<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items?output=omeka-xml&amp;page=410&amp;sort_field=Dublin+Core%2CCreator" accessDate="2026-08-12T01:26:08-05:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>410</pageNumber>
      <perPage>20</perPage>
      <totalResults>16285</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="3504" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2146">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3504/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._7._Agosto_16..pdf</src>
        <authentication>6fbd32fef858b65c102de11d9a8e203a</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117326">
                    <text>Banco Internacional é Hipotecario de }léxico.

"EL AZTE GE',.,. ✓
MOLINO PATENTA

GlrosporCnble,
Depó"lltos,
Descuentos,
Cobr o .. de l etr ati,Cupones. et.e,, Capibios sobre el Extranjero,
cnrtu,-, Circulares de Crédito, Credlto,; en cuenta coi•riente.

~ -

-.

~ .,:
.,

fflpot.ecas amortizable., en vemtlcinco al!os con anualldades de 9 por 100, pa,:aderas por trlmestrea.
tfectuando el Banco su préstamo en Bono• Hipoteca rlo•, con lnt.erés de 6 por 100, y siendo pot.esla,
tlvo para el deudor redimir el Sa Ido del capital en cualquier tiempo Y con Bo no• Hl potc carloa.
Re.petuosament.e se llama la at.enci6n del público hacia la Importancia de e,to, Bono • . :So exiatlt
papel m•• accu ro, porque está ga.rantlzado con primera hipoteca, colllltltulda sobre propiedades ralcee
porEldoble
de aq_u
_
.
Bancovalor
facilitara
t.odaél.
clase de ¡nformes e,;critos. relatí,OS
ll lasd1versas
operaciones de su ln.s tltuto,

.

TOMOII

M.E XICO, l&gt;Ol\flNGO 16 l&gt;E AGOSTO DE I HHñ

i.qulen lo soltclt.e en susoflcma.s.
C&amp;Jcro,

Presldent.e,

Jost

DE TERESA

y

JOAOOIN DE TRUEBA.

~hRASDA.

•a
CIUDAD DE MEXICO
APARTADO POSTAL, 269.
OFICINAS EN EL NUEVO EDIFICIO DEL BANCO:

TELEFONO. NUll. 38.
ESQUlXADE CADE.'&lt;AY COLEGIO DEN~A1

:f¿¿~stá ud. anémico ó debilitado?~
TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS
Molino para nixtamal para hacer tortillas.
Muele toda clase de Cereales :wí como Cacao, Carne,
Azúcar, Chile, etc., etc. Muele mejor, y en la décima parte del tiempo,
que en cualquier otro aparato.

SAN JUAN.
De venta en to las las Droguerías y Casas Importadoras del Ramo ·

INDISPENSABLE PARA LAS FAMILIAS.
SU MANEJO ES ENTERAMENTE SENCILLO
SIE:.\lPRE SE PUEDE CONSERVAR EN PERFECTO ESTADO DE ASEO.

PRECIO: $15.00 CADA UNO.

Al Puerto de Veracruz.

l;)irección y Agencia ªeneral: ~a lle del Angel eNo. 3, IDespacho.

Esquina Segunda Monterilla y Capuchinas.

LA FRATERNAL.

PARA LA PRESENTE SEMANA:

$n 20 minutos muele 4 cuartillos ae nf2dama1.

G'.ompañía de ~e9uros de 1ida y Accidentes.
MEXICO.··DOMICIL\0 SOCIAL: SAN FELIPE NERI NUN. 7 .

~""'~

.A.parta.do Postal nú:m.. '7GO.

Presidente: Ifl"'IUM P.,,.bo.

Director General: Jj)n,rique Á.rag6n.
Dire.cl,or Médwo: Dr. Edua,rcu Licb,.ga.

Suh-J&gt;ire.ctor Hédwo: Dr. Mcmuel .Dominguez.
1■ 1

B 1 11 lblHOZU

B

Corbatas

raso extra , mod elos n ue\·os

Corbatas

novedad, modelos extra-ricos

w•

Lil PÓLIZAS DB

LA FRATERNAL
1!10 TiaNBN CO)(PBTBNCU. BN LA JUIIPÓBLIOA, POll Lil JlilONBS IIIGUIJDIT.S:

r,r la baratura de sus tarüas. • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •
• • • • • • • Por la liberalidad de sus contratos. • • • • • • • • • • • • •
• • • • • • • • • • • • • • • • • Por la amplitud en los plazt1. • • • • • •
, • • • • • • • • • • • Por la exactitud y actividad e• 11111 co■prtai1t1.
l■ i

zams ■ ,l!Hllvli?E

E

i ■ Eli ■

~liclt.ense cuadernillos de explicaciones y compáreme lu
bMee de nuestros planes y se palparán las -yentajas que otorgan aobN
cu&amp;lquiera otra C,ompa.ftía de su género.
EL BOLETIN DE

lall IIPRI\\TIIIIIRAla
SE REPARTE G.RATIS

6. todoe loe que lo eoliciten.

J

·. Tmgaee preeent.e que LA FRATERNAL, ea la UNICA
expida p6lisu de .A.ccidentel y de Viajes por FeJ:TO&lt;i.ml
.-'

Gran Exposición de Corbatas de Paris.
MODELOS ELEGANTES.

¡¡Precios sin competenci all.
SIGNORET ~ ONNOR AT Y CIA-

&amp;l "0erano.
[Grabado en los talleres de "EL MUNDO,"]

•

NUMER07

�EL MUNDO.

98

16 AGOSTO, 1896.

Hugo v á Alfredo . de Mnsset; mientras la opulenta patria dé Coudé y de .Buonaparte no recobre sus fronteras
naturales.•
u· d
b
SEMANARIO ILUSTBADO.
Inútil intento pensar que se reconc 1en o~ pue _l~
Hay en la vida de las nac:ones recuerdos y leyendas
impregnadas de santa poesía, de dulce encanto, que los á quieuee se;:iara una derrota, Sedán, á qmenes d1 v11'BLDONO 434. - ~ de las Damas núm. 4.-APABTADO 87 :s.
pueblo, conservan en lo más eagr:"~º de B? corazon. En d.eu algunos kilómetros cuadrados. de ~erreno arrebatad_oe
• :WCXICO.
vano la crítica racional y el escept1c1s~o fr10 y calculador, por la fuerza de las armas del terntorw francés, Y á qu1e•
Toda la correspondencia, debe dirigirse
pero desprovisto de sentimiento estético, tratan de arran- nes aparta una ruda imposición, el tratade de 10 de Mayo
al Gerente de este periódico.
carloE; en vano procuran coi~vencer d~ e~os erro~es: se de 1871.
·
lp
'd
Podrían, quizá, el soberano de _Aleman_ia .Y e res1 enLa snscrici6n á EL !lUN 00 vale $1.25 centavos al mes, perpt&gt;túan á tra\'és del esp~c10 y d~l tie111go, po1que el
te
Faure,
á
favor
de
la
astuta
diplomacia
rnglesa,
hasta
puebl
,,
¡
agado
más
de
las
1mngmac10n~s
que
lo
recrean
Y
y se cobra por trimestrt:s adelant..dos.
del movimiento apasionado que lo sublrn~a, y á las veces llegará un avenimiento, aunque lo creemos muy remoNúmeros sueltos, 50 centavos.
. .
es i111pulso creador, que de los razonamientos que con- to; pero el pueblo francés, que hoy se.cree más que nunAvisos: á razón de $30 plana por cada publ•cac:6n.
vencen, se adhiere á. aquellos con la espontaneidad ~el ca vigoroso y fuerte, el pueblo que d16 la sangre de_sne
Todo pago debe sPr precisamente adelantado.
que anhela goces sencillo~, se adhiere á ellos con plácida venas en los campos de batalla para rechazar la agres16~1,
REGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.
adhesión con inocente c11lto y llE'ga á transformarlos en y después coutribuyó con el ~hor~o del J!Obr~J sudor cie
algo tien;o y delicado, q11e cunstituye parte de su mez- su frente, para pagar la cuantiosa rndemmzacion_ de gue•
rra, ese pueblo nu olvida porque no puede olv1_dar , no
«Agentes exclusivos para los Estados Unidos Y Can~- quino bagaje de seutimhmto abstracto.
En buena hon1 que 1,e intente arrebatar el ~nor que perdona porque no quiere pei:donar, y por lo m1sruo no
dá. The Spanis American Newspaper ~ompany, 136 L1perjudica, la ob,e,i:m qne. cori:ompe, la _memon~ que de- se acomodaría á tal1::a aven~m1ent?s·
.
berty St. New York, E. U.n
Los radicales que en sene no m~errump1da y en CTegrada· pero pretender ext111gt11r lo senc1ll0, lo mucente,
ciente
poderío
han
dirigido
la
polít1c~
france~a
serían loe
lo puio y bel lu de la leyenda popular, es 1:1dem,í's de tarea
ingrata y hasta iwpía, colllo un refinamiento dsl cruel- primeros en rechazarlos, y aun \os mismos \1be~ales roo- .
dt-rados que ahora gobiernan, smo son ,Part1dar1os de. la
dad.
'6n d e revancha agresiva, tam~oc? se con~ormanan con la polí~1ca
¿Qué daño ocasiona en Sniza creer en la trad'ici.
Gniliermo Tell, que encarna el sen_tim_iento de Pl:tnacon de un hu,uillante avemm1ento, sm obtener la derogación
:Utt
ttt
las galas de la leyenc;a? en qné per¡udica 1t Espana soñar del tratado de Francfort que arrebatara á Francia la Al•
con ~u Yirgen de Covad&lt;&gt;ngt1, Jonde une en amoro~o con- sacia y la ~orena.
La República del Ecuador con vocó;á tofü1s_ las nacio_nes sorcio, religión y patria'? ¿Có_mo puede ser contrana á los
Ah! y no es que nosotros. no deseemo_s; ~o es que nos•
latino-americanas para un congreso que debiera reumrse lPgítimos interesPs de Fraucta la leyenda hermosa de la otros viéramos con malos o¡os el a~vemmiento de la paz
el día diez del corriente en esta ciudad, y_ al cu1:1l t!~ le se- Doncella de Orlean,?
y la amistacl franca entre dos naciones que en sí llevan
.
ñaló el título de «Panamericano,» y el ob¡e~~ pr111c1eal de
Dejadlo~, dejadlos con sus dulces arrobamien_tos, no los gérmenes y los frutos de la_ c~l.tur~,más avanzada y la
fij \r exactamente y de una manera defio!tl va la rn~er- les quitéis sus poéticos encant?s á lss gentes senci\las;_ no hen,ncia de la más refinada C1v1hzac1011. ¡Qué hermoso
pretación que los países convocados debieran dat· a la pretendáis hacer un páramo mfecnndo del corazon lim- sería ver que por mediación de la Gran Bretaña, maesdoctrina Moroe. México acordó, naturalmente, conceder pio donde pueden germinai: serni)las_ de bi~n, no les ro· tra del moderno parlamentarismo, llegaran :í reconcilia~la hospitalidad á los dele~:"dos de los país_es ~entro y_sud béis sus creencias que á nadie per¡udican, sm darles algo se y á extinguir los rencores que los separ~n, la gran Geramericanos, y hasta mamtestó su ag~adecnm~uto poi ha- firme y sólido en que se apoyen _sns ilflpuls?s generosos.
manía que uos enseñó con la Reforma el libre ~xamen, y
berse designado este pais para reumón tan importante.
Esta, reflexiones nos han vemdo á las mientes, al ver la noble Francia que nos legó con la Revolución los de•
Pero sucedió que las naciones más poderosas del contt- la estéril y poco grata tarea que se_ han impuP~t~ algun~s rechos del hombre!.......... Qué bel'o sería contemplar
nente no aceptaron la idea de dicho congreso, y por ~ou• periódicos, que qnieren desacreditar l_a trad1c1on mex1• en las postrimerías úel siglo que amenaza concluir con
siguiente al reunirse el lunes dl:l esta semana los miem- cana de la Vir¡1;en de Guadalupe, y aspiran á auyentar e l una conflagración universal, entre el estruendo horrísobros del ' «Panamericano,n sólo se vieron representados recuerdo patriótico que va vinculado en la Ca!'Ilpana de no de las t:spadas y el estampido pavoroso de las ameCentro América y el Ecuador. J?esde luego_ no pncoutra- la Independencia. Pia~"BO creyente 6 escéptico d~sar- tralladoras el abrazo fraternal de dos grandes pueblos,
ron qué caracter darle á esta p1:1mera reunión, ~~eR al- mado, no habrá un mexicano qne al ver la vtner~da ima- olvidando ~us odios pasados y desvaneciendo sus renciguno de los concurrentes _no quiso que se le llamai_aJun- gen no recuerde la5 huestes capitaneadas por t:l mmortal llas, y trabajando de comuno en la obra santa del huta Previa, y hasta propusieron que se declarara disuelta Cura de Oolore~, y que al oír la lengua de bronc~ de mano p1ogreso!
poi· falta de quorum.
aquella eagrada reliquia, traída últ!mamente á la C~p1_tal,
Pero hoy por hoy,_ debem~s considerar que. además de
l\Iéxico también nombró sus representantes, y no po- no se electrice y se sienta conmovido con estremecimien- las dificultades políticas, existen las emulac10~es de ra•
día menos, desde el momento que había aceptado dar tos apocalípticos, recordando ó fingiendo que aquella za las rivalidades de iu~ereses, las competencias econó•
ho~pitalidad á los de otr_os paí~es, y el ~r. Mm1stro_ de campana fué la voz que despertó de su letargo á todo un micas, que ahondan el abismo mád y ~ás,. y dilatarán
Relaciones presidió la pr1mera ¡unta, y d_1¡0 desde luego continente.
por mucho tiempo la a uhelada reconc1l1ac160, y excla. .
qne dudaba mucho que el Congreso pudiera lleva~ á caSi esas creencias á nadie perjndican; si esos sen~u!1ien- mamos con el poeta: ¡ Lástimci grande que no sea verdad
bo los altos fines que se propon ía, pur la abstención de tos consE'rvan en el .pueblo la po~tica l)nion de religión Y tanta belleza!
algunas repúblicas, algunas de ellas muy poderoeas Y patria, dPjadlos crecer, no desyanezcá1s de los corazones
X.X.X.
esencialmente interesadas en el asunto; por tanto, se no- esos impulsos nobles, no _se~uéis con mano aleve esa fuen ·
Agosto 12 de 1896.
ta á primera vista, que México ha aceptado por m_era cor- te de belleza sana y patriotismo puro.
tesía pues sólo Centro América y el Ecuador t uvieron fé
en 1~ resolución de los delegador.
Nuest ros Grabados
Por nuestra parte, y á este fin se dirige nues~ra not_a
editorial no creemos absolutamente en la eficacia de diEl verano .
cho congreso, porque si la resolución fuer.a dada en sentido favorable á la manera como se. ha mterp_re~~o la RESUllEN.-Proyectado avenimiento entre Francia Y AleEs
cautivadora
la
alegoría
del verano que ocupa hoy
doct.rina 1.onroe en los Estados Umdos, era mutll demania.-Dificultades que á. él se oponen.- El putblo fran- la primera pági na de nuestro semanario.
clararlo por un congreso, pues que de hecho aquella ;"ª·
cé~ lo rechazar ía.
E l estío también tiene su belleza, por más, oh lindas
ci6n ha asentado su jurisp rudencia; y si era contrana á
lectoras que á veces os dé tedio, y merece que se le per•
la manera de pensar de los americanos, aun cuando h 11·
Con cuánta extrañern hemos visto la noticia public!lda
hieran concurrido las naciones más ~uertes, come la A:r- ultimarnente por la prensa diaria, relativa~ una pos1bl_e sonifique en u na mujer tan bella. Es el tiempo en que
geotina y Chile, se ha~ría constgu!do poco por la d !B· i nteligencia entre el Emperador de Al,emama y el Pres~- la ciga~ra, que por cantar se olvila de proveer sus grataucia y los pocos med10s de comu111cac1ón de que se d is · dente de la Rep.íblica Francesa! Se dice en ella que Gu~- neros, entona su uniforme estribillo; es el tiempo e n que
pone e n todo el continente sud amer icano_ para I?&lt;?ver llermo II, por el i°;t~rmedio de su au~usta abuela la Rei- la fecundante lluvia despierta á la savia y la hnc~ que
tropas y elementos en el caso de sostener d~cha opm1?':1· na Victoria h a sohc1tado una entrevtsta de Mr. F,mre, extienda sus damasinas alfombras en el campo; es e1 tiem•
Ninguna nación de las convocadas acudió en aux1l10 que tendrá 'lugar en el palacio d~ 0d~rne, para arreglar po en que la naturaleza vive una vida intensa, por mü
de \'enezuela en el último conflicto con Inglat.erra, Y no entre los jefes de las dos potenc1ae nvales de la Europa que parezca que desfallecida se adormece; es el t iem¡,o
h'- bieran podido hacerlo por los vocos recursos de _que Centr al la mane ra cómo p ueda presentarse el monarca en que hay más rumorar de arroyos y más a rrullos ile
disponen p,ua tamaí'i~ emp_resa; solo los Es~dos Umdos teutón ~n la gran exposición umversal de París, el afio palomaP, tan blancas como la que va á buscar los labios de,
la linda doncella, que pide con volwptuosidad al abani
fovorecieron á ese pa1s, y ª ! qu_eremos i:1º sonar, no d1,be1900, sin despertar los resentimientos j~stos ~el pue- el suave frescor de sus alas de seda y yergue airosa 81l
mos olvidar lo que en política mternacronal ha asentado de
b lo francés, y sin causar escandalosas mamfestac1ones an- cuerpo escultórico, con la serena magestad de una reina
este periódico: «La ley más fuerte ~s la de 1~ f?-erza.»
Así, puea, este congreso panamericano se lrnntará á pu• te los representantes congregados de los pueblos todos hermosa...... .. .
la tierra.
blicar tres 6 cuatro folletos de sus delegad?s,. for!Dando deApenas
podemos creer que tales especies se lancen á la
un libro que ocupará l~gar m~ 6 menos d1stmgmdo en faz del mundo cuando todavía no se han extinguido los
Monseñor el Pulque.
las bibliotecas de los d1plomát1cos.
ecos de lae fi~tas con que el Imperio Germánico, al celeEn
México
h
ay un imposible: suprimir las rifias fre,
brar su unificación bajo la diplomacia de Bismarck y la
cuentes entre el pueblo, ese pueblo que en i,u juicio
espada de Moltke, celebraba hace poco l!i humillación ~e tan apacible y tranquilo, pern que apenas ha in~erido al
Francia y su derrota y el desmembramiento de su terri- gunas medidas de pulque, conviérLese en la bestia irrita:
torio.
Si aun resuenan en el aire las aclamacionea de la mul- ble, en la incontrarrestable bestia, que no conser va 111
Una vez por toda8 titula «El Partido Liberal» ..i un d?- titud
el instinto de la propia conservación.
y loe himnos triunfales que fatigaron los vientos en aun
El gran remedio para este mal. sería la supresión d
lorido artículo que publica, en el cual lanza amarg~ que¡a Sedán y en Metz, en Francfort y en Berlín,. ~l descubrir
como si se sintiera bien herido por sus adver~anos: en monumentos y coronar estatuas que se erigieron, par a pulque, mas aquí radica precieamente el imposible.
esto está el verdadero triunfo de los que no siro patizan eternizar en el corazón de los alemanes lob recuerdos de pulque es no sólo la bebida, sino el toxico nacional
con su programa, y nada más ~neo• veniente, aunque nada sus triunfos y hacerlos caer de rodillas "n la apoteosis excelencia. Está probado que nuestro pueblo gasta
más ingenuo, que haber mamfeét-&lt;l? su dolo~.
.
de la fuerza; frescas están también y aun no han perdi- término medio las dos terceras partes de su jornal e
Recuerde el colega que nuestros mismos amigos., ¡ ~gan- do su perfume las flores con que los franceses han coro- agua, y la otra tercera parte en alimentos. E l cargado
do de la próxima aparición de 11EL M;UND0,11 ~iano, nos nado la estatua de Estrasburgo, en señal de protesta que se pasara el día con unas cuantas tortillas, n o p
han llamado mercachifles, despreciables editores, de elocuente; redivivo está el recuerdo de la afrenta, y ape· cindiría de la cantidad de bebida normal diaria, y así 1
quienes lo~ hombres d~ ,valer y de talento, de~en apar- sarde los cinco lustros que h&lt;&gt;.n pasado, sangr&gt;lndo está demás miembros del pueblo. Ya se ve, pues, que hayal
se para evitar la confus1on entre lo alto y lo ba¡o de la es- Ta herida y en todo su encono el rencor que guarda Fran- go más importante que comer para nuestro pueblo, y es
algo es la santa med,da.
cala del periodiamo.
¿Qué debe hacerse? ¿Despreciar ó atender esta clase de cia desde las duras condiciones que tuvo que aceptar de la
Suele suceder emtiero, en tratándose de ciertas ca
altivez
de
sus
orgullosos
vencedores.
.
ataoues? Eata es cuestión para nosotros resuelta y_a por
¿Qué significan, si no, las fiestas de Fontameblea~ á- zas fuerte~, que la cantidad de pulque necesaria para p .
indicación del mismo público, que nunca se mamfiesta qne nos referíamos en número pasado, y la celebra.c1ón ducir excitación, es tan grande, que no bastaría á adq01
más descontento, que cnan~~ ~e le obliga_á l~er _ataques del aniversario de la batalla de Wagram? A qné o~edece rirla el escaso haber de que ee dispone. Entonces queda
y defensas, qne en vez de dmg1rse á _las mstituc1~mee, á esa aproximación á Rusia en estrecha Y. apret:"da ahanz~, un supremo recurso: mezclar al pulque un poco derefi.
Jas ideas, á los razonamientos, sól? tienen por ob¡eto he•
qne por encima de los pue~los gPnnámcoe, t i~nde á ur:nr especie de aguardiente retuerce tripas, que en su c"nsoreto
rir personalidades á qnien~s se o_d1a más 6. menos. .
con el pulque produce efectos endiablados. El pulque
Pierda cuidado "El Partido Liberal ;11 • bie? acreditad? dos naciones poderosas, y ¡untarlas ~n cowum~ad ~e m- vuelve pele6n, y escenas como las que ha soprendido
tereses
como
las
ha
ligado
en
comunidad
de
aspiraciones?
está como leal al Sr. Gral. Díaz, yZnadie piensa en qmdónde va esa fuerte cadena franco-rnsa que procura lápiz de Martínez Carrión, producénse á cada paso.
tarl~ su pnesto de órgano ministerial_ caracte.-iz~do, que A
El puí'ial de ancha hoja sale á relurir y la sangre
rodear
las unidades que constituyen la Triple Alianza, Y
ha conservado y conservará mucho tiempo, segun lo deconstreiiirlas entre sus férreos é inquebrantables esla- rre: sangre de compañeros, sangre de hermanob que
clara en el mismo artículo.
.
tienen motivo para odiarse y que mariana si aun co
En cuanto al nuevo diario que nosotros publiquemos? bones?........ .
van un soplo de vida, se arrepentirán de un delito 4
Vana
tarea
prPtender
hablar
de
ioteligenci~
entre
también pierda cuidado, porq~e no nos apartare!llos m
los condujo al homicidio y al c ida'so!
Alemania
y
Francia,
mientras
no
se
hable
de
la
&lt;1.evoluuna línea de la conducta que siempre hemos segmdo coLa escena por lo demá,; es fiel y frecuente, tan~, 4
mo periodistas desde hace diez años, en que por fortuna ción de la Alsacia y la Lorena¡ mi~ntras estén mud!1ff las constituye el mal diario en esta ciudad de los Palacios.
hadas
del
Rbin
francés
que
rnsp1raron
á
Lamartme,
á
ó por desgracia abrazamos la profesión.

16

AGOSTO,

1896.

El Ferrocarril Central ha traslado sus ofici•
nas de San Luis Potosí á Cárdenas, que se halla á las dos terceras p.1rtes del camino entre
8an Luis Potosí y Tampico.

ía, trni&gt;ieitJnts :¡itJµult1rt.s.

''EL MUNDO."

~tJftt, QEMtorhtlrs.

(fümgrr~.o inttrnadonal

tlltrirn.

llic. Rafael Rebollar.
NG:EVO GOBERNADOR D:EL DISTRITO FED:ERAL.

E l n uevo Gobe rnador del D istrito.
El viernes antepasado, el señor Presidente de la República nombró al Sr. Lic. D. Rafael Rebollar Gobernador
del Distrito Federal, en sustitución del Sr. D. Pedro Rincón Gallardo.
El Sr. Islas y Bustamante, Secretario de dicho gobierno, renunció su cargo, y aun no se le nombra un sus•
tituto.

Notas d e l a S eD1.ana.
Se ha dado principio en Tampico á las importantes
obras del canal que comunicará los ríos Támesis y Pánuco.
Se han suspendido los trabajos de la Exp&lt;&gt;sici6n porque aún r¡o se ha firmado el contrato respectivo con el
Gobierno, pues se espera para firmarlo el regreso del sefl.or Ministro Limaotour.
El reprt!sentante de la Compañía, Sr. Do8 Pasos, no
desmaya, y espera llevar á t:uen término los trabajos.
El martea protestó el señor General Don Antonio Ga•
y6n, como Magistrado de la Suprema Corte de Justicia
Militar, puesto que, como saben nuestros lectores, ocupa
e l eefior General Gayón desde que cesó de ser Jefe del
Departamento de Caballería.
La Empresa de los Ferrocarriles del Distrito ha negado la demanda entablada por los herederos del sefl.or
A.madeo Bonn, y últiroamente se ha abierto á prueba el
juicio por e l término que señala la ley.
Sabe un colega que por disposición del señor Presidente de la República, el dia 14 del entrante Septiembre es el designado para transladar la campana de la Independencia del l\1useo de Artillería, donde está depositada, á donde será colocada provisionalmente.
Se hacen grandeb preparativos para organizar la fiesta
ese dia; entre otros sabemos que se arreglará un carro
alegórico en el que será llevada la campana.
El Ferrocarril Central trata de utilizar el agua del Pánuco para usos industriales. A cincuenta millas arriba de
Tampico hará una toma de agua, para aprovechar su caí,
da en Tampico.
En el curso del mes entrante tendrán lugar dos almer
nedas públicas, de fincas valiosas, en las oficinas del
Banco Internacional Hipotecario.
La primera se verificará el dia 4, poniéndose en remate la hacienda del Bravo, ubicada en .l\Iaravatío, Estado
de Michoacán, cuya hacienda vale $150,000, y la segunda tendrá lugar el dia 7, rematándose la hacienda del
Torreón, del Partido de Yudé, Durango, valuada en
$200,000.

De conformidad con la convocatoria respectiva, el día
23 del mes en curso se abrirá el Concilio Provincial de la
Archidiócesis de México, presidiendo el acto el Illmo.
Señor Arzobispo Dr. D. Próspero María A.larc6n, y con
asistencia del Delegado Apostólico, monseñor Averardi.
Todas las Comisiones han terminado ya los trabajos
que se les encomendaron.

99

EL MUNDO.

Exposieion en Guatemsla.-Señor Directorde
EL MUNDO.

La Asamblea Nacional de la República de Guatemala,
en decreto de 8 de Mayo de 189-!, dispuso que se celebrara en la capital uua Exposieiórreentro Americana que
Varios alemanes residentes en esta ciurlad deberá inaugurarse el 15 de Marzo próximo_ de lb97.
El Comit.é Central nombrado por el Gobierno para la
tratan de dar próximamente un suntuoso baile.
ejecución del Decreto citado y para organizar todo lo reRumóraee en Ciudad Juárez que tres mexi- lativo á la Exposición, teniendo en cuenta todos lt"S el~canos raptaron en Chihuahua á tres americanas mentos y medios de que dispone Guatemala y los sentimientos de fraternidad universal que ésta profesa, acorcasadas.
dó establecer una sección extranjera en la que deben
El Zócalo de Puebla está recibiendo un nuevo figurar los expositores de otras naciones; é inició ante el
Gobierno la idea de que como una muestra de cortesía se
pavimento de mármol blanco.
participase á los pueblos amigos de Guatemala, manifestándoles €.1 agrado con que se vería figurar en dicha SecLa Colonia Suiza, de Puebla, dió el domin- ción extranjera los productos de la ciencia, de la agriculgo último una fiesta agradable en dicha ciudad, tura, de la industria y del comercio de cada una de ellas.
en conmemoración del 65? aniversario de la funEn Ab.ril del año en curso, obedeciendo 1\ iustrucciodación de la Confederación Suiza. En la ma- nes de mi Gobierno, cumplí con el grato deber de amisiiana di6 la Colonia un banquete en el restau- tad y cortesía, de invitar al Gobierno de los Estados Unirant «l\1agloire,» al cual asistieran, entre otras dos Mexicanos, que ettoy seguro aceptad. mi invitación;
personas, los Sres. Gral. D. Mucio P. Martínez, pero como se aproxima la época en que debe inaugurarse
D. DelfCn Sánchez y D. Leopoldo Gavito. En
aquel certámen, he querido anticiparme por medio de
la tarde concurrieron las principal as familias de estas lineas, que suplico á usted se sirva hacer publicar
Puebla á los jardines de la Cervecería Alemana, en las columnas de su importante periódico, á invipor invitación de dicha Colonia, donde hubo un tar individualmente, como en efecto lo verifico, á los
gran baile y juegos.
Centros Científicos, á los agricultores, industrialer, comerciantes, etc., de México, para que concurran á la ExEl 14 del presentedi6 principio la feria anual posición.
de Huamantla y terminará el 2! del mismo.
Tengo el honor de acompañará usted un ejemplar del
Reglamento General, del que si no fuera demasiado exiEl domingo murió en el Hospital Juárez, el gir, agradecería sinceramente se puhlicara lo más esenreo Ricardo Domínguez, acusado de abuso de cial, para conocimiento de los Expositores que deseen
confianza. Se contagió de tifo en Belén.
concurrir.
En la Legación y Consulado General de Guatemala,
:Muy poco trabajo de excavación falta para instalados en la calzada de la Reforma número -!, se suterminar com¡,letamentc e: gran canal de irri- ministran todos los datos y pormenores que á este res·
gación, que desde hace tietnpo se está constru- pecto solitaren los interesados.
yendo en el Río Yaqui.
Anticipando á usted muy cumplidas gracias por este
Se cree que tal obra estará concluida para an- señalado servicio, que espero merecer de la bondad de
tl's que termine la actual estación de aguas.
usted, me suscribo atentamente su servidor afectísimo. EMILIO DE L:&amp;ÓN.
Los trabajos del Teatro que ee está construyendo en Zacatecas, se prosiguen con actividad.
Ese coliseo será de positivo ornato para aquel\lodelo de sombrero-casco para el Ej~rtito Mexicano.
lla ciudad y seaseguraque se inanguraráel prói;:imo 16 de Septiembre, así como el monumento
dedicado al Genera! Gouzález Ortega.
El Dr. Antonio Casillas, mayor del cuerpo de sanidad
Militar, acaba de mostrarnos un sombrero-casco que ha
Según telegrama recibido últimamente, fuéasaltado el ideado y que pretende proponer antti la Secretaría de GueBanco Internacional de Nogales, Arizona, por seis ban- rra para que si lo tiene á bien se sirva adoptarlo como redidos bien armados y montados. Los empleados del Ban- glamentario en el Ej~rcito.
.
co repelieron con valor á los asaltantes, y uno de los diEl sombrero, que tiene la figura de un casco; con v1Serectores del eEtablecimiento fué gravemente herido en la ras anterior, posterior y late,ales, se asemeja mucho al
refriega. Los bandidos tuvieron que retirarse sin haber que usan los ejércitos coloniales europeos, pero difiere de
conseguido su objeto.
él :por el material que lo compone, pues está hecho de un
tejido recio de palma real, que le da bastante resistencia
E l Sr. Coronel Ahumada, Gobernador de Chihuahua, y completamente impermeable por medio de una capa de
ha ido á CiudadJuarez á poner la primer piedra de un barniz gris que lo cubre.
nuevo edificio que se destma para escuela pública.
Como se puede ver por el grabado que acompaña estas
líneas, y que está tomado dt: una fotografía del soldado
Mr. J. A. Robertson llegó á México, procefümte de de las Compañías de Ambulancia, Aurelio Cano, el casco
Monterrey. Viene á arreglar algunos asuntos relativos al sienta muy bien con el uniforme reglamentario, y no
cambio de tracción en los tranvías de dicha ciudad de desdice de la apostura y aire marcial que comunica el anMonterrey.
ti-higiénico chaco.
A nuestro juico, y ~Pgún las doctrinas que expone con
.l\.fr. Robertson quiere ser el primero que en la Rev.ública establezca la tracción E!léctrica en los ferrocarriles abundante ciencia el Dr. Casillas, el nuevo casco llena
urbanos y dispone de dos millones de pesos para la obra, perfectamente las condiciones de un abrigo para la cabede los cuales ha empleado una parte en la compra de los za del soldado, y si no tiene la necesaria resistencia para
defenderla, se adapta mejor á nuestus necesidades, y evitranvías de Monterrey.
tará muchos ma!es en las pesadas marchas de nuestros
cuerpos á través de unas comarcas y ba¡o un cielo tropicalPs.
Ojalá y después de estudiarlo BE' realice la mt&gt;jora que
inicia el Dr. Casillas, á quien desde ahora felicitamos por
Muy pronto se repartirán los prospectos su loable intento y su fructuoso estudio.

tana publicación {b)us k al.

de la que va á editar en esta capital el conocido profesor D . Antonio Cuyás. Sabemos
que, ameno y variado el nuevo periódico musical, llenará el vacío que rn nota en nuestra
prensa técnica, y por tanto nos atrevemos á
augurar un buen éxito al futuro colega.
Otro pago de $11,042 d e "La Mutua"
EN PUEBLA.

Puebla, Jnlio 25 de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director general de uLa Mutua.,.
México.
Muy estimado señor y amigo:
En esta fecha, el banquero de «La Mutua» en esta ciudad, Sr. D. Manuel Thomás y Terán, entregó á los hijos
del Sr. D. Joaqnin Gordillo, muerto no ha mucho, la suma de once mil cuarenta y El.os pesos ochenta centavos,
valor del seguro........................................ $ 10,000 00
y devolución de premios. .......... .... ..... ...... 1,042 80
Total. .....................................$ 11,042 80
tomado por el referido Sr. Gordillo en 11La Mutua de Nueva York,» de que es usted digno Director.
Debo, por ser la verdad, manifestar que en cuanto usted tuvo conoámiento del asunto, se violentó el pago, y
que esta carta es una manifestación sincera de gratitud,
tanto para la Compaiifa que sabe cumplir sus compromisos, como para usted, pudiendo hacer de ella el uso que
más le convenga en beneficio de sus intereses.
Protesto á usted una vez más mi aprecio y consideración, como su afectísimo amigo y M. S. S.-Por los beneficiarios.-Lrc. MIGUEL JBIBNEZ LABORA.

�100

EL MUNDO.

Reconstrucción de la C?'atedral
DE JALAPA,

Proyecto del Sr. Barón de Catllá
Damos hoy á nuestros lectores algunas fotogafías del proyecto de reconstrucción de la iglesia catedral de la capital de Yeracruz, el cual
ha empezado ya á ponerse en práctica por su
autor el ingeniero Barón de Catllá.
Tdtase en esta reconstrucción de dar un sello
uniforme y artístico á lo que es hoy un conjunto in harmónico, haciendo de la cateJral de
Jalapa, poco airosa y nada artística, un templo
gótico:-el primero que existirá en ~léxico donde ya no alcan:,;amos la explendorosa arquitectura de los siglos doce, trece, catorce y
quince, de indiscutible belleza.
Para que nuestrús lectores so formen
una idea de lo que se llevará á cabo en
este templo, tornaremos los siguientes
datos de una descripción recientemente publicada.
Desde luego nos detendremos en la
fachada, de la cual acompanamos una
fotograf fa.
Sobre la escalinata actual se adelantará el nartex, de piedra calada, que recordará los delicados ¡rabajos de los picapedreros del siglo XII. Sobre el nartex nna galería practicable que descansará en los con traíuertes laterales, y que
será del más puro estilo gótico del si. glo X\', acn~ará la existencia del coro.
Sobre la galerfa el rosetón, un encaje
de piedra esmaltado de vidrios de colores iri~ará el pavimento del coro.
Toda e8ta parte de la obra, será rematada por tres estátuas colosales, protegida la del centro-que será la de Jesí1s bendiciendo al mundo-por un templete de estilo gótico florido.
Este cut-rpo principal de la fachada
se adelantará á las alas laterales del
edificio.
En la parte inferior, á los lados del
nartex, acompaflan al mismo dos ventanas gemelas románico ojivales. Robre
la de la derecha, rompiendo apenas la uniformidad del muro, y contrastando con la profusión de calados
de la parte central, irá un medallón coronado por una figura que representará el Tiempo señalando un relox.
Sobre la ventana de la derecha
irá otro medallón que dos ángeles coronan y que llevará la inscripción dedicatoria del templo,
con las armas de la ciudad.
Las figuras del Tiempo y de los
ángeles comenzarán por fino bajo relieve para terminar en ronde

enlazar.1 la finísima columna que dividirá las
ventanas, formando así las columnas, 19 8 curvas
y contracurvas de los arcos y la ornamentación
de las ventanas un conjunto lleno de harmonía
al que imprimirán un caracter medioeval completo, grandes vitrinas de colores, en las que serán pintados santos Je tamaño natural dibujados
con sobriedad y en la actitud extática peculiar
de la época.
El ropaje que vestirá esta riqueza-dice el informe á que arriba nos referimos-será digno de
ella. Ancho friso de oro, esculpido en bajo relieve, correrá á la altura de loe capiteles de lascolumnas superiores y al nivel de las bases de las
columnillas de las ventanas. Los pAfl.os serán decorados con medias tintas frfas realzadas con oro
y de ello se destacarán por claro, en suave mancha, testas de querubines.
Las colum,:as, archivoltas y cruceros conservarán el color de loe
sillares.
Todos los capiteles serán bronceados y de los superiores arrancariín nerviaciones que di \' idirán la
bóveda en panos que serán exornados con ricas tintas realzadas
con floreados góticoe.

*

Cada uno de *los* diez altares de
las naves laterales será decorado
de di versa manera, pero conservando el mismo estilo. Es decir,
que tendrán todos los matices,
desde el romántico-bizantino hasta el ojival más puro. Así secum•
plirá el precepto de los arq uitectos de la edad media: conservar
la unidad en la variedad.
El ingeniero sabe que hay personas piado~as qutt se proponen

costear la decoración de una altar cada 1lll&amp;
ellas y ha querido d ejarles el derecho de
ger, dentro de los estilos mencionadoe el
mejor les plazca. Los proyectos serán' fo
dos, siguiendo las indicaciones de los do
Bajo el portico interior que precedeJi
nave mayor, irá el mauauleo del Sr. p
exquisita factura, por más que á los ve
nos, que aman mucho á su ilustre prelado.
les agrade, exclusivamente «porque no q
pensar en que su pastor dormirá un dfa
siempre aun cuando sea bajo el mármol de
rrara," el cual servirá para la conatruccl6a
sepulcral monumento. Este ostentará una
gótica, en cuyo interior se verá la estatua
cente del prelado, semicubierta por rico
en su fondo un bajo relieve alegórico.
La cúpula central estará di vid ida por
ciones bronceadas que destacarán por
sobre un fondo de oro mate, en ·
do con floreados góticos. Entre estos
grandes pinturas naturales rep
do escenas de la vida de la Virgen.
Ré~tanos hablar del áb~ide, que.
decorado como la b6veda centml y
ostentará en hemeciclo los sitialee de:
coros alto y bajo.
Estos estarán tallados con sumo
nogal, y sobre el coro extende1'8a
mismo una primorosa galerfa de n
liado con aplicaciones de bronce y
mol.
La balaustrada será de estilo gótioomadera con grandes escudos de bro
bre paramentos de marmol: colo
también de marmol surgirán de la
lauatrada sosteniendo arcos de
punto. En los intercolumnios que
narán en su parte superior por areo
contracurva estarán pintados loa
apóstoles sobre fondo de oro.
La galería será practicable.
En el fondo del hemiciclo irá una
pilla central que servirá de Camarín.
bre el altar gótico, hecho de
bronce y maderas preciosas, se lena
sin tocarlo, el ricQ te~plete dentro
cual irá la imagen de la Purfsima,
na del templo. Una gloria con ae
y querubines sostendrá en t:1 aire
templete. Cuatro columnas salo
de marmol, acordonadas de bronce,
tendrán el casquete. Sobre éste
ángeles con los emblemas de la v·
las rosas y las lises. La espiga que
nará el templete estará sostenida pór
viaciones aéreas.
A los lados en la parte eu
del Camarín, se abrirán ven
góticas cerradas por vitrinas de
lores, que enviando la luz sobre
templete, lo harán resaltar
sobre el fondo obscuro y mat.e,
ciéndolo aparecer como eu@pe
do en el aire.
Tal es á grandes rasgos la
cripción de ese templo que 1101'
primero y único en la Repúbl
obra de arte que deberemos al
pfritu emprendedor y arti!ia
ilustre prelado que rige hoy la
ceeis de Yeracruz.
Los hispano americanos, conq
tados en •.rna época en que ya
alardes de la piedad no levanta
esos inmensos editlcios llenos
detálles primorosos de ornamen
mentación y que cuadraban
bien con· el espíritu tristemente
ligio~o de los siglos medioe, n~
demos concebir, sino hemos VII
do por Europa, la belleza sup_
del arte gótico, netamente c
no y único en su género.
Las obras de reconet
ción de que hemos ha
do, comenzaron el 23
"::.
Juniocongrsn eolemni
.,,. y no pasarli mucho tiem
•·- sin que las veamos con
...,¡¡.Qiu•••IL...---~;,:,.,$'" cluidas.

l6

ÁGOSTO,

1896.

EL MUNDO.

ll&amp;TAI.L&amp; O&amp; l,.\S :SA\'&amp;'I

co y llamaremos sobre él desd(, ahora la atención del públko, puee nos creemos en el deber de interesarnos en el
progreso del pais y más aún en el progrese, de la arquitt&gt;cturs, arte que crea las formas que llenan las necesidades de un pue,,lo, expresando en cultura y revela además
sus tradicione.s en sus monumentos.
Xos aFPgnran qne Jlevnr á cabo una obra arquitectóni ·
ca que reproduzca las bellezas del arte ojival, ea árdua
tan·a que ofrpce tan serias dillcultadee, que hasta en los
países mi{s ricos y más civilizados es Clll!i imposible llegar á la feli:,; realizacivn de un monumento gótico de la
importancia de loa de la edad media; y que la catedral de
JalaP.a será una parodia de nqnellas catedrales; siendo
sensible. pnrqne, con ideas múe modestas, se hubiera
convertido facilmente en una bella iglesia haciendo \"I\·
ler sus formas primitivas, por medio de una decoración
en la que ca be toda suntuosidad y todo arte.
Como se ve, damos á nuestros lectores el pro y el contra de la cuestión. Ellos con ~u buen criterio y en Yista
del artículo que ofrecemos, se formarán un juicio exacto
de aquella.

irm

boue.

Cierra esta fachada un cornisa.
miento elegante y sencillo, de per
files góticos, que en los extremos
y parte superior de los contrafuertes, termina en gárgolas, representando cocodrilos alados.
Las torres serán dos y estarán
divididas en tres cuerpos. Base,
cuerpo principal con ventanas con
cruceros coronados por una galería octogonal, gótico - bizantina
con reminiscencias orientales, y
un tercer cuerpo rematado por
esbelta flecha, admirablemente
encajada en él.
La puerta principal
mostrará profusión de
artísticos detalles, que
sería largo en numerar.
En cuanto á las na\'es, el proyecto es el
siguiente: Convertiráse á las pilastras en haces de e•beltas columnas y los arcos de me•
dio punto en ojivales á
cuyas coñtracurvae se

DOS MATRIMONIOS REALES.
EL l&gt;U~UE DE OTU,EA:SS Y I,A DUQUESA MARÍA DOROTEA

Con fecha 15 de Julio el ~ran maestro de ceremonias
del archiduquP José, anunció oficialmente á la C-Orr1spl)11denda d(' B11dape$l, loe eeponH&amp;les de su hija la archi-

duquesa María Dorotea Amelia con el duque de Orleahll,
jefe de la caen real de Francia. De un corresponsal pa-

REC'OS!!TRUCCIÓN OE LA CATEDRAi, l•R JAl,APA.

Absldc, Com y templete de la Purfsima.

.ALGO MAS SOBRE LA RECONSTRUCCION
DE LA CATEDRAL DE JALAl'A.

OPINIONES AUTORIZADAS.

LA RECO:SSTRC'(.'('IÓ:S DE LA CATEDRAL DE JALAPA.

Proyecto de

101

rachada.

CAPILLA Ih"TERIOR.

Hasta aquí hPmos publicado la de,,cripción detallada
del nuevo proyecto, ajustándonos, BPgún hemos dicho,
á nn informe qne sobre eee proyecto se ha publicado en
•La Yoz de la Yerdad• y •El Univennl.» «El Mundo• @e
re..en·a 1111 opinion propia en lo relativo á la conveniencia Je! estilo que va á emplearse, mae á fuer de imparciales, damos á continuación un extracto de la opinión que
acerca de la obra tienen formadada muchos de los principales ingenieros y arquitectos de esta capital y que sin
duda servirá para ilustrar ei asunto.
Las mencionadas personas aseguran que el estilo ojival
que piensa emplearse, no ea el adecuado para la ejecución
de esas obras, pues requiere para ser tratado con pureza
y con arte en una catedral, el gasto de enormes sumas y
el concurso de artesanos habilleimoe qne no abundan en
el país; además, c-:&gt;mo estilo, está perfectamente caracterizado por un sistema de construcción que no es ni pndo ser el empleado por nuestroe arauitectos de la dominación espafiola; y soiamente, al intentar convertir en
gótica una iglesia de medianu proporciones y de formas
romanas, más ó menos decadentes, como son casi todas las
nuestras, se obtendrá un efecto de aparato teatml qne no
~uadra-á fa aereridnd graudiOBa y eolemne que debe reinar en un templo.
Eñu opinione¡¡ que hoy pnblicamos, van á ser tratadas concienzudj\mente en un artículo razonado y científi-

PBOYECTO DE JUUSOI.EO DEL ILLll.O, SR. P.\QAZA.

�l02

EL!lfUNDO.

16 Aoos~, 1896.
=1=6=A=GO=S=T=º''=1=8=96=·====s=========~E~L~MUN~:;:,,DO~~-=================!QL
tud que despidió á. los novios;,
que se dirigieron á. Norfolk
en excursión de luna de
miel.

de quiera se veían trofeos en que los colores de Dinamar-

ca alternaban con los de Inglr..terra.
Bendijo á. los novios el Arzobispo de Canterbury al
cual ayudaron en la ceremonia loe Obispos de Londr~ y
Wfochester, y terminada la ceremonia la reina besó á la
novia y al novio, y la comitiro regresó al palacio donde
se efectuaron las solemnidades tradicionales.
'
Nuestros lectores hallará.o en otro lugar una ilustración de esta fiesta real.

El Emperador del Japón y sn lteredero.
No hay dinastía monárquica en el mundo mas antigua
que la del Japón. El Emperador actual, cuyo nombre es
Mutsu Hito, que quiere decir ubombre pacífico,» nació el
3 de Noviembre de 1852.
':.llfil
En ese tiempo los monarcaR japoneses viv.fan en Kyoto
y eran llamados 11Mikad!f.» Este nombre significa uentrada honorable&gt;) ó usublime puerta,11 una idea asociada
con el título de los Faraones de Egipto.
Todos loe Mikadoe, con excepcilm del actual, vivieron
en Kfoto, 6 muy cerca de esta antigua capital, q.ue cele•
bró e afio próximo pasado el 1,100 aniversario de eu fundación.
Muten Hito nació en Kyoto, y ocupa el 121? lugar en la
dinastía del gran ._mperio, El dfa 10 de Noviembre de
1860, fué nombrado presunto heredero de la corona.
Por espacio de siete años quedó sometido á la tutela de
sus padres y maestros, y el 13 de Febrero de 1867 llegó á
ser Mikado, á. causa de la muerte de su padre.
En los países occidentales los monarcas son coronados
y las ceremonias de la coronación son verdaderamente
grandiosas, como acaba de paear en Rusia con los czares.
Pero en la tierra del Sol Naciente no hay corona ni cetro,
no obstante lo cual las (lue acompafian á la ascensión al
trono, son en alto grado significativas y eolemnes.
En el Imperio del Japón se da el nombre de joyas dela
corona á estos tres emblemas sagrados de autoridad: un
espejo, una esfera y uua espada. :Estos objetos son los
mismos que usaron los monarcas hace mucho centenares
de anos, y el vulgo cree que fueron traídos del cielo hace
más de 2,500 afios, cuando los antecesores de la raza de
mikadoa descendieron de las nubes á la elevada montafia de Satsuma, de donde partieron para el Norte, conquistando todo el archipiélago, subyugando á. los aborigenes y fundando la capital en Nara y después en Kyoto.
Cuando, en 1868, el emperador niño fué llevado á lasagrada capilla del palacio para recibir la antigua espada de
dos filos, el espejo en forma de estrella y la esferadecristal-todo lo cnal estaba guardado en una caja de brocado
y oro -fué saludado como el sucesor de los monarcas baJados del cielo. Al subir este niño al trono, comenzó una
era llamada uMéijin ósea uluminosa paz.n
En 1869 se casó con la Emperatriz Haruko, y cambió
su residencia de Kyoto á. Yedo, la cual quedó como capital. Yedoquiere decir upuerta de la bahía,u pero desde
entonces se llamó Tokyo, que significa ucapital deoriente.n
El Emperador vestía lujoso traje de seda blanca y encarnada; en los días de audiencia, cubría su real cabeza
.con un bonete de seda negrl} que ienía un gran penacho
de hilos de oro. En el trono veíaee nn sillón encaTnado,
&lt;myos brazos terminaban en unas cabezas de león de oro
rnaciso, las cuales eran emblema de la antigua conquista
de Corea por la Emperatriz Jinku.
Ahora todo ha cambiado. El Emperador usa un traje
parecido al de los reyes y emperadores de Europa. La
Emperatriz y las damas de la corte siguen exactamente
la moda de París.

-r=

Los oficiales del ejército y de la armada y los emplea•
dos del gobierno visten á. la europea, lo mismo que grau
parte de todas las clases sociales.
De doce hijos que ha tenido el Emperador-cinco ninos y siete niñas-solv uno vive, que es ahora el heredero del trono.
El nombre del heredero es «Yoshi Hito, Haru no miya» que quiere decir literalmente uhombre bueno, del
templo de la primavera.11
Nació el 31 de Agosto de 1879, en el mismo día y mea
en que nació Guillermina, la nifla reina de Holanda, pero un· ano después. Esta coincidencia es digna de ser
mencionada por el hecho de que mientras el Japón s:e
mantuvo alejado del mundo-de 1620 á.1868-los holandeses eran los úniCl'IS que tenían permiso para residir en
el Jap6n y tener relaciones comerciales con él.
El Emperador toma el mayor cuidado en la educación
de su hijo, quiere que sea modesto y humilde y le disgusta mucho que alguién alabe al heredero y le halague
su vanidad ú orgullo. Se dedica al estudio de las lenguas,
de las cie1icias físicas y matemáticas, recibe instrucción
militar y hace ejercicios de sport.
El Emperador insiste mucho en que su hijC' conozca
bien sus obligaciones militares, y cuando encuentra á. un
capitán, á. un mayor, coronel ó general, le hace el saludo
de ordenanza como un subalterno cualquiera.
En la escuela y en la calle usa el traje civil sin distintivo alguno, y solo en loa días de fiestas oficiales se pone
el uniforme.
El heredero pertenece á. la guardia imperial, cuyo distintivo especial es una faja roja al rededor de la gorra.
El ro}O es el color imperial en el Jap6n, así como en China lo es el amarillo.
Durante la última guerra con China, el Emperador estuvo muy ocupado dirigiendo 'as operaciones y viviendo
la mayor parte del tiempo en Hiroshiwa, as( ea que el
joven hert·dero df'jó de verá. su padre por muchos meses.
Sin embargo Yrn~hi Hito en esa época aprendió mucho relativo á. China y á Oorea, y está, por lo tanto, mejor preparado para gobernar bien el imperio, cuando le
toque ascender al trono de aquel lejano país 9.ue ya tiene
derecho para figurar entre las naciones civihzadas de la
tierra.

La Exposición Unniversal de Paris de 1900.
De concurso en concurso, progresivamente, la '.Exposición de 1900 sale del caos de las concepciones iniciales,
mal definidas, voluntariamente indecisas. El concurso de
los palacios de loe campos Elíseos acaba de concluirse y de
ser juzgado y desd" ahora puede uno formarse una idea de
lo que será. el a~to exterior de la Exposición: el verdadero elemento de( éxito.
La idea primordial, la idell directriz fué de una simplicidad extrema: Hacerla. má3 grand,. que la dt 1889! Esta era
más americano que artístico. Chicago no tenía otro programa. Poco importaba: un ingeniero-de esos que no
dudan de nada,-Mr. Picard, y un arquitecto, M. B::&gt;uvard, autor del domo central de 1889, propusieron un
emplazamiento tan inmenso como dívidiJ.o y dislocado.
uNo vaci1eis 1 dijeron al salir del campo de Marte y de
la explanada¡ franquead los puentes, invadid los Campos
Elfeeosn, y llenos de confianza esperaron el resultado de
sus exortaciones.
Su confianza estaba justificada. Ant1:1 el espacio que tenían que llenar, los 1rtistas-grandes artistas en sumayor parte-que se decidieron á arrostrar las dificultades
de este primer concurso, se rompieron la cabeza, aplicándose, ingeniándose, razonando ......... Los franceses, al
decir de los ingleses, son un pueblo de arquitectos. Sea,
pero de arquitectos que razonan. La prueba de que el razonamiento entre eeos arquitectos modernos domina á. la
imaginación, es que en la ocurrencia, todos hijos de la
misma educación, herederos de las mismas repugnancias,
encontraron la misma excusa á la vulgaridad del progra-

EXPOSTCIÓ~ DE P.ARIS EN

1900.

Proyecto de Palacio menor. [Primer premio.]

ma yankee que 11e les imponía. Todos comprendieron quela ribt'ra der~cha del H1ma, dt-jabft. demasiado ígnorados
á. los Inválidos cuya bdleza ndmirnblt&gt; tenía nE'ce-~idad d,t
un dia nuevo, de una perspecc.ira inédita. uAbrmnos una
avenida.11 exclamaron á. coro los concnrrentt-,.;.
Y la cuestión quedó resuelta. Los arqnitecto~, concurrent~s, entre los cuales ncaba de hacerse una t;,l~cción,.
debían sin embargo tener en cuenta lo siguiente:
1? .Acusar bien la linea. de perepectiva de la via nueva.
á fin de evitar que formase tres trozos disparatados: la explanada, el puente, 111 avenida.
'P. Construir palacios cuyo estilo convenga á construcciones definitivas.
·
3? Tener en cuenta que estas constrccione.s, para quecontribuyan :1 la belleza de la Exposición, fü:ber;ín lucir,
adoptar un aep,t"Cto triunfal, una fisonomia de J1eeta..
4? Observar un programa de distribución interior, lleno,
de exigencias. Superficies artísticas y superficies mundana1:1, salas de exposición y de concierto, pista 1e concursos hípicos, restaurant, etc.
Digumos desde luego que nuestros arquitectos, cuyoe,
planos están aclualme11te expuestos en el palacio de la.
Industria, hanf, ne ido con honor todas estas dificultades.
Desgraciada nte el proyecto de cada uno es incompleto. Para el ran Palacio principalmente, ee necesitará tomar de unos de los concurrentes los elementos olvidados pqr el ((parti-prien de los otros, y en el plan definitivo que falta estudiar, figurarán únicamente las mejorespartes de cada una de las composiciones premiadas sin
perjuicio de combinaciones nuevas. Damos á. nuestros lec~
torea una copia del proyecto de M. Louvet [uno de los más
hermosos para el Gran Palacio] y otra copia del de M. Gerault para un palacio pequeño. Ambos obtuvieron primer
premio f 15,000 y 6,000 Cs. respectivamente en el concurso.

IIUESOS PARA J!JL CELESTE Il\IPERIO.
DESANFRANCISCO A IIONG•KOXG.

Los restos de todos los chinos que mueren en los F.atados Unidos son enviados al Celeste Imperio para ser
inhumados. Los empacan en grandes cajas y los embarcan en San Francisco, poniendo sobre cada caja la marca
,,huesos de pescados,)! que pagan $20 por tonelada. Este
engan.o es con objeto de evadir las reglas de Js.s Compañías de vapores que hacen pagar por el Lraneporte de un
muerto lo mismo que por un vivo.
Casi todos los chinos que llegan á. los Estados Unidos
quedan al cuidado de las 11Seis Compafifas," y firman nn
contrato que garantiza el envío de eus restos á su país
natal.
No hay un vapor que salga de San Francisco que no
lle"e chinos enfermos que esperan vivir lo bastante para
llegar á su tierra. Las uSeie Compaflías&gt;1 tienen á su vez
un contrato para que si algún chino muere á. bordo no
sea el cadáver arrojado al mar. La Compañía proporciona el ataud, el cada ver es embalsamado y colocado en la.
bodega, y entre los otros pasajeros chinos y los marineros-que casi todos aon también desc,ndientes de Con•
fucio-pagan los gafltos.
Cuando el buque llega á Hong-kong los ataudes se entregan al Hospital Jung \Vah cuyo administrador los pasa á. los parientes de los muertos.
Casi no hay u::i chino residente en lo~ Estados Unidos,
que no esté registrado en el Hospital de Jung ,vab y en
las nSeis CompafHas» de San Francisco.

EL TRABAJO DE LAS ABEJAS.
Un escritor de la Rerue des &amp;ie.nces Naiur1&gt;lle8 1 hace el
siguiente cálculo con relación al trabajo hecho por una
abeja.:
Durante el buen tiempo, una obrera puede visitar de
40 á 80 flores, en seis 6 diez excursiones, y colectar un
grano de nectar. Eu caso de que visite de 2CN) á. 400 flores
recogerá 5 granos.
En oircuuetancias favorables recogerá 15 granos en un
periodo de ló dias, así es que necesitará. algunos afl.oa
para fabricar una libra de miel, la cual llenará cerca de
3,000 celdillas.
Un colmenar contiene de 20,000 á. 30,000 abejas, la mitad de las cuales prepara la miel, quedando la otra mitad
encargada del cuidado del colmenar y de la colonia. En
un dia. bueno 16,000 á. 20,000 obreras, podrán en unos 10
viajes explorar alguno!! cientos de millares de plantas.
Hay que considerar además que el terreno sea favorable
para la preparación de la miel y que las plantas más ricas en nectar se encuentren cerca &lt;lel colmenar.
Un colmenar habitado por 30,000abejas, puede, por Jo
tanto, r~ibir, en condiciones favorables, cerca de dos.libras i:le miel al dia.

J
EXPOSICIÓN UNH"ERSAL DE PARJS EN

EL MA.TRIMO?l.'10 DEL.A.. PRINCESA MAL'D DE GALES.-Salide:,de los novlos para Norfolk.

• J

•

1900.

Proyecto_del Palacio mayor. [ler. Premio.]

•

�106

.

EL MUNDO.

EL TELECTROSCOPIO.

EL TEJ-.ECTROSCOPIO.
IYÁGENES Á. TRAVES DE UN ALAMBRE.

¿Se ha resuelto el problema de «verá través de un alambre,» es decir, de irasmitir imágenes por medio de la elect1·icidad? Esta es ahora la cuestión que interesa más 6
mPnoa al mundo científico.
l'or largo tiempo hombres eminentes en la ciencia, co. mo el Profesor Graham, E. J . Houston y otros, han predicho que algún día se prodra trasmitir imágenes por un
alambre, con la facilidad con que se trasmiten los eonidos.
De Suecia y California nos llegan simultáneamente noticias de que el problema parece resuelto. No tenemos
porm~nores" del aparato del inventor que es un médico
l)rommente en Europa; sólo sabemos que ha obtenido
buen éxito.
El Dr. Frank M. Close, de Oakland, California no ha
tenido inconveniente en dar al público algunos 'detalles
de su aparato, al cual ha bautizado con el nombre de «tel~troscopio,» ó sea aparato para ver á distancia por medio de la electricidad.
El aparato consta de dos cajas comanicadas por medio
deun alambre. Una de las caja&amp; et1 el receptor y la otro
es el transmisor. En frente del receptor 11e. coloca una lámina de turmalina ó de espato dt: Islandia frente á la
qne se sitúa el ojo del observador.
'
Detrás de la abertura del transmisor se coloca una vela
encendida, y por medio de una ingeniosa combinación
eléctrica-que es precisamente el secrt:to del Dr. Closela perso:&gt;a colocada en el receptor ve inmediatamente la
imá~en de la vela. Si ee quita del receptor la placa de turmalina, deja de percibirse la imágen· de la vela aunque
ésta continúe en el transmisor.
El Dr. Close, para dar la explicación de fenómeno
C&lt;?tnpara éstfa C?~ el de la transmisión del sonido por me~
dio de la electricidad. Cuando se habla en la bocina de
un tf:léfono y una persona colocada á gran distancia y
prov1Bta de un receptor oye la voz, el fenómeno no es
más que el res~ltado de 1~ modi~caciones experimentadae por la 4?0men~ l!l~ctrica al vibrar la delgada lámiM
del transmisor, vibraciones que ae reproducen exactamente en la lámina del receptor.
Las relaciones de semejanza en la propagación de la luz
el calor, e_l sonido y la elec_tricidad sori tan íntimas, qu~
comparativamente es sencillo convertir un ogente en otro
y luego volverle sus propiedades primitivas. Todavía
wás: Un agente fíaico puede substituirá otro. Por ejemplo, un. rayo de luz solar, puede dernmpeiiar exactamente el m1smo papel que un alambre telefónico.
El Profesor Graham Bell, ha construido un maravilloso instrumento, por medio del cual se puede hablar á
t:avés•de 1;1n rayo de luz ~otar, pues-ha logrado hacer sensible las vibraciones lumrnosas, de la mi8ma manera que
,.e hacen sensibles las ondas eléctricas para roprod.ucir el sonido á gran distancia.

A hora bien, cuando , ~ v i
un objeto, es porqne sus diferentes pal'tt:a absorben y
refl~jan de un modo especial
los rayos luminosos, . lo que
da al objeto su color propio,
val mismo tiempo las celdiilas dPI cerebro reciben una
i:..erie de impresiones que, so1s
breponiéndose unas á ot,ras,
-- ·'"'-;~~f -;:-.... -~
clan una idea ó imágen mén•
1
tal de lo q_ue se ve. .Ouaudo
~e ve un objeto en un espejo
110 hay más diferencia, sino
que las ondas luminosas que
"ªn á impresiona1· el cetebrn, proceden de la imágen
reflejada en el cristal y no
dt:l cuerpo directamente.
Ahora suponiendo qne , la
imagen de un objeto reflejada en un espejo, pudiera pro·
ducir vibraciones en un alambre eléctrico, como una on ·
da sonora produce en la delgada lámina de un transmisor telefónico, sería posible,
colocando un aparato conveniente en la otra estación,
reproducir el procedimiento
y obtener sob1·e un segundo
espejo ó pantalla las vibraciones excitadas en la primera estación y se podría ver á
trayés de un alambre tal como se babia por él. En otras
palabras sería posible transmitir i1mlgenes sensibles á
una distancia inconcebible.
Convencido el Dr. Glose de
los antiguos experimentos de
Yogel y otros que prueban
la existencia en los rayos de
luz blanca de rayos invisibles dotados de propiedades
térmicas y químicas, buscó
ingenic,samente y encontró
experimentalmente la exis•
tencia de rayos eléctricos y
magnéticcs.
De este dePcnbrimiento tué
de donde le vino la idea de
in ventar algo para transmitir
· imágenes electricamente.
De una manera general el
aparato se parece mucho al
teléfono.
Consta en pocas palabras de una aguja imantada guardada en una caja y en comunicación por medio de un
alambre, con otra aguja colocada en otra caja igua!. Por
medio de cierta combinación, una vela ú otra luz colocada frente á ,a abertura de una de las cajas excita una corriente ó más bién una serie de vibraciQnes, que sor. transmitidas á la otra aguja y convertidas en su forma origiginal. Interponiendo un prisma la luz se reproduce.
«Me inclino á creer, dice el Dr. Olose, que los rayos
Rrentgcn ó rayos X y los que yo he descubierto, si no son
idénticos, á lo mene,s se parecen mucho, y tengo confian•
za en poder perfeccionar un aparato para la transmisión
de las imágenes con la misma facilidad con que se transmite la palabra.11 ·
Por supuesto que actualmente el aparato no está pe:r[ecto, y tiene que pasar al¡:tún tiempo para que el telectroacopio sea de uso práctico. Pero si ahora no se obLien~ buen
éxito, siquiera se habrá marcado el camino pa1 a que otros
resuelvan el problema, y que llegue el día en que al hablar por teléfono de San Francisco á Nueva York, no sólo se escuche la voz, sino que también se vea la fisonomía
de la persona con quien se babia.
El Dr. Close, un hombre de unos 56 años de edad, ha
dedicado toda su vida al estudio de la ciencia. Uno de
sus trabajos más brillantes fué Un mapa del planeta Marte que hizo durante su permanehcia en Europa, en compañía de Camilo Flammarión y del Dr. Pictet.

16

AGOSTO,

t

1896.

16

AGOSTO,

1896.

ASONANCIAS.

EL FONENDOSCOPIO.

¡Qué triste es el camino! ¡Con qué te&lt;li"
Cruzo en tinieblas por la selva obscnra!
¡Soy un pájaro negro que levanta
Su grito.de dolor entre las tumbas!
Yo he pedido sus frases á la muerte
Para cantar con ellas. Es mi mnea
El angel de las sombras; el que siega
Las cabecitas rubias;
Mi lira es nn fragmento separado
De un antig110 ataúd; ~ólo se pulsa
Para arrancar los trémulos cantares
Que las sombras escuchan
Y qne vuelan con alas fatigadas,
Enfermos de peear. Rara y absurda
Mi pobre inspiración lleva en los ojos
El brillo d~una extraña calentura,
Mis frases tienen algo del crnjido
De cráneos que se estrellan, y son rudas
Porque viven del hálito salvsje
Que respiran las tumbas.
Mi prometida es pálida; su nombre
Hace flaquear las energías robu. tas.
Cuando, entre las tinieblas, me visita,
El viento negro de la noche atrnlla.
Al desposarnos cantarán las sombra::i
Un lento epitalamio. A nuestras nupcias
Irán los co11vidados silenciosos,
Con negras vestiduras;
La cámara nupcial qne nos espera
Es muy estrecha y húmeda,
Apenas ei podré dormir inmóvil
Y con las manos juntas.
Será el primer idilio de mi vida
Y también el postrero. Las orugas
Serán indispensables invitadas
Al banquete de carne. Y cuando surjan
Las primeras estrellas temblorosas
La noche de mis bodas, en la obscura
Y negra estancia entregaré mi frente
A los glaciales besos de mi musa.

Los Doctores Bozzi y Ilianchi, de Italia, han inventado una máquina maravillosa, por medio de la cnal s&amp;
puede oír hasta el ruido imperceptible producido por Jo~
movimientos de los párpados. El aparato se llama el
«Fonendoscopio. »
.
. L~ nueva ~ara~illa serv!rá pa~a que ~os médicos y los
cirn¡anos ev1denc1sn la ex1stenc1a de ciertas enfer·medades que se revelan por el sonido. Cuando el asunto esté
bien estudiado, los médicos pod.nín formar una clave que
indique el sonido especial de cada enfermedad conocida
y el fonendoscopio descubrirá inmediatamente el sonid~
relativo. 8e asegura qne no habrá error en el diagnóstico
de las enfermedades qne se presten á este examen.
El delicado instrnmento, que debe ser manejado con
las mayores precauciom·t, consiste en una caja circular
de metal reluciente. En nna de sus caras hay dos aberturas donde se insertan unos tubitos de goma, cada uno
de los cuales termina en unas piezas de t:bonita que han
de introducirse en los oído~, tal como lo representa el
grabado. La otra cara de la caj,, tiene nna laminita muy
delgada y sensible, qne vibra con la mayor facilidad. La
lámina, estando b11jo la acción del aire comprimido que
hay den~ro ~e la caja, es tan sen~ible, que la respiración
más débil vibra dentro de la ca¡a, propagándose la vibración dentro de los tub()s, hasta la membrana del tímpano de la-persona que escucha.
Y no solamente puede percibir el ~onido, sino que su
intensidad se multiplica en el trayecto y IIE&gt;ga al oído con
notable fuerza. Pasando suavemente los dedos sobre la
!Amina, se escucha un ruido semf'jante al trotar de muchos corceles. así es que pn-eds oírse el pestañear de una
persona ó el aliento ru,ís delicado.
Para qne un médico pueda localizar una enfermedad
hay una ingenio~a combinación, que consiste en un se:
gundo disco unido al primE&gt;ro por mPdio de un cilindro
de cauclrn vnlcanizado, lo que permite aumentar grandemente la area de auscultación.

Yo canto con las frases incoherentes
Que me enseñó la angustia;
Mi pobre inspiración lleva en los ojos
El brillo de una extraña calentura;
Mis palabras remedan el crujido
De huesos que se rompen, y son rudas
Porque viven del hálito salvaje
Quii respiran las tumbas.
ANTENOR LESCA~•··
Agosto de 1896.

T.RAGICA.
Quiero rolar perdido en la penU'rnbra
Que al trasponer el Eter dilatado,
Fcn·me, al fulgo1· del astro que te alumbra,
Tu cuerpo, en el zafir transfigurado.
Quiero volar muy cerca de lit lado,
Más allá de los cielos que vislumbra
La mente del poeta iluminado
Que en misteriosos éxtasis se encumbra.

EL FONE~DOSCOPIO DE LOS DOCTORES BOZZI Y :SIANCHI.

El cilindro unido al in•trnmento, tiene unas dos pulgadas de longitud; p~ro hay otros cilindros más largos,
que se u~an para investigar en las cavidades naturales.
Si uno de estos cilindros se introduce en la boca, se pue•
de oír el movimieto de deglución y la caída del velo del
paladar.
U@ado el instrumento en combinación con el micrófo•
no, se pueden oír á gran distancia las palpitaciones irregulares de un corazón enfermo ó el silbido de un t ubo
bronquial afectado.
El mstrumento puede tener distintos tubitos, para que
muchas personas puedan oír á ia vez, y quizá será la uní·
ca manera de conFeguir quti dos ó tres doctoree estén de
acuerdo en sus opiniones.

Y en el beso que estalle de repente
Al juntar para siempre nuestras boca.~
Con un rapto que dure eternamente,

De lo Ideal obedeciendo al rito,
Como ofrendaá los dioses qne tú invocas
Lanzar el corazón á lo infinito !
BALBINO DÁVALOS.

Agosto de 96.

LA. TORRE MAS ELEVA:QA..

LOS

HABITANTES DE CHICAGO VAN

A TENER UN NUEVO

JlO'l'IVO

DESDE LA SOMBRA

DE ORGULLO.

La Torre de Eiffel y hasta la Torre de Babel no son
nada comparadab con la torre que va á construir el eeflor
D. R. Proctor en la ciudad reina del anchuroso Michigán.
.
El sitio escogido para la construcción está limitado por
las calles Harrison, Congrese, Loomis y Throop. El seflor Proctor deseaba construir la torre á orillas del Lago,
pero no le fué posible encontrar un sitio á propósito.
La grandiosa construcción, que estará terminada para
mediados del ano entrante, tendrá 1;150 pies de altura
sin contar la estructura eubterranea. La Torre de Eifl.ei
resultará 200 pies más pequefia que la de Proctar; ésta
costará $800,000 y tendrá siete pisos, el priemero de loa
cuales quedará á 225 pies del suelo.

Recordamo"I á nuestros lectores qt'e no
obstante el pliego excedente de
"FLOR DE NIZA."

T.ELECrJ!OSCOPIO DEL DOCTOR CLOBE,

105

ELMUNDO.

que acompafiamos á cada número de "EL
MuNno," seguiremos repartiendo mensualmentelas ciento veintiocho páginas
del folletín acostumbrado. .

Hnbo en mi alma infinitas ternurae,
Ideales de ca8ta purf&gt;za;
Sensaciones sin nombre, amarguras
Y temores de ignota tristeza;
Me mostraban mis sueños f~brile8,
En polícroma y ancha paleta,
Palideces de antiguos perfiles
Impregnados de anemia dti aEceta,
Y semblantes austeros y graves
Q.ue al impulso del vértigo inmenso,
Levantaban la vnz en las naves
Trae el velo sutil del incienso;
Hubo má9: en celeste parvada
Los ensueiios sus alas movían
Y ante mi alma creyente, extasiada,
Panoramas de luz extendían,
Y en auroras inmensas v blancas
Se engolfaba mi espíritu, oyendo
Cantos llenos de fe, risas francas
En acorde sublime !'nbiendo
Hasta un cieln eFmaltadn de cruces
Que fulgore!I Ct'gantt'!' vertían
Y en el cual, como mística~ luces
de su altar, las eFtrella" nrdían ......
...... Y ~intiendo caE&gt;r en mi frente
La mirada de Dios, fuí de hinojos

A empapar mi oración balbuciente
En la vívida luz de sus ojos......
¡,Y hoy? La noche sin luz ni alborada,
La carente de estrellas y aurora;
¡Hoy mi fe vacilante y cansada
Se ba acostado á morir...... ya no implora!
¿Qué huracán me ba soplado al abi$tnO
¿Dónde estoy agitándome en vano?
¿Quién la lni1 qne brillaba en mí mismo
Extinguió con su aliento malsano'!
¡ Yo tu ve ala.•, Señor, yo era bneno!
Y hoy mis noches son n,alas...... muy malas.
¡Ahora bueco r,aído en el ci~no,
Con angustia ind~cible, mis ala~!
¡Oh, Señor, mi esperanza te nombra
Y te encuentras ausente tin mis luchas;
¡Hoy mi fe, que se E&gt;xtingue en la sombra,
No te sabe llamar, 6 no escuchas!
Hoy mi espíritu enfe•·mo y cobr,rtle
En su queja suprema reincide,
¡Ya mafia.na, tal vez, será tarde
Para darle la luz que te pide!
¡Amar mucho, Seiior, no es ultraje!
No te ofendo: ¡Da vida á mi ruego!
Ve mi angustia: ¡es la angustia salvaje
Del que ha visto la luz y está ciego!
.ANTENOR LESCANO,
Agosto de 1896.

[Á

UN CABALLERO MEDIOEVAL.)

En la fina raiz de su alba pluma
Luce joyel espléndido el sombrero.
Y en chorrera blanquísima desciende
De blonda de Bruselas ancho cuello;
De sus hombros de atleta, pende airosa
Capa bordada en rico terciopelo,
Y a~oma en todo el traje la cuchilla
Labrada en oro sobre raso nfgro.
De régio talabarte á un lado pende
Hoja flexible de grabado acero
En cuya cruz se incrustan más diamanlf'S
Que 0ftenta en noche de verano el cielo.
Hermoso, noble, inteligente y rico,
¿Cómo tan solo y triste el caballero
Al pie de esa ventana que á eus voceA
Responde solo con glacial silencio.... ?
Vibrante de pasión y de amarguraº
Sn voz se exhala del doliente pecho
Y oprimida 1:. frente entre las manos
Se queda á instantes por el llanto ciego.
«¡úh cruel! ¡Oh cruel a::::iada mía
Decidme en qqé se fundan vuestros celos!
¡Partidme el co,azón si os be burlado,
l\Ias romped este fúnebre silencio!»
Nunca la dama respondió á sus voce~:
La aurora, al penetrar á su aposento
Muerta la bailó, teniendo de su amante
La imagen apretada snbre el pecho.
Y por fuera ya rígido y helado
Y sin color los labios entreabiertos,
Al pie de la ventana de la hermosa,
En s•1 espada clavado, el caballero.
JL'LIA.

Mérida, Agosto de 1896.

RITORNELLO.
Mi amor entre la, sombras muriendo está de frin;
Cruza,-bohemio errante,-la noche del dolor,·
Y, presa de un siniestro y torvo desvarío,
Perl:'igue de tus ojos el claro resplandor.
Pero en mi cielo triste qne obscureció el hastío,
Apagan tu.s pupilas su trémulo fulgor
Y vaga el pensamiento sin rumbo en el vacío..... .
Entre las sombras negras muriendo está de frío
Mi amor!
Te llama mi ansia loca.... ¿ Vendrá@, ensueflo mio?....
Te husco entre las trágicas tinieblas del dolor...... ·
La noche está muy triste, el cielo está muy frío,
Pero te anhela, presa de un t9rvo desvarío,
Mi amor!
FRANCISCO M. DE ÜLAGUIBEf,.
Agosto de 1806.

�106

•

EL MUNDO.

· -Hace tres semanas que
no lo he visto y le dará mu•
cho gusto. Y ya la dejo por•
que tengo l)riRa por llegar.
Y se alejo co!l el bebé suspendido de su c~ello, a~ras·
trando por el lo;.o un g1rón
de m ropa dei;garrada.
En la parte de la calle en
qt1e daba el sol, habíase formado un grupo de mujeres
que hacían labor. Y ahí la
viuda se encontró á Xanina,
que miraba curiosamente
el puesto de uu vendedor
de caramelos que ~e calentaba al sol con los ojos medio
cerrados.
-¡Xanioa! por qué estás
aqní? qué haces?
La niíia corrió áencontrar
á su madre muy alegre, y
Je respondió:
-Hoy no hay trabajo. La
patrona está de fiesta y nos
ha dejado salir á todM. Su
novio la ll"va al campo.
- Yamos á ver á Pepin;
dijo la viuda tomando á la
niíia de la mano.
Hacía mucho frío, pero el
cielo estaba claro y el cami110 seco. La pequefl.uela golpeaba de cuando en cuando
~ r el suelo con sus pies para calentarse, afianzándose con
SIN VERLO .....
una mano á las faldas de su madre que le cubrían los
dedos. La otra mano la había ocultado en un pliegue de
su chal.
. . 1 \,
•
-Está muy lejos? preguntó la chiquilla.
-Allá, en .el fondo, ¿ves aquellos árboles? allá está.
~ 0!\10 en este mundo el que piensa en sus nego-Cuán lejos! murmuró la pequefl.uela.
.
cios y pone cada cosa en su Jugar es proclamado
Llegaron por fin rendidas; la chiquilla no podía más.
"
prudente, la viuda Carmela, deepués de la muer, te de Selletta, barrendero que en primer lugar Al buscar la eecalera principal del asilo, vieron una ven·
habia sido cochero simón y más tarde poseido un co- dedora de manzanas que les dijo:
-Cómprenme nii'las, les doy tres muy gordas por dos
mercio de comestibles, encerró á su chiquillo en el Asilo
de los pobra, envió á su chiquilla á un taller de costuras centavos.
-Díi;¡ame, le preguntó la viuda, qu; podré llevárselas
v no guardó consigo en la casa más que al recién nacido
que le chupaba la vida, pegado todJ el santo dia á su se- á mi hiJo allá arriba?
-Claro que sí, s;,n manzanas y no bombas de dinami•
110 marcLito; la mayor parte de los vecinos-y casi todos
eran de edad-dijeron que había hecho bien ya que su ta. Tómelas.
-Yo las llevo, dijo la chiquilla. . .
.
marido la había dejado desolada y sin recursos. Los otros,
La viuda pngó los dos centavos y s1gu1eron su cammo.
m,ís reducidos en número, y se contaban ent,e ellos las
rnamáA, muy jóvenes y de fecha reciente, que comenza- Ya en el patio, no sabían á dónde dirigirse. Las puertas
ban con su primer maternidad á concentrar todo su amor eran numerosas y la escalera ee prolongaba.
-Es aquí? p·eguntó la niíla.
.
en su primogenitura, dijeron que los niftos eran la son-Más alto todavía...... no sé ...... esperemos á alguien
ri~a de la casa y que se necesitaba tener un corazón muy
que nos lo diga.
.
duro para apartarlos y un valor...... oh! un valor..... .
Oyeron en la escalera una voz de hombre que se aproxi-¿Cómo hace usted para quedarse sola?-decfa á la
viuda, Anunciata Fusco, una rabia regordeta que lleva- maba cantando:
ba prendido al cuello un baml,ino rubio y regordete como
l,[e han dicho que Bcppo sr Jué á la guerra ... .. .
ella.
. -Pero dígame usted que habría podido hacer yo con
Y de pronto a,areció un joven con las manos en las
tres angelitos en mi casa? Sin nada menos que tres bo- bolsas y un registro debajo del brazo. Cuando llegó al
cas. Y, adem¡i8, Nanina, ya lo sabe usted, sale en la último peldaflo, la viuda le preguntó:
tarde de su taller y por la noche me hace compafl.ía;
-Por dónde se va para hablarle á un niílo? Tengo aquí
aprende el oficio, comienza á ser grandecit.a. En cuanto á mi hijo..... .
á Pepin...... usted dice que...... allá ...... eu el A.silo..... .
-Madruga usted mucho, buena mujer. El locutorio no
110 va bien la cosa...... verdad?
está todavía abierto. Pero puede ser que a dejen ve~ á
La otra respondió.
eu hijo· suba usted más arriba, á la pitza del secretario.
-Oiga usted, yo no habría tenido el valor...... Ya us-Bd dónde está? pregunt6 tímidamente la viuda.
ted no lo ve ni él la ve á usted...... ¿qué sucedería si ca-En el segundo piso, primer puerta á la derecha, en
yese enfermo?
el fondo del corredor.
-Cómo! luego ueted no sabe nada? Si ahí está como
Y al alejarse el joven, repitió aún:
en su casa., nada le falta ...... Ahl es cierto, afladió con 188
-En el segundo piso, primer puerta á la derecha. En·
]~grimas en los ojos: Yo no había pensado en que podría tendió usted?
enfermarse; pero ahí tienen médicos y medicinas; y si
-Sí seílor, gracias, que Dios se lo pague...... ·
acontece que caiga enfermo, Dios no lo quiera!-me lo
El secretario era un hombre muy avanzado en edad,
dirán.
un señor de binoclo de oro y de gran sortija en el fndi-Y o creo que no se lo dirán á usted, afirmó gravemen- ce. Estaba sentado frente á su wesa y firmaba algunos
te la Fusco acariciando á su mocosillo, como para decir papeles que un empleado le presentaba.
á Carmela: Este, ya lo ve usted, yo lo guardo para mí,
-¿Quiénes son ustedes? qué quieren? dijo el viej.:i,
puesto que soy su madre, y no saldrá jamás de su casa. apartando la vista de sus papeles y examinando á la viuLa viuda volvió á la suya, y fué corriendo á besar á da y á su hijo.
fil pequtfl.uelo, que dormía en su cuna, con tal ímpetu,
.La viuda no sabía qué contestar.
que lo hizo de8pertar sobresaltado. El pequet'luelo se
-Soy Carmela Selletta, eeflor, quisiera ver si era posiechó á llorar.
·
ble...... tengo un hijo ...... de siete años ...... se llama Jo-Corazón mío, díjole ella, cállate, vamo3, cállate. sé Selletta.
.-\.hora mismo iremos á ver á Pepin.
-Dios mío! no es aquí, respondió el viejo, á donde hay
El invierno había IIE'gado de un golpe, con días obs- que venir, no está usted en el locutorio. ¡Dios mío! oh
curoe y fríos. La casa de Selletta oprimía el corazón, to- sa~ta paciencial
da envuelta en la obscuridad. Desde la entrada se perci-Excelencia, dispensadme, murmuró la pobre mujer,
bía el catre contra el muro, cuya desnudes gris dejaba mortificada, me habían dicho...... encontré en la escalever el papel hecho girones. La humedad penetraba has- ra á un joven que me indicó la puerta ........ .
ta loe hueHos; ahf faé donde Selletta perdió la salud.
-Pues no es aquf, no es aquí, insistió el anciano; adeLa viuda envolvió lo mejor que pudo á su chiquillo, más, amiga mía, no ee hora de pláticas.
púsose sobre los hombros el chal negro que había serviLa mujer quedó como clavada.
do de abrigo á 8U hijo en la cuna. Buscó la llave de la
-¿Cómo dijo usted que se llama su hijo? continuó despuerta. La encontró en la ceniza fría del brasero, por- pués con la voz un tanto dulce.
que se había servido de ella para atizar el fuego.
-Pepin ...... José Selletta.
-\'amo~ á \"er á P&lt;!pin, repetía al chicuelo al cerrar
-1\Iazzia, si está ahí Larisa, dijo dirigiéndose á un
la puerta.
slr\'ase usted consultar los archivos, y há ·
La calle estrecl,a, animada por vendedores ambulan- empleado,
usted de ese nii1o. Y envielo usted, continuó, ,ol·
tes y por las idas y venidas de los vecinos, parecía ale- blele
viéndose á la viuda, sería mejor me lo mandara aquí.
gre.
.
-Cómo se llama el niño? preguntó Mazzia á la viuda.
-Dónde va usted? preguntó á la viuda una vf:cina; va
-J,)sé 8elldta.
usted á gozar del sol?
El empleado desaparecib tras un cortinaje.
-Vamos á verá Pepin, dijo Carmela poniéndose la
El viejecito se acomodó bien los anteojos en su nariz,
llave en la bolsa.
ee sopló lae manos con fruición, y colocó sobre su eiscri-Peppino...... quién es?
torio una tabaquera de plata.
-l'eprn mi hijo, el que puse en la escuela del asilo
Nanina había recobrado su valor y se aproximó á la
de los pobres, pues cuando murió Selletta (á quien Dios
guarde en su gloria) me recomendó que lo pusiera. Me me1&lt;a, contemplando con ojos de curiosidad el gran tintlecía: Hay que colocarlo ahí, porque aprt!nderá uu ofi. tero dorado, donde dos tigurillas Postenían trabajosamE'nte una colnmnita para col0&lt;:ar el portaplumas.
cío y no qnit11r:í á los otros el pan Je la boca.
La mirada asombrada dtt la niíia pasaba del tintero al
- Y rn ucteJ ií. \"erlo?
prenMa papelea de cristal, en el que podía verse en vivos

16 AGOSTO, 1896.
colores, la basflica de San Pedr.:&gt; con su alta cúpula, la
plaza del Pueblo, y la ~ente de paReo.
-Siéntese usted, di¡o de repente el anciano, después
de haberse sonado escandalosamente; tómese una silla, la
que está en aquel rincón, eso; puede ueted sentarse ahora.
Abrió RU tabaquera, tomó un enorme polvo, y extendiendo los brazos sobre la me8a:
-.A.hl Dios de paz y de amor! exclamó.
Y luego volviéndose:
..
.
-¿Qué tiene usted en los brazos? d1¡0 guiñando loe
ojos bajo lo~ espejuelos.
La viuda levantó un extremo del pañolón, y descubrió al chiquitín que dormía tranquilamente, con una
manecita sobre el pecho.
-Un bebé? dijo sonriendo. ¡Qué gra!)ioso! Es el hijo
de usted?
-Sí, sefl.or.
.Nanina se había acercado para enviar á su hermanito,
quitándose ~e eee modo de las contemplacion~ ~así extitticas del trntero, y alargó una m11110 para acanc1arlo.
-Chit! dijo el viejo, á media voz, déjalo tú; _¿no vea
que se despertaní? Tápelo, usted, señora; ¡pobrecito!
?&gt;fazzia apareció bajo las cortinas impaEible.
-¿Qué hav? dijo e: anciano.
-Si el se,ior secretario, contestó ?&gt;Iazzia. quiere venir
un momento........ .
-¿Qué sucede?
Y se levantó apoyando las manos en los brazos del si•
llón, y buscando en la bolsa el gran pai1uelo de hierbae.
Y ya en marcha repetía:
:_¿Qué sucede, :'1Iazzi11•?
Cuando el secretario estu,·o cerca de él, ~[azi1ia dejó
caer la cortina que los ocultó.
-Ahora va á venir Pepín, dijo la viuda á Xanina.
-¿Va á venir ahora? repitió la nifl.a á media voz.
La viuda contestó por ~eíias que sí.
Los otros dos, entre tanto, cuchicheaban detrás de 1aa
cortinas, sin que se pudiera entender lo que decían.
Repentinamente el viejo apareció de nuevo. Parecía
muy turbado y venía lentameute, con la mirada fija en
la viuda. Se dt:tuvo cerca de la mesa, to!lió d0s ó tres Ye•
ces y le aijo:
-Escuche usted mi buena amiga.
La viuda se había lernntado, empujando hacia atr.ia
su silla.
-Escuche, no se puede hablará e.sta hora á los nifl.oe.
Ya se lo había dich0, viene usted muy temprano y á esta hora...... los niños..... .
Se interrumpió; la Yiuda le miraba.
-.Mazzia, ai1adió brufcamente, dirigiéndose al empleado.-Ayúdeme usted á decirle ....... ..
-El chico está dando eu lección, re~pondió ~razzia secamt'ute. Y se puso á mirar por la ventana.
-Eso e.Q, dijo el viejo aliviado de un gran peeo; está
dando su lección, aquí el re~lamento es severo ........ .
La viuda tuvo un movimiento de angustia. Estrechó
más fuerte contra eu pecho al bebé y se quedó ahí, de
pie, esperando aún, esperando aún ........ .
-Pero esto es imposible, murmuró al fin tímidamt!nte.
-Así lo creo, dijo el viejo, seguramente es imposible.
Usted es su madre no es eso?
·
-Sí sefl.or yo soy su madrE'.
-Imposible, mi buena amiga, repetía él preocup11do;
como haremos? Debía usted volver...... Eso es, vuelva uated el lunes que es dia de audiencia, verdad Mazzia?
Mazzia miraba hacia afuera. No oyó la pregunta y no
respondió.
La viuda se ruborizó y tcariciando lentamente á Nanina, dijo:
-Perdóneme usted; yo le había traído...... yo querí\
dejarle...... estas mansanas ...... usted 1,a de dispensarme.
-Déjelas aquí, dijo el viejo.
La pequeíluela había ya puesto dos sobre la mesa, al
lado del hermoso tint~ro. La viuda tomó la tercera y la
puso al lado .de las otras murmuran:io:
-Perdóneme set'lor esta libertad; e&amp;ta es para usted.

16

AGO!:&gt;TO,

1896.

EL AiUNDO.

-Gracias, dijo él dulcemente.
-Volvtréel luaes?
-Sí, sí, el lunes, eso el'!. :'.\o venga us•
ted aquí. H.íblele al director; él sabrá
dt-eirle......
•
La viuda le tomó la mano que t"l ext•ndía para acariciar á 11'. chiquilla y
qui30 be:,ár.sela.
-Oh! exclamó él casi espantado, no
hnga u~ted e~o, mi buena amiga........ .
Adiós ......... Adió:; ......... buen día.
~.1liPron y el viejecito se quedó.de pie
jnnto á la puerta. Oill el rumor de los
p:isos de la viuda que se alejaba, y la voz
dé I&gt;\ niila que la interrogaba.
:llazzia se colocó de nuern frente á él
y dispuso los papeles para las firmas.
Hubo un momento dt: silencio.
El secretario sacudía melancólicamente la cabeza.
-El director le dirá el lunes, murmu•
rJ, que su hijo ha muerto. Yo, loque,es
yo no se lo digo ..... .
Y cuando hubo limpiado sus lentes,
los acomodó ~obre su naríz, sopló luego
sus manos para calentarfas, y cogiendo
de nuevo la pluma exclamó:
-Ah, señor Dio,! Bnen Dios de paz
y de amor!. ........ qué infelices son los
pobres......... Deme usted los papeles
lfazzia.
SALVADOR DE Guco~10.

107.

HISTORIAS D.~ MI PUEBLO.
EX POS DE UX IDEAL.

¡ Oh mis bellas lectoras desconocidas!
no me me llameis indiscreto ni mucho
menos imprudente, porque me atreva á
po1,er en descubieTto la vida de una antigua amiga mía á quien quise mucho,
porque pertenecía á la honorable familia Domínguez, que por aquel entonces era una de las que figuraban en primera línea entre la sociedad distinguida de mi pueblo natal.
Era una familia de mujeres: dos de
ellas, rita r. Guadalupe, habían tenido la
desr'licha, ó tal vez la felicidad, de quedarse solteronas, por no habérseles prestado allá en sus ailos de florida juventud un buen partido que llenase las
aspiraciones de sus sueflos. Solo Dofl.a
Edu wigis, la hermana mayor, fué casada con un bizarro coronel de artillería,
que murio en los últimos combates librados en nuestro suelo, con motivo de
la funesta intervención francesa. Como
primer y unico retoño de su efímera vida matrimonial, había quedado á Doíla Eduwigis una graciosa pequeíluela,
en quien las tías y la madre ponían toda su atención y sus cuidados para hacer dtl ella. eegún la gráfica expresión
de Dofl.a Eduwigis, una joya valiosa de
la Pociedad y de la familia.
Aunque pobres, las Domínguez vivían honradamente con lee productos
de sus labores de mano, y con una pequeila mensualidad que recibían del
unico hermano que les quedaba, empleado en una fuerte casa comercial de
Yeracruz. La vida de estas mujeres estaba regida por 10s principios más sa11011 de fa moral y por los preceptos más augustos del catolicismo; sus constumbres, vaciadas en el estrecho molde de las costumbres piadosas y sencillas que normaran
la vida de sus abuelos. Y nunca la mano tentadora del
demonio, como ellas decían, las hubiera hecho quebrantar las leyes en que d011cansaba el programa unifor~~ de los deberes y obligaciones que les imponían la religión y la moral. .
Cuando los lazos de la amistad me unieron áesta buena
familia, de quien no quedan vestigios en nuestro suelo,
no tenían otra preocupación que la de encaminará Elenita, la hija única de Doíla Eduwigis, por el recto camino
de la Yirtud y darle una educación esmerada, como la
ID~jor herencia que pudieran legarle para hacerla acreedora al respeto de la sociedad en que vivía, y digna también de algún butm partido que se le presentase pidiéndole su corazón y fU mano.
Las tías y la madre de EleDJta, en su atln de despertar
en el espíritu de la pequeñuela la desconfianza en todo
aquello que se relaciona con el amor y las lisonjas de los
hombres, depositaban, sin darse cuenta, los gérmenes de
de.~gracia~ futuras en aquella almita naciente, en donde
~penas alboreaban las tenues claridades de una belleza en
embrión. Elenita creció alent'lda por el soplo de esa vida
mística y uniforme, vida de penitencias y oraciones, en
que vivieron las piadosas solteron~ y la muy respetable
Voila Eduwigis, que Dios tenga en el reino de los cielos.
Cuando la amistad me relacionó con la familia Domíngoez, Elenita no era ya lanit'la que soílara con los juegos
mfantiles y los cándidos entretenimientos en que se dese!1 voeh·en CD!} SU veleidades y caprichos los días bullic1ogos de la mñez. El sol de una nueva vida empezaba á
or_ear sn frente de virgencita púber, cantándole con notail
t~1unfales el himno de la juventud y deotejiendo en el
diáfano cristal de sus pensamientos, la ~uirnalda az11lada
d~ los sueños y el beso caqto de !ns rub1ai ilusiones. EleDita despertuba á la vida del nrnor. Sentía esa necesidad
&lt;le amar que el corazón reclama, cuando la juventud ~e

Al cumplir veinte ailos ee sintió en
la plenitud de sus dichas. AmabaáJuan
un buen muchacho de envidiable posi·
ción social; un joven de muchas luces
y muchas esperanzaH pañl el porvenir,
á quien como eq natural, lo aceptó con
gusto la familia Dornfngnez, como un
buen partido que mi,. tarde haría la felicidad de Elena. Juan realizaba loa altos idealeH de su amada, y co1110 un há• bil buzo del corazón de la mujer, ~ondeó
aquella alma sensible y comprendió sus
mi8teriO!I. Los do~ se amaron mucho y
• Elena era feliz. ::iin embargo, la vida del
amor no pudo suetraerla de aquel retraimiento de la vida 8ocial, consagrada tan sólo al cumplimiento de sus obligaciones doméstica8 encerrad~s en el círculo de la" labores de ,nano y dtJ las prácticas religiosas.
Obedeciendo á 1111; ioclinaciones de su
carácter sociable y festiYO, Juan trató
siempre de modificar en algo el curso
de e~a Yida mfotica y monúton'.lmente
uniforme de su amada; ¡K•ro contrariado por la \"Olnntad infl..xible de Doña
Eduwigis y las tías sol,l'ron:is, todos
suq esfuerzo~ fneron imítile~, y las obsen·acione~ tan repetidas y tan justas
que llegó ¡t hacerle á Elena, fueron moti\·o de frecuente, di,g,1~to, entre la familia; diegust.,sqne con el tiempo vinieron á ~char por tierra aquel paraiFO de
amor incen~ado de BUE'ños en que loe
dos amantes creveron vivir una vida
de eterna felicidad.
Los escrúpulos exagerados de Elena
y su familia fueron la cau~ de un temprano rompimiento que vino á obscurece•· con su bocanada de sombras las
brillanteces azu!eB de aquel cielo de
amor que prendiera sus besos de luz en
las dos almas apai;ionadas.
L'.&gt;s aílos fueron pasando. Elena llegó á olvidar por eompleto la existencia
fugaz de sus primeros malogrados amores, y en el aislamiento cenobítico de
su vida, veía con un sentimiento, mezda de pesar y de envidia, qU( casi todas sus conternporánE'as se casaban, y
que ella, no ob,tante la rectitud de sus
costnmbres y el refinamiento de su educación, avanzaba ráJ?idamente, y muy
á pe~ar suyo, al ándo desierto de la
vida de soltera que tanto preocupa á
las mujeres. Er. toncts ~e operó en su
vida y en su modo de sér una transformación completa, un cambio radical.
Cumplia veintisiete afl.os y era casi natural que se preocupara seriamente por
los dei;tino de su vida, Entraba á la edad
de las desesperantes reflexiones sobre el
matrimonio; edad en que el frío raciocinio juega un papel importante en las
lides del corazón.
Elena trató de exhibiree en todas
partes: asistía á bailes, 1t teatros y paseos campePtres; buscaba la sociedad,
amaba el bullicio y hada del adorno de
su cuerpo. el arma poderosa que eegrimiera con habilidad para avasallar loe
corazones indiferente.Q.
Tres aílos después de vivir esta vida
de premeditados entusiasmo~, que pudiéramos llamar de artificio y prestidigitación; de~pués de tantos d!'iroches de
sociabilidad alentada por el cálculo, Elena pisaba los umbrales de la vida matrimonial y huía
del bullicio de la socie:lad para consagrar~e en el silencio
del hogar á lo" preparatiyos de sus desposorios con un
advenedizo capitalista de apariencias deHlurn brantes, que
por aquel entonces vino á adicarse en nuestro suelo.
Para Elena, el porvenir se dilataba en horizontes luminosos. La pompa con que se celebró este matrimonio
ruidoso, constituía u11 nuevo timbre de orgullo para la
familia Domínguez, que se sentía felfa y satiPfecha ante
la vida fastuosa que el marido amante le proporcionaría
á Elena, á quien Doíla Eduwigis llamó con motivo de este matrimonio: •la gloria de la familia Domínguez......... .

la República.

$ra. (!oncQpdon $uarQz aQ F)Qon.
(me

MÉRIDA)

nos llega acariciándoros con sus promeeas engaílosaa,
empapadas en ráfagas de luz y e11 reflejos de vagas esperanzas.
Criad:1 desde sus primeros años lejos del buillicio social, respirando el míst:co ambiente de una educación saturada de religiosidad y de añejas preocupaciones enerventes, sin tener la libertad de frecuentar el teatro, las
tertulias, ni ningún género de diversiones, donde sus
oídos pudiesen sentir la dale ; explosión de la frase galante, ni la mirada rnaiiciosa y expresiva de algún joven
enamorado, Elenita era una alma pura, una extr•ña flor
de invernadero de asustadiza;¡ timideces de mar:poea que
vivía, desbordándose en voluptuoims lozanías de juventud, con el "ª'1Q y castí,-imo anhelo del amor, pero sin
···s1~~·;.~;;~~-ci~¡;~·¿~··d~··1~··¡;~¡¡¡~·~-i:~~·&amp;;dM·d~·E¡~·~~;
sentir en su pudico corazón los arrebatos de la fiebre pa- y cuando ésta se hallaba más preocupada con los cuidasional.
dos de su primer alurn bramiento, el yerno.de Dofta EduwiElenita, la belleza oculta. como la llamaban sus admi- gis, el eHposo capitalista, era enviado á Guaymas por las
radores, era una alma sencilla llena de exquisiteces y ro- autoridades de mi pueblo, corno reo de estafa, que había
manticismos. Había leído In historia de ECrain y de Ma- dispuesto de una suma cuantiosa en loe últimos dfas del
ría, cononcfa la Grazieladt! Lamartine, y envidiando las corto periodo en que :!esempeíl6 la Administración de la
dichas de Julieta, soílaba con un amor ideal que tuviera Aduana marítima de aquel puerto.
,
susurros de besos castos y ei,tremecimientos de alas níY como único patrimonio que Elena pudiera recibir
Yeas; soñaba en amantes rubios que despertaran en eu
de su marido, le quedó una enfermiza criatura: entrañaalma la luz de vagos ensuei1os, a1rebujados hasta entonble fruto de su fastuosa vida matrimonial.
ces en la niebla de sus ca~tidadt:!s virginale!!.
Be::SITO F.11:NT.~Nll8.
En los p&lt;?COS enamorados que ~e atrevieron dirigirse á
Cosamaloapan, Agosto de 18H6.
Elena solicitando las dichas de au amor, sólo halló la ex presión ampulosa y necia de corazones vulgare¡,, de almas cursis y vacías que no podían impresionarla, ni muLA CODORNIZ.
cho menos comprenderla. Prefería vivir alimentada por
el sueño sublime de un amor ficticio, y no por la grotesI~ra un verano; vi\•ía yo entonces con mi padre en
ca reelidad de un amor vulgar.
una ciudad de la Rusia meridional.
¿Sería Elena una belleza predel!tinada á cruzlil' por la
A nuestro alrededor, á 1Luchru&gt; leg11as de distancia, no
vida sin rnntir el roce de las &amp;las del amor? No; faé más
había más que eRtepas.
bien una exqni~ita flor extrnfta, que hasta los diez y nueNi bosque ni arr•&gt;\·os: ,·alles poco profundoR, alfombrave años vió pasar las ro~adas primaveras de su juventud,
dos de ramajes tle ,·erdura aquí y allá, extendíanee sesin hallar una alma qne aspir.i.se 110 perfume y comprenmPjantes á serpientes verdes.
diera el secreto de sus sueilo~.
J.li padre era un cazador de pura sangre; así que sus

�,.rTn1.TDÜ
':,
·=

~108
~ = = = = = = = = = = = = = = = = =EL ..uu.n

16 ÁG-OSTO, 1896.

= = = = = = = = = = = = = == ==Mi padre me aseguró que el macho '88
Jo llevó á. otro sitio; un momento después
le vimos salir de una zarza; mi padre no
le tiró, y yo peneé:
-¡Papá no es malo!
¡Y cosa singular! de8~e entonces mi pasión por la caza se enfrió y no volví á pensar en el fusil prometido.
Mucho tiempo después fuí 1\ cazar con
amigos; era la caza de perdiz por el reclamo
ví llegar al pobre macho enamorado y cantándole á su amada, y cuando se puso á tiro,
dí una palmada y se marchó: m1 compaftero se puso furioso.
Has echado á perder nuestra caza-me
decía.
Pero desde aquel día, matar, verter sangre se me hace odioso.
!VAN TouRGGll:NEFF.

trabajos se lo permitían, cogía el fusil, se
ponía, su morral, silbaba al viejo Tesoro y
se marchaba á. cazar codornicee 6 perdices.
A menudo me dejaba acompañarle en
estas cacerías, y poniéndome loco de contento, metía mi panta16n dentro de las polainas, echaba mi cantimplora á. la espal ·
da y ya me parecía que era un verdadero
cazador.
El sudor me inundaba, la arena se me
metía en los zapatos, pero yo no sentía la
fatiga y no me separaba de mi padre ni un
paso.
·
Cada vez que sonaba un tiro y el áuima·
lito caía, daba yo un salto exhalando gd·
tos de placer.
Et pájaro herido se debatía agitando sm;
alas, ya en la yerba, ya en boca de Tesoro;
su sangre corda, y yo estaba encantad,,,
sin experimentar el menor sentimiento.
Cuánto hubiera dado yo mismo por matar así perdices y codornices!
Pero mi madre me había dicho que no
tendría fusil hasta la edad de 12 años y
aun hHbía que espen.r.
Un día salí de casa con mi padre y Tesoro, que, como siempre iba delante, se puso en acecho; de pronto, casi debajo de
sus narices, saltó una codorniz; el perm
corrió tras t'lla y mi padre no se atrevió á
tirar por temor de alcanzar á éste.
De pronto lo ví dar un salto, coger la codorniz y traérsela á mi padre. Este .la co ·
gió y la puso sobre su mano boca arriba;
yo me prPcipité hncia él y le dije:
-¿Qué tiene? ¿Eetá herida?
-~o-me dijo-pero debe tener el nirlo
cerca y hace como que está herida para q 11e
el perro, pensando que la cogeríafácilmtn•
te, la siguiera.
-¿Y por qué hace eso?
-Con objeto de alejar al perro de P11R
pequpf'ios, después de lo cual se hubitr,1
marchado de un vuelo; pero esta vez le ha
salido mal la cuenta, porque Tesoro la ha
cogido.
-Entonces, no está herida?
·
-No...... pero vivirá poco ... ... porque el
perro debe haberla lastimado.
Me acerqué para ver la codorniz de CH·
ca; estaba inmóvil sobre la palma de lama·
no de mi padre: su cabeza colgaba, su oju
negro me miraba de costado y de pronto Die
entró una gran lástima.
Parecíame que el pobre animalito me miraba y pensaba:-¿Por qué me matan? ¿No
he cumplido con mi deber? Yo intentaba
salvará mis hijitos y llevar al perro lejod
de ellos y me ha cogido. ¡Pobre de mf! ¡Et•
to no es justo! No; esto no es justo!
-¡Papal Puede ser que no se muera!dije yo acariciando la cabeza del pajarito.
~i padre me dijo:
-No! mira y verás como se muere. Sus
patitas se estiraron, todo su cuerpo se estremeció y sus ojitos se cerraron.
Yo me eché á llorar.
-¿Qué te pasa?-me dijo mi padre.
-Tengo pena...... le respondí. Ella ha
cumplido con su deber y se le mató. ¡Eso
no es justo!
-Haquerido jugar al más astuto, dijo mi
padre-pero Tesoro ha sabido má.s que ella.
Mi fadre quise meter la codorniz en 1 1
morra ; pero yo le rogué que me la diera.

16 Aoosro, 1896.

EL MUNDO.

LA.. NOTA DE LA l"-1:0DAº

Tres Artistas.
Dijimos en su oportunidad á nnestroq lectores, que en el Circo Orrin trabajaría en
combinación cc,n la compaftía de zanmela
de los Sres. Arcaraz, la Opera Popular. El
af'io antepasado, esta simpática troupe ~ir.o
las delicias de la buena btuguesía mPx1ca11a, dando una larga serie de funciont&gt;s en
el Teatro Circo de Villamil, á. donde ahora
vi::elve.
A la sazón el Sr. Sieni ocupaba el Nacio- •
na\ y se entabló e~tre ambas empre~~ª una
rl'ñida coinpetencia, en la 9-ue_ no eah6_ mal
librada la Popular, pues s1 bien es c1&lt;&gt;rt•&gt;
que la compañía del Coliseo de Yt-rgará
contaba cnn artistas de reputación europe-a,
la Opera Popular, que se pres~ntaba mndes•
tamente, ofrecfa un conjunto homogenl'o
y armónico, estudiaba con empeño, y ade•
más proporcionaba música barata.
.Hoy retorna ¡¡ México, trayendo entre
eu personal algunos de los artistas que nos
visitaron en 94 y otros nnevoe; se estrenó
til sabado y dt'jó muy buenas impreEionps
en el público.
.
.
Chole Goyzueta, nuestra antigua y siempre predilecta conocida, forma con la Srn.
Fons de CalvPra y la Sra. Polaco Drog, un
trío que sin duda se hará aplaudir mucho,
fuugiendo la primera y la sfgunda como soprano ligeras y la Sra. Drog como mezzo
soprano contralto.
.
Damos los retratos de las tree como pr1•
mera página del carnet artístico de esta
temporada.
María Tubau, la distinguida actriz que
llegará. en breve, nos dará asunto para al·
guna de las páginas subsecuentes.
EN UN ABANICO.

Ala leve y temblorosa:
¿serás tú la mariposa
que hasta un seno amante vaya?
Ala leve y temblorosa:
sé la blanca mariposa
que en en el cáliz de la rosa
se desmaya ........ .
Josi;: JUAN

TABLADA,

Sra. Soleaaa Gov:zueta.
La puse entre mis manos, y la calentaba con el alienl(),
esperando que reviviera; pero no se movió m_ás.
- Pierdes el tiempo, amigo mío; no la resuc1tarás.
Y le levantaba despacito la cabeza cogida por el pico;
pero así qu.e la soltaba se volvía á caer.
- Papá, ¿quien alimentará sus hijitos?
. No te inquiete-a por eso-dijo mi padre-por que los
criará el macho. Pero espera...... Mira á Tesoro que se
pone en acecho. ¿Será. el nido?...... ¡Justamente e-s él!
Efectivamente, sobre. los tallos de yerba, á dos paso~
del hocico del perro, ví cuatro codornicitas, que se estrechaban unas con otras con el cuello t-xtendido. Ya te nían algunas plumas; ;61o las colas las tenían aún muy
corta8.
¡Papá! ¡papá!-grité yo-¡llama á Tesoro, que los va:\
matar también!
Mi padre llamó al perro; fué á sentarse un poco más lr_jos, y se puso á almorzar. Pero yo n:e quedé c~rca del nido rehuPando comer; saqué del bols1ll0 un panuelo y metí la codorniz ......
-¿Me regalas la codorniz?
-Si la quieres, ..... Pero qué vas á hacer?
- Voy á enterrárla.
-¿A enterrarla?
~Sí, al lado de su nido; dame tu cuchillo para que ca. ve la foea.
Mi padre buscó su cuchillo y me lo dio sin decir pala·
bra; me use á. escarbar la sepultura: luego besé la co_dorniz en e pecho y la coloqué en el fondo del aguJero,
echándole tierra hasta nivelarlo.
Después corté una ramita, é hice una cruz, atándola con
UDa h1erba y puse esta cruz sobre la tumba. .
..
Cuatro ó cinco dias de~pués volvíamos al mismo s1~10.
El sitio de la tumba me lo indicó la cruz; pero el mdo
estaba vacío.

1

Sra. S!uisa Cfons ae (rah,cr.-i.

J
Sra. Polaco Drcg.

Traje ae not'ia ae

la Princesa OOaúa•, ae Gales.

109

�16 AGOSTO, 1896.
•

EL MUNDO.

11-0

,. Al aproximarse eada nu eva estación, cuántas lindas cabezas, finas.
y ele¡mntes no se preocupan de ella. Pieusan en el cambio de sus.
to&lt;'ados, en va riar ese arsenal gracioso, que debe._sl nó embellecerlas,
preswrles cuando menos la decoración que com~ene á su belleza.
Pem tranquilizaos, ama bles lectora.•.
Ya hemos teuido la feliz ocasión de recomendaros á las

SRITAS. !HUNSINGER HERMANAS.

Primera calle de San Francisco número 14.
A1'TIGU,&lt;S COL,&lt;BORADORAS

=

DE''LA-MODAILUSTRADA"DEPARIS.

Confia.o.s en ellas v estad bien persuadidas de que vue.&lt;tro ideal de
coquetcrla tan natural. será. realizado tanto d esde el punto de vista.
de la elegancia como del de la baratura.

r

Julio de 1896
HABANA .................. $ 25,000 ORO.
MA IIRW ......... $48,000 $26,000 $32,000.
SAN'I10 DO}IINGO ........ . $160,000 ORO.

PRECIOS SIN COMPETENCIA.
El único que recibe noticia por cable y
paga los premios por su listin el mismo día.
Hágase la consulta y se conocerán las ventajas, salvadas las distancias por el telégrafo.
M.RUANO.

México.-San Andrés mím. 17-México.

L1...-..is Cleme1-i:t
DOCTOR FRANGES,
Especialista pai•a la 01.1.1.•aoión
11
'lt.'l?
-:. ~- ~ -i-'•i~'li'\:1".l,r':•F~Ó(~. ~~ -V, ..~
;,,.:;_ -ritw~ - ... \w -"""'-'"""..:.-...)"wi-'-;,J; J -

r·~t,7-..~~ i

-w~\ ,_. 1...1 Wloi ..~t,.

PREYIADO CON MEDALLA DE B.ONOR

POR EL GOBIERNO FRANGES.
(!cllejón ael $spírHu Santo número~.
EXTRACCION GARANTIZADA DE LA SOLITARIA.
35 Afl¡'os DE PRACTICA.

Horas de consulta de 9 á 12 a m y de 3 á 6 p. m
CREMA ROSADA

ADELINA PATTI.

5!a ltora ae los brinais.
[ Dibujo de J. l\fartinez Carri6n

PARA LAS DAMAS.

No más vejezU
APARTADO 189.

AVENIDA JUAREZ 4.

HFOURIST."

"HUMBER."
"STEARNS.••

"R t,:COR D."

Las mejores bic:cletas que hay en la República,
las que mát&gt; han vendido y las qu" rnt-jor r~sultado han dado.
¡S m las mái caras y son las más barataM!

Píclaso, el elegante catálogo en Español con muchísimas ilustraciones.
¡¡BICICLETAS DE $120 á $325!!
Grandes talleres de composturas y magnífico
surtido de accesorios.

ª"

MEXICO.

No más arrugasll

En la actualidad no hay en Eul'Opa una señora elegante en cuyo tocador uo figurn un tarrlto de esta
delicada C1·ema. La cé lebre diva Pattl la usa cons•
tantemente y siguiendo s u ejemplo, todas las más cé·
lebres artistas y las damas de la alta aristocracia la
prefieren á todas las damas compo~iciones, porqueestá probado que embellece el cútis y conserva la
frescura de la cara hasta la vejez.
e VJnt1 011

tJh, lai Droi,urilli y Ptirfümerias.

DEPOSITO GENERAL:
NOVAROA. CCETSCHEL Callejón del Eaplrltu Santo núm. r-

E

DIGESTIVO ANDR.E 'N. ·
Sin pepsina, papaina ni pancreatina. Curación completa, rápida y garantizada.
DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

~IARCA REGISTRADA.
El Digestivo Andrew cura radicalmente la di;;pepsia, enteritis crónica, aciclez del estómago, abultamiento con poco comer, flatulencia, repu"'nancia á los ali·
mentos, diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embarazadas, dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen uolore~ de cabeza y que·
determinan la a1.\emia 1 cólicos, etc.
!'reservativo t&gt;xcelente para el _ti fo, fieb_r". amaril(a,-; en general de todas ~nfermed~des infecciosas, ~mes ~s el más compl_eto é iuofensiv? Antfséptico del aparato
di"'Pst1110. D ...sap11r ... cen desde la pnmcra dosis, los vom1tos, acedias, eruptos, mapetenc1a, pesadez, const1paclon, dolor de estoma~o por antiguo O rebelde que sea d
pa~l1~cimicnto, y au114uu no hl!,Yª cediúo á otro tratamiento, e 1 éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantiza1· el especifico, pues ha sido analizado y
adoptado por las emiuenc.:ias facultativas de Europa y de esta capital. Es el más poderoso de los Digestivos para estimular y restablecei: las funciones del estómago.
. El tie~po nec~~~rlo ~ua unli _cu~·a radie.al _varia según el caso, pero nunca más de 40 á 55) dia.s. Una vez comenzado este_ tratamiento, no debe 1:ui1:1penderse por
nínn-un motivo. Ex1~1r la tirma y r11bm:a. auténtica del Dr. Andrew. PREClO DEL TUBO: $ 2 :&gt;O EN TODA. LA. REPÚBLICA. Certificados de los principales médicos deesur capital y de los Estados. Desconfi.ese de las imitaciones y falsificaciones.

EL DIGESTIVO ANDREW está de venta en todas las principalesDroguerías y Boticas de Europa y América

16 AGOSTO, 1896.

EL MUNDO.

' (Tomado de "El Universal" de la Ciudad
de México.)

111

Una prueba :Cotográfica.

Tratamiento sévero de un hombre
Por el Dr. A..'iSELMO SEQUEIRA,
Ex-Interno del Hoapltal General de Guatemala.

ASistía yo á un sujeto ba-stante vigoroso, do
.86 años, afecta.do de hepatitis, que por un c:s.C.ruen atento conceptué localizada. en la. zono.
anterior del órgano i;ecretor de la. bilis hací.l
m:í.s de un año.
Permanecían con tinte icM:d co la. piel y In~
escleróticas, las deyecciones al binas muy irregulares, ca.si siempre presentaban, como dicu
Frerichs en estos casos, eolor amarillento intenso por la presencia. de la bilis más ó méno~
alterada.; biliinlvina., colesterina en forma. do
estercorina., biliverdina, etc, etc.
El color de la lengua, también ictérico, tl
pulso oscilaba entre 70 y 80 latidos y anunciaba. el termómetro poca. diferencia. en la mar.
ca cnlorimetra normal.
Era indudable, 6. priori, que el diagnóstico
no admitía error y la primero. ideo. fuú la I\•
plicación de un moxa y propinar cada cuatro
días un drástico de píldoras antibiliosns unl\s
veces y otras un purgante
No se advertía cambio en el mal y el mox:i
dió lugar á una liaga superficial sobre el mismo lugar enfermo, que se estuvo curando cou
unguen to y sanó á los diez días.
Permanedendo estacionario el mal con nn
cortejo de síntomas, instituí el siguiente trabmiento.
Con un día de por medio hice qne ti:&gt;mara
por la noche de cinco á siete Pildoras del Dr.
Rosa y que en seguida. de la primera deyeeción consiguiente, se le nclministrarn. sopa sazonada de buena carne de huesos; que tomara después de la. cesaciún del efecto catártico,
una cucharadita. de Polvos de Seltzer en tres
cucharadas de agua aromatizado., que debía.
repetir dos 6 tres veces con inMrvnlo; que el
llía que no tomase )as piklorns, tomase vino
l'icjo generoso para comer y una. píldora ferruginosa (Píldoras del Dr. P eck) inmediatnmen·
te despues de cado. almuerzo y comiüa frngago.les; en virtucl de que el paciente se encontraba nn poco anémico evideutemente.
La mejoría comenzó en breve á establecerse y queriendo compro bar á lo que era debida
hice euspender el uso de las Píldoras de Ross
y surjfa el mal Rin tardanza y con nuevo. fuerza debilitaba al paciente.
Restablecí en su virtud el uso de dichas Pfldoras, agregando alternados baños muy rápidos, eulfurosos y salinos.
Cosa notable; el enfermo ewaciaclo, anoré•
xico, dispéptico, discrásico se levantó y recuperó prontamente las fuerzas y desput':s de dos
meses de invierno en este pais intertropical,
siguiendo el tratamiento ele referenda, t':l ha
sanado por completo y está en bt:ena salúd, y
es de rigurosa lúgica y justicia atribuir esta.
curación {das Píldoras de Vida del Dr. Ross.
Naturam l\1orl&gt;orum Curn.tiones Ostendlllli
e\ Medica.mentí.
Me.saya, Nicaragua, Diciembre 10 de 1896.
Dr. ANSELMO 8EQUEIB.A..
Ex-lnteruo del Hospital General de
Gnateme.Ja, Médico forense del Distrito de Masay.. , Miembro Corresponsal
de la Sao.dad Clínicos de Francia:' etc.

ED.PINAUDPAR1s •
PARIS
37, Bould de St;.asbourg -

SALES AMERICANAS
NUEVAS SALES COLORADAS

-----------------==-

~
FAMOSAS t:STUFAS PARA COCINAR
Estas estufas se combinan con tinacos de presión para agua caliente,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gasto de combustible, sirviendo para el uso de baños, etc.
Precios desd6 $35.00 para arriba, incluyendo chimenea, instalación y
ensefianza de las criadas en su uso práctico.

T. S. GORE. 1ª Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plazuela de Gnardiola
. Gran Depósito de ~icicletas_ CLEVELAN_D. Refrige~adores, ?Das, aguamaniles, comunes, etc. Surtido de útiles para cocma. Accesorios de Bicicletas.

�Zarzaparrill~

~!/,~"'-::t

·~-.:;;,...

,4·

..

del Dr. AYER

Purifica la sangre

. 1r

~~~~~ ~

Abre el Apetito

·,• .

·1

1

.,' / 1'I&lt;''"~'

Fortalece á los débiles

TOMOil

Aquellos
que padecen
de debilidad
general ú otra
dolencia en gendrada de
sangre impura, debe rian tomar la
Zarzaparrilla
del Dr. A ver.
Da fu erzas á
los débiles y
en gen eral reconstruye el sistema.
Por su medio los alimentos nut rrn el
cuerpo, v se goza de un sneño reparador y de las dulzuras de la vida. .
PRIMER PREMIO EN LAS

LI B R E RO S Y TO DA C LASE D E M U E B L ES P A R A O F f C I N AS

•

Estreñimiento,
Jaqueca,

.:~ :· . &gt;' . . ;
.¡, .....

~ Gt precios sin competencia.~
TRI NCHADORES, CRI STALEROS,
ATRILES Gl RATORIOS,
LIBREROS, LAM PARAS,

1

. :-•· .: :~. &lt;"

..

'

__

;•::

-

t: 1·

,,,.,.

_ ,,..,,,1101u,..,,_

Estilos franceses y Americanos .

Gran surtido de sillas de todas clases
«CA RRU AJES PARA NIÑO,n

Preparad" por el Dr. J. C. A y er y Ca.,
Lowell, Masa., E. U. A.

, ·.'ffllAW•

M EXICO, DOMINGO 23 DE AGOSTO DE 1896.

Escritorios Mesas-Escritorio.

Exposiciones Universales de Barcelona
y Cbicago.

W-Pongase en guardfa contra imit., r iones baratas. El nombre de-"Ayer's Sarsapadlla "-fl¡rnra en la envoltura. y está
vaciado en el cristal de caña fra.•r o.

~~i-~ftd&amp;t

,;f-J."i•
\'&lt;J~i ol\~ ~
. . . . . .. .. . .............

i1

El mejor surtido en la Capital
LOS PRECIOS MAS BARATOS.

ROPEROS, GUARDARROPAS,

Gt los negociantes en muebles

TOCADORES, LAVABOS,
CAMAS, CHIFFONIERS, .

Precios especiales.

APARADORES PARA COMEDOR,

MaleStar, Pesadez gllatrlca,

Congestiones
curados ó prevenidos.
* (R6tula adjunto en 4 colorea)

PARIS: Farmacia LEROT

91, rue de1 Petita-Cbamp1
En todaa /aa Fumaai&amp;f.

.Apartado Correo número 56.-Bajos del Hotel Gnardiola.-Teléfono número 562.

1~ CALLE DE SAN FRA1"1CISCO NUM. 14.

rt=----------~,~~~t\------------7\

l

Syrac1•se

Syracuse

Syracuse

Las Bicicletas

SYRACUSE
SON LAS MEJORES.
$ 200
EMPIRES ....... ...... ...... ...
175

SYRACUS 1~...... . . . . . . . . . . . .

PRECIOS:
TRIGUEROS Y RIVAS.
RUGBY...........................

1

120

t
J-

f.

Puente de San Fr~ncisco núrnero 5.
TALLER PARA REPARACIONES. SANTA ISABEL NUMERO 8.
~

Syracuse
~---~
•-

MEXICO. ~

Syracuse

Syracu.se

--~--y

...~~,~t=SI\-•

}(oras

ae ensueño.

[Grabado en los talleres de "EL MUNDO,"]

'

:··

•

NUMEROB

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91349">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91351">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91352">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91353">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91354">
              <text>Agosto</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91355">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91372">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91350">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 7, Agosto 16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91356">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91357">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91358">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91359">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91360">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91361">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91362">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91363">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91364">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91365">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91366">
                <text>1896-08-16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91367">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91368">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91369">
                <text>2017441</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91370">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91371">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91373">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91374">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91375">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="786">
        <name>Barón de Catllá</name>
      </tag>
      <tag tagId="787">
        <name>Catedral de Jalapa</name>
      </tag>
      <tag tagId="783">
        <name>Congreso internacional</name>
      </tag>
      <tag tagId="782">
        <name>Ecuador</name>
      </tag>
      <tag tagId="788">
        <name>María Dorotea Amelía</name>
      </tag>
      <tag tagId="774">
        <name>Periodismo</name>
      </tag>
      <tag tagId="785">
        <name>Sombrero-casco</name>
      </tag>
      <tag tagId="784">
        <name>Tradiciones populares</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3505" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2147">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3505/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._8._Agosto_23..pdf</src>
        <authentication>cf0ba2e375c19f26c127e3f343117917</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117327">
                    <text>Zarzaparrill~

~!/,~"'-::t

·~-.:;;,...

,4·

..

del Dr. AYER

Purifica la sangre

. 1r

~~~~~ ~

Abre el Apetito

·,• .

·1

1

.,' / 1'I&lt;''"~'

Fortalece á los débiles

TOMOil

Aquellos
que padecen
de debilidad
general ú otra
dolencia en gendrada de
sangre impura, debe rian tomar la
Zarzaparrilla
del Dr. A ver.
Da fu erzas á
los débiles y
en gen eral reconstruye el sistema.
Por su medio los alimentos nut rrn el
cuerpo, v se goza de un sneño reparador y de las dulzuras de la vida. .
PRIMER PREMIO EN LAS

LI B R E RO S Y TO DA C LASE D E M U E B L ES P A R A O F f C I N AS

•

Estreñimiento,
Jaqueca,

.:~ :· . &gt;' . . ;
.¡, .....

~ Gt precios sin competencia.~
TRI NCHADORES, CRI STALEROS,
ATRILES Gl RATORIOS,
LIBREROS, LAM PARAS,

1

. :-•· .: :~. &lt;"

..

'

__

;•::

-

t: 1·

,,,.,.

_ ,,..,,,1101u,..,,_

Estilos franceses y Americanos .

Gran surtido de sillas de todas clases
«CA RRU AJES PARA NIÑO,n

Preparad" por el Dr. J. C. A y er y Ca.,
Lowell, Masa., E. U. A.

, ·.'ffllAW•

M EXICO, DOMINGO 23 DE AGOSTO DE 1896.

Escritorios Mesas-Escritorio.

Exposiciones Universales de Barcelona
y Cbicago.

W-Pongase en guardfa contra imit., r iones baratas. El nombre de-"Ayer's Sarsapadlla "-fl¡rnra en la envoltura. y está
vaciado en el cristal de caña fra.•r o.

~~i-~ftd&amp;t

,;f-J."i•
\'&lt;J~i ol\~ ~
. . . . . .. .. . .............

i1

El mejor surtido en la Capital
LOS PRECIOS MAS BARATOS.

ROPEROS, GUARDARROPAS,

Gt los negociantes en muebles

TOCADORES, LAVABOS,
CAMAS, CHIFFONIERS, .

Precios especiales.

APARADORES PARA COMEDOR,

MaleStar, Pesadez gllatrlca,

Congestiones
curados ó prevenidos.
* (R6tula adjunto en 4 colorea)

PARIS: Farmacia LEROT

91, rue de1 Petita-Cbamp1
En todaa /aa Fumaai&amp;f.

.Apartado Correo número 56.-Bajos del Hotel Gnardiola.-Teléfono número 562.

1~ CALLE DE SAN FRA1"1CISCO NUM. 14.

rt=----------~,~~~t\------------7\

l

Syrac1•se

Syracuse

Syracuse

Las Bicicletas

SYRACUSE
SON LAS MEJORES.
$ 200
EMPIRES ....... ...... ...... ...
175

SYRACUS 1~...... . . . . . . . . . . . .

PRECIOS:
TRIGUEROS Y RIVAS.
RUGBY...........................

1

120

t
J-

f.

Puente de San Fr~ncisco núrnero 5.
TALLER PARA REPARACIONES. SANTA ISABEL NUMERO 8.
~

Syracuse
~---~
•-

MEXICO. ~

Syracuse

Syracu.se

--~--y

...~~,~t=SI\-•

}(oras

ae ensueño.

[Grabado en los talleres de "EL MUNDO,"]

'

:··

•

NUMEROB

�23 AGOSTO, 1896.

EL MUNDO.

114
~~EL MUNDO.''
SEMANARIO ILUSTRADO.

RLiroNo 434. -~ de las Damas núm. 4.-APAl!'l'ADO 87 B.
UXIOO.

Toda la correspondencia, debe dirlgln¡e
al Gerente de este periódico.

La suscrición á EL lllUND0 vale $1..25 centavos al mes,
y ee cobra por trimestres adelanti.dos.
Números sueltos, 50 centavos.
. .
Aviaos: á razón de $30 plana por cada publ•cac~6n.

Todo pago debe ser precisamente adelantado.
REGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGITh"DA CLASE.

«Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Can~
dá. The Sganis American Newspaper ~ompany, 136 L1berty St. New York, E. U.u

~otas &lt;lt~ itorial.es.
Al revisar los últituoi, ejemp18res de la prensa americana que han llegado á buestra mesa de trabajo. no h~·
mos podido menos de r.:cordar el concepto.que de la misi6n ilel periodista ha expresado un escritor ha pocos
días: «La consecuencia natural de semejante absurda manera de concebir el periodismo, es la muerte de éste considerado como elemento intelectual, de propaganda y de
enseñanza popular, con cuyo caracte.r .~ª ~restado tan
eminentes servicio¡¡ ,i, la causa de la civihzac1ón...... n Los
periódicos americanos á que uos referimos, pueden responder en nombre de la causa de Ja civilización.
Como fieras hambrientas se han lanzado estos elemento.~ intelectuale-~ y de e1mñanza popular contra la per~onalidad de Mr. Bryan, el flamant~ c:1ndidato á la Pre.s1d~ncia de la República. Ya no se dmgen apóstrofes, smo msultos· ya no se arrojan reproches, sino infamia::. La caricat~a se apodera del joven leader y lo representa como
un héroe de encrucijada, como un bandolero de la ~eor
especie, digno de la horca. Ei:i ~na de nuestras págmas
reproducimos una de estas espmtualPs tllRl'ñanza!l con que
el lápiz del elemeiúo intelectual se complace en atacar al
novel candidato: Bryan aparece armado de un puñal y
á sus pies yace la patria her_ida ~e ~uerte por ~u mano;
al pie del grabado hay una mscripción: ¡el asesmo! ¿Son
estas armas políticas? ¿Constituyen medios lícitos en la
contienda de la cosa pública? ¿Hasta dónde 1&gt;stá permitido á un elemento de la cau.sa de la civilizaci6n emplear
tales procedimientos?
.
.
.
.
¡Y todavía si fuese la pasión política, el odio de partido la intol~rancia de grupo lo que motivara tales clesro~nesl Pero no! Puíiados de dollars arrojados á estos
hacedores de prosa nauseabunda y de canallescos gra•
bados por el partido hostil á Bryan, comunican movimiento á esta máquina que, semejante al carro del ídoio
del Indostán, va aplastando víctimas bajo sus pesadas
ruedas. ¿Y este sería el elemento de tnseñanza intelectual
que presta tan eminentes servicios á la causa de la civili-

zaci6n1 ..... .

Asentar en abstracto que la prensa es un elemento de
progreso, una tribuna, una cátedra, desde donde el sacerdote periodístico esparce su sacrosanta doctrina, es
hablar sin conocer el periodismo. ¿A qué prensa se refiere el escritor á que aludimos? ¿A la que resultó complicada en el escándalo de Panamá? ¡Pues fué toda la pren•
ea de Francia! ¿A qué periodistas? ¿A los que fueron llevados á los tribunales con motivo del asunto del peti.t sucrier? ¿A. lo$ que llaman a!lesino á Mr. Bryan?.......... ¿A
cuáles?......
Bajemos al ídolo de su pedestal. En el periodismo, como en todal! las órdenes de actividad intelectual,-pero
en ésta más que en ningúna otn,-solo hay una cualidad
que haga respetable al hombre que dispone de una pluma: la honmdez. Pero esta cualidad es propiedP.d del hombre, no de l!I especie; pertenece al individuo, no al grupo.
Un periodista honrado puede, en efecto, ser un elemento para la causa del progrese; un periodista que no sea
honrado hará más mal á una sociedad que el peor de loe
delincuentes.
Por fortuna, el periodismo mexicano, en el que existen
elementos impuros que lo desprestigian y lo de¡.,recian,
no ha llegado aún á ese grado de perversión moral que vemos imperar en la prensa americana, que no desdefla en
devorar buenos pedazos de ese esplén'dido banquete de
más de quinientos millones de pesos gastados por los partidarios de Mac Kinley en C!lbrir de ignomima al candidato Bryan, nota transmitida por los mismos periódicos de
la gran República!

¡JJmplacables!
El martes (1ltimo registró la prensa diaria un conato de
descarrilamiento en la línea del Ferrocarri! Mexicano,
sin desgracias personales. Los autores de esta jugarreta
anti-civilizadora, fueron capturados y puestos á disposición de la justicia.
Ahora bien, los cul'&gt;ables deben ser juzgados con arreglo á Ja ley de suspensión de garantías para esta orden de
delitos; pero como entre loq pa~ajeroq dt&lt;! tren se encontraba el Gobernador del Estado de P11ebla, sería posible
que algún espíritu filantrópico y Cllritativo tratara de in-

clinar al Sr. M:artínez á ejercitar sus sentimientos hu:
manitarioa.
En tal supuesto, el Sr. Gobernador debe rechazar t?-l.1
sugestión de esta índole, recordando que no era él la uru•
ca persona á quien iba dirigida el daño, y q,ue por lo ta~to no tiene el derecho de mostrarse compasivo con las vidas agen"\8.
La compasión del Sr. Martínez censtituiría una conculcación de las garantías sociales. :i:,a piedad, en cie~s
casos, es la forma más impía de perJud1car á la colectividad.

Qfl nuttJ.lJ ®obenmbor bel tli,trito.
.A.l referirno., al nombramiento del Sr. Rebollar, sólo
empleamos, la Bemana pasada, breves frases, contrayéndonos á la noticia antes que al comentario. La exaltación del Sr. Rebollar al importante puesto público que
hoy ocupa, tiene sin embargo su significación, y á ésta
debemos atender, como hemos hecho siempre que se .h"·
tratado de alguna nueva personalidad lanzada á la nda
pública.
El Sr. Rebollar es joven y es civil, lo que ya por sí sólo
constituyeunainnovaciónen el tradicional programa. E~a
vieja creencia que las cualidades de disciplina y s:..bord1nación pertenecían exclusivament1, :,J grupo militar, y
que todo elemento civil llevaba imbíbito ese gérmen de
rebeldía de que han surgido los politicastros. Este criterio se ha ido modificando, y en la actualidad se reconoce
que esas cualidades, necesarias en la política actual, son
patrimonio de igual modo de los hombres civiles que militares.
El nuevo Gobernador del Distrito no pertenece por
abolengo, herencia, tradición ó rutina, á ninguna clase
privilegiada de la so::iedad, y no entra por lo tanto con
los prejuicios ni con las sugestiones impueEtas por un alto medio, y que, al romper los muros del hogar, amenazan infiltrarse en la política.
.A.demás, el Sr. Rebollar es liberal, es honrado y es inteligente, una trinidad de dotes que lo hacen recomendable para el puesto con que ha sido favorecido.

ítJ.s último, micrabtos.
Hace toda\'ía menos de un cuarto de siglo, México se
hallaba dividido en pequeflas satrapías, al frente de cada una de las cuales se encontraba un coronel más ó menos improvisado: un Lozada, un Timouio Andrade, seflor
feudal dueflo de vidas y haciendas. Estos minúsculos bajalatos, estos aduares informes, se perpetuaban por herencia, y la familia dominadora, la casta privilegiada, la
dinastía triunfante, se conservaba enhiesta y osada, como
un amago constante á todos los derechos y una montafla de granito suspendida sobre todas las libertades,
Se ha necesitado que un poder superior, generado por
todos los intereses sociales, cimentado en las necesidades
de la Nación, inteligente y apto, haya venido á aplastar
á esta gusanera en la que se revolcaban ambiciones y
odios, voracidades cínicas é impurezas sanguinarias. Lo
qne ayer se obten/a por transacciont!s de habilidosa complacencia, en virtud de vacilantes acomodamientos y de
necesidades superiores, huy es posible realizarlo ya por
senderos más abiertos, por caminos menos tortuosoa é in•
extricables.
Y al lado de este ensanche del poder público, la muerte, la gran purificadora, ha realizado su función benéfica en
la Repúbhca, limpiando el snrco de mala simiente, asfixiando á los últimos microbios, producto de una descomposición sociai, 1&gt;n la que ya penetran buenos soplos
de aire puro v ealudable.
Expres~mos ePtas ideas, en vista de las constantes defunciones d11 caciques que en estos días hemos leído en
la prensa de la "República.

ll1lt1lític11 gen.eral.
RESUlIEN.-Víaje del Emperador de Rusia.-Su importancia y significación.-A travé~ de la Europa.-Es señal de
paz ó toque de alarma?
Aunque es seguro que habrá de producir rivalidades
agrias y mal sofocadas envidias, ya está decidido el viaje
del Czar á las principales cortes europeas. Por mucho
tiempo se había. pensado en esa eJ:cursion y los que
se dicen bien informados de las secretas aspiraciones del
gabinete de San Petersburgo, nos han hablado de Yacilacionee y perplejidades en el joven soberano, antes de decidirse á su gira transcontinental, que tiene apariencias
de ser recreativa, pero que influirá á no dudar de modo
efica1, en la política obscura y enigmática que hoy preside las decisiom s de todas las potencias.
Después de visitar Copenhague, d;inde. ea llevado Nicolás ll por atracción de familia y vínculos estrechos de
la sangre; después de regocijar su corazón y sustentar su
entendimiento con la contemplación de la corte del Rey
Cristián, ese anciano venerable, ese patriarca augusto,
que solo sobrevi ve á su muerta. grandeza y á eu pasada
gloria, al calor -:Je un hogar dulce y tranquilo, donde
llueven las bendiciones del cielo, como para compersarlo de las amarguras que llovieron sobre su pueblo humillado y roto en los campos de Holstéin; después de
reposar breve plazo en el seno de su familia, y olvidar
un momento las munificencias de Moscow, al dulce arrullo de cantos de niflos y gorgeos de aves congregados á la
sombra del auciano monarca...... á donde se dirigirá el
antócrata moecovita? qué visitará primero: ¿Berlín ó París? ¿querrá estrechar la mano de su angusto primo el orgulloso Hohenzollern y saborear .las fastuosidades de la

metrópoli imperial, antes que saludar á Mr. Faure, de
honrada apariencia burguesa y de noble sencillez repu- '
blicana?
Quien sabe! Pero no es difícil suponer que este punto
que á priwera vista parece de mera etiqueta, ha tenido y
debe tener en la mente del Czar, la consideración y la illlportancia que se merece.
Sea real y sincera la alianza franco.rusa como la suponen los· amantes de las glorias republicanas y los sofladores del anhelado desquite, ó platónica y acomodaticia como preten~en que sea los partidarios de la Triple.A.lianza
y los adoradores del derecho que emana de la fatalidad
de los hechos consumados, existe ó parece existir esa liga q11e une en comunidad de in_tereses y aspira~iones á
dos Estados poderosos, por enci~a de eus _propios enemigos, y no es cosa tan de poca importanc~a para comprometerla y convertirla en humo, por motivos de pura
cortesía.
Alemania cuenta con que la primera visita será para
ella y que para ser más significativa su presencia, el Empe~dor de Rusia asistirá á las mani&lt;?bras de otoño del
ejército germano, en tanto que Francia, por _su parte, ee
prepara á recibir de modo magnífico á su ilustre huésped, y dada la susceptibilidad del genio francés, que silbó al difunto Alfonso XII en las calles de París, por ser
coronel honorario de un Regimiento de Hulanos, no se
dispondría á s~mejantes derroches de lujo y esplendo~,
si sospechara siquiera que se quedaba en seiundo térm1no en la alta consideración del prócer á qmen tratan de
festejar.
Germanía tiene como el derecho de primacía por la na•
turaleza de 1,us instituciones, por la gloria militar que
irradió en la aurora de su constitución como imperio moderno· por su fuerza militar que asombra y maravilla á
cuant~s la contemplan; Francia es acreed?r'.1 ~ que se la
dé la prioridad, si no por el abrazo qu1:1 se 1ruc1ó en Cronstadt y se consumó en Tolón, sí porque ha sabido aflojar
pródiga munificentes los ~ordones de su bolsa y ha ~cudido una y otra vez á cubrir con creces los empréstitos
rusos.
Cierto que para el Czar tiene que ser deslumbrador el
estado floreciente del imperio alemán, hoy en el apogeo
de su grandezq., pero debe considerar qué potencia vital,
qué energía extraordinaria radica en la República francesa que á la vuelta de cinco lustros, después del año terrib"le ha sabido colocarse á la asombrosa altura que alcanz~ en la actualidad.
Difícil decidirse entre estas dos atracciones que lo solicitan. .A.cercarse á Guillermo es prenda segura de paz,
porque nadie se atrevería con la Triple Alianza, amparada por el coloso del Norte, y todo .s eguiría en el statu guo
que impol!-e la paz armada. ~r ~hrectamente á París, ea
anuncio a1 no de pronto rompimiento por lo menos sí de
la amenaza y sabresa!to constante en que han viv\do las
potencias, por los temores de la general conflagración.
Hoy como ayer, la suerte de la Europa está al arbitrio
y en poder del Autócrata del Neva.
En los pliegues de su n:ianto 111_!~ª como el dios ~e la
leyenda helénica, los matices del ms y la.e fulguraciones
de la tormenta. Que decida su omnipotente majestad.

X.X. X .
Agosto 20 de 1896.
~

A nuestros lectores .

~

Ya en p,·ensa el pliego de la novela FLOR DEI N(ZA
correspondiente á este número, sufrieron grandes imperfecciones los grab_ados, dific,i~es d~ repon~ en un
dia · 7&gt;0r eso no pudimos repartir dicho pliego, qite
rep~ndremos muy en breve, sustitugéndolo con las
páginas de novela correspondiente.~ á este mes, ofreciendo que con el primer núrnero de Septie:mbre da·
remos las ciento y tantas páginas que completm·án
la obra.
Acaban de llegar nuestra.~ prensas francesas para
el semanario y con motivo del cambio de instalación
que estamos haciendo en estos días, están sufriendo
algunas interrupciones nuestros trabajos. Pedimos
excusas á nue.~tros lectores, seguros de que los compensaremos con creces.

CONCURSOS
Están trabajando los señorea jurados para seflalar los
premios en nuestros concursos musicales y fotogrñfico.
No podemos urgir la resolución, por que su trabajo está siendo concienzudo, pero estamos st-guros de que en la
semana quedará resuelto.

Con el presente número recibirán
nuestros abonados las 128 páginas
de novela correspondientes al pre•
sente mes.
Pastas para los tomos de "El Hundo."
Como negocio absolutamente propio, el Sr. D. Pablo
Ledesma ha hecho fabricar unas hermosas pastas en rojo y oro,

23 AGOSTO, 1896.
Notas de la Sem.ana.
Los delegados al Congreso Pan-americano reuni-dos en México, publicarán en breve un m~nifiesto
en que se expresarán las razones por las que dicho
,congreso dejará de celebrarse.

Calle de Tiburcio núm. 20.

~amas Jistinguidas de la República.

Dícese que el Sr. Lic. D. Rafael Rebollar Gobernador del Distrito Federal, tiene el ánimo de suprimir el juego ~e azar E_ln la capital lle la República y
para consegmr su obJeto, está estudiando la forma
en que hará la iniciativa, que no solo abarcará la
clausura de casas de juego de baraja y ruleta sino
también la regtamenlación de apuestas en carre;as de
caballos, bicicletas y juegos de pelotaris.

El Gobernador del Distrito ha recibido una solicitud firmada por multitud de personas, en la que
se pide reglamente el uso de los organillos, plaga
que tarde y noche aqueja á los vecinos de esta Capital.
En esa solicitud se menciona un decreso expedido hace algunos afios por el Gobierno, en el que se
ordena á la policía perseguir á esos tocadores de
organillo como vagos pbrniciosos.

La Secretaría de Comunicaciones se ha ser,•ido ce-

der al Estado de Michoacán, para fomento de sus
línea.a 1elegráficas, tres mil se~ecientos cincuenta y
un ktlógramos de alambre y mil cuatrocientos aisladores.
. Dícese que tos ~sesinos del poeta ciego D. Austac10 Zepeda, en Michoacán, han dado también muerte ~n «La Me1,qui~era,». :.\J unicipio de .A.yo el Chico,
Jahsco, á Don Fehpe Villanueva, é hirieron á su esposa é hijo, así como á un mozo.

El próximo 16 de Septiembre se iMug...rará la presa construida en T!almanalco, Distrito de Chalco, la
cual es propiedad de los Sres. Robertson.

El miércoles en la maflana salieron de Belen rumbo al Valle Nacional, treinta rateros.
'
Fuer n conducidos á la Estación de Buena vista
en el vagón llamado el «Diablo» y custodiados por el
Sr. Miguel Cabrera y varios de sus policias.

El Sr. D. Ignacio de la Torre trata de llevar á cabo la construcción del Ferrocarril de San Marcos á

Tezintlán.

En la corrida de toros verificad.a el domingo en la
plaia de DuFango, un toro cogió al banderillero Cárlos L6pez «El Manchado. u
El asta del toro le entró por la ingle izquierda y
penetrando al abdomen destrozó órganos interesantes, rompiendo por último una costilla. El banderillero murió al dia siguiente.

El martes de la semana actual hubo •ma preciosa soirée
muaica', en la casa de la inteligente pianista, Srita. Elena
Padilla.
S~ tocó un cuarteto d11 Weber para piano violín, viola
y.violoncello,. y. un trío h~rrnosísimo de Lachner para
piano y dos v10hnes. Los eJecutantes fueron la Srita. Padilla y los Sres. Rocha, Posada y Cuadra.
El aplaudido clarinetista, D. Lorenzo Santibafiez ejecutó dos pieza&amp; que fueron muy aplaudidas.
'
La concurrencia, numerosa y distinguida, abandonó
aquel templo del arte después de la una de la mafiana.

Ya, á lo que se dice, están fijados en las esquinas los
C:1rtelones anunciando la venida de Maggi. El gran art ista llegará á esta ciudad en los últimos días del mes
para abrir su última y corta temporada el 1~ de Septiem'.
bre. Deseando que sea escuchado su CompalHa por el
mayor número. de personas, antes de regresará su patria,
ha yuesto precios d, abono verdaderamente económicos
Y a alcance de todas las fortunas.
Maggi presentará en el abono que va á abrir, un nuevo
repertorio que ha preparado en los últimos meses.
Es ?-e advertir que esta es la última temporada que
traba¡ará en México. Al concluirla se dirigirá á Yucatán, para de ahí emprender el regreso á Italia.
Han comenzado á llevar~e á cabo en el balcón del centro en el Palacio Nacional, las ob.:-as para instalar la Campana de la Independencia.
Esta es la mejor prueba de q1ie ha quedado fuera de
dud:i,. la autenticidad de esa reliqia histórica.
Dmge los trabajos, el Teniente Coronel D. Gilberto
Luna, Dir~.tor de la Maestran1,a, y dichas obras, que van
á ser prov1s1onales, consistirán en dos ménsulas de hierro, con sus pies de gallo y PUS chumaceras.
Aot_es de comenzarse las obras, se pesó. la Campana,
obteméndose un peso de 782 kilógramos. Se ha calculado que las obras que están efectuándose, pueden wostener un peso de dos mil kilos.
En el Estado de Yeracru;¡; las siembras prometen buenos resultados.
á dEl Sr. Don Federico Grandover partió para Zacatecas,
d onde_ va á terminar la decoración interior del teatro
e esa ciudad, que ha costado $2ó0,000.
El Cónsul General de los Estados Unidos, Mr. Critten•
&lt;'l~n. está trabajando en un informe que enviará á su Go~ler~o Y que versará sobre el comercio de la República
ex1cana desde 1880 hasta el presente.
fi Var~l\8. personas que llevan amistad íntima &lt;ion el se-

or M:m1stro ~e Hacienda, Lic. Don José I. Limantour,
hian dispuesto 1r á encontrarlo, en tren especial, hasta la
rontera del Norte.

A las siete de la mañana del martes llegó por el
Ferrocarril Central el Sr. General D. 1 annel González Cosío, acompañado de su muy estimable familia.
Como saben nuestros lectores, el señor l\Iinitro se
encontraba en Querétaro desde el sabado 15 próximo pasado.

El martes incendióse uno de los departamentos
de la negociación denominada Compañía Destiladora; funcionaron ocho bombas, siendo de éstas, seis
del Cuerpo de Bomberos y dos de la fábrica incendiada. También funcionó, con muy buen éxito, un
pluviómetro fijo de vapor.
Las pérdidas fueron muy considerables. La negociación estaba asegurada.

El martes salió de Nueva York para México el
1:1eflor Ministro de Hacienda Lic. D. Joeé Ives Limantour, pero como no hace el viaje directo sino
que regresa deteniéndose en diversos puiitOB' i.rribará á nuestra l\1etrópoli hasta fin del mes en ~urso.

Salió de esta ciudad para la de Nueva York el Sr.
D. Adolfo Bülfer, Cónsul General de México en Londres.
El Sr. Büller se embarcará en Nueva York para
dirigirse á Inglaterra.

115

El Congreso Obrero de la República invitó al Rr.
Lic. D. Rafael Rebollar, para que presidiera la solemnidad que en honor del ilustre Cuauhtémoc se
verificó el 21 del actual, á las doce de la mañana, en
la glorieta del Paseo de la Reforma, en donde se o~tenta la estatua del heroe.

Ha circulado muy válido el rumor de que van á
hacerse muchas y muy notables bajas en el arancel de
.Aduanas.

qUE VENDE A.. $2 7~.

La11 recomendamos á los interesados, advirtiendo que
los pedidos deben hacerse á dicho Sr. Ledesma,

EL l\fUNDO.

$rita. &lt;!onsuelo C-Fenodtio.
DE OAXACA.

[ De fotografía del Sr. Salas .A.rgüelles.]

El Sr. IugeniP.ro Do!! Ignacio G 1rfias, Administrador
General de Correos, por prescripción del médico aue le
ha asistido en la enf81"medad que ie aqueja, va á pasar
una temporada á Mixcoac, donde ya tomó casa en la calle de la Campana.
Ne- obstante la estación de lluvias, se procede con mucha actividad en los trabajo, de la línea férrea de México á Acapulco por Cuernavaca.
Simultáneamente se trabaja de Tres Marías á Cuernavaca y de Puente de Ix:tla á Cuerna vaca, para que luego
que los trenes lleguen á. la capital del Estado de Morelos,
puedan prolongar su marcha hacia el Sur, quedando inaugurada la linea hasta Puente delxtla.
El jueves comenzó á circuh,r en la ciudad de Puebla
un manifiesto del seflor General Don Manuel Santibáfiez,
en el que se dirige á Jos pneblos de aquel Estado, diciéndoles que acepta su candidatura para Gobernador del
mismo en el próximo periodo constitucional.
El lunes último fueron entregadas al Sr. Tomás Me
Lean, Administrador de la nueva Empresa de los Ft&gt;rrocarríles del Distrito, todas las pre-piedades de la antigua
Compañía.
Por ahora no l1Rbrá cambios en la planta de empleados que cominuarn,1 como hasta aquí, conservando á los
que por su antigüeuad y buenos servicios son verdaderamente útiles á 1a Compa.ñía.
Una de las primeras medidas-que se plantearán á la
mayor breved,,d posible-es el arreglo de los itinerario~,
aumento de viajP11 y au rnt&gt;nto de coches, y al efecto ya
pidió el Sr. ).[e Luan á los l!:~tados U ,1iJos nuevos coches
de los llamados ufmperi&gt;¼l.-s,» es decir, con »siento~ e11 el
techo y de una forma parecida á los ómnibuR¡ la parte
de arriba, del imperial, está abierta y es propia para el
verano.
La nueva Admini~tración piensa extender sus lit1eas
hasta Xochiruilco con el fin de transportar los productos
de aquella región.
El tren que regresaba á esta Capital trayendo á bordo
al Sr. General l\lena y al Gobernador de Pnebla, estnvo
á punto de descarrilar, accidente que , iba á ser causado
por cinco individuos que pusieron piedras en la vía.
~os cinco fueron aprehendidos, y serán juzgados por
la ley de suspensión de garantías.
El rniérco!P!' á las nueve de la maflana, por la línea del
Ferrocarril Ct&gt;utral. en el tren ordinario de pasajeros,
partió p1ml Xu.-va York el joven Capitán del Cuerpo de
Ingeni1:1rofl, U. Porfirio Díaz, quien, como ya lo saben
nuestro8 lt:ctores, \'a á I nglarerra á perft'cciouar sus estudios.

R~lativo al asalto de la Aduana de Nogales, hase
publicado lo siguiente con fecha 14 del actual:
«La Aduan.l ha sido asaltada por varios bandidos
qt1e fueron rechazados, dejando ocho muertos y un
prisionero. Nosotros tuvimos cinco muertos y tin
herido. Por el correo pormenores.»
«Cerca de setenta yaquis asaltaron la Aduana mexicana, donde esperaran hallar gran cantidad de dinero. El asalto fué el miércoles 12 á las cuatro de la
maflana. Pero con antel"Íoridad el dinero había sido
trasladado ií otra casa, mientras se hacían algunas reparaciones en la Aduana. Frente á ésta había cuatro
guardas, y sobre ,illos hicieron fuego primeramente
los indios, matando á dos de los celadores; los otros
corrieron hacia el interior del edificio y cerraron perfectamente la puerta.
«El destacamento de Arizona se puso inmediatamentn
sobre las armas, y en general se armaron todos los veoi.
nos. Inmediatamente comenzó el ataque á los indios, qu-,
muy pronto se vieron rodeados de una multitud de gente armada, por lo cual se vieron precisados á huir.
El Banco Nacional ha recibido de la .A.dministración
de Rentas Municipales, la suma de $55,000, por cuenta
del tercer trimestre del pago drl Ewpréstito Municipal.
El mismo Banco ha enviado á Londres, 36,090 libras
esterlin8!', para cub~ir el cupón que se vence en Septiembre próximo.
La Sllprema Corte de Justicia de la Unión ha resuelto,
después de revisar el amparo que concedió el Juez 1? du
Distrito de esta Capital al Lic. D. Francisco Espinosa
quien se encuentra encausado por el delito de abuso d~
confianza, que es de revocarse y se revoca la determinación del inferior, y se notifique al interesado que la justicia federal no lo ampara ni proteje contra los actos de
que se queja.

PERSONAL.
Er, SR. DR. D. Luni CARRIÓN.-Pnblicamos el retrato
del Dr. D. Lnis Carrión, que falleció en Jalapa el 14 de
Junio próximo pasado á la avanzada
edad de 80 años.
El 27 de Octubre de
1836serecibió de médico-cirujano en 1a
Facultad de México.
Ptirteneció á varias
Asociaciones cient.íficas d e 1a Re p ú •
blica.
. Prestó á la patria
importantes servi•
cios en días aciagos,
en s11 puesto de médico militar desempeñado durante 40
años en e! Cuerpo
Médico del ejército·
después sirvió, en Jo~
últimos años de ~11
vida, en la Comisión
Geográfica exploraL..._
dora.
J?urante PI largo
.
.
.
periodo en qne Pir·
v1ó, 1&gt;n el CuPrpo l\Iérl1co, contribuyó á su organi✓.aciún
y mejora, en medio de las azarosas circunstancias de 1-'
época.

~-- ~--_¡

�Horas de ensueño.
Quien no ha pasado por eeas horas en
que_Ja vida se suspende en todo el organismo, para encontrarse solo en el esplritu :f en qu_e el_. espíritu se sumerge
en el piélago sm riberas del ideal! Horas de ensueño llamamos á eeas horas
divinas de que nos habla con su lenguaje mudo la mirada de eea hermosu1 a
griega, de eea regia beldad antigua tra~ladada al lienzo por habilísimo pinc1·l.
Descanea su brazo, prodigio de la curda sobre el ánfora envuelta en la luz ti•
bia del riauefio sol de Helos su espíritu
tscala excelsas diafanidadee'. .....
No la despertéis.

IDamas distinsuidas de la República.

LA ARMADA INVENCIBLE.
Ah~ra que tanto Fe habla de guerras
marítimas y se consultan las estadíHicaa navales, no deja de tener curiosidad el eBtado de la Armada Espaíiola In-vencible, cuyo fin desastroso por la tempestad es de111asiaJo conocido.
«E'STADO DEL ARMAMENTO MARÍTIMO
DE FELIPE U CONTRA INGIATERKA EN

1588.

Las Castillas di~ron: 13 galeones, 1, íOO
soldados, 300 piezas de artillería; D.
Diego Floree de Téllez , comandante.
Andaluc~a dió: 10 galeonee, un patache,
100 marrn~roa, 2,400 soldados, 260 pie
zas de artillería; D. Pedro Valdéa comandante. Vizcaya dió: 10 galton~e 4
pataches, íOO marinero~, 200 soldad~e,
250 piezas de artillería; D. Juan Martln~z deRecalde, comandante. Guipúzcoa
d1ó 10 gall'c,nee, 7 pataches1 700 mariIl:eroa, 2,000 s?ldados, 280 piezaa de artillería; D. Miguel de Oquendo comandante. Portugal dió: 10 galeon'es 2 na-·
víoa de tramporte, 3,000boldados' 1 300
mai:ineros, 350 piezas de artillerfa. 'La
Italia, compuesta de Nápoles, Sicilia Milán y algunos príncipes de ella, dió: 10
galeones, 800 marineros. 2,000 soldados
310 piezas de artillería, Martín de Bre'.
tendona, comandante. Además acudieron: 4 galeazas de Nápoles con: 900 esc~avos, 400 m_arineroa, 110 piezas de artillería; D. D1fgo Medrano comandante. 4 galeazas de .Nápolea ~n 1 300 esclavos, 400 marineros, 800 soldados 200
piezae deartil1ería; D. Diego M011¿ada,
comandante. 32 pataches con 550 marin_eros, 400 soldados, 180 piezas de artillería; D. Antonio Hurtado de Mendoza, comandante. 10 barcos rnmeros
para el servicio de los grandes navíos.
El total, con el resto de la Armada era
de 150 navíos, 22,000 soldados 1 500voluntarios, 5,800 marineros 3 200 piezas
de artillería, 2,500 esclavo;. 'La Armada que Su Majestad tenía en pie, era
compuesta de 23 navíos de guerra. Su
comandante ó almirante, D. Juan Lóp_ez de Medina, ea losquetenía: 700marmeros, 3,200 soldadob, 400 piezas de artillería, qne con los demás propios del Rey, componían:
60 galeone8, en los que babia 12 que se llamaban J os
Apóstoles. Cada galeaza tenia 300 remeros ó forzados. Esta Armada llevaba cinco terdoa eapai'iolea, que eran loa
verdes, amarillos, azules, colorados y blancos, mandados
por D. Diego Pimentel, D. Francisco de Toledo, D. A.Ion·
so de Luzán, D. Nicolás de Lira y D. Agustín Mexia.
Cada tercio tenía 32 compañías. Además de los cinco
tercios, había dos de portugueses. El Vicario general de
la ArmaJa era D. Martín de Alanzón. Había embarcados 6 obispos, 210 capellanes, 100 médicos ó cirujanos y
60 boticarios. El Duque de Medina se llamaba D. Luis
Ponce, y era su Almirante D. Juan Martínez de Recalde.
El Duque montaba el na do San Martín que era el mismo
que montaba antes el Marqués de Santa Cruz, y en el
que este Marqués había ganado la famosa batalla contra
los franceses en las i~las Terceras. D. Diego Pimentel
montaba el navío San ,lfateo. D. Francisco &lt;1e Toledo, el
San FelipP. D. Alanzo de Luzán, el San Pedro. D. Nicolás de Lira, el San Bartolomé. Y D. Agustín Mexfa, el
San Simón. De municiones de guerra llevaban: 120,000
balas de cañón de todos calibi·ea; 4,500 quintales de cuerda mecha¡ 7,000 moequetes y arcabuces; 10,000 partesanas; muchaA culebrinas y cañonee reforzados; 3,000
quintales de pólvora; con todos los utensilios, como cabrias, etc., para la artillería. De municiones de boca llevaba: 160,030 quintales de bizcocho; 460 sacos de harina;
1,600 toneles de vino; 7,500 quintales de queso; 300 toneles de vinagre; 500.000 quintales de habas; 2,000
quintale!&lt; de aceite; 400 quintales de arroz, y el agua correspondiente. Lillternae, hachones, farolee, lona ó cotonía, pez. canfora y plomo. Costaba esta Armada, en tocio, 30,000 ducados al día, y contenía 32,000 hombres
efectivos.»
UN A

23 AGOSTO, 1896.

EL MUNDO.

116

PUil~ICA.CION MUSICAL.

Muy pronto se repartirán loa prospectos de la que va
á editar en esta capital el &lt;:onocido profesor D. Antonio
Cuyás. Sabemos que, ameno y variado el nuevo periódico musical llenará el vacío que se nota en nuestra pre1 s-1
' técnica, y por tanto nos atrevemos á augurar un buen
éxito al futuro colega.

La troupe de Maggi es una de las más
completas que ha llegado á tierra mexicana; el conjunto de las piezas puestas en
escena ea bastante acabado, y sin embar•
go, las dos temporadas han sido poco fa.
vorecidas. ¿Por qt'.lé? Se dice que la razón
de esta sin razón es el desconocimiento
del idioma. Pero señores por Dios! si el
arte no tiene idioma especial! Si no se·
siente en castellano, ni se si.ente en inglés,
ni se siente en italiano: el sentimiento
es cosmopolita. Y sino que lo diga Emannel, y que lo diga Coquelin, y que lo diga Sotorra-que recita en catalán.
Las auras del coliseo de San Felipe sean
para el inteligente actor italiano máa saludables que las que sopfan para nuestra
primer sala de espectáculos.
Por el momento, los únicos aires saludables son loa que corren en el Circo Orrin.
La Compañía de ópera popular ha merecido desde el p•imer momento la buena.
voluntad del público.Cierto es que hay
ahí artistas discretos-la Fons, Chole Goyzuéta, Ventura y Sotorra.
Y si á esto se añade uoa batuta hábil,
como la del aei'ior Julián, se tendrán vt-ladas muy agradables. El Campanone quP.
nos sirvieron la noche Jel martes no fué·
de lo mejor. La Sra. Fons, que en Rigoletto hizo una Gilda discretísima, no EL,
mostró tan feliz en la obra de Mazzn.
Ventura correcto, pero frío. Sotorra eufermo. Solamente el Sr. Hernández se su po nzarzuelar aquella noche.
Es verdad que para zarzuela, ahí eP
tá el invencible Principal. Y no es que
la Compai'ifa Arcaraz carezca de lunare,.
Ahí está, por ejemplo ......
Y además hay allí otro lunar auténtico: el que tiene 111 Srita. Rusquella e n hi
garganta.
Pero...... ahí me las den todas, comodecía el alcalde del cuento.
ÜBERON.

El. hoJUbre izquierdo,

$Tita. (!lotilae Gtcosta.
[DE TAPAOHULA.]

irttirtrhts.

Don Mauro Requejo era u1a hombre iz-•
quierdo. Creo que no necesito decir máe.
¿Lo habéis entendido? Pues me explicaré
mejor. ¿Ha sido la Naturaleza ó es la cos·
tumbre quien ha dispuesto que una mi-·
tad del cuerpo humano se distinga pl r
sn habilidad y )a otra mitad por su torpeza? Una de nuestras manos es inepta
para la escritura, y en los trabajos mecánicos sólo sirve para ayudar -á. su experta
compañera, la derecha. Esta hace todo
lo importante; en el piano ejecuta la melodía, en el violín lleva el arco, que es la
expresión, en la esgrima maneja la espada, en la náutica el timón, en la pintura
el pincel, es la que abofetea en las disputas, la que hace la señ~.l de la cruz en 1·1
rezo y la que castiga el pecho en la peni•
tencia. Iguales disposiciones tiene el pie ·
derecho_¡ si algo eminente :r, extraordina•
rio ha &lt;1e hacerse en el baile, ea ind 11da·
ble que lo hará el pie derecho; él ea tam•
bién el que salta en la fuga, el que golpea la t ierra con
ira en la desesperación, el que ahuyenta al perr o atrevido, el que aplasta al sucio reptil, el que sir ve de ariete·
para atacar á un despreciable enemigo que no merece ser
herido por delante. Esta superioridad mecánica, muscular y nerviosa de las extremidades derechas, se extiende·
á todo el organismo: cuando estamos perplejos sin saber·
qué dirección tomar, si el cuerpo se abandona á su instinto, se inclinará hacia la derecha, y lo&amp; ojos buscarán,
la derecha como un oriente desconocido. Al mismo tiempo que en el iado izquierdo todo es torpeza, todo subor•
dinación, todo ineptitud: cuanto hace por sí resulta toicido, y su inferioridad es tan notoria que ni aun en desarrollo puede igualar al otro lado. La mitad de todo hom- ·
bre es generalmente más pequeña que la otra; para equi ·
librarlas, sin duda, se dispuso que el corazon ocupara el,
costad() izquierdo.
B. PÉREZ GALDÓS,

Ya han aparecido
er las esquinas de la
apacible y burguesa
capital de la República grandes cartelones anunciando el
feliz advenimiento
de María Alvarez
Tuba u, 1a elegante
actriz espai'iola. El
cav. Maggi anuncia
su reaparición en .Arbeu, el próximo 1~
de Septiembre; todo
lo cual unido á los
ebpectáculosque hay
en explotación da un
Otro pago de $1,048.31 de "La M utua"
total de cuatro ComEN HUAMA.i.~TLA.
pafiías: una dramática italiana, u na español a, una de ópe"La Mutua de Nueva York," en Huamantlla, Estado de Tla.xcala.
ra pol)ular y la de Excelencia de su forma de SEGURO denominada CON DEVOLUCIO!I D~'
tradicional é impe- PREMIOS.
Huamantla, Agosto 14 de 1896
recedera zar z u e la.
Sr. D. carios Sommer, Director general de "La Mutua" de Xew
Confesemos que son
muchas Compafiías York en esta República.
México.
PEDRO VENTURA,
para nuestro modesMuy distLsguido seilor mio:
to
pjblico.
El
se
Bañtono de la Opera. Popular.
Cumple á mi gratitud dirigirle la presente para manifestarle que
contenta con poco: ante el Sr. Lle D. Agustin Maldonado, Juez de 1os Instancia de esr.e
Distrito,
el Agente ll'r. Antonio A. Ntljera, su enviado especial, ha e'\·
con nna tandita semanaria tiene para sus escasas nece- tregádome
y recibido yo á. mi entera sstisfacción, los UN MIL CUAsidades. En cuanto al a1 te. ...... que informe el Sr. Mag- RENTA Y OCHO
PESOS TREINTA y UN CENTAVOS [1,018.31 cs.] importe
gi. Diez mil buenos, contantes y sonantes pesos depre- de la póliza número 721,932, que en esa poderosa Compailia el seilor
mi
fina.do
esposo
H. Ruiz y Moreno des,gnándom" su
ciados lleva perdi&lt;10s el infatigable actor en sus campa• beneficiarla, tomóSr.enD.21Ansdmo
de Octubre llltlmo.
fiasen ePta ciudad. En su tournée por los Estados, YuAquella cantidad fórmanla $1,000 valor original del Seguro, más
catáu y Oaxaca han sido propicios al artista. Esto depri- $48 31 valor delos premios que pagó mi cita.do esJ&gt;O-so, y que esaCompail1a me devuelve con la Integridad y eficacia que le son peculiares
mirá un tauto nuestro orgnllo cortesano. En su tenaz hacia
todos los asegurados. Por ésto, honorable señor Director, conlucha.contra el desvío del público, ha habido noches oue s!Rnole
en la presente pe.ra su publicidad, si lo juzga conveniente,
el trinnfo a1tíatico se ha encontrado en razón indirecta m1A votos de gratitud hacia usted y hacia esa grandiosa Institución
de
Seguros
Mutua'' á quien bendiclré siempre juntamente con la
del financiero. Recuerdo qne la noche de Los Apareci- memoria de"La
mi previsor esposo.
dos ser, candaron en la c.. 111aLl11ría de nuestro gran TeaCumpie A mi deber entregar para su cancelación la referida póliza,
tro Nacion11l algo así comn cuarenta y tres pt'EOS 18 cen- y suscnbirme de usted respetuosamente s. S.-CARLOTA L. DJ!: RUIZ-ta ,·m. ¡ ~:" \'t&gt;rdad que se t ratuba dtl u;trenu de una obra -Me consta el acto referido en la carta que ant.ecede.
Huamantla, Agosto 14 de 1896.-A. MALDONADO.
de autor deiocouocido en :U, ideo!

23 AGOSTO, 1896.

117

EL MUNDO.

LOS AMOTINADOS DE VILLA ALTA,
A instigaciones de algunos deEcontentos y con pretexto
de la nueva Ley de Haci, nda, ioiciose en :Marzo último
en Tlacolula, utia sedición que alarmó á todo el Estad:&gt; de
Oaxaca,y deque y:. tienen conocimiento nuestros lectores.
A la intentona de Tlacolula, respondieron con trie te eco
los sucesos de Zimatlán en que fueron víctimas de las
desenfrenadas turbas dos hijos del Jef0 Político Sr. .Per·
(ecto Nieto y algunos soldados del 3er. Regimiento; fueron
incendiados los edificios públicos y donde á no dudar bubiéranse lamentado mayores desgracias sin la heroica resistencia que con nueve hombres dotados á veinte cartuchos por plaza, hizo durante toda la noche el Teniente Tomás Torreblanca contra más de 2,000 indios, si armados heterogeneamente, no por ello menos desenfrenados y salvajes como C?n mengua de la civilización demostraron en sus hornbles fechorías.
Abiertas aún las tumbas de los asesinados en Zimathín,
los sediciosos cayeron sobre J uq uila, robando y matando
á mansalva, y sin encontrar dique que contrarrestara el
empuje sangriento de aquellas hienas que corrian insaciables en busca de nuevas vlctiwas que inmolar, de nuevos mártires que conducir al sacrificio en holocausto de
sua desenfrenadadas pasiones.
El Jefe Político, el Presidente l\Iunicipal, el Juez, el
Telegrafista y algunos'particulares é indefensas señoras,
sucumbieron acribillados de heridas y honiblemente
mutilados, á la sed de sangre de la chusma asaltante y
lo~ cadáveres fueron quemados en montón en la plaza
principal de Juquila, mientras á salto de mata corrían en
busca de seguro asilo, á través de las montañas, aquellos
pacíficos vecinos que lograron e~capar á la horrible matanza y áquienes por usar calzado y pantalón, consideraban
como enemigos los implacables .~ans-c11lottes de la última
revuelta
Satisfechos sus criminales instintos en Juquila, lanzáronse los sediciosos sobre Jamiitepec, pero apercibidos
para su defen@a los costei'ios, dirigidos por su valiente
Jefe Político D. Cristobal Palacios, ayudados á poco por
fuerzas del 4? Batallón, lograron diseminará los desalmados, no sin hacer algunas importantes aprehensiones.
A iaiz de los sucesos de Juquila y cuando la especta•
ción pública estaba pendiente de las ocurrencias del Sur
del Estado, en Villa Alta distrito siempre pacífico de la
FUENTJ;J HISTORICA EN LA CIUDAD DE CHIAPA DE CORZO,
Sierr~ y sin que tomaran parte loa indios de Sierra de
.
.
Juárez, estalló un motin mejor organizado, aunque
con 1g~al_ pretexto, titulándose uno General, otros _Coroneles y repartiendo á diestra y smiestra grandes gerarquías, asumen los faacmerosos la soberanía en el Dis•
trito, desaparecen las autoridades y quedan fungiendo como tales, con nombramento del General de Brigada, los principales cabecillas de la asonada.
No podía el Gobierno permanecer inactivo en vista de tales sucesos; y en efecto
con inquebrantable energía emprendió la persecución de los instigadores de la asona: •
da, lo6 ran!1o ~prehenderlo¡¡¡_y some~iéndolc,s á _los tribunales correspondientes.
· El activo ¡uez del distrito de Villa Alta, Lic. Ismael Colmenares ha dado término
ya al proci:so que incoara contra loa cabecillas y principales cómplices (cuyos retratos publicamos) y dado su fallo, conde,1ando á penas de doce á veinte afias á cada
uno de lús jefes y subalternos de la revuelta.
La ci~dad de Chi9:pa de Corzo, cabecera de Departamento en el Estado de Chiapas, la pruuera población quefund~ron los espai'io_les _en aquella lejana zona, fué erigida por Re~I cednla de 1527, en capital de la provmcia de uLas Chiapas» dependiente
de la Capitanía lieneral de Guatemala.
A_sentada en la marg~n derecha del caudaloso Grijalva, sus recursos naturales son
cu~ntiosos ~omo proporc1on~dos por las_fért!les vegas del rio, solo comparables por la
ex,~uoe~anc1a de su vegetación, y ~rom1scmdad de cosechas, con las del famoso Generalife, cmturón de plata de la mágica Alhambra y fecundador infatiaable de los cármenes ~e la snl ana de Oriente, la simp,ítica Granada.
"
Ch1a.pa, ~una del ~reclaro D. Angel A_l_bino Corzo, Gobernador que fué de aquel
Estado y qmzá ~I mas notabl!l de sns h1Jos, cuenta en la actualidad ocho mil habitan~a. La población presenta r1suefio aspecto y el_caTácter de sus moradores, franco,
~~1110 y alegre, como los de nuestros pueblo~ situados en zona más que templada
mc1ta á permanecer algunos días en la histórica ciudad.
'
En sus cer~anfas descúbrense importantes vestigios de construccionea anteriores á
13: época colonrn\ y a~u queda por explorar uEl Sumidero,» cortadura de una profundidad mayor de trescientos metros, por la qne se precipita el rio y á las que valien~mente se arr?jaron con sus mujeres, hijos y riquezas, los moradores de la población
mdígena ~e Chiapa, antes que caer en manos de los españoles capitaneados por Diego
de Mazanego~, fundador más tarde de San Cristobal Ciudad Real en el Valle de
Jovel.
'
Entre las antigüedades históric_as más notables en aquella aiudad, ocupa el primer
lugar la fuente,_ cuyo grabado J?Ubhcamos, que afecta forma de corona imperial y débeae á Fray ~odr1go d~ León, quien en 1762 ctió cima á su obra, proyectada poi· el mismo entendido arquitecto pocos años antes.
El material em1;&gt;lea&lt;io en la construcción es ladritlo rojo de cottaistencia incalculable, y que parece vitrificado, obtenido en las inmediaciones de Chiapa. Las caprichosas molduras y remates ~el histórico ~onnmento en cuyo centro se halla una fuente
d~ unos 10 metros de d1:,imetro, que sirve para el abasto de la ciudad, son tambien del
mumo barro que l~s ladl'lll'?s y consér•·ase en perfe~to estado, apesar de que el mo•
numento cuenta ciento tremta y cuatro afios de existencia.
. El torreón que se Yé á. la izquierda del grabado, contiene una escalera que permite el acceso á la azotea del edificio, desde donde se disfruta del espléndido panorama que ofrece las pintorescas cercanias de la ciudad Capital del Estado también durante 1~ adcr~iuistración del patriota ~eneral D. J. Pantaleón_ ~ominguez.
'
. C~•apa tiene Ta honra de habt;r sido el centro del plebiscito que se formó para
discutir desp1!és de la consumación de nuestra Independencia, la anexión de aquel
Estado á l\~éx1co y _en el que por notable mayoría de votos se resolvió agr':'garse á Ja
confederación mexicana.

~uriosidades de @Me:&gt;&lt;.ico y el e:&gt;&lt;.tranjero.
Una fuente histór ica.

Un prodigio de equ ili b rio.
- - ~· -

~

E_l gr.ibadn q1!e pn h_licamos, es la más exacta reproducción fotográfica de una pagod a existente en B1rrm1n1:1.
A ~e~ir verdad, no posee las colosales proporciones ni el fastuoso lujo de ornaII?entación qn~ !'~ admir~ en las_grandes pagodas de Rangoon, l\Iandalav ó Bangkok
smo qne su principal mérito cons1.Ste en el lugar en que está ubicada. ºComo 80 ve'
~rgueee sobre_ una enor11:e roca de fo~ma casi esférica, que sitnada en la cima de nn~
taoáit~a Y ca~i desprendida de su as1~nto, _parece i1u_spendida sobre el valle y pronr ar t:n e) torrente que á sus pies ru¡e, al arro¡arse en una sima.
i Un_ tunsta rngl~s que ha contemplado tan arriesgada construcción, define así Ja
mpÍesión de entneiasmo que le cau~ara: uEs un gigantesco signo de admiración con
que os hombrea han puntuallo la obra de la naturaleza y de Dios.
'
UN PRODIGIO DE EQUILIBRIO.

�EL MUNDO.

.l18

ras obscuras, provistas de
objetivos cuyos obturadores se levantaban á intervalos regulares por aparato¡¡ ingeniosos que mo·
yfa la electricidad. Des·
de esa época, el célebre
· fisiólogo :Mr. Marey ha
venido útilizando la cronofotografía para el estudio de la locomociún animal, del vuelo de las
a ves y otros fenómenos fisiológicos.
Estos y otros autores
que en el asunto sa han
ocupado, se dedicaron todos á obtener pruebas sucesivas en número restringido, haciendo la descomposición ó el análisis
EL SAC'EROOTE PERIODiSTICO.- (Y &lt;"•a~e nuestro e&lt;litorial.)
del movimiento, pruebas
qúe estu :;,iaban después y c:&gt;mparaban separadam¡mte.
La causa hállase hoy en revisión en la Suprema Corte
Pero se consideraba como un problema difícil de 1eeolde Justicia de aquel Estado, y espérase la conñrmaciún
ver la reconstitucion de la Rintesis del movimiento. Las
de 'as sentencias, no ob~tante figurar entre los condenados algunos adolespentes, ·á juzgar por los retratoe.
tentativas de los experimentadores á este fin encaminaEs necesario que las autoridades del Estado de 0.1xaca dlls, consistían solamente en la recomposición de veiI:tsean inexorables con los asesinos y perturbadores del or- ticinco á treinta pruebas.
J\Juy recientemente, Edisson ha logrado realizar esta
den público y más aún con los instigadores de tanta
tropelía como allí se ha cometido, persuadidas de que, síntesis por medio del aparato que llama kinetoscopio,
si la indiada salvaje ha sido el brazo ejecutor, el cere- y en. el que, los espectadores, aislados, pueden ver larbro en que germinó tan vandálica idea lo forman los gas series de pruebas fotográficas, sucediéndose á cortfsitinterillos y caciques de los pueblos, audaces al concebir mos intervalos, representando escenas animadas muy cuy ocultos cobardemente á la hora de levantar la salva- riosas. con duración de cerca de treinta segundo~.
Pero animada de movimiento continuo la banda pelicu ·
je bandera de rebelión.
lar donde están pintadas esas escenas, para dar una impresión perfecta, no debe verse cada prueba sino duranLa novedad del día en México.
te un tiempo muy corto, que apenas llega á unos diez milésimos de segundo.
EL CIXE;\fATOGRAFO DE LlThfiERE.
En tales condiciones, la iluminación es muy débil, se
necesit-a un objetivo muy luminoso, las escenas tienen
El aparato de los Sres. Lumiere, que acaba de exhi- poca amplitud en profundidad, se destacan s0bre un
birse con buen éxito en esta Capital, es una admirable fondo obscuro, y lo o:ienos eon necesarias treinta prueaplicación de la cro.nojotografia, que maravilla por su pre- bas por segundo para dar á la retina una impresión concisión y sencillez.
tíuua.
A poco que la fotografía había progresado lo bastante
El cinematógrafo no tiene estos inconvenientes: dismipara producir pruebas instaritáneas, los sabios se propu- nuye áquince el número de pruebas por segundo; se puesieron emplearla con el objeto de fijar escenas fugitivas,
de contemplar por muchas personas á la vez, proyectanque luego pudieran ser objeto de estudio y de medita• do en una pantalla escenas animadas que duran más de
ción; así es como en 1874, Janssen se sirvió de su revól- un minuto; la amplitud á la cual pueden apreciarse los
ver fotográfico para la observación del paso de Venus objetos, no es limitada, y puede repr1-sentarse la animapor el disco del sol, y M:uybrigde, de San Francisco Ca- ción de las calles y las plazas públicas con todos los delifornia, obtuvo en la misma epoca series de fotografías talles de la realidad.
de objetos en movimiento, por medio de cuarenta cámaYamos á procurar dará nuestros lectores una d,:scrip-

. .··

'

.
•

•r

-

-

_.

·· · .

·--.

•

..

~

.,..
L _~

..:.___-------L.~

~- __.:¡___---'-~d...___,..._.:......,_._..-...:.:..;.~-......--:-LOS REVOLTOSOS DE OA..i:ACA,

23

AGOSTO,

1896

ción breve del aparato de loe Sres. Lumiere y de su íuncionamiento ingenioso.
La banda p&amp;licular, en la cual están fijas las imágenes
con la apariencia de fotografías ordinarias, tiene quince
metros de largo y tres centfmetros dt ancho. De ambos
lados hay perforados agujeros equidistantes, que corresponden á,cada imagen.
Las di versas pruebas obtenidas á intervalos de un quinceavo de segundo, son rigurosamente semejantes, de
modo que si se superponen dos imágenes cualesquiera,
las partes que representen objetos inmóviles coincidirán
exactamente, y las que representen objetos movibles tendrán posiciones cuya diferencia equivaldrá al movimiento efectuado en los momentos de obtener ~as pruebas.
La banda en rol lada sobre sí misma y encerrada en una
caja por encima del aparato, está sostenida por una especie de carrete metálico, sale por una abertnra, desciende
verticalmente, rodea un segundo carrete, sube, pasa por
encima de otro carrete y va á enrollarse en él. El movimiento de la banda se obtiene por un manubrio que a.
~avor de un ingenioso sistema de multiplicación y de engranajes se comunica á los carretes y á los tallos metálicos que los sostienen, y á un tambor de doble disco.
El ingenioso y complicado mecanismo del aparato hace que la banda al desenrrollarse vaya á presentar una

EL GENEltALÍ811[0 P. MORALES Y SU ESTADO MAYOR

imagen delante de una abertura cada quinceavo de se•
gundo; esta abertur.1 e~ atral'esada por un haz luminoso
de poderosa ioten~idad, que por un juego de lentes, proyecta la imagen real aumentada hasta el tamaño natural
en una pantalla transparente, donde puede ser observada
por espectadores colocados en dos salones contiguos; los
unos, los que está.nen el mismo salón que el aparato, podrán percibir por reflexión la imagen proyectada, los
otros, los del departamento vecino, la verán á través de
la pantalla, pero todos con la ilusión de un cuadro vivo.
Si al pasar las imágenes por delante de la abertura que
las ilumina eiguier&lt;\n un movimiento no interrumpido,
las figuras proyectadas en la pantalla participarían de
ese movimiento que el ojo del espectador no podría.
seguir, pues apenas habría tiempo para impresionar la
retina. Por eso el mecanismo está dispuesto de modo
que la película no se maltrate en la excursión que tiene
que efectuar pur las partes principales del aparato, Y
arreglado con tanta precisión, que la banda y las imágenes que lleva_quechm inmóviles durante los dos tercios
del tiempo; tll otro tercio se emplea en la progresión de
dicha banda, durante este intervalo se interrumpe la
proyección de rayos luminosos, y mediante la persistencia de las impresiones en la retina, que dura un vigésimo
de segundo, el ojo percibe una serie de impresiones lumin.&gt;sas, que le causan la perfecta ilusión de cuerpos en
movimiento, por la prodigio•a y bien calculada celeri•
dad con que se suceden las impresiones, sin darse cuenta
de las intermitencias de la luz, por lo mismo que han
quedado y no han podido interrumpirse las impreJiones
que persisten. Pasando la luz durante dos tercios del
' iempo total no eenecesita de un alumbrado muy fuerte.

2:3

AGOSTO,

1896.

El mismo aparato sirve para obtener
las pruebas negativas y positivas, recibiendo en la banda sensibilizada las imágenes que se deseen, por medio de un objetivo ordinario de fotografía, y lográndose así obte.,er hasta novecientas pruebas
por minuto del cuadro más animado y
más lleno de movimianto y vida que se
pueda imaginar.
El aparato Lumiere será un recurso precioso para el estudio de los movimientos
por medio de la fotografía. No sólo podremes apreciarlos en sus detalles más delicados y sus distintos períodos, sino que
podremos multiplicarlos a voluntad, graduarlos, dividirlos y prolongarlos; y como
la velocidad del aparato depende de la
mano que se aplica al manubrio, está á
nuestro alcance al reccnstituir el movimiento, al hacer sus síntesis, efectuarlo
con la lentitud que se desee según el objeto de estudio.
Como ilustraciones de eeta sucinta descripción, acompaflamos estas Hneas de un
grabado, que esjae-símile de ana banda
de pruebas fotográfic¡¡s, obtenidas por el
cinematógrafo; representa el almuerzo de
un niflo, acompañado de sus cariflosos
padres. Las imágenes deben verse de iz•
quierda á derecha, para formarse idea de
la sucesión de los movimientos.
También publicamos otro grabado que
representa al Sr. Lumiere, obteniendo
1&gt;ruebas negativas por medio de su proce·
di miento.
In\'itados la semana pasada por el Sr.
Ingeniero Don Fi,rnando Ferrari Pérez,
asistimos á la prim3ra sesión de cinematógrafo que en la capital se daba, y que·
damos altamente complacidos. ¡Qué ilu•
sión tan perfecta! qué hermosas vistas se
desplegaban ante nuestros ojos admirados, con la vida y movimiento de la realidad!
Felicitamos al Sr. Ferrari, porqueJ ha
,sabido arreglar un edpectitculo digno de
un pueblo culto.

EL MUNDO.

119
Afortunadamente, pudo levantarse y
correr hácia su casa lo más de prisa que
se lo permitió el sobresalto y el quebrantamiento general de cuerpo que ~ufrfa;
la mano con que tenía la cuerda de la
cometa fué la parte. de su cuerpo más castigada: las primeras íalanjes de los dedos
estaban acardenaladas, como po~ la equimósie de una fuerte contusión, y las eegundas quemadas y cubiertas de ampollas; otras lesiones sufrió el niño, pero fueron efecto de la caida y leves todas ellas.
La cuerda quedó quemada basta el mismo
ovillo. .A.viso á los muchachos juiciosos y
á los padres de los que no lo son.

~1'~
Lo que se puede ver d,sde un globo.
Las observaciones desde los globos cautivos son más fáciles en la mar que en
tierra adentro, á causa de la mayor uniformidad de las corrientes atmosféricas,
sometidas en tierra á los cambios bruscos
que se prouuces por causas diversas.
Algunas experiencias hechas en plena
mar con globos cautivos, han demostrado que desde la altura de 400 m~tros no
es posible ver el fondo del mar, en profundidades que permiten verlo desde la
superficie del agua. Con una luz favorable se pueden observa~ perfectamente bajos de rocas ó de arena en profundidades
de s1&gt;is á siete metros, pudiendo verlos en
fondos hasta de 11 metros, cuando los bancos son muy extensos y de color claro.
En la guerra, los globos cautivos pueden, en ocasiones, ser útilmente usados
para 1·econocer las entradas de los puertos desconocidos y fijar con precisión la
situación de las fuertes baterías ú otras
defensas.

El lllarcado eléctrico de papeles y telas.

Según parece, se emplea. este procedimiento en Boston. La materia que se ha
de marcar, que puede ser cualquier maLA :-;OVEDAD DEL DÍA EN MEXlCO.- EL CINEMOTÓGRAFO LUMIÉRE.
teria parecida á un tejido, se humedece
con bastante oportunidad para sustraerse á la temible con un Hq•1ido buen conductor de la electricidad, por
EL DELEGADO DEL E31PERADOR DE CHINA
VIAJA CON SU ATAUD.
descarga. Hallándose la cometa á unos cien metros de ejemplo, agua, y se coloca sobre una placa metálica unialtura, y mojada, lo mismo que el hilo por la lluvia, ~e da á un polo de un generador de electricidad: se escribe
Li-Hung,--Chang se preparó contra toda emergencia produjo una descarga en la nube, siguiendo el hilo de la
entonces sobre la mat,eria que se ha de marcar, con un
de vida ó de muerte, cuando salió de Pekín para asistir cometa gran parte del fluido que fué á herir al niño, hapunzón metálico unido al otro polo del generador de ele.:iá la coronación del Czar de Rusia, en Moscow.
ciendole dar varias vueltas sobre sí mismo y deepidiéndo · tridad. Cuando la corriente atraviesa el papel ó la tela,
Li-Hung-Chang no solo se hizo acompañar por un mé- lo ácuatro metros de di3taocia.
se produce una acción electrolítica, la cual hace deposidico y por setenta y nueve personas de comitiva, sino
tar sobre la tela partículas de metal que siguen las líneas
que lleva entre su equipaje un ataud para recibir su catrazadas por el punzón.
dáver en caso de que muera durante la misión que le fué
Si la escritura no queda bastante visible, se moja la
&lt;:onfiada.
materia con un reactivo que pueda hacerla aparecer. En
El ataud es lo más lujoso que se pueda imaginar, está
lngar de un punzón E:S posible emplear un timbre 6 un
interiormente forrado de seda, y decorado en el exterior
rodillo grabado para la impresión continua. Parece que
con figuras de oro y con piedras preciosas. Costó 13,000
el platino da buenos resultados con agua pura.
libras. Dos de los acompaflantes de Lino tienen otra mi·
sión que cuidar del ataud durante toJo el viaje.
Ayuno durante un afto.
Tan pronto como Li-Hung-Chang llega á una ciudad
Y se aloja en un hotel, el ataud es colocado en un cuarto
No vamos á hablar de un competidor de Suooi. Nininmediato al ocupado por el estadista.
gún hombre sería capaz de pasar un afio entero sin proEl ataud está. en una caja, fuera del alcance de toda
bar bocado ni trago alguno, como lo ha hecho velis nolis
mirada indiscreta, y lo que de él ee sabe se debe á una.
una culebra ·iperina que ha servido de anima vili para
descripción que apareció últimamente en un periódico
los experimentos del Sr. Galien Mingaud.
ruso.
El reptil fué encerrado
una jaula el 15 de Julio de
1895, y allí vivió, sin comer ni beber, hasta el 20 de Julio
de 1896, en que murió de hambre. Un año y cinco días
Diversión peligrosa.
de ayuno absoluto. Al ser colocada en la jaula, medía la
culebra 58 centímetros de longitud y pesaba 54 gramos;
Lo es la de echar cometas en dias tempestuosos y de
depuée de muerta, midió 60 centímetros y pesó 37 gra1!llo puede dar fe un niflo de trece afl.os, residente en
mos; es decir, que en un afio creció 2 centímetros y per·Cateau, pueblecito próximo á Cambrai.
dió 17 gramos de peso.
Estepequeflo imitador de Franklin tuvo la impruden•
Además cambió tres veces de piel: en Agosto, en Oc-cia de remontar una cometa en un dia de tormenta; y
tubre yen Mayo. Que los ofidianos ayunan largo tiemp",
,aunque se apresuraba á recoger el hilo cuando sonaban
es cosa sabida. Pero es posible que nunca se haya obserlos primeros truenos y empezaba el chaparrón, no lo hizo
M. LUMIÉRE TO.MANDO NEGATIVAS.
do un ayuno tan prolongado en la culebra viperina.

en

�120

23

EL MUNDO.

que despunte el día, le bic:eron notar con gran sorpresa suya, y por espacio de varios días, que algunps
rnuebles del comed.:;r no guardaban, al amanecer, la ml8ma disposición en que los dejaban á la hora de acostarse.
Y la preocupación de esta idea, unida á la observación
t;NA SOXAMBt;LA.
sencill'i y siJJ malicia que una de las criadas se acercó á
hacerle cnn motivo de los ruidos ext,rru1o3 y frecuentes
/:,
i'i:E:un-día de campo, en UD festival sencillo. Ce- qne se dejaban oír en la casa á horas muy avanzadas de
lebrábamos el matrimonio de un antiguo cama- de la noche, despertó vivamente su curiosidad y puso
rada de colegio, con la hija de un rico comer- alerta el eapfritu de Eugenio, que en plena luna de
miel, se vió atacado por rudos sacudimientos de inquieciante de esta ¡,laza.
El tu,tch fué espléndido; se brindó par la felicidad de tudes y zozobras. En su alma sentía nuevamente el lade los celos.
los nuevos esposos, y, después del almuerzo transcurrie- tigazo
Mientras Lupe y la criada llenas de espanto, hablaban
ron rápidas las horas, amenizadas por el canto y por el
baile. El rubio champagne cantaba su canción de júbilo, de duendes y aparecidos con una candidez infantil, repunzando en los espíritus de aquel conjunto abigarrado, montándose á causas eobrenaturales para hallar la explicación de aquel misterio, Eugenio se indignaba sorprencon el ritmo al.-gre de sus burbujas locas.
Se lu1blaba de muchas cosas. Las conversaciones de ca- dido ante el enigma que se escondía á sus ojos y que
da gmpo giraban sobre distintos asuntos: uno11, comen- según él, se debía á la presencia de aigún hombre que
taban la animación de aquella fiesta; otros, se engolfaban intentaba manchar la honra de su mujer y pisotear su
en el piélago rernelto de discusiones de resabios filosófi- honor penetrando á sus habitaciones en horas avanza·
cos, y los más se entretenían ante el cuadro femenino, das de la noche.
No obstante que en su espíritu se alzaba la efervescenarrancando d,.l florilegio multicolor de sus sueños la frase galante di&gt; facetas diamantinas, ó el juramento de amor cia de una cólera rugiente, Eugenio aparentaba delante
medio escondido bajo el ropaje sutil de algún giro de sa- de Lupe la mayor tranquilidad y despreocupación, ti-abor epigramático. Los menos entusiastas, nos apartamos tando siempre de alejar los temores de su tímida esposa,
de la reunión en busca de aires más frescos y oxigena- á la que llegó á tra1;quilizar diciéndole que no temiera
dos. :N"os instalamos en el portal de la quinta, junto al nada; que esos ruidos y ese cambio que se notaba en los
enverjado, donde las enredaderas se desenvolvían en muebles del comedor, eran producidos por los saltos y
plieguPs caprichorns de verdura, en cortinajes de esme- carreras de algún felino hambriento que á esas horas se
ralda, que aumentaban la frescura del aire que llegaba á entregaba á sus cacerías nocturnas.
En nada culpaba Eugenio á su muJer con motivo de
nosotros en bocanadas sutiles. Allí fumábamos y charlábamos de mil tonterías que nos hacían reír; de pueriii- este negro misterio que tanto Je preocupó y en el que
daJes sugeridas ante el bullicio y la animación de la con- veía oculta la ruindad de algún hombre que profanaba
currencia que se revolvía en el modesto saloncito de la el santuario de su felicidad. Estaba convencido de las
quinta, haciendo derroches de frases rebuscadas y de ri- · valiosas prendas morales que adornaban á Lupe, y por
sas que fingían charloteos de paja1·e1·a alborotada. Y allí, lo tanto no había razones para que la hubiese culpado
·
en el mismo sitio del agreste portal donde nos hallába- en algo.
Cierta noche que Eugenio salió de su casa con el premos instalados formando corrillo, hacíamos comentarios
inofem i ,·os de la animación de aquella fieeta; veíamos la texto de arreglar un asunto de urgencia con un amigo
dicha y la alfg1·ía reflejándose en el semhiante de los des- que lo esperaba en los portales del hotel principal de la
poeados, y recordábamos las mil historias tristes de tan- población, se anduvo, como se dice vulgarmente, dando
tos matrimoni0s que, creyéndose felicee, han visto nau- tiempo al tiempo, mientras sonaba en el reloj la hora
fragar repentinamente sus dichas, en la onda negra de un que él había escogido para sorprender y castigar al infame malhechor que lo burlaba protegido por la sombra.
trágico desenlace.
Las dos de la mañana serían, cuando Eugenio se enca¡Con qné amargo entusiasmo y rectitud de juicio discurrió eneea vez el doctorcito, como llamábamos á Luis, minaba á su casa con la idea premeditada de entrará
sobre las veleidades de la fortuna y las ironías punzantes ~lla, no por la puerta de la sala, sino por las tapias del
de la vida! Sus reflexiones, hechas con un deja de infini- Jardín.
Con la agitación nerviosa que se experimenta en situata amargura y acompañadas siempre de una gran fuerza
de razonamiento, entrañaban una serie descarnada de ciones tan críticas como la en que Eugenio se hallaba, y
dolorosas realidadee, á las que dió más fuerza con 1~. na- tomando todas las precaucio~es que el caso requería, se
rración de una historia, referente á la vida de un matri- encaramó á los muros y luegc, descendió sigilosamente
monio feliz, tronchado en flor por la man'l espeluznante dirigiendo á todos lados miradas escudriñadoras. Dió algunos pasos hacia el comedor y lo primero que se ofrede una desgracia sin nombre.
Todos guardamos silencio, y Luis, encendiendo un ció á su vista, fué la opaca silueta de un cuerpo blanco
nuevo cigarrillo, principio de esta manera la narración que se movía entre la sombra.
Ante aquel cuadro abrumador Eugenio sintió en su ser
de su historia.
·
el paroxi¡;mo de una cólera rugiente; echó mano violenEn un barrio, no muy céntrico de la Villa, pero en un tamente al revolver que traía á la cintura, y acercándose
Jugar rieueñamepte pintoresco por la abundancia de su más á la visión que tenía ante sus ojos, gritó una frase
vegetación, se alzaba con graciosa coquetería, como un insultante al mismo tiempo que disparó sobre su presa,
nido de palomas, la portada de un edificio de elegante á la que vi6 caer al suelo como herida por un rayo.
Con la inmensa satisfacción del triunfo; con la vehescncille1., que contrastaba con las casas vecinas de cons•
trucción antigua, que tanto se distir.guen por su severa mencia que produjo en su sér la realización de la vensolidez y por su aspecto sombrío. Ese gallardo edificio, ganza justa, corrió con avidez sobre su víctima, y al trana el mdo amoroso de una linda pareja matrimonial. tar de reconocerla por las facciones de su rostro, retroEugenio y Guadalupe, quedespuésdecinco años de amo- cedió lleno de espanto; volvió á arrojarse sobre ella, y
res llenos de contrariedades é inquietudes, disfrutaban en la agitación tremenda de su inconciencia, estrechó
en completa calma las dichas dulcísimas de la luna de con desesperación, al cadáver, entre sus brazos dejando oír la explosión de uba inmensa carcajada. '
miel.
BENITO F¡¡;NTANEl:l.
Eugenio, que fué siempre un fiel amante, fué también
un gran celoso; pero esos celos, que tanto contribuyeron
Cosamaloapan, Agosto de 1896.
:i hacer más tormentosa y dilatada la vida de sus amores
con Guadalupe, dejaron de aguijonear aquel espíritu fogoso en el corto período de su vida matrimonial en la
ARIETA.
que fué siempre bueno, y en la que sólo tenía haiagos y
dulzuras para la mujer á quien había elegido por comToda tú eres divina,
pal'iera digna de su vida. Uomo esposo, fué un correcto
Toda tú eres hermosa,
ejem-piar ~e bondades, un ~iego enamorado de su compa¡Oh estrella adamantina!
.ñera, á quien veía, en medio de su hondo excepticiemo
¡Oh exhuberante rosa!
por la vida, &lt;'omo la única creencia, como la hermosa
Los cetros soberanos,
realidad que iluminara con las diafanidades de su amor
Las joyas imperiales,
y sus virtudes, las tinieblas que envolvieran á su espínSon adornos muy vanos
tu descreído.
En tus pálidas manos,
Eugenio nunca envidió, ni podía envidiar, la dicha de
En tus manos reales.
loe demás; porque en Lupe, como el cariñosamente la
U na coraza de oro
nombraba, tenía el manantial fecundo de todas las diCuajada de diamantes,
chas que la existencia le había negado siempre.
No guardará el tesoro
Lupe era una belleza física y moral, vaciada en el mol-El pálido tesorode_ del. car~cter de Sil esposo; e1 a fiel reflejo de sus ideas
De tus senos amantes.
é mchnac1ones, y nunca, en el corto período de su vida
¿A tus pálidas sienes
matrimonial, surgieron esos disturbio!:! y contrariedades
Quién dará una corona?
que eng~ndran los pensamientos opuestos y lo~ gusto;
Son muy puras tus sienes,
antagómcos. En esto descansaba la inmensa felicidad d"
¡Oh virgen! y ya tienes
los dos.
Un nimbo de madona!
La discreta vigilancia que ejercía coninuamente Pobre
Toda tú eres divina,
los pasos de su mujer, no obedecía á ningiin género de
Toda tú eres hermosa,
desconfianza que Lupe le inspirase, sino á la justa des
Aurora que ilumina!
confianza de los hombre~, á sus maldades y perfidias
Azucena olorosa!
.
que tanto temía como pusiese temerá las garras punY palpita en tus ojos
zantes de un chacal enfurecido. Eugenio era un eterno
El esplendor del día,
predispuesto con la sociedad, de la que se había formaY riegan armonía
do ~l .concepto más bajo y despreciable. Y esta predisTus tibios labios rojos ........ .
pos1c1ón y .desconfianza que llegó á sentir más horidáSi tu pie de alabastro
~ente arraigada durante su vida matrimonial, fué el móPisara alguna estrella,
v1 l poderoso que en mucho contribuyó á precipitarlo á
Y o llegaría hasta el astro
la Pima negra de su desgracia.
Para besar su hnella.
Eugenio tenía fé ciega en su mujer. Todo Jo sabía de
Toda tú eres divina,
~!la, menos qu~ fuese sonámbul~ Y Lupe, por desgracia,
Toda tú eres hermosa,
1gno~ab~ también e~e secreto misterioso de su vida. Por
Oh perla cristalina!
lo mismo, los dos v1.vfan tranquilos bajo el cielo infinitaOh flor esplendorosa.
men~e a1.ul de sns ~1chas y sus sueños. Pero las circunstancia de haber sido Eugenio uno de esos individuos
Jost JUAN TABLADA.
que duermen poco, y afectos á levantarse m~cho ante_s
Agosto de 1896.

AGOSTO,

1896.

23 AGOSTO, 1896.

Los .degenerados.

~

~ Auna cinta al vestido femenino para agn,gar uua.
moda en todo se mete. No Je basta quitar hoy-

~ pluma al sombrero, ni alargar las levitas para

f ~ reducir los pantalones, ni rntroducir ¡,alabras

de un idioma en otro, ni hacer que las gentes se q11eden
con tamaña boca abierta en presencia de un -¡.,elotari
fornido; tan aficionada es aquella reina y señora á la8 camisas de once varas, que la emprende con los mis1uos
achaques de la pobrecita huP.lanidad y, cuando menos se
piensa, ahi va uno nuevo.
De repente, se pondrán de moda los lobanillos y veremos á un señvr de esos que llevan en la cara hermanitoscarnales del Popocatepetl, haciendo gala de su enfermedad y dispensando miradas protectoras á los transeumee,
como quien dice:
-Ustedes no tienen este magnífico bulto sobre el ojoderecho.
Hace algun tiempo estuvo de moda la tenia. Los jóvenes de bigotes mejor atuzadoe, las damas más dietingnidas, los poetae más inspirados, los políticos más emiu.-ntes, se creían unos cualquieras si no sentían las ievolu•
ciones del bicho en sus intestinos.
Las pci·sonas bien conservadas que comían con moderación y que no sufrían mareos, eran vistas, así, sobre el
hombre, por las débiles pero capaces de tragarse de golpe, media docena de costillas á la milanesa.
Pasó,-como todo pasa-la tenia, gracias á la competencia de sus enemigos, los especialititas que ofrecían extraerla mediante algunas cucbaradas de elixires más ó
menos infalibles. Pero la moda se ha servido poner otra
el'.!fermedad sobre el tapete: Ahora todos somos neuróticos. Es decir, el lujo estriba en perder el juicio.
Un muchacho que no tenga los ojos hundidos y la cabeza como nido de codorniz y que no derrame amargaslágrimas en los torqs considerando la triste suerte de una
raza que recibe pares al cuarteo y volapi¿s en detrimento-.
de la familia vacuna, podrá ser un buen muchacho, y
agraciado, pero carece del quid divinum: la degeneración.
-Si vieras que novia tan linda tiene Fulanito!
-¿Y qué?
-Además de que su padre explota el maguey, ella es
neurótica.
-¿Neurótica?
Sí, hombre, degenerada. No hace lo mismo que hacen
las otras; á la hora de comer, duerme; de dormir, se ba·
ña, y de bañarse come. Llora oyendo «La Verbena de 1~
Paloma" y se ríe en el «Miserere del Trovador.i, Es un&amp;
chica especial.
Y si en lugar de ser chica es chico ¿quién lo aguant ?
La calle no le basta: se siente superior al Sursum, y piensa mal de las personas pacíficas á quienes encuentra al
paso.
-A este le faltan los signos característicos de la degeneración. ¡Un alma de Dios! ¡Pobre! Si le preocupara como á mí, el cambio de desenlace en «El Baile de Luis
Alonso» ......... Si pensara en la conveniencia artística qne
existe en que Luis Alonso le infiera, al final, una puí\atada á su mujer en el bajo vientre...... Esa señora? Da lástima. )Qué buen color el suyo! Se conoce que pasa uua
vida puramente animal. No ha sentido en sus fibras nerviosas la vibración de la «Serenata de Schubert, ni ha respira?º su espíritu la brisa amarilla de la nostalgia verde.
Ese¡oven? ¡Qué cara tan vulgarota!.. .... No ha oído laca·
den.cia del.rojo y del negro, ni ha palpado la músicawag•
neriana, m ha paladeado los versos deJean Richepín. ¡Noestán enfermos, luego son unos infeliceia !
Me presentaron, el otro dia, á una señorita:
-Novio, nunca he tenido. Mi pasión es el estudio. El
mes pasado, me hizo el amor un joven esplendido. Oh,
señor; no se figura qué ternezas tan azules, qué celos tan
nacarados, qué amores tan kaleidoscópicos los suyos! Mis-·
experimentos resultaron mrgníficos. Ese joven fué para·
mí un laboratorio ambulante, pero papá se empeñó en
que 6 se casaba conmigo, 6 se iba con la música á otra
parte, y-)'.a lo ve usted-me dejó plantada, con mi anál~s1s á medias. Hvy, me estudio. He obtenido ya conclus10nes asombrosas. De repente, mi alma se pone pálida:
la cruza una melancolía; otras veces, glauca: una esperanza; otras, zarca: una ilusión; si huele á incienso ó á
casulla nueva, debo ir á misa; si se abre como un abanico
chino, quiero ir al teatro ......... Todo en mí se revela por
colores, olores y músicas...... Ya Jo sé: cuando mi .alma.
entone el Requ.iern de Mozart ó una jaculatoria de la no·
vena de las ámmas benditas, sonará mi última hora.
Lo malo es que la degeneración se ha vuelto buen ne•
gocio para los enfermos y amenaza constante para lossanos.
Cantaban en el «Principal" á mis oídos y paciencia un
coro de Los Brigant;s.
-Señor, me dijo un caballero que, por su traje, parecía un agente de una agencia funeraria-¿me hace el fa•
vor de sus anteojos?
-Con mucho gusto.
Aca~ada la tanda, se levantó el caballero y, como quien
no.quiere la cosa, se llevó mis anteojos. Me disponía á
ex1g.írselos, cuando un amigo me detµvo por los faldonesdel Jacquet.
-¿A. donde vas? ¡Cuidado! Tendrías un diegusto. ~o·
ves que es un degenerado?
"! porqt~e el señor aquél est.i enfermo y yo sano, perdí
mis anteoJos.
P. EsCALANTE p ALMA.
Nuestra alma ve de a'.lmiracióu suspensa
que el campo todo el Creador inciensa,
y juzga con encanto verdadero
que es una orquesta inmensa
la gran palpitación del mundo entero.
CAMPOA~IOR.

DE V~.AJR.

l

mañ.ana estaba fría y nublada.
El Cielo, color de plomo, interceptaba los deeados rayos del sol, en una densa sábana de
nubes tempestuosas.
Faltaban cinco minutos pan. que saliera el tren de Ja
mañana.
Había en los andenes inusitado trajín
~legaban fornidos mozos de cuerda c~rgando grandes
baulee ó pesados fardos con mercancías; Jos empleados
corrían atareados dando 6r~enes ó recibiéndolas, á gritos
de sargento, y en el .venta~1llo del expendio de billetes,
se rmontona.b~ una 1mpac1ente multitud que vociferaba
y metía .b!ilhc1osa zambra, pugnando por obtener el boleto cod1c1ado.
La locomotora, inmóvil, _arrojaba ¡_&gt;or los escapes y en
chorros de vapor b.lanquecmo, la fatigada respiración de
sus pulmones de hierro.
Sonó un :&gt;ita1.o, y todos los pasajeros se precipitaron
atropelladamente á los vagones.
Y o? un~ de los primeros, instaléme cómodamente en el
amplio asiento; sub! las solapa~ de mi paletó, escondí la
ca~z~ entre l&lt;;&gt;s al!Il1donados p1 7os del cuello inglés, de.,pues, mtroduJe :mis manos ateridas por la baja temperatura en _los bolsillos df:l pantalón, ');, dejando vagar el
pe!3sam1ento á la ':'lansión ce las quimeras, envidié por
primera vez á los msoportables fumadores.
Estaba solo.
El aire seco y helado del Norte, barría una lluvia fría
y menuda que empe1.aba á caer.
Las ~otitas de agu.a se estrellaban en los cristales de las
ventam.llas, produciendo un monótono y acompasado
tamborileo.
Cerré )os oj~s, deseando inútilmente recobrar el sueño
que la !lf?lenc1a del m~lbadado viaje me había robado y
me fastidiaba antes de tiempo, pensando en el aburrimiento de ~oce h?ras de carrera en un día tan triste, sin un
buen hbro !11 c.:impañ.eros con quienes matar el tiempo en
sabroso palique.
Cofi estrépito abrióse la puertecilla, y apareció un seilor grueso y colorado como uu canónigo, condnciendo á
remolque obesa matrona, adornada como nna banderilla
y con fisonomía más apoplética que la de su caballero la
cual, llevaba á su vez, á remolque también, un perri::o' de
Puebla, que á suponer por la torpeza con que caminaba
debía e~tar ciego ó .ser más miope que su dueña que da~
á la sazon pruebas mconcusas de eu defecto visual, echando sobre el mío su cuerpo elefantino.
Cuan~o es~uvo instalada aquella pareja que seguram~nte se unió seis lustros atrás, la dama preguntó á su acompailante, acomodándose en la ternilla los gruesos queved~s de. oro y desdoblando un periódicfo cou chocante pars1moma:
-¿Ya es la hora, Bonifacio?
A
~! pregun~ado hundió la manaza de carretero en el amphs~mo bols11lo de su chaleco, extrayendo de él nn gran
reloJ de pla~a sus~ndicto al ojal por grosera cadena, y
después de mspecc1onar la carátula respondió á su consorte:
'
-Faltan dos.
La vieja suspiró, y el condenado animalejo como á un
muc~acho .á quie~ secontradice, empezó á tie'rrear como
lechon recién nacido, porque ella q•1ería á viva fuerza
acurrucarlo en su regazo.
Y o suspiré lastimosamente.
~f!!pectiva de :..n concierto canino me horripilaba.
1Decididamente era Pquel un día de oerros!
Sonó~¡ metálico repiqueteo de una campana, y entre
los p111:a¡eros rezagados, subió al departamento que yo
ocupaba, una señora. ·
¡Sola!
¡Elegante!
¡Joven!
¡Bella!
A.l abrir la. puerta, manif-6 indecisión, y, después de
va_c1lar un mstante, quizás ilaspirándole confianza mi
taimado aspecto, ocupó el lugar precisamente frontero al
que yo tenía.
Un '!_elillo moteado de lunares negros, sutil como tela
de ai;ana, cubría su rostro en transparente antifáz, y sus
cabe.los obscuros, de tono azulado y peinados de una
manera extraña, sostenían con largo alfiler japonés el
so~breril.lo de crespón gris adornado con pasamanería y
pá¡aros d1eecados.
Su vestido era de gruesa tela color de acero, adornado
-profusamente con pesados alamares y flecos negros y ostE:ntaba en el pecho una guarnición de abalor:os t~n tupida, ?orno la que llevaría en su basquiña la más bailadora ma¡a de Andalucía.
d Su. mano era pequeñ~ y s.uiJta á estrechísimo guante
e p1~l de Suecia; el pie, digno de la mano, y calzado
tan a¡ustadamente como ella.
Era de esas mujeres que avasallan los corazones, porque
11ev~n en su hermosura el cetro del amor.
C1rcuíl;l-el fleco de sus arremangadas pestafias un halo
yronunc1adamente violáceo, y una palidl'z de. fatiga ó en~rmedad, hacía más interesante la ni&gt;vada albura de su
piel, que antojál;aseme de alabastro alumbrado interiormente por nn rayo clorótico de luna.
Aq_uella b~ldad, ó había pasado una noche de amor, ó
lloró .como gimen las m~dres cuando sus niños, extiendend1o los brazos al buen Dios, entregan el espíritu al angel de
aguarda.
d Hízome creer lo primero, el continente dominador y la
efl!um_b~nte heJ"mosura de mi compañera.
té lin s1lb1do agudo, prolongado, estridente, deshecho en
nue 7auda de vapor que desgarró una ráfaga de aire,
anunc1? por poetrera vez que el tren se ponía en marcha.
Mov1éron~~ las lucientes ruedas de la humeante locomotora, cru¡1eron los topes, golpeáronse las cadenas, los
e&amp;JTo~ rodaron lentamente sobre lois carriles, y principia-

!-8

EL MUNDO.
mos á caminar con una velocidad que crecía á medida
que de la est.ación nos alejábamJs.
'
,
Yo, apare!)tabamirar el camino, y lo que en realidad
veía, era la 1ma~en de la viajera reflejada por común fenómeno de espe¡ismo en el cristal de la ventanilla.
¡El tren corría, volaba!
U!S ~rbolet1 que crecían á los lados de la vía, pasaban en
vert1gmos:1 fuga en sentido inverso al que seguía el convoy; la;s mmens~ llanuras, esmaltadas por silvestres
margantas ó amarillas flores de nabo, giraban alrededor
d.e nosotros, y algunas veces, el ruido producido por el
silbato dP! vapor, hacía volver la cabeza á alguna vaca
de ~ran cornamenta, que masticaba filosóficamente unas
espigas de zacatón.
La desconocida observaba con fijeza los durmientes de
madera que, tendidos Pimétricament.e en el terraplén, se
unían y se ae paraban como los anillos de una gran serpiente apocal.íptica, 6 los palos, que enterrados en el suelo de
cualeeau1er manera, sostenían en sus aisladores de vidrio
largos hi!~s teli&gt;gríificos,. en los qne se balanceaban comadreando a,gunas bohemias golondrina~.
Pasábamos puentes de fierro, que á los J¡,jos semejaban
grandes ratoneras de alambre; subíamos la mole atrevida
de u_n cerro para dejarla atrás y perderla de vista algunos mstantes de~puéP1 ó bien bajába~os peligrosa rampa,
escuchand~ en s1lenc1oso respeto el mtermitente resuello
de la máqurna.
En la"' faldas de las colinas 6 abrigadas ai repecho de
escarpada montaña, veíanse las casitas de los pueblecillos, r?deando carifiosas las negruzcas torres de los campananos, las verdinegras arboledas ó los plantíos de cafia, ostei;itando en su opulencia tropical los lujos de una
naturaleza fecunda, potente y casi viigen.
. Habíanse. dormido nuestros compal'ieros y roncaban á
pierna tendida como dos buenos burgueses.
. I:,a pereza de los viejos, nos colocaba en la elocuente
mtumdad de dos personas jóvenes, de distinto sexo, que
no s~ conocen, y están mny solas en una de esas horas
sent!mentale~ en qne las confidencias aletean como entu!111das avec1tae, porqnetose el viejo invierno y el cielo
gr1saceo llora muchas lágrimas de nieYe..... .
;La dama, quizá mortificada ó cohibida por mi proxi~1dad .\que yo procuraba fuese 11) menos sospechosa) suspiró tnstemente, y aparentando cansancio entrecerró los
párpados procurando dormitar.
¡Cuán linda estaba!
Sentí impu.lsos de arrodillarm.e ante ella, oprimir su
talle entre mis manm,, besar mil veces su entreabierta
boca, y decirle al desflorar mis besos:
-Abra usted loi, ojos, porque tengt' el alma á obscuras!
. 4cal!o me reciba con un.a sonrisa, pensaba yo, y una
ms1gmficante complacencia de esta señora vale más que
las caricias de todas.
Como comprendereis, mi imaginación viajaba y máe
lejos que el ferrocarril.
'
Pasall?os la estación de V ...... y en el trayecto de esa á
la .que sigue, había tocado ya con mi pie el menudo de
m1 compañera.
. Cor_ifieso ingei.uamente que lo hice en completa inconsc1enc1a de lo que me pasaba; la cercana vecindad de aquella beldad estremecía mi~ 11:ervios, enloquecfame y me
exaltabl;l- hasta las d.esvanac1ones de la locura; sus ojos
habían myectado m1 sangre de no sé qué hatchis voluptuoso, y sentía una violenta necesidad de ponerme en
contacto con ella de algún modo.
Si notó el deaorden i-n que había revueltc&gt; mi espíritu,
tuvo el talento de no aparentarlo demostrándose alarmada por loe pecaminosos pensamientos que como cohetes
e!'tallaban en mi mente.
Detúvos~ el .tren en un apeadero y bajaron los dormilones provmc1anos.
¡Quedamos solos!
Lleve la mano á mi pecho.
Latía el corazón furiosamente.
Cada minuto que transcurría, preguntábame acobardado:
-:\!e atrevo?
-No! respondía severamente mi timidez de novato en
amatorias lides, que crecía á medida que se obsecaban y
agrandaban mis deseos.
v_eí,a elevarse blan~amente el seno de la incógnita,
excitaban me las morb1deees de su cuello, el ricito de pelo que en la albeante nuca traveseaba, y ¡sus labios! aquellos pét~l?s de lis que para tel'iirse en rubí esperaban eólo
una car1C1a.
Mi situación se hacía á cada momento insostenible.
Estaba enfermo.
Movíame nerviosamente en el asiento, tosía como un
~u~rculos~, cantur_reaba óperas no oídas y varias veces
mchné hacia la taciturna el cuerpo, ¡•ara decirle seguramente una tontería.
1Empecé á andar!
Si.n duda Clailll,'endió ella mis padecimientos, porque
haciendo un regio ademán me dirigió la palabra:
-Joven.
Aquél sustantivo me hizo daño; comprendí que mis
veintidoe a~os mal representados eran la causa de que
aq.uella mu¡er no. u~~ tomase á lo serio, y sacrificando á
mi tonta suscepttb1hdad la cortesía, aparenté una distracción que robó á la prójima benévola sonrisa.
Hubo un la1go periodo de silencio.
Rompiólo al fin la dama, exclamándo con solícita benev~lt,ncia:
-Caballero.
-Reñora...... 6 ...... señorita!
-Señora.
Caravana de cortesano.
-Si no le molesto..... .
-De ningún modo.
-Diga usted ...... ¿estamos cerca de la próxima estación?
-A ella llegamos.
-Es verdad.
Calló un instante.

121
-;En ese lugar debo recibir un bulto, una petaquilla....
¿tuv1eJ"a us~ed h bondad de recogerla en la plataforma?
-Con m1 l "mores.
-Allí veo al sirviente que la trae.
Salí, Y un hombre de sospechoso talante me entregó
una cesta de junco americano.
Aqu~lla petaca, para sus dimensiones pesaba quizá
demasiado.
'
~demás, noté al tomarla un ligero estremecimiento interior.
Sosteniéndola con precaución me acerqué á la dama, y
al ~ol~carla á su lado volví á sentir en la mano la secreta
ag1taci~n, á la vez que escuchaba un lamento débil como
un vagido.
· Entonces lo comprendí todo.
Cual ,&gt;tro Moisés, en la cesta estaba un niño
Aparenté ignorar _mi descubri~iento, y 1~ prójima,
completamente enganada, me tendió con expansión las
manos:
-Grac)as, si&gt;ñor, tantas gracias!
He ol l'!da~o lo qne r~s~on?í.
.
A.que! 111c1dente t~n insigmficante revolvía mi imaginación, de suyo aficionada á forjar tragedias de las cosas
más vulgares.
Atravesábamos un gran tajo practicado en la vertiante
de escarpada :y rocal~osa 1~ontaña; á lo lejos veíase, en el
repecho de .ánda em1nenc1a, cubierta de sombríos pinares, nn llgn¡ero obscuro y redondo, como la guarida de
una fiera.
!~a miste_ri~sa q!-le con febril atención observaba el can:imo, al d1st10gmr aquella mancha negra entre las amarillentas rocas, me preguntó indiferentemente:
-Es aquello un túnel?
-Sí señora.
-Es muy largo?
-St&gt; atraviésa en un minuto ...... algo más.
-¿Y es muvobscnro?
-Como la ñoche.
-¡Ah!
Intentó abrir la ventana.
Adelanteme á sus deseos con la abrumadora solicitud
del hom~re qu.~ quiere agradará una bella.
-Gracias, d1Jo de u~a manera nerviosa.
. Entró u~a bocanada de aire fresco, que revolvió atrevido los bucles de sus cabellos.
Tomó el cesto con presteza y Jo co'ocó cuidadosamente
en su regazo.
En ese. momento el. ferrocarril taladraba el túnel como
una eerp1entb que se mtroduce en su nido
Volví hacia atrás la cabe1.a, y ella, creyindome distraído, le~antó la tapa de ll;l- famosa petaca y besó con furor
la !u.b1a cabeza de un 01ño que sonreía entre pafiales exquisitos.
Llegamos á la mitad del túnel.

... ~"¡"·,;~· j~;;;~~t~ ·¡i¿¡ ·¡;;q;;~fi~:·:.-.-:.:·;;::::::.--¡"i"~~g~Í ::::::::: ·~¡
rmdo e:xtral'io que producía su cuerpecillo al estrellarse
en la piedras del terraplén.

:.. ~i"_~~i;;P~~.~;;~~;g¡~.;;;¡ .i.~t~iig~;;~¡"~· ~;;· ¡;·~. ·~t~;;i~"a"~i
1d1otlsmo, pob!?se m1 mente de macabras visiones, y com&lt;;&gt; en Uf!ª vas1¡a se mueven los infusorios del vinagre,
ll.lil hor~ugueaba!J e.n las celdillas de mi craneo muchos
pensamientos crm11nales ........ .
. Se?tf que de lo más oculto de mi eér rnrgía nna rebelión rnmens.a, que la cólera, el perdurable dragón, se retorcía 1:n mis en~ral'ias ~!"rojando espumarajos de rabia,
oí el gnto de 19: rnocenc1a, que pedía venganza, y sin saber por qué, mis manos SP. crisparon, ansiosas de estrangular un cuello de alabastro......
·

... j ",i~gó.¡~· ¡;;~ ·;¡~¡~~t~;;;~~i~: ......................................

Bnsqué el cesto.
¡Había desaparecido!
. El _hor~endo drama, no fué un parto de mi enferma
1magrnac1ón, era. verdad.._. ... la delincuente estaba allí•.•.
el .cuerpo del dehto asper¡aba en sangre la tierra del camrno!
¡Delatarla!
Para qué?
Aqnel eepí:itu ensombr~cido en la maldad, no podría
llor9r las glorificantes lágnm'.ls del sufrimiento.
Hay corazones de acero, que nunca combustionan las
afecciones del alma, por que están forjados por Satán en
las fraguas del Averno............................................... .

i ¡~·~-i~¡~·.;;.-,·;;

...iii~é
~~~~~"r"~.~~~· ~·~· g~~~¡~ "ci~ "a"~ ;;~~-~=i;·.
servando un fértil valle entre cuyas arboledas se deslizaba el tren.
-Hermoso paisaje, me dijo.
-Muy bello, en verdad.
Media hora de silencio, sólo interrumpido por el ruido
de los carros al rod.ar sobre las férreas paralelas.
Al llegar al térnuno del viaje inc!inéme hacia mi compañera haciendo un saludo, al que ella no contestó; creyen~o entonces que no me había visto, repetí mi ceremoma.
La misma indiferencia.
Acerquéme un poco para decirle algo, y ví sus ojos
fijos y vidriados.
Se había desmayado.
Cmo B. CEBALLOs.
.Agosto de 1896.

4

EPITAFIO
Es página dd libro de la muerte
esta losa sombría! ...... .
¿Qué escribirán
los huérfanos eu ella?
.
U n poema mmortal---¡Ay madre mía!-...
Agosto de 1896.

Josll: M. BcsTILLos.

�122

23

EL .MUNDO.

AGOSTO,

1896,

23

AGOSTO,

1896.

EL.HUNDO.

La esquila volt¡jéa, tintineando. Ha soltado la lengua, porque es dia de fiesta, la
buena comadre emparedada; y ahoga con su estruendo la batahola de lo!! gorriones
plebeyos que campan por sus respetos en los techos clareados.
En la vereda culebreante que conduce al convento, hormiguean los fieles que van
á misa: muchas aldeanas endomingadas, haciendo crugir su rebozo de 1::olita tramado,
que huele á hilaza crudl\.

MEXICO INDUSTRIAL.

***

Hoy que estamos ciertos de que EL Mu;,mo circula bastante fuera de nuestro país,
nos proponemos publicar en algunos números, viEtas de las principales casas inclnstriales dti la República, para ayudar en lo posible á que los extranjeros tengan cabal
concepto de nuestro estado de progreso. Creemos que esta es obligación de todo periódico mexicano, que tenga la oportunidad de ser leído fuera de México. Comenzamos, dando á conocer una de las más antiguas imprentas.
Es esta la casa de los Seftores Francisco Diaz de León Suce~ores, la cual fué fundada hace 39 años, habiéndose establecido en 1892 la Sociedad .\.nónima que bny la
posee.
Los talleres de la Sociedad Anónima Francisco Diaz de León l'iucesores se encuen•
tran establecidos en.la esquina de las calles de San Juan de Letrán y Rebeldes, y están
en su totalidad formados, movidos y disr-uestos con elementos, capitales y eneigías
exclusivamente nacionales.
Con el fiu de fomentar esa Sociedad Anónima, el Sr. Díaz de León aumentó sus
m1iquinas, qu~ ya de por sí eran abundantes y formó así magníficos talleres, cuyas
fotografías ilustran estas notas.
Podemos mencionar entre dichas labores, las siguientes: todo género de impresio.

Jfosr¡ueta ha improvisado un caballete con P.yuda de un armatoste viejo, en un

·. ~
t

,

RRIBA un derroche de terciopelo azul.
~ Abajo toda la gama del verde, un verde vicoso que va desde el acero de los
~
~~isauces
«acribillados por el sol,» hasta el matiz negruzco de la arboleda que re ·
.,..~ corta la lejanía indecisa.
Los magueyes cenicientos, combando sus trian'gulares pencas dentadas, antójansele
á la fantasía ultra-caprichosa del poeta, coronas de melenudos reyes colosos, regadas
en el campo despué1, de una vieja lucha épica, y los arados rotos que aquí y abf yacen
atravesados en los surcos, fémures de trogloditas, exhumados por el tiempo.
El .Ajusco dibuja, allá lejos, su cresta caprichosa, en el fondo tímidamente azul del
cielo¡ rey es y señor de la st&gt;rraaía que, rompiéndose á intervalos, deja que la mirada
se aventure por extensas zonas del plan redondeado por el horizonte.
El con \·ento de Churubusco yergue sus muros veteranos que el Cuarenta y siete
asperjó de plomo, en medio del paisaje: aquí la torrecilla ,,con su caperuza roja,» ahí
la bóveda con su birrete leproso¡ patios en ruinas, que limitan portales obscuros, estancias manchadas á,-trechos.de a:mlejos: mosaicos rudimentarios en que árboles oblon·
goe, muestran constelaciones informes de frutos¡ corrillos sombríos con estrechas ventana., de palomar y desgarbadas puertae en cuyos dinteles hay sentencias bíblicas¡ escaleras semiderruidas, con amplios descansos y en los lienzos que los limitan, grandes cuadros murales donde lo vago y apagado de las tintas acrece lo macabro de los
rostros perfilados de ascetas que oran ó agonizan, hacen milagros ó se transfiguran.
Muchas parásitas en los patios, entre las lajas húmedas, y rompiendo la uniformi,dad melancólica de su verde enfermizo, maravillas de oro, margaritas silvestres y flores de calabaza.

ASONANCIAS.
Hay aL ún episodio de mi vida,
Episodio infeliz, naturalmente,
Qne en su admirable sencillez ostenta
La sencillez siniestra de la muerte;
Es una triste historia. ¡Oh, sí, bien triste!
Y ea vulgar: un carifio que se muere,
Una hoguera sofiada que no arde,
Un lirio enfermo á quien mató la nieve.

·························································
«P~nsando
en t(, mis ojos han mirado
"El semblante huesoso de la muerte,
,,Su descarnada boca se reía
«Con risa inmóvil. Instintivamente
«He mirado la vida y he sentido
11Un extraf\o terror: la ví perderse
«En la nocue sin fin, mientras reía
«La descarnada boca de la muerte.11

~:i~~:i·?~~i~~~~jf~f·;~~~:···

-Y no ha salido aún.-Sentí la angustia
Desgarrándome el alma con los dientes,
Y como si la mano de un cada ver
Tenaz á mi garganta se adhiriese
En un supremo t-Sfuerzo. Ella decía
Con voz vivificada por la fiebre:
"Tú vas á prometerme que, si acaso
"La muerte me acaricia, serás fuerte
«Y sabrás conservar, con mi recuerdo
«Tu vida de 'dolor, para quererme
••Como me quieres hoy, cuando la tierra
,,Humedecida por tu llanto, enjendre
••Floraciones salvajes con los jugos
VINO LEGITI:M:O DE UVA..

patio: el más enmalezado y quieto.
Desde el sitio escogido, se columbra una ala de la planta alta del edKicio, una sección de dombo y un flanco de torre; después ...... mucho azul.
El sargento que cuida del hospital anexo al convento y que, ol\'idado de las leyes
de Reforma, duerme ahí, bajo el mismo techo que el padre cura; un dieguino pequefiin, perennemente risueño bajo la escarcha de sus cabellos; el Fargento, alto, atezado,
maduro, de bonachones ojos bovinos. tiene los pinceles de .:\Io~queta, la artista caei
impuber, de tez de un moreno leve, ojos de obsidiana y flexibilidades infinitamente
harmónicas.
Ella es la sola nota juvenil y lozana en el ambiente impregnado de un ascetismo
arcaico y melancólico del recinto..... , Oh, sí! en el ambiente impregnado de un aace•
tierno arcaico y melancólico del recinto, ella es la sola nota juvenil y lozana ....... ..
No lejos, el maestro, un acuarelista italiano de oscuras pupilas soñadoras y ensor•
tijada cabellera romántica cuyo castaño umbrío rompen algnnas hebras blancas, sigue
con la mirada el camino del pincel travieso que ora deja un toque de luz sobre un fQn•
do cromo, ora delinea una cornisa, ora deslíe un azul demasiado vivo ó poni~ la mancha
negra de una ventana sobre la zona blanca y granujienta del papel.
La mano de falanjea prolongadas-mano patricia!-de la arLista, camina segura.
El paisaje se desprende, con encantadora indecisión á las veces, á las veces neto y preciso: el maestro hace un gesto de satisfacción y el sargento una 1~ueca de ingenuo
asombro.
Diría algo si el italino no estuviese ahí.. .... algo que le retow
por brotará los gruesos labios etíopes ........ .
De pronto el maestro se aleja para estudiar una perspectiva. El sargento entoncea
estalla. Sus brazos subrayan la frase con movimiento de aspas de molino:
-Nif\a-dice, en tono que preti&gt;nde ser confidencial-pos naté ha de dispensar, pero
eso (y señala con énfasis el boceto)-eso ...... nada tiene que pedirle al .1füter.
RI pincel echa á correr nerviosamente, á través del paisaje esquiciado.
¡Qué sargento este!
La frase ha caido en gracia á la artista, cuya garganta deja oír el leve campanilleo
de plata de una risa á la sordina.
•El mi.~lfr sigue estudiando su perspectiva: troppo bel/.a! troppo bella!
Y en rededor, en el claro-obscuro Je los portales, las sombras de los buenOJI frailes pensativos, sonríen ........ .
AMADO NERVO.

Agosto de 96.

«Que hayan brotado de mi cuerpo inerte,,
...... ¿Y después? Una antorcha que se apaga,
Un lirio muy enfermo que se muere,
Una luz que se va, y en las pupilas
Deja un asombro intenso.... para siempre....
•

¿Lo recuerdas, mi virgen? Desde entone.es
Tu cuerpo está dormido; pero vienes
Para inyectarme con tus besos mu.irtos
Ese extrafio calor que me sostiene '
En rui lenta agonía. Yo sé que llegas
Cabalgando en los hilos transparentes
De los rayos de luna, á levantarme
Cuando mi alma decae y desfallece.
Sé también que me quieres todavía,
Que son míos tus ensuefios, como siempre,
Y que me esperas, ·para amarme mucho
En el tálamo inmenso de la muerte.
Y .... ya lo ves, el tiempo, el insaciable
Devorador de vidas, el que extiende
Los licores opacos del olvido
En los tristes recuerdos transparentes,
No ha podido, en su esfuerzo continuado
Enturbiar tu memoria; inútilmente
Se empef\a en alejarte, y ni un detalle
De tu recuerdo inmaculado mueve.
Loa días de mi existencia solitaria
Al ir huyendo, en rápidos tropeles,
Dejan en las arrugas de mi rostro
La huella de sus dedos; pero siempre,
Hoy, como ayer, ,11is ojos te acarician,
Y las últimas lágrimas que tienen
Evaporan en torno de tu imagen
Como una ofrenda póstuma y perenne.

Champagne Codorn1u.

Mi religión es tu inmortal cariño;
Sagrada réligión que me promete
Entregarte á mi loca idolatría
En el tálamo inmenso de la muerte.

........................................................ .

Ya pronto, virgen mía, nos veremos;

Mi corazón, cansado, se extremece
Cuando pienso que pronto serás mía,
¡Completamente mía.... y para siempre!

Agosto de 1896.

.A~'TENOB LESOANO.

!SIEMPRE!
través del abismo y de la cima,
pesar de la cima y del abismo,
Me persigue tu imágen tentadora
Como un bello espejismo,
Yo quisieraolvidarte...... Y. no...... no puedo.....•
No puedo ahogar deseos ni visiones,
¡No vive quien mató dentro del alma
Eneueftos é ilusiones 1
Y soy para tu awor ¡dicha imposible,
y son tuyas fé y alma..... .... ¡desdichadas!
y amo tus ojos, seductores ojos,
Aunque sean para otro tus miradas!
Perdóname...... no me odies ...... se elocuente
Para quien se contenta con tu alianza..... .
¡Quiero poder leer en tus pupila@
¡Que existe la esperanza!
E. MAQUEO CASTELLANOS.
Agosto de 1896.
.A

.A

123

FACHADA DEL liSl'AbLECDtlll:1n'O,

UN:A. PIANISTA EMINENTE.
En vida acaba de recibir grandes honores, la artista
•eminente lady Hallé, viuda del gran pianista sir Carlos
Hallé, cuya pérdida lamentaron no hace mucho tiempo
loe entusiastas partidarios de la música eelecta en la Gran
Bretafta. Como Clara Schnmann, fué lady Hallé aman.
t(sima. companera y colaboradora de su:marido, y con él
recorrió muchos países para compartir los ruidosos triunfos que obtuvieron. Como Clara Schumann, ha llegado
lady Hallé á se~ una ~espetable veterana en el arte; y
ahora, al cumphr los emcuenta afio~ de su ingreso en la
-&lt;'.arrera musical, al llegar el momento de sus bodas de
·oro con el pent11grama, la aristocracia inglesa ha hecho
un elocuente alarde de admiración y respeto hacia ella.
En breves días se recogió por subscripción una suma de
·ocho mil duros. Sus admiradores, reunidos en llfarlborough-:House, bajo la presidencia del Príncipe de Gales,
1~ rnv1aron con una delicada misiva, un cofrecillo de oro
cmcelado y guarnecido de turquesas, que encerraba un
·-cheque de 2,500 duros y el título de propiedad de una
finca, hotel y jardines que han adquirido para ella en
·1:reviso, en la Italia del Norte. A.sí obsequia la arietocra·c1a del buen gusto y de la inteligencia á las compafieras
d? loe grandes artistas, á las artistas inspiradas, de limpia Y ~onesta vida y de envidiable fama, á las que en
?tros tiempos ha debido la complacencia de saborear las
mcomparables delicias de la música exquisita. Así se
honra .á sí misma la sociedad culta, no consintiendo que
loe art1Stas, al llegar al periodo triste de la vejez, en que
iodo es soledad y penuria, vivan y mueran olvidados y
sin el decoroso amparo que, por el recuerdo de S'lS ex·cepcionales cualidades, merecen.
DEPARTAMENTO DE CAJAS,

nes tipográficas y litográficas, encuadernación, rayados,
ilustraciones y cromos.
Los talleres están divididos hábilmente en grupos que
regentean hombres entendidos.
Cuatro anos lleva ya de estableci:la esta Sociedad, y no
obstante que los negocios en general han atravesado por
crfsis penosas, que exigen actividades sumas para contrarrestarse la laboriosidad, honradez é inteligencia de
los socios que tienen la gerencia del establecimiento, unidas al favor del público, han logrado que el crédito de
la negociación aumente cada dia más y más y que por
ende, los beneficios logrados cada ano, permitan la repartición de un dividendo regulará los accionistas.
Creemos que esta casa y otras del mismo género que ee
han fundado en la República, y que merced á eu laboriosidad Y empefio ban lo1rado perfeccionar sus trabajos,
bastarían ya para satisfacer ventajosamente todos loe pedidos nacionales, con ventaja positiva en el costo, sobre
10s que se hacen en el extranjero.

SAN SEDUR:NI DE NOYA (Espafla,)

La casa Díaz de León Suce,or, en su prolongada pr:ictica, ha merecido ya muchos elogios de impresore.;; de
nota del extranj,iro, pudiéndos,.. mencionar entre ellod ,.
los sefiores J. Johnson de Filadelfia y á notable:1 ilupreeores de .Alemania y Francia. Además, en va1·ia~ exposiciones nacionales y extranjeras han obtenido lo~ trabajos de la cuestionada casa, menciones honoríficas y tnEJ•
dallas de oro, plata y bronce.

PRE~IIO EXTRAORDL-.,AUIO del )llnlst,erio de Fomento al mejor viticultor y vlnlcultor de España (lti&amp;l.)
DOS MEDALJ..AS DE ORO en la Exposición de Barcelona (1888.]
DlPLO~I.\. DE no::s-on Y GRATITUD del Imtituto Agrícola Catallin de san Isidro, en la de Vino:; Tipos para los mercados extranjeros (18'.l'.l.]
Medalla de oro en la rle .Amberes 1~. }
Medalla de oro en la de Amsrerdam 18'.):;.
Represen tan te en la República Mexicana:
Medalla de oro en Jade Burdeos 1895.
·
Gran DI ploma de honorenladeMaullalS'.l5.
CALLETANO FELIU-Calle de Tlburcionúmcro2 y San A¡¡ustln número 1. [Apartado.588.]
Dl!SPACBO.

De los talleres y oficin:ie del establecimiento han Ealido empleados hábiles muy solicitados, que han lle,·ado á

�124

EL MUNDO.

23

AGOSTO,

1896.

•

TOMO:II

M.EXICO, DOMINGO 30 DE AGOSTO DE 189fl

•

NUMlllR09

SALÓN DE PBEZ-SAS Y ENCUADERNACIÓN.

muchas partes de la República no despreciable contingente para el adelanto tipográfico.
Para concluir, daremos los nombres d.e las personas que
forman el Consejo de Administración de la Sociedad y
de sus principales ~mpleados:
.
Presidente y primer vocal, Sr. Gabriel Rodríguez y
Cosfo.
Segundo vocal,' Sr. Pedro J. Peniche.

Tercer vocal, Sr. José S. Ponce de León.
Comisario, Sr. Juan Aguilar Vera.
Director de la tipo~rafí~ y e~cargado1 ~r.. Ignacio Guerrero á quien por @u rnt1:Jhgenc1a y labonos1dad, se debe
en g~n parte el rápido progreso del _establecimiento.
Director de la litografía, 8r. H. Iriarte.
La casa Díaz de León Sucesores es un testimonio más
de lo que puede obtener la perei~vf:rancia en el trabajo y
constituye un modelo.que debe mutar!e.

Su Majestad el Periodista.
(FRAGMENTO )

Hay un artículo de Alejandro
DumM (hijo) qne es una obra
maestra de inteción y de agudeza: el periodista pinta á maravilla los decaimientos y las tristezas y combates de ese pobre sér,
sujeto á los caprichos de un tirano q11e tiene cien cabezas y
cien bocas, y cuya tornadiza ad•
miración gira tan rá.pidamente
corno las ruletas. Nada le pertenece, nada es suyo: e] público
Je paga para saber los pormenores de su vida, las intimidades
de su pensamiento.
Y es preciso que todas las mañanas, como todas las noches,
el actor entretenga al público,
le hagareír611orar, segun lo pi•
de la situación, aun cuando el
desaliento le entumezca ó la tristeza anuble en cerebro.
F,s preciso que 1 consecuente
con su p!ipel, dogmatice en el
gran editorial 6 culebree en la
traviesa gacetilla¡ el cajista Je
aguarda, los prensistab. esperan,
las letras de plomo Je llaman
desde sus celdillas, y el lector
exige el pan de la curiosidad y
la bebida del escándalo. Es la
bestia que gira eternamente en
el arrastre 6 en la noria. Cnando eetá vieja, enferma ó fati~ada, la dejan perecer en un rm•
eón.
No hay suplicio ninguno comparable al que padece el perio•
dista. El carpintero, el sastre 6

¿Quién posee la ciencia encblopédica bastante para.
ser un perfecto pniodista? En Europa, el trabajo intelecreglas de su arte; pero el periodista tiene que ser no sotual se distribuyó couforme á las aJ)titudes y saber de
lamente el lwmo duplex de que habla el latino, eino el
cada uno. Este dieerta sobre la polít1ca, ebe examina las
hombre qne, como los dioses del Walahlha, pueden parr.nestionea económicas, aquel juzga las obras literarias.
tirse en mil pedazos y quedar enteros. Ayer fué economisNinguno invade los duminios de otro, cada cual tieneeua
ta, hoy es teólogo, mafia.na será. hebraizante ó tahonero.
posesiones perfectamente deslindadas, y es filósofo, 6 críEs necesario que sepa como se hace el bupn pan, y cuático, 6 político, ó tinanciero, 6 estratégico, 6 jurisconsulles son las leyes de la evoluc:üón; no hay ciencia que no
esté obligadoá conocer, ni arte cuyos secretos deban ser to, ó médico, 6 poeta. Entre nosotros no sucede así: el pe. riodista es uno y es diez mil. Es preciso que resuelva la.
ignorados por su ent'.mdimiento.
crÍ!iis económica y que tenga recetas para P:anar los cat.aLa misma pluma con que anoche dibujó la crónica del
rros;_ que anuncie si lloverá al siguiente día y que indibaile ó del teatro. le servirá para trazar ahora un artícuque los medios oportunos para combatir la filoxera. EHta
lo sobre ferrocarriles ó sobre bancos. Y todo esto sin que
p_aamosa ciencia enciclopédica fué posible en los felices
la premura del tiempo le permita abrir un libro 6 contiempos de Pico de la Mirando la. A medida que las ciensultar un diccionario: ¡al coche! ¡al coche! los pasajeros
cia se han ido desarrollando y extendiendo, se han hese atropellan, las maletas se abren 6 se caen, los brazos
cho imposibles esas grandes generalizaciones. Estamos
se desnudan, el silbato suena y el tren parte sin aguaren la época de los especialistas. Sólo el periodista tiene
dar ni una hora, ni un minuto.
por fuerza que conocer, siquiera superficialmente, la escala
toda de ]os conocimientos humanos. Sólo él tiene que ser
músico y poeta, arquitecto y
arqueólogo, pintor y médico.

el pintor, pueden conformarse con conocer principios y

MANUXL GUTIERREZ N.ÁJERA.

~
LA MUJER-

DEPARTAMENTO DE LITOGR.AFIA,

La mujer que no ha Eido
educada solamente parae:er un
adorne, 6 un objeto de lujo, la
mujer que ha sido suficiente
mente inatruida para convertirse en la compañ.era. útil, y
en caso dado, la colaboradora
del marido, que ha de~anolla•
do su inteligencia por medio
de una educación sólida; que
ha sabido atraer á. sí amigos,
por el encanto de su espíritu y
por la delicadeza de su cora•
zón; que ha sabido componer
un salón, del eual es la verdadera soberana¡ la mujer, que
ha sabido ser el p:rimer médico y la primera imtitutriz de
su hijo, que ha eabido dirigir
. ese gran roinisterio que se lla•
ma el hogar doméstico y representar ese papel tan complejo
de esposa, de madre y de mu•
jer de mundo, esa es la mujer
q·ue afirma su verdadera superforidad, ea la que nos dará.
mujeres que lo sean verdadera•
mente, ejerciendo una autori·
dad sólida y durable, y adquiriendo de nuevo en la sociedad una inflnencia que casi.
babíall penlhio.

'

Nemeo 1 _9.ulieta.
De la colección de grupos del Lic. Requena, premiada con medalla de oro en el conc:irso fotogr.Hico de "EL MUNDO "
[Grabauo en ks talleres d•"EL MUNDO,")

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91376">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91378">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91379">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91380">
              <text>8</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91381">
              <text>Agosto</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91382">
              <text>23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91399">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91377">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 8, Agosto 23</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91383">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91384">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91385">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91386">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91387">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91388">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91389">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91390">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91391">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91392">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91393">
                <text>1896-08-23</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91394">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91395">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91396">
                <text>2017442</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91397">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91398">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91400">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91401">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91402">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="791">
        <name>Armada Española Invencible</name>
      </tag>
      <tag tagId="793">
        <name>Chiapa de Corzo</name>
      </tag>
      <tag tagId="794">
        <name>Cinematógrafo de Lumiere</name>
      </tag>
      <tag tagId="792">
        <name>Don Mauro Requejo</name>
      </tag>
      <tag tagId="789">
        <name>Ferrocarril mexicano</name>
      </tag>
      <tag tagId="790">
        <name>Gobernador Rebollar</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3506" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2148">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3506/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._9._Agosto_30..pdf</src>
        <authentication>12f5aa7b4e8640a2b3bffe5a2c2d3b68</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117328">
                    <text>124

EL MUNDO.

23

AGOSTO,

1896.

•

TOMO:II

M.EXICO, DOMINGO 30 DE AGOSTO DE 189fl

•

NUMlllR09

SALÓN DE PBEZ-SAS Y ENCUADERNACIÓN.

muchas partes de la República no despreciable contingente para el adelanto tipográfico.
Para concluir, daremos los nombres d.e las personas que
forman el Consejo de Administración de la Sociedad y
de sus principales ~mpleados:
.
Presidente y primer vocal, Sr. Gabriel Rodríguez y
Cosfo.
Segundo vocal,' Sr. Pedro J. Peniche.

Tercer vocal, Sr. José S. Ponce de León.
Comisario, Sr. Juan Aguilar Vera.
Director de la tipo~rafí~ y e~cargado1 ~r.. Ignacio Guerrero á quien por @u rnt1:Jhgenc1a y labonos1dad, se debe
en g~n parte el rápido progreso del _establecimiento.
Director de la litografía, 8r. H. Iriarte.
La casa Díaz de León Sucesores es un testimonio más
de lo que puede obtener la perei~vf:rancia en el trabajo y
constituye un modelo.que debe mutar!e.

Su Majestad el Periodista.
(FRAGMENTO )

Hay un artículo de Alejandro
DumM (hijo) qne es una obra
maestra de inteción y de agudeza: el periodista pinta á maravilla los decaimientos y las tristezas y combates de ese pobre sér,
sujeto á los caprichos de un tirano q11e tiene cien cabezas y
cien bocas, y cuya tornadiza ad•
miración gira tan rá.pidamente
corno las ruletas. Nada le pertenece, nada es suyo: e] público
Je paga para saber los pormenores de su vida, las intimidades
de su pensamiento.
Y es preciso que todas las mañanas, como todas las noches,
el actor entretenga al público,
le hagareír611orar, segun lo pi•
de la situación, aun cuando el
desaliento le entumezca ó la tristeza anuble en cerebro.
F,s preciso que 1 consecuente
con su p!ipel, dogmatice en el
gran editorial 6 culebree en la
traviesa gacetilla¡ el cajista Je
aguarda, los prensistab. esperan,
las letras de plomo Je llaman
desde sus celdillas, y el lector
exige el pan de la curiosidad y
la bebida del escándalo. Es la
bestia que gira eternamente en
el arrastre 6 en la noria. Cnando eetá vieja, enferma ó fati~ada, la dejan perecer en un rm•
eón.
No hay suplicio ninguno comparable al que padece el perio•
dista. El carpintero, el sastre 6

¿Quién posee la ciencia encblopédica bastante para.
ser un perfecto pniodista? En Europa, el trabajo intelecreglas de su arte; pero el periodista tiene que ser no sotual se distribuyó couforme á las aJ)titudes y saber de
lamente el lwmo duplex de que habla el latino, eino el
cada uno. Este dieerta sobre la polít1ca, ebe examina las
hombre qne, como los dioses del Walahlha, pueden parr.nestionea económicas, aquel juzga las obras literarias.
tirse en mil pedazos y quedar enteros. Ayer fué economisNinguno invade los duminios de otro, cada cual tieneeua
ta, hoy es teólogo, mafia.na será. hebraizante ó tahonero.
posesiones perfectamente deslindadas, y es filósofo, 6 críEs necesario que sepa como se hace el bupn pan, y cuático, 6 político, ó tinanciero, 6 estratégico, 6 jurisconsulles son las leyes de la evoluc:üón; no hay ciencia que no
esté obligadoá conocer, ni arte cuyos secretos deban ser to, ó médico, 6 poeta. Entre nosotros no sucede así: el pe. riodista es uno y es diez mil. Es preciso que resuelva la.
ignorados por su ent'.mdimiento.
crÍ!iis económica y que tenga recetas para P:anar los cat.aLa misma pluma con que anoche dibujó la crónica del
rros;_ que anuncie si lloverá al siguiente día y que indibaile ó del teatro. le servirá para trazar ahora un artícuque los medios oportunos para combatir la filoxera. EHta
lo sobre ferrocarriles ó sobre bancos. Y todo esto sin que
p_aamosa ciencia enciclopédica fué posible en los felices
la premura del tiempo le permita abrir un libro 6 contiempos de Pico de la Mirando la. A medida que las ciensultar un diccionario: ¡al coche! ¡al coche! los pasajeros
cia se han ido desarrollando y extendiendo, se han hese atropellan, las maletas se abren 6 se caen, los brazos
cho imposibles esas grandes generalizaciones. Estamos
se desnudan, el silbato suena y el tren parte sin aguaren la época de los especialistas. Sólo el periodista tiene
dar ni una hora, ni un minuto.
por fuerza que conocer, siquiera superficialmente, la escala
toda de ]os conocimientos humanos. Sólo él tiene que ser
músico y poeta, arquitecto y
arqueólogo, pintor y médico.

el pintor, pueden conformarse con conocer principios y

MANUXL GUTIERREZ N.ÁJERA.

~
LA MUJER-

DEPARTAMENTO DE LITOGR.AFIA,

La mujer que no ha Eido
educada solamente parae:er un
adorne, 6 un objeto de lujo, la
mujer que ha sido suficiente
mente inatruida para convertirse en la compañ.era. útil, y
en caso dado, la colaboradora
del marido, que ha de~anolla•
do su inteligencia por medio
de una educación sólida; que
ha sabido atraer á. sí amigos,
por el encanto de su espíritu y
por la delicadeza de su cora•
zón; que ha sabido componer
un salón, del eual es la verdadera soberana¡ la mujer, que
ha sabido ser el p:rimer médico y la primera imtitutriz de
su hijo, que ha eabido dirigir
. ese gran roinisterio que se lla•
ma el hogar doméstico y representar ese papel tan complejo
de esposa, de madre y de mu•
jer de mundo, esa es la mujer
q·ue afirma su verdadera superforidad, ea la que nos dará.
mujeres que lo sean verdadera•
mente, ejerciendo una autori·
dad sólida y durable, y adquiriendo de nuevo en la sociedad una inflnencia que casi.
babíall penlhio.

'

Nemeo 1 _9.ulieta.
De la colección de grupos del Lic. Requena, premiada con medalla de oro en el conc:irso fotogr.Hico de "EL MUNDO "
[Grabauo en ks talleres d•"EL MUNDO,")

�•

30

EL MUNDO.

126

AGOSTO,

1896.

pul:"b\c, ei::paünl nbriguPmos ..-ierios tem~res para lo porvíctimas cansadas pol'los paíl!escon quienes ha
la
\'enir. s~ t.ra.ta. J~ la 1:11t.uac1ón august10sa de laa fuian.. EL MUNDO."
República, sería indispeneableqnell.l lOOode h,s origma
zas eepaliolui!.
. .
8D.ANJ.Bl0 ILUSTRADO.
por la guerra del 47, pu!!iera las cau!!adas po_r Eapa~a en ís
No en vano un te~oro q~e en poqu1s1mas y contadae,
T•léfono434.-Calle de Tiborcio nlim. 20.-Apartado 87 b. época de la lndepenJencia y lae qu~ FrancmcaUJ:iO al pa
ocasiones ba llt•g:ulo il 1:"QU~l.1.~rar su~ _gastos y á suprimirduraflte la intervención.
r siqniera en ~• pa pt&gt;I ~,1s dt:fo:1t trad1c1~mal_ea, se ve obli-•
JIOXIOO.
Y de est.e modo México se vería obligado á sostene
ga&lt;lo á cubrir el pri::supuesto extraordrnario de una camToda la coneepÓndencia, debe dirigtn¡e
su odio contra est1.s naciones, viviendo en un E:9tado dde paña costosa; no ;•n \'~n~. un erarib al qu_~ se priva de UD&amp;.
al Gerente de este periódico.
guerra permanente, de paroxismo iracnndo, de ira per u- de sus rentas .ma~ µ111gut'S se ve pr~1sado á atenderá
rabie que se sueederia de generación en generación como gastos no previstos q11e vacía~ las ca1as: el resultado ha
La saecrición á EL MUNDO vale $1.25 centavoa al mes, un !egttdo siniestro.
.
.
. ·
sido el que por natll'·al y preciso orden de las coaas de-.
T ee cobra por trimestres adelanthdoe.
Afortunadamente para la humani&lt;lad. f'fU\ actitud im- bía de sobrevenir.
Números sueltos 50 cent.avos.
placable no se sostiene, y t::l tiempo, ese búlrnmo de tod_os
Limitados 101:-1 r~cursos que la producción proporciona.·
AvisOB: á razón de $30 plana por cada publicac:hn.
]os dolore@, se enc1uga dé Ferenar lo~ esp_fritus, de aq~tetar los áuimos, de encauzar las conc1euc1us por senderos á. las reales arca"', por viruid del estado de guerra· caai.
Todo pago debe ser. precisamente adelantado.
agotado el iD.anantia l que en la revuelta Antilla 'daba
menos tortuosos.
B.BGIBTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE,
E11 preciso ser más serenm~ en el 1&gt;jercicio d_e !1ues~ra no escasa renta á la metrópoli; recargado el ordinarioconducta rmcial si desea1nos tRner un puesto distinguido presnpuesto con la suma de mií.s de treinta millooea de,
pesetas, que exige el sost,enin.iento de las fuerzas de mar•Altentes exclusivos para los Estados Unidos y Cana- en la escala de la vida ci vi\izada.
y tierra que operan en Cuba; cercenadas ultra-económidá. 'the S~ia American Newspaper ~ompany, 136 Licamente las partida!:! de, loe gui:;tos comunes, no adscritq.
berty St. New York, E. u.)I
i\. los Ministerios de la Guerra y de las Colonias, el gopolítiCtl µ05itiu11.
bierno que prei:ide tl Sr. Cánovas se ha ,•isto impulBad.o
para allegar nuevos recursos, ií celebrar contratos oneroaoat
-Todo hombre político tiene do~ repntacione8.
.
'
-Cesad de 1:.1er el escfavo de un partido, y 0::1 converti~ ';lUe salvan por de pronto la angustiada situación.
. El Banco de Espafta, snpt-na de tocar á las puertas de,
réis en el d~ertor.
íos amigos. q los pueslos pí1blicos.
-Entre artversarios políticos, de la previsión se. hace la bancarrota, no podía ni puede ayudar al Gobierno, dia.,
minuyendo sus existtincias en metálico y aumentando,
á menudo nn crímPn.
Es un gastado tema el de acusar á los gobiernos de fa-·
-La verdadera habilidad, es el cumplimiento del de- locamente su circulación fiduciaria; !os establecimiento&amp;
de crédito extranjeroe, validos de la situación, han e:r.ivorecer á los a,niqos llevá.ndolos á. los put&gt;st&lt;;i8 pú.blicoo.
h"
Sobre eeta'mater1a se ha derramado mucha tinta y se se- ber.
-El periódico es la t&gt;Pcuela d~ la ambición; la 1st9- gido garantías fabulosas, y como quiera que el elemento.
oficial, ha remado constantemente tratar con los insuguirá. derramando, probablemente.
ria ea la escuela de la política.
No hace todavía un afio que el Mundo recogía el editorrectos mientras se hallen en est.ado de guerra, se ha visto.
Juuo S1MóN.
rial de nn colega, en el que se hacía uso de razonamientos
obligado á empeñar sos o::iAs cnantiosaa rentas, las del
parecidos á. los que hoy se abandona otro diario de la C~tabaco y de las mina.'i de Almadén, para t~mer un mopitnl. ¿Por qué la aJministración aprovecha los elemento;;
mento de respirO.
amigo~ en loR puestos públicos? Y ahora como entonces,
Dábil, estéril é infructuoso sacrificio, porque los poc01
coniee.ta. f'I ]fundo á. este reproche dirijido, n_o á. este gomillones que proporcionara. la. casa de Rostchild, p1011~
bierno sino á los gobiernos de todas las naciones del ordesaparecerán en ese tnuel de las Danaidea, que se llama
be: Po~que ''jamás hemos visto una administración que RES~JIKX-E,paña y la On•rra d• Cúba.-Difienlla\le• fi. la guerra de Cuba.
l}Prmanezca en el poder sin una mayoría de amigos en
na.nciera11.-Serios tPmor"i;i en lo pnr\'f'nir.-Que debe
Lo que hace, pues, penosa la situación de la madre F,elos puestos públicmi: en el parlamento: en las oficinas, en
hacer el gobierno de la MetrOpoli.-Xue!th'us deseos.
pafia, no es la insurrección que acaba de estallar en Fien las cátedra~.-St: recurre á los a1mgoa, porque estos
se f'ncuentran interesados en sostener al gobierno, y la
¡Con cnánta pena habremos de consignar que la revo· lipinas, á lo que se dice, por artimañas de los japonesee,
anglosajonos del Extremo Oriente; no eij la posibi•
primera ne.cesidad de todo gobierno es subsistir." ......, .
lución cubana. despnés de die7, y ocho meees de fiera _lu- esos
¿A quienes, pues, se llevaría li los puestos pubhcos?
cha que ha em~angrentado la tierm ant,illana y convertido lid.ad de una guerra con los Estados Unidos, dePastroea yº
hemos preguntado. ¿A los enemigos? ¿A aquellos-á quientos en yermos loe:a hermosoR ve1geles indi,:ino!'I, signe en .1a ocasionada á. eventos espantosos imposibles de preveer;:
convendría minar y destruir !a obra administrativa? ¿Qué misma t.ri!'lt,f' Pitnación á qne' nos referíamos Pn ant~rJO- no esel carlismo, que se despereza y sacude su melenadepartido político, que gobierno procede de esta suerte? res crónica!'! Como Fi funan estereotipada!'! lflR n~t1c1as cirios é incensarios, que á las veces se convierten en cavolvemos á interrogar.
que recibe la preni::a diaria, como si fnf'ran clichéa á l~s f\ones y fusiles; ni la República que se agita y espía la.
Pero se nos cita el ejemplo de los Estados Unidos. En que se c~m bia la fecha y la ley enda, sólo SP ven repf'tt- ocasión para derrocar la monarquía secular: nada de eso,
la República del Norte, se nos dice, "en donde el pueblo cinnf's lamentables ~dP lo qne Fe d1&gt;cía cnando e l General con ser tan grave, nOR preocupa y llena de temores para.
dtlSempefta un papel activo en la política, en donde la ,verln tomó el mando de los realt"s ejércitos que operan lo porvenir. Es la dificultad de conseguir dinero para te,..
das las necesidades presentes y las emergencias posiblett
1.·oluntad popular se poyecWl eficazmente sobre_ las deci~io- en Cuba.
nes del Gobierno, y en donde éste es. emanación efectiva
El gobierno col?ninl, más ó 11'.PnoR d~tenido ei:i sn_s futuras lo que tiene que prnducir meditaciones muy
de aquella. el jm,oritiAmo no puede ~11e_drar y los interesespií- operaciones por virtnd de la estación llnvJopa que 1m_p1- serias en los encargados de velar por la vida y el bienes.
blicos y el 7&gt;ien procomunal son el ob;etwo de todo acto guber- de los grandeR mo"imientos estratégicofl, no ha podido tarde la hidalga nación española.
El porvenir del país está. en sus manos; estudie y ananamQttal."
encontrar ocaeión de destruir f'n batalla campal los foer¡Parece mentira que se ei-criban semejantes inexacti- zas insurrectas que operan en toda la Pxten1:.1i6n del terri- lice sin pasión ni prejuicios el señor _Cánovas del Cutillo
tudes! ¿Que en los Estados Unidos no medra el fm•orüis• torio, ni menos impedir que los patriot,aR separatistas Tf:- la situación poJ'que atraviesa la tierra gloriosa de Reca•
mo y que los gobiernos se inspiran en el bien procomu- ciban á. la continua cuantiosos auxilios en armHA, mum- redo y S. Fernando~ y vea si es posible, aun sacrificandonal? ¿Pues qué otra co~a es el programa adop~ado por los cion0!'l de gunra y soldados, procedentRR rlP las coetas un poco de la negra honrilla, tratar con los parciales de
partidarios de Mac K1oley, de~tmado, prectsamente, á americanM. donde los Jaborantf'~ y simpati.,.ad&lt;,res de la :Máximo GómPz y Antonio Maceo, antes que por falt.a det
vil metal, peligre la integridad del ;éino y hasta las sefavorerer á. lo~ grandt"s sen.ores feudales de la industria causa de la independencia trahfljan sin cesar, para proamericana.? Favoritisnw que pocas naciones podrán exhi- veer con i,nagotable munificencia á loR qne en la mn.ni- guridades de la dinastía.
birlo á. tal grado.
.
gna defienden con tesón la ensei'l.a de la u Estrella Solita·
Bien sabe él que puede contar con el nunca deementi•
Conocido es el pueblo que toma parte en la contienda ria.»
·do patriotismo del pueblo, capaz de los más heroicosépolítica de la Uni6.n. Ya s~ s~be cómo luchan los partiCierto es que diariament.e se publican noticias dP dPrro- inaudit.os sacrificios.
dos americanos.-No, no es cierto que el pueblo sea el que taR parciales de los insurrectos; qne, á la mnPrtf'! de .José
Antes que continuar en esa lucha tenaz que se prolon• ·
cubra en los Eatndos Unidos, los puestmi públicos. Allí, Maceo, hermano del eegnndo en jefe del Ejército insucomo 'en tod'ls partes del mun"do, los gobiernos soa los rrecto, ha seguido la de Zayas, otro de los principales en ga indefinida.mente, que el pUeblo declare, por medio de
que acuden á cu~rir estlos puestos e~tre los suyos, que lAA filas separatistas, y que si hubiéramos de i=nmar las ene legítimos representantes, si está como el gobierno denecesariamente tienen que ser .sus amigos. Y tal ensanche cifras de muertos enemigos. según los partes de batalla cidido á gastar la última peseta y mandar el último solse da en la nación vecina testa facultad, qne aun cargos rendidos por oficiales f'spafiole11. resultarfa una cifra fa- dado á defender. el patrio suelo en los campos de Cuba.
Hace tiempo qoe lo venimos repitiendo: es necesario
pertenecientes ii un~ fnnción adruif!istra~i ta son otorga- bulosa: es verdad que Antonio Maceo e11tá. limitwfo á la
dOf! ¡t individuos afihadoa en t&gt;l partido trrnnfante. ¡Has- provincia dei Pinar del Río, det.enirlo poi- la trorha, y que dar autonómía real y efectiva_ á la revuelta Colonia ¡Ojata ios porteros de los ministerios remudan la facrión de- ni l\1Áximo Gómez ni Calixto García. Qne ot&gt;Prnn en las lá. sea tiempo todavía!
m6cuta cuando sucede á la republicana!-Y precisamen- nrOvincias de Oriente están en P01:.1ibilidad dP darle auxiX.X.X.
te esta renovación en el personal de la política es la gran lio y efectuar nueva concentreción. como pndiPron hacer28
de
agosto
de
1896.
razón que presentan los demócrat.as pur Bang, que quie- lo con pasmosa celeridad y concertados movimientos á
ren que todos los ciudadanos vayan interviniendo por fines del p!lsado afio; hay que confesar también one no
tnrno en la cosa pública. He aqní lo que pasa en est-A han logrado todavía los qne eueffan con la República CuResultado de nuestro concurso MnsicaJ.
planeta. Cnando la comunicación con Marte permi• bana tomar posesión de alguna ciudad 6 puerto de imta adquirir datos acerca de lo que ocurre en aquel astro, por♦ ancia y pers~uidos sin deecanso ó scechados por los
tal vez 103 refractario11 de la poi ítica positiva tengan ba- regimiento'! castellanos no se dan ellos tampoco, un m~México, Agosto 27 de 1896.- Señor Director de Ei.
se m1s sólida en que apoyar sus palabras Entre ·tanto, mento de reposo. Pero la insurrf'cción está en pié: ]as
MUNoo.-Presente.-a.1uy Señor nueEitro:
bueno es referirnos á lo que ocurre en la Tierra.
ene~fas desplegadas por eus corifeos cobran á cada moComisionados como tuvimos el gusto de ~erlo por Ud.
mento nuevos bríos y el comercio paralizado, las fnentes para designar la partitura acreedora al premio en el sede riqueza segadas. la ágricult,nrafalta de brazos, los in- gundo concurso mu~ical convocado por el semanario qne
genios. las hacienñas convertirlas ~n montoneR de hu- dirige, hemos examinado detenidamente las cuatro par•
~t
meante~ vaveR&amp;R. tienPn á la infeliz Antilla. Pn lamenta- tituras escritas sobre el libreto titulado nSobre el Océan9»ble est.ado. y dejan á. Espaf'la falt.a de los elementos pe- y acordamos adjudicar el mencionado premio al autor
Un estimAble colP.ga-el defensor más constante de una cuniarios que la Isla revuelta debía proporcionar para que firma**** *T. entendiendo que es la obra que espolítica anti-americana-acaba de publicar un artículo, 1011 li(astos de la campaña.
tá mejor escrita de las que revisamos aunque, como ea
r('Cordando al _.lfaican Herald laa víctimas de México en
Y en tanto que la revolución aparece más difícil de do- natural, no sea una obra perfecta.
nuestra lncha de hace cerca de medio siglo contra los meffar y que los recursoe propios y ext.raffo@ l]pgan en
· Suplicamos á VJ. que en las columnas de eu aprecia.
inexhaustos raudales á poder de los fautorea dP. la indeE,tados Unidos del Norte.
Permítanos nuestro cofrade que le digamos que las na- pendencia cubana, la madre patria se agota y fatiga en ble periódico envíe nuestra felicitación ú. los demás conciones modernas no conservan esos viejos odios, y q_ue ñ~esperados esfuerzos; ve perecer en los camoos, al file:, currentes, porque aun cuando hubo un&amp;. obra superior'
ya se han dado al olvido aquellos arraigados antagonis- de los machetes insurrectos, ]a flor de sus hijos queridos. las de ellos eon detomaraeeu consideración, pues revelan
mos. EsM hogueras se han extinguido y de ellas sólo res- ó los mira vol vE'lr á sus bogares enémicos y enfermizos, á. muy buenas aptitudes y gran empeño en el trabajo.
Creemos hab1:1r cumplido con nuestro deber y damos A
ta un puñado de cenizas que un gran hábito de eolidari- ca.usa del mortífero clima de la pantanvsa manigua y la
da.d--dentro de las modernas necesidades sociales-se ha abrasada costa; mira con dolor que aquel patriotismo cua- Vd. las gracil!B por la honrosa comisión para la cual sesi espartano qne despedía á. los primeros batallonf's en ha servido designarnos.
enca~do de dispersar.
Sus afectísimos, ate11t.os y SS. SS.-Gustavo de M:_ada.
Recientemente hemos visto que una escuadra fransesa las costas peninsul,ues, al embarcarse para la sinnpre fiel,
toca it u u puerto de EspaB&amp;, y loa habitantes, sin acordar- entre aclamaciones de entusiasmo y cánticos triunfa.lee, Campos: - [Rúbrica].- -Antonio Cuyáa. -[Rúbrica]
se de que aquellos hombrea pertenecen á. la rat:a de loa ee ha convertido alg,ma vez en sentimiento hostil, y hae- Modesto Julián •....:....[Rúbriea.J.•
invasores de 1802, organizan brillantes festividades, el ta se ha necesitado de la intervención de la fuerza atmaabierto el sobre correspondiente, se halló que la firma.
recibimiento raya en los límites de lo frenético, y los ad- da, para evitar ó Aofocar las ab\erta~ protestas y las mal ***** T1 amparaba el nombre del Sr. D. Francisco de P.
versarios de antaño se confunden en un fuerte y frater- comprimidas anej11s de aquelloR mismos que ayer nada Lemus de Morelia. quien tiene á su disposición el pre-nal abrazo. Nin~(m periodista estampó en la prensa los m1h1 Pran voz de alfento y prenda de eeperanza á los bi- mio á qne se hizo acreedor, en nuestra.a oficinas.
.
nombres de Dao1z y Velarde, que habrían aparecido co- sonOR s•I fados.
Participamos á nuestros lectores que la semana próximola leyenda del fest!n bíblico en el banqueta de la CoPero hay m~s t;rnfa\Tía, hav algo o\)c:¡cnro y fatídico que ma eabre111os el re.3ulh.do del 3? y último concurso.
f'nlW'lmbrPce con tintes tenebroRos el horiwn~P polít.ico
rnfl.a.
Adem~s, -para- ser consecuente el colega con el princi- de Espaifat y hace que ann loR que siempre bemof.l cnn-·
pio de reavivar esos rencores pasados con los nombres de fiado en la poderoea vitalidad y patriótica energía del

&amp;0

AG&lt;)STO,

1896.

ELMUNOO.

lu~~ªªd fa

"R omeo
•

Los sefiores Jurados que se sirvieron dicta.minar en el
Concureo abierto por EL l\frsoo, concedieren medalla.de
oro ii la colección de grupos del Sr. Lic. Requena. la cual
está expuesta en las oficinae de nnPstro periódico. Supuesto este fallo, natural es que publiquemos algtinos de
1°1:.1 grupos, y tomamos dos &amp;cogidos ni azar. 11R011ieo y
Julietw, y «El consentido (U la .Abnelita.u El Sr. Requena no
e~ un fotógrafo de profesión, es un amateur, y se ha de-·
dtcado al estudio de grupos infantiles.
En nuestros próximos númeroe, darPmos también á
conocer algunas de las otras obras premiadas en nuestro
Concurso.

•

Concurso f"otográ.fico.

:Ptrlítictt !ltllttttL

~n t,ttt~tJ

JESl'S ARl::(;HIGA.

NUEtiTROS GRABADOS
Orquesta Típica Oaxaqueña.
Una de las particularidades mtis sefialadas en Oaxaca
ee el entusiasmo con que jóvenes y señoritas se dedican
al estudio de la música, afición orgánica por decirlo así
que se extiende hasta los pueblos más insignificantee.
Ni hay J?Ueblo sin banda de música, ni BE::iiorita que no
toque el piano discretame11te cuando menoe, y como es
natural, dadas estab buenas disposiciones artísticas, facilmente se organizan veladas y conciertos públicos,
Piempre con un fin benéfico, como el que tuvo lugar el
Domingo 15 del corriente Pn el Teatro Juarez á. beneficio de las conferencias de San Yicente de Paul.
· A la demanda caritativa, acude prPsuroso el pueblo
oaxa.quefio y llena lna localidades del J uarez, tanto más,
Pi como en la noche á qne nos r1&gt;ferimos toma parte en el
festival la di va Sra. Ochoa de Miranda "t la Orquesta Típica-que dirije la Srita. Mercedes Rey, maugura sus trabajos públicamente.
Un completo éxito obtnvo el grupo de sei\oritaa que
componen la Orqut&gt;eta Típicn ( cuyo grupo publicamos J y á quienes enviam~ nuestros más cariñosos plácemes, por sus trabajos y caritativos sentimientos.
El teatro vióse tan concurrido, que el Ilmo. 8r. Guillow, hubo de ocupar un puesto en el palco de Sr. Gobernador del Estado.
~
Lae Srita1:.1. que forman la Orquesta Típica Oaxaqueña,
son las siguientes:
.
===:::;
Octavia Barrundia. Rosa Larrañaga., Dolores Romero, María Hinriche, María Zorrilla, Rosa Gavito, María Gavito, Cá.rmen Rufz, Mercedes Gavito, Ana Hinrichs. María Soto Cavero, Isabel Rendón, El vira Par~
do, Rosario Butrón, Luz Hernández, Herlinda Perez
Montafio, Mies EnriquetaN., Julia Sodi, Trinidad CajiJa, Luz Barrundia, Lnz Rendón. Directora y Profesora,
Mercedes Rey, Elena Sodi, María Hernández, María So·
to Carrasquedo, Saru Sodi y Guadalupe Baigts.

:=:

gn.errit p.erman.ent.e.

•

y Julieta" y "El consentido de
la Abuelita."

A la ·convocatoria que para el concurso fotográfico J1i1.0
EL l\fuNDO eo Enero del corriente aHo, han rtspondido
muchos artista.A y amateursde la República, contribuyendo así á que el éxito del certamen, superara á. cuanto bubiérnmos podido imaginai no~. ·
El importante ramo científi'co-industrial llamarlo á
concur~o, ha obtenido en el país el más alto gndo de
perfección, y prueba palpable de ello hemos tenido en
laa novecienta~ treinta y sietf'I fot(lgraffas, que sobrtl divetEos asnntoi:1, rt:mitieron á la junta artística cincuenta.
y cna.tro opoeitores, cny&gt;1A obras por la limpié.za df' ejecución y clari&lt;l~d de detallee, merecieron los más sincerOR elogios dPI jurado.
LJ?s SrPA. I!1geni1&gt;:o Fernando F~rrari Pérez, Dr. Angel
Gav1f'io IglPFJas y diputado Franc1sco Palencia, personas
competentísimae en asuntos fotográficos fueron los desi(?nados parn jnt&gt;Ct"S del concurso.
'
&amp;:is horaq in virt.ieron en _el examen de los trabajos sometidos á concurso y cons1dPrando qne· dado el mérito
de D;mchos de ellos Pran insuficientes los premios que en
la. convocatoriH. se sPñalaban, acordaron. obrando co·1 ent.f'rJ\ libertad é indéoendPncia. y con el beneplácito de
E•. MONDO, hacn la clasificación de obras y expositores
dignos de premio, y que la suerte.designara á. quien debiera adjudicarse Ja rf'RpPctiva medalla, otorgando á los
demás concu~nntes clasi_ficados en prjm_er lugar, diploma qnP O&lt;'.red1te PI premio que obtuvieran por sus bien
acR bada1:1 fotagraffas.
•
También en vie,tH; de la bellPZfl y perf@cción de IBA pruebaA pre1:,1entadas, dispuso el Jurado acordar p1Pmio5 dis~n~os para 11Retratos y grupos,n considerados en un solo
rncnio en la convocatoria.
He aquí la decisión del jurado:

Galería de GoEernantes.
. EL Murrno se propone pnblicar en sus páginas loa retratos de los Gobernantt-S de la República, para que d~
este modo loa coleccionadores de nut-stro semanario tengan en sus tomos la série de personalidades que han intervenido en la política actual
Hoy damos los retratos dP- los Sres Aréchiga, Mercado
y A.humada, GobernadoreR últimamente reelectos de los
Estados de Zacatecas, Micboaciin y Chihuahua, y ofrecemos compl~tar la galería, ií. medida que se ofrezca la
oportunidad de hacer las restantes presentaciones.

ic.A.. de-R. Lysle, único métnclo r1fpido racional, anglo•
americano para. aprender el idioma inglés y el es¡¡,aflol,
en tres meses sm maestro.» Todos los que en México.se
han dedícadn al estudio del inglée, han t-enirlo oporturJldad de apreciar las ventajas de este método, que no vacilamos en recomendar á nuei;tros lectores.

N ota:s de la Semana •
Según anunciamos oportnnamentP, .ayer. en el Tívoli
del Eliseo, fuéleoírecido al Sr. )linii:;tro de Just~ia, Lic.
D. Joaquin Baranda, por numnosoa de sus amigos y
compaf\eros profesionales, un banquetf', al cnal concurrieron unos doscientos invitacToe. Notable fué la animación y el agrll.do que presidieron en este ágape, testimonio de las simpatías sinceras con que cuenta el Sr. Ba.1
randa; muchas copal!I se levantaron por su salud; el obsequiado habló en limpio y galano estilo, y le reFpondieron num~rosos de sus amigos con votos cariñosos por su
felicidad .
.
Los Sre1:.1. Moel er Bowen y Cook sucesores. agentes de
las afamadas cajas de seguridad Mosler, se sirven participamos que han trasladado el local de FU importante
negociación, de la:~ del'5 de Mayo número 4, á. la calle
de la Alcaicería número 27.
·
Sépanlo los numerosoe clien.tes de la mencionada caea.

•

RETRATOS.

GRUPOS.

Gran prem:io. Medalla de oro.-Núm~ro 17. Sr. Lic. José Luis RE&gt;quena, d~ México.
,'ygundo J,remio.-Número 22. Sr. Eduardo Berna] de
Hermosillo, Sonora.
'
VISTAS Y MONUMENTOS.
Primer premio.-Número 28. Sr. Lic. A. Arroyo de
,Anda. Guadalajara. Medalla de plata.
Número 11. .Sr. Lorenzo Becerril de Puebla. Diploma.
8. ,, Ignacio Romero, de Campeche. J)i ploma~'
&amp;gundo premio.-Número 8.-Sr. M. Romero Ibáñ&lt;'Z
de Oaxaca. Medalla de bronce.
'
Número 2.-Sr. M. M. A~ilar, de Zacatecas. Diploma.
. Tercer premio.-Número l. Sr. Emilio Leal, de GuaP.a•
Juato.
Número 7. Sr. J. P. Chá.vez, de México.

INTBBIORES.

INSTA.li-TANltAS.

Primrr premio.-Medalla de plata. Número 6. Sr. Dr.
F. T,. Ort.iz, de León.
,Snn.mdo pre11tio.-Medalla de broace. Número 14 Sr.
C. H. BarriE&gt;rP.. de Guadafajara.
·.
Nómero 12. Sr. Dr. Armeudáriz, de México.
CieNTÍFICAS,

_ Prim.n- µre-mio-Medalla de plata. Número lfl. ~res. J.
....abadjé F:ucs. por sus fotografías á través de cuerpos opacos.
&amp;gundo prnnio.-Medalla de bronce. Núiuero 12. Sr.
Dr. Arruendáriz por microfótoJ?raffas.
TerN'r pre111io.-Diploma. Número 8. Sr. ll-. Romero
Ibáflez por microfc,tografías.
E$TBF.F.OSCÓPICA~.

&amp;gundo premio.-Número 50. Sr. C. Spino Barros, de
,México. Medalla de b1once.
Próximamente enviaremos á los agraciados los diplo.
mas y medallas y daremos publicidad á muci\,as de Ja1:1 fotografías del concurso.

•

Libros recibidos.

Priml!T premio.-Número 15. Sres. Torres hermanos,
de México. Dipk,ma.
Número 4. Sres. Méndez hermanos, de San Luis Potosí. Medalla de plata.
Número 16. Sr. F. Bustamante. df&gt; Pn~bla. Diplom~.
Segundo premio.-Número 9. Sr. J. M. A.guilur de Zacat.Pcas. Mf'dalla dF• bronce.
·
Número 3. Sr. Ignacio Romero, de Campeche. Di~
plnma.
·
TerCl!T prem.io.-Número 10. Sr. M. de la Flor de San
Juan Bautilólta Tabasco.
'
Número 13. Srt's. S. Olmos, de Morelia.

Primer premio.-Número 11. Sr. Lorenzo Becerril de
Puebla. Medalla de plata.
'

~JIGLEL ,\Jlr)IADA

127

ARISTEO :MERCADO.

El sabado último, en la-casa del $r. D. LucfanoCobian
efectuóso una audición musical. de lo más ameno y va~
riado que podía esperarae. La Sra. Guadalupe:8. de Cobian, cantó algo de Otello, con Aotable maestría. El trío
Pérez•Rivas obtuvo muchos triunfos. La Srita. Esther
Mañón cantó con notable expresión algo de Traiiata y
el Sr. Profesor D. Antoni.J Cuyás cautivó al audito~io
con algunas piezas magistralmente ejecutadas en pian¿
y ji?Uitarra.
Fué aqueila una encantadora soirée musical.

Otro pago de $1,048.31 de "La Mutua"
EN UUAM.A...~TLA.
"La. 1.lutua de Nueva. York," cu Hnamn.ntlla, Estado de Tla.:xca.J&amp;
Exceleucta de su forma.de SEO URO denominada CON DE\'OLUClON oii
PRElDOll.

Huamantla, Agosto U de 1800
Sr. D. C&amp;rlQS Sommer, Director general de "La Mutua." de Ye,,.

York en est.a. Repúb11ca..
Muy dfsti~lido seilor mio:

México.

Cumple á mi gro.titud. diri~rle la presente para manlfe.'lt.n.rle qu8
a:1;1te el Sr. Lle D. Aglli,-ti.n llaldomdo, Juez de I = lnslAllCla de C:bte
DIBtrlto, el Agente .sr. Antonio.A. Xéjera, !&lt;U envladoe:-;pecial, hae,.tregá.dome y 1eclbldo yo é. mi entera i:atMacción. los u~ :"l[IL cuA.REl\.'TA. Y OCHO PESOS TREINTA. Y UN CE;&lt;;TA\'OS [l,Ocl$.31 cs.] import.e
de ln. póliza m\mero 721,m, que en esa poderosa COmpailia el 1:11:llor
mi finarlo e ~ Sr. D • .Allildmo ll. Rui: .11 Moreno de:-1¡.;ruindome su

beneficiarla., tomó en 21 de O,:tubre último.
Aquellacanddad fónhanla. $1,000 valor ori¡zinal del Seguro máa
8-'18 31 valor de los pre.mios que pagó mi c.Hndo esJlO!'O, y que e~·eomP8ñia. me devneh·e con la. integrldru:l. y eficada. que le son peculiares
hacln. todoo J0t; lkguradrni. Por &amp;-to, honorable sellor Dlre&lt;.'tor con~ole en la prci;ente para su publicidad. si lo j~a conveniente
1lll8 vote'.)!! de gratitud hacia usted y bacía esa grandio!&lt;A InstituclórÍ.
de Seguros "La·Mutua·' !\quien bendicirislempre junt.nmente con la
memorle. de mi previsor espo:,;o.
Cumpie á mi deber entregar pe.ra su cancelación la referida pó\11.a
Y i:;u."&lt;·r1bl_rmede u.c;te&lt;l r_e.!\petuotmmente S. S.-CA.RLOTA L. o.s: Rnz'.
-Me consta. el acto referido en la Cárta que antecede.
Huama.not I' '8(t1:«Jl!V apl~.-A. l!A.LDu:.:.H)IJ •

�•

EL MUNDO.

El consentiJo de la a bu el ita

30

AGOSTO,

30

189~.

AGOSTO,

1896.

•

c.~nDENAL SAN FELlCE DE ACQUAVELLA, arzobispo de Ná¡&gt;Clles.
candidato del Rey Humberto.

De la colección de grnpos del l¡ic. Requena, pi·emiada con medalla de oro en el concurso _fotográfico de "EL l\lUNDO."
[Grabado en los talleres de «EL MUNDO.]

•
.

.

¿QUIEN SERA EL FUTURO PAPA?
Nada hay más triste que el{fin de nn reinado. Los corte•
sanos no solicitan ya los favores de un .poder cuya du~ción no lee ine°pira confianza, y por. inexorable f~tahdad de la naturaleza humana sa prohlbe á. los anc1a.uos
h;1ceree nup,•os amigos.
•
1~ón Xlll sufre la ley común. Lo~ eeplendores de un
pnntificado que ha sabido hacerglor1oeo á fuerza de geni,1 político, no podrían ilusionarlo respect.~ á. loa presagios qne se acumulan alrededor de él. Ha vu1to def:lapar,•cer uno á, uno los fiel~ colaboradores que, -para darle
pruebas de una devoción personal exent. de ~do c1Uculo ,. dQ toda previsión, no esperaron ti qi.Te se mstalase en
el \"aticano.
El cardenal Laurenzi, que durante 32 años ~abía
sido sn vicario general efl Perusa¡ monseñor Rotelh, que
había ef'cnndado con una inteligencia tan. nnffll)lP. _loe
p.-oyect0e de la política pontificia en Fnmc1a y en Orien-

te; ruomeflor Boccalli, E:l confidente m~ íntim~ Y más
seguro de toe secretos del maestro, han e1~0 beridoe por
la muerte en cortos intt-rvalos: los peregrinos no son más
Que un recuerdo. Por último, el cardE:nal Joseph? ese
hermano tan tiernamente amado, á. quten la Providencia parecía haber conse1vado ~erca del Papa co0;0 un testimonio viviente de la, longevidad de los Pecc11 ha sucumbido á. su vez al peeo de los afios.
El vacío @e ha. hecho poco á P_?C&lt;;&gt;1 y el Santo Padre se
encuentra aislado durante esta ':ll~una y dolorosa etapa,
en que es tan necesario á los v~e1os tener . .a.l~dedor. de
sí amigos fieles que con sus piadosos art1fic_1oe les impidan al decli~ar la vida 1aper~ibirse demaa1a~o de los
anhel~ impacientes, que despierta una sucesión sobrado lenta para iniciarse.
No creería uno-sin embargo es la verdad-que los que
rodean m~vicario de Jesucristo, AOn los que le ,ecu~rdan,

129

EL MUNDO.

'

sin cesar, la ley taiat cuyas inexorables ex~genciash:
ejercen temprano 6 tarde, sobre todas las cr1aturaa
maoas. D.el palacio apostólico es de donde part~n l,aa_!.t
ticias alarmantes, en -que la más insignificante rnd 1s ~
ción del Santo Padre, se eleva á. la altura de una gr&amp;fl
enfermedad.........
n11
Un decreto del Papa S!maco, prohibe, bajo las pe
más severas, c,tratar de la elecci6o del futuro Pontífice
vida y i sabiendasdeeupredeceso_r ..» Eate monumento egislativo se distingue por su pre'\-'1s1ón y es venerabl~
su antigüedad. Sij remonta, en efecto, al af\o de gracia
499 y trabajaría uno mucbo para encontrar en el _cuerpo
del' dercho canónico, uua disposición que haya Sido~
novada más de una. vez. Detgraciadamente le.a leyes
prudentes, son las máe frecuentemente violadas.
á 4
Cuando un cambio de reino comienza á aparec~r
menos próximo, ninguna decretal ·puedQ im¡,edu 4. OI

r

i:

mi

-cardenales que cambien ideas respecto á. un acontecimiento, que constituye el único objet.o de sus preocupaciones. De hecho1 el Cónclave está abierto¡ no le falta
más que la vuelta. de llave. Los papabili son designados,
los papeggianti se ponen en obra, y si no se puede aún
prever con una certidumbre abt.oluta los resultados de la
batalla, se sabe cuando menos en qué terreno y entre cuáles adversarios se librará.
Bajo el pontificado de Pío IX, el SacN Colegio hab(a
-conservado sus tradiciones aristocráticas; aunque la fami lia de los condes Mastal-Ferreti ~stu viera lejos de distiugltiree por el brillo y la antigüedad de sus orígenes, el
Papa gustaba de rodearse de grandes señores. Se sentía
orgulloso de contar, entre los m1ts altos dignatarios de la
1... 1eeia, á. nn Bonap.i.rte, un S~hwa.rzemb:rgen, un Ho.:ard, un Hoheplohe. .Bajo su reinado, los hombres más
ilustres de Italia: los Borromeo, los Riario-Sforz&amp;, loe Altieri Chigi, Vitelleski, A.ntici Mattei, estabJn inscritos
en la lil:!ta de loa cardenalea.
Le6n XlII no ha maniíestado la misma predilección
que su antecesor por loa prelados con título. L1. alta arist.acracia europea no estará representada en el -~ncla,·e,
sino por.el cardena l Hohenlohe, que se halla_'sm rnfluen,cia y sin crédito. El card,mal Bonaparte, que acaba de
morir, se había, desde hace varios afios, e:ondenado á. un
retraimiento absoluto. El patriciado romano ha desaparecido completamente del Senado de la Iglesia.
Las fawilias históricas del No rte.Y del Centro de Italia hau dejado de dar corno en loa tiea.n¡,os pasados, un
numeroso contingente al ministerio eclesiástico. Las~~ovincias meridionales son la sola re_gión donde los h1Joa
'menores de las casas ducales 6 reales, todavía PacP.n canera en las órdenes sagradas. Pero excepcióu hecha del
pequeflo grupo nt1politano, la gran mayoría de los c::ardeualea italianos, pertenecen á la burguesía. ínfima y pe-quei\a. Algunos de entre ellos han teuido un origen completamente pldbeyo. El cardenal Ferrieri y el carde?~¡
13.ntolini, que1 cuando vivían ocuparon un puesto pr1v1lt&gt;giado en loe consejos de la Santa Sede, tenían p~r padres, el primero á un criado y el segundo á. un carnicero.
Los cardenales Martinell i, Simeoni, Masotti, Massaia,
·eran igualmente de un origen muy modesto1 ):' ~l que en
-e1 próximo cónclave parece tener m,is probab1hdades de
ser electo¡ Monseñor Parocchi es bijo de un molinero.
Sin embargo ~s de notarse que durante los últimos
atlos, el númerÓ de cardenales de origen puramente democrático, ha disminuido un poco.
.
En la fracción italiana del Sacro Colegio, una preponderancia casi exclusiva pel'tenece á la clase media que ha
1hecho la unidad política de la península, sacando prove-cho de ella¡ puesto que hay ~ocos cardenales que º? ten,gan en su familia uno ó vanos empleados del gobierno.
Así ee explican las tendencias que se manifiestan en
los conciliábulos secretos donde son discutidos los títulos de numerosos candidatos á. la sucesión de León XIII.
Obliga.dos á. optar entre sus. deberes hacia la Iglesia,
-que se haría incapaz de llenar su misión en el mundo
á_ partir del día en que el Papado hecbosiervo, se_c~nvirttl!se en un instrumento políti.;:o del cual loa Qll~letros
del Quirinal usarían á su antojo, y su liga á una dmastía
nacional que es el símbolo de la unidad y de la gran~eza
de liU patria, los miembros italianos del Sacro Colegio se
·di video en dos campos. Los unos sacrifican, no sin pena,
sus sentimientos íntimos de hombrea y de ciudadanos á
los intereses supremos de )a religión; loa &lt;.?trnF. se esfuer·
zan en conciliar de la mejor manera sus Jurameni(?S de
sacerdotes cou sus simpatías personales por el gobierno
del rey Humberto y el deseo de no perjudicar el porve•
nir administ.rativ~ de los funcionarios á los cuales estú.n
1.1uidos por lazos de parentesco estrecho.
Los dos partidos, en presencia uno df•l otro, parecen
·disponer de un núuiero de \"otoJ:C cu11i igual; pero los detfensores d:e la ind~peudeucia &lt;le. la Santa Sede tienen so-

CARDENAL PAROCCHT, obispo de Albano y Vicario general de s. s.
Candidato de los Independientes.

bre sus adversarios la superioridad de la disciplina. No
reconocen otro jefe que el cardenal Pa.rocchi, en tanto
que existen profundas divisiones entre los conciliadores
d outr(lnce. Unos esperan obtener del Quirinal las condiciones más favorables, votando por el candidato de
Austria y de Alemania; otro3 preferirían resignarse á una
capitulación pura y simple,, dando sus sufragios al candidato del Rey; otr,lB 1 en fin, piensan, que sería más há.bil hacer triunfar al candidato de la Reina.
Desde que una enfermedad incurable hizo desaparecer
al ·cardenal Mónaco la V .1.lleta dP la lista de los papabili,
el partido de la independencia no tuvo solamente la ventaja de no ser debilitado por ninguna división interior¡
tuvo también la bueua fortuna de abrigarse á la sombra
de un !1,0mbre uni erealmeute conocido del episcopado
extranJero.
El cardenal Mermillod decía á los eclesiásticos que estaban de paso en Roma: «No olvidéis SQbre toJo irá ver
al cardenal Parocchi, es e! porvenir!» Se asegura que León
XIII, informado de este prop63ito, dej6 discretamente
sorprender aua. sentimientos íntimos, d1ciendo al antiguo
obispo de Ginebra, con un dejo de melancolía: «Ah! os
agradezco que hayáis venido á. ver al pasado,11
Las previsiones del difunto cardenal Mermillod se remontan á una decena de años y h:rn sido confirmadas por
los acontecimientos: Monsef\or Parocchi ha llegado á ser
el personaje más considerado del Sacro Colegio, el Papa
de mañana.
Sus adversarios más declarados se ven obligados á. ha•
cerle justicia. Su fuerza y energía lo han hecho llegar á
los escalones más elevados de la gerarqu(a eclesiástica.
Su nacimiento no le permitió entrará. la Academia de
loa Eclesiá8licos Noble.s y hacer carrera en las nunciaturas,
después de haber completado sus ,¡;studioa en el colegio
Capranica. Hijo de un molinero de los alrededores de
Mantua, foé educido en el seminario dioce3ano, y es acaso el solo cardenal itsliano que baya sido cura aotes de
ser obispo. Pero para ocupar un sitio de relieve en el
clero de la península, no tuvo necesidad de es~rar á que
el P11pa lo hubiese educado en el episcopado. El cura de
San Gervasio de Mautua, pasab11, con justa razón por el
predicador más notable de Ir.alia. Había tomado á Bossuet y Lacordaire por modelos, y aunque estaba obligado
&amp; hacer más de una concesión, á las exigencia.a de un auditorio habituado á las redundancias enfáticas de la cátedra it.aliana, se encuentra algunas veces en sus sermo·
nes un reflejo de la elocuencia de los grandes oradores
franceses .
Un soplo de indiscutible potencia circula a través de
la arenga de la be..,dición que dirigió, en 1867, ((al mag~
nánimo rey Víctor Manuel, al Gobieruo 1 á. las Cámaras,
á la sociedad civil, á la Italia1 tierra de los héroes y patria de los santos. »
Después, este movimiento oratorio le fné reprochado
muchas veces al antiguo cura de San Gervaaio. Sus enemigos lo llaman ahora 1tJanus QuadrifroRa» y lo acusan
de haberse convertido en uno de los más intl'atable.!
adverearios de toda reconciliación entre el Vaticano y el
Quirinal, después de habe!° prodigado su.a bendiciones
entusiastas al soberano que bab(a hecho la unidad de
It.alia.
Esto es fácil de explicar: en el fondo de su conciencia
de sacerdote, Monsenor Parocchi no ha podido perdonar
á la dinastía de Saboya, que haya confiscado el dominio
temporal del Papado. Llamado á la silla episcopal de Pavía, ha luchado p:ilmo á palmo contr¡1, las autoridades civiles; promovido má.s tarde al arzobispado de Bolonia,
tuvo con el prefecto de Ja provincia y el consejo municipal de la ciudad debates ruidosos que le hicieron rehusar el exequatur.
Los ardores delicados de uno de los prelados que habían protestado con la mnyor energía y pérseverancia
contra la entrada de l11s tropas italiauaE en Roma, se han

CARDENAL SERAPINO YANNt'l'ELI.I, obü;po de Fmnscatl.

Candidato de In. Triple AJfo.uza.

amortiguado poco á poco bajo la influencia de los afios.
Una permanencia prolongada en el palacio della &amp;::rtfa
ensefló al cardenal ,·icario el arte de manejar á los hombres y de tener en cuenta los acontecimientos. Sin consentir jamRs en abdicación alguna de principios, Monee. f\or Parocchi ha sabido esquivar, con un tacto tan tmperior á. toda. elogio, los conflictos que parecían inevitables
· en la administración de una diócesis, en que el incidente
más fútil en apari&lt;'ncia puede llevar de nuevo al estado
álgido las dificultades de la cuestión rom·aµa. Gracias á
la extrema moderación, de que el más hábil de loa colaboradores de León XIII ha dado pruebas en la cuestión de la~ peregrinaciones, fué sofocn.da en su germen
una de las crisis más peligrosas, y si las elecciones municipale8 de la Ciudad Eterna han dado diversas veces
. resultados de que los partidarios de la Santa Sede no deben estar deseo u ten tos, es porque,:el Cardenal Yicario no
ha sido completamente extraño á la elección de los candidatos.
:\J. Parocchi ejerce desde hace doce años con honor y
éxito funciones de las cuales se fatigó en el espacio de
once meses .!U predecesor, el cardenal Móuaco la \?alletta. Roma es la diócesis más dificil de administrar que
exista en el globo.
Un clero secular más dispuesto á. enfeudarse á. la fortuna de los papabili que á ejercer el ministerio sacerdotal
con el celo deseable; órdenes religiosas de origen extranjero, expulsadas de su patri.1- é idlle á refugiarse á. la sombra del Vaticano¡ padres arrancados á sus diócesis por
gobiernos perseguidores y reducidos 1i. la mendicidad en
sotana; al lado de estos infortunios dignos del más alto
interés, una bohemia eclesiástica llegada de. todos )os
puntos de la cristiandad, miserias sin número que aliviar
con recursos reducidcs, 11fü\ estricta disciplina qne mantener, sin hacerllamamientoalguno al brazo seculllr: tales
sf)n las dificultades de una taren en que el sucesor del
cardenal Mónaco la Valletta ha logrado contentará. todo el mundo y al Santo Padre.
El Cardenal-Vicario no se ha limitado ú. dar la medida
de sus talentos administrativos. En muchas ocasiones lta
demostrado una clarividencia y un espíritu político, que
han sido justificadcs por los hechos. Ningun miembro
del Sacro Colegio se pronunció más vigorosamente contni
la quimera de una inteligencia con Alemania, que sedujo
durante algunos meses la imaginación de León XIII. E~ta ctivergencia de vistas causó ciert~ frialdades entre tll
P~pa y uno de sus má~ devotos auxiliares; pero un dia
vmo en que las brutahdades del conde Herbert von Bhsmnrck, dieron sobrada raz6n á. la sagacidad previsora de
Monseñor Parocchi.
El antiguo cura de San Gervasio ha visto el Austria
en obra, en la ·época ea que ésta perseguía al clero de
Mantua, y Alemani.\ 1 que acaba de llevar al rango de los
semidioses al hombre del Kulturkamp", le inspira au1 1
menoR confianza; por otra parte, las vejaciones de toda
natural~a con que los representantes de la autoridatl civil lo han abrevado, en Pdvía y en Bolonia, no le han d_,-jado ilusión alguna sobre lo que quiere el gobierno italiano. Instruido por su propia experiencia, el cardenal}&gt;.~rocchi no v~ salud sino en la independencia del Papad"
y quiere eYitar á todo precio que, hajo el sucesor de
XIII el Vaticano se convierta en una oficina separada &lt;.le
las cancillerías de Viena y de Berlín 6 un anexo del ministerio de Cultos del reino de Italia. Para escapar 1í
este doble peligro, el catolicismo no tiene más que u11
medio,.~ inspirare&amp;; en la etimología de su nombre y 81-"t
una rehg16n extendida sobre toda Ja superficie del mundo, en lu~-ar de servir de instrumento á. una combinación
diplomá~1ca 6 de dejarse confiscar en provecho de una
sola nación.
Monseflor Parocchi parece comprender Ja necesidad de
volverá la Iglesia el carácter de universalidad que tenía
durante loa primeros siglos &lt;le eu. existencia, y ee el BOio

Le6,;

�30 AGOSTO, 18Vf$.

b:L M UNI&gt;U.

30

AGOSTú . 1 H\'f\

lSl

,.

'

J
Obsei•vatorio de los seño1.•es Ca.lmngn.e y VeJ.•.1nan.t.

, EL GRAN DESGUBR-HIIEN'l'O DEL-SfüLO X1X.
El Planeta l\'larte.
CARDE.NAL CAPECELATfü). ,\rzob:spo ele

&lt;:arma.

Canelidato de fa Reina )fargarita,

miembro italiano del Racro Coif'gio que mantenga r~laciones const.antPs con los carderrnle-s E'Xtranjeros. lfoni:;eñor J\1nmillod y Mom.eñor Lavigerie le tenfan t&gt;n altísima estima y le habían en algún modo designado á la

elección del íuturo Cónclave.
A falta de sus in.fluencias que hubiesen sido todopodeTOliBB, pero que de@graciadamente han cesado de existir,
ee asf'gura qne el Cardenal-Vicario podrá. contar con el
concurso de Mom•eñor Langenuix, arzobi@po de Reims y
de Monseñor Gibbons, arzobispo de Baltimore, cuyas
icleas sobre la necesidad de una aproximación entre la
Jglesia y el pueblo son bien conocidas.
Patricio por sus gustos y sus cirfgenes, León XIII ha
hecho con la democracia una alianza de razón más que
de inclinación; ningún antecedente de familia, ni prejuicio de educación 6 de nacimiento, alejan por el contrario
al hijo del molinero de Mantna de las nuevas capas socialts, de cuyas aspirnciones ha participado y cuyo poder
conoce. Si la ProvidPncia lo llama a~ solio de San Pedro, sabrá hacer del Papado una fuerza social, más que
una potencia diplomática.
Los adversarios de l\fonseflor Parocchi se ven obligados á rendir homenaje á sn erudición. Su cerebro eR una
enciclopedia· moderna. El Cardenal Vicario es el único
miembro del Sacro Colegio que tiene ideas netas sobre
)as cuestiones que eFtán á la orden del día. Su palabra
dulce y un poco lenta, es de una corrección irreprochable. Nacido en una de las regiones del Norte de la península donde la vieja raza céltica ha quedado casi pura, eee
lombardo habla el francé~ y el italiano con igual elegancia; no tiene solamente dos lenguas, tiene casi dos patrias.
A 'Primera vifita, el contrru:te es notable f'nt,re el Papa
y el Cardenal Yicario. En tanto que I.P.ói:i XIII se asemeja á una de esas aparicione~ ilf'gadas de lo alto y desprendidas de eu envoltura carnal, monseñor Parocchi,
con sus espaldas robmtas, sns ojos vivos. su rostro lleno
de líneas vigorosqs y regulares, produce la impresión de
una grandeza menos mística acaso, pero má~ humana. Si
se separan los ojos dt&gt;I tro~o ps,ntirlcal, con trabajo se
encuentra en el Sacro Ct.,leg10 una ca'qeza que parezca
mejor hecha para lleva1· un día la tiara, que la suya.
No es un misterio para nadie que loa votos de la Triple
Alianza, los tiene todos el cardenal Serafina Yannutelli.
Aun cuan~o _se_a de una pie~ad sólida y aun un poco llevado al m1et1c1smo, el candidato de Alemania y Austria
f'B nn diplomá.tico, más bien que un Facerdote. DPspués
de haber sido secretario de monseí'íor Meglia en México
y en l\.Iuryich, &lt;lelegado apostó!ico e11 el Ecuad11r y el Perú, nunc10 en Brusehe y en Viena, ha hecho f'n realidad
sus ensayos en el ministerio sacerdotal, á la edad de cinCl?,en~ Y ~res años, ~n calidad de cardenal obispo de la
d1óces1~ de Fraec11t1, donde no permanece cai::i nunca.
Por cerca qnP. est.é de la residencia epi@copal, prefine vivir en Roma. á fin de frecuentar má1-1 fácilmente los sa]ones aristocráticos, donde ni) desdeña loa éxitos mundanos.
Su hermano, ti cardenal \'focenzo Yannutf&gt;lli, ha hecho
igu_almente su can;era rn 1.a diplom~cia.. De!Pgado apost6hco en ConstantrnClpla, 111ternunc10 en el Brasil, nuncio en Lisboa, se ha distinguido por la flexibilidad de su
talento, la elegancia de PUS maneras, y no bay en el Sacro
Colegio un príncipe de Ja Iglesia que sea más buscado
p:ir la alta soeiedad romana.
Con menos brillo en la convenmción y menos facilidad
~n sus actitudes qne sn joven hermano el mayor de los
Vannutelli, el cardenal Serafino, ha ~~hido h2cers.e una
repnWción de piedad, que le permite lanzar su candidatura .. El car~enal \~incenzo, se coloca gustoso en segundo
térmmo, de~ando que su hermano aspire, y aun trabaja
por la elección de éste, la cual le aseguraría un Fitio preponderante en el Sacro Colegio, durante el próximo pon-

Y LA COJIUXICACION A TRAVES DE LOS ESPACIOS.
CARDENAL A:SGEL BIANCRT. Obispo de Pnlestriria.
Cundidato neutro.

t.ificado. Añadamos qne si .el nombre del obispo de Frasca.ti hubiera de ~alir victorioso del Cónclave, no habría
sido él por cierto el verdadero Papa, y su hermano no
f'jercería más que una medianf¡;iima influencia: el hom•
breque hnbiera conducido á su antojo la barca.de San Pedro, habría sido el difun•o cardenal Galimberti.
El antiguo nuncio apostólico de Viena, fué el agente
de la TripleAliam\a. Dos vec s fué enviado en misión
extraordinariaá. Berlín, y supo conciliar las buenaR gracias de M. deBismark y del Emperador Guillermo II La
maledicencia de las sacristías se dió un curso demasiado
libra á eus expensas.
Muy diestro; mny insinuante, monseñor Galimberti,
supo captarse las amabilidadPs de León XII[, halagando
sus gustos por la prensa. Fundó el Journal de Rome, que
ábandonó á poco para pasar al Mor,iteur de Rome, hoja
alemana, publicada en francés. El fué quien preparó
de mano maestra la ruidosa desgracia del cardenal Pitra,
desnaturalizando las intenciones del partido que no creía
en la eficacia dt- una alianza entre la Santa St!de y Alemania.
DnraJttetodo el período enqneel punto de apoyo de la
política pontifical estaba en Berlín, el diplomático que
había nf'gociado con l\L de BiEmarck la suspensión del
Kulturkampf y obtenido que la Cuestión de las Carolinas
se sometiese al arbitraje del Papa, gozó de altísimo
favor. Desde lofó\ incidentes que marcaron la visita ·de
Guillermo II y del conde Herbert de Bismarck, el cardenal Galim berti perdi6 la mayor parte de su antiguo crédi•
to, y el cardenal Ra,mpolla logró, sin gran pena, burlar
las tentativas demasiado ·frecuentes, que hacía.el antiguo
amigo personal de Bismarck, para encitar malas inteligencias entre París y el Vaticano, y llevarse al Santo Padre con el girón de la Triple Alianza.
Por haber defendido con demasiado celo los intereses
del gobierno de Berlín, el representante casi titulado
de Alemania en el próximo Cónclave, comprometió el
éxito de su protegido. El cardenal Serafina Vannutelli pierde cada día terreno. Al rehusar el arzobispaclo de
Bolonia, manifestó demasiado, el deEeo de vigilar por sí
mismo, todos lo.&lt;: días, á los amigos con cuyos sufragios
cuenta. Esta actitud ha producido la peor impresión en
el Santo Padre y en toda la fracción del Sacro Colegio,
que J.10 está enteramente enfeudada á Alemania. Un cardenal tiene ·el derecho de aspirar á la tiara, pero no debe mostrarlo muy ostensiblemente.
Mas si l.&gt;s primeros escrutinios no dejan á la Triple
Alianza, ilusión alguna sobre la suerte que espera á su
protf'gido Serafino Vannulett1, no vacilará en ligarse con
otro candidato; la primera y la última palabra de toda su
política en el próxim&lt;., Cónclave, será impedir la elección
del cardenal Parocchi.
Con exc~pción del pequeñísimo grupo de cai-denales
que se unió :'i. laforLunade los hermanos Vannuttelli, la.
mayor parte d~ los mie,mbros italianos del Sacro.Colegio,
los más llevados á. una r-econciliación con el Quirinal, desearían en el fondo de su corazón librarse de la tutela austro-alemana.
Su sueño eerfa hacer del Papado una fuerza nacional que
persiguiese en el interior una obra de paz en provecho
de la dinastía de Sa boya, y defendiese en el exterior los
intereses de Italia.
El Quirinal podría considerar !n cuestión romana co·
mo iesueltaj si l\Ionst-ñorde San Felice fuese llamado á la
sucesión de León XIII. El arzobispo de N á.poles está unido al soberano por el recuerdo del peligro afrontaio en
común.
·
Durant~ el cólera de lli184, ambos se expusieron á la ter~ible epidemia, con una intrepidez que l).izo la admirac16n de ~uropR.. DeFde esta época, el cardenal de San Felice, cuyo nombramiento fué acogido en un principio muy
favorablemente i:or los.legitimistas napolitanos, Ee ha

C..U:DENAL EE LOS .JF~'JUITAS )[O:S8 t:~OI!. MAZELL.\.

Candidato de los Jcsui:as.

·convertido en uno de los más derntos partida-rios de la.
casa de Sabaya.
No hay en Italia prelado qnti i,ea 1nás popular.
La rigurosa aueteridad de sn viJa, la extrt:ma simplicidad de sus gustos y por encima de totlo, el! caridr,d, quees inagotable, hao hecho de él el ídolo de los napolitanos.
l\fas estas virtudes qne han hecho la popularictad. de~
Anobispo, serán precisame1~te una canea de df'bi lida,d
para el candidato al Papado. Monseflor de San Felice es
un hombre de primer movüniento. Un dia olvida la reserva que conviene ásu alLa situación y no teme comprometerse en una luch"' electoral y mañana ee sientft presa.
de escrúpulos de monje l\.Ionsefior Dusmet, arzobh1pode
Catania y l\fonsellor di Rende, Arzobispo de Bldnavente,
antiguo nuncio de París, parecen cieciJilios á. sus!ener !a
CJ.ndidatura de Monseñor de San Felice; per-0 á ptasar de,
la influencia que ejercen en el grupo de cardenales napolitanos, no lograrán llevar al trono de San Pedro á un pa.
pa cuya política estaría sujeta ú. br11scos sobresaltos. Así'
pués, es de presumirse qne el arzobispo de Nápoleb será
~l primero en comprender la n~eeidad de apart,arse de,
la lucha, á fin de dejar el terreno libre al Cardenal Capecelatro.
Este es el candidato de la Reina. Es arzobispo de Capua, más no se duerme en las delicias de su diócesis. Di-fícil sería (lescubrir en el epiecopado italiano nn prelado
más laborio~o y un escritor más fecundo. Su Vida de Sm.
Catalina de Sena ha obtenido un grandísimo éxito y su
Doctrina Católica pasa. p'1r ser una obra maestra. Este libro ha snscitadoen Italia un m.:ivimiento de renacimien•
to religioso, semejante al que La Fe de ntw,tro., Padres del
Cardenal Gibbrms, hizo nacer en el nuevo mundo.
El cardenal Capecelatro pasa con razón por ser el miem•
bro más erudito del Sacro Colegio; des¡més de la muerte
de Monseñor Pitra, no se ha encontrádo ningún compPtidor que p111 da disputarle las funcione!&gt; de bibliotecario.
de la Santa Iglesia romana. No hay más qne una voz en
el clero italiano, para rendir homensje, 1m solam•:mte á.
su ciencia, sino ,í la pureza de su vida y á la afabilidad
de su carácter. El arzobispo de Capua _es un santo, pero.
es al mismo tiempo un diplomático. Hermano del director general de Correos del reino de Italia, mantiene relaciones en el mundo de los altos funcionarios del Quirinal; confesor titulado de la reina, es el sólo miembro del
Sacro Colegio que ~in atraer la atención del mundo diplomático pueda anudar negociaciones con la Corte. El
con.;urso que le prestarán los cardenales de Ruggiero y
Guarino, le asegurará. los votos d.el grupo napo1itano, al
mismo tiempo que el Quirinal usar1í dP. toda su influen•
cia parn reunir sobre le\ cabeza del candidat,o de la Reina.
los s11fragioi; de todos aquellos de los cardenales del norte y del centro de la península que son devotos de la dinastía.
Restan aún por mencimmrse, el cardenal I\fazella, can didato de los jesuita!&gt;, y entre los candidatos ueutros á.
Monseñor Biauchi, obispo de Palestina.
También hay que tP.Jier en cnenta para la f'lección, la
influemia que t-jerza la predicción del monje l\falaqnías,
que anuncia un ignis ardens después del lumen in ccelo, representado por el cometa del bl::1son de los Pecci. Para.
facilitar la reali1,ación de esta profecía, el cardenal Svampa, arzobispo de Bolonia, ha tenido cuidado de hacer tia.mear un sol e.obre sus armas ........ .
De todas suertes, el Cónclave nos reserva muchas sorpresas parla refiida oposición de los partidos y la multiplicidad de los candidatos.
farece, empero, que los intereses mismos de la Iglesia
exigen que el futuro Papa sea escogido entre eea part~
del Sacro Colegio que repre:senta las vif'jas y .fieras tradiciones de ese pontificado romano, qne pt-rmanecP, ~ pesarde todo, como la más augu~t.a replesentación de la autoridad aquí abajo.

la Luna y del Sol, y la experiencia demostró que no existía ninguna influencia atmosférica. De aquí inferimos
que en virtud de nna causa df'sconocida, Marte emitía·
menos rayos lilicos que luminoeos, hecho que nos llamó Ja
atención.))

Decididamente M. Brunetiel'e ha procedido con demasiada precipitación al declararqne la ciencia ha her.hu bancarrota. Todavía nos queda algo que anotar en la historia
de los deecnbrímientos de este fin de siglo .. Y entre est.e
algo figura en primera lfnea el acontecimiente á que el
ccFigaro Ilustradon se acaba de referir en su último número. ¡Como que sé trata nada menos que de comuriicaci6n interplanetaria! Sí, el Espacio ha hablado! La vida de
nuestro globo no se halla ya aislada; la Tierra acaba de
recibir, y ha comprendido, el mensaje que le dirije desde
su Tnjizo disco el planeta Marte.
Antes de referirnos al hecho, necesita.moa dar ,í nuestros lectores algunos ,fatos preliminaree. Nadie ignora
•~ue hay ray.os de luz invisibles, cuya existencia ha sido

(1Como soy muy miope-continúa l\1r. Calmagne-observé, al mirar las pruebas muy de cerca, algunos puntos
ó lineamientos de un rojo más -vivo que el r~sto del mapa de Marte; con una lente de trescientos diámetros de
aumento viinos figuras confusas 1ue no tenían equivalente en ninguna carta conocida del planeta. Deseosos de
explicar esta anomaHa, pedimos luego á Ginebra un microscopio de seiscientos diámetros. Armados de nuestro
instrumento, estudiamos de nuevo las imágenes, que aparecían mny vagas todavía para poderlas definir.
Esperamos la noche para comenzar de nuevo nuestras
operaciones; Marte cerca del cenit resplandecía ruaravilloeamente como un rubí pálido. Eran cerca de las once
cuando acabamos de obtener las pruebas. Nos retiramcs

comprobada por su acción química sobre ciertas substancias. Ahora bien, el Sr. Calmagne, un gran sabio de Lila,
demostró en 1891 que, merced á urtnuevo cuerpo simple,
el lilium, 1~ gama de estos rayos invh:iibles se extiende 1í
mayor distantancia de lo que se pen@aba. Con ayuda de
un segundo cuerpo, el liliuro de hidr-ígeno, ha llegad') á.
obtener pruebas fotográficas de un color rojizo. Después
de este descubrimiento, el Sr. Calrnagneconstruyó lentes
de liliumque refraétan rayos lUicos, como los lentes de
criatal refractan rayos luminosos. El estudio de las pro·
piedades de estos lentes, lo llevó á. intentar algunas investigaciones astronómicas. Halló en el Sr. Yer.r:nant, célebre astrónomo de Cambrai, á quien se deben originales
descubrimientos sobre la constitución de las nebulosas,
un excelente colaborador. Con lentes de lilium unidos á
}os telescopios o'r dinarios, los señores Calmagne y Yermant han logrado resolvPr algunas cuei;:tiones obccuras.
Hasia ahora sus observacion.es se habían dirigido especialmente al Sol, la Luna, Júpiter y Marte. Con respecto á este último planeta acaban de publicar una Feneacional memor:ia que establece un hecho positivo sobre las
com 11nicaciones de planeta á planeta. De dicho trabijo
extractamos las líneas que siguen:
1
•Dnrante toda esta quincena nos hemos ocupado en tomar fotografias de Marte, tanto sobre placas ordinarias
como por medio del liliuro de hidrógeno. Estas últimas
no nos satisfacían, eran más pálidas, más indecisas que
las comunes; hecho tanto más notable cuanto que las fo.
to~rafías solares y lunareQ, obtenidas pos este procedinnento, son tan sensfüles y tan claras como las que se
obtienen con el gelatino-bromurode plata.
. Para convencernos de que el estado de la atmósfera no
intervenía, tomamos alguna.a imíigenes comparativas de

al interior Jel observatorio, y después de habn dispneFto
to~o con el mayor cuidado, proyectamos un foco d~ lu1;
eléctrica 80bre el campo de la imagen sometida al Pxamen:
nuestro asombro, nuestra emoción foeron extraordinarios. Es cierto que esperábamos algún Ueecnbri111ient.o,
pero el qne la fortuna nos ofrecía, sobrepujaba ,t todas
nuestras previsiones á todas nueetn1s esperanza.ci.. Era
nada menos que la aparición de cuatro figuras geométricas, como pueden verse en e~ grabado adjunto.
Se apoderó de mi un temblor nervioso-dice Mr. c.~1rnagne-Yermant, inmóvil, pálido y fascinado, no pudo
contener las lágrimas; apenas pudimos balbucear algunas palabras¡ y sin embargo, 1a casualidad n N!
entregaba el secreto de la
vida interplanetaria, el h, cho más conmovedor v m1í"'
grandioi;o en la hh::to;ia du
la Ciencia.
Vermant lloraba comn
un niño y me estrecha b:t
nerviosamente entre s n.,
brazos; mi emoción no er;1
menos que la suya; tn vi:q:ios, sin embargo, bastante sangre fría para tomar
nuevas fotogro.fias por medio del liliuro y encerrarlas en cajas de cuarz-.:,. l\.fe
acordaré eternamente de
las horas que pasamos en
nuestro pequeño observatorio.

Así pues, nos decíamos, los habitantes de Marte ee han
anticipado á los de la Tierra para establecr commiicacionea interplanetariruz, y han comenzado, como muchos sabios lo habían presentido, por señales tomadas de.la m:ís
sencilla, de la más universal de laeciencias. Y para qne
no pudiese haber ningnna duda sobre la naturaleza de
estos signoe, han trazado cuatro figuras característica!'I •·n
el mismo orden en que nuestros geómetras las hubh•i;:pn
transcrito: el triángulo, el círculo, con la indicación dt l
radio, la elipse, con la de los dos ejes y los dos focoF, y la
parábola, con la del foco, la directriz y el eje de simetrín.
Unicamente que, en lugar de determinar sus sefiales por
medio de luces vü:,ible,s á nuestra vista, las han dt:!ter111inado con focos en que o:l.ominan los rayos lilicos, que t10
podemos percibir.n
((¿Hnbntqne concluir de ::i.qui qirn los habitantes de Mnrte tienen el órgano de la visión, constituido de tal modo
que no utilicen sino los rayos qne obran sqbre el liliun,
de hidrógeno? ó bien eu visión abarca un campo de rayos luminosos más Pxtens ,; qne la nuestra? En la prime•
ra hipótesis se explica facilmente qne no hayan podido
emplear otra8 señales que las que para ellos eran visib!es;
en la segunda se comprende que calcularon que los rayos
luminosos de nuestro prisma no nos llegarían nunca, 1::11
tanto que los rayos invisibles qne impresionan el lüiuro
atravesarían mejor el espacio. Ta: vez de sigl() en i:iglo, de generación en generación, .han ensay.ado diferentes comunicaciones, ó bien han e~cogido los rayos lilicos, precieamentr porque tienen el podn de hacer e1&lt;tas
sei'íales mds resplandecientes que las reflejadas por su
planeta.ii
110tros muchos problemas se derivan de nuestro t.ei::cubrimiento, y pasamos la noche entera en enumflarlos.
La vida nos parecL nueva en un mundo nuevo, lleno de
una juventud maravillosa, de una beatitud, de una fraternidad infinita. De tiempo en tiempo, uno de nosotros
miraba á través del telesc:opio. ¡Cuán diferente eeta mi1·ada de la que arrojábamos cuando no teníamos la Cf'rtidumbre de las analogías e1,tre los seres separados por la
inmensidad! Pensábamos en lo porvenir, en ~odo lo que
en germen llevaba aquella noche. ¿Quién podría medir la
actividad que va á. dará la investigáción y á la voluntad
humana este renuevo de confianza y de optimismo? quiE"n
pretenderá. que no va á abrirse para el hombre una era de
fe, y que á las aspiraciones que se cristalizan en cultos

no responderá por fin una afirmación positiva? Lo que
puede creerse sin temeridad es que la ciencia, ia filosofia,
la soci1ilogía, desarrotiarán necesariamente nociones ho\"
embrionaria¡;,, y qne el entusiasmo de esta realizació:,
creará amplias corrientes de fuerza nueva en la viria él •
nuestro planeta. Bai,ta este sólo hecho: el hombre con1t1•
ce á un hermano en el nniver'rn para derivar de él invi~i •
bles facultades de renacimiento pan la humanidad.u

�30 AGOSTO, 1896.

EL MUNDO.

132

TERESA {;.RREA.

Teresa Urrea.
La Santa de Cabora es una personalidad demasiado conocida-histérica y políticamente-en la República, para
que nos veamos obligados á r1&gt;ferirnos á los hechos qnG
la han dado renombre. T&lt;1resita Un-ea pertenecé en cuerpo
á la psicopatía, y en alma~ los discípulos de Allan Kardec.
Con estos elementos, la g,inta de Cabora 110 hubiese pasado
· de su estado de nt1urastenia aguda,-para el que se recomiendan los baños fríos-si el fanatismo de una masa humana no hubiera encontrado en la joven desequilibrada
.felices disposicioues para la santidad.
El resultado de esta autosugestión ya lo conocen nuestr_.,a lector.es,.y por si lo ignoran, los rt&gt;m1timos al artículo
del Mundo en qne se dan breves pormenores sobre el asalto
cte la Aduana de·Nogales.-Ahora bien, y este es un punto
qne no ha .sido puesto en claro-¿laSanta de Cabora proced10 en este drama por sugestión propia ó fué acaso un
in~trumento movido por otros santos menos preúcupados
en 11Suntos celestes y má~ cerca de la miserable tierra?
Hay qnien sostiene qne Teresa Urrea jamás ha pensado
en alterar la paz públicJ., que es de temperamento pacífico, que no es mirrobia-que diri:i, algtí.neditorialista del
,1.lfo.ndo. En tal supuesto, el nombre de la Santa sonorense solo habría servido para embaucar á unos deegraciados ignorantes.-De todos modos, el hecho es que la
U rrea se encuentra desterrada hoy en los Estados U nidos, y que más feliz qne_su émulo y congénere Zúñiga y
Miranda ha de habtlrse consolado de sus desventums
presentes con las visiones extáticas, sobrenaturales y peris,piritales hijas de su temperañ1ento.
La santa sostiene correspondencia á través del tiempo
y el espacio con los prohombres del espiritismo mexicano
que la tienen en mucha eRtimacióu. Esta comunicación
ha de ser altamente benéfica para el espiritismo fep.eral
qt1e anda un poco de capa caída, puesto que en las .iltimas elecciones de Diputados al Congreso de la Unión, se
ahogaron dos de sus más caracterizados represent,mtes.
D¿cididamente no tiene cuenta ser espiritista en la Federación. Hay qne irse á Chiapas, caballeros! Allí existe
el espiritismo oficial, laico y obligatorio.

rieron gravem.ente al gendarme Enrique Peña, y unos indios que salieron detrás o.e un furgón, se apoderaron del
gendarme Cándido San do val, quien pocos momentos después logró escapárseles y se incorporó á su jefe.
El Comandante Fenochio, reducida su fuerza á cuatro
hombres, comprendió que no podía desalojar al enemigo
de la Aduana, y llevando la carabina y pistola de su gendarme que creyó muerto, se retiró por la derecha en
buen orden, cubriéndose con la casa del Sr. Biester.
A este rudo ataque se siguió un silencio que se prolon·
gó por más de una hora, hasta los primeros alborea de la
mañana en que el d!a comenzó á aclarar y la refriega empezó de nuevo ayudada por todo el vecindario que se portó con positiva muestra de valor.
Cuando el Comandante notó que el fuego del enemigo
comenzaba á debilitarse, cambió rápidamente su po~ición, logrando batir al enemigo con facilidad.
Terminado ya el combate y reconocida la parte de población donde se libró, como á las 9 de mañana del día
13, varios ciudadanos siguieron la huella del enemigo,
dividiéndosé e11 dos grupos, que fueron so1 prendidos por
una descarga de los perseguidos, del todo inesperada, y
que causó la muerte de dos compañeros.
Entonces, entre uno y otro bando, cruzáronse 20 ó 30
tiros; mas los de la comisión viéronse obligados, á pesar
de su arrojo, á retroceder, pues el enemigo era umy su
perior en número.
A las cinco y tres cuartos de la tarde regresaba esta co•
misión, con los ctwrpos de aquellos dos ciudadanos que
tan buenos servicio~ habían prestado á. la sociedad y á
la patria.
Luego que pasó el combate se dieron órdenes para que
ealiera un tren especial de Guay mas con la fuerza federal; pero comprendiendo el Comandante, Sr. Fenochio,
que este no podía llegar á Nogales sino hasta el día si•
guiente, ordenó que inmediatamente saliera un tren ex•
preso de este lugar para l\fagdaiem•. Dicho tren regresó
á las 6 30 p. m. trayendo 30 gendarmes y 3! nacionales
mandados por el T1:miente Coronel Emilio Kosterlitzky.
Esta medida foé ealvadora porque en los momentos e11
que desembarcaba esta fuerza, loa vigías anunciaban la
· presencia de varios grupos de indios t1n las lomas del poniente de Nogales, que provablemente hubieran intentado un segundo ataque.
El clía 13 )legaron al lado americanQ algunas compañías americanas compuestas de soldados de caballería é
infantería en número como de 150 hombres procedente3
del Fuerte Huachuca.
A las cinco de la tarde del propio día 13 llegó un tren
expreso trayendo 45 hombres del 5? R¡,gimient , y el día
14 llegaron en el tren ordinario 3 oficiales y 40 infantes
del lí? Batallón.
Toda esta fuerza ha estado á las órdenes del Sr. Comandante Fenochio.
. Tal es la historia del asalto, hecha á grandes rasgos.
Nuestra fotografía muestra los indios que sucumbieron
en el ataque á la población, ataque en el cual perecieron
tambieu tres de los defensores.

Mas alta que la torre de Eiffel.
Se ha comprado ya en la ciudad de Chicago el terreno
para cor struir una torre má~ alta que laf·,mosa construida
por Eiffel con motivo de la EKposicion celebrr.da en París en 1889.
La base de la torre t,mdrá una extensión de 326 pies
cuadrados. Los arcos de arranque tendrán 200 pies de luz
y 200 pies de flecha. Estos arcos eoportan el primer piso,
el cual podrá contener cómocfamente 22,000 personas.
El segundo piso estará á 225 pies del suelo y á los 450
se encontrará una plataforuia, cuya altura puede compararse á la de la Gran Pirámidf&gt; de Egipto 6 á la del monumento de Wáshington. A 675 pies del suelo quedará

el tercer piso, y el cuarto se elevará á 1.000 pies sobre el
suelo. De este piso partirán escaleras que conducirán á la
cima de la maravillosa estructura.
Habrá 34 elevadores par~ los visitante.,, elevadores que
serán movidos por elecLricidad.
En la construcción dt&gt; esta torre se seguirá el IIÚl!mo
plan que en la torre Eiffol.
En el último piso qne vendrá á quedar á. unos 1.150
pies del suelo se eAtabli-cná uua Pstación meteorológica
queprestaní importantísimos i:.ervicios. En el resto de la
estructura habrá reAt aurantA, cafés, teatros. y todo estará durante la noche, brillantemente iluminado con llll
eléctrica.

AGOSTO,

1896.

133

EL:MUNI&gt;O.

Pagina 1Vlediceval.
$n (?l álbum ae una aama.
. PRDIERA PÁGINA.

-Sefiora: ya está abierta
La ará.big~ ventana!
Abrirla me ordenaste
Y presto obedec.í.Ahora ya qae inunde
La luz de la mañana
Tu camarín de raso,
Tu alcoba de sultana ....... ~.
El paje se retira,
Tus órdenes cumplí.
No impiden ya las altas
Vidrieras de colores
Que á tu retrete lleguen
Las almas de las flores,
Los cantos ele las aves,
Los eco3 del laúd;
De tu soberbio alcázar
La paerta ya está franca
Al viejo peregrino,
A la novicia blanca,
Al trovador errante
Que de su lira arranca
¡Mil himn&lt;Js armoniosos
D~ eterna juventud!

TORRE DE 1,150 PIES DE ALTURA.

La torre de Eiffel costó $1.200,000, y la de Chica¡ o cot
tará $800,000.
En lugares apropiados habrá estudios para artistas, illleres de fotografía, bafios. peluquería, oficinas telegráftCal'I y telefónicas.
Una de las cosas curiosas en esta torre será que, com•
primiendo un botón eléctrico, se izará automáticamenr.e
la bandera en el asta que hay en la cima de la misma. y
después moviendo un conmutador, se aniará el pabellón
de las estrellas.
Re ha formado un sindicato con capitalistas de Chicaan
y Nueva York, para alquilar y adm:nistrar la torre JlOf.
un período de diez afíos, á. contar del momento de su wrminación.
Lo~ ingenieros asrgnran que la torre quedará concluida
por el verano del año entrante.

*

* *que publicamos, es uno de
El retrato de Ttiresa U rrea
los últimos. Está hecho en los Estados Unidos y la santa
no aparece con los cabel los sueltos y los ojos en blanco, sino antes bi,m con toda la apariencia de una Mis.s, aunque
no sea p¡ecisamente Jfi.~s H~lliet. Lo cierto es que los viajes son de alta y civilizadora conveniencia. Hasta para
los santos.

S.lré, si tú lo quieres,
Su heraldo vocinglero,
Y te diré los nombres
De cada caballero
Que el puente levadizo
pretenda atravesar;
Con mi clarín de plata
'Te anunciaré si llega
El príncipe de a.tenas
En su carroza griega,
-O el arrogante y rudo,
Rodrigo de Vivar.
. Que llegt1en á admirarte
"tus huéspedes, señora:
El mago de Cfrcasia,
L!l reina de Bassora,
El opulento obispo
Y el pálido prbr;
Yo sólo abrí las puerta~
Y preparé la entrada:
l'or el rastrillo, al noble;
Por la ventana, al Hada;
Y por la azul escala,
De seda recamada,
.¡Al verso que te busca,
Cual joven trovador!
Alcázar es tu álbum:
Sus altos torreones
Habitan golondrinas
Y rondan lo'l halcones ........ .
El agorero bubo
-Jamás reposa allf!
De gasa plateada
Revfstelos la luna,
Y cuando el sol despierta,
Dorando la laguna,
Lea prende de los hombros
·un manto carmesí.

EL ASALTO ALA ADUANA DE NOGALES.
D~mos á nnestros lectores una fotografía que muestra
los cadáveres de siete de los asaltantes de la Aduana de
Nogales; hecho de que ya tienen conocimiento. No ha
faltado quien intente hacer recaer la responsabilidad de
tal asalto en Teresita U rrea, más esta aserción es del todo falsa. L'l santa de Cabora no ha tenido intervención
alguna en el asunto.
He aqu! la historia del asalto, con sus principales detalles:.
El d!a 12 del mes en curso, favorecidos por la sombra,
alg11nos individuos acercáron2e á las puertas de Nogales
é iniciaron un nutrido tiroteo.
El comandante de la 3~ Zona de la Gendarmería Fiscal, D: Juan Fenochio, fué avisadv por su asistente Migu~l Flores q~ habían pasado por la calle del Arizpe, á
espaldas de La residencia del Sr. Comandante, como 50
hombres disparando tiros y dando alaridos. _
Inmediatamente el Sr. Oomandant-t':-sali6 de su casa con
su ayudante, su asistente y -1 gendarmes, dirigiéndose al
edificio de la Aduana nue··a, ocupada ya por los asaltantes;y rompió el fuego sobre ellos al grito de ¡ viva el Supremo Gobierno! ¡viva la Gendarmería Fiscal!
Se acercó hasta 60 metros del enemigo, en donde le hi-

30

Y er. los marmóreos patios
Rebullen los vafallos,
Y piafan orgullosos
Los árabes caballo~,
Y brillan los estoques
y duerme el arcabuz;
Por verá las meninas
Esfnérz:inse los p~jt'a,
Y agitárn"e la3 plumas
Y tiembla u los encajes,
MUERTOS EN EL,ASALTO DE LA ADL"ANA DE NOGALES.

Y en los bordados áureos
De. los lupientes trajes
Se trne,can en diamantes
Los á.omos ele luz.

.Asoma á tu ventana:
contempla los jardines,
Los bosques de naranjos,
Los húmedos jazmines
En cuyas hojas calma
Su sed el ruiseñor;
E l chorro de la fuente
Que cae desalentado,
Llorando y ya sin fuerzas,
cual pobre enamorado
Que en vano subir quiso
.Adonde está su amor.
¡Verás cómo se alegran
En sus peqneño, nidos
Los pájaros canoros
Que estaban entumidos,
Y piensan, si los miras,
que empieza á amanecer;
Verás como te busca
La inquieta maripoea
Y oirás cómo, volando,
Te dice qne eres rosa
Y aunque la riiia ➔ mucho,
Por terca y CJ prich usa,
Verás co1110 t,unpuco
La pued~s conv..:ucer.

iCantllcl en ri&gt;la~ hojas,
Oh pájaros po.-1:is!
¡Venid aqní á esconderos,

Oh tímidas violetas!
¡Oh príncipPs y bardos,
En el castiilo entrad!
i Abierta quedó, alondras,
La arábiga ventana!
1Viaj~ras golondrinas,
Ya apunta la mañaua!
'-~enid y eo estas torres
E-b•ltas anidad.

El P"ie ee retira;
Ko eueuan en la alfombra
Sus pasos, y se;nira
Rn Yi1cilante sombra
C'ruzar los gobelinos
D.-1 gótico eal6n;
Dc&gt;spués se al.-ja y huye
Por el jardín callado........ .
¡ Oh ruiseñor que cantas
~n el gentil granado,
. _ .... Ya brillan los luceros:
P1·eludia tu canción!
1883.
l\f ANl"EI. Gl:TIÉRREZ

NÁJERA.

�134

EL ~1UNDO.

30 AGOS ro, Hm6.

muerte fué volviendo con todo género de p,ecauciones de ancianos sacerdotes vestidos con mantos nE&gt;gros, adornados en los hombros con ~guras horroro~as de fuertes
la cara.'
Lo que Yió acabó de dar la tel'rible puñalada á aq!lel colores· largas cabelleras husutas coro11aban bus estrehombre, per~ no con c•1chillo ~i cor~nte alguco, amo chas fr~ntes, y con las ma~os tintas en eaug.,e ofrecían
flores á Iztaccihoatl, la mu¡er blanca, la mu¡er pura, la
con lo inexperado del caso y Jo 1mrrev1stó del suce;so.
Las uñas que tenían afianzado a hombre, los millares inmaculada, venida de un país muy lejano.
pnés de haber E'stado en la tertulia del tfo Pe- de reaistentes uñrur que le sujetaban, eran los millares de
La virgen era ruás blanca que las nieves, su turgente
dro, hombre pudiente del lugar, relatando ~l púas de un zarzal donde, al pasar Derribahombres para su seno levantaba la tela que lo cubría, su ca~l.lera al caer
amor de la lumbre lances estnpendoR de su vi- casa, engancbóse el vuelo de la capa que lo envolvía.
sobre la espalda parecía una catarata de t101eblas estreda, de los que siempre, sin E'xcepción al.guna,
Una vergüenza harto trasnochada ~eemplazó e~ el ros- llándose en una roca de alabastro, sus ojos despedían deshabía salido triunfador y, por E'I contrario, vencidos y tro del valiente, con el color de la vida, el mustio Y té- tellos de luz que inspiraban adoración, las líneas de su
humillados los que habían terciado con él en PUB con_- trico de la mnerte.
rostro y las formas de su cuerpo como el color de su cutiendas, el valeroso cuarentón, llamado por apodo Derritis y de sus cabellos, eran diferente.a ~ .todos los de la_s
oohombres, emprende la vuelta á su hogar, que allá deotras mujeres. Al andar parecía una v1S1Ón que se deslitrás de una mPdrosa cañada y de algunos obscuros ma- ·.. H~-j: ~~;~·h·~~··hé~~~~ ·~¡;;~·~¡·a~·~¡ ·~~~~·t~· ·~~·. ~~i~. ~i: zara por la yerba, sin.producir ruido alguno.
da, que ante la gente se tragan al mopa•~undi. Y que sótorrales se divisa.
Quedó Popocatepetl enamorado de Iztaccihuatl ¡ fué
Las sombras de la noche han sobresaltado E'n divE&gt;rsas lo se dejan sujetar y vencer por la agresiva uña de una
entonces cuando sintió nacer en su corazón esa fiebre
ocasiones su e~píritu, no porgue su valor no sea tiin po• zarza.
que mata de goce y de dolor alternativos, llamada amor.
sitivo y verdadero como ha demo@trado él misPJo ni relaSALVADOR RUEDA.
Pero ese amor tenía que permanecer enc~rrado en el
tar los principales lances de su vida, Pino porgne la hora
corazón y no salir de él jamás, pue~ Iztacc1h?atl era la
es va impropia de qne anden aérea humanow á descamDiosa de la pm:eza y aquel que pns1ese sus o¡os. en ella
pado y por afiadidura se dice. 1mtre la gente dP.I pueblo,
IIOLOCAUSTO.
debía ser castigado por los sacerdotes con la pérdida de la
que ~nda suelta una partida dispuesta á rol-arle la C'apa
vida y su cuerpo serviría de alimento á las fieras_.
al inocP.nte que á deshora tenga la ocurr,mcia de llevarla
Por ePta cruz te juro que eres mi diosa,
Esto lo sabía Popocatepetl y por eso se ret1r? á ~u
sobre los hombros.
Tú la virgen de vaga pupila umbrosa;
cbinampa, para morir víctima de su amor en el s!lenc10
Parándose algnnas veces de firme y otras indagando,
Por esta cruz te juro que ~ae de se,r mía,
y el olvido.
.
con la mano en la coz de la pistola gne lleva en la cintu ·
Tu la virgen de vaga pupila umbna!
Pasaban los días y el hombre c~to no salía de su retira, qné género de sombra fingió la luz de ia luna en las
ro
donde
era
torturado
por
ta
pasión.
pizarras, Derrümhornbres ha sentido repetifias veces PI esTu E&gt;res la cruz amante que abre sus brazos,
A veces el suefío se apoderaba de él y cuando empecalofrío, no diré del miedo, incapaz de albergarse en l)e·
Yo, la hiedra que tiE&gt;nde sus tiemos lazos
zaba á reponerse en el descanso, despertaba s0br~saltado
cho tan fuerte, pero s( una emoción de RorprePa y pobre-Esclava enamorada de tu ternura,
creyendo tener junto á sí el cuerpo de su amada ideal.
salto. No son para menos laR fantasías que eu los árboles
Apasionada eterna de tn hermosura.
La fiebre iba consumiendo sus ca:i:n~s nrni;culosas ~fr
y piedras del campo bosqueja noche t.an vaga y mE'rlroPa.
Así estaré en mi vida· siempre á tu lado
guerl'ero; de nada le serv.ían las ~edICmaH que sus sirAl llegará la cañada, Derribahombres, como quiPn ha
Y moriré en tus brazos ~rucificado!
vientes le ministraban, DI los cariñosos consudus d~ su
llegado al paso más peligroso de un camino, sácase la pisJosÉ Jt:AN TABLADA.
amorosa madre.
tola del cinto, monta el gatillo en al)Prcibimiento de su
Agosto de 96.
persona, y Pe interna en la calle orlada de zarzales que
***
hay antPR de salir de la hondonada, para ganar la vereUna noche la Reina de plata-la luna-custodiada por
da que lleva al pueblo. Las ánimaP empiPzan á sonar E'n
sus siervos de oro, iluminaba el valle.
VENITE, ADOREMUS.
squel momento. ¡Las ánimas! ea decir, el toque dPdicaLa chinampa, sembrada de rojas amapolas y olorosos
do á la memoria de lúa muertos, la oración qne las camizquizochitls, albergaba al hombre casto, á: Popo&lt;:a~epetl,
(
DE
«MÍSTICAS»)
panas pronuncian por las almas gne Pe retuercen en llaque sentado en una piedra, imploraba al _cielo pidiéndoAdoremos las carnes de marfile~,
mas del porgatorio. El prestigio fantáRtico que la tradile remedio á su mal. De pronto obscur~c1ó el hr,mamenAdoremos los rostros de perfiles
ción ha dado á ese lamento Ele las iglesias, encontró eco,
to una bandada de tecolotes, las aves de mal agu.,ro q.ue
Arcaicos: aristócrata preRéa;
por esta vez. en el corazón del valiente, y dió entrada en
predicen muerte. Describieron los pájaros agortorOR vanos
Las frentes de oro pálido bañadas,
PU imaginación á los mil cuP.ntos que inspira el toque de
círculos en el espacio, y despué~ se perdiero!1 e1,tre las
Las manos de fala11ges prolongadas
ánimas, y á las fábulas más inverosímiles.
negras nubes que se ~b~n ext1e.ndo e? el firm, monto.
DQnde la sangre prócer azulea.
¿Era un principio dP miedo J" que sentía? ¡.Era recelo
Eran enviadas por Hmtz1lopoxtl1, el Dios de la guerra y
de verse perdido Pn Rit:o semejante, en el cual contaban
el exterminio, para castigar el femenino dulur del gueVenid. adorewos
vurias personas habérAeles aparecido traPgoP, duendes,
El arcano Ideal, com,afíeros.
rrero apasionado.
brujas ó ladrones que atPntaron contra sus vidas?
Popocatepetl se sintió eniermo; esas aves le habían preAunque as( fuera, ¿qué bruja habría de atreverse con
Adoremos las almas siempre hurañas,
dicho desgracia inminente.····: Ca:yó dt&gt;~mayaclo sobre las
1? ¿.Qué duende ni qnP demonio habían dP noner duda
Las almas silenciosas, las extrañas,
rojas amapolas y los olorosos 1zqmzoch1tl~.
lin alma tan bien forjada sobre el yunque del que salen
Que jamás en amores se difunden.
El rocío hizo volverá la vida al hombre casto, y á poco
0Qq héroPs?
Almas- urnas de inmensos desconsuelos,
le sacó de sus medit.tciones un canto lúgubre que se acerSin embargo, sacó la pistola, como hP dicho. y PxtenQue intactas se remontan á los cielos
caba cada vez más.
·
&lt;lió el brazo armado, por aquellas lobregueces de que esO intactas en el cócito se hunden.
Luego apareció una chalupa cortando las aguas del lataba lleno el camino.
go. seguida de otras pequeñas.
Venid, adoremos
A Derribflhornbres le blanqueaba nn l)OCO e' rostro, y
En la grande iban los sacerdotes e~lutados y postrados
El árcano Ideal, compafieros.
veíase eRa blancura á la dudosa luz del astro dP la noche.
de hinojos ante el cuerpo de una mn¡er muy blanca, que
Un ruido bronco, rápido. qne apenaR se notó. ya hareposaba en un lecho de yolozochitls y otras flores ar~Adoremos los ojos dilatados
bíase extinguido, sobresaltó dP 1~n modo m~s hondo al
mosas, en las que parecía irradiar la d1 vinidad de CuathCual piélagos de sombras, impregnados
caminante: era un cuerPO de culebra que dE&gt;slizó su serie
cue, la Diosa de las flores.
De claridades diáfanas i astrales;
de curvas por debajo de los zarzales v los maPtranzos.
Los ojos que abrillanta el histerismo,
Popocatepetl se puso en pie impulsado por el l)re@enLas caml)anas daban su penúltimo doblP, sn l)enúltimo
Los ojos que en el día son abismo,
1·t1P¡!'O porque Dios sacara purificados algunos espíritus
timiento, para ver á la que entraba en la región. del desdPl fuego.
Los ojos que en la noche son fanales.
canso· un frío sudor bañó a.: frente y para l'US o¡os la no•
De pronto, Pra copa evidente, le cogieron dP. los vuelos
che s~ quedó sin estrellas......... Iztaccihuatl era la muerVenid
adoremos
dP. la capa áDerrif,ahnmbre•. lo clavaron al sitio por donta!. .....
El
árcano
Ideal,
compañeros.
de pasaba. y el valiP.nte di6 de golpe en el p~roxismo.
Después se oía lejano el cantode los sacerdotes, diciendo~
-Soltadme, benditas ánimas ó quienP.s aeáis,-dijo al«Murió Iztaccihuatl, la virgen blanca y pura; no manOh poetas, Pxcelsos amadorE's
go re¡;uesto;-yo voy tranquilo para mi casa, yo no quiecharon sus carnes besos infernales.
Del arcano Ideal, dominadores
ro meterme con nadie ni buscar ningnna de,•gracia.
«Dioses recibidla en vuestro seno y sentadla en trono
De la forma rebelde, laboremos
Forcejó un poco, y viendo que no le soltaban. subieron
divino p~es va á vosotros limpia de toda impureza.
Por reconstruir los góticos altares,
los grados de frío dP sus venas; pasó su rostro del blanco
«Ell~ nos enseñó amar el bien y á enaltecerla castidad.
I luego, á sus i,enumbras tutelares,
al azulado, y añadió con sequedad tal de lengua que ape«Dioses, tened en vuestra gracia á la mujer más pura,
Venid, adoremos.
nas SP le E&gt;ntendfan las palabras:
á la Virgen _blanca...... n
•
, •
AMADO N ERVO,
-¡Por Dios, por la Virgen, por todos los santos, solY el canto se apagaba á medida que el corteJO se iba
Agosto de 1896.
tadme! Me espera mi mujer, me esperan mis hijos: yo
alejando.
cumpliré la penitencia qne me manden, pero dE&gt;jadme ir.
Popocatepbtl sintió desgarra~o el corazón, como si ser•
Y las uñas qne agarraban los pliegues del pafio, clavápiPnte enroscada en él le mordiera.
banse más y más y parecían querer dejar la capa hecha
De l)TOnto se lanzó al lago y nadó, nadó mucho, y Tlatrizas.
l.ra leyenda de los \?oLanes.
loc, el Dios del agua, compadecido de tan~o dolor, ~co~
Figurándose Dorribahombres que aquello acaso sería
la distancia, y Popocatepetl llegó en seguida á la cuspide
justo castigo á las bolas que había estado soltando en cadel monte en que depositaban el cuerpo de la Virgen
sa del tío Pedro empPzó á deshacer la sarta de embustes,
TRADICIÓN AZTECA.
blanca.
y salió por e~tá canción entre castafietev de dientes y
El hombre casto quedó en pie, con los brazos cruzados,
atragantamientos de espanto:
(Para El .Mundo.]
junto al cuerpo ú.e Iztaccihuatl. Y después quE: el fúne-Es mentira t.odo lo que dije. benditas ánima~. menbre cortE'jo se retuó, Popocatepetl se lanzó haCia el cuer·
tira cnanto hablé, yo no be hecho nada en mi vida, Rino
po anhelado y lo besó infinitas veces con frenesí. Eran
t.Pmblar de miedo ante el vuelo de una mosca. ¿Cómo
estos los primeros besos que daban sus labios.
iba yo á haberme tragado el mundo? ¡Mentira, mentira
POCATEPETL, el hombre ca~to ~ ~dorador de
Signi6 besando el cuerpo amado, y le parecía que con·
todo! Lo que digo ahora eR lo cierto, lo que digo al vero bello había perdido su tranqmhdad; ya no cada ósculo le de vol vía la vida.
me elfeste trance. ¡Por misericordia divina, dejadme ir
uedab;
en
éxtasis
an_te
~l
cielo
~strellado
en
las
El Di s de los infiernos, \,iclanteutli, al ver la profaá mi casa!
oches apacibles del mv1erno, m su dulce y me- nación cometida por Popocatepetl, lanzó sob~e él un .fleLa pistola habíasele caído de la mano; la faja. con la lancólica voz
se
oía
en
las
selvas,
alternando
con
el
cancha que hiriéndole la frente, le arrebató la vida, hac1énbrega que el hombre traía, habfasele deslizado de la cintura y habíase ido enroscando á las piernas, y también to de los zensontlis, ni su fuerte macana hacía estra- dol¿ caer á los pies de Iztaccihuatl.
gos
en
las
huestes
E&gt;nemigas,
pues
la
man_o
que
la
mam
Después quiso apoderarse del pecador para torturarse clavaban en ellas las uñas feroces: el hombre estaba
jara estaba ocupada en contener los latidos acelerados lo eternamente en las llamas, pero sólo pudo levantar el
cogido l)OI' todo su cnerpo.
del
corazón.
cuerpo pues el corazón, lugar que gllarda todo lú que esDándole á la parola, más muerto que vivo, echandc,
Popocatepetl vivía triste en su florida chinampa, sin bueno 'quedó á las planta,. de la Virgen.
fnera de su boca más frases llorosas que un titiribundi
Ent~nces, el Dios enfurecido, cubrió el cuerpo de la.
arroja de sus labios varas de cinta, estuvo el infeliz toda salir de ella. Lloraba con~inuarnent.e y oraba par~ que
la :.oche, unas veces recurriendo á la persecución, otras Tezcatlipoca, el Dios del Cielo, volviera ~nte ,m~ o¡os la mujer mancillada y el corazón que la había adorado,
imágen de una mujer divina que habfa visto en mstante de nieves, que nunca se derretirán.
á las demandas suplicantes. nunca á los modos de fuertan corto como el que tarda una estrella candente en
za, por no agramr la sitnación en que se hallaba.
Jadeante, con el r;;stro hundido por tac continuadas atravesar el espacio.
El tiempo, que todo lo borra, ha respetado el cnerpo*
emac)ones, páli~o, con una palidez cadavérica, extenuado,
Iztaccihuatl, la Virgen blanca, haciéndola montana.
* que los vientos del Norte de
mustio, amaneció en lo hondo de la cañada, sin atreverEra una tarde del tiempo* en
inaccesible para el hombre y el corazón de PoJ?ocatepetl,
se á vol ver la cara hacia sus enemigos, que ni ante la luz tuestan las frondas y después las arrancan de lrs ramas,
en el que sigue inextinguible el fuego de la pasión eterna.
del día salían corriendo y dejando su presa.
llevándolas qnién sabe donde.
R. D'E ZAYAS E~mQuEz (Jnnior).
En semejante situación, renniéi todas las partícula., de
PopocatepE&gt;tl paseaba por nn bo~q11P di' ahnebuetes
valor que le quedaban, cou~ider6 que, de l)asar alguiPn contemplando los ce)ajes color d.f' ÓJ?alo que el sol ba- Agosto de 1896.
por aquel sitio, había de exponerse á la vargüenza de ha- 'bía dejado por el Pomente, la región a donde va todo lo
ber caído un hombre como él en la ratonera. y muy len- que muere.
tamente y cerno si hubiera de ballar detrás de sí á la
Un cortejo estorbó el paso del hombre casto, formado

30

..AGOSTO,

Gn i,alienfe.

Ufü6.

EL MUNno:· '·

1

135

•

PRESENTACIONES.

Fotografi.a instantánea

JuAQUIN BLBNGro.

Al gelatino•-bromoro de ,,olapock.

días llevaba de permanencia en Campecb e,
cnando fuí presentado una noche y en la mesa redo11da de un hotel, al Dr. Joaquín B lengio, poeta
qne ya me era conocido por algunoss sonetos de él
que había leíao.
J)oR

Guido es un gentleman que hace las delicias de
las mondaines, de las demi-mondaines, y aún de
las in.•tantanées, quienes hallan muy cuco el
modo irresistible con que Guido flirtea con ellas.
Este éterMljeune homme es 3ñuso y verde cor....o un roble y fué sucesivam.__nte li6n, dandy,
houdiné, S1.1perchic, pschutteu.r, !flan y soireux.
Es ahora sportman y clubman, SE'gún' }a. !!Stación,
y á pesar de sus afias no rt'llllllCia á la luntt~
gomme, ni á la high lije, y sigue eiendo la great
al/racti6n de todos los jire o'clock tea y de las
soirée.s todas del mundo select.
Sus perfumes favoritos son la vera viole/ta,
el ki.~IJ me quick y el foin coupé: cerca de su elegante pRyché, sobre un precioso mueble en tieu.r
chene hallareis siempre, junte:&gt; de l' eau. de Lubi11,
el koh'l con que Guido

Blengio alcanza ya las últimas etapas de la vida,
pero está fuerte y ostenta los buenos colores de lasa-

Juci; rn rostro es franco y risueño; en el ligero plieg11Ps que se dibuja á veces en sus labios, se me antojó encontrar la sonrisa volteriana, desdeñosa y
cáustica.

No olvido aún el mal rato que me procuró aquel
poet¡¡ de cabeza encanecida, d~ traje severo y lleno de pulcritud, de aspecto de médico de provincia francesa.
Después de las fórmulas sociales que siguen á una
presentaci6n, el Dr. Blengio, dando á su fisonomía
el sello severo de un juE&gt;z, me interrogó:
~¿No ha venido usted antes á la costa?
A mi respuesta, su gesto cambió para tornarse
,ombría casi trágico, y con tono reposado, frío, hiriente, comenzó á decir:
-Pues debe usted marcharse y que sea mañana
mismo; está usted en capilla; á ustE&gt;n le dará el vó•
mito y, la muerte oca~ionada por él, es horrible y
deseeperante, vea usted ......
Y siguió pintando aqnE&gt;lla »gonía' tremenda, haciendo resaltar los detalles con colores sombríos y
11terradores. Fuera efecto de su palabra, bien del
asombró que me causara aquella profecía que de
improviso me salía al paso, los cierto es que yo
comencé á sentir ciert9 caiosfrío que recorría mi
cuerpo y que mis cabellos se erizaban, y tuve, á
que negarlo, miedo, pero horrible, á la muerte.
Si Blengio hubiera sido joven, le hubiera tomado por el siniestro Hamlet cuando dice: «t·ete, i-ete
á unconvento.n
No esperé más; me despt:dí con precipitnción y
me dirigí á mi cuarto, resuelto en aquel primer momento
lino ealir, aunque tenía que ir al teatro donde se estrenaba
un arreglo á la escena espafiola de la Ca vallería Rusticana, hech6 por mí, y con el firme propósito además de
marcharme en el primer vapor que tocara el puerto.
¿Pero á los veintidós años qué pena echa raíces, qué
preocupación no se disipa al punto?
Ya solo entre los cuatro muros de mi cuarto me reí del
augurio; tomé mi sombrero y me eché á la calle, sintiendo casi odio por el Dr. Blengio, animosidad que como
/ni miedo, pasó los dos miP.utos al olvido.
'
Después traté al Sr. Blengio varias veces, y no volví á
acordarme de la mala impresión que recibí al conocerle.
.Blengio nació el 16 de Noviembre de 1834, y se recibió de Médico de la Facultad de París, en el afio de 1862.
Sus versos, algunos damasiado valiePtes, y éstos ¡,er~necientes á su juventud, han circulado por mucho
tiempo en las hojas periódicas.
Adorador ferviente del soneto, á él ha consagrádose
de preferencia, con buen éxito.
Véase el siguiente:

:á

A NAPOLEON III.
De Francia la magnífica belleza
Nos repugna llevar en la memoria,
Porque han manchado su brillante historia
Tu infamia, tu perfidia, tu bajeza.
'
De qué le sirve eu marcial fiereza?
De qué le vale ya tanta victoria,
Si tantos siglos de esplendente gloria
Ha borrado en cinco años la tol'peza?
Al mundo de Cortés y de Pi?.arro
Tú mismo ven, conquistador del Sena;
Ven, Sesostris, á uncimos á tu carro·
u
'
~,o saques más tus víctimas de Viena;
Ven ...... y bailarás un W ellington bfaarro,
Un Warteloo hallarás y un Santa Hele11a.
1867.

Blengio ha sido últimamente nombrado acadé::!'.lico de

1
~ lengua y honrado y aplaud:do por sus méritos litera-

rios. Consagra su vida á las atenciones de su profesión y
á los dulces trasportes del arte.
h Ageno á todo lo que signifique vanidades y pompas,

nyede la popularidad y el aplauso.
A la fecha, guarda en su alma junto con las glorias y el
:planso conquietados, los recuerdos de cuando todavía la
uerza Y el vigor de la vida llenaban su corazón de ilusiones Y ardimiento, y cuando no blanqueaba su cabeza el
pofro del camino dela rida, que dijo Longfellow.

)J. LAH~AS.J.GA

PoRTt:GAr,.

Joaquin Illenglo.

A LOS CAMPECHANOS
En un golpe que forma su delicia,
Altivo un pueblo la cervfa asoma,
La humildad del esclavo nunca toma
Para hablar al poder y á la justicia.
No adula ni defiende la injusticia,
Por más que el pan de la miseria coma;
Valiente en el combate es como Roma,
Atrevido en el mar como Fenicia.
Su afán es ser hospitalario y noble;
En el triunfo es magnánimo y clementE&gt;;
En la desgracia imperturbable y mudo:
Su proverbial lealtad nada hay que·doble;
Su orgullo todo ee ser independiente ......
Ese pueblo eres tú. Y o te saludo.
1867.
J. BLEl'GIO.
A la ,señorita Carolina Trueba.
EN SU MUERTE.

Xo olvidaré mi fa comprometida
De visitarte en la postrer morada
Cuando durmierE&gt;s en la fosa helada
El sueño intl:lrminable de la vida.
Al cementerio iré, m11jrr querida,
Como quien va á carnpifia embalsamada,
Porque es urna de aromas perfumada
De una virgen la tulllba bendecida.
Iré ...... porqne también eon lenitivos
De mis pesares los sepulcros yertos,
Que no hallando placeres positivos
En este mundo, sino males ciE&gt;rtos,
LE'jos de la mirada de los vivos
Soy más feliz hablaudo con los rnue1-to~.
1868.
J. BLE~tilO.

LERMAAI pie de verde y plácida colina,
Y á la orilla de un mar siempre espumoso,
Un pueblecillo alegre y delicioso
En bals,ímico lecho se reclina.
Allí habita el candor, la paz domina;
Allí, lejos del mundo ponzoño1&lt;0,
En su ambiente pacífico y radioso
Todo al placer el cora?.ón inclina.
De aspecto encantador es sn paisaje;
De Nereida y Napea su hermosura;
De flores y de conchas su ropaje..... .
Yo quiero para colmo de ventura,
A la sombra vivir de su follaje,
Y en su arena cavar mi sepultura.
1885.
J. BLE~GIO.

Répare des ans l'irréparable outrage.
Su delicado estómago sólo consiente pátés de
foie gras y champogne froppé.
Es rico y afortunado y para cumplir con las
exigencias de la moda, frecuenta el tapis cei·t y
pierde al bacara con mucho sansfai;6n.
Una de las principales preocupaciones de este
san.~ souci es su toilette. Vedlo en invierno 1!111mitouflé en inmenso ulster que oculta el smoking
ó el sif.ffet d' ébene, en verano, revestido del paletot mastic ó de la redingote noi$elle último cri de
la demiere mode.
Sus jacquettes salen de la mejor casa, y la irreprochable coupe de sus pantalones á la husardl',
trahissmt la marca del mejor faiseur.
Es dilettante y tiene su baignoire ó su griUÍ'
en todos los t.eatros chics.
Unos dicen que es un raté, otros un Jaiseur
d' embarras, aquellos que tiene galette, estos que
no tiene le rond, y todos envidian al vieux beaut
choyé por las damas. Porque, eso sí, este hombre tan fin de siecle y oue no carece d'e.sprit, es el enfau,
gáté de todas las reuniones adonde con su audacia (audaces Jortunajuvat) es la coqueluche del bello sexo.
Su chez soi está lleno de mil bil,elc,ts, amorosos recuerdos d'amourettes d'unjour con sefioras y stiio1·itas comme
ilfaut.
En resumen, Guido es el modelo del viurnr di primo
cartello for ever.

***

¿Habéis comprendido, caro ltctor, las ante1iores lineas?
Je ne comprend pas, dice vd., y yo contesta1é que I o
estáis á la hauleur y que no lo puedo rewediar, ni trataré de hacerlo porque pertenezco al grnpo llawa~u de lus
jemenmoquiste.~.

***

Sin embargo. permitidrue, antes de tHminar. daros
el análisis qufo,ico u.e la placa al gelatino-b1011,uru ue
volapück, muy en boga en nuestr0s días:
Francés.................................... 500 palal&gt;,a~;
Inglés....................................... 300
Italiano.................................... 200
Latín.................... .......!.......... 100
Otros idio,nas ............. .!... ... ... ... 100
,,
Galicismos................................ 20 gramus;
Castellano................................. alguuai, guLa8.
Re\·ol ved el todo, sen·e.~ chaud y all rigth.
l\lu1u.,0FF.

AL TUNAL.
Tunal, Tunal, cuando en la linfa pura
:Mi hermosa nifia refrei;cars,i quiera,
y en tu espejo en que el cielu l'toVerbera
Hunda su cuerpo de sin par blaucui:.i
Quita la espina, la pi:edra dum
'·
Y todo aquello que su pla11ta hitra,
Y adormece tus aguas u.e 1Ua11tora
Que pueda en ellas juguettar olg•1ra.
Ve si su pecho por wi auwr µa lpita,
110 u,itoJJLd
Díle que la idolatro y d11lcto111e1,1A:;
Si de placer en ~u cri&amp;tal l:ie agiLa.
En su boca rosada y pequeiiita;
Un b eso dale de mi amc;r anlitoute.

Y si su labio por mi bien

Agosto de 96.

COXbT.l~TI~O.

~nvirtiendo f'n virtud la hi¡¡ocrecfa,
y a¡uscando laR lt-yt&gt;s ,i 1:11 g11Hu.
como muchos fa11ático,- de hoy dia
para ser mál:i bribóa tiuje Eer'juijtO.

�RO AoosTo,"1896.

136

if
L n 01•qne~ta Típl'"'ª de OaxoHn . -[Véaseel articulo "~uestrosgrabados.")

LA NUEVA BERLINA.
EXPLICACIÓN DEL BAILE.

¡

,1\',I

!t

Creemos curiosa y útil la siguiente explicación de un
baile muy en boga en la actualidad en Europa:
Primera parte.-(ler. compas. )-El caballero teniendo
en su mano derecha la izquierda de la dama, marca un
paso de poi ka con el pie izquierdo. La sef\ora hace e
mismo movimiento partiendo naturalmente con el pie
derecho.
El caballero coloca su mano libre sobre la cadera y
la señora detiene su Vt!Stido.
(2? compas. )-:Si1lta11do ligeramente sobre el pie apoyado, pá8ase el pie uerecho, de I ante· del izquierdo, vertical la tibia y l.i roJillil bien saliente (ler tiempo del 2?
con1pás.)
Levantando de 11nevo el piu izquierdo, colócase el derecho en la misma po~idóu indicada arriba t2? tiempo del
2'.' compás.)
En otros términos estos son dos movimientos sobre la
punta del pie. La dama hará los mismos movimientos
con el pie contrario.
3? y 4~ compases.-Caballero y dama giran cambiando
de mano, y comienzan el mismo movimiento en sentido
opuesto, el caballero con el pie derecho, la dama con el
izqnio,rdo.
t:iegunda parte (5'.' y 6'.' compases. )-Colocándose como
para todas las danzas el cabullero, seguido de EU compañera da dos pasos h?cia la izquierda del caballero t5'.'
compas¡) t-jecútase en seguida uu paso de polka para el
6'.' C&lt;1Ulpll:!,
( 7~ y 8? compases. )-Los mismos movimientos hacia
el btdo opuesto.
t:i" comiuúa á vohrntad.

!,i ,/

\":, I .. ,,j;t, • 1.,.,

\í j',1\~i!~,~(1,/.

,. t, i

.

\

1

1

'

~ ~ ... --:...-o::.

. tj'i-·-~ -

~~s~.~1

-

,/

¡i':',
t.t.l:
't

',.

f.

1

..

~'

·-

.___

.

2

PA.RA. UNA r:-.cJ~US.\..
/

...--. ,í

8i al papar t-1 umbral ,1., la Pxi~,.,ncia,
no encIwntr.1s .t t,n matlre allí,
lwnd iciPndo la c~u~a de su an,"•ncia.
llan1a ,í e:!ta pue,·ta y la ha!Jar..is uqnf.
vt&gt;~ q&lt;w

¿:5--c-::7:?¡
3

***
Sip111pre v,wla mi mente
á bn~car el Elén d.- tns ,11nores,
como consta11remen1e
se vuelven hrcia el sol algunas flores.
C., )t ro \)to R.

4

f

�138

30 Aoosro, 1896.

EL MUNDO.
LA CREACIO N DEL HOMBRE.

Teoría nueva, segun
' el general Gedeon
' Sa ntz·bartez
- que d..
z.¡o recien
· tementt.,. " ..... . La bicicleta es una máquina que realiza el ideal.... . .

El 1 ~ deÍ próximo Septiembre transladaré el Almacén de Cajas y Muebles de la~ ~ del 5 de Mayo núm. 4, al nueyo edificio.
6nfre las callQS ad ~ ae roavo v Jé)lafQl"OS,
En donde ofrezco á mi clientela un completo surtido de las afamadas Caj as de Seguridad MOSLER

Su motor es justamente la pierna lwma,w, que parece ha.her sido construida expre.~anunte Fara el pedal.·····"

.

Mosler Bowen y Cook, Sucesores.

C ON TRA IN C EN 1 &gt;I O .

C O N T RA R O B O Y

.

.E;critorios, I'ia11os, Escritorios de Cortina, Carpetas altas para tmedor de libro.~, Sillone.~ ,i, i ·atorios de tornillo y re.-.;orte en gran i•arieda&lt;l,

'

Areltfreros, Prem;as para copiar, lilreros giratorio.~,

l~~

Libre·ros con cristales, Afuares de cuero para despacl10s, Máquinas para e;crilir y de111í.s 111ueóle.~ para oficinas.

·i~v¿;i. ~
Ahora bien, el sexto dla, el Sellor Dios se dljo: "Creo que me falta
IUlll algo que crear........."

I~a niúquinn. para e s c ribir H Ei,.;m i1h -Pren1.ier . ...
UNICO A GEN TE E N LA JtEPUllLICA P ARA LAS CELEBREt, B I CICLl.;'l'AS " CLl •~~LA X i&gt; ."

El más completo surtido de accesorios para Bicicletas.
Dicho ésto exclamó: "Que laa bicicletas eean!"

Y las blclcleta.s fueron!. ........
El Creador admiró su obra ¡qué bien acatada! ......que curva., tuerca, por; todas
peda~ est~,ho!...... "Toma! si sobre el!&lt;l8 pedales puS1e.&lt;e yo a guna co~......... .

~rte•.

...

PRE :\110 EXTRAORDIN ARTO del Mlnlswrio de Fomento al mtjor viticultor y ,•lnl cultor de E,polla (18--;$.)
D O"l M E J&gt;ALJ..A S DE
en la Exposición de Barctlona [l&gt;&lt;'lS.J
lHP L O ::\I.'1. J )J-; HO'\'O R Y GRAT ITUD del In1Ututo Agrlcola Catallln de San JslJro, en la de \"lur"' Tipo,; p&amp;"a los mercados extranjeros [1892.J
Meda lla de oro en la de Ambere, l~I. }
Med• Ha d e oro en la d•· Am,terdam 18\'5.
Itepr esentunt,· e n l u •~opú b U c n. ~:Cc x loo.na:

o no

Medalla de oro enlad~ Burdeosl~.5.
Gran DI ploma de honor~n lude ~Jaulla l~'Vi.

Y el Seflor Dlo8 creo }08 piest.•....._

A los ples, el Gran Mec-ánlco adaptó la.s pierna,; ll las piernas, los
f émure,.....• t 101! fémlllff...... todoloqueseneceslta para sentarse......

Entonces la serpiente acercose y ru.surró al oldo del Gran Constructor: " Pon algo de ..-arledad ...... para poder, de.•pués, reconocerlos. .. .'

tYJ.. .-.....;~\~
~
~ -.
:
&lt;
,..j~ ➔-\

~r}•}:::i (!;l',..J
,:'

~~,

•

. __ .

1

//.

" Y el tlmfn no "1rve de nada!"
Rápidamente le~ añadió manos y brazos.
JI

La ser¡,lente se mezcló aun en el asunto: "Pónles cabezas, hombre!......" "Xo cr~ quesaldr!an bien?"

~½'t&gt;
~
.
--..::
""

-~
¼.,.~

----@&gt; -

.

"Vamos, qu e las cabeaas sean~
, ..... " Y la.• cabeza:; fueron.

Y Adan y ETa fueron c·reado.'- "Dlvert1os.-&lt;lljo el Seflor; haced excun.iont~ y tened cuidado de vueat,s neumáticas."

--.

1
-:'-.....=-- ,_ .
~

--

Pero llegó la serplent.e-it.nlmal muy astuto-los engalló, y paffr

(Tomado de Rl TiPmpo de la Ciudad de

e

RAS
]LD o
~

D e 1n~po r t ~ l o . pública.

l\léxic,,.)

I'urísíma. del Rincón,
Marzo 20 de 1896.
1im BYDNEY Ross Co.,
New York.
Muy Señores mios :
Con gusto les summetro á Vdes.
dos casos que se h an curado con su&lt;:1
Pildoras de Vida del Dr. Ros!!.
La Señora Maria R odriguez de 62
afioa de edad y de un tempe1ame~to
t.ilioao, padecia. un dolor hepático qu e
la ponia. de muerte y habiendo ya.
agotado toda lo. ciencia médica me
resolví á r ecetarle las Píldoraa d~l
Dr. Reas con lo que ha. sido curada.
enteramente y d dolor que ya hacia
mRa de 10 afies padecia.
La Scíior1ta F ran cisca Hernández
Tino á verme paza r eceta.ria puEs
nfria una gast?itis intestínal acompafiada, de neuralgia ag uda. Reconocida por mi, no solo encontró estas
enfermedades, sino tambien un des
arreglo en el h ígado y le hice t emar
4 pildoras diaria con las que á. la
fecha está. buena y sana por lo que
dfoe que las P íldoras de Vida del Dr.
Rosa són milagl'Osas y no cesa de
pregonar sus virtudes curo.livas.
De Vde11, Afmo y S.S.
Da. J UAN B. ZA.MARRONJ.

CA LLETANO FELI U-Callé ,1~ T,bu,,.¡:, 11\lmtro~ y !'nn Agusttn n1\mero J. [Apartado 588.J

s;o en Rochestcr,
N. Y. ymodesta
obedeciendo
A una ncce&lt;;fdad
P\\bll•
caEn
. ..e1empezó
de una mnnera
la elaboro!'lón
ue un descu•
brltnl~nto l'lentlfko, hecho el allo amcrlor, ti cual ha J't&gt;Yoluclonarlo
el tratamknto de la enfermedad llrl¡cht y todas lo., demás formo., t1,,
enfermedllrlcs de rlilones a.,1 l'flmo titmbf(·n las del h!gado y de las
sei\ora, Tan ¡:ronde fué el éxlro que esra preparación obtuvo de,.
pu,,, de dl\◄la 1\ con ocer al p1\bllco. que bien 1•ronto hubo nl'Cl'sldtul
de hn&lt;'er tre-wce, ma)·or la capiwltlad del lal,01atorlo, d111,lf&lt;'arla
nuHamente, ,. en IAAS hut,o ne.,e,ldad de con,tmlr un &lt;'dltll'!o du
pfrdrn )' In lrlllo II prul'l,n di' fuego. &lt;le siete ¡,l,os 1.1~ x 108 r.h•s. pa,n

•

porter &lt;'OHtt!ner chmt ro dt• (•1 el Jabo1 utnr10 v '-U!&lt;,1, dttpenctl'DC ª"~
J-:n 18-~ "'abrieron lal,orntorln, en Londn--. Jn~latcrra: Tomnto.

Ont.: ,. Fraukfnrt. AlemHn1u: en 1&amp;,, en ~lclhourne, Australfa: y en
18M c·u K rt•uzllng,•n , Rui?.a: y Dunedln, Nueva Zt!landla, todos 1&lt;,b
cunle, esuln en a&lt;-tlm traha)o.
Hn,1a ahora México y el !"urde .\mérlca hnn sido deS&lt;'uidadns por
In. st.•ncilla razón de que todas nue:-trn..... enPrJtiU.\;, e!'.tahan reclumada~
y rwupnda, en otras dlrecclolll·s. )fás dehlrlo ahora!\ nuevo.« am..~
gto'.'o, c~b:' gnu1 ~ncftwtor de In humnntdnd ~• JY'dn\ procurur A e.c::to..i
p..1,.., des,1.. ('f\SU. t:nn medklna qu,• ha Ckl'luatlo una serr, no in•
ter• \Impida d,• éxitos en todo, los (·nntlnentes del mundo. no pued.,
fnllnr aqul. "e adapta "'Jll'&lt;·lnlmcnte 1\ lo, ¡ abes ealuros0s ('()ffiO se
ha c,·,denC'lndo con ,u éxito 1·n A1t,tralia, I ndia,. el Sur de Afrl&lt;&gt;a.
Testimonio, que p ru1•han lM \"lrtudcs nn111hles de ln (;UIIA S&gt;:GI RA
DE ".AR..'"rH. ~e hun dndfl por mil1:nc .. por t-1nf11e11w .. humbre:; ,- no-t,,b1t, ~flore, de 1 Ma~ pertn• dt•1 muudo. 1-:11trl.. f•llo-; ,memo.. m~n~
clonar 1;ovcrnor Ah·ord. S)"tll&lt;'USC. "· Y.: 11. A. Gnnn, M.o.. we~I•
den!&lt;• d d Colc•lo de ) f1•&lt;llcll11L rle 10, K-ru,l, ,s l ' nfrlos en N . Y: Wm.
Rnl)l",(111, ''· R. r.. $. l. L. K Q C. r., Lo11,tn.--: L&lt;,rd de Bla,,,tiere,
Sprlnl(field, Crawel&lt;')". !&lt;u,...,.x. lnglatt'rru: !&lt;Ir Wm. \'. &lt;:ulse, El more
Oiurt, G lmr&lt;&gt;estn, lnglaterru: MeJ. &lt;lc•n. A. Elderton. Tum ChaJ1&lt;el,
PIImouth, Jn!!'lat&lt;•rra: El. Ron . C. Stewart. LJ.. D., Ackaved,•r House.··Allnn. Huncs. lll!!'ltlterrt1: Muy fü,,. l'&gt;t'nn )'ahr,nt&gt;\', P~11rlth. Xew
South \\'ulcs; Ilon. Gco. Thnrn. Ip,,wkh, Quum&lt;land: All:,alclp Thomas ¡.:,,ull)', '-aph,r, :su~,·a Zelnnrtlo ; ReY. ,l. K llunnkln. D. D. LL.
D., prt:sidcote de la t·nl\·e•sitlad Bnward, WnshhtJ:!'lnn, E.stult11, l'nl•
dos; Dr. M. Beyer, W1milur!!', Alcmunla; Edwnrd \\'J1'on, D. D. LL.
D.. Obispo/le la l¡cle,la &lt;le lu¡:-latem1, Otawa, Canadá.
Pcrthl 11 ,·uc,tro farmar&lt;'ulil-o la Cl'RA SI;Gt•tu, m; WARlS'BR ,, si no
la tiene á la ventu. pedidla ti \\'arncr', ~afc Cure, R0&lt;·hc,ter, :&lt;. Y.

'

·.' !

'li'll■
••
-

t&gt;,

:'1

z

Eat.reñlmlento,
&gt;
J ~qaeca,
e-:
lhleatar, Pesadez aútrlcl. :,.
Congestione•
~
• curados 6 prevenidoe.
if(Rólola adJ1111to en , colorea)
PARIS: Farmacia u:JIOT

8

91, m dea P1bta-Cbul,a
En toda, ta, Fu,.,a1,,.

..

..,:

:::,

.., ..
e

e::

=:= ....

""
§

~~ ..
:: ...,
~;-.. ..
::,

~

:--

-;

'":
o
'.&lt; :
y

~

=z

;;i...

'.I'

00

c::

-:::::
:-r-

c::

~

e::
~

i=:

~

'~ _,,

V~

del

euran

•

Ia o•1speps•a
1'
•

•

Estreñ1m1ento,

Jaqueca yDesarregIQS deI Est6magoJ
f

H ga

d

O y

y•

t

,en re.

sOn pUr3ffle0fe Vegef31es,
-

-

Son azucaradast
Son purgantes.

Nadie debi&gt; estar sin un pomito de
las Plldoras del Dr. Ayer, _para pode_r
tomar una pequeñ:i d!JSI~, á l~s pnmnos slntomas de mc!1gest1ón, Y
evitar asl un sinnúmero de enfermedades.

Ent&lt;lnces el Scilor se puso rojo de iza! Hl.to arrojar Alos delincuentes del Vdódromo &lt;k deliciall y para ru ca.'!tl¡,o creó la azl.andrw.!

Antiguo v Eficaz. ~,

~';a'/eº:.~~dad•;:rc!~:!'f:~:•!~t-r' c-:~:n
&lt;":~1~: :!d!

vd~ locon trarfonln"uno. r níf'rmt'dad puede ae r
i-urnda, " \\"arn~r '1 e, \ F t-; (:ure." fu nda ■a •r•D
1 cpulaelon eo eae ¡trlnt,lplo. Demueatro que el.
9$ POR CIE~ TO
tod o■ la s en ferm.-d,.dea p rot,cden
den ,·■ r n loa rlí\on t&gt;• y del hiac:ado,

d"

de deaúr-

y a taca
dlr ecta m«--nte la r ab. d e la enít-rmedad. Sua
&lt;"01t1p o n t"Dtraobra o ,11r t'NDln t."Dlt:,tiObrcaqu~lloo
&lt;;r~auo.., tauto &lt;-orno o linw n to &lt;-omo rreta ur o .
d o r . y ponl é ndo Jo,.. en l,ucnort eon d l&lt;"IOoN do
oolud oleJan enfermc-dadca )" dolc.rco del •latema

l f' Uf'r al.
Par a la1fnnumerob le,,1dole n rfn,.&lt;"au1ada1p o r
fo• r 1t101w1, hl;.:hdO ")' óraauoM
u ri n a rio•; par a loe 1 u rt1011t-.n t o1 de 1a t1 majt"rtt-11,
¡,aratodn afeecto» n e.- t io-.11 , . de111arre;:::loef11lt"O»
Pre paradas por el Dr. J .
Ayer J' Ca., &lt;• 11 ;Zte:nf'rat Pkt f' ,rra n rf'mf'dio 110 lil"'nc pret"lo ..
111 t ~u•I. ► u :,:ran f!xho pa•n.do f"8 una 1aranlia.
Lowell, M aaa., E . U. A.
•ufrhn ft" n fo•

"º

c.

rutu,.o
\V.\B:\ER't. t, \ FE c·t;RE co.
no.,he•ur, :\e" York, C. S. A .
SE VE:\DE E ~ 'AODAI&gt; L..\tf BOTICAS,

p orn

PRIMER PREMIO EN LAS
Exposiciones Unlmsales de Barcelona J Chlcago

E ~tas est_ufas ~e co~binan ~on tinacos de prC'!-1011 parn agua caliente,
la que se cons1gue al cocmar y srn aumento de ga,-.to de combustible, sirviendo ¡iara el uso de baiios, etc.
Precios desde $35.00 para arriba, incluyendo chimenea, instalación y
ensefíanza de las criadas en su uso práctico.·

•

~

Enft.ormedad e-a e ff'&lt;'to, n o c om•n. Lle•t1 en al
mlitm a • u o ri,ie u ; ~u• mantfealarlon ea aon ex.

■u

.¡

T. S. G0RE. t• Calle de S. Francisco núm. 12. FrAnte á la Plazuela de Gnardiola ·
Depó~ito de Bicicletas • DA R:NES. conccidap tambifo bnjn f'I r, mbre de uWHITE FLYER.11
Refrigeradores, tinas, agunmauile~, CtILulles, etc. Su,-,ido de útilt e pu, a c&lt;..ciIJa, .Acce1;orioe de Bicicletas:

�(-LA · FRATERNAL.~

Al Puerto de Veracruz.

Compañía de Seguros de Vida y Accidentes.
Esquina Segunda de Monterilla ;v Capuchina s .

r

:i:,,

.,,

.

.s::
"'
.t.
.
.
e
..,,

V , ftt,&gt;;'f{;RN~{
.. , ..

u

'I

,.,_

.

_)

.

o

• ~.

)

-1.

t1//l(.! ✓ ,/.1 -/✓/¡/
.

.

-·

/

J

~ ,.e. e-,_•~

P.,

.

-, c:,I(" • .t. . .,..

?&lt;:

O"

"!:!.

o

n
o
n
o

::l

-·
::s

o

"'

(/J

;&gt;,

~

C/1

"'

u o

.s::

o

o o
u ro

s::

.

oµ.
o
;::

n

n

p

1

p

~
,
-s

p.

::l
!A

.!'!

s::
o

~

-O

p.

'.,~:

~

P.,

o

C/1

M.E XICO, DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

TOMOII

p
p,

µ.

p

o

~-

. -·
-·
"' .
--· s::
s. .

·--o o
(lj

.::s

GRAN NOVEDAD DE ESTILOS.

"'
:i' (/Jo
.&lt;&gt; o
s::

E,.¿

-~.o

Capas de Violarle de estación.

ei) .&lt;&gt;

p

"';:s::

,a

r

•

Surtido nuevo y renovado de Peler:n1s, Cell i&gt; ts, !Ianteletes

- -"'
-- .

·-os:: -~p.

~I

z
"' :i:,,

::l

~

DEPA&amp;UII E~TO ESPECIA L DE CONFECCIONES .

'

;·

.{{~

-=&lt;

"1

::l

o

(/J

-"'

&lt;I)

::l

::l

tFJ

!"

\

Oficina,;, de LA FRA'.I'.ERNAL:

MEXICO-Calle de S. l&lt;'elipe Neri 7. Apa1 tado Postal 750.. MEXt_CO
Doctor francés, especialista
para la curación de la¡; enfer-.
medades de la cintura.
Premiaµo con medalla de honor
.
POR EL GOBIERNO FRANCES&lt;Zallojon ae! 6spíri!u $an!o n11,moro ól.
Extracción garantizada de la Solitaria.
¡35 AÑOS DE PRACTICA!
HO.RA._S UE CONSULTA: OeO A12 a, J.n. -yde3A 6p.n1..
E

ll!ll.RllfD11

IIIIIERR■R.

AVENIDA JUAREZ4.
0

i'J ,

'.'i,,

HUMBEl.t.''
0

STEA.RNS. 0

--•t11011u--

Laa mejores bic:cletas que hay en la Repúblfoa,

lasquemássti hun vendido y las que uwjor resultado han dado.
¡Swn las n1ás carns y son ]as más haratas!

·""3

,,

APARTADO 189.
'-FOURIST."

.....,

·

Pí,131111 ~¡ elegante catálogo en Español con muchísimas ilustracioneEi.
iiBlCICLETAS DE $1:!0 á $325!1
Grand~s talleres de composturas y magnífico
eurtido de accesorios.

.MEXI&lt;.Jo:

DIGEST.IVO ANDREW.
Sin pepsina, papaina ni pancreatina. .Curación completa, rápida y garantizada
DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

MARCA REGISTRADA.
'El Digestivo An.drew cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abulta.miento con poco comer, flatulencia, repugnancia A los alimentos, diarreat;,
gastralgias,
vómitos en las embarazadas, dolores de vientre, digestiones lentas 1 penosas éincompletas que producen dolores de cabeza y que
'Ucterminau
la anemia,
cólicos, ictericia,
etc.
Preservativo excelente para el tifo, :fiebr"' amarilla 1 r en general de todas enfermedades infecciosas, pues es el má.s completo é inofensivo Antiséptico del aparato
tligestiv&lt;?· Desaparecen desde la pr~mt!ra dósis, los ~ómitos 1 ~c~dias, eruptos, inapetenciai pesade_z , coustip.ación, dolor de e_stóm&amp;J?O por antiguo ó rebelde que sPa el
padecimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, el euto es tan seguro, que no tenemos mconvemente en Garantizar el especifico, pues ha sido analizado y~&lt;loptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el más poderoso de los Digestivos para estima.lar y restablecer las funciones del estóm11.go.
El tiempo necesario para una cura radical varia segá.n el caso, pero nunca má.s de 40 á 50 dias. Una ve,;: comen,;:a.do este tratamiento, no debe suspenderse por
1\ i ngún motivo. Exi~ir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andrew. PRECIO DBIL TUBO: $ 2 50 BIN TODA LA REPÚBLICA, Certificados de los principales médicos da
~tit&amp; capital y ele los Estados.
Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

EL DIGESTIVO ANDREWestá de venta en todas las principalesDroguerías y Boticas de Europa y América

r

De paseo.
·
• , c1.1 el concurso fotográfico de EL M t1Noo.]
[Fotografia de Méndez Hermanos~
de !:can Luis_Potosi , ¡iremmc:n

[G,o:ia:!a en les talleres de "EL MUNDO "J

NUMl!lROlO

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91403">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91405">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91406">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91407">
              <text>9</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91408">
              <text>Agosto</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91409">
              <text>30</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91426">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91404">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 9, Agosto 30</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91410">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91411">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91412">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91413">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91414">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91415">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91416">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91417">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91418">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91419">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91420">
                <text>1896-08-30</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91421">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91422">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91423">
                <text>2017443</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91424">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91425">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91427">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91428">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91429">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="799">
        <name>Aduana de Nogales</name>
      </tag>
      <tag tagId="801">
        <name>Leyenda de los volcanes</name>
      </tag>
      <tag tagId="796">
        <name>Orquesta típica oaxaqueña</name>
      </tag>
      <tag tagId="797">
        <name>Planeta marte</name>
      </tag>
      <tag tagId="795">
        <name>Puestos públicos</name>
      </tag>
      <tag tagId="798">
        <name>Teresa Urrea</name>
      </tag>
      <tag tagId="800">
        <name>Torre en Chicago</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3507" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2149">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3507/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._11._Septiembre_13..pdf</src>
        <authentication>68a5f1c918cff60b54bf58afb11569c5</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117329">
                    <text>Entre los franceses hay
de todas las grandes ~po.
cae, y en_tre los americanoe
de todas las formas.
COMISIONISTA IMPORTADOR DE MUEBLES AMERIC~NOS.
Para el verano, encu~ntranse ligeros ajuares de
Rattanó mimbre.
Para los comedoree el
solicitante halla rá. m~
á.mplias que pueden redo.
de estos sef'iore!! .
cirse y sillas eólidas y her.
Merct&gt;d á este estallecimasas, de todos los colorea
mient.ó, el más bien surtique eatá.n en uso.
do sin dnda de la capital,
Para las recamaras 1 la
todo el que desee amueblar
vadedades aún mayor: Roelegante y rápidamente su
pt:ro&amp; con elegantísimoe re,.
easa, está en aptitud de hamates, cristalería, 6 puere~rlo cou la mayor facilitas Fencillas, como se deeee
dad, pues en el almacen de
guardaropaa á.mplios, to
los 1-eñores Salcido, hay
cadores muy bonitos, con
muebles l)&amp;ra todos los gus
lavabos finos y de calidad
1 os y para todas las formediana, como se quiera·
tunas.
camas de las formas m~
Loe mueblea'deesta casa
en boga, buró~, etc.
distfnguense no sólo por su
En general, podríamoe
variedad y elegancia, sino
mencionar entre los diverpor su comodidad y sólida
sos y útiles objetos puestoe
factura.
á 'a venta en el almacén inLlamaremos desde luego
la atención sobre los muedicado, aparadores para comedor, trinchantes, cristables propios de un escrito1·io: Hay mesas con interleroe, atriles girato rioa
minable serie de cajones,
lámparas y gru1 surtido d~
que permiten la más minusi!lfls de todas clases.
ciosa clasificación y el más
Afiadamos qne los pre-ordenado arreglo de los pacios son muy cómodos.
ptües interPsantes, tan coLa casa está situada en
1.J1oda.e como fueites; escriuno de los puntos más cén'torios qu~ pueden cerrarse
tricos de la capital: en la
perfectamente con una .fle1~ de San .Francisco núm.
x ible cortina hecha de nu14, frente á la plazuela de
merosas piezas de madera,
Guardiola; posee vastos lo•
los cuales poseen, además
cales, y los interesados puede una serie de amplios caden visitar 10&gt;1 almacenes
jones, infinidad de pequeé inspecc ionar los muebles
ños compartimientos para
detenidamente.
l)agarés, cartas 1 recibos, &amp;.
Los Sres. Salcido é hijo,
· Parae3tosescritorios hay
trabajando un idos y con
eillas giratorias especiales,
empeflo por tener si.empre
muy cómodas y elegantes.
'el surtido más completo de
Los libreros giratorios con
muebles de la mejor calidad y de las más hermosas y
un excelente mecanismo para sostener libros vn1umino- eecrit'lrio pJpgante y c6modo. Y sf de l:'ste pasamos á. los sólidas maderas, l.Jan logrado atraerse por completo el
muebles
de
sala,
hallaremos
la
variedad
más
grande
de
sns las sillas acoginadas, con forros de·cuero flexible y
favor del público.
blando, las repisas, etc., completan el moviliario de un ajuares tapizados, de estilo frances y americano.

RAFAEL SALCIDO.

Damos {nuestros lectores no conjunto ae grababados que reprepreseotan
el exterior y los almacenes
de la acreditada casa im portadora de muebles americanos de los sefiores Salcido é
hijo, así como los retratos

•
TOMO II

MEXICO, DOMINGO 13 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

1

Mosler, BoWen y Cook, Sucesores.
(l:allo élo la (Ikaicoria númoro 2'l',
AN"rES EN

Y...,A LA 2d

_

(iintro las callos élol !5 élo roavo 11 Plateros.

.. ., ..10f111 ..... -

CALLE

DEL i'S DE MAYO NUM. 4.

Surtido com¡Jleto de las afamadas cajas de seguridad '' M OSLE R''
CONTRA ROBO Y

CONTRA INCENDIO.

Escritorios, Pianos, Esm-itorios de Cortina, Carpetas altas para tenedo,· de libros, Sillones giratorios de tornillo y resorte en gmn variedad•
A1·chiveros, Prensas para copiar, libreros giratorios,
Libreros con m·istales, Ajuares de cuero para despachos, Máquinas para· esm·ibii· y demás m;,.ebles parx oficinas.
La máquina para escribir ""• Esmith-Premier."
UNICO .A.GEN'l'E EN L.A. REPUBLIC.A. PAR.A. L.A.S CELEBRES BICICLETAS "CLEVELAND,"

El rnás completo surtido de accesorios para Bicicletas.
10 de Septtenibre de 1896.

•. jo el plan siguiente:

)ajo el plan siguiente:

H,000 Billetes á $ 2.00 cada
1.0, divididos en vigésimos
"' á 10 centavos.

,80,000 BILLETES.

---

Fondo: $ 28,000.
PRl•:JIIOS:

1 Premio de ..• . $ I.0,000••··$

--DE LA--

1
l

BBñ8nc8ócia~

1

~. ~.Pú~!i~I

,.

,.

,,

.,

.,
••

2

1O
:::.&gt; j

1 . ._ U
2L-0

,.

1 ,000......

500 .... ,.
200 .... ,,
100.... ,,
50 .... ,.
40 .... ,.

20......
1 o......

2 Aproximaciones de á $ 100;

ur,a ankrior ,. otra posterior al

1,timero premiado con los ......

$1 0.000 ............. ·······$
2 AgroximaciOfüS d~ á $50; una
anterior y !)trn p?st.:rior al número pr(-mui.do con los
$ l .OOO .... . ................. $

$10,000

FONDO; $ 320,00D.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00 , -M edlos: $ 2.00.
Cuartos: $ t.00. - Décimos: 40 centlt
Vigésimos: 20 cents.

PllEHIOS:

so,ggg

Premio mayor de .......•.. 8
p·remio principal de ..... . ., 20,
1 Premio princlpal cte . . .... ,. 10, 000
5 Premios de $ 1 ,000 ...... ., 6, 000
10,000
1 O Premios de,, 500 . ..... ,, 6, 000
OO
1 ,000
25 Premios de.,
200 ...•.. ,, 5,0 0 o
500 1 oo Premios de ,. 1 00 • . • .. • ., 1 0,~00
200 260 Premios de,.
40 • . •.•. ,, I0,
200 460 Premios de,,
2_0•-:···" 9, 200
500 1 00 Premios .cte 8 60. aprox1mac1ones
OOO
1,000
111 premio de i 60,000....... ...•. 8 6.
2,000 100 Premios de 840. aproximaciones
.000
2,000
al premio de 82 ,,(00. •• _. •• •• : · ··8 4
100 Pr,miosde820, aprox1mac1ones
00
al ¡,rcmio de S 10.LOJ. .... .......
2.0
799 Terminales de 8 :!O. que se detei:minarán por las dos últimas CI·
200
fras del billete que obtenga el
-SO
premio m&amp;.yor de S óO,OOJ •• ••• •8 1 5 ••
799 Terminales de 8 20, que !le detei:·
minarán por las dos últimas c1·
1 00
fFas del billeté que obtenga el
gSO
5
premio p1 incipal de 8 ai,ooo .. •.s ~_:_,_

s

345 Premios que hacen un total-de $ 1 7. 700

CIUDAD DE MÉXICO.
El próximo sorteo, con premio
mayor de

24 DE SEPTIElIBRE DE 1896.

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,00~

se verificará en el Pabellón Morisco, ~e venflcará en el Pabellón Morisco,
á. las tres de la tarde, el Jueve 3
1a. las 11 a.m., el Jueves

2,761 l'temloa quehaten un 'I'ot~lde .. $ 17_8:·660
,.....-Todos los sorteos están bajo ~a v1~1la~d&amp;
,· dirección personales del Sr. D. Apohnlac 0
lnt-.:rventor del Gr,b1erno, y de un emp ea
Tesorería General de la N"a.cilln.

c,asJeO:

Oficinas:

r

San Francisco nú.In• ~

U. BASSE.TTI, Gerente.

i6loria á los lteroes!
[Dibujo de J. Marti~ez Carrión]

[Grabado en los)alleres éW.e "EL MUNDO"]

NUMERO U

�13 S EPTIEMBRr, 1S96.

EL MUNDO.

158

13 SEPTIBJIIBRE, 1896.
ELMUNDO.
l .',9
====~============================

TEATRERIAS.
.. EL MUNDO."
SEMANARIO ILUSTRADO.

Teléfono'.434.-Callede Tibnrrio núm. 20.-Apartado87 b.
M.Euco.
Toda la. corresJX)ndencia, debe dirigirse
&amp;l Gerente de este periódico.

La 1mscrici6n ti EL }lUNDO vale $1.25 centavos al mee,
y se cobra por trimestres adelant&lt;&gt;.dos.

Ntímeroa sueltos, 50 centavos.

.

.

Avisos: á razón de $30 plana por cada pnblicac:6n.

Todo pago delle ser 11rt'eisamente adelantado.
REGISTRADO CJOMO ARTICULO DE SEGU~"DA CL.A.SB',

•Agentes exclusivos para los Estados Unidos Y Can~dá The Spanis American Newspaper Company, 136 L1berty St. New York, E. U.&gt;)

1ll 2Jtft iltl Qhi11tv1r.
En vidud de las condiciones de ntl;ee-tra publicació-J?,
nos anticipamos á. dirigir al ~r. Presidente de _la Republica el más atento saludo el día dE: su cumplea!1~ª:
Todo hombre de corazón, medianamente c1y1hzado,
sin distinciones de banderías, qne ame ,:t su patria, se e~cuentra en el deber una vez al año, de ofrecer el testimonio de su respeto ~l Jefe del Estado.
En este acto de levantada cortesía no s_e mezcla un
á.tomo de política: es.una muestra de_aprec10 á la personalidad más caracterizada de una nación, y que, por encima de todas las paSiones, ~ncarna 1a figura ~e mayor
relieve de un pueblo, y eu qmen és~e ha depositado una
gran cantidad de sus ene1-gías colectivas.
.
La Redacción de EL MUNDO que en lo part1c11l~r ~rofeea un sincero afecto al Sr. Presidente de la Republ1ca,
significa en estas lineas la estimación que su alta personalidad le merece.

QU SJllmo. Sr. ©bi5po ~e \t:,1mu11lipus.
Si honda impresión cansó en el público la primera carta del Sr. Obispo de Tamaulipas, pro!undo die~usto ha
producido la segunda e-pistola que el Sr. Sánche~ C'.1macho ha hecho aparecer en las columnas de un diario dti
esta capital.
.
Creíamos que el Sr. Obispo era U}1 hombre sel'10 .Y reposado; imaginábamos que Bl!-S p:uneras declaraciones
obedecían á un deber de conc1enc1a: el Sr. Sá.n~hez Camacho se ha encargado de deseng;ñ~rnos .. ~a literatura
epistolar á que se consagra en s~ l!-l~;ma. misiva no lo recomienda como un hombre de JUICIO, stno como un voceador vulgar, dispuesto,. no á r_azon_ar como una pers~ma
bien educada sino á cubnt de dicterios á sus adversanos.
Hasta el ramplón concepto que se desprended~ la carta del Sr. Sánchez de ser muy lwmbre lo desacredita ante
la gente sensata.
·
Liberales del género f_renétJco _que de~ayunan to.dos
los días con un fraile, y piden a grito tendido una San~tBarthelemy á la inversa, abunda'?- en nuestro país; obispos que arrojan lejos de sí los hábitos '! se prod~cen, !)lvidáudose de su alta jerarquía, no habiamos temdo nmguno. Y po1 el bien de la Iglesia Católica gie~icana, deseamos que el ,Sr. Sánchez Uamacho gea el ultimo.
No valía la pena de pronunciar el nombrar del Crucificado para terminar con una fraee poco d~coroea. El Mundo se equh-ocó lastimosamente-y _a~í tiene la ho_nra de
dec lararlo-al haber tomado á lo seno al Sr. Obispo de
Tamaulipae.

i!a 9sla ae Puerto Nico.
Sorda y amenazadora como está• la revolución separatista en esta importante colon ia espafiola, donde ya se
comienzan áexperimentar los síntomas que preceden~ los
grandes cataclismos políticos, creemos de oportunidad
dar á. conocer á nueetros lectores los datos geográficos y
tstadfsticos más suscintoi; de esta isla, pues si como es de
temerse la revolución de independencia llega á ~stallar,
tendrá la misma importancia é interés qne hace r_nás de
nn ailo despierta en el mundo la Perla de las A.nt1ll!\H.
La Isla de Puerto Rico, la más oriental : !a menos importante de las Grandes Antillas, e~tá situada entre ,el
océano Atlántico y el mar de las Antillas, al E. de Haití
y al O. de las Islas Vírgenes, y con estas y las de Sotovento limita el mar Caribe al N. y al E.
La isla, de figura irregularmente cuadrilateral, está
atravesada de E. á O. por una cadena de m~H~tafias C~·
biertas de frondosos bosque111, que forman deliciosos y r1suefios valles· de las altas cimas descienden claros arroyos y pequeios ríos, formando en su caída cascadas pintorescas,
. .
Es de asombrar que en el pequeño terntor10 que compone la isla se cuenten hasta cincuenta arroyos y ríos, algunos de elios navegables para embarcaciones pequeñas,
ú algunas leguas de su desemboca tura.
.
De la configuracion del suelo resulta un chma agradable y sano, que no guarda comparación con el d,e. Cuba,
aunque las dos colonias son notables por la fert1l1dad y
exhuberancia del terreno.
·
La costa, recortada á trechos por numero~as escotaduras, ofrece por todas partes ra~as, ancones y, b~hfaa, que dan ab1igo á las embarcaciones en los mult1-

MANIOBRAS DE MARCHA REPTA~TE

La great atracti6n en materia )de espectáculos se halla.
en el Arbeu.
. .
.
Nuestro público, un tanto d1sphcente con Magg1 en las,
temporadas anteriores, acude _hoy .más numeroso, rindiendo así jt.sto tributo al mérito, SI fl:º es q~e, próxima
á partir para Europa la Compañía Italiana, qmere que lleve un buen recuerdo de la República, d!=Jnde si el éxito artístico, obtenido por la troupe ~e ~Iagg1, anpera al de lasdero~s compafiías, el pecumario dista mucho de satisfacer á. la Empresa. .
.
.
.
La felicidad matrimonial, prec10sa comedia de Valabreque llevó á Arbeu más público que de ordin ario. La
obr~, que abu_nda e1_1 cb_istes y situaciones cómicas, fuéinterpretada a conciencia.
Alguna parte de los espectadores se ha retraído, con
el frívolo pretexto de haber visto á Clara com? dama joven de otra compañía y presentarla hoy Magg1 como primera actriz, La razón es injustificada.
Clara della Guardia es una verdadera actriz. Si en algunas obras nos recuerda á Sarah, es porque Be posesiona
del papel que representa; comprende el personaje y retrata en suma t-1 tipo que creó el autor. Y los retratos
cuan,do rnn buenos, han ,de ser precisamente pare&lt;'idos:
La presente temporada en Arbeu, promete ser próspera para todos. Próximamente se pondrá en escena Por la
Corona, de Francisco Copee, y será. un acontecimiento.
teatral.
Por la Corona ea, no solame1,1te ~n!l tragedia; á peear
de la forma impregnada de roID.nnt1~is!!lo y l?s recuerdos.
shakeperianos que evoca, es una traJedia antigua. Los incidentes de la acción son simples, casi secundarios; pero
en !°esumen, es la obra de un gran poeta dramático, y sobre todo, de un hombre de recta conciencia y generoeo
corazón.

1

1

L_
MARÍA

A1sAR"Z

Tun ~l·,

Primera actriz de la Compañia. esrm.iiola que u.ctun rá en el Xacional.

p les puertos de altura y cabotaje, abiertos ni activo co mercio de la isla. Los principales son S. Jnan de Puerto
Rico (capital de la colonia), Fajardo, Ensen~da•Honfü~,
Jobos Salinas Guarnica y Puerto Real. Debido á. la ;iqueza' ,. á la abundante irrigación nat!1ral de\ terr1tor10,
la agriCnltura es la base de la producción . nacional Y del
comercio cuantioso que enlaza á la color:na con la '?-etrópoli y Ja pone en relación con el extran1ero. Las tu~rras,
por 'todas part~s cultivadas, producen e11 abundancia cafia de azucar, café, algodón, arroz, maíz, tabac_o, patatas,
yuca, afi.il, achiote, quina y demás fru~o~ ~r?p1cales, que
admirablemente se adaptan á aquel pn v1 !Jg~ado _suelo.
La poblaq,ió11 de unas 800,000 a lm_as d iseminada en
una e:xtensión de poco más de 9,000 ~1tó~etros cuadrados da una proporción de cerca de 86 habitantes por cada ~nidad de medida.
.
.
La isla está regida por una carta const1t~tiva, promul0
gada por las Cortes Espa~olas el. l. de Jumo de 1~69. La
autoridad suprema de la H:!la reside en un Gobernador Y
Capitán General, nombrado por la Corona, Y en cuy?
nombre rige 1a colonia; en él se reu_nen el mando_ político y militar, y preside ad~°:1ás lo~ tnbunales Sl!per1or~s de
justicia y las juntas admrn1strat1vas _de la capital.. Sólo el
real Tesoro y el Tribunal de Co~erc10, aunque suJetos á
su vigilancia, dependen, el prim~ro, del Intendente,
nombrado por el Gobierno de Ma!1r1d, y el segundo, d.e
su presidente elegido entre los miembros que lo const1- .
tu ven.
.
.
.
.
La justicia es administrada por la Real Audlenc a. 1_es1dente en la capital, y por l?S j u eces y alcal~es res~t~vos
en los nueve partidos judiciales en que la isla se divide.
Existen nueve tribunales especiales para los asuntos
particulares de su competencia; civilt eclesiástjco1 ~e
guerra marina artilleros, ingen.!.eros, intendencia, bienes de' manos ~uertas y·comercio.
.
El gobierno eclesiástico reside en un obispo nomb!'3do en la metrópoli y confirmado por el Vaticano; la &lt;lió•
cesis de S. Juan es sufragánea de la archidiócesis deS antiago de Cuba.
Las rentas públicas se elevaron en el presupuesto de
1894 á la suma de $3.903,645, calculándose los gastos en
$ 3.879,813.
.
.
.
La estadística del comercio nos sefiala cifras admuables que anuncian con su elocuencia incontrovertible la
pros'peridad de la colonia. Según datos que tenemos á la
vista las ex'&gt;ortaciones ascendieron á $18.230,000, y Jag
impo'rtacione"s á $10. 710,000, en 1890; llegando en 1891,
á $33.729 1000 y $19.771,000 _respectiv~mente. _Los pr~ncipales artículos de export~ión,son los que deJa~os Indicados al hablar de la agricultura, que forma la riqueza
principal de los habitantes.
Para concluir esta breve reseña diremos, que hay pocos ferrocarriles en explotación, \&gt;ero se tiene en proyectJ y en construcción una línea principal? que encierra como en un circ1iito las poblaciones principales.
El número de oficinas postales era en l.893 de 89; cartas
y paquetes circuladas es~ afio_, 2.592,000 en el servicio extranjero y 4..t6.000 en el 1nter1or.
La longitud de las líneae telegráficas, era en ese afio de
1.082 kilómetros.
El ejército territorial se compone de 3,200 individuos
de tropa y 190 oficiales en tiempo de paz. El servicio de
marina está bajo la dependencia del apostadero de la Habana.
Como se ve, grandes y cuantiosos son los intereses de
Españ.a en Puerto Rico, y si llegara á estallar la revolución de independencia, veríamos á la madre patria desplegar el tesoro de su patriotismo y á los nobles hijos de
Pelayo agotar los eacrificios, para conservar_ intacto ee.e
rico florón que ha ornado la Corona de Cast1Ha desde el
descubrimiento de la tierra americana.

Nuestro Concursos de iarzuelas.
Septiembre 4 de 18~6.-Sefío_E Director de EL Muxno.
-Presente.-.Muy eet1mado senor y amigo:
Hemos concluido la comisión que se sirvió Vd. encomendarnos, revisando las cinco obras musicales que e&amp;
escribieron para el libreto Por una de1.lda.
En nuestro concepto, la partitura amparada con el seudónimo Sursum, es la que merece el prem io ofrecido porEL MoNDo, y á esa obra lo adjudicamos, no sin felicitar ,i
los otros cuatro compcsitores, que revelaron muy buenas.
disposiciones é inspiraciones en sus trabajos.
Nns es grato repetirnos de Vd. afectísimos. amigos y S..
S -Modesto Julián.-.A . Ouyás.-Gustavo M. Campos.

. Abierto el aobre respectivo,
*** se encontró que

el seudónimo Sursum amparaba el nombre del Sr. Pedro Valdéa
Fraga, residenfe en esta ciudad, y cuya partitura vi~
i ustrumen tada.
Puede pasar el interesado á la Adm inistración de E.r...
MUNDO por el premio que le corresponde.

Una aclaracióu importante.
Guadalajara, 3 de Septiembre de 1896.-Sr. D. A. Cuyáe, Gerente de EL Mur-:no.-~éxico.
Señor de toda m1 atención :
Las fotcigrafías eeñaladas con el núm. 28, y que hal).
figurado en el concurso promovido por los Sres. Directo•
res de EL MuNno, se deben al estimable a rtista, Sr. l~o
Joeé Lupercio, sucesor de Ravel l, fotógrafo establecidoen esta capital, en el antiguo taller del Sr. O: de la Mof!',
Al Sr. Lupercio pertenece, ,por tanto, el pnmer premiode medalla de plata por t(Vistas y Monume~tos,n qne fi.
gura bajo mi nombre, en el núm.
de esa ilustrada pu•
blicación.
.
Suplico á Ud. se sir~3: hacer esta aclaración en la rn!e-ligencia de que al remitir las fotografías del Sr. LuperclOf
me propuse únicamente contribuir de alguna manera a
fin "propuesto por EL MuNno, y que es en verdad ~uy
laudable; haciendo á la vez que los trabajos d~ un Rr:t1P.ta.
como el Sr. Lupercio, tan estimado por la soCJedad Jahsciebse, figuraran en el concurso, habiendo te_nido la cu~~
vlc~ión de que dicho seiíor se habría abstemdo de _remitirlas por sí mismo, atendida su reconocida mode~t1a.
Soy de Ud. atto. y seguro S.-A. Arroyo de .Anda.

•*•

Digna de todo elogio es la rectitud del Sr. Arroyo deAnda, que abona por otra parte la imparcialidad d.el Ju...
rado. En efecto, las fotografías del Sr. Lu¡;erc10, ~rtista muy conocido, anónimas ó con su :firma, son vaho•
sas y esto lo ha comprobado el rec~o fallo de los sefioies
dictaminadores.

A. los Señores Agentes de EL MUNDO.
Con fecha 10 de Agosto de este año se
constituyó nueva Sociedad Anónima para la
publicación de este y otros periódicos, y . con
focha 10 de Septiembre se verificó la pnme-ra asamblea general de la Sociedad; tanto
por el tenor de la escritura como por el delos estatutos, se divide completamente ~a g_e-rencia de este negocio y la dirección periodística, y por consiguiente, suplicamos á nu~
tros apreciables agentes que en Jo ,sucesivo·
para todo lo que se refiera á asuntos ~e. ~d-·
ministración, tengan la bondad de dmg¡e
al Sr. Gerente Lic. Fausto Moguel, y en oque se refiere á Redacción, al Sr. Director
Lic. Rafael Reyes Spfodola.

E N EL EJERCITO FRANCÉ S .

El coronel francés Brnneau, del 59? de linea, acaba de
tomar una iniciati \' 3 muy curioea. que pudiera tener cier•
ta influencia sobre la táctica militar futura.
8abido es que los fusiles del nuevo m.:&gt;delo adoptado
en Francia, tienen no solamente un alcance E::i.::traordina:tio, eino que también su trayectorfa es de tal suerte tendida, qne la zona de muerte se desarrolla extremadamente.
Una tropa lanzada, á la vista, contra otra bien armada, sería, pue~, infaliblemente des.truida antes de lle-gar.
El coronel Bruneau h"'a imaginado proveerá sus hombres de brazaletes con mufiecas ó tarugos que protegen
las palmas de las manos y que permiteu rastrear hasta á.
150 metros del enemigo.
Llegadas ahí las tropas colocan las bayonetas en el cafión, ejecutan el fuego de repetición y se precipitan so•
bre el enet...igo.
Los resultadofl obtenidos en ~l 59? de linea han sido
muy notables. En el resto del ejército francés se adopta•
rá bin duda la maniobra, que liará dar un:p3eo más á. ese
tremendo arte de la g11nra que hoy por hoy constituye
la principal preocupación de las grandes potencias.

En efecto, si en el primer caso (movimiento de · propulsión solo ) colocá1s frente á la rueda un obstáculo
cualquiera, una varita de madera por ejemplo, la rechazará por algunos h,atantes, pero á consecuencia de est~
mismo frotamiento, no tardará en detenerse; en el último caso, al contrario, pasará sobre la varita que sé hundirá algunos centímetros en la superficie, casi en el mismo sitio.
Resulta de estos experimento~, que un buque deslizador, hendiendo el agua, experimenta frotami entos de
deslizamiento y de rechazo; el vapor que Mr. Bazin ha
construido, no deberá al contrario, ser retardado en su
camino, ~ino por lo frotamientos experimentados al rodar. Los eneayos hechos basta aquí y la fleoria á la vez,
demuestran que la marcha útil hacia adelante, 8"erá de
60 por ciento, por:o más ó menos, de la circunferencia
desarrollada de las ruedae.
Pero los comprobantes de un laboratorio no tienen ya.
lor en tanto que no se collfirman en la práctica, ea decir,
en el medio del instrumento que el inventor ha concebido, debe e11contrarse la invención normalment¡.,; para
el buqne rodante este medio es el mar, y pncisamente
para hacer experi:::::ientos en el mu se ha construido el
Ernesto Bazin.
Este buque, de 280 toneladae, se compone eeencialmen-

NOEVOS CARDENALES
E:N NOV iE;&gt;tBH.l:!,

,

Se espera que en el Consistorio que se verificará. en el
mes de Noviembre pr~ximo,
se crearán cuando menos cuatro cardenales franceses, uno
de los cuales permanecerá en
Roma. Hace algón tiempo, á
cons~cuencia de las representaciones, hechas por algunos
o·bispos, Francia sugirió qne
cada potencia que tenía relaciones diplomáticas directas
con el Vaticano, debía tener
un cardenal de su nacionalidad respectiva, eon residencia
en Roma.
Por ahora nada se hará con
respecto á. la creación de otro
cardenal inglé1:1 1 hasta que se
acceda á las pretensiones de
Francia, Eapa11ay Austria, tanto más que Ing laterra no tiene representación diplomática
en el Vaticano.
Actualmente exisl;en nueve
vacantes en el Sac_ro Colegio,
y se espera que seis de ellas,
cuando menos, sean cubiertas
por prelados no italianos.
_ ,,,,,.,,io1,,,.., _

El vapor rodante uBaz in."
Ultimamente íné lanzado en
loa astilleros Cail, en SaintDeuis, el vapor Erne.&lt;&gt;;lo Bazin,
que ee toda una novedad digna de conocerse. El Ernesto
Bazin no se parE'ce en nada á
loe buques ordinarios, y jamás
el Sena había recibido en eus
aguas un huésped semejante.
El 19 de Agoeto de 18U6 fecha del lanzamiento, será 'aca•
so una de las fechas más memorables del arte naval, porn
que el buque rodante está lla mado, si responde á las esperanzas que han hecho concebir los experimentos del laboratorio. á producir en la na•
vegaci6n una transformación
semejante á la que ha operado
el buque dA vapor.
La velocidad, en pfecto, es
en el mar como en la tierra un
elemento de éxito muy imPor·
tante, aun indispensable para
las operaeiones comerciales.
Ahora bien, si los grandes paquebote para viajeros IIE'gan á
realizar en un largo trascurso
velocidadPs que oscilan al rE'dedor de 20 nudos, sin pasar
jamás de 22 nudoP, es sólo al
precio de un considerable gasto de energía.
M. Bazin ha c&lt;?nseguidn y E'jecutado un tipo de bnque
absolutamente diferente de los que han sido construidos
hasta aquí, y con él las personas más competentes en el
a~ de la construcción naval, esperan poder realizar velocidades bien superiores con menor consumo de combm1tib!P.
Tomad _una rueda hueca, colocada sobre un eje, de fa.
ses llenas :V combas y sumergidla en el .agua, imprimidle
un movimiento de propulsión y recbazarl'i. el agua delante
de E'Í e1_1 una longitud de algunos metr08, como lo haría
cualqmer otro cuerpo flotar:te, parcialmente sumergido;
¿espués se detendrá bien prouto á cansa del frotamiento.
ror otra parte, si dais á la rueda un movimiento rápido
de rotación, se limitará á girar en un mismo sitio: combinad al contrnrio loa movimientrn! propulsión de una
parte, rotación de la otra, y la rued~ se echará á voltear,
avanzando rápidamente sin agitar el agua.

LI-HUNG·CHANG EN AMERICA
EL PRESIDENTE CL.EVELAND LO RECIBE EN NUE\•A Y OHK.

El día 22 de Agosto próximo pasado el vapor ame-ricano «St. Louis,n salió del puertb de Soutbampton rumbo
á Nueva York. La lista de pasajeros estaba encabezada
del modo siguiente:
uLi-Chung-Tang, Embajador, Primer Guardián del heredero aparente, Primer,.Ministro de Estado y Lord de
la más elevada cat-e,.orfa.n
Este es el nombre conecto y título completo de~ hombi-e conocido comunmente por Li-Hung-Chang.
El viaje del Virrey de la China á Moscow para tomar
parte en las fieetae de la coronación del Czar Nicolás, fué
un testimonio de que China ha entrado por la vía del
progreso y de que eacudiendo su antigua costumbre d_e
aislamiento completo, busca eer admitida en la fratermdad de las naciones.
El viaje de Li-Hung-C'hang á. través del Atlántico fné
muy feliz . El tiempo fué excelente y el excelso diplomático no ,-mfrió un sólo momento los efectos del mareo.
Habiendo participado oficialmente la Embajada china
de ,váshington al Secretario deRt:.Jaciones, Mr. OlnPy,
qne Li-Hung Chag venía á los
Estados Unidos, inmediatamente se dieron Jas 6rdf:'1its
necesarias para que el Virrey
del Celeste Imperio iueTa recibido á. su llegada á N u.. va
York con la solemnidad dtbida á. su elevado rango.
El programa para el día del
arribo fué dispuesto de t-1:!te
modo:
Saludo de la escvadradel Almirante Bunce surta frente á
la isla de St.ateu.
El General Ruger y el Sr.
Rockhiil, Subsecretario de R.eC - laciones, pasarán del crucero
uDalphinn á bordo del 1,St.
Louisll y darán la bifi:n ve1iida
$'~_.¡{,
1 á. Li-Hung Chang, á non1bre
del gobierno federal de los Estadc,s Unidos.
Recepción en el muelle de
la Compafiía Ame1 icanadeNavegación.
El Yirrey y su comitiva se•
rán conducidos en carnrnjes
pur las avenidas Broawny y
5~ hasta el Hotel Waldorf, eirviendo de ee-colta el 6? Regimiento de Caballería.
El día28álas llde lamafiana fué av:stado el ((St. Louis&gt;1
y una hora dPspués pasó frente á I!!. isla Governor, sit-ndo
saludado por el nutrido calloneo de lauEscuadra Blauca,n
por e l constante pitar de los
vapores y por los gritos y aclamaciones de millares de personas que llevaban yachte, ferries, boteci\os é infinidad de
barcos. La bahía prese11taba
en aquellos momentos un aspecto hermosísimo y en todos
los buques de guerra flotaba
el triangular pabellón amari llo con el dragón negro.
El General Rugr,r y el Sr.
Rockhill paearon á bordo del
.2;iS
~~
uSt. Louien y encontraron á. Liª"
Huug-Cbang sentado en meª'
dio del elegante salón, rodeado de su comitiva y fumando
tranquilamente su enorme
pipa.
Li-Hung-Chang se pueo en
pie y saludó á. los comisionados del gobierno federal, di- ·
ci6ndo por medio del intér:_ ='
prete, que se alegraba mncbo
~ de haber llegado á una rt~ las
~
primeras naciones del Nuevo
•
""1 Continente.
·
El programa ee llevó á cabo
en todas i,us partes. Una vez
que el vapor atracó en PI mue·
lle, el Yirrey y las 39 perf?:onas
que fol'man su comith·a fneron conducidas en ca, rnajes
abiertos al Hotel Waldo1f-de
reciente comtrucción-donde
1:1e habían dhipuesta lnjosísimas y numerosas lrnbitaciones. Las calles por donde pasó la comitiva E'f ta ban
llenas de gente que acl~mó con entusiasmo al ciseiinr de
la blni:aa amarilla. )1
El PrPsident,e Clevelrmd se encontraba en esos n :,..~ en
Bnzzar Bay, disfr □ tando de unas cortas vacacioJ es en
compai'iía de AH familia. y ballá.ndnse la Casa Bl~11ca en
compostura, dispnso recibir oficialmente al Emh;.1}ador
&lt;'hino Pn Nueva York -ei:acogiendo para ello la cnf:a dPJ
Sr. WPitney, ex-secretario de Relaciones, y amigo íntimo del President.P.
El Presidente Cleveland llegó á Nueva York el i:ailbado
29 en la mafiana á 'Jordo del yacht nSapphieren clf•I Sr.
Stillman, acompafiado de su Secretario particular el Sr.
Thorber/y del Procurador General de la Nación. Sr. Harmon. En un carruaje ¡;:e dirigieron á. la casa del F:r. Whitney, y poco después salieron todos por el Club Metropo-

~

MAKIOBRA.S DE MARCHA RBPTA~TE EN EL EJÉRCITO FRANCE8.

te de una plataforma rectangular de 3Sm 50 de 1argo, sobre la cual se hallan instaladas las calderae, las 111~qninas y los alojamientos, y que está ~oportado por tres
pares de flotadores de forma lenticular, qne proporcionan
el desplazamiento y que son movidos por una máquina
especial.
.&amp;peremos los esperimen tos·definitivos, ellos nos d id n
si la navegación cuenta ó no coa un porleroso elemento
que la hará dar un inmenso paso hacia el porvenir.
Si las velocidades soñadas se, realizan se podrá ir del
Havre á Nueva York en cuatro días, y si no exifltiera el
istmo de Panamá, un nuevo Phi leas Fogg podría dar la
vuelta al mundo por mar en veintiocho días.
Esta rapidez báces.e cada día más necesaria, y dadas
las exigencias del comercio entrP- las naciones eurnpfag y
americanas, y en vano se habfa buscado en la confignrr.eión de los buques; el s8&lt;'reto de la vebcidad deb.: bas
carse en el mecauismc.
·

�EL MUNDO.

160
litano donde les fué servido el al muerzo. A las diez y media de la mañana se avis6 por teléfonoal h~tel Waldorf
que el Presidente C!eveland esperaba á L1 en la casa
del Sr. Whitney .
.
Un toque de clarín puso en roovii:oiento ~ la mult_1tud.
Li-Hung-Chang vistiendo elegantís1~0 tra¡e a1;0anllo Y
azul y con su inseparable parasol subió al carrua¡e que esperaba á las puertas del hotel. A su izquierda se colocó
el Secretario Olney y el oriente d_el f_re nte íué ocupado
por el intérorete. En estos carrua¡es iban algunas personas de la comitiva de Li y los miembros de la embajada China en Washington, cerrada ll,l marcha por el 6?
Regimiento de Caballería.
Al llegar el primer carrua¡e á las puertas di: la mansión del Sr. "'hitney, el Sr. Olney ,fu~ el pr11;1e!o e~
descender, después el intérprete y al ult imo el d1stmgmdo diplomático chino.
.
En el salón de recepción de la c~a esperaba el_ Presidente Cleveland-quien vestía tra¡e ~~ro de levita cruzada-acompafiado 1e las personas s1gu_1entes: La?3ont,
S ecretario de Guerra; Carliste, Secretario de Hacienda;
Rockhill sub-Secretario de Relaciones; Harmón, Procurador Ge~eral de la Nación; General Elilles, General Ruger, Rev Dr. Martín, Presidente del colegio chino en ?ekin; George F. ISeward, l\Iinistro de los E. U. en C~1?a
P,n tiempo del Presidente Grant, James B. Angel!, M1mstro de los E. U. en China, en tiempo del PrPsidente 1:Jayes; John Rusell Yaung, Ministro de los E. U. en Chma
en tiempo del Presidenta Art~ur; John W . ~ostor, Sec~etario de Relaciones en el gabmete de Harnson y enviado especial á China durante la guerra Chino-Japo?esa.
También se encontraba allí el General James H . W1lson
qu11 conoció á Li-liung-Chang en China.
El Virrey, acompañado de sus dos hijos y del Embajador de China en Washignton, penetró al salón y al hallarse á unos tres metros del Presidente hizo una profun•
da caravana. Su Secretario llevaba un rollo de pergamino envuelto en seda amarilla. E l Presidente Cleveland
correspondió al saludo y entonces el Yirrey de China comenzó su discurso con voz reposada y haciendo á cada
rato indicaciones de r, speto al Primer Magistrado de los
Estados Unidos del Norte. El Virrey habló en su idioma
natal y al terminar, el Secretario de la Embajada China

r,,-~·
r
r

CONCURSO D&amp; PERROS DE PASTORES. -EL !'RBIER PREMIO,

tradujo el d iscurso en buen inglés. El Virrey dijo que le
causaba profundo placer haber tenido la homa de ser
presentado con Au Excelencia el Presidente de los Estados Unidos de Norte América; que su soberano tenía en
gran estima al pueblo americano y que recordaba con
Sf!:radecimiento los servicios prestados á China por el gobierno de la Casa Blanca durante la guerra con el Japón.
Li-Hung-Changterminó haciendo votos por la prosperidad y la conservación de la paz en las dos naciones.
El Presidente contestó que tenía positiva satisfacción
en recibir el autógrafo del Emperador de la China, que
esperaba que aumentarían las relaciones entre los dos
países y que deseaba de todo corazón que la permanencia en los Estados Unidos fuera grata al distinguido diplomático y que disfrutara de un feliz regreso á su p:.ís.
El discurso del Presidente Cleveland fué traducido á
Li-Hung-Chang, quien quedó muy contento de las frases
benévolas y buenos deseoe del Presidente.
Li-Hung-Chang fué después presentado con los miem·
broa del gabinete, y no pudo ocultar su gusto y emoción
al ver á los ex- ministros americanos que habían estado
en Pekin.
Esa misma noche varios ex-ministros y personas distinguidas obsequiaron con un banquete á Li-Hnng-Chang
en el salón "Astor," del Hotel Waldorf.
Como el Yirrey no toma nada en los banquetes fcon
excepción de te) por prescripción médica, antes de ir al
banquete tomó su alimento preparado por los tres cocineros chinos que le acompañan en RU viaje.
El memí, bastante modesto, fué el siguiente:

S!a roca

1896.

ae S!isa.

El monte Lisa (Córcega) es objeto d.i constantes e xcur.iíones por tent'r
en su ci ma una roca dt:
g ran at ractivo para los
touri.stes.
Después de tres h oras
de marcha por senderos
escabrosos vese la roca,
verdaderamente curiosa
como se juzgará por el
grabado que insertamos.
De generación en generación, de_de tiempo inmemorial, viene trasmitiéndose entre los cabre·
ros que en Lisa habitan,
una leyenda acerca de la
citada roca, que merece
ser conocida.
liela aquí, con la ingenuidad un poco incohe·
rente con que la relata un
viejo pastor de la montaña.
Hace cerca de 3 , OOO
años, cuando Edipo hubo
ctescifrado el enigma de
la esfinge de Thebas, el
monstruo furioso se precipitó en las olas, arrastrando 111 roca sobre la
que se había situado.
En 753 antes de J C. el
monstruo arribó á las playas del Lati u m con su roca
VAPOR ROD A1'TE «ER:&lt;E'lro BAZIN,11
que las madreporas habían adherido á su espalda. En esta época, la loba que amamantó á Rómulo y Re· agricultores han apland:do la empresa y el público se ha
roo acababa de ser arrojada por el pastor Faustulus por interesado en este nuevo espectáculo.
haber robado un par de aretes de su mujer: la esfinge la
La idea de introducir en Francia los concursos de peencontró seguida de su perro: lloraron; se enternecieron rros de pastor, nació de un viaje que M. Gastón Sevrette
y al fin se desposaron.
hizo hace algunos afios á la frontera de Escoda, á travée
No había hecho la tierra una evolución completa so- de ese maravilloso país de los lagos y ce.las.montañas 4.ue
bre sí misma y ya la esfinge estaba á flote, cargada con han cantado los poetas inglesess, y que Paul Bourget ha
su roca, su tierna compañera y el perro de ésta. La luna descrito tan hábilmente. A.hí es, cerca de la pequeña ciude miel duró basta el año de gracia de 1690.
dad de Carlisle, donde M. Sevrette pudo admirar !ª ~teA las orillas del golfo de Sagone en Cyrnos donde esta legencia de los perros de pastor escoceses: los collu&gt;.s. El
pareja deseaba habitar, segura de no encontrar vestigios collie se ha convertido en aquel país en el per ro de lujo
de humanidad, la loba, se baja, lame á su cría, la ama- más buscado. La raza ha sido afinada por una sabia semanta y la presenta á su dichoso padre que la cubre de lección, y ciertos individuos alcanzan precios consideracaricias.
bles.
El recién nacido recibe el nombre de Teodoro; cuaUno de esos animales, que figuraba en la exposición
renta y seis años más tarde él fué rey de Córcega; pero canina de París en la primavera última, era estimado en
tuvo poco éxito en su papel de Majestad.
Así volvió al sen::&gt; de su augusta familia establecida so- 12,600 francos.
El collie es un perro de pelo largo, de cola acopada 1
bre uno da los flancos del monte Lisa donde se había ra•
caída, con las orejas cortas y el hocico fino y prolonR&amp;dó.
dicado dPfinitivamente.
Todos los personajes se distinguen sobre esta roca fan• Tiene á la vez algo del San Bernardo y de lebref. Be
tástica, particularmente el perro del centinelaFobre la ci- emplea en la custodia de los rebaños y su ocupación pide
mucha inteligencia y actividad.
ma y la esfinge bajo el punto de apoyo de la roca.
Las pruebas impuestll!l á los collies en el concurso in•
glés, no convenían á un concurso francés, sien do en Fnmcia el trabajo del perro tan diferente de !oque es en Inglaterra. Así pues, el comité de Chartrts creyó obrar prll•
dentemente, pidiendo á un grupo de cultivadores de
la región de Chartres, escogí os ~ntre los más COII!~
Ua eoncurso curioso.
tes y los más influentes, que dlctásen las condic1onee
del concurso. Desde que éste se anunció afluyen
En Chartres, Francia, el 21 de Junio último efectoóse prácticas
solicitudes, y el domingo 21 de Junio había 24 ~
un concnrsu de perros de pastor, el cual significa la im- las
en el programa, presentando 36 perros. Dl
portación en Francia de un sport practicado en Inglate- res ioecritos
36 perros, 9 pertenecían á la raza de Brie y 27 ,ia,
terra desde hace veinte años. Este primer ensayo, orga• esos
Beauce. El perro de Brie tiene pelo largo, lanu•
nizado con mucho cuidado, ha sido un éxito incontrasta- razay de
ondulante, la cola es larga y caída, l~s orejas rec~
b]E,, que hará difícil la tarea de los imitadores, Los do
La cabeza está guarnecida de pelos y de b1got.es, y el t.m•
te geneml es gris claro ú obscuro. El perro de Beauceüea
ne la cabeza y las actitudes del lobo.
Los pastores refieren que nació de un cruzamiento de
perro y de lobo, lo cual no es inverosímil. Su pelo eecorto y rndo. Su color es lo más frecuentemente negro oon
una2 marcas en la cabeza y en las patas. Las dos 11\1111
son muy diferentes, y hay que distinguirlas en las !!~
siciones caninas, lo cual se consigue con mucha dificw•
tad, en razón de que las dos razas se h an di versificado ett'
un sin número de variedades.
En el concurso, algunos individuos de ambas razas ..
lieron premiados.
Mucho influirá, sin duda, este certamen en el cuidado
y mejoramiento de razas, tan útiles como las que brevemente hemos descrito.

Perros

ae

pas{ores.

Otro pago de $2,000 de " La Mutua"
EN COSCOMATEPEC.

Coscomatepec, .Agosto 31 de 1896.
Sr. D. Carlos Sommer, Director General de «La MutuL•
México.-Muy señor mío:
Hoy me ha sido entregada por el Banquero de la Com•
pañfa en esta Villa cuya Sucursal en nuestro país yd. tall
acertadamente dirige, la suma de ($2,000) do~ mil pelMI
plata, importe de la póliza número 717,M3 que á favor
mío y de mis menores hijos tomó, apenas va á hacer Ull
afio, mi finado esposo el S r. Don Jfiguel Loyo Rodrf.gUO,
Debo tanto á Url. como al Sr. Don Manuel Alcérreclt
Agente de esa Compañía, las gracias por la eficacia 00!1
que para evitarme molestias y dificultades, han procedido en este asunto, y me complazco en dárselas muy ex•
nreeivas.
También me tomo la libertad de suplicar á Ud . ~
recidamente haga presente á los Señores Directores ea
Nueva York, nuestra gratitud.
.
•
Muy reconocida quedo de Ud. afectísima servidora.-

CHlNG Gil A LA NAO Yow FAN.

JU Sol
FAN
CHA

Ching Gai es pollo asado, na.o yow es una salsa diabólica
de gordo de ganso. J u soi es came de puerco asado, Jan
es arroz, y cha es te. Li-liung fuma cigarrillos antes, dunnte y después de la comida.
El Virrey se retiró del banquete á las nueve de la
noche.
Al día siguiente visitó la tumba del General Grant y
colocó una corona de flores sobre la caja que guarda los
r estos del valiente soldado.

13~8EPTIEMBRE,

L A BOCA DE LISA,

G UADALUPE Doll!INGUEZ DE LoYO,

�13

SEPTIEMBJtE,

161

EL }fUNDO.

1896.

Suplemento de "EL MUNPO" -Edicion Diaria.

CASA DE MONEDA DE ?i!EXICO.-D:&amp;'lPACilO.

Historia de un peso.
CASA DE llOXEDA DE MEXICO.
PRELIMINARES.

Manuel Gutiérrez Nájera, el exquisito Duque Job, escribió, hace mucho tiempo, la conmovedora historia de
un yeso ~also: u'!- peso falso p11:ede, en efecto, tener his•
toria, quizá trágica, acaso cómica ......... mas ¿un peso de
buena ley, un peso de honorable procedencia, no tendría
aeí mismo una biografía mteresante? Sin duda alguna.
Desde luego tenemos que concederle una importancia
capital: el peso es el rey del mundo¡ esa rueda acui'lada
cuyo sonido metálico hace latir tantos corazones, es el
símbolo del bienestar. Económicamen~ hablando, el
peso constituye un objeto de cami:&gt;io; mas considéresele
bajo otros aspectos y se verá el gran papal que desempefla en la vida.
Un ptoloquio bien conocido, dice:
Dios en el cielo y un peso en la bolsa ........ .
El peso es la llave que abre todas las puertas¡ el peso
es la rueda de la fortuna.
Su significación es, pues, sin duda, mayor de lo que
parece.

No obstante, los que merced á un trabajo m~s 6 mt'nos
asiduo han logrado adquirir una ó mucha11
,.,a,, nit,dati
de plata que tanto significan, ¿saben arHFu qué &gt;t-iie de
procedimientos se emplearon para qui, 11.-g.,,.. ., ,\ ,u~ nni.•
nos, ostentando en una faz nuestr&gt;1 lwráld1ca :íguila cu11dal, en la otra el simbólico g"rro f1 igio, y e11 d cauto Ull
cordón perfectamente acabado?
¿Suponen siquier.i el nú•
mero de esos procedimientos químicos y mecánicos
que preceden al. «nacimiento11 de un peso á la vida de
la circulación?
No, sin duda, y estamos
seguros de que desearían
saberlo. He aquí por qué
en este artículo, que será el
principio de una serie curiOl!a, vamos á referir tal
historia de FObra instructi •
va. Ya se verá que lasco•
sas sin alma puéden -enseflarnos mucho en su lenguaje mudo. Las interrogaremos y nos responderán.
•
El peso pide desde lueg,)
la palabra: mai'lana acaso
la pedirá el cigarro, una-persona muy relacionada y qne
sabe tanto!.. .... después.....
el sombrero, pongamos pnr
caso; un sombrero, merc..,d
á su elevada posición, ve
muchas cosas...... Y así sucesivamente. Ya vento ustedes cómo la colección de
«biografías» vale 111 pena.
Pero demos principio á
la historia del peso, y para
proceder lógicamente, digamos algo de
..,

º"

productora de ese dinero que se difunde por la capitai, por el pale, por el mundo entero, valiendo aquí
más, allá menos, merced al cambio; llevando al bogar pobre la seguridad de la pitanza, amonton:lndose en
la caja fuerte del rico, para salir después á adquirir ya el
rico tapiz, ya el tren lujoso, ya la seda crujiente, ya el
encaje ó la blonda, que parecen hechos de nubes.
Nada parece indicar en el viejo caserón la riqueza q11e
contiene.
En el ala derecha, en primei- término, el curioso se
encuentra con las oficinas de la dirección: algunos escritorios, un contador, empleados serios que escriben ......
Aquí y ahí, barras blanquecinas que parecen grandes panes de jabón y que pudieran á su vez referir una historia
muy interesr.nte, la serie de procedimientos que fué preciso emplear para extnerlae de la hondísima y obecura
sima de 1a mina: son barras de plata, listas para su
aculiación.
CIFRAS CURIOSAS,

Si el curioso se aventura por el segundo patio, si recorre las diversas salas que se hallan en el fondo del edificio, entonces el espectáculo cambiará de aspecto: la quietud se convertirá en movimiento: aquí el horno inmenso
vomita humo, y ahí el troquel se eleva y abate con vértiiinosa i:apidez; aquí el crisol henchido de fuego, crepita, ahí el sacabocado circular muerde la lámina argen •
tina...... y todo ese movimiento se traduce en producción
de moneda, mucha moneda.
Antiguamente la casa acuñaba un millón de peso~ al
mee, regularmentf&gt;. y en circunstancias especiales llt-g;,
á producir un millón ciento y tantos mil pesos; mas 1íltimamente y á coneecuencia del desastre de Pacl.iuca, uuo

LA CASA DE MONEDA DE

:r.rf:x:rco.

i!a cirujía ael remienao.

Sin duda nuestros lectores, al internarse por la calle de I Apartado, dando
vuelta á una de las últimas
del Reloj, habrán vieto á
la derecha un grande y viejo edificio de anchuroso patio, limitado por vastos portales, y cruzado por rieles.
Ahí se halla la Casa de Moneda de, México, Ja grnn

DEP.a.RTA:UEXTO DE A:\IOXED"'CIÓN • ...:..un, ER.\8.

de nuestros más grandes centros productorEs, ec,I,) ee
acuñan de sekcientos á novecientos mil pesos al n11·.,.
LA BARRA EN BRU10.

Aquel pan de jabón de que hablábamos antes, la uarra
de plata en bruto, al ser recibida eu la Ca.a de :\lr,11eda
se pesa, alcanzando normalmente una cifra de :!9 á :JO kilógramos de metal blanco, que valen unos 400 pt-SO&gt;.
Si la barra tiene la ley requerida, se entn·ga su rnlor
en dinero acui'lado al introductor que la ha lle\"adu; de
otra suerte, se le devuelve, ámenos que la dift-rencia et-a
muy pequeña, en cuyo caso las barras 1:e funden nuernmente en un departamento especial.
APARTADO.

Apenas recibidas las barras, pasan al Apartado, é!onde
deberán sujetarse al procedimier,to inicial de la larga •e1 ie
por la cual pasarán, semejantes á una alma que tramnuigra
y que va asumiendo las formas más nivEcrsas y ext1~ñ11s.
Llámase Apartado á un vasto departamento dividido
del de fundición únicamente por la diferencia du 1,i,·el
del piso, que en este último hace una plataforma donde
se encuentran los hornos y las rieleras de que ya noe ocuparemos; departamento que recuerda aquellos grandes
laboratorios de los químicos medioevales, rodea&lt;loH de
medroso prestigio púr la ignara fantasía del vulgeo. Circundada de grandes ollas de plomo y de platino, y~rguese
una chimi,nea colosal y en aquellos recipiente!!, efectúanse l~s operacio~!'S i~iciales que dejarán el tejo de plata
hábil para ser fundido.
~
,,¡
. Flota eu todo ,el. departa,m_ento una atmópfera peéa&lt;la,
1mp~tgnada ~~ ac,do ijUlftmco: uo ,·a_¡u,r blanqutcino,
qui, rnLrodnr1e11dose por las víaij lt'epnatorias produce
uua tos peniuaz y penosísima.
' ·
Quien entra ahí sin PB her
Pl procedimient&lt;-, la mnt rería que hay que empJ,.ar
pllra librarse da los rnalos
c,ficios de la iosoporta ble at·
m6, f..-, a, es boro bre al sgna:
la toP ncabará por ser in~oportable, la laringe @e irrita, á horriblemente, y el iu·
feliz St&gt;mi-asfixiado volará
en busc..'\ de una bocanada
&lt;le aire puro, y por algnncs
días guardará como r~cun•
do de su permanencia f'n
aquel laboratorio ~omb,ío,
una garras pera i1 fernal.
Empero, en tanto que él e~
agita con las convulsic,nee
de la toe, los empleados del
departamento pasean tranquilos en medio de. la us·
fixiante atmósfera; rnn y
vienen atendiendo á rns labores y ahí, entre la blanquecina nube que ahoga,
permanecen .... todo .-1 &lt;11n!
¿Cómo lc•gran semejaute inmunidad?
Sencillamente grnd nando
la respiración y Ht-llando
los lnbios, es decir, dar.do
de mano ú la charla. )[ .. rced al primer proc,edimi.-nto, se e\"ita que lo~ vaporee del iícido sulfúrico venetren dt&gt;1ua~iado á las
vías respiratorias. &lt;'• rtándose así la tos; el Filen, io
no creemos necesitar dtacir
por qué e, títil: en b, ca cerrada no entra mo~ca: aqní,
en boca cerrada ur, eut ra
ácido sulfúrico. La elocuencia es plata, dice la
máxima árabe; pero aquí
precisamente se trata de
evitar las consecuPncias de
la plata, qne no sirve de
desahogo, ~ino de lo con-

�13

EL MUNDO.

162
trario, y se prescinde de la
elocuencia.
Pero no di vaguemos.
L:is barras de plata écbanee en las ollas de fü,rr~1, las
cuales tienen 100 kilogramos
de capacidad cada una. Estas 1,llas contienen ácido sulfúrico, merced al cual _ee forma un sulfato de plata, y el
oro que en mayor 6 menor
cantidad contienen las barras, queda en el fondo. De
ahí se retira y pasa á otras
ollas de platino, en tanto q~e
el sulfato de plata se cambia
á unas tinas de plomo, donde ee mezcla con láminas de
cobre, agua y ácido sulfúrico, para que la pla~a se ~recipite y quede en disoluc16n
el su lfato de cobre.
La plata que así resulta se
lava y seca, quedando en for ma de tierra, una tierra esponjosa, entreverada de hilillos de escarcha.
El oro en tanto se lava en
)as olll\s de platino varias veces con ácido su!iúrico y luego se funde 1 saliendo casi
puro.
La plata á su vez es llevada á. los hornos de fundición.
Estos son dos, cada uno
con su crisol correspondiente y su gran chimenea de ladrillo. Amhos hornos se en cuentran en una sección del
departamento del Apartado,
á la derecha de una amplia
plataforma y frente por frente de las rieleras, de las cua•
les nos ocuparemos despué~ .
;.JI': •
Los crisolet, que tienen la
misma forma que los pequeflos de barro, que sin duda conocen nuestros ll:"ctores, son
de hierro bien templado, de
una capacidad de 850 kilógramos; cuesta cada uno co mo quinientos pesos, y resiste regularmente hasta cuarenta lances ..
La gruesa lámi na que constituye sus paredes, se va
adelgazando rápidamente, sin que sea posible pr~veer con
exl\ctitud cuando ha llegado el esoesor al mínimum. La
práctica de los encargados de la fundición, acierta muchas veces en su cálculo, máa, naturalmente suele errar
algunas otras, y si el crisol, demasiado débil y frágil ya,
recibe un nuevo lance, rómpesf'l, y el metal fundido, como inmenso dragón de lumbre centelleante, escápase por
todos los resquicios, por todas las hendiduras, con la im •
petuosidad de un huracán, de un huracán de oro; suele
romper la férrea puertecilla de su horno, y entonces la
aurea marejada se difunde por el exterior, inunda los pi0s, corre entre las rieleras, húndese en el subsuelo por

'

\
'

DEPARTA.ME'1T0 DE AMONEDJ.CI ÓN.-P.RENSAS TROQUELADORAS.

los crisoles y los hornos es verdaderamente bermo5!o: el
blanco metal forma un lago de ascuas ch iepeantes-- i:¡ue,
al contacto de las rudas tenazas que las manejan , i rradia
efluvios de hornaza, llevando en un momento a l rojo el
color de los hierros.
Aquella ~u perficie espe"jeante, exhalando vahos de horno recuerda las fraguas internas de l planeta 1 divinizad~ pór el pagan ismo; nos habla de las vieias combustiones cósmicas. qut:: encendían y encienden aún e l éter in·
finito con sus relámpagos, y lamen el vacío im ponderab le con sus lenguas de gases inflamados.
.
Bien poco falta, por cierto, e n aquellos crisoles de· h ierro, para que el líqllido metálicoaguíjnneado por la tem •
pera.tura, se convierta en gas y a rda, como a rden los me tales en las hornazas siderales de los astrns. Aún se es•

SEPTIEMBRE,

1896.

general, cualquier o b j e to.
Me liga este metal con unamtnima cantidad de cobre. Ya
en el crisol esta liga existe, ·
mas se desea saber si alcanza la ley justa y requ erida¡·
y con este fin se' retira de
horno. antes de vacilll"Be, una
ligera, cantidad que se lleva
al ensaye, en donde se ve el
cobre que falta ó sobra para
la liga. Si esta no es la re-querida, el lance se retarda
hast"a, que se ha establ&amp;ido
el conveniente equilibrio entre loa dos metales, consegu.ido lo cual, se procede 4
vaciar, abriéndose la puerta
del horno, que da salida 4
una llamarada viva ·y á. va,.
boa candentes del ígneo ll•
quido.
Los vulcanos de aquellas
fraguas, peones robustoa y
atezados, mantienen c l\, da
u no consigo una gran barnr.
de hierro, remátada por u.n
cucharón, en el que bien pue-de caber un litro de metal lí•
quído.
Para manejar estos fierroa
que presto con el contacto
de la _plata fundida, vuélvtm•
se quemantes, usan burdas
manoplas de costal, rellenas
de trapos, tan gruesas como
el guante de un boxeador,
y además, por vía de precaución, llevanayatea dejarcia que les resguarden el pepecho.
.
Abierto el horno, acércan..
se con la cuchara en ristre.
en tanto que un empleado da
un vistazo largo á. . las rieleras.
Son estas unos cajetines de
fie rro, largos y sólidos, unidos por torni llos,. d:e sue1:'9
que cada par decaJet1nes viene á. formar un molde largo
y d0lgado, en el cual la plata se convertirá en lámina. .
En la vasta plat.. forrna de que ya hemos 1:tablado, fre[!te por frente de los hornos, hállanse estas rie l~ras, vertí•
calrnente alineadas de 14 ó 15 en iondo, Y d ispuestas '
recibir el líquido.
.
Los obreros hu nden sus cucharones en el piél ago de
plata conte nida en los crisoles, y luego 1 con ~de roJ:10 e&amp;•
fue rzo, los retiran colmados y los acerca~ á las bo_cas de
las ri~leras, que van á tragar aquel brevaJe plutómco.
Entonces, basta inclinar un poco el cucha-rón J&gt;ªra que
Pl metal escape silbando, y se hunda como serpiente de
fuego en aquel cubil de hierro.
· El espectácnlo es en tales momentos verdaderamente
imponente é inolvidable.
Nadie que bay:1. visto aquel chorro dorado, aquel cau.

31

SEPTIEMBRE,

1896.

•

s~ ~jerce con ~e.dida exacta, disminuyendo con una prectstón coU1pletmma el espesor de las láminas hasta que
quedan de igual longitud y peso.
Estas, con intervalos reducidos y en haces enteros se
han ~tado llevando á unos hornos eepecialea que hay' en
el mismo departamento y allí se recalientan para hacerlas más maleables.
Ahot~ va á iniciarse un procedimiento diverso y no
menos mteresante i:¡ue los anteriores: nos acercamos cada
v~z ';DáB al J?eso, y ahora veremos ya desprenderse su
d1Sco (ese disco que da el vértigo á tantas conciencias) de
la lámma en que estaba contemdo.
EL DISCO.

______J

;La operación qn~ desde luego procede1 es el recalentamiento de las lámrnas. Es preciso recocerlas para que
se~n más fáciles de grabar, y con estie fin se llevan al
~epartame!lto de hornos, en carritos de fierro que se deshzan por r1eles á. propósito.
, En esos hornos, la plata, vuelve á perder su brillo lím pido, su color blanquecino, para encenderse toda hasta
fo~mar la lámina una banda llameante1 de un espléndido
rO]O.
Tórnase á enfriarla y entonces son llevadas á los cort,s,

DEPA.RTAMEN'l'O DE AMON.EOACIÓX.-LAYAllEROS.

jeti nes de cada rielera y con unas tenazas extraen su
•contenido, una htmina tersa y luciente de plata.
LA LÁML'iA.

11' B~ta aquí loa preli.minares han sido vagos, incom-

'P!ens1bles acaso las diversas etapas genésicas del peso.
¡.. H oy, empezamos ya á ver claro: la lámina, contiene
-á !a rueda: de ella sa~d~á el disco que merced á una serie
aun larga_ de proce':11m1entos, se convertirá. en moneda.
Al surg1r de las riel.eras, las _láminas están naturalmente á una temp~ratura elevadís1ma; no os aconsejaríamos
que las tocarais¡ esas tersas, esas brufiidas superficies
abrasan.
'
A medida, pu~s, que las tenazas las extraen de sus mol •':1es1 .vanlaa arroJando á un pequen.o estanque, situado á, la
izqmerda ':1-e los horno.s y al nivel del suelo. Al caer sobre la líquida .supe:fic1e, el ag.ua hierve á grandes borboton€s¡ la lámm!!. sll~a al enfr~arse y levanta torbellinos
-de espuma; el agua silba tamb1en al calentarse y azota las
paredes del estanque.

Si nuestros _lectores se fijan en la fotografía en que estos cortes esta:i representados, verá.o que se trata simpleme_nte de un gran sacabocados movido por vapor, que
cae á. mtervalos regulares sobre la lámina desprendiendo
de.ella á cada golpe u.n disco, que por un' conducoo cilíndrico paea á .un depósito.
La operación produce dos rumores perfectamente distintos, y aun diríamos concertados: e! rumor del seco y
per~tuo golpear del filoso sacabocados, y el retintín de
lós d~scos que caen unos tras otros, por el _conducto cilíndrico ,Y resbalan luego por un plano inclinado hasta
e1 depósito.
~1 obrero encargado de esta faena, va cogiendo las lámmas y pasándolas con enter,a precisi6n:por el tilosJ sacabocados que las recorta, arroJá.ndolas en seguida al suelo
vueltas un amero de plata. Estas láminas constituye~
uno de los desperdicios pr3ncipales de la Casa de Moneda;
~e ~funden y pasan por toda la serie de procedimientos
mdl?ados arr~ba, para llegar de nuevo al sacabocados conv.ertldaa en cmtas tan tiersas y pulidas como las anteriores.
Al ser recor~ado el pri~er disco, llévase :i una peque-

lns hendiduras de las láminas de hierro del piso, y por
fin, fría ya, recobrando su _color argentado, fijase sobre
las superficies que ha inundado, como un tejido de venas
metálicas, quedando allí inmóvil.
¡Ay del obrero á. quien sorprendi6 esa marejada!
El monstruo llameante lamerá sus ropas y su piel
con sus wúltlples lenguas de metal líquido1 dejando como huella de su paso cintas de plfl.ta ad hendas á. las carnes!
Tales percances, empero, no son muy comunes; la práctica y el tino de los fundidores, los hacen raros.
Una vez fundidas las barras, el aspecto que presentan

DEPARTAllE~TO DE A:'.IO~EDACIÓN.-LAMINADORES.

tremece uno cµando ve levantarse la tapa del horno,
temiendo que aquel mar rojo y centelleante, convertido
en ala de lumbre, escape ..... .
EL LANCE.

Ha llegado la hora en que la mnsa líquida debe tomar
una forma; es preciso que pase del vasto seno del crisol
al molde, del cual ha de surgir convertida en lamina;mas
antes hay que saber cual es la cifra de la liga~ Nuestros
lectores saben, en efecto, que la plata de suyo es dúctil, maleable, poco resistente y que, para remediar esta fragilidad
que sería un gran inconveniente en la moneda, y en

nuestros lectores no conoce el cordón de un peso? De seguro todos ven con curiosidad ese dibujo eslabonado que
recorre todo el canto de la moneda y que se hace notable
~r sn perfección. Sencillísimo es srn embargo el mecanismo que el cordón exige. Imi,gínense ustedes una superficie de acero, en la cual giran, en sentido inverso, dos
círculos de acero también, cuyos cantos ostentan el dibn·
jo que llevará el pe&amp;ó. Estos dos círculos están separados
por una distancia igual al diámetro del peso, de suerte
que éste, al pasar por aquella especie de canal que dejan
)ibre los dos discos, es oprimido por estos en todo su espesor, gira, y después de una vuelta completa, va :i dar
á un conducto cilindro, que por plano inclinado lo lleva
á, un cajón, donde encuentra á todos sus compafleroa,
como él acordonadps y con un reborde que facilita la
tarea del troquel, próxima ya. Uno de nue.:.tros grabados
1·epresenta el acordona!1,or; bastará. darle una ojeada, _para·
convencerse de la sencillez de su mecanismo.
Hemos llegado, después de esta curiosa peregrinación,
por una vía ignorada de nuestros lectores, á la operación
capital, al remate de la obra, casi diríamos al alumbra.:aiiento del peso. En efecto, hasta aquí se trató de un punado de metal cande~te, de una lámina, de uo disco:·
ahora se trata de una moneda.
El valor-représentativo ha sustituido al valor intrínseco, merced á una águila que abre las alas y á un gorro
frigio que radía. Ya puede ir esa moneda por todo el haz
de la República, santificada á. veces y á veces envilecida,
anudando las palpitantes escenas de su novelesca vida.
-Ya. deslizada por una mano de nieve, á hurtadillas entre
Ja. s'?m bra, CUD;pliendo el precepto bíblico. (!que tu siniestra ignore el bien que hace tu diestra,u caerá en la sucia
IJl!iDO del ~endigo: entonces se sublimará y santificará¡ ya
8 erá a~roJada con .otras, por el desprecio del rico, al
complo1r ael comerciante, en pago de las vanidades inu1ensas del traje 6 _de la joya; ya 1 vergonzante, pagará.
una. tercería mezquma, ó pesará. en el bolsilló de una mujer Joven, hermosa y desvalida, intentando ¡ay! contrartestar el honor que se fué.
¡Oh singular y bohemia existencia de ese rey omnipoten que se llama el peso!.. .... .. .
Pero tiempo es ya de asistir á su alumbramiento: nos
es pera el troquel.
El troquel y el sacabocado no se diferencían en el mec~ni~mo: dos cili11:dros de acero que se mueven con mo•
v1mientos contrar1~, uno hacía arriba, otro hacía abajo y
que se enruentran siempre en su camino, tocándose eus ba-

/

D RPART.AMENTO DE AM01'."'EDACIÓN, - HORN0 PARA RECALENTAR LA.MINAS.

DEPARTAM.ENTO DE FUNDlCIÓN.-RIELERAS.

163

EL MUNDO.

e':1º

dal de oro pálido, aquella linfa centelleante, que,
gnomo airado busca su g11arida, que lanza silbos de ra,,
gón herido y arroja por donde quiera siniestros fu1gorelt ,
podr4 olvidar la escena.
·
Las rieleras una á una vanee colmando, los ct:charones.pasan lentamente saciando aquellas bocas ávidas de
fuE&gt;go, y cuando el contenido de los crisole9 se ha agotado, la escena cambia por completo.
1
Pasó ya el reinado del elemento igneo, de la Jama,
del efluvio; tócale su turno á. la lámina incubada en 111
entrafias de la rielera por aquel germen argentffero ......•
En un moment~ dado, los obreros desatornilta.n los CI"

Una vez frías las lámi nas, son llevadas á un departadento completamente distinto del en que fueron for ma• as, á una gran sala donde una sucesión de máquin8!3 divfers :8•. concluye la labor in iciada en el departamento de
undic1ón.
. El prime; tratamiento á que va á. someterse á las lu. C)ente~ lámmas es a l addgaza rnie nto. Ah! si supieran ...
d_1 pudieran darse cuenta del suplicio á. que se las va á. condrnar ... ....Nada menos que a l adelgazamiento! como si
. Jéra~os, al descoyuntamiento de todos sus miembros
argentmos.
t a Cuatro lawi~adoraa aguardan las gruesas fajas de pla. Cada una tiene dos rodillos que giran sobre su eje separados por un espesor mínimo. Entre esos rodillos' imgiacables, pasará la lámina s1;,1frien40 una presión de 4 á
caballos de fuerza ...... Ahí irá estirándose estirándose
lenta, lentamente, p~rdiendo á cada paso un~ línea de es_P1 esor, hasta CO?Vert1rse en delgada cinta luciente y per-.
ect.amente satmada.
No ha cesado aun empero, su martirio.
Mucho han adelgazado¡ _Pero no ~asta eso; es precieo
q1;,1e Su espesor sea determrnado, :fiJo, sin una línea más
1 una ~ín~a m.enos de las requeridas, pues un aumento
: una d1mmuc1ón, por ligeros que se les suponga, signi~ca:ían mncho en el peso de la moneda que surgirá de la
mii:ia; mas cómo obtener ese espesor perfectamente dete rmrnado?
Uease para este fin de una máquina 11amada hilera cu-yo manPJo compr~nderán nuestros lectores con sólo' ver
j~íªb8:do respectivo; e!procedimiento es semejante al dt,
am1nadoraa, la presión; nada más que aquí esta presión

6

D&amp;PA.BT.AME?fl'J DE !,MONEDACIÓN, -SACABOCADOS.

ña balanza. pa r.a r~ctifica r el peso. Si sobra, llé\•ase á
otro corte. 1~fimtes1malmente menor en circunferencia
q.ue el antertor, de donde sale justo; si falta, se refunde¡
a~ el peso es exacto, prosíguese el corte, pero ningun disco pasa al cordón y al troquel sin ser pesado
El disco está muy próximo ya á ostentar 6~ su anverso
el águila herá!dica de !i'léxico, más aun experimentará.
al~nos ca111b10s, el prunero de los cuales es el blanquea1mento.
En un depart~mento anexo al gran salón en que se
encuentra~ las grandes. máquinas que últimamente hemos descrito hay tres trnas: una con ácido sulfúrico, mootr~ndo su color verdoso, que recuerda el mar visto de
léJos; y .las otras .dos con agua, constantemente rt::novada.
Los d iscos se introducen en un cilir.dio de madera
l!eno de pequeños orificios, al cual se hace girar en ¡~
tma, de suel'te que el ácido sulfúrico se introduzca perfectamente. Del acido sulfúrico pasan los discos para lava~se, al agua de las ~os tinas siguientes, y c~ando se
retiran de ell~s, aemeJan, tal es su blancura,. ruedas de
marfil. El br1llo de la plata ha desaparecido y una capa
blanca cubre ambos lados de la rueda: la simititud de
ésta con una ficha de juego, es notable.
Aque!los ~iscos marfilinos, que producen no obstante
su ~p~r1enc1a engañadora al chocar entre sf, e! tentador
retmtm de los pesos, pasan luego á. los secadores ó comales, como se les llama en el patio del taller. Son es.toscomales á. ~odo de anchas charolas de hierro calentadas
por deba.Jo, y .en ellas se .van extendiendo loa discos, que
después se enJugan con lienzos.
Ya secos, van á la máquina de acordonar. ¿Quién de

l
l
pEPARTA'.'IIEMTO DE AMO~ED.\CIÓN.-YÁQCINA DE J.CORDONAB

�U

EL MUNDO.

164
ses en una de las cuales hay el dibujo que ostenta el peso
en elanverso y en el otro el queostE:"ntaen el reverso, he
ahí al troquel. Merced á un mecanismo más sencillo aun,
el disco ya acordonado va á colocarse en un hueco Circular donde se encuentran el cilindro que baja y el cilindro
opuesto que sube, y ambos lo oprimen con fuerza, de·
jando en las dos caras sus sellos. Inmediatamente después una especie de tijera automática lleva otro disco al
huEco y el primero es retirado, yendo á caer al depósito,
íntegro ya y completo.
Su evolución ha terminado: haf:lta aquí ha pm:1 ado á
través de una inmensa cadena de procedimientos para
aumentar en valor: ahora irá lentamente disrnin11y!:!ndn
su belleza, opacándose 1m brillo, 1uanchAndose 1,u faz; irá

de mano en mano, descansando lo mismo en la del
avaro que en la del pródigo, en la del prócer que en
la del obrero, en la del E:1.cerdoteque en la del soldado. Rernrrerá el mnndo y
un día, ya viejo, que los pP.·
sos también envejecen, liso, sucio, dejando apenas
adivinar la belleza de su
águila y las radiaciones potentes de su sol ..... . será re·
cogido por la antoridad y
ay! vuelto á. fundir; pasará.
por el crisol que abraFa y
por la rielera que oprime y
por el satinador qne ahoga
y por fa hilera que a-plasta
y por e 1 eacabocado que
hunde y por el troq:.!el que
dice el jiat definitivo y po•
tente ... .. .
Extraña resurrerción, peregrinació~ extraña! Y durante ~lla cuántas tragedias
y cuántos sai neWs ha pre·
senciado el peso! Si pudiera hablar! Que conversación tan dolorosa ...... El ha
visto toda la miseria humana, las sonri&amp;as viles de
todos los seres que se venden ..... .

TATOU.

-. '
gruesa Señora Bellord, volumen de carne infor~ me, empleada en el ramo de colocaciones, .Se
f;r;.'!f5!- presentó un día An mi escritorio c&lt;?n su maliCI(;'sa é infame sonriea, trayéndome para el cmdado de mis
vacas una pobre muchachita, dulce, tranquila y callada.
con movimientos graciosos y encantadores de cervatilla.
-Esta buena pieza ha vieto mucha miseria, me dijo la
Sei'iora Bellord, y sabe de todo ...... 'Puede usted hacP.r de
ella lo que guste.. , ...

SEPTIEMBRE,

susurro de las oraciones, como los cuadros 4.e flores con el
viento del nordeste. De esas grandes casas donde se oía
á todas horas el sonido de 1as campanas, de aquellos triska
corredores, de· los patios enclaustrados, de las capillas, de
las salas con paredes de tierra gris, conservaba Tatou uua
especie de terror vago, terror confuso como las imágenes
que en su alma evocaban tales recuerdos.
A fuerza de preguntas acabó por comprender que, al
salir de esas casas viejísimas había estado al servicio de
algunas familias en las ocupacio?es máa rep~gnantefi,
trabajando máe de lo que le permitían sus débiles fuerzas. Aquí mancillada por un anciano; allá ma,tratada
por una horrible furia; pero sin manchar la pureza de su
alma sin conservar odio por los que tanto la hacían sufrir. Nada alteraba el puro cristal de su alma.
·

•••

DEP.ART.AlIK~TO DK .AMONEDAOÓN·.-BAL.ANZAS.

Cada troquel acuña 104 monedas por minuto, 6,024
por hora. Las monedas troqueladas se pesan de nuevo, y
si dan el peso exacto se encierran en talegas de á. mil pesos y se llevan en lotes al despacho. Ahí se toman dos
monedas de cada tall.'ga y de cada lote se conserva un
peso anotado.
NOTAS COMPLEMENTARIAS.

La Casa de Moneda ocupa normalmente unos 180 empleados; más hoy que se reconstruye el edificio, el número asciende á 200. La reconstrucción será completa. Para ampliar el local se ha adquirido una porción de terreno adyacente, y se ha formado un gran patio rodeado
de amplias salas donde irán eJ Apartado, las grandes calderas y algunos talleres.
Cualquiera se imaginará. que esos obreros que manejan exhorbitantes cantidades de dinero, que pasan el día
rodeados de tesoros, ganarán mucho; no es así empero;
el jornal mayor es de $2. 50 y lo recibe un troq uelador, ,.;uyo cargo es de suma responsabilidad.
No sólo esta pesa sobre el obrero: el ácido sulfúrico, en
la sección del Apartado y el sulfato de. plata, constituyen dos temibles y poderosos enemigos; aquel ouede quemar fácilmente al trabajador¡ los peligros de éste son
bien conocidos.
En otro tiempo, la empresa de que dependían esta Casa de Moneda y las otras de la República, acostumbraban mantener á los empleados que en al trabajo quedaban inválidos temporalmente ó para siempre. Un americano encargado del vapor, estuvo siete años enfermo á
consecuencia de un accidente, y durante ese largo tiempo
recibió mensualidades de cien pesos. Hoy, á los qu·e se
lastiman en el trabajo, se les da su sueldo, médico y botica.
Natural es que á nuestros lectores se les ocurra preguntar: ¿y ese enjambre de obreros que man~ja tantos tesoros, no ei:itásnjetoágran vigilancia? Cie'rtamente, responderemos: todú obrero, al salir de la casa es registrado escrupulosamente. Además, hay cuatro guarda vistas en el
departamento de amonedacióu, uno en el de fundicióu y
otro en el de apartado
Se cuenta como una vieja lt&gt;yenda, que en tiempos remotos había obreros que se t-ragaban monedas de oro que
arrojaban después merced á un purgante ...... Hoy, nada
de ésto pasa. En primer lugar es poco el oro que rn acufia, y luego la vigilancia ejercida nada deja que desear;
de otra suerte apenas si habría gambueino que (tganase11
tanto como un obrero de la Casa de Moneda. Sólo las ({basura.en bastarían á enriquecerlo. Como que las i&lt;basuraen
deeea casa valen mensualmente algunos miles de pesoe ...
Piénsese además que en los lances, generalmente, no se
aprovecha ni la mitad de Ir fundición, al grado de que
de 30,000 kilos 10,000 produce el Apartado y el resto el
desecho.
No daremos :fin á estas notas sin manifestar lo muy
obligados que estamos al Sr. Ingeniero D. Leandro Fernández, digno é inteligentísimo director del vasto establecimiento, el cua!, con amabilidad y deferencia exquisitas,
se eirvió i:nostrarnos todos los departamentos, dándonos
cu:uitas explicaciones solicitamos.
Merced á él reina un perfécto orden ~n la Casa de Moneda, desempéñanse las labores con precisión y habilidad,
y acnso no e:sté !ejano el día en que logre ver concluidas
las grandes obras de ensanchamient--0 y reconstrucción,
que ha emprend·do y que prosigue con notable constancia.

1896.

Al cabo de nn año, Tatou empezó á. fastidiarse. En
ocasiones la sorprendfa llorando.
-¿Por qué lioras?-la pregnnt,aba.
-Porque estoy triste.
-¿Y por qué estás triste?
-No lo sé.
-Ya no me quiere!!!, Taton!
-Ah! sí. ..... 1:,í.. .•.. os quiero mucho. Pero también amo
mi patria.
-¿Tu patria? ¿Cómo puedes amaria si ni aun sabes
cuál es?
-Tal vez por eso misrr:o la amo tanto ..... . quisiera volver á. ella.
.
-No es posible regresar á un país de donde quizás
no se ha venido.
-Sí, sí. ..... Y por eBo estoy triste .... y por eso lloro....
Otro día me dijo:
-Anoche tuve un sueño de mi país ......... es un pala
completamente blanco ...... país celei,tial.. .... país de música ..... . Oh! dejadme partir.
-¿Pero á dónde irá.E?
-Adelante, adelante, hacia el Oriente, hasta que encuentre mi país......
.
Traté de distraerla; le dí cintas, telas; le dí una cabra.
blanca, con pelo tao suave como la seda..... pero ni cintas ni telas tocó, y la caura se perdió una noche en el
bosque.
T,.,tou languidecía. Su rostro tQmÓ una expresión rara,
sus cándidos ojos estaban febriles. Tuvo que guardar cama.
Mi desesperación era grande.
U na noche estaba yo á su lado, mé tomó una mano y
dijo con voz débil, con voz moribunda:
-¡Cu1\n bueno sois'por haberme dejado partir ... .. . Hace más de dos meses que voy andando, audandc,, andando en dirección á. mi país......
·
Ya no habíafiebreensusojos ... ... Sus facciones habían
recobrado aquella gracia encantadora .. .... Pero yo seoUa.
que era el fin de esa corta vida. Quise abrigarla bien con
las mantas, y le acaricié la frente.
.
-No hables, Tatou ...... te hace mal.. .... duérmete .....•
la dije.
Mas no me obedeció, y continuó con voz todavía má&amp;
débil y pura como el soplo de la brisa sobre una flor en
noche de estío:
-¡Cuán buenoeois ... ... Y cuánto os amo!. ... .. Creía no
llegar nunca ...... Estaba cansada! ...... Figuraos que bale
dos meses camino y camino día y noche ....... .. tiacia mi
país!. ... .. Pero, ayer, lo entreví.. ..... .. allá....... Unos mi•
nutoe más, y llegaré! ...... Hermoso país ..... . Blanco......~
blanco ...... y no tiene fin ......... Qué bien esta ré allá! ......
Desgarrado sentía mi corazón y pronto á desfallecer.
-Tatou! ... ... Tatou!. ... .. la dije con voz de súplica.... ..
No hables así.. ....
-Completamente blanco! me interrumpió Tatou. Sí....
por fin ...... llegué ..... . yo.... ..
~
.
Y su cabeza cayó sobre la almohada. Muerta, BID un
grito, .sin una queja. Tail sólo había sentido en .la ~
que estrechaba la mía. como un ligero est.remec1m1ento,
el estremecimiento de la muerte que pasnba.
0CTA.VE MIRBEAU.

Aunque no me agradó mucho la expresión de la :fisonomía de Mme. Bellord, determiné quedarme con la niña.
Tan interesante era la criatura que no quise dejarla por
mucho tiempo entregada á las duras laboreB del corral,
y Ja instalé en la casa, cuidándola como objeto de lujo,
como ave rara, 6 corno un perrito ó un gato curioso. Me
daba gusto verla de acá para allá, admirar sus movimientos y contemplar sus bellos ojos; iba y vema por t,oda la
casa, sin decir palabra: tenía la ,,oz algo fuerte y casi
nunca me hablaba; pero en cambio me veía, y en aquellos ojos cándidoi:i, siempre fiJos en mí, no leía má&amp; que
una profunda y respetuosa adoracióu.
Llamábase Tatou.
Tatou! extrailo nombre, nombre de países lejanos con
olor á bananos y naranjos; no eabrá ella por qué lo ha.. bían escogido, pues nada sabía de sí misma, sino que SI}
llamaba Tatou.
Aún no comprendo por qué la llamaban así, pues nada
se descubría en 1ms facciom~sque justificara tan extraño
nombre, propio tan sólo de las criaturas de tez bronceada que se bafian desnudas á la sombra de los paletuvios,
allende los océanos y los ardientes mares. No era su rostro de expresión desconocida; tenía algo de nuestras jóV!?'nes bretonas que conocen la tristeza de los bosques de
pinos, de las playas quejumbrosas y de los gemidos en
las landas. Mas ella ignoraba la existenciadelosbosqul.'e
de pinos, de las playas y de las landas. Pues no 8abía
otra coea sino que se llamaba Tatou.
¿De dónde había venido?-T.\ropoco lo eabía. Se acordaba--como un recuerdo incompleto de f•1gitivas imágenes-de que muy pPqueñita la habían llevado á
unas casas muy vieja.':!, que
no podía decir si eran prisiones ú hospicios, llenas
de seres Yagas corno ella,
de todos los puntos de la
miseria humana. Mnchol'!
morían; todos los días 8H
veían urnitas camino del
cementerio, entre cirir&gt;!'!
temblorosos y monótonal'I
oraciones. De aq ue 1101-1
blancos lechos volaban al.
roa~ todas las noches; pero
llegaban de todas partes v
á todas horas más seri'-1
desgraciados con sus blancas roanecitas, sus ojOR
granues y sorprendidos. y
rustros en que se veía pintado el sufrimiento. Nunca estaban vacías las camjtas, ni las urnas tampoco ...... y más y más se estrechaban cada dfa las cruces de madera en el cementerio. También había en
aquellas casas mujeres severas de rostro pálido y largos vestidos negros arrastrándose por las losas, con
sus cofias blancas que les
caían sobre la frente, y labios secos por el continuo
D.EPARTA..\IENTO

13 SEPTIEMBRE, 1896.

PRESENTACIONES.
¡Qué difícil, sentir al m~smo tiempo la ráfaga celeste
que arrastra nuestro espíritu á espacios ideales y el imp ulso creadur que nos muestra la triste y desnuda realidad de la~ cosas, sin qne el alma se pierda en los nimbos
de las místicas nebnlc.ei.d~des, ni caiga y f:e hunda en la
onda amarga del escept1c1smo! ¡Qué privilegiada energía
habrá que desplegar, qué exquisitas facultades habrán de
ejercitarse, l?ara poder enga;zar .en (a misma joya, unidas c&lt;;m el htlo de oro de la mspm~c1ón, las perlas negcas
recogidas en el hondo y obscuro piélago de la experiencia
que d¡tsencanta, y las esmeraldas límpidas y puras arrancadas con ~ano febril al palacio misterioso del e¿sueño!
Ser sensible por temperamento, y oír como un murmullo de voces celestiales que gritan en el interior del alma:
«sueñal&gt;i y en ese momento, experimentar también secreto impulso y escuchar otra voz grave y severa que dice:
«ana!iza!)) es vivir en lucha trem.enda, es eo!!tener sorda y
contIDU3. batalla en las profundidades de la conciencia.
De ahí tiene que brotar el apóstol 6 el filósofo, el inártir 6
el sabio, el místico ó el escéptico, el sofiador ó el descreído, el poeta 6 el espíritu fuerte.
Para pasar nlternativamente por esos diversos estados
de ánimo y se~ unas veces habitador de cielos muy azules, y compartir el encanto de náyades y ondinas viviendo con la vida fantástica de gnomos de luz y du~ndes de
oro, y otras, caer de esas alturas consteladas á las Rimas escabrosas de la realidad, y no sentirse deslumbrado y ver
con clarividencia en las tinieblas y no tropezar ~n las
abruptas peñas, y conocer, y despertar del sueño sin alucinaciones: para todo esto se necesita algo má.s que una
alma vu.lgar, es necesario estar dotado de raras y opuestas cuahdades, capaces de defender en esos sacudimientos y de salvar en esos naufragioR.
Y as( creemos que es el poeta á quien nos tocó en suerte presentará los abonados de nuPstro semanario· así
juzgamos que debe de ser Rodulfo Figueroa, no enÍeramente desconocido á los lectores asiduos de EL MuNoo
que~n la val_iente oda «El Toro salvaje.,1 habrán pedid~
admirar el vigor del estro, la ga !!ardía del estilo y la opulencia de imágenes del bardo chiapaneco, con cuyo retrato hoy engalanamos nuestras columnas.
Na~ido en el hermo~o y fértil ".ªlle de Cintalapa, donde la naturaleza americana despliega todo el lujo y exhu•
berancia de nuestra zona tropical, eu poes;a lánguida y
de~mayada tiene á veces algo de las emanaciones embriagadoras del cafetal, algo de los murmurios sonantes
de los maizales, algo de Ja música i:iandunguera ó triste
d.e las canciones populares de la localidad. En otras ocasiones, su lira se transforma, vibra con el estruendo de
las tempestades de la costa, rnje con el rumor de los bos q!JeB seculares, y atruena con el fragor de mar embravecido. Tal es el poeta de los idilios.
Pero eus estudios lo han apartado del medio poético en
que se meció su cuna; ha sondeado el corazón humano,
ha registrado sus más ocultos pliegues, ha vieto sus som ·
bras y medido sus simas, y afiadieoilo un acento de bronce á su bucólico caramillo, ha cantado también la pasión
que avasalla y el odio que enloquece.
. ¡Cuánto ha debido luchar para que la musa del análi·
sis, la fría musa del desengaf'io no apRgara sus bríos ni
amenguara su prístina inspiración! Cuánto ha debido
meditar para encerrar felizmente en la cadencia y el mimero el ensueflo que deleita y el conocimiento frío que
enerva los arrebatos del plectro!
Y sin embargo, las composiciones de Figueroa, aunque revelan esa secreta lucha, admiran por su natural
espontaneidad,
No resistimos á la tentación, y en seguida publicamos
este bellísimo soneto, que es como testigo elocuente de lo
que decimos:
JSE!IPER!

Que bay lunares en las composiciones de Rodulfo Fi~ueroa, se nos dirá.: concedido, pero quede para otros la
mgrata empresa de buscar en la rosa la punzante espina.
A nosotros nos basta ero briagarnos con el perfume.
CoNSTANCIO PERA lolÁ.QUEZ.

&amp;n el baile.
Mientras las luces del salón se cuajan
Al posarse en la hirviente peclrerfa,
Y los trajes, crujiendo, se desgajan,
Oye á la musa triete, amll,da mía.
Suspende el vals que en su impetuoso giro
Turbó el fulgor de tu mirar sereno,
Ven á. mi lado y brotará el suspiro
Que llevas preso bajo tu almo seno.
Jamás, ni en horas en que vi en tus ojos
T~mblante y pura la pasión huraña,
Vibró como hoy entre tus labios rojos
Ri~a tan voluptuosa y tan extrafia.
Al agitar tu espesa cabellera,
&lt;(.APARTADO.))-TlSASPARA

EL LAVADO.

Fulgores.
Como en las noches de profunda calrna
Brilla en la obecura inmensidad el aer.ro,
Así estás en f'I fondo de mi alma
¡Ob! mi pálida. virgen de alabastro!
¡Cómo te alzás allí blanca y triunfa1 ·te,
Cual sagrado blandón de una creencia!
Cómo di~ipa tu explendor radiante
La triste lobreguez de mi exiatenci:, !
Allf, flotando en la extensión vacía,
Como la luna majestuosa b1lgaa,
Y eres tú mi esperanza y mi alegría
Y mis dolores en tu luz ahogas.
Así es el faro que sefiala el puerto
Cuando el mar encrespado alza sus gritos;
La columna de fuego del desierto
Que devuelve la patria á los proecritoe!
A ver.es mi alma que á querer empiezns
Grime á tus pies como las negras olas;
En sus nubes te envuelYen sus tristezae,
Pero tu con tu luz las arn bolas.
Y si el llanto la bañ.a de amargura,
De tu aurora al fulgor, dulce bien mío,
Uua lágrima entonces es más pura
Que la gota temblante de rocío.
Má.s pura que las nieves boreales
Que se eonrojan si las besa un astro,
Que la perla en su lecho de cristales,
¡Oh! mi pálida virgen de alabastro!

RODULFO FIGUEROA..

Sala de disección: la luz discreta
Esboza apenas el perfil severo
Del infeliz que ni en su adiós postrero
Por la ciencia feroz se le respeta.
Junto á esa plancha que al misterio reta
Se ve todo tan lúgubre y tan fiero,
Que irónico roe dice un compafiero:
-¡Canta el amor, si puedes, oh poeta!
Enjugueme la frente acongojada,
E invoqué en la desgracia que me abrurrla
El castísimo nombre de mi amada;
La cuchilla arrojé; tomé la pluma
Y brotó de la mano ensangrentada .
Una.estrofa más blanca que la espuma!

DE

EL ~IUNDO.

RODULFO FIGt;EHOA.

Crepusculo de oro y negro.
Un sol ígneo y dorado
Muere en la tarde obscura¡
Eµ sn seno enlutado
Un topacio fulgura ..... .
Rodulro Flgue1.•oa.

Cubres la alfombra de marchitas flores;
Llevas los tintes que por vez primera
Miré en tu faz, ~uando te hablé de amores.
Estoy ligado con tan fuertes lazos
A tu hermosura que me vuelve loco.
Que en celos ardo, cuando extraños brazos
Ajan loa tuyos que ni en sueños toco.
¿Ignora tu alma que á vivir comienza,
Y eb por esa razón buena y sencilla,
Q•1e en aquPste contacto que avergüenza
Nos mancha hasta la fina cabritilla'?
¿Qué, presá de mortal desaFosiego,
Se r.urban en el baile los sentidos,
Que, voraces y ardientes como el fuf"gn,
Hay manos que traspasan los vestidos? ..... .
Mira, en tu talle de flexible palma
La huella está del estrujón salvaje;
Y sin embargo, te diré que el alma
Se deFgarra más pronto que el encaje.
Te diré, si lo ignoras, .que el perfume
Solo en el cáliz virginal es bueno,
Y que el lirio se enferma y se consume
Con una gota nada más de cieno;
Que la luz qlle te baña en los salonPs
Ciega con tantas deslumbrantes ondas,
Y qne se ajan allí las ilusiones
Como tus margaritas y tus blondas.
Y después, cuando la urna d'el acorde
Vuelque sus notas y en las almas vibre,
Y en las copas el vino se desborde,
Y hable la lengua desenvuelta y libre:
¡Cuántas tor~ezas que el licor arranca
Tenaces te herirán con sus murmullos,
A tí, mi bi~n, que cual paloma blanca
Sólo entiendes de auroras y de arrullos!
Tal vez, sin que lo digas, te entristece
Ver en mis versos la inquietud que abisma;
Pero al fin de la fiesta me parece
Que al acercarte á. mí no eres la misma.
Me parece que lleva tu mirada
Algo muy negro en su esplendor impreso;
Que en tu boca de púrpura y granada
En vez de la oración palpita el beso;
Que en tu nítida frente de alabastro
La sombra del pecad0 se dibuja,
Que algo te queda del infame rastro
De la mano atrevida que te estruja;
Que tu voz melancólica ha pHdido
Su tierno acento de inflexión süave,
Y al llegar al vergel do está tu nido
Olvidas todos tue encaütos de ave.
Y cuando llega la hora fugitiva
En que á tu lado á. reposar me llamas
Y te dejan mis rimas pensativa ..... .
¡Yo no sé por qué pienso que no me amas!
Pero tú me perdonas, porque al cabo
Para mi amor el universo es poco;
Porqne soy, como todos, el esclavo
de tu hermosura que me vue!ve loco.
Si sabes bien que para mf no existe
Ninguna dicha sin E1star contig~,
¿Qué mucho, entonces, que la_ musa triete
Viva sólo nombrándote al amigo?
Ven á mi lado, pues, mientras se cuajan
Las luces en la hirviente pedrería,
Porque las almas en el b:iile se ajan
Lo mismo que los trajes, vida mfa!
RoDULFO FIGUEROA.

Oh Véspero que brillas
En las tardes umbrosas
Sobre las amarillae
Y t:-emulantes rosae!
Oh viento que en la bruna
Noche alzas tu Eial media,
Y rizas la laguna ·
Donde tiembla la luna,
Como hundida custodia!
Ave que de tus hondas
Canciones el tesoro
Viertes en dulce coro,
Salpicando las frondas
De arabescos de oro!
Derramad en 1:,u pecho
Y en su pálida frente
La luminosa fnente,
Todo el raudal deshecho
De mi pasión ardiente ..... .
Llevad hasta la calma
De su tristeza um bría 1
La clara luz de día
El esplendor de mi alma
Vibrante de alegría!
A ella, la fior más bella
Quf' en mi alma abrió su broche
Y la primera estrella
Que iluminó mi noche ... .. .
Un sol ígneo y dorado
Muere en la tarde obscura ..... .
En su seno enlutado
Un topacio fulgura ..... .
JosE JUAN TA'IJLADA.
Septiembre, 1896.

CROQUIS.
En el perfil ondulante
Del mar convulso y ardiente,
Hunde su vívida frente
El rojo sol llameante.
.La claridad, un instante
Tremola desfalleciente,
M!entras un clamor doliente
Brota del confin distante.

Vfnus entreabre su broche
Virginal, y por la ruda
Pendiente que nada alegr&amp;1
Sube la trágica noche
Y sobre la Tier a muda
Tiende su clá.mide negra!
ESTÉBAN FLORES.

Septiembre de 96.
El misticismo del honor puede hacer sus víctimas, como toda crisis puramente cerebral.
EMILIO ZOLÁ.
La amistad de los políticos noes, generalmente, sino
tregua dictada por odios ó intereses comunee.
VICTOR DE BLED.

�EL MUNDO.
13 SEPTIEMBRE, 1896.
1 6 6 · = = = = = = = = = = = = = = = = = ~ ~ = = = = = = = = = = = = = = = ==
ASONANCIAS.

Sunt verba rerum.
Y la trinchera habló:
-Mis recios muros
Las balas azotaron, é inseguros
Mis cimientos crujieron¡ yo era fuerte;
'Pero al ver mi granito destrozado,
l\Iás vigoroso vi cada soldado
.Mudo y de pie, delante de la muerte!
Y la trinchera habl6:
-Mi dura piedra
Donde la lluvia resbaló sonora
Meciéndose en la h~maca de la hiedra,
Al compás de la voz atronadora
Con que cantaron: gloria! los cafionea,
En sangre se mojó de campeones!
Resistí de la fuerza el rudo embate,
Y en medio del estruendo fragoroso,
¡Quiero ser hombre! prorrumpí en un grito,
Dejar el suelo1 abandonar el foso,
Arrancarme de aquí, é ir al combate
A sacudir mi cuerpo de granito!
Imp1.&gt;tente quedé, ñrme y clavada;
Relámpago al brillar era la espada
Del paladín que ¡patria! repetía,
Y del cañón al estampido seco,
Como nota de himno dió rui eco
Cada vez que la bala ee me hundía!

Heroica fuí también, rojo salpique
Mi muralla ostentar gloriosa pudo;
lle sido del valor el firme escudo
Y he sido valladar, baluarte, dique;
Yo escuché del clarín la voz guerrera
Y en mis muros he alzado una bandera!
Me transformé en altar I cu~ndo el patriota
Del humo en medio que en el aire flota,
Entregaba la vida, alta la frente,
Cuando íuí destrozada, hecha ruinas,
Y lloraron las madrea heroínas
Sobre mis roja~ piedras al valiente!

En mí se han defendido los derechos,
Yo he guardado basta lo último los pechos,
Yo he luchado también por la victoria,
Y tras la lid sangrienta, en mi muralla
Que rompió ·con eus golpes la metralla,
El angel, e:e ha poeado, de la gloria!
Poeta que á los mártires bendices,
Yo también tengo nobles cicatrices,
Yo tengo corazón, porque be sentido!
Y me expreso en las frases misteriosas,
Con que te hablan las almas de las cosas
Y las almas de aquellos que se han ido!

······•·························•······························
Y la trinchera habló:
-Gloria á los muertos
Que en loE azares de la lid inciertos
Al pie del pabellón, :i su hon;ra :fieles,
Murieron empuflando sus espadas;
Por ellos, de mis piedras ulceradas
En c:i.da grieta brotarán laureles!!
Septiembre de 1896.

En la reja careada por la herrumbre corrosiva
Ya tus floree predilectas sus botones reventaron
Y en sus ánforas de plata los insectos zumbadores
Se acurrucan satisfechos,· por el néctar embriagados;
Ya las hojas verdinegras que encuadraron tu ventana..
En copiosos torbellinos medio muertas se alejaron,
Y otras hojas primerizas al brotar de los renuevos
Se constelan de botones y se agarran á los tallos.
Las guirnaldas úe g.udenias, que á través de los cristales
Te veían, y envidiaban la blancura de tus ~anos,
Mucho tiempo, silenciosasa. asomadas á tu reJa
Esperaron tu llegada; pero en valde la esperaron.
Y sintiendo sus corolas arrugadas por el frío,
Por el frío que cuajaba la humedad en sus ovarios,
Sollozaron por tu ausencia y en el polvo de la calle
Sus cadáveres cayeron, que las brisas enterraron.
Las fugaces avecillas que pagaban con sus trinos
La ventura de mirarte, extrañando tus halagos,
En los árboles vecinos se sentaron á esperartE,
Y sus ojos circulares largo tiempo interrogaron.
Hasta el viento, que al sentirse en presencia de tus ojos
Sus aéreos madrigales ensayaba enamorado,
Muchos días pasó gimiendo á los pies ~e tu ventana
Y, por fin, huyó sin verte, con las t~ptas trC'pezando¡
¡Todo es nuevo! La hojarasca verdinegra que se adhiere
A los hierros de tu reja corroídos y ulcerados,
Las gardenias que revientan y en sus ánforas ~e plata
Dan asilo á los insectos que fecundan los ovarios,
Las fugaces avecillas y los vientos que se enredan
Y sollozan en las mallas de las frondas apresados;
¡lodo es nuevo, ¡Virgen mía, na8.a de esto te conoce!
¡Ya no e...'Cisten nuestra.i flores, nuestras brisas, nu~tros-pájaros!

Solo yo 1 por una burla del destino caprichoso,
Estoy v'ivo y en mis hondos decaimientos m_e Ct.Jnsagro
A tejer las oraciones qne mi espíritu pronu?cia
A las plantas de la imagen luminosa, arrodillado; .
Mas ya es tarde, mis ensuei'iosprontamenteencanecieron
Y, seniles, á la sombra sus despojos e~tregaron ...... .
¡Hoy mi arisco pensami~nto, como páJaro sombrío,
Sobre el haz de las tinieblas roncamente va graznando
ANTENO!:t LESCANO,
Septiembre de 1896.

13

SEPTIEMBRE,

1896.

167

EL MUNDO.

AR.ANJUEZ.
La "Villa" de los Naranjos.

En las in~ediaciones de q.uaymas y como á seis kilómetros del puerto, existían
•unos terrenos m~ultoe_ y estérlles 1 q_ue el Sr: D. Agustín Bustamante, Jefe de la importante casa que gna baJo la razón social 11Agmlar Sucesores,n adquirió con el propósito
•de ?onstrmr una casa de recreo1 en que deecansar de los laboriosos trabajos á que se
dedica.
Sabía el Sr. Bustamente, que en el predio que compró, existían corrientes subterráneas de _agua y_se )?tOpuso explotarlas para embellecer su posesi6n 1 y dotarla de algunas comodidades rndtspensables en ee.a clase de fincas.
i;:,.
Una vez instalada una bo!11ba centrffug~ de doce pulgadas movida por vapor, el
..,r. Bustamante rodeó co~ un Jardín su prec10sa villa Aranjuez, estableció bafios, etc., y
p_ara má~ hermosearla,. h~zo plantar en ordenadas calles cinco mil naranjos v otros
cinco mil árboles de d1stmtas clases, manglares, limas, etc.
~
Lo_ menos:que hubo de S~P?Der el propietario al hacer dicha plantación era, que lo
~ue él Juzgó simple embellec1U!1ent?, resultaría más tarde un negocio de tan pingües
resultados, como los que Ara11')uez rrnde después de algunos años de establecimiento.
A;-pesar de ser corta la extensión de terrenos que comprende Aranjuez, cult!vanse
tam?tén alfalfa, legumbres, melones y sandías, que hallan pronta salida en el mercado
de Guaymas.
E!l, el año pasado ha exportado el Sr. Bust~man~e, de_su :finca1 para Kansas-City,
nara~Jas por valor de $21,000, y otra suma semeJante produJeron los otros esquilmos de
AranJuez.
Ante resulta~os tan espléndidQs, el ensan~he de la huerta hfzose necesario1 y al
efecto, _se están mstalando dos bombas de gran potencia que permitirán regar una
extensión, cuatro veces mayor que laque actualmente está en explotación.
Seg~ra'.!11ente no hay en tod~ el país otro establecimiento agrícola que, con perímetro tan hm1tado y reg~do m_ecámcamente, dé á su propietario los productos de Aranj-uez
y corrobore tanto los iluaorws cálculos de Carlos Gris.
Dam~s .hoy tres grabados de la propiedad del Sr. Bustamante, á quien, de todas
-vera~, felicitamos por haber transformado un inútil páramo en preciosa y productiva
,propiedad rural.

La .,Villa .. de los Naranjps.-Un• calle de árboles.

que no fué de independencia, ó diciendo: "Esperen ustedes. Probaré campana no
merece to,re.''
Pero al fin, Roma loquita cauaa finita. Traducción libre: la campana merece la
torre.
Toclo ha concluido. La razón y la historia obtuvieron la victoria. ¡Gracias á. Dioat
y ya, desde la torre del Pillacio Nacional ¡oh esquilón S11n Joseph! puedes repetir
con orgollo los versos del veracruzano:
que no triunfa quien no lidia,
ni~ grande el que se levanta,
sin sentir bajo su planta
el pedestal de la envidia!"
11

~rimer nocturno de ªhopín .
M.

LARRA~AGA PORTUGAL.

DEL ALBUM DE LA CORREGIDORA.
Cuando e! alba se anunciá, se presiente
La llegada del sol.. .. .. ¡la luz, las flores!.. ...•
Y al resonar tu nombre alza la frente,
Con un nimbo argentado y esplendente,
Ese otro 1301: el que surgió en Dolores.

Nueva Judith-tu frase, como espada
Invisible, de acero,
A través del cerrojo vibró airada
Y echó á tierra la testa coronada
De un Holofernes: el dominio Ibero.
Tu augusto nombre encierra
Una gran epopeya, Madre mía;
es un grito de guerra,
Un toque de marcial clarinerfal.. ...... .
JUAN B. DELGADO.
Septiembre de 96.

Cuando de las ebúrneas teclas del piano
hace nacer, soñada, tu blanca mano,
la ideal melodía, la serenata,
que en las nocbes calladas de azul .Y plata,
entona en cada rama, que es una h_ra,
el viento melancólico cuand? sus~1ra,
del espíritu surgen al dulce .1m~~r10
los ensuei'ios fijados en el m1ster10, .
lo mismo que, evocados por un c9n_1uro.
los duendes de las JLinas de un v1e10 muro!
y se despierta entonces la fantasía,
la noctívaga que bnye la luz del día
y sorprende. la.a. músicas y las ron.das,
qne tienen Jas ltbéiulas en las fronda.a.
La maga á. cuyo echizo, los desvaneos,
caballeros andantes, que en los torneos
amorosos del alma rompen su lanza,
alcanzan la promesa de ~na espera~za!
y vuelven los pasados tiempos meJQres
de justas, y adalides, y trovadores,
que en escalas de seda á su castellana
se llegaban amantes por la !ef!tana,
en alas del anhelo y el sentlmten~o,
que bandolines de oro ~aban al viento.•·······
JEternos juramen~s. tiernas. promesas
de enam1rados paJes y de pnnc~sas
pálidas de ojos verdes y pem,at1 vos;
Julieta~ que sorprende t&gt;álida aurora
y dicen á su amado:-No es aún hora; ..... ... .
¡Oh? encanto de las notas que en el piano
hace nacer soñadas tu blanc~ man~!
Del espíritu surgen al dulce i:D-pe~io
loR ensueilos forjados en el m1ster1~,
lo mismo que, evocados por un c&lt;;m_Juro, 1
los duendes de las minas de un vieJO muro.
M. VIESCA Y A RI ZPL
Septiembre de 1896.

De

"roiniaturas."

Ya no tenía flores para ceñir tu frente ..... .
Al recorrer la obscura, la dolorosa vía,
Yo he visto marchitarse mis flores en un día, .
Al soplo de este invierno precoz que el alma siente.
Ya no deb.ía amarte mi corn.zón doliente ..... .
Empero, en lo más íntimo del alma que ?ormía,
Erotó un afecto puro, como una flor tard:~,
Y te ofrecí llorando mí amor santo y ardiente.
Al eco tle tu acento yo hubiera restau~a~o
Las fuerzas de mi éspírit.u, hubiera revivido
Las yertas ilusiones benditas del pasado .... •·
Y bien: sin esperanza, sin queja ni repr_oche,
Como se va en silencio un gladiador ven~tdo,
Me pierdo yo en \a vasta penumbra de mi noche.
BE!olJAl\lÍN RETES.
Septiembre de 1896.
Entre la mnjer y los amigos de un hombre célebre.
existe nn dne.Ju inevitable: ella está celosa de elloe Y
ellos estáu celosos dt! t-lla.
P. MABGUERfl"l'&amp;

Septiembre

P. EscALANTB

PALMA.

&lt;Tibi regina.
Oh, 1:Hvina! son tus formas de una ingénita realeza.
De tus golas á l,a, Médici8 se desprende tu cabeza
Como aurífero pistilo de una exótica corola ... ..... .

Oh, deidad! tus ojos tienen lejanías de horizontes
Y tu lánguida belleza, cual la nieve de los montes '
Brii.la sola, intacta i pura .. .... brilla pura, intact~ i sola.
Es por eso que de hinojos yo te juro reina i dama
I te rindo el vasallaje que tu orgullo me reclama.
Oh! magnífica señora,
·
Para tí el ronde! hidalgo que á los próceres recrea
Los herretee de diamantes con su luz titiladora
'
Los sedeños escarpines i la grácil hacanea!
'
AMADO N ERVO.
La " VIII •" d e loa Na ra nJos.-Fil a d e ll rnon e roa.

Septiembre MDCCCXCVI.

EN LA TORRE.
acabaron las disc_usione~ ¡qué lástim~! Ya trim¡1fó la campana: ahora. en lo
áa alto del Palae10 Nacional, doce millones de habitantes la contemplan.
La Historia del Sr. Alamán-que parece escrita or una hermana polía del Cura Hidalgo-volverá á. los anaqueles de las bibliotecas ti cubrirse de
polvo. Loa enemigos de la campana de Dolores han sido derrotados.
De nada sirvió que, con la perspic~cia más aguda, se propusieran los malquerientes del esquilón de la Independencia, averiguar las intenciones que lo animaron
al tocar llamada, en la madrugada ~el_ 16 de Setiembre de 1810. Todus los argumentos se estrellaron contra la torre_engtda en el Palacio Nacional
Queda dilucidado el punto. Ala':llán no es voto porque cuando repicó la campana,
está ya esclarecido, que el futuro historiador vivía en Guanajuato y como era, por
a.quel entonces, un chiquitín, de seguro no oyó, con los oídos del cuerpo, el .repique.
Que la campana no tuvo intención de llamar á los primeros soldados de la libertad
mexicana, para que empuñaran las armas, sino de congregará )os fieles para que
oyeeen la misa preceptuada por !a 8anta Madre Iglesia, tampoco es de discutiree.
Cosa convenida: Cuando se trata de objetos no debe mirarse las inlt&gt;nciones.
Oh! ¡G,ave, profunda, esplendorosa enseflanza la que han conseguido los eeñores
1&gt;eriodistas, después de una larga y refiida discusión! "Las cosas carecen de intencione~¡" verdad demostrada por la experiencia, la sabiduría y el talento clarísimo de
los voceros de la opinión pública. Ní Aristóteles, ni Santo Tomás de Aquino, ni
Leibnitz, ni Kant, ni Darwin, tras prolongadas filosofías, lograron nunca una conclusión tan luminosa, ni una verdad tan brillante. Este si es triunfo de la razón: esta
si es sabia enseñanza para los ignorantes ...... ¡Boca abajo todo el mundo! Después de
mucho sentir y hondo pensar, se ha descubierto en México una afirmación que ilustrar:í por los siglos de los siglos los anales filosóficos: ulas cosas no tienen intenciones.u
M~ alegro por la tranquilidarl de la campana de Dolores. La pobrecita andaba en
léngnas, y pienso que ya deseaba v9lver á su pueblo en donde siempre fué muy respetada y mny querida; en donde nadie se metió nunca á averiguar si dió el toque de
libertad 6 si llamó á misa.
Otra gran verdad descubierta: se puede llamará la libertad tocando á misa. POI"
consiguiente, la campana de Dolores no es retróO'rada;
ee valió tan sólo de un ardid
0
para reunir soldados al Cura Hidalgo.
. La batalla fué campal, decisiva. Los ene-nigos, algunos foráneos de la campana, di·r1gían cartas 6 telegramas á las redacciones de periódicos, pretendiendo que el repi ·

La "VIiia" de los Naranjos.-Pa1saje.

�1 '.I SEPTIEMBRE,

EL MUNDO.

168

EN COYOACAN.

los principales frutos de los productns rlel país.

Basta ahora los concureos que se han llevado á término, merced á. la iniciativa particular del Sr. Ferná.ndez
Leal y socios, no han obtenido el éxito que se -propusieran; casi inútilt:s han ~ido todos los esfuerzos para que
t:I resultado correepondii:ee li elloi=-¡ IR infatigable cona·
tancia de la empreea no ha encontrado eco en nueetto
público que, preci:10 e-s decirlo, uo ha acudido en el núm~ro que era de espe1 arse á este gran reCl'\mO en movimiento.
Lo e:ierto es que las exposiciones son generalmente
soetemdae, no por el público especialiE,ta, no por el qt1e
de';Danda ~iertos p~od!1ctoe, sino por una gran maea, por
la mconsc1ente c1•r1os1dad que trata de eer satisfecha en
estas fiestas. Los que demandan determinados productos
saben de antemano á quién dirigirse, y los productorPs
por BU parte, eaben también de antemano que han de co·
Tocar su_a efectos, sin que loe guíe otro objeto al entrar en
estas hdee, que el de satisfacer en legítimo orgullo
de alcanzar un diploma de honor, que siempre halaga eu
emflf p1·o{lio, y ensanchar el campo de sus operaciones.
Para que las exposiciones que ee celebran en Coyoacán
tuviei:an ~odo el éxito qne PI ¡:::.r, FPrnández l..Ral deePa,
t.ería md1epeneable que no f!t:: t ecPgit'!':e el vecino pueblo

13

SEPTIEMBRE,

1896.

169

EL MUNVO.

de Coyoacán no son suficieutes, y que la Sociedad podría
pedir un apoyo al gobi1:::rno para instalarlfl.B con mucha.
wavor amplitud que hasta ahora.
Hay que tene.r en cuenta que en nuestro país el movimiento comercial, el ferrocarrilero, el industrial, etc.
han sido todos creados por el gobierno, y que sin es~ ·
apoyo no habríamos adelnnu1do gran coea en el ens:\ll•
che y circulación de nuestra riqueza pública.

~esunda ~itposición de ftrutas
Afio por afio y con notable persAverancia, el Seftor Secretario de Fomento ha organizado, en representación
de una Sociedad anónimH, en el vecino pueblo de Co·
yoacán, exposiciones agrícolas destinadas ádar á conocer

1896.

., buen. amígo, Lle Fraolsoo Alf'uro.
"'

Dl.1 franco

A

·'LA MAN I ti UA:·
D anzo n . ·

Propondríamos al Sr. Minititro, que mandara fab ricar

á. un lado de la Calzada de la Reforma un palacio de madera y fierro, que abriera sus puntas siquiera cuatro veces al año, y en donde podría darse á lus exposiciones
otros muchos atractivos que harían coucnrrido el espec•
túculo. El campo de la Expo1,ici6n de Oliicago, con ser
esta colosal y todo, n~ceait6 para estar concurrido a~
teatros, bailes, orquestas, café@, restaurants, etc.¡ y así
todas las exposiciones modernas.
Creemos que para el éxito de los Concursos de la So·
ciedad anónima que preside el Sr. Fernández Leal, bastaría por lo pronto el anuncio de buenos conciertos de orquesta unas veces, y otras·de banda militar, y la ent rada
barata, tan barata que diera ocasión á. que todos los paseantes de la Reforma asistieran dos ó tres veces por tem•
Hortlc ul t orea d e Atzcapo tzalco ar re¡la nd o su exh i b ición.
parada á. la Exposición.
Un buen elemento para contribuir al é&gt;r¡ito es la prenea,
como lugar del concurso: t.erfa neceeaiio que el pl'1blico que comunica entusiasmo para todo con sus anuncios.
curioso á que hemos aludido, ha eucontraFe nuí~ ii sn Nosotros estamos it la disposición de la Sociedad Anónipaso y para ello escoger un lugar dentro del casco de la ma de Concursos, tan desinteresadamente como siempre.
ciudad.
El viaje á. Coyoacán PS siempre un obetáculo, significa
Publicamos hoy algunas fotografías del último concurnna pérdida de tiempo, y á veces h"sta el mismo esta• so que debemos á la bondad, nunca Jesroentida, que tienedo de la temperatura se opone á. estas excursiones.
el Sr. Ingeniero Don Enrique Ferrari Pérez para este pePor otra parte, creemos que los rPcursos que hasta ahn•
riódico.
ra han invertido los empresarios en las Exposic101.es

Piano.

'

j

-

---

&lt;

(

11.. ,,. .

.

...
=-

.-,

-

'1

~

1 .. ;!

=

~

, •

pp,
.,

f

~ .;;

11 ..

~

•

1~

•

7

~\

Pl a za de Coyo a e i n en d la de expoalclón.

Participamos á nuestros lectores que está concluida en su mayor parte
la magnífica instalación
que se ha hecho para publicar la edición diaria de

EL MUNDO.

Ésta aparecerá en el
cuTSo del mes. y será muy
barata para los suscritores del semanario; nuestro objeto al establecer la
diferencia de precios, ha
sido manifesta r de alguna manera nuestro agra·
decimiento á los abonados que han fu ndado el
Semanario Ilustrado, empresa la más difícil de
cuantas hemos acome tido.

EL .MUNDO.

Ésta aparecerá en el
curso del mes y será muy
barata para los suscritores del semanario; nuestro objeto al establecei· la
diferencia de precios, ha
sido manifestar de alguna manera nuestro agradecimiento á los a_bonados que han fundado el
Semanario Ilustrado, empresa la más difícil de
cuantas hemos acome tido.
Exhibiciones varias en e l vestíbulo del edlflclo.-Vlsta al Oriente.

J.l

J

~

.
1

.,

----

l-'

'

4

~

w-• :·

rJ1)'

-r/

""

-

-e

r.; .

•

'

~.
- rt'

t

,.;..

f

•

r~J~• '.ti " .L
_yj./ .
?
.

!'"""'1

'

t

l

' ....

-

P .

--

·v1,., ··

......

...

:,,..-.....__

'

i

T

-

:t .. ~ .'i
f'-.• ma rca,~---·V

ci~co José, de AnP-tria, fué igualmente afortunado lo
w1sroo que el Rey HnmbE' rto, de Italia, quien, ballá~doee en .Nápolee, íué salvado por el Ministro Cairoli del
Lo~ soberano~? los presidentes de las RPpúblicas y k,s
~etad1stae proromentes esián, más que cualquieia otra puñal de Parsanante.
Entre los personajes célebres aFl¡!ainados con arma de
clase U.e pt:rs.:&gt;nas, expuestos á los ataques de los anarq~ is~ss y de l&lt;?B fanáticos. Afortunadamente, circunstan- fuego ee cuentan el 1-'reeidente Lincoln que recibi6 el
cias 1ndepend1entee ~e la voluntad de tesos estúpidos_. han balazo e~ la cabeza, y el Presidente Gar:field, cuya muerhecho :1 ~enudo f.ítiles tales ataques. Poede decirse que teG ~ debió á las dos heridas causadas por el revólver de
mteau.
de cada diez atent~dos apenas uno ha tenido buen éxito.
En cambio, Luis Felipe ealv6 del ataque de Bergeron
Much~ h- de¡.e~didc, sin embargo, del arma usada por
el 10 de ~oviembre de 1832, y de las balas de Alibaud
el aseemo, lo mIBmo que de la ayuda de los c6mplicee
El_arma más ueada ha sido el puBal y en cuanto á cóm: &lt;le .Meumer. El l~ de Octubre de 1840 Darmes dispaii
phceH pocrui aeeeinos han querido 'comprometerse con nl Rey con una. pIStola la cual se 1event6 hiriendo graverne1.1te al aeesrno.
ellos.
Al~unos_años má1;1 tarde Paniori y Bellamore disparaEl puñal ba tenido buen éxito una vez pn cada tree
J?Cques Clement hirió de muerte á Henrv III de Fr.all: ron 1::,1n éxito contra el Emperador Napoleón III.
Otros soberanos han caminado también con buena
cia, al pretende! darle una carta; Henry IV cayó bajo el
puñal de Rava1llac; y en nuestra época el !'residente suerte.
El 17 de Febrer? de 1880 Solaoski dieparó cuatro tiros
Carnot fué víctima de} pufial del anarquista Caserit•
De igual manera mató Louvel al Duque de Berry · y el sobr~ el Cza! Ale1andro II; Kora.kosoff disparó sobre él
Duque de Parma fué asesinado también de un~ pu• ;li6 de ~bnl de 1866¡ Berasowski le disparó en París el
• e Jumo de 1_867., y no obstante ataques. tan frecuentea
fialada.
Otros potentados han tenido mejor suerte. Luis XV el sobe~no salió s1_empre sin novedad.
~ ~ema V1ctona ha escapado también varias vecee
~p6 del arma de Damiens, no recibiendo mis que un
h~ero raEg:Uiio, lo que no es extrafio, pues el asaltante pr1nc1pahnente en el año de 1840 cuando un joven de 18
luzo_uso de ~n corlaplumas. Napoleón I, gracias á la pre- anos de edad le di~par6 dos tiros.
~l. Papa :Pi~ IX, encontrándose en una ventana del
sencia de ámmo de un gTSnadero de su gaardia ef!cllpó
del puñal de Federico Stebs. N"apoleón UI se sai,·ú mi- Q u1~rnal, un d1a del afio de 184.~ eecap6 de la bala de un
lagrosamente de la daga deGreppo. El Emperador Frun- aaesmo que le diepa1·6 deade los Caballo!' de FidiaE'.

LOS ASES INOS Y LOS HOMBRES DE ESTADO.

'

.

....

"

07

,..

----

\ .. ,¡¡

. ""=•~ -n

:. r-~

~

•

i

--

•· •

◄-

◄·

~

PV _¡

.9i.f.

!f.◄ • 11•

M~p ."

.

•
~

~J.l----~~ -~

Exh l blc lonea varía• en el vestíbu lo de l e d lfic lo . -Yl sta al Poniente.

~

...

~

r

.f'

Participamos á nuestros lectores que estú'.concluida en su mayor parlela magnífica instalación
que se ha h echo para publicar la edición diaria de

~·.

=. "' -~ ◄ ·#•: q~ #~
• •

,,_
-

- ....
'! j ,f' ~ .t' .f-==- -

JJ

-

'

1

.,

.

4'

'.

_, ..--:;Ji =• • · ;,. ll' ll '"º"' ..1. 7
-·.,,..-:-,....b~ ~ ,.... .:- -~' !. , =..t.~~_;. m ~~ .
◄•

~

~

.~ ::5~
.

...

-

~~

•

--

J.'

7

'

.
, .

'

" , lt.

..... .,, ..,_.

(

1

~

:¡

~:¡ . ~

,/

''

•

.•

-

.... -,-~

~
Otros soberanos que en el
.
do de lo!! ataques de los asesi~res,bnte B!glo se l_utn librade Alemania, que íué asaltad-&gt;°ª anNsbi~~: Gmller.mo 1,
Y la Reina de Es aña
f
por O llrng; Amadeo I
el af\o de 1872 ypel P~íi~i :eron atacados en Madrid en
na María de 1~ Gloria qu~ f~zrnªlªtaºd· esposo de la Rei1837.
'
&amp;Ea
o en Portugal en
Entre loa numerosos e tad · t
morir asesin1vlos mencio~ar~!~! que !1ar:i, escapado de
~ca¡ Jales Ferry, atacado por A ªC:n.sp1, atac~do por
cmet, Lockroy y Floquet.
u rtm en 182, i Frey Cuando la Exposición de Pa f
apellidado Perrin, disparó un ~i~ en J889, un a~eeino
Carnot, pero no consiguió heri I
so re el Presidente
Recordando los ataques hechoo.
.
8
máquinas infernales y O 1 . por medio de bomba~,
que el Czar Alt-jandro II ftfé o:vfªa en general, diremos
0
1~ de Marzo de 1881. p 0 ~ 0 ant: ª
por un hombre el
c1ón de una bomba que mató á 1; el Czar escapó á la acban cerca de él, escapó tamb·é
personas que se ha!la1 11
él el l? de Diciembre de 1a79
al 8ta4?e hecho sobre
con la explosión ocurrida en ' {
s_ufnó daflo alguno
de 1880, Y en la cual mnrierone5fª c10 el 17 de Febrero
Une 'fez qne Luis Feli
personae.
jos, paeaba revista &amp; los fc:id:~m¡afadGo de ~us trrs hi·
escapó de una máquina infe:r
e ~ uardJaNac1onal,
que al reventar ,mBtó á 40
na arroJada por Fieechi, y
cal Montíer, Duq_ue de Tre~s1:.ºº88, entre ellos al Maris-

ºla

r

�170

EL MUNDO.

l 3. EEPTlEMilR.E, 1896.

--

- ------ - ---&gt;::::::----- ~==

Damos &amp; nuestros lectores nn conjunto de grababados que representan
el ext.erior y los almacenes
de la acreditada casa im portadora de muebles aroe_l'icanoede los aeñnres Salc1do é
hijo, así como los retratos
de estos se.floree.
Merced á este estatlecimiento, el más bien s~rtido ein duda de la caplt,al,
todo el que desee amu1::1bl.1r
~Jegaote y rápidamente su
CIIB&amp;, estli en aptitud de hac~rlo con la mayor facilidad1 pues en el al macen de
los Pefiorea Sale ido, ha y
lilUtb'.es tiara todos los gus
toe y para todas las for-

A

CL

ro

RAFAEL SALCIDO.

Entre los franceses hay
de todas las grandes épocas, y entre los americanos
de todas las formas.
COMISIONISTA IMPORTADOR DE MUEBLES A~ERICANOS.
Para. el verano, encnéntranse ligeros ajuares de
Rattan ó mimbre.
Para los comedores, el
¡
solicitante hallará meeas
ámplias que pueden reducirse y sillas eólidae y hermosas, de todos loa colores
que están en uso.
Para las recamaras, la
variedades aún ma;yor: Ropero&amp; con elegantís1moe remates, cristalería, 6 puertas sencillas, cowose desee
guardaropas á.mplios, to
cadores muy bonitos, con
1unu.
lavabos finos y de calidad
L'JB muebles de esta casa
mediaua, como se quiern;
distíngut:nse no sólo por su
camas de las formas mád
lariedad y elegancia, sino
en boga, buró~, etc.
por su comodidad y sólida
En general, podríamOB
factura.
mencionar entre los diverLlamaremos desde luego
sos y útiles objetos puestos
la atención sobre los mueá 'a venta en el almacén in~les propios de un es~ritodicado, aparadores para corio: Hay mesas con intermedor, trinchantes, cristaminable serie de cajones,
leros, atriles giratorios,
qae permiten la más minulámparo.s y grau surtido de
ciosa clasificación y el más
sillas de todas clases.
ordenado arreglo de los paAñadamos que los prepeles interesantes, tan cocios son muy cómodos.
modas como fuertes; escriLa casa está situada en
11&gt;rio1 que pueden cenarse
uno de los puntos más cén.
perfectamente con una fletricos de la capital: en J:,
xible cortina hecha de nu1~ de San Francisco núm ..
merosaa piezas de madera,
14, frente á la plazuela dd
loa cuales poseen, además
Guardiola; posee vastos lo•
de una serie de amplios cacales, y los interesados puejones, infinidad de peque·
den visitar los alm~neg
r.01 compartimientos para
é inspeccionar los mueblCd
¡a~rés, cartas, recibos, &amp;.
detenidamente.
Pau e3tos escritorios hay
Los Sres. Sa.lcido é hijo,
tillas giratorias especiales,
trabajando unidos y con
muy cómodas y elegantes.
empeño por tener siempn,
Loa libreros giratorios con
el surtido más completo dt,
unexcel~nte mec~nismo para sostener libros volumino- escritl")rio elegante y cómodo. Y sE de este pasamos á los ro uebles de la mejor calidad y de las más hermosas y
sos las e11las ac~madas, con forros de cuero flexible y muebles'de sala, hallaremos la variedad más grande de sólidas maderas, han logrado atraerae por completo el
blando, las repisas, etc., completan el moviliario de un ajuares tapizados, de estilo trances y americano.
fa. -vor del público.

FAMOSAS ESTUFAS PARA COCINAR
e
o
::t
(/1

\
\

ll&gt;

::ti
o

1

\

Estas estufas se combinan con tinacos de p1 esi6n para agua .calie~e,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gas.o de combustible, su·viendo para el uso de baiios, etc.
Precios desde $35.00 para arriba, incluyendo chimenea, ;pstalaci6n y
enseiiauza de las criadas en su uso práctico.

q

'"1

T. ·s. GORE. 1ª Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plaz~ela de Guardiola

ll&gt;

Depósito de Bicicletas ((BARNES» conocidas también b1jo el nombre de &lt;"WH~TE F~~ER. 11
Refrigeradores, tinas, aguamaniles, comunes, etc. Slllftido de útiles para cocina. A_c;cesorios de B1c1cletas:

-

VI.NO LEGITIMO DE. UVA.

Champagne Codorn1u:

SAN ~.A.DURN,I D.E NOY.A. (Espailn.)

-----

Med•lla deoro enladeAmberesl.894. }

M e dalla de oro en lade Amste.rdam 1895.

Me dalla de o ro en lade Burdeos 1895.
C:' ra n D1.; . c TU I de hono n:ll htdc llo.lllla 1895.

R e presen tan te e n la ::::,El.epú blt o a. 1'-rextonna:
AYET,.:',110 FELIU-Ctl.lle de T:burei::&gt;núme~ 2 Y San .Agustln número l. [Apa:-tado 5f8.]

i

'

�'t "t 1" ,t 1' 't 't ,t 1' ,t

EL FIER RO EN LA ALIMENTA CION

Aunque el fierro no entra que en una proporción limitada en_ el
cuer)XI humano, noes menos-un eJemento indispensable á. la vida
pues é&gt; es f¡Uien f01 me. y entretiene los ~lóbu_los ~anguinas.
_.
'
.S. Cuando el fierro ya no existe en cantidad smtlciente en ln. Etm~.
la nnemia y la clorosis con todas sus consecuencias se producen ineJ. 1
,
vitablemente. Es entonces cuando se neee,itn, recetará la sangre empobrectda. el fierro q1,1e le falta, en hacer J. a,b,orber ha/o _una forma
alimentiein, para que el estómago pueda e 1g •rirlo sin atiga alguna .
_.
• .a. Como alimC'nto de digesti61). fácil, la t;-.., veza pn·senta. todas las
ventajas por ser el verdadero vehículo del fierro terapéu tico. Gracia.s
Cuando u n artículo consigue ser
al estudio al cual se han dedicado los Sres. M. M. Cast:ille y Comp.
.a. utilizado en todas las partes del m u n- .._ de Parls, y dei:puls de repetidtis exJ&gt;E:rie11clas dichos señores be.n ob- •- do civilizado, es una prueve. irrefuta- -~ - tenido con su procedimiento e!,-pec1al, de fabricación, unu. cervc2a
.a. ble de que tal artículo es de necesi- ... ferruginOl'a que contiene el fosfato de fierro en estado completamrn- •- dod por sus efectos y utilidad. Tal
te asimilable. Esta cerveza, que han denominado "La. Ferrugina,''
articulo es
es rica, en principios nutritin&gt;S, llmpida, de ¡,e1f~ta com;cnación y
.a.
... tan !'\1:1.brosa que las cerve1.as de las mejores marcas¡ se bebe en las
oomidosas!oomoencualqulerahorade! Jla.
.
Las eminencias medlcaJesfrancesas y exturnjeras que ban ex peri..
.t. mentado ·'La .rerrugina." basta la fecha, recomiendan . esta cerve7.a
e:xquisitacomorecursoalimendc.ioycomo tónico prec10.&lt;;0 para los
.L
_. an('micos en general, para las¡· óvenes cloróticas y l •a.ra las perronas
-;1■
·¡;- debilitadas por Ja estancia pro ongacla en poi~es im_al1.1;bres.
La. auémia v la cloros.is reinan t-n todas partes, pr111c1pa.lmente en
~ Un remedio q uo hoy se encuentra . . . las ciudades-;, la..-; rcgione.&lt;1, cálidas, nue~tros lectores nos agradecerán
-;J- lo mismo e n los ba..,.ares Ue la India. ·•- la noticia que los Sres. E. Dutour Comp. wu los Agente.a generales
o..1-t q ue en los establecimie ntos de Rusia, .a. de los Sres. Castille y Co.mp. para e. -.;ema de "La Ferr ugina" en Mév por el Ecuador en Singapore, por e l •¡:- .xico.
cstremo nor te en Stokolmo, bajo la.
J,esde ahora. se encuentra. la cerve1.a "La Ferrugina" en el e!-tableo,Q., Cruz septentrional clo Australia y en.._ cimiento de la b'ra. Viuda de Genin y Comp.~ rte PlaterOli N11m. 3.
V todos las villa.s y ciudades de E uropa,·¡;- Para todos informes relativo!! á •·La Ferrugina" diligin:e á. los Sres.
!,- Canadá y los Estados U niuos, tl&lt;-ne
E. Dutour y Comp. San Agustin Núm. 8.-México.
("!; que Po..."OOr un gran poder paru ser
salutí [ero e n t odas las naciones.

.g.

·.--

HONRADEZ

-*-

•
•

"t

-t' EP UTA CJON
R
-~ME' RITO

i9
·•-

-_,- LA CURA SEGURA -.,·•- DE WARNER -•·

&lt;(

e::

&lt;(

o
z
o ti
o
o
w

&lt;(
...J

l

#

1'

:

LA CURA SEGURA
DE WARNER.

..t

:

es un n Illcdicina con su historia. E lla
~ .-. lJa revo lucionad,¡ el tratamionto do al.
;.; las enfermedades de los órganos, y ·•·
,.o... lJOy per manece sin competenc ia para
~ Ju. CU l'll. de los lHDone!', Higa.do, vias ....
"' Urinari~sy Enf ermedndei-dela Mujer.
LCR habitaut.es del mundo civilizado .._
...,.. nsi lo dicen.
· •Cna!Quir,rn obrn.rá muy c ue rda.Q. m f'nte eompra ndo y nshodo una mcd.i• ....

o
o
z
J
~

-¡ ...=
_.,,,
- ~t.aii
-~--=r~
~- "
*-,kº5=
w- ~ 1
c:,:;I

lll

~.; M
~
~ ..t

lii!!!!I a ""

-~ . , , Pt

~

~

a .,

-=
~

_J

w

:::=:
a.,

'C

a .,
La Tertalia 1" si
tuad..'\ fren te á l a f c..:,
o br a s delantigm
portal de Agustinos
Tlapaler os 19, e~
hoy la cantina qm
~
h a preferido el pú
blico mexicano poi a:,
su originalidad e 1 ·c:::au
-los exquisitos y de
licados Frees Luncll

;;¡

..11:~i.
~ CCI i

i=

-:;: c ina qm.1ost e11tael scllodelaaprova- · :1;·
1cio:.1 del Muu&lt;lo.
'f-

NUMER012

Las fiestas de la Patria~

i:Q

=

c;p

MEXJCO, DOMINGO 20 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

•

a .,

~

11

'I'OMOII

¡;;

-..... "(1)
8
"' M
lii!I :.g "'lil4

=
.........

1

~

~ ~
"'-'
~

......
-

c=:....:._~........
~~'!!:........::.J

...

,(/f,
'

4';.

,~

,;#

-

.

DIGESTIVO ANDREW.
Siu pepsina, papaina ni pancreatina. Curación completa, rápida y garantizada
DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

MARCA REGISTRADA.
~l Digestivo Andrew cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abult11,mfento con poco comer, flatulencia, repug nancia á Iosall-diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embarazadas1 dolores de vientre, digestiones len·tas, penosas é incompletas que producen tlolores de cabeza y que
determinan la anemia, cólicos, etc.
Preservativo excelente para el tifo, fiebr~ amarilla, y en general de todas enfermedades infecciosas, pues es el más completo é inofensivo Antiséptico del aparaSO
dig&lt;'Hiv o. Desaparecen de1-de Ja primera dósJs, los vómitos, acedias, eruptos, inapetencia, pesadez, constipacJón, dolor de estómag-o por antiguo 6 rebelde qu e sea el
pad t•cim icnto 1 y aunque no haya cedido á otro tratamiento, e1 éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico 1 pues ha sido analizado J"
adoptad o por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el mds poderoso d e los Digestivos para estimttlar y restablecer las funcio nes del estómago.
El tiempo neceaario para una cura radfral varia SPgún el caso, pero nunca más de 40 á 50 días. Una ve.,,; comenzado este tratamiento, no debe 8llspenderse ~r
ninglm motivo. Exigir la firma y rúbrica auténtica dt&gt;l Dr. Andrew. PREClu DEL TUBO: $ 2 50 EN TODA LA REPÚ BLICA. Certificados de los principales médicos da
esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.
mE&gt;ntoi::,

EL DIGESTIVO ANDREW está de venta en todas las principal esDroguerías y Boticas de Europa y A mérica

Mosler, Bowen y Cook, Sucesores.
(rallo ao la Gtlcaicoría número S!'i,

-•u1011••- -

ANTES EN LA LA. .24 CALLE D E L 5

ti,n!r&lt;&gt; las calles aol ;¡ ao OOavo 1? Flaloros .
DE MAYO NUM. 4.

Surtido completo de las afamadas cajas de seguridad "M OSLER".
CONT~A ROBO Y

CONTRA INCENDIO.

:&amp;crit01 iot, Pianos, E sc1'itorios de Cormna, Carpetas altas p ara tenedor de li bros, Sillones giratorios de tornillo y resoi·te en gran variedad,
Archiveros, Prensas para copiar, libi·eros girator ios,
LibreJ"os con cristales, Aj uares de cuero pai-a despachos, Má quinas para eseribir y demás muebles para oficinas.
La m á quina para e s cribir ••E s mith-Premier."
UNICO A GENTE EN L A REPUBLICA PARA LAS CELEBRES BICICLET A S "CLEVELAND,"

El rnás completo surtido de accesorios para Bicicletas.

E l Presidente de.la República reti.rúndose de la Calzada de la R eforma, la mañana del 14, después de la Jura de Banderas de ¡
08
Batallones 21 y 26,de Infantería.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91430">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91432">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91433">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91434">
              <text>11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91435">
              <text>Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91436">
              <text>13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91453">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91431">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 11, Septiembre 13</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91437">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91438">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91439">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91440">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91441">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91442">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91443">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91444">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91445">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91446">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91447">
                <text>1896-09-13</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91448">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91449">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91450">
                <text>2017445</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91451">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91452">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91454">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91455">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91456">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="811">
        <name>Cardenales</name>
      </tag>
      <tag tagId="814">
        <name>Casa de la Moneda de México</name>
      </tag>
      <tag tagId="810">
        <name>Coronel Bruneau</name>
      </tag>
      <tag tagId="812">
        <name>Ernesto Bazin</name>
      </tag>
      <tag tagId="763">
        <name>Li-Hung Chang</name>
      </tag>
      <tag tagId="813">
        <name>Perros de pastor</name>
      </tag>
      <tag tagId="815">
        <name>Rodolfo Figueroa</name>
      </tag>
      <tag tagId="816">
        <name>Villa de los Naranjos</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3508" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2150">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3508/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._12._Septiembre_20..pdf</src>
        <authentication>c228e46fbedba2d1b3ad0e7dd9597cbe</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117330">
                    <text>'t "t 1" ,t 1' 't 't ,t 1' ,t

EL FIER RO EN LA ALIMENTA CION

Aunque el fierro no entra que en una proporción limitada en_ el
cuer)XI humano, noes menos-un eJemento indispensable á. la vida
pues é&gt; es f¡Uien f01 me. y entretiene los ~lóbu_los ~anguinas.
_.
'
.S. Cuando el fierro ya no existe en cantidad smtlciente en ln. Etm~.
la nnemia y la clorosis con todas sus consecuencias se producen ineJ. 1
,
vitablemente. Es entonces cuando se neee,itn, recetará la sangre empobrectda. el fierro q1,1e le falta, en hacer J. a,b,orber ha/o _una forma
alimentiein, para que el estómago pueda e 1g •rirlo sin atiga alguna .
_.
• .a. Como alimC'nto de digesti61). fácil, la t;-.., veza pn·senta. todas las
ventajas por ser el verdadero vehículo del fierro terapéu tico. Gracia.s
Cuando u n artículo consigue ser
al estudio al cual se han dedicado los Sres. M. M. Cast:ille y Comp.
.a. utilizado en todas las partes del m u n- .._ de Parls, y dei:puls de repetidtis exJ&gt;E:rie11clas dichos señores be.n ob- •- do civilizado, es una prueve. irrefuta- -~ - tenido con su procedimiento e!,-pec1al, de fabricación, unu. cervc2a
.a. ble de que tal artículo es de necesi- ... ferruginOl'a que contiene el fosfato de fierro en estado completamrn- •- dod por sus efectos y utilidad. Tal
te asimilable. Esta cerveza, que han denominado "La. Ferrugina,''
articulo es
es rica, en principios nutritin&gt;S, llmpida, de ¡,e1f~ta com;cnación y
.a.
... tan !'\1:1.brosa que las cerve1.as de las mejores marcas¡ se bebe en las
oomidosas!oomoencualqulerahorade! Jla.
.
Las eminencias medlcaJesfrancesas y exturnjeras que ban ex peri..
.t. mentado ·'La .rerrugina." basta la fecha, recomiendan . esta cerve7.a
e:xquisitacomorecursoalimendc.ioycomo tónico prec10.&lt;;0 para los
.L
_. an('micos en general, para las¡· óvenes cloróticas y l •a.ra las perronas
-;1■
·¡;- debilitadas por Ja estancia pro ongacla en poi~es im_al1.1;bres.
La. auémia v la cloros.is reinan t-n todas partes, pr111c1pa.lmente en
~ Un remedio q uo hoy se encuentra . . . las ciudades-;, la..-; rcgione.&lt;1, cálidas, nue~tros lectores nos agradecerán
-;J- lo mismo e n los ba..,.ares Ue la India. ·•- la noticia que los Sres. E. Dutour Comp. wu los Agente.a generales
o..1-t q ue en los establecimie ntos de Rusia, .a. de los Sres. Castille y Co.mp. para e. -.;ema de "La Ferr ugina" en Mév por el Ecuador en Singapore, por e l •¡:- .xico.
cstremo nor te en Stokolmo, bajo la.
J,esde ahora. se encuentra. la cerve1.a "La Ferrugina" en el e!-tableo,Q., Cruz septentrional clo Australia y en.._ cimiento de la b'ra. Viuda de Genin y Comp.~ rte PlaterOli N11m. 3.
V todos las villa.s y ciudades de E uropa,·¡;- Para todos informes relativo!! á •·La Ferrugina" diligin:e á. los Sres.
!,- Canadá y los Estados U niuos, tl&lt;-ne
E. Dutour y Comp. San Agustin Núm. 8.-México.
("!; que Po..."OOr un gran poder paru ser
salutí [ero e n t odas las naciones.

.g.

·.--

HONRADEZ

-*-

•
•

"t

-t' EP UTA CJON
R
-~ME' RITO

i9
·•-

-_,- LA CURA SEGURA -.,·•- DE WARNER -•·

&lt;(

e::

&lt;(

o
z
o ti
o
o
w

&lt;(
...J

l

#

1'

:

LA CURA SEGURA
DE WARNER.

..t

:

es un n Illcdicina con su historia. E lla
~ .-. lJa revo lucionad,¡ el tratamionto do al.
;.; las enfermedades de los órganos, y ·•·
,.o... lJOy per manece sin competenc ia para
~ Ju. CU l'll. de los lHDone!', Higa.do, vias ....
"' Urinari~sy Enf ermedndei-dela Mujer.
LCR habitaut.es del mundo civilizado .._
...,.. nsi lo dicen.
· •Cna!Quir,rn obrn.rá muy c ue rda.Q. m f'nte eompra ndo y nshodo una mcd.i• ....

o
o
z
J
~

-¡ ...=
_.,,,
- ~t.aii
-~--=r~
~- "
*-,kº5=
w- ~ 1
c:,:;I

lll

~.; M
~
~ ..t

lii!!!!I a ""

-~ . , , Pt

~

~

a .,

-=
~

_J

w

:::=:
a.,

'C

a .,
La Tertalia 1" si
tuad..'\ fren te á l a f c..:,
o br a s delantigm
portal de Agustinos
Tlapaler os 19, e~
hoy la cantina qm
~
h a preferido el pú
blico mexicano poi a:,
su originalidad e 1 ·c:::au
-los exquisitos y de
licados Frees Luncll

;;¡

..11:~i.
~ CCI i

i=

-:;: c ina qm.1ost e11tael scllodelaaprova- · :1;·
1cio:.1 del Muu&lt;lo.
'f-

NUMER012

Las fiestas de la Patria~

i:Q

=

c;p

MEXJCO, DOMINGO 20 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

•

a .,

~

11

'I'OMOII

¡;;

-..... "(1)
8
"' M
lii!I :.g "'lil4

=
.........

1

~

~ ~
"'-'
~

......
-

c=:....:._~........
~~'!!:........::.J

...

,(/f,
'

4';.

,~

,;#

-

.

DIGESTIVO ANDREW.
Siu pepsina, papaina ni pancreatina. Curación completa, rápida y garantizada
DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

MARCA REGISTRADA.
~l Digestivo Andrew cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abult11,mfento con poco comer, flatulencia, repug nancia á Iosall-diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embarazadas1 dolores de vientre, digestiones len·tas, penosas é incompletas que producen tlolores de cabeza y que
determinan la anemia, cólicos, etc.
Preservativo excelente para el tifo, fiebr~ amarilla, y en general de todas enfermedades infecciosas, pues es el más completo é inofensivo Antiséptico del aparaSO
dig&lt;'Hiv o. Desaparecen de1-de Ja primera dósJs, los vómitos, acedias, eruptos, inapetencia, pesadez, constipacJón, dolor de estómag-o por antiguo 6 rebelde qu e sea el
pad t•cim icnto 1 y aunque no haya cedido á otro tratamiento, e1 éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico 1 pues ha sido analizado J"
adoptad o por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el mds poderoso d e los Digestivos para estimttlar y restablecer las funcio nes del estómago.
El tiempo neceaario para una cura radfral varia SPgún el caso, pero nunca más de 40 á 50 días. Una ve.,,; comenzado este tratamiento, no debe 8llspenderse ~r
ninglm motivo. Exigir la firma y rúbrica auténtica dt&gt;l Dr. Andrew. PREClu DEL TUBO: $ 2 50 EN TODA LA REPÚ BLICA. Certificados de los principales médicos da
esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.
mE&gt;ntoi::,

EL DIGESTIVO ANDREW está de venta en todas las principal esDroguerías y Boticas de Europa y A mérica

Mosler, Bowen y Cook, Sucesores.
(rallo ao la Gtlcaicoría número S!'i,

-•u1011••- -

ANTES EN LA LA. .24 CALLE D E L 5

ti,n!r&lt;&gt; las calles aol ;¡ ao OOavo 1? Flaloros .
DE MAYO NUM. 4.

Surtido completo de las afamadas cajas de seguridad "M OSLER".
CONT~A ROBO Y

CONTRA INCENDIO.

:&amp;crit01 iot, Pianos, E sc1'itorios de Cormna, Carpetas altas p ara tenedor de li bros, Sillones giratorios de tornillo y resoi·te en gran variedad,
Archiveros, Prensas para copiar, libi·eros girator ios,
LibreJ"os con cristales, Aj uares de cuero pai-a despachos, Má quinas para eseribir y demás muebles para oficinas.
La m á quina para e s cribir ••E s mith-Premier."
UNICO A GENTE EN L A REPUBLICA PARA LAS CELEBRES BICICLET A S "CLEVELAND,"

El rnás completo surtido de accesorios para Bicicletas.

E l Presidente de.la República reti.rúndose de la Calzada de la R eforma, la mañana del 14, después de la Jura de Banderas de ¡
08
Batallones 21 y 26,de Infantería.

�EL MUNDO.

174
"EL 1\1:UNDO."
SEMANARIO ILUBTRADO.

Teléfon0:434.-Callede Tibnrtio núm. 20.-Apartado87 b.
lfÍl:XICO.

Toda la correspondencla, debe dirigirse
al Gerente de este perl6dlco.

La enecrición á EL ~l UN 00 vale $1. 2.5 centavos al mee,
y se cobra por trimestres adelantMloa.
Númeroe sueltos, 50 centavos.
A.visos: á razón de $30 plana por cada publicaci6J•.

Todo pago deLeliPr¡m~cisamente adelanta~o.
REGISTRADO COYO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

-.Anotes exclusivos pR.ra los Estados Unidos y Canadá T.6.e Spanisb American Newspaper 8ompany, 136 Lihi:&gt;rty St. New York. K TT.11
,

ltotits Qf~itorhtlts.

lPeiaaos

ó ciuaaaanos?

Un periódico demócrata, excesivamente demócrata,
que nos ha acatarrado durante cincuenta años con la exhibición matinal de nn pueblo entrevisto en suefios, dotado de todas la.R virtudes y dispuesto á todas las heroicidades, al referirse á nn escándalo ocurrido en Ja Plaza
de la Constitución la noche del 15 del presente, escribe
en un Jill)to de sinceridad, dando al olvido su republicanismo igualitario de diez y ocho mil cieI.Jto treinta y
cuatro noches de luna: u¡Qué triste idea da esto de un
pueblo!n
¿Pues qué sucedió con Psa admirable conciencia colectiva, apta para discernir las cnestiones más trascendf'ntalee, inteligente como un bucéfalo, casta como un elefante
é ingeniosa como una ardilla? ¿En dónde está eea masa
~ la presión moral, intelectual y política de 2,500 atmósferas?
Esos hombres-áquienes el Monftor llama pelados en un
impulso de desdén, á lo Princesa de Lamballe-¿no constit.uyen para el diario á quien nos rf'ferimos, los ejecutantes de los actos más elevados de una democracia en
acción?-Los pelados del 15 de Septiembre ¿no son· !os
mismos que ejercitan las funciones de más importancia
Pn una República? ¿Son 1 por fin, ciudadanos ó son pelados!
Todas las rnai'ianas, el periódico que estamos solfeando
Pe acerca á. su alt.ar democrático y celebra su misa jaco•
bina con la unción de un verdadero creyente. ¡Es co1,1a
ele oírlo predicar sobre la in'."ervención de ese pueblo pelado en los asuntos más delicados para el país!
Hace precisamente cuatro aflos que prorrumpía, en el
colmo del entusiasmo republicano: «Si el pueblo designa
al portero de Palacio para Presidente de la República,
que ese sea el encargado del Poder Ejecutivo.)) Pero ahora, dando al olvido su primer temperamento político, da
cnatro zapatetas en el aire y proclama el odio al pelcidUmol
¡Qué l)OCo basta para modificar un criterio político! Es
suficiente un escándalo para renegar del ía.olo que ayer
se adoró.
Como los sacerdotes de A ida, los pelaclos del 15 de Septiembre pueden encararse al diario en cuestión y mostrá.ndole los quince mil setecient-os veintidós boletines
que lleva de vida, gritarle con toda la fuerza de sus plebeyos pulmones: ¡ Traditore! ¡ Traditorel ¡ Traditorel .. .

&lt;!El tttonttnttJ adual.
El informe rendido por el Ejecutivo al Cc.ngreso de la
Unión, al inaugurarse el presente periodo de sesiones legislativa~, dll á conocer en pocas palabras, con el elocuente laconismo de las cifras, la verdadera situación del país.
Son hechos arrojados al comentario públfco y que al
traspasar nuestras fronteras, irán á fijar en el extranjero
la positiva información que corresponde al momento por
que atraviesa la República.
Esto.e hechos pueden encerrarse en breves líneas: En
los nueve primeros meses del afio fiscal que terminó el
30 de Junio último, se exportaron minerales por valor
de 50.800,000 pesos, contra 38.300,000, en el periodo correspondiente del año anterior.- Del mes de Junio á la
fecha, se hao tendido 522 kilómetros de telégrafos; la red
~legrá.fica mide en la actualidad 45 000 kilómetros.-L.~
extensión actual de nuestras vhfis férreas es de 11,469 kilómetros.-El último afio fiaca: se cerró·con un superabit
de cuatro y medio millones de pesos en-el presupnestp.
-Las rentas públicas ascendieron á 50.000,000.-Ex.iste
en la actualidad en las a.reas del Erario un sobrante de
Aeia millones de pesos depositados en el Banco Nacional.
El Ejecutivo haanuuciado quepr6ximamentesederrogará. el descuento que hasta hoy ha pesado sobre loe empleados públicos, haciendo á la vez, la promesa de que si
la hacienda nacional no es trastornada por algún inesPer,s,do contratiempo, se aligerará.u ó suprimirán algunas de
las cargas más onerosas para los contribuyentes.
He aquí, .en compendiado análisis, el marco en que se
halla encuadrada la situación actual, y de la ~nunciación
de estos datos surgen fácilmente las apreciaciones como
la conclusión de las premisas en(u.n oorrecto11ik1gismo. Son
páginas de la historia_nacional contemporánea y en ellas
se encuentra consignada la medida exacta de nuestro
progreso.
lia9e veinte afias la red ferroearrilera tenía 692 kilómetros en explotación y la telrgrá.fica 7,927 kilómetros.
T.ia exportación de metales en todo el afio :fiecal cm 187778 fué de$ 22.600,000. Los ingresos federales en el mismo

periodo de tiempo no llegaban á 20.00Cl,000 de pesos. El
de6ciente en el presupuesto ascendía á un once por ciento de los ingresos, y el problema -económico no parecía
tener solución.
Ante este resultado1 la República puede mostrarse orgullosa de sus Juerzas vitales, que habilmente encauzadas
pueden prepararla un lugar á cubierto de las contingencias que tenía consigo la primitiva etapa económica y política de nuestra naciente nacionalidad. La perspectiva
que México ofrece es sumamente ventajosa. Jamás un
momento histórico semejante se ha registrado en los ana•
les de nuestra historia patria, desde la Inde¡IBndencia á
nut-stro~ días. Si el esínerzo social, venciendo su prolong!l-da debilidad, corresponde por fin á la acción administrativa, nuestro país se conquistará. un puesto de importan•
cia en el porvenir, un poco enigmá.ticotodavfa, de las naciones del continente americano.

¡fj1111tlrtt!
La nerviosa pluma de D. Carlos Gris adba de &lt;lrjar
trazado un palpitante cuaJro de una comarca desolada:
cárdenos rayos de un sol colérico hieren una vasta exteneión de tierra sedienta; los á.rboles, según la. frase del
poeta, parecen quererse arrancar del suelo marchito, y
huir dé' aquel inalterable pedazo de terreno entoldado
por un cielo azul, mar sin orillas qne no surca la máH leve ve!a de una anhelada nnbe ...... Tierra inhospitalaria,
zona 1mplacab1e de la qne la vida vegetal,que es la vida
humana, ha de11aparecido totalmente.
El monstrnc- mexicano,· el que ha presidido á todas
nuestras desdichas y engendrado todas nuestras vergüenzas nacionales, se llama el hambre!
Es cierto que, como ha dicho un publicista, México
desconoce esa terrible epidemia que merma á un grupo
social y lo reduce de 1.200,000 ií 500,000 habitantes, por
falta de subsistencia~; es verdad que todavía no hemos
visto deeaparecer, como en Francia antes de la Revolución, 40,000 unidades hurpanas en un sólo año 1 ni hemos
asistido al infernal banquete de una multitud que come
yerba; nuestra hambre nacional, nueatra ha·11bre endémica, procede cautelosamente, se arrastra con pereza, es
una víbora que se desliza, no una águila que vuela, se
agazapa en los or¡?anismos y los debilita con lentitud, en
una agonía de siglos.
Creemos, sinceramente, que si el hambre fuese un prod!-1'!to wás activo del medio que baDitamos, nuestra con~
dic1ón económica habría recibido mayor impulso. Los
pueblos que luchan, son los que sienten el acicate de la
necesidad; hace falta experimentar la angustia de un de~eo n? satisfecho, para salvar eea barrera que separa la
inacción del esfuerZfl, y·cuando un ciudadano del plane•
t-a se resigna á morir lentamente, cnando se abandona li
una 1;xistencia raquítica y miserable, cuando su vigor
propio no se encara á la naturaleza que lo rodea, para
modificarla y restringirla, el hombre llevará en suA entrañas, como una maldición eterna, la feroz ley del hambrfl. que lo deprime y lo enerva.
El espectáculo que nos exhibe D. Carlos Gris, es una
resultante de las condiciones biológicas de uu pueblo
qne, para emplear la frase de un maestro, permanece todavía de rodillas.

:tOolitita gtntral.
RESUMEN.-Rml.os ataque,s contra Inglaterra, provocados
por su aislamiento.-La Gran lirt'taiia y la cne:,,ti(m de
Oriente.-Nallie podrá rflsolverJas sin el concunso de toda J!.uropa.-La Triple Alianza.-Utópica!I conce,pciones
y sueños imposibles.
Aunque quisiéramos con horror y repugnancia apartar
la vista del Imperio otomano, herido de miseria y carcomido de podredumbre; aunque pretendiéramos buscar en
regiones más serenas y más claros horizontes los motivos
que informan la política europea, no podríamos encontrarles en otra parte.
LaR. naciones continentale~, aprovechándose del aislamiento general en que se ha querido colocar la Gran
Bretaña, han c.lesatado los mil heraldos de su prensa contra Ja potencia marítima, y al estudiar la cuestión de
Oriente ,como para alentarla en una pendiente de aventuras, orillarla á complicaciones graves y seflalarla como
la única discordante en medio de la armonía de la Europa entera1 declaran que Inglaterra sola está resuelta á.
cortar atrevida el nudo gordiano de los conflictos bizantinos, forzar el paso de los DardaneloH con poderosa escuac...ra, anclada ahora en las aguas de Salónica, deponer
al tres veces pérfido Sultán, y arreglar á su talante y voluntad los disturbios escandalosos de la revuelta Turquía.
Si son ó no ciertas tales versiones, si Lord Salisbury y
el gobierno que preside han pensado alguna vez en volver por su crédito diplomático, en más de una ocasión
roto, y mal trecho por virtud de. la solapada, astuta y artera política de Abdul-Hamid, no será. cosa fácil de decidir; pero á ello han dado lugar las excitaciones de algunos periódicos ingleses, empeñados á. la continua en
atizar los públicos clamores, y dedicados á pedir que se
proceda con energía en la cuestión de Oriente, y á exigir
del gobierno haga cesar pronto las atrocidades turcas de
modo violento, Cllalquiera que sea el parecer de las demás potencias á. este particular, piensen lo que piensen
los otros soberanos, de la barbarie musulmana, causa de
escándalo últimamente en el mundo cristiano.
Pero verdaderos 6 falsos loe fun'1amentos que se han
dado para lanzar la f'Specie, ya no tiene razón de ser en
estos momentos, pne~ semi-oficialmente ha declarado nn
órgano de la prena-a inglesa, que no son ciertas las versiones que atribuían á. la Gran Bretafia egoísticas mi rae
y designios bélicos á su gabinete; que cautos y recelos03

20 SEPTIEllBRE,

1896,

a~nardará.n mejor oportuniJad para ponerse de acuerdo
con las potencias' continentales. y que fijará.u poco su
a~ntión en los clamores incesantes dt:l público que pid. .~
á. voz en cuello interveución armada.
Semejantes declaraciu11e8, es venJad, tranquilizan el1
ánimo y alpjan los temores de una conflagración euro-pea.
que podría_mos presenci~r.. luego que cualquiera nac~ón
aislada y un el consentimiento mutuo de las demás, miciara una política francamente agresiva y hostilizara.
á la 811bli1JHl Puerta; pero también es cierto, que la aviesa intención con que se hicieron circular eso_s ~u mores, ha.
dado por amargo fruto un poco de desprestigio al Reino.
Unido-nueva confinnación desu aislamiento-y á quien
de bov en más podrán tachar los poco aft:"ctos á su marcha
egoísmo refinado ó de ampul&lt;1sa arrogancia.

ae

*••

Pnr eso tal vez y con igual motivo-la condición infeliZ;.
de Turquía-ha circulado en periódicos de .Londres la.
peregrina idE&gt;a de formar una nueva. Triple A!ianza entre
Ingluterm, Italia y Estado~ Unidos, _con el objeto de resol ver ñ. cañonazos la cuestióo de Oneute, hacer cesar las.
marnnzas de. cristianos, dar s&lt;&gt;gurid.ad á los inmensos capitalt:!:I europeos comprometidos en empresas que radican
en territorio musulmán, y ree,olver en el eentido británico lus aspiraciones da los armenios y las rebddfas de los.
cretenses.
Los que abogan por esta liga. anti-otomana, y creen que•
esa unión (JStá destinada á reivindicar el nombre cristiano y á volver por los fueros de la civilización tan impíamente c:mculcados por los sicarios del Sultán, piensan.
que las escuadras combinadas de las potencias que se indican, serían e-a.paces de obrar por !!U propia cuenta contra el caduco imperio turco, y de rechazar también cual -·
qt1ier otra combinación posible de los gobiernos disidentes.
Pero no calculan que .el Hombre Enfermo de Europa.
está al cuidado del Autócrata mosrovita, que en solemne
ocasión lla declarado su deeeo de dejarlo vivir aun eu
medio de sns achaques.
No ven que Italia es satélite de la política de Berlín,
y que el emperador Guillermo procura oor todos los me•
dios posibles ponerse de acuerdo con su augusto primo,.
el omnipotente Czar.
No piensan que la Europa entera rechaza.ría inrligna-.
da la extraña iutervención de los Estados Unidos eu lo&amp;
asuntos interiores del continente 1 predicando a. filo deespada un nuevo y flamante monroísmo anti-americano.
Y no imaginan, por último, que tose espíritu crfatiano queloa anima, est&gt; im1,:mlso medioeval que los lleva á una nne•
va cruzada, sería nasta contraproducente para IC's mismos.
que tratan de F&amp;lvar, pues sí, como dicen, es fácil derribar un trono que por sí mismo se derrumba, y forzar el
paso de losDardanelos, y dominar en el Bósforo, y adueñarse de Constantinopla; no hay la misma facilidad sino
impotencia manifiesta, para evitar que la guerra santa.
estalle en todos lm confines de Turquía, manche el azul
del cielo la verde bandera del Profeta, y loa cristianos.
súbditos del Sultán caigan por todas partes heridos de
la cimitarra musulmana, y sean perseguidos por doquie•
raen las aldeas y en las ciudades, 'en la llanura y en la.
montaña por las hordas hum:lladas y rechazadas de la
capital, ebrias de sangre y de venganza.
Pretenden defender al débil y al inocente, y los arrojan maniatados en las fauces de las fieras; quieren haetircesar escenas de horror y de exterminio, y abren una.
nueva era de bárbaras crueldades¡ aspiran á. que la civi•
lización recobre sus holladosíueros, y darán nneva:1 y p.:&gt;sitivas causas y ocasione1-1 á los detentadores del derecho.
cristiano; sueñan con la paz europea, y sólo procurarían
la guerra universal.
lJesengaflémonos: la nueva y pretendida Triple Alianza, si es verdad que se ha fraguado para emprender cruzadas en el siglo XIX, es una vana quimera, una inconsistente utopía.
X.X.X.
Septiembre 17 de 1896.

UN DRAMA EN LOS AIRES.
LA MÁQUINA DE VOLAR.

La prensa extranjera acaba de referirse á. la m~1erte deLilienthal célebre ingeniero alemán que.había rnventado la máq~ina para volar. Otto Lilienthal había estadooperando experiencias Je n_avegación. aérea desde ~l aflo
de 1893 en medio de la curiosa atención de los sabios de
todos l~s países¡ así pues, la noticia de esta cat:tstro~e
ba tenido un eco doloroso en todo ~l mundo, porque J.Iliembal ha sido 91 primero en obtener resultadoli satisfactorios de uno de· los prnblemas que más han llamadola atención de la humanidad.
¿No es· desconsolador, en efecto, qu~ en una época en
que el hombre puede trasmitir su pensamiento y su palabra á t,ravés de distancias inmensas por medio de un
eimple hilo, no se haya encontrado todavía e~ medí.o de
dirigirse en los aires, como lo hace el más hwmlde páJaro,
ó el más miseratle insecto? Modelos se encuentran en la.
naturaleza y sabido es que la ambición de imitarlos no
es nueva, Puesto que las más antiguas tradiciones, las de
!caro por ejemplo, entre otras, nos ensefian al génerohumano tenazmente intrigado por descubrír los secretos
de la navegación aérea.
.
Sin embargo, desde bare un siglo no se han repet1.do.
los ensayos y el asunto ha quedado únicamente res_t~1!1gido al terreno de las expeculaciones. En la Expos1~1on
de Chicago, el aereonauta Langley demostró que el viento no es una masa de aire que cambia con movill!ien~os.
c.niforrnes en el mismo sentido, sino una sucesión ~e
olas aérea~ animadas de agitaciones muy diversas, baJola aparien.cia de continuidad.
.
En el Observatorio del Parque de los Príncipes, el seflor Marey demostró que los pájaros más aptos para \'Olar no se co:.ducen como motores poderosos navegandocontra las variante!', ainó como una esp~cie de.papelot~sque bu!!can su punto de apoyo en el mismo aire Y se lt-

20

SEPTIEMBRE,

1896.

175

EL MUNDO.

mitan .á. inclinar el I,&gt;lano de sus alas para aprovecharse
BODAS REGIAS.
de un 1mpulso exterior.
De este modo, no se_ trataba ya de encontrar nn motor
p6cialment~ sa ~a anuncía~o, causando general sent.iá la vez sumamente .hgero y poderoso, sino de fabricar
miento de sat1sface:16n en Ita.ha, los esponsales contraiu~ a6ro~l~no susceptible dt; apro\•echar, por las variados entre el Príncipe de Nápolee y la .Princesa Helena
ciones fac1les de su superficie, todas laa fuerzas de la at- de Montenegro.
mósfera . .A i:es~lv~r este probl~ma se dedicó Lilienthal;
Y!ctor Manuel Fernando de Sabaya, príncipe de Nápoy he aquí el mge!11oso aparato m ventado por el ingenieles, Y presunto hereder? de la corona de Italia1 hijo único
r~ alemán: Se. fiJaba al cuerpo alas rígidas, cóncavas y
del rey ~umberto, nació en Nápoles e: 11 de noviembre
dispuestas_ úmcamen~ para recjbir el impulso del aire; de 1_869; mgresó_ al ejército desde edad muy temprana,
eran de mimbre, cubiertas de tela y en número de cuahabiendo obte~~do el grado de teniente general.
tro, superpuestas dos á. dos; las de arriba no servían si~elena, es h1Ja del príncipe Nicolás y de Ja princesa
no. para paracaídas, teJ?ían unos ~torce metros de super- M~lena d.e ~on~enegro¡ nació en Cetinje el 8 de enero de
fic1e1 Y estaban sostenidas por hilos metálicos y se pro- l~t3; rec1b1ó b_rill~nte ec!ucación y cultivó con éxito la
lon~8:ba!1 por u1:1 timón muy alto, destinado á aumentar el Pl!}tura Y ~l. di~uJo, habiendo recibido envidiables preeq.mhbrio del sistema; el na,·egante aereo eat ... ba s11spen- mios y fehmtaciones de los artistas de Dresde.
d1do en este apara~o entre las ~os. alas inferiores, y poDe las hermanas mayores de la princesa, Mili~za está
día á sugu~to, mediante un mov1m1ento de brazos y pier- casa~ con el gran duque Pedro Nicalaivitch de Rusia, y
nas, cambrnr el centre de gravedad de h\ máquina de la prmcesa Stana con el príncipe de Leuchtenber, Jorge
atrásá adelante, aprovechando así las variaciones del vien- de Romanovsky.
to. Las pruebas de este aparato se verificaron en SteEl proyectado matrimonio que unirá la legendaria cagl.itz, cerca de Berlín, en medio de una llanura iuculta y
sa de ¡;:aboya con la ~bscura de Montenegro se verificad~de lo alto de una colina artificial construida apropó•
rá en octubre 6 .nov1em~re, y li ese objeto ya están preBito.
.
parand? á la novia. con. rnstru~ciones y ensefianzas, paMás tarde, Lilienthal hizo edificar en Rbinower otra
ra que mgrese _á. la ~gles1a católica, donde será bautizada,
colina, que es la que reprbSenta uno de nuestros graba- Monsefior :riJahnov1ch1 obispo de Antivari ea el encardos, y ae1:1de la cual obtuvo los mejores resultados. He gado de la conversión.
aquí, según el testimonio de mi testigo, cómo procedía
Es tanta Y tan grande la preponderancia de Rusia en
el at-,reona.uta: se lanzaba
desde lo alto de su colina,
después de haber tomado
impulso desde la plp.taforma
en contra del viento. En s~
vuelo de algunos centenares
de metros, bajaba lentamente á un nivel inferior de terreno, cuya inclinación séguía poco á. poco, formando
un ángulo de cerca de seis
gradoS con el horizonte· de
tiempo en tiempo, c uancÍo el
viento refrescaba, fscendfa
como lo indica.la instantánea
fotografía que publicamos
hasta un nivel más elevad¿
que su punto de partida; el
descenso se efectuaba sin di~
ficulta!, cuando el aparato
f~ e
se aproxima-ha á tierra, en
virtud de una pendiente muy
facil. Cuando en el curso de
su camino el navegante deseaba subir, se aprovechaba
de la facultad viva de que
disponía para colocar sus
alas como la superfi~ie extendida de un aeroplano
ascensional; cuando en su
trayecto el aparato pasaba
por un máximum de la curva, ~l navegante debía para
contrnuar su marcha, inclinar sus alas en sentido in•
verso.
MÁQUINA DE VOLAR, DE ÜTio LILIENTHAL.
~sta descripción nos hace saber de qué modo se pro- l
t
duJo la catástrofe~ que nos referimos: el centro de gra•
os asun °~ europ:-os, que la misma Italia que forma parvedad de 1~ máquma se encontraba únicamente asegu- t~ de la Tnple Ahanza, s~ ye compelida por medios inrado por e1 pe~o del cuerpo del navegante; si por un sal- d_1re~tos á. butcc~r no ya la.liga con la poderosanaci6n,sino
to brus~o d_e viento és_te es sacudido, si el péndulo hace ~1q.me~ la. am1~tad del príncipe de Montenegro, cuya
u
¡ 6 d
d
umc~ s1gmfic1_1,c1ón está en sus relaciones de obediencia
na osci am n emas1a o amplia, las alas, zozobradas,
sumisa al gabmete de Sao Pett:sburgo.
no presentan ya en BU desceniw sino una superficie conAsí son por lo e mún las alianzas de familia entre las
vexa. En este caso, no sirve el paracaidas y la máquina tes~ coronadas .. La, raz,ó1; de Estado, la conveniencia
cae pesada Y rapidamente al suelo después de haber
política, _so_n el ente, no umco que gula l"ies un,·ones.
dado una vuelta sobre sí misma.
'
ª
Así, pues, Lilientb_ al murió víc"ma de una ,·m¡,ertec- d Los m101stros discuten, los soberanos deliberan y se
.
w.
an palabra de casamiento dos influencias.
CI6 ne~ 1a construcción d~ su máquina; pero el. prmcipio
desu sistema de navegación aerca se honrará lo mismo
que su me!Doria, y los sabios no renunniarán á. contiEl Trasatlántico mayor del mundo.
nuar experiencias que él ha iniciado.
En el presente mes se botará, al agua el nuevo buque
trasatlántico uPensylvania,)) que será. el mayor del mundo, Y con una sola ex:cepc_ión, el buque más grande que
hasta ahora se ha constrmdo.
Los vapoMs de mayores dimensiones actualmente son
los de las líne~s White 5tar y Hamburg American. Pueden llevar de siete á ocho mil toneladas de cargamento
ó lo que es lo mismo1sus bodegas podrán contener un~
ca_rga de_ eee peso, en el cual no se incluye el peso de la
tr1pulac19n y de los pasajeros.
·
Pufs b1e?, el 1~Pensylvania»·tendrá. una capacidad doble. Las dimensiones del nuevo buque, que se está construyendo e~ Belfast, son como sigue: longitud 568 piesancho, 62 p1~s; fro~tal, 42 pies.
'
'
~endrá vemte mil trmeladas de desalojamiento, y se
estima que puede. llevar una carga de catorce mil toneladas, lo que ea casi el 1loble de lo que llevan los mayores
b!1ques que están !}Ct11almente en servicio. El ccPensylvaruw&gt; tendrá máqmna'! de cuádruple expansión con una
fuerza total de 7,000 caballos. Su longitud de' 568 p·
s1;1pera á la de los mayores buques, y lo mismo priede
case de la anchura y frontal.
Los ingenieros cr1•en que la nueva embarcación pod á
desarrollar una velocidad de catorce á quince n dr
a_or hora. La enorote capacidad de este buque, sólo ;u:
e comprenderse c ,ruparándola con la de loa coches d
carga usados en los ferrocarriles. El carro más grande de~
las líneas de vía a1,cba puede contener treinta toneladas.
así es que, en_ las ~-odegas del ccPensyl vania,&gt;1 se puede
var el contemdo ele 46 carros de carga
~l n_uevo buq11e te~drá 228 cama;otes, y podrá. dar
alo1am1ento 1,500 pasaJeroe de tercera clase. Es probable
que en el mes de Octubre haga su primer viaje ent
Hamburgo y Nueva York.
re
El 11 Pensylvania,11 como ya dijimos será. el buqu
á8
grande que se ha construido hasta ~hora con
m1
PRIKCFSA HELENA. DE MONTEN"EGRO
excepción. Este es el famoso Great Easter~, que fo.é c~~s~

~,1

(•~.:

.

'

~-

. -_ i

:•

'

~

:'~

,.. '

~-

-

~-

..

~

·-·-

- ~
-~-'iJi. - ""'

VICTOR M.AJ,."UEL FER:,.'A...... DO, Príncipe de Ná:poles.

tirtlido en 1858 en Mil-wall-eu•the-Tbames. Sns dimensiones eran: longitud, 691 pies; ancho, 83, y frontal 48.
Tenía 32.160 toneladas de desalojamiento, y podía contener 18,915 toneladas de carga. Llevaba una máquina de
acción horizontal, con cuatro émbolos de 84 pulgadas de
diámetro. Tenía seis calderas que desarrollaban una fuera
za de 6,000.
Además de esto, el Great Eastern tenía 6,500 pies cuadrados de velas. Hizo varios viajes á través del océano,
pero estaba tan mal construi.do, que se creyó muy peligroso seguir!o usando, y al fin fué despedazado y vendido como metal y madera vieja.
El (cPensylvanian estará., además, lujosamen~e decorado,

TEATRERIAS,
Maggi continúa en Arbeu marteniendó el sagrado fuego del arte.
Los Provincianos en Par'is. La niujer de Claudia. Hamlet,
Quien sepa el juego que no lo enseñe y La, Tia de Carlos. esta
última á beneficio del actor Sr. Della Guardia, llenaron
los programas de la semana anterior.
Menos esquivo nuestro público dileUanti ha ~udido en
mayor escala á A.rbeu y salido complacidísimo del desempeño y elección de obras. .
En Orrin se han verificado con poco éxito representaciones de zarzuelas y opera.-Rigoletto fué un fracaso y
suerte parecida corrieron las demás obras.
Rosario Soler hizo su debut en el Principal con Chateaux Margaux, que se nos ha servido casi á diario, con
éxito para la Empresa.
La nueva tiple posee una voz de agradable timbre y
corta extensión. Aún no domina bien la escena pero tiene_ condiciones excelentes para llegar á ser una tiple có•
mica; en cambio es notabilísima cantao-ra de flamenco lo
que ha demostrado con las peteneras que canta noche á
noche y galantemente repite varias veces á petición del
incansable público que concurre á las tandas.
~ el público está en lo justo, esas peteneras no se oirían
meJor en los ca.fes canta.ntes tan en boga ahora en el viejo Continente.

d!:

ne.:

un:

ROSARIO SOLER.

Nue,·a Tiple del Principal.

�20

EL MUNDO.

17".

A

Lluvia experimental.
L. Ervera, ha realiza~o una
experiencia muy curiosa, por la cu?-l ha; reproducido, en
una vasija el fenómeno un poco m1stenoso de la formación de la Íluvia.
Ervera toma un vaso cilíndrico que mide de ~lto Yeinte
centímetros con nn diámetro de diez centímetros, qne llena basta la mitad de alcohol á. noventa y dos por cielito.
Tapa la vasija con una tap&amp; de porcelana; y la pone á calentar al baf'io..maría hasta que está próxima la ebullición del alcohol.
Retira deepués la vasija del bafio y, sin agitarla, lapone sobre una meea. AJ cabo de algunos minutos, la tapa
se ha enfrirdo, los vapores del alcohol comienzan á condensarse en eu proximidad. y se forman verdaderas nubes, muy vieíbles, que no tardan en rev_olversE: en finas
gotas. Estas, pronto caen regulares, Yert1cales, mnumerables, en el líquido, que se parece,. si no á. una tempestad,
eií al menos á. una verdadera lluvia en un vaso de agua.
Estas gotitas, puestas en el microi::_copio, miden de cuarenta á. cincuenta milímetros de diámetro.y la caída puede durar una media hora.
A medida que el aparato se enfría, el nivel en que ee
efectúa la condensación baja, y ee ve arriba de ,a zona de
nubes, una zona completamente clara. En peque~o ee vé
toda la circulación acuosa de laa1m6efera. E1 1fqu1do que
se evapora representa el océano, la parte más alta el cielo puro, y entre los doe, las nubes que. ee revuelven en
llu via 1 la cual retorna al océano.

20

SEPTIEMBRE,

1896.

ELMUNDO.

nuestros lectores.

P1•hna á :nuestros susorltores.

Acompañamos al número de hoy 11n hermoso fotocromo á f!iete colores, que nuestros abonados ha lla rán sin
duda dP. eu gusto. Nos permitimo~ hacerles notar la diferencia qne hay t-ntre éste y el prrn1t'ro (El Monaguillo)
que publicamos, Jo cual acusa un adelanto que procuraremnR vaya en aumento en las primas que posteriormente
les ofrecere rnos.

Otro pago de $2,000 de "La Mutua"

•
FRANl'ISCO MELITÓN VARG,\S1

El lunes, á eeo de las tres de la tarde, falleció en la
ciudad angelopolitana el venerable Pastor de aquella
grey, Don Francisco Meli1ón Yaigae.
Era el Sr. Vargas oriundo de Ah11alulco (Jalisco), de
humilde familia; estudi6€:'11 Guadalajara, en el Seminario
Conciliar de aquella capital que 1an pródigo ha sido en
doctos y virtuosos prelados, muchos de loa cuales rigen
dióceeis importantes.
Su carrera eclesiástica fué una no reducida eerie de
buenas obra!'I, y nadie olvida aún t.lU al;megación heroica
cuaudo en 1884 1 con moti,•o de la fiebre awarill~ que se

1896.

Ahora que estamos seguros dE: la ilnf'ltració n y buen
criterio de los qne nos leen, y guiados por t'I afán Ue mejflrar siempre nuestro semanario, iniciamos en E1, M ur.no, C'On el grabado que representa at S¡. Pre .. ideute de la
República haciendo sonar la campana ae la Independencia, la publicación de escenas tomadas del natu ral, @upo.
illendo razonablt'mente que no se nos exigirá ni la fide)i.
dad absoluta de 111s füionumfas, ni la aosolnta precisión
de los detallPs, imposibles de obwnn en eHa clase de
trabajos, que 110 son copias fot.ográficaFt, sino dibu jos boa.
qnPjados .-n el lngar de los sucef'0~ y acab11dos con el podtff0so auxilio de la memoria Uel ar1,i1,;ta.

r n naturalista belga, M.

El llnstrísimo Sr. Yar gas, Obispo de Pne!Jla.

SEPTIEMBRE,

Obispo de Puebla.

desarrolló en el litoral del PiJcí.fico, ee quedó como único
sacerdote en la ciudad de Colima, apestada, y llevó de tu•
¡urio en tugurio su inagot!:l.ble caridad y sus paternales
coni::uelos. Era entonces Obispo de Colima, y habiendo
agotado todos sus recursos en esos días aciagos, empeiló
su propia cruz episcopal para llevar alimentos á. los en•
fermnfl ....... ..
Df.'I Obispado de Colima pa'IÓ el Ilustrísimo Sr. Vargas
á Puebla, donde fueron incontables sus beneficios, notable su celo apostólico é inmensa su caridad, y donde ha
muerto en medio de las bendiciones de su grey.
Nosotros que amamos á la ciudad angelopolitana, nos
unimos á ella para lamentar la muerte de varón tan digno, y en estas líneas hacemos al presente la expresión de
nuestra sincera condoleucia.

EN COSCOMATEPEC .

Uoecomatepec, Agosto 31 de 1896,
Sr. D. Carlos Snmmer, Director General de ((La Mutua.•
México.-Muy sen.ar rofo:
.
Hoy me ha i::ido entregada por el Banquero de la Oom•
pnñía f&gt;l1 esta Villa cuya sucursal en nuestro país vd. &amp;an
ttcertadamente dirige, la suma de ($2,000) nos MIL P1801
p,,ATA importe de la póliza nómero 717,543 que á favor
1
mío y de mis menores bijas tomó, apenas va á hacer un
afio mi finado eRpo.m el 8r. Don Miguel Loyo Rodríguez.
o't'bo tanto á Ud. como al Sr. Don Manue l Alcérreca,
Agente de esa Compañía, las gracias por la eficacia con
qul:l para evitarwe molestias y dificultades, han procedido en este asunto, y me complazco en dárselas muy ex,
prPeivas.
También me tomo la libertad de suplicará Ud. encarPcida.tnente haga presente á. los St:ñores Directores en
Nueva York, nuestra gratitud.
Muy reconocida qnedo de Ud. afectísima servidora.GuAO-\LUPE Do;inNGue:z na: LoYo.

COLUMNA ~E HONOR QUE ACOMPA~Ó L.\ C.UIPAN.A DE EL :'ltuSEO DE ..\.RTILLERÍ\ AL P~\LAC!O N., CIONAL

15 de Septiembre de l800.

El Señor Presidente de la República haciendo sonar la Campana de la Independencia.

177

�178

20 SEPTIEBRE, 1896.

EL MUNDO.

20

~ = = = = = = = = ~ ~ = = = = = = = = = = == ==

•

El tiempo, el viejo Baturno, devorador de eus propios
hljo!', los años, rPspet3:, pu~s, algo:_ e l recuerdo de las
patrias glorias y de los patnos mártires. Hay, pues, un
amor que no perPce: el amor nacional. En vano ante ~l
se hunden las estaciones, los a.ñ_oe, los lustros Y los siglos; en Yano las mismas gener~ciones se suced~n ........ .
Perdura cnmo llama indE'RlJ'Uct1ble; pasa como TI?.° legado dt:&gt; fos almas de los padres á las almas de los h1JOf'
Todos los demás amores se derrumban en reded~r de_ él,
que fructificfl: qnt:: aun !!abE: el secrete. dela germ1na016n
de fo;, beroes y de los mártires.
.
.
MuchfJS t-iglos hace que el llamam1ento ~er01co de Pelayo repercut.i6 en las montañas_ de Asturias, f aun se
conmPmnra ~se recuerdo, y el vigor y el entusiasmo de
esta conmemoración, acrecen
cada centuria, cada aniverr
sario.
Un siglo harii. pront,o. que
el hnmilde cnra de Dolores
bautizó nuestra libntad. y
hoy amamos quizá á ese Padre nuestro con más amor
que lo quisieron aquellas
ovejas humildes que convocara á la diaria oración.
Durante im:. diPcisiete lu"ltroe que nos Pepnran de aquellas redentorm~ luchas ........ .
cuántos cambios hemos pre•
senciado; fratriciflas contiendas, kaleidoscópica suce¡,ión
de partidoP. hasta llegar al
equilibrio, á_la paz definitiva.
Y á. través de ePe marencres ·
pado dP los PUCf'SOA en que la
na ve dE': la patria ha podido
tantaP veces zozobrar, haba·
bidoalgo inmutable, sin em ·
bargo, nn faro de potente luz
brillando Pternamente, ma.EÜer el turbulento azotar de
las marPjacfas: Pste faro ha sidoPl amará Jo¡:aquennsdieron
patria, lazo de unión entre ·
laa generaciones que se desmoronan en el polvo, y las
que surgen con plétora de
''1
s&amp;via; y e1:1te faro aca.ba de
lanzar hoy, en f'I octogésimo
sexto anivereario de nuestra.
1iberación social y política,
sus más vivos y potentes
resplandores.
El entusiasmo popular, co•
mo impetuosa corriente de
eguas viv-as, se ha desbordado por donde quiera, conmovedor é incontrarrestable.
Ho11do ennsuelocausa este
'!I
desbordamiento porque eR
augurio de una solidaridañ
nacional,cada día más segura.
y quP se erguirá omnipotente y firme ante todos los conflictos, ante todas las adversidades, ante todos los peligros.
Pero procedamos á hacer
una breve reeefia de las fies11
tas nacionales, á la cual
acompañen las fotografías
1
tomadas de las principales
escenas. No llegaremos tan
á tiempo ante nuestros lecj¡
tores, que no tengan éstos
,1
una noción general de los
ff"stejos, proporcionada por
11
El Imparcial, pero ni con la
índole de nuestro semanario
cuadra la información inmediata. ni pretendemos hacPr
de este art.ículo una serie dP.
:I,\:[' l["c
.. 11,.
notas áridas, sino un reflejf)
; 11'
de nue¡;:tras impresionec:: eu
;1•111
estos días de general regocijo.

1

•••

,

jllil

La campana de la Independencia, esa sagrada reliquia trasladada :i. la Capital
desdP. el humilde campanario de la parroquia de Dolores, donde congregó á los primeros mártires de nuestra autonomía, vino á dar un to·
que de novedad conmovedora á. las celebraciones cívicas
y un impulso poderoso al entusiasmo espectante de las
masas.
Conocidas son de nuestros lectores las diversas etapas
que precedieron á la instalación definitiva del esquilón
San José. y no nos detendremos por ende á enumerar•
las, dPl'lcribienrlo Fólo la entusiasta y espléndida instalación. ~H-~ i-i PFta fn é la ceremonia capital de las fiestas,
algo la pn•cedi6, sin embargo, que merece mencionarse,
y vamos á. dedicar unas líneas :í la J ura de Bandera, ceremonia la más conmovedora, sin duda, en el seno de
nuestro ej é rcito, y que se efectuó el 14 en la mañana en
el Paseo de la R eforma, y en atención á que los Batallones 21 y 26 de infantería, habían cumplido los diez años
que la Ordenanza previene nara e! P':IO dt:' ~u l'~T'.1e~.
:~ '3P1 ;nb:11:.:-0 ue ,vs oaca,lones citados, cnncurrió á. la
sedición de Guerrero y á los disturbios de Papantla,

A las 8 a. m . del día indicado, los expresados Batallones y }os R t&gt;giruientos 1 y 2, ordenár&lt;;&gt;nse en l.ínea desplegada.en el Pabeo, encontrándose R~t muchoa _Jefes y oficiales que iban á acompañar al Primer Magistrado de
la Nación. Bi:it~, dt&gt; gran uniforme, pr.esentósa en carrua•
je abierto· acompañábanlo el Secretano de la Guerra y el
General Escobedo, invitado especialmente para el acto,
en el mismo carruaje. y s~guíanlo en coche, los Señores
Generales Mena y \"élez, escoltándolo el Estado Mayor.
Llegada la Comitiva frente al 21 Batallón, los personajes indicados apt&gt;áron~e de ens carrudjes. El Sr. Gral. Gueto Jefe del Batallón, dt&gt;spidió la bantlf&gt;ra usa~a y en seguida entregóse la nueva al Sr. Gral. Díaz. Esba, conforme á nuevo decreto, es cuadrada y de n·o v~nta centímetros por lado, de et&gt;da y con ~l. e~cudo me?' 1cano. A 1_empuñarla t-1 Sr. Gral. Diaz, dmg10 á los Jefe~ y oficia_les
una vibrantt:a y hermosa alocución, y en seguida se hizo

,.'

locóse en el centro el esquilón, ornado con ampl:a corona
de laurel dorado, circundáudolo un sol, que.descansab:a
sobre un baz de banderas tricolores. Custodiaba la reliquia una divisiór. al mando del Sr. General Alonso Flores, algunos de c!lyos.cuerpos for~~ron vallaE:n todas las
calles que recornó lammensa comitiva: .i\vemd~,Juá-rez,
San Francisco Plateros, Mercaderes y D1putac10n, para
llegará Palaci~, donde los grupos 8? y 9? se habían ya
instalado.
E1 acto oficial se afectu6 en una hermo~~ plataforma,
adornada muy ábilmente. Ocuparon los s1t10s de honor
el S:-. Presidente, sus ministros, y algunos otr0s personajes y llegado el carro alegórico y asegurada ta campana po'r elgarfiode la grúa que debíf!, l_evantarla, ~! Sr. General Rocha Presidente de la commón que traJo !acampana oe Dol'ores, dirigió al primer Magistr3:do .una opJrtuna alocución haciendo laenirega de 1a reilqma, alocución á que el Sr. Presidente
respondió con breves pero
expresivas frases, mRnifestando que año por año, !acampana será tocada para recordar la amada vo;;, que congregó á. los patriot.as en rededor del lábaro de la independencia.
Procedióse en sf&gt;gnida. á
izar la campana, maniobra
que por diversas circ1rnstan•
cías fué laboriosa, y durante
la cual las bandas mi l:tareH
tocaron varias piezas oídas
con entusiasmo por el in.¡
menso gentío que había in vadido la plaza de la Consti•
tuci6n.
Cnando terminó la inEitalación de la campana. soltáronse innumerables palomas
con divisas y empezó el desfile de las tropas.
Las calles P,Or donde se
efectuó el desfile, estaban
brillantemente adornadas, y
las ae.ñoritas, aglomPradas en
los balcones, arrojaban al
paso de la Comitiva conjelli
y serpentinas.*

'

l

••

El día 15, á las nueve y
treinta minutos de la mañana, abrió sus puertas el Sa•
lón de Embajadores tlel Pa•
lacio Nacional, y el Sr. Presidente de la República,
acompañado de sus Mi nis•
tros, recibió á los altos Jefes
del Ejér:::ito y á. la numerosa
oficialidad. Incontables fPlicitacionee fueron dirigidM
en ese día a: respetable Jeflfde la República y t.al fué la
solemnidad capital de la nul•
fiana.
Por la tarde, en el ,1Eder
Jai,)) efectuóse una lucida
fiesta en honor del Ani versario de la Ind~pendencia,
á la cual asistió la co11cu•
rrencía más selecta, pree:i•
dida por hermosísimas reinas, que adjudicaron pre•
mios á los pelotaris vencedores .
Por la noche, Pl entusiasmo popular era indescriptible; numerosos edificios estaban iluminados, y la inm""nsa Plaza de la Constitu·
ción y los frentes de Cate•
dral y de Palacio, estaban
adnrnados con gusto.
El Zócalo, mm1trnba una
iluminación del todo nneva, consistente en estrellas
mnlticolores, portadas y arcos con haces de luz. A las
10 de la nocht&gt; . reuniéron!l-e
en la Avenida Juárez más de
dos mil hombrPs de las clases trabajadoras, los cua'es
11
"1'11' !,. '
i
recorrierron la A venida con
11iilllillillit!.U\\t:ll·'~·:l¡¡¡,--~-"'-""""""'"k/\l~,..,.~__,
antorchas, faroles y estandartes, llegando cerca de las
once á un extremo de PalaLA CAMPANA DX LA INDEPENDENCIA.
cio. La multitud que seagriluna descarga general. El Sr. Presidente pas6 después an- paba en la Plaza de la Constitución era enorme .
.A las once de la noche apareció en el balcón principal
te el 26 Batallón, y con palabras no menos entusiastas y
hermüsas, hizo la entrega de la otra bandera, regresan- de Palacio el Sr. Presidente, acompañado de sus St&gt;cret:1rios de Estado y una. C,omisión del Ayuntamiento. Coinn
do luego con sus acompaña~tes al Palacio Nacional.
por ensalmo cesaron los rumores de la inmensa multitud,
*
* la glorieta de Colón la or- y el Sr. Gral. Díaz, tremolando la bandera nacional, hi•
Tenninábase entre tan~o*en
ganizacion de la comitiva que debía desfilar con la Cam- zo sonar el histórico bronce, sonido al cual signieron 1111vias pirotécnicas, rloboa y repique general, dieemináu~
pana de la Independencia por la Avenida Juárez.
Componíase tal comitiva, d~ 7 grupos con diversos dose después por las calles la multitud entusiasmada.
distintivos, estando representados los Estados de la ReEl 16, última etapa de los***
festejos patrios, inició la !l-epública por numerosas comisiones. Iban además algunos
otros grupos y gremios, y entre el sexto y sétimo, roda• rie de sus actos de regocijo con el desfile por nuestra prin·
ba el carro alegórico, tirado por seis caballos ingleses de cipal.Avenida, de los gremios y Comisiones quf', pn-cf'la más hermosa estampa, guiados por tres jockeys que diendo al Sr. Presidente dela República, 4 sue: Mini~tros
cabalgaban en los tres caballos de la izquierda. El carro y á otros personajes, se dirigieron á. la Gl9rieta Central
era de un primoroso efecto, con ruedas y lanza cubiertas de la Alameda.
En la glorieta central habíase levantado un elPgante
d&lt;&gt; C'""O !!evando al frente el heráldico escudo de México
entre vistosos tro1eos ue guo:m.:., :.in'J .:!e !oe .cuales .estaba pabellón, donde la comitiva se instaló, ocupando los siformado con el cañón que usó el Padre de 1a ?aur1:1.. Ce - tios de honor el Presidente y sus Ministros, y comenzl).-

1

SEPTIEll!BRE,

17H

EL MUNDO.

la solemnidad con la obertura de Semíramis, á la cual sila lectura ~el acta de la Independencia. Después el
Sr. Lic. Emeterio. de l3: Garza pronunció un hermoso dis•
curso, que á contrnuac1ón de estas notas reproducimos
y concluid? el cual, subió á la tribuna el Sr. Enrique Pé:
rez Valencia.
Te.rminada la solemnidad, retirüse de la Alameda el Sr.
P residente Y comenzó el desfile del ejército con el Ju.
cimiento de costumbre por las principalea 'calles, hermosamente adornadas. Durante él eleváronse numerosos globos.
Por 1~ noche iluminát?n~e los. edificios públicos y muc~10s pnva~os, Y el mov1m1ent.~ en. 1~ principales arterias fué am~~do, hasta que lo 1mp1d1ó una lluvia molesta, no penmt1endo que se quemaran los fuegos artificiales
que había preparados, los cuales se traJ.isfirierou hasta la
noche de hoy,
Como nv~as complementarias debemos hablar de la
Pntrega oficial de las está~uM de Chihuahua, hecha en el
Paseo de la Reforma el dia 15 por la mañana al H. Ayun•
tamiento, por los delegados del Estado antes dicho.
Son estas estátuas las de los heróicos generales Esteban
Coronado y Manuel Ojinaga.
Al hacerse la entrega, el Sr. Jesús Valenznela uno de
los delt&gt;gados, pronunció nn elocuente discurso. '
El 10 co_mo es costumbreabriéronse las cámaras1 leyen·
do el !4r. Gral. Díaz su mensaje presidehcial.
El 17 en la mañana, efectuósP- en la glorieta central de
la Alameda _una conmovedora fiesta infantil costeada por
el Ayunta~!ento y en la cual respetables damas repartieron á los ~n~os ahí congregado!! numerosos juguetes.
Corno ultima nota, hablaremos del premio obtenido
~ r La Esmeralda merced á s~1 adorno floral. Este premm dt&gt;cretado por el.ay~ntam1ent? al edificio mejor adornado de nuestra pl'lnc1pal Avemda, era de cien pesos.
Una de las fotografías que pnblicamos representa á La
Esmeralda con su adorno tan sencillo como elegante. La
verdad es que á. ese palacio, como las hermosas muchacha.s, bástale.s un lazo1 un ramillete de flores, para triunfar. En su esbeltez lleva su victoria.
~as di versas demar~aciones celebraron con varios festeJos la conm~~uorac1ón nacional 1 figurando en I ugar
prefe~en~e vanos es.pectáculos. En las hermosas villas
del Distrito el entusiasmo no fué menor que en la capi~I. Los A.ynntan~ie?tos con el concurso de los vecinos
diero.n mucho lucurnento á las fiesta:-1.
'
DeJan estas muy gratos recuerdos y halagadoras esperanzas. Pueda el a~o que viene hallarnos en estado de
progreso y prosper1~ad tales, que el lucimiento con que
celebremos las patrias ~on~emoraciones, deje un eco en
los anales de nuestra historia.
í UÍÓ

1

•

1896.

DISCURSO
PRONUNCIADO

POR EL

SR. LIC.
16 DE

LA MAS°AN A DEL

EMETERlO DE LA GARZA (JR.)
8EP'l'lEMBRE IJE

1896,

[Fragmento.]

Había comenzado la obra de reconstrucción en el gran
taller de la humanidad.
Era uec_esario destruir el mundo y reedificarlo después,
pero reedJficarlo con bases muy profundas y muy sólidas,
amplias Y esbeltas arquerías para respirar el aire liremente y dar paso á la luz del sol, con cristales muy
claros .Y n:iuy t1·ansparentes para verá. Dios, y estar en
comumcac16n eterna con El.
Rousseau había presentado ei,te proyecto y lo apoyaba con ~dc:nirable filosofía: (&lt;En lo de adelante habrá
una ~sociac1ón que defie11da y proteja con toda la fuerza
comun la persona y los bienes de cada abociado y por lo
~ual ~da uno, uniéndose á. todos, no obedezca' má.s que
a. sf ~ismo y quede tau libre como antes ......... u
la idea fu é aceptada con entusiasmo-di.stribuyóse el

bª

BALCÓN

CE!'JTRAL DE l'.\LACIO- iSS'.l'ALACIÓN DE LA CA)1PANA .

tr.abajo-cada quien tomó su puesto-la empresa era titán_u:~a,-heroes y mártires de la libertnd, lt s obreros, participaban de una naturaleza divina y_ hnmana.
El mismo Rousaeati se encargaba de !a propaganda y la
bacía verdadnamente sugestiva minando las tradiciones
d.el pasado. Volt~ire venía desPués á convencerse y á he.r!r: porque Voltaire era un sátiro-sepulturero que ten fa
siempre un sudario grotesco para envolver á sus victimas y una carcajada s11ngrienta para deFgarrar el Yelo y
ofrecerles el desprecio universal. Sucedió entonce1:1 que
l\;irabe!\u aprovechándose del entusiaF1mo general convierte la ..á..samblea constituyente en tribuna de la Frau•

'

~;

,¡:

'

'.\'..:~

"· ""~

Jy,,-- .
Í'I ~.,. .. 'L
",_,,'f" . ,,r -:-.
,, ,r \_.i~

J~-~1~·
,. . '
~'Jt, .·' •"
~·"'◄

ir,:,.
t
. º't .
. • ._;.r

-

CA.RRRO ALEGÓRICO QUE CONDUJO LA. CAMPA.NA AL PALACIO NACIONAL.

+

cia, y d1;1 pie !:'obre la revolución de 93, soberbio dl\"ino
como ju:;t.icia del ciem, desencadena una tempest~d de ra~
yos. Y aqut-1 In~ trt-s hombrea hicieron rodar en el abis•
~o al siglo X YIII, que :riervioso, agitado, epiléptico. 1:-xp1ra.ba ya entre sacudimientos y convulsiones terribles.
Diríase que la humanidad entra'Ja en·a¡;,onía.
Era el _m omento épico.
Y como .Para despertar al Universo y que los astros
fnFsen tf&gt;stigos de esa gran batalla que iban á librar ld.
idea y la .fuerza, rle cuando 1;1n cuando veíase cruzar en
aquellas noches fantástícamente tenebrosas el Angel de
la .Libertad, que batiel:!do sus alas como par{&gt;adeos de lummorn estrella, anunciaba al mnndn el adveniL,iento del
1111Pvo siglo y con él la resuneccióu de los pueblos.
Trt&gt;S !,oml;&gt;res también presentaron la idea de la libertad t-11 América: Waflliington ell t-l .Norte Bolívar en el
Sur. Hidalgo en l\Iéxico.
'
l.i-lorinioa página de una his_toria de la humanidad escribi~:run con sn l"angre los héroes de nuestra Independenc1~. A I lee1: l-11 en ella ia vida de esta gran Nación,
st1s trrnnfos df.Jan en la mente nn rt'guero de luz verdad~ra vfa !actea centellante de preciosos rf&gt;ccerdo;, que fas
cina y deslumbra como en irnestras noches primaverales, t!l hümed0 ciPlo r(,ciado con sus gotafi de luz.
Hidalgo e1a un predestinadn.
Su mi1:dón era diyiJia.
Vivo, su bandera fué una imagen; muerto, sus restos
se veneran en la Catedral.
Hay una dilataci1~m del pe1,~amiento del genio, como
hay un acrecentamiento de vida en el márt.ir. La obra
y la historia de Hidalgo no fneron un accidente sino
un result.ado. El veía y aceptaba el sacrificio, en chihuahna ó en otra parte, pero en lm altares de la patria.
Su alma era una irradiación del espíritu de Dios que no
latía para sí, sino para la patria. Animaba un cuerpo
pero era el de un héroe~ al abandonarlo veía vol\'er :t 1~
conc!encia nacional, y palpitar y conm~ver cada pecho
mexicano. Por eso á su muerte, el pueblo, gloriosamen•
te vencido con Cuauhtémoc, despierta del sueño enervante y cruel á que lo sujetara la Dominací6u sacude
sns miserias, lanza un grito dPsgarrador-era el dolo!' de
trescientos años sofocado dentro del pechn-y en el paroxi&lt;,mo del delirio, vuelve á la :ucha. Fué abnegado 1
fué heróico! fué titánico, fué gigante, hasta que un dfa
d!a de gloria para la patria y de regocijo para la hnina:
mdad, victorioso, enérgico, viril, de pie sobre un trono
que acababa de herir, entona el himno sagrndo de la libertad ......
Hidalg"O, que en Dolores ea la inspiración de Ja Inde~ndencia, en el campo es un héroe, y aboliendo la esclavitud en la encarnación de la libertad: ~orelos, pensador
Y soldado, por sus numerosas y contmuadas victorias
comparable con Napoleón, que instala un Congreso en e'
fragor clel combate; I'llorelos, que en el sitio de Cuautla e

�20

F,L l\fU:-SDO.

180

8EPTfEMBRE,

18\!6.

20

SEPTIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

abnegado, digno, admirable, tan admirable como~uauhtémoc en el sitio de México. ~ravo, q~e _perdon~u-~o á
]os españ.oles momentos despues de rec1b1r la no1,1c11:1 de
la muerte de 'eu padre, llega á la Divinad c_omo Cnsto,
pidiendo perdón para los que acaban dtt ht:&gt;nrle en el pecho. y el Pueblo Mexicano, nuestros he1 manos 'le aquellos días, orgul1o de la patria, verdaderos soldado! d~ la
libertad el .Pueblo Mexicano, peie~ndo once an,,~, ~m
desvent~josas y terribles circunstanc_1a_s, e&lt;_&gt;n sus lll'ro1~mos sin recompensa, con sus martirios 1gnora~os, ahmentándose con suz; victoria&lt;:i, descansando un d:a cumo
el sol que se oculta trá.a de las nubes, para mostrarse a 1
siguiente más espléndido y hermos':);-tal es la guerra de

la Independencia mexicana; es el triunfo que nos entusiasma es la patiria1 sublime amor que hace de todas las
voces ~na plegaria y de todos Jos_cora.zou~s una ah~a; es
la historia de nuestros padres: h1stqrrn digna de DLOs y
de la humanidad.........
1
y hoy que el pueblo, ébrio de gloria, ~oOre el pedesta
de Sl:!S victorias, se conmueve al descubrir su pecho ll~no
de cicatrices y de luz; hoy qne los manes de l?s ~1~roes
de la Independencia flotan á f!U~stro derredo.~, mvis1_b;es
como Dios iJt!ro como El be.nd1c1endo á s1:3-s l111os-qms~era dará mi voz notas tristísimas de nu~erere y alegrias
radiantes de felicidad, algo sagrado y queJumbroso, corno
plt&gt;garias y lágrimas pardo llevar á su ~u~ba; Y algo t;spléndido, como lo inmortal, como lo dt vmo, para resistir á su apoteósis. .
..
Sí; la sangre, la vida, el martmo, todo; pero la Independencia estaba hecha.
.
El viento inpregnado de nuestras queJas al cruzar Jos
campos incendiados había arrast,rado la~ llamas devoradoras y llevándolas alto, mu~ ~lto, amenazan prt:nder
fuego á los cielos clamando justicia; con Ja sangre de nues •
tros padtes se había formado en las fronteTAs una línea
divisoria humeante sensible; las lágrimas de nuQstraa
madres habían regado las callea de la c~uda_d¡ el bog11or
abandonado estaba frío, frío como la m1ser1a, como . la
muerte, como los gritos del dolor; por cadapedazo&lt;1:e.tierra se había entregado un miembro de nuet:tra fam1ha Y
tantos y tan queridos han muerto1 que ~ste euelo es un
gran cementerio donde repo13an las cenizas y los r~stos
de nuestros padrea, y no puede pisarlo ya el extranJero,
porque la tierra sagrada no se profana.........
.
Suficientemente hombres para vencer al más valtente Y
agllerrido de lo~ conqnistadores, en lo de adelant~ seríamos
suficientemente soberanos para hacernos respetar ..... .
Entonces pudo observarse uno de esos fen61'?enos que
preocupan al pensador y merecen toda la atención del eoci61ogo.
.
• b
Habfamos hecho una Independenc1a-per~ necesit'.1 .amos sentirnos independientes, faltaba la ltbertad c1v1I.
Podíamos ir libremente de uno á. otro extrem? ~el~ pa•
tria, sí; pero dentro del pecho el alma no pod1a ir libremente de uno á otro extremo de sus ~eseos, el _pensa•
miento no podía aletearen toda la ex~ns1ón del honz~:mte.
Fal~aba la independencia de la idea, .fal~aba la mdependencia de la c0nciencia. Era nece1mr10 hb~rtar al ~ora~ón del fanatismo, libertar al c~rebro ~e la 1gnor~ncia,
quitar del pecho el terror fantástico del tnfieruo é inculcarle el sent,imiento honrado del deber.
y empezó de nuevo la lucha, espléndida, gloriosa, adorable.
Se peleaba con la fuerza de la razón, no con la razón de
la foerza. Las inteligencias brillab.an a! chocar, el fragor
de los combates producía luz, la victoria, luz 1 más luz.

PAGINA ..JAPONESA
,

I...::AKi:;;MONO.

ASPE(.T.J DE LA PLAZA DE LA CONS'l'ITUCIÓN DURANTE EL ASCENSO IJE LAP,AML'AN.A,

El Estado aparecía como el Júpiter olímpico de la épo•
ca homérica, sujetando al trono y lanzando rayos.
s~ abrió la Escuela, se imprimió el libro, se fundó el
periódico se abandonó la espada por la pluma, Y allí donde babfa ~n guerrero surgió el Legis_lad9r. ~l com~ate
era precioso: no ya ejército contra eJércno1 s1.no la idea
contra la idea 1 el campo de batalla no era el ~e Marte,
sino el Parlamento; no vencía el más f~erte, sino el que
razonaba mejor, y sabios, :filósofos y tribunos fue~on los
hNc,es de esta segunda guerra de Independencia: LA
REF0R~1A

,--------=----------7

::::

LA

ES)[ERA.LDA.-PREYIADA

POR su

ADORNO FLORAL

.

y cuando se necesitó que la fuerza apoyara á la idea,
"" iba á la guerra, DO con el placer estúpido de m~ta~ ~or
oficio, 8 ino con el ~o1'le obJeto de salv:ar u_n prrncipto,
para defender una idea, la Indepenenc1a misma amenazada qnizá.
.
.
El ejército no era el Dios Mitol6g1co de r!1-b1_a brutal,
eino el ciudadano viril peleando por la Republica. Después de cada comba,e el vencedor no se entregaba al .1;1aueo y al pillaje, no obtenía un ped!-\zo de t1err~, !'l!]O
q
que enseñaba un prrnc1p10,
promulgaba una Ley.
Hubo enCUl.!ntro~ de inteligencias titánicos, en que despuésdernucho discutir y pensarlo más, el resultado era
magnífico: la Const~tuciónde
57, la desamortización, las
leyes de Reforma con su libertad de cultos, separación
de la Iglesia y del Estado,
matrimonio civil, sufragio libre ....
Asíadquirióel pueblo libre
la conciencia de su libertad.
:El primer periodo de la guerra nos devolvió la patri.1, el
segundo la conciencia.
Cayó el conquistador á loa
golpes de la fuerza, y la fábula á loa golpes de la inteligencia, y ahora ni el hombre
tiembla al chasquido del látigo, porque libre, no tiene
dueño, ni el alma tiembla al
oír el trueno del tempeetuoso cielo1 porque honrada y
limpia, no teme al cielo.
Rijo del pueblo-educado
en su amor y para su amor
-hnblar del pueblo y con el
pueblo será siempre mi eterna ambición, hoy que he sido el elegido para venirá. recordar sus triunfos, transfigurado con su aliento, en presencia detenta gloda, yo puedo dirigirme desde la tribuna más liberal de América á
la tribuna más liberal de
Europa y decir que no fué la
forma Republicana la causa
de nuestras gue1·ras, como
asegurará. Afr. Tb iers en el
Parlamento F1ancés al contestar el discurso del Trono.
No; la guerra se ha hecho en
México para alcanzar la InEN LAS FIESTAS DE LA PATRIA. dependencia, para reivindi-

car una raza altiva y viril, bárbaramente conq~ietada.
a probar al Mundo que somos y sabemos ser hbres.
paÉ:idalgo tenía todas las condiciones de un ve~ced.d'
debía vencer y venció. Venció con el alma c~nqu1stan .º
adictos venció con la palabra propagando la idea, venci6
con la ~spada en Granaditas y en el Monte de la_s Crucee;
venció por sí mismo: Moreha le abre las pue1tas é. s,u
presencia venció la desgracia: su encuentro con fl1eJ1
en el Pue;1te de Calderon, no fué un desastre; su. el'tOll
tiene destellos de heroísmo desesperant~, venció en el
martirio-la alegría del verdugo dura el 1!1stante en ~oe
brilla su pufial, su recompensa es el salario; per~ Id, g Oria de Hidalgo es eterna; su recompensa1 la gratltu n&amp;cional.
.
h omenaJe
· a¡ progreso, ¡·oeUna palabra más de um6ntificación del pasado.
b
h
La Representación nacional decretaba no a mue. O
aún que el 30 de Julio sería día de luto para la pa~ria,
dando así forma ó. los pesares y dolores del pueblo,¿
cuando la Urna que contiene los restos de los héroe!Junuestra Independencia pasaba por las calles de la t" rro,.
tada ciudad y temblando de amor Y de respeto ni aria&amp;
dilhiba~os y escucbábase el eco de nueatr~s P
impregnando de religiosas armonías los ho;izo~:sni: 1
patria. hubo un 1nornento de profundo é l'?P
b.
,}encio: la tristeza de l~Rep~iJlica cubrió ~u cielo, s_E~:o6
un parént.esi 8 en su vida agitada Y nerviosa, Y e1 . en•
1
Soñador, abrió las puertas de. su augusto Temdeºils
in·
tre loa coros de sus campanarios Y las nub~a
r imi•
ciensos colocó la sagrada Ur.ua en pr~fereni~ lugbrió 101
tando á la pompa y solernmdad .~on que ios a e mo-cieios y &lt;:ientó á la diestra á su b110 que acabatia: d de la
rir en u~a cruz }Jroclamando la ludepedendencia
humanidad.
.
. deseada. Ya
Oh! Realización del supremo idea 1, um 6 n d nden..
no somos liberales ni conservadores; a~t¡~aln :feen 8U
cia somos Mexicanos. Somos la Repub ;,ca q t a tWD·
avance hacia el progreso, al pasar Ll;ente a vues r
ba se detiene, se descubre, be arrodilla_- oramo!C) de la
Ha llegado de nuevo el momento épico, pero
guerra, sino de la paz.
. •¡ d las coa·
Hilos de plata doran las fronteras as1m1 ~n ºu dad.e&amp;
tumbres, el idioma, distribuyendo el tra~aJO~I ~:bell6n
flotantes se balancean en el ma~, ondean ° el va or. El
mexicano, y burlándos_e de sus iras en alas d del roun""
pensamiento se comunica de uno á. otr~ exte! O voz va ,
doen el tiempo suficiente para enunciarº: a ·ao De&amp;1
largaa distancias chn la rapidéz de _su propia_
gllno01ergfas.
de lejos se distinguen las alta~ ch1mene~s
sa ciudad que convida al trabaJo, reparti:n r!~tea EaNacionales y extranjeros, todos herman()is~ di e fo,wamOI
tados, todos habitantes de la .Magna vit.as, rodnctoe y
el gran Mercado, en qut: ofrecemos 1;1ue~tr~s al :Mundo.
saciamos nuestras necesidades. Méx1co¿_nvi_t en tieropo8
á la Exposición U ni versal, Y corno la
rftrar la Gran
de su antiguo explendor se prepara á ce e
Olimpiada del Trabaj,o. .
.
.
trabajador&amp;,
Bendita flea la Repubhca mexicana, hbre,
inteligente!

egd

st

dª1~
.f
if

.
.
l'd
d á un mendigo; uno
·Un buen prntor
da inmorta
I a
malo ridiculisa á un emperador,
LEON ÜAUDET-

- ..
el derecho de
Los optimista~ son los úmcos que tienen
persuadir y de conducirá los hombres.
MELCHOR DE VoGUR-

Mis males olvidé. Dnlces acordes
Quise arrancar del arpa de otrQS días
Y, al no ver retnrnar miq ilusiones,
Sintió mi corazón glacial tristeza
F.\•ocando el recuerdo dP esa noche,
Como debe sentirla el árbol seco
Mirando quP, al volver ias estaciones,
No renacen jamás sobre sns ramas
Los capullos fragantes de las flores
Qne le arrancó de entre sus verdes hojas
El soplo de otoñales aquilónes.
J ULUN DEL CASA L.

JiasLiada de reinar con la hermosura
·Que te dió el cielo, por nativo dote,
]'t"diste al arta flll pott=&gt;nte auxilio
Para sentir E'I anhelado goce
·
De ostentar la hermosura de las hijas
Del país de lns ancbos quitasoles
]'intados de doradas mariposas
Revoloteando entre azulinas flores.
B0rrando de tu faz el fondo níveo
Hiciflt.e qne adq:iiriera los colores
l'álidoa de los rayos de la luna,
Cnando atraviesan los sonoros bosques
De flexibles bambúes. Tus mejillas
Pintaste con el tinte que se esconde
En el rojo cinabrio. Perfumaste
De almizcle conservado en negro cofre
·Tus formas \'irginales. Con obscura
Pluma de golondrina puesta al borde
De ardiente pebetero, prolongaste
De tus cpjas el arco. Acomodóse
Tu cuerpo erguido en amarilla estera
Y, ante el espejo oval, moutado en cobre 1
Recogiete el raudal de tus cabellos
Con ag-ujas de oro y blancas flores.
Ornada tu belleza primitiva
Por diestra mano, con ext-rafios dones,
Sumergi!'te tus miembros en el traje
De seda japonesa. Era de corte
Imperial. Ostentaba ante loa oj,Js
:El azul de brillantes gradaciones
Que tiene &lt;'.I cielo de la hermosa Yedo1
El rojo que la luz deja en los bordea
Del raudo Kisogawa y la blancm:a
Jaspeada de fulgentes tornasoles
Que, á los granos de arroz en las espigas,
Presta el sol con sus ígneos resplandores.
Recamaban tu regia vestidura
CigüeñaR, mariposas y dragones
Hechos con ánreos hilos. En tu busto
Ajustado por anchos cefiidores
De crespón, amarillos criQantemos
·Tu sierva colocó. Cogiendo entonces
El abanico de marfil c::tlado
Y plumas de avestruz, á. los fulgores
De encendidas arañas venecianas,
Mostraste tu hermosura en los salones,
Inundando de férvida alegría
El alma de los tristes sofiadores.
¡Cuán seductora estabas! ¡No más bella
-Surgió la Emperatriz de los nifonea
En las pagodas de la santa Kióto
O en la fiesta brillante de las flores!
Jamás ante una imagen tan be~moaa
Quemaron los divinos sacerdotes
-Granos de incienso en el robusto lomo
De un elefaute cincelado en bronce
Por hábtl escultor! ¡El Yoshivara
En su recinto no albergó una noche
Belleza que pudiera disputarle
El lauro á tu belleza! ¡En loa jarrones,
Biombos, platos, estuches y abanicos 1
No trazaron los cli!sicoa pintores
Figura femenina que 1eunier~
'Tal número de hermosas perfecciones!

CRISANTEMA.
Abatieron los faü=anes
Su vuelo sobre la sel va,
Se entrecerraron los lotos
En la arenorn ribera
Y á través de los bambúes
Ascendió pausada y régia,
Entre brumas argentadas,
La pálida luna llena
Cnando cayeron los remos
De la barca japonesa,
Rurgió el daimio y se e!&gt;cucharon
Vibradoras estridencias;
Choques de címbalos aúreos
Y de las cítaras negras
E¡itre las notas, arru ll os
De amorosa cantinela.
Caviloso el rlaimio y triste,
Su ancho abanico despliega
Que á. loa rayos de la luna
Como un astro reverbera;
Al palacio de los tréboles
Tiende sn mirada inquieta;
Pero nada ven sus ojos
Y en vano sus ansias vuelan;
Ha tiempo 1ue los faisanes
Se escondieron en la selva
Y que plegaron sus cálices
Loa lotos en la ribera;
¡Ha tiempo que ya no existe
Su adorada Crisantema!
Los lirios del Tokai'do
En los tibores se secan
Y mientras que los perfumes
En el pebetero ondean,
Ex:tendido bajo el ala
Gigante de una Quimera,
El dairoio le pide al 6pio
Consueles á su triPteza ........ .
Dejad que el PUtil veneno
Arda i nflarnanrlo 1311P venas,
Y que evoque la memoria
De sus alegrías muertas!
Que la vida se apresura
Y que la muerte se 1:ega?
Ya lo eabe el triste daimio!. ....... .
No veis qne cuando despierta
Da loa éxtasis do vaga
Sn adorada Cri8antema,
l\fPlancó!ico y sombrío
Fiji-\ su vii,ta sert&gt;na
1&lt;:11 un ataúd de eándalo
Y en un sudario de seda?

ENVÍO

Viendo así retratada tu hermosura,

JOSÉ JUAN TABLADA.

TRES LEYENDAS RUSTICAS.
I
Esto me lo contó, filegún creo, la señora Ciruela:
icLos duendes, espíritus malignos, se complacen en in$
-traducirse en las casas aisladas, en el campo, sobre todo
bajo la forma de utensilios domésticos, de marmitas:
principalmente.
«En general, todo el mundo desconfía de las tales marmitas. Pero cuando alguien quiere cocer en ellas alguna
cosa, ae vuelven duendes, que se escapan haciendo mueCa!l1 mientras que el agua que estaba dentro se derrama
sobre el fuego, y lo apaga.»

II
EatCJ lo he leído primeramente en un libro muy nota

comprobar que es, en efecto, una creencia muy general
entre los campesinos:
1&lt;La noche dE: A.ño Nuevo, ~a-"ta gritar en un paraje aislado: ¡Gamban-nindo-ototo-ghi,ou! para ver aparecer inmediatamente una mano velluda en las tinieblas.n

rn:
Tomado del mismo libro:
. «Cie~ noche de invierno, los gatos celebran, en algun
Jardín aislado, una gran asamblea, que se termina con
una ronda general f la luz de la luna.1,
Viene en seguida ésta cláusulaadorable, que recomiendo
á. todos loa que se preocupan de averiguar el miatenoso
encanto de los gatos:
-Para ser admilid.o en e.st.a reuni6n, todo gato debe procurarse unfichú 6 un paii.uelo de seda con que cubrirse la cabeza,

para baüar.

4

ble y muy poco conocido en el Japón; después he-podido
PIERRE Lo-r1.

181

�20

EL MUNDO.

182

@:uentos de anfiteatro.
UN ENSUEÑO.

...... Sobre nna plancha desocupad.a ardía un velón sostenido t&gt;n las fauces earc~sticas de un cráneo de mandíbulas dislocadae ;junto, la indispen~able cafetera humeaba
y aquel aroma penetrante de la mfusión se eEJ?arcía en
sutiles copos por las anchurosas bóvedas del recinto. La
noche era dolorosamente obscura, densos cortinajes de
mfülinas opacas se extendían sobre la superficie dP. la
tierra, como Ja11 alas de un coloP.al murciélago y_ la humedad rle un:t lluvia fría y monótona se columpiaba en
brazo~ d@l viento, penetrando al an6teatro en bocanadas
glaciales; t-0caba á sn fin la tem1;&gt;estad y. como _ll.ltimas
manifPstaciones del fenómeno, brillaban alternat1vamPnte en opureta!! regiones del-cielo algunos relámpagos vio:
láceos. La noche era dolorosamente obscura y apennR si
ee atrevían á. pestailear tímidamente algunas estrellas
pálidas en los gironee de firmamento despejado.
LatPralmente alumbr:lda
por la ins11.l1Ciente lnz del velón, la cara del estudiante te·
nía una expresión cruelmente triste; Pra pálido, con el'la
palidez de I as cosas largo
tiempo encerradas en la obf:curidad, alto v delgado como
los trovadores de las leyendas alemanRfl v contribuía á
darle su exprPsión tt"istemPnte doloro1&gt;a la mirada febril
de su~ ojoR profundamente
claros. Lefa attmtament;P nn
enorme volúmen y dejaba
v_agar pnr11us lahios una snn•
risa amarga y fina. sonrisa
TerdaderamPnte delicada: FlU
mano acPrcaba á los labios
una taza que cPrca de la cafptera. SP. encontraba, ó iba á
oprimir ¡::,ni;: EiienPs inclinadas
sobre el lihro. Leía atentamentP: 11TodaJll laR caueaR que
debi1itan el organi!nno, favorecen el drflarrollo de la tuberculoP:ifl: entre las m!is potentes debemos citar: la rnii;ieria, Pl exc~so de trabajo,
físico ó irit.electual, y las pasiones tristes. n
11La tisis eR más común en
las clases misera bles y en
los C(!nvPntos y colegios ...... )&gt;
Y él, al leerlo asf, eentfa cor~r por sus labios todo el
acíbar de sn vida SAOmbroeamente neno~a, miraba coner loFI días de su infancia
arrullados por 1a más cruPl
de las madres: la pobreza: él
nunca había tenido caricias
ni jueueteFI, jamás había si•
do nifio. siempre aberTeojado por la nrcPsidad, débil v
enfermizo, había llegado ·á.
cursar los años superiorPs de
su carrera sin ver modificarFIP sn o~niAmo endeble, había llegado á ser hombre casi, fliempre arrebatado por
unaimaiinación malea na l)Or
lo voladora. siempre triste,
siempre lúgubrement.e ensombrecido por el tedio que
le rofa el alma.
1,La tuberculosis es más común en los jóvenes11 ( decía el
libro) 11su desarrollo está favorecido por el trabajo intelectm1.l.. .. y las pasiones tristee11 El deletreaba estas fraees con esa extrafia delectación cor. que catan los bebe·
dores de líquidos amargos;
das pasiones tristes ..... . ,1 y al
lleg-ar á. esta frase, como parvada de palomas blancas, cayeron sobre la bóveda las doce campanadas que nacidas en las sombras, anunciaban
la media noche.

su mente. De pronto, evocada por el desgarr~dor wito. de
sus recuerdos, surgió de las nieblas de su 1magmac1ón
una. figura luminosamente hermosa: _1era ~lla, s~, era ella!
y no había cambiado en nada su act1tu~ des~enosa y dominadora· animaba su rostro lleno de diafan1dades blan•
cas la mi~ma sonri&amp;a adorabÍemente altiva: ¡era ella! ¡la
ete~na impasible! ¡Ella, con toda la majestad de e~ altivez dominando todavía aquella pobre alma maravillosame~te amorosa y eternamente virgen!
.
La fiebre se manifestaba; el delirio desplegaba, nendo,
sus fantasmagorías palpitantes y crueles; él soñaba, con
las manos oprimiendo aquel cránPo qne parecía estallar1
con el pensamiento hundido en el sombrío abismo de sus
recuerdos; pasaban ante sus ojos cerrados, tod~s los episodios desconsoladores de aquella enortnP pasión abrumadora, tenaz, sin esperanza ......... Ell.a avanzaba len~
tamente al lado del anciano enfermo ...... era muy temprano ...... la calzada desierta ...... la'l est!ltnas recibían
inmóviles los primeros chispazos del sol, que apenas doraba las más altas ramas de los árbol.ta ...... se respiraba
un aire bueno joven ...... que coqueteaba. con las corolas
de las florecill~s humildes del llano .... .. la lejanía nebu ·

Afuera las últimas nubes***
partían volando á. tra"és del
cielo negro, se agitaban temblorosamente las espléndidas constelacioneE engarzadas en el terciopelo op~o del
firmamento¡ ad1::mtro la vacilante luz de la vela, retorciéndose al soplo del aire, enj9ndraba en los rincone@ leja.nos siluetas fugaces que danzaban descompasadnmen •
te; apenas ei aquella claridad mezquina se atrevía á. llegar baflta un cadaver que, allá en la penumbra, perma-necía tendido impasiblemente bajo la dudosa blancura
de una sábana maculada. La cafetera humeaba; el crá.•
neo de mandíbulas di.,locadas, reía sarc:isticamente., sos•
teninendo entre sus fauces, la impotente vela.

••

¡Las pasiones tristes ...... •la miseria ...... exclamó él co•
una entonación desgarradora. ¡Oh, sí, bien triste ...... y
hundiendo la cabeza entre las manos, hundió el pensamiento en el sombrío abismo de sus recuerdos! ¡ Las pasiones tristes, repetía, ¿por qué la conocí, Señor? ¿por
qué la quise? ...... uson la causa más frecuente de la tuberculosis ...... 11 y el fatídico precepto, tenu como las ayes
de_los cementerios, revoloteaba par las oblicuridades de

SEPTIEMBRE,

1896.

20

y la veía ...... Ella, 1Se aceréaba y él permanecía inmóvil,.
mudo, abrumado bajo el peso de aquella adoración in•
mensa, cruel, doloroeame:,nte tenaz ...... la conjunción tuvo lugar bajo aquella techumbre hojosa; él sintió bajo su
frente algo así como el hálito helado del vértigo y, sin•
tiendo obscurecerse su mirada, cerró los ojos; la imagen
de ella se formó entonces en sn retina, con esa degrada•
ción de tintas tenuemente brillantes que orlean ·los ros-t.ros de las vírgenes cristianas; una contracción de infini•
ta amargura externó en su f~ )a magnitud de sus sentimientos dolorosamente reprim1dos ..... y ella, deslumbradora.mente hermosa y sin alma, como las camelias tropicales, no vió en aquel rostro contraído, aino la hueila
vulgar de insorr.nio, y u¡pobre!n se dijo, ((no tiene abrigo
y tendrá. frío .... ... )) y se alejó pausadamente.
So,.;re la arena que pavimentaba la calzada, arena húmeda aún por el aliento de la noche, 'l nedaron marcadas
las huellas pequeñas y ümétricas de los pas?s, huella:-J
que conducían directamente, como el pensamiento de él,
basta aquella figura esbelta, abrumadoramente adorable
que manchaba, con su cortorno claro, la lejanía verde.
obscuro. El, permanecía inmóvil, aparentando una tran
quilid11d que hubiera queri-·
do fue~e rea', la opresión interna lo asfixiaba, sentía en
los ojos al golpeteo de ias lá.·
grimas y, con un moyimiento instintivo y rápido, cayó.
sobre la tierra y depositó con
verdadera veneración un beso largo, larguísimo, tenue y
delicado, sobre aquella arena húmeda aún por el rocío
de la noche, que conservaba
la débil impresión de las pi•
ea das de ella ...... .

•
••

UN RETRATO.
(DE LOS 11MosA.1cos)))

·········································
AN'rll:NOR LESCANO.
Septiembre de 1896.

LOS NIÑOS 'l'RISTF.S ..

losa ...... muchos pájaros ...... y eUtt,... ..• ella, que destacaba
á. lo lejos su ducal silueta, avanzaba lentamente al lado del
anciano enferrtlo.... sí, muchos pájaros .... la maílana, la
mañana fresca, aromada ...... ¡cuántas flores, nueva.e to•
das!. ..... virgencitas ...... y ella; entonces él no eetaba en•
fermo ...... no ...... nunca tosía.............................. ........ .

;;;;,:;;~¡·

..E°~· i~ ·~~~·.;~~:. ~¿b~~ ·~i.
~·;~gl;·i·~·~~~;· ~·i. ~~¡~¡;
permanecía impasible; silencioso testigo, parecía escu•
char atentamente; la luz amarillenta daba á. la sáoana
q,ue lo cubría, el color del mármol viejo. La noche des•
cendía lentamente; arriba volaban brillando las muchedumbres de estrellas temblorosas, las horab de la noche
daban vuelta fatigosamente á la esfera inroenea del cielo;
abajo la tierra dormía.
Sobre la plancha desocupada ardía temblando Urt velón, el cráneo reía en silencio y miraba con ojos va.cías,
ojos llenos de misterio, la pd.lida frente del estud1ante
enfermo; junto de él estaba sentado el ensueilo ... ... ¡Cuánta luz!. ...... ella se acerca ......... no, no debía verlo ........ .
¡pronto, pronto!. .....
El se había ocultado trás el robusto tronco de un eucaliptns, querfa·verla, verla muy de cerca, y llegaba co•
múnmente caando era todavía de noche¡ allí la_esperaba

1896.

¡Pero el niñ?···· .. ! Pues qué ¿la risa no nace de sus labios? ¿no se hizo pa~a ellos·/ Pues qué ¿no son sus voces
las que han de repicar, á modo de argentinas campanitae?
Ellos no comprenden todavía el amor de los padres.
Lo sienten como el calor de un nido nada más. y muchos ni ese calorcito sie!'lten, poque-esta monstruosidad existe-hay padres malos. Están como más desnudos
de todo. Para l~~har CO?, las enfermedades apenas tienen
fuerzas. Para vivir son impotentes si no se les auxilia.
Ningún dafío Q.an hecho y ya han llorado.
EL llanto del chiquitín díchoso es á manera de un
aprendizaje dispuesto por la naturaleza para que se ensefien á desahogar el sufrimiento. Mas el llanto que no
puede salir, ese, q_ue no tiene fuerzas; ese, que va empalideciendo y apagando los ojos del niño pobre enfermo
triste, es el que enternece más intensamente. '
'
Cuando tiene uno. hijos y puede darles lo que necesitan
y lo superfluo y tefilrles de color da rosa la existencia el
encuentro con una de esas criaturas desvalidas nos desprra el alma. Gastamos,. derrochamos, y al salir de una
Juguetería, al entrar al Circo, no ve:nos esos ojos suplicantes de los niños tris~es.
Para ellos sí son verdaderas fiestas estas de la patria.
Ven el desfile de las tropas, agita la circulación de su
sangre el estruendo de las músicas militares deslumbra
y h.echiza sus miradas e~ esplendor de los c~hetes, y no
olv1dan 1 porque nada tienen que olvidar, no esperan
porqu~ la esper~m~a es desconocida para ellos; pero viven, vibran un mstante. Acaban los fuegos artificiales,
cesa el redoble de loe tambores, y esos ni.üos tristes
vuelven á la sombra con el único amigo que Dios les ha.
deparado: con el sueflo.
•¿Verdad que hay .miradas quepidf:n limo~na? Yo percibí una de esas en cierta noche del diez y seis de Septiembre, cuando llovían estrellas de púrpura, y ondulantes
víboras de oro culebreaban en el cielo. Era la de una mujer, casi de un cada ver, que iba cargando á una criaturita como de seis meses. l:I cada ver de su marido se había quedado á obscuras en la casa. ¡No, no mentía! Era
de carne aquel dolor. La niña apenas era de carne. Ya,
trae largo contacto con los dolor~B humanos, se aprende
por desdicha á conocerlos. Esa era madre. Iba con su
pedacito de vida entre loe brazos, á buscar en las callee
próx~mas á. la plaza, en los sitios donde pasa la alegría,
una hmosna para enterrar al muerto y para la huérfana.
cuya únic~ dicha consistía en no saber su orfandad y en
estar proxrma á la muerte. Dí una peseta á esa infeliz y
me pasé de largo.
Pero, andando, andando, fuéronse como abriendo mi.!!
ideas y sentí remordimiento. ¿Cómo acababa de gastar
en fruslerías. y en vani~a&lt;!-ea, dejaba á iui hija muy ufana: muy s1:'t•~f~hs de v1v1r, y le daba yo á esa niujer na. da más vemticrnco centavos? Desandé lo andado, quise
encontrar á la ?uérfana y á la madre, darles lo que llevaba en el bolsillo, hacer la felicidad una vez en mi vida, puesto que la felicidad algunas ocasiones se hace con
diez, con cinco pesos, con un peso, pero ya mi limosnera, mi a.cteedora, había desaparecido.
Ese dolor se perdió en la muchedumbre de los dolores
humanos; esa indigencia, en el mar de la miseria· y mi
egoísmo quedó embebido en la reseca piedra que ~o tocan las al9.1:1 blancas de la caridail. Fu! malo, sí fuí criminal.
'
En mis pesquisas, al torcer una esquina, e!llióme a.!
paso una chiquilla de once á doce años, vivaracha rubia, de ojos grandes. Parecía hija de francés. Su ~irada no pedía limosn3, Pero ella sí me la pidió. Se la negué ...... me fué siguiendo, y ...... me rapugna escribir lo
que me dijo ...... no lo escribo!
. Esa es más huérfana que la otra, y más infortunada
porque tiene más vida. ¡Santo cielo] Hay algo tOdavía
más triste qué ver á una niña huérfana y á una madre
hambrienta!
MANUEL GrrTIÉRREz NAJERA.

Un grito de penosa angus•
tia se escapó de eu pecho y,
volviendo á. la vida real, sintió sobre su frente la fresca
sensación del viento madrn•
gador de la mañana; el velón
agonizaba sobre el cráneo; el
cadáver, impasible, se ocultaba bajo la sábana impura;.
algunos gorriones se asomaban curiosos por la ventana.
y partían después cantando;
amanecía.
El i;niró, con ojos que buscaban todaviael rastro de m,
ensueño, este cuadro del ama•
necer que se dibujaba á lo
lejos trás la reja ámplia del
anfitreatro y agobiado por Pl
exceso de gasto intelectual,
dejó caer la frente sobre el
libro, y se hundió en un eueño que reclamaba imperiosamente su agotamiento; 8Ó·
lo revoloteaban en su mente,
como aves lúgubres de los cementerios, los preceptos fatídicos: utodas las caneas que·
debilitan el cuerpo..... fa.
vorecen el desarrollo de las.
tisis ...... la tuberculosis ea la.
enfermedad de los organis•
mos debilitados ...... n
Parpadeó por última vez la.
vela; cayeron á. través de las
ventanas las primeras dudosas claridades del sol, y los
genios invisibles de la enfermedad fueron batiendo las
alas silenciosas en rededor
de aquella frente pálida.,
caída sobre un enorme volúmen....... ... ....................... .

No hay un cansancio que
tanto me conduela como el
prematuro cansancio d~ la
vida. Esos jóvenes páhdoe
que andan trnbajos8mente, arrastrándose á sí mis~?B• Y
de los que muchos podrían decir lo que Musset d1Jo de
An enlutado é inseparable compafiero en la 11Noche de·
Octubre:1, uee parecía á mí como un hermano;&gt;i esos ee
cuyos ojos parece ya sofl.olienta la mirada; esos sonámbulos despiertos¡ esos monólogos transeuntee,. avivan la·
cmiosidad del psicólogo, ene9mbrecen las tnstezas. del
poeta. ¿Qué llora en esas almas? ¿Qué callan esos .t~c1tur•
nos? ¿Qué buenos sentimientos muertos, como c1r10s re•
cién apagados en un templo, despiden eee humo que les
envuelve en una atmósfera opaca?
Quisiera uno penetrar en esos espíritus, como se penetraen una gruta, 6 sacudirlos para ver qué chispas, qué·
ayes, qué blasfemias salían de ellos.
.
.
Pero hay algo que catlBa dolor más hondo: el mño tris·
te. El joven melancólico se cansó, pero ya anduvo. Por
dura que la suerte haya sido para él, es seguro que·
en esa miema lucha han tenido empleo sus actividades Y
que ha logrado breves triunfos. Ese, conoció. la espera~·
za. Ese, conquistó una efímera sonrisa, sonrisa de la VI·
da, por desdeñosa que ésta con él fuera. Ese, amó acaso•
y creyó ser amado. Ese, ya supo que la madre le quería,
que el amigo le amparaba. Tuvo la conciencia de su fuerza. Probablemente cometió a.lguna mala. acciJ:1.

SEPTIEMBRE,

/

Las más gratas sensaciones de melancolía que he podido experimentar fueron siempre en un pequeilo museo
alemán 1 al que con frecuencia me encaminaba cuando las
sombras caían y estaba seguro de no encontrar visitantesEl guardián,queme conocía bien, me dejaba errará mi
antojo, sin preocuparse por lo avanzado de la hora. To-do me era ahí familiar, y sin embargo, nunca pude ver
l'?s empolvados y descoloridos objetos sin extrafia emoción de ternura y de tristeza.
Paréceme que á esa hora de soledad, los muertos, que
gustan del silencio y de las sombras, vuelven al lado do
los objetos á cuyo lado vivieron y que tal vez amaronMuchas veces he creído oír cuchicheos, palabras entrecortadas, súplicas, oraciones, cantos, y juramentos.
Un rayo de luz que viniendo de la ventana multicolor,.
avanza ó se retira, da movimiento al brazo de una arma.dura ó parece entreabrir las cortinas del seflorial lecho
toscamente esculpido. Esas viejas camas de los museos
me intrigan particularmente: pensad, se habrán alberga.do en ellas tantas alegrías y tantos dolores! el mismo lecho 9-ue escuchó palabras amorosas y que albergó sueños
de virgen., fué testigo, crujió á convulsiones de dolor, á
S?r~os gritos, á noches de insomnio y de angustia. Una.
VIeJa cama! cuantas vidas piadose.s ó criminales ee habrán
extinguido en ella! ·
~os que vuelven á la hora de las sombras á abrir sus
-CaJonesi_ysentarseen suBBilla.s, ya no me temen ni les estorba m1 presencia. La anciana severa cuyos hijos murieron t?dos por el Rey, llega diariamente, se arrodilla ante
u,n mcho gó~i~o, inclina fervorosa el cuello blanco y frag1l como el hr10 y desgrana oraciones ante un cristo que
parece llevar en su atormentada faz el dolor de tantos siglos como tiene de edad ......os guerrerosJde Francisco I, de

183

EL MUNDO.
Carlos V, avanzan en silencio, se forman y aguardan
el heroico clamor de la trompeta qne no sonará.mas. Las
empolvadas marquesas de Luis XV, los presumidos ancianos, los galantes, llegan, se murmuran palabras al oído,
abren las portezuelas de las pintadas carrosas, intentan
rimar rondeles, idea.n agazajos. Lul?go, de improviso las
oraciones cesan y los mur"1).ullos se suspenden, los guerreros se miran asombrados porque allá en el fondo de
la galería avanza lentamente un cortPjode Reyes: y los hay
viejos y jóvenes, grandes y pequefios, eeplendidos y mez.
quinos, compasivos y crueles, que van, se afanan por encontrar las coronas que sin distinción lPs arrancara la
muerte. Pero no, tampoco estan ahí, los Reyes salen, las
figuras se pierden, se confunden, se desvanecen.
Entonces, despues de preguntarme si he soñado, me
invade profunda melanc~lía, la melancolía de las cosas
pasadas, de lo muerto, de lo que hubiera podido disfrutar.
Pienso en el mafiana, en los afias que vendrá.n y en los
que ya nosotros formaremos parte del pasado, pienso en
los que dormirán en mi lecho, en los que ojear.tu mis libros. Siento que en esas edadAS que yo evoco, al lado de
esos seres desaparecidos, guerreros que lucharon por el
amor de una doncel la, grandes que dPjaron los palacios
por celdas frías y desnudas como tumbas, Reyes que emprendieron cruzadus al oír la voz de un humilde monje,
en esas edadee, hubiera podido sn feliz.
Esta extraña melancolía, no sólo la he sentido al sa1 ir
de los lugares d')nde duermen reliquias de otros tiempos.
Muchas veces, un perfil.de mujer entrevista á penas, una
mano divisada violentamente a~ correr una cortina, una
frase medio oída ó una nota solitaria me han llenado de
extraños deseos; es entonces C'Uando mi ambición ha na•
cido, al completar lo vieto á medias,. al drjar velar mis
euefios, es entonc~s cuando he comprPndido que, aquello
que hubiera podido formar nuestra dicha pasa mncbas
veces á nuestro lado 1:in que nos sea dado el poder de·
tenerlo; y mi melancolía ha crecido al pemar que la felicidad sólo depende de haber llegado un momento antes
ó después.
La casualidad que rige los destinos es así. Hombres
de empresas, ávidos de progreso y de ciencia, habrán vivido y arrastrado días monótonos 1 en medio de torneos y
de conquistas. Sotíadores de hoy, sedientos de variedad,
ojos que ansían colores, almas que piden creencias, son
roídas por incurable nostalgia al vagar entre trajes negros, canciones, chirridos de trenes sobre el riel; almas
de trovadores ideales, se Phogan en una atmósfera pesada, luchan en una oficina amontonando números, cuando su destino era ir de plaza en plaza, canrichosamente
vestidos, recitaado romances á cándidos batalladores- y
sencillas mozas; si sus poemas conmovían, si en la meji•
lla de la bella rodaba la lágrima, hubieran podido ser recibidos por alguna princesa. y sobre su Joven rostro se
hubiera clavado la conmovida mirada de ricas damas;
hubieran recibido por don una blanca mano tendida á sus
labios, una alhaja, y hubieran ido contentos, murmurando nueva balada.
Y de tod.\s estas sensaciones producidas, ya por fugiti•
vas visiones, ya por evocaciones del pasado, ninguna tan
profunda, ninguna tan indeleble, como la exnerimentada en ese mi~rno museo de una ciudad alema, Nüremberg,
me parece, ante un retrato de mujer.
Era muy tarde. y sólo una media luz, ya casi dominada por las sombras, iluminaba vagamente lo~ objeto!'!. Al
llegar al fondo de una galería, que por ser más· moderna
que las otras visitaba raramente, me detuve aflombrado
ante un retrato, que basta entonces no había visto, preguntándome u¿dónde he visto yo esta figura?n y la mira•
ba c9n marcada atenciou, pues todo en ella me era fa.mi•
liar .
Sf,los ojos e;randes, ra@gados, á loe qne daba Rombra
.... abundante cPja, y teniendo una expresión al mismo tiem•
pode ternura y de malicia, esos ojos que parecían clavarse sobre mí, yo los había visto brillar máR. de una vez;
la frente ancha, arqueada, sobre la cual se levantaba li•
gera masa de cabellos empolvadoR, elevándose en _elegantes rizos, para irse desvaneciendo, tomar sin duda,
á causa del tiempo, tintes cenizos y perderse por fin en
el fondo de la tela; esos cabellos yo los había visto y había aspirado su perfume, y babfa tocado su sedosa suavidad; la nariz larga. delgada, casi griega; la boca, ni p&amp;,
quef'i.a ni grande, de labios muy ro~ados y ténue8, entrea•
biendose con rifia de bondad y de acogimiento, esos labios
harto los conocía, harto conocía su eabor, y mi oreja
creía oír aún frases de perdón salidas de ellos; el rostro
todo fino, ovalado, acabando en exquisita barba, hecha
para ser estrechada por dedos amorosos; el cuello alto,.
esbelto, surgiendo de entre encajes parecidos á la espu•
ma; el talle, envuelto y oprimido por tela de nn verde-océano enne¡zrecido y todo encerrado dentro de un óvalo
obscuro, confundiéndose casi con el color del talle; todo
Jo conocía ya, todo lo había visto mil y mil veces, ¿pero
dónde? ...... ¿dónde? ........ .
Dónde? ah pobre loco! dónde tantas cosas he visto que
nunca podré tener! Vaya si me era familiar, como que
hacía muchos años la vefa en todos mis días de tristeza
v en todas mis horas de deseo. Era ella con su mirada
benévola á veces, á veces agudamente maliciosa, ella con
su expresión de indulgencia y con sns labios rosados que
tantas frases de perdón regalaran, ella en fin, la que había hechó extremecerse y vibrar todas lBFI fibras de mi
alma, tal vez porque la creía imposible. Y volvía á ver
el cuadro con mayor atención; de perfecto busto altamente erguida, rodeada de la filigrana espumosa del encaje;
el talle oprimido dentro de la obscura tela; e] fondo casi
negro y confuso, y brotando se destacaba la blancura del
rostro, la del busto y ligeramente la mancha grii::acea de
]os cabellos enpolvados. ¡oh! la adorable figura de la RegPncia trazada por la mano maestra de ignorado artista·
ella ante la cual sentía impulso de exclamar como Senen~
court "oh femme que j'aurais aime" ó mas bien "ch
femme qne j'aime." Con qué afan mis ojos la devoraban!
Haberla buscado tanto tiempo para venir á encontrarla
ahí, en la galería de un pequeño museo, perdida, confnn-

diéndoee con otras muchas telas; y mis ojos la contemplaban mas y más y mi corazón se ensanchaba más y más.
Ella había vivido, había amado y había sentido muchos
años antes que yo, y amado seres muy diferentes de mí;
ella nunca, nunca volvería y yo nunca, nunca podría realizar mi ensueiio. Sus ojos grandes, tiernos, ligeramente
maliciosos se habían reHejado en otros ojos¡ de sus labios
sonrientes, de sus labioP. de perdón, habían salido tal vez
las mismas frases que yo soñé pero habían sido para C'tro,
y en mi ánimo se despertaban celos, celos furiosos contra el anónimo rival que de tantos años me había antecedido ......... ¡Tal vez si yo hubiera nacido énton..;es, hubiera alcanzado la felicidad. Llegué demasiado tarde!
Y quedaba inmóvil sin poder atejarme. Quedaba espe•
rando tontamente no sé qué. Poco á poco las sombras la
fueron cubriendo, parecían brotar de la negrura de la tela y envolverla; apenas si se distinguían sus facciones,
apenas si resaltaba la blancura de su egregio busto. Yo
me alejé, ¿cómo? ne, podré decirlo. Sentía un gran peso
como si eee día hubiera perdido el ser más tranquilo.
Ella había existido. Yo había llegado demasiado ta,·de!
BZRNARDO ÜOUTO CASTILLO.
Septiembre de 1896,

---------

Pl.FFPAFF.
(Traducido parn. EL

Mmmo.)

La bala silba, hace piff, y arrebata la rosa que Jacobo
de Guerald ha.bía~colocado en su kepí á gLiiea U.e ponpon.
El joven se inclina ú. recogerla, pero la flor cortada en lo má.s alto de su tallo, se deshoja, y como de
una herida, los pétalos cayeron, tachonando el musgo de
gotas de sangre. Indignado y colocando la mano sobre
sus ojos, Jacobo inquiere, escudrifia de donde venía el
golpe.
A lo lejos lenta, metódicamente, como si él hubiera
hecho el tiro, di visa un oficial prusiano que descarga en
su dirección los fueiles que le pasa un soldado.
Jacobo lo ve y palidece.
La mai'iana estaba muy fría. Hacía poco que había
amanecido, y el sol no llegaba al rincón del sombrío parque donde se encontraba Jacobo con alguaos de sus sol•
dados, y donde las hojas desprendidas de los árboles conservaban todavía cintilantes, las gotas del rocío. Por el
frente y el lado opuesto, esfumábanse ya los preludios de
un magnífico día.
A este hombre de sombrío uniforme y plateado casco
que fríamente tiraba sobre él, lo había reconocido; era.
Enrique de Bruckuer, el prometido de su hermana, casi
su cuñado.
II
Teresa tenía entonces dieciocho años. Era alta y parecía fina y delicada.Aquella joven era la hermana de Jaco
bo. Su cabeza correcta:Seinclinaba con frecuencia como
bajo el peso de su abundante cabellera, y en sus grandes
y hermosos ojos azules 1 se leía un candor de ángel, una
dulzura infinita.
Su padre la adoraba cariñosamente.
¿Por qué no había de durar esta felicidad, que no pedía nada al~mundo, ni esperaba nada de nadie?
Un día que la caza había llevado á Jacobo muy lejos
del castillo, se encontró, de improviso, frljnte á frente con
un desconocido. Alto, cuadrado, lleno de vigor, el recién
venido midió á Jacobo de arriba abajo con la mirada.
Este, más pequeño, suave, delicado y nervioso, sintió
que se ruborizaba. Se detuvo y á su vez contempló al
que se at,revía á mirarlo con aquel aire altanero, casi insolente.La actitud del forastero carribió entonces.
Se descubrió y adelantándose dijo:
-Enrique de Bruckner, el nuevo propietario de la
Tourelle.
Las relaciones quedaban establecidas. Gustando con
pn€ción los dos jóvenes, de la caza, sus encuentros debían
repetirse.Su unión se hizo cada día más estrecha.
Enrique de Bruckner era infatigable.
Como buen madrugador recorría todos los e·enderos de
los Voegos, con la escopeta al hombro.
Volvía tarde á su casa; ésto no Je impedía trabajar en
su despacho hasta una hora muy avanzada de la noche.
Algtrnas veces lo acompañaba Jacobo y esas correrías
se hicieron cada vez más frecuentes.
Por consecuencia natural, la intimidad entre loe jóve•
nea iba creciendo.
Enrique de Bruckner iba á casa de su amigo y iodos se
alegraban de aquellas visitas, que proporcionaban un po•
· co de distracción á su existencia tranquila. Lnego sucedió lo que debía suceder. A fuerza de verá. aquel joven
guapo, distinguido y con todos cortés, Teresa, como to·
das las muchachas, comenzó á hacer proyectos hermosos
y á llenarse de ilusiones.
. Un dí~, .pareciendo muy interea1:do por Tu •sa, Enrique solicitó su mano, pero pretextando diversos motiyos/solicitó que ee fijase el dia del matrimm,io en plarn
leJano. Por fórmula solamente el Sr. dP Guerald pidió algunos días para resolver, y abrió entretanto más francas
las puertas de su casa á quien ya consideraba como sn
yerno. Corría entonces el mes de ~lavo.
Dos meses después estalló la guerrá.
El día en que como. nn rayo llegó esta terrible noticia
Jaco.bo reci!lió también orden de marcha y tuvo qu~
partir la misma noche á unirse á su regimiento donde
era subteniente.
Antes de partir quiso estrechar la mano de su amigo·
pero en vano llamó it la casa de Enrique de Bruckner. '
Todo allí parecía cerrado. No se movía ni una paja y
se habrfa dicho que la decl2.ración de g,uerra por arte de
encantamiento, había adormecido á todos lo'e habitantes
de aquel castillo.
III
. ~a fatalidad horrible de la guerra quiso que Jacobo
vm1ese á defender contra la inYasión, la comarca que siempre había habitado y le era tan querida.
Ahora, vestido con el uniforme de subteniente recorrfa
todos los caminos que tan bien com cía, donde h~bía caza-

�.,

EL MUNDO.

184

SEPTIEMBRE,

1896.

20

SEPTIEMBRE,

1896.

185

ELMUNDO.

vajal siempre será leído con placer, siempre será gusta
do, como se gusta el aglla pura de un mananti~l, como
se aspira el aire de los campos, cuando la asfixia de las
ciudades y el alcoholismo de nuestra vida moderna han
envenenado nue~tros pulmones y corroído nuestras en•
trañas.
O.D.D.

do tan amenudo, había reído y cantado y sido tan dichoEo.

Se comprimía su corazón algunas veces de una manera
atroz al pensar que ahora la ocupaba el enemigo, y la :1-plastaba bajo t-1 pesado tacón de su bota, la eaqueaba s111 pudor, la d_estr1,1fa, la incendiaba como si fuese una horda
de salvaJes.
Además otra preocupación lo deflesperaba, al pensar
qué sucedería con su pobre padre, viejo,. débil y achac?so y con su h.E'rmanita tan joven y tan tierna, ,m med10
de aquellos feroces y cobardes in vas res.
La noche anterior, había dorniido cerca de ellos porq11e su compafifa ocupaba la aldea.
Volvió á. ver por un instante t!U presioso cuarto alegre
y lleno de luz.
.
Partió por la mañana, con el corazón contnst:ido, dejando á loa que amaba tanto, expuestos al choque del
enemigo que ya merodeaba en derredor de la aldea,
Terell:a al abrazarlo, le dió una rosa, cortada del tiesto
de sn ve~t.ana v Jacobo sonriendo la dijo:
-Esta füJr nle traerá. la ft.licidad. Voy á ponerla en mi
kepí y este pornpon fresco y perfumado eerá para mí el
más precioso de !oM aumletmt
l\'
La bala del oficial prusiano, acababa de deshojar aquella flor.
Jacobo seguía mirando con fijeza, no queriendo comprender lo que pasaba.
.
¡Aquel oficial eraEnrique de Bruckner! l. S¿rfa _p9s1ble?
¿Que objeto tPnfau los ocultos y repetidos via1es de
aquel hon1bre? Cuál era el fín de aquellas largas excurciones á lás montaiias y á los bosques sombríos;, de donde
eiPmpre regreFaba sin haber hecho un tiro?
A que tendían aquellas largas veladas en que trazaba
plano~ y clasifica bb. papeles?
Cómo explicar aquélla partida súbita y misteriosa el
día mismo de la declaración de guerra?
El"objeto, el ffn, h tenden_cia ...... todo aparecfa. hoy
visible y claro como el sol que doraba los montes vecmos.
Y aquel hombre estuvo á punto de ser su enriado?
Aquel hombre: un espía alemán!
La mano de Jacobo apretaba convulsamente la em_PUñadnra de la espada; con movimientos nerviosos, se mordía loa labios hasta hacerlo'3 brotar sangre.
¡Matarlo, decía-1uiero matarlo.
Y de súbito ante su yista apareció como visión dolorosa la imagen de su hermana, desolada.
¡Cómo sufriría. la niña, cuando su1iiera todo!
8u corazón se ahogaría de rlolor y de vergüenza.
Habrían de 1wfocaria los sollozos. y lágrimas de sangre
velarían sus ojos. ¡ Pobre! ¡ pobre Teresa!
Un desfallecimiPnto había hecho caer el brazodeJacobo:
Quería fmlir del boaqne y eecupir al rostro de aquel
hombre su cobardía. y su traición.
Dei:-eaba exponerse á sus balas, insultarlo, .desafiarlo,
pero la seguridad de sus sold!1.dos lo ..ietu vo.
V
Ya el enemigo encerr:iba el parque en un círculo de
hierro.
Era necesario replegarse sino querfan caer en sus manos.
¡Retroceder, siempre retroceder! pensaba Jacobo apesar suyo.
Retroceder ante los prmiianos, de Bruckner, era para
él doble vergüenza.
¿Y Juego á dónde replegarse?
8olo veía un punto y no quería ni pensar en él, y sin
embargo, era en el Castillo donde sería posible sostenerse.
Sólo en aquel abrigo y antes de perder la oportunidad
se podría quizá detener un instante, aquella oleada humana, que seguía subiendo.
Pero en aquel castillo estaban su padre y -su hermana.
¿Le eraHcito indicarlo á. los fuegos del enemigo, designar•
lo él para que lo destruyerar.? Le era licito exponer así
la vida de los suyos? Hasta dónde llegaba el deber? Sentía volverse loco y que su cabeza estallaba.
Un ayudante pasó al galope y le dió esta orden: Replegaos sobre el castillo y sostenéos en él el mayort.iempo posible.
Tal era su deber: era necesario inclinarse ante él y
cumplirlo hasta lo último.
Jacobo hizo replegará sus soldados y retrocedió con
ellos.
Diez minutos después el castillo era invadido y atrincherado con muebles y colchones, quedaba en estado sumario de defensa.

20

.LERI.; PERENNIUS.

A

Frnncíeúo López Ca1.•,,..ajal.

Al cabo.de algún tiempo, sin embargo, un rumor de

sollozos la hizo lernntar la cabeza. Era su padre, que
lloraba.
Entonces T~resa se levantó: estaba lívida, sus ojos se
habían dilatado y brillaban de un modo extraño.
Estaba con los labio"! y la garganta secos.
Recogió un fusil y !'IP. apróximó á la. ventana. l\1iró en
su derredor: delante de ella se extendía una masa negra
y movediza. ¿Dónde Fe ocultaba el cobarde?
De repente, á, su derecha, muy cerca, oyó ruido de voces, y nuevas formas negras desembocaron por un sende•
ro oculto por el follaje. Sólo un l10mbre debía conocer
aquel sendero medio oculto, y era ella quien se lo había
enseñado.
Muchas veces la decía, que prefería aquella vereda á.
los otros caminos y por ella venía con frecuencia.
Aquel hombre había murmurado á su oído palabras
dulces de amor, y allí era donde la había dicho que la
amaba. ¡Oh atroz blasfemia! Horrible eacrilegio!
Teresa reconoció una voz de mando que excitaba á los
süldados. Apoyó el cañón de su fusil en el alféizar de la
ventana. La maldita voz se aproximaba.
La joven inclinó lentamente la cabeza.
Después, oprimió el llamador cerrando loa ojos.
Silbó la bala, flizo paff, y el capitAn Bruckner cayó boca arriba.
L. MALLE'l'.

PRESENTACION.
FRANCISCO LóPEZ ÜARVAJA L.

raro! Ser jo ver. y volver la vista atrás, convertir la mirada tí aquella grave serenidad del mundo antiguc,, acudir á la.a viej'as sensaciones del clasicismo plástico¡ ser joven y permanecer inmóvil! ;Qué extraño se
antoja á primera vista este inesperado caso psíquico!
Pero ahondad un poco en este temperamento, penetrad
más en el fondo de este esp(ritu, y os convenceréis de
que esta tendencia hacia la forma eecultural que caracteriza á. al tradicional Belleza, no se traduce en López Carvajal por un horror in vencible al movimiento, por un actode'deserción en medio de lalpalpitante lucha actual, á la
que ioaos estamos obLigados á concurrir; sino que eonQtituye en este ·poeta, adroirablemente equilibrad.:., un noble anhelo de alzarse sobre las angustias y los pavores
que han apresado á !as almas modernas, y elevar á la
eterna Poesía un canto de alabanzas, tal como Job enaalza}Ja á Dios desde lo profundo de su estercolero.
López Carvajal ama el arte como lo amarán sin duda
VI
El enemigo, siempre aumentando en número, se apro-• loa poetas del porvenir: elevándose basta él por medio
ximana cada vez más al castillo; pronto llegaría bajo sus de la meditación y del análises. Ya loe inspirados, los
imaginativos, han pasado de época;· aquellos desórdenes
murOSj pronto penetraría en sus salas desmanteladas.
Ya desesperado y no sabiendo qué hacer, viendo á. los' de la fantasía que forman el bagaje del olvida do romantiprusianos en su casa, Jacobo quiso prevenir á su her· cismo, no nos interesan: el poeta moderno es un honbre queama y piensa, un labonoso investigador delas múlmana.
-sabes, Teresa, quiéo es el que manda á esos bandidos? tiples formas en que se exterioriza la vida.
Y de esta investigación, de este análisis, de este estuQuién el que los guía? Lo sabes? Dímelo.
N6, ¿no es vndad?
dio imparcial y sereno, surgen los poetas, como López
Pues bien, YOY á decirte su nombre¡ pero dfme que ya Carvajal, que ponen el arte sobre los hechos que ante nono lo amas; díme, querida Teresa, que no lo has amado sotros se desarrollan, que ae han refugiado en la solemnidad augusta del templo en que ofician, no como los canunca.
La joven palideció. Sus ojos se dilataron de asombro pillistas franceses para rendir culto á sus malsanas extray su corazón se contristó mucho más.
vagancias fin de siglo, sino para conservar la religión que
-Sí, Teresa mía; mi querida hermanita: es él. El trai- profesan austera y sin contacto con el mundo exterior.
dor, el cobarde, el ladrón de planos y de corazones, es él.
En este concepto el artista qne boy presentamos á los
Yo lo he visto, estoy seguro: yo lo he visto allá., mira,
lectores del MuNoo no pertenece por filiación psíquica á
la casta de los parnasianos, rectilíneos y simétricos; por
allá.
Jacobo estaba descubierto y señalaba con el brazo es•
las fibras ·de sus bajo-relieves circula savia tropical, se
tendido, repitiendo:
precipita sangre hirviente~ esas estátuas, tie;nen vida in-Yo lo he visto allá, el.. ....
terior¡ en esos quietos paisajes hay siempre una rezaga•
No acabó la frase; cayó como herido por un rayo. Su da g·otondrina. que torna.
.cabeza chocó contra el piso, produciendo un ruido sordo,
. ..- .. á su morada peregrina
y quedó con la boca abierta y el brazo exterdido.
colgada en las parásitas del muro
Más pálida que los muertos que la rodeaban, Teresa se
y oculta entre l&amp; yedra.
puso de rodillas. Mas ¡ay! Jacobo no nec0l'litaba de los
El buen sol del Mediodía, los amplios lienzos del cielo
&lt;Cuidados que á tantos otros había prodigado. Rodeó con americano, las bulliciosas corrientes de agua, los verdes
,el brazo la cabeza de su herrgano¡ :posó los labios en su domos, loa arcos de las palmera.K, toa.o ese cuadro ha imyerta frente y así permaneció sm ou y sin ver nada.
aionado al poeta, y se refleja en sus estrofas. López CarHecl10

lrA.NDRO

Ac,uco.

Dámela sombra del ]anrel acerbo
Qne gime á la ventisca
Y la hojarasca que desecha el ser~o
Por donde el 'Pó sus márgenes ennsca;
Dame el amor de aquella lnz ardiente
Del cielo azul adonde Atenas mira
Y esa bt'iaa de olores que FUspira
Un suspiro de amor sobre la frente.
Venga á mi plectro el aire
De la antigua canción, y más amenos
Me serán y más ricos de donaire
Los tonos rle los éánticos helenos.
Darrie, oh barrl.o, las florea amarillas
De color de lo viejo ........ .
No quiero mant':I azul ni campan~llas,
Colgados, por muarse en un es~eJo,
Del raudal de mi edad en las onllas.
Mis sueños son de ayer: quiero el idilio
Y no la estrofa femenil moderna¡
Quiero ensayar un canto en .qu~_se cierna
La. inspiración excelsa de V1rg1ho.
Más que los opulentos alijares
Que miran á la vega
Hartos de szulejados alminares
En que arábiga pompa se desp.lega;
Más que el palacio señorial brillante
De pórtico esculpido en mármol rudo
Y m,ís que la riqueza deslumbrante
De columna~, blasón, cl3:ve y e9.cudo;
Amo las ruinas de la sabia Grecia,
De Lacio en las campiñas, la casuca
Que de los tiempos el rigor deeprecia,
La cornisa en que el ave se acurruca,
El roto capitel de hojas üe acanto
Y la rota cariátide en que crece
La parietaria con el mirto santo,
Que así al favonio mece
La verde cabellera,
Como se me parece
.
De un yelmo de granito la cimera.
La patria del recuerdo, aquella tierra
Que en cerco de colinas
A la Roma de Césares encierra,
Me habla con la belle;r,a de las ruinas.
La espléndida comarca
Que guarda de hermosura y de poesía
Lo que la mente á comprender no abarca;
Aquella en que solía,
Con Jira griega de melífl_uas notas,.
Vibrar de Homero el épico lengua.Je,
Que hoy apaga el clamor de las gavh?tas
Y asorda el mar con su rumor sal vaJe,
Me arrebata á los mundos del ensueño,
Y ese país de los misterios dueño,
El Egipto teócrata, sapiente,
.
Que sembró el arenal yermo y tranqmlo
De montañas del arte, cuya frente
Aún se refleja en el remoto Nilo;
Que en Heliópolis, templos hizo un día
Al sol que veneraba el ibis santo,
Ese Egipto ...... ¡A qué ideales de armonía,
Arrastra al alma con su eterno encant0!
¡Que vagos que se antojan al poeta
Y qué bellos también los carri¡;ales
De verde plumazón que el aire inquieta!
¡Qué altivos cabe el monte los cedralesl
¡Qué lleno de memorias ese suelo
Del ancha Galilea,
Y quien nos diera contemplar su cielo
Cuando al perderse, Sirio centellea
Tras el ágria. corona del Carmelo!
¡Valles de Sión! os sueño y me figuro
Que vienen á. mi plectro en torbellino
La brisa del Cedrón torvo y obscuro.
Del olivar divino
Siento venir aromas tempraneros
Y cual turbión de viejos ruisefiores
Que arrancó de olorosos balsameras
El vendaba! de los pasados días,
Vienen á mi laud, pensando en veros,
1.os gemidos del arpa de Isaías.
¡Oh númeal si tu aliento soberano,
Nuevo Edipo ludiorio de la Esfinge,
Hallase de la forma el mudo arcano!
¡Si h!iblara el lá.bio lo que el 11úmen finge,
Mi acento fuera catarata hirviente,
Luz sideral, fragancia de jardines,
Carmen donde las alas del ambiente
Se impregnasen de lirios y jazmines!

i¡;r~·~-~~'i. it¿;;¡t;·~· ~~· ¡;¡~;d~ ........... .
En los sueños de ayer¡ mi fantasía
Yerra callada, estéril y sio guía
Por la extensión inmensa del recuerdo.
Caen sus hojuelas como nieve en ·copos,
Penden sus flores que la brisa orea,
Si quier vueltas al sol como heliotropos,
Lejanas del amor de sus penates ..... .
¡Tal hacen columpiar el arpa hebrea
Los sauces pensativos del Eufra.tes!
FIUNCCSC.O LóPEZ CARVAJAL..·

•

tl
p
tl

::s

~

~

,

J~
,,..., ""
\\

o•
i::

·-E
O&gt;

tl

i::

tl

&lt;n
(lj

'

\

'

~
p.

i::
,o

·I I\
u
u

::s

s...

1/)

f

1\\
\\

'

\

i::

o
u

(lj

~

�=

20 SEPTIEMBRE, 1896.
EL MUNDO.
186
· = = = = = = = = == = = = = = = = == == = = = == = = = = = = = == = =
LA ULTIMA NOTA DE LA MODA.
Los grabados que damos en nuestras columnas
representan la última nota de la moda.
Las damas paris.ienses ban formulado ya su voto
por esas formas y seña ládole su predilección.
El grabado nú mero 1, representa un traje para
Five o'clock que es el sunmum de la elegancia.
Hácese de seda rosa pálido 6 azul, leve 6 batista
de los mismos colores.
La falda lisa lleva á lo largo y al lado del peto,
como en la parte anterior de las mangas, bordados
de seda Yiva que armonicen con el color del traje.
Traje de casa ( fig. 2). Hácese de tafetán floreado, colores pálidos, con eacajes de guipure 6 va-len ·
ciermes.
Otro de nuestros grabados representa un trous·
seau aristocrático, en el que las blondas y los encajes forman la princ:pal materia prima.

DIGESTIVO ANDREW.
S41 pepsina, papaina ni pancreatina. Curación completa, rápida y garantizada
DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

MARCA. ::R,EGISTRA.DA..
•
El Digestivo Andrew cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abultamiento con poco comer, flatulencia 1 r epugnancia á los alimentos, diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embarazadas dolores de vientre, digestiones lentas, penosas 6 incompletas que producen &lt;l.olores de cabeza Y que
determinan la anemia, cÓ"li.cos1 etc.
'
Preservativo excelente para el tifo,fiebr ~ amarilla, y en general de todas enfermedades infecciosas, pues es el más completo é inofensivo Ant_iséptico del aparato
dige stivo. Desaparecen desde la primera dósis, los vómitos acedias eruptos, inapetencia, pesadez, constipación, dolor de estóma,ro por antiguo o rebeld e que sea el
pade cimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, eÍ éxito e¿ tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico , pues ha sido analizado Y
adoptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el más poderoso de los Digestivos para estimular y restablecer las funciones del estómago .
. El tie~po nec~s~rio para una ,cu!a radical varia según el caso, pero nunca más de 40 á. 50 dias. Una ve1; comenzado este_trata.miento, no ~eh.e tJUspende!se por
ningun mot1T0 , Ex1gu la firma y r ubrica auténtica. del Dr. Andrew. PRECIO DEL TUBO: $ 2 60 EN TODA LA REPlJBLICA. Certificados de los prmc1pales médicos de
esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

EL DIGEST IVO ANDREW está de venta en t odas las princi pal esDroguerías y Boti cas de Europa y América

Mosler, Bowen y Cook, Sucesores.
(!all o d o la Gtlcai c oría nú m ero
Para responder al deseo de gran número de nuestras amables lectoras, que nos han pedido lea recomendemos una casa de toda confianza para la confección y el buen gusto de sus trajea, les indicamos,
seguros de que nada mejor podemos hacer en su
obsequio, á. las

,n.

ANTES EN LA LA

Sntro las callos del !í do 1b}a ,¡o ,¡ r1ator os.
2C,

CALLE DEL 3

DE MAYO NUM. 4 .

S n r ti do e o mpl e t o de l as a f a mad as cajas de seg n r id ad ' ' M OS L E R ' '
CONTRA RO B O Y

CONT RA INCENDIO .

Sritas. HUNSINGER HERMANAS ,

Escritorws, Pianos, Escritorios de Cm·tina, CarpetM altas para tenedor de lwros, Sillones gir-atorios de torniUo y i·esorte en gran variedad,

J! CALLE DE SAN FRANCI SCO NUM. 14.
:MEXICO.

Archiveros, Prensas para copiar, lwreros giratcrios,

11

Antiguas colaboradoras de La Moda Ilustrada"
Fígura número 1.

Figura número 2.

DE PAR-IS.

L ibreros con crútales, Ajuares de cuero para despachos, Má!núnas para escribir y demás muebles para oficinM.
La máquina para -escribir .. E s m ith-P remier. · •

Amar la lectura, pero tener gusto, es una desgracia solamente ~omparable á la de un goloso afligido de una en•
fermedad de estómago.
F. ÜOPPÉE.

El porvenir es rico, muy tico; pero aunque lo fuera mil
veces más, no lo sería bastante para pagar todas las letras
de cambio que giramoli á. eu cargo.
ENRIQUE MltILHAC.

m1t1eron.
F. BRUNETlERE.

Pectoral de Cereza.

eeeeeeeee
9 NECEDADES l GRANEL

. ~uestros muertos no e_ntran enteros en la nada, y no •
v1 y~mos, generalmente, smo por la herencia que noe tras·

del Dr. AYER

9

e SEHll ESCRITO r HASTA CREIOOe
f) Sobre los purificadores de la e
.sangre ¿ Que es to que
e
purifica la sangre ?
9

NO TIENE IOUALo

VI. NO L E G ITIMO DE

U VA .

SA.N SADURNl Dhl NOVA (E s pa.ila. )

-=-=

Resfriados,.
Toses, Oripe,

La Sangre.
Y Ellos Solamente.

Mal de Carganta.

-71&gt;':~ -~

-Y -

e

Alivia la tos más aflic.
tiva, palia la inflamación
de la membrana, desprende
la flema y produce un su eño •
reparador. . Para la cura
del Garrotillo, Tos .Ferina,
y todas las afecciones pulmonales á que son t an
propensos los jóvenes, no
hay otro remedio más
eficaz que

Si los ri.Jlones estan enfermos no
A. pueden purificar, y la sangre con.atan- ..
,.., temente crece en impureza. La mas
inslgniH.cante gota. de sangre del
a_ cuerpo pasa porlos rifiones,los tejedo"117 res del sistema, cada tres minutos
noche y dia. mientras la vida dura.
fl1"

fl

..r•

e LA CURA SEGURA e
:
DE WARNER. e

g'_t, piedad,
,_,. No hay duda alguna e.cerca de esto.
Miles de personas lo han testificado

El rnás completo surtido de accesorios para Bicicletas.

Para. la curación rápida. de

e Los Riiiones Purifican e

,_,. pone los rifi~nes en perfecta salud, y
la naturaleza. hace lo demas.
~4 La. pesadez; d el abatimiento, loe
, ~ ataques biliosos. jaquecas, lntra.nquilidad nerviosa. perdida de apetito todo
.t'::t. ello causado por enve nenamíenL; de
, _,. la sangre. desaparecerá. cuando los
rifiones llenen sus funciones con pro-

UN ICO AGENTE EN LA R EPUDLI C.A. PARA LAS CELEBRES BICICLETAS "CLEVELAND."

e

El Pectoral de Cereza del Dr. Ayer,

g,.,

"lili&gt;"

PRIMER PREMI O

~?'•

ur

EN LAS

Exposiciones Universales de Barcelona
y Cbicago.

9,

Preparado por el Dr. J. c. Ayer y Ca.,
r
Lowell, Mass., E, u. A..

... La teoria es e vidente, la cura es natu:
W ral
Y la salud eR . asegurada :como ~'A
natural.consecuencia.
,-,
-.. Couvenoedse por sí miSmo por medio
,., de una. prueva personal.

f'il

,mir"' Póngase en guardia. contra imitaClones baratas. El nombre de - " Ay_er'&amp;Obel'.l'Y Pectoral º -figu ra. en ta envoltilra,.
J está vaciado en el cristal d e cada. frasco.

Tromseau.

- ,• .:-· - -

"tl/&gt;'~i:~¿::-~~=-~~~i-:-~:::-- ~~' '
,,..,,-:.~
,,,,,_.,,....

PRE'.\UO EXTRAORD JNARTO del Mi~tstRriode Fomento al mejor l'"iticnltor y vlnl c.ultor de Espaiia (1888.)
DOS MEDALLAS DE O RO en la.Exposic.lón de Barcelona [l SSR.]
DIPLOMA D E H O NOU Y GRA'l'ITUD del Instituto Agñcola Catalán de Sa.n IsUro, en la de Vinos Tlpos para. los me~cados extranj eros í1892.]
Medalla de oro en la de Amberes 1894. }
Representan.te en la Repúblloa Me.x..ioana:
M~d•il• de oro en la de Amsterdam 1895.
Medalla de oro enladeBurdeos 1895.
CAVETANO FELI U-Calle de Tfüurcionúmero2 y San Agustín número l. [Apartado588.J
Gr an D1p1om a de honor en ladc Manila 1895.

FAMOSAS J:STUFAS PARA COCINAR
Estas estufas se combinan con tinacos de prnsi6n para agua caliente,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gasto de combustible, sirviendo pm:a el uso de baños, etc.
·
Precios desde $35.00 para arriba, incluyendo chimenea, instalaci6n y
ensefianza d_e las criadas en su uso práctico.

T. S. GORE. 1• Calle de S. Francisco nó.m. 12. Frente á la Plazuela de Gnardiola
Depósito de Bicicletas «BARNES)l conocidas también bajo el nombre de «WHITE FLYER.n
Refrigerad ores, tinas, aguaman iles, c omunes, etc. Surtido de útiles para cocina. Accesorios de Bicicletas:

�TOMOII

M EXICO, DOMINGO 27 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

COGNAC

-5&amp;Y5&amp;YS&amp;5&amp;5&amp;

El próximo sorteo, con pr emio
mayor de

$10,000
se verificará en el Pabellón Morisco,
á las tres de la. tarde, el Jueves
8 de Octubre de 1896.

;.,ajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
-~-

PREMIOS:
de.•.• $10,000... ,$ 10 ,000
,.
,. 1,000.. . ... 1,060000
60Q......
,.
200......
200
,.
100......
200
6Q......
600
,.
40, ..... 1,000
.,
.,
20•••. ., 2 ,000
.,
••
1 o ... ,.. 2,000
2 Aproximaciones de a $ 1 0 0 •¡

1 Premio
1
,.
1
,.
1
,.
2
,.
10
26
t 00
,.
200
,.

una anterior y otra posterior a
número prenuado con los ••••••
$10.000 .................... .

2 Aproximaciones de a $60 ; una
anterior y otra p&lt;&gt;sterior al nú·
mero premiado con los

100

$ 1.000... ... . ................

845 Premios que hacen un total de $ l 7,700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,0 00
se verificará en el Pabellón Morisoo,
á las 11 a.m., el Jueves
211 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

bajo el plan siguiente:
80,000 BILLETES.

FONDO: $ 320,080.

PRECIO DE LOS BILLETES:

---- - - - - - - - -

AVENIDA JUAREZ 4 .
"HUMBEn.••

Enteros: $ 4.00.-!Vledlos: $ 2 .00,
cuartos: $ !.OO. - Decimos: 4 0 centa.
Vigésimos: 20 cents .

••

~u"':~'fl-

PREMIOS:
1 Premio mayor de .... . ..... 8 6 0,000
1 Premio prlnclpal de . . .•.. ., 2 0,000
t Premio prlnclpal de . . . •.. ., 10,000
0
5 Premios de $ 1 ,000 ....•. ., 5 ,00gg

to Premios de .,

APARTADO 189.

"FOURIST."
'"STEARNIS."

---10t••Las mejores bic~cletas que hay en la República,
las que más ee han vendido y las que mejor resulta
do han dado.
¡Son las más éaras y son las más baratas!

"RECORD.'.

Pídase el elegante ca1álogo en Español con mu
chísimas ilustraciones.
¡¡BICICLETAS DE $120 á $326!!
Grandes talleres de composturas y magnífico
surtido de accesorioa.
M:EXICO.

26
1 oo
260
460
1 00

Premios
Premios
Premios
Premios

de .,
de ,.
de .,
de.,

500 .•.••. ., 5,0
200 ...... ., 6,00
1 00 ·· · ·•• ., }
40 ...... .,
, 00

8•28o

~o .. ,... .,

9 ,2

Premios ae S f/J, aproX1mac1ones • OOO
al premio de a f/J,000.••_.... . , •. •• .,,
t 00 Premios de S 40, aprox1mac1ones A OOO
al premio de S2J,WQ••._. ..•. , ••• 8 ...,,
1 00 Premios de 8 20, aprox1mac1ones
al premio de S 10.000........... . 9 2,000
799 Terminales de S ~IQ. que s_e dete~·
minaran por las dos últimas cifras del billete que obtenga el
,..
_premio mayor de S t,0,000 ..... ,8 1 6 ••80
799 Terminales de 8 20, que s_e dete~minarán ~or las dos últimas c1~;esm1g1pr[~'i'.'i~alqdi

sº1~~~-.~

1 6 .980

2. 761 l'remloa que hactn 1111 'l'ctal de.. $ 1 "l'.~·580
JtrTodos los sorteos están bajo !a v1K1lllJ!cla
y atrección personales del Sr. D. Apo)1nar cd asdull~
Interventor del G&lt;Jbierno. v de un emplea o e
Tesorerla General de la Ñ ación.

Oficinas: 1" San Francisco núm. ~

't

U. BASSETTI, Geren t e ,

"EL MUNDO." Proximamente se publicará en México una edicion diaria
de este periódico.

Dos purezas.
De fotografía de los Sres. Torres Hnos., premiada en el Concurso Fotográfico de EL MUNDO.
[Grabalo en los talleres de "EL

MUNDO")

•

NUMBlR013

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91457">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91459">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91460">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91461">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91462">
              <text>Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91463">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91480">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91458">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 12, Septiembre 20</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91464">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91465">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91466">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91467">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91468">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91469">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91470">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91471">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91472">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91473">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91474">
                <text>1896-09-20</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91475">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91476">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91477">
                <text>2017446</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91478">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91479">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91481">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91482">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91483">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="820">
        <name>Crisantema</name>
      </tag>
      <tag tagId="821">
        <name>Cuentos de anfiteatro</name>
      </tag>
      <tag tagId="818">
        <name>Emeterio de la Garza</name>
      </tag>
      <tag tagId="817">
        <name>Fiestas de la patria</name>
      </tag>
      <tag tagId="823">
        <name>Francisco López Carvajal</name>
      </tag>
      <tag tagId="819">
        <name>Kakémono</name>
      </tag>
      <tag tagId="399">
        <name>Moda</name>
      </tag>
      <tag tagId="822">
        <name>Piff Paff</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3509" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2151">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3509/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._13._Septiembre_27..pdf</src>
        <authentication>081488ec2f8ee146ba3432e5e1cf897e</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117331">
                    <text>TOMOII

M EXICO, DOMINGO 27 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

COGNAC

-5&amp;Y5&amp;YS&amp;5&amp;5&amp;

El próximo sorteo, con pr emio
mayor de

$10,000
se verificará en el Pabellón Morisco,
á las tres de la. tarde, el Jueves
8 de Octubre de 1896.

;.,ajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
-~-

PREMIOS:
de.•.• $10,000... ,$ 10 ,000
,.
,. 1,000.. . ... 1,060000
60Q......
,.
200......
200
,.
100......
200
6Q......
600
,.
40, ..... 1,000
.,
.,
20•••. ., 2 ,000
.,
••
1 o ... ,.. 2,000
2 Aproximaciones de a $ 1 0 0 •¡

1 Premio
1
,.
1
,.
1
,.
2
,.
10
26
t 00
,.
200
,.

una anterior y otra posterior a
número prenuado con los ••••••
$10.000 .................... .

2 Aproximaciones de a $60 ; una
anterior y otra p&lt;&gt;sterior al nú·
mero premiado con los

100

$ 1.000... ... . ................

845 Premios que hacen un total de $ l 7,700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,0 00
se verificará en el Pabellón Morisoo,
á las 11 a.m., el Jueves
211 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

bajo el plan siguiente:
80,000 BILLETES.

FONDO: $ 320,080.

PRECIO DE LOS BILLETES:

---- - - - - - - - -

AVENIDA JUAREZ 4 .
"HUMBEn.••

Enteros: $ 4.00.-!Vledlos: $ 2 .00,
cuartos: $ !.OO. - Decimos: 4 0 centa.
Vigésimos: 20 cents .

••

~u"':~'fl-

PREMIOS:
1 Premio mayor de .... . ..... 8 6 0,000
1 Premio prlnclpal de . . .•.. ., 2 0,000
t Premio prlnclpal de . . . •.. ., 10,000
0
5 Premios de $ 1 ,000 ....•. ., 5 ,00gg

to Premios de .,

APARTADO 189.

"FOURIST."
'"STEARNIS."

---10t••Las mejores bic~cletas que hay en la República,
las que más ee han vendido y las que mejor resulta
do han dado.
¡Son las más éaras y son las más baratas!

"RECORD.'.

Pídase el elegante ca1álogo en Español con mu
chísimas ilustraciones.
¡¡BICICLETAS DE $120 á $326!!
Grandes talleres de composturas y magnífico
surtido de accesorioa.
M:EXICO.

26
1 oo
260
460
1 00

Premios
Premios
Premios
Premios

de .,
de ,.
de .,
de.,

500 .•.••. ., 5,0
200 ...... ., 6,00
1 00 ·· · ·•• ., }
40 ...... .,
, 00

8•28o

~o .. ,... .,

9 ,2

Premios ae S f/J, aproX1mac1ones • OOO
al premio de a f/J,000.••_.... . , •. •• .,,
t 00 Premios de S 40, aprox1mac1ones A OOO
al premio de S2J,WQ••._. ..•. , ••• 8 ...,,
1 00 Premios de 8 20, aprox1mac1ones
al premio de S 10.000........... . 9 2,000
799 Terminales de S ~IQ. que s_e dete~·
minaran por las dos últimas cifras del billete que obtenga el
,..
_premio mayor de S t,0,000 ..... ,8 1 6 ••80
799 Terminales de 8 20, que s_e dete~minarán ~or las dos últimas c1~;esm1g1pr[~'i'.'i~alqdi

sº1~~~-.~

1 6 .980

2. 761 l'remloa que hactn 1111 'l'ctal de.. $ 1 "l'.~·580
JtrTodos los sorteos están bajo !a v1K1lllJ!cla
y atrección personales del Sr. D. Apo)1nar cd asdull~
Interventor del G&lt;Jbierno. v de un emplea o e
Tesorerla General de la Ñ ación.

Oficinas: 1" San Francisco núm. ~

't

U. BASSETTI, Geren t e ,

"EL MUNDO." Proximamente se publicará en México una edicion diaria
de este periódico.

Dos purezas.
De fotografía de los Sres. Torres Hnos., premiada en el Concurso Fotográfico de EL MUNDO.
[Grabalo en los talleres de "EL

MUNDO")

•

NUMBlR013

�190

EL MUNDO.

2i SEPTIEMBRE, 1893.
27

"EL MUNDO."
l!JDU.NABIO n.USTRADO.

TelllfoDo 434.-Calle de Tiburtio núm. 20.-.Apartado 87 b.
Jd::uco.
Toda la oon-espondencta, debe dirigirse
al Gerente de este perl6dlco.

y

m::soo

La euecrición á EL
vale $1.2.5 centavoe al mei&gt;,
1M' cobra por trimetltres adelanti.dos.
Nómeroe sueltos, 50 cE'ntavoe.
A visos: á razón de $30 plana por cada publ•cac:6n.

Todo pago delle ser pr~eisamente adelantado.
RBl(lll!'J'RA DO COMO ARTICULO DE SEGUNDA C'LARE.

•.\gentes exclusivos para los Estados UnidOI! y Cana•
di Tite Spanish American Newepaper ~mpany, 136 Liben v Rt. New Y5&gt;rk. E. U.•

Uotas Q:~itorhtlts.
ía itunigrnrión o~dnl 1J ltt ra1a llt ~ombres.

Jhllitictt positiun.
LoR ideal~ deben estar en todas partes menos en las
leyer. Ll1ll leyes debtiu t1et positiv1111.
FRANCJ.SCO BuLNES.
l,oq pnebl•)S no se gobiernan con ilaetración, sino con
inttireeee.
DocTOK MANUEL Fwm,:s.

P.olítirn gen~r11l.
RESUllRX.-EI viaje flp los tmperatlorPs m?~Cfl".ita~.-- ~n
~ignillca mu1·ho para 1, 11az .. urop..a.-i,;n, V1"11H.- •,11
.lil"rhn.- •;11 Cuµe11bag1 e - tu ll!ilwural.-Eu tuda~ µurleij tert&gt;monias dÍll frutu.
Si hubiéramos de calcular la imp&lt;&gt;rtsncia de la visita
del C.:ar Á. las capitales enropeas, por lo qne hasta hny se
ha podido traslucir, tendríamos qne ci:i11t1idt!rarla como
un simple viaje de recreo, una gira ln¡o~u, en que ~os
n ovios ¡óve1,et1, ricos y poderosos, rtc1bt,n In~ agasa¡os
de los príncipes y las aclamaciones dt, las 11111lt1tndes.
En eft-cto, haHa hoy parece que 10::1 angnetoe e111pPradores, que comien,mn aµena~ á gozar de ~.u respla~dt'ciente luna de miel, alumbrada por las crea~1ones ft&gt;éncas
de las fiesta:! moscoviLas y 110 P"rtnrbada por la ma11cha
sangritlnta de la catlÚ!trofe de Kod.ijn.,.ky, gnar&lt;lar,,n rnligiot1an1Pnte, priult'ro, el luto dt'h1du á la muerte de Alt!ja11dro lJI, perrnanecieron deepué~ r f' traí&lt;los .en sus su11tuo.os palacina, :11it&gt;ntras Fe prE&gt;para b,11 laR 1mpone11tee
é inco111pa rablE's certlmo11ias de la co1·011ació n, y 1,~y se
lanzan con relativa libertad en busca de rec,eac1onPH
nuevas y no sentidas emociones, aj .. 110,.., en lo pot1ible, á
lot1 g raVt's cuidados qne oca~iona la peea&lt;lu111bre dt! eu
colo~al imperio, sólo temiendo qne 1111 niliilihLa extraviado ó nn mal aconSPj ado 11narqui,..ta amargue Pn 111ala
hora sus breves nl ..gri-tt1, atentauuo ale\'e coutra la vida
dt! Rns llttfnetas :;\lajei,,tades.
l'~ro au11q11e ba11ta hoy nada h an podido transparentar
los más hab1 les agt&gt;ntes del notic1erismo qne p~o á paP_n
siguen áloe monarca,¡ rusos e n en ex~ureión por el cont1Dt!nte E'uropeo; annqne sólo nos han hablado de las fitlstas de Vil•11a, de las suntuosas recepciones de Berlín, de
los cordiales .aluJos de h1 corte danesa, en •·atos momentos nos co munican por menuoo la ceremoniosa acogida que les dispen~a la Reina Victoria en su pala(\io de
.1:hlmc,ral; no dudamos un punto que en esas coníerenc1as de eobforanos t!e ha hablado más de una vez sobre la
paz d d 01uudo y la suerte de los pueblos.

Un diario de esta ciuda,1 al reíE'rirse á la parte del
Mensaje Presidoncial que a braza la St'creturía de Fon1e11to llama la atención del exprt'sade \linieterio acerca del
iO:portante asunto de la i11m1gració ~. agregando que es
ya urgente que tll Jepartameuw cow1ence á preocuparije
de este problema.
Son tan vag11s Pstae palabras, tan nebuloeM, qne no he·
m oe podido explicarnos lo que propone el col, ga. ¿Et! la
inmigración oficial lo qne dt'se11, lu import11cióu de ijeres
hu111anos provocada por el Est~dc,?
.
S: mal no recordamos, el per16d1co á qne nos referimos,
combatió en otra época la i11migración ofü:ial, que. E'E·
timaba como contraprodnce11u1 p1&gt;ra e l país. E:! po~1ble
que el tiempo baya modificado sus ideas, y en esta rt'Cti·
ficación no vemos nada ce1Jeurablt!, put!s la verdad de hoy
puede ser el error de mañana. Pero lo que sí nos extraña
lllucho es que esta rectificación, en vez de rt!presentar un
avance, en las opiniones del cof1:adei sea un paso atrás en
el camino marcado por la exper1enc1a.
Lo cierto es que la inmigración oficial ha dado loe pt-o·
res resultados, en los paísf's en que se ha ent!S) ado. Los
hombres son cazados al aliciente de una suma inmediata
que los libra de una situación angustio~a ó poco clara, sistema que ha servido para reclutar gentes d., la pt'o~ especie, ineptos y malhechort&gt;s, que en lugar dt&gt; añ11d1r una
partícula á la riqueza social, han sido para tll la u II peFado
**
fardo cuando no un amago constante para lot1 derechos
De Viena aeE&gt;guran qne el*anciano
mona~ca d(l Auetriade loo ciudadanos.
Rung1
fa,
t'O
co111plE'to
acuerdo
con sa ilustre huésped,
La inmigración que necesitamos debe ser voluntaria,
acudir por su propia iniciativa, convencida dt! que t-1 país p rocurdrti. e l ,tatu q110 tln el Imperio otomano, no perm.iá que llega le ha de proporcionar elementos pe, manen tes tiendo qne pmenciu::1 extraf'laH interven~an por su propia
de subsistencia. Y esta inmigración ha sido favor.-cida en cuenta tln el1 temido rt'p.irtimiento de Tnrquía.
Algo i11fü irá Pin dn,'.a e~ta d éterminación, si en efecto
otros países nuevos por los ó iganos de la publiciuad, e n
folletoe, p~inae de periódico, trabajo!! econówicos, ar· se ha tomallc,, d igo influirá en la coni,,ervación db la paz,
pues se t o ma entrt&gt; eobtln111os que aepi ran separadamente
tículos é informes.
Una porción de la pre nsa mexicana ha comprendido , al dominio incondicional de lod Estados balkánicos, y es
mucho const'guir que interese!:' diametralmente opuestos
e!!ta necesidad y ba tratad') de informar al extranjt'rO
acerca de las perspertivas que ofrece la República. ¿P.,ro se miren conci liados pur virtud de la cortesía y urbanidad de dos potencias rivales eu el fundo, en la apariencia
han cumplido todos los colegas esta obligación?
Bnena prueba de que no eo asl nos la proporciona el unidas.
No son tan tranquilizadoras las n otas que llegan de
diario á q•ie aludimos. ¿Pues no ha procurado él por to·
dos los medios poeibles deprimir al país, a~entandn Berlín, pues ni 1011 qne m ás sin1patizart con las Bl'piracio&lt;Ha á día que aquí no t&gt;xisten garantías individuales, ni nes ge•mánicae, ni los mi~moe que cnnsideran a l altivo
respeto á las propiedades, ni st-guridad pública, ni cum- H o htlnzollern como investido de 111il'i611 cuasi divina en
plimiE&gt;nto de las leyes por parte del gobierno y las antori- el concierto de las naciones, han podido dejar de apre•lades? Y e l que tal ha leido. sin tener antecedentf&gt;s de ciar la actitud fría y rtlservada qne gnardara el ('zar, aun
la función nPgativa que ha dt~empef'lado este periódico en medio de las demostraciones pacíficamente afectuosas
,m la evolución nacional, no se habrá prPguntado, lleno del Emperador Guillerm.l, que algunos malquerientes se
,ie a-1ombro, qné país es este y qué sociedad es esta que ta- atreven a calificar de humillantt-s.
Si como asegura un corresponsal dt&gt;l Time8 de LondrPe,
les hechos tolera?
ConviSnzase e l diario á que nos contraemos, la SPcrPta• e l sober.i.no d e Alemania se manifestó satisfecho, más
ría de Fomento nada puede hactlr en pró de la re&amp;olución qne contrariado por la alianza franco-rusa, no PS tan
de eHe problema de que nos babia No se cambia con una rnocente e l poderoFo Romanoff para pagarse de palabras
medida un estado de cosas producido en virtud de una almibaradas qne sólo pueden ocultar hondos reucores y
secretas ri validadl's.
diversidad de circunstancias anterioree,
Cualesquiera que hayan aido l as ceremonioeae manifestaciones y urbanos agasajos con quA en Berlín ft&gt;stejarvn á los empPradores rusos, por el sólo hecho de 11abt!r
que no han herido las susceptibilidades de Francia. se
Hay un grupo de periódicos en México que parece de- comprendA qu:i no han vnelto con eeta visita los buenos
cidido á declarar una guerra sin cuartel á toda nueva pu- tiempos e n que nna er,trote cordial enlazaba los dos podAb licación que se presenta con energías superiores á las r&lt;'B08 imperioe. Nueva prueba de ello es la abierta guerra
tarifas aduanales que día á día es más enconada tlntre
,¡ne ese núcleo posee. EetcP colegas han resuelto por lo de
R usia y Alemania.
visto establecer un rasero nivelador para todas las vitaliNo po".lfa tener, y en efE&gt;ctn no tuvo ninj!'Ún reFultado
dades y para todos los esfuerzos que determmarían un
avance en la historia de una industria. Para ellos, la político la visita del Czar á Copenbagae. Fné asn11to dt!
competencia de be ser enérgicamente rechazada y los familia preeertar sus respetos a l anciano Rey Cri•tián,
existencia patriarcal ae desliza da Ice" tranqnila en
que al amparo de e lla aprovechan sns elementoP, objeto cuya
ele un odio mortal y exterminados como unos malhe- medio del regocijo de loe suyos y la envidia de los extraflns, acostumbrados á la incesante lucha y ayunos de
chores.
calma paradisiaca de que se goza en la corte dinamarEl proteccionismo es pernicioso á la sociE&gt;dad porque la
quesa.
encarece bs productos neceearioe á la vida. Si en vez de
**
..ncarecerlos, redujese sus precios, el sistema rt!rnltnría
Donde pudiera traer más*graves
conAecnencfa• la ¡tira
benéfico en vez de noci vo:para la agrupación. Elfabricande
loe
emperadores
moscovitas
es en la Gran Bretaña,
te que, al amparo de uua alta cuota estorba que el artículo similar circule y se embolsa tranquilamente la d;íe- que en estos momentos los festeja con rnidosas y opurencia que existe entre el verdadero valor del artículo lentas manifestaciones. Si la Reina, el Príncipe de Gales y
y el impuesto arancelario. perjudicará siempre á los con- toda la familia real se esmeran por hacer placentera la
.,umidoree; pero ei el fabricante no sólo gasta esa diferen- estancia de Jop anguetos huéspedes en la noble Escocia,
ciaE'n abaratar sus productos sino, quA además invierte el pueblo inglés y la prenpa metropolitana, eco fiel de la
opinión, se a bandonnn á atreYidas dieq uisiciones sobre la
1m fuerte capital propio, no vemos de qué modo se haga
cuestión de Oriente, que toman una dirección marcadadi,:no de la execración de sus competidores.
mente anti-rusa.
Nivelar todas las aptitudes, todas las cualidades, toComprometida la Gran Bretafla en una aventura, al
dos los recursos es ejercer una suerte de socialismo feroz,
que degeneraría facflmente en rarac/10/ismo si ciertos pe- pretender más de una Yez intervenir en los asuntoe interiódicos pudiemn desarrollar libremente ene admirables riores del Imperio turco, y habiendo visto fallidas sus
esperanzas porque las p,,tencias no han querido BE'cunt.endenciaede_atentar á los derechos ajenos.
darla, por más que las hablaba de los derechos ultrajados

fo.s fülcialh;tas ~e la ,pnnsn.

y de los fueroA de la civilización vilipendiados por I•
perfidia de la Sublime Puerta, ha querido tomar laarrip8 •
gada emprel'a por Rn propia cuenta, y S,!l ha encontrado.
frente á fren.e con Rusia. qne ya secr.i,a, ya abiertamenttl. ha tomado á su cal'go la defensa del caduco y carcomido Imperio otomano.
En talea circunstancia~ es como ll¡&gt;gan loe soberanos detodas las Rueias á loe festivales de Balmoral preparad"'4
en en honor. En tan difíciles condiciones es como ~(111),
)a prndencia de la RPi na Victol'ia y su universal pr,·Higin pnt&gt;den !'Vitar qne lo que_ debiera t!er m?ti vo de alianzas mutnas y mntm1s concesiones, se convierta en a¡trio.
rompimit'nto y aparatosa E'Xplosión de ~fiejas rivalidadPt&lt;.
Rusü1 om•1ipowate no abandonará de seguro su política de expan~ión en todo~ los confi.:es de su dilatado In1pe1 io¡ y á cada paso que ué en ePte sentido, habrá de t, opezar siempre con 11111 intereses británicos qutl se extiend en sobre la rednndPZ de la tierra.
On positivo mila~ro ~ería que en la tremenda coJ11iwtenC1a, los fiesta.~ de Balmoral fueran motivo de leal y-sincera reconciliación.

Septiembre 2-1 de 1896.

SEPTIEMBRE,

1896.

guno guarda el público su indifE'rencia. Asiste á la representación y no se ríE', ni se divierte, ni aplaude, y Hl
ealir cada t11To de lo~ qne ese público formaban, dice á
quie11 quitlrt' oirlo: «b:11to e11 una majadería. ¡Qué insulso y qué chal&gt;:ica,10 &amp;1 todo eso! l •npoeible parece que
haya tl11tpr.-1-aR qn .. adn1itan taltlt1 obra~, ni artiataij que
las repr..H.-ut.. n. 11i e.ap..ctMdnres que las snfran.•
Y prtg11nt11rítn algunos: •Y ~i e~n pi,.nean y así diecnrren, ¿i,or qné u,1,tt:11 .t ..,.,,. warro~? Y dado que asistan,
¿cómo uo ¡,rotesta11 i11&lt;ligu11do8?u

191

ser artista y, como tal, hacer una obra de art.e¡ obra que
puedan admirar todos, en cuya contemplación puedan
clisfrutar todos v dejnndo lo de la propaganda relegado
al FPgnndo término, ó al tercero, ó al últi1110.
.Así eonsignió Dumas hacPr que aplaudiesen sn Da!"ª
&lt;le la11 Cmneliat muchí~imns qntl no crE'E'n Pn la redención
por el amor¡ aeí logró Sardou en e~1 D!v()rrons! 9ue r.iE'ran
como uno@ benditos muchos part1dartoe del d1vorcw.
La tendencia á colocar en primer término la propaganda, es la que más aleja 11! público dPl teatro, y lo que aca•
hará de divorciarlo de é l por completo si, lo qm, no creo
probable, esas tendencias prevaleciesen.
A. SANCITKZ PÉREZ.
LAS NUEY AS ESTATl'AS E:N LA REFOR:\IA.

Eo nuestro núme~o anterior, al dar detallada cuPnta
de las fief'tas patrias. hablamos del descubrimieutoto tln
e l paseo de la Reforma, d" dos nuevne ¡,~tatuas enviadas
por el Esta".lo de Chihuahua: las de los Sree. Generales
Manuel Ojinaga v Estehan Coronado.
Tal descubrimíento efoctuoee el 15 del presente l'n la
maflana, haciendo 111 solemne entrega la comisióu desig·
nada por el Estado donantf&gt;.
Acnmpaf'lamoe á estas líneas las fotografías de las mencionadas estatuas.

X. X. X.

ALGO DE TEATROS.
Di r,tn cuanto dE'Cir quisieren los maestros; per:&gt; yo, PI
más insignificante de. l?s aprendices, d igo q ne el . teatr•!·
no es in~r.rumt'IIIO u,1'1zable para los propaga11,hsta;o S1
algo na obra teatral dP V• rdadera propaganda política, PO•
cial ó religiosa, l,a obtE'nido buten éxito ( lo cual ocurre
muy poc;it1 vectl.s,) ciento contr~ 110~ puede aposta,·dE',
s in temor de pt'rder, á q11e la v1ct1na la ha logradll t'l
antor por 111Precin~1t&gt;ntOt! artí~ticos d_e su dram&amp;; no l!JB•
cias á la8 tend.. ncias dt! la n11•ma, smo á pesar de ella•.
(..)onfit&gt;eo ingE'nuamE'ntt-_. á. rit!Fgo de parecer de~en~?..
dE' antig1111lla.•, que íní Ptempre y soy ahora part1darmdt'I a, te por tll a, te, sin que por eso haya rechazado JO·
nunca el arle d"cente.
Qne la obra de arte n? me ".nseña; bu~no. Si r_ne hac11
PE'11tir si prnducA e n m1 eapíntu la emoción estética, tengo pa~a mí que ha realizado eus tint&gt;s. Que además d..
eso mtl enst-ña algo· ,npjor que mPjor: PI ~&gt;Lber no 0&lt;,up,1
lugar y me iecbo la ~uenta de que lo aprendido me lo u1111
de añadidura.
Pero mncho cniJado con que el artista pretendaeclufrBPlaa de dómine: porque ent,mces perderíamos 118 &amp;Dli••·
ta&lt;les, y adios emoción ebtéticn y adios añadidura y adios.
todo.
.
u¡.\.h! dicen algunos, el autor dramático tendrá com·1ccio11eP. profesará creencias y estará e n su derecho, y nun
cumplirá con 11u dt&gt;ber, propagando desde la escena lo.
qne él considera verdadero y bueno y justo. ¿Por qué ha
de m•ga r~e al poeta lo que se otorga al orador?11
.
Nadie ha n~gado, que yo sepa, al aut&lt;?r dramáticn_la.
facultad de exponer tln el teatro las doctrinas q•1e, s~un
rn leal s'lber y entendn, sean verdaderas y buenas y ¡11~tas. Lo que sucede y lo que yo digo e~ que, ei e l dra111_atul'go se siente propagandiPta, ha de bnFcar terreno dJp.
tinto para eafüfacer euij asp1ricionts. Las tablas del t-R•
cenario tie npn muy poca resistencia para ser campo r!&amp;
batalla· y entre bastidort's y bajo bambalinas, y en mediode oropeles y montañas de lienzo pintado, no es haeeuL'ro librar bf.tallae.
Es el etcenario, y lo ha sido siempre, por sus condiciones peculiares, terreno completamenta neutral en que ( lo•
mismo que en algunas tertnliae de confianza) están proscriptas, para bien y por conveniencia de todos, las controversias sobre asuntos que traen divididas á las gente•
y que apasionan, en sentidos opuePtos, á los que en bol!-•
ca de solaz y esparcimiento para su e~ríritu acuden al
tt-atro.
No es biE'n qne el autor, para balagar con exceso á dE'.terminada parte del público, moleste, c~n exc~so tam~1en,
á otra parte digna de respeto y cons1derac16n lo mismo.
que la otra, á la cual no Fe advierte en los anuncioe del
espPctáculo que se la invita para decirle cosas deeagra•
dahlfs.
El empeño de algu nos, llamados moderni8la8-aunqu11
ya empif'zan á ser antiguos- de convertir en cátedra ~•
teatro es indudablemente una de las caneas que determ1•
11110 el retraiwiento d1-I público. Retraimiento que ea pa•
ra algunos decadencia de ese género literario. y que para mí sólo significa el desagrado que esas tendencias cau•
ean en la mayor parte de los espectadores.
QuiAn va al t Patro con el firme propósito de conmo•
verseó de di vertiree: de admirar una obra de arte; de
saborear bellezas literarias, y advierte que, en vez de tod o ePo, le da el a ntor disertaciones sobre un problema
político ó sociológico, no puede menos de considerarse
defraudado.
Esto explica la preponderancia, cada vez más acentua•
da, que adquiere el llamado género chico. Xo diré que se.a
esa la causa ún ica de In visible predilección que el púbh·
co muestra hacia eea clase de espectácnlo: pero sí afirmo
quE', entre muchas otras, es esa una de las principale~.
Que el g11sto se halla estragado; que la afició n se corrompe; que entre el arte verdadero y el arte falso la multitud se inclina á este: q,ie el teatro está amenazado de
muertelnmy próxima, todo esto aPegnran y propalan los
que advierten el hecho indudable y no encuentran para
él explicación satisfactoria. Creo que ee equivocan: ese
público mismo que llena los teatros defunciones por h o•
ras, halla, por regla general, deficientes esas o~rae, t:ntre las cuales hay muy pocas de verdadero mérito h~rar1n.
He dicho qntl hay muy pocas, y es bien que insista en
esta aseYeración, porque no sería justo medirlas ~ todas
con el mismo rasero. Obritas hay e n el ghiero cinco que
tienen mucho valor a1·tíetico¡ son contadas, pero por eso
111ismo parecen más dignas de estimación y de aplauso.
Pero, prescindiendo de esae obras- obras literarias tan
apreciables como las buenas de otros géneros. - para la s
que tienen escasa valía y para las que no tienen valor a 1-

EL MUNDO.

LOS ESPAXOLES E~ ARGELIA.
s~gún la estadística recientemPnte publicada por la Ciímara de Co·uercio E.ipaflola de Onfo, he aquí el uúmtlro
de espatlolee que viven en la Argtllia:
Hombres. Mujeres.

EspaflolPs exiRtentee en la provincia
de Orán en 1? de Enero de 1894...
Espaf'loles existentes en las de Argel
y Constantina en igual fecha......

52.78-l

47.97-1

28.220

l!l.800

TOTALES
81,()().l
ó7, 7i-t
En jnnto de nn total de 148,778 en ArgE&gt;lia. de loe cualeP más de 100,000 viven en la provincia de Orán.
Las cortapisas que presentan á los espaf'lolPs las autoridades francesas tienen por origen el evitar q 11e @e acn·
mu len allí braceros y gentes que no dispongan de una
ocnpación segura.
Loe mahoneses que residen en Constantina y en ArgPI
y sus provincias, Pt' elevan á 6.000. f,od 143,000 espaf'lo les
rPetantee son: dP Murcia 15,000, de Valencia, Granada y
Malaga uno11 13,000, de Alicante y Ahnería lH.
La dificultad '}lle ofrPCP el Código civil francE'R de 1889.
que es el vigE&gt;nte, para la consE'rvación de la nacinna:irlatl
de origen, la inscripción de qnintos en nuestrnt1 Consu lados y otras razones de pequtlño valor, son las únicas cande reclamación entre ambos países, que quitan toda
importancia á las relacionE's difíciles franco-españolas en
Argelia, de que se ha venido hablando.

"ªª
E:iTATL'A DEL GENERAL ESTEDA~ COllO!-.ADO.

AEistE'n por pasar el rato, por curiosidad, por hacer
tiempn. J:'ro1ePtar:···••ib11h! y~ .Pmtei:,t:111 ~lgunas vece@,

cuando E'i librtltJQta 6 el m11&gt;11co se deshza11 mile de la
cuenta. Pero en otras ocaFiont'8 110 vale la pena ~ltl proteFtar; esa protesta, arrancadaá Vt-Ct'B por la !11dignación,
@ignifica siE'mpre una lucha qne no todos, m á todas horas, e~tán dispuestos á sostener.
Al fin y al cabo los ?oncurrentf&gt;s asiduos á esos teatros
no t ienen derecho casi nunca para llamarse á engaflo. Saben de sobra qué género es t-1 que allí ee cultiva, y nadie les ha ofrecido que van á ver allí obras de un Shakesp eare ni de un Schillt&gt;r. Ni po r unos cuantos céntimos
d e pe~eta sPría razonable exigir un IIaml,,t ó una Conjuraci6n Fil'Bchi, representados por algún éwu lo de Ernesto Rosei ó por una ri val de Sarab.
Si en la obrilla hay un par de números de música
agradable; si aparecen ~lg,.1.nas much~chae fllegree, bien
vestidas, que e~ como s1 d1Jésewos bien des1,udas, ¿qué
m ás puede pedHse?
En los teatros serios la cosa varía por completo.
Si entre nosotros hu biera público baetante numercwo
para sostener teat10~ de varias clasE&gt;s, podrfamoR tene~.
l)Or ejemplo como tienen en otra• nac1nnPs, PI Teatro libre; y funda'r In que llamaríamos 1'p'!tm Ral,io (I? que llama mi amigo Verdeli MontenPgro Ltfleratura dt camera,)
y aun tener un teat,ro liberal y otro reaccionario, y a~(
por el esti,o. Cada t!Spectador eecogerfa el teatro que _es•
tu viese más C,.)nforme con sus aficiones y sus tendencias.
Pero aquí no sucede eso-lo cual no eé si es bueno ó
malo;-á nuestros teatrO!'! de verso acnden, sindistinción,
loR partidarios de lo antiguo y los dPfenRores de lo nuevo· los ignorant~e y los Pabim;; los hombrea de ],.tras y
los' hombres dt! ciencia Nadie lee dice en el cartel-uEa
la obra qne vamoR ,l estrenar esta nncl,e se hace la propaganda de estas ó la.• otras ideas políticn•:11 "ªº el drama
que hoy Stl representa detiendtl el autor esta ó aquella tesis filoFófica.11 Se anuncia pura y Stlncillamente la repreSPntación dt! una comPdia ó de un drau1a. y calcúlE'BP el
efecto 1ue, en determi na.da parte de ese público, h~r~ E'I
advertir qne desde la prunera eecena se pone en nd1culo ó se anat.Pmatiza ideas que esa parte dd público tiene
por respetables.
¿Pretendo por eso que el antor dramático, ciudadano
como cualquier otro, no pueda tener ideas políticas, principios filosóficos, creencias religiosa~? ¿Pretendo que ha•
y~ de renunciar, por el ht!cho u.- i&lt;Pr dramaturgo. al derecho ú dE'fender lo que é l cree y pii;nsa y proíg,a?
No; digo polamente que para t!Sa propagaucla puede y
aun debe bu~car otro campo.
Y piE&gt;nso que sí, á todo trance, qniere utilizar el teatm
para difundir determinadas doctrinaa, debe hacerlo sin
ofender, sin cau~r molePtia á los que, emre los espectador!'ll, prof.,~nrán de sPgúro ideas contrarias.
¿Cómo? Pues atem'li.-ndo ante todo y sobre todo á la
secci6n draruática. Procuranuo aute futlo y sobre todo

EL LIMITE DE LA FUERZA MUSCULAR

Algo de est ndistlcn.

Según los últimes datos publicados por lll Municipalidad de Bnlfn, la capital dt-1 Imp.. rio Alt'n1tín y dt'I Reino de Pri1Pia, CO!\taba el me,. dt' lliciemhr.. rl.-1 año último, 1.67-1.1 J!í habitantes, de lo:s cualet1 79,, 186 t:011 howbres y 876.9~-1 mujeres.
Esta E•tadística demnei&gt;tra q11e la población de Bt•rlín
ha aumentado, puPs el anttirior empadronawiento a1 rojó
la suma de 1.578,994.
Pero este aumento no ha sido progresivo, comparado
con el que se ha notado tln anttlriore,; empadronamientos.
AtribúyE'Re Pato á las cuest.iones sociales, á la advertencia qne Pe hace á loq campesinos para que no vayan á
probar fon una ti la capital y, sobre todo, al deParr.. llo
inwenso qutl han adquirido algunos arrabales de &amp;rifo.

El Príncipe de Lobanoff-Rostowsky.
Engalanamos hoy nuestras c&lt;, lumnas con el retrato del
Príncipe Lobanoff, secretorio de relaciones exteriore, en
el gabinete de San Pt!tel'llburgo, que acaba de morir de
subilánea mue~te, al e::nprendt!run viajf' de Viena á Kit!l,
acompañando á su augusto soberano el Emperador de to·
das las Rusia~ en su importante visita á la8 capitules europeas.
Era Lobanoff de tal inflnenria en las deciRionE&gt;e del
Czar y preponderaba de tal modo en el ~nimo del ,uonar•
ca, que li. la noticia de si1 JOllt'rttl, que fu é de consterna·
ción para unos, casi de reg,,cijo para otro~, se llegó ,í te·
mer que se snspenditlra t&gt;I vwje del ai;tócrata mo1:covita,
fah.o de su adicto y prudenttl coneejtlro.
Y había razón para tal"s te111•&gt;res, dada la P11p11Peta
inPxperiencia de Xir.olás II, y la pol ítica dt!splPgaJa por
el Príncipe Lobanoff en el corto período de su miui~tt:rio.
En efecto en diez y ocho mPRes que dirigió el gabinE&gt;te
mo~covita, logró establecer definitivamente la prt-ponderanc:a de Rusia en los consejos eu ropeo8; anudar cun lazo
estrecho la alianza frrnco-ru~a, qu .. c,m tanta dP!.'~onlia11za miran las potencias centralt-s; upurt~r á lnglat.-na de
su ingerencia en las cuestiones rtt'I extremo Oriente, y
casi nulificar su influenc;a podero~a en lne apartarla.~ playas dE&gt;I mar Amarillo; desbaratar los planeR C:e la tiran
Bretafia, quA E'n provecho propio y con mengua d.- IR PU•
premacía del Czar, preparaba para resolver tll cm,flicto
otomano, y hacer rt'saltar en torlas pal'teP la omnipottlncia del imperio r uso, dirigido por las tendencias dt-1 más
puro pauRlavismo: natnral ea qnE' unnR Pe sitlntlln aliviad,,s con la desaparición del acti\·o :\liniRtro, y otruij lamenten con honda pena su falta irre1Deuiabl1-&gt;.
Mas como qn!era que la política de Lol&gt;anoff es como la
legítima polí1 ica nacional rusa, que guía al tlngrandt-ci miento del impt'rio y á sn natural Pvolución, el encP~or
nombrado !.'egnirá 1111a lnminosru, huellas, y e! Czar continnnrá la titánica empreFa, cumpliendo con la fatídica profecía dP Bonapa,·tP &lt;I" hacer á Eur.Jpa cosaca, ya qu., no
ha querido ter rt!publicaua.

Intf&gt;reeante r imgPstivo es el cuadro que nos ofrece E'l
eeflor Federico Brau,well, haci.,ndo resaltar la insignificancia de la fuerza mnseular, ya sea de hombre ó animalE'e, cuando se la compara con la de la maquinaiia
E'mpleada actual mente en la industria. El coutr2ete entre una galera antigna y uno de e~os vaporee gigantescos qut&gt; ahora surcan e l .Atlántico lo e11tablect1 de la eiguieute manera: Supóngome que el buque moderno tuviera que moverse á la manera de los barcos romanos.
Calculando ahora la longitud de aquel en 600 pies, y que
pudieran colocarse de cada lado -100 remos, movidos cada uno de ellos alternativamente por trE&gt;s hombree, precisaría embarcar 2,-lOO remeros, e.ya fuerza , suponiendo que la de seis equivaliera A la de un caballo dt! vapor,
rtleultaría solamente igual á 400 ca bailo!'. Para dobldr Peta potencia @e neceeitarfa n 4,800 hombres, y ei se tratara de E'jercerla continuamente, se reqnirirfa al men~,
ignal número de reserva. Las inmE&gt;mas máquinas de vapor dE' los buques modernos puedE'n dPParrollar facilmente 19,500 cabRllos de fuerza. la cual sólo podría obtenerse con 117,000 rPmero:s activos y otros tantvs de reserva. De donde rE&gt;eulta, que empleando loe e,edios antiguos de mover lai&lt; embarcaciont-s, no sería posible colocar en un buque el númtlro enficientf&gt; de howbres para
moverlo con una vPlocid:1d mpdia de 20 nudos por hora,
po r poco que midiera unos 600 pies de longitad. Prueba
esto tambien que la fuerza del va~r empleado en las
máquinas modernas, no debe cons1derarce como un simple sustituto de la potencia muscular, por superarle con
mucho en intensidad y vapor práctico, pues que, poi medio de ella, pueden hacerse muchas coeas, impracticables de otra suerte. Otro ejemplo eR el de la locomotora,
la cual ejerce un poder de 400 á 600 caballos de vapor, y
r,o ocnpa más que un espacio de cincuPnta yardas cuadr11.das. En este CBPO tenemos una máquina que pnede
llPvnr un tren pesado con la velocidad de sesenta millas
por hora, sin difümltad alguna, en tanto que, si para loa
¡rrar el mismo fin concurriesen solamente las fuprzas
muPculares. Rería impo~ible realizar tRI prodigio. Prt'cisarían 3,600 hombres de buena mueculatum y cnpac..e
de ejercer sus fuerzas, rolando, pueR qnE' ne otra 1merLtl·
no podrían alcanzar nunca la velocidad indicada.
'En estética, como en telas, la opinión cambia con la
moda.
Gt:Y DE :\fA Dl'ASSANT.

Ser ridíc•1lo eP sencillamente hacer tonterías de modo
distinto de que las haceu los deu1ás.
L. DOCQC:IEE.

ESTATl:.\ DEL (»:.'&lt;ERAL ll.\'&lt;CEL OJINAGA.

�27
EL MUNDO.
192

S"F..PTIEMBRE,

Lajamáica del domingo último

==================~~==============
Universidad de Milllorca el 11 de Diciembre, Y cuyo p'\•

Bolivia sostiene con el estoicismo caract~rístico de la gn requerirá V. sin falta á su dPbido tiempo. Fechado Pn
Suiza, que el Estado, personalidad mora_l, hbre Y ~utóno- Mallorca el 26 de Octuore de 1392.-Guillém de _M~nt111,
ma, no puedti ceder á ninguna sugest!Óú extrana que Administrador de la Moneda.» lleva el endoso s1gu1ent.,:
«A.l honorable señor mi compañero Lorenzo Luques, co·
ponga trabas á la Soberanía.
.
E · Perú reconoce en la doctrina de Monroe la astucia merciante en giros de Barcelona.»
de 1~ zorra la mansedumbre de la oveja y la ferocidad
incomparable del león, par3: doruinar sobre l_os puebl_os
qúe n:&gt; reconocen como máxima de con~ucta rnternac10POR LA. CORONA.
ual la honradez y la lealtad en sus relaciones con las potencias civilizadas.
El Ecuador ha hecho síntesis de la doctrina deMonroe,
Magnífico, sobrio, con la sobriedad de la estátua, delaen el Parlamento y en la prensa de la siguiente gráfica
manera: «Lo INUTIL NO SE DISCUTE y LO PJ&gt;LlGROSO NO SE tando al parnasiano rectilíneo, que diría Monagu:illo, es el
drama :!e Coppe, Por la Corona . é igualmente :nagníACEPTA.»
fica fué la interpretación que le dió Maggi la noche del
jueves último. El publico sintió y aplaudió; mas los esLA POBLACION DE PARIS EN 1896. pectadores eran pocos: siempre el desvío. De todas euerte~, ahí va nuestro aplauso para Maggi y para Clara, que
La R,;vue Sci,mtifique dice que se acaba de publicar el
resultado del ceneo de la poblacióna levantado en . París supo rivalizar con él, y que luzcan mejores días para
el día 29 del mes &lt;le Marzo de este año, el cual arroJa una ambos.
ciEra total de 2.511,955 habitantes, indicando un aumento de 87 250 en los últimos cinco años.
Una de las cosas que primero se obseryan. en el censo
•
El jurado Poucel -Enríquez.
es que las secciones más popnlosas van d1sm1?uyendo ~n
densidad, mientras que las demás crecen c~s1 en la misEl juéves empezó á efectuarse este jurado, que origima proporción, es decir, que se va esta':&gt;leciendo una ~specie de equilibrio eu el número de habitantes de los dis- uado por un suceso queJ despertó poderosamente laat9n•
tintos barrios.
ción pública, es seguido con gran curios!dad por cuantos
Esa misma tendencia se nota también en las demás
poblaciones importantes y puede atribuirse, en pri~er se enteran de los acontecimientos excepcionales. Nuestro
lug_ar, á la rapidez con que se extienden los nuevos medios número no llega á tiempo para noticiar el fallo de los representantes del pueblo. Tócale esta tarea ~l Mundo dia•
de comunicación entre el centro y las afueras.
Antes. los dependientes de las casas de comercio y to- rio, limitándonos por nuestra parte á comngnar la nota
das las clases trabajadoras, incluso los propietarios de los
mismos establecimientos, tenían que vivir cercad~ )os más saliente de la semana.
EL PRJNCIPE LOBAJ&lt;OF ROSTOYSKY.
lugares en que trabajaban, sopena d_e gas~ar en los viaJes
HlS'l'O.{UA D~L CAUCHO.
de ida v vuelta una gran parte del d1a, mientras que hoy
Otro pago de $3,209 de "La M ut ua"
puedeñ ir en pocos minutos á las secciones ~ás aparta.EN TULA DE T.A.M'.AULIPAS.
Las plantas que producen el caucho pertenecen á. las das donde se vive más cómodamente por el mismo d1m,ro.
· El mejor ejemplo que de esto puede darse es la ciudad
familias siguientes: apocineas, artocárpeas, morcas, euforbiáaceas y asclepias; las ortigas, la adormidera, la le- de Nueva York, cuya parte más densamente poblada po_r
Tula de Tamaulipas, Septiembre 17 _de 1896.
chuga y otras plantas comunes _en nuestros _clim~s, . lo el día queda casi despoblada por completo en la noche,
Sr. D. Carlos Sommer, Director General de «La Mutua.»
contienen también, pero en cantidades demasiado rns1g- toda vez que la g:ente que allí t_rabaja vi".e á legu_as de
México.-Muy señor mío:
nificantes para que se pueda pensar en extraerlo.
.
distancia y el radio de la poblac1óu He extiende v1S1bleBn su oportunidad recibí su gra~a de 6 de Junio próx\•
Este importante producto eólo se conoce desde el siglo mente todos los años.
mo pasado cQyo contenido es conforme, y ahora mamXVI, que fué cuando los españoles .Fernán &lt;:1,e Oviedo,
ties~o á
que por conducto del &gt;lr. _Federico Acuña,
Herrera Tordesillas y Torquemada le mencionaron en
b,mquero local dti «La Mutua» en ~sta ciudad, y de ac~er~us e~critos. E, último principalmente, hacia el año de
Letras de cambio antiguas.
do con la orden de U d., me han sdo pagadas las pólizas
16ló escribía indicando los usos numeros(simos para los
núms. 600,210 y 528,307 bajo las cuales "staba aafgurado
cual~s se empleaba esta sustancia, mencionando especial·
El cónsul de los Estados Unidos en Barcelona, en nna mi finado h.,ruiano lJon Antonio Baez, á favor de las me•
mente las ventajas que reportaba utilizinlo para encerrar
memoria reciente al Departamen"to de Estado, mencio_na no:es María de los Ange,es y Refugio Baez, siendo el im•
las capas de tela de cáña~o y ~acerlas imperme_ables..
Sin embargo, no se fi¡ó senamente la atención en el el hecho de que una institución públi~a de _aquell~ cm- porte de i:1llas como sigue:
caucho hasta el año 1751 en cuya época La Condamine se- dad ha adquirido siete letras de cambio antiguas, todas
$1,752 60 cs. valor de la póliza núm. 600,210 y
ñaló sus cualidade~ en una nota que presentó ,í la Acade· J&gt;agaderas en Barcelona. La más antigua está fechada en
$1,457.00 ,,
,, ,, ,,
,,
528,307
rnia de Ciencias de París. Este sabio que en 1735 fué al :,&gt;alma de Mallorca, en el año de 1'192, y se cree sea el
Perú y al Brasil, enviado por el gobierno francés para documento de esta clase más antiguo del mundo.
$3,209,60 cs., cantidad que be recibido del referido
La segunda lleva la focha de 1399 y la ter_ceraeJtágir~da
que midiese un grado del meridiano, vió una sustancia
de la cual se servían los indígenas para confeccionar re· desde Pisa el año 1399; otras dos en Valencia en Hll y fo30 Sr. Acuña.
.
En nombre de mis citadas sobrinas y el mio, doy á Ud.
cipientes, hachas, tejidos impermeables, etc., y en 1736, respectivamente; h, sexta fuégirada en Roselló?, .Francia,
envió una mues~ra á Francia, diciendo que en Quite la en 14!5, y la última en NápoJ.,s, en 1535: La pnmera letr_a v á la Compañía &lt;1La Mutua,» que digname~te repre_sen•
conocían con el nombre decahuchu, y que se pronuncia· mencionadadiceasí: "Sr.-En conformidad con esta pri- i \, las más cumplidas _gracias vor )a eficacia
equidad
ba cautchuc. Poco tiempo después (1765) el ingeniero mera de cambio, se servirá usted P"gar dentro ?,e lo~ l!1e· con que han sido pagaaas las mencionadas pólizas, y me
l!'renscan, que residió 15 alios en la Guayana, gracias á. ses siguientes, á contar de esta fecha, á la mu¡er S1b1 la, es satisfactorio suscribirme á las órdenes de Ud. como su
un natural del País, pudo recoger nuevos datos sobre el esposa del difunto Sr. Jaime Castelló. xvu. L x. sueldos afmo. atto. amigo y S. l::l.-MATÍAS BAEZ.
cauchú y el arbol que lo produce. Más adelante J. Howi- moneda de .Barcelona, ¡¡ue obtendrá V. de la renta de la
son descubrió el cauchú asiático producido por la Urceola elástica, y Roxburgo indicó luego el cauchú de
.Aeeam que proviene del Ficus olástica.
De todos modos, no adquirió un desarrolhi completo ni
se utilizó en grande escala para la fabricación de di versos objetos, hasta después que se descubrió su solubilidad
en ciertos líquidos (Reri8sant 1773), y sobre todo, hasta
que uniéndole al azufre, es decir, vulcanizándole llegaron
á hacerle insensible á los cambios de temperatnra el americano Goodyear (1840 ál8!2) y el inglés Hancock (1843).
A pesar de lo dicho, el fis1co Ohanes lo había empleado ya para bacar impermPable la envoltura del primer
globo de hidrógeno ( 1735) y en 1791, Grosaert lo~ró
t.ransformar en tubos las carrehuelns arrolladas en forma
de espiral, sobre moldes cilíndricos de diverso espesor.
Los primeras impermeables se deben á Hancock y á Macintosh, quienes cosían en el interior de los trajes, á guisa de forro, bojas delgadas de esta goma que obtenían,
evaporando dicho cutirpo disuelta en esencia de trementina. Más adelante, Hancock halló la manera de cortar
el caucho en forma de hojas, é inventó la máquina conocida con el nombre de diablo. Nadier indicó en 1820, un
proced:mientc, para cortarla en hilos, los cuales Eirvieron
para tejer y confeccionar telas impermeables; el sistema
para convertirlo en lámiuas, se debe á Pickeregill y Nikells (1836).

r

Un concurso de " El

◄

Mundo."

U_na fiesta en la que tomar~n parte todas esas lindas self!or1~as que pueblan los barrios de San Cosme Santa
l\1ar1a, no podía m~nos que resultar encantadori en extremo. La espectat1va popular no se equivocó á este res·
pecto, Y de_sde la mañana numerosa concurrencia invadió
1~ Alamedita como en lenguaje familiar llaman al jardin··•CII lo de Santa María las guapas pobladoras de esa colonia.
La entrada de la Alameda se adornó con profusión de
plantas Y flores, Y en el interior levantáronse numerosos
puestos á cual !13ás bien dispuesto y hermoso, mostran•
do la más caut1 vadora beterogeneiaad de estilos que
.
da verse.
pue
Una hada Y. una gitana, Laura Martínez y Leonor Em¡:,arán, custodiaban la entrada. .A la izquierda de ésta Jeva~tábase el salón de refrescos, adornado con flores y fa- rol!llos. Y ostentando en su frontisprnio la gloriosa fecha·
1810. Era el segundo de _los puestos e de los confettis- ·
vendían ~n él: la Sra. Ehsa Mota Velasco de HorcaRita!
la Sra. ~hsa Cal~piz Viud~ de Roas y las señoritas Marí~
}!:orcas1tas Trevmo, Riatnz Horcasitas y Emma p. 1 _
•-Cll)S.
aa
Inme~ata á este puesto hallábase la venta de cerveza
y sa~dw1chs, formando una construcción azteca de muy
bomto efecto.
p _e ntro de esa b_onita constrncción hallábanse la Sra.
H1htmen y las Sntas. Eisa Foguel Sara Ferguez Lui•a
Gr:iff y Guadalupe Cottaler. Vedía después el' puesto
cb1~0 con profusión de crisantemas, no tan bellas como
las hndas exI_&gt;endedoras: Sra. Harnolds Carmen Hitmen
y Sofía Malv1do.
'
.
SE~ORA ELISA MOTA VELASCO ])E HORCA.SITAS
~a mirada del paseante deteníase después en la reposPr~•denta de la Junt.a. Patriótica de Señoras, organizadora de la
,,ter,a~ d~nde se hallaba un grup,, de encantadoras damas
Jaro-a1ca de Santa Maria,.
y sen&lt;;&gt;ntas; de ahí, pasaba embelesada á las japcmerí.as
un primoroso puestecillo; de estas i-lexpenilio de licores'
á la Tombola., al Com?ate de las.fiores, al puesto de los dul: . La idea fué1 aceptada c~n mucho _agrado por los Sres.
· ces, al de flores, la ~1fa Zoológica y el de helados y paste- ms J?ector de .a demar_cac1ón respect1 va, Manuel Palacios
les, Y por donde q_u1era que _se volvían los ojos llenos de y Lic. An~rés Horcas1~as. C~&gt;nst1tuyóse en seguida un ju,-grato aaoll? bro,_ m1i-adas radiosas, rostros sonrosados, p,lr- .rad.o que rntegraron las estimables señoras Elisa Mota
V1:lasco de ~or~asitas, Manue!a Villarreal de Palacios,
fumes, ammac1ó11, bdleza y vida.
·
Calap1z, vmda de R0E!!, Angela Rodríguez MiranCon tal ornato, cómo no había de embelesar la fiesta de El1.sa
de V elasco,. Madame Chambon, .Amalia de Ohink, Car,San~ María? Fué ella la nota más poética de las fiestas da
nac10nales, porque fué la fiesta de la juventud y de la men C. de W1tdman y Elena Granados de Landero.
'J:ra~ «madura discusión» CJmO 8e dice ahora las damas
belleza.
me 1!-c1onadas determinaron adjudicar el premi~ á dos seEl Mundo quiso contri)mir al lucimiento de la fiesta y
más q_ue todo, á popularizarla y á estimular á quienes' la fior1tas, entre las cuales habría sido temeraria empresa
· org~~rnarvn y para esto empleó un sencillo expediente: esc-0ger. E, re_presentante de Et Mund ocon vinoen que fue·envio á la Kerm_esse á uno de sus representantes con el seo dos prem1?~ en vez de uno, regocijándose de que dos
'fin de que c_onst1tuy~se allí mismo un j □ rado calificador b~l lezas comp1t1esen basta hacer imposible la elección
( 11:&gt; "n ambas tan gt1apas) y resultaron agraciadas las Sritas
•que determrnara qmenes eran las señoritas que por su
.atavío merecían nn premio, más bien dicho. un Eencillo Laura Mart~nez; una hada, p()r su traje y por su bermo:
ll'ecuerdo: un ramo de flores y además la publicación de sur-a Y la Sr1ta. Leonor Emparan; una maga que posée todos los filtros.
, su retrato en nuestro semanario.
~_Damos lo~ retratos de ambas, esperando que nuestros
lec_a;ores ratifiquen el juicio de los jurados, como lo ratifi_J;&gt; conm ap tauio la concurrencia, y enviamos á las agrac1a._das nuestra felicitación más sincera y nuestro home•
naJ e más respetuoso como á. reinas que son. i
Ser hermosa iw es reinar?
~uestras flores perfumaron ya sus virginales alcobas'y
alg uuas se marchitaron gustosas sobre sus senos.
•
Bienav~nturadas las hermosas, porque de ellas es el reino de la tierra!
•

Desde que la cuestión del estropeo e~tá á la orden del
día, 1.o~ fisiólogos y los psicólogoP, quieren estudiar las
cond1_c1on~s t,n las qui:-, se produce la fatiga cerebral, y se
han 1mag10ado multitud de procedimientos destinados
á demostrar la existencia de esa fatigP&gt; y á medir sus
grados.
•
Algunos de estos procedimientos est.án al alcance de
todos, y pueden ser mot,ivo de observaciones recreativas
é interesantes á la vez.
Tal es la de Kroepelin, qne consiHte en hacer su•
mas durante cierto tie111po. Fijándose en el número de
suma~ hechas durante cinco minutos antes y después del
traba¡o1 se llega á ~edir el estado de fatiga intelectual
pr_oduc1da po_r ~se mismo trabajo, pues el método, en las
mismas cond1c1ones, da resultados constantes.
Ot~o método,_ de una aplicación curiosa, consiste ende·
t~rmmar por diferentes puntos de la piel la distanciamímma de dos puutos, que tocados simultáneamente, dan
lugar á una doble sensación. Esta distancia mínima se
llama puerta del sentido del lugar de la piel.
Se-ha establecido deB'pués, con la ayuda de un compás
de un género espcc:al ( compás Weber), el sentido del lugar ames y después de, trabajo. El resultado es entonces
uotable. La influencia de la fatiga intel~ctual se traduce
con una con~tancia notable sobre el valor dti la puerta,
A mayor fatiga, más grande es la puerta es decir má,i
grande debe ser la separación de las puntas del co~pás
para que la doble sensación se perciba.
'
Así, la puert, _en la distancia mínima de percepción doble, es, los domrngos y días de descanso de 3 milímetros
sobre la piel de la frente, siendo de 7 miifmetros después
de una ho~a d_e _estud!ar ge_ografía, y de 12 después de t1n~
hora de e¡erc1c1os aritméticos.
Estas variaciones se repiten en el mismo sentido en to•
das las regiones propias para terreno de expkración, t:\•
les como la frente, la punta de la nariz el labio inforior
la yema del pulgar ó del índice, etc. '
'
P.A:&amp;O.
Las manchas cobrizas que salen en la cara y que seconocen con el nombre de paño, se pueden quitar lavándolas con una solusión de 30 granos de clorato de potaea y
ocho onzas de agua de rosa.
PARA SUAVIZAR LAS MANOS.
~Téng'.'se en el to~ador un plato de harina de maíz yfró•
tense bien con ella las manos ca1a vez que se laven. L'l8
que no hayan hecho esto antes, se sorprender.in al ver
1~ bla~cas y ·s uaves que se ponen con tan sencillo remedio. ~l están ~sl?eras á causa d~ l~s l_abores caseras, es
~amb1en 1;0uy ut1l lavarlas con la s1gmente preparación:
¡ 11go d~ limón, 3 om;as; vinagre de vino blanco 3 onzas·
aguardiente de uvas, medio cuartillo.
'
•

EL GAS NATURAL.

f;eg_ún la OI?inión de un ingeniero muy práctico en
cuestión de mrnas de carbón, parece que el gas natural se
agc,,t~rá. en pocos años más. E~ta opinión, dice uu diario
no tiene más fundamento que aquella de hace 25 año~
que pn,decía _el agotamiento del petróleo que sigue manaodo de la tierra.

Progreso de la Telegrafía.

•
LA:JAMAICA EN SAJ:&gt;.'TA M.ARIA.-LAS S~ORITAS DE LA VEGA.
Leopoldina.
Isnbel.
Maria Lu!sa.
Aurora.
Cármen.

La medida de la fatiga cerebral.

EN SANTA MARIA

LA DOCTRINA DE MONROE.
He aquí como es juzgada en algunos países hispanoamericanos:
El Brasil juzga peli~roso aceptar compromisos con los
Estados fuertes, porque /i.stos adquieren irresistible preponderancia, que en el caso de los Estados Unidos debe
evitarse.
El Uruguay cree que es humillante para la dignidad
nacional aceptar tutorías, cuarido las naciones, según el
moderno estado del derecho, son iguales entre sí.
· La República Argentina juzga que cualquiera decla.r a,ci6n que hiciera respecto de la doctrina de Monroe, sería
deshonrosa para el país.
Chile, burlándose de dicha doctrina, dice: «Querer resistir contra Europa, cuandó sólo se han recibido de la
Unión .Americana enojosas muestras de intervención, es
,cosa que únicamente podría aceptar el pueblo que no
comprendiera que detrás de ciertas generalidades se en•
,cuentran maneJOS insidiosos.,,

193

EL MUNDO.

27 _ 1896.

uct'.

•

SEPTIEMBRE, 1896.

' 0SE~ORITA. LAURA '.lfARTI NEZ,

-Premiada en nuestro concurso.

.

El Board of Trade, de Londres, ha publicado hace pocos. días una interesante Memoria acerca de los pro"resos
rea. l_1zados por la telegrafía durante veinticieco añ~~S_i nos remontamos al origen de este mara vi lioso medio
de -:intercomumcac1ón, nos encontramos con que A.leD1a•
ma.. es la primera Nación que disfruta de una línea tele~rá-fica: H_nea que fué abier~a el "ño de 183!. En Inglate~~~ , el pr~mer "º~~yo prácttco d e telegrafía se efectuó el
~o ele Juho de 183&lt;&gt;, 9or Cox y '\Vheastone, entre Euston
Y Darr~den, sobre el London and North Western Railway,
Y L=a primera línea telegráfica abierta al servicio público
filé la tendida entre Paddington y W est Drayton inaugu.
racia eu 1838.
'
Gos Estados U nidos adoptaron el invento en 18!4· despu~s, en ?rden cronológico, Austria, Italia, Países Bajos,
St1~za, Dmamarca, Noruega y España, (10 de Mayo de
18~3 ). Faltan datos acerca de Rusia
~unqu~ el ?rigen de la telegrafía.eléctrica se halla en
los trabaJos científicos franceses, no fué hasta 1845 cuando Bréguet, ?ºº su notable aparato, implac,.tó en Francia
ta~ not.able mvento.
. En 1860 la Gr:_i.n Bretaña figuraba á. la cabeza de las nac10 n;s, por el numero de despachos, con 9.350,000, siendo Noruega el _país ª!1 que se trasmitía menor número
pu.es no excedió el primero de 466,700.
'
En 1892el Reino Un\do_conservó el primer lugar, con
60. 980,000 despac~os, s1gmendo los Estados U nidos con
62. 387,000; Frao~1a, con 30.397,000; Alemania, co~..... .
31. 175,000; Austria, con 10.855,302, é Italia, con8.322,92ó.

-

:C:s&amp;~oarT.&amp;. L!i:Oxaa: &amp;!lPARA.?l.-Prenriad&amp;en nuestro conctll'SO.

�19-1

27

EL MUNDO.

SEPTIEMBRE,

.
La muerte del Ilustrísimo Sefior Obispo de P11ebla.

18lJ6.

27

S EPTIEMB RE,

1896.

F.L l\l U &gt; DO.

.

HONRAS FUNEBRES

Exposición del cadaver del llusoríslmo Sr. Vargas en el Palacio Episcopal.

Honras póstu.mus al :Ilustrísbuo Seño1•
Oblt,po de Puebla.

La »rema diaria informó oportunamente á nuestro11
lectores, de las iun11merables demostraciones de n ep..io
y de carifío &lt;lt- que fueron objeto loe restos mortal•e del
virtuoso prelado, qne ri¡?ió con admirable prndPncia y
virtud la grey angelopolitana. y que fné llamado de t-ete
valle de )~grimas á la región del perpetuo dPecanso; y EL
J',tmmo, al dar noticia del do;oroso acontecimiento que
hoy enluta la diócesis de .Puebla, publicó algunos breves

datos biográficos del dignísimo prelado. Eoy conea¡tramos dos páginas más al sensible suceso, dando fotograffas
del aspecto de la ciudad de Puebla durante las h,)nras
que se hicieron al Sr. Vargas, y dos retratos del prelado,
uno en su postrera actitud yacente.
Unánimes fueron las demostraciones de afecto con que
Puebla testificó su devoción f. su pastor, y las honras de
cuerpo preseute que se le hicieron en el Sagrario de la
Cat.edral, tuvieron toda la triste opulencia que despliega
la Iglesia ante los cadáveres de sus apóstoles.
Del Sagrario fné trasladado el cuerpo á la Iglesia dPI
Sefíor de los Trabajos, con inmensa comithaque recorrió

Traslación Jel cadaver á la Iglesia del Señor de1os Trabajos.

numerosas callee henchidas de gente, y t-n laR cunlPR lns
caea.&lt;1 de comercio se cerraron. Todo lo mejor de Puebla
dePfiló en esta comitiva solemnísima.
Al día siguiente, en un tren es pecial y con iliFting11ido
acompañamiento, fné llevado el cuerpo ,t Tlaxcala, al
santuario dedicado á Nuestra Refíora de Ocotlán, dnn&lt;le
deepnés de solemnes ceremonias fué inhumado el c~dáver jnntn á los de los Ilustrísimos sefíores Verea y Fray
Ramón Moreno.
Sobre esa tumba velarán la gratitud, el carifío y el recuerdo.
Exposlcion del cadaver en la Catedral de Puebla.

t.specto de la Plaza pri nci pal de Pueb la, durante fa traslaci ón del cadaver.

l \15

�27

27

EL MUNDO.

19C

1896.

1896.

EL MUNDO.

EL VIAJE DEL CZ!R NICOLAS POR LAS CORTES EUROPEAS.

Las tropas dé la reina Victoria han quedadº
vencedoras; el orgulloso pabellón del Reino Uni·
do flota sobre humeantes escombros, y la historia
recoge en sns anales la nueva hazaña llevada ~
cat-o en ric.mbn, del perpetuo derecho del máefuerte.

EL NUEVO OBI~PO DE~PUEBLA.
,.. Monsefior Averardi comunicó de una manera
oficial el sábado último al Sr. Dr. Don Perfecto
Amézquita, Obi~po de Tabasco, qne el Sumo Pontífice se había dignado designarlo para ocupar
la Diócesis de Puebla, vacante hoy p or la muer ·
te del Ilustrísimo Sr. Vargas. de pía memoria.
Bien merece el Sr. A mézquita esta distinción
que lo eleva á una de Jaq primeras diócesis de
la República. Diez afio~ lleYa de prestigioso apostolado en el mortífero clima de Tabasco, sustentando la inmensa pesa•lumbre de una ,glesia extensa y difícil, y de segnro, con su_nueva grey
continuará en celo la obra de redención, de candad y de amor á q ne ha con~agrado su existenci~.
Felicitamos al digno prelado por su advenimiento á la Diócesis angelopolitana.

El Czar y la Czarina en Viena.

EL BOJIBAROEO VE ZANZIBAR
POR

:LA E~CUADRA INGLESA.

1

r

A su debido tiempo y en la sección extranjera, nos ocupamos en dar la nota de este asunto en cuanto ¡Fe r-ilacionaba con la polftica de
Inglaterra en las costaR africanas, y en lo qne pudiera afectar las relacionP~ generale~ de las pot.Pncias cuyos intereses radican en el Continente
Negro. Hoy publicamos la nota gráfica qne al
mismo asunto se refine, y con la línea y e1 claroobscuro representamos la aventura británica.
Siempre igual en sus tendencias, siempre invariable en sus tradiciones, la Gran Bretaña ee
aparecerá á nuestros ojos haciendo 0stentación
de su grandeza y poderío cuando Fabe que no ha
de encontrar más qne débil ó mediana resistencia, huyendo escurridiza y amañada, cuando comprende que los proyectiles de sus cañones y el espolóu de sns acorazados se han de estrellar cont,r'.\ la rocafirme de la fnerza enemiga ó al empuje
incontrastable de sus rivales.
As( la vemos alternativamente ceder snmisa
en iacuestión del Alabama y bombardear Alejandría; cejar en sus pretensiones scbre Venezuela y ocupar el puerto de Corinto; retrocedn ante los boers, de Transvaal, á quienes parece patrocinar el Emperador de Alemania, y acuchillará los infelices mata beles; tácitament,e aceptar
la doctrina de Monroe que le predica Cleveland
y encadenar al rey bárbaro de Ashantee; huir de las
aguas de Corea, donde prepondera Rusia, y enderezar
la proa de sus buques hacia el puerto y ciudad de Zanzíbar, para reducirá escombros y con vertir en pavesas la
reRiclencia del mísero é inoefenso Sultán.
Uno de esos esfuer1,os l•gendarios de la política britán ica, se ve representado en nuestro grabado. La poderosa escuadra inglesa del Africa del Sur hace llover innu-

SEPTIEMBRE,

SEPTIEMBRE,

ILUSTRISill0:si;:51oR VARGAS (De la última.

fotografla.).

mera.bles ;;iroyectiles sobre la plaza y palacio de Zan1,íbar,
y treinta minutos de esa horrísona tempestad bastan para
fo1·mar un cuadro espantoso de desolación y de ruina.
El monarca destronado huye despavorido, después de
heroica y desesperada resistencia que dura lo que un relámpago, y va á ocultar su vergüenza y su derrota al
Consulado de Alemania, d onde logra ealvar la inútil
vida.

Coneagramos hoy una página en nuestra secci6n
Pxtranjera al ,viaje de los soberanos rusos por las
cortt's europeas, viaje al que las naciones del viejo
Continente dan una importancia capital. Una de
las primeras etapas de esta excursión, ha sido la
llegada á la capital de Austria, la cnal dió motivo para agradables fiestas aristocráticas y populares. El C1,ar y la Czarina llegaron á la hermo•
"ª ciudad austriaca en tren especial y foeron re.cibidos por el Emperador Francisco José y la E mperatriz Isabel con todos los archiduques y arch i•
duquesas de la familia imperial, los ministros y
los más altos dignatarios del Estado y los miembros de la embajada ru3a. Los dos emperadores ves
tían flamantes uniformes; recibiéronse con cordial apretón de manos y besaron respectivamen•
te las de las emperatrices, en tanto que éstas se
besaban. El Emperador de Austria conversó algnnoR minutos con el Czar y con el nríncipe Lobanoff que acompañaba á su señ.or. Dos esplendidos carruajes con el blasón imperial, u no para
los dos emp~radores, tirado por cuatro caballoe
blancos y el otro tirado por caballos negros para
las dos emperatrices, llevaron á los cuatro augustos personajes al palacio Hofburg donde algunoe
de los embajadores extranjeros fueron presentados al Czar por el conde Rostovsky, Ministro
de Relaciones. La embajada rusa fué visitada
pocas horas después por el Czar y la Czarina,
dándose por la noche un gran banquete en Hof•
burg.
Los soLeranos r usos fueron muy agasajados en
Viena, y aunqne el entusiasmo · que despierte
su llegada en las diversas cortes, sea más ó me.nos diploi;nático, es seguro que su viaje por eu•
ropa tendrá todas las trazas de un paseo t riun•
fa].
París los recibirá en breve ,Y de seguro se repetirán las entusiastas escenas que se produjeron
durant,e la viAita de los marinos rusos, no ha mucho tiempo aún.
Parí~ hace bien las cosas ó no las hace, dicen los fran•
ceses. Hay pues razón para esperar brilla ntes manifestaciones por parte de ese put blo, el más artista y el más
alegre del mundo.

LA CRISIS EN ZANZIBAR.-Buque de ¡uerra Inglés bombardeando el palacio del Su ltán.

VIENA. -Llegad a d e• Czar á la esta ción d el Norte.

VIENA.-Rzce¡:clón del Czar y de la Czarina en

la Estación, por el Emperador y la Emperatriz de Austria.

197

�EL MUNDO.

. 198

FELINA.·\~-

27

SEPTIEMBRE,

1896.

He visto á menudo, con una especiede inquietud infinitamente triste, el al-ma de laR bestias aparecerse en el fc,ndo de sus o ;os-el alma de un gato revel11ndose eu un momento dado, tan dolorosa como el alma humana-y buscarmi alma con ternura, súplica ó terror...
Y acaso he sentido más piedad para las.
almas de las bPstias que para las de mis
hermanos, porque aquellas varecen de
palabra y son incapaces de salir de su
penumbra, y ~obre todo, porque son
más humildes y más desdeñadas.

···i¡·¡~·x~;.~~·~~·¡~-~~-t~~;¿·~--~~·-q;¡~-¡~~l?ªtºs se convierten particularmente en
los huéspedes del hogar y comparten
con nosotros, ante las llamas que danzan las vagas melancolías de los crepús~ulos y loe insondables ensuefios.....
PIERRE LoITI,
Si que ojo enigmático, que l jo de esfinge es el ojo del gato: ojo que no eM,.
por decirlo así, má8 q~e un_a reverbe~ción verde, que no se 1lumma con nmguna de las ternezas hu:nanas :!e la mirada del perro y aun de las o~ras bestias· ojo misterioso, con su pupila enfor ma de letra mágica, cambiante á cada.
momento; ojo quP encierra algo de desconocido, ojo inquietante cuando os oh-serva ú os escrnta.
En.MUNDO DE GoNCOURT.

SEPTIEMBRE, 1896.

EL NARCISO.
A causa de la noticia esparcida de que la hija del rey
estaba á punto de morirse de hambre, había gran angustia en toda la comarca. ¿Cómo era que una princeea tan
bella iba á morirse de hambre? ¿Pues qué, no había ganado en las praderad, caza en las selvas y verdura en los
campos; no había ya cocineros en las cocinas? ¿Qué catástrofe había sobrevenido? ¿Cómo era que una persona
tan rica no tuviera lo que difícilmente falta á un aldeano
en su choza, y al mendigo en su faltriquera: un pedazo
de pan?
No! tenía cuanto pan pudiera desear, los pasteles más
sabrosos del mundo, y hubiera sido bastanle una sefla
para que al momento le hubieran presentado los más delicados manjares, los dulces más exquisitos y verduras
tan frescas como una gota de rocío. Pero la princesa no
podía comer los víveres con que se alimentaba todo el
mundo, porque las bad2s, inclinadas en otro tiempo sobre su cuna. habían decidido que se alimentaría solamente con flores recientemente cortadas ó mariposas qne
se posaran sobre ellas. Pero volviendo al asunto, hacía
dos serranas q:Je una gran tempestad había destrozado
los jardines y los campos, de tal manera, que era imposible enc.ontrar una flor siquiera. En cuanto á las mariposas, también era imposible encontrar alguna, pues la tormenta las había transportado tal vez á países muy lejanos, donde debían haberse extinguido. En consecuencia,
la princesa se encontí•aba en el estado más triete qne
pueda imaginarse: pálida como las pálidas flores, de las
cuales una sola hubiera bastado para salvarla, moriría
eeguramente si su abstinencia se prolongaba por algunas
horas, y como tenía mal carácter, ya podéis imaginaros
los disgustos que causaría á sus doncellas de honor, cuando éstas se presentaban en su cuarto sin llevar la más
pequelia flor de los campos ó del bosque.

Comme sont tristes les matous
De n'étre plus sur les genous

Qui leur fnisa,ent un lit si doux.

RAOUL GINEb'TE.-Cl!attsset chats

¡Cuánt,o~ gatos hay maullando,
las rodillar. extraflando
que les daban Jecho blando!. .....

Se cocía su pucbPro
con sabroso hervir ligero,
¿á qué andar en el granero?......

y aquP,llas largas y{'.ladas,
cuando eran acar1madas
sus orejitas delgadas

Mas llegó la suerte aviesa,
y la dama y la duquesa
los proscriben de su mesa.

por las manos temblorosas,
frías, secas y huesosas
de las viejas carifiosas

Vedlos bohemios: á menudo
en la noche, cuando rudo
sopla el viento helado y crudo,

que, sentadas junto al !uego,
pensando en el palaciego,
-su primer desasosiego-

se refugian, b~jo leve
cobertizo, de la nieve
ó del agua, cuando llueve.

proseguían sus labores
y evocaban. los amore~
de dulces tiempos meJores 1.......

Sombras éticas, gritando
cruzan, fúnebres errando,
de hambre y frío tiritando,

Entonces los adorados,
con los lomos arqueado~,
hacían de enamorados;

y en las tinieblas glaciales
perfilan los animales
sus columnas vertebrales......

en actitudes beatas,
se lustraban con las patas
penbando en bonitas gatas;

Mas si ven una criada
que camina fatigada,
con la cesta bien colmada;

6 debajo de las sillas,
como esfinges en cuc!illas,
Olvidaban sus rencillas,

sienten alegría loca
que en su famélica boca,
sabor de cremas provoca,

y en hondas meditaciones,
rehilando sus ronrones
daban tregua á los ratones.

y dolientes, lamentando
su ~ntiguo manjar tan blando,
el lomo enarcan, maullando!
BALBINO DÁVALOS.
UN GATO .... . .

Está pálida ......... está sola
Y de su gato de Angola
Acaricia la blancura,
Sin pensar en la amargura
Del peear que la dt-sola.
Desmayó la serenata
Bajo el alféizar marmóreo!
Y las hojas arrebata
Y los nidos desbarata
Un triste viento hipérboreo......
Y en las crines albeantes
Del gato, caen en raudal
Lae lágrimas tremulantesLluvia de claros diamantes
Sobre un armiño triunfal!
Josi: JUAN TABLADA.

He dicho y repito que en* el* reino había gran anguetia
por la próxima muerte de la princesa. No hubiérais reconocido al rey que en pocos días había enflaquecido; y
en cuanto á los ministros, chambelanes y mayordomos,
daba piedad verlos haciendo eefuerzos para mostrarse
tristes al verá su soberano tan melancólico.
Pero la más sincera y violenta desesperación estaba en
el corazón de un pajecillo que bacía algún tiempo amaba
á la princesa sin esperanza; el pensamiento ú.n ico de que
debía morir lo arrB.l'traba átales extremos, que hubiera
hecho conocer su misericordia á los tigres del bosque y á
las rocas de las montalias, si ee hubieran encontrado á eu
alcance. No podía vanagloriarPe de ser el preferido de la
princesa! todo lo contrario. Ninguna palabra bastar/a
para dar idea de las crueldades que usaba para este pajecillo que estaba á su ·servicio.
Cuando él suspiraba, ella se reía; cuando en la noche
BP. aproximaba cerca de ella para prestar lt- algún servicio,
ni siquiera se dignaba voltearse, lo que hubiera sido propio; le miraba á los ojos, se sentaba y le decía: ~Bien,
bien, venid, ya es la hora de dormir; quitadme el calza,
do, os lo suplico,» Luego se alejaba con sus damas. que
no cesaban de reír, y continuaba burlándose de su pobre
paje. Tantas crueldades no le impedían el amar con ardor á la princesa, y si le hubiérais dicho que la princPsa
era una coqueta desprovista de sentimientos, se hubiera
e ncolerizado, haciéndoos ver lo contrario.
Cuando supo que l:l bija del rey iba á morirá causa de
la tempestad que se había llevado las flores y las maripoeas, no titubeó un instante. Se puso á correrá través del
reino entero buscando rosas. margaritas y lilas, para el
ali mento de la que amaba. Pero por más que buscó, nada
pudo encontrar. Alguno diJo á la princesa: «Vuestra Alteza no sabe que el pajecito ha partido con la esperanza
de traeros un bueri almuerzo.» Ella sonreía con desdén,
demostrando que almorzaría con disgusto las flores qne
el pobre paje le llevara: «¡Qué hambre tengo!» decía;
mientras tanto el paje recorría todo el país en bueca de
flores, bajando á las riberas, escalando las más ásperas
c restas, con la esperanY-a de encontrar .antre las rocas,
cerca de un ventisquero, la flor misteriosa de los Alpes,
t.an pequeña y azul, que hubiera impedido morirá aauella de quien él estaba apasionado. Pero ni en las más altas cimas, ni en las más profundas barrancas, haoía cinguna flor, por que la tempestad había sido tan espantosa
y formidable, que había arrastrado todo consigo. Después de haber agotado todos los esfuerzos, volvió á la
corte, donde escuchó de los labios de la princesa las siiruientes palabras: «Ya lo había pr.,visto; es verdaderamente ridículo el confiará tales nilios el cuidado de reales personas,»

*

* .crueles palabrus habían
Pensando el paje en que*tan
Pido proferidas sin razón, sentía que el corazón se le oprimía y deegarraba, como si un buitre se hubiera arrojado
COI' sus garras abiertas sobre un pequeño pájaro rojo.
Puesto que ella tenía la doble inclemencia de ser mala y
no querer reconocer los sacrificios del que había querido
!!al varia, resolvió morir, arrojándose á un pequeño arroyo que cerca de allí serpenteaba,
Después de haber buscado con esmero si florecía allí
algún NARCISO, alguna flor que salvara á la princesa, se
acercó á la orilla del arroyo, resuelto á precipitarse. Pero titubeó, pensando que es muy triste morir cuando aún
es uno joven, habiendo tan bellas jóvenes en el mundo.
De repente una idea le vino.
Había leído en algunos libros viejos, que un joven que
lle había contemplado en las nndas de un estanque, se
había transformado en flor. i.Por qué no había de sucederle á él lo mismo? Siendo flor, la princesa podría comerla y se ealvarfa.
Se inclin? hacia la corriente y contempló su iIQagen
por largo tiempo, dejándose caer al fin ..... .
Apenas se había sumergido en el agua, cuando una daml_l de la princesa, que por allí cerca andaba, cortó en la
or1.lla del arroyo un NARCISO pálido, transformación de¡
paJe, cuyo botón acababa de abrirse.

199

EL MUNDO.
Una vez tomado el NARCISO por la princesa, la puso en
estado de esperar á que las margaritas, los tulipanes y
las eglantinas, florecieran de nuevo en los jardines y los
boeques.
LNego que ee hubo rf'cuperado de la debilidad en que
la había puesto tan larga abstinencia, le contaron que el
NARCISO que se había comido, traneformado en flor, era
el paje que había muerto por rnlvarla.
-¡Ab! sí, pf-dijo ella; es neceeario comerla! pero en
verdad, esta flor 1.10 me partee muy buena.
ÜATULO MÉNDEZ.

POEMAS LOCOS.

"

tendiéndose alrededor de mí-feliz tropel-todas las deidades de las que mi estrella sin brillo me separó: Doncellas castas que me hubieran amado. cortesanas qu!' con
caricias, corrompiéndome, divinificaran mis sentidos;
vírgenes de voces puras que adormeciéndome hubieran
evocado tropeles de suefios; nifias que me hubieran llevado flores, ángeles que me hubieran salvado.-Las visiones iban y volvían, circulaban alrededor de mi cabeza,
tristes las unas-con la tristeza de los destinos no cumplidos-riendo las otras, con risas guturales y la&amp;civas; con
la pacífica sonrisa de la inocencia otras; y la visión iba,
volvía, desenrollándose, como en el fondo del vaso se desenrollaban las azuladas nubes, nubes de quimera, al brotar y UeAprenderse del trono de ópalo. •
Y del fondo de mi conciencia gritó una voz-fné una
voz?-una voz como nunca más he oído, como nunca más
oiré, pues el espant-0 me helaría, una voz-oh, sí, fué
una voz!-la que gritó:
_
Insensato! del fondo de ese vaso levantas, irguiéndose
y desenrollándose la verdosa serpiente del deseo-la serpiente de ojos de zafiro-la serpiente del deseo de lo imposible; porque tu destino, tu singular, tu errabundo
destino, para siempre te separó de todas las ventnras!
La visión se perdió; la negrura de mi espíritu fné mayor, mi tristeza más grPnde, porque había visto lo que
nunca podré tomar, lo que si mi estrella no fuera tan
opaca, hubiera sido mío.
BERNARDO COUTO CASTILLO.
GOTAS DE .A.J BN JO.

*

g_os Gatos ~iejos.

¡Comer ratas!. ..... ¡fu ... ! T¿nían
leche, pan, cuanto 9~ena11
en el ocio en que v1v1a11,

'27

J

I.
Le aserraron el craneo,
Le estrujaron los sesos,
Y el corazón ya frío
Le arrancaron del pecho.
Todo lo investigaron
Los oficiales médicos
Para saber la canPa
De los males de Pedro,
De aquel ~ofiador pálido
Que escribió tantos versos
Como el espacio aznl«s
Y como el mar acerbos.
II
Ofd, cuando yo mnera,
Cnando sucnmba, oh médicos,
No me aserréis el craneo
Ni me estrujéit! los sesos.
Ni el corazón ya frío
Me arrebaétis del pecho.
Al alma no ha llegado
Jamás el escalpelo,
Y mi mal es el mismo,
Es el mismo de Pedro,
De aquel soñador pálido
Que escribió tantos versos,
Como el eHpacio, aznles.
Y como el mar, acerbos!
JULIO FLORES.

De profundis.
I

LA C!NCION DEL AJENJO.
Una noche, como mi espíritu c11tuviera nublado y mi
corazón lleno de angustia, y no encontrando-pues nunca la encontré-la calma que abatido y enfermo necesito,
he aquí lo que escuché, brotando del vaso, donde las gotas caían lentas y opalinas.
«Yo soy para tí, poeta, desheredado ó afligido, la deseada ambrosía del olvido-del olvido donde se hunden
los dolores.
«Yo, la verde diosa de la quimera; yo, quien á tu mente, hoy obscurecida por el pesar, da los ensueños color
de rosa, los exotismos, los refinamientos de la ilusión.
Yo puedo hacerte ver, como á Fausto el maravilloeo es·pejo-la mujer que, si tu destino fuera menos cruel, te
amaría.
«Yo, perla de ópalo, (;aigo gota á gota, gota á gota, con
triste ritmo-algo del ritmo de una campana tocando á
funerales-y al hundirme en el fondo del vaso formo vapores azulados, nubee azuladas de donde surgen las quimeras que la vida-duro fardo-jamás pudo darte.
«Yo soy la diosa verde de .la quimera!
«Soy noble y compasiva y jamás abandono á quien me
llama. Cráneos vacíos. cráneos sin ojos que hoy ruedan
en el polvo de los osarios, cráneos que decirte pudieran
de cuántos suefios los poblé! Cadáveres existen que sin
mí, sacudidos ePtarfan aún por las alas poderosas y brutales, por las inflexibles alas del negro cuervo da la desventura!
«Y también, cuando el inevitable momento al que á
cada paso nos acercamos llega, á cuántos dió mi amargura el valor para sent1r y bien acoger á la Todopoderosa!
«Soy amarga, pero mi amargura endulza los espíritus
de hiel, yo doy la dulzura del no sentir, del no pensar,
del no llorar!»
Entonces, mis ojos tantas nocbes abiertos por el insomnio, tan quemados por la calentura, se entrecerraron,
y del fondo del vaso, donde las .gotas formaran al caer
-al caer con ritmo pertinaz como mi desgracia-nubes
azuladas, destacándose del trono de ágata, brotaron ex-

En los leves abanicos se acurrucan las sonriFn~,
Tiembla el a.ve de los besos en la grana de las bocas
Y Pn las rubias cabelleras se acurrucan Jedas brisas!. ...
En las blondas cabelleras que parecen áureaJ3 tocas
De luz nueva, qne fingiendo leves clámides rojizae,
Va prendiendo flores de ambar en la nieve de las rocas.
II
En las rocas se estremecen las gotitas de rocío,
En las hojas de los lirios la luz finge resplandores
Y un incendio de rubiés en la linfa azul del río..... .
Todo brilla! Todo canta!. .. la corriente azul, las flores,
Sólo el torvo Deprojundis en el triste pecho mío
Rumbo al reino del olvido van cantando mis amores!
RAFAEL MARTÍNEZ RUBIO,
Septiembre de 1896.

Efemérides.
Ayer, entre las rubias alboradas
De mis pasados, luminosos días,
Deshojaron, en mi alma acurrucadas,
Sus pétalos de luz las alegrías.

*

*
Hoy que en mí las*tinieblas
de la noche
Prenden calladas su brumoso manto,
Abre en mis suefios su enfermizo broche
Una anémica flor: el desencanto.
*

Y mañana que deje* la* experiencia
Con su crueldad mi corazón vacío,
Daré mi último adios á la existencia
Deshojando las flores del hastío.
BENITO FENTANES.
Setiembre de 1896.

---- ---- ---

El Esiado da un mal ejemplo á los particulares: establece su presupuesto de gastos antes que el de ingresos.
G. M. V ALTOUREl valor de la mujer consiste en saber sufrir.
LE0N BouRGEOIS.

�EL MUNDO.

200

27

SE~TIBMBllE,

1896.
27

,.

Es t atu a de H ld argo Ina u g ura d a e n Oaxac a el 16 d e l actual.

I naugurac ión d e la estat ua de H idalgo
e n Oaxaca.

I nauguración d e la estatu a d a Hl d a¡¡¡:o e n el Paseo N et zah u alcoy otl, Oaxa c a .

á la retina, donde se forma la imágen. La retina P.Stá mantenida en su lugar por el cuerpo redondeado de la bol~a
que contiene el humor vítreo.
Cuando el volumen del humor vítreo disminuye por
absorción, la retiua se contrae, por Ro tener ya cuerpo
que la mantenga tensa, y naturalmente J,i vi~ión se altera.
Un gran número de enfermedades del ojo pert•mece á
esta clase. Enfermedades de la sancrre
hecnorracrias tn0
bajo mental exce~iv.o .Y desórdenes ne~viosos, s~n ~lgunas de las causas 1n1r.1ale~ que producen la absorción dd
humor vítreo y el desalojamiento consiguientP. ó contracción de la retina, y por último. la ceguera. El gran des ·
cubrimiento que !la hecho el Profesor D!Utschrnann es
que 1~ deficiencia del humor vítreo dd hombre puede
corregirse tomando este humor d11l ojo de un conejo vivo.
La trasfusión del líquido, del ojo del conejo al ojo dd

Al hacerse cargo de la Jefatura Poi ftica del Distrito del
Centro en Oaxaca el Sr. Coronel Priscilia:io l\:I. Benftez,
se propuso transformar la esplanada, com¡,rendida entre
el paseo del Llano de Guadalupe ¡ el Colegio Olerical, en
un microscópico jardín, que llevará el nombre del padre
de nuestra Independencia.
Con fondos de la Jefatura y en poco tiempo, llevó á cabo el Sr. Benítez la construcción del jardín, más bajo
que el pavimento de la calzada, de la que se desciende
por suaves rampas á la Glorieta Central, donde se instaló
una pequeila fuente de piedra de Escote!.
A la derecha del jardín y en el espacio que media entre éste y el templo de Guadalupe, se pavimentó de piedra labrada, imitación de mosaico, un extenrn
perímetro, en cuyo centro fué construido un aiR
ro@o pedestal de piedra roja de lieutzo, donde
ecuerdos
había de ostentarse la estatua del Cura Hidalgo,
fundida en bronc!l, en esta Capital.
La verja que circunda el pedestal es de hierro,
fundido por los Sres. Quijano y ~. cuyos cuatro estremos elévanse sobre eebeltns columnas,
primorosos candelabros de cuatrv luces, encerrados en globos opacos.
~1 venerable Hidalgo, tiene en la mano izquierda el vict.orioso lábaro de redención y la
derecha estendida en actitud de arengar al pueblo. La estatua de bastante mérito artístico,
obra del Sr. Contreras, fué descubierta eldía 16
riel actnal por el Sr. Gobernador del Estado,
Genernl Martín González y entregada solemneml'nte al Ayuntamiento, en cuyo acto se pronunciaron discursos que por su extensión no
publicamos.

d e l as fiestas n

pllciente, se hace p:&gt;r medio de un sencillo tubito de goma. Pero antes de esto es necesario practicar una operación qnirúgica sumamente delicada.
Lo primero que se hace es poner al pacient., una inyección de coc,üna, para hacer el lugilr insensible al doJ,1r. E1 oper.1dor practica en seguí ia una abtirtura e,1 la
bllsa del humor vítreo, atravesando la esclerítica, hi.
coroidA y la retina. La bola del ojo d,il paciente se b~ja
tanto como sea posible para dejar á descubierto la p!ir,e
superior. Un ayud.1nte sostiene un conejo vivo y Je 11uc,
una cortarla semejante. En seguid11 se pone el ojo del
conejo lo m.h cuca pJsible del ojo d!I hombre y ~e comunican las dos aberturas por medio de un tubito de
gol.Da. U oa ligtira presión hace pasar el h11mor vítreo d el
conejo al tubo y del tubl al ojo del enf,mno. En menos
de un minuto está terminado el traspaso y como el nn~
vo IL1uido h11ce aumentar el volumen del globo ddl ojo,
la retina se distiende, vuelve á su estado n,,rmal y está ya en aptitud de prestar eus i111por•
aci onales . .
tantísimos servicios. La mira del cirnjano dl:'be
ser ahora conservar el ojo en buenas condi~io•
nea. Se extrae el tubo de goma y comienza la
cicatrización de la herida.
El ayudante del Dr. Dmt~chmaun dice q11e
generalmente resulta una inflamación, pero que
e~to ayuda má.s bien que daña á la pronta cica·
trización.
El sabio alemán no afirma poder curar caso-1
de ceguera absoluta p:&gt;r este procedimiento; ¡,;,·
ro sí puede evitar que un enfermo de Jo.¡ ojo3
qutide compltimente ciego, practicando eu iíl
1 se
la operación descrita.

l

- --•u~••••-•-

Un descubrimiento extraordinario.
El Profesor Deutschmann es uno de los más
conocidos y eminentes cx:ulista11 de Alemania,
y runchos espP.Cialistas europeos y americanos
han sido discípulos de aquel sabio.
Hace más de un aBo que ha l'Stado haciendo
experiencias para traspasar los humores del ojo
de un conejo vivo al de un hombre; trabajo llevado á cabo por el oculista de Hamburgo en la
soledad de su laboratorio.
Ahora que el buen éxito de este atrevido y
no1evo'.experimento está ya asegurado, el Dr.
Deustchman no ha tenido inconveniente en revelar parte de su descubrimiento. Las primeras noticias se recibieron por cable, diciendo
que el citado profesor había curado casos de
ceguera producida por imperfecciones en la retiua, eustituyendo ésta por la de un conejo. La
noticia fué recibida, como siempre sucede, con
marcada incredulidad. Pero ahora que se han
dado á conocer más pormenores y que se sabe
que van seis ciegos curados por el Doctor alemán, ya nadie duda de la bondad del descubrim iAnto.
U no de los pacientes fué operado hace más de
un año, y el Dootor quiso esperar todo este tiempo antes de dará conocer su método, con objeto
de ver si el enfermo no sufría alguna recaída.
El Dootor Deutscbmann ha encontrado que la
cl'e:uera atribuida frecuentemente á imperfec•
ción de la retina, es causada á menudo por el
de~alojam.iento de ella. Tal desalojamiento y
contracción de tan delicad&lt;\ membrana resulta
de la absorción del humor vítreo que constituye
caei las nueve décimas partes de todo el ojo. Es·
t.e humor vítreo está encerrado en una bolsa,
Comisión qne trajo la Gampana de la Independencia.
formando lo que comunmente se llama el globo
del ojo, y á través deél pasa la luz del cristalino .Gabriel_\'illanuevn.-General ~Inrinno !alas.--Guillermo Yalleto.-3enera1 Sóstenes Rocha.

-•-•11110tn•..•-

EL CENSO DE LA ARGENTINA.

El último censo de la R!pública Argentina
acn~a un notable incremento en su población y
en su riqueza, incremento que no fué ba%anr.e
á dtitener la crisis monetaria por que ha veuilio
atravesando aquel simpático paf~.
El día 10 de 1\llayo próximo pasado, la población total de la R .ipúbhca se elevaba á 4,0-l2,\J'JO
almas, además de los 50,0()l) .irgentiuos rtl~ldfütes fuera de su patria.
La.:i principales ciudades tenían el siguiente
número de habitantes; Buenos Aires, 663,~;.
Rosario de S.1.nta Fe, 93,584; las demás cim.lad...i
contaban menos de 50,000 almas.
Desde el último censo, . tomado en 1869, ha
teni&lt;!o la población un aumento de 2,,Wl,776
almas, lo que da un promedio de 4.6 por añu.
En punto á densidad, la población es de uno y
dos quintos por kilómetro cuadrado.
Hay en la República 2,774 escuelas, 150 bibliotecas, 45 periódicos, 849 iglesias católica~, y
50 templos no católicos, 121) hospitales, 121 tt'a•
iros, 53.1 molinos harineros, 48 iábricas de a:,:úcar, 2, 74\l plantaciones azucareras, 6,513 viñ~
dos, 4-i fábricas de cerveza, 108 alarubiqu~,
852 tibricas de vino, 12,3l6,037 reses vacuuW!,
68,'till,108 ovinas y 3,07U,038 porcinas.

SEPTIEMTIRE, ] R~R.

EL MUNDO.

201

La cajita descendió ~1 agujero. .
.
tereeanteR datos eobre su
¡Pobre crir.tura! ¿Quién Jo hubiese dicho?
estado actual. Sus obserY
el
abuelo
regresó
á
su
casa.
Lloraba,
lloraba amarvaciones son interesantes.
gamente!
·
.
.
.
Y volvió á colocar el relo¡ de plata en el mter1or de la
El número del World
deNueva York correspon- vieja mesa.
·RosALIA l..ovELING.
diente al domingo 7 de
Mayo del presente afio,
constaba de 150 enormes
SUENOS.
páginas en tipo breviario,
una cubierta de colores y
(INÉOITA. )
más de mil grabados intercalados en ti! texto. Esta mastodóntica edición
Sueño en nn ángel que me sonría,
fué hecha para conmeEn una aurora llena de sol,
morar el décimo aniverCuando en las sombras del alma mía,
sario del nacimiento, meQue empalidece la nostalg(a,
. jor dicho, de la nueva viNazca el amor ....... ..
da de aquel diario, que
Sueños en las glorias de un mediodía,
hace diez ailos parecía de
De un mediodía lleno de ardor;
mal manejo, y el cual,
En una fuente que cante y ría
bajo la dirección del emCuando en los triunfos de su alegría
prendedor p.ropietario
Viva mi amor ........ .
que recogió sus ruinas, ha
llegado á rivalizar con las
Sueño en la tarde brumosa y fría
más prósperas empresas
De algun Otoflo desolador,
de su especie, con una
Cuando inclinando la faz sombría
circulación que se calcula
Entre los hielos de su agonía
en 400,000 ejemplares al
Muera mi amor ........ .
día; un palacio soberbio
S11.eño en la noche tenáz, impía
por morada, alto de quinQue airada envuelva mi corazón
ce pisos, coronado por
Cuando transcurra la vida mía,
una cúpula que domina á
Sin esperanza, sin alegría
los ruás altos edificios de
Sin un amor ......... 1
la metrópoli, convertida
por las noches en inmenJOSÉ JUAN TABLA!V-Septiembre de 1896.
lREJUE&amp;D03 DE LA.S ~'IE3TAS N .\.CLONALE3.-'.) ,1)?7.a d3 la coluro.na qna da3fiJó p:&gt;r,las canes principales 80 ~lobo de luz eléct~1ca.
el dla. 16.
Esto bastará á dar idea
de las estupendas proporciones de Jo~ periódicos en los Esta1os Unidos. Cada
PARA AUR ORA
Recuerdos de las fiestas de la Patria.
número diario contiene materia de lectu,a, como para
llenar un grueso volumen, y las condiciones dominicales
Escucha princesita:
Damos dos fotografías más, relativas á las fiestas de la
cuadruplican ese material.
En tus pupilas diáfanas s~ agita .
"Patria, que con tanto lucimiento se efectuaron y que deDe aquí la institución eminentemente yankee, de los
Un enjambre de estrellas mcendiadae;
Reportera y de las Entrevistas. El reporter es así como
.ja n tantos recuerdos.
.
. .
En tus pupilas arde
La una representa al señor Presidente y á bUB Minisel diablo Asmodeo que destechaba las casas para exLa luz tremoladora de una tl\rde
tros dirigiéndose á la Glorieta Central de la Alameda eL
piar en sus interioridades. El reporter asalta á sas víctiQue se desgrana en chispas argentadas.
16 por la mailana, y la otra, la cabeza de la columna mimas, les aplica al cerebro su bomba de succión, y les saca
Escucha, reinecita:
litar que el mismo día desfiló por la Avenida Juárez.
lo que tengan en él y también lo que no han pensado jaEn tu frente de rubia moscovita
más tener. Si el paciente se niega á dejarse «pompaer11
Ambas son instantáneas.
Hlly un nimbo de pálidos desM!llos,
No son estos grabados de una oportunidad inmediata,..
(se ha inventado ya la palabra) mucho mejor para el reY tu rostro afilado,
ámenos que se les enlace con :os que en nues.tro númeporter. Entonces la entrevista aparecerá m,í,s interesaote
De aileja aristocracia va encuadrado
r o anterior publicamos y de los cuales corn,t1tuyen uca y llenará varias columnas de ajena cosecha. Si enojado
En el oro imperial de tus cabellos.
•complemento; pero bien se sabe que nu~stro semanario ae atreve á negar lo qne se le atribuye haber dicho, sti le
es un periódico de colección, un álbum ilustrado d~ los desfigura su negación, y
p rincipales sucesos, de las escenas que más puede rnte- si rectifica al día siguienreearnos recordar , y por lo mismo, caben en él amplia- te, se le emplnma.
ciones de esta naturaleza, que completan la fisonomía de
Lo que aquí se llama
•uo acontecimiento importante.
«interview11 es un suplicio
á cuy J tormento hay que
eometeree sin chistar. El
reporter no es otra cosa
r . - Curios idades .
"'""'""""=,..._,.
que el alimentador de nn
móstruo que con las enorEL PERIODISMO EN LOS ESTADOS t:NIDOS.
mes fauces abiertas a~uar
da todos los dfás su racióu
• El General Nicanor Bolet Peraza, que es uno de los ee;i- de cuartillas. Son diez,
p íritus más ilustrados de América, acaba de publicar e=n veinte, cincuenta páginas
'Un diario de Caracas un hermoso art,ícnlo en que habi a
las que hay que llenar,
·del adelanto del periodismo en Norte-América y da iJD- que á su vez constituyen
el alimento de esas máquinas estupendas que votau setenta mil ejemplares en cada hora, para ser
devorados en pocos minitos por ese otro monstruo
que cuenta setenta milloues de cabezas.

LA. COMISlON :E:-.CARGA.DA.

DE TRAER LA CAllPANA UE LA IN OKPl&lt;:NDENCIA.
Damos una fotografía de los aef'iores encargi, dos de traer á México la campana de la fotl.-·
pendencia. AJ Sr. Gabriel Vi1lar:ueva dé~nse
las p ~squisas que dieron por resultado la Hlen·
tificación del esquilón San José, y á los cnaHo
miembros de la comisión en general, la trm-la·
c1ón de la reliquia y con ella una nota nue'".ª _y
conmovedora para nuestras solemnidadt:a c1v1cas.

Tndo 1'1 que comprende
h que lee, imagina siempre que la idea tlXpreeada
había germinado ya en
!:!U propio cerebro.
RECUER~OS DE LAS FIESrAS NACIONALES.-El Sr. Presidente y sus Ministros úlrlgiéndose f. la Alameda.
TmlD0R0 Ü.AJJU.
_,¡ dla.16.
Escucha, virgencita:
En tus manos artísticas palpita
La inmaculada sangre de la azalia;
LITERATURA FLAllENCA COSTEMPORANEA.
Tus manos medioevales
Tienen las actitudPs sefloriales
ELREG.ALO.
De las madonas místicas de Italia.
Escucha, yo quisiera
Y abrió la mesa.
Encadenar á un ritmo rui altanera
A sn lado, de pie, el niBo advirtió el reloj.
Y ruda inspiración, y en una trova
-Abuelo, le dijo, d,ímelol
Repetir, á tu lado,
-Te fo daré el año entrante, respondió el abuelo, si
¡Todo lo que los sueBos te han contado
estudias mucho y eres juicioso. Ya vel"ernos.
En el misterio virgeu de tu alcoba!
-¡ El .1110 entrante! exclamó el niño. Pf:r~ abuelo, tal
Pe-ro oye lo que cantan
vez entonces te hayas muerto. ¡Eres tan v1t&gt;¡ol i Y estás
Los ecos que en la noche se levantan
tan enfermo!
Para caer en el silencio inermes,
Y el anciano ee puso á reflexionar diciéndose: Es verdad!
Y lo que parlotean
y sus dedos acariciaban el cabello ensortijado del mu·
Los ideales caftos que rodean
chachito.
Tu cabecita rubia cuando duermes,
Tomó d reloj de plata con su pesada cadena y lo puso
Y lo que digan ellos
entrP las l)"'(lUt&gt;ñas manos &gt;\vidas.
Será lo que mis cánticos plebeyos
-Tu padre me lo dió, dijo.
A tu oído dirían, si pudieran,
¡Todos los- madrigales
Habían cavado una fosita.
Que, cayendo á tus plantas imperiale11,
Los colegiales i;e agrupaban e~ torno ~e ella, y un anUomo una alfombra blanca se extendieran!
ciano hincó penoeamentP. la rodilla t-n tierra.
A.!(TL'(OR l.li:scANO..
El viento fresco de la mañana jugaba suavemente;¡ con
Septie:ubre e-e 1896.
su11 cabellos.

•*•

EL

REGALO.

�202

EL~1UNDO.

LA DICHA EN UN POZO.
[Cuento romántico.]

I.
Hipólita y C'ayetano se amaban. Se amaban como se
:rman las flores de la enredadera; se amaban como se
aman los trinos del ruiseñor; se amaban como se aman
las estrofas de nna lira ..... .
¡Se amaban como nnos salvajes!
Doña EleutE'ria-porque la madre de Hip61ita se llallamaba Doiia Eleuteria-había inculcado en el corazón
de Pn hija los preceptoe de la virtud.
¡ Hipólita era virtnoe:a !
El rostro de Hipólita reunía todas las bellezas juntas
del cielo y de la tierra. Para ella, eran los canto9 de las
ave~, los matices de la luz, lus cuerdas de la lira.
¡Hirólita era bellfeimal
Cayetano trabajaba en una tienda y vestía modesta-

mente.

¡Cayetano era trabajador y honrado!
Cayetano poseía un rostro agraciado por un lunar de
pelo á la derecha del bigot.e rubio. .A.demás, suspendía
diez arrobas de un solo g1,Jpe.
¡Cayetano estaua saludable!
IL
Una t.arde; ·¡tarde nPf.lstll !Cayetano
vió á Hipólita en la 2-~ de Plateros.
¡La vió y la amó!
Y no obstante su timidez natural,
Cayetano se detuvo en la eeqnina y
clavó en Hipólita ardientemente la mi-

¿Q•1é aguardaba Cayetano?
¡Ah!
Cayetaño esperaba á que su prfocipal, D. Leovigildo,
le enbiera el sueldo.
Sin mayor sueldo ¿cómo ratificar ante el ara sus juramentos d~ amor?
¡Jamás!

VII
Una noche, después de cerrar la tienda, D. Leovigildo
llamó aparte á Cayetano.
-Desde el día primero, gana usted Yeinticinco pesos mensuales.
-Gracias! exclam/¡ C~yetano y por poco no se arrodilló delante de D. Leovigiluo.
Lnego, sin quitarse el dtllantal, partió desolado á casa
de Hip61ita.
Iba á participarle la fausta nueva y á fijar e! día de su
enlace ........ .
Los minutos se le figuraban eternidadeR........ .
De repente, al pasar por una e8quina, flaqueóle un pié
y rodó ..... .
iHab1a c1fdo un un pozo!
\Jnandu lo Pacarou, dos transeunles compasivos. Cayetauo agonizaba.

nda.

LA joven sonrió.
En el alma de Cayetano deRpertó
aquella sonrisa espe1·:rnzas halagüeña.~,
ilusiones doradaP.
En el alma de Hipólita grabó se diamantinamente la mirada de Cayet1mo.
&amp;&gt;fiaron esa noche la niña con el joven y el joven con la niña.
Ohl La felicidad!

27

SEPTIE:UBRE,

1896.
1

niña, hallará el postrer recuerdo del hom~re que siempre adoró en usted.
-¿Cómo? inquirieron, aterrorizadas por fatal presenlimieuto, las dos mujeres.
-Sí!. ..... El más respetuoso de mis dependientes, Callet.ano Barboqu~jo, ha fallt,cido!
Hipó lita y Doña Fleuteria se miraron con ojos extraviados, lanzaron una carcajada erizan te, [rfa como la hoja.
&lt;le

11 n

Vigor
9

del Cabello
del Dr. AYER l:I

Es el mejor cosmético
Hace crecer el cabello

puñal.

DESTRUYE LA CASPA,

¡ E~tabau locas!

P.

Y con su uso el cabello
sris vuelve á tomar su
color primitivo.

EscALANTE PALMA.

EL AGUA QUEARDB:.

El Vigor del Cabello

Como tenía fiebre, la cruel fiebre del amor, el pobreena:~orado resolvió bañarse .e n el río freeco y manso que.
corre sobre los guijarros bruñidos.
Habíanle dicho:
«Puesto que suhes sin esperanza ni consuelo, puePto
que tienes en el corazón, en la freI?te, en los labios, loa.
colores del eterno deseo engañado, conviene que entres y
permanezcas largo tiempo en esa agua que goza, desde
una fecha sin memoria, de la virtud de apagar los incendios de la pasión: varios son los que sin estar menos enfermos que tú, hánse restablecido lu.-go; ee un prodigio que todo el mundo puede referir•
te en el país. »
Se dejó, pues, deslizar por la orilla
del río; mas apenas hnbo descendid,&gt;.
á la frescura de la onda, cuando sin'tió por todo. el cuerpo candentes brasas que lo estrechaban, envolviéndolo.
en llamas..... ¡Huyó á través de la lla-.
nura ! Las quemaduras le atenaceaban los miembros y la piel, le devoraban, le consumían. Jamás había sufrido tonura semejante.
Y como él se quejara, la hermosa, quA
no lo amaba, le dijo; «¡ Ah, yo sé biPn
po,qué es; sucedió que un día, pasando.
cerca de este río, dejé caer una de laM
florecitas que adornaban mi cabellerat

del Dr. Ayer está
compuesto de los ingredientes m ás escogidos. Impid~
que el cabello se
ponga claro, gris,
marchito ó rasposo,
conservando su
riqneza,
exube rancia y
co Ior
' hasta un
periodo

· ~ Antiguo vEficaz.

E.nfermedadnefuto. no causa. LleYa en si
m&amp;ma ao ort,reo; ~us manifestaciones son exleriorea.
Por flt'D&amp;igolPute, para curar uno.
&lt;"■fet'medad la cauA debe ser c.uroda ante todo
,rdeloeontrariooln~uno enfermedad p11edeser
C"Dra••· "Warner'e 8A FE Uure." fuoda8u ~ran
rcputarioa en ...., prlnclplo. Demueatra que el.
95 POR CIENTO

•e toilu lu enfermt&gt;dadee proceden de desórd_,.. en 108 rlüon.-s y del bí11:ado, y ataca
directamente la raiz do la eorermedo.d. Soe
eo111pvneates obran di~tamente sobre aquel los

avanzado de la vida

ór,ca11o,t., tauto &lt;"orno alimento como rf'ntnurador., y po11féndolo.1t en buenas condiciones do
. . lucí ■leja.a enfermedades y dolores del aifltemQ

Cuanto más se usa, más rápi•
dos son sus efee tos.

v-r■l."

Par~Juinnamerablesdolenclut-auudu por
aabi•1entoa eo loa rlñont"a, hig&amp;do y ór,ranos
uriaarios; para-loe aufrimif'oto, de laa mujeres,
para tOtla afeccion neryioaa v desarreglos físicos
e■ getteral hte pian re01edlo no tlt"nc preí'io.

MedaDa de Ore 110 la Exposición de Barcelona.
Una duda que me quema,
Tengo, stdlur Oficial_,
Ya está en uso t,Se s1stem:i.

•I b:••I. iau ,:rañ.éxllo puado es una garanlla
..,... ... rntn•o
\'VABNER•~ 8AFE CURE CO.
Rot"betoaer. ~ew York, U. S. A.
AlE VMDE EN TODAS LAS BOTICAS.

Usté mando dar varazos
Al corneta, y no re~ulta,
Qne le den unos metrazos
Y así no nos cobr.1n multa.

Simetrico-D ecima'lf

Preparado por el Dr. J. c. Ayer Y Ca.,
rLowell, llfass.• E. U. ,A. t
~PÓnga,te en ,rnardla contra lm1t:1elones baratas. F.I nomhre de-"Ayer"-fi!(l1ra.
en la envoltura, y está vaeiado en el crtstal
de cada frasco.

ÜATULE lHENDEZ.

III.

--u111()111u--

Otra noche, noche embalsamada de
aro,uas primaveraleP, saltó &lt;'ayetano
por las tapiM o.ltl jardín ele Hipólita.
Ella estaba reclinada en nn banco
d(\ piedra, con el alma e~ PI pemamiento y el.pensamiento en Cayetano.
Cayetano se postró á sus plantas
exclamando:
-¡Te amo!
-¡Cielol'! profirió la ioven, y lae t.intaR del rubor pintaron sus meJillas
-pálidae.
-¡Amame! suspiró Cayetano.
-¿Me amarás siempre? interrogó
Hipólita.
- :Antes y dePpués de la eternidad!
-¿Me lo juras?
-¡Te Jo jnro!
Sus miradas se abrazaron sus manos
~ confundieron, FllS labios ee estre~haron en el alma de un beso ..... .
En el leve aliento del beijo se unieron aquellas dos alrnae..... .
Entre tanto, en 11 horizcnte surgía
ia luna, hermosísima luna llena, del
-tamaño de una hostia, pero de las
grandes.

Selección literaria.

El ideal no es más que el puntocnlminante de la lógica, como Jo bello.
no es otra cosa que la cima de la ver•
dad.

VI
Habló Cayetano con doiia Eleuteria.
JJ.-ña Eleuteria consintió en que los jóvenes Fe amáran,
110 Pin advertir previamente al mancebo qne á ella no le
agradaban las relaciones largas.

El amor tiene niñerías; las otras p.iaiones pequeñece.-;.
Vergüenza á la¡¡ pasiones que hacen.
al hombre p• queüo.
Honor á las que le vuelven niiio.

'El pigestivo Andrf'w cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abultamiento con poco comer, flatulencia, repugnancia á los alimentos, diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embarazadas dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen dolores de cabeza y que
determinan la anemia, cállcos, etc.
'
.
:1'reservativo excelente para el tifo, fiebr"I amarilla, y en general de todas enfermedades infecciosas, pues es el más comp~eto é inofensiv? Ant.fséptico del aparato
digest!v?· Desaparecen desde la primera dósis, los vómitos, acedias, eruptes, inapetencia, pesadez, couetipacfón, dolor de e.storuag-o por antiguo o re~elde qu? sea el
padecimiento, Y aunque no haya ct1dido á otro tratamiento el éxito es tan seguro que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico, pues ha sido anahzado y
adoptado _por las emine~eias facultativas de Europa y de e~ta capital. Es el má; poderoso de lo.~ Digestivos para estimular y restablec.er las funciones del estóm11go.
El tiempo nece~ar10 para una cura radical varia sf'gúu el caso pero nunca más de 40 á. 50 dia,;. Una vez comenzado este tratamiento, no debe ,¡u,;penderse por
ningún motivo, Exigir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andre~. PRECIO DEL TUBO: $ 2 50 EN TODA LA REPÚBLICA. Certificados de lo,; principales médicos de
esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

.Alumbra mal porque tiembla.
Inglaterra fné muy modesta frente á \Vellignton. Hacer á "\V¡,Jlignt&lt;,11 ta,1
grande, fué hacer á Iuglattirra wuy
pequeña.
El amor... la mujer... ¡He ahí no
círculo del que no sald1éis 11unc;1!.....•
¡ En cuanto á mí, lo q u,iq uisie1 a es....
volver!
Job es más majestuoso mi~Prabl~ que próspero. Su lepra es una púrpura► .
La mujer reina. Y o no soy realista
más qne de esa monarquía.
¡.Qné es Adán? El va~allo de Eva.
Para Eva no9habrá 89.
VICTOR Huoo.

V
Doña Eleul.erin cay6 en la cnPnf.a de
que su hija no hacía las cosas á derechas.
Una vez por echar vinagre á la enFala~a, le echó aguardiente alcanforado.
-Pero ¿qué te pasa? Preguntó dofta
ElPnteria.
Hipólita no pndo contenerse: se Jany,6 á los brazos de
~11 madre, llorando como si le extrajesen un diente de•
lantero.
-¡Yo amo!
-¡Ave María Purísima!......¿Y depde cuá11do? ¿A quién?
-Mi amor no reconoce edad, madre mía!. ..... ¡Yo amo
á Cayetano!
- ¿Quién es Cayetano?
-Cayetano es el centro Je mis ilusiones. es mi dicha,
'l'R mi ideal realizado! Cayetano es un gallardo dependiente de mostrador.
_
-Menos mal, hija...... Por mf, pueden ustedes casarse
(:Uando quieran.

DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

La luz de las antorcbns se asemeja_

IV.

GI amor

ae la ...... 1lut1ia

( Dibujo de Leandro Izaguirre. )

VIII
Cuatro mozos transportaron á Cayetano á su domicilio.
Mientras el sacerdote le aplicaba la estrcma-unción
el desventurado joven abrió los ojos.
'
Reconoció entre los circunstantes á su principal, á D.
LPovigildo.
·
Y le dijo con apa~ado acento:
-Me muero...... de•eo qne me haga un favor ...... cortarme el pelo del l•mar...... llevárselo á mi novia........ .
Hi pólita Latiguillo.
·
Y espiró.

IX
D. Leovigildo se present-6 en casa de Hipólita y sin
aceptar el asiento que le ofrecía doñ, Eleutería, puso tan
las manos de la jóven un paquetito, advirtiendo con vo:z
dolorida:
.
- Enrnelto en ese pedazo de u El Monitor Republicano,»

Sin pepsina, papaina ni pancreatina. Curación completa, rápida y garantizada

Hay g-entes que observan las rPglas.
del honor como S(': observan las t~tre·
llas....... ¡ De lejos!.. ... .

á la prudencia de los cobardes.

El amor crecía incePante en los pechos de Hipólita y de Cayetano: rayaba 1&gt;n adoración, en delirio, en locura.
Hipólita sólo peneaba en Cayetano,
en su amado, ora estuviese ella baTTiendo, ora limpiando los muebles,
ora fregando las ollas y sartenes de la
eocina.
Cayetano sólo pensaba en Hipólita,
en su amada, ora estuviese arreglando la bodega, ora midiendo varas de
lienr.os, ora limpiando las vidrieras.
Ah! El amor!

DIGESTIVO ANDREW.

Prefiero la vida al arte; una obra..
maestra helada por los siglos, no eH,
en suma, más que un ~ran muPrto.
E.IIILIO ZoLÁ.

Conocer el deber. es á ocasiones más..
difícil que cumplirlo.

P.

BOURGET.

~ARCA REGISTRADA.

EL DIGESTIVO ANDREWestá de venta en todas las.principalesDroguerías y Boticas de Europa y América

Mosler, Bowen y Cook,. Sucesores.
. &lt;!alle ae la Glcaieería número 27.,
ANTES EN LA LA 201

- ·..~•·-CALLE DEL 5

$ntre las calles ael o!Sae OOavov Plateros.
DE MAYO NUM. 4 .

Surtido 4ompleto de las afamadas cajas de seguridad "M OSLER"
CONTRA ROBO Y

CONTRA INCENDIO.

Escritorios, Pianos, Escritorios de Cortina, Carpetas altai para tenedor de libros, Sillones girato1·ws de tornillo y resorte en gran variedad,
Archiveros, Prensas para copiar, libreros giratorios,
.
Libre1·os con cristales, Ajuares de cuero para despachos, .Máau,inas para escribir y demás muebles para oficinas.
La n1áquina para -escribir ''Esn1ith-Premier."
UNICO .AGENTE .EN LA REPUBLICA PAR.A LAS CELEBRES BICICLETAS "CLEVEL.AND."

El más completo surtido de accesorios para Bicicletas.

La deFgracia es preciea
para grabar los hechos de la historia.
O se escribe con sangre nuestra gloria,
ó la horra al pa,ar cualquiera brisa.

1
~

Se matan los humanos
en implacable guerra
Por la gloria de ser, en mar y en tierra
devorados por peces y gusanos.

Estas estufas se combinan con tinacos de presión para agua caliente,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gasto de combustible, sirviendo para el uso de bafios, etc.
Precios desd6 $35.00 para arriba, incluyendo chimenea, instalación y
ensefianza de las criadas en su uso práctico.

Te &lt;'asaste y .... ¡Jo vez? Ya te decía
que no iguala al afán· con que se ansía
la dicha que se alcanza.
Por ardiente que sea la esperanza,
al convertirla en 1ealidad es fría.
ÜAMPOAMOR. .

AMOSAS ESTUFAS PARA COCINAR

T. S. GORE. 1• Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plazuela de Guardiola
:pepósito de ~icicletas «B~RNES11 conocidas también bRjo el nombre de «WHITE FLYER.11
Refrigeradores, tmas, aguamamles, comunes, etc. Surtido de útiles para cocina. Accesorios de Bicicletas:

�LA CAJA DE ·AHORROS.
Con inversiones garantizadas.

•

Sociedad Anonirna.
C~PITAL SOCIAL, $100,000.

,
Tan fragante como las flor-es. este famoso Dentrifico

TOMOII

MEXICO, DOMINGO 4 DE OCTUBRE DE 1896.

ha sido

Presidente: Serapión Feruández.
Gerente: Dionisio Montes de Oca.

y es usado formalmente por e, publico de gusto delicado tanto

:t[UMl!lR014

ESCENAS MEXICANAS.

tour-istas como ciudadanos en Mexlco. Todos los pr-oemlncntes

El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.

droguistas le recomiendan y venden como el mejor y mas delicado
de los Dentr-tflcos, Todos l os paquetes contienen una botella de

...

~

liquido SOZODONTE (para u sarlo diariamente}, y una cltja de Polvos SOZODO:,,jTE (para usar dos veces por semana)• tambien

Como muestra

GRATIS.

una pastilla de
• Este agradable Jabon ( pastilla de 4 onzas) está hecho co11
escojida3 materias, con el Tomillo como base por su cualidad antiséptica, y es de un gran valor como Jabon de Tocador para la
complexion en cualquier extremo de temperatura. No h ay sustituto
para él, ninguno le iguala en v alor para la cura de granos, grietas.
eczema y todas las enfermedades de la piel y para la barba. Prov&lt;!cros de una pequeña muestr'l por correo dirijiendoos á
HJ\LL • ', RUCKEL, New York,• propietarios del SOZODONTE.
SOZODERMi\ y otras populares preparaciones. Mencionad este
peri6dico y se os remitir-a gratis la muestra.
, .,

"La Caja de Ahorro, eon Inversiones garantizadas" expide Pólizas de cien. de
l]Hinientos y de mil pes()S, cobrando mensualmente treinta centavos por las de $100;
tm peJo por las de $500 y dos pesos por las dE' $1,000.
.
Con tan pequeñas exhibiciones esta benéfica Coropafí{a, favorece P.cr med!o de
sus Póllzas el ahorro, con múltiples utilidades en todas l!ls. clasE's ~.ociale_e, lo que
proporciona asegurar una fuerte euma de dinero, Pª';\ rec1btr 1~ de ~a caJ&amp; de abo• rros" á determinado periodo de tiempo, 6 ántes, segun sus est1pulac1on!'s.
'·La caja de aburros'' proteje al pobre, presentJin!1ole la menor manera de a~orar, y ofrece al rico un negocio lucrat~v.o y venta¡oso, en que, con pequeflas lll•
versiones, pueda obtener una gran ut1l1dad.
.
. .
Para comprar lai. Pólizns de " 1,a caja de ahorros." ocúrrase á la Oficma Prmc1pal, calle de CAD EX A. NUMERO 6, por medio de los Agentes de la CompaiHa, debidamente autorizados.

'-'

SAMUEL MUÑUZURI
UNICO AGEXTE DE

~~EL MUNDO"

·------------~·1

Y DE OTRAS PUBLICACIONES

Enfermos del Estómago
Es

conveniente convencerse de
9ue el DIGESTIVO MOJARRIETAes
lo único positivo, lo único que cure.
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre cana Oblea, el nombre DIGEbTIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas
con sus síntúmas: Agrios después de las comida.e:; 6 Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas cró-

"La Tertulia," 1l•
tuadn frente á I a1
o b rae d el antiguo
portal de Agustinos
• T I a p a 1e ros 19, ea
hoy la cantina que
h~ preferido el pú·
blico mexicano por

nicas.

Son enfermedadoo que según ensefían millares de
personas bien conocidas y respetable-,, á quienes se viú
sufrir durante muclws afws y además reconocen emi-1
nencias médicas de varias naciones, sólo se curan com-•
pleta y ·radicalrnente con el

OJiginalidad en
los exquisitos y ~

s11

licados Frees L•••

Digestivo Mojarrieta.
En todas las D1·ouuert,1,s de México

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

ED.PINIUD

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

PARIS-37,Bouldcte Strasbourg-PARIS

S ·A N JUAN.

ESENCIA CUADRUPLA

De venta en to \as las Drogntrías y Casas Importadoras del Ramo

Cflodfa !Jle1iza

Este peri6dico está impreso con las tintas ftr,,0,1
de la Oasa LORILLEUX y COMP~ París.-Unicos Agentes en la Republica:c'ºARRILLOSESPIC
~
,
(Cajita 2 fr.)~ i
6 el Polvo
~ 1LEWIS Y BLOCK, ifEXICO.
ASMA YCATARRO-s.:i
.J. ESl'lC. 20,

rue

8alnt•Lasare, PA1US, v

TODA• FARMACIA•

v

D \ oOUIUUAa.

-

'

•

"C2

a

a

~e cose en máquina.''--"'n
·i
i
\;\ s O1·lChOn
le e bOr aaos.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91484">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91486">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91487">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91488">
              <text>13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91489">
              <text>Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91490">
              <text>27</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91507">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91485">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 13, Septiembre 27</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91491">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91492">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91493">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91494">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91495">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91496">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91497">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91498">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91499">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91500">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91501">
                <text>1896-09-27</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91502">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91503">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91504">
                <text>2017447</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91505">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91506">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91508">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91509">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91510">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="315">
        <name>Czar</name>
      </tag>
      <tag tagId="826">
        <name>Czarina</name>
      </tag>
      <tag tagId="830">
        <name>Deutschmann</name>
      </tag>
      <tag tagId="827">
        <name>El narciso</name>
      </tag>
      <tag tagId="829">
        <name>Estatua de Hidalgo</name>
      </tag>
      <tag tagId="817">
        <name>Fiestas de la patria</name>
      </tag>
      <tag tagId="828">
        <name>Gotas de ajenjo</name>
      </tag>
      <tag tagId="831">
        <name>La dicha en un pozo</name>
      </tag>
      <tag tagId="825">
        <name>Monseñor Averardi</name>
      </tag>
      <tag tagId="824">
        <name>Obispo de Puebla</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3510" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2154">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3510/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._10._Septiembre_6..pdf</src>
        <authentication>6c7fb53a99de50b311ea877712ec1062</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117334">
                    <text>(-LA · FRATERNAL.~

Al Puerto de Veracruz.

Compañía de Seguros de Vida y Accidentes.
Esquina Segunda de Monterilla ;v Capuchina s .

r

:i:,,

.,,

.

.s::
"'
.t.
.
.
e
..,,

V , ftt,&gt;;'f{;RN~{
.. , ..

u

'I

,.,_

.

_)

.

o

• ~.

)

-1.

t1//l(.! ✓ ,/.1 -/✓/¡/
.

.

-·

/

J

~ ,.e. e-,_•~

P.,

.

-, c:,I(" • .t. . .,..

?&lt;:

O"

"!:!.

o

n
o
n
o

::l

-·
::s

o

"'

(/J

;&gt;,

~

C/1

"'

u o

.s::

o

o o
u ro

s::

.

oµ.
o
;::

n

n

p

1

p

~
,
-s

p.

::l
!A

.!'!

s::
o

~

-O

p.

'.,~:

~

P.,

o

C/1

M.E XICO, DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

TOMOII

p
p,

µ.

p

o

~-

. -·
-·
"' .
--· s::
s. .

·--o o
(lj

.::s

GRAN NOVEDAD DE ESTILOS.

"'
:i' (/Jo
.&lt;&gt; o
s::

E,.¿

-~.o

Capas de Violarle de estación.

ei) .&lt;&gt;

p

"';:s::

,a

r

•

Surtido nuevo y renovado de Peler:n1s, Cell i&gt; ts, !Ianteletes

- -"'
-- .

·-os:: -~p.

~I

z
"' :i:,,

::l

~

DEPA&amp;UII E~TO ESPECIA L DE CONFECCIONES .

'

;·

.{{~

-=&lt;

"1

::l

o

(/J

-"'

&lt;I)

::l

::l

tFJ

!"

\

Oficina,;, de LA FRA'.I'.ERNAL:

MEXICO-Calle de S. l&lt;'elipe Neri 7. Apa1 tado Postal 750.. MEXt_CO
Doctor francés, especialista
para la curación de la¡; enfer-.
medades de la cintura.
Premiaµo con medalla de honor
.
POR EL GOBIERNO FRANCES&lt;Zallojon ae! 6spíri!u $an!o n11,moro ól.
Extracción garantizada de la Solitaria.
¡35 AÑOS DE PRACTICA!
HO.RA._S UE CONSULTA: OeO A12 a, J.n. -yde3A 6p.n1..
E

ll!ll.RllfD11

IIIIIERR■R.

AVENIDA JUAREZ4.
0

i'J ,

'.'i,,

HUMBEl.t.''
0

STEA.RNS. 0

--•t11011u--

Laa mejores bic:cletas que hay en la Repúblfoa,

lasquemássti hun vendido y las que uwjor resultado han dado.
¡Swn las n1ás carns y son ]as más haratas!

·""3

,,

APARTADO 189.
'-FOURIST."

.....,

·

Pí,131111 ~¡ elegante catálogo en Español con muchísimas ilustracioneEi.
iiBlCICLETAS DE $1:!0 á $325!1
Grand~s talleres de composturas y magnífico
eurtido de accesorios.

.MEXI&lt;.Jo:

DIGEST.IVO ANDREW.
Sin pepsina, papaina ni pancreatina. .Curación completa, rápida y garantizada
DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

MARCA REGISTRADA.
'El Digestivo An.drew cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abulta.miento con poco comer, flatulencia, repugnancia A los alimentos, diarreat;,
gastralgias,
vómitos en las embarazadas, dolores de vientre, digestiones lentas 1 penosas éincompletas que producen dolores de cabeza y que
'Ucterminau
la anemia,
cólicos, ictericia,
etc.
Preservativo excelente para el tifo, :fiebr"' amarilla 1 r en general de todas enfermedades infecciosas, pues es el má.s completo é inofensivo Antiséptico del aparato
tligestiv&lt;?· Desaparecen desde la pr~mt!ra dósis, los ~ómitos 1 ~c~dias, eruptos, inapetenciai pesade_z , coustip.ación, dolor de e_stóm&amp;J?O por antiguo ó rebelde que sPa el
padecimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, el euto es tan seguro, que no tenemos mconvemente en Garantizar el especifico, pues ha sido analizado y~&lt;loptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el más poderoso de los Digestivos para estima.lar y restablecer las funciones del estóm11.go.
El tiempo necesario para una cura radical varia segá.n el caso, pero nunca má.s de 40 á 50 dias. Una ve,;: comen,;:a.do este tratamiento, no debe suspenderse por
1\ i ngún motivo. Exi~ir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andrew. PRECIO DBIL TUBO: $ 2 50 BIN TODA LA REPÚBLICA, Certificados de los principales médicos da
~tit&amp; capital y ele los Estados.
Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

EL DIGESTIVO ANDREWestá de venta en todas las principalesDroguerías y Boticas de Europa y América

r

De paseo.
·
• , c1.1 el concurso fotográfico de EL M t1Noo.]
[Fotografia de Méndez Hermanos~
de !:can Luis_Potosi , ¡iremmc:n

[G,o:ia:!a en les talleres de "EL MUNDO "J

NUMl!lROlO

�EL MUNDO.

142

~Ji:M:ANARIII lLUP&lt;'fR \1&gt;0.

Teléfono 434.-Cal111 de Tibureiu 11nm. 20. -Apartado 87 b.
K&amp;XiCO.

Toda l&amp; correspondencia, debe dirigirse
&amp;l Gerente de este ¡"'ri6dlco.

y

La suscrición á ELMUN00 valt&gt; $1.25 centavos al mee,
se cobra por trimeFtres adelantados.
Númeroe sueltos, 50 centarns.
. .
A visos: á razón de $30 plana por cada pu bl,cac:'5n.

Todo pago debe- ser preciMaml'nll" addantado.
REGIBTRADO COMO ARTICULO DB SEGUXDA CLARE.

•Agentes exclusivos para los Estados Unido8 y C1rnadá. The Spanie Ameri~an Newspaper ~ompany, 136 Liberty St. New York. E. U.•

1Dr5µ11és ilr la coronodótt.
Vivamente ha imprl"Pionado al pñblico nna carta enscrita por el Sr. Eduardo Sáncllf'z Camacho, Obispo de
Tamaulipas, y en la qne se hact&gt;n importantes reYelaciunes acerca de asunto~ &lt;'Clt'siásticos r¡ni. ha~ta hoy se habían agitado en el fundo del máP profuudo ruisterio.-Si
ma l no recordamo!', el Sr. Sánch..1- Camacho publicó, allá
p or el afio de 1888 ó 18:N. 1111 estudio encamioado á refu·
tar la creencia en la aparición dt" la virgen de Guadalupe;
el Sr. Obispo de Tama11lipas, ~t-gún consta n la carta á.
que aludimos y que han publicado la mayor parte de lus
diarios liberales de esta capital, informa que aquel estudio fué denunciado á la Inquisición Romana, y que poco
tiempo después fué coun,inado por eete cuerpo á hacer
una retractación, lo qne , fectu6 e l Sr. Sánche1, por evitar
un cisma. E l Sr. Obispo de Tamaulipas está rei,uelto
a hora á sostener sus h.lt'us, aun á trueque de quedar fuera
de la Iglesia Católica, y así lo declara en su carta, documento trazado en deenli11ada forma, pero en el fondo
incisivo y acre.-Las fit&gt;stas de la coronación eFtán, pues,
dando sus consecuencias, y en esto debieran haber pensado los iniciadores, ya que estas consecuencias sólo han
tenido el privilegio de lastimará los católicos.
¿Debiera haber e,•itado Roma la coronación-quP á la
postre resnltó dei,coronaci6n-de la imagen del Tepeyac?......-Onando f'l abatt- Froment, el protagonista de
ia Roma de Emilio zo:a, expresa t-1 d iegusto que le causa
ver al Vaticano autorizar el ostentoso culto de Lourdes,
~e le responde que e l T, soro del Papa se encuentra en con·
tliciones muy delicada@, y recuerda entonces, al espec1 úculo de una ll uvia dt&gt; riquezas que caen á los piés de
León XIII, que el culto de Lou rdes proporciona á la Santa Sede una renta anual de doscientos m il francos, sepa·
rada de los ingresos de la Virgen!
La carta del Sr. Sánche1. ***
Camacho no ofrece eolament e un interés de alta teología, si no que también contiene
u na afirmación que es iudispensablequerecoja el partido
liberal mexicano: laacPptación clara y neta delas Leyes de
Reforma, que tanto ha combatido el clericalismo.- Dice
e n efecto el Sr. Obispo de Tamaulipas: «No he recibido
de Roma sino reprensiones sin causa; amonestaciones sin
~oti vo, desaires y e.cacciona pecunicrria8. Le he pe·
d1do muchas cosas para el bien de esta Iglesia, y ni me
ha co~testa&lt;i.o. Le mandé mi primer sínodo (sus actas) y
no quiso revisarlo; sola y unicamente se han conciliado
aquí, durante mi Gobierno, Ul8 instiluci-Ones y leyes de mi
paf.a con los cá11onea de la Igle8ÚL.»
Es ésta una declaración que acel)tamos en toda eu tras ·
cendencia. Po r fortuna para calól:cos y liberales, se va
&lt;i~sanchando esa vieja intolerancia clerical que por espi.c10 de tanto tiempo ha dividido á la familia mexicana.
· Si León XII Celogia con calor la Constitución Americana
;,ha de ser nuestra República excluida por indigna de en·
trar en el cuadro de la civilización?...... Después de mu·
ch?s afios de pretender colocará México al bajo nivel político de las agrupacione!' del siglo :X, la Iglesia reconoce
P?r fi~ su. error y acepta el régimen de la libertad. Esta
victoria b1en-vale la pena de ser consignada en las páginas d~ ~uestra hiRtoria ~ontemporánea.
Fehc1tamos al Sr. Obispo de Tamaulipas por su honradez y valor civil.

tre~ hombres quedó redimido ·el pecado, y si bien estuvo
el ht&lt;'lw, no prolongue:no~ por más tieinpo una ira que
ya 110 tit&gt;ne contra qué dirigin,e.
1•:1 n conocimiento de la República por parte de Aust1 ia ~iguilicaría el reconocimiento del acto irremediable
del que surgió el actual régimen político.-¿No basta esto
para calmar los ánimos de nuestrus liberales del género
sanguinario?

tl1t 1ttttllttT, rrmt~hr.
¿St,rá, pues, verdad que la prenea mexicana se encuen·
tra infestada del microbio de la injuria? ¿Está, pues, escrito que los periódicos más serios, l~s que por su se~enidad pretenden elevarFe á la alta región en la que se discuten los principioR, llevan en sus venas el fermento de
esta triste do!t-ncia?
Caso extraiio! Los mismos diarios que ayer se cubrieron los rostros á la ªl&gt;arición de un periódico fustigador
y personalistR, las m ismas plumas que trazaron párraf~s
de indignación contra los que ayn los zaherían y demgrabau, hoy encuentran natural y lógico empapar sus escrito!! en la propia turbia corriente, extraer sus palabraH de igual vocabulario de dicterios. ¿La prensa de
México ha rle abandonarse necesar iamente á semejantes
agravios, ha de estar obligada por ley inexorable átales
desmanes?
A ver FP condenaban los desórdenl's de lenguaje de un
d iar"io, defensor franco y dt&gt;clarado de ese género morboso de periodismo, y se predicaba la calma y el reposo.
¡Yano~ propósitos! Frente á sus adversarios en ideas, en
lucha contra la prensa que no piensa como él, el Mo11itor
Repuhlicano traza las siguientes líneas:
«¿E~tamos en nuestro derecho?- Evidentemente que
sí. Nuestra actitud podrá ser vacilante, pero no innoble;
temerosa, pero no indigna; no somos mártires, es verdad,
pero tampoco somos lacayos; comprendamos la inutilidad de nnt&gt;stros sacrificios, pero no comprendemos la
inutilidad de no tener vergiienza. Esto nos basta para con ·
siderarnos cnn títulos para la estimación de las gentes
honradas. Ojal(!, pudieran decir otro tanto los periodistas del

Gobierno.

Ante estos renglones nos hemoA pri.guntado, llenos de
Mombro: ¿cuándo la palabra innoble, cuándo la palabra
indigno, cuándo la palabra lacayo, cnnstituyPn injurias?
¿SolamentP cuando son dirijidas al Jfonitor Republica1wl
Y cuando el Monitor es quien las dirije ¿qué son estas
palabras?
Es inútil qne manifestemos buenos deseos que no
sabemos cumplir: el dicterio que se nos lanza en pleno
rostro nos Rrranca llamaradas de protesta; el que haCl'm0R salir de nuestra boca, ee nos a~toja un madrigal
t-n labios de una virgen rqmántica . Invoc-amos nuestros
derechos-como acaba de invocarlos el Monitor Republicano-para faltar á nuestros deberes, y pedimos cortesía,
con objeto de manifestarnos descorteses.
La prensa mexicana arrastra en sus venas virus de
una sangre corrompida, que inunda con sus oleadas las
vísceras más interesantes de su organismo.

l-10Htictt ge1ttraL
RESU~IE~.-:foevas y espantosas matanzas l'D ConstaRtinopla.- 'friMt11 é irrl'mediable de8composici(m del Imper io Utomano.-Bombardl'O de Zanzibar por la escuadra
ingll'sa.- Un protectorado y una colonia.-Cuba, Puerto-Rico y ~'ilipinas.-¿Qué nece~ita &amp;paña?

No enfriados todavía los mutilado! cadáveres de cristianos, vilmente sacrificados en Erzeroum y Trebizonda
por el fanatiemo de los musulmanes y la barbarie feroz
de los kurdos; humeante todavía la sangre derramada
en las calles de Constantinopla durante las espantosas
matanzas que desde Mayo del al'io pasado han consternado á la Europa occidl'ntal, vuelve á estallar el motín, hacen de nuevo explosión los mal comprimidos odios, y la
imperial Bi1.ancio es teatro de e~cenas salvajes, dignas
de una civilización caduca y de nn pueblo en descomposición que hacen estremecer con estremecimientos de
terror, inspirando á los que han podido contemplarlas
en los ojos espanto, ira en el corazóu.
Sea que por hondos reI'cores, los pacientes armenios
hayan pretendido dar un espectáculo ante el m,rndo civilizado para pr:&gt;vocar de manera violenta la intervención eficaz de las potencias, ya que su platónica mediación en los conflictos pasados no pudo ser aprovechada
en su favor, ni siquiera vencer las astutas evasivas y de•
liberadas resistenoias del Sultán; .sea, como creen otros
que el mismo 9ali~a de los Creyentes haya procuradoco~
secret3!' m~qumac1ones el motín. y aun haya disfrazado
á sus s1car1os, para que mezclad&lt;1s entre los armenios
. Se da co_mo proba')le la reanudación de nuestras rela- empujaran á estos al escándalo y al vandalismo, ello e~
c1_ones a1:msto~as con Austria, nación con la que, como es que la secular ciudad de Constantino acaba de sacudirá
~1en sabido, hemos estado @in coi:respondencia diplomá- los g~binetes,.~ ar.nenaza poner de nuevo en peligro el
tica desde el deijenlace del Imp..no. Esta noticia no ha traba¡oeo equ1hbr10 europeo, con la asonada sangrienta
tenido el privil~gio de encender los vetustos rencores
y la turbulPnta anarquía que ha regado de cadáveres las
como ~~ce anos hubiese ocurrido; no ha provocado 1~ amplias plazas y las estrechas callee.
exJ!los1on que antaño habría determinado eu ciertos es·
Un grupo de foragidos, que se decían cristianos, trató
pfr1tue. Y .es que el tiem_po ha tr~ído el olvido y con él de entrará saco en el Banco Otomano; otro intentó forse han aquietado las tern bles pasiones que caracterizaron zar las puertas ferradas del edificio del Crédito Lionés·
aquella épc;¡ca de prueba.
la dinamita, la antorcha y el pniial estuvieron á la orde~
Para México, el reconocimiento que AuFtria haría del del día; el motín estalló con todos sus horrores; la canapresente estado de cosas, sería siempre Fal isfactorio.- lla mu~ulmana y las tropas turca~ hicieron lo demás; y
fero á nuesti_:a ve~, E;ste acto nos obligar/a :i dl'sechar esos como s1 un nuevo Angel Extermrnailor hubiera paeado
impulsos de Jacobm1smo fere,z, irrec-01,ciliable y persis- por la revuelta capital, las casas de los cristianos fueron
teute de que damos á menudo ~eñales. ¡Todavía, des- en_tregadas al pillage, y millares de víctimas caídas en
pué_s de más de un cuarto de siglo de dehtierro hemos mitad del arroyo claman venganza, y ates•iguan la incatemdo palabra~ de odio y vociferaciones rencoro~as para pac_idad de la Sublime Puerta para mantener las prerroDon Leonardo liárquez! jdU!l se cubre de ignominia á gat1 vas que la conceden como á. gobierno culto.
los senidores del Imperio!
Los que acusan al Sultán como responsable de estos
Para Fer lf beralee y patriotas, no es necemrio ser im. sangrientos disturbios, dan como razón el hecho de haplacables é mto!erantes. El error del Imt:erio fué lavado ber comenzado con inaudita crueldad las matanzas del
con sangre en el Cerro de las Campanas; ·con la viaa de Asia ~tenor, entre indefensos cristianos que se habían

;ílltriro tJ ,lustria.

6 SEPTIEMBRE, 1800~
suspPndido con gran trabajo, y el más significativo aúu,,
de haber sido transportados en embarcaciones del g~
bierno turco, en vez de ser inmediatamente ejecutados
como se eetila en la corte del pérfido Abdul •Hamid ¡~
promotores de la asonada, aprehendidos in fraganti 'á 11111'
mismas puertas del Banc_o Otomano.
Ya se revuelven los gabme•e~, entre tanto; ya co:nienzanlas idas y ven.das de los embajadores, ya se formula n )BIJ
inútiles protestas de otros días; ya comienza á eruborr~
narse papel y á abrirse estériles averiguaciones. ..... ¿Y ¡88 _
víctimas? vuelvPn al cielo sus miradas apagadas · pero
¡ayl el cielo está m?Y l~jos, y las potencias cristiaua; muy
atareadas en sus r1vahdades mutuas y sus mutuas disen.
ciones.
Sábese que el Czar, de visita en la Corte de Viena convino con el ancia~o Empera~or Francis~o José en 'dejar ·
aplazada la cuestión de Onente, opoméndoee abiertamente á la desmembración del Imperio turco, y renun•
ciando por hoy á la participación que pudiera tener en
el reparto.
Ven que la moribunda Turquía, no tiene esperanza de •
regenerancia, que no cabe la transfoijión de elementos
vivificadoree en un organismo social herido de corrupción y de muerte, y como no logran ponersede acuerdo en ,
la división de la segura pre:!a, procuran aunque en vano
darle una vida ficticia, que apenas hactm que se maní'.
fieste con las espantosas convulsiones de la agon ía.
Breve será: no tardará en llegar ó el momento del ncuerdo perseguido, ó el día en que, exaltada al Pxtremo la.
preponderancia. de Rusia, la heredera forzosa de los Sultanes, sea borrada para siempre del mapa de Europa, esa.
mancha de baldón que se llama Imperio otomano.

*

* Breta!la, que fif'l á 8118,
CQmo para demostrar la*Gran
tradiciones seculares, ni olvida su política de absorción
en todos los hei:nisferios, ni deja ocasión de ejercer su
invasora influencia en toda la redondez de la tierra acaba de bombarde'.lr la ciudad y puerto de Zanzíbar' y de•
reducirá cenizas el palacio del Sultán tenido por'usurpadeir.
Acababa de morir de manera violenta é inesperada el'
Sultán de Zanzíbar, como acontect!r ~ude entre los sátrapas musulmanes; un pariente del difnnto, más fuerte Ó•
más osado que el llamado á suceder !., por ley de herencia, ascendió ai trono, y como al Gobierno inglés no conviniera sostener en ese t rono qne se mantiene bajo su
protección á otro qne no fuera el de,·oto e legido de 8118
intere.•es. le intimó en perentorio plazo su rendición incoudicional, y ya que el nsurpador, en vez desometerseá
la conminación del almirante británico, se prepararaála
rei;ist.enci.1, una hora tscasa de bo_mbardeo bastó para acabar con los bríos del rebelde sem1-vasallo, y para reducirá escombros la lujosa residencia de loe monarcas de Zanzfbar.
Avergonzado y maltrecho el destronado usurpador deun día, fué á refugiarse al consulado alemán, para librarse de las olímpiclll! iras del inglés.
Por más que semioficialmente se haya dicho que el nuevo sultán, asentado sobre las bayonetah de I nglaterra, ha .
de conservar su mentida independencia, sin que deleim•
ple protectorado se pase á la sumiea condición de col~
nia, es dudoso que no se dé este paso, y apenas se puede.::reer que no se aproveche tan bella coyuntura para continuar el gigantesco cerco del continente africa110 donde·
la Gran Bretafta pretende imperar como absolutii. soberana.
Lentamente, pero con toda seguridad, caminan 8118 .
huestes hacia Dongola; la insurrección de los matabeles
puede darse por concluida; y allá van firmes é impertérritos, los fenicios modernos á formar su proyectada cruz,
que se extenderá de Sierra Leona á Mozambique, de·
Alejandría al Cabo de Buen a Esperanza. ¿Quién los detiene en su triunfal carrera?

***

No es tan sencilla y fácil de dominar, en las difícilescircunstancias porque atraviesa España, la recieute insu-•
rrección de Filipinas, como al principio se creía; y sin embargo, lo mismo que áraíz de la revolución cubana, se dice y se re¡;:,ite que el gobierno de la metrópoli cuenta con
elementoe suficientes para ahogar en su cuna toda intentona separatista.
Como ayer dijimos que el error trascendental de Eapafta.
en la cuestión de Cuba, había sido no creer ó por lo
menos aparentarlo, en la extensión del movimiento revol ucionario, hoy tenemos que repetir la misma idea y
esperamos que en esta vez e l Sr. Cánovas no 110 dejará deslumbrar por ilusorios espejismos, y ha de ver en la in·
surrección de Filipinas, una manift•stación de gérmenes
morbosos que hoy atacan los dominios coloniales todos
de la madre patria.
"'
Puerto Rico parece despertar de FU letargo y ya se sien-·
te como el rumor sordo que precede á los sacudimientO!t
sociales.
¿Cómo acudir á tantas emergencias, si no l'stán al !arlo
de los elementos oficiales las e11ergías todas de la nacio•
nalidad? ¿Cómo atenderá tantas necesidades imperiosas
y urgentes, si no se tiene en cuenta el inagotable patri'?
tismo del pueblo espafiol? Y estamos seguros que acudirán todos al llamado del Gobierno, y que los hijos todos
de la hidalga nación se congr¡,garán al rededor de suban·
dera y volarán apresurados en torno del niño rey, para.
defender el territorio amenazado por las huest¡¡s insu ·
rrectas en las hermosas Antillas y los apartados marl'B
del Archipiélago Filipino~ sí, volarán y con arranquee de
heroísmo viril, desengañarán ,t los que sueñan en nue·
vas patrias y nuevas institucioues.
.. .
1Pobre Espafia, si no !o hacen así sus amantes h 1¡osf
Quedará reducida á la mezquina condición que tenía antes de que, vencida la Media Luna frente á los muros,
de Granada, su potente vitalidad y su viril energía, se
derramar11,n en busca de otro mar, otro cielo y ot r&lt;&gt;mundo.
-:X. X. X.SeptieL'lbre -1 de 1890.

6 S EPTIEMBRE, 18~6.

EL MUNDO.

LAS ISLAS FILIPIN \S.
Los despachos recibidos en México durante la última semaua, hablan de u 11
movimiento de rebelión estal!ado en las
Islas Filipinas contra el gobierno espafiol. E l.sel'ior Cánova~ del Castillo, jt&gt;f,,
d1&gt;I gabmete, ha co11firmado la notici11.
l!f'gÚn un mensaje trasmitido de Madrid
al Heral.d de Nueva York.-Como es po
eible que a 1g:nnos de nuestros lectores no
fengan una idea exacta de esta posesión
t&gt;epallola en la Oceanía, vamos á propor
cionar a lgunos datos acerca de eete archipiélago.
Lac Islas Filip!nas pe~necen á Espafia desde que Miguel López de Lega;1,pi
tomó poeeción de ellas, en 1504 á nombre de Felipe IL Hasta ahora ~o se ha
11abido con exactitud el número de islaH
que forman este archipiélago. Créese quP
pasan de 1,400. Entre las m,ls importa11tes en extensión, citaremos: Luzon ......
(110,940 kilómetros cuadrados y 120,250
con las isletas adyacentt's); Mindanao
(84,730 k . c. y 87,680 con las islas adyaN'Dtes ) ; Mindoro (10.383 k. c.) · Panav
(13,082); Ne~ros (!l,063); Cebú '(6,792);
Parairna. (14,5&amp;1); Samar_ (16,9i3}; Leyte
(11,517); '.!te., etc.-La distancia máxi .. ,a
que ocupan las islas, de Norte á Sur, es de
1,950 ki lómetros. y de Oeste á Esti, de
1,284. La suoerlicie total del archipiéla80 es. Sl'l?Ún cálculos dt- marinos españoles, de 355,000 kilómetros cuadrados.
La población es de más de siete millonP~
de habitantes, habiendo en ella cerca di'
nn millón de indígPnas no sometidos al
dominio español. El suelo se encnentra
cortado por algunas coré'.:Jleras de montafias y surcado de numerosas corrientf'R
de agua. Ea considemble la cantidad de
bahías, golfos y ancones, v 'llnchos de
ellos sirven de refugio á las flotas de piratas que abundan en aquellos mares de
navegación muy difícil. La dificultad de
la navegación consiste en el régimen especial de las mareas, cuyas ondas, propagándoee en el interior del Archipiélago 1;1e
continúan de mil modos, según la co~fi,uración de las costas, resultando grandes
corrientes de extraordinaria violencia.
Las I slas Filipinas encierran en su suelo una inmensa suma de riqneza inexplorada. Unó de los cu1tivos más remune!'&amp;doree es el de un textil muy semejante
'nuestro henequén, pero más lino, que se
conoce con el nombre de abacá del q ·1e
Pe hacen tejidos que tienen bue~a salida
El valor total del C&lt;?mercio de Filipinas:
tomando el. promedio de un,a serie de 10 al'ios, pasa de
cuarenta Il'!I llones de pesos, s1e_Pdo la cifra de exportación
muy superior á la de 1mportac1ón.
~n m ateria de comunicaciones, el ún ico ferrocarril q ue
t&gt;(x1ete . e n explotación es la linea de Manila á Dagupán
192 kilómetros. )
El fa"2!n obstáculo que ha encontrado la dominación espafio a en este archipiélago, han sido los piratas indígenas, á los que ~bamos de hacer referencia. Una guerra
con~nte ha sido BGstenida por Espafia desde q ue tomó
J)Oees1ón de las islBP. Tan indómitos aparecen los natud~ aquel suelo, que só!o. á la quinta expedición
u posible establecer el dom1mo en Filipinas, dominio
queº&lt;? resulta enteramente completo ya que, como hedicho, hay cerca de un m illón de indígenas rebeles. En este archipiélago murió el célebre navegante

flee

dos

145
chonclw- y r~bnst.os. Su t-~tntura media
pm,J1; s:r n,t1mada. para los hon,bres en
u ll&lt;?ti v pie~ 2 pulgadas, y p_ara las mujeres,
4 pies 11 pulgadaij. Sus nuembros inferiores son 111~ poco fuertes y pesados, pero
bastante b1~n couformadoe. ~us brazos
~on más bieu grll8os que mui;culosos· el
rostro redondo, la boca grande; los di~ntP,S, cuando no están pintados, notable·
mente ~erm~sos; loe ángulos de la mandíbula mfer1or, mny salientes; los pómulos muy el!'vad,11;1 y ias m ..jillas hundidas; la nanz, pequefla y corta; los ojos
pequel'ios y negros. La tez es obscura pero varía un tanto en las _diferentes tribus.
Los cabellos son largos, hso~, duroe y siempre negroR.
He aquí por lo que hace á lo físico En
lo moral, los malayos tienen la cabez·a ardiente y la imaginación muy vi va. .Audaces, revoltosos é intré¡,idos, son valientes
f~roces y vengan ti vos; carecen de compa~
s1ón _para sus enemi~os,_y aún se muestran
capnchos'.l~. ~ atrab1lanos con su,s amigos.
~s ruás c1 v1 hzados se con8agran al comercio y ª!: muestran corteses y obedientes.
La piratería es la pasión capital de todos los _malayos, y en lugar de ver en ella
u_n moti_vo de deshon?r, hacen de este oficio un timbre de gloria.
U i1a parte de este pueblo se entrega al
cultive de cereales. Las habitaciones no
son_ otra co~a, Fino chozas rodeadas de empalizadas. Pasan la mayor parte de su vi.
da en el agua, y los que no t-it-rcen la piratería, se dedican á I a peeca. U na canoa en
1~ q_ue apenas P';Jeden acostarse, sirve de
~•1vienda al mando, 1í la mujer y á los hiJos.
Tal son, ágrandes rMgo~, los elementos
n~turales que forman el archipiélago filipmo, en e! que, por el mom,,nto está fija
h atención y que empieza tí re~overse
cnando apenas hace poco 1111\s de un 2'il¿
se h~bían sotocado los ele111entos de discordia que allí-estallaron.
Para concluir diremos qne. FPgún consta el en menea je trasm itidn 111 lluald por
PI Sr. Cano_vaa del Castillo, el Ge~eral
Bla~co, Capitán General de Filipinas, ha
pedido_ 2,500 _hpmbres pi.ra activar las
operaciones militares.

***

11.fagallanes en un comoate de 50 eepañoles contra 2 000
islefíos.
'
. La lucha contra los rebeldes y los corsarios malayos y
¡aponeses ha d urado desde entonces. En 1848 obtuvo España una victoria contra los piratae; pero las hostilidades surgieron de nuevo en 1876. E l general Weyler tomó
pa_rte en una campafta emprendida contra los moros de
Mm danao, en 1891.-Todavía el a!lo último el General
B lanco sostuvo una laboriosa campa!la contra los rebeldes filipinos, que terminó con la sumisión de los principales caudillos de la revuelta.
Hemos nombrado á los piratas malayos que mt-rodean
en aquellas agu_as, aprovechánd_ose de los escondrijos que
las numerosas islas les proporcionan, y no creemos ocioso dará conocer algunos rasgos de este grupo humano.
Los malayos son generalmente pequel'ios de cuerpo, re-

En nuestro número de hoy damos el mapa de las Filtpinaa, tomado de una obra
espaiiol~; un p~ente aéreo sobre un río,
que las mundac1ones hacen imposible de
vade~r, y una caballa indígena en la isla
de Mrnd~n_ao, una de las más importantes
d!'l arch1p1élago.
P,)_r e_l bien &lt;le Espafía, sería de desearse que el nuevo
mov1m1ento de rt,beldía no encontraFe eco en las Islas
pues las condicione~ en que éstas se encuentran con res'.
p~cto á la ml;trópotl, su ll!ªYº,f, número de habitantes, su
le¡anía, medios de com1micac101:!, e~., etc., he.r,in que la
campaña sea en extremo más d1fíc1I, qne la que actualmente se lleva adelante en la Isla de Cuba. .Por P.l bien
d~ _E~pa!la, deseamos q_ue el movit~1iento de rebelión de
Fihpmas no alcance serias proporciones.
Todos ~econocemos qne uno de loH m,ís grandes si nos
de brutahdad de los l_1ombres_es el hace1se la guerra,\anto más cuanto que tienen miedo á las ht-ridas, á los dolo~es, á la muerte, y muy rara vez son heroicos de nacim1~nto.
.d.LEJANDRO DUMAS, IIIJO.

LAS ISLAS FILIJ.&gt;l..NAS.
Paso de un río en la estación de aguas

Una choza en la Isla de Mindanao.

�6
6 SEPTIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

]44

Una boda aristocrática.
El Sr. D. Ignacio Yil•anco invita, en elegantes es,p,••
las, á sus numerosas ami~tades, para el enlace de Ru ,.,_
brina la Señorita Sara Díaz Vivanco con el Sr. D. P,:dro
Rincón Gallardo de Terreros.
La ceremonia se verificará á las 11 de la mafiana dd
día 7 del presente mes en el Templo de Santa Bdgid,
dando la bendición nupcial á los estimables contrayem."';
Su Ilustríeima Don Próspero María Alarcón, Arzobispo
de México.

Notas de Espectáculos.
Eq :\J 1ggi un ilnst,re taimado á quien no desconcierta
el d ·s,· ,o, ni desalienta el despr.-ci,,, ni abate la penuria.
Va hacia su fin con fijeza tal úe miras, con energías tan
incontnurestables, con deEden~s tan olímpicos para
los ob-;t,ácul&lt;1s, que al fin ¡.. 111al:' Vt-ntnra, vencida, se
rind.i. Hoy todo augura qne la presente tt,mporada tl.'atral
qut' h i abierto en el A.rbeu, será medi,rnamente f.,cnnda
en r..sultados pecuniarios.
Ioicióse esta nueva etapa artística con El matrimonio de
Pigaro, el papel de cuyo ¡,rn1 ago11ist,a ha creado Maggi en
México. Es esta pieza, dond,.. .-1 ,-¡,igrnma ingenuo y retoz,ín asoma á cada paso, una de las más fieles pinturas
de costumbres y vicios, qne hoy ya tienen la cautivadora
poesía de lo pasado, y con La tía de Cai·los y La Casa de
Chmpo, forma la trinidad de comedias que wás ha agr?dado á gran parte de nuestro público, amigo incondicional de reir de buena gana en el Teatro,
Los actores, al aparecer en la escena, fueron recibidos
-0on aplausos cariño~ns, con d.imo~traciones casi familia•
1·es de aprecio. Son buenos y vit'jos amigos que nos instruyen y nos deleitan. L,\stima grande qne no hayamos
querido ó podido corresponder á sus finezas, con algo
más práctico quelas palmadas estrepitosas. Natura1mente-esto es tradicional en la Compañia ~faggi-no hubo
actor que no luciese en la noche del e~trt'nO los buenos
quilates de su discreción. Fabbri, en su papel de curial,
y Maggi, recitando admirablemente su monólogo y manteniéndose siempre á la altura de su papel, cautivaron,
empero, sobre todo, al público.
Qui~ra el tornadizo humor popular, dPciddirse esta
vez por el c•iltísimo espect,lcnlo qne nos ofrece la Compañía Italiana, dando de mano un poquillo á la tanda!

Ot ro pagod e 4,000 pesos de " La Mut;:¡;,;
EN MONTERREY.

OBISPO
( T'éase nuestro editorial¡

DR. EDUARDO SÁ:&lt;C'HEZ CAMACHO,

..

Nuestro grabado de Modas.

A nuestros lectores.

* * Gil del Real, tiple, que al
En 0rrin se prPsent6 1a Sra.
decir de los cronistas, es de lo lllejor en su género; d;!but6 en La Tempe.~tiid, que con otra.q pit&gt;zaR del repertorio
antiguo, ha sido t'Xhumada con beneplácito de muchos,
por la heterogénea pl'ro harmónica Compañía, aunque parezca paradoja, del Teatro d"' Yillamil.
..**

María Tubau J)pgará en b1·eve á México, y se la espera
con cierta curiosidad. En cambio, el maestro Julián, tan
intl'ligente, hábil y modePto (como An nombre) se despide d 1 nosotros. E, de los pocos que flotaron en el naufragio •la la Compafifa de zarznl'la del Arbeu.
B 1onos vientos lo lleven y buenos tornen á traerlo.

*

DE TAMAULIPAS.

Monterrey, Agosto 24 de 18$16.-Sr. Don Carlos Sommer
Director Genl'ral de «La Mutua».-México.
'
Muy st-ñor 111ío:
Como bent-ficiaria doy á vd. las gracias por la deferencia que ha tenido en mandar hacer el pago de$4,000, (cuatrornil pl'sns) en mi domicilio, por las pólizas núme"'lll
546,571 y 738,029 de que i&gt;r,1 tenedor mi finado esposo D.
l\iláximo Martílll'Z, y talllbién doy las gracias á su Agen•
te General t:!Il esta Frontern, 8r. Don Francisco D. Bw1ce, quien co11 mucha atenci6n y actividad, sin molestarme ..n nada, r ..cabó las pruebas del fallecimiento de mi
¡:-recitado esposo.
cuplico á vd., Sr. Director, se sirva hacer presente roi
agradecimiento á la Junta Directiva de la Compañía que
dignamente repreeenta vd. en e8ta República, por la prou- .
titnd en l'I pago que se me ha hecho, ant,es dt:1 un mes de
la fecba del sinieetro á la presente.
Quedo de vd. con t da.consideración S. S.-Por Lugar.
da Elizondo, Y. de i\.Jartínez.-PRiscu,IaNO ELIZONDO.

* hable. Por eeta v-ez-perD ! ópera en forma, sí, ni*q11ien
donaremos de divas y tenor..-. de polendaF. Tendremos
que co,1tentarnos con Bell, 11tucho drama y Don Luis el
Tumbón.

El número pasado de nuestro semanario,
no tué repartido hasta el lunes y éste, lo será el domingo en la mafiana. Nos apenan
profundamente tales retrasos, que no se repetirán; pero juzgamos que nos disculparán
nuestros favorecedores si atienden á las laboriosísimas tareas que ha exigido la instalación de nuestra numerosa maquinaria.
Con este número repartimos 128 páginas
de folletín.

Publicamos un hermosísimo modelo para un traje de
niña de 5 á 8 año~, qut' puede decirse que es la última
palabra de la moda infantil en Europa, por la elegancia
y gallardía de la co11fecci6n. Eácese de géneros ligeros
de colores cla,os y su d~cto es primoroso.
Para responder al deseo de gran nú mero de nuesuaa
amables lt&gt;ctoras, q11e rn •s han pt&gt;dido les 1·ecomendelilOII
unn caRa de toda confianza para la confección y el buen
gusto de sns trajes, les indicarnos, St'guros de que nada
uwjor podPnios hacer en s11 obsequio, á las

SR ITAS. HUNSI N GER HERMANAS
1~ t:ALLK UE SAN FRANCISCO NUM. 14.
J.1EXICO.

Antiguas colabor adoras de " La Moda IÍustrada"
DE PAR.IS.

GRUPO DE.SE~ORlT.A.S DE HERMOSILLO.
Sara Vll l aseiior.

Jesús Ramírez.

Margarita Fort.

Blanca Vlllaseñor.

Beatriz de la Vega.

[De fotografla:del Sr .. E..luardo B~rnal, premiada en el concur,,o fotográfico de EI.

~l,::-ll0-1

Amalla Ram.íru.

SEPTIEMBRE, 1896.

ELMUNDO.

145

�EL MUNDO.

146

6

SEPTIEMBRE,

U 96.

6

SEPTIEMBRE

La Exposición de 1900.
EN I'ARISELPLA...""i'DEFP-nTrvo.

El público se imaginaba. ingenuamente que c~r:i el fin del
concurso para los uuevos palacios de ]a Expos~ci6n,,de los
cuales habló EL Mmmo á. sus lectoree, y la dee1goac~ón. ~e
loe arquitectos encugados de construi!los, debía, cometdir
la apertura de las cante11ts; na~a más mexacto sm embargo. Son necesarias otras operacio~e.s antf's d~ 9ue se abra
la era de ejecución, la era de actividad febr1c1tante,, en la
cual durante cuatro aflos cuando meno_.,, algunos m11lares
de obreros parisienses encontrar.in trabaJ0 remunerador.

•••

HemOP seguido mny de cerca las fases diversas por que la.

Exposición ha atravesado antes de llegará lo_,:¡ue constituirá
el remate de las fiestas de 1900: la construcc16n de la nueva
avenida y'dP- loe palacios de los Campos~lfseos. Cómo serán estos pa:acios? No se podría au,n precisarlo,. puesto que
-lo repetimos-los detalles están aun por estudiar.
Sin ~mbargo, gracias á las i.ndicaciones que hemos podi&lt;lo recoger y refiriéndono~ ~l informe de :M. Pascal, apr&lt;?bado unánimemente por e, Jurado, podemos ya concebir á
R:randes líneas el plan y Ja.3 disposiciones ~rquitectónicas d~
]os futuros monumentos, y damos un amplio grabado de este
plan general á. nuestros lectores.
.
.
Para formarse una idea del proye~~ del ~ran palacio,
conviene decir que el traz~ de la adm1mstración de la Exposición es de forma muy irregular.
El plan que ha obtenido el favor y que será ciertamente
retenido en el proyecto definitivo, es el plan en T, presentado con admirable precisión por 111. Louvet. Abre una gran
perspectiva desde la entrada, y la vista se extiende por todos lados en lugar de estar detenida y limitada por un muro como ~n el palacio de la Industria. Un gran vestíbulo de
~ntrada da acceso á un vasio salón compuesto de una galería
pamlela é. la fachada y de una rama perpendicular.
RCINAS DE HOCH-OB-VISTA DE us TORRES.
En este vestíbulo, dos escaleras J?l'?m1mPntalee cnndu~en
.
da en el concurso fotográfico de EL Mm,'1&gt;0.]
á las galerías y las ealas de expoe1c1ón. Sobre la avenida __
[De fotografia:dei Sr. Ignncto~Romero, prem1a
de Antín, habrá: en medio, gran sala de Escultura, é. la de-::=-_,_
.
.
.
á
recha, r;iala de Concierto, pud}endo separarse d~l .resto d_el monumento; á Ja 1zqu~erda1 CaLas modificaciones que la administración podría preecrib1r, ser n poco numefé-restaurant, que puede eerv1r de sala de expos1c1ones diversas; y una sala de Pmtura, Ji.
rosas No Fe podrían referir en todo caso máe que é. la manera con que debf&gt;rían
gándose con las que rodean el ¡;tran salón.
prese.ntaree Jas fachadas _laterales sobre los Campos Elíseos, para los cuales dll&gt;en,
Por úlUmo el concurso hípico encontrará una gran pista paralela á. la fachada, entradas conet,ituir un ornato precioso.
sobre las fachadas laterales y en la rama perpendicular del ealón otra pista.
En cuanto á la fachada principal, constar~ de un centro y dos pabellones lateEn cuanto á los motivos decorativos, se esforzarán en ponerlos en armonía con las rales un jardín limitado por dos galerías deetmadas á la pmtura Y é. la escultu~
elegantes fachadas de la plaza de la Concordia. En la conetrucción de ]a fachada se adopra, y' su ejecución se efectuará conforme á los prec~ptos _de su autor.
tará. la «loggia» ó galerí~ exterior, pero é. c&lt;?ndició? de que esta galería sea de fácil acceso
Tales son á grandes Jineas-y ealvo las mod1ficac1ones;--los proyectos de_lot
y suficientemente ampha para asegurar la cir~ulación.
i:alacios para 1. 900. Apenas nos parece útil sfiadlr que se qmere que todo esté 11.11to..
**
para-la apertura de la Exposición, los trabajos deberán ser efectuado_s á g!an pr1¡a,
~ta el palacio·pequeño (cuya vista conocen los lectores de EL Mmmo,) ~royecto de
Los arqmtectos á quienes el comisario general. ha ~mcargado de la dirección de oall. Girault y que responde, tanto por su conjunto exterior, como por la disposición de sus
trabajos, tienen UJ1idas la juventud Y la experienc1a.
partea interiores á su destina de museo.

CURIOSIDADES HISTORICAS Y NATURALES DE MEXICO.
UNA GRUTA GIUANTESCA Y UN PALACIO GRA1''DIOSO EN LOS CIIENES, CAMPECHE.

El estudio de la historia no es rr.ás que un melancólico viaje á través de ruina•
seculares¡ mas en México, sea por la incuria de nut-stroa antepasados, ~ea por la
poca consistencia de los m_ateri ale_s empJea~o~ en las gi:a~des c~nstrucc1ones pre•
históricas han desa¡,arec1do casi los vest1g10s de las v1e1as y vigorosas razas pobladoras 'y apenas si en regiones apartadas de la Repúblíca, en incultos y tri~tf'8
páramos' ó entre enmalezados brefiales yérguese ~ún ~al ó cual ruina formid.abl&amp;
que con su desmoronamiento perpetuo, con su s1lenc10 de muerte, con sus Jt&gt;TOglíficos arcanos, l)Brece bablarn~ de glorias muertas, de civjlizaciones cadáverff,
hundidas en ese inescrutable abismo á donde ruedan con los tiempos todas las gran-.
dezaa humanas.
El recuerdo é. ido é. refugiarse muy lejos, en las regiones casi ignoradas .1ún del
hoy floreciente Campeche, en los d~siertos de \a ~asta penfnsu~~ yucateca que hoy
va convirtiéndose, merced é. la energía y labor10s1dad de sus h11os, en la Cataluft&amp;
de México.
.
Uno de esos vestigios gloriosos deque hablamoá, constitll.yenlo las grand19saa
ruinas de Hocbob en el Estado de Campeche, ruinas que rebelan una civilización.
colosal, un arte lleno de recursos, vigoros1, y espontáneo.
En ellas nos ocuparemos creyendo hacer un positivo Bf'rvicio á los lectores.
de EL MuNDO que se curen de conocer las patrias bellezas, proporcionándolee
al mismo tiempo amenísima distraccion.
No hace mucho tiempo que una. entusiasta excursión compuesta de feis apre•
ciables peninsulares, muy iJuatrados, hizo una visita á las ruinar;i, y á las famOEB&amp;
grutas de Xtacumbilxunaan, de que también hablaremos en este artículo, y .u!1º·
de loe excunionistae escribió una amenísima é instructiva relación del \'lªJ~,
de la cual utilizaremos algo, sintiendo no conocer el nombre del autor, que es sin
duda un hombre estudioso, instruido é investigador.
.
La excursión citada, tomó, con muchos trabajos algunas fotografías, dignas
por los sitios á que se refieren de figurar en el más eelf'cto álbum nacional. EL
Mo.Noo tiene la satisfacción de ofrecer á. sus lectores sPis hermosas fotografía!!,
dos de las cuales se refieren á las grutas y cuatro á las ruinas.
Oigamos al narrador, que '1espués de describir su llpgada al antiguo sitio llamado Hochob, dice:
uAquí nos manifestaron los guías que ese lugar era el que conocían únicament-e y que no tenían idea del punto en que estuvieron las paredes viejas (.clabpak,)
como ellos las nombraban; pero encont-rándonos ya sobre el terreno, retroceder 111~biera sido ponern~ en ridículo, y el que escribe estas lineas procuró recordar los~!tios que más se grabaron en su memoria tn un viaje anterior, y después de csm1-·
nar una media hora bajo el monte, llegamos al pie del cerro artificial en cuya
altura están construidos los edificios.
11No hemos vacilado en llamar artificial al cerro que sirve de base á las construcciones mayas, porque se levanta aislado en medio de ur. extens0 y pintor~co valle al que domina perfectamente en todas direcciones. Su base podrá sn de unoe
500 metros de diámetro y su altura de 30 á 35 metros. En la cúspide se formó una
explarada en la que están construidos los edificios, bajo el plano de un paralelógramo rectangular, cuyos lados de N. á S. miden 50 metros y los de E. á O. 40 metros 60 centímetros.
t(La parte que mira al Oriente está ocupada por tres edificios, separados entre sí por pa,edes de más de 1.50 metros de espesor, á los que nosotros hemos llamado Palacio Central y Dq&gt;artamenlo8 laterales. El primero mide de longitud en su·
interior 9.30 met,ros, 2.80 metros de latitud y 4.80 de altura.
uConserva aún grandes proporciones de suelo de hormigón dado de maque, Y
las paredes están cubiertas de una c¡l.pa de estuco blanco todavía en muy buen.
estado.

147

EL MUNDO.

18\16.

RGINAS DE BOCH-OB-EL PALACIO CF..l1TRAL.

«En elexterinr la longitud es de 13 metros y de 7.40 la
altura, inclu_\'endo las estátuas que coronan el frontis.
El ancl10 de la puerta es de 2.5 metroe:.
«Lo1:o dey,artamt-ntos laterales miJf'n de longilud 6.20
metI"oe, 2 69 de latitud y 4.80 de altura en el interior.
«El techo:est.á revelando el origen de estas construcciones, qne es indudtiblemente tolteca. Las ¡aredes al llegar é. la altura de 2.00 metros comienzan inclinarse ~-acia el interior basta dejar apenas entre ambas una &lt;11stancla de 70 centímetros, que se cierra con una sola piedra labrada. Este sist.ema de construir ha permitido la
duración secular de los edificios mayas, eemejantes al que
ahora examinamos. La décima piedra del cerramento de
la bóveda en el edificio lateral derecho, coneerva aún,
perfectamente visible, un geroglífico maya1 cuya solución no intentamos.
«Los lados que m;ran al Norte y al;Sur estaban ocupados tambien por departamentos separados por paredes
muy delgadas, que la injuria del tiempo no ba querido
respetar.
1,El que cae al Poniente tif'ne en cada uno de los ángulos una torre cuadrada y otra '!:n el centro, frente por
frente de la puerta del Palacio Central. La torre del ángulo Noroeste se ha desplomado totalmente, y fÓlo pueden examinarse las otras dos que aún eetán bastante conservadas. Estas torres JeFcammn sobre un sólido terraplén hasta la altura de 2. 70 metros, y se asciende á e:ll_as
por una precipitada escalera cuyos ptldafios a~nas t1e-nen el ancho de 12 centímetres, lo que hace dificil la ascención. Son enteramente cuadradBs, de 4.65 metrns por
lado y contiene cada una de ellas dos departamentos aiElados de 3.60 metros de largo. 2 de ancho y 3.60 de altura 1
cada cno. La puerta de entrada es de 1.85 metros de alto
desde la cimbra y 1.60 metros de ancho. Parece que el
objeto de esos departamentos era el de servir de gari~nes para centinelas 1 pues no les vemos otra adecuada aphw
ci6n.
11La viga que sirve de cimbra é. la puerta de la torre que
forma el áugu lo Suroeste del paralelógromo, es de la madera llamada Jabin, y aunque está. apolillada en partes,
todavía presta alguna resistencia.n
. .
.
uReepecto á, la nntigüedad de f'etos ed1fic1os, Fle ha discutido con sobrado calor y hay dos opiniones: una, que
los hace contemporáneos de las razas qne poblaban el país
á la llegada de los eapai'ioles; y otra, que_ los &lt;:onsi~era
muy anteriores, construidos por razas casi preh1st6r1cas.
A lo que parece, esta segunda opinión es la más fundada,
por razones que en un artículo de las dimensiones de éste, sería. cansado mencionar.
11Cuatro fotografías se tomaron de estos edificios. La
prim era, representa el frenta del Palacio Central; la eegund", el ángulo Sureste ó unión del Palacio Central con
... 1 Departamento lateral derecho; la tercera, la torre del
Suroeste; y la cuarta, el frente de las dos torrea que mira
al Oriente.
«Las torres ~stán unidas por fuertes murallas de 2.20
metros de espesor, cerrando completamente el paralelógramo y dándole la forme de un amplio patio de honor,
ton el cnal, durante nuestra anterior visita., encontramos
dos sitioa que fueron seguramente depósitos de granos,
que servían pa_ra la alimentación de los moradores del caeerfo.
«En los ángulos del Palacio Central, _descuellan ~os enormes caras de piedra, representando tipos muy diferentes
ti los de la actual raza indígena.
uHemos querid0 creer-dice el inteligente autor de la
reseña ya mencionr_da-que de ellas han tomado su nomhre las ruinas, pues una de las acepciones de la palabra
Hf)Ch es la de retratar, en cuyo caso el nom~re Hochob se
1iraiuciría por lo8 retratvs de aquellos, puee siempre que la

segunda 31 pPldat'ios colocados é. igual distancia que los
antRriores, llegándose en seguida á un departamento
amplio con eniradas laterales, que conducen é. los dPpósitos de agua. Desde abajo Pe goza de un espectáculo soberbio, contf'mplando la bóveda ó dombo é. una alt.nra
no menor de 2.lO pies ei hemos de creer é. Stephens, y f'n
cuya parte central aparece practicada una abertura de
unos 30 pies de diámetro por la que los rayos de luz t ntran ~ iluminar muy pobremente la salvrge ~e:cena.
uToman'ios el conducto ó vía de la izquinda por donde
los depósitos son más accesibles y empezamoR por bajar
una nueva escalera de 14 peldañoR que nos llevó á nn
puente de madera tendido eobre el primer depói&gt;ito rte
agua, que los naturales llaman_en idioma !11nya Chacxi.r,
PB decir, que ee:ta agna es debida al continuo gotear de
las piedras.
11Al fin del puente una nueva e!-calera ele 67 peldai'ios
nos condujo á nna rnmpa pr.-cipitada qne concluyó con
otra escalera de 12 pelrlal\os. E::tábamos ya muy fatigados,
el aire se hacía ca•ia vez mtí.s e1=caiw y como !'legnfamos
el camino en medio Je la más completa falta. de lnz na~
tnral, 1::I calor era 11oíocante, aumentado con las luces de
petroleo que nos alumbraban.
11Una nueva sala se preRentó ú. nnestrra viRta cuyo techo
~P perdía á nnn gran altura y de tal extensión que no p11dimns apreciada.
uTomamns en f'ea Rala el camino de In izquierda; subíamos y baj11bamos rampas de más ó nit-nos inclinación y
dt•spués de bajar dos nuevas escalas, nn3 de 23 peldaños
v otro de 12, l!f'garnos á. un pf'qneí'io dP1=cane:o precurFor(tp una nueva de 73 peldaílos que casi ,1gotó nuei&gt;tras rendidas fuerzas, á pesar de haber sido preparada como la
primera, en dos direcciones encontratlae, para evitar su
peligrosa inclinnci6n.
11Después de cruzar por ee:paciosas Polns y e~trechos él
inclim\Clos paqadizos, bajarnos aún dos nneT"as escalas de
12 y 10 peldaños respectivamentf', llegando al depóEito
no . .nbmdo C'himez-há á Tzimez-há que quiere decir agu.l
con gusanos y cuyo nombre tstá muy bien aplicado, porqne, en efecto, cría esas sabandijas que nosotros llama111os impropiamente cientopié8. No podemos apreciar la
extensión de este depósito, por falta de luz, pero debe
pf&gt;r grande, porque una grande piedra tirada desde su
orilla cae siempre sobre el agua sin tocar en la pared
opnf'sta.
t&lt;Una nue,·a f'ecalera de 12 piés nos condujo al depósito
nombrado Chiclumhá por su pequeño tamaf\o, que antiguamente era llamado Cliachac-há, á. causa dt; contener el
agua partulas rojas que provien0n de su lecho de barrn.
iiOtra sorpresa nos estaba reservada al emprPnder el camino que conduce al depósito nombrado hoy Noh-há pnr
su extensión y que antiguaménte era llamado Choc6-ha
porque sus aguas aparecen menos frescas que las den1áFJ,
Deecubrimos, en efecto, dos salones hermosftó!imos unidos
por un pequelló arco trazado con todas las r1 glas del arte-1 bajo cuyo cerramento hay una piedra de 2 metros de
Jarg-n por 20 centímetros de anc·ho que llaman la me8a del

te1mineción ob es pron(lmbre, entraf'n C&lt;'mpm:i&lt;'i6n final.
uCuán útil i;iería para la historia patria un est.udio concienzudo de Pt-as grandiosas ruinae, monnmPntos misteriosos dA nn obPcnro paEado, qne perecen, lentame11te,
contPmplando cara á cara la civilización del siglo, ¡ay! no
tan bennrnm acaFo, como aqudlas civilizaciones enigmáticas del lt&gt;jano ayer!
11Nos queclan aún por recorrer las admirables grutas
de Xtacumbilxunaan. Aquí el espectáculo es distinto.
11Hemos recorrido el monumento de una gran raza perecida, hoy vamos á. investigar uno de esos alardes arquitectónicos de la naturale:1a, que paeman á los sabios,
alardes sin orden aparente, infinitamente atrevidos, infini- frai-le.
uSPguimos el camino para Noh-ha, pasada una eecalera
tamente audaces, pero también infinitamente bellos.
uTomemoe de nuevo de ]a mano á. nuestro ilu~trado de diez y ocho peldaflos, llegamos á un arroyo que nos
fué imposible seguir, tanto porque la estrecht"z del pas:lguía, que él nos conducirá en causant, .Por los mil obficu•
ros vericuetos, por las amplísimas galerías, bajo los dim • dizo nos obligaba.á. marchará Yeces con pies y manos,
como por una l)Ube de murciélagos que nos azotaban, rt::bos exceleos de ese palacio de gnomos.
voloteando alrededor de la luz.
«El camino que á la caverna conduce, dicP, es á~pero y
"Volvimos de nuevo A 1a. bóveda central, y tomando desfatigoso con un&amp; sucesión de lomas que lo forman.
de
el pu@nte de piedra por el camino que conduce á la
uComÓ habíamos pensado no entrar por la abertura natural que guía hacia las eecalae, nof! detuvimos antes de Concha, subimos cuatro nuevas escaleras con treinta y
llegar á ella, ire~te á una boca circular como de quinien- nueve tramos en junto, y llegamos cerca de las cinco de
la tarde á donde ya nos alumbraba la luz del sol.n
tos metros de. diámetro.
Una humildecruz ae madera-dice para concluirel mis11Verificamoe un peligrosísimo _deecenso por l~s _parPdee
mo guía que hemos tomado-guarda l_a ent~da de este
cortadas á pico de aquel1a boca circulará que h1c1mos referencia, y cuando nos_presentam(?S á._ la ent_rada de la FOberbio templo de la naturaleza, temendo pmtada esta
primera caverna, un gnto de adm1rac1ón fahó de nues- simbólica leyenda:
CIN KuLTCF.CH U CILICH CRUZ CAYlJl!.CTL TI A.HLOJTIT,.
tros JabiOF1. Conocimoe- entonces que no habia exageración algnna en las incompleta~ narr~ciones de ios visi- AnoRO LA S.\NTA Cauz DE NUESTRO PAnR:e: EL REDENTOR!n
Sencillo y patético acto de amor y fé, que porece cus·
tantes anteriores y que sería 1mpos1ble hacer una descripción de aquel magnífico espectáculo, qne la plnma todiar con .m poder invisible, aqnel templo del misterio.
no es suficiente para narrar. LaFl estalactitas y eF_talac•
mitas semejando conos, columnas truncadas, chapiteles,
cnrtinas con capric_hosos
plif'gues y dPcoraciones ornadas de vistosos arn~Flcos, dan al cuadro un tinte original y bello. En PI
centro de este primer departamento dernnella UTla
colo1:1al estalacmita figuranao un carnero, en yoa contornos tienPn una perÍPCción admirable. La blanca
lana esU. perfectamente
bien imitada y el conjunto
ofrece un golpe de vista de
un efecto sorprendente.
uA la ent.rada de f'Ste departamento observamos Pl
barómetro que noi;idi6 29. 7
siendo la dirección d"' la
entrada S. ¼O.
11InmPnso trabajo y peli ·
gros costó á los excnrsio ·
nietas ganar el puente de
piedra que conduce á la
primera escala, qne salva
una profundidad de 40 varas que en un tiempo fué
de un eolo cuerpo. Las escalas de hoy dividen la altura en dos partes y ee
tienden encontradas, teniendo Pn su unión un descanso formado dP palos,
como todas ellas. Mide la
primera 46 peldaños de á
media nrn cada ur:o y la
RVIN A.S DE HOCII-OB-DETALLE DE "CN A.$G\.!LO.

-=~=-

�~=================~E~,L~i~t~U~ND0::,-;;,·~===========~6;,,;S;;E;;PT,;;I;;E;;;MB=R~E,;,,,1=1'1=!1=6._
EL BARCO DEL DOCTOR NAXSEN.

6 SEPTIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

La embarcación «}"ram» usada por el Dr. Naneen en eu exploración írtica.. h a
llegado sin nov~aad á Skervoe, u.n lugar de pesca en la bahía cercana al Cabo
:Norte.

Un despacho de Sl..iervoe dice. q_ue el día 14 .a~ Agosto el «Fraro» tocó. en la
isla D,rne, dondt! 1us t.ripulantes h1c1eron una v1s1ta al Dr. Andree, ~1 explorador sueco, quien piensa llegar al polo ~orte en globo. Hasta esa fechad Dr. A.11&lt;l.ree no había llcvl\dO á r.abo su ascens16n.
El o:Fram ,. llevando á bordo al Dr. Naneen, salió de Cristianfa el 24 de Jnuio rlt' 1895. 'Es un bergantín de tres má.stile1:1, y lleva una _máquinll de vapor de
160 raballos de fuerza. Las velas serían f'mpleadas exclue1voment~ al Legar á
la rpgiófl de los hielos. El "Fram11 e1:.1 de 800 1onela&lt;las y eu~ costadm; est{m Cf:111S•
truidos de tal manera que el hielo tiene que paeat· por deb»]o,de la embarcación,
evitándOfle así el rieegu deque el buque se voltee de un lado u otro .
El 1cFram11 fué buado al agua el 26 de Octubro de 1892, eJJ. La1rrw1ck, cerca de
Cristian ía.
.
•
h
·
La idea del Dr. Nansen era llegará las nuevas islas de Siberta, y de a f sah r
en dirt!Cci6n al Norte hasta que el barcoª':' encúntrarú. rodeado por_ las 11yal!~S de
hielo. Entonces Ele dejaría á la embarcación eer arrastrada por el hielo s1gu1endo
la coRta occidtrntal de las tierras que pudieran ser encont-radas.
El explorador NaoP.en abandonó. el «Framu er:i el mee de Marzo de 18H5. áloe
84º de latitud y á tos 10º27' de longitud, con obJeto de explorar la parte St&gt;ptt:ntrional de la tierra de Frnncisco José.
. .
Su llf'gada á Rkjervqe conciertl\ perff'ctameute con la p_red1cc16n de qne el
barco lllgaria á Spitzberg ó á ccalquier otro punto del mar ab.erto.

La proyectada exped ició n al Polo Norte.
Ya los Je('t.ores del ::\lusoo tienen noticiadf' la f'Xpf'dición en glo~o_organizada por el Sr. Anrtr"e con objeto de explorar t-1 Pulo Xo_rtt'. L&gt;\ exped1c16n_ ~tabla
partido vi\ c,in dirección ú. su destino¡ se habhrn re-c1b1do cartas de !os _YIB}eTOB,
nua d1.1 t- llas f1•chada el lü de Julio en Spitzberg. en la que lotJ excur~10mstata ha.cían i&lt;abn qm:, habían celebrado la fiesta del 14 de dicho mt:'!'I, á. m,.,if1 1i 11oclat, con
wi herm.r&gt;f!O 8Ul m el lwrizonte. Todo estaha dispuesto parn c"'ta. avt:ntura., ~uando recieutem~nte se ha comunicado que Andl'ee y sus compañero~ rt-1mnc1a n ii.
e~t'.a exploración, dando como motivo la presentació~ de vientos cont~,u-io~ qne la
hacen irrealizable. Queda, pues, aplazada esta tentat1va 1 uoa de las 1qJt1 bril1anks
que registraría la. citincia moderna.
0

liRl'T.AS DE XTA("l'lffilLXl'~A.\.:--.-"LA &lt;"0:-.CltA,"
1D.• ioto.~rafol dl'l ::)r. l'.{IU,dO RUl!íU, prcmltl. ltl.l.\ll 1!1 éoucurso íorngn\f\('(l de EL MUNDO,

LA GUERRA DEL P ORVENIR¡:.:¡ la actividad y el ingenio humanos, aplicados á. la
ciL•ncia de la vida, pasman por sus conquistas y asombran
por sus dei::;cubriroientoe, en estas postrimerías de la
X l X~ centuria, no son menos dignos de admiración ni
dejan de producir estremecimientos de miedosa eetupe·
facción, cuaudo los guían contrarios impulsos y so:1 co·
mo loe ministros y asociados de la temida parca, cuando
se t.l.irigen al estudio de la ciencia de la muerte.
Aqu"'lla tímida emulación que lleva.ta antaño á los
grupos sociales, á tallar el pedernal, primero, á fundir el
bronct&gt; después, y por último, á. arrancar el hierro matador de la~ entrai1as de la tierra, para competir cuerpo á
cuerpo t'll la tremenda lucha por la existencia, ee ba
transformado i,Or el transcurso de las edades, ha ido
creciendo en formidable empuje, de generación en generitción, como impetuoso torrente, como alud terrible y
fi,•ro, y es hoy po:- Yirtud de los adelantos de la moderna
cit.&gt;nci:t, no débil cowpetencia 1 sino espantoso desafío
que ag·1za todas las astucias y pone á. contribución las
facultades todas del hombre, fusti~_do por el instinto de
pmpia conservación.
Y tt:;í arrastrada la humanidad en cie-go torbellino, á
ca,fa paso y adelanto que ha hecho el espíritu de la des·
tmcción, lu cvntestado con un progreso y un descubrimiento lll•clio por el espíritu de la defensa.
Débil é insuficiente la vieja coraza, mellado y roto el
escudo de pit!les de animales feroces, se inventó la arma'lura metálica, inútil hoy ante los pasmosos progresos de
la balfi:itica.
La misma progresión que ha presidido al desarrollo
del intento de matarse en tierra, ha impulsado á. la evolución del rencor para matarse en mar.
El deleznable casco de madera que protRjía los a.ntigm,s navíos de línea. en los siglos XY y XVI, que el fuego griego consumía y un bote de metralla echaba. á. pique,
es hoy la resistente coraza de acero fundido, que desafía
á lo3 cañont:!s dti más potencia y á los más pesados pro·
ytctilee.
Pero contra el monitor y el acorazado se ha inventado
el toroedo; así como contra todas las reeistencias del acero se han pr~parado todas las potencias de loa modernos
explosivos.
¿A.-dóndc \·amos á parar? dónde ee detendrá t-1 \·értigo
q11e arrastra it la humanidad en !:!U locura destruct0ra'? ... ...
Quién sabe! pero creemos que, á pesar de todos los
congresos de In paz y todas las sociedades de arbitraje,
el arte de la guerra EE-guirá. en su espant-0:!a y terrífica ta·
rea. Sunca logrará alcanzarse el hermoso idt:al de que
dvan los hombres como hermanos; aun está. lt-jos, muy
lt·jos el dia en que la concordia de las naciones mprima
la 1Jlrrigfr for lift!, entre los pueblos y las razas.
Para dar triste y pálida idea de lo que pueda ser la
guerra en lo porvenir, publicamos uc grabado que re·
preeema t&gt;~cenas de batallas navalef', con los elementos
con qne h,iy cuentan las marinas de las grandes potenias. ¿.\.. dU1de irl'.'mO:i después?

LA OANCION DE LAS MUSAS.
I
Yo soy la m usa rubia¡ de un oro p álido
Son mis ténues cabellos cuando desata
La mano de la orgía mis trenzas rubias
S,1bre e l mármol caliente de mis espal das·
Mis ojos son azulee, mi seno blanco
'
:Mis manos pequei'iitas, también son' blancas
Yo desat.o las cintas de mi corpino
'
En lujosas alcobas nordelizadas
Y adornada co n flores rl e in vernadel'o
Arrastro mis OOtitas coquetas y altas
l'or las cal lee del viejo París¡ mis homb ros
Han sentido loa besos del re'y de Francia·
Bailo el Minuet¡ me gusta dejar desnudo'
El mármol opulento de mis espaldas
Y lucir bajo techos artesonados
~li explendent.e epidermis de seda pálida;
Hoy el cognac; la muea de ttenzas rubias,
De pupilas azulea y manos blancas
Que desata lae ci ntas de su corpii'io
En lujosas alcobas flordelizadas.

II
Soy la verde ¿No sabéis? ¡La musa verde!
.La de ojos de diabólica esmeralda,
La que cuaja los espíritus dipersos
En enjambres de fantasmas,
Y al arrullo de alaridos estridentes
Los obliga tt palpitar dentro las almas;
Loe horribles estrabismos de mis ojos
t,on de loca? ¿Son de histérica extasiada.?
¿Por qué estrujo los cerebros
A.l compá.s de mis nerviosas carcajadas?
¿~o sabéis? Yo soy la musa que enl&lt;K¡uece
Uon sus besos y aus ojos de esmeralda¡
Yo inoculo los fermentos misteriosos
Que, al arder en las entrañas,
Y.. a :·i::t.::mdo f'n el cerebro, procesiones
De doncellas ca",,Ja.~a.:~d.:, e:? Wtias brava.e;
Soy la musa de ojos verdes, el uger.jo,
La que piensa con ideas estrafalarias,
La que besa á sus amnntes en la boca
Y en los labios les derrama
El licor de los delirios; ¡musa verde
'De púpilas de diabólica esmeralda!. ...... .
LA Gl'ERRA DEL PORYESIR.-:E:stE::-:.A

DE l)'ll"A BATALLA NA.\AL.

m
Yo soy la musa negra; me balanceo
'CJn el ntmo cadente de las hamacas

Y hago ondular mis curvas iucitadoras
A loe dulces acordes de las guarachas¡
Mis ojos, empapados de luz, oatentau
Atroces languideces de desposada
Y en los éxtasis hondos se enciende.n y arden
Tras la red entornadtt- de mis pestaflae;
Cuando besan mis J9. bioe, tiembla y se agita
Mi seno exuberante mi aliento abrasa
Y mis negras pupilás vierten el fuego
Que elabora pasiones descabelladas¡
Hay cadencias que crispan, por lujuriosas,
~n la música lenta de mis palabras¡
He nacido en las coa~ y los terraleR
Han caldt&gt;ado mi carne morena y blanda¡
Soy el café: la musa de trenzas negras
Y dulces languideces de desposada,
Que entre-ga á sus an:&gt;antee un cuerpo henchido
De perfumea de carne morena y blanda .... ..... .
IV.
Soy la musa que a~ i ta la.e alas en torno
De espíritus negros¡
Me ha nutrido el amor á. lo opaco, á lo obscuro,
A las noches sin luna., plaga.das de espectros¡
Yo acaricio la., frentes que inclina la angustia
): Jejo mis besos,
Con wroura. de madre que besa á. sus hijos,
.En lae bocas calladas de labios anémicos¡
Yo recojo las flores a::aarchitas que caen
A I golpe del viento
Y emretejo con ellas corvm,:i humildes
Para sienes que opril'.De la uumo del tédio¡
Yo levanto mi voz apagada y doliente
Y dicto loa versos
Que, empapados en l ágrimaa, nacen temblando
Ea las noches del alo::rn, de cráneos enfermos¡
Soy la madre Trist.ez,.a, Ja madre de todo
Lo grande y lo bueno,
Soy la 1uusa piadosa qne ajusta en su ritmo
Los sollozos del alrof.S. que tocan A muert.o ........ .
ANTENOR L&amp;SCANO.

Setiembre de 1896.

U N A OJBSESJ. ON.

r.

un pequeño ID- neble Luis XV, comprado por
mí últimamente, encontré, en el fondo de un caón, la extraña ~arta que aquí se lee:
•Querido am•go:
Lo que te es~ribo va á extranarte I?rof_undamente, pero
no tienes una idea del est-ado de excitación y de pesar en
que me encuentro. Tú, eL mejor compai\ero de otros días,
el que conoció todas mie dicho.a y todas mis angustias,
eres el único que puedes oír y consolar mi desolación.
Vente ven ii vivirá mi !:a.do, á ser el cowpailero de otros
ti~m~; solo que ah~ra 11i ~eiré, ni seré. el bullicioso endiabla.do de entonces ..... - , eo, ven a.roigo mio, pues temo por tui pob'"e ra.zón B-arto sacudida yal
Debes recordar que, p&lt;7'CO tiempo después de haber tú
dejado la vida de alborOl'to y desorden que junt.os arrastráramos tanto tiempo pE&amp;ra sabiamente encerrarte en un
cetiro de paz y laOOr, te escribí diciéndote:
Amigo: al fin encontré lo que necesitaba: la criatura
t1anquila y sumisa, á. c~yo lado refugiarme; el se'." hecho para el'amor. tolerat9te con mis caprichos, humilde
:'. mis deseos, y que va, cl,.esde hoy, á. ~er mi compa!\era.
Te haola,.)l). Je&lt;&gt;!:.,, e~ s~ ro3tro apacible, d,:- su mira.da
serena y acogedora, de s~t:1 ?.:.::,d:!o..,, n'Jriéndose en l';' mitad de la frente y d~ead1endo ~t,m, sobre 11:13 s:en~
como los de una virgen pre-Rafaelteta. Te exponía el caso de conciencia en que ooe hallaba. ol!es ~iendo ella, una
criatura honesta, el de~er rr.e c.x.i,,g:la dar_la m~ I::&gt;=.\bre,
cuando mis conviccion~:s, ú má.e bien, m1e preocupac1c11es estúpidas se opouí .u... Jl todo lazo oficial y definitivo.

149
Sabía bien que ella. no deseaba sino obedecerme¡ su ma·
dre, eu casa, t,odo estaba pronto á. sacrificar á. mi menor
d_eseo; con el mismo gusto, que digo! con el mismo entusiasmo hu_bie~ falido para la iglesia9ue para el peor lugar por mi ues1gnado. En su pobre vida de mujer era yo
el f:Sperado, el amo indi.acut.ible, el Bienvenido que la
mUJer a.guarda, pronta á entregarse. Con mi habitual
egois~o y abandono, roe dije: «ya habrá. tiempo.•_
Murió su madre y hube de verla máe. de segu1do sio
ocuparme más que del encanto que de todo su pequefio
eer emanaba.
Tú no _p!],edes figurarte los dos ailoa de entera, de completa {ehc1dad que be pasado á su lado. Yo nunca creí
,e1_1 la f~licidad, no creí que un hombre, algo refinado, pud1~ra em g~a~ eafuerz?, soportar durante dos aiios, las
mismas caricias, las m1Bmas palabras, las mismas faccioi~es y li\S mismas coeas. Puee bien, yo, el mismo escept1go egoista que conociste ha sido feliz al lado de una mujer, feliz, como solo puede serlo el hombre destinado á
p~a-rlo muy caro después, como me pasa ahora. Cada
d.ia qae se va, cada hora que vuela, lamento más esos dos
.añoe, y loe deeeo con más intensidad; he quedado herido
para siempre, he quedado, como debe haber quedado
Adán después de su expulsión del Paraiao.
Durante los dos años que duró mi pasión nunca pensé
,engaflarla; no te asombres, pues no la conociste. Jamás
~uvodoeveceeel mismomiroo ni repitió lamismacaricia
Jamás de sus pequenos labios salieron frases vulgares~
engendraba todas las seducciones y las OOndades iodas !
era !ndulgente, y tu bien sabes que cuando más deseo~
~e tiene de engaflar es cuando se ve oposición y celoe
rn~portunos. En ella. si bien á la hora dada brotaron te-rnbl~e, como de verdadera amante, mientras no sospechó, Jamás ¡.ae6 por su frente la idea de que yo pudiera
eer falso. Yo era para ella, t,odo Jo grande y t.odo lo her•
moso, como ella era para mí todo lo adorable.
Te acuerdas de Carlos X? Pues él, solo él ha sido el
.autor de mi d~gracia; él, la mano negra que se oculta en
la som~ra y hiere para siempre; él, el falso amigo crea.do
P3:ra picar como la víbora, traidora y mortalmente; él, el
m¡serable Ya.go 1 entrado en mi casa para atormentar, para eropon.r:ofiar, para hacer la noche en toda nuestra fe-licidad. Tú sabea que lo busqué para provocarlo en un
due_lo, en el que todavía tuvo la suerte de herirme de
henme! á mí, que debiera aniquilarlo tan solo co~ la
fuerza de mi odio!
pn día, oomo llegara, encontré'- Julia toda en llanto.
Mi asombro no tuvo límites, cuando tt mis caricias solo
contestó.con reproches.
. Y~ quise, e:ugí saber y supe ...... El miserable! el que
diana.mente se sentaba á. mi mesa, el que me sonrefa, le
J1ab1a hablado de mí, de mi pasado, de las mnjeres que
Y.º había engallado, de todo cuanto yo había hecho; había
&lt;atado fechas y dado pruebas¡ le había dicho que con
ella pensaba hacer lo mismo, que no me había casado
&lt;:on ella para impunemente hacer lo que con otra.e: goar~
dada un pooo de tiempo, para después, una vez cansado,
abandonarla. El pobre ser tan amado, se sacudía dt, do·
lor, c~ando entre sollozo y sollozo, mur,uuraoa eeta de-claración.
. !~tenté en vano co1-1solarla. Después de las lágrimas
v!meron los ~eproches colf'ricos, en ella se despertó la rabia de la muJer confiada que se siente totalmente engafiada; yo no era lo que ella creía, lo qne ella amaba. Vi•
no el despecho, la rabia que quiere herir, venga.res, y un
nuevo ser se reveló ante mí: el debil, el sumiso, el ser
de bondad, se tol'_naba en la leona iracunda que aoloquie•
re arañar, destruir. «Te has dt' casar conmigo decía te
has de casará fuerza.a .. ..... porque me has eng~flado?:.. ••
como habrás engaflado á. las otMU! . .. ... y yo ..... . no soy
como ell~······ te has de casar, .... .. te has de casar aun~
que no quieras ...... aunque no me quiera.su Este grito brotaba constante~ente de su c6lera 1 como la espuma del
agua que se agita.
. En su _mirada ence!ldida, había rencor1 había desprecio, y m1 orgullo, mi orgullo estúpido de hombre, se le-vantó contra el ser que yo ~maba y que sentía aún, mi
org~llo ee levantó para decir: «Casarme ¿y quién podrá
obNhgarm,e? acaso tu que has caído voluntariamente? .... .•
unca.•
A mis pa.labra9 siguió un rato de silencio¡ la ví asom.
brada á. su ve,, asombrada de v~r levantaret, una cólera
contra la snya, una fuerza contra la que ella creía tener
en ese momento. Luego 1 después de breve lucha fué á. la
mesa de noche 9.ue junto tt sí tenía y empuflo un pequen.o
rovolver mío, dirigiéndolo contra mí.
. Yo, colérico de vt-r altiva á quien creía esclava, dije
sm dar nn paso: «pega porque todo bn conclufdo entre nosotros¡ nada quiero ya contigo y ahora mismo vas , ealir de aquí»
La ví palidecer, leva nt6 el revolver, me miró un inetante con un.1 !-Jlirada:- · con un\ mirada que nunca, non~ más he podido alvidar; cou una mirada que me persigue en las sombras de la noche y me atormenta en loe
malos euei'ioe. Me miró largo ratc, sin que yo pronuncia•
ra una palabra 1 lle,·ó el cañón á su frente y volvió á. mirarme, con un repr .&gt;che lleno todavía de amor¡ me miró ...•
yo no ':1í un 1¡&gt;&amp;80, }a. ví pró.xi~1a á la muerte, resuel~ ll
concluir y m1 estupido, m1 smgularmente estúpido orgullode macho herido, me hizo bra\·ear su última mirada.
{!n~ detona&lt;?ión y yo me pr~cipi~ á. tiempo aún para
rec1b1rla en mis bra:r.os .. ... .... una última convulsión ..... .
luego nada, un borOOtón de sangre brotando de su frente, cubriendo su rostro, bailándola toda!
Y _amigo m(o! quien podrá exactamente describir y
anahzar lo que yo sentí en traa noche al velar á la que
tanto hab(a ama.do, á la que claro sentía amar más y má.s
una vez muerta.? S.:&gt;lo tengo vagos recuerdos. Su cuerpo,
las líneas de su perfecto cuerpo, se destacaban sobre la
:1eg:-n:-~ d .. 1 taph: fúnebre extenJido rnbre el lecho, baJ J ella; la b1ancurJ. a~ s;:s ::1.1no~. la lucidez cadavériC.l.
de su rostro, resaltaban vivamente Anl.11"0 ,,; n&lt;'~F('I, ~O!DO
loe marfiles de una la.ca. La. he, ida di:! la fren!.O había etdo vendllda y solo un punto rujo manchaba la seda que
1a envolvía; sus c!t.b1ltos 1:melto:1 le l:!E'n-ian Ce a wuhada.

�6 8FPTrEMBRE, 18~6.

ELl\tUNDO.
150
-===-================================================================
aclamacionas populares, las músicas marciales, las feliEn eus pequeños labios, antes tan risuefios, nido de cari- Tengo miedc, de qne vuelva, miedo, sobre todo, de la ex- citaciones entusiatas? ...... ¿Ya en la copa de los brindis no.
cias y ahora fríos, insensibles como los de un marmol, ha- presión de su últuua mirada.
No estoy loco, no, pero la siento, la siento errando in- hay más que lágrimaP?
bía un ligero pliegue doloroeo. Sus p,írpados cerrados
El cielo está aznl,. la mañana serena, como el día en.
apartaban para siempre de mí eu mirada. Luego, no re- visible á mi alrededor y tengo mit•do, mit-dp de ell~ y
que del puPrto partiste ¡oh navegante! el mismo buen
cuerdo más. Ráfagas de aire entrando, estremeciendo la de tal manera, qne nunca ni por nada me hubiera atrevido sol manda su escuadrón de átomos cárdenos á través de
luz de los cirios, haciendo pasar rPsplandores amarillen- á escribir esto de uocbe, inqi,ieto de sentir el golpe en el
tos por el rostro de la muerta. Notas quejumbrosas é iró- hombro, ó sus pasos, avanzando sileuciosos, con precau- los espacios, la ola teje sn encaje de espumas, y á lo le•
jos, la tierra. la anhelada tierra prometida, se esfuma en
nicamente de alegres organillos, aletear de moscas, los ción.
Tengo miedo, sf, y de ella; ven, ven y librame de este una indecisión soñadora: ¡Eres el mismo, oh mar! ¡Oh
toques de lae hor11s repitiéndose á diferentes di~tancias
y en di versos tonos, sucediéndose, resonando brnscos, pavor, de esta insoportable angustia. Sintiendo á alguien sol, eres el mismo! Sólo tú has cambiado; llevas contigo.
pesadofl, inexorables en el eilencio de la interminable no- á mi lado me sentiré fuerte. He pensado en casarm11, en otro. Placer del recuerdo, por tí vi vimos, por tí somos. .
che ymnchos pensamientos, muchos, danJovueltas en mi traer conmigo á alguien que me escude de Pila; pero no, Y ahora ¿qué nos resta? La dulce sonrisa plácida del viela 'nvisible sentiría celos, y nunca podría besar ni estre- jo maestro, el chambergo de medio lado, t-1 olvidado cacabez:i. á ideas y á recuerdos.
fé en el que apuramos, á escondidas, nuestra bebida de
Y o revivía las escenas y las caricias de esos dos años y chará mi mujer sin Pentirla ahí, entre nosotros doe.
iriqaciones ambarinas.
Y
no
es
que
baya
dE-jado
de
quererla,
no.
La
amo
y
la
quedaba un rato viéndola, la veía invariable, impaPible,
Italia! ...... El viejo maestro, el qne en otros dias paseó su
hundida en las profnndidades de su sueño de muerta; deseo más que n·mca. Ah!si ella estuviera aquí, cuan di- gloria triunfal de ciudad en cindad y de nación en nación
tomaba su mano fría, la llamaba no pudiendo, no que- ferente sería mi vidn; pero tú lo ves, la amé mucho, me se refugia en el peque.ño cementerio en el qne duermen su~
rien'lo admitir que estuviera así ¿Muerta? y por qué? amó ella también; fuimos muy ft-lices, y ahora es preciso muertecitos el.sueño eterno. Tal vez él deseaba irá ter•
¿Qué había hecho? qué babfamos hecho? Ella con- que pague con el peor de los c11etigos: temerla, querer reminar allí la jornada. oscuramente, hnntildemente como
tinuaba invariable, in pasible; la seriedad de eu rostro fu¡1;iarme contra ella ...... contra ella!
Lo veel ahora mismo, al eecribirte, 1-I sonido q1wjum- ahora va á ese café que no le dice nada de su existencia
me decía todo lo que nos eeparaba, estaba muy léjos, yo
de 11us grandes alegríaR. Todas las prima veras el suelos~
no existía más para ella y lo absoluto de aquella de~apa- broso de una puerta empujada por el viento ...... ( por el cubría de flores mitPtras él persPgufa su loca carrera derición, el pensar en la soledad del día siguiente y lo de- viento?) me ha hecho estremecer y enf, iarse mi frente,
lirante. Y se le representa aquPl lugar del profund~ olfinitivo de FU muerte, me hacían sentirme rabioeo, desee- sin que pu!'da atreverme á yolver el rostro.
Tengo miedo! Tengo miedo! Ven amigo mío, ven ó no vido como una aspiración irrealisable, como un imposiperado coutra mi impotencia y la fuerza del que crea seble sueiio.
sé lo que será de mí!»
res nara con tanta faci:idad destruirlos.
Y el viejo maestro se sonríe siempre, se sonríe con su
Septiembre de 1896.
Bim:&lt;ARDO Coi;ro CASTILLO.
P~nsaba en mi culpa, en mi criminal orgullo. lJn mobondad sana, en el fondo de aquel café, olvidado solo
vimiento, una palabra, una súplica hubieran bastado
mientras su peneamiento Pe escapa lejos, muy lej~s e~
rrALIA.
para qne ella estuviera viva, prodigándome sus caricias
un abanclono de la realidad, y el cantinero le lanz~ su,
y mUJ murando á mi oído sus palabras amantes.
burlesca frase de inconsciente sarcasmo: ¡Oh Italia!
...... Volvía á verla, ........ l mismo pliegue amargo en su
CARLOS DfAz DuFoo.
boca....... los ojos cerrado@...... los cirios prestándole lu,.
. 1
,if.--.·\.
minorns resplandores y bronceando los largos hilos de
su rab~ llera suelta.
$popepa
la sangre.
1\11- arrPpentía, me odiaba, y todo era en vano ninguna, ab, olutamente ninguna fuerza daría du!zu'ra á. eu
T.,o negro es la tormenta, la sombra y el misterio
sonrirn ni abriría más sus ojos. Los días. sucederían á
Lo negro es de la noche el formidable imperio; '
los días y Pra en yano esperarla. Los hombres cont,inuaLo nPgro es el dolor!
rían los mismos hechos, los mismos gestos, las miPmas
Es lo que el alma tri&lt;Jte de los esclavos puebla,
p~lab1a".• nada ni nadie cambiaría, y ella, ella qne deLo negro es crimen, muf'Tte; lo nPgro f'S la tiniebla
biera ~g1tarse y moverse com:&gt; los demál', sumergida paQue tiende por el cielo banderas de pavor!
ra sien,pre bajo la tierra, y eólo por no haberla baolado
Lo rojo es luz, es fuego, es alborada y vida,
por no haberla detenido. Para mí la oonstante deeo!a'.
Es triunfo, es holocausto, es púrpura en la herida
'
ción, para ella?....... ..
Que o~tenta el paladín;
La ví salir y no tuve fuerzas para acc,mpaflarla· manos
Lo rojo es himro bélico, él la ictoria encierra,
extrañas cerraron para siempre su nueva morada'· las úlY sobre el cielo surge como clarín de guerra
timas palal-ras que le fueron dirigida!', ealierou d~ labios
Cuando la noche huye, y el sol despierta al :fin.
que nunca la besaron; yo quedé aturdido, anonadado coEs rojo el rudo aliento que lanzan los volcanes
mo se queda después de las grandes y definitivas c~tásSangrientas son lae fraguas, do amasan los titan~s
troíes.
Los bloques de metal;
Cuando rssignado, ante lo irremediable de eu muerte
La llama es roja lengua que besa y que depura
comencé la habitual peregrinación, la espontánea revist~
Son rojos !os crisoles y el rayo que en la altu~
de los objetos:¡: !as.menudencias 9-~e ella había escogido
De la tormenta canta el himno colornl!
y en cuyas fam1handadeshabía v1v1do empezó ese Ja,rgo
La noche está vencida, cui,ndo tras alto monte
vía-crucis de la reconstrucción, detalle' por detalle de mi
La aurora, como incendio invade el horizonte '
anterior felicidad. Todo me la recordaba, eu todo' la enY a vi va su arrebol;
cont~aba y to~o eetaba l(eno todavía de su presencia. Los
En tanto, cual guerrero que en actitud serena
espe¡os no,olv1daban su imagen, los guantes arrojados no
Ya del estadio pi~a la ensangrentada arena,
perdían aun el molde de su mano, había cojinee que c0nCon su dorado escudo, avanza un rey: el eoll
eervaban el hueco formado por su cabeza y la mancha la
La ~oche de los pueblos también tiene su aurora,
fatal mancha de u!:! rojo negruzco, se me presentaba á'ca•
Tamb1en su sol que incendia y que al brillar colora.
da momento resucitando la escena.
Los cielos, de carmín:
EL VIEJO MAESTRO.
~o pudiendo resistir á todo esto, abandoné la casa don•
La púrpura que envuelve patíbulos y hogares,
de ¡untos gustáramos tantas venturas y donde tan amarLos campos y las rocas, el trono y los altares,
Allá, en el tranquilo caté, en donde, á ocasienee, me
gos rato.e pasé á súlas. Comenzaron días largos, tediosos,
Ofrenda hecha á la patria, la sangre varonil.
de contrnuo errar y bufr de su recuerdo como un ingra- place apurar lentamente nn bock, olvidado en una mesa
La eepada Fe ennoblece, si la brillante plata
to; los días en que se lucha por no ver más el relicario apartada, en un perezoso alejamiento, lo veo llegar, el
De su boja, se purpura con vívida escarlata
alto sombrero indinado, la boca iluminada por una buena
d•mde se esconde su memoria y donde su imagen flota
.
Del bravo lidiador;
Llegaba basta la casa, miraba las puertas cerradas lo~ sonrisa, las pupilas encendidas al reflejo de una vej..z sa}1s m1rthos qut: coronan. al púgil por su arrojo,
na y alegre-la plácida vejez de que habla Lamartinelialcones vacíos, todo diciendo el abandono y la mu'erte
Tiene? fulguracwnes de rncandescente rojo!
Y,.sintiéndome debil, volví~ para beber hasta embota; sentarse y apnrar á pequefios sorbos una bebida de irisaLo roJoes la epopeya] Lo rojo es el valor!
mi dolor; pero enton~es la v1s1ón de su cuerpo, al caer en ciones ambarinas.
¡Oh roja y noble sangre que das vida á la ideal
El duP:l'io &lt;lel establecimiento-rechoncho, bajo, cabenns !:&gt;razos? la expres1~n ¡oh! esa exprEsión de amoroso re¡Oh noble y roja sangre que de la luz gotea
proche salida de sus oJos_, la sangre, cubriendo su cuerpo, za traFquilada de clown-lo recibe con una risotada: «¡ Oh
Y brillas al caer!
me atormen~ban, pareciéndome como Ja:más espantowa Ita:ia!n-Y él acentúa sn sonrisa, inclina más caballeres¡Oh sangre de los mártires que tifie los cadalzos
camente su chistera, y deja vagar por su rostro una olea•
de las pesadillas.
Sangre de los que marchan desnudos y descalz¿s
da de recuerdos.
Después de al~ún:tiempo volví decidido á trabajar sin·
Y logran á las cumbres más a'tas ascender!
¡Italia! ¡Qué melódicamente resuena en su oído el nom•
descanso. Pasé inclinado sobre la mesa muchos días y bre de la patria lejana! Y se deja ir en una ráfaga de re¡Oh floración de gloria que en la contienda estalla ..••
~uchas ~oches, llenando neryiosamente hojas y más ho- membranzas: la vasta sala iluminada, el patio rebosante
Que nace sobre el surco que ha abierto la metralla
Jas, quer1end? con el ~ansanc10 y las iJeas ficticias, sus- de alas negras y de encajes blancos, loP palcos deslumY que eembró el valor.
traerme á m1 pensa1!11ento. Con frecuencia, las mismas brantes de pedrería; en las altW"as, la gran masa, el terri•
Los labios d~ la herida son pétalos sangrientos
palabras que yo esci:1bía, t&lt;?ooban, despertaban mis heriA donde ansiosos beben los tristes los sedientos
burgués con sus cóleras estruendosas y sns vociferadas, Y con frecuencia, olvidando por un momento me ble
De libertad, de patria, de lauros y' de amor!
ciones,
y
por
el
pequefio
agujero
del
telón
se
anotan
nomYol vía buscándola á mi lado, como lo hacía cuando' ella
L~ sangre es re~entoral Ella fulgura y brilla;
me acompafiaba á trabajar; al no encontrarla botaba la bres CC?nocidos.: El Príncipe A.... el Marqués L .... M ..... .
Redime á los cautivos y envuelve su mancilla,
el terrible crítico ...... Y el golpe seco del director de orpluma, quedando más hundido en mi dolor. '
La sangre es un laurel.
Pei:o es, al llegar.aquí, donde empieza lo más negro, lo questa, dando la voz de alerta á sus batallo:-.es.... -ChieDecora los altares donde la patria impera
pean
sus
ojos
como
dos
carbones
encendidos
á
la
evocaque siempre, ¡oh egoísta! me preocupa más de todo este ción del cuadro.
E&amp; luz sobre )os pechos, y es sol en la ba~dera
'
drama. No te rfas.
Que á los valientes cubre con inmortal dosel.
Ahora se ve ante un público delirante que lo hace ealir
U~a noch~, después de varias horas de trabajo, sentí á la escena, lo aclama, loco, sugestionado. Vuelve á vivir
Allí, doucle el cadalso de un martir se levanta
un ligero rmdo trás de mí; estando bastante nervioso me aquella vida de éxtasis y delirioe, á la que había consaLa sangre, roja estrofa, eternamente canta
'
volví bruec~mente; excuso decirte que no encontré n~da. grado todas sus energías, todas sus yitalidadee, y quepoAntífona triunfal;
Seguí traba¡ando, algo preocupado ya, y desconfiando de co á pocó lo fné desgastando, hundiendo. Ah! es bermo·
Allí estará la fama y vivirá la historia
la~ sombras qneabundaban fuera del radio luminoso de so ésto, es hermoso este sacrificio de todos les díaa de
Porque el martirio alcanza la más alta' victoria
11:1i Jám-para, cnando poco después sentí, sentí ó creí aen- todos los momentos, para caer vencido, muerto en ~ida
Y así se inmortaliza y se unge el ideal 1
'
t 1r un ligero toque en el hombro; quedé frío, pensando en
Sobre esa roja pira, de excelsitud venero
y ver cómo se despiertan otras energías y se elevan otro;
qne e)la me ad vertía así. cuando quería interrumpir mi ídolos y se desencadenan otros aplausos. Es hermoso sf
Forjaron nuestros padres su vigoroso acerd
traba¡o, y @entí una ans1~dad horrible; no me atrevía á
Para luchar después.
porque á cada nueva ovación, á cada brillante éxito' eÍ
volver el roetro, no respiraba, temeroso de encontrar al- pasado rompe su lápida, raega el velo de nieblas qu~ Jo
Y allí vamos nosotros, obreros del mañana
go dptrás de mf. DPspués de un rato de lucha volví al :fi
Como al oasis llega la errante caravana
'
cubre y se destaca lumino!!amente.
la cara ron li:ntitnd, haciendo ruido y esfue;zos. ¡Nad:!J
Con ide~les nuevos, de pie sobre el pav'és.
Boga la argentada barquilla sobre un mar de rcsas y
Rolo la~ medias so~bras y el b!illo dorado de las encua- deja estela de carcajadas v de besos. Allá va la vencedoL?s himnos están hechos de notas encendidas,
tlernac!ones. ~esp1r~ largamente, sintiendo co::isuelo; pe- ra, la ilustre, al aire los flotantes estandartes corno cabeY tienen nuestras glorias, más santas y queridas,
r? temiendo aun, de¡é la pluma, y sin volverme más sin- llera de una virgen del Ticiano; allá va la que lleva á su
De sangre el pedestal.
tiendo .frío en !ª frente, fuí directamente á mi cama'.
Lo rojo es una diana! la sangre es redentora!
bordo los poetas, los dioses de la juventud los paladines
Inútil e~ decIT que no pude dormir un momento: el del a~1or. Avanza cargada de idilios tiern~s y de sutiles
Ofrendas á la sangre, ofrendas á esa aurora
menor ruido, el toque de las horas, el crujir de nn mue- madr1galee, hasta perderse en la curva del océano en
Que como inmenaa hoguera mantiénese inmortal.
ble ó el
dP un ratón, todo esto me prodnía sudores crepúsculos roeados, de nítidas limpideces y espeji;moe
La lucha del progreso es lucha del presente:
fríos Y sobrfsaltos, á pesar de cuanto razonamientoJ·uicio- teTPoe. Allá va la iluFtre, allá va la vencedora.
Sangre por sangre, ¡oh mártires! lajuveÍlily ardienteeo me hacía.
Pero ¡ay! un día el heroe que t!ipula el osado esquife,
.
Espera la ocasión;
P&lt;'ro desde entonce¡,, ª1:'ii:JO mki, siempre es lo mi&amp;mo
Le brmdara otro mant? purpúreo á la victoria,
ª"?ma _la faz sobre la trasparenc1a de las aguas y como
todo. me sobresalta. traba10 biempre con el oído alerta' Ri¡¡-R1p, descubre qne su dorada barba ee ya de plata y
Que no ha roto la patria su pacto con la gloria
qu.er1endo .sorprender todo rui~o: En una palahM, teng¿ que los verdes pámpano~ se han marchitado en sus sieY de escarlata puede teñir su pabellón!
1111edo, miedo de la pobre !!U1C1da á quien tanto amé.
nes. Así ¿todo ha concluido? ¿Los gritos de victoria,' las
Setiembre de 18flG.
J.\I. LARRA~AGA PORTUGAL.

.,,.

ae

t

Pª"º

6

SEPTIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

EL NUEVO SISTEMA

¡TU!

¡Y .Yº creía muy difícil ser periodista!.. .... Los periódicos srnmpre ~e C!}usaron una mezcla de asombro y de respeto; de adm1rac1ón llevada al grado máximo.
-¿_C6.mo se hará,- me P.r.,guntaba yó contemplando
un d1ano de esos que lo mismo describen la cogida del
«~fanchao» que filo~ofan acerca de las propiedades curativas de la za1.nahor1a, pougo por vegetal,- como se hará
és~ de que hoy fallezca ~no y mañana. en letras muy pareJ1tae: y con su cruz encima, ya le estén dando el pésame á toda la familia?
1'~e pasaba las horas muerta&amp; con el diario cerca de las
narices, asombrado de aquello que me parecía un milagro ó acto má~ ó menos sobrenatural.
Pero, poco á poco, le fuí perdiendo el respeto á la prensa. Ahora ya no me asusta una gacetilla v basta veo mi
nombre en letras de molde, y como si tal cosa.
Yasé .:ó~o. se hace un suelto apodando «malogrado sefior,1 á un v1eJo de ochenta años y «virtuosa sefioran á una
suegra; con el envío respectivo de la condolencia y el deseo del «bálsamo de la resignación para el profoD&lt;:lo do•
lor de los af!.gidos deudos.»
Tampoco l?s.reportazgos me dejan con la boca abierta.
Para e@~, lo umco que se necesita es paciencia y agotar la
del pró¡1mo.
Sucede- por ejemplo- una tle~gracia. Un toro le introduce el asta á un cab~llero de coleta y chaquetilla corta; ahí d.el reporter. Y: mientras el ofendido exhala el último suRpITo y rec?mie~da á su consorte que conserve rns
pantufl~s en. test1momo de amor eterno, el enviado de la
P!'l'nea 1!1qmere.cómo fué el dolor que sintió cuando el
lncho lt: mtrodu¡o el asta y lo hizo dar algunas volteretas
en et aire.
Pues bien, ya que iba tomándole confianza al oficio el
otro día, he tenido que asombrarme de nuevo.-La pr~nsa cu.enta ya con un descubrimiento salvador, con una invención que tod!}vfa est~ c_oleando. Así es de fresquecita.
Ya n? se req~ner~ fas~1d1ar al lector con el trillado comentarw gacet1llen!, m poner á prueba nuestra calma y
la de nuestros seme¡antes. Se puede uno morir tranquilo, así de cogida de cornúpeto, como de senectud malograda.
Faltan por Ilenar dos planas del periódico? Pues no hay
que apurarse. Par.a eso !1ºª dió el Ser Supremo manos á
los redactores y vida pnvada á sus amigos.
Ahí va un modelo:
. «pa~a ?e ust.ed. Amigo D. Fulano: Espero de su ama•
b1hdad rngémta que se servirá V. informarme con el
portador, á qué hora acostumbra tomar el desayuno, qué
libros lee y rele~ y de q~é.color es el tapiz de su cuarto.
Con eso prestara .un serv1c10 de primera magnitud á todas la~ clases soma]es y ot.ro á su affmo. etc., etc.
Recibe contestación satisfactoria el redactor encabeza
con nno ó más ~ít°:los e] cuestionario, y al oiro día los
lt•ctores del. pe~1ód1co, vivamente interesados se imponen de lo s1gu1ente:
,
'
«D. FULANO DE TAL.
Sus COSTUMBRES DOMESTICAS.
Su I•OMICILIO.
Damos á conocer á nuestros lecto1es el interrogatorio
que agrade~i:mos á la caballerosidad del acreditr,do padre de f~mtl.rn D. Fula.no de Tal, y que versa sobre pnntoe de vital 1mportancm.
¡A qué hora se desayuna V? A las ocho y media en punto, si el criado no se tarda·
pero si se tarda, á las ocho
tree cuartos, ó algo más.
¡De qué color eJJ el tapiz de
su &lt;J11artor
Blanco sucio.
El Koran.
{ Confucio.
Siete Partidas.
Dostoyuski.
f Qué libros leef
{ Pérez Escricb.
Minteichroedn.
Rokuminustreirch.
{ I vatzorocbef.
Ca1ecismo de Ripalda.
JOuáles relee'!
Los m'ismos, pero al revés.
Este i~terrogatorio .que, como se ha visto, tanto interesa al b1ei:estar públ.1co, lo reproduciremos en el número ~el donungo próximo, para. satisfacción de nuestros
estimables suscr1tores que no lean el presente número.n
.Aquí la firma del redactor, para regocijo de propios y
extraño@.
Y. aunque indigna, la mía despuée.
Setiembre de 96.
P. E§CALANTE PALMA.

y

PRESENTACIONES.
ANTENOR LESCANO,
¿Presi:ntación? ......... Pero si él se ha prePentado ya por
1 propia cuent11; á lo.s lectores del MuNno! Si ya ellos
buscan
con pred1lf.cc1ón esta firma juvenil en las páginas de nuestro semanario! Si es un desconocido á quien
conocemos mucho, me dirán ustedes.
Y en efecto, . ~scano ha ocupado, desde la fundación
de nuestro periódico, un lugar preferente en el espacio
~on&amp;&amp;grado al arte. Sus poesías, repletas de sentimiento
e 1as que podría decirse con Menéndez Pelayo que «em~
papan con ténue rocío el alma,» acusan esa vaga, brumomelancolía q1:1e caracteri7.a á la pubertad de los granes poetas: así, impregnados en ese vaho de lago, trazaron sus VPrsos de la primera edad Enrique Reine y Altedo ?-e ~1usset, los dos espíritus que tanta influencia
an.e¡ermdo-acaso más que Byron, tal vez tanta 'como
el v 1eJ? Hugo, el gran «emperador de la barba florida»1!n 1a hteratura contemporánea.
$1.1 N1;1~ez de Arce. ae ha mostrado i1'usto ·a1 juzgar di!
d:fmllos germánico.• á esa poesía, nacida de lo profundo
alma Y que traduce en breves líneas.hondos estados de

~ª

]51

An.ten.01• Lesoano.

oonciencia; el marmóreo cincelador ePpañol sólo siente
la poesía como escultura. Esa nostálgica inspiración que
tiene algo del anhelo con que aguarda la flor del loto los
pálidos rayos lunarPs; esa predisposición al dolor, que
clava sus :finos puntitos acerados en ciertos temperamentos esquisitos, no son explicables para el cantor del
océano y de las ~mplias llanuras castellanas. Pero el arte
por igual modo se refleja en la contemplación de los
grandes espectáculos de la naturaleza que en la subte•
rránea labor de las almas, y tan digno de loa aparece en
los giganteFcos dorsos de Miguel Angel como en las simbólicas Madon&amp;!. del Renacimiento.
Lescano es, acabo de decirlo. uno de esos eFpfritus que
no han menester penetrar en el mundo exterior para localizar sna impresiones. Cualquiera que sea la verdadera solución- ya que el ePpacio y el tiempo sean en reali·
dad hechos positivos, ó bien conceptos que viven dentro
de nosotros- lo cierto es que el alma del poeta entra por
mucho eu la elaboración de la obra de arte. Y esos ensneffos, esas vaguedades, esas visiones interiore@, sorprendidas por el creador en el eEcenario que se desarrolla á
su vista, son siempre el producto de su propio temperamento.
De eea región nubulosa, en la que moran las Elsas y
los Loreley, viene la musa de Lescano, y trae blancas
apariciones intangibles, mujeres de niebla, espectáculos
vistos á través de una gasa de bmma.-Leedsns «Aeonancias11- collar de perlas unidas por una misma idea genPradora, por un solo pe..,samiento, pariente próximo del
que agrupó en un ramo las páginas del Intermezzo. Hay
allí huellas de lágrimas, rasgadas á trechos por un redondel de cielo azul: es la juventmi, la eterna juventud,
que rompe su gasa de duelo y reclama sus derechos, sus
imperecederos derechos al A.mor y la Esperanza.
¡Tan cierto es qne á los veintiún afios el dolor es una
aventura paEajPra de la que ee sale bien presto!
Para completar la presentación, resta solo afiadir
que Lescano es hijo del poeta cubano del mismo nombre,
y que por ende la inspiración en él es ley hereditaria,
glorioso legaclo que nuestro joven acrecentará con el noble esfuerzo de sus energías.
C.D.D.
Setielflbre de 1896.

PROMETEO.
Me siento en lo ideal y estoy atado
Fuertemente á la tierra;
Soy espíritu preso, ángel caído,
Pero el sueño en que vivo me consuela.
Es que miran mis ojos
Ignota luz; á mis oídos llega ·
La voz de las Océanides que dice:
No es eterno el d!:&gt;lor, sufre y espera.
Abajo el mar instable
Ruge, los vien•os desatados dejan
Sns hórridas guaridas
Y en la extensión del oceano bregan.
Incautos navegantes,
Que dejaron, ha poco, la ribera,
Por los contrarios vientos sorprendidos
Ante el naufragio h()rrorizados tiemblan ..... .
Lloro con el dolor de los que gimen;
Mas '\leo la c!Pmencia
En los ojos de Zeus. ¡Oh navegantes!
Pronto la mar os volverá á la tierra!
FERNANGRANA.
Setiembre de 1896.
El sentimiento del respeto!
~o lo experimentamos sino para exigirlo de los deltlllll; 110 nos hacemos respetuosos sino al sentimos respetables.
F. BRU.NETIERE.

Los df~ de nublazones grise~, de atmósfera ~úmeda y
fría, los d1as obscuros y sombnos, han producido siempre impresión profunda en mi ánimo.
Aquella mafiana las flores se inclinaban mustias en
sus tallos, las golondrinas q11e habían formado sus nidos
en los arcos del corredor, permanecían mudas y silenciosas; la fuente misma cuyo murmurio me arrullaba en
mis ratos de honda melancolía, había callado.
Por la abierta ventana, frente á la cual tenía mi mesa
de trabajo, se distingnía el ancho camino amarillento
que iba serpenteando hasta perderse en la sombría arboleda que en las primeras horas de la mañana recibía los
últimos besos de la neblina blanca.
. ¡Cómo me causaba envidia la alegría de aquellas mnJer~s que en la azotea de la casa de junto tprdían ropa
mo¡ada en el tendedero y cantaban ruidosameute.
. Oíase en el camino el crujir C1e un carro cargado de p:i·
¡a, sobre la que un muchacho y un perro negro sucio
dormitaban abrazados.
'
'
Era inútil que mojara yo la pluma en la tinta y que la
apoyara en el blanco papel. No podía e~cribir una linea,
nada flnfa del caos de mi cPrebro
Todas mis facultades las concentraba en la observación
de dos gardenias blancas que yacían junto al tintero
coquetarnente amarradas con un listón azul.
'
Aqu~llas Bores de aroma delicado, que comenzaban ti
IJ?arch1tarse ya, evocaban en mi mente un cuadro vivís1mo con todos sus detalles y sus tintes.
Veía el pequeño corredor con sus verdes macetas las
enredaderas que trepaban por el muro· parecíame ~fr el
canto melodioso de los canarios que fo;maban tu encan~o, y 1~ risas de las chiquillas que jugaban en la pieza
mmedmta.
. Veía el ajuarqito azul, el piano abierto, la mesa con el
Jarrón color de rosa donde nunca faltaban flores y sobre todo te veía á tí jugando distraidamente con Ías borlitas de tu chal, y fijando tus ojos azules y expresivos en
el azul purísimo del cielo.
·
No hablábamos, permanecíamos callados silenciosos
y en medio &lt;l;e aquel silencio nos sentíamos contentos. '
-¿Estás triste?-me preguntaste alguna vez.
Nunc11; podré estarlo si veo tus ojos, 6i aspiro tus perfumes, si puedo estrechar tu mano blanca si puedo verme envuelto por los efluvios purísimos de 'tn alma.
Setiembre de 1896.
PEPE SoLIS.

y

NUBESCeñidas de flotantes vestiduras,
Sobre el límpido azul su escala tienden
Y fustigadas por el viento ascienden '
Bafiándose de luz en !ns alturas.
Guarnecidas de recias armaduras
Baten sus alas, el eepacio hienden
Chocan en lo alto y su mirada encienden
Cual titanes de indómitas bravuras.
En las pent1mbras de sn seno alienta
E) rayo dt'structor que en la tormenta
Airado lanza su espantoso grito
·
Y en la extensión del firmam~nto ondea
Como roja bla~femia qne chispea
En la eába11a azul del infinito.
BENITO FENTANES,
Septiembre de 1896.

Pecadora en sueños.
Profundo es el silencio y extensa la penumbra
Que flota, suavemente rMgada por el broche
Lumínico y dorado de lámpara que alumbra
Tan solo las cortinas del lecho. Media noche.
Destácase en la ~)mohada blanquísima el risuei'lo,
Semblante de la virgen, bafiado en el efluvio
De aquella paz nocturna, nimbando el leve suei'lo
El oro de los rizos de su cabello rubio......
'
El brazo bajo el cuello, suspira tristemente
La bella, temblorosa, de súbito, intranquila ..... .
En sueiio•, tras la seda del cutis de su frente
La gloria de un idilio romántico, desfila...... '
Un hombre extraordinario, un hombre que no ha visto
J11D?ás en este mundo, con voz que la embelesa
Le ¡ura amor eterno...... y frente del gran Cristo
Del Cristo de su alcoba, frenético la besa'
'
Despiértase la virgen. ebtremecida y cálida·
Sobre del blanco lecho de pronto se incorpo~ ·
Y en la penumbra tenue, en el silencio pálid~
Desnuda, inconsolable y avergonzada, llora.... .'.
-¡Perdón! exclama triste, ¡perdón po1·q11e he pecado'
Ese hombr~ de mi suei'lo, Señor, nunca lo he visto!
·
......Y contmua el lamento sombrío y deeolado
De aquella pobre virgen, delante de aquel Cristo
Que verdaderos crímenes de amor ha perdonado!
HERIBKRTO FRIAS.
Setiembre de 1896.
En lo ideal nacida,
el llamartll á las cosas de la vida
'es inútil empeño,
para tí el despertar, ó estar dormida
es dejar el delirio por el suei'io.
'

*

Ten siempre con*u':i manto
velados tns encantos. pudorosos,
porque, en cosas de encantos mi&amp;teriosos
perdido ya el misterio ¡adiós encanto! '
CAMPOAMOR.

�6 SEPTIEMBRE, 1896.
6

EL MU.:-SDO
glado con suma comodidad, hay un gran comedor para
que los huéspedes no tengan por necesidad que s&amp;lir del
chalet al hacer las comidas.
Por el otro lado t&gt;stá construido el gran salón de baile
que también reproducimos y qne seguramente es el más
grande de los que se conocen en México y decorado á to-

l

SEPTIEMBRE,

1896.

do costo, auñque dominando siempre el gusto sencillo de
las casas de campo; en sus paredes hay pintados al oleo
hermosísimos paisajes del Niágara, Ixtacalco. de la misma finca, ye\ techo está.cnbierto cornpletamentecon cielo
raso; tiene disposición para contener el número de luces
necesarias para iluminar t.an espacioso sitio.

_..

..
'M.1,1,illillllt!S)¡;..J
,,

;;,:,"'fP

1

Hotel del Tívoli.

Gllreaeaor ae roéc{ico.

~
f

.nr~---·

.....

TiVOLl EUROPEO EN POPOTLA.

E! progresista Sr. D. Antonio Conde acaba de invertir
un fuerte capital en la construcción de un tívoli al estilo
europeo, en uno de los alrededores de Mé:x ico que debe
tener más aliciente para los habitantes de esta ciudad.
El t(voli s_e conoce con el nombre de uEl Castillon y ocµpa una gran extensión de terreno cercado, en su mayor
parte, de mampostería; al frente está limitado por una
hermosa reja de fierro en donde' las m-adreselvar:i, lae rosas y muchas clases de plantas trepadoras presentan hermoea vista de campo cultivado.
Dentro del jardín, que es espacioso como pocos, se ban
construido varios elt:gantísil:nos chalets que rodeados
de fi,Jres, kioskos, lagos, vheros, todo planteado con exquü;ito y refinado gusto, forman residencias especiales
que satisfacen el gusto máR exigente de cuantos hayan
Yiajado por los Estados Unidos y Europa.
Uno de los chalets que representa el primero de nues·
tros grabados, tien6 la forma de un castillo antiguo y está aestinado especialmente para hotel; cada una de las
habitaciones de este edificio tiene Vista para el jardín, y
las de la pa'.rte alta permiten ver el panorama extensó y
hermosísimo del Valle de México. En el centro, y arre•

Chalet Central .

El piso de madera, perfectamente pu blimentado, permi..
tinl que este salón no sólo sirva. para bailar, sino hasta
para patinar cuando su propietario lo permita¡ anexo li
él eetá uno de los- boliches, el cual comunicf-11·un los otroe,
tau bien dispuestos, que pueden estan:ae juga.n do variaa
partidas á la vez, sin que los de un departt1.mento in\&amp;
rrumpan a los del otro.
En el centro del parque se levanta una con.,.trncci6n
principal, en donde esta el verdadero ca~ino y d J la cual
tamb ien proporcionamos á nuestros lticturt:~ l\118. vis~
creyendo que es una de las construcciones rn~s elegant-e11
· y hecha con más gt1sto de cuantas haya en México. Kn
la parte baja se han establecido infimdad de jnegoi1 ino'"
ceiites que pueden distraer perfecta mente t\ las seílora1
más bien educadas, y que en nuestroconcepto no/::ionconocidos todavía en esta ciudad; entre los· princi pales, cita•
remoe los billares turcos, chinos, billar Blas, billar ruso,
carrera de caballos, cucañas automáticas y otros cuyoa
aparatos den;mestran desde luego po!" su construcción y
p1Jr las instrucciones que han para manejarlos1 q ue est4n
hechos especialmentn para gente d~cente.
Este catii.n_o ó tívoli no ha costado al Señor Conde, en
nuestro concepto, menos de cien mil pesos, muy bien in,,
vertidos, qµe darán un brillante resultado como negocio,
6 cuando menos así 19 deseamos, pues lo merece todo
hombre emprendedor que arriepg,1 un capital en negocios completamente nuevos y qut, tienden á manifestar el
progreso de nuest.ra sociedad.
El Señor D. Antonio Conde es persona muy ilustrada
que ha viajado por mucho tJempo en E uropa, dti donde
ha tomado sus ideas para presentar, como hoy lo hace, al
público, un establecimiento digno de él.
Se inaugurad. este casino el 16 de Setiembre co n un
gn.n baile y alguna otra fiesba que en el mismo l&lt;,cal darán los entusiastas vecinos de Popotla y colonh1. dti S&amp;n&amp;a
Julia, quienes están muy agradecidos al propiet.n1 io por
la bondad con quf;l: se ha BArvido proporcionar les el loca11
sin más retribución que el deseo de que se celebrti digna•
mente el día de la patria.
Gran SalO n d e bailes y banquetes.

VINO LEGITIMO DE U .VA.

Champagne éodorn1u.

ELMUNDO.

SA:N SEDUHNl .J.&gt;.Ji:. NOVA. (España .)

~oto dela ~oda.

135

�,
G ST-:PTIEMBRE, 18,~6.

-;_54

()

¡-

o

,,;Ji. ~,,

J

1

.

(\)
(1)

••

·,

:!&lt;"'•,q'l •

""

(\)

J

J ULE~ rt OBiri ~ e ~

(

3

COG!NJA.,C

,
o
(\)

J

o

)&gt;

r

rtS

el

s:

-.

.P;

rn

(/)

o

o

rtS

i:
el
o

rn

::i

7l
--t

(/)

rn

ti)

et

rn

Fac-slmlle miniatura de ¡War ne r's Safe Cure
•

s:

Wrapper) W rapper Cura aegura
de Warner.

CD

Jl

rn

e

(1)
(\)

,

(\)

u

""(\)

o
e::::)

(\)

o

Q)

e
,_

del

..¡....&gt;

t....

o

~

@

o,
,

.

Curan la Dispepsia,

(\)

Estreñimiento,

u

.,

'

,,

(1)

.

I

l~d_,if"

o

Jaqueca yDesarreglos del Est6mago,

Q)

_o

n

ªo
·. ·. ,~e.·
· ON

-DI

l::'1

o

~t~
•.

&lt;

t....

· =-.,
::l

~

DI
J

o

t./)

~C:,l\JB4tt

DI,

o
·e

-a

VOP

J

Hígado y Vientre.

Q.

--

Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.

A

J

(\)

!

J

""

Nadie debe el'star sin un pomito de
las Píldoras del Dr. Ayer, _para pode_r
tomar una p equ eña dosis, á los pnmnos ~i ntorn~ s de ind igestión, y
evitar &lt;tSi un sinnúmero de enfer-

(\)

!XI

NA.

medades.

IIH'Mi'l~I

Prepar ada s por el Dr. J. C. Ayer Y Ca.,
L owell, 1\Ias&amp;,, E, u. A. ,,

PRIMER PREMIO EN LAS

EXDOsiclones Uni1ersales de Barcelona J Chlcago

..__\ E•&lt;,-:.~:~~to,

MAN U E L MU Ñ U Z U R 1
UNICO AGENTE DE

••EL MUNDO"
Y DE OTRAS]PU11LJCACIONE8

EN!ACA PULCO.

..:tt

Malestar, Pesadez a,strlca,
Congestiones
curados 6 prever.tdoe.
(Rótulo adju.oto en , colorea)
PARIS: Farmacia LEROT

91, rae dn P1üta-Champ
En todH la, Fvmaoia,.

Este p eri6dico está impreso con las tintas finas
de la Gasa LORILLEUX y COMP.
París.-Unicos .Agentes en la- Republica:-

LEwrs

Y B!,OCK,

MÉxrco.

FAMOSAS ESTUFAS PARA COCINAR
Estas estufas se combinan con tinacos de presión p~ra agua caliente,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gasto de·' combustible, sirviendo para el uso de bafios, etc.
Precios desde $35.00 para arriba, incluyendo chimenea, instalación y
enseñanza de las criadas en su uso práctico.

T. S. GORE. t• Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plaznela de Gnardiola
Depósito de Bicicletas «BARNES11 conocidas también bajo el nombre de «'\V.HITE FLYER.»
Refrigeradoree, tinas, aguamaniles, comunes, etc. Surt.ido de útiles para cocina. Accesorios de Bicicletas:

�Entre los franceses hay
de todas las grandes ~po.
cae, y en_tre los americanoe
de todas las formas.
COMISIONISTA IMPORTADOR DE MUEBLES AMERIC~NOS.
Para el verano, encu~ntranse ligeros ajuares de
Rattanó mimbre.
Para los comedoree el
solicitante halla rá. m~
á.mplias que pueden redo.
de estos sef'iore!! .
cirse y sillas eólidas y her.
Merct&gt;d á este estallecimasas, de todos los colorea
mient.ó, el más bien surtique eatá.n en uso.
do sin dnda de la capital,
Para las recamaras 1 la
todo el que desee amueblar
vadedades aún mayor: Roelegante y rápidamente su
pt:ro&amp; con elegantísimoe re,.
easa, está en aptitud de hamates, cristalería, 6 puere~rlo cou la mayor facilitas Fencillas, como se deeee
dad, pues en el almacen de
guardaropaa á.mplios, to
los 1-eñores Salcido, hay
cadores muy bonitos, con
muebles l)&amp;ra todos los gus
lavabos finos y de calidad
1 os y para todas las formediana, como se quiera·
tunas.
camas de las formas m~
Loe mueblea'deesta casa
en boga, buró~, etc.
distfnguense no sólo por su
En general, podríamoe
variedad y elegancia, sino
mencionar entre los diverpor su comodidad y sólida
sos y útiles objetos puestoe
factura.
á 'a venta en el almacén inLlamaremos desde luego
la atención sobre los muedicado, aparadores para comedor, trinchantes, cristables propios de un escrito1·io: Hay mesas con interleroe, atriles girato rioa
minable serie de cajones,
lámparas y gru1 surtido d~
que permiten la más minusi!lfls de todas clases.
ciosa clasificación y el más
Afiadamos qne los pre-ordenado arreglo de los pacios son muy cómodos.
ptües interPsantes, tan coLa casa está situada en
1.J1oda.e como fueites; escriuno de los puntos más cén'torios qu~ pueden cerrarse
tricos de la capital: en la
perfectamente con una .fle1~ de San .Francisco núm.
x ible cortina hecha de nu14, frente á la plazuela de
merosas piezas de madera,
Guardiola; posee vastos lo•
los cuales poseen, además
cales, y los interesados puede una serie de amplios caden visitar 10&gt;1 almacenes
jones, infinidad de pequeé inspecc ionar los muebles
ños compartimientos para
detenidamente.
l)agarés, cartas 1 recibos, &amp;.
Los Sres. Salcido é hijo,
· Parae3tosescritorios hay
trabajando un idos y con
eillas giratorias especiales,
empeflo por tener si.empre
muy cómodas y elegantes.
'el surtido más completo de
Los libreros giratorios con
muebles de la mejor calidad y de las más hermosas y
un excelente mecanismo para sostener libros vn1umino- eecrit'lrio pJpgante y c6modo. Y sf de l:'ste pasamos á. los sólidas maderas, l.Jan logrado atraerse por completo el
muebles
de
sala,
hallaremos
la
variedad
más
grande
de
sns las sillas acoginadas, con forros de·cuero flexible y
favor del público.
blando, las repisas, etc., completan el moviliario de un ajuares tapizados, de estilo frances y americano.

RAFAEL SALCIDO.

Damos {nuestros lectores no conjunto ae grababados que reprepreseotan
el exterior y los almacenes
de la acreditada casa im portadora de muebles americanos de los sefiores Salcido é
hijo, así como los retratos

•
TOMO II

MEXICO, DOMINGO 13 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

1

Mosler, BoWen y Cook, Sucesores.
(l:allo élo la (Ikaicoria númoro 2'l',
AN"rES EN

Y...,A LA 2d

_

(iintro las callos élol !5 élo roavo 11 Plateros.

.. ., ..10f111 ..... -

CALLE

DEL i'S DE MAYO NUM. 4.

Surtido com¡Jleto de las afamadas cajas de seguridad '' M OSLE R''
CONTRA ROBO Y

CONTRA INCENDIO.

Escritorios, Pianos, Esm-itorios de Cortina, Carpetas altas para tenedo,· de libros, Sillones giratorios de tornillo y resorte en gmn variedad•
A1·chiveros, Prensas para copiar, libreros giratorios,
Libreros con m·istales, Ajuares de cuero para despachos, Máquinas para· esm·ibii· y demás m;,.ebles parx oficinas.
La máquina para escribir ""• Esmith-Premier."
UNICO .A.GEN'l'E EN L.A. REPUBLIC.A. PAR.A. L.A.S CELEBRES BICICLETAS "CLEVELAND,"

El rnás completo surtido de accesorios para Bicicletas.
10 de Septtenibre de 1896.

•. jo el plan siguiente:

)ajo el plan siguiente:

H,000 Billetes á $ 2.00 cada
1.0, divididos en vigésimos
"' á 10 centavos.

,80,000 BILLETES.

---

Fondo: $ 28,000.
PRl•:JIIOS:

1 Premio de ..• . $ I.0,000••··$

--DE LA--

1
l

BBñ8nc8ócia~

1

~. ~.Pú~!i~I

,.

,.

,,

.,

.,
••

2

1O
:::.&gt; j

1 . ._ U
2L-0

,.

1 ,000......

500 .... ,.
200 .... ,,
100.... ,,
50 .... ,.
40 .... ,.

20......
1 o......

2 Aproximaciones de á $ 100;

ur,a ankrior ,. otra posterior al

1,timero premiado con los ......

$1 0.000 ............. ·······$
2 AgroximaciOfüS d~ á $50; una
anterior y !)trn p?st.:rior al número pr(-mui.do con los
$ l .OOO .... . ................. $

$10,000

FONDO; $ 320,00D.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00 , -M edlos: $ 2.00.
Cuartos: $ t.00. - Décimos: 40 centlt
Vigésimos: 20 cents.

PllEHIOS:

so,ggg

Premio mayor de .......•.. 8
p·remio principal de ..... . ., 20,
1 Premio princlpal cte . . .... ,. 10, 000
5 Premios de $ 1 ,000 ...... ., 6, 000
10,000
1 O Premios de,, 500 . ..... ,, 6, 000
OO
1 ,000
25 Premios de.,
200 ...•.. ,, 5,0 0 o
500 1 oo Premios de ,. 1 00 • . • .. • ., 1 0,~00
200 260 Premios de,.
40 • . •.•. ,, I0,
200 460 Premios de,,
2_0•-:···" 9, 200
500 1 00 Premios .cte 8 60. aprox1mac1ones
OOO
1,000
111 premio de i 60,000....... ...•. 8 6.
2,000 100 Premios de 840. aproximaciones
.000
2,000
al premio de 82 ,,(00. •• _. •• •• : · ··8 4
100 Pr,miosde820, aprox1mac1ones
00
al ¡,rcmio de S 10.LOJ. .... .......
2.0
799 Terminales de 8 :!O. que se detei:minarán por las dos últimas CI·
200
fras del billete que obtenga el
-SO
premio m&amp;.yor de S óO,OOJ •• ••• •8 1 5 ••
799 Terminales de 8 20, que !le detei:·
minarán por las dos últimas c1·
1 00
fFas del billeté que obtenga el
gSO
5
premio p1 incipal de 8 ai,ooo .. •.s ~_:_,_

s

345 Premios que hacen un total-de $ 1 7. 700

CIUDAD DE MÉXICO.
El próximo sorteo, con premio
mayor de

24 DE SEPTIElIBRE DE 1896.

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,00~

se verificará en el Pabellón Morisco, ~e venflcará en el Pabellón Morisco,
á. las tres de la tarde, el Jueve 3
1a. las 11 a.m., el Jueves

2,761 l'temloa quehaten un 'I'ot~lde .. $ 17_8:·660
,.....-Todos los sorteos están bajo ~a v1~1la~d&amp;
,· dirección personales del Sr. D. Apohnlac 0
lnt-.:rventor del Gr,b1erno, y de un emp ea
Tesorería General de la N"a.cilln.

c,asJeO:

Oficinas:

r

San Francisco nú.In• ~

U. BASSE.TTI, Gerente.

i6loria á los lteroes!
[Dibujo de J. Marti~ez Carrión]

[Grabado en los)alleres éW.e "EL MUNDO"]

NUMERO U

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91511">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91513">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91514">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91515">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91516">
              <text>Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91517">
              <text>6</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91534">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91512">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 10, Septiembre 6</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91518">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91519">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91520">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91521">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91522">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91523">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91524">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91525">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91526">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91527">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91528">
                <text>1896-09-6</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91529">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91530">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91531">
                <text>2017444</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91532">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91533">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91535">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91536">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91537">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="809">
        <name>Antonio Conde</name>
      </tag>
      <tag tagId="803">
        <name>Austria</name>
      </tag>
      <tag tagId="806">
        <name>Campeche</name>
      </tag>
      <tag tagId="807">
        <name>Doctor Nansen</name>
      </tag>
      <tag tagId="802">
        <name>Eduardo Sánchez Camacho</name>
      </tag>
      <tag tagId="805">
        <name>Islas Filipinas</name>
      </tag>
      <tag tagId="808">
        <name>Polo Norte</name>
      </tag>
      <tag tagId="804">
        <name>Prensa mexicana</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3511" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2153">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3511/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._14._Octubre_4..pdf</src>
        <authentication>957c7ce90f7b6f28bec2ce05fea195d3</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117333">
                    <text>LA CAJA DE ·AHORROS.
Con inversiones garantizadas.

•

Sociedad Anonirna.
C~PITAL SOCIAL, $100,000.

,
Tan fragante como las flor-es. este famoso Dentrifico

TOMOII

MEXICO, DOMINGO 4 DE OCTUBRE DE 1896.

ha sido

Presidente: Serapión Feruández.
Gerente: Dionisio Montes de Oca.

y es usado formalmente por e, publico de gusto delicado tanto

:t[UMl!lR014

ESCENAS MEXICANAS.

tour-istas como ciudadanos en Mexlco. Todos los pr-oemlncntes

El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.

droguistas le recomiendan y venden como el mejor y mas delicado
de los Dentr-tflcos, Todos l os paquetes contienen una botella de

...

~

liquido SOZODONTE (para u sarlo diariamente}, y una cltja de Polvos SOZODO:,,jTE (para usar dos veces por semana)• tambien

Como muestra

GRATIS.

una pastilla de
• Este agradable Jabon ( pastilla de 4 onzas) está hecho co11
escojida3 materias, con el Tomillo como base por su cualidad antiséptica, y es de un gran valor como Jabon de Tocador para la
complexion en cualquier extremo de temperatura. No h ay sustituto
para él, ninguno le iguala en v alor para la cura de granos, grietas.
eczema y todas las enfermedades de la piel y para la barba. Prov&lt;!cros de una pequeña muestr'l por correo dirijiendoos á
HJ\LL • ', RUCKEL, New York,• propietarios del SOZODONTE.
SOZODERMi\ y otras populares preparaciones. Mencionad este
peri6dico y se os remitir-a gratis la muestra.
, .,

"La Caja de Ahorro, eon Inversiones garantizadas" expide Pólizas de cien. de
l]Hinientos y de mil pes()S, cobrando mensualmente treinta centavos por las de $100;
tm peJo por las de $500 y dos pesos por las dE' $1,000.
.
Con tan pequeñas exhibiciones esta benéfica Coropafí{a, favorece P.cr med!o de
sus Póllzas el ahorro, con múltiples utilidades en todas l!ls. clasE's ~.ociale_e, lo que
proporciona asegurar una fuerte euma de dinero, Pª';\ rec1btr 1~ de ~a caJ&amp; de abo• rros" á determinado periodo de tiempo, 6 ántes, segun sus est1pulac1on!'s.
'·La caja de aburros'' proteje al pobre, presentJin!1ole la menor manera de a~orar, y ofrece al rico un negocio lucrat~v.o y venta¡oso, en que, con pequeflas lll•
versiones, pueda obtener una gran ut1l1dad.
.
. .
Para comprar lai. Pólizns de " 1,a caja de ahorros." ocúrrase á la Oficma Prmc1pal, calle de CAD EX A. NUMERO 6, por medio de los Agentes de la CompaiHa, debidamente autorizados.

'-'

SAMUEL MUÑUZURI
UNICO AGEXTE DE

~~EL MUNDO"

·------------~·1

Y DE OTRAS PUBLICACIONES

Enfermos del Estómago
Es

conveniente convencerse de
9ue el DIGESTIVO MOJARRIETAes
lo único positivo, lo único que cure.
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre cana Oblea, el nombre DIGEbTIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas
con sus síntúmas: Agrios después de las comida.e:; 6 Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas cró-

"La Tertulia," 1l•
tuadn frente á I a1
o b rae d el antiguo
portal de Agustinos
• T I a p a 1e ros 19, ea
hoy la cantina que
h~ preferido el pú·
blico mexicano por

nicas.

Son enfermedadoo que según ensefían millares de
personas bien conocidas y respetable-,, á quienes se viú
sufrir durante muclws afws y además reconocen emi-1
nencias médicas de varias naciones, sólo se curan com-•
pleta y ·radicalrnente con el

OJiginalidad en
los exquisitos y ~

s11

licados Frees L•••

Digestivo Mojarrieta.
En todas las D1·ouuert,1,s de México

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

ED.PINIUD

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

PARIS-37,Bouldcte Strasbourg-PARIS

S ·A N JUAN.

ESENCIA CUADRUPLA

De venta en to \as las Drogntrías y Casas Importadoras del Ramo

Cflodfa !Jle1iza

Este peri6dico está impreso con las tintas ftr,,0,1
de la Oasa LORILLEUX y COMP~ París.-Unicos Agentes en la Republica:c'ºARRILLOSESPIC
~
,
(Cajita 2 fr.)~ i
6 el Polvo
~ 1LEWIS Y BLOCK, ifEXICO.
ASMA YCATARRO-s.:i
.J. ESl'lC. 20,

rue

8alnt•Lasare, PA1US, v

TODA• FARMACIA•

v

D \ oOUIUUAa.

-

'

•

"C2

a

a

~e cose en máquina.''--"'n
·i
i
\;\ s O1·lChOn
le e bOr aaos.

�'-'-EL MUNDO."
S'DIANARIO ILUSTRADO.

Teléfono 434.-Calle de Tiburdo núm. 20.-Apartado 87 b.
KBXICO.

Toda la correspondencia, debe dlrlgl.nie
al Gerente de este periódico.

y

4

EL MUNDO.

206

La euscrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mes,
8(' robra por trimestres adelantados.
N(uneros sueltos, 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.
Todo pago dellest&gt;r precisamente adelantado.
REGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

•Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Can~dá The Spanish American Newspaper ~ompany, 136 L1oorty St. New York, E. U.»

politirn positiu11.
La política provinciana tiene sus marrullerías habilido~a,., sus disfra1.adas astucias, que á veces puedet, sorprender aún á loe ebpíritus mejor preparados para descubrir los más ocultos sofismas.
A,í hemos visto que en algunos Estados de la República se ha empleado una maniobra, conducente á exaltar la personalidad de un gobernante, pretendiendo co111u11icar á éste un prestigio artificial extraído de otra
peroonalidad máR ilustre. El hecho se realiza como signe:
l11s amigos del Gobernador X, en la Municipalidad JI del
B,ta&lt;!o de ......... deciden co11gratularxe de que el primtr
rnaaistrado local vu1&gt;lva á empunar el timón de la nave...
etcº.,tc; y con és.te, tí otro motivo-que para el caso ea lv
1oismo- organizan una manifestación po¡,ular, un voto
lle gracias 6 una acta de adhesión en favor del Gobernador del Estado ...... y del Sr. Presidente de la República.
El procedimiento resulta de una reprochable injusticia y
digno de eer Eeveranmente censurado
Al unir el nombre del General Díaz al de alguna de las
figuras de segundo ó tercer plano de la política militante, no parece sino que se quiere igualar la8 funciones de
ambos, que se trata de identificar las dos labores, que ee
pretende establecer una medida común que sPnale un lími -;e nivelador entre las dos personalidades bien distintas ~n sus aptitudes, en los servicios prestados y en los
méritos que la República les reconoce.
Las torpes imitaciones del General Díaz resultan caricaturescas para las contra-figuras pretendidas crear al amparo de eete molde único. Esta unidad de fuerzas, esta
1dentificaci6n de laboree, esta comunidad de funciones,
es ~encillamente uua sofistiquerfa insostenible de la política de provincias, cuya pequenez inverosímil no la permite adoptar.otros medios para realzará susprobombree.

conocimienh, ilel asunto algunos errores que no es del
caso refutar ahora.
Sin entrPgarnos á la negra mieantropía del cofrade á
que aludimos- ya .que los hechos nos están del!JOBtl'ando lo exagerado de ese pesimi_smo- sí convemmoa en
que existen en nuestro país senos obstáculos que se ?PO·
uen á la expansión de la prensa, en la forma y térmmos
que corresponden á otros órdenes de progresos nacionales.
Pt&gt;ro entre loa que se citan generalmente, no beJ?OB
visto nunca mencionar un hecho de car ·cter econónuco,
que establezca lad!ler~nciaquee::cisteentre un_diario mexicano y una publicación extran¡era de la misa:ia índole. Para el público europeo y _de los ~stsdos Umdos,. 11!1
diario P@ un product? n~cesarw á la vida; para ~l pnbhco de 1\Iéxico un periódico es un ª!tículo de l1110 -Y e!1
virtud de dos criterios tan desemP¡antes, los que publ!can diarios Ee ven obligados á adoptar las condiciones
de su mercancía á la~ Rolicitndes dP los consumidores.
El lector de periódicos rn México, exa~ina prolijamente la impresión, palpa el papel, se denene ante las
erratas estudia la hoja impresa de arriba áabajo y de d~recha 1\ izquierda, exije el número preci~o de comas, pt·
de la cantidad exacta de puntos, ee indigna ante una paginación equivocada y no tolera una letra l'0ta.
El lector de periódicos en los Estadoe Unidos y Europa
paea por encima de estas minuci¡\s, á él lo que le inttlreea ea la noticia, el reEto ea indiferent1-; recorre á toda
prisa las columnas, fija poc un momt&gt;nto eu a~nci6n _en
lo que le conviene, no ~e alarma ante 110 e.~pacw que p_m·
ta no rechina los dientes delante de una 1nMil que baila,
se' encoje de hombros frPnte á un p:hrafo borroso; termina su lectura, hace una bola de papel y arroja lejos de
s( el producto consumido.
Con tales consumidores, el emprPeario de periódicos no
está obliga~o á elaborar un producto de el1&gt;vada cotización, una obra maPRtra de ArtP. En México sucede lo
contrario, y de aquí qne el periódico resulte caro, infinitamente Ruperior en precio al común poder de adquisición del ptíblico.
Nuestra prensa comparada con la del extranjero- no
hablamos de los periódicos especialistas, es siempre s11perior en confección á la europea y a:nericana, que cu1&gt;ntan, además, con elementos más poderosos que los nuestros.
La gran evolución :!e la prensa mexicana, consiste,
pnes, en trausformar el periódico, de artículo de lujo en
producto nect:sario.

~alítira gtntral.
RESU\lES.-La Uieta lotPrna!'ional centro-amPricana.Lo qne ¡medP, lo qu• a,pira, lo que tiene.-lneon~ist~ncia
ut'lual de la soñada unión.-La füpública ~layor y su
porvenir.

ÜC'fUBR.E,

1896.

evitó el gobernante de Nicaragua sa~iefaciendo cumplida,
mente las ¡,reteneiones de b1 itánicos y norte-amerlcanos
Si la sonada unión, ei la ca?areada Rep~blica Mayo;..
de Centro América no ha podido todavía !1• so_focar las
rencillas y envidias que la c~rroen ~n ~I ~nter.or, en el
mismo periodo de eu incubac1ó_n, y 11.1 siqu1er~ se ha podido atraer el respeto, la,cons1derac1ón, el suuple recanocimiento que Fe merece todo ~tado soberano en el
ejercicio de su soberanía ¿á qué aspira?
.
¿Querrá. acaso, imponerse por la ~unza poética deldetirrambo melifluo y de_l~ frase, al_u~onaute y harmoniosa? \·ana quimera, delmo fanta'lt1co:
La hiRtoria tiene que ensenar con sev1&gt;ras enseiianzas
á ¡0 , soñadores, que se n~ceeita algo más. que buenos deseos y ruidosas declamaciones p~ra uncir á los _puebloq,
y pueblos ri vale!'. .'\ esas_ agregac10nes hPgemon 1acas. El
hijo glorioso de F1l1po tiene que vencer u~a ,\ una á las
repúblicas griegas para fundar lasupre111ac1a de Macedonia sobre toda la tierra de los dioseR y de l:ci.s teogonías;
las naciones de la edad moderna en el c:mt1 nen te europeo sólo se levantan alti\•as, cuando una mano vigorosa
y fuerte ha coronado las cabezas de loHseñor&lt;&gt;s feudales y
derribado entre las llamas del incendio y los golpes de
la cata;mlta los castillos y las barb~canai,; y en _nuestros
días hemos podido ver que 1a Prusia no ha podido ensenor;arse de Alemania y levantar la estructura de! nuevo
imperio germánico, Pin las victorias de Sadow" que !a engrandece y el triunfo de Se?á~, que no só!o hum11la á
Francia, eino que ata á l?s prrnc1pes germán1_?OS al carro
del Rey Guillermo, salpicad? de sangre, per-., cargado delaure!es y de~pojos del vencido.
.
.
.
Sigan, pne~, los delegado~ de la Dieta, _d1scnrr1endo eobre sn unión; bu~quen solíc1tos. la adhesión de Guatemala y la cooperación' de Costa-Rica: días llegarán ~n quedespierten al toque de reb lto que haga sonar el mas aíor-.
tunado ó el más atrevido de sus corifeos.

X. X. X.
l? de Octubre de 1896.

TEATRERIASCon gran curiosidad era esperada la compafl.ía espanola de don Ctlferino Palencia, que ha venido á ocuparnuea•·
tro Teatro Nacional. Resignados ya á 110 oír buena m.íei•
.:a e&amp;ta temporada, á no disfrutar de ese único esparcimiento lírico que se nos concedía ano por año al asomare! simulacro de invierno que en México ,mcede á u~ Otono powposo, de$eábamos cuando menos ~lguna variedad.
en los espectáculos á que podíamos aspirar: el drama y ·
la comedia. María Tubau ha venido á rom¡,er esa mono•
tonía artística alternando con Maggi en el favor del público.
Presentóse la distinguida actríz en el Nacional, en «FruFru,» ya sabéis, esa famosa Fru-Fru que han paseado por
nuestros escenarios artistas de meworia...... más ó menos
feliz.
¿Como iP.terpretó la señiira Tubau ~rncreación fr~nce~?Los cronistas que me han precedido ~n las bo¡~ dla·
rias hombred prudentes en eso de cromquear, meticulosos ~n lo que ve á loa juicios prematuros, han estampado.
unánimemente la frase consagrada: «no querem~s espei:ar
un juicio que aún sería ligero y más que todo 1mpres10•
nista dada sobre todo lacomplexidadde«Fru-Fru.11 Mag•
nffic~; per~ permítaseme que me admire un poco de_ 8!3ta
complexidad, á meno. que .se la suste,nte en la condic)Ón
de la protagonista, qne mu¡er al fin, t1eneque ser un s1 es.
no es enigmática y difícil en su caracter; que por_ lo que
ve á la obra, yo, miope de mí, no hallo complexidad al·

Por fin, tras porfiada obstinación y tenaz perseverancia,
ya tenemos reunidá en la ciudad de TPgucigalpa la Die·
ta Internacional que e11carna los intereses de la unión
centro-americana y rPpr...s.-nta las fratema,les tend•ncias
de la República Ma., or. [11ndada por la agrt&gt;gación inconsist1&gt;nte de Honduraij, ::lal vador y Nicaragua.
¿CuáleH son los idealeP qne persigue esa famosas Dieta?
El desenlace del drama de la calle de Santa Isabel, de qué misión real tiene al pretende1· unir pueblos seme·
que en mom,mto oportuno hemos dado cuenta t. nues- jantes por su comunidad de origen. de raza, y de costros lt"ctores, ha tenido el privilegio de dejar descontt,n- tumbres, pero heterogéneos por sus intereses, disímbolos
ta á eea grau masa anónima y ondulante que se llama él por sus aspiraciones, apartados y divididos por sus rivapúblico.
lidades?
Oreemos sinceramente que cualquiera otra solución que
En un rapto de ese lirismo político á que son tan ocael Jurado hubiese dado á este deegraciadlsimo asunto, sionados los países neolatinns, en uno de esos éxtdeis poé- ~~
.
En cuanto á lo del impresionismo ¿quién dice que DO·
habría de igual modo provccado el descontento geueral. ticos que con tanta frecuencia poseen á los estadistas hisl:'ero el proceAo que acaba de cerrarse no puede ser juz- pano-americanos, los del~gados de !:le naciones citadas es bueno en la crítica de teatros cuando se tiene un tem•
gado con este criterio que lo arrasa todo, y que del mis- antes, se reunier?n en_Ai:napala y aprobaron las bases y
peramento delicado, uu temperamento de cronista de
mo modo critica este veredicto que hubiese censurado echaron los frá~1lee etm1entos en que hoy se asienta la buena cepa? Las impresiones primeras son geueralmente
cualquier otro; por el Psp(ritu de eterna rebeldía, tenaz incompleta union centro-americana.
las más exactas, las más justas, las más fieles en ef&gt;to de
y persistente, en virtud de una ciega oposición eistemá·
teatros.
Apesar
de
las
reticencias
de
la
peqnefla
Costa
Rica
que
tica y anticipada 1\ todo acto que resuelve una cuestión es cauta v no se dPja deslumbrar por aparatosos oropeles,
Pero basta de di~resi6n. ¿Cómo interpretó Mar(a Tujurídica, económica ó política; rasgo indefectible que ca- y de la abierta oposición de la relMivamente poderosa bau su papel? D1scret(simamente, concienzudamente,
rsctJriza á la!! multitudes.
( con perdón de Escalante Palma.) Es mujer de talentc?,
El Musoo piensa que, dadas ·as conclusiones presenta- Guatemala, que no abandona sus ocultas aspiraciones de y tiende á corregir loe defectos de su escuela, de esa h1·
ejer~er
la
jefat~ra
en
la
hegem,on!a
que
la
preocupa,
los
das pc-r el agtmte del Ministerio Público y dados tamdalga escuela espafiola que aun no puede perde_r su euf'.'·
bién los puntos ob,;curos que han persistido en el escla- enviados especiales de las repubhcas congregadas d~i- tismo y lm amaneramiento. Nótase. en ella la .mfluenc1a
dieron
constituirse
en
uua
nueva
entidad,
en
una
~ueva
r.,cimiento de este drama, el jurado ha obrado, no llólo
de las grandes actrices francesas y s1 fuese más ¡oven acaimpulsado por un movimiento de conciencia, sino á la nación, 'por medio de un pacto federativo que ha de amal- baría por modernizarse en absoluto.
gamar
y
fundir
en
uno
solo
los
intereses
sociales
y
polí·
vez obedeciendo á una irreprochable disciplina intelec~I cuadro que la rodea, es mediano; sólo ella reeal·
ticos de las altas partes contratantes.
~ual. Ante l~s materiale~ agrupados en este proceso, an
ta y esto pasa de ordinario en las compañías espafiol.aa
Fruto
de
las
conferencias
de
Amapala,
y
consecuencia
¡uez no bub1eee procedido de otra suerte, ni habría ende aquel pacto es la apertura de esa Dif'ta Internaci,)nal que nos visitan: una figura.más ó ruenos notable,~ voila·
contrado solución más ajustada á la justicia.
de
que venimos hablando. Producto también de esa es- tout. La homogenidad, la harmonía que se ad 111erten
¿Cómo condenará Enríquez cuando no existía la prueen Ja,¡ compañías italianas y francesas, donde hasta el
pecie
de confedera~ión fué la ayuda material que prestó
ba jurídica de que él hab(a sido t'l matador de Ortíz?
últim') comparsa está en su pap&lt;1I, se echan de menos
el
presidente
de
Honduras
á
su
colfga
de
Nicaragua
en
¿Cómo condenará Pvucel ei no se presentaban en consiP1111,H-e en los cuadros artísticos espafioles,
los
disturbios
pasados
últimamente,
que
amenazaban
de
tra suya pruebas concluyentes, positivas, indestructibles
1: na cocurrencia numerosa acudió al estreno de la.Tubau
muerte
al
gobierRo
del
General
Zelaya.
que lo hicieran responsable del delito? ¿Cómo condena~
prnmiándola con merecidos aplauRos. Qua siga cos~c~ánLos
amotinados
de
León
habían
orga-nizado
á
favor
del
&gt;i. loR dos cuando había un inocente?
'.lolos, y ahora digamos algo de Maggi, ese exqul81to á
El veredicto del jurado, dentro del orden de ideas en eterno cuartelazo un gobierno revolucionario· la autori- quien dt:bemos ta.uta• agradables seusacionos.
qne se encerr_ó &lt;l. este tribunal, no ha podido Per, lo repP· dad constitucional carecía de energía y de 'valor para
~!mos. más :i,i11~t11do á un alto principio de justicia. El aplastar á los rebelde,; una y otra yez los servidores del
***
¡uradoen '.\lex1co, después de la loable selección que en gobierno y los pronunciados llegaron á las manos, sin que
Jfoggi
ha
tenido
en
la
PPmanasu
&amp;·ata d'onore. ~I pú·
la
victoria
de
las
armas
se
dignase
decidir
la
descomunal
él se introdujo hace tres ó cuatro anos, cumple fielmencontienda; fué preciso que fuerzas hondureflas se mezcla- blico a&lt;'Udióal benelici,1&lt;.ld artidta y le hizo una cont)nua·
te la'! funciones que le están encomendadas.
ran en el asunto para inclinar la balanza de los destinos da ovación durante p) dPsempeno de La arp!a er,Ja!fla··
de 'Xicaragua del lado de los leales y adictos al General da, obra de Shake1&lt;pe11re cnyo repertorio tiene tan dolD.llla·
Zelaya.
do el notablea~tor ital:ano.
~l µ-critilliro nrrc.snrio lJ el prriólliro lle lujo.
La acertada elecci&amp;u de obras, la belleza de Cl.ara, la ~leMas ¡ay! que ni los ingleses ni los americanoA quisieron estar en d secreto de la alianza oculta, y cuando el gan te gracia y sprit de della nu..rdia, han sido 1n.sufic1en·
Ha comenzado á producirse el movimiento periodísti- general hondureño pretendió restablecer el orden ame- tes para Yencerl'n nueetro público el desvío hacia la sala
co de que habíamos hablado hace poco menos de dos nazado en el Puerto de Corinto, desembarcaron tropas de Arbeu; pero J[aggi que ha visto encada. nocheaum~nmeseP.
de los buques de guerra surtos en la bahía, amenazaron tar su au:litorio y que vtlrdadero sacerdote del ª!te, vrl'e
_En el progreso general de l'.' prensa, salvo algun0c(desde- con bombardear la ciudad si los de Honduras no se reti- parafl, menospreciando, pn cuanto cabe, el é_x1to o~c~nables desahogos de los heridos por la competencia los raban, y con el apoyo de sus cafiones desecharon toda niario propónese. alentado poi' el inteligentísimo publiinte~esados en dar mayor. amplitud y desarrollo á esta intervención extra na, sólo reconociendo la autoridad del co qu~ acude á sus representaciont'~, abrir uri _D?t:VO Y
cornent,,¡, han corrP-spond1do con energía al grito de exal- PrPsidente de Nicaragua.
corto abono en q•ie no se resarcirá de los per¡uic10s re•
tac~ón con que se ha anunciado la nueva campaña.
Fruto también hubiera sido de In unifin cent.ro ameri- aentidoP, pero será otra prueba que el Galanluomo da
~ o hace mucho que un colega se dolía de !a mala concana sin consistencia y aun no reconc-cid \ por las pown- á M~xico de su profunda sirupatía y afecto para nuestra.
dición de la prensa mexicana, sosteniendo con gran des- cias extranjeras, la nueva humillación que con prudencia Capit 11.

QH 3ura~o i,ourtl--Clfntiqtttf.

4

ÜCTUBRE,

1896.

LA ESTATUA DEL GE!'it:R1L CEPt:D.A PERAZA.
SU INAUGURACION.

La prensa ha dado cuenta de haberse descubierto, el

15 del pabado, una estatua del General Manuel Cepfda
Peraza, en el parque «Hidalgo• de la ciudad de :\Iérida.
Esta tributo á la uiemoria de uno de los eoldados más
valt&gt;rosos de la península yucateca, fué decretado por la
Legislatnra local, á la mm,rte dd General Cfpeda Peraza, decrt•to que ha. cumplido, como debiera, el gobierno
del Lic. Carlos Peón.
TeHimonio es la estatua que se acaba de erigir, del
amor d.,I pueblo yucateco á sus bienhechores. Xinguno
como Cepeda Peraza puede en la historia local, con tanta justicia, enorgullecerFe de haber prestado, durante
toda rn vida, eerYicios más eminentes á eu país
El Gent'ral Cepeda Peraza, joven aún en 184.8, se lanzó como último soldado a la defenPa de la civilización y
del suelo patrio contra el indio rebelde que incendiaba
las poblaciones orientales de Yucatán y abría á su paso
rfoij de sangre, asesinando infamemente basta mujeres y
nil\os. A poco tiempo, Cepeda Peraza ya ocupaba un
puesto, honrosamente ganado, al frente de una compa•
fifa, y desde entonces los combates fueron para él triunfos inmarcesibleP, obteniendo nuevas ejecutorias que fundan su título de héroe.
En el sitio con que millares de indios asediaban 1aplar.a de un pueblecillo oriental, cnando ya la entPre7.a del
jefe sitiado flaqueaba y veía desvanecerse toda esperanza de salvación, Cepeda Peraza, al frente de nna cortísima fuerza, rompió el cerco y ~acfi de entre las fauces de
la muerte á aquellos eu~ companeros, &lt;le111acrados por
el hambre.
Cepeda Peraza se distinguió por sn Eerenidad en los
combates. Despuéa de realizar un acto temerario de valor,
de tomar una trinchera, en medio del fnego más nutrido cuando al lado suyo caían moribuudos PUS soldados,
él volvía, sereno, y perezosamente. puede decirse, á
descansar en eu tienda de campana, d 0 la cual salía, con
la misma serenidad, para empenar~e en lo más rudo, en
lo más peligroso de las batallas. Su rostro, como su alma, nunca sintió la más leve contracción del miedo.
Cuando la dictadura del General Santa Anna, en 1853, ee
defendía desesperadamente cte loa golpee de la revolución que minaba sus cimientos, el General Cepeda -puso
á las órdenes de la República su e·spada, y tan valerosamente luchó contra la dictadura, que ésta dió, al fin, en
tiera con todos sus carcomidos muros, en la frontera del
Norte, zona á que fueron clestinados los servicios de aquel
aguerrido militar.
La Intervención' y el Im.,erio tu vieron en el héroe yncateco un constante enemigo. Después de qne la primera
hubo sentado en el trono á Maximiliano de Hapsbnrgo,
la península cayó fácilmente á los pies del Imperio, no
quedando más, como una protesta de aquella vejación á
laautonomfa d1 las naciones, que unos cuantos prófugos
en las montanas ó escondidos en los más obscuros rincones de sus casas. De estos últimos fué Cepeda Peraza.
La juventud yucateca, como todas las juven~udes, llena de altísimas aspiraciones y nobilísimo valor, levantó
enérgicamente la cabeza para protestar contra aquellos
atentados de que el más fuerte hacía víctima al más débil. Agrupóse al rededor del Gral. Cepeda y acudió al
campo de la lucha, á lavar con sangre el honor de la
patria.
.Al mando de una columna de 400 hombres mal arma-

Estatua del General Cepeda Peraza, inaugurada en

207

EL :MUNDO.

dos, el Gral. Cepeda Peraza
emprende la campana con·
tra el Imperio. Pura deFgrn·
cia suya, la primera batalla
fué una dtr:ota completa.
Las tropas imperialistas dirigidas por Ortoll desbarataron en Calkini á la chusma
que acaudillaba Cepeda. Mas
como leones heridos, se irguieron aquellos inexpertos
soldados de la República, y
victoriosos en Hecelchakán,
en Uman, en lzamal, en Sisal, en l\Iukuiché y en Te·
coh, sitiaron la capital, qnP.
cay6 en su poderel 15deJunio de 1867, después de más
de cincuenta días de asedio.
El General Cepeda Perazá
pasó del campamento de JlfP·
jorada al Palacio de Gobierno. Durante su breve administración, implantó par a
siempre la obediencia á las
leves de Reforma. El nuevo
gobernante, con una firmPza inquebrantable, ordenó la
exclaustración de las Madres
ConcepcioniPtas, en medio
de las protPPta.• y h1gri mas
de una muchednmbrP que
creía vPr en 11q11Plia pnlctic'\
de la libert'\d. un pecado holnaus:urac1ón de la eatatua del General Cepeda Peraza.
rrPnao, nna ofenea gravísinia
si Dio~. La fe pc,deroea d~l
Gral. Cepeda no desmayó un inRtante.
ductivas las tierras de Chilc:hotla, y grandes loe sacriii
Continuando en sn obra de regeneración social, procucios que se han llevado á cab~ en esas empresas de suyo
ró que se dt&gt;Pamortizaran los biPnPs del ~!Pro, todos los
arriesgadas y peligrosas.
'
qne empleó en obrn• de beneficencia é inBf.rncción públillás de medio millón de pesos derramados en jornalPB
caR. Dió fondos al Tes&lt;ro, exhan~to á Rn elevación al Go
han traído á la actividad del trabajo á miles de hombree
biPmo, y no ob•tante las mult-ip~icadas ob•:_ip que nevó han infundido la v:ida á pueblos miserables y ham brientoi:
á cabo, y el haber organizado la adminiFtración, dejó á
y han hecho surgir de entre la nada de la riqueza muersu muerte millares de pPP0S en las arcM del ERtado.
t~, más de .v~inte fincas cafeteras que hoy ya recrean In
Sobre las ruinas del ComiFariato imperial, levantó CP· vista del vrn¡ero y prometen la recompensa del e~fuerzo
peda Pera~;a el lnPtituto Literario que tan fecundo ha sido y del trabajo empleado en ellas.
en beneficios para laju vent ud yucateca. Entre los 11ctos que
Haciendo un cálcalo bien basado, para el año &lt;le 1898más enaltPcen PU gloria de gobernanr.e, el Institt1to ocupa 991 esas finca~ embar~arán en los furgones del Ferroc11el lugar de preferencia, y es el encargado de trasmitir dé rr1l ~el Sur 1?,CXJ? qmntales de café, que importan, por
generación en gPnerac1ón el amor al nombre de aquel tér,m.no medio, $420,000, suma que tienen que aumenta,·
que fué, para su Estado. modelo de heroee progresistas y
sucesivamente las fincas de más reciente creación y que
honrados. Por ~so la eEtatua del General Manuel Cepe- no están comprendidas en nueEtro cálculo.
da Peraza !'8 un tributo á sus merPcimientos y un timDemuéstrase C?n esto que avanzamos y que sfgnibre de gloria para la gratitud de su pueblo.
remos adelante a1, como es de esperarse el esfuerzo pri
vado y la iniciativa individual reciben 'como hasta .hoy
P. E. P.
el 1mpu,so de una paz firme y duradera.

Progreso de la Industria Cafetera.
La Zona de Cbilchotla.

Los Sres. Ingenieros Don Leopaldo Villareal y Don José Vallarta hau tenido la bondad de moFtrarnos el plano
y el perfil levantad,)s parn la apertura del camir.o que va
á constrnirse, á fin de establecer facil comunicación entre
la estación de San Antonio, del Ferrocarril del Sur y las
fincas cafeteras de la ricaZona deChilchot,la. La obra de
los sefiores Villareal y Vai.larta, llevada á término en
medio de las grandee dificul1adee que ofrecPn las vírgenes
montañas que funon el campo de las operaciones científicas, ea, en nuestro concepto, de gran mérito;demuestra
por sí sola una labor concienzuda, y llenará, indudal:-lemente sn objeto al terminarse loe trabajos materiales.
La importante mejora do
que nos ocupamos, es iniciada por los finqueros de la Zona y protPgida por el Gobierno FPderal, en términos tan
eficaces, qnepuede asegnraree su termi11ación en un breve plazó, tanto más, cuanto
que también el Gobierno de
Uaxaca cuenta con. la colaboración activísima del actual Jefe político ·de Jeotitlán, personaque ha r,rocurado por muchos medios la
prosperidad del Distrito.
Con muy exactoll datos y
sin nada que no eea bien fondado, podemos asegurar que
la apertura del camino de
Chilchotla coloca á las grandes empresas cafeteras en situación ventajoEa y viene á
comunicar nuevo impulPo en
el :lnimo de loe agricultoreF
qnizá en peligro sa de de:
bilitarse en aqnella lucha del
capital y del trabajo contra
los elementoi, de una natur.lleza no hollada hasta hace
d!)s aflos por la planta del
hombre civilizado. Cuantiosos son los intereeee que se
Merida el ,5 de Septiembre.
. han hlnzado á hacer pro

NOTAS DE LA tiEMANA.
Se encuentra en eeta Capital el Sr. D. A L. Nolf antiguo Rúbdito francés y viejo liberal, recientemente liegado
de Ahorne (Sinaloa).
El Sr, Nolf (ex-D:rector. de_ La Ji'rance LiberalP y autor
de ui:ia novela mexicana m~1tulada ~ hija de Oaxaca,
pubhc~da en la ép?ca de la mt-ervenc1ón francesa) viene
á México con el ob¡eto de fundar un teatro científico en
el que á semejanza de los que ex_ist~n en Berlín y P;ríe,
se presenten noche á noche al pubhco los nuevos inventos y progresos de la ciencia.
El Sr. Nolf ha encargado ya á los Estados Unido~ el
fluroecop!o de Ediaon y algunos aparatos de Nikolás Te~l11
con el ob¡eto de dar seRiones diarias de Astronomía M/
t~orología, Anatomía, Física, Química y Botánica r~creatn•a.
_Igualmente y en primer término figurarán las experiencias que se bagan con loa rayos X .
. 1:Jállase enf~rmo de gravedad el señor General de Div1s1ón Don Miguel Negrete, cuyo alivio deseamos.
Anoche debi6 regresar de su excursión al Tlahualil,l,
el Sr. General Mena.
De~consoladoras son las noticias recibidas de Sinaloa,
relativas á los estragos del temporal. Poblaciones entt-ras
han deeapa~ecido, famili~s nume~oeas han quedado ~in
hogar¡ el nume~o de víctimas es mcalculable, y el hambre re1~a en reg1on~s ayer apenas prósperas y felices.
Lo~ filántropos bmaloelises han hecho un supremo Jlamam1ento á sus hermanos de teda la República.
Esperamos que sus hermanos acudirán en su auxilio.
E~:iúmero de vagone¡¡ en los Estados Cnidos, asciPnde
á 1.:.,50.000. Pu~stos uno tras otro, bastarían para bac.-r

dos trenPscont11:1uos que J'egarfan desde Boston en la
costa del .Atlántico, hasta San Francisco en la del Pacffi.
co, con una locomotora para cada 45 vagones.

Nuestro Folletín.
Cori. él n6mero próximo de nuestro semanario, repmiiremos las ciento veintiocho
páginas de folletín correspondiente8 al mes
de Octubre.
Recuérdese que ponemos especial cuidado
en que las lecturas que proporcionamos á
nuestros lectores, retU1an estas tre,; condiciones: amenidad, moralidad y mérito.

�4

208

•enEL
ese~UNOOS
1mport.ante

•

El Cuerpo diplomático de México.
(LOS NUEVOS ~SIFORllES.

-~,.,119lm--

Nuestrq Comercio eon !léxico.
Con este título dice un colega americano:
fé - M ~El cónsul inglés ~o l\ xico, r. ~
den ha enviado un mforiJ.le á su Go~1er,.
no por él vemos que casi todo el hierro
el acero en forma cruda_, tales como hayrras c hapa, , etc · 1 que ee importa
enóM&amp;•
·
. ' ea de procedencia americana 10;11~~~ en iguales cantidades Loa Eetadoa
Unid08 suplen las dos te~c_eras parles de
las herramientas y utena1_hos para
sanos, Ioglaterra una q~mta parte Y el
to Francia y Alemania. Dos terceru
;:rtes declav1.,s, tornil!os y reooacheuott!
de manufactura americana y el resto
manufactura alemana Y francesa, en tanto que Inglaterra ~penas exporta
quefia cantidad. F1ualmE:nW,d os te
oe
Unidos exportan á México os . roeru
tes de manufacturas no espec1ficadu,
li~maoia una cuarta parte y el ~'.!°
,,
. é Inglaterra El cónsul CIWMAO
.1.' rancia
. ·. lé
México
el comerc10 rng s con .
cree que
d
.dado y termina dJ..
h.a edido mu~ía
las ~anufactu m de
cien o que
.
ganando terreno
los Estados Unidos van en México. La
razón deesiO DOI
J a e~p licamoe.
México se ha
convencido d e
la super ioridad
de los art1c~I01
norte- amen canos, y debido A
las n u me r oua

y

a,.

i1
Esp• lda.

l LOS NUEVOS UN! FORMES, I Frente.

El pantalún blanco C?.º franja de oro, ó bien calzón corto blanco, dondl e se ex1Jabo. tones iguales en dibujo á. los
E1 chaleco b aneo con
ta _
deli~pc:Jr:~¿r:á~e~~:,:sª~~c:n~ na~i~~~°iea en el puno Y
vericú blanco. t d O con presilla bordada y cabos de oro,
Sc,mbrer_o mon a
"do de lue1a blanca.
cucarda tricolor, Y/~r'Ínec!jor gu~to y de la más severa
Com~ se Ivé, ·fer e~~ :ala de nuestros ministros en el
elegancia e um or_cn
mún se compondrá de chale·
extrangero. El_ um~or~1i: del uniforme de gala: la sola
C.J );' sombre¡o ¡gua ~=Ión· azul obscuro con franja de 010.
va_oant~es6~ti~ci~~ifor~e damos dos dibujos, uno qá~ lo
re r~:!nta de frente y otro de espalda. _En ~uanto
os
de) pers ..;nal de la embajada son como sigue.

&amp;ta.A:

MANIFESTACIO ■

UNIFORMES DE LOS PRUf&amp;R08 SECRETARIO.~:•

Los n umerol
loa amigos del
Sr. Lic. D. llan uel Rome ro
Rl1bio, orgaol·
za ron para ~yer,
primer amversario de su ~uer
te una mam!e1taeión unánime
de carif\0, ~an
conmoved or•
cuanto espon'8-

los de los Encargados de NE&gt;.gocioa, om1t1éndose
en el mo
som b rero I os ca""~~
"-""' de oro y pluma blanca que se
sU1;tituint con negra.

Co

UNJFORlfES DE LOS SEGUSDOS SECRZl'ARIOS:

.

·smoe de los Primeros Secretarios, pero sm ?oros m1
h d I casaca que solo llevar1t un vivo,
d~doe
el -roed: 1/es;alda, y'coo diferente dibujo en llo,
01 en e pun
bordad'ls del cuello y de os
puíl.?s, según el diseno respec1avo.
En el pantalón se ~us~itui1.á Ja franja con un v1v?JY en
el sombrero se cambiará la
presilla bordada por un cordón de oro.

et

UNIFORlljS DE LOS TKRCEROS
SECRETARIOS:

Iguales á los de los segundos, pero sin bordados en lc_s
puños, que llevarán tres Vlvos.
t'NJFORME DE LOS AGREGADOS.

Como los de los Tercero_s
Secretarios, pero con ~os VI·
voa en los pufi.oe, y sm pluma en el sombren,.
Como se ve, el dibujo que
damos es el tipo dominante
de los nuevoeluniformea, porque nada esencial varía en los
de los empleados inferiores.
El aspecto general de nuestras embajadas será.¡ pues,
de una severa y e egaote
uniformidad, que aunque no
loparezcacontribuirá á aumentar el prestigio en el extrangero, de una República
que sabe presentarse ante

Ü Cl'UBRE,

1896.

•

EL MU~"'TIO.

ne¡-nfioidad de
Gral· Blanco~capitán general del Archlplflago. coronas del ~

la tumba
jor guatoartfstico fueri:m col~cadas 8?brepor
iudi\'idooe
llorado MiniPtro, del toaprecmble amigo,
y corporaciones divE'rf!as.
d mente Jas demoeSin tiempo para describir detaf
guido aueen~
traciones efectuadas en honor de d' 18 i~n que de 6jo ooe
dejamos eeta grata ta~ea_ al Mu:mo iar n~iar respeto~
suplirá con agrado hm1tándonos á e de condole~CIA
mente nuestras m_ás aíectuoPasNmu_Ó~r~~roo á su digna
así al primer Magistrado ?e la L _ac1 'conmemoran. esposai en el luctuoso am versano que
,,

lªa·\·

Otro pago de $1,500 de "L a Mutua
EN MEXICO.

d 1806

México, Septiembre 21 j de "La,MdSr Don Carlos Sommer, Director Genera
tua i:-Presente.-Muy seftor mío:
en «La Mutua,• ~
Para satistacción de los a~Pgur~doÑblico Sr. Licencd'!i
go consta~ queBhoy, an~-~ ~~t{)fi~ina de «Ls Mn~ula,pÓ• li·
do Don Diego az, rec1 1 n
$1 500 V'alor de a S
digo? cargo_d~ usted, la
lfa,·~r d~ mi espoeo el r.
za numeTo 543,694, expe
a
te
Don Carlos Westerma!la"· t to á usted como al age!'. -..
Quedo muy reconoc1 a, an
.
en la trauu
Sr. Don Luis Msrquet, por sus ~~nd,~º~,~~d atenta Yeeción de est.e asunto, y me_swcr1 . DE ,VESTEBll.t.NN,
gura seevidora.-CAROU:NA RAKX

füdª

209

La bicicleta en el ejército francés.
Ahora que la organización del ejé rcito mexicano trata
de dar un grao paso con la adopción de la bicicleta, paré-cenos muy oportuno dar algunos grabados qne re presentan varias maniobras del ejército francés, que ha utilizado
ampliamente el moderno y utilísimo aparato.
Pocos afias ha, el velocípedo, debil, rudiment.ario, imperfectísimo, apenas si constituía un juguete de niilos, de
velocidad bien poco apreciable. Quién dijera entonces
que ese aparato evolucionaría tanto y de tal manera , entraría en 18.:! costumbres del siglo y las modificaría en
cierto modo?
Los países eminentemente prácticos, los países que profesan cerno un axioma que informa su conducta, aquello
de que el tiempo es cfovro, no podían menos que preocuparse de las reformas y adelantos de esa má.:¡uina capaz
de suprimir de una manera facil y á poquísimo costo las
distancias, y Francia, Inglaterra y Jo3 .Estados UnidOE!,
multiplicaron sus Cábricas de velocípedos, entablando reflida cornpet.eocia y no perdonando procedimientos para aligerar y simplificar el aparato.
Las neumáticas hicieron dará éste un inmenso paso
hacia el porvenir, y de su construcción y adaptación data el favor siempre creciente de la máquina.
Tal favor concediéronselo primero los hombree de
~port, loa enamorados del caballo, de las grandes excur.siones á las montanas, del yatcldng, del eegrima etc, etc;
mú.s los otros, loa burgueses, loa capitalistas amantes de
Ja vida sedentaria, IOE! altos empleados, veíanlacon santo horror coneiderando el aparato muy peligro8o y, sobre
t:xlo, muy reflido con Ja dignidad humana. Las invenciones han tenido siempre detractores, tanto más decididos cuanto más iueaperadoa son, y la bicicleta no podía ser una excepción, pero ante la utilidad palpable de
una máquina, las repugnancias. los prejuicios, los odios
gratuitos deflaparecen y no foé flaco triunfo para 11el pedal» vencer á sus airados detractvres y aniquilar esa
.atmósfera de inquinas que la rodeaba.
Una vez conseguido el triunfo, vino lareacción;flamd.qnioa detestada, convirtióse en la máquina solicitada con

U

BICICLETA EN El EJERCITO FRANCES.-SoUadoa llevando I• blclcleUI.

Pe que se busque con tanta frecuencia como E'stán obligad'&gt;s á hacerlo ~n las acciones campales la caballería y la
infantería.
Grandes serán las ventajas que el ejército francés reporte de la adopcion tantas veces citada, la cual de todas ve·
ras deseamo.:1 se lleve ú cabo en el ejército mexicano.

Ferrocarril Eléctrico.
El ferrocarril de Nueva York, New Haven y ITartford

ea el sf'guudo del país que ha adoptado la electricidad

para el arrastre de grandes trenes, como los que circulan
por su ramal de la bahía de Xantasket, donde antes se

líneas de ferrocarril que noe ~
nen en comuoi•
cación di r ec ta
con este pai1
nuestro comercio ha recibido
un n;otabl~ 7
grande iropol10
en aquella Be-pública.

Iguales á los de los )Iioistros, con la diferencia. de que
los pui\osaolo llevan un bordado.

L

4

~d}'~

UNIFOIUIE.S DE LOS ENCARGADOS DE NEGOCIOS:

La Secretaría de Relaciones Exteriores acn~a de pu?licar el RPglamento de uniformes del Cuerpo O1plomát1co,
ex dido en 23 de Octubre de 1885, y reformado en ~6 de
Febrero de 1896 por la misma Secretaria de Relaciones
ExteriorE's.
. .
d ád
El uniforme de gala de los ) _lm1stros se compon r
e
una casaca de paf'l.o azul ob.:icuro, de corte derecho y forrada de seda blanca.
Llevará dos bordados en los pui'ins y uno en el cuello,
echos, carteras y punt.o de la. espalda. L?s ~otones ~erán
ae metal amarillo con las Armas de la Nación y baJO de
éstas las letrae R. M.

1896.

las naciones más civilizadas? con el deco ."
ro que exigen su importancia, sus recur
su poder y el lugar que ocupa en e
~:'istro de 108 pueblos cultos.
.
La uía diplomática á. que hemos vem-.
do relriéndonos habla después de los fu n ...
ci ouarios que componen_ el escalaf6n del
cuerpo diplomAtico, la hsta de los cualea
damos ácontinuación comll nota c~mplementaría de estos apuntes relativos ,
uniformes:
Dicho escalafón s~ compon~ ~e:
l ª Enviados especiales y M1mstr?s p~e- tenciarioe , Enviadosextraordinar101
DI-~
.
.
.
y linietros plen1p_otenc1ar1os.
~ Ministros residentes._
3~ Encargados de negoc1~.
.
.
4~ Encargados ne o~goc1os ad tnterun.
5~ Primeros secretarios.
.
6~ Segundos y terceros secretar10s.
7~ Agregados.

La sublevación en Filipinas.
e ocu 6 ya de 1a subleva8i6n
pAreh'1p1'é\ago •V juzgan•do s:,n razón que li muchos se les ocu 1dta..
d e islas como au ver ara así el ~u.meroe6 fi
dimos á título
dera pos1ct6n g gra ca,
1 . 1
de curiosidad un mapa ~e todas as \B as
y algunas notas explicativas.
Tiempo hacía que en Espafia venía 1ia·
blá.ndose de esa sublevación, aunqud, á. :o
ue dice algún importante órgano e a
\enea ibérica, no llegaron non.ca los pe•
~imietas á. pensar que los trabaJoa de lo~
-enemigoº de Espana lograran echar a
,cam
á~ dos 6 tres mil hombres ar11;1ados :ra poner de nuevo á prueba •~ rn&lt;lomables energfae de la_m~dre patria.
Las denuncias del ve.r1od1ata aragonés-,
Sr Marqueta sigue d1c1endo el expresado
· .ód, 00 las' revelaciones hechas desde
hr~tic~s~ por el joven diputa~o D. ,ver
,ceslao Retana las manifeetac1ones de a ·
unos misioneros recientemente lleg_ad~s
~e ahí Y las detencion&gt;!s operadas en md1viduos afiliados á _cie!tas sociedadt!S seer¡~
tas pu!!ieron al publico eu autos del m~
est~r notado en F1hpinas, aunque los md s
suspicaces pensaron qne bab!a en to o
ello una ex:atreración det Gobierno para
conseguir et fncondicioná.l apoyo del P.1gs
y de Jaa oposiciones pa_ra la aprob~c1 n
de los proyectos económicos del Gabinete
comzervador.
fi
Pvr desgracia tales rumo~~s _se con r·
maron. Lll Publevación en F1hpmas es un
hecho y E'3paña tendrt\ que bac.erun nue•
vo n!uerzo, supremo en las circunstancias actuales, para sofocar ese atent~do
más contra la seguridad de sus colonias.
El General Blanco1 cuyo :e~rato damos,
Capitán General del Arc~1p1élago, es u.n
soldado de mérito, .4?0 tiene en su briHante hoja de servic1os la notable caro·
pa.fü\ contra 102 moros juramentados de
Mindanao. El dirige la campana y se espera mucho de su pericia y energía. Desde luego los rebeldes fueron derrotados
por completo en el primer encuentro. .
El General Blanco pidió á España mil
.
.
eo1dadosque se le enviaron, Y en brev~ saldnm otros m1I.
D Manila salieron ya en pe!'secuc1ón de los rebeldes
las :ropas de la guarnición y las reconcentradas por el
Gobernador General. ( Damos un grabado que representa la salida de estas tropas) y eie espera una pronta sofocación de 1a revuelta
fi Hasta ahora el laconismo de los despachos o c:a 1es no
ermite formarse una idea muy completa de la su?levaEión Esta empero no es despreciable y por el bien de
Es ~l'ia deseamos que termine cuanto antes_, no compro·
metendo su situación sobra.do crítica, debido á la cuestión cub~na.

ÜCTUBRE,

sario para esto fné construido en los talleres que tiene en
Scbenectady la Genersl Electric Co.
La corrien~e se toma de una estación central llevá.ndola por doA conductores de covre ai2lados hasta el punto
llama.do Wantasquet Junctioo, donde e.e unen á las secciones del carril de enmedio. Eite carril es de una figura
especial; ancho por abajo y an~osio por arriba, de modo
que la sección ,·ertical tiene la for~a de nna ~ acba~da;
e1:1tá dividido en aeccioues de 30 pies de longitud y t1e_ne
un peso de H3 libras por yarda. Cada una de estas secc10nes está clavada en piezas de madera de fresno q~e eacajan en Joa durmientes. Las piezas de fresno se hirvieron
en una mezcla de brea puesta en calderas al vacío, con el
fin de llenar los poros de ese material aislador y conser vador. Et aislamiento es casi perf~cto..
.
La continuidad del circuito en ese riel ee obtiene clavando planchas de cobre lilas puntas de las secciones.
La toma de la corriente se efectúa mediante una zapatas suspepdidas dd la armadura del coche de modo que
arrastran sobre el riel y su mismo peso hace que el contacto sea uniforme y baetante fuerte para dar paso á Ja
cnrrieute eléctrica. La dist'lncia entre una zapata y otra
es de treinta y tred pies. En los puntos en que la línea se
cruza con otras, se suprime el riel conductor y se lleva la
corriente al otro lado por un cable de cobre que pasa por
debajo de la otra vía. Fácilmente se comprende que al
cruzar esta el circuito de loa cochea ae interrumpe, múa
la velocidad de la marcha hace que pasen sin detenerse
hasta que se vuelve á. establecer el contacto al otro lad~.
Los directores de la línea ee rnueetran muy complacidos con los resultados que estA dando este experimeow..
Ex.plornotón del n,ar.

LA BI CICL ETA EN El EJER CITO FRANCES.-Cornpañia d e b iclcllataa en m archa.

•empeno; los hombres serios rindiéronse á discreci_ón y
vióse así al Magistrado campanudo como al comerciante
rico así á la matrona adusta como á. la colegiala alegre,
ent;egarse con fervor no desmentido al pedaleo.
Hasta entonces, empero veíase en la bicicleta, más que
nn aparato útil, un medio de placer. La.e. teorías debían
cambiar un poco ti este respecto, y cambiaron en brev~.
Francia introdujo la bicicleta en el personal de su policía apreciand,;:, las ventajas de la rapidéz proporcionada,
y dando un paso más aún, la ha puesto al servicio del
ejército.
No dpjó de discutirse con acritud la conveniencia de
esta adopción. De teguro la bicicleta Uevaría á las
marchas de tal09 y cuales cuerpos un notable contingente de rapidéz; pero había que estu~iar una con bi nación que, aligerando cuanto fue~e pos1ble el aparato,
no le hiciese perder nada de su solidez. Esto se Ita conseguido ya: en la actualidad se construyen máq!-n~as tn
cuya materia prima entra por mncho el alumm10 y la
madera, las cuales unen á una solidez notable, un peso
de pocas libras. Las bicicletas adoptadas en el ejército
francés son de este género. Merced á un sencillo mecanismo dóblaae una rueda sobre la otra. y así superpuestrui,
Hevánse á guisa de mocl)ila sin entorpece~ al sol~ado
que las porta. Este está obligado 1t una táctica contm_ua
para el aprendizaje un si es no es complejo de las maniobras con el aparato. La marcha, tal cual la representa
nueetro primer grabado, es sumamente facil, supuesto
el ejercicio previo á q11e se dedica á la tropa; formánse
las columnas de cuatro en fondo en los paraJes anchos, y
de dos en los camin08 angostos.
Hay q!.le advertir que las carreteras en Franc_i.a son
.amplias y bien cuidadas; en México, para la adopción del
aparato, tropesarfamos con lo accidentado de muchos de
nuestros caminos; no obstante las ventajas de la adopción
serían palpables ya que podrían aprovecharse todos loa camínos medianamentecuidadosyqueeo losterrenosab~uptos, el peso del aparato no abrumaría al soldado1 eupo111eudo que éste, como el francés, no llevase gran mochila, sino
la @imple cantimplora y los cartuchos.
Uno de nuestros grabados representa á. los soldados en
bicicletas en actitud de combate, el cual, en cuer110s provistos de máquinas y dedicados más especialmente á desplazamientos rápidos durante las batallas, no es de creer-

usaba el conductor aereo, mientras que ahora la electricidad se toma de un tercer riel colocado en el centro de
la vía.
Edta es la primera vez que en la !!nea principal de un
ferrocarril construido para locomotoras, se mueven los
trenes con corriente tomada d~ un conductor tendido en
el suelo, lo mismo que el ramal inaugurtt.do hace un ano
fue también el priu1ero en que lae locomotoras 88 susLituyeron con motores eléctricos.
Au"que el sistema de tres rieles no es nuevo, en este
caso ofrece la novedad de estar el tercero situado entre
los dos sobre los cuales viajan las ruedas y de haber sido
colocado mucho después que los otros. El material nece-

Con motivo del naufragio y desaparición del «Drurnmond Castle,n las famililla de los náufragos han hecho hacer investigaciones por si era posible deecubrir el si,io
exacto del buque en el fondo¡ del mar; el aeronauta Cafrazza propone que se flete un buque que r~orra en todos sentidos el ()anal de la Mancha, y que e1:1e buque lleve cautivo un globo á. la altura de 400 6 600 metros.
La razón la explica el aeronauta, diciendo que es Ul\
hecho positi\'0 1 y que por propia experiencia ba podido
comprobar muchas veces que desde esa altura. puede explorarse perfectamente el fondo de l mar1 cosa que no sucede dedde 1a superficie de !as aguas.
Afirma el aeronauta qne él ha visto el fondo de los
puertos de Ajaccio, Marsella y del estanque de BigngWa,
en Córcega.
Por tal procedimiento sería íacil determinas la situación del buque náufrago y sacar de él quizá los cadáveres de loe pasajeros y tripulantes.
Creen, sin embargo, muchos maripos, que es posible
que no pueda realizarse en eJ Canal ae la Mancha esa experiencia, que tao buenos resultadod da en el Mediterráneo, en razón de estar aquel mar siempre afl&gt;orotado y
sufrir la acción de las grandes mareas.

LA BICICLETA EN El ljERCITO FRANCES.-Blclcltataa en poalclOn de combata.

�4

EL MUNDO.

21ú

La expedición polar del doctor Nansen.
SU BEGBEISO.

Damos dos grabados referente5: al regreso ~e la expe·
dición Nansen, de su gran excursión á las regiones po\ares; el uno representa el encuentro de N•rnsen en la ''.Tierra de Francisco José» con Mr. Jackson uno de los ¡efes
de las numeroeas expediciones que últimaruente han salido á explorar los mares del Norte; ~l otro muestra el
arribo del doctor al puerto de Tromso, Noruega, donde
se le hizo la más entusiasta recepción que podia esperar
después de su peligroso viaje.
No llegó á Ja meta de éste, es ciei:to: _e] Polo, e~a eterna
tentación de los exploradores, esa mvis1ble nov1~ de _los
horubres del norte, esa _perenne esfinge, ha segmdo impenetrable ante los sabios, pero muchos fueron los descub,·imientos que llevó á cabo el ilustre doctor, muchas las
observaciones que hizo y que hoy pasan ya á la categoría
de hechos comprobados, y poderoso. el estíroul&lt;? que :u regreso ha comunicadoásue compatriotas. Suecia y Noruega pueden estar orgullosas de su hijo.
_

combinada con la adecuada refrigeración, lográndose así
que el gas se liquide.
Lile aplicaciones del ácido carbónico líquido son muy
numerosas debidas á la gran presión á que se halla Y á
la circunet~ncia de que al dejarlo en libertad, vuelve á
convertirse en gas, y como que para afectuar esa transformación es preciso que absorba mucho calor, resulta
que enfría de un modo muy notable los cuerpos que le
rodean llegando basta congelarlos.
Una de sus prÍl:.cipales aplicaciones es la fabricación
de bebidas gaseosas, habiéndose inventado al efecto aparatos mucho más sencillos que loe que emplea actual:ne~te la industria. Basta aplicar al aparato un frasco _de ácido carbouico líquido, é inyectar el agua necesar_ia para
que eegnidamente se puedan llenar las botellas sm rn,;errumpción.
También se emplea el ácido carbóni?o líquido ~n. las
fábricas de gaseosas con los aparatos antiguos, suprimiendo toda la parte relativa á la fabricación del ácido, y aplicando la botella de ácido carbónico líquido al depósito
mismo en que se verifica la mezcla. Con esto, no sólo se
simplifica la fabricación, si que también se tiene la segu-

....,,11~1111••-

El cuidado de las plantas
de lujo.
. LaR pl11ntaR ile hahit11ción
,.n pu calid11d de planfas de
lnio. por cnva condición Fe
qnqtraen á laR intpmpeTÍPR,
lhniaq, vientoR v dPmas cam hioe de t.Pmperatura qnP ciinPan la11 deFll?.Ones de los v&lt;&gt;iPtales one viven al aire libre
v en tierrll. en just,a compeniaación, PUfrP Pl aiRl11miPnt&lt;&gt;
v la ilpereptitnd; nor lo tanto
conviene darles tlmicoq y rPronstitnyentPR á fin '1P nrolongarunaPxistencia hrillante, pero qne se dPRliza "esi
en com¡ilet.a rPclnRion. Est,o
~P. 1011:ra Pchando abono IÍ es·
t.as AenRitivaa: más. inútil ee
o.Pr.Íl', que RP trata dP Abonoit
refinados, elPv,antee, algo químico!! V Fl\laVPQ.
La Re'/li,qfa Hnrtfcola nos inflica nna fnrmula qne no pnene PPr nniformP porone df•nentle de Je pdad y vigor dPt
la planta, de lacap11cidaddel
tiP~to. dP la clase de tiPrra Y
Pobrn todo de la e11pecie veJ?Ptal de qne se trat.a. Por rP¡?1a g1&gt;neral. no f'e debe Pchar
Pl ahnno á las plantas de hahit.aci6n más quP cnando se
hallen en el oorfodo activo
ne la vevPtaci6n. Para entón&lt;'PS PPrvirá perfect:imente 1"
fhrmn la recomendada por M.
GranñPau:

ÜCTUBRE,

189C.

4

~ I

'1- '
1

l

conservación de las maderas en las Minas é
IneomboMtiblidad.
Míster Henry Aitkens practica un procedimiento aplicable á wda clase de ma(j1::ras con tal que estén descortezadas, secas y curadas bajo techado.
Las maderas en estas condiciones se sumergen en un
bafio de agua hirviendo, ó
cuando ménos muy caliente,
que contrnga sal común y
cloruro de magnesio en pro•
porción de siete de sal por
uno de cloruro, bajo cuya acción se tienen de uno á .:!o&amp;
días eegún sus gruesos.
La instalaciún es sencilla:
coneiPte en una caldera rectangular de palastro de doce
milímetros de grueso por seie
metros de largo, unos veinte
de ancho y noventa centímetros de altura montada en un
hogar con conductos laterales de hnmo~ que terminan
en una chia.enea.
Se emplea el carbón má1t
inferior y un solo jornalero.
Cuando se extrae la madera del baño, está reblandecida y no puede usarse desde
luego; pero almacenada de
punta, se seca y recobra Ja,
fuerza en pocos días. En la.e
minas de carbón de Nidria,
la duración de las maderas
era de diez meses por té,mi•
no medio y el dato que hay
hasta ahora es que las piezas
prepiiradas por este procedi•
mie1 t1ycolc.cada• en 18931 n
los si,ios en que las COD'l une11
se tenían que renovar con
más frecuencia, se conservan
tan frescas como el día en
que se colocaron.

N 1tratode cal ............. 100 gramos.
Nlt,ato rle potasa....... 2-5
Fo•fato de poto•a....... 2~
• Sulfato de magnesia... 2.5

Di11nélvasede 5á lOgramoe
de esta mezcla en nn litro de
a~ua y rocíes1&gt;con ella la planta una vez al mes y Pn verano alguna máa, cuidando
siempre de no·mojar las hojas.

--.

La estadística de la Real
easa de \{oneda inglesa nos
dice qne cuesta 31,000 libras
esterlinas anuales el renovar
la moneda de plata .que se
halla desparramada por Inglaterra, ó en otras palabras,
1
qne la pérdida diaria de metal es, por término medio,
como de 86 libras oeterlinae.
El oro no se usa tanto co1
mo la plata, más su pérdida
1&gt;~ también de consideración.
n.. la casa de moneda salen
4.545,52l libras esterlinas y
doble de este número de medias libras al año. El peso
perdido en la manipulación
1&lt;imple en las libras es de
EXPEDICION POLAR DEL
0·396 grano al año, y en las
medias 0·551 grano. Si alguno tuviera la curiosidad de calcular este desperdicio, encontrará que si pudiera colectarse, bastaría para la cantidad de 1G librue esterlinas diarias. No es de admirarse,
por lo mismo, que el lodo que se lleva de una parte de
Lóndree donde han frecuentado por Eiglos homoree de
dinero, tuviera una cantidad de los metales preciosos.

-

l.

Fa,brlcacíóu de ácido carbónico liquido.

Consiste la fabricación de ácido carbónico líquido en
producir primero el ácido al estado gaseoso, en purificarlo convenientemente y:en filtrarlo, para quitarle todAe
las materias extrañas que pudiera arrastrar, y por últiwo, se comprime á la presión de 70 ó de 80 atmósferas,

DOCTOR NANSEN.-Encuer&gt;tro del '?r. Nans!'n y
en la Ti era de Francisco Jose.

211

EL MUNDO.

Hasta ahora las instalaciones hidráulicas han conPti•
tuido el medio más económico de obtener tilectricidad.
para el alumbrado y otros usos.
Según la prensa inglesa, parece haberse resuelto.el problema. de producir corrientes _bastantee ~ara el a\umbrado por medio de pilas, que sie~do de ahmentación económica, y de un volúmen BE;me¡ant~ á las que el ~eléfono emplea, ofrecen po_tenc1a suficiente para satisfacer
las necesidades domésticas.
Según c!ilculo de la Asociación. de la _preuea ingle,a,
una Jámoara incandescente de vemte bu¡ías, costar,!, á lo
sumo 150 pebetas mensuales; se evitan loe efectos_ de la~
interrumpciones generales del alumbrado y la rnstalación de cables aéreos y subterráneos.

_,...,,,11011••-

--n1,t061olo--

1896.

Luz Eléctrica.

Fab1•loaolón de
hilos depapel.

Desperdicio de oro y plata.

ÜCTuBRE,

Mr. Jackaon

ridad de que el ácido empleado es completamen~ puro,
al paso que el que se empleacomunmente es muy impuro,
Da excelentes resultados para refrescar la cerveza y
darle presión en substitución del aire comyrimido, de tal
modo, que el último vaso d0; un barri_l, no sólo no pierde
ninguna de sus buenas cualidades, smo que parece que
las mejora.
La fabricación de helados está próxima á sufrir ~na
transformación completa, pues con el empl_eo del ácido
carbónico líquido los aparatos son más oenc11los, no h_ay
necesidad d.i revolver constantemente, no se ntces1ta
hielo y por lo tanto, se pueden fabricar en cualquier
mom~nto que convenga, y los helados adquieren el gusio
y;aroma del ácido carbónico.

Se ha inventado un procedimiento que permite fabricar un hilo sin ayuda de fi•
bras vegetales, simplementepor medio de tiras estrecbae
de papel. Este hilo puede
emplearse lo mismo que cualquiera otrn clase de hilo de
lana, lino, etc,
El procedimiento que eaemplea es el siguiente:
Se templa el papel que se
quiere trabajar, en bafioe fo~mados por productos quími-cos convenientes que le dan.
la ductilidad y tenacidad re•
queridas. Por medio de una.
disposición especial, se corta en el sentido de la longitud en forma de cintas estrechas: uoa vez preparado deeste modo, se Je impregna deuna materia que contenga.
cola y se arrolla cada cinta
en ~n carrete especial provisto de agujeros. Cuando todas las cintas se han colocado en loe carretee, se sorne•
ten á la acción del vaJ;&gt;&lt;&gt;r, de•
modo que este at•aviese el
carrete desde el interior al
[expedlclenaroo polar]
exterior.
Después de esta operación se colocan_ los carretee so~
bre un aparato de hilar y se tuerce la tira de p~pel.
eAte aparato va el hilo torcido sobre otro de estirar, que
se compone de dos estiradores, uno en la parte de delante y otro en la dt:: detrás entre los cuales hay un par de
cilindros recubiertos de productos químicos por loe cuales paea el hilo.
.
rDes¡iués de estirado se hacen pasar todos los hi1os
un aparato eeca(l.or, en el cual circula el aire . d_e ~o~
que los hilos que han de secarse tengan un moVlmien
oscilatorio.
ed. · to
Los hilos de papel ~btenidoe _por este proc _imienra
pueden tejerse y traba¡arse lo mismo q~ cualquiera ot
cla!!e de hilo3 de lana, lino, yute, etc.

t{
~\

---

RETORNO DE LA EXPEDICION AL POLO.- Llegada del Dr. Nansen al puerto deTromso, Noruega.

Lo que se puede ver desde un globo.

Las observaciones desde los globos cautivos son más
láciles en la mar que tierra adentro, á causa de la mayor
uniformidad de las wrrientes atmosféricas, sometidas en
ti!lrra á los cambios bruEcos que se producen por causas
d1ver€ae.
Algunas experiencias hechas en plena mar con globos cautivos, han demostrado que dt,ede la altura de
400 metros no es posible ver el fondo del mar. en ptofundidades que permiten verlo desde la superficie del
agua. En la guerra los globos cautivos pueden en ocasicnee ser útilmente usados para reconocer las entradas de
puertos desconocidos y fijar con precisión la situación de
las fuertes baterías ú otras defensas.

Mercado de fibras.
El filamento yucateco ha sentido alguna mejora en los
prec;os habiéndose efectuado ventas á tres centavos á cuyo
precio se mantiene firme el mercado. Más de 15,000 pacas se han vendido últimamente y se estiman en 55.000
pacas las existencias acumuladas en Nueva York y Boeton. El manila se mantiene firme también á 4¼ eente. libra, teniéndose noticia de que el impnesto de importación
de ese fruto se ha aumentado en Filipinas, lo cual afligirá más aún :a situación del mercado. Al rededor de :{,500
pacas de Manila se han vendido en los pasados días, calculándose una existencia en plaza de 32,000 paces. Fibras
de la Nueva Zelandia carecen de demanda; 1ae italianas

gozan de regular demanda; las rusas han sentido gran
mejora en los precios y el ju.te también ha subido á causa
de alguna demanda. El mercado en general no presenta
gran animación, porque aun no han empezaüo los manufactureros á hacer sus compras en la próxima estación.
Lí-IIung-Chang.-•"El Dragón Doble,"

En China hay sólo una Orden, que se confiere á los
más distinguidos pesonajes. Es esta la famosa Orden del
Doble Dragón, que está dividida
en cinco clases, cada una de las
cuales, á su vez, está subdividida en varios grados.
Li-Hung-Chang intenta conferir esta Orden en varias clases y
grados, á unas trescientas personas, con las cuales ha mantenido
agradables relaciones durante su
largo viaje,
Las condecoraciones se hanhecho en .oro, plata y esmalte,
según 1011 grados, y en París, San
Petersburgo y Londres, h á s e
competido por el honor de manufacturar la insignia. Londres
ganó empero la distinción, y la
CUARTA CLASE.
manufactura de las Ordenes fué
5~ GRADO.
conferida á la firma Goldsmiths' and Silversmiths' Company, ¾ent-Street, la cual ha reproducido plenamente
las diversas ornamentaciones chinas.
Damos dibujos completos de la Orden en cuestión.

LA CEBA DE GANADOS.
El tamafio y ia calidad de la raza del animal que 80
destina á la cebada, deben ser adecuados á la calidad de
los pastos y la dimensión de loe prados con que se cuenta para el efecto, ó á la cantidad y calidad de forrajes de
que se dispone, si se han de engnrdar estabulados.
Cuando sólo se dispone de prados mediocres, no se
pueden destinar á la cebada smo animales medianos y •
criollos, pues loe muy corpulentos no tienen tiempo de
ingerir y aprovechar la cantidad de alimentos que necesitan pata su ceba. Sería. pues, arruinarse, pr11tender engordar vacunos muy grandes 6 de raza en prados de pastos escasos ó poco nutritivos, pues habría eutonces que
recurril' á otros forrajee que se usan en tales circunstancias, como son farináceas, ó á los obtenidos por henajes
6 ensi)]ajes.
Examinemos esta cuestión tomando dos bueyeA por
ejemplo. Está probado que la fuerza de los animaltF ePtá
en razón directa de su peso; luego un buey que pese 1,000
libras podrá hacer tanto tral.Jajo como dos bueyes que pesen 500 libras cada uno; esta circunstancia debe tenerse
muy en cuenta cuando ae procede á la elección. Mathieu
Dombasle, tratando del consumo respectivo, adopta la misma regla. "Es muy diferente-dice este agrónomo-ob·
tener un quintal de carne en un animal ó en dos, pues en
un caso como en el otro, esta cantid~d de carne consume
igual cantidad de alimentos para poder producir, costando, por consiguit.nte, 10 mismo al productor." Víctor

De:

P3

••clase-, tercer grado.

Orden del Dragón doble, 111 clase..

2 11

clase, tercer grado.

3 • clase, primer grado.

�4

EL MUNDO.

212

OCTUBRE,

1896.

= = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = ===4

Ü CTU BRE,

1896.

ELMUNDO.

El Emperador Gullrermo desfilando con su Regimiento frente del Czar, en Breslau.

•

Ivart, ·c uya autol'idad ea de gran peso en economía, dice
que dos bu~yes pequeños de 500 libras consumen juntos
más que un buey de 1,(XX) libras, y no dán estiercol en la
misma proporción.
Sn.stiene, además, que reuniendo sus dos estómagos los
intestinos y todo lo utilizable, se tiene una masa más
considerable que un buey solo. Esto es, no pesar do sino
una vez máe del doble en carne y grasa. Ofrece, pues 1 un
rendimiento real. Una temperatura cali~nte y húmeda
y Jo menos variable posible, una. oscuridad completa 6
por lo menos una claridad apenas suficiente para poder
andar, un silencio casi absoluto, son tres circunstancia@
que es preciso que los animales encuentren en 1;-l establo
6 corral donde sean·sometidos á engordar.
U na atmósfera saturada dr., vapor de agna favorece
Ja ceba, haciendo más compacta la ph~l, dándole elasticidad á las fibras y dificultando la transp¡lración de los
animales que la respiran. Est.a transpiración, no pudiendo desprenderse, permanece en los tejidos y contribuye
al deeenvolvimiento y acumulación de la gordura. La
limpieza es condición especial para la ceba de los animales estabulados; en la Yendee cepillan todas los días á
los bueyes para provocar la traspiración, mientras no
llega el monmento de entregarlolil al matadero. No son
los animales que comen más de prisa, los que comen más y los que con más fecilidad engordan. Son los que co•
men poco por cada vez, repetidas veces y leotamente. Es
preciso que la digestión sea completa para que el hambre
vuelva á renacer, y en circunstancias iguales, un anima l
que come dos veces más que otro, tiene necesidad de
tres veces más tiempo que ese otro para digerir lo que
come.
•
.
Dar piensos pequefios por cada vez y muchas vecef!, es
la base fundamental de una bnena ceba. Los bueyes y
los carneros que se hacen invernarápostoreo, aunque en
prados de pastos ricos y abundantes, ó los que se dejan
salir con frecuencia C.el establo, son los que tardan roá.s
en adquirir el ¡nado de gordura requerida. La sangría favorece la ceba facilitando la absorción de los principios
nutritivo@ y provocando una reparación superior á la sangre perdida. Se sangra al animal al empezará engorrlarlo, y en el curso de la operación se reitera si el examen
del pulso demuestra necesitarlo.
La revista de donde tomamos los informes i:i_ue anteceden, aduce otros muchos que no extractamos por ser conocid(I~ por loB"ganadores mexicanos, á quienes van dirigid.as las instrucciones que ap1_mtaifas quedan.

EL VIAJE DEL CZAR NIGOLAS
POR LAS CORTES EO!\OPEAS.
T.mta importancia dan los periódicos europeos al viaje
del autócrata ruso por las principales cortes del vit&gt;jo
continente. Tanto se prometen unos, tanto temen otro1:1,
tales y tan grandes son las presunciones de la a lt.R política, que no hoy asunto que más preocnpe los ánimos, ni
suceso mas traido y llevado entre todo género de comentarios.
Siendo esto así, parP:cenos de toda oportunidad segnir
nosotros en la s~cción que á asuntos extrar.ijeros hemos
consagrado, las principales etápas de ese viaje. En nuestro número anterior dijimos algo de la llegada de Nicolás
á. Viena y hoy damos un grabado relativo á su paso por
Breslau, donde el orgulloso Guillermo le hizo objeto de
grandes honores.
Frente al autócrata desfiló el soberano de Alemania
con lucida porción de su ejército, y á. BU vez el Czar·púBOSe á. la cabeza de el regimiento de granaderos que lleva
el nombre de ((K.aiser A1ejandro.&gt;1
Los festejos, las grandes recepciones, sucedieronse en
Alemania como en Austria, á cual más expléndidos y deslumbradores, y cumplidos con usura los oficios de la hospitalidad y la galantería, las dos grandes pote!\cias sajonas, aguardan no sin cierta curiosidad laB demostraciones
de que sin duda será objeto Nicolás en la hermosa capital
francesa.
NosotroB esperamos también e,aas demostraciones, de
que daremos plena cuenta á nuestros lectores.

EL CMIINO DE HIERRO DE CHAllONIX.
Antes de cerrar BUS sesiones la Cámara Francesa adoptó el proyecto de ley que declara cosa de utilidad públi~
ca la construcción de una vía férrea entre Chamoni:x.: y el
Mar de Hielo. Los trabajos empezarán el afio entranl'R.,
en el verano; y á. principio del siglo 20 los 20,00D turiBtas
que anua!mente visitan aquellas regiones, número que
necesariamente ha de aumentar, viajarán coofortablemente en coches dP. la vía hasta los mismos ventisquero,;.
La extensión totai de la vía será de 18,000 piés¡ y la diforencia de nivel entre los extremos r:mrá de 2,900 ?ies,
siendo de 2 pulgada por pié la inclinación media, En algunos puntos llega á 2¼. El Bistema decoostrucción será.
de cremallera.

Chamoun i 6 Chamonix f"B un célebre aldea y valled6
los Aloes FrancesP.B. La aldea eAtá situada á 22 millas S.
de Mai-tigny y á 50 E . S. E de Ginebra.
Es el gran centro de lmi: tnristasqne se dirig~n al Monte Blanco y Re halla á 3,400 pfés sobre el nivel del mar.
El valle de Chamouni que por el S. y el E. confina con
·el Monte Blanco tiene como 12 millas se extención con
una anchura media de dos millas. Es la parte más cálebre de los Alpes por lo pintorf"f:CO de sus panoramas "1 lo
sublime de los ventisqueros. No hay vista más BUbhme
quf~ la qne presenta el Monte Blanco desde la aldea. de
Uhamonix. Los adjuntos grabados dan u na buena idea
de la vía y del espectáculo de la naturaleza e n aquelloa
parajes.

Ferrocarril eléctrico submarino.
8e está poniendo en práctica un proyecto de fe.rroe~rril
eléctr;co Bubmarino en Ingh1.terra, que. debe umr Br1gl!·
ton y la aldea marítima de Rottingdeau en la costa men•
dional in¡;lesa, condado de Sussex.
.
Para facilitar las relaciones entre eetas dos estac1on~
balnearias, distantP-s nna de otra seis k iómetros aproxt•
madamente, ~e ha hecho pasar una vía férrea par la P8 •
queña bahía que la costa forma en este lugar. E l fon00
.
de e¡:ta había, perfectamente unido, debe recibir loscarri ...
les del férrocarril eléctrico proyectado. Los alambres
eléctricos se colocarán sobre postes elevados de 5 á 7 me•
tros sobre el nivel de los carriles durante la lflRrea alta.
Sobre esta vía férrea circulará. un coche muy ,elevado,
de 16 metros de largo, que podrá contener 150 personas.
Para impP-dir la inmersión del coche, se le colocará. sobre barras de acero de lO metros de altura, fijando 188
partes sumergidas de estas barras sobre ocho r uedas que
pa~arán por los carriles colocados en el fondo del
Dos dinamos colocados en la parte superior del coo !~
y unidos á los alambres dan movimiento al coch e. -»
cahmla que se necesitarán trPinta minutos para fraquear
i.a distai;cia que separa Brighton de Rottingdeau.

mr·

Ciertas mujnPs se ocupan medianamente por ser ama•
das; les basta con ser preferidas.
Er,.'RIQUB RoUJON.
El hombre es el único animal que tiene la facultad de
mez9larse en lo que no le importa.
ABATE G!LIANl.

&amp;1 primer

ensueño

[Grabado en los talleres de "EL MUNDO""]

213

�4

OCTUBRE,

1896.

4

OCTUBRE,

1896.

~==============:;E::,L_:M:,:UN~DO~.================

El Perdón.
~@PL4

- ~.,.,,

En aquella caRa, una gran cohnPna d!' obreros di' la calle DPlambrn, donde Tony Robec
ocupaba un hnmilde cuarto h.acía ya seis ~eaes todos le creían viudo. VI vía con su h1JO,
un 'hermoso niño de seis años, 1ind4? y arr~gladito como si estuviera siempre ba¡o la cuidadoea ;nFpección de su madre. Suponf~Pe
que desde qua murió é~ta había tnnscn!ndo
el tiempo reglamf'ntano de luto, pues mnguno de los dos iba vestido de negro.

caea...... ¡Qué bien sabía el almuerzo junto al balcón, abicryo de Pª! en par, donde con•
templaban á ratos la calle y á ratos el hermoso azul d~I cielo! M1ent.ras él sabor~~, a
el café y fumaba un cigarrillo, Clementina se entre~ania en regar los tLest,1 s, operación
e más de nna vez era sor¡,rendida por su mando que, ace~cándo~e cautelosamendaba un beBo en la nuca. Ella.dE,cía riéndos.e: «Estáte quieto, s1m~lón.»·
.
' Después. el nacimiento de un mño_. ......... P~s1éroole por nombae Féhx y le con_lia·
ron á una nodriza que habitaba en las mmed1ac~oue~ de París, c~eyendo ~11e los a1respuroR dd campo robustecerían su e.ndeble const1tuc1ón. ¡Creencia errónea.
El pobrecito mu.·ió de convuls1on~s antes ~e un año.
.
Pronto les con~oló de esta desgracia la vemda de otro vástago, de Adnan, qne fuécriado pQr su madrE'.
.
1
· d
Tuvo ésta que abandonar el tallei: y busca~ traba¡o para casa; ganaba a mita , estaba di~gustada de 1:,u suerte y empezo á descuidar el a~rt'glode RU persona. A pE'sar de•
los esfuerzos de Tony, que procuraba por cuant~s medio~ se hallaban á su alcance aumentar el prernpuesto, de iugr..sos, el mat1·i~o1110 contrPJO algunas deudas, porque hacía tiempo que se habian agotado los peque1:1os ahorros.
.
Lmgo cuanc.o el niño tuvo la conve1m,nte edad, fué llevado .á la escuela-;a~1lo,.
donde ptT~anecfa desde la mañana ha~ta la tarde; la ~adre, volv1eodo á adquui.r el
hábito de la ociosidad en que transcurnó su adolescencia, Y recordan.do B?S frivohJades y coqueterías de aquel tiel:!1po, !lcostumbró~e _pc,co á poco al calleJeo, a esa ocupación t,an peligrofa para las muines ¡óvenes y bonitas.
. .
y sucedió que t-1 pobre hombre, prematuramente enve¡ec1do por la constant:- cavilación y el tnibajo coustante y pt&gt;uoso, al .entrar )lllª noche en ~u casa acomp111.1ado
de su hijito, á quit-n recogía después de Ealir de la 11np~enta, encontr5&gt; sobre la cl11menea una cana, de la que cayó al Qacarla del sobre el anillo que él ha_b1a ~egalado á Clementina el día de eu~ desposorios; carta lacóniua en la que la mn¡er rngrata, la mujer infame, les decía «adios» á él y á su hijo y les pedía que la perdonaran ........ .

.: 1~

Clementin·a huyó f'JJ los primeros días de Mayo. A últimos de .Tulio, Tony vendiólo ruPjorcito de[ mobiliario para pagar las deudas y se tras~adó á la ~a.lle de Denlarubre.
Pensó en qne cambiando de &lt;;to.micilio le serla m~s fác~I amortiguar su dolor.
y he aquí ¡,or qué al verle v1v1r en tan grande aislamiento. con~agrado á su trabajo y á 8U hijo, todoH los ,•ecinos de la nueva ca,-a le crt'yeron vmdo.
.
A finei, de Seotiembre recibio el obrero una extensa carta: cuatro págrnas ele l&lt;•tra
menuda, llenas d~ inconherencias y frases de desespnación.. ~~ucha;1 pal'.1bra~ estaban
emborronadas por las lágrimas que sobre ellas vertió al escnbHlas una. 111fehz nrn¡er;.
uua mujer que abando1,ó y olvidó, y que al Eer ahora abnndon~da y olvidada, arr,.pen ·
tfaEb de su culpa é imploraba la compaeión del hombre ofend1dó; pero el pobre T0ny
tuvo la fiera energía suficientf' pa,-a no contestará la culpable.
No volvió á saber de ella hasta la vf~pera de :Navidad.
.
En tal dfa 1 y dHde que murió Félix. iba todos los años con su mu¡n á colocar un
modesto ramo de flores ~obre la tu111ba de su primer hijo, sQbre aquella tum.ba cuyo
derecho de propiedad había renovado op01tunamente para que no dt-~ap11:n·c1eran de
allí los queridos restos. Por primera ver, Ton y Robec cumplla esta obtigac16.n acompañado úuicamente del pequeño Ad!'ián. Al franquear la puerta del cementerio, l:'I _la.borioso cajist!\ evocó más triste y doloroEamente que nunca el recue1do de la fug1t1rn.
u¿En dónde e~tará ahora? pensó; ¿qué será de ella?»
Llegó á la tumba de Félix y be detuvo i,orprendido...... Sobre]~ piedra to~ca b11bfa
tres ó c•1atro juguetes de ínfimo valor, de esos que se les da á los nmos más pobres. Estaban nuevos y recién colocados allf.
.
-¡Ay! ......... ¡juguetes! gritóAdrián con templando admirado y gozoso el hum1ld&lt;l
halla,.go.
Entre tanto, Tony, qne había visto un papel clavado con un ~lfil~r á uno de los
juguetes lo cogió y 1.-yó t-stas palabras, escritas con letra que conoc1ó bien pronto:
uPa~a Adnán, recuerdo qne le envía desde el cielo su hermanito Félix.» .
Al acabar de leer, sintió que Adrián se abrazaba á sus rodillas y le oyó decir con
voz ent.re alegre y asustada:
-¡Mamá!. ........ ¡ahí eotá mamá!
A corta dbtaucia de la tumba, arrodillada cerca de un grupo de árboles, pobremE&gt;n•
te vestida, había una mnjt'r muy pálida. Al volverse Tony hacia ella, le dirigió una.
Todos los días por la maflana, el buen Tony, que trabajaba como_ tipógrf.fo en u~a mirada tribtlsima y elevó t,US ruanos iuntas en actitud suplicante.
imprenta del barrio Latino; salía de casa llevando en brazos, adormilado, al peqneno
Adrian, y lo dejaba en una escuela próxi~a. Por la tarde, tan pronto como term~naba
su tarea iba en busca del rapaz y, conduciéndole de la mano, entraba en la carmcerfa
y en la tienda de comestibles, adquiriendo 1~ necesario para el sustento. Hechas las
....,rovisionPs. encerr~banse los dos en el cuartito de la gran colmena y no salían de él
hasta el siguiente día.
•
Las cutuaáre~ de la vecindad compadecían profundamente á aquel padre, de cuarenta afios de edad á lo sumo, aspecto simpático, rostro descolorido y cabellera negra
lialpicada de hilos de plata, y mirada noble, semejante á la de un león en rE&gt;poso. Algur.a que otra vez le hacían objeto de sus conversaciones y se expr,!saban en estos ó
parecidos términoP: «A mí se me ~gu~a que ~bía casar~e nuevament:e·:·······" «0on seguridad que no le faltaría una mu¡er ¡oven y de su guQto que se desv1v1era p&lt;,r él.. .... »
Las sewpiternas habladoran hubieran querido tratarle con cierta confianza, cosa
que no res•1lta dificil en esos pequeflos falansterios habitados por gentE&gt; de mod!'sta posición social, en los que las puertas están abiertas generalmente. Pero Tony .Robec te•
nía un caractH reservado, y la cortés gravedad con que saludaba á sus vecmos en la
escalera ó en la calle imponía á las curiosas bastante respeto.
En las tardes de los días de fiesta, padre é hijo salían á pasear. Les habían visto
más de una vez en los Museos y en el Jardín de Plantas. lRs habían visto tambien,
antes de la hora de la comida, en un café del barrio, donde Tony hacía su único gaAt:&gt;
extraordinario de la semana, bebiéndose lentamente. á pequeños sorbos, un ajenjo,
mientras que Adrian, apoyado sobre la mesa, fijaba toda su atención en los monos de
los periódieos ilustrados.
-Se equivocan ustedes, señoras, solfa df'cir á las vecinas la porte~, que era algo
sentimental· eae viudo no volverá á casarse. Yo sé que va con frecuencia al cemente•
rio Montpa~nase. Sin duda f'stá allí enterrada su mujer. Le encontré allí el último domingo, y daba p~na verle tan triste, llevando al pequeño, cogido de la mano.. Debió de idolatrar á la difunta...... Es un caso raro; pero los haya así. ........ ¡ Es un viudo
inconsolable!
Y era verdaJ casi todo lo que la portera decía. Tony había adorado á su mujer y
no se consolaba d\haberla perdido. 8olamente que...... no estaba viudo.
***
¡Oh, bien simplP.· y poco dichosa la vida de aq~el hombre! Obrero concienzudo,
pero de mediana disposición para el .oficio á que se había dedicado,.. sólo á fuerza de
mucho tiempo y de rnucha constancia pudo llegará ser un buen ca¡1sta y á ganar un
jornal decentito. Por esta razón no pensó seriamente en casarse hasta después del haber cumplido treinta años. Le hubiera convenido una mujer razonable, educada como
él en las privaciones y en el trab~jo. ¡Per? e~tán reñi~os el amor y el c~l~u.lo! Tony
perdió la chaveta al ver una florista de diecmueve pr1mav¡,ras, bastante ¡u1mosa al pa•
recer pero de un caracter tan frívolo, que jamás había pasado su imaginación de la
eupe;ficie de las cosas. Sn mayor habilidad consistía en el exquisito arreglo de super•
eona en dar á sus cuatro trapitos apariencias d~ lujo y de elegancia. Ton y tenía algunos ~horros guardados en un armario de luna, mueble que consideró indispensable pa·
raque su mujercita se mirara de pies á cabeza, y que le costó ochenta francos en el
faubourg San Antonio. Casóse, pues-, con Clementina. Al principio todo fué muy bien.
¡Cómo se amaban! Vivían ~n el quinto piso de una casa del boulevard Port--Royal, y
desde el balcón veían todo París. Por las tardes, cuando él terminaba su trabajo y poniéndose el paletó encima de su traje de obrero, salía de la imprenta erguido, satisfecho con aire de gran señor, dirigíase á uno de los extremos del puente de Saint-Peres
y a~nardaba allí á que su mujncita saliera del obrador de costura situado en la calle
de Saint Honore. Cogidos d"l brazo. muy juntitos, encaminábanse al domicilio conyugal y comían alegremente. Los domingos eran los dfas más deliciosos. Se quedaban en

EL MUNDO.

215

Aqní para i7!1er n 9s, señores sanguinarioe, ¿no es verdad
que Tony debió pensar en aquel instante en el que vino
al mundo el día. de Navidad, en el que ensefió con Ja palabra y con el eJemplo á perdonar las injurias?.. .... Porque el _cas? es que ?-'ony Robec, dPspués de unos segundos
de vac1lac1?n, mot1v~da más por la piedad que por el luror ~el antiguo ultraJe, empu¡ó al niflo hacia la muJ·er y
le d1Jo:
,
-AdTián, abraza á tn madre.
Ella ~strechó á su hijo con efusión, con locura, y le bes.ó apas10nadamente en los ojos, en la boca, en el cabello...... Luego ~e levantó, y con voz temblorosa con los
ojos llenos de lágrimas, dijo acercándose á su esposo:
-¡Oh, qué bueno erE&gt;s!
El !ué al ~ncuentro de ella y contestó con sequedad:
-No hab.es ........ .
.Desd~ el cementer.io á la calle.de Delambre no hay gran
d~stanc1a. ~ recorr1ero~ con hgero paso, precedidos del
mflo, que miraba y rennraba entusiasmado los juguetes.
Llegaron á la casa, y el obrero, deteniéndose ante la portera, exclamó:
-Esta es mi esposa, que ha estado en el pueblo al
lado de ~u madre enferma, y que vuelve ya á su casa.
Y subiendo la escalera, tuvo quesostf'ner á la desgraciada, que expresaba su emoción con sollozos mal conteJfidos.

rito- La•vamos á clavar por:las alas para E&gt;jemplo. ¿Qué
es Peo, rapaz? Se me figura que te dá lastima la pícara.
1':1e eché á llorar como nn tonto. Usted dirá que no es
cre1ble. PuE&gt;s, !1ªdll:, me eché á llorar; pE'ro no por la mui;r~ de lagarduna, smo porque me miraba en aquel espeJo, Y.creía qu~ tambien iban á p!'garme á mí un tiro con
perd1g_onee, y que me espatarraría en el sembrado con
el ~oc1co fr~o y los ojos vidriados y derretidos ca~i'.
' ~fa á m1 madre llegar, dando alaridos, á recogerme;
á mis herman~s que, al descubrir mi cuerP&lt;' se arrancaban el pelo á tuonE&gt;s, pidiendo por Dios que'al menos no
me clavasen en un palo para escarmiento de los qne roban manzanas. ¡Ay, cla_v~rrue no! ¡Sería una vergüenza
tan gra~de para mí fam1ha y baAta para la parroquia!
' Admirado el !3f'ñorito de mi aflicción, v crf'yendo que_
la causaba .el triste .fin .del avechucho, m0 pi.só la mano
por el carnllo, y me dijo Ponriéndose:
-¡Vaya un irocente! ¡Tanto sentimiento por la raída
d.e la garduña! ¿Tú no sabes que es un bicho, que se mel'lenda á las p~lomas? ¿No viste las plumas de la que se
zampó E;l domrngo? De los ladrunes no hay que tener
compasión.
En vez de quitarme el susto. estas palabrae me 10 redoblaron, y_sm saber lo que hacía ni lo que decía me
eché de rodillas y c~nfesé ~do mi delito; creo que ~i no
lo hago así, en segmda reviento de angústia. El señorito
me oyó, se puso serio, me levnntó, me colocó en las ma·
*
**
Entraron en, el_ cuarto, Ton y mandó á su mnjer que se nos la escopeta otra vez, y dejando¡,] ave muerta sobre
vallado, me dijo esto (juraría que lo estoy escuchansentara en la umc~_ bu tac~ que había allí; echó de nuevo el
en sus brazos al mno, abnó la cómoda sacó de una caji- do aun):
-.Para que no te o!vides de que por el robo se va al
ta la sortija de desposorios, se la col~có á Clemeutina
e_n el dedo, y enton~es, sin una solo frase de reproche: ase@ma_to y por el asePmato al garrote ......... anda, aprieta
sm_la más leve alusión al pasado, con la inmensa gene• ese gat1ll?... ··: y pégale la segunda perdigonada á lagarros1dad de los corazon~s nobles, besó á su mujer en la• duña. ¡Srn miedo!
Cerré los ojoe, moví el dedo, vacié el sf'gnndo cañón de
frente, para que estuviera bien segura de que la perdola escopeta....._. ... y casi !edondo, pataleando, con un atanaba.
que á los nervios, que dicen que daba pena mirarme.
FRANCISCO COP.l!.E.
Estuve_~alo algún tiempo; el señorito me pagó médiC? y med1cma; sané, y cuando fuí mozo y acabé de ser•
v1r al re y, entré en la guardia civil.

Pena

ae muerie.

C:1snal~nen~e .la víspera-empezó á contar el sargento
d~ guardias c1v!les, apurado el vaso de fresco vino y limp1á.ndose los b1got~s c?n la dobla~a s.ervilleta-había yo
ca1do en la tentación I cosas de clnqmllos! de apropiarme
unas ~anzanas mn.y gordas, muy olorosas, que no eiau
mfas sino del señont?: como que habían madurado en su
hue!to. Les me~í el diente; est11;ban tan en sazón, que me
sup1e~o_n á glona, y queclé ammado á seguir cogiendo
con d1s1mulo to?a fruta que me gustase, aunque procediese del cercado aJeno.
Cuando el señorito me llamó al otro día sentí un esco•
zor. «Van á salir á relucir las manzanas pensé para mí·
pero :pronto me convencí de que no se trataba de eso. EÍ
~efionto me entrf'gó su escopeta de dos cañones, y me diJo bondad~samente: uLlévala con cuidado. Mira que está
cargada. 81 te p~sa mucho, alternaremos.» Le aseguré
q~e podía muy bien con el arma, y echamos á andar ca·
11:1rno. de las heredades. En la más grande, que tenía rec~ent1tos l~s surcos del arado, (porque esto sucede en No•
v1embre, tiempo de siembra del t1igo ), se paró el señorito
Y Y? también. El levantó la cabeza y se puso á registrar
el cielo.
-¿No v~s l!',llí á esa brioona? Me preguntó.
-¿Aqmén,
-A la garduña.
-Señ?rito, no. Son cuervos; hay un bando de ellos.
Con ef~~to, á poca altura pasaban graznando cientos de
negros paJ.arracos, m.ny alegres y provocativos, porque
veían. el trigo esparcido en tos surcos y sabían que para
ellos ~ba á ser más de la mitad. (!Pobres labradores!) El
sefionto me pegó un pescozón de broma y me dijo.
-Más arnba, tonto, más arriba
. Allá en la misma cresta de las 1;11bes se cernía un punt _1to obs~uro, y reconocí al ave de rapiña quieta con las
flas estiradas. Poco á poco, sin torcer ni miaja ~I vuelo
a gard~ña fué bajando, bajando, y empezó á girar n~
muy léJo,a de donde nos encontrábamos nosotros.
-Dame la E,scopeta, ordenó el señorito.
ta O~eúecí, Y él se P:epa~ó. á disparar; sólo que la tunan' e golpe, como s1 ad1vmara, se desvió de la heredad
aquella, ~ cortan~o el aire lo mismo que un cuchillo, cá·
tala ~erd1da de vista en menos qL.e se dice.
d d~oEb~ oído la maldita; E&gt;xclamó el señorito incomoa o.- 1 Jueves, que no traía yo escopeta estuvo más
1e 111;1a hora bur_l~n~os~ de mí. Sólo le faltó ~euir á comn
mi mano. F1¡a " d1~z paso~, muy baja, haciendo la
1ª~~ha Y clavando el OJO en un sapito que arrastraba la
9'.r11ga por el surco, hasta que se dejó caer como un ra 0
t~mcó al sapo entre la~ uñas y se lo llevó á lo alto de aq~ei
que se ve a!lí. ¡Buena cuenta habrá dado del sapo!
oy, en cambio, ¡busca! Nos va á embromar la conded
na a ......... ¡Calla, que vuelve!
Yolvía, Y tanto volvía, que se plantó lo mismo que la
primera_ vez, ~ _plomo sobre nosotros. Sin duda Je ten fa
querencia al s1t10; y en la heredad aquella encuntraba la
~esa ~uesta s1em~1·e. El señorito tnvotiempo deapnntar
oor. to a ca)ma m~entras la garduña se abanicaba con la~
afilas di,spac1to, avizorando lo que intentaba atrapm· Por
n·. cuando
·
., 1e pareci·6 Ja ocasión
bu.. na, e! st-ñorito ·largó
e 1tiro......... ¡Pruum! A mí me brincaba el corazón
al
veJ qi¡ el pája~o haci-:, la torre, dando sus tres vuelt~Jeu
O
re oné Y a~a~1éadose al suelo lo mismo que una piedra
pegu. un ch1lhdo y P&lt;:r nada me raigo tawbién .
'
:fi(lrit~ué haces, pasmon, que no portas? me gritó el se-

E

~11°

o~Jché á correr, por que ya~usted ve que no podía des-a ecfer1o, ¡iero me temblaban las piernas y ije me des• nec a 1a vista.
se¿Sabe usted por qué? Por la conciencia negra• porque
jeab::iitdaennátrolaemle~odría ]las m~nzanas, y me ~scarabaID\e &lt;, a castigo.
-Venga aquí esa descarada ladrona- órdenó el seño-

bMILIA

p ARDO

B.AZAN.

NOCTURNOS TROPICALES,
CANCIÓN DE LA SABANA,

Yo estoy estrellada en lotos y mayos
En flor;
Y o estoy encantada de noche con rayos
De sol.
Yo soy la dolientP mansión del ensueño
Fugaz,
Y al trópico ardiente :loy plácido sueflo
Vernal.
Mi bruma nevada y violeta se enciende
De luz,
Y en este paisaje sus noches esplende
Stambu!.
Del norte, buscando mis lagos pluviales
Vendrán
Flamencos rosados y grullas boreales
De mar.
Del triste coquito se oirá la sentida
Canción
Surgir de la noche cual queja perdida
De amor.
Las nubes de patos que en lo alto se agitan
Se ven:
'
El cuello tendido sacuden y gritan
Después.
Y vienen con vuf'lo fugaz y sesgado,
Del sur,
Zancudas plomizas de buche irisado
Y azul.
Pescando en el agua ae ven su~ siluetas
.
Errar,
Mas súbitamente, volubles, inquietae,
Se van.
Y el grito que exhalan subiendo en un vuelo
.
.
.
Sin rin,
Oirá m1 desierto anchuroso en su cielo
Morir.
Me dan las gramíneas en dulces desmayos
Su olor......
•
Yo estoy encantada de noche con rayos
De sol.
Aquí se suspende la lucha bravía
Del mal,
Y olvidan los tristes la breve alegría
De amar.
Yo soy el olvido! Yo soy la distancia!
Mansión
Que al huésped nocturno ni penas escancia
Ni amor!
RuDÉN

Septiembre de 1896.

l',L

CAMPOS.

NOSTALGfA..

Necesitaba decirlo,
Ausente, no puedo
hacer que en las brumas que envuelven mi alma
sonría un destello.
Necesitaba contarlo:
· la au~encia es anhelo,
es angustia mortal que me ahoga
con cincho de hi~rro.
Necesitaba gemirlo:
yo busco un consuelo
que disipe los torvüs fantasmas
que pueblan mi sueño.

Nec'3sitaba llorarlo;
esclavo del miedo,
me asaltan terrores de cosas fatídicas
de tí, estando lejos.
Necesitaba cantarlo:
yo quiero tus besos,
el calor de tus húmedos lablos
en mis labios trémulos.
Necesitaba, señora,
necesitaba en mis versos
decir mis angustias, gemir mis zozobrrui
llorar mis anhelos.
'
JOSÉ !.
Septiembre de 1896.

ARREL.

AUGURIOS.
Hoy q.ue en un cielo tenebroso y mudo
·Hund1ete ¡oh fe! tu resplandor postrero
La única religión de que no dudo
'
Es el profundo amo1· con que la quiero!
Oh fe qne huyendo del invierno rudo
Fuiste un eterno pájaro viajero ..... .
Si el bJsque,está en tinieblas y desnudo
Llega a ese ultimo amor como á un a lero!
Pero ahí canta á la tiniebla fría
No á las pálidas lunas de alabastro
Porque será un sarcasmo tu alegría,
Cuando desaparezcas como un aPtro
Dejando sólo en la conciencia n,ía '
Un desmayado y silencioso rastro ........ .
JosÉ Ju.AN TABLAD.A.

***
De tus ojos, luz y encanto
de mi eepíritu abatitlv·
de esos ojos que han v'ertido
por mí raudales d., llanto;
de los dos astros que inspiran
Pªl?ióu, bondad y ternt:rll,
cuando e11vuelv1:n en luz pura
lo que enamorados miran;
como tesoro del cielo,
de esos ojos, me acompañas
unas sedorns pestañas
tau negrat1 como mi duelo·
hebras q::ie dan luces bell:s
rellejos nunca imitaios,
'
pues son rayos arraccados
para mf, de dos estrell~!
Con devoción las adoro·
con hondo temor las mlro
pues al soplo de un suspir~
puedo perder ta! tesor0.
Pestañas de un ángel son
que á 1.as que le adornan, juntas,
sostu_v1~ron en las punta,;
sus lagrimas de pasión.
Ellas velaron tranquilas
sus pesares, sin reproche
cuando enlutaba la noche
su espíritu y sus pupila~.
Y de l.~ ausencia el rigor,
las deJo e~ llanto empapadas,
como espigas doblegacta;
por el pe,;u del dolor.
Hebras que al sentir opreso
el párpauo que aduruabau
abrazándose temblaban· '
entre las llamas de uu beso.
Por dichas y por angustias
fueron al azar movidas,
para couteuiplarrue. erguidas
y para llorarme, niústias.
Sí, mjstias de padecer
en tus ojos las llevaste
cuando impo~ible juzgaste
que mti vol vieras á vt:r.
Ellas, encarnando en tf
fueron r.-jaq de un post;go
dP; llanto, por mí y collluigo,
lt&gt;¡os y cerca de mf!
Y hoy me las mandas Estrdla
y E'S tn dádiva paaracl~
'
para mí la má!! a';;,a,fa
la más rica y la más b~lJa.
DPlicada y primoroQa
Pnvoltnra le~ dit áfilo
tal como Pnvuel\'e á u'n pistilo
el pétalo de una rosa
Y forman :¡qf Pl tesoro
con que BUPñO y me extasío:
¡pestañ¡is del llngel mfo!
¡pestañas dei bien que adoro!
Jo.ANDE Dros PEZA.
. ¿Quién. puede ser dicho!'o ni en la gloril
a1 allí existe del mundo la memoria?
C.AllPOA'MOR.

�216

ELMUNDO.

4

OCTUBRE,

1896.

Las PÍLDORAS del Dr. AVER

EL ABANICO A TRAVES DE LOS SIGLOS.
Origen ael abanico.
El orfgen del abanico ee remonta á la más grande antigüedad; tau pa&amp;ria es el Oriente; nos viene de esos climas .
en qne Ja atmósfera es 1mfocante durante la mayor parte
del afio; algunos historiadores lo atribuyen á. la Sibila de
Cumas, que á lo que se dice, se servía de un abanico al
dar sus oráculos. P.dro mucho tiempo antes de la época

en que se coloca la existencia de las Sitilas, los artistas
egipcios pintaba.u abanico:! sobre las paredes de las tum-

bas de Tlu:bas.

UNA LEYENJJA CHINA.

Una leyenda china explica así el origen del abanico:
Una noche que la bella Kan-tH, hija de u11 poderoso man·
darfn, aeistfa á la· gran tiesta de las linternas, se vió forzada por la violencia del calor á dej :J.r su máscara. Sin
embargo, como el pudor la prohibía 1:::xponer su faz á las
miradas profanas de los. cul'iO!:os, mantuvo _la careta lo

más cerca posible dd sus· facciones, agitándola para darse
aire. La .rapidez de los movimientos que imprimía á sus
manos y á. su caret:.a, hacía qne esta se convirt:.iera en una
especie de velo, no dejando distinguir na.da dtj su fisonomía. Todas las mujere8 test:.igos de esta atrevida y encau•
tadora innovación, la imital'ou, y se vieron diez mil manos
agitar diez mil máscaras. Desde entonces el abanico que•
dó inventado y reemplazó á la máscari'-.
.A FORISM0S.

Un marid{I debe ver en el abanico de su mujor un ene•
migo.

•••
Toda mujer que deja caer su abanico sobre los dedos de
un galan, firma su derrota.

•••

Tiene este abanico el don
de dar al viento ligero
todo acento de pasión,
Por eso oculto un Kte quiero,,
que siento en mi corazón.

En abanico cerrad) no entran poetas.
Clarín.

LA M.ANIOBRA DEL ABANICO.

A decir verdad, no se necesita haber nacido en un sa•
Ión para llegar á. ejecutar con perfección la maniobra del
abanico.
La mujer está hecha en general de tal suerte, que lo que
no aprende lo adivina. Bt1.~ta que tenga para est:.o lo que
constituye á la muJer misma: esa gracia innata que puede
encontrarse en grado sup~ewo eu una vaquera y faltar
absolutamente en una princesa, y no se qué sui generi..8
que encanta y que subyuga. •

•••

•

EL ABANICO EN ESPA8A..

España es_ el p3:ís del abanico por excelencia; añí, como
en las colonias hispano-americanas, sefioritas y seti.oras
lo usan y aun abusan de él y sou inimitables en su manejo.
Una espafiola, dice B ,.m jiimío de Israeli 1 avergonzaría
con su abanico la táctica de un grupo de cao:J.llt:iros.
Ya lo despliega con la lentitud pomposa y la concienzuda eieg.mcia J.el pájaro de Juno; ya lo agita con una
morbid~z perezosa 6 con una atraye11te vivacidad, ó bien
el abamco se cierra con un el:!tremecimiento que s&amp; parece al aleteo de un pájaro y que os hace estremecer· o en
medio de vuestra confusión, el ab1nico de Dolores Óa toca
el codo. 03 voJ véis para escuchar, y el de Catalina os golpea la espalda ......... Instrumento mágico! en España habla una lengua particular, y la galantería no necesita más
que esta delicada joya para exl,.)resar sus más sutiles roncepciones ó su ma1:1 irrazonables exigencias.

Gampoamor y el abanico.
Al dar este abanico aire al semblante
tal vez pueda templar, Eugeaia mía,
esa alma delirante
que no tuvo en la vida un so lo amante,
ni vivió sin amar un solo día.

Son

Son

Puramente

Azucara-

Vegetales,

-das,

y es usado formalmente por e, publico de gusto delicado tanto
touristas como ciudadanos en Mexico.

Todos. los proeminentes

droguistas Je recomiendan y venden como el mejor y mas delicado
de los Dentrrficos. Todos los paquetes contien,en una botel,a de

Que no pidas, Manuela, te suplico
a mi edad madrigales ni consejol:1,
porque sé que Jetrás del abanico
os borláis las mujeres de los viejos,

delD.

hquido SOZODONTE (para usarlo diariamente), y una caja de Poi•
vos SOZODONTE {para usar dos veces por semana)• tambien

EL ESTREÑIMIENTO

LOS ABANICOS ")IETAFORICOS."
El gas abría en la ..aoche

Su abanico de llamas.
Dá poeta noctámbulo.

una pastilla de

El olímpico cisne de nieve,
Con~\ ágata rosa del t)ico
Lm,tra el ala eucarística y breve
Que abre al sol como casto abanW-0.
Rubén Darlo.
A.Il.A..NICO LUIS XV,

l3aj0 las frondas rle algún Verealles
O en los boecajeH de algún Trianón,
Entre floridas y angost,aR calles,
Triste y pausada cruza l\íanón.
Dan á. su paso los brodequines
De altos tacones, blando OJ'lcilar,
• Y su ropaje de albos eatines
(rú-frús y aromas deja. ~l pa ar.
Hacia el eetanque va taciturna,
Donde á. lo:, rayos del áureo sol,
Blancos trito111::1:1 vueJcau su urna
Y airadoe soplan su caracol.. ...... .
..... : ... En vano un lirio del vaso regio
Prendió en las blondas de su corsé,
Leyó los verf!os de un Florilegio .
Y al clavicordio toco el minué ......
.Nada ha calmado su torva fiebre:
Ni el negro page ni el fiero halcón
Ni la diadema Jonde el orfebre
Grabó los lises de su blasón ......
Es que la hiere su· enan;.iorndo
Y l\1anón llora su infiel desliz;
Por 01'10 triste Re ha doblegado
Y palidece la flor de lis!
Al dulce nido que los espera
Ya no irán juntos, lleuos de amor,
En blasonada y azul litera,
De las antorchas al resplandor!

Y en el estanque de tonos glaucos
Se frisa el chono de un caracoJ
Y 1\-fanón sueña, bajo los aaucos,
A los postreros rayos del sol. ....... .
JosÉ JUAN TABLAJA.

GRATIS.

Este agradable Jabon (pastilla de 4 onzas) está hecho con
escojidas materias, con el Tomillo como base por su cualidad antiséptica, •y es de un gran valor como Jabon de Tocador para la
complexion en cualquier extremo de temperatura. No hay sustituto
para él. ninguno le iguala en valor para la cura de granos, grietas.
eczema y todas las enfermedades de la piel y para la barba. Proveero,.. 1e una pequeña muestra por correo dirijiendoos á
HALL• % RUCKEL, New York.• propietarios del SOZODONTE.
SOZODERMA y otras populares preparaciones. Mencionad este
peri6dico y se os remitir-&amp; gratis la muestra.

·--------,----------------&lt;e-'

Enfermos del Estómago

Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, lo único que cura,
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre caila Oblea, el nombre DIGESTIVO MOJARRIETA.

Dispepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas
con sus síntomas: Agrios después de las comidas ó Aci- ·
dos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareoe,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según ensefian millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienes se viú
sufrir durante muclws años y además reconocen eminencias médicas de varias naciones, sólo se curan oompleta y radicalmente con el

•
•
M OJarr1eta.
DIgestIvo
■

■

En todas las Droguerías de México.
-

t&gt;~ fiy

Ni ya en la ojiva llena de esmaltes
que orna el e:.cudo noble y condal
Han de ver cómo los gerifaltes
Cazan la blanca garza real .. , ..... .
Y ~!anón sueüa, ramajes finos
Tienden arcadas · de paE,toral;
Nunca crearon los Gobelinos
En sus tapices pastora igual!

afecta seriamente los órganos cligestivos y asimilativos, in~luso, _los
Riñones y en este estado no pueden extraer dP la sangre el ácido ur1~0.
el cual, Rl ser introducido en el sistema, causa Reumatismo Y Neuralgia..

Tor.-1DOR Y EL DAÑO.

Abrif:i la aurora
Su abanico de n'ácar
U,i poeta madrugador,

Desplegó la cascada
Su abanir,o de espumas
Un poeta ...... acuático.

ci~.,oúer/1/(f

Como muestra

Agitaban las palmeras
Sus leves abanicos deesmeralda.
Un poeta tropical.

UN MADRIGAL DE LUIS XYIJI.

Luis XVIII, al obsequiar un abanico á una dama célebre por sus campaiias g"lant.. s y por su belleza, ,.izo ins9ri_bir sobre la caja preciosa que lo contenía, estemaflr1ga1:
'En el ardiente estío,
}"'eliz por que di vierto vuestros ocios,
8abré traerá vos los blandos céfiros;
Los pequefi_os amores vendrán solos ....

Tan fragante como las flores, este famoso Dentr(nco ha sido

¡Oh, Isabel! ¡Cuántas veces á. hurtadillas,
á través de estas pérfidas varillas,
con tus pupilas de ternura llenas
á algún hombre ieliz, dfftí adorado,
Lo mirarás apenas,
Por temor de mirarle demasiado! .

El abanico de una bella es el cetro de\ mundo.

Maréchal.

Han sido objeto de los más Altos Honores en Ias l&gt;rincipales Exposiciones
Internacionales inclusas las de Barcelona y Cl11cago, dos de las más
recientes. El Íl.bono dispénsado por. ~quellas autoridades con carácter
oficial á la excelencia v virtudes. 111ed1crn::i,le~ de las Pi.ldoras del Dr. Ayer, .
confirma el juicio que han merecido del publico en general durante más de
una generación, de que estas Píldoras son las meJores del mundo.
.

~ BAÑOS DE LAS DIOSAS,

a¡55¡¡;,

t:&gt;
t&gt;
12&gt;

@tJ,- @ft?:-

. . ~
CABELLOS,DE LAS NINFAS,
♦@?P
CUTIS DE CLEOPATRA,

JABOH

HA!,~~~~!~~~!~~~-~~.~ DR. l!OSA.

EL FAMOSO REMEDIO y PURIFICAUOR
EL QIJ&amp; CURA LAS

ERUPCIONES, LLAGAS, ECZEMA, y
las Afecciones del Cútis,

el qo, ademu de sns ,r.,,toa pu,,ncantes &lt;eme&lt;J;á ó impide el

EN UN ABANICO,

Cuando a.travieses elegantes salas,
No olvides ni un moruento
Que este abanico es una de las ala~
Con que vuela hacia tí wi pensannento,
Josi: M. BuSTILLOS.

,~

--=--

Reumatismo y la Gota.
rF'~éa.eeqoeencadapaqne~eestiiimpre..~ Dn._Ros.a. Coll!'~NT,
Mo11tc.1au, N. J., E. o. de A., 11m cu¡o requilmodeJa de ser 1eju.1.m.o,

2&gt;
b
~

&lt;·&amp;

DESARREOLOS

BILIOSOS.

Entre los sintomas indicadores de Biliosidad hay la Na1:1sea, Mar_eos,
Dolor de Cabeza, Flaqueza de Fuerzas, Fiebre, Vista Turb~a, Aman_llez
de la Piel, Dolores en el Costado Espal4a y ~omb~os, Ahento. Fétido,
Lengua Saburrosa, IrregularJ!1at;l en ias func10ne~ rnt":stmales, V ó,rn1:os, etc.
Cuando ocurre el Estrenumento el Tubo D1gest1vo Se afecta ) sobreviene Indigestión ó

DISPEPSIA.
La Mala Boca, Dolores Gástricos, _Dolor de_ Cabeza, ficide_z del
Estómago, Agrura, Nerviosidad y Depresión de Ammo son e~1denc1a~ 4e
Dispepsia enfermedad que tanta congoja cansa. Se hallara m~ Alivio
Seguro Para las irregularidades del estómago y demás dolencias consiguientes en las
·

Pildoras del Dr. Ayer.
Estimulan el estómago, descargan lo~_ intestinos, comunican_ salud
vigorosa al bigado entorpecido y _á los rmones, . y cot;i. sus propiedades
tónicas y laxantes fortifican y purifican todo el sistema.
Preparada por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, Mase,, E. U. A.

Se venden en las principales Droguerlas 't Farmacil!s.
'{.·

Higiene de la Cabeza * Belleza· de·1a Cabellera
.A.GUA.
º"

QDIIIIA TOIIOA DE-D. PIIADD
Infalible contra las Pelwulas r la Ca.ida. de los cabellos. -

PA..~::CS -

p

ch.

37, Boulevard de Strasbourg, 37 -

/é) ¡
C) l.emen~

E&gt;A..'.Ft.J:S

Doctor francés, especialista
para la curación de las enfer,
medades de la cintura.;

Premiado con medalla de honor
POR EL GOBIERNO FRANGES,
(ral!ojon ao! Sspíri!u 8an!o numero il.
Extracci6n garantizada de la Solitaria.

¡35 AÑOS DE PRACTICA!

HORA.S DE~ON~ULTA, ~e 9A.12a.

=· y d e 8 ~

Op.,n.

Este periódico está impreso con las tintas finas
de la Casa LORILLEUX y COMP.
París.-Unicos Agentes en la Repu.blica:.
L
B
:M:,
EWIS y

LOCK,

EXICO.

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

SAN JUAN.
De venia en to las las Droguerías y Casas Importadoras del Ramo

�tantos detalles de los que cada uno es el punto más del·
cado de otra industrial
¡Cuánto trabajo, cuánto cuidado, cuanto detall I Mas
~s preciso pasar por encima y mirarlo sólo á vista de páJaro.
•

4 ÜCTUBRE,1896.

EL l\lUNJIU.

218

VI

UN HIJO.

Las cn.evas.

EMBOTELLA.DO DE CHAll P A.GNE.

.Aquí terminan los trabajos de vendim ia, que suelen du rar tres semanas ó un mes. El vino que se d~stina ácham•
pagne resulta á doble prec io que et usual del país, pues
)os múltiples trabajos y detalles para qu~ resulte sauo y
fino importan tanto como el valor del vwo.
O&gt;ncluye la vendimia con satie_facción de to~o~, pues,
aunque se emprendi? cox_i entus iasmo y alt&gt;grrn,_el canAancio rindió al pr'Jp1etano y á todos los dependientes y
trabajadores porque la atención s~stenida _durante t rein•
ta días el trabajar mucho y dormir e61o crnco horas, ya
qne ha}' que alternarse y trabaja r casi siempre basta me ·
día noche rinde los án imos más esforzados y conclu yd
con las fu~rzas de los más valientes.
En uno de los domingos inmediatos se celebra en la
purroquia un oficio costeado por varios propietarioe, dan&lt;lo gracias á Dioe, que l~~ conservó. la cosecha, les sal v6
&lt;le deegracias y les bend1Jo su trabaJO.

v.
Crian za del vino.
Terminada la vendimia quedan los vinos bajo :os cui dados del jefe :Je bodega~, quien llev~ _un r~g-i~tro de
las cantidades y clase de vmos qu~ recibió. Durante la
fermentación tumultuosa, unos qmnce días, ha de relle·
nar cada bocoy por el líquido que perdió, y taparlo con
una hoja de vid. Se trasiega. entonces separando la ma•
yor parte de Jos fermen~s que que~an en las heces, pues
&lt;)onviene que quede azucaren el vrno para poder hacer
]a, nueva fermentación en la primavera siguiente. Esto
se logra. con la baja temperatura de las bodegas, cuyos techos están al mismo nivel que el terreno y resultan free·
eas con las vasijas pequeñas que se empleaJJ, las cuales
así se enfrían mas pronto, y con frecuentes traaiE&gt;gos.
R&amp;LLECNO: Signen las bocoyes re llenándose cada ~ía y
tapados siempre con pámpanos, basta que por loe primeros hielos se secan las hojas de las cepas y no se hal!an
pámpanos con que tapar las vasijas, enton~s se procede
al tercer t1 asiego, y siguen rellenándose los bocoyes á.
diario ó día por otro y más tarde dos veces por semana,
como ite hace seguidamente aun con los vinos que tienen
muchoE años.
CouP.AGRS y TRAsnmos: Llegado el mes de Enero, seclaeiñcan loa vinos según sus cualidades, y se determinan
los t ipos que se desean , se hacen los coupaga ó los assem.•
blagts mezclando en un depósito el que debe formar una
eoh, clase agitándolo algunas horae, determinando su al·
cohol tanin o, acidos y azúcar, y corrigiendo su defecto e n
caso Que lo hubiese, cosa que no suele enceder en cose·
chas normales, si se hicieron bien las mezclas.
Se les dá una clarificacion con cola de Rusia, y á las
tres semanas se trasiega nmwamente.
Es esto en Febrero; se sei'ialan entonces loe vinos df'
reserva, ya para hacer licor, ya para mezclarlos con lo~
vinos de la cosecha de los años malos, á fin de cansen-ar
el tipo y Uevar á la cueva las b3rricas separadas.
Al levantarse el tiempo se trasi~gan nuevament.e 1, s
vinos, que entr,m entonces en una segunda fermentació11.
Si hasta aquí se llegó bien, ya puede darse por a::i gura·
da la calidad del Champagoe.
BoT:tr:LLAS: Durante los meseá de Marzo y .Abril llegan
las expediciones de botellas procedentes de Fraucia, de
Alemania 6 de Austria, según las clases y precios de lv1:1
champagnes que se han de elaborar.
A medida que Urgan, se desembalan y se examinan detenidamente, por más que llegan ya clasificadas. ¡Qué
cuida.do no se necesita para examinar las botellas una á
una, pUefl cualquier defecto cuesta el perder una botella
de champaanel Se bs.cen chocar nna con otra para "rer 1-i
tienen el temple debido y se separa la que tiene eJ sonido
de mal cocida. Se er.amina el cuello, pues un pequen o
defecto hace que la botella se tape mal; no se admiten si
hay burbujas de aire, pued la botella con burbujas se rorn ·
pe. Algunos miles de botellas rotas son el castigo de 11~•
queños defectos inviaiblee.
¿Y el lavado? Se practica con máquit:i"ae y á mano, con
perlas de porcelana, i;emejantes á perdigone!!'. Una J&gt;" •
quefl.a mancha que quede, la.e líneas dejadas por los pt-r
digones si fueaen de plomo, costaría la pérdida de la bo·
tPllll. l)ues el peso-no 3f::'SCenderfa en laop~ración del rrmuage.

CoRCHos.: .á.nálogo procedimiento se sigue con !os corchos, que annque se reciben clasificados á los precios de
ti 8, $20,130 y $40 millar, sPgún c lase, hay que separarlos uno á. uno, para no ser vícGima de algún error voluntario ó involuntario, que se pagaría caro. Como la bondad de un corcho no se conoce á la simple vista, se SO·
meten al procedé, ósea Re sujetan dentro de una caldera
á la presión de seis atmósferas, dur nte tres ó cuatro horrui, después de la~ cuáles se distinguen todos los corchos
maloa por manchae, arrogas, deformidades, etc., eeparándolos en clases uno á uno. Sólo entonces se sabe si se
compraron caros ó baratos.
~GRAFEB: Se repasan seguidamente las agrafe8 viejas,
quitándolf's todo el hollín y devolviéndoles su forma pri ·
mitiva con máquinas exprofesas é ingeniosas.
Preparado todo, se procede al tirage ó embotellado.
Trn.-we: ó .x.'1 •0TELu..no: Se repit~n los análisis y degustaciones, se examina al microscopio para cerciorarse de
que hay fermentC1s buenos, se buscan días claros y bri·
l lantes, con viento norte y de preaión barométrfca a lta,
y a~ procede al embotellado y á formar los muros de bo•
t.ellas.
FERMENTACIÓN: El vino no tiene presión alguna cuando
1e emb:.tella. La fermentación dentro de la bOtella t.B lo
que se la da. Comienza á fermentar dentro de la botella
y comienza á romper las defectuosas, que por defectos invisibles pasaron como buenas. La rotura puede ser de un
3 á un 10 por ciento. Si es menos de un .I'. por ciento hay
poca fermentación, si más de 10 por ciento, demasiada.
Si no se examinó bien el vino con el microscopio, puede suceder que no haya fermentación ó sea poca y tenga
que desernbotellarse. Lo mismo pu"ede euceder si era lluvioso el día que se embotelló.
¡Con cuánta rapidez hemos pasado revista á operaciones largas, penosas y dificilisimasl
• 1L&lt;?s análisis, las mezclas, la preparación de la cola, Ja
h_mpia y desinfección de vasijas por vapor en cada trasiego,. la habilidad en la clasificación de las botellas, la
8elecc1ón de los corchos, los exámenes microscópicos, y

Alguna impreeióh causa en el ánimo saber que ha
que bajar á unas cue,,as de 30 metros bajo el nivel d[¡
suelo, y más tenienao en cuenta los detalles que daba el
joven dibujante qu~ bajó antes pa~a sacar unos croquie,
y que, segun él decia, ~ran fantásticas y daban miedo.
Al ofr algunos esta1hdos de botellas qu~ lanzaban al
aire vino y cachos de vidrios, coea no rara, pues estallan
al año unas doce mil, había cogido miedo, le parecía que
se respiraba mal, el pulso trazaba con poca seguddad las
líneas, las rectas resultaban curvas, y á no ser la liE'gad.a
de los operarios para reanudar su trabajo, hubiese abandonado el puesto. Y afirmaba. que si no se movió del
sitio donde le habían acompafl.ado, fué por no conocer la
salida y temer tropezar con algún pozo de los muchos
que Lay de comunicación entre una y otras para subir ó
bajar botellas. Además, si se enredaba por allí dentro
¡ Otos ea be !Í dónde iría á parar!
'
Bajamos todos, con bujía en la Mano, la interminable
escalinata de dos metros de ancho, con sus nueve ramales y 144 escalones, y parecía que íbamos á entrar en una
eombría y solitaria caverna. cuando nos hallamos de
manos á boca con la más larga rle las cuevas, que mide
200 metros de longitud, en la que se veía perderse á Jo
lejos una gran hilera de luces y se oía el choque de botellas que se cambian de lugar. Está.bamos en la?.- y última cueva que se ha construido, y cuya mayor parte es~ba revestida de mampostería.
De seguro que Don Quijote en aquel trance las emprende cont-ra hombree, luces y boteJ la.a, y grande hubiese sido su encono al ver que las botellas contestaban
á sus golpes con estampidos como de arma de fuego.
¡Cuánta t ierra sacada por los pozos! ¡Cuántos y cuántos miles de ladrillos y de botellas! Todo era grande.
Consume el Sr. Raventós unos 200,000 ladrillos al ano,
que produce en el horno que tiene junto á la casa, para
abaratar, ea cuanto sea posible, el inmenso costo de tal
género de galerías subterráneas.
Mas dejando todo esto á un lado, continuemos con la■
operaciones:
DESCSNSO DE BOTELLAS Á L ... s CURVAS: Cuando la fermPntación está en buena marcha, se bajap. las botellas á laa
cuevas para detener la rotura con la temperatura baja de
las minas. Se colocan, pu9i!, en muros de 25 ó 30 mt"troa
bajo la tierra, donde han de permanecer dos años I?O:r lo
menos, no durmiendo, sino siendo cambiadas de sitio y
agitadas cada mes, para que el poso no se pegue á. la botella.
Las botellas están tendidas siempre del mismo lado,
de modo que la búrbuja de gaa toque aiempre el mismo
punto de la bote11a; si no se hace así, se pierde la botella.
Cuando el vino tiene dos ó tres aiios de botella, BE'gúo
clases, se colocan invertidas en pupitres ag ujereadoe, d ti&amp;de tiene lugar el remuage ó agitación.
Re:MUAGe: 6 AGITACIÓN: La fermentación produjo un poso en la botella. Para sacarlo se ponen in vertidas en pupitres construidos exprofeso, y con suma paciencia N
mueven cada día las botellas, ya con suav idad, ya con
energía, ya girando la botella, ya levantándola, t&gt;te., et.t.,
segó.o lo exige el vino. Esta operación requiere mucha
habilidad , mucho golpe de vista,·pa.ra dar los movimientos apropiados á cada clase de vino. Es si n diEipula f'l
punto más difícil del cbampagne. Se repite á diario la
operación durante dos, tres ó más meses, hasta que el
pOEO está eobre el corcho, y entonces se da el vino por
t.:rminado y pasa á la cneva de degorge, donde Piguen lu
botellas en posición invertida. Si alguna vez se agit ó mal
por no tener el pulso seguro, hay que comenzar de nu~
vo la operación del remuage.
(Concluirá.)

CLARA.

Paseábanse loe dos antiguos ami·
gos por el florido jardín, donde la
I
alE"gre primavera comennba á dar
señales de vida.
Con sus dieciséis años. rubia con
Uno de ellos era BPnador v el otro
eus sonrosadas mejillas, Clara ~e linindividuo de la Academia Franct&gt;8a;
da coruo UJla primavera al uacer.
graves los dos, rnznnables, solem•
Se. apoya de codos sobre la ventana
nes y hombree de eólida rtiputaci6n.
baJa de In CaEa de ladrillo que se le
Hablaron primero de política y
van ta aislada al borde d3J agua, en•
después evocaron sus recuerdos de
t,e las terubloroeas ramas lilaE. poblala juventud.
d1as d_e plijaros y bañadas por el sol.
El senador se detuvo de pronto
N? piensa, no sueña, no sigue con la
ante un copudo árbol, y exclamó:
mirada á la golondrina que vuela,
-¡Asombra el pensar que los átoqne torna y que desaparece· no esmos imperceptibles que lanza al esc_ucha la corriente del :rfo que' se desliza.
pacio eee copudo gigante, van á crear
uuevas existencia¡¡¡ á centenares de
Está all_í sin sa~r por qué, vagaleguas de distancia, produciendo nuemente fehz en una mconciencia que
vas raíces, que serán reemplazadas
sonríe. En la ventana y en medio
por otras de la misma esencia y con•
del paieaje, sin darse cuenta comple·
dición.
t&lt;;l del cuadro, agregándole una gra·
-Lo mismo pasa con los hombres
crn, un canto, un esplendor más; ig-repuso el académico.-¿Qnién puenora qu~ es adQ_rable y es neceEaria
de afirmar que no tenga usted por el
a I delicioso conJunto de la mafia11a
mundo algún hijo presidiario, Ja•
de primavera, como la roea, ignora
orón 6 asesino? No hay malhechor
que se entreabre; como la brisa ignoque no pueda proceder de un padre
ra que murmura. En aquel rincón de
honrado, áquien el mfelizdesconoce.
la Natnraleza, formado por el artista
-No me hable usted de eso-murinvieib!e que combina los efectus de
muró el senador con acento en triste•
las auro!"as y las puestas del sol, com•
cido.
pleta, Em que nada la impulse ni t:e
-¿Se refiere usted á alguna histo•
lo advierta, la belleza misteriosa.
ria antigua?
DP repente, mientras E-stá asoma.-Sí, á una historia que voy á reda á la ver,t.ana, el viento le arrebaferirle ahora mismo y cuyo recuerdo
ta de sus cabellos una pequE'fia eglanme tortura de un modo terrible.
tina roPada, á. la que est,\ at ida una
Cuando tenía yo veinticinco afias,
cinta; l!em la flor, la dej:i caeJ' en el
emprendí á pia un viaje á Bretaña
río y se somíe de 8U travesur:i. La
t-n compafifa de uno de mis amigos,
~glantina con la cinta, que deja tras
en la actualidad Consejero de Es•
sí una fina estE"la, signe la corriente
tado.
del t1.gua, entre los inclinados muces
Después de qnince días de msi.l"y una pintada maripqea, posándos~
chas forzadas, se puso enfermo mi
eobre ella l'n nn coutinuo aleteo parcompañero, y con gran trabajo pudite para un largo viaje.
'
mos llegará. Pont,.Labbé.
..,,- ..
Nos albergamos en una posada y
II
llamé al médico, el cual me manifesToda
la
noche,
en una de las más
tó que mi amigo tenía fiebre y que
pobus casas de laciudad. un jo,·pn
neceeitaba diez ó doce dí~ de absoha llorado, con los puñot! en las sieJuto descanso en el lechP.
nes, golpeando con los codos nna plAsistíale yo, sin abandonal'le ni nn
queña mesa de madera en donde hay
sólo instante, auxiliado por la criada
algunns cartas esparcidas. Las luctf-t
del establecimiento, hermosacriatud_.. J alba qne disipan las Eombra~ dd
ra de dieciocho afias, ele ojos azules
c;elo, no ahuyentan las triste, as de
y de agrnd:Lble aspecto, que conmigo
PU corazón dolorido. El joven se lele velab:l todas las noches.
vanta, va, viene, parándoEe á inter •
Al cabo de ocho días, roi c0mpava los, ceñuda la frente, mordiéndose
fiero estaba restablecido por complelos labios. ¡ Ella ya no le ama! Aoueto, y por lo tanto, prosE'gnimos tranl!a enrantadora nii'ia, en quien (1 te•
quilamente nuestro cam ino.
nia &lt; i ·rada~ todos sus alegrfas, que
Y pasaron treinta afios sin que me
le hama olvidar las miEerins de la vi.
vol viera yo á acordar para nada de
da, ha partido para no volver mflp
Pont-Labbé.
¡Y La partido con otro!-Despué8 d~
Pero en 18i6tuveque hacer nn via•
tantas promesas tan llenas ¡ay ! de
je á Bretaíl.a, tin busca de documentos
~~
te~nnra; desp_ués de tantos beso~ em para un libro que pensaba publicar
==-~-=:....-2"":::.--'"'""'-"'-'-~~=~--_J briagadores-,
Jura á otro amor eterno
y me detuve en el citado put.-blo.
Y le ofrece sus labios humedecidÓs
Todo lo encontré e-n el mismo ser
to~avfa por las recientes veiitnr:u:.
y estado qne antes, en cuauto á la
-,Oh, la 1.nfame!-¿Qué será de él
parte material.
tan
~olo y sm esperanzas?-Las gPri Al entrar en la misma posada dontes neas ó notables, que tienen los
[Dibujo de J. Martinez Car1ión]
de me había albergado treinta :1flcs
consuelos del lujo 6 de Ja gloria no
antes, fuí recibido por dos muchadeben suf~ir tauro cuando Jas abanchas bretonas de dieciocho afias frescas y sonrm=ndas. 111
-Xo le dé usted dinero-me dijo el dueño de la posa- donan de repente aquellas á qmenee adoraban
Eran las seis de la tarde y cuando me senté á la mesa da:-porque
se lo gasta todo en ~guardiente,
P~10
él,
pobre,
desc_onocido,
sin amigos ni f~milia,;, u
con objdo de comer, se me ocurrió preguntarle al due•
.No pude permanecer a.llí ntáe tiempo sin infundir aoshará. en Jas horas oc10eas y cuál será el mnflana queq le
no de la posada:
pechas y partí con el corazón destl'ozado, después de ha- lrnga_perder el amargo recuerdo del adorable ayer?-Cuan.
-¿Conoció usted á ]os antignos duefios de esta caEn? ~r dado al po~adero una cantidad ngular para que ali· do
p1enea qu~ no volYerá it ,·erla, que no la oirá, que to
Yo pasé aquí unos días hace la friolera de treinta afios. v1nse en lo posible la Suerte de aquel infeliz.
do ha concluido por completo, que nunca tornarán á. reY el dueño me contestó:
Desde éntonces to.ios los af'ios me arrastra hacia Pontsonar sus pasos en a9u~lla pobre esta11cia, donde con ella
-Eran mis padree, caballero.
La bbé una fnerza invencible y me condE"no al suplicio de
p~netraban las delicia a y todas las sonrisai;i; cuando
Entonces le conté con qué mvtivo había estado yo en ver á mi hijo en aquella cuadra, contentándome con dar
p1~nea_ que ella no _se deElpertará ya por la maflana enla posada.
á. su amo algún dinero para que le atienda en sus princitreabrieneo los labios, como se entreab~e la roi:a, :obre
-Sf, ya me acuerdo-repuso el posadero-á la sazón pales nece,:1idades.
la almohada de un angoeto lecbo, para siempre deeierto
tenía yo quince años.
!1'e tratado de hacerle imtruir, pero han i,ido inútiles le ealtan los de~eos de despedazar loe muebles de
'
-¿Y se aciierda también de una criada que estaba al m1s esfuerzos, ?-ebiendo l_iruita~me exclusivamente á pro• fuf'¡¡;o á las cortmas y de dormir bajo los esco~b por¡n
servicio de la posada?
curar en lo posible el meJoram1ento de su existencia
cen12:as. Al ~enes no vivirá ni un instante más er:1 y t·ªª
-Sí, sef'lor; murió poco tiempo después á consecuencia
¡Quién eabe si aquel hombre, educado como los de~áa
querida y odwda estancia.
ª ,In
de una horrible deEgracia. Y tendiendo la mano hacia no habría llegado al rebajamiento moral é intelectual e~
Empuja la puerta y sale, atravesando la ciudad t a
un hombre delgl'ldo y cojo que removía el estiércol en que se hallaba!
vfa dor~ida. Mira las celosfas cerradas. Golpea ei' e~rf~
una cuadra, afiadió:
Y cada dfa sient~ mayores d~seos de verle, porque al con el p1e, se muerde los puños se agita como el
l
-Ese es su hijo.
fin es. sangre de ro1 sangre; y sm embargo su vista me
ye. Llega á la orilla del rfo que' muy profundo coque 111 •
·
¡·
d
'
.
,
rre
tll•
hace sufrir horriblemente.
'
Me eché á. reir y exclamé:
1re_1os me ~na os sauces; pero, m el fresco rocío del
-Es muy feo y en nada se parece á su madre.
Cuándo esf.&lt;?y eu Pont-Labbé- le contemplo desde mi
m~nana, ~11 la alegría de las hierbasremovida!ó:: p 1 ª
rn,,.nte, ni el_ et=pacio iluminado por el sol t.i:mºq' .ª .co-El ~infeliz-dijo el posadero-procede de padre des- ventana y repito con tristeza: «¡Es mi hijo!»
'
u1 112a.
Y me asaltan vivos deseos de besarle y :Je estrecharle rán al pobre Joven.
conocido. No sirve para nada y aquí le teng1&gt; de limosna,
!n mano.
·
siguiendo el ejemplo de mis padres.
~ Medita por. mucho tie~po con la vfata fija en pJ
El narrador guardó silencio y su compañeró exclamó: No puede separar sus miradas de la límpida &amp;upei1~ª·
No contesté; pero me quedé aterrado al oir al duefio de
-Confieso, fra!'!camente, que deberíamos ocuparnos plall:a como la losa de una tumba. ¡Morfrl Este
Clt',
la posada.
sam1ento _que le asalta. ¡Si, Morir! y ¿por qué1 _e_eQe 1éP&lt;hnMe acosté y no pude dormir en toda la noche pensan• algo más de los h11os de padre2 desconocidos.
. Agitado po_r una ráfaga de aire, el copudo arbol envol- rá de la vida ahora?
· " u :.l.·
do en aquel desgraciado.
Al día siguiente adquirí nuevos informes y supe con V!Ó en su delicado perfume á los dos ancianos, que la asTodos los hombres son malos, todas las mujere8
8 ' '. n
piraron con verdadero deleite.
terror que aquel hombre era casi un idiota.
~r.ver~as. Toda dicha tienP, por hernmna em
Y el senador exclamó:
distlus_16n. No es cierto que exi~ten térnuJ ~Ja, á 1
Pedí la partida de bautismo del desdicl1ado, y al leerla
-Mas, á peaarde todo, ¡quién tuviera veinticincoafios! lazos Jamás rotos. La felicidad no ha de
a,rnas Y
t:.entí un estremecimiento en todo mi sér,
ra. ¿Ya!e la pena de ser deseada? ¡Parnqué sonreí ur!1{1eDeaeoso de ver al joven de mis cavilaciones para obserGcY nE MAtTPASSANT.
brá_ que llorad j Ah! ¡Esta vida es espantoea , r s~ mvarle, le detuve en la plaza y me cercioré de que, en efecmeJor es la muerte! No cree ya en las tierna~ )a~b Jll~
to, se bailaba en un estado rayano en la imbecilidad. Le
Para los realistas, el arte ea el oficio de los imbéciles y detesta los apretonesdemanosbajo laeenramadp d rai-,
dí una moned~ de cinco francos, y sin dar 110 las gracias,
11 ' che, maldice todos los besos de todos los lab_as,
el oficio el ~rte de los hábiles.
se echó á reir como un estúpido.
1 1~ 110
vacila; ¡morirá! Si, allT, en ias profundidades
a
G. DE GRA.NOOURT.
Al I\Pgar la nochP. el miserable volvió á la posada cvmhallará eterno reposo y el olvido de las t . . e agtm,
l&gt;h.: uw~i, tt: borrn.cho:
recuerdoe.
ra1c1one ey lutt

•

~~=--~--~=-~- =. . .

&amp;! pan nuestro

•

:e~·

;t5¡

ª

�219

EL MUNDO.

4

Está. só o junto á la rioera. Se inclina después _de un
@acudimi~nto de hombros como deeprecianqo Ia_v1da,r5e
inclina una vez másj va á lanzarse en el ~r1st~lmd r o,
acariciado por la luz, en la verde tumba, 1lumma a por
los rayos del sol. Pero ¿qué es aqu~llo que ve allí, á. flQr
de ua cerca de él? Es una ~lantma, á. la cual se anu-

Notas é impresiones.

Expuesto por

laa

señ(?ritas

IIuNSINGER H~RMANAB.

1~ CALLE DE SAN FRANCISCO NUMERO 14,

ha temdogran•

dísima aceptación.

CO)lTE DE SAINTE-AULAIRE,.

Nos felicitamos de haber sido de los primeros
en aplaudir esta creación
es:quisita d~ una elegancia rara y de un gusto perfecto.
Dcapués de esta gracioE:a aparición, no habría
razón para que 'as sefioritas Hunsinger Hermanas
se udmira;en de nul'stro
deseo, muy natural, de
ver salir pronto de Sus hábiles manos una nueva
obra maestra.

Modelo núm. 1.

Un go:bernante _q_ue se preocupa por las finanzas, da

Nada caracteriza tanto á los decadentes como un cierto
aire de gravedad en la locura.
A. CLAVED\U.
Aquellos que creen á la Francia muy fne1·te y que no
puede perecer, son los que no hacen 1Jada para hacerla
vivir.

No toquéis nunca los ídolos: lo dorado se queda en las
Nuestros odioc¡ 6 nuestras simpatías, serán 6 no razonados I pero no tenaces.
G. l\I. y ALTQ{;R.

El miedo de la mujer es la rnbiduría de los ean_tos.
ZOl,A.

Modelo núm. 2.

--=-- ..

'
Sociedad Anonirna
CAPITAL SOCIAL, $100,000.

Presillente: Serapión Feruámlez,

Curan la Dispepsia,

Gerente: Dionisio Montes de Oca.

Estreñimiento,

Jaqueca yDesarreglos del Estómago,
Hígado y Vientre.

Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.
Nadie debe e:-;tar Rin un pomito de
J.1s Pildoras del Dr. Ayer, para poder
111mar una pequefüt dosis, á los pri.
• rnnos ¡::fntom:is de lnc!igestión, y
1•vifar ~si un sinmimero de enfer111edades.
?'reparadas por el Dr. J. C, Ayer Y Ca.,
Lowell, ll:lass., E. U. A,
1

E1posiciones Universales de Barcelona JChicaga,

El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.
"La Caja de Ahorroj con Inversiones garantizadas" expide Pólizas de cien. de
quinienios y de mil pesos, cobrando mensu!l.lmente lt-einta cenl'".LV08 por las de $10:);
un peso por las de $500 y dos pesos por las de $1,0JO.
Con tan pequefias exhibiciones esta beoéflca Compañía, favorece pcr med[o de
sus Pólizas el ahorro, con múltiples utilidades en todas las clases sociales, lo que
proporciona
asegurar una fuerte euma de dinero, para recibirla de 1 ·L1.cajade11,lu·
11
rros á determinado periodo de tiempo, ó ántes, según su3 estipulacione:1.
u La caja de aburro~" proteje al pobre, presentándole la menor manera d~ a.horar, y ofrece al rico un negocio luc!"ativo y ventajoso, en que, con pequeíias inver,üones, pueda obtener una ~ran ut.ilidad.
Para comprar las Pólizas de 'La eaj1:1 de al1orrolil." ocúrrase á la Oficioa Principal, calle de CADENA NUJ\fER06, por medio de los Agentes de la Ü&lt;&gt;mpafíía, debidamente autorizados,

PATE EPILATOIRE DUSSER

I

Fac--simile miniatura de (Warner's Safe Cae•
\Yrapper) Wrapper Cura segura
de Warner.

drstruyt ha~ta las AAICES el VELLa"') del rostro de las damas (TI.uha, Ri:?l)te, rlt.l, sin
nin:;-un p,hgro para el to.lis. SO Años de Éxito, ymilla.n&gt;s de U'StimoniP1 ¡:-arantiza_ri la eficacia
úe est.a preuracioo. 1:-.e vende en caju, p.ara ta harloa, )' en 1/2 najas para el lJigote h¡rPro). Para
los bruos, empléued P-'.L.I. I U~&amp;.A, DUSSER, t,ru.eJ'.•J',•Rouaaeau. Paria.

FAMOSAS F:STUFAS PARA COCINAR

Adagio: ctTsnto va el cántaro al agua, ha}ta que se

rompe.ii

JI
A los pocos compases, oyendo tan cerca _E_l la voz
angelical de su amada y sintiéndose E~la acancmda por
Ja tibia respiración del galá_n, se olv1da11 del duo, se
aproximan, juntan su~ cabecitas y ...... dolce.
JO¡,CE

•

Estas estufas se combinan con tinacos de presión para agua caliente,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gasto de combustible, sir-

~~~~=~~~~

s

Precios desd., $35.00 para arriba, incluyendo chimenea, instalación y
ensefiauza de las criadas en su uso práctico.

.

.~

'1..-,¡,· ~~ ~
~1

tt

FURIOSO

$CTTERZAND::&gt;.

III

IV
Para calmar su agitación, Ella ai:,egnra que no veía al
vecino sino nn cartel de t~atro, pega.do en la µared de
enfrente, y El, que aconseJabaá su pn'!la e_l bálsamo_anodino para el dolor de muela~. Exphcac101;1~a rápidas,
~ntrer-nrtada~. Los oyentes dPJan escapar ne1tas burlo-

Cuando más tiernamente desentonaban, EU&lt;; recuerda
que El había estado cu_c~i~hean~o con una prima suy~,
y El que Ella había dmgido miradas amoro!&gt;as al vec1
no. Los celos meten la pata. Se separan, SI! insultan con
los ojos, se pPllizcan. Sueltan f:!endos gallos. Hasta el auditorio ...... ¡fwiosv.'

l•

. º·t,,•. \

Con:inversiones garantizadas.

PRIMER PREMIO EN LAS

•

Al) \l,lc)

,\ .

---

LA CAJA DE AHORROS.

del

$1 ciorsé Duquesa

Las necedades son hechas para que loe- hombres de talento las CQIDpongan.

FLAUBERT.

-:. ,·1_.;IJ;;;;;.=;¡IJ..;.¡¡.;L-=

~

Publicamos dos modelos, de última novedad, de lo
más elegante y original que últimamente ha ealidode
las casas de confecciones de Pari~. Las faldas dr que
van acompaíl.ados son del todo uniforme~y sencillas y
no requieren por ende explicación n!-_g-rabado. _
El modelo número 1 ~s de una encantadora_srngularidad: úsase para iglesia y aún para recepción de
ce-u fianza. La factura de las nrnngas reune á unaelC'gan•
cia suma una Jlotable sencillez.
El modelo numero 2 es notable por su esbeltez y
allí mismo por su sencilla elegancia.
Del número 1 puede decirse que es la postrer pala•
brade la moda en este verauo.

CATULO ?ifE:soEZ.

manos.

~

\!a nota ae la moaa.

j

El error común de las gentes de sociedades, es el de
eer que el mundo que ven es el mundo entero.
cr
ERNEST RENAN.

L ..ft._l

0g·

Se divertía junto á su gata,
Y ~18 un hermoso prodigio ver
La mano blanca, la btanca pata
Que se agitaban tntre la grata
Sombra del pálido atardecer.
Ella ocultaba-designio fierolBaj~ la malla de su mitón,
C.laras é hirvientes como el acero,
Las ufias de ágata: rojo aguijón!
La gata en tanto mieleS fingía
Y su acerada garra escondí~, .
Mas el demonio ve las conc1enc1as ......
Y en el retrete, donde sonoro
Re oía el eco de ris:lE! de oro,
Brillaban cuatro fósforescencias ..... .

m

LORD BEACONFIELD,

G~t,~1 PJ -;~:~ ".-m11n,,JC-,,;,~
'''L.JL-iL-&gt;

(DE PAUL VERLAJN:E.}

No se ha arrojado al ~ua. Ha co~ido Ja flor á su P™}º'
la flor y la cinta, y ahora se encamma á lo !arfo del rio:
mirando la eglantma con melancolía. ¿Por que. No losa
be· la contempla y á. veces ]a besa.
d
é
ine dónde puede venir esa flor? ¿De qué cabeza, equ
talle ha caído? A él le parece qu~ ba estado allí ex:pres:i.mente para recordarle que la vida no es t~n amarga )
ue el hombre no debe, por razón ~e una picadura en e
Jedo 6 en el coraaón, dejarse abatir J?Or Jas rosas ó por
las mujeres. No se ha atrevido á mo~1r _en el agua por
donde ella ~asaba. Pero este e1.iternec1ru1en;o dura poco.
Rehusa la idea de vivir. La ira y las.angustias le asaltan
con má.s violencia. Aquella flor miente como l_as ?ocas y con un g-esto que dice adios á todas l~s m1sen~s,
á t¿dos los perJurios, á todas las desesperaciones, se m elina de nuevo hacia el do. Está completament~ resuel:
to A.hora nada le detiene. Ya á lanzara~ ya. ((¡Ah, m1
fl~r y mi cinta!i) dice una vocecita parecida á una nota
lanzada por un pajarillq. El joven retrocede, ve en la
.,.ntana baja de una casa de 1.~d_rillo1 entre la espe~ura
grandes lilas, reclinada una ut_ña hndacomo la pnmavera con sus dieciseis años, rubia su cabeza, f~escas
ro"'adas sus mejillas. ¿Esta flor es vuestra, seilor1ta?o~queal devolvérsf&gt;la ha rozado con su mano lostem_blCl~osos dedos de la doncella, siente que su _co~azón sigue
]a. flor y se posa sobre ella, en uu estrem_e&lt;?1m1ento, como
una mariposa que part_• para un largo vrnJe.

pruebas de imbec1hdad.

1896,

MUJER Y GATA,

da ~a ~inta rosada que deja fina estela, y B?bre ~la {ºª
maripoaa que viaja en un conJinuo sacudimiento e a as.

J;

ÜCTUBRE,

nas. S.:lwrzo11rln.

'

,1

#"r;

3

'

FINALE

T. S. GORE. ]• Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plaznela tle Gnardiola
Depósito de Biciclet,as nBARNES11 cnnocidaa tambil5n hajo el nombre de, ,I\VHTTF. FLl....-F.R.11
Refrigeradores, tinas, aguamanilee, comunes, etc. Surtido de ú~ilts para. cociaa. Accesorios de Biciclt-tas:

~¿~stá ud. anémico ó debilitado?~

~~•ºº

4

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

V
Pero ]a desentonación su be de punto, l.'.' no de los oyen•
tes no puede a~uantar aquello; lanza su paragnas contra
los dilettante.s, y á Ella le da un g,) lpe en 01 pecho y á El
le hace una herida en la sien derecha. C.1.ntaro roto ..... .
y fina/e.

. ~ "$•

SAN JUAN.
ne venta en to lag ]as Drognería11y C2:sa9Jmportadora1 del P.a110

&lt;&gt;..~"L~ DEI,

~~•

"l

-

_,._

o~
v.1¡¡

WlT A!'iTÉPHÉLIQl"E -

~

LECHE ANTEFEL
ura

6

mezclada con agua, dlsi

AS, LENTEJAS, TEZ ASOLE
SARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES
&amp;

.

e.,_.a el cúti9 \\

q~

,r,

�SRAN PREMIO, EXPOSICION UNIVERSAL PARIS 1889

LA ZARZAPARRILLA

la mas alta recompensa otorgada á la Perfumeria

:E-:1:igie:n.e de la. Cabeza.

EXTRACTO
VEGETAL
DE ROSAS Y DE VIOLETAS

--DEL--

DR. AYER

preparado con yemas de huevos.

ED.PINAUD

Purifica la Sangre.

-·-

PARIS- 37, Boulevard

de Strasbour!J, 37- PARIS

cm'i.n in;pura esté la sangre, la Zarzaparrilla del Dr. Ayer la limpia, vitaliza
y enriquece.
Por ecpacio de medio siglo 1a superioridad de la Zarzaparrilla del Dr.
.Ayer como tónico y depurativo de" la sangre, ha sido reconocida en todo

Enfermos del Estómago

el munclo. Ningún otro remedio ~stá compuesto de ingredientes tan
costosos y con tanto cuidado escogidos. Ningún otro remedio es tan

Es conveniente convencerse de
g_ue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, lo único que cura
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre cada, Oblea, el nombre DIGEi,TIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas

eficaz para producir un cambio rápido y permanente en la sangre, expeler

los gérmenes de la enfermedad y decaimiento y comunicar

VID.A. -Y EIN"ER.Gr-:t.A.
y de ningún otro remedio se registran tantas curaciones notables.

La

Zarzaparrilla del Dr. Ayer es el depurativo de la sangre más popular Y
más abonado ele cuantos existen. De que posee virtudes curativas.
renovadoras y reconstituyentes de que carecen las preparaciones análogas,
es nn hecho admitido desde hace mucho tiempo por los Farmacéuticos
y ~Iédicos principales. Corno fortalecedor de las fuerzas vitales y especifico para toda clase de enfermedades de la sangre, la Zarzaparrilla del
Dr ..Ayer uo tiene igual. Cura las enfermedades con la remoción ele la
causa que las engendra, aviva el apetito, destruye aquella tan conocida
Sensación de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer
LA UNICA ZARZAPARRILLA

Que obtuvo los más altos premios en las gran_des exposiciones del mundo.
Prepara.da por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, :Mass., E. U. A.
.,•1,•1,•1,•1.,1.,, •••• , •••• ,••, , . , , . , . . . . , . . . . . . _ , . . ~.................,,,..,_,...._,,........................ ~~

las Píldoras del Dr. Ayer son " · · - Medicina Purgante.
Y CATARROi-"CIGARRILLOS
(Cajita 2 fr.J.!; i
6 el Polvo

M.EXJCO, DOMINGO 11 DE OCTUBRE DE 1896.

PERFUMISTA-QUIMICO

Tocla sangre pura es garantía de salud, fuerza y felicidad. La sangre
mala engendra. escróf~la, chancros, granos, ronchas, floroncos, ~ar~unclos,
úlceras tumores y otras afecciones peligrosas y molestas. No importa

ASMA

TOMOII

ESPIC

J. ESPIC, 20, rue &amp;ai.Ilt-La•arc, PA.RlS, v TOO .... F ... JllM ... CI .... v

•

•

con sus síntümas: Agrios después de las comidas ó Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentai'
ó incompletas que producen R~pugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según enseñan millares de'
personas bien conocidas y respetables, á quienes se viú
sufrir durante muchos arios y arlemás reconocen eminencias médica-i de varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

Digestivo Mojarrieta.
En todas las Droguerítis de México.
•

0:-":0QUIERIA&amp;.

DIGESTIVO ANDREW.
Sin pepsina, papaina ni pancreatina. Curación completa, rápida y garantizada
DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

MARO.A. REGISTRAD.A..
El Digestivo Andrew cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abultamiento con poco comer, flatulencia, repugnancia á los alimentos, diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embarazadas, dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen dolores de cabeza Yque
determinan la anemia, cóUcos, etc.
.
Preservativo excelente para el tifo, fiebr~ amarilla, y en general de todas enfermedades infecciosas, pues es el más completo é inofensivo Antiséptico del apal'UO
digestivo. Desaparecen desde la primera dósis, los vómitos, acedjas, eruptos, inapetencia, pesadez, constipación, dolor de estómag-o por antiguo ó rebelde qu~ sea el
padecimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, el éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantiza1· el especifico, pues ha sido anahzado 1
adoptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el más poderoso de los Digestivos para estimular y restablecer las funciones del estómago.
El tiempo necesario para una cura radical vada sPgün el caso, pero nunca más de 40 á 60 días. Una vez comenzado este tratamiento, no debe imspende!se
ningún moti1'o, E:xi~ir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andrew. PRECIO DEL TUBO: $ 2 50 EN TODA LA REPÚBLICA. Certificados de los principales médicos e
esta capital y de los Estados. De.sconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

P:"

EL DIGESTIVO ANDREWestá de venta en todas las principalesDroguerías y Boticas de Europa y América

Mosler, Bowen y Cook, Sucesores.
!Zallo ao la Gtlcaicoría númoro 2't,
A...NTES EN L A L A 2d

6,ntro las callos aol 15 ao OOa110 11 Flaloros,
CALLE D E L IJ DE JllAY&lt;&gt; NUl\I". 4-.

Surtido completo de las afamadas cajas de seguridad ''MOSLER"
CONTRA ROBO Y

CONTRA INCENDIO.

Escritorios, Pianos, Escritorios de Cortina, Carpetas altas para tenedor de libros, Sillones gi1-atorios de tornillo y resoi·te en gran variedad.
Archii•e,•os, Prensa,; para copiar, libreros giratorios,
Libreros con cristales, Ajua1·es de cuero para despachos, Jfáu11,inas para escribir y demás muebles para oficinas.
La :máquina para -escribir .. Es:rnith-Premier. ·•
UNICO .A.GENTE EN LA REPUBLICA P.A.RA. LAS CELEBRES BICICLETAS "CLEVELAND."

El n-,ás con,pleto surtido de accesorios para Bicicleta s .

$epulcro

ae la familia Nomero Nubio en el Panteón Gfrancés.
Asipecto general el dla de la. nl.anlf'estnclól'l..

•

NUMIIB015

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91538">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91540">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91541">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91542">
              <text>14</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91543">
              <text>Octubre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91544">
              <text>4</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91561">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91539">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 14, Octubre 4</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91545">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91546">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91547">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91548">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91549">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91550">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91551">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91552">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91553">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91554">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91555">
                <text>1896-10-04</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91556">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91557">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91558">
                <text>2017448</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91559">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91560">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91562">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91563">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91564">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="836">
        <name>Bicicleta ejército francés</name>
      </tag>
      <tag tagId="807">
        <name>Doctor Nansen</name>
      </tag>
      <tag tagId="832">
        <name>Estatua General Cepeda Peraza</name>
      </tag>
      <tag tagId="837">
        <name>Ferrocarril eléctrico</name>
      </tag>
      <tag tagId="834">
        <name>Filipinas</name>
      </tag>
      <tag tagId="833">
        <name>Industria cafetera</name>
      </tag>
      <tag tagId="835">
        <name>Reglamento de uniformes</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3512" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2155">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3512/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._15._Octubre_11..pdf</src>
        <authentication>c3bf77c323d0058bb4d933ec0e9b581d</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117335">
                    <text>SRAN PREMIO, EXPOSICION UNIVERSAL PARIS 1889

LA ZARZAPARRILLA

la mas alta recompensa otorgada á la Perfumeria

:E-:1:igie:n.e de la. Cabeza.

EXTRACTO
VEGETAL
DE ROSAS Y DE VIOLETAS

--DEL--

DR. AYER

preparado con yemas de huevos.

ED.PINAUD

Purifica la Sangre.

-·-

PARIS- 37, Boulevard

de Strasbour!J, 37- PARIS

cm'i.n in;pura esté la sangre, la Zarzaparrilla del Dr. Ayer la limpia, vitaliza
y enriquece.
Por ecpacio de medio siglo 1a superioridad de la Zarzaparrilla del Dr.
.Ayer como tónico y depurativo de" la sangre, ha sido reconocida en todo

Enfermos del Estómago

el munclo. Ningún otro remedio ~stá compuesto de ingredientes tan
costosos y con tanto cuidado escogidos. Ningún otro remedio es tan

Es conveniente convencerse de
g_ue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, lo único que cura
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre cada, Oblea, el nombre DIGEi,TIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas

eficaz para producir un cambio rápido y permanente en la sangre, expeler

los gérmenes de la enfermedad y decaimiento y comunicar

VID.A. -Y EIN"ER.Gr-:t.A.
y de ningún otro remedio se registran tantas curaciones notables.

La

Zarzaparrilla del Dr. Ayer es el depurativo de la sangre más popular Y
más abonado ele cuantos existen. De que posee virtudes curativas.
renovadoras y reconstituyentes de que carecen las preparaciones análogas,
es nn hecho admitido desde hace mucho tiempo por los Farmacéuticos
y ~Iédicos principales. Corno fortalecedor de las fuerzas vitales y especifico para toda clase de enfermedades de la sangre, la Zarzaparrilla del
Dr ..Ayer uo tiene igual. Cura las enfermedades con la remoción ele la
causa que las engendra, aviva el apetito, destruye aquella tan conocida
Sensación de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer
LA UNICA ZARZAPARRILLA

Que obtuvo los más altos premios en las gran_des exposiciones del mundo.
Prepara.da por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, :Mass., E. U. A.
.,•1,•1,•1,•1.,1.,, •••• , •••• ,••, , . , , . , . . . . , . . . . . . _ , . . ~.................,,,..,_,...._,,........................ ~~

las Píldoras del Dr. Ayer son " · · - Medicina Purgante.
Y CATARROi-"CIGARRILLOS
(Cajita 2 fr.J.!; i
6 el Polvo

M.EXJCO, DOMINGO 11 DE OCTUBRE DE 1896.

PERFUMISTA-QUIMICO

Tocla sangre pura es garantía de salud, fuerza y felicidad. La sangre
mala engendra. escróf~la, chancros, granos, ronchas, floroncos, ~ar~unclos,
úlceras tumores y otras afecciones peligrosas y molestas. No importa

ASMA

TOMOII

ESPIC

J. ESPIC, 20, rue &amp;ai.Ilt-La•arc, PA.RlS, v TOO .... F ... JllM ... CI .... v

•

•

con sus síntümas: Agrios después de las comidas ó Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentai'
ó incompletas que producen R~pugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según enseñan millares de'
personas bien conocidas y respetables, á quienes se viú
sufrir durante muchos arios y arlemás reconocen eminencias médica-i de varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

Digestivo Mojarrieta.
En todas las Droguerítis de México.
•

0:-":0QUIERIA&amp;.

DIGESTIVO ANDREW.
Sin pepsina, papaina ni pancreatina. Curación completa, rápida y garantizada
DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

MARO.A. REGISTRAD.A..
El Digestivo Andrew cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abultamiento con poco comer, flatulencia, repugnancia á los alimentos, diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embarazadas, dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen dolores de cabeza Yque
determinan la anemia, cóUcos, etc.
.
Preservativo excelente para el tifo, fiebr~ amarilla, y en general de todas enfermedades infecciosas, pues es el más completo é inofensivo Antiséptico del apal'UO
digestivo. Desaparecen desde la primera dósis, los vómitos, acedjas, eruptos, inapetencia, pesadez, constipación, dolor de estómag-o por antiguo ó rebelde qu~ sea el
padecimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, el éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantiza1· el especifico, pues ha sido anahzado 1
adoptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el más poderoso de los Digestivos para estimular y restablecer las funciones del estómago.
El tiempo necesario para una cura radical vada sPgün el caso, pero nunca más de 40 á 60 días. Una vez comenzado este tratamiento, no debe imspende!se
ningún moti1'o, E:xi~ir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andrew. PRECIO DEL TUBO: $ 2 50 EN TODA LA REPÚBLICA. Certificados de los principales médicos e
esta capital y de los Estados. De.sconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

P:"

EL DIGESTIVO ANDREWestá de venta en todas las principalesDroguerías y Boticas de Europa y América

Mosler, Bowen y Cook, Sucesores.
!Zallo ao la Gtlcaicoría númoro 2't,
A...NTES EN L A L A 2d

6,ntro las callos aol 15 ao OOa110 11 Flaloros,
CALLE D E L IJ DE JllAY&lt;&gt; NUl\I". 4-.

Surtido completo de las afamadas cajas de seguridad ''MOSLER"
CONTRA ROBO Y

CONTRA INCENDIO.

Escritorios, Pianos, Escritorios de Cortina, Carpetas altas para tenedor de libros, Sillones gi1-atorios de tornillo y resoi·te en gran variedad.
Archii•e,•os, Prensa,; para copiar, libreros giratorios,
Libreros con cristales, Ajua1·es de cuero para despachos, Jfáu11,inas para escribir y demás muebles para oficinas.
La :máquina para -escribir .. Es:rnith-Premier. ·•
UNICO .A.GENTE EN LA REPUBLICA P.A.RA. LAS CELEBRES BICICLETAS "CLEVELAND."

El n-,ás con,pleto surtido de accesorios para Bicicleta s .

$epulcro

ae la familia Nomero Nubio en el Panteón Gfrancés.
Asipecto general el dla de la. nl.anlf'estnclól'l..

•

NUMIIB015

�11

EL MUNDO.

222
"EL MUNDO."
SEMANARIO ILUSTRADO.

Teléfono:4S4.-Calle de TiLnrdo núm. 20.-Apartado 87 b.
!d:nco.
Toda. la correspondencia, debe dirigirse
al Gerent.e de este periódico.

La StJscrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mes,
y ee cobra por tri:mestres adelanti.dos.
Números sueltos, 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.

Todo pago delleserprecisamente adelantado.
BBGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

•~ntee exclusivos para los Estados Unidos y Can~·
dá Tlie Spanish .American Newspaper~ompany, 136 Liberty St. New York, E. U.»

l[tJtas tilitttrialts.
!itrr.atura mnb.ent.e.

la, y el año que no llueve, la crisis estalla y todos los esfuerzos para hacer sobrenadar el presupuesto del encres·
pa.;.o océano del déficit, resultan inútiles.
. .
Los campos tienen sed, y el hambre-el hambre sm1es·
tra y dantesca de que hablaba Carlos Gris en uno de sus
últimos artículos-hace su aparición fatídica en la exten&amp;ión de la República.
Necesitamos mejorar las condiciones agrfcol11s del paí~,
y para ello no destruir tan bárbaramenw como destrmmos los elementos que la Naturaleza pone á nuestro al·
canee.

,tJlttic.a ®.en.eral.
RESUMEN. -El Czar aclamado por Fra_ncia. L~ Triple
Alianza y su!'! nuevos adeptos. Rumama y Grecia en su
debilidad. Solucíóu del conflicto otomano. Rumores de

paz y concordia. Su escasa consistencia.

Aparte de la viRita de los empna_dores rusos:~ la capit11I de Francia rPpublicana, enmed1? del frenét(CO e.;tusiasmo del pueblo y de las aclamaciones estrPp1tosas de
la multitud que han debido conmover basta los coraz_o·
nes septentrionales de los a11g11stos huéspedes, poco d_1spuestos al senti1.Dentalismo fosfórico ; al arrebato pasional de los latinos; apart.e de las fiestas regias con que la
patria de Carnot y de Faure trata de manifestar ante el
mundo la estrecha unión y el apretado lazo que ata á los
dos pueblos tan ap&amp;rtados por sus institn1;iones 5)0mo
unidos por sus intereses, y de h~cer os.tentación c~si pro·
vocativa de la alianza entre el impeno autocrático del
norte y la república democrática del centro de Europa;
aparte de esas cordi11lee manifestacio_nes de parte del go·
bierno y del pueblo francés. qne tuvieron su prólogo en
Cronstadt su desarrollo en Tolón, y se sellan ahm a con
fraternal ~brazo entre el jefe burgués de un Estado moderno y el aristocrático rtpresentante de una monarquía
tradicional de derecho di vino, dos a~untos son los que
llenan la semana política del otro Jade- del Atlántico.

La nnta culminante de la semana ha sido PI aumento
gradual de temperatura en la polémica periodística.
Es doctrina sostenida por más de un diario qne en la
prenm debe contestarse un insulto con otro.insulto y una
msolencia con otra. Y á tal grado se profesa esta t!'oría,
que todo escritor imagina haber encontradq la ra1,ón de
una frase descompuesta ó de un epíteto mal sonante, en
alguna Pgreaión recibida anteriormente por parte de
aquel á quien después se le aplican las represalias.
La verdad es que las faltas ajenas no autorizan las propias. y no es explicación satisfactoria que álguien falte a
sus deberes para que nosotros faltemos á los nuestros. Es
este un principio poco sano qut se debe rechazar con
energfa.
*
Pero ue todos los programas de conducta periodística
Con qué sobe_rbia pompa* y* qué o~tentos~ satifacción
que ee han lanzado últimamerite, ninguno ha llamado
con más fue,za nuestra atención que el que con encanta- anuncian los s1mpatn1adores de la Triple Alianza, la addora serenidad ha externado un diario que se titula inde- hesión á esos tratados de los reves de GrPcia y de Ru ·
pendiente. Esta boja, en efecto, al referirse á la prensa manía! Cowo se lanzan al come"ntario y discurren regoque presta apoyo al actual estado de cosas, se ha lamen- cijados sobre los efectos qne tendnt en lo porvenir para
tado de que ya que á la prensa oposicionista no se le re- la paz ó para la gnerra e1ir?pea, tan temida de muc~os
compenea de algún modo, dPbiérase cuando menos de- como cuidadosamente esqmvada por todos, esa adhesión
jarla producirse libre-mente. Tan singular razonamiento de dos reinos, de escasa importancia inJivid11al, pero conos ha llenado de asombro, pues indica procedimientos locados allá en las volcánicas regiones de Oriente, dond~
un poco turbios en Jo que un escritor llamó hace pocos el suelo se estremece más á la contínna y la tempestad
amenaza con más terribles y espantosas sacndidas!
mE'Ses el sacerdocio de la pren.w.
Si la Dreibund fné instituida paraasegu rar paz laeuropea,
Onn diario cuenta el número de funcionarios y emple&amp;·
dos públicos que existe en la redacción de un periódico desafiando orgullosa los !l,rrebatos impulsivos de la Franadicto á la administración, y muy eatisfecho de su feliz cia del desquite, y opon~e~do ~ sus t_endencias una muralla
ocurrencia declara que los emolumentos que por sus la• inexpugnable que las h1c1era impos1 bles, nada puede agrebores reciben son una subvención indirecta á la publica- gará su fuerza y poderío la unión de un reino apenas
ción. Y por este procedimiento indirecto, no hay clase manumitido de la servidumbre turca como el de Rumani gremio social que no resulte subvencionado por el go · nía, y de una nación como Grecia, tan débil por su nabierno, ya que esos emolumentos se distribuyen entre to- turaleza como alejada de los centros de combate en el
remoto caso de la temida conflagración.
dos Joi, productores.
Pero ~i serenados los temores en el Centro de Europa
Inútil ea, sin embargo, razonar, cuando la exaltación
de loa espíritus ha llegado á s1,1 álgido periodo. La reso· se translada el campo de combate á los Balkanes y al
lución más cuerda es esperar que las pasiones se calmen, Imperio turco, donde se agitan tantas ambiciones enconlo que ha de tardar un tanto, ya que los hechos á que nos tradas palpitan tan opuestas aspiraciones, y se retuercen ta~ celosas rivalidades; si equilibrada la acción de
referimos son los resultados de una mala educación.
En nuestro país se le exije tan poco al periodista, que Alemania Austria é Italia unidas con la de Rusia y Franhasta las más triviales reglas de cortesía le está permiti- cia enlaz~das, tienden las maqubaciones del jefe de
la hegemonía germánica y ~us devotos alia~os á in~erve·
do ignorar.
Por lo demás, e~ nn espectáculo muy triste el que ofre- nir activamente en la solución de los conflictos onentace en las actuales circunstancias la prensa mexicana, y el les entonces no carece de importancia el compromiso
que la estudie fríamente comprenderá que no ha llegado qu~ acaba de contraer el soberano que reina en Bucael momento de ejercitar discrecionalmente la hermo· rest.
Débil, pero adicto al e!Dperad?r ~rancisc? José que ha
ea libertad del pensami,ento.
sido el alma de este hábil mane¡o d1plomát1co, el rey de
Rumanía será un obst:icnlo á la marcha de los enviados
.1!a rtpohJncióu be Jo; bosque; tJ d pusupnesto moscovitas y sus poderosas huestes; será nn dique á las
omnipotentes absorciones panslavist!ls de S_an Pet~re·
fe'llnal.
burgo, que ni p~drá ll~gar á Constan~mopla ern arro lar
la mezquina res1stenc1a g.ue _le opusieran _l~s rumanoe.
Con mucha ineistencia se ha venido hablando en es- ni podrá seguir sus predicac1ones de sum1s1ón al Czar
tos últimos tiempos de la necesidad de repoblar nnes- en todo el territorio de los Estados balkánicoe.
tros bosques, excesivamente desvastados al extraer de
Y Grecia ¿qué intentará al abandonar la sombra pro•
ellos combustible para alimentar las vías férreas nacio- teétora del autócrata n1so, y buscar seguro abrigo al
nales. Fenómeno curioso que tiene dos perfiles de una amor de la Dreibund? Es que, cnmo en otra vez hemos
habilido~a paradoja: los ferrocarrilee, f11ente del desarro· dicho el helénico soberano ha fl'.lctuado constantemenllo de nuestra riqueza pública, comienzan á arruinarnos. te entre lar, fuerzas contrarias que lo solicitaban y por
En vano es que la Secretaría de Fomento, conocedora fin se decide á aceptar francamente la amistad del Ho·
del mal qne está obligada á combatir, expida circulares henzollern, dejando á un lado la abrumadora protección
prohibiendo la tala de los bosques, bajo las penas más del moscovita.
severas. La destrucción prosigue y se hace sentir en la
Hay más todavía, quizá, en este ensanche de la Triple
naciente labor de los campos, y cuando los economistas .Aliani:a. Las manifiestas aspiraciones de Rusia, han si•
nos dicPn que sólo poco más de una vigésima parte del do t'tltimamente ofrecersll como brillante egida al Sultán
territorio Be ha destinado al cultivo y hay má8 de ciento contra las maquinaeiones de las potencias occidenta\e~;
cincuenta millones de hectáreas sin labranza, se asoma á sus exigencias j11stificadas unaf', exageradas ~ ~u ¡u¡la seqnía como un invencible obstáculo al trabajo más cio las demás ha contestauo con oculta pero dec1d1da refructífero ,t que el país pudiera consagrarse.
sistencia ofr¿cieado ante la Ecropa civilizada el curioso
La lluvia es, sin embar¡io, el gran venero de riqueza espectác~lo del ,c&gt;nemigo tradicional que procura conser·
eocial. .A la abundancia de las lluvias debe la Francia, var y protPjer la vida de su aborrecido rival! porqde no
tanto como á sus abonos y progresos mecánicos, la flore- jui:ga llegado el momento de su completa ruma.
ciente i;ituación de su agricultura, que la permite recoY como quiera que Grecia y Ruman(~ por razón de
ger en "iPte millones de hectáreas, de 100 á 110 millones vecindad se creen con derecho á recojer algo de los code hect61itros de cereales.
diciados despojos del Imperio otomano, cuando llegue la
En los Estados Unidos, en donde el agua cae copiosa· hora del repartimiento, por eso van á en¡rosar las filas
mente de las nubes, se registra una producción de 15 hec- de los que en el tratado de Berlín pusieron un dique_ ~
tólitros por hectárea; en la .Argentina, en donde hay zo- las ambicionee moscovitas, retormando en la tranqmhnas en las que el pluviómetro marca 1,400 milímetros de dad de! gabinete, las duras condi~iones impuestas P?r ~l
agua. se anotan 400,000 hectáreas cultivadas con 7.500,000 vencedor en la embriaguez del trmnfo con los prehm1bectólitroe.
narea de San Stéfano.
En México, el rendimient8 de cada hectárea no es eomparable, por su pequeñez, con el de naciones que han
*
cacareado menos que nosotros la bondad de las tierras.
Y con tales antecedentes**
que tienen los mayores visos
Nuestro problema económico, es un problema agríco• de probabilidad ¿qué credito puede darse á la noticia cir ·

OCTUBRE,

1896,

culada como cierta y desmentida alternativamente, deque se ha llt-gado á un arreglo definifivo,_ aunque solo puede ser provisional, en la cuestión de 0nente? Achácase á.
la visita del Czar, á la regia residencia de Balmoral el
arreglo de este embroll?, atribuyendo desmedida importancia á las conferencias celebradas por el Emperador
Nicolás con el Marqnés de Salisbnrry. Cuéntase con a bundancia de razones que la cordial acogida dispensada
á los soberanos rusos por la familia real de Inglaterra ha
sido bastante eficaz para decidir al rutócrata á unirse á
la Gran Bretaña en sus pretensiones contra el turco y su
manera de ver y de juzgar al pérfido Abdul-Hamid.
Mal se compenetra esta harmonía con el ensanchamiento que acaban de reeibir las naciones de la Triple
Alianza en sus tendencias, al arrastrar á su talante y voluntad dos reinos, con palpables miras antirrusas. Mal
concu,.rdan estas pacíficas soluciones que al Czar se refieren con la hostilidad embozada que entral'la ese ensanchamiento de parte de unas potencias que se han inclinado más del lado británico en el ya largo espacio que ha
ocnpado el conflicto Otomano.
No sería, pues, extraño que resul_tara otra vez desmentida la noticia, y que todavía hubiéramos de ~abhu- de
las reformas siempre renovadas y nunca cumplida~ en_ la
administración turca, por lo que toca á )as provincias
cristianas del Imperio.

11

ÜCTUBRE,

1896.

223

EL MUNDO.

murales, pintadas en la ~ámara de IDiputados

POR DON LEANDRO IZAGUIRRE.

X.X. X,

8 de Octubre de 1896.

TEATRERIASLa Compañía Tubau estre1;1ó el martes (!!timo, en _el ,
Teatro Nacional, una comedm de D. Cefenno Palencia,
titulada La Charra. El éxito de la comedia-tan hábilmente repreEentada por la Compañía queditigesu autor,
seguramente _ha de hab~r sido para é~te u¡uy satisfacto•
rio. El publico aplaudió con entns1a'!mo y al .fin de la
obra llamó repetidas veces al Sr. Palencia.
co'mo autor de comPdÍ!\s el Sr. Palr.11cia, tiene ya bien
fundada una reputación envi,JiablP, Ba!&gt;taríale ha?er e~crito El g1mrdián de fo C&lt;lSa p~ra merec~~ en la_ l!istima
del teatro español contempor,1neo 1111 s1t10 de d1st111c1ón.
Recuerdan las obras del Sr. Palencia la gracia de Bretón
de los Herreros siempre véstida con exquisito traje de
sencillez y no po'ca ingenuidad dE; sentim~ento. Ha huidoel Sr. Palencia de caer en el sent1mentahsmo oue transforma en ridícula la obra cómica y de quitar la donosura á sus comedias.
Tampoco Palencia, para arrancar estrepitosas carcajadas al público y obtener éxitos ruidosos, ha trazado ee·
cer.as burdas ni perconajes grntescos.
En obra suya no se encontrará motivo para reír escandalosameute· él ama el donaire que acierta á dibujar
en los labios un~ leve sonrisa de ei111patía.
En Lct Charra abundan las escenas interesantes, la ob•
servación de carácteres y sentimientos, el movimiento
de la acción y la originalidad para cerrar dignamente los
actos. La forma en que está vaciado el pensamiento que
da vida á la comedia, no admite fácilmente reproche: ea
el lenguaje familiar, llano, viváz, que se levanta, en oca·
siones, elegante y ga!lardo.
.
. .
El mérito no comuP de la nueva comedm, ¡ust1fica
plenamente la ovación con que se premió al autor.
Para la interpretación de los diversos carácteres queencierra La Charra, sólo tenemos aplausos, y llenos de
entusiasmo especiaimente para la Sra. Tubau que. supo
avalorar la intenci6n toda de ~u papel de Teresa, mtnpretándolo con rara habilidad en sus más escondidos detalles.
.
La Sra. Tubau compartió, muy merecidamente, el
triunfo obtenido por el autor.

•**

Attilio Fabbri, ese actor italiano de singulares aptitu·
des tu,·o su función de bt:neficio la misma noche del
ma~tes en el Teatro Arbeu. El público de México siempre ha distinguido á Fab~ri, recouociendo en él U!]- ra ro.
talento para el ar~e ~scémco. Por eso su bt~~fie10 filé
acogido, como s"l debiera, con verdadero regoc1¡0.
E~cogió el inteligente actor la obra Tomás el Incré~u.lo,
de los escritores alemanes Laufs y Jacobey, que cntica
eon delicioso sprit el espiritiomo y d hipnotismo. Es una
parodia de El Otro.
Ignacio Dolli, protagonista ~e Tomás el Incrédul,o,. ~e
finge hipnotizado con el propó-nto de curará RU familia.
entregada en cnerpo y alma :i las prácticas del esp\ritismo, y que había abandonado por completo la_s ~tenciones
domésticas para entablar charlas con los eEpmtus.
Sugiere á Dolli la idea de fingirde hipnotizado la lectura de un caso en que una persona, obedeciendo la orden
de su hipnotizador, pi~rde la memoria d~ quién e~ y se
con vierte en otra. Dolli se presta gustoso i\ que lo lupno•
ticen y después aparenta olvidar~ede quién es, con !='x·
traordinario júbilc de su familia que lo eme convencido
de las maravillas de su ciencia predilecta.
Pero Dolli no consiente en que lo vuelvan á su estado
normal y aquí de los apuros de su familia qne. en un mn•
mento,' ve perdido á ru jefe. .Aprovecha el burlador aque·
!la oportunidad para pasarae la uoche fuera dii casa, en·
tre gentes alegres. Al r~gresar_ ~ su casa, SI!- familia lo
agasaja con tan desmedido canno, que Dolh cree escarmentados á los suyos.
Pero no paran las cosas aquí. Un médico novio de una
de las hijas del protagonista, compren~e el 1?l'.1n de B~
presunto suegro, y lo emplea en benefici? p1opio, cons1·
guiendo la mano de su amada, que repetidamente le negara Dolli.
Adornan la graciosa comedia otros personajes p~rfectamente movidos por los autores. El . J?r. Pemell_1, un
presumido que llama Dolli ~n su auxiho para ale¡ar ~l
novio de su hija, y que también profesa, c,)n más arra1·
gado fanatismo las _prácticas espirit!stas, y nn a~e~te deeeguros, llamado Tigre, que es el tipo caractenst1co deesa incontrastable amenaza de la humanidad.

LA PAZ.
El joven pintm
Leandro !?.aguirre pintó últimamente, para decoración de la Cámara de Dipntados, tres
grandes cua'.lros murales alegóricos, nao para el fondo y
dos para los lados del foro del Congreso. Estos últimos
son los que ofrecemos á nnestros lectores: el uno representa á la Independencia empuñando en la diestra nuestra bandera, levantando en la siniestra el esc:1do é irguiéndose en medio de España y México, separados para siempre. La otra representa la Paz, levantándose majestuosa del campo donde yace la Guerra, con la espada
rota al pie de1 cañón mutilado.
Advertimos á nuestros lectores, que en sus origin\)-les,
las figuras principales tienen el seno descubierto, y que
nosotros, de acuerdo con nuestro tradicional respeto á
las ideas de las familias mexicanas, Ruplicarnos al a 11tor
velara más las formas en las copias destinadas á publicarse en este semanario.

NOTAS DE LA SEMANA.
El Sr. Obispo de Tamaulipas ha dirigido á sus diocezan?s una carta, en la c•1al dice que ha hecho entrega de la
~1ócesis y su Administración al Sr. Canónigo D. Franci~co Campos, nombrado administrador apostólico de la
misma.
El Sr. Director del Universal, detenido á causa de una
denuncia, quedó en breve en libertad por desistimiento
del denunciante.

LA INDEPENDENCIA.
Ha sido presentada al Congreso de la Unión•una acusación contra el Sr. GobernadordeTlaxcala, lacualabraza los @iguientee puntos:
.
l? La Inhumación del cadáver del Obispo de Puebla
en un Templ0. 2? Haber C?ncurrido con cara~~er oficial á un acto del culto católico. 3~ Haber permitido que
se verificara un acto religioso fuera de un templo.
Todo esto se [onda en las leyes respectivas por las ae~sadorPP. Tal acusación pasó para su examen á la Comisión del Gran Jurado.
No estarR deroás á propósito de la elección del sefior
General Díaz para 'el nuevo perjo~o, dar una I~sta de los
actuale,s presidentes de las Repubhcas ~e Amé.rica:
De la Argentina, Sr. Don José_ Evar1st~ Ur1bur~; Presidente de Bolivia Sr. Don Mariano Baptista; Presidente
del Brasil, Sr. Dodtor Don Prudente Moraes; Presidente
de Chile. Sr. Don Jorge Montt; Presidente de Colom1:Jia,
Sr. Don Miguel Antonio Caro; Presidente de Costa Rica,
Sr. Don Rafa/\! Iglesias; Presidente del Ecuador, Sr. General Don Eloy Alfare; Presidente de los Estados Unidos,
Grover Cléveland · Presidente de Guatemala, Sr. General Don José M arfa Reina Barrios; Presidente de Honduras Sr. Doctor Don Policarpo Bonilla; Presidente de Mé•
xic~, Sr. General Don Porfirio Díaz; Presidente de Nicaragua Sr. General Don José Santos Zelaya; Presidente
del P~ragaay, Sr. General J?on Juan B: Egu.equiz~; Pre•
i,idente del Perú Sr. Don Nicolás de Piérola; Presidente
del Salvador, Sr.' General Don Rafael .Antonio Gutiérrez;
PresidPnte del Uruguay, Sr. Don Idiarte Borda, y Preei•
dente de Venezuela, Sr. Don Joaquín Crespo.

Nuestra próxima noi;eta.
Concluida la publicación de Flor de Niza,
preparamos para muy en breve una segunda
novela, tan interesante ó más que aquella,
de idéntico mérito literario, y que, por su
moralidad puede penetrar á todos los hogares. lr§, ilustrada como FLOR DE NIZA,lmas
con el fin de proporcionar á nuestros abonados más lectura, reduciremos el tamaño de
los grabados.
Otro pago de $1,500.00, de "La Mutua"
ENMEXlCO.

México, Septiembre 23 de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director General de «La Mú~
tua »-Presente.-Muy sefior mío: ,
Para eatistacción de los asegurados en «La Mutua,» hago constar que hoy, ante el Notario Público Sr. Licenciado Don Diego Baz, recibí en la Oficina de «La Mutua,» tlel
digno cargo de usted, la suma de $1,500.00, valor de la póliza número 543,694, expedida á iavor de mi esposo el Sr.
Don Carlos W estermann.
Quedo muy reconocida, tanto á usted como al agente
Sr. Don Luis Marquet, por eus atenciones en la tramitación de este asunto, y me suscribo de usted atenta y segura servidora.-CAROLINE FBANK DE WESl'ERMANN,

�11

EL MUNDO.

2.21

ÜCTUBRE,

1896.
11 ÜCTUBRE, J896.

EL SIGLO XX.

;,Cuando empezará t&gt;l ~iglo
XX, el l? de Enero
HJOO
ó el l? de Enero de }!)01'?
Discuten t&gt;stacuestión muchas perPonas en los perió
dicos de Europa y America.
Los que sostienen que el
l? de Enero de 1900, dicen
que así debe ser porque el
primer alío de nuestra era
comenzó el l? de Enero del
año de 100. Otro argumento
ee funda en que el primer siglo empezó el l? de Enero
ctel año O. y el segundo el l?
de Enero del año 100
Dicen taru bién lM qne PS·
tán a favor del afio 1!100, qne
el 31 dti Diciembrti &lt;lel afio
9!l, fué el último día de nnePTLAHUALILOtra primera era y completó
el primer siglo, ~ qne en con·
secuencia PI l? de Enero d..,J lix.A DIPORTAXU: E)lPRESA lXDUSTRL\L Y AGRICOLA·
año 100 fué el principio d&lt;!l
eegundn siglo.
Mucho se ha escrito en div1&gt;1•sas épocas y con mtís ó
Los que sostie1ten q11e el menos extensión respecto al Tlahualilo, especialmente
siglo XX empezar.i el 1° de hace poco menos de un año, con motivo de la ínten~ona
Enero del año 1\101, dicen para utilizar nPgros de la parte Sur de Estados Umdos
que no puede comenzar un para que trabajasen en ese Distrito, pero todo lo que se
año, antes de que acabe el ha dicho no basta á J.ar una idtia fiel y completa de la
anterior, y qne en consecuen- negoci-ación.
.
.
TLAHl'ALILO.~Los miembros de la Junta Directiva.
cia el siglo XX no puede em'
Ultimamente, los prop1.itar1os de espezar antes qne el siglo XL"\'.. haya cumplido cien liños, ta invitaron al señor l\lini~t.ro de Fo·
JNFORlIACIO~ES HISTORIC!S ESCOGIDAS. lo cual será :í media noche el 31 de Diciembre de 190J. :nento y á numerosos ¡mrti~ulares, enTodos los diccionarios defi&lt;&gt;nden el R1glo ó ce.!turia co- tre lo~ cuales se contaban vao-ios directomo un período cie cien a!íos contados desde un día deter- res y representantes de periódicos, p:1 ·
ENTIERRO DE LOPE DE VEGA.
minado. Pues bien, como el primer Piglo empezó el afir, raque asi~tiesen á la inauguraci0n &lt;i~l
de 1 terminó el año 100 y el segundo siglo comenzó el ra•:-ial del Ferroc9 rril Internacional :\I" ·
[28 de Agosto Je 1635.]
x1cano d.- :lfatarnoros, una estación si•
año 101. 8,1pongamos que un hombre quiere echar cio-,n
Dispusié1onse los funerales y entierro del ilustre fina · manzanas en un barril, si echa desp'lés otro cie11t•l, L.1 tua la ,t unoa ve;ute kilómedo, en cumplimiento de su expresa voluntad.! para e\ si- primera de este segnndo cent.enar será la 101 ma1nana
tros del Torrean, á Zarago·
guiente día, martes 28, á las once de la roanana. Oiga- Fundándose en esta comparación mnchas personas dicen za, término del ramal y on n ·
mos á Montalbán, que continúa la necrológica historia que el siglo XX principiará cuando haya terminado el cipal hacienda del Tlahualien estos términos:
o, situada á 70 kilómetros
bi¡?lo XIX.
"Tratóse de su entierro, de que se encargó el S.ifior
Cuando se dice año de 1896, Pe entiende que éste ter· poco más ó menos, al norte
Duque de Sesea, como su duefio y all:'acea, y como ta~ minará el 31 de Diciembre de 1896 y q11e el día signien1e de Matamoros. Este ramal
magnánimo príncipe, y det_erminóse para el. martes s1- empezará 1897. En consecuencia, el :n dtl Diciembre de fué abierto el H de Septiem•
gniente á las once Repart1éronse muchas limosnas de 1900 será el afio 1900 de la era cristiana y el último día bre último y construido por
J\Iieas que es la más importante honra para el que yace. del siglo XIX de modo que el XX empezará el l ? de Ene- la compañía del InternacioConv¿cóse todo el pueblo sin convidará ninguno; vinie- ro de 1901.
nal Mexicllno para el td.firon cofradías, luces, religiosos y clérigos en cantidad, la
co de los productos de las üapillall" 111 li~~:aud, p.-in;;J¡ml.
orden de los caballeros del Hábito de San Juan, la de los
grandes haciendas adyacenTerceros de San Francisco, la Congregación de los Famites, la roa yor parte de las cuales pPrtenecen á la comliares ( del Santo Oficio) y la de los S:\cerdotes de Madrid,
pañía del Tiahnalilo.
compitiendo piadosamente soCon este motivo, loe recurbre quién habfa de honrar sus
Eos, la extensión é importan•
. ..,._.......~- - - --------- hombros con llevar su cue1·po,
cia de la negociación-una de
---·y consiguiólo la Venerable c.,u.
las primeras, sino la prime·
gregación de los eacer::otes. Em ·
ra en su género en el paíspezóse el entierro según estaba
han podido ser apreciados por
prevenido, y fué tan dilatado,
personas inteligentes de esta
que estaba la cruz de la parroCapital, y estamos por lo misquia en San Sebaetián, y no hamo en aptitud de dar una buebía salido el cuerpo de su carn,
na idea de ellos, nada ociosa
con ser tanto el distrito y haber
si se piensa en lo que sig~i~ca
rodeado una calle á la petición
eEa &lt;&gt;mpresa en el porvemr rn·
de Sor Marcela de Jesús. re! igiod1vtrial y agrícola de la Repú·
sa de la Trinidad dtisca!za y
blica.
muy cercana deuda del difunt'ara proceder con buen O!·
to, que gustó de verle (1)
den, empezaremos ·por referir
Las calles estaban tan pobla•
á grandes raegos el viaje .de
das de gente, que casi ~e embalos excursionistas á que arnba
razaba el paso al entierro, sin
nos referimos y lueg.., habla~habP.r balcón ocioso, ventana
Cnnal principal.-Compuertas de Boeotoma.
mo.., de la importante negocia·
desocupada, ni coche vacío. Y
TLAlIC ALILO.-Yista al Sur desde ht AdminLstración Geperal.
c1on.
así, viendo una mujer tanta
.
YALOlt DE LOS HUEVOS COM.O ALUfE:S-TO,
El Sr. Ministro de Corunnicaciones y sus amigos llega•
grandeza, dijo con mucho donayre: «Sin duda este enron por el rama, indicado á Zaragoza, qne con sus J:ierSeis huevos grandes ( de gallina) pesan 11:na libra próxi · mo~os edificios, sus calles de árbolt&gt;s, y el magnífico lientierro es de Lope, pues i:s tan bueno.!' Iban co_n luto, al
remate del ·acompañamiento, Don Luis de Usát1g1~e, yer- maménte. Como formador de carne, una libra de huevos zo de algodoneros en flor, presentaba un ~nc~ntador golno de Lope y un sobrino suyo. (2) En medio el se t-s igual á una libra de carne (vacnno). &lt;;J&lt;11ca de una pe de vista. Apenas llegados los excurs10mstas, cuatro
ñor Duque de Sessa, y otroR grandes ~e~ores, tHu!~s t~rcera part.e de lo que pesa un huevo es ah~ento puro,
mil hombres con sus mul.-1.s de labranza y sus arados, sey cabalie-ros. Llegaron á la. Iglesia, rec1b1ól~s la Cap~· el cual es todavía más de lo q~e se pued~ _decir de la car• guidos de diversas máqninas de cultivo, ~estilaban ante
!la Real con música, díjose la Misa con !llncnasol:imm- ne puesto que no hay huevo m desperdlC\OS qne po:1ene los vi~itantes, pa~ando baj,l un arco artísticamente cona·
dad, y al último responso, vién,dole qmtar del tun~ulo á•un lado. Prácticamente, un hu&lt;ivo es ahm_&lt;intn ammal;
trnidn, que se levantó en honor del Sr. Mena.
para llevarle á la bóveda, clamo la gente con gemidos y aún no se necesita del desagradable trab~J? del ~t&gt;gue·
Desde la t?rraza de la cam principal, la mirada. d~s~uafectuosos. Daposit6,e en e\ tercero nicho, por orden del Jlo para obtenerlo. Los húevos, en su precio i:nedw, es·
bría una planicie inmensa de verdor uniforme, d1v1dida
Señor Duque de Sessa, con permisión del Doctor. Baltasar tán comprendidos entre los más b'.l.ratos) alunentosos
Carrillo de Aguilera, Cura propio de la ParrolJ u1a de San artículos de dieta. Lo mis·
Sebastián, y con declaración de la justicia, por el S~cre- roo que la lerhe, un huevo,
tario Juan de Piña. Yac1óle en cera la cabeza Antonio de depor sí es un alimento comHerrera ez:celentísimo escultor de Su Majestad; y de_spipleto que contiene lo necediérons~ l:Js amigos, llorando la sol~dad que les hacía. Lo- sario para el desarrollo de
pe, corno quien echa menos una ¡oya que le han hur- un animal perfecto, y es fácilmente digerido cuando no
tado.»
lo hayan descompuesto en
Da. JUAN PÉ:REZ DE MoNTALBÁ.N.
el co::imiento. Yerdaderamente no hay alimento más
(ll La hija de I,ope, Doña Marcela del Carpin y Luján, mon¡a _en
las Trinitarias Descalzas con el nombre de sor )!arcelade San F o,ln,.
concentrado y nutritivo que
A la verdad, no puede darse reticencia más repugnante á los !menos el huevo!. La albúmina,
sentimientos. ni más excu,ada é inútil, que ésta. del buen clérigo au- aceite
y materia salina está,
tor de la. relación que tra.slrulamos. LoPé de \'e¡?"a tenla declarada
públicamente bajo su firma, y en obras impresa,• y populares en alto como en la leche, en debida
grado, por bija suya á Doña )Iarcela del ~rp10 cuya profe'1ún ue proporción de sostene1 la vimonja en las Trinitarias habla sido solemnls1ma, c-0ncurnda Y conocida de toda la población de )ladri&lt;l y ademé.sdescrtta por el nmm.10 da animal. Las saleb más vaLope en una obra divulgada por todo el mundo, ¿,.\ qué_. pues, con- luables ó importantes se conduelan semejante.~ Irasés de ocultación? ¿Qu~ mot1YO m razonable tienen en la yema, por lo
fllndamento llevaban?
.
Lacarrem del f1\nebte cortejo (ut' des&lt;le la ca.,;a mortuoria, calle de cual esta porción del huevo
Francos (hoy Cervantes), á la de San Agust\n: de aqut, por la de es la más usada en algunas
Cantarranas (boy de Lope de Yega, á la cual rta frente el &lt;.'onvent.o
a.
de las Trinitarias), á la del León, plazut,la de Antón ~(art1n, callede fo r m as de enfermedades.
Una persona débil cuya fuerAtocha ,. parroquia de San Sebastián.
. (2) Luis Fcrnán&lt;le,. de Vega.-(D' 1,, biogr:1Jh e.srril" por D. Cayeta.za nerviosa es deficiente y la
"º Alberto de la Rarreru).
sangre empobrecida, puede
tomar la yema del huevo.
TL.\Hr ALILO.-Fábrica de aceite y jabón en Zamcioza.

a..

EL MUNDO.

225,

El hierro y demás compuestos fo~fóricos qne contiene, están en condición de ser facilmente Mimilados, y
aunque homeopático en cantidad ejerce morcada influencia en el sistema. La yema del htlPVO, contenit&gt;ndo menos albúmina, no es tan perjudiciahnenteafett ido por el
calor como la clara.
Un huevo cocido, siendo más fácil de digerirse que la
carne suministra un modo de gradnar la cantidad de aliment~. El célebre Guinod de Reyniere, qnien consagró
su vida al estudio de las delicadezas ne la mesa, atirma en su "Almanach des Gourmand~," qne los huevos
pueden servirse en más de seiscientas maneras. En Londres se publicó por un cocinero francés, un libro en el
cual da 150 fórmulas de cocer los huevos. El hombre débil qne baya recobrado sus fuerzas comiendo huevos cocidos por algunos días, continuará tomando ese cómodo
alimento cuando se b hayan presentado en forma de
1-0rtilla que es una de las principales preparacioues que
se hacen con huevos. Lo fosfórico en el huevo es m uy
bueno para las personas que trabajan mentalmente.

TL.\HUALILO.-Arco8 de ¡,acns de algodón, levantados en honor del señor )1inistro tle Gobcrnacióni
~n lotea simétricos y que iba áespirarenlas derivaciones
de una lejana cadena de montañas.
El eeñor Ministro y su comitiva fueron alojados cómo·
damente y atendidos con gran solicitud, y llegada la noche pudieron contemplar el cuadro animadísimo del trabajo en la hacienda principal. Percibía.se la trepidación
de las fábricas, el desfile inmenso de peones y máquinas,
y .1arpadeaban en los principales e4ificios y en las pe,queiias calles los focos de la luz eléctrica.
De~cribiendo el adorno, dice uno de loa excursionistas:
A la ca~a principal llégase atravesando un peque!ío
parque y después de subir una amplia escalinata, se en·
cue11tra un corredor alumbrado profusamente con lámparas incandescentes, en el que se había dispuesto el comedor; el adorno allí era· decuado y del mejor gusto; veíanse todos loa productos de la hacie11da, figurando en pri-

í

división de tierras, éstas prometían para un futuro nolej~no y mediante una dirección babil, colosales ganancias.
Tales promesas se han cumplido merced á los actuales
propietario¡¡ de la inmensa región, que han operado en
ella una transformación maravillosa.
Empezóse por destinar 3. 700,000 pesos á la compra y
explotación de 26 sitios de ganado mayor, compra hecha
el afio de 1885, a Sr. D. J. M. Flore~, uno de los herederos del primer propietario.
En 1889, comenzó la construcción del c'\nal principal,
cuya longitud es de 63 kilometros, por 25 de anchura. v
2 y media de profundidad.
•
Al Sr. Ingeniero D. ,José Farjas se debió !a construcción
de esa magna obra. Más de un año vivió en la. tienda de
campaña, dirigiendo la excavación, así como los desmontes y el trazo de las haciendas, y después in·taló las f.iOricas, ensayó lo,;i instrumentos mis apropiados al cultivo y ocupóse de los menores detalles.
El 27 de Agosto de 1890, corrió por primera vez el agua
en dicho canal, y desde entone.is pudo decirse que la explotación estaba asegurada. Aquella agua iba á fecundar
los extensos campos, haciéndolos producir inmensas
riouezas.
En el kilómetro número 63 del mencionado canal, se
encuentra el repartidor general, que !}istribuye el agua
en dos canales principales, llamado9 de la campana y de
San Juan, entre los 780 kilómetros de acequias y contra
acequias.
La negociación comprende diez haciendas y una población de 8,000 habitantes.
Cada hacienda tiene sus edificios de Administración,
galera y peones, y en la Hacie11da de Zaragoza, que según hemos dicho, es el centro de la negociación, se hallan
el despepitador del algodón, en el que se han aprovechado todos los adelantos modernos, la fábrica de aceite
y jabones, el dinamo para el alumbrado de todos los edi-

ficios de la Hacienda, las escuelas para nifios y nii'las,
(~ouforme expresamos,) un hotel á la moderna, una. bo·
t1ca y otro~ muchos edificios.
Es aq?-ello una ciudad en pequeño que muy pronto se
convertirá en poderosísi rno centro agrícola é industrial.
En la actualidad hay 8 sitios en explotación por cuen·
ta de la Compañía, y um, y medio por arrendamiento.
Los productos principales del cultivo son el algodón, el
maíz, el trigo, el frijol y el garbanzo.
• L?s _productos industriales son el jabón, cuyas marcas
se dividen en "México," "Marfil" y "0b3curo;" la pasta
y la borra de algodón.
La_a~mirable trasfort'lación que se ha hecho en esos extens1si~os campos antes incultos, venero de riquísimas
proclucc10nes, ha sido obra de seis años de ímproba labor. Hoy en esta se utilizan todas las máquinas agrícolas modernas, i11troduciéndose, año por año, los últimos
adelantos que con éxito se han ensayado.
Se r~ya 31:mana~iamente una cantidad que fluctúa en•
tre seis y siete mil pesos, se pagan losjornalE-s más altos
de toda la comarca, en efectivo y no en efectos como se
acostum?ra en toda la laguna y en general en las J,acien~as del rnterior. Hay asi,tencia faculta.ti va sostenida por
1~ compafiía J'. no hay peón que no la reciba con inme·
d1ata oportumdad en caso necesario.
, L~ junta Directiva de la empresa, está integrada por las
siguientes personas:
M. Ruano Secretario.-F. Rodrígnez.-F. Zubiaur.J, Llamedo, Presidente.-M:. Mora y Trueba.-S. A. Santo ..,-J, Farjas, Administrador General.
. En suma: una negoción de halagador presente y de
11111;1en~o porvenir es la de Tlahualilo. .:.os emprendedores
acciomsta.s hallarán en ella el premio de su espíritu de
emp:-esa. Sea este éxito estímulo poderoso q•ie impul~e á nuestros agricaltoreE á emprender en obras seme¡antes, que redunden así en su beneficio como en el del
progreso industrial y agrícola del país.

'l'LAHl'ALILO.-Casa habitación en la Hadcnda de Znrago,.a.
mer término el algodón, combinados artísticamente en
muros y columnas; de éstas· pendían diez escut1os rojos
·ostentando los nombros de las principales fincas del lle·
.gocio: «Oquendo,11 «Pamplona," «Rosas," «Iberia,11 «E\'a,11
«Zacate,11 «Carolina," «Providencia," «Campana,» y «Z,,r.1.goza.11
Al día siguiente los excursionistas visitaron los despepita~ores, las fábricas de aceite y jabón, el gran edificio
destrnado á escuela, la hermosa capilla dedicada.á la "\'i1 gen del Pilar, la ca8a grande de Administración, el merc~d:o y todos los edificios de la hacienda. Al otro día, la
v1s1ta fué para el canal principal en el punto en que sP.
r~parte en varios tajos que surten á las diferentt's hacien~as, y termina&lt;la la agradable visita, el Sr. Mena
partió para Durango y los excursionistas regreP.aron á la
Capital.
Pero qué es el T lahualilo? dirán los lectores impacien·
tes á qnienes p,.ometimos detallarles la naturaleza y fines
de la gran negociación, y es tiempo ya de que respondamos á su pregunta. El Tlahualilo es una inmensa extensión de terreno del Estado de Durango, en cuyo seno,
hal)ábase uu extenso lago hoy desecado y utilizado para
la siembra; unafertilís!ma región regada 'por el Nazas, que
es hoy por hoy la rne¡or zona algodonera de la República. Hace apenas algunos años, esa inmensa región, hov
tan próspera y feliz, era un gran desierto, frecuentado sólo por las tríbus nómadas de i odios terribles dispufstos tL
comete~ todo género de tropelías.
·
El primero que intentó utilizar ese desierto, íué el Sr.
D. Juan_ Flores, de Durango, que murió hace poco á una
avaozaua edad.
Llevado de su energía incontrarrestable. empezó á establecer haciendas, y fué víctima muchas veces de la!I
m,aldades de las tríbu3 ~al vajes. Pero había dado ya el
l)nmer paso y mucllo3 añJs de3pué3, cuando se hizo la

TLAHC.ALILO-EJ General Mena y sus acomrañantes.

�EL MUNDO.

2Z6

11

ÜCTUBRE,

189C.

ÜCTUBRE,

1896.

227

EL MUNDO.

yen unn magnífica familia, de la cual cada miembro pne·
de estar orgullo!!o.
Muchos de estos príncipes han heredado las altas cualidades de Victoria y las perpetuarán sin duda en el porvenir, en bien de la civilización y de los pueblos.

El Czar en Dinamarca.
El 9 de Septiembre último, el yacht del Czar, .La Estre·
lln. Polar. después de haber atravesado el B:tltico, franqueó el Sund y pa8ando entre las costas danesas Y suecas,
sembradas de bosques y de Villas. entró á la roda de Co·
penhague. saludado por las ealYasde cañón de los fuertes
y &lt;,e los acorazados.
La bandera mea fué enarbolada en todos los mástiles
11l lado de los colores rojo y blnnco de la de Dinamarca y
Pl estandarte imperial fué saludado por los huri?R caden·
ciosos de las tripulaciones ocupadas en las mamobras.
El panorama de las bellezas de esta rada de CopenhaJ!'He y el eRpectáculo, mitad militar, mitad popular qne Pe
&lt;'lesarrollaba ante el joven emperador, no eran empero
nuevos para él.
Muchas veces. en efecto, había hecho su entrada por ese
mismo Sund al iniciarse ese otoño danés que amaba tanto su padre.
Después de las fiestas de Breslan y de Yiena q111• han
brillado con todo el brillo de las pompas oficiales, el Czarha saludado ciertamPnte con placer la pequeña patria de
811 madre donde ya él mismo gustó la paz _de la vida fa·
miliar y donde ba mostrado á la emperatriz tantos lugares llenos de r~uerdos para él y para sus augustos progenitores.
En el Tuldborl la chalupa imperial desembarcó á los
huéspedes del rey Cristian y de la re\na Luisa.
. .
Rodeado de los altos dignatarios de su país, el v1P¡O
rey con uniforme ruso, llevando la Orden de San A ndrés, abrazó calurosamente á su nieto y á la joven emperatriz.
.
Después de haber saludado á los dignatarios y -pasado
ante el frente de la compañía de honor de la guardia real,
el Czar. la empP.ratriz, el rey y la reina, montaron _á un
coche tirado por seis caballos ne15ros, que los condn¡e~~n
al castillo de Bernstorf, residencia de estío de la fam1ha.
rPal de Dinamarca.
La cindad co·, fisonomía de fiesta ac,amaba al brillante cortejo, q~e bien pronto rt&gt;corrió la ruta que borda.
1" playa. penetrando despues á los espesos bosques y se
&lt;'letuvo por fin ante una casita blanca, oc~ Ita entre la v~r&lt;lura. Al ver su aspecto se diría que es la inlla de cu_alqu1~r
negociante de Conen hague, y es nada menos la res.id_encia.
rle estío del rey de Dinamarca, en la cual fué recibido el
emperador de todas las Rusias.
El Bernstorf es ciertti.mente bien pequetio y bie~ sendllo, pero habilitaná.o los departam_entos de la s~rv1~umore é instalando para ésta algunas tiendas en los ¡ardmee,
se arregló todo con facilidad.
Los huéspedes imperiales se contentaron con las cuatro cámaras del primer piso puestas á su disposició~.
,J. Adquirido por la reina Luisa, Bernstof perteneció en

11

Sería aventurado ante el
hecho, al parecer de todo
punto irrecusable, que anotamos, in\·estigar el papel
que cabe en su realización á
los rny a catódicos; asistirnos al período primario y de
observación de los fenomeEL ASESINO DEL SHAH DE PERSIA
nos que se describen, y no
es mucho pedir á todos calNuestros lectoreR conocieron en. todos sus deta·lles ese ma y observación constante.
extrafio drama desarrollado en el gran imperio oriPntal
Según el Doctor Rogus, de·
~u ya ú_ltima escena fué la _trágica muerte del Shah; n¿ ben cmnplirse las prevenciomcnrnremos pues en eno¡osas repeticiones dedicando nes que siguen para fotograsó'o algunas !!neas al !11atador del monarca, 'que ba pa- fiar de memoria, por decirlo
gado con su vida el crimen de regicidio de que se hizo así, una moneda ó un sello
reo.
de comunicaciones.
Mirza Rizad~ Kerman, fné ahvrcado últimamente en
Estos objetos deben situar·
Teheran, la capital de Pereia, en un sitio público y ante se con singular minuciosidad
innumerable multitud.
en un punto determinado
El día de la ejecución, numerosas fuerzas rodearon el ante la vista del operador, ,í
cadalzo para impedir toda manifestación peligrosa y el fin de acortar la prolougaci6n
gentfo, agolpado en frente de la horca, asistió mudo y con· penosa de la tarea que quiemovido al trPmendo caRtigo.
re realizarse, sin poner en
f'omo se sabe Mirza Riza, obró mlí.s ó menos sugestio- olvido que existe un coefinado por una secta religiosa á que pertenecía. De todas ciente personal que hoy por
eue!"tes ha pagado con la vida su criminal obcecación.
hoy no es posible determinar de una manera general.
La placa sensible y el objeto que debe reproduciree
se situarán en el mismo plano y á igual distancia de la
Bast~s 1:1,ojear las revist:,1s científi~as y prestar examen vista. Si aquella es muy senal mov1mu~nt? que las mismas registran, para adquirir sible, la duración de la emel convenc1Il!iento de que los experimentos del Doctor presa puede limitarse desde
Roent(en de¡an ancha estela entre los Pabios modernos veinte á cuarenta minutos.
La explicación hipotética de
que en muchas ocasiones, y ésta es una de ellas ceden al
impulso de entusia~mos muchas veces irreflex'¡vos. La estos hechos, expuesta por el
fotografía á través de los cuerpos densos nos conduce en Doctor Rogua, es la siguienalas del entusiasmo á la extereorización instantánea del te: La materia gris del cere•
pensamiento hábilmente sorpri-ndido en un momento fi- bro se encuentra holgadasiológico. Se estima .y afirma, a I parecer con hechos irre- mente impregnada de fóscusables, que por medio de objetivos fotográficos espe- foro, y cuando un pensaciales se reemplazará la retina humana, que muchas miento surge en el cerebro,
veces guarda f;lD la tumba secretos de la honradez de la la celdilla que lo engendra
lealtad ó del crimen. Descuella·en primer térmim¿ en el trasmite á la superficie una
nuevo arte fotográfico del pensamiento, el sabio inglés burb1,1ja fosforescente pro·
Doctor Rogus, cuyos descubrimientos é investigaciones porcional en su voluntad é
ha resumido en sus columnas la revista titulada «Photo mtensidad á las del pensa·
Gazzette,n confirmando los primeros y aplaudiendo las miento que Ja ha engendrado. La emanación cerebral
Be¡:tundas ]os doctores Bonhay, Rockily y Coath.
Aunque no sea »ropio de nuestras tarea1rncuparnos ex- por su brillo produce una
onda luminosa, que excita
La
tensamente de la fotogra~ía instantánea del pensamiento
no podemos resistir al deseo de consignar algo de lo qu~ la retina hasta el punto de
leemos, res»ecto á las empreRas del Doctor Rogus. Este, ~ercibirse la imagen del pensamiento después de algún
después de haber contemplado con fanático y persistente tiempo,
Hénos aquí, pues, bajo el dominio de las vibraciones,
empello una moned~ y un sello de correos, ha conseguido, según su afirmación y la de sus colaboradores impre- y cuando la,;, crndas de que trata Mr. Rogus hieren una
ei&lt;?nar una placa ~Pn~ible al proyPctar brnscan;eute sn i-up~rficie ~ensible, no hay razón para que no produzcan
~nrada S(?bre la misma y estampando en ella w impre- las 1mpres10nes dd !etrato:del neni:amiento, al similar de
lo que hac¡,n laA m18i:nas ondas al reproducir la figura
e1ón persistente.
ra dt,tallada de los ob¡etos.¡ Se~ún l\~r. Rogus, eH de toda
ev1deuc1a que la vibración
para imprimir fotográficamente, requiere previamente concentrarse sobre un
objeto cualquiera, con toda
la potencia de la voluntad.
Las preocupaciones, las ideas
fijas y 1::.s obsesione~, es indudable que el día que se
fotografíen las retinae de las
víctimas de tales fenómenos,
presenciaremos raras y sorprendentes fotografías del
pensamieuto humano, cuyos
eecretos se ha empeñado en
descubrir la ciencia.

f .ofo'grafia bd

EL CZAR EN DINAMARCA.-Recepción del Czar y de la Czarlna por la f.tmlli• rear al desembarcar en Copenhague.

otro tiempoá la noble f11.milia de la cual lleva el nombre;
más tarde fué comprada por un rico inglés, sir Mac Ewy.
Este plantó un parque, embellecido después pot otros
amos,y que se confunde con las in meneas florestas de encinas que rodean la capital danesa.
Muchos soberanos y princesas han habitado ese modPsto castillo, que un millonario inglés hubo de dPsdfñar.
Alejandro III lo amaba tanto como amaba el Fredensborg, ilustrado por su permanenc:a en él.
En esta tranquila morada llena de los recuerdos de su
padre, es donde Nicolás II ha querido tomar un poco de
reposo, lejos del aparato de las cortes y enmedio de una
calma que reconforta.
EL MAYOR REINADO

EN la Historia de Inglaterra.
"Dios salve á la Reina!"

La reina Victoria ha reinado ya algunos días más que
su abuelo Jorge III. Este respetable monarca ocupó el
trono, desde Octubre 26 de
1760, hasta Enero 29 de 1820,
período que no había alcanzado ninguno de sus anteceaores. Los más próximos á él
en duración, fueron Enrique
III. coronado en Octubre 28
de 1216, y muerto en 12i2.
Eduardo lll. de 1327 á 1377 é
Isabel, de 1558 á 1603, pero si
deducimos loa períodos de
minoría, las deposiciones
temporales como la de J!)nrique VI en su reinaJo titular de cuarenta afios y la Re·
gencia de 1812, durante J,,, in·
habilidad personal de Jorge
III, la feliz prolongación del
reinado de Victoria, resulta
del todo excepcional.
Luis XIV, es cierto, advino al trono de Francia en
1643, siendo todavía un niñ-);
tuvo una larga minoría y
murió en 1715, mas Victoria
empezó su reinado en Junio
20 de 1837 y completará el
próximo Julio su 60? añoun año másqueJorgeill, varios años más que el reinado efectivo de Luis XIV y
unos diez años más que los
que Enrique ó Eduardo, ter•
ceros de sus nombres, po11eyeron el cetro. Pero no se
encontraría ni en la antigua
ni en la moderna historia
monarca alguno que hubiese presidido coi;i la inteligencia íntegra de un cerebro
bien constituido una etapa
·• de prosperidad nacional semejante á la que ha alcanzado Ingiaterra. pues la de
Francia en los últimos años
de Luis XIV vióse alterada.
Ciertamente t-cl mundo no
había r Jseñado pasta hoy seCuatro g.,neraciones de Reycs.-Reina Yi&lt;-toria. Princ ipe Alberto de Gales.Duque Eduardo de York. • sen ta años de un progreso se_
llijo prilllog,,nito d el Duq ne fle York.
mejante en todos los sentí_

dos, y c;:iya iniluenC'ia se extendiese á todas las regione
del noi verso civilizado. Las condiciones políticas y sociales, los recursos comerciales é industriales, los medios de.
educación y difusión de los conocimientos y las facilidades de comunicación sobre la tierra y el mar, han avan-zado infinito, no sólo en Europa sino en todas las otras re-.
giones del globo, durante el reinado de Victoria, enhene.ticio de las naciones que se comunican con Inglaterra. Todo esto constituye, sin duda, un glorioso período en la
historia, sean cuales fueren los cambios que se efectúen
en el siglo XX; y no sólo en Inglaterra, no sólo en sus
colonias é Imperio de las Indias, que ahora suponen
una población de 300 millones de almas, sino también en
las lejanas playas donde se siente la influencia británica, este reinado lucirá ante la posteridad como el más
brillante que hayan contemplado los siglos modernos.
Es un alto privilegio en verdad para un sér humano,
cuyo cai:acter y sentimientos son dignos de su excelso.
rango, y que tiene la bondad simpática de Ja mujer unida á la firme integridad de propósitos y á la deliberada
prudencia del hombre, haberse mantenido casi sesenta
afios sobre un trono que es, sinó el más poderoso por sus
fuerzas militares, sí el investido con la mayor influencia
moral y rodeado de los súdditoa más felices de todos losreinos de la tierra.
La reina Victoria excede en esta felicidad pública á
cualquier otro monarca; tal ea su posición. Comparar sus
méritos y sus hechos con los de los otros soberanos, sería
futil preteneión. Entre sus contemporaneoa, por ejemplo,
debemos mirar con sincera estimación á Francisco Joséde Austria, en el noble, paciente, firme y gentil manejo.
de un gollierno quizá más dificultoso y complicado que
cualquier otro de Europa; en cuanto al joven Czar y al
caballeroso emperador germano, sus generosas intenciones no pueden negarse.
Pero la reina Victoria tiene ansiedades políticas, sinó.
responsabilidades patentes; y su influencia en las demas
cortes europeas es delicada. He aquí porqué su tarea ba
requerido tacto exquisito y espíritu sereno para vencer numerosas dificultades. Ningunministro inglés, salvo Lord
Palmerston ha objetado jamás la influencia real en loa
negocios y en la formación de los gabinetes; sean cuales.
fueren las contienda.e, las decisiones de la reina pesan demasiado en el ánimo de los demás. Su ingerencia en los
negocios, es pues, más fatigosa de lo que se cree, y la soberana la ejerce siempre, aun durante sus viajes, pues bien
sabido es que sea cual fuere su residencia en Europa, desde ella se comunica íntima y diariamente con sus ministros, sin que se le oculte alguna de sus deci.üones.
La influencia indirecta de la reina en otras muchas cuestiones de Estado, ha sido muchas veces providencial, jamás ha excitado una desaprqbación parlamentaria ó popular, y el Príncipe de Galea es muy conocido aún para.
que se pueda dudar que continuar.i esta tarea de conciliación de eu madre, en el reinado futuro.
?orlo que ve al largo reinado de Victoria en su aspee·
to personal, todos, incluyendo aquellos suficientement-eviejos para haber contemplado sus comienzos, deben ha·
her visto en él uno de loa más interesantes y admirables
ejemplos de la historia de la viña de una soberana, esposa, madre, abuela y bisabuela, ejemplar bajo todos esto11
aspectos.
Más de cincuenta príncipes y·princesas, en tres genera·
ciones, han surgido del arbol potente que á Borecer em·
pezara con el matrimonio de la reina, en Febrero 1p de1&amp;40, á los veintiún años de edad, con su primo el d1fun·
to príncipe consorte Alberto de Saxe Coburgo y SaxeGotba. Cuatro hijos, uno de l0s cuales, el duque de_ Al•
bany murió, y cinco hijas, de las cuales muri~ así mJBmo
lo princesa .A.licia, duquesa de Hesse; trece metos alema·
nes y casi treinta nacidos en foglaterra, con algunos pequeñuelos de cepa real. nacidos así en la Gran Bret~ña
como en el Continente y biznietos de la reina, const1tu-

vrnsmnirnttJ.

La bicicleta en IMados Unidos
El Iron and Cbal TradP
Review de Londres publica

l..
La Reina Victoria io los seis años.

el siguiente artfculo. «Hasta
principios de este afio casi
todoa.loR tubos que se usaban
en los Estados U nidos para
la fabricación de velocípedos, se importaban de la
Gran Bretaña. Dicen peri;onas entendidas en estas industrias, que durante el año
de 1897 los Ei&gt;tados Unidos
embarcarán á Inglatnra más
tubería de acero, que la que
tuvieron que importar el año
pasado. y para esa época serán más comunes en Europa
los velocípedos hechos con
tubería norte-americana que
los fabricados con tubería inglesa y euroíJea. Para fabri·
car una bicicleta de las más
ligeras y Ji vianas, se necesitan unos 19 piés de tubería. Se calcula la fabricación
de velocípedos norte- americanos en 1 200,000 bicicletas
por año, y poniendo un término medio de20 piés de tubería por velocípedo, se ne•
cesitarían 24.000,000 de ¡,iPs
para satisfacer la demanda
Pn los E~tados Unidos. La
Shelby Steel Tube Companr

Reina:victorla en la actualidad.

tiene maquinaria capaz de fabricar 18.000 000 de piés
anu~lmente; la BI wood Company, del Estad¿ de Pennsy 1vama, produce 12.000,000de piés de tubería de acero por
aílo; la Elwood-Ibes Company, de Filadelfia, pone Pn el
mercado unos 5.000.000; y se dice qu.i la Colombia Tube
Comp_any fabrica unos 12.0qG,000 de piés. La Mansdeld
Machme Company está haciendo preparativos que espP.•
ra la pondrán en posición de fábricar 15.000,000 de piés
de tubería cada doce mesPs. 10.000,000 de piés se calculan á la New Castle Tube Cómpany. Los nuevos talleres
de la Brewer Seam lesa Tube Company tendrán capacidad
para 10.000,000 de piés. Una gran fábrica de velecfpedos
del Estado ~e Indiana próximamente empezará á prepa·
rar sus propios tubos. Hay además un gran número de
establecimientos SP.me¡ant_es, de menor importancia. Parece, pues, que la fabncac1ón de tubos de acero va siendo una gran industria en los Estados Unidos,"·

. t;{na e~poskion

ae gafos.

En el jardín de aclimatación de París se va á organizar
próximamente una exposición de gatos. Hacía mucho
tiem~o que les perros habí~n sido expuestos, coronados,
prenuados, fotografiados, b10grafiados. Era ya indispens~ble que l?s gatos tomasen la revancha. El gato es ta1..1b1én el a_m1go del hom_bre, un amigo más independiente,
más maligno, m,\s ego1sta, pero al fin y al cabo un amigo.
Los gatos han tenido sus historiadores, }foncrif y
Cbamp·F(eury. Los gatos hai. tenido su pintor_de méri·
to, Engemo Lambert, y basta ha habido uno, Mengo, que
obtuvo el título del Rafael de los gatos.
El momento actual es, pues, un momento felino. Esperemos la Exposición.

NO JIAS GUSA.YOS DE SEDA.
La seda artificial hecha con pasta de madera es ya un
hecho. Su fal;&gt;ricacióu s~ ha m?ntado en grand; en inglatf¡lrra, y multitud de ~enoras milesas llevan hoy trajes
que, probablemPnte sm saberlo ellas mismas, son de sed~ de madera. Es ~sombrosa ~a ingeniosidad que ha habido que poner en ¡uego para rnventar una especie de gu•
sano de seda artificial que produce hilos tan tenues que
diez de éstos juntos apena.s forman el grueso de un cabello. _Económ1cam_ente el ]DVPnto es de la mayor import:,1nc;a; baste decir que so lo Inglaterra paga 17.000,000
hb~ esterlmas al ~ño poi: la seda que importa, y que
graCJas á la nueva mdnstna, aquel país se convertirá de
importador en exportador. La seda de madera es mucho
más barata, tiene más brillo y toma los tintes mejor que
la natural. En cambio sólo tiene cuatro quintas parte:1
de la resistencia de su rinl, y no es tan mala conductora del calor.
A la vista, ambas sedas son iguales.
Los muertos

DO

detienen la vida,
JULIO Lli)l!AllRE.

�•
11

EL MUNDO.
11 ÜCTUBRE, 1896.
~======================~============~
o

LA MAXJFESTACIOX
EN HONOR OEL SR. LIC. D.

M11nnel Rom•ro Rubio.
Er. ::\Iu~no dijchm.su ól)Ortunidad, que el sabailo' 3 del
corriente, aniversario de la
muerte del i:lr. L'c. D. l\fanuel Romero Rubio, se efectua1fa una gran manifestación ante C'l sepulcro del
llorado hombre público, organi,zada por sus numerosos
amigos.
T.il demostración realizóee en efecto el dia señalado,
y tuvo toda la solemuidaa
que se esperaba, tomando
parte en el la to1os los poderes de la federación, el Gobierno del Distrito, los empleados pú blicosy el ejército.
De antemano nombráron~e numerosas comisiones, de
in\·itación, adorno y organiz.ición de la comitiva.
Esta, uumerosísima, pues
que la inte0 raban más de mil
personas, contándose entre
el 1as mucLas distinguidas,
reunióse á · las nueve y media de la mañana del día 3
en el Palacio Municipal y
se dirigió poco después por
las calles de l\Iercaderi&gt;s. de
Plateros, San Francisco, Vergara, San Andrée, las cuales
estaban adornadas. Betlemitas v Gante, hasta la calle.de
1a "Independencia don de
aguardaban á los 1•. ani foEtantes cincuenta wig,11wR de
primera que los condujeron
al Panteon Francés.
El orden en que deFfiló la
comitiva fué el siguitmte:
• 1~ Policía abriendo ya]la,
á las órdenes del Sr. Comandante Zea.
2? Banda di&gt; Estado Mayor, antes del 8? Regimiento,
tocando escogidas 111archae.
3'! Todos los que lleYaban
coronas.
-1? Empleados y fnncionarios públicos, Ayuntamiento,
Gobernador del Distrito; Tesorero General de la Nación
y Oficiales l\1ayores de las
Secretarias de :Estado.
5~ Escuela de sordo-mudos y Hospicio de Pobres.
Las pel'sonas distinguidas
que formaban la comitiva,
eran lassiguientes:
Sres. Lic. Rafael Rebollar;
Lfc. Roberto Núñ~z; Lic.
Manuel A. Mercado; SebasCapilla mortuoria del Sr. Lic. D. Manuel Romero Rubio, en el Panteón
tián Camacho; Landa y Escandón; Francisco Espinosa,
[De fotografía tomada el día de la manifestación.]
Tesorero Gral de la Nación;
Lic.
Canale;
Ingeniero Damián Flores; F,msto B~ltrán;
Diputado Riba y Ecbeverría; Senador A rgui nzonis; Lic.
Muzquiz; General Ramfrez; su secretario Lic. Loaano; Cirilo Aeredia; Efrén Villalbazo; General Carballeda;
Heraclio Ortíz Zaenz; Trinidad Trujillo, sub-Director del Coronel Benavides; Secretario de la Inspec~ión General;
Hospicio; Luis Ortíz Molina; B,mito Juá.rez; Francisco Angel Aguirre de! Pino; Iuspector Manuel P-1lacios; ayuCortina· Lic. Leandro :\J. Alcolea; Francisco de P. Azpe; dante de la Inspección; Federico Gambr&gt;a; G meral :\-1én ·
Mauro S. Herrera; Lic. Dondé; Bribiesca; Saavedra; Tuo· dez Riv11s; José M. Villa•ana; D.&gt;ctor Margáin, Doctores
mas y Terán; l\liguel Serrano; Carloa l\fartínez; Jesús Gómez Romero y Luis E. Ruíz; Gumersindo Euríqnez;
Vahmzuela; Bernardo Urueta; Gobernador Mercenario, Carlos Ri vas; Francisco Gochicoa; General Rosendo Mar•

t

utlZ; Apolinar Castillo; (Ramón Prida; Gregorio Aldaeoro; Ramón Pérez Solía; Lic.
Cícero: l\Iagistrados, Manud
Nicolín y Echanove y Francisco Pérez; Licenciados, Pedro Miranda; Andrés Horca~flas y Juan N. García Pefia •
Ramón Fernández;Trinidad
y Genaro García; Leopoldo
.Batres; Luis Pliego Pérez;
Guillermo Prieto; Vicentt,
Luengas; Benito Juárez; IreHeo y Arturo Paz; Rafael
Pardo; Domingo López de
Lara; Sánchez Marmol; Justino Fernández; Joaquín Redo; Joaquín Trejo; .Alberto
Lombardo; Francisco l\fartínez López; Coronel Zepeda;
Rodrlguez Talavera: Jueces
Aguilar y Spíndola; General
Arce;Mendizabal, Alejandro
Garrido; Juliet de Elizalde;
Rodríguez y Cos: Rafael Lozada; Juez Briseño; Ceferino
Muñoz; Enrique _Guzmán y
muchos otros.
En la calzada de la Piedad,
un escuadron de la Gendarmería Montada vigilaba el
órden.
La capilla mortuoria, hecha bajo la din,cción del lngenhroDon Luis de la Barra,
tenía tapizado el vestíbulo
de espiéndidas coronas, á las
cuales se añadieron las innúmerables que llevaba la
comitiva, y el mausoleo esta•
ba rodeado &lt;le pilastras cubiertas de flores tinas, sobre
cada una de las cuales a1día
un pebetero. En el interior,
sobreel altar, habíaseis blan•
dones magníficos sobre los
cuales había otros t.antos si1·ios. En la parte baja del altar había un cojín de carne·
lias y en todo el monumento
adorno floral.
Cuando llegó la comitiva,
ya estaban en el P,mteón el
Sr. GeneralDiaz y sus minis·
tros, así que, instalada aque·
lla, dió pri11cipio la ceremonia, conforme al progr~~a
determinado, que cons1st1ó
en la ejecución de marchas
f.ínebres, Discurso del Sr.,D.
Apolinar Castillo, poesía de
D. Juan de Dios Peza y de·
pósito de coronas. Estas fueron tantas, que sería imposible mencionarlas en el redu•
cido espacio de que dispone•
mos, y las había opulentas y
hermosísimas.
·
EL MuNDO diario dió ya
una lista de ellas y habló !)8Í
mismo de las piezas or~toruw
Francés.
y poéticas que caracterizaron
la manifestación. Nosotr11a
limitámonos, pues, á dejar apuntadas estas notas:gen~ra•
les, manifestando para concluir, que. la roamfei;tac1ón
fué digna del distinguido ausente á qmen se consagró.
El ad'Orno de la capilla mortuori9, así como el del Pa~teóu, verdaderamente elegante y de buen g':1sto f_né deb1•
do á los Sres. Lic. Emilio Pimentel, Ignacio B~Jarano Y
Alberto Robles Gil.

ÜC'ffBKE, 1KHo.

EL MUNDO.

LAS NUPCIAS DE LA ESFINGE.
Había leído un hermoso poema: «Lo que ha visto la Esfinge,,,
La Esfinge, ¡,qué puede hacer sino mirarf
Y me quedé abstraido, frente- á mi taza de café
con 1!1ÍB ojo~ a_negados en el vacío, que para los poe'tas tiene m1 nadas de puntos de oro y de hilos de
luz, entretegidos como hamaca de cristal de los sueños.
Pensé entonces-natural era-en esa enorme y
extraña mujer, inmóvil como la esposa de Lot en
medio del desierto, de mitra ultrajada por los tiempos, de frente impasible, de ojos inmensa.nente
abiertos, como si quisieran sondear todas las si·
mas, traspasar todos los arcanos, cumo sí intentaran abarc~r lo~ des~Ínos de todas las generaciones;
en esa muJer h1erát1ca, cuyos senoa de granito han
amamantado al Enigma.......
Y presa de u~a alucinación poderosa, me sentí
trasportado al pie de aq•1el formidable símbolo litúrgico.
La noche descolgaba sus legiones de trasgos sobre los páramos y el silencio se adueílaba de las
cosas.
Qué inmensa tristeza-me dije-debe sentir ese
mo~olito perennemente quieto, ante el cual en vano
enc1e~den los crepúsculos su rojo vivo y glorioso y
despliegan las albas su nacarada clámide ...... Uni·
co y solo, acaso sufre la nostalgia sin límites de los
Fara~nes, _de las dinastías que hoy duermen bajo
)as ~1rám1des cuyos negros vértices desgarran el
rnfimto. En su rededor nada florece, es decir, nada
ama ........ .
Y cuando esto me decía, escuché una voz aguda
y m1&gt;tálica, como el sonido de las grandes trompetas: La Esfinge hablaba y me decía:
«En el orbe todo ama y yo no me sustraigo á la
ley.»
. -¿Y quién es tu desposado?-pregunté extremec1éndome.
-El Tiempo-respondió-y cuando las postreras
generaciones hayan caído bajo su sE&gt;gur; cuando el
!Dundo: momia cósmica, voltejee como un cráneo
mmenso en el mar hormigueante de luceros de la
noche, vendrá á mí el Prometido y el desierto helado ya, será nuestro tálamo, la nieve que m~ cubra. mi traje nupcial; sobre mis senos petreos posará el coloso su testa encanecida, y entonces proclamaremos ante el planeta vacío en que se sncedieron las theogonías y penaron las razas el secreto
de vuestra existencia miserable!......... '
.8.MADO N&amp;RVO.

¡Ha mnerto el Faraón! el Sol desciende
Hasta la cripta de la noche umbría·
Y sobre el Nilo sus fulgores tiende,'
Y con las pompas de su luz enciende
De un templo la triunfal policromía.
Va el gavilán hacia ignorados rumbos;
MANIFESTACION EN HONOR DEL SR. LIC. ROMERQ RUBIO.-Desfile de la comitiva por la Clllle de Vergara.

229

Su élitro vibrador abre el coleóptero
Y esponja entre los pálidos nelumbos
Su rosado plumón el fenicóptero ......
Los astros, de la bruma entre las clámides
Velan los resplandores de sus disce,s
'
Empolvando de plata las pirámidee.'.....
Esmaltando de luz los obelIBces ......
El simún, va taflendo en los tulares
De_! sacro Nilo, fúnebres canciones,
Tnstes como los sueños seculares
Con que duermen los viejos Faraones ......
Y_ en el cielo do van los gerifaltes,
Frnge la luna con sus blancos iris
La aureola de pálidos esmaltes
En que se envuelve el inmortal Osfrie.
¡Ha mu_erto ~l soll y por los Faraones
F.n suenos milenarios adormidoe
Sollozando sus húmedas cancion~s
Desgranan la elegía de sus sonts '
Los tulares del Ni.o, estremecidos ...... !
JosÉJUAN TABLAD l.

UNA LEYENDA FARAOXlCA.
Esta es una vieja historia descifrada por l'tfaspero
en el papyrus de uua momia:
El rey Rhompsonitos poseía, un tesoro oculto
en un subterráneo, el secreto de cuya entrada creía
poseer el solo. ~ero los :los hijos del arquitecto del
subterraneo s~ mtroducían todas las noches. En~onces el rey hizo colocar cepos para c&lt;1ger á los la•
rones, Y uno de los dos herD)anos ca) ó en el lazo
Y. el otro le cortó la_ cabeza para que no le recono~esenh por el parecido y le detuviesen tan,bien
as .. e aquí, que el rey que tenJa una hermo:
sa h11a, li: ~rdenó que se entrfgase á todo el que
pasara. _p1d1éndol~ !)Omo sala1}0 la relación del mayor delito_ q!le huo1ese CQmet1do durante su vida.
~l sobrev1 v1ent~ de los dos hermanos, reclinado en
!a:endo de la prmcesa le confesó su robo y el asesi0
e su hermano, pero en el momento en que
~lla daba la señal para detenerlo, y le te,maba del
razo, este se le _quedó en la mano: era ti brazo
de un muerto, baJo el cual se disimulaLa el rnyo....
Em.iuNno DE Go1'cocr.T.

LA ESFINGE.
La caravana por camino incierto
con recelosa indecisión avanza
.temiendo á cada paso la asech;nza
de las nómadas tribus del Desierto.
P&lt;?r todas pa1tes el e11pacio abierto
se pierde en fatigosa lontananza
Y donde quiera que la vista alc;nza
tod~ está triste, desolado, muerto.
Ni ve~de_ selva, ni azulado monte
el mar hmitan de infecunda aiena
en que el dócil camello hunde su planta
- '! solo al fin del diafano horizonte '
':lnll~ndo. al sol, inmóvil y serena, '
la m1sseriosa Esfings se levanta.......
Güi&gt;A.R Nu~Ez DE AacE.

�•
ELMUNDO.

230

11

ÜCTUBRE,

1896.

11

ÜCTUllRE,

1896.

Y, arriba, la insomne luna,
Que en la niebla escarmenada
Ha establecido su cuna,
VOn eu cara demacrada
Parece á. lo lejos una
Chrieantema nickelada.

ORIENTALES.

,,.

Danza de bnyaderas.1

.J

✓~

1

CAVILILLA.
C\.fento de Pedro Alarcón, referido por Gaatro ySerran o.

Por los tiempos en que.Pedro Antonio Alarc6n se consideraba excedente de su ciudad natal, y llamado á recorrer el mundo con sus ilusiones de poeta, sus miras
de político y sus ansias de renombre literario, principió
á hacer paquetes de sus hojas impresas para dedica~e á
inscribir en ]as hojas de su memoria los apuntes que iban
á servirle en el desarrollo práctico de su númen. Por en·
tonces estudió á. muchos de los personajes _que despuée
figuraron en sus novelas, eotre loa que, y sm que naso•
tros sepamos la causa, dej6 inédito á Ca11ililla.
Cavililla era hijo de la tía Cavila, viu~a de. un. menes·
tral que 1 para no morirse de hambre m pedtr limosna,
puso un tenducho de ropa vieja donde se vend(anpit?e~tón y tenazas, alpargatas y velas de sebo En .el pri:1c1pio, ialto de fondos, sacó á la venta sus propios gmfiapos y los del difumo, hasta que, realizadas algunas sumas,
pudo ya establecer un t.eje-maneje de compra-vent~ que
elevó en el comercio al rango de productos comestibles.
Donde quiera que había dos cuartos aueganar allí estaba
Ja tía Cavila, y sue, instintos industriales llegaron al punto de que en breve tiempo se hiciese ropavejera, tendera
y banquera, porque cambiaba plata por cobre y prestaba
duros en el mercado. Si aun vive, debe será estas horas
ultramarina.
Producto de tan singular mujer era Cavililla. Nuestro
héroe, desde los catorce años, hacía de gracioso en comedias caeeraa, ayudaba á misa, que era un primor, y ~aba la JZ:uitarra con púa basta el delirium tremens. Por cierto que esto de tocar la guitarra proporcion6á Pedro Alareón las primeras delicias de su amistad con el rapazuelo.
-Mire vd., senorito-decfa al poeta junto á la ventana
del cuarto bajo próximo á la prendería.-Yerá vd. lo fá.cil que ea divertirse con las criaturas.
Y preludiando con su guitarra un paso doble, hacía
que los transeuntee de la acera tomasen el compás como
reclutas .an instrucción. Pero de pronto variaba el ritmo,
acelerando ó acortando la marcha, y las figuras aceleraban su_. movimientos, tropezándose á. veces consigo
mismas.
-Desengáflese usted, D. Pedro,-afiadfa,-que las personas, como los monos, al eón que les tocan, bailan.
Estas y otras ingeniosidades de Cavililla entusiasma•
ban á. Pedro, el cual le aplaudió singularmente en el
ejercicio de una industria que, para emular las de e.u madre, introdujo en Gnádix, pueblo de nuestra historia. El
mozo reparó que, criándose en la vega hermosos cáliamos,
loe cordeles iban de Granada y se pagtlban á buen precio.
¿Por qué no hacer cuerdas allí? E imitando á. la tfa Ca·
vila, que para comprar las ropas de los otros principió
por vender las suyas, fuese A los cafl.amizares ajenos, y de
aquí unas matas de allí un hacecillo (que en esto de la
selección no era 'muy escl'llpuloso,) reunió materiales suficientes para su primer ensayo de cordelería.
Decir el trabajo que empleó en macerar, agramar, hilar
y torce_r el cáñamo, ein previa id;ea de. nin.guna .de e~tas
operaciones, equivaldría á una mvest1gac1ón mmucioea
de cómo aprendió á tocar la guitarra sin maestro y de. cómo pronunciaba tan bien el latín 11in haberlo aprendido.
Declaremos, con todo, que las cuerdas s.aHan bastante
íeaa; pero considerando que en las poblaciones de Andalucía las criadas usan y rompen mucho cordel con el
acetre de sacar el agua, y que para tendederos de ropa es
preferible la cuerda de hilo que la soga de esparto, Cavi•
lilla comenzó á prosperar en su industria, gracias al corto
precio y fortaleza de sus cordeles. El, sinembargo, no
quedaba gu9toso de su manufactura, y para conseguirla
con mejor fruto inventó una rueca de bitar y una máquina de torcer' que honrarían hoy á cualquier ingeniero. Lo que au~ no pudo conseg:ltir para sus ramalee y
trallas, fué la igualdad y brillo de los que venían de
fuera.
Hallá.base en estas y otras imaginaciones, cuando un
día le dijo Alarcón:
---Oavililla, ¿quieres ver el mar?
El muchacho abrió desmesuradamente loe ojos, excla1nando:
-¿Ueted se burla, sefl.orito?

F

._,..

-No me burlo; y lapruba ~ qu~ yo ~ismo t~
lo ensefiaré en Almañeécar, s1 quieres u conmigo de criado.
-Iría de perro.
.
-Pues bien, prepárate, que. mafiana .sahmos
para allá.. Pero ante todo necesito advertirte una
cosa.
-¿Cuál?
.
-Q11e tienes que hace- cuanto te diga.
-¿Hay que matará alguno?
-No tant.o; lo que hay es obedecerme ciegamente.
-Póngame usted:Ia venda.
quife amarrado con fuertf'!s cablea á la orilla. EntoD081
-Ya te ~a pondré á su tiempo. Por ahora, que tu ma- reventó el muchacho diciendo:
-¡Qué ·maromas, don Pedro, qué maromas! ¡F.eu al
dre te arregle tus trapos, y tm marcha.
Cavililla creyó volver13e loco de placer. ¡El mar! ¡El que son cuerdas!
JosE DE CASTRO Y SERRANO,
mar! ¿Para qué quería Don Pedro que viera el mar? Nosotros responderemos al inocente. Don fedro quería que
viese el mar para sorprender la emoctón de una alma
pura al descubrir la planicie inmensa del Océano: P.ª~
Las hambrientas.
recrearse eo la perplejidad, en el embeleso, en el dehr10
que ocasiona el mayor asombro de la natu_raleza¡ p9:ra oír
Caía la tarde otofia1; las pocas bojas que quedaban en
con los ojos y por única vez, una poesía em voz y sm palos árboles parecían temblar de frí? y se agitaban con,ilabras.
nuamente, teniendo por fondo un cielo crepll.!!cul&amp;.r, en el
-¡Alégrate, Cavililla!-decíalP. Alarcón á. media noche,
en el carruaje que los llevaba á. Almuñécar.-Voy á ha- que parecían derramados todos los colores de una paleta,
Por el sendero tapizado de frondas secas y amarillu,
certe feliz, pero has de obedecerme en todo. Toma esta
venda y este pañuelo¡ cuando vaya á, amanecer, q?e será pasaba un franciscano rutDbo á su convent~. Detuvo el
cerca de la población, te cubres la vista en términos de pasó al mirar á tres mujeres de hermoettra diferente. Las
que no te penetre ni la luz: después ya sabré yo lo que tres estaban pálidas y denunciaban en sus sembla.iiee el
sufrimiento.
bago. Ahora, á. dormir.
.
El fraile franciscano les preguntó la causa de sus peCavililla temió que le fuera imposible obedecer la primera orden de su señor. ¡Dormircuando caminaba h.acia sares y una de ellas, blanca y rubia, que J?l',fecía por eDI
el mar cuando iba á ver el mar! haría por conseguirlo; form:is modelo de estatuario griego, le diJo:
-Tengo hambre de lujo.
y comO era muchacho, se durmió en efecto.. Al.arcón fué
Su campanera, una morena de mórbidas carnes, le coa-quien tardó en vencerse, porque entre sus tb.stones Y el
mal camino, no hallaba forma de reposo. Un bache te- testó:
-Tengo hambre de reinar.
rrible, de esos en que zozobran_ hasta las ga~eras, conmoY la última de tez cobriza y cayo rostro expreeaba
vió la tartana de nuestros cam10antes 1 haciéndoles desbondad infinita, le respondió:
pertar.
-Tengo hambre de verá. mi ~z.a redimid~, 'J)UeB, aun-¿Me tapo ya, Do:i Pedro? dijo Cavililla, tomando el
que la llamen libre, está en condición de párta.
volquetazo por el alba.
El fraile de burdo sayal y barba luenga, blanca como
-Cállate y duerme,-contest6 .Alarcón. . , .
Pero callarse y dormirse iba siendo ya d1f1c1l en tales In nieve 1 se conmovió al oír á. esta última. y cayendo de
circuns~ancias. No habría pasado medta hora, cuando el rodillas, se puso en oración, pidiendo á Dioe la reden..
ción del indio:
.
chico volvió á gritar:
Ya la noche había envuelto en su negrura al francll'"
-¡Ya huele, Don Pedro, ya huele!
.
Y olía. El mar, con las brumas del ?-manecer enviaba cano; después, dd fondo dPl lago, surgió la luna 11.ena,
esos perfumes de la costa que se pres10ntE:n, aunque no detrás de la cabeza del anciano: era el plateado d1eco.,
se hayan aspirado nunca. Pedro tapó los OJOS del mucha- divino nimbo.
R. DE ZAYAS ENRÍQUBZ (Jtnnoa)
cho con la venda primero y con el pai\uf:1'? después, por
no fiarse de la voluntaria ceguera de Oav1hlla. Al echarle
el último nudo entraban en A.lmuBécar.
.
AVATAR.
No quiso Alarcón detenerse en la fonda m en parte
alguna¡ así es que cogiendo del brazo al rap.az, tomó el
Seré la luz de claridad rosada
camino de la playa, impaciente por producll' la eecena
Que en tu pupila azul se cristaliza¡
del asombro. Durante la travesía, que no es corta, una
Seré nimbo dé oro en tus cabellos,
infeliz mujer de las que desde muy te!Dprano ponen su
En tu frente priwer albor del día.
sensibilidad al servicio de los dolores aJenos, murmuró á
media voz:
Serás la virgen i1. quien ri~ñ~ culto¡
-¡Pobr~ criatura? ¡Tan nifio 1, cieg'?l
.
Y á la brill mt.e luz de las v1tr10a.s,
Alarcón se sonrió porque el mfio ciego, que excitaba
l\Ii plegaria. será la mari¡_&gt;OSa
.
las frases compasiv~ de !a mujer, era en aquel instante
Que despierte en tus labios las sonrisas.
la más dichosa de las cr1aturas.
Llegados al punt.o donde donde se descubre may'?r exEl cá.ntico nupcial serán mis '!ersos,
tensión de mar, Pedro, á guisad~ fotógrafo que .baJa á la
Qu➔ al abrir en la sombra sus ah~,
cámara obsr.ura y dirige su objetivo á la descu~~erta d«:l
Por temblar en la grana de tus labios
mejor panorama, fuécolocando el c.uerpo de Cavihlla hacta
Olvidarán las cuerdas de mi,lira!.. ....
el espacio infinito, para que pudiera. contemP,lar de un
RAFAEL MABTÍBKZ Rumo .•
golpe la lontana:iza que se dobl~ c::on 10conce_b1~le curva,
el oleaje que se agita con vert1g10oso movimiento,. las
blancas espumas que regocijan los ojos, el rumor sublime
que suspende el Animo al es~rellarse el agua contra las
Los animales no son tan animales como se cree: no
peñas.
.l•
h'
-¡Ahora!-grit6 Alare6n arrancando la venUA a, c 1001 tienen ni médicos ni abogados.
L. l)oCQUlDy éste á su vez, gritó casi instantáneamente:
-¡J°esús! ¡Jesús! ¡Jesús!
Hubo unos segundos de silencio, du~nte los cuales el
El cristianismo ha encontrado para muchos la verdadepoeta volvió la espalda al mar para fiJarse en el rostro
ra imagen de la vida: el cal vario.
del espectador; cuyas íntimas. em~~ones quería .so;prenG. M. V ,lLTOUR.
der, cuyos del~rios d~ea~ mttuinr; pero advirtió qu~
Cavililla no mlraba leJos, amo cerca, muy cerca, á. un es

Parecen flotar como t:n un suefio, envneltas
-en la nube de pebeteros que queman perfumes
de Oriente ...... .
Y se meceu con movimientos culebreantes
llevando en )op tobillos aj()rcas de oro y gran~
·dee aros cnlgnnte!'I, tambit-:n de oro, en ias orejas
breves. La lascivia balancea fllls caderas eoberanas y redondae, y SUH vientrPs desnudos de
palidez dorarla y ardiente, palpitan con la' cadencia enerrndura del respiro, mientas ellas
cierran les ojos inflondt\blt-H y hermosos y su
eaog_rienta boquita hechicera se pliega con una
sonrisa tentadora, ht.eha para eer cubierta á besos quemantt:s y apWEiomulo!!, en una conjunción de amor ........ .
Y las bayadt!ras eigut'n meciéndose rítmicamente al gQlpe d('I rnm-tu.m, balanceando i,us
caderas pr~ci,JE-aB con la mitm1a aurora de sonrisa
que despierta la folictdad . .::.ius manos engarzadas deeCM:?zan lánguidamente en sus nucas de
ámbar, y echada atrás la cabeza1 floJtantes sus
ocho trenzas negras que besan las pieles de tigre en que danzan sns pies desnudos, forman
tosanges con sus .gruesos brazos lechosos, prisio·
neros de las serpientes de coral qne los cifien.
sostienen su sonrisa triunfal que consagra. la
desnudez de AU cuerpo, formado pára ser acariciado en un nido de plumas de avestruz, y á
trsvéa de las pt!Btanas chinas de sug ojos semidormidos, ee ve chispear una gota de luz de
·oro ........ .

·····•····························

¡Oh, si tú, mi eterna ausente
Estuvieras á mi lado
En esta noche silente .. .... !
¡Si tu rostro inmaculado
En mi hombro, languidamente
Rstuviera reclinaQo ......... l
AKTENOR
Octubre de !896 .

_,

...., _

Los ibis.
Pasen.nse majestuosamente en aue largas patas zancudas cuando la mafiana desciende radiante del cielo en
un nimbo de luz ambarina y rosada., entre el verde Íier•
no de los arrozales llenos de agua, echando hacia ade1ante los hombros al parece.r cansados, de empuje poderoso en el vuelo tardo, moviendo rítmicaroente el cuello
lírico que ee alarga y se contrae á ca.da paso acolchado
mórbido, de níveas plumas apretadísimas. '
'
Otros descansan inmóviles, dormitando los ojos tristes
cuh:~inante el buche esprmjado, desplegando de tiem~
en tiempo una ala en forma de abanico y doblando el
cuello para cosquillearse con la extremidad corva d~l pi"CO, en el que tiene atravesada uno de ellos una trucha
rosada cuyae es~amas brillan al sol.
Y Be pasan así las horas muertas, en algún recodo de
playa, frente á un gir611 de bahía desierta por la que pasan allá, lejísimos, espejeantes y pequef'l.itoa, con quillas
doradas, enjambres de champanes pescadores que vuelan á. flor de agua como constelaciones de lunas men:guantes.
RUBÉN M. CAMPOS.

$fedo ae luna llena.
Plenilunio; el astro muerto
De rostro blanco y redondo
Derrama l!U fuego incierto •
Y tiñe de gris el fondo:
Un horizonte desierto
Lejano, indeciso y hondo,
Sobre el cual eRtón pi ntlldoe
Con nPgra tinta riP China,
Los contorno11 f&gt;Pfunrn&lt;los
De uu:l igle::iia bizantina
QuP :iiio8 v viento annados
l lan cvnvertido er. ruina.
En lo~ :1.ngulos entrantes
.Raltan en locas cuadrillas
Los !dinos trashumantes;
Sus pupila! amarillas

LESOANO.

.................

AMOR DE POBRE-

Odalisra.'!
Ls. ancha taza de mármol ámbar vese rebosar
de agua tembladora, en la que bogan como bar-,
quichuelos de silfos, pétalos de rosas deshojadas ........ .
La odalisca aparece desnuda entre un coro de
esclavas, ~_on un velo de tr~nsparencia tal que
parece teJtdo con rayos de sol. Lae siervas, to·
das negras, con la negruradel azabache la abanican lentamente con plumeros irieados y la
cubren con quitasoles palmáreos, y al borde del
bafio van quitando las sortijas, las ajorcas y los
brazaletes á. la hermosa, que está pensat~ va con
los bellos ojos tristes viendo el agua y J~ joyante cabellera desceñida.
'
Sonríe tímidamente al ofrecer un piecesito para que la deecal~n el pequeñísimo.chapín azul bordado
de o.ro, y al moJar la punta de los deditos nacarados un
estrem~cimiento de P.lacer hace subir una ola de sa~gre
·qub enrojece sus meJillas, sus diminutos lóbulos de concha nácar y los botones de rosa de sus senos.
. Vacila, gozosa y :_a~orada, como una garza real soberbia y nívea que amamarn. el vuelo, y sublevada á la vista
de las siervas que sonríen porque ella ríe deja. caer el
velo, tiende el di vino cuerpo adelante y se écha al agua
•que ealta en brillantes ae luz, como se echaría una náya~
de, con la bella cabeza arrogante, abriendo las ondas con
sus redondos senos henchidos de savia!

231

EL MUNDO.

Señorllaa Sara Morales y Elena EllzonJo [de Monterrey.]

De fotografla. de los seílores D. Lagrange.

Chispean como diamantes
Y arden como lamparillas.
Miradlos: el rabo ondulan
En flexibles contorsiones
Y, al ir saltando, modulan
Sus estridentes canciones;
¡Miradlos como pululan
Bn los viejos cornisones!
Mientras la luna dnrama
Sobre ello!:' sus luct-'s frías
Y en vueltos en el:!a llama
Parecen japonerfas
De un biombo de Yokahama
Bordado en sedas sombrías,
Recorta el gris implacable
Del horizont.e nubloso
La silueta deleznable
De un murciélago medroso
Y el zig-zag inacabableJ
De su vuelo tortuoso.
Y allá, sobre el campanario
Que mas alto se desprende
Como un dedo solitario,
Sus brazos la cruz extiende
Y en ella el buho funerario
Sus pupilas delQro enciende.
Las pardas plumas alisa
De su pecho globuloso,
Bate Jas alas de prisa
Y se afianza temeroso
Al duro hierro¡ la brisa
Le encrespa el plum11je umbroso.
Mas abaje,, en el relieve
De los pórticos labrados
Hay muchos copos de nieve;
Copos de nieve colgados
Que el viento nocturno mueve,
Haces de luz desmayados;
Nublazon enroarafiadn,
Gatos de ronco maullido,
Torre, corniza y portnda ......
¡Todo, todo eumerjido
~n la nt.utó .. fera empapada
De fósforo encandecido.
De@pues fle perciben roces
De alas ténuefl, Agitadas,
Y en~re murmullos de voces
Misteriosas. en parvadas
Pasan en giros veloces
Los eosuenos y las hadas.
El viento, llorando, barre
La via, sacude las rejas
Y desmorona su enjarre¡
En silrnciosas parejas ·
Pasan para. el aquelarre
Los tra~go3 y brujas viejas

Bien eabe Dios si le cos~ó apuros y sacrificios
poder comprar un ramillete y regalárselo á la
aplaudida actriz en la noche de su beneficio.
Para ello el pobre diablo se _impuso, durante
tres meses, todo género de privaciones. ::;upri•
mió un pla1-o del frugal almuerzo que le lleva ..
bao á la oficina, deJó Ue fumar y de tomar café,
vendió su trajt'l nt:gro, tlmpeñó el último col•
chón de su cawa y pidió dinero prestado á sua
amigos. La falta de alunenoos y loe insomnioe
proctucidos por el ~or que le devoraba, leadelga _aron de tal manera, que parecía un esquele•
oo viviente.
Pero estaba contentísimo porque al fin pudo
comprar el ramillete ( un ram1llete de 30 pesos).
Cuando la florista, al entregárselo, 1e dijo: "Ño
se han hecho mejores/' creyó volverse loco d-,
placer. Dirigióse al teatro, tropezando con todo el mundo, y después de colocar entre un gru•
po de rosas y en el sitio más vitiible el billete
amoroso en cuya redacción agotó todos sus recursos imaginativos, puso el obsequio en roa•
nos de Ja portera, á la que dió tres pesos para
que d~eempeilara con el mayor celo la delica•
dísima misión.
Desde aquel instante la fiebre de la impacten•
cia le quit,ó el apetito, el sueno y las ganas de
trabajar. Todas las noches iba al teatro y con
acento tembloroso, hacía una pregunta, que era
conteetada con un no desconsolador. La prime·
ra noche no le causó extrañeza la falta de contestación á su misiva; pero la segunda sufrié
mucho y á la tercera tuvo que apoyarse para no caer.
Alejóee de allí con la cahez!l inclinada sobre. el pecho,
con los ojos prefiados de lá.grimaa ......... La pasión le habia convertido en un niño. Caminó á la ventura, he.cien•
dose tristísimas reflexiones. ¿Cómo era posible que ella
no se hubiese conmovido al leer la larga relación de ea..
paranzas y martirios que él trazó nerviosamente en una
de sus noches de insomnio? Por otra parte, ¡pedía tan
poca cosa! ...... Una frase-de simpatía; un ' 1No desespere
usted" era lo único que BOliC'itaba en premio á. sus pade-cimientos de tantoR mesee. No a.cceder á. esta súplica era
el colmo de la crueldad.
Se arrepintió inmediatamente de haber hecho una apreciación tan injusta. ¿Qué derecho tenía él para sacrificar
de ese modo el silencio de la mujer idolatrada? Si no le
había contestado, ya le contestaría. ¡Aunque sólo 1aera
por misericordia! ¡Con qué gozo iba áabrir la carta! Por..
que era indudable que aquella noche era la última noche
de incertidumbre.
-Me da en el corazón que maf'l.ana me contesta-mur ..
mu~ entre diente5;-Y. q~e se compadece de mí y que se
decide á alentar mis ilue10nes ......... ¡Su bondad debeaer
tan grande como su hermosura!
Halagado por ideas tan consoladoras, sin pensar siquie ..
raen que estaba tan flaco, pobre y hambriento, irguió la
frente, miró á. un lado y áotro para orientarse; y empren..
dió sonriendo el camino de la humildísima casa en don•
de le esperaban un cuarto frío y destartalado, un lecho
duro y una nueva noche de martirio. De pronto, al atra..
veaar por una plaza, fijóse casualmente en el puesto de
uea florista, de una de esas floristas que oírecen á precios insignificantes en loe cafés de segundo y tercer or..
den las flores revendidas por las porteras y las dance·
llas, cuando sus amas se las dan para que las arrojen al
basurero.
El pobre diablo no pudo reprimir un grit.o de angustia.
Edtropeado y envuelto con otra porción de ramilletes
mústioecomo él, estaba el que costó tres meses de sacrificios horribles.
Lo re~onoció en seguida y lo compró con su última pe-aeta. De los ojos de aquel infelíz brotaron abundanl.ee
lágrimas, cuando vió entre un grupo de rosas el bille•
te amoroso en que relataba todas bUS esperanzas y todas
sus penae.
¡La aplau:!ida actriz ni siquiera se había dignado leerlot
CA TULO

Mi::NDKZ.

Un libro, un hombre, se resumen en cinco páginas y
estas cinco, en cinco líneas.
H. TAINE.

Hay dentro de nosotros, cuando queremos elevarnoe,
algo que nos ti:a hacia abajo.
ALElANDRo DuMÁB.
El mundo contemporáneo ea una fábrica de media-nías.
P. Bou11orr.

�EL MUNDO.

232

11

ÜCTUBRE,

1896.
11

La alegría de la Mnerte.
Nuestra Sefíora la
Muerte sentíase profundamente malhumorada.
Durante toda la noche
había errado de un lado al otro del cement-3rio, paseando su manto
blanco á lo la,go de las
a venidas, haciendo chocar los huesosdesus ma·
nos y mirando con sus
miradas profundas y sin
expresión las blancas fi.
. las de sepulturas. Se detenía ante los túmulos
suntuosos, plegando sus
labios secos con macábrico gesto, )' !os observubasintiéndosellenade
satisfacción al considerarse la dueña de todo lo creado, la Soberana derramadora de lágrimas, el terror del pobre mundo, la grande,
la Todopoderosa.
A lo lejos de la ciudad ee levantaba luminosa oolvare·
da; la malhumorada la veía fríamente, preguntándose si
todos cuantos la habitaban podrían fácilmente caber en
su tenebroso dominio y extendía su vista sobre las campiñas que lo rodean pensando en cubrirlas de muertos y
en la tierra que apagaría el brillo de la ciudad.
Al amanecer se puso en marcha, razonando silenciosa:
"Su descontento erá grande; los tiempos eran malos; durante todo el ai'io ninguna epidemia que la llenara de ocupación, librándola df,l roedor fastidio. Para alimentar á
1ue gusanos, para nutrir la voraz tierra, había tenido que
ir de un lugar á otro, acechando, sitiando, sacudiendo á
loe enfermos, poniendo el revólver ó el veneno en manos
de los débiles y los desesperados, afligiendo madres, teniendo que ahogar las súplicas y que apartar bruscamente los brazos defensores de las vidas amadas.
En su irritación se proponía trabajar duro y poblar toda una avenida del camposanto, que en sus nocturnos paseos le diEgustaba por hallarse virgen de despojos humanos.
En la primera casa que acertó á distinguir penetró fieramente como Sefiora y Reyna, encontrándose á un anciano, lo que la llenó de despecho, aumentando su criminal impaciencia y su fastidio. Los cabellos blancos le hacen pensar en la nieve y en el frío de su• cementerios.
Las arrugas, los rostros ajadoe, la recuerdan su existencia
vieja ya como el mundo. Ella busca sobre todo los rostres jóvenes, loa cuerpoi, fuertes, loe Eéres que harán fal•
ta y sobre los que el llanto dejará su humedad.
El anciano sintió que en él pasaba algo de anormal;
su cabeza y sus miembros se entorpecían, sus piée se enfriaban, se turbaba so vista y un inmenso terror lo invadía; alarmado pidió á gritos el auxilio de un médico. La
muerte exasperada aho~ó el grito, rompió el hilo que ála
vida lo sujetara y se ale¡ó impávida.
«Decididamente-se decía al salir-soy demasiado buena y por lo mismo demasiado estúpida. Llevarme un viejo que unoe meses más tarde hubiera ido por sí solo, librarlo de una vida que sólo es un peso, un constante temblor, una ruina!.. .... no, decididamente be sido demasiado
buena y es preciso vengar la torpeza.
Un poco más léjos llamó so atención una pequefia casa,
en la que todo parecía sonreír; las cortinas eran claras,
las rejas recien pintadas mostraban las manchas vivas
de las enredaderas, una de esas casas que atraen y seducen la vista del transeunte. «Bonito nido, murmuró la vi.
sitante,'ya lo veremos dentro de una hora," y entrechocando loe huesor, de sus manos se entró directamente á un
cuarto donde parecí 1 elevado como un trono un inmenso
lecho. La esposa dormía sonriendo á un hermoso suei'io.
La muerte tocó sos de&amp;nudos y bien torneados brazos, ha•
ciendola estremecerse de frío, oprimió ligeramente el cuello para provocar una poca de ansiedad, le dió tiempo
para llamar, vió con placer que todo el mundo se alarmaba, rió de las carreras, de los frascos traídos, prolongó sus frías caricias é hizo yrofunda reverencia acompafiada de horrible mueca a médico que entraba precipitadamente. Volvió á oprimir con más fuerza, acercó su
boca infecta y helada para aspirar el aliento de su víctima, paseó sus dedos fríos por el hermoso cuerpo, le estrujó el coraz6n, y cuando se hubo caneado, cuando vió la
desolación en todos loe rostros, oprimió más y más, aspiró con más fuerza el aliento, jugando con esa vida como
j?ega el gato con el ratón, y al fin se alejó impasible, sonriendo al coro de lamentos que tras eí dejaba.
Fué luego una larga sucesión de asesinatob; por donde
quiera que pasaba dejaba ventanas cerradas, casas donde
las abandonadas se miraban con he rañas miradas sin atreverse á hablar, largas letanías de rezos entrecortadas por
sollozos; y á las cuatro de la tarde, algo atormentada por
tanto lamento, se introdujo en el cuarto d11 un caneado.
Este la esperaba, la llamaba con insistencia y ella, despues de tantos crímenes qniso descargarse un poco ejecu~do una obra laudable.
Ahí fué recibida como una Redentora, los dedos fríos
largos y duros como tenazas, parecieron suaves y blan~

dos· el rostro aja.do, la mueca espantosa, tomaron la for- propía de todo funeral! Vino el niño en ~u _caja pequeña,.
ma de un rostro joven y piadoso, llegando como una ama- blanca, acolchon3da como un lecho; vinieron el viejo
da á imprimir el beso sagrado; el ~anto humedo, el su- el jóven, y los otros, siendo colocados á pequeilas distan:
dario medio desgarrado, parecían hgera gasa velando un cías en la avenida un día antes desierta y Ileaa ahora de
cuerpo muchas noches soñado y deseado en todas las ho- fosas. Vinieron loe dolientes. rostros afligido~ y since~05,
rostros indiferentes é imbéciles, rostros de ocasión como
ue de desfallecimiento.
Las bendiciones que ahí reci~ió ladisgusta,:on, y cu.an- loa trajes que lievaban, como las palabras que decían.
do buscaba á quiea llevar consigo se encoatro un médico. Las cajas desaparecieron, las flores murieron bajo las paAh! señor Doctor! apresurados vamos, sin duda será letadas de tierra, las lágrimas se secaron y de nuevo reipara arrebatarme algun pensiona~io,. vuestra ciencia es nó el silencio.
Esa noche, la luna brilló con todo su esplendor. Cerca
tan grande, tan omnipotente, pr~d1gaia tanto l_a _salud y la
vida, que yo, pobre muerto, necesito delvos, yd1ciendoesto, del cementerio loa perros ladraban; á lo lt-jos, la ciudad
maltrataba al sabio que muy ocupado con las m~ertes de los mostraba sus millares de p•mtos luminosos, brillando cootros apenas si se ocupaba de la suya; con pnsa pe~etró mo estrellas en cielo obscuro, y el viento mecía las raá una ootica, pidió agua y polvos, pero cuand? se d1spo• mas que dan sombra á los lechos adonde nunca llega el
nía á usarlos la disgustada dutña del cementerio le ahogó calor. La muerte se paseó á lo largo de las tumbas llenas
de silencio; abría las recién cubiertas y se alegraba viende un seco y formidable manotazo.
En la noche antes de volver al cemen\erio, una gran do el cuerpo puro, el cuerpo joven de la desposada, que
iluminación 1~ atrajo y entró lentamente á un circo. Co- un día antes dormía sobre brazos amados, amarillento,
mo buen tirano el goce de los otros la ofendía, le estor· con manchas azuladas v siendo pasto de gusanos, y obbaba; le parecía' qu_e la despojaban, y las luces, la orques- servaba atenta las partés en que abnnJabl\n lliás; iba al
ta las risas y el brillo de los colores la sacaron fuera de niño, y desbarataba los cabellc,s que caían á lo la,go
sí'. Consolóse. sin embargo, al pensar que todos, absoluta- del rostro coloide cera, palpab~ la11 111anecitas que at1mente todos le pertenecían, lo mismo los alegres que los tes removieran todo, 111eucaba los cuerpos, se embriagaba
fastídiadoe, :'os inteligentes que los estúpidos, los podero- con su olor é indiferente se alejaba, acosada otra vez por
sos, que los miserables; todos eran suyos, todos era a carne el soberano fastidio.
Pero su gran satisfacción, su mayor, goce era pensar
que engordaría á sus gusanos; sólo t:enía que e?(tenJ~r la
mano ó soplar un poco fuerte. para interrumpir la ~isa ó que si todos esos seres le pertent,cían fíei,camente, por
evitar el aplauso, sin que nad1~, absolutar;Dente nadie pu- completo le pertenecerían un mes, un año, dos años
diera librarse de su yugo. Adiós rostros ¡óvenes, rostros después, cuando el olvido los arrancara de las memohermosos adiós corazones inflamados y seres venturo- rías queridas; y la muerte se retiró. tiu día no era del tosos!, ning'uno d~ vosotros i;&gt;ensais. que_ sois míos y solo do malo.
mios· reflexionais os movéis, hacé1srmdo y por eso vuesBER1'ARoo CouTo CASTILLO.
tra v~nidad os hac'e creeros dueños de vosotros mismos.
Octubre de 1806.
Ah! pobres locos! yo sola soy v_uestro dueño, me pert~necéis desde el principio de los s1~los y ~e pertenec~ré1s
hasta que mis huesos se rompan ba¡o las ru:nas del UmverAMOR ETERNO,
so. Reíd, reíd, haced las muecas qu~ en mí causan espanto, el hilo de vuestra vida está en mis manos, pobres ma[Rima de Becquer no incluida en ~us ,·e,so,.J
rionetas, representad vuestra comedia hasta que la rompa
y os deje caer sol:ire el tablado de un ataud.
.
Podrá nublarse el sol eternamente,
Vino á interrumpir el amena1.ante mi)Jlólogo l_a ap_ariPodrá secarse en un in~tant11 t&gt;l mar,
ción de un payaso blanco como _ella; hacia gestos 1r_ómcos
Podrá romperse el eje de la tiena
y parodiaba el dolor de una p3131ón _no correspondida_; en
Como un débii cristal.
su ancho traje de bordado había de¡adocala\eras hacien¡Todo sucederá! Podrá la muerte
do gestos. "Olal esclamó la fúnebre e~pectadora, ola! con·
Cubrirme con sn fúnebre crespón,
migo'.juegas y el dolor paraliza amiguito 1:Dío: yo contenPero jamás en mí podrá apagarse
dré tus risas y te haTé ver el dolor,u y sahendo fué dereLa llama de tu amor.
cho á la casa del clown.
Bebé, el nii'io que ale¡;raba el hogar
con lo sonoro de sus risas y la cons·
tante movilidad de su pequeño cuer·
po, dormía descansando de sus innumerables carreras y su eterno charlar.
Sobre su rostro caía el resplandor de
una lámpara azul. Bebé dormía risuefio, los diminutos puños cerrados, y el
aire satisfecho. La criminal se detuvo un momento; aunque no quería
confesárselo, sentía debilid&amp;d, algo así
como remordimientos•de arrancar un
angel tan hermoso, de cambiar sus
nunca quietas facciones por las líneas
inalterables y su constante bullicio por
el eterno silencio. Pensó en los besos y
en las cal'icias que recibiera diariamente, en las carcajadoe que el padre
tenfa que arrancar á su humor no
siempre riente p;;ra rodear de cuidados al niño, y casi e.:tuvo por retirarse. Su debilidad la detuvo, llevó un
•
dedo á su frente y miró de nuevo al
niño: «Vamos-se dijo-es que por casualidad me volveré compasiva? No,
mi honor no lo permite.&gt;1 Y comenzó
la otra.
Esta, que al parecer era sencilla, no
lo fué tanto. La madre acorazaba al
nifio, lo defendía, lo reeguardaba, lo
cubría con su cuerpo para evitar los
abrazos de la cruel.
Cuando sentía que los pequeños
miembros se helaban, ella les daba su
calor y cuando la re1piración era difícil.ella le daba su propio aliento.
Fué una hora de ansiedad: á veces,
lee dedos fríos tocaban la fina piel,
pero la madre removía á la criatura
haciendo.circular la eangre, y la vida
volvía lenta, los pequeños ojos se
abrían pequei\os y húmedos, la cabecita pálida encerrada en su marco de
cabellos rubios, recobraba vida, hasta que algunos minutos después los de
dos tocaban de nuevo y el frío volvía
y la palidéz era máegrande.
La lucha duró varías horas, !a madre no se canpaba nuHca y la muerte
se indignaba. Hubo un momento en
el que pensó llevársela tambien, pero
entónces no habrfo dolor y el t1 iunfo
no sería completo.
.AJ fin venció, cuando la madre se
apartó un momento dejando descubierto un poco el cuerpecito.
El honor de la muerte, estúpido como el honor de loshombres, habíadado muerte á Bebé.
Al día siguiente sus víctimas llegaAdelina Pattl.
ron una después de otra. Ella las recibía ceremoniosamente, les rendía to[De una de sus mejores rotografia¡¡.]
dos los honores, aceleraba á los sepul·
tureros, hacía remover la tierra y sonar las campan~. Vino el ataud de ¿Por qué Adelina Patti ha conservado siempre su hermosura y la frescura dela desposada cubie!to d~ flores _llenas su tez? Porque siempre ha usado la famosa CRE:IIA Ros,wA Adelina Patti.
de frescura y de vida; smgular ironía,

OCTUBRE,

1896.

Impresiones de Otoño.
iAdios!

233

EL MUXDO.
en los menudos pliegues de una oreja, en la forma de

una nariz.
Esto duró trel' meses. DP!&gt;pnés partí para Améri::a desesperado, guardando en la memoria un dulcísimo recuerdo.
Signió po~eyéndome de lejos, como me había po,eído
de cerca, sin prt&gt;sllwirlo ella tttl vt&gt;z.
Pasaron los añ•l~, ptiro no trajeron el olvido. Su encantadora irnagen permanf'Cía l'iemprn ante mis ojos y en mi
alma. Mi ternnra le era fit•l. 811 recuerdo era para mí el
mejor y el más hermoso que había encontrado en mi vida.

ja amiga, y me despedí. No había acertado á decirle más
q 11!' fntilt•zna.
F:stab1 dE&gt;masiado conmovido al hablar.
Cuando me ví solo en ca~a. me contemplé largo ti,m1po
en la luna Jel espejo, y acabé por reco~dar lo qne habí~
Pido, vit&gt;ndo con el pensamiento mi, bigote ca~taflo, 1_m
cabello negro y una fisonomía joven a~n ......... Era&gt;'.ª viejo, y dije para mí: i -\.dios, hermosa Juventud! ¡.-\.dios!

Terminado E&gt;I almuerzo entreteníac.se los dos amigos
-~n mirar desde IM ventanas del café, la gente que á lasa.:zón discurría por el boulevard.
Parecían embargados por esa dulce melancolía, que en
GuY DE MAUPASSANT.
los caracteres soñadores suelen producir las noches de
-otoño.
-¡Cómo envejecemos! dijo uno de ellos, suspirando
profundamente.
-En otro tiempo, en tardes parecidas, sentíame yo
LAS HOJAS SECAS.
¡Qué poca co•a son doce años en la existencia de un
masa •1imado. Hoy sólo me quedan los recuerdos.
Qnién así hablaba era un hombre de unos cuarenta hombre! Deslízanse lenta y dulcemente. Se suman con
tal rapidez, dejan tras de sí huella tan breve y se desvaafio3, rle fisonomía eímpatica y bastante grueso.
El sol se había puesto: las nubes, que cruzaban hechas
Su compaflero tenía alguna más edad y no mem:,11 car- necen tan pronto, que al volver la vista atrás no se com• girones sobre mi cabeza, iban á amontonarse unas sobre
prende cómo ha venido la vejez. Parecíame que sólo al- otras en el horizonte lejano. El vientJ frío de las tardee
-nes, pero demostraba mejor humor.
-i!.Y, amigol decía; yo envejezco sin enterarme de gunos meses me separaban de aquella deliciosa tempo- de otoño arremolinaba las hojas secas á mis piés.
ello, v estoy siempre alegre, encontrándome fuerte y vi- rada de Etretat.
Yo estaba sentado al borde de un camino, por donde
goroso. Cuando uno se mira todos los días al espejo, no
Durante la primavera última fuíme á la «Maison-Laffi- vuelven siempre menos de loe que van.
~dvit&gt;rte las modificaciones que en el rostro imprime la te" para comer con unos amigos. En el momento de par·
Xo sé en qué pensaba, si en efecto pensaba entonces en
mano deatructora del tiempo. Esta sólo es la causa de tir el tren, subió á_ mi vagón una señora gruesa, &lt;1compa• alguna cosa. Mi alma te!llblaba á p~nto_ de lanzarse al
que no se muera uno de tristeza á los dos ó tres aiioe de fiada de cuatro mñas. llirigí una mirada distraída á las espacio, como el pájaro tiembla y agita ligeramente las
viajeras, y observé que la madre tenía una cara da lu- alas antes de levantar el vuelo.
comenzar la ruina.
Para darse cuenta de tales estragos, hay que permane- na llena, s;rviéndole de marco un sombrero adornado con
Hay momentos en que, merced á una serie de abst~'.\ccer seis meses sin contemlparse al espejo. ¡Entonces, cintas negraa.
ciones el espíritu se sustrae á cuanto le rodea, y rep~esí que causa efecte,!
Respirabafuert.emente, cansada del apresiiramiento con gándose en sí mismo anali~a y_comprende todos los mis-¿Pues y las mujeres? ¡Cómo las compadezco! Toda PU que había tomado el tren.
teriosos fenómenos de la vida mterna del hombre.
felicidad, t:&gt;do su poder, toda su vida, estan en una beLa• niñas comenzaron á charlar. Yo abrí un periódiHay otros eu que se desliga de la carne, pisrde superlleza que dura diez años.
co y me puse á leer.
sonalidad y se confunde con los elementos de la natu_ra•
-Yo envejecí sin darme cuenta. Cuando me juzgaba
Cuando pasábamos por Asi-rERES, díjome de pronto leza se relaciona con su modo de 1,ér, y traduce su rnpoco más que un adolecente, iba á entrar en los cin- la dama:
com'prensible ltmguaie.
•cuenta afios. Sin embar~o, no sentía enfermedad algu.-Dispense usted, caballt:ro, ¿es usted el sei'ior GarYo me hallaba en uno de éstos últimos momentos cuanna. y vivía felíz y tranqmlo.
mer?
do solo y en medio de la escueta llanura oí hablar cerca
La revelación de mi decadencia tú Tela de un modo
-Sí, SPiiora.
terrible, al par que sencillo.y me causó una impresión
Entonces ella comenzó á reir estrepitosamer.te afia· demí.
Eran do~ boja~ secas !as que hablal,an, y éste, poco más
que duró más de seis meses.Después bailé resignación diendo cuando pudo dominar la risa:
· '
ó meaos, su extraño diálogo:
bastante para transigir caeialegremente con la verdad
-¿Usted no me conoce?
-¿De dónde vienes, her·
amarga. Como casi todos los
hombres, he estado enamoEl Frontón.-Fiesta alegre.-Los nne-ros pelotaris.
man~engo de rodar con el
rado con frecuencia, durantorbellino, envuelta en la nute mi juventud; pero sólo
be del polvo y de las hojas
una vez me enamoré devesecas nuestras compai'ieras, á
ras.
lo largo de la interminable
Era muy hermosa aquella
llanura. ¿Y tú?
mujer.
- Yo Le seguido algún
Conocíla en Etretat, á oritiempo la c;:irriente del río,
llas del mar, poco después
hasta que el vendaba! me
-de la guerra.
arrancó de entre el légamo y
No puede darse playa más
los juncos de la orilla.
liuda que aquella. Pequeña,
- Y ¿á dóade vas?
•en forma de herradura, ro-Xo lo sé, ¿lo sabe acaeo
deada de caprichosos acanel viento qne me empuja?
tilados que penetran gran tre
-¡Ay! ¿Quién diría que ha
•cho tn el mar, parece escebíamos de ac&amp;bar amarillas
na E&gt;ncantadora y digna de
y secas arrastrándonos por
las hermosas mujeres, vesla tierra, nosotras que viviidas con colores claros1 que
mos vestidas de color y de
l&gt;Or allí circulan y conquistan
luz meciéndonos en el aire?
á los turistas. El sol ilumina
-¿Te acuerdas de los herel brillante cuadro, reflejánmosos días en que brotamos;
dose en aguas de verdoso
de aquella apacible mañana
azul.
en que, roto el hinchado bo·
L-1s curiosos siéntanse certón que nos servía de cuna,
ca del agua con el objeto de
nos desplegámos al templado
contemplará las bañiatasque
beso del sol como un abanico
baj1m envueltas en elegantes
de esmeraldas?
y amplias capas, arrojándo-¡Oh! ¡Quédulceerasenlas luego con gracioso movitirse balanceada por la brisa
miento, para sumergir en
á aquella altura, bebiendo
las olas hirvientes las carpor todos los poros el aire
nes pulidas, con dulces es•
y la luz!
caloirios y estremecimientos
-¡Oh! ¡Qué hermoso era
de placer.
ver correr el agua del río qua
Allí puede juzgarse la b~lamía las retorcidas raíces
lleza con verdadera exactidel añoso tronco que nos sus
tud, pues se examina á la
tentaba,
aquel
mujer desde los pies á la
Ch¡ qw·to A rogonés,
Arana.
Gogona.
AH menor.
Ali mayor.
La Yaca.
t
t agua
co limpia
·abacoy
urcelay.
l'. rvleta menor. t.:rvleta mayor. Ambrosio lrlvndo. Agulrr e. Mondragón.
Gucrrita·
ransparen ~ que pi
. ·
•cabeza, sobre todo á la salimo un espe¡o el azul del cieda del oaiio.
Vacile.
Creí,
en
efecto,
baber
visto
aquella
cara.
Mas,
lo,
de
modo
que
creíamos
vivir
suspendidas
entre
dos
La primera vez que ví á AQUELLA, me quedé embelesaabismos azules!
y cuándo?
do. Hay rostros cuyo en~nto entra E:n nosotros tan brus- ¿qónde
No pudiendo salir de mi vacilación, dije al cabo:
-¡Con qué placer nos asomábamos por cima de las vercamente, que )a impresión producida nos desvanece.
-Sí, creo conocerla á usted; pero no recuerdo su nombre. des frondas para vernos retratadas en la temblorosa co
·Cuando loa encontramos, parece que hemos dado ~on la
rriente!
-¡La sei'iora Julia Lefevrel
mujer que debemos amar. Yo, por lo menos, experimen-¡Cómo cantábamos juntas imitando el rumor de la
Jamás he recibido golpe semejante. Creí en aquel mo
té entonces aquella sensación.
mento que t.odo había terminado para mf, y pareció- brisa y siguiendo el ritmo de las ondas!
Híceme presentar, y muy pronto comprendí que aque- me que se descorría un velo ante mis cjos para mostrar-Los insectos brillantes revoloteaban desplegando sus
lla mujer había herido mi corazón.
.
me cosas horribles. ¡ B:ra ella! ¿Ella, aquella mujer 18si vul · alas de gasa á nuestro alrededor.
Sufrir Pl domiuio de una mujer es una cosa horrible, al gar? ¡~o cabía duda! Las niflas que la acompañaban me
-Y las mariposas blancas y las libélulas azules, que gipar que celeetial. Es más que un suplicio, y parece á la asombraban tanto como la madre. Habíalas ti-nido des- ran por el aire en extraños círculos, se paraban un movez una felicidad increíble.
pués de haberla yo perdido de vista, y ya parecían pedir mento en nuestros dentellados bordes á contarse los seSu mirada su sonrisa, los cabellos que agitaba sobre su un puesto en la vida.
cretos de ese misterioso amor que dura un instante y les
frente la bri;a, los menores movimientos de su cuerpo,
Creía haberla visto el día anterior, y sin embargo, ¡qué consume la vida.
me enajenaban, me trastornaban, me enloquecían._
cambio tan grande! Sentí un dolor violento en el corazón,
-Cada cual de nosotras era una nota en el concierto de
Habíame dominado con sus gestos, con sus actitudes, ,. protesté indignado contra la Naturaleza, reprochándo- los bosques.
hasta con las cosas que usaba y que á mí me parecían ie su obra de destrncción brutal.
-Cada cual de nosotras era un tono en la armonía de
hechicera~.
Contemplábalaaznrado. sin ~aber qué decir. Le dí lama• sn color.
Enteriwcfame con sólo ver su velo sobre una silla ó sus no, y al dársela sentí qne las lágrimas acudían á mis ojos.
-En l11snoches de luna, cuando su plauada luz resbaguantes eobre un velador. Sus vestidos parecfanme ini· L lorabl su jnventu•I perJida, l10raba su muerte.
laba !!obre la cima de los montes, /,te acuerdas cómo
mitables. ~inguna otra mujer llevaba sombreros como
Ella t.ambién !!e sintió emocionada, y balbuceó con pE&gt;na: charl,tbamo!! en voz baja entre las diManas sombras?
aquellos.
-He cambiado mucho. ¿vt:rdad? ¡Q11éq•1iere usted! to·
- í referíamos con un blando !!nqurro las historias de
Esta b!\ casada, y su esposo iba á verla t?dos los sábados, do pasa! Ahora sólo soy una madre. Todo lo demá.a ha !ns silfos que se columpian en los l,ilos de oro que cuel·
para marcharse los lunes; pero esto me importaba poco. terminado. Ya s,1ponía yo q•1e si nos encontrábamos no gan las araiías entre los árb(&gt;lpq_
No sé por qué no sentía celos; jamás sér alguno me había me reconocería. También u&gt;&lt;ted está muy cambiado, me
-Hasta que suspendíamoH n11Pqt,ra monótona charla
pr.recido tan poco digno de atención como aquel hombre, ha sido preciso ob,ervarle mucho tiempo para estar !!e• para oír embebecidas las qut&gt;jaq rlt&gt;I rni:;.-i\or, que había
gura de no equivocarme. ¡Está u~t.ed lleno de canas! Ya escogido nuestro tronco por e-cabPI.
¡Cómo adoraba yo en aquella mujer!
se ve ¡Han pasadc, doce ai\os! Mi hija mayor ya tiene
¡Qué hf'rmosa era!
-Y E&gt;ran tan tri•tes y tan s11:we~ Rns lamentos que,
aunqne llena'! de gozo PI oírlt&gt;. nos amanecía llorunrlo.
Creía vinculadas en ella la gracia y la elegancia! Xun- diez.
11Iiré á la niña y encontré en sn fiqonomfa algo de lo!!
-¡Oh! ¡Qhé dulces ran nqnella'! lúgrimaq q11enot pres-ca corno entonces he comprendido que la mujer es un sér
antiguo!! fnci&lt;ntoq ele la m,,dre. t&lt;&gt;d:wía indt&gt;C'i~o11, casi sin tl\ba PI rocío de la noche y que reRplandecí,rn con todos
delicado, lleno de encantos.
los C"'º""º &lt;iel fria á la primera luz de la a,irora!
Jamás había comprendido lo que hay de eeductor e:1 la forma ......... ¡ L!\ vi,fa me pa ,·,..ció t-,rn r,ipida!
Lleg,\mos .l. la ,,:\Iai~on-Lnffüe.11 .BeRt! la rnano &lt;le mi vie-D&lt;!sputls \'i110 la alegre banda degilguervs á llenar de
-curva de una mejilla, en el movimient'&gt; de uaos labios,
0

�ELMU~DO.

234

11

ÜCTUBRE,

189C.

CASA DENTAL
DE LOS

DRES.

vida y de ruidos el bosque con la alborozada y confusa
algarabí&lt;\ de sus cant&lt;,s.
- Y una enamorada pareja colgó junto á. nosotros su_
redondo nido de aristas y de plumas.
-Nosotras servíamos de abrigo á los pequeiiuelos con•
tra las molestas gotas de la lluvia en las tempestades de
verano.
Nosotras les servíamos de dosel y los defendíamos'de los
importunos rayos del sol.
'
-Nuestra vida pasaba como un sm,ño de oro, del que
no so~pechábamoa que se podría de~pertar.
-Una hermosa tarde en que todo parecía sonreír á
nuestro alrededor, en que el eol poniente encendía el oca.
so y arrebolaba las nubes, y de la tierra ligeramente hú•
mi,da se levantaban efluvios de vida y perfumes de flores
dos awantes se detuvieron á la orilla del agua y al pie dei.
tronco que nos sostenía.
-¡Nunca se borrará ese recuerdo rle mi memoria: Ella
era joven, casi una niña, hermosa y pálida. El le decía
con ternnra:-¿Por qué lloras? Perdona este involuntario,
sentimiento de egoísmo, le respondió ella enjugánuoae
una lágr:ma; lloro por mí. Lloro la vida que me huye:
cuando el cielo se corona de rayos de luz, y la tierra se
•:iste de ver~ura y de flores, y _el viento trae perfumea y
cantos de pá¡aros y armonías distantes, y se ama y se sien••
tP. una amada, ¡la vida es buena!-¿Y por qné no has de
vivir? insistió él estrechándole lM manos conmovido.¡ Porque ea imposible! Cuando caigan secas esas hojas
que murmuran armoniosas sobre nuestras cabezas yo.
moriré tambien, y el viento llevará algún día su pol;o y
el mio ¿quién sabe á dónde?
Y o lo oí y tu lo oíste, y nos estremecimos y callamos.
¡ Debíamos secarnos! ¡ Debíamos morir y girar arrastradas.
por loe remolinos del viento! Mudas y llenas de terror
permanecíamos aún cuando llegó la noche. ¡Oh! ¡Qué•
noche tan horrible!
-Por la primera vez faltó á su cita el enamorado ruiseñor que la encantaba con sus quejas.
A poco volaron los pájaros, y con ellos sus pequef'luelc&gt;s
ya vestidos de plumas; y quedó el nido eólo columpiándose lentamente y triste, como la cuna vacía de un nüio
muerto.
-Y huyeron las mariposas blancas y las libélulas azu•
lee, dejando an lugar á los insectos oscuros que venían á.
roer nuestras fibras y á depositar en nuAstro seno sus as•
queroaas larvas.
-¡Ohl ¡ Y cómo nos estremacíamos encogidas al helado.
contacto de las escarchas de la noche!
-Perdimos el color y la frescura.
-Perdimos la suavidad y las formas, y lo que ántee al·
tocarnos era como un rumor de besos, cc&gt;mo murmullo de
palabras de enamorados, luego se convirtió en áspero rui·
do, seco, desagradable y triste.
-¡Y al fin volamos desprendidas!
-Holtada bajo el pié del indiferente pasajero, sin ceear arrastrada de un punto á otro entre el poivo y elf0 ngo, me he juzgado dichosa cuando podía reposar un ina•
tante en el profundo surco de un camino.
-Yo he da1o vueltas sin cesar an-astrada por la turbia·
corriente, y en mi larga peregrinación ví, solo, enlutado
y sombrío, contemplando con una mirada distraída las
B!$uas que pasaban y las hojas secas que marcaban sumo•
v1miento, á un) de los dos amantes cuyas palabras nos
hicieron presentir la mue1 te.
-¡Ella también se desprendió de la vida y acaso dormirá en una fosa reciente, sobre la que yo me detuve un.
momento.
-¡Ay! Ella duerme y reposa al fin: pero nosotras, ¿cuando acabaremc)S este largo viaje? ........ .
-¡Nunca!. ........ Ya el viento que nos dejó reposar un
punto, vuelve á soplar, y ya me siento estremecida para
levantarme de la tierra y seguir con él. ¡ Adios, hermana!
::'¡Adioa! .............................................................. .
Silbó el aire que había permanecido un momento calla•
do, y las hojas se levantaron en confuso Temolino, per·
diéndose á lo lejos entre las tinieblas de la noche.
Y yo pensé entonces algo que no puedo recordar, y que,
aunque lo recordase, no encontraría palabras para decirlo.
GUSTA vo

A.

Bir.cquER.

CIRCJANOS DENTISTAS.
Segunda de San Francisco número 7.

Ahora que el pelotariamo cunde en México de u_na ma•nera nunca vista, ha despertado gran entusiasmo entre •
loa aficionados que tres veces á la semana, cuando menos.
apuestan á loa e,olorados ó á los azules, la llegada de los
nnevoe pelotaris contratados por la empresa del Jai Alai
para este nuevo frontón que se inaugura h oy.
Vienen tales nuevos juatadores, precedidos de cierta
fama, van á competir con pelotaris reconocidos como
hábiles y firmes, ea difícil prever quienes triunfen en el
favor de! público, triunfo que, por lo demás, será relati•
vo, pues la gran afición que hoy por hoy se ha afirmado
e n loa sportmen de esta Capital, hace creer que para am·
boa frontones habrá concu,renci•1.
El Jai Alai ea u_n magnífico edificio aitúado en la colo•
nía de Tecoac, antiguo paseo de Bucareli y hoy calle Sur
núm. 12.
La empresa ha abierto un abono de 10 funciones,que
según dijimos, se inaugu_ra hoy.
Si queréis que un hombre viva, dejad vivir en él la esperanza.
Emuo ZoLÁ,

~a Diosa ael Oloño.
[Grabado en loe talleres de "EL

MUNDO"]

La exageración es la mentira de las pere:mas honradas.
JOSÉ DE M.USTRJI.

EL TKLEFONO PERIODI&lt;io.

.,

--DEL--

Es la caM más ,wtigu,1. // arrc&lt;l1tllti&lt;l d&lt; la &amp; ¡,ública.

DR. AYER

H O NOH.\.k10$ MÓDI COS.

Informaciones curiosas.

.LA ZARZAPARRILLA

Ejecutan tocia el a.se n e trabajos co,úorme á. los últimos adelanto, del a 1té.

Purifica la Sangre.
"-•"Toda sangre pura es garantia de salud, fuerza y felicidad. La sangre
mala engendra escrófula, chancros, granos, ronchas, floroncos, carbunclos,
úlceras, tumores y otras afecciones peligrosas y molestas. No importa
cuán impura esté la. sangre, la Zarzaparrilla del Dr. Ayer la limpia, vitaliza
y enriquece.
Por ecpacio ele medio siglo la superioridad de la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer como tónico y depurativo de la sangre, ha sido reconocida en todo
el mundo. Ningún otro remedio está compuesto de ingredientes tan
.c ostosos y con tanto cuidado escogidos. Ningún otro remedio es tan
eficaz para producir un cambio rápido y permanente en la sangre, expeler
los gérmenes de la enfermedad y decaimiento y comunicar

--DE L A - -

V:CD.A. -Y-

5&amp;2YS&amp;YS&amp;5ó&amp;

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000
ae verillcará en el Pabellón Morisco,
., las tres de la tarde, el Jueves

Y de ningún otro remedio se registran tantas curaciones notables. La
Zarzaparrilla del Dr. Ayer es el depurativo de la sangre más popular y
más abonado de cuantos existen. De que posee virtudes curativas,
r enovadoras y reconstituyentes de que carecen las preparaciones análogas,
es un hecho admitido desde hace mucho tiempo por los Farmacéuticos
Y Médicos principales. Como fortalecedor de las fuerzas vitales y especifico para toda clase de enfermedades de la sangre, la Zarzaparrilla del
Dr. Ayer no t iene igual. Cura las enfermedades con la remoción de la
oousa que las engendra, aviva el apetito, destruye aquella tan conocida
Sensación de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

LA UNICA ZARZAPARRILLA

bajo el plan siguiente:

'

~G-:é.A..

8 de Octubre de 18 \:Jo.

Fondo: $ 28,000.
-~-

Que obtuvo los más altos premios en las grandes exposiciones del mundo.
Preparada por el Dr. J. O. Ayer y Ca., Lowell, Mass., E. U. A.

Las Píldoras del Dr. Ayer son ,_ -

Medicina Purgante.
=.

PREJIIOS:
t Premio de... . $! 0,000 ...• $ t 0,000
1

I ..

..

1
I
25
t 00

g ,...

,."
,,

.. , ·ººº· ... ,, ·ººº

,,::,, ~88::::::
1 oo.... ,.
so......
,.

~88

200
600
1 ,000

40.••. ,,

?8:::::: ~:888

200
"
"
••
2 Aproximaciones de a $ 1 00;
una anterior y otra posterior al
número premtado con los •.•.•.
$ 1
$
2 Aproximaciones de a $60; una
anterior y otra posterior al nú•
mero premiado con los
$ 1 .000.•••••••••••••.•.•.••. $

º·ººº ....................

-••••111fOlh1,,.., _

200
100

846 Premios que hacen un total de $17. 700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,000 ·
se verificará en el Pabellón Morisco,
á las 11 a.m., el Jueves

' FONDO: $ 320,080.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00.- Medlos: $ 2.00.
Cuarto11: $ 1.00. - Décimos: 40 cent•.
Vl¡iésimos: 20 cents.

1

2

PREMIOS:

Premio mayor de...••.•••• t
Premio principal de •••••. ,,
Premio principal de ..•. •. ,,
Premios de$ 1,000...... ,,
Premios de ,, 500 . ..... ,,
Premios de ,, 200 .•••.. ,,
Premios de ,, 1 00 •••••. ,,
Premios de,,
40 ••• ••. ,,
Premios de,.
20 ...... ,.
Premios de 8 60, aproximaciones
al premio de 860,000. •••. •• •• ••• t
l 00 Pre111ios de 8 40,_ aproximaciones
al premio de 8 :t0,000•••••••••••• 8
1 00 Premios de 8 20, aproximaciones
al JH'emio de 8 10.000•• • •••••• ••• t
799 Te!'Jllinales de 8 20. que s.e detei:mmarAn por las dos últimas c1·
fras !lel billete que obten¡-a el
,..,...,. _pr~,o mayor de 860,000 ... ... t
•-• Ter,nmales de 8 20, que se deter•
minaran por las dos últimas ci•
fras ~l!l bjU~te que obtenga el
_
premio pnnc,pal de 820,000. .•• 9

1
1
6
1O
26
l 00
260
460
1 00

60,000
20,000
l 0,000
6,000
6,000
S,000
l 0,000
10,400
9,200
6.000
4.000
2.000
l 6 .QS0
l 5.GS0

2.761 PNalol ~• u.cea u Total u .. $ t 78.S60
~~odos los sorteos estan bajo la vi¡¡-ilancia
i,;ter-ventor
1rece1ón personales del Sr. D. Apolin&amp;r Castillo,
del Gobierno, y de un empleado de la
T esoru-la General de la Nación.

Oficinas:
•

r

San Francisco nmn. 12.
U., BASSETTJ, Gerente.

--11•1J~1,,,,_ _

La medicina jnsgada por un médico
Desde Moliere, pasando por Vicen•
te Espinel ó Lesage, hasta Guy Patín
León Daudet y el doctor Scbweninger,
no han faltado censores agrios de la
medicina, que acribillada de epfgra•
mas sigue su camino con la lentitud
de todo lo que se arrastra con vacila•
ciones atáxicas.
La mayoría de los médicos que han
escrito contra la ciencia que nrofeean,
han preferido llevarla al anfiteatro
para destrozarla, mejor que contar sus
excelencias en lioros repletos de doc•
trina y de pruebas documentales.
Hoy es uno de los médicos más emi•
nentea de Europa el que no vacila en
hacer pública ostentación de su escep•
ticiamo respeto de la ciencia de curar.
Tratáse del célebre doctor Schwenin•
ger, el propio médico del príncipe de
Bismark.
Con motivo de la Exposición nacional que se celebra en Berlín, el d oc•
tor Schweninger ha dado una confe•
rencia sobre la medicina, que ha nro.ducido sensación en toda Alemania.
El doctor no se h'a molestado en exs
poner largas y eruditas consideracio•
nea acerca de loa recientes descubrí•
mientoa de la terapéutica, como lo hu•
hiera hecho u_n debutante, sino que
lo ha englobado todo en el mismo deas
precio iró11ico, considerándolo de igual
1

La higiene misma, la sacrosanta hi•
giene, que en nuestras sociedades se
ha elevado á la categoría de una reli•
&lt;?i6r, es mirada por el doctor Schwe•
niDger con sonrisa burlona. A loa que
tienen mal estómago les aconseja que
coman lo que mejor digieran, y á loe
que lo tienen bueno les manda comer
lo que apetezcan.
«Evitad- dice- cuanto os sea po•
sible el caer enfermos, y si tenéis la
desgracia de enfermar, esperad con
reAignación á que todo püse"
Para las personas que encontraran
esas prescripciones demasiado concre•
tas, af'lade discretamente que el mejor
medio para estar bueno ea guardarse
con cuidado de los especialista9 y ae
loa farmaceúticos.
En cambio el doctor Schweninger
cree en la influencia nefasta del corsé
sobre la salud de las mujeres y del
sombrero sobre Jade los hombres, cu•
yos cabellos hace caer. El desarrollo
de la calvicie en loa pueblos civiliza.
dos no tiene otro origen. El cráneo be
desnuda porque eRtá privado de aire:
Ahera. bien: Biamark cree á pies
juntillae todo lo que dice su médico,
quien siempre babia con franqueza
delante del enfermo: mis lectores pue•
den hacer lo que mejor les parezca, eiguiendo ó no los consejos del doctor.

bajo el plan siguiente:
I0,000 BILLETES.

Según el Dinglus P olytechnwches
Journal, de Budapesth, de11tro de algunos años el periódico imprea.&gt; será.
ventajosamente sustituido por el ccperiódico hablado," ó ccteléfono periódico," á jnzgar por los ensayos hechos
recientemente con éxito maravilloso.
Aunque á los americanos correspon•
de la idea. á los h ú ngaros lee cabe la
satisfacció n de haberla llevado á la
práctica.
E l teléfono-periódico es ' •lUY seme•
jante en pri11cipio al tt&gt;atrófono. Un
redactor lee en \'OZ alta las última5 no,,
ticias, en un ~a16n cPnt ral, de donde
parten multitud de líneas telefónicas
qne llevan la palabra al propio domicilio de los ,u~crit,on·s.
.
Nos~ crea que las noticia~ se trasmiten t'n de~/irden. E l teléfono•periódico es 111t-tódicn.
A cada hora le cornsponde an in•
forn1ación particul., r.
Por la maijaua, :í las nueve, se comunican los tel.-gramaa recibidos dn•
rante la noche; despué~, á horas fijas,
e l santo del díll, los espectáculos, los
sucesos, la list:1 de vi,.jeros que han
llegado ó salido de la capital, las noticias oficiales, los cultos, la informa.
ción política, las críticas de teatros,
los descubrimientos científicos, y por
último, el leader ó artículo de fondo.
A las once llegan ias noticias de provincias y del extranjero, las militares,
lrua pol:t,icas y las de corte.
Por la tarde las audiciones de la ca.mara. Los suscritores •Jueden oír loa
discursos de los di putados y apreciar
por sí mismos las cuestione~ que die•
' cuten.

~~

22 de Octubre de 1896.

El frontón.-Fiesta alegre.
LOS NUEVOS PELOTARIS.

CHACON SUCESORES

4

-0-t

�LA CAJ.ADE AHORROS.

e NECEDADES A GRANEL

f.t SE HAN ESCRITO YHASTA CREIDD$

Con inversiones garantizadas.

\!) Sobre los purificadores de la fl

Hígado y Vientre.

Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.

Si los rhiones estan enfermos no w
pueden purificar, y_ la sangre constan- a
,_ temente crece en impureza. La mas V
insignificante gota. de sangre del
:w. cuerpo pasa por los rifiones, los tejcdo~•J res
del sistema, cada tres minutos A
noche y dia mientras la vida dura.
~,

..:.t

~.. , LA CURA SEGURA *
..• DE WARNER. ...

La Caja de Ahorros con Inversiones garantizadas'' expide Pólizas de cien, de
quinientos y de mil pe~9s 1 cobrando mensualmente treinta centavos por las de $100¡
un peso por las de $500 y dos paios por las de $1,000.
.
.
Con tan pequeil.as exhibiciones esta benéfica Compaílíai favorece por med!o de
sus Pólizas el ahorro, con múltiples utilidades en todas le.a clases sociales, lo que
proporciona asegurar una fuerte suma de dinero, para recibir la de .. ~a caja de ahorros" á determinado periodo de tiempo, 6 ántes, según sus estipulaciones.
11 La caja de ahorros" proteje al pobre, presentándole la menor manera de a~orar, y ofrece al rico un negocio lucrativo y ventajoso, en que, con pequeil.ae mversiones, pueda obtener una ~ran utilidad.
,
.
. .
Para comprar las Pólizas de 'La caja de ahorros." ocurrase á la Oficrna Prrnc1pal, calle de CADENA NUMERO 6, por medio de los Agentes de la Compañ.ía, de•
bidamente autorizados,
•
11

Nadie debP ef,tar i;in un pomito de
las Píldoras del Dr. Ayer, _para pode_r
iomar una pequefia dosis, á los primeros l'lintonrns ele indigestión, Y
evitar :isi un sinnúmero de enfermedades.
Preparadas por el Dr, J. C. Ayer Y Ca.,
Lowell, 1\fass,, E, U. A,

PRIMER PREMIO EN LAS

E11Josic\ones Uni,ersa\es de Baroelona rChicagq

MEXICO, DOMINGO 18 DE OCTUBRE DE 1896.

La corbeta "Zaragoza" en el Japón.

-

El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.

Jaqueca yDesarreglos del Estómago,

TOMOII

..•

Presidente: Serapión Fernández,
Gerente: Dionisio Montes de Oca.

Estreñimiento,

9

q., LosRiiionesPurifican e
•r•
La Sangre.
.,..
,_
,..,
~ Y Bllos Solamente.
....

CAPITAL SOCIAL, $100,000.

Curan la Dispepsia,

sangre ¿ Que es lo que
purifica la sangre?

\!)

Sociedad Anonirna.

del Dr.

e

,_ pone los riiíones en perfoota salud, y 9
la naturaleza hace lo demas.
La. pesadez del abatimiento, los a
,_ ataques biliosos. jaquecas, intra.nqul- W
lidad nerviosa, perdida de apetito, todo
•~• ello causado -por envenenamiento de a
,•.,. la. sangre, dooapareccrú. cuando los ,.-,
riüones llenen sus funciones con pro-

~-

.... piedad.
a
,•- No hay duda alguna acerca de esto. v
Miles .!e personas lo han testiflcttdo,

"' La teoria es evidente. la cura e$ natu- a
ral y la salud es . asegurada. :como 9
natural consecuenc1a.
Convencedse por sí mismo por medio
•~• de una prueva personal.
A

~•I

....,.

,.. .

e,,,,,,e,,e ,i•

FAMOSAS ESTUFAS PARA COCINAR
.Estas estufas se combinan con tinacos de presión para agua caliente,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gasto de combustible, sirviendo para el uso de balios, etc.
Precios desde $35.00 para arriba, incluyendo chlmenea, instalación y
ensefianza de las criadas en su uso práctico.

•

T. S. GORE. t• Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plazuela de Gnardiola
Depósito de Bicicletas uBARNESn conocidas también bajo el nombre de uWHITE FLYER.)1
Refriger3:dores, tinas, aguamaniles, comunes, etc. Surtido de útiles para cocina. Accesorios de Bicicletas:

llllLl\\1111■

lllillRRIIII~
APARTADO 189:

AVENIDA JUAREZ 4 .

'jFOURIST.""

*'HUMilER.''

_,..~.

"STE.A.RNS.u

,-

Las mejores bic:cletas que hay en la República,
lasque más se han vendido y las que mejor resultado han dado.
¡Son las más caras y son las más baratas!

Pídase el elegante catálogo en Español con muchísimas ilustraciones.
~-

11BICICLETAS DE $120 á $325!1
Grandes talleres de composturas y magnífico
eurtido de accesorios.

ME.X:ICO.

Este periódico está impreso con las tintas .finab
de la Gasa LORILLEUX y COMP.
París.-U nicos Agentes en la Republica:-

LEw1s

Y BLOCK,

MÉx1co.

Higiene de la Cabeza * Belleza de la Cabellera
A.GUA.

QUIIIIA TOIIÜA DE HD. PINAUD '
Infalible contra las

'¿Está ud. anémico ó debilitado?~

P.A.~IS -

Pelicu]a,s y la Ca,ida, de los cabellos.

37, Boulevard de Strasbourg, 37 -

P.A.- I S

SAMUEL MUÑU ZURI ,

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

SAN JUAN.
De venta en to las las Droguerías y Casas Importadoras del Ramo

UNICO AGENTE DE

Estreñiniiento,
Jaqueca,
alestar, Pesadez. gtstrlca,
Congestlones
urados 6 prever.idos.
ótula ldjunto en , colorel)
ARIS: Farmacia LEROT

91, ru1desPetit1-Chtmp1
En toda■ l11

farmaoiaa.

••EL MUNDO"
Y DE OTRA.s PUBLICACIONES

EN ACAPULCO.

----¡,--r--1\--•

•

Ataque simulado
en la bahía de Yokohama.--Cañones de babor y estribor en el momen to deI d'1sp1ro.
.

•

NUMBR016

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91565">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91567">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91568">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91569">
              <text>15</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91570">
              <text>Octubre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91571">
              <text>11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91588">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91566">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 15, Octubre 11</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91572">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91573">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91574">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91575">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91576">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91577">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91578">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91579">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91580">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91581">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91582">
                <text>1896-10-11</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91583">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91584">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91585">
                <text>2017449</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91586">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91587">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91589">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91590">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91591">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="841">
        <name>Bicicleta</name>
      </tag>
      <tag tagId="844">
        <name>Cavililla</name>
      </tag>
      <tag tagId="839">
        <name>Czar Dinamarca</name>
      </tag>
      <tag tagId="843">
        <name>Esfinge</name>
      </tag>
      <tag tagId="842">
        <name>Gusanos de seda</name>
      </tag>
      <tag tagId="838">
        <name>Huevo</name>
      </tag>
      <tag tagId="15">
        <name>Lope de Vega</name>
      </tag>
      <tag tagId="598">
        <name>Manuel Romero Rubio</name>
      </tag>
      <tag tagId="840">
        <name>Mirza Riza de Kerman</name>
      </tag>
      <tag tagId="778">
        <name>Tlahualilo</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3513" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2156">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3513/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._16._Octubre_18..pdf</src>
        <authentication>1815c939d3107fd8c9af9c0359300b1e</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117336">
                    <text>LA CAJ.ADE AHORROS.

e NECEDADES A GRANEL

f.t SE HAN ESCRITO YHASTA CREIDD$

Con inversiones garantizadas.

\!) Sobre los purificadores de la fl

Hígado y Vientre.

Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.

Si los rhiones estan enfermos no w
pueden purificar, y_ la sangre constan- a
,_ temente crece en impureza. La mas V
insignificante gota. de sangre del
:w. cuerpo pasa por los rifiones, los tejcdo~•J res
del sistema, cada tres minutos A
noche y dia mientras la vida dura.
~,

..:.t

~.. , LA CURA SEGURA *
..• DE WARNER. ...

La Caja de Ahorros con Inversiones garantizadas'' expide Pólizas de cien, de
quinientos y de mil pe~9s 1 cobrando mensualmente treinta centavos por las de $100¡
un peso por las de $500 y dos paios por las de $1,000.
.
.
Con tan pequeil.as exhibiciones esta benéfica Compaílíai favorece por med!o de
sus Pólizas el ahorro, con múltiples utilidades en todas le.a clases sociales, lo que
proporciona asegurar una fuerte suma de dinero, para recibir la de .. ~a caja de ahorros" á determinado periodo de tiempo, 6 ántes, según sus estipulaciones.
11 La caja de ahorros" proteje al pobre, presentándole la menor manera de a~orar, y ofrece al rico un negocio lucrativo y ventajoso, en que, con pequeil.ae mversiones, pueda obtener una ~ran utilidad.
,
.
. .
Para comprar las Pólizas de 'La caja de ahorros." ocurrase á la Oficrna Prrnc1pal, calle de CADENA NUMERO 6, por medio de los Agentes de la Compañ.ía, de•
bidamente autorizados,
•
11

Nadie debP ef,tar i;in un pomito de
las Píldoras del Dr. Ayer, _para pode_r
iomar una pequefia dosis, á los primeros l'lintonrns ele indigestión, Y
evitar :isi un sinnúmero de enfermedades.
Preparadas por el Dr, J. C. Ayer Y Ca.,
Lowell, 1\fass,, E, U. A,

PRIMER PREMIO EN LAS

E11Josic\ones Uni,ersa\es de Baroelona rChicagq

MEXICO, DOMINGO 18 DE OCTUBRE DE 1896.

La corbeta "Zaragoza" en el Japón.

-

El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.

Jaqueca yDesarreglos del Estómago,

TOMOII

..•

Presidente: Serapión Fernández,
Gerente: Dionisio Montes de Oca.

Estreñimiento,

9

q., LosRiiionesPurifican e
•r•
La Sangre.
.,..
,_
,..,
~ Y Bllos Solamente.
....

CAPITAL SOCIAL, $100,000.

Curan la Dispepsia,

sangre ¿ Que es lo que
purifica la sangre?

\!)

Sociedad Anonirna.

del Dr.

e

,_ pone los riiíones en perfoota salud, y 9
la naturaleza hace lo demas.
La. pesadez del abatimiento, los a
,_ ataques biliosos. jaquecas, intra.nqul- W
lidad nerviosa, perdida de apetito, todo
•~• ello causado -por envenenamiento de a
,•.,. la. sangre, dooapareccrú. cuando los ,.-,
riüones llenen sus funciones con pro-

~-

.... piedad.
a
,•- No hay duda alguna acerca de esto. v
Miles .!e personas lo han testiflcttdo,

"' La teoria es evidente. la cura e$ natu- a
ral y la salud es . asegurada. :como 9
natural consecuenc1a.
Convencedse por sí mismo por medio
•~• de una prueva personal.
A

~•I

....,.

,.. .

e,,,,,,e,,e ,i•

FAMOSAS ESTUFAS PARA COCINAR
.Estas estufas se combinan con tinacos de presión para agua caliente,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gasto de combustible, sirviendo para el uso de balios, etc.
Precios desde $35.00 para arriba, incluyendo chlmenea, instalación y
ensefianza de las criadas en su uso práctico.

•

T. S. GORE. t• Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plazuela de Gnardiola
Depósito de Bicicletas uBARNESn conocidas también bajo el nombre de uWHITE FLYER.)1
Refriger3:dores, tinas, aguamaniles, comunes, etc. Surtido de útiles para cocina. Accesorios de Bicicletas:

llllLl\\1111■

lllillRRIIII~
APARTADO 189:

AVENIDA JUAREZ 4 .

'jFOURIST.""

*'HUMilER.''

_,..~.

"STE.A.RNS.u

,-

Las mejores bic:cletas que hay en la República,
lasque más se han vendido y las que mejor resultado han dado.
¡Son las más caras y son las más baratas!

Pídase el elegante catálogo en Español con muchísimas ilustraciones.
~-

11BICICLETAS DE $120 á $325!1
Grandes talleres de composturas y magnífico
eurtido de accesorios.

ME.X:ICO.

Este periódico está impreso con las tintas .finab
de la Gasa LORILLEUX y COMP.
París.-U nicos Agentes en la Republica:-

LEw1s

Y BLOCK,

MÉx1co.

Higiene de la Cabeza * Belleza de la Cabellera
A.GUA.

QUIIIIA TOIIÜA DE HD. PINAUD '
Infalible contra las

'¿Está ud. anémico ó debilitado?~

P.A.~IS -

Pelicu]a,s y la Ca,ida, de los cabellos.

37, Boulevard de Strasbourg, 37 -

P.A.- I S

SAMUEL MUÑU ZURI ,

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

SAN JUAN.
De venta en to las las Droguerías y Casas Importadoras del Ramo

UNICO AGENTE DE

Estreñiniiento,
Jaqueca,
alestar, Pesadez. gtstrlca,
Congestlones
urados 6 prever.idos.
ótula ldjunto en , colorel)
ARIS: Farmacia LEROT

91, ru1desPetit1-Chtmp1
En toda■ l11

farmaoiaa.

••EL MUNDO"
Y DE OTRA.s PUBLICACIONES

EN ACAPULCO.

----¡,--r--1\--•

•

Ataque simulado
en la bahía de Yokohama.--Cañones de babor y estribor en el momen to deI d'1sp1ro.
.

•

NUMBR016

�18 OCTUBRE, 1896.

EL MUNDO.

238
~~EL MUNDO."
8.IDCA.NARIO ILUSTRADO•

TeJéfo110434,-CaJlede Tibnrtio núm. 20.-Apartado87 b.
MRXIOO.

Toda la corresponden&lt;:ta, debe dirlg!r8e
al Gerente de este perl6dlco.

La euscrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mee,
y se cobra por trimestres adelant1&gt;dos.
Números sueltos, 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publ;cación,
Todo pago delieser precisamente adelantado.
BBGI.STRADO COMO ABTICULO DE SEGUNDA CLASE.

«Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Cana·
dá The Spanish American Newspaper Gompany, 136 Liberty St. New York, E. U.»

,r.ogrtfüJ .en las i~ta.5 tt~ministrtttiutts.
Una de las caW!ae que más poderosamente han influido
en el desarrollo de los elementos vitales de la Re-pública,
radica ea el progreso operado en el conoci1Diento y apli·
cación de la ciencia administrativa. En otros tiempos, el
gobierno participaba de los vulgares errorPe sostenidos
por una buena parte de la opinión, y eus procedimientos
ee adaptaban á las ideas dominantes en el medioambien·
te. De ahí surgió una multitud de medidas y disposiciones que aparecen en las páginas de nuestra hisc,oria como una serie de vergüenzas nacionales.
¿A qué se debe si no á este fenómeno, la implantación
del sistema prohibicioni8ta, el establecimiento del banco
de avf.o y todos los demás yerros económicos, hechos sancionados y aplaudidos por la mayoría de la nación? Para
romper con el!te pasado, ha sido indispensable un grado
de cultura superior al del crituio general; se ha necesitado, a ocasiones, pasar por encima de este criterio, contrariarlo y reprimirlo, para que no sirviera de obstáculo
á la obra de la consolidación del país.
En la actualidad, á cada crisis que ee produce en nuestro organismo, aparece un saJ,vador de la República con su
proyecto debajo dt-1 brazo, y lo recomienda al gobierno
como único camino de salvación. Si á dar cuenta fuéramos de los proyectos qne se hau exhibido en público con
motivo de la depreciación éle la plata, piedra de toque de
todos nuestros debates, llenaríamos un grueso volumen
y algunos para hacer su crítica.
Afortunadamente la administración no se ha preocupado por este enorme fárrago de disparates que se la ha
mvitado á poner en Qbra, y su superior criterio se ha manifestado en momentos en que todn el mundo parecfa haber perdido la cabeza. Su resistencia es una prueba patente de avance en las ideas.
Y la labor ha sido ruda: una enorme oleada de prejuicios, apoyacilos en el sentimentalismo, en el delirio de
grandezas, en los apasionamientos de la más desenfrenada patriotería, amenazaba ahogar con su~ terribles embatee aún á los espíritus más ilustrados, aun á loa más
firmes cerebro@. Gobernar ha sido para la actual admi·
nieiración resistir: elevar una barrera que interceptara el
paso á esta corriente que antaño arrastraba con su empuje al poder público, obligándolo á someterse á todas
las .torpezas, á todos los desaciertos que han informado
la conciencia popular.
Cada viejo ensayo que se ha intentado por parte del
poder público rara dejat· eatisfecuas las aspiraciones populareP, ha tra1do con1!igo una larga serie de desdichas
nacionales; cuando el enor se deslizaba en el programa
de un ~finistro de Hacienda y pasaba á la categoría de
!ey, ee ~raducía. en un loco despilfarro para hacer surgir
mdustr1as exóticas, para dallar al consumidor cerrando
las P.uertas_ á !a producción extranjera, para intentar un
c~ito art16c1al tratado de crear ágolpes de impuestos....
eimestra comitiva que desfiló por los anales de nuestra
hacienda pública.
Y esta atingencia administrativa es tanto más digna de
atención, cuanto que nos encontramos frente á un desbordamiento de desaciertes emanados de los gobiernos
en los países más civilizados.
.Al rf'.correr la informació~ que revistas y periódicos
ext~nJ~ros ¡:oue á nuestra vista, n.o puede reprimirse un
movimiento de asombro: el sociahsmo de Estado frente
al de las masas, el si&amp;tema protector más exagerado al
lado del comnnismo, loco y disolvente: tal es el programa !Llioptado por las claees superi_ores y trasmitido á los
gobiernos por la fuerza de la presión social.
El progreso en las ideaa administrativas nos ha salvado de caer en los mayores peligros, y de precipitarnos
tal vez en el abismo del des?_&gt;restigio, de la miseria y de
la bancarrota.

QH mil itttrisma !it u-a.
Recientes estadísticas lanzadas á la publicidad han hecho saber el actual efectivo de la fuerza armada de la Rep~bl~ca. A~ciende el total de hombres que forman el
e¡érc1to activo del país, á unos veinte mil en números redondos, y esta cifra·demuestra la exage;ación en que incurren algunos col~gas al aseverar que nos encontramos
en pleno periodo militar.
Si se compara esta cifra de 20 000 hombres con los
~.000, que hace algunos años constituían el ejército Nac1on~l,_ se convendrá en que el viejo mi,itarlsmo se aleja
prec1p1tadamente de nuestra &amp;tructura '30Cial.
Para una población de doce millones de habitantes repartida en una extensión de dos millones de kilómetros
cua~rados, un ejército de 20,000 hombrea no ee puede traducir en un ~leme11to mil_itar ~a-tante vigoroso sobre un
pueblo de origen revolucionario. La proporción resulta

de 0.16 por ciento sobre la poblaeión total, lo que dista
mucho de ofrecer los lineamientos Je un grupo humano
organiz,.do militarmente. El ejército francés ea de 500.000
hombres, y. la proporción de 1.38 por ciento. Es decir,
que mientras que en México hay un soldado por todo
grupo de 600 almas, en Francia hay une por se~nta.
Se nos pondrá como ejemplo los Estados Unidos; pero
en la República del Norte cada ciudadano reprebenta una
unidad cooperati va en la tarea general de garantías socia•
les. En México, la función del ejército ha de ser necesariamente más enérgica y complexa que en la vecina república.
La cuantiosa reducción hecha al ejército, es un síntoma
saludable para nuestro norvenir económico, que ha menester de todas las fuerzas de la nación para operar de
acuerdo en el desarrollo de la riqueza pública. En la Secretaría de Guerra se encuentran vinculados grandes problemas p.&gt;lfticos, sociales y económicos, y la importancia
que este departamento ha tenido en la historia del país
está concretada en la famosa frase de aquel hacendista de
Santa-Ana; «Busco dinero para que mi compañero (el Ministro de la Guerra) lo tire!»
Las circunstanci 1s han variado considerablemente, y ii
la gestión financiera que acusa un excedente eu caja de
seis millones de pesos, responde la decadencia del militarismo con una reducción de 20,000 hombres sobre su
efectivo en no muy lejanos tiempos.

jjjombres µad~Cll!i ¡á btftttberst!
Acaba de producirse un hecho que prueba la necesidad
que tienen de armarse las personas pacíficas de la buena
ciudad de México, si han de transitar por la vía pública.
U11 asalto en unade lasprincipalescallt-e de la población y
á plena luz eléctrica, indica que todo transeunte se en·
cuentra á merced del primer .malhechor osado que sé le
atraviese en su camino.
El reglamento sobre portación de armas no ofrece grandes garantfae, puesto que como sucede generalmente con
disposi.:ione11 anál0gas, el interesado en no observar la
ley es el que se apresura á burlarla. Las personas de carácter trn-nquilo, que no ven la necesidad social de equiparse en la capital de la República como si fuesen á recorrer el interior del A~rica, se atienen al reglamento y
como él signifi~a molestias y pérdida de tiempo, se pasan
sin la pistola.
Sin embargo, escenas callejeras que á cada vuelta de
esquina sorprendemos, demuestran que todavía es conveniente la portación de armas, si no se quiere que los
hombres honrados estén á merced de los criminales. Esto es triste, pero es una verdad y las verdades no están
obligadas á ser alegres.
Es&amp;a necesidad de ir armado es aún más inminente
cuando se trata de acompañar á una sefiora. Así se explica que la primera precaución de todo buen marido que
desea paseará su eeposa, es ponerse un revólver en el
bolsillo. Y de este modo, armado de revólver y de resolución, ya puede salir á la calle un honrado padre de familia.
Ya que nuestro estado social se encuentra tan cerca de
las tribus bárbaras, no hay otra solución sino que los
hombres pacíficos se decidan á perder su dulce carácter
para defender su ~reciosa tranquilidad.

,olítica Qienerttl.
RESUllEN.-Otra vez el viaje del (;zar.-Su paseo triunfal
por la1 capitales europea~.-su inmt&gt;diato resultado.Siempre odios y rivahdades.-Sau Petersburgo por encima de todos.
Ya cruzó por la asombrada Europa el Czar omnipotente; fué levantado sobre el pavés de la admiración en las
capitales, y sahumado con el perfume de la lisonja en los
palacios.
i:,&lt;&gt;s -pueblos se prosternaron á su pa30 y los soberanos
se mchnaron respetuosos á besar la mano consagrada del
autócrata.
Todos veían que llevaba en loo;: opulentog pliegues de
su 0:1anto_ imp~rial, auras de paz y rayos de venganza, y
nadie qmso m remotamente despertar la cólera de su
olímpica grandeza.
Las catedrales Jo recibieron bajo palio como al ungido
del Señor; los ejércitos lo saludaron con la voz atrc,nadora de los cafiones ·y las notas bélicas de sus bandas y fanfarres como al jefe soberano de innúmeras hues~· los
municipios le levantaron arcos triunfales á la entrada de
sus ..bnrgos, como al representante augusto de pueblos y
nac10nes; y los habitantes de las aldtas, villas y ciudades
que hall~ba en su camino, salían á aclamarlo henchidos
de entusiasmo rayano en casi ciega idolatría, como al
monarca más poderoso que sustenta la tierra y que calienta el sol.

*
.
.
**
E n Vtena,
e1 anciano
Emperador,
que ostenta éobre su
cabeza con más 01 gullo la diadema de sus canas veneradas por 1ms amantt:s pueblos que la corona de hierro de
San Es~evan, corteja con paternal cariño al soberano
moscov1~a, comparte con él la sal y el pan de las edades patriarcales, y no pretende lucir las pompas fastuosas
de su material poder.
E~ l.as manifest~ciones austro-húngaras hay franca
cord1ahdad 1 rora avi.a entre las ceremonias cortesanas no
vana ostel!tación ante los I,&gt;Oderosos de la tierra.
'
En Berhn, á la voz del impetuoso joven que lleva sobre sus hombros la inmensa responsabilidad de la unidad
germánica, se puede ob~ervar el contraste que forman
las palabras pacíficas, las frases de miel del Hohenzollern,
con la pompa desplegada por la fuerza militar en las
llanuras de Sifegia.
1:[asta parece que hay cierto dejo de humillación en la
actitud devota q•1e toma el monarca germánico ante el
César de San Petersbuego; pero esta impresión se desvanece al recordar el carácter fogoso y avasallador de Guillermo II, que brill:i ~n toda su _magnífica impetuosidad,
cuando se le ve dmg11· las lllau1o bra:i en los campos de

18

de Breslau, tratando de deslumbrar á su col~ augusto
con la severa actitud de su lujoso y bien disciplinado
ejército, muestra nomás de los potentes recursos militares de la secular .Alemania, siempre dispuesta á embrazar
la adarga, á ceñir el reluciente casco y á empufiar la •
deroea lanza contra los enemigos de rn indestructiri'e
unidad.
En Copenbague, la visita del Czar no tiene significación polltica ninguna, ni hace fruncir el entrecejo á Jos
diplomáticos europeos que pretenden encontrar una amenaza en la mirada indiferente de cada soberano, ó creen
vislumbrar un anuncio de paz en la sonrisa cortés que
cruzó fugaz por sus augustos labios.
Dinaruarca, que en un tiempo pesó en las decicionee de los Estados septentrionales, y dejó oír la voz desus consejos en sus revueltos gabinetes. es ahora sólo abrigo de una dinastía patriarcal, donde el anciano rey Cristián goza dulcemente de la tranquilidad de sus cansados
años.
La presencia de Nic~lás lI_ en el palacio real de los daneses, fué la de un h1¡0 car1fioso que va á recibir en su
corazón la ternura sin recelos de s ...s amantes padree
En la alta Escocia donde reside la soberana del &amp;inoUnido y Emperatriz de.las Indias, fué de muy distinta significacióu la visita de los Emperadores Rusos.
~n el castillo de ~almoral los esp~raba con los refinam1e~~os de la co;te mglesa Y., la cordial acogida de la real
fam1ha, la sagacidad y astucia de Lord Salisbury aprovechando la bella oportunidad que se le pl'f'sentab~ para
tratar de las añejus odios y viejas rivalidades qu~ por
tanto t\e1:11po ban dividido á l!JB dos impei:ios que aspiran
al domm10 absoluto, en los dilatados terntorios del Asia
legendaria.
La muerte inesperada del príncipe de Lobanoff Rostows- '
ky, enemigo tradicional del nombre inglés y de su preponderancia colonial, dió á esta entrevista mayor interés
dejando al joven Czar en poder de la experimentada di:
plomacia de los estadistas británicos.
Por fin, lleg6 el Autócrata de todas las Rusias á las hos•
pitalarias playas de la República Francesa.
Sin lns pompas y fastuosidades de las cortes europeas
ein las etiquetas á que se sujetan voluntariamente loa 80:
beranos de la tierra, el gobierno y el pueblo de la tercera.
república se han excedido en sus protestas de adheeión
á su poderoso aliado, y han manifestado que apesar de
sus leyes y sus hábitos democráticos, que h,m debido adqu!rir en veinticinco años de ejercicio republicano, no
de¡an todavía de prosternarse ante lo que brilla y resplandece, y si no toleran en su constitución el título de rey ó
emperador, palpita en su conciencia el recuerdo de sus
pasadas grandezas monárq11icas, y se estremecen mal des11
grado con la gloria del Rey-Sol y con la leyenda áel caudillo de Ajaccio.

.

Nuestra próxima novela:
Desde el próximo número de nuestro semanario empezaremos á publicar una primorosa novela de Jorge Ohnet, el célebre autor
del Maestro de Forjas, cuyas producciones
son tan buscadas en México.
Lleva por título Las Batallas de la vida.
-La Inútil Riqueza, y une á. su interés palpitante la magia de un estilo verdaderamente cautivador.
Irá ilustrada con bonitos grabados.
Creemos que nuestros lectores ratificarán
con su aprobación la elección que hemos hecho.

Otro pago de $1,000.00, de "La Mutua"'
ENMEXtC&lt;&gt;.

Tenancingo, Octubre 5 de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director General de 11LaMútua» en la República Mexicana.-México.
Muy señor mío:
Hoy me ha sido pagada por el Sr. Miguel Izquierdo
banquero .de "~ª .Mutua» en esta población, en prtsenci~
del Notano Publico Sr. Carlos G. Durán la cantidad de
$1,000.00 [un mil pesos plata mexicana); por cuya snm~
estuvo asegurada la señ.ora mi madre Modesta Nava.
Sírvase Ud. aceptar mi gratitud por la eficacia con que
ordenó se procediera al pago del mencionado importe
evitándome toda mole~tia.
'
De Ud. :.fmo y f , S.-Y1cum;: I'í z.

1896,

23S

EL MUNDO.

China, empero, se adurmió en medio de los tiempog
con su eueñ.o hierático Para librarse de todo comercio
con los bá1 baros, tendió su inmenea muralla· para esquivar todo comercio con los civilizados, cerró 'sus puertos.
Fué en vano q_ue Europa le pregnntara los secretos de
aqu_ella vieja civilización estancada que tenía tantas ma•
rav1llas; fué en vaoo que los hombres blancos le tendié- BE!n su.~a.no ......... deseando que participase en la comumón etv1hzadora de los pueblos.
El Mundo amarillo continuó siendo un mundo oculto,
un mundo invisible, viviendo para la tierra madre y para las teogonías extrañas.
El Japon, en cambio, se abrió á la vida del pr:&gt;greso,
como una gran cfisantema al sol. A sus puertos entraron
las extranjeras naves y él las construyó mejores; surcó
sus call!pos la locomotora y el la utilizó; comprendiendo
el formidable pode? de los ejercitos nuevos, llamó al seno
de los suyos que aun conservaban las tradiciones del daiD?io belicoso, oficiales europeos que les enseñasen la tact1ca. 9reo una armada, y luego, formidable ya merced
al maridaje de la civilización antigua con la nueva, despertó de su sueño al gran coloso su companero y lo sacul
dió bruscamente con el febril sacudimiento de una guerra
fatal.
EL "ZARAGOZA." EN EL JAPON.
La l~ción para China fué tremenda y la aprovechará
necesariamente en el porvenir.
Un hermoso viaje por el país de las crisantemas.
El Japon, triunfador entre tanto, se expande maravilloso 1:11ostrando á los ojos asombrados de los viajeros, la
. El «Zara_gozan ha sido el hermoso judío errante de la Ma- más pm~resca y heterogénea muestra de antigüedad y de
!ma. mexicana. En su_ sangre de brea parece llevar ese modernismo.
El Fushiyama que yergue su testa perpetuamente
rn~trnto de errar de éhma en clima, de que habla Díaz
Muón. Ha smcado su leve quilla el tumultuoso Atlánti- Uanca en medio de un cielo primaveral contempla
co reposándose ma~ea!llente en las risueñas bahías espa- mas allá del simétrico campo de arroz, la loc~motora neilolas, francesas é 1t~h_anas; ha errado por las inmensas gra que horada los montes, y no léjos de ella el djin '( tia~uas del P¡¡.cffico, v1s1tando ese gran litoral que se ex- rador de carros)que arrastra su minúsculo coche á través
tiende desde las heladas aguas del mar de Behring hasta de la llanura; cerca del dios terrible y macabro, de oios
!as tórridas playas de la Tierra:del Fmgo; y hoy surca ma- de llamas, la estatua europea muestra sus desnude~es
Jestu?ªº l~s pérfidos mares del Japón, ha contemplado castas y no muy apartada del templo antiguo, prodigio
l~e meves rnmaculad~R del Fushiyama, y se ha estreme- de laca y oro, yérguese el edificio americano hecho de
ladrillo, al cual llega vomitando vapor negruzco la lococido al contac~o del tifón poderoso y formidable.
motora)
O~ seguro mngur,a playa. entTevista así al chnor del
Extrafio país de los contrastes á cuyas playas lleTÓ la
l'OI ignívomo como t, a_s el v~drio opaco de la neblina, ha•
b~á. despert~do en las JU vemles fantasías de nuestros sim- corbeta Zaragoza un eco de nueetra civilización amerip_at1cos marrn~P la sensación exótica, la sensación miste- cana!
riosa que las ribera~ de ese imperio extraño producen An
***
loe temperamentos rngenuos y amantes de lo maravilloso.
. Los numerosos grabados que publicamos como ilustra¡El Jap6n! Qué poeta, qué artista, qué joven en fin no ción de estas notas, eetán precedidos de dos principales
ha sonado en ese inmenso reino donde el loto'abre bÍan- tomados de la Corbeta y que representan un ataque en
damen~ su nectario azul, donde el bambú esbelto se plena mar. El primer Teniente don Francisco Ochoa es
columpia ~l beso de una aurea tibia, donde la crisante- el que dirige la carga de los dos cañones, que se pueden
ll_la heráldica se expande pomposa, mostrando su impe- ver perfectamente en la fotografía, con todos sus detalles.
rial cabellera de oro y la garza real abre .eua alas níveas Ambas foto¡?rafías fueron tomadas por el Comandante de
sobre Ja tersa superficie de las lacas!
la Corbeta. Sr. Ortíz Monasterio. El ataque fué simulado

***

Dos cosas han resultado de la gira de los Czares, á través
de loe capitales de Europa, que á nadie extrañarán: La.
sumisión respetuosa con que las potencias contemplan todas al soberano moscovita, en quien miran al árbitro de
sus deetinoe, en el período actual· de sus luchas ocultas
y manifiestas rivalidades, y el odio tradicional que aparta y aleja á Francia y .Alemania.
En vano han pretendido encubrirlo bajo las fórmulas de
la etiqueta cortesana. Las maniobras de Breslau se contestan con la gran parada en los Campos de Chalons. A
los agasajos de Berlín responden con energia las ruidosas y nunca vistas manifestaciones de Paría.
¿Con qué objeto? Francia para publicar á son de trompetas la firmeza de una alianza en que apoya las aspiraciones. de su revancha; Alemania para concitarse un apoyo
de mcalculable precio para rechazar extrafias ambiciones
que rompan su unidad.
Lo demás que hayan tratado los políticos, aun queda
cnbierto por el Eigilo de los manejos diplomáticos. Ya lo
sabremos.
X.X.X.
14 de Octubre de 1896.

ÜCTUBRE,

Núm. 10.-Damas japonesas paseando en Yiuiriquiclía
{carruajes pequeños) tirado11 por djins [corredores}.
Nos prometemos dar á nnestros lectores una página
más relativa al Japón y á China, pues es fácil que se nos
envíen algunas fotografías tomadas d~ los pnertos á que
toque el «Zaragoza," al cual podremos seguir deestasuerte en su hermosa peregrinaci.&gt;n por los grandes imperios
desconocidos.
ROBERTO PERALTA.

EL ARTE DE I~GERTAR.

He aqut una de las operaciones más importantes de arboricultura y al propio tiempo las más agradable, la más
entrttenida y en la que mayores satisfacciones experimenta todo aquel que se dedique al cuidado y cultivo de
los árboles. Por medio del inge1 to se propagan las lime·
nas especies y variedades de frutos que no pueden trans•
mitirst de modo alguno por la siembras, ee acelera de
algunos años la fructificación r se mejora la calidad de
otros mucho~, cnyos árboles había necesidad de arrancar
y destinar al fuego. Por ello llamamos muy en particular
la atención de los aficionados sobre esta operación. Un
árbol de mala calidad, viejo y mal conformado, ocupa el
mismo e@pacio de tierra que uno bueno, y por tavto,
aconsejamos al propietario que posea semejante árbolee,·
que no vacile en sacrificarlos y reemplazarlos con ot-ros
que reunan buenas condiciones, y cuyos ingertos procedan de especies y variedades escogidas ; delicadas. .No
hay duda que estos árboles, ya formados, puedén ingertarse y modificar de este modo sus malas cualidades, pero
para esto habría necesidad de desmocharlos, y colocar el
mgerto en las cruces ó en las nuevas ramas que broten, y
aunque testo adelantará la fructificación, ofrece no obstante algunos inconvenientes de que hablaremos lueg.., y
por Jo cual, salvo algunos y determinados casos, conven·
drá, como hemos dicho, su reemplazo. Para que el lnger·
to s~a -seguro y duradero, es indispensable que entre ambos individuos haya cierta analogía ó afinidad, sin lo cual
dificilmente ee consigue el buen éxito de la operación.
Debemos, en primer Jugar, atender á la analogía de familia, que es cuando, tanto el patrón como el ingt1to·
pertenecen á variedades de uua misma especie, como por
ejemplo, el de manzano sobre manzano, peral sobre peral;
á las especies de un mimo género como el de peral sobre
membrillo, y finalmente ambos individuos cuando son de
género diferente, como sucede en el ingerto de círculo so-•
bre almendro.
Siempre que atendamos esta analogía de familia, podemos tener la completa seguridad de que prenderán los
ing_ertoe, sobrd todo si pam poner estos eecogemos en la
almáciga patrones proctdentes de la misma especie obte-

•

2

3

4

¡Quién no ha s~ñado en esas mujeres peqneflas amar:6.ladas con el _matiz de los marfiles viejos de ojo~ del almendra, sonr1e~tes, de bocas ~in~sculas rojas, de cabellera. negra y brillante, de mov1m1entos gráciles de gata
vestidas ya con la muceta hierática ornada de blasonee'
ya con 1~ le e túnica de seda, crujiente......
'
Mara_v1lloso pa~s en que la primavera se aduerme en·
tre. lo~ Juncos olv1dánd0Ee de que le toca ceder su puesto
8 \ mviernol Felices marinos los que han recreado sus
h¡os en tu co_ntemplación; ellos volverán á los amantes
m~x1canos, con el ánfora de los recuero.os bene . de 1m~enes y la volcarán, al casto amparo del
car1fio, en el }'lllCÓn más risueño de la casa, en tanto que
la mad_re anc1an~ y las hermanas cautivadas escuchan la
narración sugestiva y misteriosa!

en Yokohama, donde se encontraba á últimas fechas el
buque-escuela, que en muchos días no pudo continuar su
march~ debido á los fnriosos tifones que en los mares de
la China y del Japón se desatan muy frecuentemente
aplazándola para mediados de este mes en que los tempo'rales son más benignos.
Para mayor segnridad en la navegación, el Sr. Ortíz
Monarterio soHcitó del Gobierno y le fué concedido, poner al buqne dos quillas de balance, operación que se lle•
vará á cabo en los Arsenales de Yocoska ó Nagasaki, y
merced á la cual nuestra Corbeta quedará en maaníficas
0
condiciones para resistir el temporal.
El resto de los graba'1.os que publicamos, forma una colección completa de tipos y paisajes japoneses con la cual
juzgamos hacer un valiosísimo regalo á los enamorados
de ese lejano país que ha inspirado á tantos poetas.
He aquí la explicación por orden progresivo de esas
hermosas fotografías, que además del mérito de su naturalidad, tienen el de ser del todo recientes, pues futron
enviadas á fines de Septiembre último:
Núm. 1-Sarasawa at Nara.-Una quinta de los alrre·
dedores.
Núm. 2.-Vendedor de frutas y legumbre!!.
Núm. 3.-Grupo de jóvenes japone~as en uno de sus
bailes favoritos.
Nú.m. 4.-J6venes japonesas fabricando sombrillas,
abamcoe, etc.
Núm. 5.-Junco japones (barca pequeña ), en uno de
los lagos cercanos al Fuehiyama {hermosa montaña del
Japón).
Núm. 6.-Vista general de Yokohama, con la rada á
lo léjos.
. N~m. 7.-Dama japonesa limpiando las plantas de s11
¡ardrn.
Núm. 8.-Una artista del país de las Crisantemas.
Núm. 9.-Mujeres en la actitud de la p legaria.

nidos. de semilla, á la cual @e da el nombre de ingerto sob!e pié franco. ~n segundo lugar debemos atender también á la !lnalogía que ha de existir entre la savia del ingerto Y l!L del patrón, pues si son de diferentes natura,ezas,
por e¡emplo, más ó meuos fluida en uno que otro, en vano
se ~speraráque prendaaqoel. La época del movimiento dé
~av1a ee otra de las cosas á que debe atenderse pues si el
mgerto lo verifica ~nticipadamente al patrón,'no encc,ntrando en éste med10s de recuperar la sustancia que pin.
de en el d~sar!ollo de :iu~ yemas, morirá extenuado; por
el contrario! e1 el mov1m1en_to de la s'.'v.ia del patrón precede al del rngerto, no pudiendo rec1b1r estos los jugos
de aquel, se producen extravas~ciones y derrames en el
punto de umón de ambos, ocas10nando la muerte del ingerto y aún la del patrón. Esto suele suceder muchas ve-

y

:es

***

El Japón .Y la 9hina son dos colosos que cuentan su
edad por m1lenar1os.
Cuando en los fértiles campos de la Europa el lacus•
tre (hombre de los lagos) soñaba en su acuáti¿a cabafia
~¡° pim~s pescas, contemplando las azules ondas, cuan? drmda levantaba SUB h1mnos á su divinidad apenas
vis umb~da, en el fon~o de sus sagrados bosques, al pie
fe !as enemas centenarias; cuando los obeliscos rudimenarios era!! la sola arquitectura que se erguía en los camdbér;imos del _viejo continente y la gruta artificial het 1'b e gigantes la¡as el eolo reducto protector contra las
/ Ud nómadas. que detestaban la prfetina vida social•
sl:n ese.cont,rnente que hoy_ llamamos «viejo," dormí~
c presentir _la_s futuras maravillas de sus ciudades gótias, Y el vert1gmoso movimiento de sus ciudades moder~!!t:b1Japón Y la China, inmensamente civilizados, lede
Y~ templos de laca ó porcelana, «con pesadillas
da or?,» or¡aban armaduras para sus guerreros tejían se·
di~~~~as para sus castellanru¡, y creaban una fil~sofía pro." . Y planteaban los grandes fundamentos de sus
c1euc1ae.

r1

fi~!

°

ªt

\

5

�J8 ÜCTUBR.E, 1896,

EL l\roNDO.

240

·-

•

6

ces cuando los ingertos ee traen de fuera y proceden de
árboles criados en puntos cuya temperatura difiere de la
de aquel en qne se halla la almáciga. La mayor ó menor
consistencia de, las maderas puede ser igualmente motivo
de que los ingertos no prendan, pues una madera espon•
josa y blanda no puede fOl"mar r.unca buena unión con
otra de fibra dura y compacta. Finalmente, debe procurarse tambi6n el no ingertar de ningun modo árbol de mucho cuerpo en otro de menw tamafto, pues la savia, acu·
mulándoRe en e~te punto, forma un grueso reborde que
afea mucho el árbol y concluye ca,;i siempre por hacerle
perecer en muy corto tiempo.

}{ipnolismo (I asero.
Nada; para curar ciert.as enfermedades no hay procedimiento mejor que el hipnotiemo. Sugestiona usted al
paciente, y al rato, tan bueno y sano como ei en su vida
hubiera padecido achaque alguno.
·
Qué agradabl.i procedimiento Se dnerme un poco y al
despertar, el tu,uor que le inflamaua medio testuz, no
existe, ni padece uno los retortijones vigentes después
de cada al11nento.
El hipnotismo cura con una facilidad aso:-:&gt;brosa. Sólo
exige un poquitfn de fe; lo dea:iás viene por sus pasos
contados.
Yo que no creo ni en la eficacia de los· planes del Sr.
Terrazas, rt1ltirad08 cmttrn {I ?I e11 Bit ¡,rupio cmnpo, creo en
el hi¡:motismo sobre todas las medicinas. ~!e gusta, sí
sef\or, me gusta, porque el sistema divierte al a,idilorio y
sana completamente. Por mí, el primer hipnotizador ya
tendríasu e~tatua_ respectiva ~n el PaReo de la Reforma.
Pero no me agrada el hipnotismo cuando se in,niscuye
en la vida rrivada de las familias. Atenta contra los se•
cretos encerrados en las tiernas almas de las dol!Ct-cllas 6
profana el sagrado de las conciencias re9petables.
Porque, eso sí, con el hipnotismo no hay eeguridid
posible: Ya ninguna joven puede amar en silencio, ni
existe hombre público que no esté condenado 6 revelar
loe secretos de sus planes al pr imer doctor que se Je ponga delante y le haga cuatro morisquetas.
Se p lanta u no enfrente del Sr. Cahuantzi, Gobernador
de Tlaxcala, y con el debido respeto, como quien le da
rociaditae en el rostro, lo adormece.
-Di~a usted, C. Gobernador, ¿porqué lloró usted en
preaene1a de la tumba del Sr. Obispo \'argas?
-Yo soy así, muy eensible. No puedo ver una desgra·
cia, sin que las tenazas del dolor ya estén mordiendo mis
entrafias.
-¿Persi@te usted en la idea.de que hizo bien en dar el
pésame al prelado de Querétaro?
-¡No he de persistir! Y pieneo en que anduve corto,
pues debí de enviárselo no sólo en nombre del Estado,
que regem,o, sino en el de toda la República que me pertenece en calidad de ciudadano.
-Pronuncie usted un discurso.
El Sr. Cahuantzi se desata en frasea más ó menos elegantes, alabando las excelencias del pulque como vino
regenerador, tónico y digestivo.
El Sr. Terrazas ya referido, aunque lo desee, no podrá
permanecer más callado que un sepulcro. Con pasarle
tres veces consecutivas la mano ante las narices y darle
dos 6 tre..q capirotazos, ¡á roncar ee ha dicho!
EntonceP descubrid su pecho delante de la gente 7 veremos por qué, anos ha, no le simpatizan loa arzobispos

de México, cuál es su programa revolucionario para de·
rrocar todos los órdenes constituidos, qué piensa de los
versos que escribió en su infancia, y qué opinión se ha
formado del gobierno de Zúftiga y Miranda.
En el hogar doméstico, el hipnotismo produce estrag01'. Quien más, quien menos, se considera poseedor de
facultades s¡¡gesti\'as y las ensaya en los miembros de su
familia.
-Yen acá, Honorata. Siéntate, te voy á magnetizar.
-Pero, Rudecindo, siuo tengo ganas ........ .
-Mujer, haz lo que te mando.
La infeliz consorte se entrega en brazos de la descon·
fianza y se permanece sentada dos ó tres horas en una si·
!la baja, mientras su esposo le da cachetadas cariñosas y
le tira de las orejas con amabilidad. A fin la pobrecita
se duerme de cansancio.
-¡Gracias á Dios! exclama regocijado Rudecindo. Aho·
raes la mía.
-Contesta, Horonata. ¿Crees firmemente en la infalibilidad de la manteca norte-americana?
Un ronquido profundo responde á la pregunta.
-Dice que sí.
Para continuar en sus experimentos, el cónyuge su·
pé.rstite, coge una palangana y aproximándola á la dur•
miente, Je ordena:
-Afirma que esta palangana es una chambra.
No suena el ronquido.
-\'amos mujer. Dí lo que te mando.
Ni una sena.
-¡Caramba! No estoy jugando. Obedece, en nombre
de la ciencia.
• Nada. Entonces el marido ultrajado coge y leaio~a á
su esposa con el borde de la palangana. La otra despierta, manando sangre de la sien, ae convence de que ha sido
ofendida gravemente, prorrumpe en quejas c:nmovedo:-as.
Para las jóvenes consagradas al amor platónico, en sus
diversas manifestaciones, el hipnotismo encierra los tes·
timonios irrecusables de que han inspirado paúones vehementes en los corazones virginales.
-Celedonita, concédeme un favor.
-¿Cuál, Canseco?
-üeja•que yo te hipnotice.
-¡No en mis días'
-Luego no me amas.
-Muchísimo; pero no confío en esa asignatura de tu
sabP.r humano.

8

- Descuida. Ayer hipnoticé á la criada de un vecino
y =a estuve interrogando minuciosamente acerca dei amor
que me profesas.
- ¿Y qué te rrespondió?
-Que no me idolatras debidamente. Eso es lo que yo
quiero comprobar, con mis propios experimentos.
-Canseco, yo dudo de que me vuelvas al WlO y ejer·
cicio de mis facultades.
-¡Te Jo juro!
A. la brevedad posible, la nií'la cierra los ojos y el novio principia el cuestionario:
-Celedonita ¿me amas?
-Como una oárbara.
• - ¿)le amarás siempre?
-Hasta después de rni fallecimiento.
-¿Nunca has amado á nadie?
-A tí sólo.
-¿Qué feliz soy! dice muy gozoso el joven.
-Regálame, pasado maf\ana, con ese ricito que te queda inmediatamente detrás de la oreja izquierda.
La niña abre los ojos:
-Basta, Cans&amp;eo. Ya te dije todo lo que deseabas saber. Toma el rizo.
Y la nifla casi se dejó calva de la derecha, y el joven se
da vor satil!fecho, con aquellas pruebas irrebatibles.
S1 yo tuviera cualidades para ejercer el hipnotismo
¿qué pien~an ustedes que· averiguaría? Sencillamente:
-¿He de asistir, alguna vez, á la repret1entación de Los

1 ~ ÜCTlIBRE, 1896.

- .-----·

•

EL MUNOO.

Lra '.'e!ada en honor del ~r. lsic. ~- ~anuel Romero Rubio.

o
LOS ANI.MAL ES
QUE

xo DEBE~ SER DESTRt:rnos.

El Sdenti.fa' A meric1 zn publica en su último número, un
apunte muy curioso acerca de los animales que el hombre
debe respetar. Hay, ciertamente, necesidad de insistir
mucho en la \'ulgarización de estas importantes ad versen
cías, porque el gusto bárbaro de perseguirá los animalee
útiles, está muy lejos de ser raro. La mayoría de las vecee
gustan los campesinós de combatir pájarosó insectos que
son auxiliares eficaces de lo que ee pudiera llamar lapo•
licfa agrícola, ósea el arte de combatirá 1-&gt;S enemigoe .lel
hombre, y de muchos de los productos más preciadoe de
la tierra.
¿Por qué-pregunta el Sdmtijk Amerie&lt;m-matar Ju
arañas que destruyen los moscas que nos importunan?
¿Por qué aplaetar con el pie e,e bonito grillo ó cárabo
dorado que en nuestros jardines hace la guerra á las orugas y á las babosas que se come?
¿Por qué matará la culebra sin ponzolla que vive de
topos y de ratones?
¿Acaso ha mordido jamás á penaona alguna?
¿Por qué déstruir al cognito inofonsivo, cuyo alimenM&gt;
predilecto es la oruga, á la que no podemos tocar sin in•
convenientes?
¿Por qué atacar á la alondra, enemiga de las cucarachu
y de las avispas?
¿Por qué hacer, sin discernimiento de los casos en que
convienti, una guerra incesante á los gorriones, que e6lo
se comen algunos granos, á falta de insectos, y que ex•
terminan á los insectos perjudiciales á las aemil;as?
¿Por qué gabtar nuestra pólvora contra los tordos, que
pasan su vida comiendo larvas y hasta espulgando ,
nuestro ganado en las praderas?
¿Por oué eee odio contra el eapo, enemigo acérrimo de
las babosas, caracolea y hormigas?
.
¿Por qué matar al murciélago que hace á las maripoea1
nocturnas y á los escnr¡i.b11jos la misma guerr¡¡ que lae go•
londrmas á loe moscardones?
¿Por qué perseguir á la musaraña, modelo feísimo, pero modelo al cabo, de animal útil, puesto q ue t iene una
maestría incomparable para la destrucción de las lom•
brices?
¿Por qué decir que la lechuza se come á los poyos¡ p&amp;•
lomas, puesto que nada de eso es verdad? ¿Por qu ciea•
trairla cuando hace el trabajo de seis ú ocho gatoe, comiéndose al afio más de seis mil ratones?
¿Por qué empeñarse en considerará la tie~ra como~blada por enemigos del hombre y de sus obras, cuando
los auxiliares gratuitos y más diligentes se eucuen\ran en
mayoría?
Sirvan, pues, las preguntas anteriores como de recorda·
torio para la prudencia valgar, que, aunque no ignoran'8
de esos principios, suele olvidarlos con la mayor faci·
lidad.
.
Y tanta más razón hay para insisdr en proctamarloe,
cuanto que en nada se oponen esas i nstruccionea &amp;'fasme•
didas de aseo que en toda caSil. habitable deben por necesidad t1~r adoptadas, puesto qne nadie á de entender
que á causa de ser útiles las araftas debemos coneen\inn
propag9:ción en los sitios que más deben_r~epla~decer por
su hmp1eza. En esto, como en todo, !as 1mcíat1vaa deben
eer discretas, oportunas y tan moderadas como es india·
pensable para que, en nombre de la utilidad agrícola, por
eje1nplo, no deeaparezcan los límites de la comodidad casera.

dious del Olimpo?

Si me contestan afirmativamente, cojo y me Mpnotizo
para toda la vida.

P. EscALA?\"TE PAL:IIA.

El arte es convención, particularmente la pintura.
SAI~"TE Bi;:i:;v:s:.

.

El matrimonio es como la vida: no pued~ dar más de
lo que contiene.

i

¡Tantos nii'ios bonitos y tan pocos jóvenes hermo9os!
¡Tantas flure::1 y tan pocos frutos!.
M.\t&gt;. DE G1a.u:mr.

..
[10

ASPECTO DEL TEATRO DURANTE LA CERE!IONIA.
[Dibujo dcJ. 11. Vlllaaana.]

241

�EL MUNDO.

242

Las matanzas en Constantinopla.
Fresca aún la sangre de las víctimas que en horribles
hecatombes ha derramado la barbarie turca; palpitantes
todavía los miembros destrozados de loe infelices armenios que han perecido al filo de la espada musulmana, lo
mismo en las ciudades principales del Asia Menor, que
en las calles y plazas de la imperial Bizancio; cuando la
Europa cristiana y todo el mundo civilizado apenas sa•
lían de su asombro, al ver que no había una mano bastante poderosa para sofocar tantos desmanes, ni concierto
debido entre las potencias para poner un dique á ese torrente devastador de atrocidades: la tarea infame comienza de nuevo; el kurdo agita su yatagán de muerte;
el mueeín desde lo alto de la mezquita llama á los ere·
yentes y convoca á los impíos para que sacien su sed de
lobos carniceros en la indefensa grey cristiana; el genízaro aznza á las turbas desenfrenadas para que satisfagan
sus odios trad.cionales en los míseros armenios, cuyo
único delito es adorar á ot10 Dios en sus altares y tener otra creencia en sus corazones; se oye la trompeta fa.
tídica que congrega á los desalmados; vientos de matanza
y de desolación soplan con tremendo empuje; el ángel
exterminador fulmina su flamígera espada ...... y por encima de este cuadro dantesco de horror y de apocalíptico
estremecimiento, el Sultán de los Creyentes, la Sombra
de Dios sobre la tierra, el pérfido y cruel Abdul-Hamid,
sonríe con satánica sonrisa, se huelga con infernal satisfacción, viendo que oadie se atreve á encadenar sus furias, y se regocija al saher que los Estados cristianos,
apartados por secretos odios y manifiestas rivalidades, no
pueden comprometerse mutuamente para hacer cesar
eB/lB escenas de exterminio.

*

* * de Constantinopla y al esEl asalto al Banco Otomano
tablecimiento del «Crédit Lyonnais,» que hoy todos consideran como una infame maquinación del mismo Sultán,
para justificar de algún modo en su obscura conciencia el
horror de sus siniestros designios, fué la señal lanzada
para emprender las nuevas persecuciones, para ensangrentar las calles y estremecer al mundo, con el espectáculo siempre antiguo y Eiempre nuevo de la barbarie
musulmana.
Ante la señal de la matanza, nada han respetado esos
tigres feroces, esas hienas cuyos instintos se despiertan
al olor nauseabundo de la sangre.
El anciano vacilante que débil y escasa resistencia podría ofrecerá los sicarios de la tiranía; la inerme mujer
que eólo llegaría á oponer su corazón sensible á los golpee
de los verd11gos; el niño inocente que en vano daría al
aire los lastimeros lamentos de s::i pecho...... todos han
caído, todos han sido segados por la misma implacable
cuchilla que cercenaba las cabezas del fuerte joven y del
robusto mancebo, que luchaban desesperadoe, no tanto
por obtener la libertad política que ambicionan, y la lib'!rlad de conciencia que de derecho les corre~ponde, y
la libertad individual que por ley de la naturaleza deben
disfrutar, sino para salvar á sus hijos, á sus padres, á sus
esposas, de caer en poder de aquellos abortos del averno,
que en figura humana cumplían los mandatos diabólicos
de su señor, deshonrando, no á Europa, no al mundo civilizado, al universo entero.

t1
l

~
l'"'i_

l

18 Ocrus&amp;~, t ',) !.

Dar á nuestros lectores
idea gráfica de esas escenas
crueles y rnlvajes, que nnPs•
tro corazón rJJ¡,1 gna, poseído
de santa indignación; ofre•
cer la represe11tacióu co11 el
lápiz,deesos espectáculoe qui!
apenas comprendemos nosotros los que tuvimos la dicha
de nacer bajo el hermo~o
cielo de la librP tierra americana, es el c,bjeto que nos
proponemos, al pnblicar t-11
este número de 11uest10 Femanario y en pn-forente lugar, tres grabados que se refieren á las matanzas de Com;tantinopla, y á los cruentos
horrores con que ha eetremecido al mundo la barbarie
de un monarca, indiguo de
ocupar un trono europeo, y
la culpable complacencia de
los Estados crístianosqne no
acuden presnrosos á borrar
de una vez del mapaeea mancha de baldón que enluta su
decantada cultura.
Un grabado representa una
de las más eangrientas ebcenas en uno de los cuartele!!
de la ciudad del Bósforo;
otro es como una nota altgrn
en medio de tanto exteru1inio y desolación; dibuja un
grupo de abnfgados miern• bros de Ja «Cruz Roja,» qut&gt; a
rieego de encender ·más la
sei de aquellos chacales, conducen en fúnebre cortt'jo á
las víctimas de los aseEi uos,
para darles cristiana sepultura; y el último, por fin, se
refiere á una débil resistencia ofrecida por unos cuantos soldados qutl aun no olvidan los fueros de la hmnanidad, para oponerse al desembarco de una partida de kurdos que trataban de emprender su inicua tarea en población cercana á Constanti·
nopJa.

18 ÜCTUilRE, 1896,

243

EL MU.N"DO.

~iaje de J\Jicolás 11 á través de las cortes europeas.

*w*

Cuando llegue el esperado
acuerdo de las potenciaP y
.
el Emperador de Rusia, que
Entrevista del Czar y la Reina Victoria.
es en la actualidad árbitro supremo de los dPstinoR de
Zarpado antes de !ns dil!z de la mañana del 22 de SepEuropa, se decida á sofocar tanta infamill nos habremos tiembre último el yacht impnial ruso Stm,dart, llegaron
libertado de la pesadumbre a'Jrurnadora del Sultán y su ií Leith á bnena hora S11s J\'foj,·etadeP, procedentl's decaduco imperio.
X. X. X.
Copenhagne. Pocos mom,mtos antes, el Príncipe de Gales
acompafiado d.-1 Duque dP Counnught, Lord Rosebery y
el Embajador ru~o, se embarcaron en el Tantall6n Cattle
Et viaje del Czar Nicolás
para irá eni,ontrar á los h11tlspedes de la Reina. Despor la8
pués los czares p::;saro11 al T«ntal/6n, que los condujo á
cortes europeas.
Conforme á nuestro pro- la bahía d.- Lt-ith, de donde partieron al castillo de Valmo-•
pósito, continuamos dando ral. La entrPvista del Czar y la R~ína Pn esta espléndida
cuenta á nuestros lectoroe, residencia, fué cererr:oniosa y rodPada de esa sencilla
de esa pomposa peregrina- pompa que está más en la:, actitttdes y elegancia ingénición del autócrata ruso á tra- tas, que en la opulencia de los adornos.
vés de las grandes naciones
del viejo co11tinente. No le
seguireruos tan de cerca co#'
~
mo nuestro compañero El
.'!fundo diario, que publica al
día los cablf'gramae Je su
servicio especial, porque á
nosotros nos toca ilustrar los
'
sucesos; m,\s tampoco le seguiremos tan de lejos que
nuestras notas resulten inoportunas.
Hoy nos competP hablar
de la entrevi~ta dt:I Emperador con la Reina Yictoria; y
en uno de umstros próximos
números daremnR c11Pnta de
su triunfal llfgada á París.
Con todas hts ceremonias
de Ja adusta Ptiqut&gt;ta inglesa, fueron rncibidos en EijCO·
cia, en el castillo de Valmoral, por la Reina VictoJÍa, el
Emperador v la Emperatriz
de Rusia. AÍrn cuando eu visita á la ilustre sobnana de
la Gran :Bretaña y de las Indias podía considtrarse como privada y pPr ende con
el carácter de u na entrevista
familiar más bien que una
visita oficial, la coincidencia
de ella CC'n uno de :os momentos más críticos de lapo- Luls Pérez Figueroa. Manuel Gonzalez. Porfl rio Diaz. Feli:x. Dlaz.
lítica europea. la ansiedaa
mal disimuladll con que loa
El aniv,.r~ario ,1.- huy.- Los héro~s d11 La Carbonera.
ministros ingleses ~ratan de
sorprender en la faz del joHor hace treir ta nñofl quP los soldados de la patria
ven autócrata sus intentos acaudillado~ µnr ti Genl'nil l)iaz, se cubrieron tle gloria
acerca de loa numerosos pro- Pn La c~_rbonera. Con este motivo y á título de curioeiblemas que preocupan al Vie- da~ publicamos un grupo q11e representa al General Disr.
jo Continente, y por último
y a trefl de suP compsñ1&gt;ro~ en la heroica acción towaclo
la importancia trascendenta: de n 11a fotografía de la ép,,ca.
'
!!sima que se ha dado al viaQué inmens9 intnvalo de entonces á hoy, colmado to•
je del Czar, rod~(i el sueeso do por la gloria del qne hace trei'lta aüos empuiiaba Ja
de un inte1és ca~i internacio- espada e_n defensa de h patria y hoy ru;a la nave del es,
Caatlllo de Balmorar. -Eacocla.
nal.
tado hacia una prosperidld defininitiva!

t

'f

----

$1 &lt;rzar, la &lt;lzarina t' su hija, la gran auquesa Olga.
De

la

última

fotografía

tomada

en San

[Grabado en los talleres de «EL MUNDO.]

Petersburgo.

�ELMUNDO.

244

18

OCTUBRE,

1896.
18

O CTUBRE,

1896.

EL MUNDO.

245

LA CRISIS EN TURQUfA

•

LA CRISl.S EN TURQUIA..-La

Sociedad turca de la Cruz Roja, retirando loa caJáverea deapuCs de la matanza.

•
Fuad Paaha repeliendo 1,1na banda de kur. que Intenta desembarcar en Kad l -.Kiol, frente il Constantinopla .

'

.
roatanzas en el arrio

ae

uass1·n l'.:\as,.a---"
I\.
1~
'l
-.:..onstantinopla.
,

�246

]8

EL MUNDO.

ÜCTUBRE.

18~6.

18 ÜCT1IBRE, 1896.

EL MUNDO.

247

EL NUMERO 6.

~~~PAGINA CURIOSA,P~~
~

►

o

~

La toilette de los 11erros.
El peno ese «candidato á la humanidad,» ee, según un
vie·o cliché. 1-l mf&gt;jcr amigo del bo~bre; y algo más_: el
anlmal predilfcto de J~s damas_ que tienen pa_ra él cm~ados y salamerfas ~aei mconceb1blf&gt;B. Los prec!orns penos
de nuestras elfgantee, son vn9aderos señoritos y se les
ve gobernar encantadoras mu¡eres q~e frecuentemente
paFan entre las que las rodean por eer mgobernables. h
Tener un perro cuando se pertenece á _eeo que se a
convenido en llamar el mundo. no es suficiente; se !Ieee·
sita tener un perro elegante. .Así, P?es, como sus hndas
amas, los ,,perros del gran mundo,'. t1enPn sus costurei:as,
rns eastrPs, sus peluqueros, que s1 no hacen una rápida
fortuna como los pe.uqueros célebres_de las damaH, no por
eso dejan de vivfr con ciertas comod19~des.
En tales y cuales bafioe, en la e11tac10n caluros~, es fre·
cuPnte ver á un criado bañando un p~rro, más sm duda,
se trata de un animal de la clase media, d!' un perro bu~ués. los perros elegantes, los peuos ar1st6c!3-tas, reciten en eu caea al peluquero que fB un persona¡e perfecta•
mente indiepensaple.
Peluquero para los!perros.

Alguien eoJ11eirá al leer este título, y ein e?Jbargo, esta profesión no data de ayer y hay en París c~erto núm~ro que tienen nna clientela numerosa y escogida. El a!I·
mero que ac]optó el título fué á Francu1, hacf unos 1ei1
años, lle,•ado de España por _la marquesa de Belbeuf que
era apasionada por loe falder1llos.
.
.
De todos los perros este ea en efecto el me¡or cliente
ara el peluquero. Para que un perro de esta raza esté
~ifmpre elegante, se necesita arreglarlo cuando menos,
dos veces al mes.
.
? Pu
La Princesa Mirza tiene el pelo JJgeramente largo . es
pronto, que se haga venir á su peluq_uero.. El artista,
Riempre correcto, llega con su necessa~re, ba¡o el brazo,
sobre una meea extiende una ~ran servilleta bl~nca, ofrece un trocito de azúcar á la princesa 'J muy delicadamente la coloca sobre le mesa. Sol? med1~~te la dulzura y l~e
golosinas llega á obtener una mmob1hdad. completa am
que haya' necesidad de atar las pata11 á la chente. La operación comienza. Con unas tije'.as muy finas, el peluquero afeita el hocico al ras, no de¡ando más que un grueso
bigote después las patae.
.
Difí~il es rapar las patas! porque no debe quedar nm·
gún pelo entre los dedos. Al llegará la altura de la corva
el artista deja una especie de brazalete que redondea y
peina, de manera habil hasta darle el aspecto y la suavidad de la seda.
d
l)espués con un eequilador muy fino, talla los pelos e
las piernae' los muslos y los flancos hasta unos 3 centímetros de la ~ola y deja eepaciadas por tres centímetr?s una
6 dos coetillas, según el gusto de la 5efi?r3;. Los nfloDE;S
y ei'vientre eon esquilados haeta el na?u1;nento de la pn•
mera costilla; lo alto del cuerpo_se de¡a mtacto:_algunos
golpes de tijera aquí y ahí para 1gua)ar los pelo~, un golpe de peine y he ahí á la Princesa Mirza con toilette á lo
«semi leon.nl
'b'
fr' '6
En seguida una zambuHida en agua t1 1!1, una ~cc1 n
con el perfume preferido ~el am:i, y el artista termma sn
misión. Un luis es el precio mímmo de esta pequefia ope•
ración, el ayudante del peluquero ee contenta con cien
sueldos.
· d d d
·¡
Puede deci•ee que baY. ta1;tas vane a ee 4: eeqm eo
como variedades de perros; em embargo, hay cierto.a «to·
cadoen catalogados y conocidos ya y á EEtos nos referimos.

~

•

de ser rapado el perro hasta la pl'imera costilla, se rapa
basta las espaldas.
El tocado á. la moda en la actualidad, el que máe en
boga se halla, es el e-squiléo á la inglesa que dt-ja zonas d11
pelo alternadas en los flancos. ll'. cua~ da á los faldero~ el
aspecto más extraño qll:e pueda 1mag1n~rse. E~tal! faJaa,
á. fuerza de peine y cepillo suave, adqmeren as1m1smo el
aspecto de la sedq,
En el eFquiléo almendrado se reempl_azan estas bandas
por bellotas redondas de pelo que se de¡an sJbre cada anca. En estío, dnrante los fuertes calores, se adopta genl'ralmente el esqtiiléo simple que un especialista ha denominado baño de mar y que consiste en rapar completamente
a; perro, no dejándole más que el bigote y los pufios.
El tocado á la zuavo, es original, pero más b;en con&amp;tituye un esquiléo de invierno: en lugar de pnfios y de
bandas de pelo, va un p~ntalón d_e pelos exactamente
igualados á tijera fina y pemados cutdadosamente; la parte media del cuerpo completamente rapada, los pelos de
la frente y cejas afeitados y únicamente libr~ ':l bigotP, lo
cual da al falderillo todo el aspecto de un v1e¡o veterano
de Airica......
En todos estos diferentes tocados no es preciso omitir
la borla de la cola, que se deja más ó menos larga y más
6 menos aguzada, según el «usto del ama.
Una especie de falderillo muy buscado por l?s amaiew·~
es el falderillo encordado ( así se llama al faldenllo real.)
Sus cadenetas de pelos son naturales y á pesar de los
fierros los peluqueros no han logrado cordezai· el pelo de
un falderillo ordinario. Naturalmente la to1lette del f~lderillo real, exija más cuidados y. no se pu~de proporc10narle otro esquiléo que el de medio león, am fa¡aa en los
costados. La cola se deja intacta 6 poco menos.

***

Así como un perro de mundo tiene su peluquer'?, tien,e
tambien su sastre y en París un perro se cone1dera1u.
"absolutamente deshonrado" si vistiera en otra parte que
en casa de L-;double Le, sastre esplendido y genial que
ha in ventado los más vistosas modelos.
Una de sus especialidades es e: sobr~todo para los perros, porque los perros usan sobretodo apenas ll~gan los
primeros fríos. Este sobretodo compónese de una especie de manta en forma de concha, que se detiene con bandas que pasan bajo el vientre y cubre, salvo las patas y la
cabeza todo el cuerpo del falderillo.
La forma nat~ualmente cambia, pero uno es el tipo do-minante.
·
¡
Ese sobretodo lleva su cuello más 6 menos coqueto, a
cual suele acompañar un sobre cuello bordado 6 una capota pequefiísima, que cae graciosamente sobre el pecho.
Acaso alguien se imaginará al leer esto que el.sobretodo va á raiz, mas á ese ignorante habría que dec1r!e: en
que país vive usted? Un per~o de muudo, un perro habituado á frecuentar los ealones, no lleva jamás el sobre-todo á raíz. Seda una incorrección im perdon~ble. Como
individuo que se respeta, usa ropa bla~ca á. ciertas horas
del día hecha del mejor lino.
Por 1~ demás esta ropa redúcese gene_ral_mente á una camisa que deja libre al perro sus movimientos y que va
atada en el cuello con un coqueto lazo de ~eda.
Hasta aquí hemo3 hablado de las principale~ pre~das
de toilette, de las mas dignas de to.tr?arse. en cons 1derac1~&gt;D ;e
pero no hemos mencionado una rnfin1dad de peq~enos
adornos que obedecen á. la fantasía de una ama cap!1c~osa. Nos referimos áloe mofios más ~ menos ~ultiphcados, á los collares de infinidad de estilo~, tan r!cos á veces que brilla_ en ellos el oro y aun tal o cual piedra mas
Tocado «lEÓni,-Difiere del precedente en que en lugar 6 menos preciosa.
Esto, según decimos, no
tiene más norma _que el ca•
pricho de una duefia enamorada de EU falderillo.
Ya se vi', pues, que loe se•
ñores canea cuando son gua•
pos no pueden quejarse de la.
vida, lo cual prueba y sea
esta la moraleja, que hoy porhoy un faldero es más ,,persona» que un hombre honrado cuando este no tiene tlinero.

cho valían sin duda. Su corazón y su conciencia de nifia
se rebelarori contra aquella brutal agresión, y echó á C0·
rrer bacía su casa, gritando:
Saliendo de la ciudad por la puerta del Sur se entraba
-¡Que me roba el Ganchnsn, que me roba.! .
en una carretera festoneada de álao_ios negros y de miseUn garrotazo que recibió en la cabeza cortó bien pron•
rables casucae. Esta carretera termmaba en una indica- to RUS gritos y su carrPTa.
ción de plaza, en la cual tenfan principio varios caminos;
Poco de.spués, el tío Bruno salía del cementerio con el
el ·de la derecha conducía á un cementerio. Desde muy carro vacío, '()araba en "'l ca•O\ y encontraba hP.~ida ~ Bll
lejos se vefa una blanca y larga tapia y sobre ella caían niña y fnriosa á su mujer. "La cobarrlrlna se hab1a deJado
al~unos sauces Y detrás se alzaban algunos cipreses.
robar. ¡Si no morfa del golpe, vamos, era cosa de ma·
Las casncas de la carretera eran, eR su mayoría, dep6· tarla!»
·
sitos de trapo. cebaderos de cerdos, merenderos v taber·
Pero la nifia volvió en Aí; el tío Brnno bañó la herida
nas. En u!1!' de ellas-en una de las más miserables-vi- con agua v vinagrl': el golne hab(a sido d11 resbalón; no
vía la fam1ha del tío Bruno, es decir éste su mujer y su era mortal; Fin embargo, la nifla R" quejaba mneho.
hija, nifla de seis 6 Biete años.
'
'
Aquella tarrle, la l'piilemia SP hO\bfa rPcrudPcidn: el tío
El tío Bruno había tenido todas las ocupaciones y ofi- Bruno no poilía iletenerse; dl'jó á Pingajo•illa, ilespués
cios que pued~ t~ner un hombrP de roncha fuerza y de de darla muchnR bPqos y Pncare;O\r lo qn&lt;&gt; d11bfa hacerse
e~caso entend1m1ento. Había sido mozo d11 cuerda, alba• con ella. v volvió á la ciu'1ad n&lt;&gt;ra r&lt;&gt;co!!;er má.q cadáverl'e.
fil!, pocero, ayudante de hort,elano, arriero, mayoral,
El tío Brunn entró l'n la ciudad: ,t la puerta let&gt;•nPraba
matutero, empedrador, y se había g-anado la vida siem· un alguacil con una liQta; en aqn&lt;&gt;lla misma calli, llenó su
pre con buen de~eo y_con incesante fatiga.
carro; se d&lt;&gt;tenía en l'\q 0t111rt,aq /le Jaq cMa'I y otro bom•
Era brusco y st!enposo. _muy al contrario de su mujer, bre le ayudaba J cargar; cargaban como quien carga ma•
que hablaba y _gntaba y dtsputaba siempre.
!etas.
En la actualidad tenía 1111 ofir.io Ainif&gt;Stro: era conduc•
F.l alguacil le dió nna not.a pa-ra .,¡ cnn11erj11 del Cl'men·
tor de un carro fúnebre. No del carro de una funeraria
terio · en &lt;&gt;lla con,.taba el núml'ro d&lt;&gt; cailáverPs one lleva1
sino_de un carro de traer y llevar tierra. que servía. re - ba el 'tío Bruno. La mortrmdad era inmenqa.: babfa carros
vest1do de a!gunae t_ablas pintadas. para llfivar cadáveres grandes y carros pl'queñoR: como An aqnel barrio la genal cem4:nteno. La ciudad estaba infestada del c61Pra y te era m11 v miserable, le habían i!P.qti nailn los carrns peolos entierros se hacían al por mayor, algunas veces de dfa reR. F,I del tío Brnno era peqneñn v tirailo nor un mal
y otras de noche.
•
jacucho. Care:6 s11iR cailáver""· AlgtlTl')S de i,llo• estaban
He~os dicho qu" la mujer del tío Bruno no era como compll'tamP.nte deRnndno. Tl)dnq rígii{nq v azule".
éste: Cierto. El tío Bruno PTa 1111 homhre rudo y brutal
Se dirigió al llementerin. lleva11i!n d&lt;&gt; la mano I" llaba•
en sus maneras; pero en el fon,fo tf'nfa buen corazón: su llerfa; de cuan/lo en cnanilo vol vía lo• nio~ hacia l'I carro,
mujer era mala; mal11 di' remate, y tan cruel como son los dentro del cnal loq mnertno R" l'ntrer.hncaba11 violenta·
pobres cuando son cru¡,Jes.
rnPnte, á canAa de los mnchoq bachP-• il.111 caminn.
Esto se conocía Fólo con pasar delante d&lt;&gt; AU casuca
La noche caía, y Robre el cielo cenicil'ntn "ª ilibnjaban
hacia el anochecer, hora l'n qn11 &lt;&gt;ntraba la l1ija del ma- loR !llamos comn ·fig11ra• nl'graR-v C'lmn nPe:raA fignras
trimonio, deRpu~s de b~~r v&gt;1g11~0 por la carr&lt;&gt;tera y por t.,unbién. más á lo lejns, los sauces y los cipreces que velas callee de la c111dad p1d1eodo limosna. Jam.ts Rf! satis• laban Pl t-t11rno rl'po!lo.
facfa la madre con la Pnma rPcogida por Pingajosilla, que · PaRÓ por rn casa y pa•ó por el vent.Mrilln. l\f&lt;i.!I Rigni6
así la llamaba todo el munilo; v como no estuviese allí el sal11dando nno y otro Ritin con mnv i!if&lt;&gt;r&lt;&gt;nte mirada.
padre, no concluía RU l'l'primenda sin pegarla.
El cemAntf'rio estaha abiflrt.n-hacía días r¡n&lt;&gt; nn sA C"Esto pasaba, ya lo di~o. cuando no l'st,aba allí el tfo rraha.-Entr6 cnn el r.arrn: il&lt;!Rtmci6 P-1 caballejo; ilejó
Bruno, el cual, fin cil'rta ocasilín. habiendo visto que la subir las varaq volcaniln así á los muertos y alargó el pa·
n:iadr_e mordí~ á. su bija P~ nr carrillo, porque se venia pel á nno de lo~ !!apnltnrero,::.
sm nmgnna hmosna, la d16 tal pufil'tazn. qne la mujer
- i Aq11( no hav más que cinco, y la nota dice seis! ¿Qué
rodó hasta un rincón de la cocina v quedó allí atontada has hPcho dAl otro?
entre _Paja seca, carbón. sartenes. cazuelas y pncheros.
-¡Seis había, en efecto!-dijo el tío Bruno con cierta
Fatigado el hombrl' de snq recios trabajos de todo el sorprPRa.
día, y á veces de toda la nocbl', cuanao entraba l'n su caRa
-¿E:n qné venfas pP.nFanilo? VamnR, el 1u1dai,er ¡,Rt,arfa
encontraba el consuelo y el rl'pnso en poner á Ping-ajoRi- vivo quizás y se ha m,irchadn sin pl'dirte lic&lt;&gt;nci11. Nn eFI
lla sobre sus rodillas, sentántlnla Pn ellas y así, sin de- el primt-ro. O se te habrá caído en la carretera. Eso otras
cir una sola palabra, nasábaPP las horaR u'iuf'rtaR con los vecp~ RllCPill'.
ojos fijoA en los ojos de la 1,iña, dándola nalmaditas l'n
-Es pni,ible-dijo el tío 'Brnnn con indiferenr.ia.- Voy
los carrillos v atusando RUS rnbioR y crespos cabellos. No ahora mlRmo á recngprll', Pno dam&lt;&gt; nna de la~ lintnnaP.
la dPcía nada, porque el nobr&lt;&gt; hombre nn encontraba
Y con la lintl'rna Pn la mann v dehmtA del carro. ya
expreRionee; pt&lt;ro la niña le miraba también emb11beci- vacín. volvió á salir d&lt;&gt;l cem11nterin. F,n el camino de la
da,. v IP correspnndfa con bPsoe, comprendiendo, sin ne- plazoleta al ceml'nt,PTio no Ancontr6 nada. jf'n la plazol11ceRidad de palabras, sus hermOPos PentimientoA.
ta tampoco!. .... . El carro iba solo; el caballejo conocía
La verdad""· apart&lt;&gt; de l'Rte sincero y profundo cariño
bil'n !'1 ~mino.
que Pingajoeilla era el sostR.n d11 la casa; que rPCogfa e~
El t,fo Brnnn caminaba en ziir-z,i~ alargando la linterel camino _ven la ciudad, sin alejarse roncho de la puer• na. En la ob cnridad y temor de la noche semejaba un
ta, más dmero que ganaba Brnno......No era extraño.
fant~ma siniestro.
Aunque ennegre~ida pnr el sol. Pncia y dePcalza, era en·
Annqne no l'ra muy tarde, la Pnledad l'rail&lt;&gt;alta noche.
cantadora; sus o¡os azules doR r.i11los. y sn vo1. tan pene- Dirías" qne tni!o ¡,J mundo estababa encerrado en su&amp; ho·
trante y tan dnlce. v la moinlO\ba con tan hio6crita angarl'R l'SpPrimdn la mnPrte.
gnRtia, qu¡¡ traqpasaba los Cl)ra:r,onl'A. Cnandn había reco·
Pa,::ó pnr frente del vPntorrillo: Rigni6. y i!I' pronto l'X•
gido una pesl'ta f'n cuartos. volvía cnrriPndo á casa, por clam6:-¡V11moR, va narPció 1'1 nmPrto! Pno ¿c6mo ha
temor á qne la r )baran: lnl'go Palía otra vP:r,,
roilado hAFta aquí? Algnno lo ha hf'chn-roélar á,.i&gt;tP- lado.
Y un día, en efecto, ln11 t••mnrl'fl de Pll madre se cumY m11qninalm11nte !ll'l'TCÓ la línt.PrnO\ á la cara d&lt;&gt;l mnPrplieron: la robaron el dinero qne Jll'vaba-Estf' es e! día to...... El tfo Bruno di6 un
at,rás con asombro, casi
en que da principio nuestra relación, originada en este con tPrror.
hf'cho.
u¡El Ganchosr,!-!'xcla~lí.-;.Qm~ l'R l'Rtn?
Pingajosilla volvfa por la carrf'tl'ra; serían llls cuatro
Pl'ro como era homhre de mnrhn cnrazón. SP Rohr&lt;&gt;pude la tarde. En todo lo largo del camino no se distinguía so bien pronto· acercó otra vez la lintl'rn!l, tor6 al Ganu~a sola persona. La tristeza que reinaba en la cindad choao con la m'ano l'TI P-1 cnrazón. Jp f'xaminó el rni&gt;tro. y
remaba f'n las afnl'ra1&gt;. Parecía que en tierra aire y cielo dijo al fln:-Sí, es el Ganchoso; ¡pero no está muerto, sibahía soledad y silencio de mnerte.
'
no borracho!
Unicamente á In ll'jos. jnnto ,t la plazoleta, se vefa
«Borracho perdido- añadió-como él suele ponerse;
marchar nn carro hacia ¡,J cem¡,nt.erio· carro que á Pin- tien&lt;&gt; para cuatro 6 cinco horaR.
gajoRilla le parl'ció 11ra el que conilucía' i::u padrl'. Plnga«1BorrRchol ¡Borr&gt;1cho con el ilinel'O robailo á mi niña!
josilla se estremeció, porqne aunq1rn todos los dfas vf'ía A mi pobrl' nifia. ¡Malva/lo, ladrón. aPeeinc,!
esas remesas de muertoR, la inspiraban eRpanto....... ToY levantó el puño en la obscuridad, como si fuese á
das las noche11 Pe acnPtaba con Rn madrl' dl'Pde qnf! había abnfetParlo.
cólera. por miedo á los mueJ'tos ......... Le inspiraban ésPero no lo hizo· echó á corrl'r hacia !'U caea. dl'jando
tos miis terror.
el carro l'n el ca~inn. v volvió á poco acnmp:iñadv de
AFí es qne al VPT alzarse ilel fondo de una zanja un una somhra, one hablaba v accionaba de1&gt;ordenadamente,
hombr&lt;&gt; alto y comulento y llamarla por su nombre, se sin qn&lt;&gt; l'l t(o Bruno la respondiera. Era su mujer.
qaEjdó fría y P11tática.
-¡Vamni,, cógele d11 las piernaR... así, y ahora, arriba!
-Pin~aiosilla-exclam6 I') hombrl'. quitándMe su gn•
El Ganchoeo fué colocado en el carro.
rra dp piel y nresent.ándosela á la nifia-echa aqní el dinero qn~ llevas. vnélv~te pnr donrle vil'nFs y cuidadito
-~¡· j¡¡¿·=s~-~~·¡¡~gó -~-i' ~-~~;;~~~i~: ~;t~b~~ -~~
con dPcJrPn t,11 capa qne m&lt;&gt; has d2doPI dinero que traía~, la hoya los cinco cadáverl's que an_tea había traído.
¿oye11? ¡C'uidadito!- Y al c'lerir est,o avanzó hacia ella mi-¡ Aqní está el ,,eisl-dijo al entrar.
rándola de un modo que la pobre niña se quedó sin
Uno de los sepultureros hizo ademán de levantarse del
eane:rP.
•
eueln.
. Ping9josilla abri6 la mano en que traía un pedaz.:, de
-~o te incomodes!- exclam6 el tío Bruno.-Acercaré
henzo rnn los cuartos y éstos cayeron y 11onaron en la fl r....rro. v 1&lt;&gt; charé vo mismo en la hoya.
go!ra. Ya l'n el camino y 11ola. Pn tniloR lo!'! sitin11 tenía
Y el tíñ Bruno !'8tuvo tan amahle aqu&lt;&gt;lla noche con
ID1l'ilo de aqnp] hombre: "Ta &lt;&gt;1 Ganchoso. que vivía de su los sPpultnrl'rQs, que él mismo ecb6 la cal, cegó la fosa,
mala condnct.a: corazón di' fina. qnl' Póln Pe conmovía y apisonó la tierra.
ante una cona de vino. Aquel dfa no había bebido todaF.&amp;lUIANFLOR.
vía v nPcP..itaba bPbeT.
El Gancho110 PI' gnard6 los cuartnp y echó hacia la plazoll'ta, para entrar Pn un ventorrillo ....... ..
Pf'ro tnvo qne volv¡,rse 11n momf'ntn.
Cuento extravagante.
Pingajosilla, al verl11 marchar, habfa Palido de su terror......... Había considPTado lo que ·cababa de hacer;
EL GENI O Y EL l!EPÓRTER.
-ya era muy tardl': no podrfa recogl'r bastante dinero· la
El teatro represeni.a una habitación de un manicomio.
imagen di' Fu mache se alzaba l'xtendil'ndo hacia ella ~us
Entra el repórter y el ge nio se levanta.
llfias de buitre. Bil'n sabía Pingajosilla lo que va'fan
El rep6rter.-¿Ee usted el genio que se ha vuelto loco?
aquellas monedas. Pneeto que su padre trabajaba todo el
El genio.-Sin duda alguna. yo ~oy.
.
día por juntar otras igualPP; pnestnque su madre solo se
R -Mi director mt- l'nvfa á pedir su colaboración.
an~acaba con g-randl' cant.ic'lad de t-llaR: pnl'sto qne en su
0:-Llegáis tarde. Hace tres meses que no escribo nna
chiscón so_Jo de ellas se hablaba de día y de noche, mulínea.

R.-¿Por qué?
G.-Porque murió mi amada y enterré con ella las letras de su nombre.
R.-¿Las letras de su nowbre?
G.-¡De su nombre adorable, de su nombre adorad,:,, y
en tanto que no resuciten, no podré canta_r en poe11_1:1~ imperecederos como floree eternas, las glonas de m1 siempre amada!
, . . .
R -Pero ~ois un gran artista y podr1aui, 1m1ta11do á.
los poetas de Alejandría, escribir sin em11lenr algunas letras del alfabeto!
G -¡'N'o puedo!
R ·-¿ B:l nombre de vuestra amada tenía muchas ]Pt,ras?
G.-8e llamaba A, B, C, D, E, F. G, H, I, J, L, ~f, ~.
O, P, R, 8, T, U, V y Z.
.
, .
R. -Siendo así, concibo que no hagáis un poema e p1co,
¡ni un pensamiento!
G.-A.ntes de morir mi amada, compuse nlgu_nas ePcenas donde se viv11 la vida misma en toda la ie1l1dad de la
Naturaleza. Las publicaría si me pagaran bien.
R.-¡Tres francos la línea!
(}.-No.

R.-¡Cinco, diez, ciento, mil!
G.-N'o. Quisiera que me pagasen en una sola vez.
R. -¿Cincuenta mil francos?
G.-No.
R.-¡Un millón!
G.-SL
R.-Vamos, sed razonable.
G.-Pno no eu oro ni en billetes. Lo deseo en flores.
R.-;.Eh ......?
•
.
G.-Bastará. que me deis tantas como letras tH ne el
nombrn de mi amada.
.
R.-Tod¡1, la primavera y todo el verano tendréis vu~stra habitación llena.
G.-Con veinte flores tengo bastantee. Para la A deseo .........
R. (escribiendo).- ¿Para la A';
G.-Una anémona.
R.-¿Para la B?
G.-Una begonia.
R.-¿Para la C?
.
G.-Una camelia. Para la D, una daha; para la E, un
espriego; para la F, un favonio; para T~ ?'• un geráneo;
para la H, una hortens_ia_; para la L un ma; para 1~ .J. un
jazmín; para la L, un lmo; para la M,. una margarita;
ra la N, un narciso; para O, una opalma; para la_ P, una
pasionaria; para la R, una rosa; para la S, una s1e1!1p1·eviva; para la T: un_ tulipán; para la V, una verómca, y
para la Z, una ztmerma.
R.-Aunque hay algunas exóticas, _las tendréis todas.
G.-¡ Ab ! ¡qué alegría! Van á. resucitar ~n coloree y en
perfumes todas las letras del adorable y adorado notn bre,
y podré cantarlas en poemas imperecederos como fl&lt;_ires
inmortales! Prometedme pagar mañana y lleváos CC'.'.rr1eudo el manuscrito. Corriendo, porque...... se aproxima la
hora en qne tengo la costum~re de co11;1E;rme la nariz y
las orejas de las personas que vienen á VIBltarme!
ÜATULO MENDllZ.

'Pª·

0

'Pªªº

."c~;~a~

·;,-~·

~

~'"""'"º =&gt;

GUEUlIBRO

Y FRAILEPase6 por doq&gt;dera su airon de plu //la,
., u.s meznada$ br'iosa.s y s11s penrlone~,
f¡ sediento de tierra,i, á cien naciones
sometió al msallaje que la., abrunv1.
Después, atormentado por el rettm.a,
más que por las piadosas meditaciones,
confinó sus gúerreras inclinaci.ones
en l,a celda de un cl,au.~tro lleno de bruma.
Y ahí, comiendo el blanco pan euco.r!stico,
vegeta, consumido de tedio niÍ3tico
y sueña del combate con el estrago;
y á la voz r¡ue le manda llorar su hie1·ro,
responde con taimado: DESPERTA FERRO!
y en 1•ez de .Jt.~1u·ri.s/fJ .meiia en Santiago. ......
AMADO N.&amp;RVO.

�EL MUNDO.

18 ÜGTUBRE, 1896.

~=-= = - = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = ~

F,T,

249

~ffTNDO.

Hoy Luciano de Hem es teniente, no tiene más que su
sueldo para vivir, pero lo pasa muy bien, siendo un oficial muy ordenado v no cogiendo nunca una carta. y
aun parece que ha encontrado medio de hacer economías,
porque el otro día en Argel, uno de sus camaradas, que
le seguía á ~lgunos pasos de distancia en una calle de
Kasba le vió dar limosna á una niña Pspaiiola, donuida
en un~ huerta, y comt-tió la ir.diECrtción de mirar lo que
Luciano habla dado á la pobrecita.
El curioso quedó muy 80rpreudido de la generosidad
del teniente.
Luciano había puesto un Luí,; de oro en la mano de la
niña. .

EL LUIS DE ORO.
Cuando Luciano de Hem vió su último billete de 100
francos arraMtrado por la raqueta del banquero, Y se le
vantó de la lllesa de la ruleta donde acababa .de perder
los últimod n,~tos de su pequeño .caud~l, reu1;11~0s por él
para· esta suprellla batalla, experimentó un vert1go Y ere•
yó que se iba á caer.
.
Con la cabeza aturdida y las piernas débiles, f.ué á
echarse sobre el largo banco de cu.ero que ~o~eaba la mesa de juego. D,1raute algunos mmutos miro vagamente
el garito clandestino donde había. malgastado los hermosoa años de su juventud, reconoció las cabezas descompuestas de los jugadores, alumbradas apena.e por las tres
grandes lámpara,; escuchó el ligero !rotam1eato. del .oro
1:,obre el tapete, pensó que estaba arr~mado, pe!dido Y recordó que tenia en su casa, en un caJón de la comoda, las
pistolas de ordenanza qlle su p~dre el general Hem, en•
tonces simple capitán, había 1:1s~do en el ata(lue de Zaatcha; después, reudidu por la tat1ga, se durmió en un profundo sueño.
.
.
Despertó con la boca past,osa; con?c1ó por. una mirada
que lanzó al reloj, que _hab1~ dor°:11do media. hora ªJ;)e·
nas, y sintió una nece~1dad 1:..:.penosa de resp1rar el aire
de la noche. Las aguja~ marcaban en la esfera las doce
menos cuarto. Al le,·aHtarse desperezándose_, Luc1:lno re•
cordó que era víspera de Reyes, y por un_¡uego lr?lllCO
de la memoria, se ,·ol vió á ver de repente mño, poniendo
i;us botines i.n el balcón antes de a~ost~rse.
.
En ese momento el vie¡o Dronsk1, mirón de gar.ito, el
polaco chibíco, se acercó con su gabán raído á Luciano .Y
refunfuñó algunas palabras mientras se atusaba la suCia
barbilla grii:;.
-Prestadme una pieza de cinco francos. Hace dos
días que no me muevo del círculo, y hac~ dos d.ías que
no ha salido el 11diecisiete» ......... Burlaos s1 quere1s, pero
yo me dejaría cortar una mano si al sonar las doce en
punto 110 1;aliera ese núm~ro.
Luciano Hem sto encogió de hombros; J.ª no tenía en
su bolsillo ni aún con qué comprar ese 1111pue5to que
los frecuentadores dél ga1ito llamaban 11los cien sow1 del
polaco.» Pasó á la antecámara, se puso su i:;on!brero y su
•t:obretodo y bajó por la escalera con la agilidad de las
personas que tienen fiebre.
En las cuatro horas que Luciano había estado encerrado en el garito, la nieve había caído abundantemente, y
la calle, una calle del centro de París, derua,1.1do estri.cha y coa altas casas, i.btaba completame11:te blanca.. En
el cielo tranquilo, de un aiul ob~curo, brillaban pálidamente algunas estrellas. . .
.
.
El jugador arruinado tmtó baJo s~ abrigo y s~ puso en
marcna, rodando i:;iempre su espintu pensannento~ de
deei.speración, y pe-saudo más que n.unca en la ca¡a de
las pistolas que le esperaban en d ca¡ón de su cómoda;
pero después de haber andado algunos pasos, se detuvo
bruf!camente ante un espectáculo.
Sobre un banco de pitd1 a, colocado según la costum ~re
antigua cerca de la ¡.,uerta mo11 u mental de un palac1~.
una niña de seis ó siete años, mal cubierta con 1;n vest1·
dito nuevo, en hara;os, i.staba i:;entada en la meve.. Se
había dormido allí, a pesar del frío cruel, en una .actitud
dolorosa de fatiga y postración; y su pobre cabecita y su
liada espalda estaban como .incrustadas en el ál.gul~ del
muro y reposaban sobre la piedra helada. Uno de loa zue·
cos con que estaba calzada se había caído de su pie, que
colgaba.
l:'or un movimiento maquinal, Luciano de H~m llevó
la mano al bolsiilo, pero recordó. que hacía ~n mstante
había encontrado una pieza de vemte 801'8 olvidada y que
no había podido dar la pr~pina al o:ioz~ d~l círcul~. Mo·
vido no obstante, por un impulso mstmt1vo de piedad,
se ,iproximó á la nifia, é iba quizá á llevarle en brazos y
darle asilo por la noche, cuando en el zueco caído en la
nieve vió una cosa brillante.
oe inclinó. Era una moneda de oro.
Una persona caritativa, una mujer sin duda, había pa•
sado por allí había visto en esta víspera de Reyes el zueco delante d~ la niña dormida, y recordando la conmo•
vedora é infantil tradición, había puesto allí, con ma;110
discreta, una magnífica limosna, para que la peque~1ta
abandonada creyera en los regalos hechos por sus maJestades Gaspar, .M:elcbor y Baltasar, de paso para Belem, y
conservara, en medio de su desgracia, alguna esperanza
en la Providencia.
¡Un luis! Representaba vatios días de reposo y de riqueza para la mendigo, y Luciano estabaá puntoded~spertarla para decirla eso, cuando oyó cerca de su oreJa, co•
mo en una alucinación, una voz, la voz del polaco, que le
decía con su acento insinuante:
«Hace dos días que no sale el diecisiete ......» Me dejaría
cortar una mano, si al sonar las doce ,no saliese ese número.»
Entonces aquel joven de veintitrés años. que descendía de una raza de gentes honradas, 9-ue llevaba un sobe~bio nombre y que nnnca había faltauo á su ~onor, conci•
bió un pensamiento espantoso. Con una muada se aseguró de que estaba completamente:solo en la calle des~ubierta v doblando la rodilla, adelantando con precaución
en maño' tembl0rosa, robó el luis de oro del Z';leco caído!
Después, corriendo con todas sus fuerzas, ".olv1ó á la casa
de juego subió la escalera á zancadas, abr16 de un golpe
la puert~ acolchada de la sala maldita, y entr~ en et mo•
mento precioso en que el pén~ulo daba el primer golpe
de las doce; puso la moneda de oro sobre el tapete verde
y gritó:
-¡En pleno al diecisiete!
El •diecisieten ganó.
Volviendo la mano, Luciano puso los 36 Luises sobre
el rojo.
El rojo ganó.
.
. , .
Dejó los 72 luises en el mismo color. El roJo sahó otra

18 OCTUBRE, 1896.

FiuNCISCO COPEE.

...

TOQUE.
Oh niña que despiertas á la vida!
Oh nrgencita blanca ·
Cuya pupila búl.Jleda parece
Una gota azulada ..... .
Oh lirio Jlorec1eute cuyo aroma
Como un perfume dtl los cielos pasa
Y que el candor angelical del niño
Como bruma de luz llevas en t11 alma;
Tu que aun eabes los cantos vibradores
Que te enseiió la infancia
Y aun conmovida esperas en la alcoba
La caricia impalpable de las lrndas;
Tu que llegas al mundo y eres buena,
· Ou \-irgencit.a blanca,
Deja flotar mit1 sueiios en la dulce
Diafanidad azul de tu alborada!
EsTEBAN FLORES.

SEÑO RITA CELINA ALEXAN DRE,

• ' t:uo de las m:1, guapa.i; ...,eiloritas qu&lt;: a.--i~tieron ll la Jamni('a _verifica,la en Popntlu con motivo de 1u lnauguradún del Tivoll del
Castillo ve,tidu &lt;le Loeu.ra].

tón de oro y de billetes: se puso á cubrir la carpeta fre•
néticamente. La docena, la columna, el nú~er~, acertaba
en todas las cornbinaciones. Ef&gt;\ un acontecumento mnusitado, sobrenatural.
.
Diríase que la bolita de marfil, saltando en las casillas
de la ruleta, estaba magnetizada, faecinada por la voluntad de aquel jugador y la obedecf.,. Este había recobrado
en una docena de golpes, los billetes de mil fr:ln~o~, sus
últimos recursos, perdidos aquella ao~b~ al pnn?1p10 de
la jugada. Apuntando ahora dos ó tre1sc1en~os l~1see á la
vez, y favorecido por aquella racha fantástica, iba á cobrar pronto. y quizá con exceso, su fortuna derrocada:
iba á reponer su caudal.
.
.
En su impaciencia por jugar no se babia qmtado el
abrigo, ya había llenado todos los bolsillos de grandes
fajos de billetes de Banco y de paquetes de monedas. de
oro, no sabiendo después donde guardar las ganancias,
descosía los del chaleco y del pantalón y los rellenaba de
papel, incluso 'la petaca, el paí'iuelo, el sombrero, todo lo
que podía servirle de recipiente.
.
Y seguía jugando y seguía ganando, como UJ?- furioso,
como un hombre ebrio; arrojaba puñados de lmses sobre
la mesa, al azar, con un gesto de seguridad ¡ desdén, y
con el mismo levantaba sumas enormes del tapete,
Solamente sentía como una brasa en el corazón; pensaba en la pequeña mendiga dormida ~n la nieve, en la
nii'la que él había robado.
-¿Estará todavía en el mismo sitio? ¡Si, debe estar!
Dentro de un rato......si, cuando suene la una......¡lo juro!. ........saldré de aquí, iré á buscarla........ .la cojeré en
mis brazos dormida, la acostaré en mi cama y la adoptaré, la ed~caré, la ameré como ~i fuese hija mía y no la
abandonaré nunca, nunca!
Pero el pendulo dió la una, y el cuarto y la media y
los tres cuartoe ......... y Luciano permanecía sentado todavía á la mesa infernal.
Al fin, un minuto antes de las dos, el banquero se paró bruscamente y dijo en voz alta:
-La banca ha saltado, señores ¡No va más por hoyl
De un salto se puso Luciano de pie, rechazando bruscamente á loa jugadores que lo felicitaban, rodeándolo
con envidiosa admiración. Partió vivamente, bajó la escalera, y corrió hasta el banco de piedra.
. .
.
De lejos, á la luz que proyectaba un farol, dishugu1ó
á la joven.
-¡Que dicha! la encuentro todavía.
Se acercó y le cogió la mano.
-La tiene helada, ¡Pobre criatura!
Tomóla en brazos y la lel'antó para llevarsela. La cabeza de la nifi.a se inclinó hacia atras, sin que se despertara.
-¡Como se duerme en esta edadl-murmuró.
La apretó contra su seno para calentarla, y presa de
una vaga inquietud quiso, á fin de sacarla de ese suefi.o
pesado, besarla, como en otro tiempo á su hermanita.
Pero entonces advirtió coa terror que los párpados de
la nifia estaban entreabiertos y dejaban ver, á medias,
las pupilas vidriosas, apagadas, inmóviles. Luciano, herido su cerebro por una sospecha terrible, puso su boca
pegada á la boca de la pequef\uela...... no respiraba.
.M:ientrae, con el luis de oro robado á la mendiga, Luciano ganaba una fortuna ea el juego, la niña abandonaca había muerto, ¡había muerto de frío!
Ahogado por la angustia más horrible, Luciano quiso
gritar, y en el esfuerzo que hizo se despertó de su pesadilla 11obre la banqueta del círculo, donde se había dormido poco antes de la media noche, y doode el mozo del
garito, yéndose el último á las cinco, lo había dejado
tranquilo por compasión al arruinado.
Una aurora brumosa de Diciembre hacía palidecer los
vidrios de las ventanas. Luciano salió, empeñó su reloj,
tomó un baño, se desayuné y fué á la oficina de reclutay z.
Hizo la misma Jugaoa úvs , • :. - t:-"q veces. siempre miento á firmar un compromiso voluntario en el primer
'·.:...'c::tc de cazadores de A.frica.
&lt;ion la misma suerte: Tenía ahora delanw, suyo, un mon•
.-:
0

~Ít\~
Hoja 11álida.
El bardo al escribir moja la pluma
En la pálida luz de las estrellas
·
Y por eso sus cantos no son tristes,
Ni tienen la negrura de las quejas.
Yo, que tengo en mi cielo eólo nubes,
Mojo mi pluma entre las sombras negras;
Por eso entre mis notas hay nvstálgias
De almas que ee marchitan por enfermas.
Así. ..... cuando contemples esta hoja,
Que escribí con la tinta de mis penas,
Tal vez aparecer miren tns ojoe
Del alm~ que te adora las tristezas.
Por eso no Ja mires mucho tiempo
Ni te acuerdes de mí cuando la leas..... .
Yo no quiero que sufra amada mía,
Tu noble corazón en primavera.
L..u1PS.

f
ULTIMO DESEO.
Cuando la sombra de la mner~ empañe
El sol de vida que mi pecho enciende,
Quiero que mi alma al ascender se bañe
En el perfume que tu sér desprendd.

*

* * que inunda
Quiero morir con el amor
l.&lt;.adiante y puro, en su explosión de hechizoe,
Y hundir la frente en mi embriaguez profunda
En la onda espesa de tus negros rizos.
*

**
Quiero morir en los ardientes
lazos
De la pasión que en nuestro sér estalla,
Y redimido ascenderé ea tus brazos
A la región en donde todo calla.
*.*

Sentir la gloria que tu sér inflama
Y en las cadenas de tu amor opreso
Quemar mis labios en la ardiente llama
Donde arde el polen que fecunda al beso.

*** que
Quiero morir con la pasión

abruma
Que incendia y vibra, y aunque deje un rastro,
Tenga la vida del girón de bruma,
Que se evapora al resplandor del Astro.

***

Así quiero morir; y en el instante
En que mi espíritu á lo ideal se encumbre,
Serás en mi alma vibración que cante,
Flor que embalsame y arrebol que alumbre.

*

Y cuando el golpe del **
dolor, rendida
Te baga caer sobre wi cuerpo inerte,
Quel el beso cante su explosión de vida,
Y el llanto gima su oración de muerte.
Bmnro FENTANBS.

Mientras de unirme á tí se acerca el día,

tn amor recuerdo y tu virtud imito,

tu virtud que era inmensa, madre mía,
y tu amor maternal que era infinito.
La que ama un ideal, y sube.... y sube....•
suele morir ahorcada de una nube.
CAMPOAMOR,

LA NOTA DE LA MODA-TRAJES DE ESPEOTAOULQ.

La nota de la moda.
Este año no cederá en ele:gancia á los precedentes. El
arte en la Toilette, hace graadíBimos progr&lt;esos, aun cuando parece en cada estación,
-que ya no puede ir más alla.
La fantasía de los modistos y modistas se ejerce espe-eialmente en las toilettJ! de teatro y de calle; siendo como
son las primeras de gran oportunidad, ya que en el otoño
empiezan á abrirse todos los
salones de espectáculos, los
modelos menudean, habiéndoleeá cual máB hermosos.
De losque gozan de más boga, retiramos tres, muy ele.gantes, paraofrecerlos:í nuestras lectoras, en unión de un
modelo de traje de calle, de
exquisita confección.
En general, la tendencia
de la moda en est.:. estación,
está comprendida en las notas siguientes:
Loe sombreros que prome•
ten multiplicarse durante to·
do el invierno, son de fieltro
yte rciopelo negro ó marrón,
de casquetes elevados, ornados de cintas de muaré y de
hermosas plumas amazonas,
fijadas mediante adornos de
acero que varían hasta el infinito y muy artísticos. En
cuanto á la forma adoptada, según lo que preveen loe
ESTUDIANTINA "AURORA"
grandf-e confeccionadores de
Roberto G6mez Adolfo :iieva.. José Agunyo. Leopoldo :N'ien.
París, prevalecerá la amazona modernizada.
Nandolina ! &lt;&gt;.
Mandolina~;,.
Jfandnlina 1"'.
I&gt;irrrtora.
JCando'i,,a 1 &lt;:.
GuUarra.
Los peinados históricos, siJulia Fuentes. Juana Camargo. Magdalena. León, Maria Agu&amp;yo. Esther Moreno. .A.ngela. León,
guen gozando de favor, tales
como los peinados Directorio y loa que se adaptan á los
En ese período: de su desarrollo, necesitan más hisombreros mosqueteros Luis XIV.
giene que corsé ó aparatos. .
En cuanto á las telas, pueden hacerse pronósticos muy
A.gua fría, gimnástica, esgrima en el campo, juego de
segu~os. Se llevará mucho muaré y mucho terciopelo. La brazos ...... en suma, actividad: tal es el mejor medicafabricación de telas clásicas, tales como el paño, se per• mento. Con esto y uua buena nutrición, la cual no eigni•
fecciona de día en día; los pafi.os extra-satinados, de tan fica un exceso de viandas ni de fierro, ni de drogas, sino
bern:~oso asprnto por su simplicidad, atraerán siempre la una alimenta~ión abundante, se obtienen espléndidos reelección de las elegantes serias.
sultados.
A.liadiríamos, que debe procurárseles una vida tan aleEL MEJOR REMEDIO.
gre cuanto sea posible. La risa es sana, sobre todo para
la juven~ud.....• y muchas plantas delicadas se marchiLas jóvenes tienden frecuentemente á perder su esbeltan porque les falta uu rayo de sol.
tez cuando crecen, pero á menos de que se produzca una
-desviación aosoluta de la columna vertebral no por esto
Loe padree de familia que frecuentemente leen en el
se vuelven jorobadas.
porvenir muchos cuidados para sus hijos, deberían pro•

curar, de todas veras, hacer•
les agradable la adolescencia;
para esto bastaría procurar á
las jóvenes, sobre todo, ejer·
cicio en :pleno aire. No so~
ni los bailes, ni los teatros,
los que conviene elegir para
ellas como distracción, sino
mas bien el úmni8, la natación, los largos paseos con camaradas, léjos, muy lejos,
entre los árboles y á través
de los campos donde sea permitido cantar, saltar, y hacer locuras..... .

-~

,:

Estudiantina "Aurora."

.., ~·t .--

; Darnos una fotografa de es•
ta simpática estudiantina que
fué muy aplaudida la noche
del 22 del pasado en el Teatro del Conservatorio Nacio•
nal de Música, en la velada
músico-literaria que organizaron los alumnos de la Escuela Nacional de Comercio
y Administración.
-

...I O I -

COLDCREAM.
Se hace con ½onza de cera
blanca puesta en una vasija pequefla con dos onzas de
aceite de almendras; una vez
bien fundida la cera se leaiia •
de dos onzas de .;gua de rosa. Esta adición ha de ha•
cerse muy despacio y agitando bien la mezcla con un
tenedor para que se incorporen perfectamente las tres
substancias. El cold cream
Guilamt.
Guilarrti. 7;:,
se hace también con 10 dracMaria Fuentes. Luisa. camargo,
mas de eepermaceti, 10 de
cera blanca, 8 onzas de manteca purificada, 15 granos de
subcarbonato de potasa, 4 onzas de agua de rosa, 2on.zas
de alcohol y 10 gotas de extracto de rosa. . Otra preparación muy usada es: aceite de almendras, 2 onzas, espermaceti, I onza, cera blanca, ½onza. Se pone el todo en
una vasija tapada, se mete ésta en un puchero de agua
hirviendo y una vez obtenida la fusión se añade á la mezcla un poco de agua de rosa y se bate hasta que se enfr(e.
PASTA. PARA EL CUTIS.
Las claras de 4 huevos hervidas en agua de rosa, ½onza
de aceite de almendras dulces; se mezcla todo hasta que
se reduce á una pasta espesa.

�18

EL MUNDO.

250
CUENTO~ DE ANFITEATRO.
¡PODRE JUAN?

J.
Caía el sol en un horizonte inflamado; sobre la superficie irisada del cielo estaban prenJ.idas algunas nubes desflecadas que, maculando con sus contorno~ irregulares, el
tapiz rojo sangre del firmamento, seme¡aban enormes
manchas de tinta en un lienzo encarnado. Atardecía len•
tamente.
Los dos estudiantes salieron del anfiteatro con los sombreros arrojados bácia atrás, restreg.i.ndose las maaos hú ·
medas· cerraron la puerta de hierro y se deslizaron silencio;amente hacia la calle; marchaban á paso lento Y
absorvían con fruición aquel aire luminoso de la tarde.
El trabajo había 3ido fatigosamente duro y para aprovechar las postreras horas de aquel día de Agosto, descendían pausadamente hacia la parte populosa de la
ciudad.
El pensamiento de ambos revoloteaba ~omo un pájaro
maravillado en redor de la eterna obcecación de los esp( ·
1·itus creventes: el amor. La misma mujer vestida con las
galas brflladoras del deseo, aparecía deshojando corolas
en los cráneos de los dos, henchidos de anatomías y mor·
bosidades. Tomados del brazo y con las pupilas inconscientes sobre la lejanía incendiada, bajaron algunas
calles y de pronto. deteniéndose Tmo de ellos:
-Oye. Juan-dijo-¿te gusta mi Lupe?
Juan dilató los ojos asombrado. Aquella pregunta lo 1:a
bía sorprendido precisamente en los momentos en que sm
darse cuenta de ello, acariciaba con caricias imaginarias,
el rostro pálido y de misteriosa simpatía de aquella.mu·
jer evocada por el compañero; creyó haberse descub~erto
impensadamente y se apresuró á contestar, con cierta
violencia sospechosa:
-¿Que si me gusta?......Pues, ...... no es fea ...... sí, algo
me ae;rada.
-Pues, siendo así, óyeme.
Y lo arrastró á través de la horrorosa multitud que se
atropellaba en las avenidas.
La noche avanzaba rápidamente por el cielo, y encendía en él estrellas que se antojaban cirios ardiendo sobre
un túmulo. La tarde daba sus último~ aletazos en la lejanía incendiada.

II.
Juan, que se figuraba sorpr1&gt;ndiclo en sus íntimas cavilaciones, se temió una conflagración u.e celos rabio3os en
el almaenamoradade~n compañero. y pú-os., á hilvanar
con &amp;rabajo un razonamiento qne oponer victoriosamen•
te á los seguros reproche~ df'l celoso; así es q11e su asombro no tuvo fronteras cuando, SPntados ya en una ban•
ca herrumbrosa de 1111 paseo público, el adorador de
Lupe se produjo en estos inesperadoq término-:
-Juan, debo ser franco para contigo; Lupe me intere•
salo mismo que esto-y arrojó ,1na cáscara con el bastón
-Lupe es para mí una positiva carga; ¡si tn supieras las
horas de admirable fastidio qne paeo junto de ella?
¡,Qué ea buena?...... no lo niego; pero la verdad es que
la virtud y la bondad no constituyen por sí solas una
mujer á mi gusto ...... no me explico aún que extraños la•
zos me unen con ella; yo jamás lar be amado, y en este
sentido ella me corresponde con usura, creo basta me
odia un poco y, sin embargo, permanecemos uno frente
á otro siempre hastiados de representar una farsa que á
los dos nos repugna igualmente.
Mira, Juan, ella ha nacido para amar estrellas y no
hombres, aprecia en más las insípidas caricias de los
ojos á lo melodrama que los opíparos contactos de los labios que se besan; vo nací destinado á vi v1r de vida y
no de ideales sosos ¿comprendes mi desaliento al encontrat'me en pre8encia de esa mujercfoa, adorable sin este
defecto, que llama céfiro al aire.y astro 111 sol?......Tú .... .
ere11 algo soñador...... y ......1,qmeres que te presente con
ella?

Juan adivinó; aquel compañero de instintos bestiales
buscando una mujer-carne habí!!. tropezado con una mujer-espíritu. Lo compadeció interiormente.
-Sí, decía el otro, como logres hacerte amar de Lupe,
habrás ganado tres almas para la felicidad ....... tú y ella
nacidos para volar, buscarán la dicha y la encontrarán
en el arrobamiento de una mútua contemplación...... yo
la encontraré más fácilmente en la libre expansión de mis
deseos...... sacudiré mis alas tanto tiempo recogidas por
un respeto á la sociedad que estoy por calificar de estú •
pido...... ¿quieres?
Juan, ofuscado por la idea turbadora de llegará besar
el oro rico de los cabello!! de aquella mujer, conside1ada
hasta entonces como un imposible, no encontró nada extraña !a proposiciqn y fué presentado á Lupe, todo emo•
cionado y tembloroso.

III.
iY cuán cierto es que el destino tiene singulares abe•
rracioneel ¡Cuántas veces un espíritu superior nacido pa•
ra el bien y creado entre fulguraciones de la verdadera
luz, viene á caer palpitante en el cáos afrentoso de una
vulgar:dad plebeya! Y eJ1 valde clama en su agonía, sus
voces son demasiado pequeñas para llenar un abismo, y
es un inmenso abismo la indiferencia humana; la brutal
obcecación de los hombres de ahora, lo mismo atropella
la paz de un eepulcro para aprovechar un palmo de te·
rreno, que la paz de una conciencia para ensangrentar un
tálamo! Pero, afortunadamente-seguía diciendo Juan
que monologaba así días después de la presentación á
Lupe-afortunadamente habemos todavía algunos adoradora:: del ideal supremo y yo he tenido la dicba de lle·
gar á tiempo ¿Qué hubiera sido de Lupe en poder de ese
bárbaro?-ese bárbaro era el compañero.-¡ Pobrecilla, hu•
biera tenido que arrastrará través de una vida puramen·
te me.terial su espíritu lleno de bz y de misterio! ¡Pobrecilla¡
Juan hacía psicologías peligrosas para su propia tran·
quilidad; veíi, encuadrada en sus fulguraciones de ere•

ÜCTUBRE,

189e.

pt'esiones, había caído en un estado de estupor cercano.
al idiotismo; quería saber la realidad de su infortunio
convencerse de que la verdad aquella no era bija de un~
fiebre malsana y se detenía temblMoso de terror ante el
espectáculo de su desgracia. ¿Con que era verdad? ¿Aqne•
lla mujer tantas veces besada en el vértigo de la pasión
aquella mujer que juraba de tan inocente manera ser 8 u'•
ya ó de nadie no era sino una de tantas virginidades
atropelladas por el deseo? ¡Ella haber sido de otro!
Y se paseaba á lo largo del anfiteatro sintiendo que los
cráneos encerrado3 en los escaparates de cristal reían
con sorna.
-"¡Tonto!-d~cían-deberías haberlo comprendido; ...
pero la pasión extendió la mano ante tus ojos. Nosotros
que te vimos encabezando tus nerviosas cartitas con u~
"Virgencita mía" nacido entre flores allá en las nieblas
de tu conciencia, te lo dijimos alguna vez; pero no oías... "
~I se paseaba tacitu~no: su razón dee~llecia arrojada
as1 tan de golpe al abismo de una realidad sangrienta·
los gemidos raspaban su laringe y un.i lágrima, la últim~
tal vez que debía llorar, se detuvo temblando en sus pes•
tañas. El calvario fué largo, largufaimo. Su espíritu lo
ascendía con la Cruz de la angustia á. cuestas. Se VfÍa cerca de Lupe, temeroso de mancharla, tímido con la timi•
dez de quien toca un delicado c1 istal, cerca de aquella
cabecita rubia, ne aquellos ojos azules que besaba con besos rápidos y medrosos, de aquella boca que sabía decir
"te amo" de una manera: tan arrulladora ........ .
Se volvió rápidamente, creyendo escuchar una risilla
que brotaba en la sombra, y sólo vió la mancha blanquecina y esfumada de un cadáver, tendido impasiblemente
bajo la sábana.
¡Pobre Juan! Como si hubiera ascendido titubeando su
razon desde las negras profundidades de ,ma sima, vió
por fin una luz falvadora; cerca del cadaver había queda•
do un frasco lleno de un líquido cristalino; Juan lo arre·
y
bató.c(:m un verdadero zarpazo de bestia salvaje y pudo
perc1b1r, al destaparlo, el penetrante olor del ámdo fénico·
Pero el vértigo Piempre es peligroso para el espíritu
humano; es imposible traspasar los límites asignados á despues bebió, bebió mucho, con ansia, con fruición, á
las vehemencias de la pasión, sin sentir inmediatamente boca llena.
la nausea del mareo ......... Jnan se mareaba.
.··ii~· ¡¡·~;~¡;;~:. ~·~~· ~~.p~i~~ 'a:~·~;i~i~i~~; ¡~~· ~;~·~;~
Su desbordamiento de cariño no había tenido límites,
reían desaforadamente ........ .
él no comprendia e! amor más que así, tempestuoso,
ANTENOR LESCANO.
abrumador, infiniramente grande para poder ser infinitamente agradable y completamente puro para no dejar de
ser coro pletamente bueno. En ella había encontrado un
LOS TRES CAJONES.
e~píritu nebuloso, lleno de brumas de tédio y de arranques
Con ademán resnelto-como una persona que no campasionales, un espíritu al arbitrio de una neurosis y se
biará jamá~ de voluntad-la condesa Magdalena designó
adhirió á él con desesperada adhesión.
i Pobre Juan! Nutría con su sangre una serpiente que el mueble japonés, de tres cajones, en el que la luz de las
lámparas hacía temblar la laca rosa y oro, y dijo gravepronto le mordería PI corazón. ¿Acaso no es Pi amor immente:
petuoso el engendrlidor de ~os celos Rin alivio?
-Abrid uno de eaos tres cajones y guardaos bien de ele·······································
·········································
Cierta noche que Juan desfallecí&lt;1 de placer envuelto gir, Valentín, porque en cada uno de ellos he colocado
en los efluvios intensamente enervadores de los ojos de una re~puesta á 1~ preg.uPta que no cesaia de dirigirme
hace seis meses. S1 ponéis la mano sobre la contestación
su amada, mientras sus amarillent,aq manoq adelg!lzadas
se hundían en el oro rico de los cabellos de ella, pasó por más dulce-sobre la que dice: ¡Sí!-será necesario que yo
consienta en desposarme con vos; pero cuidad de no en•
la acera el antiguo amador de Lupe.
contrar una mala respuesta ...... no volveríais más.
-Buenas noches,-dijo-Adios, hermano.
-¡Ah!-dijo-llevo una probabilidad contra dos. ¿Por
Jnan se recogió rapidamente sobre sí en la actitud hos•
ca de una fiera que se defiiende; el hermano pronunciado qué os ha venido tan cruel pensamiento?
-¡Vamos!-contestó-yo tendría el consuelo, si debo
por el otro le sonó á insulto sangriento y, con entonación
complaceros, de poder acusar al acaso de mi falta ..... .
de bronca ira, dijo:
Entre los tres cajones vaciló largo tiempo; su mano,
-¡ Lupe! ¿porqué te saluda? ¿acaso te ama todavía?
-N'o, jamás me ha querido-exclamó ésta-y sns ojos trémula, iba del uno al otro, no osando tirar de las asas
azules se obscurecieron por el -paso de una ráfaga de tris- doradas. Sentía que su corazón se estrechaba ante el mieteza, sus manecitas delicadamente pequeñas se crisparon do de una mala elección! Al fin decidió cerrar los ojos y
bruscamente en las de Juan y su adorable cabeza rnbia contar con la divina misericordia de lás providencias..... .
¡Oh go7,o, oh infinita delicia! la respuesta-una hoja de
se inclinó lánguidamente.
¡Todo lo comprendió el pobre Juan! La luz se hizo en papel rosa-contenía la adorable palabra: ¡Sí!
su espíritud y vió; el desengaño fué doloroso, cruel in*** eatisfecho: después de loa
Vaientín no estaba del todo
menso y sin esperanza ...... Sintió correr laRangre embrabecida por su rostro, golpeando en sus arterias; un torbe• é~tasis, le vino yo no sé qué tristeza en la frente y en los
llino de celos envolvió su razon, la hizo confusa y entre OJOS.
-¡C6mo!--exclamó ella asombrada-¿qué te hace falta.
aquellas brumas sólo radiaba, nítida y desgarradora la
verdad cruelmente sabida. ¡ Lupe amaba á otro! ¡ Y ese y de qué teqnejas, querido ingrato?
-Tengo una pena- repuso Valentínl
otro era un recuerdo ya, no podía ~er desgarrado con las
-¡Tan cerca de míl cuál es?
manos rabiosas! ¡No; aquel rival súbitamente aparecido,
03 he debido al acaso y no á mí mismo.
era intocable y tal vez nunca dejaría de imperar en el co ·
Y continuó pensativo; pero ella, entonces, estallando
razón de Lupe!
en sonoras risas le gritó:
El estudiante, abrumado por los celos retrospectivos,
-¡Bestia!. ........ si era la misma respuesta laque hPbía.
huyó á la carrera tropezandc con las puertas que le impe·
c.Jlocado en los tres cajones!
dían el tránsito.
CATULO MENDEZ.
VI
Se detuvo en la puerta del anfiteatro. ¿Cómo llegó?
No hubiera podido decirlo. El compañero se disponía
AL CAER LA TARDE.
á salir.
Empotrado en un ángulo está el nido
Juan se adelantó; la duda le hacía sangre enel corazón.
De una viajara golondrina parda,
-Oye- dijo entrando-quiero preguntarte una wsa..... .
El borizonte inmenso y encendido
Se detuvo asustado. Flaqueó 1,u e,pír:tu como _i fuera
Por un sol como globo suspendido
á traspasar Jo~ umbrales del infierno.
Que su descenso venical retarda.
-¿Qué?-interrogó el otro.
Es la hora tan triste!. ..... Cada in6tante
Juan no bailaba palal:¡ras qt•e no le quemaran los 1·bios...
Se impregna de un fervor lúgubre y mustio,
-Decía yo...... que...... quiero saber si ella...... ya saEnmudecen los labios de! amante
bes quién ...... fué contigo ........ .
Y vaga la mirada penetrante
Una ruidosa carcajada sacudió el pecho del interrogado
Y en negras dudas mi cerebro angustio.
y se extendió resonando bajo la bóveda.
-Tú-dijo Juan casi entre un gemido-tú ¿serías..... su
El alma tiembla; el porvenir sombrío
amante?
Esconde los misterios de mi vida,
-¡Vaya, vaya! Sino hubiera yo tenido grandes móvi·
Temo encontrar tu corazón vacio
les que me impulsaran á hacerlo, ¡amás hubiera aceptado
Y agonizante abandonado y frío
gustoso el papel de aiorador engañado; si acaso te aconMi recuerdo, tal vez!. ..... todo se olvida!
sejé, en un momento de peligro que me arrebataras una
El nido entonces hallaráse yerto;
mujer, que yo te cedía de buena voluntad, fue por salLa erraui;e golondrina aventurera
varme ......... .
Que cruza por el árido desierto
¡Ella hubiera sido mía y tú comprenderás mi situación!
Ha de volver y te dirá que un muerto
Las últiwas palabras las dijo ya en el jardín. El eco
En el sepulcro á descansar te espera.
de ellas modificado por el tornavoz cJe la bóveda, cayo co·
Y ese sol como globo suspendido
roo una pesada maldJción sobre la cabeza de Juan.
Cayendo lentamente al horizonte,
Disipará la sombra de tu olvido
Entonces quedó solo. Sobre su pobre cráneo que esta·
Con la luz del crepúsculo encendido
liaba sentía flotar algo que forzosamente era horrible. No
En el purpúreo valladar del monte.
atreviéndose á investigar la naturaleza de sus ideas, te·
miendo encontrarse más infortunado si analizaba sus imMANUEL 0.BTIGOZA~

púsculc, á aquella mujercita de ~abello~ col.or de ambar
y ojos hondamente azules; la veia, entristecida, espe,ando siempre la llegada de un ensueño q11e alguna vez, sentado en el romo borde de s11 camita de virgen. le había
dicho «Espérame....... » Siempre misteriosa....... ¡A1_uella
mujer tenia, para Juan, la irresistible atracción de lo desconocido!
IV.
El sol como mi índice glorioso, fué marcando en el cielo las h~ras del año. Completamente absorvido por el recuerdo de Lupe, que era ya t_en.az é imprescin~i.ble, el es·
tudiante se dedicó á un trabaJo mtelPctual deb1htador por
lo excesivo; así creyó alPjaree de ella y tuvo mied~ de ha•
liarse entonces demasiado solo; en estas alternativas, se
hundió lentamente en una vaga melancÓlía sin nombre
y, al parecer, sin objeto.
.
Poco á poco se asimiló las claridaJes del espíntu de Lu·
pe y. al encerrarlas en el sn vo, notó con sor~esa que él
también estaba sacnrli&lt;lo por inquietudes seme¡antes á las
que suponía en ella; poco ,t p0co fué acentuándose aque•
Jla atracción extraña y cierto día. sin darse de ello cuenta Juan al tornar para de~pedirRe nna delicada manecita
d~ Lupe: tuvo una irnoulsión violenta que le golpeó el interior ,lel pecho, sintió un empnj'&lt; indomable que le movía la lengna y hal:.ló...... Pu palabraeraun hi_rviented~s·
bordamiento; ella le escuchnba con una beatifica sonrisa
de candor, recostada en las mejillas ruborosas.
Desde aquel dia, Juan amó con impetuóso amor. á aq.ue•
lla mujer atrayente por sus brumas. por. su.s m1ster10s,
acariciadora hasta el exceso en los sacudumentos de la
neurosi~, ......... la amó como se ama al peligro; con un
tanto de eabroso miedo.
Aquel cariño, como el primero de Ju"n, no era nada
prudente, era una vorágine ...... un vértigo ..... .

¡;~i~·

'1,\S•
~'(f A.
,,,,_é &lt;\-o,,,µJ.A

5&amp;S&amp;S&amp;Si5IYSMi

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000~
N verificará en el Pabellón Morisco
, las tres de la tarde, el Jueves
'

12 de Noviembre 1896.
bajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $28,000.
-~-

PREMIOS:
1 Premio de.••• $ 10,000...• $ 10,000
1

1
1
2
10

U

H

.,
.,
.,

,.
"

~g "

.,

u

.,

1J

.,

.,
,.

1 ,OQQ. • • • u

500......
200. . .. .,
100.... .,

so.... ,,

40.... ,.
20.... .,
"' O
.,
.,
10.••..•
2 Aproximaciones de á $ J 00;
una anterior y otra posterior al
nllmero premiado con los ......
$10.000 ••.•......... . ...•.. $
2 Aproximaciones de ll $50; una
anterior y otra posterior al nú•
mero premiado con los
S 1.000••••••...•...•...••••. $

1
..,o

u

}

•ººº
500
200
200

500

1 ,000
2,000

2,000

200
100

8415 Premios que hacen un total de $ t 7. 700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,000
se verificará en el Pabellón l,foriaoo,
A las U a.m., el Jueves

22 de Octubre de 1896
baJo el plan siguiente:
ID,000 BILLETES.

FONDO: $ 320,080.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00.-Medlos: $ 2.00.
Cuartoa: $ 1.00. - Décimos: 40 centa.
Vl¡iéslmos: 20 cent11.
•

PREMIOS:

t Premio mayor de......•••• t
1 Premio prlnclpal de ••.•.. .,
1 Premio prlnclpal de .••.•. .,
6 Premios de $ 1 ,000 ..•..• ,.
t O Premios de ., 500 ...... ,.
26 Premios de ., 200 ...... .,
t 00 Premios de .,
100 •••••• .,
260 Premios de,.
40 •••••. .,
460 Premios de,.
20 .•••.• .,
1 00 Premios de 8 60, aproximaciones
al premio de 8 60,000.••••••••••• ,
1 00 Premios de 8 40, aproximaciones
al premio de 820,000. •..... - ... s
1 00 Premios de 8 20, aproximaciones
al premio de 8 10.000. ••••••••••• t
7lillil Terminales de$ 20. que se determinarán por las dos llltimas ci•
fras del billete que obten¡a el
_premio mayor de 860,000 ..... •f
799 Terminales de$ 20, que se determinarán por las dos últimas ci·
fras del billete que obtengJl el
premio principal det20,00ó..••t

60,000
20,000
1 o,000
5,000
5,000
5,000
t 0,000
t 0,400
lil,200

6.000
4.000

2.000
115.980
115.lilSO

2.761 l'rtmlo1 q111 WID u 'l'ot&amp;ldt.. $ 178.560
&amp;.r-Todos los sorteos estlln bajo la vigilancia
y"1Irccci6n personales del Sr. D. Apolinar Castillo,
lnTterventor del Gobierno. y de un empleado de la
esorerla General de la Nación.

Oficinas:
•

r

San Francisco ndm. ~.
U. BASSETTI, Gerente.

Expuesto por las señoritas HuNSINGER HERMANAS. l'!- CALLE DE SAN
FRANCISCO NUMRRO 14, ha tenido grandísima aceptación.
Nos felicitamos de haber sido de los primeros en aplaudir esta
creación exquisita ~e una elegancia rara y de un gusto perfecto.
Después de esta graciosa aparición, no habríarazón para que las
señoritaa Hunsinger Hermanasse admirasen de nuestrodeseo, muy
natural, de ver salir pronto de sus hábiles manos una nuevaobra
maestra.

4

~\,)~~
-

LAIT ANTÉPHi!LIQVE -

LECHE ANTEFÉL
ura 6 mezclada con agua, disi
AS, LENTEJAS, TEZ ASOLE
ABPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES

�Las PfLO ORAS del Dr. AVER
Han sido objeto de los más Altos Honores en las -principales Exposiciones
Internacionales inclusas las de Barcelona y Ch1ca~o, dos de las más
recientes. El abono dispensado por. a,quellas autoridades con carácter
oficial á la excelencia v virtudes met11cmales de las Pildoras del Dr. Ayer,
confirma el -juicio que h an merecido del público en general durante más de
una generación, de que estas Pildoras son las meJores del mundo.

Son

Son

Puramente

Azucara· das.

afecta seriament e los órganos digestivos y asimilativos, in~luso. _los
Riñones, y en est e estado n o pueden extraer de la sang re el ácido un~o,
el cual, al ser introducido en el sistema, causa Reumatismo y Neuralgia..

DESARRECLOS

BILIOSOS.

Entre los síntomas indicadores de Bilio~idad l1ay la Nausea, Mai:eos,
Dolor de Cabeza, F laqueza de Fuerzas, Fiebre, Yista Turbi_a , Aman)lez
de la Piel, Dolores en el Cost ado Espal~a y :q:ombi:os, Alient o . Fétido,
Lengua Saburrosa, Irregulari~a~ en ias fun cione~ mtf'.stmales, V ómitos, etc.
Cuando ocurre el E streñ1m10nto el Tubo Digestivo se af ecta y solJreviene I ndigestión 6

Ellfermos del Estómago
Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, Jo único que cura
radicalmente las enfermedades del
Apara.to Digestivo, y exigir graba-do sobre ca.da Oblea, el nombre DIGESTIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gas tralgía y Enteritis crónicas

TOMOII

M.EXIOO, DOMINGO 25 DE OCTUBRE DE 1896.

con sus sintomas: Agrios después de las comidas ó Acidos del estóma,go, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según ensefí.an millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienesi se viú
sufrir durante muchos años y además reconocen eminencias médicas de varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

•

NUMSROl"T

•

Digestivo Mojarrieta.
En todas las Drouuer-ías de Jléxico.

DISPEPSIA.
La Mala B oca, D olores Gástricos, Dolor de_ Cabeza, !'-cid~z del
Estómago, Agrura, Nerviosidad y Depre~ión de Ammo son ey1dencia~ ~e
Dispepsia, enfermedad que t anta congoJa causa. Se hallara u1_1 Alivio
Seguro para las irregularidades del est ómago y demás dolencias consiguientes en las

Píldoras del Dr. Ayer.

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

E stimulan el est ómago descargan los intestinos, comunican salud
vigorosa al higa.do entorpecido y á los riñones, • y con sus propiedades
tónicas y laxantes fort ifican y purifican todo el sist ema.

SAN JUAN.

Preparada por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, Mase., E . U. A.

De venta en to las las Droguerías y Casas Importadoras del Ramo

Se venden en las principales Droguerlas y Farmacias.

PATE EPILATOIRE DUSSER

destruye hasta las RAICES el VELL9 del rostro de las damas (Barba. Bigote. ele.), sin
ningun peligro para el cutis. 50 Años de Extto,ymillare~ de·testimoniosgarantiian la eftcada
de esta preparacú&gt;n. (Se vende en cajas, para la barba, y en 1/2 aaju para el bigote ligero). Para
los brazos. empléese el PI.LI. J'UllE, DUSSER, l , rue.J.•.J,-Rouaaeau, Part■•

DIGESTIVO ANDREW.
Sin pepsina, papaína ni pancreatina. Curación completa, rápida y garantizada
DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

~ARCA REGISTRADA.
El Digestivo Andrew cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abultamiento con poco comer, flatulencia, repugnancia á los alimentos, diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embarazadas, dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen dolores de cabeza y que
determinan la anemia, cólfoos, etc.
Preservativo excelente para el tifo, fiebr~ amarilla, y en general de todas enfermedades infecciosas, pues es el más completo é inofensivo Antiséptico del aparato
digestivo. Desaparecen desde la primera dósis, los vómitos, acedias, eruptos, inapetencia, pesadez, constipación, dolor de estóma¡?o por antiguo ó rebelde que sea el
padecimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, e\ éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico, pues ha. sido analizado Y
adoptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el más poderoso de los Digestivos para. estimular y restablecer las· funciones del estómago,
El tiempo n ecesario para una cura radical varia seg ún el caso, pero nunca más de 40 á 50 días. Una vez comenzado este tratamiento; no debe 11uspenderse por
ningún moti..-o, Exigir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andrew. PRECIO D.EL TUBO: $ 2 50 .EN TODA LA REPÓBLICA. Certificados de los principales médicos de
esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

EL DIGESTlVO ANDREW está de venta en todas lasprincipalesDroguerías y Boticas de Europa y América

Este periódico está impreso con las tintas fina8
de la Oasa LORILLEUX y COMP.
París.-U nicos .Agentes en la Republica:-

ED.PINAUD
PARIS PARIS
37, Bould de Strasbourg -

SALES AMERICANAS

LEwrs Y BLocK, MÉxrco.
SAMUEL MUÑUZURI.
mn:co AGENTE DE

'"'"EL MUNDO"
Y DE OTRAS PUBLICACIONFS

E~ ACAPULCO.

NUEVAS&gt; SALES COLORADAS
Perfume vivificante, e xce lente contra las
fati g as y dolores de i.a b eza.
Perfum a y purific a l as h a b i t aciones.

C A SA. D E NT A.L
DE LOS

DRES.

C HA CON

SUCES ORES

CIRUJ~OS DENTISTAS.
Segunda de S a n Francisco número 7.

Ejecutau t.od&amp; clase de trabajos conforme á los últimos adelantos del arte.
Es la cam má8 a11tigua y acreditada ele la República.
HONORA.RIOS l!ÓDICOS.

..,eS BOUQUET,

010 -.

EUCALIPTO, FLOR deALBERCHIGO, YERBA SECA, HELIO[ROPO, IRIS, JAZMIN, LAYA NOA,LILA,
YIOLETA,MENTA, MUSGO, NEW MOWN HAY, CLAVEL, PIEL doESPANA, PINK,ROSA,REAL PEACH, YERYENA.

f!a Kermesse ael aomingo.
PUESTO DE SODAS, servído por las señoras de Escand6n Beatriz Redo de Zald º
d M·
,
1var, e ter, y las señoritaa
Leonor Mier y Beatriz de la Vega.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91592">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91594">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91595">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91596">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91597">
              <text>Octubre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91598">
              <text>18</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91615">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91593">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 16, Octubre 18</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91599">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91600">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91601">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91602">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91603">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91604">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91605">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91606">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91607">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91608">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91609">
                <text>1896-10-18</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91610">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91611">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91612">
                <text>2017450</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91613">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91614">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91616">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91617">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91618">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="618">
        <name>Constantinopla</name>
      </tag>
      <tag tagId="846">
        <name>Czar Nicolás</name>
      </tag>
      <tag tagId="850">
        <name>El Zaragoza</name>
      </tag>
      <tag tagId="847">
        <name>La toilette de los perros</name>
      </tag>
      <tag tagId="848">
        <name>Luciano de Hem</name>
      </tag>
      <tag tagId="845">
        <name>Matanzas</name>
      </tag>
      <tag tagId="849">
        <name>Trajes de espectáculo</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3514" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2157">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3514/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._17._Octubre_25..pdf</src>
        <authentication>5462f9a542822c8bd6c84a9570903094</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117337">
                    <text>Las PfLO ORAS del Dr. AVER
Han sido objeto de los más Altos Honores en las -principales Exposiciones
Internacionales inclusas las de Barcelona y Ch1ca~o, dos de las más
recientes. El abono dispensado por. a,quellas autoridades con carácter
oficial á la excelencia v virtudes met11cmales de las Pildoras del Dr. Ayer,
confirma el -juicio que h an merecido del público en general durante más de
una generación, de que estas Pildoras son las meJores del mundo.

Son

Son

Puramente

Azucara· das.

afecta seriament e los órganos digestivos y asimilativos, in~luso. _los
Riñones, y en est e estado n o pueden extraer de la sang re el ácido un~o,
el cual, al ser introducido en el sistema, causa Reumatismo y Neuralgia..

DESARRECLOS

BILIOSOS.

Entre los síntomas indicadores de Bilio~idad l1ay la Nausea, Mai:eos,
Dolor de Cabeza, F laqueza de Fuerzas, Fiebre, Yista Turbi_a , Aman)lez
de la Piel, Dolores en el Cost ado Espal~a y :q:ombi:os, Alient o . Fétido,
Lengua Saburrosa, Irregulari~a~ en ias fun cione~ mtf'.stmales, V ómitos, etc.
Cuando ocurre el E streñ1m10nto el Tubo Digestivo se af ecta y solJreviene I ndigestión 6

Ellfermos del Estómago
Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, Jo único que cura
radicalmente las enfermedades del
Apara.to Digestivo, y exigir graba-do sobre ca.da Oblea, el nombre DIGESTIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gas tralgía y Enteritis crónicas

TOMOII

M.EXIOO, DOMINGO 25 DE OCTUBRE DE 1896.

con sus sintomas: Agrios después de las comidas ó Acidos del estóma,go, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según ensefí.an millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienesi se viú
sufrir durante muchos años y además reconocen eminencias médicas de varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

•

NUMSROl"T

•

Digestivo Mojarrieta.
En todas las Drouuer-ías de Jléxico.

DISPEPSIA.
La Mala B oca, D olores Gástricos, Dolor de_ Cabeza, !'-cid~z del
Estómago, Agrura, Nerviosidad y Depre~ión de Ammo son ey1dencia~ ~e
Dispepsia, enfermedad que t anta congoJa causa. Se hallara u1_1 Alivio
Seguro para las irregularidades del est ómago y demás dolencias consiguientes en las

Píldoras del Dr. Ayer.

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

E stimulan el est ómago descargan los intestinos, comunican salud
vigorosa al higa.do entorpecido y á los riñones, • y con sus propiedades
tónicas y laxantes fort ifican y purifican todo el sist ema.

SAN JUAN.

Preparada por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, Mase., E . U. A.

De venta en to las las Droguerías y Casas Importadoras del Ramo

Se venden en las principales Droguerlas y Farmacias.

PATE EPILATOIRE DUSSER

destruye hasta las RAICES el VELL9 del rostro de las damas (Barba. Bigote. ele.), sin
ningun peligro para el cutis. 50 Años de Extto,ymillare~ de·testimoniosgarantiian la eftcada
de esta preparacú&gt;n. (Se vende en cajas, para la barba, y en 1/2 aaju para el bigote ligero). Para
los brazos. empléese el PI.LI. J'UllE, DUSSER, l , rue.J.•.J,-Rouaaeau, Part■•

DIGESTIVO ANDREW.
Sin pepsina, papaína ni pancreatina. Curación completa, rápida y garantizada
DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

~ARCA REGISTRADA.
El Digestivo Andrew cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abultamiento con poco comer, flatulencia, repugnancia á los alimentos, diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embarazadas, dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen dolores de cabeza y que
determinan la anemia, cólfoos, etc.
Preservativo excelente para el tifo, fiebr~ amarilla, y en general de todas enfermedades infecciosas, pues es el más completo é inofensivo Antiséptico del aparato
digestivo. Desaparecen desde la primera dósis, los vómitos, acedias, eruptos, inapetencia, pesadez, constipación, dolor de estóma¡?o por antiguo ó rebelde que sea el
padecimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, e\ éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico, pues ha. sido analizado Y
adoptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el más poderoso de los Digestivos para. estimular y restablecer las· funciones del estómago,
El tiempo n ecesario para una cura radical varia seg ún el caso, pero nunca más de 40 á 50 días. Una vez comenzado este tratamiento; no debe 11uspenderse por
ningún moti..-o, Exigir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andrew. PRECIO D.EL TUBO: $ 2 50 .EN TODA LA REPÓBLICA. Certificados de los principales médicos de
esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

EL DIGESTlVO ANDREW está de venta en todas lasprincipalesDroguerías y Boticas de Europa y América

Este periódico está impreso con las tintas fina8
de la Oasa LORILLEUX y COMP.
París.-U nicos .Agentes en la Republica:-

ED.PINAUD
PARIS PARIS
37, Bould de Strasbourg -

SALES AMERICANAS

LEwrs Y BLocK, MÉxrco.
SAMUEL MUÑUZURI.
mn:co AGENTE DE

'"'"EL MUNDO"
Y DE OTRAS PUBLICACIONFS

E~ ACAPULCO.

NUEVAS&gt; SALES COLORADAS
Perfume vivificante, e xce lente contra las
fati g as y dolores de i.a b eza.
Perfum a y purific a l as h a b i t aciones.

C A SA. D E NT A.L
DE LOS

DRES.

C HA CON

SUCES ORES

CIRUJ~OS DENTISTAS.
Segunda de S a n Francisco número 7.

Ejecutau t.od&amp; clase de trabajos conforme á los últimos adelantos del arte.
Es la cam má8 a11tigua y acreditada ele la República.
HONORA.RIOS l!ÓDICOS.

..,eS BOUQUET,

010 -.

EUCALIPTO, FLOR deALBERCHIGO, YERBA SECA, HELIO[ROPO, IRIS, JAZMIN, LAYA NOA,LILA,
YIOLETA,MENTA, MUSGO, NEW MOWN HAY, CLAVEL, PIEL doESPANA, PINK,ROSA,REAL PEACH, YERYENA.

f!a Kermesse ael aomingo.
PUESTO DE SODAS, servído por las señoras de Escand6n Beatriz Redo de Zald º
d M·
,
1var, e ter, y las señoritaa
Leonor Mier y Beatriz de la Vega.

�EL MUNDO.

254

~jóEL MUNDO."
SEMANARIO

ILUBTRADO.

feléf•H .&amp;S4.-Calle de TiLurdo núm. 20.-Apartado87 11.
M:&amp;XIOO.

trépido en el cumplimiento de sus deberes, sin una vacilación, sin una sola duda.
De nuestro ejército han surgido es?s tenebrosos_ c uartelazos que manchan la bietoria patr!a; es necesario que
de él emane la solidaridad y la cohesión de los modernos
grupos armadoe.

Toda la oofflll!)Xlndencia, debe dirjgfr&amp;e
al G_erente de este periódico,

La euecrición á EL )IONDO vale $1.25 centavos al mes,
y ee cobra por trimestres adelanthdos.
· N11meroe sueltos, 60 centavos.
. .
A\'ISOS: á razón de $30 plana por cada pub1'cac1ón.

Todo pago debe ser pr,,eisamente adelantado.
JIBQIS'l'ILU)O COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLAS:B.

exclusivos para los Estado.!; Unidos y Can~cli Tñe Spanish American Newspaper "ompany, 136 L1berty SCNew Yor\, E. u.,,
41.Agentes

¡1Jl.osdent.os mil lJotttbr.cs!
l'orque consideramos á la raza espaflola como una raza
rte porque ttcnemos de este pueblo un alto conc1 pto
c~o ~eado y ené1gico,. nos apena v_n las pwfundas heiidss abiertas á su vitalidad, las te!nbles bnc_has por las
que ee escapa á raudales eu rnngre Joven y cahf-nte.. Doscientos mil hombres han sido arrancados dfl trab_aJo fe, undo para abonar el euelo de la guer~a¡ ha)'. miles_ de
liogaiee vacíos, amplias exte~Fiones de tiHra EJD cultivo,
)~grimas de bu~rfanos y e raciones dt: ví1getee que eepean el 1-.ublime misterio de la maternidad rnlvad&lt;.irn dP la
~ ida. y estas energías, eetas vitalida_des ¿cómo es posibl_e
·erlas de~rochadas gene10eamente, srn _detenerse á m1d1•
Jo que ellas significarían en la proependad de pueble,?
Lo ha dicho un periódico eepaflol y nosotros hem_os
seelltido á sus palabras: el caracter aventuren~ del ~110
de Ja pllnínsula, eu fitbre de empresas, su espíritu. ~b1erto á todo lo maravillos~ é inesp_erado., han ester1hzado
tu tiqueza pública; hacia Aménca, hmchada~ las vel~s,
u.• tncsminaban las caravelas de Col6n,_y hacia Aménca
Jum corrido los gé1roenes de la proependad espaflola _Pn
~mbrión, y mient1as de esta parte de.acá del At-lant1co
1,e l.an creado g1upoF humanos florecientes y robuet-oP,
EE¡,aña ha visto perder poco á poco los eanos el,ementos
qut- Lubieran podido levantarla como un país neo y po•
de,oeo.
·
l
y la última prmba porque atrav1eea no es. a mer.os
da ni 111 menos trnece11dental para eu porvemr!
tuDornientos mil hombres, recl_utadvs entre la parte PC·
t · a y fuerte de aquella agrupación, representan una r érenorme para su población futura, p_ara el desa1;ollo
de sus fuentes de vida, para la exp~otac1ón de sus riquezas latentes. Hay detrás de eEta cifra. mucbo_s dí_as de
apuro, aflos de eecaEez, etapa~ de an~uetioeas pnvac10nes,
rfodos de dolorosos suírmnentos .......
peEl patriotismo español_ ha hecho de la guer!a ee Cuba
un 1iwnto de amor propio¡ pe~o ¿acae&lt;? eeas vidas no rnn
1 ambién patrimo11io de la patrrn? ¿el bienestar de u_na_naci6n, no es element&lt;? que e11tra á formar en el sent1m1ento de amor á la patna?
Una reciente estadíetica espaflol~ nos hace ~aber que
e:sif1t-n tn aquel país 800,000 muJeres. rnetra1das á l~s
fui.ciones de la maternidad para se_ arraigadas al t~aba¡o
de ks campos. Y sobre este Calvario se alza e_Sf! brillante
ejE'.Tt'itO arrancado de la noble y l~vantada misión de en·
gurndecer á su patria por el trabaJo.

r

:ar

un

d~s

fa ptua be munte tJ la tt:ilun:ión :ild ejrrdfll.
-

La rensa de información ba proporcio_nado en ~Ft&lt; B
últin":os días palpitantes pormeno•es relativos á laeJPCución de un soldado, con~enad_o_á la pena de muerte por
fal1ae graves á la dieciphna militar. .
.
F más que el criterio del publico diete nrncho del
reinº:nte en la época en que Yictor Hugo di6 á la estarna su Ultimo día de un co11denado á muerte! todavía la ~onP.
·a pugna por admitir eeta dura necesidad. Pero e.1tal
CltTICI
•
·dad 6 e impone tnatemente
tn la repres1º6n d e d et er:f:i~dos delitos juzgados por loe tribunal~s ~el orden co,
a•·or es la fuerza que la hace persistir cuando rn
nmn m )a
, dieciplí11a militar. Sm
· una e~ver1ºd a d rn
· fl~.lll·
·
trata'de
bl
· una reeietencia te11az, no es posible la orgamz~ci6~ ~d~ un cuerpo dei,tina~o á. deeempefiar las má~ dehc:adas funciones rn una sociedad: En eEtos casos la pi_edad,
como hemos dicho en o_tra ocasión, es una forma impía
t' ercida contra los asc,c1ados,
.
.
JE
hecho que no ha de paear rnsdvert1do que á
ungrado de orga~1zac1
. º6n mi·1·t
roa sor
1 ª1: correspond e :°1ás
y 'dad en la dieciplma, y e6lo en virtud de este s1steioeven
.
·
h awa al unas naciones
han 1ograd o present ar ureproc
blM.:1:t~i:épocas normales la imp_lacable ley de la ordenanza cae sobre los que la contraviene~, en los mo~enue un Estado se propone reducir y reorgamzar
8
1 ~~r1a armada, la extricta aplicaci6~ de la pena dt;be
rsietir preferentemente. El menor numero de efectivo
el ejéicito ee compensa c.. 11 la waJ or ga!·ai:itía 9-ue preeenten las unidades que lo fo:man, su d1mrnuci6n pro·psiva con las may~n-~ s~gnndades que ofrezca.
gt Cuando 11 uestro ~Jérc1to 11bsorvla las tres cuanas partes
de los astos públicos y su ptreonal tra doble !1el 9-ue
gontamos la glonoea etapa de los pronunc1amiena 11ora c
• de la Repu, bl 1ca;
·
reaba
y Pi· hemos de desenBefio
t.oe ·ee• d~ "'!:rmento revoluc1onano,
·
· et· h emos de ahogar
1r111r
,;o 0-1.e
•
· ·
'é ·
á ):\ hidra en 1m 3gujero, prrc1so es c~net1tuir 1~n eJ r_c1:t-0 firme y F6.irlo, nu c1wrpo de fegundad nac1011al, ir-

!~

!'.;,

J.olitica Q&amp;tntrttl.
RESUMEN.-Increible aventura de los Estados Uoidos.-Incoost&gt;cuencias d11 su política. - .E!!paña y la lnsurrecciim
de Cuba y Filipiua".-Angutitiada situación.-Nubes awenazante11 de- tempestad.-Lealtad y patriofümo.
Con qué insistencia corrió Pn loe pasal'lo~ ~fas la noticia dA que un buque americano había rec1b1do órden~s
apremiantes paia f&lt;.12ar el paso de los Dar~anelos, cualesquieia que fnteen las protestas de! gob11:rno tnrc_o y
las consecueLcias de un acto tan atrevido como poco JUS·
tificadol
.
Una y otra vez se habló de que el Gabinete de la CDea
Blanca. contristado con las noticias desconsolador9;s qu"
llegan continuamente del revuelto Oriente anunciando
nuevos y espantosos atentados contra los cr_ietian?s, ee
resolvía a pasar por enciILa d" todas las cons1derac1011Es
internacionales, con tal de tener un buque de guerra en
las aguas del Bósforo, para que eirvil'ra de refugio en cdso
apurado al Ministro americano y de rePpeto al Sultán
para no continuar tn su inicua tarea de sangre y de matanza.
.
Grande extrafieza causaba penear que un gobierne-,
que á riefgo de rompn las cord_ialt-s relaciones y la tradicional ha, m&lt;•11ía que lo han umdo con la Gran Bretafia,
había def, ndido la doct-rina df'l Presidente Mo1:1roe _en
favor de la débil república de Venezuela, prete!}d1era mmiecuine tan abiertamente y de manera tan v10lenta en
Ja polí1ica imerior de la vieja Europa. Con gran a~ombro
ee hacía notar la inconernuencia de los Estados Unidos,
defendie1,do de este lado del Atlántico el d~recho de_las
potencias americanas para rechazar toda mtenenc16n
txtr~fla, que tendiera á menoecabareulibertadencua~to
á Ja forma r.-publicana, y ~n Poberanía en cuanto a la JD·
tegrid1-d d• 1 territorio, y ol~idando su tradici6n_y supo·
lítica al pretender intervemr en asuntos ext1anJeros que
pC'co ó nada af, ctan eue lPgítimos interes~s.
y sucedía que nos reeistiamos á creer la probabilidad
siquiera de tal aventnra, por máa que suponí.imos e~1 el
orden de lo posible. una inteligencia entre los dos pa1ses
anglo-eajonee, el de aquí, con arranques cabal_le!ee~os como pueblo joven, el de .illá, emp1 fiado _en reivrnd1car el
nombre cristiano, cuando te dos los ego1smos se oponían
á su emptfi0, y cuando todos los personalfsmos riv~les
cerraba11 los oídos á lo que no fuera la propia conven!en·
cía. Pensábamos que la Gran Bretafla que tan repet1_dos
desaires ha sufrido al querer intervemr en el conflicto
armenio lo mismo bajo el gabinete liberal de Lord Roeebery q'ue bajo la dirección conservadora del Marq~1és
de Saliebury quisiera buecar un compafiero fiel á quien
achacarle la ;esponsabilidad, en el eyento de un fracaso,
y 1m aliado leal y de respeto con quien poder contar f n
el remoto caso de que ee encendiera la guerra europea
por los arrebatos juveniles de la nación americana.
Pero á la verdad no ha existido tal inteligencia, 6 no
ha seguido haciéndose manifiesta! pues ya el sefior T~rrell ministro de los E~tados Umdos cerca de la Sublime Puert11, ha declarado francamente que no ha habido
órdenes ningunas recibidas del Gobierno Je Washington,
y que nunca Ee ha tenido la intención de cruzar los Dardanelos sin· el consentimiento de! Sultán. . . .
Nada autorizaba, en efecto, m daba leg1t.1m1dad á esa
aventura; y si la~ grandes potencias marítimas recelan
de toda acción violenta en las aguas turcas, no obstante
la resistencia de sus acorazados y el alcance de sus cafiones si las nacionPB europeas, signatarias del tratado de
Be;lín, que es c~mo la corriente eléct:ica que g .. Jvaniza
al caduco imoe1·10 otomano, no se deciden á dar el g:&gt;lpe
de gracia á esa sombra fatídica de una civilizac!6n muerta; si los que ~ás se afa11an y prepotran á recoJer la herencia del monbundo desahuciado, no se atreven á arrojar la chiepa que pueda provocar general co11flagraci6n:
mal podrían los Estados Unidos, apartados por su situación alejados por sus intereses, y extraños por su política á '10 que sA refiere al trabajoso equilibrio europeo, intentar u11a acción que pudiera ocasionar la ruptura de
ese equilibrio.
Puede servir para crear adeptos, como ha servido á los
congregados d~ 'St. Luis. y de C~icago, recomendar una
política extranJera enérgica y activa; pero á Mr. Cleveland
que está terminando su periodo presidencial y no aspira
á la reelección, e6lo le ocasionaría zoz?brae innt:Cesarias
y cuidados graves lanzarse en ese cammo de arriesgadas
y tor¡:es avtnturas internacionales.

..

Difícil es y angustiada la**situación porque atraviesa
España amenazada en el interior por los arrebatos del
eterno pretendiente Don Carlos de Borb6n, y por las impaciencias de los republicanos, que á las veces dan seña·
les de su existencia con algún motín que luego es sofocado, y compro_metida en s~s provincias de -qi~r~mar con
las insurrecciones separatistas de Cuba y F1hpmas.
En vano los optimistas tratan de formarse unísonas ilusiones y crear castillos en el aire, haciendo apar~cer á
través de un prisma seductor con colores al&lt;&gt;gres la descripción de un cuadro que tantas sombras obscurecen: la
triste realidad nos hace ver que la revolución de Filipi•
nas se fortalece y extiende cada día, en formidable empuje y que la idea republicana arraiga cada día más eu
los ~mpos cubanos, tintos en ea11gre de rebeldes y empapados en sangre de espafioles.
El primer brote de l!I ineurr~ci6n filipina n~ se ha podido arrancar á los primeros mtentos del Capitán General, y como la mala hierba, crece y se propaga con asombro•a rapidn.

25

ÜCTUBRE,

189C.

Ya se habla del llamamiento del General manco, ya
se apuntan lfls nombres de quienes pued_au Bl!l::t.tuir ventajosameate al héroe Joló; Ya los políticos 1,upac1entes
que no quieren atentar más que á la ingente necesidad
de sofocar en eu cuna la revolución, achacan á d.,bilidades y falta de energía del jefe, lo que es debido no más á
las circu11stancias de la colonia; Ya los soñadores que
pretenden vislumbrar el porvenir al halago di! su8 preocupaciones, seflalan las nuevas glorias que esperan al
Ejército en los campos de Luz6n cuando una mano enérgica y vigorosa dirija á l0s combatientes.
Y no ven 6 no quieren ver los inmensos sacrificios que
á la nación cuesta ya la insurrección cuban", más facil
de ate11der y por ende más al alcance de las g.,stiones de
la-metrópoli; no piensan que los cuerpos de i11dígenas,
que forman buena parte de la guarnici6u del Archipiélago malayo pueden ser desleales en el momento más precioso, y por lo mismo no hay que confiar en elloe demasiado, y como no calculan nada de esto, apenas comprenden los nuevos sacrificios y los cuantiosos gastos que se
necesitan para conservar al dominio de España las islas
todas que descubrió el intrépido Magallants.
Entretanto, un movimiento se inicia en Washington
como en pasados días, no en favor direcLamtnte de los
cubanos que luchan desesperados en la manigna, sino
pretendiendo hacer cesar por pacífica intervención
una guerra que tie11e los caracteres de cruel y poco humana. Hasta se ha aventurado la idea de excitar al gobierno mexicano para que de acuerdo eón el gabinete de
la Casa Blanca, se ofrezcan los buenos servicios de las
dos naciones en favor del orden y la paz en la revuelta
Antilla.
Todo e,to es tan grave y sombrío, que no ha faltado
quien asegure que si no se logra domiuar la insurrección
después de la campaña de invierno que promete ser decisiva el gobierno español está resuelto á abandonar la
isla de Cuba á su propia suerte. Afirmación aventurada
que á su propio tiempo desmintió el Sr. Cáuovas del Castillo, mostrando la virilidad y patriótica energía del pueblo espaflol.
Pero aun cuando así sea, aun suponiendo que el Gabinete de Madrid esté decidido á llevar la lucha siempre
adelante, rechazando toda intervención amistosa y pacífica, quedan en pie las revueltas intestinas que de parte
de los carlistas y de los republicanos amenazan, solapadas á la monarquía reinante, y la difícil condición del te•
soro que aun no puede realizar el soberbio empréstito
que solicita, y promoverá agotados los recursos que con
gran quebranto y doloroso sacrificio puao aJl¡,gar en los
pa~ados días.
Ya la opinión ruge y se agita contra la impotencia de
un gobierno que no ha podido llenar las aHpiraciones de
todos. Preciso es ahora para Es pafia contar con e l patrio·
tismo de todos sus hijos y la abnegación de sus leales eer•
vidores, para ver sereno un cielo donde ruedan tanta¡¡
nubes de furiosa tempestad.

X.X.X.
22 de Octubre de 1896.

25 ÜCTUBRE, 1896.

EL MUNDO.

256
h'

..

DESCARRILAMIENTO DEL FERROCARRIL DE CUERNAVACA.
Carros destrozados.

*

.

}CagJti se despidió de Mé~ico con su predilecto Lui.8
XL (:1er~ que al vetu_eto dramón da vida el talento del
actor italiano _que, ego1sta alguna vez, quiere demostrar
~•_ie no necesita de una obra que se defie nde sola, para
,11 rancar aplau~oil;_ q_ue él se basta y se sobra para ganar•
Jo~ con severa Jnst1c1a.
G:l públic? fué expléndido en sus demostraciones. AtroJ16, ll cada rnstaute, con su ovación el pobre Teatro de
8,rn Felipe, vi~re6 á Maggi y á su compaiiía, al final de
la representac16n.
A la s~lida, _la i:nayor parte de la concurrencia despidio
ñ los artistas 1tahanos con esterpitoeos aplausos. Aquel
fué el verdadero adios d\j la admiracién y del carifio.

PLATICAS llUSIC!LES.
Lectora bella:
Soy un apasionado del arte y como nadie del arte de
la_s notas, que mece y duerme arrulladoramente á la
vida........ .
Pero, para encumbrarnos con la música basta el vuelo
ñ,e la imaginación sol_itaria? Acaso no iríamos más lejos
b, nos encadenara el ideal amor del sueflo del artista?

lectora bella, empev.aremos? Acaso por los románticos
por esos seres que imperan en música más que en poesfa •
que han p,oducido sofladores de más voderoso vuelo e1~
la magia de las notas que en la magia de los versos. O por
los clásicos, parnasianos serenos que no hacían derroche
de pasión en eus concepcio11es para no verse obligi.dos á
caer de laaltura excelsa en que vivían siempre.
Las dos escuelas musicales no se han falseado como en
la poesía, y tendrán perennemente su imperio radiado en
todas lae regiQn~, siéndo ellos el foco. En las dos, '}Ue son
los polos arll'.lómcos- del arte, graV"itan todas las generaciones, cqyas florescencias primaverales, de ano en año
de siglo en siglo, va~ produciendo genios jóvenes quepa:
Pan á través de los tiempos con la garzonía olímpica de
Orfeo y Pan, la lira y la siringa, la música epopéyica y
la música arcádica, la persooificaci6n del sueño romántico y de la naturaleza virgen.
. Las gene,aciones. se suceden y la peregrinación de artistas pasa. A la v10Ja de amor sucede el violoncello al
clave el piano, y la mara villorn arquitectura etérea de '10s
sonidos impalpables se desborda con su eterooarrnllo de
agua que vuela entre lns flores ..... ..
A las ve11erables cabelleras ensortijadas y melenudas
de Hiiendel y Bach, siguen las cabelleras empolvadas de DESCARRILAMIENTO DEL FERROCARRIL DE CUERNAVACA
La. locomot.ora hundida en el lugar del siniestro.
Moza;•t y Haydn; después vienen las cabezas acicaladas
ó alboratadas al uso bohemio en Liszt y Rubiastein PaDOS DESCARRILAlHENTOS.
derewski y Grieg, y de todC's esos cerebros pensante~ surgen las ideas perpetuamente vírgenes, salidas quiéa sabe
de qué laboratorio ignorado de eterna juve11tud.
Nuestros lectores están al tanto, merced á nuestra inEstudiaremos pues, lectora bella, las páginas del pasa• f?rmaci6n diaria del descarrilamiento habido el lunes úldo, pues_to que l_a música vieja siempre es nifla, y la ve- timo en la vía del Central, cerca de Zacatecas. A co11semos abrir sus OJOS adolescentes en nuestras audiciones
cue!1cia de la fuertes lluvias que cayeron últimamente 1&gt;n
como si sólo despertara de un sueflo sin haber enveje'. vanos punt~s del_ interior de la Repóblica, la línea del
cido.
Ce~trnl rnfr1ó vanos desperfectos arrastrando el agua en
Hojearemos las páginas de la vida de los grandes artis- vanos tramos el t1&gt;rraplen. Esto originó el percance que
tas, el medio en que soñaron y concibieren, todo al vue- fué de consideración, pues la locomotora y los vago11Ps
lo, para no cansarnos ni fatigarnos en una excursión he- del.tren descarrilado quedaron volcados y destrozados
cha por recreo, pero espigaremos ·todas las flores de su casi por completo, de tal suerte que á últimas fechas aún
vida _en sus flo!idos años p&amp;ra trazarnos vigoros&lt;1mente quedaban los despojos sobre la vía.
el brulo de Qu Juventad, que es lo que persiste á través
No es esta empero la sola catáFtrofe ferrocarrilera de la
de los tiempos, la edad de la fuerza y de la creación, y semana. La noche del mártes último á eso de las oncP
andando, andando, llegaremos á nuestras playas mexica- un tren de carga del ferrocarril de Cuernavaca conduci:
nas, aecenderemos á las regiones del Valle y descanpare- do por la lo~omotora n?-m. 5. se descarriló cerc~ de la &lt;'S•
moa en el estudio de nuestra música y nuPstros músicos
tac16n cJe AJUBl'O y sabido esto salió de México la locllen las poderosas facultades inertes y perdidas, en el des'. motora núm. 3, con un tender y un cabous,e para dar
granamiento de la dorada espiga del arte al caer en esta aux_ilio. La operación de encarrilar se llevó á efecto con
ti,;rra virgen é ingrata, naciendo á las lluvias del cielo en rapidez, más al regresar el tren de auxilio frente al barincones desconocidos, donde vegeta y muere después de rrio de San Diego de Tacubaya, la locoO:otora con en
haber dado un pobre fruto que esparcen los vientos...... • tender y su cabousse descarri16se á su vez, volcándoee
Pero no llegaremos sin haber pasado á través del arte por completo. Se calcula por los destrozos causados que

EL ULTIMO DESCARRILAMIENTO
DEL CENTRAL.

1

TEATRERIAS.
Otra comedia de Don Ceferino Palencia, estrenada en
el Teatro Nacional, ha conseguido para su autor nutrida
ovación. Se titula lfieves.
En la nueva comedia, más ampliamente, sin restricciones obligadas per el géne10 cómico, se manifiesta el Sefior
Palencia como exquisito obeervador de los sentimientos.
Nieres más que una comedia, es un episodio de pasiones.
La nota festiva sólo aparece por breves momentos, para
infundir animación al cuadro. El humorismo de estacomedia, es grave¡ sus chispazos resplandecen con la !uz
de la intención, y al pasar, dejan huella, quedan grabadoP como sentencias que resumen la verdad concluida
de las observaciones del autor.
Los caracteres que componen la obra, no S&lt;)n caricaturas
cursis: son personas de carne y hueso, que toman á lo
serio su papel en el mundo. Nieves es una vanidosa, una
de tantas reinas de otro sexo, que considera á los hom•
bres esclavos de su belleza, obligados á tributarle los homenajes Je eu admiración. Para Nieves el sentimiento
nada vale: el amor no debe acariciarla, sino agitar el in•
ceneario ante los altaree levantados de la mujer hermosa.
Sobre todo, su orgullo. El Docto1· es un amigo tolerant~,
consentidor, sin propósito firme, sin r11mbo, que se deJa
conducir por los más nimios caprichos de una joven vo•
luntariosa. Detrás de su leV"ita negra, no late una convicción. Halaga sirviendo de trasto, C!)mpl~ciendo. 'f_o•
da su houradez la cifra en hacerse simpático. .AnduJar
es un preferido, el hombre de moda, el disputado por las
damas que se juzgan dichosas con guardar, como polvo
de oro, en la caja de sus recuerdos lisonjeros, una flor suya. Dispensa á la mujer la gracia de Uila galantería, como se deja caer una limosna en las descarnadas manos
de un mendigo. Y, como sucede en la vida, las mujeres
van en pos de aquellas limosnas, se las disputan, se las
arrebatan, y odian mortalmente las desdefladas á las fa.
vorecidas. Don Severo es el único hombre honrado que
encierra la obra del Señor Palencia. En estos tipos, que,
al más ligero desculdo, en vez de retratos hubieran resultado caricaturas, ha dejado el pulso seguro del Sefior Palencia rasgos serprendidos á la realidad. El espectador,
al verlos sobre las tablas, los compara con muchas_personas que c.moce, que trata diariamente, con qmtne&amp;
vive tal vez.
Su desempeño, cosa sabida, brillantísimo por P,ª~te de
la Sra. Tubau, que no se cansa de revelarse al publ~co en
sus diversas faces de artista intepge~te Y. que eJ1tusiasma
siempre con los arrebatos de su mepuac16n. La P!imera
actriz española acierta á encarnar en loe persona¡es, se
despoja de las más leves líneas de su caracter y toma hasta los más minuciosos y escondidos detalles de los que represent!l. El p11hlico, en recompensa, no se cansa tam·
rnM 0.f' aplanrlirla.

Aspecto de lvS carros,

Y. los artistas _auropeos á vuelo de pájaro, dfspués de meditar y estudiar por qué, en una rápida evolución hemos
llegado á adorar la m~sica eslava,_ acaso por eso,' porque
es tan vagarosa y tan rncomprens1ble.
Se_guiremos en descripción risnefia y voluble, en fugaz
plática de una cosa encantadora y dulce, y mientras llega tan dichoso momento para mí, que las hadas arrullen
bella lectora, con baladas celestiales vuestros suef'los d~
amor!
ORO.

el tren anduvo 40 metros fuera de los rieles. Iban en él
e! maquinista Federico A. B. Wbeeler, el. fogonero Franc1sao Mendoza., el Conductor ~oberto. R. Dailt y el garrotero R. Dá.v1la. Wheler mun6 asfixiado y sus com¡,afíeros quedaron más 6 ménos lastimados.
Damos cuatro fotogratias que servirán de ilustración á
estas notas.

Otro pago de $5,000,00 de "La ~lutua."
EN I-IERMOSILLO.

�25 ÜCTUBRE, 18ij6,

EL MUNDO.

2-~

peiio y logró ~ej1;1r completamente te~minado el r rimer piso del ed1fic10 á fines del año próxrmo pasado, 1ustalándose formalmente el Asilo en su propia caea, el Jía
1? de Enero de este año de 1896.
-~
.
La fachada del edificio-de ladrillo y cantería-mira
al Norte. Tiene dos pabellones laterales y un jard.incito
central cerrado por una verj&amp;.. La construcción pre~t1,1a
un aepecto muy eimpático.
Pasada la puerta.principal, se encuentra u~o en un v,·stfbulo qne tiene en el f?nd&lt;;t un cancel de c:1stales de_ e,,lores, y á la derecha é izq111erda hay salonc1tos de 1·t'c1bo.
Los pisos son de cemento ó de madera y en todo ee ve t-1
mayor cuidado y limpieza. En cada una de 1~ alas del
frente hay un dormitorio, perfectamente ventilado por
rafgadas ventanas de vidrieras giratorias. Caoa dormiLO•
rio tiene diez y seis camas de hierro con sus colchas muy
blancas. Entre cama y cama hay una silla de tule en cuyo respaldo se ve una toballa cuidadosamente doblada.
En el blanquísimo muro del fondo resalta un cuadro cun
la imagen de Nuestra Señora de los Dolores.
En- seguida de los dormitorios están los cuartos de costura y paralelamente á éstos los salones para las clases,
con ~us mapas, pizarrones y bancas de madera, pero todo
· muy lirupio y por todas partes mucha lnz y buena vt:ntl·
lación.
Pasando por un pequeño corredór se llega á. un patio
cuadrado sobre el que caen las ve~tanas ~e otros dos
dormit-orios. Actua.lruente hay 91 niñas asiladas, deede
20 hasta 3 afias de edad. En un salón duermen las
niñas de 20 á 15 años, en otro las de 14 á 11, en 0tro la~
de 10 á 7 y en otro las de 6 á 3.
Sigue un extenso patio con hileras de árbo es 1;n el perímetro. A la izquierda eetá la despensa muy bien pro•
vista· después sigue una azotehuela con los excUFadof, y
más ~delante queda un ~m,lio salón .de cristales d'.•nde
hay un teatrito. Esta pieza es el envanto de las 1111ias,
pues todos los domingoA_ en la t~.rde se_ rep1esenta11 comedias que son aplaudidas con entusiasmo por aquel
mundo infantil.
La otra ala de este patio está ocupada por los la vaderos loa cuales están perfectamente dispuestoe. Coda cual
tie~e su llave de agua y abajo de cada uno hay una pile•
ta donde las niñas van todas las mañanas á larnrse la
cabeza, la car~ y los brazos. .
.
.
i::;igue la cocma, muy ampha y muy hmp1a. El bracero,
de azulPjos, tieno ocho hornilla!!. y un gran cakltro de
agua caliente.
Cada semana se nombran tres niñas grandes para hacer la comida y otras tr s para Eervir la mesa. Las r•Ílias
barr,m los dormitorios, arreglan sus camas, la v n y cosen su ropa, y hasta hacen la tinta J los gisee para 1a escuela.
Al fondo de este patio, queda un pasadizo, á la izrptierda del cual está la capilla, primorosamente arreulaila, y
á la izouierda el departamento de baflos. Hay e uatro
la Sra. de Bmniff'" Sri ta•. IWa Ol·a0r,r)an, Manuela Osio, Maria Algara, Lupe Landa,
Exl'E'NDIO DE DULCES Y l'ASTELES.-(Servido por
cuartos con sus placeres de cemento y sus regader:t~.
Amalia Díaz, Juana Torres y Aua A gara.
El comedor tiene dos grandes mesas colocada~ paLuz GonzálPz Cosío de López, no espei:ó á que estuvi1;ra ralelamente, y se comumca con la cocina ~r medio
KERMESSE DEL
la construcción empezada en la Coloma de Santa Juha,
para comFn?ar á ejerAntes de introducir á nuestros lectores en el. féeri~o &lt;'er la cRridad,~i!\o qne
patio de ~fine, ía, don• le la, tarde y noche del dommgo ul- se alqniló nna casa en
timo se efoctn(, la fie~t.a mas encantadora qu~ P!lede dar- la cal IP del Pino y ilesse, digamos algo dt:l A~il~ Colón, ese establec1_m1ento_que de liwgo se dió asilo á
ba enjugado tantas hígr1mas, á cuyo beneficio se d1ó la nnnF diE'z niñas. An•
opulenta Kcrmee~e de que debemos ocuparnos.
mentó á poco t.iempo
A principios del afio de 1893 e!rntuóse el ~cto solemne el número de asiladaP,
de la colocación de la primera piedra del .A.silo Colón.
y por lo tanto, laA ne•
La idea )Jrimi,rn. de la fundac\ó~ de .esta casa d1:_ bene• cesidades de la bPnéficeucia be debió á la muy d1strnguida Sra. Dona Luz fica institución. Pero
Gonzál~z Cosío &lt;le Lóoez, quien de acuerdo con el_ Sr. Pre~- no faltaron almas cabítero Don Antonio !caza, y ayud~da por la Snta. Em1- ritati vaA. Entre otras
lia Gouzález Cosfo, dió los primeros pasos para que el personas rec11Prdo que
filantrópiéo proyPcto se llevara á puro y debido efecto.
la S..ñora J &gt;oña Eiena
Los elenwntos no se hicieron esperar: la mny virtuosa Mariscal ile LimanSra. Doña Julia Gúmez de Escalante y ~l Sr. Zozaya. c~- tonr regaló al Asilo,
dieron un amplio te1reno en la Colonia d1; Santa Juha sábanaB, almohadas,
para la edificación del Asilo, el joven Iagemero Don Ma- undas y cobc,rtores.
nuel Gorozpe ofr.-ció bondado!!a y desinteresarla~ente • Las señoraR-·Y-seño-sus sen•icios profesiunales, y muchas personas dieron ritas de la Junta se
materiales y dinero para que se comenzara desde lueg0 turnaban para visitar
la construcción.
diariamente la instituLa Jtu,ta Directiva del asilo quedó cor.Rtituida de la ción y constantemente
manera si&lt;&gt;uientP: Presidenta, Sra. Doña Luz Gonzál¡,z estaban prove_,·endo al
Cosío de López; Y ocalee, Sras. Doña Concepción Ri vas de Asilo de todo lo nece•
Torres y DJiiJ. Concepción Gutiérrez de Gntiérrez. y sario para la comodiSritae. Eu1ilia Gonz.ilez Cosfo, Julia Loera, Mauuela Zo· dad é instrucción de
zaya Dolore11 Escalante y Eugenia Escalan te.
las niñas. De la calle
O.itu b1 e de 18.)2, se formó en México la Junta Co- del Pino se paso el A lombina eu..:a1 gada de celebrar, de maner3 digna y debi- silo á la calle del Cida, el cuarto centenario del descubriruiento de AméricD.
prés, y de allí á una
Paeadas las fitl~tas, las señoras y señorita,·que formaban casa de la Colonia de
la Junta uel Asilo, supieron _que habían sobrado algunos San Miguel Chapultemiles de peso¡¡ de los fondos colectados para la celebra- pec. donde permaneción, y eutonces las estimables_y caritativas damas de- ció bastante tiempo.
cidieron acercarse á los Sres. Lic. Don Manuel Romero
Hay que hacer consRubio, Don Tdesforo García y Don Ricardo Sainz, miem •
br0s de la Junta Uolombina, para suplicarles cedieran loa tar que las señoritas
EmiliaGonzáiez Cosío
fondos á b,meficio del asilo.
'1'l
Los caballeros mencionados no tuvieron ipconvenien- y Eugenia Escalante,
~
en dar ti dinero poniendo por condiciór. ÚD ica' que acompafladas de la
muy distinguida Sra~
el&gt;~&amp;ilo lltvara él' nombre del descubridor de América.
LasJundado1as del Asilo habían querido que se Uamara Luz Acosta de Gonzád~ «:l{ueetra Sefiora de los Dolores,» pero no se opusieron lez Cosío (áquien lla.:i que:Uevara el ncmbre de «Colón,» quedando, sin em- maban cariñosamente
«la mamá de la junbargo, l.!1- casa bajo la advocación de la Mater Dolorosa.
Con el dinero recibido se concluyó el trabajo de cimen• ta»), andaban constantación y. p1,1do adelantarse)a ceremonia de la colocación temente viendo ánuesde la priuiera piedra, ceremonia á la que asi11tió el Seflor trns ricos y org?,nizanLic. Don JS!anuel Romero Rubio, entonces Ministro de do fiestas para hacerse
Gobernación, y el Seiior Dr. Don Próepero. María Alar- de fondos para las neeón y Sáru;bez de la Barquera, Illmo. Arzobispo de Mé- cet1idades del Asilo. •
Entretanto, el Sexico. La qer.emonia estuvo muy luci~ y fué presenciada
flor Ingeniero Goroz- _
por m•tlt.itnrl il.e familias de nn~tra buena sociedad.
y de Garc1a y Srltas. Lezama y Mart1ne2) Campo~
L:l Juut.a, dignawtuw ¡m·t:idida por la Seflora Dofla pe trabajaoa .con .em- ITES'ro' DE uEwoos.-(Servldó por las Sras. de González

••

' ·w

Misa

"

257

LA KERMESSE.-CANTINA.-(Servida por las Sras. Josefa Terr~T"• r1e A lgarn, Conc~pción Rh"as de Torres, y Sri tas. Ruth Arce, rsabel
Vinent, Domltila Hidalgo y Couceµción Cortina).
·de un torno. Toda la vajilla es de metal barnizada de
'blanco.
Tan pronto como se cuent11 con los fondos necesarios,
el joven ingeniero D. Manuel Gorozpe proseguirá la obra,
· construyendo un segundo piso, para el cual tiene ya formado• los plano necesarios; y una vez terminado todo
el Pdificio se podrá dar abrigo allí á unas 200 nifl.as.
¡ Bemlita sea ia caridad!

Segufa á la importante in4a lnción mPncionadn, el puesto de los co11jfet1,, dirigir!() ¡.,or las :--ra~. Cam:tcho viuda
de Landa y i.arcla de Rin ·úu, s1e11uu la~ agr,1ciaclas ven-

dedoras las Sritas. Liceaga, Lola Landa y Lola Lascurain.
Cerca de las crisantPmas servían delicioso te, vPstidas
con morimones y obis el!•gantes y amparadas bajo uu chinesco pabellón, las señora!! de León y de Frisbie y las
Sritas. García Y. Fioette Girard.
Sus delicadas figura~ hacían pensar en mousmés idealizadas, en las cuales se hubiese fundido toda la exótica
gracia japone&gt;!R á la soberana belleza de las m □ jeres
blancas.
Muy hermoso era a~( mismo el puesto contiguo á é~te
último: el de los heladoR. Ahf se habfau dado ciia las
lánguidas bellezas del Mediodía; surgfan vivos y r.-tadores los colores de la bandera española, y era el dPr.:tlle
principal del adorno una gran pandereta. Despachaban
las Sras. de Gonzál..z Misa y de García, y las i::iritas.
Lezama y Martfnez Campos.
No lejos de este delicado expendio veíase el de fl )rea
natura,es colocadas en primorosas canastillas, y tan frt&gt;R·
cas y lozanas como ellas, María Landa, Carmelita Hi11cón
y María Luzárraga, vendiéndolas, dirigidas por las p,-ñoras Dofla Guadalupe Tt'rreros de Algara, Doña J,,.()nor
Mart(nez de la Torre de Escalente y Doña Marfa Lu1.ano
de Landa.
Seguía el puesto de «objetos varioP» decorado con ex•
plénuidos cortinajes. Veíase allí, colocadas en dos ri,¡,i·
sas, multitud de objetos de fantasía que tuvieron mny
bnPna venta.. Dirigían este pnesto las Sras. de Gon~:\IPll,
Buch de Algara y Dolores Riba de Cervantes, FiPnrlo
acou,pañadad por las estimable~ Sri,ías. María y Anita
Algara. Guadaltipe y Anita Riba, Lupe Landa, l~abt:l
Holh y Amalia Díaz.
Para el expendio que sPguía: el de sodas, Chucho Contreras ideó un paisaje hi¡.,erbóreo del mejor efect": un
gran témpano de hielo, ae cuya frialdad se burlaban con
sonrisa encantadora las Sras. Doña Beatriz Redo &lt;le Zaldfvar, Doña Catalina Cue\·a9 de Escandón, Dofia Guadalupe Cuevas de Mier, y laA Sritas. María de la VPga, Beatriz de la Vega, Cuevas y Luz Alcázar.
La cantina levantábase en seg□ ida mostrando un ador•
no d~l mejor gusto, servían la las tiras. Terreros de .Algara, Rivas do T•&gt;rres, Rivas de Morquecho y las Sri tas. Isabel Vinent,, Coacha Cort.ina, :.nz Arce y Do mi tila Hidalgo.
La eatiwable sefiora Braniff dirigía el expendio de dulces y 'pasteles, presidieudo al grupo más gentil que dar-

Tal es, á grandes rasgos, ***
la hi-1toria de ese benéfico establecimiento. del cual deben con justicia sentirse orgullosos el Sr. González Cosío, su digua esposa y sus hi_jas Luz y Emilia, á. los cuales se debe su fundación.
Ahora ea ya tiempo de pasear con el lector por el 're gio patio de la Escuela de Minas
'
Este patio, el mejor sin duda de México, deslumbraba
positivamente por la harmonía y magnificencia de sus
adornos y por la belleza de las innumerables sefioriti-,a
que en él circulaban, formando aquí y ahí grupos verdaderamente cauti vadorea.
Nada menos que veinte puestos, sin contar con a lgunos
saloncitos de diversiones, erguíanse en el amplísimo re•cinto, ofreciendo los contrastes más encantadores. __j

·=:

DOMINGO.

E,;

1896.

""

0

LA

ÜC'l'URRF.,

l
'P.ato de porcelana con el retrato al oleo del General Diaz, puJsto á

- l a venta en el exdendio de "Objetos Varios."

Lo primero que se advertía á la iz1uierda de la entra-&lt;la, era nn kiosko japonés, en el que la Sra. dtl Landtlro,
11us encantadoras bijas y la~ señoritas Robalo, Tt!rreros y
Cortina, expendían peqn¡,ñas cestas dt: crisantemas, y
era de verse el extraño efec1,o del maridaje momentáneo
de eaaa florea del misterioso imperio lejano. con los freseos y rozagantes encantos de las damas que las vendían.
La crisantema! ella es la flor aristócrata por excelencia,
la gran flor heráldica que desata su cabellPra abundosa
-sobre la ~eda de las mucetas y i;obre la pulida superficie
de las lacas, la flor patricia, la flor orgullosa y serena.
. Frente á este primoroso kio3ko hall.:ibase el banco, la
1nstala1ión máa importante, sin duda. Tocóle adornarlo
á nuestro amigo el artista Don .Jesús F. Contrera@, cuyo
talento é imaginacíón puestos al servicio de la hermoau~. hicieron prodigios en el adorno general. Tal iriatalae1ón mostraba un adorno serio y del mejor gusto. Eran
!&gt;anquerns las distinguidas y hermosas seiioras de Lombardo, de Laclau y de Castellanos, y las Sritaa. Fortufio,
Vélez, Valle, Moreno, Mestas y Varona.

LA K ERllESSE-Í'uESTO ""' "ÜRJETOS VA RtOS."'-&lt;Scnido p1• la.s Señoras Gonzalez Buch de Algara, Dolores Riba de Cervantes y Seil.oritas
Maria y A.nita Algara, Guadalupe y Anita Rlba, Lupe Landa, Isabel Holh y Amalia Diaz.)

�26

EL MUNDO.

258

Ü CTU.BRE,

1800..

25

se pueda, como que lo integraban las Sritae. _Gila ü ' &lt;;:;orman, Manuela Osio. María Algara, Laaunta Mariscal
Amalia Díaz, Juana Torres y Ana Algara. En este puesto
una fuente maravillosa producía un efecto que bacía soñar
en los cuentos orient,des.
.
Servían el expendio de tamales las Sritae, María Y Angela Escudero. Anita Vidaurreta y las Sras. Casanova de
Gonzá.lez, de Vidaurreta y Navar~ete ~e la Vega.
De ;os pueetes destinados á. D1ve~1ones. no hay que
dPcir sino que eran ingenioRos y borutos, tales_ como el
Massacre des innocentes. la tómbola, los cabalhtris Y. la
rueda de la fortuna. Organizáronlos la Sra Doña Ehsa
Lynch de Camacho y las excelPntísimas Sras. duquesa de
Arcos y condesá de Bois D' Aiche, Sras. de Sherer Y de
Dutour. .....
•
J
·t T
Vendían boletos las encantadoras Sritas, uam a 0 rres, Lupe Rivas, María Algara, Sarita Chavero Y otras
no menos lindas.

Pandereta pintada. por Leandro Izaguirre y puesta de venta en la.

Kermesse.

El Seiior Presidente de la República se presentó á las
~iete y miJutos, compró en varios puel!tos y tuvo pab
br.is galantes y oportunas para todas las vendedoras.
Acompañábanlo el Sr. Ministro de Relaciones y el Sr.
Bscobedo.
. .
.
P-&gt;eo después _d~ las nueve ~e. l_a !loche la d1~tmgmda
concurrencia asistió á la exhib1c1én de dos pnmorosos
cuadros vivos: «La Noche» y «Milton dictando á. sus hijas el Paraiso Perdido» organizados con mucho arte por
1:I Sr Don Jesús F. Contreras.
R~presentaba La Noche la Srit!' Luz Lag_ardi., cuyos
ojos de terciopelo tienen fulgurac1ones de cielo tropical
y tomaron parte en el segundo cuadro las niñas Rosa
Holway y Edcandon Y. Te~reros.
. .
Entre la concurrencia vimos á. las Pigmentes personas:
• Excmo. Sr. Don Emilio de León, Excmo. Sr.. CJ?nde de
Aiche, Excmo. Sr. Duque de A..-cos, señor M1mstro de
Inglaterra, Sr. Don Sebastián C~macho. Sr. Don Carlos
Rivas, Sr. Doctor D. Eduardo L1céaga, Sr. Don Romualdo Pasquel, Sras. de Liceaga, de Campero, de Pasquel, de
Viadero, de Martínez del Rfo. de Macedo, de Landa, de
Bnch de l::lalazar, de García, Ramírez de Vergara, de Barreda: de Fortuño y Miramón, de Horcasitas, de Oliva-

f

.

.
LA KERMESSE.-(PUESTO DE

LA, FLOREF.-(Servido por las Sras. Cortio~ de Alvarez Rull YTerreros de

Maria. Landa. y Carmen Rmcón Gallardo).

res de Collantee, de Fern,\ndez, de Aecorve, de Echeve·
rrí~, de Gómez Pliego, de Suinag_a; Sritas . .C!lstafied';l,
Contrnas, Kethy. del Villar, Mart1corena, V1g1l, Beatriz
Franco. Silva, Díaz, Vivanc0. Amor, Montoy, Urueta,
Benfield, Ayala, Binojo8a, Ordori&lt;-a, Buetamante, Itu~rte Jáuregui Colín. Labat Belaunzarán, Gall,11do, Rmz,
M'azorra y Cárdenas, Quintanilla, Garrido, Zabalza, Ayer,
Azpe, Segura y otrasmuchas
que no pudimos anotar.
La encantadora fiesta terminó antes de la media:noche, dejando las más gratas
impresiones.
Las guapas y distinguidas
organizadoras pueden estar
t atisfec has.
-•HINIOI••··-·Curiosidades.

Las mnjere~ Japonesas.
Creia haber tr;.zado la última lfnea de toda especie de
japonería, y veo que me he
olvidado, hasta el punto de
ofrecer un artículo, de ese
• misterioso pequeño bibelr,t
d'é!agere, que es la mujer japonesa. De nuevo, pues, me
rodeo de todo lo que pue. e
avivar, hasta 111 ilusión de la
presencia, mis recuerdos, torlavía frescos, de allá; trajes
i rnpregnados de perfumes raros vasos. jarrones, aoanicos
imágenes y retraloe. Retratos sobre todo, innumerables
retratos desparramados sobre mi mesa de trabajo; caras alPgres, .conocidas ó no;
pequeños ojos estirados hacia las sienes, verdaderos
ojos de ga o .... 1Y unos vestidos y unas posturas!... Todas las travesuras, todas las
gracias extrañas y calculadas
envolviéndose en los pliegues de largas túnicas ó cuLA KER1fESSE.-EL BANCO.-(servido por la.s Señoras L. de castcl.hmos Y Mora de Lombardo Y seño · briéndose baJ·o la extra vaganritas Fortuño, Vélcz, Va.lle, Moreno, Mestas y Varona.)

Algara Y Srltas. Me.ria. Luzé.rra.ga."

tP m, zcla de colores de sus eombrillaP.-Y la ilusión deseada me viene tan pronto, que un m_urmullo de ~nas,
voces pareceeecapare~ de Ioe álbumA abiertos, _Y ,\ ~1 alrededor oigo, en el silencio, como unas pequenas risas....
No creo que un hombre de raza europea pueda eecribi,· acerca de la mnjer japonesa nada absol~tamenteexacto, si se quiere ir máR allá de las superficies. y los
aspectos. Sólo un japonés lo sabría, ? tal vez también un
chino-pues hay afinidades de alma rncontestablee eptr~
esos dos pueblos, sin embargo tan difer~ntes- y aun e1
este estudio estuviera un poco profundizado, _ya no lolo comprenderíamos; no nos ensefiarfa nada,. porqne senos escaparía por cierto lado, que sería prec1eamt-uLe el•
lado profundo y capital.
La raza amarilla y la nuestra son los dos poloe de la
especiti humana· hay divergencias extre_m as h!'5ta en ,
nuestras manerds de percibir los obje~os exterior'.JS, Y
nuestras nociones sobre las c&lt;,sas esenc111les son á menudo inversaE. No podemos nunca penetrar completamente una inteligencia china ó japonee11; ª':1 un mo~ento da_
do, con un misterio~o tell,!or, nos sentimos ataJados_por·
barreras cerebrales 1mpos1bles de pas!lr; esas geµtee sien.
ten y piensan al revés de nosotros nnsmoe.
Seré, pues, muy somero en lo que voy . á ~e?ir, Y prefiero confesar francamente, desde un prmc1p10, que no•
podría hacer más..... .
Concluido todo eso, ahor;-han desaparecido las a~mirables ropas de formas milenarias y los anchos abamcos
de sueños. El nivelamiento moderado, se ha apoderado•
de un solo golpe, brusco, de esa corte de Mikado, qne había continuado hasta nuestros días más encerrada que un
claustro, y que había conserva~o, ~esde las viejas edades,
los ritos, costumbres y elegancias m~ntables.
_
La orden vino de lo alto; un edicto del emperador
prescribió á las damas del palacio veetirse como sus hermanas de Europa: se hizo venir precipitadamente tods.
clase de géneros; moldee de costuras, S&lt;?mbreros couf1;ccionados. Los primeros ensayos de conJunto de esos die·
fracee debieron tener lugar privadamente, tal vez con
arrepentimientos y lágrimas, quien sabe, p~ro más probablemente con risas. En seguida i,e convidé á los ~xtrajeros para venir á ver: se organizaron garden-parties,
saraos danzantes, conciertos. Las damas que habí!'-n tenido la suerte de viajar por Europa, en las embaJadas,
dieron el tono de eea admirable comedia.
PIERRELOTI.

ÜCTU13RE,

1896.

Queridos míos, dijo la condesa, ya es tiempo deque se
recojan ustedes.
Las tres criaturas, niñas y níiio, se levantaron y fueron
á besar á. su abuela.
Después fueron á decir buena noche al señor Cura que
había comido en el Castillo, como lo hacía todos los
jueves.
El Cura Mauduit sentó á dos de los nifios sobre sus codillas, pasando sus largos brazos cubiertos de negro detrae de los cuello,¡ y aproximando sus cabezas con un movimiento dulce y paternal, los besó en la frente con un
beso tierno.
•
Luego, los puso en tierra y los chicuelos se alejaron, el
niiio delante, las niñas detrás.
«Usted ama á. los niños, señor Cura, dijo la condesa.
-Mucho, señora.» La anciana levantó hacia el Curases
ojos claros:
«Y...... su soledad no le ha pesado nunca demasiado... .
-Sí, algunas veces.»
Se calló, vaciló, luego siguió diciendo: «Pero yo no había nacido para la vida &lt;,rdinaria.n
-¿Qué sabe usted?»
-¡Oh! lo sé bien. Yo nací para ser sacerdote y he seguido mi camino.»
La condesa le miraba siempre: «Veámos sefior Cura,
dígame usted, dígame usted cómo se dec~dió á. Fenunci-ar
á. todo lo que nos hace amar la vida, á todo lo que nos
consuela y nos sostiene. ¿Qué es lo que lo ha impulsado
y determinado á. apartarse del gran camino natural del
matrimonio y de la familia? Usted no es, ni un exaltado
ni un fanático, ni un sombrío ni un triste. ¿Es acaso algún acontecimiento, alguna pena lo que le ha decidido á.
pronunciar votos eternos?»
El Cura Mauduit se levantó y se aproximó al fuego,
después tendió á las llamas sus gruesos zapatos de padre
de aldea. Parecía vacilar en su respuesta.
Era un gran anciano de cabellos blancos, que servía
desde hacía veinte años á la comunidad de San Antonio
de la Roca.
Los campesinos decían de él: «He ahí un hombre honrado.»
·
Era un buen hombre :en efecto, bondadoso, familiar,
dulce y sobre todo generoso. Como San Martín hubiera
dividido su capa en dos pedazos. Reía siempre de buen
grado y lloraba también por poca cosa, como una mujer,
lo cual no dejaba de perjudicarlo un poquillo en el espíritu duro de los patanes.
La vieja condesa de Saville, retirada en su ¡¡astillo de
la Roca, para educar á sus dos nietos después de la muerte sucesiva de su hijo y de su nuera, amaba mucho á su
Cura y decía de él: «E; un corazón.»
El iba todos los jueves á pasar la velada en casa de la
castellana y se habían ligado con una buena y franca
amistad de viejos. Se entendían casi en todas las cosas
con media palabra siendo como eran los dos, gentes do·
tadas de la senci:la voluntad de las gentes sencillas y
dulces.
Ella insistió: Vamos, señor Cura, confiésese usted á. su
vez.»
El repitió: «Yo no había nacido para la vida de todo el
mundo. Me percibí de ello á tiémpo, felizmente, y con
frecuencia he comprobado que no me había engañado.
«Mis padres, comerciantes buhc;meros en Verdiers, y
demasiado ricos, tenían mucha ambición para mí. Se me
puso en un colegio. ¡Oh! qué poco se sabe lo que puede
sufrir un nifio en un colegio, por el so·o hecho de la separación y del aislamiento. Esa vida uniforme y sin ternuras es buena para los unos, detestable para los otros. Los
pequeñuelos tienen frecuentemente el corazón más sensible de lo que se cree, y encerrá.ndoloQ así, tan pronto, lejos d11 aquellos á quienes aman, puede desarrollase hasta
el exceso una sensibilidad que se exalta y se vuelve enfermiza y peligrosa.
«Yo no jugaba; yo no tenía camaradas, yo pasaba mis
horas en echar de menos la casa, lloraba toda la noche en
mi lecho, me rompía la cabeza para evocar los recuerdos
de mi casa, recuerdos insignificantes de cosas pequefias,
de hechos sin importancia. Pensaba sin cesar en todo
lo que había dejado allá lejos. Me convertía, sin saberlo,
en un exaltado para quien las más ligeras contrariedades eran penas horribles.
«De esta euerte permanecía taciturno,'encerrado, sin expansión, sin confidentes. Este trabajo de excitación mental se hacía obscuramente y con seguridad. Los nervios
de los niños rápidamente se agitan; debería velarse para
que vivan en una paz profunda hasta su desarrollo casi
completo. Pero, ¿quién piensa que para ciertos colegiales
un pensum iujusto puede ser así mismo una pena tan;grande r.omo lo será. más tarde la muerte de un amigo; quién
se da cuenta ex11cta de que ciertas almas jóvenes tienen
por casi nada emociones terribles y son en poco tiempo
almas enfermas incurables?
«Este fué mi caso, la facultad de sufrir ee desarrolló
en mí en modo tal que toda mi ex,istencia se convirtió en
un martirio.
«Yo no lo decía, yo no decía nada; pero poco á poce, fui
siendo de una sensibilidad, ó mejor dicño, de una sensi-vidad tan viva que mi alma parecía una llaga. Todo lo
que la tocaba producíale rotortijones de dolor, vibraciol!es horribles y por ende v.irdaderos estragos. Felices los

EL MUNDO.

hombres á quienes la naturaleza ha acorazado de indiferencia y armado de estoicis1m,!
«Llegaba á. los dieciseis años. U na timidez excesiva me
había venido de aquella aptitud para sufrir por todo.
Sintiéndome dt&lt;scubierto contra todos los ataques del
azaró del de~tino, temía todos los cont!lctos, todas las
aproximaciones, todos lüs acontecimientos. Vi vía en
guardia como bajo la amenaza constante de un infoFtunio
desconocido y siempre esperado. No osaba ni hablar, no
obraba en público. Tenía muy determinada esta sensación: que la vida es una batalla, una lucha. espantosa en
que se reciben golpee terribles. heridas dolorosas y mortales. En lugar de nutrir, como todos los hombres, la esperanza feliz del mafia na, guardaba solamente un temor
confuso y sentía en ruf un deseo de ocultarme, de evitar
ese combate en que sería vencido y -muerto.
«Concluidos mis estudios se me dieron seis meses de
vacaciones para elegir una carrera. Un acontecimiento
bien sencillo me hizo ver claru en mí de pronto, y mostrándome el estado enfermizo de mi espíritu, me hfzo
comprender el peligro y me decidió á huirlo ..... .
«Verdiers es una pequeña ciudad rodeada de plantío~
y de bosques.
«En la calle central se encontraba la casa de mis padree.
Yo pasaba entonces mis días, lejos de aquella ciuaad que
tanto había echado de menos y deseado tanto.

Loe sueños se habían despertado en mí y me paseaba
en el campo completamente solo para dejarlos escapar y
volar.
«Mi padre y mi madre, completamente ocupados de su
comercio y preocupados de mi porvenir no me hablaban
sino de su veuta ó de mie proyectos posibles. Me-amaban
como gentes positivas de espíritu práctico, me amaban
con su razón más que con su corazón, yo vivía encaeti•
liado en mis pensamientos y tembloroso siempre á causa
de mi eterna inquietud.
Ahora bien, una tarde, después de un largo paseo, percibí, al vol verá mi casa á grandes pasos á fin de no retardarme, un perro que gal(,)paba hacia mí. Era una especie de e¡,pafiol rojo, muy flaco, con grandes orejas rizadas.
«Cuando estuve á diez pasos, se paró. Yo hice otro tanto. Entonces se l)USO á. agitar su cola y se aJ&gt;roximó poco
á poco, con movimientos temerosos en todo el cuerpo,
inclinándose sobre sus patas como para imptorarme y moviendo dulcemente la cabeza. Yo lo J;amé, é hizo entonces ímpetus de arrastrarse con una actitud tan humilde,
tan triste, tan suplicante, que sentí las lágrimas en los
ojos. Acerquéme á él, se esquivó, volvió de~pués y yo puse una rodilla en tierra, mostrándole dulzuras á fin de
atraerlo
«Encontróse p;ir fin al alcance de~i mano y muy dulcemente lo acaricié con precauciones infinitas.
"Se envalentonó entonces, se levantó poco á. poco, puso
sus patas sobre míe hombros y se puso á lamerme la cara.
"Me siguió hasta la casa y ese fué verdaderamente el
primer sér al cual amé apasionadamente, porque me concedía su ternura. Mi dilecció n por esta béstia fué en verdad exagerada y ridícula. Me parecía confusamente que
éramos dos hermanos perdidos sobre la tierra, taIJ aislados
y sin defensa el uno como el otro. El perro no me abandonaba, dormía al pie de mi lecho, comía á la mesa á
pesar del disiusto de mis parientes y me seguía en mis
paseos solitanvs.
«Frecuentemente me detenía á los bordes de un foso y
me sentaba en la hierba. Sam inmediatamente acudía, se
sentaba á mi lado ó sobre mis rodillas y levantaba mi

259
mano con el extremo d e su hocico á fin de hacerse acariciar.
«Un día, hacia el fin de Junio, co mo estuviésemos en el
camino de Saint-Pierre-de-Chavrol. ví venir Ja diligencia de Raverau. Corría al galope de cuatro caballos, con
su vientre amarillo y el casquete de cuero negro que cubría su imperial. El cochero hacía sonar rn chicote; una
nube de polvo 20 elevaba de lae ruedas de l pesado vehículo, después flotaba por detrás, á la manera de una
nube.
«Y de pronto, al llegar cerca de mf, 8am, asuetado acaso por el ruido y queriendo unírsemP, se lanzó hacia el
coche. El pie de un caballo lo derribó; yo lo ví rodar,
girar, levantarse de nuevo y de nuevo caer bajo todas
aquellas piernas; después el coche entero tuvo dos grandes sacudidas y vf detrás de él. en el polvo, algo que se
agitaba en el camino. Lo habían di ~id ido casi en dos:
todo el interior de su vientre desganado, pendía, salía
de eu seno, con borbotones de sangre. Ensayó levantarse, andar, pero sólo las dos patas de dPlante podían moverse y rascaban la tierra como para hacer un agnjero;
las otras doe ya estaban muei-tae. Y el animal aullaba
horriblemente, loco de dolor.
«Murió en algunos minutos. Yo no puedo expr~ar lo
• que sentí entonces y como he sufrido. Estuve encerrado
en mi cuarto más de un mes.
«A.hora bien, una tal'de, mi padre, furioso de verme Pn
ese estado por tan poca cosa, exclamó: «Qué sucnlerá.
cuando tengas verdaderas penas, si pierdes por Pje1uplo
tu mujer y tus hijos! No se debo ser necio hasta ese
grado!
«Esa frase se me grabó en la memoria y me persiguió: «¿Qué será de tí cuando tengas verdaderas penas,
si pierdes á tu mujer y á tus hijos?" Y cuando co111.i11cé
á ver claro en mí, comprendí por qué todas la¡, pequeñas miserias de cada día tomaban á. mis ojos una importancia de catástrofe. Me percibí de que estaba organizado para sufrir horriblemente por todo, para sentir, multiplicad.is por mi sensibilidad enfermiza, todas las impresiones dolorosas, y se apoderó de mi uu temor atroz de la
vida. No tenía pasiones ni ambiciones; me decidí, pues,
á sacrificar las alegrías posibles para evitar los dolores
ciertos. La exist.encia es corta, yo la pasaré al servicio
de los otros, en aliviar sus penas y en gozar con sus goces,
me dije. No experimentando directamente ni las unas
ni los otros, no recibiré más que emociones debilitadas.
''Y si supiese usted sin embargo, como me tortura y
me desola la miseria humana! Pero lo que para mí hubiera sido un sufrimiento intolerable se ha convertido
en conmiseración y piedad.
"Estas penas que palpo á caJa instante yo no la11 habría soportado cayendo sobre mi propio corazón. Yo no
hubiera podido ver morir á uno de mis hijos sin morir
yo mismo. Y he guardado á. pesar de todo un temor tan
obscuro y penetrante de los acontecimientos, que la vista de su factor entrando en mí me produce cada día un extremecimiento en las venas; y no obstante, ahora nada
tengo que temer."
El cura IMauduit se calló. Miraba el fuego en la gran
chimenea como para ver cosas misteriosas, todo lo desconocido de la existencia que habría podido vivir si hubiera sido más atrevido ante el sufrimiento. Replicó en
voz baja:
··Tuve razón, yo no era para este mundo."
La condesa no dl'c(a nada: por fin, trae un largo silencio, pronunció: "Yo, si no tuviese mis nietos, creo que
no tendría el valor de vivir."
Y el cura se levantó sin decir una palabra más.
Como los domésticos dormitaban en la cocina, ella
misma le condujo hasta la puerta que daba al jardín y
miró hundiree en la noche su gran sombra lenta que
alumbraba un reflejo de lámpara. Des~ués volvió á. sentarse ante 11u fuego y pensó en muchas cosas en ,ascuales no se piensa cuando se es joven.
·

GuY

DE MAUPASSANT.

La razón del hombre es como el globo que habita: la
mitad s.i halla sepultada en las tinieblas cuando la otra
mitad está. iluminada.
La prensa es la tribuna ensanchada; la palabra es el
vehículo :!e la inteligencia, y la inteligencia es duefia del
mundo material.
La razón se compone de verdades que es necesario decir y de verdades que es necesario calla".'.
La vida es una pregunta continuada que el tiempo se
encarga de contestar.

�25

EL ~IDNDO.

260

ÜCTUBRE,

¡GOD SAVE THE QUEEN!
LA GARIDAD Y LA POESIA.

25

1896.

ÜCTUBRE 1

1896.

Tomamos á continuación del rico joyero del poeta, al
azar, algunas de sus composiciones.

'

CASO CIERTO

Por ser una de las fuertes y poderoeas tierras de poesía;
Por eer la madre de Shakespeare;
Porque tus hombres son bizarros y
bravot1 en guerra ó en olímpicos jue•
gos;
Porque en tus jardines nace la me·
jor flor de las primaveras Y. en tu cielo se manifiesta el más tnste sol de
los inviernoE;
Canto á tu Reina, oh grande y s~berbia Britania, con el verso_gue repiten los labios de todos tus hiJos:
¡God save the Queen!

versos ei;crltos en los abaniCO" que se destinaron

a. 1,. kerm"'°" d e l d om ingo.

Abanico, tú eres uua acción bne~a.
como un beso de virgeu, puro Y risueño,
en el llanto del pobre que sufre Y pena.
Sé un n•cnerdo wuy dulce para tu dueño,
y tu seu.., que ven;os y ~ro,ua exliala,
para tu imul ~ea la fni_g1l ala
que vuela bacia el divrno país del sueño.
JusT&lt;&gt; S1EKKA.
L:1 suerte peregrina
Llé\'ete, oh blanca página dti seda!
A serenar la frente de u na her.nos~,
Que al primer beso del :imor se encienda.
BALB• ~o ,DÁ Y ALOS,

A un cruzado caballero,
Garrido, noble y ga,zón,
En el palenque guerrero
Le clavaron un acero
Tan CPrca del corazón,
Que el físico al contemplarle,
Tras verle y examinar!&lt;&gt;,
Dijo:-«Querlará sin vida
Si se pretendd sacarle
El venablo de la herida. n
Por el dolor congojado,
Triste, débil, desangrado,
Dfspués que tanto sufrió,
Con el acero clavRdo
El caballero murió ;
Pues el físico decía
Que t&gt;n el dicho caso, quien
Una herida tal tenía,
Con el venablo morfa,
Sin el venablo también.
¿No comprendes, Concepción,
La historia que te he contado
De ese garrido garzón,
El del acero clavado
Muy cerca del corazón?
Pues el caso es verdadero:
Yo soy el herido, ingrata,
Y tu amor es el acero:
Si me lo dejas, me mata;
Si me lo quitas ma wuero.

,,/*
Tus mujere9 tienen loP cuellos de
los cienes y la blancura de las rosas
blancas,
,. Tus montai'ias están imprrgna~as de
leyendas, tu tradición es u!1a ruma ~e
oro tu historia es una m111a de hierro: tu poesía una mina de diaman~;
En los mares tu bandera es conocida de todas lae esnutnas y de todo3
los vientos, á punto ~e que la te!fl•
pestad ha podido pedir carta de CIU·
dadanía inglesa:
Por tu fuerza, oh, Inglaterra;
¡ God sm•e the QURen!

Abanico feliz, cuando la ~ermo~a
Te b~se sonntlndo,
No le cuentes mi triunío, ~o le digas
Que ya mi boca te besó prunerol
JosÉ M. BusTiLt.0S.

PensamientoJ.
l.

El alma de \os pobr~e sólo encierra .
Abandono, infortunto y descon~uelo,
Son los niño~ sin padres en la t1~rra,
Los huérfanos del cielo.
II.
Bendito del que acor•e por humano,
Al que en roto mautiro en el mar boga,
y le alarga á los núufragos la mano
Qutl salva al que se ahoga.
III.
¡Ay! los niños, los nii'ios desvalidos, ......
i A.y I si hogar y calor l_es arrebata~ .. •...
¡Son las aves que arroJan de sus nidos
UuraMnes que matan!
IV.
Ayt los niños sin pan, sin enseñanza,
Envuelto eu ulas ue ,a '""r saluorn......
¡Bien hallan los qne llevan la esperanza
Al lwerfano y al pobre!

*

* *en una de tus is •
Porque alberga~t~
las á Yíctor Hugo;
Porque eobre el hervor de t~s trabajadores, el tráfago de tus _martoos. Y
la labor incógnita de ~us mmeros, t1e•
nes artistas que te v1_sten de seda de
amor, de oros de gloria, de perlas lí·
ricas;
.,
Porque en tu escudo está. la umon de
la fortaleza y del ensueño, en _el l~n
simbólico de los reyes y el u01com1el
amigo de las vírgenes y hermanos de
Pegaso de los sofladores;
¡ God aave the Qu.een!
***

Por tus pastores que dicen los salmos y tus padres de familia que en las
horas tranquilas leen en a!ta voz al
poeta favorito junto á la chimenea.
Por tus princesas incomparables Y
tu nobleza secular;
Por San Jorge vencedor ~el Dragón ,
por el espíritu del gran W1ll y los ver•
sos de Swinburne y de Tennyson:
Por tus muchachas ágiles, leche Y
rosa, frescas y tentadoras como manzanas;
Por tus mozos fuertes que aman loe
ejercicios corporales, por tus scholars
familiarizados con Platón, remer.s ó
poetaP;
!God save the Queen!

Y.
, as almas de \os pobres están llenas
De soledad, de afJn y de hondo anhelo...
Los pobre~ gn{au á \as alma~ ouenas,
Al camrno del cielo!
JO lÉ PE'&gt;N Y ÜONTRERAS.

A los pobres.
·Gemís? ¿Por qué? los miFeros andrajos
que cubren vuestras carnes,
tanto como la púrpura y el_oro
y ei blanco armiño~los neos, valen.

0

En el eterno drama de la vida
los actores no saben
ei despues de mendigos, serán reyes;
si despues de reptiles, serán aves.

***

Reina y emperatriz, adorada por ~u
inmenso pueblo, madre ~e reyes, Vide·
torie favorecida por la mfl.uen•fa e
Nike'; solemne viuda vestida de 1;1eg~,
adoradora de la memoria del prmc1pe
amado señora del mar, eei'loradPl país
de los ~lefantee, defensora de la f~; po·
derosa y gloriosa irnciana; .,¡ h 1m!1°
que te saluda se oiga _por toda la turra: Reina buena: ¡Dws te salve!
RustN DARÍO,

Erguid las frentes pálidas y mustias,
despreciad vuestros males;
.
pensad que todoH los &lt;¡ue el mundo habitan
tienen tambien como vosotros, hambre!
Sabed que van los hombres implorando,
. horda de miserab1esl
unos pan y otros fé y otros amores
y todos un sepulcr~ que acostarse!
Secad el llanto y contemplad la altura;
allí está el fin del viaje;
.
.
para el creyente ali{, la otra ~x1etencia;
para el que no cree en nada, lo mmutabl,•.
Secad ol llanto, levanta~ la frente;
Sois fP.licPs; pedía y el bien se os hac~......
Cuantos mendigos hay que nada piden
y que teniendo pan se mueren de hambre!
JosÉ P.wx DEL V ALLB.
¡Oh l tú, que soplas sobre faz &lt;:eleste
Blandos aromas y calladas brisas,
Tú que ocultas rubores de doncell~
En' frente virgen que el amor carmma;
Sopla en todas las almas el recuerdo .
Del bien que hicieron las gallardas mñas
Que, con dedos de nácares y_roeas,
Jugaron una vez con tus varillas.
Sopla alientos de amor para _el que sufre,
Ojos refresca que el dolor lae~1ma,
Seca lágrimas, habla de los ci~los
¡Y qué Dios, abanico, le bendiga!
l\h"UEL CAB\LLERO.

'

.
Sobre el polvo de tus alas ¡oh sedeña mariposa
..
Van las rimas como extrafl.os arabescos; haz que hben
Miel de be.'IOS cuando pasen por loa labios dE: la hermosa;
Que los jóvenes pottas que soi'iand~ las e~criben
Ponen siempre toda el alma en h rima pr1moro~a,
Para hundirse en la delicia de los besos. que reciben
Tus extraños arabescos ¡oh sedeña mariposa!.. ....
Luis G. U.RBINA,

Mano tan bella al mover
tn abanico delator;
Pé nu~s bella al socorrer:
¡ la caridad es amor!

CLYNICA NEGRA.

I.

JUAN DE D10s

Pxz.1..

La hermosura es la flor que se deahoja
t&gt;n el breve dnrnr de una mañanR;
haz de tu alma un vaso que recoja,
como en un caliz, la virtud cristiana.
JEBGS VALENZUELA,

Un amorcillo travieso

Logró engañará la Puerte,
Porqne siutió anlwlo al verte
De darte en la boca nn beso.
Mllfl no te 11fendas por eso
Ni juzgues qne fué en desdoro
De tu belle1.a y decoro:
Que si la suerte ~e vier~,
Al 'punto á tns pies pusiera
No un abanico, un tesoro!

Sala de un hospital, ª1:llplia '/ sombría,
El doctor ordenaba con imperio,
Y de una úlcera al ver la rebeldía,
Al practicanto le pidió el cau~no.
Enrojecido lo acercó al pacie~te
Sin preocuparse de su suerte aciaga;
~l miserable se agitó impotente,
Lanzó un rugido y se extirpó la llagal
II.
Los que sufría la terrena) condena
De ser mirados con e.4car1110 y mofa,
Si halláis á vuestro paso la gangrena
Sangrienta y ruda, formulad la ePtr•)~.
Como el doctor, sin escuchar el gr1to
De rebelión y de dolor que estalla, .
Quemad con vut&gt;stros cantos al maldito,
Aunque ruja y blasfeme la canalla!
RoDULFO FIGU!!ROA,

F.ERNANGRANA,

Es preciso reír antes de ser di.;hoso, por miedo de
morir sin haber reído.

ABROJO.

1

UBEN Darío tiene un nombre que se

ha hecho grande ya en América: el
«poeta niñon se convirtió en izigante
para t&gt;ecalar las cimRs de ese monte mitológico conoiido
con el 1,ombre del Olimpo.
Cerebro ardiente y sonadora fantasía, imaginación poderoBB, que vuela en alas de lo ideal, pensamiento atrevido que se re:nonta más allá de lo azul en el esnacio; sí,
eso encontraréis en la obra literaria de Rubén. Nació artista y con su plectro di vino hizo sonar rea lira de n:ulgicos sonirlos que se esconde tras el velo inconsútil de la
madre Naturaleza.
A Rubé11 se IP acusa de decadente y se le tiene por
maestro de esa Escutla en nuestros países indo-hispanos;
pero no Feré yo quien Re atreva por eso IÍ. lanzar sobre él
el más leve reproche: si los rnefloe del poeta son como doradas mariposas que revolotean en torno de la luz de la
palabra, ¿qué importan que loa colores que brillan en sus
alassntiles sean del polvo impalpable que se pierdecon el
más ligero soplo, si así aparecen tan biillas y primorosas,
y recrean la mirada siquiera por un momento?
En sus poesías se bebe la 1niel de la armonia: hay en
sus cantos bélicos sonidos de clarines y tambores que ee
oyen y se palpan, así como en aquella traducción de
La8 campa1111s de Edg•nd Poe, hecha por Domingo Estra,
da, se percib~ el sonido del bronce, allá •á lu J~joe, pero claro y evijen1e: ese es el gran poder de lA armonía.
Desde ai'ios atrás, que fué nomhrado Cónsul General
de Colombia f:n Buen:&gt;s Aires, allá reside el célebre can.
tor de las glorias de Chile.
Tan luego como el Gobierno de Colombia suprimió
aquel consulado, Darío ocupó, á princi pioe del con iente
año, el puesto de Secretario privado del Directcr General de Correos y Telégrafos de la A,gentina.
Las noches tempestuosas que han pasad9 sobrP su vida, .
como él dice, le hao llevado á. aqueilas \)layas extranjeras;
pero no ol,ida á Centro América y mucho ménos á. Nicaragua, Jugar donde nació.
Los golpes rudos que ha sufrido lo han hecho escéptico: para él no hay familia, no hay amigos, no hay afecciones de esas que ligan al hombre con el hcgar donde
vió la luz primera.
Sobre ésto, oigamos lo que le dice tí Pll amigo y antiguo
compañero de letra~, el Sr. D. Román Mayorga Riva•, en
una carta que le escribió en Febrero de este afio: «Y en
verdad, tengo yo á que volver? Nó. Familia? Tengo yo,
he tenido yo, familia acaso, en toda aquella gente de mi
apellido, que es m(o hoy úoicamente?n
Más adelante, agrega en la misma carta: "Tengo un
hijo y un recuerdo sa~rado: eea es mi familia-Amigos,
dirás, Pues si mis amigos de infancia que snn los únicos
se han concluído también. Unos han muerto, otros s~
han alejado; otros, cuando he llegado, me han mirado
como á. un extranjero; me han tratado sin la confianza
de los primeros años. He encontrado una generación nueva que yo dejé en la infancia.
"En fin, ceda vez que me he ac~rcado á la tierra en que
nací, ha sido para padecer. ¡Oh, Román, tú sabes las
tristezas morales de mi niñéz, las penas de mi juventud:
sabes también, amigo mío, las cosas dolorosas del hombre ......... !
"Qué más decirte de mí? Que hago una vida de trabajo. Que he dado á la prensa, sobre todo á la "Nación,"
en estos tres allos, lo suficiente para·trrs ó cuatro libros.
Que continúo y continuaré en la brega" .........
Eso basta para demostrar lo que wfre moralmente el
gran poeta Centro-Americano en sus horas de nostalgia
allá léjos, en la Xueva York de hispano-amé rica.
'
iY pensar que tiene sobrada razón en sus quejas que
envueltas en acibar hemos leído en esa carta!
En poco está que no exclame como aquel 1mtigno romano: "¡oh tierra ingrata no poseerás mis huesos!"
Y yo Eería el primero en decir: tiene razón!
A. ~ÍlrA '-JlA.

261

EL MUNDO.

Clnando la vjó pasar el pobre mozo
Y oyó que le dijt&gt;ron:- es tu amada,
Lanzó una carcajada,
Pi1ió una copa y se bajó el embozo.
-¡Que improd•e el poeta!- Y habló luego
Del amor, del placer, de su destino,
Y al aplaudirle la t&gt;mbriagada tropa,
~e le rodó una lágrima de fuego
Que fué á caer al vaso cristalino.
J)espué11, alzó la copa
Y se bebió la liigrima y el vino!

-Yo porque le saquen los ojos y Je pongan en un despenade,o.
-Yo porque le saquen la lengua y coman xoconoxtles
delante de él.
El palacio erizado de púas de diamante candente irradiab~ con fuegos de iris y millares de monstruos de alas
membranosas y torpes azotab:rn los ángulos dando estridentes chillidos.
Yo sudaba frío. l\fe sentía desvanecer de horror y no
podía gritar ni huir, cuando un diablo, negro como el
crim'!n y el mal, cuyas cuencas sin ojos despedían un
fu lgor 1e fósforo, llegose pausadamente, y poniendo sus
cinco dedos en mi pescuezo, qne se contrajo á su contacto de hielo, dijo so:emnemente:
-¡l\Ie pertenece!
Entonces fuí puesto sobre una plancha candente que
me producía las delicias de una quemadura en todo el
cuerpo; me taparon la b)ca con un sapo que se ib.1 hinchando, me quitaron con un cuchillo los párpados para
que no me cayera de sueno, y después de úecirme que
tuviera paciencia, el diablo negro llamó con su pulgar y
su_ anular, _como se llama á un can, y ví venir un diablillo
m1croscóp1co, saltando como un arácnido, echando maromas corno un clown, brillante como una luciérnaga y
horrible como un avechucho, y á. una sena! acercó su
hociquillo de vampiro y comenzó á roer uno de mis dedos ......
El diablo de las gafas sacó un enorme reloj y dijo:
-¡Dentro de un siglo sera roído todo!
Yo sentí un estremcimiento espantoso y un dolor agudísimo en el dedo; mi pecho jadeaba y un sudor frío me
helaba sin calmar el ardor de la plancha candente.
U~ diablo gigantesco, armado de dos puñales, se acercó riendo como un de~graciado orgulloso, y dijo:
--¡Yoy á ver si tiene miedo en el corazón!
Entones sentí un espanto imondable y desperté. El
Aol de la manana cabrilleaba en la cúpula de a:r.ulejos de
la parroqnia y al incorporarme brio,amente, pude ver una
sombra pequeflita que se metía eu un agujero de la pared.
¡Horror!
Era que me babia quedado dormido con un pedazo de
queso entre los dedus, y un ratón había roído toda la noche liMta comer. e la yema de mi índice.

PARA. UN .A.DANICO.

LEDA.
Ei cisne en la sombra parece de nieve;
eu pico es de ambar del alba a! trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve,
las cándidas alas sonrosa de luz.
Y lut&gt;go, en las ondas del lago azulado,
de~pués que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata, baflado de sol.
Tal es, cuando esponja las plumas de seda,
olímpico pájaro herido de amor,
y viola en las linfas sonoras á. Leda,
buscando su pico los labios en flor.
Suspira la bflla desnuda y vencida
y en tanto que al aire sus quejas se van,
del fondo verdoso de fronda tupida,
chispean lascivos los ojos de Pán.

CUENTOS LUN.ATICOS.

El diablillo roedor.
. Yo ~o ~é co~o fué. Pero el hecho es que me pescaron
sm m1ser1cord1a. Y o era un alegre perillán de escuela
que me pasaba la Yida cazando golondrinas en las comizas r subié ndome á caballo en las tapias para llenar mis
bola1llos de guayabas y duramos, y cuando el hortelano
azuzaba su jauría de perros que se lanzaban sobre mí como flecha, no tenía más que dejarme caer para el otro
lado, sobre el zacatal acolchado, y pies para que os
quiero ......... ni el diablo me daba alcance!
Pero esa vez se me durmió el gallo: no eé como fué el
caso es que me encontraba cariacontecido entre un q~orum de diablos; unos diablos feroces que tenían caras
imposibles, ~ojituertos, jo1:ohados y peludos, con barbas
de gallo y mitras de arzobispo. Caprípedes y rabilargos,
ofrecían el más pavoroso aspecto con sus cuellos de gans~ y sus col~illos rl;e jabalí, y cada vez que abrían el hoC(CO para reir de mi ~pecto compungido, vibraban en el
aire sn lengua de serpiente.
Se trataba nada menos que de darme mi gala por el ultimo pichón que había ~~scabezado, [yo había muerto]
y naturalmente el conc1ho de diablos reunido en gran
Jurado, se d_evanaba los a_esoe. Un diablo color de azufre
en combu~t1ón, se caló bie_n unas gafas de hieiro al rojo
blanco y vmo á ::erme de pies á cabeza, porque era miope:
--:A este, - diJo- ha y que degollarlo como él degolló
a\ pichón, y pegarle luego la cabeza con brea, con los
OJOS para atrás.
Y todos iban opinando:
-Yo opino porque se le desuelle.
-Yo porque le descoyunten los huesos.
-Y(\porque le unten miel y le pongan en un avispero.

¿En qué mano blanca y leve
De princesat te abrirás
Como rosa ae oro y nieve?
¿En 9.ué aromático y breve
Suspiro te inundaráR?
Ala frágil, viva y loca,
¡,Cuál ensueflo arrullarás,
Y los besos de qué boca
·
Guárdarás?
Fino biombo de sonrisas
Que levantas é improvisas
E~conditf's al amor;
¿Qué ilusión te hará su nido?
Dormirás en qué escondido
Tocador?
Tu futuro misterioso
Es un símbolo gracioso:
Busca mi alma con ardor
P .! ra abrirse, alegre y franca,
Una mano suave y blanca,
Y un suspiro, y un amor.
Abanico de oro v nieve,
Te abrirá la mano ·1eve
Y suspiros mecerás;
Pero mi alma busca en vano;
Mano suave, blanca mano
Que yo espero...... no vendrás!
Octubre de 1896,

J{umoraaas ae C!ampoamor.
Jamás mujer alguna
Ha salido del todo de la cuna.
Recibe, hermosa Gloria,
este retrato mío.
Tú has dejado en mi vida una memoria
más blanca que la tstela de un navío.
¿Qué placer hay tras el amor primero?
La devoción, que es nuestro amor postrero.
Busca en todo rivales tu mirada:
y recuerdan tus celos
un marino en el mar con sus gemelos
que siempre está mirando, y no ve nada.
Como oye hab lar del hecho hasta el abuso
llama un cura al amor el t:icio al mo.
'

..

�EL MUNDO.
carne. Poco á poco fuí
oprimiendo más fuerte...
más [uerte ......... la carne
iba siendo más dura pero
siempre bajo mis dedos
había algo blando com?
terciopelo, que we n·goc1jaba.
La música cesó, of el
ruido de una pueri;a al
abrírEe y tuve miedo, ó
mas bien sentí tener qnf\
dtijar á la niifa, ese cnel lito blanco! eea suavidad
bajó mil!'dtdns !e~e placed
tener que dejarlos para
huir. vara continuar la
marcba, el mendigar y nada recibir...... y al ruis1110
t,iflmpo continnaba opri¿ASESINOº?
miendo, continuaba acaCarlos X:, célebre asesino, narrab\ á Rus amigos algunciando el cútis y sintiennas de sus proeza3. Su, oj1Js, inyectados de alcohol, 11e
do contra mi pecho los
clavabln en los muro, y to ·naban expresiones varias de
golpPs arrebatados de FU
acuerdo con su narración. He aquí lo que con agitada
cotazón ...... los pasos se
acercaban, iban ya á eor·
voz decía:
•
«Ha sido una sola vez, una sola, cuando yo he gozado
vrenderme, á encerrarm_e
al matar ......... y eso fué tan rápido, tan breve, que á vepara siempre en una prices creo haber soñado. Yo era entonces muy joven y
sión, sin que pudiera vol _nunca había matado. H1cía muchos días que vagaba en
ver á Fentir ese goce, m1
bn:1ca de trablj&lt;&gt;, menrlig,\nJo un pedazo de pan, arrasmano ruda no se recrearía
trá.udome, mojado por la lluvia, tostado por ei sol, muermi1s al contacto del suave
to de fatiga y 11.-vclndo en el alma una de esas rabias que
y blando cuerpo........ ~einspiran tentaciones de destrozar cuanto se ve y acuchillar
guí oprimiendo con "ns1eá c.1antos pisan. Caminaba pensando en toda la negrura
dad, queriendo sentir al
de mi suerte y en todo lo desgraciado que era; feo, de una '
e,trechar por última Yez
foaldad horri"'ilante, desde chico los ho::nbred me señalatoda la delicia que hubieban riendo, y para asustar á los niños los amenazaban
ra podido sentir estrec&lt;&gt;n mi presencia. ¿Uoa mujer? ignoro lo que pueda ser;
cl,ando muchas....... &gt;t-nni por dinero me han querido: le:1 causo asco, les repugtí sus mú'!culos, sus hueno, y siempre me han rechazado en to:las partes.
sos, y como los pasos t"S E,e día era ya tarde. E l campo se extendía á mi alretu vieran mu\" cerca dflmf,
dedor, grande, inm~nso, lleno de árboles, de plantas y de
apreté C0ll todas mis fueresptga~, exub~rante de vida, proclamando la abundancia
zas. deseando sentir su
y la riqueza. Yo me moría d.i hambre.
última palpitación. su úlD~spués, no recuerdo con precisión lo que pasó, ni
timo extreme cimiento,
donde fué. Sí creo hab~r andado mucho y haberme dedeseando arrancarla á
t;ini.do muy cansado en una calle de pueblo donde todos
otros que podrían gozar
1'
dormían. Uua calle angosta silenciosa y alumbrada por
de ella, mientras yo nunun farol pendiente de un alambre. Me sentía muy canca, nnoca podría ni tan
saJo, muy cansado y con hambre me acerqué al farol
siquiera gcariciarla !
Psperando al primer transeunte para asesinarlo, para roY Jo sentí ese último es•
barlo y comer algo.
trecimieuto, lo sentí, que
Nadie pasaba, todo estaba en silencio y yo no tenía corrió por todo su cuerpo al tiempo que s~ corazón no la•
fu •rzas para dar un paso. Apoyado en la pared contem- tía má~; el cuello parPció de trapo, se enfrió .... una mauo
plaba la llama movediza del farol lJlurmurando mil maldiciones. Otros tenían casas, bnenas comidas." calor en me snjet6, pero yo de un golpe ~eco la rechazé
las frias noches; otros tenían familia, esposa, hijos; yo no deRorendiéndome para lanzar al mño y huír.
Hoy todavía Rieoto placer cuando sueñ~ y ere?
h.:.bia comido en lres dias, no tenía en el mundo ni madre,
ni hermanos, ni amigos; al entrar fn los pueblos los pe- oprimir, oprimir y afl.njar. Ha sido _la ú~1ca d~l1rro, se lanzaban sobre mi pa~a morderme y los niños cia de toda mi vída! Viendo á un mño siento imhnian al verme; á mi me faltaba todo, nunca había cono- pulsos de arrojarme sobre de él, de robarlo para
cid &gt; un placer y mis manos nunca habían tocado un ob- llevarlo siempre conmigo, para oprjmir s&gt;1 ~uello
y hundir mis dedos en é l. Sí, continuó á tiempo
j,:,tn hermoso.
Ha~ta mi llegó, viniendJ no sé de dónde, la música de que llevaba un vaso á Rus labios, fué una gran delicia...... oprimir!. ..... hundir los dedos l.. .... senun piano que escuchaba con recogimiento, como escuchaba cuando era ni.fio, durante el pnco tiempo que tuve t ir aqnella blandura extrPmPcersel ...... agitarse en
¡,adres, el órgano de la iglesia en el moU1ento de levan- extremecimientos tan pPqneños como ella!. ..... el
cnerpo inmovil y los dedos apretando siewpre,
tarse la Ho,tia. Yo escucbaba, escuchaba con delicia..... .
peusad, debe ser tan hermoso tener en las noches una siempre!
mnjer que h"Uª músiea miflntras se descansa en un buen
sillón al.abrigo dt;il _frío! Yo st&gt;gní~ escuchando y pensaua en t011 cosas olvidándome de mt hambre y de mis dtisen~ criminales.
Una puerta se abrió. Vi avanzar un hnlto pequeño que
cnaudo P.stuvo cerca de mí r&lt;Jconocí sér una nifia; en su~
.
mloos llevaba un cesto y avanzaba lentamente sin mied-i, como un inocente sin noción del ptlligro. '
LA VIBGEX DE GEDOVIUS.
Ir.\ luz del farol daba sobre su cuello, un pequeño ene·
llo ,nuy blanco, muy suave y muy 6uo. Yo nunca había
Esta magnifica pintura cuyo grabado acompañatp.,, ido en mis manos uno de esos ueues que forman la de. mos, y que fué uecha por el Sr. German Gedovi u ➔
licia de otros, de los afortunados, de los bienaventur..dos (hijo ) ha merecido infinidad de elogios y es una
d.i este mundo.
obra verdaderamente mae8tra.
·
.\lis pi~ me lleva_ron á ella instintivamente, volvió el
El Sr. Gedovius principió sus estudios en la Acaro1tro, qmse sonreir, pero cuando yo sonrío resulta un demia Nacional de S. Carlos, y los terminó en la
geito que más repugoant~ hace mi fealdad. Comprenoí Academia Real de nMimchenn Baviera, durante
édtO, pero á. pesar de mis esfuerzos, no pude alejarme. -l os 8 años que permaneció en ella, habiendo re8en~ía deseos locos de tocarla, de sentir el contacto de cibido en laR varias exposiciones que aquella veriSUd bracitos, de tenerla en mis manos nn momento co·
ficó cuatro h onrosos diplomaP.
1110 si fuera mía, y la levanté en mis brazo~· ella quizo
Posteriormente hizo sus viajes de artista por
e:ritar pero Pi espa!lto ahogó su grito, La acerqué más al Italia y perfeccionó sus trabajos de una manera exfarol. ¡Qué herm'ldaera y qné blanca, blanca como la luz
cepcionalmente notable. Los retratos que ha hecomo las flores! Tdnía sus cabellos dorados y dejaba adi: cho en esta Capital son ein duda los mejores que
vinar una so misa.como la de los ángeles. En su terror era se ban vis,o, pues reunen al exacto parecido un
hermo,a, y sus OJOS grandes, muy abiertos me miraban colorido perfectamente natural.
asustado,; luego la llevé á mis labios, las puntas cris •
El Sr. Coronel D. José Monroy, dedicó á la
padas y sucias de mi barba lastimaron su rostro y enton- Virgen á que nos referirnos, unos versos, y el Peces gritó, a) tiempo q~e golpeaba mi vientre con sus piés. riódico T!l.ll Two R epublir,.~ dice de esa pintura que
Iba á deJarla, á dt:J~rla q11edando triste como nunca.
para que el público de México pneda formarse
¡Jamás podría acar1c1ar un niño! Iba á dejarla pero la idea de las obras de este ya célebre Pintor, puede
luz del farol dió de lleno sobre su cuello bland~ y fino·
ver en la casa de los señoreq Heuer y Compañía,
sent; entonces deseos locos de estrecharla, de tocarla
esquina de San Francisco y Betlemitas la Madona
sentir una vez más ~l contacto de la suavísima piel. Des- á que hacemos referencia.
d_e entonce'! he sentido muchos deseos, mil veces he queMJ.ST.I:CAS,
rido apoderarine de algo deseado, pero nunca la tentación
ha sido tan fuerte, tan imperioea, tan irresistible como
I.
~9.uE?I día. No P_?diendo dominarme, cedí y la a~aricié,
PARABOLA.
smt,1endo extrano placer al pasar varias veces mi mano
Jam JJCCet.
fispera y callosa por su cuellito terso como un g uante.
Ella estaba muda de espanto, sus ojitos se abrían cada
Jesucristo es el buen samaritano;
vez m~ grandes Y. me miraban m~ aterrados, pero yo
yo estaba moribundo en el camino
1~0 pod1a, me era imposible resolverme á dejarla y couy, con celo de hermano,
trnu.aba pasando y volviendo á pasar mi mano sobre su
ungió mis llagas con aceite y vino.
1•il'I. Ln"go, oprimí un poco, procurando no tlacerle daDespués, hacia el albergue no lejano,
110, tan SoJIO para sentir en mis dedos la caliente blandume 1levó de la mano
1·a q•tP n•rnca había sentido. O.primía y aflojaba, sintienPn mPdio del silencio vespertino.
l'" rntf.1ble plaetr, cuando ml.S dedos ~,. hu:idí.1u en la
JJpga ke, ai-oy,5 con ab '"'"~ono

¡

25

ÜCTUBRE, HS~ti.

mi cabeza en su seno
y El me dijo: 11Tus culpas te perdono;
ya puedes ir en paz; eé siempre bu.,m•....
«Bueca mi amor; de todo cuanto existe
PP la fnente, es el alma, el igneu centru.n..... .
Y sollocé, muy.pálido y muy tristt-:
"Señor, á qué buscar si nada en_cue:-itro?
mi fe se me murió cuando partiste
y llevo su cadáver aquí dentro.......»
«Estando tú conmigo, viviría;
mas ( tu Verbo inmortal todo lo puede)
díla que surja P~ la concie~cia mía;
rPPncítala, oh Dios, era m 1 gnfa.
Y Jti~ucristo respondió: «Ya hiede».: .....
II.

GÓTICA.
Solitario recinto de la abadía:
tristes pati0s, arcadas de recias claves,
desmanteladas celdas, capilla fría
d·e historiados altares, de sillPría
de roble, domo t-xcelso y obrnuras naves ......
Solitario recinto! cnánt-as pavesas
de amores que aFcendieron hasta el;pioáru'"
donde mora el Cordero, guardan tus hue~as!
Heme aquí con vosotras, las abadesae
de cruces pectorales y de aureo báculo!
Enfermo de la vida, busco la plática
con Dios en el misterio de su santuario;
tengo sed de idealismo!
Legión extática
de monj'\s de macradas de faz hináti~a.
decid ¿aún vive.Cristo tras el ~agrario?
Levantáos dPI polvo, llenad el coro;
los breviarios agmHdan en lo,, sitiales;
que vibre vuesLro salmo liwpio y sonoro,
en tanto que el Poniente nimba de oro
las tesias de los santos en lot1 cristales!
Oh claustro eilencioPo, cuantas pavesas
de amores q11e ascendi¿ron hasta el pináculo
donde mora el Cordero, guardan tus huesa,!

...............................................................

Oraré mientras duermen las abarlesas
de cruces p~ctoralcs y de aurto báculo......

\

_!)~e~~
----

y

la vlr:i:e n de Gedovlus.

25 ÜCTUBRE, lts96.

263

EL MUNDO.

LA

INUTIL RIQUEZA..-Por Jorge Ohnet.

I.
sintiera el peso de una ruda carga y replicó con obstinación:
En el pequeño tocador tapizado de sederías chinescas
-La indul~encia no debe ser ceguera.
~011tiguo "· ,111 alcoba, la señora Mossler. sentada en un~
Esta vez, cierta emoción turbó la fina y serena fisonos'lla baja, escnchaba atentamente el informe que le estamía de la seílora Mossler. Su frente enrojeció y sus ojos
ba leyeudo el dr. Eliphas Clement acerca de las liberalidade&amp; realizadas d urante la semana que acababa de trans- se desviaron de su confidente, como si adivinamque la ob-currir. Vtll!tida con un sencillo traje de seda oscura, la servación que acababa de hacer tenía un sentido misterioso. Con aire distraído golpeó con el cortapapel la palma
reina de o ro, como era llamada en el mundo parisiense
era una mujer de seseuta años, de tez pálida, ojos garzos' de su mano izquierda y como impulsada repentinamente
y tin otro adorno en la cabeza que su cabflllo blanco Ji~ por una viva inquietuJ, que ya n.:i di.simuló, dijo:
-Qué, ¿ha sabido usted alguna nueva locura de Vageramente empolvado para disimular algunos mecho'nes
negros todavía. Sus ~anos, pequeñas y bellas, jugaban lentín?
El Ministro de la Caridad se irguió y respondió con voz
con un cortapapel, mientras que su cabeza hacía signos
de aprobación al oir las cifras importantes que pronun- enteramente irritada:
- ¿A.caso no es suficiente la última? ¡Cuatrocientos mil
ciaba su 11Mi11istro de la Caridad,» r.omo se complacía en
llamar al Sr. E\iphas. Este, de pie delante de ella, del- francos perdidos al juego en veinticuatro horas! ¡ Y con
tahures de baja estofa, en un garito de tercer orden!. .....
gado, un poco encorvado, con aspecto dulce y enfermizo
La señora Mo3sler desfrunció el ceflo; su frente se escontinuaba t1U exposición con voz sorda y velada; enume'.
raba las suma~ d8das á las sociedades caritativas, á las clareció y dijo con toda su placidez de costumbre:
-Hubiera sido robado igualmente en un círculo más
institucione~ filantrópica~, á los solicitantes de tod&gt;ls
clases, y añadía los iuformes procurados y obtenidos, elevado ...... Vamos, pue11, Eliphas; no hablemo3 más de
~omo si tuviera una policía especial, encargada de com• esa miseria...... Eso está pagado y olvidado. S1be usted
probar la miseria pública. Da cuando en cuando, una bien que aquí, gracias á Dios, las cuestiones de dinero
nota put-sta en el margan de su documento expresaba la no tienen impl•rtaocia. Y despues, no hable usted mal
inutilidad de los p·isos dados, la inexactitud de los datos de mi hijo adoptivo, aunque lo merezca. Me causa pena,
aportados por loR peticionarios, y hacía constar, con gran porque no puedo oir con indiferencia nada de lo que dice
frecuencia, un infortunio iluRorio que había tratado de un antiguo amigo como usted.
-Tenga usted el valor de confesar la verdad. Siente
deslizarae entre los clientes sinceros y mertcedores de las
usted por el conde una debilidad oue le ha producido ya
genP.rosidades de aquella mujer.
-He mandado tomar noticias en Montrouge acerca de muchas tristezas y que causará infinitas penas á otra perlas vArdaderas uecesidades del asilo de niños moralmente sona. Pero usted f!acrificaría el universo al balto bigote
abandonados. La institución es in teresante y su situa- rubio y á los acariciadores ojos negros de ese joven. La
condesa es, sin embargo, mejor y más interi:isante y...... .
eión precaria. He enviado cinco mil francos.
-¡No irá usted á. decir que la sacrifico! interrumpió la
-Para nn semestre, dijo la señora Mossler. Dentro de
señora Mossler con repemina vivacidad.
seis meses repita usted la suma.
-:fo, ciertamente; pero nunca la amará usted bastante
Eliphas tomó nota y continuó:
- La mujer de la avenida de Antin, que pedía mil qui• para pagarla el daño de haberla dado ese marido ......
Como si atacándole con aquella insistente aspereza hunientos francos para pagar una denda de la que dependía
su honor, ha dado una dirección falsa. No vive ya en la biera Eliphas evocado la peraona de quien hablaba, se
oyó ruido de pasos y, sin previo anuncio, el conde Valen· ·
-casa y la portera está encargada de enviarle las cartas.
Vive en B.1tignolles con un peluquero, que es probable- tín de Chef de Coutras abrió la puerta y entró en la hamente el que ha redactado y traído la petición: no hay bitación de la señora Mossler. Era el conde un buen mo·
nada que hacer. La orden de los Hermanos Blancos ha zo, de veintiocho años, rubio, tez rosada, mirada dulce,
cabellos divididos al lado izquierdo de la cabeza por una
recibido su dotación mensual de mil francos ......
-¿Será bastante? Ya sabe usted, Eliphas, que todo fina raya, de mediana estatura, pero admirablemente
-cuanto sP. refiere al Africa me interes¡¡, particularmen- plantado, y de una armonía de movimientos que le daba
te...... Ue gusta devolverle algo de lo que nos ha dado. euperior elegancia. L levaba un traje de biciclista, de la- Es muy bastante. señora. Si hay necesidad de au- na blanca; una almilla de 5eda azul contorneaba su ancho
pecho y en la parte baj3 del cuello, en un estrecho canementar, se lo diré á usted en tiempo oportuno ......
sú b lanco, ostentaba sus armas bordadas; una mano le-Bueno. Continúe usted.
- Aquel Mario Bouscarés, que solicitaba una comandi- vantando una espada sobre una cabeza armada de casco,
ta de cien mil francos para impulsar un negocio de alum- cm esta e'Ilpresa; 11Siempre en pie." Avanzó son~iendo y
brado eléctrico, ha hecho ya quiebra en Nime, y está dijo con aire desenvuelto:
-Querida mamá, perdóname si te molesto, pero no he
acribillado de deudas en París. Es un caballero de indusquerido pasar por los Campos Eliseos sin en&amp;rar á darte
tria, rero tiene una excusa: está cargado de familia.
los buenos díae.
-¿Niños pequeños?
Y al mismo tiempo besó la mano de la señora Mossler
-Sí, ~eñora; cioco, y la madre es una buena mujer,
con tan tierna gracia que la hizo conmoverse visible mente.
nada dichosa..... .
Después se volvió hacia Eliphas, al que saludó con de-DúBcientos francos al mes para la madre ......... En
-cuanto al Bouscarés, habrá que llamarle al orden........ . ferencia y añadió:
-Espero que el señor Eliphae tendrá la bondad de dis·
Hágale usted venir..... .
-Le tenemos aquí todas las mañanas á las diez, y pide pensarme que haya turbado su conferencia; conozco demasiado su celo para no saber que los desgraciados sal-sin descanso ver á usted.
drán perdiendo por el tiempo que os haga emplear en mí.
-Le habla1é cuando hayamos acabado.
Todo esto fué dicho con una amabilidad tan bien mez-Va á cansará usted.
clada de impertinencia: su tono fué á la vez tan burlón
- Nunca más de Jo que yo quiera.
Elipl1as no insistió. pues conocía la tranquila y dulce y tan cariñoso, q11e era imposible s;;.ber si el conde había
querido agradar ó agredir, pero Eliphas sabía á qué atefirnwza de la seílora Mossler, y siguió leyendo:
-E:l periódico El Grito de la -Verdad, qne solicitaba una nerse de antemano y no parecía ser hombre de modificar
-cantidad mensual para la publicidad de los asuntos del sus juicios. Hizo una ligera inclinación y se separó tres
Tran~vaal, es una publicación inter:nitente que no vive pasos para dejar el campo libre al hijo adoptivo de la semás q•1e de chantage. No se puede hacer nada, á menos ñora Mossler.
-¿A. dónde vas tan de mañana? preguntó ésta, atrayenque la señora quiera dar pl\rt-e á la justicia.
-No; ol vide,..ios á esos desgraciados; no valen la pena do á Valentín hacia un taburete que estaba cerca de
ella.
de qn e se tomen precauciones contra sus tentativas....
-Un buen eiemplar no sería malo, sin embargo. Son
-A la puerta Maillot, de dond.e salimos una docena
de socios u.el Omnium para ir á almorzar al bosque de
muchos........ .
Meudon.
-Hay que vivir; y la vida es dura.
-¿En vuestras máquinas de dos ruedas?
-Es nsted demasiaJo indulgente con los bribones,
- Sí, mamá.
grufió Elipha~.
-Así pues, ¿ya no te gusta el caballo?
La 11;:ñora Mossler sonrió y dijo con acento tranquilo:
-¿Por qué?
- Es que conozco 1\ las personas honradas, que no son
-Nunc. montas. No te oigo hablar más que de paseos
las más veces, Pino bribones que han ttinido éxito.
Eli phas enrojeció de iudignacién.
en bicicleta.
~',egún eso, ¿hubiera usted podido no ser la digna
-Es la moda, pasará, como todo, pero por el momenmujer que es?
to es e~ sport en boga. Todos lo hacen; yo también...... .
-¡Quién sabe, Eliphasl
Es un bnen ejercicio.
-U,ted se calumnia por espfritu de caridad y eso es ir
- Como todos los que se hacen al air..J libre........ Pero
no me hablas de Enriqueta.
un poco más lejoe.
-Mi mujer está buena...... Por lo menos lo estaba ano-Querido amigo, dijo la sefiora Mo~sler con imperturbable tranquilidad, si mi marido, cuando estábamas en che, cuando volvimos de la Opera, porque no la he visto
la miseria hace cuarenta años, uo llt•.biera tenido la idea hoy.
- ¡Cómo! ¿Has salido sin irá abrazarla?
&lt;le irse al Cabo para conquistar con mil trabajos la fortu- líe respetado su sueño. Eran las nueve y nunca la
na, sabe Dios lo que yo hubiera sido. Es preciso no tamolesto tan de mañana.
fillrse muy alto y no creer que se poseen virtudes especiaLa señora Mossler. movió la cabeza.
lee. Un 1,er humano no se debe jactar de honradez más
-Creo, dijo, que no la molestas ni temprano ni tarde,
que cuando ha aoportado la prueba de los sufriruientos y
de las tentaciones ...... Mossler era un hombre de carácter y lo siento infinito. S"bes que la quiero tanto como á tí.
-Lo merece mucliísim-i más, interrumpió el conde
recto y de rara bondad, pero ¿cree usted que en Africa
riendo.
h-i vacilado jamás para disparar su carab111a cuando se
trataba de defender sn vida?......
-Sí, por cierto. ¿ Pero, somos siempre amados en la proEra preciso combatir para defender el oro y los d ia- porción que merecemos?
mante~ contra los piratas del desierto. ¿Quién le &lt;!.ice á
La anciana permaneció un momento pensativa y desusted que en Europa, luchando con la necesidad, no hn- pués prosiguió, como continuando una idea íntima:
t&gt;iera obrado con la misma violencia? En e l Transvaal
-Quisiera que fuese mt1y dichosa. Tengo respecto de
-eso se llamaba ser enfarico; en F rancia se llamaría ser ella una grave responsabilidad, pues yo soy quien la escriminal. Cuestión de latitud, de medio, de circunstan- cogió para dártela. Ella no te conocía y hubiera cierta-cias. Cuando se ha pasado la existencia de aventuras que mente seguido siendo uoaextrafi.a para tí. Si quieres daryo he conocido, se tiene acopio de indulgencia para tola me gusto..... .
la vida.
- ¿Puedes dudarlo? preguntó el joven con apresuraElivhas inclinó la cabeza; alzó los hombros, como si miento.

-Hay momentos en que lo dudo, respondió melanoolicamente la señora Mo3s\er. De tí depende que esas malas impresiones se borren y no. reaparezcan jamis. Sé
bueno con Enriqueta; sé tierno; ámala como tiene derecho á ser amada.
-Paro, si le soy enteramente adicto, madre m{a protestó el joven conde. ¿Se quej.,, pues, de mí?
'
---;No. Eii dema~iado digna y demasiatlo valero3a para
queJarse, aun temendo derecho. Soy yo quien se alarma
sin fun~amento, supongo.......Sin embirgo, no compren:
do la vida como tú la llevas m el matrimonio como tú le
prac~ica~······ No se &lt;?S ve jamis juntos á tu mujer y á tí•...
- ,Oh. Au&lt;&gt;che mismo... ... en la Opera.....•
-::Jí, en los espectácul:&gt;:1, en el mundo, en las carreras·
donde la gente se d i vierte, se agita y gasta su dinero. Pe:
ro en vue11tra casa, en vuestro hogar, allí donde se está
tranquilo, reposado, serio..... .
El conde hizo una mueca.
-¿Te gu,ta mucho, madre mía. que sea serio?
-Dt; 'l'.ez en cuando; una vez, por casualidad. E 3 ble·
tante ut1l.
-Cuando se es viejo; no en la juventud
-:-Hijo mfo, las iuventudes distpadas preparan tristes
ve¡eces.
. Valentía se levantó con el semblante ob3curecido y diJO en tono seco, que cont rastaba grandemeoie con la aduladora dulzura de sus anteriores palabras:
_-¡Oh! madr~ mía; me _predicas, cuando vengo á verte
d1cho:io y sonriente. ¿Q 11cres d~sp:idirme descontento y
malhumorad??.....• Ver_Jaderameute tengo nula suerte y
veo que álgu1eo ttl predispone contra mí.
Al deci_r e:itas palabras asestó una mirada furiosa al
señor El1p_has, el. cual no pestañeó y parnció aceptar el
cargo que 1mplíc1t~mente e.e le dirigía. Pero la seflera
~o:isler no era mu¡er de deJar que Fe acusase á su a11.1igo
sin defenderle y d1¡0 con voz grave:
-No, hijo m ío, mi cariño hacia á tí es tan grande que
nadie, sábelo ~ie~, nadie puede. hacerte daño en mi ánimo más que tu mismo. De~grac1adamente tú te encargas
de eso cou mucha frecuencia ......
El conde volvió á sen~a.rse al lado de su madre adopti•
ya y con la m•,rad" ac~r1c1adora, el labio R0nriente, Ji:ionJ~ro co_mo s:'b1a .serlo cuando trataba de disipar nn eafado ant1g_uo o calmar un nuevo descontento, dijo con su
ent;&gt;nac1ón más dulce:
-Pues qué, ¿acaso no trato dec:&gt;mplacerte? ¿No lo eres
todo pa~a ~í? Ddsde que pdrdí mi padre, .¿ao has dirigido mi v1dat ¿No soy tu !iecbura? Bien sabes cuánto te
amo y cuánto te 'l'.eneco; J~zg", pues, cuán dolorosas han
de parecerme las mcu lpac1ones que me diriges: me caen
pesadamente en el corazón y cuando me regaíi.as como
hoy, aunque no lo n:ier~zc~, me quedo triste y des~orazonado hasta que al d,a s1gu1e~te una palabra tuya de ternura me COD-!UP_la .Y me reamma. Vamos, no rne enseñeftes tu e.ira de Afnca...... Mué,trame tu fieonomía de Pa·
rís ...... No es á la ~eñora Mossler terrible y resue!ta, rein~ndo sobre_salvaJes y rodeada de tigres, á la que he vemdo á ver, ~mo á la sel'íor~ Mossler caritativa y benévola, que habita en la avem~a de los Campos Eliseos, el
hotel más hermoso de Pans....... Vamos, ponme esa cara amablt: y encanta~ora...... As[,así...ya estoy contento.
En realidad, 1~ ~ncrnna sonrern y sus ojos estaban húmedos.. El prest1g10 de la elocuencia cariñosa y de Ja radiante iuven_tud del conde. se ap?deró de ella. Le miró
con complaciente sat1sfacc1ón, mientras el joven, sintiéndose ~e nuevo en favor, se aba1;1.donaba al placer de habdr trmnfado una vez más. Se h!zo buen muchacho y desea,ndo bor~ar el efecto qu~ ~ub1~ran podido prodtlcir en
e\ ~eilor ~l1phas sus recnmmac1ones, se volvió hacia el
v1eJo y d1¡0 muy amablemente:
-Ha~~ algunos días que no he visto á su hijo de usted
Seflor. Ehphas. ¿Cómo está~ ¿Sus asuntos van como siem~
pre viento en popa? Y su Joven esposa ¿siempre encantadora?
~~r este lado n~ obtuvo el resultado que esperaba El
Mm•_stro de la Candad permaneció glacial y re~pondi6 á
medias palabras:
-.Agradezco á ust_ed in~~ito, señ?_r conde, el interés
&lt;¡ue ~e toma por 11!1 fam1ha. ~-1 h1¡0 es un muchacho
mtehgente y .trabaJador que dirige hábilmente su casa
de b_anca y m1 nuera es u;..a honrad~. mujer que ama á
mando.
su
. --;-Hace ?UY bien, respondió Valentín con un gesto de
md1ferenc1a; después de todo no tiene cosa mtijur que
hacer.
La c~ra de Eliphas se contraj_o é inició una expresión
c&lt;;&gt;mo e1 f~e_st: á entablar una vigorosa réplica; pero sus
o¡os se d1r1g1eron hacia la. señora Mossldr y se contuvo
bruscament~, sus labios ~e¡aron escapar un ligero silbid_o que lo nusmo ~odía s1g111~car el colmo de la satisfacción como un bUpiemo dt:sden y aproximándose al hueco del balcó_n, pareció que se absorvía en una apasionada
contemplación ~el pavrn1ento del patio.
-A.diós, querida mamá, dijo el conde. Veo que os molesto .. :... Y ademá~ me be retardado y mis compañeros de
exped1c1ón deben 1mp~cientarse esperándome..... .
-¿No tenías que decirme nada de partic11\ar? pre!!untó
la Señora Mosler ~on mirada int~rrogadora
b
-No, 11;1.adre m1a; S?lo he vemdo á darte un beso:
L~ anciana !e tendtó su debil mano que él cogió con
g~a~1a respetuosa y la besó. En seguida se aproximó al
y1e10, que seguía embocado en el hueco del balcón y diJO con mucha política:
•
-Sdfior Eliphas, hasta que vuelva á tener el gusto de
verá usted.
Abrió la puerta y salió con ligereza.
En cuanto hubo desapMecido, la Seflora Mossler diJ·oá su confidente:
-Dc:spués de todo, es bueno; ¿vé usted? no ha pe:lido
nada......
·
-Eda pr.1dencia me asombra y la creo ;reparatJria

�264
.de algún rudo asalto que se verificará muy pronto.
-.No nos inquietewos por lo que ·ha de suctder y rego•
cijémouos por lo qui, uo ha suctidido.
-Como ueted guste, eeñora. Ya sabe mted que ei,taré
:siempre aquí para t-ecuchar rns penas y ayudarla á salir
,de sus diticultadee.
La Señora MosEler no reepondi6 é inclinó la cabe za en
¡¡efial de aeentimiento, con la Hguridad de ¡ma ptirwna
que puede contar con una adhesión inalterable.
-Ha dicho usted que recibirá á ese me1idional; dtbe
estar ahí. ¿Quiere usted que le baga entrar?
-Sí, tengo tieI!'.lpo antes de almorzar.
El Señor Eliphas s~lió y al cabo de un instante volvió
á entrar precediendo á- un_ hombrtcillo algo panzudo,
vestido con ropas grasientas, cara pálida, cabellos tiesos
ec,bre la cabeza y aire de importancia y de ¡¡atis!accióu.
No eeperó que se le dirigiern la palabra y pnguntó, con
un marcado acento del mediodía:
-¿Es á la Señora Mossier á quien tengo la satisfacción
de hablar?
-Sí, eeñor; si eso es una rntisfacción ..... .
-¡Inmeusal exclamó Bouecarés. Eace una semana
que acecho una ocasión de entrar...... Que pueda aproxi.marme á esa persona eminente, pensaba, y mi fo1tuna
está hecha. klla me comprenderá.
-Explíqu, sJ usted. ¿De qué se trata? preguntó la Seiíora MosEler.
•
-De un descubrimiento destinado á revolucionar en
el alumbrado del mundo ...... He encontrado el medio de
,distribuir la electricidad sin canalizáciones, sin gastos de
construcciones, por un procedimiento de una sencillez
&lt;iasi infantil. ..... Ji:s inaudito que no se haya pensado antes en él, pero todos los deecubrimientos geniales son de•
bidos á la casualidad.
El Señor Eliphas, á quien la charla del provenzal ím•
:pacientaba v1s1blemente, interrumpió el discurso:
-8ea usted serio; demasiado sabe que no existe tal
descubrimiento ...... Usted ha sido perseguido ya por
u11uspación de privilegios de invención ..... .
-¿Q11é oigo? exclamó Bouscarés con un gesto de horror.
¿Quién"/ ¿Yo? ¿Con lo que yo tengo usurpar alguna coBa1 .•.... ¡!:'ero es para volverse loco! ¡Es decir que la incredulidad ha de echar siempre por tierra mis proyectos
más sublimes! ...... Por fortuna la Sefi.ora Mossler es una
m.ujer de genio superior...... Ella me comprenderá..... .
,.7,Qué son cien mil francos para ella? ¡Cien mil francos!
t:ií, con ese miserable capital me encargo de revolver el
mmndo de la ciencia..... .
La Señora Mós~ler dijo:
-Si quiere usted interesarme, hábleme de su mujer y
de sus hijos..... .
El mtindional cambió en un instante de actitud y de
1isonom1a_ y expresó entonces el más profuudo abati.aniento.
-¡ Ah, señora! Ese es el' tormento de mi vida. Ver suf.rir a. luti que más se ama es un suplicio imposible de so•
portar cuando se tiene corazón ...... Sí, esa pobre criatua:a que ha participado de mis luchas, de mis esperanzas,
,de wis dtic,:,pciones, ve disminui-r sus fuerzas de día eu
día, abatida por la pena é incapaz de amamantar á•nues•
&amp;ro hijo más pequefio ...... La ptrdtiré, señora; tendré el
clolor tle vérwela arrebatar por un destino iwplacable...
Y entonces, ¿qué va á ser de mí en este munuo, cuando
ani angel guartlián haya vuelto al cielo?
llouscarés se dtjó caer en una silla, aunque no había
mdo in vitado á seutarse; escondió la cabeza entre las ma110s y rompió en sollozos. La Señora Mossler, queriendo
,calmar llquella terrible peua, dijo:
- ¿Y si yo hiciera estudiar ese negocio?
-¡Oh! wi generosa bienhecho1a...... Veinte mil fran~ solamente para empezar y estoy seguro del éxito..... .
El Señor Eliphas calmó aquella eforvescencia con un
ademán y dijo, dirigiéndose á la Señora Mossler:
-Toda la combinación de ese individuo descansa sobre ese primer adelanto que pide...... Para usttd, son
veinte mil francos; para otro meuos rico, serían doscient,os pesos ...... Si se deja usted coger, una Vfz entregados
ios veinte mil [rancos, no tendrá que hacer más que dejarla correr tras de su dioero, es decir, entretener i,l des«:11.'?rimiento, _cuyo éxito ~p~rece:á siempre próxi~o, pe•
ro Jamás realizado ...... ¡ Es rncre1ble, cómo este sJ.Stema,
t.al! vulgar, da todavía resultado!
-Pero, señor mío, exclamó Houscarés con dignidad;
¿usted me toma por un estafador?
-Poco menos, amigo, respondió tranquilamente el
&amp;flor Eliphas.
El buen liombre se desinfló, como un globo roto, y su
mnte se inclinó con pesadez y desolacióu.
-¡ No! exclamó; no lograré sobreponerme á la malevolencia ...... Dejaré en el asunto mi vida ...... ¡Hace veinte
aiños que lucho!. ..... Tantos esfuerzos, tantas tentativas,
bnto dinero arrie.gado...... todo perdido, in(1til. ..... He
practicado todos los oficios ...... Sí, señora; he sido profe.ior de matemáticas en uu instituto de provincia, inge:uiero en España, actor cómico en Londres, periodista en
l'arís, banquero en Nueva York. He mandado un buque
-corsario durante la guerra de Chile...... He pegado carteles, distribuído prospectos y pertenecido á la policía..... .
.Jamás he cons~guido salir adelantt!...... Nadie cree en
.ani descubrimiento ...... y, sin embargo, existe......· Y est.a noche volveré nna vez más á. mi casa, á mi pobre albergue, donde encontraré á mi mujer y á mis hijos llo.rando de miseria sin poder hacer nada para consolarles... ¡Ah! 1Prefiero arrojarme desde lo alto de un puente
41.cQntinuar esta espantoEa existencia! Todo me falla, to.o.o me anonada ...... ¡Sí, soy un bribón, como dice el sefior; lo sé bien ...... ~ro ¿hay suerte más horrible que la
.nfa•! ¡tener el buen deseo de transformarse en un hombre
apreciable, de ganar decentemente el pan y no poder!. ..
¡No, no poder!
-Amigo mío, dijo la sellara l\fosEler, ~o hay que de•
1,esperarse. Desde hoy su mujer de usted cobrará dosc:ientos francos al mee ...... No es eso el bienestar, pero sí
~ garantía contra el hambre..... .
-¡Oh! mi bienhechora! gritó Bouscarés arrojándose á

EL MUNDO.

25

ÜCTUBRE,

1896.

25

ca~ de la América. del Sur de pr?ductos adulterados que,
JnR pies de la sefiora Mossler. ¿Cómo pagar jamás?........ .
ba¡o pomposas et1quet:1s, contribuyeron áarruinar lasa¡Mi vida! Sí, ¿quiere n@ted mi vida?
-Empléela en trabajar velerosamente y usted se le· lud de los plantadores, ávidos de vivirá la moda europea. La guerra de 1870 echó por tierra esta vez, más ru•
vantará ..... .
, _:¡Ah! ¡Si usted quisiera tener confianza en mi des• "damente que la primera, todo el edificio tan laboriosam~nte levantado J?Or el P?bre Mossler. Tuvo que cumcubrimiento!
-¡Incorregible! exclamó el señor Elipbas. Alú le tiene plir su~ compromisos, mientras que sus corre~ponsales
usted; aun en medio de la alegría que Riente, vuelve á su extraP¡eros se aprtsuraban á faltar á los suyos y el defaTE a por la fuerza de la costumb1e. Vamos, Bouscarés, 11astr~ nacional ,e dup\icó para Ge~eón con una' catástrofe privada que le hubiera conducido á la quiebra si su
basta ya.
-No, dijo la señera Mossler; dele usted un billete &lt;le probidad no hubiese desarmado hasta á sus más duros
quinientos francos para que pU1ida pagar sus deudas más acreedores. Pero se quedó sin recursos y sin comercio
escandalosas y vestirse decentemente á fin de encontrar porque ¿á quién podía enviar sus falsos vinos de Cbam'.
pagne? Los alema_nes estaban en F~ancia, Reíros, estaba
un empleo.
-Señora, dijo el meridional con la mano sobre el co- tomado y el maldito «Schwob" hacia aojar ligeros á los
razón y en la actitud eolen,ne de un torero cuando va á francese~ á culatazos.
M:ossler tenía treinta y seis años y se alistó por toda la
matar al toro, ¡mi sangre es de usted!
Cogió el billete, saludó profundamente á Elipbas y salió. gue:ra.. Fué_he_cho prisionero en Sedán pero no perma-Pues bien, señora, cómo éste es la mitad de su clien, neció m vemt1cuatro horas en poder del enemigo. En
tela. Todos los días recibo diez farsantes del mismo gé• aqnella Lorena, de la que conocía todos los senderos
-nero. ¿Sabe usted á dónde va en este momento el tal por haberlos recorrido desde su nif\ez, no le costó gra~
trabajo encontrar una ocasión de escaparae. El convoy
Bouscarés?
de que formaba parte no había llegado á Nancy cuando
-A dar la buena noticia á su familia.
-No. A tomane un ajenjo en el café y á contar á sus ya Gedeón había tomado el portante. Llegado á cafa de
colegas en el arte del merodeo que acaba de sacará usted su mujer, aún furioso pM la derrot-a y por el cautiverio
quinientos francos. Mañana habní aumento de pGticio- y pálido por los sufrimientos padecidos en la «isla deÍ
nes: esos pillos se envían unos á otros. ¡Ahl usted prote- hambre" reflexionó, vió muy comprometida la pa1tida
comprendió cuán i11útil sería en las filas del ejército
ge ese oficio!
La señora Mossler movió melancólicamente la cabeza: determinó prestar mejores servicios.
P&lt;1rís estaba sitiado. Ge1eón se fué á Tours y ofreció
-¿Cuánto he pagado el otro día por un palco para la
al Gobierno de la Defensa ~afio para vestir las tropas,
func1on de beneficio de aquel antiguo actor'!
zapatos pan calzarlas y fusiles para armarlas. Era tan ·
-Mil francos.
-Y me he divertido cinco minutos. ¿1:'or qué no d,u afirmativo, tan emprendedor en medio del pánico genequinientos francos á éste que me ha distraído durante ral, que los ingenieros que mandaban entonces el ejército francés tu vieron confianza en él. l\fossler concluyó
media hora?
los contratos necesarios y partió para América, donde
-Volverá.
hizo _p~odigios _de ac~ivídad y embarcó armas, rnpas y
- Y no me encontrará, acaso, tan complaciente.
mumc1ones. S1 le estimulan un l?º~ºi envía también ge-Sí, 5i el conde Valentín ha estado menos amable.
-Vea usted; por esa razón, contra la cual nada puede nerales. En el momento del arm1shc10, estaba negocianel pobre diablo, será puesto en la puerta. Así se deciden do un nuevo empréstito en Inglaterra en nombre del Gobierno francés. La paz le volvió á sus ocupaciones parla mayor parte de las cúestiones que interesan á la huticulares y, terminadas toda, sus empresas, se encontró
manidad
•
tan pobre como en el momento de empezarlas. La ingra-Ante esa observación filosófica, dijo Eliphas riendo.
titud de los l,ombres que pre:iaían los destinos de Franpido á usted permiso para retirarme.
cia se mostró entonces en toda su plenitud. No hubo ni
-¿Vendrá usted á comer conmigo esta tarde?
una condecoración para recempensar á aquel valiente
-:,i eetá usted rnla, sPguramente.
joven que volvía á.su casacon las mauos vacías despuéa
-Bueno: se lo avisaré por teléfono. Adiós.
El señor Eliphas salió y la saf'iora Moasler se aproxi- de haber manejado tanto3 millones; todas las recompenmó á un escritorio y tranquilamente, como un jefe de sas estuvieran reservadas para los intrigantes.
Recorriendo las calles de París para p: oc1uarse una
Estado que despacha su tirwa diaria, se paso á rubricar
unas cartas que había dt-jado preparadas su Ministro de ocupasión lucrativa, Mossler encontró á tiu compatriota
la caridad. :No siempre había vivido sobre un trono de Eliphas Clement. Alsacianos los dos y ambos protestanoro aquella caritat-iva mujer. Su3 principios habían sido tes, estában hechos para entenderse. Eliphas era cajero
más ruodestos. Hija de un pastor protestante de Hague- en la casa de banca Pilet y Berger. La casualidad quiso
nau, se casó con G,.deón Mossler, que se ocupaba eu co- que sus jefes buscasen un hombre resuelto para ir al Calocar las cervezas d~ Molsheim en todas las tabernas de bo de B•iena Esperanza y al :tfatal á fin de visitar unas
Aleacia, peq~eño comercio que no prPsentaba rie.gos, da- concesiones mineras que cierto especulador se proponía
ba pocos beneficios y e~igía una actividad física iucansa- vender por acciones. Mossler se ofreció, fué aceptado y
ble. Gedeón era un buen mozo, rubio, de estampa un po· partió. En aquel país enteramente nuevo se dió prontaco burda, pero valeroso y paciente como Psos grandes mente cuenta de las ganancias inmensas que se podían
bueyes que se ven por las carret~ras del Estado arias• realizar, y una vez terruinaao su cometido para la casa
trando con paso tranquilo enormes carretas parecidas to• Pilet y Berger, se quedó en el Transvaal pau trabajar
davía á las que sirvieron de vehículo para las invasiones allí por cuenta propia.
~ A ~ociado con un inglés llamado Harri.on, fué el pride los bárbaros. En cuanto se casó, Gedeón 110 se contentó con las escasas ganancias que le producía el comer- mero que explotó los campos de diamantes. Los múy raros europeos que se establecían en aquellos remotos paf•
cio de la cerveza. Quiso hacersti á su vez fabricante y,
sin capital, fiando en la benevolencia que se le expresa• ses, fundaban establecimientos agrícolas á imitación de
ba en todas partes donde aparecía su cara jovial, fundó los boers. Algunos aventureros se arriesgaban á buscar
una fábrica dti cerveza. Pero no pudo resistir la concu• yacimientos de oro y era raro que volviesen á aparecer.
rrencia que le hicieron sus antiguos parroquiam,s. El Las tribus negras se encargaban de dar cuenta de ellos.
crédito que se ve:a obligado á hacer ásus compradores lmposib!e el describir las fatigas y las miserias que Hale puso prontamente en apuro y tU\'O que vender el es- rrisun y Mossler desafiaron intrépidamente. Era preciso
tablecimiento. Sus economías, el dote de su mujer, todo estar templados como ellos lo eEtaban y devorados por
fué consumido por este primer desastre que no fué más el deseo de triunfar, para no desistir de la empresa. Con
que el preludio de la existencia accidentada que iba á tres malgachos por todo séquito, siempre con el revolver en la mano y la carabina al hombro, los dos europeos
ewpreuder Mossltr en persecución d.-l la fortuna.
Disgustado del comercio de cerveza, sa hizo vendedor vivieron diez y ocho meses en el desierto~ volvieron á
de fenett-ría. Con un carricoche y un cabal!ejo recorrió Natal con un cargamento de diamantes en bruto que fué
las aldeas de la frontera y llegó h0 s~a Suiza para comorar vendido e&amp; cuatrocientos diez y siete mil francos. Ha•
rrison, alucinado por ese resultado, quiso montar una
desperdicios de hierro, planchas rotas de chimenea y
expedición importante con su parte en los beneficios.
utencilios viejos. En e~te oficio y á fuerza de trabajos,
llegó á econowizar en tres &amp;ños ocho mil francos. Tanto Contrató cien hombres y cargó en treinta carros todo un
él como su mujer se impusieron durante ese tiempo pri- material de campamento. En v:,ino Mossler quiso con•
vaciones increíbles; y el orden, la paciencia y la abnega• vencP.rle de que el esfuerzo que iba á intentar era preción de aquellas honradas gentes ofrecieron un admira- maturo y de que era preferible volverá marchar una vez
ble ejemplo. El pastor protestante decía: «es imposible más los dos, con sus tres bervidores, para no inquietar
que dos seres tan perfectos no sean algún día recompen· á las tribus salvajes, pasar inadvertidos y no tentar la
sados de sus penas. l\1i hija y mi yerno son unos áuge· rapacidad de los merodeadores del desierto. El inglés,
orgullosa.mente a.ferrado á su proyecto, se alejó y no vol•
les. El cielo les pe1tenece."
Pero el cielo no bastaba á l\fossler, que quería poseer Ja vió á aparecer.
Mossler, entregado á sí mismo, se volvió á su antiguo
tierra. La a,.ubición de aqnel empedernido caminante
era in:ciensa. Si hubiera d,cho la centésima _¡:;arte de lo terreno de explotación, trabajó durante un año y regreque pensaba, se le hubiera tenido por loco. ~staba con· só á Pretoria con una recolecicón de diamantes mucho
vencido de que el día menos pensado atraparía la fortu • más impo~tante que la primera. Poseedor de ochocientos
na y llegaría á ser millonario. l\1i1 n ;ras tanto, compraba mil francos, envió quinientos mil á la casa Pilet y Ber•
hierro viejo, iba llenando su calcetrn de economías y ha- ger y escribió á su mujer que fuese á reunirse con él. En·
cía dichosa á su mujer, pero estaba mortificado por un tonces ya no dudaba. Vefa la fortuna pronta á surgir, á
temor secreto; el de no tener ningún hijo. Hacía cinco su llamada, de las entrañas de aquella tierra fecunda en
años que se había casado y su mujer no le daba un here- tesoros. Con los trecientoa mil francos que poseia, se prodero. ¿A. quién dejaría su fortuna, aquella famosa fortu- puso adquirir terrenos, ser dueño de su explotación Y
na que debía lograr? Su mujer le consolaba diciéndole: de su material y, defendido por gente segura, organizar
«Pero Gecleón, acaso es una gran dicha que fyo esté libre expediciones bien escoltadas, á fiu de no tener necesidad
para arreglar tu almacén, sin ninguna otra preocupación de vol ver á la costa para vender sus mercancías.
Dos años después, Gedeón y sn mujer vi dan en l\fossque la de vender lo que tú compras. Tú eres joven y yo
también." Y esperaron tanto, que al cabo de diez años Jerburgo, en la orilla de un afluente del Liropopo, á
veinticinco leguas de Pretoria, y tenían á sus expensas
aún su casa estaba vacía.
Gedeón hizo sucesivamente el comercio de granes, de doscientos habitantes cafres. Su dominio contabl una
aguardientes, de lanas, y se encontraba á la sazón al fren- extensión de veinte mil hectáreas y Mossln había abante de un capital de seEenta mil francos. El pastor había donado la busca de niamantes para dedicarse por coJl!·
muerto y nada retenía ya en .A.lsacia al joven matrimo· pleto á la explotación de las minas de oro. Al profund1•
nio. Mossler, y su mujer dejaron Molsheim y fueron á zar en la tierra para echar los cimientos de su mora~
establecerse en Reims. Allí Gedeón, que había adquiri- principal encontró un filón de oro de una abundan_c1a
do la costumbre de vender todo lo que era sueceptible extraordinaria. Siguió la vena, investigó en Sitios difede tráfico, fundó una casa de exp·o rtación de vinos de rentes y en todas partes el precioso mineral acusó su preChampagne é :nundó el Bra•il. Chn~ '"t"&lt;l~" la~ repúbli- sencia. Estaba rodeado de campos de oro.

ÜCTUBRE,

1896.

EL MUNDO.

CURIOSIDADES.

265
LA PRODUCCION DE VINO.
Según informes estadisticos publicados últimawente, la producción de vino en todo ..1
mu~do se estima en 3,6il.963,000 galonts,
habiendo aumentado últimamente debido al
repl~ntio de -l os vifledos que en Francia se
hab1an abandonado por otros cultivos. La
calidad del vino no mpjora en igual proporción que la produc.;ión aumenta, pues los
nu~vos métodos de cultivos, tienden mae á
estimular la camidad que la calidad. La importancia_ de las naciones productoras de,,¡_
no, !38 estima en e l orden siguiente: Francia,
!taha, España, Portugal, Ale¡_nania Aust1·ia
Huugría, Rusia, Suisa, Los Estado; del Báltico, Argentina, Ch'le, Estados Unidos Brasil, Australia y Colonia del Cabo.
'

LA BICICLETA Á TRAVÉS DE LOS TIEMPOS.

Nueva lámpara Incandescente.

y

1.

• f

PROPIEDADES CURATIVAS DEL AGUA.

Flg:ura

2

•.-Detarlca de la "Dralalana."

mucha solide.i; y duraba poco. Los ingleees no tarJaron
en abandonar la madera que se h incha con la lluvia y cru •
je á cada paeo; emplearon, pues, el fierro, hicieron velocíferos perfeccionados que presentaron al público y que
tuvieron mucho éxito, desde 1818, bajo el nombre de
pedl!8trian-horsesóhobby horses ( lig. 1). Lo que va á seguir
mostrará á nuestros lectores que tJI hobby-1-Iorse, no brdó
mucho en tener éxito. Hobby-horse puede traducirse por
el caballo mecánico, con el cual lot1 niños montan á caballo.
Esta máquina, de la construcción más sencilla, está soportada por dos ruedas ligeras, corriendo sobre la misma
línea. La rueda de adelante gira sobre un pivote que, por
medio de una corta palanca, sirve para dar din,cción,
sea á la derecha, sea á la izquierda. La rueda de atrás
conserva s'empre su dirección. El caballero sube sobre
esta máquina, se sienta sobre una silla convenientemerte
colocada sobre la espalda del caballero (puede dáreele
este nombre ) y fijada en medio de las dos ruedas. Los
pies están colocados al ras del suelo, de manera que para
dar el movimiento á la máquina, desde el primer fªªº• el
talón debe eer la primera parte del pie que toca e suelo,
y así sucesivamente con el otro pie alternando, como si
se marchase sobre los talo,'.Jes. Se necesita tener cuida-lo
de comenzar el movimiento muy dulcemente. Frente al
caballero se coloca un cojín para reposar los brazoe, en
tanto que las manos mantienen la palanca que da la dirección á la máquina. Se necesita también inclinar el
cuerpo convenientemente del lado opuesto al brazo que
oprime el cojinete
Nuestra figura "3 da el detalle de la Draisiana para las damas. Esta máquina es una ingenioea modificación de la primera que fué construida y las señoras podían usar de ella
muy facilmente. La persona que se sirve de este hobbyhorse se sienta sobre la pequeña plancha B {figura 2) y ·
se apoya hacia adelante sobre el cojín C. El cojín viene

Un pedazo de franela ó una toballa doblada á lo largo
empapada en agua m11;y caliente, torcida y aplicada des'.
pués al cuello de un mño q~e. tenga el &lt;:rQUp ó anginas,
produce generalmente _un alivio dentro de diez minutoe.
Una tohalla pera la cara, en varios dobleces empapa·
d~ e.n agua calien~e, bien torcida y fuertement~ aplicada,
alivia por lo C?mun y mny pronto, un dolor de muelas
ó una neuralgia. Para los cólicos, este tratamiento obra
como por enca!lto. No hay nada que contenga tan de prisa una conge_st1ón de los pulmones, un mal de garganta
ó un reumatismo, como el agua caliente cuando se aplica
prontamente.
El ag0:a tibia funciona muy aprisa como vomit:vo, y el
agua caliente, tomada á. pasto una media hora antes de
ª«?ºs~arse, es el .mejor_ laxante posible en raso de extre·
ñ11mento, al mismo t1e~po q_ue tiene un efecto muy suav_e en el estómago y los rntest1noe. Este tratamiento, contrnuad~ durante al~unos meses con un régimen de alimeotac1ón convemente, producirá muy buenos resultados en todo caso de disptipsia incurable.
El dolor de cabeza ~ede casi siempre á la aplicación simultánea de ag_na caliente á los pies y en la nuca.
El ~gua_ hervida, para uso diario, con~erva el organismo é 1mp1de la absorción de los microbios tan comunes
en los países tropicales.

Figura 4 •. -Gran carrera de "Hobby Horaea,t•~tJecutac'.a el
4 de Abril de 1819.

fila~entos ordinarios para ~n mi~mo consumo de energía, Y como, además, la res1stenc1a de esas tiras es mayo~ que 1~ del carbón, pueden obtenerse mayores super•
ficres radiantes.
,
El Algodón para Filtrar el A"'"ª·
Numerosas exp&lt;;riencias han demostr!do que el algodón pose~ cond1c1on~s excelentes para 11&gt; fi!tración del
ag11a, punficándola aun mejor quf- los filtros de carbón
de arena, Pt,c., tan usados en todas partes.
'
El algo~on, merced á la estructura eRpecial de 808
fibras, retiene los gérmenes vegetales y animales qne
pueda contener el 3gua, no comunicando á. la misma sabor alguno.
Lo mismo que para !a filt_ración del agua, pnede servir
el algodón para 1~ punflcac1ón de otros líquidos, cuidando renovarlo de tiempo en tiempo, et&gt;gún la mayor ó menor pureza del agua.
Pa1.•a mejorar la goin.a líqu.lda.

Para mejorar la calidad de la goma líquida se hace uso
frecuent~mente del sulfato de alúmina neutro, previan:iente disuelto en la menor cantidad posible de agua ctest1!ada. Para cada diez onzas de mucílago ordinario se
anadeo 22 gramos de aquella sustancia, cantidad que basta para o_btener una ~oma que pegue pronto y fu11rtemen te los ob¡etos de q11e se t,ate.
~n el término de breves horas de hecha aquella pre a•
ración, resulta una descomposición doble por la yne p~e
forma, de un lado gomato de alúmina y de otro sulfato
de cal.

•

La dicha consiste en poner de acuerdo el corazón co.11
el deber.
0CTATIO FEUILLET.

: Fl&amp;ura 3 •.-Vista de señora a alrvlendoae del ple para
montar el caballo mecánico.

No se escribe Wehrter sino á los veinte afl.os.
.A.. OLAVE.AU.

�266

EL MUNDO.
La incubadora
en el

Hospital de llaternidad de México.

25

ÜCTUBRE,

1896.

cia que hice á_fl!).!S del _año pasado, que consis,1ó en rntroducir
perros recien- nacidos y blevar la.
temperatura á 40 grados centígrados, pude .ibservar de un modo manifiesto que la perspiracióu
es muy notable.
El hecho se explica por la ch·cunstancia de que los órganos excretores del niño en esta edad
funcionan con suma lentitud y h~
piel desempeña un gran papel
en la eliminación de los productos de desasimilación del niño
En la envoltura de algodón Fl ni~
ño queda rodeado de una atmósfera ~urs_aturada de vapor de agua
que impide la evaporación de una
nueva cantidad de sudor, en tant&lt;? que en la incubadora, como el
aire se remueve constantemente
la evaporación del sudor no en:
cuen tra dificultad.
DR. BARllErno.

Desde el año de 1895enqueme
hice cargo del Depa1tameuto de
Maternidad de este hospital, observé con datos estadísticos irrefutables, que la mortalidad de los
niños que nacen faltos de desarrollo se elevaba á un 80 por ciento,
en tanto que dicha cifra se elevaba á 65 ó 66 por ciento en las
:Maternidades de Parí~ y Cochin.
Este exceso de mortalidad excitó
en mí el deseo de saber la causa
ue la enormidad de esa cifra, así
cerno el anh~lo de remediar el mal
au11que no fuese más que en
parte.
/:"'\: "I
De hecho, el promedio de peso
de los niños mexicanos es infe- ;
rior al de los niños europtos, se·
gún resulta de las medidas recogidas por el Dr. Simon sobre un
total de 300 casos. El peso medio
de los niños nacidos á términu es
Los hombres más virjos del mundo.
de 2,80! gramos, mientras que en l
Europa es de 3,000 á 3,500.
En _estos m?mentos en que tan
óonsidéranse en Europa faltos
de pnsa se vive, no deja de ~er
de desarrollo los niños cuyo peso
un consuelo el sabtr que son UJá,i
no excede de 3,000 gramos.
uumerosos de lo que se cree los
En México debemos considerar
centenarios. Un profesor de estafalto de desarrollo á todo niño cu•
dística, alemán, se ha propuesto el
yo peso sea menor de 2,500 gra- ,
problema de averiguar cuáles soH
moa. Este hecho puede explicar•
los países donde la gente hace lo,i
se ya sea por la decadencia de 1a
huesos más viejos.
alimentación de las mujeres de la
De su curioso trabajo resulta
-Olase baja, que son las que acuden
que España es uno de los país,•:1
á los hospitales, ya sea por un ca•
más favorecidos bajo el punto d-,
racter particular de la raza.
(
vista de longevidad.
Dos bechoa concurren á no duSegún 1as cifras de este alem{m
darlo, para producir una mortaliEspaña, con sus dieciocho mili..:
dad tan elevada: el primero es
nes ce habitantes, poeee actualque las madres mal nutridas y
mente 401 centenarios; mientrn,i
necesitando las más veces verifique Francia, cuya población t-&gt;i
car rudos trabajos para atender á
doble q:.ie aquella, sólo cuenta
su subsistencia, no pueden sumi- 1
213 personas de citn años culllnistrar al niño todos los materiaplidos, y en Alemania-que tien-,
les que exige su desarrollo fisioquince millones de habitantts
lógico; el segundo, que siendo
más que Francia sólo hay 78 i11menor el peso medio de los niños
dividuos que hayan pasado de esa
mexicanos que el de los niño~ eutierna edad.
ropeoe, natural es que las causas #
Los irlandeses llegan fácilmente
que producen la muerte de los
á viejos; en su reducido pafs hay
niños faltos de desarrollo en Euhoy 578 centenario8. Inglatena
ropa ejerzan una accíón más mar•
posee L46, Escocia 46, Noru~ga 23,
cada en l\Iéxico.
Suecia 10, Bélgica 6 y DinamarEntre estas causas, enumeraré
ca 2.
desde luego el frío y en rnguida la
8!-liza, con ~u fama de país sainsuficieucia de alimentación.
nísimo, no tiene actualmente ni
La pérdida de calórico en un
un solo centenario.
organismo que no está en aptitud
La región de los Balkanes pa.,_,,.,. ....
de producirlo en proporción, de,J
rece tener el «record» de longevi·
termina la muerte por congestión
&lt;:...:...._·--------'------'-:.::,.
dad. Hay en Servia 578 centenapulmonar según he podido comrios, 1,084 en Roumania, 3,883 eu
La incubadora reformada del Dr. Barrclro,
probarlo frecuentemente en auBulgaria.
topsías hechas en niños muertos
Según la estadística del eabio alemán, en 1890 había en
che producen la plenitud del estó.mago, y por conse~uenen estas condiciones.
Me ha ocurrido que la explicación puede ser la siguien- cia, es inútil inyectar mayor cantidad; 3?, que empu¡ando Servia 290 personas que habían cumplido de ciento seid
'te: el enfriamiento determina la contracción de los vasos la extremidad de una sonda del número 14 6 16 de la es- á ciento guinea años; 124 de ciento quince á ciento veincapilares de la piel y permaneciendo el mismo el diáme- cala de Chaniere por la boca del niño, siguiendo la bóve- ticinco; 18 de ciento veintisés á ciento treinta y cinco...•
tro de los glóbulos rojos, la circulación languidece en la da ¡,alatina, no es posible introducirla á o,ro punto que IY hasta 3 de ciento treinta y cinco á ciento cuarenta!
El mismo estadista se ha dedicado á buscar el hombre
periferia y la sangre afluye á los órganos centrales á don- no sea el exófago.
De acuerdo con estos datos la manipulación del gavage más viejo del mundo.
de se produce un exceso de presión que puede llegar
Decíase que un ruso había cumplido la friolera de 160
hasta la ruptura de loa vasos pulmonares y meníngeos. es d&amp; lo más sencilla. Por o¿ra parte, .10s ni~~s de esta
Otro tanto pudiera decirse del aire inspirado: si la co• edad pueden ingerir la leche coa relativa facihdad por alioli, pero uo hay seguridad de q ..e no tenga la coqueLe·
lumna de aire está relativamente á baja temperatura, la medio de una cuchara que se vacía lentamente en su bo- r~a de ponerse unos cuantos mái! de lod que reahuent.e
contracción de los capilares pulmonareH producirá la ane- ca. En 'lo que toca á la calidad, he llegado á concluir que tiene.
El aleman se inclina á entregar el premio de longevidad
mia de este órgano y como consecuencia de ello, la car- nada es capaz de sustituir con ventaja á la leche de mujer, sobre todo si la edad de la secreción corresponde á la ,¡ Bruno Cetrim, un n(:&gt;gro africano residente en Buenos
bonatación de la sangre y la asfixia.
Aires, que ha cumplido 150 años y no tbne ganas ninguRespecto á la deficiencia de la alimentación, observo tdad del niño.
que muchos niños no pueden verificar los movimientos
Los resultados que he obtenido han sido los siguien- nas de morirs.e. Rusia ocuparía ~ntonces el segundo lugar
con Kustrm, cochero moscovita-decano dt los auride succión indidpensables para absorver una cantidad da- tes:
gas del mundo--que ha entrado en su 140? año.
:llUERTOS.
da de leche, sino que después de tres ó cuatro movimienLa mujer más vieja del mundo parece que tiene 130
tos se fatigan y no absorven la cantidad que les es neceNiños de seis meses y medio á siete meaños; pero el estadista alemán, sin duda por galantería
saria para su nutrición.
ses,
con
peso
de
1,000
á
lóOO
gramos...
1
omite decirnos su nombre y residencia.
'
En otros, aunque pueden absorver una cantidad suficiente de leche, los materiales nutritivos que éste líqui- Nifios de siete meses á siete meses y medio,
con
peso
(j.e
1,500
á
2,000
gramos...
1
3
do contiene, no se encuentran en la cantida.ii y con la caGlobo terraqueo notable.
Niños de siete meses y medio á ocho melidad que fuera indispensable para nutrirlos.
ses, con peso de2,000á2,ó00graruos...
2
De estos dos hechos surgía la necesidad de establecer
------El geógrafo francés Elíseo Reclus ha propuesto la cone·
el servicio de incubadoras para remediar la primera c,·uTotal...............................
1
6
trucción de un globo, facsímil del que habitamos, v en
ea de mortalidad y estudiar la mejor manera de alimentarlos por medio de gavage para evitar la segunda.
Este r esultado es en extremo halagador, pues un niño una eecala que será exactamente la cienmilésima part.e
A imitación del Profesor Jamier hice construir una in• muerto sobre siete que introduje en la incubadora, da un de su tamaño actual.
Semejante superficie es necesaria para poder modelar
cubadora á mis expensas, cuyo modelo representa el gra·- promedio de H.30 por ciento, es decir, que se ha reducibado que acompaíio y que tiene algunas modificaciones do la mortalidad de los niños faltos de desarrollo, de en ella con claridad los ríos, montañas, valles, mesetas
sobre la de dicho profesor. Estas modificaciones consisten· ochenta á catorce un tercio po~· ciento, en tanto que en y depresiones que existan en la tierra.
En la mencionada esfera proyéctase ir registrando gra•
l?, en que su funcicnamiento es automático; 2?, en que 1~ Francia la mortalidad ha descendido de 66 á 33 por cienrenovación de aire es producida no solamentt por la to. Es cierto que el número de casos es insuriciente para dualmente cuantos descubrimientos geográficos se efecdiferencia de u,mperatura, eino por una verdadera suc- formar un promedio, pero basta hoy los resultados han tú,:m, y ~e colocará sobre una plataforma de sesenta piés
ción mecánica producida por el tubo de salidaq'.!e se ele- sido tales como los he manifestado y me he apresurado á de alto, sostenida por cuatro columnas distantes tntre sí
va tres metros sobre el techo de la pieza á donde se en· exponerlos para procurar difundir este medio de crianza 140 pies.
El globo deberá ser doble para proteger la superficie
cuentra el apara.to; 3?, en que el niño no absorbe los gases tan poco practicado en México.
En efecto, en vez de acudir á la incubadora, se acos- grabada y pintada, rodeando el exterior una plataforma
contenidos en la pieza, sino el aire exterior menos cargado de ácido carbónico y de po~o; 4?. en que es de una sus- tumbra envolver al ni.flo en algodones, lo cual no evita y escaleras movibles que faciliten el examen á los visitancia que puede desinfectarse fácilmente, lo cual evits el que la columna de aire frío que absorve, obre nociva- t'!'ntes, ~ue podrán andar á su alrededor por esp..cio de
peligro del co~tagio de la diarrea verd~ y otras enferme- mente sobre su aparato pulmonar y además, la envoltu- crnco minutos.
Las ventajas principales que ofrecería á la ciencia eea
dades contagiosas que pueden trasmitirse de un niño ra en algodón siendo capáz de aislar el calor producido
por el pequeño organismo, es incapaz de ceder á éste construcción, dado caso de que ee concfoyese, serían~ su
áotro.
Respecto del gavage, he llegado, por medio de experien- cantidades de calórico que por la exigüidad de su circu- exactitud en las proporciol!es, facilidad para comparar
el tamaño de diversas naciones, corrig:endo ideas errocias cadavéricas, á determinar: l?, que la distancia media lación el niño no puede producir.
Otra de las ventajas de la incubadora es el hecho de neas, y facilidad para apreciar las diversas alturas y dede la boca del niño al centro del estómago es de 15 cent!metros en los niños de 7 meses; 2?, que 8 gramos de le- que favorece la perspiración cutánea. En una experien- presiones de la tierra.

r '-

25

ÜCT1IBRE,

1896.

EL MUNDO.

Un simpático jurado.

- Brechut es francés como tú.
y co100 tú cristiano, y si marnii se ha enamorado de él, n"A.sí como en el pleno cursc
da tit!ne de particular que ltS
de las heroicas olimpiadas la&amp;
d é la mano de esposa.
vírgenes m,is hermosas de la
Renuncié á explicará aquegloriosa Hélaie premiaban á
lla hiJa del desierto la diferenlos vencedores de los juegos
cia que existe entre un Cocon poc1posas coronas de encimandante del ejército francés
na, mirtho y laurel, así en pley un mero asistente; entre un
nos tiempos modernos en que
VermanC.ois y un Brechut, y
se ha inten•ado dar á los ejerresolví llamar al seductor.
cicios deportivos cierto rnbor
E l pobre soldado se am,jó :i
antiguo, las mujeres más hermis piés y me dijo:
mosas suelen presidir los atlé- ¡ Perdón, mi Comandante!
t,cos ejercicio8, las carreras en
Pero yo 110 t('llgo la culpa, sibicicleta, y ser agraciados jufno e lla, que me ha colmado
ces de los esfuerzos de los con&lt;le atenciones y me ha solicitendedores.
tado con insistencia.
Ejemplo hermoso de esta
-¿Pe~o no sabes que vamos
costumbr&lt;', vieja y nueva á la
á salir á campaña y qne no
vez, ha sido el festival organi •
tengo quien te reemplac.,?
zado últimamente en Ct ihna•
- ¡ Reemplazarm, !. .....
hua, cou el carácter de ce lebraY Brechut rn echó á llorar
ción patriótica, cuyo principal
como un niño.
atractivo consistió eu algunas
-No, mi Comandantecarreras de bicicletas en Jw,que
añadió el asistente-usted no
tornar·on parte I os mejores
puede despedirme y, por lo
campeones de aquella ciudad
tanto, antes que separarmedti
con promesa de premios c0n •
su lado, pretiero renn11ci,,r .t
eistentesen bandas y d.iplomas,
mi matrimonio con la odalisca.
discernidos por un grupo dt
Me enternecí ante la i,lea de
guapas eefioritas.
aquel sacrificio, que por otra.
Se comprendtrá, sin eEfuer•
parte no hntiera yo podido
zo, que el estímulo comuuicaaceptar, en atención á la tenado por la gentil pnstincia de
cidad de Demetria, y no tnve
lss jueces, ije tradujo en entumás remedio 'lUe resigna1·me y
siasmo y en refiidos esfue zo¡
acceder al matrimonio de Brede los campeones por hacerse
chnt.
acreedores á una merced que
Desde entonces fué para mi
de tan blancas y delicadas maimposible la exi4encia, al ver
noR venía.
por tierra todas mis idens acerTomen en cuenta esto nue•de la jerarqt1ía social y d&amp;
tros clubs ciclistas, y busquen UN SIMPATIGO JURADO.;-Relnas que presidieron las carreras d~ bicicletas efectua:la, últlm ,mente en Chihuahua ca
la disciplina militar.
Ana ~unquez.
, ~nii!'ª Terrazas.
J d .3..Í.i B.!r m l l ?~
..ll.1,: i:J. A d .1 .u L.&gt;
•
la manera de que presidau sus
Mi suegrq me limpiaba las
Emlha Ketelsen.
C.um~n Herninlez.
concursos cíclicos, reinas escobotas, me co,ía los botonee.
g!daa entre las sefioritas más bellas de la Cdpital. A ~i veSUEGRO Y YERNO.
m~ hacía la cama, y luegn, á la hora de almorzar, recora,! como gana1;1 en entusiasmo y vida sus torneos y como
br.1b&lt;i su d ignidad de su..gro y se sentab1 á la mesa con
la tuerza se agiganta con el estímu lo y surge vencedora.
Días atras entabló~e en cierta tertulia una animada la familia, debiendo yo ~uardarle las deferencias que le
, Ofrecemos á nuestros lectores como ilustración de estas
correspondían .
lrne~s una fotografía del grupo de las "'raciosas
miembros co 1versación acerca del capítulo de los suegros.
0
. _De pronto tomó la palabra el general Vermandois y
Era yo a l miqmo tiempo el superior y el inferior. Podtl¡urado.
diio:
día imponer ocho días de arresto á mi enegro; pn" él po-Ninguno de nstedes ha tenido un sue"'ro como el mío
día desheredar á su comandante y hasta maldecir á a11_
Todos se mir~ron con sorpreoa porque ºnadie sabía qu~ yerno.
LA SANTA DE CABORA.
el GAneral hubiese contra1do matrimonio.
. Ibamos á ~egresará Francia, cuando el Dios de lns ejéc-Tenemos que retr&lt;Jceder-añadió el militar-al año citos tuvo piedad de mí. La peste arrebató en oC\lio dft!i
A título ~e cnriosidad ofrecemos á nue~tros lectores de 1860, en cuya época tenía yo treinta y cinco añoR y
á Dtlmetria y á Zelina, y me encontr~ ~olo con BrPc!mt.
do~ fo~~grahas. de_ la II ltracélebre Teresita '{; rrea en acti- mandaba un batallón de cazadores de infantería. Por
De v1wlta á la patria. mi suegro murió comn un rnlien•
t!,ldes 01en ant1tét1cas: una que podríamos llamar hierá- aquel entonces. estalla.ron las matan as de Siria, ocupada te en 1870. no quedando hoy de aquella hi~tori:i oriental
tu:,1 y otra profana.
pur ~os pobla_c1~&gt;0ee nvales: los maronitas y los drusos; más que el recuerdo de nna situación digna dtJ tentar la
Et Impar~ial, que publicó estos retratos á líneas, desig- la pri_mera cr1~t1ana y musulmana la segnnda; pacífica y pluma dP un libretista de ópera cómica.
nó tales..act1tudes cou los nombres de «Divinan y «Huma- traba¡adora Ja una, y la otra errante, guerrer&lt;i y un tanto
Despnt!-3 de este relato-añadió PI Gerrr»l-na&lt;la tiene
na... Eh¡an n_uestros lec~ree la denominación que más feroz.
dfl extraño qne sea yo partidario de la abolici6u de.... loe
!es p\azca Y digan qué actitud favorece más á la apreciable
La población mahometana de Damasco había atacado lus padres políticos.
llummada. Por nuestra parre...... opinamos por la hu- el barrio ~e los cristianos y hecho entre ellos una espan·
mana.
R1cARno O'l\foNROY.
tosa carmcería.
Estos retratos, tomados hace pocos días por u~a casa
El clamor de las victimas reclamaba la intervPnción
de T~xas, se vt;ndeu como imágenes, y hay quien los lleve e _1ropea, y en el mes ~e ~gosto decidió el emperador enEs preciso tener honor, antes de tener opinionee.
consigo á manera de amnleto contra tod0 mal.
viar un cuerpo del e¡érc1to compueRto de seis mil homG. TlllEl.l.HILT.
Igf!,o_ramos e\ a_lcance de su eficacia y si están tocados brt&gt;s, al mando del Gentral de Bru.ufort.
al or1gmal; lo urn~o que podemos asegurar es que son fieDese_mbarcamos en Trípoli, y nutstra llegada bastó
les y dtl todo recientes.
para d1Sper~ar á los druaos.
Los B:i.rtolos son los que hacen las Rosinae.
A los .pocos días me mandt.ron con mi tatallon á Alepo,
!\,fax 0 ' RE1,r,.
1~ Palmi_ra moderna, y me albergué en un soberbio palacio. ~abitado por Dcmetria, viuda maroti na de un mollah
de primera clase, descendiente en línea recta del mismísimo Autioco.
En mi excúrsión me acompañaba mi fiel asistente
Brechut, y confiern que 110 lo pasaba del todo mal en el
punto de mi residencia.
Sin embargo, mE\ habría fastidiado á veces soberanament.e á no haber vi_vido en compañía de la hija de Dem!'tria, llamada Zehna: una criatura angelical, de dieci•
s~1s años de edad, de rostro encantador, de labios purpunnos, Y con unos o¡os vtrdaderamente admirables.
Co1no uu Vermaudois podía aliarse sin el menor desdoro ú una cristiana dtscendíente de Antioco me casé
con Zdina, habiéndome servido de padrino ~l General
de Beaufo1 t.
La ocu¡&gt;ación se prolo_ngaba, temiéndose sin duda, que
d~~pués de nue~tra partida se tomasen los enemigos ternbles reprtsalias, y era yo el rnái! dichoso de loscomauda,,tes.
Pasó el invierno de ~8601 y al empezar el afio 61 me
llam~ un dla á sus hab1tac1ones mi aprt&gt;ciable suegra Demetri~, muJe.r hermosa todavfa y qnt sólo contaba treinta Y, ~rnco pruuaveras, con objeto de comunicarme una
uouc1a importante.
-Mi querido comandante-me dijo- no quiero qne
Eepas por otro conducto lo que voy á ¡,,articiparte yo misma. Me caso uno de estos ctíaa.
-¿Y poiré saber con quién?
--COn Brt;chut.
- ¿Con mi asistente?
-8í, es~y en~rnorada de él.Y creo que me hará feliz.
-Pero I v~ ve .D10.;i, stñora! p1tnse usted que voy á ser
yerno de mi criado.
- ¿ Y á mí qué me cuentas?_ Reemplázale por o.ro.
Entré de mal hU!JlO~ en m1 cuan.o y dije á Zelina, con•
desa de Vermando~s, que su ~adre Re había vuelto loca
Y qne una Demet.na, descendiente de Antioco, no podía
ca~arse con un cnado, para convertirse en mádame Bre·
chut.
TERESITA URREA.-En actitud mundans.
-¿Yeso qué imp:&gt;rta?-me contestó Z~lina sonriendo.
TERESITA UR:IEA.-En-actltud mística.

l

r

t,

�EL MUNDO.

268

25

ÜCTUBRE.

1896.

en la actualidad-pese á nuestro orgullo nacional-encontrar excelentes vinos espumosos !uera de Francia. Eeto
ea debido, nos. apreBüramoe á decirlo, á los importante&amp;
progresos realizados en estos últimos años por las ciencias enológicas y á la actividad desplegada por inteligentes especialistas. Es así qne Eep&amp;f\a, país clásicc de vinos espesos de licor, ee encuentra actualmente en condiciones de suministrar al cc-nsumo europeo exéelentee vi~
nos espumosos, rivalizando con los mejores productos
champaileses y pudiendo como ellos figurar dignamente
en las mesas mejor servidas.
Una de las marcas más conocidas es l!!. del CEIAMPAGNII:
CooORNJU, preparado en el establecimiento de D. Manuel
Raventós, de i::an Sadurní de Noya, provincia de Barcelona (España).
Los franceses son franceses. Hallan el Cn.UrPAGNE CoDORNll.: premiado con m~dalla de oro en AmbereA, y al
escribir de esta Exposición lo alaban aunqHe pese á su orgullo nacional, como dicen, pero aprovechan la ocasión
de denigrar á España como país clásico ae los vinoe de
cuerpo y dulces, como si España no tuviese de todo.
Y si tales alabanzas tributa la prensa extranjera al pasado y al presente de la CASA CoooRNJU, veamos el porvenir que le augura un compatriota, para demostrar quetambién hay quien en su patria ee profeta:

..

,

'/ \ t
b;,..,.¡;:.;.;;;;:..,,..u

, "

Champagne natural
y Champagne artificial.
I
Mucho ee ha escrito en Francia y en Es¡:af\a sobre
cbampagne, pero ¡con qué lige1e2a tn general! ¡con qué
poco conocimiento de causa! .A.parte de unos Pº?ºS auto1·es que con(Jcen el asunto, loa demás euelen ?op1ar, traducir 6 comentar, reuniendo un montón de ideas que el
lector no e111ie11de, ni el escritor ta~poc,).
.
~I desconoc1w1.:uto de un detalle o de una operación
hace surgir de la pltma una palab1a impropia que denarua obscuridad en tt&gt;do el escrito.
.
llimase champagne á tod l vino blanco ~Ppumoso, s1!1
pensar que se agrupan así dos clases de VID·&gt; de condiciones tan distintas, ue elabvrac16u ian rn_11a la, de proi,ietlades organolépticas é higiénicas ~an d1ft1entee, que
l,ien merecti norub,e a¡.arte.
.
.El champagne será natural, cuando además de ser vino puro, esté daborado por el ~is~ema cbampañés, que
consiste en provocar una formt-nt~c16!1 dentro d~ la botella, produciéndose naturalmente el ácido ~arbómco en su
int.erior; será artificial, ya t,or .~er an!n.c1al ti ~1~0 con
que se elabore, ya por i1.1troducirle el ac1do ?arb1,n1co ariificiaimeme 6 sea por med10 de una máq_urna de ga_seo881! ó de ácido carbóuico líquido, 6 por mil otros sistema~, que la baratura y la ciencia in".entan cada día ..
El champagne natural es, pues, vmo puro, y su á~1do
carbónico es de fermentación y producido en el mismo
-vino.
Queda al final sin fermento alguno.
l!:l champagne artificial no es má_s que una gesecsa de
vino 6 un vino a1tificial champañizado.
.
El' primero exige profundas y exteneas_ cue~·as y gran
existencia; pues eu tra?ajo natural necesita anos, y todo
esto r(;-pre~enta un capital eno1me, y ~·esul_ta car?,
l!:l et-gundo no t-xige nada de esto, m capital, m cue,as:El viuo que se corupró por la mañana, puede embotellarse 1:,eguidawe..:te, y beberse como champagne por la
noche.
ºfi • 1
Por esto abuud 1 tanto el champagne art1 cm , Y ee
consume tan poco el natural.
.
Sabido ee que en difor~ntes puntos de Francia, Marne, S.1umur, ilunrgogue, en Alemania, en Rusia, en Italia, en los .Estados lJ uidos; en Espaii~ y en todas partes
1 e elabora champagne en abundancrn; pero_ ¡cuant~ y
l u.iota falsific11ció,1 por doquiera! ¡cuiint_os vmos _ar~1hc1ales! ¡cuánto, vmc.s naturales champañlzados art1fimalmt:nte! El consumidor anda ciego, y ~ v~cei, consume lo
was caro, y á pesar de ello lo más ar~1fic1al.
.
L:i. tilaburación del champagne fué mvento de un fraile
benedictino llamado Don l'erignon, de la Abadía de
Hautvitlers, de }'raucia.
Tomó eu mmbre de la antigua división de Francia, de
la p10,·incia de Champagne.
.
Mas hoJ' ee elaboran tinfeimos champagnes en varioe

Tienen menoE razón aun, porque en en departamento
apenas Ee da la viña, y han de pagar el vino en la COSE:·
cha á 400 francos hectolitro, Jo que hace que compren vinos á todas las comarcas de Francia, á Espaf\a, á Hungría, etc., para elaborar eus champagnee, ya Il'!tzclados,
ya eoloP, pues en t-1 país no se produce la décima parte
del charnpagne que expendt-n, y menos hoy que la filo.xera está deetruyendo sus viñedoe.
. .
No tiE:nen máe razón al querer el exclus1v1smo del nombre, que ei afirmaeen los p ·risiensee que no eon pontas
de París las fabricadas en España.
LlárneEe puee, champagne, ya que allí fué su cuna,
aunque en'aquel pafe deban añadir!" cognac, madera ú
oporto, pues como sus vinos nó 11• garon á madurar Y la
viña vt&gt;geta diffcil y forimdamen1..,, han de 1eforzarlos
con gént'roe de otros paleet; pero conr,te que de@pnés que
ee han f'nFavado otros vinos, ee ha visto que hay muchos
,. en diferentes pafses que se prestan mejor, por sí solos,
para dar magníficos champagnes.

II.
IIISTORIA.

EntreFacada de un largo artfculo que M. Claude Yigny
publicó en la Ericiclopedes Coritemporairie Ilustrée. Reme
Hebdornadaire Unfrersel dP~ Scierices, des Arts et del' Indus•
trie, Parfs f:O FtrriPr 1895, con ocai,ión de haber vieto

premiado l0n medalla de oro en .Amberei, el CIIAMPAGNE
Cooo1rnrn, es reducida á poC'as palabras, la siguiente:
Nuestras visitas á la mayor parte de las exposiciones,
así como nue~tras excursiones á los paiees vecinos qne se
dedican á la viticultura, noe han probado que se puede

'

A no equivocarnos, está nuestra población llamada ,
ser, dentro de pocos años, un centro importantfeimo,
gracias á la actividad é intelig,mcia de uno de sus hij°'•
el conocido agricultor y publicista Don Manuel Raven•
tós [á] CodornÍI!.
Tomando por baee las tentatiyas hechas por su padreDon José para elaborar vino espumoso (champagne) , dedicó parte de eu actividad y de su fortuna á la fabricación
de aquél. Habiendo recorrido los países del extranjeroque elaboran aquel producto, como .Alemania, Italia y
Francia, quedó convencido de que la comarca de Champagne era la que con más perfección lo obtenía, y De&gt;
dudando después de repetidos eneayos de vinos de aJgu.
nas de nuestras variedades de cepas indfgena11 que podían producirlos tan finos como los. de los _vif!edoe de
Reims, de La Mame, Epernay etc., hizo venir ~rsonal
inteligente de aquellos países para preparar trabaJadoree
del nuestro, y excavando debajo de tierra, haciendo¡rra.
tas y echando miles de duros en instalacioneA, ha co111eguido lo que había previAto, ya que hoy fabrica y despacha botellas pa1·a todas las naciones de Europa con 11D
éxito creciente y con distinciones que no llegan á ob&amp;ener las marcas de champagnee finos hoy más conaidilradas.

................................................................................•

Debido á estos resultados, muy superiores á todo lo
qne podía esperarse, no cabe decir el vnelo y desarrollo
que va adquiriendo la indust!ia del cba_mpagne aqnf,
que hace ·que cada día _c&lt;;&gt;merc1antes de d1 versos pun&amp;1?9
vengan á proveerse y v1s1tarnos, y auguren un porvenll'
y renombre grande á nuestra vill'.-\, que habrá forzoea•
mente de aprovecharse de las vemajas que la habrá pro•
porcionado la implantación de eea importante indUBtrla
vinícola.
Haga Dios que tan halagado1·ae esperanzas no ee disipen, cosa á que tan expuestos estamos en este p~ís, ~onde una disposición del Gobierno basta -para fundir mlilones, llevar á la miseria muchas familias y paralizar la
vida de todo un país.
EL CoRRESPONBAL.
(De La Rrnai:ra11re, diario de Cataluña, nümerode 2:7 Dfclembrell!M·

( Continuará).

Altar para el oratorio del Sr. D. Felipe Mnriedas, San Luis Potosí,

países,
. d e8 d e cb ampagne al eAparte las importantes cant1da
mán, ltaliano, 1 uso, espaiiol, l te., dentro la umrua Fran. se elabora champagne en la mayoría de los departa:.!ntoe del :Este y p1incip1lmente en el Sur, en el Centro
y en el Oeete.
•
.
·
ó
Los comnciantes de la Mame qmeren, m:. raz n,
e Eó!o pueda llamaree cbam¡:agne el que sale de su
~~tigua pro, incia, queriendo eer como. los de Jerez 6
Burátios. sin tener en cuenta que estos vmos los producen sus tierras y el champagnti como el ~ognac lo produ:
el hombre pues sus cepas no dan vino esl&gt;Umoso, n1
~e fo?me espuma por sí e_olo, eino que sus vmos más ó
menos finos, tegún con quienes se comparen, son como
todoe los demás.

~~;--" 1-f•
-

1:XA ISDUSTilIA DIPORTA::s'TE.

Visto. general de Casa Codorniu.

.

't-1 . .

Ejecutado en madera dorada, en combÍnación con varios bronces,
Construcción de boco¡-es rn la Sec~i6n de 'Tonelerla.

En la fáhrica

de Jorge Unna y

Compañia, San Luis Potosi:

�Siguiendo nuestra excursión, vicitamos dos largas galerías subterráneas de 200 metros cada una, y ~n canal
en construcción, para producir un ~provecham1ento de
la¡ agnasdel ríoNoya, de fuerz~ de 60 c~b11.llos de vapor.
Su objeto es para la iluC1inac1ón _eléctrica d!'J las ene, as,
en que gasta hoy centenares de _kilos de bu¡ías, y para
una máquina de aserrar con ob¡eto de hacerse en caEa
las cajas de embalaje con mayor economía.

•

--DEL--

III
Agricultora en la "Casa Codorniú"
¡Cuán falsamente se dice qne 1!!, agricultui:a. española

está atrasada! Salen de vez en cnando com1s1on~ para

estudiar la agricultura en otros pa(Re•. y el_ Gobierno Y
las diputaciones mandan delPg,vhs_ á Francia, á Inglaterra, á Alemania, á los E31.ados Untdos, etc., para est~diar taló cual cuestión agrícola, tales ó cuales máqu1•
nas, sin pensar que hay mucho que aprender en nuestra
patria.
d e s in sa d urn í
En diferentes ocasiones se ha dicho
que era en agricultura el pueblo más adelantado de Es•
paña.
.
d e p ~ria,
, pn bl'1có
El Joumal d' Agriculture Pratique,
unos artículos y luego un folleto sobre es1: nucleo de proiedades de San Sadnrnf, que tanto _traba¡an y estudian.
p Allí se publica el Resumen de Agriciiltura. que es la ri;•
vista agrícola mái leída de España; allí la Agen_da .igricola de bolsillo, para guía de agrónomos y agricu!tores,
age~da que no ex:iste tan C0!13pleta en el ~xtr~n¡ero, y
de ambas publicaciones es director y prop1etar10 .el Sr.
Codorniu.
• •
d l
Al visitar con nuestros amigos el establec11mento e
Sr. Codorniu, ¿no habíamos de en?rgullec~rnos? Senta•
dos al rededor de gran mesa, con cmcuenta ó sesenta revistas agrícolas, rodeados de magnífic!' biblioteca agr~cofa de unos 1,500 volúmenes, s?lo respmí.bamos entusiasmo por la ciencia y por la agricultura.
¡Qué satisfacción al conv..rsar C&lt;?D un agróuomo t~n
inteligente, que con sencillez nos hizo ver su laboratorio
agrícola con todos sus aparatos y detalles!
La baianza de precisión de á medio milfgramo, la de
densidades Mohr-Westphalt, varios alambiques y ebulliómetros, el afrómetro para merl:ir la presión de ,as botellas de champagne y poder seguir la ~archa de lh~ fermentaciones, el microscopio para estn1iar todos los fermentos del vino una hermosa colecc1óu de fermentos,
tipos para conoc'er las fermentaciones ó enfermedades de
que puede ser invadido un vino, barómetro, manómetro,
higrómetro, dl•nsímetros graduados, buretas, etc. 1 ~te.
El Jurado del Centro Agrícola del Panadés, prec1d1do
por el Exmo, Sr. _D. :\Jan~el Durán y Bas, al_ negar al Sr.
Raventós el premio ofrecido por S. M. la Rema Regen!R,
se expresa como sigue en el dictamen firmado por D.
Modesto Lleó y D: Cayetano Yidal y Va!Pnciano, pn_blica lo en los periódicos en septiembre de 1880 y archivado en el CentroA~rícola. de Villafranca del P,rnadée.
«Han sido moti vos diametralmente opuest_os _los que
han militado en el espíritu del Jurado para eh]mnar dtl
premio á D. Manuel Raventos...... Hay más aun. ¿Se hallaría en el Panadés, en. Cat~luña_, eu Espa~a. tal vez,
otro propieta_rio por su m~hg~ncm y su act1v1d_ad, pudiese competir con el _propietano de c . . ~~ CoooR_:siu? Ebta hacienda no es hacienda: es una granJa expenmental,
nna es&lt;'uela modelo, una explotación agrí!)ola en toda
forma al nivel de las más pe_rfectas y a~red1tadas del exuanje~o, dirigida P?r un aincultor emi_ne!lte, que á_ los
conocirnientospráct1cos reune loa conoc1m1entos t~óncos,
que ¡:nuy pocos poseen, á la cual, con preferenc1_a á !as
escuelas oficiales, Jeberíamos mandar los propietarios
nuestros hijos para que al lado de tan bue1:1 maestr?
aprendiesen las prácticas ~grfcolas, las ope~c.1ones quimicas apUcables á la ¡,gr~cultura, la contab1!1dad mercantil, el ruanejo de ~o~ diferentes apa_ra~os é mstrume_ntos que requiere la v1t1cultura y la mm1cultura, los sis•
temas Ulás prácticos y de mejor resultado para roturar,
plantar, arar, binar_ ~ pod~r; las mani~ulaciones más
apropiadas para la vm1ficac16n y elaboración de los mostos, para la confección de calal,,·es por medio de azufrado...... todo cuando es menester, en resumen, para que
la tierra dé lo que debe dar, y puede decirae en el ~rans('Ur,.0 del tiempo que el Panedés, el hermoso y fértil ,PaMtdés ,-s nn" cc1111arca verdaderamente agrícola. al mvel
'(Je las más :ivauzad!IB que tiene el extranjero. Todo esto
tB y todo esto se puede aprender en la incmpnrnb1e ha-

cien(j.a del Sr. Raventós Justo, mnv justo fué pues, el
prPmio ofrecido por el Misterio de J:-&gt;_roento que le con•
cedió el Jurado General de la Ex:pos1c1ón de 8arcelona,
y mayor poilría haber sido; pero sería poco, y además
de poco no del todo jnsto, el premio concedido por S. .l\f.
la Reina R~gPnte al Centro Agrícola del Panadés, ya que
el Sr. RavAntói, por carta de más. como se ha dicho, n?
entra en el círculo de condicioues consignadas en el primero de los tema~ de Progra,ua ó de cartel de este año.11
¡Con que detalle, coml} entu'!iastas que somos de la
agricultura, fuimos signiendo, no precieamante los ad,~lantos, sino todos !03 emayos, bueuos ó malos, q_ne h_a
efectuado el Sr. Codorniu en su hermosa explotación v1tícola, y con qué amabilidad nos dió cien pormenores y
expli,;aciones del porqué de cada corla, en 10a cuales no
entraremos, pues no es para tanto la índole de esta monografía
.
.
.
Sin embngo, m pasaremos por alto m olv1dai'llmos
nunca por su hermoso trabajo, el deEfoode de tierras con
arado 'roturador ya con malacate movido por bueyes ó
ca bayos por el ~ual obtuvo en L892 el Sr. Codorniu un Diploma de honor y de gratitud del Instituto Agricola Catalán de Sanisidro, va con fuerza de vapor, que es para
las grandes extencio·nes y que vimos en pleno trabajo.
La lono-itud del cable qne arrastra el arado es de 5cl0
metros, c~n lo cuil puede trabajar m~~io kilómetro ?t~adrado sin mover la alació u de un solo s1t10; á nuestra v1S1ta
trabajaba el arado uuos metros lejo3 de la máquina de
vavor que le daba fuerza.
¡ Hermoso espectáculo, ver en me~io de una gran _llanura circulada de montañas la máqurna de vapor cmdada por labradores!
Hace un magnífiro efecto oir de !os labios de_aquellos rústicos franceses los nombres técnicos de pres1onee; atmósferas, caja de distribución, _émbolo, r!'lgulador, etc., etc.,
Es imprt'sión que no la olvidaremos ¡amás.
¡Bendita inteligencia y bendito estudiC&gt; que así transforma las cosas!

•

DR. AYER

IV
V,ndimia.

BODEGA DE LOS AIICOS.

lnfermos del Estómago

LA ZARZAPARRILLA
Purifica la Sangre.

En Septiembré se da principio á la vendimia. Esta e3
la época en que la CASA ConoRNIU preseJ?,ta un a~p~cLO
más grandioso. Toda de cerca esta rnvad1da_de carr,-e y
de gente y t-n la casa cruzan hombres Y mu¡eres por Lu•
doH lado~, sin que el visitante pueda hacerse cargo dd
conjunto y del orden que allí rema.
Ver allí reunidos alguno~ cent!'lnares de pers•:nas, la
mayor par•e venidas de Valencia, ~e Aragón o ~e l.1::1
otras provincias catalanas, gente rustica que no entien•le
lo que hace, sino que ocupa su lugar como una rneda de
un reloj eiu darse cuenta del papel que representa, t:s
éoFa qu~ causa ad1,.1iración.
.
.
En esta época son j,fe~ de ~r1gada todos los traba¡a~ort&gt;R de la casa; resultan rntehgentes todos los operanos
delEntrar
país. como han entrado en un solo d'ia 80, 000 k1·1os
de urn que hao de producir 600 hectólitros.de vino, y
trabaj::u-los, no de vino usual, sino to&lt;1:o de gént-ros e~p1;ciales, repres.1:nta _un cúmulo de traba¡o y una org.in1¿ación extraorarnaria.
.
.
. .
En el campo, diez 6 doce brigadas de venduma~oreP,
de veinte ó treinta personas cada una, con sus directores según el destino de las uva,q. Para el champague se
coge sólo el Pineau, Mennier,. ],forado, Momonech, et:.,
casi todas uvas negra&amp; e&amp;cog1das, sanas y maduras_ por
igual. Se embalan cuidadosamente_ en cestos, como s1 debieran venderse para mesa, pues s1 se rompen granos ya
no eirven para champagne.
.
.
Eu la casa hay la brigada de los que traba¡an las mis•
telas por un lado· por otro, la de los mostos azufrados,
con su inmensa c~lumna azufradora y su horno, y bo::nbas movidas con ~uerza animal; por otro, la ~e los vino3
comunes; pero la más complicada y la. ~á~ importante,
es la de los charnpañistas con sus sub~1v1s1ones..
LIMPIA: Llegan las uvas, y una br!gada de crncuenta
mujeres con sus tijeras, tomau los racunos ~n la ruano y
separau grano por grano los que haya podridos, verdes,
raeg.i.dos, endurecidos, etc., pues sólo han de quedar los
granos enteramente sanos y enteros. .
P&amp;E.,s.i.oo: .P.isan estas uvas .i las rnmenaas prensa_s,
veinte veces mayores que las usuales del país! donde, sm
pisarlas s1 aprietau, aprovechando sólo el pnmu mosto
que sale pues tan pronto como da color (ya que se hace
de uvas 'negras) no sirve para champagne. Sólo se aprnvecha la mitad del mosto. En la Mame, donde por el
frío, vida raquítica de las cepas, múltiples enfermedades,
poca viñ&lt;1 y esvasa cosech:", se venden. las uvag para
champagoe á. 2 fr.rnco3 el kilo, no es posible hacer una
selección tan esmerada que les haría p;,rJer ya d.-sJe luego la mitad de las u vas, ni es posible content_arse con _só ·
lo aprovechar para champarne el ~osto pnmero, smo
que prensan tr&lt;lB veces, y como el vrno m&lt;,,to resulta de
color es decolorado después, á pesar de lo cual resulta e l
vino 'á 5 y á 6 francos por botella.
PRIMER TRASIEGO: S.1cado de las uvas el mosbo incoloro
para champagne, y el de coloi: para vino fin&lt;;&gt; de mesa,
se coloca en botas de 10 hectohtros, y á las v,nnte y cuatro horas se trasit-ga para separar polvo, arena y el poso
que pueda haber, para que ferme1:1te brillante y no tome
gusto. Sólo el gran cuidaio y rapidez det.ene la fermentación las veinticuatro horas pnmeras.
F.:RMENTACIÓN: Fermenta este mosto luego en bodega,
bajo el suelo, en b.&gt;coyes de 6 !rnctólitros, que han de ser
precisamente de roble de Rusia, y la e,puma Y alguno!!
¡:ocos residuos que quedar..in se _desbordan del bxoy,
evitaudo 1ue queden den~ro del vrno.
( Continuará. )

"-•"'Toda sangre pura es garantía de salud, fuerza y felicidad. La sangre
mala engendra escrófula, chancros, granos, ronchas, fioroncos, carbunclos,
úlceras, tumores y otras afecciones peligrosas y molestas. No importa
cuán impura esté la sangre, la Zarzaparrilla del Dr. Ayer la limpia, vitaliza
y enriquece.
Por ecpacio de medio siglo la superioridad de la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer como tónico y depurativo de la sangre, ha sido reconocida en todo
el mundo. Ningún otro remedio está compuesto de ingredientes tan
costosos y con tanto cuidado escogidos. Ningún otro remedio es tan
eficaz para producir un éambio rápido y permanente en la sangre, expeler
los gérmenes de la enfermedad y decaimiento y comunicar

vm.A. -Y

·Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO M:OJARRIETA es
lo único positivo, lo único que cura.
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre caaa. Oblea, el nombre DIGE~TIVO MOJARRIETA.
Di~pepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas
con sus sínt,)nias: Agrios después de las comiclas ó Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se ooma, Digestiones lentas
ó incompletas q u~ producen Rt,pugnanda, Mareos,
Dolores &lt;le Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que SPgún enseñan millares de
personas l&gt;ien conocidas y re..-.;perable~, á quienes se vió
sufrir dnrc1nte rnuchos años y atlt-'más r-econocen eminencias médica~ de varidS naciones, sólo se curan con1plda y nu.licalmente con el

EN"EIEl.G-1:.A.

y de ningún otro remedio se registran tantas curaciones notables. La
Zarzaparrilla del Dr. Ayer es el depurativo de la sangre más popular y
más abonado de cuantos existen. De que posee virtudes curativas,
renovadoras y reconstituyentes de que carecen las preparaciones análogas,
es un hecho admitido desde hace mucho tiempo por los Farmacéuticos
y Médicos principales. Como fortalecedor de las fuerzas vitales y especifico para toda clase de enfermedades de la sangre, la Zarzaparrilla del
Dr. Ayer no tiene igual. Cura las enfermedades con la remoción de la
causa que las engendra, aviva el apetito, destruye aquella tan conocida
Sense.ci6n de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer
LA UNICA ZARZAPARRILLA

Qae obtuvo los más altos premios en las grandes exposiciones del mundo.
Preparada por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, Mass., E. U. A:

Las PUdoras del Dr. Ayer son •~ ·

Medicint Purgante.

~

ESPIC
ASMA Y CATARR0·PCIGARRIU.OS
J g_
6 Polvo
(Cajita 2 fr. j

3. ESPlC, 20,

rue

Digestivo Mojarrieta.
EH totlas las Droguerías de México.
GRAN PREMIO, EXPOSICION UNIVERSAL PARIS 1889
la mas alta recompensa otorgada a la Perfumeria
::E-:Cigie:n.e de 1.a. Cabeza.

EXTRACTO
VEGETAL
DE ROSAS Y DE VIOLETAS
preparado con yemas de huevos.

ED.PINAUD
PERFU MISTA-QUIMICO

PARIS- 37, Boulevard de Strasboul'(J. 37-PARIS

el

Saint--Laaare. PAl\lS, v

TODA.a FARMACIAS

v D

"":0Cus.F11As.

PATE EPILATOIRE DUSSER

RAl~ES el ~ELL9 del rostro de fas damas (Barba. Bigole, etr..). sha
mngun pehgro ~ara el cul,s. SO Aii- de Bl&lt;ito, y millares de testimonios garantizan la eficacia
de esta preoaracwn. (Se •ende en cajas. ,ara la harb._ y en 1/2 o ajas para el l,igote ligero). Par&amp;
lo, brau,s, empléese el i'.I.L.I. • 0.UA. DVSSER., l,nie ,1,.,¡,.Rouaaeau, Paria.
d~truye hasta las

11?4+11--t??A;,,
~

. ~&amp;.---._

BAÑOS DE LAS DIOSAS,

C..¾5ir!P- .CABELLOS,DE
LAS NINFAS,
~~
CUTIS DE CLEOPATRA,
· .

•

&lt;b

JABOJ

HA~~~~~~"~ DR. ~JS,1.

EL FAMOSO REMEDIO Y PURIFICAU0R
BL Q!JB CIJ1U LAS

-

ERUPCIONES, LLAGAS, ECZEMA~ y
las Afecciones del Cútis.

-,.....

A-__
c~m;:p.R:::...mV~Usmo

el que ademas de sus dcctoa purtli.caate,i &lt;cmccl.oa é impide el

•

V

UNA ESPECIALIDAD ~~•~~,'ctºº

6 1erccr gmdodel \.ENENO DE LASAWGllE
permanentemente curados de 15 a :l.5 dias. Vd.

.

puede curar~e en su ca!ln.

Nada cobramos

que ~raouzamas cnrar. Sollcll~mos los mas ob•linado., ctsos y apelamos al Mundo entero por un
coso en q 1'? no hallamos podido curar. EEtt.a enfermedad IJ&amp; e,do siempre la pesadil)a de los mns
eminentes 1néd1cos. 5500.000 de capital para responder de o 1estra J!8ranw1.. Prut"vas absolutas se
cnvian t&gt;or corren s~l1ado il QUl&lt;"n Jo sohc1te. Dir.
ecc,011. COOK Rfi:~n:oy co., il07 Masoruc Temple
Ch1cago, 111, E. l'
'
B ODF.GA r.RA Xll'P..

-

S1 t:"e hft.....tomado mercurjo_ [odado

de µoras._,. y tocta.v1a se i;1e:nu•n dolorc~ y molestia@,
Esputo:.\ .ducosos en la Boca,oGargantn Ulcerada,
1&gt;1v1eso-1. Manchas Cobrizas, Llngns e,J cualquier
11arte del cuerpo. Calda del Cabello y Cejru;. este es
el oe~undo peroodo del VENENO DE Li' SANGRE

-

LAIT AN-TÉJ&gt;IIÉUQL'E -

LECHE ANTEFÉL
1

o=

ura 6 mezclada con agua, disi
AS. LENTEJAS, TEZ ASOLE
.A.RPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES

y laGo,:a.

..

~
~ ...· '
• ..

_ca~eqacencadapaqoeteestá11Dpn,ooDn nos.. CoMPANV,
u. deA.,lllllCUJOJeq~dejadeeer le~o.

Montcl111r, N. J., E.

i~A;:,-

ENENO DE LA SANGRE ,

F-1 no curamos.

....,. ~

d:?=-

"'11111111•

.-.~

+ b ~ ,~

Este periódico está impreso con las tz·ntas finas

de la Casa LORILLEUX

y

COMP.

París.-U nicos ..\gentes en la Rcpu blica:-

LEw1s r

BLOCK,

llÉx1co.
.. .,url ..

�SALCIIICHONERIA ALEllA..,.&amp;
DE GERARDO IIEENE•.
JIEXICO.-COLIISEO NUMERO !&gt;. -JOXJCY.
Este cese tiene constentemente -

craadc y

warlado surtido de tode ele se de aalchocll-y e.ames frias~

TOMOil

MEXICO, DOMINGO 1? DE NOVIEMBRE DE 1896.

NSNYYYYS&amp;YW

Jlll próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000-- Teriftoa.rá en el Pabellón Mol'WCOp
6 laa tres de la tarde, el Juevee

12 de Noviembre 1896..
b~o el plan siguiente:
✓ 14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimo•
de á. 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
PREMIOS:

1 Premio de.••. $ 1 0,000.••. s 10,000
1
.,
.,
., 1 ,ooo.... ,, 1 ,000
1
.,
,,
.,
600.... .,
600
1
.,
.,
.,
200.... "
200
2
,,
,,
,,
1 oo.... .,
200
10
,,
.•
,,
50......
600
25
,,
,,
,,
40.••.•, 1,000
100
,,
,,
20...... 2,000
200
.,
.,
..
1 o...... 2,000
2 Aproximaciones de 1 $ 1 001•
una anterior y otra posterior a
nllmero ¡,remtado con los ••••••
S 1 0.000 •. ;•• •...•......••..•
200
2 Aproximaciones de á $60; una
anterior y otra posterior al nú•
mero premiado con los
.
S 1.000.......................
100

845 Premio• que hacen

un total de

e

~·' ·W,OLF
UN I LA l?f PU Bl:.IGA
tN
MÉXICA.NA

17.700

:en próximo sorteo,

con premio
mayor de

$60,000
ae Teriftoa.rá en el Pa,bell6:n Kort.oe_
• laa 11 a.m., el Jue-vee

26 de Noviembre de 1896.
beJo el plan siguiente:
11,000 BILLETES.
FONDO: S 320,011.

fP

~
V

PRECIO DE LOS BILLETES:

Enteros: $ 4.00.-Medlos: S 2.00.
$ 1.00. - Décimos: 40 oente.
Vl&amp;"éslmos: 20 cent•.

cuartos:

PRED.108:

i:re
t f'Naloa ~• llaea a follU•:. S 1 7'.~-&amp;eO
ErTodos los sorteos e,tolft baJO ~a Tilrtl~

:,-alrecclóo pcr!IODilles del SI'. D. Apolinar Cestillo,
Interventor del Gobie~. y ~ - ea¡pka.do d&amp; la
Tuorerla General de la Nae16&amp;
~
~

r

San Francisco n'lllD.

.r

ouTIN E

:¡
Polvo de Arroz especial preparado coa Bismuto.

HIGIENICO,
ADHERENTE,
INVISIBLE
fata lJecompermda e11 ta ,lzpc:iclón Yr:ivmat de 1889.

1

C::Ei:. F .AV, Perfumista, 9, Ruede la Paix, París
(Guardarse de las Imitaciones y Fals11icac1ones. - Sentenci! de 8 de Maya de 1875).

Premio mayor de ..••... ••• 180,000
Premio principal de ........ 20,000
t Premio principal de ........ l0,000
6 Premios de $ 1 ,000........ 5,000
' Premios de., 500 ..•.•• ., 5,000
1o
26 Premios de,. 200 .••••. ., 6,000
100 Premios de.,
100 .••- . ., l0,000
2eo Premios de., 40 •••••• ., 10,-400
480 Premios de.,
~o .. , ...., 8,::ZOO
t 00 Premios de 8 60, aprox.unacrones
al premio de 860,000. ...•••• ,.... 8.000
1 00 Premios de 8 40 aproximaCJonea
al premio de 8 2J,000.. •.•· •••, •··• 4.000
1 00 Premios de 1 20, aproxllllaCJones
al premio de 8 10,000. ••••••••••• 1
2.000
'799 Terminales de 8 20. que s.e dete]!:minarAn por las dos últimas Cl•
fras del billete que obten¡ra et
premio mayor del (,()Jl)Q · · · · · · • l 5.880
'799 Termiaalcsd'e 1 ~. qae ~ det~
ainairán p&lt;&gt;f llas dlGs ú1t1mtio&amp;ras ctel billcM q_ue obten¡-a d
remio prioci?al: d~ t ~.ooo.... , l !5.980

()ftcinaa:

'

"'1...

m

U. BASSETTI, O.renta.

J'.ÁJJlUOA ESPECU.:C. de Al"El'l'.S:S de 'l'OCADOll. pa.ra. PASEO y 'l'EA'l'DO
CRE•A CAfflELIA, CREfflA ElflPERA TRIZ.
ROJ(I y BLANCII en cbnpetll8.
ROJ(I VEGETAL en polvo.
LÁPICES especlnles para ennegrecer pestaflns y ceJu.

POLVOS pnm en:pol &lt;ar los cabellos. Blondo, blnnco,
oro. pinto. y Jtnmante.

BLANCII de PERLA en polvo, blanco, róseo, Rache!.
POMADA ROJA pnra los labios, en botes y en rollos.

Los Productos de CH. FA Y se encuentran en el Mundo entero. en casa de los Principales Perfumistas y Droguistas.

~&amp;stá ud. anémico ó debilitado?~
El mejoraemanerlo pera eau••

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

ciar,••
••EL MUNDO,•.
q~e certifica un tiro de

9,000 ejexn.plare&amp;

SAN JUAN.
De venta en to tas las Droguerías y Casas Importadoras del Ra1H

Con firma de un Notario.
LOa lectores de este perlódlaon de le clase más ele-da
del país.

.2 DE NOVIEMBRE, Por J. M. Villasana.
lfadre, yo no sé c¡:i&lt;'. t:cncn--:as llores d el ramposanto,-1uc cuunrto las mueve el ,icnlo--parcc: que están llomr.&lt;!o•......

•

NUMER018

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91619">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91621">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91622">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91623">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91624">
              <text>Octubre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91625">
              <text>25</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91642">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91620">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 17, Octubre 25</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91626">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91627">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91628">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91629">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91630">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91631">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91632">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91633">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91634">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91635">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91636">
                <text>1896-10-25</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91637">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91638">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91639">
                <text>2017451</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91640">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91641">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91643">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91644">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91645">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="856">
        <name>El diablillo roedor</name>
      </tag>
      <tag tagId="853">
        <name>Guy de Maupassant</name>
      </tag>
      <tag tagId="851">
        <name>Kermesse</name>
      </tag>
      <tag tagId="859">
        <name>La bicicleta</name>
      </tag>
      <tag tagId="854">
        <name>La caridad y la poesía</name>
      </tag>
      <tag tagId="858">
        <name>La inutil riqueza</name>
      </tag>
      <tag tagId="857">
        <name>La virgen de Gedovius</name>
      </tag>
      <tag tagId="852">
        <name>Mujeres japonesas</name>
      </tag>
      <tag tagId="855">
        <name>Rubén Darío</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3515" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3084">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3515/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._18._Noviembre_1..pdf</src>
        <authentication>f90f3bc90d0c88e3df32b06351536e14</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="120623">
                    <text>SALCIIICHONERIA ALEllA..,.&amp;
DE GERARDO IIEENE•.
JIEXICO.-COLIISEO NUMERO !&gt;. -JOXJCY.
Este cese tiene constentemente -

craadc y

warlado surtido de tode ele se de aalchocll-y e.ames frias~

TOMOil

MEXICO, DOMINGO 1? DE NOVIEMBRE DE 1896.

NSNYYYYS&amp;YW

Jlll próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000-- Teriftoa.rá en el Pabellón Mol'WCOp
6 laa tres de la tarde, el Juevee

12 de Noviembre 1896..
b~o el plan siguiente:
✓ 14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimo•
de á. 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
PREMIOS:

1 Premio de.••. $ 1 0,000.••. s 10,000
1
.,
.,
., 1 ,ooo.... ,, 1 ,000
1
.,
,,
.,
600.... .,
600
1
.,
.,
.,
200.... "
200
2
,,
,,
,,
1 oo.... .,
200
10
,,
.•
,,
50......
600
25
,,
,,
,,
40.••.•, 1,000
100
,,
,,
20...... 2,000
200
.,
.,
..
1 o...... 2,000
2 Aproximaciones de 1 $ 1 001•
una anterior y otra posterior a
nllmero ¡,remtado con los ••••••
S 1 0.000 •. ;•• •...•......••..•
200
2 Aproximaciones de á $60; una
anterior y otra posterior al nú•
mero premiado con los
.
S 1.000.......................
100

845 Premio• que hacen

un total de

e

~·' ·W,OLF
UN I LA l?f PU Bl:.IGA
tN
MÉXICA.NA

17.700

:en próximo sorteo,

con premio
mayor de

$60,000
ae Teriftoa.rá en el Pa,bell6:n Kort.oe_
• laa 11 a.m., el Jue-vee

26 de Noviembre de 1896.
beJo el plan siguiente:
11,000 BILLETES.
FONDO: S 320,011.

fP

~
V

PRECIO DE LOS BILLETES:

Enteros: $ 4.00.-Medlos: S 2.00.
$ 1.00. - Décimos: 40 oente.
Vl&amp;"éslmos: 20 cent•.

cuartos:

PRED.108:

i:re
t f'Naloa ~• llaea a follU•:. S 1 7'.~-&amp;eO
ErTodos los sorteos e,tolft baJO ~a Tilrtl~

:,-alrecclóo pcr!IODilles del SI'. D. Apolinar Cestillo,
Interventor del Gobie~. y ~ - ea¡pka.do d&amp; la
Tuorerla General de la Nae16&amp;
~
~

r

San Francisco n'lllD.

.r

ouTIN E

:¡
Polvo de Arroz especial preparado coa Bismuto.

HIGIENICO,
ADHERENTE,
INVISIBLE
fata lJecompermda e11 ta ,lzpc:iclón Yr:ivmat de 1889.

1

C::Ei:. F .AV, Perfumista, 9, Ruede la Paix, París
(Guardarse de las Imitaciones y Fals11icac1ones. - Sentenci! de 8 de Maya de 1875).

Premio mayor de ..••... ••• 180,000
Premio principal de ........ 20,000
t Premio principal de ........ l0,000
6 Premios de $ 1 ,000........ 5,000
' Premios de., 500 ..•.•• ., 5,000
1o
26 Premios de,. 200 .••••. ., 6,000
100 Premios de.,
100 .••- . ., l0,000
2eo Premios de., 40 •••••• ., 10,-400
480 Premios de.,
~o .. , ...., 8,::ZOO
t 00 Premios de 8 60, aprox.unacrones
al premio de 860,000. ...•••• ,.... 8.000
1 00 Premios de 8 40 aproximaCJonea
al premio de 8 2J,000.. •.•· •••, •··• 4.000
1 00 Premios de 1 20, aproxllllaCJones
al premio de 8 10,000. ••••••••••• 1
2.000
'799 Terminales de 8 20. que s.e dete]!:minarAn por las dos últimas Cl•
fras del billete que obten¡ra et
premio mayor del (,()Jl)Q · · · · · · • l 5.880
'799 Termiaalcsd'e 1 ~. qae ~ det~
ainairán p&lt;&gt;f llas dlGs ú1t1mtio&amp;ras ctel billcM q_ue obten¡-a d
remio prioci?al: d~ t ~.ooo.... , l !5.980

()ftcinaa:

'

"'1...

m

U. BASSETTI, O.renta.

J'.ÁJJlUOA ESPECU.:C. de Al"El'l'.S:S de 'l'OCADOll. pa.ra. PASEO y 'l'EA'l'DO
CRE•A CAfflELIA, CREfflA ElflPERA TRIZ.
ROJ(I y BLANCII en cbnpetll8.
ROJ(I VEGETAL en polvo.
LÁPICES especlnles para ennegrecer pestaflns y ceJu.

POLVOS pnm en:pol &lt;ar los cabellos. Blondo, blnnco,
oro. pinto. y Jtnmante.

BLANCII de PERLA en polvo, blanco, róseo, Rache!.
POMADA ROJA pnra los labios, en botes y en rollos.

Los Productos de CH. FA Y se encuentran en el Mundo entero. en casa de los Principales Perfumistas y Droguistas.

~&amp;stá ud. anémico ó debilitado?~
El mejoraemanerlo pera eau••

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

ciar,••
••EL MUNDO,•.
q~e certifica un tiro de

9,000 ejexn.plare&amp;

SAN JUAN.
De venta en to tas las Droguerías y Casas Importadoras del Ra1H

Con firma de un Notario.
LOa lectores de este perlódlaon de le clase más ele-da
del país.

.2 DE NOVIEMBRE, Por J. M. Villasana.
lfadre, yo no sé c¡:i&lt;'. t:cncn--:as llores d el ramposanto,-1uc cuunrto las mueve el ,icnlo--parcc: que están llomr.&lt;!o•......

•

NUMER018

�19 NOVIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

270
~~EL MUNDO."
SEMANARIO ILUSTRADO,

Teléfono 434.-Calle de Tiburdo núm. 20.-Apartado 87 b.
UXICO,

Toda la correspondencia, debe dlrlgl.rse
al Gerente de este periódico.

La snscrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres·adelanh,dos.

Números sueltos, 50 centavos.
. .
A. visos: á razón de $30 plana por cada publ1 caet6n.

Todo pago debe.ser preei~amente adelantado.
BBGISTBADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

gía, cualesquiera qu~ fuesen los móviles. que la guiaran y
los pretextos 6 motivos qne la favorecieran; pasaremos,
en silencio la inc.m~istencia del proyecto, que apenas ha
dejado entrever una ~specie ~e protectora&lt;'l:o n~minal,
ejercido por. las potencias ~ed1:idoras e1;1 la mfeliz colonia pero de¡ando á Espafla intacta su disputada soberanía' y sólo nos referiremo~ á la posición que guardan en
la ~ctualidad los insurrectos, en los momentos en que seabre con todo vigor la campa?ª ~e invi~rno.
Limitado Maceo á la prov10c1a de Pmar del Río, por
virtud del dique opuesto á sus excursiones en la formidable Trocha, según aseguran los españoles, .6 por.su propia soberana voluntad, como cuentan los s1mpat1zadores
de la revolución, ha podido, en el relativo descanso de
la estación de lluvias, organizarse y recibir de fuera todos
los recursos de guerra necesari&lt;ls:á hacer fuerte su posición
en la intrincada sierra, 6 á darle los elementos indispensables á emprender con éxito nuevas aventuras lejos de
sus escondidas madrigueras.
Máximo Gómez y Calixto García, entre t1mto, en el
centro y el oriente de .1a Isla, no han po~ido permanecer
en indolente reposo, sino quA han deb1dn prepararse á
Los periódicos enropeos se han ocupado últimamente la tremenda lucha qne sean-eglaba cQntra ellos con nuevos
del fracaso que el séptim9_Congreso de la Paz, acaba. de recnrso~ y soldados nuevos en la presente temporada.
Roloff, el llamarlo mbistro de la Guerra de la embrioobtener en Budapest. En esta asam~lP.a toda la ~dm1ranaria república, ha derramado desde las playas extranble dialéctica de los juristas ha venido, como .siempre,
á tierra, derribada por la poderorn elocuencia de los jeras los recursos recojidos pnr sus lab?r.antes y parciales,
y en no interrumpida línea de expedtc1ones filibusteras,
hecho~.
f
ha mandado á los qne luchan por la libertad de la soña·
Cada temporada un gr&lt;tpo de per~onas de buena e,
entusiastas, sinceras. p.i1-.J dA talla exigua para ~altar_ al da patria cubana todo cuanto pudieran necesitar sus co·
pedestal de los hombres de E,tado,
µropone rnv~r•a• rreligionarios, en su insaciable sed de odios tradicionales
blemente realizar el hermoso sueño &lt;le confratermdad y de venganzas lPgendatias.
Los jefes subalternos no han cesado en su tarea, y ape•
universal, sorprendido en las rosadas y luminosas horas
de sus buenas digePtioneP. Se convoei\ á un Co!lgreso sarde las dificultades ofrecidas por la inclemencia de la
Internacional de la Paz, en el qne $P. proponen pnmeros estación y las numer, sas guarniciones españolas qne los
premio~ de oro y plata (dApreciada ) para \os autores de han tenido en jaque, han sabilo burlar toda previsión y
los mejores trabajos relativos á _la matt na s,e pronu_n• continuado su obra dP. destrucción, en donde quiera que
cían discursos trnfados ae retóricas g:\rrulenas, se dis- se levantaba un ingenio 6 se alzaban los muros de u na hatribuyen abrazo~ _á diestra y s~n_iestr,L, y _se clausura el cienda. que pudiera ser fueute de recursos al gobierno.
concurso en m,dto de un delmo de a1111stad adornado colonial.
con éxtasis y desmayos de los concurreates.
Y en tales circunstancias, cuando España, no obst:mte
Y á cada nueva tentativa romántica de est:\ naturale• sus inmensos sacrificios, y las hazañas heroicas de sus
za, contestan los Gobiernos del mundo civi!i?.ado ens::i~- hi;oe y los proaigios de valor de sus soldados, no ha
chando su material de guerra, reforzando su efe?tl.vo mi- po'dido dominar la insurrección; cuando se la ve obligada
litar, adquiriendo nuevas máquinas de extermm10, pre- á solicitar en extrañas fuentes los recursos pecuniarios
parándose á la lucha y descargando sobre el contnbu- que la faltan en el interior, y se la mira amenazada por
yente el horrible mazazo de la paz armada.
dentro con los fanatismos de los carlistas y los arrebatos
Todo sér humano que penetra á la vida, ignora la suma de los republicanos, y se la contempla comprom?-tida en
de dolores de donde ha salido; sn espíritu es estrecho pa- la nueva y formidable g11f'rrn. de FilipiuaF; sabiendotodora abarcar el número de víctimas que han determinad'&gt; esto ¿habían de consentir los patriotas cubanos en consu existencia; pero sí sabe, que la vida es lucha)'. que en trae~ otros coU1promi,os que no foeran los que han de
ella no se realiza el triunfo de los más buenos, smo ~l de aproximarlOd á su anhelada independeucia? Ellos, que
los más aptos. Y desde el momento en que las necesida·
con valor de todos r.,conocido, han ido con serenidad al
des del me lio le imponen la obligación de aceptar esta cadalso y han caído en los c:i,!:!Pº~ de batalla: cobijados
forma inapelable de persistencia. susenngías c&lt;rneurren
por la enseña de la «estrt'lla solttana,» ¿renunctarían á sus,
al combate de la2 fuerzas coutrarias que se alzan en su sueflos, hoy que pretenden alcauzar la prox:imidad de su
camino.
realización, como Moieé• la tierra prometida? ......
Hay para las n'.lciones tambiéu un pritci¡_&gt;io que sobreNo es de creerse. Hu biérastoles ofrecido semejante trannada por encima de las aparatosas declaraciones del De• sacción á raíz de la contienda, y no .is difícil pensar que
recho Internacional, como por encima de los lagos tran- la hubieran aceptado.
quilos se amontonan los nimbusen las t.ardes tempestuo@as:
Ninguno más que nosotros ha clamado por una solu•
laforce prime le droit-la fuerzª domina al derech(); fór· ción aceptable paraamhas part1-s; nadie más que nosotros,
mula que el hombre terrible que más influencia ba e}er· ha predicado la concesión de libertades autonómicas, bon•
cido en el viejo continente, en las postrimerías del siglo rosas para España y convenientes para Cuba; pero eso.
XIX, ha tomado por su divisa, y apoyado en ella,. ha en ~u oportunid,1d y sazón. H0y, con pena lo decimos,
arrojado al surco la simie1;1te de la revancha, de ese ah1:n- creemos que par&lt;1 de8gracia de Cuba, y pese al orgullo y
to caliginoso, que presagiado por V1?tor Hi~go, le hizo amor propio mal encauzado de los españoles, no queda.
escribir aquella frase aterradora: El msommo de la Eu- otro recurso, que hacer un sugremo esfuerzo para arra nropa comienza!
car de raíz toda idea separatista tn Cuba, 6 resi¡¡;nar•e á
La amenazadora profecía ee ha cumplido, y d~Ppués &lt;1e ¡,erder una posesión que á la Corona cuesta mucho más.
siete Congresos de la Paz, todavía sobre las naciones dé- de lo que vale.
biles de la humanidad se agitan las poderosas manos de
Ninguna mediación pacífica tendría resultado po~itivo.
los pueblos fuerteP, disp11estos ácon_verti! las medallas de en tan difíci,es circunetancias; y antes de intervenir de
bronce de esos concursos en materia pnma para sus ar- modo violento, deben pensarlo 111ucho los Estados Unimas de fuego.
dos, porque de st-guro, enesaaventnra, ni querría, ni po •
drfa México seguir una política agresiva.

zas que no nos parezca digno de ser ac&lt;;&gt;metido, cuando
]a ~tiqueta del patriotismo lo ampara, m magno proyecto
que no halle eco en los espíritus. El que se atrevi,_á poner en duda la realización de una de estas maravillosa.s
a venturas, caerá á !os gol pes de_ la opinión más generalizada y se le tratará de mal mex1can.o. .
.
Y de esta manera, falseando el criterio de una virtud,
se llega á establecer el principio contrario.
Estamos obligados á ampliar más el concepto de la Patria, representándonos á ésta de tal modo grande y f!lerte
que resista á las severas enseñan¡¡as de la obs~rv~c16n Y
del análisis, y de tal suerte serena que nos aco¡a siempre
en nuestras desventuras y nos perdone nuestras faltas.
Ese patriotismo puesto al serv!ci.o. di: tantos pensamientos descabellados y de tantas 1mc1at1 vas locas, no es
el sano y robuEto afecto que l:.\ República necesita. El
verdadero patriotismo está má~ &amp;ltol

•Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Can~dá Tite Spanish American Newspaper Company, 136 L1berty St. New York, E. U.»

líloht5 rbiti1rialrs.
¿1fa banrnrrota br lit 1.}h'morrada?
¿Ha hrcho la Democracia bancarrota? ...... Esta inesperada pr?gnnta, que se destaca como ,.¡. som?río Man e,
Thecel, Pharés en los festines de las nac1onal;dade~ modernas, parece desprenderse de las ama!~ªª revelaciones
contenidas en una epístola &lt;'l:e J?o.n Em1lt0 Caste]ar ac_er•
ci\ del sufr~gio; surge de la mc1s1va pin~~ dP_I ¡acobt~o
Proal, en su curioso volumen sobre la cnminal_idad politica; se evapora de la robusta pluma del expenmen~ador
Zola, rE ciamando un flTan sable para la rt-splandec!ente
rE•pública pnropea. ¿(.!ué puede espe•ar el porvenir d.e
una forma de gobierno que tan dolorosas llagas nos exhibe? ¿Qué c1.,be aguardara~ de un sistema engendrailor de
tan disoh·entes actos sociales? ¿Ha llPgado par:, la Democracia l:1 hora de morir, 6 quizás una evolución podrá
salvarla de Fu fracaso?
.
.
La vtrdad es que el ideal democ1 ático no ee ha _realiza•
do en ningt'in país ni'en ninguna época; el gobierno de
la mayoría, la dirección de l?s asuntos públ_icos _POr las
multitudes, jamás se ha rf'g1strado en la h1stona de la
humanidad· como ideal h1tsido ·imado por todos los
poetas y en~alzado por tod?s los polfticos soñadores; en
la realidad nunca hemos visto practicado ese programa,
y en aquellos pueblos en que se ha intentado ensanchar
la acción de las masas, la anarquía más e~pantosa ha
substituido al hermoso espectáculo prometido por los
admiradores contemplativos de la serena diosa del gorro
ftigio.
La ingerencia de las clases populares en los. asuntos
públicos, cuando est~s maEas. no rep~esentan mtereses
permanentes sino p:is1ones ba¡as, apetitos y r~ncoreF, sólo producirá trastQTDOB profundos, perturbncJones hondaA, , esequilibrios enormes en el aparato soetal. Por u!l
momento pudo creerse que fstas do_lencias .serían radicalmente extirpadas con la panacea instrucci67!-; p~ro hechos recientes han demostrado que esta med1cac1ón no
ba~ta cuando no va acompañada de una fuf rte dosis de
riqueza crPada.
F:l socialismo europPo Fe rPclnta entrA obrPr0s elevados
á cierto grado intelectual. 8p... ncn cita en una de sus
obras la carta de un operario inglé8 im-truiJo de cierto
nivel de neeesidades qne no pnede FBLibfacer: 1a instrucción ha sido para él, el vehículo poderoso para arra~t.rar
sus ideas la marmita en que han entrado fn ebulltc16n
snR disol~encias tumultuosas. Conciencias tan mal preparadas no están en aptit•ld de realizar l&lt;?s fines demo•
cráticos, fundados en la más pura y heroica reserva _dA
virtudes sociales. ¿Q11é sucede pues, con l.a D~mocrac!a?
La Democracia mceEita afinar sn maqumana, mod1fi•
car su mecanism0 rectificar sus aparatos. Alguien ha
dicho que los cue~pos existen por el equilibrio, más ?
mPnos estable, de las fuerzas; el resultado de eete eqmlibrio es la vida. Para las naciones como para los cuer•
pos, la condición de la vida es el equilibrio, y en ellas las
fuerzas las constituyen los intereses. Hacer entrar en el
t-jercicio de la soberanía el mayor número de interese!',
es el remedio de la Democracia, y para ello EL MuNDO ha
abogado por el sufragio restringido.
La época presente, de transición y recon trucción, dPbe seflalarse por dPjar bien preparados unos, y resueltos
otros de los problemas políticos que se des~acan en lo fu .
turo. Basar nuestras instituciones en algo eólido y ver·
dadero que aparte de la ~epública la ~ospecha de una
conmoción altamente nociva para la soCiedad, es tarea de
la generación actnal. Los hechos que en estos momentos
se nos ofrecen, deben servirnos de ejemplos para la obra
que algún dí.i estamos obligados á realizar.

$olJrt p-atriotismo.
Frecuentemente circulan acerca del patliotisruo las
ideas más extravagantes. Se tiene como una grave falta
de amor patrin, exhibir defectos y pre¡uicios, deshacer
C&lt;lnceptos erróneos y emití~ rectificaciones .necesarias.
BJjo el pabellón de la Patria encuentran salida muchas
mercancías averiadas que conviene retirar de la circulación.
Entendemos nosotros que el verdadero patriotismo no
está en ocultar uuestras enfermedades, sino en procurar
su curación.
No sucede así, sin embargo, y en México se estima que
el amor patrio consiste en halagar nuestra vanidad, en
hacer la apología de nuestros defectos y en cerrar los
ol1los á la voz de la verdad.
No hay impulso, por superior que sea á nuestras fuer•

ª"

***
electqral que

RESU)IE'.'1.-Una inciativa dPl "New York H•raM."-Dillculta1l para que progresP.-La in,nrrecci6n ,1~ C11ha y sus
dtf~nsore~.-l&lt;'in de la Campaña elPctoral en Norte Améri·
ca. • Una anécdota de Gnillermo 11.
Aunque quisiéramos apartar la vista de los graves acon·
tecimientos que se dernrrollan en los candentes campos
de Cuba; aunque intentáramos desentendernos de las interesanteF cuestiones que allí se debaten entr.. los resplan.
dores del incendio y !ns gritos salvajes de la matanza y
el exterminio, no podríamos sino fingir indiferencia, ante la solución ele un problPma que efecta pueb!os de nuestra raza y grupos sociales que á nosotros se unen por comunidad dA aApiraciones.
El Ne:w York 1/erald, periódico de a:ta importancia y
reconocida universal significación por su manera de tratar la política internacional, ha lanzado la espPcie y sos•
tenido la posibilidad de zanjar todas las dificu ltadt:, y remediar todos los males que aquejan la révuelta Antilla,
mediante la amistosa intervención de los Estados unidos
y México, ante el gobierno de España, para que haga cesar una situación lamentable bajo todos aspectos, porque
agota estérilmente las fuerzas y &amp;nergías de la metrópoli
y convierte la antes rica y próspera colonia en lúgubre
teatro de desolación y de ruina. Para considerar debidamente y juzgar sin pasión la iniciativa del reputado diario neoyorkino, no mencionaremos la oculta rivalidad
que ha provocado en la prensa europea, especialmente en
la francesa, que pretende vislumbrar miras intere@adas
en toda intervención americana, aunque se intente cubrirla con el ropaje de la abnegación y la buena fe que
nosotros suponemos; no trataremos de la exquisita susceptibilidad del patriotismo español que se ha sentido
herida con más 6 mpnos fundamento, al sólo anuncio de
una posible mediación, que sería rechazada con viril ener-

La ruda campaña
por luengos meses ha.
llenado la pública atención en 1a gran república americana, apartándola d,. todo cuanto no fue ra la discusión delos candidatos ele idos en las convenciones nacionales,
está ya para terminar, dando fin:!. e,a excitación extraor·
diuaria, que por tanto t.iempo ha mauteniJo los ániwos
fuera de su natural nivel y ordinaria serenidad.
¡Qué de di;curaos rn han pro11unciado! ¡cuánt,o~ ar·
ículos se han escrito! ¡cuánto dint'ro se ha derrochado.
buscando votos y comprando voluntades!
D.i un lado el capital, el monop.. lio, la riqueza soberbia.
qne apedrea á la mnltit11d con sus fajos dt1 billetes y re·
el uta adeptos al @o u engañador de 1111 proteccionismo exa·
jerado; del otro, la audacia, el liri~rno elocuente, la poesía financiera qne g,,lpea ,í. los mePtings con catapultas de
tropos y ametralladoras de rnetáforaE&lt;; el esfoerzo de los,
proletarios qne prvtestan contra una situación que juzgan
contraria á las masas que trabajan y que sufren, el socia·
lismo, e11g,rndro de civilizaciones cadúcas, asomando su
cabeza tnangular nor entre la virgen selva americana; Y
por encima úe .-ste Cl)nflicto de interesPB y de e,te cho-·
que furibundo de pasiones, el buen sentido del p&lt;iÍS que
cree y espera qu•·, confía tranquilo en q1te, cualquiera quesea el preferido eu loi comicios del tres de nvvielll b~e,
la República será salva, porque tiene sangre b.1stante JO·
ven en sus venas para soportar esta9 crisis, y serenidad
suficiente en el pueblo luchador para no verse.arr:istrado,
hasta el suicidio.
Sí, hay energía bastante en la gtan nación americana
paras ·lir incólume de esta pru ib L. Tufo anuncia que la
candidatura republicana saldr í vencedora, elevánJ,i~e,
sobre el pavés al gran proteccionista,al ya célebre Me Ktn·
h,y; pero si los cálculos más favorecido'! resultaran erró·
neos, y fuera electo el joven orador de N ebraska, el incan ·
sable Mr. Bryan, ya encontrarla la federación la manera de
salvarse y continuar su carrera de progreso; puea ui Mac
Kinley habla de ser en la primera mag_istrdt1ira tan con·
servador como lo hacen su3 p:utidario.;, ni Brydn t:i.n ra-

}9 NOVIEMBRE,

1896.

EL MU~7)0.

dical y socialista como lo pintan sus arrebatadores discursos.
Pronto pasará la exaltación política temporal, y, serena y majestuosa, continuará la república anglo•sajona su
gloriosa tarea de progreso y engrandecimiento.
Para mostrar la íntima ***
rivalidad y profunda división
que aparta las unidades germánicas, que solo por la fuerza permanecen atadas al trono de Prusia, que sobre ella!i
ejerce odiosa tutela y ruda hegemonía, ,·amos á referir
una anécdota que se refiere al Emperaior Guillermo.
Acababan de efectuarae las maniobras navales de Kiel.
El Emperador, satisfecho, recorría las filas de sus valientes súbditos.
Acercóae ante un recluta bivaro, y despuéRde la sacramental frase de «t.eme á Dios y obejece al Káiser,» con
que acostumbra saludará los marinos y soldados, ¿á quié n
te refieres, le dijo, cuando hablas de nuestros enemigos
exteriores?
-A los rnsos contestó el recluta.
-¿Y quiénes son, según tu modo de pensar, los enemigos interio•es de Alemania?
-Los prusianos, dijo el inocente b.í.varo con toda gra·
vedP.d.
29 de Octubre de 1896.

X.X. X.

DOS ERRATAS.
Rnplicamos á nuestros lectores se sirvan excusarnos las
dos erratas de caja que apart-cen en EL MUNDO dP. hoy:
una, que retraza el número de orden del periódico, di·
ciendo , 7 en vez de 18 y la otra que da al folletín la fecha
del ai'io pasado.
Nuestros empleados del departamento de caja son nuevos y e&amp;to pudiera servirnos de disculpa.

Cajas tle p:,pel, cartón 6 cartnlina impermeable~.
Se hacen ~e papPl, de cartulina 6 de cartón, pintadas
con un baru1z que las haga impermeables á los líquidos,
y grasas.
Dicho barniz puede aplicarse interior 6 exteriormente 6 por ámb,1s caras á la vez. Las cajitas pueden tene1~ forma r_edonda, oval, cuadrada ú otra que se conside
re con vement.,.
Para fabricar estas caj'tas se hace primero el tubo que
ha de constituir el cuerpo de la caja, para lo cual se puede _proceder de dos mo!1os: 6_bien se corta el papel, cartulina 6 car.tón á las d1mensienes necesarias, y se encola para formar t&gt;l cuerpo, 6 se hace un canuto cuyas diDlenciones correspondan á las de varias cajas, y después
se corta tra nsveraal mente á las medidas nec.isarias. Del
mismo modo se puede hacer el cuerpo de la tapa, dándole las dimeuciones necesarias para que pueda verificarse
el enchufe con el cuerpo de la caja.
Los fondoe se cortan con un cortader 6 sacabocados
dándole las medidas justas que ha de tener interiormen'.
te la caja 6 la tapa, y se colocan en una 6 en otra por simple aplicación ó encaje.
Fin~lme1,tt-, Pe le da la capa de b~rniz que hace que resulte impermeable el papel, cartultna, etc., y las juntas
que forman los fondos con los cuerpos respectivos.
. Como harniz puede emplearse cualquiera de los que
tienen por ba~e ólPo, alcohol, esencias, ooncina petroleo, sulfnru de ca,·bono, espíritu de maderas, ber:zon
éter de petmlt-o, éteres, amoniaco, jabón etc.
'
E~tas caja~ ti'clnen sn ¡,rincipal aplicación en las farmacias y &lt;lroguerías, para contener los ungüentos 6 preparados farmacéuticos gracientos, pastosos 6 semiliquidos.

FERROCARRIL ELECTRICO SUBllARINO.
S l está poniéndo en práctica nn provPcto de [Prrocarri 1
eléctrico submarino en Iri~laterra, que.debe unir Brighton
y la aldea marítima de Rottingdeau en la costa meridio•
nal inglPsa, condado de Suseex.
Para facilitar las relacion0s entrP r~tas dos estaciones
balnearias, distantes una dt, otra ~eis kilómetros aproximadamPnte, Ee ha hecho pnsar una vfa férrPa por la pequef!a bahía que la costa forma en este lugar. El fondo de
esta bahía, perfectamente unido, debe recibir los carriles
dl'.l ferrucarril eléctrico proyectat.lo. Los alambrea eléctricos se colocarán, sobre p0stes elevados de 5 á 7 me·
tros sobre el nivel ddos carriles durante la marea alta.
Sobre esta vía férrea circulará un cochi, mny elevado.
de 16 metros de largo, que podrá conu¡ner 150 perAonas
Para impedir la inmersion del coche, se 1~ colocará so'.
bre barras de ~cero de 10 metros de altura, fijando las
partes sumergidas de estas barras eobre ocho ruedas que
pasarán por los carriles colocados en el fondo del war.
Dos dinamos colocados en la parte superior del coche
Y uni~os á los 3;lambr~s dan 111ovimiento8ecalc11laquese
necesitarán tremta minutos para frauquear la distancia
-qo.e separa Brighton de Rottingdeau.

DON füAN DE D¡IOS CARRASQUILLA.
T1:nemos el gusto de publicar como jnsto tributo al
mén!-0,. el r~~rato del St: Doctor Carraequilla L., bogotano &lt;'l:1strngu1ao, que es sm duda una de las más positivas
.glorias d" nuestra América latina.
El Sr. Doctor Carrasqui.lla.es &amp;l ~ d e - l a - steroterapia anti lPproea, que ha llamado la atención de todo el mundo médico.
.El rP.trato que publicamos pertenéce á la Sociedad
~1ent.ífica Antonio Alzate que tanto estímulo presta á la
c1enc1a en nuestro país y que, de paso, merece que la consagremos algunas lineas.

DR. J UAN DE D. CARRASQl:ILLAL.

[Vease el artículo

rdat.ivo)

E, esta i\sociación la mejor relacionada con el extranjero, pudiéndose mostrar como prueba inequívoca de ... 110
el dato de que suele recibir cada mes m,í~ de 40ü voliírntines remitidos por los principales centros científl~os del
mundo. En lA actualidad el número anual de estas donaciones asciende por termino medio á más de mil y el progreso es constante; lo que hace que no exista en México
una biblioteca dotada como la suya de las mejore➔ obras
de la ciencia contemporánea. Las Memorias y Revista de
la Soc·edad circulan y son leídas en muchas naciones,
debido en gran parte probablemente á que en general todos aquellos artículos que se comprende que son de inte·
rés universal, se leen con gusto.
Volviendo al Doctor Carrasquilla, olvidamos decir que
es entre muchos sabios, uno de los miembro8 correspondientes de la mencionada sociedad.

UN.A. PRESENT.A.CION
En nuestro próximo número tendremos el gusto de
presentará nuestros lectores á una poetisa tan vigorosa
como inPpirada...... y bella añadiríamos, si no te1Uié80•
moA sPr indiscretos.
Véade nuestro próximo número.

Un gran congreso fomenista.
Las mujerPs han celebrado en estoA días su gran congreso, reuniéndose en Berlín lmi directoras del movi•
miento femenino. mal llamado femenista.
No Re descuidan las faldaA en imir.ar á lo~ hombres en
Psto de aprove~har 6 de perder PI tiempo jngand" á los
Congresoe. En Abril de este año convoc.ll"on s11 Aguel,i.
rre ( ¡con perdón sea dicho, oh crítico escrupuloso!) +-n
París, ahora en la r.apital de Alemania, y el año que vi.,.
nP 11e reunirán en Bruselas, y en 1898 en Londres.
Bueno; y
«¿Qué quieren esas nnbes qnp con furor se agrupan
Del aire trasparente por la r..gión aznl?
¿Qué quieren, cnando el paso de su vacío ocupau
Del cenit snspendienao sn t,n,ebrorn tul?
¿Qué instinto las arrastra? ¿qné ePPncia l•s mantiene?
¿Con qué Re.:reto impnlso por el vacío van?
¿Qné ser velado en ellas atravPsando vienP?
8us cóncavas llanuras que sin lu1ubrera están?"
EstaP pre1rnntas, envneltas en la&amp; Püdoras de SalornSn
que dirigía Zorrilla á las nnb...s, hace cincuenta años'.
la~ dirigen hoy toilns los prójimos pacíficos á las señoras
congresistas, que d ... jando de cuando en cuando P-1 techo
paterno de su~ maridos, como decía el otro, se sub&lt;&gt;n, un
á las nubeH, amo más arriba &lt;le los cuerno!! de la lu1H1 ,í
los cielos de la bienandanza futura femP.nina.
'
Mujeres hay qne sólo BRpiran á nutrir y sostPn"r t-1
culto del amor á la patria, a, hien y á la humanidad en
platonismo puro; otraR qnr quieren nutrir la inteligencia
de sus compafleras y dA los niñoq en ¡;edagngía perrnanente, y otras que aspiran á nutrir el corazón y el ánimo di' los deegraciados con la sa111a carirlad. Todo e8to
est.l. muy bien, admirab lem1&gt;11t., bien. E,,e es el oficio
providencial de la mujer, nutrir. Primno, con su sangre,
con ~I néctar incomparable de sus pechot!, crían á~a hu~am~ad; d~spués nu_tren con su amor y su calor la dificil ex1stenc1a de la niñez; más adelante, con sus cuidados y su trabajo alimen~an á la familia; y muy á menudo
nutren el corazón de la ¡uventud con sus sanos consejos
de madres, y, en fin, nutren todos ios ideales todas la,i
esperanzas, todas las dichas del hombre con ;u amor. Si
algunas- veces, por desgracia, no ocurre esto no tieoeu
ellas s~las la culpa, ni nosotros tampoco, sin~ ellas y nosotros ¡untos.
Vengan, pues, en hora buena las mujeres á los congresos y á los ~ ings, y á las luct.as de la sociedad, y al
hogar y al desierto, y al funeral y al baile, siempre que
lo bagan para realizar su especial misión de nutrir las in-

271
teligenciaq y 103 corazones; pero no se molesten en querer ejercer oficios como los de gobernar y dirigir los pueblos, pidienao, por ejemplo, el manhood suffrage, el
sufragio del ciudadano, 6 la entrada en la junta municipal ( P11ris and D ~3trict Courir.il•) 6 en la diputación provencial ( CounJ.y Council!!), Aq•1ell"s argumentos del rebullicio de Chicago, con lo que gráficamente se r.ipresentaba la condición de la mujer, exponiendo que las lt!yes
americanas no dejan votar...... «ni á los Pieles Rojai, ni
á los idiotas, ......... r,i á los locos, ni á los p•?-sid iarios ...... !ni á la mujer/.,; fueron recibidos con irónicas burlas por la mayor parte de las damas nort,P--am iricanas y extranjeras que visitaron la Exposición, y se
detuvieron ante tal cuadro, porque ellas, los últimos seres,
al parecer, en esa denigrante escala, imperaban, guiab.in,
volvían tarumba y traían hechos unos monigotes, verdaderos esclavos, á los senadores, diputados, títulos, millonarios, ingenieros, oradores, generales, :filó~ofos y demagogos con quienes estaban casadas, sin consentir que
semejantes usufructuarios del manhood sn,(frage se opusieran á ningún capricho ni deseo de sus caras mitadP.s. Eito, ee entiende, entre matrimonios decentes y bi,•n avenidos: porque entr.i gente tronada no cabe más id.ial de
justicia que el que debe desempeñar el g,rndarmP.
Así mandan y gobiernan, sólo por m iniqterio del cariño, del respeto y de la hidalga cortesí.1, l:is fa\rlas P11 los
c~lzones. ¿Y aun quieren ustedes má'l per8onalidad, autonomía y progreso, señoras mujeres?
Por eRto, pu,..s, hay que distinguir entre pretensiones y
pretensiones. La instrucción, la educación, la caridad, la
propaga11da del bien, los títulos universitarios, la prepiedad y disfrute de su~ ganancia'l, ld participación en
las profesiones apropiadas á su suficiencia, los puesto3
distinguiJos, la Academia, todo para ustedes, si á ello aspiran y para ello demuestran tenP.r aptitud, en competencia con los hombres. Pero en la política y gobierno,
en la guerra y en los penosos tr.1.b ,j,,s de las profundidades de la tierra y de las soledad➔s d~l m.1r, dejen la labor
á los hombres, mientras la mnjer tenga las cualidades físicas y, por consigLtiente, las de sensibilidad, que tiene

DESPERDICIOS l&gt;B ORO Y PLATA
La estadística de la Real Casa de Moneda inglesa nos
dice que cuesta 31,000 librns esterlinas anualea el renos
var la moneda de plata. Est:.&gt; representa seis tonelada.
de plata que se halla de~parrarnada por Inglate•·ra, 6 en
otras palabras, que la pérdida diaria de metal es, por término medio, como de 86 libras esterlinas.
El oro no se usa tanto como la plata, más su pérdida es
tambié n de consideracióJ. De la Casa d.i Moneda salen
4.645,521 libras esterlinas y doble de este número de media➔ libras al año. E l pesJ nerdido en la manipulación
simple Pn las libras es de 0.396 grano al año, y en las medias 0.551 grano. Si alguno tuviera la curiosidad de calcular este desperdicio, encontraría qne si pudiera colectarse, bastaría para la cantidad de 16 libras esterlinas
diarias. No es dtt adntirarse, por lo mismo, que el lodo
que SE' lleva de una parte &lt;iti Londres donde han frecnenta&lt;ln por siglos hombres de dinero, t•1viera und c.rntidad
de lo~ metales preciOiOS.

.........

El telégrafo y , I teléfono en Abisinia.
Recientemente Re ha1t establecido en la Abisinia redes
tel ..gr•ficas y telt-fónicas.
1\1. Monrlon, ingeníerJ electricista, ie encargó del estudi0, organización y suministro de todo el material recesar'o para unir las más importantes poblaciones de
aqnel Imperio.
Estas in~talacione~ son del sistema Van Rissrll erghe,
~·a adoptado en Bélgica y otros puntos, que per.uite telegrafiar y telefonear por un miF&lt;mo hilo.

I 111licar1'1r eléctrico para bnqnes.
DeP'.lP hace tiempo, en todos los buques, las órdenes Re
traq1111te~ dt&gt;s,le el puente del capitán á la cámara de
máq11i11as, por medio de aparatos &lt;fe cable metálico sin
fin, qnt' nccionan una manecilla dispuesta en un cuadro
indic,.,lor.
&amp;gtí n la R evue Practique de l' Eletricüé, se acaba de ensn yar nno de esto~ aparatos accionando por medio de la
elt&gt;ctricidacl qne par,.ce dar tnPjored resultados bajo el
pnnto de viFta QP. en fnncionarnieuto. De este modo se suprime el cable ~in fin, q11e µresent,a graves inconvenienteH ya por s11 dila :ación bajo la influHncia de la temperatnn1, ya pQr las fr_ec11t'11te~ rupturas :í que está expuesto
á JJ':"ª" de los cmdados que se tengan para su conservnc1011.

Otro pago de $3,000.00, de "La Mutua"
EN GUADA.LA.JAH.A.

Guadalajara, Octubre 2ú de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director Generar de «La Mdtua» de Nueva York en México.
Muy seflor nuestro:
Hoy hemos recibido por conducto del B meo de LJo•
dres y Méx:1co y ante el notario Sr. D. Arcad in ra&lt;lilla la.
Puma de $3.000,00 (tres mil pesos fuerte, ) valur o.le la pó,
liza núm. 661,409 bajo la cual Pstuvo as..gurndn 1mestro
finado hermano el Rr. Cura D0,1 Guadalu pt1 , l&gt;arrn.
Que l:' presente sirva par,i h&gt;\cer públic.L 1111.,dLra g-rati-."
tud hacia u~ted que tan bondadosamente 110s ba facili•
tado todo hasta recibir la suma anti&gt;s dicha. si •1 haber
e_rogado gasto alguno ni haber.demorado el ¡,ago, qne como
siempre lo acodtumbra eea digna compañia, ha ijido vio,•
lento.
De usted afmas. attas. y f:l. S.
SOL:!DAO lBARRA,-RBffGIO IBARRA,

�]9

EL MUNDO.

272

~ · = = ~ = = = = = = = = = = = = = = = = = ==

=

=

N üVIEllIBRE, 1896.

=

=

. F,T, MTTNno.

=-======-

-

.

273

CHERBO0RG.

m
-(l.)
~

-+--J

•

(f)

w

m
(l.)

u

·(/)
o::

-

&lt;(

o.

z

w

se

:=;
~

r-

(l.)

w

u
o
o

&lt;(

&lt;(

N

(l.)

(/)

a:

o
(/)

o
..J

~

(1)
-+--J

e
m
o

·-=-:,

(1)

-+--J
~

o

o
Q)

TI

o
m
(fJ

Q_

Desembarque ae $$.

roro. el ~mp~raaor

't la $mperatriz ae Rusia.

[Grabado en los talleres de "EL MUNDO"]

�EL MUNDO.

27.4

LOS CZARES EN PARIS.
Por fiu podemos dará uuestros lectores la relación ilustrada de la última etapa del viaje de los Czares, llegados
á París á principioR de este roes. Buen remate suá este
de nuestra tarea i nformatÍ\•a, del todo oportuna si se
atiende á que simultánPameute con las ilustraciones espaiíolas y norte-americanas, ofrecernos á nuestros lectores, los grabados que son la gráfica historia 1e ese pomposo viaje.
París se portó como bueno,
desplegando ante los Czares toda la pompa de que es
capaz, y eclipsando los feste•
jos todos de las otras potencias. París, ya lo hemos dicho no hace jamás las cosas
á medias, debía, pues, sPr
deslumbradora la recepción
v lo fué como verán nnestros
favorecedores por el siguiente relato.

Acai,o están admirados ellos también de la ooledad de
etiOd muelli!s que han contemplado un instante y del silencio que Lurba!", solamente los martill.,zos de los carpinteros que rf\oaran á toda prisa una aver(a sobrevenida
al puente del B i.sson Pero ya han de&gt;!cend1do la eocalera
de sn yacht. Av-entúranse por el puente, y ~~í es do1_1de
M. Fél ix: Faurrl avanza hacia ellos coil afabilidad fácil y
llena de dignidad, deseándoles la primer bienvenida de
Francia.
El Presidente de la República, con la cabeza deacu-

19 NOVIEMBRE, 1896.
e aperador al lado d, 1 Presidente de la Republica y en.
ob,equio del cual fueron pronunciarlos lo~ primeros brindis, los soberanos y el Presidente subieron á sus trenes.
respectivos que partieron, con un cuarto de hora de intervalo v á pequeña velocidad para París. A todo lo largl).
de la.vía que seguía el tren imperial había centinelas colocados: las l'nternas de las locomotoras ilu:!"linaban brus•
camentP. sus siluetas al paso; y las láwinas triangulares,
de las bayonetas arrojaban furtivos relámpagos ec. la.
noche.
En Cberbonrg, la Tecep•
ción del Czar Nicolás II y de
la Emperatriz Alt•jandra, había ten ido el caracter casi
exclusivo de una solemnidad
marítima y fu é como el sencillo prólogo de las solemnidades de París.
La llegada á París.
A las 9 de la maftada del'

martes, el tren imperial seunió en VerRalles al tren pre·
sidencial. En tanto que el
En Cherbourg.
tren ruso proseguía su ca•
mino hacia la estación MontAl pasar la Mancha el lupa rnasse para conducir dines 5 de Octubre para dirirectamente á los barrios de
girse de Inglaterra á Francia,
la ribera derecha de ParíP á
de Portsrnouth á Cherbourg,
la pequeña gran duquesa Oilos soberanos r:isos fueron
ga, el de M. Félix Faure. en
testigos de una verdadera.
el cual habían tomado sitio.
tempestad. En la mañana no
dejaba de haber sus in4uielos hué3pedes imperiales, tomaba la línea de cintura patudes en Cherbourg con resra dirijirse al desembarcade•
pecto á la tra veRía de los yaro escogido.
tes imperiales. El viento, so· Ahí, en Ranelagh, una esplando del Noroeste, era tan
tación minúscula había sidoviolento, que ni ann se había.
construida en eeis días. Imoído la salva de 101 cañonaposible imaginar trozo de
zos anunciando quH la Esarquitectura provisional más
cuadra del Norte, que había
partido á primna hora al encoqueto. Una marquesa de
cuPntro d&lt;' la E•trell"- Polar y
150 metros de longitud cuel St 1andart, los había enconbierta de colgaauras grises.
trado; cuando por fin, á meqne caían gracioFamente y endio día, un despacho del se~uirnaldada de follaje y de
miHorn aeñaló su aprnxi maflores.
ción. Una hora y media más
&lt;'omoen Cherbourg el Czar
tarde, la escuadrilla ruea y
y la Czarina aparecieron con
la escuadra del Norte e~taM. Felix Faure. Presentacioban á la vista del dique del
nes, salutaciones, palabras
arsenal y el cañón de loa fuerde bienvenida, revist.a de la
tes, después del de los acoguardia de honnr, prece1ien•
razados, saludó á los hnéspedo á la formación del cortedes imperiales de Francia.
jo. Todo esto pa~ó ante un
Al mismo tiempo el sol apapequeño nümero de privilerecía, en tanto que caía aún
giados, y no parecía sino queuna menuda lluvia, y á la.
el Czar tenía prisa de acabarentrada del puerto ee veía le
con todas eeas exigencias del
vantarse un arco iris triunfal.
protocolo, de hacer su entra•
A las dos y media, exactada á París, de sentir alrede•
mente, la Estulla Polar frandor de sí ya no las vanidades,
queó el naso. El pabellón imsatisfechas, sino el «corazón
perial flotó en el extremo
del pueblo francés» manifesdel gran mástil blanco, con
tando su simpatía entusiasta
el águila dorada de Rusia.
con fren éticos vivas, de los,
La impresión que expericuales no conocía aún más
mentaron entonces los especque el eco.
tadores agrupados aquí y ahí.
Ca población de París, enfué de lo más inesperado.
grosada por muchas centenas.
Fué una senaación de frío tan
de millares de provincianos,
característica como intemno estaba menos impaciente.
pestiva. Lo!! pérsonajes ofiDesde hace ya muchos día&amp;
ciales, los periodistas, los cuestá preparada, y bu aleriosos privilegiados, se agrugría, más que los adornos qne
paban en los parajes abiertos
se ven por todas partes, dan
al abrigo de las injurias del
á la ciudad una fisonomía de
viento y de las violencia!! de
fiesta. Desde horas atrás se
los centinelas apostados. El
atropella á todo lo largo de
muelle del arsenal estaba.
la vía asignada al cortejo im-.
desierto. De distancia en disperial.
tancia surgía únicamente la
Un cañ.onazo anuncia porsilueta de nn gendarme enfin la llegad" de Sus Ma¡es·
carnando el deber imprestades Imperiales á Ranelagb.
cindible, pero no simbolizanUn cuarto de hora, media.
do por cierto el carrno de
hora, tres cuartos de hora
Francia para con sus augusdespués, según el sitio que
to~ visitantes.
se ocupa entre la Muette y la
Sin embargo, el cai'\ón truecalle de Grenelle, la cabeza
na con rabia, las trompeta11
del cortejo aparPce. Un pisuenan en los campos. Todo
quete de guardias republ:caeste ruido no hace empero
LOS CZARES EN P .ARIS.-La visita á los Inválidos.-Ante la tumba de Napoleón.
nasá caballo, a ore la marcha;
aparecer menos largas las
se grita: u¡Viva la guardia!»•
maniobras de fondear de la
Estrella Powr, que trata de acercarse al Bisson, destinado bierta, se inclina y besa la mano de la Emperatriz; dt:s- La caballería de Africa, cazadores y spahiR, asoman en
sus caballos blancoe: «¡Vivan los spahis!» Los Jefes ára·
á servir de desembarcadero y en el cual espera un poco pués estrecha la mano del Czar.
Inmediatamente el estandarte imperial de la Estrella bes, los agahes de Argel, los caída de Tunes, con susgrannervioso M. Félix Faure. Pasa como una media hora.
Polar tué trasladado; ahor, flota sobre el muelle á la !'n- d&lt;&gt;s turbantes y ~ns vistosos trajes, vienen después y el•
A bordo de la Estrella, los marinos rusos se han alineado.
Dos grandes cosacos rojos se hallan inmóviles á la puerta trada del paso qne conduce al arsenal, cerca Jel pabellón público grita: «¡Vivan los árabes!» y los árabes saludan
del camarote imperial. La música del yacht imperial to- personal de M. F élix Faure. El Presidentedn la Repúbli- con el rehímpago azulado de las cimitarras; y por fin apa·
rece un carruaje á la daumont y un estremecimiento deca, ofrece el brazo á la )zarina, el emoerador marcha á
ca alegremente la Marsellesa.
1
A las tres de la tarde todo está listo, en fin, para el de- su derecha, y los tres atravies : n así el BHJson, franquean- entusiasmo sacude inmediatamente á la mn titud que re·
sembarque de los seberanos. El Presidente de la Repú• do la escalera empurpurada; después se aventuran por el conoce al Czar y á la Czarina, tan esperados. El empeblica, M. Loubet y M. Brisson, se mantienen en la ex- segundo puente. La música de la infantería de marina rador con uniforme verde y sombrero de Coronel del retremidad del puente que une la Estrella Polar al Bisson. ataca el himno ruso y los vivas de los invitados dan la gimiento Preobajensky, con la mirada grave y dulce y
La puerta del salón imperial se abre y la Czarina Ale- sei'\al de las aclamaciones á la multitud enorme que las el rostro muy pálido, saluda militarmente llevándose la
mano al bonete de Astrakan.
jandra. Feodorovna aparece la primera, vestida de un consignaR despiadadas han relegado á lo l,,jos.
La emperatriz Alix, sonrosada por la emoción, lleva
Ueapuée de las recepciones y las representaciones oblitraje gris tórtola, muy claro, con pelerina del mismo color, de gran cuello guarnecido de encajes, llevando un gatorias, tuvo v, rificativo una brillante revista naval. El una exquisita toilette de saten blanco, guarnecida so•
sombrerito de rosas y una ligera so·,1brilla en la mano, Elan llevando á los soberanos rusos y á M. Félix Faure briame11te de trébol0" de oro, un boa ligero de plumas
como si estuviese segura de encontrar el sol y no la llu- pasó ante las tres líneas de la escuadra en •••tdio de los blancas rodea t1u cuello, se inclina graciosa y sonriente·
via sobre la tierra francesa. El Emperador Nicolás II la hurras. Después la emperatriz y los dos jefes de Estado y se ve balancear.se sobre su cabeza la pluma blanca de·
sigue, lleva el uniforme de capitán de navío de primera se hicieron conducir á bordo del crucero almirante Ho- su sombrero; frente á ellos M. Felix Faure, de frac, con•
clase, túnica y claque y el gran cordón de la Legión de che, que el Czar visitó largamente, aimirando con since- el sombrero un poco i_nclinado, eonríe alegremente. Apesarde las triples vallas de guardias, Fe establece el con•
Honor. La mala travesía no parece haberles dejado ridad sus ventajas.
Después de un banquete al que asistió únicamente el tacto entre el pueblo de París y sus huéspedes imperia,..
huella.

19

NOVIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

les. _Millares de voces aclaman al Czar, á la Czarina, á
Rusia y en .tauro qne el desfile dura, el eco de 103 vi vas
acompaña a S. S. M. M. hasta que penetran en el patio
del hotel ue ia Embajada rusa.

275

El traje de cola de la es•
posa del ?residente Faure
era de brocado azul pálido
con corsé de viPja Irlanda
y tul de sf!da bordado de
La estátua ,le Strasburgo.
topacios. M. Félix Faure
. Uno dt: los cuad~os _mejor apropiados al corteJo impe·- llevaba el gran cordón de
r1al era BID contradicción la plaza de la Concordia tanto San Andrés. En segundo
término, los otros persona~ c~usa de FU.; vastas «;Iim_ensi?nes como por su sit~ación
umca y su hermosa d1st~1buc1ón. Así, pues, la afluencia jes admitidos en el palco,
ahí era enorme c~m m?tl;ro «;le la llegada del Cr.ar, y co- ocupaban sillas rojas.
"'º se había previsto, 1Dtrép1dos curiJsos se habían e.iLa Srita. Lucía Faure,
caramaclo como racimos humanos á las estátuas colosales vestida de moiré Reoacide las cmdadts de Francia. Una sola de esas eatátuas
miento, negro, bordado, esgracia~ á una vigilancia especial de la policía, permanecí~ taba colocada detrás d.e su
protegida contra el escalamiento: la de Straaburgo. Ob· madre.
¡eto del culto constante de las sociedades alsacianas loDetriís de la Emperatriz
renesas, había sido decorada para el caso con banderas manteníanse la princesa
nuevas y coro.nas frescas. y se había cubierto Fu cabeza Galitzina, gran dama de la
con la larga cmta de seda negra de extremos largos que corte, la princesa Waesiltc~ían de cada lado del rostro, añadiénd0le una cucarda cbikoff y la princesa Ohotncolor. Era un contraste muy sugestivo el que formaba
linaky, damas de bon01·;
aqut:11ª. orgull~sa_ figura aislada y respetada, en su duelo detrás del Emperador el
patriót_1co y as1st1endo desde lo alto de su pedestal á la príncipe Dolgorouky, ayurecepción de un emperador, como un testigo meditabun- da de campo, y en último
do, clavado en una inmobilidad de piedra.
término una quincena de
En la Iglesia Rusa.
oficiales rusos y franceses.
El golpe de vista era soDespués del med~o.día del martes el Czar tuvo que lle·
na~ sus deberes rehgwsos antes de la recepción oficial del ore todo interesante en el
momento e n que la concn..
.
. ., . .
. ..
El1seo. Llevando el miam&lt;_&gt; t raje que por la mañana y
rrencia, al ejemplo del PreJefes Y Oficiales del Batallón de , oluntar,os Principado de As1u11as.
acompaftado de la ~mp~r::'t~1z que llevaba traje claro con
cuello de tul naranJa, dmg1óse á la Iglesia Rusa de la-ca- sidente d~ la Rep?bl ica yfde los augu~tos huéepedes, eecu- la cripta, se detuvo algr1n tiempo ante el monumento f ú
lle Dasu por la calle Real, el bulevar Mal, sherbes y el chó dt: pie ~l himno ruso, con Ja faz vudta hacia el nebre; después subió á la capilra, 110 sin haber dado un ojeada á la pieza obscura !ramada el «relicario,» donde ea
parque Monceau: ~mbos ha?ían sido precedidos por el palco imperial.
De ese palco central donde se encontraban en algún c0nsnvau diversos objt:tos quti pertenecieron al Eme
barón de Mob~e nhe1m, embaJador de Rusia y el príncipe
Orloff, con umforme blanco de la guardia, cubierta la ca. n~odo, alr~dedo~ de los soberanos, Ja eltgancia resplande- pe1ador.
c1ente_de 1as to1!ettes femeninas y la magnificencia de
beza co~ el c~sco corvnado por el águila imperial.
E!l, el mterior de la. iglesia, cuyo vestíbulo sol,:, estaba los umformes, d1 fu ud_íaee u na especie de radiación por la
cub1~~to de ba~de~as, se oprimían los personaj¡,s de la sala en_tera. cuyo con¡unto, gracias al brillo de los adorLA GUERRA EN CUBA
com1t1va y los 1!1v1tados qne p~rtenecían en su mayor nos ba¡o la luz de las arai'\as, realizó todo el brillo que se
Sorteo de qulnto,...-Má.,, soldado;;..
~arte á_ la_ colonia rusa. En la puerta el arcipreste Vassi- podía desea1· para una de esas fiestas de aparato cuyo
heff as1st1do de todo el clero revestido de sus ornamen• caráct•ir p~ramente oficial, ann más acentuado e;ta vez
Esa vorágine que ~e llaf!ia guerra de Cnba sigue .'tratos sacerdotales de las grandes fieRt.as, recibió á los so- por la estricta obePrvancia de la etiqueta in:.plica siempre alguna frialdad.
'
gando hombres: las Juvemles ene,gías de España, Pin miberano_s que so co(ocaron frente al Y conosta•io, muy cersericordia. _Año y medio hace que tmp~zó y de entonces
ca del JCono ofrecido por el Czar Alejandro II cuando su
acá ba habido una docena d'l sortE'OB, qne Fe diferencian
La visita á los 1:n.vápoco los unos de los otros y cuya füonomfa esptcial pueUdos.
de verse en el grabado que publicamos.
Si los s&lt;,rteados son soldados, hny alguna ansiedad
Esta visita figuraba en el
miE'ntras dura el sorte_o: antE's y ~eepuée, alfgría. Pocos,
progrma del 7 de Octubre.
Los soberanos, que habían muy pocos, quedan t ristes. La tr1Hi,zn de los parientes
coneagra&lt;lo la primera parte es la única que se permite asoruar la cabez.1 de cuando
de la mañana á Notre Dame, en cuando.
, ~l propio t_ie_mpo que llfgan á Cuba las tropas"de ·la
al Palacio de Justicia á la
Santa Capilla y al Pa~teón, ultima exped1c1ón, van y v1e11en, las que están en Ía isla
llegaron a.l hotel de los Invá• de unos puntos á otros, según las disposiciones del gene:
ral en jefe, gue en estos momentos dispone Jo que lepalid os hacia la~ once y media.
M. Félix Faure daba el rece neces~no para comenzar la campaña y en la Península se despide cariftoeamente á aquel ejérc;to que significa
brazo á la Emperatriz.
Recibidos por· el General el postrer esfuerzo en pro de una causa inmensamPnte
Pillot, Ministro de la Gue- dificil. El batallón de voluntarios de Asturias ( de cnya
rra. y por el General de Bois- oficialidad damos otro grabado), ha cerrado la marcha
d,effre, recorrieron los prin- de esos 40,000 soldados españoles que han ido á arroscipales locales del Pstableci- trar últim~mente la~ inclemencias de la ¡rnerra y en Oviemiento bajo la dirección del do, al part1r, fué ob¡eto de ladPmostración más cariftosa
A las cinco y mPdia de la madrugada del día 21 del co:
CornaRdante militar, Generriente, salió de dicha ciudad para Gijón el batallón de
ral Arnonx, que aunque muy
vol_untarios ~el ¡: rincipado ~e As_t1iriae y á pesar de la hoenfermo de antiguas heridae
había querido presentare¿ ra m tempestna, túdo el vecmdano bajó á la estación donen su puesto. Parnron igual- de~., confu:°~ían en_t~e el público l~s corporaciones y aumente revista á los viejos sol- 1or1dades c1y1les, militares y tclee1ásticae, sociedadt s y
dados, a lineados en una ca- representaciones del comercio. Hízose el emba1que con
el J?)ayor orden; 1, s !~luntarios. iban muy contentes y
lle d!'I patio de honor.
sa~1sfechos; al tn n m1l_1tar seumeron algunos vagon~s de
Anteriormente habían heprimera paro !ns a uton~ad~s ovetence~, junta organizacho una larga estación en 'la
dc ra del batallón y penod1stas de Ov1edo que iban á
ca-pilla, pero el Czar solo
acompañado del Ministro d¿ acomp~flar á !os EO!dados hasta el punto de' embarque.
:1?art1ó el tren _entre las aclamaciones ruidosas del púla Guerra, del General Arb11co, y l?1B ovac10nes no cesaron en todas las eEtacioues
PAL= DE MAYORCA.-Acto del sor~, en el patio del Cuarrel del carmen, para organizar la séptima Com- nonx y de los oficialoe rusos,
pan!a del Batallón Prov1si&lt;¡nal cte Cuba.
había penetrado en la crip- del tránsito, donde pueblos enteros se congregaban para
aplaudir á l~s valientes voluntarios de Asturias.
vi~je á París en 1867. Después Eegún ellrito de la religión ba de Napoleón I El sar órdon:e seen_cuen~ra
la tn!'ll•
1
El t~e!1 ~ 1litar ~legó á Gijón á las siete de la rnafiana.
griega, el arciprestP 'es ofreció el pan y la sal. En segui- Jandia, Pe eleva e~ medio ge ago, ~ gr;t ~ ro¡ob_:le Fi~- El rec!b1m1ento d1speneado á la fuerza expedi.cionaria fué
da fué cantado un. Te Deum eolemne y ¡,,I oficio se termi- tuadafiebajo de la cúpula de/1d~:io on a escu ierta s1• grand10so; t~ el andén estaban laa bandas del ngimiennó con laceremoma del beso del crucifijo en la cual toDespués de haber descend'd
I
maron parte los soberanos.
d
á
bl
o 1os cuarent.a y cuatro es- io d~l Pr_fn~1pe y la 1:11unicipal; banderas y t-standa1t~s
ca1ones e m rmo I aneo y de bronce, que d·in acceso á
con rnscr1pc10nes alusivas füstacándose sobre la multitud
y de los balcones tapizado~
La representación en la Opera.
descendía una II u via de floEntre todas las fiestas organizadas en honor de los sores
beranos rusos la representación de gala dada en la ópeDesembarcó el batallón
ra de~ía ser una de las más brillantes. El programa, cuaque precedido de las música~
lesquiera que fuese la composición, no tenía naturalmeny seguido de todo el vecindate más que una importancia secundaria: por que el verrio recorrió las principales
~adero espeetáculo, como sucede siempre en casos seme.
calles. En el muelle se pasó
Jante&amp;,_ estaba en la sala, y era de preverse que las mirarevista á la futi1za 1 proced.as de¡arfan la escena para d irigirse de preferencia ha,
cia los es;iectado_res y sobre tod'? al palco imperial.
diéndose al reparto de dinero
y otros obstquios áloe expe•
d Este p_alc_o, obJeto_ de la atención más ó menos discreta
dicionarioF. .
de un p~bhco e~cog1do, había sido dispneato en medio
e l'.' primera hilera } estaba encuadrado con telas de
A las diez de la mafia.na
terc1opelo_caw1esí y palm11s y coronado con el escudo
comenzó el embarque de las
del Imper.10 entre las banderas de las dos naciones aliafuerzas en grandes gabarra~.
da¡¡; pequeños s,)les y crisantemas amariliat! guarnecían
que conducían la tTopa al
el rebúrde de terciopelo y oro, y en la parte'alta del baltraeatl ántico Ciudad de Cadiz
cón se destacaba netamente la palabra Pax. El Emperaanclado en la bahía á unas
~or, en el centro, ocupaba uno de los cuatro grandes sidos millas del puerto. A cao_nes de vieja tapicería de Aubusson, tomados de la
da compañía que entraba Pn
ut1!ería1 teniendo á _su derecha á la Sra. Félix Faure y á
las gabarras repetfanse las
su 1zqmerda al Presidente de la República á la 4jlerecba
manifE's1aciones de entusias•
~el cual estaba sentada la Czarina. Esta ll¿vaba un traje
mo: los vaporea a nclado11 rn. e falla azul celestf\. de larga cola, guarnocido de encaludaban con sus sirenas. las
~es, !!na magnífica dia_dema de di~mantes y una riviere
müsicas no cesaban repitiéne cmco ~rdenea d~ piedras. El ..l!;mperador iba vestido
dc, la marcha de Cadiz, y los
con el umforme ro¡o de coronel de los cosacos, con chal. .
voluntariM. agitando paflnerreteras de plata y el gran cordón de la Legión de H onor.
EXPOSICIONLDE BUDAi'EST.-Fa.kir dormidc.-(Vease el articulo relativo.)
los y sombreros, devolvían

°·

�y

] 9 NOVIEMBRE,

276

19

EL MUNDO.

NOVIEMBRE,

1896.

~ = = = = = = = = = = ~ ~ ~ ~ = = = = = = - = = = == = = =

-el ealndo al pueblo que les veia partir con tanto sentimiPnto como entusiasmo.
Terminado el embarque de los sol~a~os, el Ayuntamiento de Gijon dió un lunch á la oficialidad; 4 las tres
-de la tardese,rn:.barcó ésta en remolcado,es, y á las cuatro
y merl.ia levó anclas el Ciudad de Cadiz, zarpaudo tin di•
rección á la Coruña.
Para concluir, una nota curiosa: el Jefe de este ~atallón
de AFturias es nada menos que un cubano, pedl~o por
acla11,aci6n para general del cuerpo. La preferencia, sal•
vo los odios del caso. se explica perfectamente, supuesto
t&gt;l profundo conocimiento que ese general debe tener de
los suyos.

La botadora del ''Cristobal Colón."
Damos una vista de la botadur,i de este nuevo buque
&lt;le gunra, efectuada en Génova últimamente y acerca de
la cual y refiriéndose á los dueiios de los talleres de do11&lt;'le snrgtó el soberbio buque, dice lo siguiente un periódico f'spañol:
Lá razón social Gio. Asnaldo y ~ exiatP. deFde ]846,
pP10 ha~ta 1853 no tuvieron SnR talleres Pino muv mediana importancia. Ea aquella fecha entró en la Sociedad el senador Varios Bombrini, y desde entoncPB la dirección dti los negocios de la casa pasó á manos de Carlos
y l\larcelo Bombrini, bijos de aquél. los cuales dedicaron
todo rn talento y sus muchos bienes á fomentar las diwrsas indnstrias en QUP aquella trabaja.
Gracias~ ellos, son h_oy los tall~res de S.impi~rdarena
y de s~str1 Penente qu1zas los primeros de Italia y sin
du&lt;ia de los mejores de Europa.
'
1'~1 Cri.Jit6bal Col6n fué botaJo al agna á !as nueve de la
mañana d:1 día 16 del corriente, asistiendo á la ceremonia una muchedumbre inmensa qne llenaba todos los
mnelle~.
For_máb~n la C?mitiva o_ficial _el Arzr,bispn de Génova,
el é&gt;b1spo in parf1bus de D1oclez1a y Monsefior Acier; el
Prcfocto, el Al~alde, el conde &lt;..e Benornar, embajador de
Espafia; el almirante Butler, el contraalmirante de la escuadra italiana, Sr. Candioni; representantes del Parlamento, de la Audiencia y de otraF! mucha'!! cnrporac10nes. Er, la hermosa y tra_nq~ila b~hía estahan los buques
d,e 15uer~a de la escuadra italiana Duilio, .il farío. Pia y Eurí.dwe, ern duda para muestra de cómo una nación pobre
pue~e tener en p0cos años poderoPa marina de guerra
gracias al deseo de tenerla, nacido del conocimi¿nto de
su sitnación en el mundo.
. Dirigió la botadura el ingeniero Bigliati, jefe de lns astilleros. Terminada con toda felicidad ia optiración hubo
en la galería de calde~as de los astilleros un opíp~ro al":111P_rzo al que_asist~ero_n mil personas, entre ellas los penol1stas espanoles 10v1tados á la tiesta de la botadura,
y que tan agasa¡ados han sido en ltalia. Se brindó muchl) por España y por la amistad de las dos naciones.
D&lt;1mos una vista de la botadura.

Colisión al g~sto.
:C 1a colisión d~ trenes preparada de antemano para deleite de un púbhco afecto á cosas capaces de sobrexitar los ne, vios, ea espectáculo muy costoso y poco común. Una compañía ferrocarrilera de los Estados Unido•, arregló días pasados una colisión que había de veriflMrs~ frente á una estación improvisada y propiamente b mt1zada con el nombre de «Plasta. n Veinticinco mil
P!lrsonas presenciaron l_a colisión. Las máquinas fueron
pintadas con colores brillantes, y la distancia fué cuidad_oF!amente medida, con objeto de que la colisión se verificara en el punto deseado. Las máquinas se precipita-

ron con la fuerza y la velocidad de un torna do, semejan·
do sus pitazos constantes una
música infornal. E, suelo
temblaba al paso de e sos
monstruos que se acercaban
con una velocidad de 50 wi ·
llas por hora. U o momento
después los trenes se encon•
traron produciendo un ruido terrible; l08 carros queda·
ron hecboti mil a~tillas, y las
calderas al nwentar produjeron nna detouación ensordecedora é hicieron 8alir torrentt&gt;S de vap&lt;&gt;r que ocultaron la masa informe á la vista de los espectadores. Con
la fuer:r.a de la PXplosión mucb·•s pesadaF! piezM dti hierro
fueron á cael' á media milla
de distancia dP.l lugar. del
choq11e. F,1é nn verdadero
milagro qne entre la multitud hubit&gt;ra habido tan pocas de~gracias. pues solo re•
snltaron tres muertos y doce
heridos. Las per~onas que
presenciaron est" barbaridad
la recordarán mitiutrlls vivan, y con tceguridad que el
espectáculo no se repetirá.

277

EL MUNDO.

189'1.

PAGINA BLANCA.-

'
¿Por qué va á tí mi pensamiento siempre que veo nevar? También es blanco el sol y no se le parece sin embargo.
¿Será que son tristes la nieve y tu recuerdo?
Ello es que de tal modo os asocio yo en mi mente, que
no parece sino que eres tú la que nievas..... .
M. MENÉNDEZ y PELAYO.

-·-····••c&gt;t••······-

DE BLANCO.

Curiosi1lades.
EL FAKIR DOUMIDO,

Una de las cosas que en la
actualidad lhman más la
atención ea Budapest, donde
según se 8abe, con una brillante Exposición se celebra
,.¡ milenario de Hungl'ía, es
un par de Jakires, de lus cuales se ha hecho gran caso.
Provenientes de Londres,
donde estuvieron siete meses y donde hicieron sus
primeros experimentos de
muerte anticipada, atrayendo
la att&gt;nción y la curiosidad
del público, estuvieron primero enViena,dondelapolicía no permitió el expe rimento; después, por la vía de
Presburgo, fueron á Budapest. Los R dicen~eR fdkires son
estudiantes de Lah&lt;&gt;re y se llaman Bhina s~na Pralap, de
23 años, y Gopal Kricbna de Cawnpnre, nacidos en la
India. Ambos han dormido repetidas veces dnraate
treinta días consecutivo~ en Londrns, y uno de ellos, d
segundo, no contento con dormir en su ataúd de cri-1tal,
ha querido también ser entP.rrado por n'ueve días y medio. Los dos jóvenes indios dicen qne el fenómeno se
produce en ello~ sólo en fuerza de la ~utnsngestión.
El experimento, repetido en B•1dapeFt, tuvo mucho
éxito y atrajo vivamente la curio~idad y la ~.tención del
público.
0

Qué cosa más blanca que cándido lirio?
¿Qué cosa más pura que místico cirio?
¿Qué cosa más casta que tierno azahar?
¿Qué cosa más virgen que leve neblina?
¿Qué cosa más santa qae el ara divina
De gótico altar?

COLISIÓN AL GUSTO.

LUZ ELEOTRICAHasta h'&gt;ra las instalacil)nP.~ hidráulicas h:i.n cr,nstituido el medio más económico de obitiner electricidad para
el alumbrado y otros nso8.
8 ..gú n la prensa ingl,-,-¡a, parPCP. hab'lrse resnelto el problema de producir corrientti~ bast,antt':l para el alnmbrado por medio de pilas, que sieru.lo de alimPntación económica, y de un volúmen sPm&lt;"j'lnte á las qu ➔ el teltlfono
ern plea, ofrecen p&lt;&gt;tencia suficitinte para satisfacer las uec.,sidades domésticas.
S!'gún cálcnll)s de la Asociación de la pr.-.nFa inglesa,
una lámpara incandesce1 t~ de veinte bujías, costará á lo
sumo 1,50 pesetas mt&gt;nsuales; se evitan lus t&gt;foctos de la
interrnpciones gP.nerales del a'umbrado y la iustalacióu
de cables aéreos y subterráneos.
Fabricación. de Hilos de Papel.

Se ha invenlado nn procedimiento q11e permite fabricar
un hilo sin ayuda de fibra9 vegetales, simplernentti por
medio de tiras estrecha~ de •&gt;apel. Este hilo pn!)de em•
p!earse lo mismo que cualquiera otra clase de hilo de lana, lino, etc.
El procedimiento que se emplea es el signiente:
Se teLDpla el papel que se quiere trabajar, en bañ&lt;&gt;s
formados por productos químicos convtinientes Q':le le
dan la ductilidad y tenacidad requeridas. Por med10 &lt;le
una disposición especial, se corta en el sentido de la longitud en forma de cintas estrechas: una vez preparado
de est,e modo, se le impregna de •ma materia que contenga cola, y se arrolla cada cinta en un carrete especial provist,; de agujeros. Cuando t')das las cintas se han colocado en los carretes se someten á la acción del vapor de
modo que éste atraviese el c~rrete desde el inttiiior al
exterior. Se someten á la acción del vapor, con ob¡eto
de que por una parte se disuelva la materia gomosa Y
por otra los productos químicos, con loe que se ha impregnado previamente el papel.
Despues de esta operación se colocan los carretes sobre
un apar.ito de hilar y se tuerce la tira de papel. De este
aparato va el hilo torcido sobre otro de estirar, que fe
compone de dos eatiradoree, uno en la parte de delante
y otro en la de detrá~, entre los cuales hay un par de cilindros recubiertos de productos químicos por loti cuales
pasa el hilo.
Después dti estirado ee hacen pasar todos loe hilos por
un aparato secador, en el cual circula el aire _de_ modo qn_e
los hilos que han de secarse tengan un mov1m1ento o,Cl·
latorio.
Los hilos de papel obtenido~ por este prncedi_miento
pueden tf'jHse y trabajarse lo mismo que cualqmer otra
clase de h1loe de lana, lino, yute, etc.

Botadura del Crlst.oba.1 C:&gt;lon. ':

Una nación que cede el poder absoluto á un hombre,
le da f'I derecho de atreverse á todo y se impone la necesidad de sufrirlo todo.
DE S.e:GUR.

.A UN.A PÁLIDA.
(NEVANDO.)

Aquí dentro, fuego; ahí fuera, nieve...... Así eres tú,
&lt;:omo dijo aquel poeta que también te quiso:
-Fuego en e l corazón, nieve en el rostro..... .
Fuego como é•te, calor de hogar manso, tranquilo, no
enervante como e' del sol de estío que ata el ingenio y
para la fantasía y entraba al par los movimientos del
·cuerpo y del pensamiento: fuego tranquilo del que no
hay qRe temer que suba á incendio, fuego alimentado de
excelsas materias, de troncos generosos que un día tuvieron colores, y cuando _v a no los tienen, privados de alegrarnos con ellos los ojos. se dan en pasto á la llama para
volverá ser útiles y prestarnos abrigo y consuelo ..... .
Tal l:mbiera sido tu amor, estoy seguro. Primero flores,
lne~o luz y calor.
S1 la vieras esta noche, qué bonita, tú, á quien tanto
-guPta la nieve)
Si pudiera yo verla contigo, yo, á quien tanto gua.
tas tú!
Ha caido de repente y dura un momento.
No es la nieve frecuente encanto de los climas, como
en e l mundo son raras las muchachas como tú.
A parece siempre á nuestrm, ojos como espectáculo mrn&lt;:a visto y con la intensidad y la fuerza de un pensamiento nue,o.

Así, á través de uno y otro año, de uno y
otro dolor verdadero y de una y otra ficticia ventura, viene, blanca como la nieve, , u memoria,
á llenar de poético y triste encanto el pensamiento.
Baja ~obre él mansamente, como bajan sobre
el agostado jardín esos copos y le van formando
Psta blanca vestidura que, por ser tan fría, parece que ha de abrigarle y protegerle.
Como es tan raro que nieve, hasta la luna, esta
esquiva, de quien apenas conservábamos memo1-ia. se ba dignado l!alir á verla.
Y la he saludado con la misma alegría. que á
tí, cuando pasado un luto, 3pareces en una fiesta,y pensando en tí, me be puesto á contemplar
el maravilloso espectáculo de sus reflejos sobre la
nieve.
¡Qué luz tan melancólica, tan hermosa! ¡Qué
musa!
La nieve, que E'P t.ri,te, parece sonreír ante las
caricias del astro, como se sonríe tu rostro pálido al sentir sobre sí la lu~ de unós ojos.
Si pudieras verlo tú, á quien tanto guata la
nieve!
Durará un momento, pero la impresión de esta blancura. de esta delicada belleza de la nieve,
vivirá aún largo rato en mis ojos, como en mi
memoria la de tu hermosura, con que me alumbró entre las tinieblas y obscuridades de la
vida. A mí me gusta la nieve porque te guata á
tí, y á tí te gusta porque es blanca.
Y repara que quizá no he dicho una simpleza.
Blancos son tus pensamientos, y tus suefios, y
tu alma, y tu rostro, y blanco tiene que ser todo
lo que te guste, y por ser blanco tiene que gustarte, porque lo blanco es la pureza, lo inmaculado, lo no vulgar; y tú no puedes _encontrar
•
bello nada que no sea así.
En el jardín del mundo, del que sois vosotras las florea-y nosotros pudiéramos eer los árboles, quién el fuer•
te roble, quién el laurel glorioso, quién ¡ayl el ciprés tristísimo-las hay de todos colores y aspectos. Prefiere uno
los claveles porque son alegree; otroe los encuentran vulgares y eligen la roF!a té, por lo triste, por lo aristocrática; hay quieneljcoje los pensamientos por lo que significan, y no se paga de exteriores encantos!.. ....
Pues bien, en ese jardín tú eres la rosa blanca, la que
t.ndos admiran aunque sin atreverse á aspirar en ella, la
que no se discute, la que no admite comparaciones ni rivalidades.
El blanco es la suma de todos los colores, de todas las
bellezas de la vida, por tanto.
La pureza, que es el blanco entre los matices del espíritu, es la suma de todas las virtudes, de todeé los afectos tiernos y generosos.
Vieta á través do tu alma, la vida y la naturaleza humana se transfiguran y se embellecen; bajo ella ocultan
PUB esperanzas la una, su flaqueza y miseria la otra. En
10 cual eres todavía igual que la nieve, que cubre con su
inmaculada alfombra el lodo y el sucio aspecto de la calle
ó el camino.
.
¡Celestemente hermosas sois tú y la nieve!
Parecen estos copoP, pétalos de rosas blancas que alguien se entretiene en deshojar desde allá arri1:)a.
Diríase que ibas tú :á pasar por debajo.
Y eso parece tu rostro; no blanco sino nevado. Pálido,
no oor taita de c;ilor, sino por aobra de blancura..... .
Hermos!'s sois tú y la nieve.

De blancas palomas el aire se puebla;
Con túnica bla.:.ca, tejida de niebla,
Se envuelve á lo lejos feuda1 torreón;
Erguida en el hnerto la trémula acacia,
Al soplo del viento sacude con g, acia
Su níveo pompón!
¿No ves en el monte la nieve que albea?
La torre muy blanca domina la aldea,
Las tiernas ovejas triscando se van;
De cisnes intactos el lago se llena;
Columpia su copa la enhiesta az11cena
Y su ánfora inmensa levanta el volcán.
Entremos al templo; la hostia fulgura;
De nieve parecen las canas del cura,
Vestido con alba de lino sutil;
Cien niñas hermosas ocupan las b"ncas,
Y todas vestidas con túnicas blancas
En ramos ofrecen las flores de .A.bl'i l.
Subamos al coro: la virgen propicia
Escucha los rezos de casta novicía
Y el cristo de mármol expira en la cruz;
Sin mancha se yerguen las velas de cera;
De encaje es la tenue cortina ligera
Que ya transparenta del alba la luz.
Bajemos al campo: tumulto de plumas
Parece el arroyo de blancas espumas
Que quieren, cantando, correr y salear;
Su airosa mantilla de fresca neblina
Terció la montafl.a; !a vela latina
De barca ligera se pierde en el mar.
Ya salta del Íecho la joven hermosa
Y el agua refresca sus hombros dti diosa,
Sue Qrazos ebúrneos, .su cuello gentil;
Cantando y risueña se ci!l.e la enagua,y trémulas brillan las gotas del agua
En su árabe peine de blanco marfil.
¡Oh mármol! ¡Oh nieves! ¡Oh inmensa blancura,
Que esparces doquiera tu casta hermosura!
¡Oh tímida virgen! ¡Oh casta ve~tal!
'l'ú estás en la estátua de eterna belleza;
De tu hálito blando nació la pureza,
¡Al ángel das alas, sudario al mortall
Tú ctlbres al niño que lte~a á la vida,
CoroQas las sienes de fiel pro metida,
Al paje revistes de rico tisú.
¡Qué blancos son, reinas, los mantos de armiño!
¡.Qué blanca· es, ¡oh madré.,! la cuna del nifio!
.(Qué blanca, mi amada, qué blancá eres tú!
En sueños ufanos de amores, contemplo
Alzarse muy blancas las torres de un templo,
Y oculto entre !ir.íos abrirse 110 hogar¡
Y el velo de novia prenderse á tu frente,
Cual nube de gasa que cae lenta.mente
Y viene en.tus b,omb~os su. encaje á posar.
1888.

.

-

-

Sea tu alma como la nieve de las cimas: solitaria, pero
inhollada, excelsa, y por lo mismo blanca: sin recibir
más beso~ qne loa del cielo azul: el azul que es el ideal,
puede besar al blanco, q_ue es la pu1ez.a.

\

�19 NOVIEMBRE,

EL MUNDO.

278

189n.

1

PARA LOS MUERTOS.

LA ISLA DE LA MUERTE.
POR RUBÉN DARÍO.

En qué -país de ensuel'io, en qué fúnebre país de ensue•
fio está la isla sombría? Es en un 1ejano lugar en donde
reina el silencio. El agua no tiene una sola voz en su cristal, ni el viento en sus leves soplos, ni los nPgros árboles
mortuorios en sus hojas, los negros cipreses mortuorios
que semejan agrupados y silenciosos, monjes-fantasmas.
Cavadas en las volcánicas rocas mordidas y rajadas por
el tiempo, se ven, á modo de nichos oscuros, las bocas de
las criptas. en donde bajo el misterioso taciturno cielo,
duermen los muertos. La lámina especular de abajo refleja loe muros de ese solitario palacio de lo Desconocido.
Se acerca en su barca de duelo un mudo enterrador, como en el poema de Tennyéon. ¿Qué pálida princesa di·
funta es conducida á la isla de la muerte? ¿Qué Elena,
qué Ofelia, qué adorada Yolanda? Canto suave, en tono
menor, canto de vaga m'3lodía y de desolación profunda!
Acaso el silencio fuese interrumpido por un errante sollozo, por un suspiro; acaso una visión envuelta en un velo
como de nieve......... Allí e~ donde comienza la posesión
de Peíquis; en esa negrura es donde verás quizá brotar,
pobre soflador, de la obscura larva las alas prestigiosas
de Hipeipila. A tu isla solemne, ¡oh BOAKLIN ! va la reina
Beteabé pálida. Va tambien con un manto de duelo, la
esposa de Mausoleo que pone cenizas en el vino. Ya Hécuba, y, )horrible trance, va silenciosa, mordiendo su aullido, clavando sus dedos en los dolorosos maternalespechoel Va Vénus, sobre su concha tirada por las blancas
palomas, por ver si vaga gimiendo la sombra de Adónis.
Va la tropa in..perial de las sobe, bias porfirogénicas que
amaron el Amor al mismo tiempo que !a Muerte. Ya, en
un esquife divino, con un arcángel por timonel, la Virgen
María, herido el pecho por los siete pul'ialedl

Y es preciso partir! Voy á la sombra:
Allí el olvido reina
Y la humedad devora los tegidos
Y los huesos se hielan!
Ven conmigo á dormir en esta fosa
Que tu pasión encierra,
.
La vida de la tumba es tan tranquila,
Su noche tan eterna! Y vio surgir la palidéz marmorea
Sobre su faz serena,
Y el fulgor apagarse de sus ojos
En las obscuras ruencas;
Sintió los brazos de su amada asirse
A su garganta aeca
Y un beso que en su boca le clavaban
Los Labios de la muerta;
Caér sintióse en pavoroso vértigo,
Al fondo de la huesa,
Y cerrar aquel tálamo sombrio
La lápida de piedra!!. ....... .

MAGNA MATERLa existencia es el mal, y en nuestra vida
E! dolor, enemigo es y tirano,
El pasado, de duelos es arcano,
El porvenir, la esfinge obscurecida.
Por esa eterna ley desconocida
Que nos arrastra al mal con férrea mano,
Es el dantesco sufrimiento humano
Nuestra historia, y la duda nuestra egida.
Nada viene á decirnos la esperanza,
La fe en el alma permanece inerte
Y triste el hombre en el camino avanza!
Y solo tu le acojes, le haces fuerte,
Tú que tienes no mas una balanza,
¡Oh madre universal, oh blanca muerte!

FUNERALES INDIGENAS.
BALADA DE ULTRATUMBA.

MUERTE.
......Y la muerte decía:
Yo soy la encantadora y triste maga,
Que al segar el amor y la alegría
La fiebre del dolor por siempre apaga.
L!\ vida es el eneueflo,
Mas el perpetuo despertar la quiebra;
Y yo vierto en loe ojos el belelio
Que el infinito al infinito enhebra.

Que haya otra vida quieres..... .
Para qué te entristeces porque río!
Yo doy lo que no hallaste en las mujeres!
Soy la consolación para tu hastío!
Que hay otra vida sueñas.....•
¿No ves que de ambición eres el germen?
Tu mal es incurable y me desdeñas!. .....
Dichosos son los que en mis brazos duermen!
Reclínate, ven luego,
Ya vivieie, gozaste y padeciste..... .
Quema mi boca inextinguible fuego,
Anda, ven, estoy triste!
Vivir es florecer en primavera
Y tu ya floreciete! ......es la caída!
No morirás mientras 9-ue yo no muera..... .
Y tu vida es mi vida!

Murió su amada, y con el alma herida
Por la terrible ausencia,
La amortajó, poniendo entre sus manos
Un ramo de azucenas.
Él mismo la condujo al cementerio,
Y en una tumba nueva
Sus esperanzas y sus muertas dichas
Allí enterró con ella.
Y todo lo dejó, eolo en el alma
Se llevaba la pena;
La amargura infinita del que llora
Su soledad inmensa!
Diez noches en la cámara mortuoria
Pasó solo y en vela
Y á la undécima, en horas avanzadas
Llamaron á. en puerta;
-¿Quien á turbar mi religioso llanto
Y mi dolor, se acerca?
-Yo que la paz no gozo de la tumba,
Su amada le contesla!y se adelanta á abrir,-aquí me tienesLe dict&lt; la doncella,
-Tu dolor me levanta del sepulcro,
Tus lágrimas me queman!Él permanece mudo, y ella entonces
Como vision de nieblas,
Con la ruirada en él, viendole siempre,
Silenciosa se alej...
La sigue y alumbrados por la luna,
La llanura atraviesan,
Ella delante de él, como una sombra
En su mortaja envuelta.
lltllegan del lejano cementerio
Ante la obscura verja
Que se abre, y en el campo de las tumbas
Los amantes penetran.
Los cipreces sus sombras recortadas
Arrastran por la tierra,
La blancura apagando de los mármoles
Con una mancha negra.
Ante el sepulcr• nuevo se detiene
La virgen, y se sientan,
Y ella le dice al escuchar un eco
Que doloroso suena:
-No escuchas? Es el canto de los gallos,
Obscuros centinelas
Que de las horas la pesada marcha
En el silencio velan,

19 NOVIEMBRE,

La muerte fué el primer gran dolor de l?, humani1ad:·
hizo volver las pupilas atónitas del hombre á esa región
lejana, lugar más apartado que el remoto término de las
peregrinaciones prehistóricaii. E1 culto á los muertos es
el preludio de las divinidades y de las religiones; en las.
generaciones primitivas antes que los altares se encuentran los monumentos fúnebres; sus dioses no son sino el·
recuerdo de varones ilustres que murieron, divinizados.
á través de los atlos: las viejas hilanderas de leyendas.
La ignorancia, la superstición y el dolor condensan en.
torno del cadáver creencias ·sombrías que fueron causa.
de tantas patéticas ceremonias.
'El alma es hija de la muerte, el deudo no puede con:
cebir que el padre, el hijo, la a macla ó el amigo se disuelvan en la tumba; queda de él algo todavía, algo intangible que se escapó de los despojos transformados en polvo, algo que vive aun venerado en la memoria, algo que·
flota en la noche y puede evocarse, algo que ea como el
individuo moral que no ha sucumbido y que habitando
otras esferas, y al llamamiento de algunos elegidos, se comunica con ellos, sufre y goza, se encarna como e~trs loa
egipcios en un animal más ó menos noble según loe ac·
tos buenos ó malos de su vida aquilatados por un decálogo de la época tan acertado en la calificación de loe hom·
bree como en la dignificación de los irracionales.
Tras preocupaciones consoladoras, la resistencia ácreer·
que todo concluye con el último estertor y la última mirada, la suprema aspiración al má1:1 allá., poblaron y pue blan todavía el campo de la Historia con las leyendas más.
extral'ias.
Nos hablan de ellas las pirámides que fueron tumbas
de reyes; las momias ungidas de olorosos bálsamos, en-vueltas en finísimos sudarios, los objetos familiares y domésticos del difunto, !as inscripciones policromas y glorioeaa, las estátuas y las ceremonias en torno de loa despojos yacentes.
Ya que no la vida cuando menos se prolonga el recuerdo, esa penumbra de otra vida: unos embalsaman, otros
incineran el cadáver, pero embalsamado ó cremado lo
consideran como un viajero. La nigromancia nace del
culto á los cadáveree, que han sido y serán el indescifra-·
ble enigma; de esos cadáveres cuyos misterios se han po ·
dido entrever en los fenómenos complicados de la vida,
pero no en la quietud helada de la muerte. Los pueblos
más dietantes por sus religiones, por su~ costumbres Y
hasta por su asiento, suelen coincidí~ en el mi~mo respeto á los difuntos y en el ritual de sus ceremonias.
Corto espacio es un artículo para reseñarlos ~• habremos de contentarnos con apuntar algunos de nuestros au·
tepaaados indígenas.
Los chichimecos enterr.iban sus cadáveres en las cue-

vas de los montea; pero á medida que se civilizaron adqajrieron loe ritos y costumbres de loe Alcohuas que segulen casi en todo las mismas que los mexicanos de quien ea:bablaremos.
/ ~B miatecos se diferenciaban en algo de los chichimeeos. Muerto uno de sus seiiores aegulan hablando de él
como si estuviese vivo. Ponían frente al cadáver alguno
de sus esclavos, que cuoierto con una máscara, vestía las
ropis de su seflor y por espacio de un día recibía los
mismos honores que aquel. Enterrado el difunto en un
bosque que se suponía ser la puerta del Paraiso, sepultá·
base también al esclavo sacrificado. con las insignias de
su efímera autoridad, ~ero sin cubrirlo de tierra. Ce e ·
braban al año el nac1mientc pero jamás la muerte del
Sel'ior.
Los zapotecas embalsamaban el .;adaver y los mayas,
eegún Orozco y Berra, llorabqn con gran lástima á sus
muertos y se sujetaban á la abstinencia y al ayuno.
Envuelto el difunto en un sudario, llenábanle la hoca
con el maíz molido que llamaban koyem y con las piedras
que usaban como moneda, á fin de que no careciese de
subsistencia en la otra vida. Entt-rrában lo dentro ó fuera
de la casa, que se abandonaba si la familia no era numerosa. Acompal'iaban al difunto como únicos veladores,
sus dioses, sus libros si era sacerdote, sus armas si era
guerrero, y sus hechizos si hechicero. Quemaban á los
señorea y gente principal, depositando las cenizas en
grandes vasij¡is ó en estátuas huecas de barro. A las personas de alta jerarquía quemaban eólo una parte dul cuer•
po, cuyo residuo colocaban en el hueco hecho á una estátua de madera, cubriéndola con la piel del colodrillo
que se quitaba al difunto: tal figura se guardaba entre los
ídolos.
Según Beaumont, los tarascos fueron el más solemne de
los pueblos en sus ceremonias fúnebres. El Sr. Lic. Don
Eduardo Ruiz, en su magnífica obra sobre Michoacán,
describe estas ceremonias extral'ias:
Los funerales del entierro eran adecuados á las distintas clases sociales. Los cronistas refieren de la siguiente
manera los que se tributaban al Rey:
No bien circulaba en el Imperio la noticia de la enfer•
medad del monarca, cuando los reyes aliados y los jefes•
de las poblaciones se apresuraban á acudir á Tzintzuntzan, cargados de presentes y acompal'iados de los médicos más notables de la tierra.
Los patios del palacio se llenaban de nobles, que oían,
llenos de impaciencia, las noticias de la enfermedad del
11:ran seflor; pues que nadie, excepto la familia íntima del
Rey, podía penetrar en el aposento.
La nueva de la muerte del Rey era recibida con grandes aclamaciones de dolor, que partían del palacio, se
repercutían por la ciudad y eran llevadaP en alas del eco
á todos los ámbitos del país.
Desde luego ee escogía la comitiva que había de acompal'iar al soberano en su viaje á la otra vida; siendu de
observar que esta elección se hacía casi siempre entre
multitud de personas que se empellaban á porfía en tener la grandísima honra de ser sacrificadas en la ceremonia fúnebre. El heredero del trono tenía derecho á designar á los que habían de ser sacrificados. ¡Terrible po•
der que le permitía á veces deshacerse de sus,enemigosl
En seguida lavaban el cadáver con aguas aromáticas;
veetíanle en traje de ceremonia, adornábanle con sus mejores alhajas, depositaban á su lado las más valiosas armas y lo colocaban en andas.
Entretanto, los individuos de la servidumbre que había de acompal'iarle, se aseaban y adornaban de la misma manera.
Pero el rito principal de esta ceremonia era el de construir inmediatamente un!l estátua del Rey, cuya obra se
encomendaba á los más hábiles eecultorea del reino, y en
Michoacán los había dignos de nombradía.
Así perpetuaban loa tarascos la memoria de los antepasados.
. El acompal'iamiento del Rey se componía de siete muJeres, una de las cuales había de servirle de esposa y las
demás de esc,avas, y de muchos hombres, uno que era
su proveedor de trajes, otro para sus guirnaldas y ramilletes, un peluquer~, otro guarda-muebles, otro que llevaba sus armas, otro que guardaba las hachas de oro para hacer lel'ia, otro que tenía por oficio portar el quitasol
para hacer sombra al Rey, y una multitud de empleados
para todos loe servicios, siendo digno de referir que tenían que acompaflarle también loe médicos que no habían acertado á curarlo.
Poníanse todos guirnaldas de trébol en la cabeza y pintaban su cuerpo de amarillo, y entre ellos, los músicos
&amp;aflían marchas fúnebres de una melodía impregnada de
dolor.
A la cabeza de la comitiva iban los tres reyes de Hueta!Ilo ó Coyucan, Pátzcuaro y Tzacapu, entonando un
triste cantar en lengua desconocida que sólo ellos col'n•
prendían.
. La procesión salía del palacio á media noche. En el
rnmenso puebl? que marchaba adelante, todos llevaban
hachas encendidas en las manos y los músicos iban taflendo trQmpetas y caracoles horrísonos. Los que habían
de sacrificarse por el Rey iban al frente de las andas que
conducían el cadáver, barrían el camino y guiaban á los
cargadores, v_ol_viendo la vista de tiempo en tiempo hacia
el cadáver, diciendo: «por aquí lUUJ &lt;k venir mira. no pierdas el camino.n Se dirigían al templo maydr de la capital.
en donde estaba preparada una gran pira de lefia olorosa Y de rajas de pino, y después de dar cuatro vueltas con
el cadliver alrededor del túmulo, le poufan encima de él
Y prendían fuego á la hoguera
En este acto sacrfficaban á golpes de maza áloe individuos de l!l comitiva de ultratumba, á quienes embriagaban previamente para que no lamentasen su muerte.
M1entr~s duraba la cremación, los nobles y los sacerdot-es b~ilaban al ?-erredor de la hoguera, entonando
cantos funebres, atizando el fuego y recogiendo cuidadosamente las cenizas del monarca.
Reunidas las cenizas un escultor las amasaba habilmen·

279

EL MUNDO.

18~6.

te, dándoles la forma humana; colocaban PO la cara una
máscara de turqnesae, vestfanle y atavfabanle como si
estuviese vivo, poníanle á la espalda el carcax de oro,
cascabeles del mismo metal en las piernas y á su lado
sus armas y en seguida la comitiva, llevando la efigie sagrada y los cadáveres de sus acompañ '.ntes, tomaba el
camino de la yácata (túmulo ) destinado á guardar sus
restos, la cual estaba destinada á _ervir de templo á Ourf.caneri.
En el interior había esteras, rodelas de oro y plata, flechas, vasos y demás utensilios de plata y barro para el
servicio del rey, tinajas con agua, plumae, mantas, y toda clase de vestimentas para los oficios ó artes de los que
formaban la servidumbre.
La efigie del rey, guardada en rica ánfora de metal ó
de alabastro, se colocaba de modo que el semblante mirase hacia el orii,nte.
Durante los cinco días que seguían al del entierro, se
guardaba el más riguroso luto, sin encenderse fuego en
el hogar, sin hacer ninguna operación de comercio, sin
salir nadie de sus casas, sin hablar en voz alta, reinando
en todas partee el más pavoroso silencio. Solamente en
las noches se reunían los nobles y los SP.cerdotes para
orar en voz baja."
Los mexicanos (1) en nada eran tan supertir.iosos como en eus ceremonias fúnebres. Había maestros para
ellas, maestros que desde luego cortaban muchos pedazos
de papel con loa cuales cubrían al cadaver cuya cabeza
baiiaban con un vaso dP. agua, diciendo que era la que se
tomaba durante la vida. Si el muerto era guerre10, se le
vestía como á Huitzilopochtli; si mercader, como,. Xacatenctli; si artesano, como al protector de su oficio Al
que moría ahogado como á Tlaloc, y al borracho como al
baco azteca que se llamaba Tezcatzoncatl.
Gentes hubo, y Gomara lo dice con razón, que vistieron mejor después de muertos que durante la vida.
Nuestro pueblo bajo, en las postrimerías del siglo, disfraza todavía á sus finados nii'ios con papPI de china sólo que usa la indumentaria cristiana, prefiriendo lo; colores y ropas de San Joeé y de San Antonio.
Ponían al cadáver un jarro de agua entre la ropas y
pedazos de papel, en el que explicaban al cadaver su uso;
e~an todos, salvo conductos para el gran viaje de la eter~1dad: «Con este, decla uno, por ejemplo, pasarás sin peligro por entre los montes que están peleando.n nCon este otro por el camino defendido por la gran serpiente.»
Por el de! cocodrilo Xochil.onal, para los ocho desiertos
para los ocho collados, para el viento agudo y constant~
d.e un lugar llamado Itzehecayan; tan fino que era necesa•
no quemar las ropas, las armas y provisiones del muer«?, para qu~ su calor lo preservase del rigor de aquel
viento ternble.n
Mataban un techichf, especie de perro mexicano para
que _lo acompaflase: le ataban un cordel al cuello para que
pudiera atravesar el profundo río de Chiunahuapan ó de
las nueve aguas.
Al són de ca.ntos fúnebres se quemaba el cadaver, guarda':lan sus cemzas en una olla, y entre ellas una esmeralda ú otra piedra preciosa, que debía servirle de corazón
en la otra vida. Ente~raban la vasi'ja en un lugar orofundo, sobre el cual se hacían oblaciones de pan y vino durante una semana.
.
En las exequias de los reyes el ritual era más solemne
á los vestidos finfeimoa se afladía una urna, en la que s~
guardaba su cabello de cuando era nii'io y el último que
se habfa, cortado, juntos con la simbólica esmeralda. Mataban al esclavo que había cuidado de su oratorio. Mientras se quemaba el cuerpo adornad", se sacrificaban al
pie da la pira á los esclavos y á los seres monstruosos
q_ue habían servido de bufones al rey, para que lo divirtieran en el otro mundo. Con el mismo objeto se inmolaban algunas mujeres, esceptuándose de la cremación
los ahogados y los hidrópicos.
Los mexicanos celebraban, eegun el P. Durán, las fiestas por los muertos en el mes de Agosto; la primera se
llamaba de los 1nuertecil.o•, porque se bacía en honor de
los nifioa; era una preparación para la grande y en ella se
hací.an ofrendas de dinero, cacao, cera, a ves, frutos y
semillas.
Cortaban del bosque un gran palo: le quitaban
la corteza y lo cepillaban para colocarlo á la entrada de la ciudad, donde se recibían los sacerdotes con c.mtos y bailes, ofrendas, comidas y zahumerioe· poníanle
el nombre de Xocotl, lo dejaban veinte düs por tiena,
durante los cuales le hacían la ceremonia de la adoración
que los cristianos hacen á la cruz. Ese día (habla el P.
~urán) hacían los viejos con los niños grandes supersticiones. dando á entender así que no morirían.
;El Xocotl se l~vantaba el día de la fiesta grande y se
erigía en el patio del templo, 1·ematado por un pájaro de
ma~a. h~cíai:i pr,r derribarlo y derribado se llamaba Xocotlhuetzi, caido de Xocotl.
Antes de derriba, lo lo rodeaban de comida y vino Jo
emplumal.an y floreaban. Con los cuerpos pmtado~ y
?rn~dus de plumas ~ojas, llevando en la mano grandes
1dohllos de masa y pifias de la misma, bailaban en torno
del Xocotl. .Todos bebían menos á los que se les prohibía,
porque el hcor era sagrado y sólo desde cierta edad les
estaba permitido apurarlo.
•
Quizá el pan de muerto, que representa una tumba con
una calavera y su X de canillas, sea recuerdo de aquellas
ofrer&gt;'das de masa entre los mexicanos.
La.a of~endas no ter~inaro~ con los indígenas: en la
dommac1ón espaflola, dice lo siguiente un historiador (*)
«El ~ño de 1572 contó el relUoso que tenía á su cargo
la cap11l~ de San José, que habían ofrecido los indios el
Día de Frnados más de 5,000 panes de Castilla 3 ó 4 000
candelas de cera blanca, gran cantidad de galÍinlll! i:nuchoa huevos y la fruta de Castilla y de la tierra qu~ ape·
nas se puede llevar á la reftctoría. n
En nuestros días las ceremonias fúnebres prevalecen
la gente del pueblo pone un altar y presenta su .ofrend~
(1)
(*)

Clavijero.
Mendieta. Historia ecleclástfcalndlana. Cap. XV1I. Libro rv,

adornada con la flor cadavérica del zempazuchitl: creen que
el muerto extrae la substancia de los 9anes y la dulzura.
de las calaveras de azúcar.
Los rituales antiguos se pierden en los tiempos. el funeral es hoy una ceremonia que arreglan agencias con
servidumbre uniformada, tranvías y carrosas desinfectadas.
El culto antiguo es hoy paseo de panteones, feria de
crespones, coronas, candeleros y flores costosas. El dolor
sincero, como el pájaro, busca la soledad para posarse en
la urna de mármol y lanzar su breve elegía en la fiesta
primaveral de los arbustos y los rayos de sol.
La cremación se pone de moda, las urnas se harán para el rico, en oro; para el pobre, en papier maché, y la
electricidad tornará los cuerpos en estátuas galvanoplásticas, á tanto la postura académica ó decadente. . La ~oda asigna plazos fijos al dolor, plazos que las ex1gencrns
sociales disminuyen día á día.
Y nuestros corazones se parecen á lo~ muertos del po~venir: capas metalizadas en cuyo fondo duerme un residuo de ceniza humana.

REQUIEM .....
Oh! Señor Dios de los ejércitos
Eterno Padre, Ete, no Rey;
'
por este mundo que creaste
con la virtud de tu poder
por que dijiste: cela Inz se~»
y á tu palab!a la luz jué;
porque coexistes con el Verbo·
porque contigo el Yerbo es
'
desde los siglos de los siaJos
y sin mai'iana y sin ayet
Requiem eternam dona eis, Domine
et lux perpetua luceat eit !
Oh! Jesucristo; por el frío
De tu pesebre ~e Belem;
por tus angustias en el huerto·
por el vinagre y por la hiel· '
por las espinas y las varas '
con que tus carnes desgarré
y por la cruz en que borraste
tortas las culpas de Israel·
Hijo del hombre, desolado'
trágico Dios, tremendo J~ez:
Requiem eternam dona ei$ Domine
et lux perpetua luceat eis!
Divino Espíritu, Parácleto
Aspiración del gran Iahveh
que unes al Padre con el Hijo
y soia el Uno y sois los Tres:
por la paloma de alas niveae·
por la inviolada doncellez '
de aquella virgen que en su seno
llevó al Mesías Emmanuel ·
por las ardientes len~uas rojas
con que infundiste ciencia y fe
á los discípulos amados
de Jesucristo Nuestro Bien:
Requiem eternam dona ei8, Domine
el, lux perpetua luceat eis!

***

¡Virgenc!tas difuntas: cómo son tristes vuestros despojos!
En las miradas muertas que se desprenden de vuestros ojos
llay algo que suplica, algo que gime, algo que implora;
¿Que esperanza suprema, que a11Jbicionados y hondos amores

Dejó helados la pálida?...... ¡ En vuestros ojos pertubadores
.
Hay algo que ora!
l Oh! 21 acaso la mu.erted~jó in~ompletas vuestras plegarias,
Ponedlas en mis labios; diré las mfas y todas ju11tas
Cruzarán los espacios sin hacer sombra...... ¡oh solitarias
Virgencitas difuntas!

�EL MUNDO.

280

19

NOVIEMBRE,

1896. '

los que anidaban también entre cuadernos de números y
aumentado de un modo nctable. ¡Qué ee yo! se han re- que
se sentían arrojados, por burlas y sarcasmos, y 4ue
producido, 6 han venido de otros lugares, atraidas por la provocaban Ja,¡ cóleras de los emplea:los cumplidos y sequietud y la frescura del corredor. Eotre el refunfuño
rios ... ... Decididamente las aves se adoraban cada vez
(1~ los empleados que dictan cantidades 6 confrontan mimlis. Ya no salían de su rincón; ya casi no cantaban su
nutas, se oyen arrullos tristes, reclamos de amor y bulli· estrofa de amor monótona y lacrimosa: por rareza inteciosos aleteos: arias apasionadas, duos encantadores que
rrumpían el silencio y mis iras.cibles colegas las echaban
acompaña un coro dt! canónigos enronquecidos y sofio- de seguro, en olvido.1 Pero una b!rde, al salir, cometie~
lieotos. Las palomas no pueden vivir sin enamorarse,
grandes delitos: probablemente fiadas en el compa•
todo .-1 día ee cortejan: ellos son galanteadores de oficio; ron
ñerismo, se atrevieron á. pararse en la mesa del Jefe l\
aGrevidos, donjuant!SCos. romá.nticos; ellas son tímidas volar á ras del suelo por todo el salón, 11 volcar tinte;os,
y ti~rnas, con una sencillez voluptuosa y una docilidad á sacudirá. aletazos cuadernos y libros, en un frenético
para las caricias, verc"aderamente conmovedoras. Aman aturdimiento, en una embriaguez alada, cuya causa papara vivir, al aire libre, con unción, con recogimiento,
recía ser algo como un ciego pánico de pájaro asustado.
olvidadas de cuanto les rodea, extiticas, como si estuvie- El ansia de irnos nos impidió enojarnos: la escena se ceeen celebrando el rit.o de un divino culto. ¡Oh, aves de lebró con risas. Las palomas salieron al cabo, hasta paVenus! ... ..... .
rarse l\ lo lejos, en el travesailo de una torre de hierro.
Desde hace muchos días una pareja concibió un caTodos nos fuimos de prisa; digo mal, no todos¡ un vej~te
pricho extrat'l.o: anidar Pn este salón polvoso, sobre la bilioso, una momia egipcia, se quedó á. componer su me-cornisa de un vieio estante, en el hue-coquedejan dos sa, sobre la cual, el tintero derramado había pintado un
montones de expedi~ntes que !!U ben hasta el techo co·
atlas en la blancura del papel.. ....
roo dos columnas de cartón amarillento Una mailana .soberbio
A la mañana siguiente, al penetrar en el salón, noté que,
abrí la vidriera, y é l, el enamorado, se coló de un vuelo
la ventana ya estaba abierta. ¡Qué raro, yo era el que
en la oficina, ealtó de acá para allá, corno buscando un
me ocupaba en eso.. .. .. .
sitio que le conviniese, se paró sobre loe legajos, recorrió siempre
El veje-te, sentado frente 11 su pupitre admirablemenlas estanterfae, y, t-n seguida, volvió l\ salir con una ra•
11111,·
te arreglado, me contó sonriendo la historia: llegó tempidez ibesperada. Regresó acompailado. Venía con él,
apoyó la escalera sobre el estante, subió, hizo una
una bella bem ora, d"' blancura (ragil y luciente, como prano,
trampa de expedientes-una ingeniosa trampa, un vode esp'.!ma de mar en plenilunio; le ensenó el hueco, la
luntario y rápiio derrumbramiento, y abrió la ventana.
obligó á. fuerza. de ttrn11los á que lo escudriíl:m1., le hizo
Después, cuando llegaron JuliP,ta y Romeo, se verificó la
.
juramento@,
la
sedujo
con
la
ardorosa
elocuencia
de
sus
,
catástrofo. Sólo él murió; más atrevido ó más enamorado
reclamos. Ella vaciló en un principio. y al fin cedió á. los entró el primero, y sucumbió en su audacia. Ella h uyó,
ruegos; esponjóse en un estrem~cimiento de deseo, é inimpulsada por el instinto ...... Mi compafiero sonreía:
clinándose, clavó e11 su pecho de nieve el vívido con-1 del
dentro de los vidrios de sus antiparras fosforecían su,
pico. '-- partir de aquel dfa, los dos amantes no cesaron
pupilas vengativas ..... .
de pertlll barnot1 en nuestras laboree : golpeaban los viDe ~ntonces á ~cá. han cesado los arrullos en la Oficina
drios ei la ventana estaba cerrada, picoteaban la persia- de la Estadística Fiscal. Ya no hay palomas en el corre•
na, y cuando abría yo, entrab:10 sin miramientos, como
las han prohibido .
.en país conquistado, á decirse ternezas sobre el viejo es- dor:
Algunas veces, recuerdo á los amantes infortunados y
Cuentos de mi vida.
tante, en el hueco sombrío de los montones de expedienme pongo melancolico á ratos: no me atrevo á. asegurar
•tes. Nos hicimos am gos. ¡Qué guapo era el seductor. y que triste, porque .... ..... ¿qué va á decir el Ministro cuan •
qué bi6n ataviado con su manto de tornasoles á la espal- do sepa que un empleado de la Estadística se pone tri1r
OTRO IDILIO TRAGICO.
·da, como bordado de pedrería, y armiñado el pecho en el
te por la muerte de una paloma?
En la oficina donde estoy empleado, frente por frente ·que brillaba, como un toisón de esmeralda, e l collar de
pluma1
joyantes!
Ella,
toda
blanca,
de
nieve
inhollada,
de mi pupitre ron.oso y de forma arcaica-potro de torment.o de d,iez generaciones de infelices---l se abre una se sentía orgullosa de su príncipe. Cantaba, mirándole,
ventana, hermosa y amplia, que es la repartidora de luz con un ritmo suave, casj imperceptible, como si estuvie•
y de alegría en el salón, hlÍmedo, polvoso y tapizado de ,ee desfallecida de emoción. J!;n las primeras mañanas, me
estanterías ¡ legajos. Desde ella, cada vez que levanto irrité, lo confieso: me distraían con eu alhataca, de alas y
la mirada, puedo ver un corredor cercano, cuyo pretil de de arrullos, aquellos recien casados¡ no ofa bien las cifras
mampostería so'9tiene una línea de macetas. una pared que me dictab1n los escribientes, y equivocaba las sumas
pintada de rpsa en la que se destaca el verde fresco de y las multiplicaciones. Mas llegué á acostumbrarme con
las plantas florecidas, y en lo alto, un pedazo de cielo la ruidosa comp~ñfa. Mientras yo sumÁba, dos y dos 13;on
rasgnñado aquí y alll1 por los alambres del telégrafo y cuatro, ellos, se preguntaban la eterna pregunta: ¿Me
La verdadera modestia no ea aquella qne se conserva
las torres de tierro de los tinacos . Para mí especialmen- •am.as?J ¡Deveras que est.aban locos! ¡eran extravagantes y
en medio de lós elogios, sino la que permanece impas iexquisitoa,
y
buscaban
sensaciones
raras,
nunca
sentidas,
te, la vente.tia es un cuadro animado que no deja de inteble ante los ataque de la maledicencia.
resa.eme. Parece que escogí el sitio ml::ljor y más confor- como los modernos refinados! Tenían espac io, sol, cielo,
flores,
y
preferían
este
salón
triste,
Pse
mueble
apolillado,
me con mi temp~ramento, para vivir si¡;:,tt, horas del día,
entre guarismos. Mi trabajo consiste en formarlos sobre .aquel rincón telar., ñoso y obscuro. Allá, fuera, trasciende
El hombre mM dichol!I0 es aqm,1 que sabe establecer
el papel, á manera de grandes batalloned, y bacerlos evo- á rosas· aquí huele á papel viejo, á. ratones, á p1"'lbreza: el una íntima relación en~re el principio y el fin de@u vida.
corred¿r
~s
un
oedazo
d""
campiña¡
el
salón
es
un
cemenlucionar en ~ee campo blanco, y ejecutar con tal ejército las mlisdiffcilPs maniobras. Doy un toque de atención terio de almas y de legajos. No
y hago marchar las columnas de cifras ...... tsnl tan! en obstante ellos á. juzgar por sus
rnterminable desfile. La labor, en fuerza de monótona..., aspavientos, encontrnban ~¡ nido
ha llegado á eér mecánica y abur ridora; pero es preciso delicioso. Yo pensaba: si fue ran
ganar el pan, y aquí me estoy enconadoijobre expedien- golondrinas, me lo explicaría, pero
tes y cuadernos, ordenando ~lotones de números, ha- palomas!. .....
cie11do largas Sumas y multiplicaciones imposibles, en
Por supuesto que mis coiopaf'i.e-lucha perpetua con estas cantidades cuya significación y ros estaban furiosos: algunos se leresultado no alcanzo, del mismo mvdo que el sargento vantaban irascibles, y con los pluno µuede daree cuenta del plan de campai\a del general.
meros de los escritorios ó con pro·
Ah! si est&lt;.'s números fueran alguna cosa: objetos, moneyectiles de papel asustaban á. Juliedas, bultos; si me dijeran algo al pasar! Pero no: conser- ta y á. Romeo. A la pareja le imporvan su mi~terio, y su rigidez: son. imperturbables, son taba un bledo esta conspiración
abstractos. uno, dos, tres, cuat,ro, cinco ..... .
armada: ¡bah! tenía alas, y cuando
Por eso, la escapatoria de un instante, la repentina fumucho Re fastidiaba con semejan•
ga de este cuartel de operaciones, consuela un poco mi tes demostraciones de descontento,
fantasía. Dejo de ser máquina por segundo~, y torno á ser se iba golpeando el aire enrarecido
hombre: por veloces intermitencias, pienso, y, como el de la oficina, á. seguir, en el pretil
filósofo, me doy cuenta de que existo. De ordinario, n.l en- de piedra, su diálogo shakeeperiatrar por la maiiana en la oficina, ó por la tarde, cuando no. Cerrábamos la ventana; pero á.
se va la luz, y el salón se obscurece hasta impedirme tra- poco, era necesario volverá. abrirla
bajar, tengo más tiempo de que vuele hacia la ventana porque nos asfixiátamog en aquella
alguno que otro sueiio impenitente y terco. A vecee, es atmósfera caqada de mias0111.s y
preciso echar h persiana. porque el sol ea Jh;1y iru-olente guarismos. La ventana ee nuestro
y me arroja á. los ojos, para deslumbrarme, puñados de sue
único medio de ventilación. De
diamantes californianos, y el aire es muy travieso y se modo que los enamorados regrepone l\ jugar con mis papeles. Aveces también me obli- saban con una terquedad irriuaute,
gan mis compafieros de pre&amp;idio á cerrar la vidriera: mis :sobre t.odo, para mis colegas, mid
compafieroe, viejos asmáticos, jóvenes anémicos y algunos viejos cole,i:.s, habituados a no ser
cuarentones egoistas que ya se hicieron el ánimo de pa- interrumpidos en su silencio de
sane la existencia enclavados en sendas sillas. Sin em- tumba ni en su aetit.ud Pedente de
bargo, 11 través di, los vidrios opacos y sucios, sigo, cuan• momias &lt;'gipcias. Cuando el reloj
do quiero, contemplando mi horizonte. Le ponen cristal acatarrado-una antigualla llena
á. la pintura como si fuera un cromo corriente: _pierde al- de polvo como las meeas, los expe.
go de su cará.cter¡ pero todavía se la ve eimpá.tica, ale- dientes y los estantes-edtornuda-gre, sobre todo en tardes de lluvia, cuando los hilos de balas seis, oíase ruido de caJonee
agua tejen en el viento sus caprichosos y. sutiles encajes,
que se cierran, de sillas que ser~•
y !as gotas lcx¡uean y saltan al caer, como si tuviesen vimueven , d6 manos que s~ frotan,
da propia, haciendo mil ruidosas diabluras en los juncos de pies que andlln¡ t:I momento ex•
colgados del muro y en las flores y las hojas de las ma- traordiutt.rio d"' la libert.ad, el mi•
cetas. Mi cuadro tiene muy ¡toco movimiento. Es un pai.- nuto de crisi:1 eu que recobrámoe
E!aje sin figuras. Suelen en un momento aparecer por en- nuestra ac1,ividad y nuestra con tre una mata de claveles 6 tras un penacho de margari- ciencia. Al eeuépi1,o inusitado, las
tas, loe semblantes cetrinos y vulgares de las muchachas palomas se escapaban cuu la aleindígenas que habitan ~n ese pequefto paraiao, plantadó,
gría de los merit.orios, que huyen
para darnos envidia, freote á. nuestro infierno burocrát.i.• Uel encierro, y volaban con tal saco. Pero·e01iian feas las pobrecillas--cabezas de ilustratisfacción q_q_e, en mucbas ocasiociones de viajes 8,1 Africa-qne, eo lugar de aumentar, le nes, mientras cerraba yo la venta•
quitan interés á la composición, y, la vez que en ella se na, las vf p~rderse en el cielo de
presentan, tal parece que algún irreverente y mal inten· ópalo del c1epúsculo.
cionado, emborronó con sepia aquellas figurM groseras
L'\S con&lt;1.ideré camaradaq mías:
con el propósito de deslucir la delicadeza del fondo. En
cambio, cuando uua veintena de palot0as e~ para. en el llegaron 6. imponéreiem"', á sujee·
tionarme-. Gustaba de verlu.e al 1(
DAMAS DISTINGUIDAS DE LA REJPUBLIOA
pretil de piedra y lo atraviesa á. ca.neru y semi vuelos,
SEJORlTA M .UlA Es&amp;IQUETA BRAVO ( De Qaxac&amp;. )
cualquiera al verlo, d1rfa que t-stá. mirando una linda porque encontraba en ellas una
metáfJra
viviente
di:,
mi1:1
\'er.:svs,
acuarela. De buen tiempo á esta parte, la~ palomas han

1 ~ N OVIEMBBE, 1896.

ELMUNDO.

il

. ~~

-

f

~

1

Gmor 1' alas.

281

�Je.&gt; NOVIEMBRE, 18H6.
282
EL MUNDO.
-===--=============~=============-

LA

19 NOVIEMBRE, 1896.

INUTIL RIQUEZA.-Por Jorge Ohnet.
Número 'l.-V(anse nuestros números desde el 25 de Octubre de 1895.

padre al tiempo de expatriarse, no tenía más que sei~ inagotable de aquella señora, el sobrenombre no se hizo.
ga!\rdar silencio y no dar á conocer sn alegría, y acostado sobre miles de millones que e l suelo le guardaba fiel- años y era un guapo mucha~!:.?, cuyo retrato_ poseía e. un título de odio, sino una patente de generosidad.
En aquella situación, apoteosis de su vida, Gedeón
mente, continuó trabajando como un pobre diablo, de la conde y que sonreía con gracia rnocente. La srnora Mos~ler tomó carifio desde léjos al nif'io abandonado y envió se sintió herido irrómediablemente. Con estoica melanmañana. á la noche.
colía, porque aquel protes,tante tenía un alma ~e héroe,
Durante diez años no tuvo concurrencia alguna. Se dinero á la nodriza que le cuidaba.
.Acaso la juventud y los atractivos del cond~ Jacobo ~o se dió cuenta de que ll)S d1aa de lucha y de traba¡o habían
hizo enviar por Eliphas pulverizadores, excavadores y
tolo el material necesario y al mismo tiempo invitó á su fueron extraños á la ternura que aquella mu¡er, en.ve¡e• sido loa más dichosos y rle que el sueño del reposo aleamigo á que le confiara sus economías. « Daré á usted cida sin hijos, concibió por el semihuerfano. Invest1g~n- gre y pacífico era una ilusión. Después de haber cult;va-.
buena cuenta de ea dinero, le escribla, tenga confianza do bien en el corazón de la austera ¡:;rotestante, ;,quien do su campo y sembrado en él abundantes mieses regaen mí." Eliphas, que tenía cuarenta mil francos, los dió sabe si se hubiera descubierto una tardía eflorecencia de das con su eudor, con sns ),!grimas y con su sangre, la.
sin pedir explicaciones y no pareció que le extrañab.\ el amor hacia aqnel simpático tarambana que tanto ani~a- dura condición humana le hacía sentir el peso de su yu•
no recibir intereses durante varios años. Pensaba que ba la vida del desierto? Nadie pudo sospecharlo y la mis- go cuando no ha~fa que ~8'.cer sino aprov~char los soberMossler debía de hacer importantes negocios á juzgar ma señora Mossler no lo supo jamás, probablemel!te. Sus bios frutos recogidos y vivir opulento y hbre. La muerpor los útiles que pidió, pero no tenía más qu11 vagas no- principios eran demasiado sólidos para que pnd1era co- te se presentaba; ~n cuant? llegase á su obj~to, era preciones respecto del género de trabajo á que se entregaba rrer ni una sombra de peligro. El favor en que tenía al ciso vol ver á partir, para siempre ya. Se resignó, puso á .
conde afectaba la forma de un cariño maternal, hasta el su mujer al corriente de los negocios, le enseñó á dirigirsu compatriota.
Una mañana, después de largos mese~, recibió aviso punto de que Mossler se asombraba viendo la inquietud los, colocó á su lado á Eliphas como guardián incorru9tide que en la casa Pilet y Berger tenía depositada á su que sentía su mujer cuando aqnél tardaba en volver ~e ble y, seguro de que su obra no corría rieegos, una noche
disposición una suma de quinientos mil francos, importe alguna expedición. El honrado Gedeón estaba demasia- 1:e extinguió sin sacudidas, sin sufrimiento, como una
de sus beneficios, y habiendo escrito, estupefacto, para do seguro de su mujer para entrar en desconfianza. Por lámpara que se apaga al soplo de la tormenta. La sef'i?ra
pedir explicaciones, Mossl11r le contestó á vuelta de co- el contrario, se complació en colmar de ~avores al .prote- Mossler qnedó inconsolable, pues sentía por su mando
rreo, al cabo de algunas semanas y como hombre que no tegido de la sef'iora MosslPr. Corno á Ehphas le d1ó una una ternura mezclada de admiración, sentimientos deditiene tiempo de hacer frases: « Las veinte mil libras es- participación en los beneficios, y d conde Chef de Cou• cados reRpecti vamente al hombre y al genial aventurero.
terlinas son el producto de ea comandita de usted. No se trasvió con profunda alegría que con nn poco de valor Le lloró en ~ilencio, cerró su casa, se retiró á su propie-atormente; guardo aún eue cuarenta mil francos, 'iue se y de paciencia, vol vería á Francia más rico que nunca lo dad de la ChJpelle-Sauvigny, y concentró todo el inte•
había sido, pero no se le logró esa dicha; una fiP,bre pal~- rés de sn vida en el hijo de aquel á quien había amado,
reproducirán todavía"·
En llfosslerburgo había ya dos mil almas y, por des• dica que adquirió en los pantanos de Buffelsdorn le am- acaso, en SWl ens11efios.
gracia, no escaso número de europeos, escoria del viejo qniló en pe.cae horas y, á pPsar de los cuidados de la ~eII
mundo, hasta el punto de qne había eido preciso organi- ñora Mossler y de la intervención del excelente médico
zar una milicia para defenderse de los blancos, infinita- de la explotación, murió en la plenitud de sus fuerzas y
El muchacho tenía quince afios y estaba estudiando en
mente más temibles que 10&gt;1 negros. Mossler y su mu¡er de su juventud, suplicando á sus amigos, consternados,
el liceo de Luis el Graude por dec isión de Gadeón Moesno habitaban ya el pueblo, pues se habían establecido en quP no abandonasen al pequeño Valentía.
ler el cual. no habiendo recibido sino una educa~ión muy ·
el interior de las tierras. Eran poseedores de un territorio
Part!ció aue la muerte del conde hacía odiosa la permás grande que tres provincias francesas y vivían no sólo manencia en el Transvaal á la sef'iora Mossler, pues desde eu~aria consideraba la instrucción como el primero decon comodi'.lad sino con lujo. El cultivo había converti- entonces estuvo triste y su debilidad y desmejoramiento los bien~e. La señora Moseler sacaba al joven del_ colegio
do aquella comarca en un verdadero paraíso. Dueño en llegaron á tal punto, que fué preciso que vol viese á Euro- todos loa domingo.: é iba á visitarle cun regularidad toesta época de una inmensa fortuna que no podía menos pa para 1establecer rn ealud. Mossler no quiso deji.rla dos los jueves. No le mimab8'. y le dirigía siempre graves
de aumentar con incalculable rapidez, Moeeler sPguía partir sola y se embarcó con ella. Se instalaron en París discursos qne parecían aburrir soberanamente á Velensiendo el hombre sencillo que en otro tiempo corría en en el magnífico hotel de los Campos Elíseos y entonces tín. Era dificil encontrar un muchacho más bello q.ue el
su carricoche l)Or Tos caminos de .Alsacia para comprar hicieron por primera vez con la casa Pilet y Berger la hijo del Conde Chef de Contras. .Alto, delgado, rubio co•
híerro viejo. Tenía cuarenta y seis años, pero fatigado cuenta de lo que poseían en capitales realizados. En aq\1e- mo su padre, con njos cariciadores y boca sensual adorpor la vida terrible que había soportado al comienzo de lla época la riqueza de Mossler se elevaba á setenta y CID· nada dP blancos dientl's, prometía ser, como fué, uno de
e 1 explota~ión, eataba er.terame,nte canoso. La seño1a co millones, empleados en valores de primer orden en los hombres más seductores de París. Su carácter, aun
Mossler. morena y delgada, conservaba las apariencias Inglaterra, en Francia y en .América. Sus minas de oro no bien formado, s, anunciaba resuelto. Un día el rechonde la ju ventad, á pesar de que tenía tr. inta y nueve años estaban en plena actividad y producían todos los añ?B cho Simeón Golschmidt, de la casa Golschmidt y Baaer,
y de que no había economizado sus fuerzas al lado de su beneficios inmensos. Era dueflo absoluto de ellas, BID un externo que iba á clase Pn coche de dos caballos y con
un laca_l'o para llevarle los libros, quiso hacer el gracioso,
marido.
más accioniBta que su amigo Eliphas Clement á quien
No tenían ningún hijo, pero Gedeón parecía consolar• los cuarenta mil francos producían, próximaroentP, el y al Palir del liceo, donde PI profesor acababa de comentar el re.inado de Enrique IV, preguntó:
se con los absorbentes cuidados de una explotación coloquinientos por ciento anual y esto porque el severo
-Entonces, ¿fué uno de tus antepasados quien ganó
s'll. Tenía veinte minas en plena actividad y los pf-rfec- puritano no quería aceptar más, por encontrar inmoral
la batalla de Contras, cuyo nombre llevas?-No; fué ef
cionamieatos que introducía de momento en momento tanta ganancia.
rev contestó tranquilamente Valentía; pero como m1
en las operaciones de extracción y lavado, aumentaban
Entonces Mossler, que se aproximabaá los sesenta afio~, ab·u'eto había tomado la ciudad, el Bearnés le dijo: «Tienes
el rendimiento de mineral. Era il,iposible calentar las
ganancias y él solo sabía lo que los bancos de Pretoria, juzgó que su actividad sería pronto insuficiente parad~- la ciudad· ~nárdala. Te la d-&gt;Y"· De esto viene mi nombre.
-Está hien ea cuanto á Uoutras; ese apellido le explide Natal y del Cabo giraban á Europa por su cuenta. Por rigir sus inmensos negocios y determinó dividir sus milo demás, la concurrencia empezaba á hacerse seria. El nas en acciones. Bien accnsejado por Federico Clement, ca la batalla. Pero «Chef» parece más bien cosa de cocina ...
Los muchachos habían hecho corro en torno de los dos
país estaba surcado por los buscadores de oro y con gran que dirigía ya casi solo el banco Pilet y Berger, emitió los
frecnencia se libraban combates sangrientos entre las títulos en el mercado de Londres á una libra esterlina. colegiales y una carcajada ruidosa ac~gió el c~iste del rimilicias que escoltaban los convoyes y los salteadores de Esa form!!. de emisión fué una novedad; la fortuna puesta co é importante externo. Valentía miró ásu 1Dterlocutor·
al alcance de todos los bolsillos, aun de los ménos pro· que con la boca hendida hasta las orejas y la na~iz de
caminos que intentaban robarlos.
promotourio, se balanceaba, encan~ado c~n aqu~l ~x1to ¡o•
A. consecuencia de una de estas escaramuzas en el ca- vistoe. El r~sultado fué inmenso. Mossler, que se quedó
mino de Pretoria, los negros llevaron un día á la quinta siendo propietario de la mitad de los títulos, cobró, por pu lar. ~I joven conde ee puso páhdo y BID decir palabrll,
la
otra
mitad,
la
suma
de
ciento
veinticinco
millones
y
pegando antes de amenazar_. que es como se i:iacen esae
un joven extranjero gravemente herido de un tiro en una
pierna. Acogido por los sef'iores Mossler, el herido decla- el antiguo ferretero alsaciano permaneció tan tranquilo fosas aplicó en la cara de Suneón una flor de cmco ho¡~,
ante
aquella
realización
prodigiosa
como
lo
estuvo
en
otro
tar ~agnífica que nunca debió producirla semejante la
ró, cuando recobró el conocimiento, que era francés y
que se llamaba Jacobo conde de Chef de Coutras. Arrui- tiempo antó la ruina y la inminente quiebra. Compró tierra de Can¡an. El heredero de l•&gt;B Golschmidt y Bauer
casas
y
terrenós,
subvencionó
industrias,
empleó
sus
carecogión sus libros esparcid.os por el polvo, se _levantó Y
nado por una vida de disipación se expatrió para no
11rrastrar su miseria por Paria, y en sociedad con un ir- pitales del modo más juicioso y fundó los cimientos de sin más réplicas, desapareció hgero como un ciervo.
una
indestructible
fortuna.
En
seguida,
después
de
llelandés mny poco escrupuloso, formó el proyecto de dediPero la cl\ea Golsch:nidt tenía influencia y no podía tocarse al comercio de aguardientes. Iban ambos escoltan- var el niño Valentía á su mujer, para distraerla, volvió ]erar que se la abofetease en la persona de su descendienal
Transvaal,
queriendo
tener
el
honor
de
enriquecerá
do sns mercancías, cuando el convoy fué atacado al pasar
te. Valentín fué llamado ante el provisor y sufrió una
el río Jacaon. El irlandés se hizo matar valientemente sus accionistas como él mismo se había enriquecido.
reprimenda mayúscula, después de la cual quedó arresDurante dos años todavía trabajó con ardor admirable tado por el resto de la semana. En tal situación le enconsobre sue toneles de alchol, pero los salteadores resultaron los más fuertes y el joven conde fué salvado por al- y en aquellos veinti?uatro mes1;s dió á sus asun~os un tró la señora Moesler cuando, según de costumbre, fué á
gul!-os servidores fielee. Se encontraba, pues, sin ~ecursos impulso que debía de¡arlos florecientes por mucho tiempo, verle el jueves. Encerrado en una celda de dos metros
y srn esperanzas y no le restaoa sino hacerse fihbustero nada más que por 1a fuerza adquirida. Puso al frente de cuadrados, con ventanillo en la puerta, como las de las
ó ~egarse un tiro en la cabeza. ·
todos los servicios hombres adiestrados por él é interesa• prisiones, el joven conde había aceptado filosóficamente
,:fossler le advirtió con mucha calma que todo era pre- dos en Ir empresa, y cansado de vivir solo, á su edad, sn suerte, y copia~a en papel ri~~ado, cien líneas por hoferible á la muerte y que trabajando se ganaba más que volvió á Francia y declaró que no pensaba ir e: ás á. Pre- ra bajo la inspecc1on de un anuguo gendarme llamado
r?bando. Le ofreció en seguida emplearle en la explota- toria, pues dirigiría de léjos los trabajos de la compafifa. Seguín. .Aquella tarea le aburría desesperada~ente, pero
ción, y como el conde Chef de Contras declaró franca- Pero no pareció sino que la activiaad era la ley vital de la cumplía ein murmurar, contento en su interior por ha·
men~e qu1; jamás había empleado sus diez dedos y que, aquel trabajador, hasta t-ntonces incansable, y q •1e
ber obrado como le parecía que debió hacerlo. El gendarfuera de tirar á la perfección y de montar intrépidamen- sus fuerzas debían abandonarle en cuanto permaneciera me convertido en carcelero asomaba de vez en cuand.o
te, ª.º se creia apto para nada, Gedeón le encargó de ins• ocioso. hstalado en eu suntuosa casa de París, MosRler, por el ventan'llo la cabeza canosa y rapada y decía, mi¡,ecc1onar los establecimientos. La tarea no era insigni- que nunca había estado enfermo, se sintió debil y delica- rando á todas partes con ojos terribles:
ncante. .l.' el conde Jacobo tuvo ocasión de probar &amp;us do. Consultó á los mejores médicos y todos estuvieron
-1Coutras, usted no trabaja! ¡Contras, está usted et•·
d.1spos1c1oae~ de caballista por caminos muy poco prac- de acuerdo en declarar que no estaba atacado de ningu- tropeando la me3a con el corGaplumasl
ucables. Se iba por dos ó tres días á veinte ó treinta le- na afección claramente determinada, pero qu11 todos sus
y Valentía, inclinado melancólicamente sobre el paguas de di tancia, la carabina colgada del arzó¡¡ y el 1·e• órganos estaba., cansados . .Aquella máquina, demasiado pel, respondía:
v&lt;&gt;lver dispuesto en las pistoleras, y permanecía en medio caldeada y á la que había exigido tantos eefuerzoe, se
-Ilustre s~guín, déjeme usted en paz. Est?Y en el enue los campamentos de negros. Esta existencia aventa• descomponía en el reposo y se hacía rebelde para su cierro, debajo del tejado. No me pueden enviar más alto .
r.ira le agradaba. Cuando la señora Mossler se apiadaba dueño.
de lo que estoy, como no me pongan en el globo.. .Arrepor la dureza de su suerte, el respondía: «No me compaMossler, que había dado muchas pruebas de un valor gle usted sus papeles y no me enseñe su cara de polizonte.
ú~zca usted; vale más vivir como vivo, libre y en pleno muy sólido, no se dejó abatir y luchó contra la muerte
-¡Contras, usted no respeta á un veterano; usted aca•
aire, qne vegetar en un rincón de provincia siendo como había luchado por la vida. Abrió su casa y dió bará de mala manera!
. .
sul.&gt;p~efecto ó casarse con una cocotte retirada con sus ga- fiestas que han permanecido famosas por su eeplendor.
-¡Seguín usted no tiene miramientos con un prisionancias.
nero·
usted
~cabará
siendo
gendarme,
como
empezó!
Deslumbró á París con su lujo y le asombró con su beneE~ medio de estos caloquios agridulces, la señora Mose•
Su distracción era la caza, en la que sobresalía Jamás ficencia. Hizo construir en Gros-Caill.:m un hospital paee había visto un tirador más seguro· ponía la b~la don- ra seiscientos enfe1·mos y le dotó con bastante esplendi- ler se presentó en el local penitenciario de techo aguarde quería. Mató todos los jaguares qu.? amenazaban los dez para que nunca necesitase recurrir á los fondos dillado desde el cual se extendía la vista, de un lado por
gauados de Moasler é hizo con !aa pieles una alfombra públicos. Compró objetos de arte, que sin él hubieran otro el 'Panteón y la biblioteca de Santa Genov~va Y del
vara el salón que no tenía nada de ordinaria. Cuándo emigrado á .América, é hizo de su hotel un museo. En- otro por el boulevard Saint-Micli.el. Las golondrmas que
toUió_cofianza con sus huéspedes, contó au vida íntima á tonces fuécuando un cronista llamó á la señora Mossler había anidado en las altas chimeneas surcaban piando la
la_ senora_ Mossler. Dijo que había dejado en Francia un la reina del oro, nombre que fué recogido con ironía por ligera .atmósfera. Aquel observatorio hubiera sido encannrño nacido de su union con una mujer clivorciada, que sus envidiosos y con respeto por sus agradecidos; pero tador, para gozarle en libertad y no á través de v1 nta~aehabía ya muerto. El niño, Valentín, reconocido por su como éstos eran los más numerosos, gracias á la cariJad tan rudamente enrejada,. Al ver entrar aquella mu¡er-

•

283

EL MUNDO.

pequeña y delgada y tan sencillamente vestida Seguín la
tomó por un ama de gobierno y en tono meno~ que amable preguntó:
-¿Qué desea usted?
-Verá Valentín Coutras ......
-¿Viene usted tle parte de su familia? Bor.ito mucha
eho tienen ustedes......
La reina del·oro. miró fríamente al anti~uo gendarme,
le entregó el permiso firmado por el previsor y dijo en
tono que no admitía réplica:
'
-Despáchese ust~d¡ no tengo tiempo que perder.
La p_r1erta se abrió. rnstantáneamentey Valentío, prorrumpiendo en un gnto de alegría se arrojó en los brazos de su madre adoptiva.
'
-_vamos á ver, hijo mió, ¿qué has hecho para que te
castiguen tan gravemente?
-Nada. He cascado las liendres á un compañero por
burlarse del nomb~e de mi padre.
-¿Y por eso estás aquí? El profesor me ha dicho que
estabas en rebelión perpetua contra los profesores ... .. .
-Ese es mamarracho de Golrnhmidt que ha ido á quejarse á su padre...... Y como hay un montón de pers0nas
de esa familia en el gobierno, el provisor está boca
abajo......
La sef'iora Mossler habló de otra cosa, pero su fisonomía
cambió y sns palabras S6 hicieron escasas. Habitualmen·
te le irritab~ la injusticia, pero entonces sentía un agudo
tormento viendo á Valentía castigado casi ignominiosa mente por un acto que ella juzgaba legítimo. Al cabo de
un rato se levaat6 y sin informar al joven de !o que pro•
yectaba, le dejó y volvió al gabinete del provisor, el cual
vió á reaparecer con muy mal geeto á la sefiora Mossler, de la qne creía llaberse ya librado. Deseando acabar
en dos palabras, se apoyó en la chimenea.
-¿Cómo es, señor, preguntó la madre adoptiva de Valentín, que me ha dado usted unas razones tan erróneas
eobr., el casfigo en que ha incurrido mi pupilo? .Ahora sé
á que atenerme...... E~e muchacho tenía razón.
El provisor, muy sofocado, replicó con énfasis:
-Entre ias imparciales afirmaciones del maestro y los
relatos intere&amp;ados del alumno, ¿podrá usted, sei'lora, dudar un solo instante?
La sef'iora Mo~sler no respondió. Miró con aire de dis•
gusto á todos lados y dije,:
-Ese sexto piso en que le han encerrado ustedes es
muy cálido...... como que está debajo del tejado. El sitio
es sucio y nauseabundo...... Supongo que pensará usted
hacerle bajar......

-Pero, señora, un castigo merecido debe cumplirse....
La señora Mossler no pareció haber oído. Examinó
por la ventana del patio las construcciones viejas y carcomidas del llDtiguo liceo, y dijo con flema:
-Este colegio es horrible y debe ser mal sano....... En
tiempo de ep1Jemia moriráu aquí los muchachos como
moscas..... Me aan gauas de comprarle para hacerle demoler y edificar uno nuevo ..... .
.Al oir aquel propó3ito fenomenal, el provisor se quedó
aturdido y balbuctó:
-Pero, señora, un edificio del Estado........ La nación
no vende jamás....... No se compran las propiedades del
gobierno......
La dama respondió con placidez:
-::!i quisiera ofrecer solameute dos millones al E3tado
por echar abajo este nido de ratas y reedificarlo decentemente, el asunto no dormiría ...... Valentía de Chef de
Cautras no puede permanecer aquí ni una hora más ..... .
Ruego á ustad que envíe á buscarle; le espero en mi
coche.
Dirigió al provisor un signo imperioso y sin mirar si·
quiera que la seguía, salió del deijpacho dt&gt;jando á aquel
administrador petrificado.
.Al día siguiente Valentía se instaló en la avenida de
los Campos Elíseos y fué enviado como externo al liceo
Condorcet. D&lt;lsde ese día no ab.mdonó ya á la sef'iora
Mossler y la influencia que adquirió sobre ella fué inm• n·
sa. El muchacho era encantador y había en él un cierto
deje de inconstancia que tenía á sn bienhechora en per•
petua alarma. La bueua señora experimentaba la sensación de que nunca era completamente suyo y de que siempre faltaba algo que hacer para estreclur los lazos que le
unían con ella. ~ra como uu!l bel la mariposa q ne se te.
me ver volar, que enseña :ius alas bril lantes, pérfidamente deseosa de hacerse apreciar más y m,is y que á cada
momento se levauta, revolotea, toma una dirección como
si fuese á alej~rse para siempre y acaba al fin poi· quedarse, porque el ¡ardín es rico en suaves y deliciosas flores.
La dama hizo pur él todo gé nt!rO de sacri.ficbs, le col·
mó de favores y se adhirió á el tanto mál!! cuanto más frivolo y casi indiferente lo veía. Jamás se pr~gnntó si no
siendo el más agradecido y el wás tierno de los hombres
podría no tener corazón. Le veía elegai:i,te, espiritual, seductor y, sobre todo, á través de su tnunfante persona,
veía á su padre, al encantador J•cobo, en el cual no había dejado de pensar desde lo más profundo de su ~ér. Valentía probó, por lo demás, desde su más tierna edad
una instintiva malicia. Si hubiera pedido dinero á ¡~

~eñora Moss!er la hubiera, acl8o, hecho entrar en deseonfia?-Za: Los ricos son escamones; cree~ siempre que se
qmere abusar de ellos y están en guard1a. Gracias á esta
vigilancia de sus intereses, los millonarios consiguen pa•
garlas cosas menos caras que los miserables y son mu·
cho menos engai'lados que Pngaf'iadores.
Valentía mostró una i:ldiferencia porel dineroqueen•
cantó á la señora Mo~srer. Aquella mujer, que había parndo. su vidá e~ medio de los rudos buscadGres de oro,
admuó á un mño que parec,a no tener necesidades, gozaba. del lujo sin parecer apreciarle y se mostraba tan
seac1 llo como el más pobre de sus camaradas. Vió en ese
desdén unl\ prueba de nobleza y amó á Valentín por su
des;Jrecio hacia lo qne había sido el único fin de loR esfuerzos de tedos los que ella había conocido. Lo creyó un
muchach.o superior y le agradeció la dicha que de ese modo le proporcionaba.
Cnando Valentín fué mayor, le hizo llamar una mafiana al saloncillo del que surgían las liberalidades ilistribuidas por el Feñor Eliphas, y le dijo, después de hacer•
le sentar á sn lado:
-Mi querido hijo, has llegado á ser un hombre y creo
necesario algunas exp'.icaciones entre nosotros para pre•
cisar nuestra situación. Hasta aquí, has vivido á mi lado
como si fueses mi hijo y, sin embargo, ningún lazo nos
unP, como no sea nuestra voluntad, Tu podrías dejarme
mañana miemo y yo separarme de tí. Ni tú por el daño
material que esto te haría ni yo por el pesar que me pro.
duciría tu partida, podríamos reclamarnos mutuamente
nada. No ignoras que tu padre me recomendó que velase
por tí y bien has visto que he cumplido su encargo lo
mpjor que he podido.
Valentín cogió la mano de su bienhechora, y sin decir
una palabra, la besó con tierno reconocimiento.
La sef'iora Mossler continuó con voz un poco temblona:
-Hoy, que vas á entrar en la vida y á ser responsable
de tus actos y dueño de conducirte como más te plazca
tengo que hacerte una proposición.
'
-Te escucho, mamá querida, respondió el joven con
voz dulce y simpática; pero ¿por qué ese preámbulo tan
grave? ¿Tienes un deseo y dudas que me preste á él?
-¿Y si se tratara de dejartu nombre para tomar el mío?
La cara de Valentíu se puso sombría y no pudo resistir
un gesto de dolorosa sorpresa.

(Continuará).

0

Er Conde Valentín de Chef de Coutraa abrió la puerta y entró en la habitación C:e la Sra. Moasler.

[Véase el pliego anterior l
\

�19 N OVIEMBRE, 1896.

284

LA NOTA DE LA MODA.
l

:··~~

:

•· ' f

TOMOII

MEXICO, DOMINGO 8 DE NOVIEMBRE DE 1896,

.., ...!·.__, _

··.,-. ,';/&lt;·'

&amp;I amor es más fuerte que la muerte .

•

.,

' ·: ~

~

.-

~

.

:--- _.

:t ::.t~''.,:,~ -~ ·½':,

1

~~ ..

.

'T'raje ae calle para principio ae int1ierno.
En el panteón.-Recuerdo del dia

2

de Noviembre, roR

ALCALDE.

•
NUMEROJ9

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91646">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91648">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91649">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91650">
              <text>18</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91651">
              <text>Noviembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91652">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91669">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91647">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 18, Noviembre 1</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91653">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91654">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91655">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91656">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91657">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91658">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91659">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91660">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91661">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91662">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91663">
                <text>1896-11-01</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91664">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91665">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91666">
                <text>2017452</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91667">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91668">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91670">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91671">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91672">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="861">
        <name>Botadura del Cristóbal Colón</name>
      </tag>
      <tag tagId="511">
        <name>Cuba</name>
      </tag>
      <tag tagId="860">
        <name>Czares</name>
      </tag>
      <tag tagId="862">
        <name>Fakir</name>
      </tag>
      <tag tagId="864">
        <name>Hilos de papel</name>
      </tag>
      <tag tagId="865">
        <name>Idilio trágico</name>
      </tag>
      <tag tagId="858">
        <name>La inutil riqueza</name>
      </tag>
      <tag tagId="863">
        <name>Luz eléctrica</name>
      </tag>
      <tag tagId="369">
        <name>París</name>
      </tag>
      <tag tagId="855">
        <name>Rubén Darío</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3516" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2158">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3516/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._19._Noviembre_8..pdf</src>
        <authentication>fd17707664010b5d596042e668edacea</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117338">
                    <text>19 N OVIEMBRE, 1896.

284

LA NOTA DE LA MODA.
l

:··~~

:

•· ' f

TOMOII

MEXICO, DOMINGO 8 DE NOVIEMBRE DE 1896,

.., ...!·.__, _

··.,-. ,';/&lt;·'

&amp;I amor es más fuerte que la muerte .

•

.,

' ·: ~

~

.-

~

.

:--- _.

:t ::.t~''.,:,~ -~ ·½':,

1

~~ ..

.

'T'raje ae calle para principio ae int1ierno.
En el panteón.-Recuerdo del dia

2

de Noviembre, roR

ALCALDE.

•
NUMEROJ9

�\

EL MUNDO.

286
'-'-EL MUNDO."
SEMANARIO ILUSTRADO.

'Teléfono 4.M.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.
MXXICO.

Toda la correspondencla, debe dirigirse
al Gerente de est.e periódico.

La Bl1Bcrici6n á EL lllUN 00 vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres adelanti.dos.

N{lmeroe sueltos, 60 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publ;cación.
Todo pago debe ser precisamente adelantado.

Y si, pues, éste es el verdadero criterio con que debe
ser medida la revolución de Tuxtepec, y ésta la verdadera medida de los hombres que la acaudillaron, no cabe
que hayamos injuriado á nadie al referirnos á sucesos
qne en modo alguno se encuent1an relacionados con per~onas y hechos consignados en la historh1 de estos últimos vPinte años. Pero la historia de México no comienza
en 1876, y derecho del eecritor PI! estudiarla en sus varios periodos, sin prPjuicios ni ofuscaciones, tal como se
presenta al Pxamen de un criterio sereno y reposado, diciendo de E&gt;lla toda la verdad que de sn estudio se desprE&gt;nda. Y apoyados en este dPrecho hemos ernrito las
palabras que se nos ctln~nra11. Juzguen nuestros lectores
si hemos tenido ó no ra.-.ón.

BBGIBTRADO OOMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

•Agentes exclusivos· para los Estados Unidos y Canadá The Spanish American Newspaper Oompany, 136 Liberty St. New York, E. U.»

&lt;!U nueuo :pre.si~ente ;i(.meticnno tJ los interese!í
UIHiC01105.

8 NoVIEMBRE, 1898.

1Ias Qt:u11rttlaJ1J,.

l9olítictt ~rneral.

287

EL MUNDO.

pena ó de faltará la verdad, ó de secundar las miras y hacerse en cierto modo cómplice de Bismarck; no puede satisfacer los resentimiPntos austriacos, porque para es~
también necesitaría· descender de su alto p1o1esto y tocar·
las miserias que se le atribuyen, fundándose en ee-as revelaciones. De :!onde resulta una situación difícil y comprometida, orillada á complicaciones en lo porvenir.

***

¡Cuán cierto es, que muy raras veces se conservan á una
avanzada edad el juicio claro y las concepciones brillantes que pudieron ser patrimonio de juventud airosa y pujante y gloriosa virilidad! Cuán cierto es también que la
pasión y la ira pueden caber en pechos celestiales, y que
aun las almas más bien templadas y los tspíritns más serenos pueden sufrir á las veces obnubilaciones lastimosas
y lamentables eclipses, cuando el prejnic10 y el rencor y
la tristeza del ajeno bien los cubren con sus sombras!
No ha mucho el Grand Old Man, el célebr e l,beral inglés
Mr. Gladstone, aconsejaba á la Gran Bretaña interviniera de modo violento en la crisis armenia, y procurara por·
medio de la fuerza hacer cesar laa atrocidades turcas que al
mundo cristiano escandalizan, aunque encendiera la guerra europea, y la gran conflagración univt'rsal alumbrara
con sus fatídicos resplandores el triun[o de esos arranques dP. lirismo apasionado.
Ahora es la gran personalida:i germánica, el Canciller·
del Rey Conquistador, el que por rencillas trasnochadas y
añejos odiod, descubre secretos que debieran qnedar
ocultos.
Por supuesto, que los arranques de los ilustres ancianos no tendrán notable t, ascendencia. Inglaterra no llegará al último extremo qne la aconsejab:. Gladstone, yAlemania procurará. estrechar sus vínculos con Austria,.
y aproximaree en lo posible á la omnipotente Rusia, re·
mediando en lo posible la mala impresión que produjeran las declaraciones de Bismarck.

El candidato republicano Me Kinley 11.caba de trino·
far en las elecciones americanas. Conocido es del público de nuestro semanario ei programa que sirve de b.ise á la política, que sPrviráde línea de conducta al nuevo
Prt&gt;sidente de la República del Norte.
El triunfo del campeon proteccioni~ta en nada perjudica á los intereses de Mexico, relacionados con la gestión económica de la administración americana. Corno
Se ha pretendido que al referirnos en estas columnas se recordará, Me Kinley es un decidido paladín del taá los «tenebrosos cuartelazo.~ que manchan la historia patria» l6n oro, y esto que, ,í primera vista, parecería perjudicar
-palabras que a..¡_uí quedan escritas y que estamos · dis- á una de las industrias más importantes de nuestro paí.e,
puestos á defender con entera convicción-bemos lanzado no puede causarnos más daños que beneficios ·nos hubieuna injuria al actual ejército, lastimando al propio tiempo se traído la exaltación de Bryan, partidario de la plata.
la reputación de los jefes que acaudillaron la revolución
En el fstado en q11e se encuentra la crisis del metal
de Tuxtepec y de la que emana el presente estado de blanco, ninguna medida artificial podría resolver este
cosas.
problema. LaR fuertes compras realizadas por el Tesoro
Hemos hablado de cuartelazos-pronunciamientos en- Americano, hace años, no sólo no c:)lltribuyeron á recabezados por militares al mando de fuerzas confiadas habilitar el valor de la plata, sino que no fneron obstá* **
por los gobiernos contra los que se produce el movimien- culo á su lenta y prolongada depreciación. Todos los esy tornadizos los diputados franceses, á raíz
to;-y hemos hablado de historia patria, y antes de fijar fuerzo de Bryan por devolver su primitivo precio á este delIaquietos
esplendente triunfo que acaba de obtener el gobierla diferencia enorme que existe entre una revolución co- interesante producto se hubie~en estrellado contra lo no que
preside Mr. Mé lline, con la presencia del Czar en
mo la de Tuxtepec y un cuartelazo, exhibiremos algunos irremediable.
Paría, y la ratificación ante el m"nndo entero de la aliande estos actos, abundantes en el arsenal de nuestra joven
Por otra parte, en las condiciones en que se halla nues- za franco-rusa, ya andan busc!indo la manera de crearle
nacionalidad.
tro comercio exterior, una alza de la plata uo con vendría dificultades, procuran:lo derribar al gabinete que apena&amp;
LéaAe bíen lo que es un cuartelazo:
tanto á nuestros intereses como el beneficio obtenido en
En 1845, á raíz de haber declarado Texas su anexión el pago en oro de las demás mercancías de exportación. tiene seis meses de existencia.
Rencillas ínLimas, pequeñecei tle salón, desaires den l territorio americano, el Gobierno de la nación confía
Y de eeta prima seguirán disfrutando los productores, es- etiqueta,
son los medios que quieren poner en juego; renal general Paredes un fuerte ejército para combatirá los pecie de est-ímulo concedido al trabajo nacion:ll.
insignificantes, pasio11c1 lla➔ cuasi familiares son la
rebeldes; e! Gen~ral Paredes sitúa sus fuerzas convenienNo hay que olvidar que la política de l\fo Kin\Py con- cores
t,emente, invita á otros jefes á su empresa y se pronuncia tribuyó á la inmigración de fnertes capitales Americanos levadura que fermenta ahora ¡,ara provocar una crisis.
Después de las nimias exig~nciaa de lo que se llama
contra el Gobierno t-n la hacienda de la Pila, no lejos de incorporados á industrias, que, como la de fundiciones
Ran Luis Potosi, golpe de mano que lo lleva á la Presi- de metales, han abierto nuevas fuentes de riqueza y pro• «protocolo» en la corte republicana del Elíseo, á que tu-vieron que sujetarse los emp.,radorns r11tios, muchos fun-dencia dP la República.
porcionado labor á numerosos brazo~.
cionarios grand.,s y pequefios, y eutre.e.llo3 uu. buen núEn 1847, en plena guerra con los Estados Unidos, el
i,a victoria del campeón republic11.no debP. por lo tan&lt;teneral Pefla y Barragán, se pronuncia en la Capital, al to, ser considerada como muy favorablti á México y dig- mero de diputados provincianos, ~e h,111 creído lastima·
dos porque no se les invitó debidament,e y no tomaron la.
frente de las fuerzas que el Gobierno ha puesto bajo sus na de todo nuestro beneplácito.
parte que soñaban en todas las cer~1wouias fastuosas de•
órdenes; el cuartelazo no triunfa, pero por espacio de un
la recepciór,. M,·.chos se figuraban en unión de sus burmes, dice un historiador, las calles de México fueron teaguesas familias, codearse y tratar en cnmperhana saiuifa•
tro de toda clase de horrores.
con á los augustos soberanos del gran imperio; y ni versePero la simiente de cuartelazos estalla y fructifica tan
chasqueados en sus modestas aspiraciont'S, se vuelven
pronto como triunfa .,¡ plan de Ayutla; y Don l¡tnacontra el Gobierno que tiene la culpa de todo y procuran,.
cio Vallejo y el capit,an Servín ..n Morelia y Don JnFé
María García, cornan1hnte rnilitar de Oaxaca, y Don Vi- RESmIEN.- Bismarek en evidencia.- Pretendien1lo he- nuevamente ilusos, provocar su caída pvr caneas' tan pe·
Ct\nte Salcedo Pn San .Tnan de Uln 1, inauguran una serir á un miuiKtro, ataca al im¡111rio.- l)ecadeucias de la regrinas.
rie de pronunciamieuto~ que llenau de sombras todo es·
e1lad.- Cl'isis Rin ru6n en el Gobierno francé,i.- La
Vanas esperanzas: su intento primero ha fraca~ado, y
t&gt;lecci6n de Me Kinl11y y la prensa extranjera.-La plata· el voto de censura que se pidió á I!\ Cámara por fúti leste periodo.
He aquí, tomados al azar, PjemploP pabit,antes de los
forma de St. LouiK y la fotura pulitica americana.-Los motivos fué rechazado ya pc,r inru~nsa mayoría.
tenebrosos cuartelazos que 111.11nclum la, histo1·i11! ¿Es posible
No son las conspiraciones de ese género las que pueden
partido~ y 1011 gobiernot1.
11ncontrar Pn ellos n n termino de semi,janza con la revomedrar en los tiempos que alcanza1Uos. Hasta entre loe•
lución de Tuxtepec?
No ha terminad,) todavía, ni es fácil que termine tan fosfóricos franceses, de carácter arrebatado é impulsivo,
La revolución de Tux:tepec no fué no c1.v1rtelazo ni los pronto, la exaltación provocada en la prensa europea por se necesita algo más sólido para tlerribar un ministerio.
hombree que intE&gt;rvi11ieron en ella se aprov~charon de las declaraciones que acaba de hacer un periédico alerlementos algunos Pncomendados á su vigilancia y que mán, órgano caractnizado del príncipe de Bismarck.
***
t,orcieran de su fin; Tuxtepec ha sido ya bastante bien
Los comicios electorales, reunidos el día 3 del actual en
Acababa de pasar la grande y aparatosa recepción del
Pxplicado al público para que nuevamente tratemos de Czar en París; aun resonaban en el aire, con poquísima toda la extensión de la Confederación americana, votaron•
,lar á conocer su expresión y alcance; aquel movimien- gracia para los oídos germánicos, los ecos y el estruendo en su gran mayoría por el candidato republicano, y cont,o, apoyado en nec~sidades que la República 1,ugnaba de las lujosas fiestas, cuando el desairado Canciller de cedieron la investidura de Presidente de la gran Repúpor satisfacer, inspirailo en un amplio programa de pro- Hierro, que á pesar de su grandeza histórica y casi legen- blica al célebre proteccionista de Ohio, William Me·
greso, penetró rápidamente en el país; traía una gran daria, eiente la nostalgia del poder, para herir á los fran- Kinley.
nromesa &lt;I_Ue ha cumplido: la de desarrollar todas las ceses que se enorgullecen y con razón de su alianza con
Si la elección del candidato re publica no es motivo defuerzas activas de la nación, y un&lt;&gt;, noble esperanza rea- el moscovita, para mostrar ante la Europa la refinada as· regocijo
para México, porque favorece sus intereses merlizada: precisamente la de '.lxtinguir todos esos cuartela- tucia de en diplomacia y la pujanza de su gestión internay financieros la continuación del talón or.&gt; en zos que antafio se producían en 1a historia patria. Tux- cio_nal, ~ para marcar á sus sucesores con el estigma de cantiles
los
Estados
Unidos, no sucede lo ..uismo en Jos países .
t,epec fué una revolución naciol'al y cnalquiera que hu- la ineptitud, descubre ante los asombrados gabinetes la europeos, que
recelan y con razón del exajerado protecbiese sido la bandera que enarbolara habría triunfado.
existencia de antiguo tratado que ligaba Rusia y Alema- cionismo que tendrá que desarro1lar el nuevo presidente,
i De tal modo había peuetr.1do en la conciencia popular!
nia. á hurtadillas de las potencias mismas que componían si llega á dar cumplimiento al programa aprobado en la.
la Triple Alianza, y ha durado de 1884 á 1890.
Convención Nacional Republicana que lanzó su candida***
. Ni ~ua obligaciones de C~nciller que le imponían silen- tura y fué aceptado por él al admitirla.
Y si del movimiento revolucion11.rio, pasamos á los homc10,
m
sus
deberes
de
servidor
del
Imperio
que
le
impeBuen testimonio daµ de estos temores los comentabres que en él intervinieron, podemos apreciar todavía
mejor la enorme diferencia que existe entre los viejos dían revelar secretos de Estado, que pudo poseer durante rios que han acompañado á las noticias de la elección.
el
ejercicio
de
sus
funciones,
ni
las
c,msideraciones
del
Organos de la prensa inglesa y alemana, representantts,
pronunciamientos y el acontecimiento político realizado
hace veinte años. Citemos, tat'lbién al azar, algunos patriotismo, nada pudo detenerlo: y con tal de echar en de los pueblos que serían los más perjudicados en casocara á la República Francesa la circunstancia de haberse de restablecerse corregida y aumentada la famosa tarifa
hecho~:
EL MoNDO diario acab1 de recordar qu" en 1867, el ge- ligado con quienes eran ayer aliados de su mortal ene- que lleva el nombre del nuevamente electo, no ocultan
migo, y de hacer patentes las torpezas de Von Caprivi, sus prevenciones ni hacen misterio de sus recelos.
neral Díaz, al frente de un ejército de 60,000 hombres y
Si se huelgan los más del buen sentido-del pueblo ame-~on un préstamo de 500,000 pesos que voluntariamente que no supo conservar la entente ruso-germana que labofacilitó el ~omercio.. hizo entrega no sólo del ejército y el riosamente había establecido su antecesor. nada le im- ricano, manifestado al rechazar á Bryan, que lo habría
adelanto amo también del excedente de la suma mencio- portan las suspicacias que despierta en Austria quA se \la- llevado á muy graves conflictos, y habr1a podido com·
~a á 1:nga~&lt;&gt;, ni los rencores qne recrudece en Francia, prometer seriamente el crédito y el buen nombre de la.
nada y que estab\ .. n sn pnder. l\Incho antes de 1876
el que es ahora Presidente &lt;le la República no había que'. Ill el aislamiento á que expone á A.lemania, que puede ver nación, no pueden menos de lamentnr que el triunfo del
rido aceptar ni el sueldo de general que se le ofrecía no pnr estas imprudenci&amp;s rota la Triple Alia_nza, sin poder talón oro, vaya probablemente aco:::ipa!íado del protec·
ya como militar en cuartel, sino por sub Eervicios ante· l0grar en recompensa restablecer la antt"'Uª harmonía cionismo prometido.
riores prestados á la patria. Por lo demás la revolución entre los dos grandes imperios del norte d; Europa.
Hay otros puntos en el programa republicano á que de. Con razón Guillermo II, en su primer impulso y en su
de I uxtepec fué la que buscó al general Diaz, no fué éste
corresponcler el gobierno que se inau&lt;mrará
en Was·
0
ciego arreb~to, pens6 hasta perseguir ante los tribunales be
quien provocó la revolución.
hing,on en Marzo de 1897, y son los qne ee refieren á la ·
El General Donato Guerra, cuyo recuerdo ha sido jus· al quP. res111tara resp~nsable de las declaraciones graves política internacional de los Estados Unidos. Segú:1 lo•
taD1ente hnnrado en t&gt;stas columnas, antes de alistar- dPI Hamburr,er Nachrichten; con razón la prensa oficial y acordado en la Convención de St. Louis, es voluntad del
se en las filas revolucionarias, hizo entrega de la divi- oficiosa de A.lemania se ha desatado en ataques contra el partido repub icauo manifestar de modo activo, y ei es•
sión que mandab!i y del dinero que poseía, acto muy sig• in~is~re_to C~nci ller, _la francesa ha rechazado con energía preciso _con ostentaciones de fuerza, sus simpatías po~ la
nificativo te\ cumplimiento de su deber como soldado la,rns1d1osa 1mputaci6n del periódico alemán, y la austro- revolución cubana y su interés por los infelices armen103,
hnngara se atreve~ tachar de ilesleales los proced1mien· cruelmente sacrificados por los bárbaros musulmanee.
pundonoroso y digno.
Otros hecho!! de esta naturaleza podríamo3 mencionar, to~ germanos que ahora se &lt;lescutren.
Pero como nosotros cr!lemos que una cosa es el progra·
Y es de tal naturaleza el a~nnto que en v!\nn se le busy acaso ellos figuren en la historia de esta revolnción,
ma de ,un p:irtirlo y otra el de un gobierno constitui~o,
narrada fü,1 mE&gt;nte pol" algunos de los redactores del MuN- ca º':1ª solución ~ecorosa. El Gobierno de B&lt;:!rl(n ,,,, pnP- nJ Stlra Uc1l que l\fo Kinley dé vuelo á sus preferencias-de m afirmar abiertamente, ni desmentir la noticia, so
DO testigos pn::senciales de aquellos acontecimientos.

\tolas tbitorialt,.

8 N OVIF.JfBRE, 1896.

El Sr. Pr"-&gt;ideutt, de la ltepllblica descubriendo la está.&amp;ua del Sr. Géuéral Pu.cuccJ.
protfoccionistas, ni á las exijencias del panido que Jo
ele~ó al poder. Prudentemente y con serena calma, estudiar¡!, los graves_ asuntos de ~atado, y no se ha de guiar
por las pre?cupac!ont-~ y fanatismos de sus partidarios.
No es lo mismo ?1Ecut11· en. el club, que peear la gravedad &lt;l;e los nE&gt;goc10s con la 10mensa respoll!!abilidad que
adquiere el dt'positario del poder, ante el pueblo que Jo
nombró y ante la crítica que o estudia.
X. X. X:.
5 de Noviero bre de 1896.

Es&amp;A&amp;ua del

Sr. General Pacheco, inaugurada en el Panteón de Dolores el 4 del actual.

tarios tan encomiá~ticos y qué llanto tan doloroso el de
la selecta concur~Pncia cuando Don Juan fallecía en Jos
brazos de la subnna del cural
-¡Qué ~is~l Jiciones las de esta nilla ·para el trato! ex•
clamaba e. p111tor en el colmo del entusiasmo.
Don Juan salía con un sombrero cubierto de flo rAs
vestid~ de zamarra y pantalón con botas de un vaquer¿
d_e hacienda comarcana, y en vez de espada, machetón al
c1_nto. Por eso en el cuarto acto, Tenorio daba un soberbio trancazo al Comendador y de un machetazo en la espalda mataba á Don Luis Mejía.
Pero lo que encantaba á los asistentes era la escena en
que Don Juan, arrodillado uelante de la señorita Ulloa
"Don
la reque):&gt;raba á todo su sabor y talante. El maestro muy
Para sacar algunas p1esuntas ánimas del Purgatorio, se conm?VIdo,. entr~ manaza en el pecho y manaza 'sobre
repiuen~a en todos ka !,eatros de esta noble ciudad de un~ silla ba¡a, gr1taba, como si estuviera regañando á Jos
los palacws, ,.1Urante siete días, por la tarde y por la chicos:
"¿No es verdad, arcángel de amor
noche, el drama_ religioso-fantástico de Zorrilla, titulado
Qllt' en esta apartada orla
'
Don Juan Tenorw. N_o sé cu,,,ntos días de indulgencia gam~s pura la luna brla
y se resoira más mejor?"
naremos por haber 01do con calma el drama anual' ad
U8~m cocherorum punti; pero yo creo que cuando nos re-Pero, hombre-le preguntaban-¿por qué dices armitan á purgar nut'stros pPcados. no mucho tiempo ;en- cángel y no 6,ngel, eomo está en la comedia?
drán qut: decir nueetros deudos aquello de
- : Parecen tontos! P0roue arcán.gel es máe que ángel y
yo ere? qun el autor se e4uivocó.
'
"Que Dios las ..aque de penas
0 ciert,o es que esa noche los niflos soñaban con reY las lleve á. descansar."
Despenados quedaremos á la segunda audición y des- suc1_tados y las muchachas cobraban ánimo para sufrir
~as iras de ~us padres, en.arad del amor qne profesaban
pués de una obra así, ¡cualquiera descansa!
'
Por supne8toque no dt"bía hablar mal del Tenirio. El .. 1os señor1tos dE&gt; 111 localidad.
El drama religioso-fantástico de Zorrilla este año
fall"!oso D~n Juan me ha hecho recordar mis felices años
de mfa':1c1a, cuando el maestro de escuela de mi pueblo ~e.llevó otr~ vez á la galería construida en ia ca~a mu~
se consideraba con derecho de pegarme cuatro coscorro- m~1pal de m1 pueblo, en donde me daban sitio previos
nes por_ cada !ección no aprendida ó el Juez de paz pre- seis centavos, valor de la entrada, y varios empellones de
~ndía 1mtrmrme proceso porque me apoderaba de las !os mayas qu~ se reían á mandíbula batiente en los pas-.¡es más patét1coo de la representación
ciruelas del cercado ajPno.
Sí, señor; en mi pueblo se representaba el Tenorio con ElEn el Teatro-Circo, volví á ver al ~aestro de escuela
actor que servía de D. Juan, declamaba:
·
~das las reglas dt&gt;I arte. Dos me8es antes del .? de Noviembre, ya 1 andaban d en movimiento la sobrina '"'
-"-1
sefio
esta aura que vaga llena·
r cura, a esposa e1 pintor, el Juez de Paz 2'?, el
delos sencillos olores '
maestro de _escuela y otros vecinos más ó ménos honrade las (•ampe&amp;lnas· flores
dos y Jabonosos.
q_ue brot:&amp; la orilla amena.
Los 9ancos de la escuela se disponían en forma de taA cada mom~nto me figuraba que el buen sefior bajablado, ¡u~tá~dolos herméticamente; tres sábanas figura- · • ría detl edscenano para darme algunos coscorrones •El
ba? \o mismo la casa de Don Juan á orillas del Guadal- mae~ !º . e escuela_ en pleno D. Ju,,n Tenorio! Los· ~ieJmv1.t, que.el panteón; y la vela de sebo que alumbraba ~O!I visa¡es, _los miamos manazas las mismas b b88
a ventana del cuarto de Dofia Ana de Pantoja ejercía pienso que s1 le preguntan:
'
ar
Y
gespués de luna ~ne.quebraba sus vacilantes ray~s en los
--;-¿Por qué dice usted los sencillos olores de las c
ust&lt;?s de tres chicos convenientemente enjalbegados y
pesrnas?
arode pie sobr~ otros tantos cajones de petróleo.
Responde:
A la sobrma del cura, una señorita picada de viruelas
-· Vaya una prE&gt;gunta! Porque las campesina8
á8
aunque contemporánea de la expedición de Barradas le que las flores .. Yo creo que el autor se equivocó sonm
confiaban el cometido de Dofi.a I11é.1; Don. Juan lo hací~ el
. Para que mis r!!cuerdos no quedaran truncos· en la úlmaestro, y el Comendador el Juez de Paz 2'?
t..ma representación del D. Juan en Arbeu F' •
1 h'
La~ ~eñoritas mejor trajeadas del pueblo, el Presidente
zo de Dúña Inés IY cómo se pare~ía á la sobri~f~8:i&amp;ñ~Mun1c1pal )'. hasta la autoridad eclesiástica asistían á la Cur11. ! Víensu semblante hasta los agujerosd l
• 1 r
repreEentac1ón. i Qué aplausoe tan sonoros, qué comenePIERROT.
as virue as.

Juan Tenorio."

M.A.1-TJFESTACION EN HOl'iOR

DEL SEÑOR GENERAL FA.CHECO.

~l dfa 4 Jel mes en curso, por la mañana, numerosos
am1g?B ~el finado General de Di visión Don Ca1 los Pache·
ca, drr1g1éronse en trenes especiales al P,mteóu de Dolores, cou .,¡ objeto de visitar la tumba del patriota situada en la Rotond:' de :os Hombres Ilnstres.
'
Colocóse. prevtamente frent-e al monumento que am ara los. restos del expresado general, una tienda adornf:ia
con banderas ~e los colores naciouales, en la cual se le·
vautaba la tnbuna, y bajo de ella se instalaron los visitantes, entre los cnales se encontraban los Sres. Gabriel
Mance~a, i.dol~o Díaz Rngama, Andrés Basurto, Sierra
Horca~1tas? Luis G. Rubín, Dr. Peñafiel, Corollel Carl!e
~uagha. Lic. Eduardo Zár~te, Redo, Martínez de Castro
/,v1to J uárez, Ores. Alta mira no y Secundino Sosa .Pedr¿
e a 1le, Montes de Oca y numerosos empleados'
PSocopde~pués de llegados los manifestantes se p;esent6
e l r. residente de la República.
l
credmonia se. inició con una marcha ejecu~..da po~ .ª!1 a e Ingemeros, y concluida, el Sr. General Oíaz
1
1
~ ~ tióse ª\ ponumento y descubrió la estátua en bronce
~
ener~ acheco, obra del 8r. Alciati. Después subió~ la ~nbuna el Sr. Eduardo Zárate, pronunciando un
~omto d iscurso _en elogio del finado. Rabiaron después los
re~. t&gt;. 8 ~undmo Sosa y D. Luis MéndE&gt;z, cuya pieza oratona pud~eron ver nuestros lectore~ en EL MONDO diario
Y e1:1 aegmda el Sr. Gen~ral Dfaz y lvs manifestantes de:
Pº¡8~taron coronas al ~1e d~l monumento, terminande
:s ~ espontánea y cariñosa ceremonia, digna de aquel
quien ee consagró y que era un hombre de talento y de
coraz6n.

tª

Otro pago de $3,000.00, de "La Mutua"
EN GUA DA.LA.JARA..

Guadalajara, Octubre 20 de 1896
Sr. Don Carlos Sommer, Director General de «La ·Mt
tuan de Nueva York en México.
Muy señor nuestro:
Hoy hemos recibido por conducto del Banco de Lo
dres YdMéxico y ante el nntario Sr. D. Arcadio t adilla
t~ma, e $3.000,00 (t~es mil pesos fuertes) valor de Ja pófi a ;uf. 661,409 ba¡o la cual estuvo asegurado nuestra
na o ermano el ~r. Cura Don Guadalupe lbarra.
tu~he 1~ presente s1rva para hacer pública nuestra gratitad
hsted q 111e. t~n bondadosamente nos ha facili•
o
o asta rec1b1r la suma antes dicha sin hab
e!ogado gasto alguno ni haber demorado el pag~ qne co~!
!~~rrt.re lo acostumbra eea digna compañía, hl ~ido vio-

¡~

~°Jª

De n~ted afmas. attas. y S. S.-SoL'!O ll&gt; lilAR1u.-R.s FUG10 lllARRA.

�8 NovmMBRE, 1896.

288

EL MUNDO.

8

NOVIEMBRE.

1396.

Gngusfia qumana.

•

¡

f

' ...

Sobre la cúspide de la abrupta roca lad manos ee alzan
y los brazos se retuercen con movimientos de desesperación inñnita; por la eterna escala del dolor humano as•ciende el clamoreo de las víctimas, sube la oración vagoro~a de los que su[ren, marchan en vuelo rápido las an •
.gustiadas estrofas de los heridos en mita€!. del pecho, de
los que agonizan en pleno himno triunfal que canta la
imp.. recedera harmonía de la vida en los espacios.
Allá van, allá van esas almas peregrinas en pos del
ideal perseguido, jamás alcanzado. . ¿Qué locura pavorosa,
,qué suplicante angustia conmueve á esas conciencias ensombrecidas por la duda y despedazadas por el pánico?
Es nna humanidad que siente miedo, nna raza de estremecidos por la desconfianza, un montón de carne humana, palpitante é inquieta, la que se agolpa en la escarpada
cima reclamando su girón de esperanza, su fragmento de
fe en este triste crepúsculo de los espíritus.
El hombre horrorizado del
espectáculo de la lucha, ahíto
de HU fe.itín de sangre, ante,el
-cuadro de desolación que á su
vista se desarrolla, convierte al
cielo eu mirada y pugna por
raEgar el impenetrable velo que
le oculta el eterno misterio;
;golpea la losa de lo desconocí·
do, y frente á la impasible naturaleza se debate en trágica
-convulsión, presa de impotencia
ineana. ¿Qué hay detrás de ese
macizo muro en el que se estrellan las plegarias más uncioeas y
las más atroces blasfemias? Y la
Tabia de romper este secreto y
devürarlo, inflama todas las almas y la queJa convertida en
-doloroso esl-'a@mo, brota de las
entraftas de la especie humana
y se evapora en oler,.das tumultuosas, en rojas llamaradas de
una enorme pira en cuyo fuego
.arde sin consumirse la esperanza.
Y la lucha prosigue. Ca1a Lo:nbrs que triunfa de la vida es
un homicida; cada existencia
,que persiste se forma de la su·
ma de existencias sacrificadas,
-cada combatiente que permane-ce en pie, se sostiene sobre un
tropel de cadáveres. Y los cuerpos se estrechan, y las manos
·se asen, y las miradas se incen·
diaa y el que cae perece y sólo
.se conserva alzad:&gt; el que derri·
ba á los que le rodean. Vivir es
matar, porque matar es defenderse!
Pero ¡ay! que cuando la noche hace caer su neblina obs•cura sobre el campo de batalla,
los combatienles se agrupan al
.aliento de una sola idea, al só·
plo helado de una misma angus·
tia y sobre la abrupta roca tien-den sus brazos suplicantes y agi•tan sus manos trémulas hacia la
prometida tierra cuyos vagos limeamientos no alcnnzan á ver en
•el sereno lago -azul de los cielos.

EL MUNDO.
altar mayor dos cirios por todo alumbrado; no acer~ábamos á di8tinguir las bóvedas, tan dens11 era la obscuridad.
Las pisada~ enérgica!! de los filósofos antigu,:,s resonando
acompasadamente, despertaban todos los ecos dormidos
en las telarafias de los ángulos y en las concavidades de
las bóvedas.
Terminado el desfile y restablecida la quietud, iba á
comenzar el rosario, cuando en medio del silencio eHtalló
una voz metálica, poderosa como campana de rebato, vibrante como clarín de guerra, y se lanzó al espacio, á las
bóvedas, al altar, este grito tremendo y sacrílego: «¡Muera
el Papal» Volvimos la cara, y en medio de la multitud
arrodillada y humillada, vimos de pie, erguida, triunfante, una silueta enorme, cabeza de coloso, espaldas de cícl~pe, ojos de arcángel: ¡Justo Sierra!
Aquel grito nos heló de espanto ¡ erizó de horror nuestros cabellos. Cubierto de sudor frío, mudo de estupor,
trémulo de espanto, contemplaba yo á aquel hombre extraordinario que en su impotencia de adol~scente lanzaba
un reto sacrílego á la autoridad, á la religión, á la fe, á

289
y Riva Palacio, el cual hacía una caricatura sangrienta
lle! Imperio.
Asistieron Maximiliano y Carlota, los altos dignatarios
ce! Imptlrio, las viejas damas de honor, los chambelanes
y la mejor sociedad de ~éxico. En ~edio de la fiesta r
fuera del programa, un ¡oven, Justo Sierra, escaló la tri·
buna y con eu voi sin par, su articulación sonorli é irreprochable, lleno de vida, de juventud, de valor y de entusiasmo comenzó:
Perdonad.me si audaz á este recinto
Do acabais de escuchar voces sonoras,
Vengo, osado, las cuerdas ineonoras
Del laúd á pulsar. Cedí á mi anhelo,
Quise un himno de gloria dedicaros,
l'edí un destello al luminoso cielo;
Bajó la inspiración: vengo á cantaros.
¡Y qué canto! Un himno á la libertad y á la patria, una
protesta contra la usurpación y la tiranía, la epopeya de
nuestro martirio y de nuestras glorias, las e&gt;stentaciones
de nueetras aspiraciones y de
nuestras esperanzas! Justo descolgó de las ramas del saúz la
lira babilónica y la hizo vibrar
de 11atriotismo y de entusiasmo.
·Hizo brotar de nuestros ojos
lágrimas y surgir en nuestros
corazones esperanzas; nos ven•gó de la opresión y nos templó
¡iara la lucha y hay quien atir·ma haber visto brotar de los
ojos incoloros del archiduque y
· rodar por el campo de trigo de
1-u barba de oro, una lágrima
·de rábia 6 de remordimiento.
Desde aquel dfa Justo se reveló t11I como es y tal como estaba llamado á ser: patriota y
liberal, artista y obrero, aposto!
y político y con su intuición de
poeta nos hizo ver clal'O el porvenir:
Sól,, e: tral&gt;ajo y la virtud unidos
Pudran llamar la bendición del cielo,

_

l\L

_,.........

FLORES,

i!os hábitos ae economía.

Frecuentemente oímos exclamar: «¡Nadie quiere ayudarnos!» Es un grito falto de ánimo y de esperanza. A veces ea
un grito de repugnante bajeza,
&lt;f"Specialmente cuando parte de
aquellos que con un poco de abnegación, de sobriedad y de
. ahorro, podrían fácilmente ayudarse á sí mismos.
Muchas personas no han a. prendido toda..,.fa que la victud,
. el saber, la libertad y la prosperidad tienen que nacer de ellas
. mismos. La legislación puede
hacer muy pooo en suiavor: no
puede hacerlos sobrios, inteligentes y exactos. Las principakB miserias de la mayor parte
de los hombres, tienen origen en
cansas ajenas á las actas del
Parlamento.
El pródigo se ríe de la legislación. El ébrio la desafía, y se
--•1110t11••··arroga el derecho de prescindir
de la previsión y de la abnega·COllO CONOCI A JUSTO SIERRA.
ción de sí mismo, echando sobre otros lo vituperable de su
Los Padres Jesuitas acababan
final vileza.
de hacerse cargo de la dirección
Los oradores populacheros,
-del colegio de Sau Ildefonso. La
que reunen «los millones» en
bohemia desarrapada, turbutorno suyo, están muy distanted
lenta é indisciplmada que cons·
del blanco, cuando, en vez de
titufa su población escolar, hatratar de arrastrará la multitud
bía sentido de una manera brusdo oyentes hacia los hábitos de
-ea é inesperada sobre su cuello
frugalidad, templanza y cultura
la mano de hierro de la genpropia, los incitan diciendo:
darmería de sotana á cuya vigi«¡Nadie quiere ayudarnos!»
lancia y solicitud se había conANGUSTIA HUMANA.-Cuadro de Rochegrosse.-(De celebridad europea).
Este grito enferma el al•fiado el gobierno del establecima. Pone de manifiesto una ·
m~ento. No bien llegados, los Jesuitas nos pasaron por todo cuanto conocía de sagrado y de respetahle; de cuyos
•caJas como á los soldados, nos clasificaron como á ejem· labios en vez de la oración brotaba la blasfemia, y cuyos gran igno~ancia de los primeros elementos del bienestar
piares de museo Y nos enjaularon como á fieras. Confi- ojos, lejos de bajarse humillados y contritos, se alzaban personal. La ayuda está en los hombres mismos. Han
nados en nuestros dormitorios, como presidiarios en sus al cielo preftados de ira y de odio. Han pasado treinta nacido para educarse y ayudarse á sí mismos. Deben ha,galeras, no nos atrevíamos á jugar ni á hablar. Un silen- años y aun lo miro e n rnerlib de la capilla, fu lminando cer salir de ahí su propia salvación. Los hombres más
:iio de muerte reinaba en los inmensos patios y en 108 sus rayos como Júpiter. Aqnella noche me in8pir6 horror pobres lo han hecho; ¿por l{Ué no lo han de hacer todos?
interminables corredores; tristes lamparillas de aceite y miedo. casi odio. ¡Quién había de decirme que aquel El espíritu valeroso y que ,,,ira hacia arriba vence
dentro de grandes faroles de vidrio alnwbraban apenas ángel extermibador no era, como no lo ha sido siempre, siempre.
Se ha hecho muy crecido el número de operarios bien
los ángulos, dejando en la ob~curidad las vastas y escue- sino el mejor. el más virtuoso, el más estimado de los
'tas arquerías, bajo las cuales paseaba una que otra sotana hombres! ¡Cómo sospechar en aquel jacobino impío y pagados en este país, que podrían ahorrar y economizar
negra como plumaje de cuervo y brillaban pares de ojos blasfemo al poeta inspirado, al apóstol ferviente, al paci- fácilmente para el adelanto de su bienestar mo!'al, de su
respetabilidad é indepen~ncia, y de su posición en la
-co,no de lechuza.
ficador de almas, que ha vivido derrochando genio y sociedad como hombres y ciudadanos.
Teníamos miedo y frío, yo, sobre todo, para quien sembrando el bien, y que morirá amado y bendecido de
"los tiempos pr69peros" gastan sus ganancias de
-aquella era la primera noche de internado, de soledad en todos! ¡Cómo suponer que aquel volcán en erupción, en nnEn
modo atolondrado, y cuando llegan los tiempos admedio de la multitud, de alejamiento de la familia. Sen- vez de desparramar la desolación y la ruina, había de ve,sos,
en la miseria. No se usa del dinero,
tía u~ nudo en_ la garganta, oprimido el pecho, húmedos ser foco de luz para los espíritus y faro para las concien- si no quesesesumergen
abu~a; y cuando las personas que ganan salalos OJ?s y hubiera de buena gana sollozado y gritado. cias, y cómo admitir que aquel obrero de destrucción rios, df&gt;bieran
contra la ancianidad, 6 para las
.Era p1adoeo y, creyendo encontrar en Ja oración lenitivo había de levantar tantos y tan grandiosos monumentos á necesidades deproveer
una familia que crece, están en muchos
á mi congoja, me puse á rezar. De pronto el taftido lento su propia gloria y á la gloria nacional!
ca@os alimentando á la locura, la disipación, y el vicio.
';f ac?mpastldo de una campana nos llamó á Rosario. Un
~sta revelación la tuve poco después. Era una fiesta No se diga que esta es una pintura exagerada. Basta diJesuita nos formó de doij en dos y nos hizo desfilar por escolar;
fes~ejábamos el santo del director .Artigas y nos rijir la vieta por cualquier vecindad, y ver cuánto se gas-orden de tallas, de menor á mayor, rumbo á la capilla. mo•trábamos
espléndidos. Un salóG profusamente ilnmiy cuán poco se ahorra; qué proporción tau grande de
Loe alumnos más grandes, loe fil6sojos antiguos, como se nado y ricamente decorado; discurso oficial por no re- ta
lo '!anado va á pasar á las tabernas. y cuán poco á los
les llamaba, rebeldes á la disciplina, cerraban la marcha cnerrlo quién; múeica y un sainete de circunstancia~,
-en pelotón desordenado. Entramos á la capilla: sobre el «El Sorteo," escrito con una verba endiablada por Mftteos bancos de ahorro .6 en beneficio de la sociedad!
S.\lILES.

&amp;n busca ae amo y señor.

�290

ULTIMO ECO DEL VIAJE DEL CZAR.
Hemos s~uido paso á paso al empt&gt;rador Nicolás desde su advenimiento al trono hasta la últi111a etapa dt1 su
viaje triunfal por Europa. Hoy que ha n grPeado ya á su
opulenll\ corte del Neva, es tiempo de dejar!,,, que otros
asuntos'nomenos importantes reclaman nuestra atención.
Dam¿s pues la nota po2trera relativa á los jovenes soberanos publicando un hermoso grupo, 1.hl todo reciente qne r~presenta ála Czarina, al pnsidente de la Repúblicr/. Franc€sa y al Czar, y á título de cunOEidad las líneas
q~e van áleerse á cerca de la bermosa emperatriz, tomadas , e un importante periódico europeo. Queda con
esto tnminada nuestra misión informativa.
La Emperat~iz Alejandra Feodorowna-dice ~nrique
Conti que ha sido por muchos años maestro de hteratu·
ra francem de la Czarina-ese ídolo viviente que el pueblo ruso venera prostern'.1-do, es la ~njer más een_cill: del
mundo tímida hasta lo mverosímll y tan sensible que
á la m~nor i!Jlpresióu eus ojos se llenan de lágrimas.

EL MUNDO.
inglés. Su madre era ya muy ingle8a á pesar de estar casada con un Príncipe altiwá.n y llevó á la corte sus hábitos yº"ª gn~tot!¡ 1.-jos de asimiJa,ae las costumbres de su
n1wva paHia, impuso en ella las Huya~.
Tomaba ciempre té, y á menudo en casa de algún compatriota, lo que e-candalizaba á los nobles alemane~. La
gran Duquesa anglomanizó la Corte y metamorfoseó pocu á poco á. Darwstadt en colonia inglesa.
La pérdida de esta princesa fué irreparable para s~
hijas¡ sin embargo, la educación de las princesas continuó inspirada en idénticos principios, pues el Gran Duque y sus bijas, por un piadoso escrúpulo, no quisieron
cambiar t1n nada el programa que había trazado la Gran
Duquesa Alicia.
A partir de esta época, la Reina Victoria se convirtió en
la consejera de a·us nietas, que todos los años acudían á
visitarla al Castillo de Balmoral. A la Czarina y sus her·
manas les encantaban esos viajes á. Escocia, donde ha·
cían infinidad de excursiones á la montaña.
Una de sus diversiones favoritas consistía en los bailes

8

NOVIEMBRE,

1896.

8 N OVIEMRRE, 1896.

CONOCIMIENTOS UTILES.
C11nservación de las maderas en las minas é
incombustibilidad.
Míster Henry Aitkens practica un procedimiento aplicable á toda clase de maderas con tal que estén descortezadas, secas y curadas bajo techado.
Las maderas en estas condiciones se sumergen en un,
baño de agua hirviendo, 6 cuando menos muy caliente..
que contenga sal común y cloruro de magnesio en proporción de siete de sal por uno de cloruro, bajo cuya acción se tiene de uno á dos días, según sus grueFos.
La instalación es sencilla: consiste en una caldera rectang,1lar de palastro de doce milímetros de grueso porseis metros de largo, unos veinte de ancho y noventa.
centímetros de altura montada en un hogar con conductos laterales de humos que terminan en una chimenea.
Se emplea el carbón más inferior y un solo jornalero.
Cuando se extrae la madera del bafio, está reblandecida y no puede maree desdeluego; pero almacenada de punta, ee seca y recobra la fuerza en
pocos días. En las minas de carbón de Nidrie, la duración de
'.as maderas era de diez meseil
por término medio y el dato que
hay hasta ahora es que las piezas preparadas por , ste procedimiento y colocadas en 1893 en
los sitios en que las comunes se
tenían que renovar con más fre·
cucncia, se conservan tao free·
cae como el día en que se colo·
caron.

El antiguo preceptor de la
Emperatriz se muestra en. usiasta por la belleza física de su
augusta diEcípula, y da á conocer fragmPntos de al¡nrnas cartas de la Reina Victoria, la Soberana de Inglaterra, en que
celebra con poéticas frases las
gracias de FU adorada nieta.
Después habla Mr. Conti de
la madre de la EmpHatriz, de
quien dice que era una mujer
superior que á la cultura y á la
grandeza de ideas reunía hermosaR cualidades de corazón.
-.:•-;¡i,¡¡¡I[ --•1111,0hu••Dió ejemplo de las mas grandes
L
.. virtudes y fné nna madre modeLa fabricación dPl azúcar
lo, llena de ternura y educadode remolacha.
ra admirable. Sfl ingPniaba en
preservar á sus hijos del contaConócese el azúcar desde los.
gio de los d~fectc,s de la nobleza
tiempos máH ,emotn~; por lo
alemana, del orgnllo de las premenos e I azúcar de Cll tia. Cuanrrog11tivas, del desdén por los
to al de remolacha fué en 174i
bumildeR, de loA prejuicios de
cuando nn qnímico alemán llacasta y del espfritu estrecho de
mado Nargraff publicó una melos príncipes germánicos. La
moria en la que detallaba las
gran Duquesa de Hesse se roinvestigaciooeA por él hechas,
deaba continuamente de persode las que dedujo la presencia
nas de mérito, sin cuidarse nundel azúcar en la remolacha; este
ca de sus riquezas ni de sus títrabajo fué presentado por su
tulos.
antor á la Academia de CienSu pa~ión por sus hijos, rescias de Berlín. DescubrimiPnto
plandece en las cartas que diritan importante, tardó runcho
gía á la Reina Victoria, lo mis•
tiempo en adquirir notoreidad.
roo que en el cuidado q•rn se
por las dificultades que Nargrllff
tomaba por su educación moral
encontró para llevar á la ¡;rgctiy eu instrucción.
ca lo que en teoría e~taba ya por
Escogía con gran cuidado proél resuelto, fundándose loa que
fesores é institutrices, á quienes
se oponían á que Fe sacara parrecomendaba coro batir la sequetido del descnbrimiento en que
dad del corazón, y no hablar
el jugo de la caña había de ser
nunca de prerrogativas ni de
( y es en realidad) mucho más
grandezas, inculcando á EUS dispu~o que el de la remolacha,
dpnlos el sentimiento del deNargraff había luchado, pero
ber.
la muerte no le permitió termiQuería que sus hijas fuesPn
nar su obra¡ ein embargo, sn diseducadas como todo el mundo,
cípulo Carlos Achard tuvo el hopara que habiendo nacido prinnor de continuar lo p0r el maes•
cesas, mereciesen la dicha de
tro empezado y llevó á la prácsu nacimiento por sus cualidatica la extracción del azúcar dti
des y virtudes.
remolacha.
En estos hermosos principios
Achard estudió especialrnen•
fueron educadas la Uzarina. y
te la remolacha desde el punto
sus hermanas. Y esta sencillez
de vista de sn utilidad para la
llevaba aparejada la disciplina y
fabricación de azúcar, y en 1796la severidad. El programa de la
estableció una fábrica para eneducación y de los estudios, deeayar lo qut1 podía producirse,
terminado hasta en sus más inpublicand•&gt; por la misma épo~ignificantes pormenores por la
ca una obra titulada "La fabriGran Duquesa Alicia, era muy
cación eúropPa de azúcar de reriguroso. Helo aquí:
molacha." Como consecuencia
...as princesas se levantaban
de los trabajos por Achard rea,í las siete, hora ,m que se desalizados, eetabléciéronse varias•
yunaban. Hasta la comida dPI
fábricas en diferentes países,
medio día, Ralvo una hora de
especialmente en Alemania, en
paReo á pie ó á caballo, se entreRusia, en Francia y en Bélgica._
gaban á sus lecciones y eEtuLAS ELECCIONES EN LOS ESTADOS UNIDOS.
Los programa realizados por los
dios, que comprendían la enseWILLIAM l\lc KINLEY.-Presldent.e elect.o.-(Véase nuestra Polltíca General).
eminentes químicos Nargraff y
ñanza elemental, lenguas vi va!',
Achard,
no fueron del agrado de•
música, dibujo, pintura, baile,
los ingleses, qne por aquel entonces ejercían el monopolio
costura, y e lgunas nociones de cocina.
del comercio de azúcares &lt;ie caña. Comenzó entonces la luDespués do, la comida, un paseo en coche ó alguna excha entre la cafia y la remolacha, y ei Alemania fué cuna
cursión, volviendo á Palacio para tomar el té. Después
de la industria azucarera que toma por base el Pegundo
otra vez al trabajo. Una vez por semana se les daba
de dichos productos, Francia debe ser considerada como
asueto.
·
la salvadora de esa misma industria.
Las diversiones sedentarias eran deECartadas del proEn 1811 ordenó el emperador Napoleón, el bloqueo
grama¡ nada de muñecas, sino juguetes científicoE¡ fonócontinental, en virtud del que quedaban cerradas á los·
grafos, teléfonos, fotografía, linternas mágicas y diversiones higiénicas, sports, equitación, canotage, patines, casi campestres, á los que se invitaba á los que vivían azúcares de cafia las fronteras de los países productores
por los alrededores. A la animación de estas tiestaa coo- de remolachas, disponiendo al mismo tiempo qne fueran
bicicleta, etc., etc.
La Czarina es una exc, lente amazona y una intrépida tiibuía la presencia de los hijos del príncipe de Gales, destinadas para el nuevo cultivo 72,000 hectáreas de te•
rreno, distribuyéndose un millón de fri.ncos para estíprimos de las princesas de Hesee.
ciclista.
mulo de los ·cultivadores. Tal régimen prohibitivo, noMr. Conti termina su artículo diciendo:
En cuanto á dinero para el bolsillo, la que es hoy Emduró, sin embargo, mucho tiempo: tuvo su término al
«~ comprenderá ahora por qué la Emperatriz ha queperatriz de Rusia, 1ecibía por semana 12 centavos hasta
rido descansar en Balmoral más tiempo que en ninguna ocurrir la caída del emperador en 1815. Pero ya entonces
la edad de ocho años; 25 centavos hasta loe doce años y
otra parte; la residencia de su augusta abuela le recorda- la nueva industria Podía volar con ala&amp; propias, gracias
50 centavos hasta los diez y seis años.
á los progresos realizados en la fabricación y á los inceA esta edad la Princesa dejó de ser una niña para con- ba los días deliciosos de su adolescencia.
Sin duda, la Emperatriz de Rusia iría á ver el cuarto eames trabajos de algunos hombres de talento.
vertirse en una señorita; dejó su traje corto y ocupaba
Hoy la industria azucarera se diferencía de las demáeya un sitio en la mesa, en loe banquetes solemnes. Ya de soltera que ocupaba con una de sus herma.nas .....
Por todas partes hallaría gratos recuerdos y dulces industrias agrfcolas por su exportación y por el bienesno tenía que acostarse á hora fija ni se veía privada de
asistir á las fiestas de la corte. Pero no por eso se inte- emociones. Por lo mismo ha reservado la Czarina á. tar que proporciona á los que á ella se dedican. A más de
Darmstadt para su última vfaita. Allí deslizó su existP.n· tener ocupados á muchos hombres de ciencia, químicos
rrumpbron los estudios.
Tal fué la educaicón de la Czarina; puede agregarse que cia de niña y de jov.n soltera, y esta última etapa será la y nPgociantes, facilita el pan cotidiano á infinidad de
ubreros agrícolas que, sin ella, "\"eríanse inevitablemente
el medio donde se ofrmó fué un medio verdaderamente mejor, el verdadero oasis de su excursión por Europa.»

•

.
I

r

,

precisados á luchar contra el
hambre en todo tiempo, pero
muy especialmente en el invierno, la más rigurosa estación del
afin.
El cultivo de la remolacha de
azúcar constituve en la actualidad una de las· mejores industrias, pues mientras los linos,
lúpulos y otros textiles sufren
enormes fluctuaciones en sus
precios, no sucede lo mismo con
la remolacha. 1mporta, pues,
no eólo desarrollar este cultivo
en lo posible, si que también
aplicar todos los esfuerzos que
pueden allP~ar~e á la obtención
de un rend1m1ento de dinero
bastante ele.vado. Para llegar á
la consecución de este propósito, hácese necesario eegnir las
reglas de cultivo reconocidas
hoy como indispensables para
obtener á la ve¡; cantidad y cali~
dad del fruto que ha de producir
el az1ícar. Demuestra la expe·
riencia que la calidad de la remolacha ee obtiene sobre todo
por la simiente; como factores
complementarios que obran so·
bre la calidad de la cosecha, de·
ben mPocionaree el modo de
cnltivnrla y las condicionPs clim.?to'óg cae qu.. hayan influido
dnrante el período de vegetación y en el momento de la co·
secha. La cantidad por hectárea
depende. ante todo, del cultivo
que se haya hecho, de la fertili·
dad del suelo, de la naturaleza
del terreno y de las variaciones
atmosféricas que pueden produ cirse 1esde el momento de la
plantación hasta el del arranque. El cultivador debe necesariamente sembrar granos de
gran riqueza, bailándose confirrr.ada Psta nece•idad por la ex·
periencia; porque sembrar !(ranos estériles, sea de lo que fueren, es convertir t1n yermos los
terrenos más productivos.

EL MUNDO.

29t

hoy ó de mañana. Adhemar dice qne la tierra pt!rderá Sil
equilibrio por el pt-so siempre
creciente de los hielos del polo Norte y ha calculando ~1 t.iemmpo que ee neceRitnní. Tenemos '\un para 6.300 años. Sakountala dice que el peso de los
irnbéches es el que hará zozobrar á la tierra. Esto no es exacto porque hace mucho tiempo que hubiera zozobrado.
El Nuevo testamento parecía
anunciar el termino para el año
mil. La exper.iencia ha demostrado que la interpretación era
falsa.
Las gentes de entonces no tuvieron la dulcP. filosofia de los
florentinos de Boccacio, los de
la peste de 1345, que se reunieron para ocupar sus últimas horas amPnazadas por la plaga, en
contar las alegres historias del
Decameron con las cuales se divertía la Fiammeta.
Las descripciones auténticas
&lt;le! año mil son para hacer temblar á. cualquiera. Sería admirable que el teatro no se hubiese
inepirado en ellas; pero el asunto no ha sido feliz y ha proporcionado poco exito á eus dramaturgos, Nada menos que una
opera cómica se ha representado,
basadada en el asunto. Se llama
El Clíio mil; tiene tetra de Melesville y Pablo Foucher y música de Grisar. Fué eetrenada el
23 de Junio de 1837. Los coros
cantaban:
Perdón. perdón. perdón,
Dadno,; la absolución.
Hay aM nn monjP que organiza un falso fin del 11111ntlo y que
hace sonar la trompPta del juicio
final por los ballesteros de vigilancia, para forzar al sefior de
Tancarvilla á concHler franquicias· al pueblo y 1•1 pueblo se
encanta de que haya llegado el
fin del r'!undo: _
-•1110t111•-Porqnl' el fin del mundo
Curación de los sabañones.
lis la libertad!
Consideramos oportuna la
He aquí lo que ae llama totranscripción de la. siguiente
mar las cosas bajo su mejor asreceta para la curación de los
pecto.
sabafiones, molestia muy común
Al fin dfl la pieza, como la
en la estación del afio en que
gente cae en la cuenta de que
nos hallamos:
el mundo no acaba, el actor
BálSll.mo ~at.elll...... 15 grs,
Unguent.o cmno........ 4 ,.
anuncia una fecha ulterior uque
Bálsamo del Pen\....... 10 gota
debe siempre ser, dice el libreEstas subetancias se mezclan
to, el día siguiente al en que se
bien hasta obtener un ungüento
represente la piezm, Hay en essuave y consistente, que se exta ingenio fácil.
tiende sobre un pedazo de tela
A fines del siglo pasado, huLAS. ELECCIONES EN LOS ESTADOS UNIDOS.
de algodón, hilo ó lana, y se
bp tambien un gran fin de
William
J,
Bryan.-Candidal;o
de
los
demócratas,
derrotado.(Véa.se
nuestra
Polltíca
General).
aplica sobre la parte ulcerada,
rnundo h nnnciado á todo bompor mañana y noche.
bo para t1l año de 1800, el
cual dió lugar á una zarzuela. El fin d,l mundo ó el Cometa, por siete autores, que escogieron este número simUN ASUNTO IMPORTANTE
bólico en memoria de los siete brazos del candelero sagrado. Esta pieza fné representacta en 1796 en Parfs. Está llena de bromas fáciles y de alusiones· es nna revista
EL FIN DEL !lUNDO.
nna especie de examen de conciencia co~ música ante ~l
fracaso final y una exhortación á la esperanza. El éxito
Que este planeta ha de acabar de alguna manera ó cuan.
fué muy g~ande: !1aliía en la obra i ngenio_y sal.
do menos que Ia humanidad á quien se Je dió por morada
Todas las religiones anuncian el cataclismo final y no
Ca&lt;la qmen recibía en alfilerazo y tieoftroy el crítico
ha de tener fin, no es cosa de discutirse. Con tal que no
se comprometen mucho con eso por que la ciencia y la del Diario de los debates no se libró del suyo; tenía su
nos toque á nosotr~s _el cataclismo sino á los que vengan
razón t~mbien admiten la certidumbre de esta terrible cláueula en el testamento del protagonista:
después, todos adm1t1mos el fatal é ineludible resultado
conclusión. Desde el Evangelb y la ,_pocalipsis basta
Pero queda en pie una cuestión: ¿Cuándo ha dt: acaba;
Para terminar la lista,
lod Veda~, todo el rnu~do está de acuerdo. Nuestro gloeste mundo?
dejo un moli110 de viento
b/) es mortal y como dice el alcalde de cierta zarzuela
á un famoso periodista.
«ya se ~ará. la t1·istti exptirieucia»
'
que como.él va con el vient.o.
El mismo Sr. Flammarión tiene cuidado de tranquilizar nuestras _alarmas: La desaparición de la tierra según
él, está prevista y no tendrá imponancia alguna. Nuest~o planeta no es contemplado más que por un pfqueñísuno nú1;0ero de estrellas y si dejase de estar en su sitio
apenas s1 el mundo estelar lo notaría.
'
. El universo continuaría brillan~o y moviéndose y la
tierra_ perecería como una pobre diablesa obscura, sin tener 01 un p_erro de pobre que la acompañara en su entierro. Esto d1c_ho co~ perdón de nuestro amor propio.
Tales cons1derac1ones nos traen á la memoria los hermosos versos de !a Leyenda de los siglos y otros que lleva~ por título El Cometa y otros aún que se intitulan el
Aburmo. Al hombre que se enorgullece latiera le dice:
Tu no eres mas que mi gusano.
A _la tierra que se ~lorifica, Saturno le habla con desP!ec10; ~ Saturno altivo, el Sol lo insulta¡ al Sol, Syrio Je
Según las predicciones de algunos videntes debía ser
dice: Oigo hablará un átomo. Franqueamos con el po~ta
el ,2 ~e Octubre último. Sin embargo, el c~pitolio de
toda la escala de las sublimidades, eclipsando la una á la
Was~ungton, la torre Eiffel y San Pedro de Roma eetá.n
. Ln ~oción de nuestra nada y de nuestro fin tan fácil ha
en_ pie; así, pues, nos~ sabe á quién creer: El Angel Ga- otra.. Aldebarán ante arturo, el Zodiaco despnés del Septentr1?n; las Ne~ulo3as interpelando á la Vfa Lactea: d1vert1do á los zarzueleros, así como ha inspirado á ¡08
briel, que fué el que dictó la profecia arriba indicada en
i~ quién hablas tu, pues, copo lejano que pasa•! y Dios ha- poet~e, desde Voltaire basta Musset, desde la Esperanza
Parfs, nos ~a engañado, y Teresita U rrea no dice nad~ 80•
bre el particular.
ciendo callar todo ese murmullo del poi vo celeste' ex- en Dws hasta el Desastre de Lisboa, en que el poeta se moclama:
'
fa de los hombres, uesos pensadores impotentes que su·
Consolémonos, sfa, embargo, con Is- idea- de qne-no so-fren razonando acerca de su sufrimiento:
moa nosotros sol~s los engañados por estas profecías.
¡Me bastar-1,a 3oplar, para hundir todo en las sombras!
Atomos at.ormentados
En todos los tiempos, los habitantes de la tierra han
Esto es hermoso como l_a página de los dos infinitos de
en este montón de cieno,
estado preocupados por daber cómo y cuándo acabará el
á quienes la muerte traga
Pase~)
Y tales especulalac1ones en el espacio nos dan la
g!obo Y las fechas indicadas son tan numerosas q!le ha
y la suerte abofetea."
medida
exacta
de
la
nada
que
nosotros
somos!
sido poco prudente darles fe.
Mas el fin del mundo no es, á lo que parece, cosa de
No fueron tan hermosos como éstos los acentos que el

�8

EL MUNDO.

NOVIEMBRE,

1896.

8 N ,OVIEMRRE, ] 89A.

EL MUNDO.

293

--\!PRESENTACIONES.~

-

SEN ORA

JULIA

D.

Al verla, se P.iensa co,n B •c9-~er: poesía eres tú! Si en sus versos no la hubiera
su her mosuídra criolla ser~a_la d1vrna estrofa de ese canto que á través de los siglo~
1os o os con su mus1ca que e~ un e
rega
· 1o ó un sublime
·
I o d e1 cte
de laanaturaleza.
'
co perd.d
acento
J
ULIA
nombre
único
nació en Yucatá
B.
con q~lE: se conoce á la inspirada autora de ÜONFIDENCU·¡
n. 1en se ad1vma en el fuego qµe irradian sus ojos negros En
1
as reverbera el quemante sol de la costa: sus ojos arden como la ro]~ lJa.
en el ce'ribr~sé ifuu~t;ae!i8c~~~~in~ereno y qu.e fustiga. la sangre con sus rayos, flamea

i

ULT1MO ECO DEL VIAJE DEL CZAR.
N.CuLASII.

M. FELIX FAURE.

·LA CZA.RINA.

(De fot,ogralia hecha en Parls.)

:do del mundo anunciado para el l~ de Octubr~ último,

inspiró á los poetas.
Limitóse todo á algunos dibujos groteecoa, y algunos
versos malos en los cuales Dios Padre canta con música
de una zarzuela:
Reyes y pueblos mercenarios,
desde el Oriente hasta el Poniente,
temblad, oh Justos y pen•ersos,
porque ml trueno formidable
os va ll &lt;lestruir en un momento
desde Montmartro; al Indostán.

Pero bajo de esta forma grosera, la preocupación ea la
misma: la c&lt;Jrtidumbre que tenemos de que acabaremos
pobres y obscuros, entre las constelaciones que continuaran arrojando sus dardoe de oro, indiferentes é ignorantes de nosotros, en medio de la insensible impasibilidad de las cosas. ¿Cuándo se realizará esto? La próxima
fecha anunciada es el jueves 11 de Abril de 1901: pero á
lo que parece, todo quedará como ahora. Por lo demás,
loa que vean ese cataclismo asistirán á un hermoso espectáculo que lea costará caro porque lo pagarán con la
vida. Ninguno querría ePr eterno, ninguno querría renacer, y sin embargo, nadie se preocupa por asistir á la
muerte de la Tierra, y hasta el último instante los hombres dirán y desearán: «Después de nosotros, el fin del
mundo!11

La Enterrada viva.
Los bañistas entraban en el comedor del hotel y se sentaban en sna respectivos sitios.
Loa criados comenzaron á servir muy despacio, á fin
de~ar tiempo á los rezagados, mientras los ya presentes
miraban con interés hacia la puerta siempre que se
abría, movidos por el deseo de contemplar nuevas caras.
Aquella tarde, como todas, esperábamos la llegada de
nuevos huéspedes.
Sólo se presentaron e.os; pero muy extrafios. Un hombre y una mujer: padre é hija.
Dea1e luego me hicieron el efecto de dos personajes
de Edgardo Poe, víctimas de la fatalidad.
El hombre era alto y delgado, tenía la cabeza cana,
demasiado cana para su fisonomía, y su continente ei:a
en extrem!:l grave y reposado.
~ joven tendría á Jo sumo veintir.uatro ai'íolj y era de
baja estatura, muy delgada también : eumaménte hermosa.
Sin duda era ella la que ib.1 á tomar las aguas.
Sentáronee delante de mí, al otro lado de 13 mesa y noté que el padre tenía un movimiento nervioso muy singular.
Siempre qne deseaba coger un objeto cualquiera, su
mano describía una Pspecie de zig zag antes de apoderarse de lo que buscaba.
Noté también que la joven conservaba puesto, para comer, el guante de h mano izquierda.
Cuando nos levantamos de la mesa, me fuí á dar un
paseo por el parque del establecimiento termal.
Hacía mucho calor aquella tarde y busqué un sitio
fresco desde donde. pudiesp, oír sin molestia la música del
Casino, que comenzaba á ejecutar una pieza de ópera.

De pronto noté que venían hacia mí el padre y la hija.
Los saludé, y el l,ombre, deteniéndose de repente, me
preguntó:
-¿Podría usted indicarnos un paheo corto y agradable, perdonándome mi indiscreción?
Acto continuo, les ofrecí acompañarles á un hermoso
valle de las inmediaciones, y desde luego aceptaron mi
propuesta.
Y, naturalmente hablamos de la virtud de las aguas.
-Mi hija- decía el padre- tiene una enfermedad
muy rara. Padece accidentes nerviosos incomprensibles,
y tan pronto se la cree atacada de una enfermedad del
corazón, como de una enfermedad del hígado ó de la médnla. Hoy se atribuye su dolencia al estómago, que es la
gran caldera y el gran regulador del cuerpo.
Esta·ea la causa d&lt;i qtte hayamos venido á este establecimiento.
En seguida recordé las violentas contracciones de en
mano, y le pregunté:
-¿No podría achacarse á la herencia el mal de esa nifia? ¿No padece usted tambien de los nervios?
- ¿Quién, yo? No, señor. Mis nervios están siempre
sosegados,
D,spuée de un instante de silencio, repuso:
-¡ A.y, ya cé! Usted alude al espasmo de mi mano si0 mpre que trato de apoderarme de un objeto. Eso procede
de una emoción terrible que tuve tiempo atrás. Figúrese usted que esa criatura ha sido enterrada vi val
Lancé un grito de sorpresa, y el padre p1osigió en estos términos.
-La aventura es muy sencilla. Jul'eta padecía de ataques al corazón y creíamos que tenía los días contados.
Un día la llevaron á casa, fría, inanimada, muerta. Había perdido el conocimiento en el jardín, y el médico,
llamado á toda prisa, certificó la defunción.
Velé junto á ella un día y dos noches y yo mismo la
amortajé, acompañándola luego hasta el cementerio, don•
de fué sepultada e11 nuestro panteón de familia.
Advierto á usted que tuve el caoricho de que la enterraran con sus alhajas, sus brazaletes, sus collares, sus
sortijas, con todo cuanto yo le había regalado, y con su
primer traje de baile.
Ya puede usted figurarse cuál sería el estado de mi espí-ritu cundo regresé á mi casa. No tenía más que á ella.
pues mi mujer había muerto hacía años. Entré medio loco á mi aposento, sólo, extenuado por el dolor y caí en
una butaca, sin fuerzas para hacer el menor movimiento.
Próspero, mi antiguo ayuda de cámara, que me había
ayudado á vestir á Julieta para su último sueño, e ntró
pausadamente y me dijo:
~¿Desea usted tomar algo, señor?
-No.
- Pues hace usted mal en dejarse abatir de eie modo.
¿Quine usted que le acueste?
-No, déjame en paz.
Y el criado se retiró inmediatamente.
¿Cuántas horas transcurrieron? Lo ignoro. Pero, ¡qué
noche t n horrible la mfa! Hacia frío y ee había apagado
la htmbre de la chimenPa.
·
Y yo estaba allá. sin dormir, sin acostarme, anonadado, con los ojos abiertos y el alma llena de desesperacion.
De pronto sonó con gran estrepito la campana del vestíbulo y mi butaca cru¡ió bajo mi cuerpo. Encendí una

vela, miré el reloj y ví que eran las dos de la madrugada.
¿Quiéu poáíf.l ser á aquella hora?
Volvió á sonar la campana y sospeché que loa criados
no ª"' atrevían á levantarse. Estuve á puoto de preguntar: «¿Quién es?, pero me avergoncé de semejante acto de
debilidad, bajé la escalt,ra y corrí los cerrojus. Confieso
que en aquel mstante tuve miedo. Abrí bruscamente la
vuerta y divisé en la obscuridad una forma bknca, algo
asi coruo un fantasma.
Llel\o de angustia retrocedí, balbuceando:
-¿Quién ......... quién ,s? ........ .
Uua voz contestó.
-Soy yo, pan re mío.
Era mi. hija.
Creí que me había vuelto loco, y ante aqel espectro
que entraba, retrocedí, haciendo i.:on la mano, para ale·
jarlo, ese gesto que usted ha notado en mí hace poco y
que jamás me ha abandonado desde entonces.
--No tengas miedo, papá-decía la aparición-no estoy
muerta. Han queri'1o robarme las sortijas y me han cor•
tado un dedo; pero la circulación de la sapgre me ha de•
vuelto á la vida.
Y noté, en efecto, que estaba cubierta de eangre.
Caí de rodillas sollozando y sin saber que II.H:l pasaba.
Cuando recobré mi serenidad, hice subirá Julieta á
mi cuarto y la senté en mi butaca. Después llaméáPrós•
pero para que encendiera la chimenea, preparase una be·
bida y corriese en busca de socorro.
Entró el criado, vió á mi hija, abrió la bnca en un espasmo de espanto y de terror, y. como herido por el ra·
yo, cayó muerto en el pavimento.
Prófpero fué quien abrió el panteón, mutiló á mi hija
y luego la abandonó en su sepultura. Ya ve usted, caba·
llero, cuán deEgraciados somos 1
Había cerrado · la noche y sentía una especie de te•
rror misterioso al verme entre aquellos seres extrafios.
No sabiendo que decir murmuré:
-¡Qué drama tan horrible!
¿No les parece á ustedes que debemos retirarnos?
El padre y la hija aprobaron mi proposición, y nos di
rigimos apresuradamente al hotel.
Guv DE M,uPASSANT.

El be,;,o enjaulado.

El joven estaba enamorado de la joven y aufría mucho
con motivo de ese amor. No era q11e ella le amase menos,
sino que sus parientes no querían consentir en 6U matri·
mt-nio. Una ocasión qne él la acechaba-era un poco an•
tes de la aurora, cuando el alba vacila al nacer-la vió,
blanca y rubia, en la ventana: miraba el cido pálido de
la mañana y él la veía pálida también; ella, encantada de
esa claridad nueva y creyendo que nadie la observaba,
envió con sus dedos rosados un beso al día. naciente, al
propio tiempo que se despt&gt;rtaba un pajarillo y lanzaba
un·grito, como si este soniao ligero hubiera sido el eco
de aquel b, so tonante. El enamorado vió el beso, oyó el
grit,o rítmico y modulado, siguió al avechucho á través
dll las urnas del bosque y Jo llevó consigo á su cae 1. Abo•
ra, es muy feliz, porque de la mañ~na á la nochti. á to';laa
horas y siempre, oye cantar en su Jaula el beso de la bien
amada.
C.,TULO Mi:NDEZ.

FEBLES

( de Yúcatán ) .

~~

r

~~~~~

::~~P

J¾~~roÚ- J ~

tan ]us versb~ nace.n de sus ojos; su poesia fulgura en su ,,.irada · l ·s luces &lt;iUe brofond; isos ª ismps rnson~a_ble!!, encienden en la altura que impa~ible contempla el
no cifr=~d:, :stros que titilan !°:ego con lumbre consoladora, para el espíritu hnma' L .
. 1 ~romesa de una vida que es paz y de una paz que "'S virtud regocijada
le
~mspiracwn ¿qué es sino l~ mirada reveladora del alma? La estrofa triste s~
iTa!nd sT9-~e en el papel, en los OJOS del poeta; cantan primero el himno é pico las puficia coen {: eo que las trompas de !os soldados libres de Grecia; el arrullo de amor acade las noche:uaazvuÍe~rnura de los o¡os, antes que con la trova dulcísima, perturbadora

µ&amp;;; . d d . ~ !n~a4 /7'1,:,/

°~ ª1
¡81.f

cant~º6
fi al sentir las ardientes miradas de la poetisa yucateca se recuerdan sus
vida
eer sus ca.ntos se i:-ecue~dan sus ojos. Estrofas y miradas vi ven una sola
1
\pa P an en un mismo latido tienen una alma· la inspiración
rd
mad~t: as, como 1.as palm~ras que baten sus ab~nicos de eame;alda, á los perfulor ó cant!~~n d:u~~ ~1rÉi marrnos, se levantan sua estrofas, en las que solloza un do·
0
dolor amargo como la ond~ que muP.re de cansanc10, lánguidamente. en
playa de~conocida cuando gime entre la; cuerdas cte uaa lira, ea un suefio, r el suefio, blanco y
pasa¡ero como la espuma
en que se envuelve la onda lánguida, moribunda,
es un ctolor.
Por eso, el dolor y el
suefio deben ser cantados
por almas tiernas y me·
lancólicas como la maga
de los ojos negros..... .
Cerca de mí, ha pasado
muchas veces. Al escu·
char el rumor de sus pasos, he vuelto el rostro
para contemplar su hermosura.
Ahora que tengo en mis
manos, lejos de mi tierra
querida, sus versos he
vuelto á extasiarme ~n la
admiración de sn belleza.
Se yerguen ante mí las
palmera~ de la costa, aspi.
ro con delicia, anchamente, las bri~as marinas y el
sol idel trópico precipita
en mí;la sangre, del cora•
zón al cerebro.
_Yeo á Julia, y al verla,
pienso con Bt&gt;cquer, nna
vez más: poes!a ere.s tú!

P.

EscALANTE PALMA.

ÚJ ,4~c1,'!:d °" ¿°'" ~ o . . / h-0 ~ ~
~

~cl,J_°"'

cid í~

,1,,. ¡!7;

~O,/.)

HYZ-~r~

~ k nn~
~~~
4

~,,__

e:_ ~ ~ a h

J,,,__ nvijke... k..:,,,_,,...__ ,,.__.f- ~e/4.
bor~

~ ~lk,,e~

7/t:.-~/7~~ ~

~/flt;t·,4~

,¡¡.,t.~~

~¿¿

~

·rl:/ ~ ~ - f )

/)r_

~

.,'7~u,, kA~a,,,,-.Jvn.~4-Ml~ Á ~
~ ~/ ,d_ e - . , ~ J ;_¡d , , , B ~ .

/lVlL

.).ru _.,¡ ~ - 7~

d,

~~

r}'Vl. CM-A,~¡;¡_

~ :Jo; »iSl (iÚ.,~ ("'~°'- ~ ~ t . - . ,
k_,t~l™-'1·
cd.~_,M¡Ot.t-t-0'
~PI,

:;;v,,,.,)"' . . . ., ,vv..,,l~ -- ~

~h,'1,1,1.f~

r

J,,wJ

"'1.f- Á, a.;,,,,

~ ~~

d,o,,,,1.IÍL, /4.-oM. /)1,'t~ / l M ~

1~ ~ /

�8

EL MUNDO.

294

A ••••••

C .ANCION.

Diles tú que conoces mi hisroria,
Que no me aborrezcan,
Que no me maldigan ..... .
De aquel draJLa sangriento y terrible
No he sido el verdugo;
¡He sido la víctima!
Si perdidas están para eiempre
Mis cortas venturas,
Mis páUdaa-dichas;
Si no hav pena que iguale á mi pena,
· Si llevo en el alma
Mortales heridas;
Si mis venas exangües no prestan
Vigor á mi ~u~rpo,
.A.liento á mi vida, •
Si me rindo al dolor, y el cansancio
Sin fuerzas dejóme,
Dobló mis rodillas;
¡.A.y! ¿Por qué con crneldi~d tan constante,
Cobarde y traidora
Me hiere la inquina......t
Si abatida aoblego la frente,
¿Por qué me coronan
De agudas espinas......?
Tú que alzando los velos de mi alma
Has visto su eterna,
Mortal agonía;
'Iú que has visto mi entralía más noble
Hincharse á 1os golpes
De suerte enemiga;
Tú que has visto posarse en mis ojoe
'
De un suelío apacible
La suave caricia,
Y cantando muy bajo y bebiendo
Mis lágrimas tristes,
Quedarme dormida;
Diles tú que conoces mi alma,
¡Que yo les perdono
Mi pena homicida!
Que después de dormirme bebiendo
Las gotas ardientes,
Las lágrimas mías,
Me despierto á la luz de la aurora
Y al cielo se eleva
Mi triste pupila,
Y con ella ferviente plegaria
P&lt;&gt;r t&lt;&gt;dos pidiendo
La paz y ia dicha!

Alma blanca más blanca que el lirio,
Frente blanca,'más blanca que el cirio
Que ilumina el altar del Selíor,
Ya serás por la aurora encendida,
Y a serás sonrosada y herida
Por el rayo de luz de; amor.
Labios llenos de sangre divina,
Labios donde la risa argentina
Junta el albo marfil al clavel,
Y a vereis como un beso os provoca
Cuando Cipres envíe á esa boca
Las abejas sedientas de miel.
Manos blancas como hostias benditas
Que sabéis deshojar margaritas
Junto al fresco rosal del pensil,
Y a diréis la canción del amado
Cuando hiráis el sonoro teclado
Del triunfal clavicordio de Abril.
Ojos bellos de ojeras cercados,
Ya veréis los palacios dorados
De una vaga, ideal Stambul.
Cuando lleven las hadas á. Oriente
.A. la bella del bosque durmiente
En el carro del príncipe Azul.
Blanca flor! de tu cáliz risueño
La libélula errante del sueño
Ya alzó el vuelo veloz; blanca flor!
Primavera sn palio levanta
Y hay un coro de alondras que canta
La canción matinal del amor.
RuBEN DAR10.

JULIA.

VESPERAL.
***

En el ocaso la luz moría
Bordando el cielo de áureos celajes
En donde el iris resplandecía;

. •**
.
Y suspendidos
de los rama¡es,
Los leves hilos de las aralias,

De luz creyéranse finos encajes.
*
* *sonantes calías,
Entre las verdes
Cantaba el viento versos de oro
Balanceando las espadalías!.. ....

*

* *en ráudo coro,
Las golondrinas
Juntas buscaban sus blandos nidos
Dando á los aires cantar sonoro;
*

* * de luz hench.d
Y en los espacios
i os,
Fingían haces de ardientes rosas
Los arreboles estremecidos!. .....
*

* * las mariposa&amp;
.
En 10\:o enjambre
Vivas maralías de sol formaban;
Y eran fugaces piedras preciosas
*
* . b.
Que del zafíreo* zemt
a¡ab an,
En las doradas nieblas ardían,
Y entre las sombras aleteaban!. ....... .

····:····················;····························
** resplandecían
En tanto...... vivos
De los celajes los mil colores, .
Y las montañas la frente hund1an
En un diluvio de resplandores!. .....
RAF~EL MARTINBZ RUBIO.

AUNA RUBIAEn el album de llna mexicana.

Perdona hermosa, pero tengo antojos
De saber si es el sol el que ha fundido
Tu melena triunfal de oro encendido,
Que á. una aurora de Mayo diera enoj~e.
Dime ¿en qué sangre de claveles ro¡oa
El botó~ de tus labios se ha teñido?
¿En qué rayo de luna se han dormido
Las húmedas turquesas de tus ojos?
¿Qué divino cincel ha modelado
El mármol ideal de tu escultura?
Tu pasas, y el deseo enamorado
Se pierde en tu eucarística blancura:
.A.lma que aun al amor no ha despertado,
Maravilloso lirio de hermosura!
VICEJ.~TE ACOSTA..

DIARIO.
Enero 6.-Cada día se robustece má.s y má11 mi convicción: soy el tipo perfecto de un bu~n simple, soí'.íador del
género wertheriano y por ~nacron!smo, romántic~¡ acaso
el último mite de la especie que vive en el mundillo.
Deléitome en locos entusiasmos con libros de heroinas
tísicas y enamorados decadentes, y, para que nada falte
á mi depravación moral, tengo la monomanía de garrapatear versos de esos que, como dice Gautier, hacemos
todoa á la edad en que se estila el juicio corto y los cabellos largos.
Frecuentemente padezco exaltaciones sensuales por
mujeres muerlas en la más remota antigüedad ó concebidas sólo en las imaginaciones de los noveleros.
En la historia de mis impresiones (una funamb1:1Iesca
odisea) han escrito poemas sensacionales la Evangohna de
Longfellow Phriné, Lady Macbeth, Santa Teresa, y tantantas y ta¿tas que como ala&amp;:is vi;1iones de l~zdesfilaron
tenues é invioladas sobre el Tiberiades de mi cráneo para deslumbrarme después con sus fulgenciaa.
Hasta hoy, nin~una dama de las que yo puedo ser no•
vio ó marido· ó amante, ha logrado poseer el secreto de
causar perturbaciones en mi ser.
.
.
He querido aostractamente: á ésta, porque im.agmé
que sus brazos eran los perdidos de la Venus .mutilad~;
á esa, porque las implacables alburas de su piel me hicieron pensar en Ariadna abandonada; á la otra, porque
sus bucles á. la prer~faelista tenían el b:illante negror de
sedelía madeja fabricada por gusanos ¡aponeses, y á las
demás, por sus pupilas de Medusa ó sus rizos de oro pá•
!ido· por rubias porque aureolaban el óvalo seráfico del
rost~o con la m~lena fosfórica de Eapírita.
La mujer ha sido para , , ,í la hembra, y, nunca, nu_n~a,
he llegado á saborear loe deleites de ese amor paradis1a·
co que anida en la cabalía y el alcázar..
. .
Mis ilusiones, florecen solo en las meves de la md1fe-

NOVIEMBRE,

1896.

rencia, viven efímeras y enfermizas el ~reve tiempo que
he podido creerlas imposibles, para morir después al más
debil soplo del hastío.
Sieu,pre he perseguido á la ~spera~za, por que es la
eterna fugitiva, y con frecuencia, escribe en los e:orazones páginas candentes...... , que puede borar una impre·
sión tri vial.
.
.A.mo las rosas con pétalos de terciopelo,. cuand? tiemblan en sus endebles tallos espinosos, las odio en mi mano
porque hacen brotar sangre y se marchitan.
Creo que ser devoto de una bella á la distancia en que
el lente analítico hace inapreciables. ~o~ detalles, es s~~·
tir al amor en su más refinado esqmsit1smo; me horr1pi·
Jan 103 desencantos, prefiero ~ uar á. una fa.Isa bell~za
desde lejos, á saber que las grac13;s de su son~iea las h1z~
una postiza dentadura, que el brillo de los o¡os lo poeti•
zaron unos pincelazos de kohol y el tono sonrosado deia
macerada ¡;;iel es un emplastamiento de coloretes y_polvo
de arroz......
Y
.Marzo 6.-Algunos días el vacío ~e mi alm~ si_n afee·
ciones determinadas, me causa vértigos: veo~• Nuwaua
muy cerca, encrespándose en la noche caótica d~nde,
nawta de lo incognoscible, se aventura más y más mi fan•
tasía......
·¡
.
Siento debilidades propias de la ed.ad sem , mis ca~nes
al tornarse débiles y ex:ang1:1es adqmeren una ~rnanlle~
ictérica que me da apariencias de cadaver, entnstece mi
juventud como alondra en la époc3; inverniz3;, Y, cua!1do
la diatesia llega á l~s recrudescencui:s del penodo álgido,
.caigo inerme y prisionero en las gnsaceas telaralías del
fastidio ..... .
Abril 2.-Quiero acercarme á un fantasi:na indolente y
luminoso que he columbrado entre las opiaceas vaguedades de mis paraísos artificiales.
Es una figura inmaterial q~esigl!-e mis pasos, habla de
amor á. mis oídos y hace huir á mi angel bueno con sus.
gloriosas impudibundeces ..... .
Abril 20.-¡Confusión demonia~al
.
Dijérase que en el bullente microscomo de mi craneo
prodúcese la sangre inflamada de un incendio.
¡Oigo ruido de alas!
.
Estoy seguro que mariposea y v~ela en el. espacio. u.n
suspiro del extramundo ó algún flmdo psíquico propicio
á mis neurosis.
Será porque leo á Hegel y á Swedenbe,g.
Acaso...... Acaso ..... .
.Mayo S.-Pacem summa tenent...... !. ..... !. ..... !
.Mayo 20.-He visto en el escaparate de no sé qué foto•
grafía la imagen de una mujer.
¡Qué pureza de líneas en su perfil!
Debe haberse retratado á. propósito de algún baile. de
fantasía porque viste un caprichoso traje de campeuna;.
falda co~ta enselíando el nacimiento de una pierna delgada, que, según la expresión de Duma~, promete D!)berlo en adelante; hay romancesca nostalgia en sus pupilas, el talle es delicadamente fino, su seno se eleva ~on
la suavidad necesaria para perfilar una curva clásica,
sonríe como deben hacerlo las musas á los inspirados y
en su cuello admirablementii modelado se enroscan varias sartas de cuentas: serán perlas.
Junio s.-¡No hay remedio! .
.
.
Estoy profundamente impresionado de la mc6gmta.
Cada vez que paso por el establecimiento, deténgomeante el cristal y la observo escrupulosamente, ~escubriendo siempre algún encanto nuevo que contribuya
poderosamente á harmoniz.ar ~u.a pedecciont:s.
Mi afecto está lleno de v1rgimdades.
Tengo rubores de colegiala á quien sorprende la pu~rtad y tiemblo como un chiquillo cu~ndo alguna at.revida
idea me acomete en mis contemplaciones á su efigie.
Concurro á los paseos, á los hipodromos, ~¡ teatro, y
entre las mujeres que según Alfonso Karr, mientras más
desnudas mejor vestidas van, no he podido encontr..r
alguna que ee le parezca.
.
Lo infructuoso de mis peEqnisas aumenta peligrosa
mente mi neuropatia, y aunque me siento gravemente
enfermo, no me decido á obedecer el tratamiento d.e un
físico, porque estoy seguro de que hablará. de un n11~ro-.
bio infinitamente pequefio á quien es forzoso extermrnar
arrojandole una batería de píldoras y rectomas de f~r~acio; ademas, mi mal no es de los que cura la_ medicrna,
nace en lo profundo, ha echado muy hondas r:11ces; .a~r~ncarlo es darme la muerte...... y ......... yo quiero vivir.
Ju~io SO- ¡La he visto!
¡Milagrosa epifanía!
.
Es muy rubia; sus 011dulantes cabellos caen en E:spiralee.
doradas sobre los hombros, nimbando su faz asma .c?n
un halo fosforescente y ambarino; es sn frente de nov1c1a,
blanca con la palidez enferma de los lirios que~e mueren
sobre el marmol de las tumbas, digna de guardar como.
arca santa los más grandiosos pensamientos; tiene su carne suave y tierna, transparencias denivosa, es el cuerpo .
esbelto y fragil, las manos pequelíitas cual modelo de e~cultura, son nobilísimas y crueles, como las dE: esas re1;nas que firmaban c~n niveas plnl!'.1ªª• sentencias sanguinarias· más que mu¡er se me antoJa una alma, porque no.
hay e~ sus formas nada que hiera los seutidos ...... i Está.
espiritualizada!
Es rica, pregónanlo á. gritos, lod diamantes de sus sortijas las finísimas blondas y sedas de sus ropas, ... ••·•· •
el fa~sto regio de sus trenes!. ....... .
Agosto 4.-¿Habeis visto á la diva en moda, hollar
sonriente con sus leves pies la alfombra de flores que
arrojan electrizados sus fanáticos?. .....
.
¿Habeisla visto en el escenario ( ese altar dC1nde o_fic1a
su coquetería) tomar el más valioso ~ouquet y. hundir la
roxelana naricita en las corolas, olvidando, rngr_ata,. el
ramillete que en su tímida fragancia lleva la adm1rac1ón
dt&gt; algún sufriente anóni~o, el mM .desdeñado porque es
el mas sincero? ......Así m1 amor es ignorado de l_a que Jo.
inspiró; tiene pudibundeces de vio.Jeta, estremecimientos.de sensitiva miedo á las desfloraciones...... •••
Quiero qu'e pase triur.fante á mi lado sin sospech.ar que •
entre la turba que cuchichea está nn corazón palpitando.
furiosamente por ella ........ .

8

NOVIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

Agosto 20.-¡Quisiera saber su nombre! que una sola de
las palabras dulces que prodiga á los que por ella no han
pad&lt;icido, sea para mi solo, que me mire con sus pupilas
de diamante negro!. ....... .
Septiembre 8.-.A.yer entré á la iglesia: no soy creyente
pero venero á los diose€: me gusoan lo!! templos con su
obscuridad contemplativa, sus santas afligidas y sus cirios
crepitantes; las naves sombrosas albergan legiones de
almas con tocas de monja y cruces de abadesas, sus inscripciones latinas, son cristianas teog.rnfas, conjuran leyendas azules sepultadas entre el polvo canoso de los
siglos muertos, el confesionario habla de luchas interi0res, y terrores, y perdones, y conciencias purificadas con
la santa bendición ........ .
Mf amigo el capellán que es un viejecito escualido de
faz hierática, una especie de Vo!taire con sotana, hacía
los preparativos de uua boda que por voto religioso iba
á celebrarse sin boato.
Esperé la ceremonia.
Me siento feliz, cuando Mimi Pinsón está de bodas;
me encantan las novias púdicas con sus velos de crespón, que enclavijan las manos enguantadas, temerosas
y alegres, pensando en los deliquios nupciales que se
acercan.

·········································
·······································
Llegaron los esposos.
t

No distingo el rostro de la prometida, veo sólo una
mancha vaporosa y blanca entre el mar de cabezas ne•
gras que se ajitan .
t,ubo á un banco.
Está radiante de alegrfa¡.A.ngelica criatura!
¡Me vé y se burla!. .. ... ¡Dios mío!. ..... ¡Es ella!
Gimieron mis nervios como las cuerdas de vieja lira
entre ulías de una fiera, y después, no sentí nada...... nada! ...... absolutamente nada.
C1ll.o B. CEBALLos·

J,
1

¡Creedme! Yo soy muy nervioso, espantosamente nervioso, siempre i:) he sido. Mas ¿por qué os empelíáis en
que estoy loco? La enfermedad ha dado mayor importancia á mis sentidos: no los ha destruido m embotado.
Entre todos se distingue, sin ero bargo, el oído, como superior en fineza; yo he oído todas las cosas del cielo y de
la tierra y no pocas del infierno. ¿Cómo, pues, he do estar loco? ¡Atención! Y contemplad con cuanta calma y
cordura puedo contaros mi historia.
No es posible explicar cómo :ne pasó por primera vez;
pero ya que me pasó, no cesó de perseguirme noche y
día. yerd.aderamente no había en ella objeto ni pasión
de mi parte.
Yo quería al pobre viejo: él no me había hecho mal
ninguno: jamás me había insultado; yo no codiciaba su
oro ...... ¡Ah! ¡sí, esto es! uno de sue ojos parecía de buitre; era un ojo azul, apagado y coa un'l catarata. Cada
vez que aquel ojo se fijaba en mí, la sangres~ me helaba;
a~í fué que lentamente y por grados se me puso matar
aqu~l viejo para de este modo librarme de aquel ojo para siempre.
He aquí, pues, la dificultad. Me creeis loco; pues bien,
los locos no saben de nada; ¡pero si me hubierai~ visto!
¡si hubierais visto con qué sagacidad me condujal ¡Con
q~é precaución, con qué previsión y disimule, acometí
mi emprern! Nunca estuve tan amable coa el viejo como
durante la semana que precedió al asesinato. Y cada no•
che, hacia la media, descorría el prest11lo de su puerta y
abría, ¡ob tan suavemente! Y cuando había entreabierto
l? suficiente para. que cupiese i:ni cabeza, introducía una
hnterna sOl'da, bien cerrada, sm dejar que asomase un
rayo de luz; después metía la cabeza; ¡cómo os hubieras
reído de ver cuán distraídamente metía la cabeza! Movíala lentame11te, para no turbar el sueflo del viejo.
Una hora empleaba. cuando menos, en introducir la
cabeza por la Abertura, hasta ver al viejo acostado en su
cama. ¿Un h co habría sido por ventma tan prudente?
Y cuando habla metido toda la cabeza abria la linterna
con precaución, ¡oh, con qué precaución porque rechina•
~a el l!'uzn~ I Abría no má:l lo preciso para que un rayo
imperceptible de luz cayese sobre los ojos del buitre. Re•
petí la operación durante siete interminables noches á
media .noche exactamente; pero como siempre encontrase el OJo ce.r~ado,. no pude 1eali~ar m.i propósito porque
no era el vieJo m1 eterna pesadilla, srno su maldito &lt;'jo.
Cada malíana apenas amanecía, entraba yo resueltamenie á ~u cuarto y le hablaba con desparpajo, llamándole
cordialmente por su nombre, é informándome de cómo
había pasado la noche. Muy listo debía ser el viejo para
sospechar que cada noche, á media noche, le espiaba dura,,te su sueño.
La octava noche redoblé las precauciones para abrir la
puerta. El horario de un reloj se mueve con más VP.locidad que en aquel momento se movía mi mano. Hasta
~uella noche no había yo meditado todo el alcance de
m1s facultades y de mi sagacidad. Apenas podía conte•
ner la sensación qae :ne causaba el triunfo. ¿Pensar que
yo estaba allí, abriendo poco á poco la puerta y que él
no eolí3;ba siquiera ni mis intentos?
'
d Esta idea me arrancó una ligera sonrisa, que él oyó sin
.uda, porque se revolvió súbitamente en la cama como
s1 d~spe.rtate. Creeréis quiza que me retiré, pues no. La
habitación esta~a. tan negra como la pez, según que eran
~e espesas las tmieblas, porque las ventanas estaban cuiadosamente cerradas por miedo á los ladrones. Así
pues, en la inteligencia de que él no podía ver la abertu:
ra de la puerta, continué abriéndola más y más.
Ya había metido la cabeza y principiaba á. abrir la lin:rna, cuando.~i puliar resbaló sobre el hierro de hoja
e lata, y el v1e¡o se rncorporó en la cama gritando:
-¿Quién ar.da ahí?
Quedéme absolutamente inmovil y sin decir una pala-

bra. Durante una hora entera no moví ni un músculo, y
en todo ese tiempo no oí que se volviera á acostar.
Permanecía incorporado y alerta, lo mismo que yo había hecho noches enteras escuchando las arañas en la
pared.
Mas, he aquí que oí un debil gemido y conocí que era
producido por un terror mortal; no era un gemido de do•
lor ó de disgusto, ¡oh, no! era el ruido sordo de una alma
sobrecogida de espanto. Yo conocía bien este ruido: bastantes noches, á media noche en punto, mientras el mundo entero dormía, se había ernapado de mi propio seno,
aumentando con su terrible eco los terrores que me asaltaban. Digo pues, que, que conocía bien aquel ruido. Yo
sabía lo que el viejo estaba pasando y tenía piedad de él,
aunque mi corazón estaba alegre.
Sabía que estala despierto desde que, al oír el primer
ruido, se había aumentado por momentos; había querido
convencerse de que su terror no tenía causa, pero no habfa podido. Habíase dicho á. sí mismo: ¡esto no es más
que el viento que suena en la chimenea, ó un ratón que
corre por el entarimado! Sí, había querido recobrar el
valor con semejantes hipótesis; pero en vano, en vano,
porque la muerte que se acercaba había pasado por delante de é l, envolviendo con su sombra negra á su víctima. La influencia de aquella sombra fúnebre era la que
le hacía adivinar, aunque nada había vieto ni oído, la
presencia de mi cabeza en su hsbitación.
Desp11és de esperar largo tiempo, y con gran paciencia,
sin oír que volviera á acostarse, me resolví á. entreabrir
un poco la linterna, pero tan poco, tan poco que no po•
día eer menos. Abríla, pues, ¡tan suavemente! que fuera
imposible imaginarlo, hasta que al fin un rayo de luz,
pálido como un hilo de arafia penetró por la abertura y
fué á. dar en el ojo del buitre.
Estaba abierto. abierto del todo, y yo apenas le miré,
me encendí en cólera. Le ví clara y distintamente, entero, de un azul empañado y cubierto de un tela horrible,
que me heló habta la médula de los huesos; pP.ro no pude ver ni la cara ni el cuerpo del viejo, porque be había
dirigido el rayo como por instinto, precisamente al sitio
maldito.
.A.hora bien, ¿no os dije que lo que tomáis por locura
no es má.s que un refinamiento de los sentidos? Pues bien,
he aquí que oí un ruido sor:!o, apagado y frecuente, semejante al que haría un reloj envuelto en algodén, y lo
reconocí perfectamente; era el latido del corazón del viejo. Con él creció mi furor, como el coraje del soldado se
exaspera con el redoble del tambor.
Con tu veme, sin embargo, y permanecí inmovil y respirando apenas. Emplee mi esfuerzo en sostener fija la
linterna y el rayo de luz en derechura del ojo. Al mismo
tiempo el latir infernal del corazón era cada vez más
fuerte y más precipitado, y sobre todo más alto. El terror
del viejo debía ser extremo. Estos latidos, dije yo entre
mí, sou cada minuto más fuertes. ¿Me comprendéis bien?
Yo os he dicho qus soy nervioso: por lo tanto aquel ruido tan extrañ'l, en medio de la noche y del medroso sileucio que reinaba en aquella vieja casa, me causaba un
terror irresistible. .A.un pude, sin emba1go, contenerme
durante a lgunos minutos, pero los latidos iban biendo
aun más fuertes. Yo creí que el corazón iba á. reventar·
y he aquí que una nueva angustia se apoderó de mí;
aquel ruido podía ser oído por algún vecino. La hora del
vit-jo habla sonado. Dí un alarid,&gt;, abrí brnecamente la
linterna y me precipité en la habitación. El viejo no dió
un grito, ni ur. solo grito. En un momento le arrojé sobre el entarimado y cargué sobre él con todo el peso
aplastador de la cama. :Entonces sonreí de satisfacción
a i ver tan adelantada mi obra. Durante algunos minutos
latió todavía el corazón con un sonido ahogado, P"ro es.
t;, ya no me atormentó como antes, porque el ruido no
podía ser e~cuchado á través del muro. Al fin, el ruido
cesó; el viejo había ya muerto. Levanté la cama y ei.aminé el cuerpo: estaba rígido é inerte. Púsele la mano
sobre el corazón y la mant11V10 así durante algunos minutos: ninguna pulsación; estaba rígido é inerte. El ojo no
podía atormentarme más.
Si peraistís en crerme loco, vuestra creencia se desva.
necerá cuando os diga los ingeniosos medio~ que emplee
para ocultar el cadáver. La noche avanzaba: yo trabajaba velozmente, pero en silencio. Primeramente le corté la cabeza, desoués los brazos y por último las piernas.
Luego arranqué tres tablas del entarimado, y coloqué debajo aquellos restos, vol viendo á. colocarlas tan habil y
discretamente, que ningún ojo humano-¡niaun el suyo)
-hubiera podido descubrir a lgún indicio sospechoso. No
habla nada que dudar; ni un rastro de sangre; yo había
tenido gran precaución y había puesto una cubeta para
que recibiera toda la sangre. ¡Ah! ¡ah!
Cuando hube concluido estos trabajos, eran las cuatro·
pero estaba tan obsl uro como á. media noche. Daba el re~
loj la hora, cuando llamaron á. la puerta de la calle. Ba·
jé á abrir con el corazón sereno, porque ¿qué tenía yo que
temer? Entraron tres hombres que se me dieron á conocer como agentes de policía. Un vecino había oido un
grito durante la noche, y sospechando alguna desgracia,
había dado aviso á. la oficina de policía, en viEta de lo
cual habían sido enviados aquellos selíores para recono•
cer e! sitio de donde había salido el grito.
Yo me sonreí; porque ¿qué tenía que temer? Saludé á
los agentes y les dije que el grito lo había dado yo en sueños. El viejo, añadí, está de viaje.
Llevé á m\s visitadores por toda la casa y les invité á
que registrafen bien. Por último, los conduje á su habitación, y les enseflé sus tesoros en perfecto orden y seguridad.

En el entusiasmo de mi confianza, llevé sillas á la habitación y supliqué á los agentes quedeecansaran, mien•
tras que yo con la. loca audacia de un completo triunfo
coloqué mi silla sobre el sitio mismo en que estaba escon:
dido el cuerpo de la víctima.
Los agentes estaban satisfechos: mi tranquilidad había
disipado toda sospecha. Yo me enconfraba perfectamen•
te sereno. Sentáronse, pues, y hablaron familiarmente,
alternando yo con igual familiaridad. Pero al cabo deun

295
corto rato conocí que me ponía yo pálido y principié á
desear que se fueran. Sentía mal mi cabeza y me parecía
que me zumbaban los oídos, pero los agentes permanecieron eentados y hablando. El zumbido principió á ser
más precipitado, poco despué~ más perceptible y claro
aún; yo animé entonces la conversaeión y hablé cuanto
pude para desembarazarme de aquella sensación tan tenaz; mas el ruido continuó hasta ser tan claro y determinado que conocí que no estaba en mis oidos.
Sin duda debí pon~rme entonces muy pálido; pero seguí hablando con más rapidez y alzando la voz. El ruido
seguía, sin embargo, en aumento, ¿qué podía yo hacer?
Era un ruido surdo, apagado, frecuente, semejante al que
harfii un reloj envuelto en algodón..... . Yo respiraba trabajosamente¡ loh agentes no oían nada todavía. Aceleré
aú.n más la conversación y hablé con mayor vehemencia;
pero el ruido crecfa sin cesar. Levantéme y disputé sobre
futilezas en alta voz y con una gesticulación violenta: pero el ruido crecfa, crecía cada vez más. ¿Por qué no r¡uerían ir$e? Y o medí el entarimado á ~randes y ruidosos
pasos, como exasperado por las observaciones que los
agentes me hacían; pero el ruido crecía, crecía por gra•
dos. ¡Oh Dios! ¿Qué podía yo hacer? Hablé, pateé v juré, arrastré mi silla y la hice resonar sobre el entarimado; pero el ruido lo dominaba todo y creía indefinid~ mente. Más fuerte, más fuerte ! Siempre má.s fuerte! Y los
hombres continuaban hablando, bromeando y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡ Dios Todopoderosnl no!
no! ellos oían! ¡Sabían, se burlaban de mi espanto! yo lo
creí entonc~s y todavía lo creo. Cualquier cosa hubiera
sido má.s tolerable que eet I burla. Yo no podía soportar
por más tiempo aquellas hipócritas sonrisas: y entretanto
el ruido ¿lo oís? escuchad, más alto? siempre más alto.
Siempre má.8 alto!
·
-¡Miserables! griné. No disimuléis más tiempo! ¡Yo
lo confieso! ¡Arrancar! esa" tablas! ¡Ahí está! ¡Ahí está!
ese es el latido de su horrible corazón!
EDGARDO

P oE.

PARA TI, PRINCESA.
La luz que riela por tus ojos garzos
Y besa tus pupila~, quita de ellas
Esos fulgores que en el cielo elilparsos
Cintilan por la noche: las estrellas.
Los ecos de tu voz el viento ajusta
Con suprema codicia, por ser tuyos,
Y hace con ellos en la sombra augusta
Temas para sus lánguidos murmullos.
Para vestirse el horizonte, arranca
La palidez nivosa de tu frente
Cuando brilla temblando la luz blanca
Que precede á la aurora en el oriente.
Las transparentes tardes del Otoño
Piden la limpidez de tu mirada
Y, si te mira, hierve en el retoño
La savia turbulenta, alborozada.
Cuando quiere reir la primavera
Estudia los arpegios de tu risa; '
¡Oh, si tú no existieras, no existiera
El rumor sugestivo de la brisa!
Y esa trémula brisa que ha besado
La púrpura soberbia de tu boca
Arrebata tu aliento delicado '
Para aromar los lirios, si los toca.
Y los tén.ies acordes de tu frase
Que flotan desmayados y dispersos,
Los ata mi recuerdo y los rehace
Para formar el ritmo de mis versos ..... .
Es por eso que llena de temores
Te vá á buscar mi inspiración escasa,
Cuando tu imagen, derramando flores
Por mi memoria ensombrecida pasa; '
Es por eso que vuelan mis cantares
En redor de tu rubia cabecita
Y mis sueños erigen los altares
Que t,u deidad egregia necesita ........ .
ANTENOR LESCANO.

A ABIGAIL.
Quieres oír una canción sentida ....... . .
¿No ves que oír pesares entristece?
Yo soy la pasionaria de la vida,
Que ignorada florece.
Soy el nómada gaucho de la pampa,
Soy el obscuro remador del polo,
Soy el felláh que en el desierto acampa
Errante, siempre solo.
Sentí todo el placer, y estoy hastiado;
Sentí todo el dolor, y estoy vencid,1.
Del cielo del amor precipitado
Soy el ángel caíJo!
¿Quieres saber por qué mis males crece11?
Has como han hecho los que en mi alma anidan
Que si hoy saben mis penas, se entristtcen .... .. '
Y mafi.ana me olvidan!
RuBÉN M.

CAMP◊s.

�8

EL MUNDO.

296

NOVIEMBRE,

1896.

8

NOVIEMBRE,

1896,

ELMUNOO.

DAMAS DISTINGUIDAS DE LA REPUBLICA.

$rHa. &lt;roncepción . Gtsunso1o.

Con notables disposiciones artísticas en canto y plano.
(DE cmHUAHUA.)

SEMBLANZA-

Cuando caigan las hojas.

Vara mística.

(STECCHETTI.)

El mar azota con blanca Pspuma
LaR pardas rocas del litoral;
El horizonte vasto, se e1,fuma
Con los cendales de espesa bruma
Y el trueno canta la tempestau
Raudo destello que en lu1. aniega,
El rayo agrieta la inmensidad ......
¡La barca es ave que lucha y brPga
Porque zozobra, porque no llega
Donde su nido colgado está!
¡Ay la viajera! Ave perdida
Que al blando nido no ha de tornar!
Resto sin forma, cuerpo sin vida,
La ola·crespa y enfurecida
Sobre la playa la arrojará!

*

* cruento
De los pesares el*goipe
Al alma hiére sin descansar,
Y es fiel imágen el pensamiento
De la negrura del firmamento
Cuando de,carga la tempestad.
Lívidas:flamas que en luz aniegan,
Las esperanzas son al pasar.
Las ilusiones, aves que bregan
Y que zozobran porque no llegan
A donde el nido colgado está)
¡Av la viajna que se derrumba,
Débil, canzada para luchar)
¡Ay la que al rudo golpe sucumba!
En el olvido tendrá su tumba
Que amarga ola le cavará!
E. M.i.QUEO CASTELLANOS.

~cuque!.

Cuando caigan las bojas y tú vayas
Al c ..menterio en busca de mi cruz,
La encontrarás en un rincón b,,milde,
Entre azucenas y argemonia azul.
Prende en tu rubia cabellera de oro
Esas benditas flores de mi amor,
Que en el gra•o silencio de la noche,
Para tí brotarán del corazón.
Esas fl ,res serán aquellos cantos
Que me inspiraste en ilusión feliz ......
Palabras de pa•ión que no te dije,
Pem1amientos de amor qu3 no escribí!
JUAN B. HíJAR y HAltO.

CAMAFEO-

Un florón \&gt;alpitante de pálidas rimas
Que prendido á tu busto de virgen de Faroe,
Deje en la urna de tu alma caricias secretas
Y apacibles albores de ensuefios muy vagos.
Un florón de dolientes estrofas que vibren
Al color de tu bl.anca fpidermis de ral!lo,
Esplendiendo en la curva triunfal de tu seno
Como copo &lt;le nieve en jarrón de alabastro.
Un florón donde tiendan su alita de seda
Los besos que punzan tus labios temblando,
Como dulces abejae que rozan inquietas
El capullo sanguíneo que fingen tus labios.

Artístico cincel grabó en la piedra
El simbólico, extraf\o camafeo:
Los amores de Eurídice y Orfeo
En gruta azul oculta por la hiedra.

Y mis rimas abriendo su pálido broche
En el amplio cojín de tu seno rosado,
Brillarán á la luz de tus místicos ojos
Y al fulgor de tus suefios radiosos y castos.

Un sátiro procaz, que no se arredra,
Mírales con tantálico deeeo,
Y murmuran las playas del Egeo
Los sonoros exámetros de Fedra.

BKIIITO FENTANES.

Entre celajes de oro muere el día;
Entonando canciones voluputosas
Una ninfa desnu1a se perdía

Renovando mis tiernas emociones,
me han probado tus quince primaveras,
que son nuestras postrera.e ilusiones
iguales en frescura á las primeras.

En un bosque de mirtos y de rosas;
Y Diana, por los cármenes venía
Disparando sus flechas luminosas.
LEOPOLDO

Para tí ¡oh mi blanca, mi tímida virgen!
De místicos ojos y seno de mor mol,
Voy ha hacer un florÓil de mis versos
Con alburas de lirios y esencias de nardos.

DfAz.

CAMPOAHOR.

[Grabado en los talleres~de

"EL MUNDO ")

297

�8

EL MUNDO.

NOVIEMRRF,

l8~P.

8

I

1

LA

INUTIL RIQUEZA.-Por Jorge Ohnet.
Número 3.-\~;anse nueEtros números desde el 2ó de Octubre de 1896.

-Sí, prosiguió la sefiora Mossler; mi deseo sería adoptarte por hijo. Lo serías entonces pero te ll~ciarías Mo@e• ·
ler...... Serías, por ese hecho, sumamente rico, porqne te
convertirías en mi legítimo heredero, y aun en el caso de
que me enfadase conti~o, no podría privarte más que de
la mitad de mi herencia......
-Pero ¿de qué me hablas? dijo el conde de CoutraP;
son esas las razones que creee mejores para decidirme?
¿Tan mal me _conoces? &lt;:Jomprendo y aprecio en lo que
valen l.:is car1fiosos motivos que te guían, pero ¿no en·
cuentrae que darme á escoger entre _mi adh~eión al ~ombre de mi padre y el cuidado material de m1 porvemr, es
un poco duro, un poco seco? No estaba preparad? para
tal cosa y realmente me encuentro turbado. Hay, s1 o em ·
bargo en las nieblas de mi espíritu una necesidad que ee
defin~ desde Juego; la de continuar llevando et nombre
que he recibido al nacer.
La sefiora Moaeler enrojeció y eue ojos briilaron. Yoº
l~1_1titud y como queriendo hacerse comprender bun,
fil~:
h
.
-Entonces nada de adopción ...... Nada de erenc1a
asegurada...... Una situación indecisa y precaria. ¿Esto
es lo que tú quieres?
-No creo que hayas pensado aconsejarme otra resolución dijo el joven sin Hamárlá madre esta vez, como tenía por costumbre. Bien sabea hasta qué punto enc~entro honroso y dignamente llevado tu nombre, pero s1 yo
abandonlll!e PI mfo en este mornent.o. me parecería que
renegaba de él por dinero y eeto me repugna.

Pareció qui'! la prueba á que sometía al joven agradaba
á la Señora Mosaler, porque la prolongó algo más de lo
que convenía.
.
.
-Sabea que no tienes nada. Tu padre murió temendo
deudas.
-Sé también que el Señ&lt;&gt;r Moasler las pagó y no lo olvidaré en mi vida.
-Es decir que prefieres llamarte el conde C~ef de Contras y ser pobre á llamarte Moealer y ser el h1¡0 de la fa.
wilia más rica de París......
V.1lentín sonrió y dijo con dulzura:
-Sí, madre mía, si esto no te ofende.
..
La reina del oro se puso aún más grave y d1io:
.
-No me ofendes, antes me complace tu resolución,
porque prueba que mereces el carifio que te he dedicado
y que eres un buen mucbaebo. No oe podría haber prop•ieato Jo que tú acabas de rehusai: ~an cahalleresca~ente á muchos descendientes de fam1haa ducalP@; hubiera
sido difícil escoger entre tantos herederos. Tu conduc~a
no es, pues, la de un espíritu vulgar y ~o has de sufrir
por ella daflo alguno. Lo que uo. me de¡as h!1cer por medio de una adopción, se conseguirá por merl10 de un tes•
tamento. No llevarás mi nombre pero me heredará!! de
todos modos. . ' .
..
• á
Valentín no se defendió tontamente y di¡o con simp •
tica alegría:
-No pnedo impedirte que me colmes de bondl&gt;.des.
De tal modo has tomado esa costumbre desde que estoy
á tu lado, que eso sería nn cambio demasiado brusco. En

cuanto á mí, nunca te podré querer más dE: lo que liequiero sin que en ello teng&lt;J. parte alguna tu r1q~e~a.
Esta' conversación ejerció una influencia decisiva eDt
el porvenir del conde Chef de Coutras y andando el
tiempo, en los malos días, el recu..rdo de su ?ab!\llerescodesintnés sirvió para compensar en el eepíritu de la Señor ~ossler el efecto de las más desastrosas locuras de·
Valentín.
Nada hubo, por otra parte, de artificioso en la res~lución del joven conde. Su negativa se fundó en motivo,
de orgullo que le hacían tener por inadmisible llevar _el
nombre de un aventurero, por rico que este fuera. Sm
despreciará ,a Señora Moesler, hubiera ~ncont.rado muy
desagradable ber su hijo. Aceptaba sus hberahdades como una especie de impuesto establecido sobre su ternu•
ra, pero d~ esto ~ lla~arae Valentín Moesle:-, ha•ía una
inmensa d1atanc1a. Sm sospechar hasta qué p~nto era
hábil conduciéndose con aquel altanero desprec10, obró
impulsado al propio tiempo por su instinto y por su■
preocu p 1ciones.
.
Si hubiera seguido al lado de la Señora Mosaler hubie•
ra acaeo vivido razonablemente como hasta entonces,
pues hasta que fué mayor de edad no cometió ningun_a
extravagancia; pero llegó el momento de hacer el servicio militar y, entregado á sí.mismo en 9'.4~el nuevo ~edio cedió á loa malos conse¡os del fastid10 y del ocioi
.A.d~más, tuvo á eu disposició_n ~emasiado din~ro, c=
cual corrompió todo el regimiento y ~evo_lv1ó to
guarnición. Cuando Valentín tuvo que 1r á mcorporarae

r.

NOVIEMBRE,

1896.

al 30? de cazadores, en Nantes, el Sefior Eliphas dió algunos prudentes consejos á la Sefiora Moasler.
-No dé usted al conde de Coutras más dinero que el
que es conveniente tener en la condición en que va á encontrarse. No pierda usted de vista que va á ser simple
1oldado en un regimiento cuyos oficiales no deben ser,
no son seguramente, muy ricos. Si gasta demasiado, in.omodará á sus jefes; los castigos lloverán sobre él; no le
nrá usted nunca y será objeto de explotación para los
~argentoa, que se convertirán en ~rvidores suyos. Si vi,
Tiéramoe bajo el antiguo régimen, compraría usted el
mando de un regimiento á ese bravo mozo y todo iría á
pedir de boca. El se divertiría en la corte mientras su teniente coronel mandaba las maniobras y el poder del di•
nero se ma11Hestaría en t do su· esplendor. Pero ya no
anceden así las cosa11. Disfrutamos unas leyes democráticas que obligan á todos los franceses á coger el chopo
durante tres ai'ios, ya sean millonarios ó hijos de príncipes, ó proletarios sin un céntimo. Ee el absurdo más
grande que jamás ha consegrado una constitución, pero
la ley es así y nada podemos hacer para cambiarla. Trate usted, pues, de que el joven Valentín sufra uanquila
y sencillamente esta prueba. Cuando vuelva á la vida ci-,,n, le mimará usted cuanto quiera.
La Señora Moaeler convino en esto, pero hizó después
lo que le pareció bien y el joven conde fué el soldado
más ricJ de su reemplazo. Contra todas las previsiones
pesimistas de Eliphas, este exceso de dinero no produjo
al principio funestos resultados para Vaientín, que tuvo
el tacto de no herir las susceptibilidades de sus jefes. Alquiló una buena habitación en la ciudad y tuvo en ella
criados, cabllaos y hasta, con mucha frecuencia, una linda actriz de los Bufos, Laure1,cia .Berthier; pero se condujo con bastante discreción para que fuese posible cerrar
los ojos ante aquellas irregularidades. Obtuvo permisos
siempre que los quiso, gracias al coronel, que había sido
amigo de su padre, y se excusó de hacer ciertos servicios,
gracias á los cabos y sargentos á quienes encantó con sus
obsequios. Pero se fastidiaba soberanamente y, para distraeree, jugó. Se organizaron peligrosas partidas entre
soldados pertenecientes á familias ricas, y todos lo-a momentos del día y de la noche libres de servicio loe pasaban en casa de Valentín gozando de un lujo 1efinado. Se
perdieron sumas importantes, y para evitar recriminaciones de los padres y ~ravea apuros económicos, el conde de Contras prestó dmero á loa maltratados por la •3Uerte é hizo así más facil la disiJ?ación á sus compafíeroe.
Para él no parE&gt;cía que las pérdidas y ganancias tuvieran
importancia alguna. Estaba siempre sonriente, alegre,
animado, y era querido por todos como lo son infaliblemente todos los seres dichosos que aceptan la vida sin
cuidados y afrontan todas las dificultades con la eegu, idad
de que han de resolverse por sí mismas. Se le juzgaba
bueno y,-sin embargo, en cierta ocasión ctió pruebas de
una·insensibilirlad que impresionó penosamente á todos
loe que le rodeaban.
Un cabo de su compaflfa, llamado ~lanpain, estaba en
-Yísperas de dejar el regimiento y proyectaba volver á su
pueblo para casarse con una muchacha á quien amaba.
Contaba neciamente sus proyectos y Valentín se reía de
la sencillez de ambiciones de aquel buen muchacho. Algo uas veces se complacía en hacerle preguntas y en turbarlP con sus reflexiones.
-Blanpain, cuando vuelva usted á su pueblo, ¿qué va
v.sted á hacer?
-Substituiré á mi padre, que ea carpintero.
-¿Y se casará usted?
-¡Oh! sí; no pienso más que en eso...... Hace seis años
que lucho para conseguirlo ...... He~obrado mi premio de
reenganche y este dinero, que ea sagrado, me servirá para poner casa.
Una idea feroz germinó en el cerebro del conde de Con·
iras; la de ganará aquel pobre diablo su pequeño peculio,
ian trabajosamente adquirido y tan cuidadosamente conservado. El mismo día se llevó á eu casa á Blanpain y
después de haberle hecho beber, le acercó á la mesa de
baccarat, en la que sus compafíeros jugaban ya con ardor,
y le dijo:
-Amigo, aquí tiene usted estos sefl.ores; hay entre ellos
algunos que han venido con mil francos y se irán sin un
céntimo. Con un poco de fortuna, todo lo que tienen pasará en un instante de sus bolsillos á loa de uno más dichoso. He aquí una bonita ocasión para decuplicar el
premio del enganche...... Si llegase usted á su país con
una fuerte suma, las cosas irían mejor que si vuelve para ser carpintero. Sería usted un \iombre independiente
y su futura estaría en sus glorias.
-Sí, usted acaba de decirlo; muchos se irán con la
bolsa vacía...... No quisiera yo ser uno de ellos. Tengo
muy poco dinero, pero me basta y no quiero ~rrieegarle...... Por otra parte, no he jugado nunca......
-Es verdad, Blanpain; usted es un muchacho arreglado...... ¡ Loe que nunca han tocado una carta ganan siempre la primera vez .......
Loe pérfidos consejos de Valentín, en complicidad con
el orgullo que turba siempre el fondo de todo corazón
humano, hicieron que al cabo de una hora el muchacho,
aclimatado en aquel medio y excitado por el vino de
Oporto, se dejase arrastrar y arriesgase diez francas que
traía consigo. Por eu desdicha, ganó. Envalentonado,
jugó la ganancia, y al cabo de cinco horas de febriles
emociones, tenía delante de él diez y siete mil francos
ganados á todos los abonados del baccara. Valentín reía
como un loco y preguntaba á Blanpain qué iba á hacer
con aquel •dineral. Este, muy grave después deun acceso
de extraordinaria exaltación, no respondió y se propuso
-Yolver al cuartel.
a consecuencia de esta aventura, Blanpain, cuyo carácter era ordinariamente dulce y tranquilo, se mostró
inquieto y-violento,- como ei aquel dinero mal ganado le
hubiese hecho cambiar bruscamente. Volvió tres días
después á casa del conde de Contras y por ·la tarde empezó por ganar veinte mil francos. Expresó entonces
ideas insensatas qne divirtieron grandemente á todos los
hijos de familia allí reunidos. Poseedor de cuarenta mil

EL MUNDO.
francos, habló de compar una propiedad en su país y de
cultivar las viñas y dedicarse á la cría caballar. No habló más de su prometida, como si la considerase ya un
partido poco ventajoso para él. Vo!vió al cuartel á comer,
obsequió á sus compañeros en la cantina y les dejó asombrados con eue discursos extravagantes, dichos con un
tono de suficiencia que contrastaba con su habitua l modestia. Después de comer volvió á casa del conde de Contras, donde se mostró lastimosamente familiar, no viendo ya diforencia entre él r aquellos jóvf:lnes á quienes no
estaba acostumbrado á mirar como sus iguales.
Valentín, á quien esa metamórfosi~ divertía extraordinariamente, invitó á Blanpain á tutearse y le dijo que le
presentaría en París á la mejor sociedad. Le pintó todos
los placeres que podría proporcionarse por su dinero y le
sirvió ponche con una liberalidad que acabó de poner al
desgraciado fuera de sí. Pensando que no era todavía
bastante rico para figurar como él se proponía, volvió a¡
juego á fin de ai'ladir á eu ganancia, según dijo con confianza estúpida, una veintena de miles de francos. .A. las
once había perdido todo li, ganado y debía, bajo su palabra, el dinero del premio de n,enganche. Vuelto en sí,
anonadado, espantado por la pérdida, Blanpain se levantó, con los ojos saltones, y se puso á !,orar,apoyado en la
chimenea, mientras Valentín, que se proponía regalar a!
cabo el dinero que éste le debía, le asestaba frast-s irónicas.
-Blanpain, amigo mío, ha querido usted ir demasiado
lejos y se ha roto las narices en el camino. Ya no se trata de comprar viñas ni de criar potros, ni si'-luiera de es•
tablecer una carpintería después de haberee casado con
su prometida. Será preciso que pasen aún algunos años
para tener otro premio de reenganche....... Y mientras, la
señorita Clara, ó Manuela, ó Luisa...... ¿Cómo se llama
su novia de usted, Blanpain?
-María, gimió el cabo, á quien daba vueltas la cabeza.
¡Oh! ¡Miserable de mí!.. .... No me queda más que atra•
vesarme con el sable...... .
-No aquí, Blanpain ...... Eso no se hace sobre las alfombras ...... ¡Vea usted, esto es lo que tiene querer ir
demasiado de prisa!. ... Antes de comer era usted rico....
.A.hora está usted pelado..... .A'.si es la vida...... Eai;os aeiiores han vuelto á pescar sn dinero; yo soy el único que
no he recobrado el mío ...
-Usted lo tendrá mañana por la mañana, señor conde...... Me lo guarda el Ci.pitán cajero.
Valentín cogió al cabo por la barbilla y dijo mirándole
á los ojas:
-Guárdate tu dinero, simplón; yo no lo quiero.
-Es de usted, eontestó el cabo con dolorosa obstinación.
-No es mío, puesto que te lo doy, telo regalo, ¿me comprendes?
-Sí, 11ero eso-no-quitirqrre -10- haya perdido, y con él
todo lo qne había ganado.
-¡Ah! Eso es verdad ...... Señores, está chispo como
un trompeta, este Blanpain...... Anda á acostarte, amigo,
y no te calientes la cabeza; no tienes tu ganancia, pero
tampoco t-i enes deudas.
Blanpain se marchó pesadamente y no entró aquella
noche al cuartel. Po:· la mañana se encontró su cadáver
detenido en un pilar del puente de Mantea. Avergonzado
de sí mismo y lleno de desesperación por aquel hermoeo
suefio tan rápidamente desvanecido, no quiso yivir más
y se arrojó al río. Aquella broma, cuyo desenlace fué tan
trágico, puso fin á las partidas diadas de los compafieros
de Valentín. El coronel, informado de todos loa detalles
exactos de aquel triste asunto, adoptó medidas severas
respecto de sus soldados, y el tiempo que el conde de
Contras tuvo que pasar todavía en el servicio, se deslizó
penosamente. Por fin, vió con placer la hora de volverá
casa de la señora Moasler-, y tomó de nuevo posesión d_e
París.
Tenía veinticuatro años, un hermoso nombre, una fi.
gura de príncipe y una buena cara, con lo cual queda dicho que dió prontamente el tono y fué uno de los cu_atro
ó cinco jóvenes que guían á la sociedad parisiense
con su nulidad frívola v ruidosa. Fué recibido en el Jockey y en el círculo cte ia rue Royale; fué asiduo del polo
y del tiro de ~ichón, como todo gerú!,eman que ee estima,
y hasta contribuyó á fundar el Velo-drag, círculo muy
selecto. en el que los ciclistas, machos y hembras, del
gran mundo, ee fusionaron en un galante y reiinado ejercicio de pedalea. Olvidó completamente el regimiento y
á Blanpain, pues la ligereza de su carácter no le permitia
pensar mucho en lo mismo, y la reflexión era para él casi un sufrimiento.
La retirada vida de la señora Moaaler le permitió una
gran libertad. Desde la muerte de su marido, la reina
del oro no había abierto sus salones ni frecuentado la sociedad. Pasaba, todo lo más, tres ó cuatro veladas en la
Opera durante la temporada y eso cuando sus íntimos le
echaban en cara, para perauadirla, el no conocer las novedades. Permanecía muy activa de espíritu, pero algo
perezosa de cuerpo, y se ocupaba con grande asiduidad
de sus obras de beneficencia. Levantada á las ocho de la
mañana, despachaba eu correspondencia, en la que ocupaba dos secretarios, y cuando llegaba el sefior Eliphas,
encontraba el terreno libre de todas las bagatelas que no
merecían ocupar su atención.
Con frecuencia Federico Clement acompafíaba á su padre. Esto sucedía siempre que la casa Pilet y Berger, que
el jovén dirigía, tenía que dar á la aefíora Moasler datos
rentísticos de importancia, pues la gerencia de una fortuna inmensa como la suya, exigía una vigilancia y unos
cuidados incesantes.
Valentín no iba jámáe á verá su madre adoptiva á la
hora de los negocios, se reservaba para el almuerzo y la
comida, durante los cuales la divertía con el relato de lo
que había visto y oído la noche anterior. Entonces mandaba en jefe; nadie hubiera podido contrarrestar su influencia y no dejaba nunca de obtener cuanto deseaba.
Sin dificultad ninguna, la sefiora Mossler había abierto
un créwto al conde de Contrae, y éste enviaba á buscar
dinero, cuando lo necesitaba, á la casa Pilet y Berger ó al

299
Banco. No tiraba el dinero y su fausto· estaba regl ' J
tado con mucho orden. El hijo de aquel disipador, parecía por entonces que había de ser muy arreglado, y
mientras no tuvo vicios muy acentuados, su presupuesto
no ofrecía nada alarmante.
Gastaba cuatrocientos ó quinientos mil francos al afio.
Pero, ¿hubiera podido ser otra cosa? La misma señora
Mosaler hubiera deseado más economía? Hay en determinadas situaciones ciertos gastos que no se pueden evitar sin daño del mismo que los economiza. La lllanera
de dar ó de comprar de un conde de Coutras, ad,Qptado
por una sefíora Mossler, no podía ser la del hijo de un
notario ó de un agente de cambio, aun millonario~. Valentín no fué pródigo. Aunque el dinero no le costaba
nada, no lo disipaba. Mientras que no tuvo más causas
de prodigalidad que sus relaciones con Andrea de ·, aillebourg, eu cuadra de carreras y su y acht, · se contuvo dentro de unos límites muy prudentes.
~
Ecnpezó á enloquecerse cuando entabló amistades con
la señora Bourdón. Era la tal esposa de un corredor de
Bolsa. Señorita de la clase rnedia, educada en un convento del modo más modesto, se había casado con un
empleado de un agente ~e cambio, y aqudla rubita con
cara de virgen, que era en el fondo el mismo diablo, á
los diez meses de matrimonio se hizo amiga de Labuesiere, el jefe de su marido. En dos años dejó al agente
de cambio sin que Boordón sospechase Jo más mínimo
y sin que la frente pura ni los ojos de madona de aq11ella buena señora pareciesen obscurecidos por la sombra
de un p ensamiento deshonesto.
A consecuencia del despojo de Labuasiere, que había
interesado á BourJón en sus negocios y le había hecho
ganar mucho dinero, la joven tuvo hotel, coche y trescientos mil francos de alhajas, encerrados en un cofrecillo. Procuró siempre no hacer ruido; su lujo no otraía
las miradas; sus adornos eran siempre de un gusto exquiaíto. E l marido estaba siempre á su lado, atento y
obsequioso. Aquella señora no llamaba la atención más
que por su belleza, que era, en verdad, adorable. Pequefia, pero tan bien formada que parecía alta, atraía la1
miradas con su cutis de nívea blancura, sus ojos de un
azul de zafiro y sus cabellos rubios natura !mente ondulados que formaban en torno de su frente diliciosa corona. Nunca uoca semejante se abrió para ensefíar dientes
tan tentadores. El viejo Bernheimer decía: «Viendo esos
dientes, siente uno ganas de que le muerdan. ,, Ello era
que, cuando sonreía y mostraba aquellas perlae, entre
las cuales aparecía, digna joy a de tal estuche, una lengüecilla de color de rosa, los hombrea se volvían locos.
Como por juego, había hecho gastar á sus amantes sumas inmensas, cuando Valentin de Coutraa la encontró
en una garden-party en casa de la condesa Nuño. Un poco cansado de pasearse ante la colección de Selim y de
consentir que le enseñasen bibelot8 de doscientos mil francos, de una falta de autenticidad escandalosa, bajó al jardín, y en la escalera monumental qu1 en la casa de riquísimo portugués hace competencia á la de la Opera. se
encontró frente á frente con la sefiora Bourdón. Valentm la conocía, CO.LJO todo París, pero nunca había haolade con ella. La joven subía hablando con la marquesa de
Plessy, su amiga íntima, porque, fenómeno int-xplkable aquella mujer, notoriamente infiel á su marido, era
r~cibida en todas partes y recibía, á su vez, la mejor eoCiedad. Va,lentín se apartó sonriendo-¿cómo no sonreír
á un~ mujer tan lin~la?- :&gt;; ella !e miró con sorpresa, com~ s1 nunca le hub1es!l visto, aunque sabía muy bien
quien era. Interrumpió la frase, pareció presa de una
emoción que no podfa;dominar y permaneció inmóvil un
segundo, durante el cual cambió con Valentín una m ·rada que, días después, hizo decir á:la.marquesa de P les~y
hablando de la aventura. «Si no estoy yo allí, cro:o qu~
se saltan al cuello en el acto.»
Ambos se indemnizaron, la semana siguiente, y la señora Bourdón, que había sido t!1n ador~da, amó por priUiera vez. Aquello fué una pasión rabiosa que cambió
de tal modo las costumbres correctae y bien ordenadas
de la hermosa mujer, que el marido se quedó desorientado. No almorzaba ya con él, volvía á casa cuan&lt;lo la
comida estaba ya servida y se mostraba rendida de fa1iga, los párpados lánguidos de placer y loa labios distendidos que casi no podían hablar. Puso en la puerta á
Saint-Guilhin, bajo pretexto de qne la aburría. lo que
no tenía nada de nuevo, porque nunca Saint-Guilhin había hecho ot~a cosa con ninguna mujer, fuera la que fuera.
En vano ariesgó Bourdón algunas indicaciones lamentando sobre to~o el destierro de Saint-Guihin d;I que se
había hec_h&lt;&gt;, ~migo á fuerza de jugar con él al besigue.
Todo fué mutli. Las buenas tradiciones de visitas á señoras respetables, de las tres á las cinco de la tarde en casas de la buena sociedad, de apariciones en palcos bien
afamados de la Opera, todo quedó trastornado. Ahora todo era expediciones á los teatrillos y cenas nocturnas de
las que entran en las costwn bree de la gente de club y de
las mujerzuelas de conducta más que dudosa cos~s que
horrorizaban á _Bou_rdón, hoi:nbre de formae 'y re!lpetuoso con las apariencias, cuya 1mpoi tancia á los ojoe de Ja
galería le era conocida. En todas partea á donde iban
aparecía el conde de Coutras, que se arrellanaba en los
palcos, tomaba el mejor sitio en las cenas y hablaba apenas al marido, le mi, aba por encima del hom uro y Je trataba realment:e sin consideración alguna, como á una
persona á qmen ~e paga. ¡Qué. cambio para Bourdón,
después de los amistosos abseqmos de Labus~iere de la
amistad _famili1;-r ~e Descharmais y de la delicada' política de Samt-Guilhm ¡Con razón le era antipático aquel
muchacho, que había caído como una bomba en medio
de una posición adquirida á fuerza de tacto de paciencia y de arte ~e ,-ivir y que se instalaba, ven~eJor, como
6P paÍS--~nqumack&gt;.
( Continuará.).

�8 NOVIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.
'

·----·--·•
--- ____
.,..

----~-·=-~~-=

-

.----__.,

CULIACAN (SINALOA )-Calle de Rosales y Teatro "Apolo." -F{tbrica de Hilados " El Coloso."

LAS INUNDACIONES EN SINALO.\.

organizar divertimientos que solazando á nuest ra socie•
dad pudiente, le hicieran más fácil el cumpiimie nto de
la obra carit&gt;1ti va. R esultado de sus loables esfuerzos y
resultado brillaJte fué la Jamaica en Minería que con~regó con extraordinariaR y palpables ventajas para el
fin intentado, al todo México dispuesto siempre á acudir
adonde la caridad lo llama por las frescas y sonrosadas
b ocas de las hermosaa. Nuestro alto clero no
p11rmaneció tampoco indiferente ante las
ciesvalidas víctimas de Sinaloa y al mismo
tiempo que los Gobernadores de los Es~adoe
fit'cundaban y apoyab an la iniciativa del
Centro. trabajando por arbitrarse fondoe
qne ya han empezado á remitir, el Sr. Ar·
zobidpO de México excitaba á me párrocos
á que trabajasen en el wismo ~entido y abría
una suscricióu que promete abundosos frutos.
La pren~a, desdP un principio intentó mover la generosidad innata•de los mexicanos
y cabe á los diarios que se editan en esta
ca.ea haber iniciado ese intento. General y
unán\me ha sido pues el esfuerzo de la caridad, pudiendo decirse que no ha habido grupo social que haya negado una cooperación
eficaz á la magnánima obra de nu~etros filántropos.
Ya se ve por tanto que cuando menos la
lamentable desgracia que abruma á los sinaloenses~ ha dado lugar á un hecho consolador pues que acrisola una vez. más los buenos
sentimientos de nuestros compatriotas.
EL MuNno, empero, tiene una tarea mil.a
qne IJenar, la de su información ilustrad11
del suceso. Esta la inició con algo que 11. él
corresponde: la descripción con abundanci"
de grabados de la Kermesse de Minería y la
prosigue ahora publicando alg1rnas fotogra•
fías de la capital del Estado teatro de loe
La ~uerra de castas en Yucatán.
desmanes del ciclón, puesta de actualidad
.t;L GENERALATO. (Véase el articulo r e lati vo.)
Gene ral Aniceto Dzul.
General Rom!ln Pee.
General José Maria Cauich. merced á una catástrofe tan lamentable.
- ..,..t0t,,,_
Dd primero y del sexto se ignoran los nombres.

dado un sublime pretexto á la caridad para que emprenda su santa peregrinación á través de los hogares de lo~
ricos en d emanda de auxilios para los pobres y ponga en
acción sus múltiples medios de conmover y triunfar.
A penas se supo en esta capital la dolorosa noticia, el
Sr. General Eecobedo, el Sr. Redo y numerosos caballeros de n.u llstra aristocracia, empezaron á arbitrar recur

Algnnas fotografías.
No ha mucho tiempo que publicábamns t'n EL MuNno
algunos grab:idos relativos al cicló n de San Luis. y en las
n,,tas que los acompañaban hacíamos ver cor1 vi vos colo.res la magnitud del deeastre, las pérdidas que
oca~ionara y el aspecto de los edificios destruidos, lamentando de veras tan tremendo
percance. 1Cuán lejos estábamos entonces de
pensar que muy en breve un fenómeno de
semt'jante naturaleza causaría en una importante y fructífora región de nueetro país, desas tres no menos grandes ni menos lamentables que aquellos, y sí más irreparables, J a
qutl no podemos comparar nuestros elementos de riqueza y actividad con los americano, .
.En Eitados Unidos una catástrofe como la
de 8an Luis, bien pnco significa, atendidos
el colosal ~spíritu de empresa, loe elementos
de prosperidad creados, la densidad de la población y otros factores no menos valiosos
que constitnyen la hegemonía de la gran República; en México, el alcance de una catástrofe semejante, significa mucho, ya que
empezamos apenas á sentar las bases de
nuestra prosperidad y riqueza.
Describir las !aetimosas escenas que originó la catástrofe, eerfa tarea inútil y tediosa.
La prensa diaria dió oportunamente noticia
detv.llada de ellas y no sería sugestivo ni
ameno reproducirla: un puerto arrasado; poblaciones destruidas, familias enteras en la
desnudez y la indigencia, buEcando por donde quiera un arrimo protector; víctimas numerosas sepultadas bajo loe eecombros, ahogadas en las salobres aguas del mar invasor
ó en las turbias del candaloso río salido de
madre!...... lo suficiente en fin, para lasti- General N. Ayala.
mar los corazones m..jor armados y los espíritus más serenos.
Empero no hay desgracia por grande que sea, que no sos para las víctimas. El Gobierno por su parte dispuso
muestre entre enR múltiples fases tristes, alguna conso · una regular remisión de fondos, y las más distinguidas
ladora, y la que aflige á nuestros hermanos de Sinaloaha damas de nuestra sociedad trabajaron sin descanso en

/

7

CULIA.CAN (SINA.LO.A .)-&lt;:alle del Co:nerclo.-Calle de Rosales.

Un artesano de pie, es más alto que un cortesano de rodillas.
FRANKLIN.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91673">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91675">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91676">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91677">
              <text>19</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91678">
              <text>Noviembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91679">
              <text>8</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91696">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91674">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 19, Noviembre 8</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91680">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91681">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91682">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91683">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91684">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91685">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91686">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91687">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91688">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91689">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91690">
                <text>1896-11-08</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91691">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91692">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91693">
                <text>2017453</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91694">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91695">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91697">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91698">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91699">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="869">
        <name>Azúcar de remolacha</name>
      </tag>
      <tag tagId="315">
        <name>Czar</name>
      </tag>
      <tag tagId="867">
        <name>Economía</name>
      </tag>
      <tag tagId="588">
        <name>Estados Unidos</name>
      </tag>
      <tag tagId="868">
        <name>Henry Aitkens</name>
      </tag>
      <tag tagId="872">
        <name>Inundación en Sinaloa</name>
      </tag>
      <tag tagId="871">
        <name>Jorge Ohnet</name>
      </tag>
      <tag tagId="870">
        <name>Julia D. Febles</name>
      </tag>
      <tag tagId="866">
        <name>Justo Sierra</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3517" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2159">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3517/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._20._Noviembre_15..pdf</src>
        <authentication>faba151a14ec6cf2514fb7baf7a21b97</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117339">
                    <text>TOMOll

M EXICO, DOMINGO 15 DE NOVIEMBRE DE 1896.

tan paso ccmpromefiao.

•

NOMS:R020

�EL MUNDO.

302
liliEL MUNDO.''
8Jn!ANARIO ILUBTRADO.

Teléfono 4:U.-Callede Tiburdo núm. 20.-Apartado87 b.
MBXICO.
Toda la correspondencia, debe dirigirse
al Gerente de este per!ódlco.

La eascrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres adelantbdos.
Nó.meroe sueltos, 50 centavos.
. .
A.visos: á razón de $30 plana por cada publ1 cact6n.
Todo pago debe MPr precisamente adelantado.
RBGIBTRADO 00110 ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.
•Agentes exclusivos para los Estados Unidos Y Can~·
dá The Spanish American Newepaper ~ompany, 136 Ll·
berty St. New York. E. U.,,

Una triste .erµrrt.encitt.

tá la salvación de la sociedad que la del in1ividuo y que
en caso de un conflicto. todas las energías deben conc.,ntrarse en la conservación del agregado y no &lt;le la unidad.
¿En qué situación se ha encoutr~do basta hace_ poc~ ti
delincuente con respecto de la soc1edart? En la s1tuac10n
menos favorable para los intereses de ésta; ha ~ido el far·
du cuyas necesidades han sido pagadas con la suma de la
riqueza pública, utilizable en empleos provechosos para
el bien común. Cada porción de los recursos privado~, r ..clamados por medio del impuesto, para el so~tenimieutu
de los criminales, representa un esfoerzo inútil de.l aso·
ciado, sin compensación:alguna. Las cantidad..s retuadll.s
del fondo eocial con este objeto, no tienen su contraparlida en el Haber de la cuenta corriente entre el ciudadano
y el Estado.
Aceptando al cr;terio de un criminalista m.oderno, .en
la investigación del concepto jurídico del dehto, prec1.so
eA reconocer que si el delincuente es un deudor de la socte·
dad y el castigo representa el pago de esta deuda, no es
lógico que este pago Pea afectuado por un ac~eedo:, en
forma de r,mta pasada al deudor para Rll subs1stenc1a.No es de moral social reclamar el sacrificio de los eleD1,m•
tos sanos del grnpo para aumder á los nocivos, y si t-ij
ley económica que todo capital Rustraido de sus empleos
productores representa una périida neta para m, pueblo. otra ley dPja establecido que toda energía ga~tada
estérilmente es causa del debilitamiento y la anemia dt,
una colectividad.
La reforma consultacla ~ nuestro poder legislativo, nos
parece, pues, de alta justicia y moralidad, y noeotro~ quisiéramos- en virtud de este principio- ver eF&lt;:rita t'n
la puerta de cada prisión la leyenda que un penahsta modPrno desearía ver grabada en sal ientes caractert-s: Aq11i,
el que no trabaja, no e .me!

En números anteriores nos hemos referido al gigantes·
co sacrificio que eet.i llevando adelante Espafla, al sustraerá ZOO O00hom bree útiles de la productora labor de la
Península' para abonar con partf' de estas vidas la abrasa•
na ti~rra de la perla antillana. Hasta aquí no~ hemos r, ·
ferido á las pérdidas de vidas á las brechas abiertas en tos
ta raza fuert.e y resistente; pero hay toda vía otro orden
de ideas al que puede lle\·arse la cu1&gt;sti~n: el asunto de
intereses, nada desdeñable en la prosperidad y el progre·
so de un pueblo.
¿Cuánto cuedta al tesoro español el sostenimiento de. la
i,ierra de Cuba? Precisamente un periódico de Madrid,
LfJ, Epoca, acaba de proporcion~rn.os instrur:tiV(?S datos
acerca del particular.-«El sosteD1nnento del eJérc1to cues•
ta dice el diario que mencio..amos, siete millones de peso~ mensuales; pero á esta cantidad hay que añadir los
gastos por adquisición de armamentos. pertrechos de g~e·
rra. compra dtl vestuario, envío de refuerzos, co~ducc16n
de fondos1 intereses de las operaciones de crédito, etc.,
etc.; todo lo cual importa dosó tres mi;lonesde pesos .mas
al mes. Nu pueden, por consiguiente, calcularse en siete,
sino en nueve 6 diez, próximamente, los gastos á cansa
de la insurrección, y aun dicha cifra tendrá que elevarse
algo más, á comtcuencia de los últimos envíos de tropaP.,,
Eete presupuebtO es altamente gravoPo y i·epresenta UD
colosal esfuerzo por parte de España. N ...da más admirable que la ene1gía desplegada por esta Nación, pero nada
también más desastroso para sus riquezas nacionales. Terminada la guerra de Cuba, el balance arrojará un triste
saldo en comra del pueblo español, cnyo carácter Puerrero, llenando largos períodos de la historia de la h~m~nidad, ba aido un fuerte obstáculo al t&lt;,tal desenvolnmit&gt;n·
to de aquel suelo.
Los pueblos ban pagado muy caras HUS guerras; aun
los mismos vencedores, hecho el recuento de sus preseas,
sumadas y resumadas sus conquistas, anotadae e n e l haber las partidas de indemnizaciones obtenidas, han en•
contrado que las pérdidas superan con mucho á las ganan·
cias. El espíritu batallador de las naciones se ha ido
111odificando con la creación de iuterePes, y el trabajo sustituyendo á la cooquista, ha enfriado notablemente el
hnpetu de las experimentadas nacionalidades.
Y eEte fenomeno se observa actu~lmente en Europa.
Hace todavía un cuarto de siglo, el amplio escenario del
viejo mundo parecía dispuesto á encerrar la palpit,wte
tragedia de una gran lucha internacional. Los Es~ados,
en el período álgido de irritación, se aprestaban al combate, y tales eran los preliminares del conflicto en perspectiva, que no faltaba pesimista que ya hubieee de ante·
mano rayado alguna formidable potencia del futuro mapa
del orbe civilizsdo. Han trascurrldo los años y ni un so·
lo cafionaz" ha turbado el sereno silencio de los pueblos
que se alzan del ,ado de allá del Atlántico.
¿Y á qué se debe este hecho? Las pasiones no Pe ban
calmado, los rencores no se han extin!(uido, el odio vi·
bra con igual fuerza propulsora; todavía la prensa franceea se enciende en llamaradas de rencores y arroja en la
hoguera de la revancha el combustible de los viejoe recuerdos depresivos; sin embargo, la paz europea no se
alt: ra. ¿Por qué? porque los intereses exigen que esta paz
no sea turbada, porque una triste experiencia ha ens, ña•
do que en la guerra se pierde siempre!
El equilibrio se ha establecido; la gran ley de la harmo·
nía está tal vez pronta á imperar en las modernas nacionalidades, no por el acuerdo universal, no por poética
fraternidad, sino por nece!!idades superiores, por ez:igen·
cias sociales colocadas en nivel más elevado.
Antaño la guerra tenia cuenta; hoy tiene cuentii la paz.
Antes 103 pueblos vivían de la lucha; ahora v1veu del trabajo. E~ta es la enorme rliferencia que eepara una época
de otra, una de otra sociedad, una de otra forma de vida
orgánica.

&lt;!El tn1b11jo µ.enitendarill obligatorio.
Entre la~ ,·arias reformas propuestas últimamente á
artículo~ comtiLucionales. figura el del trahnjo obligatorio
en las prisiones, principio dtl notable justicia social que
merece todo encomio.
Afort.unadarnente han paeado ya los tiempos en los que
un exag.-rad.o .individualismo colocaba al trasngr1&gt;sor de la
ley en co11d1r101ws dA bacn pesar su deli~o sobre la co·
lectivldad. E~ta e~cuela,-que ha llegado á establecer como
fórmula ePta sentencia .amenazadora para loe grupos humanos: ¡Perez1Ja la sociedad, pero sálvese el individuoltiene hoy pO&lt;'o acceso a•m entre las personas de corazón
más tierno. Ahora se sabe demasiado bien que attes es-

15 NOVIEMBRE. 1896.

15

Politira &lt;5.eneral.

1896.

EL '.MUNDO.

altos di¡natarios de la Corte. r"trnidos en suntuoso banquete. 1 Sr. Olney, secretario de Estado en el abinete
de la Casa Blanca, acaba de hacer iaéntica manife•tac·6
y no cabe d~da que, merced á los buenos oficios ·de \ 0~
Estados CJmdos, la disputa inveterada u
año~ apartó á la República del Orinoco deq 1°a pmor tantt(?a
d I Tá
·
d ,
.
E pera nz
~
mes1a, ~ue ar... pronto zan¡ada de modo satisfactorio para las a.tas partes contratantes.
Inglaterra some~e á arbitraje toda la línea di visoria de la
G:uay~na, renuncrn á sus pretensiones que consideraba in
d1scDt1bles,. c~de á la presión que sobre ella ha ejercido¡~
Gr~n Repubh.ca del Norte, y deja á la honorabilidad de
loe J.uec~s árbitros determinar cuáles son ¡08 derechos
terntonos
que á cada cual corre•ponden
en est ric
· t a ¡us· y
ticia.
~

RESU UE~.- La Aliania Frllnco-rusa.- AgitacioneM a¡1:rehivas é incousi~tentes en Fraucia.- Q,11é e~ la revancha.
- Fin del conflicto anglo venezolano.

Mal hace Francia en poner todo su amor y voluntad en
el autócr~ta de todas las Rusias, creyendo confiada que
baj,, su abrigo y protecc ión ha de encontrar el anh¿ladod ..,,¡nite.
En Ht excesivo optimismo, juzga posible arrastrar al
Czar á graves co~plicacionee, comprometerlo en agresivas aventuras, é impulrnrlo á una lucha capaz de humillará lod soldados que se inmortalizaron en Sadow.i. y
en Sedán.
No ve 6 no quiere ver que en las alianzas internacionalt:s, mal que pPsf' á todos los orgullos, St&lt; repite consta1 .~emenu, la fábula dP Esopo, y á la hora del repal'torle utilidades y de la diFtribucióD de ventajas, P.l más
fnnte siempre recl,.111ará paras( la m1&gt;jor parte del botln, fundándose en el indiecutible derecha del quíá n6 minor leo, que ~i ~e pone en tela de juicio, a¡,oyará en el
terrible guia sum fortior.
No ve la República, que ton su liga con RuAia puede serllevada á tomar parte en todos los compromisos lo mismo
pol1ticos qne tinancieros, orillada á todas las diticu ,tades
y .. 610 recibir en recompensa muestras de simpatía
adhesione~ platónicas, hermosas para contemplarse d&amp;
enea, p.,ro poco productivas en esencia y encaminadas
mucho menod á las aspiraciones legítimas del paie.
l\lal hactln los directores de la cosa pública en Franc'a
al ,embrar rencures y desatar odios añejos, pr&lt;'tendien.'."
J ... ilusos, qne la omnipotencia decisiva dA Rn ➔ia y s1t
ii ,fluencia ~ebPrana en losconsPjos emopeos han deservir
¡,a ra humillará Alemania y para lograr el re,catP. del tenitolÍo conqni~taclo por la e11pada vencedora de l\1oltke.
Las imprudentes revelaciones de Biemarck, que ac"•
han de poner en claro la aDtig11a alianza ex1etente entre
lo~ dos grandeR.iml_)erios d1;!Norte, no deben SP.rvirpara.
atizar hondas rivalidades DI para exacerbar heridas q,1.,
Se ha puesto en estos días á diecusión un tema que an• aun sangran después de veinticinco ai'ios, sino para pretaño hatría sido materia de escándalo y que en la actua- caverse contia la posibiliuad de un cambio en las deci•
lidad es posible investigar serenamente, sin convulsiont:s sioues de los poderosos.
Rt:cuérdese cuMadosamente la frase del eminente estani apasionamientos: ¿est.i el Liberalismo íntimamtute hdista Mr. Leroy- Beaulieu, pronunciada poco antes de las,
gado con la DPmocracia?
A nuestro juicio, el error en que ha incurrido una fa.stuosas man(festacioces de.París, y medítestl sin pasión
buena parte de los espíritus que se han ocupad? en esta DI falsos eFpe¡1s1I1os lo que dice el ¡¡;ran economista franmateria, consiste en confundir una forma de gobierno con ce~: «Rusia conservar.t la alianza francesa mientras nos
un procedimient-0 de gobierno. Forma de gobi~ .es la de- ¡ uzgue ricos y fuertes, y dejará de creern(Js fuertes y
mocracia,-como lo es la monarquía;-procedu~tei•~O "ª. el ricos, si no somos prudentee."
Y en verdad sería imprudencia inperdonable, hacerse
liberalismo, que por igual encaja en países de rnst1t11c10agreeor y provocar la guerra europea, cou amenazas y
nes monárquicas que en pueblus de instituciones rep~hlicanas. Asf, se concibe una monarquía en donde el li- denuest.s a\ i~.p~rio Gt,l'mánico.; darían muestras patenberalismo sea prcgrama del poder público- tal suc;,de t ~ tes de poco Ju1c10 los franceses s1 confiados en la alia11za.
Inglaterra-y democracias en las que la libertad haya Bl· moscovita, que muchos en Alemania siguen ponienrlo en
duda, á pesar de las manif;,staciones de simpatía visiblPs
do pr, ,scrita.
en París é indudables en los campos de Cha16ns pretenYa Sumner Maine, en su interesante obra sobre el go•
dí.eran buscar por medios violentos la revancha. '
bierno popular, ha demostrado que las func.oues e11coRegocíjes., en buena h-,ra el pueblo de Carnot y de·
1, endadas al Ejecutivo d.i la Unión America~a por la
Thiel's, de tener á su lado al ruso omnipotente que olvida
Constitución de la República vecina, no son más restric• ~ aparenta olvidar las llamas que envolvieron al Kremti vas que las de un monarca europeo enclavado d~ntro
lm en 1812 y no recuerda ahora Smollenk ni quiere acorde un régimen representativo.-Lo que F rancia conquis- darse de 8evastopol; huélguese cou todall las veras dP. su,
tó por medio de la Revolución, al precio de enormes al.ma apasionada de ".er engrandecida la República v dig•
trastornos sociales, Inglaterra lo había alcanzado antes. sin D1ficada la Democracia en la persona de su ilustre Presitener quP. sufrir, coruo resu,tado, la terrible t1ranía de la dente que ha compartido su humilde autoridad salida de
primera República.
las filas del pueblo con la del sobnano más absoluto de
De tal modo expuesta la cuestión, habrá que convenir Europa, y se ha sentado al lado del augusto representanen que la libertad no es un juego de palabras .v que eu ac- te del derecho divino y he edero de gloria legendaria y
·ción, iPdispensable y benéfica á fa ca,:sa de la humani· secular grandeza; alégrese al contem,J&gt;lar á un crndadano
dad, no se apoya en uua mera fórmula, sino en htchod inve~ido dti altísima representación por voluntad del eopositivos y concretos.
berano anónimo, tratando de igual al Czar y Re1• y J-·ontífiSin embargo, un observador imparcial y tranquilo no ce d,i una gran nación; pero que no pretenda, ·f,rndánd,,.
puede desirupnsionarse de lo que pasa al rededor suyo, se en estas esce.nas que tíeoen mucho de aparatoso y teaya que los fenómenos del ·mundo real constituyen la úoi· tral, que no qu~era hace•se Bgresor y lanzarse arrebatadoca fuente posible de información. Y lo que pasa á su al - contra Alemama, buscando en tremenda lucha, que ha.
red.-dor no da la razón á. la democracia como premisa ne- de asombrar por su grandeza á los siglos veniderus Lallar como eegura 111. i·evancha.
'
cesaria del liberalismo. Todos los hechos que al ejercicio
No debe stor para los hombres sensatos y amanteR leade la soberanía popular !0 refieren, nos ponen de manifiesto que la acción de las mayorías sirve más á la cansa les ?-e la grandez~ de\ pueb!o que canta con Vfctor Hug,&gt;-y d1.scurre con H1p6hto Tame, no debe ser la revancha el
dP. la tiranía que á la de la libe1 tad, y que cada vez que
esta gran fue1 za se pone en movimiento, es utilizada an- rescate de Alsacia y de Lorena y ta humillación del p·ru•
tes en aplaPtar que en trasmitir impulso á las actividades siano. Hay al_go que signi~ca.11!ucho más para la Francia..
huwa11a~. Este es el espectáculo que se desa, rolla á nu..s·
que 1;se desquite so~ado: vemt1cmco años de régio1.. n retra v•sta y del que no podemos preEcindir, porqne para publtca1!0, en cued10 de las tormentas y venciendo todas
el momento actual trabajamos todos y eu el uu,dio con· las 1ene1ll11s que ha opuPPtO la Europa monárquica á Ja
obra de Gambetta y de Favre; la «Marsellesa,, triunfante
temporáneo nos debatimus.
¿Qué e:i, pues, preciso acometer frente á lns peligros cantada ~on frenético entusiasmo en las honras ~únc-bre~
del cernrt@lllO napoleónico y ante el paño mortuorio dede las modernas palpitacionPR del pueblo, ga nnadot y
vehículo del poder público? Ya lo hemos dicho en ame- l~s tradiciones ~rb6nica~ y orleauietas; la potente vitarior artículo: afinar esta maquinaria por la educación, ro- lidad qne ha podido desplegar la nación. saliendo dA enbustecer estos miembros con inyecciones de riqueza pú- tre las sombras espantosas del año terrible, y ostt-ntiíndoblica, trabajo artificial. en l&lt;&gt;s nacionalidades nuevas, obra se al mundo con la corona de su pngreso y la aureola
lenta pero segura, producción dolo,osa peto Je resulta- resplandtcieut., de su r.egeneración...... esa ea larevanc}ia--.
verdadera, ese el desquite, ese e l fruto sano y la enseñan•
dos ~ ficaces.
za natural que debe recogerde de la adversidad pasada
El Estado puede salvar al individuo, cuando en poder,
'
sagacidad, iluRtración y tendencias es superior al núcleo luz y espejo de brillante y I ermoso porvenir.
A ~BE: fin d,eb~an dirigirse los que se llaman órganos de
que lo rodea. Solamente asf, el tutor de hoy podrá. lleop1m6n publica.en l:'ar.ís y no ásembrar hondos rencogar á ser, sin lesiones para la civilización, el tutoreado la
res y des!Jenar od10s afie¡os.
de mañana.
. que hace
***un año estuvo á punto a~
El.gran confhc~o
ocas10n11.r senas d1 ~c:ultadt&gt;s ~ntre los dos grand..s pueblus-.
anglo-rn¡ones, la v1e¡a cuestión de límites entre Venezue-No se puede llegar á tener una democracia hábil, si
la y la Guayana I~g.leea, que fué causa de que el Preéila democracia no consiente en que la tarea que pide de la
habilidad sea hecha por aquellos que la tienen. Una de· dente. Cleveland h1e1era uuevas declaraciones sobre Ja
mocracia tiene bastante que hacer cuando hace falta que doctrt_!la de Monroe, no muy bien acogidas por la Gran
se provea de una aosis suticiente de capacidad mental pa- Bretana, está á punto de darse por terminada, sin qm,
ra realizar su propia tarea, que es de vigilar y de repri- aparezcan ofendidos en los preliminares del arn~lo la.
susceptib.ilidad ingtesa 6 el bu.,n derecho de la republica
mir.-Stuart Jfil.l.
sud amencana.
Hace pocos días, con ocasión de la fiesta que anualmente celeb~a la ciudad de Londres para honrar al nuevoLord Corre.g1dor, el Marq~él!I de S!'lisbury Jo declaró así,
en presencia del cuerpo d1plomático extranjero y dtl Jo,¡.,

NOVIEMBRE,

. Venezuel~ estará representada en este juicio or los
¡uece11 americanos, la Gran Bretaña por dos d P
·
1
¡
d d
.
e sus naetona es, Y e ver a ero árbitro supremo en Ja contienda
ederá el rey. Osc!'r II, s?berano de Suecia y Noruega pru'.
ente_, ~abio é imparcial.
'
~ehc1témonos Jo~. americanos de ver reconocido nues•
tro derecho,. regoc1Jémouos de ver sancionada una vez
más la d(?Ctrma Monroe, en que apoyó Mr. Seward sus
r09lawac1ones á Napoleón III, en favor de Méxi
¡
aciagos días de la .intervenció.n frAncesa; y baga!~se!t~:
porque esa doctrma, ~an orillada á interpretaciones de
todo género, quede siempre en los límites que deben
marcarle el derecho y la justicia.

y

DR. EDUARDO L ICEAGA.-Secretarlo.

X.X.X.

lJ}robl.emas rontemµonínea,.

i

de esta idea tan curiosa, haya asegurado fuera de todo
12 de Noviembre de 1896.
apoyo, su adopción definitiva.
'
.
:A,rtur9.Heulhard, que es un investigador apasionado. al
mismo tiempo que un historiador erudito, ha tenido
El Congreso Médico Panamericano.
siem¡;re un yerdadero .culto por al viejo París, sobre el
cual ha escrito obras bien conocidas de los letrados y ba
La lllesa Directiva.
deseado con verdadera ansia recomtruir para 1900 el
«Pont-au-Change,,, el más viviente el más curioso entre
t&lt;;&gt;dos loa pue~tes de la Ci~é. El veía en esta reconstituc16n ya tan.pmtoresc:1 ~a¡o el pnnto de vista arqueológiC?, un medio muy original de it!trod~cir en la Exposic16n futur~ una secc1611 q•·.e ha sido s1.,mpre olvidada y
m"J conoctd~ hasta el día. Porque el «Pont-au-Change»
f~é. en otro hempo e~ ••alma financiera» de París, con ses
v1e¡as casas de otro tiempo, sus comncios de lioneses de
lombardos, de flor~ntinos, de orientales, de flamen~os,
~te., Y se C?mere1aba con materias de oro y de plata·
1mage1;1 s~ncilla y cuna cierta di las grandes bancas de¡~
actualidad.
Te~~ría~os pues en resum11n u:ia reconstitución como
el 11v1~¡0 Ol1vers» que ha Rido una de las curiosidades de
este siglo.
Pero en el estudio, el proyecto se ha modificildo me
tamorfoseado y agrandado de una manera col ·sal '
•
En tanto que los comercios menos afortunados ·toman
parte en t0das esas manifestaciones tan pacíficas del Cam·
po d~ Marte, uno solo s~ ha absteuido, hasta el día y es
precisamente el más neo, el más interesante y el más
importante, el qu~ los contiene todos y el que los resum~ to\ios: el del dm~r&lt;?. La alta banca no se ha expuesto Jamás los establec1m1entos de crédito, jamás ¡,e han expuesto tarupoco,. la moneda, la Banca de Francia, los
agentes d~ cambio, etc, y eD resumen, esas institucioDR. MANUEL CARll[ONA. Y V ALLE.-Presidente.
nes fi~anc1erat. de todo orden y de todos los rangos, establ.ecidos á traves del mundo, que hacen y dtlshacen las
A res1&gt;na de ocuparnos extensamente de este im or• naciones modernas.
tarufs.uno concurso técnico que se inaugurará mañaEa
f'.orqué ~ues, los hombrP.!! instru(dos y deseosoR de insqlitl 81 ~ duda )1ará época en los analea científicos de nue!- t~mrse no mten.tarínn en 1900 e~ta histf)ri i política y 80.
t1 éd'a1e, publ.1cam(Js hoy loa retratos de los reputados C}al de las relac1.one,s d~l hombre y de1 dinero que no ha
100 • mex1canoa que integran la Mesa Directiva de Ja
~
Sld!) hecha en n!ngun tiempo y en ningún país? ¿No iría
1
L 8 ª!n 1lea,
Y que son los Sres. Dres. ()armona1 Liceaga y
u.mdo acaso un mterés po~ero~o á una exposición finan•
a.:vista, á manera de prólogo de la.r.e seña ilustrada que ~raque mostrase esta historia del dinero caaa día más
r-mos en nuestro p1'6ximo númeio.
gigantesco, las di vers~s fases de ese metal, el eterno draHál la~e ya en esta Capital la inmensa mayoría de los ma y la eterna comedia, las crisis á que ha dado origen
deñore¡ delegados, así del país como de los Estados Uní- esa lucha tremenda de l hombrn y del oro; Jaa evolucioos Y as Amér•cas del Sm; con·ócese el programa con nes del fisco á tra.vés de las edades, el funcionamiento
:rr~gl.o al cual se efectuarán las diversas reuniones y Jas comparado de los impuestos á través de los pue blos el
esis 1,mport!'ntes 9.ue serán discutidas. Todo hac~ creer aparato.de las finanzas públicas de los diversos Estados
que la .c1enc1a denvará valiosos resnltados de esta e
la creación de los valor~s fiduciarios, la historia del mun'.
grt'gaci?n de profesores americanos, y nosotros así Jo ~~= do, en fín, contada con la historia de la plata?
seaino~ ,. Y damos por nuestra parte la bien venida á los
Así es como poco á poco, la reconstitución primitivaes1sta~. n,pr~stándonos, en cumplimiento de nuestra
c.-,;1 n )enodist!ca, á proporcionar á nuestros favore- mente proyectada del yiej? «Pont-au-change,» se ha transf?rmado en una constitución más grandiosa, más instruc. ortes a amp11a Y completa fisonomía del aconteci·
m ten o.
• tiva y ~ás seductora de la «Ciudad del Oro.
.La •Cmdad del Oro,» que será edificada en ,-1 recinto
m1s.~o de la Exposición. constituyendo probablemente
el ~it10 de honor, contendrá forzosamente muchos cuarto1es:
Desde luego lasecci6n de las materias brutas, mostrando d e donde provienen el oro, la plata y el cobre en 1.o
das las épocas, la extracción, el traspor~e, el pesd, hast~

~~t~6

t

l.ra e~posición de

i900 eri

Warís.

30-3
la conversión en. metales puros, el descubrimiento y los
planos de las mmas más conocidas en concurrencia con
el punto.de vista de la.ri.queza de producción, etc, , etc.
Se ver1a, pues, en actividad esas famosas minas de oro
de que se !1abla tanto e~ los prospectos y en el mundo·
ee las vena en explotación con los gambusinos que 19~
descubre!1, loa mgroa que las trabajan, etc., y la visita de
esta sección de la exposición equivaldría en consecue ·
á un. verdadero viaje al Transvaal á .Australia 6 á cnc,i_~
forma.
'
a.1
Este espectáculv ue una tal actualidad y tan cautiva•
dor bastar[a por sí solo para at,raer á París la Europa enter~: .sería mcont.establemente un «clou» que ninguna expos1c16n ha ofrt;c1do basta el presente.
. Luego la sección de aparatos monetarios de todos los
tiempos Y de todos los países, los cuños que sirven para
troquE:lar, las balan~as, las pilas de monédas comparadas
un m1llón en céntimos; en francos en oro•· por fin 1 '
moneda actual y su funcionamient~. Se ea~tivaría verª
daderamente. al público con las monedas de oro y de la:
ta 6 las fracc1o~es basta el milésimo, de 1900, con un ~oníog:ama eepecial qne constituiría uM recuerdo caracte
r StlCO.
.
yendrían en seguida los valores :fiduciarios y de circu lae16n, los orígenes de los b~ncos, los recuerdos de ¡08
Strozzy. J ueggers! de los Médicos, de los Gadagne. de los
Laflitte, de los M1rés, de los Rothscbild, etc., iasgrandes
compai'iías francesas, la calle Quincampoix ¡08 billet
de banco de todas las Naciones el Timbre ~l R · tes
en fin, los aparato~ de fabricació~ de los bill~tes, 1~frr:~:
des dt; los falsos b1lletes, y la organización de Ja Ba,1c d
Francia.
a e
No ~ería por lo demás _la primera vez que la Banca d
Francia, en casos excepcionales fabricaría bille,e f
e
d.e la calle de La Villiere;.en 18i0, por ejemplo,\eue{f
c1eron algunos en las máqumaH Marinoni en el tall d
la calle de Hauteville.
er e

DR. RAF.;EL LAVISTA.-Vicepres!dente.

Las finanzas públicas y privadas estarían re resenta
d.ªªl?1 los re~ratos de los financieros céltbres·~a historia e .mecamsmo del erario de otro tiem O de ah ·
~i: ~lv~dar bun capítulo singularmente inst~ucfivo re~~~•
~ 0 as 0 ras de beneficencia debidas á la finan~a
·
n 1as ca11es tan pintorescas de esta · a d
·
trarían con el sello del tiempo al lado d~Ja! dtis~ en con.
tnale~ de los Banco~ de Estad~, la recon~titució~na:taacpor etapa, de las t iendas flamencas florentinas ' 1· pa
s~s, de 1.os teatros de parada, :le los ~stablecimie!to1onepgl~_Ju~0:, que acentuar!an. el caracter cosmopolit!
.º!1 au _ange Y el movimiento de la antigua v·a
1
ristenstl; se mstalarían al gusto, a gnnas casas de a ª ~.aa!gunas sucursales de los grandes estabiecimiento kºia,
c1eroP, co.n oficinas de cambio y de banca en la s nllnJ0sbe~positort-s Y los visitantes, pe drfan hacer c~::i~ales
a o ea, todas sus operaciones, dar su órdene~ de v en
6 de compra, 6 correspoud.er con sus agentes.
enta.
t Jªl es el plan de esta «Cmdad del Oro » donde loa ·. •
t ador1s encontrarían reunidas todas l;a distraccion:~~1.
? as _as enseñanzas; para el mayor provecho de la . t y
¡ igenc1a }'. de sus ojos.
11, eco!~ ets smgular~ente moderna esta idea tan nueva 0110
sis e en resumir en una sola jornad
t 1
• ·,
fjos la bhistoria política, social, fiscal y fi~:;cfer~ªa~t";°s
os pue 1os, desde el génPsis peno d l a·
" os
pleno desarrollo en la sociedad actial?e mero hal!ta su

i:J

Otro pago de$ 2,651.60, de "La Mutua"
EN MBXlCO.

Mé xico, Noviembre Gde 1896
tu~r._Dpon Carlos SoMmmer, Director General de •La· Mú.
•"
resente.- uy señor mío:
Conforme á la indicación de Ud h
1.
fTc~~. i1:;i':s~!rª1!esc~~~·
pr~~en~lap~!r t/ªJo~: r~~
2
póliza núm 430 3fo. · d
$ · 65 1.BO, importe de la
póliza....... .'...... '... 'sien o por valor de la mencionada
Y ~r devolución d.~.t~d~~· ..1~~..P;~~¡~~;·i~·~~~S 2,000.00
a de ........ ............................... ............ , .. $
65160

~~

BA.RON VON KETT&amp;LER.-liinfstro de Ale mania. en lié f
(VéaSe el a.rt,culo relativo .)
· x co.

.
en junto........... ......... .........$ 2,......,
,,,,1 ~"
uv
1a cua 1 p 61 iza tomó á · f
ñía la señora mi madr:DtEºr en. e~ respetable Con,pa.
Quedo á Ud. y á la Con'i a~famia uen-erode~arváez.
presenta en mi afe mu P
q~e con tanto acierto re6 8
y e~cacia, así c!mo ~J acli:fa~~~tl~Sfºó
. atnciones
Sm otro asunto me repito á las órde~es ·a/i::fa ª;4-uet.
atento S. S.- FIDEKcro NARYÁEz.
• a mo. y

f

�15 NOVIEMBRE, 1896.

,,:D~0::·=========~====15=::N~o~v=IEMB=~RE=,~1~
=;~================~E~L~M:UN~r
30 l
tal vez carece en su nativo s~elo. Y n.a t~-

ralmeote si el certamen excita la curiosidad del extranjero, generaliz~ el conoc-i
miento de cuanto forma el cooJunto armo•
nioso del trabajo guatemalteco, de'!lueetra
que al amparo de la paz y segundad, el
inmigrante honrado encontrará una segunda patria y propaga por el mundo
culto las benéficas condiciones de la naturalez~ centroamericana¡ naturalmente, decimos el Certamen contrib·1ye directamen~ á que al wrmioaree el Ferrocarr~l
Interoceánico, éste dé desde luego lo_s 6p1mos frutos que está llamado á proporcionar.
«Nuestra .l!":xposici6n ofrece no solamente
u11 campo para que los ~efuerzoe del pat~iootiemo obtengan legítimos laureles, sin?
un aliciente para aquellos que en la ~ct~v1dad humana, persiguen fines pecun1ar1os;
además de las recompensas de honor, Guatemala dará otras en dinero y en dispensa
de derechos de importación.
.
«Bajo tales condiciones y en v1_eta de la
innegat&gt;le utilidad que á los expositores reporta siempre todo certamen, tenemos confianza en que nuestra primera ~xpoeici6n
Centro-Americana será favorecida por loe
pueblos que conocen eue pro_pioe intereses
y que, amigos. d~ la fratermdad humana,
quieren contribu u á fortalecer los lazos que
deben ligará !os hombres.n
Más nobles fines no podían p,op~merse
los organizadores, y deseguroun.éx1tohalagador consistente eu mayor umón y mayores elementos de prosperidad en las Amé·
ricas latinas, coronará el generoso esfuerzo.
.t'or nuestra parte, así lo deseamos emcera•
mente. México cultiva cordiales relaciones
con su hermana vecina; el pueblo que se
siente arrastrado á esa fraternidad, guarda
reservada actitud de eepectaci6n porque
espera de allá el movirnie~to que .ha de
fundir á los Jos en comumdad de mtereees. Bien se comprende esa actitud después de las nubes que han cruzado por
nuestro cielo.

GUATEMALA.
SU PROXIMA EXPOSICION,

R~ina Barrios y sn esposa.

EL MUNDO circula ya mucho en la ve-cina República del Sur, donde nuestr~s es•
fuerzos en pro del periodismo D1exicano
son apreciados en su just? valor, y no hallarán extraño, por lo mismo, nuestros.fa•
vorecedoree, qu~ consagremos á eea nación
Jilg,,nae línea!!, ilustradas con )os retratos
del Sr. Presidente Rey na. Barrios y su e~poea y un grabado relativo á la Expos1-ci6n.
.
p .
Don José María Reyoa ~arnos, residente de la Rf\)Ú blica, nac16 en S~n. Mareos el 24 de Diciembre de 1854, as1eh6 en
1871 á las batallas de Retalhuleu y del Cox6n y fué agregado al Estado .~ayor co~o
sargento, prestando sus serv1c1os. en Tierra Blanca, y entra~do en l.a capital el 30
de Junio con la p,éyade .hbertado~a¡ en
1873 aeisti6 á la pacificac16~ de Oriente,
ganando ahí el grado de cap1tá_n.
. .
En las guerras de 1877 y 1885, se di~tm·
guió llevando eu contingente de p:itnota¡
asistió en Amapala á la proclamación del
gobierno del Dr. Soto y en e\ año de 1878,
sesempeñó la Jefatura política y Com.an·
dancia de Armas de Santa Rosa; posteriormente, hasta 1881 fué Jefe del Batallón de
~inea núm. 2 de Guatemala, y más tarde
-primer Jefe del Cuerpo de Artiller1a de la
República, al c1;1a.l dió una compl~ta organización. Ha v1aJado por Alemama, Francia. España y Norte Améri~a. y habla y ~acribe correctamente los 1diomae patrio,
francés é inglés y traduce el alemán. El 16
de Marzo de 1892, tomó posesión de la pre·
eidencia á cuyo alto cargo lo elevó la vo·
Juntad popular.
Entre los trabajos más impo~tantes de
su administración, debemos citar desde
El Sr. Barón Von Keteller.
lnego: el Ferrocarril de: Norte, Puerto Barrios é Ixtapa, las obras de en~anche y embellecimiento al Sur de la Capital, el Cuartel de Artillería, el Instituto d¿ Indígenas,
Entre&amp;• de la condecoración del A&amp;ulla Roja
la casa Presidencial, el Registro de la Proal señor Prealdente de la Repúbllca.
piedad, el cable submar}n~, edificios naPublicamos el retrato del Baron von
cionales en toda la Repu.bhca.¡ leyes co~o
Ketteler, ministro de Alemania en México,
la agraria, militar, de d1vorc10, extranJe•
L.:......:..i..;J;._ ____ _.____ __~ - - - - -- - - - - -....-----',
que el martes último hizo solemne entr~a
ría, inmigración, arreglo .de las deudas, la
al Sr. Gen&lt;lral Díaz, de la condecoración
Exposición Centro Americana, etc.
del Aguila Roja ofrecida al Señor Presiden·
Son hábiles colaboradores del Señor
te por el Kaiso,r Guillermo II.
Rey na Barrios en SUB .altas. tareas adGENERAL:JoSE MARIA REY NA BARRIOS, PRESIDENTE DE I,A. REPUBLICA DE GUATEMALA.
Esta condecoración consiste en una ~1~ministrativas, el Sei'lor L1cenc1ado Manuel
otros lo que'producimos,· despertar el estímul.o en pro del ca. con esmalte blanco y rayos de o1·0 por fondo, y d1v1Estrada Cabrera, Ministro de Goberna7i~n¡ el Señor Cod d
d 1d
atro cuarteles
ronel y Lic. Don Próspero Morales, .M:101stro de la Gue- t,rabaj~ fu¡:~o~j ~~rrfr~:~:tt~º~riv:::~·t~º eª~hf6i:Sá
o~::ac~l centro d~ la .placa un d~ble círculo en el que
:rra· el Sei'lor Don José liaría González, Ministro de Ha- t.Greucahteªmaºiaª di·gnameote invitando á loe pueblos, y con se encuentra el águila real de Prusia con las garras Y la
eiei'i.da·' El Señor• Lic. Don
l Se Jo!"· Muñoz,
D
M Mir:.istro
M de es ecialidad á los pueblos centroamericanos, para una corona d e oro.
á
1
Relaciones Exteriores, e
ñor tc. on anue I ora• flista de civilización y de cultura; tales son, entre otros,
En el segundo círculo se l~e .en. exergo, con etras u•
lee Tovar, Ministro de Fomento Y.el Se~ot. Lic. Don Ma- los provechosos reeultados que en general pod.rá ofrec.er rea~, sobre fondo negro, la d1v1sa,
nuel Cabral Ministro de Instrucción Publica.
1T=
S
et constanter
La esposa' del Presidente de Guatemala, Señora Alge• la ~xposici6n decretada por la Asamblea Naciona ....,_i;IB·
Tr:;~;ela Cruz cuat;o brazos cortando en ángulo agudo
1891
·
es u na
de que la
· locomotora corra sin obs- y formando ocho ramas. T od a'1a C ruz ee v~ esm a ltacta de
ría d e R eyna B arnos,
. hermosa dama. de orígen lat1va
p en
. 8 dea Mayo
el d(a en
6
norte-americano que ha eab1.do. cap~aree las simpatías en tác;loxd~i°Ítlántico
al Pacífico, trayendo la inmigración bl~nco y en .el ce1;1tro se ven, en oro, las cifras W-R, que
la sociedad guatemalteca, d1st10guiándose, sobre todo,
el tráfico ue han de convertir ton poblado nuestroe quieren decir: W1lhem Rex.
.6
por aus obras d~ ~aridad.
.
Ydes·iertos ve\ valiosas fincas nuestras vírgenes selvas.,
En el anverso de la Cruz se lee la fecha de la fundac1 n
Bajo sus ausp1c1os se ha formado una sociedad de se,
d ¡ o d
floras de la cual es Presidenta, con el fin de fundar uu urge que prepareJ?lOS el terreno; Y prepar~r1º'· es reutmr
ªD!n Q~tober 861 •y el total está unido á una banda
·' 1
1
·
er, una s6la localidad cuanto so~os en c1enc1as, ar es,
,
hoep1ta para os ancianos. *
ricultura industria '/ comercio· preparar!.), es dar á de muaré oro y blanco.
E ba
**
~nocer la ~ituaci6n privilegiada de nuestro país, seña•
El Sr. General Oíaz se presentó en el ~Ion d~ m ·
La Exposición Centro-Americana que debe efectuarse lar sus puertos sobre ambos mares y las hermosas vías jadores, á las doce del. ~ía, llev~ndo dt~aJe de et1quetat Y
6
en Guatemala de Marzo á Junio d., 97, fué decretada por terrestres fluviales que los unen¡ prepararlo, es, en fin,
aco!'.Ilpañado de sus m1rustroe, é mme 1atamente pene r
la Asamblea legislativa de esa República el 8 de Mayo de llamar la iit.ención del extranjero, invitarle y ofrtlcerle á dicho salón.el f::lr. von Ketteler, acompaflado del Sr.
1894. El objeto del certamen lo dice á las claras el s\· todos los medbs conducentes para que contemple las General Pradiilo y del Sr. Pacheco.
.
guiente prólogo del Reg.lamento general de la Expo&amp;1- ri uezas naturales de nutlstra República, y calcule ante
Al efectuarse el acto de la entrega, ?amb1áronse afección, que tenemos á la vista:
elqcuadro r1·sueño de la Ex:posición, los mucllos bienes,
tuo.so.s discmsos entre el seflor Presidente y el sei'lor
«Reunir diversos objetos para compararloe¡ aprender
M
t
1 á
lo que ignoramos; mejorar lo que sabe nos; comunicar á )os muchos elementos que entre nosotros hallará, de que
lDIS ro a em n.

Is

ULTIMOS INST.A1'"TES
- D E-

LOS PRIMEROS CAUDILLOS DE LA. INDEPENDENCIA.
El laborio~o escritor D. Luis González Obregón acaba
-de reproducir en un folleto un documenLo deeconocido
-de nuestros historiadores y que muestra con hermosos
-detalles el hnoiemo con que murieron alaun,,s
de los
0
heroes de nuestra Independencia.
Se trata de un relato sincero de Don Pedro Armendá•
riz, soldado que, no obstante haberse contado entre los
verdugos de loe héroee, inició después que se levantase
un monumento á su memoria.
En gracia de lo ~nteresante y breve de la narración,
'&lt;¡Ue de seguro cautivará á nuestros lectores, reproducimos tal documento con su ortografía origina!:
CARTA DEL QUE Sl:'SCRIBE.
Ciudad de Santa-Fee del Nuevo MPjico, 17 de Febrero
de 1822. :. eguado de la Independencia.
SoR h{PRESOR DE "LA ABEJA
POBLANA." ( 1)
Mny sel'ior mio: es demaPiado el carrno que tengo á
V. en consecuencia á que lo
!econozc~ por un COtDplPtO
IDdepend!ente, y decidido
por el bien general de sus semejantes, pues así me '.o han
asegurado .uno ú otro papel,
.que he temdo fortuna de haber habido á las manos de
los que V .. imprime, y llevado del canf'lo, y de lo justo.
me ha parecido acertado dar
le la noticia siguiente, que
puede ser ignore:
El año de ochocientos once, me hallaba en Chihuahua
de .A.yudante de plaza del
Peñor Comandante General
S~lcedo; mi empleo ~ra Temente de presidio, Comandante del segundo escuadron
de Caballerla de reserva, y
vocal de la Junta de Guerra:
como tal sentencié entre
otros á muerte á los señores
Cur~ Don Miguel Hidalgo y
-Costilla, Don Ianacio Allende, Aldama, Ji~énez y Santamaría; fuy el te&lt;1tigo de vista mas iumediato de sns
mue~ee, con motivo á que á
rn1 cuidado se fiaron en cnpilla, hasta que como principal
verdugo los hacia pasar por
las armas: siempre he oido
hablar con variacion de di·cbos señoree acerca de los últimos momentos de su vida
en .té~minoe, que eE'g•m lo~
acnmmao, han creiuo mu
chos que eran heregee, y para sacar de, dudas digo: que
el sefior Hidalgo luego que
llegó á Chihuahua se puso
preso con las autoridades ne&lt;:eearias en el cuartito núme•
ro 1? del Hospital: muy á me~udo se confeeaba. se conduJ0 con le !l)ayor resignacion
y modestia, hasta que llegó
el dia horroroso, en que hallándose en otro calabozo ee
eac6 para ser degradado.
Salió con un garvo y entereza que admiró á todos loe
concu.rrent&lt;is, se presentó y
arrod1ll6 orando con cristiana devoción al frente del Altar que estaba al lado dere-eho de la puerta de la botica: de al!í con hnmildad s,
fué &lt;1:on~e tetaba el jue;
Ecles1áat1co, concluidos tod?s loe pasos de la dt-gradaC1&lt;?º, que con la mie'lla hu•
m1ldad sufrió, se me entregó: 1~ conduje á la capilla
del ml8l~0 Hospital, siendo
ya las diez de la mal'iana (2)
en donde se man tubo ora~do
á ratos, en otros reconciliándose, Yen otros parlando con
1anta entereza, que parecia
d~¡8e_le l!egaba ~l lioásu vida, hasta las nueve de la mañana
d i:igdiente dia, (3 ) qne acompañado de algunos eacerr: 8 , oc~ Poldados armados y ye,, lo condujimos al col al del mismo Ho~pital á un rincon donde le esperaba
t&gt;. eepantoeo vanqu1llo: la marcha ee hizo con todo eilen¡•o: no f~é exo~ado por uingun ecleeiáatico en atencion
4Je lo iba haciendo por sí en un librito que llevaba en
1 erecha f un Crucifijo en la izquierda· llegó como diJe 1bvanqu11!0, di6 á un sacerdote el librito, y sin hablar
a ra, por sí se sentó en el tal sitio en el que fué atad 0 0 ~os portafusiles de loe mollero~, y con una venda
e os OJOS contra el palo, teniendo el Crucifijo en ambas
~ o ;, Y la cara al frente 1e la tropa que distaba forma-

.ª

aªf °
1

vo&lt;~0¡¡~~~eperiódJco en el J..ue se ~licó el Pian de Iguala, por en
( 2) Lunes
.su re
tor y;edltor.
11
\ 3J Martes 30 de J ulio de 1811.

2'.!1~f.,&lt;¡t¿'¿t~~

EXPOSICIÓN CE~TRO AMERICANA DE G UATE:IULA..-FACRADA DXL- EDIFICIO PRINCIPAL.

305

EL MUNDO.
da dos pasos á tres de fondo y á cuat ro de frente: con
arrPglo á lo que previne le hizo fuego la pri ml'ra fi la, t res
de las balas le dieron en el vientre, y la otra en un brazo
que le quebró: el dolor le hizo torcerse un poco el cuer•
p o, por lo que se saf6 la venda de la cabeza y nos clavó
aquellos hermosos ojoe que tenia: en e, ~I estado hice
descargar la segunda fila que le , i6 toda en e l vientre, es•
tando prevenidos que le apuntasen al C()razon: poco estremo hizo, solo sí se le rodaron unas lágrimas muy grue•
eas: aun se mantenia sin siquiera desmerecer en nada
aquella hermosa vista, por lo que le hizo fuego la tercera fila qufl volvió á errar no sacando máa fruto que haberle hecho pedazos el vientre y espalda, quiza sería porque los soldados temblab,m como unos azogados: en este
caso tan apretado y lastimoso, hice que dos so ldados le
dispararan p'&gt;niendo la boca de los cañones sobre el corazon y fué con lo que consiguió el fi n. Lnego se sacó á
la Plaza del frente del H ospital, se puso nna mesa á la
derecha &lt;1e la entrada de la p•1ert.l principal, y sobre ella
uua silla en la que lo sentaron para qt1e lo \'iera PI nú •
blico que cuasi en lo gentoral lloraba aunque t1orbiéndoee

y todos atados á los palos de los molleros con los porta·
fusi es: á una par se le descargaron cuatro tiros á cada
u no por la espalda, y fueron su ficientes para que con
igualdad murieran: á poco se quitaron de los banquillos,
se fueron tendiendo allí sobre una mesa, ex cepto Santa•
marina (sic), les quitaron las cabezas que dt:spués ee sa•
laron, y sus cuerpos se sPpu ltaron en el caJ1po santo, remitiendo con la cabeza del señor Cura Hidalgo las otras
á Guanajuato.
Los mencianados Señores, tubieron excelentes prepa·
raciones para morir, confesándose muchas ocasiones, su
resignación y entereza causaba admiración, principalmente cuando ya fueron encapillRdos: en las veinticuatro horas que duraron en ella fueron exhortados por ellos
mismos en ratos en latín y en otros en castellano, tomaba uno la pa,abra, y así que se cansaba la tomaba otro y
así suresi vamente las veinticuatro horas ecepto el sefior
Allende que aun allí lo trataban los otrob con el mayor
rP.speto: este ú ltimo murió defendiendo por justa la in·
dep.,ndPnci,i. Pn t,.,rminos que antes cuando se le tomaba
su declaración, viéndose tan apreGado por el fiscal, se vio
en la necesidad por su defenea, de tomar la corta plumas
de sobre la meHa y se tirb
tres cortadas al vientre quti
no le cortaron el cuero: ( 6)
Jim enez solo encargaba á eu
muger y un hijito: y Santamaría antes se babia fingido
loco por escapar la vida, pero dt-spnés fu'é admirahle Ht
resignacion y disposicion.
Estos Héroes son dignos cltl
que se perp1·tuen en nuet1•
trae memorias, no solo pur
los conocimientos que nus
acarrearon con haberno11
mostrado el verdadero camino de la libertad, sino que s-,gún sus últimas demostrRcionee murieron tan cristianamente como los mejori,s
cristianos, por cuyas virtudes sírvase V. interesarse á
que por un monumento en
l!hihuahua sean eternizados.
V. dispense esta mi piado•
ea confianza, y disponga dll
la buena voluntad de su affmo. atento, seguro servidor,
y amigo Q. B. S. M.
PEDRO ÁRMENDARIZ.

-••t+t••·La leyenda

DE
LA. MA.RGARITA.

Sm. Algeria de Reyna Ba rr ios.- (Yéase el articulo relativo).

las lágrimas, despues Fe metió adentro, le cortaron
la cabeza que se saló, y el cuerpo ee enterró en el camposanto.
Los cuatro siguientes señ ores nombrados murieron antes que el seño r Cur,1: fneron encapillados juntos en
la mtsma Capilla, y á mi cuidado estuvieron en ella vein·
te y cuatro horas, luego se condujeron atados de los molleros con los portafusiles hasta la plazuela que queda á
espaldas del Hospital dicho, en donde estaban los vanquillos esperándolos: llegaron al frente '1e ellos sl'gnn les
había de tocar; el sel'ior Allende luego que enfrentó al
que debia ocupar, volvió la cara al campo, se levantó la
venda que le cubria los o¡os, est uv&lt;:&gt; mirando toda la gente, se volvió á cubrir la vista, y se dirigió al vanquillo en
donde por sí se sentó; los otros tres fueron.sentados. ( 4 )
(4) D. Juan Aldama, D. MarlanoJiménez y D. Manuel Santa-maña.

En un fondo boscal, rojo
por el otoño, parduzco por la
h ojarasca, gris por el heno
que en mechones colgaba dti
las ramas, agrietadas como hl
momia de un guerrero llena
di, cicatrices¡ en un fondo
obscuro que recortaba lapalidez luminosa de los cielos,
se destacaba apenas un rui
noso castillo. Las piedras parecían cubiertas de canas;
manchones de muEgo ascendían, manchando las j unturas con ese verde sombrío
terciopelo¡ el polvo había
opacado los cristales de la'!
ventanas nunca abiertas; torcíanse los remates de hierro
de los torreones, y el buho
en la comiza, el aguilucho e11
el acantilado, la lagartija e11
la juntura, hablaban de una
de esas mansiones abandonadas, teatro de idilios ocultos ,
modas tragedias, ignorada~
elegias. Brusca hierba, viva,,
floreciente, borraba t-1 deli .
cado contorno de loe baluartes, salpicando de corola~
brillantes el fondo negruzco
de la piedra bañada por la
lluvias, barrida por los vientos, calcinada por los solee.
Había un jardín, una deliciosa maraña dearbuetosconvertidoe en árbolee, exuberante de flores, ebria de vida,
un Parad-0n que ceñía, como
las sienes de un viejo dios ,
con guirnalda de rosas frescas, la mansión vetusta. De
la torre calada de una capilla jamás se desparramó el tli
no de unas campanas, y diríase que aquella habitación
estaba desierta......... Había alguien......... -Ríete, tie•
nes razón ...... -un viejo castellano y su hija. El caetella
no-¿lo has adivinado?-era un hombrón colosal, de mal
carácter, y ella una criatura ideal, frágil, blanca, elegan .
te como los lirios, y como ellos, pura y mística. Ya te
puedes suponer que era de cabellos rubios y ojos azu les.
Llamaremos, si lo quieres, Blanca 6 Aurora á esta interesante reclusa. E lla es la que se pierde en los rincones
más sombríos del jardín, seguida de la dueiia de anteojo.
(5) Bustamante dice, q ue i ndignado Allende "del trato poco at.en to de Abella, en un acceso de furor rompió las espo.sas que t.enla
en las manos. porque tenla grandes fuerzas, y con el pedazo de cadena que qlledó pendiente de una de las esposas, le dfó un fuerte 11olpe
i!. A bella en la cabeza." Alamán reproduce est.e ep isodio en su nota.

�EL MUNDO.

306

15 XovrEMHRE 1896.

15

NoVIEMBKE,

1896.

EL MUNDO.

307

musical y natural, su io~piración noble y levantada, su
originalidad, el sello profundamente personal de sus creacioues y sus tendencias filosóficas, constituían para mí el
más admira bit- conjunto de dotes;y si encontrábamos más
vigoro&amp;o á Si...rra, {Uás fácil á Peza, rnás profundo á Caste116 ninguno á wi juicio, me parecía á la vez tan vigoroso,
tan fácil y tan profundo.
Con el tiempo he discernido que mi preferencia de en·
toncee, si bien exaJerada, no carecía de fundamen&amp;o y de
explicación.
Hay -poetas en quie::ies predomina la fuerza como en
Justo Sierra; otros que se caracterizan de preferencia por
la gracia, como Juan Peza y otros en los qne impera sobre todo el buen gusto como en Gutierrez Nájera. Acuña
á la vez era fuerza, gracia y gusto. "La Ramera" "El
Hambre" "A los mutrtos de la Filahiátrica", son fuertes;

t

"'

~

~

E

Cuando esté Po la caja
quiero que tu ojos,
regando con llanto mi cuerpo presente
me sirvan de hisopo.
'
SRA. AMPARO E. DE CúRRAL.

azules, que hila en rueca; ella, la pensativa vagabunda
que se detiene bajo todos los nidos para oír el canto filornélico; ella, la qne arroja migas á los peces fecundos del
1-stanque, enorme espejo azul encuadrado en la felpa verdosa de los musgos; ella, la que sigue con la vi.ta á la~
multicolores mari9osas y parece decir algo houdamente
triste, con la mirada ingenua y húmeda, á las rosa~ blancas en flor.
Se pasea en la terraza durante los plenilunios, hunde
la mirada sombría en las lontananzas entenebrecidas, y
l:1 estrella que palpita, y el ave que solloza, y el msecto
que zumba. las vocea aisladas de la inmensa serenata que
asciende de los campos bañados en plata luminosa, la
hunden en el vago ensuefio de una languidez virginal, en
ese lento desmayo de las almas, donde también hay una
luz indecisa, un canto que eti levanta...... lo has dicho: el
amor.
..A.l verla triste, el padre-¡padre al fin!- ba depuesto d
sefio adusto, y con voz bronca, pero con llanto en los
r,jos, tomándola eu sus manos, como en las suyas rudas
Hl tosco l,1brador toma una corola delicada le ha pre•
guntado:
-¿Por qué estás triste? ¿por qné sufres? ¿por qué?
Ni la dueña.-..A.rgos wahciosu-ni el confesor, viejo ex•
pe1·to, nadie sabe que en esa alma cn,ció tímido, hace
r,iempo, un afocto, un amor, ...... ¿por quié n?....... por
Raul. ..... ( Raul es nombr:i favorito de hero"s sentimenta•
les) un Raul que, de paso, una noche, pidió hospedaje,
entonó cántigas, la vió lar~amente y la dej6 para i;iempre
envenenada de imposible cariño.
Pero ha jurado no decirlo jamás, ha jurado callar para
Riempre ese nombre y ese amor. ¡Cu\l,nta,i vec"t1 ha esta·
110 á punto de ser sorprendida] Suele hablar sola y pronunciar las letras poco á poco, diríase que son música y
quiere prolongarlas; diríase que tienen sabor y, cerraudu
los ojos, las paladea. Se ha detenido freute á los árboles
&lt;ie cc,rteza secular y con el punzón de oro, ha dibujado
R. R. que convierte eu B. B. y después raepa: escápase
entonces de las ,¡;rietas una gota de savia qu., par.,ce uua
lágrima de ternura de arbol herido. Y lo lla soñado. ¿La
habían oído decir esas frases tiernas? Virgen ignoraute,
no sabe el idioma del amor y lo ha aprendido eu un libro
de misa. ¡Oh Raul mío. dice, á veces, báñame con tu preciosa sangre; Seüor, iuúndame con tu luz; Sdior, fúndeme en tu gloria; cordero purísimo, paloma blanca, ven á
mí. Creen que reza y habla con el ausente. Su iumeoso
pecado es callar al confesor ese $acrilegio de palabra. ¡Oh,
el Demonio, ha tomado una irresistible forma para torturarla! Su padre le ha suplicado.
- Díme; si es un hombre;no importa quién, serás suya;
si ea humilde le daré título; si es pobre le daré tesoros;
~¡ es criminal tú le santificarád. Pero ella, la obstinada,

la orgttllosa, enmudece. Responderá cuando él mismo en
perMona, Vtluga y le pregunte lo que todos ¡ayl le interrügan.
E! fraile le tiende en el confesonario inesperados !azoe;
le dice que es grave culpa ocultar lo que dice la palidez
en su frente, el eterno desmayo soñador en sus ojos el
pliegue grave de sus labios....... y ella solloza pero caiia.
. Y esa virgen blanca y I,JUra, esa virgen flor de inocencia. está condenada por silenciosa á los eternos martirios
de la sombra; pero ha amado tanto que los cielos la perdonan. Murió, ~u rió una noche de Mayo ......... y lo espera todavía baJo la forma de flor, lo espera, martir resignada. Esa flor es la margarita, un corazón de oro,
aureolado de blanca pureza; ella es la flor que se deshoja
para preguntarle sí ó no y jamás dice la verdad. Te conMta cómo has desmentido su afirmación con tu desdén
eterna ne,ación.
'
Tal es el cuento de la margarita.

•**

Ella alegra como blanca risa la sombra de los prados.
Pura estrella de nieve, espera al borde del c'.lmino á las
parejas de enamorados que la cortan como orácu:o....... .
los rostros ju::itos, la mirada ansiosa, arrancan las hojas
sóplanlas, vuelan por el aire como fleeos de nieve.-¿Di'.
ce qne no? Y? lo ves?
.
.
-Pero ¿quién cree á una flor, s1 aquí están mis ojos
que te responden? Dame un b3so.
El poeta, pensativo, la interroga también: dice ella qne
sí, pero el sonríe con tristeza: miente. Y para arraucarle una sílaba la martirizan, le dejau solo el corazón, sin
aureola de pureza.
.
~a t-abes la historia...... ¿Quieres q_ue deshojemos margaritas?

M1rnós.

ROSAS.
El alma rle las niñas que se mueren
De amor sin e~peranza,
E-1 el aroma delicado y puro
Que esconde el cáliz de las rosas blancas.
De la mujer ardiente, apasionafa,
Que mata el dllSenga ño,
Habita el alma rosas encendidas
Su embriagadora esencia derramando.
Y cuando yo me muera, sé de cierto
Que la pobre alma mía
A perfumar irá, de entre las flores,
La de más roja, nacarada tinta!
JULIA.

~o quiero que alumbren
mis restos tawpoco......
Me sobran loa cirios si baB.a mi frente
la luz de tus ojos.

DE ARY RENAN.
Partir ,,.iré esta tarde, en un mar ceniciento,
como tropel de abejas, brillantes y lijeras,
los bergantines de oro, las c.indidas galeras,
de cada fondeadero del golfo, en un momento.
La escuadra iba inclinando con suave modmientoaus mástiles ornados de flores y banderas,
y hacia el venturoso país de :as quimeras
zarpó, sin cojer rizos, puesta la barra al viento.
Ya se perdió á lo lejos cual l)álido espejism0;
nube de rayos llena nos ocultó el abismo
donde el naufragio ejerce sus hórridas venganzas;
y mientras, en la playa, sobre los rotos leños,
lloraba mis deseo~, mis vaga.q esperanzas
que se ha llevado á bordo la flota de mid sueñus.
J U:sTO 81.&amp;RR.\,
Noviembre de 1896.

MIST.ICA ....
F,l Ideal bn~caba...... Para mi vida
Tuve el mág,co trébol de cuatro hojas
Y un esplendor de auroPa. Ya las co11gojas
Se ausentaban del alma, d~ amor herida.
Mas ¡oh, vi1,nto de otoño!, la estremecida
Rama, de sus ver(lores pronto despoj~s,
Y al abismo profundo tremendo arrc,jas
La t'Speranza que muere, la fe pernida.
Hoy, yendo taciturno, triste y aislado
A_hundirme en las regioneR del negro ol\"ido,.
Pisando de los males el turbio cieno,
Ante tu augusta imágen arrodilla,fo,
¡Oh, Diós, en mis angustias so:o te pic1"
Que me ded una dicha: la de ser botno!
F. M. DE 0LA0l'ÍBET •.
Noviembre de 1896.
Deja que miren mi v,jez cans;1da
esoR Pjos risu~iios,
pueH echa, sin quererlo, tu mirada
un reboque al palacio de u,i::1 ,ueiios.

***Como,.toao,
¡Igualdad y miseria!
cuando Dios creó el sol, ¿lo hiw de lodo?
C.-Ml'OAMOR-

RoDULFO FlGUEROA,

SINFON JA.S.

Silba el viento, las nubes se enderezan

Y como cisnes de luciente~ pluwas

0. JOSÉ DE ARPE.

..A.l verlo andar se comprendía que debía tener alas. La
Naturaleza, al crearlo, descuidó lamentablemente sus
cimdiciones de equilibrio. Le dió por base de sustentación dos i:nuñone~ def_ormes, inadecuados á la marcha y
á_ la estación de pie; siempre enfermos y siempre adolor1d?s; No andaba; tropezaba.
Visto de lejos, parecía cojo y de cerca atáxico. No había
para él calzado po~ible y el que ga&amp;taba y apenas toleraba se lo hormaban en una piña.
Incapacitado de caminar en los zarzales y en los pedrega)es de la vida real, tomó su partido y se lanz6 al
espacio, entre las m:: bes, cerca de los astros y se hizo
poeta.
Todo lo q~e su cue~po tenia de torpe y de pesado tenía su espíritu de agtl y de etereo. Era un .:iceequilibrado del cuerpo y no, como todos los poetas, del espíritu. Incapaz su humanidad de subir una escalera su alma en
cambio e~cal~ba á :nenudo el cielo, y for~aban el más
extraord1Dano contraste la reptación tortuc,sa de su marcb9: con el vuelo amplio, rectilíneo y audaz de su inspiración.
. Lo c~nocí muchos aíios antes de eer su amigo. Veíalo
discu_rr1r cayendo y levantando, por los corredores del
col_eg10, con el Nebrija cerrado bajo el brazo y los ojos
abiertos del lado del cielo; pero un 2entimiento de res•
peto me m,.ntenía alejado de é l.
Había leído y admirado su «Ramera,, que nos lo r, ve~ como poeta y no me atrevía á terciar con aquel grane hombre. En aquella época no había para mí nada
nlás ~dmira~le ni prodigioso que un poeta. No pasaba
~!ª BID que mtentara yo. sediento de poesía riwar ó meir u11: verso, y jamás podía conseguirlo.
'
Añhado á todas las Sociedades Literarias de la épjca
veí!l qesfil!lr ante mi vista asombrada toda una pléyad~
fácil, msp1rada, profunda, que versificaba como las aves
cal!tan 6 com~ _las torm~ntas rugen, sin esfuerzo y siu
t t1ga Y de m1 1mpotenc1a nacía no la baja envidia sino
más espontanea y sincera admiración.
..A.cuB.a, especfalmente, me cautivaba. Su versificación

FAUSTO )lOOUEL.

No se me borra er,a impresión grandiosa:
En medio de la sel va gigantesca
Y á la luz indecisa de la roza,
Ví la escena dantesca.
.Al pie de aquellos árboles copudo1
Como negros fantasmas, se agitabau
Los atletas desnudos
Que ardorosos se erguían ó encorvaban;
Mientras que, presas en sus puños rudos,
Las hachas, cual relámpagos, !&gt;rillaban.
¡Con qué rabia el acero
Se clavaba en el tronco endurecido,
Y cada golpe fiero
Cómo el cedro orgulloso y altanero
Lanzaba hondo gemidu!
El furor de las hachas relumbrantes
Se aumentaba .i medida del bochorno,
Y templaban los mozos jadeaut-=,:;
Aqnel ambiente de horno
Haciendo que llovieran .,11 su torno
Granizadas de astillas crepitautts;
Y cuando algún colorn vacilaba
Y por fin con estruendo 1:1e ab..tía,
Agria y desconcertada gritería
Una nube de pájaros formaba
Por el • ido deshecho que caía!. .....
Mientras tanto, el hachazo
Se escuchaba otra ve~, violento y seco,
Resonando del bosque en el r, g,1:r.o,
Repercutido siempre por el ecv;
Y siempre, siempre con la m1swa zañJ,
El acero vibrante
Se encarnizaba con la dura entraña
Y al rodar por el suelo algún giga•1te,
Pavoros~ temblaba la montaña ........ .
Y otra vez la estridente algarabía
Se formaba en la altura,
Y por la brecha enorllle que se abría
Una explosión de luz y de alegría
Llegaba al fondo de la roza ob~cura!

Noviembre de 1896.

Detrás de mi féretro
no quiero curios'Js ......
i En pos del cadáver irá el alma mía
Pensando en tí sólo!

MANUEL ACUÑA.

AL SR. L IC.

I.

Después, á los ¡:ostreros resplandores
Del mismo ardiente Rol que con asomb.-o
Los miró resistir á sus calores,
Se alejaban aquellos gladiadores
Cantando alegres con el hacha :,J hombro.
Por el fulgor crepuscnlar heridosEn la falda del cerro blanqueaban
Del pobre bogar los agrupados nidos;
Y allá, en los claros que á la selva hollaban
Destrozados quedaban
'
Los revueltos montones de vencidos!

Cuando yo me muera
no quiero responsos,
ni el agua bendita que sobre a! cadáver
echan en el hoyo.

[De Hermoslllo.]

LOS TRABAJADOR~:S DEL BOSQ,OE.

II

Trianeras.

SRITA. MARIA RUIZ.

VERSOS PATRIOS.

"La vida del Campo, "A la luna" son grHcioeos y es del
más estupendo buen gusto la melancolía dulcísima de su
último soneto "A un arroyo."
Cuando pude tratarlo y conocerlo, comprendí que el
hombre valía en él tanto como el poet.a. Dulce, afable corazón de ?ro, desprovisto de envidias, incapaz de odios,
no supo SIDO hacerse amar y tuvo el excelso mérito de
hacer enmudecer las envidias que brotaban ante su paso.
No recuerdo haberlo visto encendido de ira, ni hab_er vi~to br?tar de sus labios la ~njuria; rn sátira, pars1mo01osa siempre, era fina y delicada y antes acariciaba
que ofendía y lo amábamos tanto l)Or tiu b.iena índole
cuanto por su incontestable superioridad.
Otra cualidad ineEtimable: jamás protestó contra la miseria, ni se sublevó contra la adversidad, ni hizo á nadie
confidente de sus amarguras ni de sus dolores. Parecía
feliz y aparentaba vivir contento con su suerte· no tenía.
ó lo disimulaba, conciencia de su superioridad, de elll!
métitos y jamás hablaba d J sí mismo,
Que había un drama terrible eu su existencia, que una
henda profunda ~angraba en su corazón; venimos á inferirlo de su trág~ca muerte; pero la víspera aún sonreía
y charlaba como uu niño. Ni una sombra de melancolía
ni un resabio de amargura, ni una lágrima dejaron en:
trever su resolución firme, inquebrantable y va antigua
de morir, ni traicionaron su siniestra idea fija ni sue
soro bríos y tenebrosos orígenes.
Todavía encontró un retruécano para anunciarme su
trágico fin. Habíamos convenido en que me daría escrita de su puño y letra una de sus poesías: Venga usted
mañana-me dijo-y se encontrará «Ante un cadáver. »
Y así fu é en t-fectu, al día siguiente me encontré ante
un cadáver, el suyo.
Pormenor cruel: aquel estoico que murió sonriendo ·110ró s_in cernr_ después de muerto y sus •~e jores amigos' recogieron piadosamente aquellas !~grimas, las p1imeras
acaso que brotaron de sus ojos.
DOCTOR M.
Noviembre ue 1896.

FLORES:

'
Por el espacio á desfilar empiezan '
Bati_endo al aire su plumón de brumas.
_vi~ni,n de ll'jos al feet,n salvaje,
Frng1endo al escalar los horizontes,
Garzas bla!lcas que rizan w plu1Usje
Sobre el mar verdinegro de los lllontes.
ta tempestad desde su enhi.,sta cumbre
Fustiga airada sus corceles broncos
Y agita inquieta su pendón de lumbre
Lanzando al viento sus bran,idos roncos.
El trueno ruge y su clamor simula
La formidable vibración de un grito
Que es el himno de tri u ufo que wotlula
~n sus fauces de sombra el iufinito.
Hiende el espacio·el rebramar violento
Del aquilón que sin cesár galopa
Y ya fingiendo tn su salvaje acento
Grnos marciales de invisiole iropa.
L_! aftosa selva se extremece y cruge
Con alaridos de estridencias hondas
.Ante_ la paz del aquilón que ruge, '
Su himno de muerte en las tu pidas frondae.
Los ramajes se chocan abatidos
Bajo el golpe de rachas qu" ~erpean
Remedando coléricos graznidos
'
De cóndores hambrientos que al€tean.
Y se mueven los árboles inquietos
Entre la bruma que á la tierra altowbra
Semejantes á enormes esquelttus
•
Que se agitan bailando entre la sombra.
La voz del aguacero que retumba
Bajo las fron1fas de la selva umbría
..A.l dilatarse por el éter, zumba
'
Cantando su monótona elegía.
El bosque como un campo de batalla
D?nde luchan indómitos guerreros,
Tiene roncos acentos de metralla
Clamor de gritos y chocar de ace~os.
Y ante esa inmensa confusión de ruidos
Huye la fiera, en su cubil se esconde
Y á la trágica voz de sus aullidos
'
Sólo la voz del huracán responde.
Todo ee fulgor y solojad. Y en tant0
Que~¡ viento agita sus batientes palma~,
Gesticula la sombra del espanto
En el sen,1 aterido de las almas.
Noviembre de 1896.

BENITO F.&amp;NTA:,(ES•.

�EL MUNDO.
LA DICHA.
PoR

obrela cubiertadel fatigado sltamer,'una oleada de juventud, una alegre oleada de vida se arre
melina en tumulto, meci
da rítmicamente por el
vaivén de las aguas. La
inquieta caravana ha 1;&gt;artido, en un vuelo heroico,
dejando detrás de sí, en las tenues lejanías del océano,
sus buenos días felices, la gallarda cruz de la parroquia,
las praderas color de esmeralda, los montes azules, los
blancos cabellos de la madre y las morenas guedejas de
la enamorada. Todo se quedó atrás, todo ee tragó aquel
mónetruo: rubias tardes serenas, pálidas noches estivales, acres alientos de loe bosques, ;ivas impresiones de la
tin-ruca, enlazadas como lianas al espíritn; ecos debandurri11s y besos voraces estallando á través de las rPjas.
¡Ay Madrecita mía! ¡Cómo devoró ei mar aquella presa!
Allá va la estela del navío, disolviéndose en la mvvible
superficie; allá va su alma, miE'ntras la enorma b'&gt;caza
arroJa borbotones de humo negro qua culebrPan en el
aire para desvanec rae en el ala J.iáfana de los c·etos. Y
el quinto, asomado á la barandilla di.,l buque, ve pasar
sus recuerdo~ con las olas; aquella grande, inmensa, le
representa su montal'ia, la altiva, la osada, la que le
quitaba un pedazo de horizonte; la otra, coronada de
copos de espuma, loe ~lmendros e•l flor d,i la huerta; esa,
lenta, ondulada, remeda un campo de trigales, cnando
todavla el sol no ha dorado sus espigas. l Y cuántas lágrimas! cuantos sollozos en el cort!'jo! Adiós! adiosl gritan á loe que se quedan. Adiós! adios! á los que el buque
deja detrás de sí. Y el pobre •uozo siente que ee le cierra
la garganta y su mano convulsa oprime el único amor
que le resta de sus amores perdidos, la sola compafiera
de sus tristezas, la que le babia de la gallarda veleta de
su parroquia, de sus praderas color de esmeralda, de sus
montee azules, de loe blancos cabellos de su madre, v de
las morenas guedejas de la enamorada: la guitárra.
Y el mísero hace vibrar la'! cuerdas del instrumento y
su copla doliente y huérfana-huérfana como él, doliente como su espíritu- parece que le nne ¡,or invisible reguero á los amados ausentes, á los que tal vez ya no volverá á ver en el mundo, á los que abandonó una tarde
de primavera, cuando su novia le pedfa rosas frescas para su cabello y las huertas se las brindaban á millares.
Yel mozo canta alegremente, deja ir su alma en la sonora estrofa que la h élice acompafia con sus chirridos
siniestros.
Una vez allá, en la tierra enemiga, en donde el suelo
vomita fuego y el sol introdnce en las carnes sus rayos
bermejos, le arrancarán la guitarrita de las manos y le
pondrán en ellas un fusil. Le dirán como ee eEgrime el
arma, le ensenarán á n,atar, le harán que ame la sangre;
herirá y matará, sin saber si esos á quienes hiera y mate, tienen como él una madre, y un monte azul y una
enamorada que los espera. ¿Qué sabe él? Le dijeron un
día que hay un girón lejano de patria, separada por
aquel monstruo de movibles escamas; que era preciso
defender aquel pedazo de tierra, y allá va el buen mozo,
dispuesto á bacerel sacrificio de su vida, alegremente,
valerosamente, mientras el m:ir lo devora todo y la negra bocaza arroja negros borbotones de humo.
¿Y por qué no?-Acaso vuelva un día, como él ha visto
que han vuelto otros. ¡Ay! la tez amarillenta, las piernas
vacilantes, las manos descarnadas, los ojos fríos y como
sin mirada los pómul.ls hundidos, el cnerpo encorvado;
acaso lisiado...... Llegará, sí, arrastrandoee, con su licencia terciada á la cintura, en nna bella tarde de primavera, en que los almendros estén en flor en las huertas y
loe prados brinden eue rosas ...... Y así, paso á pasQ, verá
destacarse la gallarda veleta de su parroquia y sus montee azules ...... pero al preguntar por la cabeza de cabellos
blancos, lo llevarán á una cruz que extiende sus brazos
en el cementerio, y al buscar aquellas morenas guedejas
para las que hizo una diadema de flores frescas, se encontrará con un buen hog3r en el que resplandecen unas cabecitas rubias que un hombre fuerte y joven oprime con
sus nervudos brazos, y una mujer que contempla en éxtasis aquel cuadro.
Y entonces, en el silencio de la tarde, surgirá una copla doliente y huérfana-huérfana como él, doliente como eu espíritu-y el pespunteo de una guitarra-queparecerá decir: adiós! adiósl-Adiós! únicos amores de mi
vida! ¡Ay Madrecita de mi almal... ... adiós! adiós! ......

GoY DE 1,hoPA.SSANT.

Era la hora del té, antes de que hubiesen encendido
las luce~.
La qninta dominaba el mar: el sol se hab~a puesto ya,
dejando á su paso un cielo sonrosado y cub1nto de a~enillas de oro, y el Mediterráneo sin una sola arruga, !~so
y reluciE'nte todavía, presentaba el aspecto de una mmensa placa de metal bruñido.
Hablábafe del amor, discutiéndose tan antiguo tema,
y se repetía lo que acerca del asunto se ha dicho ya mil
veces.
La suave melancolía del crepúsculo amortiguaba la rapidez de la frase, y la palabra amor, pronunciada tan
pronto por una voz de hombre, como por: u_na voz de
mujer, revoloteaba por la sala como un paJar1llo ó como
un espíritu d e.conocido.
-¿Se puede amar durante muchos afies seguidos?
-Sí-decían unos.
-No-Afirmaban otros.
Diferenciábanse los casos, fijtibanse límites y se citaban ejemplos pertinentes á la cuestiór..
De pronto uno de los concurrentes, que tenía la vista
fija en el mar• exclamó:
-¿Qué es eijo que ee diviea á lo lejos?
Del fondo dd horizonte surgía una masa gris, enorme
y confuea.
.
Las mujeres se levantaron y contemplaban, sm comprenderlo, aquel fenómeno que no habían visto jamá~.
-¡Es la isla ne Córcegal-exclam(&gt; una voz.-La isla
de Córcega, que puede verse desde aquí dos ó tres veces
al al'io en cienas condiciones atmosféricas.
Distinguíanse vagamente las cimas de las montal'ias, y
todo el mundo estaba asombrado ante aquel fantasma
surgido del mar.
Un caballero anciano, que aun l!IO había pronunciado
ni una sola palabra, murmuró entonces:
-En esa isla que se levanta ante nosotros como para
contestará lo que hace poco decíamos, be visto un ejemplo admirable de un amor constante, de un amor venturorn basta la inverosimilitud.
Helo aquí:

***
Hace cinco años hice un viaje á Córcega, á esa isla más
desconocida para no~otros que América, por más que la
veamos de cuando en cuand&lt;' desde las costas de Francia,
como hoy sucede.
Hacía un mes que viajaba yo por el país con la eensa·
ción de que me bailaba á miles de leguas de Francia.
No hay allí ni fondas ni posadas, ni caminos; viájase
en mulo y se llega penosamente á las cabañas adheridas
al flanco de las montañas que dominan tortuosos abismos, desde donde se oye ascender el continuado rumor,
la voz sorda y profunda dal torrente.
Se llama á las puertas de las casas y se pide asilo por
una noche y de qué vivir hasta el dfa siguiente.
Una tarde, después de diez horas de marcha, IIE'gué á
nna casucha aislada en el fondo de un estrecho valle que
á una legua de distancia se precipitaba en el mar.
La casa eijtaba en medio de un jardín, rodeado de viflae y castafios, que constituían una fortuna admirable en
aquel país tan pobre y abandonado.
La mujer que me recibió era una anciana, severa y limpio por excepción. Un hombre, sentado en una silla de
paja, se levantó para saludarme y volvió á sentarse sin
articular una palabra.
Su compafiera me dijo:
-Dispense u•ted; está sordo y tiene ochenta y dos
anos.
La mujer hablaba el francés de Francia, cosa que me
eorprendió en extremo.
Emonces le pregunta:
-¿No es usted de Córcega?
-No, señor-me respondió-somos del continente; pero hace cincuenth aflos que residimos aquí.
Apoderóee de mí una sensación de angustia al pensar
en aquellos cincuenta af\os transcurridos en aquel sitio
sombrío, tan lejos de las ciudades donde vi ven las gentes.
Llegó un pastor y nos pusimos á comer el único plato
que. se sirvió, compuesto de una espesa sopa en la que
había coles, patatas y tocino.
Terminada la modesta cena, me senté ante la puerta
con el corazón oprimido por la melancolía del triste paisaje que á mis ojos se desarrollaba.
La anciana se me acercó y me dijo, movida sin duda
por la curiosidad innata en el alma de las mujeres.
-¿Viene usted de Francia?
-Si, viajo por el gusto de viajar.
-¿Es usted de París?
-No, soy de Nancy.
En aquel instante me pareció que una emoción extraordinaria agitaba el corazón de aquella mujer, la cual
repitió:
-¿Es usted de Nancy?
-Si, eeilora.
-¿Entonces conocerá usted á la gente del país?
-A todo el mundo.
-¿También á la familia de Sainte-Allaize?
-¡Ya lo creo! Era muy amiga de mi padre.
-.¿Y usted cómo se llama?
Díjele mi n&lt;'mbre y la anciana exclamó:
-Sí, sí; lo recuerdo perfectamente. ¿Y que ha sido de
los Brisemare?
-Todos han muerto.
-¡Ah!.. .... ¿Y ha conocido usted á loe Sirmont?
Mucho. El último de ellos es general.
-Si, Enrique de Sirmont, ya lo sé, mi hermano.
Lleno de sorpresa me pus0 á mirar á la anciana, cuando de pronto me asaltó f'I recuerdo de una antigua historia muy conocida en todo Nancy.
.Aquella mujer había dado Pn su juventud un gran escándalo en la noble Lorena. .La_hermosa y__rica Susan:i

15 NOVIEMBRE, 1896.
15 NOVIEMBRE, 1896.
de Sirmont fué robada por un sargento de húsares deregimiento que man:!aba su padre.
El soldado que había seducido á la hija de su coronel
era un guapo mozo, hijo de labradores, que llevaba coa
mucha elegancia el uniforme.
Susana le amó, sin duda al ver desfilar los escuadrones;
pero nadie ha sabido cómo lograron hablarse y ponerse
de acuerdo. Lo cierto es que cuando el sargento tomó la
l,cencia, desapareció con la muchacha.
Buscaron por todas partee á la pareja fugitiva, sin que
las pesquisas practicadas dieran resultado alguno, y no
se volvió á tener en Nancy la menor nuticia de S11sana,
á qnien todos dieron al fin por muerta.
l Y encontrábala yo allí en aquel siniestro valle!
Entonces, repuse á mi vez:
-Sí, ya recuerdo. Usted es la fel'iorita Susana.
Me manifestó que sí con la cabeza, mientras brotaban
de sus ojos abundantes lágrimas, y á los pocos instantes
me indicó con la mirada al anciano, que seguía inmóvil
en su silla, y me dijo:
-¡Eséll
Y comprendí que Snsana le seguia amando con delirio
y que le veía todavía con sus saducidos ojos.
-¿Y, al menos, ha sido nsted feliz?-le pregunté.
-¡Inmensamente feliz!-me contestó con una voz que
partía del fondo mismo del corazón.-Me b~ hecho la
más dichosa de las mujeres, y no echo de menos nada de
lo que be perdido.
Contemplé á Susana con tristeza, sorprendido por la
fuerza del amor de aquella mujer rica que había e~uido
á aquel hombre, á quien adorab:i. todavía, renunciando
á su brillante porvenir. al lujo y á las comodidades para
convertirse en una pobre y miserable labradora.
No había pensado más que en él, sometida á sus_ sencillas costumbres, sin echar de menos la existencia de
los primeros afies de su juventud.
Aquel hombre babfa sido para ella todo cuanto se d_esea, todo cuanto se suei'ia, todo cuanto se aguarda sm
término conocido.
Aquel hombre había colmado de dicha toda su existencia y nadie hubiera podido en el mundo hacerla tan
feliz como él.
Y partí al rayar el alba, después de haber estrechado
la mano de los dos esposos.

EL MUNDO.

309

t

f

***

El narrador guardó silencio y una mujer dijo:
-Esa Susana tenía un ideal mu!' pobre, necesidades
demasiado primitivas y exigencias demasiado sencillas.
De seguro debía de ser una necia.
Entonces otra mujer Pxclamó:
¿Y eso qué importa? El caso es que fué inmensamente
dichosa.
Y allá, en el fondo del horizonte, hundíase Córcega
entre las sombras de la noche, sumergiéndose lentamente en el mar y borrando eu enorme silueta, que b_abía
snrgido momentos antes r.omo para referir por sí misma.
la historia de los dos amantes que abrigaba en su seno.

°"'.m
Af~~~ ~
~',Pe/'\.)·~~"'.J~

DE LOS "GRITOS OLASIOOS"
La lluvia de mis besos ha caído
F.u su busto de marmo l. Poco á poco,
Entre mis brazos, ébria por el loco
Vértigo del amor, bailó el olvido.
Su boca, roja y húmeda, fué nido
De mis calientes ósculos, y lleno
De amorosos cansancios, me he dormido
Sobre la tibia nieve da su seno.
Pasa, imbécil, y mírame: tu necia
Mirada no me irrita; en los festines
De mi risueíía juventud, un día
Y o b~bf en e~a crátera de oro
El vino del amor...... ¿Quedó una gota?......
Apúrala, que no me das agravios
Aunque orgnlloeo y vano te embeleses.
¿La ves?...... PnPB donde quiera que la beses
Has de b~sar la huella de mis labi....s.
Noviembre de 1896.

~
}e,

w....

J?, , . ~ U,.,_,__,

U

-~Ww,.I ~..., h,.
' ....«M-

~

J.c.,

h-Ut. &lt;y,&lt;,-

a- .......:. l,,,Wl,n,

t.A

(A.u

W...,l,.,oiA---

c,l.._

¡l.AM. ........... .,.:..\

POR EL ARTE.

Se burlaron de mi loe compafleros,
Ganó un.a falla mi lección concisa,
Vi en la faz del maestro surcos fieros,
Y en la taz de la muerta una sonrisa.

V\M :

w:,., ...... ;r

:,.,;:;..w,, .,..,;_

~~J

:,.,.,._ d-,,.,
:? t,JJ4 -

~ ~~

-

.,J._ ...,;.a. J&gt; ......,;. du ......

l,lo,....c,c..
l.(,

r

.,J..,-· '-" ,J....

~l,(.&amp;.A

t,\.&lt;4

J..,.,

i-.:..,

~ c..o-,~2.lu, __ _

~

~ J.,,.. c...,.,.J,.... .._,:_,..,.. ,,,,.,.,_, e-..:.w-.tv

1..,,.. ........Vi-v--

&lt;90 ~

~,-..,..,4

cl...b

cL.-

!"""'~'

~---¡, tl),,. l, ,..¡.;.,,,.J.,__ _

i C-w.A,.,...,........:., !
'

[Q C1

~ 't-......,c
·l.( J._

..Q.

t.c¡,, .,,__ -

r-'tº

~....u.~

7" 1--

sJ,.,:.,¡,,;_c:.o

e,,,.c.a,&lt;,,,,,.,,.,J,.,r,

,J.. .,,,..,:.,J,,,,,

=~&lt;M-4 e t , _ ~

¡C..,.................... ~!

5,...,.

.,.,.:.~ ,,¡_

~

.,...

~

.4-&lt;nA

c.."""""--

5 .....,._ __ _

'"'~---

~

Q ¡..,!.

v~

~

e,.,¡,,,,.

t)., ~

5 ....

f,-~

1-- '--r--- e,,
'é.L ~ .,__

Y'«i-..,_ ~ ,

j

&amp;,.. IM,C,U..,

;J e..v.z.;

t,,

1..,..w.. _..

·-rv- 1-..~.
el,... ~....~ o... el,, s ~..,_Q,..,._¿ .
v-vv-o cJ-tA.e,..___
i c....,..,....._..,..._c--'.. !

S,.,..t.Ú-&lt;,.,. w

,,..,,;..., L...e.;.,_- /vA o..

lj :,_

¡,..,__~

t-l4-

r-e,.,;;. ... ;r ,.,_;., ,.__:_tA

e,W)

-.

1

¿, -~.,.,,,_ CAA...!

&amp;,,! tJ" tP-o..

k,.. ~ r h )

~ h ~........,, u,,_.,.,,·¡·.,..,,_,__"""""·~ 3......,.;... ..• ·1 4- ._.,._ l.,,.- y,i-,-,-&lt;- ~ . u . 4 ~ ~J.. I
i c.w.,... ..... ~ !

1-;,o...;.,

cA. s ........ ~......,

r-- ~ k ? d'

Ú,&lt;.,1,'-c..c...

i ~ "'-..........:. '·

R,..,_~;

~ c.4.-,.,_ __ _

i CMM,...c.&lt;,t....!,. !

Yo que siempre guardé por la belleza
Fanatismos de pobre enamorado,
-Perdonadme le dije con tristeza,
Pero esa operación se me ha olvidado.

e,,

~.

(!c;..t.........,..

El profesor, que la ocasión bendice
De poder explicar algo muy bueno,
A mi se acerca y con placer me dice:
-Hágale us~ed la amputación del seno.

~,:..c..,..-

~

~CA--.~(

Ji, ~ ...e-

¡Cuán bermo~a es la muerta! Exbnberante.
Su desnudez sobre la loza brilla;
Yo la contemplv palido y jadeante
Y tiembla entre wis manos la cucbi11a.

i

""}..,._ u...t/.o

~i.,.¿,

DE RoDULFO FrG OEROA.

c.,(,t,.._ 1A ,_,.,.

1

M-~

~

~

r~

,1,,.. ~

~

e....

..... _,_ .'. ·,
~-

i c-\A,,..,._,..,.,_.;., !

~

'

.

�15 NOVIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

r 310

15

t

LA

INUTIL RIQUEZA.-Por Jorge Ohnet.
Número 4.-Vfanse nue¡,tros números desde el 2ó de Octubre de 1896.

Es verdad que para Vatentín la conquista resultaba cara y no podía obtener de ella más contribución que la del

placer, eso sr. abundante. mil veces reproducido, y que
valía lo que costaba. ¡Y de un modo tan nuevo, tan imprevisto! La seiiora Bourdón, jamás había pedido nada
á nadie; tenía el arte de conseguir que se le ofreciese todo,
y cuando aceptaba parecía que era ella la q1ie había otorgado un fqvor. Era, por lo demás, un abismo, en el que
desaparecían las rentas, se fundían las propiedades, y se
huudían las casas sin saberse cómo y sin que jamás resultase lleno. Si Bourdón no hubiese adoptado desde los
primeros momentos la laudable costumbre de guardar
doscientos mil francos al año, para los malos dias que
pudieran venir, hubiera sido imposible averiguar á dónde iba á parar el río de oro que desaguaba en casa de
aqueUa hermosa mujer.
Sin embargo, la señora tenía dos sanguijuelas per~ec·
tamente visibles; le modista y el joyero. Valentín empezó por pagar una cuenta de trescientos sesenta mil francos en casa de Verlet; nada más que la cuenta del año,
pero en la cual figuraba una manteleta ue piel de zorro
gris, de treinta mil francos y unas faldas de sed!\ bordadas de encajes antiguos, á tres mil francos uua. En la joyería no se trató de nada menos que de un crédito ilimitado y en los seis primeros meses de ternura la bonita
señora Bourdón, la amiga íntima de todas las ruarq uesas,
cost.6 al conde de Coutras, próximamente, un millóu
ochocientos mil francos. La eefiora Mossler. avisada por
FP&lt;terico Clement, que veía desaparecer el dinero con rapidez vertiginosa, y por el sefíor Eliphas, que recogía con
inquietud los rumoree de la gente, no se mostraba alar•
mada.
Se divierte el pobre muchacho, dijo. H-3 visto á esa
señora el año pasado en la venta de Saint-Anges. Estab&lt;i
encargada da un puesto con la Sefíora deJessac. Es muy
guapa...... Vendía cuanto deseaba, á los hombres, y al
precio que quería.
-Y continóa haciéndolo, dijo Eliphas.
-Si tuviera usted cuarenta afios menos, sería menos
severo, replicó la Señora Mossler riendo. ¿No ha conoci•
do usted, en sus tiempos, mujeres como la Sefíora Bourdón?
-No, á fe mía.
-Acaso lo deplora usted.
-Ya no.

-¡Ab l Eliphas; estoy Segura de que ha sido usted un
pecador en su juventud. Abo~a se muestra mted mny
puritano, pero ¿qué mérito tiene eso si no se puede obrar
de otra manera?
-Ninguno, en efecto. El conde Valent(n hace bien en
no preocuparse, puesto que usted le absuelve. Es usted
duefia d11 su fortuna y tiene el derecho de hacer de ella
el uso que crea conveniente.
-¿Cr11e usted que me arruinaré?
-¡ Eso es imposible! dijo con orgullo Eliphas. Serían
precisas tres generaciones de condes de Coutras para llegará conseguirlo, y tEO á condición de que jugasen ,\ la
Bolsa...... Entreteniendo señoras Bour&lt;lón, Hería difícil.
-Entonces no escatimemos. Creo, Eliphas, que las
personas muy ricas que hacen e~onoruías, son crio,inales
y dan, en cierto modo, la razón á los socialista;, qne
quieren que todos los capitales vuelvan á la masa común.
U n avaro, que tiene cien mil francos de renta y €610 ga~•
ta veinte mil, daña á la eocit,dad en los ochenta mil frau•
cosque amontona. Si repartiera lo que le €Obra en beneficio del comercio y de las artes, contribuiría poderosamente al aumento de la riqueza pública; a.vndarfa á los
plateros á cincelar hermosas (Jbras, á los joyeros á producir aderezos magníficos y halfa que l•is pintores y el:!cultores decorasen su casa, con lo que el arte uo se limitaría á producir cuadritos de cabal Jete ó estátuas de
sobremesa. Habría menos miseria, más satitfacción y
nadie temería lanzarse á empresas arriesgadas, sabiendo
que era facil encontrar dinero. No critico el ahorro; sé
que en él está la fuerza de un país. Pero la capitalización
á toda costa me hace el efecto de un freno que oprime la
máquina social y contiene todo el esfuerzo de actividad
de un país. Por eso quiuo poner mis actos en consonancia con mis doctrinas y considero como un deber gastar
todo el dinero que puedo.
-Pues lo logra usted lilas mil mai-avillas y el conde
de Coutras no le va en zaga. Pero aun con el género de
existencia que han adoptado ustedes, no lograu devorar
sus rentas ...... El Transvaal produce, él solo, más de lo
que aquí se, gasta. La fortuna de usted es una bola de
nieve.
La Sefiora Mossler se puso triste; apoyó la barbilla en
la mano y se quedó eilencioea. Después de un rato continuó:
- ¡Qué deegracia que Gedeón no vea esta real~ación

de sus suefíosl Allá en Africa me decía: «Querida mía,.
IIPgará momento en que tendremos tanto dinero, que loa&gt;
reyes serán menos ricos que nosotros ...... » ¡Y cuandopienso que aquel hombre no tuvo en sn vida más que
una pasión, la del trabajo, y que sus necesidades eran
tan pocas que jamás ha tenido más que dos platos en su
comida, teniendo el primer cocinero de París, un tunante..
que sacaba, según confesion propia, cuarenta mil francos
al año y que se creía deshonrado porque Mossler parecía
despreciar sus guisos!.. ....
-Pero, usted misma, ¿no es igual á él? ¿Qué necesitarf~ usted para vivir muy tranquila y muy dichosa? Doe m1l franco,i al mes y una casita de cinco habitaciones.
Tiene usted el más rico guardajoyas y los má,i hermesos
encajes de París, y jamás abandona su falda de seda ne- ·
gra ui lleva otra alhaja que el brochecillo que tiene al
cuello.
-E~ el regalo de boda de Gedeón; le he llevado toda
mi vida y quiero morir con él.. .... Cuando me le dió érnmos unos iufelices. Le compró en Estrasburgo en nna de sus expediciones, y me le trajo triunfante...... ¡ Dios
sólo sabe el placer que me proporcionó! Mi padre no me
habfo. permitido nunca ni ponerme aros de oro en las
or~jas. ..... Cuando tu ve esta alhaja, me pasaba los días
mirándomela en el espejo..... . ¡Ohl ¡Qué feliz y uermoso tiempo! Nuestros gustos no estaban estragados, porqueno habíamos dormid,:i sobre montones de oro ..... .
-Ni habían ustedes dado su nombre á una ciudad..... .
-Y vea Ud., Eliphas, no basta tener un presuputsto de
beneficencia, dotar establecimientos caritativos v acudir
á todo lo 41111 es digno de interés y de piedad..... : Es preciso pensar en el porvenir de esta fortuna ..... .
-¡Ya! dijo el viejo ClemAnt. ¡La dinastía!. .... .
-1:'.if. Esa era preocupación constante de Mossler. Con- tinuamente decía: «¿A quién dejaremos lo que ganemos?"
Bien sabe usted lo deagraciado que era por no haber tenido hijos...... No conocemos ningún pariente...... Alg11no;;,
primos lejanos acaso; verdaderos ext, añoe; campesinos
como érámos nosotros...... ¿Qué harían con semejante
fortuna? Dejando á cada uno treinta mil francos de renta.
quedarán locos de alegría...... Pero ¿y el resto?
-Pues bien; el conde de Coutras..... .
-Sí, Valentfn; pero ¿y después?
-No tiene usted más que casarle.
La eeñora de Mossler miró á Elipha con gravedad...

-NOVIEMBRE,

1896.

-Pienso en .el)o. desde hac~ algún tiempo... ... Pero
¿será bastante Juicioso? No tiene más que veinticinco
ai'ios y vea usted lo accesible que es á los placeres. ¿Quién
lucha, además, con esa hermosa trapisondista á quien
ama ahora, para reemplazarla, acaso mafíana con otra
igualmente encantadora?
'
'
-:Habrá q~e buscarle una joven bonita y amable bien
nacida ): ?º r~ca, á la cual se abrirán las puertas de una
gran ex1e.enc1a...... Pero, ante todo, es preciso que á él
le guste.
-Eljaubourg Saint-Germain rebosa de muchachas sin
un céntimo y q~t; se quedan para vestir imágenes. Todas
esas n.)blts fam1has ~e han arruinado por querer sostener su tren...... P,ec1so será que vuelva á abrir mi casa
y que reciba á mis amigos, para que desfilen por aquí todas las señoritas casaderas...... Entonces escogeremos
Eliphas......
'
' -Di?s mío, ~e~?ra; me ha C?stado bastante trabajo el
casar bien á m1 h!Jº, p~ra sentirme inclinado á ocuparm~ d.e casar los .h1Jos de los demás...... Si usted me pide
op1món, se la diré ...... pero nada más. Declino de ante111ano, toda responsabilidad ...... .
A ~ecir ~eraad, estas responsabilidades no parecían
muy mmedlatas, pues el conde de Coutras se encontraba muy poco dispuesto á casarse. Su tiempo se dividía
entre el entres?elo de la Avenida de .Antin, al que la Sefiora Bourdón iba todos los días á las cinco de la tarde
1 e.l Petit-Club, ~n el que jugaba por no aburrirrn y po;
1m1tar á ~us amigos. _Deede que vol vió del regimiento entabló amistad con el ¡oven barón de Croix-Mesnil último ?i~o de una familia q~e ha dado á Francia ge~erales
y mm1stros, y esta relación tuvo por efecto inmediato
el lanzarle en .la peor S!)Ciedad. Hugo de Croix Mesnil,
Itportman apa~1onado y ¡u~ador de profesión, pues el juego !e .proporcionaba los medios necesarios á la existencia
cot1dlana, era concurrente asiduo de los establecimientos .mal afamados, de los restaurants nocturnos y de los
ga11tos m~s sosp~chosos. Su amigo inseparab.e era Fernando Pr1eur, h1¡0 de un contratista de obras públicas
que, para defenderse de los recursos que ae pudieran ejercer contra él. á causa de sus embrollos en el negocio de
los fe_rr'!carnles del Centro, había fundado un periódico,
El Tirailleur, en el que gastó millón y medio de francos
ató al carro de su fortuna á todos loe merodeadores d~
las letras q~e pululan por las calles de París é hizo temblar al Gob1er~o por la.audacia de sus ataques.
Hugo de Cro1x-Meeml, Fernando Prieur y Valentín de
Cvutras formaban una trinidad audaz y ruidosa que bri:
liaba durante el día en las carreras de caballos en los velodromos ó en casa de Maxim' s, y después de' 1~ una de
la madrugada en el Petit-Club, al que aportaban un elemento de animación que turbaba desagradablemente las
costur:nbres de los antiguos socios. Para Hugo de CroixM;esml fué Valentín un salvador caído del cielo. Dependiente desechado en tres ó cuatro grandes casas formidal;le organizador de mi.cos, jugador al que er..; preciso
observar. las manos cuando tallaba en. la banca, el joyen
barón estaba á punto de zozobrar cuando fué salvado por
el conde de Coutrae.
Zalamero y seduct?r por naturaleza, agradó á Valentín,
el cu~l encontró las~1moso que un joven elegante, bien
pare~1do, com~ Cro1x-Mesnil, llegase á ser presa de petardistas de ba¡a estofa 6 un instrumento, para loe filósof~s en emboscada. Le restauró y Rugo se encontró fl.orec1ent_e y or~ullo~o como por encanto. El buscavidas·
h~m11lado é mq~ieto, velvió á adquirir el aplomo del vividor cuyo bols11lo se encuentra bien provisto. Llegó
hasta estar á punto de batirse con Fernando Prieur el
cual, en l?e negro~ momentos de la miseria, había ~ostrad? hacia su amigo de loe días brillantes una indiferencia verdaderamente nauseabunda diciendo que su situación le estaba bien empleada y q~e eso le ensefiaría á
no tratarse con la canalla. Fué precisa la intervención
del conde de Contras para apacigua! la querella y, una
vez arregladas las cosas, los tres amigos se dedicaron en
compañía á correr juergas, que pronto degeneraron en
orgías.
Los.sentidos embotados de aquellos jóvenes exigían refi.nam1entos de una depravación exasperada. La perversidad un poco sád~ca que demostró Valentín en la prueba á que ~omet1ó al pobre Blanpain, reapareció en
extravagancias galantes que espantaron á la Señora
Bour~~n, no ene,miga sin embargo, de cierta amable ex•Centnc1dad. Al llegar un día á la avenida de .Antin encontró á Coutras en compañía de dos muchachas conocidaK ~or el significati yo sobrenombre de «las inseparables»
Y la ¡oven, muy aficionada á las más fantásticas escenas
entre dos, pero nada entre cuatro, se escapó para no
volver.
Valent.ín n? buscó nueva amada y declaró que estaba
extraordmnna~ente cansado de mujeres. .Aquel fué el
J?8río~o más a~1tado y más terrible de su existencia de
hbert100. Se d1~ á beber licores americanos en los cafés,
después de media noche, y se prtsentó varias veces en el
c!ub e1;1 tal esta?-o, que se hubiera pedido su expulsión
e1 hubiera seguido frecuentándolo. No gastaba el dinero
con exajeración. La imposib'lidad de hallar un límite en
que conten~rse, _le desan~maba. Parecía un nadador que
no. se atreviese a sumergirse en aguas desconocidas por
miedo de no encontrar el for do.
La Señora Mossler, muy indiferente cuando se trataba de los gastos de su hijo adoptivo, se manifestó muy
pr~ocupacta cuando se trato dt su condncta y de su moralidad. L~ protestante se despertó y por primera vez se
mostró seriamente descontenta. Estaba al corriente de
los hechos por Eliphas, el cual tenía á sus órdenes una
verdade~a P?licía empleada en su ministerio de buenas
obras.. Sm nrnguna malevoleecia al principio y sólo por
adhes1ó~ á la S.iñora Mossler, el anciano se dejó interrogar Y d1¡0 la verdad, pues, incapaz de mentir, no podía
hacer más que callarse. No lo hizo así y se arrepintió
muy amargamente.
Al r~irarse el conde de Coutras, una mañana según
su costumbre, á casa de su madre adoptiva, la e~contró
ría Y grave, y como no estaba acostumbrado á que se le

EL MUNDO.
pusiera mal gesto, se quejó en seguida con audacia de niño. La Señora Mossler, que parecía esperar la ocasión de
explicarse, enunció en el acto sus quejas.
-Estoy descontento de tí, querido hijo. Tienes una
manera de vivir que me disgusta soberanamente y quiero que lo sepas, porque supongo que tu cariño hacia mí
te ayudará á corregirte.
-No lo dudes, respondió en tono cariñoso Valentín.
Pero ¿de qué me acusas? Es preciso que sepa en qué te
contrarío para no volverá hacerlo más.
-¡Oh! Me contrarías de muchas maneras pero sobre
todo, por tu mala elección de amigos. No te tratas más
que con personas mal reputadas.
-¿Quién te ba dado semejantes informes de mí? ¿Tengo, pues, énemigos á tu lado?
-!fo tienes más enemigo que tú mismo. ¿Crees que
es dificil saber lo que haces? Basta abrir nn periódico....
y no necesito ni comprarlo, porque mé loe envían llenos
de rayas en el párrafo que se refiere á tí. Mira, aquí tiene~ el Gil Rlas de ayer. ..... teHace pocas noches, en el
baile de la Opera, los señoree de Croix-Mesnil, Prieur y
el hermoso Pepitero .... ··" El hermoso P epiJ.ero eres tú según parece; ¿sabes que te han aplicado ese mote? '
-Sí, madre mía; es por las pepitas dA oro ..... .
-¿Y cr~es, que si tuvieras otra conducta, si no frecuentaras contmuamente esos establecimientos inmundos se
permitiría nadie tratarte con esa degradante familiaridad?
-Vamos, madre mía, no exageremos. No tiene nada
de degradante que mis íntimos me llamen Pepitero. Me
agrada gue los periodistas estén algo inclinados á cogerse de m1 brazo...... Pero todo esto es insignificante. Al
duque de Beaufort le llamaban el Rey de los Mercados y
~o desdeñaba de codearse con sus súbditos, lo q•1e no le
impedía ser un gran señor. En cuanto á esos establecimjentos inm~ndo~ de los que me supones concurrente
asiduo...... ¡s1 supieras que sociedad frecuenta la cantina
de la Opera, te quedarías asombrada!
-Lo creo.
-Pues es todo lo que hay en París de muy distinguido
. -Sí, ya sé que hay una especie de delirio de degrada?Ión q~e arrastra á los hombres y á las mujeres de la me ¡or soCied~d á frecuentar sitios en los que no querrían entrar sus criados ...... Es una prueba de genialidad. Pasan
la noche en las tabernas del boulevardexterior, en medio
d.el hu_mo del tabaco y oyendo canciones sucias ó revoluc1onar1as. Sé que la sociedad aristocrática ha preparado
su derrota por en falta de decoro. No espera que la hagan
de.scender por fuerza al nivel común y se precipita ella
misma de cabeza en el arrollo. Ella se retorcerá de rabia
un día, per? esa es cuenta suya y yo no tengo para que
ocuparme amo de tu caso particular en esta general locura. Te querría mejor que los de~ás y te encuentro
peor. Tu!! ~ongéneres van á la taberna por tontería; tú
vas por v1C10. Ellos no hacen más que perder el tiempo·
tú pierdes la razón......
'
-Madre mía..... .
-~e es penoso hablarte así, pero en tu propio interés
debo ir hasta el fin, Tu intemperancia es causa de escán •
dalo; y las personas con quienes vives íntimamente son
las que te han impulsado á ·esa degradación....... Creo,
por tanto, necesario que rompas con ellos.
.
-Te han prevenido contra esos amigos y contra mf.
-Ese Rugo de Croix-Mesnil y ese Fernando Prieurno
son los compafl.eros con quienes quisiera verte....... Uno
de elloa, por lo menos, vive completamente á tus expensa.:.
-He te~ido el placer de hacerle algunos servicios. Pero, ¿eres tu la que me lo echas en cara cuando pasas la
vida buscando á quienes socorrer?
'
-Yo trato de que sean dignos de interés.
- ¡Ah! °;ladre mfa; ¿hay algo más interesante que un
hombre bien nacido, acostumbrado al lujo y que está
amenazado por la miseria?
-Si ese hombre ea laborioso, cambia de exibtencia y
sale adelante..... .
-Eso es difícil de resolver y nada cómodo de ejecutar.
---;-Tu padre lo ha hecho y eso es lo que te ha valido mi
cariño. Nada más conmovedor ni más honroso que el valor de aquel joven que, desterrado á las soledades de
Africa, trat.aba de reconquistar por su trabajo todo lo que
había perdido. Mossler y yo éramos de una raza trabajadora, bestias de carga creadas para las dm:as tareas....... .
Pero el, el conde Jacobo, nacido para la ociosidad, bello
caballo de regalo, educado para la carrera 6 para lá batalla ...... Trabajó, sin. embargo, con nosotros en el campo
de oro, y en él ,1ur1ó ..... Eeto ee lo que nunca olvidaré
y lo que me hace ser tan indulgente para tí...... Pero todo
tiene un límite y no sufriré que tú le traspases.
V~lentín tenía, entre todos sus defectos, una notable
cuaudad; la de saber dominarse y poner á mal tiempo
buena cara. Tenérselas tiesas con la señora Mossler hubiera .sido una grave i?3prudencia, por muy seguro que
estuviese de su ascendiente con ella. Sé dió cuenta clar~mente de que era preciso recoger velas y hacer concesiones, al menos en apariencia, y, adoptada esta resolución. ~a puso por obr~ con toda prontitud.
-Bien sabes que ¡amás te he desobedecido. Estoy
pronto á conformarme con tus deseos y desesperado por
haberte causado un disgusto; esto es solamente lo que ten .
go en cuenta.
-Si haces lo que quiero, todo lo olvidaré. Sólo te pido
que t~ portes raz?nablem~nte y para esto me p~rece necesario que C:lmbies de existencia. ¿Quiéres darme gusto?
-Sí, por Cierto.
-Pues bien; cásate.
Vale.ntín dió un .respingo y dijo sonriendo:
.-1D1ablol Me disparas eso á boca de jarro, sin preve•
mrme....... ¡Vaya una resoh1ci6n!.. ..... Nunca me habías
hablad.o ~e ~so ...... ¡Pero así, tan pronto? No tengo más
que vemt1sé1e años..... .
-Dos más que l!Iossler cuando se casó conmigo.
-Pero él no tenía una madre como tú, que le facilitase
una existencia admirable.

311
-Tu existencia será tan admirable como ahora después
de casado y mucho más regular.
-Pero casarme...... ¿con quién? ¿Me tienes una novia
dispuesta?
-No. Te la buscaré en cuanto estemos de acuerdo.
Valentín respiró, porque entrevió un plazó y ese plazo
era para él el porvenir entero, pues él sabría arreglarse
para salir del callejón en que la sefíora Mossler quería encerrarle,
-¿Tó lo quieres? dijo; pues sea; me casaré. No pensaba abandonar tan pronto mi libertad, pero ya que mi sumisión es una garantía para tí, quiero que estés satisfecha.
-Lo estoy y más de lo que pudiera decirte, pues no
sólo veo realizarse un proyecto en el que siempre he pensado con gusto, Pino que tengo la seguridad de lograr que
tu vida sea digna. D3scuida; te buscaré una joven encan tadora y que no sea rica; tú lo serás por los dos y hasta
por cuatro, pero la quiero perfecta en todos sentidos. Ea
preciso que la ames y que ella te baga honor...... Fía
en mí.
-Eso es lo que siempre he hecho basta ahora y nunca
me ha ido mal. ..... ¿No tenías nada más que mandarme?
-Nada más. Pero está convenido que vas á renunciar
á la absurda existencia que llevas y á desembarazarte de
esos dos individuos.
-Me marcharé esta misma noche á Niza; esta es una
garantía para tí. Haré una pequeña correría en mi barco y volveré purificado de todo, mis yerros. ¿Es esto lo
que deseas?
-Lo mismo.
Como estaba acordado. Valentín partió y dejó en Paría á sus dos camaradas. Al saber éstos su llegada á Niza
le telegrafiaron que iban á reunirse con él; pero Valentín
les respondió en seguida: «Tenéi3, amigos míos tan malas co•tu1;0bres, q?-e habéis logrado compromete'rme. Estoy en N1za precisamente para no veros más. Bebed en
adelante solos vuestros cocktails. Si deseáis envenenaros
fumando virginias, os enviaré algunos paquetes de SanRemo, de contrabando. Puedo todavía hacer eso por vosotros, pero nada más. o~ estrecha las manos CouTa.As
La Naturaleza fría y cambiadiza de Valentín con ~ue
puntas de ferocidad, que daba á sus actos un car;cter particular, se manifestó plenamente en aquel abandono de
sus compafieros. El día antes no se separaba de ellos y
al día siguiente ya no los conocía. No había en él ninguna afectación, nicgún esfuerzo para aquel abandono de
una ccstumbre, ya que no de una amistad· ni siquiera la
peguei'ia emoci~n. que causa la partida &lt;le l~s perQonas con
quienes Be ha vivido algunas semanas; ni siquiera la melanc?Ha de la soledad. El conde de Coutras se había encarrilad? en una via nueva, iba en dirección diferente y
no se cuidaba para nada de los que dejaba detrás de él
No le eran indispensables; hasta le molestaban: Desd~
ese momento, el soberbio egoísmo, que constituía el fondo de su carácter, le indujo á no pensar más en ellos
Y realmente no pensó, mientras surcaba con la q~illa
de Bu precioso yacbt Africa las ondas azules de un mar
admirable en la Riviera deNiza y en el golfo de laNapoule. Un orden ge sensaciones nuevas se apoderó de él yee
preguntaba con sorpresa cómo había podido permanecer
entre las brumas y el fango de Paríe mientras en la costa
de la .Provenza el cielo era tan puro, el sol tan brillante
y la tierra tan coquetamente adorl!ada de verdor y d.}
flores. Estaba muy lejos de pensar en la promesa que había hecho á la aefl.ora Mossler. La olvidó tan fácilmente
como á sus compafieros de Crápula y se dió por comple•
to á su barco, al mar y al espacL-.
Durante este tiempo la sefíora Mossler no se descuidó
De su vida da aventuras le había quedado la costrmbr~
de la activid:id é iba siempre de~eoha á su fín. Además
po~eía en Ehp~as un colabo!ador sin segundo y éste fué
quien descubrió á la sefl.onta Enriqueta de Pierremot.
Severamente educada por una. tía suya entrada en años
y pobre,. la ¡oven no h;abía.temdo otras distracciones que
el estudio y era muy mtehgente, muy instruída y poseía
gran talento musical. Alta, rubia, de aspecto arrogante
un poco grave ~ero sencilla y tierna, Enriqueta no teni~ ·
nada de la bachillera.moderna gue pulula por los salones,
con su gerga masculina, sus aues extravagantes y sus
gustos raro~, .Y que van desde el café concierto á las carreras de b1c1cletas, pasando por los cursos de la Sorbona. Sabía conversar, trabajar y recibir la sociedad. Estab_a emparent~~a con la~ mej~res familias, pero la modestia de su pos~c1ón al mismo tiempo que la vejez de su tía
la tenían ale¡ada del mundo. El señor Clement dijo á la
señora Moesler:
-No encontrará usted para su Valentín nada mejor que la señorita Enriqueta. Es 1?a~t~nte hermosa para hac.erse amar por él y bastante ¡uic1osa para dirigirle. Si
tiene usted la:Suerte de que tome ascendiente sobre él, tie!le u~ted á su hombre con I? que necesita. Valentín es
mtehgente y capaz de apreciar las raras perfecciones de
esa muchacha encantadora, en la que tendrá una compaf'lera como es hoy ~uy difícil encontrarla. No hubiera
yo desea~o otra mu¡er para mi hijo sino hubiese encontrado á m1 nuera. C~and(! ~sted la conozca quedará, prendada de ella. Sus dlspos1c10nes para la música son tan
notable2, que Diemer le pide que vaya á tocar á cuatro
manos con él, y ya.sab~ usted lo delicado que es. Dicen
q.ue canta extraor?-manamente bien, ¡;¡ero no concurre
amo ~ m.uy reducidos círculos sociales. No hay, de seguro, .diez Jóvenes t;n ~arís que valgan lo que ella por Ja
solidez de sus prm~1p10~, la modestia de su aspecto y Ja
cultura de su espíritu.
La señora Mossler escuchó silenciosa á su const-jero y
por fi1;1, -pronunció estas pa!abras que probaban proíun'do
conomm1ento del corazón humano:
-¡Siempre que no sea demasiado perfecta!
Los temores de la sefíora Mossler no parecieron realizarse.. Valen~ín, á su vu~lta á París, fué presentado á la
eefío~1ta Enriqueta de ~1erremot, con la que se puso en
seguiaa de acuerdo. Ammado por su madre adoptiva el
conde de Coutras se propuso agradar y se mostró enc;ntador. Se apoderó de la buena voluntad de la tía y con-

�•

EL MUNDO.
siguió enamorará la joven. Sin esfuerzo y con toda naturalidad se condujo tan perfectamente durante los dos
meses anteriores á su matrimonio, que aún las personas
más prevenidas contra él debieron creerle metamorfoEeado.
.Aquella movilidad de fisonomía y de actitudes, aquella fa,cu ltad de du p licaree, en cierto modo y de representar un personaje completamente opuesto á su verdadera
naturaleza, aquella adaptación de todas sus facultades al
me&lt;lio en que se encontraba momentáneamente, que hacían de Yalentín un actor prodigioso, engañaron ~odas
las miradas y todo9 los juicios. Todo el mundo peneo 9ue
ee había hecho serio y que serla un excelente mand?El mismo lo creyó y ~e propuso de b~ena ~e hacer f~h1,
á aquella amable Enriqueta. El 0111tr1mon10 se realizó,
puPs, bqjo lo~ más dicho~os auspicios.
.
.
L'\ señora ~Ioesler, en el colmo de la alegría, d1~ vem•
tP millones á su bij'l adoptivo y el hot I de la :wemda de
Fiedland Durante seis meses. el conde estuvo verdaderamente· enamorada de Enriqueta. Para un libertino
aco•tumbrado á la señora Bourdón, el amor de Enriqueta e~a una picante novedad. Pero al cabo de medio añ&lt;~,
Pll constancia, jamás muy duradera, se agotó, y el marido volvió á sos ocupaciones de soltero y á sus pla.ceres y
dPj&gt; á la conde~a. no en la soledad, per'! sí reducida. á la
intimidad tranquila y placl':ntera de ami~?ª• qu11 su mteligencia y su buen ~"•'o le h 1b ·a11 C'l nc1l1ado. ~as relacwnes entre loA esposud siguieron siendn públicamente
excelentes, porq•11:1 Valsntín, aunque ;ig~ro ~ incon~tan•
te conservaba cuidadosamente la!! apanenc1as, y s1 Enri4ueta sintió alg•rna penaHUP&lt;? o~ul.tarla con di~nidad.
La señora l\lossler no vió al pnnc1p10 nada más sino que
no tenían ningún hijo.

III
Federico C1ement, de la casa Pillet y Berger. se casó,
un afio antes que el conde de Contras, con la bija de.! ~efior Vavasseur, director y j~fe del personal en el mm1s•
terio de Hacienda. Celina Yavaeseur, educada severtmente nor su padre, hombre de gran ~apacidad,. pero de
espíritu metódico había pasado una ¡uventud sin placeres. El día en qtie le fué presentado al joven Federico
Olement se halló eamamente predispuesta á encontrarle
bello y e~piritual, porque iba á sacarla del triste medio
en que se aburría desde la infancia. Bello y espiritual no
lo era en alto grado el novio, pero sí amable y bueno
cuanto se pudiera desear.
Era, acaso, un poco grave, pero s~n animadver~ión hacia la alegría de los demás. El hábito del traba¡o y la
practica de los negocios, considerados como el o~jeto
1nico de!:, vida, le habían tenido forzosamente aleJado
de los placeres mundanos, pero no los miraba con hosrilidad.
Eu lo físico, era un muchach6n rubio, un poco calvo,
de ojos azules de mirar firme y frío y que juzgaba á un
hombreó un negocio al primer golpe de vista y sin apelación. Inocente en las cuestiontis de sentimiento, como
todos los que no han vivido, era terriblemente práctico
en los asuntos de interés y se había criado un especialidad en los adelant. sal comercio y á la indw.stria. No ponía jamás él en la bolsa: esa clase de especulación no existía para él y rehusaba sistemáticamente ocuparse en las
emisiones á las cuales se le había invitado con gran frecuencia. De!!de que él dirigía la casa de la calle de la Victoire no se había allí trabajado más que en el descuento y
en la banca. Acerca de la moralidad de ciertas empresas
tenía opiniones propias del siglo anterior y que olían á
filosofía ginebrina. E l rigor de sus principios le prohibía
ganar más de lo que él juzgaba bonrauo. Para él los beneficios del dinero no debían ser ilimitados y en una ocasión memorable dió la medida de sus escrúpulos devolviendo á una casa de Saint-Denis una parte del beneficio
que había obtenido en la venta de una partida de cobre
en lingotes, embargada y vendida por él por falta de pago en el plazo establecido. Con todo esto, era imratable
cuando estaba en su derecho ó cuando se trataba de engallarle.
Entre su padre y él existía tal formalidad de caracteres de tendencias y de modo de pensar, que dodí.m babia~ el uno en nombre del otro sin ponerse de acuerdo,
de tal modo estaban seguros de lo que habían de pensar
en determinadas circunstancias. Estos dos hombres un
poco fríos y firmes en su deber hasta desafiar l.i. muerte,
eran dignos descendientes de los que se apoderaron de
Francia con Enrique IV, y cuyo destierro, que L11is XIV
juzgó necesario, aplazó por cierto tiempo la Rovolución

Francesa.

Federico adoraba á su mujer cuyas ideas y cuyos gustos eran muy diferentes de los suyos. La encantadora
Celina Yavasseur, salida de la atmósfera asfixiante en
que su padre la había tenido durante toda su ju~entud,
sacudió con viveza el yugo de las costumbres sencillas en
que había sido criada, y bajo la molestia intencionada de
m tren, supo aprovechar la rica solidez de una fortuna
bien cimentada.
El lujo que deseaba le fué concedido y en poco tiem.po
obtuvo cr,mbios importantes. Cuando Eliphas le hizo
ob110rvar con afectuosa bondad, que arraBtraba á Federico á gastos que él no estaba lejos de calificar de despilfarros, respondió riendo:
-Vamos, querido padre, no roe acuse ustedlde ser par•
tida ria de la Reforma..... .
El anciano abrazó á su nuera, moviendo la cabeza, y
se consoló del dinero gastado pensando que su hijo era
clichoso. Y lo era, en efecto. Su mujer no tenía por él
una ternura apasionada, porque, realmente, no había
n&amp;da en eu persona que pudiera inspirar tales sentimientos: pero le amaba tiernamente á ~ausa de su bondad y
del cariño que veía en él. Le consideraba á sus órdenes,
pero annque segura de su ascendiente, jamás abusó de él.
Los dos primeros años de .su matri~~nio se desl!za_ron
en un dichoso encanto. Tuvieron un h1¡0, cuyo nac1m1e11to entusiasmó i Eliphas y causó alguna envidia á la se•
llora Mossler, y en e ..ta é¡,oca fué cuando se fijó más en
la me11te de la reina del oro la idea de casar á Yalentín.

Entonces comprendió mMi claramente cuán vana era su
fortuna si no tenía ningun heredero á quien transmitírsela en la seguridad de que, después, no iba á parará manos desconocidas y extrañas. Hubiera dado un mundo
porque aquel niño de Federico fuese de Valentín. Pero,
ella, que podía hacer tantas cos!\6 en el mundo, ¿tenía po•
der para cambiar el destino?
La joven señora Clement se encontró naturalmente
en la intimidad de la mujer del conde de Contras en cuanto éste se casó. Enriqueta y Celina tenían próximamente
la misma edad, pero ofrecían en sus personas y en sus
caracteres el más completo contraste. LaseñoraCleruent
era pequeña, morena, viva, alegre. La condesa de Contras era rubia, alta, un tanto grave y muy sentada. Artistas ambas, pero con criterios enteramente opuestos, la
mujer de Federico era muy avanzada y no temía un poco
de intransigencia, mientras que la de Valentín era resueltamente clásica y oponía una razonada resistencia á las
ideas atrevidas. Tenía horror á los detractores sistemáticos y tomó entre ojos al célebre crítico Boismaraut porque se empellaba en hablar mal de Gounod, á quien ella
admiraba.
La eefíora Clement introdujo en el elegante, aristocrático y selecto salón de la condesa Je Coutras un elemen·
to de alegría viviente que modernizó lo que, sin eso, hubiera parecido •rn poco afectado. Ella misma decía riendo: «Yv ablando ún poco todo este Luis XIY11. Fué la
niña mimada de la casa y la seria Enriqueta la trató co·
roo á una hermana pequeña á quien se toleran todos los
caprichos. Y los tenía. Ouando, á eso de las cinco, llegaba á casa de su amiga, el ealón se volvía instantáneamente tumultuoso y 1a animación sucedía á la gravedad.
Tenía el privilegio de desfruncir todo los ceños con su
alegría. Las oersonas de edad la aC'lgían con complaciente sonrisa. Era turbulenta y un poco fantástica, pero sus
fantasías y su agitación estaban envueltas en tal encanto
de candor y de honradez, que nadie pensaba en hablar
mal de ella.
al pr:ncipio se mantuvo en una extremada reserva
respecto al conde de Ooutras. Por muy velados que hubieran sido los conceptos cambiados entre su suegro y su
marido acerca de Valentfn cuando aun estaba soltero, le
habían hecho comprender que éste no gozaba de su estimación, y entre todos los fragmentos de conversación
que había podido oír, formó una opinión según la cual el
hijo adoptivo de !a señora Mossler era una especie de
diablo, del que convenía apartarse con cuidado.
La primera vez que se presentó delante de ella, no le
encontró espantoso. Acababa de regresar de su viaje de
boda y e~taba comiendo de gran ceremonia en casa de la
señora Mossler, cuando entró el ronde de Coutras con
desenvoltura sencilla y elegante. Besó la mano á su madre como hijo respetnoeo, y cuando fué presentado á la
joven, se arregló de manera qae, en tres frases, habló
bien de todos los que etla aruaba. Se atrevió á mirarle
con atención, tranquilizada por esaamabilidai, y vió que
aquella satánica pe1sona era un guapo muchacho, de aire
dulce y político y que se destacaba por sus buenas maneras entre l•)S jóven1:s á quienes ella tenía costumore de
ver.
Habló muchas veces con él y le encontró alegre, nada
pretensioso y con un dejo de descuido y de despego hacia las casas materiales que le daba mucha distinción.
Para ella, que desde la mafiana á la noche no oía hablar
más quP- de negocios y de cifras, fué un placer encontrar
aquel joven qne parecía tener horror á toda preocupación seria y que nunca hablaba más que de art-e, de literatura y de sport. Las facultades de asimilación da Valentía le sirvieron admirablemente en aquel trance,
porque la verdad era que no leía jamás, detestaba las
ex:;iosiciones y se formaba una opinión con dos ó tres
frases de periódico. En materia de sport era otra cosa; en
esto podía dar lecciones.
Viendo que la joven se interesaba por loe secretos de
las carreral:I y que le hacía preguntas acerca de ellas, pro.
puso un día á la mujer de Federico llevarla al hipóJromo
en su mail. Ella exclamó en el acto:
-¡ Pero usted no pienba lo que me proponel ¿Qué diría
mi marido?
-¿Su marido de usted? Vendrá con nosotros. Es la
reumón más grande de la temporada. Todos los drags
salen de la plaza de la Concordia, delante del círcnlo de
la rue Royale. Todo lo que París encierra de elegante y
de chic estará allí. Pondré á usted á mi lado, en el sitio
de honor.
La joven le miró con aire malicioso:
-Dígame usted, preguntó, ¿la scllora Bourdón estará
en el coche?
-No, respondió Valentín sin desconcertars'3; la sefíora
Bourdón no estará allí si usted está.
La mujer de Federico no comprendió bien toda la impertinencia que llevaba envuelta la respuesta, ó afecr.6 no
haberla entendido.
-¡Oh! 1Pobre mujer! No quiero privarla de ese placer...... Llévela usted...... Se dice que no la hace usted
muy dichosa......
-¿Quién ha informado á usted tan bien de mis asun•
tos?
-La voz pública.
-Pues es una voz muy falsa. Hace lo menos tres semanas que estoy reñido con esa sellora..... .
-¡Bueno! ¿Y por qué? Es muy hermosa..... .
-¡Como si no hubiera quien lo es más!.. .... Conque
está convenido, ¿,iene usted?
-No, por cierto. Tiene usted muy mala reputación
para que una pueda presentarse á su lado.
-¿Y si me corrigiese?
-Hágase un hombre razonable......... y veremos........ .
¡Oiga usted, debía usted casarse!
-¡Cómo! ¿También? Mi madre me atormenta sin descanso para que abandone mi libertad. ¿Esto es una conspiración?..... .
-?ara el uso que hace usted de su libertad, debe procurar conservarla......

15

NOVIEMBRE,

1896.

-Habla u~ted de cosas que no sabe. ¿Quiere usted que
la cuente en qué empleo el tiempo?
-¡Oh! No.
Hizo un g"sto de espanto y se escapó como para re(ugiarse al lado de la sefíora Mossler.
Había, pues, entre ellos edesramuzas en las que se añr•
maba su intimidad por la lib~rtad de los conceptos. Una
noche, en casa de la señora Mossler, Valentln se aproximó á la joven y dijo:
-Tengo una noticia que dará usted. Este año podrá
usted asistir á las carreras y montar en mi mail...... Me
caso.
La mujer de Clement se echó á reir.
-Supongo, dijo, que no se habrá usted decidido solamente para llevarme al hipódromo..... .
-Por eso solamente, no. Todo el mundo me atormenta; tengo mil molest.ias; la vida que llevo me aburre, y,
además, tengo gusto en complacer á mi madre.
,
-Haula usted muy juiciosamente. Siempre be creído
que no estaba usted tan gangrenado como se decía.
-Con muchos cuidados, acaso me cure.
-Se procurará. Usted puede contar con numerosas
simpatías.
-Sf; ya lo sé. Las frases v~.cías no faltarán...... Se dirá: «Bonita unión» ...... y después, si las cosas marchan
mal: «¡Era seguro que eso no podía salir bien!" Pero yo,
á todo esto ..... .
-1Oh! usted!...... ¡El interesante mánir! Pero hable•
mos de la novia ...... Esa es la que corre peligro! ¿Se puede saber quién es?
•
-Su suegro de usted es quien la ha descubierto.
-Eso es una excelente garantía.
-Como moralidad, puede ser; pero agrado ..... .
-Mi s11egro tiene muy bl1en gusto; él fué también el
que me de11cubrió á mi.
-Eso me tranquiliza un poco.
-¿Conoce usted la que le des\inan? ¿Ha sido usted
presentado á ella?
-Ayer. Es una mujer muy hermosa, impo·nente, seria
y me parece hecha para mí exactamente lo mismo que
usted para su marido.
-Pues aseguro á usted que yo me entiendo muy bien
con Federico. Hace todo lo q11e yo quiero ..... .
-Pues si yo tengo que hacer todo lo que quiera mi futura mujer, sospecho que no serán siempre cosas de una
extremada jovialidad.
-Será una indiecreción preguntar cómo se llama esa
joven?
-Supongo que conocería usted ese secreto en cuanto
volviese á su casa...... Lo mismo da que sea yo quien se
lo revele. E3 la señorita Enriqueta de Pierremont.
-Es usted más afortunado de lo que merece. La he
encontrado muchas veces en casas de familias amigas....
Es enteramente encantadora........ .
-Entonces, en mi lugar, se casaría usted con ella ... ...
-Sin v.1cilar.
-1Oh! Las mujeres no vacilan jamás para casarse. E l
estado que abandonan es, según parece, tan molesto, que
corren como locas hacia la nueva condición que las emancipa. Pero nosotros, que tenemos todas las ventajas de
la libertad, necesitamos e~tar muy enamorados, muy enfermos, muy arruinadob, ó ser muy obedientes, para
cambiar de existencia. Un hombre solo no tiene porqué
preocuparse; siempre sale adelante. Pero cuando tiene
wujer é hijos, ¡qué responsabilidad y qué carga!
-La señora Moss!er le ayudará á soportarla, dijo Calina sonriendo. Sus medios se lo permiten.
-¡Bah! En loa tiempos que corren ¿se puede eatar seguro de algo? Todos 10s dlas nos explican los socialistas
que, dentro de poco, se apoderarán de todos loe capitales...... El otro día, uno de esos amables reformadores
afirma que en la próxima revolución hay que empezar
por apoderarse del Banco de Francia...... ¿Qué quiere
usted, pues, que pensemos los 9.ue tenemos la debilidad
de no poder vivir sin mucho dmero? Yo, aseguro á usted que no voy al matrimonio como á una fiesta ...... Empezando porque no estoy seguro de ser un buen ma•
rido.
-Si, usted no E'B peor que cualquiera otro, á peaar de
llU cabeza ligera. Y si ama usted á su mujer......
-¡Oh! Dios mio, sí; todo depende de eso. Pero ¡diantre, la sefíorita de Pierremont es demasiado diosa! ¡F.eo
es una Juno!
- Ya se humanizará. Eso es cuenta de usted.
- Verá usted como me está acon11ejando imprudentemente. Palabra de honor; todas las mujeres son casamenteras por naturaleza......Usted no vacila en impulsarme hacia el abismo...... ¡Ouidadol Si no soy feliz, será
preciso que usted me consuele.
-¿Cómo?
- Amándome, todo lo que usted sea capaz de amar.
- Eso no me comprometería á grandes cosas. No tiene
usted idea de lo poco apasionada que soy. Creo que, contra su Juno, iría usted á pe.iir socorro á Minerva.
- ¡Abl ¿Usted también? Entonces creo que haré mejor
marchándome en seguida al Transvaal. ..
La sefiora Mossler, curiosa por aqufllla larga conversación, dejó á uno de sus visitantes con quien estaba hablando; se acercó á la joven y dijo:
- ¿Qué le está contando á usted este loco?
- Que quiere marcharse á los campos de oro como su
padre.
-La sefiora Mossler se puso grave y permaneció un
momento callada. Después dijo con voz dulce, aunque
un poco alterada, dirigiéndose á Valentín:
-¿Tan poco carifío tiene'! hacia los que se interesl!-n
por ti, q_ue piensas en abandonarlos en el momento m18·
mo en que se ocupan de asegurar tn porvenir?
-No, querida madre. Pero tengo empello en no f~ltar
á los cúmpromisos que adquieran por mí y es.to me tiene
inquieto.

15

NOVIEMBRE,

1896.

313

EL MUNDO.

LA NOTA DE LA MODA.
El otollo es la estación me!ancólica y dulce por excelencia. El explendorde
l~s alegres m.añ~nas hace olV1dar los crepúsculos enfermizos y la aproximae1ón del rudo mv1erno se vuelve menos cruel por el perfume que se desprende
en estos mome?tos de las últimas roeas.
Entre la tristeza de los fríos próxi moa y el encanto de los hermosos días que
se van, la natu!al~za se trans~orma y con ella las manifestaciones de la vida. La
Moda no es la ultima en seguir este movimiento y la mujer cuyos lindos bom•
bros a.e extremecea ya con la aprehensión de las brisas invernales, roba á esa
lang~1dez g~neral un en.canto nuevo que alegrará con su nota armoniosa el próximo t!nte gris de los horizontes.
. Este es el secreto de la mujer: permanecer joven y bella cuando todo se mar-chita, conservar su explendor cuando las flores mismas sus hermanas se abaten
y mueren.
Una de las notas características ~e-este otofio de 1896, es el empleo del abrigo antes d~ !a hora oportuna, es decu antes del frío y todas ó casi tudas las elegantes parisienses se proveen ¡a de géneros gruesos en que lo abrigado se disfraza con los adornos del corpillo.
Entre los más genuinos figurines de esta estación, tomamos dos de calle,
uno q~e muestra el frente y otro la E"Bpalda y que se hace de satín negro ó de cachemira. Esta recobra sus fueros con la estación así para trajes de casa como de
paseo Y á la verdad se presta para todas las elegancias.
. ~uy pron~o, o~ lectoras se declarará el reinado de las pieles y la marta, la
z1behna, la chrnch11Ja, etc., lucirán su toison ni veo en vuestros hombres. Disfrutad entl-e tanto de los postreros atractivos del otollo,

. t, ,: ,..

;}~'.'.~r

.\f'·,,
l~~

~

·, r
'1

, l
.

t.

2' . \

')?)-.

j

·"'"

~ )"'.

1

_.........

---

CONOCl!VIIENTOS UTILES.
Jabón antiséptico.

1

Se fabr.ica un jabón antia~ptico mezclando una materia desengrasante con una
substancia ~al, como por e¡emplo, el permanganato de potasa. Este se divide
todo lo posible y se aisla de la masa por medio de una capa protectora.
Esta capa puede estar compuesta de parafina, vaselina, barniz, goma., resi-

\Id.,

,..

...

1

Figurín parisiense con grao bordado y cintura de satén negro.-Para calle.

nas, etc., ó b:en de boratos- silicatos, carbonatoos, óxid&lt;&gt;s, etc. ; por otra parte,
pued., añadirse á la materia desengrasante substancias susceptibles de destruir
los óxidos de manganeso ú otros que procedan de la reducción de los permanganatos ó productos similares. Estos cuerpos pueden ser alcalinos, alcalino-terrosos, ácidoE, ele., mezclados directamente con la masa, ó bien introducidos en
esta, después dé protegerse por un.! capa apropiada.
Para preparar el jabón, se toma la pasta de jabón y se le adiciona una pe•
quefia cantidad de agua que contiene en disolución gelatina y magnecio. Se reblandece por medio del calor.
Ademá~, se pulv~riza finamente el permanganato de potasa, se m11zcla lapa rafina fundida hasta 1mprPgnar toda la masa, y cuando la masa está I n[riada, se
divide finamente y se vierte en la pasta fundida. La pasta se muele en seguida
y se seca por medio de una corriente de aire.
PREPAR.ACION DEL AGUA SEDATIVA.

Este medicamento, de uso tan general en las casas de familia, puede prepararse con suu,a facilidad, observando la fórmula siguiente:
Amon!aeo liquido...................... 60 gramos,
Alcohol alcanforado.................. 10
Sal comtln.................................. 60
Agua.......................................... 1000
,.

La sal c,-.mún se disuelve en el aguii, filtrando luego el líquido y añadiendo
el alcohol alcanforado y el amoniaco.
Como es sabido, el agua sedativa tiene numerosas aplicaciones. En uso externo, se e nplea en friegas ó compresas para lo&amp; dolores de cabeza, contusione!!
y picaduras Je insectos y reptiles. ..i&lt;.;n uso interno obra como estimulante y antipútrido,

LIQUIDO Al'ERITIV0.
Una de las bébidas más higiénicas, entre las numerosas preparaciones i¡ue
se designan con el nombre de tónicos y aperitivos, se obtiene por la aplicación
de la siguiente fórmula::

~~t'fiamarga:::::::::::::::::::::::::

1
~ gra~os.
Ralzdc genciana.,..................... 10
Quina amarilla......................... 10
,.

( Continuará).•
Espalda del mismo figur1n.

Estas sustancias se dejan en maceración en un litro de agua durante tres
días, al cabo de los cuales puede filLrarse el líquido. Para dulcificar la bebida y
hacerla más agradable puede agregársele jarabe de granadas en una cantidad
proporcional á la bebida que se prepare.

�¿Qué más argumentos necesita para a.firmar y probar
su superioridad?
La confesaron sus competidores, le hicieron justicia
sus enemigos, y eu do:mmt&gt;nto púolico la atestiguaron.
No son, pues, de extraí'lar sus rápidos triunfos en estoa últimos afio&amp;, y vemos con placer que donde entra.
no es jamás substituido por otro, á pesar de las mentadas preocupacioaee.
A pesar de sus muchos viajantes y de tener representantes en las principaes capitales del mundo, mucho lequeda aún qne andar, pues una marca no se act_dita en
un día, y poco á poco se vencen las más arraigadas preocupaciones.
VIII
--DE LA--

Consumo.
La exportación del cbampagne en Francia en ·el último quinquenio y de Abril á Abril de cada año, es como
sigut&gt;, st&gt;gtín los datos oficiales de la Cámara de Comercio
de Reims:
Eu 1890-91
. 21.699.111 botellas.
1891-92
1892-93
» 1893-94
" 1894--95
»

19.685,115
16.600,678
17.359,349
16.129,374

»

HORNO Dll LADRILLOS PARA LAS CUEVAS.
DEGoBGE: Condiste en deetapar bruscamente la botella
dejando salir el poso, que es lanzado fuera por la presión
del gas; esta botella pasa entonces al dosificador quien
pone en ella una cantidad determinada de un licor compuesto de vino añejo, cognac y azncar cande, que ha de
ree~plazar al a ucar perdido por la fermentación, pues
no todos los clientes aman loe vinos secos. Con el nombre de vino bruto ( Vin brut) se entregan los champagnes
si R licor alguno, secos, tal como quedan después del simple degorge.
Pasa la botella al encorchador, quien pone un magnífico tapón definitivo, que luego se sujeta con dos bramantes y un alambre 6 con un bozal y un plomo, queda la
bot1::lla terminada, y se sube á una bodega, bajo tierra
también, muy fresca, qut. es el depósito de botellas terminadas.
AUMENTO PROGRESIVO: El creciente desarrollo del mer•
cado de CuAMPAGNE CoooRNIU, por el mayor conocimiento de sus cualidades, trae consigo el engrandecimiento
siempre constante de bodegas y cuevas. Por eso vemos
nnevoe é inmensvs locales cada vez que visitamos el establecimiento, que cuenta hoy con siete inmensas cue•
vas y siete bodegae, una de las cuales mide 96 metros de
longitud por veinte metros de ancho y 7 metros de altura.
Como se ve, la elaboración del champagne no es una
industria, pues no hay cambio de materia, todo lo hace
la tierra, la pulcritud, los locales, el trabajo, las inmensas existencias y el tiempo.
EMBALAJE: A medida que se reciben pediclos, se vuel••
ven á tomar las botellas, subiéndolas á la salas de expedición, donde son adornadas con etiquetas, corbata@, medallones, lacre, hoja metálica, cápauh, y envueltas en
papel fino, y provistas de sus fundas se colocan en cajas
presentadas elegantemente y marcadas al fuego con una
prensa-imprenta apropiada que imprime la marca de la
casa y otros detalles.
Repasando detenidamente las operaciones, resulta que
sólo después de haber pasado las botellas por doscientas
manos distintas, que representan otras tantas operaciones, salen á la luz del día á los tres ó más años de obs•
curidad no interrumpida. ¡Cuántos sufrimientos y cuán. tos detalles se encierran en esa botella de champagne que
1evienta por salirl
Al ver englobados en este establecimiento modelo de
la agricultura más avanzada, la industria más difícil, y el
comercio mád aristocrático, todo dirigido según los últimos adelantos de las ciencias, y en breve iluminado por
la electricidad, nos viene á la mente ijin poder evitarlo
aquella famosa máquina en la que se veían entrar por sus
extremos los rebaños de carneros y salir por el otro trajes hechos de lana, bujías de sebo, y humeantes manjares.
VII.

Pues bien, esta dificultad es tan grande, estas ideas son
tan grandes, está tan obcecado el consumidor espaliol, que
un caráct\'r menos firme que el del Sr. Codorniu hubiese
desistido cien veceR dando el negocio por imposible.
Aquí podemos afirmar una vez más lo que dijimos, que
en la CASA C:onoai&lt;rn se hace todo, desde el principio al
fin, y hemos visto sus die~ bojas de propaganda, los variados carteles _para paredes, cafés y otros sitios, la multitud de cuadros de sus instalaciones, los periódicos extranjeros que le tributan grandes elogio~, y los diplomas
y medallas de varias exposiciones, en las que nunca obtuvo premio inferior á medalla de oro.
Para convencer á loe client,tH acudió á las Exposiciones. A la de Barcelona de 1888, donde obtuvo dos il[eda•
llas de oro y el premio extraordinario del Ministerio de
Fomento al mej"r viticultor y vinicultor de Espaiia.
A la de Vinos Tipos para los mercados extranjeros, del
Instituto Agrícola Catalán de San Isidro en 1892, donde
obtuvo Diploma de honor y de gratitud.
A la de Amberes de 1894, donde se le concedió Medalla
de oro.

A la de Amsterdam de 1895, donde acaba de obtener
Medalla de oro.

A la de Manila en 1895, donde obtuvo el primer pre
mio, 6 sea Gran Diploma de honor, y finalmente, quiso
concurrirá la de Burdeos de 1895, para tapar la boca á
los que creen que sólo en Francia entienden los vinos, y
fué premiado también con Medalla de oro.
Y siempre llevó á ellas sus champagnes y sólo sus
champagnes.

Comercio.
Después de lucha tan heroica para elaborar un magnífico Champagne, de veintirés alios de trabajo rucJo con
tanta abnegación, tanto capital inmovilizado, tanto ~studio, Iacil parecía el triunfo, era de esperar un éxito brillante, pero una nueva contrariedad faltaba, ante la cual
debían rendirse el agricultor y el vinicultor.
La noble y heroica España tiene una preocupación
arraigada, y las preocupaciones son difíciles de vencer.
Aun hay quien cree en duendes.
La preocupación consiste en que está hipnotizada por
las ampulosas afirmaciones de los franceses, está subyu•
gada, abatida, rendida, ante su lenguaje dominador.
Las modas de Erancia, los vinos de Francia, los perfumes de .lt'raucia, la cocina francesa, todo ha de ser bueno.
Esta es nuestra ruina, y Espalia paga y Francia se ríe
de nosotros, y nos trata humillándonos, no como quien
cobra, sino como quien paga.
¡ Pobre España si no muda, si no cobra amor á sus pro•
duetos, si no premia los méritos de sus hijos!

"
"
"
"

que, como se ve, va en disminución qne se acPntuará
más cada año, pues las viñas de la Marne comienzan á.
ser invadidas por la filoxera, y se d1sarrollará más la fabricación con vinos artificiales, que traerán tras sí el
deecrédito.
El consumo de cbampagne en Francia es de cuatro á
ci11co millones de botellas anuales. No teremoa datos
precisos sobre España, pero teniendo en cuenta que no
hoy aquí más que la mit:id de los habitantes que en Francia, que la nación es más pobre, que los champagnes nos
resultan á doble precio, v principalmente que aquí no sebebe vino, no creemos que España consuma más que medio millón de botellas.
Pere se c•n8umirá más en adelante, á medida que el
público se dá cuenta de que á menar precio puede allarchampagne superior á la mayor parte de las clases querecibe de Francia.
Pondrán Cn.urPAGNE ConoRN!U en su mesa los que no
lo bebían, se darán e~te gueto todos los días festivos los
que sólo la usaban en fiestas determinadas, y lo gastarán
á diario los más pudientes, con mayor se0 uridad de pu•
reza y beneficio para la salud pública.

Beiiificiñcia-:
••• ~.Pú.!Jli~I
OIUDAD DE MÉXICO.
&amp;l&amp;ShlSó&amp;\&amp;S&amp;

Bl próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,OOO~
• Terifl.oará en el Pabellón Morlaco.
6 lu trN del&amp; tarde, •1 JuevN
2 DE DICIEMBRE DE 1896.

bajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada.
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.

IX

PREDIOS:
Consejos á los cgnsumidores.

1 Premio da.... $ 1 0,000.••• $ 10,000
1
.,
.,
,, 1 ,ooo.... ,, 1
1
,,
,,
,,
600......
600
1
.,
.,
,,
200......
200
2
.,
.,
.,
100......
200
10
.,
••
.,
50.... ,,
600
25
.,
,.
.,
40...... 1,000
1 00
.,
.,
20.. .... 2,000
:aoo ..
..
..
1 o...... 2,000
2 A prorlmaciones de ll S 1 00¡
una anterior y otra posterior aJ
número prem1ado con los ••••••
• 10.000 •. , ••...•....•..•••••
200
2 Aproximaciones de ll $60; una
anterior y otra posterior al nú•
mero _premiado con los

·ººº

El champagne nada gana en casa del consumidor, pues
ya está terminado, pero puede conservarse la~ tiempo
sin menoscabo, teniendo ciertos cuidados.
·
Más aun, al recibir una caja no es conveniente "-.onsumirlo en seguida, sino dt&gt;jarlo reposar algunos días. \.
Hay que desembalarlo, poner las botellas tendidas).Q.
bre listoues de madera ó de hierro, en cueva seca y fresca.
Prefiérase en general la hoja de estaño en el cuello de
la botella á la cápsula y al lacre.
El lacre es sucio y molesto; la cápsula solo tiene el incoa veniente de que bajo el ia suelen enmohecerse !os corchos; la hoja de estaño, de cualquier color que sea, se
ajusta bien al corcho, lo salva y es cómoda.
Las principales casas ponen hojas metálicas á sus clases superiores ó bien cápsulas.
Es mucho mejor el champagne si es fresco y gana notablemente el puesto en hielo, pero a~ requiere una hora
á lo menos pata enfriar una botella. Frío conserva mucho mt&gt;jor su áeido carbónico y su espuma es más .fina.
Son preferibles las copas largas y estrechas á las planas y
anchas, pues en las primeras se
desarrolla mejor la espuma y se
percibe mejor el bouquet; son las
verdaderas copas de champagne.
La moda está de acuerdo con
la ciencia al pedir que se destape la botella sin explosión, sacando el corcho lentamente; por·
este sistema se pierde menos
ácido carbónico.
Esta moda no tendrá muchos
partidarios entre nuestra gente
alegre, que prefiere la explosión
al champagne.
Al servirlo se ha de verter sobre las paredes de la copa para
que haga poca espuma. La espuma "'ª el gas que se pisrde.
N::, se ha de servir nunca en
los postres, pues se baila des-·
agradable si se co::nió algo dulce
ó frutas; se sirve con el asado y
gana mucho en ello.
Va muy bien para aderezar
fresas, echando wia cantidad
en cada plato ya servido; lo
cubre de hermosa y blanca espuma.
En Inglaterra se generaliza
el champagne brut, ó sea completamente seco y con poca espuma. Esto viene á ser el lujo
más refinado; no t:s usar el
champagne como cbampagne,
sino como vino blanco, y natu•
ralmente resulta un vino blancofinísimo é inimitable.

1 1.000...................... .
100
MS Jl'remioa que hacen un total de S 1 7.700

----

lDl próximo sorteo, con premio

mayor de

$60,000
N Teriftca.rá

, 1- 11

&amp;.

en el Pabellón l 4 o ~

m., el Jueves

26 de Noviembre de 1896.
b.Jo el plan siguiente:
FONDO: S 320,080.

11,IOO IILLETES.

•~ PRECIO DE LOS BILLETES,
Snteroe: S 4.00.-Medlos: S 2.00.
Ouartoa: S 1.00. - Décimos: 40 oenta.
Vt¡iéslmos: 20 centa.

PREMIOS:
Premio mayor de....•••••• 1
Premio principal de •••••. .,
Premio principal de ..••.. .,
Premios de $ 1,000•.••.. .,
Premios de ., 500 ..•... .,
Premios de ,, 200 ...... .,
Premios de ,. 1 00 .••••. ,.
Premios de .,
40 ••••.• .,
Premios de ..
20. .......
Premios de 8 60, aproximaciones
al premio de 8 60,000......•••••. ,
Premios de 8 40, aproximaciones
al premio de 820,000••••• ....... 1
Premios de 1 20, aproximaciones
al premio de 8 10.000. ••••••••••• ,
Terminales de 8 20. que se determinaran por las dos últimas cifras del billete que obtena-a el
_premio mayor de 860,000. ·····•
Terminales de 8 20, que se determinaran por las dos últimas cifras del billete que obtena-a el
premio principal de 820,000.••• ,

1

1
6

1O

25

100

280
480
1 00

1 00
1 00

T99
T99

60,000
20,000
10,000
6,000
6,000
6,000
10,000
10,400
Sil,200

6.000
4.000

2.000

a

r

Y

I'\..
.r~

ouTINE

PolvodeArro1 e.spec1al preparado con Bismuto.

HIGIENICO,
ADHERENTE,
INVISIBLE
§ala ,ecampen:ada e11 la &lt;1zpcsició11 ,!!11iversal de 1889.

CH. FAV, Perfumista, 9, Ruede la Paix, Paris
(Guardarse de las Imitaciones y Fals1ficac1ones. -

Sentenc;~ de 8 de Mayo de 1875).

FÁ:B:ru:CA ESPECU.L de AFEI'l'ES de '1'00.ADO:R pa.ra. :E'ASEO y '1'E.A'1':RO
CREfflA CAMELIA, CREMA EMPERATRIZ.
ROJO y BLANCO en chnpetas.
ROJO VEGETAL en polvo.
LÁPICES especiales porn ennegrecer pestnliaa y ceJ""·

POLVOS para en.-polrnr los cabellos. Blondo, blanco,

oro, pinta y diamante.
BLANCO de PERLA en polvo, blnnco, róseo, Rachel.
POMADA ROJA pnrn los labios, en botes y en rollos.
los Productos de CH. FAY se encuentran en el Mundo entero. en casa de los Principales Perfumistas y Droguistas.

t""
-o:.
., ,S·¡:

&lt;
"7.

!: z
~ ...

...;¡
'"
Zo
&lt; "'p:;
"'i,¡
&lt; lE :O ó
(.J

ca

o::,

ta,;¡
oz
--=
~ ce o
Cl W
ce"'
== "'
8
....
(l)H
Q
== ..,o
..:¡

-,: o º
tlJ

".
..
E

..

"e o e
" ,,' ; ...

.. ,, 11

• .. u
eo •'" ..
u o e

e •
E
::'l "~ !:!

.. ,, o
.e

...

.; : '6

+-

-

:U-.,u:
11

e.,,
: ~ u
•

111.

"' :,¡¡
,: "

1 S.Sil80

LA CERVEZA FERRUGIN!,
1 5.080

2.7811'm1101quJiaonu'rotr.14,.. $178.15eO
..-Todos los sorteos están bajo la vi&amp;"ilancla
7 alrccción personales del Sr. D. Apolinar Castillo,
Interventor del Gobierno, y de. un empleado de la
Teaorer!a ~neral de la Nación.

Oficinas:

~

San Francisco ndm. 1~.
U, BASSETTI, Gerente.

RECONSTIT)'.JYENTF, EXQUISITA Y DIGESTIVA.

Se recomienda á los anémicos, á las jóvenes cloróticas,
y á las personas debilitadas por una prolongada perma·
nencia en las rwionee cálidas 'I' m!l:~a::as.
De venta en casa de los Sres. ·E. Dutour y Comp., Agentes Generales; en el establecimiento de la Sra. Viuda de
Genio y Comp.,~ de Plateros número 3, y en todos los
principales establecimientos.

Las señoritas Husinger.
Tienen el honor de participar á rn• clientt s que h2 n dej~do su. establecimiento de la prime.ral elllle de San Franmsco numero 14, á causa de la partida de la Srita Carolina su hermana para Fr~ncia, y que la SEXORIT.A MARÚ
UNICAMENTE CONTINUARA HAClENDO LAS CONFECCIONES y
Mon.-1.s,. poniéndose§. la disposic,ión de las damas que
que quieran honrarla con su conoanza en la
PRIMERA CALLE DE LAlNDEPENDENCIA
NUMERO 4, EN LOS ALTOS,

(Concluirá.}

BAJADA Á LAS CUEV,i.s.

PATE EPILATOIRE DUSSER

d~truye basta las RAl~ES el YELL9 del rostro de las damas (Barba, Bigolt, etc.), sin
n,ngun pebgro ~ara el culls. SO Años de Eld.to,ym11lar,s de lesUmonios¡¡arantizao la eficacia
de esta p~paracon. (Se ,ende en cajaa, para /a barba, y en 1/2 oajaa para el bigote ligero) Pan
los brazos, empléese el P.l.L.1. l'UllE, D"CTSSER, 1,rue .J••J ••Rouaaeau, Paria.

�LA ZARZAPARRILLA
DRm AYER
--DEL--

t,

Purifica la Sangre.
"-•"Toda sangre pura es garantia de salud, fuerza y felicidad. La sangre
mala engendra escrófula, chancros, granos, ronchas, floroncos, carbunclos,
úlceras, tumores y otras afecciones peligrosas y molestas. No importa
cuán impura esté la sangre, la Zarzaparrilla del Dr. Ayer la limpia, vitaliza
y enriquece.
Por ccpacio ele medio siglo la superioridad de la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer como tónico y depurativo de la sangre, ha sido reconocida en todo
el mundo. Xingún otro remedio está compuesto de ingredientes tan
costosos y con tanto cnidmlo escogidos. :Kingún otro remedio es tan
eficaz para producir un cambio rápido y permanente en la sangre, expeler
los gérmenes de la enfermedad y decaimiento y comunicar

~
.b • «b&lt;1~«lir,,

&lt;@L

e.-

◄b JABON HAM(~~~~!~:if~~~~~o~~s~ DR, ROSA. ~
EL FAMOSO REMEDIO Y PURIFICADOR

•

TOMOil

Jl:L QUB CURA LAS

ERUPCIONES, LLAGAS, ECZEMA, y

bel
&lt;~

•-

• •

MEXICO, DOMINGO 22DE NOVIEMBRE DE 1896.

las Afecciones del Cútis,

que adcmaa de sus efectoa purü!cantes remedia é impide el
Reu matlsmo y la Gota.
t:r'Vénse que eo cada paqoete está impreso Dn RosA Co,n,• NY,
Montclaír, N. J .,'E. o. de A., ein cuyo reqw.sitodeja de ser Jejítimo.

i!as Gfieslas presiaenciales en Puebla.

+b
Doctor francés, . especialista
para la cura ci6n de las enfermedades de la cintura. ;

VXD.A. "Y EN"ElFl.G-1:.A.
y de ningún otro remedio se registran tantas curaciones notables.

BANOS DE LAS DIOSAS,
·~
CABELLOS,,DE LAS NINFAS,
~
CUTIS DE CLEOPATRA,

La
Zarzaparrilla del Dr..Ayer es el depurativo de la sangre más popular y
más abonado &lt;le cuantos existen. De que posee virtudes curativas,
renovadoras y reconstituyentes de que carecen las preparaciones análogas, •
es un heclio admitido desde hace mucho tiempo por los Farmacéuticos a: o
y Médicos principales. Como fortalecedor de las fuerzas vitales y especifico para toda clase de enfermedades de la sangre, la Zarzaparrilla dei
Dr. Ayer no tiene igual. Cura las enfermedades con la remoción de la
causa que las engendra, aviva el apetito, destruye aquella tan conocida
Sensación de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

Premiado con medalla de honor
POR EL GOBIERNO FRANOES&lt;Zallejon ael $spíritu $anfo numero i.
Extracl'ióu garantizada de la Solitaria.
¡Sr, AÑOS DE PRACTICA!
R. A~ DE CONSULTA: De 9 A 12 a.. :m.. Y de 3 A 6-p. :m..

l!}stP periódico está impreso con las tintas fina
de la Casa LORILLEUX y COMP.

París.-U nicos Age_ntes en la Republica:-

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer

LEWIS y BLOCK, MÉXICO.

LA UNICA ZARZAPARRILLA

ED.PINAUD

Qae obtuvo los más altos premios en las grandes exposiciones del mundo.
Prepara.da por el Dr. J. O. Ayer y Ca., Lowell, l'4ass., E. U. A.

Las Píldoras del Dr. Ayer son ,.

- Medicina Purgante.

PARIS - 37, Bould de Strasbourg - PARIS

SALES AMERICANAS

lnrermos del i:~tómago
Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, lo único que curi1
radicalmente las enfermedades del
Apa,rato Digestivo, y exigir grabado sobre cada Oblea, el nomtire DIGESTIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gastralgia y Enteritis crónica~
con sus síntumas: Agrios después de las comidas ó Acidos del estóma.go, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
6 incompletas que producen Repugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según ensenan millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienes se viú
sufrir durante muchos afws y además reconocen eminencias médicas de varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

Digestivo · Mojarrieta.
Bn lodas las .Droguerías de m~.xico.

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

NUEVAS SALES COLORADAS
Perfume vivificante, excelente contra las
fatigas y dolores de cabeza.
Perfuma y purifica las habitaciones.
BOUQUET, EUCALIPTO. FLOR de ALBÉRCHIGO, YERBA SECA, HELIO[ROPO, IRIS, JAZMIN, LAVANDA, LILA,

01OJ'eS VIOLETA,MENTA, MUSGO, NEW MOWN HAY, CLAVEL, PIELdoESPANA, PINK,ROSA,REAL PEACH,YERYENA.

ASMA

Y CATARR0~J!lclGARRILLOS
(Cajita 2 fr.).iil [
6 el Polvo

J. ESPIC, 20, rua Saint--Lasare, PARIS. v

ESPIC

TOcAa FARMACIA.&amp;

v

D::-:.oau&amp;RtAa.

-J.Jlll-

(PERRY DAVIS.)
Un remedio verdadero y seguro para toda
claee y gr• dos do enfermedades de loe
int.estioos eJ1 el

Pain•Killer

&lt;MATA-DOLOR.)
Esto es verdad, y oo se l)Uede expresa?
en térmi11oe baet.a0te enfaticoa.
Es un suave, segnro y pronto remedio
para
"

Calambres. Escalofrio,
Cólico,
Diseu teria,
Cóler&amp;,
Dolor de Nervloa,
'l'os,
Dolor de Dientes,
B.esfrlados, B.eumat.ismo,
B,abadilla,
Fiebre Malaria,
'l'llll!lld&amp;s '1 piquetes de alacranes,
;ieutopies '1 a.niin&amp;Jes pouzoñosoa.
Tenerle en ca.s&amp;. Guardar11e contra la&amp;
falsülcaoionea. Comprar "°lo el pnroPBRRY DAVIS. En venta. en tod&amp;e lae Dro•
euerfas y Boticas.

SAN JUAN.
De venta en to las las Droguerías y Casas Importadoras del Ram,

Ge11eral )1ucio

W.

)iartínez, Gobernador del Estado.

•

NUMBRO 21

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91700">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91702">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91703">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91704">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91705">
              <text>Noviembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91706">
              <text>15</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91723">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91701">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 20, Noviembre 15</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91707">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91708">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91709">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91710">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91711">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91712">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91713">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91714">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91715">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91716">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91717">
                <text>1896-11-15</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91718">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91719">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91720">
                <text>2017454</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91721">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91722">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91724">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91725">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91726">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="874">
        <name>Barón Von Keteller</name>
      </tag>
      <tag tagId="875">
        <name>Caudillos del Independencia</name>
      </tag>
      <tag tagId="873">
        <name>Congreso Médico Panamericano</name>
      </tag>
      <tag tagId="310">
        <name>Guatemala</name>
      </tag>
      <tag tagId="878">
        <name>Jabón antiséptico</name>
      </tag>
      <tag tagId="876">
        <name>Leyenda de la Margarita</name>
      </tag>
      <tag tagId="877">
        <name>Manuel Acuña</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3518" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2160">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3518/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._21._Noviembre_22..pdf</src>
        <authentication>6c7e2bee2445b500bdfc98ce644667b9</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117340">
                    <text>LA ZARZAPARRILLA
DRm AYER
--DEL--

t,

Purifica la Sangre.
"-•"Toda sangre pura es garantia de salud, fuerza y felicidad. La sangre
mala engendra escrófula, chancros, granos, ronchas, floroncos, carbunclos,
úlceras, tumores y otras afecciones peligrosas y molestas. No importa
cuán impura esté la sangre, la Zarzaparrilla del Dr. Ayer la limpia, vitaliza
y enriquece.
Por ccpacio ele medio siglo la superioridad de la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer como tónico y depurativo de la sangre, ha sido reconocida en todo
el mundo. Xingún otro remedio está compuesto de ingredientes tan
costosos y con tanto cnidmlo escogidos. :Kingún otro remedio es tan
eficaz para producir un cambio rápido y permanente en la sangre, expeler
los gérmenes de la enfermedad y decaimiento y comunicar

~
.b • «b&lt;1~«lir,,

&lt;@L

e.-

◄b JABON HAM(~~~~!~:if~~~~~o~~s~ DR, ROSA. ~
EL FAMOSO REMEDIO Y PURIFICADOR

•

TOMOil

Jl:L QUB CURA LAS

ERUPCIONES, LLAGAS, ECZEMA, y

bel
&lt;~

•-

• •

MEXICO, DOMINGO 22DE NOVIEMBRE DE 1896.

las Afecciones del Cútis,

que adcmaa de sus efectoa purü!cantes remedia é impide el
Reu matlsmo y la Gota.
t:r'Vénse que eo cada paqoete está impreso Dn RosA Co,n,• NY,
Montclaír, N. J .,'E. o. de A., ein cuyo reqw.sitodeja de ser Jejítimo.

i!as Gfieslas presiaenciales en Puebla.

+b
Doctor francés, . especialista
para la cura ci6n de las enfermedades de la cintura. ;

VXD.A. "Y EN"ElFl.G-1:.A.
y de ningún otro remedio se registran tantas curaciones notables.

BANOS DE LAS DIOSAS,
·~
CABELLOS,,DE LAS NINFAS,
~
CUTIS DE CLEOPATRA,

La
Zarzaparrilla del Dr..Ayer es el depurativo de la sangre más popular y
más abonado &lt;le cuantos existen. De que posee virtudes curativas,
renovadoras y reconstituyentes de que carecen las preparaciones análogas, •
es un heclio admitido desde hace mucho tiempo por los Farmacéuticos a: o
y Médicos principales. Como fortalecedor de las fuerzas vitales y especifico para toda clase de enfermedades de la sangre, la Zarzaparrilla dei
Dr. Ayer no tiene igual. Cura las enfermedades con la remoción de la
causa que las engendra, aviva el apetito, destruye aquella tan conocida
Sensación de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

Premiado con medalla de honor
POR EL GOBIERNO FRANOES&lt;Zallejon ael $spíritu $anfo numero i.
Extracl'ióu garantizada de la Solitaria.
¡Sr, AÑOS DE PRACTICA!
R. A~ DE CONSULTA: De 9 A 12 a.. :m.. Y de 3 A 6-p. :m..

l!}stP periódico está impreso con las tintas fina
de la Casa LORILLEUX y COMP.

París.-U nicos Age_ntes en la Republica:-

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer

LEWIS y BLOCK, MÉXICO.

LA UNICA ZARZAPARRILLA

ED.PINAUD

Qae obtuvo los más altos premios en las grandes exposiciones del mundo.
Prepara.da por el Dr. J. O. Ayer y Ca., Lowell, l'4ass., E. U. A.

Las Píldoras del Dr. Ayer son ,.

- Medicina Purgante.

PARIS - 37, Bould de Strasbourg - PARIS

SALES AMERICANAS

lnrermos del i:~tómago
Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, lo único que curi1
radicalmente las enfermedades del
Apa,rato Digestivo, y exigir grabado sobre cada Oblea, el nomtire DIGESTIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gastralgia y Enteritis crónica~
con sus síntumas: Agrios después de las comidas ó Acidos del estóma.go, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
6 incompletas que producen Repugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según ensenan millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienes se viú
sufrir durante muchos afws y además reconocen eminencias médicas de varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

Digestivo · Mojarrieta.
Bn lodas las .Droguerías de m~.xico.

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

NUEVAS SALES COLORADAS
Perfume vivificante, excelente contra las
fatigas y dolores de cabeza.
Perfuma y purifica las habitaciones.
BOUQUET, EUCALIPTO. FLOR de ALBÉRCHIGO, YERBA SECA, HELIO[ROPO, IRIS, JAZMIN, LAVANDA, LILA,

01OJ'eS VIOLETA,MENTA, MUSGO, NEW MOWN HAY, CLAVEL, PIELdoESPANA, PINK,ROSA,REAL PEACH,YERYENA.

ASMA

Y CATARR0~J!lclGARRILLOS
(Cajita 2 fr.).iil [
6 el Polvo

J. ESPIC, 20, rua Saint--Lasare, PARIS. v

ESPIC

TOcAa FARMACIA.&amp;

v

D::-:.oau&amp;RtAa.

-J.Jlll-

(PERRY DAVIS.)
Un remedio verdadero y seguro para toda
claee y gr• dos do enfermedades de loe
int.estioos eJ1 el

Pain•Killer

&lt;MATA-DOLOR.)
Esto es verdad, y oo se l)Uede expresa?
en térmi11oe baet.a0te enfaticoa.
Es un suave, segnro y pronto remedio
para
"

Calambres. Escalofrio,
Cólico,
Diseu teria,
Cóler&amp;,
Dolor de Nervloa,
'l'os,
Dolor de Dientes,
B.esfrlados, B.eumat.ismo,
B,abadilla,
Fiebre Malaria,
'l'llll!lld&amp;s '1 piquetes de alacranes,
;ieutopies '1 a.niin&amp;Jes pouzoñosoa.
Tenerle en ca.s&amp;. Guardar11e contra la&amp;
falsülcaoionea. Comprar "°lo el pnroPBRRY DAVIS. En venta. en tod&amp;e lae Dro•
euerfas y Boticas.

SAN JUAN.
De venta en to las las Droguerías y Casas Importadoras del Ram,

Ge11eral )1ucio

W.

)iartínez, Gobernador del Estado.

•

NUMBRO 21

�EL MUNDO.

318

SEMANARIO ILUSTRADO,

Teléfono 434.-Calle de Tibureio núm. 20.-Apartado 87 b.
Mll.ICO,

~~

'~~

La suscrición á EL )IUNDO vale $1.2ó centavos al mes,
y se cobra por trimestres adelanti.dos.

Números sueltos, 60 centavos.
A visos: á razón de $30 plana por cada publ;cación.

.

1

NOVIEMBRE,

1896.

NOVIEMBRE,

1896.

.EL MUNDO.

319

literario. Fundó el Medical
LIBROS RECIBIDOS
Times, siendo su editor ne
1870 á 1871. Fué méil ico Di ALllANAQUE DE BOORET PARA 1897.
rector de la Exposición C.-11tenaria de 1873, y por este
Raoul MillP, el activo é inteligente jefe de !a casa de
y otros servicios recibió del
Rey de Suecia ·1a condecora- Buuret en México, nos ha remitido su 'lf! Almanaque pa•
ción de Comendador de la ra d afio de 1897. Constituye éste el más amplio y comOrden de San Olaf. Fué un pleto di ectorio que puede desPal'fe. Bonita forirn,, tipogran factor en la fundaci ón grafía limpia, hermosas acuarelas de lzaguirre, Historia
del Museo y Escuela Indus- ilustrada de los principales edificios, el MinistPrioactual,
trial de Artes de Pensilvania. Santoral por orden alfabético .v una reminiscencia nacioEs PrFsidente de la bibliote- nal para cada día del afio. Esto y otras Dinchas cosas
ca pública de Filadelfia, del que sería largo mencionar, hacen del Almanaque Bouret
Instituto Wister, del Museo un libro indispensable en todos los escritorios y en todos
d~ la Universidad y de los los hogaree.
El precio de cada Almanaque es el ínfimo de 50 cen·
Museos de Filadelfia, que for •
man una gran serie de co- ta vos.
lecciones arregladas sobre
harmoniosas v científicas bases. Consiguió el estableciA nuestros lectores.
miento de los bailes anuales
Nos prometemos ofrecerles ·en breve un
de caridad en Filadelfia, que
han realizado tantos bienes bonito obsequio: piezas apropiadas á las trapara las instituciones meridicionales :fiestos de navidad y con arreglo
torias.
Es miembro del Cologio de las copla-J y música populares.
de Médicos, de la Sociedad
Americana de Filosofía y de
Dist.ancias á que pueden oír~e las campanas.
otras ronchas sociedadl:s cien
Sucedió una vez á bordo de un buque, á 100 millas intíficas. Fué Presidente de la glesas de la costa del Brasil (unas 33 leguas espáfíolas),
Sociedad de Médicos Ameri- que en cierto sitio de la cubierta se oía con toda claridad
canos en 1881, y de la Sociede campanas.
'
dad de Climatología Ameri- sonido
Algunos meses después hubo ocasion de averiguar que
cana en 1886. Fué Preeiden- en San Salvador, de Brasil, se había tocado, en el día
te del p1·imer Congreso Médi- anolado, campanas por haberse celebrado una solemco Pan-Americano que se ne fiesta. El sonido, favorecido por un viento suave, hareunió en Washington en .... bía caminado mas de 93 leguas sobre el agua tranquila del
1893. En 1881 recibió el gra- mar, y precisamente un'l de las velas del barco formaba
do de Doctor en levPs de la una concavidad que reunía en un punto dado todos los
Universidad de Laffayette y rayos ú ondas de sonido que hasta allí llegaban muy dien 1888 de la de Princeton. fusos, pero que en el toco que producía se podían oír con
La obra literaria más impor- toda claridad.
tanto del Doctor Pepper ha
sido la edición del sistema
de medicina de autores ameOtro pago de $5,000., de "La Mutua"
erica ..10s, PD la que trabajó
EN P .A.CHUC.A..
de 1885 á 1886. Esta obra tuvo un buen éxito inmediato
Pacimca, Noviembre 11 de 1896.
_ y está _rElconociga_ como la
Sr. Don Carlos Sommer, Director General de nLa Mumejor autoridad americana tua. »-México.-Muy seíior mío:
en asuntos médicos. Fué sePor conducto de los Sres. Pérez Duarte y C~, y ante el
guida por una obra de texto
Sr. Notario Público D. Austreberto T. Andrade, hoy me
de la práctica de la medicina,
ha sido entregada la suma de $5,000,00 (Cinco mil pt:•
según los maestros america- sos), valor de la póliza núm 765.222, bajo la cual estuvo
nos, que también ed,tó el asegurada mi finada madre, la Sra. María Guzmán de
Doctor Pepper, contribuyen- Mejía.
Do_y á usted las debidas gracias por la eficacia con que
do grandemente á la obra
con sus trabajos. Ha publica- ha sido atendido .,ate pago, autorizándolo para. publido, en unión del Dr. Don carlo. -Sn atta. S. S. -Sofía Meita.

(

***
No se pretenda amenguar el mérito de esta acción juzgándola á la luz de los severos principios económicos; no
BBGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.
se quiera analizarla en el origen de sus causas impulsi·
11.W
.
vas, tratando de desvirtuar su prístina grandeza, El pue•Agt1ntes exclusivos para loa Estados Unidos y Cana•
blo no razona ni discute cuando se han excitado sus sendá Th.i Bpaniah .American Newspaper Company, 136 Liimientos: hiere ó sal va, abite ó transfiiura, se exalta al
'
bPrty St. New York, E. U.»
heroísmo ó se hundt1 en la miseria, según es la mano que
lo guía ó el aliento que lo inspira.
Podrá ser que el sacrificio enorme qne todas las clases
sociales de la nación esl!&gt;afiola ee han impuesto, extrayendo de la riqueza privada la respetable suma de quinientos millones de pesetas, tenga después contrarios re•
sultados en la riqueza nacional; sucederá que, ad como la.
extraordinaria contribución de sangre debilita al país y
Durante la última semana ha funcionado e l Congres&lt;&gt;
menoscaba sus fu1,uras energías, el empréstito cuantioso
Médico Pan-Americano, severa corporación que eligió hi
cubierto en el interior, y destinado á gastarse no en emciudad de México para celebrar en ella su segunda asampresas productoras sino en ese tonel sin fondo que sellablea. La Capital se ha visto, pues, frecuentada por un
ma la guerra de Cuba, disminuirá notableme¡:¡te la fuernúcleo de personas distinguidas y la prensa y las agrupaza vital del país y provocará en Jo porvenir crieis intencionPR particulares, al par que la Administración pública
sas; pero no hay que hablar de esos temores lejanos al
y el Municipio, se han esforzado en hacer los honores á
que está pose(:!o de entusiasmo, no debe esperarse el ratan honorables huéspedes.
zonamiento sere!lo y frio del que es presa de un arrebato
¿Qué beneficios obtiene la República de esta visita? Desde pasión. y pasión noble y sublime como es el amor sa·
de luego sefialaremos los que resultan del contacto ent1e
gr.arlo de la patria.
nuestros hombres de ciencia nacionales y los quede! exQuédese para los espíritus hoscos y sombríos que en
tranjero han acudido á integrar el Congreso.-..1!:n el terretodo quieren hallar el lado obscuro de las cosas, investigar
no es peculati vo sucede como en el terreno de la I IT'uggle f or
lije: las ideas más aptas son las que triunfan, cuando son 2" CONGRESO MEDICO PAN-AMERICANO.-Cará.tula del programa general. la sombra que pueda proyectar en el porvenir de Espafia
la extracción de esta riqueza que representa más de la.
.iometidas á la discusión y la competencia. Son estas
f\Pambleas como las piedras de toque con las que se descu- era.ta frente á la opinión pública republicana en palpitante mitad del presupuf.llto·ordinario de la nación; nosotrobre la buena ó la mala ley de las opiniones; el crisol t111 y bullicioso combate. Pero como no pueden existir dos en esta vez s.Slo tenemos admiración, y admiración solem
donde se depuran todas las aleaciones, el compendio en opiniones opne•tas, sin que una de ellas I esulte verdade- ne, mezclada de respetuoso sentimiento, ante el patriotisel que se condenenn todot, los esfuerzos particulareP, para ra y la otra equivocada, de este hecho debemos despren- mo de un gran puf blo.
Ojalá y el inmenso sacrificio, encauzado debidamenteformar un cuerpo de doctrina, una generalización amplia der que lo que interesa es conocer la opinión verdadera
y no la opinión pública.
por los directores del país, pueda procurar días máe sey provecboEa.
El público ea suscept.ble de engal'iarse, su corriente renos y horas de tranquilidad á quién tiene ahora tanto&amp;
Pocas oportunidades se ofrecen á nuestros hombres de
estudio para cambiar observaciones y trasmitir experien- desviarse de lo que es recto y sano, su criterio ser influen- ~ o s de angustia y tantas causas de zoz0bra.
cias. -Salvo dos ó tres grupos literarios, en los que menu- ciado por prejuicios de todo orden. Y en este caso; el-tra***
dean las lecturas de poemas, y alguna que otra sociedad lí- bajo de los grupos superiores de la sociedi.d eetriba Pn
Cuando vemos esa tenacidad y persistencia con que li
rica en donde los miembros golpean frenéticamente el transformar esta opinión de cantidad en opinion de cali· la continua circulan especies alarmantes, pronosticando
dad,
por
la
prensa,
por
el
libro,
por
la
tribuna,
por
la
pbno, no podemos presentar centros de deliberación copara día no muy lejano una guerra entre la monarquía.
ensel'ianza, en una palabra.
mo los muchos que en otras partes del mundo contribuDe igual modo que la labor de los que persieten en la e!!pafiola y la república norte-americana, y que al misyen al progreso de la ciencia.
mo tiempo las noticias de fuente oficial no cesan de dar
El aiflamiento es una manifestación del caráter mexi- vida consiste 1:n ajustarse al medio modificándolo, asimis- seguridades
consoladoras de perfecta inteligencia y francano· de individuo á individuo media un abismo que no mo, el esfuerzo de los que han menester de la opinión ca cordialidad entre los gobiernos de las dos naciones
hay ~iencia 9.ue llene. Dos mexicanos pueden conservar pública como condición de vida, debe basarse en la in- amigas, es natural que nos preguntemos qué da ocasión
durante media hora buenas relaciones; tres, ya es más di - terpretación de ella, mejorándola y encauzándola.
t1olaroente así podr&gt;L obtenerse una opinión pública á esas especies, que tienden á sembrar la desconfianza y
fícil; cuatro, se desgarran concienzudamente. El lazo de
el temor por todas partee.
una idea común más elevada-un arte, •ma serie de co· provechosa para los altos fines de la civ;lizaci6n.
El único pret.exto que se da á esos rumores alarmante&amp;
nocimientos, un programa, un fin determinado-no ata
es la guerra de Cub:i y acaso el cambio en el personal adá nuestras dispersas unidades, que se sustraen á todo
ministrativo que en breve se verificará en los Estados U niprincipio de labor solidaria.
12;1 Sefe be la Uación tJ las reuµciones en los dos,
como resultado de las recientes pasadas elecciones,
El Congreso Médico Pan-Americano ha prestado el po(Estnllo .s.
y que dicen, ha de ocasionar necesariamente un cambio
sitivo servicio, no ya de que distinguidas personalidades
en la política que hasta hoy ha seguido esta nación en
mexicanas se hayan acercado á c~ras extranjeras, sino
relaciones con Espai\a.
que también hayan encontrado oportunidad de estable•
Para un observador sagaz, no puede pasar inadvertida sus¿Pei,o
de dónde T)arten esos rumores? quién atiza ese
cer entre sí una comunicación directa.
la intervención que, en las di versas excursiones del Pre- fuego que puede iñceudiar los corazones, y abrasar á los
Otro beneficio ha prestado el Congreso, y éste m~s ge- sidente de la República á los Estados, han tomado clapuehlos en espantoi¡a conflagración?......
neral y espacioso: el de poder exhibir una muestra de ses ae la sociedad totalmente agenas al mundo oficial y
De seguro que no proceden de centros que simpatizan
distinción hacia nuestro país, bastante desconocido en el por lo tanto sueiraídas á toda inflnencia política.
con la causa de Espail.a, por más que cualquiera pueda.
exterior, y que estas reuniones dan ocasión de estudiar.
Ya no se trata de funcionarios públicos ni del ~rupo ver que la zozobra é inquietud que el temor de un con•
He aquí, en breves líneas, condensado el criterio con burocrático local, sino de rPpresentantes de la iniciativa
que debe ser juzgado el Congreso que durante la última privada, en las varias manifestaciones que el capital y el flicto extranjero procuran, han sido causas impulsivas
en la suscripción del empréstito nacional; pues los hosemana ha funcionado t'n la Capital de la República.
trabajo determinan en una.colectividad. Ant.e este hecho rrores de una guerra civil no habrían sido bastantes á.
innegable, repetiremos lo ~ue con motivo análogo hemos con,-encer de la necesidad del inmenso sacrificio que toya expreeado en estas págl1,lae: en los momentos actua- do el pueblo ha consumado, sinó se .tuviera á la vista la.
les, existe un perfecto acuerdo entre los que hemos lla- horrible perspectiva de una guerra internacional.
f n oµinió1t µítbfüa tJ la opiuión uullnllru.
mado elementoB activos del país y el programa desarrollaTampoco pueden nacer esas alarmas exclusivamente
Se ha discutido en estos últimos días acerca del la opi- do por el Jefe de la Nacióu.
del campo cubano, porque si le eran favorables al sem•
Este
movimiento
preouraor
de
una
futura
oríentación
nión pública y de los elementos que entran á determinar
brar la inquietud en las filas enemigas, igual efecto deeste fenómeno social.- La opinión pública es una fuer- política surgida á la creación de Intereses, no debP, como bían tener en el país americano que más ostensiblemente•
arriba
decimos,
pasar
inadvertido
por
cuanto
representa
za, utilizable ó perjudicial, según los caracteres del memanifiesta su simpatía por la causa cubana, y esa inquiedio ambiente en que se desarrolla, según las fuentes de fuPrzas nuevae bien informadas y dirigidas.
tud pndiera llegar al extremo deenagenarle la buena dis-La
obra
del
General
Diaz,
aitamente
benéfica
á
la
acinformación que la producen, porque así como «el valor
posición de sus amigos.
de un Estado no es otra cosa más que el valor de los in• ci6n provechosa de estas fuerzas, se midA por estas manifestaciones
que
se
traducen
por
la
coperac1ón
act'ntuada
***
dividuos que Jo componen,»de igual modo la opiniónpúSucede qufl los apreftos bélicos de Eepafia coincide!'-,
blicu se forma del conjunto de las opiniones privadas ize- de grnpos independientes y eticaceP, en el gran decarrollo
dd
bienestar
y
el
engrandecimiento
nacionalt,s.
con
la
actividad
desplegada
en los centros navales y mi-neradas por el interés, ilustración, nivel moral, etc, etc
litares de los Estados Unidos, y la gran mayoría uel puedominantes en los diversos grupos sociales.
blo americano, que hizo adoptar en las grandes convenEn los pueblos en que los varios factores que informan
ciones de Saint Louis y de Cbicago cláusulas expresivas
las conciencias se pierden en el vacío, la opinión pública
de adhesión y simpatía hacia los iDBurrectos de Cuba,
no aparece, ó si aparece, es en forma nociva y caóLica.
encuentra motivo de regocijo en todo ese aparato bélico•
Es un hecho innegable que tratándose de cuestiones
de política ó que con esta ciencia tengan íntimo enlace, á RF.SUm:.N.-EI empréstito nacional y el plltriotismo eRpa- que despliega la administración, atribuyéndolo á un camñul.-lnaJ?;otable virili1lad del pn•blo.- Lu~ rumores dt'I bio de política internacional en la cuestión antillana, que
cualquiera le es permitido expresar su opinión, ein preconflicto hispanu-auu.,rieano.-S11 eansa.-Su iocunMi~- había de herir la susceptibilidad del patriotismo _espaparación anterior ni preliminares estudios. Al referirñol. De ahí creemo~, más que de otra parte, que vienen
se un auditorio á un problema de álgebra, fisiología-, hil&lt;tencia.-Cuofianza en lo porvenir.
las noticias que contim:amente nos comunica la prensa..
toria ó astronomía, losque ignoran los principios rudimenCuando no cesan de circular rumores alarmante~ anun- diaria; de ahí también proceden, á no dudar, esas I!rotarios de estas ciencias se encuentran dispeneadoa de
emitir un juicio sie-c: pre erróneo. En política ya es dis- ciando la posib1iidad de un rompimiento entre E~paña testaa de cordialidad que sin cesar se cambian los gobiertinto: el primer recién venido puede hacer uso de lapa- y los Estados Unidos; cnar,do el Gobierno que presidii el nos para contrarrestar el mal efecto que pudiéran causar
labra y censurar ó aplaudir los actos más &lt;:OmP.licados _t:lr. Qápovas se siente obliga.rl.o á .acudirá un emprésLito en el ánimo exaltado de loa pueblos, sieº1pre dispues~os
que se ofrecen á la investi~a!!i6n del espíritu lmmíiño.- -- nacional, no habiendo podido realizal' el empréstito ex- á oír las sugestiones de la pasión más que los conseJOB
En virtud de este principio generalmente admitido, se tranjero con la prontitud que requieren las circunstan- del sereno razonamiento.
Y no baya temores de que esa guerra estalle. Aun hay
da patente de opinión pública á todo concepto bueno ó cias, y cuando se palpa la urgente necesidad de hacer un
malo, falso 6 verdadero, exacto ó erróneo, que emane de esfuerzo supremo para aplastar de una vez la insurrección bastante buen sentido en ambos gobiernos para º&lt;? decualquier clase BC'cial, más ó menos numerosa, pero siem- cubana en la canipaña de invierno: ¡qué hermoso es el jarse arrastrar en el espantoso c1mflicto. Ni el Gabinete
pre aispuesta á extremar su criterio. -ruede suceder que espe_~(culo qµe pre§enta el puebl9_es_pafiol l!C!Jdiendoso· conservador ni otro alguno en Esp.,fia son capaces de enen una sociedad, ya en período de progreso económico é lícito al llamamiento de su gobierno y derramando en las volver deliberadamente al país en una guerra desaítrosa,
intelectual. E&gt;i.istan tantas opiniones públicas cuantos in- arcas del Real Tesoro, en inmE-nsa explosión de no des- cuyas_ coDBecuencias nadie puede preveer. Defenderán
tereses se bailen representados; así hemos visto en lse mentido patriotismo, los ricos sus millones, los pobres su basta el último extremo los sagrados de':'ecbos de la narecieates elecciones americanas la opinión pública dtmó- óbolo, y todos el auxilio solicitado! ¡Qué enérgica virili- ción, pero estamos seguros que· sólo acudirán al recurso-

Todo pago debe ser prt&gt;cisamente adelantado.

22

dad se necesita para llevar á cabo ese sacrificio, que es como el remate de los innumerables realizados antes, para.
mantener incólume la integridad del territorio y enhiesta y orgullosa la bandera de '1a Patria, tantas veces acariciada por auras de gloria, santificada por sangre de
mártires y engrandecida por hazanas de héroes!
¡Qué grande se presenta á nuestros ojos ese pueblo que
no oye wás que la voz de la patria angustiada, y se levanta en un sólo y ne&gt;ble movimiento, presto á ofrecer sus
ahorros, como antes ha ofrecido su sangre, como antes
ha derrochado su vida, en bien de la madre común de lose
espafioled!

"EL MUNDO."

Toda la correspondencia, debe dirigirse
al Gerente de este per!ódlC&lt;'.

22

~ Jn. · nDS ·J
@8
~ Ruic0

11ittJta, tbittJrilllts.

QH Qfongrrso ~ltbirn l,1t1n-1lmtrtcauo.

EL 2'! CONGRESO MEDICO PA}í-AMERICANO.-LA RECKPCION EN EL PALACIO 1IUN1CIPAL.
Adorno dirigido por el Sr. Don Ignacio Bejai;ano.
(Defot.ogroJías hecha$ e 11 nue,;tr08 talleres.)
l. Entrad&amp; al Comedor.-2'! Lá gruta en que~ formó el comerlor.-3? El comedor visto de frente.-4? Lado
derecho áel IIllSmo.-5? Cascada en la gruta.
0

de las ar!Ilae Y al incostrastable patrioti¡,mo del pueblo
q!le gobiernan, cuando hayan agotado todos los medios decorosamente pacíficos y compatibles con el buen
nombre Y el prestigie, nacional.
·
_No s~rá Mr. 01eveland, en las postrimerías de ~u admimstrac1ón, ~¡ que provoq!le el conflicto; y M.c Kinley ten•
&lt;i_rá b~en cuida~o de no maugurar su periodo presiden•01al, smo con vientos de paz y corrientes de calma que
le permitan desarrollar un programa republicano, eminentemente conservador en los momentos actuales.
19 de Novi_embre de 1896.

X. X. X.

El Señor Doctor Guillermo Pepper.

~olítirn &lt;!&amp;rncral.

~ublicamos. su retrato co_m? un homenaje al sabio á
.q!11en cupo la n?nra de presidir el primer Congreso Médico Pan- Amer1c1mo.
El Doctor Peppe:r nac!ó en Filadelfia el 21 de Agosto
de 1843 Y á la e!1ad ~e diez y nueve afios recibió el primer
grado en la umvers1dad de Pensilvania c,bteniendo su
tít~lo de médico en 1864. Fué IPctor de 'anatomía atológ1ca en la Universidad, de 1868 á 1870, de clínica J:édica de 1870 á 1876 y profesor de esta última materia de
~ á-13&amp;7,-éf)Ooa--en que-fué-nombmdo-profesord"e medicma teó:ica y práctica, llenando la vacante del Doctor
~fredo St11le. En 1881 fué elegido Rector de la UniverB\dad que _avanzó notable y rápidamente bajo su direc·
.ción, sufriendo muchas y notables reformas que ser!~ lar¡:to enume~ar y ea premio de las cuales, la Junta
1r~ct~va reEolv1ó le'l'.antarle un~ estatua de bronce en
a b1bhoteca de la Umversidad, siendo subscrito su costo
por sus colegas _universitarios. Además de sus deberes
como rector y sm abandonar la práctica de su profesión
el Doctor Pepper ha continuado regular 11ente su trabaj¿

p

Juan F.Melgs, repetidas ediciones de t 11 obra sobre en.
fermedades de los niños. Entre sus colaboraciones en los
periódicos 6 en los trabajos
de las sociedades, se encuent:a: t&lt;Del trépano y las afecc10nes cerebrales,»18il. «Tratamien o local de las cavernas pulmonares,» 1874. t&lt;lrritación catarral, 1881 «Relación de los manantiales minerales de América,» 1881 .
«Epilepfia,,, 1883. «Tisis en
Pt'nsilvania » 1886.
Tal es el distinguido profesor q~e habiendo presidido
el primer Congreso Médico
Pan Americano celebrado en
Estados Unidos, integró e l
egundo efectuad o en México, d?nde ha sido objeto de •
las simpatías y aprecio de
que por s11s méritos es merecedor.

-···~·"·""·Desde hace seis mil años
así como cae del cielo un~
cierta cantidad de lluvia cada afio, cae del corazón del
hombre cierta cantidad de
lágrimas.
Lacordaire.
DOCTOR

GUILLERMO

PEPPER.'

�EL MUNDO.

320

22

NOVIEMBRE,

1896.

NOVIEMBRE

221896.

F.L MUNDO.

.Esc'.l.do del palco de la Pre ..tde:n.cJa.

\.,

......~

J...

1

UNA ENCANTAIJuRA FIESTA

EN

CHAPULTEF~C

No podrán quejarse de fijo los distinguidos miembros
del Congreso Médico Pan-Americano de la hosi,1~alidad
de nuestro país.
México quiso hacerse merecedor de la honra que se le
dispensaba eligiendo su metrópoli para que en ella se reuniese la importante asamblea y prodigo á sus visitantes
las muestras más expontaneas y sinceras de consideración y aprecio. Puede afirmarse que no hubo corporación importante que no estuviese representada en los festejos de que fueron objeto los congresistas, y las brillantes
y solemnes sesiones del congreso, la recepción en casa
de la Señora Lynch de Camacbo y la fiesta de la Municipalidad no se olvidarán facilmente. Dignas fueron de los
donantes y de los obsequiados. Hubo empero en el cul\•
dro harmónico de lo!! f.istejos, uno que sobrepujó á los
otros en elegancia, en dietinción Y en amenidad, como
place á todos reconocerlo y aunque á él nos referimos en
la crónica completa del segundo Congreso Médico, lo hicimós levemente y atendiendo aólo· á la integridad de

estrellas de flores frescas que se reían por todos sus péta~
loa del invierno y salpicó la arboleda umbrá,ica de farolillos multicolores que luego de anochecido parecían luciérnaga~ presas en ias redes de la sombra.
Desde la entrada el edi6cio mostraba una fisonomía de
fiesta y de animación no acostumbrada. El patio de honor iba. llenándose de carruajes que á medida qne llegaban íbanse colocando ordenadamente en filas por algunos
gendarmes á las órdenes de tres jefes.
El Sr. Presidente y Carmelita recibieron á los congresistas en el Salón Blanco, situado en la parte baja del castillo
y notable por la opulencia de sus tapicerías y decorado.
Vestía Carmelita rico traje negro, que aún lleva luto por
un muerto querido, y mostraba en sus labios esa dulce y
bondadosa sonrisa con que hace a\'in más cautivadora la
magestuosa y atractiva expresión de su rostro. Rodea•
ban á la alta dama su bija política la Srita Luz Díaz, su
hermana la Srita Sofía Rom0 ro Rubio, su prima la Srita
Adela Fernández y las Sritas Dolores y Elena Liceaga,
todas tan airosas y elegantes como aparecen siempre en
nuestras grandes reuniones.
Terminada la presentación los congresistas formaron
grupos y esparciéronee por el palacio dirijiéndose muchos
á las galerías de la planta alta desde donde la vista se recrea y espacfa ante las maravillas del inmenso valle Y
de la enorme ciudad que se reclina sobre sus siempre
verdes praderas.
En el jardín, en uno de los ángulos, la magnífica orquesta de los Vega, desataba sus notas cadenciosas Y en
la Plaza de Armas del castillo alternaba con ella la excelente banda del Estado Mayor. Largo espacio de tiempo permanecieron los congresistas contemplando el admirable panorama del Valle, que semienvuelto en e,
albornoz d-e brumas blancas de una tarde de otofio, dejaba verá trechos la munificencia de su verde 6 el gen•
ti! agrupamiento de sus poblados, que no es para despreciarse por el que no conoce nuestra metrópoli, tan singular perspectiva; y á las cinco de la tar~e sirvióse á los
invitados un opíparo buffet. La mesa se dispuso en h am·
plia galería que ve al oriente del jardín y desde ella seguían disfrutando los ojos del encantador pais:&gt;je. Servían
con amabilidad exquisita á las damas invitadas, los Sres
Feroá.ndez y Gal van, ayudantes del Sr. Presidente.
El aspecto que ofrecía el gran grupo de comensalesera verdaderamente agradable, distinguiéndose por sus
brillantes uniformes los Médicos del Ejército y de la A:rnuestra crónica, p•nponiéndonos consagra1 ,e un sitio es- mada de la Unión Americana.
pecial y más a..uplia resefia después, prop6bito q ne cumCerca de las seis cuando las primeras sombras de la
plimos en estas líneas.
nvche caían densamente sobre el valle, principiaron á
Nuestros lectores habrán comprendido ya que se trata despedirse los congresistas retirándose encantados en_la
de la brillante recepción :&gt;frecida el jueves por el Sr. Pre- reunión Fué está el verdadero 1;l&lt;,u d'or de los feste¡os
sidente de 1~ República y su digna esposa á los congre- efectuados en la semana en honor de nuestros iiustr:3dos
sistas en el Palacio de Chapultepec.
visitantes, y no podía ser de otra manez:a.. P~overbial e_s
En las primeras horas de la tarde, los congresistas en ya en México la hermosa trinidad de• distmc1ón, amabidiez y seis carros especial111 de los ferrucarriles del Dis- lidad y discreción que hacen de Carmelita, aparte del
trito, dirigiéronee al Castillo. hallando las numerosas egregio puesto social que ocupa, la primera da~a de_la
damas que los acompafiaban; elegantes carruajes puestos República y sabido que en todo aquello en qn~ mterv1eá su disposición para que no se fatigasen al ascender la ne pone el sello inconfundible de su elegancia Y savoirrampa que conduce al pintoresco edificio.
faire.
El Castillo de Chapultpec, erguido y majestuoso 1Í pesar
Nuestros lectores hallarán como marco de estas líneas
del peso de toda la gloria de sus leyendas seculares, como su retrato v algunas perspectivas del Castillo. Ahora, solas mujeres hermosas poco necesita para engalanarse. Todo lo J nos resta felicitar al primer Magistrado y á su esposa,
le está bien porque tiene la beldad Bin par de su colina, por haber coronado de tan brillante manera las fiestas _á
la robustez ubérrima y galana verdura de sus ahuehue- que dió Jugar el segundo Congreso Médico Pdn-amer 1•
tes, donde el heno-«las canas de los árboles»-enreda su·
cano.
cabellera gris, y la opulencia de sus mansiones pomposas
y severas, Empero en esta vez el arti~cio unioae á la naturaleza y prendió aquí y ahí festones, medias lunas Y

321

El ta alón, durnnte eldisou.rso del S. Lioeaga.

Vestibul&lt;, &lt;iel Teatro .

Aspecto del Teatro Nacional du.rante. la sesión inaugural el hínes último.
Tomado del natural por, Carloa Alcalde,

Un.trofeo.

�2J NOVIEMBRE, 1896.

F,L l\fUNDO.

322

--

22

NOVIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

3Z3

.

.
,~_,,,.

•

.....:.

~'

LAS FIESTAS PRESIDENCIALES EN PUEBLA.-PASEO DEHIDALGO.-EsTATUA DEL GENERAL ZARAGOZA.

L'"s fiestas presidenciales tn Pnebla.
Ayer dieron principio en la Ciudad ~e P11ebl.a las fies·
tas presidenciales, con toda l.a Rolemn_1da~ debida.
Como prólogo de nuestra 111formac1ón 1lustr11da, y en
nuestro afan, de ser oportunos damos á !1ut&gt;stros 11-ctores
cuatro fotografías que repreeentan, la pnmna, al Sr. G0 •
bernador del Estado General ~lucio P. Mar, fo¡,z, la ~ y 3~
los monumentos que van á inauguraree y la cuarta al au ·
tor de lae eetátuas.
A reserva de dar de esae füietae amplia y fiel rE;Sefla en
nuestro próximo número, limitámonos á cone1gnar el
programa conforme al cual se efectuarán:
Día 21 en la mañana. ,Y ~jo la pre~idencia del Señor
G-.neral Don Porfirio D1az, 10augurac1ón de la estatua de
D~n Nicolás Bravo y el H~picio. Por la ta~da l!' colonia
española dara una fiesta en el Frontón ccBet1-Ja1,» por la
noche es el Banquete Oficial en e.1 ealón del. Gimnasio del
colegio del Estado. Antes de la 10augu!ac1ón d~ la estatua colocará el Sefl.or Presidente la -primera piedra del
monume¡¡t:() que el &amp;-tado eri:?e á la Independencill.
Día 22, en la maflana, inauguraci?f! de la estatua de
Don Ignacio Zaragoza en el P9:seo V!eJo, e~cuela ( La.fragua) normal de profesores y g1mnas10.
Día 23 en la mañana, fiesta en el Velódromo y colo•
cación d~ la primera piedra del monnmen.t~ qne la Colonia franceea levanta en el P;:.nteón l\fumc10al del Agua
Azul, para depositar los re_stos de los fr.rnce~eP y mex,1ranoe que murieron en esta cmda~. dura me la wterveuc1ó11.
Todas las agrupaciones, y soe1Pd8;dt-P, laP col~n111e fra11cesa, espafiola y dl:'u1&gt;ís, Pe han nrud~ al Gob1~rno para
celebrar dignawente la llt&gt;gau.a del Prnner ~Iagu,trado d.,
la Nación.

Durante las noches de los días 21, 22 y 23. tant.o P 1
Parque C,n,tral, como toda la ciudad, scerán ilumina1.oe á.
giur,w.
.
E ➔ iududable q11e las fiestas angelopohtanas resultarán
dignas del fiu á que se las destina.

El Cóngreso Médico Pan--.Americano.
En nuestro uumero anterior anunciamos la llegada de
la wayor parte de los médicos que han_ integrado la. im·
portante asamblea reunida en esta capi.al en loe prime·
ros dias de la última semana.
El lunt-s en la mañana llegó el resto de loe congresistas,
desceudiendo en la 1!:,tacióu de Buenavista:
El andén de la estación estaba adornado con festonee,
farolillos venecianos y grupos de banderas de diversas
llaciooalidadeF.
Un simpático grupo de seflorae ')' sefioritas ~peraba
la llegada del tren parl' hacer cariliosa recepción á las
damas americanas que deblan llt-gar.
.
La Comisión la componían las Sras. de L1ceaga Y.de Or·
vañauos, y Srital'. Sara Reyes, De.lores y Elena L1céaga,
y l\1arla Carmen é Isabel Orvafianoe.
La Comisión de ~1édicos para recibirá sus col_eg8:@, la
formabau los doctores Tobías Núñez, Peredo, HmoJosa,
Villagrán, Cícero, Narro, Grande Ampudia, Soriano y
otros.
El tren que conducía á los COD[resist~s llegó á \ae ~ Y
mi1111toe, siendo ealudado por la Banc.a de Artille~1a,
que ~jecutó la obertura América, en la que están reCQplla•
dos los wáe bonitos air&lt;!s norteamericanos.
AL descender del tren las sefl.oras nort.lamericanas fue-

ron obsequiadas con primorosos ramilletes de flor0s ·querecibieron con m1,cho gueto.
Dtsde 111 hora dti 11.-gada del tre~ basta las ocho y cuar•
to fut-ron couducidos los Cougres1stas á sus respectivos
alojamientos.
En la noche del sábado, las familillS de loe congre9istas
fueron ob!lt'qUiadae con una rennión fa_miliar en ia EscuP·_
la de Medicina. Se reunieron 300 médicos y entre ellos 7
doctoras, 1:ntre las cuales dtscolh1baJa Seflora Culberson.
Los mienbros del Comité Di1ectivo Sefl.ores Doctores
Carmona, LicE:aga y Laviijt8;, asis_ti~ron á la fietita;_el pri•
mero pronunció una alocución d1c1endo que el ob¡eto de ·
la reunión había sido poner en contacto á los profesores
de la EFcuela y á los médicos mexicanos en general, con
loe médicos extranjer'ls q11e nos habían htcho la honra.
de asistir al Congreso. Drjo que este Congreso tenía un
carácter muy especial, porque así co~o _par!l los Interna•
cionales celebradc,s en Europa las mv1tac11,nes ha_hían
partido de corporaciones cieni.íficas tanto para el pnmer·
Congreso Pan-A me!ic~no~elebrado en Was~ington, como
para el actual, !ae mv1tac1ones ~8:bían part1do;de los Gobiernos reepect1 vos; concluyó d1c1endo que deeéaba .á los•
Doctores extranjeros, lee fuera grata en perl:Ilan1-nc1a en
México, y al Congreso, cuyos fines son emrnentemente
filantrópicos, éxito completo.
Después de esta aloe;1ción los congrPsistas pasaron á.la
D.rección de la escuela, donde el bujfd se hallaba die-·
pu~to.
.
.
El lunes en la mañana se repartió á los congres1etas Pl
programa de la" ~eeionee elegantemente impreso y del
cual damos un faCbímil.
En la nocl,e en el Teatro Nacional, adornado con sumt&gt;•
goato, se efectuó la sesión inaugural del Congreso, qu.:

LAS FIESTAS PRESIDENCIALES EN PUEBLA.-PASEO DE BRAVO.-EsTATIJA DEL GE.~ERAL NICOLAS bRAVO.

-por primera vez se reunió en Washington, bajo la presidencia del Dortor Pepper, el afio de 1893.
En el vestíbulo del teatro se colocaron guías y coronas
formadas con ojas de laurel y encina.
En el centro del patio se colocó una pirámide truncada que sirvió de pedestal á un busto de Cuauhtémoc.
Una gran corona de laurel cubría el frente d.il pedt-s•
tal. que estaba rodeado de un zócalo cubierto con plant1_1s.
El ence&gt;rnisado, la arquerí1_1 y los ángulos d_el patio,
tambi~n se adornaron con b,oJas de laurel y enema.
Estaba todo el edificio profusamente iluminado.
Penetrando al salón el Teatro ofrecía un aspecto deslumbrador.
Los antepeJhos de las plateas y las columnas de éstas,
e9taban tapizados con flores exquisitas; los de los pale;os
primeros se cubrieron con banderas de todas las nac10nes, y en el palco segundo del centro, dentro de un gran
círculo cubierto con focos d~ luz incandescente de los
colores nacionalas, se colocó una g~an copa de l:!ipócrateiJ;'TmbTema de fa Meaícfüa. ~.También !09 antepechoA de los palcos Fegundos estaban
cubiertos con \;&gt;1mderae de todas las naciones.
En ,el foro 'el aecorado figuraba un bonito salón. A uno
y otro e:x.tremo del foro se pusieron como adorno. monumentos antiguos, y en el fondo un gran calendar:o azte-

ca, á cuyo frente estaban la mesa y los asientos presidenciales.
A ias 8 y 20 minutos, la banda del 16~ Batallón, que dió
la guardia de honor, anunció la llegada del General Díaz,
quien @('! presentó acompañ.ado de los ministros de Relaciones, Justicia, Comunicaciones, Guerra y Fomento, y
de los SreP. doctores Carmona, Lavista, Licéaga, Noriega y BuFtillos.
El Sedor PreFidente-que llevaba la banda tricolor cru•
zada sobre el pecho-ocupó el p~sto de honor, teniendo
á su derecha al Secretario de Justicia é instrucción pú·
blica.
.Al terminar el Himno Nacional con que fué saludado
el General Díaz, este primer magistrado dirigió una corta pero entoeiasta alocución á los Congresistas, dándoles
la bienvenida y deseándoles el mejor éxito en sus trebajos.
La sillería colocada á derecha é izquierda del foro, fué
ocupada por Jos dele_glldo1t._ o.ficil\les y de corporaciones
científicas.
En el patio se hallaban lo, congresistas y sus familias,
y en loe palcos las familias de nuestra sociedad elegante.
Una vez concluida la hermosa obertura "Pique Dame"
!'jecutada por la orquesta del Conservatorio, el Sr. Dr.
D. Eduardo Liceaga, Secntario General del Congreso,

oc':P? la tribuna hacienda un justo efogio del Sr. Doctor
W1ll1am Peper, al cual le cupo la honra de iniciar estos fructíferos congresos.
El orador dió las gracias al Sr. General Díaz, á los Minietros de Estado, al Cómite Internacional que reside en
loe Estados Unidos, al .Ayuntamiento de México á las
corporaciones científicas y á todas las personas q~e han
contribuido con sus tr~bajos 9:1 mPjor éxito del_ Cong:eso
y concluyó dando la bien vemda á los cong,es1stas siendo muy aplaudido. Trae este discurso, ejecutó la o~queeta el Himno Nacional, que fué cantado por alumnas y
alumnos d~l conservatorio y escuchado de pie por la
concurrencia.
Ocupé luego la tribuna el Sr. Or. Carmona y Valle
Presidente del Congreso, el cual habló con abundanci~
de datos de _I~ enseñanza de la Medicina en México y
concluyó d1c1endo que deseaba á log congresistas una
agradable permanencia en México y que esperaba que
e!1 la_próx11~a r¡,unión del Congreso se enriquecería la
c1enc1a médica y aumentaría la t:levada reputación de la
facultad en América, siendo así mismo muy aplaudido.
La música ejecutó después un delicado interínezzo á
continuación, del cual el Sr. Lic. Don José María Gam- ·
boa, leyó una hermosa pieza o~a~ria.
.
Al d1Scurso del Sr. Gamboae1gu1ó el elegante trozo sin-

�~ 2 X CVIBMBRE,

ELMUNW.

324

fueron obsequiados ¡,or el Ayuntamiento los estimables
congresistas.
f
·ó
El Palacio eufrio una encantora tran!'. ormac1 n.
En el veetfbulo de entrada á laR oficmas del Ayunta•
miento 88 formó una serre con hermosas planta~. La es•
calera que da acceeo á aquellas se adornó con banderas,
la~C:Sr. Pepperfué interrumpido con frecuencia por los en trofeos. en la parte superio:· Los p~bellon_ee perte·
ecían á las diversas Repúblicas amencan,as. Estadde
ap~a~º~r~lrfr~~\is~: General Dfaz declaró en nombre
Unidos Veuezuela, Colombia, Ecuador, E'eru; las :8,ep •
del Gobierno, que _quedaba abierto el segundo Congreso blicasCentroamericanas, Uruguay, paraguay, Brasil, et:c·
Médico Pan•Amencano.
.
d 1
El salón de pasos perdidos, contiguo á )a sala de Cab1_l·
El Sr Presidente se retiró á las 10 y 45 mrnutos e .ª
doe quedó elegantemente decorado. El piso lo cubrf ro)
·entre
los
11ausos
de
la
numerosa
concurrencia
be
noc '
.
N .
1
tapJz· )as paredes desaparecían trae una decoración od
y los acordes del 1mno a~10na ·
QP. b~en gusto. La formaban grandes estrellas de gar e* * bailarán ~u estros lectores, nia• en el centro dP dos medias lunas de rosa y table:dª
El grabado que en este pliego
de diversas flores. Formaba plajond al salón un tupi o
les dará idea más completa de esta ~nmPra etapa de la
distinguida asamblea que hemos deecnto. Pasemos ahora follaje.
La Sala de Cabildo no fué adornada con flores para no
á la segunda. *
*
El . martes *efectuose
en 1
Cámara de Diputados, bajo la
Presidencia del Sr. Ministro
Baranda, la eeeión intermedia·
ria del segundo 9&lt;&gt;ng~es?· .
L11 reunión d1ó prmc1p10 á
las ocho y ruin~tos de la no·
che, sit:n&lt;1oel pnmeroen abor·
dar la tribuna el Sr. Dr. Juan
Santos Ferná.ndez, delegado
de la Habana, Cnba, para leer
un estudio importante sobre
la fiebre amarilla.
El Sr. Dr. E. S. Luchape·
lle, de Montreal, Canadá, pronunció un discurso en francés
sobre el mismo asunto, y otro
tanto hizo el Sr, Dr. Wáltter
y W yman, cimjanog_eneral del
Hospital de la Marina de los
Estados U nidos. ;
Muy importantes son l~s tres
trabajos á que nos referimos,
pues en ellos analiza la terri·
ble enfermedad que diezma la
población de nuestras costas,
y que tanto esfue_rzo se ha hecl:io para combatir.
El Sr. D. Rafael Lavista fué
el último que habló disertando con acierto que mereció nu•
tridos aplauso3, sobre la patogenia de la• enfermedades.
LaSecretaríadió lectura á un
pliego en el cual se citaba á
los congrusistaspara una Jun•
ta que nabfa de verificarse en
el Hotel Sanz, -..: la sesión terminó cerca de las once de la
noche.

fónico «Clair de Lunen de Pimentel, y d~s{&gt;ués avanzó
al frente del foro el distinguido Dr. W1~ham i:epper,
uien fué acompaoado 'por los Sre11. Lav1sta, L1céaga,
la11tto y Sierra Méndez expresándose en hermosas pa•

6 1

•

ª

1896.

salpicaban los muros y tre~ g~andPB focos de arco, presentaba hermor.í~i11,u a.¡.,ectn. En el ángulo de la gruta se
despeñaba una ca•caua q ,e al caer formaba un remanso
que corría a1 pie de la gruta.
Esta, como deciruos, servía á. en vez de veAtfbulo á otra
guía destinada para el s!llón dd úuffet. En ésta ~l efecto
era auu más sorpr.,udente. FJrlllaudo una eei?ec1e de pasillo en los cuatro costados de la gruta, se veian estalagmit~ y estalactitas d~ albos tono~. En el fo~do Y entre
los grupos de estalagmitas aparecia )tn gran lienzo en el
que se veía el Ixtac1huatl con la mu;er blanca alu11:1brada.
con focos incandeecentes de color 11zul tenue que simulaban un maravilloso efecto de luna.
La fiesta comenzó á. las ocho y media de la noche y J?O··
co despué, de llegada la concurrencia que fué tan. d~tmguida como numerosa, prendiéronse los f_uegos art1ficrnlee
preparados en obsequio de los congresistW! en la Plaza
de la Constitución.
Terminados loe fuegos, la
banda de caballería que dirige el Sefior Payéu, ~úsose á
t'jecutar hermosas piezas y
cuando la animación era mayor, empezó el bai\e al cual
l!iguió una espléndida cena.
Durante esta el Señor Presideme del Ayuntamiento Don
St:bastián Camacho habló á los
congresistas con discretas palabras QUt: fueron acogidas con
urnchos aplausos. Nuestros
lectures hallarán en otro lugar
varias fotografías relativas á.
esta hermosa fiesta.

El jueves loe congresistas
dett:rminaron el lugar donde
~e verificaría el próximo congreso: en Caracas, capital de la
ltepública de Venezuela en
1899· y en la tarde fueron recibido~ en Chapultepec por el Sr.
Presidente de la Rtipública y su
digna esposa. Los congresistas
se dirigieron á Chapultepec en
vagont:s especiales, poniéndot!e ademiis carruajes á disposición de las Señoras para que
pudieran llegar hasta las puer•
tas del castillo. Este estaba
preciosamente adornado con
guirnaldas, medias !un.a~ y estrellas de flores exqme1tas y
banderas de todo el Oontinen•
te. Había además, así en las
goteras como entre los árboles del bosque, infinidad de farolillos venecianos que ya encendidos daban al pintoresco
lugar un aspecto feerico. En la
esplanada del castillo tocaba
*
* * no ignoran
.
la música:del Estado Mayor y
Nuestros lectores
en el jardín la orquesta de loe
que una comisión distinguida
estuvo encargada de íestejar
Vt'ga.
·
·dos m
· v1·tan t es
Los d.1st1ngui
á las estimables esposas de los
recibieron
con
exquisita
amacongresistas. Aceptó el carg?
bilidad y cortesía á los congrede Presidenta de o&gt;,ata comisistas y á sus familias en el
sión la Sra. ~ Elisa i..ynch de
opulento salón del primer piso.
Camacho, y entre las fiestas
En el jardín se.había di@puEB•
preparadas dispuso una en su
to un espléndido buffet en el
magnífica casa de San Feraancual fueron los invitados dedo la cual se efectuó en la nobidamente atendidos.
cb~ del mismo dia indicado.
Hicieron con Carmelita loe
Uno de nuestros cronistas di·
bonore11 de la casa las Señorice refiriéndose á esta fiesta:
tas Luz Diaz, Sofía Romero
La hermosa casa del señor
Rubio, Adelita Fernández y
Presidente del Ayuntamient?
Eiena y Dolores Liceaga.
fué decorada con gusto exqm·
Entre los delegados extransito, apareciendo por tudas
jeros llamaron la atención por
partes en jarrones de porcesus brillantes uniformes, los
lana y' cristal, preciosas flores
cirujanos del ejército y de la
que embalsamaban suavemen·
armada de loe Estados Unite el ambiente y cuyos pétalos
dos. La encantadora fiesta que
de raso brillaban á. la luz de
de fijo no se olvidará en mulos focos incandescentes.
cho tiempo, terminó á la caída
Las fa1nilias de los delega·
de la tarde.
dos extranjeros y muchas da•
Por último, la noche del juemas de nuestra sociedad ele•
ves se clausuró solemnemente
gante se reunieron en las re·
el segundo Congreso Médico
gias salas, siendo objeto de las
con una sesión eu la Cámar&amp;
más exquisitas atenciones por
parte de la seflora de Camacho.
LAS FIESTAS PRESIDENCIALES EN PUEBLA.-SR. JESUS F. ÜONTRERAS, autor de las estátuas de Bravo y Zaragoza.
de D!putado~. habiendo pronunciando dtecureoe los docA la una de la maílana rei·
naba la mayor animación.
Don Eduardo LicellgR, Don Porfirio Parra, Don
cubrir su elegmtfsim&lt;&gt; decC!rado. En cambio estaba ilu- tores
Gregorio Mendizabal, y el profesor Don Francisco Bus***
No menos solemne que la
sesión inaugural, fué la del minada á giorno con luces rncandescentes en gran profu·
t illos.viernes tuvo verificativo una excurei'6n á Ias.ºbras
miércoles último ó mejor dicho, la serie de sesiones efec- sión.
.
Fue dt'corado igualmente e' ealón de la Secretaría del delElDesngüe
y ayer los congresistas visitaron las pirámituadas ese día.
.,
Ayuntamiento,
que
hace
pendnnt
con
el
de_
entrada
á.
la
A las dos p. m., el Seflor Don Leopoldo B.ltr~ d1~ una
de~ dP San Juan Teotihuacan.
. .
conferencia sobre Antropología en la Escuela Nacional Sala de Cabildos. La dQeorac16n era s~meJante á '!1 .dPI
El .3fündo celebra de todas veras los buenos auep1cioe
de Minería. Habló sobre la simetría del esq~eleto Y crá- primero. El resto de los salones dd E'&gt;1l11cio l\1~1mc1pal hajo los cuales se afectuó el segnndo Congreso Médico
neo indios deecubiertob por él. Habló también del peso no tenía ningún adorno, pero estaban expléndidamenPan•Americano; anhela que sea íecundo en. resultados Y
del cerebro indio y de su calidad, comparado con el eu- te iluminado•.
En cuanto al adorno d e la planta baja, deja!Ilos la pala- 1:nvfa á los distinguidos profesores (!Ue lo .mtegraron su
ropeo. Presentó asímiemo un ídolo que tiene marcadas
saludo más afectuoeo y sus pliicemes más ernceros.
las huellas de la viruela, lo que prueba que esta enfor- bra á uno de nuestro;, compañeros de redacc16 n. .
A la entrada riel pasillo que conduce á las oficrnas del
medad apareció en México actea de la llegada de. l&lt;&gt;s esd .. l Distrito dice y dando "cceso al salón del
pañoles, y tocó. finah:1;1ente, algunos ot!ºª puntos 1mpor• Gnbierno
Los duelos mas tristes no son los que se llevan en el
bu.ffet (el patio donde ee efectúan la&lt;1el,.ccione!l) el_conotantee, siendo al termmar muy aplaudido. .
. .
sombrero.
A las 4 y minutos de la tarde los cong~es1stas _sc-. dtn· cido pintor escenógrafo D. Jesus Herrera y GutJérrez
G. 1'lau.bert.
gieron á la Penitenciaría en carro~ espec1ales, as1st1e_ndo improvisó una hE'rmo•a gruta.
Siguiendo las sinuosidades de las peíla11, fueron colotambién alguna~ sefioras y se-f\Ql'1tae. Muy complacidos
Cada día morimos; el último es el fin de la muerte.
quedaron los visitantes del ebberbio edificio y regresaron cadc1s multitud de fucos incandescentes que producían el
.
de su visita cerca de la~ seis de la tarde. P,¡r la noche, en mejor efecto.
Marimt Ducamp.
La
gruta
eFtaba
colore~da
_c,.,n
d1v~rsos
tonos
muy
te:
el palacio del Ayuntamien~, tuvo i,e_rificati ,·o una de la~
reuniones más hermosas ern duda d e ~ Y cun J.a.q-o.e nues que alumbrados por mil focos rncandescmtee que

22

NOVIEMBRE,

¡SOCORRO!

325

EL MUNDO

1896.

DA.MAS DISTINGUIDAS DE LA. REPUBLICA..

(Traducción para EL MU1"'1)().)

Unos gritos espant.osos surgieron
iel otro lado del río.
Una sefl.ora gruesa con una bata
~olor malva y un quitasol blanco
se agitaba desesperadamente en la
orilla, chillando con todas sus
fuerzas:
-¡Se ahoga! ¡Socorro! ¡Se ahoga!
A esta hora, el barco destinado
.al lavadero se encontraba vacío y
las personas que ocupan las casas
de los alrededores almorzaban pa-0fficamente. A lo largo de las construcciones se abrieron los balcones
y en ellos aparecieron algunos ros:
tros azorados. Un obrero, seguido
de su mujer, acudió al ribazo, en
tanto que el jardinero de los Noury,
-saltando á. un bote, trataba de distinguir alg::, formándose con las
manos una pantalla sobre los ojos.
La eeñora del quitasol, se desesperaba gritando.
-¡Hocorro! ¡Se ahoga! Se ahoga!
-1 Válgame Dios! contestaba el
ja1 dinero, sin moverse del bote, demonches!
Y, repentinamente, púsose encaramado, comenzó á agitarse, os~ ilando sobre el agua, devorado
por una curiosidad anhelante, retenido por un horrible miedo de
abogarse al prestar su auxilio.
El obrero á dos pasos de allí, se•
.~uía las peripecias del drama, prorrumpiendo, con voz sofocada:
-¡Veo la cabeza! ¡tiene cabellos
negrosl ¡Sostente! 1Valor! JÁ.h, qué
de~gracial
Y sin preatar oídos á su mujer
que seafianzabaá.él, se quitó la bluPa y el chaleco, repitiendo cual si
fuese un eco del jardinero:
-iVálgameDios! ¡Vá.lgameDios!
Los gritos de la mujer del otro
lado dd río, se convertían ea desgarradoree; eran ahullidos prolon,gados de angustia, sin palabras,
modulaciones estridentes que cau•
!"aban daño en medio de un paisaje
íre$CO v verde.
Los Ñoury, una familia muy esti!Jlada en el país, se l,abían levantad'&gt; de la mesa, loe pequeftos con
sus baberos atados al cuello y loe
grandes alentando al jardinero:
-1Vamos, Eugenio, vamos!
El obrero batía saltado yaal bote, y con la espalda desnuda, apre•
tándose la hebilla de sus pantalones, repetía burlonamente:
-¡Vamos, Eugenio, vamos!
La mujer del obrero se lamentaba:
-¡No lo dejen ustedes! ¡Sucede
tan pronto una defgracia! ¿Quién
•es el que está allá.? ¿Conoce alguien
(2
á esasefiora?
El Sr. Noury, padre, se había lan.:zado dentro del bote, lo había desamarrado y remaba vigorosamente
hacia la dama, quie!l con los brazos, levantadoe ronca ya á fuerza de gritar, se entregaba á una pantomima
trágica. De pie, tn la proa, el obrero se mantenía pronto
á sumergirse; en su brazo desnudo, aparecía tatuada una
flecha azul; recogido sobre sí mismo, como arqu&lt;!lldo, con
su barba rapacla, sus ojos obscuros y su nariz de perro de
de caza, ofrecía un aspecto de animal inteligente, en
-acecho.
-1Firme! gritó el Sr. Noury, ya vamos!
-1Qué deAgracial elijo el jardinero; la cabeza ha desaparecido. ¡Allíl lllá.s á la izquierda! ¡en donde hierve el
agua!
-¡Plum!
Un ruido sordo y un sac•dimiento de agua; el obrero,
'ncapaz de eepPrar, acababa de sumergirse. Un grito des.garrador partió de la ribera que acababan de dejar; la
mujer del obrero se lamentaba con ademanes doloridos y
·chillidos espantosos:
-¡Juan 1¡ vuel vel ¡vuelve!
Pero Juan nadaba con firmeza, escupiendo el agua; parecía foeteneree con dificultad;_ et- hundía y volvía á la
superficie.
-Hay yerbas, exclamó con voz enfocada.
Di6 unas bracer.aas, murmuró: ¡Válgame Dios! y deeapareció.
-¡ El gancho! ¡El gancho! gritó el Sr. Noury.
Y muy pálido bajo sus cabellos grises, se puso blanco
como eu camisa, al ver con ojos azorados á su jardinero
que sondeaba el agua con el gancho.
La eeflora del quitasol ya no gritarn.. Inmóvil, herida
de estupor, miraba el horrible remolino en donde acababa de desaparecer el obrero. La mujer de éste, en medio
de un grupo compacto, seguía gritando desesperadamentP.:
-¡Juan! ¡vuelve! ¡vuelve!
¡Qué lúgubre se oía este llamamiento dirigido á un ser
-que¡a no volvería! Porque el obrero no parecía, no volvió aparecer!
En vano, Eugenio y el Seflor Noury sondearon el agua

Ell nido abandonado.

Acabo d4'l leer «otro i1ilio trágicon que, tomado de los cuentos de
eu vida, publicó Lui¡¡ G. Urbina en
el M UNDO ilustrado. Es la historia
triste de dos palomas enamoradas,
vfotimas de un emplt'ado irascible..
¿(¿ué palomas no son enamoradas
y que empleado deja de ser irescible? Sin embargo, á cosas tan co•
munes, dá Urbioa agradable novedad, lo cual prueba que entre loe
oficinistas los hay de talento y con
la exoeriencia de unos tortolitos
para hablar de idilios columbinos.
Y o no soy más que un ranchero
- harto lo conocerán los lectores
de estas líneas; pero como presencié cierto episodio en q t•e los persona¡es fueron también un palomo y
una paloma, no puedo resistir al
deseo de narrarlo; ysi Luis Urbina
compara sus pichones á Romeo y
,Julieta, no seré yo menos, ei bien
mi galan tenía algc de Otelo ........ .
p~ro no anticipewos los suceso.:.
¿Para qué ref.irir las ternezas con
~ue mis dos protagonistas se hadan la rueda? Los arrulios enamorados; los besos silenciosos, pero
dulces, aquella ala arrastrándose en
el suelo como si convidase al deleite, las plu o1itas del cuello espon•
jándose á impulsos de la voluptuosidad......'i'
Llegó la época de la pue8ta, como
decimos aquí en el rancho: era de
ver el alboroto con que los dos esposos formaban el nido. ¡Quién
llevaba ramitas secas, pero flexibles, quién recogía de aquí y de allá
filamentos de seda para hacer más
mullido el lecb.1I De cuando en
cuando interrumpfim el trabajo para besare!', ó clavaban los piquitos
en el suelo con toda monería, de•
jando escapar del pecho confidencias de vanidosa esperanza.
Por fin comenzó la incubacion.
La paloma exhalaba ese calor misterioso que fecunda la cría.
El palomo no cabía en sí de gusto; iba y venía, llevando el alimento á su compañera. Pasadas algunas horas, no ee que arrullo del macho indicaba á la hembra que era
ya tiempo de que echara á volar
"
para que descansase de su fatiga.
Ent6nces él la sustituía en el nido
y era de ver su torpeza en acomodar
las alas para cubrir los buevecitos.
Así se alternaban los amr,tes,
cumpliendo el eterno destino de la
reproducción.
Pasaban felices los días.
Una vez, ella regresó muy tarde.
El palomo la esperaba impaciente,
comprendiendo que el calor materno hacía falta á la futura cría. La
paloma exbal6 sus disculpas tradu·
cidas en dulces arrullos, y )a paz
DE HERMOSILLO. SONORA.
se restableció en el hogar.
Al día siguiente volvió la bla..,ca
[Foto¡rafia de Berna l.]
paloma á. emprender su vuelo muy
en el lugar en donde se había sumerjido; E'n vano descen- de mañana, sin escuchar las voces de su esposo que trie tedieron la corriente registrando el río. Uiiiéndoseles otras mente arru!lata como si dijera:
barcas, siguieron buscando; e11 una de el1as la mujer del
«¿Y ya te vas? ¡No es aún de día!»
La paloma no podía ya escucharlo, tan rápido era el
obrero se retorcía las manos sollozando.
-¡Bien se lo había dicho! Pero no ha querido eecu- vuelo con que trasponía el monte cercano.
charme ¡Dios mío! No es posible que se haya ahogado.
Y esta vez también regresó muy tarde-ya el sol bahía
El Señor Noury desalenta'.lo, remó entonces hacia la desaparecido, hundiéndose en los celajes del poniente,
seflora gorda del quitasol, a:empre estupefacta, petrifica- y -exhaló sus disculpas traducidas en dulces arrullos.
da en la orilla. Nadie la conocía, no era de la comarca.
El palomo se levantó, hizo la rueda al nido y á su turCuando estuvo al alcance ne la voz, el Señor Noury, no arrullaba; pero en aquel arrullo había algo de extraquiténdose el sombrero. con aire compungido la dijo:
ño, era como una risa sarcástica. En seguida emprendió
-¡Qué espantosa desgracia! ¡Dos víctiwas en un ins- el vuelo y desapareció trae el 'lercano monte.
tante! ¡Y ese infeliz padrn de familia que se ha sacrifica•
do por salvará la persona!. .....
Y pasaron los días: la paloma permanecía Holitaria, sin
Cortado por el silencio estúpido de la sefiora, pre• atreverse á dej,u el nido, temerosa de que se extinguiese
gunt6:
el calor.
-¿Era alguien de su familia, señora? ¿Acaso su mari•
Por fin. urgida por el hambre y acaso impulsada por
do, su hfjo?
lo~ celos, abrió las alas, hendió el aire y desapareció tras
La señora callaba. El Señor Noury continuó, casi sin del cercano mont ) ,
tener conciencia de sus palabras:
El nido, ya solo, se enfrió poco á poco. Los polluelos
-)Un excelente obrero! De seguro acababa de almor- murieron sin haber nacido.
7.ar y uoa congestión cerebral..... ¡Quizá la mis .... a desgracia ocurrió á su ...... á ese...... al pariente de usted!
Jamás vulvf á. ver en el alero de mi casa la pareja de
La señora respondió:
palomas que se hacían la rueda, que se arrullaban ena-No era pariente mío. ¡Era mi perro!
moradas y que se daban besos silenciosos, pero d•1lces.
Y se alejó rápidamente uo sin oir á la mujer dd obreHabían pasado p!\l'a siempre loe días de felicidad ..... .
ro que aullaba:
X ......
-¡Su perro! ¡Su perro!
En tanto que un murmullo de defaprobación eubfa de
las barcas, deplorandc, la muerte del hombre y maldiciendo al animal ahogado.
No vitupero t.P-nto la p~i6n de los que desean dominar
El Sel'ior Noury exclamó desolado:
siempre, como h, bajeza de los que siempre están dispues•
-¡Si lo hubiéramos sabido!
toe á obedecerá. todo.
TucfDIDES.
p A UL MARGUERITI B.

~ rifa. &amp;loisa (! ouret.

La obediencia í. la autoridad de un jefe absoluto asimila al hombre áloe brutos.
TONTLOTE.

•

�22 Novm11rnRE, 1896.

EL MUNDO.

326

C!aricias lejanas.
_•.... ¡Oh, ef, mi buena amiga, las he eentido! Es~e saIoncito grfs, veteado ~e oro, con. sus muebles ca_pric~o808 y frániJes; lae mariposas vívidas de loe abanicos Japoneses "abiertos sobre la obscura tapicería; la soledad ~
de• rincón que acabamos de dejar y desde donde eonrf~ la inmaculada dentadura del piano, la luz de ceniza
que empapa la vidriera del balcón, la melopea elegiaca
de Ja lluvia, y tu cara fresca de ojos glaucos-ondas dP.l
Adriático-inocentemente curiosos, me llevan 11. la confidencia, me seducen para la plática t(,le á IÍ'te, mi buena,
mi eh·gante a , iga. .Acerca tu rojo taburete-escabel de
paje rubio-junto á mi pesado sitial, y oye las respue~tas que dan mis memorias á tus imprudentes quince
afios.

SOLEDAD.
.t:staba Antonio próximo á cumplir treinta afios, y aun
no había sentido lo que se llama ~n amor. _Y4;1rdad que
desde mozo había sido enamoradizo y mn¡er1ego; pero
entre todos loe recuerdos, que á menudo asaltaban .su memoria df' castos amoríos y groseras aventuras, nmg:uno
le hacía experimentar ese sentimie~t?, mezcla d~ dicha
y p~na, con que ee recuerda la fehc1dad para siempre
perdida; sentimiento análogo ~l que conmueve el. corazón
del expatriado que de im~rov1eo s~rp~endP en tierra ex•
trafta una costumbre, un tipo, un pa1ea¡e que le r~cuerdan
la suya. El veía surgir en su mente tales memoriae C&lt;?mo,
á la yuel~ de 110 viaje, se ven las fo~ra~(ae de loe &lt;1:1veraoe lugarea á donde solo ee va por cur10s1da~ ó capr1c!J~·
La adolescente candorosa y enamorada; la ¡~ven dec1d1da y firme· la voluble coqueta solo con él eum1ea y amante1 y la cáfila de hembras del montón que únicamente
Je e1rvieron para saciar sus más torpes apetitos, nada ha•
blan dicho en aqnel entoncea á su corazón, y ~ada le decfan ahora. Había h.ln hacia unae, por un capricho extrano impoeible de defioir ni rle explicar, hacia aquellas
po; impulsos del amor propio herido, del or.gullo humilla•
do hacia lae otras por entrPtener sus contmuoe vagares.
Mlii ninguna le había llenado el corazón ni fijado Ia voluntad, que eeitu(an sueltos y libree, sin e~~bilidad ni
reposo, como el agua qne cor1 e nor una pendiente. Y á 1.a
@azón comenzaba á echar de menos t-1 calor ~e un sentimiento que fuera alegría de su cor~zón, móvil de rns acciones objeto de su vida. No le había adorado Ltastll entonces' porque se lo habían im¡wdido amores y fiesta•.
Mae cuando todo ello comenzó á faltarle, ó mejor dicho,
á no dar satisfacción á eu espíritu, le 881!-stó la eeqned.ad
inverniza de su alma, y le ator.mentó la idea de que D10e
Je hubiese negado para eu caet1go, como á Satán, la fibra
del amor.
.
Pero nunca ee le encalabrinaron tales 1deae como aqmlla tard~.-A.ún no entraba la primavera; pero Jop árbolea engafiadoe por unos cuantos días de sol esplendoroso
v de aire seco y caliente, hablan con!enzad.o á .florécer.
Bien iban á pagar los deaJichados su 1mpac1&lt;mc1a; pues
d~de la maflana dP aquel día soplaba n.n cortante remueg,1, que había acabado por traer~e co1~e1go eepesae y parclas nieblas que ya entenebrecían el cielo, encapuchaban
1L cima de los montes y comenzllban ai arrlll!trarse por las
J,.janfas del valle. Antonio seguía el eiuuoao sendt:!ro que
circunvalaba una loma, semejando la huellade1!ºª mo~dadura en la corteza de un fruto, y veía á sus p1é~.el dilatado bosque de frutales, salpicado dto _floree ro¡1zas y
blancae que se destacaban en el fondo 10coloro dt1 las
ramas, :iemejante al de la bruma que ee tendía eob~eellas.
AL parque el agobio moral que le CBW!'l~an sus tnste~ae,
eentía deslavados sus miembros y oprimido y angustioso
tll pecho: achaques nerviosos con que siempre le atormentaban loe dlae nublados y tris~s.
Andando. andando, ee distraía con lo que al paso encontraba. Ya era una lavandera, que ~n. el lío de ropa
en la cabeza, bajaba despacito la eecurnd1z~ vereda; y~
un hortelano que cavaba en las eras mmedia~ae; ya u11
zopilote tranquilamente acurrucado en la cima de uu
nogal; ya la hoja seca, aún pendit:!nte del arbol, que l;'ZOtaba la rama al moverse, h~iendo un golpeteo eeme¡aute al que hace el pájaro carvmtero al horadar los tronco@.
De pronto abocó á 11:na calleja, e~pinada y angosta,
que wuw l&amp; parLiculandad, por eu tn8'eza, de aumentarle las suyas, ó matar 8ll8 alegríaa cuando, acaso, acertaba
á pasearlas por aquellos contornos. Formaban los de la
calleja, á un lado, setos de espinoso jun~o, á tuvé3 de
coyo enmarañado ramaje se veían terrenos JDcultos y fruiales encorvados y ramosos; al otro un muro de adobe,
bajo y derrumbado, por cuyo cat)allete asomaban sus ra1Da3 cubiertas de muérdago, m:inzanos y durazneros. A

la mitad de este muro hab!a una J?uerta ruinoea. Las telarafias qne cubrían de arriba aba¡o )os huecos formados
entre las jambas y la madera, prendidas en una y otras,
demostraban que nunca se abría. El suelo d~ la calle estaba cubierto de verdinegros matorros que iban anmentando en profusión y tamal'lo conforme estaban más cerca del seto y el muro. Mucho tiempo hacía que él paseaba
aquella calle de punLa ,¡ cabo, y nunca se habl~ cruzado
con alma viviente. ni escuchado voz ó ladrido en las
huertas vecmae. ¿Ocurriría por allí alguno de esos horrPndos crímenes que tanto impresionan al pueblo y que
dejan como un sello de soledad y tristeza en los lugares
donde se verifican?
.
Aeí pPnsaba, acelerando el and&lt;\r para eahr de las que
le rodeaban y que tanto acrecían laaque llevaba en el al•
ma. IJP pronto apareció a11tesu vist~. saliendo de una de
las umbrosas veredas que á la ca1le¡a confluían, una pareja de recién casados á quien él conocía aunque no trataba. Caminaban despacio. Ella se ap?yaba con abando•
no y confian:i:a en el brazo de su mando, y los do3 COf!·
versaban viva y animadamente. No se revelaba en la m1 ·
rada, en los ~estos, en la actitud de la. joven eea locu.ra
de amor, ardiente y estruendosa, que mvade á lae mu¡eres apasionadas cuando se encuent~an á B?lae con el h_ombre á quien aman, y cuya anormal 10tens1dl;ld presag!a la
l&gt;OCB duración del sentimiento que la motiva. A. pnmera vista ee echaba de ver en ella el cariflo profundo, pero tranquilo y discreto, nacido para durar CCtanto la Vida
durase. El tenía la actitud confiada y eren.a de los que
no sienten las dudas horribles, las vagas tr1stez8:9 y ex•
trañas nostalgias que abruman á otrae almae, ó tienen la
f1,rtaleza suficiente para d11.rlae de mano y conformarse
con lo que la mísera rea!irlad lee ofrece para saciar sus
anhelos.- En ambos vió Antonio la felicidad que él en
vano buscaba. No había que darle vueltas: aquellad dos
almae eran completamente dichosa~. ¡Qué razón tenla
él para asegurarlo? Ñinguna; ni él m1sm? ac~r.taba it ea•
ber porqué lo creía;.era.al modo de una mtu1c1ón que le
daba tan clara conc1enc1a de lo que afirmaba, que no hubiese vacilado en jurar.o.
.
. .
y esa felicidad le hac!a dallo, no por rnin .eent1m1en;o
ele envidia, sino porque la miraba antes~ o¡os y se cre1ll
impotente para alcanzarla. El, en raeum1das cuentas, no
sentía otro afecto que el entlafiable que consagraba 11. las
cosas de su terrollo, al culll le amarraba. con fuertes cadenas Y la naturaleza no comprendía DI por ende pagaba el ~mor que en el fondo de su corazón él la tenía:
l 1alagábale '1oe sentidos con sus colores, c_on sus perfumee,
con euA murmurios; pero ¿n~ hacía lo mismo!!ºº el hortelano que dormía la embr1aguE&gt;z de la manguana ó del
pulque tendido á Ira sombra del nugar, con la cabeza
apoyada en un acirate y la cara cubierta de moscas? El
deseaba algo más del alma, algo más suyo, para él solo
c•Pado y por él solo sentido.
· En estas y en lae otras había llegado á la c11mbre de la
colina que sobresale, monda y escu, ta. d~I. bo~que que la
circuye. Las alturae y lae grandes plaf!1c1es e1em ¡,re le
producían u.na sensación de anon~dam1e11t.o, de rnleda~
y de angustia; mae nunca fué tau 111ten~a como aquella
tarde.
• bl
fl
Parecíale tener metida la cabeza en 1as me as que otaban en el cielo, y qut1 la que cubría las mont11i\a➔ y_ue
formaban el contoroo del v.alle, y comenza~ á agarraree
á los árboles del lejanv lím1te del bosqu.e, iba ltmt~men·
te 88trechandn su enorme circunferencia para cc,¡erle á
él en el centro y llevarle en volandas á Di&lt;&gt;l! sabía qu~ regiones solitarias y lóbrE&gt;gas. D~ pronto aaal~l!l el 101edo
á un ataque cerebral, á un vértigo que le h1c1era rodar
r la pendiente abajo, y apretáudoae la cabeza con am ·
manos para retener algo qn.e quería e~capársele, te~bloroso de piernae y falto de aliento, ech·&gt;. á andar hacia
el caserío que te extendía 11. sus plantas. hn ese m?me&amp;to daban el toctue de oraci6n, solemne y .wda~cóhco,. Y
eu lento campaneo, amortiguad_&lt;&gt; por la d1stanc1a, llego á
sus oídoe, avivando en eu espíritu, por.ºº ~é qué extrafla asociación de ideae, la dolorosa conciencra de la soledad y tristeza de su vida.

ha3

1896.

Jost GARCÍA RoDRÍGURZ.
( Mexicano. )

Fué una viejecita blauca, una viejecita de nieve, encorvada y temblona, de esas que en loe cmmtos del divi•
no Perrault regalan á Cenicienta su chapín de cristal, y
ofrecen un talismán al Príncipe enamorado para que. de
rodi!lae ante el lecho de púrpura, pueda despertará la
Hermosa Durmiente. FiglÍrate que al entrar en el templo, junto á la tallada cancela, á la hora de la primera
misa, me la encontré con su rosario de cuentas colgado
del vestido de pliegues rectos, y su mantón negro, triangularmente erguido sobre la cabeza, como la capucha de
un hábito. Era una mafiana fría color de azucena. Entré con unción, y levanté la pesada cortina verdP, cuan•
do en el mismo instante en que me herían loe reflejos de
los cirios que desde larga distancia picab.:.n la sombra,
sentí la primera caricia, dada en la mejilla por una mano de seda oliente á incienso. Jamás en mi niñez solitaria y hurafia, en mis ocho años de candidez meditativa,
se había posado aeí una mano con tan blanda finura sobre mi rostro. No recordaba haber sido arrullado en
Ja cuna por la canción maternal, ni haber sentido el alPteo de loe ósculos entre loe labios que entreabrió el primer suspiro del sueño. Conservo esta impresión como
una reliquia. Está guardada en la sacristía de la pequefia iglesia, de la iglesia que levanté á la castidad de mis
días blancos, para que alguna vez entren á rezar mis recuerdos y tengan donde esconderse mis maldades. No eé
con precisión cuánto duró aquella caricia, ni lo que me
dijo la anci:lna-algo muy suave y muy alado que se evaporó como una nube;-lo que sí sé, ea que apareció en la
s&lt;&gt;ledad de mi espíritu un-,mgel hecho de ráfagas azule11,
y que,. cuand&lt;? evoco mie memoria~ infanti.les, miro á la
viejecita de meve, encorvada y temblona, ¡unto á la cancela tallada, á la hora de la primera misa ........ .
y al venir el primer encanto, el brote juvenil, saltó P~
caliente surtidor del deseo en la fresca fuente de la vida y sonó el primer beso.
El primer beso lo sentí bajo el pa,io de una arboleda,
mientras el sol caía, como escudo sangri~nto sobre lostrigales luminosos del Poniente.
Una muchacha trémnla decla que me amaba acercando á mi semblante e•1 boca hlÍmeda con jugo de franbnnea. 'IrM un juramento, con los ojos cerrados, ébria con
la rniel voluptuosa que vertían sus sue11os de virgen, me
besó rápidamente.- Experimenté la calentura del rubor q11e subió en llamas haeta eue mejillas de duraznos
en Owflo.
¡ Pero porqué te cuento eso mi bnena amiga!
¿ 'orqué .hacer desfilar ante tus ojos ~lauco~, inocentemente curiosos, la procesióu de las caricias judaicae: loe
abrazos del amigo ingrato, los juramentos de las muj ...
res infieles, la batalla de besos de la orgía, las noches de
plata en que se desfloran las bocas y se desatan los eneuefios? La vida, la desengallada vida que rechaza con
hasdo, ilusiones frágiles y sonrisas faleae, la amarga senda de la vi~a, siempre.J!anchada de oro, aqní y allá, por
got.as - e miel seca, guarda muchos recm?rdoe de placeres ...... Ahondando, la memori.i se encuentran bajo l11
tierra negra de los olvidos, pedazos de caricias, tiesto~
rotos :tondt: florecieron loe. besos. lae rosas blancas, 1111!
camellas IoJae, las margaritas lechosas que deshojamos
sobre los labios de las amantes fugitivae.
¡Oh! sí mi buena a ni~; las he sentido; pero todas ellae
8 e bao quedado en el pórtico: no hay 11ir guna inmaculada· 110n pecadoras que han amado mucho, y que espera11,
ai~ridas d~ frío, junto 11. .las columnas churriguerescas, á
que las de¡en penetrar m1e días castos, en la pequel'la iglesia do!'lde gua~do, como una reliquia, la caridad de la
vil'jec1ta de 01eve que pasó ya la tallada caucela y va á
oír la primera misa ...... La eequila llama alegremente y
Ja maflana ea.tá color de.azucena.
y ahora m.1 .buena amiga, cese 1.aconfidencia: A.leja de
mi peel\do s1t1al tu escabel de pa¡e: te has quedado triste ...... y cua~do se está triste, mirando, como noeotro~,
la Juz de ceniza que empapa la vidrieu del balcón, y
oyendo la f~nebre melopea de la lluvia, ea bueno pensar
en algo inviolado y blancq, como aquella vii-jtcita de nieve, oliente á incienso ........ .
Noviembre de 1896.

22 NoVIfilrnRE, 1896.

Rubén Dario.

no en flor, luminosa como un alba, gentil como la princesa de un cuento azul.

CUENTOS EN PROSA

Cuando Berta. ya alto
divino co~hi:ro, subió á loe
salones por las gradas del ¡ardín, que .1m1taban e_emaraf
dina, todos, la mamá, la prima, los criados, pus1ero.n a
boca en forma de O. Venía ella saltando como un pá¡aro,
con el rostro lleno de púrpura, el seno hermoso y he~cbido1 recibiendo las caricias de una crencha castafia, libre y al deegaire, loe brazos deenu.d_oe hasta e) codo, medio mostrando la malla de sus casi 1mpercept1o)ee venae
azules, los labios ent1-eabiertoe por una eonnsa, como
para emitir una canción.
TodoR exclamaron:-A.leluyal ¡Gloria! ¡Hoeana al !ey
de loe Eeculapios. ¡Fama e~rna áloe gl6b!1los de íc1do
arsenioso y á las duchas trmnfales!. Y mientras Berta
corrió á eu retrete á vestir sus más neos brocados, ae en·
viaron pr1ieentes al vi€'jc de las antiparras de aro~ de ca,
rey, de lne guantee negros, de la calva-1lustre y del cruzado levitón. Y aho,a, oid oh vosotras. madres de las IJ?U·
chachas anémicas como hay algo mejor qne el anémco
y el fierro, para eéo de encender la púrpura de las lindas
mejillas virginales. Y sabreie como no, no fueron los glóbulos; no, no fueron lae duchas; no, no f9e el .farmacéutico, quien devolvió salud y vida á Bdrta, la mfia de loe
ojos color de aceituna, alegre y fresca como una rama de
durazno en flor, luminosa como un alba, gentil como la
princesa de un cuento azul.
·

El País del Sol.
.A vosotras, madree de Isa muchachas anérticas, va esta historia, la historia- de Berta, la niña de loe ojos color
de aceituna, fresca como una rama de durazno en flor,
luminosa como u.na alba, gentil como la princesa de un
cuento azul.
Ya veréis, sanas y respetables selloras, que hay algo
mejor que,.¡ arsénico v el hierro, para encender la púr•
pura de las lindas me.jillae virginales; y, c;¡ue es preciso
abrir la puerta de su ¡aula á vuestras avec1tae encantadores sobre todo, cuando es el tiempo de la primavera y hay
ardor en lae venas y en las savias, y mil átomos de sol
,abejean en los jard1nee, como un enjambre de oro sobre
las rosae abiertas.

***

Cumplidos sus qnince afios, Berta empezó á entristecer en tanto que sus ojos llameantes se rodeaban de ojeras' melancólicas.-Berta, te he comprado dos mui'lecas...
-No lae quiero, mamá ...... -He hecbo traer los Noct,urnoe......-Me duelen los dedos, mamá...... -Entoncee..... .
-Estoy triste, mamll....... -Pues que se llame al Doctor.
Y llegaron las antiparras de aros de c.arey, loe guantes
negros :a calva ilustre y el cruzado levitón.
Ello 'era natural. El desarrollo, la edad...... síntomas
claros, falta de apetito. algo como una opr!leión en el _Pecho, tristeza, punzadas á veces e!'I las sienes, palpitación ...... Ya sabéis; dad á vuestra mña globulos y duchae.
El natamiento!.. ....
Y empezó á curar su melancolía, con glóbulos y duchas, Berta, Ja nifla de los ojos color de aceituna, que
llegó á estar fresca como una !ama de dur~zno en flor,
luminosa como una alba, gentil como la prmcesa de un
cuento azul.

***

A pesar de todo, lae ojeras persistieron, la tristeza continuó,¡
v Berta, pálida como un precioso marfil, llegó
un día lae puertas de la muerte. Todos lloraban por
ella en el palacio, y la sana y sentimental mamtl hubo de
penaar en las palmae blancae del ataúd de lae dnncellae.
Hasta que una mafl.ana la 111.nguida anémica, b,ijó al jar•
dín, sola, y siempre con su vaga atonía melancólica, á la
hora en que el alba ríe. Suspirando erraba sin rumbo,
aquí, allá; y lae flores eataban tristes de verla. Se apoyó
en el zócalo de un fauno soberbio y bizarro, cincelado
por Plaza, que húmedos de rocío sus cabellos de marmol,
ba11abll en luz eu toreo espléndido y desnudo.
Vió un lirio que erguía al azul la pureza de su caliz
blanco, y estiró la mano para cogerlo. No bien había....
Sf, un cuento de hadas, seflorae míae, pero que ya veréis
Eus aplicaciones en una querida realidad,-no bien había
tocado el caliz de la flor, cuando de él surgió de súbito
una hada, en un carro áureo y diminuto, veatida de t&gt;iloe
brillantísimos é impalpables, con eu aderezo dti rocío, su
diadema de perlas y eu varita de plata.
¿Creeis que Berta se amedrentó? Nada de eso. Batió
palmae, alegre, se rear.imó como por encanto, y dijv al
hada:-¿Tú eres la que me qniere tanto en suellos?-Sube-reepondíó el hada. Y como si Berta se hubiese em•
pequefie~ido; de tal modo cupo en la concha del carro de
oro, que hubiera estado holgada sobre el ala corva de un
cisne á flor de agua. Y lae floree, el fauno or~ulloeo, la
luz d 11 día, vieron como en el carro del hada Iba por el
viento, p!ácida y sonriente al sol, Ber'8, la nilla de loa
ojos color de aceituna, fresca como úna rama de duraz-

•

El hada la volvió al jardín del palacio, al jardín donde
cortaba floree envueltas en una oleada de petfumee, que
subía místicamente, á las ramas trémulas, para flotar como el alma errante de los cálices muertos.
.Así fué Berta á vestir eue más ricos brocadOl!, para honra de los glób ..ilos y duchas triullfale1-, llevando roeae en
lae faldas y en las mejillas. *
1Madree de las muchach:s !némicas! os felicito por la
victoria de loe arseniacos é hipofoefitoe del sellor Doctor.
Pero en verdad os digo, ea preciso, en provecho. de lae
lin&amp;:s mejil las virginales, abrir la puerta de su J!'-ula á.
vuestras avecitae tmcantadora~, sobre todo, en el Mempo
de la primavera, cuando hay i.rdor en las yena.s y en las
savias, y mil átomos de sol abejean en los Ja!dmee como
un enjambre de oro sobre las rosas entreabiertas. Para
vuestra&amp; cloróticas, el sol en los cuerpos y en .las almas.
Sí, al palacio del sol, de donde ~uel ven las miias como
Berta, la de los ojos color de aceituna, fresca como un.a
rama de durazno en flor, luminosa como un alba, gentil
como la princesa de un cuento azul.

***

A.sí que Berta se vió en el carro del hada, le preguntó.
-¿Y á dónde m'3 llevae?-Al palacio del sol. Y. desde
luego sintió la niña que su~ lll8D03 se tornab~n ardientes,
y que eu corazoncito le saltaba como henchido de sangre
1mpetuosa.-Oye-siguió la hada-yo soy la buena hada
ae loe sueños de las niñae adole..Q()entee; yo soy la que curo á las cloróticas con sólo llevarlas en mi carro de oro al
palacio del sol, adonde vae tú. Mira, chiquita, cuida de
uo beber tanto el nectar de la danza, y de no desvanecerte en las primeras rápidas alegrías. Ya llegaremo_s,
pronto volverás 11. tu morada. Un minuto ton el palacio
del sol, deja en los cuerpos y en las almas, aiios de fuego
nifta mía.
En verdad estaban en un lindo palacio encantado,
donde parecí~ sentirse el sol en el ambiente. 1Oh, qué
luzl ¡qué incendiosl-Sintió Berta que se Je llenaban loe
pulmones de aire, de campo y de mar, y lae venas de fuego, sintió en el c;,rebro eeparcimieutoe de armonía, y co·
moque el alma se ensanchaba, y como que se ponía ~ás
elástica y tersa su delicada carne de mujer. Luego v1ó,
vió suenos reales, 7 oyó, oyó músicas embriagantes. En
vastas galerías deslumbradoras, llenas de claridad y de
aromae, de sederías y de arom!\8, vió un torbellino de pa·
rejas, arrebatadas por las ondae invisibles y dominantes
de un wals. Vió que otra e tantas anémicas como ella, llegaban p·álidas y entristecidae, r.espiraban. aquel aire, y
luego se arrojaban en brazos de Jóvenes vigorosos y esbeltos; cuyos bozos de oro y finos cabellos brilla.bao á la
luz, y danzaban, danzaban con ellos, en una ardiente es•
trechez, oyendo requiebros misteriosos,. que ~bao al alma,
reapirando de tanto en tanto como háhtod impregnados
de vainilla, de haba de Tonka, de violeta, de canefa, hasta que con fiebre, jadeantes, rendidas, como palomas fatigadas de un largo vuelo; caían sobre cojines de seda, loe
aenos palpitantes, las gargantas sonrosadas, y así eofiando, soi'lando en cosas embriagadorae........ -¡Y ella t~mbiénl cayó al remolino, al maeletrón atrayente, y bailó,
giró, pasó, entre los espasmo!' de un placer agitado; y recordaba entonces que no debía embriagarse tanto con el
vino de la danza, aunque no cesaba de mirar al hermoso
compal'lero, con sus grandes ojos de mirada primaveral.
Y él la arraetra por las vastas galerías, cil'lendo su talle y
hablándola al oído, en la lengua amorosa y rítmica de

***

Le pusíeron la cándida veste
De blondas y raso
Que como última ofrenda amorosa
Le hicieron mis manos.
El sutfl, abundante cabello,
Sedoso y dorado
Y su frente tan bella y tan fiera
De flores ornaron;
Mae sus ojos divinos y dulces
No quiso cerrarlos,
Que á través de la muerte, con ellos
Me estaba llamando!
Ya por fin, vacilante me acerco,
Me acerco á su lado,
Casi tocan su canQida veste
Mis trémulas manos;
Voy á ungir con mis besos amantes
Su pelo dorado
Porque cierre sus ojos divinos
Tan dulces y lánguidos,
Que tal vez mi niflito muy triste
Se quede pensando:
cc¡Cuánto tarda mi madre querida:!
¡Si me habrá olvidado!•
Mérida Noviembre de 1896.
JULÍA.
Aunque te admiro ianto,
perdona, Clara Lengo,
si temiendo afligirte, no te canto,
porque, á la edad que tengo,
Lo que empieza en canción, acaba en llanto.

*

Se que al morir, **
para alcanzar la gloria
limpió su corazón de tu memoria.

*

**
Alegría y tristeza
suelen ser un error de perspectiva,
sobre todo al juntarse en la cabeza
con loe suenos de abajo loe de arriba.
CA.IIPOAHOR.

La actualidad, la atracción del momento, ese frenesí
¡qua ha poseído á París durante el paso del Soberano de
todas las Rusiae, ha cambiado todB!t las imaginaciones y
operado u.na cuasi revoluciól! en lae coeaH de la Moda. La
más pequella insignificancia, el trapo más minúecwo,
máe gracioso y más coqueto que nunca, revela ahora su
sello elavo, lleno de originalidad. El cuadro desgraciadamente muy restringido reservado á lae Mvdas en nuestro
periódico, no nos permite citar aquí loe nombres terminados en ccof» ú uow" de que están erizadae lae innovacio
nea; esta descripción por lo demás no haría aventajar en
nada á nueetrae jóvenes lectoraia, que sin duda preferirán
dejar en todo á las Sl'ita~. llunsinger Hoaa., J! calle de la
ludependeneia 4., el cuidado de darles la explicación y di'3atisfacerlae con su talento y el gusto excepcional queponen en todo lo que hacen.

Andante.

Dolce.

Furiooo.

ifi~

,r

G. M. de Valtuur.

La vida humana se acaba C!lando se logra probarle al
hombre que todo ea vanidad.

~0'-h-A

Ernesto Rtnan.
El recuerdo de loe muertos ea la presencia en la au-Ha~.

Adagio.

~
i
~s ~~f X
,..r

1m ½

El hombre: un efímero que suefia en la eterniaad.

Lacordaire.

e(*

loe vocablo@ apetecibles, de las frasee irisadas y olorosas,
de loe períodos cristalinos y orientales.
Y entonces ella sintió que ~u cnerpo '!( su alma se llenaban deeol, de efluvios poderosos y ae vida. No, no espe•
reis máe!

EN LA O PERA.-MUS1CA CELESTIAL.

Lu.s O. URSINA.

8encia.

327

EL MUNDO.

,.r :,....,,..
,..r-

~ '
Allegrett,o.

~

Pla-no.

Plu mosso.
~

�22 NOVIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

328

22

NOVIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

329
Polk:á de 51a,lón, por A.. C.

~risa Ofoñal.

Entonces tuvo un ferrocarril muy grande, con carros
muy largos, servido por neg.ras, y como no se olvidaba

Historia para cuando no se llega
aun á los tres años.

PIANO.
Y ailá abajo, el padre y !a madre lloraban sin consuelo ..... .

J

Han de sabu uEtedes que había una vez un niño que
era muy lad1ón.

de su familia, pues á pesar c1e todo era buen hijo, mand6
una caja repleta de lindos corsés de eeda á su madre y
á eus hermana3, para todos !03 días de su vida.

~
~

- - ...____....__
--,.____----=-==::-.
..../,
~

_,,,, -----

__,,-

--

~ . . /....... _,./'-..

_~n1íl___·
---- -----. ----- " .
~

'

Entonces llegó encima del mar, y de pronto cayó al
agua.

......_...

De modo que fué recibido con los brazos abiertos por
su familia cuando volvió á México en un vapor, porque
tampoco había olvidado á su padre, pues le llevaba un
lindo cocodrilo...... empajado.

,

/íb¡.t

' El cual, un dfa vió á un viejo que tenía un hermosísimo paraguas que había pertenecido al Emperador Maxi
miliano,

~

Felizmente no era bestia, y en lugar de ahogarse votvió
al revés su paraguas y tuvo nn barco que ni mandado
hacer.

\(

~
J.._j

j

..J -l..

tnn)1~
----

--..r-- -----------

~

;.....,,-

. Inmediatamente se fué al puente donde el viejo se moría de pena y le pidi6 perdón, devolviéndole su paraguas.
Y cuando el viejo murió, le hizo un entierro magnífico.
Y en tanto que el viejo miraoa pasar el agua, el pícaro
m11chachito le cogió su paraguas.

Pero sentía hambre; no habla comido nada, porque las
nubes no son huevos reales. Entonces se quitó una de las
cintas de sus zapatos y con un alfiler hizo un anzuelo y
cogió muchos pececillos muy sabrosos.
Y despuée se hizo magistrado para castigar á todos loa
ladrones.

Pero...... sopla un fuerte viento que se lleva al paraguas y con él al muchachito.

&lt;iroquis rooaQrnos.
A LOS BOHEMIOS

-

Y un día se encontró con una gran ballena, la cual le
dió)a idea de hacerse fabricante de corsés.

No nos llama el recuerdo, sombra leve
Del crepúsculo extinto del pasado,
Muerto que dueru1e ahora sepultado
En un lecho más frío que la nitive.
No amamos el presente, fulgor breve
Que no logra el espí1 itu nublado
Baftar, ni deshacer e1 congelado
Raudal de llanto que en el alma llueve.

Y éeie se vuelve más pequefto que un mosco.

Vamos al pon·enir...... las brumas hienda
El sol mustio 6 ardiente del, mañana,
Y plantemos, hermanos, 1:uestra. tienda
De lo futuro en la exteneión lejana;
Junto al lago que, azul, su ,,leaje extienda
O ante el abismo negro dd Nirvana.
FRANCISCO l\[. DE ÜLAGUIBEL.

Noviembre de 1896.

Entonces todas las gentes decían: ¿Quién es ese muchachito que vuela con un paraguas, tan alto, tan:alto?

Y como jUBtamante llegaba á Estados Unidos, vendió
muchos y ee hizo muy rico.

Ya no leo ni escribo máe. historia
que ver á mi nifiez con mi memoria.
CAID'OAMOII.

ESCRITA PARA LAS LECTORAS DE "EL MUNDO."

�22 NOVIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

830

LA.

INUTIL RIQUEZA.-Por Jorge Ohnet.
N ú.mero ó.-Véanse nuestros números desde el 25 de Octubre de 1896.

" - No ee debe ir al matrimonio tristemente, dijo la se•
ñora Mossler; más vale, entonces, permanecer soltero.
Pero tú serás feliz si ere&amp; juicioso. Ahí tienes á Federico Clement..... .
-¡Oh! replicó con viveza Valentín; ¡que no me hubieras ofrecido casarme con su mujer! ..... .
- Eso es verdaderamente un poco fuerte para mí, dijo
la mujer de Federico, y me escapo para no oír más.
-Trate usted de quedarse viuda, y todo se arreglará.
Yo esperaré ..... .
- ¡ Está loco! dija Celina á la seílora Mossler. Y ee
alejó.
Seis semanas depuée el conde de Coutrae se casaba con
la señorita de Pierremont sin que esto paredera coRtarle
gran trabajo. Su prometida, con eu firtne razón y su sólida inteligencia ee había impuesto á él rapidamente y
Valentín no hubiera jurado que no estaba enamorado de
ella cuando salieron de Saim-Philippe•du-Raule. El viaje
que hicieron á España duró tres semanas durante las
cuales Valentín se aburrió soberanamente. Tal tenía su
ánimo, que los esplendores de Sevilla, de Córdoba y de
Madrid le dejaron muy frío y trajo de su viaje la impresión de que el pueblo eepal'iol era triste, sucio, comía
muy mal y poseía los ferrocarriles más incómodos y más
lentos de Europa. No habló de las mujeres, aunque, en
verdad, había mirado á alguna más que á la condesa dd
otro lado de los Pirineoe, pero tuvo el buen gusto de no
dar su opinión.
Vuelto á París dió un suspiro de eatisfacción, se imtaló en su hotel de la avenida de Friedland y pareció
completamente dichoso. No puso más los pies en el club,
olvido el 1,accara y estableció en su caea una sala de esgrima tan bella y tan cómoda, que llegó á recibir en ella
todas las mañanas, de diez á doce, lo más escogido de

loe tiradores parisienses• Su muj~r ie hizo la ~oncurrencia con su salón, en el que reumó, en poco tiempo, un
drculo artístico y elegante depurado eecrupulosamente y
en el cual era muy envidiable penetrar. Pero loa i:oncurrentes habituales manifestaron redondamente la mten•
ción de permanecer ellos solos y la condesa, á. la que no
gustaba sino la intimidad, se prestó á. su c&lt;1pncho. Muy
pronto no se llamó á su salón más que con el nombre de
«la Capilla Friedland».
El gran sacerdote era Vignot, el ilustre compositor,
que se había constituido en adorador constante de la
seílora de Coutras. Dauziat, el novelista, decía allí misa,
que ayudaba. con asiduidad el genial pintor Ferraud.
Alrededor de estos tres hombres se fueron agrupando
poco á poco otros artistRB, y hasta el célebre actor Baradan no se des".lefió de exhibir allí su gloria, lo que hizo
gritará algunas malas lenguas, que hubieran dado un ojo
de su mejor amiga por ser admitidos en el santuario. Pero ninguno de lo'.! interesados prestó atención á. esas
protestas, y lae personas que tenían ent!ada ~n la casa
siguieron frecuentándola con marcada sat1sfacc1ón..
El mismo Valentin tomó parte en aq11ellas reuniones.
No quería roncho á los literatos y odiaba á los músicos,
pero soportaba bastante bien á. los J!intores. Estuvo
amabilfsimo con todo el mundo y pareció que daba grande importancia á. la:1 comidas artísticas de los sábados.
Es verdad que Enriqueta supo, con muy buen tacto, no
intentar una reproducción de la Abbaye•aux-#oia. No se
dió airee de musa impiradora y no pretendió más que
ser obsequiosa con el talentc&gt;. Recibió con graciosa sen•
cillez y dejó descanear á los artistas para complacer más
á los amigos. Jamás pareció exhibirlos ni ofrecerlos á la
curiosidad social.
En su salón hacia cada cual lo que quería, y mientras

Vignot, que era un maravilloso narrador, contaba eue impresiones de seminario en Roma, pues había pensado·
ser sacerdote antes de componer sus melodías, tan apa•
eionadas; Ferraud dibujaba en el rincón de una mesa y·
Dauziat escribía versos con lapiz. Aquella era una eepe··
cíe de Decamerón, donde cada cual se ocupaba en el pl~cer de todos, pero á condición de esta.r en confianza. .81,
por casualidad, algún extraílo se deshzaba en la reunión
para visitar á. la dut-fla de la casa, todas las buenas \-O•
luntades quedaban en el instante paralizadas y la iner•
cía sucedía al moviento.
Esto se supo prontamente y sólo penetraron ya los íni•
ciados. Los que se quedaban en la puerta ee vengaron
propalando sobre las tendencias estéticas de la c-&gt;~d~a
maldades inofensivas. Pero al cabo de un afio, nadie hacía la menor observación y no se hablaba del cenáculo
de la condesa de Contras más que para lamentar el no
ser admitido en él. Federico Clement y su mujer fu~rou
de los escogidos. El anciano Vignot entabló una «corrien•
te de alma» con la encantadora Celina y aprovechó e.eta
circunstancia para mostra todas sus eeducciones mus1~les. Pasó de Mozart á Wagner, desflorando sus pr?p1as
partiduras y mezclando sus exquisitas interpretaciones
con chispeantes conferencias en las cuales elevaba á. su
auditorio á las más altas cimas del arte. Nadie ha hablado
con tanta fecundidad y riqueza del sublime Don Juan.
Ferraud mismo. que no se avergonzaba de calificar esa
obra maestra de música de clavicordio. se quedaba estu•
pefacto ante aquellas disertaciones. Y cuando el gran
músico, agitando su blanca barba y los ojos llenos de
inspiración, explicaba la significación sim~ólica de l,os
diversos personajes, que forman, con sus diversos do.?·
res, toda 1a escala de la pasión humana, Dauziat detema
sus ensueíloe y concebía dudas sobre la novedad de las-

NOVIEMBRE,

22 1896.

teorías de Wagner. Valentín, por su parte, encontraba
al viejo compositor insoportable. Le trataba comunmen•
te de farsante y se atraía violentos regaños de su mujer
y de Celina. Pero él respondía riendo:
-Ustedes comprenderán, acaso, lo que dice lo que
toca y lo que canta; yo, ni pizca. Creo que hay 'que haber empezado mny pequeño, para que el espíritu se preste
.á esa gimnasia. Ustedes pretenden que las melodías y las
einfonías tíenen un sentido; yo creo que no sou más que
un ruido vano. Lo que salva á. los múslcos es que hay
muy poca gente que comprenda la lengua que habfan, y
t-sos pocos están de acuerdo con ell~ son sus cómplices
para afirmar que eso significa algo. .1!.I día en oue tod~
t&gt;I mundo comprenda la lengua musical, adios·los músicoe. Se sabrá. entonces que ensartan notas unas con
otras y que no les resulta más que una gran incoherencia. Siendo muchacho, me llevó mi madre algunas veces al Conservatorio y, para distraer el fastidio leía en
,;I programa las explicaciones que los compositores dan
á su música. ¡Santo Dios! aquello resultaba todavía más
incomprensible después de ser exrylicado.
-Si, continuó alegremente Celiña; el joven poeta, 1les•
pYés de una escena de celos, vuelve á su casa y se duerme. Suefia que está condenado á. muerte, que le llevan
al cadalso, que le ajecutan y oye su marcha fúnebre .....•
Pues bien, querido conde, eso es un bosquejo que vale
tanto como otro cualquiera..... .
-Bueno, pues oigan ustedes lo que á. mí me dice la
música si ~o tengo la precaución de leer el ar¡:umento.
Un buen cmdadano, después de haber comido bien en el
restaurant, vuelve á. su casa un poco chispo. Enciende
con la bujía las cortinas de la cama y grita¡ fuego! Llegan
los bomberos. Las bombas de vapor dejan oír sus horribles trompetas y suena el Pomatén. Aeeguro á. ustedes
que la música resulta tan tien con este tema como con
el o.tro. ¿Q1;1ieren un tercero? Un rey negro, mientras sus
muJeres ba1l n-la zarabanda......
• - -¡Oh! por Dios, Valentín; va usted á hacerse odioso...
-Me callo. He querido solamente probar que yo también tengo una opinión.
-En realidad, dijo Celina, se le puede á usted perdonar que piense mal, con tal de que piense algo propio.
¡Hay tantos aficionados que manifiestan su entusiasmo
con tanto más calor, cuanto menos comprenden lo que
dicen que admiran! Prefiero un i¡1;norante sincero á. un
fanático de encargo...... Pero Vignot es un hombre de
genio.
-¡Bueno! Pues no hay más que hablar.
~ientras las escaramuzas de Celina y Valentín tuvieron por campo de batalla la música, la joven se entregó
á ellas con toda la franqueza de su n ,turaleza y no sin•
tió la más ligera inquietud. Había en el tono y en las maneras del conde de Contras una familiaridad que excluía
toda idea de j!.'alanterfa. La mayor parte de estas justas
se verificaban delante de Enriqueta. Todo ocurría del
modo más cordial del mundo y, por otra parte, Valentín
era muy atento con su mujer, tenía para ella mil miramientos. y nada hubiera podido hacer pensar que no la
amase tiernamente.
. Durante cerca de dos afioe, la situación siguió sin cambio al~uno notable. Los condes de Contras vivieron co•
mo todas las personas de su clase, algo más inteligen~
temente, acaso, por loe gustos de Enriqueta, y con un
poco más de fausto, á causa de la generosidad de la seflora Mossler. Pero los mismos marcos encuadraban loe miamos lienzos. Delauville, durante le. semana escogida, con
el yacht aparejado para hacer excursiones por el mar; el
castillo de Sauvigny en la época de la caza, y París en la
"atación invernal, interrumpida por un pequeño viaje á.
Cannes, siempre con el. frica en el puerto, á las órdenes
&lt;le BU vropietario.
Ennqueta parecía satisfecha de su suerte y Valentín
estaba alegre y aonrienta, pero aquella felicidad no era
sólida ni segura. No existía entre el marido y la mujer
un vínculo de afecto, ni una conformidad de guetos, ni
un motivo de intereses que les adhirieran indisolublemente. Ella tenía una inteligencia demasiado clara para hacerse ilusiones durante mucho tiempo sobre el valor moral
de su marido, y él era demasiado ligero de cabeza para
apreciar la noble gravedad de su compal'iera. Se amaron
porque eran jóvenes y bellos y se agradaban; pero aquella ternura no pudo exceder en el hombre de la duración
de un capricho ni sobrevivir, en la mujer, á la primera
deetlusió_n. Un hijo hubiera modificado profundamente
la e1tuac1ón; pero Valentín engafi6 á. su mujer demasiado
pronto y ésta se convenció de ello con demasiada evidencia, y, como era orgullosa, dejó á. su marido una libertad
de la que él no tardó en abusar.
Una noche en que Celina asiEtía con su marido á la repreeentación de una obra nueva en el Vaudevüle, hacia
el final del segundo acto vió entrar al conde de Contras
•!n nn palco de proscenio ocupado por una hermosa muJer mor~na que había llamado desde el primer momento
la atención de la nuera de Elipbas. La joven del palco
ee vol".ió distraídamente, como quien no tiene grandes
-cumplimientos que hacer á. un amigo íntimo; ofreció la
mano al recién llegado y volvió á. fijarse en la escena.
Valentín se sentó y se puso á. recorrer la sala con los gemelos. Cuando vió á loe señores Clem&amp;nt bajó vivament~ su catalejo y se trasladó al fondo del palco. Celina sint!Ó que la sangre subía á. su cara y fué agitada por uoa
s1':1gular impaciencia. Sin esperar el final del acto, se in.clmó hacia au maride- y le dijo:
- ¿Has visto al conde?
-Perfectamente.
-¿Quién es esa mujer con quien está?
-La Seflorita Adriana Cora\l, del Teatro de Variedades.
-¿Una actriz?
-A ratos perdidos......
Celina miró á. su marido con asombro.
-¿Cómo es que estás tan bien informado?
-Hija mía, se puede vivir en los negocios y conocer
un poco París. .A.un no siendo un hombre dedicado á. los
placeres, se sabe, sin embargo, lo que pasa en el mundo.
Por otra par~, basta pasearse por las calles para tener

ELMUNDO.
noticias de la Seflorita Corail. Se la ve en loe escaparates de los fotógrafos, de piés, en busto, sentada, acostada,
vestida, desnuda; en todas las actitudes de su vida ha•
bitual.
-¿Y el conde se presenta en público con esa mujer?
-Así parece.
Celina perm&gt;1neció un momento callada, cogió sus ge•
melos y examinó con atención á la grave Adriana. Des•
pués dijo:
-Es excesivamente hermosa.
-Eso no t:B una razón.
-Pero, entonces, ¿es su amada?
-Eso se dice y él lo confirma con sus actos.
-¡Pobre Enriqueta!
-¡Bah! Con la Seil.orita Corail ó con otra, eso tenía que
suceder.
-¿Por qué?
-Porque no se retiene indefinidamente á. un hombre
como el tal Valentín por el encanto de la belleza, el prestigio de la inteligencia ó la nobleza de los eentimientos.
Su capricho necesita el condimento de lo imprevisto, la
sal de la vulgaridad y la pimienta del vicio. Con 1:u mu•
jer el conde de Coutras está. obligado á cierto decoro; tiene que contenerse, que vigilarse. Con la Corail se encuentra á sus anchas y puede desenfrenarse en la orgía
canallesca y estúpida. Los hombres son sucios, hija mía;
esa -es la cuestión.
-Pero tú, Federico, dijo la joven, tú no eres así.
-No se sabe, querida; todo depende de la ocasión.
;-iCl?mo! Múnstruo; ¿serías capaz de semejantes abo•
m1nac1onee?
-No digo que lo sería, pero no afirmo que no, lo que
es muy diferente...... Querida Celina, no se está seguro
de que un hombre no hará tonterías más que cuando está muerto.
-¡Oh! Si das en citarme á. Schopenhauer..... .
-No sé si eso es suyo, pero pudiera serlo.
Algunos días después de es~o. á eso de las tres, pasaba
Cel!na por la av,mida Friedland y entró en casa de su
amiga, á. la que encontró en su saloncillo, con las persianas cerradas y en una eemiobscuridad. La condesa se levantó al ver tmtrar á su amiga y arrojó vivamente el pa•
ílu~lo á un veladorcito que estaba al alcance de su mano.
Cehna creyó ver que aquel movimiento tenía por objeto
01:ult!'r una fotografía y una ca,ta, pero la condesa no le
d1ó tiempo de hacer observaciones y yendo hacia ella
dijo con voz alterada:
'
-¿Qué dichosa cas_ualidad trae á usted por aquí?
-He pregunt.ado s1 estaba usted en casa, me hari dicho
que sí y he subido. ¿Va usted á salir? La llevaré en mi ·
coche..... .
-No; estoy un poco delicada. Me quedo en casa.
'-Pues es verdad; tiene usted la cara alterada...... ¿Le
suc~de á. usted algo de particular?
-No; se J., aseguro,
- Y al decir esto, do@ lágrimas se deslizaron por las
mejillas de Enriqueta.
¡Oh! Vamos á. ver, dijo Celina a.fectuosamente; ¿trata
usted de engafiarme? ¿No me considera su amiga ó no la
inspiro contianza? Hace usted mal en ocultarse de mí.
La allÍva muje.r agitó su rubia cabeza con impaciencia.
-Soy una necia por no haber sabido dominarme mejor. Mis penas son tan personales que no debo cansar
con ellas á nadie. Con!!eso, sí, que son un poco inesperadas y que el golpe q,ie he recibido ha sido muy cruel...
-P.:ro ¿de qué se trata?
Enriqueta fué al veladorcito, cogió la fotografía y la
carta que estaban envueltas en el pañuelo y dijo entregándoselas á Celina:
'
-Tome usted, amiga mía; mire y lea.
Al primer golpe de vista Celina reconoció el retrato de
la Corail. Est~ba vestida con una !arga túnica griega muy
escotada y abierta desde la cad~ra. lo que ?ermitfa admirar un pecho cuyo atrevido relieve estaba centuado por
la harmoniosa actitud de los brazos levantados hasta la
nuca, Y. una. pierna d~ forma exquisita y terminada por
u.n bomto pie. Deba30 se leía: «1driana Corail, de Variedades, en el papel de Hebe.&gt;1
Las dos jóvenes se miraron un instante en silencio
Después Enriqueta sonrió con amargura y dijo:
·
. -;Lea usted ahora. No han querido que me hiciera
11us10nes.
La carta ~ra el anónimo corriente, cobarde y estúpido,
que Jenunc1aba á la condesa las relaciones de su marido
con la enca~t!'dora cóm.ica; baja acción de alguna com•
pal'iera env1d1oea del lu¡o que ella sofiaba sin poderlo lograr; venganz~, acaso, de la desesperación de algún
amante platómco puesto en la calle por .io molestar al
ge1:1eroso Valentí~; veneno en todo caso, que no había
de¡ado de producir sus efectos.
. -Pero, amiga mía, ¿está. usted segura de que esta carta
mnoble no es un tejido de mentiras?
-No; esta carta concuerda con todas mis observaciones y confirma todas mis sospechas. Hace algún tiempo
sus 1;11a~eras y su actitud han cambiado. 'Ienía yo el present1m1ento de que se había interpuesto entre los dos
algo de que no me daba cuenta. Un instinto infalible me
lo ~abía revel~d_o todo antes de esta denuncia y podría
d~ir con 1•rec1s1ón el momento en que empezó mi desdicha. A -pesar ,d~ su deferencia, dP su amabilidad, que
eran las mismas, \alentín me pareció transformado. No
era ya el ho~bre atent? ! afPctuoeo de siempre, sino un
extraño político y eerv1crnl. Ese cambio medió frío en
el corazón desde el primer momento, pero no me daba
cuenta de lo que sucedía. Ahora lo comprendo.
. -¿Y qué va usted á. hacer? ¿A pedirle una satisfacción?
-Nunca, al menos por mi iniciativa. Hay palabras
que me harían enrojecer pronunciándolas delante de él y
que me daría horror oír. No tengo carácter para lamen•
tarme y me daría vergüenza dejarme arrebtitl\r por la cólera. Preñero callarme y aparentar que no sé nada. Acaso de este modo pondré á. salvo mi dignidad y esto es
algo.
-¿Y la eefiora Mossler?
-De ella, eapecialmente, quiero ocultarme: resultaría

331
más afectada que yo misma y es una perfecta mujer, á la
que yo quiero con todo mi corazón. Ha deseado mi dicha; si no ha podido lograrla, no es culpa suya.
-¿Puedo hacer algo en favor de usted?
-Nada más q.ue guardarme el secreto.
Celina &lt;'umphó su palabra y no habló de este asunto ni
á su marido. Pero no se creyó obligada á. la misma direc•
ción respecto de Valentín. Un sábado en que éste pare•
cía soportar con más impaciencia que de costumbre una
larga d;sertación de Baradá.n sobre los deberes del actor
respPcto del público y respecto de sí mismo, Celina se
sentó al !ad'&gt; del conde y le dijo, asestándole sus ojos es·
piritualea:
-¡.No se divierte usted, eh?
-No, francamente. Este buen Baradánque es el hom·
bre más bri liante que conozco cuando interpreta las ideas
de los demás, es el más pesado del mundo cuando expre·
ea las suyas. Es preciso dejar al actor en la escena y no
traerle al salón.
-Si se tratara de una actriz, seria usted más indulgente...... .
-A fe mía, creo que no.
-¡ Vamos! Si viera usted entrar de pronto una actriz
bonita, por ejemplo, la Corail. .....
- Valentín, se volvió y dijo, examinando á la joven:
-¿Y por qué la Corail?
-Porque esa es, me parece, la que usted prefiere.
-¿Y que es lo que hace á. usted creer eso?
La asiduidad de usted con ella.
.'
El conde replicó secamen~e.
-Yo no soy asidito con esa mujer.
-Ent:mces ella lo es con usted.
-No la conozco.
Se miraron un instante sin hablar. Después Calina di•
jo en tono acusador.
-¡Está bonito mentir de ese modo! Le he visto á us•
ted la otra noche, en el Vaudeville, en el proscenio de esa
señora. Si quiere usted que nose le vea, escóndase mejor.
Valent(n se quedó algunos instantes pensativo y dijo
inclinándose Lacia Celina:
Puesto que conoce á la soi'íorita Adriana, ¿ha observa•
do usted cómo se le parece?
La sangre subió á la cara de Celina, que se levantó y
replicó en tono burlón:
-Amigo mfo, no es usted intE.ligente en eso. Yo soy
mucho mejor que ella.
-Es verdad, dijo tranquilamente Coutras; pero á. falta
de original, es algo poseer una buena copia ..... .
La joven no respondió; giró sobre sus talones y se alejó.
Aquella noche el cenáculo se había reunido para una
sesión extraordinaria, pues estaba anunciado un aliciente
que había hecho exactos á. todos los amigos de la seflora
de Coutrae. Un nuevo contertulio debía ~er presentado
que merecía el interés que de antemano se manifestaba
por él. Era el célebre explorador del Bornou, el coronel
Redel, ya ilustre por sus servicios en el Tonkin y en el
Dahomey. En todas partee donde se abría un campo de
batalla, había aparecido Gustavo Redel, Nombrado jefe
de batallóu á los treinta y cuatro años por su heroica de·
fensa de Nam-Bhyn, recibió el grado de Teniente Coronel en el país de Behanzin. Su infatigable ardor guerra•
ro no se acomodaba á. la vida de guarnición y partió des•
tacado al Bornou, donde, después de luchas encarnizadas
con los negros lanzados contra él por las intrigas ingle•
ar.e, dió la vuelta al lago Tehad, exploró el Boghirmi y
trajo documentos de inestimable valor.
Era un hombre de treinta y nueve afios, de mediana
e~tatura! moreno, de aspecto frío pero cara animada por
030s ardientes y profundos, en los que se adivinaba una
alma de héroe. Le presentaba la señora Mossler. Redel
era hijo de la compañera de la infancia de aquella sefiora, emigrada como ella cu~ndo la anexión de la Alsacia, y á la que por mucho tiempo había perdido de vista
El azar de las especulaciones en el Transvaal las habí~
puesto de nuevo en relación y la sefiora Mossler había tenido ocasión de pre~tar algunos servicios á su antigua amiga. La sefiora Redel, muy enferma, vivía de sus rentas
en Ver~~illes, en un antiguo hotel, y hacía economíaspa•
ra BU hlJO.
En el momento en que se presentó en el salón, fué evidente que todos los honores de la velada serían para el
coronel, y 9..ue las estrdlas ordinarias de la señora de
Coutras palidecerían momentáneamente ante aquel astro. La e~beza mar1:ial de Redel curtida por el viento
de los desiertos, su bigote, de un negro azabache, cortando su cara con raego alta~ero, y sus miradas especial•
ment~. llenas de tranquila energía, le conquistaron Ja
atenc1~n. La sefiora Mossler le presentó con la sencillez
qu~ txigía su valía, y el coronel estuvo afable ain afectación y habló á. cada ~no de los artistas presentes como
hombre que eabe apreciar su mérito. Como dijo Baradán
«no tuvo, absolutamente, el aspecto de un recién llegad~
de las montafias de la luna. n La única persona por Ja
cual man.ifést6 f!ialdad, fué el duefio de la casa. ¿Fué circunspección deliberada ó iuvoluntaria timidez? Lo cierto
es que no supo hacer más que inclinarse ante el conde y
murmui:ar algunas vagas palabras. Valentín, oor su part~, t~n hgero, ~an fácil para expresarse con amabilidades
em 1mportanc1a. por su misma vanidad, permaneció
acC!mpaeado y tieso • nfrente del coronel. Baradán, á
qmen Redel.ac:1baba de J?,ace.r loe más vehementes y sinceros cumphm1entos, se mchnó hacia Ferraud y murmuró:
'
-Este no «encaja,. con el «patrón.11
-~o, conteetó el pintor. El uno tiene demasiada superficie y el otro demasiada profundidad. No pueden
concordarse...... Pero, mire usted qué buena cabeza de
soldado.... :. Haré su retrato si 11uiere.
- De uniforme, con todas sus condecoraciones
-¡Oh! )Q!1é i~ea de fin. de acto! No, amigo ~fo: sin
galones m cmta¡os; en traJ~ de explorador~ con m casco
de-corcho........ La tez curtida como un antiguo cuero de
Córdoba d~baJo del casco blanco; ¿bonito contraste, eh?
-Un éxtto seguro! ¡Como el del año en que me retrató
usted de Ruy Bias!
( Continuará) .

�EL MUNDO.

EL MUNDO.

Champagne Codornin.
MONOGRAFIA.
(Concluye.;

Es muy higiénico y los médicos españolee, los franceses, y principalmen~e}los
ingleses, lo recomiendan
ciertas
fiebres, para los estómagos delicados, ¡,ara cortar los vómirns, etc., etc., Y para
uso de personas enclenques; hemos visto en CASA Cooo&amp;Nm unas botellitas de
un cuarto de botella, á fin de que se pueda destapar una en cada comida para una
persona sola.
EH el charnpagne, si el vino es fino de
origen, puro y cmdadoeamente tratado,
estimulante, higiénico y agrnda?l_e; descentraliza la v;da y por la volat1hdad de
su ácido carbónico, la reparte por todo el
cnerpo, la piel se vuelve más sensible, la
imaginación más entusiasta, el corazón

Pª:ª

EMBALAJE Y EXPE
DICl0:S.

OPEBACION DEL
' 'REMCAGE. ' '

1'igura 1.

LA MODA.

•

En la antigüedad el oficio de augur era cieriamente más fácil que en nuestros días. Procuraba menos decepciones atendido á que podía
~jercerse en términos nebulosos, lo cuai vermitia arreglarse facilmente y ne perder la confianza de los adeptos. Actualmente, ¡ay! se exige
de loe revisteros de modas, la claridad y aun la
infalibilidad, lo cual constituye un peligro permanente.
Creíamos de buena fe que habíamos rompido
·por completo con la manga en forma de globo y suponíamos que su existencia, apenas empezada, habría concluido ya. Vanas presunciones: la mavga de globo sigue
imperando. Cierto es, digámoslo desde Juego, que esas
mangas no pertenecen á loa cuerpos 6 corpifios, sino que
están reservadas á ciertos abrigos de grandes dimensio •
nea ( figura l.) E~tos abrigos, creados en vista de los días
.fríos y delas salidas de noche, llevan doble forro, con herOPERACION DEL "DEGORGE"

CtDEGORGE''
ENLA
CUEVA ÜODORN[U.

ELECTRIZACI0N
ENLA
CVEVAlI0NSERRAT,

CoUTlil 'fEBTICAL.

más ardiente, la lengua más loc~az, la
mirada más viva, el rostro más ammado,
el carácter más alegre y bullicioso; ~arece re¡uvenecernos como e l sol de pnma•
vera.
Terminemos estas lfneaq con las pala•
bras de D. Eduardo Abela e n La Ilustra
ci6n Española y Americana de 15 de Octubre de 1894:
«La dama española, dueña siempre de
nuestros destinos, reina y sen.ora de la
voluntad de los españoles en tod as épocas será la que decida e l pleito intentado
por' el vino eepumosc- de_ España. Esta
preferencia puede conducir has~a llegar
á la obra beneficiosa de generalizar_ esta
clase de vino, de snave paladar y hgero
picor, estimulante é nigie:iiico, que por la
acción de su ácido carbónico favorece notablemente la digestión; evitando el uso,
tan generalizado en Madrid, de 1~ aguas
gaseosas, no siempre puras, no sie mpre
limpias y generalmente caras.
Es una obra benéfica q ue debe confla•
damente ponerse en esas m_a~os bl~ncaa
y aristocraticae que con deh c1asos tienen
la espumosa copa del vino champagne,
sin hacer cuenta de que el de igual c_laae,
elaborado en Espafla, puede ser me¡or Y
más barato· sin considerar el que, dác d o' al de nuestra tierra,
·
le preferencia
P~eden
fomentar intereses propios Y legítimos,
haciéndo al parla obra caritativa de generalizar el vino espumoso barato, con gran
utilidad de la higiene para todas nueatraa
clases sociales.
y desde e l momento que la señora 6!'"
pañola sepa que su sencilla preferencia
constituye una obra de esta clase, ¿cóm~
ha de dudar en conseguir un triunf~ m ?
en la historia preclara de sus c~nqu"!: ..
Las obras de caridad y del bien pu .
·
· d 0 su inmarces1 co siempre han mgpira
ble patriotismo.»
,
DR. CASBHRO BRUGUES.
Director del Laboratorio Qui•
mico del Instituto Agrlcola. C&amp;·
tal&amp;.u de San Isidm.

~Á\~

-r-

~;-;~~- - - -.:- :-&gt;

. ....
-

..

---

.~

~-

~

~~ -~

~

( F'igura S).
Ee posible remediar este inconveniente emplt&gt;ando el poi vo de talco.
Uua vez que los guantes están secos, se les da
de nuevo su forma y se frotan-para pulirlos así
t&gt;n cierto modo-con un trozo de lana b:anca,
bien suavizada y cargada de talco en polvo. Se
IPs sacude y se limpian de nuevo para que caiga
t&gt;l polvo q11e se hubiere adherido.

'

'.,

it;_f'

1

- ......,.,_

Fi_gura fJ
5 )

La boga de los cuellos ha disminuido un

La actualidad, la atracción del momento, ese
frenf'sí qua ha poseído á París durante el \laso
del Soberano de todas las Rusias, ha cambiado
toda~ las imaginaciones y operado una cuasi revoluciól! en las cosal! de la Moda. La más peque-

poco.
En los trajes de recepción (figura 4) siguen
privando los colores claroe, con la agri.dabe innovación de los amplios escotes de los cual!'R
parten dos ondas de tul siguiendo la curva del
seno y prendidas á la izouierda del corpiño por
un rosetón de muy buen gusto.
Los cuellos muy cortos, estilo estrella, continúan preponderando debido á su gran sello de elegancia. No
se podría selialarlos empero como
susceptibles de desafiar los rigores
del frío, pero son tan lindos que se
siente el valor de afrontar cou ellos
ia temperatura.
Como epílogo de estas breves notas, nos permitimos señalar á nuestros lecteres el figurín uúmero 3 para traje de nifio; es tan sencillo como
elegante y propio para la estación.
--•111101111,-.-

RECETAS PRACTICAS.
LAVADO DE LOS GUANTES DE PJEL

..

..--.,

.. '

.

.,.:.::. _ _.,:!{~~}

~- .... ,¿-

,7

,·:. ~ ': ~:-2.t

p
i

,

.
•

..
(

Córtese en fracciones delgadas 100
gramos dejabón blanco, despuésmuélase en un mortero con cuarentagra•
,-,.
moe de agua llovediza, 20 gramos de
agua de Javel y 8 gramos de amoniaco. (alcali volatil ).
Para emplearlo se pone una pequefla cantfdad en un trozo de franela y se procede como con la leche y
el jabón.
Con una pequefla esponja penetrada de agua pura, se lavan las partes
que se ha:i limpiado con la mezcla y
luego se dejan secar•
Sea cual fuere el método empleado para lavar los guantes de piel glaceada, está comprobado, cuando !a opera-ción se tnmina, que si las manchas no existen ya el glaceado se ha disminuido, cuando no desapareció por completo.

'( K.,,.

.- ~~~tf~- - : --~._
,_._., .

:. ;:_•,;;:~'"!!'~;;;-:::;-:m

( Ff.gura 5. )

ña insignificancia, el trapo más minúsculo, más
gracioso y más coqueto que nunca, revela ahora su sello slavo, lleno de originalidad. El cuadro desgraciadamente muy restringido reservado á las M0das en nuestro periódico, no nos permite citar aquí los nombres terminados en «of»
ú «ow» de que están erizadas
las innovaciones; esta des•
cripción por lo demás no haría aventajaren nada ánuestrasjóveues lectoras, que sin
duda preferirán dejar en todo á las Sl'itas. Hnnsinger

Bnas., l~ calle de laJndepen•

(Figura 4,)

dencia 4., el cuidado de darles la explicación y de satisfacerlas con su talento y el
gusto excepcional que ponen
en todo lo que hacen.

mosa gola ó cuello Médicis, y naturalmente la manga
-debe serdeuna gran amplitud para que al mismo tiempo que protege no maltrate los adornos del corpiño.
Entre las diversas formas de pardessus que nos trae
~ste invierno, la forma de visita parece llamada á un
.gran éxito. C',omo lineas generales, esre modelo ( figu ·
ra 6) se compone de una especie d&lt;.! capa ó pelerina con
mangas ó sin ellas, de terciopelo con grandes bordados y gola ó cuello Médicis. Fácil es darse cuenta de
q_ue ese modelo es á la vez caliente, confortable y gra•
cioso. Se le ve reproducido de maneras muy variadas,
sea en pafios de sastre, sea en géneros de fantasía ó
en terciopelo bordado, según hemos dicho.
La reducción de las mangas ha permitido que se
pongan en vigor de nuevo los vestidos ajustados, y por
lo mismo muy abrigadores, privando con ellos las cha-quetillas bolero y los Jacquets ajustados (figuras 2 y

Los que hemos amado y á
quienes hemos perdido, no
están ya donde estaban, pero están siempre donde estamos.
A lex Dumas.
La vida es una prisión y
una liberación la muerte,
mas en esto, los prisioneros
no temen nada tanto como
la libertad.
( Ff.gura 6. )

G. Jf. Valtour,

�EL CUARTETú SALOMA.

--DEL--

lágrimas, y se derrama al fin,
por todos los instrumentos
del cuarteto, vertiendo el
llanto á raudales. El genio
de Beethoven no guarda consideraciones con el público;
le aplasta, le hace sobreco•
gerse de espanto, le arroja al
rostro en armónicos tonen·
tes todas las amarguras de su
corazón, y al fin, movido á
compaeión, vierte en el alma,
como bálsamo celeste, las
inefables notas del Presto, en
que el grande entre los grandes, tornando sus angustias
en olfmpica serenidad, parece soreirnos en el fondo de
abismos insondablee, con la
inmortal sondea de los dioses.
La música de Beetboven
parece descender de las alturas. en copiosa Jluvia de invisibles llamas que enciende
los corazones. Gime la alada melodía en las primas de
los violines, hace temblar
las cuerdas del alto, y basta
el ventrudo violoncello se
extremece, cual si agitara
sus entrañas de madera, una
• fiebre de amor.
Se abandona la Sala de
conciertos de la calle de Zu leta abrigando la convicción
profunda de que, gracias á
loseefuerzos combiuados de
los Sres. Wagner y Levien y
de una media do!:ena de músicos prendados de rn arte, se
ha logrado hacer viable en
esta capital un espectáculo
rebelde, basta ahora, á todo
trabajo de aclimatación.
FEI.IX GAVITO.

DR. AYER

Existe en la calle de Zuleta un aaloncito blanco, consagrado á los manea de la
música; arca salvadora del
Arte, que sobrenada en esta
terrible inundación de zarzuela por tandas y de ÓPE'Ja
italiana "á bon marché."
Amplia y cómoda eEcalera
da acceso á una minúscula
antesala destinada IÍ. los que
gustamos de encender un cigarro, entre dos n1'meros del
programa, y donde los rezagados pu~d1m escuchar las
clásicas melodías, sin interrumpir con el rumor de sus
pasos, el recogimiento que
reina en la sala dP conciertos. E~ esta de reducidas dimem•io"es, coquetona y sonriente, con sus bhmcas pare•
des coronadas por un friso,
en el qne alegres parvadas
de moflet.udos amordllos,
color de rosa, se persiguen
entre guirnaldas de flores y
atributos musicales. Asientos elegantes y cómodos ocupan gran parte del salón, en
cuyo fondo se eleva un estrado; sirviendo de «locos
operandi11 al hoy ya célebre
,,Cuarteto Saloma,» que en
una de estas últimas noches
ejecutaba su concierto inaugural de la temporada.
La audición comenzó con
uncuartetodeSchubert, obra
póstuma del malogrado compo~itor.
. Un alegro delicioso, desbordante de temas melódiFRANCISCO VELAZQUEZ.
IGNACIO DEL ANGEL.
LUib G. SALOMA.
cos. con los cuales un com•
Al\"TON10 SALOMA.
positor menos pródigo de su
.
talento hubiera escrito toda uua sinfonía; un andante destamente en el Salón de Conciertos por un órgano exincomparable, en que el músico alemán, excediéndose á presivo), la cuerda y el piano.
México, N:.iviembre de 1806.
Hemos tenido ocasión de admir,u en la Srita. Kither
eí propio, alcanza las mismas alturas que los más gran•
Rosales
todas
las
cualidades
de
una
pianista
de
buena
ce·
Como
nota complementaria de estas, daremos algu nos
des maestros; un scberzo retozón, de gran frescura melódatos acerca do los jóvenes que integran el aplaudido
dica, pero inferior, tal vez, á los otros números del cuar• pa; sin vacilar la proclamamos una de las ,,ejores debuteto. y, pQr t'tltimo un "presto" mágico, en el que el tantes que han desfilado por el salón de Wagner y Le·
cuarteto.
Luis G, Saloma comenzó á estudiar en Puebla, cuando
canto modula constantemente, J?Or manera rápida é im- vien y aún subiríamos el diapa3ón de las alab.1nzas al
compararla
con
sus
p
redecesoras,
si
no
huyéramos,
por
su maestro el Sr. Juan Anzures en 1882. Después pasó al
prevista, á través de toda la serie de las tonalidades maConservatorio siendo eu maestro el Sr. José Rivas, obtu·
yore~, produciendo en la imaginación, el mismo efecto sistema, de las comparaciones, odiosas siempre, y á. la
vo dos diplomaa de socio honorario, de miembro de la
qué producen en los ojos, bombas de fuego que estalla- par de odiosas i mpolíticas, tratándc.se del sexo bailo.
Esto no obsta para que reconozc1mo1 en la Srita. R?sa ·
orquesta de dicho estableci miento y primer p remio. Tosen en lluvia de oro fundido, rompiendo con sus trillan•
les u na vigorosa pulsación, gran seguridad de mano al
ca violín 1? Anduvo con lazarzuelacomenzando por vio·
tes resplandores la nocturna obscuridad.
lín 2? hastr llegar á D irector.
Inútil sería extendernos tln elogios de los ejecutantes. herir el teclado y unaescuelacorrectlsi.ma. Creemos adi•
El «Cuarteto Saloma,, alcanza ya una envidiable reputa· vinar en la elegante pianista esa amplitud de estilo, pro Antonio Saloma es discípulo del seflor su hermano¡ ha·
pia
para
la
expresión
de
la~
grandes
frases
cantabiles.
ción, justamente adquirida, en verdad.
ce 10 meses comenzó á estudiar viola.
Para
juzgarla
á
ciencia
cierta,
en
esta
última
cualida&lt;i,
Si admirables son estos por el lujo de perfección con
Ignacio del Angel. Comenzó á estudiar v iolín bajo la
que hacen resaltar los menores detalles, lo son mas, al habría que oirla interpretar la música de algún otru comdirección de su padre el Sr. Silverio del Angel, después
positor;
la
de
Chopín,
por
ejemplo.
Purque
en
cnanto
á
cabo, por la unidad de su estilo, por aquel su afan cona•
con Don Pablo Sánchez (año de 18S5.) Actual mente estante de ligar el fragmento musical, la frase aislada, con la del original y fantástico S1int-S.1ens de ese diabu!u.s
tudia bajo la dirección del Sr. P~dro J. Manzano Profesor
in
musica,
como
le
llama
Cilmilo
B.11laigue,
pintoresca,
el conjunto de la obra.
de Música de Cámara en el Conservatorio.
'
fina
y
nerviosa,
es
música
que
no
canta.
Poseen, sobre todo, tres capitales c1.1alidades de instru·
Francisco Velázquez. Estudió bajo la dirección de su
Le
sesión
terminó
con
el
r¡u.atou.r
op.
74
de
Beethoven,
mentistas: la sobriedad, la precisión y el brío.
padre el Profesor Cosme V Alázquez ( Oaxaca.) Por afic ión
Pero debemos dirigir nuestros sinceros elogios á. una el famoso «cuarteto de las arpas.u
se dedicó á tocar el violoncello. El Sr. Profesor Rafael
No
me
atrevv
á
analizar
esta
colosal
composición,
que
simpátlca pianista, que hizo ·su «debutn la misma noche,
Galindo tomó decidido empello en él y lo ha hecho uno
abruma
y
anonada,
,
que
debiera
oirae
prosternado
de
con un concierto para piano y orquesta de Saint-Sacos.
de sus mejores discípulos. El Seilor Velázquez como con•
hinojos,
como
so
oiría
la
palabra
de
un
Dios.
El
ánimo
pieza de corto original. un tanto macabra, q ue nos recuer·
trabajista, según opinión de algunos maestros, es de pri•
da la famosa Danza de la Muerte del propio sinfonista, y desfallece al escuchar los desgarradores acentos de aque•
mera fuerza, siendo bastante apreciado por el Profesor
lla
alma
heroica,
atribulada
por
el
d.olor;
la
melodía
que
en la que, más que ta inspiración, se admira la maestría
Gino Golisciani.
en
la
introducción
alcanza
la
expreüón
trágica,
se
entercon que se fnnden en una sola, sonoridades tan d isímbolas como son los cobres, las maderas ( representadas mo- nece en el .A.1agio, parece humedecerse con un rocío de

~ de nin~n otro remedio se registran tantas curaciones notables

La
~rzap:nlla del Dr. Ayer es el depurativo de la sangre más popt¡lar y·
m s a nado de cuantos existen. De que posee virtudes curativas,
r enovadoras Y rec~n~tituyentes de que carecen las preparaciones análogas,
es un. heclio. ad_mit1do desde hace mucho tiempo por los Farmacéuticos
Y :Médicos prmc1pales. Como fortalecedor de las fuerzas vitales y especi~co
toda. clas~ de enfermedades de la sangre: la Zarzaparrilla del
r. yer no tiene igual. C_ura las enfermedades con la remoción de la
~ausa ~ue las engendra., a.v,va el apetito, destruve aquella tan conocida
ens~ci6n de Fat ~ga, P?!1ª fuertes á los débiles ); vigoriza con sus efectos
: anativos los nerv10s, teJ1dos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
e c urará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

rra

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer
LA UNICA ZARZAPARRILLA

L.l ÜERVECERiA DE ÜDlllUAJWA (E~ CONTROCCIÓN .)

ll:LQO.CURALA8

las Afecciones del Cútis,

&lt;

~

.,,a;,,
~
C{f

~el que ademas de sus efcctoa pnr1flcaDLCS remcdl:i ó Impide el ~
Reomatlamo y la G o ta,
""'•■ls;iil!iii" ar"\'.éa,eqneencadapaqueteeetáimpre!IO DR Rou CoMPANT.
llontcla11, N. J , E. O. de A., eui cuyo requwtodeja de set Jejítimo. 'llilllllíilil~¡f;i.,,

~~~ ..A;,,~ -Ax,
,¿~stá ud. anémico

ó

debililado?~

TU!I~ VD. EL VINO DE BAGNOLS
SAN JUAN.
11.. vt&gt;nta ~o

to

las la'I Oro11:u.. r1ag y Ca11ll!l lmportatlura11 del Ranu,

----'--

Este periódico está impreso con las tintas finas
rle la Casa LORILLEUX y COMP.
Parí.';.-U nicos A.gentes en la Republica: LEWI S y B LOCK,

~{ Éxrco.

e■e obtuvo los más altos premios en las grandes exposiciones MI • •••·
Preparada por el Dr. 3. O. Aye r y Oa., Lowell, M aaa., E .

,r~,..,,..,...,.,,.,,.,•.,.~,·,,·,,.., , . , ~

u . A.

Las Plldoras del Dr. Ayer son ,_·---~ .

Enfermos del Estómago
Es conveniente convencerse de
1ue el DIGE~TIVO BOJARRIETA. e s
o único positivo, lo único que curtJ
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre cada. Oblea,, el nomtire DIGESTIVO BOJ ARRIETA.
Dispepsia, Gastralgía y Enteritis crónica~

di
a.i Sin¡tmas: Agrios después de las comidas 6 Aciel v· e es mago, Sed excesiva, Hinchazón 6 Peso en

inientre taspor poco que se coma, Digestiones lentas
6 comp1e
que ~roducen Repugnanci M
~lores de Vientre, Vómitos biliosos y D~eas~~

meas.

Son e~ermedad~ que según enseífan millares d~
pef~&gt;nas bien conocidas y respetables, á quienes se viú
BU ~
dur~~te muchos a1ios y además reconocen emine1¡~1as made!1iclM de varias naciones, sólo se cura n cmriple""' Y r ica ment,e con el

Digestivo Mojarrieta.

VOCALES

Lni6 Terrazas (mexicano.)
Marcos Russeck (polaco.)
Juan Brithingau (americano.)
Ketelseu y Deguetau (alemanes.),
Federico Terrazas (mexicano. ) .

EL FAMOSO REMEDIO y PIIRIFIOAUON

- ; aiil!'íi'ERUPCIONES, LLAGAS, ECZEMA, )

V:a::&gt;.A. -y EN"ER.G-XA.

Presidente, Juan Terrazas (mexicano.)
Tesorero, Enrique C. Cree) (mexican o.}
Gerente, Felipe Suberbie (francés.)

Socros PRINCIPALES.

b

Toda. sangre pura es garantía de salud, fuerza y felicidad La san e
mala engendra escrófula, chancros, granos, ronchas floroncos· ca;buncl';:
úlcer~s, tumores y otras afecciones peligrosas y ~olestas 'N O im r! ·
cuán ~mpura esté la sangre, la Zarzaparrilla del Dr. Ayer la Úmpia vi~iza
y ennquece.
·'
A Por ecp~cio_ ele medio si~lo la superioridad ele la Zarzaparrilla del Dr.
{er co:o 6?.ico ,Y depurativo de la sangre, ha sido reconocida en t-O&lt;lo
e fun º· :Nmgun otro_ remedio está compuesto de ingredientes tan
cos osos Y con t~nto cmdacl_o escogidos. Ningún otro remedio es tan
;:sc~~r~::i;r~~ul~re~I~ camd~ldO rádpido. y ?ermanente en_ la sangre, expeler
rme a y eca1miento y comumcar

DE AomNIS'IRAcr6x:

r.obernador Miguel .A.humada (mexicano.)
F~derico Sisniega ( espafiol.)
Jofé l\1~ Sánchez (mexicano.)
Cdestino Gras (francés.)
Luis Lacoutur (francés.)

◄b J!BOH H°!~~~~:!~~L~~~~v~~~ DR. ROSA.

"-•"-

es de 100 t&lt;melada., diarias producidas por dos máquinas Lindee.
El siguiente es el
Coll"sEJo

BAÑOS DE LAS DIOSAS,
.
CABELLOS.,DE LAS NINFAS,
CUTIS DE CLEOPATRA,

"

Purifica la Sangre.

COMPAÑIA CERVECERA DE CHIHUAHUA-S. ;A.
En la progresista y comercial ciudad
de Chihuahua, acaba de terminarse la
construcción de una nueva fábrica, que á
iniciativa de varios capitalistas mexicanos y extranjeros, se proyectó en Diciembre de 1895. E l Presidente de la Compafifa salió luego á visitar y estudiar los
principales centros y fábricas productoras de cerveza en loe Estados Unidos.
Mandando levantar el plano adecuado á
la maquinaria comprada y á las necesidades todas para la instalación más moderna de una cervecería modelo, á un ingeniero especialista en esa clase de indos ·
trias. En Marzo del presente aiío comenzó
la compai'iía la construcción de su edificio.
:Esta fué llevada á cabo por el ingeniPro
francés E. Esperón y hoy colocan la maquioaria con el objeto de comenzará trabajar el 1? de Enero próximo.
La fábrica está situada en la avenida
Colón, muy cerca de la Estación del Central. Ocupa una extensión de i5 por 45
metros: tiene tres pisos, tres elevadores de
vapor para au mejor y rápido servicio. Su
producción anual será de 75,000 barriles
de á 120 litros. Su fuerza motriz es de 260
caballos de. vapor producidos por tres
motores Corliss. La fabricación del hielo

.&amp;+, ¿lb,, w:lcr:,·- 12:,, .1;:,,
&lt;-b
+L

LA ZARZAPARRILLA

EL MUNDO.

E n todas las Drogu~rías d e .né:t•irt&gt;.

•
LA CERVEZA FERRUOINA,
REOONSTITU"YEY.rE, EXQUISITA Y DIGESTIVA,

- Se recomienda á los anémicos á las jóvenes cloróticas
una prolongada perma'.
nenc1a en las re,nonE"!' c,iltdas y m~:~a::ias.
De venta en casi\ de los Sres. E. Dutour y Comp. .A.gen~ ~e nerales; en el esteblecímiento de la Sra. Vi~da de
t;m~ Y Comp., 2'!- de Plateros númerQ 3 y en todos los
prmc1p111es establecimientos.
'
Y á l~s personas ~ebilita~as

po;

~'íjt&gt;nRe en la S1-LLA
111&lt;; VOLTEO, la única bicicleta que
.iene e~ta ventaja
es la VICTORIA, la
más cómoda, her111osa y fuerte.
L,1s bicicletas
VICTOR Y VICTORIA

t ienen más reformas modernasyexclusi vas que ningunas otras.
Pídanse catálagos
y pormenores,
l'rachsel y Cia.,
Unicos A.~entespara la Republica.

\
ApnrtuC:o :HO Calle fle Gant11 núm8. MEXICO.
.,.a¡

�SUPLEMENTO.

CA.SA DE SALUD
DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE
Para enfermos dementes en general
ENTLALPAM

(PERRY DAVIS.)
Uo remedio veraaderu y s e ~ para toda
cl&amp;&amp;e y gndos d,1 en(ermedadea de los
intestinos es el
,

Pa,11:K111er
(MATA-DOLOR.)

E•to es verdad, y no se ~uede expreS&amp;t
~n término• baat&amp;nte en(aticoa.
Es un suave, seguro Y pronto remedio
para
(l.

•

~~E I G o be r na do r Ca h u a rÍ t z, a n fe e I G r a n

DIRECTORES: A. de Garay y G11lllermo Parra.

-lllr-

Calambres, Escalot'rio,
Cólico,
Diaan t.eria,
Cólera,
Dolor de Nervios,
Toa,
Dolor de Di enha,
11.esfrhdos, Beumat.i smo,
Rabadilla,
~iebre Ka laria,
l'unsa.das 1 piquetes de alacranes,
:ient.opies y animales pauoñoaos. (
Tenerie en ca.e&amp;, Gnardarse contra lu
1,.t•iftcacionee. Comprar 'IO~l¡JuJ~
l'SIUlY DAVIS. En ven ta en
.
¡¡u"rt"" y Boticas.

Edificio conbtruido con todas _ias reglas de la higiene,
inmensa huerta y jardines, amplios corredor&lt;ll!, baños, salones recámaras especiales para todos loa enfermos, _?~·
arta~entos independientes. Se cuenta con !-&lt;idos los )!ti·
Tes, medicamentos é instrumentos ~1eces_arios. Médicos
internos practicantes y en_ferme_ros inteligentes. Decente y nu~vo mobiliario. as1~teuc1a constant~ y eficaz Y
buena alimentación. Especial para el traiamunto de la /o.
cu'ra por el hipnotismo.
DEPARTAMENTO ESPECIAL PARA,ENFEIUIOS, DE~EDICINA Y CIRUJIA
Para los enfermos que vienen de 1,,d 1!:stados, los hombres solos ó las personas.de ambos sexos que te1;1gan que
sufrir cualquiera operación, les _es muy_ venta¡oso ~ate
departamento. Tienen los pac1en~es aire puro, ch~a
excelente y no mal iano como en M"éx 1co! rec~mara especial
mejor que en un hotel, baño'l_, _ropa l11np1a, p_eluque:~,
buena comida, médico, med1crna~. y as1ste_nc1a _méd1,.,a
constante, y todo esto por un precio_ muy 10fenor á lo
que gastarán en otra parte mal aten h~os S,ila, de opera•
ciones estilo moderno y arsenal de rnstrnmeotos com•
pli~;a mayores informes dirigirse á los Ores~ Gu~llermo
Parra, teléfono 443, apartado 682 ( calle de Leon nnm. 9)¡
y Dr. Adrián de Garay, teléfono 13-1-1, apartado 778 (1.
Pila Seca núm. 8.) El D_r. Parr~ e~ Director de \a Com•
pañía de asist,mcia Médica y C1ru3ano &lt;iel Ho~p,ita) Juá•
rez. El Dr. Garay e~ p rofe~or _de Anatomía q011urg1ca en
la Escuela de Medicma y c1ru¡ano del Hospital Juárez y
del Asilo Español.

SE ERIGE EL GRAN JURADO.
EL J lrEZ DE DISTRITO DE QUERÉTARO.

- -D E

El Jueves en la mañana según habíamos anunciado, se
erigió In Cámara de Diputado3 en Gran Jurado, para cono•
cer del proceso instruido por la 2-~ Comisión del mismo,
con motivo de la acusación que varios periodistas de esta
capital formularon en contra del Coronel D. Próspero Ca•
huantzi, Gobernador ·de Tlaxcala, por infracciones, según ellos, á las Leyes de Reforma.
Bajo la Presidencia del Sr. Lic. D. Justino Fernández,
dió principio la sesión á las nueve y media de la mañana
con la lectura de las constancias procesales, que son en
resumen las siguientes:

L A --

Biñificiócia":

MOTIVO DE LA ACUSACIÓN.

•.• ~.Pú~~~I

Como primera const.ancia, obra una carta del Obispo
Camacho dirigida al Tiemp(} en la que hace una resella de
los funerales del Obispo Vargas en Tlaxcala y adjunta
copia de la alocución pronunciada por el Sr. Cahuantzi en
la que éste por sí y por el pueblo da el péEame más een·
t ido al Sr. Camacho por la pérdida tan irreparable sufrida por el clero co.i la muerte
del Obispo de Puebla.

OIUDA.D Dl!I MÉXIOO.
kSbNYSN

Bl prózimo aorteo, con premio
m &amp;yor de

COltPARECJ!N'CIA DE LOS ACUSADORES.

$10,OOO ~
DE D I CI E MB R E

D E

1 8 96•

DECLARACIONES DE PERIODISTAS.

hajo el pl&amp;n siguiente:

El Director dol .1Ionitor Republicano dijo
que el párrafo á ese respecto publicado, lo
había tomado de otros per iódicos, fundán•
dose en esto para la excitativa que hizo al
Gobierno acerca de las infracciones denun•
ciadas.
E, Secretario de redacción de Gil Blas,
D. Francisco Osácar, manifestó Que las no·
ticiae allí publicadas, provenían de una
correspondencia recibida de Tlaxcala.
E l representante de La Voz de JféJ·ico,
D. Trinidad Sánchez Santos, expuso que
las noticias en cuestión las tomó de ml
Bla.~.
D. Victoriano .Agüeros p reeentó la carta
suscrita por el Sr. Cama.cho.
El Sr. Lic. D. Rafael Reyes Spíndola de•
claró que las noticias publicadas en El Jfun·
do y Et lmpaicial, provenían de t elegramas
y corre:ipondencias enviadas por el corres·
ponsal de Tlaxcala.
En su declaración el Sr. Bulnes, dice que
confiesa que se equivocó al asentar en un
artículo pul:&gt;licado en El Jlundo que una
infracción á las Leyes de Reforma ·era la
perpetrada por el Gobernador de Tlaxcala,
pues que en verdad era n tres:
Haber auforizado que sepu ltara n un cadáver en un templo; haber acompafiado al
Obispo Camacho, yendo á su derecha, á
una ceremonia en toda for ma, y h aber pro nunciado u na alocución á n ombre del pue•
blo de Tlaxcala, por ,la muerte del Obispo
Vargas.

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
lUlo, divididos en vigésimo■
d6 á 10 centav;os..

Fondo: $ 28,000.

JU LES ROBI11 &amp; C!

i

. -- ~ PRE lllOS:
1 P r emio de.... $ t 0,000. · · · • 10,000
1
.,
,.
., 1 ,ooo.... ., 1 ·ººº
l
,.
.,
,.
600 .... ,.
600

COGt-!}A~c

200......
100. . .. ,.
60. ... ..
40......
20... . ..
10. •• .••
2 Apr oximaciones d.e t S 1 oo¡
una anterior y otra. posterior a.
admero prenuado con 101 ••••• •
t 10.000 •. , ••••••••.. ••••••••
2 Apr oximacione1 de l. $50¡ una
anterior y otra posterior al nd•
mero p r emiado con l01
1.000••••••••• ••••••••••••••

1
2

,.
,.

,.

1O
5
1 O
1 O

,.
.,
.,
.,

8

a

____.

,.
,.

.,
"
,.
.,

. . . . Premio■

,ue

,.
.,
,.
..

11.acen u n total de

EDUARDOGÓ:IIKZ IlARO.

Este ee el nombre del joven estudiante de Puebla q11P,
,emitió noticiSll telegráficas y correspondencias para El
I mparcial, único periódico que ha comprobado haber rt1•
cibido datoR directos referentes al entierro del cada ver
del señor Obispo Vargas; fué llamado á declarar ante el

Llamados por la 2~ Sección del Gran Jurado los acusadores para ratificar su acusa·
cióo, algunos de ellos para robustecer ésta,
presentaron recol!tes de periódicos donde
se daba cuenta de la ceremonia fúnebre, de
la inhumación del cadáver del Sr. Vargas
y de la alocucfón mencionada.

- Teri1lcar'- en el Pabellón Morlaco,
&amp; lu tr• de la tarde, el JuevN
!;a

Este funcionario devolvió diligenciado el exhorto que
se le remitió y en el cual consta que el señor Obispo ()a.
macho declaró que no hubo ningún acto religioso del
culto externo, y que el pliego que mandó publicar y le
entregó el Sr. Cahuantzi, no lo llizo con carácter oficial.
En cumplimiento de otro exhorto librado al Juez de
Distrito de Tlaxcala declararon Ag11stío García, Capi ·
tán .A.lvarez, Sargento Ocádiz, gendarme Carpintero y
otros vPcioos citados por los acusadores Cabrera y
Roumagnac. Estos y otros testigos niPgan los hechos
imputados al Sr. Cahuaotzi.

200
200
500
1 ,000
2,000

2,000

200

100
----

a 1 7.700

111 prózimo sorteo, con premio
mayor de

$ G0,000
.. Terifl0&amp;r'- en el Pabellón llorlaoe.
A lu 11 &amp; . m., el Juevea

,.,n

DECLARACIÓN DEL AClºSADO.

No niega haber asistido á los fun erales
del Obispo Vargas, peroafirmaque lo hizo
como particular y no como funcion ario pú ·
blico, que la in hu mación del cadáver se
hizo en una capilla, dependencia del ce•
menterio de Ocl'tlán, y no en n ingún tem •
plo donde se pract ica cu lto, que no pro•
nunció alocución algun a. pues lo que h izc,
fué entregarle un papel al Obispo Camacho,
en el que le daba el pésame por la muerte
del Obispo Vargas, papel timbrad o con su
sello particular.

26 de Noviembre de 1896.
MJo •1 pl&amp;n eiQ'Uiente:
H,111 IILLETES.

FONDO: S 320,011,

J PRECIO DE LOS BILLETES,

Entero•: • 4.00.-Med los: S 2 .00.
Ouartoa: 8 1.0 0 . - Déc imos: 40 oenta.
Vt&amp;'••l moa: 2 0 centa.

PRERI08:

l1

l

§

H

1

a

4
t

remlo mayor de....... . .. 1
rem lo pri nci pal de ••.• •. ,.
ramio princi p al de . . ....,.
reml os de S l ,000 ..•• •• ,.
r e m lo• d e ., 5 0 0 .... .. ,.
r emlos de ., 200 . ••• •• ,.
r emlos de .. 1 00 ... .....
remlos de .,
40 . . .... .,
P r emios de .,
~o . • , • •• .,
Premios de 8 60, a.pro:nma e1onu
al premio de 8 60,000. ...... ••••••
Premios de 8 40 aproxlmacione■
&amp;l. premio de 8 2),000. ..... ... •·••
Premio, de t 20, aproximaci onu
al premio de 8 10.000. ........ . . . 1
Terminales de 8 20. que s_e dete~m lnar:ln por la.a dos dlumas CI·
tras del billete que obtena-a el
_premio mayor de 860,000 .. . . •• t
Terminales de 8 20, que s.e deter•
minaran por la.s dos ,Humas ct•
fr.a■ del billete que obtena-a el
premio principal de t 20,000. ••• t

o
O

l 00

100
T 99
T.9

eo,ooo

1 5.980
1 5.980

•

r

San Francisco n'O.m. ~
U. BASSETTI, Qerente.

Con posterioridad los acusadores presentaron una cir•
cular de un Presidente Municipal de Tla:xcala, en la que
á nombre del Gobernador, se ordenaba la concurrencia
de los habitautes al entierro del Obispo Vargas.
.A petición de los miemos acusadores, fueron examinados varios testigos que declararon haber estado izado el
pabellón á media asta el día del entierro del Obispo Var•
gas y haber salido con traje talar y su cortejo correspon•
diente el Cura de Ocotlán.

Juez de Distrito del Estado de Puebla en cumplimiento
del exhorto que por conducto de la Secretaría de Justicia
libró la~ Sección del Gran Jur~do.
Trat.ibase de aclarar las contrauiccioneP que rePultaron
entre sus uoticias y la dt&gt;claración rendida por el Gobn•
nador Cahuantzi, y del ca1eo supletorio qne ee pl'acticó,
resultó que el Sr. Gómex Haro ratificó sns noticias di•
ciendo que él fue testigo presencial de los hechos que re•
firió.
El Sr. Cahuantzi se sostuvo en su dicho.

DILIGENCHS DS LA DEFENSA.

EL LIC. F. O' REILLY.

NUEYAS PRUEBAS.

45.000

1.7451 1Hlllol qu ucn u Total«■ • • $ 1 78. 154'0
...-Todos loe sorteos est,in bajo !a. v1¡¡-1la.n ~ia
r. cllrección personales del Sr. D. Apolinar Ca.sttlll&amp;o,
ínterventor del Gobierno. y de un emplea do de
Tuorerla Gener&amp;I. de la Nación.

06.cinaa:

CORONEL PRÓSPERO CAB UANTZI,

20,oog
10,00
5,000
6,000
6,000
1 0,000
10,408
G,20

4.000
OOO
2•

'

•

Se refieren á las declaraciones de varios vecinos pro.
minente:1 del Estado y de empleados federales, en que
niegan que se hayan cometido por el Gobernador tales
infrnccioues á las Leyes de Reforma.
El .Administrador de Rentas manifestó que tenía cono•
cimiento de alguna de esas infracciones por las multas
que iogresaron á las cajas del Erario.
Et Presidente Municipal que envió la circulará nom·
bre del Gobernador, de que arriba hab lamoe, en un ca•
reo que tuvo con Cabuantzi, convino con éfte en que lo
había mandado sin su autorización.

Solicitó se practicara una vista de ojos al Camarín del
Santuario de Ocotlán; pero la Sección, fuodllndofe en la
ley, determinó que no era procedente la diligencia por
extemporánea.
EL DICTAUEN.

La Comisión, en resúmen, dice, que no queda en pie
contra el Sr. t.:ahuantzi, más que las aseveraciones del
Sr. Góme~ Haro, que en telegrama dirigió al Imparcial,
porque ninguno de los otros periódicos tuvo datos di•

J u r a d o-~~

rectos; pero que estas aseveraciones están destruidas por
las declaracioues rendidas á este respecto.
El dictámen termina con eeta única proposición:
"El Gobernador del Estado de Tlaxcala, Coronel Prós•
pero Cahuantzi, no es responsable del delito de infrac•
ción á las Leyes de Reforma de que fné acusado."
A la una y media se suspendió la audiencia, para con:•
tinuarla á las tres y media.

Audiencia de la tarde.
Acusación.

Al comenzar la audiencia de la tarde, el SPñor O'Reilly,
representante de los periodistas acusadores, hizo uso de
la palabra, que le fué concedida por el Presidente del
Gran Jurado y de la Cámara, Lic. Don Juetino Fer•
nández.
Su discurso abundó er. figuras galanas, en frases enér•
gica.,, impregnadas en parte de los ardores de la ju ven•
tud, en parte de las nociones que comuni•
can las lecturas de las historias y leyendas
d.i esa generosa Francia que ha derramado á torrentes su sangre por ideales, que
talentos positivos hao llamado sueños ......
y que la experiencia de esa misma nación
y de las que giran en su misma órbita intelectual, va lentamente confirmando que en
realidad lo son.
Un discurso compuesto del panegírico
de las leyes de Reforma, de la heroica 111•
-cha de nuestros pad,·es, (y el Señor O'Reilly,
muy joven comunicaba cierta ternura á esta frase), compuesto de imploraciones á
los hombres actuales para que las cum•
plan, ae elocuentes exhortos á los jóvenes
pár.\ que contiotíeo en su cumplimiento;
es evidente que debía. obtener y obtuvo
caluroso&amp; aplausos de las galerías.
Aquel fué el discurso popular dicho ante
una Cámara, en la que si hay mucho eleme:..to joven, es indudable que prepondera el de los hombrea cansddos por las luchas
de las ideas y de las pasiones, y entre los
cuales se sobrepone la razón serena, iofor•
mada en un vasto deseo de justicia y tal
vt&gt;z de piedad.
El joven abogado eacó todo el par tido
que era posible sacar de las 12omplicadas
constancias del proceoo; el priocipal apoyo
de eus argumentos consistió en la alocuci6n
del I eñor Cahuantzi que públicó el Señor
Obispo de Querétaro eu las columnas de Et
Tiempo, en cuanto á uno d" los principales
capítulos de acusación, esto es, en cuanto
á que el Gobernador de Tlaxcala había
asumido la representacién del puebk que
gobierna, con su carácter oficial, en un
acto de condolencia por la muerte de un
Prí ncipe de la Iglesia, ante la cual, como
particular, pudo revelar los sentimientos
que sinceramente tuviera; pero corno go•
bernant, siempre debió considerar c,)mo
un hecho perfectamente indiferente, da•
das nuestras instituciones en general y
las leyes de Reforma eepecialmeute.
Consideró sofística la distinción estable•
cida por la Comisión Especial del Gran Ju.
rado en su dictamen, entre lo que debía con•
siderarse como templo destinado al cul•
to público, y el lugar en que se habla se•
pnltado el cadaver dél Señor Obispo Yar•
gas, p11es era incuestionable que allí, en e 1
mismo lugar, cuando menos nna vfz al
año, se practican actos del culto católico
con la debida autorización de la autoridad
civil.
En cuanto á la participación del St&gt;ñor
Cahuantú en un acto del culto externo, y
eu consentimiento para qu1:1 el mismo se
levase á efecto, en opinión del orador, no
puede caber duda puesto que así lo revela
la 7Jrensa , lo confirman las declaraciones
dt&gt;I acusado, que no niega tu concul'rencia
á la g,·an procesión formada por sociedades
religio~as y ci dl1-s con sus estandartes, que acompafiaron
por numPr,istts calles de la ciudad de Tlaxcala, ti carro
fúnebre del Prt-lado.
La prensa también reveló que el pabellón naci nal se
hab:a izad•&gt; á media basta en los edificios públicos, que
Pe había formado una valla militar por donde p'\saba la
comitiva fúnebre, y estos hechos constituían ( tras tantas
violaciones sí las leyes dt! Reforma, puesto que son indicio claro de la participación del Estado, del Gobernador
qne es su representaute, en una ceremonia que, según
las mismas leyee, debía ser absolutamente extraña al
Gobernador de un pueblo.
Def"enfii&lt;n.

Habla el Señor Lic. Ind11lecio Sánchez Gavito, defen•
sor del Gobernador de Tlaxcala.
Su diFcurso es eminentemente jurídico, y en él agotó el
asunto; fué mny extenso.
Su exol'dic- fué recibido con visibles muestras de des•
aprobación, pues tal vez, pretendiendo hacer un argu•
mento poleroso, aceptó que el Señor Cahuantzi había
concurrido á ios fuoerales del ObiPpo con su carácter
oficial, pero que no por eso había violado las leyes de Re·
forma,

�29 N OVIEM::SRE, 1896.

EL MUNDO.
de ser de su correspondencia particular, y de. un. modo
enteramente privado; por lo tanto, esto no s1gmfica la
violación de ley alguna.
Deficiente es también la pTueba en lo que se refiere á
la declaración del Sr. Bulne.~. pues la apoya en conceptos
de dos personas cuyos nombres no cita, se reduce, por
otra parte, á asegurar que Pl Gobernador de Tlaxcala violó con sus actos, de un modo segu1·0, las Leyes de Reforma pero sin expreear concretamente cuáles eran eeos
hedhos, ni cuáles las lPyes violadaP.
En resumen, el Sr. Sánchez Gavito mostró con clari~
dad en su extenso discurso, lo deficiente de las pruebas
rendida~, respecto de todos y cada uno de los puntos de
acusación y sus incidentes.

TOMOil

MEXICO, DOMINGO 29 DE NOVIEMBRE DE 1896.

•

NOMBRO 22

Réplica.

El Sr. O' Reilly ¡,ide de nuevo la palabra, y dice que no
sabe cómo el seflor Defensor trata de presentar al ecusado como un perfecto liberal, cuand.1 es público y notorio que uno de sus hijos, en las fiestas religiosas toc11ba el
violln; pero que tal &lt;'Osa no le extrallaba cuardo el defensor era espafiol, tlaxcalteca el Sr. Cahuantzi, y si los conquistadores se habían servido de ellos para vencer al imperio azteca, hoy se continuaba la obra de los siglos, pa·
gando con la defensa una obra de gratitud, que, por otra
parte, también se encaminaba á destruir de nuevo el imperio azteca, qne tenía por·sólida ba~e las Leyes dA Reforma q·1e en Tlaxcala habían sirio violadas. Que él no
concebía á un católico liberal, pues nn gobernantP que
protestaba guardar y hacer g,1ardar las Leyes de Rdorma, era contradictorio con el católico cuya rdigión le or·
dena violarlas constantemente.
En esta parte de su diPcurso el joven orador arrancó
nutridos ap Iausos á las galerías.
El resto de la peroración, fué una amplificación de los
argumentos ya expuestos para comprobar que las viola
ciones habían existido.
SALYADOR DoNDE.- Miembro de la Comisión del Gran Jurado.

Un gran orador.

Lrc. ALBERTO I:'ALACIO -)fiembro de la Comislóu del Gran Jurado.

Una protesta formidable resonó en los escallos de los
Diputados y t'n las galerfas.
El Sr. Sánchez Gavito:
"Voy á cambiar el orden de mi argumentación, puesto que no es del agrado de la Asamblea 1. que iba á exponer."
.
. .
.
.
Siguió haciendo un análisis mmuc1oso de la prueba pre·
senLadR por los acusadores, toda ella basada en Jos partes
tele-'ráficos recibidos por El Imparcial. putstoque El Monito; tomó sus verehnes dt:1 otros periódicos, según dt-cla·
ración de su Director, idéntica á las del Gil Blu.~, Voz de
Mé.rico, El Tiempo y algún otro, así es que descifrando
todo lo que la prema había dicho, Fólo se encontraba en
ella ver~10nes, más ó menos disfrazadas, de lo que babia
publicado Et Jrnpar.:Jial.
En cuanto al sefior Director de este periódico, manifestó que lo publicado era debido á la pluma de s,1 corresponsal en Tlaxcala, quien Pxaminado por exhorto,
di¡o que sólo Je constaba que había izada nna bandera en
el Curato y en cuanto á la valla militar, había visto formados d~ntro del templo, por donde pa1:ó el cortejo fúnebre, á unos veinte hombres del Ejército.
Este testimonio, el de la prensa, al que tanto valor se
le ha querido dar, resulta ~bsolutamente b~ladí, puesto
que es singular, se reduce al del Imparcial, cuyo corres·
ponsal fué vago en sus escritos, y eri lo qne tienen de
fundamental están desvirtuados por las declaraciones to·
matas á otros funcionarios públicos, jef1,s del Ejército,
de los rurales, etc.
El otro argumento de la acusación ha consistido en el
examen de Jo que se ha llamado alocución del Sr. Ca·
huantzi suponiendo que la había pronunciado al cerrar•
se la tu'mba del Obispo; pero tal suposición ha resulta.d o
ein fundamento, puesto que se demostró que la alocución
le había sido entregada al Obispo de Querétaro, en lacaea del Gobernador, escrita en un pliego que lleva el sello

Pide la palabra el Sr. Lic. D. Luis Ménd~z, q~e también es defensor del acusado. Un profundo s1lenc10 se es·
tablece.
El gran exordio de sn ciscurso es éste: su presE:ncia en
la tribuna· todos E,n t-f,cto. respetan su anc1an1dad, ..u
rectitud n¿toria. y la vasta ilustración de que el juric.on •
sulto ha dado brillantes pruebas durante su noble vida.
Sns palabras son sencillas, pero tienen el don dP incrustarse poderosamente en el corazón y en la inteligencia.
El público estaba muy mal prevenido contra los defensores de la causa Cahuantzi, y sin embargo no hay ni
un seseo por el Sr. Méndez, y sí puede arrancar frecut&gt;n·
tPs aplauPo~, ya cnando hace elocueme .Pª~•gí,ico dP las
L&lt;&gt;yt&gt;s de RPforma, ya cuando rechaza 10d1g11ado la fal&amp;a
de rPspeto á la tumba, á la muerte qne todos los pneblos
bárbaro~ y civilizados, han honra~o, yac.uandocomprne·
baque puede serse liberal, y al ..1swo tiempo eac~rdote
cat.ólico ........ .
El Sr. Méndez levantaba en alas. de nobles idPas el
pensamiento de todos y con soplo bienhechor apagaba.
las paPioneR ........ .
«El hijo del Sr. Cahuantzi tocará el violfn e!l laz ~estas
rPligioeas, pero no será raro que e~ apr.-ciable ¡~ven
O'Reilly baile en los bautismos, Y baile en los velonos.n
«El Sr. Sánchez fiavito, español, vendrá á pa.~arle una
deuda de gratitud al tlaxcalteca; pero aver~uéocese el
Sr. O'Reilly, sí, avergüencese, puesto que él tiene la cara
blanca ........ .
Tales fueron sus últimas palabras.

snstPntaba el ataúd de sándalo, qne gnardaba las cenizas
del Obispo de Pnebla, de ese ilustre varón á quien yo he
levantado en alAA de mi bnmilde palabra. en esta tribuna,
ele PFe hombre que en el Apocalipsis de las creencias. Pe•
ñaló el azul dPl cielo como la patria de l0s corazones ein
ventnra y de las almas deFheredadas. Si levantó los ojos
á h1R im~genes no fué para valnar AU pedrería; sino para
pt-dir misericordia á la angustia humana.

·················································································
'Hace algnnos día, escribí un artículo en El Jmpa1·cir1 l
pobre la captura de unaR monjas en la hacienda de San
Borjll. y la prensa libe al y miR amigo~ creyeron que había dt&gt;foccionado en el campo de mis ideas ...... yo contesto deRde este lngar Fagrado para mí, que si mis escritos pudinan engendrar tales reproches, pert&gt;zcan antt&gt;.s
qne pierda yo, esa in veFtidura qne mis humildes ideas me
han dado en el senti:nieuto público.
Yo no de~enderé nunca el conventículo. Respeto y amo
la purPza de la mujer, y su abstención voluntaria ........ .
La mujer es una grandeza; virgen, es el cielo expléndido, el relicario de nuesfras espe1·anz0&amp;, de nuestras ilu•
Piones; esposa embellece el hogar, y es el vaQo donde de·
positamos el secrl'tO de nuestras adversidades; madre to ·
ca el cielo con la frente; porque el hombre, nacido de mujer, ta poblado de maravillas PI Universo y llevado el
dogma de la libert,ad al corazón de los oprimidos y á los
ob~curoe senos de la conciencia humana.»
A~í, y aun mejor es todo lo demás.
La votac1.ón.

La Co:rn.l@ión.

El Sr. Esteva defiende el dictámen de la Comisión. Su
diFcureo fué metódico, ordenado, rpflt•jó con clarida~ la
elevada actitud que como jueces dt&gt;breron tener sns miembros, aquilatando las pruebas, antes de r~sol verse á fijar
una conclusión condenatoria 6 absolutona.
Manif,-,st6 su profundo amor á las instituciones, y examinó con un crite1io jurídico p!"ofundo, y vasta erudi·
ción las constancias del proceso y los Alemf nto~ de prueba.
Hizo notar qne tanto él como los demás m1embr?s de
la comisión, habían penetrado toda la t.rascendencia del
proceso que ee iniciaba, y que sn res&lt;_&gt;lución. por tanto,
babf.. sidc bija del estudio máR dt&gt;temdo y del mót1 grande deseo de acierto que necesariament,e debía inforrnarRP. en la imparcialidad y en un poderoso sentimiento de
justicia.
La fraee del Señ.or Esteva fué muy correcta.

DPF-pués de loe trámites reglarnen_r,arios, se votó E:n. lo
particular la proposición absolutona de la 1~ Com1s1ón
del Gran Jurado.
Siendo afirmativa la resolución por una mayoría de 153
votos contra 12.

Habla el Sr. Matcos.

J
L lC'. AD.ALBERTO F-&lt;óTE\. A,- ~ embro de la comisión del Gran Jurado. •

El M1mdo diario publicó el discurso íntegro de este notable orador.
¿Qué sostuvo? El abs11rdo de la verdad jnrídica ........ .
¿Cómo? Admirablemente, pro tuci1,ndo exploijiones de
risas, de aplausos, de entusiastas bravos y haPta lágri:nas, po1que hubo bellos ojos de cubanas en los que brillaron como diamanteP montados en azabache ........ .
Queríamos dP-jar al ,lfundo diario todo el tesoro de esas
frases, pero no podemos prescindir de la tentación de
fnriqnecernos con unas pócas:
«Vt-intitrés ai'ios hace qne la Lf&gt;gielatura de Tlaxcala
me invistió con la alta honra de la ciudadanía del Estado. Este suceeo fortalece la acción de mis dtberee, y al
venir á esta tribnna á dt-fonder los fupros de la Constituctón y la Reforma, vindico al pueblo tlaxcalteca que
tantos 8acrificios ha hecho y tanta eangre ha derramado
bn las luchas por la li.bPrtad y á quien la clerecía hace
aparecer en estos momentos como la ciumta de una camá ndula en la sarta de perlas de la Unión Mexicana, y
á propósito de este jurado, como una ~urba de armenios
cr;stianos bajo el yatagan de la barbarie musulmana.
Para juzgarle es necesario apartar la vista de ese grupo,
que como alazán domado, se unció al carro fúnebre que

L1c.:ADOLFO FEXOCHIO.- Presid&lt;:nte de la Comisl(,n del Gran J ura )o.

General -C:,ic:enle Ni,:,a Palacio.
MINISTRO DE MEXICO EN ESPA:5"°A,

t No-v1.e:rn.bre

22 de 1 896,- (De íotogra.fia de los Sres. Torres H erman os.)

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91727">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91729">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91730">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91731">
              <text>21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91732">
              <text>Noviembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91733">
              <text>22</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91750">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91728">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 21, Noviembre 22</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91734">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91735">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91736">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91737">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91738">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91739">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91740">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91741">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91742">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91743">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91744">
                <text>1896-11-22</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91745">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91746">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91747">
                <text>2017455</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91748">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91749">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91751">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91752">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91753">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="882">
        <name>Brisa otoñal</name>
      </tag>
      <tag tagId="873">
        <name>Congreso Médico Panamericano</name>
      </tag>
      <tag tagId="883">
        <name>Cuarteto Saloma</name>
      </tag>
      <tag tagId="881">
        <name>Fiestas presidenciales</name>
      </tag>
      <tag tagId="879">
        <name>Guillermo Pepper</name>
      </tag>
      <tag tagId="858">
        <name>La inutil riqueza</name>
      </tag>
      <tag tagId="880">
        <name>Palacio de Chapultepec</name>
      </tag>
      <tag tagId="855">
        <name>Rubén Darío</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3519" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2161">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3519/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._22._Noviembre_29..pdf</src>
        <authentication>12d0b9be72f43b8f96c4df2d1c0c8d9b</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117341">
                    <text>29 N OVIEM::SRE, 1896.

EL MUNDO.
de ser de su correspondencia particular, y de. un. modo
enteramente privado; por lo tanto, esto no s1gmfica la
violación de ley alguna.
Deficiente es también la pTueba en lo que se refiere á
la declaración del Sr. Bulne.~. pues la apoya en conceptos
de dos personas cuyos nombres no cita, se reduce, por
otra parte, á asegurar que Pl Gobernador de Tlaxcala violó con sus actos, de un modo segu1·0, las Leyes de Reforma pero sin expreear concretamente cuáles eran eeos
hedhos, ni cuáles las lPyes violadaP.
En resumen, el Sr. Sánchez Gavito mostró con clari~
dad en su extenso discurso, lo deficiente de las pruebas
rendida~, respecto de todos y cada uno de los puntos de
acusación y sus incidentes.

TOMOil

MEXICO, DOMINGO 29 DE NOVIEMBRE DE 1896.

•

NOMBRO 22

Réplica.

El Sr. O' Reilly ¡,ide de nuevo la palabra, y dice que no
sabe cómo el seflor Defensor trata de presentar al ecusado como un perfecto liberal, cuand.1 es público y notorio que uno de sus hijos, en las fiestas religiosas toc11ba el
violln; pero que tal &lt;'Osa no le extrallaba cuardo el defensor era espafiol, tlaxcalteca el Sr. Cahuantzi, y si los conquistadores se habían servido de ellos para vencer al imperio azteca, hoy se continuaba la obra de los siglos, pa·
gando con la defensa una obra de gratitud, que, por otra
parte, también se encaminaba á destruir de nuevo el imperio azteca, qne tenía por·sólida ba~e las Leyes dA Reforma q·1e en Tlaxcala habían sirio violadas. Que él no
concebía á un católico liberal, pues nn gobernantP que
protestaba guardar y hacer g,1ardar las Leyes de Rdorma, era contradictorio con el católico cuya rdigión le or·
dena violarlas constantemente.
En esta parte de su diPcurso el joven orador arrancó
nutridos ap Iausos á las galerías.
El resto de la peroración, fué una amplificación de los
argumentos ya expuestos para comprobar que las viola
ciones habían existido.
SALYADOR DoNDE.- Miembro de la Comisión del Gran Jurado.

Un gran orador.

Lrc. ALBERTO I:'ALACIO -)fiembro de la Comislóu del Gran Jurado.

Una protesta formidable resonó en los escallos de los
Diputados y t'n las galerfas.
El Sr. Sánchez Gavito:
"Voy á cambiar el orden de mi argumentación, puesto que no es del agrado de la Asamblea 1. que iba á exponer."
.
. .
.
.
Siguió haciendo un análisis mmuc1oso de la prueba pre·
senLadR por los acusadores, toda ella basada en Jos partes
tele-'ráficos recibidos por El Imparcial. putstoque El Monito; tomó sus verehnes dt:1 otros periódicos, según dt-cla·
ración de su Director, idéntica á las del Gil Blu.~, Voz de
Mé.rico, El Tiempo y algún otro, así es que descifrando
todo lo que la prema había dicho, Fólo se encontraba en
ella ver~10nes, más ó menos disfrazadas, de lo que babia
publicado Et Jrnpar.:Jial.
En cuanto al sefior Director de este periódico, manifestó que lo publicado era debido á la pluma de s,1 corresponsal en Tlaxcala, quien Pxaminado por exhorto,
di¡o que sólo Je constaba que había izada nna bandera en
el Curato y en cuanto á la valla militar, había visto formados d~ntro del templo, por donde pa1:ó el cortejo fúnebre, á unos veinte hombres del Ejército.
Este testimonio, el de la prensa, al que tanto valor se
le ha querido dar, resulta ~bsolutamente b~ladí, puesto
que es singular, se reduce al del Imparcial, cuyo corres·
ponsal fué vago en sus escritos, y eri lo qne tienen de
fundamental están desvirtuados por las declaraciones to·
matas á otros funcionarios públicos, jef1,s del Ejército,
de los rurales, etc.
El otro argumento de la acusación ha consistido en el
examen de Jo que se ha llamado alocución del Sr. Ca·
huantzi suponiendo que la había pronunciado al cerrar•
se la tu'mba del Obispo; pero tal suposición ha resulta.d o
ein fundamento, puesto que se demostró que la alocución
le había sido entregada al Obispo de Querétaro, en lacaea del Gobernador, escrita en un pliego que lleva el sello

Pide la palabra el Sr. Lic. D. Luis Ménd~z, q~e también es defensor del acusado. Un profundo s1lenc10 se es·
tablece.
El gran exordio de sn ciscurso es éste: su presE:ncia en
la tribuna· todos E,n t-f,cto. respetan su anc1an1dad, ..u
rectitud n¿toria. y la vasta ilustración de que el juric.on •
sulto ha dado brillantes pruebas durante su noble vida.
Sns palabras son sencillas, pero tienen el don dP incrustarse poderosamente en el corazón y en la inteligencia.
El público estaba muy mal prevenido contra los defensores de la causa Cahuantzi, y sin embargo no hay ni
un seseo por el Sr. Méndez, y sí puede arrancar frecut&gt;n·
tPs aplauPo~, ya cnando hace elocueme .Pª~•gí,ico dP las
L&lt;&gt;yt&gt;s de RPforma, ya cuando rechaza 10d1g11ado la fal&amp;a
de rPspeto á la tumba, á la muerte qne todos los pneblos
bárbaro~ y civilizados, han honra~o, yac.uandocomprne·
baque puede serse liberal, y al ..1swo tiempo eac~rdote
cat.ólico ........ .
El Sr. Méndez levantaba en alas. de nobles idPas el
pensamiento de todos y con soplo bienhechor apagaba.
las paPioneR ........ .
«El hijo del Sr. Cahuantzi tocará el violfn e!l laz ~estas
rPligioeas, pero no será raro que e~ apr.-ciable ¡~ven
O'Reilly baile en los bautismos, Y baile en los velonos.n
«El Sr. Sánchez fiavito, español, vendrá á pa.~arle una
deuda de gratitud al tlaxcalteca; pero aver~uéocese el
Sr. O'Reilly, sí, avergüencese, puesto que él tiene la cara
blanca ........ .
Tales fueron sus últimas palabras.

snstPntaba el ataúd de sándalo, qne gnardaba las cenizas
del Obispo de Pnebla, de ese ilustre varón á quien yo he
levantado en alAA de mi bnmilde palabra. en esta tribuna,
ele PFe hombre que en el Apocalipsis de las creencias. Pe•
ñaló el azul dPl cielo como la patria de l0s corazones ein
ventnra y de las almas deFheredadas. Si levantó los ojos
á h1R im~genes no fué para valnar AU pedrería; sino para
pt-dir misericordia á la angustia humana.

·················································································
'Hace algnnos día, escribí un artículo en El Jmpa1·cir1 l
pobre la captura de unaR monjas en la hacienda de San
Borjll. y la prensa libe al y miR amigo~ creyeron que había dt&gt;foccionado en el campo de mis ideas ...... yo contesto deRde este lngar Fagrado para mí, que si mis escritos pudinan engendrar tales reproches, pert&gt;zcan antt&gt;.s
qne pierda yo, esa in veFtidura qne mis humildes ideas me
han dado en el senti:nieuto público.
Yo no de~enderé nunca el conventículo. Respeto y amo
la purPza de la mujer, y su abstención voluntaria ........ .
La mujer es una grandeza; virgen, es el cielo expléndido, el relicario de nuesfras espe1·anz0&amp;, de nuestras ilu•
Piones; esposa embellece el hogar, y es el vaQo donde de·
positamos el secrl'tO de nuestras adversidades; madre to ·
ca el cielo con la frente; porque el hombre, nacido de mujer, ta poblado de maravillas PI Universo y llevado el
dogma de la libert,ad al corazón de los oprimidos y á los
ob~curoe senos de la conciencia humana.»
A~í, y aun mejor es todo lo demás.
La votac1.ón.

La Co:rn.l@ión.

El Sr. Esteva defiende el dictámen de la Comisión. Su
diFcureo fué metódico, ordenado, rpflt•jó con clarida~ la
elevada actitud que como jueces dt&gt;breron tener sns miembros, aquilatando las pruebas, antes de r~sol verse á fijar
una conclusión condenatoria 6 absolutona.
Manif,-,st6 su profundo amor á las instituciones, y examinó con un crite1io jurídico p!"ofundo, y vasta erudi·
ción las constancias del proceso y los Alemf nto~ de prueba.
Hizo notar qne tanto él como los demás m1embr?s de
la comisión, habían penetrado toda la t.rascendencia del
proceso que ee iniciaba, y que sn res&lt;_&gt;lución. por tanto,
babf.. sidc bija del estudio máR dt&gt;temdo y del mót1 grande deseo de acierto que necesariament,e debía inforrnarRP. en la imparcialidad y en un poderoso sentimiento de
justicia.
La fraee del Señ.or Esteva fué muy correcta.

DPF-pués de loe trámites reglarnen_r,arios, se votó E:n. lo
particular la proposición absolutona de la 1~ Com1s1ón
del Gran Jurado.
Siendo afirmativa la resolución por una mayoría de 153
votos contra 12.

Habla el Sr. Matcos.

J
L lC'. AD.ALBERTO F-&lt;óTE\. A,- ~ embro de la comisión del Gran Jurado. •

El M1mdo diario publicó el discurso íntegro de este notable orador.
¿Qué sostuvo? El abs11rdo de la verdad jnrídica ........ .
¿Cómo? Admirablemente, pro tuci1,ndo exploijiones de
risas, de aplausos, de entusiastas bravos y haPta lágri:nas, po1que hubo bellos ojos de cubanas en los que brillaron como diamanteP montados en azabache ........ .
Queríamos dP-jar al ,lfundo diario todo el tesoro de esas
frases, pero no podemos prescindir de la tentación de
fnriqnecernos con unas pócas:
«Vt-intitrés ai'ios hace qne la Lf&gt;gielatura de Tlaxcala
me invistió con la alta honra de la ciudadanía del Estado. Este suceeo fortalece la acción de mis dtberee, y al
venir á esta tribnna á dt-fonder los fupros de la Constituctón y la Reforma, vindico al pueblo tlaxcalteca que
tantos 8acrificios ha hecho y tanta eangre ha derramado
bn las luchas por la li.bPrtad y á quien la clerecía hace
aparecer en estos momentos como la ciumta de una camá ndula en la sarta de perlas de la Unión Mexicana, y
á propósito de este jurado, como una ~urba de armenios
cr;stianos bajo el yatagan de la barbarie musulmana.
Para juzgarle es necesario apartar la vista de ese grupo,
que como alazán domado, se unció al carro fúnebre que

L1c.:ADOLFO FEXOCHIO.- Presid&lt;:nte de la Comisl(,n del Gran J ura )o.

General -C:,ic:enle Ni,:,a Palacio.
MINISTRO DE MEXICO EN ESPA:5"°A,

t No-v1.e:rn.bre

22 de 1 896,- (De íotogra.fia de los Sres. Torres H erman os.)

�EL MUNDO.

334
1.1.EL MUNDO."
SJDUNA.BJO ILU8TRADO.

Teléfoao 434.-Callede Tibu.rtio núm. 20.-Apartado87 b.
JBX.100.
Toda la correspondencia, debe dirlgine
al Gerente de este periódico.

La enscrici6o. á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mee,
1 ae cobra por trimestres adelanti.dos.
Ndmeroe eueltoe óO centavos.
A.viaoe: , razón de $30 plana por cada publ;cación.

Todo pago debeser precisamente adelantado.
COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

BBGll!TRADO

-A.gen~ exclusivos para los Eetadoe Unidoe y Cana•
dá The Spanish American Newspaper Company, 136 Libeny 8'. New York, E. U.»

tiotas ti)itorialts.
¡Es ya por fin un hecho el triste acontecimiento anticipado por la prensa mPxicanal El General D. Vicente
Riva Palacio, Ministro de la República en Espafla, acaba
de fallecer en Madrid, víctiwa de una dolorosa enferme·
dad cuyo génesis y terminación eran ya conocidoe: la no·
ticia, inmediatamente trasmitida, ha causado profunda
sensación.
¿Qué había sido para la Patria esta existencia que aca•
ba de extinguirst? Fué una vida cuyas primeras energías
se gastaron en aquella noble y generosa aventura
emprendida por loe que nos precedieron en la lucha de
la política, en_pro de la libert:ld, la tierra prometida de
aquellos eepíriius batalladores; fué una fuerz.i multifor·
me, proteica, ductil y maleable, l)Ueeta al servicio de una
gran idea; un gladiador apercibido al combate de cada
hora, de cada momento, con la espada, con el puflal, ,
al_filerazos y á mandobles; á plena luz del día y en la tiniebla de la emboEcada. Todas las actividades y todas las
direcciones de la inteligencia ee concentraban en esta
pereonalidad. ilustre. ¡Todas las rebeldías y todos los tu•
multos se agitaban en el fondo de esta conciencia!
No ee cierto que nosotros los que comenzamos á aprovechamos de la obra que nos legara la vieja guardia hagamos
caer ª&lt;?~re eeas memorias el peso de nuestro de'edén. So·
mos b1Joe del pasado y á él le debemos las condiciones
dentro de l~s _1;uales se opera. la actual evolución política.
A tilos se dmJe nuestra gratitud y hacia elloR busca cau·
ce n!leetra admiraci~~: sa~m&lt;?B lo que por la República
reahzaron con prod1g10sa v1tahdad en medio de hoscas
tempesta~es que amenazaban desplomarlos. ¿Cómo tratar
de destruir el baeamento que sostiene al edificio?
Y entre aquellos hombree, con alas de aguila y corazones de león, la figura de Riva Palacio ocupa un prim~r
pueem,:-raza de rebeldes que engendrara un Altamirano
y un Nigromante. De aquellas filas surgió este hombre
que eabía encerrar una epopeya en un epigrama y hacer
d~l zumbido de una avispa el ronco eco de un caílonazo.
Rió hondamente ante las vetustas fórmulas de una política estrecha, y tanto y tan bien rió que á la festiva música de sus carcajadas reepondi6 el ;umor de un pueblo.
Y así en aquel movimiento nacional lo que otros alcanzaron entre las descargas de la fusilería él lo logró en
medio d~ loe irónicos centelléoe _de la pl~ma.
l"ero mnguna lucha más palpitante ninguna que caracteres .más dolorosos revistiera que'aquella en la que
fué preciso romper loe l~z~s que le ataban á su primer
hogar: desgarrar la trad1c1ón, desoír el consejo desbarat~r aquel cerco de carifloa, q~e le estrechaban para acudir en defensa de la Repubhca, de la enemi~a de loe suyos, de e~ d~aposada ideal por quien aceptó valerosamente el aacrific10.
¿Cómo no sentirnos lleno~ de ~dmiración y _de respeto
por esta fig!lra en la que se identifican las aspiraciones y
las tendencias de una época á la que debe la nación todo
lo que es y lo.que vale? ¿Cómo ~ar al olvido y desdeñar
una pereonahdad de tanto relieve en la historia de la
Libertad nacional?
La muerte de Riva Palacio es un intenso dolor para
loe que s~bemos honrar á la Patria en aue más vigorosas
encarnaciones.

2Climentadón tJ 2Cgrirultnra.
La importació1;1, li~re ~e derechos, de maíz americano,
ha salvado á varios ~ietritoe del país~ los peligros del
hambre; en la actualidad se tiene noticias de excelentes
c~has levautada9 en varias zonas de la República,particularmente en el Estado de Jalisco -habiéndonos
por lo ta~to, salvado de la crísis agrícola 'que amenazaba
una pers1et:ente sequía, en los comienzos de la estación
de las Jiu v1as.
Es~a situación ~s demasiado grave para no procurar re·
med1arla, pues ~!entras nuestra agricultura se halle expuesta á esta peligrosa alea, todos los cálculos encaminados á rel!olver problemas económicos nacionales se en
c~entran á merced de ~n~olpe de ~iento que despeja el
cielo de ~ubes. Para ehmmar este unplacable fatalismo
q_ue ee cierne sob_re la l~h&lt;?r.de los campos, será necesario pasar del cultivo pnm1t1vo, que empleamos, a1 cient!jico. EsP d_fa se aho!rará~ muchas fuerzas mal utilizadas
en un t~aba¡o raqufttco y em compensación para la riqueza ptíbhca.
La prod!lcción de loe principales frutos agrícolas, en
todo el pais, los a110s de cosechas normales, es como sigue:

Cebada................... 2.095,660 hectólit,oe.
Maíz ....................... 46.458,810
,,
Frijol...................... :.!. 734,517
Trigo...................... 4.026,92.&gt;
,,
Estos rendimientos son verdaderamente mezquinos, y
representan-ahora que se ha puesto al debate el asunto
de la alimentación nacional-una suma insuficiente para
cubrir la primera de las necesidades individuales: la de
subsistencia en virtud de la reparación de fuerzas· perdidas mediante una nutrición completa.-Lae cantidades
que acabamos de dar, no bastan, en efecto, para atender
á la indeclinable ley de la vida, puesto que de las revela·
doras estadísticas resulta que corresponden por afio y por
habitante las siguientes porciones:
:Maíz ........................................ 348 kilos.
Trigo............................. ........... 32 ,,
Frijcl ....................................... 17 ,,
De donde se deduce-eecribía no hace mychos años un
publicista-que Eólo come pan !a sexta parte delos habitantes de 1a R epública, y que la alimentación diaria media por habitante es de dos libras tres onzas, de la que
hay que rebajar la conPumida por los animales.-Esta
alimentación es por su cantidad y calidad perfectamente
inútil para sostener á una raza fuerte y vigorosa.
En diversos tonos ee ha pedido, en estos últimos tiempos, prott-cción para la agricultura nacionsl, cuando en
realidad los más dignos de ser protegidos son los que la
agricultura pone á ración de hambre. La escaeez no sólo
se experimenta en arios de malas cosechas, sino en todos
los años, y nuestro problema agrícola es un problema fiscal mantenido por una cuota que la admi nietración acude
sabiamente á eliminar cuando las necesidades ptíblicas
lo reclaman.
Esto demuestra que no ee puede proteger á un grupo
social sin perjudicar a otro.-Afortunadawente, la evolución económica del país permitirá algún día poner la
mano-ein grandes t,astornos-en ese último baluarte de
viejos errores pasados que se llama el Arancel de Aduanas y que paulatinamente se ha idt' tocando en el sentido
de la libertad comercial.

29 NOVIEMBRE, 1896.
seguridad á eu imperio? ¿No será vana ilusión que, cons•
neflido por la necesidad, obligado por la fuerza ó aconsejado por el cálculo, ee resuelve el Califa de los Creyentes á cumplir las promesas juradas tantas veces como
con tanta astucia y perfidia quebrantadas?......
Así lo ha anunciado el Mnistro de negocios extranjeros de la República Francesa, ante la Cámara de DiputadO!!. Su declaración ha sido oída con regocijo de propios y extrafloe, y la oposición misma que buscaba un
capítulo de acusación en la débil política desplegada contra la Sublime Puerta por el gabinete que preside Mr.
Méline, ha tenido que declararse esta vez derrotada ante
las terminantes afirmaciones del hábil ministro.
El gobierno francés está, pues, de plácemes por la brillante posición que la alianza con Rusia ha venido á darle en sus relaciones internacionales. Cierto que Aun no
ha podido ser bastante explícito para aununciar ante el
mundo los térrninoe del tratado, pero ee ha declarado y
con ra ón por medio de sus órganos caracterizados en
el i,arlamento, que son prendas seguras de la armonía.
que existe con ::lan Peteraburgo, las palabras del Czar en
l'aríe y sus t!xpresionee en Chalóns.
Y ya se ve todo lo que eso significa cuando á la mágica palabra del embajador francés, la cuestión de Oriente,
tan ocasionada á serias complicaciones y á posibles espantosas catástrofes, se resuelve en pacífica forma y hace sonreír á los hombres de buena voluntad, que ansían
la concordia de las naciones.
Ya s~ ve con qué orgullo se anuncia que Francia está.
dispuesta á soste11er loe discutidos derechos que tiene sobre Egipto, á pesar de las resistencias británicas, ¡x,rque
cuenta ya con el apoyo de eu poderosa aliada la Rusia.
Que eca por la sola influencia de la República ó por
virmd de sus alianzas, ello es que todo anuncia que ya
no oiremos hablar por algún tiempo detlas crueldades de
los kurdos y de las atrocidades de los turco@. pues por·
esta vez, d~bemos creer que loe perseguidos cristianos
armenios han obtenido las garantías que con tanta razón
am b,c1onaban.
Y a era tiempo de que cesaran, estos edcándaloe y de
que el caduco imperio o\omano d~ara de de~honrar la.
civilización europea.

2~ 5

OVIEMBRE,

1896.

olvidar~m lt&gt;e agravios, las tiranía~ y las perfidias que la
de~rmmaron; y al pueblo que atribulado y úprimido su
po romper_las cade11as que !e aherrojaban y la esclavitucl
qu': lo euvllecía, _se da el d1csado de verdugo, erigiendo
en mocentes vícumae, á sus antiguos é inmolados opresor..s.
E&gt;1 cierto qne innumerables crueldades é infinitos crí·
mene~ ruancharon los gloriosos ideales revolucionario~.
Es innegable que las doctrmas humanitarias fueron
holladas por sansculoUe y dee~am_isa~os, pero es ilu•orio
pre-tender que al vaciar eus m~t1tnc1ones una eocitdad
arrollada por un impulEO irre~ietible, en nuevos y apnee'.
tos mo!.des, no se ro~p~ el crisol q~e forjó su primitiva
forma, que ha env"J•c1do conteméndola· ee necPeari..
rec?nocer que cuando el Poder irr811poneable desconoce
Y mega el derecho amparado por la fuerza, la misma fuer•
za. P?r I:1 Ier natural de la reciprocidad y de lse grande~
re1v)nd1cacionee, ha d~ aniquilarlo al fin con su soberanía 1ncontraetablt'; y ee injusto, al evocar el recuerdo d,.
a~s treme!ldos estragos, de eus terribles infamias y sus
villanas vilezas no tr'!er, tambi~n, á la memoria, que esos
hombrPe feroces, ébrios y fanáticos que los cometieron
que _aquellos enfermos-según Taine-eran los mismo~
á qU1E'ues «el fi~co e~traía basta la sangre,, como ha dicho
el. Duque de Sarnt Simón; que eran los que hHbían recibido todos los daños, todas las humillacionee, y todas
las ofensas; que el buen re:¡¡ cuya cabeza cafa en el ca'1al
so, b~bía llamado contra la nación á sus máq impla,·abl,"
enemigos, y que aquella nobleza elt-ganlR. di~tingnidfl v
refinada cuyoP aristocráticos ene! los co, taba la nueva má
quina d~ l,[r. Gillotin, albergaba en Fus 1wchos mncha más
perversión moral que las ma~as frPné&amp;icaR que apostrofa.
ban sus cadáveres...... y á los que habíau de~poseido é in•
sultndo......
La revolución faé el sangriento epílng() prepar11do por
loe monarcas: sólo que como las ola•, al romper el dique
que oponía valladar á su curso iuundan y destrnyew aeí
la ola de laf! pasionFB humanas, al llt-gar el momenkl de
las represalias, pasó los límites de la ju11ticia, satidacien•
do loe rencores ......

*

RESUMEN.-El cesarismo ~ermánico y las prerrogativas
de los mititares.-.Alemania siemprti armada.-Francia y
la cuestión de 0riente.-Preponderancia de Rusia á travé11
de la política francua.-Xicaragua y la República Mayor
dt' Centro América.-Se despeja una incógnita.
Entre las formas que ha tomado el sentimiento público en Alemania para protestar contra la pesadumbre del
cesarismo que abruma; entre las manifestaciones que ha
encontrado para sacudir esa losa del ejército innúmero
que pesa sobre las clases productoras de la sociedad, ee•
tá la discusión que ha provocado en el parlamento contra loe privih-gios de loe militares.
No ha mucho uu oficial del ejército alemán, de esos
que ostentan '!l uniforme como salv,,-eonducto de sus
iniquidades, dió muerte en un café á un infeliz obrero
que había tocado inadvertidament.: las inmaculadas in·
signiae del militar, que s0 dió por oft!niido. El casti~o
dtl culpable no fué ni con mucho proporcional al delito,
y la gente pacífica que á cada paso Btl ve expuesta á las
agresiones poco razonadas y bruscas de los que llevan al
cinto una espada para defender la patria y su~ ins~ituciones, han levantado la voz en la prensa y provocado agrias
diecueiones en el parlamento.
No será el Em.-.erador Guillermo, quien tiene puesto en
amor y eu carifio en su brillante ejércit,, el que cercene
ni una parte de los privilegios con que él y sus predecesores ban distinguido á la clase militar. Dtisde que las
hazanas germánicas sucesivas prepara•on y llevaron á
feliz término la unidad del Imperio; desde que las armas
prusianas se engrandecieron con los despojos de Dinamarca vencida y con la h~emonía alemana que arrebitaronáAustria humillada, y constituyeron tra11 lucha tremenda la nación moderna, fuerte y podero~a, todas han
eido ostentaciones de fuerza y de poder, que ee refl~jan
basta en los actos ruás comunes de la vida social.
~i la sociedad ge-wánica no tuviera el vigor y la ener•
gíade las razas nuevas, ei no deeplPgara en su desarrollo
y evolución natural esa virilidad fecunda que carocteriza
á los organismos modernos, y no la viéram&lt;H distinguirse con 1:mvidiable dietinción en toda~ las eef,ffas á que se
aplica la humana actividad en la obra de la civilización
y del progreso, diríamos que el militarismo co..uo úl·
cera ruín corroía lentamente los miembros del gigante,
y amagaba con amenazas de muerte al coksal Imperio.
Pero no, la Germanía con la adarga embrazada y la lan•
za en la cuja, vela celosa por su sPguridad, y ei no la es
permitido dejar las armas, es porque en lo interior la
acecha el socialismo que nmieg~ de las legendari&amp;R glorias imperiales, y ruge amPnazante contr11, la monarqufa;
y en lo exterior, espían el momento oportuno para ano·
nadarla, razas y pueblos, gentes y naciones, que recelan
de su soberbia gran.deza.
No coaeeguirán nada, pues, los que pretenden menoscabar las prerrogativas del soldado en favor de las clases
civiles. Guillermo II no cejará ante esas pretensiones,
porque no puede retroceder. La acción es 1.ncampamen·
to, y gracias que al redoblar de los atambores y al agudo
toque de los clarines, va encaminándose segura hacia en
indisputable progreso.

***

,. ¿Se1á verdad que lucen ya auroras sonrosadas y días
risuefloe para los infelices cristianos, por tanto tiempo
víctimaa inmoladas á la barbarie musulmana? ¿Será cierto que el Suhán Abdul- Hamid ha consentido por fin en
hacer cesar las escenas de sangre que hicin,m extreme•
cer de horror al mundo civifüado, y que st: uecide á im•
plantar las reformas que dén libertad á sus eubditos y

En vano nos debatíamos t:ecando racional explicación
á la existencia de la República Mayor de Centro América; en vano procurábamos definir satisfactoriamente sus
tendencias y sus aspiraciones.
Habíamos visto tres nacionae inquietas y turbulentas
ligarse en una especie de confederación, ostensiblemente para dar estabilidad y poder á sus exhaustas energías;
pero no las concedíamos vitalidad suficienw, creyendo
que se basaba su alianza en platónicos sueflos y poéticas
concepciones de ~onfraternidad internacional.
Habíamos visto á Nicaragua, Honduras y Salvador,
campo fecundo donde han germinado todos los ddectoe
de nuestra raza y todos los elementos morbosos de n uestro carácter, unirse en aparitincia para desarrollar sus
fuerzas activas y sanas y aplicarlas al progreso común;
pero juzgábamos esa unión vanal, dada la inestabilidad
enfermiza que a4.ueja á los gobiernos de loe pueblos congregados.
Púr fin tabemoe á que atenernos, pues comienzan á
descnbrirse las secretas miras y las ocultas tendencias de
esa República Mayor. Libre Nicaragua de la insurrección
que amenazó la existencia de eu gobierno actual en los
primeros meses del presente afio; sofocada por el General Zelaya la conspiración que en los pasados díae¡uso
en peligro eu azarosa vida; y decidido á perdonar sus
enemigos desarmados por medio de general anmietía,
avisan por telégrafo que acaba de mandar un env'.ado es·
pecial que lo represente en la Dieta Internacional que re•
eide en la ciudad del Salvador. No va en verdad con objeto de afirmar la alianza y consolidar la unión, sino buscando el apoyo de los aliados á fin de poder rescatar por
medio de la violencia un territorio que ocupara CostaRica en l~jana y remota época.
¡Qué tal la unión y fraternidad centro-americanas! Y a
era tiempo que salieran á luz y no estuvieran cubiertas
con mentidos oropeles. ¡Ya convenía que se ostentaran
al mundo en toda su desnudez y no abrigadas con púr •
puras falsas y lujoso ropaje de relumbrón. Bueno es co•
nocer á donde van los fundadores de la República !Ia·
yor de Centro América.
X.X.X.
25 de Noviembre de 1896.

Notas Teatrales.
María Tubau.-Thermidor.-.La. Ope:ra.-Roura.
María Tubau ha abandonado la capital de México.
Tras una temporada fecunda en éxitos artleticoe y pródiga en desastres pecuniarios, ha marchado la elegante
actriz hispana á Guadalajara.
Prou· Frou, una de las joyas más preciadas del moder•
no repertorio francéa, ha sido la obra elegida para hacer
eu presentación al público jalisciense. Gilberta, su pro·
tagonista, es uno de lo ➔ tipos escénicos más diffcilee y ee•
pin:&gt;sos que crear y sostener pueden el talento de un actor y los conocimientos de un artista. La joven alegre,
coqueta, aturdida en los primeros actos, es la mujer amante en el tercero, la esposa adúltera en el e u arto y en el
último la arrepentida pecadora que llora sus pasadas cul•
pae, sus errores y sus extriwíos, y muere al fin, dichosa
y eonriente, entre los brazos del marido ultrajado, de la
ofendida hermana y el agraviado padre, que la perdonan
sus afrentas ...... y después de extrecbar al bijo,~abandonado, que apenas si reconoce en ella á la autorade su
existencia........ .

*

* * de la humanidad, la epoComo todas lae grandes obras
peya redentora que derrocó á la caduca monarqufa fran•
cesa, ha tenido injusto3 y apasionados detractores. Se-

EL MUNDO.

LAS FIESTAS DE PUEBLA.
D:rl-lCUR!!-iOS del sei'l.or Prei.idente de la.

Ro:,públlca.

En el Casino Español.
Seflor Ministro: Señores:
Doy muchas gracias á la simpática celonia eepaflola
de PuPbla, por la eltgancia, buen gusto y buena \'Olunt11d que para obsequiarme ateeoró e11 este tepléndido banqi1ete; y al Duque de A,coe, RU digno y muy disti1 guido
Representante é i11térp1 .. te de eu11 g1::11nosos y el1::v• dos
sentimientos, por las ddicadas frast-R en que, para honrarme, ha vertido toda la berwvolt,ncia con que sus compatriotas cautivan rui gratitud.
Las manifostaciones d., e~tt" género y de esta procedencia de que he sido objeto pn otros .Est11doe; el carácter de
los eepaf'loles naturalmt&gt;nte um1~to~o y franco. y su asimila~ilidad con nuPFtrae cl11~es Pocialt-s reFpt-ctivae, nos
autorizan á pt-nsar qne la C'olonill t'Spafiola no tiene de
f'Xtra11jera i,n México mas qnt&gt; el regi~tro; y ni podf11 ser
de otro modo, tratáudoRe ct .. hombrt'B que VÍ\t'n jumos
en complicado engranllje d .. fa11tilia, que hablan una misma lengua, qut&gt; tit&gt;1,e11 111,as rui~mas costumbreR, 1:na
misma ~argre, y en gPnPral, unas nii~mas cre.. nciae; y
así se explic:1 qne en un tiempo tan corto relativamf'ntt&gt;,
hallan desapart cido entre nosotros laR huellas enconoFas
de una :!eefl~trosa guerra de once ar'\os, como fué la dos
vecPs huoicHgnerra de Inde'&gt;en&lt;lencia; y que ahora, tanto los PFpaño1..s como loe mexicano~, Pxaminando esa
guerra, coa mirada ret rospPcti va y á sangre fría, la consideremos como neceearia rt'alización de lae leyes inelu-

LEGACION UE MEJUCO EN :UA01u o.-El

General Rlv&amp; Palacio en Jl-'!l:l.

FJLO~OFL\. POLITICA.
. Para C?nfagraree á la política se necesita tener sed de
mmortahdad ií lo menos de la que pueden dar loe bombreP. ~u c,11111~cuencia? convjenl? v_ivir y obrar siempre
como s1 Pe d.-b1e11e morir al d1a e1gu1ente;según la manera de ~aer sobre La escena, la historia establece su juicio.
El!a turne en menor aprecio loe servicios hechos en el
pr1wer acto que las faltas cometidas en el último.

•**
Una paeión política sincera es lo que hay de más respetable. en el mund&lt;?. No ee mide por loe honores que se
ha podido recoger smo por la cifra de los eacr1ficios que
se han hecho.
BI amor de un hombre ~e Est,ad&lt;:&gt; por la causa que defiende se reconoce, en la vida publica, en los mismos sig·
110~ _q_ue el amor del p~dre ~ del e11poso en la vida de la
familia. El que ama bien tiene en poco sus sufrimientospersonalee, con tal que estén al amparo de ellos todos los
que le son caros.

***

~~ que afirman que las casas de gobierno son sitios de

delicias, ~terran doblemente, primero porque afirman
una vosa 10exacta! después porque aumentan la multitud de los pretendientes al poder. Si se supiere como es
la v.-rd~d. q111: hay p~os 1mios donde se experimentan
más fat!ga~ é 1_nfortu,mos que en el palacio del Estado, 88
verfa d1~mm_uir el numero &lt;;le los ambiciosos que ee disputan el gob,.-rno y solo aep1rarían á mandar lod que sienten en e~, alu,a la fuerza para hacer muchos eacriücios
por el b1~n del paíe.

LEGACIÓN DE

MEXICO EN MADRlD.- C'asa del General Riva Palnr io
en 1893.

Es lo que Julio Simón ha expresado de es,a manera
adwirable: «En la revolución hay dos revolucioms· la
de la justicia y la de la venganza....... ,,
'
The:rmidor, el drama de Sardou ea, en mi opinión un
ataque inmerecido á esa obra titinica.
'
En cuanto á la forma, el interés dramático de todas sus
escenas, es una gallarda muestra del talento, la habilidad
y maestría del más fecundo-y acaso el más preclaro-de
loe autores franceses contemporaneos.
Su argumento es un interesante episodio de la vida dP
Laboussiere, el simpático comediante tan enaltecido por
Lienart como discutido, y aun negado por la crítica seria
é imparcial.
El autor ee propone elevarlo, y lo consigue, deetacando
duunte todo el drama, su figura noble y generosa sobre
aquella tnrba de foragidos, abyectos y despreciables.
La Opt-ra ha tentado sus reales en los teatros mexicanos.
En el Ñacional y en Orrin ee rinde fervoroso culto al
arte lírico, se tributa constante homenaje á Verdi y Dú•
niz7,eti, á Gnunod y Mascagni.
Ronrn, t-1 joven tenor dramático que en el Nacional ac·
túa, ~" el cantante favorim del público y predilecto de la
crómca.

Otro pagode $5,000., de "La Mutua"
EN P .A.C HUC.A..

Pacimca, Noviembre 11 de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director General de «La Mutua.»-l\1éxico - Muy eeflor mío:
Por conducto de los Sres. Pérez Duarte y ~ . y ~ante el
Sr. Notario Público D. .A.ustreberto T. Andrade, ho7. me
ha sido entregada la suma de S 5.000,00 (Cinco mil pesos), valor de la póliza núm 765 222, bajo la cual estuvo
asegurada mi finada madre, la Sra. María Guzmán de
Mejía.
Doy á usted las debidas gracias por la eficacia con que
ha sido atendido .;ste pago, autorizándolo para publicarlo.-Sn atta. s.:s.-Soj"ia Mei!a.

LEGACIÓN DE M EXICO EN

MAOR:o.- Despacho del General Rini
Palac io.

dibl,.e que rigen á la naturaleza. En efecto, la evoluci.',n
social en que fueron actores nuestros padrPs y tt-atro
nuestro país, ee desarrolló de una manna titn 11Rtnnd
El amor de la patria es la***
primera virtud de los hom· como lo es que sembrando dinamita se co~echen f'X:
bree de ~s~ado. Todos lo invocan y es cierto, á pesar de plosiones, porquP es muy natural que la gpnerosa y valos ruald1c1entes, que todos están profundamente pene- liente P!'ngre eepañola, y la no menos genno~a y no metrad~s ~e ~l. _La ~esgraciaes que frecuentemente se ha- nos valiente sangre azteca, al cruzar sus!'nrrit&gt;n,Pe en loe
ce dificil d1et10guir entre todos los si,rviciós que pueden c~razonee criolloe, estallaran en ~quella d'gna alti v1 z qne
bacersl? á su partido y loe sacrificios que deben hacerse á hizo á nuestros padres ver como macE1ptable la condición
la patria.
de colonos en que vivía!!. Peros! bien es cierto que disputnron á la madre patria el mahenable derecho de Pjerc~r en propia gobernación, también ee qnP nunca le retiraron, no sólo el respeto, pero ni el cariño qne ee debe
á nna buena madre, puesto que en eu ¡,rimi'r conato de
indPpendencia, le pedían un vástago d« la familia á la
sazón reinante en Eepafla, para ceflir la corona de MéxiC?; Y tambi~n ee cierto que siempre han acogido e!l esta
tierra de Hidalgo á todos loe españolee qne fraternizando con ellos han querido traer el contin~••nf P de eu inteJigen~ia y su trsbaj&lt;! para ayudar á hacerla fructuósa y
que siempre ~plaud1eron y celebraron como pr.-,pias todas sus v1ctor1as y lamentaron sus deegrncÍII@, v lo que
ea más y vale rr.áe qne una ordinaria boepitalidad lrs
han conceptnado dignos de sus hijos, para formar 'con
ellos honradas y mny amables familiaP.
Ahora bien; si toda nuestra evolución ee efPctn nece·
sario de leyes natural~s, ~s también mny natnral que al
llega_r á _nuestro ~onocim1ento esos poderOEo!! imp•tlPOs
de vitalidad nac10nal y elev~do civismo que en e@tos mo~entoe presentan á la madre -patria ante el mundo civilizado, patriota basta el sacrificio como Guzm11n PI Bueno y ~omo el no menos bueno Nicolás Bravo. generosa
y d~smteresada como lea bel la Católica y abnegada y
va!iente como PI Conde de Reusen los Caetill ..jns y Zaragoza en Puebla, exclamamos poseídos de noble orgullo:
¡esos son los nuestros!; ¡he ah( nuestra raza!
Sefiores, yo propongo á ustedes que brindemos por la
prosperidad personal y política de SS. MM. la RPyna Regente y e_l Rey D. Alfonso XIII y porque todos los espa•
flolee r~sidentee e.i:i México, sigan teniendo si&lt;•mpre para
la patria d.e sus b1¡os, tanta consideración y simpatía como ~ratitud. mneciJa _estimación y respeto tenPmns los
mexicanos por la patria de e!loe, ilustre progenitora de
la nuestra.
LEGACIÓN DE

Mu:1co EN )LU&gt;R_ID.-Bibliotcca. d el Gen
lacio en 1893.

e

ra}

Ri . p .

'a a

En el Panteón Francéa.

Señor Ministro:
Os agradezco muy sinceramente y agradezco tu Socie-

�EL MUNl)&lt;).

:-{36

29 N CVIEMBRE, 1896.

29

NOVIEMBRE,

1896.

337

EL MUNDO.

~as fiestas Presiaenciales en Puebla.
&gt; •

,

LAS FIESTAS PRESJDENCIALF.S EN PUEBLA.-Grupo tomado para EL MUNDO por el Sr. L. liecerril, en casa del Sr. Gobernador del Estado.

dad de Beneficencia FrancePa, 8uiza v B11lga, que contarais conmigo para esta simpática ceremonia,
en que á manera de piadosa re:onciliación de ultratumba preparáis descanso común de eterna paz
á loa bravos veteranos que cumpliendo honradamt&gt;nte con los deberes de su honrosa y noble institución, y siguiendo á sus banderas respectivas como buenos soldados, alcanzaron aquí muerte gloriosa
y el rE&gt;speto nniverrnl.
Vuestra filantrópica Sociedad tendrá seguramente la cooperación de todas las autoridades de esta
República que, como las de Puebia, responderán siempre á sentimientos tan nobles y generosos como
los qne inspiraron, promovieron y pre~iden este solemne acto de vuestro elevado é ilustrado civiemo.
Ojalá que el sagrado monumento cuyo cimiento venimos. á fijar, fuera considerado por las generaciones futur~P. no e61n como merPcida ofrenda de gratitud á los hombres de fuerte volnntad, que ll
mediados del aigl &gt;que fina eesacrificaron aquí al deber, sino también como símbolo de protE&gt;sta que 1011
hombreede la g~neración presente, hiciéramos sobre sus tumba!:', de no volverá cruzar nuestras armas.

\_

,.

LAS

FIESTAS PRESIDENCIALES EN PUEBLA,-Gan1tula del Menú del banquet.e ofrecido
al President.e, por la ciudad de Puebla.

LAS FIESTAS PRESIDENCIALES EN PuEBLA,(-Caratula del ~enú del banquete ofrecido al Presidente por ,la :
Coloni:l. Española.

Ll.egada del tren presidenciál á
HERMOSO ESPECTACULO.

. No ha mucho tiempo, y esto ya !o hemos dicho, el Presidente de la República veíase obligado á permanecer en
la capital, ni más ni menos que el reo político de cierta
categoría á quien se da la ciudacl por cárcel, so pena de
hallará su regreso, en vez de un pueblo entusiasta que
aclama á su jefe, un caudillo ambicioso dueño de las
chusmas y resuelto á hacer variar el curao de los acontecimientos. La tranquilidad del país era -intermitente y
no menos por ende los benéficos alcances del derecho de
gentes. De seguro los más optimistas no auguraban el im ·
perio de una tranquilidad verdadera para breve plazo y
habrían negado hasta la sola probabilidad de un estado
de cosas talcnal lodisf:utamosenlaactualidad. Hoy empero de tal suerte está arraigada en los ánimos la noción clarísima de que hay que conservar la paz á todo costo; aeha
normalizado en modo tal la vida del país encauzada ampliamente en la vía de un adelanto seguro / firme, que
las generacionee presentes gustamos qm1 se noa relate
la época de las revueltas, como si se tratase de una vieja
historia romRntica, cuyos contornoa y proporciones es·
fuma el pasado. El viejo iele de.la República, ajustándose el primero á 1a evolución -por él iniciada, olvida el estruendo de las antiguas bregas, ante el espectáculo nuevo
y cautivador de !" pro&amp;peridad nacional, cuyo incipiente
latido se escucha donde quiera, y con la glo1ia de sus canas asiste al pomposo despertar de un pueblo joven, lle·
n9 de latentes virilidades; ansioso de medir por sí mismo
el alcance de su obra, recorre la inmensa extensión de la
República, siempre para autorizar con su presencia, una
manifestación nueva de adelanto, y en tanto que be pueb_los que recorre lo agasajan y aclaman, souríe tranquilo
sm que la sombra del más mínimo temor embargue sn

l.a estaclón.-(Tomado del natural por nuestro dibujante).

ánimo. La capital le aguarda serena y une sus votos de como se arroja un traje usado y se muestran animadas
en pleno período de prosperidad, hormigueantea de mufelicitación á los votos del país entero.
chedumbre. ostentando sus grandes empresas comercia¡Oh! sí, estamos ya muy lejos de los azares de la reles. Tal Puebla y tal Guadal ajara que muy en breve recivuelta, cuyo relato caus'\ en los espíritus de las nuevas
birá también al Primer Magistrado de la nación.
generacioneE, la impresión de una vieja historia romántica!
Placentero debe ser para este el brillante testimonio
' *
que esas ciudadeb encierran; ellas le .demuestran con la
**
Las fiestas de Puebla han constituido una manifeRta- incontrovertible lógica de loe hechos que su obra ha sido
magna y feliz, difundiendo por donde quiera bienes sía
ción, una prueba má~ de lo que venimos afirmando. Tod?s los Estados aD9ían, si vale decirlo, para la consagra- · cuento, y acreciendo aun más s•.1 estímulo, dan vigor
nuevo á esa energía siempre en vela, á esa energía que
ción de su progreso, la presencia de! que lo inició y lo ha
robustecido, y la ciudad angelopoli:ana, con razones aun · jamás flaquea en el camino que se ha trazado.
más valederas que sus demás hermanas de la nación, de***
Holg.1ría describir aqu( las fiestas angelopolitauae.
bía l;'nhelarla. Ella vió brillar en todo su esplend,or la
Nue~tra tarea no es de información inmediata y además
glona del soldado de la Intervención y de la Reforma;
ya EL MuNoo diario y EL I.tPARCCAL llenaron sus colum•
sus muros veteranos aún conservan huellas del dos de
nas con oportunas y detalladas crónicas: U na ciudad T1er •
Abril. Justo es que ya reconquistada la paz definitiva,
viese también al héroe de ella discurrir por sus hermo- mosa, con fifünomía de fiesta; una multitud entusiasta de
sas avenidas, no ya en son de guerra, á banderas desple- todas las órbitas sociales, testimoniando de una manera
gadas y tambor bati~nte, sino como repres~ntante de estrepitoea,Ia popularidad del General Díaz con sus aclamaciones y vítores jubilosos; iluminaciones féericae que
una nación próspera, que pasa revista á las magnas obras
con vi~rten á. la linJ.a capital poblana en una ascua de oro;
de una paz por él asegu-rada.
Y qué mejor testimonio del alcance de su obra reinauguración de monument'os hermosos y de mE&gt;joras
dentora que el del admirable cambio que registra el
materiales de importancia; manifastaciones de eimpatía
hacia el Jefe de la Nación, provenientes aun de la➔ daGeneral Díaz en las ciudades que viaita. Pocas de la República pueden serle desconocidas; en los tiempos azamas más distinguidas que arojan flores á su paso, de las
rosos de la brega el distinguido jefe, en el activo servido
cuales él en un movimiento de oportuna galantería reco·
je algunas para prenderlas en el ojal de su levita; banque,
de su causa, peregrinó por todo el pa(;¡, que sacudido pOt"
continuada crisis,noh11labaesas treguas en que las naciotes op(paros, ofrecido~. no ya solo por el Gobernador del
Estado y por la Sociedad poblana, sino por las colonias
nes respiran y crean. Mas. cuántas innovaciones halla el
Presidente! Donde él dejó campo3 malditos de simiente
extranjeras que palpan como nosotros los inmensos reperezosa h r,y encuentra ubérrimos sembrados llenos de
sultados de nuestra paz fructífera; frases de afecto y de
aliento...... las múltiples formas, en fin, de un cariño unipromesas y de frutos. Son ciudades modernas las que
visita, que han arrojado airosaJ su aspecto de vetu9tez
versal. Todo esto lo saben nuestros lectores tanto como

�ELMUNDO.

LAS FIESTAS PRESIDE'.\UALES EX l'L'EBLA.-Arco del .\rnntamiento, con esta inscripción: "El Ayuutamlento de Puebla. al heroe
de la. Paz.-1896."

nosotros y no aventajaríamos por ende nada reproduciendo un relato perfectamente conocido. Sí haremos notar,
porque de notarse es, que los fostejos de que nuestro Presidente ha sido objeto en Puebla, no responden al impulso oficioso de tal 6 cual grupo, de tal 6 cual gremio;
no son el resultado de la voluntad oficial, sino que tienen
el caracter de la popularidad más franca que pueda verse.
Con unanimidad notable, la sociedad entera de Puebla, festejó al jefa de la Nación, representada por todas
sus clases y aun por la i,,men~a mayoría de individuos
de que estas estáu formadas. Fué un movimiento general desimpatfa el que dió á las fiestas su mayor atracti vo:
esa fisonomía especial qne no hubieran podido darles to·
das las gestiones oficiales, porque su ronstitutivo úni•
es la espontaneidad.
Muy pronto luchará con rl recuerdo de estas fiestas el
de las que se preparan en Guada)aj~ra y que con eH_as
competirán en brillo. En tanto llegan y lea consagramos
su especial resella, vaya con estas líneas nuestra felicitación más sincera para el Seilor Gobernador de Puebla
y para la so&lt;liedad angelopolitana por el brillo de los festejos presidenciales.
,

Adán no pretendía formar oraciones, y menos pronunciar discursos. Si gustaba de que Eva se le acercase, ex~endía el brazo en dirección de aquella, y abierta lamano la 11gitaba dos 6 tres veces hacia sí, del mismo modo
q11e ahora se uRa para llamará alguno; si quería que la
mujer se retirase, resbalaba con fuerza la yema de su
pulgar sobre la del dedo que se llama de corazón, y pro-

29

NOVIEMBRE,

&lt;luciendo ese ruido con que se acompallan muchos bailes cuando no se tienen castañuelas, Pila perfectamente
lo entendía; si por alguna cosa se enfadaba con su mujer (necesidad en el matrimonio que no pudo faltar en
el primero), con enarbolar el brazo y apretar el pui'ío,
expresaba muy bien s11s intenciones; y por medios análogos pedía de comer, daba las bnena~ noches cuando se
iba á dormir y los buenos d1as al despertar, y no le faltaba signo para ninguna necesidad de su vida. Pero
Eva no se encontraba á gueto: sentíase parlachina antes
de poder serlo, como dPspnés se sintió pecadora antes de
que existiese e_I pecado; quería conocer los nombres de
todas las cosas, le importasen ó no, cantar en las fiesta&amp;
y escandalizar en las riñas, y á falta de dicciones ensordecía al pobre Adán coa gritos y con palmoteos.
Pensaba ella que sin PI uso de la palabra no significaban el hombre y la mujer co•a mayor que los 1111imales
inferiores, toda vez que éstoe se compr..nden de la misma manera que aquelios por P.ntouces lo hacían, y en sus
mímicas oracionPs rogaba á Dios que le otorgase el ha•
bla para utilizarla en HU obsequio, pnesto que en alabanzas euyas la había de emplf'ar; 1-xponfa como abono de
su rlesPo lo monótono de una vida en que se bacía todo
callandito, y afirmaba que, de prolongaree aqnella mudez, quedaría ijin cumplimirnto la soberana Voluntad
que basta entonces la libertara de la :~ue1te, y no habría más remt!úio que morir, porquti la mujer ó !Jabla 6
revienta.
No atendía Dios aquellas súplicas (El sabría por qué)
y Eva :rn,neutab&lt;\ sus solicitudes; pero como Re pasaban
los dfas sin rernltado para sus ruego~. probó, ein otro
concurso qne el ·de su voluntad, poner nombre á todas las
cosa~, con~truir verbos, expresar adj ~tivos y coorcünar ideas con el único medio dP que d1R1&gt;onía, que era el
Pigno, y á costa dP. traba;o trocóse en telégrafo ll" sefíalee, con tan ext,raño movimiento y tan sin tregua, que
Adán ee mareaba con aquellos discursos, sin comeguir,
no ya imitarlos, sino que entenderlos tampoco.
Viendo, pues, el Señor que el hombre P;nloquecía con
las diabluras de la mujer, porque se paeaba las horas recordando signoR y procurando hacerlos, y embrollándose con la complicación de aquella jerig,mza, y que Eva
contin11abi1 en su propósito de no callar así la ahorcasen,
determinó qne sin tales trabajos se entendieran, y otor•
góles por misericordia un lenguajo sonoro, armónico y
comple~. en el que se decían las cosas como Dios manda, y al pan se le llamaba pan y al vino, vino.
Pero no cayeron por eeto en desuso los escasos signos
con que primero se entendió la pareja, ni los infinitos ya
inventados por la mnjer, aunque con la palabra eran in•
útiles; antt-s Eva Pe obstinó en que habían de unirse á
los vocablos, sin duda para hablar por partida doble; y
a pePar de que Adán, inspirado por Dios, trató de persuadirla, no hnbo manera de que ella obedeciese: tan
orgulloea eetaba con su invento.
Conviniéronee, puee, en que á cada voz, ó por lo menos á carla idea, acompallase un gesto ó maniobra que,
Pegún Eva, Pxcusarfa palabras y facilitaría P.l buen sentido. Así fué, con efecto: la acción correspondiente á cada
frase, no sólo completó el sip:nificado, sino que aumentó
su valor y produjo gran claridad y mayor interés en las
con,ersaciones.
Esto duró muy poco: no más tiempo que PI qna tardaron en pecar: porque apenas comieron del frondoso
manzano y se les cerró el Paraíso. casi se les cerró también el entendimiento, en el que ya penetró muy e,casa
la luz de la razón. Y a~í como el divino man jar no trocó
á J11das en el mismo Jesús, sino que le inclinó más al
pecado por hallarse ya en él, así loa dones celestiales se

. Hablar por hablar.
Eva, la buena amiga de aquella condenada serpiente,
disfrutaba de los mismos dones celestiales que su marido. En la costilla falsa de que ella se formó ( porque nadie duda de que debió ser f · Isa la·costilla) entrP.meti6 la '
Divinidad todas sus dádivas, y la mujer tuvo bermoeu·
ra, habilidad y discreción, de igual modo que el bom·
bre. Una de las más útiles mercedes del Bacedor para
sus hijos en la ~ierra fué la facultad de entenderse, ni,
por medio de la gramátic~ como ahora se usa, ni tampoco con 110 número más ó men{)S grande de dicciones; la
manera con que explicaban sus deseos Eva y Adán fué
mucho más sencilla: algunas seilas, vario~ gestos, diversas actitudes y ciertos gritos; con esto les bastaba para ·
las neceFidades de su vida, muy sencilla también.
Este lenguaje primero que Dios les dió, en el que la lengua no intervenía para nada. se conserva aún entre nosotros como donativo esp{)ntá.neo de los cielos, y todo
hombre 10 sabe sin necesidad de maestro que lo ensefíe,
ni de libros en que se aprenda, ni de diccionario ( digámoslo asf) que lo signifique. Es forma de expresión que
nace al par de la criatura, porque con ella y para ella fué
formada, no ee olvidará nunca, y auxilia poderosamente
y constiiuye á veces el vocablo lo mismo aquí que en
China, mientras la eabiduría loca anda en busca de un
idioma universal cuando sin buscarle le tiene.

1896.

•

LAS FIESTAS PRESIDE~CIALES EX PUEBLA.-.1.dorno de la fuente de Sa!I"Ftancisco.

29

NOVIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

LAS FIESTAS PRESIDENCIALES EN P UEBLA.-Adorno en una calle de la ~iudad.

-confundieron en el alma del pecador por no estar desde
tntonces preparada del toJ.o á recibirlos.
. Ya no se aplica,on loH 81gnos de ~va en perfecta re!ac1ón co~ lo_ que la palabra decía, sino que las más &lt;le las
Yeces s1gu1ticaban lo contrario, y un «Dios te guarde,"
ac,ompatia~o de mal gtsto, sonó peor aún que si se dijera:
«li:I demomo te lleve.11
l&gt;ejó, pues, de_sig1,i6.~arse con la voz lo que con ella se
decía,_y no se ~•Jo ya srno lo contra.río de 10 que se pensaba; mterpretose el valor de las frases tomó un mil!IDO
vocabl_o _diferentes sentidoe; y el recelo' de los oyentes y
la mahcia de los 01 adores dieron a l traste con la claridad
_y la pureza del leuguaje divino.
Por eso hoy sólo nos sirven fas palabras para que no
nos entendamos.
LUIS CALVO REV[LLA.

339
ro, y qnP Pn nuestro país está verificándoae ,.hora, al pa•
recn, co11 éxito inmejorable.
Lo qne produjo la impresión de extrañP1.a á que antes
mP. he referido, es la segunda parte del parrafo la cuaH gn nda parte. contenía lo siguiente:
'
«l'.ira la función inaugural prepara una reprise de La
Damn de la8 Camelias con una novedad intur..eante. Todo~ los artistas vestirán con arreglo á la mor!/\ de 1846.•
Y ¿á eso llaman ustedes novedad interesante? Y la ilustré Sarab, artista de ciarísimo entendimiento, ¿concede
importancia á esa niilerfa?
Porque, no lo duden ustedes, eso de que los artietas se
vistan ( como, en efecto, ee han vestido) á la moda de
1846 es una verdadera puerilidad: un alarde afectado y
como afectado ridiculo, de respeto al pormenor á la ~11.
nucia, á lo insignificante.
'
¿Qué bellezas añadirá á la obra de Dumas, hijo obra
que se sostiene hace medio siglo en todos los esce~arios
del mundo, la circunstancia de que loa actores !u.can
frac azul con botón dorado, y las actrices cubran su cabeza con la capota de toldo de tartana?
Esos lujos de exactitud, siempre y por necesidad in•
completos, pueden servir en algunos casos para ocultar
defectos de la obra literaria 6 deficiencias de artistas me•
diocree. Ni la obra de Alejandro Dumas, ni el deeempe~o de ~arab, necesitan seguramente eeos incentivos ant1artíst1cos para lograr favor del público. Quédese ese
afan de deslumbrar al espectador con vistosas decoraciones y c~m in~umentar\a extravagante para obras de eecasa cons1stenc1a, y escr1t-as acaso con el solo propósito de
qu~ ln_zcan sns dotes escenógrafos hábiles, y sus piernas
ba1 lar1 nas hnmosas.
La Dama de las Oameliat, drama pasional, es por eso
mi~mo dtl todos los tiempos y de todos l{)s paílíeS y tant? impresiona exhibido á la moda de 1845, como c'aracter1za&lt;io á la usanza del siglo XVII.
. Cuando el insigne y entusiaPta actor Emilio 1\far10, P~!le en esce~a El Caft y El Si de lasnifla8, El Viejo
y la 1, iña, comedias en que Moratín retrató admirablemente usos y costumbres, preucupaciones y vicios de @u
época. procede con gran acierto y suma cordura haciendo qui: los actort&gt;s vistan los trajes de la época retratada.
J~s sametes del ce)ebérrimo D. .Hamón de la Cruz, y caPI todas las comedias de B~etón, son asimismo cuadros
rle época determinada, en los cuales la circunet,ancia del
tiempo entra por mucho, por casi todo, en la composición.
A. SÁNCllEZ P.l!:REZ.

PUERILIDADES.
He leido en muchos periódicos la agradable la noticia
·dt- que Sarah Bernbardt, la eminente trágica francesa, se
i,_ropone _estrenar muy pronto la aplaudida obra del insigne D. José Echegaray, titulada Mariana.
Lo Cf:lebro por Sara BernharJ.t, q11e seguramente estará admn:able en ese drama: lo celebro por Echegaray
-cuyos trmnfos en el extranjero son triunfos de España'·
Y 10 celebro por 1~ literatura eepaflola, que acrecentará
de ese modo, g~c1~ ~I ~lento i1;1discutible del insigne
dramaturgo, su Junsd1cc16n y su mfluencia.
Pero los diari?s en que leí, hace Ja algunos días, con
.gran conte_ntamient,o mío, esa 11oticia, d.,cían alg&lt;&gt; más
qu~ nada tiene que ver con el drama espafíol y que pro •
a u¡o en mi ánimo impresión de extraf!eza.
. V~ase un párrafo de la noticia que publicaban los per16d1cos á los cuales alt•do.
«S~rab Bernbardt se ocupa actualmente en organizar la
pr6x1m~ ~emporada del teatro de la Reuaieeance, que ha
·de ser dmgldo por ella.11
Nunc~ me ha parecido bien que un actor tenga á su
cargo, sunultáneamente, el desemp.:ño de los papeles que
le corresponden en las obras dramá~icas y la dirección
del teatro en que esas obras hayan de rcpresentar,e. y
cuando el actor no es actor, sino actriz, la cosa me parece
peor todavía.
. Tengo el profundo convencimiento de que las atribuc10nes del c~mico y l~s del director Jel tl'atro son. rle todo en todo, mcompat1~les eu u_na pereonalidad misma.
á Y hallo más determrnada eea rncllmpatibilidad cuando
esas !'los personalidades se une una tercera: la del emP:esano......... Entonces, ent_onces, _cu~ndo empresario y
duecto~ y ~ctor se unen ¡11món casi siempre funes-ta! en
un solo md1 v1duo, es cnaudo pueden decir los amantes de 1
teatro: Nulla es redemptio.
;E11t1éndase que hablo en general y que esta reg'a, lo
mismo que todas, tiene excepcione~.
;Esto no obstante,_ com~ jamás me ha pasado por las
mieutt-wa pr~tensi-On r1dlcula de que estas opiniones
mfas, q11e considero razonables, prevalPciesen sobre las
.~enera1,nente admitidas, me explico y comprendo que
:-ia~b ~~rnb~dt sea. á un tiP-mp? mismo empresaria, y
~m~ra cómica, y duectora (6 directriz) del teatro de la
\ na1s~anre, y e61o me permito, en eon de tímida proes1ta, e11cogPrme de hombros y Jiecir para mi sayo· ¡así
sadrát-llo!
·
b ~ extraiieza! sin em:i&gt;argo, no. reconocía por causa nn
· ec o que he visto realizado vanas veces en el extranje-

LAS FIESTAS P.RESlDE:-iCIALES EN PUEBLl.-Arco levanta1o en la calle.de Zlrago2a.

�'

•
340

29 N OVIEMRRE, 1896.

· EL MUNDO.

29

NOVIEMBRE,

EL 1ffiNDO. •

1896.

1

[as fiesk15 presiaenciales en Fuebla.

El Consul alemán, Sr. Doremberg, entrega al Sr. Presidente una corona de 1aurel ofrecida por las Colonias.
alemana y suiza.

'Q'"onsue1afe . . . . no llores!
cuadro de Retttg Cleslus.

:Hl

�29

29 NOVIEMBRE, 1896.
EL MUNDO
~34~~~==========--=:A:::=~====·================~

t
HISTORIA DE UN PICAFLOR
cuento Invernal.

-¡Ah! sí, mi amable sei\~rita. Tal como usted lo oye,
tms de un jarrón de Pauloma y 11. Peo de ponerse el aol,
parlaban como ninos vivarachos, no se da?an pu&lt;1to d.e
reposo yendo y viniendo de un álamo vecino a. una ht•
guera deshojada y escueta, que esti!. más alta de donde
uett&gt;d ve aquel rosalito, un poco más allá.
¿Qné, quiere usted saber la manera, el có~o y el .por
qué entendemos esas cosas los poetas? ...... Facil cuestión.
Ya. lo sabri!. u~ted después que la refiera eso que le ha
infundido ligeras dudas, y que pasó.tal corno lo cu~oto,
una cosa muy sencilla: la confidencia de un ave baJo el
cielo llZUI.
.
.
Hacía frío. La cordillera estaba. de novia, con su m•
menea corona blanca y su velo de hruma; soplaba un
airecito que calaba. basta los huesos; en·las calles.se oían
ruidos de caballos piafando, de coc~es_, de pitos, de
rapaces pr~goneros que . vendían per1ód1cos, .de tran•
seuntes, ruido de gran ciudad, y pasaban. haciendo re•
sonar los adoquines y las aceras los traba¡adores de ~os•
cos zapatos, que venían del taller: los caballer1tos
enfundad;is en lwengos «paletots• y las damas en!ueltas
en sus abrigos, en sus m!lntos, con las manos metidas en
hirsutos cilíndros de pieles para calentarse. Porque ha•
cía frío, mi amable sell.orita.
.
Pues vamos, á que yo estaba donde usted ~e ha rech•
nado, en este mismo jardín, cerca ~e ese sil.tiro de. mar•
mol cuyos pies hendidos están cubiertos por las ho¡as d'3
la madreselva. Veía caer los chorros brillantes del sur•
tidor sobre la gran taza, y el cielo que se arrebolaba por
la parte de occidente.
De pronto empezaron ellos á garlar. Y lo hacían de lo
lindo como que no sabían que yo les comprendía su gar•
loteo: Ambos eran tornasolados; pequeñitos onix. Die•
ron vuelta por el ¡ardín chillando, Cl!-5\ imperceptiblemente, y Juego en sendas ramas prmc1p1aron su conver•
eación.
-¿Sabes que no me gusta, le dijo el uno al otro, tu
modo de proceder? No es poco el haberte sorpre_ndido
eata mañana cortejando á la hermosa duella del Jardín
vecino, á rieego de romperte el pico y quebrarte la c~be·
za coatra los vidrios de su ventana. ¡Oh! ¿haLráse visto
mayor incauto? Como sigas dejando las flores por las
mujeres te pasará lo mismo que á «Plumas de Oro,• un
primo ~ío más gallardo que tú, de ojos azules; tenía el
traje de tornasol amarillo, que cuando el sol lt arrebola•
ba le hacía parecer ll&amp;ma con ala.
-¿Y qué pasó á tu primo? repuso el otro un tanto
amostazado.
-Escucha, siguió el consejero, tomando un aire más
grave y ladeando la cabecita. Escucha y ecba en tu ~aco.
Era "Plumas de Oro" remozo, moníeimo. 1Qué mono era!
¡ Y au historia!
En esas bellas ciudades llamadas jardines, no había
otro más preferido por las flores. En días de primavera,
cuando las rosas lucían sus mejoree galas ¡con cuánto pla·
cer no recibían en sus pétafos, rojos como una boca free•
ca, el pico de'. pajarillo juguetón y bullicioso! Las "no
me olvides" ee asomaban por las verdes ventanas de sus
palacios de follage y le tiraban á escondidas besos perfu•
mados con la punta de sus estambres; los claveles se es•
treme¿ían si una ala del galán al paso les movía con su
roce· y las violetas, las violetas pudorosas, apartaban un
tani:i su -velo de hojas y eneefl.aban el lindo rostro al mi·
mado picaflorqne volaba rápido, luciendo eu fraquecito de

-Entre las estrellas y las mujeres son éstas las más tep 1u mas pálidas, cortadas por las
tijeras de la naturaleza: Pinaud rribles rivales. ¡ A.quéllas están tan lejos!. .....
-1.hora bien, wi amable sefl.orita, si quiere usted saber
de loe elegantes del boeque,
"Plumas de Oro" era un gran el cómo y el porqné soy sabedor de len.guas d~ p~jaros y
picaronazo......... Vaya ei sabía de flores, míreme usted, que ya se lo dnán mis o¡oe.
cosae.
RuBÉK DARÍO.
Bajo las enramadas, en las
noches de luna cuentan auras
UNA VENGANZA
maliciosas que ellas mismas llevaron en sus giros, quejas, t~La viuda de Pablo Saverini vivía sola con su hijo Annues y apacibles aromas, sub1•
tonio, en una casa pobre, situada sobre los baluartes de
tos y vigorosos aleteos.
Bonifacio.
A ver, ¿quién dice que ·'PluLa ciudad, suspendida sobre el mar, al pie de la monmas de Orll" no era un tunante? tarla, contempla por el estrecho, erizado de escollos, la
Ay! cuánto lo amaban las flores.
costa mas baja de Cerdell.a.
Pues ya verás tú, imprudenEl viento azota constantemente el mar y la pelada coste, lo que le sucedió, que es 1~ t-a, apenas ve&amp;tida de yerba, engolfándose en el estrecho,
que te puede suceder como s1• cuyos bordes aeola sin cesar.
gaA en tus malas inclinacione~.
Los penachos de espuma, adheridos á los 1,egn1zcos piDigo que una mafl.ana de pn- cos de las innumtlrables rocas qull rompen por doquiera
mavera "Plumas de Oro" esta• las olas, ofrecen el aepecto de girones de lienzos que floba tomando el sol. En aquella ti,n y palpitan en la superficie del agua.
eazón bajó al jardín una de esas
~a viuda Saverini vivía con su hijo Antonio y su perra
mujeres que parecen flores Y Capitana, hermoso animal de pelo largo y recio, de gran
que por eso nos encantan. Te- resistencia y acostumbrado á la custodia del ganado.
nía ojns azules como "campi!.•
1,na tarde, á consecuencia de una disputa, Antonio f:anulas " frente como azucena, verini fué muerto traidoramente de nn navajazo por Kilabio~ como copihues, cabellos colás Ravolati, el cual aquella misma noche ganó la isla
como las espigas y en conclu• de Cerdell.a.
sión, ¿paraquédec!r más? "Plu•
Cuando la madre recibió el cadáver de su hijo. que vamaA de Oro" perdió el seso. .
rios vecinos le llevaron, no lloró pero permaneció inmó¡Qué contfouo revolar; qué ir vil á su lado, contemplándole durante largo tiempo.
y venir de un lado á otr~ para
Ex:tendiendo después su arrugada mano sobre el cad,iser visto por la dama r•1b1al
ver, le prometió la i:endetla.
Ah "Plumas de Oro," nosa•
No quiso que nadie la acompañara y se encerró con la
bes !~que estás haciendo ...
perra en la cámara mortuoria.
Desde aquel día las flores se
La anciana derramó entonces abundantes lágrimas, y
quejaron de olvido, algunas se
y dirigiéndose luego al cadaver, exclamó:
marchitaron augustiadae, J no
-Duerme tranquilo, hijo mío, que tu madre te vengasentían placer en que otros de rá. ¡Ya sabes que cumplo siempre mis juramentos!
nuestros compafl.eros lleg11:ran
Antonio Saverini fué enterrado al día siguientt&gt;, y á loa
á beFarle las corolas, y m1en• pocos días nadie se volvió á acordar de él en Bonifacio.
tras tanto el rédomado pícaro
**
toca quetoca las rejas de la ca•
Antonio no había dejado*ni
hermanos, ni primos, ni
ea en que vivía la hermosnra,
hombre alguno que quisiera consagrarse á la vendetta. Sóno se acordaba de los jardines lo su madre pensaba en ella.
ni de la~ olorosas enamora.das......
.
Del otro lado del estrecho veía desde por la maliana
·No es cii:lrto que era un su¡eto azá; perdedizo? Ganas basta la noche un punto blanco en la costa. Era Longote~ía de llegarme á las rejas .por donde él vagaba Y de•
sardo, donde se refugian los bandidos coraos perseguido:!
cirle á pico lleno: caballero pnmo, e3 usted un trapalón,
de cerca y dona.e vivía Nicolás Ravolati.
¿Estamos?
La pobre viuda, al verse sola, enferma y próxima á la
Llegó un día fatal. Ello h'.1.bía de suceder. Yo lo ví con
muerte. no sabía qué hacer para realizar su venganza.
mis propios ojos. MientraJ «P.lumas de 9ro11 revo\aba, la Pero había hecho un juramento ante el cadáver de su hiventana se abrió y apareció riendo la pven rubia. En
jo y no tenía más remedio que cumplirlo.
una de su3 manos blancas como jazmine3, con las palmas
Una tarde, al oir ladrará Capitana, tuvo la madre una
rosadas, en la siniestra, tenía una copa de miel, ¿y en la
idea salvaje y feroz, que maduró durante toda la noche.
otra? A.y, en la otra no tenía nada: «Plumas de Oro11 voló
Al despuntar el alba, se dirigió al patio de su casa y
y aleteando ee puso á chupar la miel en aquel.la C?Pª, co•
ató á la perra con una cadena.
roo lo hacía en los lirios re~ien abierto3. M:1 pnm.o, no
Capitana est,nvo ladrando todo al día y toda la noche,
tornes tiso. r¡ue esta~ b~bien~o tu muerte ...... Y chilla Y signientes, privada de alimento.
chilla y «P1umas de Oro" siempre en la copa.
A la otra mañana llevóle la viuda un lebrillo de agua y
D., ;epente la rubia apri-!ionó al de3{raciado consuma• nada más.
no derecha .....• Entonce~ él chillab\ mis que yo. ~ero
A las veinticuatro horas tenía la perra el pelo erizado
ya era tarde ...... ¡ A.h! "Plumas de Oro» ¿n&lt;;&gt; ~e lo dec1.a?
y tiraba furiosamente de su cadena.
L'.I. ventana se volvió á cerrar, y yo, afl.1g1do,.suphqué
Entonces la Saverini fué en bueca de una buena canti-.
para ver por los vidrios qué era de mi pobre primo. En•
dad de paja, cogió un traje de su marido, que todavía
tonces escuché que......• ¡ D:os de las avt&gt;.sl Entonces es•
guardaba y construyó un maniquí que colocó cerca de Cacuché que la dama decla á otra co!llo ella.:
pitana.
-Mira, mira, le atrapé; ¡qué hndo disecado para el
La cabeza del mui\eco estaba representada por un lío
sombraro .....•
de ropa.
La vi..ja fué á comprar un pedazo de longaniza, y al
vol ver á su casa empezó á azar la á la parrilla, jnnto al sitio donde estaba la perra, que rabiaba desesperadamente,
azuzada más y mi!s por el hambre.
Después, la Saverini rodeó con la longaniza el cuello
del maniquí, y dió suelta á ('api!ana.
De un salto formidable, el anunal asaltó la garganta
del muf'leco y se putlo á destrozarla en busca del codiciado alimento.
La anciana, que contemplaba gozosa aquel especMr ulo, repitió varias veces el experimento con idénticos resu ltados.
El ejercicio duró más de un mes, hasta que la Saverini
logró al fin que la perra, sin estar previamente atada ni
tener hambre, se lanzara á una señal suya sobre el ~uil.eco.
Cuando todo estuvo 11. punto, la anciana se fué 11. confesar; luego se disfrazó de vieio, se dirigió á la playa y
contrató con un pescador sardo el paso del estrecho.
Acompall.ába!a su perra, y llevaba en un eaco una longaniza, que excitaba el apetito del animal, que no había
probado ni agua durante dos días.
Al llegar 11. Longosardo, la Saverini entró en una panadería y preguntó por Nicolás Ravolati, el cual había emprendido de nuevo su antiguo oficio de panadero.
El asesino trabajaba en el fondo de su tienda.
La anciana abrio la puerta y exclamó:
¡Horror!...... Comprendí la espantosa realid!'d ...... Vo-¡Eh,
Nicolás!
lé á reforírselo á las rosas, y entonces, las eepmosas ven·
Ea1e se volvió, y entonces la Saverini, soltando la pegativae, exclamaron como mecidas por el viento:
rra y seflalando á Ravolati, dijo:
-¡Bravo, que lo coja por bribón!
-¡Anda! ¡A.oda!.. ....
Días después, la tirana que asesin6 al infeliz, se pasea•
El animal saltó sobre su víctima, y se agarró al cuello
ba á nuestra vista por los jardines, llevaudo en el som•
del panadero.
.
,
.
brero el cadáver frío de «Plumas de Oro.• Ya lo creo, co•
El iofoHz extendió los brazos, lanzo un gnto y cay6
moque estibamos en moda, ¡cómo que estamos toda•
en tierra, no sin defenderse con extrema tenacidad.
vía!.. ....
Capitana le hizo trizas el pescuezo, y á loe pocos moVamos, ¿has escuchado tú, imprudente, la hi~toria de
mentos Nicolás exnalaba el último suspiro.
mi cuitado primo? Pues no eches en saco roto mis ad ver·
Dos vecinos, sentados á la puerta de sus casas, re.cortencias..... .
daron haber visto salir de la panadería á un anciano
¡Oh! ¡qué triste es la historia de «Picaflor!•
acompai'lado de un perro negro, al que iba dando de coY luego, mi amable sellorita, se fueron volando aquemer durante el cammo.
llos dos pica-flores del álamo á Is. hiBuera, de la higera al
La Saverini regresó á toda prisa á su domicilio, y dnrrosal, y del rosal al espacio.
Y oí que decían las flores en TOZ quedh, tan queda que mió admirablemtonte aquella noche.
Gov DE IlfA.UPr.AsA:-T.
yo solo la oí en aq11el:os imtantea:

NOVIEMBRE,

1896.

LA DUDA.

•

¡Qué cosa tan absurda me parecía el matrimonio!
La palabreja, si se quiere, es rudi1, pero así la aceptaba
entonces mi inteligencia en completo acuerdo con el cora•
zón: tenía veinte afios y en el romance de mis emociones
juveniles no recordaba la alegre all.oranza de un amorío,
desconocía las delicias y penas del noviazgo, y no guar•
daba en estrecha cajita de sándalo, un dimmuto bagsjede
-cartas, ni desconocidos ramillettls de flores difun~as, ni
medallitas de plata con inscripción al reverso y jeroglífl•
-cos de cándido simbolismo en el anverso, ni un ricito
a.ado á listón azul, destefl.ido, y oliente á Ixora, ni un
guante ( vestimenta de mano prócer), ni nu pafiuelo de
blondas ( leyenda de lágrimas ), ni un retrato con dedica•
toria, ni un anillo, ni una reliquia, ni un amuleto, nada.
Nin~uno de esos objetos que en su simplicidad evocan
paseos campestres en tardes de cielo claro, citas misterio•
-sas en cálidas noches primaverales ó dulces querellas de
enamorados, ninguna de esas remembranzas de alegrías
muertas que al viejo roban una lagrima, al joven un es•
tremecimiento y al escéptico una sonrisa, había ilumi•
nado con sus lontananzas de amor mi solitario cuarto de
-soltero.
Era algo romántico.
Lo somos todos en ese períe,do de la existencia en que
la vida es una aurora y la realidad una noche; además,
¿quién no siente extrafios anhelos cu.mdo aun no ha es•
trechado entre sus brazos un gentil y airoso talle de mu•
jer?...... ¿Quién no euefia si no ha bebido la miel de la
dicha en labios iremulantes ó desordenado con mano
avara la guedeja de oro, que, cauda de luz, chorreaba so•
bre el flanco nutrido y blondo de una harmosa?
Creía en el amor, en el mito universal, sin creer en el
-casamiento tal vez porque lefa mucho A Lord Byron y
me acordaba siempre de aqu1lla su expresión ea queafir.
maba que el matrimonio procede del amor como el vina•
gre del vino..... .
Engendré en la fantasía una mujer sin semejante en la
,tierra y nuevo Jason en busca del Toison de Oro, corrí
en la de mi amada del misterio, creyendo encontrarla en•
tre esa muchedumbre de beldades que hormiguea siem•
pre junto al que po~ee buenas tierras de pan llevar y mejores ganas de verlas engullidas á grandes bocados por
.bocas chiquitas.
Viajé.
Ví muchas bellas y 11. los piés de todas me rendí ena•
-m orado.
En mi atolondramiento, semejante á un vértigo, con•
jugué el verbo amar en todos sus tiempos, números y
personas.
Mi corazón, sin purificarse, se transformó al crisol de
.todas las metamórfosis amatorias.
Amé y odié, padecí y fuí feliz, dudé y creí, fuí cobar•
de y temerario, tirano y pordiosero: en mis voltej,.os de
't!altimbanco caí muchas veces con la cabeza hundida en
-el cieno y los piés insultando á los inmPnsos cielos; -:&gt;tras,
-de rodillas pidiendo á loa dioses misericordia, ó á las cor•
-tesanas una migaja de sus viles deleites para saciar por
un momento esa hambre de algo indefinible que m,:1 de•
-voraba.
¡Yo soñaba mucho!
Como el idiota de Ibsen extendía mis flacas manos á
un cielo trivial, y al columbrar el amarillo fulgor del sol
-enfermo, clamaba con voz de niño antojadizo:
-¡:\-!adre!.. .... el sol!.. .... el sol!. .....
No sabía que el que quiera remontarse al astro con
las alas endebles de !caro, debe ineludiblemente eetre•
liarse en la caída.
Compré una finca rural.
Al principio viví como Manfredo, en una torre som•
bría, testigo de mis dudas y diabólicas desesperaciones;
-después. me atrajo la naturaleza y pt&gt;neé en el Junfrau
escalando las reverberantes nieves de los volcanes, esos
monjes blancos que agujere,m las brunas nublazones con
el pico de sus capu~hae; entré á ~as cavernas, pas~aba.ba•
jo las arcadas crfpt1cas que fabrican las aguas cr1staltza.
das, y también me lancé á errar por los bosques, como
410 Hamlet, triste, á la hora en qne el Poi se di!!u lve en
los piélagos de hn y la casta noche enreda sus negros ca•
~ellos en las ramas de los árboles.
Cerca de mi retiro había uu pintoresco chalet, y de él
-era la hada, Genoveva; Genoveva es mi esposa; la quise,
..¿por qué? Lo ignoro aún; estaba sólo, mi cerebro era
algo igual á un nido de murciélagos, los pen~amientos
.que en él bullían eran tor vos como cuervos, elevábanee
-en macabro vuelo hacia un cielo estremecido por el eclip•
ee, sentía frío en el corazón, el ecepticismo me aniquila•
ba y en mi soledad de Prometeo comido por los buitree,
la sonrisa cándida de aquella criatura fue beso de sol,
iulgor auroral, perfume, eeperenza, amor!
La novela de mis locuras acabó en el principio de las
-de los demás, la adoré con todo el ímpetu de mi tempenmento impresionable y tres meses después de conol ~r•
J.., le ofrecí ante el ara del altar, mi nombre, mi fortuea
_y mi corazón.
Al afio de nuestra unión, como prueba de amarme mu•
--cl:.o dióme un niño sonrosado y rubio, cual riente ma•
flan'a de Abril. ¡Si viérais qué bebé tan pillo y tan bar•
hiánl ..... .
Desde entonces, soy feliz, asombrosamente, tanto, quA
..á veces me inquieta la felicidad.
Se me dirá que es extrafl.o que un marido ame á en mu·
jer á los dos afl.os del día de bodas, como quien dice en el
menguante de lo que llaman luna de miel. Ciertamente,
pero como ninguna regla es absoluta, creo contarme entre
las excepciones, ¿por qué no?........ ( se p asea tarareando).
J Qué recue!dos conjura en mi memoria esta musiq uilla!. ..
Un drama, el drama donjuanesco de aquel tiempo, cuan·
do era seductor y ca1avereabaen todas partes; mi ro~mo·
.-ia reconstruye por arte mági~o el arrur....bado kale1dos•
-copio, y veo mujeres, mujeres, ¡ muchas mujareel (re·
..flexionando). El tiempo, eso que. desmenuza e1;1 st&gt;gundos
fa waot:cilla i1lnMM&amp;~le d~-ffl&lt;•J, :es ~1m1.--ierr1blo:, y lat.l!-1

EL MUNDO

343

evolución ...... ¿por qué el dfaque va á llegar será siempre cia la arenilla que de11equilibra el fiel C,..e la balanza, la
go:a de ª"'u" que hace reoosar el recipiente, las a las cárun sarcasmo do:,l que ee fue?..... .
Surge el sol dEll!pués de la sombra, quita al planeta la denas dtlr9lámpago que azot!'ron el espacio a l desgarrar
túnica bordada de estrellas con que la noche lo enca~uzó la nube tempest1103a, conclusión: el derecb.o de lo peqaepara ,•estirle con la suya de ópalo y de grana, muerti ex• f'l.o qua p .&gt;r la ley ev...lutiva del movimiento se une a Jo
pléndido y majestu~o, y nace siempre altigre y bello co· grande y Jo transforma; total: nada!
¿ E'or qué apenarrnti?
.
.
.
mo un ensuefl.o ó una ilu~ión; pero los d(as muertos, e~os
¿Qué tl.i la criatura ante el mfiiuto? .....• Una birbaJa.
que se llevan una página blanca de la v.1da, ó la rúbrica
solemne de un juratnento, ó la sensac1ó~ de un placer de ll"Ua pira el bramante mu.....• !,Pvrque. bay ab.&gt;rreinocente de aquellos que no pagaron débito al ~eci1do, c ioo~nt.&gt;.i en mi pecho dejarJ. 111 LLerra d.i g 1r.4r sobre B11
no resucita!!, naufragan en las ondas eté_reas, call~das, ej.i"/.. ...• ¡ l\fl cólerill la cólera inügnificllnie da:. m.&gt;rl.ll,
del espacio infinito y misterioso! (Con. ansiedad) . ¡81 ?~· ¿~erJ. CA¡Jat de p3rt urbu la p.u ~oldmne. de 103 01e1(?3L..•
diera contenerse la fuga dei tiempo, esa carrera vtirt1g1• ::,i no pjdilmos nad.i e n los d;ist1nos un1 veraale3, s1 sólo
nosi. dtil principio al lin de la vida á la m.ierte!.. ........• somos humildes fantoches que mueve el ac,130.á ~u anto¡ Bah!......... ¡Ineensato ~fán! ( Revol~iend.o unas car~). jo ...... ¿E'.ira qué h1cer melodram&lt;1?.. ...• ¡ E.i nd1cul~t.. ••
¡\..Juatro canas! Famoso corrtio, en me¡ ,r t1e1Dpo, abnr1a• L.i aoej1 y la uorliliga, esas menuuas ol&gt;r&lt;1ras, ¿lldp1ra11
1as c,m ansiedad, c on emoción, poq_ud polnan traerme por venmra á el1fü:ar una B.ibel?...... ¡ N"u l. ..••• ¡ ld:3 la
la ci~a misteriosa de una linda enam&lt;Jrada, !03 reprochea Jey!. ....• La co ncha debe pe6 arde á la r.&gt;ca; e l ala, e1uen•
de otra ol vidada ingratamente!......... ¡ Pero ahora!. .......• der3e aoanico d e plumas, y volar...... ! ¡volar.....•. (cim
f1npet~) ¡ Pero si la razón es impotente! ¡Siempre estad11.¡Qué va á ser!. ...... .• Vé amos las firmas ( r omp&lt;los. sobres) .
¡ lirfgido Canseco 1......... ¡el fastidio31,1 arr,mdatano! ....... . d1 clilv.ida com.&gt; un venablo ell: mi corazón!:····· .l~ué
tué de m i a ltruismo?...... ¿Soy ta1 vez un teórico ncticu¡ A.ridtides B.~rruguete!. .... J el ab:,g..di llo picapleitos!. ... .
¡[nc,msable moscó n!. .......• H e aquí una carta.que no mil Io·?....... ¡Provlema, problema! ( abriendo u na ventana)
parece m uy pro3aica ( tomá,ndol"' por una esquw.a), b u el.e ¡ Q i é tardti tan btilla, tan rubia, tan tibia, ¡adorables crepusculos de otoño! D,jéra3e que las nub~ son los res~ de
á violetas, las letras son muy pequeña~ p&lt;H&lt;!Cen h o~mL·
gas cou dolor de riñones (observJ,ldola), f..,rnun la d1rec• una so berbia He~a~omplios que se derrumb1 en los aires,
ción cinco palabras y ca&lt;la uno tiene dos fa_ltas di-, orto· tis majestuoiameme gr.inde ase .s-&gt;.l qud ~e apaga folgerue
grafía; no hay duda, esta carta es de una mu¡er, y de una y espténdiuo ewbot !ladose en ttmebla impenetrable, _pa,1.0u¡er bonita; véamos la firmi qu.e es, s.ig ~ramdnte, un ra preparar e n una.l borils negras 111 epifanía de 1~ luz,
garabatito muy m o no (abre lu cubierta) . ¡lhll'l! n o está ¡Ob! para comprnnder nuestra 1mpotenc1a y mezqumdad
oasta rtimontar el pen~am1anto á .los ~110~03 que CO·
tirmadal.. ....... ¡ Una incógnita!. ........ Lé imos ........• léa:
mos ......... ( L ee) . ¡No; uo tis posi b1ti, nunca lo creree, mt mienzan á brillar trasponer con la rmagrnac1ón aquella
mujer. Uenoveva eno-añ1mne ¡ veuderma! ¡ tra1c10nar- fr11uj1 carm (uea que ciña las crastas de Jo3 monte,i con
me!.. ....... ¡Con l\fauri~io!. ...... '.. : .\ii mejor am igo!. ......•• di1uema dd rubfod..... .
¡CoutraJte midterioso!
.
.
Grosera 1Djuria de a lgún imbá.:il que á costa m1a quier&lt;!
Aquí ravol vié udose como un. ID:ano¡o de reptiles. las
divertirse. ¡M:e averi;-üenza que haya ~a~1do en m1 cere•
bro, aunque sea por un instante, tan s101astra y h&lt;;&gt; rren· pasione3 más b1jas, los ab.&gt;rrec1m1entos má~ tlaugul.Illr
da idea. ¡No puede ser! ¡no! ¡no! ¡no será!. ........ ¡impo- nos, las env1diai m.is arter"8, y, allí, en el tirm.11!1-eu.so
!lzul, impasible, sin manchas, con toda la tranqu1hdad
sible!
del costno3 la talma, imperturbable, abrumadora, eter¡Sospecha insensata!
na...... ! et~rna en las eternidades .....• !
¿Qué interés podrían tener en atormentarme?
¿Será mdntira?
¿i::lerá cierto?
¡Horrible incertidum]:&gt;re!
¿Mentira?
. .
.
¡Oh! ¡ma!Jíto! ...... 1Maldito el que calumnia...... !
¡Terribles conjeturas!......... ¡Cav1lac1onea de un ciego
en una noche!......... ¡(Jada palabra dé este papel es una
Cmo B. CEBALLoe.
gota de veneno que inyecta mi co~azón. y lo empo.zo.
Noviembre de 1896.
!la......... ( pausa ). Analicemos la s1tuac1ón, tran9ml~•
mente en perfecta calma· arranquemos de la conc1enc1a
contu;bada el manto del ~en tauro Neso, las pasiones son
más perju ciosas que la hidra de Ler_n~: e!iminémo.sl.as,
Aceptado que soy villanamente tra1c1~nado; adm1t1do
también que es mi viejo compinche el dtrecto responsa•
EN UN ALBUM
b1e de esa felonía......... ¿Estoy dE:sho~rado porque la
preocupación social. es decir, la címca h1p:&gt;cr~sía dé una
Cuentan que el fatigado caminante
n:iulti~ud coaligada, marca mi frente con demgrante es·
detiene su camello jacteante
t1gma? ........ .
al divisar en lontananza un huerto;
En qué precepto moral se sustenta esa peregrina ley
y i,t,u~audo en la sombra hospitalaria
quti acnHa al esposo del crimen perpe~rado por su co .....padeva á su profeta una plegaria
fl.era?. ..... ¿No como el romano estoico puedo pregonar
en medio del silencio del desierto.
también:
Martius me ha escupido?
Tu libro es un oásis, Y mis versos,
¿Ahora bien· los llamados culpables lo son realmente?
peregrinos dispersos
Afirmarlo d~ hecho es negar los derechos de lll psico·
que al acep.ar tu generoso abrigo
logia; la carne tiene fueros gene~iacos, til tempe~ament?
recogtsráu el aire que respi~as, .
es déspota; manda y la disyunt1 va es cru,:11: tnunfar u
cantarán el aft:cto que me msp1ras,
obedecerlo.
y cua.udo mueras, worirán contigo!
Vencen los héroes, sucumben los hombres: es lo hu·
ANDRÍ!S A. MATA.
mano.
Cada individuo posee un crite.rio y un instinto Bl!-YOS,
y, esas dos fuerzaa, las pr'mord1ales en el. ser, a! VIDCU·
larse en marital connubio le hace u concebir un~ idea BID·
BALADA D.EL AUU.
guiar y propia de la estimación, resultando de ahí que
tan honrado puedti ser un presidiario como el juez que lo
Cuando llora y se queja el arpa eólica,
mandó á galeras.
Contrista el corazón y lo desgarra;
Además resucitar á Otello en nue.stro tiempo es anaMas no vibra jamás tan me1ancólica
crónico, ¿por qué no decir!(??...... ¡~idículo!....... ~Vale
Como vibra en tus mano&amp; la guitarra,
acaso el podrido embeleso aoc1al la vida de un seme¡ante
aunque él sea el más odioso delos vivie,tes?...... ¡Ah!. .... .
Cuando hieres las cuerdas, se incorporan
¡Maloch existe aún!
Y aleteando las notas se levantan ..... .
A 1:sa voz que vibra en mi interi?r, s~ opone E:I grito
¿Q.ié oi.,,n.,t1? ¿un i,edar?...... pur et10 iloran,
pasional, siento fer01entarse y hervir odt(?B fo_r1I1:1dab les
¿&lt;.¿uién lo iuei,1ra? ¿d amor?... por eso caman.
en el pecho y el deseo de venganza enturbia m1 vista con
Yo te envidio ese dón; es dón del cielo
los pliegues de su inmeusa bander~ n~gra.
.
Que t.e hace traducir en melodía
Me embarga la volupt•1osidad cnm1nosa del mato1de,
'l'us tristezas, si tu alma está de duelo,
ese placer turbio y punzante de los puñales que solo se
Y si gozas también rns alt-grías.
aacia en la sa~gre, ante el cuerpo yacente y frtinte á loe
t,,rrores del rtiwordimiento!
Tu música me encumbra haeh el ensuellol
Y we han llecllo llorar tus notas de oro,
1Venganza!......
.
.
Diríase que en la bóveda so1i•.ar1a de m1 cráneo treme
.A. mí, que hace ya tiempo que no suell.o,
y clamorea una campana que repica 11. muerto.
.
.J.. mí, que hace ya tiewpo que no llorol
¿Debo tener la conviccion de que ella es una m1seraALllKRTO JIKÉNIIZ.
blo:,?
Tixtla, Noviembre de 1896.
¿Creerla inocente?
¿Este papel puede en sana lógica arraigarme el convencimiento ue su falacia?
¡No!...... ¡No!... ... ¡No!. .... .
INQUIETUD.
¿En~nces por qué estas gotas de fuego en mis mejillas?
¿el bronco bramido de mi pecho? ¿1a agitació n que se
¡Cre.1r ó no creer! ¡Fuera la ciuda
apodera de mi ser? ¿la tensión de mis ~ervi."e? ¿la fiebre
Que todas nuestras dichas envenena
q11e caldea mi cabeza? ¿el temblor de mis miembros?..... .
Y á su yugo implacable nos condena
¡Oh! ella me engaña, ¡me engafl.at. ..... ¡Infame!, ...... (&amp;
Mil:lntras crüel al corazón se anuda!
oye un canto de m ujer ) .....• ¡Aduerme a\ niño!. ..... ( br~a
Más vale siempre una conciencia muda
transici611) ........ ¡ Voy á verla, á arro~1llarme á sus pies,
Y al sentimiento religioso agena,
á pedirle perdón por haberme ~trev1do á dndar .de su
O la creyente que en su fe serena
amor ...... ( llega á la puerta y retroced e) ...._. ... ¡No, s1 fue:ie
J)el aguijó n de la impiedad se escuda.
verdad adornaría mi vergütinza con el ridículo, entraría
¡Qué dulce debe ser dejar sin duelo
á prodigarle caricias cuanrlo tal vez ese, el otro, m i ami.Aqueste mundo del dolor morada,
go, se esconde en algtí n mueble; entrando, debilitaría mis
Con la promesa mietica del Cie10,
certidumbres y aseguraría su descaro; no lo haré, si el
hombre cae que sea como los gladiadores....... ¿No es un
O rendir ein temores la jornada,
lncbador?....... (con melancolía ). Ayer estabil a legre, era
Sintiendo solo el infinito anhelo
venturoso, ahora soy dePgraciado, pues bien., esa meta•
De volver al reposo de la Nada!
rnó rfosis que tan sensiblemente pertur~a un organismo
i ,¡;ni fba que Ia ve Ieta q u.. JWU:CBt.a á .m1Blli'.r.te .u.o b.u.eo
1un b ,, ee ha aesvi 1co !Cin1qu ier c of a ! el aire qne arreNrn-ie rubre d, 1896.

y:

�EL MUNDO.

344

29 NOVIEMBRE, 1896.
29

MI SUICIDIO.
-Muerta ella; tendida sin movimiento en el horrible
M,aÚd de barnizada caoba que aún me parecía ver en sus
doradas molduras de antipático bri.llo, ¿qué me restaba
ya en d monde,? En ella u~nfa rui luz, mi ngocijo,, ll!i
íllll!ión, mi delicia toda ......... y desaparecer as1, de suh1•,
to arrebatada en la flor de 811 juventud y de su seductora
.belleza, t'ra tanJo como _dt-cirrne ?~n w~lodiorn v?z, la
voz mógica la -,,oz que vibra en m1 rntenor produciendo
acorde11 dh:ino~: "Pue!l·me ama8, sfgueme."
.
.
¡Seguirla! Sí; na la única rePoluc1ón digna de nu canfio, á la altura de m1 dolor, y que remedu~ría la ete~na
u-isteza á que me co~denaba !ª adorada cnatura: huir á
otras regiones. Seguirla, reunirme con ella, svrprenderl_a
en la otra orilla dd río fúnebre ......... y estrecharl~.d:ehnnte, i-xclarnando: "Aquí estoy: ¿Creías que v1v1ría
sin tí? ~lira corno he ea bido buRcarte y encontrarte y evitar qne
de hov más nos separe poder al·
guno."
Determinado ya á rt&gt;alizar mi ·
propósito, quise llevarlo á cabo
en aquel mismo aposento don·
de ee deslizaran inseneiblemen•
te tantas horas de yentnra, medidas por ,il suave ritmo de nueRtros corazones........ Al entrar,
olvidé la dt-8gnicia. y parec;óme que ella, viva y sonriente?
acudla como otras veces á m1
encuentro, le 'lantando la cortina paia verme más ·pronto, y
dejando irradiar en eus pu_1?ilas
la bien venid~. y en sus meJtllas
el arrebol de la felicidad.-Allí
estaba el amplio eofá donde nos
eentábamo~, tan juntos como Fi
fuese estrechísimo; ali! la chimenea hacia cuya llama tendía
l&lt;&gt;s piece~itos cucoR; y ·ri la cu~l
yo envidioso, losdisputabaabng~~dolos c0n mie manos, donde
cabían holgadamente; allí la butaca dond., seaislabai:n los cor·
tos imrnutes de enfado pueri_l
quedupliraban el pnciode laB
reco11c11iaciones; alH lll.-gorgonade iri~ado vidrio de Salv1ati, con
la'! últimas floret&gt;, ya H'_cas .Y.Páiidae, que PII mano d1Pp~1~1er~
a1t!sticamente para ft:stt-;¡ar llll
-nresencia ..... .
• Y allí, por último. como maravillosa resurecc1ón oel pasado,
inmortalizando su ador11ble forma, ella, ella mi8ma ... es decir,
su retrato, su gran retrato de
cuerpo entero, obra maest-ra del
célebre artista, que la rl;'prese:itaba sentada, vistiéndose uno de
mis trajes prderido~, la Pencilla
y candida bahi de blanca seda
que la envolvía en una nnbe de
eepuma. Y era rn actitud fami•
liar, y eran sus ojos ve.rdes y Ju~
minosos, que me fascrnaban, y
era su boca entreabierta, come&gt;
para exclamar, entre halago y
repren~ión, _el "¡q_ué ~arde _v_1enes!" de la 1mpac1enc1a carmosa· y eran sus brazos redondos,
qu'.e se ceflían á mi cuello como
la ola al tronco del náufrago. y
era en suma, el fidelísimo trasun'to de las lineas y coloree, al
través de los cuales me había
cautivado un alma; figura encantadora que significaba para
mí lo mejor de la existencia.....
Ali(, ante todo cuanto me hablaba de e•Ja y me recordaba
nuestra unión; a!H, al pie del '}Ue
rido retrato, arrodillándome en
el sofá debía vo apretar el gatillo de Ía ruagnítica pistola inglesa de dos cañones-que llevaba
en' su seno el remedio de todos
los males y el pasaje para arribar al puerto donde ella me
aguardaba.-As~ n~ se ~orrarfa
su imagen de mis OJOS m un segundo: los cerraría mirándola,
y vol vería á al,rirlos viéndola, ya no en efigie, eino en espíritu.........
La tarde caía; y como deseaba contempl~r á mi eabor
el retrato al apoyar en mi sién el cañón de la pistola, encendí la lámpara y todas las bujías de los candelabros.
Uno de tres brazos había sobre el •ecret,r de palo de roea
con incrustaciont&gt;s, y al acercar al pábilo el fósforo, se
me ocurrió que allí dentro eetarfan mis cartas, mi retrato los recuerdos de nuestri,. dilatada é íntima historia.
U~ vivaz deseo de releer aquellas páginas, me impulsó á
abrir¡sin dilación el mueble. Es de advertir que yo no po~ía cartas de ella, las que recibía, devolvfalas una vez
leídas, por precaución, por respeto, por caballerosidad.
Pensé que acaeo ella no había tenido valor par:, destruirlas, y que de los cajoncitos del secreter volvería yo áoir
alzarse su voz insinuante y dorada, repitiendo las dulces
frasee que no habían tenido tiempo de grabal'Pe Pn mi
rnemoTia. No vacilé-¿vacilar el que va. á mol'ir?-en
descenejarcon violencia el primoroso mueblecillo. Saltó
en astillas la cubierta.'Y metí la mano febrilmente en los
cajon.:itos, reYolviéudolos ansioso.

Sólo en uno había cartas ....... Los demás los llt&gt;naban
cuentas, joyas, dijecillos, abanicos y pañuelos pe1 fumados.
-El paquete, envnelto en un tro1:o de rica. seda brochada, lo tomé muy despaoió, fo pdlpé como se palpa la cabeza del eér querido antes de dtlpositar en ella un be110,
y acercándome á la !nz me dispuse á leer. Era letra de
ella: eran sus queridas cartas. Y mi espíritu agradecía á
la muerta el dtllicado re.fioautiento de haberlas g"Uardado
allí, co1,10 testimonio de su pasión, como codicilo en que
me legaba su ternura.
Deea\é, desdoblé. emI)f'cé la lectut'll ...... Al pronto creí
recordar las cantantes frases, las apasionadas protestas y
hasta las alu. iones á dt&gt;talles íntimos, de etos que solo pueden conocer dos per.onas en el mund,,. Sto embargo, á la segunda carilla, _u!1 i..&lt;;iefir~ible malestar, un
terror vago, crnzaron por m1 1mag1 nae1ón, come c1 uza la

NOVIEMBRE,

1896.

345

EL MUNDO.

ventura...... señalaban tan exactamente como la 1::rújula
eeñala el polo, 1~ direeción verdadera del corazón que ., o
juzgara orientado haéia--el mío! ¡Mas dolor, más infamiat
De los terribles párrafos, de las páginas surcadas de ren·•
gloncitos de una letra que yo ~ubi~ra reconocido entre
todas las del mundo, saqué en hmp10 que tal i·ez...... ... al
mismo tiempo ...... ó muy poco antes ...... y una voz irónica
gritaba al oido. "iAhora sí.. ..... ¡Ahora sí que debes suicidarte, desdichadolu
Lágrimas de rabia escaldaron mis pu;:&gt;illll'; me coloqué,
según había reeuelto frente al retrato; empufié la pistola, alcé el c11flón ....... y apuntando fríamente, sin prisa,
sin que me temblase el pulso...... con los dos tiros........ .
reventé los dos verdes y lumínicos ojos que me faeciuaban.
EMILIA p ARDO B ,ZAN,

DA.MAS DISTLNGUIDA.S.

El Gorilla.
El Gorilla es el mayor de los
monos ant1opóides. Como estos
artículos no se escriben para
los versados en los conocimien•
tos y términos científicos, rf'•
cordamo11 la definición diciendoqne autropóide quiere decir, á.
i11tit11ción del howbre. Este antropói,le es indígena dela región
~c11atorial del Africa occidental.
Fué t-1 doctor americano Mr. T.
S. Savage, quien por primera
vPz llamó la atención del mundo cit&gt;ntffico sobre este animal,
de~crfbiéndolo el afio de 1847
en Bo ton .Jáurnal of .Yatural
Jlislory. Su ost!'ología la describió el l'rvfosor Jdfries Wyman.
Al principio ee le incluyó en
el mismo genero de chimpanzé,
mono maa inteligente; pero más
tarde, en 1852 y 18~3 se le asignó su gé1,ero propio, habiéndolo hecho el natnralibta francés
1\1. Gt&gt;offroi St. Hil:dre. El Profesor Owen lo denominó T. Savegei, dejando lo en el ~énero chim•
panzé. Du Cbaillu fué &lt;.JI primer
blanco qne mató un gorilla con
sus propias manos. .Al volver ,i
los Estados U nidos en Agosto de
1859. de la región circunvecina
del Río Ga1Joon trajo unos cuan·
tos especimens ó muestras completas del macho ó de la hembra, pellejos y esqueletos en per•
fecto estado de preservación,
que se hallan casi todos en las
colecciones di, Lóndres. El cránP.o del macho el más largo y
más ancho, pero menos pesado
que el dehombre, y la capacidad de la cavidad que contiene
su cerebro es menos de la mi·
tad de la que corresponde á la
C9.vidad de las más inferiores
razas humanae.
El gonlla adulto tiene 5 pies
y 6 pulgadas de alto, su altura
natural, aunque d, @pués d.e
muerto es mayor. Algunos miden de 7 á 9 pies desde el extremo las manos extendida!!.
Du Chailnll tenía un espécimel
que tenía 8 pies, 11 pulgadas en
i-se sentid.&gt;. Su progresión fa.
varita ea en cuatro patas; pero
lleva siempre erguida la cabe•
za y mira siempre hacia adelante. A causa de Ja mayor longitud de eus brazos se inclina
ménoe que el chimpanzé. Los
gorillas se presentan generalmente en grupos de 5, cuatro
hembras y un macho; sin embargo, á los machos viejos se
Jea encuentra á menudo solos.
Aunque viven en la misma vecindad del chimpanzé, no se
t-ratan. Su fuerza es enorme, no
DE ouAYMAs, soNoRA.
sólo en las quijadas, que pueden
aph1star un cañón de escopeta,
[De fotografla de Berna l.)
ainó en las manos y los piéa que
bala por el aire antes de herir. RecLacé la idea, la mal- á la vez en los camino~ emplean para atacar defendije pero volvió, volvió ...... volvióapoyadaen los párra· der~e. Con suma felicidad quiebran los árboles de tres á
fos de la carilla tercera, donde ya hormigueaban raEgos cuatro pulgadas de diámetro. No pasa de ser cuento la
y pormenores imposibles de referirá ~i per~ona y á la idea dP. que llevan un palo en que apoyarse.
historia de mi amor ...... .A. la cuarta carilla, m sombra de
Se diferencian del chimpanzé en que no se lea puede d~·
duda pudo quedarml::: la carta se había eecrito á otro, y rnesticar, pues este, á lo ménos en su juventud, aprecia.
recordaba otro días, otras horas, otros sucesos para mí el buen trato que se le d:¡. Tampoco constr:uyen_, COIJ!O
dt'~conocidos..... .
el chimpanzé, techo en qde cubrirse; y en mtehge!1c1a
Repasé el resto del paquete: recorrí las cartas una por ~on muy inferiores. Es cuento también lo que se ha dicho
una que todavía la esperanza terca me convidaba á asir- de venir á los poblados para llevarrn las negras:
me de un clavo ardienuo; quizá las demlis cartas eran las
Generalmente es mudo. Al atacará su enemigo da un
mías, y sólo aquella se había deslizado en el grupo como grito terrible, que ee oye á gran distancia. A ~os nPgros
aislado momento de una historia vieja y relegada al ol- del interior les gusta mucho la carne del gonlla Y del
vido. Pero al examinar los papelee, al descifrar, frotán- chimpanzé.
dome los ojos, un párrafo aquí y otro acuyá, hube de con•
vencerme: ningun!'- d~ las epíetolas que contenía ~I .Pa·
quete había sido dirigida á mí.. ...... Las que yo rec1b1era
1\firé...... pero no he·vistoen parte alguna
y restituyera con religiosidad, probablemente se encontrl\ban incorporadas á la ceniz de la chimenea; y las que
ir del brazo la dicha y la fortuna.
como nn astro ella hab(a conservado siempre en el ocnl(;AMPOAVOR.
to rincón del secreter, en el aposento testigo de nuetrae

$rifa. Zaltarina ~berri

•

LA

l.NUTIL RIQUEZA.-Por Jorge Ohnet.
Número 6.-Yéanse nuestros números desde el 25 de Octubre de 1896.

Redel, sentad&lt;&gt; cerca de la condesa, estaba hablando
de su última expedición, pero esta asunto no duró mu-cho tiemv.o, pues por medio de una transición muy hábil cambió pronto de conversación y abandonó aquella
en la cual la señora de Mossler había querido hacerle
brillar. Habló de música con Vignot y emitió con gran
,Sencille¡¡ ideas que encantaron al viejo artista. De un
salto y sin que nadie se lo pidiera, Vignot se apoderó
del piano y se puso á interpretar á Beethoven como él
sabía sentir al gran maestro. Después la conversación se
reanudó, entrecortada por piezas musicales á modo de
comentarios, y el recién llegado se encom.ró colocado,
con toda naturalidad, entre los .fieles de la condesa de
-OOutras, como si les hubiera pertenecido desde la fundación del cenáculo. Se manifestó buen músico y, con un
papel puesto sobre las cuerdas del piano, para amorti•
,guar su vibración, tocó algunos aires africanos de chocante originalidad y en los que parecía que una tropa de
.guerreros, armados de flechas y con sus carcaxea de cuero, danzaban cadenciosamente, para distraer al jefe, entre las palmeras enrojecidas por el sol poniente y sobre
la hierba de los krals.
Redel volvió asiduamente á casa de la condesa. Aquel
-salvaje, que huía del mundo y que no hablaba, al principio, más que de su fastidio de estar en París y de su
deseo de volverse á marchar, se mostró en los salones de
la condesa y aceptó en el ministerio de la Guerra un cargo que debía retenerle en París dos afios por lo menos.
Dió como pretexto que su madre, vieja y enferma, quería tenerle á su lado y dijo que tiempo tendría pa~a recorrer los desiertos cuando se quedase solo en el mundo. Se le escuchó, sin deacutir sus razones, y cada cual
~reyó lo que quiso. Los que siempre pretenden estar bien
mformados supusieron que el ministro quería tener á
Redel en el Estado mayor general, porque veía en él uno
-de los grandes jefes futuros del ejército. Los que pare-

cen no saber nuuca nada se dijeron entre ellos qut&gt; el coronel estaba enamorado apasionadamente de la condesa
de Coutras y que no podía soportar la idea de separarse
de ella.
Enriqueta siguió viviendo con su hermosa serenidad
intelectual, disimuland~ sus penas, si las tenía, poniendo ~uena cara~ sus amigos, amable é indulgente con su
mando Y pareciendo haber restaurado en esta sociedad
moderna, tan agitada y tan febril la ¡ntigua y deliciosa
quietud epicúrea.
'
El conde Valentín volvió á las locuras de su vida de
soltero con t.anto mayor empuje cuanto tnás tiempo se
había abstenido de ellas y más economías de buen juicio había realizado.
.A.caso un incidente que había disipado todo duda entre Celina y él, contribuyó á aquella vuelta á la mala vida. La g~~.rra que se hacían Celin'\ y Valentín con bastant~ fut1,1da!3, para que la joven tuviera el derecho de
contm~ar!a srn comprometerse á sus propios ojos, tomó
en los :0It1mos ~eses un caracter sordamente ofensivo
que hizo reflexiona·á la mujer de Federico. Va no se
creía segura en cuanto á Coutras. El camarada que, buen
muchacho, bromeaba con ella se había convertido en
un pretendi~nte atrevido de p~labras y que sólo esperaba un_a ocasión para pasar á vías de hecho.
Ce_hna comprendió claramente la modificación de intenc.1onea de Valentín y aunque podía acusarse de hab~r Jugado co!1 el fuego uo poco máj tiempo del que hub1e~a conv~mdo, se replegó prudentemente y ya no
arriesgó naaa. Se acabaron las antiguas conversaciones
esc!lramu~as co~teses á propósito de todo. Puso al cond~
á c1e~ta d1stal!c1a, y desde el día en que tuvo la impertinencia de decirla que era amante de la Corail porque se
parecía á ella, no le habló más que delante de todo el
mundo y en alta.voz. Dudó hasta si debería romper toda clase de relaciones con él; pero esto hubiera exigido

explicaciones á su marido, á su suegro y á la sefiora Mosler, y causa~ una nueva pena á la condesa, es decir, escándalo, odios y acaso venganzas por un miserable conc~pto que ~o podía tener consecuencia alguna. Retrocedió, pues, Juzgándolo prudente, pero estuvo tan fría con
Valentfn, que Enriqueta lo notó y preguntó á su amiga.
-No es nada, respondió Celina, El conde me ha contrl;-riado, le he puesto mala cara y él está enfadado conmigo. Ya se le pasará.
Y se le pasó, en efecto. El enfado del conde no duró
muc.hotiemp?. Lejos de eso, Valentín redobló las demostraciones amistosas respecto de la joven. .A.fectó hacerla
confidencias qu~ ella no solicitaba, pero que la divertían
aunque estaba s1~':11Pre á la defensiva y temiendo un~
vuelta á las ho~t1hdades. Jamás le permitía instalarse á
SI?- lado y sus. conversaciones se verificabrn siempre de
pie. Hab(a, sm embargo. un asunto que interesab i mucho á Cel10a y rP.specto del cual, si se hubiera atrevido
hubiera ha~ta estimulado al conde. Una noche, en qu~
el coronel Redel estaba en el salón, muy ocupado en hab.lar con la condesa, Valentín se aproximó á Celina con
ª!re de enfado, y se despidió de ella. La mujer de Federico pareció asombrada.
-¡Cómo! ¿se va usted de su casa teniendo gente en
ella?
-¿Cree usted que habrá quien observe que no estoy?
-La condesa, al menos, lo notará.
-¿Cree usted? Sus ojos están muy bien ocupados en
otra parte.
-¿Qué significan esas palabras?
-Pues nada que no pueda ver usted misma
Y con la mirada sefialó á en mujer y al coro'nel.
---;-iOh! Merecería usted que eso fuera cierto exclamó
Celma.
'
-Muchas gracias.

�EL MUNDO.

29 NOVIEMBRE, 1896.

29 N OVI.ElIBRE, 1896.

El tren de casa, en otro tiempo sencillo y poco en ar-Ha hecho usted todo Jo necesM"io para ello........ Pe- do se firmó la paz en Burdeos era subteniente y el único monía con la magnificencia de aquellos lugares, se conque había quedado vivo d~ todos los oficiales de su comro tiene usted una mnjn demasiado honrada.
pafHa. Su conducta, en todos )03 hechos de armas en que virtió en brillante y bullicioso. Las cuadras se poblaron
-Las mujeres empi ..zan todas por ser honradas.
de caballos, con su correspondiente tropa de mozos y co •
-Excepto las que usted trata, que son bribonas de na- tomó parte, !e valió tantas honrosas menciones, qu" la cheros, y los lacayos del conde de Contras fueron á asomcomisión de revisión de graclos tuvo que respetar la chacimiento.
brar con AU cinismo á los ..:ándidos servidores de la seño-¿Lo dice usted por aquella pobre Adriana Corail? rretera de aquel oficial de diez y siete años.
Desde entonces no hubo compo de batalla en el qne él ra Mossler. Un jefe de cocina se instaló con sus cuatro
Pues está usted E&gt;D un error; ya me importa poco.
i:to estuviera. Hizo todas las campañas y su raro valorre- pinches en las cocinas que sirvieron antaño para regalar
-¿La ha d1&gt;jado usted?
.
al señor de Choise11l cuando iba á visitará la favorita.
-El día siguiente de haberme usted indicado que m1 sult6 acompañado de altas facultades tlcticas. Siendo je· Todas las mañanas iba á París un [urgón con dos caballos
fe de Estado llayor del bizarro Negrier, en el Tonkin,
capricho por ell.i. le di~gustaba.
para buscar las provisiones necesarias á la alimentación
-¡Oh! Usted está loco. ¿Qué me importa á mí que ee salvó al ejército en Lang-Son cuando q11edó fuera de com- de los hué3pedes de la señora .Mossler, y ya es algo aliarregle con eea muchacha ó con otra de ,;u especie? Lo bate el general. V1rnlto á Francia, pidió servir en Argelia mentar un ejército de glotones con los manjares más suque me desagradó fué la inpertinencia de usted y eso es y, cansado allí de la inacción, se apresuró á aceptar una culentos. Satisfecha por tener á su alrededor aquellos
lo que medeaagrada de nuevo. En verdaJ, eu criado debe misión en el cent10 del A.frica. En el tiempo en que se alegres huéspedes, la señora Mossler puso la casa á la disdesarrol!a la presente narración, vi vía en París y aquel
estar mejor 1&gt;ducado que usted.
posición de Valentín. Pero se reservó, sin embargo, al-¡Adiób! Ya está usted otra vez atropellándome...... hombre apasionado del uniforme, con el que se le veía gunas invitaciones y de este modo Redel, á -pesar de la
No tengo suerte con usted. Cualquier cosa que diga ó const.1ntemente, vestía de paisano y hasta no desdeliaba hostilidad del dueño de la casa, pudo instalarse en la
la elegancia. Una mirada de mujer bastó para realizar
que haga, me juzga mal.
Chapelle-Sauvigny. La mujer de Federico era también
-Por que no c1ice usted ni hace más q11e inconve- aquella metamórfosis y para limar las garras del león. de las invitadas por la señora Mosler. Su marido iba á
Iba todos los sábados á l&amp;s reuniones del cenáculo, tomaniencias.
ba parte en las convenaciones estéticas, dibujaba en el París todas las mañana'! á traba.jar en sus negocios y re•
-Buenas noches, señora.
álbum vistas del lago Tchad y escuchaba con recogimien- gresaba. por la noche. Ferraud estaba haciendo el retrato
-¿A.donde va usted?
de la señora Mosler y Vignot componiendo, entre las coto las eonforencias &lt;le Baradán.
-Al círculo. Ese trovador del desierto me fastidia.
Pero encontraba compensaciones en las visitas de la lumnas del templete, á la orilla del lago, la música de su
-Va nsted á ponerse en ridículo. Quédese.
.arde á la Señora Coutras. Allí no veía al marido, «á ese oratorio la Resurecci6n. En cuanto á Valentín, se iba á
-¿Rerá usted buena conmigo?
odioso veleta,, con quien estaba unida la enca'(ltatlora mu- París todos lod día3, en el mail ó en el faitón, después de
-¿Qué es lo que entiende usted por 1&gt;so?
almorzar, y no siempre volvía á comer. A.eso de las seis,
-¡Oh! Poca cosa; darme el derecho de abrirla mi jer que tanta autoridad .había tomado sobre su pensa- el mayordomo sabía por teléfono si el dueño de la casa
miento. Se encontraba á veces solo con ella; podía gozar
corazón.
vol vería ó uó, y cualquiera de las do~ cosas que sucedieee
-Váyase usted al círculo y abra allí eu corazón almo• con cierto exclusiviemo del espectáculo de su gracia y de las horas se deslizaban pacíficas y dichosas.
su
belleza,
y
esto
era
cuanto
él
deseaba.
En
aquel
espírizo de la sala de juego.
tu léal y tierno no había jamás surgido 11na esperanza
Si hubiera sido posible penetrar hasta el fondo de IM
-Me voy.
.
.
Diferentes veces volvió Valentín á hablar con Celma torpe. No pensaba que Enriqneta púdiera pertenecerle couciencias. se hubiera acaso observado que Enriqueta
sobre el asunto, muy nuevo, de la irritación que experi · ni hrcía nada por agrada ria. Se contentaba con admirar- est&gt;lb.i. má,i tranquila cuando su marido no había vuelto
mentaba por la asiduidad de Redel cerca de la condesa y la, compadecerla y adorarla. No admitía que aquella cria- y que los hnéspedes miraban la ausencia del conde con
de la acentuada simpatía qutl ésta expresaba al corone(. tura perfecta pudiese caer y no hubiera querido que de- sonriente filosofía, lo que probaba cuán poco había Jojase de ser honrada ni ann con él mismo. $u propia dicha gr.i.do c.i.ptarae su'! simpatías. Algunas veces, sin embarCelina, un p:&gt;co impacient~, le dijo:
-Deje usted eso ya. Es usted ridículo con sus preven- hubiera sido una defección y el encanto de ser amado na g", permanecía dos ó tres días sin moverse de la Shape·
lle y, pa.ra didtraerae. organizaba expediciones á las qne
ciones. Enriqueta y el corond son dos espíritus puros. hubiera compensado la desilusión de haber podido serlo.
Enterado por sus amigos de la existencia deplorable convidabl á los propietarios de los alrededores. Y entonNo se ocupe usted más de ello~.
que arrastraba el condd, lti despreciaba profundamente ce&amp; empezaba i :as carreras furiosas por las calles del bos•
-Entonces distráigame usted.
y maldecía al destino que, cieio, h1b[I\ unido á semejan- qne, las reg.i.tas en el lago, las comedias imp1'1Jvisadasque
-No sabría.
t.? hombre una mujer como aquel ta. G'lardaba rencor al nunca llegaban á representarse porque el anfitrión se vol -Yo la enseñaré.
Celina le dejó, enfadada, una vez más y no le habló en Señor Eliphas y á la Señora .Mossler, á quienes acusaba vió antes á P.i.rís y suspendía los e~tudios ó daba contra·
ocho días La semana siguiente, l&lt;'ederico Clement y su d-, egoístas por haber ~acrificado á Eoriqueta al deseo de orden en toio3 los proyectos según que tenía el humor
mujer, fueron invitados al palco de la señora Mossler en corregirá Valentín. La mujer de FtiJ.erico le era profun- alegre ó triste, L:&gt;'I días que se quedaba en el campo, se
la Opera, donde se daba la primera r~presentació':1 d_e damente simpática y había hecho una íntiml amistad encerraba durante una hora eón la eefiora Mossler, y la.
Lohengrin. El banquero, que tenía una importante hqu1 · con su marido, pero jamás con uno ni con otro hablab.1 excelente mtijer salía de e3ta conferencia con lM facciodación que terminar, pidió á su padre, que había comi- de la condesa. Su discreción era tan completa que hubie- nes alteradas y pt\ida, como si acabara de sufrir una.
do en en casa, que acompañase á Celina, y prometió ir á ra muerto en el suplicio sin decir un palabr.i. que pudie- prueba. terrible. Eliphas no abría la boca en todo el día
y lanzab.i. miradas indignadas al conde, el cual no pensabuecarJa•á las once. El señor Eliphas, que no estaba ves- ra comprometerá la que adoraba.
Su c•llt,o, por otra parte. era tan resp~tuoso, que la Se- ba más qne en div.irtirse y no tardaba en echará corrertido para ir á la Opera, subió hasta el primer piso con su
nuera, preguntó á la acomodadora si la señora Mossler ñ.ora Mossler no le había notad•&gt; y ninguno de los miem• hacia á París.
H-1cia fin de septiembre. después de uno de esos conestaba allí y asegurado de que PI conde y la condesa de bros del cenáculo había entrado en 1nalicia. Cre(an naContras ocupaban el '(laico, con Vignot, hizo abrir la puer- tural que se amase á la condesa; todos ellos la amaban, ciliábulos entre laseñ'lra Mossler y Valentía del que am.:
desde Vignot con su barba blanc&lt;1 y sus ojos de éxtasis, bos interlocutores salieron, contra su costumbre, la m"\ta, se despidió de la joven y se marchó.
Valentín se levantó para ir á ayudar á Celina á qui- hasta F.irraud, atildado y moderno en su eleg,rnte correc- dre grave y firme y el hijo abatido y alterado, el conde,.
tarse el abrigo en el antepalco vasto y oscuro. En el pal- ción. Fné precisa la intuición perversa de Valentín par.i. presa de una especie de reacción nerviosa y como que•
co la condesa y Vignot hablaban, la orquesta, en su pues- descubrir la pasión en la asiduidad del coronel y algo riendo atur.lirse. mandó preparar caballos para después
to, no esperaba más que la señal de comenzar. El públi· también la iwtintiva antipatfa de aquel inútil desocupa- de almorzar y dispuso una expedición en grupo á visido hacia •m hombre desocupado y productivo. Sin ha- tar los Camanduleases de Saint-Frond, curiosa ruina del
co estaba recogido y atento.
blarse sino lo menos posible; 11buenas tardes,1, «buenas siglo XU. situada entre Senart y Brie-Comte-Rober. fa,.
-Así se hace, venir t!!mprano, dijo Valentíu.
noches», se habían conocido y si. odiaban mutuamente. señora Mossler no quiso ir y Elihpas, que -parecía todo
-La representación vale la pena, respondió Celina, y
Hasta la aparición de Redel, Valentín tuvo por su mu- regocijado, pretextó que su correspondencia le retenía
al mismo tiempo dejó deslharee su abrigo y descubrió
sus finos hombros, más blancos.que.nunca pot el contras· jer muchos miramientos. La engañ!\ba pero era en · en la biblioteca. E11.riqueta pidió una carretela para ella
te que ofrecían con un cuerpo de terciopelo negro. Se pu· cantador con ella; compensación tralicional que reci- y para Vignot; y Redel, Ferraud, Dauziat y la mujer de
so frente al espejo y con la punta de los dedos enderezó ben las mujeres de los maridos infieles. Pero, bruscamen- Fciderico montaron á caballo con el conde.
una pluma de su tocado. Ya se volvía, cuando vió, re- te, cambió de modo de ser. Como si hiciera responsable
Calina tenía blnita figura como amazona y lo sabía.
flejada en el espejo, la cara ardiente del conde que se in- á Enriqueta de los sentimientos que inspiraba al hombre Ferraud era un jinete [!1Bdiano, pero apasionado, y Reclinaba hacia ella. La joven permaneció inmóvil, estu- execrado, la englobó en su odio á R~del. E➔te cambio del aprovechaba la ocasLón de hacer un poco de ejercicio
pefacta, y en el mismo momento sintió que en su espalda, coincidió justamente con el recrudecimiento de sus ten- violento y Re proponía seguir al coche de la sel'iora de
debajo de la nuca, se posaban los labios de Valentín con t9.tivas respecto de Calina y el capricho que le impulsa• Contras. Valentíu podía, pues, fácilmente, si quería, en•
una sedosa caricia de su.bigote. Sin proferir ni un grito, ba hacia ésta acentuaba más y m·is la frialdad que mani.- contrarse á solas con la mujer de Federico, pero no pa8118 dientes se apretaron, cogió el abanico de encima de
festaba con su mujer. En el alejamiento de la vida de recía &lt;luida.rae de tal cosa. Emprendia al trote el camino
Ja consola y con ademán furioso quiso pegar con él al au- París la intensidad de esos stlntimientos era apenas per- del bosque, á la cabeza de la cabalgata, detrás del coc he
daz en la cara, pero el conde paró el golpe y el abanico ceptible aun para los mismos interesados.. Se veían una de su mujer. Embebido en su~ p3nsamientos v muy lú •
ee partió con ruido seco. La oeñora de Coutras y Vignot hora de vez en cuando y er los salones, terreno neutral, gubre, acortó poco á poco la marcha. y se quedó detrás.
volvieron la cabeza, á tiempo que la joven entraba ya con en el que los amigos hacían el efecto de un almoadillado, sus compañeros no quisieron, por poHtica, que -perecieque impedía los rozamientos directo3. Pero, tras de la se que le abandonaban y pusieron sus caballos al paso, á
los dos pedazos de su abanico en la mano.
-¿Qué le sucede á usted, amiga mía? preguntó la con- primavera llegó el verano. La Sel'iora Mossler se marcho excepción de Redel y Ferraud que marchaban -por los laá su posesión de la Cha¡:;elle-S.mvigny, cerca del bo~que dod del camino á las portezuelas del coche. Da11ziat hadesa un poco inquieta.
-El torpe de su marido de usted acaba de poner el pie de Senart, á ori,la del Sena, y próxima la temporada de blab1 con Celina, lo que oc11paba bastante á la joven pala caza, invitó á todos los amigos de Valent(n y de Eori• ra no inquietaras por la visible turbación de Valentín.
sobre mi abanico.
-Usted me permitirá, dijo Valentín con aplomo, en- queta. Allí, puestos los unos en presencia de los otros,
Al llegar al molino de Argentray, el coche tuvo q ue
viarla otro mañ.ana, para reparar mi torpe.a.
su hostilidad debía tomar un peligroso deqarrollo.
atravesar un arroyo. El agua. apenM cubría loR cascos de
El Castillo de la Chapell~Sauv1gny, edific.i.do por la los caballos y el paso se verificó con comodidad, pero es-No; no quiero nada de usted.
-Entonces, dijo la condesa, acepte este mío. Y ofreció seftora de P.:&gt;mpadour, es u::i.a de las m.í.s lujosa3 m Jradas tando ya. O.i.uziat casi al otro lado, el caballo de Calina
á la mujer de Federico un magnífico abanico Luis XV, &lt;ie los alrededores de París. R'ldeado de un puque que se resistió á entrar en la cerriente é hizo retroceder á la
pintado por Boucher y cuyo mérito artístico era ines- forma el centro de nna propiedad de tre5 mil h~táre.i.s,
joven. \Talent(n, que la segufa, gritó á sus compafl.eros:
se eleva en medio de suntuosos jardined, verdes y floritimable.
-Seguid; no hay '()ar.i qué exponerse á un baño de
-Guárdelo usted, amiga mía; muchas gracias, dijo la dos, rodeado de terrap1enes con artísticas escalinatas. Sus pies por este estúpido cabal 10. A doscientos pasós de
joven con alguna aspereza; reparat así las tonterías del tres alas de edificio afectan la form'l. de una herradura y
aquí hay un puentecillo. Nos reuniremos con ustedes en
conde sería incitarle á cometer otras nuevas.
ei,tán oruadas de cornisas coronadas de b1laustres y de
A.rgentray dentro de cinco minutos.
La señ.ora de Contras miró á su amiga, movió roelanfrontones de piedra tallada.
Y remontando la corriente, condujo á Celina á un ¡mencólicamente la cabeza y dijo, repentinamente entristecida:
Por bajo de la esplanada priacip \1 h!l.y un lag'l que co- tecillo rústiro que atravesaba el arroyo, á cuya orilla
-Celina, no debe usted quererme mal por las culpas munica con el Sena y qL1e está alimentado por ma.nantia· unos bueyes rumiaban pesadamente. echados sobre 111
del conde.
verde hierba. Durante este trayecto Valent(n no dirigió•
les. Uuas blancas barquillas permitenaborda.r á una isla
La mujer de Federico sonrió, aunque sus ojos estaban en cuyo centro un templete de columnas sirve de punto
ni una palabra á su C()mpañera y su frente preocupada
llenos de lágrimas, y cogiendo la mano que la condesa le de vista, rodeado de un marco de follaje, y algunod cis· y cargada de nubes indicó que continuaba su fastidio.
ofrecía, contestó:
Celina le seguía, inqL1ieta por aquel mal humor y sintiennes nadan majestuosamente por aquel espejo encantado,
-Tiene usted razón, miqueridaEnriqueta: deme usted en el que se l't!fl.ejan las altas copas de loa árbJlea aecu- do á pesar suyo una profunda lástima hacia aquel hom•
el abanico.
bra que, teniendo cuanto hace falta par.i. ser feliz, pare•
lares.
Aérea, profunda, misteriosa, la orquesta preludiaba ricía complacerse en auyentar la dicha.
La
señora
Mossler
era
muy
aficionada
á
aquella
gran
cas armonías. Las dos mujeres se callaron con recogiTenía grandes moti vos de rencor hacia él, pero casi no
casa
rodeada
del
silencio
de
vastos
terrenoi
p:ic0
frecuen
•
miento; Valentín, detrás de ellas, se recostó en el respaltados. Tan cerca de París que se podía ir en coc!\:i, se 03- se atrevía á coufesar,;¡e q11e no los recordaba, hasta tal
do del sillón y se dispuso á dormir.
punto aquel hombre ejercía sobre ella un flncanto no
taba ali(, como en el fondo de la provincia más lejana.
Hasta qne se casó su hijo adoptivo, la reina del oro pasa- sospechado. Llegaron á A.rgentray sin que Valentfn paIV
reciera advflrtir q1.1e Calina ib1 detrás de él; no había en
Hasta el día en que se le apareció la Señ.ora de Coutras. ba solamente algunas semanas en aque'1a sJledai que
en aquel momento galantería ni casi educación. Alel coronel Redel había vivido solamente para su carrera, ae¡radaba á la naturaleza grave Ele su espíritu, y recib(a él
Era soldado por tcimperamento y no pensaba más que en atlí á Eliphas y á uno ó dos amigos de Valentía á quie- canzaron el coche v el conde permaneció otra vez aparrodlr en su caben los mis sombríos peo·
el ejército ni comprendía safüfacción superior á la de nes éste convidaba en la t~mponda de caza. Con la jo· tado y dejando
Cu.,nd &gt; tle;pron c3rCl d3 S.1,int-Froo1 el c \·
. m"\ndar sus tropas frente al enemigo. Alistado como vo- ven condesa y su corte la animación sucedió prontamen- samientos.
lun.tario á los diez y seis años, hizo toda la campaña en te á la melancolía. Aquellas vastas habitaciones se pobla- lor era tan fuerte, en aquel día del fin de RepUembre, qu3
Vignot pidió hac~ alt.i bljo fil emp.J.rrado de una pJH·
el ejército del Loira y ganó los primeros galones en la ron, las faldas claras animaron el ver.i~ dd lo¡ b Hques,
da para babar y de,ca!B'-lr. L, c;¡niesa hizo sacu na,
b1taila de C0ulmierd. En la retirada de Vendome obtuvo antes desiertos, y la risa de la juventnd, hizo concurren- c~to de provisie1e3 que ib1 fln laza;pd31CJ~h3; y mierr•
la medalla militar; en el Mans el grado de oficial, y cuan- cia al canto de los pájaros.

•

•

tras la moza de la posada ponía las botellas á refrescar
en un culJ? de agl?-a de pozo, ~o el mundo se aplicó al
al!l1uerzo 1°:1prov1sado. _Ya comidos y bebidos y cuando
V1gnot se disponía, el cigarro en la boca á disertar sobre estética musical, comparando las d~griidacioneo de
color de las nubes con los semitonos y cuartos de tono
dijo Ferraud:
'
-Pero ¿y los Camandulenses? ¿No vamos ya á visitarlos? Me habian ustedes prometido una mara villa romana
y me eneelian unas botellas vacía.e..... .
. -:-¿Tiene usted. empalio en (~?. preguntó Valentín, fas·
11d1a&lt;1;0 por l~s discursos del vieJo compositor.
-S1, por cierto.
-¿Y usted, Dauziat?
-Yo también.
-Entónces acompaño á uetedea, dijo Celina. La condesa se q_uedar.i con estos señores que no parecen dispc.estos a moverse ..... .
-¡Oh! no, excl.1mó Vignot. Esto!! momentos están llenos de bemoles; permanezcamos en éxtasis.
Los intré~idos montaron de nueyo y seguidos por no
la~ayo destmado á guar~ar los caballos, se dirigieron,
gmados por el conde, hacia una colina, cubierta de árbolee y en cuya cima estaban las ruinas. Llegaron en un
cuarto de hora y subieron valientemente un abrupto sendero que les condujo á _una puerta maciza que daba acceso al claustro. Los .pilares tall~do• en que se dibujaban
todavía cabezas de diosas, atestiguaban el origen romano del templo. El cristianismo. allí como en otros lu"'ar~s sagradoe,. se había sobrepuesto, al paganismo. '.fos
dioses del Olimpo habían sido expulsados por el Salvador 9-el mundo y los restos de los altares pagan'ls habían
servido para sustentar el tabernáculo.
Los jinetes echaron pie á tierra. Ferraud se sentó en
un c~apitel cubi~rto de muego y se dispuso á dibujar.
Dauz1at pronunció algunas palabras de entusiasmo literario. Valentín y Ce ina quedaron absortos ante.la vista maravillosa que ofrecía el país. La sombra del bosque
~e Sen~rt ondulaba hasta el horizonte limitado por cohnas violáceas. El Sena, bordeado de pueblecillos sembrados en laa anchas llanuras, brillaba como una cinta
de plata. Del camino próximíl subían á través del aire
tranquilo el chirrido de las ruedas de invisibles carretas
y los penetrant~s cascabeles de los caballos. Era aquella
una soledad amma.da, encantadora y muy melancólica.
.A.l cabo de un 1:..stante de soñadora contemplación
Valentín se separó y se puso á pasear por la colina, gol:
peán~ose las botas con el látigo y sin prestar la menor
atención á su compaliera. Después se sentó sobre el césped Y estab~ allí hacia algunos minutos con la cabeza ba•
Ja y las facc10nes contraídas, cuandc, Celina se acercó á
él. Entbnc~s levantó los ojos con expresión de tristeza.
-¿Qué tiene usted? preguntó la joven; desde que le
conozco, esta es la primera vez que la veo tan aburrido
Valentín respondió, no con su ton.) zumbón acostum'.
brado_. ijino muy dulcemente:
-SL; tengo hoy una buena dosis de fastidio.
-¿Negocios con la señora Moseler?
-Y muy serios.
-¿No hace lo que usted quiere?
-No por completo.
-¿Cuestión de dinero·!
- Cuestión de dinero.
-Ella es muy generosa, sin embargo.
-Pero la predisponen contra mí.
-¿Quién?
-$u suegro de usted.
Hub&lt;;&gt; un silencio. Era visible que Valentín tenía en
los labios un río de improperios contra Eliphas y que le
contenía p~r respeto á Celina. .t&lt;:sta se lo agraJeció.
-¿Qué diablos ha hecho usted para que no le basten
loe recursos de que disponEe?
-¡Qué sé yo! Atrocidades; sartas de burradas. Soy
el animal más estúpido de ambos mundos cuando me
pongo á serlo. Y hace ya dos meses que se me va la cabeza.
-El darse usted cue:r.ta de ello es prueba de que se
vuelve más juicioso.
Valentín respondió rudamente:
-No lo crea u&amp;ted; no estoy absolut-amente nada dispuesto á enmendarme.
-¿Quiere usted, entóncee, a:flijir á todos los suyos?
-¿Qué les importa? Nadie me ama.
-¿~etá usted seguro de haber procurado que le amen?
-Bien sabe usted que eso no sir ve de nada. ¿Ha visto
usted alguna v~z que se quiera. á las personas por sus virtudes? A los v1rtu.:.sos se les rnsulta y se les desprecia.
En est~ mu_ndo vale más ser tigre que cordero; por lo menos se 10sp1ra temor.
-Triste privilegio el de bacer sufrir. ¿De modo que es
usted malo? Yo le juzgabi ligero, pero bueno.
_-¿Q~é sé yo lo que soy? Si bubiera sido pobre, si hubiera sido educado con dureza, como hubiera debido serlo d~spués de la mu~rte de mi padre, ee probable que me
hubiera ~ec~o un Joven honrado. Hubiera permanecido en .el e¡érc1to y hecho allí mi carrera, pues no temo
el peligro, no soy mas negado '!ue otro cualquiera y tengo un honroso nombre. Hubiera vivido para ascender·
fiara ganar cruces y estrellas, hubiera sido dichoso. E~
~gar de esto, he sido mimado como un príneipe en med10 de un lujo sin ejem p!o y no teniendo más qu~ concebir un deseo para que fuese realizado. He perdido muy
pron~o la satisfacción de desear antes de obtener, de soñar sm estar seguro de la realización de mi sueño. Me
be eetragado y las satisfacciones en que se funda la dicha del comúi:i de los m0rt:1les, no tienen ya atractivo
P.ara mí. El dmE.ro ha perdido todo su valor; he tenido
siempre la costumbre de arrojarlo á manos llenas. Cuando no tenía más, lo pedía y el manantial era inagotable.
¿~~é es lo que no se puede obtener, en el siglo en 9-ue
v1~mos, ofrecienJ~ sn precio? Todo se vende y es imv.os1.ble, cuando se tiene mucho dmero, conservar ni una
1lus1ón sobre n~da . .A.sí se llega al desprecio de los demás Y de sí mismo, al haftío de todo, al escepticismo
más completo ......

347

EL MUNDO

Yalentín miró á Celina y dijo:
-No.
La joven le siguió como una sonámbula. Dauziat bajó
el primero por la insegura es?alerill~, y mientras. Ce·
lina tanteaba con la punta del pie las pLedrascarcom1das
sintió que Valentín, con diestra mano, quitaba los fragmentos de musgo adheridos al paño de su ~sida; ligero
contacto que la hizo estremecerse; precaución tierna que
la apretó el corazón. ¿De modo que, en adelante, por un
instante de debilidad-porque había abusado de ella, la
había violentado; ella no había consentido.-aquel hombre tendría el derecho de ocuparse de el.la, de tocarla, de
darse aires de duefio? Eso no podía ser; no quería que
fnera. Y á ese pensamiento su cerebro se sentía poseido
de tal furor, que se sentía capaz de un estallido, de un in·
sulto público, de una violencia irrepanble.
Celina iba detrás de Dauziat dando vueltas en su cabeza á estos proyectos locos. Sin embargo, en el fondo de
su alma se h'lcía oir una voz que decía: Bien sabes que lo
que ha sucedido era inevitable. Te amaba, te perseguía
hacía mucho tiempo y tú no lo esquivabas sino lo estrictau,ente necesario para ponerte á salvo deun peligro inmediato y no para cortar de raíz toda tentativa. H~s jugado con el fuego, has sido coqueta y tas caido en el lazo.
Si agana acusación tienes que hacer, es á tí misma. Los
hom breP, bien lo sabes, no tienen ningún escrúpulo y no
se dejan guiar más que por su placer. No podías esperar
ninguna generosidad. ¿De qué te quejas?» Pero á pesar
de estas duras advertencias, Celina continuaba lamentan·
do-¡oh! en carne sometida, eu pudo1 hollado, su orgullo
v Jncido.
Preciso le fué desarrugar la frente é imponer un aspecto sonriente á su cara. L'egaban al eitio en que esperaban
los caballos custodiados por un lacayo. Calina se vió precisada á empapar su pañuelo en el arroyo y lavar ella
misma la herida qua había causado, y ante las miradas
de D.i.uziat, tuvo que di~imular su vergüenza, tragarse su
rabia y afectar dulzura é interés curando á Valentín,
cuando hubiera que1 ido asesinarle y huir en seguida.
-¡Bah! eso no es más que un coscorrón sin gravedad;
no morirá usted de esta, dijo el literato riendo. ·
Montaron á caballo y se volvieron á Argentray, donde
la señora de Contras y sus compañeros charlaban pacíficamente, bajo el emparrado, esperando los excursionistas. Acogieron con tranquilaconmisceración el relato del
conde, cuyo accidente explicado por él mismo perdía todo interés, y como tenían que hacer una larga caminata
para volver á la Chapelle-Sauvigny, emprendieron la
marcha. Por la noche Federico dijo que su mujer tenía
una gran jaqueca y se quedaba en su habitación.
-Eso es lo que tiene correr ácaballotodo el día con un
sol terrible, murmuró el Sr. ~liphas.
La culpa es mía, dijo la condesa. La propuse volver en
el coche con nosotros, y cuando no quiso debí obligarla.
-Puede ser que la señora Clement se alterase demasiado al ver caer al conde, en las ruinas, y levantarse con
la cara ensangrentada, dijo Dauziat.
-¡Ah! ¿mi nuera ha ido á loR Camandulenses?
-Yo también, y Ferraud. Yo soy quien encontró al
Sefior Coutras medio muerto v á la Señora de Clement
casi desmayada.
•
Eliphas lanzó una ojeada á Valentín, que permaneció
impasiole, y repentinamente taciturno, no tomó ya parte en la conversación que Redel sostuvo casi solo. La Señora Mossler había hablado de la guerra y de las empresas de su marido cuando era agente de Gambetta, y el
coronel había descrito el aspecto de aquellos ejércitos de
provincia, hambrientos. tiritando Je frío, á veinte ~,a.
dos bijo cero, con sus delgadas esclavinas de paño, mientra~ que los prusianos, vestidos Cílmo boyardos y hartos
de comer, •e calentaban en el incendio de las aldeas.
Después se habló de la retirada de Vendome con sus comb¡ites de la retaguardia, del cuerpo de ejército del almirante Jaureguiberry, y del viejo marino, trotando en un
caballejo entre sus líneas de tiradores, que se retiraban
dt30:
-Vamos, déjeme usted marcharme. Sea ust.idjuicioso. tranqnilos, intrépido~, imponentes con su incansable
Valentín se había puesto 1,my pálido v sus ojos brilla- firmeza. Federico Clemant preguntó, con aire de desconbfn, La joven ~rató de evadirse por de lante de él; pero fianza, si el país estaba mejor preparado en la actualidad
'\ alentín la cogió y la levantó en sus bnzos. Celina arro- y si la resistencia sería posible, y el coronel dijo, animánjó un grito que él ahogó con loe labios. Sintió á la joven dose:
-Sí. ciertamente; estamos en condiciones de defendergemir y revolverse en desesperada lucha cuando una ancha tal&gt;la ?abierta de líquenes ygr:imíne~ quemadas por nos. Todo dependera de los primeros encuentros. Si teel s?l, ~nt1gua mesa caída en el poi vo, les hizo tropezar- nemos ventajas al principio, estaremos antes en el Rhin
Celrna mtentó todavía desprenderse luchar pedir soco· que los alemanes en Nancy. Si somos vencidos al emperro, pero bajo aquel cielo abrasad~r. en 1~ soledad de zar ...... ¡Ohl entonces la lucha se1á sin cuartel. El alma
aquel lugar pacffic&lt;?, cerca de aq'.1el hermoso joven del francesa está mejor templada que el alma alemana y soque tanto había huido, una especie de locura se apoderó portará bier un gran peso de desastres. Lo ha probado
cte ella y con una embriaguez que indicaba tanto amor en 1871 . Jamás los alemanes hubieran tenido en la derrota la abnegación de semejante esfuerzo. La guerra fo.
como odio, se abandonó.
Cuando ae atrevio á a):&gt;rir_los ojos y se encontró en los tura será de tal modo espantosa, tan mortífera tan abundante_ en ruinas de tüdas clasto~, que no creo q~e nuestros
brazos de Valentín, se 1rgu1ó presa de un terror indeci1
ble. Los dientes apretadm no le permitieron decir una enemigos a soporten mucho tiempo. Y será preciso hacerlo
así.
Será
una guerra de duración, en la que se supalabra, pero una expresión de desesperación se pintó en
su semblante. De pronto se impulsó hacia el vacío hacia cederán los reveses y las victorias. Ahora bien, á los gela muerte, pero Valentía la contuvo y la estrechó con nera les alemanes les costó gran trabajo en 1871 llevar al
fuerza. Ent.?nces, desespera~a. \mpotente, no pudiendo combate unas tropas victoriosas; preguntadles lo quepomatar~e, quiso -~atará su tiránico cómplice y co.,.iendo drían esperar de sus soldados vel'.lcidas ......
-Sí, dijo Federico; el corazón no faltará, eso es sabiuna piedra le hirió con toda su fuerza en la cara. La sando. Pero ¿y el estómago? ¿Se comerá? ¿La intendencia
gre brotó. Valentín no había hecho ni un movimiento y
esperaba el segundo golpe. Pero aquel esfuerzo habfa cumpl;rá su deber que es alimentará las tropas y no haagotado la energ~a ~e Celi_na, que vaciló y apoyada en la cerlas ayunar?
-¡Bah! dijo Redel con de,cuido; los soldados franceses
pared, permaneció mmóvtl, estupefacta por en falta sin
com1;&gt;render lo_que había h~cho hiriendo á. Valentín' que se han batido siempre con el vitontre vacío. En Malplala mu-!'ba sonriendo y se en}ugaba la Hangre de la herida. quet se les acababa de repartir el pan en el momento de
trabarse la acción, y le tiraron para correr más aprisa al
Un rmdo de pasos en las rumas les volvió á la realidad
Era Dauziat que llegaba por el otro extremo de la roton: fuego ...... Esto no quita qne yo encuentre indispensable
da, con mil precauciones porque á cada momento roda· llegado el caso, fusilar al frente de las tropas uno ó do~
de esos señores, para dar exactitud á los demás.
ban 1~~ piedras bajo sus pies.
-¡Ah! Esas cosas no se hacen nunca......
-¡Dios mío! exclamó aproximándase· tiene usted la
-Napoleón no vacilaba en hacerlas y así estaba tan
frente llena de sangre, q,1erido conde.
'
-He caido al subir esa escalera, dijo Valentín. La ee- bien servido.
fiora Clement me ha creído muerto y oor poco se desma-Segurame_nte hay en alguna parte un hombre capaz
ya. He tonido miedo por ella más que· por mí
de hacer el mismo papel, pero faltan las circunstancias
-Bajemos, a~ajo encontrará usted agua f;esca. Poro en las cuales pudiera r~velarse. Para tal planta hace faldebe usted sufrir mucho ......
ta un terreno preparado. Nunca la democracia suspicaz

-Usted no puede, sin embargo, dejar de conocer que
la señora Mossler ba querido hacerle dichoso.
Yalentín prorrumpió en una carcajada nerviosa.
-Ha querido, sobre todo, hacérselo á sí misma...... Lo
que necesitaba era un heredero...... A.segurar b. suerte
de sus millones antes de todo ........ .
-¡Bah! Se los ha dado á us,ed.... ..
-¡Yo no se los pedía! Me ha dado guEtos absuruos,
necesidades imperiosas...... y ahora me niega el poder
satisfacerlas..... .
Celina movió la cabeza sonriendo.
-Vea usted el motivo de ese descontento; le han acortado los víveres por primera vez ...... ¿Qué ha hecho usted para merecer esa penitencia?
-Me acusan de que vivo mal, de que me aparto de mi
mujer...... Como si pudiera hacer otra cosa cuando es ella
la que se separa de mí...... Porque mi mujer no me ama.
No soy de lo:1 que pueden agradarla; hay que tener para
eso un gran talento ó un alma profunda y no es ese mi
género. ¿Sabe usted lo 41ue va á suceder si me dejan colrado enfrente de mis acreedore&amp; y sin poder pagarlos?
Pues venderé mis caballos de carreras y con ese dinero
me marcharé en mi yacht á dar la vuelta al munio y
dejaré plantados á mi mujer, á la señora Mossler, al tipo de Eliphas y :i todo el:;¡énerohumano ...... ¿Quiere usted venir conmigo?
-¡Está usted loco!
-Creo que sí. Pero no e3 culpa mía; he naéido razonable.
-Vuelva ueted á serlo.
-Es muy tarde.
-Con un poco de buena volu11tad ......
-Sería el único que la tuviera.
S11c fisonomía había cambi~do y ya no parecía desanimado y triste, sin•&gt; exhaltado y violento.
-¡Nadie se ocup,1 seriamente de mí! Creen habérmelo
dado todo dándome la riqueza; y la riqueza no es nada;
me doy cuenta de ello y la odio. Hay momentos en que
querría agotar todos esos millonee...... pero es imposible;
volverían á. venir otros tantos de allá. E,o es como un estanque que se le !tena en cuanto se le vacía; no puede usted imaginar ese río éle oro...... Y por algunas miserables
deudas tantas historias .... Eliphas tiene la culpa ...... Me
odia.
Se levantó.
-Venga usted, andemos un poco, ¿quiere usted? Visita·
remos las ruinas que no hemos hecho más que atrave·
sar...... ¿Dónde están Fclrraud y D.i.uziat?
Los llamaron y, de lejos, Ferraud con estó qne estaba
dibujando y que Dauziat le había dejado hacía un instan•
te. Valentín y Celina entraron en el claustro situado sobre el lugar qne antes había ocupado la capilla. Una escalHilla de et:.calonee desconchados daba vueltas 4 un torreón y conilucía á las celdas. Subieron y se encontraron
á ochocientos metros de altura en una pequel'ia rotonda
que daba al dormitario, aun bien conservado, con sus pi·
lares macizos que ya no soportaban la bóveda demolida.
-A.caso no es prudente permanecer aquí, dijo Celina.
-¿Por qué? contestó Valent,ín riendo.
-Puede desprenderse alguna piedra de las paredes.
-La misma piedr.i. las sostienE&gt;. Vea usted cómo sabían los frailes escoger sus moradas. ¿Puede verse sitio
más encantador? El río á sus pies para la pesca; el bosque á su alcanc,il para la caza, y en t"&lt;io alrededor pueblecillos que les pagaban tributo...... ¡Y qué calma! ¡Qué paz!
¡Aquí se vivía! ¿No es verdad?
·
-Renunciando á los bien.es del muudo....... dijo l!l joven sílnriendo.
-Yo renunciaría á todo meno3 á la mujer que amo.
-¡Oh! Cuandíl se tienen tantas, no se tiene ninguna.
-Bien sabe asted qué, en ese caso, no tengo ,uás que
una.
Se aproximó á ella y, al lado de la ventana en ruina,s,
19:.estrechó contra su pecho. Colina quiso rechazarle y

0

�EL MUNDO.
29 NOVIEMBRE, 1896.
348
===========================================================·~
y celosa que ahora es dueña del poder, sufrirá que un ge• para acercarse á ella, mas la joven hizo frascasar todos principios en la vida y no tomaba en serio las exageraneral ee ponga en evidencia. Todavía está espantada con sus esfuerzos con un ardor que indicaba cuánto deseaba ciones del moderno escepticismo.
Boulanger. Sería precisa, pues, una guerra para que sur- evitar una entrevista con ¿1, Pero Valentín tenia sobre
Eliphas pensaba como ella y si hubiera sido puesto en
giera un hombre providencial que, en la locura de la ella la superioridad de la audacia y por un movimiento el caso de resolver en asunto tan serio com:&gt; aquel que
victoria producida en el país entero, ee apoderase de la· imprevisto logró bloquearla en un rincón del salón, 6ntre preocupaba á la t eñora Mossler hubiera mostrado igual
dirección de loe negocios. Y aún no es seguro que loe re- dos plantas, que lea ocultaban y una mesa llena de álbu- confianza. Pero su amiga estaba lejos de querer consalpresentantes del pueblo no intentasen derribarle ó supri- mes que impedía llegar hasta ellos. La tuvo allí prisione- tarle semejantes dudas. La hostilidad, ya grande, de su
mirle. Hay todllvfa eetis de las que mataron á Hoche...
ra, pero absolutamente duef!a de sí misma, como lo indi- ministro de la Caridad contra Yalentín, hubiera aumen-Hoche fué, en todo caso, envenenado por loe van- caban la arroganci de su actitud y la palidez nerviosa de tado hasta el punto de hacer imposible toda amistad con
deanos...... •
su semblante. Valentín no perdió el tiempo en preambu- ella. ¿Y qué hubiera sido de la Sef!ora Mossler sin Eli· -También ee h:,. dicho quP fué por Bonaparte.
los y abordando desde Juego la cuestión capital:
phas? Si aquel hombre de negocios admirable dejaba de
La conversación se de3carriló completamente y ee per-Celina, dijo á media voz y como si hablase de cosas prestarle su concurso, ¿cómo iba ella á salir i.delante con
dió en anécdotas poco auténticas. Al levantarse de la indiferentes, ¿por qué ha estado usted cuatro días lejos la administración de sus fundaciones? Diez secretarios,
mesa, Yalentín sintió un verdadero alivio instalándose de mí?
que la embrollarían sus asuntos y la robarían, no podrían
en la sala de fumar, donde pudo recostarse en una butaElla le miró de alto abajo con aire altanero y dijo:
substituir al benévolo distribuidor de sus beneficios.
ca y cerrar los ojos pensando en eu aventura. Su decep-¿Tengo que dará usted cuenta de !o que hago? He
Para cortar J.&gt;Or Jo sano cualquiera intrigacomenzada6
ción hBbfa sido grande al saber que no vería á Celina aquí una pretensión nneva é inesperada.
cualquier capricho nasiente, resolvió llamará Valentín é
aquella misma noche. Estaba ilusionado por la idea de
-Si usted no hubiese huído de mí, no tendría que interrogarle con i,eriedad. Sabía de antemano que le cosencontrarla en el salón, de sentarse á su lado y mirarla, prguntarla. La actitud de usted para conmigo me da el taría caro ser obedecida, pero no importaba esto con tal
respirarla y expresarla, envueltas en palabras ineignifi- derecho de hablarla así.
de obtener el resultado que se proponía. El dinero no era
cantf&gt;s, mil ternezas que ella sola comprendería. La au•
-Ni usted tiene ningún derecho ni yo he huído. La para ella más que un medio de asegurar su autoridad ó su
sencia de la joven le producía una turbación indecible; actitud que tengo es la que conviene.
rnsuficiencia, y ese medio había sido hasta entonces incomo una sensación de vacío; como si ae encontrase sien-¿Quiere usted, pue,;i, tratarme como enemigo?
falible con Valentín. Tranquilizada por esta conclttsi6n
do un extraño entre sus convidados; y sentía una desa-Sí, si trata usted de algún modo de limitar mi li- de sus meditaciones, se levantó, se despidió de sus hués·
nimación profunda, presintiendo que aquel propósito de bertad.
pedes, acostambrados á verla retirarse temprano, y al reevitarle era la primera manifestación de una resiatencia
-Usted, sin embargo, no podrá hacer que lo ocurrido cibir las buenas noches de Valentín, dijo:
que no podía vencer.
no sea un hecho.
-Si tienes intención de ir mañar.a á París, entra á verTodos sus amores, hasta entonces, habían sido fáciles.
-Está. usted en un error; lo haré.
me antes de marcharte; tengo necesidad de hablar contigo.
Tan sólo había conocido Señoras Bourdón que no se deComo hacía cuatro días qu';l la señora Mosaler estaba
A esta declaración tan rotunda y que tomaba más fuerfendían más que para capitular en mejores condiciones. za todavía dicha muy bajo y en tono joval, Valetín se es- eeria con su hijo adoptivo á causa de la terrible liquidaLas repulsas le dejaban asombrado, y acaso no había de- tremeció de cólera y replicó con los dientes apretados:
ción que había pedido y á la cual ella, por primera vez,
11eado tanto á Celina sino porque ésta le tenía á cierta
-¡Cuidado! Usted es mia y nada podrá. hacer que no se había negado, Valentín entrevió en aquella conversadistancia, Pero fuerte ya, después de haberla poseído, la lo !ea. Antes, destruiré todo cuanto nos rodea.
ción su vuelta al favor maternal; y pronto á aprovechar
deseaba con un ardor singular que nunca había sentido
Celina se levantó como impulsada por una fuerza in- las circunstancias, contestó muy amablemente.
y sólo pensaba en el momento de volverla á. ver, de ha- vencible, y dijo, mirándole con sonrisa intrépida:
-Pero, querida mamá, no quiero por nada del mundo
blarla, de hacerla conocer sus deseos y sus esperanzas.
molestarte temprano. Esperaré tus órdenes.
-Ya puede usted empezar.
La VE-lada fué corta. Todos los habitantes de la ca~a esLa sefiora Moesler le miró con complacencia, dulcifiY pasando impasible por delante de él, fue á sentarse
taban cansados por la expedición del día. Valentín se al lado de Señora Mossler. Valentín oyó este fragmento cada en un instante por su amabilidad, y movienao la
retiró pretextando sus contusiones y se encerró en su de diálogo entre las dos mujeres:
cabeza, como incrédula ante aquellas manifestaciones zacuarto.
lameras, dijo:
-¿Qué decía á usted ese loco?
A la mañana siguiente bajó á. eso de las diez y tuvo la
-Bueno; está convenido. Te haré buscaren cuanto es•
-Tonterías, respondió Ceima.
coutmriedad de saber que Calina se había marchado á
té dispuesta. Que duermas bien y trates de trBerme ma-De manera que ha salido usted derrotada ......
París con su m'lrido. Decididamente huía de él y esto le
-No, á. fe mía. No le temo ya. Solamente me cansa un ñana resolucioose juiciosas.
causaba un profundo descontento. Aquel nifio mimado poco.
Tomó el brazo de Eliphas y salió del salón.
•
á quien todo había sonreído, se irritó ante e pudor de
La rabia que se apoderó de Valentín al oír aquella braV
una mujer y no lo comprendió. Necesitaba la satisfac- vata
filé tan violenta, que se levantó para ir hacia Celición de su capricho, en seguida y sin restricciones. No na, pronto
La
habitación
que
ocupaba
la señora Moasler era la de
á cogerla en sus brazoe sin pensar en lo que la Pompadonr; ei estrado &lt;!e balaustres
le cabía e11 la cabeza que una mujer á quien había poseí- debía suceder.
dorados deetinaDió
cuatro
pasos
en
el
aal6n,
como
delido, pensase en resistírsele en adelante, y en la agitación rante y con la cara tan alterada que vi6 los ojos de la jo- do al lecho de la favorita había sido suprimido en tiemde espíritu en que las veleidades de Celina le ponían, ven agrandarse de eRpanto y temblar sus labios. El he- po del senador conde de Berland, bajo el primer imperio.
poco le faltaba para acusarla. de necia. Se prometió tedecoración, debida al pincel de Lancret, era la misma
de que tenía miedo y no le despreciaba tanto como La
ner con ella una explicación de las más terminantes, cho
y consistía en exquisitas pinturas de asuntos p!lijtorilea,
quería
decir,
calmó
repentinamente
la
exasperación
de
aquella misma noche.
Valentín, que pensó: «Ha querido afectar audacia, pero que han sido despu~s reproducidos en ttapices por loe
Pero no tuvo esta satisfacción. La mujer de Federico no está tan segura de sí misma que no pueda llegar un Gobelinoa. Sobre !a chimenea había un reloj y dos jarropermaneció en París con su marido, al que retenía en la momento en que la tenga á mi discreción. ¿Para qué, nes de mármol esculpidos por Caffieri y con guarniciones
de bronce. El mobiliario, compuesto de un ancho silJ6n,
caphal un importante negocio, y tardó cuatro días en pues, perderlo todo en un momento?» Se puso risuei'!.o y
volverá la Chapelle-Sauvigny. Ninguno de los huéspe- en I:igar de lanzarse sobre Celina en actitud violenta, co- dos cómodas de palo de violeta, una mesa de madera ta•
des pudo observar el furor que embargó á Valentín mien- mo su movimiento amenazador podía hacer temer, se liada y dorada y unao cuantas butacas y sillas de tapice•
ría, había sido comprado por la sefiora Mossler en la altras esperó á la joven. Mostró un semblante alegre y al apoxim6 con un aplomo perfecto y dijo:
moneda Bertin y pagado á peso de oro. El piso estaba
oír que la Sef!ora Mossler se extrafiaba de que permane-No se sabe, en realidad, cómo complacerá usted. Es- cubierto con uoa alfombra de la Savonnerie y las venta•
ciese tanto tiempo sin ir á. dar una vuelta por París, contestó con agradable sonrisa que la calma de los campos tá uno serio y se queja usted de que se la aburre. Está nas adornadas con cortinas de color de amaranto de un
tono delicioso.
.
le sentaba á las mil maravillas y que no comprendía có- uno alegre y protesta porque se abusa de su indulgencia.
Me parece que lo mejor sería, para agradarle, no volverA. eso de las diez, la señora Mossler, sentada en el bue•
mo no había goz.1do más de ella hasta entonces.
co de una ventana, estaba mirando á 1011 trabajadores que,
Por fin tuvo la satisfacción de ver que entraba en el se á ocupar más de su persona.
La joven levantó hacia él una mirada suplicante, como embarcados en dos lanchas y bajo las órdenes de un guarpatio del castillo el coche que había ido á buscar á los
diciéndole: sea usted generoso y, en efecto, no se ocupe da, hacían en el estanque una gran saca de peces y lle•
sef!ores de Clement y que bajaba de él, esbelta y ligera
naban con ellos grandes redes. Ferraud y Dauziai, á peaquella á quien esperaba hacía tanto tiempo. La observó' más de mí. Pero Valentín continuó:
-Pero entonces, ¿qué se pensaría de mí? Que era un sar del rocío de la mañana, presenciaban la operación
sin que ella lo notase, desde una ventana de la sala d~
fumar, y vió que no estaba nada cambia:la, que parecía grufi6n, un ser sin galantería. Es, pues, preciso resignar- desde la orilla y gesticulaban gritando á loe pescadores
muy tranquila y que vigilaba con entera calma la l-pera- se á sufrir sus sofiones y portarse como uno cree que d~ confusos consejoe. Bajo el cielo luminoso bordado de li•
ci6n de bajar del coche sus efectos. No quiso, por el be hacerlo, sin tener en cuenta sus caprichos. Así, acaso geras nubes y en aquel marco de veraor ya pálido, el
cuadro resultaba tan animado y pintoresco, que la seño•
pronto, presentarse delante de ella, pensó que su prisa se llegue á desarmar á usted.
Celina volvió á tomar sn aire de provocación:
ra Moasler le hubiera contemplaoo largo rato si la puerta
J&gt;Odría ser mal interpretada y se prometió verla en la ve-Eso
ne
es
probable.
de su cuarto no la hubiera distraído, al abrirse, de aquella
lada. Pero e l tiempo pasó lentamente sin tener en cuen-¡Babi
dijo
él
ligeramente;
yo
corro
el
alour.
¿Qué
divertida ocupación. Valentín entró sonriente.
ta la impaciencia de Valentín, y éste, que llegaba siempre el último al salón, fué aquella noche el primero y puede_sucederme peor que ser tratado como lo soy por
-Estabas mirando los pescadores, madre mía, dijo. Ea
usted.
di6 conversación á su madre, lo que la colmó de gozo,
verdaderamente extraordinaria la cantidad de peeca que
La
Sefiora
Mossler
los
escuchaba
con
asombro:
Lepahay en tus estanques. Han sacado en una hora más de
puee no estaba acostumbrada á semejantes favores.
A.l fin, á las siete se presenté Celina. Fué á besar á la recía descubrir un sentido profundo en aquellas palabras veinte redes repletas, y eso ~ue tiran loe peces J?equefi.oa.••
ligeras.
Los
examinó
con
aienci6n
y
los
vi6
poseídos
de
Sefiora Mossler, dió un ªfretón de manos á la condesa y,
V as á tener comida de vigiha para enviar el viernes á todos tus asilos.
al pasar por delante de \ alentfn, Je tendió la mano que una emoción que su diálogo no explicaba. Las frases
cambiadas
delante
de
ella,
¿tenían,
pues,
undoble
sentiél no sintió estremecerse en la suya. Estaba tan á sus
-He mandado hacer esa destrucción, porque, verdaanchas como si nada hubiese ocurrido. Miró con sus her- do? ¿Celina y Valentín estaban en seria hoaiilidad? ¿Y deros caimanes, los peces grandes han devorado loe bo·
por
qué?
El
carácter
y
las
costumbres
de
su
hijo
adoptimosos ojos á Valentín y éste no vió en ellos ni el más lenitos patos de Barbería que tú ma regalaste y que tanto
ve reflejo de cólera. Lo había ofviñado todo completa y vo ofrecían demasiadas explicaciones y eran éstas bas- me gustaba ver nadar ba¡o mi ventana.
tante
graves
para
que
la
sefi.ora
Mossler,
una
vez
despierprofundamente. El joven sintió nn acceso de furor.
-Yo te traeré otros. Uno de mis amigos, Saini-Gir6n,
«¿Creerá, pensó, que va á escaparse? ¿Imagina que tiene ta su desr.onfianza se contentase con las mzones que le tiene una especie verdaderamente rara. Pi:recen pintad01,
habían
dado
los
dos
antagonistas:
se
propuso,
pues,
obque habérselas con un idiota y que me voy á. dejar aturtan variados y tan vi vos son sus colores.
dir por sus malicias? Va á ver que á mí no se me paga servarles. Tenía un afecto sedo por Celina, y además la
La sefi.ora Moss!er, con el revés de su lánguida mano,
joven
estaba
bajo
sn
techo
y
la
Señora
Mossler
no
podía
con esa moneda; yo la volveré á llevar al punto en que
di6 un golpecito en ta mejilla á su hijo adoptivo, y exa•
admitir
que
un
huésped
no
estuviese
material
y
moralquedó nuestro asunto y no tardaré.11 Después pensó que
minando la seflal roja que tenía en la frente, dijo:
acaso aquel diaimulo no era más que táctica con el obje- mente seguro en aquella casa.
-Has podido desfigurarte al caer y eso hubiera sido
to de despistar acerca de sus sentimientos á las personas
Buscó á Federico Clement y le vi6 en una mesa de fatal, porque ¿que te hubiera quedado si perdías tu belleque loe rodeaban, y que, una vez sola con él, cambiaría whist con su padre y con Ferraud. Asoció en su pensa- za física?
de actitud.
miento aquel ~rave joven, de calvicie precoz, ojos fríos y
Valentín se echó á reir.
Se calmó y aplazó sus resoluciones, limitándose á obs- casi feo, si la mteligencia no hubiera suplido la ingrati- -Siempre me hubiera quedado tu carilio, supongo. Tú,
servará Celina que jamás había estado más bella ni más tud de su cara, y aquella fina, graciosa y seductora Celi- tan buena para loa desgraciados, no ibas á abandonarme
seductora. Una especie de lánguida dulzura parecía im- na. ¿Qué lazo podía unir aquellos dos seres que no supie- porque fuera desagradable á la vista.
plorar en ella indulgencia. Parecía decir: «¿Quién será ra roll)per ~l amor? ¿Estaba hecha para F~erico, siempre
-Yo no pero ¿y las otras mujeres?......
bastante duro, bastante brutal, para atormentará un ser
~upado, s1empr~ en busca de un negocioi aquella pari-Con O-l ocuparme más de ellas, estaría despachado.
como yo, débil y dulce? ¿Quién tendrá ese valor? decid: siense creada umcamente ¡,ara el placer y a alegría?
La sei'!.ora Moaaler examinó á Valentín y, en un tono.
me, vosotros, los que me estáis mirando. Y usted misPor una evolución de su espíritu, la Sefi.ora Mossler que no era el de la broma, contestó:
mo, Vale~tín, ¿cómo pu~e pensarlo?11 Detuvo por dos pene? en Enriquet_a y Valentín.. ¿No exis_tía entre ellos
-Pues bien; debes empezar inmediatamente.
veces la mirada en él y el ¡oven creyó leer en ella súpli- la misma deeeme¡anza? La mu¡er reflexiva, apasinada
El conde trató de escaparse con un chiste.
cas apremiantes. Se puso entonces frío y suspicaz y vol- por el arte, curiosa de sensaciones intelectuales, ¿no era
-¿Así, sin prevenirlas, sin preparación? ¡Las desgravió á todas sus desconfianzas. Pensó que Celina estaba el polo opuesto de aquel marido ligero, entregado á las ciadas! ¡Tú las quieres mal!
representando una comedia para moverle á piedad· no impresiones materiales, gran aficionado á los ejercicios
Al contrario; las quiero bien, 6, mejor dicho, quiero
compre_ndi6 las ai¡gus~i~ que la agitaban y no pensó' en violentos y á los placeres físicos? ¿Había existid'&gt; en . bien á una de ellaa.
el apasionado agradec1m1ento que era capaz de dedicarle aquellos dos matrimonios una equivocación deplorable?
Valentín cambió de actitud presintiendo un rudo aeal·
si se prestaba noblemente á aquel olvido de su falta que ¿Esas dos parejas, tan mal acopladas, prometían para el to. Se sentó al lado de la eeilora Mossler y dijo:
ella dC!'eaba imponerle. Ni por un momento hizo :a causa porvenir tem~estades y ~aufragi_os? _La Seiiora Mossler
-Madre mía no te comprendo. ¿:\le hablabas en serio?
de la joven contra sí mismo ni pensó más que en abusar no permaneció mucho tiempo mqu1.eta. Su conciencia Yo creí que bromeabas.
de la situación en que se encontraba.
-No; no bromeo. Te hablo seriament.e.
proporcionaba á ~u espíritu argumentos morales q11e la
Después de comer, maniobró hábil y pacientemente · tranquilizaban. Reconocía la influencia de los buenos
(Continuará.}

TOMOII

MEXICO, DOMINGO e DE DICIEMBRE DE 1896.

•

NUMBRO 23

•

lEL PRESIDENTE DE LA. REPU.BLICA. :haolendo laprote@tadcle . a
.
[DIBCJO DEJ. ,:\!. VILLA.SA~A],
~ ntc el Congreso, la inaílu.nn del l!del ooi.•íonte.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91754">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91756">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91757">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91758">
              <text>22</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91759">
              <text>Noviembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91760">
              <text>29</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91777">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91755">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 22, Noviembre 29</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91761">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91762">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91763">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91764">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91765">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91766">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91767">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91768">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91769">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91770">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91771">
                <text>1896-11-29</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91772">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91773">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91774">
                <text>2017456</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91775">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91776">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91778">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91779">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91780">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="884">
        <name>Casino español</name>
      </tag>
      <tag tagId="881">
        <name>Fiestas presidenciales</name>
      </tag>
      <tag tagId="886">
        <name>Historia de un picaflor</name>
      </tag>
      <tag tagId="858">
        <name>La inutil riqueza</name>
      </tag>
      <tag tagId="312">
        <name>Porfirio Díaz</name>
      </tag>
      <tag tagId="443">
        <name>Puebla</name>
      </tag>
      <tag tagId="885">
        <name>Sara Bernhardt</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3520" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2162">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3520/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._23._Diciembre_6..pdf</src>
        <authentication>2a079cbc939047d68796918d0ecf4954</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117342">
                    <text>EL MUNDO.
29 NOVIEMBRE, 1896.
348
===========================================================·~
y celosa que ahora es dueña del poder, sufrirá que un ge• para acercarse á ella, mas la joven hizo frascasar todos principios en la vida y no tomaba en serio las exageraneral ee ponga en evidencia. Todavía está espantada con sus esfuerzos con un ardor que indicaba cuánto deseaba ciones del moderno escepticismo.
Boulanger. Sería precisa, pues, una guerra para que sur- evitar una entrevista con ¿1, Pero Valentín tenia sobre
Eliphas pensaba como ella y si hubiera sido puesto en
giera un hombre providencial que, en la locura de la ella la superioridad de la audacia y por un movimiento el caso de resolver en asunto tan serio com:&gt; aquel que
victoria producida en el país entero, ee apoderase de la· imprevisto logró bloquearla en un rincón del salón, 6ntre preocupaba á la t eñora Mossler hubiera mostrado igual
dirección de loe negocios. Y aún no es seguro que loe re- dos plantas, que lea ocultaban y una mesa llena de álbu- confianza. Pero su amiga estaba lejos de querer consalpresentantes del pueblo no intentasen derribarle ó supri- mes que impedía llegar hasta ellos. La tuvo allí prisione- tarle semejantes dudas. La hostilidad, ya grande, de su
mirle. Hay todllvfa eetis de las que mataron á Hoche...
ra, pero absolutamente duef!a de sí misma, como lo indi- ministro de la Caridad contra Yalentín, hubiera aumen-Hoche fué, en todo caso, envenenado por loe van- caban la arroganci de su actitud y la palidez nerviosa de tado hasta el punto de hacer imposible toda amistad con
deanos...... •
su semblante. Valentín no perdió el tiempo en preambu- ella. ¿Y qué hubiera sido de la Sef!ora Mossler sin Eli· -También ee h:,. dicho quP fué por Bonaparte.
los y abordando desde Juego la cuestión capital:
phas? Si aquel hombre de negocios admirable dejaba de
La conversación se de3carriló completamente y ee per-Celina, dijo á media voz y como si hablase de cosas prestarle su concurso, ¿cómo iba ella á salir i.delante con
dió en anécdotas poco auténticas. Al levantarse de la indiferentes, ¿por qué ha estado usted cuatro días lejos la administración de sus fundaciones? Diez secretarios,
mesa, Yalentín sintió un verdadero alivio instalándose de mí?
que la embrollarían sus asuntos y la robarían, no podrían
en la sala de fumar, donde pudo recostarse en una butaElla le miró de alto abajo con aire altanero y dijo:
substituir al benévolo distribuidor de sus beneficios.
ca y cerrar los ojos pensando en eu aventura. Su decep-¿Tengo que dará usted cuenta de !o que hago? He
Para cortar J.&gt;Or Jo sano cualquiera intrigacomenzada6
ción hBbfa sido grande al saber que no vería á Celina aquí una pretensión nneva é inesperada.
cualquier capricho nasiente, resolvió llamará Valentín é
aquella misma noche. Estaba ilusionado por la idea de
-Si usted no hubiese huído de mí, no tendría que interrogarle con i,eriedad. Sabía de antemano que le cosencontrarla en el salón, de sentarse á su lado y mirarla, prguntarla. La actitud de usted para conmigo me da el taría caro ser obedecida, pero no importaba esto con tal
respirarla y expresarla, envueltas en palabras ineignifi- derecho de hablarla así.
de obtener el resultado que se proponía. El dinero no era
cantf&gt;s, mil ternezas que ella sola comprendería. La au•
-Ni usted tiene ningún derecho ni yo he huído. La para ella más que un medio de asegurar su autoridad ó su
sencia de la joven le producía una turbación indecible; actitud que tengo es la que conviene.
rnsuficiencia, y ese medio había sido hasta entonces incomo una sensación de vacío; como si ae encontrase sien-¿Quiere usted, pue,;i, tratarme como enemigo?
falible con Valentín. Tranquilizada por esta conclttsi6n
do un extraño entre sus convidados; y sentía una desa-Sí, si trata usted de algún modo de limitar mi li- de sus meditaciones, se levantó, se despidió de sus hués·
nimación profunda, presintiendo que aquel propósito de bertad.
pedes, acostambrados á verla retirarse temprano, y al reevitarle era la primera manifestación de una resiatencia
-Usted, sin embargo, no podrá hacer que lo ocurrido cibir las buenas noches de Valentín, dijo:
que no podía vencer.
no sea un hecho.
-Si tienes intención de ir mañar.a á París, entra á verTodos sus amores, hasta entonces, habían sido fáciles.
-Está. usted en un error; lo haré.
me antes de marcharte; tengo necesidad de hablar contigo.
Tan sólo había conocido Señoras Bourdón que no se deComo hacía cuatro días qu';l la señora Mosaler estaba
A esta declaración tan rotunda y que tomaba más fuerfendían más que para capitular en mejores condiciones. za todavía dicha muy bajo y en tono joval, Valetín se es- eeria con su hijo adoptivo á causa de la terrible liquidaLas repulsas le dejaban asombrado, y acaso no había de- tremeció de cólera y replicó con los dientes apretados:
ción que había pedido y á la cual ella, por primera vez,
11eado tanto á Celina sino porque ésta le tenía á cierta
-¡Cuidado! Usted es mia y nada podrá. hacer que no se había negado, Valentín entrevió en aquella conversadistancia, Pero fuerte ya, después de haberla poseído, la lo !ea. Antes, destruiré todo cuanto nos rodea.
ción su vuelta al favor maternal; y pronto á aprovechar
deseaba con un ardor singular que nunca había sentido
Celina se levantó como impulsada por una fuerza in- las circunstancias, contestó muy amablemente.
y sólo pensaba en el momento de volverla á. ver, de ha- vencible, y dijo, mirándole con sonrisa intrépida:
-Pero, querida mamá, no quiero por nada del mundo
blarla, de hacerla conocer sus deseos y sus esperanzas.
molestarte temprano. Esperaré tus órdenes.
-Ya puede usted empezar.
La VE-lada fué corta. Todos los habitantes de la ca~a esLa sefiora Moesler le miró con complacencia, dulcifiY pasando impasible por delante de él, fue á sentarse
taban cansados por la expedición del día. Valentín se al lado de Señora Mossler. Valentín oyó este fragmento cada en un instante por su amabilidad, y movienao la
retiró pretextando sus contusiones y se encerró en su de diálogo entre las dos mujeres:
cabeza, como incrédula ante aquellas manifestaciones zacuarto.
lameras, dijo:
-¿Qué decía á usted ese loco?
A la mañana siguiente bajó á. eso de las diez y tuvo la
-Bueno; está convenido. Te haré buscaren cuanto es•
-Tonterías, respondió Ceima.
coutmriedad de saber que Calina se había marchado á
té dispuesta. Que duermas bien y trates de trBerme ma-De manera que ha salido usted derrotada ......
París con su m'lrido. Decididamente huía de él y esto le
-No, á. fe mía. No le temo ya. Solamente me cansa un ñana resolucioose juiciosas.
causaba un profundo descontento. Aquel nifio mimado poco.
Tomó el brazo de Eliphas y salió del salón.
•
á quien todo había sonreído, se irritó ante e pudor de
La rabia que se apoderó de Valentín al oír aquella braV
una mujer y no lo comprendió. Necesitaba la satisfac- vata
filé tan violenta, que se levantó para ir hacia Celición de su capricho, en seguida y sin restricciones. No na, pronto
La
habitación
que
ocupaba
la señora Moasler era la de
á cogerla en sus brazoe sin pensar en lo que la Pompadonr; ei estrado &lt;!e balaustres
le cabía e11 la cabeza que una mujer á quien había poseí- debía suceder.
dorados deetinaDió
cuatro
pasos
en
el
aal6n,
como
delido, pensase en resistírsele en adelante, y en la agitación rante y con la cara tan alterada que vi6 los ojos de la jo- do al lecho de la favorita había sido suprimido en tiemde espíritu en que las veleidades de Celina le ponían, ven agrandarse de eRpanto y temblar sus labios. El he- po del senador conde de Berland, bajo el primer imperio.
poco le faltaba para acusarla. de necia. Se prometió tedecoración, debida al pincel de Lancret, era la misma
de que tenía miedo y no le despreciaba tanto como La
ner con ella una explicación de las más terminantes, cho
y consistía en exquisitas pinturas de asuntos p!lijtorilea,
quería
decir,
calmó
repentinamente
la
exasperación
de
aquella misma noche.
Valentín, que pensó: «Ha querido afectar audacia, pero que han sido despu~s reproducidos en ttapices por loe
Pero no tuvo esta satisfacción. La mujer de Federico no está tan segura de sí misma que no pueda llegar un Gobelinoa. Sobre !a chimenea había un reloj y dos jarropermaneció en París con su marido, al que retenía en la momento en que la tenga á mi discreción. ¿Para qué, nes de mármol esculpidos por Caffieri y con guarniciones
de bronce. El mobiliario, compuesto de un ancho silJ6n,
caphal un importante negocio, y tardó cuatro días en pues, perderlo todo en un momento?» Se puso risuei'!.o y
volverá la Chapelle-Sauvigny. Ninguno de los huéspe- en I:igar de lanzarse sobre Celina en actitud violenta, co- dos cómodas de palo de violeta, una mesa de madera ta•
des pudo observar el furor que embargó á Valentín mien- mo su movimiento amenazador podía hacer temer, se liada y dorada y unao cuantas butacas y sillas de tapice•
ría, había sido comprado por la sefiora Mossler en la altras esperó á la joven. Mostró un semblante alegre y al apoxim6 con un aplomo perfecto y dijo:
moneda Bertin y pagado á peso de oro. El piso estaba
oír que la Sef!ora Mossler se extrafiaba de que permane-No se sabe, en realidad, cómo complacerá usted. Es- cubierto con uoa alfombra de la Savonnerie y las venta•
ciese tanto tiempo sin ir á. dar una vuelta por París, contestó con agradable sonrisa que la calma de los campos tá uno serio y se queja usted de que se la aburre. Está nas adornadas con cortinas de color de amaranto de un
tono delicioso.
.
le sentaba á las mil maravillas y que no comprendía có- uno alegre y protesta porque se abusa de su indulgencia.
Me parece que lo mejor sería, para agradarle, no volverA. eso de las diez, la señora Mossler, sentada en el bue•
mo no había goz.1do más de ella hasta entonces.
co de una ventana, estaba mirando á 1011 trabajadores que,
Por fin tuvo la satisfacción de ver que entraba en el se á ocupar más de su persona.
La joven levantó hacia él una mirada suplicante, como embarcados en dos lanchas y bajo las órdenes de un guarpatio del castillo el coche que había ido á buscar á los
diciéndole: sea usted generoso y, en efecto, no se ocupe da, hacían en el estanque una gran saca de peces y lle•
sef!ores de Clement y que bajaba de él, esbelta y ligera
naban con ellos grandes redes. Ferraud y Dauziai, á peaquella á quien esperaba hacía tanto tiempo. La observó' más de mí. Pero Valentín continuó:
-Pero entonces, ¿qué se pensaría de mí? Que era un sar del rocío de la mañana, presenciaban la operación
sin que ella lo notase, desde una ventana de la sala d~
fumar, y vió que no estaba nada cambia:la, que parecía grufi6n, un ser sin galantería. Es, pues, preciso resignar- desde la orilla y gesticulaban gritando á loe pescadores
muy tranquila y que vigilaba con entera calma la l-pera- se á sufrir sus sofiones y portarse como uno cree que d~ confusos consejoe. Bajo el cielo luminoso bordado de li•
ci6n de bajar del coche sus efectos. No quiso, por el be hacerlo, sin tener en cuenta sus caprichos. Así, acaso geras nubes y en aquel marco de veraor ya pálido, el
cuadro resultaba tan animado y pintoresco, que la seño•
pronto, presentarse delante de ella, pensó que su prisa se llegue á desarmar á usted.
Celina volvió á tomar sn aire de provocación:
ra Moasler le hubiera contemplaoo largo rato si la puerta
J&gt;Odría ser mal interpretada y se prometió verla en la ve-Eso
ne
es
probable.
de su cuarto no la hubiera distraído, al abrirse, de aquella
lada. Pero e l tiempo pasó lentamente sin tener en cuen-¡Babi
dijo
él
ligeramente;
yo
corro
el
alour.
¿Qué
divertida ocupación. Valentín entró sonriente.
ta la impaciencia de Valentín, y éste, que llegaba siempre el último al salón, fué aquella noche el primero y puede_sucederme peor que ser tratado como lo soy por
-Estabas mirando los pescadores, madre mía, dijo. Ea
usted.
di6 conversación á su madre, lo que la colmó de gozo,
verdaderamente extraordinaria la cantidad de peeca que
La
Sefiora
Mossler
los
escuchaba
con
asombro:
Lepahay en tus estanques. Han sacado en una hora más de
puee no estaba acostumbrada á semejantes favores.
A.l fin, á las siete se presenté Celina. Fué á besar á la recía descubrir un sentido profundo en aquellas palabras veinte redes repletas, y eso ~ue tiran loe peces J?equefi.oa.••
ligeras.
Los
examinó
con
aienci6n
y
los
vi6
poseídos
de
Sefiora Mossler, dió un ªfretón de manos á la condesa y,
V as á tener comida de vigiha para enviar el viernes á todos tus asilos.
al pasar por delante de \ alentfn, Je tendió la mano que una emoción que su diálogo no explicaba. Las frases
cambiadas
delante
de
ella,
¿tenían,
pues,
undoble
sentiél no sintió estremecerse en la suya. Estaba tan á sus
-He mandado hacer esa destrucción, porque, verdaanchas como si nada hubiese ocurrido. Miró con sus her- do? ¿Celina y Valentín estaban en seria hoaiilidad? ¿Y deros caimanes, los peces grandes han devorado loe bo·
por
qué?
El
carácter
y
las
costumbres
de
su
hijo
adoptimosos ojos á Valentín y éste no vió en ellos ni el más lenitos patos de Barbería que tú ma regalaste y que tanto
ve reflejo de cólera. Lo había ofviñado todo completa y vo ofrecían demasiadas explicaciones y eran éstas bas- me gustaba ver nadar ba¡o mi ventana.
tante
graves
para
que
la
sefi.ora
Mossler,
una
vez
despierprofundamente. El joven sintió nn acceso de furor.
-Yo te traeré otros. Uno de mis amigos, Saini-Gir6n,
«¿Creerá, pensó, que va á escaparse? ¿Imagina que tiene ta su desr.onfianza se contentase con las mzones que le tiene una especie verdaderamente rara. Pi:recen pintad01,
habían
dado
los
dos
antagonistas:
se
propuso,
pues,
obque habérselas con un idiota y que me voy á. dejar aturtan variados y tan vi vos son sus colores.
dir por sus malicias? Va á ver que á mí no se me paga servarles. Tenía un afecto sedo por Celina, y además la
La sefi.ora Moss!er, con el revés de su lánguida mano,
joven
estaba
bajo
sn
techo
y
la
Señora
Mossler
no
podía
con esa moneda; yo la volveré á llevar al punto en que
di6 un golpecito en ta mejilla á su hijo adoptivo, y exa•
admitir
que
un
huésped
no
estuviese
material
y
moralquedó nuestro asunto y no tardaré.11 Después pensó que
minando la seflal roja que tenía en la frente, dijo:
acaso aquel diaimulo no era más que táctica con el obje- mente seguro en aquella casa.
-Has podido desfigurarte al caer y eso hubiera sido
to de despistar acerca de sus sentimientos á las personas
Buscó á Federico Clement y le vi6 en una mesa de fatal, porque ¿que te hubiera quedado si perdías tu belleque loe rodeaban, y que, una vez sola con él, cambiaría whist con su padre y con Ferraud. Asoció en su pensa- za física?
de actitud.
miento aquel ~rave joven, de calvicie precoz, ojos fríos y
Valentín se echó á reir.
Se calmó y aplazó sus resoluciones, limitándose á obs- casi feo, si la mteligencia no hubiera suplido la ingrati- -Siempre me hubiera quedado tu carilio, supongo. Tú,
servará Celina que jamás había estado más bella ni más tud de su cara, y aquella fina, graciosa y seductora Celi- tan buena para loa desgraciados, no ibas á abandonarme
seductora. Una especie de lánguida dulzura parecía im- na. ¿Qué lazo podía unir aquellos dos seres que no supie- porque fuera desagradable á la vista.
plorar en ella indulgencia. Parecía decir: «¿Quién será ra roll)per ~l amor? ¿Estaba hecha para F~erico, siempre
-Yo no pero ¿y las otras mujeres?......
bastante duro, bastante brutal, para atormentará un ser
~upado, s1empr~ en busca de un negocioi aquella pari-Con O-l ocuparme más de ellas, estaría despachado.
como yo, débil y dulce? ¿Quién tendrá ese valor? decid: siense creada umcamente ¡,ara el placer y a alegría?
La sei'!.ora Moaaler examinó á Valentín y, en un tono.
me, vosotros, los que me estáis mirando. Y usted misPor una evolución de su espíritu, la Sefi.ora Mossler que no era el de la broma, contestó:
mo, Vale~tín, ¿cómo pu~e pensarlo?11 Detuvo por dos pene? en Enriquet_a y Valentín.. ¿No exis_tía entre ellos
-Pues bien; debes empezar inmediatamente.
veces la mirada en él y el ¡oven creyó leer en ella súpli- la misma deeeme¡anza? La mu¡er reflexiva, apasinada
El conde trató de escaparse con un chiste.
cas apremiantes. Se puso entonces frío y suspicaz y vol- por el arte, curiosa de sensaciones intelectuales, ¿no era
-¿Así, sin prevenirlas, sin preparación? ¡Las desgravió á todas sus desconfianzas. Pensó que Celina estaba el polo opuesto de aquel marido ligero, entregado á las ciadas! ¡Tú las quieres mal!
representando una comedia para moverle á piedad· no impresiones materiales, gran aficionado á los ejercicios
Al contrario; las quiero bien, 6, mejor dicho, quiero
compre_ndi6 las ai¡gus~i~ que la agitaban y no pensó' en violentos y á los placeres físicos? ¿Había existid'&gt; en . bien á una de ellaa.
el apasionado agradec1m1ento que era capaz de dedicarle aquellos dos matrimonios una equivocación deplorable?
Valentín cambió de actitud presintiendo un rudo aeal·
si se prestaba noblemente á aquel olvido de su falta que ¿Esas dos parejas, tan mal acopladas, prometían para el to. Se sentó al lado de la eeilora Mossler y dijo:
ella dC!'eaba imponerle. Ni por un momento hizo :a causa porvenir tem~estades y ~aufragi_os? _La Seiiora Mossler
-Madre mía no te comprendo. ¿:\le hablabas en serio?
de la joven contra sí mismo ni pensó más que en abusar no permaneció mucho tiempo mqu1.eta. Su conciencia Yo creí que bromeabas.
de la situación en que se encontraba.
-No; no bromeo. Te hablo seriament.e.
proporcionaba á ~u espíritu argumentos morales q11e la
Después de comer, maniobró hábil y pacientemente · tranquilizaban. Reconocía la influencia de los buenos
(Continuará.}

TOMOII

MEXICO, DOMINGO e DE DICIEMBRE DE 1896.

•

NUMBRO 23

•

lEL PRESIDENTE DE LA. REPU.BLICA. :haolendo laprote@tadcle . a
.
[DIBCJO DEJ. ,:\!. VILLA.SA~A],
~ ntc el Congreso, la inaílu.nn del l!del ooi.•íonte.

�EL MUNDO.

350
''EL MUNDO.''
BBMANARIO ILUSTRADO,

Teléfono 434.-Calle de Tibnreio núm. 20.-Apartado 87 b.
Hi:uoo.
Toda la correspondencia, debe d1rlglnie
al Gerente de este periódico.

La enecrición á EL MIDWO vale $1.25 centavos al mee,
y ee cobra por trimestres adelanti.dos.

Números sueltos, 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publ;cación,
Todo pago debeserprecisamente adelantado.
OOM0 ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

BBGISTRADO

di[entes exclusivos para los Estados Unidos y Cana·

dá Tiie Spanish American Newspaper Company, 136 Liberty ~ - New York, E. U.n

ilota, tbitartalt,.
&lt;fl .quinto ¡¡erioilo µre.sillendal llel &lt;15eneral Día1.
El día l? quedó inaugurado el nuevo periodo administrativo que debe terminar el 30 de Noviembre de 1900,
alto acontecimiento político que no ha pasado en silencio para los interesados en el porvenir de la República.
El General Diaz, después de 16 años de gobierno, comienza su nullva etapa con un espíritu joven y una
sólida energía, firme la cabeza y sereno el ánimo, para
proseguir y dar desarrollo al programa de evolución por
que ha encauzado al país, en medio de serios obstáculos
que se han arrojado á su paso.
El Presidente de la República, caudillo de una revolución triunfante, se encontró al inaugurar su política
con un grupo nacional influenciadc- por una retórica
aparatosa y repleta de ostentación, de la que se había
hecho un cuerpo de doctrina, inflexible como una varilla de acero. Estos rígido•, adormecidos en ene ideales,
autosugestionados por una suerte de misticismo dogmático, pugnaban con toda fórmula que der.ibara s.ue viejos
:ídolos vacilantes, Romper con aquellos procedimientos,
dar un adios postrero á aquelloa métodos-de loe que habían salido, justo ts decirlo, !os primeros alientos de Ji.
bertad-:parecía á estas conciencias algo así como una
profanación, un acto de iebeldía á las formas de Gobierno adaptadas á un pueblo redimido por el esfuerzo y el
carácter de un puiiado de ciudadanos ilustres.
Todavía hace nn cuarto de siglo un liberal estaba obligado á reconocer y aceptar errores que la fuerza de loe
hechos y los golpes sucesivos de la prensa se han encargado de desvanecer. El jacobinismo ha ido cediendo poco á poco su puesto á un soplo vivo de libertad, v á me•
dida que la.~ frases sonoras perdían su encantó se ha
oreado para la nación un sistema de gobierno que, ema·
nando de la verdad, se basa en la interpretación positiva
de nuestro estado social.
Los primitivos auxiliares del General Dfaz quedaron
sorprendidos al ver surgir de entre los épicos cantos de
las tradicionales epopeyas públicas, una fuerza desconocida, apoyada, no en grandilocuencias poéticas, no en
eofistiqueos jurídicos, no en la emoción, no en la inteligencia, eino en las necesidades de una sociedad, á la que
se habían servido los manjares de loe dioses, pero que
jamás había obtenido el alimento de loa hombrea. La
trasformación conmovió hondamente á los caducos po·
liticastros acostumbrados á cegar al público, desde la
tribuna y desde la prensa, con el po1villo de oro de su relampagueante oratoria. Todavía, cuando se arroja á la
crítica popular el balance de nuestro progreso, alguno
de estos espíritus raquíticos, momias acurrucadas en un
sarcófago, escribe en la primera página de un diario:
¡Pero el General Díaz se ha perpetuado en el poder!
Ahí está toda la razón de este criterio político que se
atrevería á renegar de la civilización porque dura mu.cho, que daría con gusto cuatro lustros de paz por el placer de conser rnr sus mitos, que no vacilaría en renegar
de la prosperidad nacional á trueque de seguiT entonando sus himnos sagrados! ¡La Democracia quiere la renovación de los poderes públicos! Y frente á este principio
inalterable, toda la obra del progreso se viene abajo!
Per,o _hay algo más só~ido que Jae declamaciones, algcmás ut1l que el dogmatismo, algo más sano que loe clarinazos jacobinos, 1' este algo es la obligación, patriótica y
de civilización, de ªl&gt;ºYªr un poder público en et que se
compenetran y palpitan todas las necesidades de la República en el actual momento histórico.

¡.$á1ueu.se la.s colonias aunque ¡1ere1can
los httere.se.s!
La~ nacione~ que han buscado en una política de expansión colomal, un apoyo al desenvolvimiento de la
r!queza pública-régimen que sólo ha servido para debihta~ á estos pue)&gt;lo~.~o~ienzan á preguntarse si ya no
es tiempo de exammar friamente el resultado del lujo
de poseer ~uera del natural territorio de la patria grandes extensiones de tierras que no están unidas por intei:es~ ni s~ntimi~ntoe á la metrópoli.-No es Espafia la
un~c~ nación l~s1C&gt;_nada por la política colonial, que ha
exigido el sacrificio de numerosas fuerz,¡s activas s11stra~dat! de la vida nacional; no es el tesoro español el
único que se des'angra ¡,or retener estos lejanos girones
de patria, constantemente dispuestos á crearse una
existencia propia; Francia también ha comenzado á
sentir que el fardo de las colonias es un enorme -peso
ª?n para sus poderoe!\s energías de pueblo rico y floreciente.

6

6

DICIEMBRE, 1896.

En estos momentos, la prGnsa' francesa discute ramo trastable, y nada son ante ella ni las astncias de la diplo
por ramo, el próximo presupuesto de la triunfante Re- macia, ni las nebulosidades de la política. ~e deseaba.
pública Europea, y al llegar al de las colonias, confiesa en Italia que cesaran loa estériles sacrificios hechos pa~
con honrada franqueza que el lujo de la colonización conservar una posesión que sólo costaba dinero y aanl?.'8"
cuesta demasiado caro al contribuyente.- ¿Cuál es, en y lágrimas y vidas, y la paz se ha ajnatado con Menehk,
efecto, la cantidad asignada en el presupuesto para cu• y la Erythrea, que era una colonia mil1t,ar en las apartadas
brir las negaciones coloniales? La cifra es respetable: tierras africanas, se convertirá en colonia civil, 6 se entngará á la insaciable rapacidad británica.
176.300,000 francos, suma en enorme desproporción con
los siete millones á que ascienden los ingresos vertidos
Ya se habla de venta á ***
Inglaterra; un periódico depor las colonias en las rentas públicas.-Hé aquí los efec •
tos alcanzados por esa política artificial y pomp'lsa que Londres ha sido el prim •ro en lanzar la especie, y no es
ha sustituido en los modernos tiempos al batallador es- difícil que trae los cruentos sacrificios que ha costado al
píritu de conquista que ha deegastado la fortaleza de las reino de Humberto su primera a ventura colonial, después
de las sumas invertidas para fundar inmensos cementeviejas sociedades.
.
Ya se explica por qné en España hacomenz'i!.do á reac- rios en las cercat;1ías de Asaowa. y de dejar los insepultos
cionar la opinión en el sentido de vigorizar las vitalida- huesos de los soldados de Baratieri blanqnear bajo un sol
des interiores, por medio de una liga contra la emigración, de fuego en las abrasadas soledades del desierto, se enpor más que ésta dependa en buena parte, sino en RU to- tregue á la Gran Bretaña lo q ne queda de la poca afortu •
talidad, de ineludibles leyes económicas. Ya hay motivo nada posesión.
Nada extraño sería unresultadoRemejante. Ya las despara dar la razón á los Estados Unidos rechazando la
anexión de las ialaH Sandwich, puesto que el protectorado dichas italianas en los campos da Abisinia dieron pretexamericano se traduciría, al final de cuentas, por un au- to á loa ingleses para emprender la expedición al Nilo Sumento en el presupuesto tederal destinado á ejercer una perior, que ha tenido por remate,la caotura de Dongola. Se
acción positiva en el nuevo territorio incorporado.-Pe- habló de ayudará Italia t-n s•1s conflicto~, se pronuncióro contra la invulnerable expresión de los hechos, el por lo bajo la palabra de di~culpa, y para no despertar
criterio popular se obstina en retener las colonias, y has• las suspicacias siempre ausctipti bleq de la.~ potencias euta se han convertido en un asunto de patriotismo las die· ropeas, se habló de escarmientos al fiero Menelik.
Vanas fórmulas, increíbles explicaciones qne apenas
cusiones á que pueden dar origen el reiterado y persia·
tente sacrificio de las naciones enclavadas en la política sirvieron para ocultar el gran proyecto de apoderarse de
colonial. El principio famoso: ¡sálvense los principios, todo el Soudán, prólogo no más da la colosal empresa briaunque perezcan las instituciones! se ha convertido hoy tánica de adueli.!rse del Contineuta NPgro, extendiendoen otro, tan rectilíneo é inflexible como el primero: ¡sál- su esfera de acción desde el Cairo h11,ta el Cabo de las
Tormentas, desde Sierra Leona á las costas de Zanzíbar.
vense las colonias, aunque perezcan loa intereses!
Allá van loa britanos, des¡iertando todas las envidias,
Los ejemplos expuestos puéden ser aprovechadoP por
lo~ publicistas defensores de la desastrosa solución Cuba· y envueltos en su «brillante aislamiento,» pero .firmes y
Jfexicana, que se ha presentado como única para lesionar seguros en la realización de sus aepiracionea.
Si Francia, apoyada en su temida aliada la potente·
á cubanos, espafloles y mexicanos.-Decididamente no
tiene cuenta á pueblo alguno el régimen de expansión Rusia, no se opone á esa marcha iuvasora, y exige comoexterior á costa del empobrecimiento y la anemia de las lo ha ofrecido la evacuación i11mediata del Egipto; si
Alemania, por el natural recelo que ha de despertar esa.
vitalidades interiores.
absorción indefinida, que pone en peligro sus extensas
posesiones africanas; si las potencias todas del continente europeo no detienen en su vue10 á la Inglaterra: ésta.
¡¡etta lle muerte 1J el .sistema µenitendario.
que ya tiene con el Soudán superior la clave de todo el
valle del Nilo, y con sus colonias del litoral y del centro•
Las legislaturas de varios Estados de la Federación se
han dirigido á la Cámara de Diputados, secundando la de Africa, base potente para toda~ sus operaciones, acainiciativa de la de Nuevo León, pidiendo que se reforme bará por sofocar todos los intereses que no sean los auyoeel texto constitucional en el sentido de establecer la pe· propioa, y pOI' ahogar en inmenso y apretado anillo á todos loa qne no obedezcan las tendtincias de la primera.
na de muerte.
No es la primera vez que nos ompamos en este asunto, potencia colonizadora del mundo.
manüestándonos partidarios de esta reforma, aun á ries***
go de lastimar sentimientos, demasiado generalizados,
Por eso vemos con profunda extrai'ieza y hondamPnte·
que rechazan esta pena como anti-humanitaria. Nunca,
es verdad, debe ser causa de regocijo la aplicación de un maravillado~ la nol.icia que da una agencia cablegráfica.
sistema penal, pero el verdadero concepto de los princi- de México, anunciando la posibilidad de una «Umón de·
pios humanitarios tienen su fuente de información en la Pazn entre Inglaterra, Rusia, Fraul'ia y Alemania.
Si no existieran las hondas rivalidades que divid&lt;&gt;n á...
sociedad y no en el individuo.
Según e~te criterio toda unidad que cause datio á los las naciones de la Triple y de la Duple Alianza; si no fuederechos del grupo, es un elemento nocivo y necesario es ran visibles á la consideración de tuuos, los odios tradiacudir á la defensa colectiva, operando una suerte de se- cionales de raza, los rencores fun&lt;l.amentales de organización, los palpitantes clamores d.i venganza reconcenlección artificial.
Pero claro está que la pena de muerte no podría ser trada que apartan á los pueblos que han poeti1.ado el•
adaptable á todos los criminales, y en tal virtud no ve- Rhin con sus leyendas; di no fuera tlé todos conocida la
mos la inconsecuencia que señala un colega, entre el ré- envidia que corroe á las dos poteui:iaa que se disputan\¿,
gimen penitenciario y la aplicación de tal pena. Esto supremacía política sobre los imperios asi~ticos, y se desafían en las tinieblas para obt,ener el i11flujo decisivo
equivaldría á caer de un error en otro.
El régimen penitenciario presta indudablemente gran- sobre los pueblos petrificados del remoto Oriente: bastades servicios á la criminología, y no hay que rechazarlo ría pensar sólo en las dificultad1-s que de un momento á,.
en absoluto. Claro ea que existen delincuentes á quienes otro pueden surgir entre los dueños reconocidos del Conno aprovechará la penitenciaría, en el sentido de la re- tinente africano, para negar enttramente la realización
ese sueño de unión que juzgarn&lt;.,B impnqible.
generación; pero el principio de la regeaeración no sirve deUna
alianza tal que asociara en comuuitfad de i nterede norma en la penalidad moderna. Lo que ésta busca
á la Gran Bretatia que extiende loi, cien brazos de
ea la eliminación absoluta ó relativa del reo, en grado á ses,
Bryareo, á donde quiera que hay un pal,no de terreno,
la cantidad del mal causado.
Por lo demás, l'etablecido el trabajo obligatorio en las baldío; á Rusia que la o¡,one barrera infranqueable en
prisiones, el régimen penitenciario no ofrecerá la des- Persia y en Afganistán corno en China y en Corea; á
ventaja de-que la sociedad trabaje para sostener al delin- Francia que no renuncia loa derechos que cree poseer sobre la tierra de loa Faraones, lo mismo por cuenta de
cuente, puesto que éste cubrirá sus gastos.
La pena de muerte no se opone, pues, al sistema peni • Napule6n que al filo de su ellpada alzó su tienda triunfatenciario, y la contradicción que se ha creído encontrar dora á la sombra de las Pirámides sagradas, que por cuenta de Leasepa, que al golpe de su azadón rompió el dique·
entre uno y otro principio, e~ perfectamente infundada.
que separaba dos mares, y abrió al mnndo el c11mino sofiado á loa países del oro y del marfi 1, y le mostró la.
anhelada ruta á las playas legendarias de 01ir y de
Golconda; y á la adusta Germanía que iría á auxiliará
su enemiga jurada en sus pretensioned de grandeza: una
RESUMES.-La paz ,ntre el rey Hnmberto y l'l negns 3fil- alianza semejante no puede ser tomada á lu serio, porque·
11elik.- La opmión pública triunfante.-Aband11nn de carece de todo fundamento positivo.
Roconciliar las potencias que por cinco lustros han ¡,a·ErythrPa.-S1empre Jnglaterra.-Uoa alianza imposiblt'.
-Enemigos irreconciliables.-Pronnnciamiento en Orn- tado frente á frente, y darlas por lazo de unión á Inglaterra que nunca se compromete, porque tiene bastantegnay.-ErroreM de raza.
habilidad para esquivar todas las responsab1lidadt&gt;e, y
A vuelta de las agitaciones violentas y de los sacudial poderoso imperio moscovita, que hien clara ha manimientos patrióticos que produjera en el parla:n&lt;&gt;nto y en festado su adhesión á la República Francesa, es pretenel pueblo italiano la catástrofe del general Baratieri, der una utopía hermosa pero rayaua del absurdo.
destrozado y roto por las huestes de Menelik en los cam
Si llegara á realizarse ¡qué alivie para los p11ebloe eu·
pos de .Abisinia, la nación ha recobrado su buen sentido ropeosl con qué satisfacción re~piraríau ya libres de la
en el asunto y la tranquili iad serena de su juicio, acep- abrumadora pesadumbre de la paz armada! con qué fruitando lo que en un principio se creía mortificanté para ción verían dedicadas á más ealudable objeto las podeel honor nacional y degradante al brillo de las armas de rosas energías que se consumen en loa innúrner&lt;.,e ejárci•
Italia.
toa y las formidables marina1,1! Significaría la paz univnEl pueblo que clamaba estrepitosamente en Roma y 11al eoiiada por los filántropo•. predicada por los moralisen Florencia, en Nápoles y en Milán, contra un gobier• tas y enseiiada por los filósofos, pero ante la cual se ha.
no que agotaba las fuerzas vivas del país por llevará ca- opuesto la triste realida&lt;I. de las coaai,, la tremenda, la.
bo de~astrosa empresa, tratando de sostener por la vio- implacable strugle for life de los hombres y de los puelencia la inutilidad de la colonia de Erythrea, y el parli.- blos.
mento que derribó con soberbio empuje, ent,re el encono
Hablar de unión y de paz cnando Alemania, temible
y la indignación general, al gabinete de Crispí, á pesar por sus ejércitos, se apresta á acrecentar su marina, impo·
de sus glorias tradicionales y su popular prestigio, rego· tente
ahora para la agresión, y cuando la Gran Bretaña,
cíjanse ahora de ver terminada una guerra por medio de temida por su marina poderosa, se prepara á aumentar
honroso tratado, celebrado por quien, al ascender al po- su ejército, incapaz para la reai11tencia; hablar de paz yder, no quiso asentar en su programa esa fórmula de paz
de concordia, es perderse en las nebulo~idades azules del
que palpitaba en los clamores de la multitud.
en~ueño.
,.
Es que, cuando la opinión pública toma consistencia y
se apoya en las legítimas aspiraciones del país, nada la
**
Otra vez la inquieta sangre lalina, que b ulle en nuea-r, siste: tarde ó temprano se impone con fuerza incon-

DICTEMRRE,

351

EL MUNDO.

1896.

cina, no ein haber deeempefiado antes
-tras venas con el ardor imprescindible
con lustre la cátedra de matemátic:ia en
di' la rdza, 1 a provocado el motín y prol¡,. Univoraidad. hasta que non, brado
d ucido la asonada que constelan con luapartador general de met&amp;les en la Caea
ces fatídicas los anales de los pueblos his •
de Moneda, logró conquistar cierta posi pano-americanos.
.
ción modesta, que lo sacó de una 1ex i~tenHoy que la República Argentina y la
cia llena de escaseces y de pereecnciones;
de Chile aparecen decididas á zanjar por
cargo que desempefió más de onct- uiio~,
medios pacíficos las dificultades que las
y con honradez inmaculada, «pm s hahan dividido por cuestión dé fronteras
biendo manejado tan grande cauJal. div Brasil entra en período de reposo,
ce el P. Alzate, ni en su vida, ui dl'R•
Venezuela mira concluido de honroso
pués se ha verificado reclamo que pe, judi modo su conflicto con Inglaterra, y las
ca:&gt;re á su conducta.»
demáa naciones del Sur de América ofreEl Dr. Bartolache murió en México el
cen un cuadro de placentera calma, po9 de Junio de 1790, y Beristáin, dHpués
co en consonancia con su turbulencia
de elogiar su constancia en el estudio df:
inagotable, se deja escuchar el olvidado
la física, de la medicina, de la qu fn,ica,
grito del pronunciamiento en el opulende la botánica, de la aetronomía, dice
to Uruguay.
«que como el Angel de la Piscina," rPmoEl pretexto, la disculpa del revoluciovió en México las aguas de las ci,•11cias
nario poco importan; la promesa de la re-·
para su mayor prospe,.idad y e@plt 11dor.
volución nada significa: es una a;mple
Bartolache fué también en México t-1 inmanifestación de loa defectos orgánicos
troductor del uso del fierro en la tera I éude nuestros pueblos y nada más. Hasta
tica, y al efecto vendían unab pattillas,
pasaríamos en sileucio esta explosión de
preparadas por él.
odios, achaque vulgar de loa pueblos neo •
Bien quisiera llamar siquiera la :itenlatinos. si en esta ocasión no se la hubieción acerca de sus obras; pero es pn ciso
ra visto acompaiiada de escenas de salhablar con preferencia d~ su periúdico,
vajismo, que parecían olvidadRP.
objeto principal de las líneas que ncriAun tienen mucho que trabajar esos
pueblos, si no entran de lleno en el ejer•PLAcA DE ORO GRABADA.-0bsequlo de 1a Colonia española al Seihr Pre,ide11te de la R?p1bll:!a. (v.!a,e; el.:_lar- bo.
Lo comenzó á publicar en la fecha que
cicio de una política positiva; todavía
ticulo relativo.) .
puede leerse en el facsímil, con ti título
verán sus campos talados y sus ciudades
a.e MERCURIO VoLAN'rE. El numero 2 se publicó el m,éralumbradas con los resplandores del incendio, Pi ·no Re
colea 28 de Octubre de 1772; y continnó semanaria mendeciden á cel'l'Rr los oídos á las canciones halagadoras de
te hasta el miércoles 10 de Febrero del aiguieLte aiio de
las Cirsea jacobinas, que les prometen cielos ideales y pa--La honra de haber fundado el periodismo científico en
raísos imaginarios, y loe apartan de las ret&gt;lidades de la México, y tal vei en la América, le cabe al ilustre Padre 1773, en que murió el periódico «de la enfermedad oraitierra donde qm1dan muchos ignorantes que enseñar, Don José Antonio Alza.te, cuyo nombre vive y vivirá naria,» como dijo García Icazbalceta; «la falta de smcri tores.»
mu~hoa m1serablea que socorrer, vicios que corregir y eternameme en nuestra historia.
paa10nea que dominar. Déjense de utopías imposibles
La colección del MERCURIO VOLANTE consta de 16 núme·
Fué él quien estableció el «Diario Littrario,» publicay suefioa nebulosos, y fijénse más bien en las condicio- ción que alcanzó cortísima existencia, pues sólo duró de
roe que forman un volúmen de 128 páginas en 4? comúu
n011 orgánicas de loa ciudadanos.
Marzo á Mayo de 1768: Sin desmayar. empero, continuó y es hoy rarísima. Cada número del MERcuo10 conRtaba
Ea en vano aspirar á la libertad que prometen los de- publicando de Noviembre de 1772 á Enero de 1773, los de 8 páginas, valfa medio real, se imprimía por D. Felipe
magogos, cuando no se ha vencido previamente á sus eter- «Asuntos varios sobre ciencias y artes;11 en seguida las de Zúñiga y Ontiveros, y se expendía frente al portal de
nas enemigas: la ignorancia y la miseria.
«Observaciones sobre la física, historia natural y artes Mercaderes.
útiles.11 y en fin el digno remate de estos cimientos cienEl Mercurio del Dr. Bartolche, se ocupó de varios as.un·
X.X.X.
tíficos, su «Gaceta de Literatura,» que se dió á la estam- tos físicos; pero particularmente de la medicina. Fué,
3 de Diciembre de 1896.
pa dPsde el 15 de Enero de 1788 hasta el 22 de Octubre pues, el primer periódico consagrado á esta ciencia en
de 1795.
México, y en él encontrará quien lo registre, curiosos esLa fama del Padre Alzate traspasó las limitadas fron- tudios acerca de Lo que se debe pensar de la Medicina, vaUna placa de oro.
teras de la Patria, surcó los mares, y corporaciones sabias rios artículos no menos importantes sobre el u.so y abuso
de Europa le contaron -entre sus miembros. Biógrafos del pulq:ue para curar las enfermedades, fnera de otros acer ·
Ofrec~mos á nuestros lectores un grabado que repre•enta diligentes han narrado detalladamente su vida; su retra- ca de higiene y anatomía, y en todos ellos resaltan idt&gt;as
una taneta de ~ro grabada, obeeqmo de la Colonia Espa- to se ha reproducido en diversas obras, y su memoria progresistas que colocan mny alta la just'l reputación
iiola al ~r. P~e•1dente de la Repú~lica, fAlicitifodolo por permanece indeleble en una sociedad que lleva con or- que mereció el Dr. Bartolache á. sus contemporáneos ilustrados. ·
su contmuac1ón al frente de la primera MagiRt,ratura de gullo su preclaro nombre.
la República durante el cuatrienio de 1896 á 1900.
Pero pocos se han ocuEntre los regalos que el Sr. General Díaz ha recibido y
pado en hacer resaltar los
los que se le entrPgarán en breve, ea éste uno de loa m~s altísimos méritos de un
hermosos y significat ivos.
contemporaneo y amigo
del Padre Alzate, á quien
éste tlogió como se mPrecía, llamándole «insigne
literato,n en una época en
CU RIOSIDADES .
que la adulación aun no
había corrompido y abn·
UN RASGO AD M IRABLE.
aado de los epiw.toij. El
augeto á que alud" fué el
C~ando los -prusianos, en la ~uerra de 1870. sitiaron á
die ti nguido guanaj uatt&gt;n•
la cmda&lt;l de Paría, Von Moltke resolvió el formi.dable Fe, Dr. Don José Ignacio
bombardeo, contra el cual 11n vano reclamaron smte Bis- Ba,tolach11, autor del pri mRrck el patriotismo y la diplomacia de Julio Fabre.
mer periódico dedicado
. En esa época, sometido á la suerte de los parisienses, en México á la medicina.
&amp;RE VARIOS 'ASUN'l'
vivía 11ncerrado en loa muros de la capital del mundo
y del cual reproduce hoy
Al célebre compositor francés Ambrosio Thomas, glori~ EL MuNoo, en facsímil.,,
¡t I MEDJC
-0el arte muRical. El autor de Mignon poseía en los aire· la portada del primer nú· dedorea de París un dl!licioao chalet, y estaba convencido wtro.
.
~OI~ BAitTot.:Aatt, 'D(&gt;{ior
de q~e el cafi~n prusiano ó la saña de loa enemigos de su
'# ld4 Rt4J ~11t'fltriulad ~
Bartolache nació en la
patria, destruiría aquel albergue de su genio, donde tan- ciudad
de Guanajnaro, l'l
tas veces le había visitado la inspiración, para que lega·
30 de Marzo de 1739, y
PAPEL ~ERIÓ
ra á la humanidad las admirables composiciones que in- fué
hijo de padrl'a po·
mortalizan su nombre.
brea,
que
como
única
hePasados el dnelo y la humillación de la &lt;&gt;ntrada de los
morll Id, aÍas peáilH!s t 1i1-gomqu_e
le legaron un taalell!anes á la antigna Lutecia, Ambrosio Thumaa ea en· rencia
lento
clarísimo
y
un
amor
S-omniferam sm»pfme m,zn11, tegiNJe1N{ut
~ami1;1ó á las cercanfaH de laciudad, paravercouel dolor
hacia el estudel bien perdido las ruinas de en querida quinta, y cuál constante
Hae_c 11bi1,Jis os11il atriá /(Yl}e nhllfS oh arte
dio.
..
no sería su estupefacción, al conternplat· que el chala es·
Protegido por nno de
t
taha allf, respetarlo, como propiedad inviolable.
Temei:oso. vacilante, IIPgó á las puertas y las abrió, sus paisanos vino á MéxiT • Cllll'lOfp
, r 1l•
•
convi:-ncJdo de que el estrago hal:Jría consumido lo que en co y estudió en el Colegie&gt;
el edificio se contenía. Nuevo motivo de extraodinaria &lt;le San Ildefonso, filosoSlf
.
~
~
,
1
cana
de-·
sus
alas
eorpi:e~a: todo se encontraba en · t&gt;l mismo sitio y en las fía; deRpuéP, teolngía, en
E1 ple i i ~ ~ tt W)C~a.
"'
condiciones Po que Thomas lo dejara. Sólo que en una PI SPmi1111rio rridentino,
l cmpuftaod• 'lit vara eacaacadora,
de lai, mesas halló una tarjeta que decía: El oficial ale- donde obtnvo una tieca
de ~racia por haber arr&amp;
Dec:iendé ttll 11b momCMO hasta la tierra
mán N., Bobrino de Beethoven.
··
'·
i Maia.
Aciuel militar, que llevaba la sangre de una eminencia glado la Biblioteca, y se
~ua1cal, había protegido. por amor á la memoria de su recibió de Doctor en Met10, _la casa de Ambrosio Thomas. Beethoven, ya fn 1a dicina en la Real y Pontum t&gt;a, hacía respttar las propiedades de su compaiiero tificia Universidad. Facil
ha sido á mi pluma enuen arte y gloria.
,
merar sus estudios; pero
Rasgo admirable el del oficial prusiano.
él, ¡cuántos trabajos tn.
UESTP.A AÍ.ér.ica Sctentdonal, csra ~r:in par
vo para l1evarlos á buen
,
/ del mundo,~ co~iable p6C sus ri'lut2aF; ~¡ no loba
El "g:oiemo es sin duda uno de los primeros factores término! ¡cuántas dispn. sido igúl141enre ptr t, 6om:eocia de las ltuas, esto es,
de la vida humana. Sin embargo, el altruismo juega un t~a con los ergotistas y
papel más importante de Jo que se cree, en la conducta peripatéticos de aquelia
de los elltudios l caeocw,,_iltilet,. cuhivadas por s~Uabide los negocios ptíblicos. El hombre está obligado á ab- época! ¡cuánt1s persecutaotcs
, .~ porque no ~
dos siglos i atiedio.
nega~e para sentirse realmente feliz, para estar bien con ciones rastreras y en vialJNl'li.0$ prop:$(1$
llelC.:U ~ S .
vencido de que existe y de que no pasará sobre esta tie- dias innobles, puestas en
juego para contener el di~
rra como una criatura inútil.
que impetuoso de sus
ideas avanzadas!
Se ~amparan las -flores á las ~ujeres: hay error en esBregando con !anáticos
to. Siempre existirá entre ellas esta diferenca; que las y empíricos colegas, con·
sagróse á eJ· ercer la medi- EL PRlll.EB PEII.IÓDICO DE MEDICINA PUBLICADO EN MEXICO.-El original t1ene UDa extensión de 19 por 14
ti.ores son bellas y no lo saben.
· ____, ~ . ·--'centimetros. (Véase el articulo relativo.)

y

Los primeros periódicos-científicos de México.

ta

Jflf

·

iW:isTE

Paroa

~olítica Qitntral.

Desilit in

...

•

.

. 1J

�6

EL MUNDO.

85:l

EL T RA BAJO
¿DEBERA O NO CONSIDERARSE COMO
CASTIGO?
El trabajo, se dice, es un castigo
para la humanidad~ pero desempefiando gran papel en los actos de ella,
vamo~ á ver á la !uz de la razón y
exaru.inándola económicamente, sitiene fundamento la aserción.
Empezaremos por definir: trabajo
es la acción del eepíritu sobre sí mismo y sobre la mat,eria.
Hay en el hombre un principio activo que se deearrolla espontáneamente, innato en el organismo y qµe nos
impele á ejercitar nuestras facultades.
Es tan poderoso, que jamás podríamos
sustraernos á él, porque claramente
se comprende que de él depende nuestra conservación.
Siente nuestra alma una sensación
de gozo indefinido cuando ha dado
cumplimiento á las aepirPciones de
esta actividad que los hombres todos
consideran como un deber; y cuando
guiada por el Ji bre criterio y la inteligencia se efectúa, nos proporciona
una suma de bienestar tal, que se
eclipsan nuestros males y necesidades
y que nosotros aprove~amos con
fruición. El trabajo, se dice, es un castigo: la humanidad equivocada le considera como un deber, siendo la socied'ad tan exigente que desprecia y arroja de su seno á quienes no le rinden
pleito homenaje: empero los deberes
nunca pueden s~r castigos. El trabajo
es un castigo; sin embargo, nos pro•
porciona tranquilidad de conciencia,
SE~ORITA EsPERANZA URBINA. (De Campeche).
goce del espíritu y vehemente deseo
de ejercitarle siempre, conetituyendo
en nosotros, después de su triunfo sobre la ignorancia,
Hoy la posteridad coloca loe mismos lauros sobre las
una segunda naturaleza; pero las penas ro son tan prove•
frentes peneador,1s del P. D. Joeé Antonio Alzate y d:el
chosas que deseemos se perpetúen, ni son tan llevaderas
Dr. D. José Ignacio Bartalache, fundadores del penod1s·
las creamos necesarias.
mo científico en México, en tiempos luctuosos para ellos, que
El trabajo, por último, no puede ni podrá ser nunca
porque lucharon no solo con, la falta de element&lt;:&gt;s mate• castigo, porque está desprovisto de todos y cada uno de
rial~s, sino con lo~que es má~, _con las preocu pac1ones se- loe elementos que constituyen aquél; porque ha pesado
·cul,ues de la época en que v1v1eron. ,
sobre toda la humanidad y en el tra~curso del tiempo y
Luis GoNZÁLXZ OBREGÓN.
sin interrupción: porque no nos causa ningún mal ni
ayuda á efectuar ninguna ~xpiación, P?rque ley como
Diciembre ae 1896.
es, interviene tan directamente en la vida del hombre,
como el aire en la vidr de los animales, como la atracción
en la vida de los astMs; porque lo ejecutó Dios, porque
Notas Teatrales.
vino al mundo cuando el primer rayo de luz se dilató en
la nada. Si lo contrario aseguramod, vendríamos á apoZARZUELA. -- OPERA. -- FREGOLI.
yar un estupendo error históríco, combatido con ventaja
El delicioso idilio de Camprodón y Arrieta,-la popu• por una consecuencia lógica, cayendo ~n u.na disyunt!va
lar .3farina--ha ofrecido ocasión propicia á un nuevo ar- ridícula, dados loe adelantos de la ciencia y la noción
tista mexicano para dar á conocer ante numeroso públi- cuasi religiosa que tenemos d~ nuestro origen.
Y abordando nuevamente la cuestión primitiva preco sus valiosas facultades líricas.
Ísmael Magafia, ta~ es el nombre d~l ca~tante á quien guntamos á los que opinan que el trabajo es un mal ó
nos referimos, es un Joven tenor á qmen e. porvemr re- un caetígo, qué bien ó qué recompensa dió el Creador á
la humanidad sobre la tierra: preJ?untámvs es también
serva merecidos lauros.
Hoy es una risuefia esperanza; mañana será una her- si su conciencia lee acusa de un crimtn tal que merezca
vivan eternal!lente bajo la coyunda; y si siendo Dios
mosa realidad.
Jorge, el amante capitán que busca en los ojos y brazos compasivo, bondadoso y bueno, no es más lógico creer
de Marina faro y puerto en las tempestades de su cora- que como salvación, como un remedio, haya dado á los
zón, fué cantado de hermosa manera P?r E!l debutante, la hombres el trabajo para librarles de las necesidades que
son sus verdaderos males.
noche del miércoles en la escena del Principal.
El público azás galante, acogió cortesmente su la~r
artística alentándole con benévolos aplausos; hasta d1s1parle el temor excesivo de que se hallaba poseído..... .

***

La ópera mexicana que se había trasladad~ á la ciu•
dad augelopolitana, ha tornado á nuestra ~ap1tal.
.
arbeu es templo donde desde el pasad,) Jueves Be rmde fervoroso homenaje á Verdi, Mascagni, León Cavallo y Donnizzeti.
.
.
Una nueva artista, la Srita. Elena Marín, ha podido
admirar esta semana el público mexicano.

***

Acaso á la hora en que estas líneas sean leidas, habrá
ya hecho Frégo~i ~u esperado debut. . . .
.
Anticipar opmiones ó aventurar Ju1cioa, es siempre
prematuro y nunca justificado.
Aguardemos, pues, á que su apar!ción sobre el proscenio del Principal, rectifique ó ratifique la halagajlora
reputación de que viene precedido.
Suprimamos la pena de muerte-bien está-pero que
loe sefiores asesinos comiencen.
ALFONSO K.um.

l 896.

~ DICIEMBRE,

EL MUNDO

1896.

Otro pagode $5,000., de "La Mutua"
EN P.A.CHUCA..

Pacuuca, Noviembre 11 de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director General de «La Mutua.»-México. .,..-Muy señor mío:
Por conducto de los Sres. Pérez Duarte y C\ y. ante el
Sr. Notario Público D. .Austreberto T. Am.lrae1"', hoy me
ha sido entregada la suma de $ 5,000,00 ( Uinco mil pe•
sos) valor de la póliza núm 765,222, bajo la cual estuvo
asegurada mi finada madre, la Sra. María Guzmán de
MeJ1a.
!Joy á úeted las debidas gracias por la eficacia con que
ha sido atendido t:ste pago, autorizándolo para ,puolicarlo.-S11 atta. s..s.-Sofi.a Meiía..
GRUPO DEL SE~OR PRF.SIDENT&amp; Y SU COlliT!VA EN LOS l!OJ!ENT03 D&amp; VEIUFICAR3E EL SDfOL.lCR~.

UNA RECETA IMPERIAL
Paseábase una vez de incognito, por calles retiradas
de la ciudad de Viena el Ewpt,rador de Austna, Jirauc1eco José acompañado de un ayudante, cuando tuco.utró
una niila que 10 detuvo, diciéndole que su madre tlStaba
enferma sm auxilio alguno, y su padre en el hospual.
Uonm~vido el Emperador, uijo á la criatura que él era
médico, y pidiéndole las señas de la casa de la enferma,
i;e dirigió allí desoyendo el parecer del ayudante, que te•
mía alguna criminal emboscada c&lt;?ntra la vida dtl 80~r:.1no. La casa era una triste mansión del dolor y la mi~eria. Yacía en un lecho que inspiraba lástima y horror
la pobre ;,nferma. Al examinarla Francisco José, comprtlndió que su enfermedad no era otra?ºªª que hambre,
ese temible flagelo que hace tantas víctimas en la,; gran•
des ciudadae. Tomando un papel, dijo que iba á tscr1b1r
la receta con que se curaría 1a enfenua, y escribió uua
orden para que su t~sorero_particular emrega.ra una su:
ma equivalente á mil dosci"'ntoe francos, la cual i~a a
conht1tuir verdadera riqueza para aquellos deevahdoe,
que jamás habían soñado con poseerla. Entregó el Emperador la orden, encargando que fueran con 1~ receta á
alguna farmacia y dejó unas monedas para satisfacer las
necesidades inmediatas, retirándose después aquel mé·
dico imprnvisado.
Al día siguiente, habiendo salido del hospital ~l. esposo y padre de aquellas infelices, se enteró de la visita uel
suput!titO médico y fué á que le despacharan la receta.
El farmacéutico, al leerla, experimentó extrañeza y pre•
gumó quién les había dado ese papel. Enterado por
1a respuesta, mandó que le fuera señalad~ la tesor erla
p&amp;rticular del Emperador, y á la presentac1óu de la rece•
ta, fué entregada la medicina, consistente en_monedas
de oro, muy contantes y sonantes, cuya _posts1ón ~oro•
bró al infeliz desheredado, que veía lummoso y brilla nte el porvenir de su familia.
Médico famoso, que así curaba de
raíz el mal de .sus enfermos, F rancisco José de Austria, en aquel a rrabal
de Viena, donde firmaba 1a reden~ión
de una familia, era más grande que
en el trono de su palacio, brillando
con el poder de Jefe de un gran I mperio y de miembro de la T riple
Alianza.

El simulacro en Chapingo.

'

EL P UENrE FLOfANTE.-VISTA. T OlUO.l EN LOS .YO&gt;IENTOS DH VISITAR LAS OBRA.S &amp;L S&amp;SO!t
P RF.SIDENTE.

A la hora del Champagne, el attfitrión ofreció, cariño•
ea y respetuosamente, el banquete al Sr. General Díaz,
haciendo recuerdo, como hijo del Colegio Militar, . del
simpático plantel que tan decididamente ha protegido.
BI señor Presidente contestó el brindis con estas lacóaicas palabras: Brindo porque los alumnos del Colegio Militar sean para la Nación lo que la Nación ha sido para
ellos.

L1 prema'diaria informó con precisión del resultado
que tuvo el sim11u\cro v~rifi~ado en tArrenos de la Hacienda de Ch11pingo el 26 del pa9ado Noviembre, por los
alumnos del C.&gt;legio Militar n combinación con Artillería. Zapadores y el 2° Regimiento.
El señor Presidente d ➔ la República. en compañía del
lleñor General B ,rrioz.ibal, con su~ Eitados Mayores respectivos, estuvieron en el campo de maniobras. Pasaron
revi;ta á las tr.&gt;pas, visitaron la fortifi~ación sobre la que
El soldado español en Cuba.
debía simularae el ataque.
.
Los alumnos qne curaaron artillería hicieron Pjercicio
La campaña de Cuba llega á un periodo decisivo en
de tiro al ~!aneo á distancia de 1,000, 2,000 y 3,000 me- que van á ponerse á prueba todas las abnegaciones y totros, con piez3s de batalla y montaña, sistema Bange v das las virilidades. Terminada la tregua forzo$a á que se
·una pieu de mont,aña Mondrag6n, con la que hizo una
vió constreñida la mayor parte de 10s ejércitos ibéricos,
puntuía el señor Pre~idente.
la campaña de invierno se inicia vigorosa. '\Veyler se ha
Examinó el señor Presidente con toda detención loe puesto al frente de sus tropas; háblase de batallas campaaparaLos telefónicos de campaña, y en seguida el pue11te les y el público, las naciones americanas, aguardan anflotante, del que damos un fotograbado.
siosas el deBenlace de la tremenda brega, Hasta hoy, el
J&lt;;n la tienda de campaña del Cuartel General, se sir- · más seguro procedimiento babia sido para el beligerante
vió un lunch al señor General Díaz y demás personas cubano, la guerra en detal, que con tanto éxito ~e ha heque lo acompañaban, y en seguida se colocaron en un cho en nuestro continente y en España misma, y para
punto elevado, al centro del campo de operaciones, des- la cual está tan admirablemente organizado el soldado
de donde se dominaba perfectamente todo él. Damos un hispa!1o-americano. La perpetua sorpresa, el continuado
fotograbado de ese grupo.
catnbio de campamento, la utilización habil del terreno
El simulacro se verificó según lo prevenido en la or- conocido, el desconcierto de la sorpresa, la alianza con el
den del día, y los movimientos de la tropa, con especia• clima mortífero: he i--quí los grandes elementos de éxito.
lidad las compañías de alumnos, fueron hechos con preEn vano el enemigo poderoso destaca fuérzas, forja
cisión y regularidad.
planes y hace alardes de valor. Tras la derrota en vano
Terminado el simulacro, el señor PrAsidente hizo en- buscará despojos y priaioneros: el rival ha desaparecido,
trega del nuevo estandarte al 2° Regimiento y en segui- se ha evaporado como un fantasma, para aparecer de nued~ toda la comitiva acompaM al señor Presidente á Cha• vo más lejos; envuelto en la sombra que ilumina ainies·
pmgo, en cuya finca de cam~o. soberbiamente montada, tramente la llamarada del fusil. Si ha triunfado, sabrá
o~reció el Sr. T,miente Coronel D. Manuel González, pro- aprovecharse .le su victoria y luego vol verá á. perderse en
pietario de ella, un espléndido banquete. Tomaron asien- la sombra. La muerte llega para el soldado desconocedor
to e,n la mesa el Sr. G"'neral Díaz en el lugar de honor, á del terreno, con todo lo imprevisto de la acechanza, con
su frente el Sr. General Berriozabal, y en los asientos tadas las traiciones dd la noche, y la aliada poderosa del
restantes, loe Sres. Teniente Coronel Manuel González y
beligerante, la peste con su tremendo séquito de dolenFer!1ando González, MaJ or Francisco Díaz Rivero, In- cias, consuma la temida labor.
.gemeros Daniel Garza y González Gavito, Capitán BelTiempo:era deque el soldado español, inermeante:lodestrán, TenipntPs del Estado Mayor del señor Presidente, con~ci_do, buspase la lucha franca y· abierta donde la suDel Río, l\Ionwsi nos y Santa Cruz, y Sres. Vu lfrano Váz~er10r1d~d de .I~ disciplina y el exceso numérico cons,qmz, Jefe Político de Texcoco, y Gabriel Villanueva, tituyen mcond1c1onalee ventajas. Para obtenerla ha he.nuestro enviado especial.
cho el supremo esfuerzo, yendo á buscar al solrlado
0

cubano en sus propias madrigm,rae. Mas el esfuerzo hasta hoy ha sido inutil; el beligerante está bien defendido·
hay gargantas inextricables, hay inextricables bosque~
que lo amparan, y hay sobre todo una hábil movilización
que impide toda acción decisiva. Weyler empero no desmaya, lucha y el conflicto no ofrece un resultado defini•
tivo.
Entre tanto seguirán las acciones parciales y nuestro
grabl)do representa una de ellas, en que loe soldados espafioles, en lo más apretado de la refriega han formado
el cuadro, el invencible r.uadro, gran palabra de la táctica moderna: poderosa muralla de pechos y aceros donde
se estrellan todos los impulsos ..... .
Agi:ardemos á que. el porvenir dé su fallo, en la gran
cue~t1ón que se ventila en los ubérrimos campos de la
,_nt1lla.
Es lo único que podemos hacer.

Dos pigmeos.

El hombre de Estado tiene necesidad de dar su confianza á un pequeflo
número de amigos seguros y devotos.
Su vida sería demasiado dura en medio de las tristes máquinaciones de la
política si no sintiese alrededor de sí
algunos corazones fieles. Cuando ha
dado su confianza, no debe retirar!ª
ligeramente. Debe decirse que lladie
en este mundo es perfecto, que por escapar á loe defectos demasiado con~cidos de un amante, se arriesg&amp; á su~ir
los vicios más graves de un extrano.
Salvo el casó de traición comprobada,
es preciso tratar de marchar hasta el
fin de la carrera si abandonar las manos que ee estrechó al principio Y cuyo estrechamiento pareció leal. :El es•
fuerzo mismo que se hace para soportar los errores y las manías que tod~
hombre arrastra consigo, no ~e per~ido· da la costumbre de no irntaree ID
útilmente de las contrariedad.-s que
se encuentran en la vida pública. E l
que quiere obtener demaPi~do d_e loe
hombret- y de las cosn,, se fo• ¡a U!1
ideal que le difgusta d., ,as más eóh·
das realidades.
EUGENIO PrERRI.
S E.&lt;:ORITA A 'CR ELIA B ORQUEZ

353

Es un error creer esa fatal doctrina: no puede ser cas
tigo el aliento del progreso repr_e sentado por esa sobera
na fuerza:
«Que horada las montañas
Y arranca á sus entrailas
Piedras preciosas y metal luciente;
Que en m10l trasforma las pintadas cañas
Y el seco arrollo en bullidor torrente;
Que aprisiona las ondas
Von dobles muros en los anchos puertos,
Y cubre los desiertos
De blancos lirios y de espigas blondas.
Que apaga el rayo del Oliwpo adusto,
Que domina los viPntos y los_ mare~
Y á quien el hombre agradecido y Justo
Alea obeliscos y consagra altares.,,
JERÓNIMO J. RKYNA.

***triunfos escénicos continúa,
En el Nacional la serie de
sin interrupción ni tropiezo alguno.
.
La Africana esa dificilísima creación del gemo de Meyerbeer, ha p~oporcionado á la trouppe un brillantísimo
éxito.
Roura y Rovira- Vasco de Gama y Nelusco-han demostrado cumplidamente, ser al par que cantantes d~
gran valía, actores muy J?-Otables. La romanzaohpara.di80 del primero y la canción de La tempesta por el segundo han sido d~s páginas de gloria en los anales de su carr~ra artística.
Chole Goyzueta es a~reedora á menc.io.n especial. Nuestra simpática compatr10ta rayó á enndlab!e altura ~n la
-protagonista de la obra. Los aplausos, ruidosos y smceros, que con entusiasmo unánime le prodigara e! numeroso auditorio, lo~ recogen e~tas líneas pa~a reiterarlos
como modesta ofrenda á la taunfadora actnz.

DICIEMBRE,

. Exl;1íbense.actualmente en B~r!fn dos ejemplares cunosfeimoe, dignos del país de Lthput. Son dos pigmeos
de 70 centímetros de longitud el uno y de 65 el otro mujer "j hombre re1,pectiv11:mente y de raza de color'. La
mu¡er aparenta unos trernta añ.os, y veinte el hombre.
El grabado que damos los representa al lado de una botella de champagne ......... que no es mucho menor que
ellos!
Para comprobar la pu,reza del azu:t'.re.

d e Hermosillo (Sonora.)
SoLD.u&gt;OS ESP..!SOLE:S FORJIIA:!iDO EL CGADRO.

Se. toman 100 gramos de azufre, y colocado en una cazuehta de porcelana se pone al fuego, y como unicamente se quema el azufre, quedan sin consumirse lP.e· impurezas; se pesa luego ese re~iduo, y se sabe por eB'O el tanto
por ciento de adulteración que lleva.
·
Como á algunos nQ lt:s será fácil pesar 100 gramos por
no te~er esto~ pesos, pueden hacerlo con 100 perdigones
del mismo numero y les dará el mismo resultado Con
esta sencilla operación pueden saber los coeecher~ si lo
que se les vende es azufre puro ó con mezcla.
Deb~ empero, advertirsé, que el azufre tal como se emplea para el azufrado de las vifias contiene si-empre una
P;quefia can~idad de impurezas que _son parte de la gan•
g_ de este mmer~l, y s_e puede apreciar.por persona inteligente cuando dichas impurezae son debidas á la mi~ma
n.aturaleza del azufre ó cuando constituyen una falsifica?ión de loe vendedores. El conocimiento exacto de las
!mpurezas del azufre es lo que debe fijar en una compra
Importante el precio de dicho mineral.

�6 DICIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

854

( :"
:-:~--

:~_.
♦":

•

:-..'.

~

.,;

PlllNCIPE DE NA.POLF.8,

DOS 1UTRIMONIOS REALE~
EL HEREDERO DE LA CORONA DE ITALrA Y LA PRlNCHSA HELENA DE MONTENEGRO.-EL DUQUE DB ÜRLEANS Y LA
ARCHIDUQUJl:SA MARÍA DOBOTEA.

A lo que parece, la Reina Margarita de Saboya, que no

obstante sus cuarenta y tantos otofioe es aún hermosa y
gallarda, no dejaba de sentir inquietudes del todo maternales en v1Bta de la extrafia conducta de su hijo el
Príncipe de Napolea y heredero de la corona, que no daba trazas, como vulgarmente se dice, de enamorarse de
doncella alguna de lae nacidas en paflales re~ios.
. En vano su !"ugueta madre le propuso vanos partidos
dignos de aspirar á su mano, ya por eu hermosura incuestionable, ya por eue prendas morales. El Príncipe
no ee decidía y á loe apremios de la Reina contestaba
con un: «Ya veremos» problemático, 9,ue nada bueno prometía para la sucesión de la real familia.
Empero el Príncipe no dejaba el asunto para el otro
jueves, por más que las apariencias indicasen lo contrario. Profesando la hermosa y sana idea de que ea una
necedad grande que una testa coronada ee case con una
Razón de Estado, cuando hasta el obrero máe humilde
ee permite el lujo de matrimoniarse por amor, aguardaba
que el rapaz ceguezuelo
le vulnerase el corazón,
y esto no se hizo eepe•
rar. Elena, la hija del
Príncipe de Montenegro, que estuvo hace alglin tiempo en Roma
con motivo de unas
fiestas, era la llamada
á doblegar aquella vo•
!untad. Verla el Príncipe y prendarse de ella
fué todo uno, y cuando, no mucho tiempo
después, la Reina Margarita repetía á su hijo
por vigésima vez las
consabidas palabras, este pudo darle una reeeorona obsequiada por las damas rea- pu~ta más categórica.
llsta.s de Franela á Ja Duquesa
Nomtentaron Humberde 0rleans.
to y Sil augusta esposa
torcer la voluntad del Príncipe. Muy al contrario, regocijáronee con él, que aunque no se trataba de una princesa
cuya in.fluencia pesase en loe destinos europeos, era la
mujer que había acertado á mover el corazón del heredero y esto ya significa mucho, si no para la hegemonía de
nn país, sí para la felicidad de un soberano; así 1&gt;uee el
rey dió parte oficial del matrimonio¡ regocijáronee hondamente los montenegrinos por la honra que lee c•1po en
suerte y previos los requiaik&gt;a del caso, los novios acaban de nniree en la iglesia de Santa María de loe Angeles
en Roma, con asistencia del Re¡ y la Reina y muchos
alto!! dignatarios.

.
***que la bella montenegrina
Cae1. en Ios IWemos
dfae en
unía su suerte al heredero de la corona de Italia, el jef11
de la casa de Orleau.s, el duque Felipe uníase para siempre á la Archiduquesa Mi\ría Dorotea, sobrina de Fran-

cisco José, en una de las más
opulentas residencias de Austria y con asistencia del Rey,
de la Reina de Portugal y de
otros altísimos personajes.
Aquí tumbién, á lo que parece, el amor unió las voluntades. Ea María Dorotea princesa de altas prendas y de no escasa instrucción, de serena y
simpática hermosura y había
desdeflado muchos grandes
partidob, porque no lograban
interesar su corazón. Más que
ellos pudo el duque de Orleans, miembro c:&gt;mo se sabe
de una gran familia, de exte1 ioi agradable, hombre cultíeimo y que sabe el secreto del
sprüfrancés.
La boda como ea de imaginarse tuvo una esplendidez
inenarrable. en la capilla de
Hofburg. y la encantadora
novia fué obsequiada con magníficos presentes. Cuéntanae
entre estos una riquísima corona, ofrenda de las damas
realistas de Francia y un gran
aderezo ofrecido por el duque
de Aumale, de loe cuales damos grabados á nuestros lectores.
Se recordará que EL MUNDO
publicó no ha mucho los retratos de los novios con motivo de sus esponsales y por
lo mismo nos abstenemos de
repetir lo@.
Son estas de que hemos ha•
blado, las bodas más ruidosas
habidas últimame11te en Europa.
-·••tOPt•--·

Bien veo que el hombre perfecciona todo al rededor de sí;
mas no veo que se perfeccione
él úiÍBmO.
Alfo71J3o Karr.

Parecido de familia.
Hace observar Southey, en una carta dirigida á Sir
Brydges, que la edad acentúa el pare~ido d~ la familia,
de tal modo, que hermanos que en la mfancia eran muy
desemejantes, y que lo fueron aun en mucha parte de eu
juventud, se parecían extraor.dinariamente en edad. madura. El mismo observador dice que tenía en su misma
cafa un ejemplo de parecido muy notable con su padre,
mientras que afios atrás no ee le parecía ni aun remotamente.

MUERTA.VIVIENTE.
LA D O RMIDA DE THENELLES •.

Desde la Bella del Bosque durmiente no se había oído
hablar de un caso tan extraño como el de Margarita
Boyen val. A consecuencia de una crisis nerviosa que la
hizo caer sobre el suelo de la casita donde vivía con su
madre, la pobrecilla se durmió inmediatamente que fué
puesta en su lecho y no ha vuelto á despertar.
Han transcurrido desde entonces trece
afi.os cinco meses, y tal es el letargo de la
dormida, que se supone que pasará así toda e11 existencia ein haber recobrado jamás el conocimiento. Un curiosísimo artículo del periodista francés Chincholle,
que apareció estos últimos días en el Jil.
garo de Paría, nos refiere eu visita á Thenellee, pequefia población situada á cinco
ó seis lejtuae de San Quintín en plena Picardía. He aquí este artículo:
Origny-Sainte-Benoitte-Novbre.
Vengo, en fin, de ver á la célebre dormida, la que loe franco-picardee llaman la
marmota porque desde hace trece afios no
se ha logrado despertarla.
La he contemplado largo)iempo: fuí autorizado para examinarla como un médico
habría podido hacerlo.
Ahora bien, ei e1, mi larga vida de pe•
riodieta he sido testigo de muchas cosas,
jamás hubiera esperado asistir á espectáculo semejante y no me repongo aún del
sentimiento extralio, indefinible, profundamente rdligioso que hace experimentar
ese misterio que turba á loe máa sabios.
Pero comencemos por referir las cosas
como han pllllBdo.
El 29 de Mayo de 1883, vivia en Thenelles, pequefi.a población situada á cinco ó
seis leguas de San Quintín, una joven, en•
toncee de diez y nueve alioe de edad, Margarita Boyenval, que, costurera de oficio,
ocupaba con su madre una casita de techo
de paja.
La nifi.a entonces era, según me dicen
los que la han conocido, muy linda, muy
buena moza, alegre y bulliciosa, aunque la
maledicencia la acusaba de haber puesto
fin ilf•galmente á una historia de amor que
amenazaba tener coneecueuciae.

De pronto, un día, tomando el aire cerca de su puerta,
ve á unos gendarmes que parecen dirigirse á su merada.
Cree que la ca.lumnia ha dado sus fruto!!, y que van 'aprehenderla. Lanza un grito y cae presa de una oríeie
nerviosa.
Lo!! gendarmoll! pasan ...... no tenían orden alguna á . ·
eeie respecto. Póne.ie á la joven en su cama; ee duerme,
y desde ese día, aniver,ario de ,u nacimiento, es decir, desde hace trece afi.os cinco meses, no ba despertado.
Se ha hecho todo, loe más grandes médicos han ensayaao loposil&gt;le y lo imposible; loe magne,izadoree mis-moa han recurrido á loe medios más extraotdiaarioe......
La joven se ha convertido en mujl!r, durmiendo.
Para verla, se necesita ir por a linea del Norte á San
Quintín; ahí subir al tren de Guisa y detenerse en Origny-Sainte-Benoitte, de donde Ee put&gt;de ganar á pie Thenellee, un lindo pueblecillo que dl!eciende de un lado, á .
dos kilómetros de la vía férrt-a.
Ese pequef!o rincón de la Picardía ea verdaderamente
adorable, sobre todo en esta época del afio. Entre la bruma que sube del Oi11e se destacan los árboles de esencias.
variadas, de tonos multicolores.
Se cree atravesar un pais11je de Car! Rosa. La ruta única es muy frecuentada.
-Qué hay nn mercado importante por aquí? preguntoá las mujeres que llevan su et-eta bajo del brazo.
-Oh, no. Llevamos de comerá nuestros homb,.ee que-trabajan en la fábrica.
Hay, en efecto, en los alrededores numerosas fábricas.
de azúcar.
Y todas las mujeres á quienes interrogo -ine dicen:
- Va usted á ver á Margarita, de seguro?
Hago que me conduzcan á la casa de la marmota.
Entre dos ventanas estrechas hay una puerta sobre la.
que se abre la única ventana de un tapanco, encima del
cual se yergue el techo de paja.
Detrás de loe vidrios hay cortinas muy blancas, sostenidas por cintas d.i color y cayendo dobre vasos flori~L

t

Mi guía abre una puerta. Siempre desconfiado y temiendo algún chasco, entro rápidamente, atravieso con
precipitación la primera pieza alumbrada por dos ventanas y llego á otra cámara que tiene cuatro metros deprofundidad. Ahí me detengo entre dos lechos, el uno
colocado á mi derecha en ( l sentido de su longitud y el
oko á mi izquierda perpendicularmente.
Sobre el lecho de la derecha está extendida una mujer·
que, por su sólc, aspecto, responde coa demasiada elocuencia á las dudas que habían hecho nacer en mí.
Me inclino con el respeto que debe tenerse ante la.
muerte.
Con la cabeza apoyada en la almohada y loe brazos.
ocultos bajo las sábanas, Margarita Boyenval, muy pá·
lida y con las mejillas hundidas, tiene más bien el aspecto de una muerta que de una dormida.
La boca y loe ojos están cerradoa. Si se le abren é3tos-se ve que están muy hundidos y sólo se perciben dos
globos muy blancos. Las pupilas se han remontado bajolas arcadas eubciliares.
De pie, cerca del lecho, está el contraste indispensable
á todas las cosas: la vida exuberante, que sintetiza la.
Sra. Boyenval madre, una matrona de abultado seno,
menos abultado empero que AU vientre enorme.
Se explica viéndola cómo en otro tiempo Margarit&amp;
era demasiado fuerte. La madre y la hija se parecen.
La una y la otra tienen, al rededor de las mismas faccio•
nea, loe miemos cabellos de un castado vanl!ciano. Perola eeflora Boyenval evoca esas alegres comadree que·
Roybet ha puesto en algunos de sus cuadros, y Ma~rita, bajo su pequefio gorro blauco, con la expreet6n
extática que Ary Scheffer ha puesto á Santa Mónica, tiene el tranquilo y piadoso aepecto de una religiosa. Contemplándola largamente, murmuro:

'r 6 DICIEM13RE, 1896.
355
ELMUNDO.
. . - ----=-============================~===============================-==========-Ea hermosa ......
-Sin embargo, ha envejecido desde que duerme.
-¿Y aemejanteauefio vi·
no de un golpe?
-Ai principio solía tener algunos eobr1-ealtos durante los cuales yo creía
que iba á de~pertaree, pe•
ro el sueno la domaba al
cabo de ciaco ó seis minutos y ahí la tiene usted.
-Usted la nutre á lo que
se dice deslizando una cuchara entre los dientes?
En otro tiempo así lo
hacía, pero desde hace
ocho afios la nutro con lavativas, cuatro veces al día,
á las mismas hora¿. Sin
embargo puede decirse que
ella se ha nutrido de sí mis·
ma. Mire usted.
Y la Seliora Boyen val levantó las ropas. La camisa
dej,.ba adivinar un esqueleto. El vientre estaba hundido, las caderas salientes
como dos puflos.
Los brazos estaban alargados sobre el cuerpo.
Así nna de ene manos.
-¡Oh, qué caliente eetá!
-Sf, yo m ntengo su calor con l11drillos calientes.
Los dedos están roídos y
descarnadoe.
La madre le toma brus•
camente un brazo y lo le·
vanta. El brazo guarda la
posición y la actitud de
amenazar. Lo cubre con las
ropas y sobre eee brazo
que ha permanecido en el
aire aquellas forman una
promiuer cia.
El lecho y las ropas son
de una limpieza extrema.
Se ve que la &amp;-flora Boyen•
val aguarda siempre visitas.
Ea que los más grandes
médicos han · enido aquí y
han traido dE&gt;s¡;;ués á otros.
-Charcot ha venido cuatro veces: la primera, completamente solo y lae otras
con acompaftantes, ¡Ha he·
cho experiencias!. ........ ..
Crouardel tarr bién. Y des•
puée Berillon. Y más tarde gentes de tan lejos que
nadie conocía su idioma.
Yo únicamente esquivo á
loe magnetizadoree ...... Es·
LA
toe bacen demasiado..... .
Por lo demás, el médico de Origny, el doctor Charrier,
viene todos los días. Oh qué quiere usted. Ahora ya na•
da queda que hacer. yo ya no tengo esperanza ......
-¿Quién sabe? Yo he conocido li alguien que permaneció-solo medio día es cierto-en eP\e estado. Le que·
maban los pi•is y no ee movfa. Después, de pronto, se
despertó y refirió que había oido torio lo qne ee había dicho alrededor de él.. .... Acaso su hija de usted nos oye..
Los médicos creen en efecto que durante los primeros
meses pudo oir, pero ahora dicen que los órg11nos -,e,án
ddmaeia9-o débiles......
-Acaso mi amigo gritará esta noche: ¡mamá!

Aderezo obsequiado por

PRJ:SCESA HELE:SA DE :\1 OlITE:SEGRO.

el

duque de Aumnle
0rleans.

A ln

Duquesa de

-Ah, Dios dt'I cido, yo huiría!
Al principio t-1 pecho se levantal,a aún. Ahora la rt&gt;s·
piración no dt-ja mae que una ligera bruma en .,¡ espejo.
Sill embargo, las funci ,nea se cumplen lógicamente. Me
daría vergfü·nza, al recuerdo de la estática figura d.,_ entrar en detall~e demasiado técnicos. Me contentaré con
decir que ese sut-ño á cansa de eu duración es el caso de
catalepsia mas éxtraiio que la medicina hava vieto.
Y en tanto que la madre me babia, veo iiiempre á esa
pobre dormida, preguntándome si no euefia ......

grandes puntales de pino previamente impregnados de
parafina.
Terminada la semideetrucción de los cimientos, el empresario del derribo, eefior Smith, hizo prender fuego
á los soetenes de madern, que ardieron rápidamente,
gracias á la parafina, despidiendo nubes de hu:no negro,
yá loa diez minutos la chimenea emptzó por inclinarse
y terminó por venirbe abajo casi su misma base, como
si se hundit:ra en el suelo ó se plt&gt;gase S&lt;ibre sí misma
á modo de tubos de anteojo, cubriendo sus escombros una
superficie muy rldncida.
Por atrevido que parezca el procedimienot, su resultado lo recomienda, si ~e practica babilmente, para evitar la proyección de esco.. oros á gran distancia y para
simplificar y activar las operaciones semejantes.

La PrincPs... de lhimay y Caraman.
Un telegrama iecibido de París nos hizo saber que la
Princesa de Chimay y Caraman, esposa del Príncipe de
Cbimay, de Bélgica, se había huido con un múeico hún·
garo que acostumbraba tocar en _loe cafés cantantes de
París.
El Príncipe José ba enublado inmediatamente el juicio de divorcio en los tribunal.is de .Bruselas. La Priuceea antes de casarse era sencillamente la sefiorita Clara
Ward, de Detroit, Michigán, Estados Unidos, y se unió
en matrimonio con el Príncipe José en París, en el año
de 1890.
La Princesa al huir con ti ::riúsico abandonó ásu espo·
so y á ene dos niños.
Clara Ward, siendo todavía una niña de escuela, hizo,
en compafiía de la autora de sus día~, uu viaje á Niza.
Allí la conoció el Príncipe, ee enamoró di! ella y el casa·
mien:o se arregló en un abrir y cerrar de ojos.
La ceremonia de la boda fué un gran acontecimiento,
asistió toda la nobleza de París y d1ó la bendición á los
novios el Nuncio Monsefior Ratelli.
El Príncipe de Chimay desciencle de famiiia nobilísi·
ma, y entre sus antecesores ee cuenta á una mujer que se
hizo célebre bajo los nombres tle Mme. Thens.i de Cabarrus, Mme. de Fontenay, Mnw. de Fontenay, Mme.
Tallien, condesa de Caraman y Princee.a de Chiway. Fué
amiga de Mme. Recamier, de Hoche, de Napoleón, y
por su gra11 filantropía se ganó el justo título de «Notre
Dame de Bon Secoure.»
El padre del Príncipe de Chimay fué Ministro de Relaciones Exterioras en Bruselas, y el Príncipd pertenece
á la LE&gt;gación de .Bélgica en París.
♦

............ -

Se llama edad de oro á la época en que el oro era desconocido.
Hay dos cosas que las mujeres no perdonan: los negocios y el euefi.o.
No se viaja por viajar, sino por haber viajado.
¿La di&lt;'ha? Es esa casa con techo de paja cubierto de
musgo y de iris en flor. Es necesario ptrmanectr frente
á ella; si entráis, ya no veis.
PRJNCJ!SA DE CBU(.AY Y CARJ.JUN.

En la amistad todo es común ...... para uno.

Después, al recuerdo de la Bella del bosque durmiente,
me poPgo á pensar que bastaría acaso para que esa otra
bella Fe de@pertaPe que un nuevo príncipe encantador viniese á darle el beso que liberta.
CARLOS CHI~C'HOLLE.

Los poetas nacen en provincia y mueren en París.
El amor nace de nada y ee muere de todo.
El número de escritores es ya innumerable y va é irá
siempre creciendo, porque es el sólo oficio, con el arte de
gobernar, que se atreve uno á ejercer sm haberlo apren·
dido.

&lt;inriosa demolición de una
Chimenea.
En Mancheeter funcionó
basta hace cuatro años u na
fábrica do papel, que fué
i,bandonada despues, y
que so trató de derribar
con los ménos gaste•&amp; po·
siblee. Se comenzó el derribo por la chimenea de
la fábrica con la circunstancia de no emplear andamiaje alguno; y es de
advertir que esta chimenea, de forma de pirámide octagonal, medfa la reepetabte altura de 80 metros, un diámetro de an•
cho y ee calcul11ba su peso
total en 4,000 tonelad'le.
Toda esta mole había de
ser demolida de una vez
y de modo que no apla11tnee loe edificios de las po·
pulosae callee inmediatas
á la fábrica par la parte
Norte, es decir, que había
que dirigir el dt-rrnmba·
miento hácia el único espacio libre de construccio·
nea que se extiende al Sur.
Para conseguir este preciso
resultado se comenzó por
deshacer los cimientos de
la base de la chimenea co•
rraipondiente al lado hácia donde habfa de dirigirse la caída, sosteniendo la
construcción por medio de

lt:U.ERTA·VlVIE:&lt;TE.-LA DORltlDA DE TllENELLE8.

�356

A DICIEMBRE, 1896·

EL MUNDO.

6

DICIEMBRE,

1896.

El cocido de albañil.

Faare nuesfrc que esf~s

en los_cfo les ....

357

EL MUNDO.

-Mi sef!or. que ea el
amo de este palacio, me
manda rogar á ustedes
La casualidad hizo que el prócer se aeomara á la ven- · 1
que tl'ngan la bondad de
tana de su cuarto tocador en el momento en que aquel
suspender un momento
albafiil de la caea en construcción de enfrente se ampasu comida y subirse con
raba á la sombra del palacio para comer. El marqués
todos sus trebejos á alrepantigado en una na·cedora y fumándose un veguero,
morzar con él.
recién salt.ado de la cawa, bostezando á cada insLante,
El albañil y eu esposa
leía con aire aburrido los periódicos de la maiiana y lod
se quedaron atónitos y
diarioM franceEes de la víspera, cuando le llamó la a,en•
tan'a turdidos, que no acerción cualquier ruido de la calle; abrió Ja vidriera y vió
taron ni á responder. Toentonces al jornalero con eu traje blanco y su cara de
do podían esperarlo, in ·
clown embadurnada de yeso, eeutado en la acera y recluso que los echasen de
cc,stado en el muro, mientras la c,)Deorte ext.endía sobre
allí, menos semejante inla losa una vasta servilleta y colocaba encima del .man•
vitación. ¡C6mo! ¡Un títelillo UtJa honda fuente de losa ordinaria, r ibeteada de
tulo, un poderoso, des·
azul, una libreta, dos cucharas de palo y dos vasitos pa·
cendiendo hasta eu mieera el medio cuartilltjo de vino.
1 ia y elevándolos! ¿No so•
ñaban? ¡Sí, soñar! El mayordomo no había aguardado eu asentimiento, y
ya entraba en el portalón
con la fuente del cocido
y ia libreta, mientras otrG
criado, cargaba con el resto del ajuar. Siguióles entonces el matrimonio, sin
atreverse á pisar fuerte
por las magníficas eecaleras de marmol, guiado por
el mayordomo; atr&amp;vesó
varios rnlone~. en que re·
Faltaba muy singular la
figura blanca del obrero
refü•jada en las grandes
lunas, v al cabo se detuvieron 'en 11n amplio co·
mPdor con friso de roble,
sillas de cuero y aparadores cargados de plata antigua. En la rica eetan·
te1 ía ee deacu b~ía una mesa cubiert-a de rico mantel, con un centro abarrotado de flores y tres cubiertos.
El prócer sonriente y
enajenado, les aguardaba
de pie junto á un sillón
de loe preparados para
sentarse á la mesa, y al
verles exclamó:
- Perdonen ustedes el
·
asalto; pero he olido sus
U na curiosidad invencible le ató al prócer á la ventana. garbanzos desde la ventana; yo tengo perdido el estóma·
Requirió, pues, Le Fígaro para fingir que leía y no coar- go, sin apetencia alguna, y depl'Onto, sintiendo ganas de
tar á los comensales con eu atención, y apoyándose en comer unas cuantas cucharadas de su cocido, me be dicho;
el alféizar, les clavó el rabillo del ojo, dispuesto á no ¡puede que estas buenas gentes no se op~ng~n. Ellos.me
perder detalle. Desde luego, aquel amor y compañía del · harán partícipe de eu puchero, y yo les mv1taré á m1 al- ,
jornalero y su costilla, aquella complacencia que se les muerzo. Por eeo·me be tomado la libertad de interrum·
advertía en el rostro por hallarse juntos, le trajo á la pirles.
·
·
mente al ma'rqués la remembranza de su hogar suntuoLa alba1'íila fué la primera que se repuso, y con la noso, pero frfo y desie.rto. Su espoFa y· su hija mayor esta- bleza de corazón peculiar de la artesana madrilefia, reban ya hacía un mes en su villa de Biarritz, donde se reu• plicó.
nía toda la famil ia pasado el verano; su hija menor, la
-¿Y por qué nos hemos de oponer, SPfiorito? ¡Esto es
viuda que vivíá con ellos, hallábase instalada también practicar una obra de caridad y los pobres también las
con sus dos chicos en un hotel de las Arenas, su hijo hacemos cuando podemos!
único, viajaba desde principios de estío detrás de Gue-¡Pues á la mesa ahora mismo!
nita. sin perder ni una corrida del diestro, y él, aguar•
Loe pobres artesanos habían creído que sólo se tratadando á que hubiera cuarto en Sobrón, permanecía solo ba de que aquel señor que decía que no le pedía nada el
en Madrid, entregado á mayordomos y ayudas de cáma· estómago, "e comiera sus ga1 banzos. Pero sentarse á alra y refugiado en el Casino, donde paraba más que en su morzar con él!. ..... Reeistiéronse cuanto les fué posible,
cal!a, huyendo instintivamente de su soledad. Acordóse pero no hubo más remedio que ceder y colocarse ante el
el opulento del almuerzo que le esperaba, sin conversa- pi.a to destinado á cada cual, en tanto que el prócer se
ción, si.n risas, con el periódico apoyado en las copas, sin sonreía viendo eu aturdimiento y eu vergüenza.
otro halago que los lametones de Li1í, la perrilla ratone¡Vaya un hambre que se le había despertado de pronra favorecida de las niñas, que ya se consideraba como to! Sirvióse un plato de garbanzea enorme, pudiendo
de la familia, y por remate, sin apetencia, y se Je escapó afirwarse que se engulló él solo e l cocido, y á 3us huésun suspiro.
pedes hfzoles comer ave, pavo, salmón, una infinidad de
La albail.ila había llenado mientras la fuente de roda- manjarPs desconocidos para ellos :: todo por su alto prejas de pan y volcado luego en el cuenco el amarillo y cio, de los que no habrían soiiado CO'.! catar en su vida.
humeante caldo de un pucherete que sacó de una cesta Algunos les resultaron á sus paladares ineducados en la
y que empapó las rodajas en el acto, empezando todas á cocina escogida, poco agradables. El prócer harto de .,efiflotar, cuidando la mujer de refrenar la tapadera de la namientos, no los probó y engullóse 11n cambio el pepino
vasija, empujada por los garbanzos, de los que alguno crudo de postre de los artesanos. olvidando ante tales exmás atrevido escapó, á pesar de la vigilancia, precipi- celencias culinarias que no volverían á caer en suerte.
tándose en la escudilla.
En E:l almuerzo menudearon las risas, tímidas en el
El incitante perfume del caldado pan subió hasta las matrimonio y fuertes e"\ el anfitrión, con regular asomnarices del prócer y produjo en todo su ser como un ex• bro de los criados, no acostumbrados en su amo átales
tremecimiento delicioso. ¡Qué bien olía! Su estomago, jolgorios; de remate obligó al pobre albafiil á aceptar
averiado por los amargos medicina)eij y por las mostazas cinco duros por vía de indemnización que el infeliz reciincitantes, desabrido é inerte, combatido por la eterna bió con los ojos nublados por las lágrimas y aquella tardispepsia, y no ya inutil para la digestión, sino falto de de los socios del Casino encontraron á su habitualmente
gana, pareció resucitar, y el prócer, que basta odiaba ya hipocondriaco y triste compañero, regocijado y alegre,
al alimento, experimentó un deseo invencible de tomar- bajo los rosados auspicios-lo declaró él mismo- de una
se tres ó cuatro cucharadas de aquella a1omática !!opa. fácil digestión.
Pero, ¿cómo realizar!o? ¿Iba él, un título de Castilla, coY sin embargo, ni el faisán ni el rosbiff tenían mayor
nocido de todo el mundo, á bajarse á la calle·y á se'n tar- virtud que los garbanzos, sino eiue con aquel humilde cose á comer mano á mano con los artesanos, exponiéndose cido de albañil había subido al solitario comedor del arisá que alguien le viera y le cal_ificara de loco? Sólo el es- tócrata una ráfaga de mútua felícidad.-Sencillamente.
pectáculo de un caballero, trascendiendo á la legua á
ALFONSO PÉREZ NIEVA.
aristócratá, trágelándose un cocido en amigable armonía
con un obrero y apoyado en un muro, era bastante para
llamar la atención de los transeuntes. ¿Qué hacer?
Algún dfa, á peear de tus encantos,
El matrimonio habíase engullido mientras la Popa, y
te matará otro á tí cual tú me matas,
después de remojadas las fauces con un trago, libre ya la
que en materia de ingratos y de ingratas,
boca del J&gt;Uchero, precipitábanse en la fuente loe garbanvenimos á salir tantas á tantos.
zos, empujados por dos trocitos de carne y tocino. ¡Pulla
anda, que el cocido no olía peorl ¡Nada! ¡Que se lo iban
El amor es un himno permanente
á comer! El marqués entonces se apartó con un movique, después que enmudece el que lo canta,
miento brusco de la ventana y se entró en su cuarto. A
otra
nueva garganta
poco el albail.il y su mujer veían acercáreelea un mayorlo vuelve 1lTepetir eternamente.
domo de frac, corbata blanca y g r ~ t t u , que encarándose con ellos les deo~:
Ü.AMPOAMOR.

J

LA ULTIMA PALABRA.
No te nieg0 mi amor...... Siempre lloroso
A tus piés me arrojé tendiendo el ala,
¡Sugeto el rudo puiio del coloso
Por la mano suavísima de Onfala!
He apurado el amor basta las heces;·
Que sólo amor tu corazón destila..... .
¡Ante le clava de Hércules á veces
Valen más las tijeras de Dalilal
Lo que brilla y es. sol, como el sol muere;
Brilló mi amor un día y se hizo nada ......
Vencedor ó vencido ¡Dros LO QUIJIBE!
Repetía y repito en mi cruzada.
Como la rosa de Malherbe, un día
Ha vivido el ,.mor de mis amores.
¡Para amor, juventud ó lozanía,
Lo mismo son las a lmas que las floresl
Una ruina eres hoy de mi pasado:
Que el cristal por más terso al fin se quiebra .....•
Flores me diste. sf: ¡pero ha silbado
Debajo de esas flores la culebra!
Tú soñando tus sueiios de grandeza,
Me apartastes á un lado torpe y vana:
Hoy yergues con orgullo la cabE:za
Y con dolor la inclinarás mañana ..... .
Quisiera ser mny grande solamente
Para poder, con infernal ventura,
Preguntarte ei un lauro de mi frente
No vale mucho más que tu hermosura ..... .
Yo tP emplazn, mujer! Desconfiar debes
Del brusco cambio de la suerte impía:
¡ Yo beberé en la copa en que tú bebes,
O tú habrás de beber quizá en la mía..... .
Y hemos de compartir el mismo espacio,
Por esa ley de variación eterna,
Acaso en los sálones de un palacii;&gt;
O acaso en el rincón de una taberna!
Pero vano es que tu pasión me llame:
Ya de mis ojos se rompió la venda..... .
¡No sólo busco un corazón que me ame,
También busco un cerebro que me entienda!
JosÉ S. CrrocANO.

CROQUfS MODERNOS
EROTICA
No castas hermosuras ni rostros de .princesa
Ni ojos en donde brille la luz de la ilusión:
Satánicas beldades, perfiles de faunesa'
Y trágicas pupilas .d e angel en rebelión.
No bocas ideales de t.onrosada fresa
En donde tiemble el ósculo gentil de la pasión:
Boca seneu.al y lúbrica que muerde cuando besa
Con labios encendidos,-flores de,tentación.-:Amorea ardorosos, vibrantes y soberbios
Que hagan alzar el canto sonoro de los nervios,
-Hechos de fibra y fósforo, de médula y de luzy sea nuestra musa como un sucubo pálido

Que ahogue nuestrae vidas en un abrazo cálido
Mientras sucumbe el Suefio clavado en una cruz.

. . F . .M:.

DE OÚOUÍBEL.

Diciembre de 1896.

El Ferrocarril.
Lanzó á los vientos su pendón ae ·fuego,
rasgó, los aires su silbido agudo,
., • ·
su aliento de humo ea eJ· fecundo riego
que aniega.el seno del desierto mudo.
¡Miradlo! va tragando las distancias;
Parece apenas que la tierra toca;
y devorado por febriles ansias,
nubes vomita por su ardiente boca!
¡Miradlo! es el guerrero del presente,·.
el genio armado de la nueva idea;
La luz del porvenir brilla en. su frente,
y sú penacho de vapor ondea.
¡Miradlo! es el centauro det progreso,
es el audaz conquistador ¡:noderno,
está de sangre su pendón· ileso;
au gloria brilla con túlgor eterno;
La barbarie ee esconde- amedrentada
al divisar BU enseña orilladpra, .
corno las sombras de la noche helad\\,
. al centellear un rayo de la auroral
Los tiempos del futuro qui! dormitan
del desierto e'n'las' vírgenes entrañas,
á su acento despiertan y palpitán,
.cua} plllpi.ta el vóJcán en las montañas!
Es del progreso la primera aurora,
que irradia en esta íieira-bendeciaa,
en esta·t ierra eiempz:e vimcedora, .
' en esta t ierra hidrópica de v1da!
Es el acento de la audhcia humana,
que crece, se duplica, se agiganta;
que pone de la vida en la mafiana,
la!f alas del relámpago á su planta!
ÜLEG~RIO

Y.

J:
')

!'

• ••

A~DRADE..

• J

�EL MUNDO.

358
LA LIMOSNA,

6

DICIEMBRE,

18~ 6.

apasionada había ocasionado probablemente ia catástrofe que t~nto me afligía.
.
.
-Eres un bribónl-exclamé funoso.-No te quiero
¡vete!
.
b
.
Le prohibí la entrada en m1 deapac o para siempre, Y
sin rec: rdar que yo mismo había sido otro Pablo, de~la•
ré que los niiios eran inaguantables, torpes y el caet1go
de las familias.
.
Nos sentamos á 1a mesa. Como hacía _falta u_n castigo
ejemplar decidí que Pablo se acostase mmed1atamente
después de comer.
. ..
El nifío, muy digno, no lloró DI d1¡0 una sola palabra.
La comida fué trisLe, pues generalmente Pablo la alegra·
bacon su graci,,sa charla, y aquella v~z se vengó con su
silenci&lt;', resultando nosotros más ~.aat1gad?B que él.
Al llegar á los postr¿s, Pablo di¡o l.ieró1camente á su
madre:-Mamá, bájame.
No tengo hambre; quiero dormir.
.
La madre Jo bajó de la mesa y lo puso en mis brazos.
Yo lo oprimí contra mi pecho, un p~o turbado Y rete•
niéndome para no perdonar demasiado pronto. Después Alicia ee lo llevó á acostar.
N¿ tuve valor para acabar la comida si? él y me fuí al
salón. Allí, en medio del humo de un cigarro, me puse
á pensar en los nii'ioa.
.
No los ca-stigaremos á veces con dema~1~da crn~ldad?
No tienen la edad de razón, y ya los quisiéramos impecables, más sensatos que nosotros mismos. ¡Ah! es que
nosotros somos tan cuerdos?
Esta reflexión me trajo á la memoria ?na pregunta que
un día me dirigió mi bijo:-«Dime, ¿quién es el que nñ.e
á los pa¡;¡ás?«
• h.. ·
Tenía mucha pena por haber dejado á m1 1¡0 sm sus
postres así es que en cuanto mi mujer se puso á bordar
abando'né el s~lón muy subrepticiamente, atrí sin ruido
el armario del comedor y cogí un gran cucurucho de confituras que oculté como pu~e bajo la bata.
Cuando llegué á la alcob1~a de Pa~lo, .ví con desespe·.
ración que ya estaba dormido. Me mchné para beijarlo
dulcemente y ¡cosa extraflal sus mejillas se pegaban á.
TR ANQUILIDAD DE LOS P ADRES,
mis labios.
¡Como que las tenía embadatnfldas de dulce!
• Por la noche, cuando vuelvo de la oficina, Pablo con?•
La madre había tenido la misma idea que yo.
ce inmediatamente mis paeos en la antecámara, Y sm
darme tiempo á que deje el sombrero. y el bastón, se me
¡Oh' ¡las mujeres!.. .... ***
sube por las piernas y secu~lga de. mis hombros, lanzanA ~edia noche, Pablo tnvo una pesadilla, y sentándo·
do alegres gritos que anuncian m1 llegada:-«Aquí está se en la cama nos llamó co? voz aho~ada. Nos l~vantamos precipitadamente cornendo hacia él; nos muó c~n
papá l. .... . Buenos días, papá.11
.
.
E~ un diablillo de cinco aiios, dehcado, y tan travieso, 1:. voz extraviaJa y después, echándose del lado, se ~olv1ó
á dormir. Per&lt;' basta el amanecer su suefio fu~ ag1t~~o.
que trae 1a casa continoamente revuelta.
-Eso es efecto de la emoción de ayer, me d1¡0 Ahc1a.
La habitación no basta para conten~r ~l desorden .de
sus juguetea. Por nn lado yace un pohch1_nela, bocarr1ba
Por la maftana se despertó más pronto que de coatu!Dy sonriendo aún, á pesar de la ancha herida que le abre bre, triste y pálido; su cabeza ardía, su pulso latía vioel craneo· por otro lado se ve un montón de wagonee lentamente,
.
destrozados, como si hubier an chocado dos tr~nes; .más
Muy inquieto mandé llamar el médico.
allá un bo, rego de tres patas que despunta la h ierba imaEste, después de examinarlo, recetó, y apnrado por
nuestras preguntas; acabó ~o~ contestar que n o podía de·
ginaria del euelo. .. .. .
.
Desde la mitad de la escalera le oigo ya restalla~ su cir nada hasta la segunda visita.
látigo sobre el cabo de cartón, bombardear al ene~1go,
-Si11. embargo-añ.adió-espero qu~ n~ será ':ºªª de
conducir Bl asalto á sus solda~oa de plomo,. ~ gntar: cuidado. Trataa de que se levante y s1 veis que ¡nega Y
u¡Victoria!11 Y este alegre estrépito me tranqmhza Y me vuelve á eetar alt&gt;gre y turbulento, como de costumbre,
no me llameis, porque será seflal de que ea~á curado. Un
divierte mientras subo.
Pero cuando las travesuras de Pablo han t!aspasa~o niñ.o que salta y jueg"- está. bueno.
En cuanto se marchó el doctor me de11pedí de Pablociertos límites; cuando su conducta ha merecido _alg11;n
reproche, el mismo peso que tiene sobre eu .conc1enc1a que me parecíl!- muy. abati~o, y recom.endando á la ma,
modera sus ímpetus: en vez de sa.ltar á m1 cuello se dre que me avisara rnmed1atamente s1 ocurría algo graacerca á mí con timidez, con inq111etud, Y se conten- ve me marché lleno de ansiedad.
Siempre me acordaré de aquel día. Me fué imposible
ta con presentarme su frente para que la bese..
Entonces adopto yo un tono severo para pedirle cuen- trabajar r.i un miouto, y cada vez qne el portero me
ta de sus hechos; lo llamo useiiorito Pablo,~ le hablo de anunciaba á alguien, figursbame que me b~sc1.ban á ~anusted y salpicando mi reprimenda de ternbles frasPB, le sa del niño dándome el corazón una ternble sacudida.
A cuanta~ personas entrahan en mi oficina para habla~
prodigo que de no ser bueno, nunca llegará á ser un hom·
de asuntos de la administración, les aaba parte de m1
bre.
.
1
·
b
·
·
El me escucha inmóvil, confuso y con os o¡os a¡o~, Y pena, les rPferfa la aventura del jarrón, mi cólera, el. ca~á veces apenado profundamente su pobre coranzouc1to, tigo demasiado severo, sin duda, la entereza del cb1qu~tín...... Me trataba de estúpido, me acusaba de haber Bl•
amarga's lágrimas inundan 11us pupilas.
Entonces hacemos las paces, porque en aquel momen- ao un Nerón y de tener la culpa de su enfermedad.
to psicológico, estoy más a~urado que él y falta muy poco para que sea yo el que pida perdón.

En aquelloe tiempos, era Nicolás Nerli uno de lo~ más
afamados banqueros de la noble ciudad de Florenc1a.
Trabajaba sin descanso desde la mafiana hasta la no•
-che y prestaba dinero al Emperador y al. Papa, con la
particularidad de que no se lo pre!'taba al diablo, porqu.e
temía siempre hacer malos negocios con el rey de las ti-,
nieblas.
bí
d ·
fücolás Nerli era audaz y desconfiado y ~a ~ a om·
rido no pocas riquezas á costa d~ no pocos rnfehces, por
-cuyo motivo vivía en un palacio en el .que la luz que
Dios creó penetraba tan aó'.o por estrechí!'1mas ventanas.
Ya se sabe que la morada de algunos ricos debe de ser
-como una ciudadela y que los poseedores de fortunas
mal adquiridas están en el caso de defende~ por la fuer·
za lo que b.1n logrado acumular por la aPtuc1a.
.
Sio embargo, Nicolás Nerli hacía gala de su r!queza
por medio de fundaciones piadosas di, verdadera importancia.
.
f·
Había erigido á extramuros un hospital, cayo nao,~-culpido y pintado, representaba las más honrosas acciones de su vida.
.
Además en muestra de gratitud por el dinero que había dado para la terminación de Santa María la Nueva,
1iu retrato figuraba en el coro de la iglesia.
Era aquel hombre uno de los prif!leT?S ciudadan?B. de
la República, y en nada ~abía d1swrnm~o en la opm1ón
de los magistrados la est1ma que á su.a o¡oa se había con&lt;J.Ui,tado por medio de sus gra1;1des nquezas.
Al r~gresar un díaá su palacio más tarde que de costumbre, vióse rodeado ¡,,&lt;&gt;r un numeroso grupo de pobres
medio desnudos que le tendían la mano.
.
Nicolás Nerli procufó alejarlos, apelando á ciertas palabras duras; peré 1~ mendigos, acosa~o~ por el ham·
bre Je estrecharon en un círculo y le p1d1eron pan con
vo-l doliente y llorosa.
.
El banquero ee bajaba ya para coger_unas cuantas p1e·
-draa, cuando vió venir á uno de sus ~nados, que llevaba
en la cabeza una cesta de panes destmados á los dependientes de su casa.
Llamó al criado y repart,ió los panes entre los ~obree.
Después entró en su p¡ilacio, se acostó y se durmió pro·
fundamente.
En su aueñ.o creyó que era y!ctima. de u~ ata9-ue apo·
p lético, y vió junto al lecho á San Miguel, 1lumrnado por
una claridad que de en cuerpo ea!fa.
El arcárgel, con sus balanzas en la mano, cargaba loa
platillos.
Al reconocer Nicolás Nerll en el lado que más pesaba
las innumerables joyas que le hablan sido entregadas en
prenda y el dinero reunido, g~acias al fraud~ y á la ~aura comprendió que iba á morir y que San Miguel le a¡ustaba'las cuentas en aquel momento. .
.
Atento y receloso, exclamó al ~n Nicolás Ne.rh:
-Señor, si colocais en un platillo todas mis ~anan·
-ciaa hacedme la merced de colocar en el otro mis bue·
nas 'obras. No os olvidéis, sobre todo, de la cúpn\a de
Sarita María. la Nueva, ni del hospital que taot,o dinero
me costó.
-No temas que sea. injusto, Nicolás,-conteató el ar·
cángel.-Todo lo tendré presente.
.
Y con sus gloriosas manos colocó en el_Plat11lo deec~rgado la cúpula de Santa Marta y ~l hoep1ta.l con bU fnso
esculpido y pintado. Pero el p lat1\lo n? ba¡aba.
El banquero estaba sumamente mqu1eto.
-Señ.or San Miguel-repuso-buscad algo más ~oda·
vía. No habéis puesto en el platillo ni la pila bautismal
de San Juan ni el púlpito de San Andrés, donde está rep1-esentado al natural el bautismo de Jesucristo. Es esta
una obra que me costó un dineral.
El arcángel colocó el púlpito y la pila encima del hos·
pital en el platillo, que permanecía sin bajar.
La frente de Nicolás Nerli estaba inundada de un sudor frío.
.
-Señ.or arcángel-pce~untó el banquero-¿eata1s segu ·
ro de que vuestras balanzll!' son de buena lf:ly? .
San Miguel le contestó riendo que eran mmeJorablee.
-¡Cómo!-suspiró Nicolás, lívido deterror-¿no pesan
más mis bnenas acciones?
-Ya lo ves-dijo el arcángel-basta ahora, el peso de
tus iniquidades supera al de tus buenas c,bras.
-Según eso-exclamó el florentino-iré en derechura
al infierno.
-No te alarmes todavía, Nicolás-repuso el pesador
celeste-aún no hemos concluido.
Y el bienaventurado San Miguel cogió los panes que
el banquero había dado el día anterior á los po~res. ~e
puso en el pl.ltillo de las buenas obras, que ):iaJó al mstante, mientras el otro subía, y los dos plat1llos quedaron en el fiel de la balanza.
El banquero no daba crédito á Jo que sus ojos veían,
y entonces el glorioso arc~n~el Je ~ijo:
.
.
-Ya lo ves Nicolás; no suves m para el c13lo m para
~I infierno. Vuelve á Florencia, multiplica en la ciudad
la limosna de tus panes de anoche, por tu propia mano,
ein que nadie te vea, y lograrás salvarte.
La misericordia de Dios es infinita y ea capaz basta
de salvará un rico.
Nicolás Nerli se despertó de pronto. Resolvió seguir
~l consejo del arcángel y aumentar su caridad, para en·
trar en el reirro de los cielos.
Durante loe tres años que pasó en la tierra, después de
eu primera muerte, fué piadoso con loe deegraciados y
gran amigo de hacer limosnas.
AN'ATOUO FtuliCE.

•**

Pero la anterior semana el aunto fué mucho más grave. El «señorito Pablo11 ee reconocía .tan culpable! que
ni aun vino á mi encnentro, permaneciendo en un ~m.cón
del comedor, vergonzos.o y temblando como un cnmmal
que aguarda eu sentencia.
.,
-Espero, dijo mi mujer duramente, que por esta vez
lo corregiráe.
.Alicia se ernpeiia en que yo tengo la culpa de que Pa·
blo desobedezca, de que Pablo bea travieso, de que Pablo
lo rompa todo.
-¿Qué sucede? pregunté.
.
.
-Mira exclamó ella abriendo la puerta de m1 gabmete;-mi~. Miré y ví en efecto que. á la izquierda de la
chimenea había un vacío. De dos ¡arrones Japoneses que
adornaban la cornisa, faltaba uno.
-¿Y el otro?
-Roto en mil pedazos.
Aquello me ex~speró. Yo am~ba aquellos vasos como
un niñ.o ama un ¡uguete !argo tiempo deseado. Durante
un mes, habían despertado mi codicia desde el .fl~capa•
rate de un anticuario, y al fin 10s habf_a adqu1~1do, á
fuerza de economizar para reunir el subido prec10 que
por ellos pedían.
En sus paredes gioete fantástico, con el manto flotante y el eable en aito, perseguía desatinadamente á .otro
más peqneñ.o. Yo había inventado una fábula, matizándola cada vez más.
Mi hijo me esc11cbaba sentado en mis rodillas, y su
imaginación seguía sobre el ~acharro en los azulados hoLa belleza como los peces no se conserva bien sino en rizontes de aquellos fantásticos paíees, aquel desenfre·
nado galope á través de los bosques, de los ríos y de l!IB
el hielo.
·
montaftas.
.
Julio Lemaitre.
Algunas vt&gt;cea le había !'orprendid.J !1e P.1e sobre una
silla hablando en voz ba¡a al héroe v1ctonoso, tal vez
La esperanza y: el recuerdo tienen el mismo prisma: impiorando perdón para el fngitivo. y Fi.n duda, a9uel
día, un movimiento bru•co, una atención demasmdo
el alPjamiento.

Negros presentimientos me invadían . . V~í!" á Pablo
enfermo, con una pneumonía, ó una menrng1t1s, ¡qué se
yo! Sofiaba, aoiiaba en las largas noches, pasadas á. su lado en las lágrimas que corren silenciosas cerca de la cabe~era; y oía. á través del .11~ido de la. cucbarit~, removiendo la repugnante med1cma, los tristes gemidos del
pequeñ.ueio... .. .
*
** más y salí de 1a ofi.cIDa
No tuve paciencia para esperar
antes de la hora.
Al pasar por delante del bazar en donde me det~ngo
para comprar juguetes á Pablo, me cargué los bolsillos
de bibelota, y volví á correr como un loco.
En el portal de mi casa tropecé sin excusarme, con
gentes que subían; subí los Pecalonea de cuatro en cn~tro· llegué !Ulte mi puerta. Jadeante, eudoroao y allí, sm
val~r para seguir adelante, me puse á escucha~.
Escuchaba si oia á Pablo ju~, charlar, d~blear en
fin ...... Pero no, nada, un eilen010 completo remaba en
mi ca~a; nn Pilencio que me heló la sangre en las venas.
Abrí y l!Pgó mi mnj 0 r.

'6

DICIEMBRE,

369

EL MUNDO.

18~6.

-Y bienl... ...¿y el nifio?...... Mal, verdad?
Alicia me miro con aire extrafio, que no comprendí
..entonces, y después me dijo:
-Ha roto el otro jarrón!
-¿Dónde está.? ¿Dónde e,.tá?
Lo encontré en el salón, escondido detrás de una butaca lo cogí en mis brazos, lo besé con frenesí, y á través de mis lágrimas que ya no podía retener, le grité en
la misma cara.
-¿Has roto el segundo jarrón, querido mío?
-¿Has roto el segun~o vaso, ang&lt;!\ mío? .
Toma, mon[n, toma ¡uguetes, registra mis bolsilloe;
mira, para tí ¡todo esto para tí!
..
Y como mi mujer me miraba estupefacta, yo le d1¡e
aliviado de mi pena, feliz, completamente feliz:
-Acabaré por creer que la tranquilidad de lo~ padres,
.cousi11~e en tener niños que alboroten mucho, que rom_pan todo cuanto encuentren á. mano.
ENRIQUE MALIN.

cual atribuye madama de Hall un valor extraordinario.
Se trata de una garra J.e león, mo:itada en oro.
«Madame d,i Hall ha ofrecido tres mil francos de recompensa .í la peraona que le presente dich &gt;.objeto.•
-Cuidado J nlián-le dijo ·entonces un amigo que acnbaba de e11tr~r-hi lle1pd" el °:1'&gt;:nento de t~.g~atJia.
-Graci~-dijo de R~, armJando el per1?d1.co como
saliendo Je·•m eMueñ" y enjuJ,ind"se las lagrimas qoe
brotaban de sus ojos.

LA GARRA DEL LEON
El teniente de navío, Julián de Rez, había regre..,ado
,de Cochinchina en mal estado de salud, y cuan&lt;10 despuéa de tres meses de sufrimientos al lalo de. su madr.e
y de su hermana, entró en la convalescencia, experimentaba todavía escalosíríos ala•rmantes.
..
-Vaya usted á pasar el invierno á Pau-le d1¡0 el médico.
d. J d
Y por eso Julián de Rez contemplaba á me 1:l os e
Noviembre, desde su ventana del botel, el sublime pa.norama de los Pirineos.

***

Cierto día en que iba Julián de paseo, quedó sorp~endido al verá Oiga Barbarina entrar en el hotel Gazz1,n,
donde vivía en compañ[a de su wadre.
.
Eran las cinco de la tarde y regresaba de nna partida
de caza en compañ[a de algunos de sus adoradores.
Oiga tomó una taza de té en el veetibulo, saludó á sus
acompañantes y entró en sus habitaciones, azotando su
falda con eu látigo.
Tres d.ías después, Julián de Rez, que no ba~[a cesado
&lt;le decir á BUB conocidos: «¿Quién es esa mu¡er? Estoy
loco por ella, la adoro, etc.," era presentado á tas señoras
,de 8.irbarina y formaba parte del pelotón de amantes de
la hermosa ruea.
Julián de Rez empezó á amar apasion~dam_ente á Oiga,
y el mismo d[a en que f~é present!"do ~l temeote di, navío d1jole Oiga encendumdo un c1garnllo:
....'..¡ Ah! ¿E~ usted ese que está tan enamorado dti mí?
Ds,11pues le estrechó la mano como uu hombre. . .
O gil se burlaba cruelmente .de sus adoradores, s1 bien
dbtinguía únicamente al mar1~0. el cnal,.!"rrastrado por
la violenta pasión que le dommabl, 1~ d1¡0 en el saló :
-Mi licencia de con valescienti, termma dentro de ocho
,días; saldré mañana de Pan para irá pasar uuos días al
lado de mi madre, y embarcarme después en Brest.
-Adiós, pues, y buen viaje-contesto Olga.-Pero voy
.á pedirle á. usted un favor. Dtseo que me regale usted
-esa ~arra de león, montada en oro, que lleva usted como
.dije en la cadena, y que conservaré como recuerdo de
nuestra amistad.
.
Julián se quitó el dije y lo puso~~ manos de la ¡~ven,
~ue lut'go cogió entre las suyas, d1c1éndole con agitado
ac,mtu:
-La amo á usted Oiga; ¿quiere usted ser mi esposa?
O ga retiró sus manos, guardó la garra del leon y se puB" á mirar cara á cara á J ulián.
• -No-le contestó-no . ..... Y sin embargo, es ugted el
primero que me ama y me lo dice de bueua fa; pero por
-eso mismo rechazo la oferta.
-¡Oiga!-exclamó Julián con voz suplicante.
-U1game ustel-repuso ella interru,upiéndole con un
.ad máu-y sepa de una vez la causa de mi ut'gativa. No
me considero digna de usted, ni puedo per·en•!CLr á. una
damilia de la que sólo pueden formar _parte pórsonas bon•
,radas. Si usttd pi&lt;li.;se roi mano á. nu madre, se la nega,ría, porque no es usted un potentado
.
Mi madre ha resuelto casarme con un t.ombre mmen.aamente rico, y en caso contrario...... No dirá usted q.ue
.no tengo experiencia tratándose, COJD? yo, de una mña
,de diez y nueve años. El caso es hornble, pero exacto,
Ya sabe usted ahora porque pasamos el invierno último
-en Niza y el verano en Baden, y porque estamos ahora
-en Pan. Ya sabe usted por qué viajamos como bultos por
Europa, por qué no dormimos más que en h•_)teles y por
,qué comemos siempre en mesa redonda. M1 madre ha
sido casi princesa real y está empe~ada en que s.ea yo ar-chiduquesa a toda costa. Me avergmmz" d" decirlo y de·
-seo que no proteste usted; pero no es posib)e que presente ust.ed á su madre como esposa á una muJer qne, como
yo, lleva t.anto fuego ~n el corazón. Ademá11, yo no le at00
á usted m amo á uad1;,....... El ;.mor es una de las cosas
que me han sido prohibidas. Adiós, Julián, váyase usted sin volverme á decir una palabra. Me dt&gt;ja usted su
ga1r-.1 dfl león, qu me recordará al hombre con quien he
procedido como mujer honrada. No me vuelva usted á
-ver y abandouémonos para siempre ...... ¡Adiós!

*

**
Tres años dtspués, el transporte
de vapor El Cocodrilo,
¡&gt;rucedente del Stinegal, aoah.1ba de hacer escala f'D Ca·
narias para tomar el cJTreo y prosPguía su camino f'n
medio de una noche tempestuosa, cuando el contramaea·
,t,re entró en la cámara de los oficialt'S y dejó sobre la
mesa un paquete de periódicos.
Julián de Rez abrió uno de ellos, procedente de Paría,
y al cabo de pocos instantes leyó las siguientes líneas:
«-,e baila entre nosotros S. l\:I. el rey de Suabia. q11e
viaja de in.!ógnito con el nombre de conde de Au8burgo.
«Al llegar á la estación ocnrrió un incidente de~agra-0.able. La baronfsa de Hall, que acompal'iada de su ma•
-dre la condesa Barbarina, había hf'cho el daje con Su
.Majestad, perdió l l l l &amp; ~ de-eacaao va~ pero -á la

•

Li CARTA.

Cuando Agustín tiraba d~ la campanil!a, la .puerta .de
la caga de buédptides ee abnó, y una muJer!-J•J\'c:~, linda, pobrísimimente vestida de negro,-t1ahó cornendo;
i., atro¡,elló C&lt;illl; se l,rnz6 por los tramos altos de la escalera y desapareció en un mo~ento.
· agustín ije quedó sot'prend1do.
-¡ E:1 Dolorc:sl-se dijo.
F1t.1.NCISOO CoPPÉ■.
Ptlro en aquel instante apareció en la puerta otra mu•
je r, de bastante edad, obesa, colorada, cuyo rost~o se dt:B·
tacaba entre un pañuelo rle cuadros nt&gt;grns y ro¡os...... y
INTERIOR.
viendo á Agustín, exclamó:
.
-¡ Deténgala usted D A\;ustín! ¡Corra usted que se qme•
Como era el instante, dígalo la musa
re t1r.u desde la azotea!
A&lt;,ostín subió á brincos,
Que las rosas trae, que las penas lleva:
-iJesú:1!-ex:clamó la patron11-si no es por este coraLa tri ,teza pasa, ve lada y confusa
zón mío tan leal, ¡c,,taplum! te mata.
La alegría, rosas y azahares nieva.
Ea aquel momento aparecieron en lo alto Ag11stf_n y
Era en nn am:ible nido de soltero,
D olortis, apoyándose ésta en el brazo .dti aquel y cu':?néuDa risas y versos, de placer sonoro,
dose el rostro con el pañuelo, como s1 lad1tir.1 verguenza
Era un inspirado cada caballero,
de vol ver con vida á la casa de huéspedes.
De sueüos azules y vino de oro.
-Pasen ustedes, pa1;eo ustedes que ya ar~eglaré las
cuentas á esta aeñori,,a. Vayr, vaya, qnerer de¡arnos así,
Un rubio decía frases sentenciosa~
sin consideración de ningú11 géuer ), como s1 nad11 nos
Negando y amando las rou~as eternas:
debiera...... N" lo digo por los ocho duros......
Uu bruno dt!cía versos como rosas,
-¡S,i quiere usted C.illar, Doiia Ui1i.1ca! exclamó AgusDd sonante! rimas y palabra~ tiernas.
tín!
l d ..
Los tapices rojos, de doradas listas,
-No lo decía por eso, repito, pero aul!lque o_ 1¡era....
Cubría11 panoplias de pinturas y arma~,
Y cogie!ido dti una man? á la ¡oyen !ti cuuduJo a la eaQud bablab.111 de bella, pasadas conqmstas,
la · la hizo eeutar en el sofa y añadió:
Amantes coloquios y dulces alarmas.
'-¡Así, bija mía, así, llore usted fuerte; desahóguese
usted que eso es bJeno y consuela, Y. todati las h1e1ee de
El verso de fuego de D' Annunzio era
ese corazón se le saldrá11 cou las lágrimas!.. ...... 1Picaros
C,,mo un s6n div1uo que en las saturnales
h ombres malditos sean, que d ..jan á las mujere:1 en lil deGuiara manchadas pieles de pantera,
sesperación ... y sin un cuarto! 1:'&lt;lrnqué esesto,qué es e1 A fi ~dtas soberbias y amores triunfales.
to? ¡D. AgusLío, se me figura que la da un patútügl Lo d1·
E lb.in con manchada~ pieles de pantera
cho. ¡ se ha dt-smayado!
.
.
En efecto Dolores, después de un crís1s nerviosa, ha·
Con tirsos de flores y copas pa~anas,
b[a doblado' la cabeza, reclinándola, sin movimiento, eo·
Las almas de aquellos jóvenes q1ie viera
V tinas en su templo con p1lma:1 hermanas.
bre d resp"ldo del sofá. .
.
Doña C1riaca no nectls1tó pe.l1r socorro porque e3taba
Venus, la celeste reina que adivina
ya r Jdeada de gente. H ,,bia ~ntratlo pri~ero un cur:3,
En las almas, vivas alegrías francas
después un practicante di, .med1cma, tra:1 de éste una vieY que lea confía, por gracia divina
ja, en s~guitla un solteró.n, empltiado eu Lo~tidas, y por
St.1s ab3jas de oro, sus p.1lomas blaucas.
última un jo'7en depend1ei:ite de la !,t1.neraru.i. .
-¡Qué traigan agua y v1oagre-d1¡0 el pract1cante,Y aquellos amantes de la eterna Dila,
¡No debe ser esta mña buenacristiaua! murmuró el cura.
A la dulce música dti la regia rima,
¡ Un. cadaver menos!:-adv1rt1ó el de las poLDpa,s fúne.bres;
Oy,m la palabra de la vast.a I lea .
y ·et solterón no d1J nada ...... p~ro ~e act!rco, llevo eus
Pc&gt;r el compañero que rec1La y mima.
manos al pech,&gt; de la joven, y tanteando eobre el cierre
Y sobre sus frenles q11e acaricia el lauro,
d.:l ve;itido inten tó dtl&gt;!llbrocl.tarla ..... .
y lo hubiera 1.i~cho ai doña Ciriacil no le hubiese dado
Abril pone amable su beso sonoro,
un manotón en sus inquietas m.1uo:1, dici,rndo:
Y llevan gozoBos, sátiro y centauro
La alegría noble del vino de oro.
- ¡ ~30...... la~ s0::floras!
..
Y viendo q 1e de~rás del cura y de la v1~¡a y dP.\ pracRuBÉN DARío.
ticante y del solLero, y d .il em¡&gt;leado fu11ebre, hablan
Octubre de 1896.
entrad¿ los porteros, y lod dtlpónd1e11te:1 de l&lt;is tiiindas
que h.1b[a en la casa, y los vecmo:1 de ta calle. y algunos
transenntes y que al final del pasillo ~e alza\ an ya los
chacós d&lt;J v;rios guardias dti orden púbiico, gritó:
En la "liaría" de lsaacs.
-¡ Af11e1·a! ¡Afuera todo el muüdo! Aquí no ha pasado
nada! ¡ E➔ta señorita no lo hará más, no, señor, yo res¿Un libro? Aquí lo tienes, amor mío:
p ondo de ello!. ..... ¡ L:ngo, largo de aqufl
Y mientras el practicante y el cura con AgaPtín pret:1Ei el triste poema
Q11e en boras m,•lancólicas de ha-tío,
taban auxilio á DJlores, dona Ciriaca limpiaba la casa
Ha hecho rodar mi llanto, ese rocío
de curinsoa, diciendo: ¡ R spft.o al do,nicUio!
Que apaga el corazón cuando Re quema.
V,,lvió á la sala; DJlores se hab[a rt'pueato del accidt-11te· el practicante y el cura ee marcharon, y quedaron
solos Dolore~, Agustín y doña Ciriaca.
Es un ililio de tern'.!ra lleno,
Vaya-dijo ésta-vamos nosotras á su cuarto de nsSu dulce poesía
ted; B'lí, con to.ia calma, podrá usted gtimir desca11,1ar
No vierte ni una gota de veneno;
y r flexionar bi"n sobre el disparate que penijaba lldted
Es un libro bencli~o, un librJ bueno,
hic •r...... ¡Cójase usted de mi brazo y venga conmigo!
La historia de Efraim y de María!
D-lloree ~ti levantó del sofá.
-Pero-aiiadió doña Ciriaca-eupongo qne no se irá
Aquí los goces del amor primero,
ustt&gt;d sin d~cir una palabrita de gratitud á Don Ag,m.fn;
D,}l amor santo y puro,
á no ser por él, á esLas horas estaría usted en la calle he:
De ese amor inmortal y verd'\dero,
Que se arraiga en el alma, duradc:ro,
cha una tortilla.
1.,,, jove11 se pasó el pai'luelo por la cara, enjugando
Como la hiedra en el ruinoso muro.
sus lágrimas y revistiénd91a de dulce Eertmidad:
-Perdóneme usted, Agustín, que me haya olvidado
Aqu( al principio encantos y belleza;
Dllspués, ...... la negra suerte
de agradt&gt;cer á usted una vida que era una carg&lt;l insoportable para mí: al salvárm.-lil ~sted he vuel1,0 a •t:r
A Efraim alejando con dureza,
de~graciada. Mas usted .ha obecl.ec1do á un I oble senti
Y Marfa, ya sola en su tristeza,
mi.-11to y yo debo apr11c1ar ese favor en cuanto vale la
Celebrando aus nupcias con la muerte.
vida para loa que son dichosos...... Quiz~ me resigne á.
la vida, p1wsto que no basta querer w~r1r par.1 matar•e,
¡Abl Nosotros cruzamos entre flores,
nu ·ato q11ti hasia para matar~e es preciso tener snerteLa tlicha nos alegra,
y pues he de vivir, si usted en alg11na de ene dc:Pgraciae
No sentia1os cual edos los dolores,
y tristezas necesita usted una amiga, una b..rmana, yo
Ni rnmpe nueRtros diálogos de amores
1~ r,wg,, que se acuerde dti mí......
El fúnebre gra;r;nar del ave neg•a.
-¡ Ah Dolores!-exclamó el joven.-jIJ,ited no dt-be
11ad11! ¡Si usted eupiera el inmenso placer que me ha pr,,Toma el libro en tL1s manos, amor mío,
porcionado la casnalidad, poniéndome en ocasión d.- ~alToma el triste poema
var á nsted!. ..... ¡Oh, esta vez sí que el bien en sí wieruo
Que, en esas horas lánguidas de hastío
ba 11.-va&lt;io la recompensa!
Q 11izá te baga verter ese ro~ío
-¡Jesús. y qué fnego, Don Agm:Mn!- exclamó doñ•a
Q,.1e apaga e l corazón cuand 1 se queml\l
Ci, iaca. -Todas las cosas las toma usted aa1 !.. .... J Va u,.
JU.AN B DEl,GADO.
ted A morir un día dt&gt; combustión espontáneo!
Diciembre de 1896.
-Y ahora-prosiguió la patrona cambiando de tono y
91,cando de uno de loa b .;l~illoe de RU delantal una cartu,
la devuelvo á usted este papd.ito, que aupong&lt;&gt; 110 habr"
Al decirte hoy adiós. Hortensia mfa,
ya que entregar á ese don ...... don ...... (leyendo) «D-.,n
permite á mi amiat&gt;1.d que te declare
J ac111to Guvantes.11
qne, como el bijo de Sión, &lt;iecía:
Dolores tomó la carta, y fu é á guardarla entre el man•
«le m[ me olvide yo, si te olvidare.•
tón en q ue h1bfa arropado su pecho.
Agustín tendió la mano como para detener á Doloree
Hay quien pasa la vida
y doña C1riaca en su retirada, y dijo con v0z llena dt,
en eeti eterno juego
emoción:
de hacer caerá la mujer, y luego
-Dolores, voy á decir á usted algunas palabras ........•
rehabilitar á la mujer caída.
u~~d no ha repar11do en mí; pero yo be reparado mucho en ustt-d d.-sde que está en esta casa. Ninguno d~
CAHPOAMOll.
sna actos, de-sUB idas y"Venidas, dti sus tritezas, de 8 •• 8
escasecee, de las m~R-1"""'~•1!!- ~ l!U histl na t...

f

�360

EL MUNDO.

paeado deEapercibida para mí; he vieto que evita u~ted
el tratar á los huéspedes, que es usted pobre, que ee uskd buena y que ha prefe1 ido usted morir...... á eer ma1a.
Sus acc1cmee de usted me han impirado deede el primer
día Eirupatía, reepeto; una ttrnurn que yo no ca1ifica1é
con otro non,bre pmque yo miEmo r,o me atrevo á dt'finirla Comprendí dnde el p,imer m• mtnto, que era usttd deFgrach,da; rn tentati\·a de hoy no dt-ja duda de mi
fatal ac1t&gt;Jto, me ha p.-ometido usttd vhir; Enfa para
o•í un etnL0 nmo1dimiento h&amp;bula Fa hado á uFttd la
'l'i•fa Eólo ¡,ara prolongar eue ir,felicidad1 ~; yo tu ge, la
e blignció11 de h2cer á uHtd dicbou.&gt; ...... Ern cartP .... ..H,
@in duda, la cla~e de la hiEtoria de uEte , ¿quit1f' uHed
P&lt;'Jmit;rn E' que la Ita? ¿No Ee ha Jlan,ado UEh d a1,He
mi amiga, n:ii hermana? Pues bien, un sn1'go1 un Lnn ano, tiei e ¡,J dnEcl10 de cuidar, de amyara1 . de p!cMgE&gt;r.
-Bu1-no l'Há usted para protE ger á narlie-le in terru mpió d1,iin Ciriaca.
- ¡ Pe, mítame nsted, permítame usted que la len!-inEiFlió Agmtln con act-nto de bondadoEa fü DJfZa.
DoloHf titub1ó un momento, deFpnés Eacó la carta y
fijó 1os &lt;'ic~ ton t:l E.obre, con inddioible mirada; mirada
dt- dolc r y p1a,;:n, a"lgo así como se mira una lá¡,i'la sobre la cual hay floree.
Por fin c·.xclawó, alargándoeela al joven:
'
-Tóu1ela u~ted, léala usted, puesto que lo deeea y para ello 1nv&lt;'ca sus derechos ......... Y quiera Dios quectespué~ d• l1nb1 ria leído, quiua usted llamarme todavía su
amiga y sn hermánal
Y apo, ándose en el hombro robusto de doila Ciriaca,
ae dirigió lt-ntamente hacia su cuarto.
Agu~tín quedó solo en la sala.
&lt;:erró la I•Ut'rta, pa,a leer sin que nadie le interrumpit're, trfrnulo de emoción, como si aquet;a carta pudit,ra dtcidir deou suerte; rompió el Eobre y JPyó:
•Jaci11t(,:
•Defde uyer no tengo más deeeo que morir. No creas
que me du.¡,ido de la vida con pesar; todo lo contrario:
1:. n,u~1te t-b rui al,gría. Hace díae vine á Madi id rtpufHo ya el niilo t-n el pu"blo. Como una últio1a t&gt;Eperanza y tf'm blando, quirn que le conocieras, por Pi PU vista tt• abla1.daba el corazón, más que mi desventu1a y tus
ncundo~. Pri,ganté por tu aynda de cámara y le dije:
-«Bf.nitr•: traigo el nino para que usted Je vea. y para
que vié, dole usttd le diga lo lJermoso que ee y lo pálido
y tri@te que está.
•fünito me dijo:
-;-•S~iloTita: renuncie usted á toda eEperanza; ¡qné
qmere IIHf'dl Si uEtt&gt;d no fune hija de un zapstero. q1-i•
zás el sHior...... Pe,o ¿c(1mo ha de c:.EarEe con uHed? El
niflo le impc,rtarfa peco; Eabe usted que Drn Jacinto 110
l'f' mi•nahle......-Y !no nfcesita verlt&gt;! ¡le ha viFto ya!
H~ce dos ~ías, al paear~ guiancio, por la casa dona .. yo Je
d1Je qre Y1vía usted, m116, y en un balcón vió que había
un chiquitín de ojos azules y rizos muy rutios.-EFe
mi hijo-e:irclarnó.-Y me dijo al volver:-¿SabeP, BPni•
to que el chiquitín es muy mono y que me place? Pt ro
ya se ve me dijo Benito que dijiste luego-¿dónde iría•
moa á para,? Dolores 110 se contenta menoP que con caftree; deede que fué madre se avergonzó de ser mi que•
ride ...... Si conEiento en reconocerlo, si me Jo traen á
caen. si le V!'O con frecuencia, si me llora y me rfe, yo,
&lt;JtlR tn go el alma tan sm,qil,le, concluiría por...... ef, concluiría por casarme. ¡Jamás!. ..... ¡Sería un e~rándalol
Dolort-s es honrada, relativamente; ¡pero una ribeteadora! ¡,Si ella ,e muriera! Eso lfimplificaría la situación ........ .
huérfano el chiquitín........ : ¡Ah, el chiquitín es una
pt-r la!
•Esto me dijo Benito~ y eabiendo mi pobreza quiPo
darme un billete de cinco duros.-Puede usted tomarlo
Bt-fl•:tira, que eee din.ero no es del amo; es mlo.-¿Qué
me importaba de quien íueee? Sus palabras habían decidido df' mi suerte y de la de Jacintito.
•¡Si elln muriera/-habíae dicho tú.
•Puf-~ bien; cuando leas esta carta ya puedes eer padre
del cl,iquitín •..... Yo, habré muerto. Dios me perdonará.
•He sido mala; pero he sido mala por ignorancia, por
Cl!-r~fio, pcr fa~cinación, uo sé...... Las que no hemos re•
c1b1do .-dnceción aprendemos muy tarae que eélo hubiéral!!cs podido ser felices sieudo buenas.
«Muero contenta, porque sé que tú recogeráP al niflo. ¡Oh, Dios mío! ¡Con qné
gueto moriré para que él viva! ¡Que le
eduqu1-s, que le cuic'lee, que le hagas hombre y que le bogas dichoso! ¡No le eduques para que deshonre- á las pobres y
desdichadAb! ¡Que ee.l honrado para que
pueda creer también que ha sido honrada
su madre!
•Adió~, te envío un beso de perdón y
reza Jacinto, por la que fué- tu

"ª

6 DICIEMBRE, 18\-/6.

LOS L~ORTALES.
lAIITACIÓN DE liOBACIO.

¡Benditos aquellos que con el azada
sustentan sue vidas e viven contentos,
e de cuando en cuando conoecen morada,
e sufren pacientes lae lluvias e vientos)
('a estos non temen los BUE movimientos,
n!n eaben las cosas del tiempo paseado,
mu de las pre~entee se facen cuidado
nin las venideras dó han nascimien~e.
¡B~nditos aquellos que siguen las fieras
con lab grueeeas redes y canes ardidos,
e eaben las trochas e las delanteras,
e fierPn del a1 co en tiempos de bidosl
Ca eEtos por Pafia non son conmovidos
non vana cobdicia los tiene sujeto•, '
non quieren th~soros nin sienten affetoe
nin turban temores sus libres sentidoPI '
¡Benditos aquelloe que, cuando las flores
se 1UUestran al mundo, deeciben las aves
e fnyen las pompas e vanos honores,
'
e ltdo~ escuchan eus cantos süaves!
¡~euditos aqut&gt;llos que en pequei\as naves
siguen los pt:;;cados en pobres traynas,
ca estos non tt-men las hdes marinas
nin cierra sobre ellos fortuna sus lla;esl
EL M~RQUÉS DESANTILLANA.
O,TOS TRISTES.
A LIGEIA..

¡Oh, tu mirada de pasión!. .. quién sabe
que misterios ocultu! Ardiente y viva
un tinte de dolor pone en tu grave '
cabeza de l\linerva ptnsativa.
¡Oh, tu mirada de pasión, fu triste
mirada de mujer que arna y espera
y que el Ot&lt;.fio de la fe resiste
'
como una última flor de prima vera.
¡Oh tu mirada de pasión contriEta!
Es un toq~e de l~z que tiembla y brota,
como débil camb1a:ite de amati6ta
en una estrella pálida y remota.
¡Oh,. tu mirada de pasión !... ¿Qué esconde
de resignado y dulce y afiijido
'
que sólo dt&gt;ja ver el alma dond~
una inmensa piedad hace su nido?
'!DI alma que en tus ojos re~plandece
y tal ternura eobrehurnana toma
'
cuando me ve, que In inmortal parece
que á través de una lágrima ee 'asoma.
Sabes por qné se aPoma si la llamo?
Porque mi duda periinaz se aduerma·
y me dice: ¡oh incrédulo, te amo
'
pero ya ves, estoy triste y eufer~al
¿Qué existenciaP lejanas en mí evocas?
¿Qné Puel'ioQ nebuloeoe, entrevistos
dt&gt; altares áureos, de nevadaQ toca/
vírgenes castas y dolientes Cristoe?'
Rf'cuerdo no ee qué viPja pintura
de cuyo fondo de ideal criPtiano
surge la blanca y míetica fignra'
con el lirio @imbólico en la mano.
¿En q~é obscura y desif'rta galería
ví esa mirada de pasión piadoPa?
¡En qué semblante pálido lncfa
extática, celeste y dolorosa?.....'. ...

l~ERN A1' FLOR.

¡Oh! las rojas iniciale$
que ornais loe ealm.os triunfales
en breviarios y misales;
¡Ohl casullas que al reflejo
de loe cirios, en cortejo
-vais mostrando el oro viejo·
¡Oh! custodias rutilantes '
con topacios y diamantes,
¡ohl copones rebo@antes;
¡Oh! cristales policromos

361

EL MUNDO.

. ..... No sé ... Mírame más: á eso viniste,
de mis nublados sueños mt-nsajtra ..... .
¡Oh, ht mirada de pasión, tu triste
mirada de mujer, que ama y esp&lt;'ra! ..... .
'· Diciembre de 1896.
Lurb G. UaurNA.
LA. VENTA.NA ILU.M:TNADA.

. Era una. noche de la Canfcula, ~mpestucsa y obscura.
luna m estrellas.
Arrojado de su habitación por la inclemencia del calor
y por la fatiga, se ha levantado Lni~ de su butaca, y
despué3 de haber apagado la luz y baj,\Ju sus cuatro pisos, ha cruzado el desierto boulevard y 1,e ha Eentado
ante una llltEa exterior de la cervecería situada dela11te
de su casa.
Tamp, ?º hay fresco en la calle. y la insignificante ráfaga de aue que á wces se le\•anta es caliente como el
alitmto de un erfermo.
Luis cree que máij le hubiera valido no movnse de s11
domicilio, donde habría podido acostarse tranquilamen ·
te y dormirse, olvidando su mísera existencia tan monótona como el itinerario del tranvía que cada' diez minutos pasa por su lado.
Luis es un literatv que jamás ha c,btenido un regular
éxito, Y. q11e ~a cumplido ya tremta y ocho ai'\os, hab1en•
do perd1úo miserable oente su juventud.
Nada de grato y ti,,rno hay en t-us recuerdos y si existen algunos nombrt:s de mujeres en su corazón hao sido
escritos allí como hubieran podido serlu en ~o e8pt-jo
de restaurant.
.A.l levantar la cabeza para apurar la copa que tenía en
la mano, nota L~is .¡ue la ventana del q11i11to pirn de su
ca~a estliba 1luromada Era la unica dt:I edificio y aun
de l~s inmediatos, en que había luz, porque en aqtwlloe
barnos la gimte se acuesta temprano; y como á aq11ella
altura el remate de la~ cadas se pierde en la obscuridad
de la noche, aquella veutaua ilum nada resplandece en
medio de las tinieblas con el brillo reposado y constante
de un faro.
Es~á abierta, pero han ec~ado la cortina blanca, que
se agita _leve~e_nte cuando circula un poco de aire.
-¿Quién v1v1ra aht?-se pr..gunta Luis.
Y en aquel. mo.meuto se si..n&amp;e tao triste, tan abandonado, tao solitario, y la ventana il11minada resplandece
~n s~avemente, que, por un capricho irónico de su imagmac1ón, evoca "'Uestro ho111bre la~ existencias de los Eeres afort.una~o~ que podían vivireu aquella altura.
-¿Quién v1v1r~ ahí?- repitió para sus adentros Lu is.
Tal vez un trab~¡ador como él, un escritor, un poeta. ¡No
ha saludad.o varia- veces en !a .escalera á u!l joven pálido
y mal vestido, .que lleva casi @1e~pre un hbro en lama•
no? ¡Ee este, ll\11 du&lt;;ta. G,rnará por la mañana lo preciso para la subs1stenc1a, consagrando el resto de la jorna.
da al arte y la poesía. Indudablemente aspira á la gloria
pero desea conquistarla por medio de una obra maest~
en la que habrá derramado toda la sinceridad de su alma.
Respeta su pluma como un paladín su espada y tal ve:r
ee hab, á acostado para leer su libro favorito que le a brtt
nuevos é infinitos horizontes.
'
BID

*

•
* * quién puede ocupar esa
-;¿V.1 .F1• no vive
a b f un poeta,
hab1~ac1~n?-se pr~gunta Luis, siempre Ilusionado pcr
el m1s1er1oso atractivo de la ventana iluminada.
1.Unos amante~! Sí, unos amantes para quienes no
existe en el mundo más quP su inagotable deseo y que
no ven más allá de eus enlazadas sombras alumbradas por
la luna.
El habrá ido á comerá caea de algún deudo y ella le
espera palpitante de amor.

.. á en esa casa·?-piensa
***
.-¿Qu1'é o v1v1r
LUIS con loe ojos
fi¡os en la ventana.
¿Po.~ qné no ha de vivir ahí un buen matrimonio con
sus h1¡os? ¿El Otoño con sus frutos?
Hay gentes, ~e ?0razón humilde y resignado, dicho·
eas en el ouIT.1phm1en~o de sns deberes, como los dos
eepoFos á quienes Luis encuentra á veces los doming0&amp;
en aquel barr!o de patriarcales costumbre!".
Son ellos, BID duda, los que moran en aquel quinto piso, alt-gres y satisfechos. E l padre no se
habrá acostado, para enseilar 1a lección
al mayor de sus hijos.
. A peear de su miseria, Luis los envidia, .P~rque po.een grandes tesoros de
sent1m1e11to y comen su modesto cocido
con la virtud por compañera.

*·~.

DOLORJIS.~
-Pero ¿qué estrépito es este?-gritó
Dol'la Ciriaca en el cuartuchín de la joven. -¿Quién quiere echar abajo la puerta?
-:-!Abra 11Sted...... 1Abrá ustedl-cootestó una voz trémula.-¡Soy yo, soy
Agustín!
-¡Jesús! abriré; ¿qu6 paea?
Se abrió la puerta y Agustín se precipitó por ella, con la carta en la mano y los
ojos llenos de lágrimas.
( En aquel zaquiY.amí y en la única silla
que había, estaba sentada Dolores con el
negro pelo deatrenzado, que formaba un
cerco muy triste á su cara de Dolorosa.
tobre sus rodillas y entre.sus brazos descansaba nn niño como de dos sil.os. casi
desnudo, que alargaba sus bracitos.)
-Dolores ¿Quiere ud. oasan¡e conmigo?

6iDICIEMRRE, 1896.

filett•ados de plomos
que brilla.is Lajo los domos·
¡Oh! Di.e8 irw tenebroso '
¡oh! Misrrae lloroso,
'
¡oh! Tedeum.glortoso:
Me perseguís c,rnndo duerm,&gt;
me rodeáis si de,¡pierto·
'
tenéis mi espíritu yera{o
mu.y enfermo...... muy enfermo..... .
casi muerto...... casi muerto..... .

De pronto empieza á llover y Luis se
ve precisado á retirarse.
En la escalera encuentra á la portera
lf\ cual. le dirá quién vela tras de ague:
lla cortma ante la que ha soñado en todas
las venturas que están al alcance de los
pobree: el trabajo, ei amor la familia.
-¿Quién yive en el quin'to piso de esta casa encima de mi babitación?-pregunta Luis á la portera.
. -:-Nadie, señor...... Ahí vivía mi pobre
v1e¡o que debía dos meneuhlidades. Et
amo no se las reclamaba, porque el infeliz iba á cumplir Sf'tenta aflos v un día
de estos debían llevarle á Bicetré. El po•
bre ha muerto esta tarde á las cuatro y la
señora del principal me ha dado co~ que
amortajarle.
Como el desdichado no conocía á nadie, ni tenía parientes ni amigos que le
velaran, he encendido una vela al lado
de su cama. Y p11esto que ya están en
casa todos los inquilinos, voy á subir á.
rezar el rosario junto al cadaver del pobre anciano.

All.\DO NERYO.

F. C.

•

LA

1.NU TIL RIQU EZA.-Por Jorge Óhnet.
Número í·.-Véanse nuestros números desde el 2ó de Octubre de 1896.

-Entonces explícate, te lo ruego, porque no sé á dónde
Tas á parar.
-¿Serás sincero?
-Contigo lo soy siempre.
-¿Me confesarás la falta cometida y basta la intención
de cometerla?
-Pregúntame.
-Pues bien; he creido notar que, hace algún tiempo,
tus escaramusas hab·tualee con la mujer de Federico tomaban una forma nueva, más viva de tu parte, más irritada de la suya. Me ha parecido que el juego se hacía peligroso por que os exaltabais demasiado, tú, en el sentido
de la galantería, ella en el de la hostilidad; be creído que
~ hacías importuno y he tomado e! partido de advertirte:
lo. Sabes que quiero mucho á Celma y que es grande m1
adhesión á eu familia y por nada del mundo querría que
tuviese que sufrir una mol stia ó una contrariedad de mi
casa. No creo que estés enamorado de ella; os conocéis
hace tanto tiempo, que no hnbieras esperado hasta ahora
para desearla. Siempre habéis sido buenos amigos y si tú
te animas con ella algo más de lo razonable, supongo que
es por efecto de la ociosidad. Los hombres c~mo tú son
imposibles de ocupar en el campo. No tomas m~erés por
nada y cuando no se galopa, no se caza ó no se ¡uega, no
se puede sacar partido de tu presencia. Creo que es por
esto por lo que persigues á Celina, pero esas persecucio·
nes me atormentan y te agradecería que las pusieses término.
Valentín se tomó tiempo para r6flexiooa:r y contestó:
-Me has pedido que sea sincero al responderte; pero
tú, ¿me has preguntado con sinceridad? ¿Me has dicho
todo lo que debías decirme? ¿Me has hecho esas preguu,
tas espontáneamente? ¿Celina no te ha hablado?
Estaba muy inquieto al pronunciar estas palabras y las
aventuraba con grandes prec~ucion~s, p~nsando que con
ellas iba á esclarecer la cuestión. S1 Celma se había quejado á la Sefiora Mossler, de lo que la creía capaz, ~qué
había dicho? ¿Hasta dende había llegado su confesión?
Según que estuviera 6 no, descubierto por ese !ad(?, su
situación sería más 6 menos irave y él tendría necesidad
de poner ó quitar grados, á su franqueza y á su to~o pa~tioo. Espiaba en el semblante de su madre adopti':a el
efecto ql)e pro1ucían sus palabras, pero ésta no mamfeetó ninguna turbación y contestó redondamente:

-Nadie se ha quejado, ni Celioa, ni los demás.
Valeutín respiró y se decidió á negar.
-Me hubiera asombrado mucho lo contrario, dijo, pero hay que esperarlo todo. Así pues ¿eres tú sola laque se
alarma? Confiesa que pudiera quejarme de esa desconfianza. Porque bromeo con esa joven, la única de la casa
que es algo alegre, se me acusa en segnida de los peores
designios. Tienes, realmente, una mala opinión de mí,
madre m ia. Sé que no soy un modelo de cordura y que
te doy con frecuencia ocasión de intervenir en mis asan•
toa; pero si es justo que me castigues por las tonterías
que haya cometido, resulta exagerado regañarme por
adelantado y condenarme por aquellas de quo estoy ino•
cente.
•
-¡ Eh I querido hijo; no se presta más que á los ricos,
respondió la ao:iana con vivacidad, y cuando se ve alzo•
rro dar vueltas en torno de una gallina, no se supone que
lo hace por enseñarla el camino del corral, Has hecho
tales fechorías, que una más no sería grao cosa para tf....
Y tienes tan buena espalda, que me pasma verte protestar porque te cargan un poco más de lo qtie tú quieres....
-No coocib'&gt; que pneden tener de reprensibles mis
bromas con la eenora de Clement.
-Nada más que esto; que á ella le disgustan.
-E~o prueba que son inocentes ......
Su marido acabará por notarlas y se ofenderá.
-¿Y por qué Federico c:ement sería tan rigorista? To·
dos los días se ve un hombre hacer la corte á una mujer
sin que el marido se ofenda. ¿No tienes ojos1 querida ma •
dre, más que para ver el matrimonio del projimo y no lo
que sucede en el mío.
La señora Mosler se mordió los labios, sus ojos se pusieron más negros bajo aus cejas fruncidas y cou voz temblorosa respondió:
-No me ocupo de tu matrimonio porque todo marcha,
en lo que concierne á tu mujer, con una regularidad y
una dignidad que ganarías mucho en imitar. Por ese lado no hay vigilancia alguna que ejercer y sólo se podrían
buscar buenos ejemplos.
-Quisiera saber por qué, dijo V'alentío, pálido de có•
lera con~nida. ¿Cri:es la virtud de Celina más frágil que
la de Enr1queta, ó tienes más confianza en la prudencia
del Coronel Redel que en la mía! ¿Cómo explicarse q.ue
ese extraño goce de inmunidades que rehusas á tu hijo?

¿Consiste en el uniforme? O le crees inofensivo por haber envejecido prematuramente en sus campailas?
-Consiste, sencillamente, en que lo creo un hombre
·honrado.
-¡Buena es esal exclamó el conde prorrumpiendo en
una carcajada. ¿Qué tiene que ver la honradez en ein;e
asunto? ¿Crees que l,¡ honradez ha impedido jaI!lás á nadie apropiarse la mujer del vecino? ¡Ah! iealmente, ma•
dre mía, me buscas una querella sin fundamento. Si el
Señor Elipbas, que supongo es á tus ojos un dechado de
todas las virtudes bíblicas y teologales, concibiera una
pasión senil por una mujer, nada le detendría y se porta.
ría como un simple sátiro; lo que sería repugname'Dte•
¡La honradez! ¡Vaya una garantía que me das! No hay
nada más relativo que la honradez. Hay quien no rob!\·
,da veinte francos á su prójimo y no dud,uía para arrui·
narle en un negocio de intereses. Se puede devolver una
cartera repleta de billetes de b:rnco encontrada en la ca•
lle, y llevarse una bija menor del seno de su familia.
¡Honrado! ¡Buena broma! Todo el mundo es honrado
hasta el día en que deja de serlo. Si yo soy peligroso para Celiaa, qui~iera yo saber porque Redel n9 lo es pará
mi mujer. ¿E-1 porque es tn amigo? La razón será perfec .
ta para tí; para ruí es insuficiente. Una de dos; 6 110 me
atormentas más pGr estas bagatelas, 6 tomo en serio las
miradas lánguidas que ese miltar dirige á mi mujer, y no
tardarás en ver lo que resulta.
La Señora Moealer no había encontrado nunca en Valer tín resistencia á sus deseos y la actitud que tomaba de
repente la asombraba. Pero con su espíritu tranquilo y
lucido no tardó en tomar un partido. Pensó: Si le apr~·
mio ahora mucho, es capaz de tenermelae tieea':l y la situación se pondrá tan violenta que podrá hab'lr uoa ruptura. Hay que evitarla en interés de todoe. Yalentín ~e
refugiará en París y su mujer tendrá que ir á r~unírsele.
Nuestra estancia en el campo se turbará y no faltarán
los comentarios sobre el suceso. Conviene, pues, allanar
las dificultades y para empezar, dulcificar el humor irritado de este muchacho poco razonable. Si tuviera su ca·
ja mejor provista, no vería la vida tan negra y aceptaría
más dócilm'3nte mis observaciones.
-Comprenderás, dijo, qne no tomo en serio lasa'tlenazas. Creo que si tuvieras que ejecutarlas te habías de ver
en grave apuro pues hay personas que inspiran, por lo

�EL MUNDO.

362

6 DICIEMBRE, 1896.

La Setlora 1\foSBler recobró toda su seguridad; miró á me encargo de que él haga todas las concesiones........ .
menos respeto y hay que mirarse mucho más antes de
-¡Ah! No me respondes rotundamente, y cuando asf
su
nuera y dijo con voz tranquila:
atacarlas. No digo que tuviPraR miedo; sé que eres capaz
eludes la cuestión ea que mi marido no te ha dado nin-¿Es también un reéuerao que quieres guardar?
de habértelas con el mismo diablo; pero hay que tener el
-No, madre mía, respondió la condesa sin que su mi- guna seguridad ...... No es él el que desea la reconciliauudor de sus actos y los hay que cuesta t.rabajo el comesino tú, y esto me indica lo que debo esperar. Teterlos porqne se los considera injustos. Tú estás descon- rada ee turbase; este retrato estii destinado á la madre ción,
obedecerá, para captarse tu buena voluntad, pero el catento porqne te be tira&lt;lo un -poco de lás riendas esta se- del coronel.
La Sefiora Mossler tuvo el gusto de saborear aquella riño que me demuestre no 3erá s'ncero; antes de qniace
mana y haceR caPr sobre los demás la irritación que sien·
días habrá vuelto á las andadas, y yo no habré obtenidonoble tranquilidad y dijo después muy despacio:
te&lt;; contra mí. Si vo tuviera tan mal caráctar como tú
-Enriqneta, puede que hubiera sido mejor no empren- por .mi buena voluntad y mi indulgencia sino una humiiríamos ha11ta Pl P·xtremo de enfatiarnos y ¡bonito resulmá@.
tado para los do~!. ........ No te he llamade solamente pa- d~r eee trabajo. Vignot es un viejo, un hombre ilustre, llación
La Sefiora Mos~ler no respondió en seguida, pero sus
ra predicartP moral; tenía también intención dP ofrecerte tu amigo antiguo y hay todas las razones del mundo pa- labios
contenían con trabajo el argumento su!oque necesitas para liquidar tu Pituación. He querido ra explicar el gusto que tienes de hacer esta miniatura. premo trémulos
que, para ella excluía cualquier otro razonamiendejarte na p0C" en el air.e dnranteunos días para que tu- En cuanto á la de Redel, ya es otra cosa.
-¡Qué! madre mía; ¿me vituperas una coea tan senci- to. Por fin no pudo resistir y dijo, con los ojos bril!antes
vieras tiempo ile reflex10nar sobre tn conducta enterade apasionado deseo:
mente torpe. Antes eras más razonable y te contentabas lla y tan natural?
-¡Eh! qué vale todo eso si la reconciliación te propor-No te vitupero, Enriqueta, interrumpió la Señora
con pPdir las sumas qne te ha~ían falta, además de tu
la maternidad. Piénsalo bien, Enriqueta. ¡Un hipem1ión. Ahora contratas empréstitos y te dejas robar Mossler; primero porque no sería justo, y después por- ciona
jo! Un hijo que sería nuestro, que llenaría nuestra vida
l)Or los usureros. Esto Ps lo que me contraría. Tienes ac· que mi cariño hacia tí me lo impediría aun estando en que nos haría prescindir de todo ...... El no nos sen~
tualmente nn -pasivo de tres millones seiscientos mil mi derecho. Pero puedo somi&gt;terte una observación, sin
francos, pegún las cuentas de Eliphas, y estoy segura de vituperartP, y he expresa&lt;lo, con todas las atenuaciones traidor, le educaríamos á nuestro gusto y si era ingratoque no bl\S recibido en dinero contante más de dos mi- posiblt&gt;s, el temor de que nna intimidad demasiado apa- andando el tiempo, nos daría, al menos, la felicidad durante su infancia. Enriqneta mía, sabes que te quiero
lloneR, ¿E~ esto conveniente? nada me ~mporta darte rente con Redel puerta ~er obj..to de críticas.
La condeEa sacL¡dió su rubia cabfza y dijo con sonrisa como si fueras mi verdadera hija; pues bien, me serías
más ó menes dinero todos los afioF; no tienes más que
ci,en veces mas querida si vii&gt;ra .en tus brazos un querualtanPra:
pedirlo· pero no te dejes robar como un simple,
-Bien sabes, q11erida madre. con cnanta deferencia bm blanco y rosado...... ¡Oh! p1én!:'alo, esa es la sola aleVale~tfo, cuya cara Ee había dulcificado paulatinamenacepto todo lo que viene de tí. Si ju1-gas que bago mal, gría que existe para una mujer en el mundo.
te, diio Pn tono más amable:
Ante aq11ella ardiente confesión de sus esperanzas 88•
-1\fochas gracias madre mía. Estaba, en efecto, muy me inclinaré sin disensión. Pern si es otro el que tiene
contrariado por no podPr pagará los prestamistas que me que decir algo de mi conducta desdeñaré su opinión y ere as; ante aquella explosión de egoísmo sublime por ¡0 .
condesa se estremeció. El rubor subió á su
han dado im dinero. T,mía compromisos y era penoso seguiré haciendo lo que me plazca. Tengo por regla ab- sincero,y la
dijo, con voz en la que trataba en vano de apapara mí faltar á ellos. Cuanto más despreciables sean soluta no contrariará !o quP se venera y se quiere y con- frente
gar la indignada vibracion:
esas peraonai,. más creo que se debe exagerar con ellos la siderar nulo el juicio de los demás.
-Madre m(a, tratas de disponer de mí como de las ga-Hija mía, la independencia es muy hermosll, pero
delicadeza. No encontrarme dispuesto, en el momero to
preciso. á pa~ar á esos tunantee, era para mí el colmo de no llevada más allá. de lo qne conviene. Además de mi llinas de tus corrales. Un retoño, no importa cómo ni
persona, con quien aceptas amablemente una gran co• casi con quien, siemp~e que lo ter.gas. En conciencia, no
la humillación.
-¿Tn pensión no es suficiente? ¿Quieres que te la du- munión de sentimiento@, existe tu marido para partici- comprendo la matermdad como tú. Yo la quiero rodeada de lM_~tenciones y de los re!lpetos 11,el padre; pero tepar de los inconvenientes de la crítica.
pliqne?
~
Enriqueta frunció las cejas y dijo, con bastante emo• ner un h1¡0 de un hombre á qurnn desprecio, que habrá
-Te Jo agradecería roncho.
dejado una querida al venir á encontrarme y que me de-Está convenido. 1A.hl Si tú me dieras gueto en una ción esta vez á pesar de eu fuerza de carácter:
-¡Oh! J.,1i marido no es sensible á las cosas qne me jará para buscar otra, me harfa enrojecer como la más•
cosa; si rne presentaras un dfa un heredero de tu nombre, ¡qué caro te lo pauarfa! Podrías ponerle en una ba- conciernen; lo ha probado mu v bien, y le creo indiferen• degradante humillación. ¿Y qué sería ese niño, concebido entre dos caprichos galante@, al salir de una fiesta
lanza y vo ponJríl\ enºPI otro platillo su peso en bille~e te í Jo que yo pueda hacer de bl1eno ó de malo.
-Eso indica una gran amargura y un gran desconten- y no en el recogimiento tierno del amor, sino en la preo:
de mil flancos y af'íadiría todavía los más hermosos br1·
cupación venal de los intereses? Un corazón ligero una
to, hija mía..... .
liante~ qne se pn&lt;l;eran encontrar para la madre.
cabeza vacía y, más tarde, un libertino como su padre
-Muy justificado.
Valentín se echó á reir.
¡ Líbreme Dios de darle la vida! Prefiero permanecer ee:
-¡.Has recibido tan serios agravios?
-Par11 PSO hubiera sido preciso no darme una mujer
-Tu asombro consiste en que nunca me he qi:,ejado. teril, eola, abandonada, á ten•r que llorar un día por haque e_~ sólo espíritu y que no deeciende á la mat~ria. ~i
lnR hijos SP formasen en el cerebro, como le sucedió á Ju · Quería y auiero respetar tu tranquilidad. ¿De que servi- ber producido un desgraciado más.
-¡Oh: dijo la Sefiora Mossler con amargura· me nieniter con Minerva, podría usted contar con Enriqueta. rían, además, mis recriminaciones? La situación no cam- gas
lo qne era la suprema esperanzr de mi vida:
Pero ea una persona demasiado quintaeeenoiada para mí; biaría por eso. Con-:iene, pues, bajo todos aspectos ca-¡Bah! Si quieres absolutamente un nifio, exclamó
no estoy á su altura y se puede apostar que no lo estaré llarse.
La Sefiora Mossler inclinó ~u blanca cab-:iza y reflexio- Enriqueta arrebatada por la cólera, manda al conde de
nunca.
-Me parece. sin embargo, que podrías ocuparte de ella nó durante unos instantes. Del parque subían los gritos Contras que adopte uno. Así te devolverá lo que le has,
de los bateleros ocupados en sacar lae redes, y la activi- dado. P~ro no insistas en hacerme víctima de tus planee
un poco mw. Es joven, encantadora........ .
dad alegro del exterior hacía resaltar el silencio pesado de sucesión. Valgo más que el papel que tratas de impo-Sí. mamá. pero su encanto es frío.
de la habitación y acentuaba el contraste entre la vida nerme y no he entrado en esta casa únicamente para Ja.
L11 Seiiora Mossler movió la cabeza con desilusión.
.....•
-BiPr veo que en la vida no basta cuanto se hace pa- libre y descuidada de los pobros y la existencia llena reproducción
La Sefiora Mossler palideció, las lagrimas acudieron á
ra qne los sucesos ocurran de un modo satisfactorio. Es de sobresaltos de los ricos.
-Sé, dijo la Señora Mossler, que Valentía no ha sido sus ojos y di jo, acercándose á la joven:
urPCiPo contar r.on lo imprevisto, que descompone lo~ me-¿Tan gravemen_te te ?e herido, Enriq1;1e.ta, que mejorP11 ulanes. Uninndo un Joco como tú c;&gt;n esa joven ra- un modelo de cordura y que puedes dirigirle acusaciones
respondes con tal v1olenc1a? No era tal m1 mtención y
zonable, "reí mejorar tu11 disposiciones y volverte más por su ligereza, pero no esperaba encontrarte tan he- te
ruego que me perdones.
juicioso. T,odo ha resultado al revés, y las mismas cuall- rida.
A estas palabras, en las que brillaba la natural bondad·
-Es
que
me
creías
menos
enterada
de
lo
que
ha
hecho.
dades qne había buscado, sirven de obstáculo á mis deDesgraciadamente no me ha dejado ignorar su conducta, de la Señora Mossler, la conde~a sintió disiparHe todo su,
PeoR. Si tP hnbiera escogido una mujer tan frívola como
resentimiento y dijo, a rrojándose en los brazos de aquetó. acaso la hubieras adorado. Empiezo á creer que no pues ha hecho alarde de ella con tan completo olvido de lla generosa mujer:
r.onviene ~xa~erar la prudencia ......... Pero yo hablaré á lo que me debía y se debía á e( mismo, que le he encon-No; no tienes de que exc11sarte. Soy una loca al abanEnriqupta. Puede que, por su parte, sea más severa de trado con mujeres perclidas en pleno día y en los sitios donarme á este arrebato; pero es que, de todos los asunmás
frecuentados
de
P.arís
......
Nunca
he
podido
dudar
lo conveniPnte.
- ¡Oh! Yo no la acuso, madre mía, y me contrariaría que me engaliaba. Me he limitado á cerrarle la puerta tos, este que has abordado es el más penoso para mí. Sébien que negándome á tus deseos, engaño tus espeen extremo que pudiera creer que me he quejado de ella. de mi habitación, -pues soy demasiado orgullosa para muy
y no pago mi deuda hacia tí, que me has cogido-PuedPs estar tranquilo. No diré más de lo que deba. quejarme de sus infidelidades y deJJ?asiado delieada para ranzas
pobre y sin porvenir para pagar mi fecundidad con r iVal•mtfn tomó estas palabras por una despedida. En conformarme á a1ternar con las mu¡eres en cuyo prove- qu~z_as, con lujo. con eleganc~a. No pu~des, sin embargo,
realidad. habiendo conjurado la tempestad que empezó cho me era infiel. He recobrado, pues, mi libertad, y exigir de mí todas las concesiones y nmguna de mi m apor amenazarle y habiendo conseguido las sumas que pe• aunque estoy decidida á uear de ella, reeistiré toda tendía en vano hacía una semana, no tenía que hacer más tativa que tenga por objeto limitármela. Estoy rodeada rid.). No merezco estar á la disposición de tus fantasía&amp;
y an~~ que presta~me á ellas -preferiría alejat que marchara". Se aproximó á la Sefíora Mossler y dijo, de nnos cuantos amigos adictos que me hacen olvidar pasajeras,
con las satisfaccianes del espíritu mis decepciones del me de aquí y v1v1r en. la medianía, pero mdependienteJ
cogién1ola la mano:
corazón. El Señor Redel es de los mej.&gt;res, de los más respetada.
-,.No querías nada más?
Lo que pedía era tan justo y tan noblemente pedido, -,-Olvidemos las co8as desagradables; pero está conve- estimados, y no dirás que es di, los menos estimables; estaba
al hablar as( tan bella, con su pudor sublevado .
niiio q11e me complacerá:! en lo que se refiere á Celina. tú misma me Je has presentado; no veo, pues, qué se que la Señora
Mossler vió perdida sn causa. En el fondd
Valentín no reRpond1ó más que con una inclinación de- puede criticar en nuestras relaciones amistosas, y te pre- de su conciencia
se levantaba una voz que decía: «Esta
frentP; besó la mano á su madre adoptiva y desapare- vengo mny afectuosamente que no toleraré que se enmnjer tiene razón; la has comprado para tu hijo y ea él
ció. La Sefiora Mossler s,n perder tiempo, quiso realizar cuentre en ellas nada reprensible.
-Mi qnerida Enriqueta, nadie piensa en forzar tu vo- quien la ha desdeñado. Nada le debe por lo tanto. ReRu proyecto y se dirigió á la habitación de la condesa. Sená tus !)álculos, abandona tus proyectos; pero no
tada cerca de la ventana, al lado de una mesa, Enriqueta luntad y Valentín no me haba de tí sino para elogiarte. nuncia
hagas á es.;a ¡oven responsable. La causa de tu decepestaba pintando con gran atención una miniatura. Era Soy yo quien se qu.._ja de ese_ !\lejamiento que acauas de ción es el otro. el feroz libertino de corazón helado y caun retrato de Vignot, puesto en un marco azul celeste en explicar con tu claridad habitual y que tanto me comf'l q11e estaban bordadas las notas musicales. La cabeza placería hace_r c..sar. E~ cierto que las_ ~nipas de V_alen- beza vacía.» Y profundamente triste, la Setlora Mosalerde Padre Eterno d~l viejo ma~stro lla..uaba la atención tín para contigo son senas, pero yo, v1e¡a ya y que ¡uzgo se inclinó resi~nada bajo el peso de una nueva p ena y
A su nuera:
por su parPcido. Al ver entrará la Sefiora Mossler, En· fríamente las cosas, no me parece que son imperdona- dijo
-Tienes razón, Eariqueta, soy una egoísta. Jamás me
riqueta dejó su obra y se levantó sonriendo. Estaba vea• bles. A medida que avances en la vida, hija mía, compronunciar palabras semejantes. Vive dichosa,
tida con una bata de seda tornasolada, con adornos de prenderás mejor cuán necesario es mirar con indnlgencia oirás
punto de Venecia. y sus hermosos cabelloa dorados, de á los hombres en general y á los maridos en particular. querida hija, ya que la libertad substituye en tí á la.
naturales ondulaciones, avaloraban su tez rosada y sus Sé que e@ culpable, pero ¿eres tú inocente por completo? dicha.
La condesa ofreció su frente á la anciana y respondióojos negros. Resultaba de ese modo de una bdleza altiva ¿Estás bien segura, hija mía, de no haber sido con él deque daba un poco la razón á su marido cuando hablaba ma;iado indifereate y de haberle dado las alegrías que con ardiente efusión:
-¡Gracias!
de su frío encanto. Más que una simple mortal, parecía él ha querido buscar en olra parte? Bueno es que el esCon su paso silencioso y ligero la Señora Mosele• se
píritu predomine sobre la materia, pero es preciso no ha•
una diosa ó una reina.
cerse demasiado etérea, porque, entonces, el marido, alejó.
-1C6mol querida madre; ¿ya en movimiento?
vive sublimado hasta el cielo, busca á en mujer
A la misma hora, en el terraplén del jardín, al aire li-¡Ohl no eres la primera persona con quien hablo hoy quelanotierra
y, si no la encuentra, se va á buscarla Dios bre y al abrigo de loa indiscr,itos, .i quienes se pod,a Ter
J&gt;')r la mañana, mi hermosa Enriqueta; tu marido acaba en
eabe dónde. En suma, querida mía, de todas estas confi- venir desde lejos, Valentín logro coger sola á Celina, que
de tener conmigo una larga conferencia.
dencias resulta que entre tu marido y tú hay una difeLa condesa no pestafieó. Parecía decidida á no ocupar- rencia que te suplico con insistencia procures hacer había bajado con su marido para ver las peripecias de la.
pesca. Federico se adelantó hasta la orilla del eatanqua
se de lo que se refiriese á Valentín, y la reserva de su acá fin de contemplar los arg;,ntados peces que se agitaban
titud fué tan acentuada, que la Señora Mossler se quedó cesar.
Enriqueta se quedó, á su vez, pensativa. No podía des- en las relucientes mallas, y Celina se sentó, preocupada
algo indecisa. La anciana dió una vuelta por el cuarto y
conocer las buenas intenciones de la S..ñora Mossler y le y triste, junto á la ba:austrada de piedra. Un cálido ra•
dijo, al ver sobre la mesa la miniatura:
repugnaba deEcubrir su pensamiento completo respecto yo de sol entibiaba el aire y la joven, gozando de aqnel
-¡ A.hl Es tu ami~o Vignot ...... ¡Cómo se le parece!. .. .
de Valentín. Prometer una modiñcación en su actitud le dulce calor, miraba distraídamente el espectáculo que se
¿Es un regalo que piensas hacerle?
-No, querida ma:ire; estoy haciendo este retrato para parecía una debilidad y rehusarla un mal proceder. Su ofrecfa á sus ojos, cuando un ruido de pasos le hizo volmí. Quiero conservar un recuerdo muy exacto de este naturaleza leal no se resignó, sin embargo, á un engafio ver la cabeza. Lanzó una exclamación y se puso pálida;
Valentín estaba detrás de ella. La joven hizo un moviy quiso ser franca haPta el fin.
admisable artista.
-Madre mía, si no comprendo mal lo que me acabas miento para alejarse, pero él la cogió familiarmente por
-¿No tienes más que esta miniatura empezada?
Enriqueta abrió un cajón y tomando una hoja de de decir, lo que deseas es que reanude con mi marido el brazo, sonriendo y la obligó á permanecer sentada.
los lazos que él ha roto. ¿Me haces esta petición con su .!.l mismo tiempo dijo:
marfil:
-Cuide usted de no agitar3e mucho; se nos ve desde
·
-Tengo ésta, dijo, del coronel Redel ...... Pero no está · asentimiento?
-Dime g_ue estas dispuesta á una reconciliación y yo todas partes. Prevengo á usted, además, que si trata demás qne b'&gt;~quejat!:i.
0

6

DICIEMBRE,

1896.

-escaparse, la detendré á la fuerza suceda Jo que quiera
Me iratl;\ usted como enemigo; n~ le extrañe que hag~
yo lo mismo.
Celina_ perm~neció at~rrada delante de él fa11.a de aliento, los o¡os vacilantes, lll~J!az de tomar una resolución,
tt:mblando como un pa¡anllo fascinado por una serpiente.
-Es necesario a~solutamente que tengamos cinco minutos de conferencia. A solas no será usted acaso tan
osad~ como delante de testigoa, y en todo' C!'so podré
ex¡:hcarme claramente.
'
La joven contestó con voz ahogada:
-:-¿Pretende usted obligarme á escuchar lo que no
qwero?
-Más aún, Señora; pretendo obligar á usted á responderme.
.
-¿~eré libre de alejarme de usted cuando haya respondiJo?
-Perfectamente.
-:-Entonces pre~unte usted de prisa.
Vatentín mostro una sonrisa zumbona.
-No se puede ~cusar á usted de hipocresía ni de disimular sus 1mpres10nes. Ante tal declaración debía no
tener nada que preguntarla, si estuviera bien' seguro de
que n? se engaña usted á sí misma.
La ¡oven enrojatió de cólera sus labios se crisparon y
con una_fuerza de indignación que la p0nfa fuera de sí
respondió.
'
-¡Oh! no. Soy mur eincera, muy coneciente y estoy
muy segura cuando digo á usted que le desprecio y que
~e execro. Es usted el más miserable, el más vil y el más
msolente de los ho~bres, y si yo pudiera arriesgar mi vi.
da contra la suya, mtentarfa matarle con la más completa alegría.
Después siguió callada, llorando y con el pecho agitado
gor los sollozos, no queriendo rebajarse á reconocer que
abía allí un hombre que acababa de injuriarla.
VI
A consecue~?ia de estos inci.lentes, resultó muy claro
que la expeu1c1on ?ªrupestre de los sefiores de Contras
á la Chapelle-Sauv1gny n~ sería ya muy duradera. Los
seflores de Cleme~t volvieron á París y el conde cesó
completamente de ir al campo. Valentín se instaló en su
casa como solte~o, ~on un solo ayuda de cámara. Comía
ª!1 el club y se limitaba á pedir todas las mañanas notiCJ.aa por teléfono á casa de su madre. Enri;¡_ueta y Jase•
fiora Mossler retuvieron aún por una eemaua á Redel á
Vign?t Y á Ferrand y después se encontraron solas. No
les disgustaba esto, pues sabían cupar bien su tiempo y
~o c~nocían el aburrimiento. Pero la señora Mossler
lllqUJeta por lo que haría Valentín, propuso á su nuer~
el. regreso á París, á fin de octubre. La condesa no tenía
nmguna razón pa1a J?Brmanecer allí, puesto que no iba
al campo por moda m por economfa. El argumento de
que París está dE;Eierto en o~tubre no tenía valor alguno
para. ella, Y vol v1ó á la avenida de Friedland con toda su
e~rvdidumbre, lo que puso fin á la d :liciosa independencia el conde.
Hacía u_n mes que yalentín había olvidado por comple•
to que existía su mu¡er, pero no que no existieran las de
los de.más. En ma_t~ri_a de sentimiento, aquel caballero
rsencial!111:~te p0S\tlVISta, practicaba el sistema del simi•
is cum similibu.s y siempre se había curado una decepción
amorosa cou una nueva aventura, con lo que Je había ido
~rf~ctamente. Hasta entonce&amp; había vivido con la conb~cc1ón. de que una mujer vale tanto como otra y de que
1en mirado, con un poco de imaginacióa 88 consigu~
cd ómodamente olvidar á una infiel en ocho' días al lado
e otra bella de mejor voluntad.
'
d Esta homeopatía del amor fué enérgicamente practica. a por él desde su regreso :i París, y para curarse de Cehna l!!~ puso á punto de envenenarse con una encantadora p~ruana, la sefiora Semaraes, que pagaba la buena
acog.1da que le h!'bfa dispensado el mundo parisiense repartiendo reflexivamente aJ9unos favores. Va!entín, que
era de l~s que po~f~n ~er utiles á la buena extranjera,
~ué acogido con d1st1_nción. Imposible encontrar más lina morena qll:e ~osita Semaraes, por lo que Valentín
creyó, por yemt1c1;1atro horas, que había contraído, no
una fiebre h~era: SIDO un fuerte delirio. Pero, repentina"
ente, c~&gt;ns1dero á la peruana como la grippe y se decla~
r á E.Í mismo :iue era 1mpos1ble ocuparse por más tiempo de aquel br\llante y estúpido papa&lt;&gt;'ayo.
d
.día, Justamente, había encontrado á la mujer
e
er1co, que pasaba en coche por los Campos Elí·
Se fué á ~om~r 31 club, triste como jamás lo estuvo
es _e que nació, y no dijo esta boca es mía durante la
comida.. La facundía de Fleurichamp, un bolsista de
t'eg_1a magotable, no logró arrancarle una sonrisa. Em.uti o en uno de los anchos sillones del salón fumó un
cigarro, Y, como la partida de juego no empe;aba hasta
1as once, se fu~ á h~cer tie1!)pO á los Bufos, donde se ha~a una obra d:i ver~1da s!'lpiconada de mujeres desnudas.
ncontró la pieza maíp1da, la música nula y las cómicas
absolutawente repugnantes. A las doce volvió al círculo
ee puso á tallar sin dar á nadie las buenas noches á J.&gt;B'.
sar &lt;l;e que estaba rod~dc de amigos, sacó en vei~~icmco mmutos ochenta mil francosá los puntos petrificados
Y ~c~ando las fichas en el sombrero, se levantó sin deci~
1&gt;a a ra, después de haber causado aquel desastre.
Po_r la mañan~ se levantó con la cabeza mortificada por
una Jaqueca funoEa y, poco acostumbrado á sufrir se
sentó al lado del balcón, lánguido y disgustado. Su a'yuda dí dámara, James, que tenía toda su confianza y le
serv a ~ un modo muy agradable, se aventuró á reguntar s1 el setlor conde se ser.tía indispuesto y si qu~r(a
dea¡¡dn~s_e, :r Valentín se proporcionó el alivio de llenar . . e .mJurllll! J'. de amenazarle con toda clase de violencias s1 no le de¡aba en paz. El criado desapareció y
un cuarto de hora_ después el conde le llamó con furia
¡ara pregu1;1tarle s1 es~aba l'?()O al no traerle con qué vest lr ;para sal_ir. J~mes, impasible, ensefió á su señor siete
ra¡es see-wdos BID conseguir que eligiese uno· por fin el
octavo obtuvo su aprobación y, á eso de la u~a, Valentfn descendía los Campos Elíseos con el estómago vacío,

6

-\,4:iel
~eod

ELMUNDO.
las piernas débiles, la cabeza embrollada y á pie. Se detuvo en casa de .Mq.xim's, pidió un pedazo de pollo y una
~a de !,é, y reammad? por aquel refrigerio, se dirigió
mconsc1entemente hac1.a la casa de los señores de Clement.
. Ad v_irtió que había llegado antes de darse cuenta de la
dirección en que an_daba, ent~ó y preguntó si la señora
estaba en ca8a y recioía. El criado se alejó. Valentín es•
peraba que 1~ cerraría_n la puert;;, -pero con gran sorpresa ª1!-Yª, f~é mtroduc1do en el salón. Reinaba allí una
sem1oscuridad reposada y Valentín se conmovió ante
aquella tranquilidad y aquella penumbra. Le pa•eció
que todo aquello e~a el medio que conven fa á la delicada
Y. encantadora Ceh!la y se ªl?oderó .de él una especie de
~1erno. re~peto que ¡amás hab1a sentido por ninguna mu1er. S1.m1ó, á poco, el ruido de frescas risas y unas voces
mfant1les; la puerta se abrió y apareció la sefiora de Clement, con su hijo y su hija.
Los tres formaban un grupo de inocencia y de honradez que parecía indisoluble. ¿Cómo separar aquella ma·
dre de aquellos hijos? ¿Quién sería bastante audaz para
co~~rla en medio de ellos? Allí, en aquel terreno de familia Y teniendo por aliados aquellos ángeles de dulce
cara Y blond~ cabAllera, Celina tenía que ser invencible.
Este pensamiento cruzó por la mente de Valentín como
un r!llámpago. Comprendi6 que si le había recibido, lo
habia hecho para mostrarse á él en toda su fuerza y hacerle comprender que prefería á toda pasión por ardiente que fuera, la ternura de sus hijos. Así lo' expresó tan
clar:lmente con su sonrisa triunfante mientras avanzaba
hacia él, que Valentí!1 palideció de' dolor. Con mucl&gt;a
calma Celma lt:.of~ec1~ la mano, por vez primera desde
el día fatal, Y: d1¡0 md1cándole un asiento:
. -Iba á salir, p~~o no he querido perder tan buena ocasión de tener n?t1cias de Enriqueta y de la Refiora Mossler. ¿ Las ha de¡ado usted buenas?
-Me han ~icho _ellas mismas esta mafia na, por teléfon?, que todo iba bien en la Chapelle-Sauvigoy. Todo lo
bien, al menos, que puede ir una casa en la que usted no
está.
Celina sonrió con melancolía.
-¡Oh¡ "(o no no era una hué-;peda muy alegre ...... y
estos quendos pequeños me llamaban á París. Habían
vuelto ~e casa de s~ abuelo y se aburrían sin mí.
La mua, una rubia de t~es años, estaba abrazada á su
mailre Y con sus grandes OJOS azules miraba atentamente
á Valentín. Este le tendió la mano y con aquella voz á
!a que. sabía d_~r, cuando le convenía, tan acariciadoras
m!l.ex1ones, d1¡0:
-¿Q~iere~ venir á darme un beso. bonita?
La mñ_a hizo ~~ ~~vimiento para ir, perQ la contuvo
u~a pres.1ón casi mv1s1ble de las manos de su madre. Al
u•1smo tiempo respondió Celina:
-Es muy huraña...... No se deja acariciar más que por
su ma11:1á y su papá...... ¿Verdad, Ninette?
.
La mñ.a rodeó co1;1 sus bracitos el cuello de su madre
Y, camb1ad~s ,sus ideas por aquella afirmación que le
agradaba, muo á Valentín desde su sitio con un aire de
burlón desafío.
- Veo que es muy vbediente, dijo el conde no sin
amargura. Ama á usted tiernamente, como usted merece
ser amada..... .
Celina n? p~reció notar el doble sentido de la frase pero respondió sm embargo:
'
. -Por eso pro~ura no disgustarme. No se prueba el canfio más que evitando toda pena al que se ama
Valeµtín suspiró y dijo con voz ahogada:
······
-A11uí, en est~ cuadro de vida íntima, es preciso verá
usted para apr.eciarla. Lo_s que no conocen en usted más
que la elegancia· y la gracia que muestra en sociedad no
saben. todo el ~n?anto que hay en usted......
'
Celm~ e~ro¡ec1ó á estas palabras, que no disfrazaban
los aent!m1entos d~. Valentín, y se sintió mal para oírlas
en medio de sus h1¡os.
-Pero, ahora que me ocurre, interrumpió mi marido
debe estar todavía en casa y sentiría segu;amante no
ver á usted.
'
'
La jov~n t~ó C0!3- la mano en el hombro á su hijo.
-Dame), mira si está tu padre en su cuarto y dile que
hay ª°: el sal~n una -persona que le gustará mucho ver.
El n!fio sahó corneado. Hubo un silencio que interr1;1Jllp1ó e l conde diciendo casi en voz baja como á sí
mismo:
'
- ¿~I obstáculo n~ era s1lficiente? ¿Hacía falta ot.ro?
La J?Ven no pareció haber oído. Era evidente que eataba dispuesta á no hacerse cargo de lo que hubiera de
al.armante ó de escabroso en las .frases del conde. 1'.:ste
hizo un ademán de despecho y dijo:
-Pero ¿qué importa, cuando se estii decidido á vencerlo todo?
Aquello era una renova?ión de la declaración de guerra, á la que ella respondió por una mirada de cólera
¡Cómo! Ilpn su c~aosaba amenazarla todavia! ¡Cuand~
había tenido el cmdado de enseñarle cuanto podía hacerle ~omprende~ la loc~~a de su tentativa, persistía en ella!
Se mch_nó hacia su h1¡a y sumergienio sus labios en el
oro páhdo de aquelJa cabecita, preguntó:
-¿Qué se hl;We con los niños desobedientes Ninette?
-Se les castiga.
'
-¿Y si no se enmiendan?
-Se les deja sin postre.
-¿Y ei eso no basta?
-Ento~cea se lee mete en un colegio, como dijiste un
día á Dai:i!el, ~ra que no vean más á su mamita.
-Sí,_ d1¡0 Cehn:i, eso es; obedecer ó salir de la casa.
Y m1~ó tan altivameate á Valentín al formular esta
sentencia, que el conde no pudo dudar de que aquella era
la respuesta á su deeaf!o. Pero le faltó tiempo para responder, porqne Federico Clemententró con Sil hijo El
cond~ se leva~tó para ir al encuentro del banquero ·y puso c~1dado en rnd1car que ya se marchaba porque Ja presen~1a del marido le pareció insoportable.'
D1spelli!e 11,¡ted que le haya distraído un momento de
SllBh n egoc1os, p~ro no he querido marcharme sin estrec. ar1e la mano.
-¿Tan de prisa está usted?

363
-~a sabe usted que no hay gente más ocupada que
los ociosos ..... .
• .A.1 ~abiar estaba examinando á Federico y pensaba: Es
1mpos1ble que ella ame á este áspero y deslucido purita·
no. ¿0611:10 ha de gustarle este experto en contabilidad
que no piensa má!! que en sus liquidaciones? Venctrá un
JJ?0rdento en que la y,:ilveré ácoger á pesar de su resistencia, y qued:irá de~mt1vamente conquistada. De este modo toda la 1mpres1ón favorable del aparato escénico dispuesto P?~ Celina, ~e borró en Valentín, que aacó de
~uelia Vl8ltf;\ resoluciones más osadas fJ.Ue nunca. La mu¡er de Federico lo sospechó porque su semblante se. puso
B?mbrío y ~us. facciones ~elicadas tomaron una expresión de sufnm1ento. Suspiró y cogiendo á su hija como
para su_straerla al contr.cto del conde, -hizo un ade~án de
despedida.
-Ahora que dejo á usted con mi marido me voy porque es la hora ~e J!evar. á paseo á mis hijo~,
'
Valentín se rn.clrnó sm resl?onder y 6iguió con los ojoa
la encantadora s1!11et~ de Celma que se alejaba arreglando su paso al de. la mfia. La puerta se abrió y la joven
madre desapareció en la penumbra de la pieza vecina.
-¿Va uste~ esta noch~ á la Chapelle-Sauvigny? preg.nntó Feqenco por decir algo, porque se encontraba
s1.empr1: violento, delante del conde con el cual no tenía
muna idea comun.
. -No. por cierto, respondió Valentín. Las noches son
mtermrnable!: en el campo. Después de haber jugado una
docena de partidas de piqu_et ó de whist con la sefiora
~ossler, ve uno con angustia que no son más que las
diez. Las señoras se acut&gt;stan y se queda uno solo
compafüa de un cigarro. Es para morirse.
' en
- Y después. el círculo le retiene á usted
-¡Oh! no. M~ aburro allí y, fuera de la~ hora, de e0 _
mer, no voy casi nunc.a.
.-S~ dice, sin embargo, que talla usted bancas extr~ordmarias ..... .
-¡Ba~! historias antiguae...... ¡Eso se acabó!
-¡Me¡or! porque esas antiguas historias afligían á sus
buenos.amigos. Una.persona del nombre yde la valía de
usted tiene cosas me¡ores que hacer que manejar Jas cartas para gan~r ó p~rder sumas que no pueden hace ¡8
más pobre m más neo.
r
La f~en~e del conde se contrajo, pero hizo un esfu
Y cons1gmó.desarrugar el entrecejo.
erzo
-;-iAhl_ ~1ene usted mucha raz?n··· ·:· En adelante no
qmero v1v1r más que para las sat1Bfacc1ones intelectuales
Y morales .... :. Los goces del alma y del cora·.ón, esto es
lo que yo qmero. .... : Iré á los sermones y no me ocuparé
más que de una mu¡er ..... .
-¿La de usted?
-Si es posible. Hasta. la vista, querido. Anuncie usted estos buenos propósitos al señor Eliphas. Si ¡08 cree
le complacerán......
'
- ¿Y por qué no ha de creerlos?
-¡Ah! Es muy excéptico en lo que á mí se refiere
-Pe~o dese!' mu~~o cambiar de opinión.
•
-Ad1óe, adiós, di¡o Valentín alejándoee. La virtuosa
at~ósfera de esta casa obra sobre mí. Siento que me
me¡or~ á marchas forzadas ...... Un poco más y será ya
demasmdo..... .
Se echó á r~i~ y, abrien~o la puerta, bajó lentamente
la escalera, diciéndose: Tienes, amigo, un aspecto de
p_astor echanqo ser~ones que me fastidia hasta lo ¡
.
s1ble. Tu mu¡er me mdemnizará.
mpo
Se hizo 3!1iduo concurrente á los sábadoit de la condesa, que abnó de nuevo su salón á los amigos en cua t
!legó á París. Allí e1:1contraba á Celina, que no podía de~
¡ar bruscamente de ir á casa de Enriqtleta pero v J
tín n_o la hab:aba más que lo preciso para ~o parece:
polít1co. La se~ora Mossler, que seguía con la vista á
Valentín, se de¡ó enga~ar por esas apariencias y ere ó
firinemente que el C!'pncho del conde había pasado ~8
lo que se mostró satisfecha.
'
Valentín, siei'l.pre fiel á su sistema homeopático t
taba de ocupar eu fastidio con distracciones amo:os~:Un día_ en que se paseaba i,or el boulevard, encontró e~
la esquma de la calle de [,epeletier una muchachilla de
belleza. B?rprendente qu~ iba trotando sobre unas botas
muy v1~¡a~ y con una ca¡a de cartón al brazo, y la siguió
P?r cur1~s1dad, pues era una criatura qu., apenas tendría
diez Y s~1s afies y con lf:l más adorable cara de madona
que pudiera sofiar un prntor. La obrera Je condujo á 1a
ca!le qe Ramey, t:n Montmartre, ante una sucia casa de
sel8 pisos, decrépita y l~prosa, en cuya fachada unos tubos de plomo escupían las aguas fétidas de las coc·
La muchacha se metió, con listo meneo de faldas mas.
una puerta Y: se perdió ~n el obscuro corredor, mie~lt~!
Valentín, mirando hacia :lrriba y con los pies en el barro, buscaba en vano el p!SO en que podía vivir Ja enea _
tadora obrera.
n
. No ~e p~tó á o~servar, pues disponía de nn medio de
mvest1gación de rnfalible seguridad. Tomó nota en
de sus tarjetas, del nombre de la calle y del nú~erouda
la casa, y con el bastón debajo del brazo se volvió ai
centro de P~rís. Por la noche, en el círculo, antes de
empezar el ¡~ego, se hablaba de mujeres en l'ln
uefio
gr~po de amigos y el rechoncho Bache!et, para [~n no
e:ustía el placer como no costase de doscientos pesos en
ª?elante, esta~a tratando con calor la importante cuestión de los ba¡os refinados y lujosos, cuando de repente
Valentía, _que había.escuchado la convereación distraí•
damente, mterrumpió á su amigo y dijo:
-En resumen, toda esa argum~ntación consiste en
declar:lr que una fruta pasada, envuelta en encajes es
preferible á 111:1-3 fruta e~ sazón envuelta en un si~ Je
pa~I. Pues bien, se equivoca usted. -a fruta vale por
sí misma; la envoltura no se come. Vea usted hoy ph
El?Contrado u1:1a modistilla que llevaba unos ve'¡nte cén~
timos de vestidos en el cuerpo, unas chanclas en ¡08 pies
que hacía~ ll~rar y una toca de perro sabio en la cabeza
Pues la ch1qwlla era encantadora. Pueden ustedes
:
ner á su lado t?das las Bertas de Fontenoy y todas ~
Andreas de Taillebourg, y ve!án Jo que resultan.
-¡Oh.1 Nuestro noble amigo cae en el amor cana
11ezco.
-

i'.:~

�364

EL:M:UNDO.

6

DICIEMBRE,

1896•

grande era su emoción. Durante algunos segundos ofre•
colación publicó entre sus noticias estas líneas en apa- ció á Enriqueta, desolada, el eepecr.áculo de una vercla-No caigo tal. Os trado7.Co una sensación que he ex·
riencia inofenei vas, pero pérfidas en realidad:
dera agonfa moral.
perimentado, y ee, que la bdlleza lo ee por si sola, sin
11rn salón de luto.-Se dice que el coronel Redel ha
Quedó aterrada al penet.rar bruscamente en aquel al•
ninguna ayuda, y que vuestras pretensiones de elegan· sido designado para el importante cargo de jefe de Esta• ma basta entoncee cerrada y cuyas profundidades podía
cia le son mútiles, por no decir perjudiciales.
do mayor del cuerpo de ocupación del Tonkin. La elec• sondear en aquel momento, y sintió un dolor imprevisoo,
-¿Lg, moza de mesón, entonces?
ción no ha podido aer más acertada, pero ·¡cuánta pena una compasión no sospechada. Al fuego de aquella pasión
-No exageremos.
•
va á causar la partida del brillante oficial en el gan mun- sincera, se estremeció dentro de ella la mujer que nunca
-Oiga usted, Valentín: ¿sabe usted el efecto que me
había amado. DE&gt;jó de verá Redel bajo su aspecto a.coa·
do parit!iense!11
hace·.• ~I de un estragado que busca sensaciones originaEl mismo día, á las seis, se presentó Redel en casa de tumbrade y le pareció, de repente, q11e era otro hombre
les ...... Hace un momento nos hablaba usted de las fru- la condeea, que recibía generalmente á. sus íntimos á la y que s0 manifestaba con otra fisonamía, con otro aire,
taa pasadas; desconHe uated de las verdes.
caída de la t.arde. Introduciendo en el saloncillo que la con otros sentim1entoe. Después de haber permanecido
-Es muy peligroso ese gusLo. Su resultado más fre•
sef'iora de Coutras ocupaba con preferencia, encontró so• sola con él con tanta frecuencia, en el eapacio de algunos
cuente es el chanta9e¡ hay que huir como de ta peste ..... .
la á su amiga, que leía al lado de la alta chimenea de pie- meses, sin más inquietud que si ee hubiese tratado dt&gt; un
-¡Bah! Pero senores, ¿á dónde diablos van usledee á dra e~culpida, en cuyo frente figraba el retrato del conde hermano, se sinti(&gt; entoncee turbada y llena de emoción.
parar? ¿Por qué no me hablan ya de la policía corree• de Contras hecho por Felipe de Cbampaigne. El ancho
Hnbiera sido ya incapaz de disertar sobre la opinión ni
mirador que daba á la avenida de Friedlirnd estaba cu- de analizar la aocieda i, y sentía más deeeos de pedir per•
cional?
-Porque en la posición de usted no se va á. ella. Se bierto con una persiana roja. La alfombra ensordecía el dón á Redel 1&gt;0r haberle afiigidJ que de explicarle por
ruido de los pasos. Los tapices que mostraban en las pa• qué era necesario que sufriese su afücción. Le miró con
paga y se acabó.
-Si no se da con una familia de buenas pereouas de
redes sus eecenas de caza, las maderas de roble barniza· una dulzura que jamás bebía asomado á sus ojos y sin
la9 que no juegan en cuestión de costumbres y os rom- do, el techo, pintado á imitación de Berain, absorvían la duda resultó así mucho más bella ó mucho menos impo•
pen la cabeza para enseñaros á no perEeguir muchachas.
luz de las láooparat y daban á la vasta pieza un recogi • nente, porque el Coronel recobró en seguida el uso de la
-¡Oh! Ya "'nemos aquí la. historia del general ...... El
miento íntimo. Enriqueta, al ver ent.rar al Coronel, le
y dijo bastante inteligiblememe:
asesinato en la cueva de la casita de Chatillón ...... ¡Tie- ofreció la mano, que él besó, y le dijo, indicándole nn palabra
-Jamás tendrá.usted, sen.ora, servidor más fiel que yo.
nen ustedes una imaginnción!
Créame usted: daría sin vacilar mi vida. por evitarla un
sillón:
-Pero, qué, querido ¿va ust.ed á negar los í.&gt;eligros de
-Siéntese usted ahí. ..... Es usted muy misterioso, real- disgusto. Me acusa u~t.ed por no haber querido partir¡
los amores de contrabando? Los periódicos están llenos
mente, y tengo una queja contra usted. ¿Cómo es que,
pues bien, voy á. solicitilr un puesto que roe alejará para
de accidentes que parecen inexplicables. "Coa. mañana viéndole casi todos los dina, sé por los periódicos las no- mucho tiempo. Slcrificaré todas mis alegrías á su tran·
se encuentra en el Sena el cadáver de un hombre elegan- ticias importantes que se le refieren?
quilidad, dichoso por haber podido ofrecerle esta prueba
ie y )ove,, coo las manos atadas y un balazo en la cabeRedel enrojeció coma un niño cogido en falta; miró á
adbesión.
za. ~d sabe que el sei\or X ó Z ...... PdrO ¿quién le ha
la condesa con cierto embarazo y dijo después con voz de.Ante
aquella declaración tan franca, en el pensamien•
echado por el puente abajo después de romp1::rle la. aristo
de
la joven surgieron la doblez y el egoísmo de Valen•
algo
alterada:
tocrática cabeza? Allf tiene udted á Forcioier, que ha si·
-¡A.bl ¿Se refiere usted á esa estupida iudiecreción?...
t{n y se produjo uua terrible comparación eutre aquellos
do fücal; pregúntele ust~d si se descubre, siquiera, la
-~in duda. ¿~o es acaso exa.cta la noticia?
dos 11ombrea. El stintimiento de._la desp1oporci6n entre
cuarta parte de los autores de los crímenes cometidos.
Lo es y no lo es.
la sentencia que había notificado á Redel y las causas
Dirá que no. Pina ser cogido es preciso obrar con com-¿Cómo?
que Ja habfau producido se apoderó de ella rept:nt.rnapleta torpeia ó encontrar un conjunto de circunstancias
-He me ha ofrecido, en efecto, ese cargo, pero yo no mente y creyó ab~urdo y monstruoso ser tan dura para
excepciona.lee. La policía es tan insuficiente ..... .
quien tan poco lo había merecido. Ona extraila y tierna
le he aaeptado.
-Y además no se ocupa más que de los anarquistas.
La condesa levantó la cabeza y dijo, mirando fijamenparcialidad ae manHestó en ella hacia e: generoso iroldaM,
-Y eso muy mal.
pero, demasiado inteligente para no darae cuenta de ese
-Bien ea.ben ustedes que el Goliierno paraliza su ac- te á Redel:
cambio1 eso mi■ mo la llizo juzgar más necesario que non•
-¿Por qué?
ción y que tiene orden de no comprometer nada ..... .
H~ hecho ya la campafl.a en el Tonkin cuando había ca el alejamiento de Redel. No duieo, sin embargo. d&amp;-¡Yayt\ una novedad! Siempre ha ocurrido lo mismo.
allí que batirse. Hoy, ~ una verdad oficial que la paciEn t.iempo do la monarquía había con frecuencia dos ó ficac1ón se ba realizado¡ nada hay, puee, que bacer en la jar sangrar la herida que acababa de producir y se esforzó
en seguida por curarla delicadamente.
tres policías que se contrarrestaban la una á la otra y
colonia. Que se pelee ó que no se pelee, está con venido
-Me ha comprendido usted mal, dijo, ó más bien ha
p_asaban el tit::mpo en cogerse en falta recíprocamente ....
de anteooano que no habrá acciones de guerra ni, por tanEntonce!'!, los e&amp;Cdpa ios de presidio llegaban á generllles to, servicios que hacer ni hecbos brillantes que realizar. exagerado usteJ. mi pensamiento. No se trata de que usted se dest,ierre, ni siquiera que deje usted de visitarme.
en la Guardia Real. .....
El Tonktn resulta, en tales condiciones, una guarnición Extremar las cosas serla dar también materia á lama.eLa convereación, completamente descarrilada, eiguió como o_tra cualquiera, aunque más leJana, menos sana y
yersar:ido sob1~ lugares comunes sin importancia, u los más fastidiosa que las derruis. No he querido, pues, mar- dicencia. ¿Quiere ust.ed que se diga: «El coronel Redel
no va ya á. casa de la Senora de Coutra.s: deben ~atar re•
que \'alt•nt.ín no p1~tó más que una vaga atención. Pe•
gañados?11 No¡ es preciso ser para conmigo como todos
ro de s.quella discusión sobre los retinaruient.os exterio- charme.
E11riqu1tta conr.inuó con la vista fija en el Coronel, que los demás amigos, no distinguirse de ellu~ por ninguna
res y sonre la calidad de las seneaciones, sobrenadó en
bajab.i loa 030s.
exageración dt, eeutiwi~nt.ozi, ser razouablt, y juic1mo.
eu elipfrirn la idea de que lll muchachula de la calle de
-¿~s esa la única razón?
:Meaiante estas coucee.1oues al q.ué dirán, nada. habri\ re-Ram~y no sería, acaso, una conquista ordinaria y vulgar
Rt,Ciel, que no eabía mentir, respondió, sin embargo,
prens1b1e en nu1.:stta. amistad y t.L día en que, muural•
y de que habría en la aventura el atracth·o de lo impre•
eí, pero esa afirmación salió t.rabaJosamente de aus la• m~nte, el ministro le ofr~zca. un pot:.5tO ventajoto usted
visto. ~ promet.ió, pues, enviar á la joven la más ht\bil
bioa.
lo acepta y asunto terminado. Rusta entonce~ nada ha
de las corredoras de galantería.
-):le h~bían hablado de un Coronel Redel, prosigui(&gt;
de
cawbiar.
A la rniswa hora en que Yalentín, con el más desenfala condeHa, que sólo se complacía en las aventuras leja-Sí, replicó Redel con tristeza; tod.:&gt; cambiará. Entre
dado cinismo proEeguía su camino de placeres, la conde- nas, qne r~ziviraba mal en las ciudaóes y que no secónsa de Coutrn~, en @u orgullosa probidad, reflexionaba sid~raba verdad~ramente dichoso sinu en los vastos es- nosotros el velo est.á ya desgarrado y no podré vivir anti,
sus ojos en el misterio de w1s sentimientos. ¡Era tan dul•
eobr~ las obsenaciones que le había hec.ho la señora pacios, E::e Coront:I está muy cambiado.
ce para mí no pensar más que en usted, sin decirla nada,
Mossler y se preguutaba si uo hacía mal recibiendo fa·
Rtodel retipondió con voz tt,mblorosa:
y rdenrlo todo á us'8d, que era el único interéA de mi
miliarm..,nte al coronel Redel. Tenía ya dudas y la segu-Es q11e na envejecido. La civilización le ha recobra·
ridad de su eepfritu estaba turbado. Hasta que se le ha- do y encuentra ahora dulzur:is en la existencia que an- existencial El carácter anónimo de mi ~rnnra era una
bían sen.alado los inconvenientes de la int,imidad con el tes desdefiaba. Ha contraido aw1stad~H que le sería pe.. garantía para mi tranquilidad. Yo peneaba: Jamás la
nuevo amigo, jamás había penEado que nadie pudiera noeo romper y, en fin, tiene su madr" que ee vieja, á la confeaaré que la amo, pero la amaré á. mis ancbas, oscu•
juzgarla reprensible. Una vez advertida, est.ab1 menos que puede perder de un momento á otro y que no quiere ramente, y nadie podra im¡IBdírmelo.
i"ar~ce que m eet.a dicba me era permitido puesto que
segura de la completa inocencia de sus relacioms con dejarle marchar sin que la cierre loe ojos.
los demá.s me la prohiben y la viol~ntan brutalmente al
Redel. Por reservado que sea un hombre, es difícil que
La condesa Ee calló y con su hermosa cabeza inclinada revelar1a ...... Doy á usted mil gracia'!!, sef'iora, por haber
la tnujer no sorprenda loe sentimientos que ha inspirado.
sobre el pecho, se absorbiO en una seria meditación. Al
teni.io el Vi.l.lOr de sobreponerse á esas críticas y á eees
El amor se manifiesta de tan distintos modos, y todos cabo de un instante, suspiró y dijo:
acusaciones ofreciéndome el quedarme, pero eso ya no
tan claros, que el extremado reepeto es tan expresivo co-Mi querido amigo, va usted ó. ponerme en gran apu- e.a posible. Venir á. su casa rodeado de miradaa hostile11,
mo la más a~asi01,ada osadía.
ro, pues ¿qué responderá los argllfflentos que acaba us·
La adoración muda de Redel se bacía comprender co- ted de hacermei' No podría hacerlo má.e que con razonet1 sentirme espit1.do inicuamente, seda un suplicio intolera•
para mi y usted -.o querrá imponérmel~.
mo la más locuaz ternura. Enriqueta le veía, pues, enteinspiradas en mi egoísmo y nunca podre resolverme. ¡Ah! bleEuriqueta
se quedó callada, pensando en aquel rápido
ramente enamorado, pero no se cuidaba de ello¡ todos Sin embargo, si usted partiera, toC1.o estaría arreglado.
cambio de la situación que la impulsaba á retener á Re·
sus contertulios de los sábados lo e~taban ó lo habían esEl Coronel hizo un brusco movimiento.
del cuando é l no queria quedarse. Bu corazón palpitó vi•
tado, pero nunca la cosa había tenido consecuencias. La
-¿.Mi preeencia, dijo, produce á usted alg11na pena?
vamente al verse tan r~epetllda por el que amaba, por
condesa los había curado con ta1as de té y buenas pala•
-Amigo Redel, hay espíritus !_&gt;erversos que ven el aquel hombre que al declararla su tdrnura no eospecbaba
bras, y poco á poco, una sólida amistad babia sucedido mal en todo y están dispuestos á vituperar las acciones
11 eus inútiles ardores. Todos participaban de la misma más inocentes, y otros eepfritus débiles, siempre dispues- que ella pudiera pagiirsela, juzgándola basta ese punto
incapaz de una falta. loteligencia selecta, al dominar ll
suerte y ,,ivían en buena inteligencia. En cuanto á Re•
tos á creerlea, !Je la alianza de esa perversidad y de esa
del, era diferente, porque jamó.e había pedido nada. Se debilidad nace la calumnia, que no respeta ni áloe hom~ la materia, no sin algún despecho, sintió la alegría de en ..
contrar un alma pura, digna de la suya, y s~ encontró di·
contentaba con vivir dentro de la aureola de b mujer
bree leales ni á. las roujeree honradas ..... .
ch osa como no rocordaba haberlo sido jamás. -Todo la se•
amada¡ le bastaba verla, oírla: No era posible por tanto
.La caia marcial de Redel tomó una expresión terrible,
paraba, sin embargo óe Redel y no la apreciaba plen~·
ofrecerle compensaciones, pues no 11abía ocasión de rehu- y con calma más amenazadora que la cólera:
sarle nada.
-A la calumnia se la aplasta, dijo. Bt\Bta mirar frente menta más que en el momento de perderle. Su propio
Desde el momemo en que la Señora. Mossler llamó su
á frente á. los malvados para hacerles retroceder! Y si al- orgullo y su sinceridad se lo aconsejaban, pue~ en la confianza de !aa relaciones cotidianas aquel amor hu~ie~ re·
atención sobre este asunt.o delicado, Enriqueta le atribuguien
se permitiera.
yó una grande importancia, y para una mujer tan inteli·
La condesa levanto la mano y dijo, interrumpiendo al sult.ado vulgar, mientras que agrandado por el aleJam1en·
gente como ella, estudiar una cuestión equivalía á querer
to tomaría un raro valor.
-Sea, dijo¡ parta usted, pero basta entonces no me
resolverla. Pero aquí estaba la dificunltad. ¿Qué resolu- conde:
-¡Babi ¡Ya le tenemos á usted en plena guerra! El pa•
ción tomar y cómo motivarla? Enriqueta babfa dicho ladín no estaba tan cambiado como ueted pretendía ha- abandone. Dewasiado le echaré de menos para querer
.con toda la sinceridad de su altna que no consideraba pe•
ce un momento; ha bastaJo mostrarle loe molinos de que adelante usted el instante de separarnos.
Redel palideció á estas palabras; saboreó toda su dulligroso á Redel y que se sentía segura de sí misma y de
viento prra que embista c1Jntra ellos lanza en ristre, ..... .
él. Pero no era sola¡ existían sus amigos, el mundo, su ¿A quién quiere uete~ partir en dos:&gt; &amp;A. mi suegra, que zu1a, y dijo con profunda welancolfa:
-Es usted muy buena. En vez de castigarme por ha •
marido ..... .
me ha becbo, muy recientemente, observaciones acerca
Era evidente que Yalentín, con un interés cualquiera,
de su asiduidad. para conmigo? ¡A mi marido que, un día ber dicho lo que hubiera debido ocultar, trata usted de
había hecho confidencias á su madre¡ podía en adelante de mala fortuna en el círculo, puede haber expresado su ·consolar mi pena. Tiene usted razón porque es mu~
insistir y resuUar de ello muchas contrariedades para mal bcmor criticando nuee.tra buena amistaá? ....... ¿A.l grande. Basta abol"b habla yo vivido solamente para ~1
ella y para la Sefiora :Mossler, y un peligro serio, acaso,
mundo,-es decir, todos y nadie,-que no puede ver un carrera, sin incertictumbres y viendo claramente .el ooJe-y una gran amargura para Redel. Para el espíritu firme
hombre cerca de una mujer sin sospechar que existe en- to que me guiaba. Hoy, todo es turbación en mi pensa•
de Enriqueta todo asunto claro era sencillo. !So temía la tre ellos alguna vergonzasa intriga? No, querido Coro- miento. Todo lo Judo y t.odo lo confundo. Hastn la nodiscusión, por espinosa que fuera, segura de salir de ella nel¡ no se combate fácilmente tl tos seres vagos, incon- ción de mis deberes se ha debilitado. Me siento cap&amp;&amp;
bonrosawente puesto que no quería nada que no fuese sisten~s, anónimos, que forman lo que se llama la opi• de concesiones que, antes, por nada del mundo hubiera
honroso y bueno; su único cuidado era el de no dil!g'W!Mi corazón está muerto de tri=teza.
d
nión. Aisladamente, no son nada: en conjunto, son una hecho.
Está asted en un momento de abandono que no u·
tar á Redel. Hubiera consentido en sufrir el doble ella masa invencible. Hay que contar con ellos, no hacerles
rará, dijo Enriqueta. Usted recobrará su valor y la firmisma con tal de que el caballeroeo soldado no sufriese.
frente y, sobre todo, no-afect.ar desdén hacia sus eenten· meza
de su espíritu. Los hombres como usted no se deLas reuniones de los eábadoa seguían su curso. Sus
c1ae,
porque
esto
ee
lo
que
menos
perdonan.
concurrentes se habían vuelto á reunir con gusto y era
Redel permaneció silencioso, y haciendo un visible es• j:rn desanimar por mucho tiempo¡ la voluntad, su cua·
raro que no se encontrasen además dos ó tree veces ll la fuerzo para recobrar la posición de sí mismo, pero loses• Jidad dominant.e, viene :i su socorro en el momento el1
s~mana en casas amigas, bien fuera en la de Clement, tremecimientoe de sus músculos le convulsionaban P.} que la necesiwin y les hace sobreponerse á todos los obs~
bien en la de la Señora Mossler, y en las exposiciones,
semblante como un huracán agita un lago. Dos lágrimas táculoe.
en las ventas de caridad, en las repreaentacionea artrsti- brotaron de sus ojos para secarse al instante al calor de
(Continuará.)
caa. El cenaculo era muy conocido en París y ee habla- las.mejil1aa. No se at.revió d. decir palabra, por temor de
ba de él en loa periódicos con gran cortesía.
descnbrirse, pero acaso no hubiera podido hablar, bn
Una mafl.ana, sin embargo, un periódico de gran cir·

fl

DICIEMBRE,

1896.

365

ELMUNDO.

:!-~ira! !1)ira aquella bola de fuego que al hender el es•
pac10 deJa tras de eí, _como cendal finísimo, una estela
de p~at~: es la. me~s~Jei:a de las vírgenes que habitan lo
~zul, viene á inqumr si Belcebú ha agitado sus alas roJas 1:1obre tu palacio de frágiles bambúe11.
¡Oh esbelta, encantadora Gliffnéh! canta, canta! Y
al .par que tu~ dedos de nácar arranquen á la cítara rít·
m1~s cadencias, que tu voz -trino de ruisef'iores-al esparcuse en ondaa perfumadas, rómpa el encanto y ahu•
yente á los fantasmas de luto que han invadido tus ver·
¡eles.

···~~-~~~?:~~~ ¿lo ve~?::::::·
·~~~:
te~tar á sus plantas tus notas, convertidas en perlas,
t~! con. ellas y un brillante arrancado de su cetro, mag·
ní 1c_a gu1i:nalda para cef\ir iu frente inmaculada: las per·
las. simbolizan el poder terreno; el brillante el mágico
«F1at-Lux!,.
'

..

{¡··3e·~·~;:·~¡¡~¡~·ci~··~¡·

··············

;~~:i~iiiii~iiif~!~ui~~=:~:r·w~i:·rrii~~ii

li/:i~
emprender su paseo por la mansión infinita: qué régia
qué esplende'}~, con qué majestad se eleva! Las soro:
bras se han d1s1pado, como visiones fugacee al sentir el
contacto.de su manto; las linfas envían, en' espirales de
dosa, eóh?Os cantares áloe peneiles de Gyrah; las nerey•
as se agitan sonrientes, simulando las formas más be-~s Y caprichm1as¡ y Br_is!', la coque,tuela de ropaje gris,
sa 1a zaml?ona y acaricia el arpa suspendida 1-ntre el
es1 160 ramaJe ...... ¿Oyes? ¡Qué hermosísimo dúo!
EDUARDO

ELOY

.ÁNDBADZ.

SINFONIA
RECUERDO DE LAS FIESTAS DE PUEBLA.-Arco levantado en la Avenida JW\rez.

EL CON DE TOLSTOI •
El gran escritoi: r~s? co1ode Tolstoi, entregado por comteto á su ultram1stu::1smo, á sus contemplaciones moral'B Y á. sus preocupac1on.es socialee, parece que acarició,
no .ha mucho, _el prop6s1to de renunciar á las tareas Jiteranas Y de retirara~ del mundo, engolfándose má.s y má.s
-en la s~ledad y olv1dánd0fle por completo de la aureola
de gloria q~e le rodea d~sd~ hace tantos afi.os, y que de•
'b~ á su ge!3-l0, en la repubhca de las letras. Pero una cosa es pred!car, Y otra poder realizar lo que ae¡redica
En Tolsto1, á pesa~ de sus propósitos, se vuelve re:peti;
aquello del «Ju_ro, J~ro, paler .•.... 11 El puede prescinda de
t?lio lo que ~ 1magme, de todo menos de lo que está ín•
t~mamente hgado 11:, su alma, de lo que constituye la esen•
'Cta de su person~l~dad, de su inclinación irremediable
á pen~r y á escribir, en cuyo abismo cayó y del cual no
-e~ldr~ Ja~á.e, proyect.e lo que proyecte en contra. La in.e•
p1rac16n tIE~ne en él e;arácter de fuerza inextinguible, el
arte narrativo !e fascma y arrastra, la pluma y el papel
eon una tentac1ón perpetua. Contra estas fuerzas no hay
voluntad que v~lga .. To)stoi continuará. escribiendo, es•
ciavo de su. gemo, sm lograr nunca emanciparse de él.
Ahora mismo vemos una prueba de ello. Prop6nese
cruzarse de brazos, refrenar su fantasía y mirar af cielo·
y, en ~(ecto, así co~o de sus primeras abstracciones bro~
tó el hbro Amo y criado, en _medio de su misticismo re•
eente coge la. pluma, se deJa Jlevar por la inspiracfó
--yuelve á la tierra para describir los cuadr0&amp; de la vicÍi
c_on todo el enc~nto de sus mejores tiempos, y traza las
fig~ras y el con3unw 4e una obra magistral, aun no con•
-1?iutda que se den.ommará Domingo, y que parece que
igualará ó sobreP,uJará á la celebérrima novela SonaJ.a de
Kreul.zer, marav1llot1a como pintura realista inmunda e
su d~arrollo, y q_~e, como es sabido; no p~ede ser lsícb
por nmguna fam1ha decente.
En lo que hasta aquí ha tramado Tolstoi para argu~ento de su .nueva obra, según los que conocen las cuar"11llas bosqueJadas, ocurre lo siguiente:
Un caballero distinguido, próximo á caaarsP., constitu•
ye parte del J arado de la Audiencia, en la vista de una
caus~ formada por ro~o á. una mujer joven, degradada
perdida. Durante el 10terr~to~io de la acusada deecJ.
bre el caballero que. aquella 10fehz foé antigua amiga su•
ya, ya que en sus \.tempos de estudiante la conoció durante ~~ período de vacaci~nes, en la casa de campO de
su f~mtha, do~d~, como JeJana parienta, vivía rec ida
haciendo df'l s1rv1e~ta1 ó doncella, ó persona de co~an•
za de la senora prmc1pal. 9turrió lo de siempre, lo del
fu~o y la es~pa. El estudiante fué su novio como suele
dec1~, corr1ero~ eol?s por loe bosques y tropezaron
Volv10 él á la U:mvei:-91dad y q~e~ó ella con su pecado ·
sus co~secuencias, em que recibiera una sola respuesta~
las var!as cartas que mandó á su amigo contándole .su
desgracia.
Ante este?~ recuerdos, al verl¡J, en el banquillo de los
acusados, d1Jo para sí el caballero: •No es ella la que
ndta aquí i.u~gada y envilecida, sino yo, que fuí la ca::¡
de en ~rrli.c1ón.• Y. ~esde aquel momento sólo le preo•
cupa la idea de rehab1htar áaquella mujer. En efect.o después del j~icio e.n .que la joven fué condenada, romp~ con
eu prometida, v1s1ta á. la. presa en la cárcel, y la declara
·que E:Btá dispuesto á sacr1fica~e por ella y á redimirla de
11u nuaerable estado. P~ro el vicio y el cinismo han echa.
do tan hondas raíces en aquel1a mujer, que ella al oirle
11e burla de él y !e ae~ura que no se acuerda de lo que en
su caea le oc~rr1~¡ ni le guarda rencor, ni afecto de ning~n~ claee, m le importa nada cuanoo le dice, y, por con•
e1gu1~nte, Je ordena que la ~eje e!l paz. Aunque el arrepentido ~mprende que es 1mpos1ble reparar el dat5.o y
11ufre ~rr1blemente y se desespera por ello1 insis\e 'en
·cumplir eu deber y acooopafla á Siberia á la condenada
hasta que e,ita termina )a condena.
!-,- E:5te episodie parece q.ue llegan la.e cuartillas de Tola~
Mn, sm que sepan sus aIJl1gos qué rumbo ha de segoiren

dlas oigubientee, ni qué bar,l con la pareja de los pereona¡·ee
o ra. Algunos
á esu
Joe países
d I G a 11Oeguran que. traeladará el escenario
una c
•
e
ian ~Rte amencano, donde fttnJarán
o 1.onn ~uev~ basada en el patrón socialista u
: ~c~si6n qurn!érica y lamemab:e dH una novtila ~a~~
lo 1~ª¡ q~e, ludtend~ ser una obra de arte digna del CO·
ticsio !emol' E; Tolsto!, E!e conv~rLirfa en un recetario ficvulgar:S: iuca utopista, propio de unos propagandistas
R. B.

IDE.A.L.

DE

B.

.En la tarde gris y tri@te
Viste ~I mar de terciopelo
Y el cielo profundo viste
De duelo.
Del abismo se levanta
La queja amarga y sonora·
La onda, cuando el viento' canta
Llora.
'
Lori violines de la bruma
Saludan al sol que muere·
Salmodia la blanca espu~a
Miserere.
•
La armonía el cielo inunda
Y la brisa va á llevar
La canción dnlce y profunda
Del mar.
Del clarín del horizonte
Brota sinfonía rara
Como si la voz del hionte
Vibrara.
Cual si hablase lo invisibl~
Cnal s! fuese el rudo eón
,,
Que diese al viento un terrible
León.
RUlltl'f DABÍO.

------

M?chas gentes en el mundo, semi ere entes
.
d~~t1caa, e nsayan. c_onciliar las nrdsdee ~ue b~:e:1p~eee:
1 o con 1as tradiciones que han olvidai!.o.
n
H. Tain,.

REC'CERDO DE LAS Fll!:~TAS
..
DE PUEBLA.-(Adorno de la calle de l[ercaderes},

�6

EL MUNDO.

366

DICIEMBRE,

1896·

~lermelada de fresa.
Se toma fresca la fruta yse pasa por el tamiz; por cada kil6gramo de pasta, sepone otro de azuoar en un
perol; se cuece á la bolitl&gt;. ti
azucar; se sgrega luego el pu•
ré, y puesta á hervir la mezcla hasta que adquiera la
densidad llamada á la capa
y se encierra en tarros.

LA U0D1.
Como el invinno afirma sos
dominioevla moda-laeter·
na loca-t cha la casa por la
ventana eopretexto de la
nueTa estación, los .figurines
propios de ésta, menudean y
si hemos de seguirlos de cerca, debemos dar á nuestras
lectoras unos tres ó cuatro en
el mes por lo menos para que
anoten ]03 cambios de la en·
i::antadora hada caprichosa.
Dos modelos les damos
hoy, adecuados los dos á la
t:stación y de la más. encantadora factura, como que han
salido de ;as manos de
Worth, el modisto inimitable. El primero ea suma·
mente sencillo: dos rosetones borJ.ados en el corpifto
y adornos de cintas paralelas de terciopelo negro. E!
segundo es más elegante aún
aunque no menos sencillo,
tiene un severo corte y lleva
lindas solapas de pieles.
Ambos son nov(simos y pro·
píos para paseo.
0

❖LA

FRATERNAL.~

Compañía de Seguros de Vida y Accidentes.
r-

J&gt;

;:
QI

u
QI

...

~

o

)

~
-/·

"""I

,a

-

J.,_,.c.· -v,,-:

;:s

·Este aparato consta de los
órganos siguientes:
En el interior de un recipiente ó caja, en forma de
criba ó tamiz compuesta de·
aros fijos por medio de listo•
nea, hay montado un árbol
vertical apoyado en dos travesaños, y giratorio por medio de un manubrio.
En el cubo que forma el
extremo inferior del eje va
montado un disco ó rueda de
paletas.
Este aparato ó conjunto de
órganos va aloj ,do dentro
de un cubo 6 depósito lleno
de agua hasta cierta altura.
Los lisLones antes indicados
se sitúan espaciados á cierta
distancia entre sí, y en la cámara 6 recipiente formado
por esos listones y por el dis ·
oo de ¡_;aletae, se colocan las
patatas ó cuerpos análogos
que limpiar. Se hace girar el
disco de paletas por medio
del manubrio, y como que dichas paletas tienen cierta inclinaciór, chocan contra las
patatas que se hallan direc·
tamente en contacto con
aquellas y éstas últimas i~oTRAJE DE INVIERNO.
tan á su vez con las super10rea.
De este modo todas las patatas, á cualquier altura q~e
se bailan giran sobre sí mismas, y frotando con las vecinas las obligan á girar también. Frotan, puee, unas contra otras y contra los listones, y el agua arrastra fácilmente la tierra y demás impurezas adheridas generalmente á la pulpa Ele los tubérculos, frutos, etc.

Estas son una especie de
confituras en que se han cocido lo bastante el azúcar y
la fruta para que puedan
conservarse sin incon veniente alguno. Las mermeladas
son sanas y refrescantes, y
convienen por tales propiedades á los convalescientes
y á los niños.
)[ermelada de ciruelas
claudias.
Elegidas las ciruelas bien
madnras se les quitan los
huesos; se ponen en una cacerola con tres enartas de su
peso de azucar; se tienen así
durante algunas horas; después se colocan en un perol,
y se cuecen á fuego lento.
Cuando las ciruelas están
deshechas, se pasan por tamíz, se vuelve á poner el puré en el perol y se deja reducir la mermelada á la capa;
se echa en un frasco de boca
ancha; se cubre con un círculo de papel empapado en
aguardiente; después se cubre el tarro con papel fuerte,
sujt!to por un bramante.

TRAJE CERRADO CON ADORNOS DE ClllTA,

Mermelada de manianas.
Se recogen buenas manzanas, se dividen en cuarterones y se mondan; se ponen en una cacerola con un poco
de agua y un pufiado de azúcar molida. Se cuecen tapadas á fuego lento; cuando están cocidas, el lí9-uido debe
encontrarse reducido: se pasan por un tamiz; se vuelve
á poner la pasta en la cacerola con tres cuartas partes de
su peso de azúcar, un :pedacito de vainilla ó de corteza
de limón; se deja reducll' la mermelada, revolviéndola y
sin apretarla demasiado:

~
fl&gt;

,a

fl&gt;

J&gt;

-

'X
"ó

tJ"

....n
....noA

...

tj

;:s

....
tj

s..
tj

;::s

.D
p..

fl)

t/l
&lt;d

z

fO

;::s

c:l

A
p,

.....
o

~

o

,o

..o
o ...

éi)
fl&gt;

,o

,
::s o
..o t/l
p o
,o
,o

.......,

~

A

~
fQ

::s
(/1

n

fl&gt;

n
p

A

P-J

,o
"1

....
p

A

g
,o
::s

::s
o

C/J

11&gt;

Oficinas de LA FRATERNAL:

MEXICú-Calle ile S. Feli¡le Neri 7. A¡rn.1 ta,lo Postal 7:.11.-MEXICO

Vice Presidente, PASTOR DE CEus.
Vocal, A. PEYTON.
CONSEJO DE VIGILANCIA
F. R. GERNSEY.

NICKEBSflN.

F. B.

McxKRCIIER.

Director General, Eoo. \\".

BROWN.

WESLEY BRADLEY.

SOCIEDAD NACIONAL COOPERATIVA

De Ahorros y Construcción de Casas,
ORGANIZADA C02'""FORME A LAS LEYES DE MEXICO
--Capital subscrito

J

150,000.00--

Se reciben exhibiciones de $1.80 á $ 300.00 mensuales.
Exhibición mensual de $
1.80 valor efectivo al fin de 9~ meses $
»

»..

&gt;&gt;

n
u

n

» &gt;)
&gt;• »
» »

6.00
30.00
00.00

»
»
»

n
»

»

n

))
»

))

»

»

n

))
»

»

»

l&gt;

n

»

»

n

•

))

LA CERVEZA FERRUGI:i"A,
300.00
1,000.{0
5,000.00
10,000.00

300.00 ))
•
11
))
)J
))
»
)) 50,000.00
Pagado por $50.00 por acción tiene el 6 por ciento de interés por año, pagadero igualmente al contado al fin de
95 J!1eses $10,000.00.
Acciones de venta. Se solicitan agentes.
J}

))

))

)1

Dirigirse á EDO. W. BROWN, Director General. Oficina, Banco Hipotecarlo Núm. 5.

RECONSTITUYENTE, EXQUISITA Y DIGESTIVA.

Se recomienda á los anémicos, á las jóvenes cloróticas,
y á las per~ona~ debilitad,1s por una prolongada perma·
nencia en las re1?iones c.ífida~ ~ m'\:ga.1a;.
De venta en casa de 103 Sres.· E. Dutour y (',omp , Agen·
tes Generales; en el establecimiento de la Sra. \"iuda deGenin y Comp.,~ de Plateros número 3, y en lodos los
principales establecimientos.

Azucara-

Vegetales.

das.

detor.AYER

EL ESTREÑIMIENTO
afecta seriamente los órganos digestivos y asimilativos, in~luso__ los
Riñones, y en este esta.do no pueden extraer de la sanire el ámdo urr~o,
el cual, al ser introducido en el sistema, causa Reumatismo y Neuralgia.

DESARRECLOS

BILIOSOS.

Entre los sintomas indicadores de Bili_osidad h_ay la Na~1sea, Mar_1&gt;os,
Dolor de Cabeza, Flaqueza de Fuerzas, Fiebre, Vista Turb1_a, Amari_llez
de la. Piel, Dolores en el Costado, Espalc!a y J:Iombi:os, Aliento.Fétido,
Lengua Saburrosa Irregularidad en las funciones mtestmales, Vómitos, etc.
C1111.ndo ocurre el Estreñimiento el Tubo Digestivo se afecta Y sohre\'iene Indigestión ó

DISPEPSIA.
La. ~fala Boca, Dolores Gástricos, Dolor ele_ Cabeza, ~&lt;\.cicl~z del
Estómago, .Agrura, Nerviosidad y Depre~ión de Animo son ~y1dencia~ ~e
Dispepsia, enfe.r medad que tanta congoJa causa. Se hallara un Alivio
Seguro para las irregularidades del estómago y demás dolencias consiguientes en las

Píldoras del Dr. Ayer.
Estimulan el estómago,. descar_gan lo~_ intestinos, comunican_ salud
vigorosa al higado entorpecido y a los nnones, . y con sus propiedades
tónicas y laxantes fortifican y purifican todo el sistema.
Preparada por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, Masa., E. U . A.

Con inversiones garantizadas.
Sociedad Anonima.
CAPITAL SOCIAL, $100,000.

Presidente: Serapión Fernández.
Gerente: Dionisio Montes de Oca.

El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.

El infortunado que puede dar no es mas que infortunado á medias.
G. 7 ournadé.

CONSEJO DE ADMINISTRAOION
Presidente, H. R.

Puramente

LA CAJA_DE AHORROS.

Ohallemel Laco'Uf'.

La actualidad, la atracción del momento, 1&gt;se frenesí
que ha poseído á París durante el paso del Soberano de
todas las Rusias, ha cambiado toda8 las imaginllciones y
operado una cuasi revolución en las cosa~ de la Moda. La
más pequefia insignificancia, el trapo más minúsculo,
más gracioso y más coqueto que nunca, revela ahora su
sello slavo, lleno de originalidad. El cuadro desgraciadamente muy restringido reservado á las M-,da~ eu nuestro
periódico, no nos permite citar aquí los nombres termi nados en l&lt;OÍP ú «ow,, de que están erizadas las innovaciones; esta descripción por lo demás no haría aventajar en
nada á nuestras jóvenes lectoras, que sin duda preferirán
dejar en todo á las Srita-;. Huosioger Boas., e calle de
la Independencia 4., el cuidado de darles la explicación y
de satisfacerlas con su talento y el gusto excepcional que
ponen en todo lo que hacen.

Son

Se venden en las principales Droguerias y Farmacias.

El Evangelio es la epopeya de los sencillos, un himno
anticipado á la Jerusalem de los miserables.

Mermelada de frutos del Agraeejo.
Se desgranan bayas bien maduras; se echan en agua y
se las hace henir. Después de cinco minutos de ebullición, ee aplasta la pulpa en el agua; se afi.ade un peso
igual de azúcar y se remueve enseguida como en las demás mermeladas.

Son

r-

---... ...
--·
11&gt;

.A.pa't'ato doméstico•
pai•a lavar patatas.

:&amp;IERllELADAS.

~

rri

,.

,.,,cxrc...~ .c.-,,~·•'-·',,:

Han sido objeto de los más Altos Honores en las principales Exposiciones
Internacionales, inclusas las de Barcelona y Ch1cago, dos de las , más
recientes. El abono dispensado por. 3:quellas autoridades con caracter
oficial á la.. excelencia y virtudes. med1cm~le~ de las Pildoras del Dr. Ayer.
C&lt;&gt;nfirma el juicio que han merecido del publico en general durante más de
una generación, de que estas Pildoras son las meJores del mundo.

J&gt;

11/fk1,/, l~;t/.

CI

Merm1&gt;lada de frambruesas.
De dos modos se pr.epara
esta mermelada: con pepitas
ó sin ellas. Eu el segundo
caso, se pasa la fruta por el
tamiz y se pone el puré en un
perol, con nn peso igual de
azúcar. y después se reduce
á la capa.
Para obtener la mermelada
con pepitas. se echan las
frambullllas en un perol con
una cantidad de azúcar igual
á tres cuartas partes del peso
de aquellae; Pe aplastan los
frutos con una cuchara; se
cuece la mezcla hasta que se
porga á la capa, sin dejar de
revolverla, y después se coloca en tarros ó vocales.

Las P(LDORAS del Dr. AYER

Molino para nixtamal para hacer toril/las.
Muele toda clase de Cereales a;.,í como Cacao, Carne,
.Azúcar, Chile, etc., etc. Muele mejor, y en la décima parte del tiempo,
que en cualquier otro aparato.
INDISPENSABLE PARA LAS FAMILIAS.
SU MANEJO ES ENTERAMENTE SENCILLO
SIEMPRE SE PUEDE CONSERV.A.R EN PERFRCTO ESTADO DE ASEO,

&amp;n ~O minutos muele 4 cuartillos

ae ni~tamal.

PRECIO: $15.00 CADA UNO.

"La Caja de Ahorros con Inversiones garantizadas" expide Pólizas de cim, de
quinientos y demiZ puos, cobrando mensualmente treinta centavos por las de $100;
un puo por las de $500 y dos pesos por las de $1,000.
Con tan pequefias exhibiciones esta benéfica Compafiía, favorece por medio de
sus Pólizas el ahorro, con múltiples utilidades en todas las clases sociales, lo que
proporciona asegurar una fuerte suma de dinero, para recibir la de "La caja de allorros" á determinado P,eriodo de tiempo, 6 ántes, según sus estipulaciones.
"La caja de ahorros ' proteje al pobre, presentándole la mejor manera de ahorar, y ofrece al rico un negocio lucrativo y ventajoso, en que, con pequefias inven11ones, pueda obtener una lfran utilidad.
Para comprar las Pólizas de 'La caja de ahorros." ocúrraae á la Oficina Principal, calle de CADENA NUMERO 6, por medio de los Agentes de la Compail.ía, debidamente autorizados.

GRAN PREMIO, EXPOSICION UNIVERSAL PARIS 1889
la mas alta recompensa otorgada á la Perfumeria

::E-:1:igien.e de la. Cabeza.

EXTRACTO
VEGETAL
DE ROSAS Y DE VIOLETAS
preparado oon yemas de huevos.

.E D.PINAUD
PERFUMISTA-QUI MICO

fvirección y Agencia ªeneral: ~a lle del An9el eNo. 3, IDespacho

PARIS- 37, Boulevard

de Strasbourg, 37- PARIS

�~
~

&amp;J:-._ b

Vigor

DANOS DE LAS DIOSAS,
~
CABELLOS,DE LAS NINFAS,
~
_.
CUTIS DE CLEOPATRA,

Ce!:&gt;

e:,. JABOll HAIJ!!!~:!~!1!~~!~~~!~:i DR. ROSL tt,,
EL FAMOSO REMEDIO Y PURIFICAUOII
BL QOZ ctl'RA. Lil

.. •i1ii55i1ll"ERUPCIONES, LLAGAS, ECZEMA, y
las Afecciones del Cútis,
~

el que adema.a de sUB e(ectoa pwiflcantea remedia é impide el
Reumatismo f la Gota.
f;FVéaee qne en cadapaque~e eet.iimpreso DR. _Roa..l CQ~~NY,
:Montciair, N. J., E. O. de A., am cu¡o reqllWtodeJa de eer leJIWll0,

1

o uT I N E

Antiguo v Eficaz. ~ ·

Enfermedad ea efecto, no caur.a •. LleTa en_,
-.luna ■ u origen; llUI manlfestacione11 ■ on el[..

~=

=:::edad~:rc!!~!'J:t!:~er
c~!~:nc:~~:
y•eJocontrarlonlnguna enfermedad puedeaer
mrad•.

uwarner'■ SAFE Oure," funda ■u,i;ran
repataclon flll ese principio, Demue11tra que el.

96 POR CIENTO

•e tod- Iaa enfermedade. proceden de deeó-r•
•ene. en los rltion~• y del hígado 1 y ataca
jfnetamente la ral::r. de la enfermedad, ' Su ■
eomponentes obran directamente "'obre aquel lo•
61-ga.no•, t.anto eomo alimento eomo re■tauro.­
poniéndolos en buenas comliclones de
Nin afejan earermedades y dolorea del ■l1tema

..,, l

paeral.

Para la■ lonnmerable■ dolencia■ eanaada■ por
aafdmlent06l en lo■ rlfioqea, higado y órl!ianoa
11Jiaarl011; para l011 ■ ufrimlento11 de lu muJflre.11,
,....todaatecclon nenloaa y iesarreglo11f1■ico11
• general e,,te gran remedio no llene precio,
al lgul, 8n gran éxito puado e■ una garantla
..,..auruturo
\V ABNER'8 SAFE CURE CO.
Rocbe■ter. New York,. U. 8. A..
D YBNDB EN T0DA.8 LAS B0TICA.8•.

r,._

'-V ,r•

¿

,V

~

Es el mejor cosmético

!R&gt;
lb

"8ñl ~

Polvo de Arroi e_spemal preparada con BismnlO.
HIGIENICO,
ADHERENTE,
INVISIBLE

¡§afa i}ecampuuada en la,.fzpoiiciOn {lniver:a.l.de 1889.

•

CH. FA V, Perfumista, 9, Ruede la Pa1x, Paris
(Guardarse

de fas Imitaciones y Falsiflcac1ones. - Sentenci&amp; de 8 de Mayo de 1875),

F.UIUCA ESFECIAL de AFEI'l'ES de '1'OCAll0:R por&amp; :!'.6.SEO Y '1'EA'1'It0
CREMA CAMELIA, CREMA EMPERATRIZ.
ROJO y BLANCO en cbnpew.
ROJO VEGETAL en polvo.
LÁPICES especlnle9 pnro. ennegrecer pestalie.s y cejas.

POLVOSparn empolvar loa cabellos. Blondo, bl::inco,
oro, pinta Y diamante.
BLANCO de PERLA en polvo, blanco, r6seo, Rache!.
POMADA AOJA para los io.btos, en botes Y en rollos.
Los Productos de CH. FA.Y se encuentran en el Mundo entero, en casa de los Principales Perfumistas y Droguistas.

CATARR0j.!eCIGARRILLOS ESPIC
2 fr .Jil
6 el Polvo
ASMA Y[Cajita

Hace crecer el cabeHo

•

DESTRUYE LA CASPA,
Y con su uso el cabell•
a:ris vuelve á tomar su
color primitivo.

TOMOII

El Vigor del Cabello
del Dr. Ayer está

MEXICO, DOMINGO 13 DE DICIEMBRE DE 1896.

NUMBR0!24

!!a Romería él bonof!cio ao Jos españoles qoriaos en (:tuba, ofoctuaaa ol aomingo último on el 'I'it101i_aol.$lisoo.

compuesto de los ingredientes más escogido s. Impide
qlle el cabello se
ponga claro, gris,
marchito 6 rasposo,
conservando su
riqueza.,
,f=":'..~:,.#..:-r,· e x u be .,,
· __ _:· _ rancia y
f:
f
. eolor
""_ _ "'·· ::-.=~· ·_- .. · hasta un
~~."".:~~#~~-~~- __ '· periodo
avanzado de la vida.
.'Y/

'I'

'- ~,~ V1ct1n:..

Cuanto más se usa,1 más rápi•
dos son sus erectos.

1..~

ARANOEL
.

¡ li

~.

,.,' 'I

Medalla de Oro •n la E.posición de Barcelona.
Preparado por el nr. J. c. Ayer y Ca••
Lowell, l\Ja,;s., E. u. A.
t]r"Pilnga~P en J:'"Uardla. C'.OTitra imltacione~ barata'!, El 11omhre de--"AV'er"-fip:ura.
e•1 ht envoltura, y está vacia1o en el cr:ista.I

¡¡_

J. EBPIC, :;!;O, rue Saiut-La:a:ar-e, PARJS, v TOoA• FA'°'MACIAB v

Cabello

del
del Dr. AYER

07\oau ■:RIA&amp;.

r,tda frasco.

1.h.i

FAMOSAS ESTUFAS PARA COCINAR
Estas est:ufas se combinan con tinacos de presión para agua caliente,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gasto de combustible, sirviendo pru:a el uso de bafios, etc.
Precios desde $35.00 para arriba, in9uyendo chimenea, instalación y
ensefianza de las criadas en su uso práctico.

T. S. GORE. lª Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plazuela de Guardiola
Depósito de Bicicletas «BARNESit conocidas también bajo el nombre de «WHITE FLYER.11
Refrigeradores, tinas, aguamaniles, comunes, etc. Surtido de útiles para cocina. Accesorios de Bicicletas:

Mosler, Bowen y Cook, Sucesor.
(ralle ae la G!caicnía número !Z&lt;¡',

--

ti,ntre las callos ii•l !5 a. OOavo V J!'la!eros.

A.NTES EN LA LA. 2(G CA.LLE DEL IS DE MAYO NUM. 4-.

,,

Surtido completo de las afamadas cajas de seguridad •• M OSLER"
CONTRA ROBO Y

CONTRA INCENDIO.

Escritm-ios Planos, Escritorios de Cortina, Carpetas alias para tenedor de libros, Si.llones giratorios de tornillo y resorte en gran variedal
Archiveros, Prensas para copiar, lwreros giratorios,
Libreros con cristale8, Ajuares de cuero para despachos, .MáflUinas para escribir y demás muebles para oficím,as.

•

La ·máquina para escribir .. Es:rnith-Pre:rnier."
UNICO AGENTE EN LA REPUBLICA PARA LAS CELEBRES BICICLETAS "CLEVELAND."

El más completo surtido de accesorios para Bicicletas.

"HUMBER"
Hil,ario .Meenin twne l,a honra de participar á, su numerosa clwntel,a y al píwli.co en geMral, que acaba de recibir el nuevo catálogo inglés

LAIT ANTÍPIIÉJ.JQIJE -

ECA.8 0 LENTEJAS, TEZ A.SO

S&amp;RPOLLIDOS, TEZ BARBOS
'l'f)

BICICLETAS "HUMBER," "STE!RNS," "TURIST" "RECORD."

o

GRANDFS TALLERES DE COMPOSTURAS Y MAGNIFICO SURTIDO:DE
M.EXICO.

-

pura ó mezclada con agua, dlsl

para 1897, y que re,r,,{)e aesae «hora pedidos para trasmitirlos á Ingl,aterra.

AVENIDAJUAREZ 4.

~'(,Y

'&lt;l.

A LECHE ANTEFÉL

DE LA E/U,QUK!iA "E'!JiiBER,"

Ac.JC.hl~VR10S.

"'-. :,,,~1,lt,,. DE,t

ARRUGAS PRECOCES

EFLORESCENCIAS
ROJECES
&amp;

~ ol cút.U

=-

APARTADO 189.

PATE EPILATOIRE DUSSER

de:struye basta lu RAICES el VELLO del roslro de las damas (Barba, Bigote, etc.}, a
Dingun peligro para el cutis. SO &amp;nos de Éslt:o,JmiJlare¡ de testimonios ¡;arantiu.o ia dcada
de esla preparacion. (Se ffllde en MJ•a. para h barba.. J eQ 1/2 oaJas para el bigote ligero), Paa
los bralos, empléesed l!ll6.f'OBA:. DVSBEB, l,rueJ..J,•Rouneau, parl&amp;,

2. Portada. del "'Coln1ado."
ts. ''La Ron1.erin.-. u

l . D11.lcc.·ri.a.
4. "Salud á los valientes.u

3. ToID.bola..

.6 . ''La.~Trocba .. ''

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91781">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91783">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91784">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91785">
              <text>23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91786">
              <text>Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91787">
              <text>6</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91804">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91782">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 23, Diciembre 6</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91788">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91789">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91790">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91791">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91792">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91793">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91794">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91795">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91796">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91797">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91798">
                <text>1896-12-06</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91799">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91800">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91801">
                <text>2017457</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91802">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91803">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91805">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91806">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91807">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="894">
        <name>Archiduquesa María Dorotea</name>
      </tag>
      <tag tagId="889">
        <name>Azufre</name>
      </tag>
      <tag tagId="888">
        <name>Chapingo</name>
      </tag>
      <tag tagId="511">
        <name>Cuba</name>
      </tag>
      <tag tagId="893">
        <name>Duque de Orleans</name>
      </tag>
      <tag tagId="887">
        <name>El trabajo</name>
      </tag>
      <tag tagId="891">
        <name>Felipe de Nápoles</name>
      </tag>
      <tag tagId="892">
        <name>Helena de Montenegro</name>
      </tag>
      <tag tagId="890">
        <name>Soldado españoles</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3521" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2163">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3521/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._24._Diciembre_13..pdf</src>
        <authentication>8f1d8f506cd85ed92f9a34e5eb79a633</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117343">
                    <text>~
~

&amp;J:-._ b

Vigor

DANOS DE LAS DIOSAS,
~
CABELLOS,DE LAS NINFAS,
~
_.
CUTIS DE CLEOPATRA,

Ce!:&gt;

e:,. JABOll HAIJ!!!~:!~!1!~~!~~~!~:i DR. ROSL tt,,
EL FAMOSO REMEDIO Y PURIFICAUOII
BL QOZ ctl'RA. Lil

.. •i1ii55i1ll"ERUPCIONES, LLAGAS, ECZEMA, y
las Afecciones del Cútis,
~

el que adema.a de sUB e(ectoa pwiflcantea remedia é impide el
Reumatismo f la Gota.
f;FVéaee qne en cadapaque~e eet.iimpreso DR. _Roa..l CQ~~NY,
:Montciair, N. J., E. O. de A., am cu¡o reqllWtodeJa de eer leJIWll0,

1

o uT I N E

Antiguo v Eficaz. ~ ·

Enfermedad ea efecto, no caur.a •. LleTa en_,
-.luna ■ u origen; llUI manlfestacione11 ■ on el[..

~=

=:::edad~:rc!!~!'J:t!:~er
c~!~:nc:~~:
y•eJocontrarlonlnguna enfermedad puedeaer
mrad•.

uwarner'■ SAFE Oure," funda ■u,i;ran
repataclon flll ese principio, Demue11tra que el.

96 POR CIENTO

•e tod- Iaa enfermedade. proceden de deeó-r•
•ene. en los rltion~• y del hígado 1 y ataca
jfnetamente la ral::r. de la enfermedad, ' Su ■
eomponentes obran directamente "'obre aquel lo•
61-ga.no•, t.anto eomo alimento eomo re■tauro.­
poniéndolos en buenas comliclones de
Nin afejan earermedades y dolorea del ■l1tema

..,, l

paeral.

Para la■ lonnmerable■ dolencia■ eanaada■ por
aafdmlent06l en lo■ rlfioqea, higado y órl!ianoa
11Jiaarl011; para l011 ■ ufrimlento11 de lu muJflre.11,
,....todaatecclon nenloaa y iesarreglo11f1■ico11
• general e,,te gran remedio no llene precio,
al lgul, 8n gran éxito puado e■ una garantla
..,..auruturo
\V ABNER'8 SAFE CURE CO.
Rocbe■ter. New York,. U. 8. A..
D YBNDB EN T0DA.8 LAS B0TICA.8•.

r,._

'-V ,r•

¿

,V

~

Es el mejor cosmético

!R&gt;
lb

"8ñl ~

Polvo de Arroi e_spemal preparada con BismnlO.
HIGIENICO,
ADHERENTE,
INVISIBLE

¡§afa i}ecampuuada en la,.fzpoiiciOn {lniver:a.l.de 1889.

•

CH. FA V, Perfumista, 9, Ruede la Pa1x, Paris
(Guardarse

de fas Imitaciones y Falsiflcac1ones. - Sentenci&amp; de 8 de Mayo de 1875),

F.UIUCA ESFECIAL de AFEI'l'ES de '1'OCAll0:R por&amp; :!'.6.SEO Y '1'EA'1'It0
CREMA CAMELIA, CREMA EMPERATRIZ.
ROJO y BLANCO en cbnpew.
ROJO VEGETAL en polvo.
LÁPICES especlnle9 pnro. ennegrecer pestalie.s y cejas.

POLVOSparn empolvar loa cabellos. Blondo, bl::inco,
oro, pinta Y diamante.
BLANCO de PERLA en polvo, blanco, r6seo, Rache!.
POMADA AOJA para los io.btos, en botes Y en rollos.
Los Productos de CH. FA.Y se encuentran en el Mundo entero, en casa de los Principales Perfumistas y Droguistas.

CATARR0j.!eCIGARRILLOS ESPIC
2 fr .Jil
6 el Polvo
ASMA Y[Cajita

Hace crecer el cabeHo

•

DESTRUYE LA CASPA,
Y con su uso el cabell•
a:ris vuelve á tomar su
color primitivo.

TOMOII

El Vigor del Cabello
del Dr. Ayer está

MEXICO, DOMINGO 13 DE DICIEMBRE DE 1896.

NUMBR0!24

!!a Romería él bonof!cio ao Jos españoles qoriaos en (:tuba, ofoctuaaa ol aomingo último on el 'I'it101i_aol.$lisoo.

compuesto de los ingredientes más escogido s. Impide
qlle el cabello se
ponga claro, gris,
marchito 6 rasposo,
conservando su
riqueza.,
,f=":'..~:,.#..:-r,· e x u be .,,
· __ _:· _ rancia y
f:
f
. eolor
""_ _ "'·· ::-.=~· ·_- .. · hasta un
~~."".:~~#~~-~~- __ '· periodo
avanzado de la vida.
.'Y/

'I'

'- ~,~ V1ct1n:..

Cuanto más se usa,1 más rápi•
dos son sus erectos.

1..~

ARANOEL
.

¡ li

~.

,.,' 'I

Medalla de Oro •n la E.posición de Barcelona.
Preparado por el nr. J. c. Ayer y Ca••
Lowell, l\Ja,;s., E. u. A.
t]r"Pilnga~P en J:'"Uardla. C'.OTitra imltacione~ barata'!, El 11omhre de--"AV'er"-fip:ura.
e•1 ht envoltura, y está vacia1o en el cr:ista.I

¡¡_

J. EBPIC, :;!;O, rue Saiut-La:a:ar-e, PARJS, v TOoA• FA'°'MACIAB v

Cabello

del
del Dr. AYER

07\oau ■:RIA&amp;.

r,tda frasco.

1.h.i

FAMOSAS ESTUFAS PARA COCINAR
Estas est:ufas se combinan con tinacos de presión para agua caliente,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gasto de combustible, sirviendo pru:a el uso de bafios, etc.
Precios desde $35.00 para arriba, in9uyendo chimenea, instalación y
ensefianza de las criadas en su uso práctico.

T. S. GORE. lª Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plazuela de Guardiola
Depósito de Bicicletas «BARNESit conocidas también bajo el nombre de «WHITE FLYER.11
Refrigeradores, tinas, aguamaniles, comunes, etc. Surtido de útiles para cocina. Accesorios de Bicicletas:

Mosler, Bowen y Cook, Sucesor.
(ralle ae la G!caicnía número !Z&lt;¡',

--

ti,ntre las callos ii•l !5 a. OOavo V J!'la!eros.

A.NTES EN LA LA. 2(G CA.LLE DEL IS DE MAYO NUM. 4-.

,,

Surtido completo de las afamadas cajas de seguridad •• M OSLER"
CONTRA ROBO Y

CONTRA INCENDIO.

Escritm-ios Planos, Escritorios de Cortina, Carpetas alias para tenedor de libros, Si.llones giratorios de tornillo y resorte en gran variedal
Archiveros, Prensas para copiar, lwreros giratorios,
Libreros con cristale8, Ajuares de cuero para despachos, .MáflUinas para escribir y demás muebles para oficím,as.

•

La ·máquina para escribir .. Es:rnith-Pre:rnier."
UNICO AGENTE EN LA REPUBLICA PARA LAS CELEBRES BICICLETAS "CLEVELAND."

El más completo surtido de accesorios para Bicicletas.

"HUMBER"
Hil,ario .Meenin twne l,a honra de participar á, su numerosa clwntel,a y al píwli.co en geMral, que acaba de recibir el nuevo catálogo inglés

LAIT ANTÍPIIÉJ.JQIJE -

ECA.8 0 LENTEJAS, TEZ A.SO

S&amp;RPOLLIDOS, TEZ BARBOS
'l'f)

BICICLETAS "HUMBER," "STE!RNS," "TURIST" "RECORD."

o

GRANDFS TALLERES DE COMPOSTURAS Y MAGNIFICO SURTIDO:DE
M.EXICO.

-

pura ó mezclada con agua, dlsl

para 1897, y que re,r,,{)e aesae «hora pedidos para trasmitirlos á Ingl,aterra.

AVENIDAJUAREZ 4.

~'(,Y

'&lt;l.

A LECHE ANTEFÉL

DE LA E/U,QUK!iA "E'!JiiBER,"

Ac.JC.hl~VR10S.

"'-. :,,,~1,lt,,. DE,t

ARRUGAS PRECOCES

EFLORESCENCIAS
ROJECES
&amp;

~ ol cút.U

=-

APARTADO 189.

PATE EPILATOIRE DUSSER

de:struye basta lu RAICES el VELLO del roslro de las damas (Barba, Bigote, etc.}, a
Dingun peligro para el cutis. SO &amp;nos de Éslt:o,JmiJlare¡ de testimonios ¡;arantiu.o ia dcada
de esla preparacion. (Se ffllde en MJ•a. para h barba.. J eQ 1/2 oaJas para el bigote ligero), Paa
los bralos, empléesed l!ll6.f'OBA:. DVSBEB, l,rueJ..J,•Rouneau, parl&amp;,

2. Portada. del "'Coln1ado."
ts. ''La Ron1.erin.-. u

l . D11.lcc.·ri.a.
4. "Salud á los valientes.u

3. ToID.bola..

.6 . ''La.~Trocba .. ''

�870
EL MUNDO.
13 DICIEMBRE,!1896.
= = = = = = = = = = = = = = ~ = = = = c·~ = = = = = = a = = = = = ~ = = ' = = = =
«EL MUNDO."
8Bl[A.NARIO ILUSTRADO.

Teléfoao 434.-Calle de Tibureio núm. 20.-Apartado 87 b.
MB:x:100.
Toda 1&amp; correspondencia, debe dlr.lgirse
al Gerente de este perlódioo.

La a11BCrici6n á EL MIJNDO vale $1.25 centavos al mee,
y se cobra por trimestres adelántOOoe.
Námeros sueltos, 50 centavos.
Avisos:, razón de $30 plana_por cada publicación.

Todo pago delJé ser·precisa.mente adelantado.
BBGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGlTh'DA CLASE,

e.Agentes exclusiVos para los Estados Unidos y Canadá Tlie Spanish American Newspaper Dom pan y, 136 Liberty St. New York, E . U.11

1.Ca preuisi6u i)e 5Juáre¡.
Bn la última correspondencia de D. Emilio Castelar, v
en el fondo de una robusta parrafada, encontramos estaS
línea.e que reclaman atenta meditación:
uTodav(a se disputan el desvanecido trono de Francia
cuatro pretendientes; los Hannóveres, arrojados de Alemania, y los Barbones, disminuidos por sus propias victorias; no se· conforma ningnno con dee-gracias impues·
tas por el progreso· á su poder y autoridad antiguos; en
cada reinecillo italiano, antaño existente, late una oposición oculta, presidida por dinastías destronadas que no
pueden á. su dee-gracia resignarse y q1~e dPtestan la unidad de Italia; los Karav peniruen á los Miloch en Servia; el príncipe que pueda recoger la corona y el tálamo
de la reinecilla holandesa, puede dar en tierra con la independencia en Holanda; á nosotros nos n1ortifica el cien
veces roto y rei;ihazado por la voluntad nacional Don Carlos, que alguna vez n~s arrojará la guerra civil encima é
inmolará. otra generación españ.ola ...... ),
Es decir 1 que las nacionalidades europeas no sólo llevan en su seno el monstruo de sus ferrflentaciones socialistas1 no únicamente sienten sobre su cabeza la amenaza de palpitantes conflictos internacionales, sino también
ven mnagadas sus instituciones y oscilantes sus gobiernos y en grave riesgo su tranquilidad pi¡blica 1 ante la audaz tentativa de uno de .astas cabecillaR, dispuestos á ha•
cer caer víctimas y provocar tragedias, empobreciendo
territorios y virtiendo á raudales Ja sangre humana, á
trueque de alcanzar un poder que se ofrece con'!taote•
lllente á sus ambiciones.
Y ante la espectativa de tales tragedias, no podemos
nosotros-joven agrupación, que apenas comenzamos á
dar los primeros pasos firmes en el terreno· de la naciocionalidad-dejar de convertir la mirada hacia el pasado,
y exhaltar una vez rná.s aque11a actitud de roca 1 aquella
impasibilidad de esfinge que frente á los cautivos de Querétaro, y en medio de la clamorosa piedad de un grupo
·de compasivos, desplegó aquel hombre de nervios de ace1·0, sereno y reposado, que sobre el patíbulo del Cerro de
la.s Campanas escribió las páginas máe elPcuentes de la
justicia nacional, mirando al porvenir y con la esperanza puesta en las generaciones venideras.'
Todas las súplicas y todas las att1enazas se estrellaron
en aquella voluntad so_steniQ.a1 que, siempre dispuesta al
sacrificio propio, no podfa en extraña al dolor ajeno.
¿Qué hubiera impor~ado una vida ahorrada, cuando ya
,el triunfo de In Rt&gt;plÍ blica se habia realizado?

energías en esa gran obra.
de laborcolectivaquelo coloca á la vanguardia del progreso.
Resuelto el problema po•
Jitico, tódo ha sido reetitui.
do á su normal estado. La
fiebre agitó _momentánea-mente este gigantesco organismo, cuya fuerzu estriba
en la regularidad de lns pulsacionei;. Todo en la Unión
Americana asusta por su
Illagnit"t1d, todo es mons truoso, pero todo también
está sometido á nna regla,
á una norma. á un denomfoador comtín.
Bryant felicitando á l\lac
KiulPy y sometiéndose á
las decisiones populares,
da la medida del espíritu
de este pueblo. De abolen·
go revolucionario, Bryant.
bubifse rechazado la derrota y se habría consagra•
do á la tarea de ,;alvador de
la patria, siendo uno de
tantos regeneradores que la
cosecha de• politicastro ba
arrojado en estos último&amp;tiempos en loe revueltos,
campos de las republicas
cen~ro americanas.
Pero Bryant sabe demasiado bien que en la Unión
Americana, el pueblo es an•
te todo un fiel observadorde los principios de justicia,
y que la fracción derrotada jamás se prestará á vu ¡.
nenr sus" instituciones,
que está.o por encima de
BllB miemos intereses, basey edificio de su poderíoNacional.
¿Y qué re'presenta esta
lucha para los dos partidos.
militantes?
La prensa americana nos.
proporciona curiosos pormenores acerca de la últi ·
Toodoro A. Dehesa, Gobernador reelecto del E;;tadó de Veracruz.
~
ma campaña electoral.
Según la Gorite:mporar11 Review pu~de estimarse en un,
Pero Juárez al suprimir al hombre, suprimía también
millón á 1.500,000 el número de electores que durante la
la idea que lo encarnaba¡ arrebatab'.l. la bandera que pocampaña presidencial han recibido un salario pagado por
dría servirá un partido _para provocar_ nuevas 11:Lchas fu.
la caja de su partido.
turas · quitaba toda oca'31Ón de conmoc1oned ven1der.1s.
A cada nueva campaíla preeidencial 1 los gastos electoY ~hora, cuando los o1ios se han extinguido y lag parales ascienden á mayores rnmas.
siones se han aquietad•&gt;, lo3 que entra 110:1 á la vida púEn 1880, el comité nacional del partido republicano reblica con un gran sentimiento de olvido, podemos mos•
cojió 450,000 pesos por subscripciones. Cuatro años más.
trarnos eternamente gratos á esa augusta sombra, á quien
le hubiera costado menos trabajo ser cowpasi vo que jus- tarde, el total de estae contribuciones Toluntarias llegaron á $500,0CHJ. En 1888 fueron de $800,000 y en 1892 deticiero!
$1.000,000.
A. medida que los intereses se acrecientan, las elec:cio•
nea reclaman más dinero en los Estados Unidos, lo que
prueba que el desarrollo de su riqueza pública sigue una
proporcion vertiginosa.
En estos últimos días hemos visto á tres Secretarios de
Y el sostenimiento de todos estos intereses, el equili Despacho asistirá las discusiones de iniciativas de leyes, brio de estas fuerzas, encontradas á ocasiones, hostiles,
pres~ntadas á 1a Cámara de Diputados por conducto de disímbolas y contradictorias, se halla en la médula de
sus respectivos departamentos.
_
este pueblo cuyos grupos se honran, en respetar el día de
Como los Ministros en México no están suJetos á la
la derrota al enemigo que atacaran la maH.ana de la baacción parlamentaria, la presencia de los Sres. Liman- talla.
tour Baranda y Fern:indez Leal debe considerarse como
Las nacioaes ricas son las que Terdadernmente se ejerun a'cto de consideración hácia la Cámara, ya que ésta no citan en el cumplimiento de la ley.
babia reclamado informe de estos funcionarios .
En las sesiones á que nos referimos, los :Secretarios han
tomado parte activa en el debate, siendo espectadores de
modificaciones int,roducidas por la Cámara á sus iniciativas-como las que eliminaron de la ley de Catastro el
concepto jurídico,-hecho digno de atención, puesto que RESUllEN.-El mensaje •1•1 Presid•nte Cleveland y la cnesrevela un deseo de establecer el acuerdo, previo un tra ti(rn cubana.-Ni tirios ni troyanos qnedan satisfechos. bajo preliminar, entre el poder Ejecutivo y el .LegislaExplo'4ionelil anti-hi-1panas en el Senado americu.no.-La.
tivo.
muerte de Maceo.-¿Heroe ó Cabecilla.
Nuestros viejos parlamentos batalladores habían hecho
dificil cuando no imposible esta inteligencia, ya que las
Con el ansia é impaciencia· con que era esperado el
pa~iones arrojaban á los partidos á los_ ex~remos m~s ra- mensaje del Presidente Cleveland al Congreso americano,
dicales. Esta costumbre del obstrucc10msmo nac10nal, ha sido comenta4o inxiediatarnente por los que pretenha podido servir para que un poder público, ~uertemen- den encauzar la pública opinióu en la prensa del mundo.
te constituido y anheloso de salvar á. la nación de sus civilizado.
tradicionales vicios políticos, haya procurado no expoMalos cálculoe hacían los. que esperaban encontrar un
ner á las pasiones políticas todas aquellas medidas de cambio radical en la política que ha informado una adtrascen.d encia y que un escarceo parlamentario ha podi - ministración en los momentos en que se acerca :t sus posdo muy bien echar por tietra.
trimerías. El gabinete que con tanta habilidad ha sabidoEn la actualidád, las circunstancias han variado y los surtear los escoilos con que ha tropezado ültimamentemiembros que forman las Cámaras parecen más preocu- en sn marcha; que salvó admirablemente la crieis electo •
pados por una legislación útil á la República que por una ral, en verdad sea dicho, más por la sensatez y_ sentido
campaña política. Las funciones de que él poder Legiti- práctico del pueblo que por la ingerencia del poder púlativo fué investido eu el anterior período, indican un blico en la tremenda lucha de los partidos; que en su eledeseo de dará este cuerpo mayores atribuciones en los vada concepción del novísimo monrofsmo americano, ha
futuros problemas políticos y la conducta de los Secreta- logrado imponerlo á la Europa mJnárquica por medio de
rioa de Despacho á que hemos aludido. es otro teetimo- la sumisión de Inglaterra, que ha tenído que someterse al
mo de la importancia especialmente concedida á la Asam- arbitraje temporal, y aun ee prepara al permanente, para.
blea popular en estos tiempos.
hufr da disputas como la de Venezuela, que la orillaban
Del buen juicio desplegado por la Cámara rlependerán á conflictos serios: ese gabit;.tte que ha sido prudente y
muchas de Jas cuestiones de orden público que el porve - cauto en la cuestión cnbanir, y ha procurado conserva_r
nir nos oculta en sus impenetrables velos.
en todo su vigor el mantenimi ·nto de las leyes de neutralidad durante la guerra sin cuartel que arruina la Gran Antilla, y preservarse de las reclamaciones de Ee-paña pot""
el filibusterismo incesante_ de los americanos, no ha podido cambiar su programa en un momento dado, y sa•
El pueblo americano, restañada. !a sangre de las heri- tie-facer las aspiraciones desmedidas de los laborantes
das que el combate electoral ha abierto en sus intereses,
cubanos que simpatizan con la insurrección, ó !as exigen•
reposado y satisfecho, vuelve nuevamente á emplear.sus
cias de los patriotas espaiiole:s, que ·q uisieran ve~ á. los

1.Cos ,fflinistros en d lJ)arlamento.

tlespufs i)e las elecciones.

GencmlJ, mu1::rto en el comtiate de Punta. Brava.

EL MUNJ)(l.

371

1

l9olítira Qííeneral.

Josét_Macro, General dél Ejército Cubanc,, (Vl'ase nuostra Politica

13 DICIElfRRE, 1891\.

LA{ROMERIA ESPASOLA EN EL T°iVOLI DEL{ELISEO.-TROFEO:ooLOCADO A J,A ENTRADA

rebeldes abandonados á. su propia suerte y faltos del au- repi;.esentan, ya se lanzan á las agitadas luchas parlamen
xilio de Dios y de los hombres.
• tarias que hicieron célebre el anterior periodo de ¡:::e~io
Ha satiflfecbo Mr. Cleveland lo que podíasatiafacer: ha
nea; ya llneven uno después de otro numeroso1- prny@c10~1
dejado intacta la serena majestad del. poder soberano no de simple reconocimiento de beligerancia á Jo,. cub.\·
de su nación que no se altera por reclamaciones ni se des- nos sino de declaración de independtmcia de la Repúbli·
vanece por amenazas.
ca de Cuba.
Apenas hablan como con una especie de ~arca'3mn de
los buenos oficios interpuestos por el gobierno ain.:&gt;ricaPinta con los colores de la verdad la situación de Cuno, para hacer cee-ar paaíficamente la tr~ménda h1ch l; se
ba y de· los rebeldes; no cree que exista un gobierno
lanzan á la política de aventuras, y se pretttndt&gt; ~ll tnnn
constituido emanado de la revolución, y por lo mismo
imperativo que l&lt;)s Estados Unidos con toi,,~ s11~ fo¡.,rz l'l
no considera oportuno conceder á los insurrectos loa derechos de beligerancia. Con eso halaga al gobierno y al de mar y tiura tomen posesión de la Isla, h l'!~a que t:l
pueblo espaiiol. Pero teme por lo porvenir; en nombre
del supremo derecho que le Ga la fuerza y de los intPreees americanos amenazados, y de las simpatías manifiestas del pueblo en favor de la insurrección, y de la Bf'gnridad de los Estados Unidos, empefiados en la contienda,
dice que si Espafia llegara á. hacerse imr-otente para restablecer la paz, habría que pensar en una inter ención
directa para hP.cer cesar esos excesos de sangre y de matanza . ...leí halaga á loe que sostienen la causa cubana.
Por esv es que el pasaje más importante en el mensaje
de Cleveland y el que con más ansiedad era esperado en
todo el continente y con más impaciencia comentado
era por los eepafioles 1 ha dejado contentos á pocos y hecho brotar recriminaciones en muchos.
Los rebeldes y sus eimpatizadoies aguardaban de la
moribunda administración algo más que la anodina autonomía que aconseja, para llenar sus aspiraciones. Apenas tienen razón: hnbiérase propuesto al principio de la
lucha, y cuando aun no se !:aabían desatado los odios y
fermentado los rencores; hubiérase propue13to cnando el
suelo no se había empapado en sangre, ni se habían alum•
brado 1oe- hermosos paisajes tropicales de Cuba con los
resplandores del incendio; hubiérase propuesto cuando
el abismo que separa á peninsurnres y antillanos no estaba _tan hond_o, y tal vez la hubieran aceptado los jefes de
la rnsurn cc1ón. HL y cree::nos que es demasiado tarde·
la lucha empo-ñadJ. es de vida ó de muerte, y los que eue~
flan con la patria cubana han pronu_nciado Ja fatídica
frase de ¡ Indepen.den.cia 6 muerte!
Y España qne por su parte está resuelta tambien á todos los sacrificios, no cejará en su empresa· no hablará
de reconciliación y de concesiones, hasta v~r dom,¡dos á
los jefes insurrectos: ¡Cuáatas y cuán tremeridas luchas
Is esperan en esa guerra encarnizada!

•
••

pueblo de Cuba se dé el gobierno y~la constitución pc;lí
tica qne qniera su soberana vohmtad.
Y allá van loe representantes de la Cámara federal de
lós Estados Unidos, estallando en proyectes y haciendo
explo~ión en estrofas elocuentes de oratoria agre.eiva.
No importa que, al solo anuncio de.loe candentes bills,
los fondos americanos bajen en las Boleas europeas; allá
van, armados de tropos de dinamita y dieparaIJdo como
pr yectiles explosivos la1:1 frasea de su elocuencia y las
metáforas de su doctrina Monroe, llevada al último ex -

1.ren1n.

Si la prudencia de Cleveland dejó el campo abierto y

•
••

Pero si Clev~land ha podido conservar la majestad que
le corresp_onde como Jefe de una nación poderosa y fuerte que qmere rPspetar el derecho ageno; si como magistrado responsable de e-ns actos y desde su alta in,•estidura, no ha qne-rido dE&gt;jarse llevdr de rns propias simpatías
por no e;'Cponer al país que gobierna tal ve,¡ á una lucb~
1nternac10nal; los senadores americanos que no son responsables de ninguna de sus opiniones, y tienen qne sostener las convicciones y basta los deseos del pueolo que

•

"LA CASCCA " FO.SDA .

�13 DICIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

GUADALAJARA.
L&amp;S fiestas inaugurales del ferrocarril de Amtra.

LA.ROMERIA ESPA~OLA EN EL TIVOLl DEL. ELISE0-"LA FoB.TUHA," JuEGO.-''EL Couuoo," I'A.LCO .ESCENico.

sin solución el problema cubano ·al gobierno que ha de
inaugurar Me. Kinley en :Marzo próximo; l_oe arrebatos
de los aeuadores, demócratas 6 republicanos, pueden lle·
nar de sombras el porvenir de la Unión Americana, de•
jan do como hf rencia á la futura administración las difiCultades de un conflicto internacional y basta las aventuradas vicisitudes de una guerra.
Necesitan hoy máfl que nunca de toda su prudente sensatez los gabinetes de la Casa Blanca y de Madrid, aquél,
para no dejarse arreba"ar por los entusiasmos cubanos de
loe senadores, y éfte, para sofocar las explosiones de patriotismo qne Df&gt;Cetariamente han de estallar en Eepafia,
como eco obligado ·ae las peroraciones en el Senado americano.

•
••

Imposible cerrar la preaent6 crónica sin decir una palaLra siquiera de la nottcia que acaba de transmitirse á.
la prensa diaiia Fobre la muertf' de Antonio Maceo, jefe
de altísima importancia en ]as filas insur:rectae.
No ha venido con el laconismo ordinario de los men•
sajes telegd ficoP; t uie tal lujo de det-alles y minuciosos
pormenores, que más airven para desvirtuarla1 qutl pa.ra
afumar en el ánimo la convicción y la certi:za.
Sea como fuere, el relato de ese hecho ha producido
relámpagos de tn1m,nda agitación que, como estremecimientos de alegría JIBra unos, como calosfrío de consternación para otros, Lan cruzado por todas partes donde
hay alguien que ee interese en la suerte de España ó en
~l porvenir da Cuba.
Verdadera ó íalFa, con:firmadaó desm1;:,ntida, 1a muerte
de Maceo f'S un acontecimiento que merece detenernos
11.npunto. La de!'&amp;,pa,ición deun hombre que por luengos meses ~e había adue:fiado de la provincia de Pinar
del Río; necesitando la consbrucción de la terrible trocha
y la concentración de Jo más florido del ejército español
en Cuba y haFta de la presencia del Capitán Gene,a1,
tiene que i;;er como un golpé de maza pa1a la cauFa insu•
rrecta. ¡Cuántos L1:1brá que desálentadoF y llenos de :u.guetia, al ,er caer al que era columna y faro en el campo
lli.e los rebeldes, se aparltan desencantados! cuántos que,
irritados por la példida que expnimentan, se lancen
«.esa.tentados y locos, y caigan heritlos E'ntre las fuertes
huestes espafiolas! J_a i,érdida es grande; su influencia
moral y maf'erial Ff' hará t:entir en la dirección que - tomen los asuntoe cubanOP.
Pero si Jos que eiwpatizan con esa causa, tienen razón
en sentir y lamf'ntar la muerte de Maceo, creemos que
tampoco lee falta cmmdo aseguran que la muerte d~ un
hombre no es la muerte de la idea que defendía.
Si por acaso ee confirmara la noticia que comentsmos,
ya tendremos ocaei6n de hablar nuevamente del cabeci·
lla aborrecido que puede ascender al pedestal del héroe.

Hasta hoy ee le llama jefe de chusm&amp;; si por algún evento el éxito coronara el esfuerzo de sus partidarios, la historia tendrfa que alzarlo á la categoría de caodillo.
Así es la historia, ó más bien, así somos los· hombres.

X.X.X.
10 d~ Diciembre de 1896.

'l'ElATRERIAS
Leopoldo Frégoli, el famoso excéntrico que ha merecido aplausos de todos los públicos, obtuvo en su de/,ut un
éxito brillante sobre toda ponderación. Loe cqncurrentee al Teatro Principa), benefactores intachables de las
zarzuelas en un acto, con tangos y vieajee de Obregón,
han aplaudido hat!ta dejarse rojas las manos y se hacen
lenguas de las habilidades del excéntrico.
Vndad que parece cosa de milagro eso de que un solo
hombre cante UD dúo y multiplique su persoua basta el
infinito. En otros tiempos, nadie hubiera quitado á.Frégoli ur,a crtmaci6n en vida, por lo hechicero. Hoy, es
diEtinto: eeae brujerio.s se castigan con ovaciones.
Se transforma el excéntrico con una destreza y una
prontitud que dan la castafía á loe más listos. Y no
e6lo cambia de traje; también muda de rostro y de vozen menos tiemyo que el empleado por cu~lquíer mortal
para quitnrse e sombrero.
Se presenta á usted, en la escena, Frégoli personalmente; como es, con su cara sonriente y sus ojos vivarachos, y todavía no ha concluido usted de enterarse de los
JaFgOS de su fisonomía y ya está el humbre, convertido
en una colegiala ó en un viejo.
El eepectador se queda con la boca abierta y gracias á
que transcurridos algunos minutos, pueda preguntarse:
-¿Y el otro?
Canta con voz de tiple, con voz de bajo, con voz deba rítono, cou voz de tenor¡ y si se lo propusiera, cantaría
con voz de Pardavé.
Sale á la escena, hecho un profesor de música, _par-feota-mente caracterizado con cara de mal humor, y eegri·
miendu á modo de palmeta, un rollo de papele9. No hace m~e que sentarse al piano y ya está saliendo en forma
de jonu rubia y gallarda, por el foro, A recibir una leccciqn de mó.eiea. Y canta la discípula y el maestro canta,
cada uno con au voz natural, si es que Trégoli tiene uua
voz y no una colección como loe órganos de las iglesias.
A .nadif:' asombrará que un hombre maravilloso que
cambia de individuo, tan artísticamente, sea aplaudido
con entuaiasmo. Ese hombre vale poi tod1' una cowpa·
l!íB.

•••

Para oir buena música y á. buenos arti~tas, en el Tea-

tro Nacional. -=.a compallía de ópera, no es, como otras
muchas que hemos oído á prueba de jaqueca: y que noB
costaran un ojo d.., la cara. Después de Michelena, en la
compafiía de ópera todo ha marchado perfectamente.
Cada día se refuerza el cuadro con artistas de la calidad de Angelina Gay, la Sri ta. Riera y he Sres. Roura y
Visconti. Y no cuento á Cbole Goyzueta, porque esa
adelantada cantante está al servicio de la Compañía desde el principio de la temporada.
Exitoa no han eticaseado. Poede asegurarse qué cada
función es un éxito. Africana lo ha sido para CholeGoyzueta; Trovador para la Srita. Riera y el Sr. Roura; A.ido
para la Sra. Gay.
Excepcional verdaderamente, el resultado de las and.
ciones de .Africana.. Esta ópera de Meyerbeer nunca h&amp;.
bía eido representada en México regularmente siq-1iera.
Compañías de ópera en que figuraban notabilidad~s, fracasaron siempre, representando .Africana; artistas consagrados por la fama que quizá en otros teatros cantaran
irreprochablemente La obra, nunca acertaron á cantarla
en los teatros de México. Por esto, el resultado obtenido
por la Compafila de Opera popular, llamó la atención y
ha sido un triunfo para los artistas.
Cierto que no necesitaban de este éxito para ser jussamente alabados. Su@ facultades no comunes hubiera&amp;
triunfado siempre. Para terminar: la Compañia Sotorra
ea buena, bonita y barata. ~o se puede pedir más.

El Sr. D. Teodoro A.. IJebesa.
Como saben nuestros lectores acaba de ser reelooto gobernador de Varacruz pura e1 c•1atrienio constitucional
que principia este mes. Con tal motivo y para continuar
la galería de Jeíee de los Estados quo ht!mos iniciado en
nuestro sc:manario, publicamos el retrato que hallará».
en esta plana nuestros 1-ectorP.s.

Otro pago de $5,000., de "La Mutua"
EN P.A..CH.UCA....

Pacuuca, Noviembre 11 de 189&amp;.
Sr. Don Carlos Sommer, Director General de 111'\ Mu....
tua.)1-México.-Muy @eñor mío:
Por couducto de los Sree. Pérez Duarte y O'!-, y Rnte e1
Sr. Notario Público D. A.uetreberto T. Andrade, hor. roe
ha sido entregada la suma de $5.000,00 (Cinco mil pt,sos), valot de la póliza núrn 765.222, bajo la cual est;uvo
8SE1,'.Urada mi finada madre, la Sra. María Guz.mán de
lleJía.
D11y á. usted las debidas gracias por la eficacia. oon qne
ha sido atendido t,Ste pago. antorizándolo_ para publicarlo.-811 atta. S._S.-Soji,,a Meií.a.

ti~namente nos precedieron El :!fundo diaTio y El Impar·
C1.al. Nuei:;tros l~torf's saben con qué entusiasmo tan inmenso fué recibido el General Diaz, cómo todas lae clases,
todos .los gremios, t-odos loP grupos-socialeii sA dieron cita en la eet:ición para aclamarlo; el aspecto de viaje
t.riunfal que tuvo la excursión á !.meca; el entusiasmo de
los habitantes de esta ~impática ciudad que et,l;á. por fin
comprendida en la red ferrocarrilera de la República, no
rp.euos grande que el mostrado por li::ie pobladores de
Guadalajara; el baile dado en e1,ta ciudad por las clases
pudientes al General Diaz en un salón soberbio, iluminado pnr todos los eoles de la electricidad y por todas
las estrellas de loq ojoe; los mil agasajns y dewostracio•
nes de que ahí fué objeto ,Jnestro Primer .Magistrado, el
hermoso brindis del Coneul de España Señor Don Justo

Hay en la República una ciudad privileofada: Gttad1.lajara, capital_del_Estado má.s populoso y ~ás fuerte del
Jpaíe.
Es inferior á Mé:x:jco, li. este inmenso hormiguero b~mano dcmde concurren tantas energías, donde se recon-centran tantos esfuerzos, donde se advierte una pugna
tan ~remen~a. e~tre infinitos int?resee que batallan por
la vida;~ mfenor, sí., en población y en extensión, pe·
ro s~per1or en hermosu!a, un_a hermosura especial que
cautiva al transeunte y 10 detiene en sus redes y Jo mima
y lo domefia como Armida á Reinaldo,
En qué consiste tal hermosura?
Gusidalajara DO ae recuesta como México en el
lecho mullido de un valle
magnífico, no cierran su horizonte colosos 11evados: co_mo el Popocatepetl y el Ixtlacibuatl, no .espejenn en
la sabana florida lagos azulee. ni ee apifian en sue
;afueras gigantescos ahuehuetes floridos de le)'endas.
De dónde dimana su belleza?
No se ad vierte en eua
arterias el espectáculo de
una muchedumbre desbordante, á.vida de negocios,
·-que invade todo y cuyo clamor incesante sube al cielo.; no pululan, negros y lucientes, loe trenes aristo-c~·áticoe i no se yerguen formidables los palacios de
mármoles, ni las torres de
sus iglesias rasgan pompo•
sas ehnfinito como prodi,gios de piedra.
Por qué es hermosa, pues?
Ah! su hermosura no es tá en la pompa, Está en la
;gracia. Emana de toda ella
un hálito de poesía. El palio real de un cielo profunda, intensa, infinitamente
..azul, la ampara. Sus calles
limpio.a están flanqueadas
de casas que parecen nidos y que dejan ver á tra1Vés de lus canceles de ~ie·
,;rro patios sevillanos, llenos de macetones -de jazmines y de trinos de pájaros; sus grandes edificios
;son más que todo risuefi.os.
Ríen por todas sus ventana9 ante el sol relampa-gueante, ante el espacio en
que flotan mil puntos de
oro. Sus iglesias convidan
á rezar la oración alegre
,que da gracias por la vida,
no el salmo querellnso que
pide misericordia. Su catedral es blanca gracil y
.
.
.
Uena de júbilo e corazón
~~jt!;¡"~: LAS FIESTAS PRESIDENCIALES EN J ALISCO.-GENERAL LOJS DEL C. CURJEL,

1~ ~~oq~j!1~:,

con todas la9 comodidades apetecibles, está. junto al templo del Santmtrio de Guadalupe, fundada por el filántropo canónigo de aqu"'lla Catedral, D. José del Re(ugi.o Gordoa; el edificio es amplio y bien ventilado, con una apa•
riencia monástica: tiene extenea capilla, ambulatorios,
celdas, varios patios con fuentes, un jardín,- refectorios,
todas las demá1-1 oficinas que reclama un eetaQlecimiento
de esta naturaleza: en los muros de la capilla, hay gran
des pinturas que representan pasajes alusivos al obJeto 1
como la convt&gt;reión de San Pablo, la parábola del Hijo
pródigo, etc. Las otras dos, están, una en San Sebaetian
de Analco, y la otra, en el edificio que en un tiempo se
llamó capilla dt- Jeeús, En varias estaciones del aílo,
grandes grupos de di versas clases de aquella sociedad,
practican con frecuencia estos actos de fervor.
21 son las pJazas que existen en la ciudad, con estos
nombres: de Armas, Catedral, Soledad, Santo domingo,
Santuario, Alameda, Jesús, Universidad, Escobedo, Car•
men, Nueve Esqnin is, .Mexica\tzingo, Aduana, Son
Francisco, San Fernando, Venegas, Analco, San Sebastián, Alcalde, Hospicio y Santa Mónica.
La hermosísima Plaza de Armas, está limitada al N.
por un costado del Sagrario; que ostenta su arquitectura
dórica: al O. por el paJacio de gobierno, de fgual orden
arquitectónico: al S. por el portal Quemado 6 de Quintanar, y al P. por el portal de Bolívar.
Todos esos costados que limit'ln á la plaza, son de muy
bella apariencia, prin_cipalmente el del Sagrario, con un
majestuoso pórtico, ens gra01osae balauetradas, e:ua bientrabajados cornisamentos y la arrogante cúpula que corresponde li la dirección del pórtico, viéndose en segundo término, las elevadas y góticas torres de Catedral, y
por fin, &lt;1tra gallarda cúpula que corresponde al coro de
Ja matriz.
·
Guadalajara fué foil.dada por Nuño de Guzmán, el día
5 de Febrero de 152l, y se le dió este nombre en memoria de la ciudad que en EApaíla se llama así y donde Nufto de Guzmán nació. Compónese ese nombre de dos palabras árabes ll"adiladJara. La ciudad actual eR la tercera
que con el mismo nombre foé trasladada á diversos luga·
res. Hoy es, sin duda, la segunda capital de la República,
no sólo por su población sino por su importancia, pues
alberga en sus muros más de noventa mil almas, y es metrópoli de importantísimo Estado de la Feder:ición.
LA CATEDRAL,

La Catedral de Guadalajara se fundó á instancias del
segundo Obispo de la Diócesis, Don Pedro Ayala, ponien-·
do él i)ersonalmente la primCra piedra el 31 de Julio
de 1616.

El edlficio es bellfsimo y majestuoso, de tres naves y
está limitado al N. por el Palacio Arzobispal, al S. por
uno de los portales, al O. por edificios particulares y al
Poniente por la Plaza principal.
_ ET, HOSPITAL DE BELÉN.
Guar1alajara r{'cuerda con gratitud inmensa el nombre
de ~u Obispo el !Ilmo. Antonio Alcalde, providencia de
la cmdad, y al cual debe ésta innumerables institu(::iones
benéficas. Fué trasladado de} Obispado de Yucatlin al de
Guadalajara, Era originario de Eepafia y de la orden Domínica, cuya promoción vino á hacer época en loe fastos
de aquella ciudad. Con grandíeimoe poderes se presentó
á eu nueva diócesis, perq con más suma de caridad ee
dedicó á bene_ficiar al _público, á lo~ pobres en particular
y _á la humamdad dohente en general. Propicia oportunidad se le presentó al poJCC' tiempo, para ejercer sus filantrópicos instintos. El terrible año de 1786 llamado del
hambre, había comenzado con todo su burior.
~abido que t~l ~alamidad provino de que el año antenor, (lt85J ant1c1pándose las heladas á. la estación,
destruyero,1 todas las sementeras de maíz, preeentá.ndose el hambre de una manera imponente entre la claEe
pobre de toda la Nueva.EiJpafia, cuyo principal alimen~
to lo constituye el maíz. El Seíior Alcalde organizó de
tal !llaneraª': programa para ejercer el bien, que puede
decirse que hizo más que todos los que hubieran querido
hacerlo. Grandísimas sumas empleó en abastecerse de
víveres para loa indigentes: según aparece en su libro de
1';1-emori~s qu~ con respeto hemos hojea.do, gastó eEe af'l.o
ctento di~z mtl pesos a6lo en maíz que repartió gratis li
loe necesitados.
_Pasó el hambre1 pflo su caridad quedó en pie: se ded1o6 entonces con grandísimo afán á muchas mejoras que

:s

r

ro.aculadas. La catedral de México es formidable más
obscura, pesada y melancólica.
'
Se i.~ui? sobre.ídolo~ derrumbados y pareee llevar el
remord1m1ento de su victoria sobre una raza eminente·
men~e religio~a. !-,a catedral de Guadalajara es coqueta,
,gra01osa¡ nos 10v1ta á. loar al Dios bueno que tiñó losc1e!os de azul y los asperjó de soles, que di6 el amor á los
-l~venea y la esperanza á los viejos. La catedral metropohtana es como un adusto pre.ado inmovil {'n su mustia
y grave actitud hierática, la catedral de Goadalajara ee
~omo un_ monago rubicund0 y alegre que rfe agitando el
""Incensano.
Hay.en laci1;1,dad muchos templos y cuando se expan·
de en 10undac1ón rosada la mañana, e.n cada torrecilla
liay una esquila parlanchina que parece clamar aleluya
y en_ cada altar un cura blanco que eleva risueflo la
hostia. El espectáculo de las calles en las primeras horas del día es cautivador. Multitud de ht::r"mosas mu•chac_has de mantón de burato, diríjense al templo con andar mdolente de Reinas; en los mercados bienolientes la
multitud, una multitud que no muestra coooo la de México el repugnante espectáculo de su indigencia. anima
el amplio edificio con barbulla desconcertada; sopla un
au:3 fre~ca que roba aromas á todos los jazmines y las es·
•qmlas siguen ebrias de movimiento extrnmecitmdo el
azul.
_Encantadora es la tapatía, y más que encantadora gra. c10sa corn? todo lo q~e la rodea. Su garbo es incomparable, sus OJOS han sabido conservar uua soberanía indlsputable en la República. No ·hay ojos como los de las
mujeres de la Andalucía de América· cantan estrofas y
atraen madrigales......
'

373

EL MUNDO.

Gober~ador del Estado.

Ft&gt;rnández, cuyo retrato p-qblicamos, la brmante respuesta del Presidente que supo desgranar algnnae flores ante
las hermosas mujeres que le sonreían; todo, todo ese relato de fiestas df, alegría, de cariños y de entusiasino lo
conocen los que nos leen y no debemos repetirlo.
Debemos manifestar, sí, que como en Puebla, el elemento oficial no hito sino dirigir y encauzar el entusiaa·
mo general; y como pub1icacnos numerosos grabados de
edificios, debemos además decir algunas palabras de ellos,
prefiriendo naturalm~nt., ea~ampar algunos datos relati-voi:,.
LA. C}UDAD.

Comit nza á contemplarse mucho antes de _que el viajero llegue al PXLenso valle de Atemajac, pues destacan
las tor~es de C11tedral, de San Francisco, de 8an Felipe,
de San Agustf n, de San Juan de Dios, de la Parroquia de
Jesús; las bellísimas cúpulas del Hospicio y del Sagrario1 y la inmeaea pirámide del Sarcófago del Panteón de
Belén.

Sólo por las distancias á que ee refiere en su estadística el sefior Ingeniero D. Luis Banda, poedeformarseuna
idea muy exacta de la área de la ciudad: estas distancias
son las siguientes: de la garita de S,m P~dro, situada
al O., á la de Zapopan, que está a] P., hay 4 .800 metros;
de la garita de Bueoavista, al N., á la-de Mex:icaltzingo,·
que está al S., 3,570 metros; diámetro medio de la ciudad, 4,235 ni.¡ perímetro ócircuuferencia media, 13,3 O
metros.
Los templos en sel'vicio son 26; el de San José ee magnífico por sus dimensiones, bellísimo por su ornamen•
tación y exquisito en Lodos sus detalles: ee cree quepodrá estrenarse dentro de dos años, y que por su magniTal es la ciü~ad que acaba de engalanarse para recibir. ficencia ocupará el tercer lugar de los templos del Esal primer m~g1strad J de la República y de la cual EL tado.
MuNno pubhca hoy algunas hermosas fotografías que 1e
A.demá.a de los edificios en que existen loe establecihan sido enviadas especialmente por su corresponsal el ro.ientos de inst,r11cción eclesiástica y religiosa, ejerce
*fí.or Lupercio.
jnrisrlicción aquPlla mitra en tres casas de ejercicios eeHablar de es:as fiestas, sería ruda tnre::i., en la que opor- · piritual~s, una dij ellas, C◊nstruida para ese objeto, y

•

D. Ju.st:o Fernáodez del Y11lle, Prellldente de la Cámara de Comercio

de Gua.dalaja.ni. r Consul de E!¡pa.ña.

�•
EL MUNDO.

374
r~lama!&gt;a la ciudad. Por
Pn cuenta se conetruy6 el
hospital de San Miguel de Belén, en 1791, lo
,iliemo que el panteón que
hay en este local, dotando
con esvlendidez al primero. Edificó el Santuario de
la Virgen de Guadalupe y
un colegio para nifill.S pobres llamado uEI Beaterio1 11
dotándolo también con siete manzanas de casas q,ue

famO"!O

mandó C()nstruir.
Quitó el camposanto que
existía en el centro de la
ciudad, en donde hoy es la

plaza de Venegae. Hizo
donaciones cuantiosas á. loe
conventos de monjas de Jef:lÚS :María y Santa Teref:la.
Ministró fuertes sumas para el empedrado de las ca-

llee y la compostura de lo!=!

caminos; y más pródigo fué
aún para proteger la instrucción primaria., á. la cual
consagró siempre sus atenciones más eficaces.
El paso por Jalisco de este hombre extraord1nario,
foé señalado por una bue
lla tan notable de benefi ·
cios á Guadalajara, que han
hecho imperecedera su me·
moria, a] extremo que, un
notable plublicista jalis ·
cien:?e, dice que: &lt;1l.h1adalajara ver.fa con má.s gueto un
monumento nigido á. la
memoria de Fray Antonio
Alcalde, que á. la de todos
loa heroes de la indepen ·
dencia nacional. n
¿Qué monumento !\ su
memoria mejorqueese con •
jnnto de establecimientos
levantados por su munifi ·
cencia, los cuales durante
un siglo han lhnado cum•
plidamente los dee0&lt;'e del
fundador? ¿Qué corona votiva más estimable que las
bendiciones de mil lares de
indigentes que aun siguen
•
.
·
siendo objeto de la subli.LAS FIESTAS PRE~IDENCIALESEN JALfSCO -P~RRT~PRlNCIPAL DEP.A.LACIO.-Fotografia de Luperclo,
me caridad del Señor AlJll3ra EL M1,;Noo.
calde?
Ahora los cuantiosos bienes con que dotó al hospital tos: t-l primero, destinado para el tribu.nal, los juzgad~s
de Belén, uEI Beaterion y varias escuelas de primeras le• de lo criminal, de lo civil y demás oficinas de 18'._ admttras, ya no existen, paearon al dominio de algunos par- nistr~ción de Justicia; el ergundo1 para las celdillas en
que dtben vivir aislados los presos; y el tercero, para los
ticulaTes.
San Miguel de Belén es una intnenea construcción de talleres que fueren Ot'Cesarios. El segundo departamen aspecto grave y sevem, dotada de todos los elementos to contiene ademlis un l.:.zareto y el tocal bastante .Pª~ª
modernos para la atención debida de lo!:! enfermos. Su nn hospital con salas bien ventiladas. Todo el ed1ficto
planta general tiene la forma de un cuadrado, con 350 me- pu~de ampllamentecontene; tres mil docientas perso~as,
Gros por lado, y en la cual se halla el templo, el 'Panteón y hay en él considerable numero de talleres. ~xteriory el hospital, siendo su eituaci6n al extremo N. de la mente tiene el aspecto de una fortaleza y está s1tuado al
poniente de la ciudad.
ciudad.
En el afio de 1792, quedaron terminadas la iglesia y el
EL TEATRO DEGOI.l,A no.
hoepital, p0niéndose desde entonces al servicio público.
La existencia de eníerroos es por término medio de 275
Está consirlerado, y con razón, como el primero de la
calculándose una entrada y salida diaria de diez á doce. RepúhliC:~ Fué edificado en la antigua plaza de San
Los enfermos son auxiliados gratuitamente por un per- Agustín y ·su planta gene1al tiene la forma de un. cuadrisonal competente y basta para que sean recibidos la con- longo de 97 metros de longí1ud por 36..!0 de latitud: en
signación que de ellos se haga por cualquiera de las oficinas
de policía. La junta de Beneficencia Pública paga el presupue1,.to del establecimiento1 y atiende !\ los gastos de
aeeo y reposición del edificio.

13

EL PALACIO DEL GOBIERNO.

Debido á. los esfuerzos del Gobernador de Jalisco, Sr.
Vallarta, se llevó á cabo la obra abandonada por tantos
aflos de la reedificación de Palacio, animado por la e:x:pJo-sión de 1859. En ella se gastaron cuarenta mil pesoa. ~
el Palacio vastísimo edificio, de elegante arqmtectura y
cierra uno de los costados de la Plaza de Armas.
El Salto de Juanacatlán es una. preciosidad natural que·

•

Desde el Gobierno del General Cruz, el Obispo don
Juan Raíz de Cabañ.as, varon eminentemente caritativo,
emprendió la construcción de un ho~picio de pobres, obra
coloaii.L que es hoy legítimo orgullo de Guadalajara. Este
hospicio, edificio vastísímo que se ba!la situado al Oriente do la Ciudad, á ocho cuadras de la plaza de armas y
calle recta del Costado N. de la misma. Fué terminado
por el arquitecto D. Manuel G6mez !barra y l OEtó, únicamente á. la Iglesia, $12,000.
La planta general es U:n paralelógramo, cuya longitud
es de 185 metros por 170 de latitud, la entrada ve al Poniente en dond'3 hay elegantísimo pórtico con coiumnatn. de orden toscano. En su interior el edificio está. dividido en dos departamentos, uno para hombres y otro
-para mujeres, Hubdivididos á. su vez; cuenta 28 patios; su
iglesia ea admirable por 1a sorprendente cúpula que la
corona y tiene la forma de una cruz griega prolongada.
Hasta hace dos af'ios habfa en el departamento de nifl.aa pobres 147, y 12 ancianos que recibían toda clase de
recureos en el estableci niento.
En 1880 había en el orfanatorio 13 niños y 16 niñas,
éstas permanecían hasta la edad de siete años y después
pasaban á sus reapecti vos establecimientos.
En el salón de la cuna había en el año referido 13 nifios expósitos que llevan el apelliao d• Cabañas, el ilustre fundador.
En el departamento de horu brea había en 1880 188 niños que ncibían instrucción primaria y secun~ria y á
quienes se ensefiaban varios oficios.
El plantel continúa rindiendo ópimos frutos.
U

PENiTE"-OIARÍA

Este edificio com,,.nzó l'Í con'!Lruirse el año de 18!3 bajo el ptnyt•d,n y dirección del arquitfcto español 'non
,José R-wióu Cut!\'a~. Esiádividi:lo en tres departamen-

1

LAS FIESTAS PRE'=irDE~CIALES EN JA.tlSCO.-PEl'i'ITENCLUHA.

.13

1896.

altura total hasta la clave de la linternilla que cubre la..
bóveda del salón, es de 22 metros 50 centírqetros. Por sus.
lados N. O. y S. está circundado por altos corredore.s óportales cuya construcción está. separada por ~n calleJón
de 5 metros. La fachada principal está. a! Fomente y las
laterales N. v S. est!tD divididas en tres pisos ornamentados con coluÍnnas y ventanae: ]os dC's primeros que corresponden á los palcos, son de orden corintio, y el tercer
piso que está. dedicado para Hote 1, pertenece al orden
comÍ,uest.o.. El pórtico está.fo~mado por ocho colum_nas
arquitrabadas de orden cormt10, coronadaa por un át1co.
Pasada esta entrada verdaderamente regia, se encuentran
cuatro elegantes portadas don canceles d~ hierro, que dan
acceso á un patio con oorredor oval, en forma de rotonda,
que tiene 10 metros de longitud por 6 metro~ 50 c~ntímetros de latitud, con diez columnas que sostienen igual
número de arcos. A los costados, están: un restaurant,
cantina la entrada á las ePcaleras que conducen á. las
ef!caler~a que conducen á las plateas y palcos y demás
oficinas del teatro. La entrada al salón está. al O. d&lt;&gt;l patió descrito decoradas con columnaq de orden corintio:
entre la ent'.rada y el salón, hay por ambos !ados un _espacio de 9 metros ocupado por el ambulatorio respectivo
y los gabinetes de desahogo para cada platea.
El diámetro mayor del salón es .de 20 metros 60 cent~metros y el menor de 17 metros 9a céntí~uetros: eEtá. ~1vidido en cinco órdenes de palcos sostenidos por groc.10sas columnas de orden compuesto: sobre ellos dei:cansa
la atrevida«&gt;óveda plana construida con piedra póroez y
decorada con una b~llfsima pintura a.! óleo que rt&gt;presenta el canto IV de la Divina Comedia del Dante, t-jecutada· con maestría por Gá.lvez y el insigne pintor jalieci.ense Gernrdo Snárez.
El gran arco del proscenio tiene .15 n;ietros de ancho
por 14 de elevación hasta la parte rnfo_nor de su clave,
está sost.enido por cohimnas de orden comput&gt;tlto y $1ecoraao en su parte inferior oon diez caeetonef! el~ exquisita talla y un bajo relieve que representa el nempo y
las horas: en las pe&lt;'hinas que están sobre el arco, hay
dos famas en actitud de tocar sus trompetaf!, portando
en la mano izquierda coronas de laurel. Un ág11ila coloeal también en relieve de oro, está en la clave, soporta~do entre sus garras la bandera nacional.
Cinco entradas tiene este salón, una al frente y cuatro
laterales · la decoración toda es de estuco, fondo azul, y
las- cornisas, columnas, bases, capiteles, t te., etc., de
blanco y oro.
·
El foro esM. techado con hierro: su lorgitud c-s de 34
metros por 18 de latitud : á eus costados N. y S, -hay amplias galerías de orden toscano y después de ellas, una
serie de gabinetes para los actores.
Sobre una caja acústica están los asientos de la orquesta1 y el subterráneo de ella se prolonga con ascenso hacia
la entrada y por lo mismo,. la colosa! tarima que sin-e de
pavimento queda susceptible de nt velarsP. con el foro
para form~r un inmens0 s1.l6n de cerca de 55 metros.
Todos !os ambulatorios, gabinetes de desahogo y demás dependenciM de este grandioso ~eatro, son cómodas
y bien ventila.ias. El foro tiene una mmensa puerta parn la calle, por la espalda del ~dificio; en el caso de incendio, ka actores y dependientes de escena, tendrán,
una facíl salida, para qne no suceda lo que no h~ mucho
tiempo en París, en el Teatro de la 9pera Có_m1~a,. que
no pudieron salvarse los actores m demás rnd1v1duos
que había en el foro, por cuyo lugar comenzó sus estragos el destructor elemento.

EL JIOSPICfO.

•

DICIEMBRE,

DICIEMBRE,

1896.

•

LAS FIESTAS PRESIDENCIALES E)l" JALISCO.-PALACIO

DE GOBIERNO.

la comisión de Instrucción Pública. Pereuadi:!o de l_a importancia de] ramo que ee Je confió, ~eede ese d_!a Y con
una constancia imperturbable, no deJÓ detrabaJar porla
inRtrucción.
.
. ·
Inmediatamente aumentó en la capital ee1s E'Fcuelasde
niñM y tres de niños¡ fundó para ambos sexos las -de
San Pedro, Mezquitán, Santa María, Toluqml'a y San
Sebastián.
Siendo después miembro de la Ju!lta. :pepartamental,
hizo el primer plan de ensei'ianza pnmana en el Estado,
y aprobado por el gobierno, se publicó el 28 de Enero de
1839. En este puesto se le preeeJJtó un camp~ más va.~to
para ¡&gt;0ner en acción sus deseos de elevar la rne~rucc1ón
á una altura extraordinaria, cqosigniE'ndo, dt•b1do á su
activi&lt;larl, que en poco tiempo no bubier~ en el Estado
ni un sólo pueblo, aun el má~ pfqueño, sm eecuel~.
Nadie mejor que el Sr. Cot11la conocía toda la impor·
t-ancia de que los maestros. que eervfa~ las eecuelas fu~ran ilust,rados, y á E'Fte cm dado Ee d, b1ó tenerlos en nu·
mero crecido. Los miembros de J9. Junta Departamental por iniciativa del Sr. Ootilla, cedieron sus sueldos
pa;a aumentar el de algunos profdflnres inte!igentes, Pntre otros, D. Julio Meyn, que eneeñaba Caligrafía y Te•
neduría de libros por partid.a doble, á los preceptores.
Más tarde fué nombrado Inspector general de ta instrucción primaria y se proµneo fnndar Una escnela normal de profesare;, comprendiendo qne cada prfceptor
import':lba tanto coi.u? una eF&lt;.mel.a y más que una eecueJa, no debiendo omitirse medio a~guno ¡,ara atender A 1:1
perf eta ilnfltraci6a del proíesora~o. Estos ?esvelos ~1eieron ver la lnz ií. 11n bello t,rabaJo que publicó en 18.Jl,
bajo el título de: uloforme que prest&gt;nta tl In.epec.tor gen~ral de instrncción primaria, á la Junta D1rect1sa de
Estudios dPl Estado de Jalisco.n Loa trastOTnos políticos
de 1852 ocasionaron que este gran pensamiento no se hubiera rf'alizado.
En 1859 tr::idujo é imprimió el .curso de Pf'dagogía de
1\fr. A. Renaú, con que- obseqmó á los profesores, por
cuyo progreso trabajó siempre.
.
. .
Veinte años consagró el Sr. Coulla 111 s~rv1c10 de la
instrucción pública, sin recibir sueldo en mngu_no de los
puettos que ocupó, an.tes de su modE'Ato peculI_o costeó
varias impresiones útiles para los proft&gt;sores y parn los
alumnos y muchas veces .. para estim~1!ar á los niño~, .de
su bolsa salían los pretJHOB que nc1bían por mano del
maestro.
. .,
El rápido progreso que la ensefianza ~dqu1r.10 en este
período, es incalculable, y la fama del Sr. Cotilla se .ex~
tendió por todas pai:te_s. ~n 184.1, ~~ una honrosís1ma
comunicación 1 el M1msterio deJuRticia, por acuerdo del
Presidente de la República, le pedia los rt&gt;;glamen~os por
medio de los cuales babia prosperado la instrucción en
Jalisco rogándole que loe remitiera al Sr. D. Juan Rodrfgue~ Puebla, secretario de la Junta de Instrucción
Pública de México.
Por fin sus enfermedades le hicieron renunciar en
1855 el cafgo de insp€ctor, con sentimiento unánime del
gobierno y de la sociedad.
.
Después de seia años de en~1erro en -a~1 casa, coneagra•
do á disponerse para la !'termdad, rr11~r16 el Sr: Cot1\la,
dejando sus pequeñoa bienes á _lo~. l o:.ires y u~a pens:ón
vitalicia á la persona que lo asistió en los últimt.s anos
de su vida.
Un elPganteescrit?r jaliscien.se, am~¡z~ del Sr. Cotilla:,
dice: uNosotros le vimos nc.b1r el V1á~1co de los moribundos y en nuestro interior deciamos: t(Si eea boca, cerrada por el recogimient,:&gt; se abriera de repente, cantaría como suspira un angel y gem irf~ C?mo cant':\ un m~~tal.n También lo vimos exhalar el ultimo suspiro y d1J1mos: ((dichosos los que mueren aRf: descanse en paz:u
ese día íué el 27 de Octubre de 1861.11
Entre sus papeles se encontró uno que dice: uMi ~pitaflo. Los restos mortales de un pecador arrepentido:
esperan aquí la res.urrección de. la carne,)J.Y después
uComo creo perjudicial á los vivos el entierro de lo.!!!

como sus protPgiclos, al E'xtremn de qnP. cnando llevaron
suprema belleza del agua que" desata ~us crencbas, en á. su casa los blandones impe1·ü\lE&gt;s d1-&gt; f'at,edral, no había
dinero para romprar los cirins qne ch•bfan arder ante f'l
caudal de espnmas.
Para concluir y como nota amen.a de este ~rtículo, pu- cadaver. I..,oQ ahorros de D. Jesús Ca.~tillo, ann antes de
blicamos á continnaci6n algo relativo á. la:_ vida del gran "recibirse de médico tenía algnnl\ client~!a, lloraron eeta
Obispo Alcalde, ta~ v~nerado en Gnadala1ara, y de otros necesidad y Fe pmolearon además en los .gastos del snn·
tuoso entierro qne se propuso hacer á su 1lustie benefacvarones no menos rns1gnes.
.
.
Era tan minucioso para hacer loa benefic10s, t-an am1~0 tor.
Lle"\"Ó R. su útima morada el Sr. A.rtf'aga un inmenso
del pormenor y del detalle, qne fijándose en la t~mdenc1a
que tienen todos los niños á comer alguna ~nlosm~ al sa- séquito, además del invitado para f!US fnnt!ralea: er~n los
lir del Colegio, dej6 una ca'!a con el exclus1yo obJeto de que comían en su casa, eran lof'lo hnérfanos y las v1u~as,
qua.la renta se ·empleara precisamente en b1zc~chos que que llorando, acompañaban hasta el sepulcro á su canta·
deberían distrib11iree todas las tarde~ á las mñ~s .de la tivo bienhechor.
eflcuela pública del Beaterio, al ealir Jel establec1m1ento.
A fines del afio último del siglo pasado, nacía ot.ro
1Qué grande era esa alma ocupándose de pequef'ieces de hombre admirable por su caridad para con los deegrac1ados y por el celo con qne se consagró ~l fomenti0 de la
estP género!
.
. .
Un ascendiente de la esttma\)le f~m1ha Palomar, er:' instrucción pública en el Estado de Jalteco1 era Don Ma~
amigo del ilustre prelaao, y conociendo su desprendi- nuel LópE&gt;z Cotilla. Quedó huérf1;\no de padre C?ando esmiento de cuanto poseía, al E'xtremo de que muchas ve tudiaba Filosofía en el SPminarm de GuadalaJara: esta
ce~ no tenía rO!Ja que ponerse, ac?stumbraba rE'galarle- circunstancia y la de haber perdido la mayor -parte de su
cada af'i.o entre otras \.-'rendas, vanas docenas de pafiue- fortuna en virtud de loa suceisos de 1810, o~as1onaron su
los de fido cambray: una vez 1 habiendo pasado pocos días salida 1el Seminario; sin embargo, en lo pr!vado se condel obsequio, fué á visit-ar!o: lo halló con un fuerte d.ol?r sagró al dibujo y al estudio de las Matemáticas.
de cab8za y que ésta la tenía amarrada con un andraJo
Su vida privada, era nn modelo por _su honradez, J:!Or
despreciable.
.
.
su condact3. para con sn madre, á qmen amaba apasto·
--¿Pero qué clase de t rapo tiene S. I. en la cabe'..a? le nadamente; por eu protección á los desvalidos y por su
preguntó.
.
desprendimiento, al f'xtremo de que poseyendo en ~s -Lo mismo aprieta esta pretma de calzones que cual• pafia un mayorazgo, hi.,.o de él 1~na ab~oluta donación
quiera. otra cosa, conteetó el Sr. A1calde.
de los frutos y de la prnpit&gt;dad al mmedta.to suces?r del
-¿P@ro loa pañuelos en dónde están?
.
vínculo remirciando hnóicanwnt,e á. las comod1dadee
-¡Ah! los pat'iuelos ...... pues ...... ya no recuerdo qu ien que pudo habn dif•frutado con aquella fortuna.
En 1835 fué no·nbrado regidor del Ayuntamiento co11
ee los llevó.
.
s,empre vivió así en la m=seria, s'3 puede dec1t, pues
sus pobres como él !'os llamaba (mis pobres), consumían
hasta el último centavo 11e sus sueldos, y esto que en esa
época eran muy respetables.
Mas tarde apareció el Sr. ~ura de ~ac_o~lco, D. M;anuel
Arteaga, quien en las _parro9-u1as q~es1rv16Jamás quiso co·
brar á. los pobres est1pend10 de nmguna clase, al extre•
mo de que cuando fué promovido!\ un asiento en el coro
de la catedral de Guadalajara, los vecino!tacomodados .d e
Zacoalco le facilitaron coche y recursos para hacer el viaje. Una nz en posesión de su elevado puesto, la_Cfarerúi
ó tesorería de aquel Cabildo, le h!zo un cor_to ant1c1po para comprar los muebles más premsoa del aJuar de su mo•
desta habitacion.
.
. .
Desde luego fué su casa e! punto de_ c1_ta de loa md1 ·
gentes, para los cua!es se disponían d1ariament~ abun•
dantes alimentos. Nuestró amado padre fué testigo una
vez de que á uno de tantos ancianos que comían en su
casa, le envió de la mesa un platillo especial q_ue se le
disponía por el mal estado de su dentadura.
-Señor, ¡por qoé manda usted su plato? le preguntó la
señora que hacía cabeza en la casa.
.
-He visto hoy á. un viejecito que como yo, no tiene
dientes, dijo el Sr. Arteaga.
·
-Es que ya no tenemos poyo para usted.
.
-Eso quiere decir, conteEtó, que mañana .s e d1~p_ondrá.
en mayor cantidad, para ese pobre queéegmrá. vm1endo,
y para mí.
Llegó hasta la dignidad de Dean, con aumento notable
de su sueldo¡ pero en esa proporción aumentó también
sus caridades ya entonces pagaba los lugares de algun?S
huérfanos en 'varios colegios, dió de a!ta en el refecto!lO
de Sll casa !\ nueuos indigentee y hacia otros beneficios
de importancia.
.
El Sr. Arteaga sostuvo la carrera del intelig~nte médico D. Jesús Castillo, que aun vive en Guadal8'.Jara gozando del aprecio y consideración. de aq?ella somedart: e.n la
&lt;:asa de su protector halló Cast1llo, mie_ntras ~ué estudian·
te, ropa, alimentos 1 libros y las cons1derac1ones de un
padre solicito.
LAS FIESTA..$ PRESIDENCIALES E~
Murió el Sr. Arteaga octogenario en 18481 tan pobre
todos conocen y que r..o intentaremos describir. Tiene ia

•

3¡5

EL MUNDO.

•
JAUSJO.-SALTO DE JOA...~ACATLL~.

�EL MUNDO.

376

13

DICIEJ\fBRE,

1896.

Los puestos estaban gráficamente clasificados y aparecían diseminados por los jardines tan variados en sufor·
ma como en sus adornos; pero sí tod~ los adornos estaban arregladoe con esa exquisita delicadeza que solamente p0see el bello sexo.
Los diarios han dado á. conocer durante la semana los
detalles pormenorizados de esta füista de la caridad y
nuestros lectores pueden formarse mejor idea con los fotograbados que hoy publicamos.
Las señoritas vestían los trajes peculiares á cada una
de las Provi11cias y la verdad es que había algunos verdaderamentP. lujosos y de much~ costo.
Lo más granado de la Colonia Española, mezclada con
su numerosa fracción comercial y· un gran número de
compatriotas nuestros, dieron esplendor á la fiesta.
Dignas de mención son las Sras. de Noriega, de Mijares, de Abarca de Hope, viuda de Moreno, de Ar.rutia,
de Roqueñí, de Sierra y Solaun de Onniso, Salas Puente,
de Quintana, de Torno, de Alvarez Díaz, de Do~al, de .
Vega y de Tanco, de Téllez, de Cabrera, de Borrego, y
Sritas. María y Lupe Noriega, Angela, Carlota y María
Barquín, Josefa Roqueiíí, Gabriela de Silva, Sritas. r ardo, Dfaz, Villa de Mora, Zayas, Antuflano, Isaei, Alcorta, Luna, Arroyo, Pontón, Villa, Pastor, Gay, Escandón,
Sobrino, Pefla. Farez, Herrera, Arcaraz, Abarca, Blan•
co, Romero, Hoppe y Meneson, y en general todo el gru•
po encantador, que con gracia y amabilidad desempefla•
ron eu tierna y delicada misión en honor de la caridad.

13 DrnrF.Jlrn R F:. 189R.

377

ELMUNDO.

. . ::r (;:'
v: &gt;'

Fué en li33 cuando obtuvieron los cultivadores en Francia, los primeros ananas.
8t1 consiguió hacerlos madurar en Veraallee, y Luis XV hizoservirloe en su mesa. En
los países cálidos se les prefiere á los mejores frutos de Europa; pero los ananas de
los rnvernaderos no pueden compararse con su perfume y sabor exquisito con los ananas de las indias.
E1 bajo el clima de fuego de los trópicos donde esos frutos se presentan en todo su
esplendor. Hay campos que contienen millares. Todos los sitios les convienen; se desarrollan en lugares escarpados; cerca de los arroyos ó al borde de las fuentes luce el
suave verdor de sus bojas y el suave fruto.
Este fruto facilita la digestión; se prepara con él una bebida espirituosa y espumosa, mezclando su corteza con agua y azúcar; se hace también una excelente ensalada, á la manera de las que se preparan con naranjas, con azúcar y licores fuertes. En loe
países donde el anana es muy abundante, se fabrica un vino por la fermentación de m
j11go; ese producto desconocido para nosotros puede rivalizar con los mejores vinos de
Eipaña por su fragancia y por sus propiedades tónicas: es muy parec'do al Malvaeia y
podría txpedirse en barricas ó en botellas; donde más se fabrica es en las Antillas, y
t!e vende á 2 francos 50 céntimos la botella.
Las largas hojas de anana, abundantes eR fibras blancas y muy fuertes se emplean
en los tt&gt;jidos de géneros delicadísimos, buscados por su brillo y su frescura. La Reunión recibe de la India esta fabricación ya en piezas, ya en pafiuelos. Los conocedores
en tl'jidos se sorprenden al verlos. Se hacen también líneas para la pesca y cuerdas
muy bólidas. Es sensible que la Europa no obtenga aún sino un escaso partido de una
planta tan rica de porvenir.
El aroma del anana es difícil de concentrar. es muy fugaz y se altera con facilidad.
En el J.enguaje de las flores tiene eeta planta el emblema de la perfección.
AGRICULTURA.
LAS SALES DE CAL EN LA Af,IMENTACIÓN DE LAS GALLINAS.

Medalla conmemorativa de La Paz.

LAS FIESTAS PRESIDEXCIALES E:!-. JALISCO.-PANORA)IA DE GUADALAJARA.

muertos, en gavetas, encargo que el entierro de mi cadáver sea en la tierra, es decir, un verdadero entierro.»
Pocos días después de su muerte «El Espejo,» periódi•
coque entonces se publicaba en Guadalajara, decía en
un artículo muy sentido: «El Sr. D. Manuel L. Cotilla
prestó muchos servicios á su patria y en lo particular á
sus semejantes. Prueba de ello es el sentimiento general
y ePpontáneo que ha causado su muerte: el duelo que
han manifestado los sujetos más distinguidos de todos
los colores políticos y el gran cortejo de dos ó tres mil
personas que acompañaron su cadarer hasta el cementerio de Santa Paula. Al depositar sns restos en el lugar
que se le tenía destinado, se oyeron varios sentimentales discursos sobre sus eminentes virtudes y relevantes
servicios, por varios ciudadanos preceptores, estando
presentes á 1a ceremonia una comisión del H. Congreso,
otra de la Junta Directiva de Estudios, otra del I. Ayuntamiento, el cuerpo de profesores de instrucción prima. ria de esta capital, un gran número de niños de todas las
escuelas municipales y particularee y gran parte de los
habitantes de esta ciudad que conocieron al Sr. Cotilla,
admiraron sus virtudes, palparon sus eminentes servicios y quisieron derramar una lágrima de gratitud, ante
el sepulcro de tan eeclarecido ciudadano. Si algún jalisciense merece llamarse benemérito de la patria, es el Sr.
D. Manuel López Cotilla; porque extraño á las disenciones políticas de los partidos, sólo se ocupó en los mejo•
res a~os de su vida, del bien de sus eemejantes.»
Un decreto de la legislatura del Estado, expedido el
mismo día, le declaró benemérito y dispuso que por tres
días llevaran luto por el ilustre finadc-, las autoridades y
demás emph¡ados civiles y militares de Ja::.l;;;is::.c.o~·~--Tal es Guadalajara, tales BUS inatitiícionea, tales sus
hombres eminentes. Baste esta leve reaefla para formarse una idea que sin duda mejorará cuando se contemplen
de cerca las supremas belle:t'as de la Atenas americana.
D. Dionisio Rodríguez fué otro hombre que prodigó
muchos bienes á Guadalajara.
_Fué rico y eeta circunstancia le proporcionó hacer el
bien en mayor escala.
Nació en Guadalajara el día 8 de Abril de 1810, y sus
pa~res se propusieron darle una esmerada educación re·
lig1osa.
Sus estudios los hizo en el Seminario, basta Filosofía,
pasando después á.·la Universidad, en cuyo plantel hizo
su carrera de abogado, obteniendo el título respectivo,
el 23 de Junio de 1835.
·
Nada era tan atractivo para el Sefior Rodríguez, como
el beneficio á la sociedad, y esto lo demostró de una manera elocuente con sus trabajos para conseguir que vinieran al país las Hermanas de la Caridad. Comenzó sus
gestiones en 1850, después de un viaje que hizo á Europa, en donde vió los beneficios que la humanidad desvalida recibía de aquellas admirables mujeres, y estas llegaron á Guadalajara en 1823, viendo el iniciador logrados
sus humanitarios deseos. •
•
Fundada~~ 1864 la !unta d~ Caridad, para atender
con más solicitud á la mstrucc1ón y beneficencia de la
nifiez, fué ~ombradc presidente el Señor Rodríguez, cuyo cargo desempeñó hasta su muerte.
Por fin murió1 como dejan la vida los hombres de al~a elev3:da, resignado con sus dolores y con la mirada
fi¡a en Dios, el día l ? de Mayo de 187i. Del Señor Rodríg~ez ee pueden decir aq~ellas palabras que la Iglesia dedica á les. confesores: «Bien aventurado el varón que es
hallado sm culpa y que no anda tras el oro, ni pone su
esperanz~ eu el dmero y en los tesoros. ¿Quién es éste,
y lo elog:aremo3? porque él ha hecho cosas admirables
en su vida.»
El mundv contemporaneo es un taller de mediocri•
dades.
Pattl Bourget.

LA ROMERIA ESPAÑOLA..

Pluma de Ave del Paraíso, empapada en tinta de oro,
sería necesario em pu fiar, para escribir con ella la cróni•
ca de la simpática. de la brillante fiesta organizada por
un selecto grupo de damas pertl'nPcientea á la Colonia
Espaflola radicada en la antigua capital del Icnperio Az·
teca.
El Sr. D. André~ Toriello fué el comisionado para dirigir el adorno, y á la verdad cumplió su cometido con
arte y gusto.
El Tívoli del Elíseo eetaba vestido de gala: pabellones
e~pañoles y mexicanos fraternalmente enlazados, festones de aromático cedro, flores á millares, lo mismo que
farolillos chinescos y venecianos que por la noche, con
sus variantes luces, daban mayor belleza á squel conjunto verdaderamente encantador.
~l Tívoli representaba á la Península Ibérica porque
allí estaban reunidas todas las Provincias que la forman
indicadas por sus escudos heráldicos respectivos.
El primero que al entrar al Tívoli se destacaba en lujosa cortina de peluche color oro viejo, era el León de
Castilla, que parecía sacudir orgulloso su encrespada me•
lena.

Los alimentos que se Puministran á las gallinas son generalmente insuficientes al
suministro de la cal que necesitan, sobre todo si están sometidas al régimen del galli
nero.
Por los análisis, sabemos que la cáscara de los huevos contiene gran cantidad de
carbona10 de cal, y por tanto cabe preguntar: ¿es en la forma de carbonato que precisa
modificar su alimentación?
E_n la naturaleza el calcáreo ó carbonat? es muy obundante, y las gallinas hacen
del 1msmo gran consumo cuando están en hbestad.
·
Y no obstante, no es indispensable q•1e la cal que se lee suministra, para que puedan producir la cáscara del huevo, sea precisamente en forma de carbonato, p11esto
que, como los molúsculos para secretar su cubierta y los crustáceos para formar su en voltori_o. poseen la facultad de fabricar el calcáreo, mientras la cal en cualquier forma
y el ácido carbónico loe tenga á su disposición.
Dudarfase de que la gallina fuese un químico muy hábil, y no obstante, es un hec~o c_omo lo ~n demostrado loF Sres. Irvine y \Voodhead, en las interesantes expenenc1ae publicadas en la Rel'!(e Scienti.fique, de las cuales vamos á hacer un resumen.
. _Una experiencia consistió en encerrar en un aposento, en el cual no había ni arena
m tierra, algunas gallinas y un galio. Cada ave recibió su correspondiente ración con
determin~d.a cantidad de ~gua destilada y una doús fija de sulfato de cal ó sea )'eso.
que se ad1c1onaba á los ahmento -. Por eRte método, se sabía con exactitud la cantidad
(8 ó 9 _centígramos) de carbonato de ca: introducid.i con los alimentos en el organismo
del ~mmal, carbonato que no hallaban ni en el agua ni en otra parte.
Se quería saber, si en estas condiciones, las aves conseguirían ~I carbonato de cal
del envoltorio de los huevos.

Vamos á referirá. grandes rasgos la historia de la medalla conmemorativa de lri Paz, que va á ser obsequiada
al Sr. Presidente de la República por los Estados de la
Federación.
La idea fué del Sr. Licenciado Melesio Parra, y comunicada á losseñoresGobernadorePde los Estados, laaceptaron con entusiasmo, ofreciendo al autor el contingente
que neoesario fuese para que ia ide.1 se llevara al terreno
de la práctica.
El Sr. Parra ha trabajado con verdadera constancia
hasta ver cumplidos sus deseos.
La medalla, cuyo grabado damos en el Jugar respectivo
ha sido grabada y acuñada por el artista mexicano D.
Eusebio Lezama. Es de oro macis.&gt; con Eólo anverso.
Será colocada la medalla en un estuche, al que irá
acompaflando una tarjeta de oro con la dedicatoria rea•
pectiva.
Tan valioea joya será entregada próximamente por una
gran comisión de Gobernadores de los Estados.
En tan solemne acto llevará la palabra para hacer la
entrega al Sr. Presidente el autor de la idea, Licencl,.do
Melesio Parra.1
El mal puede conducir al bien; sólo la necesidad no engendra más que la necedad.
Ibsen.
Es más facil arrepentirse que perdonar.

Jul,ea Lemaüre.

Vosotros habéis predicado el dogma aosurdo de la igualdad, quP. consiste, no en
elev~i:se _hasta los unos, sino en abatir 11. los otro5; y después hasta os admiráis y pre•
guntá1s rngenuamente: ¿Qué quiere la clase laboriosa? La clase laboriosa quiere simplemente no trabajar.
ALFONSO KABR.

LAS FIESTAS PRESIDENCIALES E\ ,TALISCO.-CATEDRAL DE GUADALAJARA.
De fotografía de Lupercio, para EL Mt'NDO.

CURIOSI DADES.
Las cinco vocales.
Encontrá~do~os hace algunos días en una reunión, un joven propuso á los circunstantes el que 1nd1casen alguna palabra que tuviese las cinco vocales.
Al principio.nadie podía dar solución al problema, y el joven se vió en el caso de
rPvelar sus conoCimientos en este género de entretenimientos, dando la palabra mur•·iélago como unica que poseía, todas las vocales.
Muy luego una sedorita dijo que hab(l!, otras con igual privilegio, y sucesivamente
1,e fueron nombrando por los presentes los vocablos siguientes:
Murciélago
Vulneración
Eufonía
Aceitul'.'o
Escu!l.lido
Estudiosa
Vituperación
Universitario
Emulación
Vinculaciones
Agr icultores
Duodécima
Publicaciones
Regulación
Feudalismo
Terapéutico
Buenos-Aires
Educación
Reva 1unación
Manuelito
Aureliano
Eucalipto
Evaluación
Deucalión
Neurología
Eulogia
Republicano
E L A.NA.NA,

LAS FIESTAS PRESIDENCIALES EN JALISCO.-HOSPITAL DE SAN MIGUEL DE BELEN.-T.&amp;ES SALAll.-Fotografla de Luperolo
para EL Mmmo.
•

El anana de hoy y el anana de otros tiempos; su descripción, variedades acHmatación y propiedades. Vino, hilo y tejidos de anana.
'
~I ~nana que ~bunda en los merca~osdePai:ís enciei:t,as épocasdelafío, se importa
-de d1strntas eolomas francesas. Con Cinco céntimos obtienen los niñot1 una tajada de
:mana, y se pnede comprar una muy regnlar por un franco; sin embargo hace tres
ó cuatro años que un anana de buena calidad costaba cien francos. Para eatÍefacer á su
esposa que_est.aba_ en cinta, el general !unot,. en esa época gobernador de París, ofreció
-en v:ino Vt&gt;mte lmse_a por unn anana: 1mpos1ble entonces procurárselo, ni aun por ese
prec10.-¡Qué cambio!
Se conocen detalles interesantes respecto á ese fruto justamente renombrado y
que pasa generalmente, por ser el mejor de! mundo.
'
Uomo vegetal el anana E:ª una planta vivaz, espinosa, de ~legante forma, sus hojas
largas, verdes, carnosas y sólidas, rodean un vástago que termrna en una espiga de flores
n_umerosas y violácea6, á las que suceden vainas tan apretadas que parecen no hacer
sino un sólo fruto. Es el tipo de la familia de las bromeliáceas.
El a~ana en su madurez es generalmente de un amarillo dorado· su carne es blan~a, a~anlla ó ro_sada, de un perfume y de un sabor exquisitos qu~ recuerda la fresa
da al 1!1-.ón. Su Jugo es muy refrescante, y posee todas las cualidades necesarias para
calmar las fiebres inflamatorias.
Se conocen algunas variedades dP ananas, de fruto rojo, blanco violeta y negro y
1) hay _que reune todos .esos colores. Hay una clase especial cuyo fruto es muy pequefio
•· n las 1sl_as de la Reumón; su carne es cuanto hay de más exquisito, tiene un gusto muy
llronnnciado á la uva moscatel.
. Para reproducir esta planta basta separar con cuidado el ramo de hojas verdes que
tiene el fruto y enterrarlo.
. Don. Gonzalo Hernández de Oviep.o, gobernador de Santo Domingo en 1535 fué
,quien hizo conocer este excelente frmo á loa botánicos de Europa.
'
Acosta nos hace saber que fné llevado de Sant&amp; Cruz á las Indias Occidentales y á
la Cliina. donde se conocía en 1518. Alg,mo~ autores afirman al contrario que esta
¡&gt;Jauta originaria de la Ind:a, ha sido importada á América.
'

LAS FIBSTAS PRE,II)E:S-CIALES E~ J ALISüO.-lGL"5L(DE:SAN Jon.

�378

EL:MUNDO.

LAS FIESTAS PRESIDENCIALES EN JALISCO.- TEATR0 DEGOLLADO.-Fotografia de Lupercio, para EL Mu1mo.

13

DICIEMBRE, 1896.

13

DICIEMRRE,

1896.

EL MUNDO.

LAS FIBSTAS PRESIDENCIALES EN JALISCO.-H0SPIC!O CACA~A,.-FACHADA:PRINC;PAL.-Fotografla.de Lupercio, para EL Muimo.

LAS FmSTAS PRESIDENCIALES EN J ALISCO.-COSTADO SUR DE LA CATEDRAL y PLAZA DE Á.11.IIUS.- Fotogra.fía de Luperoio, para EL :Mmmo.
LAS FIESTAS PRESIDENCIALES EN JALISCO.-.A.VENIDA. DE SAN Fl!.ANCISOO.-Fotografía de Lupereio, Pllffl,EL MONDO.

379

�13 DrcrnMBRE, 1896.
··' ~ º = = = = = - = = = = = = = - = = ~ ~ = : - = = = = =·= = - = e - = = ~
º80

EL MUNDO.

-¿Le has hahlado de mí?
-No hago otra coea de3de
por la mañana hasta la noche.
El atñorit-o Felipe por aquí, el
Bt'ñoritoFelipeporallit ¡Cuán~ siento-le he dicho cien veces--:,ul' haya tomado un ayuda de cámara! ¡Le servía yo
tan á gu~to!. .. ¡Ese sí que ee
un j,,ven simpático, _guap~ y
cti,tinguido!.. .... ¡ Y s1 supiera
Udted qué talento tiene!. .....
-Para mí, ha jurado no te•
ner otro marido que usted.:
-¿ Y cuándo podré verla?
-P,1séese usted esta tarde,
de tres á cuatro, entre el bou•
Jevard y la plaza Vendome,
junto á los números pares. La
señorita saldrá sola conmigo.
Felipe no pudo ocultar su
alegría y Pxclamó:
-¡Ah, Juana!.. .... ¡Me parece que la amo ya con delirio!
Por la tarde, Felipe, que había invertido una hora en vestirse, difcurría por la calle de
la Paz, por donde pasaron en
poco tiempo máe de veinte
mujeres parecidas á Juan!.
Al fin se presentó 11. donce•
l!a, en compañfa de 1~ más sonrosada y angelical cnatura que
Felipe había ,·isto en su vida.
Juana exclamó enton~es en
tono de sorpresa:
- Buenas tardes, señorito
Felipe.
La señorita sintió una emoción que trató de reprimir;
pero :l!'eli pe no dejó de Rotar
que se había puesto encarna•
da como la grana.
-Yeo, dijo Fdipe, que ha~
renunciado á servirá hombree
mios•
-Sí, señor. Ahora estoy en
casa de l\1adame z...... donde
me hallo pe1 f&lt;ctaruente, por•
que la s.ifinrita es muy buena
para mí. Y á propóaito, ¿no
quería usted mudarse de cuarto? Pues vi,nga usted á ver una
habitación que está para alquilarse en la casa donde vivimos.
-Y ei 111e con viene, ¿áquién
debo dirigirme'/
--A mi ~eñora, la madre de
la señorita que es la p, opietaria.
Felipe ee mudó al día siguiente, y las cosas ocurrieron
con arrr&gt;glo á todo cuanto Juana había previsto.
La doncel la sul'!le casará ve•
ces á su señorita como leparece y con quien se Je antoja.
¡Desdich11do del que inten•
te luchar con tamaña influencia!

tasado por su criada.

Cil'rtP- mafiana dijo F.-lipe á
"
su criada, en t'. 1110111t'11to en
que ésta le e11trab,1 e11 ;u cuarto una taza de té y lo~ perió·
dico~ del día:
-Juana, me fJstidio sobe·
ranamente. l'arl~ me aburre,
Trouville me ellv.,nena Y l\ló
naco me saca de quicio. ·No eé
dónde refugiarme. La soledad
me pesa y c.1sí todas las mnje
res de mi trato me inspiran
una repugnancia invencible.
Hace siete aiios que m,. ~ir·
ves y nadie m~j,)r que tú conoce mi caracter. Nunca he sido injusto 1ii cruel contigl) y
deseo que me contestes con
toda franqueza: ¿Qué harías
en mi lng,u?
Juana era una mujer de muy
buen sentido, que había veni·
do sola á !'arfe á los diecisiete
años, que babia sen,ido en varias casa~ antes de entrar al
eervicio de Felipe, á quien cuidaba con singular esmero y
que conocía la vida y la sociedad cual corresponde á una
doncella de 35 afio~.
•.-,-¿Qué harías en mi lugar?répitió Fdipe.
Juana se encogió de hombros y dijo ,1 ~n amo:
-Mecasa1í1.
-¿A los t1;,111ta y tres años?
-murmuró Fdipe.-Esdemasiado pronto.
-¿~o se considera usted capaz de amar?
-Amaría,- repuso Felipe,
después cie un instante de reflexión - á la mujer que me
obligara á acompafiarla á misa
los domingos. Y á estas fecha~
no he dado todavía con esa
mujer.
-Pues no hay más remedio
que el matrimonio-repuso
,Juana.
-¿Pero con quién quierPs
tú q11e me case? lle vivido
siempre en uua eociedad en
que jam¡ls ha puest-o su plan•
ta una mujer honrada, y esto
e'! un ob-t,ícuh para que yo
pueda carnnne con qnien pudiera con :en irme.
-Puee bi-•n, señorito-dijo
.Juana-yo le casaré á usted.
-¿Tú?
-Nece~ito tres meses de
tiempo. dn1ante los cuales
buecaré d • casa en casa un
buen par ti 111, y cuando lo en•
cuentre, me encargaré dd arreglar el asunte.
Felipe abrió desmesurada•
mente los oj&lt;Js y ~xclamó con
AuRE!.lANO ScIIOLL.
entusiasmo:
LAS FIESTAS PRESIDENCIALES EN JALISCO.-JARDIN PORFIRIO Duz y PALACIO P'ED1!BAL.-Fotograf1a de Lupercio, para EL:MuNDO•
-Tienes razón, Juana. Sólo
tú p~edes abrir e_se cal_lejón sin paJid~ y serv~r de tema á
Juana no permanecía ~ás all_á de dos días en una caSi hay una edad en que las palabras agrandan nuestras
un hbro qne pnd1er11 titularse: De lainjluenci.a de las don• ea, bastándolt: este espacio de tiempo para conocer á las eensaciones hay una en que las disminuyen.
cellas de labor en el siglo XIX.
personas á qurnnes trataba.
'
Mi l
Al cabo de ocho días, presentóse Juana en el domiciUn día ee presentó radiante de gozo en el_ domicilio de
Hector a ot.
lio de su amo.
Felipe.
-lle een-idn ya en dos casas y no he encontrado na-Ya poseo el tesoro que apetecemos-dijo á su amo.
Las cancione~ de mesa son hechas algunas vecer por
da aprovechable.
-Es un angel, pnro como un manantial, hermoso como
-Díme. ,J 11ana, ¿y si no te salieras con la tuya?
un corazón, dieciocho aflos y trescientos mil francos de babedores de agua, y los epígramas contra el matrimonio
-Pierda ustrd cuidado, seflorito. La cos11. es larga y d?t~. Con eso, y con lo que á usted le queda, hay para por maridos muy buenos.
difícil, pero al fin triunfaremos en toda la línea.
v1v1r muy decentemente.
G. M. Valtour.

CEll&amp;l&lt;,.ERIO :'.\ll'NlCJPAL.-Fotogra!ia de Lup~rcio, para EL :Mt;NDO.

13

DIOIEMBJ.tE,

1896.

1-.

381 ....

EL MUNDO.
palidece cuando un hombre
de frazada se acerca y la llama; no le habla, le pregunta
con loe ojos señalando el
ataúd azul.
-Sí, es ella, mi hija, ella;
sí, se murió.
El canalla mueve la cabeza, y se rasca haciendo un
gesto indefinible, la atrae,
finge que va á llorar y la
abraza en presencia de it&gt;dos
cuando el wagón negro, de
cruz blanca, el wagón mu•
nici;pal comienza á tragar car
ne de pobres, que no tienen
para pagar un entierro, y ahí
va también el cajoncito azul,
sobre el ataúd de la beata
que'murió de insuficiencia
mitral, ahí va mientras ellos
se reconcilian, mientras se
oprimen las manos con
monstruoso afecto; ahí va
la pobre Gualupita sola y
sin flores, mientras el déspo·
ta arraetra á la madre que lo
sigue con el fatalismo animal del bruto golpeado, que
lame la mano que lo hiere.
M1caós.
_,,
Don Juan la ,,e pasar y
murmura: «¡Imposible!»
Los mendigos roban á los
pobres.
Byron.

.......-

ENTIERRO DE POBRES.
El sol como un espejo ustorio de cobre deslumbrador
-calcina las calles solitarias, iriza las burbujas del charco,
esferas de cristal donde se elaboran gérmenes de fiebre;
~l empedrado tiene facetas de onix, las moscas en nube
negra se abaten en una infeliz rata triturada por las rue•
-das de un carro, y á la sombra del alto paredón húmedo
y fungoso de no sé qué fábrica monacal, van llegando
poco á poco ........ .
Primero son tres artesanos de guedejas ensortijadas
11obre la frente y martillo 6 formón al cinto; uno sudando
·como una vasija de agua, otro lívido, con la lividez cadavérica de los tísicos cansados, el último llevando todavía en loa escoriados párpados laa huellas del velorio.
,¿Qué más pueden hacer? conducen á cuestas el cadáver
de un compañero de parranda, de un hombre elástico é
inquebrantable, que resistió todas las faces del alcoholis•
mo sin una protesta ni nna apostasía. Dejan el ataúd
de madera blanca al borde de la banqueta, se secan el
sudor y lanzan una piedra á un perro vagabundo que ee
detieneá oler las junturas de ese lecho de r.obre.
En seguida, y desembocando por el norte, chispea la
caja salpicada de marmaja, conducida por cargadores de
número y seguida por dos señoras de negro, que se enju:gan les ojos: la sobrir,a y la criada de una buena devota
que murió ¿de qué murió? de insuficiencia mitral; después, es la hora de la cita y hay que tomar lugar, una caravana de indígenas escolta, ya no un cajón de tablas
viejas, ya no una caja de madera blanca, sino un miserable envoltorio de esteras y trapos con pretensión de
angarillas, un lío que apesta. un muerto que no tuvo ni
la cal ni el sudario, y siguen llegando los grupos, sigue
poblando el empedrado un nuevo desfile de dolientes con
'flores baratas y secas; las mujeres lloran y pelan naranjas, los hombres fuman ciganos, lloran loa nifios de pe-cho y los de mayor edad rodean, husmean, espían des-confiados á ese infeliz viejo cuya caja no pudo cerrarse
bien y deja asomar un pie rígido y violado. No saben
1o que es la muerte, pero sieriten un miedo nocturno, el
miedo que sigue á los cuentos de aparecidos, pálidos,
pálidos, con ojos de lumbre. Pero ninguno me impresiona como esa mujer que viene sola, esa infeliz mujer es·caldada por las lágrimas, la que ~e abandona á una desesperación de enagenada y con ropas y cabellera desordenadas de bacante, grita, abulia, se bebe dos e:ruesos hilos de lágrimas. y el eollozo y la imprecación ee atrope•
llan en los lábios vibrantes de dolor, y lleva como una
cosa delicada, como una caja de violín, como un bulto
casi, el ataúd pequeflo, el ataúd azul, el ataúd de loa ni·ñoe.
Pobrecita, llega tan mal á la calleja triste, que dos 6
tres oficiosos la c:msuelan sin oono~erla dos ó tres mujeres que le ofrecen el trago de no ~é qué bebida, oculta
bajo los delantales, en una vasija de barro, le dan un gaio de naranja y le advierten que no es bueno llorar en el
;aire. .Agradecida, y con lenguaje incohereute, con esa
verbosidad que es una forma de locura efímera en los
grandes dolores, cuenta en voz alta, lo más alta que puede, sus desventuras, como si cansando sus pulmones
aminorara la deeesperación; cuenta que fué seducida,
cuenta que sus ganancias de planchadora de camisas de
.hombre las entregó al mismo que le produjo la c:catriz
de la sien, con un cincel de cantero y que no se quejó á
la justicia; cuenta que él bebe ruucho; cuenta que al !"l·
cer la niña, la niña que sa llamaba Guadalupe, la mña
que está ahí muerta ( paroxismo de ternura) muerta para no volverla á ver nunca, nunca; él, el hombre causa
de todo, la engafiaba; pero la sonrisa de la chiquita, sus
.primeras pitlabras, su3 gateos, como que la consolaban
del desvío; y el amor de eea inocente, que es angel á es'liae horas, lo volvió bueno, lo volvió un pooo menos vi-ci&lt;Eo, un poco más trabajador; ¡pero ese vicio! ¡ese vicio!
la golpea, la insulta, la roba, ¡y qué_ desgracia es ser mujer, todo se lo perdona, porque se dJTía que el moretón
del golpe ea un signo de pertenencia sobre la carne femenina, blanca ó negra, pero siempre esclava! Y súbito

No insultes el pudor en mi presencia
porque sabes.reír con inocencia;
porque si no mi intrépida mirada
tt&gt; dejará clavada
en !a trémula cruz de tu conciencia.

~

ÜAM::é'OAlllOR.

ADRIAN.A..
Dejé caer el periódico, exclamando con sorpresa dolorosa:
-¡Pero esa pobre .A.driana! Morirae así, del corazón,
casi de repente...... ¡Nadie sabía que padeciera tal enfermedad!
-Yo sí lo sabía-declaró el vizconde de Tresmes,-y
aun sabía más: sabía cuándo y cómo adquirió el padecí•
miento, y es cosa curiosa.
-Entért.noe usted-suplicamos todos; y el vizconde,
que rabiaba siempre por enterar, nos contó la historia
siguiente:
Adriana Carvajal, casada con Pedro Gomara, vivía dichosísima. Los esposos reunían cuanto se requiere para
obtener la felicidad posible en el mundo: salud y amor,
juventud y dinero, que son la salsa ó condimento de los
dos primeros platos, sin él desabridos y amargos á veces.
Faltábales, sin embargo, un heredero, un niflo en quien
mirarse; pero la suerte no había de mostrarse avara en
1&gt;sto, y les envió por fin el rapaz más lindo que pudo sofiar la fantasía de una madre, apasionada y loca ya desde antes de la maternidad, como era Adriana. Al nacer
el chico (á quien pusieron por nombre Ventura, en señal de la que les prometía su nacimiento) Adriana estuvo en grave peligro, y el doctor dedaró que no volvería
á tener sucesión. El delirio con que marido y mujer ama•
ban á su Venturita, fué causa deque oyesen complacidos
el vaticinio del doctor. ¡ Un solo hijo, y todo para él!
¡ Adriana libre ya por siempre de riesgos y trabajos! Tan•
to mejor...... y á vivir y á cuidar el retofio.
Este se crió hermoso y lozano como una rosa. Yo que
no soy nada aficionado á chicos-advirtió sonriendo el
vizconde de Tresmea,-confieso que aquel me hacía muchísima gracia. Aparte ds su lindeza-parecía uno de los
angelitos que pinta Murillo, morenos y de pelo obscuro,
-tenía un no sé qué simpático, una mezcla de inocencia y de picardía, una risa tan fresca, unas accione~ tan
imprevistas y tan originales, unaprecocidad-peronode
esas precocidades empalagosas de chiquillo Fabio y serio
que me revientan. sino la precocidad de un diablillo con
el ingenio celeetial,-que vamos, no había remedio, más
que llevarle j11guetes y dulces, por el gubto de sentarle
un rato sobre las rodi1Ja9.
De la cbifladu!'a de sus padres sería inútil hablar, porque ustedes lo adivinan. Estaban chochitos: no conocían
otro Dios que el tal muñeco. Adriana no se habf,. apar•
tado un instante de su cuna, vigilando á la nodriza,
arrebatándola el pequeño así que acababa de mamar,
vistiéndole. desnudándole, baiiánrlole y guardándole el
sueflo...... Y así que empezó á i'--'teresarse por el mundo
exterior, á tender las manitas y á pedir tochas, lea faltó
tiempo para darle cuanto deseaba y mil objetos más, que
ni se le ocurrían ni podían ocurrírsele. La hermosa casa
antigua con jardín que habitaban 1011 Gomara se llenó de
cachivaches. ¡Y bichos! El arca de Noé. Los caballos de
cartón andaban mezclados con loa pájaros vivos; sobre
un ferrocarril mecánico veríais un pulcro galguito de
carne y hueso; el coche tirado por carneros era abando•
nado por una gran caja de soldados autómatas, que hacían el ejercicio...... Crea usted que derrochaban dinero
en semejantes chucherías, y yo J., dije alguna vez á Adria•
na, porque tenia confianza con ella:
-Hija, estais malcriando á este pequeñín ..... .
-Déjale que ee divierta ahora, me contestaba; dema•
aiado rabiará algún dia...... Ojalá pueda ofrecerle siempre lo que le baga dichoso.

El repertorio de los juguetes y sorpresas se agota pron •

to y no sabía ya Adriana qué tlueva emoción dará Ven·

tu~a cuando el cocinero de la casa, que había andado
emb~rcado diez afioa, y conservaba amigotes en todas 18;6
regiones del planeta se descolgó un día regalando al chico un mono. Soy p~o inteligente en Historia Natural1 Y
no me pidan ustedes que clasifique la alimaña; sólo lee
diré que ni era de esos monazos indecorosos y feroces,
que nadie se atreve á tener en las casas, como el 0!3ngután, ni tamp~co de esos titíes engurruminados y frioleros
que se pasan la vida tiritando entre algodón oo rama. .
Más bien era grande que pequeñito; tenía el pela¡e
gris verdoso, y pj hocico de un rojo mate, como el del
hierro o:x:idado; veíase queeetabaen us juventud y fuerza,
y aunque goloso y travieso como toda la gente de su cas,
ta, no era maligno. Inteli,,ente é imitador en sumo _grad':l, no podía hacerse delante de él cosa que no p~rodiasey su agilidad y presteza nos divertían muchísimo; era
cosa de risa verle fingir que fregaba platos ó que rayaba
pan en la cocina; y saltar sobre el lomo de los caballos
para ayudar al lacayo en sus faenas de limpieza.
A pesar de la índole relativamente benigna del mono,
su inquietud y su vivacidad obligaban á tenerlo preso en
una caseta con fuerte cadenilla porque ya dos veces se
había escapado á corretear por árboles y chimeneas;
cuando se le soltaba había que vigilarle, y á Venturita,
que acababa de cumplir loé tres años y que idolatraba en
el mono, era preciso guardarlo también para que no desatase la cadenilla, pues lo hacía con habilidad singular,
U na tarde que había almorzado yo en casa de Gomara
y estábamos tomando café en un cenador del jardín-me
acuerdo como si fuese ahora mismo, porque hay cosas
que impresionan aunque uno no quiera-vimos cruzar co•
mo un rayo al mono; tan como un rayo, que más bien lo
adivinamos que lo vimos. «Adios, ya se ha escapado ese
maldito de cocer» dijo Pedro Gomara levantándose; y,
.Adriana, con sobresalto instintivo, lo primero que exclamó fué «¿dónde estará Ventura.» «Ese lo habrá soltado,
de fijo» respondió Pe1ro que frunció el entrecejo ligeramente. En el mismo instante resonó un agudo chillido
de mujer; un chillido que revelaba tal espanto, que nos
heló la sangre, y voces de hombre, las voces de los criados que nos servían y que corrían hacia el cenador cla•
mando con angustia: «señorito, sefioritos, nos obligaron á
precipitarnos fuera. Adriana nos siguió sin decir palabra: grupo, formado por los sirvieJtes y la desesperada
nifiera, nos rodeó, señalando hacia el tejado de la casa y
allí, al borde de la última de las tejas, sentado en el con·
dueto de zinc que recogía las aguas de lluvia, estaba el
mono ~on el niño en brazos.
,El padre, con ademanes de loco, iba á precipitarse al
zaguárr para subir á las guardillas y salir al tejado; yo pedía ya una escalera pacra intentar el desatino de subir por
ella á la formidable altura de tres pisos, cuando Adriana, muy pálida-¡qué palidez la suya, Dioa!.:..y con los
ojos casi fuera de las órbitas, nos contuvo, murmurando
en voz sorda y cavernosa, una voz que sonaba como si
pásase al través de pasos húmedos.
-Por la Virgen....... quietos...... todos quietoe...... no
se mueva nadie....... Y silencio. no chillar....... no chillar...... hagan como yo...... Quietos ...... ~i le asustamos
lo tira..... .
Sentimos instantáneamente que tenía razón la madre,
y quedamos lo mismo que estátuas. Era el mayor absurdo que intentásemos luchar en agilidad y en vigor, so•
bre un tejado, con un mono. Antt!B qu-i nos acercásemos
estaría al otro extremo del tejado y ei niño estrellado en
el pavimento.
Era preciso jugar aquella horrible partida; aguardar á
que el mono, poreu libre voluntad, se bajase con el niño.
Yo miraba á. Adriana: eu palide1;, por instantes, se convertía en un color azulado, pero no pestañeaba. El mono
nos hacía gestos y muecas estrafalarias, apretando y zarandeando á su presa, y de improviso se oyó distintamen•
te el llanto de la criatura, llamo amarguísimo, de teror;
sin duda acababa de sentir que estaba en peligro, aunque
no le pudiese comprender claramente. La madre tembló
con todo su cuerpo, y el padre, inclinándose hacia oií,
sollozó estas palabras:
-Trésmes, usted que es buen tirador...... Una bala en
la cabeza...... Voy por la carabina.
Idea sin pies ni cabeza, porque aun siendo yo un Guillermo Tell, al matar al mono hacíamos caer al niño; pero no tuve tiempo de negarme; intervino Adri•na con
un n6 tan enérgico, que su marido se mordió los puf!.os...
Y la madre, terriblewen1'e serena, añadió en seguida:
-Si le miramos nunca bajará...... Hay que retirarse .. .
Hay que esconderse qu,e no nos vea.
Nos recogimos al cenador, desgarramos la pared de enredaderas, y desde allí como se pudo espiamos al enemigo. ¿Les estremece á ustedes la eituación? ¡Pues estremé1.canse rnáb? Duró veinte minutof. Sí, 103 conté por
mi rt!loj. Eu esos veinte minutos el mono depositó al nii'io en el tej'ldo, le acarició como hal,fa visto hacer á la
niñera, le obligó á pasear cogido de la mano, le aupó sobre la chimenea y le llevó á cuestas, á caballito-un aainete que en otra ocasión nos haría desternillarno».-Durante esos veinte minutos, Pedro anhelaba; á Adriana no
se la oía ni respirar. Por fin, el mono miró hacia abajo,
hizo varios visajes, y cogiendo á Ventura, ee descolgó
rápidamente como un fumámbulo sin cuerda, al jardín ...
Entonces salimos con explosión todos-todós, menos la
madre, que había caído redonda-y el animal, asustado,
soltó al chico ileso y se refugió en su caseta ..... .
. Aquella tarde Adriana sufrió dos sangrías, que no sacaron más que gotas negras, y desde .entonces padeció
aet corazón. Pr.recía que se había repuesto mucho en estos últimos años, pero ¡babi la herida era mortal, y ella
no lo ignoraba......
.
-¿Y qué fné del mono?-preguntamos como chiquillos.
-Tuve yq que pegarle el tiro ...... ¡Si viesen ustedes.
que me daba lástima!-repuso el vizconde.
E.mLIA PARDO BA.ZÁN.

�•

EL:MUNDO.

382

LA

13

DICIEMBRE,

1896.

J.NUTIL RIQUEZA.-Por Jorge Ohnet.
Número 8.-Véanse nuestros números desde el 25 de Octubre de 1896.

,.,. Con frecuencia me he echado en cara, desde que
usted me visita haber contribuido ii retener~e en la
inacción. Usted :i.o es á propósito para nuestras peque•
nas intrigas sociales, porque vale usted más que a~uellos
con quienes tendría que luchar. Lo que ha sucedido no
es cosa nueva. Yo tengo por ust;ed una sincera amistad
que nunca será. desmentida. _Si usted, por_ ~u parte, ha
forzado un poco la_ dosis de s1mp_atía perm1t1da, confiese
quejamlie le he estimulado con w1 coqueter_fa· No le ~cuso
por ello, siu embargo, porque u~ bom~naJe, aun s1en40
excesivo, que viene de usted, tiene e1emp~e _e11 precio
para uua mujer que sabe lo que vale el sent1m1ento. DeJJJ0 usted pue'B la mano; mCreme de frente, y dígame
que me ~rdon~ la pequeii!\ herida que me he visto obligada á. roducirle.
Rede levantó la frente, dió á la condesa una ma1:10
que temblaba demasiado para ser la de un soldado, y sm
atreverse casi á mirarla, balbuceó algunaa vagas p_alabras
y se pronunció en una retirada que no se parec_1ó á. las
que para gloria suya había operado ante_ el enemigo.
VII

1

'

U na tarde á. eso de las eeis, salía Eliphas de una c~a
de la calle del Cuatro de Septiembre, de visitar por sí
mismo á. una familia de pobres vergonzantes que la se·
fiora Mossler le había recomendado, cuando vió que una
obrera encantadora que iba delante de él, subía vivamente en un coche de casino que estaba parado en la esquina de la calle de Luis el_ Grande. Miró m_aquinalmente al interior del coche y vió con estupefacción al conde
de Contras que estrechaba la mano de la joven. En el
mismo momento, el ca:chero fustigó al caballo y el coche
se alejó en dirección de la Bolsa.
Encontrará Valentín corriendo aventuras no era para
asombrar extraordinariamente al Sef\or Eliphas. Pero
aorprenderle con aquella chicuela de tan ínfima condición era. una novedad. Hasta entonces no le había conocido más que queridas de cierta clase, pero la sociedad
le impulsaba, sin duda, á. descender, y def!pués delos encajes y los perfumes de!icad.(?S, caía en el p~rcal y en el
almizcle adulterado, Sin deJar de andar, Ehphas.,pensaba todas estas coeas con una cuidadosa conmisceración
hacia eu antigua amiga. Hacía ya tiempo había previsto
que Contras, no contento con entregarse á todo género
de extravagancias, acabaría por cometer faltas que acarrearían graves consecuencias; pero, impotente para corregirle, estaba decidido á evitar á la Sefioca Moseler In
pena de conocer las locu~as de yalentín: De una vez para siempre había renunciado á mtervemr en los asuntos
d.el conde, más_ que en lo que pudieran referirse á Fede•
rico y á. su muJer.
Hacía muchos meeee le tenía muy inquieto la actitud
del cond~ respecto de Celina. La había encontrado al
principio poco conv~niente y deopués C0':1;1prometed'?ra,
y si no hubiera tevudo atornl:en~ar. á. su h1Jo, le ~ub1era
aconsejado que moder11.se la mtimidad de su muier con
el conde de 0outras. Pero tenía una gran confianza en
la honradez de su nuera y veín diariamente cosas tan
asombrosas en la mejor sociedad, que los manejos de Valentfn podían pasar por inocPntes. Lo único que agrava•
ba la situación E"ra la inmoralidad notoria del personaje.
A simple vista, Eliphas se sentía inclinado á juzgar malas todas las intenciones que aquel pudiera tener. Estaba, pues, aler!,a po_r naturaleza, por experiencia, y tení~
siempre los OJOS fiJOS en lo que ocurría en torno de Cehna. Hubiera podido descansar, por el momento, de su
vigilancia, viendo al conde ocupado por distinta parte,
pero esto no era, á. su entender, suficiente razón para tener confian a, pues para un diletta.nU como el conde, los
contrastes, aun los más acentuados, debían ser muy estimulantes.
La casualidad proporc!onó, sin embargo, al ministro
de la Caridad nuevas pruebae de que Valentín permanecía d1strs(lo con su obrerita. Uno de los agentes deetina(los á descubrir los infortunios ocultos que Eliphas se
complacía en socorrer delicadamente, le contó un día
que se hab(a encontrado de manos á boca oon el conde
de Coutras junto al número 26 U.e la calle de Ramey, en
una de cuyas aceras se paseaba sobre un barro infecto.
A los pocos momentos nna J!reciosa muchacb.a, sin nada
en la cabeza y con delantal negro de obrera, salió á la calle y con muchas precauciones. se reunió con el conde.
Pe~ no había empezado á hablar con él, cuando salió
bruscamente un hombre de un café y con espantosas injurias, abofeteó á. 1~ muchacha que, roja y_ llorando, se
metió en la casa, mientras se producía un v10lento altercado entre aquel hombre y el Se.fior conde de Contrae.
El asunto no duró, por lo demá.e, ni diez segundos, pues
el conde, de un magistral pu.fietazo, echó á. rodar á. su
adversario por el arroyo. El hombre se levantó penosa~
mente y aoompafió la retirad&amp; del Sefl.or de Contras con
amenazas de muerte.
Elipbaa mandó á su emt&gt;leado que guardase un silencio abRoluto eobre este incidente y apuntó con todo cui•
dado el número de la casa y el nombre de la calle. Aquella tarde comió encasa de la Seo.ora Mossler, con sus
hijos, y disfrutó del interesante espectáculo de la entrada del conde de Cout.ras que acompai'i.aba á. su mujer,
irsnquilo, sonriente, sin preocupaciones.
Por primera vez en su vida, el prudente Eliphas pensó
que acaso, en las diveraas perip~ias que ofrece la vida
de un libertino pudiera haber un interés violento. Comparó la existencia tan recta, tan tranquila da su hijo, con
el tempestuoso y devorador destino del con•te y pensó
que el hombre de mundo aventurero vive más que el pacífico padre de familia. Pero entre vivir mucho y vivir
bien 1 qué era preferible? En esto no tuvo dudas y sus

Después de estas palabras, dichas con sincera emoción:.
invariabld principios le dieron en seguida una resel Coront!I saludó á. la seflora .Mosaler, no queriendo darpuesta.
Sin embargo, sorprendió en. sf ~ismo~ durante una ho- le tiempo para replio3:r, y atra\•esandoel salón, fu~.A re?-ra, una benevolencia extra.ordinaria hacia Valentfn. Pen- nirae con el Señor Ehphas que hablaba con su hiJo, sin
só que acru:o no era enteramente ~ponsable de sus dejar de observar á. Valentín. Este, inclinado hacia la.
faltas teniendo en cuenta la herencia, las costumbres, mujer de Federico, había encontrado medio para aislarse
la edhcación, el temperamento, y estuvo t~nt~d? por con ella, en medio de veinte personas, y de obligarla :t.
considerar al joven conde como uno de esos rndiv1duos escucharle, i.o sin resistencia por parte de la joven, cuya
sonrisa, m1i"scara de su impaciencia,. se 3:venía mal co~
dela 1"31,a felina, in!tintivamente feroces, que la naturaleza ha creado para la destrucción de las razas inofen- la palidez de su semblante y con Ja rnqwetud de su m1•
rada.
sivas.
•
·
-El mes que vieno me voy á Niza, decía el conde, y
Una maniobra ~e Vale:1tín.
~ara ac~rcarse ál a ~uJer
de Federico cambió la&amp; d1spos1c1onf:la del Señor Ehphas. desde allí me embarcará en mi buque para irá Egipto.
Al ver al hombre que se había batido á. puñetazos en la Debería usted venir, con 1u marido, q11e según dice, tiene intereses importantes en Alejandría. Le dejaríamos
calle de Ramey, aquella misma mañana, inclinado s~bre allí
y nosotros remontaríamos el Nilo hasta la segunda
el respaldo de un sofá para hablar más de ~erca á. Cel!na,
el viejo puritano sintio evaporarse toda su mdulge~c1a y catarata. A mi mujer le gustaría mucho que fuese usted
ella.
no pensó eino en observar á. aquel galán cuya pehgrosa con
-La condesa no va á Egipto. Me ha cticho que este inactividad conocía. Pero ¿qné podía la sagacidad de Elise quedará en Paría.
phas contra la astucia de Valentfn? Aquella luc!1a era vierno
-Razón rle má.e para que acepte usted mi proposición.
muy desigual. La Sefiora Mossler, quec~nocíam~Jorqu_e Eso
decidiría á J,;nriqueta.
su amigo lo que se podía temer de su h90 adoptivo,. di-Cualquiera diría 4.ue desea usted llevarla.
rigió bacía la ~~nora de _Cl eD?ent sus miradas perepica•
-Seguramenta, si con su presencia consigo la de usted.
ces con mul d1s1mulada mqu1etud. Estaba ya COD?,O so·
-Renuncie usted á semejante cosa.
bre ascuas cuando veía al conde acercai:se á. la Joven,
-Entonces ·se acabó mi viaje. No le emprendía más
porque le parecía que en aquella pereecur1ón tenaz, des· que
por usted. Hubiera sido tan dichoso teniéndola á.
pués de sus advertencias y á. pesar de sus ruegos, había
mi lado, íntimamente, durante algunas se~anasl :····· Bann ultraje á todo cuanto había respetable en ella y alrejo aquel cielo nuevo, en aquel cuadro imprevisto, las
dedor de ella.
.
.
La llegada del coronel Redel dis~raJ? á. la anciana de ideas de usted hubieran, acaso, cambiado, y me hubiera
con más indulgencia.
su vigilancia. La Señora Moseler 1~ v1ó tan ~ombrío Y tratado
-No ea probable. Y en todo caso hubiera sido ir muy
preocupado, que impulsada po~ el smcero canfio que le lejos
para tener esa seguridad ..... .
profesaba le preguntó en aegmda:
-No pido más que int.eotar la experiencia más de cerca.
-¿Qué '1e sucede á. usted, amigo mio? No tiene. usted
Celina bajó la cabeza cou cansancio.
su :fisonomía habitual. ¿Le ocurre alguna contrariedad?
-Pero, conde, sea usted generoso; ahórreme usted esas.
-Mas aún, una verdadera pena. Abandono París para continuas
alusiones á un asunto que me es muy penono vol ver más.
so ...... Usted ve que no tiene nada que esperar de sus t.Pn-Pero ¿por qué?
. .
Tenga la delicadeza de no encarnizarse. MeApenas hecha la Señora Mossler se arrepmt1ó de su tati\•as .......usted,
me tortura ....... Tenga piedad de mí.
pregunta. Pero ~ra ya tarde y la explicación que exigía a.tormenta
Al decir estas palabras1 Celina tenía lágrimas en los.
le fué dada dolorosamente por Redel.
• Parece, dijo con sonriea contraida, gue me ha juzga• ojos.
Valentín no se conmovió y feroz en su sensual egoiedo usted peligroso. No me lo esperaba c1ert.amente, pero
mo, dijo:
la vida tiene esas sorpresas. Un hombre como yo debía,
-¿Por qué lucha usted?....... No soy yo, es usted missin embargo, no ser considerado como un galanteado~ de
ma quien se atormenta.
oficio· as( lo creia al menos, pero veo que me hacía 1lu·
tengo, entonces, el derecho de rechazarle? Ten·
sione~. Se me tiene por peligroso, y es preciso que me ga-¿No
usted cuidado de no obligarme á tomar un partide exaleje. Me alejaré, pues, pero confieso que esto me parece tremo
..... .
muy duro.
•
-¿Y qué puede usted hacer?
Al ver que Enriqueta babia seguido sus conseJos, 1a
-Decírselo á mi marido.
Señor.1 Mossler no se sintió tampoco muy segura de sus
Con irónica mirada Valentín le señaló á Federico que,
derechos. Como aquella, asoció en su pensa~ien~o al
leal Redel con el falso Valentfn y ee preguntó Bl era Justo encorvado con su alta eetatura, escuchaba con atención
lo que su padre le estaba diciendo. Celina vió tan claraafligir al uno para complace! al otro. ¿Ten.ta el conde ne•
mente le ineficac=a del socorro que podía esperar de aqnelcesidad de que se le protegiera? ¿No hab1a, realmente,
buen hombre de apariencia inofensiva; midió tan porun poco de ironía e~ defender .á aq~el seductor de profe·
sión contra tan tímido y cándido rival? Redel compren- completo la diferencia qne existía entre el marido, entredía muy bien lo ridículo de la oposición que se b hacía; gado á. sus negocios, y el amante, entregado á. sus cappia.si lo indicaba su protesta A la señora de M?saler, y ésta cbos, que se escapó de sus labios un suspiro de desaliento.
empezaba á sentir haber turbado loa tranquuos goces del Pero de no encontrarse defondida no se deducía que tuviera que abandonarse. Echó una mirada de desesperacoronel.
hacia el grupo en que estaba su marido. Fedrico,
-Conviene, dijo, no exagerar ni dará las cosas colores ción
abstraído con el Ssilor Eliobas,·no sorprendió la llamada
trágicos ...... ¿Para qué se va usted?
de su mujer.
-¡Oh! Porque así lo quiero! .Al menos, mis penas v~n- angustiosa
-¿Ve usted como la comprende? dijo en tono de burla.
drá.n en provecho de mi carrera. No me encuentro bien Valeotín.
cándida es u~ted al guardarse para un
paseando las calles de París tan sólo por el g11st? _de la homb1e queBuena
le hace tan poco caso.
vida civil. Desde el momento en que no pueda visitar á.
-Me guardaré para mf mi::11na.
usted y á la Sen.ora de Coutras libre y f~miliaimente ~o-¡Clláota dicha perdida!
mo haeta aquí, me aburriré hasta monr y será. preciso
Celina hizo un movimiento para levantarse, no viendo
que me vaya.
.
.
No:usaba ciertamente precauc1qnes para d1sfra;,;;ar su más que este medio para cortar la conversación, y buscó•
pentamiento. Iba derecho á. su obJeto y la p_ureza de sus vagamente á. su alrededor alguien que le sirviera de pre•
texto para dejar aquel sitio. Sus ojos se encontraron con
sentimientos no resultaba por eso menos evidente ...
los de Redel que, apoyadv en la puerta, escuchaba die•
-En un mundo, prosiguió, en que todo es perm1t1do,
en que toñ.o se sufre se excusa y se apruebs 1 bast.a los traído la conversación de negocios del padre y el lujo. Sin
actos más reprochabl~s, n;, hay aevéridad más que para duda fué muy elocuente aque:la mirada, porque el Coroun pobre diablo de soldado que ama ~petuosament~ á nel, sin vacilar, se ad~lantó hacia la joven y dijo incli•
una mujer de virtud perfecta.. Es preciso que me sacrifi- ná.ndose ante ella:
-¿Me llama usted, sefl.ora?
que y me resigne. Pero que uno de ~os buenos mozos
-Sí, Coronel. Me ahog &gt; aq uL. ....
que van á. continuar divirtiéndose á. m1s e~pensR9 no me
-¿Por qué no lo decía usted? dijo Valentín. Podíamos
dé pretexto para incomodarme antes de m1 marcha, porque IEI haré ver claramente que no soy tan cómodo como habernos marchado A habh,r al invernadero. Mi madre
ha hecho poner en él unos mármoles que valen la pena
parece.
de ir á. verlos.
Pero, querido Redel, dijo la Sen.ora Moesler con un
-Pues bien, el Sellor Redel me los ensellará.
principio de inquit1tud, no pr~_tenderá usted pro~ar~e
El conde sonrió, y, en seguida, como si dijes·e la cosa..
que amar á. la mujer de su pr611mo es un acto meritorio.
Hablaba usted hace nn momento de las facilidades y de más natural del mundo, replicó.
Esperen ustedes entonces; voy á. llamar á mi mojer.
las indulgencias de la sociedad; si usted las critica en los
Ya saben cuiinta es su competencia artística. Ella dieer·
demás, no las exija para sL
..
tará. con el Coronel y usted lo escuchará conmigo .... . .
-Redel se inclinó y, ya con toda calma, dt~o:
. .
Redel tuvo un pequefl.o estremecimiento: una llama se
-Tiene usted mucbísuna razón, seilora; mis recriminaciones no tienen fundamento. He empezado por decir encendi6 en eus ojos y abrió la boca para responder;peroque parto; ya ve us~ que no me sublevo y obedezco pa- Celina1 más rápida que él. repuso:
-Decididamente, prefiero retirarme. Corontil, tenga
sivamente.
-Hijo mío, replicó la Sefiora Mossler, me gusta menos usted la amabilidad de llamar á. mi marido ..... .
-Redel
dudó un instante. Su mirada se fijó en Valenlo que me dice u&amp;ted ahora que lo que ~e decía ha.e~ _un
momento. Comprendo bien su oontranedad y participo tía con exl?resión singular:nenteamenazadora, y se morde ella. Soy vieja, ¿quién sabe ai me encontrará. usted_ á dió loe labios como para contener las palabras que quesu regreso? No quisiera, pues, que nos separásemos baJO rían escaparse. Valentín le ex:1 ninaba con insolente
no.a penosa impresión. Vuelva usted á verme: aquí será curiosidad, esperando qu~ se deci~iese ha bablar,_y resulaiempr(-, bien acogido. Es U"'ted 11n hombre de corazón y iaba tan temible, que Cehna temió que se produ1era u~a..
cuando le haya hecho ver el fondo de mi pensamieate, colisión inmed.iata entre aquelios doe homores cnyood10
latente acababa de manifost.arse en un segundo.
me comprenderá usted y me perdonarli..
-Vaya usted, dijo empttje.ndo en U? ademán suplican·
-¡Oh! no tengo nada que perdonP:r Sefiora; siempre ~a
sido usted para mí enteramente benévola. 81 sufro algun te al Coronel que no se resol vía á. ale1arse.
-Ha bech0 usted muy bien en en"Q"iarle, dijo el Condeagravio, no es de ust.ed ciertamente. Créame; tengo para
asted el má.s respetuoso afecto y siempre le conservaré, á Celin!l.. Empieza á atac:irle los nervios vuestro Redel..

13

DICIEMBRE,

1896.

Que se ocupe de mi mujer, pase; no veo inconveniente
en ello. Pero no sufriré que se interponga entre usted

1 yo.

-¿Qué haría usted? preguntó Celina con emoción.
-Proporcionar un asceuso á. un jefe de escuadrón.
- Usted no es malo como quiere parecer.
-¡Más 1 mucho más, cuando se trata de uated 1 contesto
Valent.ín en voz baja. Todo me importará. poco, lo he di·
cho y lo he probado, para ob';enerla ... .. .
Se inclinó ante ella, con afectado respeto, y afiadió voll'iéndose:
-Buenas noches, señora; aquí tiene usted á. su marido.
Se marchó, acompafiada por Federico y por el Sefior
Elipbas, al que dt-jaron en su casa. Una tristeza profunda ee apoderó de e1la. Aqueaa tenacidad del conde, poco
habitual en un hombre tan ligero, la turbaba gravemente y empezaba á. tener miedo. Hasta emonces habfa pensado que sería sitmpre duef\a de sí misma y que defendida por su voluntad y por t-1 cariflo de los suyos 1 sería
inexpugnable. Ya tmpezaba A dudar. Veía á sus aliados naturales poco diestros y mal arruados para protegerla. Con dolorosa emoción, recordaba la actitud amena•
adora de Valentín en presencia de Redel y se decía:
Sería capaz de matar al hombre que le Pstorbase. ¿Podría
suceder que por mi culpa corriese Federico un peligro?n
Se estremeció ante la idea de que las imprndencias del
conde hiciesen necesaria una explicación entre su marido
y ella. J.Qné decir? ¿Cómo hacerle comprender la persecución furioea de que era objero y probarle que no había
hecho nada para íomentar]a·t
Sn suegro, tan formalista, tan riguroso, á. pesar del
afecto sin límites que la había dedicado, era el que más
la aterrorizaba. No tenía indulgencia ni para las senci·
llas ligerezas; bien lo había probado en ruuchas ocasio•
nea con sus crfticae; ¿qué sería cuando se tratase de hechos
serios que pudieran suponer un peligro para su hijo? Y
todo á. causa de aquel execrable Valentín ...... ¿Excecrable. A esta frase de su silencioso monólogo, juzgó nece•
eario interrngarse á. sí misma y precisar, aunque tuviera
qne avergonz:irse A suspropiae miradas, el verdadero estado de su corazón. &amp;Había, siquiera un imtante, amado
á Valentín? El lo afirmaba orgullosamente y aunque ella
Jo había nPgado con rabia, no estaba segura de haber dicho la verdad. ¡Oh! En el presente momento Je odiaba
ciertamente, pero ¿estaba cierta de que no le había gustado durante una hora lo bastante para animarle á. las
imdrudencias quti tan fatal resultado habían tenido?
Evoc6 en su pensamiento la imágen de Valentín y le
vió elegante, cariiloso, con sua ojos azuleH, su bigote rubio, su hermosa figura, su voz acariciadora, tan seductor,
en fin, que no podía tener duda de que le había deseado,
víctima de su carne, que eecapando por un momento al
yugo del espírit,u la bahía hecho traición en un impulso
de voluptuosidad. Tuvo vergüenza de sí misma y le pareció que con aquel ciego instinto que la había entregado ií los abrazos ae un macho, había descendido al nivel
de las bestias. Al mismo tiempo se preguntó con angustia si la ¡,ereecuci6n encarnizada de Valentín podría es•
tar justificada en cierto modo por su primer éxito. Y,
ht cho singular é ilógico en alto grado, el peneamientode
que Oalentín pndiera estar en su derecho deseándola, hique le odiara más mortalmente.
Stis vacilaci9nes cesaron, sus dudas desaparecieron y
decidió resistir A. Valentín, resultase lo que quisiera. Pero no baet.aba esclarecer su pensamiento; era preciso .fijaree en un plan para sustraerseaá. los ataq•1es de aquel
de aquel perseguidor peligroso y que ese plan asegurase
la tranquilidad de Celinb y la seguridad material de los
suyos. Comprendió desde luego qne no podría defendprse sola, le era1 pues, necesario un aleado. Pero ¿cual? Su
marido y su suegro del:íao ser desde luego deshecbados.
¿La Señora Mossler? En la ignorancia en que Celina se
hallaba acerca del paso dado por aquella cerca de Valentín, ¿cómo no desconfiar de la ciega ternura que hacía á. aquella madre esclava de su hijo?
Era, sin embargo, posible que entre un deber y una
afección la Seilora Mossler no dudase. Era puri,ana como el Sefior Eliphas y si la solidez de sus principios se
sobreponían á su indulgencia acaso estaría allí la salvación.
.
Pero las probabilidades de éxito resultaban muy débi•
lee, la infiuenciu del conde se pres~ntaba siempre formidable y Celina retrocedía ante Ja difícil revelación de las
tentativas de que era víctima.
Entonces se le ocurrió la irlea arrieegada de dirigirse á.
la Sefl.ora de Contras. Conocía la .firme razón de la joven,
por haber sido la confidente de bUS desilusiones, y sabía
que era leal, generoea y buena. En tomarla como auxiliar había sólo ventajas y ningún inconveniente. Entre ella y Valentín no existía ya sino. el vínculo social.
Llamada á su socorro por CeJina, no vacilaría en prestarla el más firme apoyo. Quedaba sólo determinar la
medida en que convenía confiarse á ella. ¿Quién obligaba á Celina á decírselo todo? Las pereecuciC'nes de Valen•
tfn eran bastante públicas para que la condesa no tu viese necesidad de pruebas.
A hora avanzad!\ de la noche y mientaas todo dormía
alrededor de ella con pacífico suefl.o, Celinameditaba sobre su grave determinación y cuanto más discutía su
oportunidad, más se afirmaba en la certidumbre de que
era necesaria, Se metió en la cama cuando la mañana
blanqueaba sus balcones y, muy resuelta á ejecutar el
plan que habfa concebido se encontró un poco má.e tranquila.
Al día siguiente, A eso de las cinco, se dirigió it la avenida de Friedland, sabiendo que Enriqueta eataba siempre visible para sue amigos antea de comer. Estaba, pues,
segura de encontrarla en su casa. Su contrariedad fué
grande cuando un lacayo le dijo que la señora condesa
había tenido que salir á las cuatro y no había dejado
órtlenes para la recepción. La mujer de Federico se quedó indecifa, pero el mayordomo, que apareció en aquel
momento, dijo que la seiiora condesa volvería en seguida, porque tenía una cita dada para las seis, y que, si

ELMUNDO.
la señora quería. podría esperarla. Celina convino en
ello Y, conducida por el criado, penetró en el saloncillo
donde la sefior:J de Contras recibía á sus íntimos.
La habitación estaba sombría v el olor amargo de las
orquídeas procedentes de las estufas de Sauvigoy bacía
pesado el aire. C,elina se sentó y permaneció durante
un cuarto de hora oprimida por aquella atmósfera y como aturdida por la semioscuridad. Un ligero ruido de
roce de cortinas la volvió á la realidad y creyendo que
118(!:aba la que estaba esperando, se volvió con la sont'isa
en los labios, pero se quedó petrificada al VPr entrar á.
V:alentín. Este se .acercó con la mano extendida y con
aire pacífico y Celma se repuso en un instante y recobr6
su sangre fría. ¿Qué podía temer en aquel hotel lleno de
criadoe, á dos pasos de la habiración de l1J condesa, cnando bastaría una llamada, un grito, para que viniese cualquiera? Así lo pensó y, arriesgada como siempre, en lugar de ponerse á. la defensiva, se preparó á hacer frente
á.su temible ad~eraario. Por el momento parecía éste
buena persona y, por muy tigre que fueJil, ponía pata de
tercíopelo y escondía las ufi.as.
¡Cómo! ¿Está usted aquí sola? ¡Y no me lo han advertido! Si la casualidad no me trae por aquí, no veo á. usted .........
-¡Gran deegracial
-¡Inmensa! ........ .
-¿Por qué prodigio se encuentra usted en su casa?
-Presentimiento3 de que vendria usted.
-No diga usted tonterías. ¿Sabe usted si su mujer v"en•
drápronto?
-Soy el que menos podría decírselo á. usted ¿Sé yo
nunca lo que hace?
-Porque no quiere usted.
-Seguramente.
-¡_Será usted siempre un marido deplorable?
-Tanto como podría aei un excelente amante.
Celina se puso seria. La conversación tomaba un giro
qne no le gustaba y comprendía que era por su culpa.
Valentín era un hombre con el que no se podía bromear
Y desie su llegada, ,t pesar de las razones que tenia para
desconfiar, estaba jugando con él.
-S11 mujer de usted no vuelve y voy á marcharlDe.
-Usted la esperab:i, ¿luego soy yo quien la estorba?
-Sf.
-Entonces la dejo libre el campo.
-Se lo agradezco á. usted.
.
-Verdaderamente es usted atroz conmigo.
-No hace usted todo lo necesario para excitarme?
-Adiós, entonces.
-Adiós.
Con cara de contrición y una prudente lentitud el conde se aproximó ti. ella y le ofreció la mano. !'ero ~l ir Celina á da:le la suya, trémula y fria, el Conde c,,n un ade•
mán osado y ritp1do, cogió á. la joven por la cintura la le·
vant6 y antes de que pudiera escapársele un grito' apoyó furiosamente la boca en sus labios. Con un bru~co esfuerzo de todo su cuerpo Celina trató de eecapar á aqne•
113: presión, pero ésta se hizo más estrtcha. Incapaz de
gr1~r1 emp.ezando á p~rder la _cabeza y paralizada por
una mexphcable langmdez, deJÓ de resistir. La oscuridad del e~ló.n le parPCia más espesa, el silencio más profundo. Srnt16 que Valentín se la llevaba é hizo un desesperado esfuerzo que la arrancó de los brazos que la
envolvían. De un sólo impulso íué hasta la puerta del
cuarto de Enriqu"ta, se agarró á. ella con fuerza y reuniendo toda su energía, lanzó un grito desesperado.
En este momento sintió que la pueria cedía y al Jan·
zarse p&lt;..1r ella para huir. se encontró cara á cara con el
coronel Redel. Este, muy tranquile, vió de una ojeada al
conde, pálido de furor, y á Celina temblando de espanto.
Se adelantó entre los do~ y, decidi~o á no comprender
nada má.e que lo que qmsieran decirle, saludó sin emoción alguna á Valentín y á. la joven, y dijo:
-Me pareció oir llamar ......... Me había equivocado.
Pero Celina, incapaz de moder&amp;r.!e, respondió indi·
cando al conde con un ademán.
-No, ha oido usted bien cab1llero: el sefior me ha
obligado á. llamar ........ .
Valentín mostró una sonrisa zumbona.
-¡Segunda vez, desde ayer! dijo; parece que con usted
el Sef\or Redel tiene 1a especialidad de lae intervencio•
nes.
Metido en causa cuando él ae esforzaba por desenten•
derse del asunto, el coronel frunció las cejas. Era demasiado cuerdo y demasiado valiente para buscar una querella, pero tenía muchos motivos de animosidad contra
Valentín. Replicó secamente:
-Acaso esto consiste en que con esta sefiora tiene usted la especialidad de las inoportunidades.
El conde se puso repentinamente muy serio, y mirando al corcnel con aire acusador, le dijo:
-&amp;itá. bien, seOormío. Yo procuro tomar las cosas
pacíficamente y usted es el que trata de agriarlas .... .... .
Pero confi2ae usted q.uetrueca los papelee ......... Yo hu·
biera podido asombrarme al verle á usted salir de un
cuarto que forma parte del departamento íntimo de la
condesa ......... Me limito á. bromear dulcemente y usted
trata de ofenderme,
-Redel palideció de cólera viendo á. Valentín cambiar
hábilmente el terreno de la discusi6n y crearle ofensas
donde era tao bueno su derecho.
-;.Soy yo quien ofPnde? exclamó; ¿yo?
-Sf, seilor, contestó Valentín con un tono sarcástico
muy propio para poner al coronel fuera de.sí; uetedapa:
rece, como un diablo que sale de una caja d.,, sorpresa
y afecta creer que ee tiene aq:.ií necesidad de usted. Tod~
eatoes muy ofensivo y si yo no fuera tan concialiador
podría asombrarme macho y l)f'dirle it usted cuentas. '
Antes de que Redel tuviera tiempo de responder, Celina se interpuso entre él y el conde.
-tiH una palabra más, dijo. No consentiré un altercado entre usted y el seilor por mi causa. Pero lo que no
debe oir de la boca de usted lo oirá. de la mía. El que ea
bastante cobarde para hacer violencia á. una mujer, no
merece ser castigado por un hombre. El que miente ba-

383
jamente para ocultar sus vergonzosas acciones, no merece que se haga caso alguno de sus palabras. Señor conde
de Uoutras, es usted un miserable, y si no le basta que
se lo diga en presencia del Señor, puede usted llamar á
sus criados y se lo repetiré delante de ellos.
Este violento apóstrofe no turbó á Valent.ín. Conservó
su sangre írfa y, saludando graciosamente á laque letra•
taba con tanta dureza:
-Palabras de mujer no ofenden, dijo con ligereza. Para darlas un valor es preciso que tengan la aprob'.lción de
alguien á. quien se pueda hacer responsable. Usted, Se~
flora, acaba de cortar, muy poco oportunamente la palabra al St'!f\or Redel, cuando se disponía á decirme su opinión sobre la cuestión que nos divide. Confieso, que hubiera deseado conocerla ......... Y si fuese tiempo todavía ..... .
-Aun es tiempo. dijo fríamente Redel.
-Yo le conjuro á usted &amp; no responder, t&gt;xclamó Ce•
lina.
-Señora, no Ee trata de usted1 interrumpió el Coronel;
demasiado ve usted que 1:1oy yo el interpelado y supongo
que no me cree nsted capai de retroceder delante del Señor. Puesto que le complace saber mi opinión sobre su
conducta, yo tengo el honor de declararle que es de todo
punto conforme con la de usted.
Valentía no hizo un gesto ni cambio de fisonomía, y
dijo en tono de triet+-za:
-¡Ab! Coronel, no puede usted negar ab,&gt;ra que sus
intenciones son verdaderamente hostiles para mf, puesto
que me ofende sin provocación alguna de mi parte, en
mi casa y delante de esta señora.
-Lo niego tanto menos cuanto con más empeño parece usted desearlo.
-~st,á. bien, Coronel, dijo el Conde; en adelante, este
asunto no me atañe. D.:is amigos míos se explicarán con
otros dos de usted.
E inclinándose ante Celina, añadió burlón:
-Reciba usted, seiiora, mis sinceras felicitaciones; es
muy ventajoso ser su amigo.
Hizo á. Redel una iraclinación de cabeza altanera y salió sin añ.a:!.i1 una palabra, después de haber sacado de
la situación to~o el partido que deseaba. Apenas sola
con Redel, Celma c~só de contenerse y, fuera de al, dijo
cogiendo las manos de su defensor:
-¿E!¡.,ta usted loco para haber respondido á las insolencias de eee miserable? 1.No ve usted que lo que quiere es
deshacerse de usted? Es el adversario máB peligroso que
se puede imaginar. Bajo ningún pretexto permitiré un
encuentro ent.re loa dos. ¡Le mataría á. usted!
- Ya trataré yo de impedirlo.
-¿. Y si no lo consigue usted? Por mi causa, ¡ Dios mío!
¡Correr tal peligro por mí, que no soy nada para usted y
que le he comprometido como una loca!
Se retorcía las manos al hablar as1 y sus pálidas mej illas se inundaban de lágrimas.
--Tranquilícese usted1 dijo Redel dulcemente. No, usted no me ha comprendido. Yo me he anticipado á. la
provocación. Usted odia. ¿no es cierto? al b.Jmb!e que
acababa de mostrar con usted tan brutal audacia ..... .
Oelina exclamó con furor:
-¡Oh! Sí, le odio!
-Pues bieo: ¡yo más aún!
-Sí, usted ama á. Enriqueta, dijo Celina sin cuidarse
de disfrazar su pensamiento, y debe odiar á su marid'.&gt;.
Pero tata cuest.ón entre usted y él le se!}ara completamente de la condesa. ¿Cómo podrá usted verla si sobre·
vive?
-De todos modos no la veré más, dijo tristemente Redel. La condesa me ha ordenado que me ausente. Mi
silen.cioso _amor la compi:ometfa, según dicen, y me es
preci~o privar~e de la dicha de su preseucia.
Celrna le miró hasta el fondo del alma y adivinó en
un instante las misteriosas resoluciones de aquel amante
desesperado.
-¡Uh! Usted quiere intentar librarla del conde ... Pero aun ~sí, persigue ust d un imposible ...... La muerte
del marido pondrá entre usted y ella un obstáculo insuperable ...... Arriesga usted su vida sin objeto.
-¿No.son nada, entonces, su d1cba y sa tranquilidad?
'.!'8s~ondi6 Redel gravemente. Está. unida á. un hombre
md1gno que le hace la vida muy dolorosa. ¿No habré hecho algo por ella devolviendolasu liberbad?
-Cállese usted, deegraciado, dijo Celina. No diga usted tales cosas aquí mismo, esta casa ...... ¡Si alguien nos
oyeia! No, lo que usted se propone es irrealizable y, en
todo cae?, basta que yo lo sepa para que me oponga con
todas mis fuerzas.
-Y cómo?
- Ya lo verá usted.
-Sea usted franca por completo y dígamelo.
-Pues bien, avisaré á. Enriqueta.
·
A estas ea.labras la fisonomía del coronel se cubrió de
mortal palidez.
-¿Quiere usted, dijo con voz temblorosa, que parezca
un &lt;:obarde que trata de eludir el peligro? ¡Hacer interve_n1r á la Señora de Coutrasl Realizar ese proyecto es lo
m1Smo que matarme en el acto, pues no sobreviviría á.
semejante humillación.
-Cálmese usted, contestó Celina espantada. No diré
p~eato qu~ me lo prohibe, pero usted tendrá en cuenta
mi angustia y me p10meterá no oponerse á. un arreglo.
-se lo pr.--1meto .... ..
-I.~h!. Demasiado veo que usted juzga imposible una
cone1hac1óo .. ... .
-En efecto. ¿Cómo había de producirse si el eefl.or de
Contras no la desea y yo tampoco?
-Se le obligará. á desearla.
-¿Quién hará ese milagro?
-La ~llora Mossler ..... . Mi marido á quien por fin
será preciso ..... .
Rede.l la miró fijamente y dijo, habland,1 con lent,itud:
-Cmdl:_ usWd_ de no comprometerse inút.ilmente. Nada podrá. 1m.pedir, esté segura, y puede en cambio hacerse á. sí m1s~a y á. loa demás un daño irreparable. No
se aferre á. la idea de que ha sido la ca1,1sa de la explc-

�/
884

'

EL MUNDO.

13 DICIEMBRE, 1896.

estas circunstancias, cuando he salvado su tranquilidad_
La Señora Mossler apretó los labios y frunció el entre
Jión que se ha producido; era inevitable que así sucediecejo. Cuando se hablaba del honor de su familia, pensa• con un celo que sólo Dios sabe ... .. .
ra. El conde sólo buscaba una ocasión y yo también.
-¡Nada de discursos! repitió Eliphas. Al grano ..... .
Ambos nos odiamos; los hombrea no nos engafiamos en ba instintivamente en Valentín y sentía una ligera in-Pues bien, eigrano es este. Mi vecino, el honrado Seeste asunto. No está celoso, porque no ama á su mujer, quietud. Aquel era el punto negro de su horizonte y
:ñor Chabassu 1 tiene una hija encantadora y menor de
pero desde el primer momento se produjo entre nosotros siempre estaba temiendo una mala noticia.
quince años ... ...
-¿Qué convienA hacer? dijo á. su confidente.
una antipatía que debía producir este resultado. PrescinAl decir estas palabras, Bouscarés hizo una pausa y
-Cerrará ese hombre la puerta. Si le escuchamos no
da usted, pues, de intervenir en este asunto: haga votos
por mí si mi caue:a le es simpática, pero no trate de dete- será íacil desembarazarse de él. Ya ve usted lo que su- lanzó á Eliphas una mirada significati va. Este no pestaileo. Para conmoverle hacían falta pruebas, convencido
ner la marcho de los acontecimientos, que tienen más cede por haberle recibido una vez.
como estaba de lo que valen las palabras.
-Pero, ¿y si sabe realmente algo importante?
fuerza q ne nosotros.
-Menor de guinea años, repitió el ingeniero.
-Que 10 guarde.
El ruido de un coche que entraba en el patio interrum-Lo he ofdo; adelante, dijo fríamente Eliphas.
-¿Y si no se lo guarda?
pió al coronel. Desde el balcón, vieron entrará. la conde•
-Chabassu posee la prueba de que el conde de Coutraa
Se le envía un comisario de policía. Esos bribones tie•
ea y descender del coche elegante y ligera. Vió que !a
nen eiem pre bastantee pecadillos en la ccmciencia para ha seducido á la muchacha. El conde ha en vhulo á la joestaban mirando y les hizo con la mano un ademán
amistoso. Subió vivamente la escalera y dijo desde la que la intervención de un magistrado sea para ellos de• ven Matilde, en ausencia de Chabassu, una de las Celestinas más conocidas de París, y esta mujer ha cometido
puerta avanzando, con la cara sonrosada por 1a trescura cisiva.
la imprudencia de dejar en casa de mi vecino una tarjeta
-Sea, pero guarde usted sus señas pm: precaución.
del aire:
del señor conde, en la que éste había escrito de su puño
-No estaban puestas en el papel.
-Me han esperado ustedes, amigos míos; les doy las
La Señora Mossler quiso rogar á Eliphas que las hicie• y letra la dirección de la niiia y sus señas ...... No quiero
gracias. Vengó de verá mi pobre Vignot. que esM en•
fermo, y se me ha hecho un poco tarde. Mi visita le ha ra preguntar, pt!ro temió indicar sus inquietudes y se ca- decir á usted todo lo coroprome+edora que es esta connilló. Sin embargo, aunque Eliphas no había encontrado vencia del hijo de la Señora Mossler con la corredora
distraído y me ha retenido más de lo justo, ¿Me diapen•
las sefias en el papel, no le costaba gran trabajo averi- Blanchart para corromper una menor ...... Hay que recosan ustedes, no es verdad?
guarlas, porque tenfa en su casa un archivo muy arde• nocer que este sería un feo negocio. Pero no es eso logra--Hemos pasado el tiempo hablando la señora y yo,
dijo Redel. Pero ya suponíamos que cuando usted tarda• nado en el que todos los mendigos de profesión tenían ve; lm; peligros son más serios.
Eliphas, que esperaba una historia de este género, ha•
su expediente, como los bandidos en la prefectura de
, ba era por alguna buena acción.
policía. No practicaba alln la antropometría, pero no bía escuchado impasible; pero la imprevista conclusión
La condesa amenazó al coronel con el dedo y dijo:
hubiera hecho falta gran esfuerzo para decidirle. Ama- de Bouscarés le causó una sorpresa que no pudo ocultar.
-¡Adulador!
-¡Cómo! ¿Qué peligros más serios puede corr~r el SeSe quitó el abrigo y dijo, empujando la puerta por la ba á. los pobres, pero odiaba á los falsos nec,isitados y con
maravilloso olfato descubría á los farsantes que imploran ñor de C~utras?
que había entrado Redel:
-El más serio de todos, señor; el de la vida.
-Venid á mi taller¡ voy á enseñará usted su retrato la caridad, con lágrimas en los ojos para su pobre mujer
-Usted se burla, amigo mío, dijo Eliphas.
concluido.
moribunda, mientras ésta les espera en la taberna de la
-Nada de eso. Va usted é. darse cu.;,nta de todo en un
El coronel sonrió y repuso, con cierto deje de melan• esquina, dispuesta á brindar con un buen ajenjo á la sainstante. La pequeña Matilde, muchacha honrada hasLa
lud del tonto que paga. el precio del trinquis.
colía:
-Ha hecho usted bien, señora, en despacharse á con•
Al irse á su casa para almorzar, después de haber de- ese momento, es novia de un pariente suyo, joven y vi•
cluirlo.
jado á la Señora Mossltr, pensaba en la confidencia de garoso mancebo de veinticinco años, limpiador de meta•
Aquell&amp; alusión hizo correr un escalofrío por la espal• Bouscarés y, más cuidadoso de lo que había aparentado Jes. La pasión de ese joven por la muchacha es verdadeda de Celina, que al mismo tiempo comparó la tranqui• ante su antigua amiga, se propllso adquirir noticias exac- ramente rabiosa; es verdad que la chiquilla es un milagro
la y digna energía de Redel con su propia inercia. 106· tas sobre la!! relaciones que pudieran existir entre el con- de belleza, capaz de hacer pecar á un santo...... Usted
mol ¡Conociendo el peligro que él afrontaba, iba á dejar• de de Contras y aquel pobre diablo. Acaso no se trataba mismo, señor, no la vería sin quedar turbado ...... La sile expuesto á las implacables venganzas de Valentínl de una vana amenaza hecha á la mujer rica, medio clá- guen por Ja calle y no pasa día sin que algún caballero
Aunque el corone) aseguraba que ella no tenía nada que sico que da siempre resultados con las personas timora. respetable suba hasta aquí, para bajar rodando la escalever en el asunto, comprendía que su furiosa rE!spuesta ha- tas 6 que tienen alguna mancha oculta. Loa del ofu:io le ra, porque el viejo Chabassu no admite chanzas ...... ¡Ea
bía exasperado al conde y que si éste amenazaba peligro• ll~an ((el golpe de sonda.,i Si la persona sondeada da el honor mismo, ese hombre! Pues bien, hace un año ha
samente á Redel era por haberse interpuesto entre eUoR. sefiales de inquietud, es evidente que en el fondo de su decidido dar su hija por mujer á Emilio Ravet, que as(
Había querido demostrar con qué tenacidad la pe'rseguía conciencia hay un rincón misterioso que conviene regis- se Barna el novio de la chica, comprendiendo que sería
y los riesgos que podían correr cuantos pretendieran pro• trar. Por eso, como hombre de experiencia, Eliphas difícil de guardar, en Montmartre, una Venus como su
tegerla. ¡Para debilitar la resisistencia do la mujer que aconsejó la táctica desconcertante de no hacer nada y Matilde, cuando pasase de los diez y seis años. Pero hete
aqui que el otro dia, al volver de su taller, la muchacha
deseaba iba á matar un hombre!
callarse.
Celina sintió un vértigo de espanto. Le pareció que
Pero esto no impedía tomar loa informes necesarios. deja caer ante su padre una cajita de tafilete, de la que
estaba perseguida por un monstruo implacable, que no Llegado á su despacho, el viejo abrió un legajo señalad:&gt; Chabassu se apodera, y en la que encuentra un par de
descansaría hasta hacerla su presa, y se revolvió uontra con la letra B, y buscó el expediente Bouscarés. Le en• pendientes, de brillantes, que valian, lo menos, éeia mil
aquella tiranía y contra aquel peligro. Hizo un movi• contró sin dificultad y le ojeó buscando las señas de su francos ...... No hay que contarle nada sobre esto¡ ea comiento para lanzarse hacia Enriquet,a y contárselo todo, casa. Estas habían sido sucesivamente: cal.Je de las En- rredor de alhajas. Interroga á su bija á pufietazos .....•
pero vió á la joven sentada en la mesa, tan tranquila, en• 'llierges, 17; pasaje Raoul, 2¡ calle Popincourt, 103¡ calla Ella chilla, pero no confiesa ...... y entonces el padre fing ➔ apaciguarse y no habla del asunto, pero encierra á. su
señando á Redel la miniatura rodeada de su marco doraAumaire, 9¡ calle Ramey, 26..... .
do, qne le pareció que no encontraría palabras para tur•
El ministro de la Caridad cerró el expediente. Una hija, advierte á Ravet y se ponen al acecho. No habian
bar aquella serenidad. Y, sin embargo, era preciso hacer luz repentina acababa de esclarecer loa tenebrosos mane- pasado dos días cuando el 8efior conde de Contras se dealgo; cada hora que pasaba aumentaba el peligro.
jos de Bouscarés. ¿No era en la calle Ramey donde el Jaba coger hablando con la chiquilla delante de la ca88.
Su agitación se hizo t!l.n viva, que le fué imposible per- conde habfa sido encontrado en coloquios con aquella El tal Ravet, que estaba emboscado en la taberna, cae so•
manecer más tiempo inactiva enfrente de aquel hombre muchacha á. quien su padre, su hermano ó su amante bré su novia y sobre e! galán, pero en este punto bueno
impasible y de aquella mujer inconsciente. Se levantó y habían obseq.uiado con una bofetada? El chantage se di· es confesar que encuentra la horma de su zapato. porque
en algunas palabras se despidió de su amiga, mientras bojaba con una precisión absoluta y ((el honor de la fa- se retira con un ojo hecho una lástima, como no se había
Redel, que parecía contento, le recordaba su promesa milian deb1a estar amenazado por el individuo que inte- visto en la calle de Ramey, donde hay, sin embargo, escon un gesto silencioso. Celina movió la cabeza como pa• rrumpía las citas del Señor de Contras. ¿Qué tenfa de pecialistas en puñetazos...... Desde ese momento en el
ra echar de sí un pensamiento molesto y estrechando la serio la amenaza y, sobre todo, qué habfa en el fondo de cuarto de al lado se pasa una vida infereal y andan listol
mano de Enriqueta, salió del salón. Se detu.vo un ins- esta asunto? Esto era lo que importaba saber. Era peli- los golpes de la mañana á la noche. La chica quiere eetante en la escalera y, en la confusión de su espíritu, pens6 groso que la Señora Mossler recibiese á Bouscarés, pero caparse con el conde, que encuentra medio de verla no se
un momento en _pre~untar si el conde estaba en casa,
no importaba que el Seflor Eliphas fuese á casa del meri• sabe cómo. Ravet ha jurado que matará.al conde de Cou•
pero rechazó en segmda con horror esa idea.
dional. Iba á ella con tanta frecuencia 6 enviaba sus de- tras, y Chabasau habla de llevar el asunto á los tribun&amp;Salió, despidió su coche y echó á andu, dando vuelta pendientes, que una visita más no podía comprometer á les ...... Yo he conseguido hasta hoy calmar esos exage·
radas ardores. He obtenido de Matilde que se esté tranqui•
en su cabeza calenturienta á mil proyectos contradicto• nada.
la, de Ravetque no haga uso de su pufial y de Chabaeu
rios. Volvía siempre á la certidumbre de que era preciso
Se
puso,
pues,
en
camino
á
eso
de
las
dos,
y
con
su
as•
recurrirá Enriqueta y no á la SeíioraMossler, ni, mucho pecto de empleado de minis~erio, el paraguas bajo el bra• que contemporice ...... Y en este punto'estamos. Si usted
menos, á Eliphas. En cuanto á. dirigirse á. su marido hu- zo, su grueso levitón y su sombrero despeinado, subió la no cree, mi querido y rt:ispetable señor, que he servido
fielmente los intereses de i;ni bienhechora, será para desbiera preferido la muerte. Torturándose HSÍ la cabeza
empinada cuesta de la colina de Montmartre y llegó á la
descendió maquinalmente por elfaubourg Saint-Honoré casa que habitaba Bouscarés. En el estrecho descansillo animarse de impedir catástrofes.
Bomcarés se detuvo, no para tomar aliento, pues hu•
y se encontró, de pronto, ante una oficina de correos. Encuarto piso babia d;:,s puertas. En una se vefa esta in- hiera hablado todavía durante una hora, sino para saber
tró, pidió un telegrama cerrado y, de pies delante de uno del
dicación
escrita
con
yeso:
''Chabassu,
corredor
de
piedras
lo que Elipbae peneaba de su diplomacia. Se colocó en
de los altos pupitres y con la pluma de torcidos puntoH
mojada en el fangoso tintero que sirve á los hombres de finas. De nuevti á once y de tres á seis, tirad con fuerza actitud interrogante y esperó. F;liphas ensefió á. Bousea-de
la
campanilla.''
En
la
otra
había
una
tarjeta
clavada,
rés un semblante tranquilo y ex:.ento de toda impreei6n1
negocios, escribió: ccSe ha producido esta tarde un alter•
cado entre su warido de usted y el coronel Redel. El q~1e contenía estas palabras: ''Bouscarés (Mario), inge• y con acento indiferente dijo:
n1ero."
duelo parece inevüable si usted no se interpone. tJna
-Bueno; ¿y dónde va á parar toda esa charla?
Eliphas golpeó ligeramente con el pnfio de] paraguas la
amiga ee lo advierte. Obre ust.ed pronta y enérgicamen•
-¿Cómo charla?
te.)) No firmó y apenas se fomó el trabajo de desfigurar puerta de Bouscarés. Se oyó el ruido de unas chinelas
-Sí; ese folletín de porteria ...... ¿Piensa usted que me
eu letra. Pegó el telegrama, le pasó á través del ventani• que se arr~tran y apareció el ingeniero en persona, ro- conmueven semej;~ntee historias? Conozco ese género Y
llo de un empleado y salió. U na vez en la calle se sintió deado de una nube de humo de tabaco. Al reconocer al no me dejo coger por la niña pura, ni por el amante cecalmada y pensó: He :prometido al coronel no decir na- sefior Eliphas retiró la pipa de la boca y su cara de abu• loso1 ni por el padre ju.aticiero ...... Toda eso está muy usa-da, :pero no he prometido no escribir. Y, después, poco rrimiento tomó una expresión de obs~quiosá alegría. Se do, amigo, y no se cree ni en provinci~ ..... .
me importa; era preciso advertir á Enriqueta y librar á inclinó profundamente y dijo:
-¡Cómo que no se cree! ¿Quiere usted ver á. la mucha•
-¡Oh! sefior; sírvase usted pasar. No esperaba tan pron• cha? ¿Quiere usted ver al padre? ¿Desea usted que le
Redel. Ahora, veremos qué resulta.
to su visita.
presente á Ravet?
VIII
. -¿Pero us~ la esperaba? replicó con aire de arrogan-¿Con su puñal?
A la hora acostumbrada, la Señora Mossler estaba ocu• cia el seflor Ehphas, penetrando en un comedor y cocina1
-¡Ah! señor; ea usted demasiado incrédulo y Jo sien\o
pada en su saloncillo, con Eliphae, en distribuir las Ji. todo en una pieza, de repugnante suciedad.
por la Señora Mossler ...... ¡Ocurrirá una deegracia!
mosnas diarias, cuando entró un criado y er una bande•
-Creía que mi carta interesaría á. mi generosa proEUphas levantó la frente y fijando la mirada en Bou1j'l de plata entregó al Ministro de la caridad un papel tectora.
carés dijo de pronto:
sucio que tenía trazadas con lapiz algunas l!neas, Eliphas
-La sefiora Mossler no sabe nada de tal carta. La he
-¿Cuánto por evitarla?
tomó la misiva, la leyó, con la indiferencia de la costum- abierto yo, como las demás.
El meridional cambió de actitud y se puso preocupado
bre, y en seguida la arrugó y la echó á la chimenea.
-Pero, siéntese, mi respetable señ.or, dijo Bouscarés y frio.
-¿Qué es'! prEgunt6 la Señora Mossler, ¿una petición presentando á Eliphas una Pilla desfondada.
-Como usted comprenderá, yo no sé lo que habrá. que
de socorros?
-Es inútil. No he de estar más que un im~tante. Ven- ofrecer ..... .
-No, señora; una petición de audiencia.
~o á advertirá uste~, solamente, que ha emprendido un
-No ofrezco nada. Deseo sal:&gt;er, por curiosidad, lu
-¿Tan eolemne?
Juego que puede privarle de filU socorro mensual.. ....... Si
que pudieran producirEe.
.
-Más aú_n; amenazadora y con síntomas d~ chantage. es eso lo que usted se propone, puede empezar por de- exigencias
Bouscarés no respondió á la pregunta de Eliphas, como
-¿De qmén?
cirlo ...... .. .
es regla primordial de estos tratos, y babló de ntra cosa.
-Del hombre á quien usted socorrió contra mi volun-¡ Yo! protestó el meridional; yo, que sólo obro en in•
-El unico tuPdio de impedir un d~senlace trágico, setad, hace unos me1es.
terás de mi bienhechora .. .... Yo, que, por casualidad soy ría alejará. Ravet con su novia.... .. Elloe se casarían en
-¿Cuál? Entre tantos, no es facil.. ....
dueño de un secreto que, sin mi ini;ervenci6n...... '
e] extranjero, si querían .. .... Peró lo importaute es des•
-Un llamado Bouscaréa.
-¡Suprima usted los discursos! interrumpió rudamen•
-Creo recordar; un meridional que habfa hecho no Bé te Eliphas. Sé de qué se trata. ¿Me cree usted tan mal embarazarse de ellos ...... Le aseguro á usted que Ravei
qué descubrimienoos y que iba á. realizar una fortuna en enterado? ¿Soy yo hombre de intimidarse por SUB habla- es capaz de hacer una que sea sonada...... Está herido en
su amor y en su ojo, es decir, en su vanidad, ¡él! ¡Raveil
ocho dfas si se le ayudaba.
durías?
¡el terror del boulevard 0:-nano! ..... .
-Un trapisondista marrullero. Se le ha ayudado y no
-¡Ah! sefl.or, no se trata de mí.. .... No soy máa que mi
-Yo creía que era obrero ...... ¿Se tra~a, pues, de un
ha realizado absolutam-e nte nada, pero anuncia que co- intermediario adict~ .....
ratero nocturno?
·
noce un secreto que interesa al honor de su familia de
-¡Adicto! ¿A. quién?
( Continuará.
usted.
-A mi generosa protectora, de la que espero que en

13

DICIEMBRE,

1896.

La leyeil(la de la Capita Azul d~l Amor.
I
Nació la hermosa niña de cabellos rojos en una maña•
na de l)iciembr~, cuando la nieve caía lenta y virginal.
Hnboenel aire seiialesciertas que anunciaron la misión
dr- iltnor que venía á. cumplir: brilló e! sol, irisando la
blanca nieve; aspiróse en el ambient"' el aroma de las Ji.
h,s y resonó el canto de los pájaroa como en plena prilllll vera.
Vió el día en el fondo de un chiribitil, por humildad
fin duda, para mostrar que sólo deseaba las riqu"zas del
curnz6u. Tuvd por familia á la humanidad er,terl\: sus
brazos eran bastante largos para estrechar al mundo. Lle•
.:rada la edad del u.mor, abandonó la sombra donde se re·
~ogfa, y echó ~ aullar ~or los. caminos, bn~cando baro•
brientos, á. qutenes deJaba alutos con sus unradM.
Era una niña alta y fuerte, de ojos n.;,grns, de boca
bermeja. Su carne, de una palidez mat.e y cubierta de Ji.
gero bello, semejaba blanco terciopelo. Al andar, balan•
ceaba su cuerpo con blaudo ritmo.
Cuando dejó )a paja en que naciera. comprendió que
debía ve:itirse de blondas y de seda. Tenía como único
patrmonio sus dientes blancos y sus mejillas de color de
rosa. Pronto encontró collares de perlai;,, blancos como
sus dientes, basquiñas de color de rosa como sus meji ·
llM.
Ya equipada, ¡qué gozo era el encontrarla en laa sen•
das en las claras mañanas del mes de :Mayo! Su corazón
y s~s labio:! ~ataban abiertos á. todos los transeuntes. Si
vefn. á algún mendigo á la orilla &lt;le! camino, le interrvgaba con una sonrisa. Si se qufjaba de los ardores de
las fiebres ásperas del corazón, su boca le daba una li·
mmrna, y eH el acto aliviaoa I"' miseria del mendigo.
Así es que la conocían todos los pobres de la parro•
quia, y se apiñaban á su puert.a, el:!perando el reparto.
.h:l!a bajaba por ma1iana y tarde, como una Hermana de
la C:lridad, diatri~uyendo sus tesorús de ternura, dando
á c:.tda uno su ración.
Era buena y tierna como el pan blauco. Los pobres
d~ 1a parroquia la bautizaron con el sobrenombre de Oa·
pita azul del amor.
II
Por aquel entonces asoló la comarca 1111a epidemia es•
pantosa. Todos los jóvenes fueron atacados y muchos de
ellos murieron.
Los síntomas del mal eran terribles: El corazón cesa~
ba de latir, la cabeza se despoblaba de !deas, el n~oribun•
do se embrutecía. Los jóvenes, semf'Jántea á. nd(cl!los
manequíes l:!e paseaban con el barcasmo en los labms,
comprand~ corazones en la féria, como los niños compran
caramelos. Cuando el azote hería á algún buen m?zo,
traducfi¡.e en negra triat.;,za, en mortal aesesperaci6n.
Los arti»Las llo,.aban de impotencia delante de sus obras;
loe tunantes, no pudiendo saciar sus ansias1 se tiraban de
cabeza al río.
No hay para qué decir que la he:mosa niña tuvo oca•
sión de distinguirse en circunsta11crns tan graves. Esta•
bleció ambulancias: volaba al lado de los enf('rmoe, se
multiplicaba, cerraba las herida~ con sus labio_s, daba
gracias al cielo por la buena ocasión que la babia depa•
rado.
Fué una verdadera Providencia para los pobres. Sal•
YÓ ú m'lchus. Si de algunos no pudo sanar el cornzón, es
1)orque ¡a no lo t.;,aJan. Su tratamiento ~ra sencillo.
Acaiiciu.ba á los enfermos con eus manos milagrosas, les
hacía entrar en ca'or con en tibio aliento. Nunca pedía
rtcompema. Se arruinaba sin pena: su caridad era in?.gotable. Asf, loe avaros de la época meneaban la cabe•
n al ver que la joven pródiga derrochaba de aquel modo
103 t-P~oro.g de sus gracias. s~ decían unos á otros:
.
-Morirá en un rinc0n: da la eangre de sus venas sm
peear nunca laa gotas.
III
Un día, en efecto, al registrar su corazón, lo encontró
vacío. Se estremeció de terror: no le quedaban más que al•
gunos céntimos de ternura, y la epidemia seguía azotando.
Laniñaseindign6; nopeneabaen la inmen~ fortuna
que habfa d.isipadollJCamente:el punzante agmJÓn de su
caridader3-cadavez más vivo, au.me.mandoel·hozror. de

385

EL MUNDO.
su miseria. ¡Era tan dulce ir
en hueca de los mt ndigos en
las claras mafianas de sol!
¡ Era tan dulce amar y ser
amada! Yahoradebíaocultar
se en la sombra, esperando
á su vez la limosna, que aca·
so nadie le daría.
Por un instante peua6cner·
damente en guardar como
una reliquia los pol'os cénti•
mas que le quedaban é irlos
·gastando con gran prudencia.
Pero le entró tal frío P.n su
aislamiento, que ee lanzó at
campo para calent,arce al sol.
En el camino, en la primera
encrucijada, encontró á un
joven, cuyo corazón se mo•
ría de inanición. Ante eeme•
jante ei-pectáculo cleepertóse
su ardiente caridad. No podía negar sa mii:t&gt;ria. Y, ra·
&lt;liante de. bondad, máS llena
de abnegación que nunca, pu•
so el resto de su corazón en
sus labios, se inclinó dulce·
mente, dió un beeo al joven y
le dijo:
-Ten, he aquí mi última
moneda. Devuélvemela.
IV
El jo,·en se la devolvió.
_
Aquella roismatardeenvió á sus pobres una carta de
despedida, ma11ifestándoles que se vefa obligada á sus·
p~nder sus limosnas. Le quedaba á la querida nifia pre•
cieamente lo neceeario para vivir en honrada medianía
con el Mtimo hambriento á quien había socorrido.
La leyenda de la Copila Azul del Amor carece de moral.
E. ZoLA.

¡VIVA EL REY!
-¿Cuá11to tiempo l:ace qne estáis casado, Vilville?
-Hace seiE meses, señor duque.
En el monte de la Trinidad, donde estaba emplazada
la caballería, el duque de Grammont departía familiar•
mente con el capitán Vilville.
Era la mañana de Fontenoy.
Alzábase el sol sobre el bosque de Berry.
Mr. Grammont, dijo:
-Guardaos, querido Vil vi lle, de que vuestra esposa en•
viude á los seis meses de casada.
El duque sabía perfectamente que su interlocutor estaba enamoradíeimo de su consorte, la sefiora de Mallie•
res.
Los preceptores del rey, los ministros y la gente d?,;
iglesia, habían favorecido este matrimonio, inspir.ulo
por un &amp;mor tan puro como sincero.
El rey había dado de su peculio particular una dote
import,mte á la reciéd casada.
Con estos antecedentes, nada tiene de extraño qne el
capitán contestase la advertencia del duque, diciendo:
-Sefiol' duque, soy de Dios antes que del rey; pero soy
antes dtd rey que de mis amores.
Tenía aun en sas labios fresco el l1ltimo beso que le
dió su esposa al partir á la guerra: había pasado la noche en sus brazos y la pobre esperaba con ansiedad el término de la batalla, paraenviarásuespoao la cruz deSan
Luis, que el rey le había prometido.
La acción estaba próxima y las tropas del rey espera•
ban formadas en línea de ataque, apoyadas sus alas en
Escaut.
Todas las posiciones estaban tomadas por la artillería
y lo.a eoldados iban á batirse en breve.
-Me par:ece-dijo el duque después de un rato de si•
leocio, durante el cnal estuvo ob3ervando al enemigoque el anciano Koenigseck pretende acercarse á Cumberland; pero no estoy seguro de que mi tío. el de Noaillea, note el movimiento. Tomad el mando por un instante, puesto que voy á adyertfrselo.
·
El duque me~ió espuelas {i su caballo y Vilville le si•
guió.con la mirada, viéndole aproximarse al General hablar algunos :nin u tos con él y después abrazarle con' efu.
sión.
Pero cuando el duque regresaba al trote un cafionazo
surgió de las líneas enemiga.e. Una vez disipado el humo
pudo ver Vilville que el duque yacfa en tierra1 mientras
su caballo corría espantado por la llanura.
-Pues sefior-dijo el capitán sorprendido por tan ines•
pera.do accidente-ahora estoy ya en días de ganarme la
cruz.
Sabía que el duque de Grammont había querido librar•
se de la acometida de Det-Tingen y sospechaba que su
valor no f'Ob1epujaba á sus presunciones.
Hacia el medio-dfa, Vilville llegó á suponer que el Ge,
neral le tenía olvidado con toda su caballería.
Koenigseck y Cumberland habían reconcentrado sus
fuerzas, y tanto los ingleses como los alemanes formaban
una densa masa que parecía enfocar el centro del ejército real.
Llevando á cuestas loe cañones franquearon el barranco que les separaba del e•emigo, y de este modo evitaron
el fuego cruzadú de Fontenoy y de Berry.
Las compañías enteras caían muertas á izquierda y á
derecha, pero la columna no retrocedía.
So.a caftanes puestos en batería, amenazab&amp;n los muros
de Fontenoy. PasadA la mañana, Vilville recibi6 laordeu
de cargar con eu caballería contrn los cafiones enemigos
para· hacerles abandonar eus posiciones.
Vil ville arengó á susBOldados al grito de "¡ Viva-el rey!"
EL.e.onde-de éhavannea y el duque de Biron habían re-

cibido la misma orden y partieron á la vez, deteniéndose
a cincuenta pasos del enemigo, que hizo alto al divisarlos.
Como era necesario que una.palabra pusiese término á.
aquella situación, lord Hay, capitán de la caballería inglesa, gritó:
-¡Soldados franceses, disparad cuando gustéis!
-Disparad antes vosotros-contestó el subteniente A.o•
terochf'.
.
Vilville, que eetaba al lado de au jefe, vi6 cómo los soldados enewigvs preparaban sus fusiles para hacer ub fuego certero y previendo que estaba ce1cana la descarga,
se pmo á. ptme:ar instintivamente en su esposa.
De pronto gritó:
-¡Viva el r.;,y!
A esta voz-dada involuntariamente por Vilville a)
abandonar sus meditaciones cayó al rnelo la primera fila
de la caballería fraocesa, victima del fuego de los ad ver•
sariol:!.
-¡Viva ~I rey!-repitió el -valeroso capitán esta vez,
con convencimiento de lo que hacia-y pálido de coraje
lanzóse con los suyos eobre el contrario.
Cuatro horas deepués, ballábase Vikille ante la lil,era
del General Saxe, el cual, á pee:ar de sus graves heridas,
seguia mandando mie11t.rae los médicos le curaban.
-Capitán Vilville-dijo el General-¿cuántos hombres nos quedan?
-Once.
-Entonces estáis f'n libertad. Id á presentaros al rey
de mi parte, y decidle que la jornada ha sido nuestra;
pero que no se olvide de enviarme 10s ocho mil corace•
ros que le custodian. Le encontraréis en un molino, á
las puer'tas de Fontenoy, donde le ha visto Anché hace
una hora.
El rey había abandonado Fontenoy en el momento fin
que los cafiones de Cumberland comenzaban á batir la.
plaza, arrastrando en su retirada el enorme tren de coci·
na y de equipaje que le seguia en la campafía.
Entre tanto, esperaba el resultado de la lucha á una.
media hora del campo de batalla, rodeado de artilleria y
resguardado por no puente que le permitia refugiaree en
Enaut, en caso de una derrota.
Vilville no necesitó consultará Aché cuál era el cami•
no más corto para ir al molino, porque la noche anterior
habia acampado en aquel sitio.
Montado á caballo, franqueaba los barrancos y las al•
turas, y pasaba por encima de loe muertos y de los moribundos.
De repente se presentó ante sus ojos la silueta del molino.
·
,
Vilville galopó hacia ella. Una patrulla de soldados le
salió al encuentro, y pocos pasos después unos cuantoR
camaradas, ansiosos de noticias, le detuvieron; pero ét
contestó:
-¡Servicio del rey!
Y siguió su camino apresuradamente.
Los suizos que montaban la guardia en ]a eecalera creyeron que era un oficial de servicio .Y le ab1itrun paso
saludándole.
¡Qué gozo sentía el capitán al hollar aquellos recintos!
Quer1a entrar inmediatamente en el cuarto del rey y
llawóá la puerta de laci;;,oara real.
-Señor-dijo-es un meneajel'o del General Saxe.
Abrióse inmediatamente la puerta, y ...... ¡ob, estupor?
,,ió á su esposa al lado del monarca.
No, no se babia engañado.
Ern ella, ella, la eefiora de Mallieres, su propia mujer.
La sorpresa no daba lugar á duda, y menos la turba•
ción de la infiel.
Descubrióse entonces el capitán y dijo con temblorosa.
voz:
-Sei'ior, el Genual Sa'xe me ha hecho portador de la.
noticia de la victoria de vuestras armas, y al mismo tiem•
po ruega á vuestra majestad que le envíe los refuerzos
que tenéis á vuestro servicio, para emprender con ellos
la persecución del enemigo.
T~rminada su misión, empuñó la pistola que llevaba
al mntoJ levantóla hacia la sien, disparó y cavó en tierra.
gritando:
·
-¡Viva el rey!
HuGUES LE

Roux.

RISAS
Ríe que ríe; ta rosa
En el capüllo plegada1
Se asoma leve, riendo
Por el botón de esmeralda.
Ríe que ríe; en el lirio
Vierte la riB:l sus gracias,
Y de la flor las despliega
Sobre la copa morada.
Rfe qm!ríe; en el vivo
Clavel de encendidas llamas,
Revienta alegre la risa
En explosiones de grana.
Rfe que ríe; y minando
Bogar á dos por las aguas ......
Suelta su risa tt torrentes
La boca de la granada.
RUBÉX

D .\RÍO.

Pues que tanto te admira
el saber de los viejos,
voy á'darte el.mejor de los con!!ejos:
cree sólo esta verdad: (cTodoes IDentira.it
Es mi fe tan cumplida
que adoro á Dios, aunque medió la vila.
ÜAMPO!MOB.

�386
EL MUNDO.
13 DICIEMBRE, 1896.
==============================~-==================-===-=====Su perfecta nariz delicada
ALBORADA.
DESPI.i:!JRTA!
Causa celo á la Venus de }Iilo.
En su frente de grie~a escu!tura
Puso el lirio su ter,a blancura,
Sus megillas pintó la camelia,
Y en su tierna morada radfa
El pudor virginal d» :\la1ía
Y la dulce tristeza de Ofelia.
DibDjad esa curva elegante
Que traviesa, fugaz y ontlulante
Acaricia sns howbros de seda,
QL1e ~us brazoa de nácar circuye
Y como una culebra que bnye
En su leve cimura se enreda.
E9 su pie de condesa andaluza,
Y su mano patricia que cruza
Con capricho una red azulina,
Mano aerea de Espírita, pnra,
No la iguala el al'miño en blancura,
Ni la tuvo Ana de Austria más fin~.
Cuando ee abre eu boca sonriente,
Blancas perlas del más puro Oriente
Luce en toda fll limpia belltza,
Y cuando anda radiante y airosa,
Com0 un pavo real, orgulloPa,
Ya moviendo la altiva cabfza.
¡Oh pincel, en la mágica tela
Su hermosura divina cincela
Con tus toques v tonos más claro~!
¡Que la mire el ·ab~orto nni1·nao
Escnltada en el marmol d'"l verFo
Y cantada en estrofas de Paros!
E. REBOLLEDO.
Diciembre de 96.

Buscando en mi pesar algún reposo,
Avanzaba incon@ciente. Amanecía
Y á un templo penetré; bajo la fría
Y ancha n~ve quedéme silencioso.
Exangüe el Cristo, en su actitud grandioso,
Revelaba el dolor de su agonía,
Y del madero al pie la 11adre bacfa
:Más patético el cuadro y doloroso.
Ante aquella infinita desventura,
En mi mente surgieron del o! vido
}J is creencias más santas y sencillas;
En hondo sentimiento de ternura
Trocóse mi aflicción y conmovido
Caí, como en mi infancia, de rodillas.
JosE lLl.aíA OcHOA.
Diciembre de 1896.
EN .L.A SOMBRA.

Germina entre este capuz
el ver~o, y sale deepués
como de un vidrio al través
saliera un rayo de luz ..... .
clávenme sobre una cruz,
ei rebus"-n la palestra,
, así en Ja canción siniestra
que escribo hoy potente y bravo,
punto .tíoal será el clavo
que me sujete la diestra!
Querer decif" de redondo
lo que en mi dolo1· se fragua
es así como echar agua
dentro de un tonel sin fondo ..... .
e! dolor cuanto m,ís hon&lt;lo
menos en palabras fiuy,: ........ .
el suplicio no concluye
por miís qne Tántalo brega:
¡el agua, que nunca llega!
¡el fruto, que siempre büye!
¡Oh Insulto: no te levantes ..... .
¡oh Estrofa, signe dormida ........ .
¡la Suerte noee intimida
con signos amenazantes!
ya amenazas no; pmqne antes
que se funda el nuevo cuo.o,
se cicatrice el raegoiio
y vuelva el dardo al carcax,
¡ llt-gará á causarse Ayax
de ti,ner cerrado el puño!.. ...... .
Jos.i!: 8.

¡Oh poetas! ¡oh 1&gt;rtiatas geniales
Que vivís persiguiendo idl,alesl
¡Oh pinceles! ¡oh lira! ¡oh buriles!
Que en el mármol, el lienzo y la rima
Vuestro mágico mímen imprima
Sus correctos y puros perfiles.
Modelad sus profusos cabellos,
Aureola de brunos deEtellos
Que su rostro e ucaríatico bafia;
Y sus ojos de brillo de luna,
Astros negros que vela importuna
Con su sombra la riza pestafia.
Es un cáliz intacto su boca,
Roja y húmeda flor que provoca
A los besos, su cuello un pistilo
De azucena, y en nieve escultada

Fondo: $

.,

u

.,

40.... ,,

100
,,
,.
,,
20.... ,,
200
,,
,,
..
lo......
2 Aproximaciones de á $ l. 00;
una anterior y otra postenor al
número premiado con los ..... .
$10.000 .................... $
2 Aproximaciones de á $50; una
anterior y otrn p'J'Sterior al nú•

1 ,00(

2,001
2,00t

t.ArÑP. Pl

.Tno.,.,.pc,

lo&lt;

,$60,000
se verificará en el Pabellón Morisco,
á las 11 a.m., el Jueves

24 de Diciembre de 1896.

1 00

7 99

El próximo sorteo, con premio
mayor de

t.re!'! tie la.

l 00

20(

345 Premios que hacen un total de $ 1 7. 70&lt;

se verificará en el Pabellón Morisco,

loo

260
460
1 00

799
.

$eÍ~Jgct.~~~.~.~~.~?~........ $

Á. }i¡.f'!

Si entre la bru01a de loe er,euelios
Surge tu imagen y mi alma ve
Lucir tus grandes ojos risueños,
A 1bear tu cutis de rofa thé,
A un sol ardiente,-tus rizos de oro,Las aves blancas de mi ilusión
Tienden las 3Jas y en raudo coro
Yan murmurando: Ninon, Nioon.
Si te contPmplo, sí tu mirada
Como un efluvio crepuscular,
Baiia con tibia luz de alborada
J)e mis tri~tezas el hondo mar,
Las mensajeras de mi ventura,
-Aves azules de mí pasión,Mientrae se rasga la noche obscura
Van repitiendo: Ninon, Ninoo.
Cuando te alejas la sombra avanza
Y un sol mny debil se ve lucir,
El astro limpio de mi esperanza
Que en la tiniebla se va ya á hundir;
Pero aunqne lejos de tu belleza,
Allá en el fondo del corazón,
Las aves negras de mi tristeza
Diceu muy quedo: Xinoo, Ninon ........ .
F. M. DE OLAGUÍBEL.
Diciembre de 1896.

¡Están emponzofiadae mis canciones!
¿No lo han de estar, mi amor?
Tú mataste mis dulces ilusiones
con tósigo traidor.

TEODORO LLORENT.E.

La amo poco, es verdad. Mi alma rendida,

¿á quién dirás que adora?

El que subscribe, profewr en Farmacia de la E.scuela
-de .Medicina de Mfrico

San Francisco núm. 12.

--~ SALCHICHONERIA ALEillANA
DE .GERARDOlMEENEN.
COLISEO NUMERO 9.

MEXICO.
Esta ~casa: t1ene constantemente
un arand•-Y ,arlado aurtldo de tod•
cl ■ ae:de:salch,chon 'f carnea friaa.

?

Certifica: que habien.do analizado el

\)f&lt;\FICAc:::,

.

DE

"ESPJ&lt;:CIFICO AXTIYENEREO DE BELTRAN''
no ha encontrado en él ninguna substancia nociva al organismo, ni minerales de ninguna especie; su composi-0i6n es puramente vegetal y las plantas de que está compuesto son todas muy saludables y muy apropiadas para
la curación de las enfermedades de la sangre.
A pedimento de los Sres. Beltrán IIer manos, doy el pre•
sente en México, á 25 de Enero de 189!.

0

~

LA

¡SANGRE!
1

EL )L\.S EFICAZ

'

Qoe se coooce en 1, República.

•

56 AÑOS DE EXITO.

r.;:.2 oussaint.

-1)(PERRY DAVIS.)
Un remedio ver&lt;l!l.&lt;lero y ee¡¡uro par&amp; toda
claae y &amp;r• dos de enfermedades de !01
intestinos e• el

Esta medicina, además de ser infalible para curar c1ulquiera enfermedad que tenga por causa la impnreza de
la sangre, ya sea heredada ó contraída, y t'specialnwHte
las úlceras invnteradas, tiene la ventaja de no sujetar al
paciente á un régimen severo, ni le impide dedicar~&lt;! á.
sus ocupaciones; pudiendo, además, bace1rn !a curaci6n
en absoluta reserva aun de la persona más allegada. 8u.
eficacia y méritos no necesitan eucomiaree, pues su nso
constante dnrante más de medio siglo y sn venta cada
año mayor, son claras manifestaciones de los excelentes
resultados que se han obtenido de ella; recomendación
indudablemente superior ,í cualquiera otra.-BELTRÁ!r
ilER)L\NOS.

DEPOSITO: Chavarrla 19.

~~

DES PACIIO PARA YENTAS POR MENOR, ~ DEL RELOJ, NUMERO

8,

.

- --

BAJOS.

CONSEJO DE ADMINIS.TRACION
Presidente, H. R. NrcKERSE&gt;N.

F. B.

McxERcH:m.

Vice Presidente, PASTOR DE CELIS.
Vocal, A. PEYTON.
CONSEJO DE VIGILANCIA
F. R. GERNSEY.

RECONSTITUYENTE, EXQUISITA Y DIGESTIVA.

Se recomienda á los anémicos, á las jóvenes clorótica&amp;,

\\ ESLEY BRADLEY.

y á las personas debilitadas por una prolongada perma-

SOCIEDAD NAClONAL COOPERATIVA

--Capital subscrito $

LA CERVEZA FERRUGINA,

Director General, EDo. W. BROWN.

nencia en las re1?iones cálidas y m'.l:sa::ias.
De venta en casa de los Sres. E. Dutour y Comp., .Agentes Generales; en el establecimiento de la Sra. Viuda da
Geniny Comp., ~ de Plateros número 3, y en todos loe
principales establecimientos.

150,000.00--

Se reciben exhibiciones de $1.80 á $ 300.00 mensuales.
.
Exhibición mensual de $
1.80 valor efectivo al fin de 95 meses $
300.00
»
»
» »
6.00 »
»
» » » »
" 1,000.00
,,
»
» »
30.00 »
»
» » » »
»
»
5,000.00
,,
»
» »
60.00 »
»
» »
» »
"
» 10,000.00
»
»
» » 300.00
•
»
» » » »
»
» 50,000.00
Se venden acciones al contado á $ 50.00 cada una, cuyo valor efectivo después de 95,meses es de $100.00.
Acciones de venta. Se solicitan agentes.
Dirigirse á EDO. W. BROWN, Director General. Oficina, Banco Hipotecarlo Núm. 5.

AVISO
Madame Ana Chesnean, Sucesora de J.Iroe. Clara Toussaint, de la calle de Plateros número 4, México, tiene la
honra de participar á su numerosa clientela que ba traeladado su salón de Modas para ves~idos, á la calle de
Santa Isabel N~ 10, adonde recibe órdenes.
ÜORTES 11:LEG.A:STES Y DE ULTIMA .MODA.
Especialidad en trajes para :novia•-

Pa,;..Kfl/er

&lt;MATA-DOLOR.)
Esto es verdad, y no se l)Uede upresu
en términos baat&amp;nte enfaticoL
Es un lll18,TII, se&amp;lll() y pronto remedica
para

Calambru.
C6lico,
C6lera,
Toa,
B.esfriadoa,

Eacalofrio,
Disenteria,
Dolor de Nervior.
Dolor de Dienhlt
B.eumatiamo,

B.abadilla,
Fiebre Kalarh,
t'unsadas 1 piquetes el&amp; al&amp;c~a,
llentopies 1 wmales polllOnoao&amp;.
Tenerle en c&amp;e&amp;. Guardarse contn 1u
falsiftcaoiones. Comprar 'lOlo el PWPEBBY DAVIS. En venta en toda.a lu ~
¡ueri,.s y Botie&amp;s.

Ap•rtado número 157.

MEXICO

ORG.A.NIZ.A.DA CONFORME .A LAS LEYES DE l\lEXICO

S 320,00C.

U. BASSETTI, Gerente.

-

De Ahorros y Construcción de Casas,

A la muerte, la sola poseedora
de todos Jo3 descansos de la vida.

2:761 Premio: que h~een un '1'o!i!de.. $ 178.560
p-Todos los sorteos est¡\n bajo !a vill'ilancia
y direcci6n persona les del Sr. D. Apohnar Casti !lo,
Interventor del Gi,bierno. v de un empleado &lt;le la
Tesorería General de la ~ación.

r

NO CONTIENE }IERCURIO NI IODURO

*

¡l\Iis canciones están emponzañadas!. .....
¿No lo han de estar, mi bien?
Llevo en el alma eierpee emoscadas;
te llevo á tí también.

Premio principat de ...... ,, 10,000
Premios de $ l ,ooo ...... ., 5,000
Premios de ., 500 ...... ,, 5,000
Premios de ,, 200 ...... ,. 5,000
Premios de ,,
1 oo ...... ., l 0,000
Premios de ,.
40 ..•... ,, l 0,400
Premios de,,
2_0 .. , ... ,, 9,200
Premios de S (1), aproximac10nes
al premio de S 60,000...•....•.•.$
6.000
Premios de 8 40, aproximaciones
al premio de 82~,000..•....•••.• $ 4.000
Premios de 8 20, aproximaciones
al premio de 8 10.000............ $
2.000
Terminales de S 20. que se dete~minarán por las dos últimas cifras del billete que obtenga el
premio mayor de S 6(),000 ...... s l 5.980
Terminales de 8 20, que se dete~·
minarán por las dos últimas ctfras del billete que obtenga el
premio principal de 820,000.•••g _2_5.980

Oficinas:

~,~~Concedida en Mayo de

Eugenio

CAXPOA~[OR.

FONDO:

CON LICENCIA DEL SUPREMO GOBIERNO,

DE HEINE.

t Premio m ...yor de.......... S 60,000

1 Premio de .•.. $10,000.... $ l 0,00&lt;
1
u
,,
,,
l ,OOQ .... ,. 1 ,00(
1
.,
soo.... ,,
50&lt;
1
,,
200 .... ,,
20(
2
,,
.,
,,
J oo.... ,,
20(
1o
,.
.,
"
so .... ,.
501

10 DE DICJ E~.JBRE DE 1896·

PARA NINON

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00.-Medlos: $ 2.00.
Cuartos: $ 1.00. - Décimos: 40 cents.
Vigésimos: 20 cents.

l
5
1O
25

Antivenéreo de Beltran.

Romanza.

1 Premio principal de ...... ,, 20,000

PREMIOS:

25

80,000 BILLETES.

ESPECIFICO

Dicie01bre de 1806.

PREMIOS:

28,000.

-~-

~s10,ooo

EDl,•.\RD0 1\-iELO Y ANDRADE.

Utl¡JO 6l .l)!t:l,ll 1:&gt;l~ult:H.Ht,;

14,000 Billetes á $ 2.00 cafü
uno, divididos en vigésimo:
de á 10 centavos.

El próximo sorteo, con premio
mayor de

Lluvia de perlas derramó el rocío
En el bello floral de la campifia........ .
Todo respira "amor." y el pecho mío
Te convida ágozar: despierta, niña!

EDUARDO CALCA~º-

bajo el plan siguiente:

GE3.EXTE G.l!:NERAL.

Despierta, nifia ! Con af iin, tu J.uefio,
Busca anhelante tu beldad que adora:
¿Por qué reposas en tranquilo suefio
Sí está incitando á despertar la aurora?

EL TELESCOPIO.

MEDALLON.

ELABORADORES.

A GLIFFNEH.

El a·ma iba peregrina por los caminos de la vida.
Abri6 los ojos y S6 bailó sin patria; abandonada á las
orillas del mundo-proscrita de un hogar ignorado,expósita llena de gemidos que se agita en la sombra y
tiende los brazos á lo desconocido.
La esperanza le dijo en secreto no sé qué palabras misteriosas, que así parecían murmurios de la brisa como
reflejos de la aurora: y levantando su mirada á lo más
alto de los cielos, el alma iba p• regrina ,por los caminos
de la vida.
.Buscaba á Dios.
Subió á la cumbre de las grandezas humanas, y gimió,
porque allí no había sino vanidad y vacío.
Trepó con paso trabajoso y cansado á la cima altísima
de la gloria, y suspiró, porque era sombra.
Ascendió á las alturru, de la riqueza y d deleite, y dee•
falleció, porque todo fué mentirr. que pa~a, ó ficción de
espíritu que queda.
Y andaba triste y peregrina por los caminos de la vida.
Detrás el vacío: á su frente lo infinito.
Un genio cruzó la vida. Hondíaima arruga surcaba eu
frente, quebrado el brillo de sus ojos y pálido el semblante.
Su mirada como lamento: su voz c_omo sollozo. Y la
habló:
-Buscas á Dios?
-Está muy lejos.
-Quieres verlo? Sólo yo puedo dar á tus ojos la lente
maravillosa que aleja las sombras y acerca el infinito.
Hazme tu compafiero y amigo.
El genio tomó una lágrima de sus párpados amortecidos y la puso en sos pupilas............... .
El alma, trémula, palpfoante y reverente, cae de improviso arrodillada ................. .
Sólo detrás de una lágrima se ve á Dios.

CHOCANO.

~~rmanos,

~

¡·

-=-----,_--ll_,,--_-,.- -

~~~-,-··

_1_;.,;--!l~

-"--!...

,11/

'

.- -

' -=

~- ~.e -( -.
' .... ...

~~
"1l'f~

-

~~

~=-

�Higiene de la Cabeza * Belleza de la Cabellera

(=LA FRATERNAL.~

.A.GUA.

Compañía de Seguros de Vida y Accidentes.
r-

&gt;

..,,
:,;:i

s::
o

&gt;
-1

,.,,

u
o

.t.
o

IQ
ft)

~

'X
"ó

.....
....
n
p
....on

U'

u...

-...
~

d

~

.....
IQ

LA CAJA DE AHORROS.

....o

Con inversiones garantizadas.

d

p
P-

p.¡

o

1tS

u d
1tS
i:: (lj

IQ

,:
=
• pa

n

IQ

- ...
d

IQ

•u

CAPITAL SOCI.A.L., $100,000.

Presidente: Serapión Fernández.
GereníP: Hiouísio Montes de Oca.

El ahorro es la fortu11a -del pobre
Y la salvaguardia del neo.

IQ

"1
::s
ti,
::s
s::p

.!

NOMBRO 2511

Sociedad An.onirna

PJ I Q
n
p s::
p
PJ

os::
op.

MEXICO, DOMINGO 20 DE DICIEMBRE DE 1896.

•

•

~

--a
..... a
-

~

P.A.:E'l.IS

-·

IQ

~

.o
o :::
~ IQ
,..,
o
::s ti)
,.Q
s:: o

CII

37, Boulevard de Strasbourg, 37 -

.
TOMOil

e;)

AP

.

:J:&gt;.A.Ft.IS -

Peliaulas. y la Ca,ida, de los cabellos.

&gt;

IQ

-- --

Infalible contra las

r-

ti)

u ft)es
u
!; ess::
o

:z

~

d

~
$)&gt;

E

0011111 TOIIOA DE HD. PIIAOD

p.¡ :,;:i

o

-•

DIE

\¡

o

-o

U&gt;

A

IQ

::s

qA

;s

!O

~

Oficinas de LA FRATERNAL:
■ EXICO-Calle de S. Felipe Kl•ri 7. .AJHutado Postal

750.-MEXICO

"La Caja-de Ahorros con Inversiones garantizadas" expide Pólizas de cien, de
quinientos y de mil p1!$0S, cobrando mensualmente treinta centavos por las de SlOO;
un yeso por las de $500 y do~ pesos por fas de $1,000.
Con tan pequefiae exhibiciones esta benéfica Compafifa, favorece por medio de
sus Pólizas el ahorro, con múltiples utilidades en todas las clases sociales, lo que
proporciona asegurar una fuerte euma de dinero, para recibir la de "La caja de ah..
rros" á determinado r,eriodo de tiempo, ó ántee, según sus estipulaciones.
"La caja de ahurros ' proteje al pobre, presentándole la mejor manera de ahorar, y ofrece al rico un negocio lucrativo y ventajoso, en que, con pequefiae iD•
versiones, pueda obtener una ~ran utilidad.
Para comprar las Pólizas de 'La caja de ahorros." ocúrrase á }a Oficina Principal, calle de CADEN A NUMERO 6, por medio de loe Agentes de la Compaflía, debidamente autorizados

•

CAS.A DE SALUD

.i ~

1 '1

i

DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE]]
...,
Par enft&gt;rmos dementes en general
~~ . ~
EN TLALPAM
~,..... f O
DIRECTORES, A. de Guay y Guillermo Parra.

i;

~~ .8

~

-

¡¡

~

e-,

i:-&lt; co◄

f ~
2 ~ pi.

§

«9

Edificio comtrnido con todas ias reglas de la higiene,
,§ -~ .el riJ
inmensa huerta y jardines, amplios corredores, baf\oQ, ea• ;i ·5 ce Q,l l:cl ~ crJ
Iones, recámaras especiales para todos los enfermos, de ,t: "' ,..... "d O r1 0
partame~tos indeoendientes. Se cuenta con todos los úti
Él ~
~
ai
les, medicamentos é inetrumentos necesarios. Médicoe r... Q
ta
..,,, et
internos, practicantes y enfermeros inteligentes. Decen• .8 ce ~ :::
.2 ~ ""
te y nuevo mobiliario. asistencia constante y eficaz y g .,.... oi:;
1:1:i r=
◄
buena alime~taci_ór.. Especial para el tratamiento de la lo .=i ce
"d O ~ ~
cura por el lupnottBmo.
~ Cl)
Z
oi
DEPARTAllENTO ESPECIAL PARA E~'l'ER)IOS, DE MEDICINA Y CIRUJIA
P,..
Q,) ~ ::S 'C ~
Para los enfermos qutl vienen dtl los b;stados, loe bomd """' :::: :! ll'I
bree solos 6 las personas de ambos sexos que tengan que
¡;¡
J::
sufrir cualquiera operación, les es muy ventajoso este
(;)
~ ix:I g, ~ ◄
departamento. Tienen los pacientes aire puro, climo
~ O O &lt;a .! E-t
excelenteyno malsanocomoen illéxico,recámaraeepecial
,-.J
~ c!J
~M
mejor que ~n un hotel, bafioR, ropa limpia, peluquero,
~ · O ~ 'e» -: P
buena corrnda, médico, medicina~ y asistencia mJdica
~
l:cl l'd -¡ W
constante, y todo esto por un precio muy inferior á lo
,-.J
"d r:= .!!! ·11:
que gastarán en otra parte 1nal atendidos. Saln dt opaa~
~ .2. j O
ciones estilo moderno y arsenal de instrnmentos com I
~
p..¡ .! .. 0
pleto.
.~
¡;¡
ti :ii
Para mayor€B informes dirigirse á los Dres. Guillermo·~
Q,)
~ 111 líl
Parra, teléfono 4-B, apartado üS2 ( calle de León núm. 9 ).
~
:g ~
y Dr. Adrián de tiaray. teléfono 13-1-1, apartado 7íS (P
l'I.
~ ,.,
Pila Seca núm. 8.) El Dr. P,1rra es Director de la Com ,
,..
f w
pañía de asistencia Médica y Cirüjano del Hospital Juá
M◄
rez. El Dr. Garay _e~ profe~or _de Anatomía quirúrgfoa en ~
lrlll ~
la Escuela de Med1cma y c1ruJano del Hospital Juárei ,.
O
del Asilo Español.
•1
ti,

a~

.g

s

S

=

él = •

•a=

Molino para nixtamal para hacer torflllas.
l\J uele to&lt;la clase de Cereales a.;í como Cacao, Carne,
Azúcar, Chile, etc., etc. ~luele mejor, y en la Mcima parte del tiem~
que en cualquier otro aparato.
INDIRPENSABLE PARA LAS FAMILIAS.
SU MANEJO ES ENTERAMEYT_E SENCILLO
tlTKMPRE SE PUEDE COXSERVAR EN PERFRCTO ESTADO DE ASEO.

Qin ~O minutos muele 4 cuar611os

ae ni2tfamal.

PRECIO: $15.00 CADA UNO.

i)irección y Agencia ~eneral:ªalle del Angel ~o. 3, @espacho

Nuestro folletín.
NU~IEUO DE X AVIDAD

No olYiclamos la promesa cont:raí&lt;la con nuestros lectores,
de darles el folletín que hemos acostumbrado. La circunstanci~ de e:3tar ensayando nuevos métodos de impresión no"han 1mped1clo ofrecérselos tan pronto como hubiéramos deseado; pero EL 1\frxoo cumple siempre sus promegas y un(}
de nuestros próximos número~ llevé:trá «el primer abono» di.}
la deuda.
Llamamos también la atención de nuestros favorecedores
sobre el número extmm·dinario de Navidad, que preparamos, con grandes novedades.

'.

•

-INoc~e ~uena," papaHc!
Dibujo de J. M. Villasana.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91808">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91810">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91811">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91812">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91813">
              <text>Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91814">
              <text>13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91831">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91809">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 24, Diciembre 13</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91815">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91816">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91817">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91818">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91819">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91820">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91821">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91822">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91823">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91824">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91825">
                <text>1896-12-13</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91826">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91827">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91828">
                <text>2017458</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91829">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91830">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91832">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91833">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91834">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="901">
        <name>El anana</name>
      </tag>
      <tag tagId="896">
        <name>Ferrocarril de Ameca</name>
      </tag>
      <tag tagId="881">
        <name>Fiestas presidenciales</name>
      </tag>
      <tag tagId="899">
        <name>Gallinas</name>
      </tag>
      <tag tagId="897">
        <name>La romería española</name>
      </tag>
      <tag tagId="895">
        <name>Leopoldo Frégoli</name>
      </tag>
      <tag tagId="898">
        <name>Medalla conmemorativa de la Paz</name>
      </tag>
      <tag tagId="900">
        <name>Sales de cal</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3522" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2164">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3522/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._25._Diciembre_20..pdf</src>
        <authentication>22f4fd23c6d6b38e9163b670b43638e5</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117344">
                    <text>Higiene de la Cabeza * Belleza de la Cabellera

(=LA FRATERNAL.~

.A.GUA.

Compañía de Seguros de Vida y Accidentes.
r-

&gt;

..,,
:,;:i

s::
o

&gt;
-1

,.,,

u
o

.t.
o

IQ
ft)

~

'X
"ó

.....
....
n
p
....on

U'

u...

-...
~

d

~

.....
IQ

LA CAJA DE AHORROS.

....o

Con inversiones garantizadas.

d

p
P-

p.¡

o

1tS

u d
1tS
i:: (lj

IQ

,:
=
• pa

n

IQ

- ...
d

IQ

•u

CAPITAL SOCI.A.L., $100,000.

Presidente: Serapión Fernández.
GereníP: Hiouísio Montes de Oca.

El ahorro es la fortu11a -del pobre
Y la salvaguardia del neo.

IQ

"1
::s
ti,
::s
s::p

.!

NOMBRO 2511

Sociedad An.onirna

PJ I Q
n
p s::
p
PJ

os::
op.

MEXICO, DOMINGO 20 DE DICIEMBRE DE 1896.

•

•

~

--a
..... a
-

~

P.A.:E'l.IS

-·

IQ

~

.o
o :::
~ IQ
,..,
o
::s ti)
,.Q
s:: o

CII

37, Boulevard de Strasbourg, 37 -

.
TOMOil

e;)

AP

.

:J:&gt;.A.Ft.IS -

Peliaulas. y la Ca,ida, de los cabellos.

&gt;

IQ

-- --

Infalible contra las

r-

ti)

u ft)es
u
!; ess::
o

:z

~

d

~
$)&gt;

E

0011111 TOIIOA DE HD. PIIAOD

p.¡ :,;:i

o

-•

DIE

\¡

o

-o

U&gt;

A

IQ

::s

qA

;s

!O

~

Oficinas de LA FRATERNAL:
■ EXICO-Calle de S. Felipe Kl•ri 7. .AJHutado Postal

750.-MEXICO

"La Caja-de Ahorros con Inversiones garantizadas" expide Pólizas de cien, de
quinientos y de mil p1!$0S, cobrando mensualmente treinta centavos por las de SlOO;
un yeso por las de $500 y do~ pesos por fas de $1,000.
Con tan pequefiae exhibiciones esta benéfica Compafifa, favorece por medio de
sus Pólizas el ahorro, con múltiples utilidades en todas las clases sociales, lo que
proporciona asegurar una fuerte euma de dinero, para recibir la de "La caja de ah..
rros" á determinado r,eriodo de tiempo, ó ántee, según sus estipulaciones.
"La caja de ahurros ' proteje al pobre, presentándole la mejor manera de ahorar, y ofrece al rico un negocio lucrativo y ventajoso, en que, con pequefiae iD•
versiones, pueda obtener una ~ran utilidad.
Para comprar las Pólizas de 'La caja de ahorros." ocúrrase á }a Oficina Principal, calle de CADEN A NUMERO 6, por medio de loe Agentes de la Compaflía, debidamente autorizados

•

CAS.A DE SALUD

.i ~

1 '1

i

DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE]]
...,
Par enft&gt;rmos dementes en general
~~ . ~
EN TLALPAM
~,..... f O
DIRECTORES, A. de Guay y Guillermo Parra.

i;

~~ .8

~

-

¡¡

~

e-,

i:-&lt; co◄

f ~
2 ~ pi.

§

«9

Edificio comtrnido con todas ias reglas de la higiene,
,§ -~ .el riJ
inmensa huerta y jardines, amplios corredores, baf\oQ, ea• ;i ·5 ce Q,l l:cl ~ crJ
Iones, recámaras especiales para todos los enfermos, de ,t: "' ,..... "d O r1 0
partame~tos indeoendientes. Se cuenta con todos los úti
Él ~
~
ai
les, medicamentos é inetrumentos necesarios. Médicoe r... Q
ta
..,,, et
internos, practicantes y enfermeros inteligentes. Decen• .8 ce ~ :::
.2 ~ ""
te y nuevo mobiliario. asistencia constante y eficaz y g .,.... oi:;
1:1:i r=
◄
buena alime~taci_ór.. Especial para el tratamiento de la lo .=i ce
"d O ~ ~
cura por el lupnottBmo.
~ Cl)
Z
oi
DEPARTAllENTO ESPECIAL PARA E~'l'ER)IOS, DE MEDICINA Y CIRUJIA
P,..
Q,) ~ ::S 'C ~
Para los enfermos qutl vienen dtl los b;stados, loe bomd """' :::: :! ll'I
bree solos 6 las personas de ambos sexos que tengan que
¡;¡
J::
sufrir cualquiera operación, les es muy ventajoso este
(;)
~ ix:I g, ~ ◄
departamento. Tienen los pacientes aire puro, climo
~ O O &lt;a .! E-t
excelenteyno malsanocomoen illéxico,recámaraeepecial
,-.J
~ c!J
~M
mejor que ~n un hotel, bafioR, ropa limpia, peluquero,
~ · O ~ 'e» -: P
buena corrnda, médico, medicina~ y asistencia mJdica
~
l:cl l'd -¡ W
constante, y todo esto por un precio muy inferior á lo
,-.J
"d r:= .!!! ·11:
que gastarán en otra parte 1nal atendidos. Saln dt opaa~
~ .2. j O
ciones estilo moderno y arsenal de instrnmentos com I
~
p..¡ .! .. 0
pleto.
.~
¡;¡
ti :ii
Para mayor€B informes dirigirse á los Dres. Guillermo·~
Q,)
~ 111 líl
Parra, teléfono 4-B, apartado üS2 ( calle de León núm. 9 ).
~
:g ~
y Dr. Adrián de tiaray. teléfono 13-1-1, apartado 7íS (P
l'I.
~ ,.,
Pila Seca núm. 8.) El Dr. P,1rra es Director de la Com ,
,..
f w
pañía de asistencia Médica y Cirüjano del Hospital Juá
M◄
rez. El Dr. Garay _e~ profe~or _de Anatomía quirúrgfoa en ~
lrlll ~
la Escuela de Med1cma y c1ruJano del Hospital Juárei ,.
O
del Asilo Español.
•1
ti,

a~

.g

s

S

=

él = •

•a=

Molino para nixtamal para hacer torflllas.
l\J uele to&lt;la clase de Cereales a.;í como Cacao, Carne,
Azúcar, Chile, etc., etc. ~luele mejor, y en la Mcima parte del tiem~
que en cualquier otro aparato.
INDIRPENSABLE PARA LAS FAMILIAS.
SU MANEJO ES ENTERAMEYT_E SENCILLO
tlTKMPRE SE PUEDE COXSERVAR EN PERFRCTO ESTADO DE ASEO.

Qin ~O minutos muele 4 cuar611os

ae ni2tfamal.

PRECIO: $15.00 CADA UNO.

i)irección y Agencia ~eneral:ªalle del Angel ~o. 3, @espacho

Nuestro folletín.
NU~IEUO DE X AVIDAD

No olYiclamos la promesa cont:raí&lt;la con nuestros lectores,
de darles el folletín que hemos acostumbrado. La circunstanci~ de e:3tar ensayando nuevos métodos de impresión no"han 1mped1clo ofrecérselos tan pronto como hubiéramos deseado; pero EL 1\frxoo cumple siempre sus promegas y un(}
de nuestros próximos número~ llevé:trá «el primer abono» di.}
la deuda.
Llamamos también la atención de nuestros favorecedores
sobre el número extmm·dinario de Navidad, que preparamos, con grandes novedades.

'.

•

-INoc~e ~uena," papaHc!
Dibujo de J. M. Villasana.

�390

EL MUNDO.
8EMA.NARIO ILUSTRADO.

1'eléfono 434.-Calle de Tibnreio núm. 20.-Apartado 87 b.
M:BXICO.
Toda la correspondencia, debe dJrlgirse
al Gerent.e de est.e periódico.

• La B118Crici6n á EL JIUNDO vale $1.25 centavos al mes,
·y ee cobra por trimestres adelanti.doe.
Nó.meroe sueltos, 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.

Todo pago debe ser precisamente adelant.ado.
SEGUNDA CLASE.

BBGISTRADO COMO .ARTICULO DB

•Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Canadá The Spanish .American Newepaper Company, 136 Libeny St. New York, E. U.•

NAVIDAD.
¡Oh recuerdos hermosos de loe benditos tiempos demi
infancia! ¡oh ilusiones risuefias de mis floridos afios!
Llegáis á mi memoria como bandadas de palomas blancas con la magia de vuestros arrullos, como mariposas
dE' luz que traen en sus alas intangibles el polvillo de
oro del encanto. Llegáis como en dados del hada de los
sueños castos, y á vuestro poder hechiceresco se desentumece mi alma, siente hálitos de primavera, escucha
rumor de besos y estremecimientos de frondas; percibe
carcajadas alegres de niños y aleteos tiernos de aves; y
ya no es el invierno que mata los gérmenes y agota los
ma1Jantiales lo que reina en darredor mío, sino la ju ventud del afio, la etern11, juventud, palpitante de amor y de
vida, en la flor, en el nido y en el hombre.
*
* hogares crietia1ioe es siemLa noche de Navidad en *ioe
pre origen de encantos místicos y de sanas alegrías.
Entre nosotros, donde el aterido invierno apenas pasa
rozando con sus alas las altas cumbres del Popocatepetl
y el Ixtacihuatl, y las cubre con manto de nieve que desciende desde su frente sumergida en la región de los hielos eternos; entre nosotros donde la naturaleza prosigue
sin descanso su obra creadora, apenas sujeta á loe letargos solsticiales de las noches interminables, no tenemos
ese contraste de vida y muerte que ofrecen las estaciones
en los países del Norte.
Por eso adi vinamoe el encanto, pero no sentimos ni
podemos comprender la belleza de las leyendas septentrionales.
Crecidos al amparo de un clima que todo el afio engalana !os campoe, y hace correr presurosa la sangre en las
arterias, como hace brotar floree de todas las simientes
no acertamos á alcanzar toda la poesía que encierra eÍ
cuadro de un nii'io, nacido en humilde pesebre necesitan~o pa~ calentarse del vaho de las bestias, 'para no
morir aterido por las ráfagas heladas q•1e avientan las
pobres aristas de su cuna miserable.

*

Mas si no llegamos á la ~;cepción mística de la fiesta
cristiana, si no tiene para nosotros todos sus encantos, porque la naturaleza de nuestro suelo tropical nos lo impide, sabemos hacer tal derroche de profanos festejos que
la Navidad es tan alegre y regocijada como en los países
del Norte.
Búsquese ent~e ellos la ceremonia de las po8oda8, y no
se encontrará 01 en las pompas con q•1e ee celebra entre
las fllmilias opulentas ni en los sencillos goces que son
el patrimonio de los desheredados.
El rezo devoto, el canto melancólico con que se pide
la posada, la luz amarillenta de los cirios, el aroma pica[.lte de las flores tropicales, todo mudo al
palpitar v_iolento de los coraz:&gt;nee y al soplo de vida, de
amor, de Juventud, que cruza por entre la concurrencia
estremecida, hacen de esta fiesta una de las más característiczs de nuestra sociedad.
Busquen los filósotos la razón de ese consorcio míeticoprofano e~ nuestra educ:1ción religiosa, ~oderada poi' el
carácter picaresco ó relaJada en sus mamfestaciones por
el latir violento de nuestras arterias que llevan más de
un glóbulo de sangre andaluza y morisca.
.A nosotros nos b:ista con sentir esa influencia, y cuando ya cansados en la brega, nos apartamos de esos centros donde la oración devota se interrumpe por el suRpiro y el villancico inocente alterna con el epigrama retozón, queremos siquiera, vivir un mo:nento la vida ficti&lt;iia de los recuerdos.
PEPE.
Diciembre de 1896.

Los envía Dios cargados
De juguetes y de dulces.
Empínate, candorosa,
Y en el hondo eepacio hunde,
Sedienta de mara villas,
Tu mirada. ¿Ves las luces
De los cohetes? Semejan
Chispas de iuvisibles yunques.
Pues bien: allí d0nde hro~r.n
La alegría se difunde,
Y hay nifios buenos que aguardan,
La cita de los querubes.
Ma!' ...... ¿qué viste, virgencita?
;,Qué me sefialae que busque?..... .
Por la calle negra y sola,
Como una aparición fúnebre
Pasa un pilluelo, un mendigo,
No es fantasma, no te asuijtes.
¡Arrapiezo! ¿qué voceas?
Tal vez ninguno te escuche;
¡ Arrapiezo, canta copla~
Que ya vienen los querubes
A dar á IC's niños buenos
Risas, juguetes y dulcas!
Tú no eres bueno, muchacho,
Burbuja de podredumbre;
¿Pero qué sabe eeta niña
Del arroyo en que te pudres?
No tienes la culpa; el vicio
Es tu sostén y tu empuje;
Naciste en el fango, y eres
Flor sin matiz ni perfume.
Candorosa, ve á lo alto:
¡Cuánta nieve hay en las cumbres!
¡Cuánta estrella hay en los cielos!
¡Cuánta blancura en las luces!
Siempre arriba, siempre arriba
La virgen mirada hunde;
Arriba está lo que anhelas:
Angeles, sueños y nubes.
Ojalá, que así, tan pura,
El sombrío mundo cruces,
Que allá arriba están amores,
Ideales y virtudes.
Ño mires !a calle negra
Que puede ser que te asustes;
Y mientras a leg-re aguardas
El cortejo de querubes
Que ha de surcar el espacio
En sus esquifes azules
Cargados de luz, de lirios,
De juguetee y de dulces,
Yo, que llevo en las espaldas
Mi fardo de pesadumbres,
Yo, el desterrado del suefio,
Sin fe, sin amor, sin numen,
Pienso en muchas cosas tristes,
En lo que odia, en lo que sufre;
Pienso en los niños sin madre,
Y en los hogares sin lumbre...... .
LUIS G. URBINA.
Diciembre de 1896.

La Noche Mala del Diablo.

DE "i\11S VERSOS INOCENTES."
DOS NA.VlDA.DES.
PARA UNA NINA.

Noche Buena! ...... Mira el cielo:
¡Qué horizontes tan llzules!
El cristal de las estrellas
Inviolado y limpio luce.
¿VPs, niiia mía? La nieve
Brilla y blanquea en las cumbreo,
Y como cisnes que surcan
Claras linfas, van las nubes.
Abriste el balcón y e8peras
V!lr el milagro: que cruce
Por el aire trasparente
La parvada de querubes.
Tu madre te ha dicho: llegan
Esta noche, no lo dudes;

Pues señor, el Diablo es malísim~ y además muy envidioso.
·
Por envidia, más que por orgullo, le pasó lo que le
. pasó.
No Je bastaban los resplandores de su noble frente: envidiaba la corona de estrellas de su Dios, y la envidia le
secó loa rayos luminosos del argentado nimbo, y encontróse con aquellos áridos cuernos que por toda nna eternidad h.abían de agarrarse al endemoniado cráneo.
No le bastaban las dos hermosas alas blancas, que como dosel de plumas se elevaban sobre sus hombros;qu1-

20

DICIEMBRE,

1896·

so alas de oro y las acercó al aureo foco, con lo cual la~
sacó hPchas carb{m, y teudrá alas negr..is para volar entre las sombras por los sigloe de los siglos.
No le bastaba ~u cielo, quiso subirá cielos más altos, yel espacio ee le puso de reves, de manera que cuandocreía subir á la última esfera, encontróse el pobre diablo
cayendo por el último abismo.
No le bastaba su angélica grandeza y q uiRo crecer más,
crecer mucho, crecer desmesuradamente, llenarlo todo,
tropezar con su Dios y empujarlo hacia la nada: esfuerzoimpotente y ridículo; lo único que se dilató de todo su
sér fué la columna vertebral convertida en rabo de mono.
Y desde entonces anda el mísero por abismos sin fon•
do, con sus cuernos, sus alas negras, su grotesco rabo,
y sus ojos biliosos y recomidos por la envidia.
Todo lo envidia el amor, el bien, la alegría, pero sobre-•
todo lo que le pone mád v-irde de co3tumbre, las ulias,
loa dientes y los ojos, es la Noche Buena.
¡Oh! Esa noche de regocijo, esa noche de los nifios y
de los viejos, de pastorct!los, de zagalas y de reyes magos, de rabeles y pandeNtas, de ramas de pino y nacimientos de cartón; ¡oh! esa noche, es noche de torturas.
in fia y sin nombre para el diablo! A.un en las mismas.
negruras infernales, esa Noche Buena es para Luzbel otra..
mayor negrura.
De modo que se recome de envidia y se chapusa fre•
nético eu la desesperación.
Si asoma la cabeza por una grieta del infierno, y ve la
nieve que por lo regular en el mee ae Diciembre tiende
su mamo de helado armifio por la tierra, se acuerda de
sus perdidas alas que ya no blanquearán nunca y vuelvelas zarpudas manos y arranca á pu!iados su negro y Jus.
tro~o ¡.&gt;lnmaje.
Si ve á los niño~ jugar y á loe viejos reir alrededor deunos pedazos de cartón y de unas tigurillas de barro y
resonar en panderetas y tambores su alegría, la felicidad
de aquellos seres le roe ias entra!ias. ¡Ser felices con tan
poco, cuando él, el angel predilecto del Sefior, no pudo
ser feliz en todo un 0ie!o y gozando de todo un Dios!
Si ve al hijo de María en su pesebre, una desesperación infinita, que es el único infinito de qu.i dispone Luz-bel, penetra su sér hasta loM tuétanos infernales. E l quiso ser grande y se condenó: Dios se hizo pequeño, muy
pequeño, del tamaño de un niño y como no podía ya ser·
otra cosa, fué Salvador, y si hubiera podido ser hubiera
sido más grande que nunca.
Y al llegar á &lt;iste punto dice la leyenda cristi,ma d edonde saco este cuento, si no es que lo hs soñado, que
Luzbel tuvo una idea.
No, lo que es ideas, y sobre todo ideas diabólicae, n o
le hacen falta al diablo.
Hu idea de siempre: igualarse á su Dio8.
Luzbel, va qne no podía te11er su Noche Buena quiso
teuer su ,.Yoche m•,la, 110 la noche de Dios, sino la noche
del diablo: su nacimiento, sus pastores, MU~ reyes: todocomo el nacimiento de la noche buena, pero todo1·ematadammte malo.
Afí es siempre la envidia: siempre carece de originalidad: siemprt&gt; cae ó en la insulsa imitación ó en la grotes-·
ca parodia. ¡ Luzbel parodiando á su Dios con navidadesdel infierno!
Lo pensó y lo pnso por obru: es decir, quiso ponerlopor obra. ¡Pero qué dificultades!
Lo primero era unirse por conjunción misteriosa con
otro sér para dar vida humana al niiío diablo.
Y ¿quién había de ser la madre? Era preciso que en e!J
ser escogido todo fuese sombra, todo impureza, todo peca-do, todo corrupción. Si en él habla un solo ¡,unto de luz,
destello de ternura; si en el proyectaba el bien el más.
tenue rayo, la empresa diábolica era nn fiasco estu pendo,
porque el nifio-diablo resultaba indigno de su padre y·
con levadura de amor.
Y Luzbel se echó porel mundoá buscar alguna muj er,
alguna fiera, algún pedazo de tierra, algún sér totalmente
ptirvereo, en el que pudiera depositar como gérmen, la
mayor negrura de su infernal espíritu.
¡Quién pudiera cantar la diablesca odisea!
A las mujeres renunció bien pronto: ser débil, ser que
llora, cada lágrima es un peligro de redención.
Las fieras con sus garras, su~ dientes, su venenosa sa•
liva, sus repliegues estranguladores y sus egoístas voracidades, le infundieron cierta esperanza, bien presto desvanecid;.. Tienen amores y luego se encari!ian con sus.
hijos. ¿Qué pu11de esperarse, es dticir, qué puede esperar
el Diablo de un ser que ama y que se encarifia, que defiende á otro ser y que por él se sacrifica? Por brutal queese amor sea, por muy poco que dure ese carillo, esa chispa fugaz de amor puede convertirse en incendio uni- ·
versal.
Vió Luzbel en un peñón á la orilla del O~fano á una .
foca muy grande con sn hijuelo al lado. ¡Qué fea era con
su cabeza •• e gato, sus bigotes erizados, sus colmillos salientes y caídos, prolongación del idiotismo de su cabeza, su cnerpo abultado, negro y lustroso, toda ella vientre. y vientre sin igual para un hijo del Diablo!
«No, pues ahí dentro no estaría yo del todo mal»-pen• •
só el imbécil, y se quedó observando.
La foca quería echará su hijuelo al agua y lo empujaba torpemente, pero suavemente, con todo el mimo de·
que una foca es capaz. Y la foquilla traviesa, unas veces
le mordía en el hocico á la mamá y otras veces escapaba.
escurriéndose. Y vuelta á empezar su tarea la foca grande con inagotable paciencia maternal.
De este modo pasaba una hora y otra hora, sin que la.
foca chapuzase á su hijuelo, pero sin incomodarse con
las diabluras de aquel feísimo jirón de sru repugnantes entrafias.
Entre aquellos dos cuerpos negros, lustrosos, con cráneos de idiota feroz pegado á dos sacos grasientos, circulaba no sé qué misteriosa corriente de ternura bestial.
Aquellas, que ni eran aletas ni brazos, hubieran abrazado si hubieran podido.
La esencia sublime del amor, un átomo al menoe, penetraba como diminuta corriente de divino fuego por las,
capas aceitosas de los grotescos monstruo!'.

20 DICIEMBRE, 1896.
El Diablo apartó la vista con enojo, y se fué frenético
buscar por el mundo un pedazo en toda la creación en
que el amor no palpitase.
¡Imposible! ¡Qué torturas sufrió! ¡Las del infierno eran
goces celestiales!
Cae en los surcos de uno y otro campo y siente que la
madre tierra se filtra amorosa en la semilla con juegos
de vida. Quiere huir, ro1.a unas fl.orE's, y el viento le sacude al rostro el fecundo y caliente polen del misterioso
cáliz, levantándole ampolla de quemadura cada granillo.
como si le hubieren rociado CJr&gt; un surtidor de chispas
de abrasado horno. Se mete ciego por la arboleda, y se
detiene en ella encogido de i1orror y lamiéndose la cara
que le eecuese como un demonio. Descanso peligroso,
porque dos ruisefiores se posan en un cuerno, y mandándose suspiros, lamentos y requiebros, ciñen la cabeza del
diablo con guirnaldas de trinos y quejae y esperanzas de
amor.
Se sacude, arranca y escapa, y se hunde en el mar.
¡Pobre diablo! ¡Si el mar fué el primer semillero de la
vida! ¡ Adónde val
La vida es amor y hundirse en las solobres aguas, eternamente cuajadas de vida, es como hundirse ton una inmensa pila de agua bendita, de Jonde diadamente parece que brotan las estrellas como burbujas de luz y que
todos los ocasos envuelven en incendio8 de b ~lle~a.
No, en el mar no encuentra lo que bneca, que por todo
el cuerpo le cosquillean átomos de vida y le cllamuscan
futuros be~os. ¡Fuera! ¡fuera!
Y ya e, de noche y para secarse, como perro que acababa de salir del agua, se revuelca sobre la tierra y sobre
las losas de un cementerio. ¡Ay qué estupidez! el cemen•
terio está lleno de cruces y contra todos tropieza, y todas le hieren, que no parece sino que aquellos lefios san•
tos á. golpes arrvjan al potrervo del sagrado lugar.
Y escapa por los aires trazando círculos inmensos en
vértigo infinito. Pero allí también le persiguen las ale·
grías de la Noche Buena, que desprendidas de la tierra
como incienso de un pebetero, suben por el espacio. Ya
es el grito agudo y regocijado que le taladra los oídos; ya
los palillos de un tambor q11e le redoblan la magullada
piel, ya un pastor fantástico que le frota un cuerno como
carrizo de zambomba, llenándole el infernal cráneo de
roncos estremecimientos; ya son loe tres reyes magos que
vienen volando por entre las nubes y se le montan sobre
el rabo espoleando con espuelas de hielos la peluda cabalgadura; ya es la campana que llama á misa á todos
menos á Luzbel, y cuyas ondas v_lbrantes llegaban .al
diablo y en él rompen como la corriente del río en teJamar diabólico y de él se aiejan diciendo muy por lo bajo:
«á todos, á todos; menos á tí.»
Y Luzbel con delirio y desesperación como jamás sintió, aulla entre nubarrones: «Yo necesito un1noche mala, un nacimiento diabólico, un niño diablo y una madre
para mi hijo.•
.
.
.
'Y los espacios le contestan con voz triste y misteriosa,
ancha como la inmensidad, tenue como luz de estrella:
«pero desdichado, huyes del amor y pides una madre!
¿No veo que pides el mayor de los amore_s?«
•Es verdad,~ dijo Luzbel. Y se envolvió la cabeza en
las alas y hecho una pelota de pluma negra y erizada se
dejó caer en el abismo.
Después de todo buscaba Luzbel una ¡Noche mala d;il
Diablo! y la tuvo; porque mala fué, rematadamente mala
para el diablo, la Noche Buena.
JOSÉ EcHEGARAY.
~

El evangelio de San Perrault.

,.,,

-Entonces, prosiguió Simoncita, después de !1-aber
movido impaciente la rubia cabecita rebosante de ideas,
entonces...... No me acuerdo en qué íbamos.
-lbamos en la parte más interesante del cuento, cuando los tres Marqueses de Carabas fueron, montados en
.camellos á visitar al niño Jesús á su establo.
- ¡Sí, ~í! ¡Cuando los tres Marqueses de Carabas! Pero
tengo que volverá empezar.
-Como quieras, Simoncita.
Y entre tanto que el padre jugaba con e! buen párroco
-su partida de ajedrez; que la m~dre !~fa y qne la ama
-dormitaba junto á la chimenea, S1monc1ta, mfia de cuatro aflos no cumpltdos, para el gato y para mí, oyente de
alma ingenua y especialmente para el primero que había dejado su'puesto en la ceniza del hogar y que habh
venido al lado de la niña á aprobar con su rnm-rum el
interesante relato, Simoncita, dijimos, voldó á ~rincipiar su pasmosa historia, en la cual _mezclaba con rnfantil fantasía el Evangelio y las conseJas de la abuela, los
&lt;iuento azules de la nodriza y las lecciones del buen
cura.
-Mucho frío tenía el niño Jesús dormidito sobre las
pajas de su establo, y sin duda hubiera muerto si el asno
v ti buey no le hubieran participado su calor. ¡l\Iuy pobre se encontraba el niño Jesús!
Pern hé aquí que un hermoso día se oyó un ruido de
trompetas y de música. Eran los tres :\iarquese~ de Carabas que llegaban guiados por la estrella. Muy ricos que
son los Marqueses de Carabas. Regalaron al niño una lat,a de mantequilla, una torta, toda clase cte tPsor~s y un
lindo sombrero de paño rojo pa1a que se defendiese en
.-! verano de los ardores del sol. El niiio Jesús decía:
«Cuando sea grande repartiré mis tesoros á lo~ menesterosos, á fin de que no se vuelvan á VP.r en _la tierra nifios
ni viejos que sufran el frío que yo he sufrido. »
El sefior de aquellas comarcas. un ogro llamado Barba-Azul, tuvo celos del niflo Jesús, y envió en su persecución kombres malos para que lo mataran. Y entonces
María y José montaron al nifio Jesús en el asno y se lo
llevaron lejos, muy lejos, á las montaiias de Egipto, y
entonces.
-¿Y entonces?
.
A.l llegar á este punto la señorita ~imoncita vaciló. El
trabajo de su imaginación y el esfuerzo cerebral ae revelaban por el esfuerzo de la mirada y por el fruncimiento

391

EL MUNDO
del entrecejo. Al fin, después de algunos eegund?s de
esfuerzos. acarició al gato, perfectamente tranqmlo, y
reanudó así t&gt;I hilo de su historia:
-María y José habían dejado á la abuela en la aldea
b causarle RU avanzada edad y de que estaba paralítica.
El niño Jesús se detuvo cerca de un arroyo y se llenó los
olEilálos de guijarros blancos que fué dejando á lo largo
de la ruta. «De ese modo, se decía, hallaré el camino y
podré volverá abrazará mi abuelita.n
Un día en que sus ;,adres dormían y el as~o pach amarrado en un árbol tomó la lata de mantequ1lla, la torta,
se puso el sombre~o rojo y partió.
Después de haber andado mucho, mucho, el niño Jesús encontró en el bosque al compadre lobo, un lobo negro calzado con unas botas, gracias á las cuales cada paso q11e daba corre~oondía á siete leguas de cami~o. ¿A.dónde vas, niño Jesús, con ese lindo sombrero roJo?Voy á llevará mi abuelita e3ta mantequilla y esta torta;
tomé el camino del bosque porque sé que ~e encuentran
en la ruta unos hombres malos enviados por el ogro para matarme.
El lobo quiso devorar al niño Jesús; pero no se atre·
vió porque le tuvo miedo á un le!iador que pasaba armado de su hacha.
La fiera preguntó:-¿Y vive la abuel~ le¡os de este sitio?-Después de aquel molino que se ve allá ahajo en la
primera casa de la aldea.
.
.
.
El lobo partió y desapareció en seguida, gracias á las
botas de siete leguas: el nifio Jesús se alegró al verse
solo.
A pesar de que tenía hambre no quiso el niño Jesús
comerse ni la mantequilla ni la torta, reservadas .á la
abuela; se satisfizo con las fresas recogidas en el césped
y con las moras de los setos. Aqt1el era un alegre besque, bello como un parque. Las a~es cantab;in en todos
los árbQles; hal,ía en él flores, mariposas y lagartos que
hacían crujir las secas hojas.
El nií'ío corrió tras las mariposas, hizo ramilletes y
pretendió atrapará los ágiles lagartos.
Vió también al Príncipe Seductor c~bierto con su v_este color de sol, v á Piel de Burro vestido con su abrigo
color de luna. 'Encontró á las hadas en vía de hacinar
sus cargas de rarnas secas y jugó mucho, mucho, con _los
siete dorados hijos del leñador y de la lefiadora. El mño
Jesús había acabado por olvidarse de la abuela á causa
de tanto entretenimiento.
Cuando cayó en la cuenta, anochecfa; allende el molino, pi.sado el puente de la exclusa, la oscuridad era. coro·
pleta.
El nií'ío Jesús apresuró el paso, pero el compadre lobo
le había cogido la delantera, y ya estaba. instalado en la
casa y recogido en el lecho de la abuel~.
,
.
Tan-tam.-¿Quién es?-Soy yo, el mño Jesus, á quien
quieren matar unos hombres perversos y que os trae de
parte de los eefiores Marqueses de Carabas una torta y
una lata de mantequilla. Vuelve el picaporte y la puer•
ta ........ .
Simoncita no concluyó. Como suele suceder á _los niños después de un trabajo mental prolongado, la mtere·
eante narradora se había adormecido insensiblemerite al
escuchar su propio cuento.
.
Volvió á él, con los ojos ya cerrados y contmnó como
si estuviese sumergida en un vago ensuefio:-Vuelve el
picaporte y la puerta se abrió. A esta frase siguieron
otras incoherentes y seguidas de largas pausas.--«Pon la
torta en el arcón y ven á acostarte conmigo» ...... ~¡ nifio Jesús se desvistió ...... Abuelita, ¡qué grP.ndes ~1enes
los ojos!-Son para verte mejor, hijo mío.-A.buela, ¡qué
grandes tienes los ojos!-¡Son para comerte!
--¿Qué es lo que charla esa chicuela? dijo el cura, que
acababa de recibir jaque mate; ¡como que está mezclan.
de, según creo, la historia del Salvador y la de la Caperucita roja!
-Y entonces, replicó valientemente Simoncita, el lobo se arrojó sobre el niño Jesús y se lo comió!
Después de esta conclusión se durmió con los puños
cerrados; el gato, de un brinco silencioso volvió á su al•
bergue de cenizas.
Y yo dije al buen párroco:
-Los niños ven con claridad y profetizan ó su modo.
¿Está el seiior cura convP.ncino de que efectivamente el
lobo no devorara á Jesús? El trajo á la tierra la paz, y
los hombres se matan unos á otros. El quiso suprimir la
misel'ia y la miseria siguP. reinando. Simoncita tiene razón, sefior cura, el lobo devoró al niño Jesús; esa verdad explica muchas cosas.
PAUL ARENE.

CANTARES DE NAVIDAD.
A mi hPrmana Adela.
Fragmento.

¡Navidad, noche de t&gt;nauefios!
¡Navidad, noche sagrada!
Cada uno de tus cantares
F.'! un pedazo del alma.
Tú llf•gae, y todo el mundo
Re conmueve, se levanta,
Y es nn himno cada acento,
Y un beso cada mirada,
Y cada pecho un nectario
De recnndoa y e~peranzal'.
¡Navidad! flvr del invierno,
Poema cuyas estancias
Conduce de siglo en siglo
El tiempo, mustio, en l'UB alas:
Tu argumento es la leyenda;
Tu escenario está en 1as almae,
Y tu poeta es el pueblo,
QuP. en sus vihuelas te canta!
¡Navidad...... ya son las doce!
Ya te vas...... ya viene el alba!.........

T:.l vez ¡ay! cuando regreses
Ya no escuches mi guitarra!

*

* el bosque;
En Diciembre *muere
Y en la llanura abismada
El invierno tembloroso
Esparce lirios de escarcha;
La ciudad con eus palacios
Parece un nido ,1e garzas,
Y la&amp; casitas del pueblo
Un puño de rosas blancas ........ .
Y el sol se aleja ......... La tarde
Suelta el cabello de nácar,
Y el espacio es una tienda
Con claveles adornada.
La luna-virgen de hieloSe yergue en su azu ' hamaca;
Y en la sierra crece el frío,
Y en la ciudad ...... todo calla! ..... .
Y entonces, como á un conjuro,
Navidad, tú te levantas;
Entretejes tus cabello~
Con heno y flores de Pascua,
Juntas resinas del monte,
Cortas pino en la cañada,
Te cifies el ténue traje
Formado de verde lama,
Y atravesando graciosa
La llanura solitaria,
Sacudes tu pandareta,
Despedazas tu pii'i,ata,
Refrescas los corazr)nes
Con~¡ musgo de tu~ alas,
Y llora el puehln al oírte,
Y Fe arrodilla y te canta! ........ .
¡Navidad! ¡hendita seas!
Reina del invierno, ¡lw8anna! ........ .
Tal vez, ¡ay! cnanrlo retornes
Ya no escuches mi guitarra!

*

* * del sigloE! progreso -dios
Con su mano soberana
Tiende rieles en las cumbres,
Tiende alambres en las aguas.
El r,ensamiento, conquista;
Lo~ fieles dejan el ara,
Y María no halla lirios
DP. su santuario en las gradas!
Sólo tú sigues viviendo,
Navidad, tú nunca cambias,
Y es que tú nos prestas lumbre
Para la invernal velada,
Es que tú nos traes un beso
De las dichas ya pasadas;
¡Es que tú, torcaz de nieve,
Tienes tu nido ea el alma!
¡ Navidad!. ..... ya dió la una!. .... .
Véte ya...... tiende tus alas! ..... .
Tal vez, ¡ay! cuando retornes
Ya no escuches mi gtlÍtarra!
Josil:M. BUSTJLLOS.
México.

UIPORTANTISnIO A LOS LECTORES.
Estamos para concluir el año, y por consiguiente el segundo tomo de El Mundo; deb~mos .pues señalará nuestros numerosos lectores el cammo, siempre de progreso,
que seguiremos en lo porvenir.
La principal dificultad que no hemo3 podido vencer
del todo en este año, es la Je obtener buen papel, y por
eso nos hemos visLo precisados á dar varios números en
papel inferior al q,1e necesita El Mundo; pero creemos
haber vencido, y seguramente que desde el próximo to•
mo, el papel será. supremo aunque nos cueste un sacrificio.
Debemos á. nuestroil abonados el cumplimiento de una.
promeea: el obsequio mensual de una novela. ¡Con culto•
tas creces vamos á pagarla desde el afio entrantel. ..... Hay
que leer el anuncio relativo á las novedades que presentaremos el año entrante en el próximo número. Seguros
estamos de que nos excederemos en bien. de nuestros fa.
vorecedores.

El número de hoy, dedicado especialmente á 1~ Navidad, lo consideramos extraordinario, y por eso repartimos un hermow fotocromo, que hará penda&gt;it, con otro que
obsequiaremos en Enero próximo.
Los dos, en cuadros sencillos, forma-rán
un delicado adorno en el recibidor ó sala de
la casa.
' Otro pago de $5,000., de "La Mutua"
'•

EN PACHUCA..

Pacirnca, Noviembre 11 de 1800.
. Sr. Don Carlos Sommer, Director General de •La Mutua.»-México.-M:uy señor mío:
. Por conducto de los Sres. Pérez Duarte y ry., y ante 01
Sr. Notario Público D. .á.ustreberto T. Andrade, iloy me
ha sido entregada la suma dP. $ 5.000,00 ( Cineo mil ptosos), valor de la póliza núm 765.222, bajo la cual estuvo
asegurada mi finada madre, la Sra. María Guzmán de
Mejía.
Doy á usted las debidas gracias por la eficacia con que
ha sido atendido este pago, autorizándoloJ para publi'f carlo.- Su atta. S._S.-Sofia Meif.a.

�39J

EL MUNDO.

~

20
20 DICIEMBRE, 1896.

DICIEMBRE,

1896.

EL MUNTIO.

PAGINAS DE NAVIDAD~

[a señorHa.

393

�20 DICIEMBRE, 1896,

EL MUNDO.

394
La Noche Buena del poeta . -

I

E mochos años (¡como que yo tenía siete!)
que, al oscurecer de un día de invierno, y des·
puée de rezar las tres .A.ve Marías al toque de
Oraciones me dijo nii padre con voz solemne:
-Pedro: esta no~he no te acostarás á la misma hora
q_ue las gallinas: ya eres grande, y debl&gt;a cenar con iua
padrea y con tus hermanos mayorea.-Esta noche ea Noche B uena.
Nunca olvidaré el regocijo con que escuché tales pala•
bras......................................................................... .

*
¡Dónde está mi n;ñez? * *

La mujer hermosa viene aqní á casarse ó á prostituirse.
La pasiega deshonrada á criar.
El mayorazgo á arruinarse.
El literato por gloria.
El diputado á ser ministro.
El hombre inutil por un empleo.
Y el sabio, el inventor, el cómico, el gigante, el enano;
así el que tiene una rareza en el alma, como el que la
tiene en el cuerpo; lo mismo el mos~ruo de siete brazos
ó de tres narices, que el filósofo de doble vista; el charlatán y el reformador; el que escriba melodías y el que
hace billetes falsos, todos vienen á vivir algún tiempo á
esta inmensa casa de huéspedes.
Los que logran hacerse notar, los que encuentran
quién los compre, los que se enriqnecen á costa de sí
miamos, se tornan en posaderos, en caseros, en dueños
de Madrid, olvidándose del suelo en que nacieran ......
Pero nosotros, los caminantes, los inquilinos, los forasteros, nos damos cuenta eeta aoche de que Madrid es
un vivac, un destierro, una prisión, un purgatorio......
Y por la primera vez en todo el año conocemos que
ni el café, ni el teatro, ni el casino, ni la fonda, ni la ter•
tulia son nuestra casa.!....
Es más; ¡conocemos que nuestra casa no es nuestra
casa!

Paréceme que acabo de contar un sueño.
¡Qué diablo! ¡Ancha ea Castilla!
.
Mi abuela paterna, la que cantó la copla, murió hace
ya mucho tiempo.
En cambio mis hermanos se casan y tienen hijos.
El arpa de mi padre rueda entre los muebles viejos,
rota y descordada.
Yo no ceno en mi casa hace algunas Noches Buenas:
Mi pueblo ha desaparecido en el oceano de mi vida,
***
como islote que ee deja atrás el navegante.
La Casa, aquella mansión tan sagrada para el patriarYo no soy ya aquel Pedro, aquel niño, rquel foco de ca antiguo, para el ciudadano romano, para el señor feuignorancia; de curiosidad y de angustia que penetraba dal, para el árabe; la Casa, arca santa de los penates,
temblando en la existenoia.
templo de la hospitalidad, tronco de la raza. altar de la
Yo eoy ya. ..... nada menos que un hombre, un hab~· familia, ha desaparecido completamente en las capiules
tente de Madrid, que se arrellana cómodamente en la v1• modernas.
da, y se engríe de sn amplia independencia, como solteLa Ca.sa existe todavía en los pueblos de provincia.
ro, como novelista, como voluntario de la orfandad que
En ellos, nuestra casa es casi siempre nuestra......
soy, con patillas, deudas, amores y tratamiento de usEn Madrid, casi siempre es del ca¡,ero.
ted!!!
En provincias, cuando menos, la casa nos alberga vein¡Oh! cuando comparo mi actual libert~d, mi ancho vi• te, treinta, cuarenta años seguidos ......
vir, el inmenso teatro de mis operaciones, mi temprana
En Madrid, se muda de casa todos los meses ó á más
experiencia, mi alma descubierta y templada como un tardar todos los al'los.
piano en noche de concierto, mis atrevimientos, mis am•
En provincias, la fisonomía de la casa siempre ea igual,
biciones y mis desdenes, con aquel rapazuelo que tocaba simpática, cariñosa: envejece con nosotros; nos recuerda
la zambomba hace quince años en un rincón de .A.ndalu• nuestra vida; conserva nuestras huellas ... ...
cía, sonríome por fuera, y hasta lanzó una carcajada, que
considero de buen tono, mientras que mi solitario cora•
zón destila en su lóbrega caverna, procurando que no la
vea nadie, una lágrima pura de infinita melancolía.. ..... .
¡Lágrima santa, que un sello de franqueo lleva al ho•
gar tranquilo donde envejecen mis padres!

por mayor y al por menor, y hasta se alquila en caso necesario?
¡La chimenea francesa! ¡He aquí el símbolo de una.
fa,nilia cortesana! ¡He aquí vuestro hogar, madrileñosr
¡Hogar sujeto á la moda; que se vende cuando está antiguo; que muda de habitación, de calle y de patria: hogar, en fin ( y esto lo dice todo), que se empeña en un
día de apuro!
_
He pasado por una calle, y he oido cantar sobre mi cabeza, entre el ruido de copas y platos y las risns de alegres muchachas, la copla fatídica de mi abuela:
La Noche Buena se viene,
la Noche Buena se vá,
y nosotros nos i remos
y no volveremos m i,,;.

-He ahí (me he dicho ) una casa, un hogar, una alegría, una sopa de almendra y un beau~o, que pudiera.
comprar por tres ó cuatro napoleones.
En esto, me ha pedido limosna una madre q 11e llevaba.
dos niños: uno en brazos, envuelto en su de~hilacbadomantón, y otro más grande, cogido de la maoo.-¡Ambos lloraban, y la madre también!

*

. * pues,
* como dicen
. los muchaConque vamos al negocio;
chos por eeas calles de Dios:
Esta noche es Noche buena
y no es noche de dormir,
que e~tá la Virgen de parto
y á las doce ha de parir.

;.Dónde paearé la noche?
Afortunadamente, puedo escoger.
Y, si no, vPamoe.
Estamos á 24 de Diciembre de 1855-en Madrid.
Conocemos por su nombre á loa mozos de los cafés.
Tratamos tú por tú á los poetas aplaudidoa,-semidiosea, por más eeñae, para los aficionDdos de lugar.
Visitamos los teatros por dentro, y los actores y los
cantantes nos estrechan las manos entre bastidores,
Penetramos en la redaccióu de loa periódico!', y estamos iniciados en la Alquimia que los produce. Hemos
visto los dedos de los cajistas tiznados con el plomo de la
palabra, y los dedos de los escritores tiznados con la tin•
ta de la idea.
Tenemos entrada en una tribuna del Congreso, crédito
en las fondas, tertulias que nos aprecian, sastre que nos
soporta..... .
¡S0mos felices: Nuestra ambición de adolescente está
colmada. Pode...os divertirnos mucho esta noche. He·
mos tomado la tierra, Madrid es país cenquistado. ¡Madrid es nuestra patria! ¡Viva Madrid!
Y vosotros, jóvenes provincianos, que, á la caida de la
tarde, en e! otofio, solitarios y tristes, sacáis á pasear por
el campo vuestros impotentes deseos de venir á la corte;
vosotros, que os sentís poetas, músicos, pintores, orado·
res, y aborrecéis vuestro pueblo, y no hablaia con vuestros padree, y llorais de ambición, y pe!1s.aia en suicida·
ro3 ...... ; vosotros. ...... ¡reventad de env1d1a como yo re•
viento de placer!

*

Han pasado dos horae. * *
Son las nueve de la poche.
Tengo dinero.
¿Dónde cenaré?
Mis amigos, más felices que yo, olvidarán su soledad
en el estruend• de una orgfa.
-«¡La noche es de vino!,1-exclamaban;hace poco rato.
Yo no he querido ser de la partida.-Yo he atravesado
ya sin ahogarme, ese mar rojo de la juventud.
-«La noche es de lágrimas))-les he contestado.
Mis tertulias están en los teatros. Los madrileños ce·
lebran la natividad de Nuestro Sefior Jesucristo oyendo
disparatar á loa comediantee !
Algunas familias, en las q 11e soy extranjero, me han
querido dar la limosna de su calor doméstico, convidán·
dome á comer,-porque ya no cenamos ...... -Pero yo no
he ido; yo no quiero eso; yo busco mi cena pascual, la co•
!ación de Noche buena, mi casa, mi familia, mis tradicio·
nea, mis recuerdos, las antiguas e.legriaa de mi alma ..... .
¡la Religión que me enseñaron cuando niño!

***

¡Ah! Madrid es una posada.
En noches como esta se conoce lo que ea Madrid.
Hay en la corte una pob:ación flotante, heterogenea,
exótica, que pudiera compare.rae á la de los puertos francos, á la de los presidios, á la de las casas de locos.
- Aquí hllren alto todos los viajeros que van de paso al
porvenir, al reino fantástico de la ambición, ó los que
vueiven de la miseria v del crimen ..... .

***

No sé cómo he venido á parar á este café, donde oigo
sonar las doce de la noche, la hora del Nacimiento!
.A.quí, solo, aunque bulle á mi alrededor mucha gente,
he dado en analizar la Tida que llevo desde que abandoné mi casa paterna, y me ha horrorizado por primera
vez esta penosa lucha del poeta en Madrid; lucha en que
sacrifica á una vana ambición tanta paz. tantos afectos.
Y he visto á los vates del siglo XIX convertido3 en
gacetilleros, á la Musa con las tijeras en la mano despedazando sueltos, á los que en otros siglos hubieran cantado la epopeya de la patria, zurcir hoy artículos de fondo
para rehabilitar un partido y ganar cincuenta duros mensuales!.. ....
¡ Pobres hijos de Dios! ¡Pobres poetas!
Dice Antonio Trueba (á quien dedic.&amp;&gt; e3te ~rtículo):
Hall., tantas espinas
en mi jornada.
que ~1 corazón me duele,
me duele el alma!......

¡He aquí mi Xoche-Buena del presente, mi Noche B ue•
na ae hoy!
Luego he tornad;&gt; otra vez la vista á las Noches Buenas
de mi pasado, y, atravesando la distancia con el pensamiento, he visto á mi familia, que en esta hora patética
me echará de menos; á mi madre, extremeciéndose cada
vez que gime el viento en el cañón de la chimenea, como
si aquel gemido pudiese s~r el último de mi vida; á unos
diciendo: «(tal año estaba aquí!"; á otros: «¿dónde estará
ahora?...... ))
¡Ay! ¡no puedo más! ¡Yo os saludo á todos con el al ma, queridos míos! Sí: yo soy un ingrato, un ambicioso,
un mal hermano, un mal hijo...... Pero ¡ay otra vez y a.7
cien mil veces! yo siento en mí una fuerza ~obrenatural
que me lleva hacia adelante y que me dice: «¡tú serás!"
¡Voz de maldición que estoy oyendo desde que yacfa. en
la cuna!!
¿Y qué he de ser yo, desdichado? ¿Qué he de eer?
Y

no!iotros nos iremos,

y no vol veremos miís.

¡Ah! yo no quiero ir me: yo quiero volver: i nmolo de•
masiado en la contienda para no salir victorioso: triunfaré en la vida y triunfaré de la muerte...... ¿No ha de
tener re..:ompensa esta infinita an~uetia de mi alma?
Es muy tarde.
La copla de la difunta sigue revoloteando sobre mi ca·
beza.
La Noche Buena se viene......

En Madrid, se revoca la fachada todos los años bisies•
tos, se visten las babitaéienea con ropa limpia, se venden
los muebles que consagró nuestro contacto.
Allí, nos pertenece todo el edificio: el yerboso patio,
el corral lleno de gallinas, la alegre azotea, el profundo
pozo, terror de los niños, la torre monumental, loa anchos y frescos cenadores ..... .
Aquí, habitamos medio piso, forrado de papel, partido
en tugurios, sin vistas al cielo, pobre de aire, pobre de
luz.
Allí, existe el afecto de la vecindad, término medio
entre la amistad y el parentesco, que enlaza á tolas las
familias de una misma calle... ...
¡Aquí, no conocemos al que hace r:iido sobre nuestro
techo, ni al que be muere detrás del tabiq 11e de nuestra
alcoba, y cuyo estertor nos quita el sueño!
En provincias, todo eq recuerdos, todo amor local: en
un lado, la habitación donde nacimos; en otro, la en que
murió nuestro be1·mano; por una parte, la pieza sin mneblea en que jugábamos cuando niños; por otra el gabinete en que hicimos los primeros versos...... ; y, en un sitio dado, en la cornisa de una cólumna, en un artesonado antiguo, el nido de golondrinas, al cual vienen todos
los años dos fieles esposos, dos pájaros de ,-frica, á criar
una nueva prole..... .
En Madriu, se desc&lt;moce todo eeto.
¿Y la chimenea? ;.Y el hogái-'l ¿Y aquella piedra sacro•
santa, fría en el verano y durante las auPencias caliente
y acariciadora en el invierno,-en aquellas noches felices que ven la reunión de todos los hijos en turno de sus
padres, pues hay vacaciones en el colegio, y los casados
han acudido con sus pequeñúelos, y los ausent'?s, los hijos pródigos, han vuelto al seno de su familia?-¿Y ese
hogar?.. .... decidme....... ¿dónde está ese hogar en las casas de la corte?
¿Será un hogar acaso la chimenea francesa, fábrica de
bronce, marmol ó hierro, que se vende e n lae tiendas al

¡Ah! ¡sí! ¡V~ndrán otras Noches Buenas-me he dicho,
reparando en rñie pocoe años.
Y he pensado en las Xoches Buenas de mi porvenir.
Y he empezado á formar castillos en el aire.
Y me he visto en el seno de una familia venidera, en
el segundo crepúsculo de la vida, cuando ya son frutos
las flores del amor.
Ya se había calmado esta tempestad de amor y lágri•
mas en que zozobro, y mi cabeza reposab~ tranquila en
el regazo de la paciencia, ceñida con las flores melancó·
licas de los últimos y verdaderos amores.
¡ Yo era ya un esposo, un padre, el jefe de una casa, de
una familia!
El fuego de un hogar desconocido ha brillado á lo lejos, y á su vacilante luz he visto á unos seres extraños
que me han hecho palpitar de orgullo.
¡ Eran mis hijos l. ... ..
Entonces he llorado..... .
Y he cerrado los ojos para seg11ir viendo aquella Ólari•
dad rojiza, aquella profética aparición, aquellos seres que
no han nacido ......
La tumba estaba ya muy préxima ...... Mis cabellos
blanqueaban ......
Pero ¿qué importaba ya? :,No dejaba la mitad de mi
alma en -Ia madre de mis hijos? ¿No dejaba la mitad de
mi vida en aquellos hijos de mi amor?
¡Ay! en vano quise reconocer á la esposa que compartía allí conmigo el nnochecer de la existencia ......
La futura compañera que Dios me tenga destinada, esa
desconocida de mi porvenir, me volvía la espalda en
aquel momento.... ..
¡No: no la veíal.. .... Quise buscar un reflejo de sus facciones en el rostro de nuestros hijos, y el hogar empezó
á apagarse.
Y cuando se apagó completamente, yo seguía vién•
dolo ......
¡E!'a que sentía su calor de~tro de mi alma!
Entonces murmuré por última vez:
La Noche-Buena se ,Ta ........•
Y me quedé dormido...... quizá muerto.
Cuando desperté, se babia ido ya Ja Noche-Buena.
Era el primer dia de Pascua.
P EDRO A.. DE ALARCÓN,

20

DICIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

�EL MUNDO.

396

20

DICIEMBRE,

1896.
20

C A p¡R I C H O S.
LA TRAGEDIA DEL JUGUETE.

Ya se ha hecho muy vulgar, y por vulgar nadie se fi~a
en ella la figurilla en yeso, cuyos contornos voy á segun
en un~s cuantas líneas: un nifio de seis á ocho años,
vestido de fantasía, con el jubón y las calzas de malla
tan ceñidas que se embeben en las suaves curvas de aquel
ángel de Tanagra amplificado, se lleva las manos al rostro para ocultar una mueca dolorosa é irascible. En el
momento en que va á tocarse r.on
los pufios loe párpados cerrados,
circuidos de arrugae, lo sorprendió el artista. En pie, y con las
piernas juntas, en una postura
acrobática, el chicuelo inclina la
cabeza, recientemente despojada
del gorro d~ saltimbanco y que
conserva aún en Jo alto de la frente el mechón enharinado. La risr: quedó en esos labios alirrota,
como un colibrí herido sobre la
copa de nácar de una azucena. El
relámpago de la alegría acaba de
cerrar su abanico de luz en ese
semblante de bambino rafaelesco.
Se ven en esa fisonomía, cómicamente apenada, las huellas de
los contentos fugitivos, los últimos besos que la dicha ingenua
estampó en los mofletes del ro·
busto muchacho. Los raEgos todos de la graciosa cara indican
la brusca rapidez del cambio inesperado: se armonizaban de un
modo placentero en aquella faz,
contraída por los cordones tensos de la risa, cuando, urgidos
con violencia por un súbito disgusto, tuvieron que deshacer el
gesto. Nada importó, sin embar·
go, porque están acostumbrados
á las transiciones: sirven á la al·
mita tornátil de un nifio lleno de
caprichos y veleidades. ¿Pero,
por qué tan presto el olímpico
enojo, y el dolor burafio fruncieron aquel ceño infantil y cortaron
las comisuras de aquella boca, con
el áspero trazo de las mejillas dilatadas? ¡Ah, vamos! Abajo, sobre el plinto, cerca de loa pun·
tiagudos chapines, un Pulcbine·
la perniquebrado, con la caeca·
beleada corcoba hundida en el
yeso por la fuerza del golpe, se
carcajea, á todo su sabor-atiriendo bajo la nariz borbónica la bo·
caza desdentada-de la insulea
contrariedad del chiquillo.-¡Torpel-parece decirle.
•
El sol, ríe también entre con·
movido y zumbón, acariciando la
blancura lechosa de la estatua.
-¡No llores, tonto!-le aconseja.
Cuando me detuve hace muchos afios, no recuerdo cómo
.
mo ni en dónde, á ver un momento la figurilla, suf~í una
impresión de refinada melancolía que ahora me viene á
la memoria, evocada. tarde por tarde, frente á los apara·
dores de la calle de Plateros. Lo primero que pensé entonces ante el muchacho, asaltado en pleno goce por la
fatalidad, fué esta frase qne á guisa de caja de listones,
encierra, bien enrollado, un hilo, sutil como una hebra
de luz, de filosofías frívolas y ligeras, de esas de que tan·
to gustamos los contemplativos nerviosos: -El Juguete
se burla!
En efecto: este PulchiLela perniquebrado es simbólico.
Se llama el Amor, se llama la Esperanza, se llama el
Ideal, se llama la Fe, según el caeo. ¿Quién no ha sido alguna vez el niño torpe, la figurilla de yeso. y ~ un des·
cuido, á una falta de tacto, á un aletazo del viento, ~o
ha visto caer el juguete que lo entretenía: una creencia,
una ilusión, un sueiio, todo eso que es una sola coa~, 9-ue
va tomando distintos nom bree, conforme vamos v1 viendo· que en nuestra alcoba infantil es el nimbo del Angel
de'la Guarda, en nuestras locuras juveniles es el r@?1pimiento de gloria del triunfo ó la promt:sa de la novia, y
en el frío lecho de la vejez es el ansia de la caricia amiga y el fúnebre devaneo del reposo? Nos sentíamos felices con ver en nuestros brazos, á la voluntad de nuestros caprichos, una mujer, una riqueza, una convicción,
unan helo. Un instante fuimos amadoa, fuimos podero•
sos fuimos buenos. Y cruzamos el munilo vestidos de
fantasía como el chicuelo. Despertábamos á los ecos
somnolentes con el bullicio de nuestr?e risas, coro alocado de ninfas desnudas. Creímos en el milagro, en la
corona de laurel, en el juramento. Retozábamos con
nuestro Pulchinela, lo sacudíamos con furor para hacer
sonar loe cascabeles, y despertar curiosidades y hacer
brotar envidias. ¡Aquí va-gritábamos-un amante, un
creyente, un poeta! Abrid paso al dichoso!
De improviso-¿cómo fué?-el juguete se nos cayó de
las manos y quedamos en cómica postura, haciendo ante
la muchedumbre, perversamente risueña, la mueca ~oliente é irascible, mientras abajo, en el suelo removido
y lodoso el grotesco mufieco, la esperanza, la ilusión, el
deseo, ~e carcajeaban con la irritante y eterna mofa de las
coeas arn alma!

jugueterías, á las barracas de la Plaza. Mayor, en busca
de la esfera brillante, de la rama de pmo{ de la chuchería de porcelana, del pastor de biscuit, de a piñata, pomposa de oropeles y mofios.
Loa aparadores están más fantásticos que nunca; feéri•
cos multícoloros, y diáfanoe, como los alcázares de loe
~tos de Hadas. A través de los cristales, como á través
de la gasa trasparente del ensueño, se ve11; Jo~ matizados
casfülos de bombones, las montañas de vidrio de las canastillas, los bosques floridos de las vel!is esteáricas. B!ljo
los triunfales arcos de'heno, pasa la abigarrada procesión

de Navidad: la Sagrada Familia con su celeste cus~
dia de ángeles con las alas abiertas y la espada de@nuda; la caravana tarda de los Reyes Magos, junto á la glauca palmera del oasis y la cisterna gris donde abrevan,
lenta y cansadamente, los camellos, la pastoril banda de
zampoñas y flautas surgiendo por entre la nevada del rebafio ó la pensativa vacada; y el delicioso anacronismo,
la encantadora y confuea procesión de los astrólogos egi pcios, de los centuriones romanos y de los príncipes medioevales. Eu el fondo, las vívidas estrellas kaleidoscópicas, las carnes sonrosadas de los querubines, los chalet
suizos, rasgando con los pic0s de sus veletas las marañas
de plata virgen de la escarcha. La imaginación de loe ni•
fios se emoriaga delante de todas estas maravillas, y sus
pupilas beben, incansables, las luces rojas, violetas, azu•
lee y verdes, que flotan, como plumajes de av~s muertas
en un lago sin ondas, en la claridad eléctrica de los escaparates. La chiquillería invade la .A.venida; corre, se
desliza, se escapa, como una bandada de Pulgarcillos,
perdida en el bosque de nuestras piernas.
Este es el mes del frío y de la nieve; no hay bodas en
las techumbres como en Mayo, ni luminosas tragedias
en el cielo como en Agosto. J ulieta no hubiera oído en
estas noches cantar al' ruiseñor bajo la fronda fosforescente del granado, ni Pablo y Virginia hubieran podido
sombrearse bajo la cincelada copa de los fresnos; pero
hay fiestas reales en lo!! corazones nuevos, recepción en
la corte de los espíritus puros, juegos florales y torneos
en las flamantes fantasías. Todo ee hace más nítido y se
purifica en Diciembre: las nubes, las estrellas, los volcanes, y los sueños. Es el mes de lo blanco. Theo labró su
vieja filigrana, su sinjoni.a de argentadas alburas, pensando en una mañana de Invierno. Por eso es el mes de la
infancia y por eso lo escogió Jesús para nacer. Cuanto en
la naturaleza tiene este inviolado matiz se mezcla y se
acaricia. Las brumas 110 tienden á descansar sobre las
nevadas cresterías de la cordillera: las manos de los nietos, acarician las guedejas de canas de los abuelos.
Estos días están destinados á los inocentes regocijos,
Las ambiciones infantiles loquean. Las jugueterías-fastuosas Babilonias-son saqueadas por el sabroeo batallón
de los chicos. Allá van en pelotones desordenados, con
bélicos ademanes, alzando los bracitos agitadores, ento•
**
*
Va!l cinco tardes aue miro ent_rar á un ejército de pe- nando sus extrafl.os himnos guerreros. comp•1e~t-ce da
q~1e!'i.os, aret.ai.-.:i,10, á lOS a,macenes, a .as t1~n.ias, a las ba,~u.:ece y ¡;ritoe...... Jamás se :-iride;:¡: ~owan por asalO

to las fortalezas de bombones, barren las columnas dejan
toches destruyen las barricadas policromas de juguetes
desea~ cuanto miran y quieren abarcarlo. Son ineacia
bles.
Y cuando repartido el botín, e~len con e_J orgull~so
continente del vencedor y la sorr1sa del fehz, los miro
aiejarse escoltados por la satisfecha guardia de honor de
las madres, y, por rara obsesión, no dejo de recordar al
muchacho de yeso, sorprendido por la fatalidad en ple·
no regocijo. ¡Cuánt11,e de estas criaturas harán dentro de
poco la mueca dolorosa é irascible!
¡Tanto esfuerzo gastado, tanta
energíacansada, para que Pulchinela ó Arlequín ó Pierrot caigan
y se rompan!
Yo les ayudo, Jea evito tropiezos, pido con la mirada permiso
á las madres, y me acerco á colocarlos para que ellos embracen
bien sus baratijas. Los ingratos
me miran como á intruso, arrugan el cefio y se resisten. Soy nn
entrometido, un importuno. Por
supuesto que sonrío impasible en
medio de sus cóleras. Siento qua
estoy ejecutando una hermosa acción. ¡ l'obrecillos! Es necesario
prolongarles la dicha del triunfo
y evitarles la amargura dA la caída. Que gocen, qne se harten.
Mañana se olvidarán de .Arlequín y desearán á Colombina.
Nunca es tarde par.i. el deseo. Y
de juguete en juguete llegarán á
ser jóvenes, á ser hombres, ee decir nifios grandes, y entonces sí
es inevitable que .Pulchinela se
les caiga de las roanos, y mientras llor3n angustiados por su intempestiva desgracia, verán cómo
el mufieco perniquebrado - el
Amor, la Esperanza, la Fe-ríe en
el suelo, á todo su sabor de la tor·
pezas y penas del desgraciado.
¡Qué punzante es el sarcasmo con
que nos contemplan los ideales
rotos! Ellos caen inútiles; ya no
podrán divertirnos más; pero
conservan aun caídos, su perpétua é irónica carcajada ante nuestro dolor, nuestra amargura,
nuestro desencanto. En vano lle·
vamos á los ojos, las manos convulsas; en vano pedimos misericordia y consuelo. Nos quedamos solos como la figurilla de yeso. A nuestros pies, destruido
por 01 golpe, yace el amor ingrato, el ensueño desvanecido, el
ideal muerto. No obstante, Pulchinela se carcajea. El juguete
se burla.
Lurs G. URBINA.
Diciembre de 1896.

DICIEMBRE,

1896.

397

EL MUNDO.

~

PAGINAS DE NAVIDAD,_.,...-•\~..,

0•

-""''°"'''·-- •

:d' ~ / -

La ilusión ea la Navidad del alma: trae juQ,uetea be~moaos que
el desengafio rompe.
- ..••••IOI••••-NOCHE-BUENA.

Noche-buena de niño, noche estrellada,
Noche de risas, flores y agua J.1evada,
Noche del pequeñito Dios de I~rael,
Noche del suspirado viejo Noel.
Noche•buena de joven, noche de fiebre,
Noche que olvida al Niño-Dios del peeebre,
Noche dormida en brazos de ardiente hurí,
Noche de Sulamita, de Noemí.
Noche-buena de viejo, noche sin euefio,
Noche perdida en a!as de un vago ensueño,
Noche pasada en vela por recordar,
Noche pasada en vela por suspirar.
Oh nifia mía!
Noche•buena lejana de mi alt&gt;gría,
De labios encarnados de girasol,
De cabellera rubia de haces de sol.
Oh niña mía!
Noche-buena radiosa de mi agonía!
Botoncito hechicero de resedá..... .
Qué lejos de mis ojos te has ido ya!
RoBÉN M.
Diciembre de 1896.

CAMPOS..

FRAGl\IENTO.

El.a~re frío qn.e a~ota nuestros rostros parececomoque
va diciendo á mis 01dos: "¡anda, necio!" La noche va á
ser helada; el aire congelado empaña los cristales· tienta
las hojas del rosal, están ya húmedas como los labios del
niño cuando suelta el ubérrimo seno de la madre· cada
cual se refugia en su casita, donde hay ojos azule~ y cabelleras rubias junto al fuego: esta es la fiesta del bogar
1~ .fiesta del abuel~, la fiesta de la esposa, la fit•sta de Jo~
h1¡os: la cen'.1 patriarcal que reune á todos bajo la tosca
mesa de encmo, es el gran símbolo de la familia creada
por el Evangelio; ¿no oyes los gritos de alf-gría que se es•
capan por las junturas de esa persiana mal cerrada? ¿no
ves laa llamas iqq:µi.etas de las velas, perdidaR, como fuegos fátuos, en el ramaje obscuro del árbol de Ni el? ¡Tristres de aq1~elloa qui' con e n las calles con su gabán abo. tonado, mirando por los ri•equicios de las puertas el fuego de 11n. hogar QUA e3tá de fiesta! ¡Tristes de aquellos
que no tienen un árbol de Noell

***

Qué triste el año que viene!
Qué triste el año que acaba!
Ya se acercan los recuerdos;
Ya se van las esperanzas ........ .

***

¿Ves entre dorada~ i:.r;aa
Sonreir al Nifie .!.,1c,sl
Así rie tu arr.v e nifio
Nacido en ::11 corazón.

f

La noche de Navidad es la noche de las resurrecciones
y de los n•cuerdos. Los niños al dormirse en sus cunas
quedan confiados en el espíritu mieterioeo que bajará
d.urante el suefio para IIPnar de dulces y jugu. tes los botrnee nuevos que han dejado á propósito en la chime·
nea. En .A.lt:mania, lejos de las grandes ciudades
en los pueblos de campf'.sinos y bu!'iueses, las mucha:
chas se asoman a.l son~r las doce tle la noche, al pozo,
cuyas aguas turb1_a s br1llan como una pnpila enferma,
par~ bmcar, trazada en su superficie, la imagen de sus
nov1?ª· La~ aldPanas qn~ vuelven á sus casas, después
de 01r la misa de la media noche, descubren casi siempre
entr~ la obRcur~ ~ronda de loa árboles, el cnerpo blanco
Y ágil de las w1ll1S, que se entregan á un wals interminable.

�T"

20 D!cmMBRE, 1896.

20 DrcIEMHRE, 1896.

398

La misa de Navidad.
-¿Dos cabritos trufados, Garrigú?

-Sí, reverendo padre, dos
cabritos; dos cahritos llenísimos de trufas. Y o mismo be
11yudado á rellenarlos. Su piel,
fuE&gt;rtemente r?etirada, daba traquidos de angustiaal entrar al
hornn.
-Garrigú ...... el sobrepelliz!
¡Dios mío! ¡Yo que deliro por
las trufas! ¿Dos cabritos, eh?
¿Y qné más?
/
- Lo más apetitoso y exqui•
sito. Desde en la mañana nos
hemos ocupado solamente en
desplumar faisane~, pavos y pichones. Una nube de plumas, danzando por el aire, nos
rodeaba constantemente. En seguida vinieron las anguilas las doradas carpas y las truchas.
..'....Truchas, ¿eh? ¿y de qué tamaño?
-¡Inmensas, reverendo padre, enormes!
-¡Dios mío! Si ya parece que las veo!.. .... ¿L!enaste
ya las vinajeras?
-Sí, reverendo padre, pero ese triste vino, no puede
compa]'.arse con el que apuraréis al acabar la misa, en el
castillo. Si viérais en e1 comedor los tarros y ~arrafas
que resplandecen, llenos hasta el borde de exquisito vino. ¡Y la vagilla de plata, las fuentes cinceladas...... y
las flores, loe candelabros!. ..... ¡Nunca, nunca puede haberse saboreado mejor cena! El señor marqués ha invi•
tado á todos loe nobles que habitan en las cercanías; c,iarenta, sin contar al tabelión, llegarán á la mesa. ¡Qué
afortunado sois, mi revendo padre! Sólo de haber sentido el humo de las trufas, su pícaro olor me sigue por doquiera..... .
-¡Vamos, vamos, hijo mío! ¡Dios nos preserve de la
gula, y sobre ~odo en la noche de Navidad! Enciende los
cirios y da el primer toque de misa. Ya falta poco para
la media noche, y es preciso no atrasarse un solo instante.
Sostenían esta plática en una noche de Noel del afio
de gracia de mil seiscientqs y tantos, el reverendo Don
Balaguer, antiguo prior de los Barnabitas, á la sazón capellán neneionado de los altos y poderosos sefioree de
Trinquelag, y su ayudante Garrigú, ó para decirlo mejor,
el que Don Balaguer tomaba por su ayu;lante Garrigú;
pues como más tarde se verá, el diablo había tomado
aquella noche la cara redonda y las facciones indecisas
del joven sacrietau para inducirle en tentación y hacerle cometer el feo pecado de la gula. Así, pues, interín el
que se llamaba Garrigú, (¡hum! ¡hum!) repicaba sin tregua las campanas, despertando los modorros ecos del feuda! castillo, el reverendo terminaba de revePtiree la casulla en la ¡;;equeña eacris~ía, ya algo inquieto por esas
tentaciones gaetrónomicas, y repitiendo para ~us adent.ros, mentalmente:
-¡Dos cabritos trufados! ¡Pavos! ¡Carpas! ¡Truchas!
-Entretanto, el cierzo de la noche se quejaba afuera,
desmoronando en el eepauio la alegre música de las campanas. Poco á poco iban surgiendo de la sombra, en la
árida pendiente de la montai'ia, vagas luces que se iban
aproximando á. la pesada fábrica feudal. Eran las familias de los campesinos que venían á la misa de gallo en
el castillo. Reunidos en grupos de seis ó siete. se encaramaban, cantando, por la ladera pedregosa, guiados por
el padre que, linterna en mano, iba 3lumbrando su camino. Los niños, acurrucándose juntr, á las madres, se
cobijaban C«?n sus holgadas mantas pardas. A pesar de
la hora y á pesar del frío, todo aquel pueblo iba regocijado y alegrísimo, seguro de que, una vez terminados
los oficios, hallarían en la cocina del castillo la mesa que
se seuía todos los años. De cuando en cuando, interrumpiendo la penosa marcha, separábanse los grupos para
dejar el paso libre á alguna carroza, que precedida de
cuatro batid()res, con antorcha en mano, hacía espejear
sus diáfanos cristales heridos por la luna. Instantes después, un obediente mulo, que hacía repiquetear los cascabeles, a~ravesó trotando junto á los aldeanoe. A la luz
de las linternas, circuidas de bruma, los campesinos reconocieron al sefl.or alca:de.
-¡Buenas noches, señor alcalde!
-¡Buenas noches, buenas noches, hijos míos! ·
La noche estaba clara; el frío avivaba el resplandor
movedizo de los astros; el cierzo raspaba duramente el
cutia, y una tenue escarcha, resbalando por los vestidos
sin mojarloR, sembraba como pequeñas cabezas de alfiler
en las pesadas mantas de lana, y conservaba fielmente
la tradición de Navidad, blanca de nieve. Arriba de la
montafl.a aparecía el castillo como el termino de aquella
caminata, con su masa enorme de torres y piñones con
el campan:i,rb de sn capilla gótica, incrustándose ~n el
azul del cielo, y con la m•1chedumbre de impacientes
luces, que pestafiablln, iban y venían agitándose en todas las ventanas, samejantes, sobre el fondo sombrío de
aquella fábrica, á las chispas que corren y se alcanzan en
las cenizas del papel quemado. Pasado el puent!l levadizo y la poterna, era preciso, para entrar á la capilla atravesar el primer patio todo lleno de carrozas, lacayos y
literas, y alumbrado por el fuego de las antorchas y el
rojizo resplandor de la cocina. En aquel patio se oía
constantemente el retintín del asador, el estrépito de las
cacerolas, el choque de loe cristales y la argentería. Todos los preparativos de la cena y el vapor tibio que llegaba á sus olfatos, trascendiendo á carnes bien asadas y
salsas de legumbres olorosas, hacían decir á los campe•
sinos, como al señor capellán, como al alcalde:
- ¡Qué bien vamos á cenar después de misa!

***

¡Drelindín...... LJ.~lin&lt;líu!

Ya comi,mza la primera misa de la media..ºC!che. En
la capilla del castillo, toda una catedral en m1matura, de
arcos entrecruzados y raros enmaderamientos de nogal
que suben por todo lo al~o de los m~ros se han des~~rollado todos los tapices y t-ncend1do . todos loe cmo~.
¡Cuántos devotos! ¡qué multitud de traJes! He aquí primero, arrell ·nados en la esc.ulpida sillería del cor?, á el
alto y poderoso señor de Trmquelag, con su vestid? d_e
tafetán salmón acompañado de 10s nobles señores mv1tados. Un poc¿ más adelante, arrodillada en grandes reclinatorioEt revestidos de espeso terciopelo, oran devotamente la marquesa viuda, con su traje de bro?ado color
de fuego, y la sefiora joven de Trinquelag, pernada con
una torre altísima de encaj~s á la última O'.IOda de !~_corte. Más abajo ee levantan, enlutados, con sus me¡11lae
desprovistas de barba y sus pelucas inconmensurables,
el alcalde Thomás Arnoton y el tabelión waese Amoroy;
dos notas graves extraviadas entre las sedas deslumbrantes v el damasco espolinado. En seguida se destacan
los mayÓrdomos, los pajes, los oicadores, los intendente~, Doña Barba con su manojo de llave~. colgadas de la
cintura por medio de un anillo de brufl.ida plata. Y hasta el fondo, en las bancas para el pueblo, los s1rvi&lt;l1:tes,
los campesinos, lo~ pecheros, eEcoltados todavía por ~na
multitud de marmitones, que en el extremo de la capilla,
junto á la puerta del alto cancel, que á cada rato _abren
y cierran, vienen á oír algún versículo de lC!s o~c10s y á
traer no sé qué vago olor d" cena á aquel la 1gles1a rev~stida de fiesta y cuya atmósfera caldean las llamas roJas
de Ios cirios.
¿Será. la presencia de esos mandiles blancos causa de
las involuntarias distr11ccione~ del oficiante? Lo cierto es
que la pícara campanilla movida por el sac!istán con una
precipitación diabólica, parece que va diciendo con voz
aguda:-¡Vamosl I Vamos! Mientras más pronto reces,
más pronto nos sentaremos á la mesa.-Y el hecho es
qn : cada vez que auena-¡pícara campanal-el capellán
se olvida de la misa para no pensar más q 11e en la cena.
Y se imagina el incesante movimiento que debe haber
en la cocina, loe hornos en donde flamea y choca el fuego de una fragua, el humo que dejan escapar las tapaderas entreabiertas, y á través de ese humo mira dos ca•
britos magníficos, con trufae.
O bien mira pasar hileras de vistosos pajecillos, llevando con prudencia platones circuidos de un humo tentador! entra con ellos al salón ya apercibido para la fiesta
y-¡oh delicia!-he aquí la inmensa mesa, toqa re~plandeciente, ya cargada con los pavos vestidos de sus plumas, los faisanes abriendo sus moradas alas,Jas botellas
color de rubíes, las pirámides de frutos destacándose entre las ramas verdes, y, por último, esos p_es~ados pr&lt;;&gt;digiosos de que tanto había hablado Garr1gu (¡Garr1gó!
¡Garrigú...... l ¡hum ...... !) extendidos sobre un lecho de
hinojo, con sus escamas, nacaradas todavía, como;¡si hubieran salido recientemente de las ondas, y con un ramillete de yerbas olorosas en su nariz de monstruo. Y
era tan viva la visión de todas estas maravillas, que Don
Balaguer pensó por un instante que aquellos platos suculentos estaban ya sen;idoa sobre eJ mantel bordado del
altar, y dos ó tres veces, en vez del dominu• vobiscum dijo el Benidicite. Pero dE&gt;jando á un lado estas ligeras
equivo.;aciones, el pobre padre oficiaba conforme á sus
deberes, sin ealtar una línea ni omitir una genuflexión.
Todo fué así hasta la conclusión de la primera misa.
-¡Y va una!-dijo por fin el capellán con un suspiro
de alivio. Incontinenti, sin perder un minut,o hizo una
sefia al sacristán, ó mejor dicho al que créía que era su
sacristán, para c;,ue llamase á la segunda rnisa.
¡ D1elindínl ¡drelindín!
Y he aquí que empie?.a la segunda misa y con ella el
pecado de Don Balaguer.-«¡ Más aprisa, más aprisa!nle dice con voz tipluda y agria la campana diabólica de
Garrigú, y en esta vez, el oficiante se abandona al dominio de la gul1l, devora las páginas del misal, con la avidez de su apetito sobreexcitado. Frenéticamente se hinca, se levanta, esboza la figura de Jp. cruz, apresura toJos
sus gestoe, todos sus movimientos para acabar más pronto. Apenas golpea su pecho en el Confiteor, cuando extiende loe brazos en el Evangelio. Entre él y el sacristán
se empeña una diabólica carrera. Versículos y respuestas se precipitan, se atropellan. Las palabras pronunciadas á medias, sin E.brir la boca, porque esto hubiera exigido un despilfarro inutil de tiempo, terminan en sílabas
incomprensibles.
Como vendimiadores aprnmiados, que magullan la uva
en )03 barriles, ambos estropfan el latín de la mi~a, despidienfo astillas desquebrajadas del idioma. Y durante
ese vértigo espantoso, la infernal campanilla, repicando
siempre, espolea al desgraciado capellán, como esos cascabeles que se cue:gan á los caballos de posta para hacerlos trotar cosquilleándolos. ¡Imagináos en qué breves
momentos teri;ninaría la misal
-¡Y ya van dos! - murrnuró el reverendo jadeante.
Pero sin dejarse tiempo de respirar, con el rostro flncen•
dido, escurriendo sudor de la espantada frente, bJja temblando lac gradas del altar y ........ .
¡Drelindln! ¡drelindín!
He aquí que empieza la tercera misa.
Unos minutos más, y el comedor se descubre, por fin,
ante sus ojos. Pero ¡ay! á medida que la cena se aproxima, el inft,liz Don Balagaer e.e siente más y m ás movido
por la impaciencia loca de la gala. Las carpas doradas,
los cabritos asadoR están ahí; ya los toca, ya los palpa ....
Los platones humean, los viaos embalsaman, y sacudiendo su cascabel aguijoneante la campanilla, dice sin descaneo:-¡aprisa! ¡aprisa! ¡más aprisa!
¿Pero cómo podría ir má'! aprisa? Sus labios apenas se
mueven; ya no pron'llncia las palabras. De tentación en
tentación, com~nzó por saltar un versículo y ahora salta
dos. La Epístola es demasiado larga y no la acaba. Tartamudea las primera3 palabras del Evangelio. ~u prime
el Paélre nueetro y saluda de lejos el Prefacio. Y así con
brincos y con saltos, se precip1t-a en la falta ei;pnle \do
por Garrigú - ¡vade retro Satanás! --que le secund,\ con
prodigiosa perapicacia, levantándole la casulla, vuhean-

EL MUNDO

do las bojas del misal dos á dos y cuatro á cuatro, derramando las vinajeras y repicaad() endemoniadamente másy más aprisa.
¡Era de vera;, la cara espantadísima de los asistentest
Obligados á seguir, g1üados por la mímica del padre aquella misa, poníanse estos le pie cuando !ns otros se arrodillaban, y en todas laA fa&gt;1es de ¡iqut&gt;I oficio nunca visto,
la muchedumbre se rev,,lví" en las -bu.uc!\s ,con diversas
actitudes. Las estrella de Navidad, qu.. iba avanzandopor el cielo, camino del p~queño eHLablo, palideció de
espanto y de terror.
¡ El padre reza dema~iado aprisa! -dice 11in detenersela marquesa sacudi.;ndo su cofia limp ia y blanca. El alcalde, con sus ante11j,)e de ac..ro cab,1lg&gt;1udo en su na-·
riz, busca inutilruente en en devociun ,río el pasaje quereza el sacerdote. PE-ro, Pn rigor de ver&lt;;laJ, aquellas
buenas gentes, á quit-nt's la esperanza de la cena aguijonea, no se enfadan por la precipitació,i irll'xplicable dela misa, y cuando Don Balagun, con la cara resplande•
ciente, se vuelve al auditori,1 y Pxclanrn ~on todas sus.
fuerzas: Ite, misa est, el coro á una voz di.ce: Deo yratias,
con acento tan limpio, tan alegre, que parece mezcladoy confundido con los priweros brindis de la cena.

***

Cinco minutos dePpués, aquella muchPdumbre, de seflores entran en Ji. grán sala y tomaba asiento en torno dela mesa, presidida por el capellán El ca@t llo, ilumiuado
de arriba á abajo, se poblaba de cantos y carcajadas y
rumores, y el venerable Don Balaguer hundió su tenedoren una ala de capón, abogando sus rem rdimientoe con
el vino del Papa y el sano jugo de las carnes. Tanto comió y bebió el asendereado padre, que por la noche murió de una tremenda aplopegía, sin tie.rnpo para arrepentirse, y en la mafl.ana llegó al cielo,- repercutiendo aún
los cantos de la fiesta.
-¡ Retírate, mal cristiano! le dijeron. Tu falta es sobrado grande para borrar toda uns vida de virtud. Pecaste diciendo indignamente la misa de Navidad. Pues.
bien, en pago, no podrás penetrar al Paraíso sino despuésde rezar tresciontas misas de Navidad, en presencia detodos aquellos que contigo pecaron por tu faltal

..

**

He aquí la verdadera leyenda de Don Balaguer, tal como la relatan en el país de loa olivos. Ahora, el Cll!!tillode Trinquelag no exist'3 ya, pero la capilla se conserva.
aún, erguida y recta, entre el ramillete de encinas verdes que coronan el monte.
El viento golpea y bate la puerta desunida: la yerba.
estorba el suelo, hay nidos 1,n los rincones del altar y en
las aberturas de las ventanas cuyos vidrios han desaparecido desde hace mucho tiempo. Sin embargo, cuentan
que todos los a0os, en la Noche Buena, una luz sobrenatural vaga por las ruinas; y que, yendo camino de la iglesia, los campesinos contemplan aquel espectro de capilla,
iluminado por cirios invisibles, que arden á la intemperie, entre los ventarrones y la nieve. Sonreíd, si os place: pero un vendimiador de la comarca afirma que una.
noche ite Navidad, hallándose en el monte, perdido en
la vecindad de las ruinas, vió........ eriza los cabellos loqua vió. Hasta las once, nada. Todo estaba silencioso,
inmóvil y apagado. Pclro al sonar la media noche, una
campana, olvidada tal vez en el campanario derruido,
una campana vieja, ya caduca, que parecía sonará quince leguas de distancia, tocó á misa. Después, por I apendiente del camino, el infeliz trasnochador vió sombrasindecisas agitándose y linternas opacas que subían. Ya
cerca de las ruinas, voces salidas de gargantas invisibles,
murmuraban: -Buenas noches, sefioi; alcalde.
-Buenas noches, buenas nocheo, hijos míos. Cuandola tropa de fantasmas penetró al interior de la capilla, el
pobre vendimiador, que es bravo mozo, se aproximó de
puntillas á. la puerta, y viendo á través de los maderos.
rotos, presenció un raro espectáculo. Todos los fantasmas que había visto pasar estaban alineados en derredordel coro y en la ruinosa nave, como si hubiese bancas y
sillones todaví... Y había entre ellos grandes damas vesíidas de brocado, con sus cofias de encaje; caballeros repletos de bordados, y labradores de chaquetas floreadas,
tales como debieron usarse en la época remota de nuestros abuelos; todos con aspecto decrépito, amarillo poiviento y fatigado. A cada rato las lechuzas, huéspedes
de la capilla, despertadas por la luz, hacían su ronda en
torno de los cirios, cuya flama subía vaga y erguida comosi ardiese dentro de una gasa. Y era · cosa de ver un
personaje, en cuya nariz acaballetada cabalgaban unosanteojos de acero, moviendo á cada instante su peluca
negra, sobre la Que se había parado una lechuza, batiendo en silencso sus enormes alas.
Allá en el fondo, un viejo de cortíeima estatura, puesto de hinojos en la mitad del coro, meneaba una campana
sin badajo que ya no producia sonido alguno, en tantoque de pie, junto al altar, revestido de una casulla cuyos
dorados estaban ya verdosos, parecía deeir mifa un sacerdote cuya voz no proiucia rumor ninguno. Era Don
Balaguerdiciendo sn tercer misa!
ALFONSO

.J

DAUDET.

¡Ay! ¡Como el cielo te ba dado
gracia, juventud y amor,
cuando te vPn á mi lado
parece que Dios- ya hs echado
sobre mi tumba una fl,,r!
Después que nos han hfCho
viejos la e&lt;Jad y tristes la e~periencia,
Eevarnos dos infiernos en el pecho,
que son el corazón y la conciencia.
CAMPO.U lOR"..

'

f;

Pág~~::T~:IA

:~:!::~as.

L objeto de mi cue nto es demostrar que la meor política es la Einceridad hasta en cuestión
de espectros.
.
Un día fatal recibí una carta de mi tío Franci~co, persona singularmente apreciada por mí y á la
cual manifestaba todas las atenciones indispeneables.
Entre otras, tenía el cuidado de abrir luego sus cartas y
contestarlas inmediatamente, cuando no telegrafiaba. La
presente se h allaba coñcebida en los términos siguientes:
1111:i querido sobrino:
Como te supongo enteramente instalado en tu nueva
casa en C...... pieuso hnrPrre nna visita. Llegaré ahí por
el l ? de Diciembre, si u, cvu\Ítne la ftcha, y permane-

399

· El resto del día lo pasé intranquilo. Cómo satisfacer
los deséllfJle mi típ? Y. pensa'I~que de.9tra man.e ra~e.,,~:: ., ..
dría una gi,:uel decepción para él. Y;::pafa mí, desti;,u
o
mieesper~zas•~ébei;edar.' Sin1mlbargo, no habí otra
.,
alternativa ijlle'eMinghfío.á \a confesión de la verdad.
,...
Después de cenar me encontré más_lijiimado y resolví
escribirá mi tío; en resúmen le decía que t_end,ría mucho placer en verlo para la fecha indica,dá, pero que desgraciadamente no tenia ningún fantasma que ofrecerle,
no precisamente porque hubiera desdeñado:,su recomendaci6n, sino porque el.añtiguo propieta~io.no qneria desprenderse de él sino e·n • co.naiciones que no me cenvenian. Esto era sén~ato,.pnes'sabia los escrúpulos de mi
tio.-en materia ele dinero.- .
Y a más trailquilo me puse á leer el primer per16dico
qnlí me vino á la mano y no hacia mucho tiempo,.muime
.,, _hallaba en tal tarea, cu!Olqo J,Pi 'v!sta cayó sobr~_un párrafo muy extrafio. Así d~ci~:;...:'
tcHemos examinado el magnífico surtido de novedades
de la afamada casa Skofi &amp; Cia., paa-a la.,próxima temporad;i:de Navidad, y debemos felicitar á ~este antiguo
establecimiento. Los espec•-roe y fantasmas' qde vende
son:(te' nuevo tipo y se hallará una notable variedad de
caractéres de sJglll,.!! at:rás y aún contemporáneos.»·
Me limpié"'!oá 0JQ!! cre)lendo engañarme; ¿cómo suponer semejante comercio de espectros y demonios? pero
en fin él anuncio-se hallaba ahí en letras de molde. No
vacilé'.má,s y rompí la carta de mi tio; puesto que quería ún fantasma, lo tendría.
Tomé el último tren que salia para la ciudad de S......
y ál dia siguiente á buena hora me hallaba almorzando
y revisando el directori..:. No me habría sorprendido el
no encontrar la dirección de los Sres. Skofi &amp; Cia., pero
estaba ahí: Calle del Archipiélago núm. 13. Comí precipitadamente y á los pocoa minutos me hallaba reco•
rriendo la calle indicada, en bubca dd número susodicho. No tardé mucl:.o t n distinguirlo; me bastó ver el
rótulo encima d.i la puerta, que decía: tcSkofi &amp; Cia., provedores de fantasmas y espectros.»
Entré sin vacilar, un hombrecillo vivaracho al parecer
turco ó griego me salió al paso. Qué se ofrece, caballero?
me preguntó con amabilidad.
-Deseo un fantasma, contesté atrevidamente,
A la orden, señor. Aquí tiene usted el catálogo, pero
si le parece usted pasaremos á dar un vistazo á las existencias y podrá hacer su elección.
- Sí, así lo prefiero.
En seguida me condujo por un estrecho pas'illo al extremo del cual abrió una puerta; entramos.
¡Vaya un espectáculo congelador! me alegré de que
el Sr. Skofi se hallara conmigo. La pieza estaba alumbrada con gas y replata de sombras y vapores extrafios;
habría como cincuenta individuoa de lo más variados,
pudiendo muy bien dis~inguirse la pared á través de ellos.
Me encontré sob!ecogido y ya iba á tomar la puerta cuando la voz del Sr. 8kofi me detuvo.
No hay temor, no hacen daño. Nada más tenemos
ejemplares inofensivos. Bien señor mío, ( dirigiéndose á
un aristócrata del tiempo de Luis XIV), ¿cómo os encontrais ahora?
Así así, amigo Skofi, contestó con vos cavernosa y sombría, - aunque en mis tiempos gozaba de otras comodidades y compañerc&gt;s más joviales. Después se volvió á mí
saludándome, lo que me heló la sangre, y dijo que de qué
podría servirme. Le contestó que yo deseaba algo más
antiguo, es decir, casi más espantable.
-Lo que sea de s•.1 gusto puede usted indicarlo, medí•
jo el Sr. Skofi.
--·Proseguimos nqestro camino á través de aquellas som •
bras, al principio, por mi parte con mucha reserva, pero
después de unos minutos me introducía en el espectro de
una duqneaa con tan poco miramiento como si fuera una
niebla.
Era aquella una mescolanza singular, no había distinción ninguna y lo mismo conversaba un caballero andante con un lagartijo, que un gendarme hacía el amor á
una princesa alemali.a. El grupo que más me llamó la
atención fué uno formado por una sombra al parecer de
Hernan Cortés y por un pastor protestante.
-Tiene usted una colección muy variada Sr. Skofi, le
dije cuando hubimos pas~ado por todo el cuarto.
-Si señor, lo reconozco. Al presente se haya11 agotadas algo las existencias, pero mi compañero me esoribe
de las Catacumbas que traerá con él algunos caracteres
raros de la antigua nobleza romana y aun espera contratar dos cardenales y un César imperial.
En esos momentos me llamó la atención un hombre
altivo de aspecto severo que se hallaba sentado leyendo
un periodico.
-Eso es mi hombre, exclamé.
- N .im. 432, dijo el Sr. Skofi, consultando su catálogo,
Lord Herbert Tumbril del tiempo de Jorge I, ejecutado
por alta traición. Precio $505.05, por noche $5.06. ¿Pue- do apuntarlo?
Ciertamente. Aquí está mi tarjeta. Deseo que esté en casa
para la noche del 1? de Diciembre. Lo tomo por un mee.
-Espero quede colocado permanentemente. Desea usceré hasta antes de Navidad. Supongo que habrás seguido
mi co~eejo de no elegir caFa alguna que n() t.-nga espan- ted que lleve una cadena?
-Sí y todo lo indispensable.
tos y pienso con plac, r Pn que pronto traba1 é conocimienHice un adelanto al Señor Skofi y salí, enteramente
to con el aparecido d&amp;tu man~ióo.»
La carta cayó dP, rnis manos; al comp rar esta ca~a ol· desahogado y tranquilo, á esperar el 1° de Diciembre.
Llegó la fecha y también mi tío; venía decidido á dividé la recomendación de mi tío, y por ,,tra parte no
vertirse á sus anchas y Juego me preguntó por el fan.
había eepant.os ni espt&gt;ranrn dP que los hnhiera.
lile calé t'i sombrero y Aalf á b11Ac11r á Antonio, mi tasrna.
-Espero que no será un fantasma moderno, me dijo;
criado, que vivía largo t iemro hacía en la casa y que deno hay cosa que más deteste que una sombra contempobía eaber ei habia f'Ppantnp ó no.
ránea. Loe espectros para adquirir su sabor necesitan
-Antonio- le dije-¿hay P-Fpantos &lt;&gt;n ePte lngar?
un siglo lo me nos.
-Qmi ¿qné? Feñor, replicó el otro ruuy asorado, inte- No, querido tío, no en verdail. Es Lord Herbert
rrumpiendo sn tarea.
Tumbril del tiempo de Jorge I. de trágico fin.
- Esp1rn10». ¿Sab..s lo qne es t,n es¡;anLv?
-Tienes suerte, Juan, ¿y cuales son sus costumbres?
-Pues, sefior, no; h!'! oído hablar de una sombra blan-Pues ...... anda de aquí para allá y arrastra ·una ca· ca que se aparece en :M: ...... pero aquí noha lh gado áver
dena.
·•
nirgnna.
- ¿Arrastra una cadena?. preguntó sorprendido mi tío.
. Eso decidía la .ouestiqn, no había eepantoe.

�20

EL MUNDO.

400
· -Sí; creo q ue todos los fantasmas tienen una cadena.

-Y ¿á.qué hora aparece?
- P ues Skofi promi,tió mandarlo á las nueve, contesté
inadvertida mente.
-_¿Qué dices?
-Que á las nueve aparece, repliqué ein vacilar.
-Pues iiobrino, me parece muy metódico tu fant:lsma.
Comprendí que mi tí&lt;&gt; se hallaba diEguetado por lo de la cadena y mi distracción.
Después de cenar, mi tío, más alegre,
me manifestó que aunque no entendía por
_ .quéJlli.ap_¡u-eci&lt;ig .us.l\ha..una_cad.e.l !a.n)o
aver iguaría. Nos hallábamos en eEto, cuando el criado se presentó todo pálido y temb loroso.
-¿Qué te p!lBa, A.ntonio?
Antonio seflalaba la puerta.
Salgo á. ver cual era la causa de su a:;oramiento y miro e l espectáculo má~ raro:
el espectr,, de un car tero se bailaba en el
dintel de la puerta sosteniendo e n una ma·
no su cachucha y una carta y e n la otra
una pesada cadena. En verdad que no esperaba yo á semejante i ndividuo. A¡;&gt;enaa
me vió, me extendió la carta y la iba á
abrir cuando oí la voz de mi tío.
-Sobrino, par~ce que t ienes dos fantasmas en caea.
-Ea un extra de Navidad.
En esos momentos había desaparecido el
cartero.
- P ues déjame ver la fe licitación.
- Tío, ea un asunto particular, dije ya
desesperado.
Salió mi t ío molesto y se metió en su
dor mitorio.
Me dirigí al comedor y me puse á leer la
carta; en r esumen, el Sel'lor Skofi, me decía que Lord T umbrill hab ía tenido un
compromiso para una exhibición de ganado en los antípodas, hacía ocho días, de la
cua l no babía vuelto, y que no teniendo
otro sujeto de q ue disponer me mandaba al
ca rtero.
-Sentí que se hund ía el mundo. B ab ia engafiado á mi tío y no quedaba más
remedio que sufrir las consecuencias. Me
dirigí á mi dormitorio, pero no haría media hora que dormía cuando una tremenda
algazara de voces y ruido de met a l me despt:rtó. Salgo á ver y en e l corredor los espectros de Lord Herbert y e l cartero empef'iaban descomunal bata lla, propinándose i nsultos y golpes. No Eé cómo habría
term inado la pelea, si mi tío no aparece y
h aciendo una sefia á los fantasmas, los llev11 á su cuarto.
~
Por mi parte me retiré al mío, seguro de
q ue ee descubriría la verdad.
A l día siguiente, a penas me vió mi tfo,
me dijo que se marchaba, que no quería est ar más con un sobrino ingrato que le ha·
bía engaií.ado con artículos alquilados.
Después no volví á ver le, pero supe coB
e l tiempo que había alterado su testamen·
to y , por consecuencia, mis esperanzas de
h er edar quedaban por loe suelos.
W . RrnBDON.
Londres, 1892.

~~~
r 0

SANTA CLAUS.
-

·-,.ANT.A. Claua ha emprendido su viaje anual con
la constar,cia perseverante que le es caracter1stica. Los días de Navidad se acercan, y los cbiqui•
•
llos d ejan ver e l regocijo de quien espera á un
amjgo fiel que no puede fa,tar á la cita. Porque Santa
Claus es solamente amigo de los n il\os: los más pequeffos, loa más d ébiles y t iernos, los en fermitos y delicados, esos son los preferidos del viejo consentidor que
trae la mar de juguetes para sus predi lectos. Y los ni ños
n o cesan en su inquietud, esperando con el a lboroso pin t ad o en la cara.
¿Cómo vendrá el carif'ioso anciano esta vez? ¿Bajará de
la montal'la helada, á piA, y agob iado del peso de tanto
y tanto dulce, de tanto y tanto paquete atado con cintas
de colores? ¿Conducirá su carro tirado por un aenito
egipcio, ó r esbalará en su trineo manejando por las riendas su doble cuadriza de rengíferos?
Algún chiquitín le ha visto en sueflos recorriendo trabajosamente la ciudad para recojer de los buzones la correspondencia infantil, y luego detenerse apoyado en el
1ondón, para leer, á la luz de un pico de gas ó de un foco eléctrico, las consabidas pet iciones. ''Yo qu iero un
polichinela," "Yo, aeftor Santa Claus, pido á usted respetuosamente, una caja de música," "A mí me gustaría
un li bro de cuentos de hadas con bonitas estampas de
colores;" y así de este tenor, millares y millares de cartas diminutas donde campean maravillosos eefuerzos
ortográficos en competencia con incipientes arranques
• de pendolista.
El bueno del vif'jo-aseguran los chicos-Paca su f'DOr·
me cartera y anota en interminable lista los antojos á
cumplir; y sacudiéndose los témpanos de su rojo kaftán
y de su gorra de pieles de foca, continúa su marcha de
cmd!¼i en ciudad y de pueblo en pueblo, siempre nona·
genario y encorvado, siemi¡,re rodeado de duedes que le
ayudan á acarrear el ambu,ante almacén de chucherías.
Aunque el tiempo es de perros, Santa Clao3 no pierde su
cara bonachona y sonriente.

Por f'l aspecto, parece un abuelito; pero hay quien diga
que bajo la luenga barba y la cabeza de algodonero, se
oculta una madrti carinoea: ¿quién si no una madre podría pensar en loa huerfanitoe que llenan loa hospicios, ó
en los pobrecitos que pululan por las calles, comerciando
en baratijas para asistir con la escasa ganancia á las madres desamparadas y á los niñ itos que aún duermen en
la cuna?

20

DICIEHBltE,

1896.

EL MUNDO.

E l día de Navidad- por- la-mañan-a - las- - - - gentes, bajo la impresión de un frío 'muy
intenso, p romovían por todas partes u na
especie de música a lgo salvaje, pero que
no carecía de encante, a l a rrancar la nieve
que cubría las aceras, y al arrojarla desde
las azoteas á la calle, en donde caía con
gran co?tenta~iento de los n il'los, á q:iienes hacia gracrn el ver tantos aludes artificiales.
Las tachadas de las caeae par ecía n m uy
negras y las ventanas aun más, á causa del
contraste q ue ofrecían con la capa de nieve compacta y blanca que cubría los techos y aun con la de la calle, por más que
no f stuviese tan virginal, por efecto de los
profundos surcos que en su capa ~uper ior
habían abierto las ruedas de las pePadas
carretee y de :os carruajes. Estos ca rriles
se cruzaban y entrec ruzaban unos por encima de otros, mil y mil veces, en el arroyo de las calles pri ncipa les, fo rmando un
laberinto inexplicable de regueros entremezclados eobre el fango amarillento end urecido en su superficie y d el ag1..a congelada por el frío. El cielo estaba sombrío;
las ca lles más estrechas desaparecían envuelta,, por una espesa bruma que caía im •
p regnada de gotas de agua congeladas, y
cuyos átomos m ás pesados bajaban rápidamente. Pa recía que todas las chimeneas
de la G ran Bretafia estaban encend idas y
P~ _enviaban unas á otras~¡ humo para felicitarse alegremente. N1 Lon dres ni su
clima, tenían nada de agradable. l pesa r
de ello, notábaae en todas p artes un aire
de aleg~ía que el día más h ermoso y el sol
:::náa b rillante se h ubiesen edorzado inútilmente en inspirar.
Efectivamente, los hombres que quitaban la n ieve de los tejados pa recían con·
tantos y de buen humor ; llamábanse de
u na casa á otra, y de vez en cnand o se arroja ba? a legremente una bola de nieve (proyectil en verdad muy inofen si vo ), y se
reían de todo corazón cuando acertaban el
blanco, y más aú n cuando no lo acertaban.
Las tiendas de loa vendedor¡,s de volatería estaban aun entreabiertas, y las de los
fr ut6r os brillaban en todo su esplendor.
Aquí grandes cestas redonda e, y con la tri•
pa llena de exce lentes castaf'iaa, ee desbordaban á la pue rta, como los anchos casa·
eones de los viejos gastrónomos se desgarran bajo el peso de su abdóme n, ó parecían prontas á cae r á la calle, víctimas de
su corpulencia apoplética; allí las cebollas espaf'iolas, rojizas y gruesas, recordaban por su excelente color las mejillas de los fra ilee de
su p ~ís, y a rroja~an desde lo alto de los ebtantea picarescas OJeadas á las ¡óvenea q ue pasaban mirando discretamen te las guirna ldas _de mus~o; a_llí peras y manzanas
a montonadas e n apetitosas pirámides· allí racimos de
u vas que los tenderos h abían te nido la ~te nción delicada
de colgar e n los pu ntos más lla mati110P á fin de que los
entusiastas sintiesen que la bo~a se les' hacía agua y se
r efreecasen grátia al paear ; acullá cestas dti avellanas morenas y gordas, que recordaban con eu perfume los paseos por el bosque, cuando los p iés se hunden en las cap as de hojas secas; los biffin~ de Norfolk con su color
oscu~o que bacía reealtar el dorado de las naranjas y de
los l!mones, los cuales parecían recomenda rse con insistencia por su volumen y su jugoFa apariencia, pa ra que
se los llevasen con su envoltura de papel á fi n de au mentar t-1 lujo d e los p ostres. Hasta los peces de oro y de
p_lata, encerrados en p eceras de cristal junto á los f'xquis1tos frutos, aun cuando pertenf'cen á una raza t,riate y
apática, parecían compren_der,. por !'1uy peces c¡ ue fuesen,
que pasaba a lgo extraordman o, é iban y venían abrien·
do la boca a lrededor de eu pequeño universo en u n estado de agita ción febril.
Y los especieros! oh! loa especieros! Sui-.tie.ndas.se h allaban casi completame nte cerradas, excepto una ó d os
tablas; pero ¡qué coeae se veían á tra,·é1 de estas pequefias lagunas! No era sólo el sonido alegre de loa platillos
de _la bahinza al c hocar contra t&gt;l m, e•rador, ó el c liasqmdo del br~!Dante al sentirse separado del carrete p or
las afiladas t1¡eraa para atar los paquf'tes· ni el ruido inCf'EB!1te dP las cajas de metal blanco que 'rn movían pa1a
servir el thé 6 el moka á los parroquianos· ni el pan)
pan 1 pRn ! sobre el mostrador; ni el aparece¡ y deFaparecer ~"' los bultos en manos de loR dependientes, como loe
cub1lt-tf's en manos de loe prestidigitadores· ni el entremezclado perfume del thé y df'I café tan 'agradable al
ol_fato; ni los secos racimos tan hermo~os y abundantes ;
m las almendras de deslumbraate blancura; ni loe palo1
de canela tan largos y tan rectos· ni las otras deliciosas
especif's; n i lo@ fru tos confitado; envueltos en blancas
capas d e Azúcar canae, y cuya s¿la vista mareaba á los
más indiferentes espectadores.

C..í.RLOS DrcxENS.

401

que Ca!fibia de tipo, Para variar de v e_stido, cuenta con sus c riados; para variar de semblante, sólo cuenta con su h abilidad con su arte La
fama universal de F régoli, la de be únicamen te á eee ~rte.-P1ERBOT'.

guntan en prosa y verso para qué sirve la vida; esos des
medraditoe y pálidos que ª"' consumen antes de crf'cer;
loe que proclaman el imperio del Hachisch, del mo1finismo y de los goces seneualee, ignoran cuánta felicidad
derrama t-n el he&gt;gar el viejo Santa Claus cuando deacitinde por la chimenea en Jas risuef'ias noches de Navidad.
San Francisco de California.
LAURA. MÉNDEZ DE Cux.-.cA.

p A GIN As ·o E NA Yl DAD.
NAZARETH.

:t'

La na,vid ad en Londr es.

Pero por ciertos por menores, no falta quien sostenga
que Santa Claus no pued e ser una mamá: se sabe que aunque á cada chico le satisface el gusto regalándole lo que
pide, es un tanto a dulador y orgulloeo que mientras que
á los hijos de loa p róceres lea llena la casa de dulces ea
cartuchos de rsiso y muñecas vestidas de seda, á la prole
de loa desheredados a penas si le deja ar tículos de juguetería corrien te; y e n h ospita les y hospicios dciscarga carretadas de caballos con las orines a rrancadas, mufiecos
con las 11arices desportilladas y vajillas de China i ncom·
pletas.
La naturaleza .del buen ancia no y su manera especial
de trepará los tejados p ara descolgarse por las cbime·
neas, permanecen en el misterio; nadie sabe cuándo en •
t ra ni cuándo sale, pero se le ve que causa lástima: ateri do de fr(o constantemente aunque se halle re pantigado
al amor de la lumbre, rodeado de s u inagotable montón
de dulces y juguetes.
Yo no recuerdo h aber visto en mi infancia á Santa
Claus, quizá porqu e este amigo d e tas nieves t eme los ri .
gores de los p aíses cálidos; pero allá iban, unos cuantos
días deapué1:1 de la PaPcua, t res reyes que no eran menos
renerosos que Santa Claus, aunque anualmente fueron
escaseando sus visitas hasta llegar á contarse por loP aedos el número de los favorecidos por los r eales hués pedes. ¿Por qué? Dígalo q uiPn sepa la causa. Yo de mí sé
decir que desde que los nif'ios fuman y los adolescentes
juran y se inspi ran en la musa verde de Musset para
cantar los ardores de la juventutl que se desborda, los
Sa ... tos Reyes no vienen á traernos dulces ni r&lt;&gt;galoa; y
deede entonces los euicidios se multiplican llenando de
.iolor á tas familias.
¡Qué lf'jos han q uedado las Poaada3, la alf'gre Noche
Buena y los festejos del último día del año. Las prima·
veras se han sucedido de entonces acá, cada vez más heladas y tristes, y ¡,) recuerd0-de aquellos clementes inviernc,s de la tierra natal, es el único fu¡,go que reanima
el corazón desolado.
Aquellos que en la infancia oc, se han calentado al
baho d~ 1~ Mula y el Bu.,y del ~acimiento; los que no
han u c1b1do los generosos dones de los Reyes Magos ni
levantado al Santo Niiio el día de la Candelaria, merf'cen
ser compadec idos. E sos pobrecitos adolescentes que pre·

DIC,IElIBRE,

189R.

_

('

~~.
........ ~
,

H~y mismo, Nazar_f'th es un asi lo ~f'lic ioso, acaso el ú nico l11gar de
Pal~t111a en do_nde se s1e':1te el alma sol_1viada de la pe@
adumbre que la
a~ob1a en medio df' eea &amp;m p ~r d~eolac16n . Sus vecinos son a mables y
r(PUPf\ oe; Yerdes y frePci:is.lo" ¡ardrnes. A ntonio Martir. a l espirare! siglo
'1, traz? un cua lro dehc10"0 de aqnella co m arca fertilfsima y compa rable, eegun él, al Paraíso. Algnnos valles dPl costadooccidf'ntal j11•tifican
p 1Pn11n1&lt;&gt;nt... la mPncinnaila º "~crin&lt;' ión. 1.n fnf'n te en donilP ant~i'ln con•

,.,
I

LEOPOLDO FREGOLI.
SUS TRANSFORMACIONES.
He leído frases en que se retuercen las palabraa liaciendo muecas. ¡Nunca hubiera creído
,que la mueca misma se retorciera en mil gestos!
El gesto se mofa de las acciones leriae, sti burla
-de la humanidad caricaturándola. Faltaba que el
hombreexplotara las contracciones de los músculos como un recurso artístico; que lo máe espanioeamente ridículo quedara trasformado en bermoeo.
Mllagr_o parece que la mueca resulte un valio80 elemento, un inagotable venero de arte; que
la1 contorsiones de los músculos de la cara ex- ..
preeen ideas, que tengan s~ literatura, especial '
füeratura en que el lengua¡e no hace taita alguna: una literatura ein letois, como quien dice.
Hay un hombre que realice ese portento, hay
un füeuto que escribe con g11Stos en vez de le·
iras, que ha sujetado la música á la contorsión,
que se b 1rla de la burla, que caricatura la cari·
catura y de lo espantosamente ridículo ha hecho
un arte. Eie hombre es Leopoldo Frégoli, el
exn-éntrico italiano.
Cuando a,oma de entre el lienzo rojo su roe·
iro casi cuadrado, sus ojo8 saltan y emprende su
boc1 la da nn de los gestos, encuentra uno la
cenirábans~ la vida y la alegría de la. alde huela, fué destruida; por sue
Iínea del caricaturista hecha carne y hueso, en
~anales agrietad &gt;S sólo corr" agua turbia. Pero la htlrmosura de las muel semblante del excéntrico. La cara de Frégoli
J~res que, á la_ noche, se congregan, esa hermosura ya advertida en el
es como el sombrero de un prestid:gitador: una
e1glo VI y conside rada, en aqual entonces como dádiva de la Virgen Magrao mueca de la cual van s11liendo otras, y otras
ría, cousérva•e po~ mane_ra ªº!~renden te. Ahí se mira, en toda su languiY otras, hasta que la vista del espectador se cand,.z ll~na de grac1a,_el t!Pº . amo. P,ua todos es indudable qUt, ta Virgt-n
■'-', Y aquellos ~estos reproducidos, cual si fueacudía á aquel para¡e diariamente, con el cántaro al hombro, igual que
ran estrellas d1eolventes de un Kaleidoscopio,
sus _ob1c~ras y descoooc1das conterráneae. A.ntonio Mártir observa que Jaa
agobian el cerebro, en cuya pantalla bailan sin
mu¡ere r Judías, deedeilosas eu otras p.1 n~~ p u a coa los crist iauua, en
descanso contorsiones increíbles.
fü difícil de cla1ific11r la habilidad
de Frégoli. ¿Es un
cómico? No, porque
el ~mico interpreta ideas, dando infleiriones de buen
humor á su voz, á
sus ademanes, imita personajes. ¿E~
un cantante? Tam poco, porquee l can•
to rlll!ulta secundario, ameniza los
guit'ioa de loe ojos,
las contracciones de
loe labios, la danza
varia:!íeima, coro.
puesta de mil liguraa, de las carnPs
del rostro. En un
cómico ó e n un can.
~ante resultarían
·• naoportahlf's las
muecas de rost ro
Y de voz con qne
Fré go li se h a ce
aplaudi r. Y es a l
~ismo tiempo. grac1.:iso actor y buen
cantante.
Aplaudan ot ros
el rápido cambio
de t rajes: admirable en el excéntrico
italiano, verdaderamente atlrnirable
~s la rapiiez con

Nazareth eon muy afables. Y, en loe aflos que
corren, el odio religioso es menos vivo ali( que
en los demás lugares.
. Limitado es el horizonte de la vil la; pero, Fil·
hiendo un poco, y en llegando á la altiplanicie
que~omina las caeas más altas, divisase la perspe_ct1va más expléndida. Al Poniente ee de3·
pliegan las hermosas líneas de l Carmelo; terminadas en abrupta aguja que semeja sumef$irec
en el mar. Más allá ee de@tacan la doble cima,
sefiora de Moggedo, y las montai'las de Sichem
con eus santos lugares de la edad patriarcal; los
montee Goboé, formando breve y pintoresco grupo, evocador de los recuerdos halagüef'ioa ó terribles deSulem y de Eudor; el Thaborderedondeada forma, comparado por loa antiguos á un
seno de mujer. Entre el Thabor y la montafia de
Sulem hay una depresi.Sn por la que columbra •
moa el Yalle del Jordán y las altas llanadas de
Per_eagueforman ru:riboal Este, una Hneadesoluc1ón de continuidad. Al Norte, é inclinándose
hacia el mar, las montaflas de Safed ocultan San
Juan de Acre, pero permiten que á la vista se dibuje el lago de Kaifa.
E se fué el horizonte de Jesús. Ese mágico
círculo, cuna del reino de Dioe, fué para él durante años, la cifra y represeniacion del m~ndo
entero.. Su Jida misma n~ tranApuso aquellas
domésticas hndes que en la 1r.fancia le cercaron.
Más allá, por el Norte, ee divisa apenas la Cesá·
rea de Philippo, extremidad de la cordillera del
Hermon que encaja ya en mundo gent{lico; y
por el S~, y tras loa montes menos repuestos
de 8al!lar1a, presentimos mejor que vemos, la Judea triste deseada por el viento quemante de la
abs~racción y de la muerte.
81 alguna vez la cristiandad, con superior conce pto de lo que constituye el respeto á los orfgenes de el,~, quiere reemplazar con auténticos
Sanioe Lugarea los
Santuarios apócrifos y
mezquinos á que la ha
vinculado la piedad de
edades incultas, en e 1
altar de Nazareth erigirá su templo. Allí en
el punto donde el Cristianismo apareció, en
el núcleo irradiante de
la actividad del fundador; alli debiera eri•
g ir la enorme iileeia
abierta á la oración d~
t odos los cristianos.
Allí, allí en la tierra
donde yace n el;carpintero José y millares de
nazarenos olvidados,
cuyos nombres no resonaron jamás fuera
del valle nativo; allí
más bie n que en part~
alguna de la tierra, po drá el filósofo contero.
piar la corriente de los
sucesos humanos, con.
solarse de las repulsas
que á la continua sufren loa más nobles instinto~, y te ner confianza en el divino fin que
persigue la h umanidad , á través de i ncootablea desa lientos y ápeFar de la t riste va
nidlld d e todo.
E R~E,TJ RUAN.

�20

EL:MUNDO.

402

DICIEMBRE, 1896.

,,,,r,.~

1.(
1

\

i

-

------ ... - ___
...

_

....

---~
LA

~

~--

INUTIL RIQUEZA.-Por Jorge Ohnet.

Número 9.-Véanse nuestros números desde el 2b de Octubre de 1896.
-¡Oh! no, por cierto. Solameute que, cuando se es jo•
ven, ¿verdad? se divierte uno, baila, diaputa, se da de
pufietazoe, y el que es fuerte y diestro encuentra siempre
admiradores que le hacen la corte.
-Y admiradoras que le mantienen ...... ¿La joven Ma•
tilde es rebelde á esas prácticas?
-¡La pobre nifia! ¿Qué sabe ella? Es una inocente......
-Que trata tranquilamente sus asuntos con las seiío·
ras 13lancbart......
-El padre es un hombre terrible. Hace diez af'ios que
quiso matará su mujer, en un acceso de cólera y si no se
la quitan de las manos......
. .
-¡Pero, ¡esa gente!. ..... Eso es un presidio
-No pretendo preetintarloe como ángeles....... Por eso
son temibles. Una vez pagada una euma, se estará libre
de ellos, creo, para siempre. Aquí están en la mieeria.
Si se lee facilita pasaje para América, con medios para
establecer un almacen de joyería, en Nueva York, por
ejemplo, quedarán muy reconocidos y no habrá nada que
temer.
-¿Lo han dicho ellos?
-No, no. Digo todo esto por mi cuenta, pero yo conozco el corazón humano. La desgracia da experiencia. Yo,
en su lugar, no vacilaría, y hasta dejaría á la chica quin·
ce días sola en París, como regalo....... ¡Una vez que el
mal estaba hechol.. .... Solamente, añadió con gravedad,
que habría que dar doscientos mil francos.
Una vez aventurada la cifra, miró á Elipbas y le encontró impasible.
-¿Qué ea eso para mi generosa bienhechora? continuó
con calor el meridional. Dejará correr tales peligros á eu
hijo adoptivo por una miseria, por una verdadera pe•
quefü•z?
-¿Cuánto lleva usted en los doscientos mil franc&lt;lt!?
-Y o, seiior, nada absolutamente. Yo no obro miis que
por adhesión á la Seiíora Moealer y para evitarla grandes
penBP.
-Pnes bien, Bouecarés, tranquilícese usted entonces.
La &amp;-iíora Moesler no sabrá siquiera que su hijo está
amenazado. Y como desde aquí me voy á la prefectura
de policía, nada desagradable ocurrirá al eefior conde.
No diré otro tanto de sus amigos de usted si insisten en

su proyecto; me prometo 3ntonces contribuir á su expa- rer.ho á la chimenea, delante de la cual se colocó para.
calentarse las piernas, y pre,,untó:
triación, pno no por los medios que usted aconseja.
-Ha deseado usted hablarme, querida mia. ¿Qué ocuA esta d~claración, Bouscarés permaneció al pronto
como aniquilado, pero volvió á co\f;rar valor y exclamó: rre?
Enriqueta, sin más explicaciones, sacó del cajón de su.
-¡SE'f'ior Eliphas, se iquivoca usted! Va usted á sacar
á eea gente dP sus casillas. ..... ¡La policía! ¡Bonita idea! mesa un papel azul y entregándolo á Valentin, dijo:
-Ocurre esto.
¡Cnandnd.. bíamos ponernos todos de acuerdo para eviEra el telegrama de Celina.
tarla! ¡Todo el mnndo tendrá que sentir si ia policía se
-Un anónimo...... ¿Qué valor tiene esto?
mezcla Pn t-1 rn gocio! ¡Que e11 muy sucio, compréndah)
-El que usted quiera darle declarando si lo que dice·
uPtE'd! Narla de policí.t ...... Eu cuanto haya metido la
es verdadero ó falso.
nariz Pn PI a,111nto, estaremos medrados......
Antes de responder, permitame hacer una pregunto_
-¡R,h! Ya verf'mos.
¿Sospecha de quién puede venir este aviso?
-¡.Tu,.ga t1ijted la vida del sel'lor de Coutras !
-No lo sospecho, lo sé de cierto. El despacho no está
-Usted me toma por un imbécil. Buenas tardes.
:firmado, pero la letra está tan poco disfrazada, que es
Cnando l!Pgaba á la puerta, dijo Bouecarés:
-S,fior Eliphas, si usted odiase al sefior de Coutras y imposible no saber la persona que le ha escrito.
-¿Y esa persona es?......
qniPina dl'shacenae deél, no obraría de otro modo.
-La Seil.ora de Clement.
El acento dP aqnel hombre era tan sincero, que el vieValentín sonrió dulcemente.
jo se estremeció. Aquellas palabras respondían tan sin·
-Yo también lo pensaba.
gnlarmente á su Porda animosidad, que se detuvo un
Enriqueta agitó con impaciencia su bella cabeza y di-instante y entrevió, en el fondo de aquella superchería,
un peligro s ➔rio y real. .,__unque decidido á no capitular, jo, vol viendo á su pregunta:
-Pero lo que dice, ¿es verdadero ó falso?
se propuso tomar medidas de precaución. Salió al des·
-Es la verdad.
cansilto y cnanrlo Pmpezaba á bajar la eecalera, Bousca·
-¿Ha tenido usted un altercado con el coronel Redel?
réa, inclinado sobrP la barandilla, le gritó:
-Sí. Redel me ha ofendido tan gravemente que he te•
-U@tE'd lo Pentirá, pero ya no será tiempo ...... ¿Quiere
nido que exigirle una satisfacción.
usterl qne lil rlPje hal'ta esta noche para reflexionar?
-¿Y qué tiene que ver con todo ~o la sefiora de Cle-No. dijo Eliphas desdf' el piso inferior.
ment?
-;,Quiere usted basta maiíana?
-Estaba presente cuando el coronel me ofendió...... Y
-No.
-Estaré en caea todo el dia por si cambia usted de conoce, por tanto, la cuestión. Por eso ha podido infor•
mar á usted de ella.
opinión.
-¿Con qué objeto? ¿En interés de qnién?
Eliphas no rPsponrlió, porque estaba ya en el portal.
-¡.A.hl querida mia, me pregunta usted más de lo que
Oyó solamente que Bouscarés se quedaba jurando como
sé.
un carretero.
-O m~s de lo que quiere decir.
A la miPma hora llegaba Valentín á la avenida de
-¿Porqué?
Friedland, deFpués de haber almorzado con los dos ami·
-Porque la verdad no le bonraria á usted.
gos que le representaban en el asunto de Redel, cuando
-¡La
verdad! ......... ¡Cómo! ¿Me acusa usted de oculel lacayo de servicio en la antecámara le dijo que la se•
ñora condesa le rogaba que entrase á verla antes de vol- tarla?
-Sí.
verá salir.
-No sé, dijoEnriqueta, lo que ha pasado; nadie me loValentin apareció sonriente, como siempre; se fué de-

20

DICIEMBE.E,

1896.

ha dicho pero estoy de antemano segura de que si el co•
ronel Redel se ha salido con usted, y en la casa de us•
ted., de la reserva y de la moderación que le son habituales, es queusted le ha obligado á ello con sue actos ó con
sus palabras.
-¡Muchas gracias por la buena opinión que tiene usted de mí! Estoy encantado al ver que entre su marido
y un extraf!o, no duda en tomar partido contra mí.
-Conozco al uno y al otro y sé cuál de los dos debe tener razón .
-Soy el ofendido, y esta condición no me será disputada por mi adversario; prueba de que la razón está de
mi parte.
-Eso es una prueba de que ha tenido usted la habilidad de excitar á un hombre· leal y franco, á :fin de reservarse todas las ventajas eligiendo el arma que máe le con•
venga.
·
Valentín sonrió.
-Más vale matar al diablo que ser muertos por él.. ....
-Usted no matará á nadie.
-¿No? ¿Y quién me lo impedirá?
-Yo.
-¡Usted! ¿Cómo?
-Si en est~ instante no se compromete usted á. zanju
el ssunto amistosamente, voy á buscar á su madre y se
lo cuento todo.
Valentín permaneció un momento silencioso y después
dijo, asestando á Enriqueta una mirada insolente:
-¿Ama usted mucho á ese Redel?
El semblante de la joven enrojeció, sus ojos despidieron llamas, y desafiando á su marido con la voz y con la
actitud, col'.ltestó:
- Tengo por él una estimación y un afecto sincero. Es
todo \o que yo hubiera querido que usted ft~ese: digno
y desmteresado. Le respondo de que no de¡aré la vida
de un nombre como él entre las manos de un hombre
como usted.
Valentín hizo slgnos afirmativos y dijo en tono ligero:
-Y hará usted bien, porque, pardiez, no la tendría
muy segura ...... Pero tranquilíce~e ust,ed; no tengo el
menor capricho ele matar á e~e héroe. Que se me dé una
sombra de satisfacción y probaré mi condescendencia
prestándome al arreglo que usted desea. Confesará usted
que no es posible ser más conciliador.
Enriqueta miró á su marido con desconfianza.
-Eso depende de lo que usted entienda por una soro•
bra de satisfacción ...... Precise su pensamiento.
-Voy áasombrar á usted por mi moderación. Nope·
diré nada al coronel Redel.. .... Es un soldado y le supongo puntilloso...... Le dejo, pues, á un lado...... Pero
hay un testigo de la escena, la Sefiora de Clement, y
ouiero que me tenga en buena opinión ...... Necesito que
ella me asegnre que no me juzgi.rá mal si no llevo ade!ante este asunto...... Ueseo verla......Ruéguela usted que
venga, déjenos hablar, y si ella me da buena11 razones
para prescindir de mis agravios, todo habrá terminado.
-¿Por qué no va uRted á su caea?
-¡Oh! Parecería que andaba buscando un arregle-. No.
Es preciso, por la forma, que me haga, al menos, rogar.
-¿Y si ella no quiere prestarse á esa combinación?
.La cara de Vatentín manifestó una resolución impla•
cable.
-Entonces, dijo, no espere usted nada de mí. Sucederá lo que quiere .,vitar.
Emiqueta inclinó la cabeza sobre el pecho y permaneció siienciosa un instante; después dijo con voz entre•
cortada:
-Leo en su pensamiento. Comprendo lo que quiere
obligarme á hacer y enrojezco por usted. Amenazando
~e muerte á un inocente, exige usted que use mi influencia para traerle á esta casa á una mujer que quiere usted
que sea su amada y le huye. Esto es lo que usted quiere, ¿no es cierto? Quiere usted proponerla un trato como
el que á mí misma me propone; la vida de ese hombre,
que probablemente la había defendido, á cambio de su
buena voluntad. ¡Oh! sel'lor conde. ¡Qué corrupción!
¡Qué vergonzosa cobardía!
De sus ojos rodaron lágrimas de vergüenza y de cóle·
ra y quedó aterrada delante de Valentín, que la miraba
con sorna, tan tranquilo ante eu dolor como lo había estado ante su enfado.
-Hay q11e Bi&gt;ber qué es lo que usted quiere, dijo. No
pensará que voy á renunciar á vengarme de un h,lmbre
que me ha humillado y á quien detesto, si no se me ofrece la compensación que pido.
-¿ Y puedo yo obligar á esa desgraciada á obedecerle
á usted? Ella es libre.
-Eso es cuenta de usted. Dígala lo que sea necesario
para que venga.
-¿Tanto la odia usted que quiere forzarla?
-M:e gusta por su misma resistencia.
A estas palabras atroces, la altiva Enriqueta perdió el
val~r. Se vió perdida, á merced de un monstruo que se•
ría mexorable y, débil por primera vez en su vida ex•
clamó torciéndose los brazos con desesperación: '
;--iNo! ¡No obedeceré! ¡No seré cómplice de tal infamia! ¡Pídame la que quiera, pie1·0 no eso!
V~lentín hizo un ademán de descontento y de can•
eanc10:
_-¡Bah! ¿Qué puedo yo pedirá uated? ¡Tantos aspavientos por una cosa tan sencilla! ¿Qué prueba que tenga Y'? tan_ negros proyectos? Procure usted creer que me
h_e d1vert1do con sus escrúpulos y con su ridículo rigo·
rieruo y que rui deseo se reduce sencillamente á enten·
d_erme con la seiíoFa de Clement p..ra llegar á una solución aceptable para mi adversario y para mí. No crea
usted nunca más que aquello que tenga interés en creer.
Y, además, confíe usted en su amiga; ella sabrá sacarla
del apuro. Es una persona un poco caprichoea, pero re·
suelt~, y no se trata ya de su primer encuentro conmigo.
-81 eso es verdad, es usted muy despreciable dicién·
dolo.
. -Supongo que no irá usted á publicarlo en los perió•
die os..... : La cosa ccurrió en Sauvigny. este verano, casi
ante la vista de usted...... ¿Es eso una flor de pureza? ¿La
defenderá usted ahora?

EL MUNDO.
-¡Oh! Dios mío, gimió la joven; ¡es á mí á quien defiendo! ¡Es á mis últimos pudores, á mis supremas ilusiones! ¿Qué he hecho yo, para sufrir pruebas tan duras?
¿Por qué es usted tDn egoísta, tan Qruel? ¿No puede usted
ser como los demás hombres, que son, al menoe, indife·
rentes, inofensivos? ¡Todo lo que usted hace es monstruoso! Pero...... ¡cuidado! Hay una justicia superior que
hiere en el momento en que u,enos se espera ...... No obli·
gue usted á los que tortura á dirigir sus plegarias á esa
justicia......
-¡Bueno! Henos aquí con leyendas y supersticiones
ahora, dijo Valentín andando con aire de fastidio por el
taller. Me va usted á representar el Don Juan: «Arrepiéntete...... ,, Es inútil, hija mía. Estoy decidido á no
cambiar mis planee y todas esas declamaciones me fati·
gan, sin provecho alguno. Resumamos, pues; usted quiere que I&amp; sacrifique un hombre. Yo q•liero que usted me
sacrifique una mujer. Toma y daca. Esta es la operación
despojada de todos los artificios oratorios.
Esta vez Enriqueta recobró todos sus bríos, á la fuerw
del ultraje. Se irguió de un salto, furiosa y soberbia, ante el conde y con el brazo levantado á la altura de su ca·
ra, como si fuese á abofetearle, contestó:
-¡Esta es ya demasiada infamia! Rehuso. ¡Suceda lo
que quiera!
-Como usted guste.
Enriqueta le sefialó la puerta con un ademán:
-A hora, estoy en mi casa; ¡salga usted!
Valentfn se inclinó con tranquila gracia.
-Esto es lo que estaba esperando. Adiós, querida mía;
hace ustei una tontería y se arrepentirá.
Abrió la puerta y desapareció. Una vez sola, la condesa se sentó al lado de la chimenea y, con la cabeza entre
las manos, reflexionó dol0rosamente. La situación era
clara, pero aterradora. La franqueza de Valentin probaba que estaba decidido á no retroceder. Pero ¿era cierto
que babia poseído á Celina? Entonces, una vez cometUa
la falta, ¿por qué la joven se resistía? ¿No venía todo el
mal de aquella resistencia inexplicable y estúpida? Al
pensar esto, Enriqueta no pudo contener un gemido. ¿La
corrupción y la bajeza en que se veía obligada á arrastrarse, la habían ganado hasta el punto de acusará la
desgraciada Celina por no reincidir en su falta? Sus ojos
se habían abierto á la razón y se había arrepentido. ¿Ha·
cí~ falta más? ¡Y era esa vuelta al bien l.:&gt; que creía un
crimen!
El recuerdo de las pruebas que Valentín le había he·
cho sufrir y que, poco á poco, les habían desunido, vino
á su pensamiento. ¿Por qué la amada babia de haber
sido menos sensible ó más acomodaticia que la esposa?
Enriqueta juzgó á Celina más deegraciada que ella misma, pOique sus penas no eran confesables. Pero no bastaba quejarse. Era preciso hacer algo, y ante todo, saber
lo que había ocurrido para deducir una regla de conducta.
. El conde había hablado vagamente de ofensas, sin pre·
c1sar en qué habían consistido. ¿No mentiría? ¿No ven·
dría de él el insulto? En este caso convendría cambiar de
•Orientación y dirigirse á Redel. Enriqueta resolvió to•
mar noticias del único testigo del incidente. Llamó con
viveza y pidió su carruaje. Suponía que Celina, después
de una e8cena tan violt,nta, estaría encerrada en su casa.
No se engafiaba; la encontró, en efecto, pero estaba en•
forma y babia dado orden de no recibir. Esta consigna
no podía detener á Enriqueta que pidió con insistencia
ser anunciada á la Sefiora de Ciernent. Pero en este momento llegó el Sefior Elipbas que venía de visitar á su
nuera, y él allanó todas las dificultades.
-Dejo en este instante á Celina, dijo, y realmente no
está buena, pero se alegrará mucho de ver á usted, estoy
seguro...... Si hubiera previsto su visita hubiera dado or·
den de dejar!!\ entrar. Justamente me hablaba de usted
ahora mismo y me preguntaba si la vería hoy ......
Sin más conversación, la condesa subió y, penetrando
al mismo tiempo que el criado que iba á anunciarla, sor•
prendió á la joven en el abatimiento moral en que estaba sumida desde el día anterior. Una ojeada bastó á las
dos amigas para adivinarse y comprenderse, y las primeras palabras esclarecieron la situación.
-Celina, ¿es usted quien me ha enviado anoche este
telegrama?
·
-1:lí, Enriqueta.
-¿Por qué no me habló usted en vez de escribirme?
-.Porque no pude. Eetaba presente el coronel.
-¿Y qué sucedió entre él y el conde?
Celina palideció y permaneció callada. Había llegado
el momento crítico para ella. Era preciso decir la verdad.
l Y qué verdad! La más humillante para la mujer á quien
tenía que decírsela y para ella misma.
-¡Oh! Hable usted sin reticencias, exclamó la conde·
ea con animación. No tiene usted nada que ocultar; mi
marido me lo ha dicho todo.
A esta revelación repentina la joven prorrumpió en un
ligero grito y cubriéndose el rostro con las manos seque·
~6 como desmayada en el respaldo del sillón, vertiendo
silenciosamente gruesas lá,;¡;rimas que se deslizaban entre
sus dedos temblorosos. Ante aquella desesperación y
aquel silencio, la condesa, movida á compasión y devora·
da de impaciencia, permaneció un momento pensativa,
Y después, no pudiendo dominar el deseo de conocer por
fin los hechos, cogió á Celina por ~1 brazo, descubrió su
cara, y dijo, mirándo!a con autoridad:
-No se trata de llorar. Es preciso explicarnos en pri•
mer lugar y obrar enseguida. No crea usted que tengo ni
13: apariencia siquiera de un sentimiento hostil. Pobre
mfia, usted es una víctima como yo y no puedo hacer
más que compadecerla. Pero el daiio que álas dos se nos
ha hecho es irreparable, mientras que el que se le quiere
hacer á otro, inocente taro bién, puede aún ser impedido.
¿Es usted una criatura ó una mujer? ¿Tiene usted valor
ó no sabe más que gemir? ¿Quiere usted unirse conmigo
para impedir que el conde mate al coronel Redel? Esto
es lo que vengo á preguntarla.
Ante aquellas enérgicas declaraciones, Celina pareció
reanimarse. Dirigió á Enriqueta SUB ojos, aún llenos de
lágrimas, y respondió:

403
-Mande usted; yo obedeceré.
-¿Por qué han regafiado el corosel y el señor de Contras?
-Porque el coronel me defendió contra el conde.
-¡Oh! Bien me lo figuraba. Sí, su cólera contra Redel
no es más que aparente, una comedia más, pero que puede convertirse en drama. Por medio de ese duelo quiere
obligarla á usted......
-¿A qué?
-.A. concederle lo que usted le niega.
-¿Cómo puede usted creerlo?
-¡El me lo ha confesado! ¡Ha oeado confesármelo y
pedirme que fuese intermediaria en ese repugnante convenio! ¡lié aquí el hombre de que se trata! Y es tanto su
poder de corrupción que, por un instante, he pensado
proponérselo á usted. ¡Sí! He deecendido hasta un pen·
samiento tan miserable! ¡Oh! Perdóneme usted, Celina.
No tiene usted que enrojecer delante de mí, porque ese
propósito me ha hecho tan culpable como usted haya
podido serlo.
-No se acuse usted, Enriqueta, ni me juzgue más se·
veramente de lo que merezco. Jamás he cedido á él en·
tiende usted? Si él lo ha dicho, ha mentido. Se me ha
impuesto por la violencia, por medio de una emboscada,
corno un ladrón, y mi horror hacia él es tanto, que preferiría morirá dejarle que se me acercara. ¡Ah! Le ex·
presé con rabia mi repugnancia y mi odio y Redel, que
acababa de librarme de sus manos, confirmó y agravó todas mis palabras. Por eso quiere matarle.
Enriqueta hizo un ademán de desaliento.
- ¡Oh! ¡Qué fatalidad le ha mezclado en todo esto!
-La fatalidad no ha hecho nada. Si el conde ha aprovechado la presencia de Redel para hacer pesar sobre él
la responsabilidad del insulto, el coronel, por su parte,
se ha valido de la ocasión para atacar á su marido de
usted...... Entiéndame bien, á su mando....... No ha sido
comra un hombrn que me ofPndía contra quien se ha
producido violentamente; ha sido contra el conde de
Coutras, cuyo nombre lleva usted y del que es usted mujer. Esta es la verdad.
La condesa se sentó, sombría, y dijo al cabo de algu·
nos segundos:
-Sí, esa es la verdad. Valentin me la ha dejado en·
trever con su audaz cinismo. «Usted quiere que le abandone un hombre; entrégueme en cambio una mujer,,,
Talea fueron !os términos del convenio propuesto. Ha
creído que yo amaba á Redel tanto como él desea á us•
ted y me ha ofrecido asociar nuestras dos pasiones por
un doble adulterio ...... ¡El miserable!
Celina aventuró una ojeada hacia su amiga y, sintiendo renacer su astucia y su curiosidad á medida que re•
cobraba la posesión de sí misma, murmuró:
-¿No ama usted, pues, á Redel?
Enriqueta irguió su altiva frente y asestando á la joven una ardiente mirada, exclamó:
-Si le amara, ¿no habría hecho todo lo posible por
conseguirlo? ¿Estaria yo aquí si no le amase? Sí, le amo
como merece ser amado y sabré defender su vida. Pero,
vamos á ver; usted debe estar informada de lo que pasa;
usted oye o.abiar á su marido, á sus amigos ......... Yo no
he visto á nadie desde ayer; todo el mundo se oculta de
mí.. .... Dígame ¿qué sabe usted?
--Sé que mi mamo tuvo anoche una entrevista con el
coronel y ha salido esta mañana muy temprano ...... Le
he preguntado y me ha respondido evasi vamente que se
trataba de un negocio importante para nuestro amigo...
-Es su padrino, no cabe duda, dijo Enriqueta. Redel
le ha escogido para hacer imposible toda explicación y
evitar que se arregle el asunto...... ¡Y si se bate con Va·
lentin, muere!
-¿Cree usted al conde tan seguro de vencerle?
-¡Oh! Usted conoce bien su sangre fría terrible y sus
fuerzas hercúleas ......... Es valiente, porque es de buena
sangre. Toda la superioridad que pueden dar en un duelo una fria fümeza, unos músculos incaneables y una habilid_ad consumada, la tendrá V_alentin sobre el leal, el
sen!)1llo, el ~on:fiado Redel, que irá _al terreno sin preparación y e s1 desarmado............ 81 se bate, es hombre
muerto.
Casi en voz baja, como hablando consigo misma, Qelina murmuró:
-¿Y si él matase al otro?
-¡Oh! Usted no ve más que una cosa; que la casualidad puede librarla de su perseguidor......... Pero yo no
quiero correr esa eventnalidad. Es preciso impedir ese
duelo; es preciso, ¿me entiende usted?
-¿Y cómo lograrlo?
-¡Eso ea cuenta de usted! Ya que es usted la causa de
todo, busque un medio de arreglar las cosas .........
-¿Aun al precio de mi seguridad, de mi reposo? pre•
guntó vivamente Celina?
-¿Valen esa seguridad y ese reposo lo que van á costar?
-¡.A.h! Es usted muy dura, respondió la joven. No
hay en todo esto más que un criminal; el conde.
-P•1es bien; venga usted conmigo á denunciarle.
-¿A quién?
-A la señora Moesler. Entre todos nosotros, ella decidirá.
-¿Será preciso no ocultarle nada?
-Tome usted consejo de su conciencia.
-Sea, dijo Celina con resolución. Vamos.
Tomó vivamente el sombrero y el abrigo y siguió á la
señora de Coutras.
IX
El señor Elipbas estaba en su despacho contestando
una numerosa correspondencia, cuando entró su criado
para decirle que una joven, que no gueria decir su nom•
bre insistía mucho e!l verle. Todos los dias el Ministro
de 1a Caridad recioia súplicas iguales y eiempre se mostraba accesible á ellas. No había hotnbre másabordablP
por lo wismo que briJlaba en el arte-de desembarazare~
de importunos y de impostores. Los más hostiles los
más tt-naces mendigos de profesion perdían el tie'mpo
con él.

�20
401

EL MUNDO.

-¿Dónde está ese ca.arto?
Un pliegue de deeconfianxt\ arrugó la frente mate de la
joven.
-¡Noaé si decfreeloá uetedl. ..... Pdro sí, el Sefl.or Bous•
seis af'l.oe y bonita como una gloria.
.
Eliphas frunció el entrecejo y u~ vago presentimiento caréa me 1.a dicho que tuviera confianza ...... t.egún él ee
usted un eanto ...... Pues bien, está en la calle de Stein•
Je agitó.
kerque¡ no hay más que atravesar la plaza de Saint-Pie-¿Dónde está.?
rre, se está. allí...... Es un sitio tranquilo y retirado, pero
-La be dejado en la antesala1 sefior. Con ~se mucha•
muy peligroso para Valentín si Ravet anda á. la hudma ...
chas hay que an.dar con cuidado. Acaso es una ladrona.
Conque, vamos, arréglelo usted. Parece que nos iremos
-Llévela usted al cuartito que sabe.
. .
El criado salió y el seiior Eliphas pasó á la habttac16n á ser ricos en el extranjero...... A mí me gusta el movicontigua á su despacho1 completamente desamueblada y miento ...... ¡Me muero por 108 viajesL .....
-¿Oeja:rá usted, entonces1 á Valentín?
en la que el visitante no pod1a tener idea de que estaba
-¡Oh! Yo sé bien que no esto-y con él para toda la vien casa de un rico. En el momento se abrió u.na puerta
da ...... No me hará ninguna gracia no volverle á. ver, pero
y adelantó hacia Elipbas una muchacha morena, asombroeamente bella, vestida con ropa miserable y sin nada ei es para serle útil.. ....
La cara de Matilde expresó una vi va emoción y sus ojos
en la cabeza. Hizo una seca reverencia y dijo mirando
se llenaron de lágrima!. Después dijo con aire resuelto:
al viejo con ojoe descarados:
-Sefior, ea necesario saberse sacrificar por las personas
-¿Ee usted el eeflor Eliphae?
que uno ama...... Y yo respondo á usted de que delante
-Sí, hija mia.
-Pues bien, sef'ior, yo soy MatildeChabassu. Ya com- de mí no toca Ravet á Valentín ... .. .
-¿Qué hará usted?
prenderá. usted lo que me trae.
-¿Qué? sacarle los ojos .... . .
,-No tengo ni la más ligeu idea, pero tome usted una
El viejo se quedó pensativo. A peear de sus prevencio-.
silla y exp1íquese.
EL viejo se colocó de espalda al balcón paTa ver á bue· nea y de su desconfianza veía que aquella muchach.i. dena lua la cara de la visitante, pero vió prontamente que cía la verdad. Se dió cuenta claramente del peligro efecla precaución era inútil porque la joven no tenia malicia tivo que amenazaba al conde de Contras y, queriendo
ante todo evitar á la Sefiora MJss1er nuevas penas, ee dealguna y toda astucia sobraba con ella.
-Sefior, comenzó, acabo ahora mismo de escaparme cidió á. intervenir en aquellas bajas intrigas.
-Bueno, hija mía, dijo¡ voy á. liquidar la situación
de casa de mi padce, ayudada por el sei'ior Bouscar~s.
para venir á contará usted lo que pasa. Hace tres d1as procurando poner á salvo nuestros intereses y la moral.
que estoy encerrada en un desván, sin más alimento que Prométame usted, al menos, enmendarse para el porveoiT.
-¡Oh! señor, si no tuviera una que ver más que con
unos mendrugos sazonados con bofetadas. Basta ya de
ese régimen...... Mire usted, mire, si quiere, cómo me buenas personas como usted, no harfa tontunas. Pero
cuando loa hombrea están siempre, siempre, detrás de una,
han puesto.
,¡cómo quiere usted que resista?
Se deaabrochó el vestido y enseiió un cuello de forma
Elipbas movié la cabeza y miró con láeti-ma á aquella
perfecta, lleno de ..:ardenales, y unos bTazos redondos,
frescos, nacarados, en los que se veian huellas de dedos encantadora niña1 flor parisiense apenas abierta y ya
marchita.
brutales.
-Yoy á volverá casa para decirqueuatedconaient.e ...
-¿Ve usted? Esto no me divierte.
¡Pero, l)Or Dios, no les dé usted chasco, porque después
-Abróchese usted, hija mia, dijo Iriamente Elipbas.
Comprendo que tales relaciones con las personas de su serían ter1ibles!
-Diga uetei á Bouecarés que antes de las seis estaré en
familia son penosas, pero ¿qué be de hacer yo?
-¡Cómo qué hade hacer usted! dijo claramente lamu- la calle de Ramey.
-¡Sin falta! ¿Eh? Porque entonces no doy contraorden
chacba. El senor Bouacarée_dice que usted puede hacerá Valentía
lo todo.
-¿Estaban ustedes citados para esta noche?
Esta respuesta en la que se revelaba de un modo tan
-Sí, y papá ha pescado la carta ...... Como usted comaudaz la intervención de Bouscarée, puso á Elipbaa aún
prende si yo hubiera encontrado aquí oídos de mercader,
más reservado.
-Sí, sefior¡ dice que si usted quiere, papá me tratará le hubiese enviado dos palabras para impedir que fuese .. .
como á una reina y Ravet no pasará el tiempo espiándo- ¡Hubiera corrido gran peligro! Pero una vez que todo se
arregla, podemos despedirnos amablemente.
me ........ .
-¡Bueno! ¡Bueno! No quiero saber nada de eso, dijo
-Dispense usted, interrumpió Elipbas; ¿quién ea ese
Eliphas. Vuelva usted á. su casa y que me espere BoUBRavet?
carée.
La joven miró tranquilamente al viejo y dijo:
-Gracias, eefior, dijo la muchacha.
-Ee mi amante.
Dudó un instante y por fin, en un gra~ioso impulso,
-¿Qué edad tiene usted, hija mía? preguntó Eliphas
saltó al cuello de Elipbae y, antes de que él pudiera desapiadado por a9:uella corrupción ingenua.
La joven Mat1lde tomó una actitud picaresca, sacó de prenderse, le besó en lob dos carrillos: se echó á reír con
su fresca boca una puntita de lengua de color de rosa y aire inocente y se marchó. Detrás de ella salió Elipbas
para irá casa de la Sefiora Mosaler.
con un gesto de pilluelo respondió:
No se creía con derecho á ocultarle la verdad, por do-¡Qué curioso ee usted! ¿Qué le im:nprta mi edad?
-Me asombran los precoces vicios áe usted y trataba lorosa que fuera, y estaba decidido á. provocar medidas
de rigor contra el con ~e. «Es imposible que esto continúe
de explicármelos.
-¡Esa ea buena! Si yo no tuviese á Ravet andaría así, decía mientras seguía su camino; ese malvado va á
arrastrada por todos los hombrea del barrio.... .. Él me deshonrará su madre adoptiva y á todos loa que tienen
hace respeta!', porque ea fuerte. Solamente que ea muy alguna relación con ella, de cerca ó de lejos. Con tal de
celoso y en este momento no me deja vivir á causa de procurarse sensaciones, no retrocederá ante todas las
monstruosidades y el día en que caiga bajo el peso de la
Valentm ........ .
Jey, no habrá dinero ni influencia que puedan salvarle.
-¿Hay también un Yalentiu?
-¡Hombre! Hágase usted el inocente ...... ¡Como si no Pero ¿cómo contenerle?' A un joven se le cortan los vívelo supiera! Usted Je conoce lo mismo que yo y basta di- res y se le obliga á entrar en vereda ...... A un hombre
ce el seflor Bouscarés que es usted de la familia ...... ¡Oh! casado, que tiene una posición social y relaciones, ¿cómo
Yo le quiero mucho á mi Valentin y para que no le su- desembarazarse de él? No se puede bacer una mina bajo
ceda una desgracia vengo á ver á usted. Parece que us- BllB pasos para aniquilarle. ¡Hay un Ravet!. .. ... Se debieted no ha creído al sef\or Bouecarés cuando se lo ha pre- ra dejar hacer á eee perdido y habría sangre, seguramenvenido. Ha hecho usted mal, porque es un buen hom- te ...... ¡Pero qué e1:cándalo entonces! ¡Qué fatal error cobre y IJ'IUy distinguido. Tiene mucho talento, según di- metió esa pob!'e amiga el día en que se echó á cuestas al
cen en la casa, y si tu,iese un poco de dinero ganaria el tal Yalentínl ¡;No tenía heredero? ¡Yaya una desgracia!
Loe que tienen hijos no cesan .d e quejarse, y loe que no
oro y el moro .. ...... .
-¿&amp; él quien envía á usted? preguntó Eliphaa siem- loa tienen ee lamentan también. ¡Contradicción, falta de
lógica; locura!»
pre desconfiado.
Mientra.a pen~aba todo esto, el viejo Jlegó á la avenida
-¡Toma! ¿Quién quiere usted que sea? Yo no conocía
á usted. El señor Bouscaré3 es el que me ha dado las se• de loa Campos Elíseos y entró en el patio del palacio. El
nas de esta casa y el que meha abierto la puerta del des- portero estaba á la puerta de su habitación y saludó al
ván ......... Anda, me dijo, y explica tú misma la situa- Sefior Eliphas con mucho afecto.
-¿La Sen.ora l!oel!.ler no ha salido?
ción al señor Eliphas ......... Si él no te escucha, no hay
-No, e~f\or; la eefiora ba tenido visitas después de alrecurso y bien sabes tú que Ravet matará á traición al
sefior de Contras. Y lo hará, sí, eefior¡ como hay Dios. morzar ...... La Seno~ condesa de Contras y la Sefl.orade
Si es que usted lo desea, bueno. Siga entonces cruzado Clement llegaron juntas las primeras, y ahora acaba de
de brazos con esa pachorra......... Pero entonces me voy entrar el seflor concle ...... Creo que la señora le ha llamado por teléfono.
á decírselo á su mujer, para que no le deje salir ....... .... .
-¡Ah! dijo Eliphas. Pues biel!, .v oy á las ofi~inas ..
Porque si el asunto no se arregla y él asoma la nariz por
Subió por una escalera de eerv1c10 'f, enel primer piso,
Montmartre, ea hombre mue;to.
entró en las oficinas donde ee admimstraba la fortuna de
-¿Usted le ama, cuando tanto le defiende?
-¿Si Je amo? ¡Toma! ¡Vaya una pregunta! Pues ya se la Sen ora Mossler,z. sobre las cuales ejercía Eliphae una acve que le amo. Ea un guapo mozo, y tan generoso ..... . y tiva vigilancia. va.si todos loa días entraba en el despatan valiente...... ¡No se acobardaría delante de diez Ra- cho que tenía desa.inado, contiguo al saloncillo de eu amivet...... Eso es lo que me da miedo...... El otro le espe- ga á fin de despachar con ella el voluminoso correo de
rará con sus amigotes ...... y le apalearán, como á una ga- la 'mendicidad.
llina ...... Señor, si uat-ed puede arreglar el negocio, arréAquel día, saabiPndo que el conde de Contras estal?a con
glelo ........ .
su madre, no se apresuró, vagó un rato por las oficmae y
después abrió la puerta de comunicación de su despacho
- Y si lo arreg 101 ¿qué TB usted á hacer?
-Irme esta noche á buscará :c:.i Yalentin donde yo y entró en la babitaoión particular de la Sei\ora Moasla.
La alfombra amortiguaba el ruido de sus pasos; la puerta
me Bé....•.
se cerró silenciosamente. Eliphas puso el sombrero sobre
-¿Y si no lo arreglo?
-Entonces yo sé lo que tengo que hacer...... Porque un mueble y se preparaba á. eentaree para esperar pacienvolverá caE!a á buscar una tunda .. .... No tengo loa hue- temente, cuando llegó á sus oídos ruido de vocee que venía de la habitación inmediata, separada solamente por
sos l&gt;aetante duros para ofrecerme ese regalo.
una cortina. La Sf'fiora :Mossler y su hijo hablaban con
-¿Y á dónde irá usted?
-A easa de la Señora Blanchart. Una buena mujer que animación y las primeras palabras que llegaron á Eliphas
le interesaron tan vivamente, que ee puso á excucharcon
admite pensionistas ..... .
extrema atención.
-¿De qué conoce usted á esa mujer?
-En resumen , decía l!J. Sf'fiora ~fossler, esa querella no
-Ella ee la que ha alquilado el cuarto donde nos vemos
tiene ninguna cauea seria ni qu 3 se pueda confesar y ea
Valentín y yo.
-¿Ha venido alguna otra. vez esa persona? dijo á su
criado, viejo zorro con un golpe de vista prodigioeo.
-No, eeiior. Ee nueva. F.e una joven de unos diez y

DICIEMBRE,

1896.

ELMUNOO.

405

20 DIOIE1LBRE, · 1896.
preciso que el asunto se arregle. ..... No quieto qne siga.
adelante ..... .
-Eso es fácil de decir, replicó Valentín-cuyo acent.J,
de ordinario dnlce, era pntonces agrio y rabloeo-pero
muy difícil de conseguir...... No ee á mí, que soy el ofendido1 á quitm hay que pedir ese arreglo, sino al Setlor
Redel... .. J
-Eres tú el que ha causado loe primeros malee, contestó viva.mea~ la Setiora Mossler ...... Lo sé.
-¿Quién se lo ha dicho á. usted?
,
Una sombra de vacilación se manifestó en el tono de la
Seiiora Mossler.
-¿Tengo yo necesidad de que nadie me lo diga? Bien
sabea que, hace mucho tiempo estoy enterada de tus malas disposiciones respecto de Redel...... La cosa viene
desde Sauvignj ...... SiPmpre me ha parecido mal esa hostilidad Qe tu parte hacia un hombre á quien estimo y cuya madre es mi amiga ......
-¡Bah! Yo no conozco á. su madre ...... La madre de
ese hombre de cuarenta años no tiiene nada que ver en
este asunto. Con el hijo solamente tengo que habérme•
la.a. Que tenga madre no es suficiente motivo para que
no me dé satisfacción de la ofensa que me ha inferido.
-¿Pero qué oíensa es esa?
-Me ha insultado en los términos más violentos ......
¡Pardiez! ¿Qué quieres? ¡Con lo que me ha dicho hay para matar diez hombres!¿ Y pides que retroceda? No puedo.
-No quieres, sobre todo.
-Seguramente que no quiero ...... ¿Qué pensará.o mis
padrinos?
-¿Prefieres su opinión á la mía?
-La tuya no está bit&gt;n ilustrada. No eabee de lo que se
trata. Y después, ¿qué entienden las mujeres de asuntos
de honor.
La voz de la Sellora Moealer tomó un tono eevero.
-Estás seguro de que en este caso se trata del honor?
--¿Qué eignificará.?
'
-Significa que el honor debería consistir para tí en reparar el mal que has hecho, en vez de procurar agravar•
le. Significa que en tu diferencia con Redel no eres tú
quien tiene la razón. Significa que te he llamado, no para pedirte como un favor que te prestes á un arreglo, sin 1
para mandúrtelo, esa es mi voluntad.
Valentín se echó á reír.
-¡ Eetit bien! ¡ Esto ea gracioso! Me mandas que retroceda ante ese eefi.or que hace la corte á. mi mujer, que
acaeo es su amante ......
-¡Mientes! y sabes que mientes ......
La voz de Valent!n temblé de cólera.
11-Me tratas muy severamente, me parece madre mía.
Mi respeto hacia tí es grande, pero le sometes á peligroea
prueba.
--Si me tu vieras respeto, lo habrías demostrado con tu9
actos. ¿Que valen las palabras? No me bago ilusiones sobre tu hipócrita dulzura. Te he querido mucho, pero has
hecho todo lo posible para apartarme de tí. Ten cuidado,
me has engañado muchas veces, pero no lo conseguirás
hoy. Supones que estoy mal informada y ..;onozco todo
el fondo de este miserable asunto, sé eue secretos resortes y precisamente porque no tengo duda alguna sobre
el papef que repreaentas 1 estoy resuelta á impedirte re•
presentarlo.
-No soy curioso, pero tendría empeH.o de saber cómo
piensas lograrlo.
-Vas á saberlo. Te doy mi palabra, y sabee que nunca
be faltado á ella, de que si orescindes de mi prohibición
no vuelvo á verte en mi vida.
Valentfn pegó con fuena con el pie en el suelo.
-¡No verme! Entonces desea.a que Redel me mate;será
má.s sencillo.
-¡Más sencillo y más justo! Pero no sucederá. Siempre loe malvados como tu, matan á los bombree honrados
como él. Por eso no quiero ese duelo. No eolameme t.e
prohibo balirte, sino te impongo qne desaparezcas durante un afio.
-¿Y á dónde voy? ¿A la trapa?
-No; te metes en tu yacbt y te vas muy lejos, entre el
mar y el cielo, para reflexionar, para enmendarte y sobre
todo, para dejar respirará las víctimas á quienes tort!!ras aquí; tu mujer ...... y la otra.
-¿La otra?
-Sí; la deegraciada á quien persigues con tus indignos
propósitos¡ á la que me habías prometido dejar tranquila
y te obstinas en perseguir.
-¡Perseguir! ...... ¿Qué eabes tó.?
-Ella misma me lo ha dich,&gt;, aquí, hace un instante.
Ella, que ha venido con tu mujer á advertirme, á confesar, á suplicar...... .
Al oir esto, una nuoe pasó ante loa ojos de Eliphas.
Aquel combate de palabras había tomado un desarrollo
tan rápido y tan violento, que el viejo había escuchado
con indignación primero, con estupor después, las explicaciones cambiadas entre Valentín y la Sefiora Moeeler.
En este momento, pd.lido, los ojod turbados, las manos
tremolas, no escuchaba ya y daba vueltas á la última
frase: 11Ha venido con tu mujer á advertirme, á confesar,
á suplicar.n Y despues, acudían á su mente las palabras
del _portero: «La Señora condeea de Contras y la Señora
de Clement llegaron juntas, las primeras ...... » Luego tila
otra» la víctima de Valentín, era su nuera, Ce1ina. Y era
él, ese miserable, e&lt;l;e infame á quien despreciaba, el que
estaba allí, haciendo frente á la Sen.ora Moseler, á su
bienhechora, el que se obstinaba en su feroz proyecto,
el qae contestaba con osadía, en '\"ez de murmurar hu·
mildemente excusas ...... Elipbas se -pasó las manos heladas por la ardorosa frente y lanzó un gemido. En el
mismo instante oyó á Valentía que gritaba con fl1ria:
-¡La amo! ¡La quiero! ¡Nada me impedir&amp; conee-guirla!
El viejo entonces se irguió con repentina enngía.
Avanzó con lento paso, alzó la cortina y mo,-trando á la
Sefiora Mossler y al conde, espantados, eu trému o sem•
blanle:
- Y yo juro á usted, dijo, que no la conseguirá..

-¡Eliphas! exclamó la Sefiora Moaaler. ¿Estaba usted co, salve á Valentín. No olvide que Je ha visto crecer
-¡Ah ! ¡sefior Elipbaa! ¡es osted! le esperaba •. ..... La
abí?
ante sus ojos, que le ha acariciado itiendo niño, que muchacha me ha dicho ..... .
- Sí, sef'iora, sí¡ estaba ah! ... ...
- ¿Está en la casa? preguntó el viejo entrando en el coMossler le querfa y que yo no tengo más que á él. ..... Le
- ¿Tiene usted el vicio de escuchar en las puertas? di- ,raeremos al bien. ¡oh! ¡su arrepentimiento será una medor,
·
jo Valentín tratando de burlarse.
-¡Voló1 la paloma, después de haber depositado su
hermosa ofre11.da que baremos á Dios! ¡El sólo debe he•
Elipbas hizo un movimiento tan violento hacia el con- rir:el ¿Con qué derecho se eubétiOuye usted á él?
rama de 0 livo en la casa paternal dijo el meridional cuo
de, que la anciana se lanzó entre ellos. Pero el viejo se
-Me limito á no desviar su cólera! Si él quiere salvar burda rlegrfa. Se ha marchado á casa de una amiga ......
b abia tranquilizado y sonreía con frialdad.
Su padre no queria otra cosa. En cuantoá Ravel, ha proá vuestró hijo, puede bacerio. Yo me incilnaré ante su
- Sí, seflor conde, escucho en las puertas para saber voluntad.
ttsta'do por fórmula ... .. . t Qué más puede desear ese a11i•
infamias é impedir que se cometan.
-¡ Pero yo, exclamó la sef5.ora Mossler, habré conocido m8.l? Se le pondrá un establecimiento de joyería en Nu~Extendió hacia Valentía un brazo amenazador y a.fla- el peligro ein haber hecho nada para defenderle !
va York, en cuanto llegue. ¿Va, después de esto, ~rec11dió mirándole con sombría energía:
- Yo juego limpio con ueted y la ofrezco una probabi- minar á la peque.na? ¡Se casa, ¿verdact? como 1:1e dice en
-Usted no se batirá.con el coronel Redel, soy yo quien lidad. Trate usted de retener á su hijo á su lado basta algunos contratos matrimoniales; después de ligera falta!
lo asegura, y usted deeaparecerá.
por la mafiana. Si usted lo consigue, Redel estará, pro- ¿Oree que por doscientos mil francos se le va á dar nna
-¿Para ruucbo tiempo? pregunto con sorna el conde. bablemente, muerto por la noche. Celina se verá impul• mujer nuevecita?
-¡Para siempre!
Bouscarés se echó á. reir, encant.ado de su facundia, pe•
aada á. cualquier extremo que ponga en peligro ls dicha
Valentín sint.ió correr por su piel un escalofrío. Pero de mi bijo. Enriqueta arrastrará una miserable existen- ro al verá Eliphas, que estaba ante él mudo y grave, at1
era valiente y quiso conservar una altiva actitud.
cia. Uettd misma será manchada por vergüenzas que no puso de repente ansioso y turbado.
-Ahpra, madre mía, debes estar t1anquila. El Sefior prevee. Pero ese seductor y precioso joven eeguirá vi¿Pero qué tiene usted, señor Eliphas? preguntó; cualElipbas va á librarte de mí. Hasta la vista, madre mía. viendo. Todas esas desdichas como precio de eu vida no quiera diría que los asuntos no marchan á. su gusto. ¿Hay
Caballero, tengo el honor ..... .
serán nada. ¿Verdad? ¿Ea eso lo que usted quiere? Pues algún inconveniente?
Elipbaa respondió con esta sola palabra:
bien, ¡atrévase á. cargar con la responsabilidad!
Hay uno.
--Adiós.
-Elipba@, usted me tortura. Pero su padre, al morir,
-¿rSerio?
-Valentín, volverás, exclamó la Sellara Mossler: no me le confi6 ...... ¡Oh! ¡ Sn padre! .... . .
-Muy serio.
renuncio á convencerte, á apacigua~ ......
-¡Ira de Dios! La combinación ha fracasado?
-Su padre, murió porque quiso s~u'ir siendo un hom-¿Para qué? El Sei'ior Eliphas te responde de mí, dijo bre honrado. Hoy renegaría del hijo que arrastra su
-Sí.
el conde con dureza. ¡Fía en su autoridad!
-Bouecarés se puso pálido y se sentó como si las piernombre por el fango.
Hizo un ademttn irónico de deferencia y ealió.
- -¡Elipbaa, no me abandone usteJ! Es usted miconse• nas se negasen á sostenerlo. Después dijo, i.:.chandoá.Eli
Elipbas y la Sefiora l\foss-ler se quedaron solos y du· jero, mi único amigo ...... ¿Qué_ debo hacer?
phas una mirada de eepanto:
nnte un minuto ee miraron sm hablar. El viejo se dejó
-¡Seflor Eliphas, cuidado, nada detonteríae! N? co -Ya lo be dicho, señora. Guarde usted á su hijo es,a
caer en una butaca y con la frente· inclinada y los brazos noche ...... Sifusted lo consigue, será que la no Providencia noce usted á. esa gente. Si se les da un chasco, anet:gn
colgando parecía aniquilad..:,. Su amiga le cogió la mano quiere que la honradez sea vencida y que el vicio triunfe. moa nuestra piel, usted y yo.
.
y preguntó:
• Señor Bouscarés, dijo el ministro de la Candad, por
-¡Ah! No pu~do dejarle expuesto á esos peligroe ..... ..
- ¿Ha oído usted todo lo que ha dicho?
Voy á tratar de salvarle de los demás y de sí mismo ..... . mí, no temo nada ni á nadie.
-Todo.
•
-¿Y por el conde? prf'guntó el meridionaU
-Inténtelo uster1.
--No crea usted que Celina ... .. .
-El conde eetá en salvo.
La condf'sa 1 febril, llamó á un criado y dijo:
-¡Ni una palabra de explicación! interrumpió Eliphae.
Bouscaré-ii dió un ealto y dijo con furia:
-M.i coche, al momento.
Sé que ella misma ha nnido á pedir socorro contra ese
-¿Eu salvo? Tiene cita esta noche á lae once con la
-Ett.á, enganchado en el patio.
miserable ...... Clnro eii que le aborrece y quiere huirle.
-Adiós, pues, señora dijo el viejo con tristeza. No chiquilla.
No puedo tener hacia ella más que lástima y misericor- nos veremos más, por mi1 v&lt;,luntad si usted logra lo que
-Irá acompafiado.
dia. Es una mujer honrada, una buena madre, y yo la intenta, porque nunca se lo perdonaré; por la suya, si no
Bouscarés miró á Eliphas con seria aten~il,n.
.
vengaré.
-¡Veamos! ¿Qué ju• go ea el de ueted? 81 no le conoc1e•
lo logra, porque la cauuré horror.
.
-¿Cómo?
Se inclinó y salió. Detrás de él la Señora Mosaler bajó se creería. que se habla ueted propuesto exasperar. el
-¿No ha oído usted lo que he dicho? El conde de-Con- impetuosamente la escalera y dijo al lacayo:
odio de loe que amenazan al stti'ior de Contras. Reflexio.trae no se batira y desaparecerá.
ne usted¡ no ea ya tiempo de Bromas ...... esa gente efpl:l·
-Avenida de Friedland, ¡Volando!
La Señora Moseler palideció.
Valentín, encerrado en su sala de fumar con sus anti- ra su dinero ......
-¿Cree usted, Eliphae, que lo que á mí me ha rehuea- guos inseparables Croix-Mesnil y Prieur, discutía las
-Puede usted decirles que !o esperen sentados ......... .
do va á concedereelo á uetud?
Han querido robarnos ...... Pues bien, que desistan.
condiciones de su duelo.
Eliphas se levaut6. Ya no estaba aniquilidado y
-¿gst.á. definitivamente resuelto? dijo Bouecarés con
-La pistola, á veinticinco pasos, fuego á voluntad, de·
caído, Fino imponente y terrible. Miró á. en amiga con cía Prieur. Vas á matarnos ese.artillero como un pichón. una voz en la que se empezaba á traslucir la cólera.
expresión nueva en él y con voz que penetraba hasta el
Definitivamente.
-Trataré de hacerlo.
corazón de la anciana, dijo:
El meridional cambió de actitud. Su dulzona manse-¿Has tirado dura11te este último tiempo? ¿No hae per-En este momento, su voluntad no le pertenf'ce ya.
dumbre desapareció y dijo con insolente rudeza:
dido la puntería?
Está en unas manos más ¡&gt;oderoaaa que las de usted y qne
-Yiejo chocho ¿ea usted el que ha.impedido á la seño-Hace un mee tiro todas las mañanas veinte balas.
las mías. Cuando he vemdo, la casualidad me había he- Nunca be e1:tado més corriente.
ra Moseler aflojar la mosca? Qué le importa á usted qne
cho dueño de su suerte. Podía, á mi arbitrio, salvarle ó
ella nos unte la mano? ¿Lo saca usted desu bolsillo? ¡Va-¿Por ern, entoncee, ¿no has elegido la espada?
perderle. Su baje~3;, su crueldad, su ingratitud, me han
-Querido, dijo Croix-MEanil, Valentía ha htcho bien. ya un grag,uja! 1Ya está usted eecurri_endo el bulto 6 yo
impuesto una dec1e16n. Le he condenado.
Cuando Je quiere un duelo serio, hay que escoger la pis- le daré los QScrúpuloe y la virtud ....... ¡Vamos! Largo de
-¿Usted? exclamó laSefiora Moseler aterrorizada. ¿Us- tola. De este modo no se sale del paso con arañazos en aqui ! El joven barbilindo recibirá not-iciae nuestras .......
ted Eliphas, el más dulce, el más generoso, el más in- loa dedos ......
Eliphae sacud~ó la cabeza como p~ra ech~rfuera t..&gt;dae
du!gente de los hombres? ¿Usted, el amigo de toda la
-¿Qué bacerr..c.e hasta la hora de irse á dormir e6ta no- las injurias que caían sobre él y, ern rephcar, ganó la
vida?
puerta. y se march~ En la escalera oyó los impropflti0!!
che? ¿No nos aeparawos?
-Sí, yo.
-Comeremos juntos y déspués nos separaremos. Me de Bouscarés y basta le pareció que otras dos voc.ee. fuer-¿Y si yo pido á usted que le ealve?
tes y i....UY violentas se mezclaban con la del mer1d1onal.
espera una preciosa mnchacba.
-Me neg'aré, pata evitará usted mayores dolores, más
--¡Cómo! dijo Croix-Mesnil; ¿la víspera de un duelo? Supuso que serían Chabassu y Ravet que expresaban su
pesados remordimientos.
.
descontento.
Eeo hace temblar el brazo y borra el golpe de vi•ta.
-Pero yo puedo prevenirle, ponerle en guardia, de·
-¡Bah! Si supierais ~o que es matilde Chabassu com•
X.
fenderle ....•..
que arrieegué un poco por ella .... .. Ea la
El Coronel Redel sentado ante una mesa, en su cuar•
-¡Oh bondad! ¡Eterno error! Conoce usted los críme· prenárendierllis
mas admirable flor del arrollo queee puede encoatrar .... to acababa de eecribir una carta. Eran las nueve de la.
nee cometidos por ese miserable, y tiPmbla usted por él.
betlttza id~l de la Joconda y el vicio alegre de un pi• n~che y bacía un momento había vuelto del círculo miAhora mismo le amenazaba usted, indignada, y buat.:aba .Iia
llastre de los arrabalee ..... . ¡Qué mezcla!
litar, donde había comido con el C~mandante ValJiere~.
un medio de castigarle, y cuando el castigo está. sobre su
-No se discuten jamás los medios de animarse, amigo
cabeza, procura protegerle. No ignora usted que si se mío. Las seoeacionea son de1"11asiado raras para deadef'iar ct_ue era au padrino, además de Clement, cuando el aon1·
do del timbra turbó el silencio de aquella casa. Redf·I
salva, será para la desdicha de los demás y para la suya.
¿Nos V a.moe?
que h'.\bfa despedido ti. su ordenanza, ~ruzóel ~alón_y fnt&gt;
Yo seré más firme que usted. Soy un hombre honrado, ninguna.
-Vámonoe.
á abrir la l)Uerta. En la escaler.i., débilmente tlummad:\
bien lo sabe usted¡ jamás he hecho daño á nadie y daría
En el mismo momtmto, se abrió la puerta del hotel y por un mechero de .gas v~cilante: esperaba una mujt".r
mi fortuna y mi vida por salvar á. un inocel').te. ¡Pues entró en él al trote largo el cocbe de ll\ eetlora Moesler.
vestida con un ampho abrigo, cubierta con un velo y dibien! Sin una duda en el fondo de mi conciencia, tomo Valentín se acercó á la ventana y exclamó:
fícil de reconocr por otro que no fuera el Coronel. Al verel partido de suprimir ese moni;1truo.
-¡Vamoe, bueno, mi madre! ¡Otra vez viene á. fasti· la arrojó un grito y ofrecié~dole las manos:
.
-Pero usted habla como si dispusiera áe un poder ee• diarme!. ..... Amigos mfos, bajemos parla escalera peque-¿Usted aquí, señora? d1Jo, dudando entre la quietud
creto, como si una orden suya bastase para decidir la vi· fl.a · saldremos por las cuadras ......
da. ó la muerte de un hombre ..... .
y la alegría.
Llamó á su ayucla de cámara y le dijo:
La dama no reapondió; entró, y dirigiéndose hacia ln
-Dispongo, por una hora, de ese poder. Al entrar en
-M.e voy, James; si le preguntan, diga que hace uua habitación alumbrada, atravesó el vestíbulo y el salón y
esta casa, me bastaba pronunciar algunas palabras para hora que he salido.
llegó al gabinete de Redel. Allí, con un ademán tran•
que el conde se salvase. Él mismo se ha perdido. E'"as
y se fué. E&gt;n el vestíbulo, la SeH.ora ?i:Jossler pidió que quilo,
se quitó el abrigo y el velo y mostró el noble y
palabras no las pronunciaré.
la
anuciaeen
á Yalentín, y James el ..ayuda de cámara inEl eem hiante alterado de la señora Mossltr se esclare- glés con flema un tanto irónica, contestó que el señor triste semblante de la Seflora de Contras. Rf'del perma•
ció. Crf'yÓ que empezaba á ver claro en aquel mil:!terio. conde habla salido, haría próximamente una hora, y al necía ante ella, trastornado par la emoción, devorándo la
loe ojos, dudando de su presencia~ loco con aque) :a
-¿Se trata del asunto de que hablaba ese Bouecarée
la sefiora Mossler á dónde había ido, dónde con
dicha iueaperada. La condesa le ofreció la mano y dtJo
e@ta meñana? ¿He:b!a, en efecoo, un peligro para el honor preguntar
podrfa
encontrarle,
el
criado,
impasible,
contestó
que
el
y acaso para la vida de Valent!o? ¿He adivinado? ¡Rba- seflor no había dado ninguna orden y que ignoraba sus con voz grave:
-No he querido que ese duelo se verifique sin haber•
póndamel ¡Infórmeme! ¡Debe usted hacerlo! ese secreto proyectos para la velada.
nos visto. Usted no podía ir á mi casa y no he vacilado
no le pertenece.
Entonces la sefiora "Moesler tuvo la noción espantosa y en venir á. la suya.
El viejo la miró fríamente y dijo con tranquila enerclara de lo irremediable. Sintió peear sobre ella y sobre
-¿Pero no teme u~ted qu~ la hayan espiado, que la h,a•
gfa:
Valentín aquella fatalidad que Eliphas invocaba, y se yan conocido? ...... 81 ~or m1 ca~ea corriese usted algnn
- :~fo r-abrá usted nada.
-¡Oh! ¡Está bien!"Yo encontraré á ese hombre, yo le jozgó impotente para pene~rarla, para combatirla, ~ara peligro mi dt:Sesperac1ón sería mmensa.
arrancarla su víctima. Se v16 enfrente de lo deeconoc1do,
Aqu~I cuidado por su tranquilidad, por su reposo, do·
hart' hablar, yo desharé sus proyectos.
oscuro y amena1.ador. Aniquilada, sin intentar más es• minando toda otra preocupación, conmovió tan proÍUn·
-X o tendrá usted tiempo.
fuera:oe, comprendiendo que nadapo.dría pr~valecerc~n- daroente á Enriqueta, que las lágrimas asomaron á su~
La anciana adoptó un adf'mán soberbio:
tra la sentencia inexorable del destlr'o, ba1ó la eefiorml ojos.
-¡ Por la vida de mi hijo, pagaré cuanto haga falsa!
-¿Dónde? ¿A qui én? ¡No! ¡Toda su riqueza será. im- eecalinata, subió en el coc~e y se volvió á .ªª casa.
-No pensemos e:n mí, dijo. ¿Quién se ocupa además en
Durante este tiempo Ehphas se encamrnaba á Mont- Jo que yo bago? ¿No soy la mujer iaás abandonada? Se
potente! ¡Su irresistible río de oro no servirá de nada.!
-¿Pero quién va á heril á Valentía? exclamó la Sefio• martre Era un hombre metódico y exacto1 que ba~!a las trata de usted, querido y leal amigo, de usted. que arries•
ra Mossler, alterada por la resistencia de Eliphas. ¿U s· cosas c~mo deben hacerse. Había prometido á :Matilde ga tan locamente su vida y á quien quiero defender con·
que iría á llevar respuesta li. BouEcarés antes de las seis, tra todos y con~ra sí mismo.
ted?
-No, señora, ni yo, ni mi hijo, ni nadie á quien usted y á. las 1:eis menea cuarto !.legaba á la calle de Ramey, á
-¡Oh! Yo se lo ruego, exclamó Redel; no nos ocupepie, con el paraguas (debaJo del hrazo. No ten fa el as- mos de eee miserab le asunto¡ ro turbemos esta hora, ts n
conozca ni á. quien él haya hecho dano. Un desconocido,
pecto
de
un
justiciero;
su
cara
era
pacífica.
81;1-bió
la
esun pobre ser, tan desmoralizado como él, pero más expreciosa para mí, con vanos debates. Déjeme usted oh·i&lt;Cueable porque es menos dichoso, ejecutará la sentencia calera infecta y grasienta cuyas paredes sahtroeas su- dar todo lo que no sea la dicha de estar en su preaencill.
daban
gruesas
gotas
de
agua.
Al
llegar
al
quinto
piso,
pronunciada. Agente Ol!CUro cte la fatalidad 1 matará, por¡Qué me habla usted de mi vida! ¡La hubiera dado ci l.'u
que debe matar. Usted quedará sinceramente afligida; llamó encasa de Bouscaréa y, bien porque estuviese can• veces por la alegría que ahora siento!
sado
de
subir
la
escalera;
ó
dominado
por
violentij
emoyo, libre de todo remordimiento. El destino se encarga
ción, tosió con esfuerzo: La puerta ee abrió Y apareció el
( C.,ncluirá) .
de todo.
- Pero usted puede aún perdonar. "El iphae, ee-l:o etrpli- ingc-niero.

�LA CAJA DE AHORROS.

Al Puerto de Veracruz.
Esquina 2•1 de Monterilla y Capuchinas.

Con inversiones garantizadas.

MEXOO.

Socie•dad Anonirna.

EN ESTA SE11ANA
Gran Realización de Corbatas para Caballeros
DE

$1.50, $1.25, $1.00, ú.75, á 0.50 centavos.

CAPITAL SOCIAL, $100,000.

Presidente: Serapión,Fernández,
Gerente: Dionisio Montes de Oca.

M
' Corbatas

El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.
11
La Caja de Ahorros con Inversiones garantizadas" expide Pólizas de cien, dequinientos y de mil pesos, cobrando mensualmente treinta centavos por las de $100i
un peso por las de $500 y dos pesos por las de $1,000.
Con tan pequeñas exhibiciones esta benéfica CompatHa, favorece por medio de
sus Pólizas el ahorro, con múltiples utilidades en todas las clases sociales, lo que
proporciona asegurar una fuerte suma de dinero, para reCibir la de 11 La caja de ahorros"
á. determinado P,eriodo de tiempo, 6 ántes, según sus estipulaciones.
11
La caja de ahr.rros' proteje al pobre, presentándole la mejor manera de aborar, y ofrece al rico un-negocio lucrativo y ventajoso, en que, con pequen.as in•
versiones, pueda obtener una gran utilidad.
Para comprar las Pólizas de 11 La caja de ahorros." ooúrrase á la Oficina Principal, calle de CADENA NUMERO 6, _por medio de los Agentes de la Compafiía, debidamente autorizados.

raso extra, modelos nuevos

_1

IffiARA'111111\\ l1 _

REMEDIO VEGETAL.

ES Ple
ó
ASMA y CA TARRO!J ..g_ c1GARRILLOS

CIUDAD DE MÉXICO.

(Cajita 2 fr. ~
el Polvo
J. ESPlC. 20. rue S;aint~Lasare. PA!\lS, v TOQA8 FARMACIAS v D:SOGUERIAS.

El próximo sorteo, con premio
mayor de

'$10,000
se verificará en el Pabellón Morisco,
,á. la.s tres de la tarde, el Jueves
14 DE ENERO DE 1896.

bajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada

uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

DESCUBRIMIENTO INDIGENA.

Fondo: $ 28,000.
~~

PREMIOS:

UNI CO ESPECIFICO QUE CURA RADICALMENTE

r

Corbatas

novedad, modelos extra-ricos

LA JIRIGUA, EL VITILIGO, LA LEUCODERll!A O AGRO!UA PARCIAL

CAS.A DE SALUD
' DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

s

~(MAL DE LOS PINTOS)~

Par enfermos dementes en general
ENTLALPAM
DIRECTORES: A. de Garay y Gwtllernto Parra.

Edificio com,truido con todas las reglas de ]a higiene,
inmensa huerta y jardines, amplios corredor"ª• baños, salones, recámaras especiales para todos los enfermos, departamentos independientes. Se cuenta con todos loe úti•
les medicamentos é inetrumentos necesarios. Médicos
in~rnos, practicantes y enfermeros inteligentes. Decente y nuevo mobiliario, asistencia constante y eficaz y
buena alimentación. Especial para el tratamiento de la locura por el hipnotismo.

1 Premio de . •. • $1 0,000 .... $ 10,000
,.
.,
., 1,000.. . . ,, 1,000
,,
500,.....
500
u
,.
,.
200 .... ,.
200
2
,,
,.
1 oo.. ....
200
1O
,.
.,
50......
500

1
1
1

,gg ..

$ 1 0.000 ···· ······ ··········$
2 Aproximaciones de á. $50; una
anterior y otra p?stcrior al mi~

..845 Premios que hacen un total de $17 .700

PREPARADO UNICAMENTE POR

$6 0 , 00 0

mero premiado con los
$ 1 .000 ........... .. . . ..... . . $

~ .Í?
y

mayor de

,se verificará en el Pabellón Morisco,

las 11 a.m., el J u eves

·~

CH. FA V, Perfumista, 9, Ruede la Pa1x, Paris
(611ardarse de fas Imitaciones y Falsificac1ones. - Sentenci.1 de 8 de Mayo de 18?5).

J'!mil:C.A. ES:E'ECI.A.lo de .il'l!:l'l'ES de 'l'OC"ilOll, para :!'.A.SEO y 'l'E.A.'l'llO
CREMA CAMELIA, CRfffl'A EMPERATRIZ.

P0LV'0Sparo en:polvar los cabelloa. Blondo, blnnco,

ROJO y BLA#CO en chnpeta1.
ROJO VEGETAL en polvo.
LÁPICES eapectnles pam ennegrecer

oro, pina y d!awante,
BLAIICO de PERLA en polvo, blanco, roseo, Rache!.
POMADA ROJA para loa labloe, en bote1 Y en rollos.

peatafia!i

y oejaa.

Ln&lt;1 P,nlfndos".tle C.H. FAY se encuentran en el Mtllldo entefil, en casa de los Prineloales .Perfu""stu Y Droguistas.

24 de Diciembre de 1896.

ESPECIALISTA

Colima, Méx., Calle de los Almacenes.Nº 94.
Cada frm co va acompañado del plan cmativo y las instrucc10nes para usarse.
Se envía por correo certificado, al recibo de

bajo el plan s1gwente_:
. 80,000 BILLETES.
FO NDO: $320,000.
PRECIO DE L OS BILLETES:
Enteros: $ 4.00.-Medios: $ 2 .00.
..Cuartos: $ 1.00. - Décimos: 40 cents.
Vigésimos: 20 cents.

PREDIOS:
1
6

l'I O

$ 3.50 centavos,

EPol,odeirro1 e_spemal preparadD coa Bismuto.

HIGIENICO,
ADHERENTE,
INVISIBL.E
§ola l)tcom;en:ada ezi lai§zpo:tción l!.IJiVtnal.dt tBBS. •

1 00

El próximo sorteo, con premio

,á

Se manda gratis á quien lo solicite el "Opúsculo sobre enfer~--------------------------,---::c--..,...,.. medades de la Piel" y Certificados.

ouT I N

200

Y todas aquellas enfermedades que cambian el color 6 la textura natural cte la piel: como eczema, hérpes, sarna, lnentagra,
tilias, prúrrigo, psoriásis, lepra, pitiriásis, ictiósis, efélides (pecas,) cloasma (paños,) empeines, barros del rostro, sifilides.
&amp;. &amp;.

Para los enfermos que vienen de los Estados, loe hombres Solos 6 las personas de ambos sexos que tengan que
sufrir cualquiera operación, les es muy ventajoso este
departamento. Tienen los pacientes aire puro, c1ima
excelente y no malsanocomoen México1 rec.á.maraeapecial
mejor que en un hotel, bafioa, ropa hmp1a, peluquero,
buena comida. médico, medicinas y asistencia médica
constante, y todo esto por un precio muy inferior á. lo
que gastarán en otra parte mal atendi~os. Sal.a de opera•
ciones estilo moderno y arsenal de rnstrumentos com pleto.
Para mayores informes dirigirse á. los Dres. Guillermo
Parra, teléfono 443, apartado 682 (calle de León núm. 9),
y Dr. Adrián de Garay, teléfono 1344, apartado 778 (1~
Pila Seca núm. 8.) El Dr. Parra es Director de la Compañía de asistencia Médica y Cirujano del Hospital Juá.•
rez. El Dr. Garay es profesor de Anatomía qnírúrgica en
la Escuela de Medicina y cirujano del Hospital Juárez y
del Asilo Eapafiol.
I',.,

i8:::::: 2b:228
,000

una anterior y otra postenor al
número premiado con los .....•

DEPARTAMENTO ESP.KCIAL 'PARA ENFERMOS, D.K MEDICINA Y CIR.UJIA.

•

,. ::

'200
••
.,
••
1 o.... ..
2 Aproximaciones de á $ 1. 00;

La actualidad,la atracción del momento, ese freneeíqua ha poseído á París durante el paso del Soberano de todas las Ruaias, ha cambiado todas Jas
imaginaciones y operado una cuasi revolución en las cosa.~ de la Moda. La más'
pequefla insignificaocia1 el trapo más minúsculo, más gracioso y máe coqueW
que .nunca, revela ahora. su. sello slavo, lleno de originalidad. El cuadro desgra01adaD:1ent~ muy restrmg1do reservad&lt;? á las M.Jdas en nuestro periódico, no
nos perm1~ citar 1_:LQ.OÍ los nombres. te~mmadoe en o:ob ú «ow)) deque están eri
za.das las rnnovac10nes; esta descr1pc16n por lo demás no haría aventajar en
nada á nuestras jévenes lootoTas, que sin duda preferirán dejar en todo á las
Srita.§. H.unsinger H~as., l! calle de la Independencia 4., el cuidado de darles l&amp;
exphcación y deaatLBfacerlas con su talento y el gusto excepcional que ponen
en todo lo que hacen.

·25

1 00

260
460

Premio m.,1,yor de .... .. . .. . 8
Premio principal de . . . •.. .,
Premio principal de, .... ...
Premios de $ 1,000 . .. ... .,
Premios de ,. 500 .... . . .,
Premios de ,. 200 ..•... .,
Premios de .,
1 00 . . .... .,
Premios de ,.
40 ...•.. ,.
Premios de .,
20 ···· · ·••

1 00 Premios de 8

(i(),

aproximaciones

al premio de S W,000. . . .. .•••••• 9
1 00 Premios de S 40, aproximaciones
al premio de 82),000..•.•..•••.• s

60,000
20,000
10,000
5,000
5,000
5,000
1 0,000
10,400
9,2 0 0

t 00 Premios de S 20, aproximaciones
al premio de B 10.CXX). ..• .. .••... 8
2.000
799 Terminales de S 20. que se deter•
minarán por las dos últimas cifras del billete que obteoga el
_premio mayor de S. 60,CXXI •• ••.. 8 t 5.980
799 Terminales de 8 20, que se determinarán por las dos últimas ci·
fras del billete que obtenga el
pre.mio principal de SW,00).••• s 1 5.980

-2.761 1:emioa ,;,ue h:a.cen un '1'ota.lde ..

-----

$ 178.560

za'""Todos los sorteos están bajó la vigilancia
y áittcción personales del Sr. D. Apolinar Castillo,
·interventor del Gobierno. y de 1.10 empleado de la
Tesorería General de la Nación.

-Oflcinas:

r

~~

6.000
4.000

San Fra.ncisco núm. 12.
U. BASSETTI, Gerente.

~

W.otF

uNI fN

9EPUBLICA MÉX I CA NA

�~ermanos,
GERENTE G5NE&amp;AL.

ELABORADORES.

ESPECIFICO

Antivenéreo de Beltran.

'
'l'OMOD

M EXICO, DOMINGO 't7 DE DICIEMBRE DE 1896.

CON LICENCIA DEL SUPREMO GOBIERNO,
~.,~~Concedida en Mayo de
NO CONTIENE MERCURIO NI YODURO

-

--

El que subEcribe, profeEor en Farmacia de la Escuela
dfl Medicina de Jffríco

1

'

?

1

Certifica: que habiendo analizado el

1

- -

.

-

\.)~\FICAoo

~

l)E LA

"ESPf.CIFICO A~TlVENEREO DE BELTR.A:X"
ha encontrado en él ninguna substancia nociva al or;g~nismo, ni minerales de ninguna especie; su composidón es puramºente vegetal y las plantas de que estácom1 1:esto son todas muy saludables y muy apropiadas para
-ia curación de las enfermedades de la sangre.
A pedimento de los Sres. Beltrán ller manos, doy el pre·
u·nte en México, á 25 de Enero de 1894.

¡SANGRE!

DO

1
1

EL MAS EFICAZ

'

Que se conoce en l.. Rep(tblica.
56 Aflos DE EXITO.

Eugenio L ' '.loussainl.

HERMANOS.

DEPOSITO: Chavarrla 19.

-- -

-

Apartado número 157•.

MEXICO

~~

lJll!l!PACBO PABA YENTAI! POR MENOR, ~ DEL RELOJ, NUMERO

8,

Esta medicina, además de ser infalible para curar cual-quiera enfermedad que tenga por causa la impureza dela sangre, ya sea heredada ó contraída, y especialmente
las úlceras inveteradas, tiene la ventaja de no sujetar al·
paciente á un régimen severo, ni le impide dedicarse á
sus ocupaciones; pudiendo, además, hacerse la curación.
en absoluta re3erva aun de la persona más allegada. S11
eficacia y méritos no necesitan eucomiaree, pues su use&gt;
constante durante más de medio siglo y su venta ca:ia
año mayor, son claras manifestaciones de los excelente&amp;
resultados que se han obtenido de ella¡ recomendaciónindudablemente superior á cualquiera otra.-BELTRÁlC-

.

-

BAJOS.

Mosler, Bowen y Cook,· Sucesor.
(ralh?

ae

la Gtlcaicería número ~Vt,
ANTES EN LA. LA. 2111 CA.LLE DEL ~ DE MA. YO NUM. 4..

Surtido completo de las afamadas cajas de seguridad "M OSLER"
CONTRA ROBO Y

CONTRA INCENDIO.

&amp;crito,rio&amp; Planos, Escritorios de Cortina, Carpetas altas para tenedor de lioros, Si.llones giratmios de tornillo y resorte en gran varied,ad
Archiveros, Prensas para copiar, libreros giratorios,
Libreros con cristales, .Ajuares de &lt;:Uero para despachos, Máouinas para escribir y dernái3 muebles para oficinaJJ.
La máquina para escribir ~"Es:rnith-Pre:rnier."
UNICO AGENTE .EN LA REPUBLICA PARA LAS CELEBRES BICICLETAS "CLEVEL.AND."

El más completo surtido de accesorios para Bicicletas.
CONSEJO DE ADMINISTRAOION
l'reeidente, H. R.

F. B. McKKRcnzR.

LA CERVEZA. FERRUGINA,

Director General, Eoo. W. BnowN.

Vice Presidente, PASTOR DE CELI_s.
Vocal, .A. PEYTON.
CONSEJO DE VIGILANCIA
F. R. G1c:R:ssEY_-

N1cKERRON.

"'lllSI.EY

BRADLEY.

SOCIEDAD NACIONAL COOPERATIVA

De Ahorros y Construcción de Casas,
ORGANIZADA CO~"'FORME A LAS LEYES DE MEXICO
- -Capital subscrito J 150,000.00--

,.

&gt;l

n

»

)1

&gt;I

ll

&gt;I

»

&gt;&gt;

n

n

l.SO valor efectivo al fin de 95 meses $

6.00
30.00
60.00

n

n

n

»

n

n

»

&gt;I

»

»

)1

ll

l)

11

n

n

»

o

n

n

300 00
n
1,000.úO
I&gt;
5,000.00
&gt;, 10,000.00

300.00 ))
))
U
)J
l)
U
)) 50,000.00
Se venden accionPs al contado á $ 50.00 cada una, cuyo valor efectivo después de 95 me3es ea de $100.00.
.Acciones de venta. Se solicitan agentes.
J)

))

))

))

Se recomienda á los anémicos, á las jóvenes clorótica!!,
y á las personas debilitadas por una prolongada perm•·
nencia en las rel!'.iones cálidas v m!l:saaas.
De venta en casa de los Sres. ·E. Dutour y Comp., Agen·
tes Generales; en el establecimiento de la Sra. Viuda d►
Geniny Comp., ~ de Plateros número 3, y en todos loe
principales establecimientos.

AVI.SO

Se reciben exhibiciones de $1.80 á $ 300.00 mensuales.

Ex::übición mensual de ip

RECONSTIT0 i: E.NTE, EXQUISITA Y DIGESTIVA.

1)

Dlrl¡lrac á EDO. W. BROWN, Director General. Oficina, Banco Hlpe&gt;tccarlo Núm. 5.

lladame Ana Chesneau, Sucesora de Mme. Clara To11•
asaint, de la calle de Plateros número 4, México, tiene la.
honra de participará su numerosa clientela que ha tra~ladado su salón de Modas para vestidos, á la calle ¿~
Santa Isabel N? 10, adonde recibe órdenes.
CoRT.&amp;S BLEGANTE5 Y DK ULTDfA MODA •

Especla.lldad en trajes, para · n.ovin•-

&lt;rel~branao la Pascua.
DlbUjo de Carlos Alcalde.

..

•

N014B~O 26

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91835">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91837">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91838">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91839">
              <text>25</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91840">
              <text>Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91841">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91858">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91836">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 25, Diciembre 20</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91842">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91843">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91844">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91845">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91846">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91847">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91848">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91849">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91850">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91851">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91852">
                <text>1896-12-20</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91853">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91854">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91855">
                <text>2017459</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91856">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91857">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91859">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91860">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91861">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="906">
        <name>El fantasma erróneo</name>
      </tag>
      <tag tagId="905">
        <name>La misa de navidad</name>
      </tag>
      <tag tagId="903">
        <name>La noche buena del poeta</name>
      </tag>
      <tag tagId="902">
        <name>La noche mala del diablo</name>
      </tag>
      <tag tagId="904">
        <name>La tragedia del juguete</name>
      </tag>
      <tag tagId="895">
        <name>Leopoldo Frégoli</name>
      </tag>
      <tag tagId="907">
        <name>Santa Claus</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3523" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2165">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3523/El_Mundo._1896._Tomo_2._No._26._Diciembre_27..ocr.pdf</src>
        <authentication>2fa2ec2d1992cb8add2c9a422b8d7a4d</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117345">
                    <text>~H:L/rfM.N

~ermanos.
El, ABOR.U&gt;OREil.

GEREXTEO~

ESPECIFICO

Antivenéreo de Beltran.

'
TOMOD

M EXJC O, DOMINGO Z7 DE DICIEMBRE DE 1896.

CON LICENCIA DEL SUPREMO GOBIERNO,
~➔~~Concedida

en Mayo de

NO OONTIEKR MERCURIO NI YODURO
El que aubEcribé, prcfEl!Or en Farmaria

,te la .&amp;cuela

-1.e Jltdicina &lt;7,. Mé.mo

?

Oertitlca: que habiendo analizado el

u~\FICAoo

~

"BSPKOtrlCO A~'TIVRNEREO DE BELTR..L'\"

¡SANGRE!

.., ha enoonlrado ea él ninguna eubsiancia nociva al or•
,pobsmo, ni mineralee de ninguna especie¡ au compoeiriGn ea puramen&amp;e vegetal y las. plantae de que eetá com1•1:eet,o aon todu muy aaludablee y muy apropiada&amp; para
~h cmaci6n de laa eníermed:idea de la 'IIBDgre.
.A. pedimento de 108 Sru. Beltrán Hermano,, doy el pre·
fl-ate en México, , 25 de Enero de l&amp;l4.

EL MAS EFICAZ

Que se conoce en l.. República.
56 AROS DE EXITO.

Eeta medicina, además de ser infalible para curar cualquiera enfermedad que tenga por cauaa la impureza dela sangre, ya eea heredada ó contraída, y eapecialioonkt
lu úlceras invtJteradas, tiene la ventaja de no sujetar at
paciente á un régimen severo, ni le impide dedicaree ,
aoa ocupacionea¡ pudiendo, adem'8, haceJBe la curacióa
en llbaoluta reJerva aun de la penona m'8 allega.da. Su
eficacia y méritos no necesitan eucomianse, pues au aao
constante durante mitl! de medio siglo y su venta oa:la
afio mayor, son claras manifeat.acionee de 101 excelen•
resultados que ae hau obkmido de ella; recomendaci&lt;&gt;aindudablemeñte superior á cualquiera otra.-B&amp;LT&amp;ÁJI,
HKIW.\.1'08•

DEPOSITO:

Ch■,,arrla

Eugenio l. 7O'Ull-3ainl.

19.

A11•ru•o num•ro , • .,_

MEXICO

l). .~CBO PAIIA VP'US POR MENOR, ~ DBL Rzl.oJ1 NUJIBRO

R,

B.UOII.

Mosler, Bowen y Cook,· Sucesor.
(talle ae la Glcalcnia número ~f.
.A.NTES EN LA. LA. Jlel CA.LLE DEL &amp; DE HA.YO NUH. 4.. .

eo ■ pleto

Surtido

de las a ramadas cajas de seguridad · • M OSLE R"

CONTRA ROBO Y CONTRA INCENDIO.
~

Plat1os, Escrilonos de Cortina, Carpetas ollas para tenedor de Nhros, Sillones giratorios de tornillo y res&lt;Yrte en g r a n ~
A.rcl,,iveros, Prensas para copiar, libreros giratvrios,
Libreros con cristales, .Ajuares de cuero para despaclws, Má.uuinas para esaribir y demás mtwhles para oficinas.

..

La DU'iqn.ina para escribir ~~Esn1.lth-Prenrler."
UNICO AGENTE .EN LA REPU13LICA. PARA. LA.8 CELEBRES BICICLETAS "CLEVELAND."

El más completo surtido de accesor-los par-a Blclcletaa.
OONSE10 DE ADMINISTRACION
Praidente, B. R.

Yice Preeidl!nk!, PAsroR DK Ci,:us.
Yocal, A. Pn·Tos.

NrCKBRIIQN,

F. B.

CONSEJO DE VIGILANCIA
F. R G KRl•SE\":

Me&amp;:KRC::IIZR.

LA OERVEZ! PRRRUOUU.,

DireciOr General, Euo. W. BaowN.

\\' l!ISLEY BRADLKY.

SOCIEDAD NACIONAL COOPERATIVA

De Ahor-r-os y Construcción de Casas,
0RGA-?IZAD.A
-

co....-¡.•on:ITTC A LA!S LEYES DE MEXICO
-Capital ■ ub■c:rlto J

,.~

,,• ,." :io60.00
o.oo ••

10,000.00
60,000.00
8e wnden accionP,f! al contado á $ 60.00 cada u.na, cuyo "Valor efectirn deapuée de 95 me3es ee de $100.00.
Acciones de venta. ~ solicitan agenwe.
Dlrlctra• • lDO. W. BIIIOWN,

Be recomienda á loe aoémicoa, á 1111 j6venea clor6~icMr
y á laa personas debilitadae por una prolongada perna•
neocia en laa reeiones cálida@ " m~:sa::ias.
De venta en caea de los Sres."E. Dutonr y Oomp.1 Ager,•
lee Generales; en el eetablecimieoto de la Sra. V111da c,,..
Geniny Comp., ~ de Plateros número 3, y en todos loe
principales eatablecimientos.

150,000.00--

Bereciben exbibiciQn~s de$ l.80 á $300.00 mem1ualea.
Ex:.tibición mensual de $
l.80 ,-alor efecth-o al tin de 9¡; meaee $
300 00
•
lt
•
"
6.00 •
•
11 •
"
•
•
,.
J ,UOO.UI
•
u
• "
30.(lO •
• • n "
M
5,000.00

••

BECONSTl'l:0 :i:KNTE, EXQUISITA. Y DJ:G:BSTIV.A.

11

,.

Dir■ctor G•n•r■ I,

•

•

• •

"

•

•

11

p

..

..

.,

Oficina, Banco

Hlpot«■ rlo

Ni.m. s,

Madame Ana CkesnPan. Sucesora de Mme. Clara Too•
seaini, de la callti de Plateros número 4, Méx ico, tit:ue 1&amp;
honra de participar ti. ea nnmero3a clientela que ha tra~ladado su salón de Modas para ves,idos, á la calle ót
Santa Isabel N~ 10, adonde recibe órdenes.
ÜORT~ ltl,J:aAXT Z. Y U.E l"LTI:11.A '.IIOOA,

Especlalldad en traje&amp;, pnrn no,·10•-

~el¿branao la Pascua.
D1buJo de carlo8 .Al&lt;-Ol&lt;l~.

•

NID4•º 26

�27

EL MUNDO.

410
''EL

MUND9-''

IIKllAlllAKIO ILUIITIIADO.
hlMHe 4S4.--Calle df Tib1mio n.im. 20.-.Apartado 87 ~.
ICUIOO.
Tocia. la co'"'"""ndenrl■, d•be dirl~
al eerencedeesie perl6dl.co,

:La iroacrici6o , El, MrN DO vule $1. 2.5 centav011 al mee,
oobra por trimePtffll adelanti.doa.
!fw:neroe l!tlt'ltoe, 50 cent-avos.
•
Á.TIBOII:, raz6n de Is~ plana por cáda publ;cación.
Todo pa,;o d•lie .-r pl'l'ti~amentl' adel11utad11.
&amp;Ell'TllAI&gt;O COMO ARTICOt,O D ■ SJl:OONDA CLARlL

'J •

• ""-1'.enteft exclneh-oe para los Totadoe lJnidOI! y Cana•
cU Tlie Bpanieh American 11ewspa.per Company, 136 Liberiy SLNew York, E. U.,.

1:'11 ¡Jolitirn ilr í¼ltrico rn 18!HL
Al caer como un grano de ar.&gt;ns deeprt&gt;ndido de una
clép@idra para rodar y p&lt;'rdnee en la b i•lori" de loa tiempo!, el Yit'jO afto egonlz11nw, nos dPjll de ~11 pe~o por la
Tida r,11eionfll tma mela lnntino•a, que todavfa 'P""'i•te
en las v8g1tedades de la memoria, ames de eer ub orbióa
por la 81ltnbra que S'ie,·t-e la noche en lcrs e•pacioe. 1Ex•
trallo poder de la coneieocia humano el de •slir al encuentro del pon•i,uir y a1 rancar le s11A ,ecretnPl Pero mAravillo0a facultad la de convertir atrás la mirnda y penetrar en el santuario de los rronerdos, y volverá Yivir em
e:iis~enoia qn!' ya no e~ nue~tra, porqne al apsrtaree de
nueetro lado •e llevó artera.mente algo de no~tros mismos. Y frente l'f!tflB doo sombras que le aalen al l'ncnen,ro: Ja del seutido paeado y la dsl porvenir presentido,
el espíritu, in•troido en esas dos facultades que los Jógi•
cos ha.el'» pre•idir á kldo conocimiento-el acuerdo y la
diferencia-eetabl1&gt;ce sos graode, eínteeis, fnnda sna indeetracti bles premiao~. elabvra sus m,.cizaR generalizaciones, que Pn cuerpo rle ciencia ~on!:tituyen In base del
progrePo en la inacabable, imperecedera ley de la vida
eterna.
Y problemfl de vida era el de e,,t.a joven nacionalidad
hace poco más de nn cuarte de siglo; problema hondo y
fnnd~ment.al, porque en él se entreme1.claban v conÍlln·
día.u por modo di verso y en ca6L1co tropel, factores diefxnboloe y elPmentoe hf'tero({éneoi,, perteaPCientee á un
grupo humano. que en los primeros pw,op de e11 aut.ono•
mía, aparentaba ya loexplicablee debilidades, impenllll·
dae laxitndee, caneancioe extempd'ráneoa, eem1&gt;jante al
héroe del dramaLuriro noruego, herido en plena juventud
por triEte ley heredit.flria. L.i desconsoladom pl'('gnnta
que servia de e:xp!icación al programo pol!Lico colonial:
-,hay en eeta 111vupaci6n medios de existencia propia?
¿es viable e.te nucleo de eéres humunos para realiur los
alt-0s linPs de un Estado?-volvla á rtlllBCer en el fondo de
toda.s Las conciencias y renovaba laP dcdaa en todos los
ánin10P. Pera vislumbrar la tierra prometida, 111 República ha neceait.ado hacer lentamente una latga pertigrioa•
ci6n á través de la~ int.erminables l!Anuras del desierto;
para eoaLraerse á efe inexorable destino Jatalista. la naci6n ha tenido que someten.e 4 duras pmebaa. de !se qne
l1a aurgidn wmp1aday vigoroea;tan ciertotis que para las
eociedadl'6 como para los individuos, pasando por el cri,
sol de la deF¡!;racia, se a.scieude! Y nhoru, cuaodo buenos
ravo~ de sol han rlll!gado el sudario qneantaiio envolvie•
ra los horizontes nacionales, ya tene.woo razóu y ya tenemOB derecho para ocnpsr un J]tleat.o en el concurso que
ha abierto á lOll Estados la Ci vilizaci6n.

Diu ee, como hemoa ya indi&lt;:!ldo, •la agrupacjón de ~
dos loe derechoo contra el p.,hgro de un enemigo comun
que el' llawa la fuer&amp;a: lajuerw. cul derec/,,, rm,tra la Ju,r:11

*

.. *

.

.

Pero eEcrito está que IO!l latino-axner1oanos, rau 11naginati\•11 v aficionada á los altc,s -.uelos d4' la fantasía antA;e
que á la ri·ftexi6n y al au~lisis, han_ d~ procurar la reah•
zación del ensu~ilo de l\Iulas convutiendo en oro todo
cna uf.o tocan. Lógico era su poner q oe tras las palabras
de CleVl'land, el idealiscno ~e Atrope!laraen vehementes
impulaoe, forjando á golpe~ de entusiasmo º!' Congreso
Pon-americano. det!tlnado á dar fnrma práctica á la doctrina l\fonroe. Un gobierno_tomó á_sn cargo 1~ convocaci6n de tal Arnmblea v la diplome.c1a pueo en Juego toda$
!se nrmlll! de en ar!'enRI, repleto rle abnndan•e di11léctica
v copio!lll rect.órici.. Olddáronse los iniciadores de~ provecto q11e loe ínterewe llOD IO!! que ligo.ti á lo~ pueblos, Y
que el cambio de mercancfae ha sido el ':lu" ha '!ngendra&lt;.lo el cambio de idt-aP, ¿Q,w nmncon11101dad_demtereses,
qué 60hd:1ridad ,le lw~l10&lt;1 &lt;l~. ord .. n econótn1c~, qn_é con•
t.~ct.o de riqnezae púbhca~ exIStt- entre las nac10nahdndes
Jntiñ~am ..ricana..? Apenllll no grupo de p_oetas de?S~t'n•
ti~tllll ha rot-0 la~ fronteras purn compartir sus misuciamos y b&lt;'ber en la misma copa el opio de SU!! enaueiloo,
Afectos platónico~, Pimpstía~ idt'ales. comercio de e.iLrojM, tdficoe de ripios: h" aqui ,t r.odo lo q11e ~e redu~ el
material que había de een·ir de b~gazo ti la industria legielativa pan-1m1ericaoa Y con tlllee elen,entos, el proyecto debla iracnFar y [roca~ó.
En bases má,, •61Idae ,., apoyan las rela~iones soste_nl •
dBl! entre Mél&lt;.ico y loe Estados Unidos; nm¡¡una nación
como la nuestra en aptitud de apro,•echAr eeaa corritmtes,
que en forma de prod11cto~ utilizAblee para nueetro progre.;o en aumento, de cap!~!\le~ _incorporados. al trabajo
nacional y en forma tilmb11•n ~e msLruct1voe 11¡emplo_ ¡&gt;a·
r., nuestm nacieute deruocraCJa, no.q llegan de la nac16ncol0Ro. tfo es mucho que en la resolución de ijll8 problemas interiores fijemos allí nuestrAI! mirad11s, ~nando del
carácter de esta re•olnción dt&gt;pende buena Muma de loe
nue~trot!· no es mucho que 111 ca1upaña ell'Ctoral de la
Unión Aniericana baya tenido su reeona~ia en nue~tra
patria, donde, propsgilndose _en ondse, v10nen á repercutir esos rudos encuentros eoc,ales en el acto más tra~cen•
dental de los pneblos regidos por instituciones republicanas.

0

•••

de fo fuerza.•

Han tenido eet.a~ palpitantes tragedias patrias, eetos
giganteecoe esíuenoe para romper las férreas ligaduras
que parecían condenarnoe á lJl quietu.I y el reposo de loa
eneu,ñoe búhdicos, enérgierui reacciones, saccdimientoe
pod.er011os, informad06 y nutridos en la trabajosa labor
de Is lndependenci11 nacional. Ya est-&gt;e protoplaamas de
pueblos, como llamara 11n día Emilio Cl\et.elar á loa gro•
poe dieem i nadoe de este Indo de acá del Atlántico comienzl!.n á intt-grarae; Y" se ~,,. en ellos iniciandÓ e!I.II
labot preliminar que pre India la coneolidacwn de la libertad, como nna !unoión de la ley onivereal de la economla d,; la~ fuerzas; yn loe primeros gérmenes de ideas
sembrads.a por gloriosos ilusoe en el \'Seto tnritorio de
la República, bau 11mpei,ado á eet.tlllar b11jo la tierra que
conserva todavía las huellas de conmociones volcánicas
empapada á trechos de e ingre y agriet.ada por la sed in'.
mens20 del aga" de los &lt;lielos.-AI aalir de la rnda .ncba
que· 11.Bfgnrara eu segunda independencia, la naci6n se
~ penenad.o de la _en¡;rema inj11e~icia de que fuera -victima, Y á la evocación de eue desdiohJis, una idea-madre
una idea de propia conservación, ha anidado en tod~
loe eepíritus Y ha fermentado en todae lae concieocias:
la que, l11nz11da por el Presidente de la :&amp;&gt;.púltlica del
Not1e, ha tomado forma adecuada á nuestras cirennstanciaa hiet.óricas en laa declaraciones contenidas en el mensaje presidencial de 1? de Abril, referentes á la inf.erpretsción de la doctrina llfonroe.
Para nosotros-y lo hemos escrito en eeta~ columnaa
con ocasión de este debate-ninguno de 101! actuales Jefes de &amp;tado del continente americano más autorizado·
para alzar la voz en defema del principio de la li0bet11n!I\ nacional; ninguno co•,io este t&lt;11oldado de la democracia contr:s, la uaup:ici6n extrsnj_era, primero, dellpuéa como Pree1de0Le de una Re-púbbca que recoJociendo loa
derechos age•oe, ae ha hecho acreedora al reconocimiento de @ua derecboe propios,&gt;-La doctrina Monroe Bllf
interpretada, no constituye un acto agreai\'o haci~ ln,,
nacionee de la vieja Europa; no es un cartel de desafío
lansado á la raz. de pueblos a1wgos, no ee traduce en ac•
l.!&gt; alguno que tienda á IIDStraernoe de la eolidaridad que
hga il todos loa Est.adoedeJ mondo civili,ado; no ea eae estr~cho criterio que eepirn .á •~a 't'id.n trulloada 6 incoxnpl.,ta de la tribu primitiva que se inmoviliza en ea terruf!o: la doctrina americana eipreaada por el General

*

DICIEMBRE.

1896.

De ese modo hemoa d:,.do eoloción á ono de los problemaa más arduos y erizados de dificultades con laBc
que aun en países mejor preparadoe que en el nuestro
¡:,ara el ejercicio de la libt!rtád, se ha trop~zado en. el,
funcionamiento del ecíragio pupular.
En tales elementos apoya1a la A.droinieLmción que
comieuza ~us tareas en las postrimerfas del año de JIIDti,
la R~pública eépera poderosa infüu,ncia de nn poder público que ha sabido allanar los .obetáculos que le hansa•
lido al encuemro, y realizar la l1an~forruaci6n de un
grnpo yacente en los últimos peldaill1&amp; de la vida eocial,
para hacer de él una nacionalidad i,n pleno periodo de
desarrollo.

Ha J&gt;Odido ese gigantesc~ o~niem? dilapidar ~ndes
cantidades de riqueza soc111I con la rne11sta~c1ahdad de
nn hijo pródigo; las brechu abiertas 1\ su bienestar son
prontamente reparadas por la colosal tarea emprendida;
la sangre que m"ºª será bien pronto reEtañad!l y en los
propios eleme.ntoe qne determman eue dolenc1a.s, ee e~cuentran Jap fuent.es da su salud, el bálsamo que lo punfica v lo salva. No p.,demoe, no, nosotros someternos á
esa dura pmeba que marchitaría lae primenia floraciones
de nuestra lncipiente prospe,-idad, que, como e~aa plantas
de invernadero, ha menester todavía d.e no ser expuesta
á la intemperi~. A. est11e plllntas tropt?Bles, un brueco
cambio de temperatura las ~ace l11n~U1dl'Cer ~uaod~ to- .
davfa no circuh, en sus arterm~ sulle1ente eavu\ de nd11.
Así como al consumarse la epgunda república francesa
aun flotaban en In caldeada atmósíera tltomoa cüspel"l!03
de: principio revolucionario, difllodido, como dice en
oradc-r contemporáneo, por Tbiera en sus historias_, por
Qui ne~ eu sus disc•ueos, por lleraoger en PUB canciones
y por David en eqs cnadros¡ as( del fondo de nuestra de•
mocracia ~urgían las mal extinguida!! llamBradae de nnes•
t-ro~•incendios ci,.iles, amenazando nuevamtlnte devorarnOll c,:in eu beso de fcego.-Pero ya el pafe ba ea! vad_o
e!B dietaocia que meclía entre laa colectfr1dades hnndldaa en las primeras eta.nas deJa vid.a so:ial, eAtrecha y
míeera y las nacionalidades modernas ll~dss á.eu postrer ~{odo de des,nvolvimiento econ6m,co.
Todavía hace veinti&lt;linco aiios hubieran caido como
una ducha de Bglla fría sobre el cuerpo di' un febricitante
lu aignientes palabras¡ desprendidas del I~f&lt;?rme del General Día,, 11eerca de os actos de su admmistrací6n en
los JlfrfodOE conatitncionales comprentlidos entre 1~ de
Diciembre de J88! y 30 de Noviembre de I89fl:-•Los
pue'Jlos pobres no pueden, en _general, ~ instruiree, ni
moralizan!e' cuando no yacen 1nerte8 ba¡o el yugo del
despotiamo.' viven en lu estériles agitacíonee de la a_nar•
quia; ate:::tos á. las. diflculiades del presente, descn)dllll
preYer las eveutuahd.a dea del porvenir; lea están ce.si por
compli;to vedadas la autonoxnía y la libertad y con mayor
razón la democracia y la República; impotentes ó débiles
contra el enemigo exterior, lo son también contr~el !l»emigo interior; aus gobiero&lt;?B 80D ineets~ies y carobiad1zoe,
inca{)Jlcee de prote¡zer la vida y la.propiedad, y, ó acaban
por ,er absorbidos por un. pueblo po~ros!', 6 se consumen y deeaparecen sin de)ar en la b1st.or1a otra huella
que, á vecee, la.•de 811 miseria y 9118 snírimieotos.•-Estas verdades, expuestas con tant.a valentía y en las qne
encontramos ideas sastentadl\ll en estas columnas, nos
dan :i conocer la clave del movimiento evo1u,i vo iniciad()
pa.ra la República en eetos últi1?3oe alloe. .
Pero si la nación no podla 01 debía arrt!ll'g,\r 80'!_ con•
quistas á !OR embates de una gran _con.m0&lt;:16n política, ,
nnadee~astrl'mendascríeis que las mstLtuc1ooee democráticaR imponen necesariamente á loa pnebloe que por ell~a
se tigen; Bf podía. y lo ha hecho, agi-uparloa que.aoeotroa
bemoe llamado el.-mmtoo &lt;1rlirm, los que repre,,entan lasun:a total de los intereee8 nacionales y basar en ellos le.consolidnci6n del poder poblico. Y esto es lo qne hemos vis-to realizarse. Testimonio de este aserto es el. bat1quete
de Abril orgsoizado par promint!llt.eB peraonahdadeedel
mundo de loe negocios, en honor del General Díaz, manifestación altamen~e significativa, puesto que ella da á.
entender-dec{11moe entoncee--el abeolut-0 acuerdo entre
la ndministrnción pública y los hombree. directa~ente
inte.r8!!sdos en el ensanche de la prospe.ndaa nacional;
rnanife3tacionea repetidas en laa di ver.!88 excursiouee be·
'chae por el Jefe del Estado á variw, "eotidades_ politicas
· del paíe, y en las que eRtae han wmado pa.r te activa, y fae.
tuO!!a.

•*•

Todavía es menester qne estas institnoinnt'B ee ajuuen
á Mest¡ro eetado social, parn ello ªtl ha iniciado ya en
nuePtro C11erpo Legielatt vo uua eeri11 de rPbrmes cons·
tituoionaleg que será sometida á di8c11ei6n en l'I próximo
período parlamentario. LB Constitución de 1857 lué creada en medio de grandes agitacio,,eP pol!LiCIIB, y lo1J hombree qne en ellJI int,enin.iernn, de81Utnbrados por las
crl'acioues de momento, ar~raios por sus nobles im•
pnlsoa, l!11gestionado9 por los grandes ide11lea, hicieren
un código, no adaptable á loe rediu11dos ciudadanos que
en torno suyo se agrupabnn, sino á la medida de héroes,
tales como en eu conciencia loe pr..eentían. Eran adali•
dee de unn gran idea, porta-estandartes de noblea senti•
mient!ls, ~ro perdieron dll Viijta 111 tierra, y al colocar
eua princ1pioe en el cielo, firmaron un pacto de dioses,
no una obra de humanos. Y r.io p11dieron hllcer otra cosa; ha sido menester ona gran suma de hechos agrupados para hacer de ellos una Pímesis severa, y ofrecer sin
hipocresías á la conciencia público, loe puntOti negros
que tnchonnu la deslumbrai.te blancura de nuestra República.
Las reformas que ee i!'ician, y dA lM que ya se ha dade&gt;
cuenta en nuestras columnas, tiendi,_n, unas á concordar
anículoe con'!l.itucionalee qatl par.-cen en abierwi pugna;
o~ras, á reprímir vicios soci"l~s que nos exhibPn coxno
una colectividad en estado permanPnte de agreeión¡ otras,
á ha.cer de nueatro ej,~rcito una inetitnción lf'l?,il y bien
definida, qne no nece,iite de 111 ocu!La c'aza d,:l l1oml,r~,
ei.,mpre expuesta á aer 1rniqui1nda á ~olpes de amparos
v sirviendo de materia prima á politica,itros y leguleyos
para la elaboración de actos sensacionales. Si la na·
ción necesit.a. del ejéroito, qne es nna fnprza con determinados fines dentro del Estado, era tiempo ya de reorganizarlo y robustecerlo con la sanción de la ley y con el
acuerdo de loa cindadanoe.
La leva, que ha sido nn procedi111ientodecivilizar grupos refractarios al progrE'l!o, allegándolos á los centros de
población y poniendo ante ellos un cuadro de nPcesidades eati~feohBS, no pod(a eer, no era nn p•ocedimient.o
justificado de re&lt;1h1tación militar¡ ni los hombree arrancadoe por este medio del centro de loa boPqne~, el mejor
mat.erinl para formar ,m ejército. El servicio miliiar obligatorio es de alta justicia, ¡mee si debere~ tiene ,.J ciudadJmo para con su patria, naturol es que uno dl' !'!!toe primeros deberes sea el de e9tar prepararlo á ddenderl11.
Antano, se necesitaba nnmer&lt;ll'o cuerpo de ejtlrcitn y es,e no bastaba para las necB.l'idsdee de defensa nncional.
Podría ap1icáraéle la íraaede HerodotQ á la l!"ª" falaogt1
pel"'B:· "Son mucboe hombree, pero pocos eold:idoa ,,
El trabajo obligatorio en las pri~iones em 01 r,1 necesidad, ya que sobre los elementos &amp;anos pelll\b:111
Llrdos, yqce del fondo común babia que apau:1.r el valor
de la sub~istencia de ,eres que no devolvían 1&gt;n forma de
productos benéficos los aaorificios para ellos n-clamadoa.
El aentimen¡ali•mo penal ha. hecho ya sn ca.mino; en
el día los únicos que mereceu compaei6n p,ir pu tl;, de
los hombres huxnanitarioe son las víctimas. Dd nq•1í que
la sopr81!i6n de la pena de muerte, por 11n mnrn,mto recomendada por altruistas desconocedores de la verdadera moral social, permanezca todavía en loe codigos y qne
á ella acudan todos loe paíe8!1 ci.,1lizados en s11 tarea de
eliminar los miembros pe1'11icioe0ll del organie1110 colecth·o. Poro la collJ!ervacióo de la pena de mllt'rte no quiere decir qne ella eea aplicable á todos 1()1! 6r&lt;li?ne~ de criminales: la sociedad ha abierto su cuenta cr,rrimle nl a,-.
lito, y en ella va anotando las partidas que le fon favorables 6 adversa•. Se gradúa el delito y se grad1fa la pena: á
tal cantidad rhl rulp11. rqJ r.anti,llltl d.e CJt.•tigo, y dentro de este
crit.erio la creación de penitenciadas, como la q11~ dentro de poco eerií inaugurada en eata capital, e8 n na necesidad ingente recomendada. por todos los criminalistal!I
modernos.
Ya que nue,tros hábitos batalladores nos presentan
ante el mundo como nno de los agregados menos coexistentes .,n el c~ncepto pereonal de la justicia, ya q11e hay
que esperar un ensanche en el concepto de derechos y
deberes, transmitido por la inetrncci6n pública, qne al
meno, podamos contar con eetablecimientos penitenciarios dignos dd un pueblo progresista.

r

"~ºª

..•*

)&lt;otable e.s Is tmn@forma&lt;li6n ocurrida ".TI el pafe en el•
ti:anscurao de este at'l.o en materia financiera.
.-\.penas salvada la crisis que en el afio de 1893 noe puso á 181\ puertas de la bancarrota, y cuando todavía se
experimentaban temores de un desequilibrio fiscal motivado por una fuerte depresión en los impnes\o~; cnandoal terminar el primer año de nivelacjón entre l,ll! gasto&gt;!y loe ingresos pilblicoa, cerrado el afio económioo con un
.i1pm1bil de máe de cinco millones de pesoe, ee banpod,do suprimir lo,i descuentos que pesaban sobre loa eaeldoa
de loe empleados públicos{ particulares, y elaborar un
presupuesto que 1111Ciende cincuent.a mlllonfs, con un
sobrante calculado tímidamente en veinticinco mil peBOII,
y qne indudablemente SllCeoderá. á una surua mucho más
elevada.
Con este programa cierra el afl.o de lS!l(j, uno de los
máe fecundos y provecbo.soa para la patria, qn,i confiada
en sus elementos vitales, eepera yo la claridad del afio.
nuevo, q•e á ~andar esclarecerá. nue!tros horiY.ontes.
CARW:; Di.u DUF6o.

27 Drc,IEM:BRE, 1896.

411

EL MUNDO.

dad profllJlda di' snP f'O~brae invita á las nflex10·
nee nobles, grandes, tierna, y Foil.adoras ..
Y lo que Jo hacP. más
admirable, aparte de lae
ricas flores IitPrariea de
Bll talento pródigo, eon
eue Sf'lltimientos humanos. Frent.e á él hay qoe
dejarse arrebatar y ee i m•
pone grande y amante t.al
como se presenta. Como
un hermano.
MAmo GAllCT.\ KouLY·

POETAS MEXICANOS.
Juan d• Oloa P'eaa.

S11s obras lo revelan. El
re,•ela 8118 obrae.-Leyendo sus et'Uofas ~ll ama al
bombre. - Tratando al
hombre se aman sue es•
trofM.-Es uno de loe po·
coa casos que ofrecen la
literAtnra y la poesía.
En l\íadrid, en París,
en la Habana, cu.ando el
volumen, la hoja peri6dica 6 el álbum, coloca ante oueetroe ojos 6 trae á
CURI08ID1DES
nuestro pensamiento una
de las exquisitas ~ noblemente labradas mapira•
El inventor de la dinami!nciones de Peza, nne,¡tro
anhelo de conocer al poeHan sido tantos y tan'8 es infin.iio. Lo adrniratas la,, explo@ionea de dimOB tal como es, porque
namita ocurridas recienla entrevietB con +'I au,or
temente, quemuchasperde los C&lt;mt-0-, d,l Tl,,gtir no
aonas han llegado á peTha tenido rectificación alsnadirse de que la fabri•
r.1ºª á nuestro retrato
cación de esui poderoso
ideal: generollQ y viril,
e:rplosivo debería abolirawable 'f con fiado. sugesse por la ley . .A menudo
,ivo y digno de todos 109
destruye la vida de aquf'.
besoe que la Rima ha pollos contra quienes ee ha
sado sobre el mármol roempleado, pero ca•i con
111 de su frente bien dila misma !recueocia ha
bujada. LM frases por
prodocido fns tei-ribles
ligeras&lt;t,ne sean en el d ..s-efectoe en contra de loe
cuido de la conversación,
mismos que lo aplican
tienen ritmo y el alma la&amp;
confines sinie~tro•, com,o
eigne prenuida á allas cosucedi6 caa11do Norcross
mo á eee hilo de oro (de
atac6 al oapitaliFta Rnsque habla :Meet) imoosisell Ssge d., N~" \" ork.
Siempre que esta com•
ble
romper.~EI franco forjador de rimas es
poeici6n dl'!&lt;truct.orll. se h"'
lambi6n un cincelador de
empleado con mima malvadas 6 vengati\•as, hay
períodos.
¿Qué es m:\s admirable
un bom brll q 11e re irri.ts,
en Peza, el poetaó el homy ee aflige mtls que ninbre? El ha sido en eoa
g(1n oLTo, porque ea enepoeels.a algo así nomo la ·
migo de todo'acto de vioencamación del arte melencia. EPe hombre ea el
xicano. La edad ha salDr. AlirP&lt;lo Nobel, el inpicado de plata au cab.!geniero sueco que inven&amp;a, pero en el fondo ea el
tó la dinamita. Cuando
mi!mo qne inmortalizó á
Nobel pll~O esta maravilloa,· fuprza al @t&gt;rvicio de
Margot. La patria. el hogar, la libertad de en puela humanidad, sonaba de
blo, la vida con lodos eos
túneles que habían de
espejiexnoe del!lumbrado•
J\briree. ietmoa que corres han traído para el bart-ar, minerales que exdo.su laurel y la diadexna
traer~e de Isa mi ase, y
qne sus cieñes cilie es y
peñascos qne destruir
será siempre verde. Ninpara la construcción
11:una mancba afea el esde poertos eegoroe. No
pleodorde aus concepciopensaba él, por cierto, en
nes, así ea qne entramos
que lo3 hoxnbr~ desespeP.n sns obras oomo en un
rados, la em;&gt;learían !!º
jArdín en donde no se B8•
poner fin á su~ ~rop1as
piran más qne jazmines.
vida~. y los crimmales,
Qoédenee para otros los
en destruir lae ~ienas.
f,,ertes olnree, las eeoaa•
El Doctor ~obel es
e iones provocadoras; noe•
hombre como de 66 silos
otToe, en Pe1.a, preferimos
de edad, de mediana esSRJTA. CLl!:)(E.'H'CN'.\ ~L\Cl.l.~. DE;.r..u,;co.-Fotogral!a de ~lanud Torre1s
tMora y delgado, con ca•
Pl euave aroma del alelí
6 de la azucena.
tos de Byron. El divino cant~• n~ rr 1ydie tienle su m11- ra redonda y c11bierta con nna barba COJ:?1 Y algún tanto
En 1maépoca eicéptica y amarga como la nue,¡tra •en no á I&lt;&gt;. del divino cantor dti M ,rgot.
canosa: ojo• de un azul parduzco, ex.pre~,vn fisonomía Y
que las letra!' se han lanzado al arroyo y encenagado so
maner11s ~u•n.imente alibles y aimpátícas. Pero es al
clámide de luz ea un ejemplo envidiable, una enaef\an•
En Europa y América latin ~ tieM Pdzll a hradr:&gt;rP.s Y mi~m() tiemp ,, modesto, reservado, y trata de no llaza xnartana el' de un poeta sólo poeta querecoje la he- fanáticns. E,i todo• loi círc11loa 'literario• oc,,pau illij ver- mar la atenci6n hacia sí.
b
rencia del ~lma y de la patria, colocándola moy por en- 809 prefere11tes lugares y ~•\lao ,¡i ... mpr ➔ ft&lt;l3J,. Y ~~b &gt;•
Nobel es uno de los pocos inventores que poseen a ~ncima de tod'&gt;!I los fangos de la tierra y cel"l:B de todae zantee de vida en la •Plecc16n. E·1 el At..,11e'l :U 1•lril~i\o
Y en el antigoo Liceo JI iba 1ero fitur"' o&lt;&gt;m 1 ,,bli,{ 1cio1n dl\nte,¡ recarans pecuniarios obtenidos por sns propios
las i.rradiacionee del cielo.
esfuerzo,, puei h11n rendido pingü.es utihdadee su 48f!CD ·
Et poet.a-en el sentido griego de la palabrs-es el sa- impuesta por el mérilo t1n lo• progr~rn 1-; ~n• ml• h~rm'&gt;•
serdote augueto de manos inmaculadas en quien se ~e- sas composiciones, y ea las soirl:e$ lec ,u6.~nu lio l1a 0 ,1 • brimie11to Je 111 dinamita, m preparación de ielatLDB, Y
poeita la gr,.ndeza de todo un pueblo. Peza en M~uco b!Ulas perfomnn los pétalos roj,,s rt~ 11 ,n lah;,,~ o., 11 déci- la pólvora sin humo que lleva su nombre. . 1 no e~ el
único fabricante de es11. clase de nól vora, habiendo sido
1 Afoile.&gt;n
he. logrado'e•e prestigio. Cuando el gru~ alado de en~ es- maa y endecuílabo 3 del Autor d-e
el de..cribrimi.,nto de ella reaultaoo de una mera casualitrofas hiende el aire, todoe los ojo¡,.lo eit'D;Bn seducidos
~ mejore~ periódicos lit11rariri, &lt;l» Cub,: Et Figriro. dad. Un día ni, 1 la observación nn oficial de estadoma·
por el brillo que las alae tienen y por los ¡uego, de lnz LAJin.t,a,w. Eleyrintr, Iluslmci6tl d8 C,tl,·l, e~., se enn 1a•
yor del .,·iército [raocés nue un ejército que hiciera fuego
que matizan el azo!. Se rindb fervoroso culto al poeta Y nan con lae brillantes es.trufas de E'tlzl\, y la ~evera ll•U!·
.,_
b
1
traci6u
Es¡xi/1.Q/r,
y
.-iu~ri.crut'l,
proclama
6.rma
c
"º'&gt;
al
enemig, sin que lar ét ~ismo envue to en una ~u ':
811
ee ealnda al hombre.
.
de
hum,¡
11,•varí.i
la
venta¡a
de
tener
á
sus
contrarios
í&lt;
b
Í
b
La métrica de Peza es impecAble. P;ua él no ~~b,ese garantía para el lector 6 la lectora q,1e ·1sq•ie a,n ro'! a
la vista, ~in reqe)ar sue propias posiciones. Es pr~bable
escrito un Banville un Petit TraiJl. Pero ha ad1vmado en BU.!! satiMdas p~ginas. Y e~to sin ail ,.lir la polér&gt; 3a qne la pólvor¡l sin hnmo resultó :le esLa observación, Y
el libro qoe qniziis no haya leído y no ee desvía una lf. palanca del negocio editorial, qoe h:! bechJ dt1 au noruahor/\ la ,itilig , 11 to las 1118 naci-Jues europeas. Ll r-61vora
nea de loe preceptos del Maestro: Ovidio no hubiese tí- bre un eco pop,ilar.
·
del D &gt;ctor N,)bP.l es hecha de dinamita, ó. la que se agre·
tubeado en coacederle el premio. No le con90PmoB antePeza con Espronceda, Z,¡rrilla, Lopez G,uo(a Y B~- ga la propiedad de la comb~etión lenta. ~mpele los procesorea en la poesía castellana. Puede revelán-ele llD quer,
1a conelelación castellana de este siglo, afiayectiles crm esp:tntosa velocidad .
hermano en rimas: Campoamor; pero en Peza el vnelo diendoforman
el falgor de au brillo si d~ loi. otro,, t.tln grandes
ea mda potente y más alto. Casi. se presiente á Ten- como el; y oon Ancora, Ac•ü'h, ~ájera, \lirón, Príeto y
El D,ctnr es un cosmopolita que habla la mayor parte
oyeon.
,
tanLos otros eolea de primer,i. m¡gnit11d, con,Litoye la d&lt;i la'! IRng•rn.3 eurnpeas con igual facilidad. Su vida es
La nota viril pasa como nn relámpago, pnr la obra radiante pléyade que los ent11~i11%a.~ c~ntempla.,no, adideal. En el invierno vive entre las 6.ores de St. Remo,
-elllta v soñadora de Juan de Dios Peza. La inju•ticia, la mirados y que hacen á un p•teblo H"'ot1rae sa.L1•f.,cho y
en el m~di.,di.a de Francia, trabajando cuando le entra la
oprE'l!lón el relaje.miento moral de un timno arrancan de orgulloso del valer de sus hij'&gt;s, &lt;Unfole á p"B-u de la g111m, en a11 laboratorio. En el ,·erano, busca las sombras
Rn lira d~ oro, aeentOI' que inflaman y eetrem!'C~D- En Iwpública la mayor ejecntoría de nobleza: el talento.
y lo, t.ónicos aire.q (\e la Sniza, ó.hnce un viaje en en yate
de alúmino N',J teoiendo víncuíos de familia, ni eapo,a,
Polonia hobiese eido Kraciuski; en Espana, Qnmtana¡
Pero detrá• del poeta está el hombre qne se arielanta ni hijos, ni m·mceba, como él mismo lo ha declarado, va
en Ct1ba, Heredia. Todae las generosidades palpit~D Pn
y yi,ane ,l sn a b•rlrío, y un día se le encuentra en Pa~fs,
sn alma y todos loe sollozos euspinn en su coraz6n. Et sonrie.,te y tranquilo; su mano franca Y leal, ani,h un
bronce de s11e rim!II\ cae Cundido como de nna urna can- afl'Cto al estrroharae. Coml)1'eod" q 11e s6lo prn·ldn IIPgu y it ¡119 24 hr,l'Bs 6 ml.-1 t.atde, en B~rlín, Viena 6 San Peden te eobre todlll! lae infracciones 11. la jueticia y a! dere- á él almas dignas Y honradas. Y ese e.,co~~o •iecon6 inza ten1borg&lt;l. p JSée una bella ca11a. cerca del Bosque de Boloi'l~ en p &lt;rfA, 1,, cnal es oc•tpada por su único pariente,
cho nni\!el'l!al. !fo cólera ea en ese instante o61era ('le Je- no ha sido eog,1ñado. S,is amigos y atl•nir-tdores Ae Itasús [ quién conoció también las irae y las lágrimas.] En- man legión. Sus frasPa, en la converil8ci6n (ru.ims sa• uo sobrino q·1e ti•me dep,~sito~ de petroleum de inmen,o
len troquele.das, preci•as Y grá~cR~. So c'.'nvAiad?'! ee• valnr en el )hr O.ispio. Los Rothechilds también po,een
tonces el poeta se codea con Victor Rugo.
Pero ao pen~miento l)lal.oido, en lira harmoniosa se dnce, nítido Y ti.-rno en la dioci6n, d,;¡audo adivmar dep6,ito 8 de la rni,rna especie en aquella región, :: esos
magnates han lo'gr.,1&lt;&gt; q11e &amp;e estableciera 110 arancel eo•
aleja pronto de e,;as negrurBB que hacen d.? la ~ierra un eiempre al autor de su olm,.
La impn,eión que recibe el espíritu cuando ee b'.ll!ca y t-e la Francia y la Rusia que permitirá. la entrada en uno
infierno. Ese eielo interior.que el alma encierra nadie lo
esterii ioM mejorqu,, Peza y sns versos son girones de pu- encuentrs á Peza por primera vez, es la de •m paseo por y otro país del aceite, bajo condiciones tan favorables
rísimo a•nl desenreda.dos de :a cuerda de eu lira inimi- nn valle en donde árboles umbrosos arrullan SllS hoja¡ q•1e al firt ex:c!uid.n de esbs merc'.l.do~ el producto de los
·
ablea ¡ 1í riitJJID.llJJUl ~ptodos para ser comparad.os ;,cDll .con majestades dulcemente severas, mientras la severi- E~tado~ Onidos.

--

"ª

F,,.,·,.,~ ,

�27 DrcrnMBRE, 18H6.

EL MUNDO.

412

27 DrclEMl3RE, 189€.

EL :MUKDO

413

Las presentacion~ en este lenguaje especial son eiempre C&lt;fll y nunca ti-\" oy ti preaentarle can el aeilor Tnl.Pret&gt;énterne rrm la eeiiora Cual. Otros dicen: introducir
introdocción, por pre8entar 6 presentaci6n; y as! reeul'.
tan preguntas corno esta que oí en San s~baPtián á un
caballero ooPta• riqueno que tteibfa en .i,u casa por primera vez al Gobernador de In provincia:
-¿Paca?
·
-¿Qué hubo?
-Aqnf está el sei'l.or Gobernador. ¿Quieres que lo introduzca?
~¡YámonoP. v.l.mouosl- le dije á mi o migo. ¡ Yo no
qwero ver e,o!
Ecs&amp;1J10 BLASCO.

obb:88 el Gobernador. Don Pablo García, hizo que los traSJOS avanzaran rápidamente.
JoSe ~~uy6 en tiempo del primer gobierno del Lic.
a,anda Y ea nn .Tardln ameno, dood.i ee pasan
1 aq 1
veladas del verano gozando de verdadero

e~1:Z~ nrosas

PASO DJI LA CALLE DE ZARAGOZA.

Campeche agrade_ce al Sr. Coronel D. Fernando F. La·
~:,Ow!~l~d!er ~uebado. facili~r el tráfico entre la parte
. .danY os
rnos abriendo pasos en la mura.Un •
q ue comci
con las calles de la ciudad.
El pres~nte grabada representa eJ paso abierto en la
p_roJ~ndgaci6n1de la_ calle de Zaragoza que comunica á la
cm.,.. con e barno de Santa Ana.
Otra vez daremos las fotografías de la~ demlÍB.

UN1 .A.M.AZONA CUBANA.
Noh

"d

-

aef en ~ 8 ~c~oej:1!°m;~~a guerra separati•ta de Oaba,

cont.rar ente las filas d 1 ia_s como en las anteriores, enqne sin titubear hacen fr:t~ál~eb!r:s~~j:::;e~ animosos
zonas que comparten c 1
Id
• 'e a erae arnalidadea de las batallas. on 8 so ados las grandes pena-

°

t:Ina de eetas amazonas valeroelS Matilde \ ra
•h.
v arona es la que llo p
•
• g mon...,
- 'En la g~erra asa y r~sentamos á nut&gt;strn• lectores.
tual se preeanl111 c1:n~~~tiª~.~ll ;r/gr~ur'y en la ac~D sus tropas. 1faceo vacilaba en oíreo~eh&gt;
p_uesdto
« En sexo in·I• cnmo .- 1
•
, endien o
la jove~
111 fre~~
electuaHe una acción,
lile balas espaüolas.
e os rneurrecto~ r cayó anto

pú.s~;e

-

..,

RECUERDO DE LAS Fil-:.','!'.\$ PRE;¡{D"E-',CIALES E.'i Gl'.\D.\LAJ.\R,\,-EI Poloo!o y lu l'lu.a ele Arma,; i1uml11a&lt;los é

Aún mayor que su amor IÍ la ciencía 6 su intertl.a por
loa compneptos destrnctoree, ea el anhelo que abriga No·
bel de que reine la paz entre los pueblos. El Doctor pertenect&gt; á la i;.ocieda'd aristocrática que, fundó hace algunos
anos la baroneea de Suttner.-"La Sociedad de los Amigoa de la Paz''-pero no se bate la ilusión de que la humanidad vent un cambio tan radical en una sola genera•
ción.
-No eatoy descontento con el adelanto que ha hecho
el muodo,-dijo el Doctor Nobt,I recientemente en París,
-pero h.iy ciertas reformas que me gustaría mucho ver
estahlecídas, como por ejemplo, t-1 dl;'sarme de los e¡éroí·toe. T..as naciones 1:nropeaa tienen eoldadoe bastaotes,
teadidoa á lo largo de sae lrontt&gt;rnR pa.ra colocar tres
hombree en cnda yarda de espacio. EsLO ~e está haciendo
gr11v~. Lltgar.t el día en que en vez de ir á ~ornar té ó
calé con los amigos, dispondremos que nut-et.ros crialos
se maten unos ú otros, y convertiremoo en e•combros las
ciudades. con nu~etra !lrtillerfn de sitio, y así probaremos
11! mun:!o que enmos "graudee polenciW!."
El horror quP el l)octor Xobel Je tiene á la guerra ha
18!lllltado en parte de la láetima que li, cnuean loP p11fri•
m ientoa de la humanidad, pnes nunqne ee rico, bien eabe él que la miaeri .. existe, comprend,. que Ei lo &lt;¡ne pe
ha ex[&gt;(&gt;ndido eo preparativos para el o¡..eeinato uoi\·er..al, se aplioara á objetos pacfficoe, la raza 1,nmnna pronto lle~aría á una eituación en que lae necrsidades r la
mi2er1a desaparecerían, quedando ~nninad116 para Eiem pre las grandes cu~st.ion!'e Eociológicae.
Aaí, pues, au eoeflo se La rl!ducido á a'go como esto:
Ya que hlly hombres que utáo por la ,g u..rra, eP preciso
hacerle. imposible por los tremendoP golpea q•1e ll~ta bobría de cauBl\r, dando á cada individuo LlD tnPdi,, •~guro
de matar al prógimo sio que éate terga posil.iilida•J de
.,,5capar; crear talee instrumentos de carnicería qne no
hayo ielensa posible. 'Entonces, pme, como opilla el
doctor ee poodrán de acuerdo la.. naciones para que baya
pni; y buena volnntad eotre loa hombres.
¿Tiene razón ó no el inventor de la dinami~e.? Perso•
nas hay que deploran la existf&gt;ncia de 1m agente qne tan
g,aves males ha ocasionado. Pero ¿no si,rfo igu11hnl'nte
bien fundada Is idea de abolir el uso del vapor y de Ja
electricidad,. porque las calderas revientan, los trenes Ee.
descarrilan, loe a,ambres cargados de fluido eléctrico, y
los rápidos trolleyi c.1.u!!lln á. veces grandes estTagOA? Nos
pareee qne por Jae mielllllS razones deberíamos p dirá la
Pro,·idencia le. abolíci6n del ÍUl'go y aún del mismo ~ol.
Ee basu1nte probable que en breve ti~ILpo le sea da&lt;lo
al hombre diBJ&gt;Oner de elementos todavía. más fuerte$
qne los descubiertos haata el día. Están ya conocidos y
la ciencia sJ ocupa en buscar el medio de dominarlos. So
utilización costará iodudablemente algunas vidas; perJ
el mundo habrá de coníeeaT paladlnamen,e que loe hnm•
bree que hacen útiles y dieponibJijs ¡i¡¡tos agemes Fon
bienhechores de la humanide.d.
.J. A. McKs,mrr.

CONVERSACION
Eetoe americanos del Sor tienen un modo de hablnr
que me •acade quicio. ¡Y lo corioso es que muchos de
loa que me hJlblliI1 6 escriben del wodo que ~e verá, son
académico!! correPpondientee de la Eepnñola'
1Ab! si mis buet1oe amigos CaP,ro y Sena.no, Tamayo,
Oampoamor y Cal;l.ele.r les oyeran, habían de «dt~correspondientizarl09 (para uear un término por el estilo de
los que elloe n@an. ;
Don Fulano ea un académico correspondiente.
¿Quién lo •deeacademicorrespondientizará?•
El •deaacademicorrespondientizador ,• etc.

"'

\~n

.\I...\.J .Ut.\.-.~rcu h:VWltuJo p:&gt;r 1a Coh.m iu. .\..m.:rtt•:i.ua

•*•

La 1le:,ada deJ limo. Sr. Plancarte :í Campeche.

pi1,n10.

-No, no lmy idea de la ensal,.da ~ramatical que no 8
Pirven á diario eetoA caballeros y seffor11,R que converean•
( ellos nomen dicen hablar sino nconverear") con nosotros
todOI! los invi,.ruoF.
-¿Cómo f&gt;Bti mi ,,~enora?"
-'.\luy bieu: ;;y ueted, rní amigo?
.-Así, un poco resfriadito; con este tiempo se coge un
reefrfn en P~nída.
-¿Y sn senora de usted?
-¡Recién llega.!
Eeto del orecién" lo aplican á dieetro ,. aioieatro.-,,Racién• estuvimos lmblando de usted, le dPe{an á un aragonés amigo mío, y mi P"isano respondló:-¡Rediezl
"Tengo el honor de adjuntarle un .. jemplar de mi li•
bro,» me escribía un autor de por allá.
Ellos hacen 1m verbo de cualquier cosa y un aubetantirn de cnnlquiera otro.
-¿Qué le ha l)arf&gt;cido á n•t~d la ópf&gt;ra de anoche'? •
. Y d1oe la ee.f'iora á quien ee lo pregnnté:-¡Uua uprec1Qtlura!o
A. loe niños los llaman los •mnco~ito!'," 'lue es palabra
muy dulce. Lo,¡ ¡:,;mientas, en casa de mi amigo X, les
llaman •chiles.,,
-No los coma, no lo~ com'\-me dice un convidadomire que son muy •picoen~.• ¡PicoPos! •
-Mi marido Pe 11',antó rnny •b•,i.voo e~ta mai\ana,decfa una caraqueña amiga mfa.-S;empr~ está peleando.
¿Qué tiPne1&gt;, hombre'/ le dijP.
-• Déja rne In paz • estoy • viole ato" he perdido anoohe
un •plat-al •
-¡.\lire, eel'lor, no pndt' 111enn~ de 11carcajearmel•
E•ia ~ .. nora me com(¡ que había compre.clo en caen de
Wo,th 1111a •pollera• qne aa nna llndacosa, y sus niñne,
cu,11&gt;&lt;!0 :-e ponen colorada~. 11Jicen qne 11'!&lt; da pavo .•
-\\,nga ñ torn,1r-me nioe si,;mpre na boliviano que
suelo t'llcontrar "º el houle•:ard.
-¿A tomar qné"!
-¡A tomH! Y con eEt.o qniere decir 1i beber algo. &amp;te
mismo me 1\COllBPjaba el otro dfa qne no fnese de noch,.
por cierto.e b" ríos, porque me "embromarían.• A mi pri"
mo le embron .aron la otra noche. Y bien averiguado, ee
qne le dieron ui• µAloe nno~ ladrones.
•
En cierta oca~ivu ...e presentaron en un baile á un ae·
flor q 11e m.i o.•j·•:
Eu Am~rica lu Cflnocemos mucho, ~enor. (E~te tratamieuto de Dios ó de Rey me encreepó loe bigotes).
-En todoE los recibos hay verBOR de U9ted, sei'lor.
fLo contento que yo me p1rsel En logar del timbre ó
del sello que se pon• á los recibos en Francia, en aquella
Repúblicl\, se ponen mi~ versos!-exclamaba mi vanidad,
cuando ..-ino á interrumpirme un aruigo y me dijo:
-¡Xo hombre. no ~e b'.l. enterado usted: •reoiho• 8'J uoa
recepción, una eoirée.
¡Adios mi.e ilusiones!
¡Pues y aquella señora dof\a Encarn.'lci6n del Ecuador, q11e al bol~illo de ~n \'eetido le llamaba .\a manero.»
I&gt;e~puée de todo. por all,'i deben decir, donde e mete la
ma110, es una manera! ¡ u eaposo dice, qne le han sacado corla ,,la leva,• y qu~ no vnelv1&gt; ,t encargarle nada á
su •a~tre para que no 11 le [riegue,• E~te mismo fué PI qn..,
me dijo que no comie.se ciert.88 nvll8 porque estaban uchumina,, (es dt-cir, aLrogad~}. ,
-..
Uu mexicano me ~rio1a et mes' pasadn: •VPngo.•e á
comer; tenemos •poz-ole•'.y 1,gombo• y ut1"R •frij"Hto!!• que
Je gusuml.rt. El seiior aquel me quiere hlc.ir • ~C. .... •• pe·
ro oo liBbe qne si me poogo: .,vio!eoto• le doy •dos cortadas. \.erca de mi hacienda hubo «pron'Qncie.," pero a!
jefe le nmnrtiflcaron,, de,an machetazo. S1 llt&gt;go á eer yo
¡lo la•! Ponga en eu periódico que be perdido 110a mancuerna de oro, y 111 ealir lle una •pulquer.la, que hay en
1~ A venida de la Opera.

RECIJEltDO D&amp; L.\l:i l'IE.•TAS l'RF.r«n1-::-cr.\LE, EX •.l'.\D

d1z\'" e.e

·

~mo ~0111 complementaria haremos en
la h111tone. de algunos puntos 1· ,npor•antes
breves
ra~gop
•
de la cíudad.
PALACIO DE GOJJIEl!:SO

Se di vide en tres departame to,, El d
.
.
ocupa l,a Adoana marítima y ~ec ·.
edla 1zqmerda lo
paracio11ee.
eeJ.ta ya e algunas reEl central e.stá ocupado l.)O ¡ H A
.
Tribunales de Justicio y 61 /e
, yunta11,1ento y los
dandn á eatiefac ·6 F é unem&amp;J?te se- compuso qne0
GoberoaJ~r iic. u~i!~~li~~b~~ti~}jrente en tremno
eI?artamen~ de la derecb_e. ea el Pala~io de Gobierra eir¡1::n;1!8f:o~~!rtG:~~•sol dbsi,·oEl-etán la Jefatu•
ee hizo tod
. . . _ra e
•tado. Eo 1868
Pablo García ; 11d!~p~
G,~bernador Lio.
que le eubatituyeron.
r SI O meJorado por los
t
eab(ón de actos es muy amplio Y llena perfectamene e o Jeto á que está destinado.

PºE1eJ

:f:t:;:::eva ?J1

s¡

PL.\ZA DE tA '"UEl'E."IJESC'!A

REt:n:Kl•i&gt; f)F. I.A'i Fil!;;T.Hl PRRR!DE~CIAL'P'!I F.!i :nuDALA.
J A lt.\. - 't 1,munentn h·l·nntndn eu Iru.puato e-.n honor dc-l
~f1or fJcnera.\ Dhu

Nurstras refo1·ma para el año entrante.

:Esta plaza ae empt&gt;z6 11. co-;;
.
modelo que presentó ~l c..i stmu el niln tie 18.38 btljr, el
Y Espinosa. La decidida p~an~6nte l),,n J?aqu/11 t,lolfs
o~cc, n que le d1speoa6 á las

'up;;trn e111pr&lt;'~a e.s ,mlicient&lt;&gt;mente conoci&lt;la y o:amot; creer que excesivamente acreditada, y por lo mismo no j nzgamo~ necMit.ar
tlc rel'lnmos r•&gt;mposos para 1n11ncntur nue;-

tro n0llito. !\la::;" debemos á nueslruR fuyore&lt;'eJorPS una noticia hrevc de 1o c¡ue nos
proponrmnR hacrr, y empezamos por mauifü,,tark-; 1¡ue um"•t ro próximo tomo será. superior á losanterioret-, no sól•) por ht calidad
del pa pcl, dl:'l tipo y &lt;le los gra hado,;, en los
cuale. · se halla r.ín Y&lt;&gt;rd.aderii,., i;orp1·~as, sino
por la elegante noYe&lt;lad que i11troducimos del
obser¡uio ú nuc:,tro,i lector•·s &lt;l.e la Bi/,lioteca
1lii11iut111•a, en la que el texto y la forma serfo "electo::;.
·
'1/ fa~e t&gt;l anuncio que pu hlicamo,-i en la primera p:ígina rle uue8tro quinto pliego.
Otro pago de $5,000., de "La Mutua"
1-:..,, PACIIUCA.

l'.,c,111c:1, :S ,vif'mbre 11 de 1896.
~r. 11.,11 Curios S,,r11rn1&gt;r, Dirt'Ctor General de •La Mu•
rn,. •-'1i\xic9 -\l11v P1•0or niío:
Pur co,.d11ct.o el~ lo• .;re•. Pérrz Dnllrte y ~. y 11nte eJ
Sr. Xotarin l',ilJ'i,-.o 1,. Anatr .. berto T An,tr11dt-&lt;, hoy me
}13 siJo Plltrpg.1•la (,. euma d" $/í 000,00 (I.Jinco mil ¡&gt;11eos t. val,,r ct.. l.t ¡,óliu núm itl5 :Z:?-2, b.1j,) la cu1l estuvo
a•egnrada mi tinnda madre, la Sra. Maria Guzmán de
Mejía.
DoJ ll usted _las deb"das graoill8 por la elka~ia con
ha sido ateudido eete pagn , antorizándolo_ para publicarlo.--So. atta. S. _8.-Sa/la Jfola.

qn.-

lLXCUEBDO DE LAS FIEST AR Plff!ll nEKCI.AL~ R
~'Ola&amp;C[.U.tJ:S,

"-GICUL.:i:r~~:-rlfST~·~·."±"CO
L&lt;V4""-'00lll
•
Y PllDrU"41UOll.

L,l

CALI.ll l&gt;S S.U F.IUNCUQO l'OR Loa

�EL MUNDO.

27

DICIEMBRE,

1896.

delicioso concierto, habían al culto abeolllto de mis recuerdoe de niflo, por una tranhecho aiempregrata para mi sición lenta y penosa, me traelad:iba, México, al lugar
depositario de mis impresiones de jo,·en.
comzón esa noche bendita.
Aquel era un cuadro diverso. Ya no era la f~mili~; esRecordaba mi pueblo, mi
pueblo querido, cuyos ale· taba entre extraiios¡ pero extralloa que eran mlB aDUgoa,
gres habitantes celebraban á. la bella joven por qmen sentí la vez primera pslpitarmi
corazón enamorado, la familia dulce y buena que procuporfía con bailes, cantos y
modesloe banqu.,tes la No· ró con su cariño atenuar la auaencia de la mía.
Eran 1!111 po,ad.a., con sos inocen~ placeres y con eu
chebuena. Parecía.me ver
aquellae pobreB cat1aeadorna· devoción mundana y bnliiciosa; era la cena d11 Navidad
con sus manjares tradicionales y con sue sabrosas golo•
dascon susNacimitnlo~ y animadas por la alegría de la fa. einaa; era i'lléxico, en 6.D, con ea ~ente cantadora y entu•
ruilia: recordaba la ~queiia siaemada, que l1ormiguea es.a noche en las calles CQTr'ien.
iglesia iluminada, dejando do gallo· con eu Plaza de Armas llena de puestos de dul,er desde el pórt;co el pre- ce@· co.¿ eus portales re~plandl'cientes; con eas dalcer!aa
(J'jU!ceeas que mu~tran en los nparadores iluminados
cioeo Bden, cnriosamente levantadc en 111 altar mayor; con gas, Ún mundo de Juguetl's y dr confiturlll! preciooa.e;
pnrecfame oír los armoni0!;0$ eran los suntuosos palaci06 dnramando por •us vent-.nas
torrentes de luz y de armonía. Era una fieet.u que aun
repique~ q11e resonaban e!1
me caUS11ba vértigo.
l'I ca,u pnn11rio, medio derruilcNACIO :M. A.L·:.HoUlHNO,
do, con ,·ocando á loa fieles
á la míi,11 dt'y•dfo, y aun ei,c~chaba con el cornzón palp1tanl1&gt;, lo dulce voz demi po·
L! }U.VIDA.O EX USA ESQUl~A.
bre y 1·irluoeo padre, excitándonos ,1 mis hermanos y
Al Sr. Lic.. Don VJctorl.aino S.alado A1varez.
, mí t1 erreglnrnos pronto
T
para dirigirnos á la iglesia.,
,1 fln de llegará tiempo; y aun
Aun no cerraban la tienda dll aT,os dos :r.rundoe,• ubi•
Pentía la mano de mi buena cada precisamente eu la l'&amp;qllina (le la calle del ltome·
y sRnta madre tomar la mía ro. Los dependientes no dormitaban como otroe veces,
para conducirme al oficio.
ociosos y canPados, apoyado el codo eu el abollado plati·
Despuée me parecía llegar,
llo de hi p:rbanza y el frijol, t'n tanto que el encargado,
penetrar por entre el gt&gt;n- de lacantrnn, por falta de consnmidoree, echaba un pá•
tío que se precipitaba en la n-aíocon un capitán inválido que rnt,re plática y pl,tica
bumiltle nai-e, svanzar has· Je servía de compaf'lero en una partida de dominó, en I&amp;
ta el pie del presbiterio, r
mesilla inundada de alcohol y de ceniza. Aquella noche
allí anodillarme, admirando del :!J de Diciembre, notlibn~e inusitada animación en •
la hermosura de las imáge- el vecindnrio di,I Romero, tranquilo por lo común á lai,.
nt&gt;s, el portal re!!plsndecien- nueve de l:i noche:
t,e con la e!carcha, el sem •
Ser!nn ceroo de las diez, dPj6 en In ncera an tranvía al
blante risueilo de loe pruto•
,t los últimos pll!lajeros del barrio, cargados de en•
r...,., el lujo deslumbrndor de vapOr
vQltorioe v grande~ pBil11eloe llenoe de frutas ó goloeina&amp;IO!! Rt/11 ~ 1,1au"~, y la ilumi- y aunque ·habfan sonado ya en el cascado reloj de la Bon:&gt;ción espl~ndida del altar. tica lo8 tres caartoa, parecla muy temprano.
Aspiraba con delicia el free•
No había an zag11án cerrado y veíase á lo largo de los.
co y •abroso aroma de las ra- ol&gt;scuros callejones que de la puerta conducían li loa eemas di! pino, y del heno que 11:undos patios de las CBl!I\B de vecindad, ya la línea de los
ee f'nredaba en ellae, que
farolillc,s de papel múetiamente iluminados, 6 allá, en el
cubría el barandal del pres· fondo, la alegre luminaria sobre la cnat Mltaban loa pibitE'rio y que ocultaba el ;iie lluelos que, enrojecidos por el rdlejo pareo!nn festivos
• de loe blandones. Veía des- diablos retozando.
pu{•s aparecer al sacerdote
Vefanee tras las mallas de la.a cortinas las ealaa ilnmirevestido con ea alba bordanadas de las viviendas altas. Sombras chinescas proyecda. con ~u casulla de brocado,
c.lREctnmoo DE 1....s FIESTAS PRE3IDFSCIAL.ffiEN GU.\tl.\LAJAIU
tad!ll! en el visillo, denunciaban una buena concurrenciiL
y f!'gu ido de loa ac6litos, veeKla..,kQ levantado por la wlmtln E,¡pallola.
en casa de Peredo, el escribiente y de Abnecal, el vet.erit.idos de rojo con sobrepelli- naric ...... Y no se había ofdo un solo cántico á lo Jej01!~
LA. NAVIDAD.
ces blanquísimne. Y luego, i1 la voz del celebrante, que una not¡i de las música.s de onerda, el confuso v,cerío de
se elevaba Ponora emre loe devot-0s murmullos del conloa n1ucbachos de alguna l)OSada: probablemente 118 dejacumo, cuar1do coruenzaban á aPcender lBB primeras co·
EN LAS llONTAÑAS.
ba aquello para máa tarde, pues la N}vidad es de lae nolumnaa de iuci.. nso, de aquel incienso recogido en loe ches que deben pasarse de claru en claro.
•
hermOl!oe .Srb,,Jee de mis boaqaee nativos, y que metrafa
1
El Boticario, íaatidiado en apariencia, acabó por salir
El solee ooultaba ya; lae niebla! aecendfan del profun- con su perfume algo como el perfnme de la fofancia, re· del mostrador ni dintel de la puerta. Por lo visto, nadi&amp;
do eeno de los valles; deatacábanee un momento entre aonsban todavía en mis oídos los alegríeimoe eones popu- se enferma la Noche Bnena. y ant· a de la.e doce aqnel esloa Olicuroe bo~queR y 1!'9 negrae gargantas de la cordille- lares con quP loe wnedoree de arpas, de mnndolinat, y de tablecimiento de todo tenía aapecto, menos de expendio
ra, como un rebafio g1gantet1co; d.-epuée a,anzaban con flautas, .aludaban e-1 nacimiento del Salvador. El Gloria de enlad.
Loe enormes globos llenos de agua de color, lan&amp;aban
rapidez hacia lae cumbre~; ee desprendían n1agest;uosae in uulsi,, el'e cántico que la religión cristiana poét.ica•
de IN, 11guda.a copas de loe abetos 6 iban por último á mente ,u pone entouado por ángeles y por nif!os, ncom- un inmóvil relámpago verde brui~a en medio de la calle,
panado
por
alegres
repiques,
por
el
ruido
de
loa
petardos
,
la
intensa luz de loa quinqués•chiepeaban los dorados
envolver la soberbia frenf.e de las rocas, titániCOR guar•
dianesde la montuf'la que habían ó.esafiado allí, durante y por la frpeoa voz de los muchachos de coro, pareoía de loa botes de porcelana correetamen~ alineados, urnas
de rubíes y estalactitas de onix parecían laJ grandes comillares de 11igloa, 111a tempestades del cielo y las agi,a- trasportarmf' con una ilusión encantadora al lado de mi
madre, q11e lloraba de emoción. de mie hermanitoa que
cionea de la tierra.
pas llenas de azúcar candi; adquiría brillo de espejo la
reían,
y
de
mi
padre,
cayo
semblante
1ievero
y
triste,
pa·
piedra artificial del meatrador, y arriba de un aanto el
Los últimos rayos del sol poniente franjeaban de oro
reefa
iluminado
por
la
piedad
religiOl!a.
reloj columpiaba su péndulo rrluciente; en aquel recinto
y de pllrpura estoe enormes turbantes formados por la
niebla, parecían incend:inr las nubes agrupadas en el bo•
aseado, en que nado estaba fuera de lugar, parecía refuUT
rizonte, rielaban débiles en laa aguas trar.quilae del re·
giarse algo grave y tranquilo como la ciencia y sólo inteY
deepués
de
un_
momento
en
que
consagraba
mi
alma
molo lago, temblaban ni retirarse de las l lan,1raa invadirrumpía á la armooía del cuadro, un vago olor de vale•
das ya por la sombra, y deeap..recfan después de iluminar con eu última caricia la oecura cresta de aquella
oleada de pórfido.
Loe postreroa rumorea del día anunciaban por donde
quiera la proximidad del silencio. A lo lejos, en los valles, en las faldas de Iae colinai;, , orillas de los arroyos,
veíanse repo,ando quieta., y silenciosas las vsoadae; loa
ciervos oruzirban como eombrll8 entre loe árbolee, en
busca de 1111a ocnlt.aa guaridas; las ave!' habían entonado
ya BDS himnos de la tarde, y descanaaban en sus lechos
de ram88; en las ro:zm rn encendía la alegre hoguera de
pino, y el viento glacial del invierno comenzaba á agitarse entre lu hojas.
II
La noche ee acercaba tranquila y hermosa: era el 24
de Diciembre, es decir, que pronto la noche de N"avidad
cubrir/a nnestro hemisferio con eu sombra sagra'1a y
1101,"arí• á loa pueblos cri~tianos con BUS alegrfas íoti•
mas. ¿Qnitln que ha nacido cristiano v qne ha o/do renov1:1r ~a.da ano, l'n su inf!lncia, la poé~ica leye11da del
Nac1m1Pnto de ,Jesús no siente en semeJant.e noche avivar~e los mái! tiernos rec11erdos de loe primeros días de
la vida.
Yo ¡ay de mil al penl!llr que me hallaba, en este día
solemne, en medio del eilencio de aqnelloe bo$qu¡-9 ma•
gestuoeOfl, uun en pre&amp;&gt;ncia del magnífico eapt&gt;etác11lo
qoe ie pre•E'Dtaba á mi vieta abeorviendo mis sentidos.
embargadoe pocó há por la admiración qae causa la anblimidad de la n:1toraleza, 110 pude menos que interram•
pir mi dolorOBa meditación, y encer-rándome en 110 reli•
gioso rec,,gimiento, e,oqué todas las dulces y tiernas
memoriae de mis silos j11veoiles. Ellas se despertaron
alegte5 como nn enj~mbre de bollicioea11 avejae y me
tr1ll!p&lt;1rt-1&gt;ron á otro~ twmpoa, á otros lugnrea; ora al seno
de mi lamilia humilde y piadol!ll, era al centro de populoias ciudades, donde el amor, la ami!tad y el placer en
CO)í ~nrrvo L r: L .\ L!.E ¡ 1.D.l. DE: L ILU3TR1SlMO SE!:O R P L.\)í C,\BTE A CAllPEC IIE.-Pil.ActO.DF. Goen»•~O.

27

DICIEllfBltE,

1896.

EL l\IUNDO.

415

han mlls qne unas cnantas
Afuera, la noche plácida contrastaba con el incendio
aceitun11s en la salmuera del de puert.oe y balco11e¡,. En el oscuro fundo de loe cielos,
barril, y era un ir. y venir qué esplendidas eetrellas y qné luna tan clara, tar. lenta,
conHante de galopmas qae ta11 serena, derramaba su reflejo fo~forecente, fingiendo
pedían á grito abierto.
fuegos L!tuoa en loe a1;ulejo5 del cimborrio de IR iglePia,
-MPdio de alcaparras!
recortando llll! corrtctae sombra@ allá de un barandal,
-Favor de un real de chi- aguf de un poste, más lejos de uno cortina olvidada en
les en vinagre.
un balcón.
-Don SantiJigo, échese
En el eilenció ofaner clarísimos loe ruidos, '11 grilerfa
mis slmendrae.
de los muchachos del 7, que rompían la olla a1tn11odo
Un eujeto rt@peta ble olía una atroz al baraca; más lejos, loe acento~ de o.na!etanfa,
i1 grandt'll nar,ces nn Gruyé • 10~ escandalosos J)ilo~ de agua y.,¡ pandno, y á trechoB,
re qne exeudoba grasa, un deJiindose e~cnchar In vaga armonía de un -valse que
enorme queEo rebanado sin adquiría no 11é qné tristeza á eioaa hora•, con aqlllllla lupiedad, colocaba en hondo na, con aqnel silencio, con aqu.,lla eol~dad de la calle
tompeote las dos libras de desierta.
jamón, y la media docena
Por eso quizá . Entitnio Carretones est:iha triste y se rede Alicante.
fugiaba en el dintel dt,una puE&gt;rta, abrigado y friolento,
1C6mo reeonaba el dinero fumando cigarro t.rn~ cignrro y rnlo, poaque habla el
en el cajón del cambio, CÓ· mendigo, dadas las diez, logróMnmovl'r á un transeuntemo patinaban los pelones que le alargó una pesi-ta no so~adn.
iberos de catorce anee, y qué
alegría rPboeaba en loe br1n·
dis de la cantina, en la que
todoe se disputaban el derecho de pagar, Jacint-0Hilváo
el sastre; Figuerolae, el de
la bojalaterfa. y Eustaquio
'frompa, el músico, que ce·
taba violento porqne 1\ las
die:1 habfan citado y )'I\ iban
li sonar, acomodaba bajo el
p/«id 1t cuadros el pabellón
de su instrumento, nn pistón niquelado.
Fael'On haciéndose escaeoe loa transt:untee poce á
poco¡ el primero que cerró
fué el boticario, pero alguien
aeep;nra que tree de sombrero
ancho penetraron al lugar
cargados de botellas, y más
ta1de, por la puerta entornada, fe colaron dos mujeres
de íald11s de percal y tapa'ito.
Dos dtearrapadoe, cayén•
dose de ébrioe, un él y aun
ella, cobijados con la misma
frazada, fueron loe últimos
com pradorea de la tienda.
Espoh·orearon e.n un pnmbnzo cuartilla de afiejo, desmenuzaron un chile en vinagre
y dijeron al perderee en la
sombra:
- /.Pos por qoé no hemos
de celebrar también la Noche
IU' STR!~n!O !&gt;'E:SOR rRA!\CJH'O PlA:NCARTY.-PRJNKR 0111•-ro DJ,CAIIIPF.CllL
Buena?
Cerróee poco deE1pués la de
Y he~fa frío, e,e frío de las noche¡, sin nubes, ese.frío
LA LLEGADA Dfilill,USTRISTMO SEftOR PLANCATJI! A CAMPEC;E!E,-LA CATU&gt;IUI.
•Loe dos Mundos,• y due11o
y dependientes de fieltro y de Navidad qne reclama el hogar caliPnte y alegre.
riana que flotaba en los ámbitos y hacía evocar las más saquito, caminando como &amp;i tnv1 ·ran callos, arrBBtran-Sea por Dio1 ........ , e:xcan ó Eutimio rncudiendo:iu
inoportunas v pedestres imágenes.
do loe piég, se encaminaron ra.mbo á alguna ca1!a en que entumecidas pie1 ana, y al no tene1 tntiio, como otn1e
No escaseaban loe traneeuntea, que ein querer se dete• había [rneca.
....
noches le po~6, lo que acontece á nquelioa q11e Ee hallan
nían frente al escaparate de «Loa dos Mundos,• que seEntonces oyóse melancólico. medroso y largo silbido·
solos, enteramente eoloe, cmrndo il. en alrededor palpi•
gún expresión de una vecina, parecía áacua de oro, un era Eutimi11 Carretonea, el gendarme. que en un crucero,'
tan ecos df fiesta, JlÚEOEe á hacer esos recuerdos, esos
altar, un nacimiento. Habían pintado todo el edificio; jur.to á su linterna, envuelto en su capotón, y en una buobstinados reeuHdo¡, que atrae la tristeza, esas aves qlle
hasta aquella.e eferae sobre las que se reclinaban doa aíl· fanda de estambre rojo y blanco, daba la hora.
contrastan con las golondrinas, porque no boyen, sino
fidee de túnica griega que empu.ñaban al desgaire, resbu¡,can lQdo lo que eP dolor y cuanto es bruma.
II
pectivaménte, el pabellón eapafiol y el mexicano, cuyos
Bien triet!' fS tu Yida Eutimio, en eete México deeco•
pliegues caprh,hosoe cubrían parte del Asia y me•}io con•
. 10h 11oche de N widad! ¡Yo no sé porqué se rnoja11 109
uocido, y sobre todo, en t'fta noche qu11 del ric() al liltitinente americano. AeJ ea que el aparador parUcipó de Ol?f! ouaado se la rPCuerda, y ein &lt;¡uerer, tiembla una lámo deeherecfado •e liga 6. un titimo episodio de la vida.
los brochazos y aparecía embadurnado con un color cie• grima en la punta de la pluma cuando se quieren condenDejaste loa florPcient.-s campos de Guadalnjarapani. velo tirando á verde: colgaban de lo alto triples hlleraa de sar eaa fnti roo, recuerdos en nua Hneal
nirte en busca de tral,ajo aquí, y dl'Ppn~e de no haberte
v_elae -:le colores con su heno correaoondieute, que habfa
En la fiesta del h,¡gar y por eso eri la calle del R'lmecon!ronlado el dueflo de la caea donde servías, te memdo la materia prima más usada para el ornato¡ eobre uo ro se ve(~n. laq vidrieras ilumina&lt;ias y_se escapaba de totiete á gendBrmr.
lecho de dulces, paaaa, nneoea y avellanas, parecían pas- das la.e viviendas un eco de !a alegría mt,rior.
Siempre fueron tn flaco las apariencias, y te sed.ajo un
tear DnO!l bi-reochoa con formas de animales; levant.11.banse los caprichosos envases de distintas formas y colorea
ºde loa vinos y cremas; allá un Emperador Goillermo en
vidrio azul, de busto, encerraba anleete, que tenía salida
por la perilla que cot'onabn el ca.seo; más lejos una column~ de tranaparente vidrio parecía de ambar, gracias 11,I
•licor de Ol'&lt;rn que contenía; 110 faltaba un botellóu de Je rez y hasta un Le6n XII, que por irreepetuoao contraste
era cárcel del embriagante ejenjo.
Una verdadera columnata de latas de conservaa alimen•
ticiaa eub!a ha~l.a el techo, ornada, por supuesto, con recortes y Oores de papel; no omitirem06 al enjuto bacalao,
colipido entre doa diminutos faroles veneciaaoe, ui ,l. loe
illc1tantee picklea en snscárcPles verdee y l&amp;ipr1meB d' Eil•
u en esos codiciados y amplios barrilillos de cristal que
e_nvid.ian lee señoms parn g11ardar el azúcar 6 el.café molido en la despensa; por mero lujo figuraban los duraznoa
en conllE'rva y algo mel'mada se vefa la caja de pasas, roto ya su papel pioado y ba~tante hondo el cromo, efigie
de una manola, en rl lecho de 1118 prensadas 11vaa ........ .
ei!88 pobrea Aolteronae env¡,jecidae y arrugadas de la vid.
Como enorme fruta los quesos de boln, medias lunae
las srgentada,, c,jae de mortadela, juguetee los cajas plateadas del thé qne cenía una banda de papel azul snlpi•
ca~ de gNoglíficOI!_ chinos; todo esto iluminado por ámplro reflf'Ctor, 11dqmda un a•pecto extraiio, .BafiiibMe la
1oz en el oro del coflac de cinco ceros, en la onda verde
del Pil)E'rmint, en f'I rojo de un moscatel probablemente
d_elicio~o ó !'n el crit&gt;tal parfBimo del anisado .....• Proce111ón ordenarla de botellaa it caya cabeza se v2fan el tosco
tarro del c11r11~110 v una obeaa botella de champafta con
au embre:ido eal¡li'cado de oro.
Con razón t •,doe se detenían allf, hasta quedar en el
gran crista.! In huella del vaho de los cariosoa, que hacía!! comentarios y tentadQa por el apetito penetraban en
la tienda, donde no daban a basto; la atmósiera estaba aaliuada de las fu.ertes emanaciones del bacalao; no q11eda•
CON MOl'JYO DE LA. LLEGADA. Dl!.L ILOimllSlllo 811:flOR PLAlíCAB.TK .4 CilLP KCBE.-Loou. M.A.90!110,. y Cv.ur.Tm. lru.u..u..

�27

41 r.

ThC'IEMBRE,

1896.

417

EL MUNDO.

27 DIOIEMBRE, 1S96.

EL MUNDO.

CURIOSIDADES .
.El primrr corlt~ aulqmóvil en Paria.

•

r

CO:S- ~fOTIVO D~ L.\ LL}:r.A-D.\ DELlLl'S'lJUSlMO ~filOR PL&amp;NCART1' .\ C.\MPECIJll&gt;.-Pu7.4 l'RWCI1'AL.

dfa de revi~ta PI uniforme sznl, el gorro con eup!l.flo de
eol blanco, ll\ r,istnlot!l y lus polaino•; mucho t,e perjndic6, meridional imaginaoióJ1, la IPctnra de lU¡UPllas novelas, en las que netut-0e agentes de-la policía brit!lnica,
aprehendían á un eetmngulador ú á un criminal mister1oso, y t!l., lle,•ado de eee carácter ligero que ser,I 111
rui,na, te •oileate un pvlit,mum de novela. Y te pega~te
ohaaco. Ye en.be~ lo que 8B eso de Pstar@e todo el dfa en
una el!(lnina ,1 manera de gallu, sobre nn pie, ~ufriendo
asoleadas y aguBceros )' teniendo que andar dos calles
para conseguir qn.. Je den á un vieja la~ peeef.lle á. l'einLi•
&lt;:!neo centa.,o~ &lt;'11 la 1 ienda; para enarbolar el garrote eo·
bre doscargador~a que se p¡,gan de ,11ulazoi, y resulta
q11e no ri:llen, aino que eet(n jug=do.
Y en las nocnee, las grandes hazañas se reducen á lla·
mar al orden ,¡ los borrachos Pecandolosoa de una canli·
na, y es raro el caso de oprehender á un homicida que
ha perpebrado un crimen con vulgarúiimaa circnnatan•
cias. Te ha sucedido lo que ea nat.ural¡ exlra!'las el .Ag,u,.
.i:ul. e:rtruflas el jardín de ::ian Pedro. la Otra :Banda, y
sobre todo 1t tus parientes, y eobre tus parient8f!. ,L ...... .
aunque lo niegnee, EnLitnio; ee te conoce á legnae que
tienea desequilibra-lo el cQ¡'azón.
Siempre has sido carilioeo, y por eso ¡pobre novio
_1&gt;r6digol ya que no hijo, en esta uoche no eé por qu6 lill!·
r.áa medfo tristón, t.ecaasa. envidia Román tu amigo, por•
que se fué á bailar al Poent.e Blanco y solía platical't.e
cuando estabae de eerv:icio en la noche. QuiBieras paellr
la Noohe Buena rodeado de loe que amas. y no en ana
e~uina en que sopla el viento, congela el frío y solo .....•
Dé¡ate de imaginaciones y silba¡ que están &amp;mdo hu ho1'118.

Y Eutimio paróte en el crucero y lanzó la nota aguda

y t.r1±mll..la de su silbo.to á lo, cuatro vie,uoe, cogió la linterna y empezó á empujar puerliBa; era inútil llamará loa

para que cerraran loa wguane.s abiertos, porque
en eea noche ninguna caaa se cierra. ¡Qul\ algarabía se
escapaba de todW1ellasal compás de alguna pie1m c¡ue
tocaba ya un pobre aguudor en su arpa, ya una música
de cuerda en forma ó cuando menos no plano.
Veíanse por los \"idrioe pasar á las parej11S, y en nno
la sombra obinesca de dos enamorados. de perfil.
Rl discuUa y el lo lo amenazaba con su abanico; alguien
se asomaba á otTo balcón para tirar la pnnta de un ci1sarro, poniendo en fugo á un grupo de perros que retozaban en medio de la calle, mientras q11e el gato de uno
!onda se l!Sonrr!a ~gado á la pared y desaparecía por el
respiradero de una Bccemria, y en el silencio sólo ee oía
el intermitente cbini¡lo de la luz elktrica, que il.compáe
ee oracaba ó brillaba más intensa y pecdiéndoee de vista e gendarme, campnneando la linterna que enrojecía
los bordee de su copot.Sn al doblar una esquina........ .
Yolvía de nuevo al dintel, cabizbajo y fastidiado, en•
c:endia cigarro tras cigarro y al eecupir reapond.íale el
CIIS8J'08

pndian, IO!! invitados de lascasll!! 11egurameute eetaban
en el comedor: adivinábanee p&lt;'r las vidrieras las sillas
vaoías, en deeorden, ni un solo cohete, ni un solo ra·
mor, basta que. dnda la hora, se 1&gt;scuchaba un lejano
palmoteo, saludando un brindis tal vtr.:
Y Eutimio 11e Pstremooia hastfl. la médula. Llegaba eee
momento en que loe recuerdos ee recrudecen, IR emoción
nos invade por completo y la alegría de los otros contraetu con la tristeza de no eé qué nos embarga; Ee bu•
medecen loe ojos: seTeouerda á la ,,iaJre muerta, al her·
mano ausente, ii la novia, cruel, pero idolatrada, y ....... ,.
se murmura algo ....... ..
Resonaban muy cerca las pieadaedeun caballo, el del
oficial de lo~ l&lt;'endarmes, ee acercó é. Entimio, que aún
con foe ojos húmedoe, la voz descompne~t~ y saludando
militarmente con el garrote, dijo con un na:lo en la gar•
ganta:
·
-1No Liay novedad!

El b.o:rnbre poUttco.

Lo pasado ee horizonte rropio al historiador; lo porvenir al poeta; lo presente a político. Reunidos en una so•
la personalidad estos tres oficios, tienen quecompartil'll8
todos ellos á una entre sí miEmoe y que anol.ane algnno.
Grave peligro colocar al frente de un Estado, hecho
para dirigir lo presente, á un lil6sQfo, quien, acoetom ·
brado á 1:nirar la eternidad inmóvil y á. (JOncebir ideas
11bstrac1.as, que presoinden de toda limitación, npenae
tienen ojos para mirar lo corriente.
~ 1J u filósofo d1lndo ideal nbeoluto á. una generación
atrasada, ee parece d. loca nodriza que dleee al recieo na·
cido, no e11 teta, sino la carne con que s.e nutre un adulto, motando así de hambre al que debieri, nut-rir de vida,
por el empeiio en darle un alimento incompatible con
stta quijad.a.s sin dientes y au estómago ain fuerzas.
Setie1J1bre de ISH6.

Circnla por fin en Pari~ eJ primer coche automóvil 1
tenen.,o,¡ el placer de pre.entar ,1 nuestroe lectores Ja lieouoruís de es1, H,hfculo, dejándolos daeiíos de apreciar eu.
l'Bt,tica esencialmente perfectible. Es llinico aun en eu genero, pero rn lo de adelante hiPió1·ico bajo el punto de
vi~ta de la locomoción ontom6vil.
Cn cochero de fiacre, M. Bique,, l.a aido quien con al
concuc~o flnancii,10 de uu rndnel,l'ial parisiense, :\l. Del~BlioD, tuvo la idea de i.Jace1 ejteutar eAe fincre automóvil por )f. Uoger, constructor bien conocido, y la osocia•
eión de constmot,orea de caches íué la qui&gt; fabricó toda la
cnrrocería del nuevo vehlculo mecánico dtJ ~1. Roger.
.&amp;.tnblecido aef el lad-. histórico, de,oribamos rápidamente el coche en cuestión: pert.eoece al tip&lt;&gt; llamado
fandaulet, que tiene la nrrua de conpé y !a.ndau. Su Ion·
git11d emre perpendiculares extreru:1A ee. de unoa tree
metw, entru, to que un fiac1e con su caballo ocupa máe
de ci nC-O. Si como es de espemrsl.", la aplicación de lo■
ñacree nutoruóvllee &amp;e generaliza, ganarán ::::iucbo Ja¡¡ CÍU·
dalle~ en facilidad de oirc11laciOn.
El coche está. puesto en n10viruiento pOr un motor de
eFei.oia de pet.rol~o de un solo cilindro dispuest-o en la
coja que ocupa la parte -¡,oeterior del vehículo. E•t~ mo•
tor n,cibe una mezcla de :iire y de el\llllcia que prmienen
de 1m carburador. La inll11macióo de lo. rn,•1,cla ea eléctrica. El gss que proviene del cilindro ~e e~capa, detapoée
de s11 tr-abajo á 11n amortígnad&lt;1r y de ahí a t e,,pacio. La
-provisión de eseucia es de 13 litroP; el enfrlaminnto del
cjlindro mot,or eet.á Megur11do por 00 füroB d0 agu.aencenadoe en dos reservarios dil'pueetoe lateralmente en la
cajn.
El vapor proveniente del oilludro ,·a á circnlnr en una
c,unara tubulu colocado horizontalmente eobJ"e el cofre
del motot del vebicalo y produce automáticamente una
oiroolaci6n de aire rápida en el interior de esta cámara tu bu lor lo cual facilita ef eufriawient-0 y J:1 condensación
del vapor producido por el calentamiento del cilindro.
La potencfa del motor que puede llegar á 6 caballos, ee
transmitida á las ruedas rnotricos de atrás por un sil!temo
habil.
·
.Asistimos á los principios de una evolucion cuya importancia no pnede pre\'el'l!e. Las grandeB ciudades mercedes á ella, cambiar:ín completameote de aspecto y ga.
narán ai o duda en facilidades da tránsito.

:-iueva lámpara de incande~ceneia.
I)ice el Ekctrical Eng'itlur que se fabric11n por medio
de uno paeta de amianto higroscópico un nuevo filamento pam hlmparna de incandescencia, el cual, después de
inbricado bajo fo forma de bojae de 0.3 mm. de espesor,
se corta en tiras de ü cm. de ancho que ae impregllil.u de
una solución al 30 por ciento de cloruro de-platino. Luego ee introduce una disolución aatnradadesai amoniaco,
ae seca al aire caliente y se calienta in mediatamente en
una llamo Bunaen1 que transforma la disolución de platino en un11 eapon¡a de platino.
Se impregna entonces de u.na solución al 20 por oiento
de cloruro de magnesio y ée calienta, repitiéndose eete
procedimiento hBl!ta qne la placa ee hayo recubierto de
una capa uniforme de magnesio; finalmente, ee sumerge
en una disolución al 10 por ciento de nitrato de cerha.
EL megneeio proteje al platino, y como que 1811 propiedades de radiación de la I u?. de loe metales de cerita eon
más conaiderablee que lae del carbono, parece que estas
lámparas consmneu una C11ntidad de corriente menoa
considerable.

Las mujeres han perdido más mujeres quij 1118 que loa
hombree han extraviado.
P!P.lUlE \t:BER.
El espíritu revolucionario ee comunica por medio &lt;le
un trabajo obecuro que no puede seguirse: es acaso un
microbio.
Lura, !1110JIEL.
Cuando loe pueblos ee han
mezclado en la guerra ó la
pot, durante siglos, no ha:,
llllO que no tenga en las ve•
nas la Bll ngre de los otros.

•*•

El pensador puede morir
intestado, su sucesión no so
pierde jamás.

eco.

-•J Qué bonit.o debe ser tlBO de est.nr uno coo sus gentes eua amigos, muy divertida! Hace dos ailoe ¡qué
diet1Uto pasamos la Noche .Bnena en caae de mi compadre! iq•té cena, era de lo finol Y ll!!O eí, le metimos á lae
copas que full un gll!lto; y ó eeo de la una estaba yo á.
medioa chiles; nada más me daba vueltas la 1111111; pero
eso 111, no le falté á nadie ní armé ellOondalito, con ser
que P.-tronilo andu;-o muy neciop&lt;&gt;rRosalía, que la se•
guiamos e~a noche por todas partee, y la mny gurvia,
nado.m.S.e se reía de no!!Otro!I.• ¡Pobre Rosalial ¡quién le
había de decir que qlledaba Eutimio pensati rn, cual ei
recordl\Se alguna b il!l.oria delicad , !. ...... .. .A. !os anulla.dores ecos del baile ee mezclaban gritos y rieaa¡ muy clanue ola la voz de alguien que pedía •¡sala, eala!,, y trae
nn bnllicio infemal, lo m(wca más y más frenétwa, en
taMo que de UDa azotea, como unaSAeta de lumbre, con
en cauda de thispae, un cohete disparado rugaba el
cielo de la noche: ¡pum! y caían tre,i ,gotas lrunínosaa,
que 611tremecfan , u.n gato, qne sentado en alta citarilla
miraba de hito en hito el eepléndido disco de la luna.
Iban á dru:_lae doce; todo había callado: 10!! ruidos ae

G. .ll. V ALTOUR.

r

El am&amp;ote engañado piensa en el amor y el matri•
monio, como lOH enfermoa
piensan en so enfermedad,
Ob$ervando la de los otros.

J. H. ROl'~Y.
El porvenir es de loa paeblo! que sabiendo maderar
•WI gastos, b.yan manejado
mejor las íuent.es &lt;le vida de
so ríqueza.
!Roc.'JKB.

E.L Pann:11 OOCl\E AtJTOM&lt;JVIL E&gt;&lt;

•

pAZJS.

LA

INUTIL RIQUEZA.-Po1· Jorge Ohnet.

Número 10.-Véanse nuestros números desde el 25 de Octubre de 1896.
-Y sí le mota á usted?
El coronel respondió muy despacio:
-Ui oficio es desafiar la muerte. Aseguro á usted que
no la tengo miedo; me con:&gt;ee bien. Somos antiguo&amp; ca•
m.aradae. PR.l'l1 un soldado, _qne ha pasado por delante de
la metralla tautas veces Y em pestai'lear, ¿qu/i supone dejarse tirar aun por el más diestro de los adversarios? No
me matará tan c6modomer1te, esté usted eegurs. No tie-LoFÓ.
ne usted idea de Ja íacilidad con que no se acierta al ti-¿Q11ién se lo ha dicho?
.
rar contra un hombre.
-:Mi niarirln, en prim,-r lugar, y después Oehna.
Em:iqoeta permaneció aniquilada, oprimida por la cer-J Cóm,.J ¿lfan coruetido, él esa infamia y ella esa imtidumbre de un desastre, y el coronel, para arrancarla á
prudencia?
. .
-Sí· él ba sido infame ooturalmeote; y ella ha e1do un• sn eombría preooupo.ción, continu6 hablándola y contándola historias, como á los niiios.
prude.°itl'......
•
-Oiga usted; me acuerdo que en el sitio de Tuyen-Por mí c .. uell-, •ftoy ~Pg,iro......
.
, .
-Sr. DeAei&lt;pPrarln ni ,•~r á usted en pehgro, en 110100 Quan, cuando estábamos rodeados, con el comandante
cuidado ha hioio d• [~nd.-rlt&gt;, y en la alte,nati va de com- Dommé, por millares de chinos, un diablo de tártaro iba
promet,-rse 6 dP ab,rndooar á usted, uo ha vacilado y ee á ineultarnoe ante nuestras líneas, i cincuenta pBllos de
l!IEI avs.nzadaa. Estaba prohibido hacer fuego, porque em ha compro111(,t ido ......
pezaban á lalt.or las municiones, y el tunante, envalen-JU.•rmoso corazón! Pero ¿á quién ha hablado?
tonado redobh1ba sus fanfarronadas. El d,a en que el
-A la s.-flnni Mo,~ler.
-¿O., mrido q11~ Pll'.I pobre sefle&gt;ra conoce la miserable cai16n tle Giov11.nnine11i nos anunció la llegada de los que
venían il. libertarnos, el tl!.rtaro vino, más rabioso que
--condt1ct11 de su hi¡o?
nunca, con cara. amenazadora y gritos estridentes, á agi•
- La conocP.
lar delante de hosotros 11na bandera t1mo.rilla bordada
-¿Y q1.é ha hecho?
con llllll cabeza de Ugre. Noest-roe Lira.dores perdieron la
- Le ha llamado á Pll cl\E.8 y le ba rogado, amenazado,
sill cono ..g•1iT nade. Entonces me ha escrito para hacer• p&amp;eiancia y e11viaron á nue&amp;,ro hombre una llo via deba·
me s,iber e11 [moago y para suplicarme que aceche ll Va- fas. El tártaro 110 cayó y volvió á sos gritos, haciendo
lentín y, ai vuPI ve, IP 1u1pida falir esta .coche...... .No ha contoraionee y aullando como un demBDte. Una nueva
vuelto á c,,m..r ...... Eran lu diez cuando solL .... y no descarga le respetó también y él sigui(, con sus danzas
-volverá. h:ista muy tarde, según au costumbre. Ko lengo, y aus injurias. Entonces se mandó cesar el fuego y nuespues, para qné ocupume de él y, _por _otra porte-a es- tro hombre se marohó tranqnilnmente, d•ll!pués de haber
pantoso lo qmi voy é. dt!l)lernr-no pteD!lo más que en servido de blanco á ci.nc11enm tifos, sin recibir ni llna
rozadura. Ya ve oeted que no ee pone eiem¡,r.e llll8 bala
-,J5'ed.
donde ae quiere.
- Ya ve m1ted q11e tengo que pel'!!isLir en mi resolución,
Redel estaba tranquilo y sonriente y Enriqueta se le
1'PUeeiO quti é l pereis.w.
·

-Venmo~, amigo mío, es preciso eer razonable para sí
mismo; he veuido p~ro hacer uno tentativo suprema á
'fin de itnpetlir esP llu~lu .. ,...
-¿Y cómo? pr~gnnt6 Redel, que de pronto se puso
,grave.
.
-Baatal'á qne u~tPd ae pre.ate á ella para que eea_f~c1I.
-Si n•ted ~upii,rn lo ocurndo, no me haría tal pet1c1ón.

representabn en eu salón, contando entre sos amigos la8
peripecias de alg11n11 batalla. Una angustia iodec1ble se
apoderó de su corazón. Le pareció que oía por última vez
su voz vibrante y que ya no le verla máz. Tímidamente
dijo:
-Si eae duelo no ee verificase, e~ría más seguro.
-Sin d11da, pero ¿cómo impedirlo?- Yo he cargado
con todas las culpas, en apariencia, y prefiero mil muertes á presentar al Seiior de Contras excusas q11e no le
debo. "\'a ve usted que todoe sus cálculos son vanos,
que eus tent11ti vas son inútiles y que IBS coaas deben se•
guir su curso.
La juiciosa Enriqueta lo comprendió tan bien, que dejó caer la cabeza aobre el pecho y se echó á llorar no encontrando nada que decir ni o.ro co11su!llo á su dolor
que las Já~rimas. El coronel, sentado á sos piés, casi arrodillado y 1leno de emoción, trataba ful consolarla.
-Yo
lo ruego, sea usted más animosa; me tortura
usted coa su pena. Usted no es culpnble de nada ni tiene
responeabilidad alguna en lo que pa.a.
Enriqneta movi6 la cabe~a como indicaudo que sabía,
por el contrario, que tenía una gran parte, aunque oculta, en lo qoe sucedfa. Redel la comprendió y dijo, bajando :a voz:
.
-.En todo caso, 11Rdie lo sabrá. Nadie aospecbará que
la cólera de ver §. usted tan odiosamente tratada me ha
animado contra el coude. Sí; si yo no hubiera amado á.
usted tan religiol!llmente, no hubiera odiado hu marido.
Pero si muero, habré Pido feliz hasta mi último momen•
to, puesto que está usted a.qní, á mi la.do, tan afectuoea, que esto es mna de lo que prrdicra hnber eol1ado
en mis momentos de Oláa grande ambición. Cese uated
de liorar y déjeme decir In J;o,;,lo mi pensamiento. Estoy
condenado, s11ceda lo que qniern á no ver á lll!ted m'8.
Aoaso eea mejor para m1 desaparecer bruscamente, sentido y llorado por usted, que irme á. arrastrar lejos de

se

�•

-418
aquí una exist-emiia sin objet.o, puesto que se dettli%11ril.
le¡os de ueted. Esto es lo qne mtdito con infinita tri.ateza.
Enriqnet,a le dirigib una mirada desolada.
-¿&amp;-r,I. n~tt!d de~graciado basta ese punt,o si sepsral"l!e
de mi? :-í; jn,go u dolor por el mfo ......... 1,\h! Al venir
nqaí f'@f)t:raba obto,ner de UBled toda.s IM concesionO:l y,
nl e•cncharle, comprend&lt;&gt; que eon imposibles tn un hom•
bre dl' au carácter. Estoy di'se!!pernda y, ein embargo,
no querria que obra~e usted de otra manera. No: ei usted
DO luern tal coruo ea, \al como le admiro y le temo no
wndria yo por usted ........ .
S., detnvo oprimida, indeciEl. Redel cogió su mano é
implorb tímidamente:
-Puede Ulited decirlo ahora, ¡,no e@ \'erdadT
-¡Oh! Ya no hay en mf reaer\"a ni urg11ll0. Sí; Ei usted no foera como es, no le profesaría todo el amor que
ha merecido y que tendrú la ams.rga pena de haber podido darle ........ .
Redel ooj6 la frente hat!ta tocar la mano de Enriquelia,
y pm•terRado ante ella, oom.o delant.e de DiOI':
-1:eudita ,Bea usted, dijo, por el 11ncanto supremo que
me concede. )li corazón e~tá tao lleno de reconocimiento y de 1ern11ri1, que no hay sitio en él para la cólern y el
od10. lT -ted me ha purificado de todos mis malos rnstintOll. Ahora soy de usted, de usted sola. Su predilección me l'le,·a sobre el nivel ds los hombres. :-noeda lo
que,qu!era, puede u~ed éetarcierla de que me ba col•
mado de las delicfas más raras y más pnrRE.
Enriqoet11 qui1-o hablar, suplicar todavía, pero él la.
cerró la boca cot1 ademán acanciador.
-¡Oh! No pronunc:ie oet.ed ni uva palabro. Todo debilitaría mi goc" dh-ino. Est.0Y en el cielo; no me vuelva
oeted á IR tierra. Amo t'. n~tédcomo jawáll mnjer alguna
ha Bido amad.a, y soy dichoso......... \' áyaa~ 1L•ted. déje·
mt', vnelva á au ca~a y rect' por mí; e&amp; todo lo que pido.
r~nriqueta estab!l delante de él, presta á part.ir, tan
pálida, tan tort11rada, con sas hermosos o¡·os n~gros llenos de Mgrimne, tan bermorn, q11e Rede no podía, en
aquel in,tante aupremo apartar de ella su mirada. La joven le dió la mano y él la sintió estremecerse entre la~
soy~~. Los ojos cándido~ de Enriqaet.a despidieron un
fuegoaombrfo, sus labios temblaron yt&gt;xhalando un eo·
lloi11, ee inclinó Pobre tol pecho de Redel y le echó los
brDJ1:oe al cuello, iu~m de ef, loca, entregada, toda suya.
El coronel la separó dulcewentt&gt;, sonrió con ternura, co•
gi6 au encunladorB cabeza con laa msnO!' v dijo, depositando un beeo en lo• hermosos ojos que lloraban por él:
-En el umbral de lo. moerl;tt, no quiero nada de usted
máii que •u alma, Enriqneta. i 110 noe ,·emos mús, no
encontrar,t uet~d eu el fondo do su pensamiento "ino re·
cnerdo@ inmaculados de nueslra ternura, y comprt:nderá
cuánto la he amad&lt;.'.
Acaricí6 con los labios sus rubio@ cabellos y eu frente
altsnera y Bl\bore6 la exqoisit.a et1n•aci6n de tenerla en
ew, bra20,, y de no guardarla en ellos. Después, la acom•
palió hasta ls puerta con fraternal reepeto y la dejó marcharse.
Al dejará ene amigO!I en la calle de 8aint-11onoré, á
eso de 1118 di~z. después de la convereación amenizada
con licores y cignrros que 8i~i6 á la comida, Valent.ín
tomó un coche de plaza y,d 16 ar.den de que le llevase á
la plaza de Anvert'. Allí ee bnj?,, atravee6 el boule,•ard
Roclwcho11rt, se metió en Is calle de Steíokerqoe, &lt;!es·
-pnéf! de cruzar la de Orael y ee éncontr6 en la plaza de
l&gt;aint.·Pierre, en uoaosclll'idad que un pálido rayo de luna dieipab-,¡ por cortoe iastaot.es al fillraree á tra'\'és de
las nubes. Todo era alll eolednd y Rilencio . ...a maea de
la colil)a de ?ttontmann-, coronada por las pesadas construcciones del Sagrado Corazón, ae levantaba vaga y negra. Ni 110 transeunte, ui un guardia. Aquello era un
desiert.o.
El conde tocó en el bolsillo de eu gabálf la c1tlata del
revólver que llevaba siempre para irá aquellos sitios. No
tenía miedo, pero tomaba sus precauciouf'!'. Miró el reloj ¡ eran le,..~ once, y en el eilencio de la noche una campana repitió de léjos la misma hora. Valent{n ee pW!o 11.
pasear, impaciente por la acera; Matilde se retrazaba.
Bajó hasta la cal le de Oree! y, al ll~ar á la esquina vió
á la l11z coo[lll!a de un iarol que por lll oalle de StPinkerq ue llegaba la muchacha con paso rápido. Se arrojó en
sus brazoe, falta de aliento, y dijo:
-Te he h.:cho eeperar......... Me segufan y tenía
mi~do ........ .
--Snpongo que estarás tranquila, ahora qne estás 11. mi
lado.
-Sí, pero lo estaré má, cuando nos encontremos en
nuestra Clll!ll... ., .. ,. ¿t'or qué oo has subido, sencillamente, en lugar de esperarme abajo?
-Por lo mismo que acabas de deei.r ......... Te seguían
y no te ha parecido mal encontrarme aquí ........ .
-Deepachémonos. HAy malos pájaros por aquí esta
noche.
Se cfujgfan hacia la plaza, del brazo, á travét de las tinieblas de la calle, cuando un paso precipitado se oyó
deuósde ellos. Valeutfn sintió que la mano de la muchacha se crispaba en la auya. Matilde no haol6 y aceleró su marcb11, pero el que lee aego!a les iba dando alcance. Valentín cruzó la calle y el otro hi7.o lo mismo.
El coode entonces se paró bajó un farol é bi110 cara, El
hombre que lee perseguía llegó ba.•ta él tambaleándoee.
Llevl\ba una blusa, una gorra y grue!!Oa zapatos. Con la
torpeza de pronunciación propia de los borracho•, dijo:
-¡Toma! ¡La aenoritioga y su eilba.Dtel ¡Tú ereR de•
msaiado barbiana para este espantajo!
Y alart;ó la 1,11ano para coger á )latilde, pero Yalentín
de on golp&lt;1 seco con el brazo y con la pi~rna, le hu.o
caer de nuch9. contra Ja paréd. El hombre se levantó de
un falt, y ya sin apariencia algnna de borrachera,
dijo:
-Eepe ,a no poco, que te voy áarrfglar ......... ¡'Eh! Loa
bnenoe mezo~!
·
A eete grito, apal"ecieron por la esquina de la plaza
tres ho:nbrea, uno de )Oll cualee esta~ vestido de mujer. MaHlde exclamó con ,·ot ahogado:

-¡Sálrate, Valentfnl ;Ee Ra,et! ¡NO!! hao engallado! .•.......
E1 conde oo tuvo tiempo de pedir explicaciooe.a 11. la
muchacha. El hombre vestido de mujer cayó eobre él,
pufla~en mano. Hobo nna corta pelea; nna seca detona·
ción de re,·6h·er, un cuerpo qne cafa en la acera, un grideegarrador: El !aleo borracbodijo:
-Ravet está patas arriba; 1:I silbante tiene lo que neceai,a ...... ¡Loe guiriEI.. .... Cru-;uemos con la chica ..... .
)Iatilde, muda de horror, fue cogida por dos braz,os vigoroso, que la arrancaron de Yalentín, que eetab:i de
pie, pero apoyado en la pared. Una carga de los gmndia.s di~persó la handa en tu tinieblas, Y. en el logar de
la ocurrencia solamente qnednron Ravet, caído de broces
contra el enelo, y el conde, inmóvil, los ojos abiertos Y
fijos y el rev6l\'er en la mano ..... .
A laa siete de la mafiann riguiente, estaba Federico
Clement acabando de ,e,tir8e part&gt; irá caga de Redel,
cuando entró en su cuarto el oE"fior Eliphas. El banqnero,
asombrado de ,·erle nllf tan de maiiana, pregautó á eu
padr~ quP ocnrria, y el d~jo le contestó q11e había sabido
la noche antes, en cru&gt;a de la señora Mossler, que debía
,·erificarse ,m duelo eritre el coronel y el eellor de Contras, y quería ir al terreno para conocer ant.ee P.I resultado. Fedt!rico no t-enía costumbre de oponerse á los deseos
de en padre; pero no pudo, ein embargo, dejar de hacerle notar qne e;io sc;ría una incorrei:ción y que los padrinos del seflor de Couiras podrían oponerse,
-No t.illdrán para qu~. dijn Bliphftl'.
Federico xnirb á su padre con asombro.
-Puedes e~tar tranquilo, aiíadló el ,•íejo; no me ve, rán ...... !\1e q11edart' en ~, cochi.'. Pero quiero estar preseme para ir sin perder momento á informar á la seilora
Mo~sler de lo que pase.
-¿Te :o 11a tnnndndo ells1
-No; pero se alegrará de que lo haga.
Partieron y eran las ocho canlldo entraron en casa del
coronel. Acom¡:mílado por so compañero de escuela el
comandant.e Yalli~s, Redel e~peraba muy tranquilo y
con un aire d., Teaolución qne iinpreeio11ó vivamente á
Federico, va mny coumo"ido. ;Si hubiera oído al coronel, un mómeuto l\ntes, decir l\ sn amigo que estaba resuelto,. no tirar al conde y á e$perar sus tiros, cuál hubiera sjdo su emoci6nl Redel, qne se proponía no rom per con la fl'flora l\Ioa8ler, á fin de volverá verá Enriqueta de vez en cu,rndo al menos, había formado el proytcto de arriesgar Ell vida por ,la satisfacción de su amor.
· La llegada del seilor Eliphas e:s-traM á todos.
-¡Cómo! Fsted, el hombre de la moral y de 111 caridad, dijo Redel riendo, ya á 811,llCÍonar con Sil presencia
estas prácticas ~aoguinari!l!I .... ,.
-Las condeno, créalo neted, declaró Elipbae, pero be
pemndo que mi presencia daría á usteil buena suerte.
La respuesta de su paure el"'.I tan ~ingular, que J.'ederico le mir6 por eeguoda vez con asombro. Pasó por su
mente la idea de que sn padre 110 creía en aq11el d11elo·
pero ¿cómo no creerlo?, los padrinos e~tabau reunidos:
fas armns prontas, el coche esperando. Sin embargo, la
calma del viejo, aquella es~cie de &amp;t&gt;gnridad profética
que había manifestado por dos vecea, parecílli:1 indicar
qne Redel no corría nfogó o pe! igro.
-YamoP; es tiempo, dijo el coms.ndnnt~ Valücres.
Desde oquf á GeoneYilliera tenemos una hora de camino.
- \'amoe, dijo Redel. Y partieron.
Fedel'ico al oír hablar fi Redel de todo ,nenos del objeto
que llevaban en aquel viaje, empezaba ti.encontrar un poco
d&lt;1conlianza. ,,::,i no estuviéramos todoe·veetidos de negro, pensaba, y no sintiera debajo del asiento la caja da
las pistolas, creería que íbamos á casa 6 á almorzar ao el
campo.• Fuera ya d_e me fortificaciones, el coche rodaba
por la carretera, entre dos filas de árboles, y á lo~ dos lados se e:s:tendfan loij campo!! sombríos, baila.dos por una
luz. gris. Al,ljunos carros de hort~anoe ee dirigían bncia
Asuieres. Ni un trabajador en las tierrae. La soledad ero
complPta. A la i:quierda uu ancho mont6n de tierra cubierto de musgo amarillento1 recordaba el reducto de Gen.
nevilliers, qne foé construido en 18i0 para defender la
orilla del Sena y que formaba, melancúlico, un receptáculo á la belud.'\ y 11. la lluvia.
Aquel paieaje vell\do de tristeza pareció á Federico cua•
dro adecuado para \lD acontecimiento trágico. S'.!B temores volvieron y ee figuró aquel coche. vol viendo al paao,
lúgubre, con un muerto tendido eobre loe almohadones
ensangrentados. Levnnt6 con angustia los ojos hacia Redel, que continuaba hablando con la mayor tranquilidad,
y, en el mismo momento, el coche ee detuvo de pronto.
-¿Qué hay, pregum6 Elhipas? ¿Hemos llegado?
-¡Calla! Son los padrinas de nue;-tro adversarsario,
dijo el Oom.andante Vallieres, abriendo la portezuela.
E•oe sei'lores vienen á encontrarnos.
Redel eah.ó vivamente al camino y Eliphas, Federico
y el Oomacdante le imitaron. Prieur y Croix-Mesnil,
que habían,dejado su coche á poca distancia, avan;,;aban
con :iire pesaroso y eolewoe. S11 aotitod pareció tan anor•
mal al Comandante, que exclamó, sin darle casi tiempo
para llllludar:
-¿Ustedes solos, Seftores? ¿Y el Sefior de ,Coutras?
-¡Estamos solos, dijo en tono desolado Prieur, y el l:le·
nor de Contras no vend rál
.:..¿Por qué? ...... preguntó Redel con voz amenazadora.
-Porque está muerto, dijo Croix-Mesnil.
-¡,ruerto!
En lacarr~tera poll'orienta, en aquel paisaje de invierno, bajo aqnel cielo negro y triste, loe amigos de Redel
ee miraron con estupor. , 610 Eliphaa no pestane6. Prieur
afiadió:
-Le han llevado ú en casa, esta mailana, con una pu•
flalada en la e,q&gt;alda,
Al oi r eeto, Federico eintió un desvanecimiento, ante
la convicción de que su padre estt1ba informado del crimen y an~ la sospecl,a de que no la había impedido.
Le cogió del brazo, le llev6 h!ISta la euneta del camino y
dijo con ,az t.emblorosa:

27

27 DrmmmRE, 1896.

ELMUNDO.

-¿Sabías que Oontras seria ase3inado esta noche?
Elipbas le,·antó la cabeza hacia el cielo y respondió
con firmeza:
-Sf, lo eab!a.
-¿ Y hae dejado cometer eee erimen?
-He beeho cuanto dependía d .. mí para ealvar á ese
desgraciado de sí miemo. P.iro yo no soy más que un
hombre y no he podido oblig11rle á entrar en el deber.
Enloncea, he j11zgado en mi conciencia el mal que había
hecho y el que se preparaba á hacer, y le he dejado morir.
En aquella horn trágica, ¿penetró en la mente de Federico ua rayo de luz? ¿Se quebrantó la confianza. ímpt!rturbsble que tenía en eu mujer? Palidt&gt;Ci6, miró á eu pa•
dre con ojos lle11oa de angustia y dijo, apretándole la
mano:
-¿/l qné aludee? ¿Por quG has dido implaoable? ¿Quien
era el amenazado?
-Un hombre de bien, en eu vida, y una majer honra•
da. en su honor ..... .
FPderico btlj6 la cnbeza y no pr1&gt;g11nt6 nada más, En
aqnel momento Rffliel y el Comandante ,allier1:11 ee 88•
paraba u de loe padrinoR de! Sei!.or de Coutras y venían ,¡,
reunirse con eue amigo,.
-Ahí tienen ustedes un pobre diablo, que hll muerto
como había n,•ido, dijo el Coronel con desdeñosa compasión.
-RI. añadió Elipha.q, en el lodo.
-E~te paseo al llirelibre me ha abierto el 11petito. \'oy
á almorzar con . g,1eto, dijo el Comandante Vallieres.
Volvamos á Paría.
La eeiloru \\lolll!l'!r v au Ministro de la Caridad no se
han vuelto á ver. Como babia previsto Elipha~. la muerte de Valent!D rompió para siempre los Ja,,,os de en antigua amistad. 1 nconRolable y, ein embargo, resignada,
pues había dato en aquel !in trágico la irremisible sentencia de la fatalidad, la aef!ora Mossler pPrmanecio encerrada en su casa, cow,agrá11dose con m:l.s pasión que
nunca al alivio de las miaeris9. ~o recibia máe que á Enriqueta y, algunM veeea, al corooel Redto!. Laij dos mujeres pMaron el verano en la Chapelle-8auvigny, donde
permanecieron hasta fin de otofio. Caand1J la nieve extendió rn blanca alforubra eobre las praderns y espolvoreó de blanco loe árb,les del parque, vol vieron á Paría.
Emiq11et.a no quiso coutinnar en la a veo ida de Friedland, ee foé II vivir con la sefi_ora Mossler y fué para ella
11na hija adicta, tierna y tan buena, que nnn noche en
que fas dos estaban al lado df.'I fot&gt;go, perumtivas y me•
lancóliC11!!, la anciana rompió el silencio y dijo:
-)H querida I&lt;;nriqneta, te veo con pena llevar 110a
triste exielt&gt;ncia con una vieja como vo. No haa coooci •
do haeta aqn( la dicha y, ei11 emba,-gó, la mereces como
ninguna mujer del mur.do. Yo aoy responsable de lag
proluodas decepciones y de las cruelBll amarguras que
has sufrido, y quisiera reparar en lo poeihle el mal qne
te he c1msado involuntariamente.
La jovPn juntó las manos en ademán de súplica y dijo,
interrumpiendo ,t la señora i\Ioeslt!r:
-Por Di'os, no te acuses; bien eé hasta qué pu oto eres
excelente l' han sido !alFeadas tns int.enciones. Hemos
llorado 18.5 mismas penaa y sufrido loe miemos dolores.
Eres inocent.e y la vida la sola culpable de nnestros sinsabores.
La anciana '18 quedó un inFtant.e peDBBtiva y como impulsada por lejanos recuerdo~. afllldi6;
-Mossler me díjo UD día: ''TPngo miedo de que sea•
moa ricos. ¿Noe podrá eso eer útil? Pasada cierta cifra,
la fortuna es CO!!&lt;I fantástica y temo que sirva máe para
el mal qt1e para el bien. Dejemos todo esto v volvámo•
á plantar nuestras colee. Con oieo mil· francos de
renta tendremoa mil.e de lo que neoeaitamoA. Lo que exceda de eso será no estorbo y ¿quién sabe? acaao una
fuente de penas." ¡No estaba equivocado!
Se produjo un silencio. La &amp;l'ftora Mosaler eojog6 una
lágrima qne rodaba por su mejilla, y continuó:
-De todos mis dolores, el mayor es ver q11ebrnda tu
existencia y haber contri]:mido á ello. Pero felizmente
eres bastante joven para volverla á empezar. Aquel :1
quien has eido visiblemente destinada te ama y no espe•
ra más que uoa palabra tnya par-a ofrecerte su nombre.
Creo que vacilas en pronunciar eRa palabra por deferencia , mi La he pronunciado, pues, por tí, mi querida
hija¡ es el de:Equite que te doy y que con todo mi corazón
m~ alegro de J&gt;?der darte¡
.
-1Qné, querida madre. BC48t&gt; 9merea ..... .
-Que te cases con Redel, sí, hija mía; lo quiero porque
así asegoro tu dicha y la suya. Le he r.::gado que v,inga
esta noche á hablar conmigt&gt;.
En e~te momento resonó en el silencio del hotel el timbre que aauncio.ba las viaitae.
-¡Ahl estál dijo lo. sailora Mossler.
La puerta ee abrió y el coronel Re adelan!.9 ha.cía las
do$ m11jeree. Bes6 la mano de la señora :Mossler y se in•
clin6 ante Enriqueta,
-Yo preveo que me voy, amigo mío, dijo con indiferencia la reina del oro. A la edad que tengo y para lo
que hago ~.n este mundo, no e~ nna noficio_para trastornarse· pero ha,·aqui una mn¡Pr que no t,ene más que
veint~ anos y á la que el P'l"'enir debe reaervar jn•tae
recompensas. Teog&lt;1 empeñ'? en o[reeérselas yo misma
y quisiera, sin eaperar mil.e ttempo, rW.raela á no hombre
honrado que la ame como ella merece. No creo engailar•
me Redel, peneando qne ern hombre es uet.ed.
El coronel se puso pálido y dirigió 11. Enriqueta una
mirada interrogante. La joven inclinó gravemente la ru·
bia c4beza ~e levantó y faé :l arrodillarse delante de la
seflora ~Io~ale1. Abrazó á la anciana, que temblaba de
emoción, y murmo.r6 con uoa voz que le salla del almn:
-Gracias, madre mía.

°'ºª

FIN.

D10IEMBRE,

1896.

4l9

· EL MUNDO.
Entre eus cabellos caoos!
¡Amor que ennoblece y aaln.
\Ten pronto á mi hogar estrecho,
Que :,a, la miBll del alba
Estáu tocando en mi pecho!

*

**
?.Iie vinjeros pequeftitos,
Mis au~entea adorados,
Los humildes mnertecitos
Á mi cena convidados;
Y a regresan de la misa
Los devotos, los creyentee ..... .
¡Mis amigos, mis ausentes,
.Daos priaa, daos prissl
Dejad ya con planta breYe
Vneatro místico palacio,
Caminando tan dtepacio
Vendn'·is yertos por la nieve!
Mi esperanza qua os desea
Oomo niiia pobrecilla,
En la blanca chimenea
Puso ya la zapatilla.
Oir pienso vuestro paso,
Quiero ver y no we atrevo,
¡Dejad pronto sobre el raso
Mi regalo de nno nuevo!

\

¡~o doblan !as**•
oampanas,
No, que repican!
Plumas de alondra llueven,
No nieve fríal
Díoa ba nacido;
Jea11s no yace muertQ
Que está dormido!

•••

¡Casta ilusión que me alientas!
JSueflo de ilicha sereno,
Si á mi cena te preeent-as,
Seré bueno, seré bueno!
Ya no ,·acilo ni dudo;
No miro mi hogar desierto,
Ni viendo al ni!lo desnudo
Me imagino que está muerto.
Vive; con dL1lce sonnsa,
Entre sencillos pastores,
Ye :l. loa que vaelveo de misa,
Trayéndole mucbas flores.
No pienso con desconsuelo
En loe seres ya perdidos ..... .
;Mie m11ertecitos q11eridos
Estiin cantando en el cielo!
El alba tibia clarea,
Venus en OrieJJte brilla! ..... .
¡ Dejémos la iapotilla
En la blanca chimenea!
ll.IAlWJil, GllTfÉl!Rl:i

N ÜBRA,

LA ADOPCION.

l!!!eil.orlto. Enrlqueto. Airullnr, [d"San Luis Poto-!.]

A MANUEL UPATA VERA.

Acercaos á la mesa,
Mis n•cuerdos, porque os llamo;
ld eulit•11do de la huesa
Mu.-rt~mtos que yo amol
Oosus idae, CO&lt;BI! m.uertas,
llusion a ya perilidns,
Ac.-rl'ROB á mis puertas,
Coeus muntae, cosas Idas!
Jlt! lu eM1a ¡neparada
El ~111611 está vacío,
Cae m11y triste la n('vada,
T.-ngo uiit-do, tengo frío!
Condd11Jos á mi cena,
1\.1 u.. TtAcitoa que yo amo,
Acudid á rui reclamo
Que t-1-ta noche ea Noche Buena.
1'~-tá 3bi('rta wi ventana
Y la lluvia ta Ealpica,
:Mieul.ras 01go la campnna
Q,u, repica.
b111'11 a111igo, pobre hermana,
De n,i C3!á 1.,a ausentea,
V.-nid Lodos tan aprisa
C11n,o ll ~eta hora van á misa
Loa cr;,yentts.
..**que te fn.1@te,
¡l'obre hermana
Si 1ivi1iras todavía,
Cnand, si1iuto mi alma triste,
JI u,ln111s coeas te dirial
J\"1'11, y pronlo, 11e11 ahora!
Cuando 111-gui, la maílaoa
Y á la 111i,a de la aurora
),hu11i, lenta la catn pana,
Tt'rm i nada ya lo cllna,
P11dr1l~ ine, podrál' irte,
Y teudrea,os qne decirte;
¡llnsta la otra Noche Buena!
l'ero uhoia, mi hel'ma.oita,
R.-iua aú,1 la noche obecura,
ll•-jll, pu .. ~, ¡oh muertecita!
To callada sepultura.
Son Jae doce.

* nace;
.
j,*e:súe

Vuelvo el ro~tro al Nacimiento
Y In cera ee deshace
Combatida p ,r el viento.
Nadie cuida á loe pastoree,
Nadie canta villancic:os,
Ni :i la virgen llevan lioree
I,,s ancinuoe y los chicos.
En el heuo blanco y yerto
Está el Dios tt'Ciéu nacido,
Y al mirarlo allí dormido,
l'lfe parece que ea,á muerto.
¡Fe de nii'lo, ,•e11 al punto!
Que tu ,,oz me p11rifique ..... .
Y no viene .v me pregunto:
¿Por qué dobla ese repique?

***

Del árbol en las ramas
:!\lil vd11e arden,
¡Que no tardeo los niños,
Qae no se tllrden !
¿Por qoé no vie-nen
Si aq11( tantoa iaguetea
Y du lees tit"nen?
Esta espada de acero
Para el más grande,
Y soldsdoe dt' plomo
A quienes mande.
Y esta mulleca mbia
Tan bien vestida
Para :n niíla blanca,
Bien de mi \'ida.
Ya ver~is cómo gritan
Los n1ay tra vieeoa,
Y cómo lo, devora
So madre á besos.
Pero e I J\rbol Fe a paga,
füol(uno Ilegal
Y en la Jea ierta a leo ba
Nj au uiño ,.juega!

.=res
.
..
qne venís tan lejos

¡Cón,o nn!lÍan 1·upa~roe cariños
Los qu.e tienen padres viejos
Y no tlenPn hijos lliñoel
1Con qué impaciencia os imploro
Para mezc'ar con míe manos
Yueetroe ricitos de oro
'

DJSde haefo veinte atl.ae, JU8ll Yignol escribía cuentos
en los folletines de los diarios, narraciones en las que
no se ocupaba, como es natural, Bino de asesinatos y de
nifios auetitaidos por otros en sus cunas. Y ciertamente
no era más torpe que aue rivales eo esta especialidad.
Si alguna vez r,.travesáitt por una enfermedad peligrosa¡ Dios os !ibre!-y si no sabéis cbmo llenar 1lla horas de
fastidio de una larga convaleacencia, leed loe .ll'i1terio$ dr
Jlfcuil11101ila1J, qne llO tienen menos de veinticinco mil
lfneas. Allf encoutraréÍ1l todos los ingredientes habituales de edta cocina literaria.
El comienzo es "orprendente, sobre todo cuando aquel
malvado duqne del Castillo Viejo, á la salida de la ópera,
baja al alcantarillado subterráneo, eo donde tiene una
cita con un licenciado del presidio, amigo suyo, quien
debe eil.trPgarle unos papeles que puede.i hacer perder
su reputación ú la hermosa morques.a de las Dos Garitae,
la &lt;mal, por haber cambiado de nodriza, no es la hija de
un Grande de Ea paila, de primera clase, como la cree todo el barrio de Saint 1.iermaiu, sino la de un ebanieta de
la calle Popincourt, en otros tiempos condenado li muerte con motivo de un error judicial, y gnillotiaado, según
la costumbre, en ,·ez del presidiario con el que el duque
tiene esta cita poco confortable y subterránea.
Ya se "eri'l, por este simple ejemplo, que Juan Vignol
conocía perfectamente so oficio.
Sin embargo, el pol[0 hombre no obten fa grandes éxitos; ~ropezaba con mucaos obstáculos para colocar su original y vivfa, por eeta causa, muy mezquinamente. Y es•
to consistía ante todo, !'11 su poca ai¡erte, y después en que
era un modesto, un tímido, que oo sabía abrir11e paso,
recorrer el camino al mo:fo americano.
Naturalmente no bahía hecho sue comienzos literarios
por la novela de folletín. 0oll88rvaba siempre, en el fondo de su escritol'io, pero sin esperanza de darlas á la publicidad, eus dOll obrns juveniles, eecrítae por él en In
época en que conservaba todos sus cabellos y la ambición
del arl.l'. Primero, ei manuscrito de un volumen de ele•
gfas-Ffor,-, d,, un,,io-en donde el poeta se qoej11ba. apasionadamente de las infidelidades de una muchacha que
designaba con el poético nombre de Fragoleta, y á la que
comparaba 11. todas lns enamoradas célebrea, desde la más
remota antigüedad basta nu8-'!tros dlns. La verdad es
qne, en la realidad de los hechos, la inconstante señori •
ta se Hamaba Agata y era obrera en el taller de una florista.. El otro manuacr.ito, más voluminoso, conten111 na
drama terrorífico y medioe,-al, coa este eangrieoto títu •
Jo: Lru ,úaallndorc,¡, y en el cual lOd personajes cubiertos
de chambergos y calzados con alta.,¡ botas, se pasaban recforocamente sos es¡,adas á ~rn vés del cuerpo, en medio
de grandes tiradas lfriCBII,
Por deegracia, loe dramas en vel"l!o na son comestiblee, La•j(ores de ,·uteno no son 1\tile~ ni para ser adere-

�en

DICIEMBRE,

1896.

Club se ase de un barrote de hierro en su cn(da y 11&amp;
desli;a basta el muelle con la agilidad de un mono. Pasado mañana daní de p11118h1das á tres. guardianes del
orden público. ~apero que en esta ooal:llón 108 lectoret,
van r1. tener emoc1ones.
Repeotioamenteel peqnet'iocomienza_ágimotear. Jn~
Vignol di"ertido con rne nuevas lunc,onea, toma el biberón da de beber al m11chacho, notan mal, ¡áfemta!
para Eer la pTimera vez, lnego lo mece y lo c;ue~me.
Pero el novelista no vueh•e ya á so escntono. Qu6da&amp;e allí, pen.eativo, mirando ~ e~ie pobre eér cuya cabeza eAtá en el fondo de la almohada, apretándose las
dos manecillas i;obre su pecho.
Juan \'ignol cae en una 3oloro•a med:taci6n. No ha
muerto del oodo en él aquel poeta qu"' softó eer, cnando
era jov,m. Y ahora recut1rda que m .ñana aerá. Navidad,
y ante esta cuna, piensa en "' nifto qne do_rmfa eobre
paja de orc-, en el establo de B?thleem. El vmo al mun•
do para ordenar á los hombres q11e se ama@en los nnoa
,\ los otros, y allnqne las igle&lt;iilll' en laa que s.e predica ~u
doctrina doade hace dos mil anoe ~err~anez~an en. pie
todavía, los malee causados por la miseria ex1s$8111Uem•
pre.
El nilio mnt.erial y moralmente abandonado, tll ni!lo condenado, por una eRpecie de iatalidad souinl, al vicio y al crimen: he aqnf el libro que es ne•
ce~ario eEcribir, dt'jaudo que en
tíl corran t,)dllt' las caridsdes, toda~ la• terunrM, toda.a las indi·
gnacione~, todllB las cóleras de
su corazón. lle aqnf la novela
qne Jnan Viguol debería hacer,
sí...... ¿Puoen 11né piensa? Juan
Yignol no tiene tulento, nunca
Jo ha tenido. ~:1 lo Pabe dema·
silldo bien. Y si las liÍgrimas lo
ahogan en eete momento, llora
á la v.. zpor el infortunio de e&amp;•
te pobre niño y por su impotencia.
Sin embargo. la puerta ee
abre. Es la tía ..\Tathieu qr1e re·
greaa toda ~ofocada. ¡Oh, esqne
es~á cansada y cad01cal JY qué
roetm más lamentable surcado
de mil ar,11g&lt;1S, rode.1d\l de su
pa.ftuelo de luna!
Y bien, tanto p!!or! El buen
homl&gt;re cedll al deseo que lo
atormenta desde hace algunoe
minutos!
-E.•cm:be ueted, da ~Iathieu,
he pensado durante e•1 ause~·
cia ..... 1!:n 11.1 época en que v1•
yfa mamú, yo ganaba para _loa
dos ...... Bneno! pUt!fl me traigo
á neted con111igo ¿quitlfe us·
ted? ......... Ustetl se ocupará de
los q ueh:i.cere~ de la casa y yo
la ay11d11ré á criar al pequeño.
Y l11 pobre mnjer da un grito,
ee desploma sobre Ulla silla y se
cnbre el ro8tr0 con las wan011;
y como el niño, que se despj~ria
sobre,;altado, se pone tam b111n'
llorar, Ju:m V;gnnl lo toma de
en cuna, Jo mira d., Cl!rc_a y d&amp;poeita en su blanda rne¡tlla un
be.so ya paternal.
Xo es est,\ todo. ¿Sabt,is que
la generosa conducta de Juan
Vigr1olha tenidoparaélaus ven•
taja¡.'7 Comimía, natun,Lmente,
sirviendo lad wi~was clunlaia·
nerías ii su público eapecial;_pero sin emb1.1rgo l1.1y en sn. ultima novela-J::I /,uí'r(ano ,le JJeUe·
,•il/c-yo no h1 qué que no había
en laa utras y que hace s.ollozai:
á lae 1,rríRP.tlll!. 1-:1 tiro uel P,que•
;¡,., Prvlefario h:1 subido y el ea·
critor gana ahora sus vei nticinco c(:nt1mos por línea.
Y ::uín la obra ha sido reproducida pora!gunae hojas de pro•
Yiucia; y cuando hace pocos_(lfaa
J111111 Vignol llegú á la ca¡a de
l11 Socit'tiAd dt! Literatos á ~
brar sus derecho~, tuvo la_ única
alPgría d, su vida de e!!Cntor.
El más ih1stre, el prunero de
los uovelietus de estos tiempoe,
Je di6 un _golpecit.o en la eapal·
da, ante el despacho.
-DJgame eenor Vignol, he
leído dos 6 ~res foUetinee de uaY be sqn( á la anciana contenta! •¡Ah mi bueno, mi ted, en et1toe últimos di11s y be 1&gt;ncomrado en ellos
amable f&lt;'fior Yignoll• E inetslau la cnna cerca del es- mlly bnenae, mny einceraa, muy conmovedoras sobre
·
Mo
critorio del novE&gt;li~ta y la tia MaLhieu sale exhalando ni1ioe.........
Y el pobre hnmbre," ruborizado h!\Sta 1a~ ore1as:- nd~
por lo b•jo bPndiciones. Y ya solo con ol pequefto, el
eBCritor Htl echll á reir socarronamente entre su larga chas gracia~ mi querido ma?etro, contesto halbacea 'b
de placer. Pero ee qne ...... ah1_?rll••···· ... cuando eecn
barba.
·
algo eobre los niños ......... copio dd ,.af,ira/! ....... ..
- t'amoe héme aquí convertido en nodriza.
Y al~¡;re por su bnena acci6n, se instala bajo 'a lám•
Fa.1scs1co C-OPPEL
para y toma la -pluma. Porque dia~tre!-no _hay que
oi ri1arlo moilann temprnno debe envrar á la imprenta
eu foJl,.tf~. Toda la novela ha qnedado modificada con
Ahí, donde falta todo, la naturaleza se encarga de sil·
la rumrrPcción de Rouffe·Tou. Pero aqneUa noche el plirlo todo; Pila hace florecer y re\'erde_cer todos los hun·
cuPntista Pstll de yena.
dimientoe. Tiene la hiedra para las ru10M y el 111nor paSu f'TE'sidieri , precipitndo desde .la segunda _me@eia ra los hombres..
de la Torre Eíffol por otro tuno ele~ant.e, nn v1r,cnnde
que d8"ciende de las Cruzadas y 1D1ambro del Jockey

-Pero ¿cómo? ¿El único colchón delll!~? ........ .
-Es necee:uio ...... Figurese ostedque m1 hermana ~enor, ,-iuda como yo, acaba de caer en cama, Y no,ta_qu1eren en el hoepital á causa de una enfermedad croruca....
y naturalmente debo &amp;)·udarla. lla eido tan b~enu conmigo ...... Me acostare algunos días eobre la paJa. No se
muere uno por eso, ........ Porque cuento dl1iaell!~fiar el
coloh6n cuando reciba mi quincena......... Lo uo1co que
me inquJeta es el pequefio. Necesito cuando menos. nna
hora para ir al Monte d1;, Piedad y á 1a casa de m1 enferma. Siempre f!e Jo dejo á la portera, que ea una buena mujer ......... ¿Pero la ha vi•to usted? ~~ta noche, víspera de Na,-idad, tienen pu cena de familia en la porte·
ría, y á lo~ pmrt.res ya están e_n tono ~e cantar·:.......
¡Vivan los pobres! Juan V¡gnol tume &amp;ni! OJO!! de perro llenos de lágrimas.
.
.
-No hay cuidado, Ha Matl~1eul De¡e uRted la cama
quieta. Yo tengo todavía qmnce francos. Tome ue~
die,: . ....... Y vr1.yase , la casa de eu herma.na ......... En
cu1mto al rorro, l!Avelo usted. á mi. casa. D~erme como
un bieni.v~nturndo· oo me 1mped1rá t.raba¡11r......... Y
ademáe, si ee pone á hacer música......... bueno, no es
tan l)tlsado mecerlo un poco y darle de beber.

,;adaa como ensalada. Era preciso vivir allá arriba, en
Belleville, en un pt,queilo departamento de un qwn\O
piso. Allí habitaba, pues, .Juan V_ignol, ~ c?mpallía de
su madre cril!pada por el reumatismo y gJm1e11do de la
maftana la noche. Para ganar algún dinero-¡~h¡ _muy
pocol-i!I poeta seconvirbó en novelieta popular, a igual
que un pintor entrampado se hace íot6graío.
Dulce y resignado, act1pt6 el o6ci~, -y pu~o en ~I todos
sua sentidos, pero, como &gt;=ª hemos dicho, sm gran re9nJtado. Y eato era natural, ue~puée de todo, porque care•
cía de convicción, de sinceridad, n~ tom.ab~ b~tante'
lo serio sus marquesas bijas de ebametas gu11lotmado~ Y
eue dnques que Ee ¡,aaeabJJl por loe albaftales con abrigo
de pie&gt;1es v corbata blanca.
,.,
El Director del J&gt;¿qi1ei:co l'roktario, en donde Juan.'\ 1gnol publicaba sus bli!t.or,as capacee d~ bac~r dormu de
pie, ltt decía con toda crudeza: •Qner1do mio. se c~noce
que no siente usted nada de esto,,&gt; y no le paga~a stno á
diez céntimos la línea. El pobre muchacho fab1a que era
superior á au groeera tarea, y sofría dando~ men,udo pro•
fondos suspirot. Pero ¿y qaé? Era su ~estmo y para ho.-Oer cocer su escasa pitaoza ~e agotaba mventan&lt;lo aventuras cada vez más extravagantee.
Uno. \'ez, por ejemplo, no hubiese podido pagar dos arrendamientos atrneados y habría eid!)
indudablemente embargado, s1,
en el 1'iltimo extremo, no hnbiu·
ra logrado un anticipo del Dir€C·
tor ctel l'er¡u~,10 l'l'l&gt;letariu, ee·
ducido port-1 asunto de una no·
vela cuya anblltancia en el_ primer f C'lletín, era como sigue:
"'ºº músico de la orqulll!ta del
Ambigú, hijo bastardo, ain saberlo, de un par de Jnglaterr.i,
al volver il su ca,a, des.pués de
la lnnción, encut1ntrn un eequeleto en In C'\jn de su contrabajo.• Bit t'I 7,rói·imo mímtro conlinu«rá.
En tanto que vhió la mam,,
' Juan \'ignol, modelo de_ amor
filial, soportó bastante bten la
,·ida. Pero desde hace dos aftos
que se encontraba tiOlo en el
mundo, eiu parientes, con poeos amigos y con coRtnmbres
caseras, v se aburría enormementll
su piso alto de Ilde,· ille.
-¡Qu~ trabnjo! se decia una
uoclw ,·íepera de Navidad, 811·
biend~ con lentitud sos cinco
11isos porque ee había puesto al•
go as~ático. ¡Qué trabajo! Todavía dicen en el diario que mi
última obrn-.lfo:w, !1 Ou111{•{11iía
-no tiene bastantes p11fia adas.
Serú preciso que resucite á Bm,t/r 1'01\jmm, mi presidiario que
acabo de precipitar. no hace ocho
días de la Torre l,iffel, y que le
facilite víctimas ....... y dei,pués
d1: este rru-go de complao~ncia,
ya verán uot~des corno t!lguen
rehnsándon1e veinticinco centavos por Jlnea ......, ..... ¡ A.h perra
vida!
.,
Al entrar en su habitacmn, experiment{ialgllnOS pequetla11c01!trariedades. Después de una mi•
rada melancólica á su colección
de pipaa, eemejante r1. la d1:l ha·
rém de un sultú.n que ha renun•
ciado r1. este pa,at1empo, Juan
Yignol advirtió que su lumbre,
que babia, sin embargo, cubierto de cenizas antes de salir, se
había apagado por completo. Y
tn \'O necesidad de eneucilll'!!e
l811 manos para encenderla. la
pnrtera le habia preparado mal
la lámpara en ln mailana, y tuvo que cambiarle la rnecL.&lt;1; entonces sol:wieute vió que no tenla l!iuo dos ce1 illos en s11 caja.
-¡Rayos y truenos! exclamó
soltando su juramento favorito.
l'ueaestoy fresco si la lámpara
6 la ln'mbre se vuelvten iJ.apa-•
gar...... Y necesito de ·velarme
para resucitar a I presidiario.
iBoniwi Navid~, entre p9:réntesisl Y cinco pisos que ba¡ar y
subir otra vez por estos cerillos! ......... Pero no! voy á pedir
uno á la ,·ecÍilB.
La vecina ero la tía liatbieu, una pobre vieja, cuya hij11 recientemente aba.ndonada por an marido, babia
m'uerto de parto el me9 de J alio. La criatura t,eoia cinco meses; y la abuela que cosía á máquina, la criaba con
biberón. ¡Cuánta miseria en aquella covacha I El novelista que era un hombre de corazón. había entrado allí
algn~as ,·eets y dejado nna moneda de plata, aunque no
tuviPse rnnchas para él.
-Tunl tan!. ........ Buenas noches, tía Mathien. ¿Me da
usted unos cerilloA?
-Eb ! tía Mé.thieu, ¿qué hace usted a.hf?
-Ya lo ve usted, i:-r. Yignol, respondió la vi_Pja con
voz lacrimoss. Voy r1. llevar esto al ~fon,e de P1Pdad y
ea prreiso que me dé prisa, porque cif'r..-n lea oficinae á
JBB ocho ......... Siempre me darán diez francos ......... Es
¡sna buena, no crea Ul!ted ....... ..

4

•

2i

EL }fUNDO.

420

y

~a llegaaa ael año nuet?o.

º°fo:

°

27 Dwrnmnrn, 1896.

Balada de la .muerte.

EL NIDO DE GORRIONES.
Ancho, hueeoeo, atlético, con los ho nbroa robustos,
las piemne fuertes y el cuerpo encorvado por la edad, era
~I tio R(.que, un campesino llmgonét!, que llevaba con
~ergfa eus setenta y cineo allos y la adminiRtración de
elll! finca- y propiedades, calculiidas por los inteligentes
-del contorno en ciento cincuenta mil duroe; un capital,
diariamente l'igilado por su dueño, que recorría ene tierras sobre un caballejo de mala muerle para inspeccio•
nar y dirigir la siega en Agosto, la vendimia en Septiem•
bre, la si&lt;,mbra en invierno, el esquileo del ganado en
primavera, la recolección de irutas en otofio, y las múltiples faenW! de la ogricultnra en todo tiempo, sin cuí•
darae del calor, ni del frío, ni del aire, ni de la lluvia¡
atravesando uua at.móefera de luego cuando el sol aabrasaba los campos. y una eilbana de hielo cuando la nieve,
cayendo de las nubes, se extendía en forma de m·auoba
monótona deede los má.s hondos repliegues del valle hasta loa mál! altos picachos de la sierra.
Por9.ue el tío .Roqne no quería dejar nada á la inspecci6n a¡ena; la más i11significante semilla pa,aba por en•
tre stis dedos antes de caer sobre la tierra, aquella tierra
13Uya, completamente suya, á la que quería y amaba con
ternuras de abuelo y codicia de amante celoeo; tierra de
la que no se habla separ1.1do nunca y de la que parecía
hijo, y mejor que hijo, producto. A tal extremo se había
compenetrado con ella, por su aspecto, parte integrante
de ella misma.
Su cuerpo achaparrado, duro, lleno de ángulos -y nudo•
sido.des, asemej.ibale á una encina ano~a, dotada por un
-capricho de la Naturaleza de la facultad de transladarse¡
su rostro, corUdo por la intemperie, era del color de la
tierra labrad11, no parec(a sino que 11n solo arado había
hecho los surcos de la una y las arrugas del otro; como
crece entre louurcos lacizañn, desigual, reyuelta y sal{li•
cándolos á trechos, crecía la barba hasta su cabeza puntta•
goda, coronada decabellos blancos, que recordaba los pi•
-cos inacceeibles q11e se er¡,:uíao sobre la montafia, co bier•
tos de nieves perpetuas. El tío Roque era un pedazo del
terr11f10, las raíces de su ~·ida arranc:1ban de él,
:S-i so dineYo, ni sus hljos ( cuatro hombretones ya casados), ni BLB aiíos, ni sus fatigas, fueron bastante r1. ind11cirle al reposo, á la existencia c6moda, al vivir quieto
de un anciano pudiente...... Quebrantlibaae su ealnd con
el rudo trabajo r1. que ven fa entregado desde el amanecer;
algunas noches de invierno una tos seca deagarraba su
pecho: no pocos días de verano sinti6 un abogo, un prin•
-cipio de aefi:x:ia, que le hizo detenerse y buscar apoyo en
el tronco de llil árbol; aconsejóle el médico, multitud de
vect:s, que deecanaaee, que re· ,unciara á la labor diaria;
pero el tfo Roque se encogía de hombros, se burlaba de
-consejos. y de dolencias, y al romper la aurora se bebía
un Yaeo de agnardiente, ensillaba eu caballejo y al cam•
po, á ínepeccionarlo todo, á qae trabajasen los braceros,
tl que produjese la tierra, á que no estropeasen á su querida, la única hembra que había sabido pagarle con usura eus desvelos y eu constancia.
¡El reposo! ¡Entregará manos ajenas el cuidado y con·
servaci6n de lo suyo( valiente locural.. .... ¡No ver sus tierras sino á ratos y como un paeeante más! ¡Cómo si
aquello fuera posible! ...... ¡Como si él, acostumbrado r1.
trabajar sue terrenos y á dirigirlo todo, pudiera resignarse á vivir inactivo, á convertine en espectador, ::t no ver
-c6mo en laa maf!anas Irías del invierno desflora la reja
del arado la tierra húmeda y palpitante, para que lama•
no del sembrador arroje en su seno la simiente fecunda·
-dora; á no contemplar bajo los rayos abrasadores del sol
de Agosto cómo e! trillo desgrana la requemada el!piga
y la horquilla 11.1 recoge y la pala la avienta, para que el
trigo caiga convertido en granizo de oro sobre el ancho
mont6n que cubre la era y qne se eleva en forma de pirá·
mide; quedlll'l!e eu c1111a, bajo la sombra perezosa del empa•
rrado cuando la hoz arranca de la cepa el lozano racimo
v el carro lo traslada al lagar y los mozos lo pisoteu1 en•
t0Illilldo canciones hasta qne, conVf!rlido en mosto, lo
recogen las cubas y fermenta en ellas y de ellas sale trasformado en chori o rojizo que humedece los labios y calienta la sangre; no tomar parte en la recolección de los
frutos, en el esquilo de sus ovejas, en la labor harinera
-de sos molinos, en la confecci6n y refinamiento de en
aceite!.. .... ¿Era eso Jo que querfnn de él? P11~s que no lo
esperaran. El baria eiempre lo mismo, recorriéndolo to•
do, vigilándolo todo. A caballo mientras pudiera tenerse
:firme en la silla; en un car.ro si no pod!a andar. ¡ ~unque
fueee á arastrnel
¿Quién iba á hacerlo si no lo haaín él? ¿Sus hijoe? Tenían que cuidar lo de sus mujeres. ¿Un encargado? Como ei dijéramO!! un ladrón, un tramposo, q11e no podfa
querer 1uás que su provecho. Y él solo quieto, dejándose
Tobar en tllll! propias narices. ¡Que no! ...... ¡En seguida! ...
¡Apartarse de sos t-errones, no ealudo.rlos á todas horas!
¡Cómo iba á intentarlo; si 108 q11erfa tanto; si en verano,.
al irse á acostar, dejaba la ventana abierta para recoger
todoe los l'llmores de la noche, y no cerraba en tiempo
algú.Do las maderas para no desperdiciar ningún rayo de
eol, ninguno; ni siquiera el que 1,e bosqueja en el horizonte al amanecer, sin alubrar casi, como el parpadeo de
unos ojos que ee despiertan!
El que quisiera verle furioso no tenía más que hablarle
de ello.
Muchas \'eceB le habían propneet-0 sus hijos, cada uno
-de por sf y prescindiendo de los otros1 irse á vivir con él,
ayudarlo. Pero el tío Roque se neg6 wempre. Si bubie,sen estado solteros; bueno; con la recua de 111 mujer y de
los chicos no; el casado casa qniere. Saufa que de favorecer á nno se hubieran enfada.do los demás, y bastante se
odiaban al penpar en IIU' eventualidades dP la herencia
futlll'tl, para que af!adiese él leña al luego. :Xi un hijo ni
un adm10istrodor. El uno y el o~ro le habían de robar.
El eolo se bastaba para eu negocio.
Aaf pasaron at\os, y el tío Roque se fue poniendo achacoso y débil; ya no podía montar á caballo; apoyado en
nn bastón de nndoa, recorría sus propiedades y presen•ciaba las faenas del campo con toda la energía de su es-

421

EL MUNDO

En la mística noche callada
Una trémula voz desmayada,
A wi oldo, llorando, llegó;
En la mística noclie callada
Una extrafla y doliente balada
Con palabras enfermas cantó:
•Cabecitas cual pálido, lírios
Qne al incierto fuJgor de loa cirios
la medrosa tiniebla eW1alt.ais¡
Cabecitas cual pálidos Hrioe
Que las nocbel! de intensos delirios
En beata q11ietud esperaib;
Ojos turbios de vírgenes muert112,
Ojos de liondae pupilas abiertas
Dilatadas de frío y dolor;
Ojos tlnbios de vírgenes muertas:
¡Ya jamás en las noches de~iertas
Lucirels como estrellas en florl
•Manos láciae de mnertaP amadas
Que teneis las blancuras sagr.tdas
De la costa camelia imperial¡
Man.:&gt;s láciaa de muertas amadas
Que babeia sido en un tiempo, besadas
En la límpida noch.e estival;
·
.Lnbios muertos, que hoy sois de violeta,
¡ Ya no hay besos que alte:en la q.uieta
Contracción que la muerte os dt.-Jó!
pfritu, i&gt;mp•iia•lo 1•n •0~1.\lner y p11'!ear aqnel cuerpo ~ue
se tambaleaba sobre In ~umba. Pero como sus dolencias
le hacían quedarse en ca~a muchos días; come no lograba
inspeccionar o todo, ni los mozos iban tan derechos, ni
lae cosechas producían tanto como antes¡ como esto era
verdad y lo era también que el tío Roque ¡¡at11ba muy enfermo y el trabajo aoabab3 con él. y -u l!lllud tenía nece·
eidad-e11 opinion de loe médicos-de absoluto descauso,
resolvieron slll! hijos obligarle á cambiar de vida, y fueron á verle una noche y hablaron con él. senti\ndoee en
torno del si116n donde sn padre desc!llll!abs y oía eus proposiciones, contrayendo su boca sin dientes y fijando en
ellos ene ojos astutos de campe• ino.
El hijo mayor lué el rncargado de decírselo, y se lo dijo claro, ooo rudeza no desprovista de carino y lealtad.
-¡Padre, usted está inútil!.. ..... 1La vida que lleva no
le sienta bien! Es preciso que descanse usted y que arre·
gle la manera de encargar á &lt;1tro sne negocios.
-¡A otro! Y ¿á inién?-rep111!0 el viejo.
-¡,A un extraño.
-Eeo de ningún 1llodO,ccoutesbnon l011 hijo!! ácoro.
-Entonces, tá quién? ¿A uno de vosotros? ¿.Qaeréis
vosotros tres que se encargue Antonio de las fincas?
Los preguntadoe arrojaron ~obre el presunto favorecí·
do una miradn de rencor y desconfianza, ¡Encargarse
Antonio de t&lt;,do! Para aprovecharse de elb; para quedo.rae con lo mejor. Do ninglrna manera. Preferirían r1. un
cnnlquirra.
Leíruie eeto con tanta claridad en sus ojos, en las frases
ir6nicas y sutiles con que respondieron d. la pregunta de
su padre, gae el viejo les dijo sonriéndose con sonrisa
entre burlona y triste:
-Ya Yeo que eso no os conviene. Lo presumía. Noos
niego tampoco que estoy malo yqne el cnltivo delas tierras no anda tan bien 00010 a!los atrás. ¡Qué remedio! ...
Tendremos paciencia. Yo haré lo que me sea posible.
-No, padre. Usted necesita descansar. Se lo ha dicho
el médico y se lo repctimo@ nosotroe.
-Pues vosotros diréis cómo se arr¡,glll.
-Mire usted, como medio, hay uno.
-¿_Ontíl?
-Cédanos usted las tierrau, repár~laa entre nosotros á
su glll!to; de ese modo nos evit3remoa pleitear por lae
pMticioneB cuando ee muera usted; noEotros cuidaremos
cada nno de su parte, como usted mismo, y neted descansa, viviendo al lado de eus hijos, del que usted desee,
porque todos le queremo:, bien, y nos desviviremos por
complacerle.
-\'amos-dijo el tío Roque con voz 11ervioea-queréi11
here.::.arme en vida.
-¿Nosotros? ........ .
-Sí, no me enfado; es natural que penséis en ello; pero oídme:
,
Cuando vosotros érais muy pequeños cojí en el alero
de ese iejado un 11ido de gorrion81l; me los llevé it caaa;
los puse en una ¡au.a y la dej6 encima de la ventana.
Los padres, que h11b(nn venido detrás de loa .gouiones,
empezaron á dur-vueltas en rededor de aquella careel y
á pfar dolorosamente. .Por fio, uno de ellos se echó á volar, VJlvió á poco rato con un gran-o de trigo en el pico,
-entró en la jan Is, di6 de comer á una de las crías y mient:tas él prauticaba la operación, "e fué el otro gorrión y
volvió también ...... carg3do de trigo ...... en fin. que los
dos padres ma.,tuvieron áloe pajarillos, ni más ni menos qne cuando estaban e11 el alero del tejado.
«Creciecon .as crías, y ~charor ala~; ya revoloteaban
dentro de la jaula; loe padres seguían alimentándolos¡
cuando e11tuvieron los pequeños en dieposició:i de volar
por su cuenta, puse yo unoe espartos con liga delante de
la jaula; hice prisioneros á los padres y d( libertad d. los
hiJos . .A. los padres los encerré. ¿Y 1!3bliie ,•oBOtrOI! loque
pas6?-dljo el tío Roque con 11eento burlón y duro.-Que
lós -p~~res ee murieron de hambre; porque ninguno de
loe h1Jos se ocupó de 1arlee de comer.
-¿Y qué queréis decir con eso? exc1!Ull6 el mavor de
loa hijos.
•
-¡Qué) .Que no despedazaré mí tierra querida :fl!?T vosotros; que os vay11ie á. vuestra Cll88 y que me de¡éis en
la mía. Que no me qllÍero encerrar en la jaula.
Y el Uo Roque, riendo á carcajadas, se metió en su
enarto,

"IOh, Purezas! Dormid vuestro sueiio
En los brazos del último ensueilo
Que turb6 vuestra paz virginal
Y en loa brazos del último eosuefio
¡Esperad la llegada del d•ieño
,\ la cámara blanca nupcial!•

A través de las pnrdns neblinas
Muchas vi~enee ví peregrinas
Que la tráoca Reyna besó;
A través de las pardas neblim:e
Deegranando BllB notas mezquinllll
Lentamente su~ notas perdió......
ÁNTRl';OR l..EscA..'iO,

Diciembre 19 de 1806.

•

PAGINAS 'JE ALBUM.
r.
SU'.RPRISE.

-¿Es bella?, he preguntado.
-Oomo nn jar.mfn.
-¿Es inteligente? ¿Ea illll!trada?
-Hay algo en su st!mblante que recuerda el génio de
Corina, y de sos labios brotan conceptos dignoe de PIA·
ton.
-¿Es l!edactora, gracio!!ll y atractiva?
--Sus pasos son cadencias, sus movimientos ritmos,[.
al contemplarla se sueña en horizontes aurora.les, en ee.
vas perfumad6S, eu palacios de nácar, en cascadas de
perlas.
-¡Ahl entoncP~ he descubiert;o on misterio. Cuando
en estas tardes de Otoño, en la!! penumbras del anoohecer, bajan por la conj11nci6n celestial de los rayos de las
estre1las amiga~, r1. los vergeles cubanos, el Dios cupido,
y el Angel de la Carid11d, ¿sabéis á quien vienen á admirar y , bendecir?
Á. IILLA!!!

II.
SONIU8AS CREP[l;;CrALAR.ES.
A

EvA~GELINA ZAIBli.NA.

Eres-sobrina mía-tan dulce y tierna, tan bella y ruborosa, comi, lae vírgenes dibujadas por lllurillo 6 cantadas por Frédéríc, et artista prodigioso de EL Puoo11.
En el Otmio del aiio y en el invierno de la vida, la pluma suele arrastrarme hacia las oo~as triúes. Hoy, al declinar la tarde, la atmósfera eelá cargada de obscuridades
y de corrientes frías,
A 11esar de ello, me presentaa tu libro de recuerdos fn·
timos, y no quiero empaparlo en lágrimas, ni rodearlo de
sollozos, ni empequeñecerlo con decepcionea, Bino cubrirlo con divinales ea_peranzae, aignas de tu coraz6n sencillo, de tu mente cfarlaima v de tu so:-;nrsA cru:.PUS&lt;'n,AR;
de esa s.onriea de la ,ual decía )Iéoard que ,e siempre
diáfana, como el rayo de la luna que defc:iendeá baliarse
en el ambiente fresco del :ign3 dormida, en el p~rfume
enamorado de las fiores.
Acepta estos ap1111tu como un rocío de consuelos, ya
que, según exclamo.ha Brilland, en la Naturaleza es el
rocío la -ver.illdera yiili,·, 11u1ti11d.
Disculpa á IaJoconda,-pura, peromiateriosa. Continúa
siendo casta, con orgullo, ~o olvides !ns debilidades bumanaB, porque olvidar no e.i perdonar. Ama mucho, ¡,ara
que puedae defeJ)derte del amor. Eota1,. en la manan.a de
la juventud. En torno tuyo, toclo s,,,..¡;,,, lodo canta y mi
mayor anhelo es que jamás te veas obligada á repetir, con
el sublime trnvador &lt;le las inquietudes del alma:
¡,~v~. lncientc sol , &lt;"ampo d e flores,
ca,.,_,,,.¡a¡ c,elo azul, numlls!...... La vida
E., J1orrl ole tragoola entro c,.¡,leruloreol
Al&lt;'DRÉB CLO:Q'l'E

y ÁZQCXZ.

.

�422

EL MllTJ)().

27 DICIEMBRE, 1896--

ANATHEMA SIT.

Sin embargo, soy an poco hada y quiero probarle que•
fuf sensible a tu atención caritativa. En adelante t:iempre que abras la boca para pronunciar una palabra, saldrán de tolla. diamantes y pt::rlae tinas que podrá.a recoger
y que te hadn máe rica que una princen; de aaerte que
si el corazón te lo dice, podrás cnwrte con un príncipe,
porque poseenla una dote suntuo.a¡ circUDhtancia que nopodría diPguetar á ningllDo de los príncipes actuales, cu •
yaa tinanrGas están generalmente en mall,imc, estado.:, Dichas est.11s palabras la vieja desapar~ció y la joven emprendió de nuevo, muy proocupada, el camino de en ca•
ea, no ein haber hablado mucha:: nces en voz alta, para
no decir no.da y simple!llente porexperimentar el (abuloeo privilegio de que la vieja .la bahía invt'ati.io.

Si negare alguno qne f!anta ·M aría,
del Dios paracleto-paloma que albeaconcibió ain mengua de su doncellía,
ana~ma aeul
.Anatema el que recbua lo!' prodigios sin segundo
del botón intacto y úber que da fruto aiendo yelllJl¡
que los vientrea que conozca, como légamo iofeolllldn,
no le brinden 11ioo espurias floracionea .....• aoatemal
Si alguno afirmare qne Crieto divino
por nos pecadores no murió en .Judfa
ni su cuerpo fe!' hostio. ni su sangre vino,
anatema eeal
Aaat.ema los qne ríe11 de oblaciones celestiales
eh que un Dio~ -loco de amoret!--es In víctima suprema¡
que no formen para ellos ni l!U harina loa trigales
ni eus néctares l!Rbro~os loe vrñedoo...... anatema!'

Si alguno dijere que el alma no exli,te,
qne en lo~ craneoe áridos perece la idea,
que la luz no surge trne la sombra trnte,
anatema sea!
Anatema loa que dicen al mortal que temn y áude,
anatema los qne dicen al mortal que dude y tema;
que en la noche de Hlls duelos ni un carilio los escude
ni los bese la eeperanza de loe justoe ...... anatema!
Diciembre de 180/i.
A.YADO XKR\/0.

Las dos hermanos legendarias.

r-"~0

(' \.\..( 2
~~ -º)
,&lt;")

............,..

U11bía una vez (cuando menos yo dejé que me Jo contaran porque no fuí á wrlo), doa hermanas que habitaban con su madre, viuda proba~lemente, (porque no se
dice nua palabra del papá en esta historia) una casita en
nn bosq11e. ~.\unque no faltaban las casas en ese boaqne
.. acaso haya qnien 88 asombre de que tres mujeres sin de:
fc,nsa hubil'l!en tenido el valor de permanecer en medio de
la selva, sobre todo en nna Jpoca en que loa lobos y lo&amp;
jabalíes no andaban torpes y ee ignoraba en su ruavor
parte los neos mlia element.ales de la civilización. Ea" de
creers.e qne ell!lll encontraban Blt pequefio beneficio, sea
qne d1es!-'n do comerá loe lenadoree ó 11ea que eet11viesen
en connivencia con loa merodeadorée y loscont:ra:andis;ae y que au9 cuevBS eirriPeen para celar las mercPncfaa
robadas ó adquiridas con !rande. Este punto hn permanecido obecuro, pero como P.9 perfectamente inút.il para
la int.eligencia de nuestro relato, nos dispeoaaremoa de
c~clareurlo á 9ioruo.
Esas doe hermanas, como sncedediarinmente en nnestras ciadade;, más progretoiatas, no tenían la uoa por la
1Jtra mae que una simpatía mitigada. ~ns relaciones eran
,~xpotáueamente agrltlulces y máa agrias que dulce~.
En primer log_ar la hermana mayor era morena y po·
eo[a un par de OJOS nl'gros capaces de p :nerceloeoalaza•
b:1che y de de~concenar al ébano; en tanto que Jn menor
enorgullecía u.e u na cabellera rubill capaz deponer cau~tlloaoe á los trigos y ojoa azolea de un azul transparente
y límpido que t1vocaba los cieloa &lt;le l\layo v los marea de
Septiembre. Fácilmente comprendt:réis qu·e esas dos hermanas tu ties•n la nna por la otra e~ntimientos á~idos•
lal mayor e.stimaba que no se tenía el derecho de ser t~
insolentemente rubia como en bem1aaa menor y la me•
nor coD!lidera ba como iujurioso ser t.,a 'imprudentemente moren~ como eu hermana mavor.
En otro~ t.érmi no~, e11ta, eefiorltas .,floreetalee,n 11e deLMtaban cordialmente, lo cnal es muy t.rú;te pero tnás
común de ló que ordiuariam~nte se cree.
~\demás sus carac1.eres diferían de una manera tan
cierta y posith·a como el color de eue pnpilas y el tinte
do.i aus cabellos. La mayor, naturaleza espatl.ola, era tao
ardiente, pet.uh1ute y -v~inglE&gt;ra, como la menor, temper1lmeuto ei;ca11di01wo, era. plácida, tranquila y reposada
~o se pasaba caei dfn ~in que las dos hermanas antag~
nic:is no to,•ic_eo la una para la otra palabras vivaa y

"ª

prop6l!itos hiriente@; no ee eabe lo que h•biera paeado
en la.a noches si 110 hnbieern tomado el prudente partido
de conFagrnrlas al Euefio.
Sus di,cuejonea diurnne dtgpnarnban rora vez en que•
rellas caracterizada.• gracia~ íi la int.erl'ención Ealudable
de la mamá. Esta 1íltirua, como puede verse, ¡ay! en 1a
mayor parte de las familias 111odernaP, _no tenia por sus
Jos hijas una predi lecci6u igual; para la mayor que se
le parecía en Jo f(sico no mi;nos que en lo moral, dejaba
ver una \·iva preferencia . ..iaí, todas la8 ,·ecea que intervenía en ene eternos debatll\l tomaba con wui parciali•
dad deplorable el partido de la mayor contra la menor.
Esta, mny eutlcientemente reeign:itla respecto á los f:entimientoe maternalf's ni atm esperaba á que se maniit:atasen; para evitar di~goetos procuraba eclipearse dulcemente ~an luf'go como ofa los paeoR de i;n madre en la
escalera. En una palnbrn, la vida ee !e habla vuelto insoportable; pero la característica de la vida es dejal'l!e
soportar aun por lae personas que la juzgan insopor•
table.

!o!aturalmente, la madre •*•
y la hermano n1nyor hicieron
11oflama con el milagro. Eso no Fe había visto jamáe, diez.
veces se hizo reierir á la joven, con todos los detalles. loe
aconteciruientoe de la mariana, no 8iD haber tt•nido cuidado de colocar anLe ella una iumenFa ce~ta niáa habituada :i ,·erRe llena de putatae que 11: diamautee y de per•
las flnae. Eran aquelllll!, riquezar, incalculoble•: la madre
y la hermana quisieron apouerarsti dt&gt; el.al', pero con
gran decepción de su parte, apenas tocabon la cesta, las
piedras prl'ciosas de,;apancínn como por encanto. Acuearcn á la hermano menor de qne les traía mala suerte,
mas no por eeo dE&gt;jaron de ver deeaporecer, sin poderlo
remediar, innumnables te.eoroa.
Fu.; precieo reflexionar: «Hijo mía, dijo la madre, ea
probable que los diamantes no ee deevane1.can ~ino porque no no!! pertenecen. En sumo, no hay razóu para
que la hnda no t~ haga el mismo preAente qne :í tu hermana. Por qné había de eer ella la prderida? Ya e11bea
to manera do conducirte¡ no te es difícil, pul'P, rnlver
aqn!' de.~parramando perlas linBE; eiltonceR podrás ncogerla~. venderlas y constituirte una dote rnl que nn príncipe te demandti en matrimonio. Xo es per~pectirn que
me diegu~te volverme nu día la suegra de un soherano
auténtico. u
La hermana mayor con ,·ino en todo. - };~perando que
sn hija hablll.!!1• e11 dianm11te11 la madr,~ lmblnba de oroFuése puea In jo,•p.n 11011 rnaflima al bo!!t1ne, ee c,~loc6 eu
el paraje indicado por ~u hermana v el'pe1-f&gt; la b11enaven·
tura de la ,·iej:1.
·
1':~ta, no tard,í en aparecer, vacilante y de~fulleciente
bajo en carga de lelía. La joven ete 1•n•cipi1.6 á eu encuentro y Je ~uplicó quii la dejase ayudarla: uCon muchogus•
to-respondi,i la vieja; ahora eetoy extraordinnrian1t,ntefatigada. El amo q11e me emplea es cruel y exige qJe lle-

*** ee encontraba en una
Un día que la hermana menor
calle del bo~que ocupada e11 recoger cr~i01ples,11 vió venir
á una vieja 10da encorvada b-Jjo el pt:so de ramazones
muertas de que babfa hecho un h11z coosiderabhi, mar•
chaba ptmoeawente, apo¡ada BObre un bast.ón nudoso y
ca:ia ano de .e ns pasos hacía campanear w cabeza ,•aci•
!ante. Su rostro eftaba hollado por 1118 arrugae y sua pobre!! ojos grisas denunciaban una fatiga tal, que loa cora·
iones más seros hubieran moY(dose ti piedad.
Nuestra jo,•en no pndo tolerar Ain emoción la vieta de
11na vPjez tan wiBerable; ee aproximó á la carupel!.ioa y
le dirigió estas palabra@: ~~\ladre mis, soy joven y robaeta, no ~a conveniente que me ocupe de la M.cil labor de
recoger "eimpleP,'' en tanto qne ,·os pen11ie dolorOl!amente para llevar esa cargR¡ indicadme el paraje en 9-ue
debeie depoeitar esta le!ia y en tanto qne buecaie las hierbas en n1i Jugar, yo haré la tarea injusta que se os ha
impuesto; sí, inju11ta, porqne está por encima de las fuer•
ve yo una carga que excede en mucho :1 mis íuPT1.11s. Anzas de una viPja y buena mujer como Vlll'.•
hija mía, me haces 11u eervicio y Dios te lo recom•
La campeeina respondiú: -Hija mía, tienes generosos da,
pensar~...
aentimientoe y yo te probaré qne sé reconocer loe; no h~e
.Aquí 11e trata de Dioe-pens(, la joven. ;;eguramente
obligado á una ingrata. Pero tranquill!!ate: si cazgo mJB
viejas espalda~ con un fardo tan pet'ado, no es porque ee hay error; la otra vieja llevaba 1efia por gn~to: fleta tra•
me obligue; yo misma me he impue~to la tarea. He tra- ba~a porqne ~e lo exije en perra vida; me he eqnivocado;
bajado toda mi vida y me sería penoso convencerme de 901ero traba¡ar para una hada pero no para la primer vieque ya no soy buena para nada. :r-:n t.anto que el cielo ¡a 9ue se me presente: eeto sería estí1pido. Y arrojando
me cooeer\"e fuerzas suficientes para transportar mí lefla á t1Prra las ramas exclamó: ••Buena vieja, no me has midesde en medio del bosque hasta mi cnisita, estaré tran- rado¡ te imaginas acaso ~eri:ímente que yo voy á reveo•
quila v me re.iré de la vejez. No tengas, pues, remordi• · tar por tí sin provecho? Otro día si gasta¡,; lo qne es aho•
ra te comprometo á que vuelva.~ á car¡tar ta lefia sobre
miento!! y continúa buEcando tus simples.
Lua hombroeJ porque BÍllO muy bien podrfa quedarPe ahí
hasta el fin ae los tiempos, 6. menos r1ue le crezcan alas ....
-Te has bnrlndo, pues, de mí, repuso In vieja.
Te peeará, hijita: has nrado abandonando mi Iei1a
porque con ella me caliento. No tardará~ en arrepentirt/.
En adelante no podrás pro[erir una palabra ein qui'! balgan de tn boca víboraa v eapoa. Eeo te enseflarii á burlarte de las hadas, y eÚfriráe tanto más cuanto qne to
hermana menor continuará llo,·ienü.o perlas y diamantes.'•

,,-/~

*

\_\·'½

Á (
-

Todo p~6 com'! el hada fo ha~fa ordenado. Pero-1oh
de·senface unpreneto y además mmorall-Pucedió que la
generosa herrnnnll menor acabó sus días en la mi!!erin
porque á fuerza de haber •secretadon diamantes ,. perla~
no encontró Joyero que quisiese comprárselaP, e·n tanto
que la maligna hermana mavor, acabó loe ~nyos en la
opule!Jcio. ~or!lae á fuerza d_e expectorar sapos y vil.oras, d1ó naCJm1ento á bactrac1oe y á rP1&gt;tiles tan perfec•
cionadoa qne todos loe jardines zoológicos del mllndo se
los diepatabao á -precio de oro.

¡[

. 1
De aa antigua coquda la hermo,urn,
las ganas me qoitú de hacerme cura.
CA~IPOAl!Oll.

27

DICIEM:BRE,

1896.

El epitafio revelador.
¡Yo lo había amado perdidamente! ¿por qué me amó?

F.e extrailo no ,·er en la imaginaei6n sino un solo penea•
miento; en el conzón an sólo deseo, y en la boca un
nombrtl solo: an nombre que se sube ínce,,antemente,
que sale como el agua de I!.laoanti:ll, profnndidadee del
alma que se lll!Oman á loa labios, que se dicen, que ee re·
piten y que se murmuran sin cesar en todas partea á mo•
do de oración.
No contaré nuestra historia. El amor no tiene mils que
una, y siem·pre la wi~mu. La encontré y la amé. lié aquí
todo.
Y yo había vivido dnranta un año con su ternura, en
sus bra.tos, entre sns caricias, en sus miradas, en sus tra·
jee, en sus palabras. envuelto, ligado, aprieionado en todo lo que procedía de ella de un modo tan oompleto que
va no sabía si era de día ó de nacho, si estaba muerto ó
,·ivo, en el viejo mundo 6 en el otro.
Muri6.
.
El c61no, no lo ~é. Yolvió mojada una noche de lluvia
y al día siguiente tosín. To:sió cetca de una &amp;emana y ee
acoRtó.
¿Qué pasó? X o lo sé.
Loe mf•dicos venían, escribían y @e iban.
Trafl\n remedi~; una mujer se loe hscfa beber.
Sus :uanoe estaban calieotee, su frente ardiente y húmeda, su mirada brillantti y tribte.
Yo le hablaba y eils rne respondía. ¿Qué nos dijimos?
No lo eé t:uopoco. Todo lo he olvidado; ¡todo! ¡todo!
~iri6. :'tle acuerdo muy bien de eu débíl sll!pirn, PI
último ténae ~u.,piro.
J.a enf~rma dijo: "jahl• Todo lo comprendl.
No he sabido otra cosa. Nada. Ví un cura, y me habló
de ella, y lloré.
l\le comnltaron ~obre mil cosa!'. Me acuerdo i,in embargo rnny bien del féretro, del ruirlo de los martillazoa
cuando chwaron la tapa. ¡ Dios mío!
La enterrarou. ¡Eoterrada! Ella, en aqnel ag11jero. :\le
escapé. Cnrr(. Camiriil mucho th,mpo pór las calles. Oe8•
pu~a vol\'Í á mi casa. A.I día siguieote hice un viaje.
.Ayer regresé.
Cnando volví ti ver mi coarto, nnestrocuarto, nuestros
muebleP, aqnella cn~u que había qnedado, todo lo que
qoeaa de la vida de un ser despnés de ¡¡n mnerte, me vi
dominado por nn EentimienLo de peear tan violento, que
eetmJ II punto de abrir la ventana y arroJarme á la ca•

lle.

No pudiendo ya vivir cm medio de aquellas C-Osat1, de
aquellas paredes que le habían encerrado, abrigado y que
debían conserrnr en ens inperceptibles hendeduras, mil
átomos de elln, de rn carne y de bU aliento, tomé el soru•
br;,ro para rnlir.
De rPpente, en el momento de llegará la puerta, pMé
por delante del gran e11pejo del vl!eMbolo que ella había
hecho colocar allI para veree de.pil•s á cabeza cada día al
salir, para ver si I.Odo ea tocado estaba bien, si estaba correcta y linda d~.sde las botitas al Rombrero.
Me detuve eufrt&gt;nte de aqnel espejo qde tantas veces la
había reflejado.
Tantas y ta_!ltas veces, que por fuerza había debido
con!!"n·ar ~n 11n:igen.
Allí eRtaba yo de pie, tembloroRo con loa ojos lijos en
el criijtD l. profundo, vacío, pero qne Ía habfa contenido por
entero, po~eido como yo, tau to como mi mirada ap8l!ionada.
Me pareció qlle yo amaba aquel espejo; lo toqué, esta•
ba frío.
¡Oh¡ ¡ loe recuerdo!:'! Espejo doloroso. ea~eju abrasador,
eepej6 vivo, eepejo hornble que hace sufrir todas las torturlls!
¡Felices loa hombres, cuyo corazón, como un espejo
en el qne se deslizan y ~e borran lo~ reflejos, oh·ida todo
lo que ha pasado ante fl, todo lo que ha contemplado,
mirando con dilección Ru amorl ¡Cómo i:-nfrí!
Salí, y á pesar mío, ein saber, sin qnererlo. iuí ni ce·
menterio. En"contré eu tumba eenciltísirna, una cruz de
marmol con estas valabraB~
"Amó, fué amada, v murió,"
¡ALU estaba debajo de la tiura, putrefac¡a! ¡Qué ho•
rror! &amp;&gt;llocé. con la frF-nte tocando eL tierra.
Allí permanecí mucho tiemp.&gt;, runcho. Deepnée me dí
cuenta de que la noche iha cayendo. Entonces un deseo
extrano, loco, un deseo de aroante desesperado se apode•
ró dE&gt; ruí.
Qnise puear la noche cerca de ella, última noche para
llorar sobre s:t tumba. P1•ro me verían y me echarían.
¿Cómo hacer? Me ocurrió una Bt&gt;lncia. Me levanté y
me pu11e á rngar por aquella ciudad de loe deeellperadc.s.
Caminé y caminé. ¡Qué peq11ei\11 ern aquella cindsd ol
lado de la otra en que tié vi ,•él Y sin embar¡w ¡cuánto
más nim.1ero~oe son esos mn!'rto, Qne los vivo11! .Xo hacen
falta C&amp;Eas alla~. callee, mucho eep11cio para las cuatro generaciones que ven la luz, bebiendo al mismo tiempo el
&amp;gaa de Isa fnentee, el ,·lno de ln~ viii:111, y comiendo el
pan de las llauorru,?
Y para todas las generaciones dP. loa muertos, para toda la eHcala de la humanidad bajada haHa nosotros, casi
nado, l1ll campo. La tie1 ra los ..-uel,•e á tomar, el olvido
los borra. ¡A.dios!
En el extremo del cementerio habitado, \'Í repet1tinamente el cement~rio aba ... uonado, en el que los difuntos
viejos acaban de mezclnrae al suelo, en el que las mismas
crucer ee pndren, en el que Fe pondrá mailnna á lo,i recitín venidOl'.
Estii lleno de rosas libres, de cipreses Yigorosoe y negro¡,, un jardín triHe y ~oberbio. alimentado con carne
humana.
Yo el!taba solo, bien solo. Me acurruqué junto á un árbol verde. Jie oculté l'ntre sus ramM espeeaa y l!Ombríaa.
Aguardé embutido al trouco, como llll Jláuirago agarrado á un trozo de baque.
Cuando la noche estuvo negra, muy negra, salí de mi

EL MUNDO. ·
escondite y me p11Be á caminar suavemente, á pe.troa lená pasos sordos, sobre aquella tierra llena de mnertoa.
Yagoé mucho tiempo, mucho. ~o la encontré. Con los
brazos ext,mdidos, loe ojos abiertos, chocando en las
tumbas con las manos, 10!'1 pi.el!, las rodilla!!, el pecho y
hasta la cabeza, caminé sin hallarla.
Tocaba, palpaba como un ciego qua busca 811 camiuo;
palpé piedras, crnces, enrejado~ de hierro, coronas de vidrio, coronas de llores ajadas.
Leía nombre~ con mis dedol', pasándolos por las letras.
¡Qué noche! ¡Qné noche! Ya no la encontraba.
Nada de lona. Yo teuía miedo, no miedo espantosoent.re aqurlloa estrechos senderos, entre aquella línea de
tnmbas.
¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Tambas! ¡Siempre tumbael A derecha, á izquierd11 1 ante mf, eu torno mío, por todas par•
tes tumbas!
:i'lle semi sobre una de ellas, pue9 no po Ha ya andar,
de tal modo qut! ae me dob1aban las rodillas.
Oía palpitar mi corazón. Y oís otr11 cosa también. ¿Qné'i
Un ruido confneo, sin nomllre. ¿Estaba en mi alocada
cabeza, en la noche impenetrable 6 b1jo ia tierra mi8terioea, bajo la tierra sembradadecadáveres humano¡;? ~Iiraba á m1 alrededor.
¿CaLioto tiempo estuve 9.!fl No lo eé. &amp;taba paralizado
por el terror; estaba ébrio d11 espaotu, pronto á. ahullar,
pronto ,í morir,
••
De repente me pareció q1le la losa d!I mármol en qne
estaba sentado se movía. ~o había dudo.: se wov(a como
si algtlDll mano la levantara.
D~ un salto mP pnse en la tumba vecina y ví, sí, ví al·
1.arse toda derecha á la pi,.dra de que acababa de separarme y el rnnerro aparPció, un esqueleto de~nudo, que
con su Pspalda eocon·ada la re:hazaba.
Yo ,·efa muy bien, aunque la noche era profunda.
En la cruz purll' lePr:
•Aqn( reposa Santiago Olil'ant, muerto á. la edad de 51

tos,

I\Í\09,ll

u Amaba á lo. rn) oe, fué honrado y bueno y murió en la
paz del Seiior. ••

El muerto lefa tambí..ín lae inqcripciones de las htmbae.
Recogió deepné.a una piedra del camioo, unll piedrccitn
agud11. v ee puso ú raspar con cuidado las palabraR.
Lae bonócompletamente, lentamente, mirando con sus
ojos vacío!! el pnetito en que estnban ~rabadas hacía poco,
v con la punta d!'l hueEo q11e h11bía eido su fndicP, 8€cribió eu letras lnminoeas como esas lfneM que ae trazan en
las paredes con el,extremo dt" on fósforo:
«Aquí reposa Santiugo Olívant, muerto á la edad de 51
ai108,.

t&lt;Apresnró la mnerte de su padre, al que de@eaba heredar; torturó á su mujt!r, robó cuanto pndo y murió mise•
rablemente. •
Cuando hubo neo.hado de escribir, el muerto inmóvil
completó In obra.
Al volverme vf qlle toda!&gt; la~ tnmba.~ est.abao abiertae,
que Lodos los caclá.verea habían salido de ellas; que todos
tawbiéo habían borrndo las mentiras inecrit.as por los parient.e s en la piedra funeraria para eftnblecer la verdad.
Y yo veía que todos habían 1lido los verdngos de sus
prójimos, iracundos, deshoneetos. hipócritas, mentiroso~,
calumniadores, envidiosos; que habían robado, engaiiado,
realizado toda clase de actot1 abowinab1€'s, 11qaPlloe bne·
nos padres, aquellas espo~ fieles, aqnell8ll júvenea ca,q.
tas, aquello@ comerciantes probos. aqnellos hombres y
aquellas mujeree llamadas irreprochables.
Eecribfan todos al mismo tiempo, en el dintel de au vivienda eterna, la cruel, terrible y eauta .erdad qne todo
el mundo ignora ó finge ignorar en la tierra.
Pensé qne ella había d~bido trozarla !'obre su tumba.
Y ein miedo ahora, corriendo en medio de los féretros eotrenbiertoe, en medio de loe cadávere~, en medio de los
esqueletos, fuí hacia ella, seguro dt~ Pncontiarln inme•
diatamente.
Lit reconocí dei;de ll'jos, ein ver su roRtro, en el sudario.
Y Eobre la crnz do mármol en que hacía poco había.
leído:
«Amó, fné o.ruada y ruurió.~
Yí:
~salió un din para engallará su amante, tuvo frío con
la lluvia que caía, y murió. »
Seglio me dijeron después, rne recogieron inanimado á
la madrugada ~iguienie, cerca de una tumba.
GuY IJE lUAUPAss.u,T.

LA GUITARRA
Ramooa del Cabo era viuda de ItOEendo Tercias, cabe,
de carabineros, muchos allos, allá. en Andalucía; después
l11br:1dor. en calida l de colono, en eu tierra; un valle
muy verde y algo sombrío de la wontsila ~tnriana. Ro•
11endo había trn(do de Andalncía tuda la 9al que había
podido, qua era poca. porq11e á él Pe le pPgabau mal las
cosas de más alla de Plljart!s. Era t.,onachón, callado, muy
amigo del ordt-n y de la autor.idad y de las tradicioneé;
volvió de Andalucía con el nmmo acento de Piñola que
había llevado, y tan poco gracioso como faé. Pero eso
no quitaba que le llamasen el andaluz, ni qne cllllJldo
habla rmdr:d1n, labranza de vecindad grntuit.a, pero con
lo comida por cuenta del . beneficiado, "e le ~ase una y
otra vez que cantara eantare11 el.e por allá, c11e1 ca~i de la
tierra del moro. R1J?eodo no cantaba; decía que no ba•
bía aprendido; y si le apuraban, se levantaba con sn ración y salía á comerla á la r¡t.&lt;í11tana.
La misma Ramona. creía qae su Rosendo era pájaro
mudo, que no había aprendido cantares por el mundo

423
adelante. No recótdaba haberle uído coeae de aquellB.8'
que le pedían, ni á solas.
Pero nació Pepín, cua11do e I Cabo ó el Andaluz ya empezaba á ser vie¡o; y ea padre, que al volver del trabajo
al obecnrecer, la cogía en bra?.oe, e11 cuello, y ee sentaba
á zarandéarJe, delante de la puerta del corral de las vacas, muy por bajo, y como con cierta vergueuza, le cantaba, caEi al oído, cantares aodalnces, eiempre triste11, y
trasformados por el asturiano rdractario en monótono
arrastrador ae cndenciaP, prolongadas y eefumadas, al
ueo de sus montanas. Resultaba d.e aq111clla me1.cla nna
.Andalucía sin sol, peco no sía poesía. Hu.mona sorprendía á ,iu marido en aquellas R&lt;wdadr~ melódicas de eus
recuerdos ,t,idaluca, pero no le decfa nada; y, de eoslPyo
contemph,ba al chiqnitín, de ojos l'oiiadoree, que n,ira•
ba á su padre embobado, como si el cantar le hipnotizara dulcemente.
Ello filé que á loe tres añoP, Fepín, desnndo de medio
cuerpo ahojo, y de medio cuerpo arriba no mny vestido,
ee eentab:i sobre el eetiercol de la r¡ui11t111u, y cantaba, con
precisa imitación, al eetilo de ru seflor padre.
De..de entonces se empezó ,1 ajar la atención de la fa.
milia en el nrlc '!"~ p1111íf! el cliico pura coaaa de voi "
o.ido. El señor cura de la -parroc¡.uin ovó C&amp;JJW!r ti Pepe
cnando éste tenía seis aliu9, y di Jo que él, que tocaba bruatante bien el órgano, afirmaba que el chico podía ser
buen músico si le cuidaban la e lici6n.
ll.oRendo volvió un día de In ferfa con una ~uitarra y,
con gran asombra de lfalllona, f8 puso á tocar con algu•
na torpeza de mano, pero con ~mti(lo. Y en los ratos de
ocio que bien eabe Dios que eran pocol!, se empeñó en
dar lecciones á rn hijo. ~:~pectácnlo más extraiio no lo
habfa habido 'por aquella Lit:rra. l'n aldeano de aquellos
valles con la gui~nrm en los brazos, era algc, mrnca ,•iato.
Claro ek! qu1;1 Roseudo, qne FPgu[a siendo lila so~o como siempre, no daba explicazionee á nadiP. ni con~entfa
que le oyeran lo,s vPcinos cnntar y tocar. Si Je rnrpren•
dian en tal recreo, luego dejaba libre el put!st.o y se alejaba murmurando. Ni :1 Runona ni á nadíe babl6 jamás
de aquellas coeas que.eentfa car,t:\ndole airea andaluces
á su hijo y oyéndolt: á Pepín r,:petirlos con una vo.1 tri:1te, llena de lágrill)as, como la suva..
· .-\ los ocho al1os Pepe tocab:i todo lo qne Mbía rn padre; y lo t.ocaba mucho mrjor, con m,(s expresión 1• lln1pieza. Ramona entonces empezó á participar d11I encau.
to¡ y mientras iba y ,·tmfa por el honeo, atareada eon
BU'I quehaceres de matrona de aldea, ofa enibeléPadn al
m1ísico chiquitín, qne buscab¡¡ lo!! rincone!I obi;curoia para t!nsayar, creyéndose solo, nue,•ns melodía~ quo el iba
inven~ando &lt;&gt; combi\1:indo. Se habí~ hecho 0111y amigo
del gaitero del pneb ~• qne le adm1r:\b:1. Y lial.iía queverlos á lo~ dos deba¡o de la ¡1¡mrta entre pr90Uu$, coust.iu1ido~ en academia fllarwómc:1, imit:1ndo~e muiu·amente
El gaitero gu~ría que la gai~ tocase CO!)lO una. gaita:
rrn, y _E'epín 1m1taba con la g111tana la gaita. El intento
del ga1tero era vana empresa: Pepía solla '&lt;'encer grandes
dificultades. Sí; la guitarra ns~nriaua de Hoaendo y Pepfn tenía algo de gaita: lo que le comunical&gt;ao de su alma padreé hijo, que erau, como las nieblas dP s11 mon.
tafia, e~píritus de suave melancolla, sin brillo, no sin
poesía; de ensueños callados, comJ cantelo~o~.
RoPendo no pudo pree.,nciar los mayore~ prog•esos
mnsiculeA de su hijo porque le rno.tó nna vaca, wá¡¡ pacífica qne él, de una cornada, ab~olotameute ir1m/,,nt,,ri11
Fu? al corral; la vaca e~tab:i w1ridr1, el Cabo le ei;t~ba
prepar1'nuo la cena, ella creyó qne era otra co,a, volvió
la cabe:ta, asuBtada ...... y mutó t1l amo. Como e~te accidente l!e VPU algunos.
Por mucho tiempo e~tuvo la guitarra col!iada en e.l harreo, sin qne Pepfn, que y~ enbía qllercr 11. su padre y
maestro, se atrev1~ra á pedirle e t conrnelo de lo~ tristes
sooe3 para acompailar su dolor y el de J!U madre.

i&lt;/*

Iba crtciendo el rapaz y con él su aficiún á la m1ísica,
á la triste s.&gt;lm• t.odo. Como diría Cnmpoamor, a/,,,~aha
el(/ /JQ1·d,ll1 ,·11 1-0 se,u,iblt. Era pálido, delgado de pocae
palabr:is como su_padre. No ee animaba más que cantan•
do al son de la gu1turm1&gt;o1as crndulu:us, historias de amo•
res, nostalgfa~ del amo!'. mnterno. f!;¡ tenía manre· pero
á s.u modo, cada ,~z qne el cantar lrnblaba de la 'madr;
aoeente, de la madre muerta, Pepín trrul«d'I rl u~vo...... ,
ee acordaba de su padre, que era pora él como una ma•
dre también. Parecía qne no, y el Cabo tan callado y al
par&lt;:cer apático, llcwd,a , ,, cu~a. Se conocfa ohora ~n el
c,rcí'!. Ramona, qne era act:va, menos tncituroa, jamás
hubiera soepeclmdo que su Rosendo fuera t:in importan•
te en el ruando, como veia ahora, que le echaba de me•
nos. c'?n un d0lor como de ahogo.
.!!;J 1enóme110 t.'ll ~uy ~eneral. _Esos .espfrilus suaves,
pacíficos, de poco historia, que viven e1n ruido, cuando
se van del muo~o se convierten 1-n gritos coostnntea del
dolor de anstncrn pa,a loa seres m:1s ego!atru;, á quienes
amJ&gt;nrllraban con sn bondad, en paciencia, eu suavidad
car1ilosa y sin demostracionel! aparatoeas. &amp;l les olvida
mal á eeos mansos que i&gt;e llevan coneigo toda su bien•
a venturanza.
La gmtarra, q11e en los primeros meses de duelo Ramo~a prohi_bió !}Ue se toc~ra, llegó á ser C-Omo una' evo•
cac1ón mM1ca. Como quien cumple ritoe de u:i culto
primitivo d+J la religión familiar, hijo y madre ~e juntaban para tocar y oír, N'Spectitamente, la guitarra que
Rosendo había tmído de la feria. Los caotart e ·andaluces, que un andaluz no reconocería, les parecfnn la voz
del difunto que se comunicaba aeí con ellol!.
Pero además la 11adre estaba orgullosa de las facultades de su hijo para la múeica. Varias personas 1,eritae
habían confirm.1do el dictlÍmen del párroco. Pepín podfa
ser un bnen ml4ico, ei se le educaba el oído v la voz No
ae eabe cómo, ee fueron abandonando poco á poco loe proyec_toa de enseiianzn artística formal, metódica.
::-.o dejaba deber un dogma en la casa, hasta en toda la
parroquia, que l'epe el Cabo cantabo como un ang ¡ y bacía ha~lar y llorar, sobre todo llorar, á la guitarra; pero
ello fue que la educación musical se fué aplazando, y Pe•

�424
Pfn invoque aprender las labores' del campo como cada
liijo de vecino.
•
Signió tocando de alicióa, pero nada máa.
Lo peor no [ué eso. LO peor fuó que 6. lob quince allos
:Pepe no nparent.aba m{i.s de doce 6 Lrece, y II los diez y
nueve segltfa flacucho; pequello, débil, como criado á la
sombra. l siarupre tristón. eoñador de peuas. Loe cría•
dos tenían que hacer.lo qoe era superior á Ja,¡ [nenas de
Pepe; la ,·n,ieria, co11 esta carga, no daba lo bastante para
vivir; en los anos da mala cosecha R"mon:i. del Cabo tenla qne empeilat'l!e. ~o se quejaba, lltl ch1ro; pero el mal
estaba en que Pep(n no :servia parJ la labranza, y otros
que venínn é. enpli r 110 trabljo se comían gran parL~ de
la escasa hacienda. Esto deseeperaba al músiCQ, que ea•
bfa ruejor que nadie cnán radical era eu inepti,ud de labrador.
Para colmo de males, Pepe se ensmor6 como se ena•
moran loa tristes taciturno~, l'Olladorea y enfermizos, con
alma y vida; con iuerza y conetaocia. Y casi fuá peor lo
que á él le llenó de alegría; que Remedios del Capellán,
,s obrim, di' un clérigo pobre. u~ hizo caso, le corespondi6
porque era más fino en el querer que otros de la afdea, y
porque l~nfa aq11ella vo~ y aquel wodo de decir Lernezas
\ristea con In guitarra. Fueron noyios. Y como eran fieles ambos, buenos, serio~, firmes en sus amores, aquel
noviazgo pronw oleó á matrimonio.
Parecían marido y mujer que no podían Jnntarae por
pobrea. La bod:\ t1ra lo mi• natural.. .. .- pero Ramonn y
-e l Capellán ~o consenLfan aquella /flcrm1. Se iban á juntar dos miserias. Cnanrlo vinieran loa hijos ¿qué iba á. pa·
ear allJ? fü,medio,. y Pepe ae resignaban: comprendfan
que su pobr~za, el 1,oc;o art.e de él par i el c~mpo, los se·
pamba. Pero eeguían 11iendo novfoa, annq ue li ciert-a die.
ta.ocia, con relacione! eemi--clandestinaa. Xo se negaban
del todo, pero se procuraba no e.xbibirlas. Asf son ronchas Yeces los amaros de gente l)Obre, fiel y razonable.
Libre del een-icio militar, por la ley, Pepín tuvo un
día la idea de i•nfr~ I""" 11/yo, de no eer una carga para en madre; sentó plaza en nn batallón de volumarios
qne mny pronto debía salir para Cuba, donde la goerra
y la tiebre ardían.
Había \'ist.o en Is capital de la provincia á los reclntaa
hacer el ejercicio. Con aq11ello podía él. Loa había ali(
tan pálidos, tan trist.on~, tan desmedrados como él. Para irá morir alié. lejos, Dios sabía dónde, no se necesita•
ban tantas fuerzas como para llevar la yunta, cargar C.'\·
rroe yerba, etc., etc. El íusil pesaba poco, en el hospital
lo mismo ognan'8rfn él penas qnc el mrui esforzado. Po•
dr[a sufrir dolortll! como el mismísimo San.eón.
Ramona y Remedios protestaron, gritaron, rogaron,
lloraron; todo inútll. Llegó el dfa de embarC.1r, y allá Iué
Pepe detiapareciendo mar adelant-e entre la bruma y en•
ue la n&lt;&gt;ehe que ee abría en el horizonte como una boca
del abismo. l:iobre cubiertn había brolllll, alegría, más ó
menos afectada; eonal&gt;an guitarros y caetaflu,.lns ..•... La
gait.arra de Pepe con ~I iba, pero mnda por a.hora. Remedios la había adornado con cintas coloradas, de color
de san~re. Pep!n, cuando la pena le ahogaba, besaba, á
escondidas laa cinta que había manoseado füimedios.
Ramona guardó los billett&gt;s de B;\nco y las monedas de
plata que le dejó Pepe como ijj íneran reliquias. Lo m.iamo Lizo Remedios con un roaario y un guardapelo muy
pulidos que le entregt, su novic,. De lo que osó, eu cuanto vin? el Liempo. íué del papel de cartas, perfumado y
&lt;:on d1bu¡os, que le regaló Pepín para que en tan primorosas hojas le escribiera.
·
Y el volunt.ario ruin, enclenque, no mal recluta. einti6
como una muerte en vida cuando perdió de vistá aquellas montanas, que le tragó el mar; aquellaa que 61 abandonabá porno poder ~acarle á 111 tierra querida, á cada
instante mlie querida, el pan que nene en las entrafias.

•*

.

27

EL MUNDO.

Fueron y vinieron cartas. &amp;medica y Ramonn entendían muy mal qné era aquello de la trocha, y lo de estar
destacado. De lo qne no hablaba Pepe era de fnego, de
balas, de bayonetas, pero debía de padecer mUoho. Los
soldados, muchas veces, márl necesitan drtudes de santos que de héroee. Por el mayor enemigo era una cosa invisi_ble, y que tenía un nombre que apenas se podía repetu-: '!º s/; q,,t,.... :. paN&lt;li,;,,., deofa R~mona con t.error.
RemediOI! ~ra may devota, pero muy ignorante, á pesar
de ser parienta de un capellán; en eu opinión, contra
.aquellos malet1, que tanto tenían de martirio lo mejor
era encomendarse á Dios; y lo q.ue debía hace; Pepe era
pedir permillo para llegarae á v1eitaret Santo Sepulcro de
Jeruaalem, que debía de estar por allí cerca ya qne ta
Habana estaba tan lejos. Y para ella todo Lo' lejano era
camino de Tierra Santa.
Pep!n no entró en fuego hasta qne entró en el hospital y 1&lt;? n_bra.aó la fiebre. _Le curaba un médico que tenía
q_ne asistir á otros doscientos. Es decir no le caraba
porque por lo visto aquello no tenis cura.'
'
Desde el Hospital, sin mejorar de vel"lll!, al barco. Iba
á desembaacar en Santander. Yenia con otro soldado de
la misma parroquia que regresaba menos malo y podía
valerse, y hll8t.a co.idar del pobre Pepe.
Lae mujeres fueron sabiendo poco á poco todo lo qne
bncedi6 por el camino. Pepfn murió á los cuatro dfae de
navegación . .Al agua. ¿Qué remedio? Claro que dejó encargado ti. PachJn, su co.npafiero, que t.odo su haber ee
lee entregara 1Í tllat. El haber de P-,pe era, un baul que
oompr6 en Cnba, con ropa y ~!ganas coeillne de regalo;
unos cuantos pesos ...... y la gmtsrra.
Pachfn era. mny lionrado, pero algo to1 pe de mollera. :So se !abe lo que foé; acaso medió un timo; de todas manerss, á poder de lrut pobres mujeruecaa no
lll'g6 rop~ no llegó el baul, ni los peeos; no llegó IJláa
que la gwtarra. En vez de las cintas rojas que le había
puesto Remedioa, la guit-arra vafa m:inchae aegrMcaa de
eangre del hospital: traía las cuerdas rotas· venfa ·muerta, ein alma. Remedioe lloró sobro el pobre'instramento ·
1.a madre de Pepfn ae abraz{, á In gnitarra, sollozando;
muda por la pena.
De tanto amor, no quedaba más qne aqnello.
Hubo que eepararae; cada coal á su casa ...•.... ¿ Quién

lle.aba In guitarra? Remedios, dentro del corazón creía
eu derecho euperior 1t todos ei hubieºr an venido el haul y
el dinero, para la madre debfan ser; pero la guitarra la
illl&gt;lión, 1i:i música, _la ~fa, debían ser para el amor, pn·
~ la novia. Esto sintió ella, pero no hizo máe que sue•
p1ra_r,. sollozar;.~aando !{amona, mirándola, con ojos de
Jaatic1a seca, d1Jo:
-.&amp;l-0, lo llevo yo, ¡porque no me qnedaba otra cosa
del mio Pepe.

•"•

PasaroA días, Ramona supo que Remedios sentía en el
alma no guardar ningún recuerdo de Pepe· prenda que
le hubiera acompnl!ado lntimamente hasta '1a hora de la
muerte. No babia más que la gnitarra...... en que las dos
veía.n algo del alma del mísero ,·oln otario.
La viuda luchaba........ sentía impulsos de entregar el
único recuerdo ,1 la fiel amante ...... Pero ¿y ella? ¿06mo
quedarse tan sola? Aquél pedazo de madera era 1.·osa del
Cabo, cota del hijo, ¡q11ién se decid.fa li entregarlo[
Malas lenguas empezaron á decir, irin fundamento, qne
no faltaban mozos queeutraban enCBl!adel Capellán con
ánimo de ir consolando á Remedios, si tanto podían.
Ramoua sentía cierta corupan(a en el amor de Reme·
dios li p.,pe difonto; mien~ms le fnera fiel le parecía á la
11;1n.dre que oigo del ui¡·o quedaba por acá.' 1Pobre Pepín,
Bl quedo yo sola para lorarlel pensaba ella.
Y nna tarde, sacando lnerzns de flaqut ""'• pues el dolor la babia hecho decrépita, de repente casi, se fué paeo
trae paeo,. perezosa y mal h11mora~a. á casa del Capellán,
con la gn1~arm, asf, como amorta¡ada, debajo del brazo.
Y ent!Ó !n la ~lcoba de la casta Remedios, y eobre el
lecho. ,•1rgmal am duda, de la novia siempre fiel de Pe•
pln,__Ramo!la dej(1 caer In guitarra, qno se quejó nn poco.
Y d1¡0 la viuda, con voz úepera, sin querer:
-P,m,i/r, ; y lrni90/;: eso. Si ?"i~ al mfo Pepe, guárda·
lo ...... míralo l@B loe dlae ...... y r,zau po'l'a!ma.
Y sali_ó al caetsilar. Oscurecía. A loa paeos s~ detnvo.
Encendió yesca, rchl, un 7.ri/11, esto es, ua cigarríllo de
papel mny grneso, v chupó con fuerza. El !ttego ilnminó u1;1 momento el rostro avellanado, hnerndo, largo,
enérgu:o; ea~re las arrugas como de roble efloso, hahfll
una expreaióu de Dr,lo-rosa caduca, más digna por est.o de
lwitima.
Luchaba con algo que eentfa en la garganta. Dos l~gri·
mas Je ~ruaron á los ojos; y, entonces, pudo respirar.
Y lee di¡o á la noche negra, y al bosque sin hojae, encoglendo loe hombros:
-Yo, pa acordarme del mio ./iu hasta q_ue Dios me lla·
me na su co11pairu 1 non necesito de mu,•up1eM
0LABÍN.

DIOIEJ[BRE,

1896.

una hacienda de la costa. A propósito doy 8!1tos detalles,
pues no ea remoto que esta mal narrada historieta llegue
li caer en manos de loe béroes que aún viven, y que serán
los primeros en no dejar.me meniir.
Corría el ailo de J 74. Hasia este rincón del mundo
llegaban entonces loa revueltos y embravecidos oleaj011
de aquella tempestad formidable que se desencadenó en
todos los ámbitos de.la República. La rabiosa epidemia
de las pasiones políticas también nos contagióánoaotroa1
di6 al u-aste con nuesna vida patriarcal y aPncilla y s1
allá en el ;r,krfor nuestros probombree daban batallas
campales, nosotros por acá noB entendíamos á grit.oe y á
l!Orobrerazos, cuando no á garrot.azo limpio. En el seno
mismo de la familia aurgfan ln~ diFcensiones: el hijo mavor era lrrdi,la v el menor pr&gt;rjiri.&lt;ta, v ahí tienen ustedes
il la pobre hermana elabor,rndo cigarros de ¡)Bpel blanco
para el eefonado campeón del Seiíor Lerdo. y de papel
amsrillo pnTR el heróico defensor del General Dfaz, porque así lo exigfan las dietincioneP de partido.
Pero basta de digresiones, y que hable naestro valiente
negro.
«Entonces trabajaba vo en 111 bajera(]) como 7n111ll'ro (2)
de mi amo Don Gerónímo. Un día nos reunió á todos
los mo&amp;os (3) de la hacienda y nos dijo que era necesario ir al pelear contra loe pronunciados; ellos deoínn que
JX1reg, y nosotros deb!amos r~pondarlea que non,~, porque
éramOti más hombreci~ Nos armó de nneetros mache·
tea de trabajo y de alganas escoDetae, y deEpnés que aprendimos lo que quería decir: w,lta á la tl1•rtd1a y i-udta ó la
iz1¡11imla, cosa que, la verdad sea dicha, no dejó de costamos algún trabajito, nos pu,iimos en marcha á incor•
pornrnos con dos eenoree compadrea de mi pa~rón que lo
esperaban, con en gente también, en un lugar con venido
deantemuno. Cuando nos reunimos formábamos un total de treinta y cinco howbrPS.•
•Se Orgllonizó la tropa y 6. mí me nombraron tambor.
Es verdad que en aquel ttemt,o ya habla yo perdido mi
brazo, pero, á pes:\r de eso, creo que mi amo se había
fijado desde antes en mi peri;ona, pnea, aunoue me esté
mal el decirlo, lBB JlOches de Pasen" hacía yo primoree
con an pedazo de cuero tenso y bien asegurado á la boca d" un c•ntaro viejo. Caminamos dos días sin que oca•
• rrieae nada de panicular, y al tercero encontramos al
enemigo. 1Ah patrón! Era macha Ll. gente que teníamos
delante, y á mí me entró un endemoniado temblor en
todo el cnerpo. Sin esperar mlls, l'Ché á correr como un
venado. Recuerdo que Don Ohomo me gritó, furio@o, qne
era yo un ain vergüenza y un 11mm (-1) maldioo, perjno
11t-endf razon~ y seguí corriendo. .Al verme huir, los
C&lt;??JPBileroe hicieron lo mismo y los compadree tam•
b1~n ......... •
•Hacía tres días que andaba por el boPqne muriéndome de hambre. Dd noche me acercaba á las rancherías
pero en todas partee habla pro111.inciado• y el solo recuerdo de ellos me pon fa loe pelos da punta. Por fin llegué é.
Map88t(&gt;pec. Mafiosa.mente me acerqué á una casita de
las orillas del pueblo, y una buena mujer .me informó
que ,os únicos forastero~ que tenfan eran mm jefee: loa
derrotados. Oonsideré lo furioeoe qne estarían contra
mf por haber sido la caOSll princip:i.l de en. derrota, consideré la paliz.1 qae me darían si tenla la deegmcia de
caer en sus manos, '/ consideré, por último, el m1edazo
que ae '8ndrían encima ......... El hambre me apnraba y
tomé una resolución violenta. Terciéme el tambor, qne
no lo babia abandonado, y encomendándome al santo
de mi devoción, entré por la cnlle principal del pueblo,
repiqueLeando una nutrida marcha con toda la !uerza de
eete brazo que Dlos me ha dejado. Oí carreras de caba·
llos en tod!ll! direcciones, ladridos de perros, cacareos de
gallinas, exclamaciones de muieres allu~tadizas y gritoa
de chiouillos medrosos, un alboroto infernal, aeilor amo
Cuando llegué á la plllza no había una sola alma en laa
callee del pueblo."
De9pués, cuando pasó el melote, supe lo que había sucedido. Los pacfficos vecinos creyeron de buena le que
eran Ice pro,,,,ncimlo• los que llegaban. Loe amos estaban
h0$pedados en la capa del efior .Alcalde. Almorzaban á
esa hora, y cnando oytron el tambor, corrieron á un co•
bert11-o cel'Cllno en donde lo~ caballos almorzaban tambi~n ao~Pgadament~ su raci6n de zacate. l'.no de los prófugos montó con tal violencia, qne
á caer, de cab~a,
al lodo opuesto de la cabalgadura, el otro martirizaba á
talonazefs al pobre animal, batallando p,ir hacerlo andar
atado como e.taba á un horcón; 01 úl~imo -recibió un par
de coces al querer montar por el lado criador (5) á no retinto ¡,ajar,..,,.,, (ti), y IIBf, ,.,. pel" y sin sombrero, echaron
á .;orrer los tres compadres como almas que se lleva
el diabio ...... •
•Desde entonces abandoné aquellos lngares y por nada
de este mundo les doy cara á mis antiguos jefes. Sé que
n11nca me han de perdonar esta chanza, y eetoy sega.ro
también de que ei alguno de ellos me coge, no me suelta
vivo.•

Iu,..

RoDULl'O F1GUKBOA.

Diciembre de 1896.
Ol
(~l
!:ti
[41

LaCoolu.
Enca.rc'lldo de medir lo.s tareas.

l'&lt;OnWI ltdeudadOll.

Manco.

\f&gt;) tn.rll) de,.~,cht,, opuCJ!.lo nl de montar.
(6¡ .\&gt;nstAdl..,_

CUENTOS DE LA TIERRUCA.
1Los PRoM:.scunus i
Lo que paso , releTlr tiene el métlto de eer lti.E:tórico.
~e lo contó el mismo protagonista de 011te episodio: Ull
ne&amp;ro milp,-ro ( 1) á quien, por más s~ilaa, le falta el bra·
zo izquierdo que ee lo comió un trapiche, una vez que,
con una fuerte dósia de chica (2) encuna, molla cal'ia en
de J&gt;."e!erencla. trabaja en la,, labramaa.
11}~J P&lt;&gt;lln que
de Clllla fermenw.da.
,\g1l&amp;

A todo ser creado
le gusta, como á Dios, ser mny amado.

No puedo VI!? con ánimo sereno
Boriae, cual tó., tan pu.rae y apacibles;
pues juzgo, como hay Dios, menoe temibles
l.aa l3orjas del pull al y Jel veneno.
ÜA)(l'OilCOB.

.Ju ¡;r1~cip¡¡l11ov'edqd

1ue ofrece 4 sus qbO?é/o'ocS es elre¡;¡¡r/o, cr;n¡o
jlrin¡qs, tle 1/f/q selec/q
flió/io/ectf n¡ú¡it1lur1,"
cor¡ 12 LOnJOS c¡¡r/4 tlio.

�5 J OLIO, 1896.

F¿4~IOSAS ESTUFAS PARA COCINAR
Eo;ta::1 e.stufas se combinan con tinacos de presión para agua ~iente,
1~ r¡ue i,e con,-igue al cocinar y sin aumento de gasto de combustible, sirvrnndo vara el uso de baños, etc.
Precios &lt;le:.&lt;le $35.00 para arriba, incluyendo chimenea, instalación y

eu,;efü1111.a 1le las criaJa.s

en su

1

EL MONDO.

#

uso práctico.

T. :-l. &lt;:ORE. 1• l'allr ,,., S. Francisco núm. 12. Frente á la Plazuela de Onardiola
pepósito de BicicletM.•IlAR,11,~S• conocidas también bajo el no!llbre de •WHITE FLYER. ■
Refr1geradoree, tinas, a¡r,1omanilee, comnnee, et.e. Sw-tido deút.ileepara cocina. .Accesorioe de Bicicletne:

Al Puerto de Veracruz.
Ei,;¡qnina 2• &lt;le Monterilla y Capuchinas.
M.ElXCO.

DESCUBRIMIENTO INOIGENA.

REMEDIO VEGETAL.

-~-

DEP ~ilRTA)IEN'ro ESPECIAL
Di:

UN ICO ESPECIFICO QUE CURA RADICALMENTE

Donotci•in y

E'f"a!-ctol"lo

de

sa~tre:1.•ja.

Gran surtido de Chevi ottes ingleses y.franceses, Montañac1,
AstraKan, Ratine y Vicuñas para sobretodo y sacos, etc., etc.

I,A ,JIRWL'.\. EL \'ITILWO, U LEl'CO!fü1lll.\ n AtillO:llL\ HllCHL

~(MAL DE

C!l.2nl !-oi er.10.

LOS PINTOS)~

Y tóuas aquellas enferllll·Alacl..;; &lt;1ne camhinn el color ú la textura uatural lle la piel: c:oruo eaen)a, hfrpe.-:, ,-;urm1, rnentagra,
tinas, prúnigo, p;;oriá,,-is, le1mt, pitiriá~i~, ictió.-:i.~, efülides (peca,.;,) doa,;1ua tpnño.-:,) empeine::;, J_1arrc~ &lt;lel 1·0,-no, ;;ifilides.

&amp;.&amp;.
PREPA.Il.AT&gt;O UNICA:'.\IE~TE POR

1tG~v~fE; ls. ®R~Z~©
C AMI SAS D E NOCHE Y PARA LA MAÑAN A
Cami••• de noche¡Cauú.eae de noche¡

Colima, Aléx., Calle de los Almacenes ~º 94.

crttonne fuerte

crctonne ~xtr.a

Camísea
¡cami ■ as para la
par.a la ma!iana
manana en tussor
,urah d'Alsace
ltru buena calidid.

C AMISAS DE OIA,

Ca,la. frfü co Ya acompaiiado tlel plan t'llr,iti,·o y la;; iu~trucciones para w;an;e.
Se :nvfa por t:orreo certifica&lt;lo, a] reeilJo de

$ 3.50 centavos,
Se manda gnuii; :í. &lt;wien lo rnlidte el ··Opúsculu ,;olmi enfer-

eua1l e,- ele la Piel" y Certifict1dos.
~-•J~u-. ,..

1~ lll l.1,A

IIE \'111,TR0, la única bicicltta que
~Ít,Utl ..PIII \'Pnlaja
es 111 \'IC'l'IIIUA, la
máa cómoda, her'"º"" bicic1Plll9
y lner~e.

L••

VICTOR l VIC TORIA

1

Al)arlndo3411

r,.11,.

tie111&lt;n niás refor.
msR r11od1&gt;ruaa y ex•
elusivas qne D.Úlgunru- otras.
PidMBe catálagoe
y pormenores,
l'rach!'t'I y \Jia.,
Unico~ c\fl'ente&amp; pa•
rala Repblica.
d.. lln11IP núm.~ _1,n:x100

.SALUtt ICIIV:\ r,,t.l.\ A u1',.UA ""

.

DE J;;E RAROO MEE N l N.
WLllóW SU:ll&amp;RO 9.

~Xl(.,-0
lata e••• tta n s conatantemant•

:···: ·¡ :·t·:; -

Lrnós.

Üt.

•

p

Ca.misas
Ca111isas

franela cretonne sin
n,anf!aS.
de franela cretonne.
bonita calidad, man-

Río.

To~r.,~

SEl:OB

)foRÁY.

SRSOR JOAQUÍN PE TarEJJA.

0 .,

franela irretrecisablo
manga larga, buena

calidad.

Compañía de Construcción y JH'fStamós en
Méxiro.

f-:ecr,!lario, .J. w. Garn.El!.
Abogado General, Lle-_ Go1LLEa1,10 OBaEGós.

C&amp;U.q,

De Ahorros Y Construcción de Casas,
ORGANIZADA C'O::-."FOR)IE A LAS LEYES DE :1CF-TICO

N

•

30.()()

111

D

~

t,O,()()

1

•

•

•

1t

n

9

)t

11

»
»

~

.JI

1t

1t

Jnox R. D.-vrn, YxcZPRE!oIDESTL
,lruo L1J.!A-&lt;TOmt. TE.,oRe:ao.
L. J.1111.1 ... \iERE,;TELiRNERAL. R. N. EU.IOT, SECRIITARIO.
W. O. C::TA:&gt;LES. F,, ~- RRowN. W. H. HENDJUISON.
w. G. PASCIIALL,
Con.. cJo de Vtgllo.nolo..

11

11

•

•

Dfr1&amp;1rsc á EDO. BltOW•t W' .. D1.-cct.or Ctn,.-.- ••

H.

&amp;HERER. SAl.VADORDKLA

Fur..-r&amp;. J • .\l.

FRASSER.

5,(X)(}.()t)

10 000.00

300.00 n
•
)1
•I
ll
a
»
11 oo'ooo 00
6e v~den 3CCIODPS al conta5io á $ 60 00 cada 11011, cnyn valor effcl i 1·0 d""pués de flá lllei!$ es ·de $100.00
Acc10DP8 d" v•Tlla. &lt;:e onhc1t~n A~~n""·
·
_

:~ •

L1c-. EMn.10 ,. EL.\sn,, PRESIDNNTJt.

Ca.plt.al suhsci,llo ""lG0.000.00

ui, 10•. - A. n ,\.=-.c o In ro,- r-·c-., n T&lt;&gt; su:uF.no :,..

.

PIDANSE PROSPECTOS-

DOMICILIO: 1~ Dfll SAJ',i 'FRA:XCISCO N~ 12.
( Frente á la Pllltlela de Guardiola .•
•\

11

~? 8-1 JI. )léxiro. O. P.

l
,.,,:;,
~-'·\.
f lt',1,

Consejo ,le Gerenclo..

Se reciben eihibiciones de $1.80 ,1 $300.00 m,msnalee.
Exhi~ición men eual de $
I,so valor t:fectivo al fin de o:; meeee $
300.00
0
lf lf
H 00 JI
■
11
~
1
r,
~
» 1,000.(:0
t,

franela extra mediamanµa.

CONSEJO DE ADMINISTRACION

SOCIEDAD NACIONAL COOPERATIVA

•

.Ca1nisas
Camisas

, gas largas.

\BL(J )fABTfNKZ llEL

1'

-......--~

CAMISAS DE FRANELA

PreeidenMi, B. R N1cirEJ1sos.
Vice Preeide.8te, P.-11Toa
Tesorero, Jo. Y A. llE:&lt;DRY.
Director:General, Eno. W. BROI\');

D

.

&gt;~-

c~mteas de dia
CamiaH de dla
CamisH hahillée• 1Cami••• hab!Jl6a■
J1trn· :.1111futrte1..uclto1
dapolam fino ,uello~
nuJapolnm. ra.:-o cuclmuv bue:na calidtd.
y puños 1era.
y rui10-,. tda.
lus y ruó.,~ td.a.
artículo recomendado

JUNTA DE CONSEJEROS
Lle. CL/.~'DTO

_'

m•- ¡

m••,

a.n &amp;r• n de y i,arlad o surti d o d• t o d a

lllHL comienzn. La,; últimas nífogas de ~fnrw

'-A.§'f:• •e han calm~do, y Ju primaYem d., :-;iza adoran

; ~ con eu profusa tnagnitlceocia una d1, 1118 rnás
umbro.a,, •\'Íll11s" de Beaulieu, la Roser.lie. 1•ropiednd de
la iamilin La Freniere. Los almendroe, 8in llorecer to&lt;laYfa, de,,pliegan ~llij ramilletes de hojus ,·erd,,s, pero
Qos al~rohigos acaban de abrir.;it, y ,ua lloracionl!B se
lranepare11f11n, aqal y ullá, cowo un hnmo rosado, á
tral'?;; del íollage tt-nue de loe olivos.-Rajo aa pnbe11,,n de ro•ale~, que ~e nlza delante de la casa, l:'18 trff
;;etioritns La Freniere han l'enldo á eentan;e, deepués dél
•lunch• de las cuatro.
L·1 uiay,,r de ellas, Eva, tiene eo In mano un libro en·
,-n1e'1ieno, y ee balancea indolentemente en una 111ece-

dora, con hi cabeza ecl,ada ~obre el re~paldo, y loa pies
:i-umtÍndO!!el~, lrn~tn i,l tobillo, por debajo del VeHtido
de cnchemira blanca. &amp;ta actitud, llen·a de nbaudono,
realza ,·entajo;aruente La lJer1uosnra, y11 un poco en estado d., madurez, dt! snB veinticuatro al\os: au talle esbel•
to, la ~nave ondulación del seno, la redondez del cuello
hien unido á w1os hombros caidos, el delicado modelo
de una cabeza melindrosn, de nbuudantes cabellos casta00!', riz&lt;isos, y grandes ojat1 fijos en la aterciopelada bó·
veda del pabellúu, y en los que el cielo azul parece ri,fle·
janie cou tintt!fl casi color de violHa.
La segunda, Xancy, tres anos másjm•en, es una rubia,
alta, robusta, fornida como un muchacho, de \eZ clara,
de p11pilas azoradas de niüa y cobllllos ligeramente tor•
cidQS en un peqnefio nudo. Sentada á borcajadas en una
silln de mimbree, está ocupada en esculpir con un corta•
plumas el puño de un bastón de mndem de naranjo, un

bastón sólido con :mnndurn de hierru, destinado á las
excul'!iones de laa 111011taOae.
La últiwa de las treij, .\lado Teress., es toda,Ca lo que
los alemaneij llaman un •back-llecb." Delgada, esbelto.,
cuenta quince ni1o•. p~ro no se le darían catorce .. L:l cabeza es lindli, expr~aiYa, con masas de cabellos ornuros
cayendo en bucle~ w1brt1 su.s débiles eepaldas. Los ojos
de color caetaíío, orlatlo.s de largas pest.nnas, tienen una
mirada melancólica, que hace recordará 'lligncfu ,wflnndo en Italia.• E;t,I dl!lócuidadmnente ve6Lida, con un traje de eeJ.i p:i.Qada, de falda demMiado corta, que deja
ver más de lo razonable unns piernas finos. que cubren
á medilla unos botine.s amarilla,,. Con la aguja en la mirno, se o~upa en cambiar la cinta de un sombrero de paja
clara.
Por encima de ras mucbnchas, lagroE11s, que ascienden
por el pabellón, ~e abren en abundancia: rosas Niel, do

�2

-====,.===,,.....,=---==-=,------==-"'=-----======
ew;,rme boton de un m:irillo dt nzu(ro. rosa, azalrn•
nadn c:,lor Je n buicoqnl'. l~nl.u:is con 1rulllreo de mena "e-0rul dt• un bl neo de nieve. t'n Bt&gt;g11ndo P be11,\n, apoyudo perpendtculnrmen~ al que .for";1 v tfbn•
lo
¡,rol9ngn en toda la cxLen116n d 1 ¡ardm, y al e mo Ju,. te e nndite de rn11u111 tlorldM,
di&amp;tln~o el
n&amp;nl tlll\'e del ll ditern1noo, qne se extiende h lll loa
olh11ree
Ja pen(nsnl de n .loan, !itaada en frent
d lleaulfoo.

i:

e,,

====~E:;;L~M;;.UN;;.;·~l;:..)O~.=--,,:--=,:c=-=--==== ___ _

5

JULIO. H~~ G.

mltln en el /loül ,t,, P,1ra, ,•n lngnr de • rnos cono.lena&lt;ln.
- 1 •enlll.'. Hu·•
al guiea,lo ti • cnrnero Y .l IOtl ra, ioli de •""
d ías en i08qt1 1 cocl11a r. tema abnrn, eob(&gt;mnamen•
la
te; estoy en uno de esoe dina y de buena gunn me dec •

-E· m. qü linda: enc:uaadom, res~~dlú f.va en
•
.
,_ 1 ·º "onocí en I
aunct\ln. en tlo11de
,ure de mie11gencw..
- ~
lll!"lmii chica, ,. ¡¡ pe,¡ar de sns ulllneffl! s. I•
em como '' 1
•
,11jee, todo el mundo In qu...rfa ........ .
-En
caso, no tendn( sino prcsentar.; • paro atrapar

-raría en vacacionGt.........

wi marido ........ IYllyn nna suerte! ...... .

__ ,-.u rida, replicó dcsd fioenmente E,-a. ere11 de.n :u,. la·
do---..
el na ....••••• T n ll(lei ncia. lan n esf.amO!! u1,·1t~•
das ,t comer en ca de loe Maruvorno••••• Ali( te desqu1d 1
~rá d la.e malas comidas de ca •- ·· El duel\o e "
.,-illa• Olirnpla un artista y! mmu, eon l'xqui•itos.
-Es verdad,·=rosenin cesarlo pre1mntaree con nutra•
guantes H11ma11tes ••••.• Al Sr. ,fsr 11 .-erno
J·e nu vo ,. con ,..
•
le g t qu se ponga una guapa cuando'" t!. fil Cl\!8.. •••
; lfaa ol&gt;5en'!Mlo qn • El nbri(-ram, una cuenta d,• l&gt;d&lt;_ Y
•Jlal;n- de loe beneficios qu obtenemos de la•\• 111n 1in,.
•
J¡
1 n 1lrfkrtl
¡,ia y loe gaaios qut• no~ OCll/'Wna, lt'tl! r amc,v ,
_..,,, sí, e· res 111111 mu,ihncha prácticn, ya lo abcm=
-.- ·o me gusta que me eng11Den, e.so es todo.........
y registn', en su.a bol ill&lt;lf, de 1~ qua •ncó uu cu, de.rno

•

d
¡ td:i•
t•n-~ ¡;-m
pbel
eg d•
..,. bri de mar mo,·I{, las rama.,
del pabellón. trayendo I mid ' «le rnodas Y ~~ca es
,_ la~ que pa.'illban por, I camino, drbn¡od •I tE&gt;rr.t•
10ft "'':'
d
d hojudas JloYieron obre PI c11 ..11.,
u. P.,talos e rosa~
d
e-

y d busto d EVR, qnc eegufn balance! 11 o,c en 80 m
La íimllia I FrenlE&gt;re. originaria de la Lul iana, cstil
dom. I.oe acu1i6 Ung11idamente, exten~16 etl.9
hermoCll"!DÜ'&gt;
d
I
Mldicad hnc mlis de veí11tenn02en In l!oe rnie. I.n~ dos
~~ brazos,• reepiró
¡,or un mom._ento e aire
.... ·.
_ y del'¡&gt;nés sigt11&lt;J en t.ono coufidencwl
lwnnana• m nor hnn 1111Cido oquí: 1-:va, únicamente, nnolorei&lt; marmo,,
•
·
d
c1 en • ·ueva Orl~na, lo que ee conoce en a llt'~a
-Aq11í, •'"'ffi nosotnlS,
la madre
urn ya un•
h.. crcoqne
Hny
en 1 mn
nlre&lt;lcdore
indo! r.cia de criolln. El padre, Hi=do La h&lt;'mere,
matrlmnnio ¡iara 11 1¡a ........ .
' - L' .mn d jóreues soltero~ umigo, nnestroe. qn.
lantado I
Dl'(tOCiOI! industrial~, dirije en Parl.l! una
en .... , ..,
,
••
d
·énes •~
f brll'.J de apnratos frigoríflcoe.. llluy nb! rt-0 en ene e•nnrtenecen
,t la \"iej noblru de N iza, Y
qni
• •
,·pecnlsdon y 1ambi~u en &amp;118 placer&lt;: ' uo h ce lno_brepecho que I! dcseu uno para \'iolel.lL
ves r, irr..gularcs npariciont&gt;l! ,m In Roeeraii,. ~lega lile!!·
-h rmanos .,int-P nEI exclam6 ·aney. ¿Cr_~•.
v. un lápiz y comen7.Ó ' l'f!Cribir.
- i. ,&lt;AJ:&gt;
1'
o·
1
peradanw111e y parte dl.ll u1I mo modo. I)e t1,.mpo en
U?
Y&lt;,
¡,o•tarfn
por
\'id
.........
muer
-'!lira, ahí ticn,11 el bnhrnce
;.Pero en •• •• ···
1,1 d Xizn no ei.•
t ,cmpn, ,·é 9 1 rg1r entro los naranjoe Y lae pal!neml! u.
es el mayor, Ira bel"{'(lado el Utulo...... or e•
olla eetntnra do yankee robui;io, en 0llbt'ta fntehgen~ de
A
IUrJlestarfa p()r llamnr e oonde!'a, y ln,--go, es un guapo
alPg,... ,,jne ní'gros, 1111 Rncha barro, cfllor de snl Y p1~•~0 •
muchncl,o moreno, enérgico, un hombre, en fin •.•••..•
tn, 1• c1 1.a11ute 11n11 semana ee oyen en la CllS:I~ 1 t.llCP oeio- l'or un excelente nlmuen:o, con
Al nombro do -=aint-l'ou ' ,laría Ter 'q11f', han:i en•
·d
buen humor. Elltoe on días de ne•tn pnrn 18!
d'muTt, /uié-f!ru•, rham¡••!l'•~,Jícotoo ces no lmb!a prestR&lt;lo sino un d ~bil oído á la oonvern,e
odrt&gt;e
1'('!!, ,t :,!., !mocos por penionu. ....••
t.r
J6\"Pnl!!I. La comiiente y las mima, CQn t :\ 1 r11•
2:; lmncos Eaci 6n de ,ue bermnn , l!!VIUI , 111, cabcu y ,;e pu o ll l"'!lidad oon,o p11r11 ind!mmiz:trl:ie dtt !\U! larga~ nusendllf.
cuchar con eerla atonci6n.
r
l.a. 1ievu ñ comerá La R
rrn '~nar 4 Monte-Cario;
.• ,._,_
n
-:-e•¡ 11:p
l,;;v ,F',,u, \'idal es on hombre, en tanto que
,
y lut&gt;go, una bermO!l\ maf\nnh, se e'l"Bde p,'.r algunos ~m:'
¡
1n
,.
ndem.,
,
un
11
1
lwrru:um mt!UM. llonorato, ca un
• •
n
l).,j:1 á la ra. La rrenlere, nnn amer1c11na del 1'i or- 1~ Po,· un pnr de guantee de eis botonifio ,•nclenqu • lento y miope d espíritu, ocupndo e
n
.................................
•·••·
••.•
tc, ·ncti\11, rnq11irt:1 y pnktiCll, el manejo inte:1or de la
12 lrnncos IIIIOIICIOl.'1
.
.
_, n ....
•ober prcsentane nnte 1:, g~ntf'
tonter ru, ...
., .
ltOl!erail' y la educaci6n de las muchachas. • 0 ('8 oto z: Por nn corpino nne.-o. quo un crin,lo
\ r-•
,v.,.•,r dP es'° • yo, " 11t1
11
r
t.orpo
ha.eta
hacer
orar
......
·••
"
wrpe amenn.:a echará perder.•••..
liO
beuda La menuda ,:;ra. 1.... !' renforo t ene que
vez npost..uía por Jfonc&gt;rato. l~n primer lugar, !''l e~fn
una pre
.
. 1 l l . di e- 8'? Por el futidio de tener por wcino de
trabDjar mucho para Jirigic In C8!!ll, l'lgi ar•
¡ar n
,
•
._ deque se re1petc 811 placerdecol~cc10·
mo1 to, ' eon ..., 1
• •
t .
mei;a ,1, nlgún noble eslmnje.ro, ya
!librar lo doo preaupul'lltO!! y eubv~rur con una
TOF,!'qll
,
•
J
f•
•
.
n•\la
d
do
nn
r
ean11g- • \"iolet.a le condnc1ril
• a su an1••J •••
maduro,
,i
11nien
cree
éélibe.
renta al pago de las ilU!t1t trices,, de 09 pro esoDh-•·i:ma
.•-,_¡ •
Con el otro, tendrá que ser IÚ!tll y c:1m1nnr d~re1: 10, in
con el que ee coquetea fracamen•
ttt d" m11alca y, M&gt;bre todo, de les mo&lt;l,etn&amp; y costnre, .. dlLI tiene la monomanía de io,, Y1nj!'!I y qne,
ie, y que, ,1, la l1ora del ca!,\ !e
contar que 1
,
del
ha
ni
Fn verdad, no se wta. El mlÚ! evidenle resitl•
dn
l!D
capricho,
arrastrarla ,t 11n mu;
a rn
Ta.!!:4
•
•
pode
pn&gt;J!l'uta á unn au eeilora••••...••... (Con,·encíonnl) ee¡¡
do do u atareada exil!teucla, es q11e no tiene uem
• . 18 obligaría tt 11 campnr hnjo 11nn tlendn,
_ ___ _
l'olo • orie,
la
· ra de
::upnne en la educnci6n del!Us hijW!. E~n, • ·•n.r,y Y ::'llll•
á acOEtan! en el camarote de un barco y
prn:nr '.
TOT.\L. •••••••••••••.
ria Tercaa hnn crecido t!. la buena de Dios, ümcamente
í2 ínrncos todos IDA plllcerea socia.lea •....•.•• Yid11l ea an~on1.11~1() y
gui. das por eus caprlch011 y 1!118 impnll!QII.
f tútico· tiene obre la condici6n de las mu¡eres 11ie119
-Ya Vet!, la cuenta arroja un Fnldo d .. pérdida.
ln"IS dos mayores nbusan de liaría Terei;a, :\ 111 q_ne tra;Pncast,ell~no d, la Edl\d l\ledin, y trat.uría 11 lnmya corno
-¡ 'ltJXJ:i,1g/ exclama Eva alzando los boiobr011 .....
tan como' nicienta, y la explotan d1:eenrada01l'nt • Ln
•-lides ....._qfvn
una cspec1e d e G r..,...-•v resignada ...... 1lluchas
iomnn en p ~ tamo ti.ti eemanarloe, t: por todo ~º• la vida.e el placer d.- preBCaciar el ~rlanlo de Marfa TerllSI,
gmclaaL...
....
· J
JS"l!!n.11 • lis• •!Ombreros ufndos, sne n,et1doe d tellldo:i, de presentada en libertad como un 1&gt;ro.digio, ante hl cremn
-\'a ·a en gracl ! la interrnmpU, )forfa Tere~a, p,ca :i.
1 qn11 la pobre ,;clima aaca partido, t!. dura• pena•, nrro-- 11" 111 sociedad dt1 ~in y del e ·tranJero.
hnbl.as Jbien de &amp;111 nm ¡g01, •••••...•.. F'I
' "~
~ • Vid I e IUU\"
•
-Ya bee que la ml'i1lca rne aburre, nnn conndo la
glánd,.\Ol! como pnE'de, con ayuda üe la reca1DJ1rera. laoenr-·
pn"•
buwo,
muy..
•~,
i - lo bnce roncho c:ruio ...... ..
e¡ne ejecute e11 de la íarn ilia. •.•..... E~ cnnnt.o 4 la crema
. •r- a no tiene jamlle la alegría de lle,'11r un
,
Miren á la muco•a. nwzcl,in,.o•e
n11 .,,.
J t\50mbre\ • ti1 1O adOT'l\ll,......
• ~
ro nne'l"o, ni la 8lltief11Ceión de Cfeoger un trs e ~" gu: do la -.iedad de X iza y del extran¡ero, ¡1,uml •.••.••.• á
uzgar
t!.
llll'
personnal
¿Pienros t.•\I \'l'Z casarte con ,.J •••
J
,. CC!! esti nn J)C)('O mer. lada.
~
l•tc de de&amp;ochoe que de antemano la han abnrn•
n -•]Oh!¿.\ quién 11e Je ocurre 1..•.••• pro·U!!ltó !II11ría T,•ré•
to.
• h
b
d &amp;n
-El r, Mam,·erno, por l!U !ltuaci6n ¡,ol[tlca, es~:t o~hdo yn, ,!, fuerza de hnbt'rloe ,·isto en 1011 om ro
•
mboridnd!&gt;ltl. ¿Acuo qu rría él t!. una muchacha co•
que obedec1e• ,gndo ti. abrir a11s ~alones ,t mucha gente; pem_ los 111,·1tn• B8,
1,ermanae. Con cate trat.o ' una muchlll'bn
"~tam1.&gt;nte es quo m • pnrecéis inju•tns con los
.d
rtldo
moyo~....... .,,,
dOII de I jué,·ea eetAn eecogitlOl' entre lo me¡or, Y conl.-r.1' maloe in11tin•oe. se hubie.ee riip1 amen~ conve • .
• lnL-Pone.
d
agria v enddiollll. Por fortuna, :\larín Tem!ll tume l!llnls que loe Maruverno son los m amaLI d 10!! an.Eva airo loe hombroe y concluy6 con tono que no n •
II
el
co-:0, 0 • tierna abn..aada, nunca se manffil'!lta co- :tltrionee .•••••••
1uen
•- •
•
...
•
¡ d
• t
-De acuerdo: el marido ee un perfecto caball 0 ro Y la mltlll replica:
qneta y mue ho m •11()8 egoi ta. la m1\ len la
• IC· n~ue a e
_ y bien, yo no querrlll ni ti uno ni ,i otro. ~ bllm espiritual, hut111a, indnlgeme, 11 ~ el cxcca~.
t.odo. Excepciooalmenh• dotlllla, t.oca el ,·10 n con nna mujer
•~na
I'tJnl no tienen fo r ..
, , y adeo1's • no son sulk1e11temen•
--Con
todo.
replicó la pclmogénita, loe ju~ws de•~ •viº6
y
un
sentimiento
que
call111
M&lt;&gt;mbro
enc.onmir
~p-1n
.d
te
dceorntÍ\"0'!.
•
lla• ()limpia 2 011 muy conocidos.......... L."\ nri tncrac1a de
en una n1·n a de qnince alloe·• 4 pet!llr des~ ,,·esLI
, 09 cor.
-Eres dillcil üe eontent.Pr, replicó irónu:n-nente :i.n•
• 'iza md.s ent._¡nuda, llevá ahí li. 1u.s hiJ •.•. I.n pniob~
tot! ,. UI! corpill011 \'ncogicl05, ob~lem•n en publico \:1at08
cv· por lllJÍI q_ue tteas lo qm• se IIAma o~11 •guapa chl•
ue· con~rarfoo notablemenle 11 Eva y , ·ancy. En, 110- es qoe 11lllfiann \'ialeta Cast.cllar hará en pnmern npar••
••
1113 qaizú de,nasilUlo tu preetiglo .•••.•.•••.• Te
ca,• exnge
I
q,1,t
q todo, no """"rta
que sn hermnnilla mono_pollee
brc·
•~r~
1 '1e cióa.
ulvidn lle que nosotrua t.amp&lt;&gt;eo tenemos ortunn, y .
t llar
-Como 11ristocrar.ia, J.'fl mucho.. • El abuelo
- mod o Ia a nci6n -Je loe bombtt· 8óbrc
este
. , . qu ent'S
t
en eEte pals IMj(,\·ene,, ein d&lt;.•t.e ~n ,·atore■ mal couza•
• ar ºXclusiVl\m
01,e, y le t&gt;el1n 1ron1;:111w11 e \'endí11 ncelte.
pretend .!! rern
~
l'~ l.1 •01nch:1cltn
-Es ~iblr; pero I Cn~-tellar t1~ne11 inilloDf.&gt;11, YYio- do•.
lo
deen carn 1111 ta1• nlo d •"=rani.a.
''b'"
-Prec • mente porqu • no tengo doit-, e~ por qne
.
Preoc11¡,:1· la mú8ka la leva Eobre b llerru, muy 10•t ll'ffl roude!n cuando 111 tleeee.
eeo casarm(• Drlll..ttntement.e y con muchn nque.1.11
. ..••••edªlllt&gt;
-¡ Pa-.liral c&lt;m e11 fort11na, In h~tm a \·iol,-tn, ahns
~: d• laa peq~efiecu de 1a ,-id~ dfori11, linci., 1111 rr,1111Co!IOZCO v !{, que jam,ti. me llCOl!tumbrnr{a a la m
i:1·
ele h ilaa,
•Flor de ~iia,• p11ede comprar nn mnrc¡u,'.-,. y nuu 1111 dc1•
do t"llC.'l nta d o, t?D do nde como en I cn~nlo
•
;
A•
1· qtlª nrunr mi~ tllas 4¡ 1alendo con 10! ¡,ro•
u
" ...• •
e convierten"" túmcne color uu ol.
qur, ei (a bi II lo tiene ...... !,o que me Porprtmd.., t•s que 111a.
1!U8 \"PB t .d
1 08 a¡·ado
·-···• • _
udo en los m&lt;m,.. de lns comidas Y pnv;in•
\ =uOr , "'• 1
f •J
la 61,norn c.,l!te.l:ir lmya renrrnciado &amp; 11u11char por MIi
d
•le ,. utl, . wmo nn t,rn pobre mamá, pre cnr n
pro¡,ia cuenta. y ee decid."I 1' conf •-:ir :ti pñblle11 qm• tiene
om eomo novicin
'
entr:ir
rn l:i .\111nc1"6 o····· p ero tengo fo en
En tanto qn laa tn::"8 hcrmn
p("rmnm:c;en eil 1:,Cio- una ltij d , vcintc ol\o...
ll• ,. ,0 ,. n,•reuadida qu,- on dfa ü otro pC!C!l·
tre
-,Ah! J'ª bf11 .•.....•• a ha tenidnta11 jo1·1,n' ..... 4 lo• 1111 t'fi
• •
• , r
r do1' Y
,A .. -cv l111ce, olr, en dlrecc1ou d.- \ 1llt •
sas, un r11111ur 1eJ+l-n
r el mnrido de J111• sneiios. ;' y l1er010!a po . •
. · esn
¡ 1\ O!' •.,... y lo ~nenia
ú todo c•I c¡m• q111rre o!rlo.
~
1 ca, v c,mienu. 4 • prosin 111 r e, eultec rindo por d wct
'11 el c:ipfmlo uc cu lidadea fíeica~ no Eóy muy éX1¡:;~nte.
rai~
~b·d . mnv pronto, detr.l de Ln n~enm•, E.ur• l'reciumeutc porque •Flor de :--17.ll le cstorb:i, es por lo
11
1
·o pediré para ml prometido ni In gullardín de ntmóo.
agu
08
•
• •
•
•d
llrt'Cé hajo la
que
desea
caEUrla
.•••.....
Xo
ea
mny
ogrndnble
!'ª~una
,w un t n·u, con 11 n r111do de trueno, l
P
~¡
las virtudea de Gr ndison, t'• imagino quo con p:,cten·
Yi-lda co,¡ueta y llena de aspiniclone, tener 111111 Ju¡a tan
bó\'Clla del tontl de F.z. •
cia v habilid11d encontrure rui ideal. un ¡;1110 eeii~r m1•
-¡El t.ren de las cinco! !OSpira •MCy, echando e 1 • liudn A su I do.
•
1 ¡· ·
· bello p11lm1to.
_ rero C!I acaso tan lindn? murmuró .·ancy, morl&lt;•n· llnnnrlo ií «111hm uó11111re a o ir1tar m,
cia atrás, para examinur el efecto d II b:l~tóu, en el que
-,
~
!
contat.6
nl&lt;"gremente
•
·ancy.
En .cuanto á mi¡
de rv•rro·
lta efil:U1p,.do un a -bcu
.,..
' 1pnp5 1uv1 e aquí, do la cabe1.,: nqu{ re I brican reputaciones de hcnn08tlrn
poco
me importa que el mañdo CA do, mtlvo, con ti
nos lievar{ ' MontP-Carlo, y \endrlamo! u11n buena co- 4 poco COll\ó.

f,,,,.

?'

.

,,¡.

5 Juuo, 1896.

fUNDO.

que nu• proporcione un hogar confortable y me deje vi•
,·irá mi albedrío.

-~o las comprendo, s ntre, i~ ,l decir Marín Teresa,
l'!!cancl.Alizada. lle ca
di:!
k&gt; lo que ún diciendo•••
Yo eé detil'QII que n,, me casaría nunca ai no ÍDl'!le con el
'hombre á qui&lt;'n qni iua.
""u 1,fmitl prol.ei!ta 11 • inru diat.am1•nto ahogada por
y loa Ell.l'Ct\Smoa dft sn dos benut.U!IS.
-Qnífrea callarte, inocente! 1;u11rda 111, P.ermone~ para
t·1 muiieea.

IR!! rl!!

-llo aquí, nnadi6 iníniC!lu1ento Eva, el dc·plorable
..Cec1-0 de h1s novelas inglta.:18 de la@ qnt1 se llt'na-.... Yo
har:qoe m11n.á w- prl)hibo n.s lc-&lt;;turn que te pervierten
el gueto y el juicio.
)Jarfn Te.re5ll e voh·iú como una nbaj irritada. y fijlln•
do en eue hermana una miradu inclign11da:
-)J[s lecturas , len mlÚ! que llll! de net.e1les, replio{,;
cnandlJ 111 nos, no echan ,i per!ler el corazón.
Luego. em·olviendo en 111 delantal Bll •nec
íre- de
ro~ura y 811 sombrero. di6 media vuelta y ,~ ene:unin6
r.ipida1nent1• hacia e I hal,itaci(,n.

El 8C•l ya oblfeuo. arroja myO!! m.ts irnprrgll!l:io• de color t!. tnw de 111 v,•rclnni do lo., pabell,.ne11. Dt-1 flanco
cle la montana baja una sornbra ,·io!eta, im-ndiendo 109
boeqnes de olivo,, en tanto r¡ue, (1.11 Indo del mar, una
luz temblorosa bana con un tinte ,le oro t•l a1.11I de la., li•
¡:l'r&amp;s ola!!. Xancy cierrn su coriaplum1111, lo ~nanla en
u boleíllo, y de pie, npoyacln en el hn•tón, mim con
loe oj09 entrecerrados ,i En1, que e pone !U Pombrero y
..:1 alfiler de ca bo.-w.
-T.-ngo ¡¡a111u1 cl111111b1r hu~ta loo &lt;'110/r•l 1,,nii1m•. ¿,!,?
acompafla8?
-Gntcin , prom••lí á la Sm. Mnrnvuno y i1 ~11 •obrinn orr&lt;&gt;glar con ul
el programa d In lil.'sl.a ,Je ma llana.
Me voy á la ,,i/la Olimpin. E.~tr, m,• eel'l'ir,1 üe pa,eo ante, de la comidll.

-Sr, obscrv6 bnrlo11ame11te E,·a, y como .,1 yat~ ,1,.1
barón 8pieler est.á a.ncladoen el p11erto ele l-.1n .luan. lendnúi la probabiiidod de l!DContrar al hidalga bE'rnt ~•&gt;,
:i quien tus ojos hn.n seducido, y de e le mndo 1n11tarj&gt;.
dos pájaros con una sola pedrada .••.•. UuicamPnte '"" ct1Í•
dado, porque tienes 111111 terrible rival en la ruleta dP.
?tlonte Cario.
-Querida mfA, responrliú E&gt;·n, mirando ,i Xancr do
•oelayo, yo no t.e embmmo cou motivo de tn~ gasmo11erilll!, pnrn cngawzar al ,·ii,jo príuci¡,o ~iruaco ...•.• Imita

111i roserva y deja al bar6n l'pielN en paz ..... .
Y dicho, t..~, ae e111pi11ó obre l:\ pnntn tle Jo pie , cor•
tt, una roen 'iel del follaji-, la prendi6 l•n sn cint11r611, y
1 lt'gO, con la 5ereniJnd de 1111 animal elegante, eon•cien•
t · de 811 impecnble bellez , se nlejt'., lentrunenl e por el
1•nbell6a lnnndaJo de 811!, en direceiún del oc{·nno enro,ie:ido.

lI
l·:i. ju H'l!. La ,·illa ~laru,·1 rno l,11 abir,tn, cuan grPqc)C'!
...... sn, ,·erjas de hierro forjado; lO!! 1,rrabi da co~cabelr•
~•111oros, IOII COChl'8 de nlq11iler, lo. l,mdfwA l1111hm,loe de
lil.umn ee eucNlen á lo largo üe la ¡;ran cRII,• d., ilrboles
•i•lll•&gt;Ell. entre las "11h•ia,i roja•. ht~ polygala~ y los li111n11e•
1·u~ en flor. I.oa Cl\rraaje,, Fe ddienen, uno dl"l!¡1111!• de otro,
•h·b.nte del 'l"eetlbulo de dubll' e,calinoto ele nuir111ol, en
,1, nde dos lacay09 de liurt'B mBrrón, :1l,n-n l [IOrll'JUe
l•e. El Yt'Stíbulo da acc,'Po &amp;! nna amplia terraza, plnnla•
,LI dte cipl'Cl't:J!, qlle precede 4 la J1abi111ci,,o :, n&lt;eorta en
.. , c1elo la bl:lncora Je •u urq11i&amp;ec111ra it liana. Oons•
lrnidn en la cre~ta de la colina. la \'illa Oiimriü domina
a 111 r.-z l•I pueblecito de8nn ,Tun y 111 co&gt;1u d1tl llunllien;
in.id allá do Jn,i pla11oe horizomalc3 u,•
cedri,,. y lll~ pi••UII, 14 mirMae recrea e,, nn nidio paie:1Je I MÍÜmo;
1-.11 nna rnú ica arrulladora, lns olas ci;p11111111t~ ""' ~11\'llan contra loe cantiles r00111lo,o d,• 1111 cnmino de
ufa.·meroa que rodea eJ p:irqnr, y mú 11:1 l!I .Medit&lt;irrú1:eo, cun cinlilacionea diuroontinns. extientlc su ,·lll!ta lla•
11nr:1 Ct•rdlea. cortada 11. In dereehs. por la p •oírumla ~t.
llotpice, llena de eombrfos pin011 y limitada il la izquier•
tla por l:is montallas de la Ct,ted'azur, empolradll! de nna
lnz de plat.a, hendidas aquí y allí por grandes 80mbru
vloláce:u, y C!!Calonnodo en pert1pcc1.i va ~W! promontorio.•,
en cuya extremlda:f el cabo Iartln :perfila n pnnta bosCO&amp;n., y Hordigbern sus Cll!aS rosada8 y vnpor ·ae.

'°"

•

n las dCl'! dr la 111rdc y el nlmneno ha conclnido. Loe
El • r. Bautüit.-i .Marnverno se mul&amp;iplicn coru(I ('11:i,
romenwle-. '1el jueves comienzan 4 reunin&lt;e en el gran ea• p,•ro con una cordiwidad mwr b~cadn y n1en09 difu~a.
Ión, b:illailo 4 treehos por
zonas nu~ del eol, deco- Ee an l!f&gt;pt.:agenario, l!C(".O, a\'isado y rob:l!to, muy COTrt"C•
mdo cou tnpicerlas antiguas, y en donde, ncimn de los t,:, y m-iy cuidndo~o . .'us C!'j11$. negras ann y tupida., re
Cri os, nmorcilloa rnbicund s, ¡1intados al ÍreECo, baila• unen por enci,us dtJ sos doe ojn&amp; negrOI!, de mirad."\ enér·
ban una nle¡n-e ronda ea el fondo el azul daro. Ix, rnn• gic:i. ~u n!IMll tiene In nri1tta fin.a¡ ene labios firrru:, d.tnna~ opuen:i,, ábrense, obre on pai,¡:¡je completamente sonrí8ll ligeramente chocarrrra, acuean al hombre d, ddi•
di!tlni.o. l'or 1A IIDII &amp;C d cnbre una fuga df! mar azul,
do II ir icmpre adt-lante y á qnlen los 1'.SCrúpul d,· ~1'11con el animado , pect~culo de la• lanche~ pe.-ca&lt;lome y
slblerfa nn han detenido j11n111s en eu mn.rchn 11•cend,•11lOll yntes anclado &lt;'11 el peqat'.fto puerto de Nin ,1 us n.
te. Ha rCJ1liuidn grnnd _ 11egoci09 indo•tr,:i
en In.
l&gt;or la otra e eu1re1· un boscajt! d oli\"I)!!, eombn"anrlo glnterra, e ha enrhuecldo, y d pr.,~ ha vuelto 4 ,u par~
Wrdl!I! Jlr1ld0!', ralpicado~ ele anémonas rojas y &lt;¡ne evOCá
natal, donJe po 1.-e una hrrmo,;11 íortunn territorial. y ,Ion•
la idt'a d., 1111 antiguo y ~agrado boeq'le, l&lt;L-cuenu,do 1•or d,,, ll peJ!llr ti,, su edad. espera hncerse nombrnr •nn,lor
J&gt;~liJa~ ap,tricioneF. de 11i11fns.
en In, próxima el~ccio11e;,. !'ara reafüar et!~e 1ilth110
la multitud de invitados tleorden cnmpnl'f!to, y
sueno ambiciO!!&lt;I, y no ,por jng r 4 lh-ee11 {&gt; por amor
rPnne,·a en parte 011 cada estaci(m ¡ ))ero d pe~ar u,• E'l'1l8
ni arte, obrt&gt; todo~ los ;uc,·es ~ns puertas lrn11ca111e11t-t' y
mod1fic."leíones nnunles. con,.., ..n 1'11 e•eneia la mi@mn d á lo,s conviJ.:irlo,, elegido con eag:1cldad, los ,ncnlen·
fi.onomía original y los mismos grupos Mlracterí ticos.
tos nlmuer•os lllabad'l5 por Evn LA Frcniere.
Ahí, codean los persouaj,'e nouibl~ de !a oocie&lt;lad loj,O d,15
¡&gt;08os .\li1Tu1·crno .. on !ec11ndados fn -n tare:i
cal y los elementos mú,·il.- de la colonia extran)em. Los
f'(lr una eobrína de treinta an , In .·ra. "" tlircllc•, q11e
foncionario• de la adminiAtrnció11. 1111! c,tlcial~ de las
vino ií l1Rb11ar ul l:1tl,) de ellos d!' p11 ,l lmber,w l!t"pa•
gunmicionffl! de las cercanf· y 1:imhién el Jll'r!Onnl equírndo tempe,tu
mente de sa tnllrldo. l'..-qoenu. more•
,·('Co de lo~ n,h-ene&lt;lizo,, veniJ rl,: .:-.iz.1 ú dr: )Jnnt.e Carun, \'irnrnchn, con 11n cnsco tle cab llo• negrus y :ilr••vi.
io. TAl! grande dama~ 1111~11ticas e• WP'Lcliu, con a,·en&lt;hs ojoe fo•forll!ICentes, rnny e.~bt'lt..'I, muy co111111, ic111 h·a,
turem.•, cnyos nombre y títul,,, eon t.nn dudos,,e C&lt;'•ioo
'~.1bina de l,irelle l'l'prese~i.a en la ,·ill:i Olin1pia ttl matiz
loe nldu,•, que l1,s d:111 una apariencia d,• j11w11111d •. in
fin de si,¡I", com pondli,nte á lu caliJn&lt;l 1l nd
,te cier1•mblrg11, e•• mundü dislmbólo no ,;e me~clu •ino en 111
ta~ catP¡;,1rfa., de iul'itado _ qne han 11cali1&lt;10 por irtil•
eupi,rficiP, ¡,ue, ,¡ne ni cabo dt! un enarto d11 hora ee p11P•
tra1110 ,.11 el &lt;&gt;alón de lrn, ínrn ,·..-rno.
de obs,r1-arque re opera una 11elecci6n. En e111l:1 riucón
A í, In jME&gt;n Lú eP.peciahnente enC3rgada de rf'C bir ,
ee forman pe111enos
,Ir&amp; m,is hn,OI! entre
que la
e¡o rxtranjerus y de im¡u•dir q:11i la sociedn,1 ~t•l~rt;1 •l~I
cordial amcniJad de loF dudio• d11 la CMn, qn,: r,rodigRn
j11,,1•i,, l"• ponga e~trictanwnt en c1111r1mtcn11: l'"rtine
por todM park! Ínllk•a dti bit-n1·cniJa, grnduíudolng ,in
.. n la ophlon Jel p,ilftico n,111ti ~n l\Iarn.-erru,. "&lt;'nnn•
embargü, "·gnu la ruuyot 6 11,enc,r r,.,.pt.,tal,ili&lt;lad d., CD•
d" ae admite il hu gent.-e en eae11 de uno, e" llt·b~ ú los
da in1·ít11Jo. l1.,¡,¡;~ dd piano, loe Cntiwu~ de la c:IPA, jóotr(l8 y á ,r mi@1no la focult.a,J &lt;le ,;npor,..r q11ij t.it'u.-11 tov.,,w,. de nmbos FIIXo • coq11c1t•nn ,•, murmnrnn. La~ jf,.
do •·I gr11do d,· rtlllpet.1bilid111I reqnerhla.•
,·ene!, toJae con 1rnj, cllll"Ol!, cnchicltean detnl&amp; de los
En el momento 3c-tual. 111 "ra •.. bim, do Girelle está
nl&gt;:u1iCOf'. disllngni6m.lt e entre ~ne \·OC&lt;-11 snsnrmntee lll
ocupa·ill en t~•mir :11 rededor dl'I piano ,lo11dt1 se halla
ri•n bo11uclw1111 de :-;ancy La Frcuicre y •·l ti111bre más
una r1rt11,,,., J,: ;lliu, .¡ IRi jj,·en ~ q•JC dt'hen &lt;'jl-cut11r 11n
agndn de E1·a, quien ec prodiga r al cad:1 momenu, atra•
coro di! I" J:o1nn ,/~ · dxz,
l'I snlón cun la co11tl11nza de q11i.,11 e encuentra en
E11 un orden harmontoso, c;,•i ktdns linclas y ,·ei;ti,lll•
e•1 ca.qu.
cnn trnjt'! dE&gt; 11rlma,·era. ee alinean en emicfro 110 y
Teniendo por principio Rer amnblecon t.odo PI mundo,
e ,eran la ,enal de 111 . rn. de &lt;..iirelle, 1111e, 111 frente do
,·isit.aeadn gmpo snc ,. irnment,• Yésela di•tribulr aprecllw ,'COn an rollo de mtl-ica en la mnno, 11 na 11111 fun.
ton.,, de 111:1110 ,i lo repre1:entn11t,• d., In nüblt•zn regiocion d director dt! or1¡11e~tn. Con un tono an'°ritario,
nal. q,w 8e m1111tie11en 11n lejos de In pue•ta y q11e pueden
el ~r.•\1arun.&gt;rno impone silencio y las voces Ireacats coconoce?Fe iacilmente, los hombres por ~11 tt-z cnn ida y •n
mienun 4 ~u~urmr nMe la gran n~amblea atenta.
talante 1·ústico. la~ muj&lt;'res por Fn ucent.o rneridioual y
L:i· ,·oct,, ,on preci8llS y agrndubtes; el conjunttJ et I!.'!·
~UF .. ,,,.tido! ¡\ la moda d • la e~r.ación nntepa-atl.&amp;. ~lari•
ti•lic.u,rio y, Jei,pn,~ de
ejecoci(111 d1!1 coro. n¡,luw;OI!
po~l'a c.lln al 1·ededor a~ IOII ollci:lles uniformndos qui!
imlnlgellL~~ h11lag1111 el amor ¡,m¡,io de lu~ j6nme cr,ris.
convenian gra,·enienw di., ¡,i.-, 1'11 111edio del •alún y lea
ta,. lt!!tnc·nan ann 111.s última• palm!Ula!! cuundo 1111 oyn.
dÜ;pen@a •U! SUR\"efl 11onri81l8; cle!!pu,:~ ,-a 11 hacer cerem,,- d,, de c!,n; ra 11111mci., :
nio~M reve1·encias ,¡ las persona, principales de lus colo-L:i 1,i1orn y IR sci\orit:i de C&amp;11tellar!
niae extranj1·rrui, lw/i,,,. y grandt!l! cl11qnt,1:a, que la ~!'fiorn
Inmediatamente se didtrae la atEnciúu de las cantaut.es
)laru,·i,rno ha ine1.ni.\do en mng!'11tn~.. os ~il,1,n1, , ír.--J1te
para fijars;, eo las q11, lh,gun.
d. pni!ll],)S h,·rm&lt;lllOI! y en loa sitios de honor.
!.a •nora Uistell11r e,- un11 riibia ya marchita, pero que
Frt•nte al único grupo de in.-itadoe (le origen dudorn,
ha con~er1·11do cierto :llre juvenil y ,·oporo•o r1ue esaje•
pllF,1 eeqni\•a, dPllddloea, recogit'ndo cun In mano, con
r.1 uo usnndo mál! que trojes di! muchnchn. Milaneea
mo,·lmiento de ecn11itiva, ••~ í.alth~ de eeda, como 11nm
de origen, ,·lucl:i desde hace cinco nl\&lt;,18, tt ne aan, d. peno cont.aminsrlllB. La extremicLid del i;all,n eet.1 eeparad:i
r d., &lt;118 c1111re11ts, grandes prelenslon • de agradar. y
de nn peristilo qu,11·e hacia los parterre , por grandes
en 11rnbicij11 se cifra en pasar por hormunn dt1 611 hija,
cri~Lale. ~in madern. Entre las colu111na de e!ta roton1'11 traj~ :uul cek,te 4 mil ray~, con &lt;'Rll&lt;lte cuadra.Jo,
da •xterior, ¡101pliat coruna de a id,1 roja lnterc&lt;1ptan loe
d&lt;')a ·er nn:i plel blanca. l 'na ancha cintn de terciom1·0 ti ••na~in io lll'&lt;li ·nt~!S de un ol primaveral. E;.as tep~•lo nzul, oculta los plieg11.,a ue un cuello enflaquecido.
1~ flvlantee, ya aí-,lpan con '" n sombra variable los grn•
~ 1e oj , de p11pila., pequei'las, re ull"ln grantle!! con auxiJ&gt;O! c,,parcid, , ya hacen llo.-er sobre dio. manchu de
lio d.il Kuhl y u11,11er,,so rizo• de oro p:llido, for111ando
luz. H,-g1í11 1 caprichos de estile int-errnitencil\l! lnn1i110•
bucle.• BI r~dedor de su frente. le dan el 11•• pcctode una
ens, 11: perciben loe abnnicoe que palpitan COIII'&gt; :ilu, d., •
mufieca cnyu 11wjilla~ hubi " dej:ido ,lescolonda~ la
m11ripo•n;aqní y allí 11na lindaCJbeim ,,merge di, la pe- llu vi11.
n11mbm ,. • • mne!'tra en pl,·110 eol; n!pidrw rel.t111pago,,
\"íoldta Cn.•tcllar es n1bi.1 como •1 maclro, pero ahí. e
hacen ci~tilar lo, bordad•&gt;e de los nniíurme~. fi.1mear los
u,:aba d parecido. U• talln 111edi,11111, flexible, ondul11njoyelPS rle dinmantCI!, cambiar di! color los rt:!rnolinos df!
te, con lwrm?!!'-"! hombros y un pecho de 1111 wodt!lo muy
la,; l'd .. naa telas de mati
suaves. Y.-~ nn placer entre
puro, tiene tn vimientos !len , d gmcia y 111111 aen•nl•
aquello• j,wgos d,• luz, l"llr 11gir.ar,1• di,.erol.nrnenw la 111(,.
ciad 1•irgi1111l que lncr: µen,ru 1•11 el nlba Je nna J,ermf)l!a
,·il tlg11m d, la nma de fa rn• . Id efülm ~foruvt!rno. pe•
111ailnnJ1 tl,, etltÍO •. :u b!oud cab~ll- _ncre,pad01,, forqm•nn, regordeta, sencillamente ,·estida cuo un tr.1je dt!
man Rencilla11wntc 11111tgrue a trenza que reLit-ne nnn flt'Í·
J'll80 negro cuyO!i lneng
plit'glle agrandan 811 estatura,
neu, üe carey. El tejido dte 110 pj,il blanca tiene algo de
tiene una p."llabra amable para cada uno. Ilermo-;.o~ caniarmvr : ,.,,~ labiod abicrt , d" roju carnncion , 11relx•lloa blanco~ encuaJran su rostro que(l(•rmanecc Írt&gt;.SCo,
e11t.an cuanau rPpu 1111110 e•pecle d« cnudorKCnRual. y
y en el cual, 106 límpidos ojos azules, Is nariz espiritual,
euaudr, ooríen, nn ligero Riri, de burln en los eslremoe
la boca de bueno! labio onrien1ee, penen como un ful.
de la, comi~11ra• . ..;u grandes oj,,s estdn, como ,m boca.
gor prim:wcml. La setiom Maru ,·erno po,-,w t"s.'1 ex pre•
b:iiindos rlP un11 E0ile&lt;lom placid!'J: pt1r doud pa..van, 4
1&lt;i6n de índnl¡:;ento bondad qne bnbs;-te C(Jmo un encan.
oc ione!, rúpidoa ful;:un.-, d1• ,-~• te' l., wr;11111• l!t-tlfj11t-0 en las mnjl.'re1l qnc han vivido la viJ:i del coraz.6n.
e ea Pila Ull!I original p,•rsoualidau, ¡....ru uu E&lt;: F!lbría
0

r.',,,,,,

,r

,·i \

'ª

�EL .MUNDO.

4
decir con preeil!i6n lo que h:iy en el fondo de esa alma
Yeladn. s ..,bre e,as pupilas de 1111 azul grimeo, ,·agn. nn
mi8terio encantador. como 10'! tran~parl'nll'!l rnpore so•
bre la super6cie de nn lago. Trtl c•lRl •e •'xhibe en la
ireeca expan,i(rn de sn• ,·einte níio,, \'iotew. Ca;,tellar
m~rece el ,.obrenombre de •Flor de Niza,, que ~e le da en
la inti111idl\d ¡ tiene el ntercfopelndo, el perfume y la ti•
bia palidez de la• roslll! eabrOJ1as nacidas e::i Abril, en eee
¡,ni~ del $ol y del placer.

Cill!i inmediata:uente después de la aparición de In.•
se,,ora,i Ca,r..itar, el ugier anunció :i lqs s.eflore• \.ida! y
1fo norato de :,;,ünt-l'ons, y los dos hermanos fueron á saludar ,i !a se11ora ;l[arnrnrno, en tant,J q11e ella ,e ocnp,l&gt;a en coloc.ir ,¡ loa recién !leg.tdos. \'id,\I "1! el tipo del
g~ntil-hombrn de Xiza, que ha ,•iato ti mundo y ~e ha
de•oojado, \·iaj:mdo, de la rusticidad y de la i&gt;x11h~ranciu
nnt.ivas. E, moreno, más bien delgado. s6litlamentecon•tituido. Su barba, negra y rizada, harmoniza con 811 tez
act&gt;itunada: 8U voz es sua,·e y bien tío, l&gt;rada.. ~us ojos,
&lt;:olor cnfi;, 1111 poco bun:lidos, tienen esa sedncciún pecllliar dt&gt; ln,; gentes que han \'inj:ido inucho, y cnyns pupilas se han embebido del ardor de lo, ~ules y del color de
IOti pal!es que han \·isitado. J,03 pliegnes verticales de la
frente, por encima de la raíz de la narir. aguilefla, denotan enérgic:1 volnatad. Tiene el ge3to ~obrio, la~ maneras
gra,·es y corteses de un gran s!!J1or espaiiol.
i;n l1erma110 Ho11orato es mny di,tinto, de tal suerte
diierente, que no se les creería de la misma sangre. El re1rar.o que h'!. hecho de él 1&lt;:1•a La Frenier~, a•rnqne un poco exagerado, es perfec~amenle exacto. A los \·eintiocho
aílos, l!onor.ito de &amp;lin~-Pons pareced~ más edndquesu
hermano maynr. End.-ble y euoorl'ado, tiene los cabello8
claros á intervalos, la barba mnlhecha y un tinte de papel m:ll!cado. .su cuerpo llllcO, tlota en nn chale&lt;:o y una
levita deeeminarieta. Este traje ridículo, unido :i la des•
graciada elección de una corbata de 11n azul de pizarm, le
bacía parecerse á un comerciant.e al pormenor, endomin•
gado. FnfOBe á esto eu timidez y amaneramiento, su pa.
h1bra vacilante y au gesto neryioso. En su faz triste, úulcamenie los ojOI' atenuaban la fealdad de las facciones:
dos ojos osc11ros mllv salientes, pero ti~rno~, que tenían
la pacieute dulzura de los ojos de un buen peri-o.

.

.

J..s duración del intermedio ocasionado por nqoella doble llegada de visita&amp;, excita al Sr. '.\Iarn\'erno, el cual
l:!e cuida de que 110 ee ÍllStidíen sos invitados, y rl'clnma
la continuaciúu del programa mosica\. l•:utonces J:1 @t&gt;nora Maruverno se ,·ueh·e amablemente hacia \'ioleUL Castellar:
-Qnerida niiia, la dice, sé que tiene usted 1Lna voz om•
eanLadora y me ha prometido cantar en mi casa. ¿Ha
traído nsted música?
-sr, sei'lora, "ºY á blll!carla ..... .
Con su fle:xible andar se desliza entre loa grnpo~ masculinos, deeaparece en el salón c:intiguo y ,·u,¡I ve muy
pronto, trayendo 1111a página de m(tsica mami.,crita, qt•~
coloca eobre el pupitre, murmurando una recouwudación
al acompaifante.
De pie, en el lingnlo del piano, vlll!tirla con un modesto
truje gris, comienza á ca.uLar una copln, con una ,·oz ale•
grey clara, terminado el cuál, los oyentes se mimn al
principio admirados y decepéionndo,.
Se trata dl' nna migar canci6n de ~ir.a, bien conocida
en la calle de Francia y en toda la vieja ci11dad. en simple
,·ondel qrie lod niños cantan "cuando vuelve Mayo,• ante
la1 eonri"11l! de la prima\'era, y ese rústico canto ¡,opular,
&lt;li~usta á las h~rmosas damas habitllada:s tt las wúsicn.~
i,abias, 11 los trinos complicados de las C'irtw,sa.; de la Ó¡&gt;e•
r.l; pero en su manera expresi de cantar, Yioleta Cast..,llar pone tantas cosas inesperadas ¡¡ara los asistentes;
,11 "º' es tan tl~xible, tiene notas tan 1.ibilll!, tan :r.alameins, tan alt&gt;gre$, que desde la segunda copla la sorpresa
st&gt; l,ruec:i. en nn simpático interés.
O,, (l!!e cnnto á los oye~tes la sensación de la prima,·era
m~ridional, cnn sa e'-uberancia de rosal', ellli olorea de
Yinletas y de llores de naranjo.
l.ae •ílab:is 111113icalea del Jijlfois rle la canción, vu11la11
ut&gt; sou; illbios como golondritllll! que se ciernen en el pro•
fondo 112111 del rielo, por encima de uu mar de azur. 1':COS
&lt;lees&amp; al~,gría popular de Niza, q11echiepea como un moa-

"ª

ó Juuo, 1~96.

cate! e!!p•tmOl!o, evocan la alegría de los festines rú.stico~
b.1jrJ los emparrados encapullodoe, el libre rnelode las cancinne,; de lilayo; 1, caricia de Las serenatas resonando dnrnnte las noches iluminadas por la danza de Jaa luciérnegas, &lt;-1 sabor dt- los besos en pleno~ labio5, bajo lo~ olivos.
Ese m:m:mtial de franca pot'i,Ía del terr1111o, se di!o nde
d~ pronto, en m,;dio de nquelln sociedad refina® y e~tra•
gada, reir-,f!Ca los cora7.onea cumo ta ch11·idnd de ta ma•
fiana que ptinetro bru•camente en una tlllla de b:i.ile, ar·
dil•nle y llena de hu artificial. Aú.n aquellos qne no
comprenden la lt!tra, se maral'illao y los bra,·os e~allan.
Las gentes del país se conmueven m,ís directamenw; ese
i.riunío de una de ,,us canciones J&gt;&lt;Jloi.,-, los halaga.
Entre los más conmovidos y expansil'os, se di~ingue
Honornto de, aint-Pon~. La admiración le hace oh•idar
su timidez. C&lt;;m el cuerpo inclinado hncin adelante y los
oj,)S dei;mensuradam1U1te abiert-08, batepnlmas. Tan abstraído rstit, que ad\"ierte de pronto que lo&amp; otroe loan
cesadodt-aplaudir y qne él l'8 el único que manifiesta su
entusiasmo. Entonces, mboriulndose, turbado, baja la
cabeza y va~lv!l il la sombra como nn carneo! á su concha.
Tocúle su turno á Mula Teresa.
Yestida con su trajecillocolor de lila de fald'ls medio
cortas, los ensortijado@ cal.ellos cayéndole en bucles al
rededor de la e•palda, IOc! delgados brazos surgiendo de
la amplia manga abllllonada, fné tt colocarse delante del
piano, y con 1111 brusco 1UO\'imien1,0, hfzo,e para atrás su
cabellera. euji,t6 su violln contra su l1o~l&gt;ro y, en tanto qne el acorn¡¡ailunu, dejab1 oír algunos acordlll!, atac6
con exraordin11.rio brío las primeras notas de la ,,zigeonertanz »
La extrai\a melodía comenzó á ascender como un que•
jido, y muy pronto llenó el salón con sua eo11oridades.
Bajo el arco de la niña, el violín cantaba con yoz encantadora.
Con ei cuello inclinado, la cabeznechada hncia adelante y los ojos impregnadoa de brillantes fulgores, María
Teresa parecía no Yer ya los objetos que la rodeaban, y
tocaba eusim ismada, cual si se eacontra~e sola en el [oudo de un bo.sque.
La ejecución, aunque muy hábil, no aparentaba el me•
nor eJ![uerzo. L118 notas más penetrantes, los suspiros más

tiernoe, lae fmses m:l.s complicadas, iban snliendo de su
arco, tan natmalmente como lae rosas de un rosal.
Por de;;gracia, el mundano auditorio !,a gnstado ya too&amp;
sa resen·a de entusiasmo y se mneslra cli~trafdo.
Las P.elloras se dtldic.in a estudiar los tocados de ene
wcinas y cochichean detrás de slll! abanicos; llli! seilor'tas se dejan hacer la corte, dengosa.-. y coquet11el11S, p .. r
los oficiales, que l!e inclinan &amp;obre sns espalda•.
f:e respira nuevamente en el salón nna atmósfera de
banalidad y de indiferencia de buen tono.
Asf, á pesar del talento de la eiecutante, la fa!La dA
atención ee ha hecho casi general, y la pie•a termina cm
medio de discretas mue!&lt;tras de aprobación.
En tanto que la joven guarda el instrnmento en un~
cnja almohadillada, dos persona.o, únicamente, llegan ,¡
íelicitula: \'i0Jet11 Castellar y Yiclnl de Sninl•Pons.
:Flor de Xiza besa con efusión las mejillas de María Tt&gt;•
resa; '\"idal, posando familiarmente su mano morena ele
ilrnbe sobre el hombro de la much:chuela, la dice con
YOZ expresi\'a:
-¡Bra,·o Teresiaa\ Ha tocado usted con toda su alma.
Es pr~'Ciso que esos viejos bueno&amp; mor.os y esaa coquet.-is
no tengnn nhora oídO!!, para que no la hayan ap:audido
con mayor entusiumo.
-¿De ,·era.•'' ¿Le ba gustado á usted? respondió )laría
Teresa cuyos ojoa se iluminaron. Bueno, at)Bdi6, puea eso
me basta.
- í al usted tambi(,n, seflorita, continuó \'ldal, volviéndo~e á \'ioleta Cil8t~llar; á usted tambié.1 tengo qne
dirigir mis [elicitacionea ......... 8u canción del •Ruisellor•
me Ita traído 111 cora1.60 una ráfaga de jul'entod. ¿$al,.,
usted que ha demostrado un verdadero valor al permn•
necer siendo una hija de ~iza en medí o de todos eelul!
cosmopolltaa?
,
Uoasonrisa tina se dealiz6 en los lnbios de la joven; delineo una rápida re,·erencia y replicó con su tono tran•
quilo:
-.Xo es g111.D. mérilo ......... Prometí cantar, y como no
sé sino aires del país, fue preciso que esoojiese uno de
ellos entre rui r~pertorio ........ .

J 2 ,J ULI01 1896.

EL MUNDO.

5

,.- ' .
¡

?.f ·.. ~

( l·onti111wní.)

---

....
-

..•r_,f:,

...,

J.••

·--

1
. ~-=-.. . _:_ -:__·----:::::.".

--,. -- :. -_ -:_:;.. -·

-~~=::t::..r;;.:;,-j_""s,:-

e

;

~ ..,LOR DE NIZA
POR ANDRES THE:URJET.
('J:'ruducldo c8pc&lt;•loltncntc 1&gt;ora ••.El Mundu."';-Dustraolouc8bccha.s en nuoet-rostallcres,

N1ím. 2.-Yéase el ú!tiruo número.
Entre tanto, llll movimiento general se había producido
Liget'll y m.1.s jo,·c,n que nunca, la Sra. Caetellar se lan•
en el ealon. Todoe esLaban C&amp;Madoa de música, cnnl!lldos
za d1:l br.uo dti un capit,ín di;! b.ttallón de lo3 Alpes.
de inmovilidad; habla llegado la hor.i en que se org,mi&amp;l•
La :;ra. dt&gt; üírelles arrastra II en vez al pr!ncipe Kabala partida de brincos eema,1.a.ria, y ,í uua sella) del ¡.:r.
menskí. Ser1oras Y Eei'loritas tienen sus cab.tlleroa ex.Mant\'erno, se retiraron loa sillone3 y lns eilllll! ú. lo largo
cepto María Teresa y Violeta, que se quedan olvid~das
'
de Isa paredee, para dejar eitio á los luil:1ri11ee. t:na ,•ie• • cerca del 8r. de Saint-Pon!.
ju ee sentó frente al piano Y· ¡,ri ncipiú á tocar lln regocija&amp;te contempl.i, u1oa p;ir una, á tod118 l&amp;a parejas que se
do,, aire de dan.za.
deslizan por el pavimento, levantando aJ compá5 las
Eva 1,J Freniereee apodera del bJ1·6n 8pieler-un auEpiernas, y loeg11 á las dos ab.1ndonadaa, y, brlll!camen•
te, pregnntl!. :i Violeta:
lria.co alto, con grandee pat.illa.i! rubi.¡.s, mirad.l turbia
y mejillas e 11pedrad.as de granos;-le hace un 1raa nú•
-Dispense usted, ¿pero no es sa mamá la '-!ªª l,aila
allí?
mero de zalamerías para que él ª"' de:ida á ser su comp:ií'lero; }' por último lo atr;ipa, triun[almeute.
-Ella mi.ni&gt;.a, reapoode ~lor de Niza, con ana sonrisa.

iunil'a, que dibuja unos hoyueloe en sD.B mejillas.
-Ahl wnrmara \'idat, ahora las mamás son las ·que
bailan, en tanto que 8118 hija• bordan ......... ¡El mlllldo
al revég! ......... Sefloritas, no puedo ser su cabaJrero, por•
que no entiendo una silaba de estos bailesamericanoe;...•
pero lae invito ......... á dar una vuelta por el jardín, en
donde respiraremos mejor que aquí y podremOfl hablar
, nuestras anchas ........ .
Y loe tres se evadieron detrá8 de 1~ barrera de •mokiuyi
y levitas negras, atrave~aron el vestíbulo, y de3paéa ba·
jaron la eEcalioata.
La tarde tibia moria. El sol iluminaba con nn euave
tinte color de roea la cúspide de las montatlas de E.za y

�6
de la Tarbia, La brisa del mar habla caído, ni nn aoplo
mo,ia el lollllie Iu~troso de los limonero;; ni las cinU1S de
IM sah·ia@ y los gern11eoe rojo!.
Un :elleocio períamado reina en lo, jardines AOlii.ario•.
Los nes re embosc:m por una larga n,•enida de lindero,o
ealr,icadoa con profoaiún de grandeii ,·iolel.as rul!llS, }'
en cuya exlremidad se ve a,,11 lenr el Oceann.
\'idal de í-llln~ P.ifü abrn la marcl,n, teniendo ¡mter•
nalmente 111 mano de )forfa TercY y hablando coa ella·
oon familíaridnd: Ylolern Oastellar los sigue ti corta dis•
tanci&lt;1, examinaudo el llSpecto varoall de Vida!, visLo por
la espalda,
I..a cintura bien rnoddnda en eu ,,chaquetle,, 1u11l oo.cnro, los hombto\ cnaclmdo~, el cuello de mo,·imientos libree, la cabeza cubierii1 por un lleltrecillo que deja Yer
le. 1111cu to&gt;Utdl', y los t•abellos cortados en forma de cepillo, el primogénito de lo~ Saint Poas se le aparece como la emanación d~ estn naturaleza robusta y generosa
que se m&amp;nillesta en t-Orno snyo.
&amp;,,pecha ,·ng:1.,n,mte que s11 madre de!'ea cnsarla con
uuo de los dos hermnn,1s: pero Yiolet.a ha decidido inwriormenw ,111e e6lo ~1 mayor es un candidato serio. Xo
tiene para el mo:nor sino 11na dt'l!denosa indiferencia;
Yidal, por lo contrario, la· interesa y la atrae. Dlce!e
para 8111' adentros qne estaría orgnlloim de ser su mujer.
En secreto, su cornzón se inclina ya dulcemente hacia
él, y se pregunia: ¿!,e gastan\'/
Y, COUédente de ~u indieculible .hermos11ra, con la certeza de la ju ,·entud que no duda de nada, se responde:
¿Y por quó no?
L&lt;:! parece que vé cnminar delante de ella á su propio
defltino y !e itlente Ion conmovida t,omo Psiquis tratando de conocer ni misterioeodios á quien ee le reserva por

12 Juuo, 1896.

EL MUNDO.
esmaltaban cwidros de cl¡veles. En un myo de sol, las .!:!oreP, blaDcas, cnrmes!es, nmarill~, color do carne abrían
BtlB ~talos rfa0608 y recortadoo. Un olor ,le claYo ema•
m1.ba de eflta pro!usil,n de plantas en plena floración .
-¡Oh, quG hermosos clav~le¡¡I eirnlamó la seflorita
Castellar. Es mi flor predilecta ..... ¿Podrécojer algunos~
-Hum! cont.eetó \'id.al, crno que M est.!. perinitido..... ,
El Sr. ::"ltaruverno es m11y celo¡io d,• sus coleccione,¡, y el
j11Tdinero cuenta los claveles mat.n por muta.
-Tanto peor, porque ~e me ant-0jan, y dPsde el mo·
mento en que "" íruto prohibido, la tentación es mayor
todavía.
-¡Oh! Oh! mnrmnró el Sr. de :'laint Pon", "º tanto
que,e nnían los pliegue, de t11 frente. \"amo~, aguarde
Wlt~¡ agregó tocando á Yioletl\ en el brazo; quiero, cuan·
do menos, dejar en paz "u conciencia y cargar con el pecado.
Y se arrodilló á orilla del t·•rndrr,, cogió una docena de
clan,les de colore.~ ,·ariados y se lv~ ofreció á la joven,
cuyOI! ojoe tuvieron corno una sonrisa. Parecín encnotada al ver realizado eu d~eeo, y mil,¡ aún, por hab11r Ím·
puleado A \'id.al ll Her eu cómplice. Este había i&lt;lo ,1 reunirse con .Mnr!a Terel'a, que durante este tiempo, se detÜYo, bajo los olivoA, ti hacer un ramillete de anémonas
silvestres.
-UMt,e.l es máij r:,zonnble, Teresi,, la dijo alegremente,
r se contenta con llores qne están 11 disposición de to•
dos ......... Y bien, para recompensarlo de ,m di~1·eción,
la iavito á mere11dar ~n la Reeene, pasado mañana, y
luiré que oiga usted algunas cauciones napolitanM .......
¿Le conviene'!
-¡Oh, 8eflor Yidall replicó la muchacha, encantada,
ya lo cri,o ......... Deede el l'Íaje de papá, 110 he sido muy
feliz en el capítulo de la• distracciones, y ¡me gustan tan•
to las cancionvs napolitanas!
-.Aaunto arregludo; Honorato y yo iremo,; á buscarla,
el sa.bado, 11 la Reeemie .........
Qu¡¡dóse un '"omento penl!Btivo, y l11ego, volviéndose
hacia Violeta, que IU'piraba sensualmente el ramo decla•
velee, afladió:
-Si la eeiiorita C'lll!tel1ar quiere 8er de los nuestros, la
p:irtida eera1 completa.
Con mucho placer, respondió Flor de Xiza, pero ....... ..
yo no soy enter11mente duei'!n de mi persona ......... Si mi
madre .........
-Bueno, mal'lana iré á in\'itar á la mamá de usted.
Los olh·os y los pinos prolongnban, poco á poco, las
sombras de sus copas, y, allá lejoe, el mar se empapaba
de tintes de tlZul pálido, 8111picados de oro viejo. En lontananza se l1acía olr el ch.irrido de unas ruedas ~odanclo
sobre la arena.
Ern la l1ora en que loe salones de la .,.illa•• Olimpie. ee
iban quedacdo desiertos. Repentinamente, desde lo a1to
de la terraza, resonó una ,·oz de timbre agudo de soprano:
-¡Yioletal ¡Violeta! ¿En dónde eatás?
-1\Il madre me llama ......... ¿Vtimonos? dijo la jo,en á
Yidul.
Yacll(, un momento, y después, tendiéndole la mono:
-Adi6s, sellar, y grncia9, exclam6.
-Hasta el sabado, repitió Saint Poru1, en tanto que
ella, recogiéndose laa Caldas, se lanzó apresuradarne,,tti
en dir¡,cción de ]a "villa• ...... ,..

\'e rano á lo~ habitantes de :N'iim, y en el in \'ierno, enc:intnba ú. los ingleses ntlcionados A las excursiontll! ti&lt;!

caza Y pesc:1.

P&lt;!ro aquel al\o no se había preaent.ndo ningún inqni•
lino, y la viud!\ j11zgó m.is económico iostaiaree en ella
deede los comienzos de la primavera. El anticipado verane. lo. permiti.", eu•pel}der su, recepciones de la cnlle de
S.ta Francisco de Paula y vivir m,ls aencillnmen~e, obu,niendo los beneficios de las distracciones que la o!rec!nn
la vecindad de lo;¡ 'Maruyerno . .Adem.ts, uu moti,·o mis
!!erio había. en e•t.a ocasión, determinado á la seilora Cas·
tellnr :1 dejar Xiza, anticipadamente.
Ln. •\•illa• de lo~ Lentiscos no estaba separada del •vlllino,, de la Fouiin, perteneciente á loa Saint Pons, ~i110
por un cenLenar de meiros. Este •Yillino• y alguna~ hec·
táreas de olivart,seaparcidas en terrenoddel cabo Ferrat,
constituían la única fortuna W!rritoria.1 de los dos hermanOI!. Pero ei en\n pobres en dinero, lo~ Saint Pon~
pertenecían tl l.1 m.ís a11téntica y ti la m,\s nnLlgna nobletlll del país. E,La.b:m emp1uenta.doa rica y brillantt••
mente,
La sel!ora t'll.l:lellar tenía dos •desiderata:• ca.ar prontamente á su hija., cou el fin de poder, á su ,·ez, ~enlizar
,más fácilmente un eegnudo mMrimonio; y CMarln en l.1
sociedad nrist&lt;&gt;crát:ca, para crearse por sí mi.stllll b11ena:;
relaciones, lo que halagaba su vanidnd de buena burgue,;a.
No se fijaba en el dinero. puesto que \'ieletn posefa.
heredada de en padre, una bonita fortuno; pero des1:uba.
que su hija entrase en una familia noble y qne In introdnj~e, á en l11do, en un mundo que, h!\llta entonces, hnbín estado cerrado para ella. Conlqoierad., los Saint Pon!!
pod!a realizar e•te euefio ambicioPo.
:,e preocupaba muy poco, por otra parte, de que Cue~e
espoi!O.
el pri111ogénito 6 el segundo de los hermanoe; lo que la.
interesaba er11 que Yioleta fueee oondel!a,f&gt;vizcoud..sa en
-Senorit11 Castellnr, dice de pront.o Yidlll, volviéndoültimo caso, para ro1.tll'8e con Ita Ai!premont, loe 8al111.
se ¿en dónde aprendió lli!ted EU canción del •Rui,ellor'!•
•leannet, lo.~ Spinetta de ColomotA, y otroH hidalgos de la.
-La conocía hace mucho tiempo ...... l\1uy niña In oía
vieja cepa de Niza. Y en an vanidoo" egoi.sr.Jo, oo fe pre•
ce.ntar todns ias ma!lnnll8 11 loa vendedores de flortrl! de
guntabn ~i uno ú otro de eetos partidos aetía del gusto de
la calle de 8an Francisco de Paula, bojo nuestras venta•
Yioletn y ei la joven profesaba la misma indiferencia quenae. El afio 1\ltimo, ,í mi r.cgreeo de la A~anci6n, la maje:
ella en materia de elección de m:trido.
de nnl!l!tro jardinero de loa Lentiscos medió la letra ....••
Conquistar uu Saint Pone, le parecía el punto esencial
Yo ta anoté, compuse, bien ó mal, cOlllO pude, un acomy aún ei la hubiese preguntad.o en 1&gt;pinión, Tlonornto hn·
pal\amiento ...... y esto es todo.
brfa sido el preferido, porque lo estimaba mál! maleable
-¿~o ha ealido usted nunca d~ 1nza?
que Vidal.
-a·o, Ael\or, en :Niza he nacido, me educaron en elcou
Sin embnrgo, el regreso do este último había aún ePti•
vento, l11ego regresé á clll'll y en ella me he quedado.
mnlado eu ardiente deseo de llegará nne. pronta conclu••
-Bueno, pues es ustro 11n11 bija de Niza, de sangre
sión. Así, desde su inRtalación en los Lehtiscos, manpura. Le. eepecie se hace cmln dla más rara .•.•.. ¿Y quie•
tenía con 101j huéspedes de la Fouan relaciones diplo•
re UBted á au tierra?
máticas de buena vecindad. ,
-La encuentro muy hermosa...... La quiero por in&amp;•
.Al dia siguiente de ll'A encuentro con los Saint rons, en
tinto, aunque no tengo muchos puntos de compara•
la ,·illa Olimpia, ,ioletll se despertó alegre.
ción ...... Usted, que ee un viajero infatigable, puede á lo
La mnflana, muy límpida, prometía un di.a t.nn radioEocomo el de la \'lspera; el mar resonaba melodiosamente
menoa compararla al otroe Jugares y admirurla como inabajo de las rceas; se veían salir las barcas, nna después
teligente ........ .
,_SI. ........ cada ,·ez que vengo á ella, le encuentro un
de otra, del puerro de San Juan; desplegar aus blancas
velae; luego, correr medio inclinada.~, eobre lae olae de un
encanto que no hallo en ninguna oua parle.
-Entoncea por qué la dt:ja usLed7 exclamó Yioleta
azul diamantino.
•
con un asomo ele burla.
En frente, la COSW! de Beaulieu extendía la vnriedad de.
-Porque los extranjeros me In echan á perder...... Me
sue ,villll.!!,• expnrcidas en la verdura, en medio de IU!'-·
horrorizan los coemopolitwi qua ClWil aqaf como nubes
rubiail hojn.q de olivos y esbeltos ramos de palmeras.
de langosw. Lum~nto el tiempo en que Xizn no ee ex·
Atrás, las montailas tef!idaa de un color de malva y de
tendía sino h~ta Paíll{,n y m1eetra propia alegría noa
violeta pe flncadenaban hannonioi;amente, entre sus onblll!tnba, sin que nos vi~emoa obligados á l\lezclar en ella
dulaciones :iterciopcladas, se distinguían ,·agamente lae
III
el vino :id11lterado de loa placeres exóticos. ¿AcRSO le
construcciones ~arracenJlil de Eza y los perfiles de lae ca•
gusta á usteu la .ociedad que hemos dejado allá arribo?
81\~ de la Turbi11.
-.·o sé ........ Ee la primera ,·er.que la veo ......... Estoy
•\1 reipirar IM 1'0888 dAI Inrclln, Violeta ae sentía feli~.
La •\·ill:10 de loe Lentiscos, propiedad de loe Castellar,
como un bai\ista que mira él mar d,r.¡de el cbrredor de se hallaba situada más allá de '1n alde.a de San Jnan, á ¿~:ra In influencia dees41\ clarn muilana 6 el recuerdo dr.
loe ba11oe r ie pregunta; ¿:\[e arroju•.• .:so me arrojo? ......
su triunfo en laca'!ll delos '.\Iar:.véruo, lo que la ca11saba
medio camino de la t.orre Snint Hospiee.
Yi afición, muyor ó meuor, d. la fOCiedad, dependerá de
1':di6cada en medio de bo:;quecí!IOI! de pinos y coronan- esta íélicidad int~rior, fresca como el agna virgen de 0110.
1118 gentes que me rodean ....... y en quienes tc,,ga con• do un grupo de rocae cortauns á pico, eUBpendín ~n8 jar- fuente? ........ .
Todo ..e mezclaba, evidentemente, en la compoi!ición
!lanza.
dines, en forma de carniza voiada, por encima del :",fo.
de en alegría; pero también había en esta otro precioso
· -¿Realm&lt;'nte?
ditemneo, en frente de lns montañas d., Beaulieu.
Y los ojos lumínoFos de Vida! se lijaron con curio., íGeneralmente IR eel\ora en~t.ellar, qoe, no ob:;tnute eu~ elemento, oculto como una pepita de oro fina en la!! prodad en lod de su imerlocutora; parecía un poco impacien- gustos mundanOE', pOl!e!a nn ePpírim práctico y sabia ha- lundid.'ldes di:' este rnndal de pl-r. A fuerza de inclite al no poder leer nada claro en 1118 m i:;Leriosos pupilas cer bien HllB cuentas, la alquilaba durante el invierno ,\ nnrre cnrio~11mente eobre esta agua misteriosa, la joveu
grises de la joven.
loa ~tranj~ que acudían á pa!!lll' en nq11ell11 comnl"CII había visto en el fondo la imagen de Yidal de l:'a.int Pone.
Yoh•ialo á ver cubierto con su sombrerillo do! fieltro ,fo
-8!, proeigui6 ella aonriendo; siento dentro de mí la
la e8t.ació11 de los frio'!, é iba á habitarla tn los mel!&lt;'s de
alll!! estrechas, pisand,1 con planta resuelta la aren:,. de l.1
facultad de eer m11y bnena ó muy mala, según lain!luen. Junio y Julio.
cia que sufra ........ .
Aquella parte de la península, orientada hacia el Xortti o.venida limitada pór las ,·loletas rusns; luego, ae lo rQ•
Dieron vnelbl: á un bo..,squecillo de oll voa y continaa- y balladA por la bri5a. fresca del mar, ofrecía una doble presentaba arrodillado ante el nlailro de cla,•f"lcs mulliron la marcha. á tru,és de nn jardín, cuya tiena rojiza vent.:ija: en la época de los cnlottl!, servía de ~lal"ÍÓn de coloree, tendiéndolo el ramo de ll.ires con aroma de cl.1rn.

12 J uuo, 1896.
Aquello:, claveles los había puesto ella cnidadoP11t11en'te, la víspera, en un vaso de agua, )' por la manahn loe
prendi!'., en su corpil'io de lana blanco. :--,1 perfnme penetrante la acariciaba voluptu09amente el olfato.
De pronto, la causa de esta íelicidad, q tte brotaba dentro de ella, ee le apllreció con to&lt;.lo su resplandeciente
claridad: era. feliz porque Yidnl la había imitado á co•
mer en la Reserve.
Pero ¿y qné? t.nmbién había inYitado á Moría Teresa, y
aon antes qne á ella.
¿Qué tenía, pues, de extraordinoriament~ halagadora
esta invit.acióo, que \'ioleta compnrtín con la pequeña
La Freniere?
En realidad, l\Iada Tereiaa no er:1 más qne una ni,1a á
loe ojoe del conde de Haint Pon1¡ ¡.pero acaso tendria ella
n1isma mayor importancia para él'/
En el espíritu de este hombre que habfa posado de los
treinta niíos y que había visto t.a.ntas personas -y tantas
cosas ¿exist.ía una diferencia sen~ible emre uno mucha•
cha de quince aiios y otra de veinti;? ¡),o las trataba á
las dos con la misma paternal indulgencia'/........ .

EL ~IUNDO.
eu cuerpo en vuelto en la ligera caricia. de In" aromáticas
v~getaeiones.
Caminaba de eete modo, ~in pensar en nada, dejándose
arrullar por el ritmo del mar, dichosa en medio de un~
beatitud puramente animal.

7
-¡Qué original ea su historht! dijo Yiol!'ta.
•Y se qnedó mirando la mnr re~plandeciente y la nmci•
za torre redonda, y por m~s qne hacía, no podía dejnr de
penear en In entrevi~ta de la falsa duque~a y del galante .
corsario.
In,·olnntariamenw ~e representaba á Occhiali con las
facciones enérgicas de Vida! de ::-aii1t Pons. Cna nga.
sonrisa retozaba en 8UE labio~, fornurndo lloy.uéloa en sús
mejilllU',
-Péro, replicó Honorato, alen1:tdo por la respueetn de
In joYen, hay en esta historia puntos qno com·iene diln•

Muy pronto abandonó el lindero de los pinoa y \lomen•
zó á subir un ribazo, en el qué noas viejas bigneral! enla•
%aban sus rama.«. &amp;te abt·upto sendero condncla al antiguo fuertt: piamontés, del que no quedaba ya sino una
torre yentruda.
A lcanzn ba ya la plataforma, cubierta de ci&gt;sped, deade
cidar.
donde ~e dominan In bahía de Beao.lien, las montailas de
-¿Cuáles? dijo \'iolet.a, pensando EÍ mpre en !a dnma
\'illafraaca y el Mediterraneo, hru;tn la &lt;:xlremidad del de honor.
-Primero, sería m11y in~rt-nnt" saber con exacli111d
cabo Bordigheru.
Por un in~tante •e cletnvo ,í tuuiar :1liento, y regocijar en qné. punto de la escarpado costa pndo dcsembarcnr
su mirado. con la dl't'lumbradora cn11t .. mplación dd pni- Occhiali.
-¡Bahl exclam~ elh, contrnrindn.
1,aje que ante ella ee extentlfa-,•l •1111r color de zafiro, 1as
Ln importancia que parecín atribuir Honornto á eHe
recortad11rn~ plai,-nd11• de la cn•tn, la• cim:is color de lila
detalle
insignilicante, le pan-ció como indicio de un eep!·
y de nieve de las montal1aB-cna11tlo la cin,bradn puerta
'
ritu
ru!n,
y volvió ,¡ caer en 811 iudiférenc-ia.
de le. torre se entrenbdo. y eobre In obscuro sombra del
-Ya
encontré
el tiitio; es allá, eu una pequeña rnda
pórtico se destacó, e11 pleno sol, ladelgadasil11etu de Ilo•
arenoso; pro,;igui6 con un aire de triunfo el menor de los
Su orgnllo seeuble\'6 repentinamente ante la idea de qne norato de i-:aiut-Pow.
Saint l'ons. Quiero enseillÍrs~la. ¿1:ustn 118led?
podía eer puesta por Yidal a.l propio nivel que oqnella
~o le fué n~ce~m io al recien llegado mucho ti ..mpopa-\·amCII!, ~nspirú ella con reaignacit,n.
colegiala de vestido corto, y tratú ele e:.'tplicnree ingenio- ra ad vcrtir que no &gt;11 hallaba. HOlu. El \'estido blancc. de
J\ajnr&lt;m en p!eno sol por 11n "''ndero de cabras.
samente loa derechos que podía tener paro una preíe· la Pel\orita Castt-llar, formaba una mancha re~plnnde•
Honornto la guiaba hnda la playa 11renosa. donde el
rencia especial.
ciente en la tuyida copa de una hig11era qne la Eerv!a c1e mur iba ú morir en ondulaciones susurrnntei,,
Ante todo, ,. idal no estt1ba de modo alg1mo obligado á
fondo.
-A1¡11I tiene uHt-d, dijo él, el ancón donde úcchinli y
incluirla en ll\ inviti\::ión. Si babia procedido de otm
El primer movimiento del joven fm\ ocnlt.aTSe en loe st1 gente pudieron atracar sin en viaLOe.
manera, íué, sin d11dl\, porq1ie nna excnrHión con la se• tiniebla~ de la b6veda; pero luego, desp11ésde haberse coPero ella no lo oía y caminaba distraída sobre In arnna
llorita La Frenitire por toda compañía, le pareció 11n mo• locado Hls lentes de ,·idrios obscuros en sns ojo• qnegui•
tivo da placer bastanti, me1.,tuino y pensó que sería e:ii:, i\:tbn ein cesar, reconoci6 á Violeta en la pt:rsona que lo ll\icá.:lea, mirando con preocnpacióu infantil las bw:llas
C6lente 1a gregar á la partida onn compnl\era más agra- había tnrbado. y entoncl!!! se dtcidió á snlir ,1 ij~ encuen- que dejabun su~ menudos pies.
En el ijilencio de In plnyn Rolitaria, p/,lo se oía el ru•
dable.
tro.
mor
de Jss olal' y el murmullo musical de la brisa, rom ·
Adem:'u,, ¿no a.e 11abín arrieiogado e1 selior de Saint Pone
Acercóse, ealndú torpemente, y en tanto que la joven piéndose á trav(-s de los piuares.
tl incurrir en el diegusLo del l-r, .Maru,·eruo al forml\r contesiabn á su saludo con nna sonrisa enigmática:
llonornto se había quitado sue lentel! de vidrios azulee
aqael ramo de claveles, y no era hta también unn muel!•
-Dispense u,ted, eel1orit-a, ninrmnró, no ...... In había y guardádolos cnidndosa.mente en el bolsillo del chaleco.
tra de especial aleuci6n?
conocido al principio...... Es ...... (•e una sorpresa ......
Con mirada t(midn, seguía la elegante si lnetn blanca
Estas meditaciones oc11paron la imeginaoión de Yioleta
:So en~ontrando el calificath·o que buBcaba, terminó Sil de la dei'ulriu.1 C..stellnr, y se cavaba el cerebro pnra enhuta la hc•rn del almuerzo. En la mesa, á la que acudió di&amp;curso con un gesto ner\'ioso.
contnir en él algúu otro tema de eovert'uci6n.
á sentarse so ~Adre con un descuicb1do vestido de ma.-Cna sorpr!&gt;tia agradable, concluyó Yioleta, qae tuvo
nesgué$ de un laborioso registro, alladió por lin:
llana, no se habló de otra cosa ei110 de la fiesta de loe Ma- liíetima de su timidez,
-Yi·lal debe ir hoy mismo ú ver II la aefiora Castellar
rnverno.
-1Es usted demasiado buena, exolawt'i llonornto, en- ,. hablarla de la excursión Jo mnnana ........ .
La viuda había guard.'\dO !!US·encajee rizndoa en la caja ludándol&amp; de nuevo. Y ......... ¿\·iene ueted á menudo á
· -¿El sel'ior Vidal piensa permanecer macho tiempo
de los días de guln. Envuelta en una bata mny ajada, la paeeal'!!e á Saint..Hospice?
todavía en la Fouan?
Sra. CMtellar aparee/a, con la cara mal lavada todavfa
-Algunas vl'Cea. ;,Y oeted?
-¡Oh!...... con \"ida! no se ,abe nada nunca ...... lne1de lo~ cuitladosJI! menj urges de la víspera, y el cerebro
-Yo? ......... Todos los d/1111 ......... Uogo oqní in,·estiga- pt!radame11te hace su mnleta, me da un abrazo, y se vu. por
poco limpio también de las quimerae de que ae había cionee nrqueol6gicM, con objeto de ......... 11n estudio que
algunos meses.
llenado.
1
dedico ii ......... la Sociedad de Letras de ~iza.
-¿Se nburre tal \'~Zen 11! cua?.
Durante el almuerzo, no habló sino de su triunfo y de
-¿8~rA posible?
-Xo ......... Xo es que se aburra mucho conmigo; pero
las felicitaciones y cumplidos de qne habla sido objeto.
-Sí, sefiorit:1. Se trata de determinar un punto hi.stó• se encuentra poco á RUS anchM, delllnei~o inacti YO en la
-Verdaderamente, decía, bajando, como nna pollae- rico muy importante ...·...... Sin duda ha de conocer UB· Fonan ..... ~-· Xo eabe, como yo, tomar interés en QCupala, sus ojos de piirpadOll arrugados, verdaderamente, to- ted los sUCe!OJ que se yerifirnron en éste sitio, en In Gpo- ciones sedentarias ......... Somos dos espúi~wi muy ....... ..
dos estos hijos de los Al pes, son uno11 locos. :So me que- ca en qne Filiberto Manuel de :4nboyn Yigilaba la construc- 111uy.........
·
rúm dejar; todos me pidiéron permieo para venir.á ealu• ción de esta torre?
-Di8tintos, sugirió Yioleta con impaciencia.
darme en los Lentiscos. Por fortuna, el ptinaipe Kamena-¡Dios 01fo! no! confesó ella con una complet.a indiíe·
-Ello es ......... Xo~ queremos tiernamente, pero no teki me arrancó de sos brazos y me llevó al b11jf,I. Baila- rencia.
nemos el mismo modo de @entir ......... El menor cambio
mos juntos toda la noche, y la senara de Girelle estaba
-Paee bueno, una noche, el duque !né sorprendido eu mis c~tumbres basta parn que me dé jaqueca ....... . Y
Yerde de celo8, Hasta el mismo Honorato de 1¼tint-Pons por nnos corsarios al mando de un renegado de Gfoovn,
ll él, le cau~a horror la regularidad ......... ~eceeita, todos
Rali6 de en abstracci6a, creyéndO!!e obligado 4 venir ,t fo. llamado Occhiali, y sólo pudo escapnn;e merced ,t In adhe- loP día!!, algo imprevisto, algo que lo conmueva y lo halicitar me por tu talento de cautunte ......... Tu voz ha sión de dos de sus hidalgo¡,, que quedaron prisioneros. gn sa.ir de ~í mismo.
eau8ado en él una viva impresión. ¿Pero, pnr qné escojis- Entre parént.e~i~, uno de estos valientes caballero~ ee 11a·
-iA. dónde fué 0/SLe in\·itrno?
tes 01!&amp; antigualla del Ruieellor·/ ¿~o podías haber 1,lt'jido ma.b\ Maurici,, \'idal de S1\int Pom,, y íutl uno de miij
-Desp\¡~a de pasar el otono en el Tirol, se uirigió á
en tu repertorio algo menos vulgar? ......... Xo vale la pe• anll'ce~orea. Ya ~e ueted, eeilorita, qne estoy personal- Vent'cfa.
na haberme nrrninndo 11n lecciones de canto, ¡¡j no eres mente interesado en estudiar este problerna histórico ......
-¿Y estuvo mucho tieupo allí?
capnz de ~jecotnr nn trozo de ópera ....... ..
-Hasta Marzo ........ TifnCl por \"enecia unn afición de
Para salvar ,l. loe cn.itívosde las garras de Occhiali, fu~
Mole,ita por esta charla int.erminable, \'ioleta se li• indi;penpable entrar en nEgocineionea con el pirata, y qne yo no participo ......... Esta ci11dnd rodeada de agua,
mitnba ,1 mover la cabeza, sin n,;;ponder una !'alabrn. aquí et! donde la aventu.m se hizo resgorn. Occhiali e:.'ti- debe ser un 11ido dt reun'lBLismo~, y yo no qui.!!iera verCuando e.u madre se levantó de la ml.'~a, se aprovechó de gfa, para. devolver 1Uoe prisioneros, un re~cnte de dos mil me en ella ni ea pinturn ......... Pero á \"ida! le gusta e~t.'\
la hora q11e Jet.a consagraba á l.'\ siesta, para pasear sus eecudc.s de oro; pero ponfa además por condición, que la vida de vagabundo en la." lagnnns. Ya hacealgun&lt;,e ailoa
eusuei1os íuern de los jardine8.
duquesa en pi'rsona se l9s entrl.'gara y le permití"~ bt!- que pasa loa indemoe en \"enecia.
Ex~rirn;;ntaba In nece~idntl de caminar ,t tra,·és de los sar su blanca mano.
Yioletu tenia en la ¡rnnta de los labios un.a pregunta
can,pos, pum sacudir el mal humor pro\'C,cado por las
Al llegar aquí, Hononu.o se p11so rt•jc&gt; come los géranios que hnl.,iern de;ieado dirigirle.
Iri volitlade~ dti In l!t't1ora 011.tellar.
Un escrúpulo la detenía, el temor de cometer alguna
recién abiertos que •e vela~ á poca dí~tancin en el hneco
En íreme de la •villa,, un bo~q11e cnbrfa !ns dos ver- d., unR roen.
íncorrecci61;, 6 cuando ménos, de pas11r por indiscreta.
tieutl.'s de ·a·penínsnla, elevándose E'n una cuesta sua\'e
-Figúrese usted., seí\orita, coutinnó, las vacilacionea
Hnbiera deseado saber ei Vida! no sería IU'ralltrado á vihasta llegará la nmsn de roca!! dt• la forre ~int-Hospice. de la doqu, ~a, ante h~ idea de hallarae (rente á frente de ,·~r luera del país por algún interés de un orden puraLa joven se hundió en plena mnleza, re,pirundo el olor e.que! cor,;nrio sin ley ni llíoe. Se trntú di, hac.,r nneV0M • mente sentimental.
de resina mezclado A lo~ exhalaciones m:irinaa. Camina- am·glo•; pero Occbiali '!º cejaba nn sola punto en sos
Al eecuchar á Honorato, llllbíala ocurrido la ide:i. de
ba á la ventura; la tierra, bpizada de pü111; de pino, cru- pret('n.l!iones, Ent.-Onces se recurrió 1l una ariimaiia: se que un romántico afecto podría muy bien atraerá \'ida!
jía bajo sus pies; matorrales de mirtoe Bilvestrei¡ y de ee• sustituyó ú la duquesa por una dama de honor, q11e se le cada inviernu ll la cindad de los Duxe,i. Caldeába1e en
piuoe le eubían hasta la,¡ caderae, rozándole los brazoe.
pareciera, y fué esta última In que permant&gt;ció toda una imaginación, y un violento dese,i, muy femenino, se apoCon incon~&lt;;iente voluptuosidad se cornplacfn en sentir aocue á EOlas-con el coreario ....... ..
deraba 4e ella· hacer hablar l\l hermano menor.

��10 JULIO, 189~.

EL MU::-.iDO.

10
ladas en una DlC'S:l rF&lt;londn, no IE&gt;jos de la pequclia or•
que&amp;ta quil. desde !!l m~dio.tfn l1a;;t.a. las cinco de lo. tnrde, ejecaw para los cli,mt...~ un conciento, en qu~ loF niree del yals altemnn con !ru, canciones po_p ulares l~li111rne.
Esta orqurua eftaba con,puP~ta d d08 violine~, de nn
contrabajo, d" una flauta ~· de g11Ílarrn~. Des cantore:, de
corhnia~ clara,, fmokings )' pant.alones n.-·gros, llamaban
aobre todo la ntenci6n y formaban la~ ilelicil\8 del 1111dítorio: uno &lt;le ello,;, pt&gt;qnef,o, rubio, con la ca~a peluda "
rape, Ja• orejas s,dit-nle•, l:.tS mE&gt;jillo~ lnmpiíilli!, de boca
.ntreYid11 y de ••jos cllispeantPB de malicie; 1•1 otra, muy
moreno, bi~otudo, con ¡,upilaR rdocientl•ij y dient-es mny
}¡\ :\nC09.
Cantaban csnc.ionee y b,irrarola~ y la,, acompm1aban
con mlmjca, que duba 11mrn\'illo,n mo,·ilidad á sus facci,mes, con pet11fa11ciny In lento d,1 g•,st-icnlndore~, de nna
gracia cómica irreeistibl.-. A\_11mae vece~. arrn~trad011 por
d ritmo .. ndiahla.do d1• In l1•tm, se zarandeaban ·y h11c!s.u
cabr;olas, ral!C'lrnio In gmt.nrra.
l'onfan tnnta iurnginación, nna alP@TÍ!I tan infantil, en
sn tarl'a, que más parecfrm r.nmar parte en la Jiestn para
atorilirse pura En propia s:1tisfacci611.
La ee1'1.ora C•stellar Lomaba po•turas de éxtasiE; balnncenlla dulcemente rn cabi!za rizada. y lle\'aba el comp:18
con eu aoanico.
l\larín T.-l'l'l!ll, con 10!! ojos brillantes, aplnndía estrepito&amp;arnente, .. n t1mto que uua loca .risa sacndí:i sue bom•
bros. lr:lgilllS y EO~ riz&lt;ll!! oscuroe.
\"idal Re uh-ertfll con In alegria de fil umiguita. En
cuant.o ,\ Honorato, que na entendía gmn COl!ll de mÍlsica
y d quien esta, gracPjada!' di;;tralan muy poco, a61o ee
di\·ertía me&lt;liam1menw, }' no miraba más qnt&gt; á Yioleta.
Esta, con eu tn,je de lana blanca, en el talle del c110I se
11hrian unas cla,·eh•a rc,jO&gt;l, e!!Cllchaba, de codos eobre la
inern d., m:lr,11111 y la llllrba apoyada en la mano. Los
contornOP. de BU~ hombros y de su talle flexible, ae t\CU•
,aban cou inflexiones vol11ptoosns, bajo ta luz diíuea de
:n tienda.
SE&gt;gún c•l carácter jO\·inl 6 zalamero, zumb6n 6 l\pnsionadu de la másica, 6\11! pupila. grises ~e encendían ó se
,·elnban.
Las wéloilín~ it.31innae le sng&lt;&gt;rfan visiones sonrientes
(, melancólicus, curas imágenes ee re8ejnban en ,ue pupilll!! de col()rt'l! cr11,,bia111e~.
Los drn, cantort•s acabn bun de inicÍAT una canción Vt&gt;·
neciann bien c~1nocld11:

En una mc,ia vi,ciaa, 1111 grupo de hcmbre~ y de F&lt;•uor~ que aeabab.o de instalaree, interpeló a 1 canwr di' Jo,
mOl!rnchoo n&lt;&gt;gros y de lo• diente~ blancos. Los reci~n
venidos penell&lt;'cúm á la flor y nni.a dl' la colonir. ru~a y
entr&lt;: ello&lt;, Yioleta distingui/j la eleg1111te cabeza y lo~
ojQ, color de ncn·m del príncipe Kamen•ki. Uabínnpedido champagne y en t.i.ntoq"ct'I mozo la serda, el príncipe pu~o ,·einLe franoOfl en la numo dt•I ;músico oapolitano y hi dijo:
- E~l..'U! eei\orn desearían qne canta•e u~teJ. o:,.¡,¡¡.

Los dn, napolitan011 habfao tenninado ya eu cnnci.'.ín y
lnM úll.ima;¡ \'Ít.Jracione., de las guitarras se habían extin-

clitnu'11.,

tienda.
En el horizonte, teiiido yade rosa, Tn penfn~nla rle :san
,Tmrn, con rr.lie,·es tuás precisos, dest-0ca!1a ent&gt;grt'Cida,
eu prolongada gmpa que tcrminaba, como burdn e:&lt;cr.,_
cencia, la r..choncba torre •le S11int Uo~¡,ict&gt;.
Desde la terra,n ya silenciosa se percibían máF diatlntameote los rumores esparcid&lt;lfl en la bnhía: los chas11nidos de lns olas ni herir las rocas, la caida cadencioi:a de-.
las ramM, lo.~ reclamos lle loe peticadc,re8 en el pnertrcillo, y loe lej11nos tintineos de In campana qne anunciaba.
alguna ceremonia religiosa.
\'ioleta permant&gt;eia de codos soim, el m6r111ol de l;1.
mesa, con las mirndas·vu&lt;.&gt;lta~ li-1ci11 t•I mar y corno bi¡,noti1,ada por los, relampagueos di:unantinos d{') ngua.
Tenfn aun en los oidos 11&lt;:l zala111~ras i,11:l.,, de la C,111r•61, d,· //4 '~Í"·' y la repetfn para ~i cmuo u na mú~ica
armlludora,

,,Yieni, la barcn i• pronhl ...... :.. •

--Oh! \'tneciu; exclam6 la eefürra Cruitellnr, p&lt;•11ienilo
loe ojos en bla11co y arreilartán&lt;lo.,e en su eilla, cuánta poe·
Ffa t La PlllZII du&amp;in 1\ló.rcos, con s11e joyeros. y BllR aimscP..
ne~ decrist.alería, los aarbet.es del calé Flori1m, las e:xpediciouca encautadol'lll! al Lido ...... &amp;ta roú~ica me recner•
da mi~ primeros años de matrimonio ......... ,·.,neci11! ......
¡Cómo dt'll\'nrm vol vH y enco11trar la tierna r al~gre ,·ida
de otrOl! tiempos! ......
Uun irónica rnoripa \'ng6 por los labios de \"ida 1, y Yiole!A hi1.o nn le,•p mo,'imiento de liomlirO!' . .El Hrtificial
,·ntn,insmo de ,u madre, la e.1u:itnba los Til'rvios como
una nota folPa y lu turbal.Ja en medio dt 811 ensuel\o.
J~n tanto qn~ 1oa mii~ic(,a cantaban an barcnrolll, ella
inlllginr,\JJi oira Yl•necia bien di~ti111a:-l.a Yent'cia prt'forida de Yidal¡-ve!nse con~¡ dl"l!)izAndosesobre lns ,•er•lt!s lagunW! eilencio~a~. y BUS oj06, agrandados por el hr.rnaie, ¡,arec/an rellej11r lodo un enjambre de góndolna il11111inadaa y ll~nqs de cnntos.
Levantó la cabt-1.a y en mirada encontró la del condt.
,1-, Raint l'om•. l.oe njos o~uros y atentos de \'ida! fe
,letu,·ieron en l~ ~uJ·OI!, y pcr nn mnment.o aquella~ tloe
i-i.preeivas miradas se í11ndiera11 la nnn i-n la otr.1, como
Fi tratasen de leer sos mmuos pe~~amienl011; dt'l-pués el
cvnde, ¡,rimero quo ella, L3jú sus párpadae de color
¡,lomizo y pnreoi&lt;, abrnrbersl' en una cónuernptación inh,rior. Los visit.nnl-es iban llt&gt;gando en grupos, la terma En aquella hora en que la clientela .de la R.'Serva
&lt;'S má&gt;! mrnwrosa, oiause las 1'1"l(}aa de lo, coch,ejj rechi11ar sobre fa arena. del patio y piafar loe caballos. A cada. instante emergían de la •veranda• pnrejas que. bmcaban un eitio vacío en el balcón.
Lolil músico;,, de bueu humor !l caw;a de onn colecta
Irnct.l10,a. templalnn de nuevo Elll! inairumemoe.

F.ra é~i.a nna cancioncita roen mny en boga. entrl' 10!!
parroquiano~ de la H~Eer.-e y á cnyo aire hnbfan adaptado loo cnntores pal11bra~ iranoefas.
El ,,¡,1,w,o d,· lo,, dient-t,~ blancos ee inclin6, con nna
ob,1-qniom sonrisa; ilespn.SH fu~,! buscar IÍ ~u catnal'llda
el rnbio de lus on,j.18 larga. y los do,, acompailados por
Jo¡¡ otros ejecntant"~· comenzaron la Omd611 de /fJ~ njo~:
1JI, &lt;1t!lit11üR vj,,i 11tffrúll &lt;Ú 1,rnyuida ¡,r, 1iat/o,,

()_¡011
Ujvs

I["·

,,.,,,¡ /ic-01n,

""~ d&lt;feii• ,mbriagmlóe,

'i"' aduro 1111wfHJ

l""louo m1.b aw, ........ .
lldlo~ ojoi lu11hu1os en dias ti,· ,fo'Jui1:t,.d:
CüN11' por .f,m.dl) ni(í.gi.1•r1 '11, itim1t m,1,rm1·ridrt•
l'ir RUlt ¡,rrlu,uli1ladr.1i ~•r,lí (,Ira, r w.i rula,
1· mi almo 11,·r1 leré
Por 1&lt;er ¡., /la Ql'I hfm111~n
Qne io1lct 1ue d• t't,tti

1~•l corca:cín ltiml;i/·nJ·

"

1·,, m, ;mpo,·far, ua.tjn mi&amp; ,lirtl4 (U_• ret·(t1.'.s,
.\'i l,u ,111uir11&lt;0 lúgrím,tk rtrlidu.x ta11l&lt;1-11 'rru.1¡
Lo ,,,., 111, ,,..,. lot !,ad&lt;&gt;&amp;
De ,1 urhi 6 d, &lt;Jl,grfri,

Lo 11&lt; ofr,·rido á ,·s&lt;&gt;R u io.&lt; ado1·a1fo1;.
La tonndn con la cual los do~ múeiccs cantaban esta,,
palabras, tt-nfa un ¡,:,;t.raf'io carácter de J&gt;tl,ión ac.ariciadorn y ealvaje. E.staba llena de sollozos con dejos de melosa ternnrn, con repeiiciones de frases tri&amp;f.t&gt;~, cuya lánguida r.,ouoton ía producla In een~aci611 de e8lll! grande~ espirale~ de agua qnP giran lentamente en rededor
de n n remolí no.
Aqu.,l)a qnerellosa caricia de la mí,¡ma !mee musical,
«&gt;i"TCÍU p'lCO á poc.o en el alma una amoro~a íaac,inaéión.
Oe,,(le 111.• primeras nou1s, Yioleta e:xperiment;ó el eu,lx•le,,o de uqut-1 Yol11pt110l'o e¡,canto. De nnevu s11s ojos
wla.dl'&gt;8, fijúr&lt;&gt;nse en los de Yidal.
Furti\'l\meut.e, dl~imulando su mirada bajo laa Cl'ja~
[nmcidae, e!itoéliaba el tibio matiz de aquellns pupilas
proíundaP. cuyo ir's est.nba ~alpicado de punto• di, oro.
En e~os ojoe de profundidades huninosaP, .-efa tran~parentane Encesivamente la• cualidades y los dt&gt;fectoe
de ese hon,bre qne eetaba en cftmit,o de ~er su héroe;
la fineza y la (!ignidad lle\'adns hasta una eepecif&gt; de
Bal\'agiemo ferot¡ mia fuer?.a de volnnilld que l!Pgaba,
cuando era preciso, hm,ta la dureza: máE' todo ei,to ar.empemdo por nna 8enaibilidB.d tierna y una generoeídad
c,1 bu.lit re fea.
.\ mediila q11e hacía eetae observaciones, Violt&gt;la een•
tía creeer su admiración pnr Yidal )" como en la cnncioncita rnPa. aclwrtía en aqnet!oe ojos profundo~ el iintln
qu .. atrnfa ~n alma y la chíepa que iba á quemarle el corazl,n.
&amp;taba abFortn de tal snerLe qne todo lo que pa.&lt;abn al:rededor tle ello. le ibn 11iendo indiferente.
Ko tenía couuiencio alguna de 1,er 11 au vez objeto de
ll!H\ ntención y de una exaltación nn,llogaR.
•
~" ,·ela hrs ojos enternecidos de Honorato, rijos en en
¡&gt;&lt;&gt;1·,onn y ll\'enlnriindoee á sorprend,•r el misterio de bUP
oj,,s grial'!! \'i:ladOP.
La!! palo.br1111 di! la romanio p;recíe.n liaber despertado
la imellgencia udonnecida del menor de lo~ Sruntl'ons.
~as pnpila.~ húmedaa ~e volvlan ob!ltinadnmtnLe hacia
el blanco rOl!tro de la Sritn. Castellar.
!l,lirúbaul11 con el fervor de un de\"f,LO en éxt11~í,¡ ante
una iuuig~n ·ennta.
So admir11ci(,11 mostrábaae con tal ingenuidad que Yidal y la ~ertora Caatellnr la notaron desde luego.
l~'I viuda no oculto su impresión; en cuanto nt conde de
Saint T'ons, más reser\'ado y duerio de sí mÚ!mo, marufest.6 únicamente su sorpresa con una ir.quieta sonrisa rápi•
dnmeot,e reprin,ida.

guido.
Ya lo, grupoa se aclaraban; OÍB8&lt;' en el jardín la ,•oz.
del huji&lt;'r lla,oom!o á los cocherus,
·
lino á uuo los coches tomal,1111 l'I camino ue Mont.,c~rlo: '\"\'Íaseles muy pronto, en medio de 1111n pol\'Ureda de
oro, rodar sobre In rnUI que costea la pt.'qneila A frica.
• El sol descendía hacín los olí ,·ores dd cnbo 1""1rat y
slll! rayos oblicno~ ,.,mpurpumban lns mú,iles lo11a~ do la

Lo 'JW "'f &lt;lm los l,,;id'J8
JI,• dw'1r. /1 rl( 11(,gr!ri,
[,1.1 /,e 11/r,eil/O rf •'/IIS Ojf&gt;3 at/or,iJu/1, .....

-Ea? Violeta, no 'yienee? ...... Ya :.os vamos!
Robresaltóse la interpelada 111 oír lns agudas inflexiones de la voz maternal.
-Ya! rnnrmnró, qué Já!;tima!
Yoll·ieron ú acomadaree en la barca que lo., h11bfa 11,,.
,·ado J' Ct)ndujeron nueyamente ,t ~tar[:i. Tert,eo liastn la
playa de la H~•ser&lt;lie.
De 11ue,·o la b.1rcn atnwes6 lentamente la bahía lnrni,
nosa.
Sdatada en la proa, [rent.e de Vida!, que remaba, \'iolet.n, ddando qne el agoa mojase una de eu,e man~ y con
los ojfl~ medie cerrtldoa, consideraba á Lrav,:s de sus P""·
tallas '" ti¡¡nra \'Íril del remero, bal'lada por la luz roea&lt;ln
ael sol roniente.
Flor de :Si?.a permanecía silencioba. llnicanwnte l:1
Bl'ilora Cu~ellar hacía el gaet.o de la conversuci6n; M"'rín T.,resa no agotaba el wma d" lo agradable de est.a ••delicioBll" tarde, y maniieat.áhaae ,¡ Hon ra~ 1rna amabilidud -,xajernda.
Al llegar al puerto de San Juan, l~B dos herm!IIJO!!acom ¡,afiaron á las seiiorftll hast.a. la \ erj4 del jardín &lt;le
los Lenti,coa.
Lt1 seflora Castellar inaistmpara quii se quedasen á comer y llouorato se disponía á contestar aflrmativame11•
t?, cuando \"idal se adelantó, y, co1·~11dole la pnlabra,
formuló nna negativa oorré.:ta, pero firme.
Una vez que se encontraron eolo~, el conde de &amp;lintPona paa6 el brazó debajo del de su hermano mep0r, y, t&gt;n
lugnr de dirijitHe directamente á la Fou,ín, se encamiui'.&gt;con 111 ú lo largo del bo,¡q1:1ecillo de pinos, hacÍJI la pla_ya
c1 ..1ierta.
-E~t:.J~señoras son muy amables, obserYÓ para em•
prender conver8aci6n.
-Muy um~ble!!, replico Uonorato. La ~Iiorita Yioletn e8 realimente encantadora y en madre nos colma de·
~gal!llj,'l!' ......... Pero ¿¡,or quú no qnisiat,e ncept.ar-sn in\'i•
t:.ción ~ coroer7
-Porqne hoy ciertas invitacio11es, queaceplarlas, eqni\'Rle 1\ un compromiso táciLo, y antes de comprometernos
hasta lo último, deseaba hablar contigo beriame11te.
-¡,De qné ee tTIIWI, pues? preguntó el hermanó menor,
volviendo hacia \' idal 8llH ojos extremadament,e abierto!,
-DtJ un mHtrimonlo, sr,gún creo...... Yasnhes, mi buen
hermano, que nuestro_~ negocios no marchan muy bi~n.
La Folt1án está l,ipo~cada en mi1s de Jo que vnle; cualquier IJUlliana de ést!ll! nos rnmo~ á ver obligado~ 4 liquidar ]a¡¡ tierrns que han permnnecido inJi\'i~as entrl! lo•
dos, y será nna operación deeagradnble, porque lfllcnt 1111
descrédit.o ¡,ara nuestro nombre ........ Yo r.111Jr·•i,io,mpri:
bien ,·éndmne ú .-ivir al extranjero,11 algún rinrón obs,
cura'. ~n el que encontl'llréla tajad11 y la cubiert• ........ .
0

19 J uuo,

1896.

EL MU~TDO.

No tengo necesitlaJ.es, y deede hace mncbo tiempo he sa de un nil'lo mimado ......... Pera tienes razón, soy no
adoptado In. divii:,a. Tll,i /Je,i,, ihi pfllria; pero para t.í, que
loco ...... lile aturdo, me extnn·fo, ~in saber solame11t.e
tienes gustoi&lt; caseros y te baii aficionado á tos costnm- Ei seré de ~n agrado ...... y eiento que nunca me atreveré
bres, á tus libro~. á tus relaciones con tus colega$ de la á pregnutárnelo......
'
Sociedad de letras, nn cambio de vida y de medio, sería
-En cuanto á ésto, yo ~ lo que hacer...... 8enl to heun pesar mny graude. ¿No e,, \'erdad?
raldo y, en caso de una negath-a, no tenrlráa ln mortlfi•
-;Dioe míol -exclamtÍ Honomto asnHado, solamente cación de recibirla cara á cara ...... í ahorn, ramos á ca·
.de perumrlo, siento frío en la médula de los hnesos.
en ...... La \'iej,1 'felisn debe consumirse en la cocina es-Y ein embargo, es preci~o p1&gt;nearlo ...... Pren.•o el mo- perándonos ...... Vamns á comer...... Tienes t,oda la nomento ea que, para ~eguir \'iviemlo aqol, te 1·11~ á \'er che pal"8 pensar y si rnailanas persistes en tn idea, iré d
-0liiigado á solicitar un empleo, algo como una r1'cep1,0rfa. los Lentiecos á pedir parn tf In mano de la señorita Ca.e•
-0 una ruiminístmción de rentas mnnicipal,:-~. Pero, adt!- t.ellar.
más deqlle no me parece bien que un ~a.int-Pnflll ae con•
vierta en un oficinist.a, ea poco probahle que el gobierno
y
actual no:; conceua fiUS úwores, en ra1.6n de nuestr.uo opiniones religiosas y políticas ......... En esta sit.unción, nn
Yioleta era m □ y estricta en,,! cnmplimiento de ,ms dematrimonio rico podrlB únicamente poner en orden beres religiosos y nsíst!n cou aurua r ..gnlnridad á, las cerenueatros negocio,; y de\"Oh·ernos un !J•illo del "qne tene- monia$ de¡ domingo.
mos nec.-&gt;!idad. En e~te pafs ~e e11cuent.ran, de tiempo en
A I dín. siguiente de su excursi611 ,i la Reserve, oyó mi,
tiempo, buen número de herederos q\l.b no Fe runlestarlan sn mayor en In parroquia de ~ ,luan, que domina el
al oírse llamar coude~a.i. y que, eio vacilar, cambiarían puerta, deijt.'\cándo~e, completameut,e blanca, sobre la
eo~ millones por un título ...... Sin ir más ll'jos, conozco,
verdura de los oli,·artt.
,t a.lgnnos pasos de aquí, ú una viuda que cnl!llrfa ,í e11 hiPero aquella mnflatm, mientras que In~ vocee gnogoja en el:!ta.~ condicione~ ......
sae de los acólitos y de lo!! cllantr"s entonaban el t;lo,·i&lt;1,
--;.La ,ei\om Castellar? exclam(; TTonorato. ¿Crees7., .• su penaami®to ~e encontraha muy l11jos.
-Esioy con,·encido du ello...... Me lo lm d~jado comSus ajoR no leía o el d"vooionario entreabierto fobre sus
pren aer, y es(-0 e8 lo q11e te ,~xpliC'\ ella atenciont&gt;R ha- rodillas, sino que contemplaban por el p6rtico abicrtl) el
cia nosotros ........ Ya expl1eeto el asunto, hermano, se mar ealpicado de diamantes que se exumdfa re~pland,..
trata de tomarse el pu.ll!o y pr~gunt4lrnos si nos dPjarín- cient.e hnsi.a la cost:\ de Reanlien.
mos peECar en la red.
Su espíritu, atrustrado por loa yÍ\'oces recuerdos dt: la
-Pero, objetó Honorato, cuyo rost;ro pálidfl t&gt;xpres:iba víspera, erraba sobre la@ ol:\8 b~iladae por el soló en las
una \'ivaangll,tin y cuya voz temblaba, en tí es, sin du- orillas de Isa wrraziu; de la Reserve.
da en qnien se han fijado, y tú eres quien debes decidir
Sus oídos no escuchaban la salmodia del evangelio; toAi.. .......
davía resouaban en ellos lae [rasea de las canciones na-¿A. w'1, ..... Te olvidaa c¡ue no tengo vocación para el politanas:
matrimonio. ~o, quiero mucho mi libertad; soy domnu¡Oh ardientes ojos negroo, de languide~ bañados! ...... •
siado salvaje, ó detlllll!fudo egoú;ta, como qaierae, para
Vol vía á Yer á \'idal de ~aiut Pons apoyado en los copen1!4r. en tomar estado......... Adem(u,, poseo 1111 orgullo dO!', bajo la blonda luz de la üenda de cutí, 6 ya remantonto, ~;¡gurameute mal lundndo, pero, "n fin, q11e me do vigor()Snmente en ír1:nte de ella, en tanto q11e la barrepugnaría casarme con una muchacha tnllcho m,ls rica ca se deafomba sob:-e la bahía cubiert.a de púrpura por el
que yo ......... A tí te toca, pues, ei no tienes iguales preo- sol en en ocaso.
cupaciones, pesar el pro y el contra, y resolver ......... En
Hecordabn sus ádemanes, sus inflexiones de voz, los
cuanto á la 11enora Castellar, no tiene prefercncina, á lo menores detalles de su fisonomía original, y se complaque supongo, y aceptará ,i 1mo 1\ oLro con los ojos cerra- cía en d an,llisis de los rasgos expresivo~ de su roetro;
dos ...... \'amoe ¿te sientes de la fuerza de contrn.cr ma- trataba de sorpreuuer en elloi, h1s re,•elnciones de su catrimonio con la seil.oríta Violeta Castellar?...... ¿Te gusta? rácter, de adivinar, siguiendo las lineas dt:1 eate rostro
-Ah! prorrumpió Honorato con un acPnto apasiona• enérgico, el S\llltimiento Intimo de \"ido 1, y, sobre todo,
do, ¡me parece adorable!
lo que pensaba de ella.
-¡Oh) jOhl exclamó Vida!, mirando ,i BU hermano en
.La frente enérgicn tenía algo de dura, pero los raslos ojo.,; ya había yo sospechado algo al ver el modo con gos firrues de la boca ~e anavizaban con una eonrim Ueque obsen·abas hace paco tl la joven, y por eso he queri- uá de bondad; los ajos obscuros, ¡&gt;rofumios, atracth·oe,
do !Jablar contigo, ant...,s de que fuésemos más lejo~ ........ s\ncerOI!, reflejaban un almo lt&gt;al.
¿A si, la hermosura de la seilorita Flor de :Niza te ha trasAlgllnn,¡ veces había sorprendido esta negra mirada lija
tornado la cabeza?
en ella, y se preguntaba, con un temblor interior, si esta
-¡ La quiero ...... como un bruto ...... como un loco ...... observaci6n persistente sería caurnda por unn curiosidad
En tanro que departfan de este modo entre el lindero banal ó por una secreta 8illlpatfo.
del 1:Josque de pinos y In playa arenosa'. el c,epúsc•llo
i Estaba tan orgullosa al interesar este coraz(m vicafa; el sol ~e habla sumerjido en el Mediterráneo, y en
ril, bacía el que ae sentín irresistiblemenw arrastrada!
el sitio en que acababa de dosap,uecer, ee amontonaban ¡Deseaba con tanto ardor ocaporlo por encero, que solauubecillus de un color de rosa muy vivo en el fondo de mente á la idea de la r!llllización posible de en quimera,
n n n1.nl pálido.
una voluotuosa angUBtia la eofocnba!
El innr, de un tono de turquesa verdosa, tomaba, al
Cuando se desea algo violentmnente, se ijiente una inacercar~e á la tierra, matices de ópalo.
clinado á persuadirse que este de~P.O es de un orden tan
El ngna morfa en 111 arena con susurros aeml'jantes ,í excepcionnl, que debe ser necesa riamenb satisfecho. Se
un sW11·e cant-0 de sir=.
ha acariciado con tanta conat.ancia este deseo, se han aliA la• tiltimas claridades de la tarde, Yida.l examinaba
mentado can tal minuciosidad las probabititlndea de ro
la wt-~quina silueta de •u hermano, s11s hombros eiotre- reallzución, ee las ha tan temerariameuteelimínado, que
chos, su rostro seco, sus ojoe húmedos en los que la cuando te acerca la hora decisi\"a, se ha puesto ye el cerpasión y la ansiedad hacían aparecer una claridad do· co y marcha uno á la gaerra con la convicción de que ll&lt;I
luroi~.
s,• pu.•d,, ser vencido.
P&lt;&gt;r parLe euya, uo podía ~IJRlraerse á un escrúpulo y
J, fuerza de concentmr todas llll~ facultades en e I misun11 ti.,tna comp:l.\;ión, ante la idea ele la peligrosa aven•
mo invasor deseo, \'ioleta Cai!t-ellur había llegado á el't..!
tura en que Honorato &amp;e había arr¿jado.
m{Ptico estado. de alma, e'n el qne,,í la tiebrede la incerti-Hubiera preferida verte menoe ~namorado y más dumbre, Figne unu maravillosa eegruidad. Sufría eeta
11ereno, diio gravemente...... Ten cuidado, herlllAilo, esta alucinación interua, que da á nuestros snei\o,¡ la consis•
Violeta Ca~tellar es muy •eductora y me explico que te tencia de la realidad.
haya hucbizado ...... ¿Pero crees que sea ella la mujer que
Al salir de la ceremonia, se detuvo un momento en· el
te c1111,•iene'/ ¿piensas que loa gustoe de nm bo, y eua ca• atrio de la iglesia, tratando de 1•er si, entre los fit&gt;les que
racteres simpnticen?....... &amp;ta muchacha ti~e en los se agolpaban en el pórtico, descubría la enérgica silueta
ojo,¡ algo impenetrable que me causa inquietud...... He- del conde de Saint-Pons; luego, de~pnée de cambiar aleflexiona bien antes de doblegarte :l. un yugó que- podría gres 1illludos c&lt;;&gt;n algunos vecinos-de los ahededaree, bajó
pesarte máJ; tarde ...... pero demaeÍlldo tarde!
la escalinata y se enc.'\min6 lentamente bacía el muelle,
-¡La quiero! exclamó Honorato con la voz quejumbro- qut e! sol iluminaba haeta cegar.

11
Doscientos pa.~oa ~eparaban á pena¡¡ la iglesia de San
J unn de la uí/fa de los Lentiscos.
Hizo el trayecto aín preoipitar11e, esperando siempre
di6tinguir ,1t Vida! en un recvdo del eamino.
Pno no ,.;6, entre los extensO!i oli\'area qne es(endían
SUE rubio, ramajes por encima de la tierra tapiz'lda de
verde, sino alguua.• excelentes mujeres, con 1:'!IS enagnll!!
encamada,, que regresaban .,t paso vivo :i eus casa•, esparcidas en el follaje .
.Aunane muy cmólico, y de una .~oci1edad que pens11ba
bien, el primogénito de loa Baint-1'011s, se habrfn contentndo indudablemente, con olr un,1 misa de pri 111ern hora .
Al enlr.lr en IOH J.Amtisco~, encontró, eu c:•mhio, in~talada ,t la ~eiiora Custellnr, qne se hablo cau,biado su
viejo peinador matinal por 1.,11 ,·estido de Ealir de colores ohillone~.
La \'ioda tenla la mirada bril!at1te y 11na sonri~a de
júbilo en los labio,.
-Llegae :1 bueu tiempo! exclam6 á ,·oce,, al ""r :l s11
híja, ¡Hay noved.-idee!
-¿Qué ~ucede?. murmuró Yioleta admira1n.
-Antes de nado, 110 te quedes ah! plnnt-ada como 1111
árbol, y ven á sentarte cerca d11 mí. ..... Figlírate qtwdes•
de illl! diez de la maiiana He encoutmba aqní \'i&lt;lnl de
8aint-P1&gt;11s, eolicitnndo nnn t&gt;ntreviarn.
-¿Será cierto? balbuceó la jo\·en.
8entía qu.e lo~ labin~ se le ponfon írioa ,Y que el corazón ntennaLa SUR lt1tido?.
-Ya compreud~rús mí eorpreso ...... Xo estaba ni Yestida ni peinada, porque no aguardaba 111111 ,·iHita tan de
inafüma ...... Corro á mi tocador, llnruo á Fi;ibtlrta y me
arreglo apreauradnmente ......... l)ebo haber ~atado mal
1&gt;erjeilacln hasta dar miedo ......... Pero, en fin, :esto no
es. lo i111-ere~ante. Blljo al saU,n en donde rue encneotro
li \1d.il en mom~nroe dll ejecutar un ,al&lt;, de tambor en
las vidrieras. )fo snplica que lo dí,penst: poT presentarse
en la ca,;n á no.a hora tan insensata, y de imp•oviso, sin
advert-t'ncia preliminar, me explica el objeto de su vieit&lt;i ...... ¿yu adivinas·?
-Xo, mamil, no, reepondi6 Violeta llip(icritamente,
mientras aus mejillas se enrajecfan.
Con la afluencia de la sangre, unll a)Fgre embriaguez
le subía á la cabeza.
¿Así, pues, Blll! deseos iban á. realízarsll? ¡Vidal la qu"r!a! Xo l-t'nia ya ninguna decepción que sufrir.
No obstante, en mtldio del regocijo que resonnlia en
elln, experiment.6 un ligero ext.-emecimiento de t.emor,
ante la idea de una realización tan súbita .y completa de
ena sueíloR,
-X o te hagas la inocente...... Ya soepechaa perfecta•
mente de qué se trata. ..... Míe lelicitacionea q11erid11: Ne►
hru; tardado mucho tiempo!. ..... El conde de Saint Pons
ha venido á pedirme tn mano ..... .
-¿Y ,qué bas Teepooclido? replicó Flor dt. Niza crnzándose loe brazos sobre el pecho, como pn.ra ocultar suR l'i\'1111 palpitaciones.
-Xnturo.lmente, le manifel!lé cuán encantada y halagada me &amp;entía can su petición; luego, para cu1nplir con
188 fórmulas, prometí coosnltarte en CUADk&gt; llegarlll! ......
Se fué, dándome la;i gracias, y afladiendo que \'l!ndría•
esta misn,a turdl' á ~aber tn respuesta ...... Aquí para nosotTRs, yo sabía ya á que atenerme y habrfo podido hacé?'l:!ela. saber...... P_orque supongo que no vaci1114 un eo•
lo momento ..... .
-Xa, mamd, nepondió Yiolet.a con voz firme en la
qne sonaba una nota de triunfo; \'ida! de Saint Pons me
ngrndn y me consideran\ muy íelii ei~ndo su ...,.posa.
-;,Vide!?...... ¡P~ro si no ee trata de Vidal! exclamó
la \'iudn. Acaso, olviM decirte que el conde pide tu
mnno, no para él, síoo para sn hermano llononuo ........ .
'-¡lionorato! repitió Fiar de Niza con estupor, po·
níéndase tan blanca como las rotma BanksilUl que ae,
abrían en las \"entaaaa.
Se había levantado bruscamente y arrojaba it su madre una mirada 111::nn de desolación y reproche.
-¿Eb? sí, llonorutol. •.• ¿Por qu,' me mil'lll! con - .
cara azorada? ...... Honomt.o está enamorado de tí ....••
Haní u.n exceleute mariilo, y, en úfümo nrulliBí~, ~erá&amp;
vizcondesa ...... lo qu.e no _dejo de 11er bonito!
-¡Xo seré nada, porque no me caearé con Honoratol
tlecln.ró coléricameme In R.rita. C!l,l!tellar.
-¿Y porqué'/
-Porque no me agrada. ..... Porque no soy una mujer
que se caae con uu hombre á quien 110 quiere.

�12
-¡Qué tonteria! ...... ¿Es posible que seas t11nnec.iamen-

te romdntica~
-: Romántica, ó no, no quiero á Ilonomto'.
Con la frente arragRd11 y la mirada trágica, fonnnlaba
,i;11 declaración en ,·oz ~pera.
La ECliora Cutcllar la miró de soslayo y tuyo miedo.do
6U irritaci,m.
Oomprendí6 qne !t.l había obstinatlo y rt&gt;~ord6 que
~ll~nrlo Yioletn era uinn no~ obtenía nada de ella lu~h.1ndo frenwá frente contra su obstlnnciün.
&amp;gunrd!. muy bien 9e exns¡;,,rnrla y juzgó ruás prudente f.oma r P&gt; usuuto de lado.
-Como gustes ......... eres dnena de tLI voluntad, ....... .
l'ero ptmníteme que te diga qtw prooeull!' como unacriatnra ......... Oierto qne \"ida! es más aprc•pósito para agra&lt;br r que hnfagnria más tu amor propio; pero priruernn,~nt~.(-1 no se proocupa de matrimoni09 1 J' luego, nun en
el caso de qne cambiase de pn r('Ccr, ;,;,ería por eso un par1 do ngradable? l,o dudo m{!cho .•. , •. F'.,,; autoritnrio, mt•.
tr.&gt;.niganfr, egoieta. Có.n él nQ realizarías todos hll! deseoe, pobre hija mfa! llientnt$ que con llom,rnto .......••
-¡1 lonorato! intermmpVi éllu del!deiiQ8amentt-. F.F. feo,
de e~píritu estrccl,o y ridíct~lo ...... )."o quien¡ unírru"' to&lt;i:i In vidaii 1111 ser que me repugnada.
-{¿neridn, tienes ideas de otro m1111do y de otros tiem·.
¡,o~.... ,. ¡Eid,i,e una hermosa edad en la 1¡11e ya 110 scc:,.sa una por amor! Lo importautc, para una muchacha, es
~ncontrar un marido con 1ma poeicióu brillante, que le
traiga una l111ena fortuna ó un hermoso titulo......... Tú
t•res rica, y solamente te falta un nombre. Se te o(rnce
•rno, n,tt&lt;,ntiN, que ha de.abrirte las puerta~ n1ns hennéticnmentc cerradas, y lo re.nea.~ tontamente.
-;Gracias! me costaría den,nsiado caro.
-¡.'iernpru fra~eE! ...... 'fén In bondad, ¡,or un 1nome.nto, de nbnndonar el pal11 de las quimeras y t-xaminar las
eosasoon los iniemOli ojoe que todo~ . .,, .. ~lirn :i tu :ilrede- .
dor• .,En donde -ves esos llllltriu,,,nior; pnr inclinación?....
.¿.\caso )"adia G11g11ine ha ,·aciladq un minuto en unirse
con el ,•fojo conde .de Solies-.Aubagn.-, qne tiene eeseuta
y ocho alios c11111plidos? ¡_Tal Yet ~ilvia La Gun·ig-ue se
nrrepicnt{l de hnber escogido por l'Bpo~o al barouc'illo de
Oarnoule~, tnerto·y mal\co~ ...... Por lo contrario, siempre e;,t,í de fie~tn y IIC consiclern ent-,rmi1ente f.-Jiz ...... Y
tu a:-nign E\·a La Freni••re ;,érees que torcería el gesto ~i
ÍJJeae pedida JlOr el bar.Su :,;pieler, I&gt;&lt;'r má.s que t&lt;?nga la
n,pntacií,u de pasan,e la@ nochee tn l11 ruleta ó en el Ca·
sino .Mnssena'! -···· Querida mía, esa es la vida, el'a! .....
En loa mejores matrimonios loe n.suntoe de s,.mtimient,o
son accesorios ......... Es nece..ario tomar nn parlÍdo........ .
Y coutinnó por mncho tiempo ~n ert« tono, tratando,
¡,or medio del contagio del ejei11plo, de modificar, poco l'i.
poco, In rebelde rnluntad de en hija.
La at:lc,\ba p&lt;;r su lado debil, tratando de herir su amor
propio, de excitar 911 orgullo, ~•on el objeto de 1le,·11rla 11
acept11r, por despecho, unn solución qne la repugnab:I.
-En •frn, ngregÍ&gt; ,t modo de conclufií,n, prrJnto '"•'6 lÍ ser
mayor de eclad, \· te d€'jo 111 res1iomabilidad lle tus actoa,
de igual modo que moli\'nr tu nfg,uirn 4 Yidal, cuando
,1st" \·enga. Confiad;1 en tu buen ·sentido ya cusi me l,:ibfa
comprometido en nomlir~ tuyo, y me poneB en 111111 situación may ,·iolentn ...... Á tt te toe., 8:tlir de ella como
puedas ...... Yo 1110 la\"o lils mano~ ...... TTnicnmenté tengo que dar~ un co11sejo: procura que no adi\i1,e, ni r:n
to upect.o. 1,i en 111 lt!ngusje, •¡ni, tiene, 1111 capricho pur
~l. y que tu respuesta habrln sido muy dietíntu ei (•I se
J,obilll!e presentado ...... \'idnl ea Mtuo como tocos los
eg•&gt;!~tn.~; !'$ prt-Ciíl&lt;&gt; que no salgll de éasn con la conviccif,n de haber oLi;enido una victoria en un asunto en el
que su hermano obtn\'o una d&lt;'rrota ...... Derrocharía en
,-anidad á cxpemma tuyas y la sociedad ae reirlll á grandes carcajadas ......... }-;r¡ lugar tuyo, yo me casarfa con
llonorato, n11nqu.e no foese ,ino para hncer \·er á e~te caballero que pued1, una paear$e ein fl y qm.• por falta dtJ
l]n monje no se cii;rm Ju n1Jadín .........
~o 1-,gró \·encerl.1, pero lo.. dej~ mortiticadn, 1lena de
acritud y Lnrbaeión.
A hnorz~ron y como la di,;cu~ión no podla prc-_guir d,;Jante de l\)s crin.los, se limitarou li un cambio a'. frases
b:mllle!I.
1
Yiolet,a a¡,enn, comi,5 y, dee,m6s de los postrl!S, se retiró á s.: piezQ, en donde pudo, por fin, abandonarse¡¡.
bremen1e ,t sn dolor y med·i~~¡: la extensl(m de eu desWJtre.

EL MUNDO.
¡Con &lt;Jllé rnpidez; había sido brutalml!nte precipitada
desde l:i. al~uro de 808 sueliOP.!
,Al aentfo adolorida, atrozmente. e.ngniílldn, y, l!in embargo, no podía creer qne todo hobie~e acabado.
:;u orgullo su rebelaba contra la idea de que el hombre
,t quien de!!de el primer momento babfaentYeg11do euconu6n, 11 la hubiese hed10 cnso.
Puesta de codos sobre la mesa, con las llHl no• en loe
caoollos, registraba sus íntimnM prof,mdidndee para hacerse cargo del miserable llstado de en ulmn.
Durante el tiempo qne duró s11 descuidada infancia,
1·i,·i6 mrry solitaria y en PU .aiRlamiento, se había acostnmbrutlo á reconcentrarse dentro de s.r mÍllma y exnminiu·s1: minncíosamente.
· En 11q11el fflomento, cuando comenz,, á nnaliiar ens
!'l'nSJldones, ee qued,i a•ustada al ratificar el poderío que
d atractivo de Yidal ejercfa sobr.. de ella.
·
¡Lo quería! :'\o se trataba de un romántico capricho de
colegiala;ern un impulso apasionado, en el q1le todas las
vanidades, todas las ~pimcione, y todos los deseos de
su .corazón femenino, entraban como elemcnoos.
F..ste hidalgo a.ut.orit.aiio, ell'ganti, y un poco salvaje, le
encantaba por su sinceridad, su independt:ncia de t'.tipÍ•
rita, por la originalidad de Mll caracler y taru bién por s11
robu~ta y vuronil hermoeurs;-porque ella no se precia•
"ba do ~er nn e~pfríLtt puro: dt'sde el fondo ele la ,·i VIIZ y
,'irglnal •Flor de. "iza• si.: exhalaba 1111 perfume de sen•
snalismo ~ntil. ,\ Yeces sentía que el caprichr&gt;so úálit.o lá
envoh·fa y la embriagaba.
\'iolet11 se coníesab11 il. sí misma la futuzn d" B11l:1 pa•
sión, y al pTopio tit:mpo, se rebelaba c~ntra la idea de
que en primera iforaci6n de amor e~tuvieHe condenada ú
una t.cmpraun muerLt'.

26
19

JULIO,

JULIO,

1896.

13

EL ~fUNDO.

18~6.

~fo se resignaba .t admitir la ¡•osibilidad de un naufragio tan completo. ~obrenaclaba en ella una espcranz11, ,.,.
mt-jsnte it una última pave,a tiotaado en nn maragitadu.
Pensaba t-r. qne·\'i.:Jnl tle, aiut--Pon~ iba ó volrnr á lu!J
Lentiecl)S. dentro de muy brc\·e plaro, que ee enc,;ntrarh
ásola., con él y que toda,·ía leqoe.daba una debil prolabilidnd de ,educirh y conqui!mrlo en eeta entreyfota dl!•
cisin.
Violetn Cnst-t&gt;llaJ"6e dirigió aliocador con la fl'bril e,rn 1tncifiu de aqneHas sentenciadas ó moerte del tierup" d,·I
terror, qne 8t' ndorualJan al ~alir del tribuual rerolncinuario para estar seductorna haets en lna gntdas del en-•
d11lso.
Queda estar bella, at.rllcth·a, sednctora.
Se puso nua bata azul clara, r¡ne harmonir.alm:,. m:1111villa con su c:lbellern rul.iia, la blancura de su ~7. y e11
ojos cerúleo,:.
Para marcar más la tonalidad un poco tit•rna di! a.u traje, Bl' prendi{1 en el t'~cot,e 11n ramo de geranic,~; lul'go ~t
plll!o 11 ei;pernr, estremecida, la llt-gada de \"ida!.
.\11:t, como¡\ las tres, sonó la campanilla del en,erjado,
_v un criado vino á anunci:irlaque&lt;ll couüe de::-aínt-Pons
acababa dt- llegar.
Lenta.mente y ~sforzá.ndose por recobl'Br toda so sangre fría, ba.j6 la e.ecalera, y p:llida, con ojo~ de color d-,
tempestad, ~ntró si enl&lt;',n donde Yidal estaba de pie, CH·
ca de I piano.
:-,e cree qne en los crepúeculos ardorosos del eetín, ci~ri.as flores~ e1wuelven "n nn halo fosíoreF.cente que 1,~
da un lirillo mi~terioeo. La pnsi6n ponla tamhi,ln um,
fosforescencia al rededor Je lo~ ojos de Yioleta Castellar
y hncfa su tinte rnáa resplandeciente.

( Cv11tini,ttr6. l

FLORDE NI ZA
POR ANDRES THEURJET.
(T1 •o.duclda es¡&gt;oc1a.1';11ente paro. "El Mu.n.do."J-Ilu,-,t.rnolon.esheohns en nuestros talle.res.

Núm. -l.-Y,anse nue!!troe números desde el 5 de Jalio de JROO.

.A..I verla, el conde de Saint-Pons no pudo esquh'llr un
movimiento de adroiraci6n, y por una especie de choque
en retrocesG, tuvo miedo por llonorato. Se extremeci6,
pensando en su inexperiencia y en los riesgos que corrfa
el poseedor de aquel pro\·ocativo tesoro de belleza.
-Bnenos dlns, sefiorita Yioleta, dijo adelantándose
I.Jacin lajovao. ¡Cuánto me alegro de poder platic11r un
momento 1l eolas oon usted!

Y la tendió la mano, que ella apretó con un movim iento convulsivo, y se!l.n.lando un sillón á Yidal se eentó t'i
corta distancia.
El fué derecho al WJun~.
-La mamá de usted ha debido informarla ya de la
comisión que desempeño.
-SI ee!lor, y le confieso que me ha sorprendido mn•
cho. Crea usted que no esperaba 1wa proposición de es-

ta n11turaleza ...... en•&gt;re todo, yiniendo de una pereoua
que apena• me conoce.
-)fo ee necesita mucho tiempo para enamorarse, li lo
que parece .....• ¿Sabe usted lo que es el rayo? preguntó
en son de broma.
Ettt.a pregunta y este tono de cbaoi.a aumentaron 111
nerviosidad de Yioleta.
-No dejo de saberlo, replicó con una Eonri~n enigmática.

�14

i6

EL MUNDO.

-Pues bien, el nl)'O no deja a!. lo; hombree ni un mo- na de despecho, se acordó del coneejo de eu madre y remento pam la retlexión . .Basta una mirada y queda uno sol vi{¡ seguirlo.
prl!~o, sin pode~ ya ja1rub desprender...... Por lo menos.
;Se se11tfa inflamada del repentino deseo de desquit:iraaí supongo que el! el amor, porque nunca me he visto ~e, aunque tuviese q11a haceTSe mde dallo á sí mismfl que
en ~emejante&lt;! ca.eo, .•••
á lo, demá.•! El miM.eriOl'O demonio que de ella se hahía
- .. í, murmuró Vio)i,ta contrariada. E~ usted inrn!neapoderado, le eugiriú la idea de que c!IS&amp;lld0&amp;e con Ho·
rable. Se conoce á primera vista.
norato \·ivirín en proxi111ídad íntima con est.e df~delioso
Había en la vo1. de Yioleta Cilst.ellar tal acento de de- Yidal, á quien quería, ~in embargo, á pesar de todo...... .
ealfo, i,n sus ojoa tal claridad pro\·ocativa, qu" cau~nron
.\lz,S la cabez.a y mirando á rn interlocutor con aire de
en Vida! una viva inqnietud.
l\"to:
l~'l miró 1ljnment-e¡ pero élla sci;tuvo estl\ mirada y ee
-Xo sei1er, repiicó.• ·o 80 ha engaiindo ueted y me
echó á reír, dirigii}ndole, á tra,·é.! dé su., p,,ftafllll!, nna ci,nsidero muy honrada entrando eu eu familia ...... Ya
ojt&gt;ada tierna 6 irónico, 11 la ver..
que ha uido U8ted por ~u hermano un abogado tau eloAquel loo njo;, acariciadores impregnodOEt de malicia, pa- cuente, puede d..cirlt1 que coneie11to en ~er sn esposn.
recían decir: •Ya bn.~la de Honorat-0, .... ; ni usted ni yo
Fijando por un momento sus ojos lumino,;os en lns , ....
lo hemoa tomado á lo et.!rio ...... Hablemos de nosotros, y
ladas pupilas de Flor de ~iza, \'ida) trataba .. n rnno dt.!
veamoe lo que hay en el fondo de naestroe comzones, lo adh·innr In que pal!llba eu el fondo del alrua d~ la j,i,·cn.
-¡Oh! respondió con 11 n rulem,fo de desco1n lianza, pre•
que será de mayor interés ..... ····"
&amp;l.InPjante teniati\•a de al!&lt;lucciún, que le endereznbn
fiero que Pea uoled misma la quo, •e lo amincie. Se contan directamente, l!Obr~altó al sei'lor de Sain~• PonA.
iiderant muy í.-liz al eacucharlo de ,;m, propioe labios.
-¿Se le hnbr,\ ocurrido á ei&gt;ta muchacha Lan rllrs co-¿P~rn estii aquí? preg1111L6 ella con unn \"Or. rr11.mo• ~.,.
quetear ahora conmigo? dijo para eus a&lt;:lentrqs.
gura, nmiptntlda 1111 tanto d., ~u impnlso.
Y pflrs. anlicipanae ,t t.oda tn.11la inteligencin, respo11dió
-Lo hi, clejndo delant~ de la verja. t-n d&lt;&gt;nde ~e i.mpacasi Mn dur~a;
cil'nta¡ p.-ro voy á bn!!C,trlo......
-:ifo, no goy invulnerable¡ pero poseo la prndencia de
Y atrnvee6 le11tnmt.!nLe el jardln, y al [ranqnear el e11un hombrosensato ..... , En alguno~ Clll'Os, no hay otro ca- \'erjado, distinguió ú. su her1n:rno eu el ,linut:rn del bo~mino sino el dA la fuga ...... C11111ulo el cielo amenar.u t.or• c¡ ne d., pi no~.
menta, no ¡¡gpero el relámpago, eino que hago la maietn
Con la cab,•za b:1ja y In c~palda inclinadd, Honornto se
y parto.
paseaba en un e~Lrl.'cho espacio, arrnllando su irnpaJien-¿AC8l'o será esto lo qne ha ues))l'rtado EU nflcibnú los cin con los .-onido, del estridente ll'i',rto/.ü d.: la.• cig,nras.
,·iaje$?
Teui11 el color más ob~c11ro y l:t'l facciones m,,s arragn•
-Quizái! .... ,. Prefiero mi libertad á todo, Es egoísmo, das qnt&gt; de costu,nbre.
Ee dice, pero ¿qu~ quiere u•ttJd? Así estoy hecho y no su
-Hennnno, -,xclnm6 Yidal yendo hncia e1 r poni~11puede uno volv.,r á hncer ...... Pero no se tn1ta de mi; se dole 111 mano en &lt;'i hombro, hemos gnnado la b3tnlh1 y
trnt.n de mi hermano HoMroto .....• La mnmádemted ha te casará.ti cfln la se1lorita Ca.~tellar.
debido decirla cuán enamorado eat.i..
-¡Ah, mi qnaridu Yidal! Ya ara tiempc,! ...... Comen-lfam,! me ha dicho ....•.....
zaba á dese~perarme! ......
-Y usted ha sido tan amable que me ha otorga&lt;l.o es1a
Y semej11nt.e á 11n11 ligera arruga que corriera @obre l11
entrevista; la doy las gracilll! ...... Quiero 111ucho á mi snperficie de un lago, una débil sonrim se desli1.ó en sne
hermano; es el 1ínico afecto serio qne tengo en el mun- ojo~ y en su,; labio~.
do. Permít.ame, pues, qne le hable de él. l'fted lo cono-\'amos! Cflnte,,t,6 Vida!, rltur 11¡1, como dic;:11 los ince poco, me lo acaba do conf&lt;!ear hace un momento ....•. g1Nei . .\cut"rdute de c¡ne eres 1111 i:aint-Pons y que honDéjeme que ee lo dó á conocer mejor y la informe de to- ras mucho,\ ll:&lt;ta hija de un comi,rcinnte en aceite ni dar·
do lo q11e vale. Bajo una apariencia debil y un exterior In In mano.
1&gt;000 brillante, oculta un corazón de primem, generoso,
Y lo arnuitró al jardín de lo~ Lentiscos.
de unu delicadeza y de una seneibilidad esqui~it-ns. Des·
Al 1mcontrarae cercu de la puertu del 8lllún, le murmn·
&lt;le iliertos lll'pt'Ctos ee 1111 nii\o d.,bil y torpe, que será ró al oí,lo:
precÍ!io g11iar, alentar, aruoldar á. los osos del mundo; pe-¡Yt\rgnet.e, pnrdie1.! ...... Xo pongas la cara de- recibir
ro no es un nii\o mimado, y por la que ti. él Be una, tt'II· una merceJ, cuando á tí es á quien deben dar lus gradrá 8iempre una adhesión, un aíecto, un reconocimien- cia!'., ....
to ein lfmite•. ¿~ siente uawd capaz de e&lt;'r la mujer
Lut•go, lo empnjí, ,t In pieza y se quedó di~cretamenle
ar;ianre, la iniciadflr&amp;, la que le imparta la educ3ción quo fnern.
tanloo necel!itu? Conaúltese usted ac..rca de eele punto,
Al \'er entrar ,1 Honorato, \'ioleta se puRo mny páliua.
con tolla sinceridad, antes de adquiría· un comprr.m,i~o
Pur su parte, el menor de los Saint-Pone l1abía perdi&lt;lE-finlti\·o. Esta eetraila eeneibilidad, que ea la cunlidad do nuevamente el mínimum de aplomo q11~ le habían
dominante de Honorato, lo pr~di~pone ú. ,ufrir mucho, dadu las alent,,dorns palabras de pu hermano.
en caao de que no encontrara en R\1 matrimonio la eimBalbnce(, ,:on torp,,,-,a:
patfa qne le e!' tan necesaria como el pan cotidiano...... .
-Sefloritn, nslt.!d ha maniiestndo el deseo dP ... .,.
Si u ~ Jo hiciera de¡,graciado, no se lo perdonaría nun•
-SI, i.;t.enumpi6 precipitadamente \'ioletu, le promeca, eeilorital
tí,¡ su hel'mano ser In espooa de usted. ........ He aquf mi
-DÍBpt~nseme, intemm1pi(1 sarcásticamente \'ioletn, n1ano,
pero habla usted de este mnt.rimonio como si fu.e,,e )ª
-Alt~ró,wla la voz, y con una doloroea dnlzura, ter•
una CO!III. arregl:uln y hasta me impone condiciflneb!.. ... . minó;
)le parece qua los papeles ¡¡e han trocado, ligerameutt&gt; ... .
-Haré todo lo posible porque usted ~en feliz.
\'idal hizo un mo\'iruiento.
~~t~ modo de prometer la dicha, no era en nirdnd muy
-Perdone U,;téd ...... Pero la ~cffora Cal!tellnr me res- expre,irn; ~in embargo, Honorato se sint.iú conmo\'ido y
pondió en tal Iorrna que me dejó creer qne eetnba cinta alt-grl'.
del asentimiento de llljl,ed ...... ¿:\le he engaliado? ailadió
'us ojo~ m 0 1anc(,licos se ih1minaron como las rnntD.nll!l
Irinment.e. En tal cnao, lo sentir,• mucho por mi pobre dtt nna t"8~9., en la que se prepara una 6est.a.
Honora10, J no me queda sino expresarla mi Eentimien-¡Felir-! exclamó, lo ~oy ya, lo soy .........
t-0 y ..•.....••
Y como la emooi.'.,n le cortase In palabra, ex pre..ó ~11
E;ie touo de glacial'correceión fué el último gol¡&gt;e da· gr:uituu e.st rech:mdo In mano de J,, !eilorit.n Castl'lbr y
do ú \' lolet~.
cubil.'ncfola de besos.
No tu,·o h1 fnen.a de llern.r md-. lejn~ rn quimér-im tenEn t:111t" q11e él se inclinab.1 sobrtt s11 "'""" helacL1,
tati vn. ;.C-011 411,• objl'UJ? Ya sabfa ahora JI qué nt.11, r;c
,-,,,lt'tll 11,iraba ¡,orla nmt11n11 I\I c1111&lt;le 8.. iut-Poue, pa•
Te!'peeto de In~ St'lltirnil'ntna de Yidul.
senndo ni lado de la Heflorn (;1l!lt.ellur.
El tono d,·spreci:lti\"o con que hnb/a hablado dP ~n
Trujo trietementetl su memoria IR tarde aquel In, en
amor, sn ace1.to de frialdad personal, el cuidado con que qnt.!, ~n la llorida avenida i.le l11 uvilla. Olimpia, Yidnlc11prucuri&gt; colocarse fuem de tod11 discusión, demo ·tr-.ib:w 111in:100 &lt;l.,Jante de ella, prúxiqio tl. lllllrfo Teret&lt;a, y r~cor,ckuamente q11e j~rnils había peru;ndo en la •eilurita Cns- dú q ne se había preguntado si nn se rin él el o~u&lt;lo comtellar y que le era en absoluto indiíere111e,
pail-,ro d&lt;! cuyo brazo emprenderla el camino de la vid:t.
¿Se podía 6nf1ir por 1rnie tiemp•&gt; 1111 deel.'ngallo mbs
¡Ay! Sn hermoso ,:uei\o no Labíadnrauo mucholiempo
cruel, nna decepción más humiliunt..?. ,., Irritada, '.le- y su suerte calaba irre\•ocable1nenle definida........ .

JULIO,

1896.

Sn de&lt;:tino ~e encontraba en adelante unido 111 mísero
per-.onaje, qne en aquel mflmento le besaba. la mano ..... .
llna secret.ll nngu~tin la hizfl temblar en el interior dtrn !!f'r, y más alli\ del jardín, bsilado por el sol. sn mira,.
da tij:1 dist.ir,g•tiú. comn nn desolador e!'!)f'jis1110, In ima.
g.-n de ,u propill inft!licidc1&lt;l nnida 1, la dti llonorato de
&lt;:aint,. Pone.

!SEGUNDA P.\.H.TE.

l

\'i&lt;,lern hnbi"m qut&gt;riJo retanlar indoflnidamente el
~rrible plazo del matrimonio; pero es~o uo entr;iba en
los c llculos de IT,rnoruto. impnci,mte por po•eer comple1a111ente ii la qne le hal&gt;fa pro111etido ser su mujer, ni en
!,,e de la o~iiorita C11~tellnr, que temía el fastidio y los
rit!&gt;'gO~ dt: lo~ n~1·iazgos muy prolongados y tt.!ufa ¡;riea.
de r.-cQnqui~tnr lo m.í/ pronto poEiule la libre disposición
desu perriona. ,·ulal Ln1ul&gt;ié11, deReando partir ínmt.!dín•
t.n1m·11te d.ipue., que hubieRt! serddo de te,;tigo r1. &amp;u hermann, i11~i$tla p:Lr,l que se proc~dies-e lo miis pronto posible ,1 h1 eer.,mooi.J. nupcial. Dd suert-e que á de8pecho
del •ttpilrsticioso proloquio prnvenzal: «Bodas de )layo,
bodas morUlles," ~1 rnalri111unio se ñjó p11111. el 1;; de :\layo.
En el i 111,ervaln. el pens:11nient.o de \'iolcta se diot.raj11
forzos1u11ent1• por llld lndi~pensable• preparalivoM: vi•itas
p:1ra dar p11rt" &lt;l.el ~uc1esfl, elecciún de la r.'l.naeLilla dt! bod11. e•tacio1u!s múllipl"" t!ll cnsa dl• las coetureras y los
joyero~ del m'lelle :'.\Iasséna. Trarnba ella, por lo d&lt;:tná~,
de 11turJirse., y las prc~entuciunea á !ns familiaP. ari8LO·
cráticrua emparentadas de lejou ó de cerea con los Saint1'011~, no la dt&gt;jaban tiempo pu.ra ent.rt&gt;gar,,e .. n,tlexiones
desconsoladaP. Ha.bí1111se instalado en .\.izn, donde debía
ten11r lugar el matrimonio. Los díus ocup:tban•t.! en visitas ú la• tienda•; lnA nocli~P, en couúdns do b'81a entre
loP parientes y amigos Una aemann ant.l'S de In boda, loe
pe,·iódicoij nicenseij empezaron á llenar sus columnas cc,n
la ennm~1·,1ciún de lo~ ri•galos ofrecidOl! á la novia, lae
clescripcione• de los trajes y loJ detalJ¡-e anticipados sobre ln bendici{m nupcial qne daría en la iglesia de ~an
Francisco de Paula )fonseilor Pianznno, ob~po de fiion
i,, ¡xuti&amp;,,,.
El día t.an impacientemente esperado p&lt;lr unos., tnn poco deseado por Yioleta, ll,ogó p,,r fin, y desde las tliez de
la mnn11Dn, In~ campanas de la p:trroquia lhmaron el barrio de alegre~ tintineos.
El c111uino dd hotel 0.ietellar ú 1-au Francisco, apenas
tiene cien pM0P de longitud.
Om ostentación, la sei\ora Cnst.ellar lo bahía hechosembrar de pln.nt38 florida•, que las medas de los coche~
y los ¡wzullait de los caballo~ aplruatnb,,n al paso y qui.!
exhalaban olores morib~ndos. MM blanca aún qne sns
velos y su t.raje de 1'1180, ~'lor de :S-iza, cuando pllBo el pie
sobre el ntrio cubierto de rosns y respiró el aroma de las
cor,,las, vió en i&gt;llna un emblema, dt.! los nsesinoe de sn
propio conm&gt;tt, y foé pref!a de un extremecimitnto al
entmr á In iglesin repl!'ta de ct1ri011oe, en tanto que t•I órgano gemía una ma1·cha triunfal .......
D.isnnés de la mi:ia y lJ carga dtl fastidiOSllS !,!licitaciones en l11 s:icriatía, un snnt110,o alrnnerzo reunió en f,011•
don-Ho11«:; ú. los esposo•, lo• testigo• y los parientes más
próximos. B,tas e,ipeeies de comid.is ofici11les no tienen
at.ractivoo, siuo para los indiforente8 cuyn alegría de encargo, •in·e para enma,c:1rar la ngit.aciúu 11ervios;1 y la.
fatiga de los principales interesados. Cuando se pa,;ó ú..
un Palón veeino dondd se habla ~n11id&lt;l el café, la tlespo~ada se 111,1ro,·echó de la coyuntnra para ~qnivarse con,
llooorato. Tenían prisa por cambiar u.u trajll, porqne debfau inslalOrrie l,1 mi;u1a tar,le i,u la uvilla• de los l,entisC1.),.1 pne."'tn H su dis¡&gt;0".6iciJ11 por la sefiora Catst~llar, ~n
tanto qne se arrt&gt;ilaba n 11 \J1!'111eño hotel, :1 lquilado en el
bul~,-ar C'arabd~el. E11 l11 antec.1mnr.i se les nniú \'iclal,
q11e il&gt;:i tnmbiéu ,¡partir,¡ Ja,¡ cuar.ro paro el Tyrol.
-Ue aq,1í el instiut,. de la dll&gt;!peditl,1, dij, \'uLJl bruscamente: creo que baremo• bien en dtspeJirnos 3quí.
-Por qué·: protestt. [1,rnnr.,to; nosutroe vart.ireu,os en•
el mÍJ!•no lren qut wi, y ue h.tehu uu IIUi ~Ppar;1rem0l!
haHa !kaulieu.
-Sunee, no quiel'oímpe&lt;lir ,u lr'e•&lt;Í·l#r; por otra parte, apos1.aria JI qu~ no l'St:lr.io uateJes füt.os, y como DO•
quiero perd~1· el twn ele Italia, mtl.9 va.le ucscaruos recí,
pro~amenta buen \'iaje y buen éxito...... .

26

JULIO,

1896.

EL MUNDO.

15

Besó tiernamente á llonorato; después, volviéndose ti. do s11 •villa," donde est3remoe C&lt;.1mpletament.e solos, bien
Decíase que más nllri ee extendían otras playas bai1neu cunada, le dijo:
lejos del mundo, y donde podré testificar á usted toda da.a por el oleaje, otras moles recortad.as, ot.ras puntas en
-Permít.nme usted besarla también, querida niila.
que se encendían faros y que Vida! paseaba sucesivamenmi ternura.
-Ya empieza! pensó Flor de .·iza con un impercepti- te á lo largo de ella.•, en el tren que lo llevaba hacia Gé-Entonce¡¡ ...... es un adi6s, murmuró Violeta entre
ble extremecimient-0.
-dientes.
nova ..... .
-Querida Violeta, prosiguió, deme usted sil mano.
-Mi querida Violet.a, murmuró de nnevo Honora to,
Asió las manos de Vidnl y letendió su rOl!tro, perocon
Ella le abandonó una mano inerte que él estrechó en- ¿no teme ueted constiparse? El aire es fresco y la hu meuna vivacidad tal, que los lobios del conde, en vez de
dad del mar nos cae sobre las eapaldae ....... ..
posaree en R\18 mejilla~, desfloraron sus ojos entrecerrn- tre 8118 dedos tebricitantes.
Permítame que ponga en ella nn beso, que le expresaLos músicos 110 habían callado. Yioleta dejó el apoyo
dos. Extremecióse ella ante esta caricia impremeditada
rá á usted toda mi grniiLuu, todo ......•
del balcón y ,·olvió ti. la pieza, dejándose eaer sobre un
y se irguió para que no se notase su turb11ci6n.
Fné interrumpido por un mur11urio de invisibles gui• cana~.
-No, hasta luego! respondió él, hasta el aiio próxi.Al mismo tiempo, Honor:ito se arrodillaba tl.suspieF, y
mo ...... Yo hago votos por la dicha de usted y le reco- tarrae, y de pronto vocee de hombres, muy puras, entoLodo tembloroso, iniciaba una Cflnle~i6n de su onriño innaron en coro una barcarola.
miendo la de mi hermano ....... ..
-F..!'cucbe usted! exclamó Violeta conmovida y sor- menso, que le llenaba el alma, intentando hacerla sentir
Separároliae bmecameute y un coupé recondujo á loe
prendida,
es deliciosa esta música en la noche ......... Ea como él, envfllyerla en el efliH'io ele su cariiio; roas ella,
esposos al hotel Castellar. Tal cnnl Jo habla pre\"isto Yieaqui l"a, iumó\'il, 110 le oía; su pensamiento e~taba tlln
que
usted
tuvo
In idea de esta serenata?
dal. llegaron retardados y
pudieron tomar sino el tren
-~o, confesó humildemente. debe St.!r una última ga· lejos ........ .
de las seis.
-SiénteE" UtJted, dijo por fin, casi con acritnd ...... no
En la estación de Beaulieu los esperaba un coche que !antería de Vidal. .....EI nos ba enviado esos guitarristas
me
agradan las ternuras exceai \'11.1!.
de
.Menton
.•....•
Sé
que
él
los
hacia.
venir
algunae
velos llevó hasta los Lentiscos. La proximidad comenzaba
Obedeció
él y •e ~entó ú su lado.
ces
á
la
Fouan
para
so
propio
placer
y
que
los
trataba
para ellos.
Veíanse
sna
ojos húmedos brillar en la noche, y con
como
ó.
camaradas
........
.
Todo atnrdido aún por !ns emociones de la maiiana.
Ella retiro In mano qne él rozaba tfmidame;te con 8118 voz enronquecida, murmuraba palabras entrecortadas
Honorato DO hallaba hada que decir. 'En aque·l foi,d.au
de suspiros:
deei:ubierto, la vecindad del cochero impedta su expan- lnbioP.
-Ya lo ve a@ted. yo hago lo que usted qui~re ...... Per-Su herruano ha adivinado mi gueto por los aires
sión; contentábase con estrecharse contra 80 mujer y
popa lares italianos. Esos cantores tienen voces qua lle- dón si la he ofendido inconscie11t-emente. S(,y un salrespirar el olor de ens Vef!tidos.
gan al corazón....... Yo quiero que aenn tan bien trata- vaje é ignoro eso que en el mund&lt;' se 11:..ma buenas mauePor aa parte Violeta pensaba con angustin en lae evendos en loa Lent.l,,cos como en la l~ouan ...... Tenga nsted rae ......... pero la quiero á usted tan sincerrunente, tan
tualidades de aquella primer velacla pasada en compnllia
la bondad de decir al mayordomo qne les dé una buena apasionadamente ...... Si no hnbiern podido tener:!. 112te&lt;.I
de lll¡uel muchacho miserable y amanerado que era sa
coloción.
por mujer, creo que me hubiera vuelto loco ......... No la
marido ante la ley y ante la iglesia, y cnyo solo contacto
Honornto cumplió dócilmente con esta pre\•enoión. pido á usted que me ame, sel'fa exigir mnchfl y ueted no
provocaba en ella un exuemecimienlo de repngnancia.
CUAndo se lné, Yioleta p1\sooe de codos en el balcón y podría......... t'nicomente la suplico que me permita
Y no es que temiese de su parte exigencias d,;1i111aiado bebió con delicia aquella melodía que se exhalaba disquererla, que me soporte cerca da usted, que no rechnimperiosas ni abuso alguM de la autoridad marital de cretamente de los obacuros lotes del jardin.
ce mi cnriilo ........ .
que úl se cre!a inve.tido. Sentíase ella sobrado íuerte
Hnmedeciéronse sus ojos al pensamiento de Vida!
Habíase arrodillado de nuevo y daba riendA auel!a al
y duefla de sí misma para mantenerlo reepetuoeo é ilu- qne la habla dispuesto aquella sorpresa, y que ahora ca•
caudal, reducido, por lo dem,ls, de sns frases de ternura,
pont.!r eu voluntad.
minaba lejos de ella, en la dirección á las playas geno- de sus miradas húmeda.~, de eue sonrisas cnriiiosas.
Pero ese hombre la amaba con una obstinación infanvesne.
Violeta, conmovida involantarinmeMe por la humiltil y ella sentía teclio de antemano de las adoraciones torSucedfnnse los airee, á las veces triste$, alegres otras, dad de aquel discurso, s• no queriendo responder con
pes, de lati obsesiones halagüeilas, de las wiseral.lles es- y r1. oca~iOn(•a lánguidfl@, y la jo\"en epperimentaba una
una dureza demasiado significativa, re~olvió t.ratarlo con
cennq de.ternura que iba á veree obligada á sufrir. De- angustia pnnznnte y eío embargo, muy dulce. Había aún
oarii!osa piedad, y le suplicó;
cíaee que ese primer /,il&lt;' ,) tllr serfa seguido de diae igual- algo de in personalídJld de ese cruel Yidnl en aquella mú-J&gt;or favor no prosiga ......... Estoy horriblemente d,\.
mente perndos, de veladae igualmente insoportablee, y sica.
bil y fatigada, y le suplico que me permita retirarm1, r1.
que e~to sería uef, siempre, siempre...... Entonces sentía
Al pensar cuan divionruente bella hubiernsido aquella
mis habit:iciones.
nauserui d6 h11•ida. Trataba de aturdirse, de hipnotizarse, nocne de Mayo~i en lugar de ll&lt;lDorsto hubiese tenido por
Honorato sintió qne una inmensa oleada de trist.eza J.,
fijando hasta el deslumbramiento sus ojos sobre las poi• eFposo el mayor de los f:aint Pone, In anbian los sollozos in vadfa el alma.
vareda8 doradas qel camino, sobre la oblicua irradinción ú. la garganta y, mentalmente, imaginaba ln alegría ,·o·
:Xo le querill, pues ......... Este triste convencimiento
del sol en el m3r. Deseaba c¡ne el dia 110 acabase, que el Juptuoea de apoyarse con \'ida! en aquel 111ismo balcón, le mataba. Ah! él ¡¡o esperaba ciertamente una corres·
coche no llegase j,un:ís ti. los lentiscos.
de oír las palnbras de amor, acariciar sus oídos al mismo pondencia apMionada á ese amor inlinito qlle hacia \'ioLlegó no obi&lt;tante con gT&amp;n satiefucción de Honorato tiempo que un brazo afectuoso rodeara su cuello. Lasen- leta le bahía impul11ndo, á esa ternura incontr:i.rreetable
que contaba con la i 11Li midad bien dil!creta de la .,,ma,• saci6n del fraternal beso del conde, pos,tndose sobre sus que :i ella le unfa. Ptldir tal cosa, babrfa sidfl pedir decon In alegria de la ceno, pam adquirir de nuevo suaplo• ojoa en la antecámara del L&lt;,,ul1m-llo1111e, volvióle fortí- masiauo, pero cuando menos, ee creía con derecho it 110
mo y triunfar de su timidez. Fueron recibid&lt;&gt;a por un sima, casi real y por un m'.lmento tuvo la aluoiuación de poco de carhio compasivo: á que, sin tolerancia amisto•
ujier discrel&lt;&gt; y una n:camarera comedid:,, contratados que se eucuntroba ó su lado ........ .
ea Sl' recibiesen sue demost.raci&lt;&gt;nee de nmor, y encontm•
pata el eenicic• de los Tl'Cién caFadoe merced ,t la solici •
-Su encargo está cumplido, mmmuró ll sus espaldas ba á su adorada fría, !int.iendo tedio nnticiplldo de aq nern&lt;.I de la Sro. Cru.tell.r.
111 voY. mul segura de Hunoral-0; los músicos de usl.ed se lla unión, deseando el alejamiento de él!
•
nin tratados como príncipes ........ .
Media hora deepnés, lavadoa del polvo del camino y
Tritite amor el suyo; triste ilusibn In qu" le habfa alenElla se extremeció sin vpl\•er la cabeza, sin hablar, con tado sugestiomíndole co11 la eeperanza de que na din se
ya freecoe, encontriiron~e en al comedor donde fa cenn
loe e.iperaba eobre una mesa florida. Ahí aún la pre!!en- los ojos pero.idos en la contempiaci6u de la mar obscura haría amar de Violeta, á fuerza de abnegación y de tucia de los criadOB que il.lan y venían al rededor de ellos y de las montaflae de Bea.ulieu sobre llls cnalee parecían mua, con un amor semi-jante al que llenaba su espfri~u.
intimidó á HoMrato de Saint Pone. Uabr/a querido danzar Jae estr(:llas.
l'or qué no? peoeabo••\caso una eolichud perpetua,
Honornto se hubla aproximado y trntabn de aair de una devoción continua no 11c11barían por hallar eco en
deapachnrloe y alc'rvir él mismo ti. eu mujer; pero en el
mome11t.o lle manifosLar esta veleidad, una !alea ver- nuevo la mano que \'ioleta le habia indulgentement-e aquel e~pfrita noble y lleno de fuego? Sí, ain duda. El
gGenza, el teiuor de que se riel!en de él, le retu\·ieron y abandonado; pero &lt;Jurante su ausencia, no rival qne es- amor cuando llega ó. ln inlemidnd con que ella eeutfa totaba muy lejos de suponer, habia tomado su eitio y lo do i&lt;? vence: consume todos loe hio,loe, pulveriza todos loa
no osó despedirlos.
Violeta, al contrario, sintiéndOfe más á sa gusto en su ocupaba victorio~amente.
obi&gt;táculos ......
La joven para impedir tod!L nueva tentativa de intimiMás ahora aquel las consolndoros reflexione~ no le a lenpropia casa, y tranqniliznda por el vaivén de las gentes
dtl servicio, rerulqnirfa poco á poco lasungre fría y espe• dad, cruzaba enérgicAmente sus brazos contra eu pecho. taban ya. Presentía en 181! miradBI! duras de 611 amad,a
l'n poco aturditlo, m11ntti1•&lt;&gt;ee él á eapu.Jdna de ella, dan- un desamor eterno y, sollozando casi, exclamó;
raba con menos a1111i.,daJ la l.iora inevitable del tíiu: á Mlt.
-Usted, cu.ando accedió ó ser mi eepo$a me promePor fin Jevnntárunse Je la mesa; HonoraLo ofreció el do como compensaci6n 11 eus ojos el regalo de aquellas
brazo á eu mujer y emraron al ealóu, cuyas vent.aoas 0e:idblee lineaF del cuerpo de \'iol .. ta, vagamente entre- tió hacer todo lo posible para que yo fuese dichoso y
ahora ........ .
abiertas, comunicaban cou nn balc~,n Yolado sobre el vietae á la cl,iridad de las eatrellns.
mar.
-Sí, sí, reepondió ella con desaliento: lo haré todo ..... .
Con el cuello inclinado, Honorato contemplaba como
Lila cortinas, baja.s, los aislaban del re.to de In casa.
:ihls ahora permítame que me reLire ...... i;atoy muerta
en extaeis aquellaflguro.eiegante, JleJ:Ja de flexibilidades,
El creptí~calo b, bí.1 lltgado con sus in8inuant!:l! com • que inmovil ante la noche primaveral, eamergíaee en la de cansancio, y le estrechó friamente la mano.
Así, lamentablemente, sin placer y sin ternura pesó
plicidnd.es, eas últ.imoa empurpurawieutos del cielo, ene m11da contemplación d&amp; 8lll• bellezl\!!, dejando que el esmurmurios de olas amodorrada~, SUB primeras ap11ricio- píritu vagase lejos, muy lejos.....• y Honorat-0 sentía que aquella primera noche de bodas, ú la cual Eiguieron otras
noches igualmente tristes, reeigmuiae :r 4istimoeaP, al sinee do estrellas sonrientes. Honorato, aun cnando fuese s11 admiración aumeutaba.
guiente
de las cuales, se despertaban, él eon un diPgneto
poco sensible,¡ 111s bellezas naturat~d, juzgú, sin embarLa múoica de las rncea y de !ne guitarras duraba aun,
go, que el encanto de nquellna veladas d., primavera le pero mtÍl! á la sordinn, más lejana, como si los músico&amp; al amargo, ella con una decepción mtis amsrga aún.
Por oíegameute enamorado que ei;Lavie,;e, Honorato
servirían de auxiliar y condujo á Yioleta al baleó u.
retirarse, hubiesen temido romper súbitamente el enno tardó en adquirir la conciencia de la falta de amor de
-Qué hermOl!a noche! s11Spiró él eou voz alt.erada. canto.
Ella nos promete una sucesión de días espléndidos pará
Violeta continuaba :fijando sU8 ojos húmedos en la pnn• 11u esposa y de lu absol11ta impotencia en que se encon•
nue&amp;tra permanencia en el e.ampo ...... Yo e;il.oy muy re- ta de llordighera que, completamente lejana, avanzaba trabn pnrs conquistar su coraz6n, obstinadamente cewnocido á la seüora BU IDAdre, por L.:ibernos abandonarrado.
yaporosa en '1a mar.

"º

�EL MUNDO.

16
.A.divinaba con v:ig11ed:1d que entre Yioleta y él se interponfa una espeeiede ob!!Láculo moral, la rivalidad de
una idea exlraila, y no ae eentla con baetanto autoridad
ní cr,n bastnnte energía para combatir á este fantnsma
intnngible y ~ub;tituirae á él.
Reconocfa que habla hecho rnny mal, de .. de un principio, dejándo•e otorgar por compui6n él sentimiento
qut- hubil•ra debi,jr, hacer despertar ella ron su prestigió
de enamorado. Pero débil de caract('r cnant,1 lo era físicamente, se atemorizab .. ante la lucha ~• se desalentó
muy pronto. Adem!Íl1, al Igual que t.&lt;&gt;dos los d.lbiles y
tímidos, se reeoucentmb11 dentro -de sí miemo al menor
choque, como una sensith•J, ob1mdoná.ndose á robiet.'lS
de niiio enformo.
Cnando ae diú cuenta d~ laij muda~ repulsiones de \'ioleta, 8U car11cter se agri6, r oin explicaci,'\n, sin recrimi•
naciont'f!, ocultando eu humillaci6n y sus ~uirirnientos,
se !!llCerró en uu n.íslawiento feroz, dul que Flor de Xiza
no trnt&lt;'.• de hocerlc Falir.
Y de este ruodo, poco á poco, se abrió entre lo~ esposos una sima que fué ensauch:índo,e, ó. medida que ee acn•
saba.n las mieantropfaa del 11110 y las repugnancine de la
otra.
llonorato 1,abía imaginado, al ¡,ri 11cipio, q11e Pu mujer
llega.ría it experimentar remordi..tuiento~ y acuilida por
sf niisma ,¡ arrancarle ,l., su melancolfa; pero Violeta permanooió impasible y el lago de indiferencia q1w los , .. pamlr., extendió m.i~ y m.\s sus aguM adormecedoras.
Entonct'8 ~I st' empared.'i en su cuarto de tmbajo, en
mlid.io dij loa librog viejoa qne lrnbfa hecho traer ele la
Fouán, y t-rató de dietrae1'!le de F.Us pBl!a.res domér'licos
abPorhiéndose en minucio~os_ detalles do estadística local
r de cronología, que él ll:11naba •808 eetudiús hiat,,ricos.•
Al c:iho de un mes, los esposos no se 1•eflln sino á las
horas de IM comidas.
En un ¡,rincipio, la. joven aceptó con eatisfacci,~n este
modo de vi\"ir que la. libertal,:\ de las liip(icritiis obliga·
ciones de un matrimoni,:, por conveniencia, d1n·olvi,Sndo•
la Clllli su libertad de 8Qltera.
Se npro\·echó de ella para vol verá etts costumbres de
otroo tiempo~, formándo,-e la ih1si611 de que era todavin
Yioleta Ca.~tellar.
En 11\S a1.ulea mañana, de Junio, eu tanto que llonornto, inclinndn sobre sus pnpele~, anotaba cilr.u¡ 6 con•
sultabn ,·iejoe volúmenes, Flor de !ii1.a se fogaba, como
en diat! pasados, del jardin de los Lentiscos é /ha,¡eá errar
á lo largo dtil triar 6 bajo los olivares de f,!an Jna1L
Pero no podía consen·ar su~ ilusiones mnch&lt;&gt; tí~mpo,
los menoreij incidentes la recordaban d11rameute las tristezas de su estado actual y el cambio que el matrimonio
había introducido en su destino.
Autailo en sus perezosas excursiones á tra,·éa de los
boeqnee, lle\'aba con ella una nidada d11 espern11zas y de
sueiios qne tomab:l libremtente su vuelo más allá de los
árboles y del mar; ahora el campo de sus espemn1.as y
de sus fantasías se encontraba estrechamente limit,udo
por un alto muro contra el que iban t!. estrella,-.:., sns
alas.
:;u d~ino se había determinado, el camino de en vida rigi:rosamente trazado, un camino mon61ono \' sin
accidente, en el que podfa elegir 6 caminar al lado
un
compoftero qne le era ine&lt;&gt;portable, ó arnuitraree, con el
corazún vl\cfo, eo una árida soledad.
Una mun:ma, había ido ti gental'!le con uu libro en las
extre111idade11 de una umbrosa plataforma que domina la
bahía de Bealieo y en la que ae descubre el lugar en qne
se a.Jz11ba un castillo, arra.s.'ldo ha.:fA alg•mos eiglo~.
Con exc.,pci6n de un riuc6n eo que se elevan rústicos
paredones sobre pedazos de b6veda medio de,plomadaa,
y en donde estrechas l"entanas se adornan con roaarios
de tomates afillnzados á los alft&gt;ízares, lus orillas de esta
plataforma aparecen casi corl.adas á pico, por encima de
una ruina de jardines y viiledos.
El terreno sembrndo d~ montículos, en los que crece
una yerba ruda y rara, e!'tá plantado de nudosos olirns
de copas grises, 11 través de los cuales se distinguen laa
aguas del llfed iternfoeo.
En dlrecci6n de San JW1n, entre follajes dfc encin~
verdes, laureles y ci9resee, ee dejan entrever las dorada.~
paredes de una ruina rnmaoa y la fachada de 11.D&amp; 1·ifla
color de rosa.
Cuando la bri,¡a del mar murmnraen los llrbolt:e, cnando la luz inllllda de tintes aterciopelados las cimas de lea

montañas que cierran el hori,;onte, surge en este p1·0mo11torio la ilueión de uo pa.i@aje antiguo.
~iolet-a babia gustado eieU1pre '\'l'nir d sofiar eobre es•
te obsen·at&lt;&gt;rio predilepto, en la tibia atmúsfora de las
claras m:iiianas de prima ntrn.
Ague! dfa In~ avei; gorgeahan, las cigarras parloteabnu
en toe troncos de los ¡,inos; á los rayos re.~laudecientes
del sol, el aire caldeado parecía ondular sig¡ti~ndo el ritmo de e~tas mú,icas de ¡,:ljarop y di! iusect-0e.
\'ioletn ee había tendido sobre la yerba y las plantas
aromáticas, hoJladn• por el 1)(',o de eu cnerpo, exhalaban eu torno de ell:L fnigancias de salvias y romeros.
,\lgunnf! cabra~ e8calaban las faldas pedrego,as, esmaltando nno de (05 ladoP de la plataformn,
J\ló~ qne nunca, ante esta Umpida maftana, en frente
de est.'19 colinas de una gracia un poco severa, I)l'TO de
un rolor t:1n suave, se de,,pertó en ella In conciencia del
contraste entre 1111 desencanto Intimo r el regocijo de ea•
te paiEaje idllico.
Parucla que 1!e respiraba amor en el aliento de las
planta..~ y en In briea del mar. En medio de esta ex1.'tbera alegría sentfa m:ls cruelmente el peso de su soledad.
En la ,·entana de una de la~ construcciones reag11ar1Jadas de contmfuertes del viejo castillo arruinado, se ele·
\'Ó la voz de una mujer:
-¡Doria! Ten cuidado de las cabras y no te myas ,t correr por los campo~.
Al propfo tiempo, de un alt-0 macizo de euforbio~, vi6
surgir Yioleta., ,¡ plena luz. aquella Doris á quien acababan de hablar,
Ern una muchacha como de veinte aiios, de cabellos
¡iegro~, le'"antados sobre la frente en forma de casco, de
mejillas tostadas, ojos brillantee y boca ampliamente
abíert.a!.'n la que relucía unadoble hilerade b\ancoedien•
tes.
Tenla el busto encerrado en un:i blusa de lnn:i encarnada y su falda color de ro8a cou JJ.o-res, muy corta, dl'S•
hilachadn por In parle baja, dejaba al dei,cubierto Í!u11
pierna;¡ y sus pies desnudos.
Sin cuidarse paro nada de IIIS yerbas eJapino,rns y de loe
piedras ogudns, corría por las oriJln.q de la plataiorma
para im¡x&gt;dir :i !ns cabras que bajasen por las abruptas
pendientes; l.'19 lll\tm1ba dllltd;iles nornbrel! estraiios.

26

JULIO,

1896.

2 ÁGOSTO. 1896.

17

EL MUNDO.

Las amenazaba con la,¡ manos, ee hacía á un lado para
evitar Stll! cornadas, y luego, bruscamence, se revolcaba
en la yerba con grandeR carcajadas y permanecía ali l
tendida, con una brizna de salvia en toa labios.
De nuevo nr, adormecedor silencio reinaba bajo loe rayps brillantes. del sol, y el trémolo de las cigarra,; volvía
d. comenzar en los troncos reeinmus de los pinos.
En medio de eeta arrulladora mú,,ica unida al calor de
la atmósfera, Yioleta ee dejaba apoderar, poco á poco, de
un ligero @opor y ya estaba ~uruergidaen un ~uet1o t( medL.'l!l, en el q11e le parecfa oír el sonido de una flauta rlÍI!·
tica.
E~ta melodía escuchada entre sueños se hizo muy pronto t.an perceptible y t.an ~onora, que acabó por deRpertarln.
Entonce, ~e dió ct1ent.a de que su suelio no era sino la
prolongaci6n de nna senrnción en realidad percibid.a.
-Una ,·oz acn.riciadora subía de los huecos de las rocas,
y con gran sorpresa, la joven advirtió qne esta voz cantaba la popular canción del R11i#f'HDr, aqnel ronde! Utn
conocido en .'iiza que l11 había valido, en la casa de loe
l\Inruverno, los cnmplimentos de ,idal.
Entonces, inclinándose por encima de la cornisa, distinguí(, á un muchacho como de \'einte :tiios, cubierto
con un sombrero de paja en forma de campana, y ve!!ti•
do únic.'\ment~ con una cttmisa y un pa11tal6n ele driLatt·
geto á In~ cadera~ por un cinturón.
Estaba ocul1'&gt;·rn un grupo de mirto!! ~ih-estres y cantaba, á plenos pulmoues, como un himno á Eros.
Al sonido de esta canción, Doria ee bahía incorporado
y se balanceub11 como uoa amapola en su talla.
La c:mcióo lanzada á toda \'01. bajo 10!! encino3, era,
indudablemente, w,a. eeñal.
La muchacha se eeperez6 con inaolencia, ealtó entre
l.ae piedras que rodaron y ee eeq11iY6 á través de las
roca@.
Yio'cta vi6 sn cabeza y su blusa roja desliiaree en•
tre los accidentes del paienje, y poco después, el rumor
de 1111 be,.o la hizo saber qne loe enamorados se h:ibfa.n
reunido bnjo las encinas verdes.

de

FLORDENIZA
POR ANDRES THEURIET.
(Trnd uclda e&amp;pcolnlmen1:e pnrn ••El l\1 undo. ·•)-Yl UF!traoloneshe&lt;ihns en nuest:ro,i tallere•.

Núm. 6.-Yéanse nuetitros númel'O!l deéde el 5 de Julio de 1896.
Ocultos entre los matorrales como doe palomas en so
nido, cambiaban breves palabras entrecortadas de silencio~.
LaR cahrru!, ya familiarizada&amp;, probablemente, con esta pareja, ha.b{an seguido á eu cuidadora.
Balta.bnn, una después de otra, por encima de la cor·
nisa, corrian en libt&gt;rtad con diecretoe balidOI! y la duro
pezoila de sus pat.M ttsonaba en las rie&lt;lr s.
Una larga medía hora transcurrió durante la cwnl la re-

l'lora de Saint Pons permaneció con el corazón p1lpitante y los oídos en acecbo, completamente dominada -por el
mil!f.erio de este rústico dúo de amor.
El sol a.s~ndfa por encima del mar bordado de lelltejnell\8. Los mstorrales, Isa cimu de los cipr- y de las
enci.naa ee plateaban bajo los rayoe que caían en lfnea rt'Cta y el círculo de lae mont.ailAS se esfumaban en la lluvia
de un polvillo d~ luz azulada.
La campana de la iglesia del!gl"anó eue ecoe, anUllcian-

do la oración de medio día, y, al mismo tiempo, la vo:a
ágria de la mujer, que ya se había dejado oír, se elevó
del fondo de la casucha:
-¡Eh DoTisl ¿Ylu cabras?
Hobo un ligero extremecimiento entre loe mirtos sitvePtree y Doria surgió bruscamente de la enramada. Escaló la plataforma y volvió á aparecer m:ls encarnada que
BU blwia.
Seguida de las cabrae, que saltaban, atra ve~6 d t.odo co-

��9 AoosTo, 1896.

20

2

EL MUNDO.

AGOSTO,

EL MUNDO.

1896.

21
•

-Y ei no se 4eja couveJ1cer, ei rehni&lt;a? ........ .
-Entonces, querida mía, daren,os un golpe de Esta-

do ..• Yo vendré 4 llom1.rte y en sns burbas saldri~ con•
migo. Ya verlis que excelente rodiig6n seré ...... Tti in•
traduciré en nuestro e!rculo de amigo,i y no te fastidial'lls, te respondo de ello! ...... Conozco en hombres y en
mujeres la flor y náUl tle la colonia extranjera y medikl
pars ee:te Invierno una serie de peouefias fie@tas de las
cuales ea hablar, en todo el lil.óml: bailes d~ traje!!,

euadros vh·os, comed_iae d.eealón, piqne--niquea...... Yo
quiero que en. esa atmósfera de placer te ensanchee plenament.e, como una deel11mbradora •Flor de Niiau que
el'l!S. ••.••• Francsmente, exclamó arrastrando á Yioleta
h!ICia un t'l!pejo, una berrno@a muchacha como ttí, no
ee ha'hecho para languidecer en 1111a cueva ...... Yo te
BILC&amp;ré i luz, yó, en un medio e11 que serás f~tl'jada,
mimada, admirada•...•. Ee cosa convenida, ¿verdad? y
tu me autorizas á .IP'rebatarte á ta marido.
Ün relámpllgo de deeconflamia pasó por IO!! ojos vela•
doe de la aeftoT11. de Saint, Pona.
~ munnlll'Ó, in~ntalo!
--l&gt;erfec:wuilente y para comenzar te llevo maJ\ana á
comer conmigo en pdit-romih!. Ponte 1:Íonita, porque tenclreínol ahI al príucipe Kamén8ld, lady Snowdrop, loe
Soliee-Aubllpe y dos 6 tres periodiel.88.
Violeta la aoompat16 hasta la antecámaT11. donde el
Jaeayo ·ia pw,o eobre laa eapaldaa una pelliza del Thi·
1-. Envuelta en el largo y aedoeo abrigo blauco, Eva
pieler, con ,su cabeoita adamada con una minñaeula capota de marabá tenra el aire de una hada burloun y

poco desarrolladas, abría di&gt;11me1mradamente 11ue ojilloe
azules. llenos de perversa-curiosidad, al escuchar ú Fo.nberi qne la deslizaba al oído dos ó ire9frru,esarrie~g11dli@,
yaet&gt;gunibale qm~. en sucalldadde herética, se ,·ería obli•
gada á besar 108 pies desnudos del padre prior á fin de
obtener permiso de enirar áJa iglesin.
Detrás de ellos, Nadia de &amp;&gt;lies-A11bagne frt'fca, re•
donda, apetitosa, como un &lt;l11m,:11n, caminab:i un tanto
sofocada ni lado del pintor )fario J..¡&gt;grand.
Al llegar de París 1l l'tfont.e•C1ulo, con objeto de abrir 1-l
Exposición de pinturas, Legrand se habfo. qued11do allí
para hacer e! retrato del anciano o onde de S&lt;llies- A11 bng•
ne, y, sobre todo, para coquetear con l!II jQ\'en esposn.
En tnntc que duro la subida, no dejalYd de cont~mph1r el
pecho redondo y palpit.ante de su compaiiera, y felicita•
ba 11.Nadia acerca de las perf~ciones plllstiom1 de sn blll!•
to. J..a morena seiiora de Soliee-Aubagne reía, bajando
eocarronameute los ojos.
La última pareja, la que fermu.ba In retag1mrdia, est.'lba
constitnída por el príncipe K1'menski y Yioleta de Sain~
Pone.
Desde aqa,.lla tarde de Octubre en qne Eva Spieler la
encontró en su salón desierto, sola, encerrada y dispuesta
4 un acceso de locura, Flor de Niza se hablatransJignrado
notablemente.
Eva había obt-enido de Honornt.o 11na victoria completa. El marido, RSaltado de improviso, se babia primeramente encerra.Jo en un obf!tinado :mutismo, limitándose
á eVBl!Ívne respuestas. Pero la baronesa Spieler había sabido herirlo en lugar sensible: deepnés de una hábil nJu.

sión 1í la redonda fortuna que Yioleta C«l!tel!ar había lle-vado 111 IIllltrimonío, dióle á comprendf,r que eiota hij11ela
pro,110rcionaba :i la jo,-en el derecho de \'ivir según eue
guat-0s y ~n poRición ..
Jlonorato, ln~tiu,ndo en 1,u dignidad y en ro orgullo de
hidalgo pobre, se mordió los labioE y contestó @ecamente:
-La¡,efiora e.le Saint-Püns ts libre de gastar su dinero
y vh·ir ñ su albedrío. Tolt:re usted, sin embargo, q11e yo
110 participe de ens pl~cercs y qne le di!je la responeab!lidad de en~ actos.
Y á re11gl1111 ~guido, ee l,abía encerrado nue,·amen•
te en •tno e.le sua t•OÜdOI! inf,rntilee, en tanto que la baroneBa Spieler se apoderaba ,·ictoriM~mente de Flor de

:fj· ~~_
:f::~~:·~ 0~.,.~ .
~-~_':.•:t ~ ~~-

f

~~

~~

~

Se

-

.,.,-

~~

~~ ; ( : 1

--

..

- ~ .;

~

--

~~

-~ .

'::

......

•

-~;

.....

).jz.n.

Yioleta se d~quitaba ahora con usura de los prirueros
meses ,fo su matrimonio, pasado~ en la reclusión ¡ en el
tedio.
.f:3ta agua trn.11qnila ~e había repentinamente removido; ahora ee agitaba esp11rciéndose con estrépito fuera de
su cauce.
Al ver la repentina exhnberancia de sus caprichos, ·e1
ardor que desplegaba en l•H phlceree organizadOt! paracelebrnr su aparición en el mundo, la fecunda imaginacióu
con que inventaba cada día emociones nuevas, no se ha•
brfa reconocido ya á la joven phi.cid.a y reconcentrada en
sí mi~m •, qne e~cnchah,-i con 'lparente indiferencia lllil
mercnrialPs de In .. ef\oro.de $:únt-,J eannet y las malignidades de la sei\orita de Colc,mal'I!.

I

)
1

/

\

I•

\

\

\

\

( Crmti11 ,iará. )

temadora.
-'Valorl~jo, beaando ti la aeilora de Saint Pons, y
mallan&amp; nos lallicamoa!... ......

m
~ eapitd1f1.ej1rd, del 2? batallón alpiuo, en traje de
l!XOUT8lónleta-~ de pai'lo escocés, lmirl:ab(,&lt;'l,r.rx,

blua c1e tela gris gorra blanca,-fu~ el primer&lt;, que ba·
j6 di,! enorme 1,,-,icsk qile acababa de parlln!e dclaniti de la
pWaforma de Un&amp; poa¡t,da.J'ÚIIUCL
-Beftoraa, exclamó dirigiéndoae :l las cuatro jóvenes
que reían, aglsiindoae en el lmeriordel velúculo, aqn! r.e,.
mirla« camino de cochee¡ áhora, ser, precieo qne suban
u"8dee , pie hasta Lag~¡ a¡,enae rtondra\n q_ue andar un
cuarto dé hora, y deede aquí pueden ver loe jardines del
IIIOIUlflerio•.• :.• : ••
~ 1- lDUI&lt;!, ayndólas j salir del breuk, una despuét de ot.ra,
Loe hombrea hablan ecbaclo ya pieá tierT11.y l!llCndían
aae piernas ento.mecl.du por dOII horas de inmovilidad.
En tome de IOII ueuraionime, loe coetadO!! pedn-goeoa
élel valle de la Trinidad V-iccor se esirechaban, coronadoe
de delgadoe pino, ailveeU'el!¡ ante elloe, un centenar de
'msroa ~ aniba, al conyento d\l Nuestra Se.llora de LairW alzaba en un clelomayuul su grisácea conetrucclón
caadnda, n campanario cubierto de una ~bumbre
pan\iapda y 8IJII ~,embradoe en eep,smoeu tena..., en donde, al lado '!le IQ1ciprea811 florecían los aunen•
droe, blancoec1&gt;1npl8'iuntlme i\ loe rayoa de un sel de

.r

•

!'-i

1úno.

Xay pron&amp;o toda la buda ae deeparram6 alegremenie
, lo largo del • ~ de cabras que coeteabll. el lecho rocslloeo de an ~ en 41,p nn hilo de agua caía en
caMWJjl)u, bariede mA\orral('II; eepin011 y matu de li·
riolviol~
Sobre 118 ¡mdu de ea&amp;e verde montecillo ee inban las
pareju: laa corll8I faldu claras, la confnai6n de loa corpilloa-de coloréll dvQI, la ,-anidad de loe aombrero11, grandel y redondos, oon gnlrlláldae primaverales, laa notas
enaroadae y amarillu de IOI! parasoles, MOCllbll.u el coaaro de un viaje plante, Ci&amp;eria.
Eva Spieler, ror.agau~ y en plena belleza, abría puo
, la marcha, apoyada en el brazo del capit.án Lejard.
Faube~, el periodista veterano que, en el segundo im•
perio, hábfa gozado de una reputación europea dé espiritual bromista y que aún divertía con sue 1!18lidae humoTiñicaa á la sociedad coemopoll&amp;a de Nh:a, eecoltaba 4 lady Snowdrop.
Eeta, delgada como nn mncbachuelo, veat.ida con un
,raje entallado que oprimb sn seno lil!o y sue caderas

FLORDENIZA
, POR ANDRES THEURJET.
(Traducida espoclahnonte para "El !Hundo ••¡-nust.rª~ione h
•

~

s

ec.,

h

·

as en nuestros talleres

Núm. ll.-,éanse nnestroe números deede el 5 de Julio de 1896.

-

. ...:;;~

~~-

-

.

.

.

', s

Nunca se hubiese podido cambiar de piel más rápidamente y arrojar lejos de sí las muletas: La sei'lora de Saint,.
Pone se había convertido en una semana en la proft1túmal
/,,_•iwty á la moda, en la eoberana de lae fiel!tas de Niza.
Su nombre aparecía todos los días en las crónicas de
ecoe mun.dAnoe publicadve por la prensa. Se daban mi•
nucioeos detalles de su~ tocados, ee alaba!:&gt;a BU audaz originalidad, lle ento1nban loas á su talento de cantante y
de actriz; loe peri6dicoe se hacían líricos al hab:ar de s119
•ojos aofladorea y sus hombros lilialea.•

Se la veía en todas partes: en las carrt1raa de caballos
en el Tennis Club, en lae representaciones de Monte-Car~
lo Y de la Opera 11:nnicipal, en donde ten fa s11 palco. Con
excepción del lunes, que recibía en la calle de Carabacel
á lo mejor da la sociedad mundana y bulliciosa, ae encontraba eiempra foera de su casa.
Hubiéraae d}cho que trataba de recobrar en peqnelias
monedas de placer, la suma de dicha que en vano había
~dido al amor. 8e permi~fa 1-88 m'8 eM:abrosae incoueecuenciae; desafiaba aarcál!ticamenteel qué dirán, y arras-

•

traba á 1118 más oaada@ correriae á las dam8! y á los cab&amp;ller~ de su intimidad. Se aeegurabaquedurante las fiestas del Carnaval, al salir de una maecarada, había ido á
cenar con sus amigos, al R,1&lt;t,wra11t hmwai, proxima de
J_uliana de Domfront y Cristina de G11rg~, ~ que habia
EJU rnbor tocado su copa en la de u110. de estas dos cortesanas de moda.
A ella íué, naturalmente, á quien le ocuni6 la idea de
ee~a peregrinación galante al Mona,terio de Laghet.
Habfala parecí.fo ingeni080 pasear á. SU8 amigoe y sus

�9

EL MUNDO.
Deepués de un nito tn la abovedada lh•nda en donde el
coquettr íns á tr:1\· to de loa clilnstros poblad01! de conlepadre
Cipriano v...ndin ro~ariue y me,fallM, mezclando á
eionarios, d los qu acud!an l0t: peregrino ú 11rrodillarst!
1,119 o{('rui; comercia le,, conEide~ctm,e~ polltica y tlm.y hacer peniu-ncia.
dns cont n, los re,·olacionnrios, la b.inda so lan2ó po1· el
Debían comer en la pnsndn qne se encuentra !r nte al
con,e11to, jntcrnaree d pie en lB Turbia y desde allí, re- el'¡;undo \'estftnlo, y al deFembocar t&gt;II el atrio, BP dt:tu·
\'O ante un placa de mnrmol negro, e,npotrada en la pagreear á .Monte-Cario por el camino de hierro funico.lar.
red, y en la que ~e leía, gnibR,la en estilo lapidnrh,, una
~Oonlleee asted, decía Violeta ni príncipe Kameneki,
, r¡ne caminaba eolicitamcnt.e á pu Indo, contieeo nste&lt;l qne larga iJ1cri¡,ci6n italiaua:
he tenido WJa feliz ocurrencia y qne el'ta "xcursíón camQ11i
pestre re•nltJ\ verdaderamente encanradom ........ .
La maltirvz ,Trl 6 ,o,1r:o JB.;!1
El joven eslavo, de esbelto cnerp&lt;.&gt;, apa@ionndo y die11CARLO Al.ttERTO
tro, nJihibase la punta de un dedo en eu bigote rubio y fijan•
Lmciatí
i
t:&lt;ll11pi fu/ali di 1\·00·,mi
do en so compañera una aznl minida arrulladora, la re•·
•
Soitara, i~1Mt" t~•tlanl'" ...
pondiú con una voz ligeramente gangoi;a.
(jui
~señora, cualquier pa!!eo al lado suyo l't.'Sulta encanta•
PianAe h cnmmuni ~t·ia[)~tr,·
dor, y por mita que el camino ~ea en extremo pedregQSo,
E
111,hand""ª'"lo
c-0/T,. ¡,r,sn,w. r I~1lii,
e~ una delicia subirlo con nsted, y todavía será más de•
.Ye rm:t·mnm,,nc.lcu'n i dr$li.I1i
licioeo ei acept.ara mi brazo.
, ll J&gt;afrodt,i&lt;&gt; d,[1., J'ergin,· i\fo,lr,.
-Gracina, prlnci~. me gusta tener en libertad mis
monmientos, y adem1íe, he obser\'ado que cada \'eZ que
-¿Qué significa ~sto·t prfgnnt,6 Violéta al capitán l.ehe aceptado sn brazo, ha abo~ado ueted para estrecharjard.
me el mío mis de lo razonable.
-&amp;!ta.placa ha Eido conPagrada á la memoria del re,y
-¡A.y! Ea el único modo que me queda de expresar mi
CarlOll·Alberto. ~puée de la derrota de Novara, cuya
ternura, ya que Wlt.ed me prohibe hablarla de ella.
[echa aparece, :?6 de Marzo de l!W·), el mooarca pw-ú ~11
-¿Para qné? Las declaraciones de &amp;mor son necesaria
última noche en tierra italiana, l'n el mo11aijterio dt! Logy tontamente banales ......... u~ted miemo, Knmenehet; comulgó aqd y partió paro. su destierro voluntario,
ki, cuando habla sin esa preocupación, es interesante y
deBpués de halll'r abdicado en favor de \ícwr Manuel.
hasta ei-piritn&amp;l; pero tan luego como le ocurre \'Olver d
La explicación del capiuln habla puest-o 1l. todos scrioo.
las andadM, se h11ee neted estúpido .•....... No me tenga
Sus ojoe contemplaban 11111 paredes grisen del com·ento
rencor sl le impiJo expreenr tan necias vulgaridades.
y el am;ter,, rnlle que domina el monte Ag,-1.
-¿Entonces, no cree neted en el amor'/
La imagen de aquel rey cabnllere,co, arrodillado en la
-81, pero pienso qne es una Horrara que no nace en
soledad del claoetro y bebiendo en él con resignación el
los caminos carreteros.
-Gracias por la comparación ...... En fin, ¿no cree us- caliz de la derrota, pasaba delante de sus mirada.e y melancólicas relll'xionee snbíAn á ene cabezll!! ligerae.
ted que la quiero?
-¡Pobre príncipe! auspir6 la seneible Nadia de :,olies
Lo miró de soelayo y sonrió irónicamen'e.
Aubagne.
-Creo que le gneto, lo que es muy distinto.
-Abdicar, dijo fl pintor, es ley qne se nos impone ú
-Llámelo usted con el nombre que guste, pero dígame
todoe, en cierto del!Ceneo de la vida¡ abdicar á tiempo, es
lo q ae es preciso hacer para pgradarilL
la B&amp;biduría de loe reye •.........
-¡Oh! Sería precieo reallzar set.os heroicoe, inespera-Y puede asted anndír, continuó Fauhert, r¡ae ei,ln
dos, inverosfmilea.....• Por ejemplo, cuando nOII enconve&amp;
se habla puesto realmente grave, que es tambi.--11 la
tremos allá arriba, pedir un padre franci8C8no y confe•
sabiduría de loe artistas y de las mujeres...... Sl, agregú
sanie ...... Quizú entoncea me viera yo tentada de comegninando los ojos detrae de sus párpados enrujecido~, sus
ter alguna locura .•••.• por imitaci6n!
--..'.:e burla~ siempre! ......... Ya sabe qne soy cis- tristes ojoe en lc.,s q11e flotaba, con el recuerdo de los
triu11ío11 de otróll tiempos, el CSD88ncio de las mismas alemático.
-¿Y qué? .•...• Ael reeallaría más l.'jemplar., .... Por lo grías repetidas haeta la saciedad; 11(, renunciar antes de
demils, yn hemoe llegallo, y precisamente veo á un fran- que es~é noo camado y ridículo, cesar de producir antes
de 4ae el público eet.é ahíto de nuestras obras, retirarcisoano bajo el pórtico ...... ¡Coneúlteee ol!tedl
Habían llegado en efecto á la plataforma que se extien- se de la escena antes de las primeras arrugas y los pri ·
merOll desdene11, esto es lo que debemoe hacer todOB .....•
de anti.' 188 doe posadna y el monasterio.
Ya las primeraa parejas se internaban por loeclauatroe, y Jo que, sin embargo, no h.acemoel
Violeta de Saint Pons lo eEencbaba con un reflejo de
guiadae por Fanbert que ae habla improvieado ('icerone.
Laa part)dea de la capilla, loe tabiques y las b6vedall de irritación en 101! ojoe y un pllegneaarcáetico en los labioel
-¡ Abdlcarl peueaba, cuando se siente venir la ,·ejez y
ambos veat.íbnloe lMIDli circulares, ae hallaban cubiertaa
de aencillaa ofrendas que recordaban los milagros reali- la saciedad, sea! Pero experimentar 8Bta necesidad en el
dintel de la ju,•entud ea inicuo ........ .
zadoe por la Virgen.
Tal era EU suerte, no obstante .•.•.. ¡,No había abdicado
.Algunos peregrinoo habían 1uanile11t.ado lll1 gratitud poT
:medio de riCOII regal011: corazonea de oro macú:o, coronu ya SUB e11peranu,, de amor y bebido prematuramente el
engarzadas de piedras finne; otro11-máe pobres ó mcn08 calis de loe amargos desalientoe?
Sus miradas, deseucantadBB, tan pronto erraban hacia
agradecidoe--i!e ~1ablan limitado :t colgar modestamente
de los muros inútiles muletzui 6 manos y pies módeladoe el fondo de la garganta pedregoea cnyos delgados olivares ilumiuaba el eol con un gris roeáceo, tan pronto aeen cera.
En medio de un arco, entre empoh·adas estampas y
cendlan hacia la árida desnodez de l111! colinas, en donde,
pequeilaa embarcaciones, el pintor ee!lal6 á Bue compa• de e11pncio á eepacio, la esbelta eilueta de un pino se desf\er&lt;&gt;11, un011 botines de mujer, dOB sapatitos de terciopelo
tacaba sobre el a.zul del alelo.
granate bordadoe de oro, de altos taconea, y tan diminn•
Se preg1rntnba extremecida a.i BU exietencia e81.arín cont-0!! qne .ié1,dolos se pensaba sin querer en loe lir,doe piedenada ó otras obdicacioneB más crueles t.oda\"ía, y si,
cesllóol! que debieron ocuparlos.
como Carlos Alberto, subirla nn dia este escarpado cal-Hoto ,irtmgeJ eeclam{, Lndy Snowdrop.
vnrio para ir, antel! del destierro, á depositar 8UB postre-...4¾.&gt;norae y S{'l!ores, dijo graYemeote .Faubert con to- ras iln&amp;ioneH ll lo,i pin.utas de la virgen de Laghet ..... .
no de ,.,r,ro»c, el rol-O que ueledes contemplan y que les
Do nnevo un ímpetu de rebeldía la conmovía ...... Si el
parece tan mnnclano cuant-0 inesperado, CR la oÍl"(&gt;ndn de porrnflir era dudoso, tenía cuando menoa el prese11te en
una liermoea y honrada dama: la condel!a Raroni. Es· eue manos ...... ¿Por qué no apro,·ecb:u lna horas que !al·
w z-spatill1111 de Cenicienta han tenido su papel en nna t.aban pnra extinguir el plazo y tomar parte en 10! plaa,·~ntura galant&lt;-, y para dar grnciat al cielo, cuya gra• C:,..ffi! y en lns P112iont'a de tJSte mnndo? ........ .
cioea intervención la libertú de 1m gra,·e eecándalo, 1A
-Sefloree, intem1mpi6, nada tan mal sano como·filo·
condvsa ofreció humildemente :l. Nuestra Eeilora de Lag- eofar en aynnl\$.,.... Me patt'ce que deberíamos almon:a.r
Jiet el cuerpo del delito.
y tomar fuon:as para snbir hRl!l4 la Turbia ...... ;:;iganme
-¡Oh! ind,cd! murmur6 lndy ~nowdrop, /10,11 •/1!J("l:inp! los s~ru-at.c,sl
-¿La pArece d ll8ted .-xlrailo·:· replicó Hencillamente la
La siguieron 'lodos, tan cADsados parecían de --haber
.1,ellora ele Jolie&amp;-.1.uhagne¡ yo encuentro todo ello mor peru;Anecido e"ríos por tanto tiempo, y ee instalaron rui;o:it ural y hobi!/',e hecho otro uin10.
dosiunen\e bajo el eenndor de la poenda.

.A.GO~TO,

1896.

l..'\ barotwsa , pieler maniíestó qne se encargarla de
1~. llabia traído s11 máP perfumado ..-i-&lt;1-J.iz!,om, y en tanto q11e se qnitaban !06 pasteles y los M1,dwichs, corrh\ ~
IA cocina, se nrrnbujú en un delantal blanco, y oons:igr6ei, concienr.udamenle ,t \'igilar la ebullición del ogua qne
mnrmurnba en una tetera eu.•pendida encima de. una candela de encino verde.
Ev1t l'!'taba encantada de hacer el papel de ama de c,asa; pero cuando YOI viú á aparecer, con fa.q m~jil!as encnrnmlas, loe cabeUos re\'oloteándole en el aire y hubo llenado en redondo !na tazas, aiotieron qne su té sabía horriblemente á humo, y por unanimidad ee declar,, intu•
wable.
Por fortuna el vino de AI'Li del hostelero era exquisito,
y 1:slo 1110,cat,, dorado quechi~penbn en loe rn~os, los com•
pensó awp)illmente. Una bnlliciosa a]~grla f'e ele.-ab:i.
del ci,nador. .Las copas y las risas r.-eonal-an, mientras
qne en 101! alrededores los aldeanvs agrupados, eepiauan
con ojos rnaliciosoe á aquellos sefiores de ademanes lltre•
vidoe y tí eqnellns hennosas damns q11e tomaban por cort.e11anB.i-l., ....... .

Acababan de dar las cuatro en el reloj del convento.
LM par&lt;'jas et desparramaban de nuevo por el camino
qne conduce ,í In Tnrbia. E,·a Spieler &lt;'harla con el capi•
Lfo Lej.ud. Ln morena y de~cocada scllora de Solies-Au·
b!lgne M, apoya más tiernamente en el brnzo ele Mario
Legnmd. L.'ldy Snowdrop, de piernBB 11.ac.."\8 é infatigables, l!C ~ien.ta en cnclillae y se pone ,í hacer un ramillete
de 111,.,.,,.¡u.,,; abandona muy pronto al \•iejo Fauhert, qmt
n&gt;nuncia ti seguirla y se va dando zancadas b:-,jo l~a rayos del sol pcmient-e.
Cuando ae encuentra solo consigo mismo, d antiguo
,ividor piérrle fiOJo eu brío; 51111 faccione1! se alteran, anda
cou paeo YBCilante y cae en una eepantO!!a trieteu.
El príncipe Kameneki se acerca á Violeta, que camina
solitaria:
-1..!I co~ta es larga, insinúa socarronamente, ¿quisiera
asted nceptnr mi brazo?
-¡Siempre la mÍftma canción! cont.e!lta ella contrariada. ¡,Me trae uet,ed el certificado de confesión?
-No, respondió en el miKmo tono; prefiero confol!arme con nP.l,ed. Me permite que In abra mi coraz.So?
-jDioe me libre! l\ie daTla mucho miedo enredarme
allf con lasenora de Girelle ...... ¿No ee de ella el coraz.in
de usted? ......... Se me fignrarla que iba á trasegar en ..1
cajón donde guarda eus misi \'al! amoroana.
-Mal~Yoln! ......... Bien eabe usted que ya no la voo.
-Ent.oncee ¿ya no le gnsta at usted?
-Ya no existe para mí; la he bastado á usted aparecer en mi camino, para borrar absolutamente lwn.a la.
sombra de en recuerdo.
-Esto significa, en buenas palabra&amp;, que un clavo saca otro clavo ......... ¿Sabe usted que no las tengo t.odait
conmigo?
-¡Ohl usted ea otra C06d muy distinta)
-sr ......... yo? Llamo la atención por la novedad; soy
la flor cnyo perlume no ee ha desvanecido, el fruto qu"
pende ele la rama, ya maduro, y qne nadie bu. tocado ...•.•
.Adivino las variaciones de net,ed sobre nn téma qne 1.,
es tan agradable, ¿Por qm• quiere usted que me arriua•
gne á correr la misma euert.e qne la señora de Girellc?
-l'orque, exclamó el príncipe poni~ndo~e eerio y co1&gt;
11D resplandor más tierno en sus ojos azules; no l!8 1111e11pricho lo que usted 1ne inepira, sino amor, un amur en•
traft.able y p roíundo ......... ¿!-lecesita Ul!ted pruebas? S.•}"
libr .., p&lt;&gt;..eo nna mediana fortuna en RWLia, d.Í\'1írcie-i...usted de su marido y la prometo hacerla mi espos:1.
Su acento era apasionado y sincero. Violeta se •iuti ·,
conmo1·ida con eu8 palabras y dulcificó nn tanto nu w1•
mda.
-¿01 vida neted, dijo, qne entre nosotros no se ro,np
el matrimonio sino por In muerte de uno de los cú11y11•
ges? .Ade.m:ls, somoe cat.6licos, querido amigo, y 110 ~-1mitimos el divorcio ......... Y luego ...... y luego (con ge,..
to de niña malcriada J 1&lt;1e. baat.a con la experi~nciB q,,.,.
tengo del matrimonio.
Los ojO!! de! jo,·en expresaron un aaombro mezclad,,
de tristeza y deseoe.
-¡~le deéeepua u~ted! murmu.ró! ~~ué bo¡;o eHLtm•
~es?
-Vuelva UBt.ed con la senora de Girelle. Tiene el h.-•
bito de e,;as coe~, y será con W!ted mny indul¡;ell\.,.

9

AGOSTO,

1896.

-¡Pero si ya no la quiero!
-¿Entonces la ha ouerido usted alguna vez? Creí que
había aido sólo un cnpricbo.
-¡Dios mío! Era un afecto externo, á Flor de epider·
miB, si me atrevo á decirlo llllÍ. Ve.'l ust.ed, 8abina tiene
el diablo en el cuerpo, ee muy talamera, muy seductora....
-¿De veme? replicó Violeta con la vo~ alt~mdn, y un
relámpago pasó por SW! oj&lt;J8 grif!es.
Después, continuó muy animada, casi con tierna en•
tonación:
-t::et.ed me hn prometido confesarse conmigo; puee
uien, cuéntemelo todo. Dígame usted cómo comenzaron
sue amores y cómo terminaron.
La misma curiosidad pu111,ante que antee la. impulsaba &amp; espiar los n\sücos amores de Doris y ea mú~co, la
11tormentaba en eee momento y la excitaba ,t provocar
IM confidencias de Kamenski,
H11y en todo hombre un fondo de fatuidad que cualquiera mujer intelígent.e puede con facilidn&lt;l explot1&gt;r.
Parte por \'anidad, parte también porque pieusa despertar así el deseo del pecado en el corazón dormido de
In eeilora de Saint-Pons, el joven eslavo se deja arrancar poco á poco hasta loe cletalles de sus int,imidad~e con
la eeñora de Girelle.
Ha logrado tomar el brazo de Violeta y In cou\'ersación
la interesa tan vi\'amente, qoe no Be opone il ello. Estrechamente unidos, cnai tocándose las cabezas, van por
las calles de la Turbia, pnenn inad,·ertltl:lmente debajo
de la torre de Aagusto yie unen á aue coi.1pbñeros cercs
ya de 1~ estaci6n del funicular.
Nadie se detiene en la terraza para n&lt;lmirar 10!! ptnto•
reecos recortes de la costa, ni las montafins niv011a.• que
se escalonan por encima de \'intinilla, ni la regia majestad del mar empurpurado por el sol poniente.
Todos está~ saturados de pai@ajes; el espect,ículo de
las bellezns naturales loe hace indiferentes, y se apres11m11 ,i subir al primer tren que regresa á ~Ionte Cario.
A eu llegada, mientras el capitán y ful.menski se apre•
auran á ap&amp;rtar una mesa y pedir l'\ comida, las eefioras,
acompafiadna de Mario Legrand y de Fau bert, \,In á dar
una vuelta por el juego.
En lne sal \8, en donde los sofoca un olor acre de ema.n11eionE'8 homanll6, ee ve Botar nn polvo impalpable bajo
la luz de las J,imparas.
Lna mesaa eetdn rodeadas de trip!ee filas de j11gadores.
En confusa barahunda resuena el ro ido de monedas mezclado al repique de las bolas rodando en la ruleta y se·
guidos de la voz ronca y maquinal gurrupil'II que anuncia el número.
I..adY, Showdrop y la seflora Solie11-Aobagne, que son
eupersticioeaa, apuewtan un luis al rei11ti1&lt;ri1, fecha de la
enLrada de Carlos Alberto al convento de Laght, mientrae que Violeta y Eva van en busca del barón de Spieler.
Por fin lo encuentran eentado i1 una mesa del centro,
apo~tando febrilmente á la columna del 82.
Eva Jo toca en el hombro con el extremo de e11 mano
enguantada; él se vuelve nerviOBamente, 9115 ojos gris08
reconocen il en mujer, y una mueca de deBBgrado contrae
BllS labiOI! pálidoe que, como un paréntesis, encuadran
Bll.8 palillas rubiu.
-¿Qué haces ah!? pregunta Ja baronesa.
-Déjame, gritó con impaciencia; me \'88 :1 eepantar la
,suerte.
Rueda la bola y sale el 36.
-¡Ya vee lo que te decía! grufi6 él volviéndola las espalda!!.
-Ya sebes, replicó Eva impertnrbable, qne coruemoe
en el Grat,d lfoi&lt;l . .Allá ooe encontrará&amp;, si re acuerdas
de nosotras.
La con ven;oción de los dos recién caeados, terminó des•
puée de est.aa breves palalira.!.
Violeta, canPadrl y loca, se l!Cnt&lt;'i en el diván central y
le.a palmerna, cnyBB ramae empolvadas han sido tel!tigoB
de tao Yariados lances, ,'"Bu á presenciar ahora una Eerie
de meditaciones desconocidas para. ellns.
La seilora de ~aint-Pons, indiferente :1 cn,into la rodea,
cierro los ojo,, se reconcentra eu sí misma y Ye desarrollanie el cammo blancuzco de la Turbia, donde, herido
por el sol poniente, el prfocipe Kamen.ski, elegante y artero, la murmuru confidencialmente al oído la historia
de e-us relaciones con Sabina Girelle, tan zalawem y t.aH
eeduck&gt;ra,

EL MUNDO.
Con un amargo dejo de trist.eza, la B!&lt;carba el cora1.6n
el torcedor de los celos. Se compara mentalmente con
Sabina, y encnentra con íntima Mtiefaceíón que posee
una indiscutible superioridad sobre la que la ha precedido en el corazón del príncipe, a1ín juzgada puramente
destle el punto de \'Íl!ta del extedor y del aparato.
Está convencida de que, l3i lo pr..,tendiem, podría atar
11! joven Kameneki c.on cadenas más firmes y dnraderll!!.
Pero ¿á qué aepira·1
Según eu costumbre, sondea \'alientemente el fondo de
su corazón y en él descubre nn germen minúsc11lo, como
el embrión de un de-co, de emociones no s.en~iila&gt;!..
¿ror qué no había de dejar que e;e obscuro germen se
desarrollara libremente? ¿Por qué ae había de detener
ante escr1\p11!oe quaá la, otras no a9ustan?
1
~o haría ni mú~ ni menos de lo que ellae hacen. Por lo
pronto, la maledicencia no ha de respetarla en esa sociedad donde b.aenrrado, y donde nadie resiste 11 la~ t.entaciones y á los caprichos.
llasta ahora ee ha limitado á inocentes coqueteos, y sin
embargo, indudablemente ya le se.iialnn un amante.
Si corre los mismoa riesgos que 8118 amigas. e~ jnl'to
que se aproveche de los beneficios de en sitnacion, que
satisfaga intrépidement.e aa deseo de emocione~ nuevos,
y que apure hasta el fin, sino la alegría de amar, por lo
menos lt\ \·oh1ptnosidad de ~er amada.
Con verdadt&gt;ra ob,,esión, la imagen de Kamenski, elegante, 7,alamern y solicitada por toda~ la,, mujere~, se
yergue ante sns ojoe, y lrnll sonrisa misteriosa e.e dibuja
en sos labios.
-¿Q11é. al1cede, Yioleta, te eeth riendo con los ángeles?.. .... ¿\'ienes? Ya eon lae siete.
Flor de Xiza, estremeciéndose, abre loa ojo~. Eva está
cerca de ella, yatráe se ven Mario l..egrand, L,,dy :Snowdrop y ::,;'adía, que In sefialnn btirlouamente al _periodista
Taubert. Este la toma del bra:r.o y todos ae dirigen 11!
atrio.
Media hora deepué11, la banda ee encuentra en uno de
los salones del Graud Hot,l, al rededor de una mees
oblonga, cuyo mantel está salpicado de florea. Lna rosas
de Niel y los usrcisOP, después los nnrdoe y IBB ,ioletn,¡,
los claveles y las madreael\'11!!, regocijan la vieta con la
gracia de sua talloe gráciles y la harmoniosa gama de sus
colores dillCretamente fnndidoe al resplandor de.las luces.
Un perfume suave y embriagador se exhalaba de eua
corolas esparcidas al eca.~o.
El barón Spieler ba faltado á la cita, pero decidleron
que no se le eeperar!a y nadie parece lamentar en ansen-

cia.
El mmií, diee~rnmente arreglado por Kamenski y I.egrand, es il l., vez sustancioso y exq11i6ito.
En lae garrafas helada.e, el SparHi119 Mo.•&lt;lle, alternando con el R11·rl,rrr. Las mesas de los tres salones están ocupadas; lae e&amp;pel!as alto1n brae apagan los pnaos de los ,miitres ti' /tot,l.
Al extremo de las piezas y separada por biombos lumin08-08, una orquesta de zlugaros ejecuta rordiú y valses.
La música, una veces snlvajemente fogo53, otras hlnguidamente Ppasionada, llega por soplos lejanos; los acordes, o(doe como en s11eñoa, afiaden nn l'Xtraflo sazón
e;;;ótico á la embriaguez de los vinos espnmosoe y de las
flores esparcidos.
·
Las mejillas de la~ s~norae Re encienden; sus ojoa toman
un brillo fosforeecent"; sus risas tienen enton11eionespro•
\•oeati VllS. Sólo la cara de Lndy Snowdrop, amarillenta
como la de un papagayo, permanece imp!ISiblementen..•
mlitica.

)lario, estimulado por lo esquhlto de loe manja,u,
aventuro. gobre el amor y el artll paradojas brillant.es, qne
contesta el pr(ncipe Kamenski.
El jo\'en eslavo ha advertido que el tono elegia.co y eentiment.al no le farnrecía en llU n~gocio y ha cambiado de
tácLíca.
Platica ahora con cierto abandono é. la vez familiar y
alti-rn. 811 bnmorismo, medio astuto, cáuslico y lleno de
imágenes, poético con sus puntas de per~eraidad, ejerce
en loe convidedoe, y principalmente en lae mujere~, una
especial seduccjóo.
'
A cada momento \"ioleta P.e fijnen él y lo e;;cucha, mascullando una [lor con los dientes. El velo de bruma que
eclipsaba ~us ojos griaet!, se dt!dmnece poco ii poco, y ya
dirije ol príncipe una ~onriea alentadorn.

23
Se sirvieron lt,s postrH.
Fauber~ que quiere tnmbi~n tener ~u parte de oración,.
emprende una de sue ordinariW! tarells: se le\•anta, y co1r
gra\'ednd briMnic11, pronuncia on brindie campnesto de-"
sílabas incoheremes, pero qne por la mímici\ y las ent&lt;••
naciones prndeutemente elegidae, i111ita con socarro,~eria
espiritual los ,1,;-,:ch que los ingleBes acostumbran ·en ~n••
banqnt&gt;tes oficiales.
Animndo por los aplanaos que e~tnllan, sigue con un
brindis alemán, dentro del mismo estilo y con la misma,.
serie de onomatopeyas. Gt!~Llcula con tal arte la pedante·
pt&gt;sadez, el ~nfasis estirado, el senlimentali.mo lloro~oclel teutón, qne cnalqniera creeria e~tar oyendo ,t un pro•
fesor de Bona y de Heidelberg orengnndo á su~ colfg:te·
t:n una ceremonia univen-itaria.
t:'1111 exploei6n de rie.ae premia al orador, y con la ayn•
Ja det rl,,,mpag,1, sube la alegria á Sll m1ie alto rliopaoÚ!l
y una racha de locnra smta á aquellaa cnbezas excitadas.
L.~s ,ocra se eleYan, las 111irada~ ee buecnn. Eva Spill•
ler lnnza un puiindo de roeas á In cara dE-1 cnpiti1n L,,¡¡rand, qne conteEta con un manojo decla\'eles.
A poco entra u tl. saco en los llores de mantel¡ los mudos, laa anémonas y los clavelt:a Be cruzan por encima,le
In m~sn, y aquello es un comuat~ de ilorei, en toda regla.
A fa1·or de este uimulto la señoTa de 8aint Pona tomn
el ramo ele ,•ioletas qne ma.qcullaba y lo arroja bruscamente,\ Knmemki en mitad del pecho ........ .
Es tarde, los salones eet.í.n casi desiertos y rnn i1 tomnr
el café al 11ire libre.
La noche está tibia y azul; el cielo hormig'.lt&gt;tl &lt;le ~sLrellas y la bnnda muy alegre corre á lo largo ele los jaTdines
i,mbal•amados.
Mnrío L~grand toma del brazo á F1111bert y lo felicita
cordialment.ll por so buen éxito.
-;.Se burla usted? replica el periodista con tono enli-e
lisonjendo y mohíno ¿O'.nno puede neted creer, u,;ted, nn
verdadero artista, que doy algún valor á eeo1 jng1ietes
paRndos de moda? Me avergüenzo de' ellos cuando eetoy
solo. Pero bah! mi rl!f!Oluciúu está t-oruada y prccuro hacer mi oficio de payn.l!O y sirvo ,t eatas locas, dh•ereiones
qne están á. la altura de eu gusto y de su escBl!o entendi1.1..dtmto. : No tiene usted idea de su l'l!lética! Acaba 11Sted
de oír aus converaacionea¡ ea un montón 11.t, · oropel, in•
consistente y hueeo; eRpllJlla para hacer bnrbujt\S. Sns
espíritus corren parrjas con el medio en qne 1·iven. Vaya
usted á su casa y verá de cerca en elegancia y su lujo engallador. Todo es allí decoratív:., y aparatoso; el marmol
eti emico, loa emulros de maestros son infectas copi1111 ita•
lianas, el mobiliario de pacotilla y loe t,ihi'/()f3 f11l@os parecen sacadoe de un bazar de ocasión y 1\ "ªº e.-t.íu de~• i ·
nados, al bazar! Y además de esto, lamonomaníu ficticio,
la habladuría insaciable de gentes que solo tratan del buen
parecer y de engrandecerse mutuamente por vario,i arLÍ·
flcioe. Podría deciree que ln coloración subida del mt&gt;dio
día excita los cerebros y los conduce á ~•xagerar el valor
do 1118 peraonna y 1811 cosas. Es necel!lll'io, ámigo mío, oo
ver l'!!n sociedad &amp;ino de prisa y á dlawmci.a, como los
fref;(;os italianoe con que decoran eus villas los senorea
de ~i2a......
'
Llegó la hora de t-0mar el tren de Niza y los Pxcnrsioniet.aa ee dirijieron por parl'jlll! á la estación, :i. travé• de
loe jardines cuyos camellones de plantas rnra~, por miedo á las escarchas nocturnne, estnhau cuiJadosameate
cubiertos con lona embread:\.
Kamenaki tomó el brazo de la el'ilora de &amp;ii11, Pone y
poco á poco se (neron quedando atrá,.
El enamorado pl'lncipe, que vive t'II )lunle Cario y Ye
acercarae con temor el woment.o dti lu ije¡¡umcipn, no
quiere despedirse de Yiolet11 sin i;alJi:r dtfiuiti ramenl&lt;l
,, qu; atenerse.
--UNtedsal&gt;e, murmuró, qne guardé car1ílo,u.111eute su
ramillet.e. Permitame c,·eer que nu lo dehu sulome1,te ,,
la casualidad.
Flor de :S:za pensaba que la culocab,1 en ,ituncióu dt!
dar un paso peligroso y "" primer muvi 111i.,11Lo iusUuti\'o
fué de resroccder, pero t-Od,wfa .-stuba bajo la iufluencin
de las excitnciones del banquet~.
Lo tibio de la noche, el mist.erio de los jardín~~ qui,
at.ravesaba apoyada en los brnzos clt1oq111:I jn\'en, la u,ú.
aíca de una orquesta instala&lt;ln en la terraza ~ la.galería
Carlos HI, la inclinaban á moslr-,1,-,,e clemente hllcia el
ena"llonldo, coya \·oz arrullatlora acariciub1 rns oídos.

�-.·01&gt;rofood1Cemoe nada, repllcól.aclirUcamente. ¿Tic•
nen~ mi• violet.aS? G~rdel11s.
-Pero ¿dlgamo w.ted iqniera que con ~l fiol'et! que
la han dAdo l!1l nombre, me llcwu tamblt!n algo de au conu6nT
-Pide ust.:d demasiado ...... Y llegamos , la tnci611
y el eiuo poco aprop6!1t.a para semejantes oonfidenclae.
-LA ruego que me indiqao un din, una horu en que
¡IOdamoa llablnr tranqullllmeni.e.
-Los lunll!, en mi Cll!!:l1 me bailará 11eted siempre á
us6rdenes.
-~!, exclnmó monitlcndo y dej1111do el brazo d Yiole•
ta; con e, mont.6n de tontería d u ,·iai1Jl8,
Y lnego, nrrebatándOIIC la LOmú la, dos manos que a pre•
ap11.5ionndamenteen la sombra.
-;o, continuó, quiero una hom qoc · pam mí 1!01o,
y no permitiré que ~ted ee ,·aya, untes q11e me In hnyu

9

EL MUNOO.

24
0011901:i,

y

rlbió en la capa de polvo:

eoe carnctéres.

nio• en grue-

AGOSTO,

1896.

J6 .AGOSTO, 1896.

ELMUNDO-

-E la terc ra vi&gt;z qnt! ,-engo á tu casa, sin te.ner el
gueto de encontrarla, dijo la condesa.
-Yiolet.'\, respondió él aturdido, lamenl.llrá vivamente que usted n•) In haya encoutrado.
-¿Lo crees7 l'ue!I no lo parece, porqn~ no ee apteitura
á pagum la., ,·islws. , \!ncho (18
tn mu.Jerl
-~í, suspirv él, con frecuencia eattl íncrn de CIWI,
-¿1 w pareee conveniente que la vea por todas par-

El regne I del 13c. yo la sorprendii'.&gt; cuando terminaba
esta opcmcl ,n.
-El eeftOr niega 4 la eeno1a qne tenp la bond:ld de
pnur á la bibliotecn.
Hijo mío, pregunu',
rcástic:imente la eeflom de
.~atnt.Jeannei, ¿cuánto glltlll9 aqu!?
te$ eln ti?
-Ochc11ta francos al m
IIOJiorn conde,ia.
-Ya le he hecho ~ obser\"11ción, pero inñtilm nt.e.
-Y bien, tunante, to aador c1i&gt;~t11 bien caro , mi 80ra.ra tener pu, he pref.,rido confiarla II una amiga, mebrino..... · lira la coneol11, nlll nnie lo qu pienso yo d
jor qne acompanarln ti Clllll\ de gentes que me CAstldi11n.
ta n·icio.
-Te acornad fácilmente. 1~ lá!\iw que la sociedad
,, guida del criado corrido, ae dirlgi6 h:icla 1A blb 1ioi
no
proceda como tú.
ca y entró en ella eilencioeamenl.t'.
-¿Qm~ qniere u;;tcd d~&gt;eir? pregunt6 Jlono"llto ruboriC..•1-cn de 1rna vent.nnn, ante una mem d trabajo, llena
de r.ontl'llscllll!!, de legaj0&amp; y de libro!, Jlonornto
in· ,: nd
-Qui~ro d..clr qnP. tu lnlta de pre\"ieiún y tn debili·
clhmba, &lt;'nvuclto, extremecldo de írio, ,·n 110,1 bata obe•
dad, han tenido clecl.o8 deplorable!!, y cotnlenUI! ynáeer
cul'11 que le enyejec13, dándole la •e111ejanzn de nn (rulle.
J&gt;rmnetido
1.,n se.11om de ~aint.JCl\nnet conlt•mpl6, nlzanclo loa puto d~ h1 murmuración.
F.eta Tiolencia sacudió voluptu mente il In •eflora de
-T'.. ro tia .........
hombros, ta ¡;run hnbltación autrtem, tnpit.nda de libr06,
i11t Pons y con.una voz tan dnlc" como el gusorro d,• la
1, q erido sobrino, la voz g nrrnl d&lt;1 la ciudad.
y á ea eobrino pálido y arrn ado, que ee levantab pcua
mÚ!ica, que saepimba á los Hl)S, m allá d loe árboles
acost111nbro -ponenne entre la padi1 y ta paren, ·peenlirl11 al encuentro.
•
n'8J)Ondló:
ro el honor de la familia, al cual me dello anle todo, me
-llut!11oe
dlas,
tfa,
inurmur!,
Hon rnto. ¡Qué foliz \'i-E'.&amp;4 uat.ed in90p0rtable. E.!lnn1 n mi en.ea el martPs
obliga ahora a\ Yl!nccr lo&lt;ln mis r pngnnncln~ ..... Clllln•
ci,trc cinco y 10!1! ..... ¡\'ayl\' /.' t.! uated con tenlo? Y ~itat ¿Como c•tá Ul!ted?
dn se me ha chillado en lae orejlll!: ••como Tlllll&lt;le el ma-Buenos día.•, Ilonomto, buenOI! díns ...... No te pre•
ahora bhi me usted la mano.
rido l!O¡,ortar esos ,l ,•foa?•, he respondido ul e~ilor de
gnnto
por la eflora de " io1,}'oll.l!, porque como ha eali•
[.le\'6 u u man d ngnantad:18 6 loa lnbios y e••
• 'lllut. Pon• na&lt;la l!She y me 1,e lmpu • w el dt:ber de aiJTlr•
dt&gt;, en pongo que ~e t!ncm•ntr11 perftctument.e.
w b&lt;.11ó locamente.
lfonoraw a,Jelaut6 un sillón, donde IRBeilorn d aiot• lt• loa ojos,
Cmrndo llegaron eolr.cndOl! ni unJén, ,.¡ ucn ya cst.ab:\
,ll.'wtnet se inetal.'.o m:igLtrnhuente, mienlrlll! que c-1 \"oln la taci6n y tomaron los a~iento~ ¡,or nenlto.
l·.11 m ,&lt;!10 d I· confu11U,n, e lnn.znn tápidna deepedí• ,·la li su sitio. 4 110 ui3I d • trnrojo.
d ú Kamemki y t!e ootoenn rnlirlecb011 en IOII ae\entoe
del "ag,'.,n ya completaml'nte ocnpado.

,o

F.n en vitjo 1,, ¡d,. .. de color rArmdlta, la cond
de
'nio t Jennoet hnbfn s:slido de su s\·illnadc f'an l~rto\0111(,
y era ar1'118tr11da por d cabo.llOII da pt-t;lldOI! caeeOI!, qu
ni trote corl,o Ju hnclnn rodar por la a,·cnidn de a11 '1an•
rício .
.ugaida y olemne, ,. stlda de negro, cubill1'ta c-on un
1;ombrero empennchado, de lormn noti¡i;na, sostenlu sn
, "~t1tJ•ftl• como nru,. espnda y su eac.o de terciopt!lo como
11na balanu, IL!leml!j4ndO!e , una rígida Themia bajada
4\el limpo parn pronnnclnr nnaeentencill inapelable.
;u frente orgull05ll se encontraba cargad11 de nul&gt;e!, ba•
jo 10$ oJoe brillantt-11 !alguraban amenazndorea reh\mp• •
¡¡os, 111! meJillaa se le enrojecían de an11 tlr1uoea inillg•
11nci6n y su labio bigotudo se arquraba como t&gt;Ara lau•
zar DD11 reqnleh&lt;,ria.
flin entrar en la a Yen ida de la estación, el lrmdo.u, dan•
do bl'U8Cllmente una vuella, la lu¡uierda ganó la calle
de Caral,acel y
detnvo ante la casa de loe
iot Pon~.
ApoyadA en el brazo de eu criadCI, 111 c&lt;&gt;ndesa bajó ma•
jestaoumenie del ,·ehículo, montadoaobrealtos reaortt!s,
aubi6 @In eer anunciada por el timbre la aaave rampa que
conducll\ á la termu y en trando como na huracán en,_,¡
vmtlbolo, aorpreodió al lacayo agradablemente ocupado
en abrazará la reeamarera, que hoy6 4 todo correr.
-A tal ama, t.ales criada&amp;! marmur6 la eeñora para l\lB
adenil'OII; y luego con eu mas dura roz int.errogó al delin•
cuente que se inclinaba ante ella, con la cara 90('.llrrond y
azonula:
-¿La eellora de :-aint, Pon, no ha d estar en casa, In•
dudablemente?
-."o, 11el1ora condesa; la senora vizcondeu ha 11111ido.
-Buenol bueno!...... Pero nsi aobrino debe e,,tar en caea. ..... Avíaele a ■ted y digame d paenl puede reclbl rme.
Y pasó por delante del tuno, tadsv!a no repu to d la
ll(lrprellll, atraveeó la anL&lt;.--la, empujó 111 puerta del es Ión
y, votvi ndose, anadl6 imperiOl!llmente:
-¡\·aya usted!
En las habitaciones del piso balo todo DCUmlba la incuria de loe crladD!:, abandonad011 compleuwente á au
antojo. l,oe eiH011 pcnnanec1an aún en los mi1moe lu•
glll'ée en que fueron ile¡adoa la noche de la última recepción~ 1 lunes. Marchit.ns y oh-idadas en loe jarrooet!,
11111 floree e.xhalab:m 110 olor rancio. , •o e l,abfa dAdo ni
011 plumer.uo.
La !L,f!om. de lnt.-Jennnet x min6 el mannol de 011:1

FLOR DE NIZ.é~
POR A N DRES THEUR/ET.
(T rnd u c lda 011 p e clnhne11.tc
pnra " E l 1'tundo ... )-TIUat:rnolon ehcolu\.&amp; o n
.

n u ot!ltro ■

ta ll oro8•

~dm. 7.-Yéanae naeetroe oúmeJ'Of! deede el .ó de Julio de 1690.
- Por Dioe, ¿de qné ae trata. tía?grít.6 Honoratocon IA8
ÍJCCiones al'8rudas por dolorosa ansiedad.
-To muje1 eet.á en ,•lae de pel1ler ao repntnción v tn
,·11¡,eru de J&gt;(lr&lt;lcrlo ~o, abf!olutamente todo, c;e;po y
alma, lo que ancederá muy pronw i,l no la ponea en orden. 1-'recu,mta una sociedad ain principio , l!!ÍD morali·
.Iad Y eln escróp11l011; tiene por diaria corupaflia ti una
loca come, la ,;e!lorn .,plcler, , mnjeffl! equfrocaa como
Lady i,;nowdrop, 6, la chiquilla Solie11-A11w¡;ne, áutiltr.as,
-'ge1ttessin ,11lor ,~id.la qni~n g•~ di, d6nde. :;e arrui.

na gutaudo en t.ocad0t1 extra,•agantee y compromu,o ao
fortuna, que es algo tuya, puesto qae ere!l el administrador. ¿&amp;bes lo que 1Upe ayer tardl'? Qae d.,be diez mil
íranCO!I á la modíirta, diez milá Ja C01Jturera, mil quinientos
, la Oorista de San Juan y muehodioero 4 todocl m11ndo.
Tu caaa e&amp;U abandonada 4 los criadoo 'y 10 ,-e de arriba#.
abajo un abandono, nna incurÍJl, de que acabo de t.ener
pruebas hace un momento. Eotre tanto, Lú &lt;le nada te
cuidM, á mula atiendes, y no ve, que ei eigue ei;ta eiicaodal0f3 manera de -rh·ir, si durP un poco más eaw d r-

den, eerá el deshonor y la minad,) lo,, dos.
Cuando hnboconc1niito con ~rllgicoadem:1n Cl!ta pri
raparte de eu requieitorla, la eenora de. ·alnt-.Juaone::
dHu~·o para respirar y eaL11di11r el eled.o producido en
611
eobnoo,
• El_d~rnci11do !l,inoraLO ec hal,fa qnetlado como quien
n Tia1ones; conlf'mplaba á 811 tia con oj()S como de náu,
trago fü~lad~, se morJ/a ''" l1tbios Y eedaarticnlabfl loa
dedot en mov1mientoe ton rn li!i vo
-¡Oh, tfaL ..... balbuceó trabajosamente. En verdad

�26

16 Aoosro, 1896.

EL MUNDO.

que estoy confuso, mucho mt'll08 por la re\'elación de esoe
del!órdenea en loe g1111t.os, que por la gravedad de los dtlllvíoe de conducta atribuidos á Yioleta. Pero, en fin, las
acusncion~ de ruted "ºn, me parece...... un poco vagas .. .
Eiipero ..... en fin ...•.• creo que se las han exagerado.
-¡Ah! repuso la conde8a un poco mortificada, ¿preten,;1ee que ponga yo loa pnuto~ sobre la.a i0&lt;1? Puu bien, aqnf
tienes algo más concreto: el otro día In eenorn de SaintPone lia e1!candalizai.lo de modo cruel á loR reveren&lt;los
padree de. 'uestra ::,enora de Laghet, lle,'tlndo en !!11
q uir.o á la. capilla y á los cl:iuetro3, une. bnndn de jó,·enes
cnyo aspecto era incon,·eniente y lo~ propósit-08 ~ncrflego•. En el último Carnaval llevó sn audacia haeta ir á
cenar i la fonda, confundiéndose con lns m,le desvergoniadaa 1nujerzu1-la~. Roqncbillere lo ha sabido por algunas persona~ de su conocimiento que ee encontraban allf,
y no podían creer lo que ,·eían con sus ojod.
-¡Dios tufo! snspiró Honorar.o, ¿ea posible·!
-Hay nlgo peor t-0da,·fa, replicó la implacable acnwdora. Tu runjer no etJ com.enl!\ con aparLal'll&amp; de su caBD.
llennrse de d~ndas y exponer su repuuición. Se deja ' cortejar por un alocado, nn tal príncipe Kamensld, con quien
,;e In \'0 por todas parte~.
-¿Knwensk ¡·:
Honorato ee había pue8t-0 pillido y le temblaban loe labios. 8e ac,¡rdaba perfectamente de haber visto al prfncire en caua de loe ~nrm·erno, y al recuerdo del joven ruBo, Plegante, Reducrrir y robnsto, los celoB Ae le cla,'llron
en mitad del col'82ón como una hoja de acero.
Lanzó una mirada t.errible á la eefiora de Saint Jeannet, y la dijo con voz sofocada:
-¡Querida tfa, i.enga usted mucho cuidado! Pes3 uet~
bien sus palabraP!.. ..•. ;.;¡ lo q11e acaba ueteJ de decirme
es cierto, no vacilaré un puuto:.iré inmediatamente á abofetear II ese millerable, y en cuanto á en cómplice, yo ......
-Escúchame tranquilamente primero, interrumpió la
condesa.
Mentalmente comparaba al príncipe, que era de p1·i mt1m laerza en todos 106 tjercicios corporales, con aquel débil y tort,e llonorato, que en su vidahabfamanejadouna
pi~tola 6 un florete, y este desventajoso p.iralelo la inclinaba á una solución más pacllinl.
-:fo se traLR, continuó, de dar un et&gt;eándalo en plÍ blico. l'!aldrfns el ~or librado y te cubriría., de ridfoulo.
Adernáe, entiéndelo bien, no creo q11e tu mujer sea, eu el
fondo, culpable. .Aunque ha sido muy mal educada, la
creo&lt;lemasiado altim y orgullosa para tener un amante.
rero las apariénciaa la condenan y eeto ya es mucllo. Es
tiempo de qDl' recobres tu autoridad y que la lnb!es como
marido. Sobre todo, nnda de ruido ni de eecil.ndelo; la ropa aucia ae lava en C8l!ll. Haz venir nquí á la senara de
i-aint-Pons, y aou autoridad solemne coll\•é11ce!a de aue
faltae. !:li no te ~ientes con el coruón ba~tante luerte ó
con la mano b1111tante ,•jgnrt1f!3, aquí estamos nosotroE para ayo.darte. Celebraremos contigo un consuju de fa1Di•
!ia, delante del cual tendril que comparecer la deecarriada y hacer el propósito da enmiende.
Esta idea deaentarse ert una espl.-cie de tribunal familiar y notificar ella misma el veredicto de aquel jurado,
sazonándo!o con una acre amonest.aoión, hacfa BODl'llírde
011 modo particular ti. la señora de Aaint•Jeannet.
El papel de justiciera li,¡onjeaba su mal humor y sua
priucipioe ll.lltoriLari&lt;.:a.
Además, habría expe-rimentado fntirua eatiefacción en
abatk el orgullo d~ aquella joven, cuyu bellezu uasperaba 8115 rencorea de t11r,u¡ca.
·
-¿Quiere,;, ru1adió, que seila!emos el dí..? Convocaré ,l
Hoquebillere, al primo Darberis y á Catalina de Colo•
mare.

e,~

-Xc,, gritó Honorato aauet11do, yo me basto A m( mismo para esta tnreJl. Qnerida tía, me hace falta e~tar eolo.
IHgame nsted ía,·or de dejarme para pon1,r !!D orden mis
ideas. El golpe habido &lt;kmiu.iado rudo.
Y apretfodoro In cabeza con 188 mauO!!, comenzó ,t sollozar sordamente-.
-¡Pobre hijo mío'. dijo la C-Oodel!a le\11ntándo8e. Nada
de sensiblerías. Aprende,\ ser hombre. Pien:aa que eres
responeab!e delante de Dioe del alma de tn espo8a y que
debes hacer r~petar el honor de tu nombre. Impón tu
vo!uotnd áesn locuela y hszlaaodarderecho. Porúltima
ve,~ si necesita&amp; de txti ayuda, una palabra y me tendrás
á tu lado. Ahora valor, y buenas t.ardes. Inútil 88 que

quiera,; acompanarme. Conozco bien el ca.mi.no y sabré
1:ncontrnr á mi gente.
Ella ealió magestuosa y él quedóse estremecido, ante
la pnert.a cerrada.
Las palabras de su tía le 2umbabao en loe oídos; la.,
piernas le flaqneab!u,, y se encontraba en el estado de un
hombre que acaba de sentir temblar la titi1·ra bajo eus
pies, y á qoien paraliza el temor de una sacudida mucho
más ,. iolenta.
Dió algunos paaoe vncilante,; en la e8paoio,a pieza, que
ibll ya ensombreciendo i,I crepúsculo y llenando de brumas los irieoe y los rincon~$.
A la caída progresiva y kmta de aquella obscuridad grie:icea, tenía cuncieueia m,is cierta de su aislaDliento y su
miioeria.
Aun cuando no hubiera querido dejarlo sospechar ,t la
~ef\ora de Saint-J.,annet, presentía hacía tiempo que sus
debilidades respect.o t1 Yio!eta, tendrían funeRt.n~ consecuencillB; 1!61o que, como todos los débiles, ee figuraba
que tapllndoae loa ofdos y los ojos, retardnda la ei;pantosa cat&lt;i.strofe, Y sin embargo, ~st.n bablu venido, y más
desast1'08a de lo que ee la había imaginado.
Ya no se trat.nba ahora de losde.eórdeoee en sn cruia. de
la vi~ disipada de sn mujer, gastadora y am.ojadiza¡ su
honor de marido estaba amellllzndo; Violeta alentaba los
Cortejos a!!i iuos y el amor de otro hombre.
A la eo!a idead" que un extraño gozara al lado de su
mujer de e8llS menud,mciU8 familiares que á él le habían
eido rehtl88dna tan duramente, Honoreto grilnba dt: dolor y de celo~. Se decía que aq11ella inclinación databa
quizJs de m,\a lejos, de antes del mBtrimonío y que, sin
duda. el recuerdo de aquel príncipe Kamenski, era !oque
se hAb/a interpuesr.o entre Yioleta y él desde 11, primera
noche de boda. Y en esr.os momentos se veían constantemente y compartían las mismas dulz11ra.s!
En esns reuniones mundanas que tantas ocasionesoírecen á las intimidades culpables, oon la complicidad de
nn medio Jieolnto y demasiado tolerante, la caíJa pa.r ecía Inevitable. C11alquier día sucumbiría Violeta, si es
4110 no había sucumbido ya!. ...... ..
Honorato se detenía aquí bruscamente, y cm rstremecimiento ner ..ioao lo 11t1cudfa de la cabe,a á los pies, y
nua contracción ang11s~iosn le atenaieab.i el cor:\z.ju como
en una crisis de nr.gina de pecho.....•
La biblioteca se había ent1:nebrecido comple~amente;
laa \'idrieras de la ventana formaban !Ólo como una mancha lechosa en la ob:Jcuridad. En medio de t!Mtas negraa
proíundidades, le mezquina silueta d11 Houorntc se movfa
lentamente y apenas distinta.
Se dirigió 11 tientas al sillón y se sentó agobiado de dolor.
En rn ct-rebro, donde las ideas se 11gitab1n confos111nente, llabí;\ tantas sombras como en la sala de e~tudlo.
¿Qn~ hacer? Yioleta iba ,¡ entrar de nn moment.o ,l
otro para cambiar de traje, porque comía fuera d,i casa.
y además era día de abono en In ópera.
·
¿Seguiría los consejos de la sellara de Saiut.Jeannet?
¿La mandaría llam-u A la biblioteca, y di&gt;,poés de reprocñ11r!a con frase dura •u conducta, la daría orddodeq11edarse en casa? ....... ..
Pero sólo á La ide11 de esta conversaci6o, se estremecía
,·iolentamente y un sudor frio le humedecía las eiene!.
Su debilidad de eBpíritu le quitaba toda volunt!Ul eoérgic.'l ~· le aconsejaba términoe medios cobardes.
En sos anteriores discusiones Eiempre habla cedido,
retrocediendo aute la lucha y con la conciencia di, en
iuíerioridad moral, de s11 falta de pres~igio como marido.
8in embargo, la hora eru decisil·a y er-o1 preciso olJrar
re•uelt.nmente, ó tcSigna.reeá una caída humillante,,¡ una
Yergonzoza abdicación.
Trataba de reanimar,¡e, de erg11ir.e, pen..oando en su
dignidad ultrajrula, en su liouor comprometido, en 811
nombre expuesto al ridícnlo. Sí, la haría comparecer; la
expondría sus justos moth•og de re&gt;!entimieot.0, la haría
ruborizar de sus locuras, y la inUmnr/a enérglca-nenLe IR
orden de volverá la senda del deber.
;.Enérgicamente? ¡A.y! ¿DJnde acodiríll á tomar ei!B
Yictoriosa energía? ~o la encontrab:\ ni en so palabra vacilantl!, ni en sus ademanes torpes, ni en en dtlbil corazón!
A la primera mirnda caída de lae pupilaa cambiant.es
de Violeta, perdería todaeu eangrefr[a, t.odaeu presencia

de ánimo. Suponiendo que llegara á dominal'l!e, y á decirla: •quiero,, ¿qué sucederfa ei ella se encaprichaba y
obstinada en su locura, rehu~aba doblegorse y lo amenazah.l con ruido•o rompimiento'! ........ .
¡Ah! !o sulJía de nntemann. F, i era el que se doblegaría,
el que retrocedería ante rl extr~mo de una separación,
porque lo. amaba á pesar de ,me desprecios, de ens friald!ld.es y de st1s falta,; '&gt;Orqut! preferfa sufrir por ella antes que perderl;1 plr;J. siempre.
Pe0Pru1do en esLe dl'oeol11ce po~ible, en nn cltercado
con su esposa, era pre"3 lle nn terror de 11h10; ae le oprimía el cor:\z6n.
h:1medt&gt;cfan sus ojos y senL!n que sus
rBSolociones s~d~elizabrn Mili? el ng11.1 ,m un vaso roto.
¡Sí, ,-¡,fa¡ t-enr. razón en otro ti~mpo! Violeto. Castellar habla de ht!Ohízarlo y él 110 ten(a lu~ tamalioa pura
luchar contra l•llnl
Y se acordaba de la~ p·l:ibra. tle •n humano, de In&amp;
ad,·ertencins qui! le habin prodig11d,1 aquella noohe, .i la
sombra de 1111 bo,que de pino,, mit,11trac el mar iba á ~xpirar sobrt.! la arena con e11s11rros ¡ arl•cidoti á canloij de
sirenas.
De improl'i,o, en su l'l:!1ebro tlceor le11ado brilló un resplandor como un faro e11 medio de la nQche. /.Por qué no
recnrrir :t \'idal'! ...... t1 le ha\Jía servido de iutermtuinrio
para pedir In n,nno de Y1ole111, la cnno::la mejor que él y
subi:I hablar co11 las mujereF. ~,a el jefo de la familia y
poseía la autoridad que &lt;l11n 1111a n,lnnt.nd Jirine y rt'Cta,
1111 espíritu superior y d lrnto ~ocinl. Su intervt:nci6n
mol.,starla meaos it Flor d11 :'.\ü.1 qne 13 mediacit,n intrusa de los otros mii,niliro~ d.., la fomili11. Respetaría el
runor propio de la jo,·en, y .,,·itaríu entre loa eeposc,s esOB
mutuos reproches qne ne:, brn ai,·111 pre por oíensas irrep11rables.
Yi&lt;lal con su tacto, su g~unoeitlai.l y &amp;u energía eerfa
al mismo tiempo un árbitro u,·ero y '.In podi,r&lt;&gt;so pacificador. ¿Cómo Ilonorat-0 nó había pe nudo desde el principio en Eolicitar la aymfa de sn he1111:1110?
La coEa era tanto má!i facíl de reali?.ar cuanto qne, halldndose \'ida! actnahneule en J&lt;'lorl!ncia, podía acudir 'Niza veinticuatro horas dcs¡mée de hab~r recibido una
carta 11n poco apremiante.
Honorato decidió escribire&amp;ta carta inmediatamente, y
hs~ta la llegad:&amp; tle au hi,1111a110 r¡,1t.Jar rePpecto á Yioleta en el cas., de-"""' quo "'"" bt'/Lu.,,,.
&amp;te expt:tlienle líijo11je11b;1, 11"""• s11 debilidad, en alto
grado le concedía algu ""~ &lt;lías d~ ..,pera antes de la explicación Et1 prema y ~aLi,i.icía ~W! tl luurc~, dt-jando tranquila eu coociencia.
Llum6 á un criado q11e trujera lnC&lt;'s, y tllu pronto como e,turn la l,liupara enci,ntli&lt;la, "" si,m-0 ante su escritorio, ma.sculló un momento el poruip!uma y escribió
lut-go la ca1·1a ~iguii,ute, á lua n,c,·s interrumpida por
paw;as meditabumins y dolorogo• tiUSpirm,:

ª"

0

•Mi querido hermano:
•A pesar de que no nos escriui.noij ni á menudo ni lar·
gamente, •é cnúnto rue quien,,,, y con cuúota seguridad
puedo contar contigo! Así, pue¡,, no \·n, ilo en 11cudir á
tu lid cariilo, porque tengo gr:111 uec.,siJnd de tu au.xilio.
•Soy mny dl'8gr11cia,lo, ¡ VidJl.11 y d~egracwdo por caua.
mín. Pi,ro antt-9 de decirte ~, nuxilio que de tí eepero.
debo l.iaet-rte una ,;incera confoHiÍlu, y es ésÍa: Record&amp;•
nla con q11é insillten.:ia t,e eupliquéque fue,es mi ab&lt;'gado
ante la ·ra. Cnste!lar y q11é pl'i~a w.i daba por con,·ertir•
me en s,1 yem,¡, ú dlll'pl!Cbo de tu~ t.1:mor,s y de tus objeciones aíectuoEUs. SalJt.s rau,bi,:n, con qué palpitacio•
D"8 d .. alfgrf¿ conduj., si n!t:1r á In mujer que había escogido, p&lt;&gt;rqne la amaha epwionndiune•,te. ¡Ay, amigo
mío! .Mi ah•g•la h.1 sido cort~ y pu111.11ntt:s deeengafloa
la hau ~•·guido. T.-nía.s rezón: cnn:cíu. yo de los tamano,
para crumrmecun \'io!.,ta Castellar. Loa hombres como yo,
cuya debilidad 1norn! et! ig ,ul á ~11 debilidad físíca, no deberían nunca pensar en e-1 uu1trimonio. DE'l!de la primera noche comencé rual; me había imagiLado qu11 basto.tia
amar ar&lt;lient.ementu á una 11,ujer para eei- amado por
ella. Xo sospecha ta que la explosión del amor más ardo•
roso resulta ineficaz si no está uuida al dóu de agradar.
lle cn.m!ado á \"ioceta con mi ternura de=iado humilde, Y solamente .i. aufatiga ó :1 eu compaei6n la deboesu
moei,tra.@ de cariiloqne no son deliciosas sino cuando son.
concedidas en virtud de un impu!sode! cora1.6n. M.i mu•
jer no me ha perdonado este wo1•imienk&gt; de com~i6n,

16 Aoosro, 1896.
yo he hecho otro tanto con su desdeilosa condescende.n•
&lt;:ia, y nuestros mutuos rencores han abierto entre los dos
nn abiamo. Herido en mi amor propio, me he aislado,
dejando á Yioleta que !anguideci011e en la soledad.
•Entregada á e! misma, se ha cansado más pronto de
sil aislamiento que yo de mi enfado, y ha buscado die·
tracciones fuera de su casa. Ha freeuentado la sociedad
abigarrada de la colonia extranjera; se ha lanzado en ella
como un torbellino, y ha perdido la cabeza. Se ha hecho
mlia disipada y má,¡ excéntrica que las aventureras y IBS
!ocaa que la acomprulnn. Ya adivinas el resultado de este
nuevo género de vida: el bogar desierto; la casa entregada á l011 criados; las prodigalidadea desproporcionadas y
las deudas. A la primera observación, me cerró la boca,
dicifodome que ern libre de gruita-r á su albedrío el dine•
ro que había aportado al matrimonio. Lastimado porest.a respuesta ofensi\•a, resolví en un principio sufrir en
silencio; pero sus excentricidades hacen ahora demll8iado
ruido, y no pnedo callar por más tiempo.
u Esta miserable sociedad cosmopolita me la ha robBdo en
cuerpo y alma. La han \'tlelto loca, la han mimado, alentado, basta llegar á las m!L! rnidosas a~•enturas ..... .No creo
q11e todavía haya llegado hasta el extremo de ol\-idaree
de sus deberes; pero está 0ll una pendiente fatal y me
hace d~aciado. Sufro, Yidal, sufro como un condenado, porque la quiero á pesar de todo, la quiero como el
primer dia . .A las amargurlll! de un amor uo comprendido, :1 las torturas rle loe celos, se une la rabia de no po·
der hacer nada para cambiar lll!t.e estado de cosas. La
veo que se pierde, y tengo la conciencia de mi incapacidad para salvarla. Lloro de vergüenza, penaando que me
faltan energía y autoridad pllrlL obligará la infeliz á volver por el camino recto.
•En esta angustia, querido hermano, mi querido hermano mayor, no tengo esperanza sino en tí. Tú conoces
la ,·ida, eres fuerte y sagaz, tierno y enérgico; únicament~ tú puedes eah•arme y conducirá la senda del deber
eeta alma. extraviada. ¡Socorro, Yidal, ven pronto! Toma el primer tren, y acude directamente A mi casa. Te
espero como una providencia. Apresúrate; cada dia lle
tardanza hace más peligroen, más irremediable, quizás,
la situación de tu pobre llermano menor que tristemente
te abraza.
Hoxo11..,'!o."
Cnando J¡ubo cerrado la carta, Honorat.o, envuelto en
un abrigo viejo, con el sombrero de fieltro hundido hasta los o¡oe, cerri6 á llevarla al correo, con objeto de tener
la certidumbre de que sa!drla aquella misma noche.
Por uu moment.o la mantn\'o soapendida encim:1 del
buzón, luego la hin1.ó en la abertura.
Y rozando lu" paredes, corriendo en la calle pob!aclu de
tinieb!ai,, como un la.dr6n qnc se oculta, entró furtivamente en la caea, y fné A refugiarse en su bibli.oteca.
• Sé dejó caer si.u respiración en un sitial, en tanto que
afuera oía un ruido de ruedas deslizándose sobre el em•
baldosado, y luego la voz enronquecida del cochero, llamando al conserje para que llbriese la.e verjas al ,x,11p11
de la eefiorn de S11int-Pom1.
TERCERA l"A.RTE.

Tres dills delJ])uéa, como á las siete de la tarde, bajaba
Yidal de Saint Pone del tren de Géno\'a y se hacía conducir á la calle de Qirabace!. Se habfa put'ato en camino
sin a,•isar á nadie, pretiriendo llegar intempestivamente
á la casa de su herm11no y dan!e cuenta mejor de la situación.
Desde que echó pie A tierra quedó desagradablemente
impresionado. El portero no ee encontraba en au pieza;
ni en el piso bajo, ni en el primero de la casa brillaba una
luz¡ en cambio el gaa flameaba en loe :iótanO!! di, la servidumbre, y ti juzgar por el rumor de la ,•ajiJ!a, acompaf\ada de risll3 ma.'!Culiuai, y temenioas que ascendían de
las ventanas de la cocina, no se debían aburrir mucho
allí.
\'idal tuvo necesidad de t-ocar tres veces el botón an·
tes de que ee d&lt;.&gt;Cidieeen á. cont.est.ar al sonido del timbre
eléctrico.
Por último la puerta del vestíbulo íué abierta por aquel
millillo lacayo que había irritado la bilis de la aeflora de
Saint-Jeannet.

ELMUNDO.

27

-Ah! ¡ru¡&gt;O'llt'J! murmuró ir.ónic:amente Vida!. ¿Y no
El tuno, con lne ojos inflamados y la boca mal limpiada todavía, midió con una mirada cínica al importUDo has hecho ninguna observación á tu eapo~a, que ha abandonado de este modo au Clllla y eu marido?
que venía ,¡ molestarlo á miud de la cena.
-¡Dios mio! Xo he juzgado prudente decirla nada an-¿La eenora de Saintr-Pons? preguntó Yidal.
tes
de tu llegada ...... lle preferido eepe~rte para dar nn
El criado qne jamás había visto al primogénito de loa
gran
golpe ......
Saint-Pons, conservaba la. hoja de la puerta entreabierta,
-Voya! l'llo has reservado el pa!)el de hermano terriy respondió con tono malhumorado:
ble ...... Muchaa gracias!
-La sel'iora vizcondesa no está en CMa y el eenor viz-Perdóname, querido Yidal, reconozco que he hecho
conde no recibe á nadie á esta hom.
mal
y mi cobardía debe causarte lá8tiwn ...... Pero qué? ..... .
-l.Iam uua excepción con su hermano ...... Soy el con•
de Saint-Pona ...... Lamento mucho, aiiadi6 sarcástica- Me siento tan torpe, tan deprimido! ...... He tenido miemente Vida!. intennmpir!o á usted. en su comida, pero do de ceder, echándolo á perder todo ...... ;\lira, cuando
me ve con sus hecbicerne ojo• grise~, pierdo lo cabeza,
me conducir!\ al lado demi hermano, y pronto! ...... Des•
balbuceo, y d"jo que se me escape11 ta.lea tonteríl\8 ......
pués har:1 usted que tomen el equipaje que he dejado alhi
-Mi boen hl!rmano, te encuentras en peor ~itnnción
abajo, en el coche...... Yamos, estoy á sus órdenes.
Dominado por el tono en.;rgico del recién llegado y no de lo que presun:íu ....... ¿No comprendes, de~graciado,
sabiendo con qnién teula q11e entendél'l!Clas, el criado se que cada nu.,vo acto de debilidad te hntá bajar más y
inclinó obsequiosamente y encnminó á Vidnl hacia la más en su eoLimación•t Los ni11o,; mimados no sienten
biblioteca, cuya puerta abrió, después de haber tvcado cariilo hacia los padtea que los conaienten¡ las ruojeres
proceden de igual modo con loe 1n:1ridoe demasiado incon discreción.
En un rincón de la pieza ilwninnda por uua sola lám- dulgentes ...... Los desprecian á medida que ellos concepara, lronorato cenaba eolita.riamente en una mesilla co• den, y se atreven entonces á cometer las moyonis loculocada cerca de su escritorio. La modesta luz, atenuada . rus ...... ¿A di'.mde has llegado con tu &amp;istema de bPnevomás todnvfa por una pnmalla, dejaba en una melancóli- lencia'I Todo, en tu ca.~a, se lo lle,•a la corriente. Tu muca sombfll el resto de la biblioteca, concentrando toda jer deserta dt.i su hogar, tue criado~ entran á saco, en tansu claridad en el pálido semblante de Ilonomto y el ex- to que, relegado en 1111 rincón, cen11• como un desgracia•
do, en el extremo de una mesa ...... Cuando, hace un mot.remo del mantel en donde se había pue!'to el cnbierto.
El menor de los Saint,-Pons levantó la cabeza, se puso mento, he visto todo esto, me l,11 ~ubido el rubor t'. la
frente, y me Lte arrepeutido mortulrneme de haber inlos lentes)' reconociendo á su hermano:
tervenido
en este maldito matrimouio! ....... ..
-Ah! exclamó, querido Vidnl, qué bien llegado!
Trngó algunos bocados, vació de un tn1go el vaso deviY luego, dirigiéndose al criado:
-Hagn usted snbir el equipaje de mi hermano y pre- no, y rechazando su plato:
-Y ahora ¿qué vt\8 á hacer? exclamo. Me esperabas papá.re!e una habitación cerca de la mla...... Que tmigau
ra
dar un gran golpe; muy bien: pero es necesJ1rio eaber,
otro cubierto, y salga usted en seguida.
además
cómo has pensado proceder y hasta dónde quiere,;
Cuando estuvieron solos, Honorato se arrojó al cuello
que lleguen lo.s cosas!
de su hermano y lo abrazó conv11l!ivamente.
-Yo había pensado, dijo tfmidnmente Ilonornto,
-¡Cuán bueno eres en haber venido! ba\bnce6. Yo no
que
consentirías en l.iab!ar á Violeta, en hacerla "er el
dudaba, por lo demáe, de tf, y te aguardaba con impacamino peligropo 1::n donde se ha arrie@g'!do ...... Creo que
ciencia.
tn autoridad bastan! para hacerla volver hacia la e~nda
Y ida!, al devolverle su abrazo, había fruncido las cejas.
del deber ........ .
Contemplaba con aire de diegusto aquel pobre alum-¡llnm! ...... Eso es muy delicado y te engallas tal vez
brado, aqne,lla mesa descuidadamente ser"ida, e::i:travia~
acerca
de la eficacia de mi intervención. Supón que Vioda en la amplia pieza lle11a de tinieblas.
leta,
mal
aconsejada, ó contenta de su nui,va vida, me
-¡Pobre hermano míol murmuró.
manda i!. paseo, ¿estás decidido á llegar basta el ext?emo,
La eorpreea y la c6:era le cortaban la palabra. Al cabo
y separarte de ella?
de un instante, continuó:
-N61 exclamó con temor el desventurado, n6I eeo nó!
-¿!caao cenas á menudo de un modo tan fúnebre?
-Y
sin erobargo, rt-plicó Vitlal impacieute, no puedes
Honorato moYió tristemente la cabeza, y lnego, como
permanecer
eternamente en la falsa eituación en que te
la puerta se volvía,\ abrir, se llevó precipitadamente un
encuent11J.a. Es necesario qne tu mujer Ee someta l, que la
41.edo á loH labios.
El criado eutr6 de nue,·o, trnyendo un aegUDdo cubier- dejes ...... ~ o hay otro remedio.
-¿No te he dicho que la quiero á pee.ar de e.us !altas?...
to y un plato de tagliiui11i que, con un troio de jamón,
Si
la pierdo, me volveré loco y seré más deegraciado cien
constituía todo el mrmí.
veeee que hoy.
-Esto está lúgubre! dijo Yidal con su tono de mando.
Vida! alzó los hombros y se levantó brUBcamente.
Encie11da usted otra !ámparn.
-Si
hneta ese punto estás fanatizado, uo hay más sino
El e:r\'iente obedeció, en tanto que 1,I conde se paRearesignarse
y df'jar rodar la11 cosas ......... Pero entonces, te
ba con iwpacfoncia por la pieza ob.curn. Cuando la sepregw:¡to,
por
qué me bae becho venir de Florencia?
gunda lán1para estu\'O enceutlida, Yidnl agregó con su
R~inaron entre IOB dos algunos minutos de profundo
misma ,·oz imper&amp;LÍ\'8!
-Ahora, ,Jfjenoa UBted. í'a lo llamaremos si lo nece- silencio, int~rrl.llnpido únicamel}te por los p118os del hermano mayor que se paseaba malhumorado en la bibliocito.mos.
teca.
Cuando la pnerta E0 hubo cerrado, atrajo eilenciosaDe pronto, en 111 amplia pie.za a.lumbrada á medias, ee
meote hacia él el plato de lngliari11i, sirvió á en hermano
dejó oir la vo1: quejumbroea de Honorato como el lameny después se llenó su pinto:
-11.,rmano, suspiró Ilonomto, vas il ce11ar bien mez- to de uoa criatura enferma:
-Te lo suplico, Yidal, no me abandones ......... ! No te
quínament-e.
-No te preocupes por mí¡ no tengo hambre ...... Todo tengo siuo ii tí en el mnndol.. .... Eu medio de mis anguslo que desde hace un cuarto de hora esto:" viendo. me ha tias c&lt;.ontn.bacoutigo como con una providencia ..... . ¿Quéquitado el apetito....... Ante todo ¿en dónde está tn va IÍ. ser de wí, si rebmas ayudarme? ...... ¡á..h Dios m:Co!
¡Dios mío!.. .... soy muy desdichado! ..... .
wnjer?
Lloraba con la Irentt! oculta entre ambas man O!!. Los
-En Saa Juan, e11 casn de los M:iruverno.
espasmos
de IIUS dolie::itee sollozos traspasaban á. Yidal;
-¿Se ltnn eepara&lt;lo ustedes (fügustadoe?
reaonaban
en SUB oídos como el rumor de un eco que @e
-Nó; nuestrne relaciones conlinúan siendo las mismas ...... ni mejores ni peores ...... Anteayer, me B\1isó que propagase en la bóveda de un puente, evocando tierno!!
había sido in,·ihtda á pBtar nr.os días en la l'il/a Olim- recuerdos.
El hermano mayor 1·olvía á ver áHonorato niiio, aconpia...... Debe repre8entarse nll( no sé qué comedia en la
gojándO«e
por un juguete roto, lo volvía á enco11trar en
que ella tiene un papel. La llurnabnn pare el ensayo geel
patio
del
colegio, en Mónaco, perseguido por camaraneral.
das deseosos de jugarle una mala paaada y ar.rojándo..ecu-¿Y esta ausencia"ª,! durar mucho tiempo?
-No eé; la reprel!eJltnción debe efectuar&amp;e esta noche bierto de lágrim&amp;s en loe brazos de su hermano como en
y supongo que Yio!eta rt&gt;gre~11r-.i dentro de dos ó tres un refugio seguro ....... ..
¿Por qué no había de continuar hoy m papel de prodías ......

�28
tector, como en otros tiempos? ¿Por qué retirarle la mano
en el n1omento en que el infeliz s.i encontra.b a, más qoe
110noa l!in amparo, tnás que nunca víct.ima de m debilidad y de lllB durezas de la vida?... ...... Si .e n aquel lna·
t.snte Honorato suíria cruelmente !l ca118l1 de on matrimonio mal B\'enido ¿i.o era Yidal en parte reepom,able
de aquellos anfrimantos? ¿Acaso no había procedido con
alguna insuetancialid.ad al consentir en la unión de dos
eerei, que no fueron creadoe para entenderse? ........ .
Se echabe. en cara au egoíamo y su acritud; luego e..ts116 denlro de él un rno'o•imiento de cóleni contra aquella
\"ioleta Castellar que tan cruelmente atormentaba ii su
hermano, y juróse haC('r entrar en rBzón á la rebelde criatura, qu11 tan pronto había dado al oh•ido •lll! prometa~.
\'olvw~e con presteza hacia llonorato, lo tomó gua,•e·
mente por los hombros, y ahradndolo: ,
-~o llores herwano mío, le dijo. ¿Quien habla deobandooarte? ¿:',o estoy aquí, por lo comrario, para auxiliarte
y sostenert.e? ...... \'amos á yer ¿no acnbo• de decirme que
tll m11jer repre~;,nta eet.a noche una comedia 1m ca~n de
los 1\Iaru v~rno·?
-Sí, In representación estaba anunciada para esta noclte.
-E,pera, calculú \•idal escando so reloj; ,·an á dar las
nneve ...... ?i~esito cuarenta y cinco minutos psrn irá
E~n J unn, treinta ¡,ara cambiar de trajo ...... .Así, puedo
lls,gar all:í á lru; diez y cuarto. \'eré á tu esposa tan pronto como deje la escena y te ¡1romcto trll.erl11 aquí antl!ll de
las doc,·,
-¿llará!! &lt;'HO tú, mi buen \'idnl? murmuró el hermano
menor e11jugándoae l&lt;J~ ojo! y conl'emplando al oLro con
ndmiraci6o,
-Lo haré .......... {. c11audo meno~ lo intPntaré todo por
alcanzarlo ...... Llama ú tu criado paro que me conduzca
á mi habitación y- em·fn111e á buscar un buen carruaje....
Ah! como es oeceEnrio prevtierlo todo, ordena que lle\·en
al carruaje uno de los abrigof! de Yiolt&gt;ta r nna manto. de
\ iaje bnsL11nte grue,;a.
-Hennano m!o, ruurmurú \. ida! salt,lndolll ni cuello,
me sah-aa J¡¡ vida!
)ledia liora despn:,, \"idal; de frac y corbata blanca,
entraba nue\·amenle en lo. biblioteca.
-El coche eslá füt&lt;&gt;, le dlir&gt; sn l1ermauo.
-Yaya, 110 perdámos tiempo ...... lluenna noches, her•
mano; no te impacieute.s y confla en mf.
m vehículo lo E'sperab11 abajo de la rompa. P~spué~ de
al,QtonBN&lt;e su abrigo y enceader un cigarrc, Yidal dió
ortlen al cxhero: •San Jaau, t•UI" Olimpia; aprisn.!"
Partieron. El carruaje atran'l!Ó rápidamente Paillón,
cost.e6 ,.¡ puerto y 8Ubió el camino de Montborún.
La noche estaba tibia; el cielo límpido y eernbrado de
estrellas. Eu la sombro transparente se vela el blanco camino suependído ¡,or encl ma de las roc!l!!, r m,is allil, en
el fondo, el tnar, en donde punzaban las luces móviles
de los fnroe de Antibes y del cabo Ferrot.
Hundido en un riric6n del coche, íumab3 Yidal preguntá.ndose como se arreglaría para arrebatar á Yioleta,
en plena :!!esta, decidi~ndola á que lo siguilltie. Se había
comprometido un poco al prometer ll su hermano este
pronto régl'E'.SO de la O\feja extraviada. Ante todo, había
pretendido eert'nar á Honomto, pero aliora le era preciso pll88r revista !l los medios que tenla ante eí para e\"1tar no Ha.,,co deplorable.
-¿Qué e•pecie de mujer Yoy á encont.rar? se decía para sue adentroS, r volví• á ver con el r~uerdo ála enigm:ltica y encantadora joven que habla conocide&gt; UD afio
ántes.
En verdad sus ojos color gris de acero ocultaban algo
que lo inquietaba. Pero á pes!Lr de esa impenetrabilidad
de eu mirJda, pareda tao ingenua. tau natural, tan poco
i ,ifü:iooada de h malaria contagio.a en que se agit.-i.ba por
primera vez!
¿C6mo podo cambiar y corromperse en tan poco tiempo? ¿Cómo? Ah, Dios mío! era mujer, y por lo mismo ma•
rm·illommente apta para sufrir la inftuencin del medio
ambieat., ........ .
Y idal fué e.! primero en reir!e de la inCOlll!iJ:i~aclo. (de
su W30mbro, rllCOrdando CJn quéfacilidad!;lnaoampesi!!a
cualquiera, saüda apenas de su aldea, unn vez lanzada en
el t&lt;,rb~lli no, llega á da.r se el aplomo, la el\gancia y el
aira de gl'!UI ~eüora. ¿Necealtaría m.1.6 tiempo llnll mujer
honrada para tomar el .aspecto y hu .aflciones de 111111 ao•Cii:d.ld ~uC,,.oca?

16 .A.oosTo, 1896.

EL MUNDO.
f!e JIC!Ord6 también de las palabras que ~e le escapa~n
á Flor de Niza junto á loe c:amellonee de claveles de los
Maruverno:-,,Siento en mí lo. fncultad de hacerme muy
buena ó muy perveran, eet:ún la influencia que reciba. • '
Desde entonces Yidal había d~confui.do de ella á canea de esta declaraci6a. Iloy tenía impaciencia por apre•
ciar hasta dónde ee había pervertido aquella jo\fen, bajo
la det.etltable influencia de stUI amistades.
-Si 1:l mal no existe más que en 111·suJ&gt;'!rficie, se decía,
eer i facil obtener la CW11Ci6n. Pero ei el \·irne ha contaminado todo el organiemo, ¡cuiint&lt;• lo siento por mi po·
bre hennnno! ...... &amp;,gún mis recuerdo~, "Violeta me parecía tan "olnntario,n. como reconcentrada. Eu nnturn•
le¡;;as eemejaates, nada es superJloia;; la pasión qne laa
inYade, perturba el alma l1asta sus más intimas profundidades. En fin, pronto lo ,,eremos ........ .
Y lo iba ó. \'er pronto, en efecto, porque ya ee acercaba
al tkrmino de su ,·iaje.
Los persiRtentee perfumes de los naranjos en flor y de
lo,, matorrales rozados por las ruedas y la cubierta del carrnaje, indicaban que había lraspMado In verja de la rilla
y que rodaba por la avenida. principal.
Yidal distinguió luces fugitivas entre el follajp ; lnego
\'ÍÓ, al dar la última vuelta, desplege.rae anlc su \'Í•ta la
iacltoda del gmn palacio, proíoumente iluminado y proyectando ii tro,·é~ de lae amplias ventana.~ toda ona irradiación !osforesceote sobre los jardinee sombrfo~.
Nuweroaos trenes se estacionaban en el lado de IM caballerizas; grupo9 de cocheros se de~partamaban bacien
do rui~o por divewui partee. Al apeanie, Yidal supo por
uno de ellos que 111..iorn se penetraba al palacio por la rotonda exterior cuyos intercolumnios se habían tran~formado cm bastidores.
Co~t.eó In terraza, y no sin trabajo, se deslizú por entre
las profundas masas ne ci\!!acns negma hast.a la últi m11 fi.
la de Isa aillas ocupada A por lus seflora.•.
Cnnado le pasó el deelumbran1iento que le cauBftrn el
pe.so brusco de la sombra:\ la plena claridad, Yidal not6
m!ÚI allá de los fil.as movedizas de lw; e,,pectador115 entraje de baile, un teatrilo al fondo, eu la parte de! salón que
comunicaba con el !'E'sto de laa lmbiro.ciones; y del otro
lodo de la rampa, reeplnndeciente y cubierta de flores,
distinguió loa per¡¡onajt&gt;a qne ~e moví~n en escena.
Hacía liempO que la representación había comenzado.
Yiendo á la ligera un programa que bondado~arnenLe le
prest,l, un yec;ioo, \'ida! supo el Lltulo de la pieza que se
ponía en escena ,,Cnpricho11 de Mariana."
La escena representaba 111111 caUe de Xlipolee, con un
ernparrado de host.ería á la izonierda y en (rente In casa
del juez Claudio. Oot.nvio-el príncipe Kamenski-con
justillo color de ro a, bordado de plata, hablaba con un

AG!~TO,

1896.

29
EL :MONDO.
--========== =.==~ =======================

'
!~cayo. Se oyó entre bastidore~ el repique de una campana de igll'Si.a y, luego en la sala, resonó un aplauso general saludando la entrado. de Violeta de Saint-Pone, A
quien ee había confiado el papel de Mariana.
Sé adelantó con loa ojos bajos, llevando en la ruano en.
devocionario. Su traje y su tocado estaban copiados de
una de las figura~ de la Pri,ria rna de llot~icelli. La ena•
gua de largos pliegues, ligeramente recogida de un lado,
era de brocado de seda blanca bordada de rosas. La cbaque~a, e.ecotada en redondo, adornada con ramilletes de
cla\'elesenc:irnadoe descubría ru.uplinmente el cuelío y nna
parte del seno. Los cabellos rizados camn en tirabuzones,
cubriendo las orejas y las mejillas.
Oct.a \·io, coa vo?. un poco gangosa interpelaba á 3Iariana. Entre los dos, el diálogo ee cnnaba \'ivo y animado.
.\mi.los parecfnn plenamente posesic,nadoR del cnrácter
de loR pen¡onajes, y desempenaban en papel con tant&amp; lDás
naturalidad, cuanto que la exq11i~ita prosa de ~Ias~et lea
servía admirablemente para expresar sus propiO!! sentimiento!!.
El prlncípe Krunenski Rl'guía siempre euamomdo de
Yioleta, pero sue eaperanza8 hablan qnedado casi en el
mismo estado q11e en el día de la excnr~i(w á Lllghet.
Un momente, en \·erdad, la senora de 8aint Pons, por
curiosidad&lt;&gt; por osadía, Lu,·o la veleidad di' abandonarse;
pero al día signieote, al examinarse á fondo, se lrn.bía reprochado su capricho de la ví~pem.
Pronto ae rehizo. El principe, cuando acudió á la cita
indicada, e61o encontró 'á una seilora perfectament11 dnefla de eí misma, dispuesta aan á coquetear, p~ro decidida
á no llevar !ns co;;as más adelante.
Kameneki 110 se desalentó por tun poco y se dedic{, á reeol.rar el terreno perdido.
Halagadora unas vece8, deadeñat&gt;n otras, Flor de Niza
no .sentfa cm su corazón eHe no sé qué, que arrastra á la
mujer, á cederá lo~ arrebat,os de una verdadera pasión.
E □ los instantes en que IR adoración empalagosa de Ka.meoeki la llrgaba :í lo \'ivo, uno. de~contianza de él y de
sí mi;mn, 11n térror ~úbito la defendlan cnntra uaas ca•
ricias deOUlttiado stiductorae. Tratal,a entoncee de desviar
el peligro, moflindosi. de la, pasión de su enamorado.
Ouando lo veía más conmovido, miil! elocuente, arrebatador, procuraba rechazarlo con punzante!! burlas, 6 con
una aíect.'\ci6n de indi!erenci:1.
Cpntrlll"iado ¡1orque no se t.omaba á lo serio su amor,
el príncipe, qoe no era tonto, replicaba con etipiritual vi\'acidad ,1 lo broma lll«! nLrevida; se punzaban mutuamente.
Renovadas sin cesar e~tn~ e!fcammuzas, daban por resu1tado la sobreexcitación de ambos, y ener\'ándolos ha.cían la @ituaci6n más delicada y peligrosa.
• ( Conri,murá.)

,/..--~~
.·

,.

30

7

~ --...

- ._,..
;;.

i,..., -:.

C.,

:...-- ~ - : - - -

.

'·•

-

&gt;-

~~~.~--- ·~ ..f.•;-;. -=-

FLORDENIZA
POR ANDRES THEURIET.
(T.raduc1da eepeclalnient:e para "El M ...1.ndo ... )-D lll!l'tr&amp;Olone"-' hechas en nue.. troor talleres.

Núm. 8.-Yéanse nuestros números desde el 6 de Jolio de 1890,
Da auer~ que en aquel pequeno escenario de lo. 11ifla
'()limpia. Kamenski, bajo el traje de Oetin·io, decl'll con
perfect.a sinceridad:
•Yuestra. nodriza ha vertido en \'UeBtros labios generol!Jlmente la leche de la indiferencia¡ aún guardáis en la
boca algnnM gotas que humedecen TIJeatraa pahibras.. ....
No podéi!! ni amar ni aborrecer, y sois, !lfarinna, como
lae roaaa de Bmgala, 11in espinas y sin perfumee.•
Y enand•&gt; Yioleta, con loe ojos púdicament.e "eladoa y
'la boca desdeflosa, exclamaba:

.

,,¿Qué;eaen último resultado la mujer? El entretenimien-

to de un i astan~ una fr.i!gil copa que se acerca 4 los labios )' Ee arroja por sobre el bombro. La mujer ¡ babi un
adminículo inJu:l!cient~! ¿No puede deci1'8e al encontrar
A alguna: Ah( va el vencido de uo dfa? Sólo nn colegial
en talee materias, bajaría ante ella loe ojos, diciéndose
muy bajo:
-A.111 va, quizá.a, la felicidad de una vida entera y la
dejo puar.
lnfu.ndia ella tal acento de l!IU'Clll!mo y de ver ]ad 11. sns

palabras, que el auditorio la escuchaba extasiado.
OI1111e mu.rmnrar por todas partes:
-¡Es nno. maravilla! Represent.a oomo una comedianta consumada!
Y todos aplaudíao ti rabiar.
De en medio del grupo, en que permanecía inad..'f/rti•
do, Vid11I no apartaba loe ojos de aquella admirable euoamaci6n de Mariana. E:ncontraba il \'ioleta muy bella.
y comprendía mejor el encanto que ésta ejercía eohle el
den-enturado Hooorat.o.

���EL MUNDO.

34
Todo le 1 nttctu Jigcro, nlaorn que Et' npcjllbn en el l;n1-

io de\ idAI.
III

,·¡

Tr,
r n:i d r = m, ju~ e ·:u,lo,
'ct.-i, \' .. li•
,fa de d.iro. y C6 1 rn, · ml,rrro c. ¡1rim:l\·cr:1, ·1,,11 ido
ni cCJr¡,iai un r.m i lelt d r'&gt;!;l' 11:;t11r:ilcQ &lt;'ntr:1L1 CO'llO
un rnyo d so: en l:i ullJliot~, n dom.le 11 nuratc, y Y1•
dat In ~¡..-tnblu í.Jmnr: lo ci,r"lrrtll •
-, n r,., dij j ,n lnwnt , 1 1:nc r,quf t rnc•trn di
po~j 1",n.
.\\·ni.:..(. ,,:,.el 1 , d • l1c n.1:11: •, hizo 11:i pi. c·ul.Cm
rc1·e1Tnci:1 y ~gr&lt; g~:
- .11111D\'11

me ha q11i111Jo rmc:lio IÍ~mlJQ ,•••.• ¿r.'I

del ti,;:to ele n~trdl'f\'/
-I:u 's cr.clr lnl;im, rcspor 1i,; 1J inar.ito. .
O giú I m:11;, ,fo E I i-,mj, r, ec inc'ln!,, y r,o~ó en el:a
J~r~nrnrnt ua ' U .
01.! 1•1 ni C'lrt .to de too,,.¡ ro Yid:ilea j 1r1. mtl.q
Ec,·cr-1 .........11 •l,'C' 11 tetl, ecfior, ~ho kv,;r:ido a6 rndlrlc y

m · cnc,1 ulr-l 11- !ed snllcicnhnnente enciln"
-V,•I modo 111ás r11°rírc10, 1't'plic6 ñ rn v 7. el eOJ1d1 : el
ramilktr
ne o un p!):o ,i,tos p:uu d lugar á donde
,·nm~, pcr:i rl ¡ll1c1&gt;lo ~. 'i1.n nmn llll! flor, y hl quedan
,¡ 11 d tun i,ien que los cs¡mctadorl.'s de In 1'&lt;1,i611 nodo
pcidr.1n decir.

Tk11tl n rn ltn d In ifl,1 Oli'Ilpin, Violeta de SalntI\,119 cumplln ,. lientcmcnte la, ¡,romc.."!IS hechas á f.11
cnliado.
LA nocl,e mismn de im vndln sfl omclib ti. la op&lt;'r&amp;cl6n
ruls clclirndn y pcnom: la rPConcilinción con r;u mnrido.
P&lt;1r lo dfmás, f'Ete último, dema!!iado foliz con el (.xito
n1camndo JH;r \'idal,
rn!'ll!tró grn •roso.
• "i slqnkra 1ll'jó 11 flor de Nlza I enojo dt1 íorm11l:it
trn neto de cont.rici6n, y le C!'rró In LOCA con efaE.i6n El
ptibr mnnc Lo no&lt; 1nb:l lnn irritado y elntténdf')8c a¡;rn•
decido n11lc o&lt;¡•ll'lle. 1·c pcnliun eumie16n, ncogln á !mizos
abiertos 4 la lt!j. ¡wódig:i.
~\I aig11ic11t • din, 1 E !iorn de S.'llni l\me d6llll carln
lllnnl'il &amp; l u cnna lo pnm ponl'r L'n decuelún Jns reformns
proytctndu y In mg1111izzndón ,te II JJU YII r-xi lenci:i.
\"ida! cornu 1.nlia limplnndo la casa y reduciendo el
personal de 1(18 dom6i1ico ,¡ non cocinem, on laC11yo y
unn &lt;ktnccll:i.
Drj \Jll ti su cargo ul dcse:nbrol'nr !ne cnenl:ie, y :iqoi-

dar 41, ,a pronicdort•e,
Por un. Jlllrt~, \'lolN f.rtte.t.lnbn la prm,:inilJad del
tiempo de l'dl'cua r:ira eu~¡1endt•r eus lu11et!, relum.1t toda
ln\'it:11:lí,n y t'crnmm [lU rtn á su• artigu &gt;:1c-.1m11rndll!de
holgririo,
I.n con ígna &lt;'rll 1111¡,!:imlJkmenL&lt;' r ¡;pelnda por un nnelmLfu 11:imndo de :,&lt;au-.l11An y l"l'II·
pondíu Ei11 d~tinci611 at c111111tns ,·isiw fil pl'escn111lx111:
l.n Hfior&lt;-l c!ilá lndi!_pncet.a y no puede recibir.
El ¡iríacipo Knmr•i,tki. dt•f¡,lleB do ÍT,útíl&lt;-s tentulÍl'll~
clc~rn1pci.'..1, tuvo c¡ue b:ltin&lt;i ,•n rt'ltr lln, y I· mi ID1!.
Ern f-:;nl'I r ~ ¡ ~Ellr de su lu.sistuncin, uo c,111~!guit, rrnn•

"º ¡&gt;011ero que Yhl:11

c¡u, r la,. rjn 11\ iln:idam •111.C &lt;:lm:dn.
\ iolt·ln ac~ptnb:i todo con ¡rerlllt'tn rl'tiignnciúo 11 la qoe
co11tribuf11 ¡,odcro 111cnlc el de,C•l de ngrndnr nl oondC'.
Le p:irecfu Ucll) dul~ romper con •ns 11,.\~ queridos
li:íb,10~ ren11ncl11r 11. los rdinnrnf nto~ de tocador, 4 o,
1riu1 fos de i.ertul1:i, ron tal de routentnr ñ nr¡nel Ee,·cro
\"idal, quo o hnbfa tornndo en cons, jcrn ) amigo.
¿&lt;lutl recc,idlld tt•nía t&gt;II nh rn &lt;le ruidotos plnccr _
p ..'lrn dicll, cr Ell l,nEtf,,•
füs1nbn la ¡!re ene in &lt;fo Yid.'\I p:1r11 !ter.ar d() encnnl , y
de eol rns lnrg~ dfne, ¡mm n'lge,nr l11- pc-~:id:úi liorna de
1n l:itd&lt;-'
Oliedcclrndo ñ tu• c:u~rnci:le, d jt.a.:lc e ¡;uínr _por ,•,1 y
pro ,rnro• &lt;-'u4n dic:tz 1~ ra HU cc11cun;o, coulla clln
~-11 qtuHu mig,1 11rolo11g11r. .s ¡,crmnnc1,cla (; . .' iz:i, en
qnc qn,z:b 110 ,e cconlllrla m'I! &lt;le, ,:ijar.
·¡ se ponía i Jwmar ~iq11im1 ,1 don " ilí11 al pnmr
nq11cllt1 ir,umiJad. do d en dfo uda I urecl.m , tnáa ¡m,~

eiL -.1.

Je pt 'igroEo hu\Ji ra &lt;'ni re nq - 1 cur. .Jo en) n
mí,u, da tn11to la l111'ttgil'&gt;11 ~ nquel 111t1r.d e¡ ~ r. ClOm·
¡,rcu:.lía tnu 1, 1bg· •JS:I Lnlll~lorn, !:1(111 1 ro ll 1nducl li
i-eíltxi..n nlg•rnn.
Fe (mll&lt;·ga n á 1;,-1r rn aquel.a e.u,.6~f,¡rn c!emc nlP, Ea•
borrardo: ar, c1b! e:,;••• r~i e I m. , cu qn~ cada
~1.0 ec 1u f'1J.b1 ,._ tif,
o e 1 EU tucllc..
1..o

íJllt!

Go:r..'lb:i c,m nqnel:a vidn como con bs trbiO! días ,le
ot1&gt;üo, tnn clu r , tan igu le•, tan tra-quilos, que se lle•
¡¡a 4 J)l?nurqi,e no 1t bar'n m1•1C!J
11 norato se enlÍ-' edi11c..11io d ,·erúrnmnjer t:in concilind 1m y n is.i, t:in d',c I J Pns gn•t cal'en.&gt;!.
\"idal sontfn 5ccrctnn 11tc Cl'&gt;n'llovido dll la obcdil"nci:\ d su e ~ .icl y. l.1'" z, d&lt; btdo ,1 l. couJi.1•ui mt midad dctcnbrín l'II di,\ á 1'1a mQnwrto c•1:iliündes 111'3
m,18 f •d lllOr gr::ct;u..
lío podf:I mcn q 1 :11ribni!'Eo to in In glorL. de tnñ r-5·
pidn conwrel:,n, y 1 11:nor pr 1,io ~ ertln n¡,,'T:id.ible-

=·

ltle"nto l;nlogndo.
~ :no l. , madres qu • tienen md! marc:i,1" predilcccl..ín
por I hij,, d í1oiles tl cd~r, ntn:1b:i m-!s .111q 1elln nm:iblc C-OqllCÍII •In e,1yo nrrfpl.'nLlmi IHO lanl,fa llíOYQC!ldo.
::-in dnne caerh1, á n nfccto p11mm&lt;'nl ír:ilcrnni
íb'.lto !11~1cl:1ndo une. incllnación m:18 vi\"11 li ndmil',,r l::i
uellcin de Yioleta, 1111 dl?!leo m~ nrclreut de I1•1~crla

111n11r l:1 nu- vn Ndewnefa q'JI! lo hnllín imprie!!.to.
ll:cf qc ti eí rniwio qu• tlcspuf,• de nrrnnclr d In st'!io
rn de i's:li11~·P&lt;1re de lll!! di•ip3ci 1,es mund!l.nns, dehfo í,t•
cim,.rlé I,\ trnris;c•'..in d, tm:i vida d e:strepitosO!! p!ncs11!9 4 Olr.1 por fu !'%3 1&gt;1,t:inlt .\15!1 y mo'lÓIOIUI,
Con 1m cmpcCi de q'l, se m:irnvill, b:t su i-gofemo, in•
gtr•iálJ:ise en encontmrp:ir11 l:l j ven di. Lmccioncs cnp:i•
ces d intere,nrla, procuro 11llo ni mi ln'l ticm¡10 ndnplnr•
l!lll al c..1r:icter roh'nje y tí los hnbilos de reposo de llononto,
1~11 es.te orden d i,ll'as, tr.itnl,a de des:porUrlc gusto
;por In&amp; fie&gt;fl:is populures y In~ cercm'&gt;nins esr~cinles del
pueblo de Xiza.
Tal ¡¡énern d dlver•ionc-s cru á prop(1:!lto p:\r:i agra•
dará llonomto q'le esinb1 pr,.. p:,.rando un estudio hiit.6
rico ,le lu tr:idic:one~ y el l:is costumbres de la nntlgun
Niza.
,
Ad n, , H~ 1 flgumlia 11 YiJnl que foicÍllml A \•ioletn
en 111€ bcll Zll! y usos origint!.l s de II pro,,1 cb, logr:ir!A
inspirurl:i mejor, j11n1n111&lt;'n~e oon d nm,¡r 4 l.i licrrn nn·
tal, el odio n ,. n soci,,darl com1opolh:1 t1 qno aturdido•
lltt'nte se ltnbí 1111.Ud..l.
Día por din nlían I tr,1 en bu.;c..'l ele un ~llio nne\'o,
d nlg(m villorrio pinlol'C5C!lmente ei1m1Jo; dual cual
peregrionci6n curl~::i.
Aqu,•I juens e:1nto se h,bínn f rm:1do el proyecto d•
neistlr junto~ r. u,m roprcsent.'ICl6n de In •rJJ!ión
El put:lblo de S,za tiene dos r;ran•l e íll'slne rcliglosa~
•oehe ny n:i y l' •ocn.
An,b:is 1~ sil'Vl'II, 110 eC,I,, p. ra m:111Hc~:..,r sns aei:.tl•
mienl0311indosos. ,,no l.llmbi n p:im llsíncer sn gnst
p'lr las proce,si ue!, l.\!l coJTet'Ílll! y lo~ (&gt;'9(lCCL,icn'o,.
"oclt li,.1en. con e·1s pes bres, E'19 naci,nlentos den !~o. dc,11de ijtl rq&gt;reiu11a, E&lt;'nc1llos mi~l.ério.1, eom jan•
Les á los de rn l•d,\d u,cdm, la 1'4\lCUR c~u 8\1!1 rt"prcsentll•
e iunel! de, la l 'a ión.
n 1rantc In semau11 E:ima, no hay m, trutro hnouo 1,i
mnln, que no el ti ws 11b n:u.fos n'lll p1e;r,, • cada de los
rcl111os ,1rnngfüco,. L'II que EO-Cclebn rl dnun:i del &lt;,úl·
gol.nen it..,liano (¡ en fr. ucés pora~tor~~ d, carne ~- h.ic••
o y t11mb1{n 11or simple@ tít~s ó nut6m:1Ut!,
El tcntroqne \'idlll hnbfnelrgidn r,lm 1: ,·u hu c•1f,ad:i y !t &amp;u h~ruuno, era. u-: 1 mú h•1mihle@, de cnracter
0Dlt•111111cnte local, cuyos cmpr('s:irius ~r:in 16re1,l'8 de :.1
ciudad \'lf'ja.
Alll
repr &lt;tnttbn 1:1 Pi11,lt'i11cndi:1I ~pnwlnci.1 d·
Niza y 10!! p r o::.ajc;, em11 i.111 ilncos mca.1111Col'.
llnjo 111 delo d., tru:nnn e:inta, m:.r ~ rulo Je grun•
dc::i 1 uh s IJll\ncne, los tre · inL-l&gt;ons orui11r•&gt;n lenta•
1nentc el tray cto dl'I boultmud
rnb:lcd ul muelle dt!I
l'i:cnk \"il'j&lt;J.

1extremo lle 1111 estrecho e:111(,J.jn cerrado, ee nbría
l'l rnlón d Bplct..kulo ::il Jils d I píso de l:i. calle.
Ln_ dc.-comcione,, eran por tod , ~tremo ex igaa~.
Entre I p:1n: L'E encalnd:is, ve! • i II
n•intcna d.:
b:incos de mnd •m, en el ciclo nlgnnn gnirn:i tl.is de pal I d~ chi1111 nzul y bl;rnc.i COll\'ergfnn b:,.cb el ccnlro en
dcmdr. 1!&lt;1 bn.!UICeaL:1 un:i IAmparb de petroleo.
..\ b c.ntmda h.J,1~n min nicsn con nn::i b:1nlll'JS dcstlnad:i li rtcibir d prcc de 111 cntl'¡1.
y CElo era lod ,.
r~ ei;cenn enfirfonl mrnt nito p:11,1 c¡u
y
m1u¡ui1ti!ta. vi:..tl•es n ru&lt;Jl'enu tms nnn c•irtin:,, C!!t.!lba
ne I '• '.Tl~111c1,l d l1'"11lllU e n un cu:11l ro de i.:.us o 1¡nClldu e fl¡; c,11 \t' , rtil. •..1t&lt;s. El n'lm 11).n auditorio

b-

G SEPrnrunt.t, 1898.
pre•entnln tnriuda~ muostms ,fo 111 pCJblnci6n de In ciu•
d.i.3 ooti¡;ua.
.Allí podían ,-e-rso p~sc. dorcsd 1 pocrto, jo\'l!ncitoecon
10! c:iue'los su lto!, j6\·en de bigote lUlclcnte, chle12cl011
d r&lt;1jll! mrjill,u, m11tron:13 con 111 cría en brazos.
Entre aqnellos CfIIE:Ct •lorce, \·1 al y Honor~t.o con
,m¡¡ ~e J! y , iol t:I em l!tl clrganUI i.rn] desüedan nn
poc ,, y nto-,r.e• compre adió l:t jo,·¡¡n porqnó hauía criU~do u cunad&lt;&gt; l rnmlllct a rtrE:11! con qne había
adoro,1do su corp1no.
::;'.u cml,:irgo, como tod
oj esl IJ:m atent08 111 te•
lvu que C'lbrln l:l C'&amp;ccn:1 1 r.adae parí, mit!ntcs en llllo, y
por otra p:irte, el pueblo ele • ·;,.n C3 l\mnble y ntento; nadie p•rcció ¡mlll! inquietnnm coa 1 ¡,rosencia ill' ~oellos
c,"tn1'io~.
D g-.1ibrri L'ls que co:nponfnn lod'l I orq•1&lt;:sla 1 e¡c·
cutaron nua ,1:ir.,h:i rélig1o!ll y 1m alzó el tcM:i 6 In cm•
lrndll tic Jernerl~i.o y d ~ tus flisc:ípulos en Jerusnlén.
Ins coroB u,cond1dos dtb,}? cntODlTOll el Gl ,, a iJi U•
e,l

i,.

E•lu ennto llnno, ,~ IJ. wz nk¡¡rc y grn,·o, c:rtn h:irmoniznc,(,n d \"QCC,'! ,·ibrnutcs, fr:111c:is, y cllrna, que pare•
elnn rn'ir do b p;¡red, pro;lncla.n una i,npresíún d~ IJ Eiu•
ecr:i y p&lt;'.11etrnnt-e.
I-:n :iqucl .1 pobre ub !,1ja, S(.lbrc nqucl C!CC11nrio ru•
dimc•nl:irlo, entro nquelfos obrcr&lt;l! \'estldos con sn ropo
de trulJ:tJn, ¡ort'cfn correr un soplo b!I.Jlico.
Jlo..&gt;b nl.í, m h qne In! dce.&gt;mciones de nn teatro nrtt3ticnmcnte mo,·illo, In llu!ió, de Jcsú! de ~unrot, pc11!lllt1·0 y dul:o, c:unlnnndo sobro su nmo 4 los r:tyos de un
sol ponlE:nlc, por 111!1 c.'lllcs d ,lcnunlén cubicrl.lu de 1iallllll! y do rnmt\ d olh·o, mientms los llombres y laa rnujeres lo zco!t b1n srlt.'lndo:
"Ilo,:i11n n.l liijJ d" D.1viil! ho 0 aoa en lo mAa prolnnd&lt;J
de I e! ,,., ''
1,a nqnl'I teatro primitn·o, con eoncill&lt;'i. l'xlt·em:i de me•
t'li()~, los actor~ impro\'i . d onc1ntr.1lnr, por iu tinto
el :Irte 11&lt;- conm1Jrcr C&gt;II re'igio?o c•'re:,iccimlento &lt;-1 a!m'l e!ementn1 do lo csp~-0l:tdl)rCS.
~ntndo en b odr.?mlJ d lle 011 banco, rgnín Ilonorato oon Jllelic111os::i ntr.nci ·,n lo, menores a •t11lles de
lar;, uci611 y I • peripccl del dr.unn; la trnlcl(,a de Jo•
d•e, In Oenn, In noch;) en t)l U,terto de los Olh·os, el pre•
i.orlo de roncio Plinto ......
Anotaba Al111rt·,dillas líl• oriiin:i!e 1ocnciollíl3 del diálogo y lusi..'I los iudignpcl011!'l! inl.i11tilee del nu iltor!o que
injurl:ib:i II Jnda.q lscnrlol.e.
Uctr.is de GI, Vid:il y Yaoletn et&gt; inleres:ibnn t:mto en
1 s llsouomíns expr ivw de lo~ c•pl'cl:idorcs, comocn loa
:1du11111nes nngnlo,O!!, en In mímic:i sobri de 11'8 m11/icl'Qe.
Flor d Siu tenu en los ojos y en los labhs HU! más
limpid:u, sonnsu.
,\qnel CIP!!C~áculo popubr des;icrL:ibl en ella recuerdos de In in ínncia y tnrnbi ·n obscuus n!minll!Cenci:l!l nr..I•
YÍC:t!!..

Lt1 puec; q11e cu exl tenclas nutcriorcs hnLfn r~iuiilo
ya irnpre 1011 e id"nUcos y comparti,Jo lo, &amp;cncil! goces fo :1&lt;¡•1cl p(iblic·i tle pe;catl,1rcs y nlircrc~.
Ll com) el eludido t' cennrlo de 111 Pa~:ón• so hnbfa
tr:iatulLiJo, e •i ln vnri:1r, de gencr,1cil,n en ¡;encrnciún,
n,f, durnute nnos y olios, lna mo:ion
QDO euccn•
d[an l&lt;ll! qo~ de lo, oyeut[' de hoy, hnbr!un d••bido n¡;ilar
nntiguameme el corar.ón d~ nun I rga serie de cspccuidor 1IC:l:lp r ;cldo , cnLrc lo; qne prousblemcntc. cont •
b:in nntep:i~mlos do \'ioletn.
I 'COrJ.1bnque81111bu loOastel!Ar hnbía nacido y con1C11zr,do tu forlnna en el bari IQ del pul'rto.
•nLfa d re¡iente qn PU \'Íeja sangre nieensc corrfa m:18
nrilie.ntc porans venns y eo avh·ab:i 811 TCcOn()dmient,, ha•
ch \'i:1111 q•te In h11.bf.1 procnrado C!:IS('nfncion 111la 110 ex•
¡ en mcutudo.

· s ·•1 .Un. ldiz nl eneont rare á e11 l.1do y ni ndi rioa r qnc
t-n nc¡ne.l mi6mo inHante, e.mre nc¡uellúl! pobres ¡,;irrol'S
dc1mudll!, hajo IICJUelln. 111.mpnm l111mo311, Ell! pen..-:unlen•
tos, aue lmprea.onC:'s y su.,; prcdileccionee El' compcudrn•
bn'.l h11nn6l!icamcntc.
J~ut-rctanto el d!llJllll wcabn á fll íll~
L11 C!Ct!nll d 1 0.11\'llrlo h:ibf:lnrrnnc:iifogril08 d t(:rtor
y lúgrl1111e llblllldante Jll nuditorio.
El último cnadro, el qae repr(-sllfllnb:I 111 lt 'llllrrecciun,
ter1111r. • en m Jio d b.s nlcluya1, de loe cori!t-ns y los
11plau.•o de: pñblico.
J.n o, los mprN nos egit:iron u ror.J j-1 en la que
elida :islstcnte depositó EU óbolo.

EL MUNDO.

85

Empujndos par la ololda de capcet~,lores, 1~ !Saint L1·g1i, hd1-::¡n estrechnc.1llejuela,rn c1y11 CBquinn
l'vos llegar.:in á 1.1 cntrnth del ca1lej(., 1 y qaedáron l!Dr·
nbrfa á \"fa pública -us ulmncen
bo\"edadoa nn deprendidos ni lmlbrso b:1jo la de.3lll"nbr.111tc luz 11.!I rumi· • p,,sito &lt;lo ,·inos.
lle bal!. de¡ de l!OI.
t'n:i '"inn sos•eni,ln por dos pértig:is, formaba Eobre 1
..;:on lns C'Jlltro, dijo Honor:ito consull4ndo su reloj;
puerta enr,•jad:i, eeilicln de, b:trrotes, nna l'5pccfo d tonel,
dejo 4 ll!lcdes p:ua dirigirme á l:i Sociedad de Lel.rn:;,. ....
en l'!ondo se entremczclnb:111 nno_ E!lrmienws ,·ne n reI'roe!gnn el pa~co; yn nos reuniremos aL'\ noche en cnsa
~~
.

u

Cn:indo C'¡lledtiron solo~. VIIUll y ,·iolcta ee mimroo nn
momento indccls01.
-,;,\ déinde des® nated ir? preguntó el conde tí l!ll cn-

flada.
-Dvnd.c nsted g~tc.

.En el interior, á In írc~carn de nn l!Ótauo, •eet-llban los
barriles !llpcl'IJueatos contm lns p:ircdl'l!, tmpt ¡;Milos de
un olor á vino.
Vida) pldró Nli l1irrlwrp 1k Cipro y ¡r.is~~•e!!.
I.cs sir1•iero11 en gruet;as cop:is c•I Chipre do purÍllwe

B 1 ,los boaqueci los ncari~i:idos por los oblicuos rayos
del ol poniente, c:intaban los risuefiores.
L: flornci6n ro;-a de los t!rbolee de Jnden, foa tiraos de
13.l! H!as se coníon!nn enlrv el duro follaje meltltico do las
eocillllS ,·erdes y los r.6 121.loiqmOnlesdo los agavcs.
~\q11elln mezcln do graci:1 y d.i mdez¡¡, de \"fgelllelones
de•nrrollndas nmelleme1,t.e y de feroces plantas espino•
w, parec!:i como un símbolo &lt;l I c.;tndo del nfm::i do Yí-

dal.
Toüavfn imprt'l!ionado ¡ior l:i rl'penLlna revelnciún, era
prl'!!:I de sentim,cnLos muy complexo.: Wl!l inquietud
t&lt;Jm)?i?atnosn, una pied:id l!nternecida, nnn ~conlia111.a
eri1:ad11 de púas Y,tnmbién nna melancolía .0l11pi11~. e
espnrcían por él como onda tibill y r,;,11 ftll.
-(iueridA mín, replicó oprimiendo m:11! estrechame11te
el brazo de ,·iolcl-:I, me siento desolado de que mi ergue1hd, mir ltn do pre,isión, hnynn producido esta equil'o•
cación íun i, ...... A fuen:u du vivir 111.110 conmigo miamu
Y de desconfinr &lt;lo todo nrr~b:ito do eutnsin.smo, me he
conrertidoen un oso muy poco eentlmentnl. llace un
ano eet.:ilxl yo 11 cien k,gWla do suponer que llllted pcmmnl en mí......... Pt•rd6n me mi estupidez ...- .... A 11ora
qao la conor.co mejor y qne e~ touo lo 11110 usted vnle, me
siento t.enl.ndQ do d,c!r á mi ,·ez. como l11 buena muj!'r
que nos servia el Yiuo de Chipre~ •;Quó Msllmal•
Alzó ella In c:nbez:i y ,·olvi6 lmcin .'JI ens ojos tiernnruente.

-¿Qaiero ~ted qne '°"lvamo.9 i\ la ciudnd? ....... ·o me rtsinOl!o.
rlisgustarln mostrnr rt ll5t d nlgunos rir.cones c111:i0!:os,
Mientras Yioletn dnh:1 mordiJaa nl pn,101 y so hnque sin d!i&lt;l;i no C(,noce.
medl'Cía
con sensualidad los lnbíoe en t•I licor generoso,
- Ynmos ...... sigo á usted con lo oJos cerrados ......
l:i r:1tron::i, nna 11lta lignrbna, J1ombruna, de Cllrn n•goY m, eíecLo, lo hul;icr:i ue¡;uldo h!l!!ln In cn,nbre del
cijndn, exnminab:i curiosnmentl! :1 lll llntln &lt;lama y ni c:i]ilontc Cal\·o, !1 nlU bubicm él desendo 11,-v,nln..
billlero de hermoso rostro y de corteses lllllileru, y co.
Liger:i, al\'grc, feliz &lt;le rozar con m br.izo el do \'idlll,
rrfa
una eonrisa por ~u nnchn boca d de11t11da.
openns p1rcofa pis:ir la ticrrn.
Qnando
\"idnl p~gú el gast.o, dijo elln con lamiliori·e perdieron de nuc,o en el d&amp;ialo de calles nec •nd ... ndnd it.:11in11a, dirigiendo ,i la pnrejn non mirn·ln plncentes, empcdmdns de "ncha.s h:udoS!lS, demnei do odrc- tcrn:
che.al, p:irn que lo c:irrn:ijcs pndie.sen tr.rnsitnr por ella!,
lo cwil rhbl mis 81.'t,'llri.hd á 811 excnreión.
-No; replicó nlt&gt;gremenk• ~Joint-Pons, cuilndo y cuEn nquellns c.11lcs eorubrln,, ¡,:ir¡,cidns d largo9 y eolilb•dn.
t:iri011 pnsiUol!, l. s e:isa,, el1m1n muy nltas sru: f. chadn.
-¡Ali! .., .. quú lcistimn!
¡;risCll 6 nmnrilleut:1.9, tllladmtln dr• muaerc,sns v,m11111iLoo ncornpanú h:i!la In. pt1ert:i 1 y loo salulló con el Ea•
llAs, eobre I cnales, nnn nn¡¡oela foj:i de cielo nzul apaIndo hnbitual üe loo d&lt;l :'\Iza:
Aquella miradns húmedn!, c1ue tenían el enc:into de
rece ent.re Jns cnprichoons rccortiltlOJras de los techos en
-,\diós! ..... l'asenr bien!
la~ lloreA dcep11&amp; do hi lluvin, ae fnndi.eroo en 1118 de \'I·
declive.
-:lle siento m&lt;&gt;jor, nJinu6 Violeta, el yino &lt;l Chipre d I y le llenaron de pcligro!!D emoción.
Los dm pn5enntcs l!O compl:ld:w con 1:n pinwreecn
me
reconforta 'Y me eirnto cnpa:: p:ira 11ndnr hn~t.ll mnnn-Por fin, dilo ella Slll!pimndo, somos buenos amigos
Eor¡:rcroe qac ti.cada !netnule Ec ,fncucntrnn cu 111 vi,•jn
na ...... Di vertido alto hicimos en lo.s uodegna de l!.'!11 bue- y !!t'g11iremos sit!ndolo ¿no es \'erdad1.. ... .Me trnt.ara 11!Niis.
ted como camarada )' tendrá co111IanE:1 en mí?
Di 1·criianso con el ~-spectácnlo cfo los ro pus colgndus de nn majerl
-~í, esto roo ha recorcudo 11. Yenecio, que tiene un es-Lo promcr.u.
·
gnnch y q11e eular.ab:in, n.11:i arrlb:i, á IOl! rayos del sol,
tablecimiento ecmejnnte en In callu de Yallar0&amp;a, on
-Pnra comenzar, dígnme usted ei es1á contento con
sus flotantes hilocl108 multlcolori'S.
donde t-1 Chipro es exqnisito.
lllis progresos y me encuentra uetrd mejoracla
Acá y allit, dehuuc de oll "!!e le\-nutnb:in antiguos pnIban aublendo }'a 14! gra1fa~ que IIPgnb:in hll!tn la ram-Extrnordinnriamcnte...... Ilnstn confesare que admi•
lncios ele bnlconoe Cl!tulpid•~, oc11pndo! ahor.1 por comerp:i del casi illo.
ro e11 doéilicfad y 1,11 prudciicia.
ciantes al wr menor, cuyos znp:itos I dotu.&gt;S rnyub!ln P""
- -¿';o llj6 11&amp;lf•d, agl't'gú Ylolela, con ie.~ mejilllls ligel'l\-J&gt; puéa d \'ermo 6 f!ll mel!!l tan ditipada y t.an fr.í•
Endurucnte las c,calerns de 111:lrmol
rnentc sonro~ndu, en qt1!l In \'f.mdedom nos tomó por .re- ,•ola n In C:l!!l de los 1'lnniver.no, ino le ha ocurrido á
A lo largo de los piso~ bajo~ abo\'elUltlo?, alguims tiau•
cién &lt;!Al!ados?
,nEted l.1 id ~ que cr:i el único hombre cn_paz de operar
das bosteznb;in por su2 anchas pnerw, d&lt;'jando llegar las
-¿ Y no le demgrndó :t usted? interrC1gó él tonriendo,
esta convcn116n?...... ,No lm podiclo usted adivinar qué
mim'.lllll á todn !llliisfacci6n hn ta In 111riedad de "foctos de,
--Xo,
Tt'plic6
cll11
bnjlllldo los ojoP; pero me hn dejado
inllucncin 1.1:nla sobre mí desde lin much'l?
BU~ arwazoae!: baratlll,•s replel,()! de cobres vh•joe¡ carpe.nse.th11 ...... llfe acordé de qne bien pudo C!to b:iber su-• 'o...... tengo muy poca confianzn en mí mismo para
niceríll.l! en cl,&gt;nlle las rnlllll9 de n:ir:injo con frui.a c,o)gn.
cedido ...... Y cu:mdo In itnlinnn nnndió: •Qué Jástimnl•
~er l.nn preeen~uusn.
bau entre trozos u,! CllrnP. anngrie11t11; pnnnderfas en cuhnbfn dentro do mí una 1-oi BOrda que repitió como nn
· l~ 11s1.td demnaiado modesto! cuchlch&lt;&gt;l• elln, pero
yo fondo se dh-i~nb:t In llnmn dlnznntc del hom&lt;),
eco la mifma &lt;¡\1t'ja.
tan bajo, que pallo él op11rentar no hnberlo oído ......
A cadn boenc:111,, les a;:iltnb:t á lo. vista 1111:i nue,n sor-:.Q11'1 qni.,re usted &lt;lE cír? exebunú él con lurbn¡:i6n.
il ncio d m1c1·1&gt;.
presa.
~ confidencia tnu inc~pemda de Violeto lo EOrprendm
Ya era n na c.1llt'juela Et!(';lrpaJa, en dunde 1mn fll::i de
Yi,fal sentfa el brazo de flor de •"iza temblar obre el
ei ngnlnrment-e.
pcnitcnt.es 111;nle~ trrpai,a ltael:i nlgun convento¡ ya nnl\
uyo, }" ú peenr do c!tn modestia de que ella J lncnlpabn,
A !u eorpresa ae merclnba la lisonjera e.1tisfac:ci6n que no podía dl'j:lr de 6Cl\Lir cowplnc ncia en pensar sobre In
p!az:i trinngulnr cou so mcrc:l'lo de ,erlus y 1m fuente Je
nl«&gt;gres rnniclorc~, en do11rle los ,·cnd¡,doras h1 rnlJan el e.l hombre m.b inltusible e:i:perim~ntn ie111pre ni eaber coníe i6u &lt;1t1c, 11cnbali1 do hncerfo Violeta.
P"..SCndo; más h•j'&gt;S, el pór1íco 1le un:i i¡;lesin do r2tilo •ro-- que bn Bido distinguitlo por una mujer bonit:i.
En eu nlmu a.,condla como ann el1:ive claridad de albornd:i.
-Dios rufo! coutiuuú elln, con~on·nndo su metro obs•
coco,• d11ndoeutrnd:1 á un:i nt1\'e dornuda &lt;lo telas roj:i•,
tlnnd~mcutc inclinnilo; nhorn qae ~·a no h11y remedio
.::ihorenlm l11 re1·elaci6n &lt;le J1q11clla t.emorn femenina
C!!lrellr.dn d,, ciri0$ y rurn.'.lrosa de dt!VOl.oa arr,1,1ill11do.•.
Aquel Juevcs ;'Jnlo torh In poblaci/,11 !t.'\bl en la en• pueuo confel!llrlo ......... Durauto trea dfo,, trPa d/llB Rola• qne inrndin l!:!.Íbitamento la rn,Jiosa tnrde de primnvern.
mente ra¡! ...... he creído...... he espero&lt;lo que .,J
lntlle.
,-;u : ::iltnd ee crispnbn, ularm:lbase su conciencia, yeiu
l,os homLres, rechonchos, ntcz11dos, bigotudos, :ilgu- l'on- con qnlen ib:i á ca~:mne era WJled ...... Cuando vino cmh:1rgo, nquell:i floración inesperadn uh11l11bn un pernos calndn la b;)in:1 catalan:1, EC ngolplb:m cu Jn.3 cncn1CEted 11 [lcdirmc para...... ~u hermano, el golpe lué muv fume tnn exr¡,Jhito, que se l!ntrvga.bn a! rC!pirnrlo ilvhln•
.
cij:i.d.ss, y lnnZAblD entre gcsto1 exprcsir ! 001101115 cnrca- ruuo.
mente.
jadas.
YiJ41, rofoc:i&lt;lo y conmoviuo /i In vez, fruncía 111! coIlobían lll"g:i.do h_wi In pfataformn. pl:u1t-11d.-i do e11ciI'11rrnda! de cbiCOl! ehilllib..'ln cm mcdío de In c:i!le; las jas,
uns, que rs el puado culmioAnle d\ 1 p:iseo.
,·erdulcraa cocinab.'\11 ni nlre libro; s.Jlaa mujenuela.!, ,1
-,.Por qui(, dij,&gt; con se\·eri1lnd, no l1nbl6 tJsted entonLn nLran'l!nro11 y fueron á ponerse de codos en el paúld;u dudOSás, tl!! cabd(og negro!, ¡,einaüoe h:.ci.'I 11trá! ceB?..... I'or qué no me conlesC, usted entont(!S que nci,p•
rnpc~o que dominn In n~iorn y In vieja ciu:iud,
ú rizados sobre l:i frente, recu,,pdA eu l,1 columna de ni• tnb!\ á Hooorato contrn El! voluntnd'
FJ sol .e ponín ir~ el macizo del Es~rel, y ea dl'Clinng1fo pC,rtico, hncían CJ.l::eta, con I homl,ros resg,1ard11¿l'or qnM...... Porqníl la docepcir.u y el de•pc:ho me ción enrojedn b5 nn!Jeclt .11 ncumulad11s, mdl:indo como
dos ll:tjo el cft!ll d lnn:i enrmce!.
ahogJb:in ...... Y lul'((o, cl1~&lt;10 t•I mo,nento ,en que le ern nurcola en oi rielo ,·enloso, mientras el mar muv tranYid.if y VloleL:l tlIBcurrI:tn loLrúpicbmente á trn,·l•3 ti~
á u ted 1d liereu~, ¿')11.t me importaba lo demás?
• quilo loo tcmando 1.:n color de Tino.
·
In marnnn de c:ill, mcrcida,; 6 abrnpl:ls, de donde l!O
-Per,, en fin. ropurn él conín11dido, yo no podfa ndiAl 11orte, un triple :u16tc-:itro de montnl1:l.!, de nrÍs&amp;a.9
1:xlmlalµ11 fuertt'S o!oree de epccila y pe ~:ido.
1·lnar nada .... , i ni men?l me hubiem usted indic:iclo.... nendns y col;
nborregndas, sembmd35 de Clll! do
..:in e111b1rg'&gt;, en ciert-O momento \"IJnl oot6 que 811 el yu hu!&gt;iern nbido!
cnmpo color de roBll, se t.endfa ci1 torno do Xixa.
co,11 p:ifü•ro nnJ:ib:i con menos solLurn y p..'llldccfa ligo•
Ella l!ll.t:mlió 111 e bezil, y con ;onrl,:i nmnrg-J ¡,leg{i los
Mbre loe t&lt;eho~ de tejn ó do piznrm, necendlnu hnm:i-

r.imcnt.e.
-¿Qué tiene U!lc11 In pr¡,gnnl6. l'.irccc ustml cansda.
-Ah! rcsp,rndiC, ella Je&amp;e11ifo1lose; no eé ti hi deh~ it
In cnrn1111tll, al sof do Abril ú 4 ln prh':ici~11 do mi té de
c1:atro; pero mi, tiento rn poco atnrditln.
-1:...pcr u kd, COnl.'~Co nqu[ un: tienda en llond~
venden \'inc,s de C.ttcio y de ft11lia. El sitio no e11 uada
c(,modo, p ro cunmlo 60 Hllle del tc:ilro d la Pllliún, no
tiene 11110 d recho .i ~trn.ne dcacooteutadizo ..... To• m11rá :stt.'CI 1111 poco do Chipre con un pasteh,lo, ¡ l!L

.J~

reanim:mt

:nbfos:

-\'amll!', rellc:rionc u•t.oo ........ ¿l'odfn yo, ona joren,
dcclnrar 11 usted mi pr terencin"..... Y nd~mllt, acui-rdcEe n~ted ...... no ce moslrnb:1, muy nlentn&lt;lor' T,mfu u~ted
uu mod d~ fiogÍf!'e el insensible; ec bnrlab:i u~tcd tan
o•plritn:ilmcntc de los ru111&gt;a y ue lo~ ennmor:icloa?••• Corup1t.Jnl1,\ yo t.amb in q¡¡o ni un l!Ólo mlnut0 h:ib!a pen~atlo t:!!ted en mi! ...... en üa, yn esU hecho, ¡ de n:11b Eirwu 'as l!lmt&gt;11lllcioue ---·
-Si, munnurú él sobrinmente..•.. ea irreparable.
Oayú cl l!ileucio entre unn y otro, mientr11g rcmontab u a.e e:illee de verdes úbol~11 del c1millo.

rccl:i9 azulndll.l! y ~, .!11ydw, resounb:i en los lef:mos eam¡mnnrio~.

Yiokta y \1&lt;.lnl, r.in haubfl!C, contemp!ab:tn el lllllr
bi!rmrjlll!, 1:ie Hncn~ pur115 tle l:is monlnllne, In ciudad vnporoea; escuch:iban los chasquiJos del4 C:1SC11da quedescolg~l.1."1 ú s11s pies sus corLin:I!! de agua, Eemejnntee, al
dcuznn:e, 4 In~ hol'!I!! de fa ,·id!I que corren y corren to•
dal!, IJUenns Y n)alu, con la misma p1,1cicu rrgularidoll.
- I&gt;rgame usted, preguutó brtIScnml!nte la jorco, ¡nunca ha t&gt;!tndo u ted ennmornü·"
- ·r, u.n:i \-ez, y In experiencia nomo e:i.l!ó bien•• ,... pur
calp" mí:1..

�18 S•i'Jb.m, 1896.

87

EL MUNpo.

--.,;6n.

n m
y
de lll hermauo; mny mlafeoho tatnbi6n de ta .-16n de
la 8óoiedld de 1-ra,. e.:i. donde había leído 1U1a memona toltn Ju Am1N .da Cinúf., y en .donde •1111 oolegaa
le ~'1&amp;11 fellctt.1o ca:u-~

t.iicl611

DUlq

um,i.booa.
Lea pilabraa de III benaano aonaban en 1m oídoa ~
mo 1UD1bido.ele aUAbla OODiau,,
Vloleia, porel contml"', blí.- 4 impuible, cJD es:•

4léio.
~114 tnevereme 1ron·a le bacía mat
~roebliblee el coaít, bllberb autor.&amp;lllo e
modo con eu pr:&gt;pla debillcJü; é llldtgniln 'lote r

�38

13 SEPTIE&gt;lllRE, 1896.

EL MUNDO.

A eu vez, pretextó una 111íbit.a latip, ge despidió lle Niza, pe11sando en el deaencanto y la decepción qne i~
lla cioroplicidad cruel, cansA.base di!gusto i aí mismo.
á verse obligado 4 caru;n.rle por segunda vez.
Habfn emprendido el rescate de aquella o\·eja, la la· Honorato y subió á a.u apo&amp;ento.
¿QuJén sino fJ era el verdadero C!llpable?
L'na veir encerrado a!U, sintió primero una 11enirnci6n
rende ,·ol,·erla á su.a deberes, y ee.hac{a o&amp;mplice deeu
El,
ciertamente él lo era.
pecado! ........ .
de afüio.
Con
eu experiencia de la vida y eu hil,bito de EO!lleterComo se dt'!!poja uno de un vestido demasiado pteado,
Su~ ojo. encolerizadoé se alzaban bacia In Beflorn de
f:aint-Pon~, como pru-a manifef!tarle su indignació~ y pudo aligem1'8e de la opre11i6n que lo angustiaba y des- lo t,odo- á un frfo y sonenido razonamiento. hubiera debido pre,·er laa t-enlneio.nei. inevitables y prevenir el dettnudafl!(! el alma.
llUB mir&amp;daB se euoontrarun un momento.
No era de lo~ qoe se engofta.n 4 sí mi11m0!!, y ee enlre- 11.rrollo ú que b:ibf11.n ~ucumbido s.mbo!I.
A la irradiación de aquella&amp; pupilas griBes, vuelt..u B\Í.•
La. falta, en realidad, no ero. aún más que venial, pero
bit:i.mente tiernas y acnriciadonla; al Mpécto dt aquelloe gó con t.ada einceridftd á un examen de conciencia.
Yidal
no dejab~ dsver c.\aroy noerei11, en loe Ll,.moresqu&amp;
El
primer
dteto
de
eu
i!lepecei611
moral
rué
un
prolabiOlil, rojO!I ll\~D por lUB betoe, la cóll:rlL de Yidal ea di1e
detienen
á medio =ino.
fundo
desaliento.
tipuba.
Los besoa ya gustados traer!an otros, y así, insengi..
Su lealtad, ru deHaaden, ru r,nergfa, de que tan orU,:cordabo la penetrante dul:m.&gt;u de lila conlidenciae
blem1mte, llegnrfan ha&amp;ta el e:i:;treU10 de su pasión.
murmuradas entre 106 4.rbolee del castillo, lne delicias gullOl!o (•i;t.aba, t.odo ello babfB rodado como una rama
l\lafl"!lllfl al \·t:.r de nue,·o el cuerpo eabe!Lo, ID atractiva.
verde
uroj!lda
al
lodo
del
c4mino
y
jt:,:pne&amp;ta
á
las
pisadel rt&gt;grno, 111 hora del crepúfcttlo, el éxtMi11 e.xperimen•
belleza
de Yioleta y SUB ojos encant.ndort!i! y llenos deea-das
de
hombres
y
1ulima\es.
taifo ni ,e.! talón al rodear cor, l!ll!! b.razoe la cintura de
El, que lrnbía acudido para restablecer el orden y la riciM, ree.istir!a mal á la te11taciión.
Yiolda, y de nnevo se le iba la cabeza.
Se conocía bien. A pesar de i,u aire de reserva y au dll·
respetabilidad 1;:n cae11 de su hermano, asestaba precis:\·
lfabf1t t.erminado la comida, y Honora.to continuaba.
reza
premeditada, era tierno y Rpw!ionado.
ment-e
el
golpe,
más
~r1:ible
al
honor
y
a!
repoi.o
de
llodil"ertando.
Conocía
t:imbi¡ln i!. su cuii.ada y aB acordaba de lo que
norai.o.
.La een.ora de Saín-Pone declaró que ~e ee-ntía iatigada
habfa dlcl10 junto á la cascada:
Desgarraba traidoramente 11quel pobre guii'lnpo ele fe&lt;fo! paseo, y se despidió par11 reiirnrse t'i sus habitaCÍl)llell,
aLa pMióu Yi:rdadem no tiene ni fnlsa \'ergüenza n¡
licidad de qne JIU hermano menor t&gt;stabll tan cont.enl.o.
ITonot'lllll le bel!ó la roano y Je dió J11a l&gt;uenaa nocbee.
Hacía el peor pl'lpel y el nuh Ignominioso: el J.d man· prudencia timornta.,
Terminada eefa formalídad con~·11gal, Flor dE' ~in ~e
El nue,•o encuentro traerla consigo inevitable:nente 111
,•nlvil&gt; hflCin. Yjdal, que ee m11.nten.ía aparte en ln pe11um• datario lnfü,l, el de médici&gt; felón que so pret,exto de
cnrar al enfermo, lo enrenl'.na cada dfo á peque11aa irremediable caída, y adiós hoc.or y felicidad de BonoLe tendil, ignalniente una mano, que IO!! labios dt1 Ho- dOE!iS.
La i1onradez · de \"idal es rebelo.ha á la idea de aquel
¡,Cómo habría podido llegará tal grado de olu!!.C~cifui
norato no bahfan t.ocado, íY tembló á \11 co.lurom mtricil'.
vergouzoso
deaeu!ace.
y
de
\·illllnfa?
........
.
de aquella c.JJid11 pre1lón que p!\recfa npoderare.i de toAquella. uocihe 11e 8entía atin bastante du~o de afmiaEEcrut.n.be,
sn
memorin,
ee
remontnha
con
el
penaamien•
da Y! pe.nona.
-Haetamañana! murmuró ln joven tiernamente y ie to hMta trff ,seninn1u; antes y deBcubría poco d poco la mo -pera impedir iremejante dl&gt;SWltre.
Era preciso totJar una resolución eni!-rgicia y ejecutarla
.huelh1 de fo.r~ivoa (li'~oe, de ligeras cobardfll!!, de tími•
alejó.
sin
dt&gt;mora.
dol!'
compromi!!Os
que
le
habían
enciwlinado
\eutamente
Caandoquednron sol0,1!, los dos hermanos 110 dirigie•
Uab!a
juiga,do siempre q\te en eemejaute ca,o no exi.a•
poi'
la
tiei,dn
del
pe&lt;':tdo.
Ton liacia la terr1u.a, sobre la cual 11c abrla una puerlu
tía máe que un sólo remedio: la fuga.
¿:So había mfr!do, dced« el pdmer momento, con de·
ventana.~• ambo!! pu11téronsede codos e:n la balaustmdn.
Tomó eeta determínncii6n.
D9jo su vista dei&gt;eend!.a en a.nave pendiente d jardín maSiada complacencia el encanto de Yiolet.a?
¿'No ec había mo~lrado de1nru;iado :ndulgente y dem.a•
Como su marcha debla electuaree lo mJls riipid11mente
ba.i;t:1 la verja \•e Inda d« jru:mioC!l y mndr1.,o&lt;eh·tls.
posible, e11 decir, la mafü1nn 1nisma del dfa siguiente, le
Má1:1 a!JA, loe pUtanosde la u.venida entrecruiaban 1119. ,jado familiar en lug11.r de tralarh1 aeveramente?
Se !lCOrdó del regre110 en el l:mdú durnnte aquella no• CJJle.l}a el Uen1po matsdal de preparar su rei.nsr.a.lación
lnr¡;lls hojo.15, ai1iando, por decirlo al!i, nqudla l'illn.
A tal !Jora, por lo dt,mia, la calle esUt,b:l, casi defierta cihe tibia, al Indo de su eeductorn cuftad~ J lrui eenmcio- inmedíata en F!urencia.
.Por lo demú, ese viaje brusco ti un país lejano le bu•
ne.s que Je ltabía11 lnguidecido.
y 2ólo turbaba 111. tranquilidad de la noche el tardo ffi..
¿No debía haberle puesto sobre sC aquel deefalleci· biel'a parecido extrall.o é. inexplicaWe á RonoraOO.
dM de rnroe carruajes,
PodCa 111 menoe refugiarse momsntaneamente en la
JTonorato encendi4 un cigarro r recobró t-Odn su ex• miento puramente carnal é im1pirnrl.: un te,nor pru•
Fm.1,tn,
y n\lI preparar deaeansadnmcnte eu aepnrtleión
dente?
1.au!iU1n.
Pero
no,
demMiado
eegnro
de
eí
IOÚ!lll.O,
l.11\lagado
en
definitiva.
-?ili buen Yidal, uCllarunba, me siento completamen•
l!U a:::::ior propio, cedie11do á una necia ternura, 11e Uabfo
Sin l'l!'fü,:ionar más, reunió en una ligel'i\ maleta loe
te lefü! ..... .
''Cuando piemio que hace ~Mo 11n mes, me11entía aqu! 1 dejado miniar, l,abía ace,pt:i.do el peligrOlio papel de con· objetos m,l.:! indi~peoeab\es y luego l!l!cribi6 4 su herlllA·
en e~le mi!!mo lugar, ton miserable, tan abr.udou(ldo: rejero y n1tntor, forjáudoae illll!io11e&amp; sobre ~u fuerza de 110 el bil!ete 11iguiente:
mmndo 1ne Muerdo con qué sentimiento de deprei;,i6n resistemi,in.
•:\Ii querido bermnno:
I-Iabfaoll'idado el ,iej'&gt; proYerbio espaiiol: •El bow{!!Cllchnba el mido d1:1 loe coobes en In calle, nie pareee
«Sti. me ohid6 decirte o.noche qn&amp; babr.a recibido 110\i•
bre C8 hlego, IR m11jer e8 topa, ,·iene el diablo y wpla.~
cQJllO que despierto de una pel!adilla. Todl)hCl cambiado
cills d.., ln Fouún y qae rol preseucia alU es indlspeoaa•
Ilabfo dis.frni:ado bajo e! bello ,iombre de nrnhltad fra·
.\J1or11 me levant¡o con el cioraz6n ligero, me pongo á tra.
ble por algún tiempo.
bajar si11 preooupaciones y fos df&amp;I:! me parecen demal!ia• ternal h1 sorda Mrncción que le !'.lrl'lllltrab!\ hnciá Yioleui.
,,TLJ sabea que Cfitoy eroprendlendu impi)rl,a,ntes trll
El tnto famili:u de todo~ los dfaa le h11bfa l"f!l"elado
dooortol!.
baj0-9 en aquel lugar.
inse11siblemente la gracia, la comunicativa 11ensibilldnd,
"Goao 1•erdnderamente de lo. ,,rna. Se me óírece tl\!
,,El mae~tro de obrsa reclama mi presencia y me be
cual la de!!e11oba; las mnñanBll ocnp11das en eeiudi0:8, las la belleia dominadora de la mujer.
.re1!uelto il partir mni'iaon para San Juno.
La 11.miHad 11e babia co1werüdo en ternura, la terRum
tardes paBadas entre mi mujttr, q11e ha 1-uelw á ser cari•
•E:i:;cú~aioe con tu et1po~a y eodame el reato ds mi
fiO!!a, y tú ctue h1111 regres.ado al nl,lo; enbroea~ CQnYerm· l1nbfa11e cnmbiado en un eeutimie1Ho mil~ tiro y 11u soliequipnje.
cioo(lj! p,ntre tres personaa por lua nocbllt.' ...... .Jamful ha- citud ¡~r loa int.ereses de. Honorato l.!abí11.4uedado rele, lgnoro aU11 cuantos dle.e durar,i mi all!encin, pero no
gado al tercer término.
bía nmoicionado felicidad mayOJ'.
le inquieta por n1f; soy acitivo y ba.r,i de mxlo di'! esW
Aquella uu·de, durante el p.~~eo en el cas~illo, cu:mrlo
.Y ena. felicidad, amigo mío, á tí i,i 1.n ae:bo, tú eree
me u!lú. lo menea posible.
r¡uién me 111 bn devutlto, ee ob!!equio tuyo. Ha¡¡ puesto Yiolet.a !ti bahía coníeudo que le am:lbft ya ante11 de ca□ aslll. la vi!l.tl. Te abr.iz:i.
orden nntvamente en mi cmm. y restllblecido la buena sarse con sU: hermano, en lugar dl' cierrar la boca de la
Ytni\.L.•
1nreligeneia e11 mi hogar. Has tido mi sa.l;ndor, mi pro- jO"f&lt;'ll, y acab:tr t.erminani.emente con tnn peligrOl!a con·
,•erl!ación,
ee
hnbf~
entreg(lQO
ii
inútilee
latnl:'ntacio11es
Fe
mttlú
á
1::1
camn,
apenrui
duruii6
y
se
levantó
ni ra1·ide.ocia!., ...... .
yar el dJa.
•~o puede!!, puea, ni imngloar cuán lleno de gmtimd que i.micionabnn eu debilidad.
Tan pronto !!orno loecrllld0-9e.stuvieron en pie, se escapó
Juntoa hablan jngado con !a llama f ee halifan que113.cía tl tengo mi oom6n. No lamento m:is que una cosin ruido, entrt&gt;gó al nyuda. de d.m:i.ra el billete destinado
1111., y ea el Ber inc11pa1. de ro011trt1.rte huta qué punto te mado 10! dedoe.
El amor, que nuncu se eroca en \"lino, se les l1abfaapa· á en herumno y se dirigió !igeramonte al Pueute Nuevo'
e11tpy agradecido! ........ .
en donde pamba el ómnibus de San Jnan.
recido, arrojándolos il. !a una en bt!UOB del ot-ru.
..Te qnerla cuando ern desdichado; ahora, la felicidae.
C na bon1 d011puéa, descendía hacía el pequef.iQ puerta
¿Quá haría él ahora?
inJande may.or fuerza, más 1udien1,eca!or á roi ef~to..... .
Su pensrunient.o !e toml) indn!gentements hnc.fn Yin• y 11e encnmionll:t bajo loa olivares eon dirección t1. la
'fe quiero oon lódll. mi alma, hermauol
Cogió la mano de Yidal y luego loeetrcchó contrnsn pe- Jeta qoeá aquel!ns horas., aún profondamenw conruo;í, }~ouán.
Enconlr6 el viejo dominio pat.ernalen, el eetado en qne
da Por aquella bru!lCA exp!oeiór, apaqiouada., maboreabaein
cho co11 la eíueión de un nino.
Cada una de aquelhw conmo,·idns palabra, ee cilavaba dudn la primera etuOrlllg11e1.1 sin t•xperimentar ni et!CrÚ· lo habla dejado 1,&lt;] allo anterior, tomó nuévnmen.te poae•
ei.'111 ele ~u antiguo BpollOUto de paredl!S enCD.ladas y sen•
tomo una ei&gt;pina en el_cora:Wn del hermano mayor.
pul09 ni remordimíimtm!.
LIL jnzgabn infinitame??.te menó!! culpable qne él y cillO!I mnebles rñ~tic-ot&lt;.
Aquella n:pl\llaión de ternura de que el conde !le senCuando corri6 1115 persian;u;, largo tieuipo csrradaa, pa•
C!l.!!.i la alHOl\•Lo,.
ü, tan poco digno, le cau,,;ab1 nn m11.le111ar indecible.
radar 11n poc:o de aire y eol á la pieza hllrnedn, \"ió bajo
Eo efecto ;cuánta!! excmnui no podia inn~ar ella!
.!.I oír á Honore.to regocij11rse de U11a dicha cuya. iluso•
ria eolid~1 conocía Yida1 mejor qne 111tdie, vol da á nn
Prim~ro, !u torpeta11 de Honorn·o, su ma.Lrimonio iin de él la vieja Mrin cu11.drada de agua ,erdoéa, la calle
lado la cabeza y no respondía eino oon turbad,ie -pro· amor, BU ju,·entud1!olit11,ria y aobre Loo.o aquel ,·irginRI cubiertn de yerba en donde loe limoneros alt.uoabancon
test.a:;,.
aleé\.o que Vida! no lmbta adh•inado, nquellt1. u,rnura an• ]119 roerui .Su/r&lt;JM.
Profunda piedad y d~~radora nngwitia lo oprimían.
tttrior á la época de w matrimonio, secretamente guar•
Lo~ gallos cantaba.u en el fondo de 10! gallineros; lot
~o balJabn el momeruo de poner término á aqu_ella tor• dada en el foudo fü1 eu corazón y que IE'gltimaba á 101 dora~nos en plena fbraci6n alegraban con 11u pohoreo
1nm, ~P ~oh~tra~"'"' Á aq,wlla. gratitud de!!bordnnte que oj".»l de la j&gt;JvNt l1t p11sVm á qnencah11ba de nb~nd,i1•:n•sfll r.JS8.. In verdura oscnrecida de lOII prados
·e 1:eu~la,lt:n•1¡J1,,.z:J.
Ei coud .... H: Ft'l,!fa r•••nf'tl'll&lt;lo clt ¡iit&gt;&lt;lud í&gt;"r Flor dl'
El n u,gimi.-nr.o ~- 1:1 ~n"nid11d C:e 1¡ut-1 rincón ilt'-Cftm-

....

"''°·

EL MUNDO.

31 SEPTIBill!RE, 1896.
Po contrastaban casi cruelmeute con el dt'l!orden de ideas
de \.idnl y lt\ agitaClión que en ru pec.ho albergaba.
Más lejo~, por sobre los oli vag b.líladQI! de pacífica luz,
Ja,g almenas de In ri!W. de 10!:I .Le.ntiW1$ ee dibujaban l:O·
brn el mar uzul.
Blaspect.o de IQ. antigua morad.a de Flo:r de :Siza, vol•
,·ió eu pensamienOO h11eía los hahitnutee de la ea.lle Ca•

rabacel.
HS3ta. eaE' mom('rtt-0, fa precipita~io'.ln de la marcha, la
violencia qM se lw.bfo hecho para huir taÚ r,'lpída.mente,
le h11bían impedido i11quieta~~e del efo.cw producid.o eo·
bre Ylo!et.n por l!\1 brosc., det..ern1illflción.
PeN en aq_ue.lla soledad ll.i1l•11cioea, entre aq11ellns :fr•
bole;i y n1uellos sendel'QB q_ue le l111bh1ban de ln joven,
80 operaba una evolución eu él.
Experimentaba, 110 el dolor de ll.u sacrificio, ll.L-o un
aentimiento de ~ierna solicitud por nqul.'11:t d. quien flCA·
babn de sacrittcar.
En eaoa momentoa, eetarin dC$pierUl Bin duda; procederJ'n trnm:¡_uilaroent.e II EU loil,lt,, hu,go dei:eenderfa con
In cer~idun1bre de encontrará Yidid 4 la me.&gt;a p11r11 el
deaayuuo.
L¡¡, víepern, ni dejarle, Je habfa murmurado, con km
imperturbable conf!amm:
¡Hü¡,a mañana!
Cuando le comunicJ1r11 Houorato !n. i.JJe!l:peradn nue,•11
¿cn,í!ea serÍl.ln eue re.fie:ii:io11b?
¿C,jUJ.o interpreUtrin din nquel ml.&gt;!terioso r11·-0eedimient-0 de batil'!le en retirada'I
i,\·erta e.n ello e.im¡.&gt;lll.men'W un 11,cto lll' ni.lar 6 el deseo
ele. ..-sea par por medio de is fog11 {[ m111 caidu inevit.Bble?....
En edte caso, era de ternen,t- que t'&gt;'t.i idea, lej05 de
calmcu- á \'io eu1 1 la irrirnnt profubclii111e11te y la hiciera
tonsiJertl.L' la ri,&gt;peutina ml\rchn r1;1mo evidente demoetra•
ci(m del amor q11e habia ine-pirndu.
Y eot0Me11, \·1tl'ltn más nud8z por !!~a tácita coníi!ei6n
dedebilh:llld, serla capu, de coucisrtocou el en e:11:tremo
conlll\du Honor11t.o, ele nmir á sacar dt la .Foúan á ¡;u Cll·
nado .
Saint-Pone se es~remcei(, al pens-ami~nto dt&gt;. Y!.'rla Rpa,
recer lllltes del auochecer bujo los oliYos de J::11u Juan.
Lo..go refle,:ion6 tm que em o,a:ullu1&lt;a.
!,;]poniendo que 3dh·ínR.ae 111 verd:,dern cao~a de su ÍU·
ga, E"I seutimi~nto de la Jignid:,d y to! amor propio la re•
tendrían en 'Ni%n.
Preferirfa eufrír 4 e:xponene á una nue\·I\ muestra de
desd(ln.
~e la tlguró de pront-o doJoro~ameute humillada, de.
ee~per11da qnizli.!!. y s:e le conmo\·ió ('l cor117(m.
Heprocb6s-eel haOOr eido demasiado dnro, dema~iado
ymmt.o en alarmanie¡ poco faltó para que no ~e mirase
ridfculameot-e presuntuoso por ht10er tomrulo um d. Jo trñ•
giconn:'I mani!.;stación de tllrnnr:t, un poco viva 11in duda
,. f•ttl'll de las conveni~ncin", pero que no implicaba ne·
ceaar!ainente intenciouee eul pablee .
&amp;! acnf!'.6 de dar neciamem.e u.n:i gr&amp;Y'ld.'ld peligf'O!a á
uu mero atnrdimient-o.
Cnrioso seria si 111,1 intempC'!'tiva precipitación irrit.nba
&gt;'i Yiotet;tt., exM:peril.ndola f. impn!~;tndo!a á entn.-garse nue,·anwnte d las di11ipacionea del inderno y ae vengab:i. en
111&lt;11M~otl~I ab1t1d1n1 en que Yida\ 1ad,,jaba.
~.\qnelJOJ! pen~amleuw comradJct.orioe se eutreme~cla•
han chocándOf!e nn&lt;J!!•eontra otros en el cerebro del con•
de, durante el frugal slmueno q11e !e preparó la nrnjer
del campe,iino ene.lrgado dt'I c11ltivo del dominio.
Cuando hobo terminado de nlmonar, fné á rumiar eus
pe.rpltgidadee luera y á p,l!lear por el calllpo, ú. ln an:11t.ul'I\ .
El ailencio profondo del cámpo (era el de Yi('rnes
8.:i1uo:) lit dulzurfl dtil cielo Rembrado de nubes blaueas- y
algrl(lonadili!, la culcnn dd m,ir ter30 y !ecboso, el paii,aíe
1·irgi1ia110 en medio del c1m! pa~aba, adormeciaro11 e.us
agitaciones é i11clin:i.mu BU t:l!l"piritu hncla un blBudo en•
l:iUl'IIO.
n.~rrió el muro de loe Lentiseoa y cnntempló á tra•
véii del tM'erjafü,1 el jardín desnt-t&gt;ndido en donde 1119 TOeas ,Je .\bril rlor~e/au en CO!llpleto abandono;
F.,1 aquellos oaminos recorridos t!\nl~ ,·ece&amp; en com•
paiiía de Ilonorato y de Violeta, en tiempo de loe es-pon•
eald, la sombro enca.nu.dom de Flor de ~iza vagaba ó. eu
ludo.
Pero uo era ya la jo1·en, reservada aún y enigmática,
1:\ q,1e se evocaba en su recue.rdo: era la mujer tmnl!for.
mada por el mat,rimonio, la dulce y sednctora criatura
&lt;! H• 11:ibfal tenhlu In l'i~¡,1.•1'8 \'11 sns br,,t••s.

Tolvfala á ver ya revestida. con su traje l,eaMal de la
,,ciada en casa de Ma.r1werno: los br-.izoa deg:nu_doe, !nmi•
nasos los ojos, el blanco pl\Cho eng11irnaldado de clavel&amp;&gt;; ya !!el! aparee/a con su traje prima verJ.! del Jue\•ee
Sant.o, encerrado el bust.o en pálido c,irpiíl.¡¡ de r,1yll.!I CO·
lor malva, cuya tela 2edoeil exhalaba un pe[lt"Lr,1nte per•
fome de ,·erbena.
Bajo cunlquier:i forma que 11e le moitr:1.ee, le p:i.reo:fa
mcts wm..adora qu¡,, nanea.
Voh·iase para mir'.lf la vüla de los L~oti,iCOS de pel'!lia•
na.s corridas.
Aquella cua cierrarh ero c:omo el 11ímbolo de eu propio
destino cierrado al amor y en dóude no entraría ya la
únic~ pen!.ona qne hubiera podido esparcir en su torno
la alegría _Y el encanto.
C.OIDO melnncólico rebafio, lo!! dolores Be apretaban en
~u rededor: dolorl.!ll de la OC!ll!ión lallida, de. ternurlUI no
adiviURdas ,i tiempo, de la hora parn siempre Pa!lada eu
qul' \·iolt,ta hubiern podido p~nen~erle it'gitimnmenk:.
Doloree tambián de una resolución demasi,1dt1 heroiet\•
mente tomada y q_ne nada remediarla. d13 aquella siLna·
ciún excepcional.
Pi&gt;neando en r¡ne la Srn. de Sa.in~Pons podría en 1111
arreb11,1.0 d~ deepecho nrrr&gt;jarse Oll'a vez en mediQ dit
la sc,ciedad de donde él la hab!n sacado, y que por
vengania ú hastío c1arf11 al príncipe K!!.menski ó áctml•
quiera.otroaqnel e.mor que él h,tbia reh11l!.lldo, \'hl.ll ss
sentf:t im·adido de negra tri~teza y sordos celo¡¡.
Fn cambio @llbito se operab11 en til.
Deseaba yanhora. que sus suposiciones de la maílana
2e reali1.aaen r qne \"i(¡Jein se decidieaeá venir á sorpren•
derle para lh:sílr~elo de nuevo 4 Nll'-a aq11ella mi,imn
noche.
Impnl~n.do por 11nn e¡,-pemnn quimérica, ro1vió preci•
pitn&amp;!mente hncia San J1.1nn, Manió hnst.:.i. las primeraa
e."U!na de la aldea y He prl'glm~aba ti cadn vuelt.a del camino 11.i no surgiría de pront.o uu carruaje colli.luoieudo á au
hermano y li. sn culla.d.11. R la Fou(rn ........ .
De
en c11nu1lo1 entr~ ,ma nuOO de poh•o, aparecía
un landii en el camino ll~no de sol y ento11ce11 el corazón
de Vid:.i.! latit1 precipitadamente.
Pt1snbn el carruaje, lle,·irndo lrncia SJn Juan á n!g:ún
grupo de extranjeros que iban ÍlCQ1Mr al hot,el Victnria
ó{&lt;. ."1,lini.-Hospicio, y !.!I conde ex{)ll.rhnentaba un brtüCO
deecont.ent.o.
Avtirgorumdo de su debilidad y para evitarle todo pre•
texto¡¡ @u rid!cnla eit:peeta1iva, 14m6 el eendero de Jns
saminant-ee á pie que sigue á lo lurgo del mar, en di·
reeciún ú Beanlitu.
A 11{ .no podía 1·er ya et camino de Si.za, ni [orjarse C!!·
t,lrilee ilu~ionEI!.
Cnmi116 co'l m~~ ea!m11, tratnndo de no pt,11sar m:lB,
hipnotüándole ni ruido de In@ ollle que c.hoenb,i.u c,:.mtra
l:la rocfle.
Como pasáse 1,ajo !ns t,err117,as de la ,·ill« Olimpia, oyó
que ee abr'la un:1 pul.'.rt:~ y vulviéndn!e, eeenciontr6 !rente á frenM con In seliora ~Wruverno, que b.1j11b.l loe e11•
calones con prteipitllCióo.
Al punto notó Vid~l la nlteraoión del semblante ordi•
nariamente enmble ~· riweño de la buena sefiom.
Su tiut-e b~bfa ¡mlidecido, susojOll t ,rtaban húmedos y
le iemb!nbun IOll labioe.
-Ah! ea n~ted, 8,,.i11t·Po11~, murmuró con \"ot entrecortada. ¿Tambil•n UMed ,,¡1, allá? ¡Q.a(i le parece 1\ usi.ed&lt;1ué
de~gracia!
El conde la rnirV con aire de sorpresa y nltty inquieto.
-Pt!rdón, &amp;!iiorn, rep11110. U..:t,ed pan:ce muy conmo'"id.s .••••• ¿QnJ es lo gue pn¡;a?
-Córuo ¿no lo sab~ usted? ...... El pobre La l~renilirs ba
mue.rt.n.
-¡Ricardo! excl11.mó Yiaal, pa\efüciendo á su vei:.
-Sf, mueri.o i!Úbilamt&gt;nte, haee una hora,. .... Acahan
:le durme la eapautosa noticia ...... Precigiment.e Ba.utittia había s;1lido cou el coche ...... Me he pue.it.o el pdmer
sombrero que tuve á D'lano y corro á la lh.seraie, al 1.,,do
de esas deedichadas mujtJrea que pierden la cabeza.
-La acompano á lll!tt&gt;d, dijo Vida! conster11adC1.
Le ofrl.!Ci6 el bm,.,o y !le alejaron r.ipidainent.e hacia
B!\ltlieu. Yaeii C3.1.I1in.:,., la sei'lora Maru1•eroo refirió lo
que ~nbfa.
-Rioordo La Frenii:re estaba en la lfoseraie de3de ha•
c{a algunos dfas. Ayer llciv6 á N!lncy y á Marra Tetesa
al teatro de Mone&amp;Carlo y cenaron al~remente. Se di_e..
1) 1 In II pntl hy pt1a ra,:'.1&gt;, dnp1l@dtl 11hn:frn· ••...•

,·et

39
En el momento en que alzaba la maleta para dársela •·
criad,,, se dzj6 eaer, quej.1.nd!)8a de un do!or agudo y cin.co milmtoti W'l!pués todo hnbiancabado...... ¿No ee horrible?
-¿CA ruptura de unn nmmri~ma? •.....•..
-Ea la opinión del inHieoque llegó de!!pué~ de OOtt·
rrida la mnllrt.e .....• L1 .FrenWre 1mfrfa fr&lt;:leuentemeni..t
deaórdene&amp; en la r&lt;!gi&lt;ln del coraz.-'.m, y :'ldem!~. aunque
eso -no lo dt&gt;j"'3e 1·er, tenía difi~uJt111les de dinero, sus neg1cios eoLab.un embro1\ado;¡; IM inc('.ietudes morn\e9 han
inlluído 11in duda en el pro_gre;¡o de ln enfermedad.
-¡Pob!'l' D.ck! 1111~pfró Saint.-P,me.
-Oh ell rep!ic6 la seliora de ~foruverno! Pero no es 'él ,i q,1ien cu1up'\dezci1 ml;i, ..•.. Prev,:io una 11nc~si6n muy
di6Jtü,osa .....• H.1y grJ.nlc'! d~n Ll~, y probiib!eineu~ habrá ne::l:!gid id de vender ](I R ,ser.,io pal'l\ p·1g:1.r intt&gt;rases
á lo'l m•1chos acreedores ....... ¿(¡ 1é ser..\, s11 medio de
tan~o! embrollos. de tre! d~dieh11:.I.M muji&gt;l'e. q1Je e;i~n
muy ajenas de esperar s,s,uiejame Üi;!.!ta&amp;\.re?
~F.,liz.meot.e, tienen alg111os buenos nmig,13 en. torno
,nyo.
-Ay! dijQ la b·Jena m11jt&gt;r mo-oi~ndo la C!l.beia. u~ted
a.'lba, como yo, lo qlte J!&gt;;igan II ser loe buf'no, ao1ig09
cnando la d,Hgrs:ia eotr,1, en nna e 1,a ...... E11 e,te país,
snbre to:lo, In, amistadef! eon mriy auperftcfale~! tfo ~
p'.lrlen condolencia, n.ds 6 ut~noa sinee.r,1&gt;. l11~g•1 sesien•
te pronto la foUga de IM l:ígrim 11', y cada qaieu vuel'78
pronto lÍ eu, negocios y ,l. Bllll p!oct&gt;res...•.. E I lo qus lttl8
concierne, '.\hruverno y ro, hnrernos lo ¡1,,~ible por suayizar lfl tran!licióo, pero no por eso ser,\ ui ;ooll inevitable In ruiua...... ...
·
A la idea Wl nq11el lag 1-re!I m11jt1re,, ayer :1.(1n rodetul:w
de todas las aparienciál! de nnn \·ida. ,1~ hijo r red.u•
eidll! dentro de poco 11. C:\recer dtt fo nece.~ari•l, q,u"1.l.:~ron.
tri!~wenoo tacitar.003 y a~.:ibuon el traye~m ~ilenoiosamente.
En Jo1jnr.lin!!!de la Rl~er,,ie. nadie h&lt;1hi~ra p:l.iiJo
adi1·in11r la de~gracie qne scabnb.1 de dt•~ca.rgMse 110bre
los. rnoradnree de aquella cn~a.
Los ro~a\es, baJ\adol ele &amp;01, 0st.ent.ab:io glorioimnumte
b, ¡:rof11slM1 de SUB flor~/1.
Bajo el corredor, halJ(a dh·ereo1 objetos el!parcidos s(),,,
bre la mes:i y las sillAA: l!bflll! entrenbiert-0!!, cna&lt;l1:1ruoe
d~ música, mq_uetas ¡nra j11eg-:is dt, pelota, hab!ab:i.n de
una mRfi:rna. ¡,:igadJi .iu ru1d11S&lt;)I eniretenimleoto.s y dulceq jnegoa.
}'"'ro luego que ae p.!!nP~ralm en el interi,:,r o.le. la eiisa, se
&amp;t:'nlfo yR pL'E!ar unaMmó,for'a de dnelo.
Un lúnebre olor H:11ico irnpr~~nab:i el aire.
r..os criados ntaread.J11 iban y venian, ensordeciendo
su~ J')ll!(IS y exogerando au11 earai&gt; const.-ruad:LB".
,.ida\, de~pt1éa de ltaceue !\1111nciar, elgui,i ,i !a ~eilora
1,lam~erno ,t la piez:i ,•11 dom.le la ~eüora de L:t l~l'l;lui~re
e1-taba en compaliia de Xancy.
Ifab!an en1•in.do á toda pri~a ,!. 1whmr ,\ la blronasa de
S¡¡lt&gt;ll.'r; pero como est,a,ba en u oa exéursil)n Uü rcCl'OO, no
se la eneontró tin la ca~I\.
&amp;&gt;ntadn en una sil!!\, con lo'l brazo3 enti:i.do,i, Nancy
nbrfa cuan grandts ertlu ~11s ojlffl de nifia, eu loll que se
leía niae es~upor qne dl'Sohteión.
La ,inda, postrada eu una rh•ü~~•lo11g•.1r. sucudíll la ca.beza entre ene manos y puecíll enlocl'11,cida.
Se lel·ant6 un poco pam recibirá la eeilor'.l Maruverno..
y de~puós, ni verá \"iJal qn.; había aidu el m1,jor amigo,
del difunto, Jau1-ó u c1 ¡;rir.o quejoso y vol 1'16 a caer presa
de una crfsie nMviou.
Sll.int• Pone se retiró di,crel:1.mente, dej,\nd1J á fa desolada mujer ni cuidado de lns seíloral! qna J,i. rode.alnn BOUcitamenle y pa.eó á la cáman~ mortuoria.
A pemr de 111,l!•persil\lla!I, un r11yo de ~ul se ñltmba en
la ¡lí;,&gt;za y ei1p:1rcla mu\ luz diinaa.
Ricia.rdo La. l~reni~re yacía cobre e! k-cho cou un c111cillj&lt;'.I e1,lre las mao~.
Su pálid'o y eimp,hico ro~trn con loa -piirp::iilos eermdo!, t&lt;.'nía la sereuid..11 que itnpriiue la um~nc en 111.11 fac•
cio1we de lo'J qne ha tl)Z.1do, cowo sí uibolo Jt.!.I i;uprtmo
reposo dt: que \·an ,l: go:tn.
Medio aCfllllt:tda á. tra,·t'i del lecho, !\luía Tc.reea, eaeo,.
dj¡]¡l,. JJl')r fuertes Mllt,Ml15, poSILbJ ln bxa ctl IIIS n\l\11011 de
ll!U padre, y parecía adherirGS á él éOmJ vur.1 reten.:de toda\·fn en eete. mundo.
El ruido de loa p!l.303 d~ Vilal In hiM t:aLrernccer y ~
vnh'if1 [Prn,;mente, cnmo irritada d ! que l:1 di,trcje.;¡euds
1111 fi tinl •lfffaper ci.'n.

�EL MUNDO.

....~---,.... -

Bia emllup; lorma\a . . . .pa.$.a.l lliliiim1o. .....
to,, ;w ..... .--. . . ,,...,,. ...,., ,.,_.

........ kiil
►.

~-.....-..-....lillllll;

1Jliliít..~ t
lliila~~
;jiiaiallefara ladlft\ren•
ea p,9famla; y én ella•
piM.

~

•

Nllilbr, podo_., pensaba-en ~1a.

p

eom-

Jáili&amp;,Jl'.ljta~--

lol......,

1o. . . . . . . . ~a._.., ofreóía, lamldM1a lle

~.,,..,.ere••

;. . . . . .

"',,..
•t•la11111Q111dll~~

~ 11a ~

mgillalpclr - ~

de

�EL MUNDO.

42
A pesar del ~I que ncariciabn eu cráneo cah·o, perruanec!a con la cabeza deseubierta; elll! pirpadoa pleg:idos
,·el11ban sue ojos uaturalmente apagados; stlll lnrglll! patillns .rubia:; dallan cierto nire deplorable &amp; su rostro flemático.
Al encaminar~o con paso ceremonioso á la cabeza del
cortejo, el barón meilitaba en lae molestias de aqnella
muerte ines-p&lt;:r:ida y en lll!l eventualidades, amenazado·
ras para sn bolsillo, que~" pre~entarían Bin duda, d. can•
~a de Is de&amp;1pariclón del jefe de la familia La Freni~re.
En el ca;o mny probable en que la suceeión fuese ruinosa, él no podrla, •in herir las conYeniencias, n: perjudicar su propia n:•spetabilidad, dejar en la mi ería d. su
suegra y 11. 505 en fiadas.
Esta obli¡,,acilin de atend~r 6. mujeres habituad:ls al lujo y al bienestnr, contribuía sensiblemente á alargar sus
facciones y á darles nn sello de gra,·edad apenada que
los asistent.es interpretaban como la expréaión de un do•
lor reconcentrado.
Marn,·erno iba penRnndo en l:i.s próximas cleccionlll! al
Senado y en l:i reFonRncia del di•cuTeo que pronunciorfa
dentro de nn momento onte .,.J féretro del diiunto.
Sólo Yidal pen~aba en su amigo muerto y acnlfa en el
fondo de ~u cora,,6n unn tristeza verdade-.-a.
Ln pec¡U!'fia iglesia de Beanlieu er:1 demasiado estrecha
para recibir aquella multit11d de concurrentes.
Mnchos sil q11edaron fuera y de ello se nprovechoron.
los nuoe para e.•qnimraP, los otros para ir á eepernr el
fin de la ceremonia, bajo el emparrado de In Re~er..-a, cuya verja se abría precisamente enfrente.
'.\Jíentras el órgano acmnpai1aba con ene modulaciones
sollozante11 el tra.•porte del ata1íd, Vida! ocupaba uno de
los asientos rc,,ervadOB á la familia.
En el momento en que se pamba para inclinarse ante
el catafalco, eHrel1ndo &lt;le cirios, de donde ee exbaloba
un perfurnr. de floree moribundas mezclado al olor do la
cera fundida, advirtió, no sin eetremecerse de inquietud,
d. su hermano y rt su amada en el fondo de la nave.
·
Habían llegado retardados y se abrían pBl!o difícilmente á tr:n-cs de la concurrencia.
Snin~Pons habla supuesto q11e Yiolet:i. no podrfa dejar de pree,mtan,e en el en~ierro de Ricardo La Freniere,
pero se había figurado qne gracias á la multitud hallaría
medio de evit.ar coalqnier encuentro.
Ahora, la posibilidad de elndíree le parecía menos evi·
dente.
Honorato y 511 mujer hablan logrado avanzar hBJ:ta el
crncero, en donde •e- mantenían en pie, no lejos de
''ídal.
Los ojos •lel conde eran invenciblemente al.raídos hacia
el pilar junto al que e.etahn Flor dll Niza.
En cnanto ,1, ella, hojeaba distraídamente su devociúnario y á tra,·és de las llamas humeantes de IOB cirios,
Vidnl1listingnfa aquel eednctor semblante, cuya blancura resaltaba más por lo npgro de eu traje de duelo.
Hubo un momento en que sns mirada!¡ ee encontraron
y la lenta caricia de los ojOI! grisee de la joven pareci,, significar d. Saintc-Pons que no habfnacudido d. Beaulieu máa
que para verle.
De nuevo ee ~nUó oprimido de BI1guetia á In idea de
que era ya inevitable una entreYieul.
l'ío se !!ngallaba Vida!: Violeta contaba con que el ser•
vicio ftí nebre del pobre Ricardo le proporcionaría ocasión de ..oJver á encontrar nl [ngili..-o y de pedirle razón
de su brusca partida.
Aqnelln fuga la había ca\tllado contrariedad, pero ni la
habfo 80rprendido ni irritado.
Co11ocln lo bastant;e á Vidal para que no la admiraran
loe cornbates que tlllCudirfan sn alma.
Sabfa que era detnlll!iado escrupuloso y ilemaaindo leal,
pam q•1e no pre\'.iem la energía con que resistiría rt la
atracción que ella ejerciera eobre él.
Por el conLrario, le eeLimaba m'8 por la rectitud y delícade1.a que mostral&gt;a alej!Úldose de ella y por eeto le
amaba con m,18 paeión.
En aquellareeoloci6nsúbit.amentetomada, veín la prueba de la i11f111Pncia que ejercía enél.
i huía de ella, era porque la amaba y temfa que sucumbiera á la tentación.
A tal idea exp&lt;!rimentaba l:i. joven llllA alegría que lo
ilumi1111ba todo á l!D Alrededor y la impedía considerar
las cosa~ desde P.U verdadero pllllto de 'listli.
Por lo demá!i, penetrada ya de la moral más que in-

duJgente del medio tan libre en que había vivido todo el
invierno, y no sintiendo por Honorat.o má.q que una. ironica conmiseración, no la deienían ni los mismos escrúpulos ni los mismos remordimientos que á ,ida!,
A sus ojlli!, el tr&amp;11POrte que la habís arrojado en bra,.os
de sn cm1ado, y había unido sus labios, oo era más qne la
mrni!.,etación de 1m afecto muy ti&lt;,rno, sin cnlpaoles in•
tencione:.
Yivfa en la atmó~fera deliciofia del amor que comienza.
H,íllabase en &lt;'S:l primem hora en que t-0do es límpido
y yirginal como el alboréar de la mal\ana, en que las
emocionee de In carne eon inconcíeotes y como ilumin:ida- por las puras emociones dtJI nlma.
Xo ~e preocupaba po•qne nq•1cl estado durara siemprP.,
ni pcnl!'lhll en qne IIP@Pos ;-,¡Is impetuo~oe pudieron turbar aqu&gt;!lla ijeal corriente de ternnra.
Amaba, era feliz amando y nada le importaba lo
demás.
En aq11el momento, miPntms las plegnriae e11bfan con
el incienso, en torno del féretro, el gota de vi,·ir cantaba
en ella y an~ ojos b11.5C11b:m 101; do \'ida! para endarle nlgo :i~í o:imo un eco de nqnel c.íntico interior .......•.
El ~acerdote hnbfa saimodindo el tlltiwo R,,¡,1ir11C&lt;t1 in

pace.
La multitud relluyú hacia el pórtico f el c.&gt;rtejo, volviéndose á formar con menos orden, subió el camino del
cementerio enf.re declives en donde florecían grandes geraneos rojos,
Las ruedae del carro chirriaban sobre la calzada reciont.ement,e empPdrada.
8scudido por loe mo..-imientos, el atahnd oscilaba con
en Cl\rga de flores.
A.vanzáblll!e lentamente sobre la vertiente bañada de
sol, y los hombres se enjuban la frente húmeda.
Por último, llega1on.
El carruaje de duelo de las La Freuitre habílL tomado
la delanteni.
Cuando el cort11jo Jli,gó al lugar en donde ee abría la
fo~a, el grupo de las tTes hermanll!l ~e deet.acaba negramente sobre lns tumbas de m,l,rmol blanco.
Maria Tere,,a, :1 la vista del ataúd que depositaban á lo
lar¡¡o de lo abierta eepnltnra, se sintió mal y tuvieron que
retirarla.
Entre tanto, Marnverno con la cabeza descubierta, agi ·
tando unas hojna de papel con la mane sin guante, co•
menzaba con ,·oz eonora el discurso que había prep;uado laborio~amente y que eeperaba ,·erlo reproducido en
los 1)0riódicos del dfa Riguiente.
El ll11jo de su elocuencia parecfa inagotable á los oyentes á quienes ei sol leB qnemaba la e,pulda r ln nnca.
Acogieron con un murmullo de aprobación y de bienestar In patética peroración del fin~! y en segnida loa gr11pos se dümminaron.
Mochos asistentes, yol\"iendo de p•isa á su carruaje
{ueron d. acabar el día á Monte Cario y con las nubes de
polvo levantadas -por los caballos, voló de sus ligeros ce•
rebros el recuerdo del muerto.
Yidal quedó pronto solo con il1 familia, cerca de la fo.
ea en donde loe paletadas de tierra roja cubrieron presta·
mente el ata1íd.
Todo estaba conolnido.
Snludó al bar{,n Spieler, estrechó la mano de Era y de
~ancy y se dispuso á a.Jejaree.
Al franquear la reja, 1)0rcibiú d. Honorato y á Yioleta
1ue le eepiaban, on pie cerca de su land6.
Habla contado algún tanto, con que IOI! dQ8 esposoP no
viéndole ,·olwr, hubieran ya tomado el camino de Xiza.
Ahora no podía ya evitarlo.
Se adelant.6 con pMo firme y pre.sentó yaliente.mente
la paz al enemigo.
-Y bien deeertor, comenzó Honorato estrechándol~ la
mano, ¿es así como nos abandonas?
Violeta ee había acercado á su yez y tclldía la mano rt
su cni'lado.
-¡Córuol dijo Vidal eefordndo~e por tomar en tono
deseniac1ado, ¿aún no se habían marchado ustedes? ........ .
F.11 mucha amabilidad haberme esperado al eol.
-Teníamos erupeflo, reapondió Flor de Niza con acento irónico, en recibir noticias de usted ...... Como la mC'ntalia no venía á nosotros, hemo, ido hacia la mont.al!a.
--'-En Jin, ogregú Honornto ¿están termin~dos eiioe fam08os 'traoojos? ...... ¿Vol ,·ede pronto?
--·o sé, replicó el con evaah·::. Los carpinteros la

20

8:EPTIEJlBRE,

1896.

han emprendido con el techo y se cntregadnn ,1 la holganza si no esto viese ali(.
-Pero, objetó Yioleta. con aire de inc1edu!id.ad,supongo que los carpinteros no trabajarán por las noches?..... ~
~o podrfa rutoo venirse á cenar y oi dormirá ~iza?
-:~fo, declaró él con firmeza, no insistan ustedes ........ .
Ell~ le miró nn poco turbada por la energía d,• aqcella re,,puel!ta negati\·11, y luego agregó B11rcásticame11te:
-'En ese caso, nosotros vendremoi 1\ ,·erlo.
-Sí, añodió Ilonorato, te re.ien-am,:,e nnn rnrpresa..,.
-¡Qué ocurrencia! protest-0 Yidal inquieto, bien sabes
que la Fonán no es habitable para 1111 matrimonio jonn.
Pienso que no tendran ustedes la intención de instalarse·
allí?
-En la F&lt;.11:fo, no! repuso Violeta lanzándole una
ojeada maliciosa; pero sí muy cerc.i, en los l,entiscos ..... ,
Como nos ha abandonado usted tan pfonmmente, no 81!·
t:1 nsted al corriente de nada ...... Sepa usted, pues, que
mi madre está de ,•uelta y que h"mos hecho las pacee.
Ln liemos proltletido pnsnr unos días en loA T,entiscos,
en donde ha vuel~ ella á poner su!:' cuartele,¡ de prima-

,·era.
El rostro de Yidal se había obscnrecidl),
-Diríase que esto lo contrnrin! prosiguió ella con u11
tono en qne se tran~lncía al pnr que un reproche, una
vaga amenaza .....• Xo per~i6ta asted, pnes, t-n su mal
!.tumor úcTeeremoaquP nos ocnlfa .Jgún terrible secreto ...... Ea todo caso, ~eremo~ Sllg v,•cinos de nqnf á poco
y nuestra primero visita •erá para uneJ ...... ¡Ilastamuy
pronto!
Y s11bi6 al carruaje sin voh·er;;e á mirarlP.
Honorato abmi6 rt su hermano, repitiendo dócilmente:
-8í, basta muy pronto!
Se sentó, en seguida, al lado de su mujer y partió el
land6.
Ya había de!&lt;apnrecido tn1~ la cun-a de la rampa.
Se ofa el trotar de los caballos resonando mát&gt; y m:ls,
sordnn1ente en L'l carretera, y Yidal permanecía inmó,11
cerca de 10!! geranios bailadoA de sol.
Se entristecfa y se irritaba de la ineficacia de sns ealuerzoo para alzar una barrera entre él y la seíiom d&amp;Saint-Pons.
Contra lo qne él esperaba, Violeta no parecfll hnber-·
c01nprendido los seri09 motivo~ de su conducta, 6 si los
había adivinado, no los tomaba ~n consideración.
~o quería ella ver el peligro, no apreciaba los senti •
mientas de 1..altnd y de honor q11e insl,igaban .1 su cuila•
do ti de¡¡empefiar el tonto papel de .T º"~·
¿Qué 8Ucedería si se instalaba ella en los LentÍE.cO!' y
si Honorato, que no eabfa ,,er nada ni sospechar unda,
se obstinaba en en ceguedad?•.....
La sitnación se tornaba á cada instante más peligrol!ll.
Yidal, al pie del moro, se preguntaba con angustia
qt1é partido tomaría entre aquelle. mujer apasio ada, capaz de entn,garse á las mayores imprudencil\8 y aquel
marido sumergido en una engaíladora SE'guridad?, .....
¿Abrirle loe ojos á Ilonorato?.. ,...
Eso no era ni generoso ni pmdente, y adeuuls, el remedio serfa peor que la enfermedad.
¿Esperar la ocru,ión de una entrevÍllta con la set1ora de
"8int-Pons y tratar de hacerla entrar en raT-ón?..... .
El éiüto parecía muy dudoso.
Además de que en semejantes circunstaneiae, el papel'
de razonador es soberanamente rid!colo, no se ftabn mucho Vida! de SllS propias ÍUt!rzaE.
Era hombre, y cerca de aquella criatura tan Eeductora,,
hacia In cual ee sentfa secretnmenLe arrastrado, terufa
carecer de la fortaleza y sangre fría necei:arias.
Bastaría un accidente, un moviruient.o d11 senaibilido.d
para que su debilidad quedaao de.cubierta, y en t.UI c~so
la calda serla tanto más pronta cuanto mt1s émptfto,a.
hubiera sido al principiQ la resistencia,
El único remedio verdaderamente 60bemno era b
fuga.
Era preciso partir silenciosamente, interponer cente·
nare~ de leguM entre él y l6 mujer de su hermano,
"Pero tampocoest.o le era posible hacer.
Ln muerte de Ricardo La Freniere hacía momentanea
mente impracticable aqu1:l l!Rl1"a.dor l)l0yeclo.
En el t.o!stamento, redactado un nno anti!!!, instituía el
difunto al ~de Saint,.Pom; ejecat&lt;ir de ~us úMma~ ,·oluntadee, suplicándole que ayudase con eu nmistad á 11u
,·iudll y su,, hljo@,

20

SEPTIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

43

'\'ida! no podía., sin ser tachado de egoísmo y de infil. simo hacer más, pero desgraciadamente no eoy liltre pa1In fulgor muy tierno, pero más serio, balil1b1 sus granferencin, traicionar la confianza de un amigo y eyadirse ra obraré. mi arbitrio. Creo, sin embargo, , poder afirmar des ojos garzos.
Había desaparecido la. ndolescente para ceder el pueeto
de nn deber tanto más imperi_oeo, cuanto que el porvenir que el barón no ;-aeilarli e;:i ofrecerá mi madre nna habide la sef\orn La Freniere, y de Maria Teresa eohre todo,
á una esbeltn joven, perfectamente formada y encantatación en nuestra l'illa de l\1ontbor6n ....... ..
dora con la severa sencillez de su traje de duelo.
parecía gravemente compromPtido.
La señora La Freniere volvió hacia su hija mayor su
M1entr111 repoanba todas estas díficnltadee en sn cere- Tostro enel que aún se Yefan los párpados hinchados de
Se enjugó los ojos llenos de lágrimas y alzando hacia
bro adolorido, ee encaminaba el conde d. pie al pueblo de lágrimas, y respondió con voz débil:
el conde una mirada confiada, murmuró:
-Ohl señor Vida], desearfn convel"l'ar nn lllC'mento
San Juan.
-Te doy las gTaciae. qaerida, pero he tomado ya otras
Seguía lenta y tristemente el sendero de los aduaneros,
con o!lted ...... ¿quiere usted que demos unn vuelta por el
disposiciones. Al ,eigniente día de nuestra desgracia, Mr
á orillM del mar que murmuraba con suave mnnsedum· legra.fié á mi hermana, que habita en Nueva York, y su jardín?
bre.
Se inclinó él en seftal de aquiescencia y le ofreció el
r~pnesta no ee ha hecho e5¡&gt;erar. Por telegrama me inYidal dirigía ans miradas distraídamente hacia fa azubrazo.
vita ,1, que vaya á instalarme á su CMa con mie hijas y
lad11 superficie del medit.errtlneo, bncin la coloreada ende- esto ea Jo que haré tan luego cowo pueda elllir de BeanCuando estuvieron Juera, bnjo la enramoda que se prona de montafia.• de la coeLa, á la movediza verdura de lieu. :\H herman1,1 el! rica, me ama mucho y gracias á ella,
longaba asta oril!ns del mar, María Teresa se detuvo.
l,ls oli Yos bru1aJo~ de eol, como buPcando q11ien le diese ~ancy y Maria Tere~a podrfan allá casarse ventaj08ll-SC!!or de Saint Pam,, comenzó á decir ella; cuando
un consejo ó nna inRpiraci6n.
vivía mi padre, usted era muy J,ueno conmigo, y ahora
mente .......•.
Pero en el desarreglo de nuestra propia naturaleza, el
que él ha partido ...... pnra eiempre, usted es el único
Durante toda esta con,-enmción, )lnría Tere~a tenla los
mundo exte·ior perman~e c1 nelmente impasible.
amigo q11e mequeda. El amaba rtusted mucho y usted J.,
ojos obstinadamente fijos en la!! Y'lrd urae del jardín.
El mar pru~eguía «n canción indiferente, lns montañas
~o ~e podía ver su rostro, pero se adi..-inaba en el es- amaba igualmente. :lle parece que encuentro en ueted
ee expolvoreaban racliosnmente al sol, los olivos eegn!an
tremecimiento de soa hombros, que llorab11 silenciosa- algo de lo qne había en él y ea lo que me anima i, pedirmoviendo desc\Jidadament;¡ sus ram!l.s y parecf:in deciTle
le un constljo ...... Me siento t.an desorientada, tán inexmente.
á Vida!:
perta,
tan sola!... ... Tengo tanta necesidad de que me
En cuanto á .·oncy, tan luego como en madre hubo
•¡Nada podtomos!n
gafen
y
lo obtengo tan poco!
acabado de hnblar, se paró y dijo sin deteMree, con
Y la Ju mi nasa pa7. de In~ cosas no hac(a eiuo exasperar
La
voz
húmeda de la joven ascendía como una plegllacento firme y resnelto:
la angn~tin de aquella alma atribulada.
-:María., :lfarfa Teresa acompat1nrá á usted solamente, ria bajo laij l)almel'UI! de la terraza' y sue hermosos "jos
JI
porque yo estoy resuelta á no expatriarme ...... Ayer el sinceros se voh·fan hacia \"ida\ con una expresión de
En el salón de la l:oseraie, la sef!ora La Freniere, sus
príncipe NirBECo me ha pedido una entrevista y me ha confümt.a que le conmovió:
hijns y en~ amigoH, se e11contrBhl\n reunidos en una es-Querida nifla, respondió él, tiene u~t.ed raz(m en condirigido una proposición de matrimonio qne ncepté ..... ..
pecie de con@Pjo de familia.
tar coll'nigo y estoy enteramente á su disposici6n.-DíEl príncipe y yo estamos comprometidos y nos casarePor primera vez, desde hacía ocho días, había salido
game ns~d lo que la inquil'la y trataré de aconsejarla.
mos tnn luego como usted baya dado su conaentimien•
la vi11d11 de su habitación y ee ha!Jfn sentado en un largo
como lo hubiera hecho mi pobre Hicardo ...... tAs111,ta
t-0 ...... Espero que no me lo negará. usted. ,erdad?
canapé, entre la b:uone,m 8pieler y llfar(a Teresa.
Al o!r el nombre del viejo príncipe Nirasco, la señora rt usted la perspectiva de esa partida para la América?
Nancr se hallaba un poco apartada y pareeía sumida
-Si ...... confesó ella, yo no qui~íera salir de Beaulieu
l\lnru..-erno no había podido reprimir un gest-0 de desen tétrica meditación.
en donde he nncido y que tanto amo.
aprobnci6n.
En frente, delante de una mesa cubierta de papeles,
Sus ojos hú.me~os abrasaron con miradu amiga el cie:\timba con espanto á aanella rosaganLe y fresca joven
:\{aru,·erno corumltabn una hoja borroneada de cifras y
lo,
el mnr diamantino, las montai'tas eefumada~ y cooLi-.
de veintidos afio,¡ qne hablaba de casarse con un eeptua•
co1wer~aba en voz baja con Yidal de aint--Pone.
nuó
reprimiendo~ sollozo en la garganta:
genario como de la cosa m:!s natural del mundo.
El bar,'.,n Spieler ee había excusndo, vero la buena eeflo-Aquí
es donde he vivido con ml padre; aqu! es don-¿E•o piens0.8, Nancy? exclnmó la viuda, Yisibtemenra :Man1vemo no había acompai'lado ásu marido, se había
de
él
ha
muerto
...... ~o tendré fuerzas jamás para abante contrariada. El pr!ncipe ~iraeco tiene cincuenta nlloe
colocado j,rnto rt María Teresa, ti quien le había tomado
donar
este
rincón
de tierra en donde el reposa y en donmás que t(tl
una mano q ne guardaba afectuosamente entre las suyas.
de he pasado tan hermosas boros á su lado ...... Si me ex-Me place que así sea, replic6 terminantemente NanPor las vent.anae abiertas enviaba el jardín á la pie?.a
patriara, sería como una pobre planta arrancada que no
cy; me ofrece una posi11i6n honorable y prefiero caearme
en~ombrecida por los trajes de loto, eua olores de primacon ~¡ á \'Ívir como parienta pobre á expensas de urm p11ede ya i!Char ralees en ninguna parte..... .
vera y lo~ gorjeos de 108 alegres pajnTilloe.
-Pero su madre me parece resuelta á partir...... ¿Tentía desoonocida que me deeagradarli y ti la que tengo muBfütieta ~ 1oru ,,erno, rlespués de toser para limpiarse
dría nsted la intención de separarse de ella?
chas probabilidades de de!!Bgradar igualmente.
la voi, so aseguró IB!l gafas y comenzó á habla.r en estos
Permaneció un in,;ta.nte silenciosa y como ..-acilante, y
La sefiora La Frenii're alzaba loa hombros y Yidal mitérioino6:
luego
afladi6:
raha d.laseñora.Uarovemocon un movimiento poco apro-•Seiiorne, el conde de Saint-Pone y yo hemos pasado
-Sellor
Yidal, vo"y .t hablarle á usted con el corazón
batorio.
la i;emana en disponE'r la sucesión de nuestro pobre amiabi.,rto
....
Ciertamente
le tengo prof~ndo afecto á mi ma-Nancy tiene razón, dijo Eva Rpieler sofocando nn
go Ricardo.
bostezo, yo le apruebo que tome m11rido, por maduro qne dre, pero sé que no le soy indiapensable. Allá encontrará
Con gran pesar de nneatra parte, nos encontromos fren•
sea, antes qt1e someterse á la férula de parientes extra- elln de nuevo sus hábitos de la ininncia, amigos, á su herte de un;¡, situación mala y creemos de nuestro deber pollos ...... Mamó, estoy cierla, no Re opondrá á un matri- mana ...... Se acostumbrará pronto ánoverme. Xole karé
nerla en &lt;:onocimiento de ustedes desde lnego ........ .
monio que asegura le. independencia de sn hija y que la falta, en tanto que il mí me faltará todo si ,·oy á vi viT
El activo se compone únicament.e de la rilla de la Rodescarga al mismo tiempo de
gran reaponsabilidad. entre extraflos...... No, no tengo valor para irme á lo
Eemie y del mobiliario que la guarnece; no menciono, si-Obl ciertamente, protestó la viodaqoe aborrec/a lBB desconocido!
no por simp,e formalidad, la frtbrica de "Parla de que el
-Sin embargo, usted no puede vivir eol&gt;1, Teresita;ver•
discusiones; no abrigo la intención de contrariar ó. Nandifunto era mero locatario y cnyo material no le pertedad
es que tendría usted á 808 hermanas...... Pero, créacy ...... Es libre y se baila en edad de saber lo que leconnecía.
me
usted
suponiendo que consieI?tan en recogerla, no devenga mil.e.
La ó/fo, comprendiendo las dependenciBS y el mobi-¡Que sea en buena hora! agregó irónicamente el se- be usted contar macho en en solicitud ...... Son demasialiBTio, puede ~aler unos trescientos mi! francos, y de heflor Maruverno metiéndose las gafas en la bol~a del cha- do personales, nv tienen sus mismos gustos y no deseacho tenemos ya un compmdor que consentiría en tomarleco; y nhom que todo está Bl'reglado ásatis!acción gene- ría yo para ll!lted q11e fnese á. adquirir los de ellas.
la en esta suma ...... pero la propiedad está gmbadn de
-Oh! no cuento con ellas, protestó Turfa Teresu, su
hipotecas hasta doecientos mil franooe y las deu&lt;ias de ral, creo que podemos levantar la sesión ......... .
modo
de vivir no me agradaría ...... No, yo había pema:-alndó, se despidi6 y salió con la. seflora Maruyerno á
eecritnras, gastos jodi&lt;:iales, etc., se elevarán d. unos
do en otra cosa y 80bre eeo deseo consultar á llllted ......
quien la viada ncompnñ6 hastu el carruaje.
ochenta mil. ....... .
Yidnl 111 miraba con sorpresa y se preguntaba con inEva Spieler y Nancy aprovecharon el moment-0 para
:-;i nstede,i ee resnelven á vender, cosa que les aeollllequietad á dónde iría á. parar.
retirarse
j=las.
jamos, quedará á la sucesión una ~ama de veinte mil
La ja,•en prosiguió:
La baronesa subió á la habitación de 80 hermana d. fin
francos, á lo más ........ .
-Me
va á juzgar oated muy presuntuosa! ...... pero, en
Permftaseme indacir á los herederos á que cedan, bon- de interrt&gt;gll.rle acerca de su brueco matrimonio q11e pi•
fin,
soy
buena múPica y me conceden cierto talento como
dadosamente á so madre lo que lee corresponde, que por caba extraordinariamente au curiosidad.
yiolinista. Pues bien, hab(a pensado en utilizar ese taUna
ve1,
solo
con
liaría
Teresa
Vida!,
le
estrecbóami8lo demás, 1.,s sería insuficiente para Yi\"ir ...... Y con este
lento y en gannr mi ,'ida en Niza, dando lecciones de
moti va, lamentamos la an~encia del se!!or Barón Spieler toeamente las manos:
acompaftainiento
........ .
-Y usted. dijo, mi pobre Teresita, ¿qué será de usted
que seria .,1 único que pudiera darnos algunas luce6 res-¡Cómo!
interrumpió
el Conde, ¿daría oated leccior,es
pecto de las medidas que debieran tomarae para ll8egu- en medio de todo esto?. ..•.. Veo que han consult.ndo rt topor
las
casas?
rar el porvenir en lo que respecta á la. eeftora La Freni~ do el mundo, except.o á UBtei.
Al mismo tiempo examinaba con afectuoso imerés il la
-Quiero, replicó ella gravemente, vivir de mi_ trare y sus do~ hijas menores ......... •
bajo.........
¿No ea más bonroso que permanecer e11 la
joven
y
ae
maravillaba
de
la
rápida
traneformación
que
Eet.a alusión á su marido det!J)t'rL6 la at~nción de Eva
0&lt;aosidad y §. cai-go de los demá.,?
Spieler, que hasta ent.onces h.ab(n escachado muy dis- se habla operado en ella en un ano.
-¡Pobre bija mía! est.o es insensato! ......... PrimeraTiabín perdido eu delicadeza gracil del OOl:'k-_Mh.
• traidamentt- el discu.t110 del Sr. ;llaruveruo.
mente
á la edad de usted, no p11ede quedar sol4l, y desS11
talle
se
había
ahtrgado
y
el
hU!to
se
le
habla
desAlzó su bonita cabeza, adornada con una capotita nepaés,
no
808pecha las miserias del oficio que llllted quiere
arrollado.
gra cuyos larg08 creq&gt;onte hablan sido ya ajustados de
Sas abundantes cabellos obscuros, ant.dadoa en gruesas emprender ......... sí, usted es excelente música, extraormodo qae cayesen elegantemente hacia atrás.
guedejas, daban á su rostro más lleno una expresión me- dinaria violinistll,; pero la amable acogida que se ha be,
-En cuanto á mi parte, en eso6 veinte mil francos,
cl10 d. su talento de aficionada, se -0ambiada en dtlllcondijo, la cedo con la mejor voluntad. ..... De.searfa mucbí- nos juvenil.

""ª

�27

44
fianza cuando tratara de sacar partido de ese taleoc.o
para la ganar In \·ida ..... ,.. TendNI. usted, además, que
luchar contra una comp,,tencia sin piedad. NÍI.a estii
llena de artistas que ee disputan l!\6 leociones. La oferta
es superior·, la demanda ......... Usted no anpondr,i que
los alumnos acndirá.n en m11ss desde el principio .... ,., ..
Será. preciso e~perar largo tiempo la clientela, y entretanto, ,\cómo ykir! usted?
-Ya había reO,,xionado en todo eso, l'e8pondió ella
con toda calma: me habla dicho que si umed aprobaba
ml proyecto, ,orfa usted balltl\nte bneno para facilitarme
w ejecución .. ....... Desde luego le habría rogado que me
buscase en .·,111 Juan un cuarto, en casa de alguna.e perao1111S honradas y respetables que me eirvieran de sombra ......... Xo soy ni de"contentadizs ni animada, ocupo
poco Jugar r creo que mis hmlspedes no tendrían por
qué quejar,;i, de mí...... Además, esperaba que gracias á
las relacioneF de UEted en la arist-ocracia de Niw, podría
procurarme atgunos buenos discípulo~ para comenzar....•
Xo me forjo ilusiones ace1ca de los encantos del otlcili&gt;,
pero ya otras lo han hecho n.ntes que yo; estoy dispuesta
ú soportar muclias co~as con tal que llegue ti ganar bon•
rada y 111odefflam1&lt;nt-e mi pan. Querer es poder y me
sienLo cap:u. 111! qnerer con firmeza, sobre todo, Eri putido
contar con la ami~tad de usted.
Yidal esonchaba con admiración.
firmeza ele vohmlad, la madurez de juicío de aque•
lla niüa de diir;; y seis aílOH, tie la hac{an núo más ErimIM°l

pática.

Le oonmo,·in eneontrnr ea ella tanto bue11 sentido y
espontll.Ile.idnd, tan ,·ah,roso modo de mirar la ,,ida, juntamente con una gracia t.an ingenua y tan confiada P.ere•
nidad.
AJ mismo tiempo se sentla tra~pasado de com:pasi6°u
al pensar en la, miserables oecepciones, eu loa peligros
! que iba á lanzan;e tan impe~UOijlUllen.tll María Ten-sa.
-Y bien, preguntó ella, alzando l1aci11 él sus ojos síncaros y co111enznndu á sentiri,e í.nti.midada por s11 aílencio,
¿cuál es la opiniC,n de oated?
-JIU opinión es, repuso el conde, que tan \'alientes
intenciones mereeen examinarse detenidamente ........ .
\'oy A pensarlo eat.a noche y le prometo á usted que
ID!'-fiaua por lo. ma11an,i. lo diré francamente lo que
pienso.
Ln faz entristecida de ~arfo Teresa se iluminó y la joven iendió eu• n,nnos al amigo de su padre.
-G rncias, e;eñor \' icLt,l, esperaré á neted mu iiana ..... .
P11ro ¿no l'!l verdad, agregó con infantil entonación, que
dirá usted que Lengo raión y no me ddará lle\'ar lejos de
todo Jo que amo? ........ ,
-Yeremoe, replicó él con gra\'e ,onri~a. Hasta ruailaua, Tercaital..., ..
La atrajo hacia él y la besó paternalmente en la frente.
-Es usted mm \'aliente muchacha, murmuró, v la
quiero mucho.
•
Se ~apararon y Yidal se dirigió pensatil·o hacia el camino de San Juan.

20

EL MUNDO.
Siete días habían pasado desde an corta entrevista con
Ilonorato y Yiolet.a.
De eupouer que esta última penñst1ese en su proyecto
de ,eraneo, su llegada á loe Lentíetieos se bacín inminente.
Cada \'e7. que ,Tidal viol\'la á. su casa temblaba temien•
do encontrarse en el111 ,i sn hermano y á su cunada.
Aquella misma noche la vista de 1a fachada color de
rosa de la vi lla, despertó sus temores no momento ador•
mecidos, y le volvió al estado de angul!ti.a que enfría desde la maílana del entierro.
Franqueó el wnbral de ea casa eintieodo on estremecimiento nervioso, y nn ee tranquilizó hasta que no supo
que nadie habla ido á preguntar por él.
Sin embargo, su agitación Yol,ió, y toJÚ! fuerte, cuando
vi6 desde las ventanas de su habitación los techos de IQ.
quinta de loi; LentiRcos,
Púsose á pensar en la eventualidad de la llegada de
Violeta, en los riesgos de la lucha qae podía volver áempezar de 110 momento á otro.
El menor rumor de puos ó do voce.a que ascendiese
del fondo Jel vestíbulo sonoro, le bacfl\ estremecer y le
CBlll!a ba fiebre.
No pndo soportar largo tiempo aquella enervante
aprensión, y pw·a librarse de su ruale~iar, dt•j,í de nuev6
flU habitación y se fué á vagar al campo libro.
Atra\'tll!Ó el bosque de eabinos que borda. la ribera meridional de la penínsnla, y se dirigió haoin San Hospicio.
Caminaba sin v-er nada, pell88ndo alternativamente y
con la misma inquietud, en los aveutunldos proyectos de
la pobre J\Ia~ía Tere.'!B y en el dolor1Jso amor de Flor de
Xiza.
Le in\'adla la tristeza á medida qne pensab1 ou,in mal
ordenada eatl11a vidn, entregada ti los poore, azares.
Cuando llegó á la platn{orrua dti In torre not.6 que el

SEPTIEMBRE,

SEPTIEMBRE,

45

EL MUNDO.

1896.

1896

aspecto del cielo ae habfu. modificado brngcamente.
Bien qoe ine.~eu las seis apenas, la luz tenía ya a1p e
crepnscu hir.
Una cortina de brmnn fuliginosa se extendía hacia el
Sur, y el)lediterr:tneo l-0maba los mismos tonos plomizos;
de suerte qne en el horizonte, el mar y la nube se conlnndían por completo.
Sobre aquel fondo de una tonalidad sorda, una vela solitaria ponía ú.nicamente una mancha blanca, mientras
qne al Poniente lns mor:ta!la~ d"1 Estere! 11e destacaban
vigorosamente como masas color de tinta.
.\l Oriente, por el contrario, una luz difusa se traDHparentaba á. través de la nube, coloreaba las costas y la sá•
hana de agua con gris lechosa, permitía distinguir cla•
ramente la punta de Bordighera.
En un campo contiguo al terraplén de la 'T'orre, doa
campesin011 cavaban l\presuro.damt,nte la tierra alrededor
de las cepas torcidas de on pequeüo vil\edo.
El choque met,tlico de In~ picaa l!obre el suelo guijoeo
turbaba solamente el silencio profundo de aquel paisaje

r

..:

!

I

/

adormecido.
.\ \'eces los dos campesinos levantaban In eapalda en•
encon·adn. y entregándose á una contemplnción calnl'o~a,

1•olvfa11 los ojos hacia el mi"mo punto del ciclo.
lnstinti\'amente lru; miradas de \'icbil signiuon la miB•
mn dirección.
8obre los bosques de pinos, á mucl1a altura, centenares y centenares de estorninos se cernían, eemejant.es ,i un
enorme y 1101'--oriento enjambre de abejn.s.
Ya giraban perfectamente visible~; ya se enruergían en
la bruma y reaparecían en masas, dllt'graoándose en aegnida poco á puw.
El revoloteo eilenc.ioso.de aquelh1s ave~ d~ paso, la calma tr,!gica y la triP.teza íeroz de aquel paisaje crepueca( C011ti111uuá.]

¡_
1

r

•· .

,,&lt;;r, se repetía, es una 1·aliente joven y eerfa cruel aban•
donarla!"
C',omprendíu que temiera Ju jo\'en deHterrarse á un país
en donde todo le sería ertrai\o.
Sabia que á p~aar de sus serias cualidadeM de seiiora de
caea, la señora La .Frenit.re había de~cnidado invo•
luntariamente la educación de sus hija,¡ y que éstas no le
ha.rían mucha falta en el nue,·o 1rnme que eligiera.
Excusaba, pues, A .María Teresa, de que sintiese repug•
nancía por aquel viaje á Nne,·a York.
Pero por otra porte, le espantaba verá nquella nida
entregada á. l!Í misma en mtid io de los peligros de la eociedad de =-:ita y obligada ,i emprender, para ,ivir, un
oilcio lleno de riegos y sinsabores.
"Para arr._.glarlo todo, pensaba, serfo preciw que se ca•
e ira. Se neces..iL:nfl que un hombre honrado se enamo•
r&amp;.qe de ella y ee l•mpeilara en hacerla feliz ...... Y quedaría recompensado, porq oe )Iaría Teresa se ha puesto
encantadora. ..... ¡Qué irrisión! ·u~ doe hermanas, que no
nlen loq11e-ella, h1n encontmdo maridos, y esta adomble
1úlia se \'eftl condenada á vestir Eantoe ...... .. ¡Qué de~gtaeln!»

:!,Iuy eonmo\'ldo con la enternecedora situación de su
amignitn, &amp;int- Po11s olvidaba EUS propias preocupa-

&lt;:ionee.

F LORDE

NIZA

POR ANDRES THEURIET.

i• .~

(Trdouolda espeolabnente para. "El :Hu.ndo.")-Ilustra.olonesheobas en nuestros talleres.

\~,~j
..::;:•.t·--..r.....

Núm. 12.-Yéanee nuestros nú.meros desde el 5 de Julio de 18ll6.
1or, rn nrmonizaban con el estado da ánimo de Yldal.
n~ pronto, súbitamente Je sacó de sn érlasis contem1'1, ¡.i\·o e1frú frú de noa falda sobre él césped, i la Yez
&lt;tlll! 11 1t irlinico timbre de voz le liizo estremecer:
-1 la•ta qne encuentro á nsled l.... .... ,
\"o'.\· iÍJs~ Í' l con precipitación.
Y io ll'l:1 i.le Saiot-l'ons estaba j unro á él, ligeramente
l!oíocada.

El tinte rosado de eo.s mejill:ia y la¡igitnei6n de su pecho bajo la 1111ave tela del corpiño, traicionaban la precipitación con que había. ascendido la montaiia.
Yidal hizo un violento es.fuerzo sobre sí wismo, y pu•
do decir con voz may tranquila al parecer:
-Buenos tardea, sei'lora . .. ..: ¿C6mo supo uste:l qne me
encontrab :\ agu i?
- '.lluy eencillo ... Llegamos esta tarde á los Lentiscos y

11uestra primer visita fué para UBted. En la Fouán nos di·
jeron que l!l!laba paaeándo~e por la playa; seguí el miamo
camino, y be tenido la idea de su.bir histaSan Hospicio.,·
-¿Y Honorato?
-Lo dej ~ al laio de la vieja Thelisa, pero estad, con
nosotro antes de media hora. ........ .
Yaciló ella un momento, r agregó luego con entonnción snrcástica:

�27 SEPTIEBRE, 1896.
EL MUNDO.
46
==-=============================================================

nr
yo~? ......... Ya nunca bormrá nated, \'ida!, la huell.s de
Tranqnil!cese ueted, nue~tra conversación ti solas no
Desde las nueve de 1a mai'lana eiguienle, ~!arfa Tere~:\
será lnrga ...... Perrnftnme aprovecharla,. al menos pam aquellos btS-Os ...... Lo que sucedió aquella noche puede
esperaba en el jard!n de la Roseraie la prometida yisita.
pedirle uua brt-vto explicación ..... . ¡,Por q•Jt' partió usted suct!der otra ,·e:,;, ........ YamOP, no hay que jurar nada!
de \'ida!.
-Y yo. protestó él con energía, le prometo 6. neted que
tan precipitndameni.e d~pué.,, ..... de lo que habla pBBR·
r;mpalidecidru! por la pena y la ansiedad, sus mejillas
obMlT&lt;Í de modo de no tener que reprocharme una nueva
do er,tre nosotroe, la tarde de la P&lt;mlm!
tenían el tono mate de 103 j11zmines y ens ojOll lije--Le escribí ti. Honorato y él le l.i:ibrá mO!ltrado i. usted
falta.
-Sí, ya lo Fé! repuso elln, burlona; el srBD recur!kl, la ramente circuidos parecían dilatl\do&amp; p&lt;&gt;r la fiebre de la
la carta.
-Sí, ya sé, replicó la jo,·en nerviooamente......... Los fuga ...... Pero no He net-ed en eF.o!
el!pera.
peones qne bahía que vigilar ...... l'sted me jazga wtan.Apoyábaee de codo~ en la comiza de la terrru:a espianAl mismo tiempo le em·oJ..-ra con una mirada apasiote inteligente ¿no e~ Yt&gt;rdad? para suponer qne me ba en- nada y casi provocath·a.
do la venida de Snint-P?ns y s11s miradas inquietas eecugUlado e ·lJ pretext-0...... ::,;ada de e11ganoe, @e lo supliPara no sufrir de nuevo el atmct h·o de aquellas pupilas drii1aban unas veces el camino polvoroso y ot.ras la SU•
co: ...... Cuando usted me ha oprimido contm eu corru:óu grises imprt'g'. □ ndas de amor, &amp;ünt•Pone se puso rígido,
perdcie brillante de la uabfa.
y me ha be~ado ...... de un modo m11y di~tinto de como se irritó contra el mi~mo y prorrumpió con c{,lera:
I.ae brumas de la víspera se habían dir.iparlo y la atee lwFa ,luna cnfladn, iPra mnnifestnción de ternura ó so-No té á qué rne reeolnsré; pero le jnro :i. usted que mósfera, l!mpida de nuevo, permitía distingo ir !ns me•
lnme11te un jnPKo·!...... Un j,wgo crntl, en est.e caso, por- pondré entre nOl;útroe 1111 obstáculo tal, qne ni usted ni ¡¡ores relieves de la co~ta de San Juan.
qne pt'rd! en ,H ...... UEted e~taba convencid,¡ de que yo yo podnmoa íranq11enrluJ ........ .
)íarfa Teresa vió nna \'ela hlB11ca que Aalía del ppqaele amaba, puesto que hnbta tenido la debilidad de confeAl acabar de pronunciar eetns palabl'lll', la delgada si- flo puerto y &amp;e dirigí.1 en línea recta haciii Beaulieu.
aá~lo, yu u~ted demaQiado serio para nobauer pell~ado lueta de eu hermano surgió al borde de 111 plataforma.
Poco á pocó, la embarcación se aproximó.
en que yo interpretarla eue be80e como un comrromi-Ah! aq,ú 1!€tiln uetede!!? .,xclamó Honoratocorriendo
La joven pudo ver, al fin, al lado del pescador qn~ mn•
eo ...... ¿Por qué, entonces, h11yó usted al dín siguiente? hacia ellos, temía no llPgar á encontrarlO!! ......
niobraba, nna silueta negra, cuyo hÓlo 88pooto le latió.
.r:1 momento tf'mido habla llegado y se trataba ahora,
Se detuvo sorprendido de la animación y al mismo el corazón.
para Yidal, de en!rir aquella prueba, ein dejaree enterne- tiempo del eobresalt-0 de loij dos interlocutores, cuyaconUn cuarto de hora después, la barca atracó casi ,mfrencer.
te
de la Roseraie.
ver,.ación
acababa
de
interrumpir.
Espanbdo ante la eobr,excitaci6n de Violeta, miraba
Yidal salt-0 ligeramente sobre el muelle y franqueó con,
Por
primera
vez
sospechó
ooafueamente
que
pasaba
almaquinalmente en torno suyo y se fentfa tranquilizado
,lgil pa~o la calzada que le separaba de Je. verja.
por la presencia de loe dos campe!!inos, que cavaban, á go mieterioso y anormal, y de prouLO se sintió m,úi intiMoría Tere11a había bajado á l!ll enooentro y pronto sn•
midado
que
ellos.
un centenar de pasos de ali r.
Entre aqnf."110!! trefl personajes hubo un momento de ab- bieron ju ni.os la eitcalera que condnc/a á la telTI\ZR.
AqaellOI! hombres le pareclan una salvngnardie, una
soluto silencio, durante '11 cual se percibía claramente
Yidal también llevaba las facciones alteradBB y la pa•
especie de garantía contra las debilidadee (l&lt;)@iull!S.
el
ruido
de
los
arodos,
cayendo
á
inten'lllos
regulares
en
lidPz
pref!tllba al color de an cara nn tinte aceitunado.
Entouces respondió con ml!s seguridad:
Un
fulgor a lave,; enérgico y enternecido brillaln en•
fc]
eu1:lo
pedregoeo.
-¿Quiere usted que le hable francamente? ......... Pues
-A prop(1sito, comenzó por fin torpemente dirigiénsus ojos, en loe que se lefa la gravt!dad conmo\'ida dé un,
yoy á hacerlo ...... Sf; aquella tarde cedí á un arrebato,
doee ,l su hermano, Violeta t2 habrá dicho que almorzahombre que está resuelto 6. 11n acto decillivo ein di~imuá nn impuleo de locura, de que pido humilaemente per•
remos
mañana
en
tu
cash?
......
larse lae eerias responeabiliclades q11e tal acto entrall.a.
dón ...... En mi calidad de bomure, debiera habfrme doSe
detuvo
de
nuevo,
adivinando
en
la
cara
sorprendi-Gracias por haber venido tan pronto! dijo liaría Te•
mi1111do y no cometer un acto ofeneiYo para mi herma•
resa tendiéndole la mano.
no .••... y para usted ...... Cuando tuve conciencia de mi da de Yldal. que no sabía una palabro de aquel proyecto.
-~o, dijo brevemente la sef\orade Saint-Pons, he queGuardó él en la euya durante todo el ascenso aquella.
culpa, el mal estaba hecho, pero dependía de m! el no
rido
dejarte
el
placer
de
BDonciarle
á
tu
hermano
esta
manecita
que temblaba y no la soltó sino hasta qne esagregar nutvae falt88 á la primera ...... ,.. por esta razón
tuvieron
bajo
hll! palmas de la terraza.
sorpresa.
hu!.
-!fo
te
moleat,ee
en
lo
JllWI
mínimo,
agregó
Ilonorato,
Ent6ncea
reclittó
la eapalda en el muro, á pesar de In
Una irónica sonrisa crispó loa labios d., la jo,·en.
instancias u.e la joven que le indicaba un lugar en el ban·
-Entonces, exclamó, usted se imsginaba que una vez no senimos ni exigentes ni descont.entadizo~ ...... Par lo
aquí ceearia todo peligro, y que, deepués de dicir me,, ru.l- demá@, yo mismo he dispuesto el 111.,mrl con Thelisn ....... . co rústico en e 1 que se hnbla sentado.
- . •o, dijo, le doy á neted IBR gracias, prefiero perma·
Pnrante elite tiempo, Vida! se habla repuesto, y sin
1'ª• todo había acabado'? •. ,...... Yidal, ¿me ama usted?
necer
en pitl ........ .
mirar
á
\~ioleta.,
re8pondió:
Ella se apróximaba á él con las manoa tendidas
Se
detuvo
un momento para recogerse, y continn6 luego~
-YP
encantará
ser
el
antltri()n,
con
tal
de
que
se
muesUn geeto de su cnf\ado la detuY&lt;&gt;.
-Querida
nilla, he pensado m11cho en usted desde ayer
tren
ustedes
indulgentes
......
Pero
no
\'ayan
1ll!tedes
á
la
Con nn brusco mo,·imiento de cabeza le sef!alaba , los
y,
mucho
he
reflexionado en el proyecto de que me
Fohnán
antes
de
las
las
doce,
porque
tengo
necesidad
de
doe trabajadores que habían int.el'1'tlmpido su trabajo, y
irá
la
Roseraie,
en
la
matlana
y
me
será
impo;iible
YOI·
habló.""""
apoyados en au barreta miraban curiosamenre.
-Usted lo desaprueba, interrumpió ella; lo adivino en.
vf."r temprano ......... .
-Seré sincero hast.a el fin, replicó él; sí, amo ti ruted! .. ,
Tomaron lo~ tres el camino de los Lentiscos y no cam ·
SU Bspt'Ct.o.
8i hubiera yo podido saber hace un afio lo que nsted pen-So lo c~11snro; revela un corazón altivo y una alma
saba y lo que usted "alfa, hubiera eido el primero en biaron en el trayecto más que alguna~ p~labras insignivalerosa;
pero sí me parece tan laudable y conmovedor,
ficantes.
ofrecerle el compartir mi vida, y creo que bubiésemoe
peraisto t'll creerlo poco práctico, máe bien peligroso, y
Cuando llE-garon ,t la verja, Honorato quiso detener á
vivido felices junto!! ......... He sido un ciego, y ahora que
su hermano 6. comer, pero este se defendió con vh•acidal:
no puedo aconsejarle á 1ll!ted que lo siga.
he abierto loa ojoe, es demasiado tarde.
Mar/a Tllreea bajaba la cabe~ y 8118 laoioe temblaban
-Xo, le dijo, tengo que trabajar esta noche...... Tl1 &gt;m·
Sacudió ella la cabeza, recorrió con mirada e.u,ltada
bes,
además,
que
la
eeñora
Oastelar
y
yo
no
simpatÍY.ll•
como
los dtl alguien que va á llorar.
el mar brumoso, el cit,lo negro y los pájaros atorbellina-Xose
de8coneuele t11ted, Te1esita, oontinúó Vid.al
moe
mucho
y
nos
molestaríamos
mutuamente.
dos, y murmuró en seguida:
-VamOR, Palvoje, no insistiré! dijollonorato empujan- con tono más tierno. Si mi alooto se opomi , que fomen-Dewuiado tarde! ......... ¿Por q11é? ......... Usted sabe
te yo e11s ilnsiones, quiero sin embargo, intentarlo todo.
qne le amo y oonfieea que me ama ......... El amor ea una do la verja.
Ant.ea
de
seguirle,
Viole~
tendió
la
mano
á
stl
coila•
para que no !IS vea. usted obligada , expatriarse
dicha dem&amp;11iado rara, para que no ee goce de ellaá pesar
A Izó ella hacia él sus oj08 pref\adoe de lágrimas y le•
de todo ...... Cuando se ama, Yidal, no ex.ieten obetiicull)8 do diciéndole con acento de reto:
dirigió una interogaoión árida y muda.
-Hasta mailanal
imuperables...... Como dicen los ingletee: •En donde hay
-HBl!ta mailana, repuso i,l con t,ono flr01e, como para
-Hay un medio de B!!egumr su indeper.dencia y 811
voluntad, ali{ está el camino.
bieneH1ar
material, sin condenarla al destierro.
significarle
que
aceptaba
el
desafío.
-Ohl exclamó Yidal con repulsión ••
-Oh ¡dígamelo nsted! gritó ella juntando las manos ....
Y se separaron.
L:i mir6 ee,·emmente y prosigoi6 con anargw-a:
\~Ida! con~inu/i pBBeándose solo h11Sta la caída del cre- ¿cuál señor Vida!?
-Ea posible que se ,azone a,f en la sociedad en donde
púsculo.
ptu11) usted el invierno; pero en la nuestra ...... e.o la mía,
-CB1'anne ...... aqní.
::,;o entró á In Fohuán sino hasl.a que habla cerr.1~0 la
no tenemos lns llli&amp;mae indulgenciB.l!. Honorato es mi
Movió ella la cabeza desalentada y asomó su semblanhermano; ~i le e11gB.11áee tan odioeamente, me deiopre- noche, ceuó rapi,fam,mte, y deeprréa de dar instrucciote una sonrisa incrédula.
nes para el alwuerzo del dla siguientf.", se retiró á su liaciaríK 11 m! mismo, y el despn.«:io mataría al amor.
-¡Ayl murmuro, su proyecto me parece at\n menos·
bit.acilm.
0 Q11ién habla Je engaií:1r ni de mentir? reepondió ella
realizable que el mío., .... Pobre como aoy, las gent.ee que
Durante largot.iempo, 'l'helisa, que dormía en .,¡ riso p11dieran agradarme no me querdan ...... y en cuanto haalth·ument.e. Yo no tengo, lo mism• que usted, el menor
dt'flt'O Je degradarnoH de esa füerte ...... Pero, agregó en uajo, cerca de la cocina, oyó sobro su cabeza los p:1,0:1 dti cer un matrimonio semejante al de mis bermalllll!, jamtl!!!'
en rnz m:ts baja, hay otroa medios....... llay la fuga. .... . eu amo que se agita golpeando el piso de la pieza.
-l'sied me conoce bastante para estar conYencida de
Era la marcha de un hombre que necesita morir pan:L qne yo no le aconsejaría dar BU mano sin su corazón ..... _
hay ...... el dinero ........ .
-~o por eso ddatla mi hermn.no de ser traicionado y ¡¡eguir In sucesión precipiw.da de sus pensamiento~.
No, no ee trata de un vividor, gastado como el barón
.A. intervalos ae detenía, como si ee le hubiesi, inter- Spieler. ni de nn viejo coruo el príncipe Nirat'oo..... El
aLrozmeme infelii&lt;, ......... ·o, eso jamás!
l.n misma amarga ronri,m reapareció en los labios de pue11to ali,ina ebjeción; luego \'()lr(a á su l0J1to é i~rro&amp;rido qoc le propongo á usted ....... ..
flor de Niza, y wirando_:i an cuñado ñjamente eu los mimwle pru;eo
-Que usted me propone! ......exclamó ella estupefacta..
Dru-ú aquello hasta cerca de media noche.
ojos, replicó eu tono de deealfo:
-SI.. .... el marido en cues~ión, sin ser un jov8JI, aún
P&lt;1r último la marcha se hizo más lenta; ce,ió del todo
no llega á loe cuare11t3 a.ilos ........ .
-No pronuncie ueted esa palabra •¡jlllllás?. y no esté
-¡Ah! ........ .
tan seguro de ei mismo ........ . ..\ EU regreso de Florencia y prom,o meinó un profundo ei!encio en la vieja morada
Fijaba\ ella en él sus grnndes ojos puros, en donde e&amp;huuiera n t-ed pénSlldo, que uua noch., me es~arfa de la Fol11w1.
n{a nna creciente .orprt:.sa mezclada de inquietud.
entre eue bra~s y que wb labios 1:e a;ioy~ en b bU•

27

SEPTIEMBRE,

1896.

ELMUNDO.

47

Nueva angustia se a-pod~ró de él, nl pensar que Re haque permanecer en la Fou:1n hoy hasta acabar el dfa; pe-bía
hecho responsable de la íelicidad de aquella ni.lla.
apasionadamente amado, tiene el corazón bastante ar- ro mañana "endré á pasar con usted la tarde ...... Maflana,
•El
pasado ha pasado, 68 rlijo, ahora se Lrrta de no desditnte para mostrarle§. W!ted un grande afecto Y, para Teresita, y todoe loa demás días ...... Pero hoy mi herma·
mayar. Bastante es ya haber turbado h existencia de
no
y
mi
cnf\ada
almuetza.n
en
caso
y
tengo
que
hablar
ganar el suyo.
Flor de Niza y de tu hermano, para que tu cob:uJía haga
largamente con ellos ...... Escúseme usted!
Yidal había pronunciado estas últiml\8 palabras con
-Ea usted verdaderamente demasiado bueno en excu- una tercera víctima inocente ......... •
más animación.
La barca continuaba vagando 'hasta que al fin !ué á atra.-\ medida que hablaba, la fisonomía de María Teresa. earee ..... . Yo no ·qaiem quitarle de su tiempo, mtls que
car
al pie del muelle de San Juan.
las horas en que no esté ocupado ......... Además, estoy
0e i]uminabn y el rubor le n,¡cendia á la.~ mejillas.
,,altó
\'ida! á tierra y marcb6 á. paso resudto hacia la
-Su fortuna no es coneiderable ...... á lo más para una tan contenta, que yo misma tttngv neceeid3.d, "ntes de
verja
de
la Fouán .
verle
otra
vez,
de
habituarme
á
mi
dicha
.........
Voy
á
pa,nodeata con.modidad; pero sabe cuán sencillos son loe
Cllllndo hubo ascendido la calzada de limoneros Y In
sar
el
resto
del
d!a
preguntándome
si
soy
yo,
l\Iarfa
Te·
,:uat.oe de asted, lo vnleroea que es y está persuadido de
escalera de In terraza, descubrió bajo loa oli ,us á Hono-1.ne á pePar de sus eRcasas rentas, podrá asegurarle una resa, quien ha sidoescogidaporelcondedeSaint---Pons! .. •
rato ,, á eu mujer.
txistencia apacible y leriz ...... Agregaré que es de buena 'Bien puedo confeenrlo ahora, hace nf!oa que amaba á
Co~o el tiempo estaba tibio, Theliea b.abfa dispuesto
familia que -pBSa por espirito serio y hombre cortée ...... usted en secreto. ~o se lo descubría á nadie, porque t~la
mel!a luera, e ,t.re los 1hbole•, cuyas bojas movedizas
-Dice 11Bted, se atrevió ella ú murmnrar, muy coruno• nia muchísimo miedo de que me tratasen dl'I loca y de or•
hacían !101,er manchas de oro sorbe el blanco rnnntel.
gullosa ......... Me parecía nsred ton lejos de mí, tan fuera
Jida, qne vive aqul'!
Violeta, para oolmar eu inquietud nervio~a y ocultar EU
-Espere usted ...... .Antes de dt'l!ignarlo más claramen• de mi alcance, á la altura de las estrellas! A.hora la es•
turbación,
ayudaba á la ~irviente ñ poner la mesa.
te. debo manifestar que él no intenta absolutamente pen- trella baja hlll'ta mí y me siento deslumbrada ........ .
Cuando ae acercó Saint-Pon!, le tendió silenciosamen•
Yidal
escn.::haba,
ent.ernecido,
las
cándidas
efusiones
ear en la determinación de ust-ed y que cuando lo conozte una mano helada.
c~, si experimenta la menor vacilación, de~ea que ningin de aquel corazón amante y ee reprochaba no ser bastan- Ya lo ves, dijo Honorato, estamos instalados como
te
dÍl(tlo
de
aquel
afecto
tan
puro.
tr,mor de apenarle, ninguna consideración de convenienen
nueetra cnl!ll ......... Te esperábamos con impaciencia
-Teree.ita la dijo sonriendo ó inclinando bacf• ella la
~ias influya para nada en la voluntad de n.eted.
porque nos morimos de hambre!
cabeza,
no
me
pon¡ra
Ullted
demasiado
altv,
110 sea que la
-¿Su nombre? ualbuce6 ella tu:rbaC:a.
Pusiéronse tt la mesa, pero á pesar de la afirmación del
decepción sea grande ......... Veame usted tal cual eoy:
-¿No loadivinaueted?
hermano menor, ningrino de elloa parecía con apetito f!
un
fiel
amigo
de
en
padre,
deseoso
de
amarla
y
de
baeer-Pero ......... sei'lor Vida!, yo 110 sé .....• yo creo ..... .
hiciE"ron poco honor al almuerzo de The.lisa.
-Querida niila, el marido que le propongo á usted...... la leliz ...... Hasta mañana, querida niftnl
Ilonorato mismo no comía sino á medill!i Y parecía
Saltó la barca, que se deslizó lentamente á lo largo de la
,,y yo!
atormentado
por nna preocupación penosa.
bahía.
-Usted, eei\or de Saint-Ponsl
\'ida! nd l'irti6 eu fisonomía entristecida y por primera
Moría
Teresa
permanecía
en
pie
y
seguía
con
los
ojos
El lindo rostro de Ma.r!a Teresa se había iluminado, le
vez le 1-ino 11, la mente, qne la extraiia manera de ser de
orillaban los ojos, juntaba las manos, como en éxta- la embarcación que saltaba á ;os choques de las olas.
'Violeta
hubiera podido despertar una sospecha en el alYidnl agitó el sombrero; bru~camente la joven llevánfie ........ .
ma
inquieta
de sn hermano.
-Yo, respondió el conde ruborizándose á su vez ...... dose la mano á lo~ labios le envi6 nn belio, y Jnego aver.Aquel pensamiento lo alarmó y le afirmó más en !U ingonzada
de
aquella
demostración
demasiada
vi1·a,
huyó
¡e, que tengo la ambición un poco presuntuosa de llegar
tención de poner prontamente térrniuo á esa situación
J ser el compaf\ero de su vida...... Quisiera ser para ns- hacía el camino y desapareció bajo el p6rticr, de la terraza.
cada vez mil.e peligrOFa y eqnl\•oca.
De
codos
á
la
orilla
de
la
barca,
&amp;\int-Ponsmimbacon
t..,cl nn guía y al mismo tieml)O un 1&gt;migo sbnegado y seEn torno de aquella mesa abundantemente servida, en
guro ...... A.hora, U'Bted eabe nueetrae condicionee...... No pesar ensancharse la ce.padeagua azul que le separaba de
medio
del campo bañado de sol, bajo aquello~ árboles, tí
.:onsulte más que á sn corazón y dígame ei á pesar de loa la Roseraie .
través de los cnnles se contemplaban pednzos de masa
CoUBultó
s11
reloj
y
vió
que
eran
más
de
las
once.
1·einte afiOH que tengo más que usted, mi -proposición no
Tres cuartos de hora faltaban solamente para que llega- azul, una frialdad ineólita paralizalia la expB11ci6n de los
la asusta!
tres comensalee, tan unidos deordinario y tan familiarEst.aba ella tan confundida, tan emocionada, que la era se á !-lanJuan y se encontrase con eue huéspedea.
mente
comunicativos.
Habla salido por la mañana valientemente re1uelto á
impo!!ible articular nna palabra ........ .
La
conversación
se arrastraba entre lángoidns banali•
Yidal, de eapaldas contra el muro, !a contemplaba con elevar entre Violeta y él aquella infranqueable barrera
dadee.
de
que
le
había
hablado
la
víspeTa.
cxi,reai6n de melancólica ternura.
A peaar de su~ esínerzos por parecer alegres y jovial~P,
Acababa de ejecutar la primera parte de su tarea, pero
-Vacila nsted? murmuró.
los tres parecían hablar, no para cambiar sus peneamien•
-Oh! no, setlor Vidal! exclamó ella. Me siento tanor- presentía que le [altaba la más e!!Cabrosa.
tos, sino únicamente para disimuln.r sus íntiruas preoc:i•
Su compromiso con Turía Teresn quedaba cerrado.
gnllosa...... tan leliz, que el gozo me corta la palabra ..... .
paciones.
Tenla
conciencia
de
baberae
portado
como
hombre
.\hl si mi pobre padre estuviera aún cou noaotrosl
Da vez en cnan:lo, Violeta, chwnnd.:&gt; nna mirada anhonrado.
Le teadi6 las manos y él la tom6 dulcemente en sus
siosa
en el roet.ro de Yidal, tratab\ de adivinar 188 reso•
l',e
eentla
capáz
de
dar
á
la
hija
de
Ricardo
la
felicidad
brazos y la besó en la [rente.
-Mi querida Tereeita, elijo gravemente, trataré de que y el afecto que mPrecfa; pero ahora era preciso anunciar h1cionee que hubiera tomnclo y la natural~za tle aquel
su resolución irrevocable á Flor deNiza, y preciso tam- obst:lcnln qne intentaba elevar entre ambo~.
110 se arrepienta uated jamás de su determ:nación ........ ..
Destle la noche de la víspera, la a1ue1111z:\ de Saint• Pone
Quiere usted que vayamos ti dar parte il la Sefiora La Fre- bién hacerlo en presencia de Honorato.
no le salía del cuerpo, y 11 fuerza de rdlexionar había
Penosa y delicada era la empresa.
ni,•re? ...... Ser/a d,i desear qne nos viese caaados antes de
La notillcaci6n debla formuJar,¡e de tal modoqne el ma- acaba lo por perdnodirse de que el ob,t,lculo en cuP..sti6n
partir para ~neva York.
debía eer algún l~jano vinje, tal vez sencillamente uno
La olreció el brru:o, y loe doe lentamente, bajo las enra- rido no advirtieae nada, y sin embargo era necesario que
brusca vuelta á Florencia ó á Yenecia.
fuese
b88tant.e
categórica
para
quitar
toda
ilusión
,
la
mBdas cargadas de rO!II!, se dirigieron al salón á donde
Recordaba la teor[a del conde sobre la necesidad de la
i.nfeliz
Violeta.
JaSeiiora LaFrenicre, prevenida de la visita matilna\ de
fllga,
único remedio eficaz en aquel caso.
A
la
idea
del
golpe
que
iba!
darla,
Vidnl
experirnflnSaint-Pone, se apresuró á bajar.
Mientras más ahondaba en esa dirección, más Yeroeímil
La viuda, tranquilizada reepecto á la suerte de Nancy, taba un sentimi0J1todeoonmiseraciún y una penetrante
le parec!a t~l hipóte~ie.
y estimnlada por la perspectiva de su próxima vuelta á triswza.
Con la impetuosidad que daba ella á todas en~ dl'ter·
Reflexionaba
con
el
corazón
oprimido
en
la
injusta
in·
América, babia recobrado ya su actividad y humor bamino.cione@,
inmerlialamcnte imaginó burlar loR c.llculo~
felicidad
que
se
abate
sobre
ciertal\
vidll8
humanB!I.
bitnal.
de su cuñado, tornando la delantera é inculcánclule á. HoSi un Bl1o ant.es hubiese él BBbido conocer mejor á la
Tan luE'gO como Vida! le bobo dicho que deseaba canorato la idea de p:isar la prinmvern y eJ verar.o viasarae con María Teresa, que ésta coneent!a en ello y que eeilorito Cal!tellor, si ee hubiese mostrnd'l menos alti. vo,
jando.
no eepera ban máe que la autorización materna, la eefto· menos egoístamente ciego , cuanto pasnba á su rededor,
De este modo pasarla el golpe y ee procurarla In oporra La 1,'reni.lre Ealto al cuello del conde y le beeó las \'ioleia habría recibido la prnpoeición de matrimonio
tnnid11d
de encontrar á Yictal en Italia 6 en Clllllquiern
dirigida
aquella
mrulana
á
)lnrla
Ten,¡a.
dos mejillas.
Hnbiérru&gt;e ,mprimido entonces toda una fatal serie de otra parte.
-Ah! exclamó, gracina, mi querido i::iaint-PoUB! ..... .
~Ii hija eerá ciertamente ietz con usted y ratifico con ale- faltlll' y clt: dolores en germen.
Este último no Jlúdía naturalmente ocnltarle á eu her•
Honorato habría sufrido al principio, pero poco , po- mano el lugar donde se instalaro, y costase lo q11ecostnse,
gria en compromiso ......... A !abado Dios sea! exclamó con
sencilla explo~ión de ego/smo anglo-americano, en m11dio co se hubiese couformado.
ya ha.llar/a ella el medio de reunlrsele.
Violeta no hubiera ,-iet.o fu juyenlnd irremedillble.J.e mi duelo, me dagmndee consuelos! _.\hora qne~ancy
.A.ventura llena de rieegos era esta y llena de alJlrosas
y MaTfa TereH están eetablecidoe, poilié p-0r fin gozar mente destruidA por una facesi6n de desencantos, ni su complicaciones; pero Violeta había llegado á on grado de
y ida hubiera sido tan cruelmente trnnc11da.
&lt;le un reposo bien merecido! ....... ..
eobreexcitaci6u en que nada le parecía imposible.
¿Y él, Vidal, habr/a sido m,ls felii:? ........ .
Quedó com·enido que los dos matrimonios se celebra811 pasión, irritada por lo~ obstáculos que encontrab~.
¿Hubiera sabido mantenerse á la altura ele aquella pa· la bacía perder el st&gt;ntido de la realidad.
rían lo más pronto posib:e, á .fin de q-:?e la b11eDa sefiora
sión que babia sabido inspirar y q11e más tarde debía e!!l)lldieee en seguida partir para Nueva York.
Cuando, después de haber ser\•ido el caf~, ThelÍ.Sl\ qe
Se despidió Juego Vida!, y Marfll Teresa le acompafió 11lllnr tan tempe;;toosamente? ........ .
hubo retirado á la cocina, \'ioleta alzó bruscawenk, Id
~Yo! siempre yo! ee dijo con irritación; ¿no coUBeguir~ cabeza peneativa y con las narices dilatadas &amp;.Spiró ilvi•
basta el dique en donde la embarcación eetaba amanad:i.
.Antes de atravesar el camino, los dos novios se bab{An llegar ti desprenderme un momento de esta egoísta preo- &lt;lamente el aire freeco de la hriea del mar.
dado su primer bt!!o baj;, el pórtico del jardín, y In joven cupación? ......... •
un momento ~uvo los ojos fijos en nn ag11jero ht&gt;cho
apoyando la cabeza en el hombro del conde le había dicho:
u pensamiento se YOIYió hacia aquella dulce, amante eu el follaje, por el cu:il se descubr!a on rincón de la ba-Noe veremos pronto, ¡,no ee verdad?
y aincern 'lllarfn Teresa, que depositaba en él toda mconhía, y á lo lejos el penacho humeante de un yate !)lle
-Lo más pronto que puedn ...... ProbablemeDte tendré fiann.
partía á todo 1·apor hacia Italia.
-Le digo á usted, p1·osigaió, que sin que pretenda ser

�48
- ¿S::ibes t-n qué pienso? dijo dirigit-ndo:;e á Hononúo;
pieneo en que á mi edad no he ei;i;ado mde allá de Oannf!l:!
ó de 1.font,e Cario, y me vienen deseos de ver pnfses desconocid . Esta ee la estación en qae todo el mundo se
\'ll. Niza se pone in•oportnble. ••...· ¿Por qué no hemo"
d,: bacn nosotros como Los demás y pasarnos el verano
, ·iajan&lt;lo'•.••..
-¿Hé'.' exclam6 llonorato, cuyos guei.-Os eas1;&gt;.ros se re, Piaron á t!•"tll propo!!ici6n de vida nómada...•.• ¿D · d6nüc k viene, qnerlda, tnn repentin.amenu.1 e~e deseo de
Yiajar?
-~o lo et&lt;, repuso ehn con su enigmática sonrien; ein
duda del deseo que hay en no~otros: de romper la monotonía de In vida ordinaria, de ver coea.g aun no ,·ietas y
ex);K!rimentar aens:asiones nue...-ns y nue\·na emociones.
-Es singular; :l mf jamtb me han acudido e~oe deseoe...... l&gt;ormir en camas de posada!&gt;, comer en mesa
redonda, rodar en ÍL•rrocarril, son placer~ que no he
apreciado nunca .....• )le parecen intinitnmente más mon(,tonoe que la existencia c6rnoda que llevamoe aquí.. ....
¿, ·o crees tú lo mismo, Yidal'/
El conde miró i1 eu cullsda y a11 ¡¡orprendió e-·traol'Cl,nariamente ante la expresión singnlar de mi fJPonomfa.
.Aquel repentino capricho de ,·iaj!lr le puso en gunrdia,
y con intuitiva pen&gt;picncia Ley{. clarament.é en vi pensa•
mieut.o de Vio!eta.
aldivin6 que creía haber encontrado nn prettlxto para
Fegnido, en caso de que él se dccidit~e á huir, y al motJ1ento resolvió alenULrln en s\l~ proyectoli de excursión
leja.na.
-1 lh! yo, re pondió á Honorato, tengo ideas que ya
tú c;,noc~ ...... Soy :imante de yiajes y correría por
montaiius y por valles...... Xo puedo, pues, sino aprobar
d d1:seu dt! m mujer...... Xo hay que ser demn!iindo
egofeta, querido hermano. I'il".nsa en que durante todo
ese i1l\"i1:mo, Yioleta se ha habituado á nna vida activa.
l'oesto qui! por agradarte hn. renunciado ,t las disLraccioll(,B ruido a.s y , eus gost.oll Rocialee, ha lll'gndo tu Yez
nhorn de ncriflcarla algunos de tn,; hábitos domé8ticoo....
Rs deber tuyo eutwi:i;ar laa trnnsacciones y agregaré que
un cambio de régimen no podría dejar de ser muy pro,·echoso á loe dos ......
-¿Lo ctePs asf!
F:atoy H-guro de ello...... ,\.dviertt&gt;, ad~mrui, que u11a
aasenci:i nn poco prolongada permitirá romper radical•
mente ,. sin deacortcafo con esa soci1:1do.d coamopolito
&lt;1ue Yi~ll'ta no puede frecuentar ya.
-Es verdad, :repuso Ilonorato ponMndoee pensatÍY0.
-"Ninguno de 11s\ede11 conoc.e la Italia ...... ¿Por qué no
6e aprovechan de la primave111 para ,·i@itar flor1'ncia y
Yenecia?...... ::\Iarchnrfan 111 Tirol durant · el vernno y en
la hLcirm 1nala irían á invernar en Corló 6 en l'nlcrwo.
~ ¡Hum! murmuró Jlonorato espantado; eer&gt;in nmcba&amp;
ciudades y nos q11it.arán demasiado tiempo...... Siu emLargo, lrui razones que me dat. son . serins, y como dices,
es precieo 110 ser egoftrto...... ·¡ Violeta persiste, pul'I!, en
ene idelll! .••..•
-Segur.unent.e! exclamó ella con Jo;¡ ojos ext.r11ordinariamente brílluntea; Florencia, Yenecia, el 'Iirol, Palernio; es demasiado her111060 mi proyecto, para que renuncie á él. ..... Segnire111oe ea it..inera~io, Yidal, ¡,ero con
una condición ..... .
-;.Cuál? pregw1t-0 el conde con el corazón repenünaU1ente oprimido.
Ju.tgaba que el momento terrible se acercab!l, el inetanttl en qu~ había que asestar el golpe, y,¡ pesar de sua
rl!!'oluciout!S, se sentía. dominado por tierno movimiento
de piedad.
-Que usted nos 11cowpafie, dijo Flor de Nfaa. O~ted
conoce tau bien todos loa país~, qul' nos ea del todo indi.pensaWc......
Al escuchar estll propoeici6n, Honorato vol\'i•~ á po•
nerse inquieto.
'ua ojos hóroedos miraban altemat.hnmente á su mujer y á •u hermano con doloro mirada.
Una multitud de peuow aoapech118 cruzaban por su
cerebro con fulgurante rapide:i:, ,q ue súbitamente Bll había
llenado de sombro.
Pensaba:
•¿Será capaz de aceptar? y si 11Cepta ¿lo hace 1ínica.mente, causa del interés que me tiene? ¿."o experi•
wentn más bien, t!. su Yez, el peligrOBO encanto de Yiolet-a, como lo experiroento yo miemo? En las nat11rnlezas
emá noblee hay lugar p.'lra I tentación y la debilidad?

EL MUNDO.
El noto peca eiet.e veces ni día, y la estreche. intimidad
q11e ee la establecido entre mi mujer y Yidal h:i podido
hncer nacer un seniimiento rnú!! vivo qne lll ee11cill11 y
bonestn amimd. D ~pn(,,; de haber !'llirido la htdiferen•
cia de Yioleta ¿estaré expuesto ti ~ufrir-y curu1to mát.
cruelmentel-la t-rnici6n de mi propio hermano? ...... •
--Oye , \'id.al: bo.lbuceó temeros.1roente, ¿cree. quepo•
drá,, acornpa.na.rnos?
-Lo de!!(laria con toda el almo, pero me es imp!)!Oible.
-¿Impo~ibie?...... prorruinpi6 la joven, ¿por qué?..... .
¿.·o ea uat.ed libre?
-:-;o, no lo eoy desde estn mai1ana......... ;\fo ,·ay 1t
cnsar.
•
-¡Vsted.l dijo ella enfocada.
Y lo miraba iucn-dulamente, eeperando a11n que se
trataría de una iiimple bromn.
Pero .e11s ojos encontraron la mirad.a entriel-ecida y firme de \'id.al, y adivinó que era aquella una resoluci6n
impl:u:ab~e.
Entoncei; un desvanecimiento se apoderó de olla; lo.
parecía que eu cornzon .s e rompía, crey6 que iba á morir
bajo aquel golpe tan brutalmente ns88tado, y cel"l'Ó loa
ojOI!, bendiciendo aquella muerte que la libertaba de tan
bumillant~ y bárbara tortura ......
Ayl ee engafiabll: el dolor no mata tan pronto.
La horrible herida la exponía sólo á descubrir eu de•
bilidad á loe ojos de en verdugo.
Xo quiso darle este espec~úculo.
~u orgullo la bi1.o recobmrse, y trn!' un violento esflterzo panl no desfallec('r, apoyó pe~adam1mte los codos en
la mesa y ocultó en sus manos la parte inferior du 11u
rosLro.
-Te ,·ae á casar túl exclamó á ea vez Honorato desconcertado; ¿y co,1 qni6n t.&amp; CM~'!
-Con :María Teresn La Frcnii:re...... Somoa prometi•
dos desde eatn maflann, ó iba ti dar á ustedes la noticia
en el momento en que eurgi6 la cuestión del futuro viaje
que proyectan.

27

SEPTIIDfBRE,

1896.

4

ÜCTOilRE,

J )1(1,

EL MUNDO.

49

-Xo ncab~ mi P.orpresa, repetía Honorato; tú, nn f \il
terón empedernirlo!
- - i, Y", 116r106 Yicfal ...... He reflexionado inncho y
be roconocido que hacía mal en permanecer i!Olt-cro......
l:"n c:Jlibe-, agregó con energía ~ignificativa, es nn ~.~,
inútil, f,1nest-0 a1 e! mismo y á los dem4s; lo he alherl.idu
desde hace alg1ín tiempo -, he reaulelto acabar con e,.1
vid. de egoista...... En su tef;tamento, Ricardo L'l Frc·•
ni.-re me habfn recomendado ú su ,·inda y 4 eu~ hij11~.
Ew e'ltá casada, ,:ano~ e prometida del Príncipe Nira •co, y la •eñora La rrenicre pieusa pa.rtir pronto p, rn
Nue,·a York...... María TereF.11 illa ri qnedáree ~ola 4 lt1
die.z y eis años ...•. Me b&lt;: dicho q11e no poclín ~l'r para
ella UD apoyo p,:isiule, si no era haciéndola rni e"po,a.
Y.o. he oírecido casarme con !.!lln, .\[arfa Tere1,a 1111 cousentido, y nos casaremos notes de un mes, sin ruido, m uy
eenci !lamente.
- ~li querido hermano. e-xclamú Uoaorato, yn ~ereur, ;
tienes un valiente corazón y haii obrado COlllO Yerdadero
Saintrl'une...... ¡Déjame qlle te abrace!
Y se arrojú en brazo, dl' t&lt;U hl'rmnno mayor.
Flor de .Niza e• había. pue~Lo en pie, eapantbl!alllent"
pálida.
-¡Todn mis felicitaciones! mnrmnr6 entre CMentcs.
Perfectamente hecho!
Con geiato nen·io~o consultó su lindo relojito, prend ido
á eu co1·,iilo.
-La~ dos yal ...... He prometido á mi madre acom1iaílarla y DO puedo hacerla esperar... ,.. Di,péuseme......
liasLn luego!
La jl")VE"n ~e nlc&gt;jú precipiu\dnmeute y la rieron entrar en
la calzada de limoneros.
Ronornto la miraba huír y movía In cabeza.
-Perdona su braaca :,ialida, le dijo 1\ Yidsl, l'l!iá mny
nerl'ioFa de~de hnce Yarios di,ui .........
con pena CJllú
vuelve '1 ea caprichoso humor de antes ......
Saint-l'om permanecía ellencioso.

,·eo

( ~11cluirá.)

FLOR DE NIZ.A
POR A N DRES THEURIET.
(Tnulu.olda e!o'peciabucnte 1nu ·a "El lU u ndo
). úUL

T enía conciencia de la desol adcra agonía que causalr.l ti
aquella desdichada mujer.
SenLínso ,u1gn0tind11mc11te conmol"ido en eu corazón ,.

en t-odo su ecr.

.

•-\quella adorable criat~tn á quien acab.'lbn de herir

•

•·&gt;-nn ..-•~ c1one
Lic~

h

1

e c1.aE1cnnu.ci:;t1.·o s t nUcrc.-.

1;,,-Yé!inse nuestros n11meroa dej,de el 5 cll' Julio de ISOO.

mor La !mente, le lrnbfo dado su priml'ro y ferviente auior.
El t a1ubien ln hnbfa amado, un mom,mto, cu !ndo la
tuvo c onmo,·icla y temblorosa en sus brnzoe.
~ientras elln se alejaba desfallecida, él sentía despertar.e de~ ternura y seg11ía con los ojos llenos ae pie-

dad y de pena la fag:i de&gt; Y ioleln entre bs lim.o:1eros
Hubiera querido corre1 tras ella; oprimirla coutra su

pecho, enjugar con fraterno.le~ bc~os las ldgri mas que q u~
mabau sus mt'jillas ......
Pero un deber impl'rio~o le tenía cla,·ado en su sitio.

�EL .MU.NW.

60

4

ÜCTUBRB,

l~~-

Pero no obstante qae temía 131! emociones p e ~ de
bierta de eepu mn blanca. y ahond&amp;reé luego en profundos • la deepedida, no pudo rehuir la obligacién de acampanar
Se babia jll!'alo no desf.1.1\ecH 'I ee sen~ía conl eoado
y blancos torbellinc,e.
á 80 heri:o11no y á eu cuñada á \a estacibo, y fa~ á reunfrá practicar hast.'\ el fin su cruel ope~i~n.
.
Pensó que no tendría más que arroja":e al vac(o pa~a e~les á los Lenfücos después dol almuerzo.
--¿Sabes dtl qué tengo miedo? contm110 Honora to, de desaparecer p!11'11 tiempre bajo las olas agitadas y dorn:11r
Por lo demás, la señora CasM!l.lar debía acompañnr
qne se canee de11u bondad y vuelva á la\! and.ida!! el pr6-- con eterno eueflo sobre un lecho de arena Y de algas.; .
hasto. Bes.u lieu á su yerno y &amp; f!U hija, r eelimaba que la
ximo invierno.. ...
. .
El ·vértigo del abismo In in,·adía ya, pero cuando qui- pr~eencia y la fri\'ola cLarla de la l!eñora, servirían de
-Rn,Sn ds m ís para peui!!tir en el proyecto de na¡c so franquear la b.1laui:,trada, la paralizó d terror.
deri\'a\iyo á la ansiOl!a inquietud de las últimas horas de
de que bablábamo~ hace un moment,o ...... En 1.u logar
Terui6 ensr el golpé, ca..r sobre las puntas agudas de
espera.
partiría yo lo mlis pronto posible, •
las rocns, en lng'ir de sepultan;e en el mar.
.
Todo eftaba listo.
-Sin duda...... pero puesto que te casas, no podl'mos
'Iu\'0 la visión de su cuerpo tendido entre las p1edrll.!!,
La viuda, con tmje blanco y rosa; Violeta, con cubre
dejarte antes de la ceremonia.
mutilado, f:mgrando, e:i.:puesto á todllll las miradas y su poi vo azul, entran á la barca que se bal~ba al pie de
-Note inquietes por mí ...... á cauea del duelo de la carne sintió repugnanciu á aquellll muerte.
las rocas de la 61/a, y que deben manejar Honora~ y
Freniilre nos casnremOI! en la mi\s e;;tricta intimidad ......
D~jú .,1 balcóu y ~" n,íugió de,;olada y 11.:n&amp; de horror
\'ida!.
Parte, p~e~, sin remordimiento!!, yei me atiendes, lo roa! en el rincón más obscuro de su pieza......
Flvr de Siza se sienta al lnd.o de eu madre, frente á
pronto po1ible será. lo mejor.
. .
PueEto que el temor de sufrir la espantnba ii tal grado Honoro.to, que tom:i. pose.sión de los remos, en tanto que
-Pllea bien, pasa porcas:i. mai\ana, ant.es de ir a Be:m- v la hacía retroceder ante la muerte, no !P. quedaba ya
Vida! se enca~a del timón.
lieau, y te dire to que haya,oos decidido......
.
~á.s c1ue un medio de desap:lTec~r
Con sil traj11 obscuro y bajo su gran sombrero n~gro
•
· lo s olivos
En tant.o
q11e ellos coovel"!!ab au •·=lº
•
'. VioleEra prec:so hufr lejos, e:i.patnarse.:··-guarnecido de Jlorecit.att, el rostro de la joven ap,•uece de
ta:llegaba á. lo.s Lentiseoe, en medio de un rndec1ble deSe itnponía imperiosamente el deet1e~ro.
una blancura. de m1.1rmol, y sus ojos gri.les brillaban con
sorden moral.
.
~o se senthl con fuerzas p3Ta presenciar aquel odioso
un fulgor febril.
F&lt;!lizmente para ella eu madre había eahdo ya.
.
matrimonio.
Permanece taciturna; si.In tese que teme dejar nd.i vinar,
La casa estabJ. eolilaria y pudo encernm1e en su bab1taNo qoerfasufrir el suplicio de oír hablllr de los deeposi babia, los l!Ollozos que se anudan en su garganta.
ción sin hnblar ii. nadie.
,
sorios de \'ida! y ,,eral novio salir todas las ma!\anas paFelizmente la eeilora Castellar está de vena, y su lo·t arrancó j!!I sombrero qne arrojó lejos de Bl Y se puso
ra la Roseraie en donde pasaría. JargaP horas al lado de
cuacidad dispensa á loe d$!máe de pronunciar u na palabra.
de rodilla! contra su lecho.
Maria Teresa.
Et cielo ofrece á la \·ista un azul aterciopelado.
Se soiocaba y no podfa 1lorar.
.
No; prefería destroza.rae el cora,.óa dP. . mi ~~lo golpe,
El mar, liso como un espejo, relli.•ja no azul inmacuLa pa,ecia que una mano de hierro la apretaba IMs1epartír le, mds pronto posible y no volver ¡amas .......,,
ne~ y c¡•ie sn coraión ae había convertido en un bloque
)la.ría Teresa amaba ó. Vidal ...... ¿Podía no am1.1rle ....... lado.
Aquí y nllf, ni paso de la barca, remolinos adin.mantade hielo.
.
.A. esta id ..a, di~ rienda suelta á sos lágrimas.
tados cintilan al sol.
La pieza en que ac11b1\u de refuiiarse era precisamenSus ojos ~e llenaron de agna, lloró abundan~ment~ y
En !renw, las montañas, delineá:ndooe á la luz, ostente su apasent-0 de doncel'.a, aquel en que un o.no antes poco á poco aqne\lae bienhecborae lágritn3S la d1stend1e•
tan sus m~as lilasealpicndaa de polvo de plata.
bab[o. recibido el primer golpe de Vida\.
ron los crispados nervios.
La brisa trae á oleadas el olor de .los nnranjos y de los
E;ta vez la l.J.erida era mJis profunda y la agonía mlis
I'aenron mucbns horas
limoneros, ve.stidos de azahar, que creceuen los jardines
11tro1..
Ei sol poniente alumbró con eu lui;ob\~cua la desgarr~de la quinta 1&lt;O'.impia.,,
El año anterior al saber qne querían casar In con llono- doru desesper1.1ción y l:\s úlfüuas sacudida¡¡ de aqutlla
Diríase que el cielo, la tierra y el mar, se ban concerrato había sufrido, sobre todo, por la c.úda &lt;le ene suenlrna mortalmente l1erid:1.......
tado para acrecer el dolor de la despedida.
flo~,' pero le qnedaba mm V:.\gll e. peranza.
g., oyó en el vestíbulo la \'0Z de Honorato, que e:itra_ba,
La barca ee encamina lentamente sobre la cerúlea suHoy todo estaba lastimado, todo sangraba.. .
Violeta se levantó precipitadamente, se secó los o¡os,
Despué:; de haber tocado con su m !no la íelmdad, des- se lavó eon agua fría el rostro trastornado, Y bnjí, resu~J- perficie¡ pero por lentamente que marche, se aproxima
sm embargo, y abrevia la distancia entre ella y la costa
; de h·''·er
gU6tado nn momento la suprema alegría
pue~
úV
•
t~ li inmolaree, á. romper el último hilo que la unía au11
de Beaulieu.
de sl'ntir~e amada, le era p,·ecLqo eufrir 11011 torturn aphcpn Yidal.. .......
Ya se descubren claramente los ramílletea de palmecada con 'birb:\r0 refinamiento por aquel miemo qne la
ras
que se yerguen sobre las terrazas, las rOC3ll rojizas y
llabía deslumbrado con ese goce ....... ..
A la mañana sigu'ient.e, cuando el conde de S11int-Pona, la rm1n,lá de la Reserva.
Oh! qué cruelmente ingenioso había aido en la elección
La seftora Castellar consulta un minúsculo reloj, ensegún Jo babia prometido, entró áloe Leutiscoa, le introdel medio destinado á separarlos para. aietnprel. ..... •· •
No era posible qne amase á aquella María Teres~; no la dujeron al salón, en donde se hallaban ya su hermano Y gastado eu el macizo brazalete que adorna en pm1o, y
dice:
babia bcc;icado mis que p1r.1 elevar entre ello~ 110 muro
su cuñada.
-Llegamos con adelan~o, y tenemos todavía nws de
Yatllt9 maletas estaban eeparcidas en el netíbulo, Y
inlmqueable.
una
hora la~ antes de que pase el tren ......... Prop0ngo
encontró
;i
Honoruto
en
vías
de
hojear
un
B
..
deker,
Y lo hab(a conseguid,•!
Yiolet-a se eentía impotente para impedir aquel matl'i- mieotr,,s que Violeta, sentada á un pequeño e~critorio, emplear el tiempo que nOll queda, tomando el lw,ch
en In Reserva.
monio cuyo brusco arreglo indicaba en Yidal la inten• escribía apresuradamente.
-Eij buena idea, dijo Honorato aprobando; me agracióa preconcebida de arrancar de s11 propio corazón un
_:-; 0 s sorprendes en plenos preparath-m, exclam~ el
da,
t.nnto más, cuanto que comeremos mal en Vintíruille
menor
de
los
Saint-Pone;
partiremos
pasado
maf!.ana,
¡ueamor qne juzgaba culpable.
y non~ diegutará tomar un bocado antes de partir. ¿No
Le había ella. amenazado con separarse de l!onorsto, é vee, por el exprese de las cuatro!
inmediatamente había tratado él de reemplazar coa un
-Si, agregó Yioleta, sin alzar lo~ ojos de s11 papel; he es y1,rdad, Yioletn?
-Como gul!teb, murmuró la seílora de Saint,.Pone; peobstáculo más sólido el que ella meditaba destruir.
reflexionado en nuestra convel1!ación de ayer, Ycomo UB•
;.Qué podía intentar aún contra aquella voluntad tao ted, he penfado, que cuando se toma una resolución, es ro el temblor de sus labi011, el est..remecimiento qne corre
por sllil hombros, hacen temer &amp; Vida! qua eBa eslación
duramente expresada? .........
preciso ejecuta1 la sin dar tiempO á pemarlo ....... ..
en la Reseva, despierte en ella dolorosos recuerdos.
No la quedaba ya más recurao que abdicar y sufrir....
Se delu\'O un momento y se vohió hacia su cuiiado.
Quiaiera evitar aquella inútil prueba.
Repentinamente, como eeae percepciones extrannmen\'ida! estaba muy pifüdo; pero ea slll! ojos se lefa una
La ve ya tan desalentada, tan llena de desesperación
te clnras que se tienen en plena fiebre, 'se preEentó á voluntad inflexible.
!!ll imaginación el recuerdo del monasterio de :r..,ghet.
-Es más prudente ¿no es verdad? afladió lajo~en con ante la separación que se aproxima, qne ee 6iente invaYió coa penetrante lncidez los muros del convento ir- aspereia, y usted nos dist&gt;eneará qutl no asistamos á ...... dido de una piedad tierna, y se ingenia en provocar obgniéndose en el de.sien.o de un valle pedregoso, el campa• PU maLrimonio.
jeciones.
De~graciadamente tropieza á la vez; con el capr:cho de
nario deetacándose sobre el cielo azul, la fachada bnilada
-No sólo los excuso, respondió él con firmeza, sino
de sol en donde resaltaba sobre negro la placa co11111emo- que felicito su decisión ...... Hay circunstancias en qne la seflo1a de Castellar, encantada de lucir su vestido, y
tJ1ti va de la abdicación de Carlos Alberto.
no ee debe vacilar jamáe, y eeto sucede en loe casos de lo terquedad de llonorat.o qne se apega á aquel:a idea,
Se ,,e obligado ti ceder y abordan á la estrecha playa,
Se acordó del presentimiento que la había entristecido maroha y de separación ...... Hay que precipitarse ....... ..
que dominan las te/razas del restaurant.
á. la lectura de aquella inscripción melancólica.
cueste lo que cueste.
Recordó haberse preguntado con a_ngustia ai en vida esy como si hll biese temido deseo brir la secreta emoción
Como el 11.iio anterior, la Reserva eatit llena de gente,
taría destinada á 11.bdica.ciones más dolorosas aún Y si no que le apoflaleaba, ee apr~ur6 á despedirte, prometienBajo l1.1 ti~da. de tela, los mozos,lcon ciisaca negra y cormcenderia algnna \·ei ella á un ca.l\'ari0 más árido ....... .. do acompai1arloe el día de la partida á la estación de bata blanca, se apresuran obseqniosamente al rededor de
Ese dia de desgracia bab!a lle¡¡ado.
las meeas, casi todas ocupadae.
Beaulieu.
Después de su locuxa del invierno último, despufs de
TI
.Aunque la estlición está ya muy av1.1nzada, la conculna hol'll8 más breree aún en que el amor había parecido
rrencia es numeroea y elf'gante.
Ha
llegado
el
día
de
la
marcha.
nacer para ella, era preciao renunciar 4 todo y, á los veinEn una de Lss extremidades, Tioleta reconoce la banDesde por la maflana, loe eq•üpajes se habían mandado
tidós años, hundirse en las tinieblas de la noche, muy 1~
dada
alegre de sus amigos de antee:-i'l príncipe Kaá la estación, á donde los Saint-Pone peneaban dirigirse
jos de los paraísos apenas entre•:ietos.. ....... .
melll!ki,
la seflora Je Girelle, la peqneíla &amp;-lics-Aubagne,
Hubo un momento en que pensó termínarlo todo dan- por la tarde, atravesando la bahía, á fin de ocupar más
lady Snowdrop y el capitán Lejard.
agradablemente
1118
horas
pesadas
y
enervantes
que
predo un brnsco salto á la mu.,rte.
Eva La Freniilre, retenida en su CBl!a por su recienta
Se precipitó hacia la ventana y pasó al balcón que ceden á la salida.
duelo,
es la única que falta á la fieeta.
Yidal estuvo invi.Bible basta el último momento.
avanzaba encima del mar.
Como
el ano anterior, t..mbi.ln los músicos tooe.n sus
Juzgó que lo más prudente era evitar Loda event1ialiA unos veinte pies. bajo de ella, veía el agua lanzare~ al
Yalees
más
arrebatadores, entrecort.:idos por dúos popo•
am'to de las rPredee rf"jiza!! de l1.1 roca, ,·oh·er á caer cu- dad de una nueva con vereación con Yioleta.

4

Ü&lt;.,'TU.8.HE, ];)l:Jtj,

lares, qne 10$ doa ca.i.toree napolitanos acompru1an con
su música y su verbí. acostumbrada;
Hayan momeutofn ~ue le parece á Flor de Niza que
el tiempo no l1a marchado, que &amp;Ódo lo q11e ha sucedido
sólo fué una horroró!!ll pesadill.i, y se ha.!la de nuevo en la
época feliz en que ~eeía todJí su libertad y todas sus es•
penunas.
//
El cuadro es el miamo,
/
En torno, aquel.lA mesa en que está sentada, la acompaO.an los mi~moe ro/ros familmree---excepto uno, ¡ay!...
liaría Teresa-y i;,fu sola reflexión basta para acab.u
con su brev1- ílu~n, colocando de nuevo, ante 8118 ojos,
la dura, la ine:ibrable reatidad.
En tanto ~ loa violines, clarinetes y goitarras eUBpiran los úlloitnos compases del vals de la QQirina, escucha
ella maqninalmente d volar de las notas sonorru. y el rumor dé las conv~reaciones.
Se figura que es como una muerta que vuelve á aeietir
ú lns alegrías y á la~ agitaciones de los supervivientes.
Esi:a mú~ica de fiesta, esta alegríll ligera y pronto evaporada como la espuma del champague, le parecen de improviso vacfrui, ficticias, estériles,
Pienaaque no hay en la vida m.ís qne una cosa buena
y ,,erdadera:-amar sincera y profuu:lamente á on hombre, sobre cuyo corllzóa se puede repo;111r con dignidad y
.:alma;-touo lo dem!Úl, no ee mil.a que hWDo ........ .
Y esta delicia pura, eeta única. alegría del amor comP artido, ro lae conocerá. ella jamas!
E:;tá muerta para las únicas alegría'! humanas, que valen la pena de ser saboreadas!

•**
T realmente, en medio de aquella ruidosa alegría, tiene el aapedo da nna muerta.
s~s mejillas, pálidas como los lirios tronchados; sus entrecer.rados párpados, sus labios adelgazado~ y su nariz
a.til11Ja, la dan la. expresión de un rostro que la vida acaba de abandonar.
Vidal sient-e piedad del dolor que sulre, y trata de dis•
traerla habl&amp;ndo del viaje á Italia.
-¿ffas trazado ya tu itinerario? le pregunta á ffoaorato. ¿En dónde piensas de~enerte?
-Visitaremos primero á Florencia, reepondi6 é3te, saborean.lo su té, y luego nos instalaremos en Venecia.
-En Yenecia! exclama la señora Ca:!tellar; alójense
lllltedes en el Gran lllJl,:l, en. el antig110 pa.!ncio Terro;
allí se ve la mejor sociedad .........
-No soy de su opinión, seilora mía, replico Vidal, y
aconsejo á sus hijos que alquilen una habitación amue•
blada en el Gran Canal. E,tarán con más libertad y podrán comer en donde mejor les parezca ...... Hay na pe•
queno restaurant que les recomiendo, y que está situado
en la Mercería. Es un Jugar íntimo qllll les a.gradará.....•
Cuántas veces be almorzado allí, en la pieza del fondo,
mirando las góndolo.s deeliza.rse:SObre el agua ob,curecida,
entre dos negras fachadas de ventanas, en donde florecen
claveles rojos!.. ....
Violeta le escucha como en un sueflo.
Ve allá en lontananza, bajo la bruma, á lu vieja ciudad
de los Duxes, y le parece que jamás tendrá faenas de Hegar hasta ella.
La penetra una hoja aguda en el corazón, á la idea de
que antes de aquella noche, se hallará lejos de los objetos familiares y de los rostros amigos que la rodean.
No p11ede creer en esta cruel y bárbara separación.
o.ot1S ojos ae abren de súbito para contemplar el paisaje
amado que va á abandonar, para penetrar.se de él y llenr coneigo los menores detalles.
Aquella larga mirada de degpedia.a circular la causa un
inmenso dolor, y con Ealvaje refioamieuto trata de wírir
más aún.
Cuando uno de los cautautea, en vías de hacer la colecta ae acerca á la mesa, le deslíza nna moneda de oro y le
pide la Cimcíá11 delos ojos.
El napolitano, de blanca dentadura, Je responde con
una amplia sonrisa de aquiescencia; luego vuelve junto
á la. orquesta, é indica con su gn.itarra los primeros compllllll:l de la dulce melodla.
De pronto, bajo la tienda bailada de sol, lae dos vocee
l!Ullvel! de los can$antes entonaron 1a primera copla:
Oh ardientes ojos negros de langnidez preíladoe
Ojos que cual licores, nos dejáis Hnbriagados
•
tljos que adoro mucho
'

EL .MUNDO.
Y temo más aún......
B.illos ojos hallaios en días de inquietud:
Como por fondo mágico de sima adormecida,
Por BUS profundidades seo.U atraer mi vida
y mi alml.l perderé
Por ver la llama hermosa
Qoe lenta me devora
El corazón también.
Ya no me importan nada mis dílll! de rev-t!l!es,
Ni las amargas lágrima~ vertidas tantas veces;
Lo qne me den 109 hados
De duelo ó dP, alegría
Lo be ofrecido á eiios ojos adorados.
La triste canción llena de sollo:i;os, con sui repeticio-

Gl
una úlLima mira..ia de desesperación el mar y la costa de
San Juan¡ lnego, maquinal, pasivamente, sigue á sus
compafieros y atraviel!a la iierandá. sin ver siquiera el r;mpo &lt;le sos antiguos amigoe-Kamell6ki, la seilora de Soli~s-Aubagne, lady Snowdrop-que la eep,an al paso y
comentan malignamente su palidez y lo.alteración deeue
facciones.
Ascienden ahora en silencio 1.. rampa que conduce ó. la
estación.
• Cuando Uegan, se hs dado la sefial de la llegada del
tren.
Yidal, para ocupar en algo su imaginación, se encinga
de comprar 10!1 boletos y registrar el equipaje.
Apenas ha satisfecho estas formali,des, cuando hega
el tren con formidable rapidez.
A última hora, In señora Castellar &amp;e resuelve á acompañar :t los viajeros hasta )Ic&gt;ute-Carlo, en donde ternunará la velada.

n"5 llenas de zalamera ternnra, snbe como un encanto
en el aire laminoso.
•~
- d
. d
• .
Oh! pe oet. ra n..,
y engana. ora mag1B e esa, ml1S1ca~
oídas ba tiempo en las e.il.aciones felices, y q ne resuenan
de pronto á nuestros oídos durante los días del iufortu- • Honomto abraza á sn hermano y llega luego el inetan&amp;e
niol......
temido, en que Vid.al debe despedirse de su cufiad&amp;.
Ellas 009 dan un instante la ilasión querida de lo! g&gt;•
Honora.to y la viada han eubido yaal vagón. El Conde
ces difilntos, luego nos hacen sentir, con implacable dureY Flor de Niza ben permanecido eoloa cerca de la porteza, la amargura de las renunciaciones, el duelo de lo qoe
z11ela abierta Y sos miradaa se crnzan.
no volverá ya nunca.
-Valor! murmuró Vida), tendiéndole ln mano á la
E~ como una oleada de sol aparecida brevemente en la.
joven.
bruma y que ee desvanece, dejando 80 lugar á una nos'C'n eeg110do más y la hubieran traicionado 8118 fuerzas,
tálgica niebla, cuya bnmsdad helada 003 peoetra eu el
Y se hubiera arrojado sollozando en los brazos del qne
corazón.........
bn.bfa despedazado su comzón.
,
Pero han dado la señal de mal-cha; el cond11ctor empn•
Flor de Niza se h:i.bía puesto de codo1 en el p1rapeto
ja vivamente á Violeta, obligándola á entrar en el ,•agón,
de la terraza, coa el rostro v11elto hacia el mar, pnra qne
cierra brutalmente la port-ezue\a y ni siq11iera le dl'ja
no Je vie.sen los ojos húmedos de lágrimas.
tiempo de decir u Adiós !11
A travé3 de estas lágrimrui, mira el círculo de verdura
que se redoniea muellem~nte hasta la extremidad de la
El tren parte con su rnhiosa premura, y algunos instantes después se hunde bajo el túnel de Ju Peq11eña Afrípeniosula de San Hospicio.
Todo el poema trágico y duJce de 811 javentud, estl
ca ...... y lentamente, coa una angustia que le sofoca el
pecho, Vidal ee dirige hacia la Roseraie.
contenido en los repliegues de aquellas colinas bajas, on•
•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••• .. •••u••• .. •••••••;••
dulosss. c'.lbiertas de pinos y de olivos.
Y.
Allá, lejos la quinta «O!impia", alarga su fachada de
marmol y su terraza plantada de cipreces.
Lt Seilora (le, :iinl-Pnn., al f'midr. f"icud &lt;k Sni&gt;.t-j'om, m
En frente, el &lt;nodesto campanario de la iglesia ae yerl,i &lt;¡ui11t,1 de la Fuuári, E,",m Jwm de Vi/lajranoo, .Alpu
gue sobre el pequeilo puerto adormecido.
.ltfal'itimCM.
L'&gt;S Lentisco,¡ y la Fou.án, ee descubren como minú~•Venecia, 23 de )!ayo de 1_89....
culas nuncbl!l, color de rosi!., en las verduras d~slnmSé
que
va
usted
.t
casarse
el día 2:; y he querido que
brantee.
recibiese
esta
carta
la
víspera
de sn matrimonio-no para
lfás lejos, San Uospicio levanta su torre ma«iza, como
que
perturbe,
ni
como
queja
ni
como reproche, la bon
marcando el límite de aquel rincón de tierra. en que Vioen que va usted á pertenecerá otra, sino para que Je Ueleta ha amado ........ .
:'.'II.ts allá est:1 lo del!conocido, las lejanías brnmosas é ve·Ja expresión de apasionada ternura de una pobre extraviada que lo amará Qiempre á pesar de todo.
indecisas del destierro.
Su mirada ee Vllelve con -aspanto, y se desvía desesperadamente bacia la deelumb.rMorasuperficie de la hahía.
El cielo, de un azul exquisito, desciende como una clricia vol11ptuosa sobre las cúspides boscosaa de las montallae; el mar llamea; abajo de la Reserrn, encima de :aa
olas azules con frnnjll9 de espuma, dos m~riposae blancas se persiguen amorosamente.
Toio aquel p~is~je encantador se ensancha en 11na inmensa sonrisa.
Guanh una irónica impasibilidad frente á. la agonía de
1n joven, y piensa ella qne mi.flln.a, cuando e, halle lejos, aquel paisaje tendrá. !As mismas sonrisas, los mismo~
colores de fiesta.
Aquel rincón de tierra es·Ja imagen reducida de toda
la costa azur, ea donde los extranjeros, sin cesar renovados, \•an y vienen, siembran en los senderos floridos sus
alegrías y sus penas, y luego desapiarecen sin turbar la
impasible serenidad de la nata.raleza.
Y es también el s!mbolo de la sociedad cosmopolita
acampada en las ciudades del litoral, aquella Canci6n de
fot ojua, con eu melodía. ardiente, voloptu()!!a y trii:te, que
expresa bien las pasiones azarosas, loe placeres perturbados y el vértigo sensaal......
Oh ardientes ojoe negros de languidez preftados,
Ojos que cwü licores, :nos dejáis embriagados,
Ojos que adoro mucho
Y temo más aún ......
Bellos ojos hallados en días de inquietud.

..

**

-Vamos, mi querida Violeta, exclama Honorato, ea la
hora ......... Apenlle nos queda tiempo para llegará la estación.
SJ.cude la joven dolorosamente la caben, abran con

Cuando nos separamos, pudo usted haber crel(lo que
partía con incurable rencor dentro del corazón, y no
quiero qne comience usted su nueva existencia con ningím resabio do inquietud ó amargura ......
No, Yidal; mi dolor es inou.rable, pero yo no conaeno
ningún resentimiento.
He comprendido la repentina determinación que le
impulsaba al matrimonio como hacia un refugio y séqne
ha debido s11úir bastante, porque ha. habido una hora en
que usted me amó de veras, y que le ba sido preciso recurrir á un valor cruel para levantar este obstáculo entre
nosotros.
Yo no hubiera tenido ese valor si hubiese sido Vida!;
pero me he dado bien cuenta de que nuestro~ dos caracteres son absolutamente diferentes
En usted, Ja raión domina á todos los sentimientos; y
yo coloco la pasión por sobre todo.
Ella me po.see en cuerpo y alma, y todavía ahora, pene-ando en UBted, la siento 1¡11e me abrasa y que me trítun
el corazón.
Por ser su.ya, Vid.al, hubier1.1~isoteado toda chse de
consideracionef!, de honor y respetabilidad; y por ei&gt;to tt0T
tan profundamente. desdichada, porque ei.periment-0 la
necesidad de clamar á usted desde el fondo de mi desventura y de mi abandono .
Oh! qué agonía la que !lllfrf en la terraza de la Reserva! tOialil que jamás conozca usted nada semejante!
Todo lo qr.e veía, todo lo que sonaba en torno mío, en
como un peso más agregado á la agobiadora cruz que llevaba á cuestas......
iY aquel crepúsculo en el vagón, mientras el tren me
llevaba más lejo11, siempre má.e lejos de usted y de mi
querido San Juan.
Me mord!a los labios para no eEtallar en ~ollozos, por-

�BRE,

que bu l,1:rllillUJ c,,Lllba allí, [rentt: de mí, y, por wrnum

¿ ""~ me uab:a prometido á mí misma, no d"'jatle adi•
,·iuar nada.
D,lrmimos en Génova y pasamos el día siguiente allí.
Jt[e dejó llev11r al Acqua .:-ola, 11. San Lorenzo, á loe pa·
tacios de la vla Garibaldi y me violentaba para aparenur
que hallaba interé11 en el!llll C08a!!.••••• era preciso, puesto
que yo bahía deeeado haef:f ti viajd, .....
Jgual enplicio en }'lorencia, pero mil!! largo y m'8 ineoportable aún, porque babfll más obras mael!trus que
admirar.
)tiraba yo sin ver y admiraba con los lablos.
llilbía dejado en 5au Junn mi entusiasmo y mi gusto.
llí 1ínica al~ría eta errar por las calles por donde ueled había debido pasar. y bu~cnr entre los alojamiento&amp;
4e Lirngarmo, la caPa en ,¡11e u~ted hubiese habi~do.
Abora nO!i tit-ne ust.ed en Venecia, y en esta ciudad
que usted am~, mi pena es acaso máe amarga todavía,
porque comprendo aquí mejor que en otra parte, lo que
hubiera podido eer mi vida y lo que ya nunca podm

eer.
Oh! maldecidos errores del dettinol
Si hace un año, en lugar de C88arme con su hermano,
me hubiese 11sted pedido, qué delicioso hubiera sido vi9ir aquíl
.
Sólo usted hubiera. podido hacer de mí una verdadera
mujer y deearrollar lo que ha~de bueno en mí.
Con uated la pobre Fior de Niza hubiera podido abrinie
, la claridad y al amor.
Me repito esto á todas horas del día, y en medio de esta
ciud\d mágica, Lan armoniosamente creada para que
paedan aaborear loa amantes lo que hay de mlÚ! Intimo y
aqnieito en el placer de vivir, me siento más soliwia
dn y miserable. ·
Babitamoe en el Gnm Canal, en un rincón del palacio
antiguo, cuyo piso bajo lo adorna un emparrado.
BonorKtv pua largas horas en las bibliotecas y loa
mnaeoe; yo permanezco sola pensando en U8led.
Cuando aalgo, lóe nnmerOl!Otl detalles del exterior me
ftCUerdan ou'-nto ee iniereaaba 11eted eu ellos y con qué
emcan'4&gt; me loe pintaba.
En la mafia.na, cuando atravieso el f"ampo que se extiende inís el palacio, el patio resuena oon el ruido de
ehanelos de las mujeres qne ,iencn á llenar en cántaro
al poao.
Bajo loa pórticos, los aldeanos, desembnrcadoa de la

1896.

tierra firmf", euienden sus cestna llenas de nardoe que dad del crepús~ulo, en aq11f'I hermoso iewpo en que sen
e&amp;parce la priuiaver.i.
tia su afect.o envolv1:rme má!I y más tiemamente y en que
Un movimiento inatintivome impulea l. comprar un yo me e;;iorzaba por huceni'ie mt-jor! •......
ramillete para prendérmelo al corpil!o, y al punto me
Son mucho!!, allora, log pr9yecws de :reiormn, inútiles
digo: o¿Parn qné?• y pi.so adelante.
las hermosas resolucione,o!.....,
Todas las alt&gt;grías de Yenecia son para mí como estas
Y mis veintidÓ3 aílos han sido con4enado3 yo á la
cestas de nardos.
muerte, cuando me q1iedan toda'lfa largos y numerosos
El encanto de las flores, la poesía del agna y dP los aüos de juvent11d que vivir! ......... ,
viejos palacios, la fiesta de loa color~s. L'\ alegría de esas
¿Cémo los emplearé ahor.1 que se me h:i retirado la
I
multitudes qn~ ee codean por la noche alreledor de lrui mano qne me sostenía?
mú~lc::e en h plaza de &amp;in :'l[arcoB, nada de todo eet&lt;, me
¡.\.y~ ¿se lo confernré á usted?., .......
conmt1e\·e, porqu~ lo que habría dado :i todo vida y sabor,
Presiento que seré mlÚ! que nu11co. juguea,¡. de los aconse La alejado de mí para 11ierupre.
tecimiE&gt;ntoe.
Las ilnsiones, los ardores, los pensamiento.s generosos
)IenUrfn si le prometiese !egnir ~iendo la mlljer seria
que me apartaban de la tierra, cunnd.:i en otro tiempo é impecable que usted l'oilo.ba.
vagaba alegre por los c:uupos de nnrcisos de nuestra p~
Me conozco¡ no teng,1 tenlperamento para la resignanínaula, todo me abandona ahora.
ción y par,1 la rirtud por o.mor ,t la virtud misma.
Loe siento 1111.lir de mi conu-ón como de una casa en rui·
Lo bnbiera t,enido para agradar 1i usteJ, pero ahora
naa; los veo como se van y se pierden como esas góndo- que hemos llegado á serextraiio3 el uno para el otro, dilas iluminadas y cantantes que seguía ayer con la vista go comu cuando los nardos iP.ira qué?..... .
en el Gran Canal y que deeeparecfan una tras otra en el
La sociedad que he conocido:en Niza,'puedo·enconLraln
recodo de una lognna obilcura.- Aún mis trf!,nsportes de eu YeneciR, en Nápoles 6 eu Palermo¡ lo.a disipaciones
piedad me cansan y se vuelven ca4&amp; vez más raros!. ..... á que 11sted me ha arrebatado, se apoderarán nnemmenHubo un momento en que quise buscarla devoción pa- te de mí alguna vez y quizás me dejaré arra~trar......
ra desechar de mi espíritu la rebeldía que siento que ruEn ese mundo no enLregaré jamas mí coraz.;n, porque
ge eordamente dentro de mí.
usted lo poseé mín y nadie n11ts que usted lo poseerá; peUna maiiana, impul::!ada por eldeaeodeencontrar con- ro le pediré á lll!e m1m lo lo que puede darme; el medio
suelo en lae prácticas piadosas, fuí á la iglesia de San Za- de aturdirme y de olvidar mi pena ........ .
nípolo.
Odiosas palabras son las mías y á usted le lastimará el
Me esforzaba en despertar de nuevo en mí la fe y el ferque
las diga; pero de todas mis cualidades de antee, la
vor que tenía de niü!l.
única
que he coneervndo intacta, es la franqueza, y usLa na,•e·principal ea taba solitaria, silencio~a y obecura.
Con sue magníficas tumbas en d,&gt;nde dlll!rinen los du• ted es el único hombre q11e pudiera tener derecho á mi
completa y sincera confesión.
xea, antes gloriosos y soberbios, hoy aniquilados y olviAhora, Yidal, adios!...... y una s\'ipHca ntín!•.•...
dados casi, la iglesia invitaba á 18.11 rneJi~acionet&gt;, ni caeti·
Csted que tan d11ra.rnente ha rechazado mi amor, no
go de la carne, á la humildad de corazón y me sentía imrechace el de@eo de una mt1erta, p11est.o que Flor de Niza
pulsada á arrodillarme en el fondo de un confesionario
el! 11hora una muert.a para usted!
entrevisto en la sombra.
Le suplicó qttecuando ee haya casado, busque usted
Repentinamente, nlÍentraa vagaba en busca de un iacerdote y al ntraveear la capilla del Rosario, descubrí un un pret.e::ir::to para ealir de ~iza ........ .
Algún día tendré que volver allá fatalmente ...•.•
adorable bajo relieve que representaba la vida de NnesAbórreme, siquiera, la tortura de verle gozar con otra
tro Senor.
Al punto me acordó de las sencillas escenas del teatro una felicidad que me ha negado........ )' que le deseo á pede la Pasi611, en la vfojn ::S-iz:a, y todas mis ideas de pie- ear de todo.
dad y de penitencia se desvanecieron.
\"JOLET.\,»
Ya no pensé sino en usted, en nuestro paseo por el vie•
Fin de Flor do :Slzn.
jo castillo, en aquel regreso tan dulce, 1í la eemi-obecuri-

....,..ec:.o ~,.._ -""'~•co

-PA.~

"'C.L MUNDO"' POt J . A:-;.,._~Ye"-•

GE.NERA!t D. P0RFIRI0 DIA.Z,
~E: LA F OTOGRAl'IA

-FO NOO
RICARDO COVARRUBIAS

BUSTAMN_T E- PREMIJlDA .

,ese)

l

•

�6.!
taue bU l.1,rwau..1 ljO:Laba allí, freotte de mí, y, por wmui;a

tierra firm.-, extienden sus cestas
esparce la pri1JJavera.
viuar nada.
Un movimiento inaUntivo me i
Dormimo! en Génova y puawoe el día siguiente allí.
ramille!Al para prendérmelo al cor
Me dejé llevar al Acqua Sola, li San Loren110, á loe pa· • digo: .-¿Para qué?n y p¡.so adelnute.
lacios de la vía Garibaldi y me violenLaba para aparentar
Toda■ las alegrías de Yenecia ao t
t¡ue bailaba interés en f'8lll! coeas....•• era preciso, puesto ceetas de nardos.
QUe yo había dtteado haetr 1.-l viajl-1. .....
El encanto de las floree, la poee
Jg11al euplicio en Florencia, pero más largo y mú in- viejoe palacios, la fiesta de loe col
eoponable aún, porque había m411 obras maestras que multitudes qne ee codean por la n
admirar.
múeic::.1 en b plaza de San Marcos,
)tiraba yo ein ver y admiraba con 106 labioe.
conmueve, porque lo que habría da
Il11bía dejado en San Juan mi entusiasmo y mi gul!t.o. ee ha alejado de mí para aiempre.
lli única alegría eb errar por las callee por donde usLas ilusionee, loe ardores, los pe
led había debido plll!ar. y buecar entre loe alojamiento&amp; que me apartaban de la t.ierra, cu
61 Lunprmo, la oál!a en que uet.ed hubiese habi~o.
vagaba alegre por los campos de n
Ahora noe, t.jene usted en Venecia, y en esta ciudad nínBU.la, todo me abandona ahora.
,¡ue uated ama, mi pena es acaso mú amarga todavía,
Loe siento ealir de mi coruón co
porque comprendo aquí mejor que en oira parte, lo que
nas; loe veo como se van y se pierd
bbiera podido ser mi vida y lo que ya nunca podrá las iluminadas y cantantes que aeg
en el Gran Canal y que deaeparecí
Oh! maJdeoidoe errorea del dedinol
reoodo de una laguna obacura.- A
Bi hace UD afio, en Iogar de cau.rme con 10 hermano, piedad me cansan y ae vuelven ca
me bubleee oned pedido, qué delicioeo hubiera 11ido viHubo un momento en que quiae b
-.ir aqoll
ra deaecbar de mi espíritu la rebeldía e
1
Sólo ueted hubiera podidb hacer de mí una verdadera ge aordam1m$8 dentro de mf.
•ujer y desarrollar lo que ha~ de bueno en mi
•
Una maftana, impnlaada por eldel!eol
Oola oeted la pobre Fior de NI.Ja hubiera podido abrirse euelo en la&amp; práoticaa piadoaas, fuí á la
nfpoio.
, la claridad y al amor.

i uPsed, me habfa prome~ido á mf misma, no dejarle adi-

....

Jle repito~ , &amp;odas hora■ del dia1 y en medio de eeta
eiadlld malgioa, tan armonioeamenMi creada para que
pattlan aaborear loe aman• lo que hay de mú ínLimo y
aqawto en el placer de vivir, me aiento más aolitaria
a6n 7 milerable.
Bahitamoe en el Gran Canal, en un rincón del palacio
ami¡ao, cuyo ¡,tao bajo lo adorna UD emparrado.
HonoN"1 pua largas boraa en lae blblio&amp;ecaa y loe
a118e01; yo permanezco aola penando en uaed.
Oaaado atJ¡ó, lóe númel'óaOI detalle■ del uterior me
ft!Ceerdu oún&amp;c&gt; ae mtereeaba oeied en elloe y con qué
aioaalo me loe pintaba.
En la ma!laaa, euando atravieeo el O:impo •que ae ex•
tieDde ,rila el palacio, el patio reaoena oon el ruido de
ehanelot de lu lii"ujeres que vienen á llenar 10 c4ntaro
.i po&amp;o.
llaj~ loe p6nlcoe, loa aldeanos, deeembarcadoe de la

Me esforzaba en deapertar de noevo en
vor que tenía de nin!'.
La nave-principal eetabaeolitaria. silel\
Con sna magníficas tumbas en d,&gt;nde «:
xee, a,iiea glorlOIOS y aoberbioe, hoy ani.
dados cul, la igleeia inviMlba á lae meditll
go de la carne, , la humildad de corazón l
pnlaada á arrodillarme en el fondo de u~
entreviaio en la sombra.

Repentinamente, mientraa vagaba en :
cerdote y al atraveear la capilla del Roear
adorable bajo relieve que repreeentaba 1~
tro Sellor.
Al punto me acordé de Ju sencillas eeu
de la Pa~i,fa, en la vieja Ni.za, y todas mis
dad y de penitencia 1e deevaneeieron .
Ya no pensé Bino en IJ8ted, en nuestro pu
jo castillo, en aquel regreso tan dulce, lila~

\

-t-teC:-t-10 l!,Nt. h \ ~ C O ..PA~

""~ L MU"DO"" POlt ,J. • -~t't'l!!flt.; ..

GENE~ D. P0RFIRI9 BIA~
-

-FONDO
RICARDO COVAt RÚ

(o~¡v.

l'OTOGRAl'IA

l!USTA,..NTE- PltEMIAOA -

,ase)

•

�ó.!

J&lt;.:L MUNVU.
u

üerra lirmP, e:.:tienden ce■ taa llenaa de nardo&amp; que
eeparce la prlwavera.
Un movimien&amp;o inMin,ivo me imp1Jl• , comprar un
,rioar uda.
l).Jaaimos en Génova y paumoe el dfa siguiente allí. r■mlllet.e para prendérmelo al corpiAo. y al pun&amp;o me
lle dejé llevar al Acqua So'-, , Sen Lorenao, , loe pa· · digo: •¿Para qué?• y pe.so adelau&amp;e.
lacioe de la Tia Garibaldi y me violentaba para • ~ l a r
Toda■ laa alegría&amp; de Venecia eon para mf como esm
. . . hallaba ínteré8 en eaas ooeae...... era preelao, pueao
41'18Yº había det!eado baeer t-1 viajtl ....••
J¡pa1 1nplicio en Florencia, pero mú largo y IDÚ! ina,ponable aún, porque habfa m'8 obra■ ~ r u que
41ae bU l.unw111.J t111Laba allí, frentt, de mí, y, por &amp;ernnra
&amp; 11Pred, me habla promdido, mf misma, no dejarle adi•

mmirar.
)tiraba yo ein ver y admiraba con loe iabioe.
B11bía df'jado en San Juan mi enioeiumo y mi guao.
lli áirlea alf'l(l'ía eta errar por laa callee por donde uaW había debido puar. y baecar en,re 1m alejamieo'°9
41e Lungarmo, la - en que uated bnbiele habi\ado.
Ahora noe ~ne um,d en Veneeia, y en e8'a oiadad
. - nned ~ . mi pena l'II acaao JÚII amarp t.odavía,
, . . . . comprendo aquí !Mjor que en ova parte, lo que
lmbiera podido 18r mi vida y lo qae ,a mmca podn

....

Ohl maldfeid01 eno'NI del cleülnol
8l 1'1ce 1lll aao, en lapr de caaarme Gil hermano,
- lanblNe lll(ed pedido, qué ~iciOIO hubiera aido vi-

w aqull

•

86lo uted bu~ ¡MiC1ldb hacer de m(

verdadera
• • 7 cJearrollu lo 41J41 haAde bueno en mí.
•
Cala lllle4 la pobre Fklli'«é la habMra podidoabrirae
olarkla4 7 al amor.
11118

,1a

,Jrerepbo.-O*t:odllhonlldeld&amp;, yenmediodeeela
creac1a pua que
~ •bolear lo■ amantea lo que hay de mú fmlmo y
~ en el placer de "1m1 me aiemo 111'8 IIOlliarla

~ _..., lul VIDODloament'I

...., .............

PaNtaem • el Gran Cual, en ua rino6n del ¡ialaolo

IÍIÍlll'IO, cayejtiioba,lo loaclorna un empurado,
BODOrlillJ pua lalpi hona en lu blbliQ&amp;eoaa y loe

-;yo,e,maneaooaola~• -ed.
OlllallC1á -.l¡á; lclll DilllHINll!CII de&amp;allea del ederior me
UD a•dp·aúnto ae ln&amp;enlll,a a8'ed en; elJoe 'f 00D qo4
•• , ..... - . lo■ pbtahl.
&amp;a la mellent, eando Ura'fielo el Ontpo que ■e u:•
. . . .,_ el,-.,lo, el
reeaena ron el ruido de
■hlí ■tJoe de liia anjene qae vienen , llenar 111 cwitmo

.....

.j.j, Jaa ~

""°

loe alcleuoe, deaembarcadoe 4e la

.FONDO

RICARDO COVARRUBIAS

dad del erepúuulo, en -.nel hermoso Jempo en que aen
\fa a.t\ afee$() envolverme~ y m'-8 tlefamente y en que

yo me eefotzaba por haee~e 111ejor! .....•.
~n mucboe, ahora, los p~yelllol de forma, ind,Ue■
lu hermo■a11 reaolucionee! ..... ,
Y mis veinlid6t años han a¡_do co,nienadoe ya i1 la
muerte, cuando me quedan ~
y numel'OIOII

~ U111A1Qtud-Au,

•

=.:_:.¡;,:.::...o.¡.--•

�EL AR]N.IXJ.
. -.... ~ wcaba alll, frente de mi, 1, por wrnma
• ..-.., 111t1hab!&amp;~do i 181 miltma, aod$,i'lel4i•

waaruda.

Jle,_
._..ele•

tien-a 4flllf", e s ~ ea ceetu llenu de nan1Mqa,
•parce la prlmaYera.
Ua morim&amp;mlo inmnliYO me impulea , oom,-. 1111
ramillek para pa-eacM.melo al ~ y al pmto me
i1flo: ey.Plláqa6111, puo ~
Toclu Jaa alegra de Venecia ama~ mi como . .

&amp;nalmoe ea Góo'I'&amp;., .,...._ er cVá ~ • -111.
lleftr al.Acqoa:SO~ ,a.a~ l Jc.¡,aTia Garlbaldl~.e:riOleaWIIII paraapllt'lll&amp;a,:
~llllllaba 1-"V8 ... --······ en. pNCJac,,,.. ..... de ......
llallfa4el!eWo i....r el 'ffajel••• _.
Bl.....,cle•.8oiw, la poilla del .-1 dlt ioe
l i á o e a ~ pere mú luJO 1
Ja. -~~Ja . . . . u.teoJoiñ!e,1&amp;...,r,.11e . .
,a111111,1111n--. fOIIIGe liáhfii. lble obrar ..._.... c¡ue · malt#u&amp;II qu¡e
ele Jaa
1 tToa•uh:)llasa4&amp;8an__,D'íllac1ttodo811eme
lha ffl' 1.iamil'abl COA ICll ~
~pon¡-.loq,eNabrlac1Jido410do'tfda7 ....,

•10

m

.....

4UJ;&amp;mlaa

..
...........

•--.""·

-~por•~--~

.-,,

,'balear ....
..a

dad ctel erepda.sulo, en
U..-,i allc&amp;o eavolver-~~
:,o,meeefonab&amp; por baoe

Sola smich&amp;e, ahora, los DIID1rMllóOII

l a ~ reeolueionee!.....
Y mia vebUid61 dos hart;-. ...,~¡p4&amp;:
muerte, cauclo me qaedau
alloa de jumaklclqqe rivir! .•,••.•.•
¿C.m~
lot ~ ahora qoe
•I
maao qae me eoilte1ila'
1A,! :¿ee lo ,cm,-nU ~ ?.......,.
beeleoloqaearf ID•·• DQIIOa:..:::~~~íall:~ -

~_,.ft. ._¡p

€0MP.Affn.E.NF&gt;e EL. B.ESAYuN0.

7-erJ . . . . . .

I

(

(o&amp;&amp;. NATU114L_)
J . WIS ltfQUENA, ~E•
l!N l!I. CDNCUJtS0 ~OTOM•-co ~ CON 111 ~

fOTOMArlA Dfl LIC.

-•

""' ~L MUNDO"./

0l 01!0

.

�DetE, ll:S96.
-·-....:..:;-='-=-==-=== ====-== -=== ===-=========== =""F'-== = ,~-==
==
que bU l,crwnu.&gt; .,.1,u1,m allí, írenh: de mi, )', por \f'rnura

i 11,ted, me hab!a promeiido ll mí miarna, no dl•jarle adj.
vit,ar nada.
D nnimo., en Gé.nova y paaamoe el día eígnil'n~ allí.
Me de,jé lit.ar al .!\cqua !:iota, ti San l,oreoao, , foa pa·
laeí!JS de la vla Gnribaldi y 1ne \"iolenLaba para nparent.ar
~ue hallaba Interés er, t't!U COl!ll! ...... era pl't'Ciso, puesto
c¡1.eyo había dtt ado haei:r t-1 vlaj1c!.... ..
Jgual eupllcio en Horencia, ¡1e,ro múe largo y 111'8 inllOporlal.Jle aún, porque babf:i mú obru waea~raa que
admirar.
.Miraba y11 sin ,·er y a&lt;lmirabn con l011 labioe.
Uabía df'jado en Ñln Ju.·rn mi l'lltueiMmo y 11,i gn!to.
lli única a!l'gría eta errar por 1118 callee por donde W!·
W habín debido J&gt;&amp;!Br, y b1m-:ir Pntre los alejamientos
4e Lungarrno, la Clll!B en que lll!ted hubiese habitado.
Ahora 0011 liene ll!led en Venecia. y en esta ciudad
c¡ae uated am~. mi pena Pll aC3Bo mJ1a amarga toda\•ía,
porque comprendo aquí ml'jor que en olra parte, lo que
hubiera podido ser mi vida y lo que ya nunca podrá

•r.

Ohl maldecidoe errores del dl!l!tinol
Si hace un ano, en lugsr de CMllrme con so hénnano,
- hubll'Be w,ted pedido, qué dellciOIO hubiera sido vi-.ir aqull
Sólo utted hubiera podido hacer de mí una ,·erdadera
aojer y deearrollar lo que ha7. de bueuo en mi.
Oon uat.ed la pobre F;Ol' de. ·1ia hubiera podido abrirse
, la claridad y al amor.
lle repit.o ee&amp;Q , toda horae del día, y en medio de eeta
clud.\d. mlglca, tao armonioeAmenwi creada para que
p!Hdan tabort&gt;ar loe amanW!tl lo que hay de mú fnlimo y
aquleito en el placer de \;vlr, me eient.o mü aolitaria
dn y mieérable.
llabitamoe en el e ,ran Canal, en un rincón del palacio
nli¡no, curo pl110 bajo lo adorna un emparrado.
Honol'l\w pas largas horas en lu bibliot.ecaa y loe
auae&lt;le; yo permanezco sola pennndo en neted.
Cuando aalgo, loe numeroeoe detalles del exterior me
ftClaerdan odnt.o se Interesaba 11ined en elloe y con qu6
encanlo me loe pintaba.
En la manana, ouando atravieso el G11mpo que se exlieode '11111 el palado, el patio resuena con el ruido de
ehanelos de l8IJ mujer-ea qne l"ienen á llenar eu cántaro
al poso.
Bajo loe p6nieoe, loa aldeanos, deaembarcadoe de la

ilerra tirnw, "xtienden soe ceetas llcr.M w, nardae que
csparoe la priuia,·era.

Un mo\"imlento insUntivo me impu! á compMU' un
l'llmilietu paro prenMnnelo al corpillo, y al puo&amp;Q me
digo: •~Para qué?• y p..eo adelaor.e.
TodBl! lu al&lt;'gl'fl15 d Venecia son p:1rn mí como eetas
c.. tru, de nardos.

El enca11CQ de las O res, In poesía del agua y di' loe
viejOI! palnci011, In llesl4 de loa colores, 1s al,:iría de ee:is
mnliitudes qne ee codean por la noche alreJedor de las
músic::e en b plun de &amp;n Marcoe, nada de todo celó me
conrnneni, port¡n,; lo que habría dauo al todo ,·Ida y sabor,
ee ha altjado ile mí pata eiempre.
la iln lonts, loe nrdores, lo! pensamientos generosos
que me apartaban de In til!l'ra, connd,, en olro tiempo
ngaha nll-cre por Jo campoe de narci!oe de nuestra p!!r1ful!U.la, lodo me abandona ahora.
!.os siento aalir de mí coru6n como de uon casa en rui•
nas; loa veo como ae van y se pierdt&gt;n como esa~ góndolu iluminadas y cantantes que 8t'~Ca ayer con la viata
l'n el Gran Canal y que deeeparecfan una traa otra en el
recodo de una logirna obacura.- .Alin 111ie transportes de
piedad me cansan y l!8 vuelven cada 1-ez más ral'09! ......
Hubo un momento en qoe quise b11scarla de roción para deee,;har de mi eapíri~n la rebeldía que aient.o que ru•
ge i,ordanum~ dentro de mf.
Una mallana, impolsadn por el deeeo de encontrar con11uelo en las prácticas piadoeRI!, luí á la i¡;le@in de San Zanfpolo.
Me eelorzaba en despertar de nuevo eo ruf la fe y el fer.
vor qoe wnía de niti:l.

La nave·principal ecJtaboeolitaria, sllencioen y ob@curn.
Con sua magnífica! tumbas en d,mde duermen loe duxea, ante. glorioeos y soberbios, hoy aniquiladoe y olvidados caai, 111 igleaia Invitaba 4 lae meditaciones, al caetigo de la carne, 4 la hnmildild de corni(m y me seoUa impulsada 4 arrodillarme en el fondo de u11 coo{eslonario
entre\·iew en la eombra.
Repentinamente, mientraa vagabR en bnsca de un ,a.
cerdo~ y al atra,·eear la capilla del lloeario, deecubrl un
adorable bajo relieve qoo repreeeotalu la vida de Xnes-

tro Senor.
A I punto me acord6 de laa sencillas escenas del teatro
de la l'&lt;ui611, en la ,;('jn Xim, y todas mis ideas de pie•
dad~· de penil.('ncia ae desvanecieron.
Ya no pen!é elno en ns~, en n11ee1.ro J)beo por l'I Yiejo castillo, en aquel regreso tan dulc!', ti la aeml•obecuri•

d.ld del crepúoJUlo, en 44,1,I hermoso 'empo en que aen
tea &amp;A afecto en,·olvermem:1 y máe tle r.smentey en que
yo me íorzal por hacl•r111e mejorl ••1, •••
::Con m11ch011, ah•lra, los pr yec1os de ireformn, indtilee
las hennoeus reaoluciont!! !. ••••
Y mi veintiMu n11os hnn "{do codenadoa y:i. á la
mnerte, cuando me quedan toii4 fa largos y nuwel'O!!os
anos de juventud que vh·ir!........ .

¿C(&gt;mQ los emplroré ahor.i que ~e ma hn ret Ir.ido la
mano
' qne me sosten raft,
¡ y! l,se lo confofaré 4 uated? ........ .
Presiento que e~ más que n1111C11 juguel,! de los acoo•
teciml ntoa,
MenUrla 11i le prometiese epgnir deudo la n'1\jer ~ria
é impecable que u ted l!Oilaba.
Me conozco; nu tengo lt&gt;mperamemo pam In l'ef!lgna.
c:ón y pan, 111 vlrrnd por a111or :l la ,·irtud mism:L
J.-:, hubiera tenido para ngratlnr 4 uateJ, pt•ro nbora
que he111Q lll'gacJv ,l aerextr11no3 el uno p:irn el otro, digo cnmo cimndo lo~ nardo ,!P.ira qué? ......
La socieda&lt;l que he conocido:en. "lzn/puedo'encontrala
en Yeuecil\ 1 eu .'idpolei, ó en Pal~rmo; las dieipaciooee
a( q11e usted me ha arrebatado, se apodernr-.ln nue\-nmen•
t.e de mfalgana vez: y qoi&amp;:la me dejaré arra~trar ......

En ese mundo no entrpgaré jamB8 mí corn.zún, porque
nsted lo poeE'é adn nadie mde que o '8d lo poseeril; pe•
ro le pediré úes man lo lo que puede darme; el medio
de aturdirme y tle oh·idar mi pena ........ .

r

( &gt;di,&gt;1111 palabrns son las mfae y tl ullted le la!!timaril el
que las diga; pero de toLIM mis cualidades d aut~, la
1ínica qne he co1111•rvado intacta, 4lCI la franqueza, y usted es el 1ínlco hombre qne pudiem tener derecho 4 mi
completa y 1dnc,.ra eoofeel6n.
.~hora, \'fdat, adios! ... , .. y una sY!pllca aún!••••..
Usted que tan duramenlll ha rechazado mi amor, no
recl,ace t!I deeeo di.! una muerta, plll'll'&lt;&gt; q11e Flor de Nin
es al,ora una muerta para uste:l!

Le 8Uplicú que cll.lUldo se · baya casndo, busque usted
un pretexw para salir de Niz:n .........
Algún día tendré que ,·oh·er a114 fatalmente ••.•.•
Ali6rreme, siquiera, la tortura de \'erle gozar con olra
UllJl felicidad que me ha negado.~ ..... y que le de,eo 4 peear de todo.
\'101.F.TA.•

'I·•ln do Flor do.

f'

-FONDO
RICARDO COVA RUBIAS

·rzo ,

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91862">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91864">
              <text>1896</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91865">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91866">
              <text>26</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91867">
              <text>Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91868">
              <text>27</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="91885">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91863">
                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 26, Diciembre 27</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91869">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91870">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91871">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91872">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91873">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91874">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91875">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="91876">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91877">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91878">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91879">
                <text>1896-12-27</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91880">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91881">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91882">
                <text>2017460</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91883">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91884">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91886">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91887">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="91888">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="908">
        <name>Alfredo Nobel</name>
      </tag>
      <tag tagId="912">
        <name>Coche automóvil</name>
      </tag>
      <tag tagId="909">
        <name>Dinamita</name>
      </tag>
      <tag tagId="499">
        <name>Juan de Dios Peza</name>
      </tag>
      <tag tagId="913">
        <name>Juan Vignol</name>
      </tag>
      <tag tagId="910">
        <name>Matilde Agramonte</name>
      </tag>
      <tag tagId="914">
        <name>Nido de gorriones</name>
      </tag>
      <tag tagId="911">
        <name>Obispo Don Francisco Plancarte</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
