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                    <text>~---------------------+¡
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Toda la correspondencia que ae relacione con la Reücoión, debe eer dirigida al

Director, Lic. Rafael Reyes Spindola.
Secretario de Redacción,
Amado Nervo.

Toda la corre!J)Ondencia que se relacione con la edición
debe ■er dirigida al

Gerente, Lle. Fausto Moguel.
Lasubecripción á EL MUNDO vale $1.25 centsvoeal
mea, y ee cobra por trimestres adelantados.
Nllllleroe sueltos, 50 centavos.
Todo paco debe aer precisamente adelantado.
REGISTRADO COMO ABTÍCOLO DE SEGUNDA CLASE,

tiltJtas t~itDtialts.
fa Unión QI:cntro .lmcrirnna.
No nos ha extrañado el notable fracaso de la Rep1bli•
ca Mayor de Centro América: hemos a'.do loa primeros
en predecir el resultado de la proyectada unión entre
pueblos que teniendo el mismo origen se odian fratt:r·
Ealmente.
Si metéis en un saco un mono, no gato y uoa serpiente, con dificultad podréis encontrar la armonia.
Los habitantes de las repúblieae ceotro-amerieanas
se han eeforzado por convertir ene mue~ae trágicas en EOD ·
risas exquisitas y sus ademanes convuleiooarioa en eign)
de afectuosa cordialidad.
LP. biología nos enseña que no luchan eino loa anima·
lee de una misma especie; que jamás un tigre combate
contra un mosquito, ni un león se las entiende con una
pulga: loa individuos de una miijma raza, son loe que con
má.e ahinco se devoran, L'le grandes luchas de la humanidad se han realizado entre pueblos que han tenido el
mismo orfgen de sangre, iguales elementos constituL~rna
dejfinidad y tendencia.
Los pueblos centro-americanos han pretendido vana•
mente buscar un lazo que los reuna, un ideal que loa
redima, una aepiración que loe salve en medio de eu ee.·
tado convulaionario y angustioso: á la unidad de estos
pueblos se han opuesto constantemente las pasiones de
su polfüca bizantina, sus rivalidades y 1:ue recelos.
Guatemala ha conservado const,antemente viejas odio·
eidadea hacia el Salvador; el Salvador 1ecela de Guatemala; Honduras atizba la actitud de eetoe dos Estados
para trazaree su política; :N"icaragua y Costa Rica desconfiadas y ncilantee, procorao iospirarae en la conducta
de las atrae repúblicas para no ser una nota inarmónica
en este concierto diecordan\.e.
Así no se hace la hegemonía de un pueblo¡ así no ee
constituye la nacionalidad de varios grupos humanoe, quti
tienen en sí propios la tendencia á la dispersión, el 1mpuleo t desunirse loe uooe d1:, loe otros.
Aqui hemos predicho nosotros lo que había de pasar
con la proyectada 1:orifrat,eriiidad cen,ro-americana¡ aquí
hemos señalado loa obat.iic·1los que se oponen á su realización.
Para redimirse de estas tendencias de grupos, todavía
en estado de revolución permanente, ee necesario qne
una voluntad superior, apoderándose de loa elememoe
que pueden dar vida á una nacionalidad, los encauce y
los depure, por medio de actos de energía superiores á los
que actoalmenie informan á las sociedades latioo-americanae.

([01111111i5mo

r11

d helito.

Un ~riódico ha dicho, refiriéndose al crimen cometí·
do en la Ioepección Gen.eral de Policía: ojalá que este
delito no arroje uua maocba sobre la honra de México.
Entendemos que eeie delito y \.Odoe loe delitos que se
han cometido, se cometen y se cometerán en la RepúbliCH, en nada empanan la honra nacional. No admitimos

esta solidaridad en el crimen, porque deeee modo todas
las naciones resultarían manchadas.
Nadie ha puesto en duda la honra de Ioglaterra1 por el
hecho de haberse 11llí presentado un destripador. I_ncon•
movible es le honra de Francia á pei:;ar del crfmen de
Eyraud. Eapafia tiene honra á pel!ar de su Diego Co·
nientee; Halia, no obstante au Fradiávolo, eu Cal!erio
Santo, su Angiolillo.
Recordamos que cuando el inolvidable Presidente Sadi Cacnot, encontró la muerte bajo loe golpee de un aeeráno de origen italiano, eólo un grupo de d1alocadoe pudo pretender que el crimtin de un iudividuo recayera sobre una nación; contra estas exahaciooee y contra e1:toe
absurdos, se elevó el buen sen1ido de la R;_pública Francesa, externando este priLcipio d~ e.!t.a moralidad so·
cial: ¡El crimen no tiene patria!
Loe mexicanos no podemos admitir que loe yerr'Je y
loe delitos de una unidad .~vcial, repercutan en todos los
individuos que forman esta eociedad.
C,rnaados estamos de oirá loa gacet1lleroe, cuando 1:e
trata de una dietioción acordada á una personalidad de
origen nacional: ¡Honor á México! No etilores nuestros;
el honor es para el individuo, nunca para la colecuividad,
Debemos rechazar por lo tanto eee comunismo en la
gloria y en el crimeo que ee pretende imponen 0 1 , pro•
clamando este gran principio, q 11e ea la base de todas las
agrupaciones que ee r,ge!l por principios democrát,icos: ca
da hombre ea hijo de sue obras, y t.ieue la exclusiva res•
ponaabilidad de sus actos.

µtllítiCtl !JCltl'tttl.
RESUMEN.- La revolucl6n en Centro América.-La

unión del odio.-La alianza de las rivalidades.Una República Mayor que se empequeñece.-Sacudimlentos generalea.-OisoluciOn por todas par•
tes,-Mr, Woodfoord en la corte de Eapaña.-La
política americana y el conflicto cubano.-Coincidenciaa.-La caída del Ministerio Azcirraga.-¿Se
aproxima una solución satisfactoria?

A!!enLadas las repúblicas centro-americanas en suelo
movedizo y volcáoico, sacudido á las vt:cee por esos ea·
trewecimientos politicos, que arraocan de cuajo viejas
inetituciones y derriban idolos que ha consagrado el
tiempo y erigido la creencia popular, no es raro que
vuelvan de vez en cuando áeentir la enfermedad del pronunciamiento y á padecer la agitación morboea de la re•
vuelta.
Soilando en fantásticos ideale\!, impuleadaa por una aspiración noble de grandeza, pero perdiéndose al mismo
t.iempo en las n~buloaidadea de la fantasía, han preLendido en vano consolidar una unión fuerte y vigoroea,
aeociándoee en una pal-ria común; han querido ligarse
entre eí sin eetablecer previamente la solidaridad de intereses poe!~ivoe, y el fruto de esas aspiraciones ha sido
la constitución de una República Mayor, colocada frente
á frente de las otras entidades soberanas que no quisieron adher,ree al pacto de Amapala.
Dd esas disidencias internacionales, que no han podi•
do salvar las predicaciones de loa apóstoles y las enseftanzaa de loe demegogoa, bareeult.ado una rivalidad más
franca todavía que la que antes eeparaba las mintísculae
nacionalidades centro-americanas. Una agrfgación de
fuerzas que no se basa sobre el interés común, una
dirección de actividad que no se encauza en la vida na•
cional, es un movimiento sin objeLo, que en vez de producir agrf gacionee superiores para el perfeccionamiento,
excita loe odios tradicionales, y pone frente á frente y en
abierta oposición loe elementos que pretendía amalgamar.
Agregando ála zozobra de fuera la inquieLud tradicional de raza, loa vicios capitales de educación, las desviaciones patológicas de estructura y las excitaciones malsanas de circunstancias del momento, la revuelta ha estallado en diferentes puntos del territorio centro americano¡ eurje formidable y amenazadora eo tierra guatemalteca, donde la dictadura pretendía dar el efpectáculo
teatral de un cee«riemo caduco i brota \.erri ble en Nica
ragua, donde la reacción conservadora pretende sobre•
ponerse á la ti1aníajaoobina 1 ruje sorda en Hondura.a,
donde elementos semejantes pueden darle vida, 1 caldea

DOMINGO S de 0Cl UBRE de 1897

la atmóefera iai.vadonfla enbe las Uamaa del incendioque por todas par\.ee la rodea.
Coala Rica, que por privilegio especial parecía agena á
estas perturbaciones, si mira t.ranquila su paz interior
que nada altera, al saber ]a prisión de eu Cóneul General por las autoridadee. de una república hermana, parece disponerse á vengar tamafta afrenta.

•••

¿Qui~n ha podido creer en la eolidez y firmeza de esa
república Mayor, engendrada por el odio, amamantada por
las rivalidades y protegida en apariencia poi fingid&amp;
unión'{ ¿Q11ién ba podido pensar que prosperara una
agrupación eemr-jante?
La revolución ha estallado en un euelo fecundo para
las ambiciones personales y abiuto áloe apetiLoe de to•
dos loa part.ido!', y á medida que el tiempo pasa, crece y
ee ajigaota de un extremo á c.tro del terri\.Orio, y difícil
eerá que el vieoto huracanado de la tormenta, no derri•
be las personalidades y loa partidos que hoy ejercen el
poder en nombre de iutereeee egofetae.
Cuaudo la tempestad baya pasado, cuando un sol macilento alumbre las rnioaa y la desolación que eig:ien á
la guerra oivíl, ro~oe estarán /03 deleznables lazos que•
unían á las tres repúblicaP, y comeozará de nuevo la anguaua inagotable por la anh1:,lada unión¡ palpitarán ·1aa
tristezas de ll'B no eatiefecbaa aspire.e ooee, y así seguirán en su lucha intermioable loe pueblos fatigados, hasta que la ruda experiencia lee ensene la clave del pro
blema,. redivivo en sus intereses poeitivo1:1 ó que una ma
no fuerte y vigorosa reprima sus impulsos sin obje~o, en•
cauce sus energía1:11 aproveche todas eua ectividadef, y
funde la unidad de la patria centro americana sobre el
sepulcro de las preocupac:onea y las ruinas de un paQado deslumbrante de oropeles y carcomido de miseria.
Quieiéramoe poder prerlecir para un tiempo próximo.
ea~ dfa suspirado y ver .i nuestros vecinos unidos y fuertes, trabajando por su propio engrandEcimiento y por el
prestigio de la raza latino•americana, tan~aa veces, pero
¡ay! coa sobrado motivo calumniada.

•*•

Si alguna vez ha sido comentada y discutida la misión
de un enviado extraordinario con verdadero encarnizamiento, sin duda no lo había sido tanto como en la actualidad se comenta y ee discute en toda la prenea europea, el papel que va ú deaempefl.ar en la Corte de E,i,
paña el General Woodfor.i, Ministro de los Estados
Unidos.
Desde que se anunció su partida de ,vásbington, loa
órganos de la opinión que se creían mejor informado?
lanzaron á loa cuatro vientos de la publicidad las in/
trucoionee l!ecretaa recibidas de Me. Kinley. Se habló de
intimaciones temerarias para hacer cesar la insurrección
cubana; ee anunció la mediación oficiosa de la T; nión
americana entre el Gobierno eepafiol y loe ineurreccoede la manigua; se propaló la especie de que el nuevo di
plomát.ico hablaría de amenazas de intiervencióo violenta, para defender loe intereses americanos comprometi·
doa en la guerra de insurrección, y como M&gt;do esto se ha
afirmado y desmentido alternativamente, no sabemos
ahora á ciencia cierta, cuáles son las intenciones que
animan al gabinete de la Ül\88 Blanca ni cuál es el 08 •
mino que ee propone seguir en su política internacional
con España, en relación con el conflicto cubano.
Hay sin embargo una serie de hechos q-Je nos hacen
presumir que la p~esencia de Mr, \Voodford en la cort&amp;
eepañ&lt;Jla tiene una alta significación.
El Ministro americano á pesar de las etiquetas de la
Corte, ha sido 10cibido en San Sebaatían, y casi coexietiendo con su primera conferencia con el duque de Te,
toán ee ha preeentado la dimisión del gabinete coneer•
vador, que presidía el General Azcárraga. y tenía como
programa continuar la ¡,ofüica de la iluaLre vfcLima de
Santa Agueda,
Podr4. haber simple coexiateneia entre estos dos hechos¡ po~rá suceder que el ministerio que recojió la he•
rencia del Sr. Cánovas 1 se haya visto obligado á dimitir
por .(alta de apoyo en sus antiguos colegas loe silveliataa
6 por sobra de oposición en sus contrincantes loe Hber/
lee; acaso el Sr. Azcárraga se haya vi1:to obligado á descargarse de su alta investidura en el gobierno responsable de la monarquía española, por no encvntrar loe medios e.uflcientee para llevar adelante su programa: á pesar de todo debemos se.O.alar la extrafla coincidencia.
¿Quién sucederá é. loe conservadores en el poder? H-1.

EL MUNDO

DOMIIIGO S do OCTUBIIE do ,. .,

pasado la época de transición en que se imponía un gabinete mixto de conciliación, formado aun con elemen•
toe heterogéneos. Todo bas,e creer que el partido li berál
aecenderá al poder con su jefe reconocido el aeflor Sagaeta¡ y como el ilustre estadista ha manifestado máa de
una vez sus opiniones en la cueeLión cubana, no sería
difícil que el nuevo ministerio diera una solución al con
fücto, que eatiaf1ciera las aspiraciones de la rebelde co•
Jonia, en armonía ~on loe intereses de la patria eepeftola.
Con qué regocijo la anunciaríamos.

X. X. X.

29 de Sepliembre de 1897.
Obsequio• al Sr. Presidente y i su esposa.

El Sr. Presidente de la República y eu digna eepoea,
fueron objeto, en la Kermesse de Santa María, de ePpecialea BC1licitudee, aie.odo obeequiadoe en cada puesto
con hermosos objetos de arte.
Publicamos en c.,tro lugar fotografías de algunos de fl8·
Loe regalos sintiendo que la falta de espacio nos impida
reproducirlos todos en este númt:iro.
Notas de viaje del doctor GI•••·

Por exce.Bo de material de actualidad inmediata eu•
primimos poreeta vez 1,. eección relativa á loe Apuntes del Viaje de la Corbeta nZaragoza" recogidos i;or el
doctor Cárloe Glaaa.
NUESTRO CONCURSO.

Como decimo.i en otro lugar, loe periódicos de esta ca•
ea abrieron un concurso con el fin de premiar loe mfljorea puestos y las damas mejor ataviadas en la KermesEe
de Santa Maria.
El reeultado de este concurso lo saben ya nuea\roe lecLoree;
cuanto á los premios-modestos obeequioe de
ar~ que tenemos ya elegidoe, serán entregados próximamente á las eeborae. y eenoritae agraciadas Quienee,
esperamos, se servirá.o recibirl:e con benevoiencia.
Aeí mismo, en el próximo número publicaremos loe
retratos de las tres Senoritaa premiadas, que son: Matilde Alfara, Enriqueta Saochez y Luisa ~Iurillo.

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EL "MUNDO COlIICO"
Dificultades de organización con que siempre Ee tropieza en toda nueva empresa, nos
hacen transfer r para muy pronto el primer
número de el

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periódico ilustrado de humorismo y crítica,
que acompañaremos á los suscritores del
Mundo Semanario, como un suplemento gratuito.
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Recibimos de «The Mutual Life InauranceCompany of
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go total '1e cuantos derechos se derivan de la póliza 11úmero 356,525 bajo la cual estovo asegurada la .finada senora dona Mercedes Velazquez, viuda de Castañeda, y
para la debida conetancia en noeetro caracter de benflfi•
ciarioe, Aureliano, Doroteo, Antonio Caetaneda por af y
el primero además como tutor legítimo del menor Salva•
dor Caataf'leda, beneficiario también, nombrados enJa póliza, ex~ndemoe el preeente recibo en la misma póliza
q,ue se devuelve á la Compaflla para su cancelación, en la
01udad de Sáncbez Román á 15 de Septiembre de mil
ochocient.os noventa y siete. Firmado.-Avreliano Casta,-.
fleda.-Dorot,eo CaitLLJ1eda.-Antonio Ow.a/T.eda.-Como \.ut.or de Salvador Caetafleds.-A11reliano Ca8lañeda.
En la Ciudad 8anchez Román á las cinco de la tarde
del día quince de Septiembre de 1897, Bartola Ramos
Arécbiga, Juez de primera instancia del partido de Tlal•
rietango arnciado de loe testigos inetrumenLalee que al
fin ee mencionarán certifico: que son autógrafas las fir·
mas de Aureliano, Doroteo y Antonio apelliaadce Casta•
fleda que ee veo al calce del recibo que antecede y además qne el primero eetuior legítimo del menor Salvador
de igual apellido. Fueron testigos ina&amp;rumentalee de eee
acLo Joe Ciudadanos Adrian y Apolonio Jiménez, el primero e,; eecribiente, de cuarenta y dos años de edad y el
segundo entJuadernador de treinLa y nueve af'ioe de edad,
ambos caeadoa, vecinos de este lugar y sin ninguna •acha legal. Damos fé.-Firmado.-Bartolo Ramoa Aréchiga.-Adrián Jtménez.-Apolonio Jiménez.-A,-Joaquln
.Muro.-A.-LuiB ralenzueta,

~

•'

,, ;\;&gt; ...

_..¡;....),,,

Amores precoces

:.~

AS pasiones humanae, como
las plantae, tienen, en loa cli•
mas cálidos y eo las zonas intertropicales, eflorescencias
euntumBB y fiuctiflcacionee
espléndidas yprematurae, dignas de estudio por eua trascendencias socialee.
En las ciéof'gaa holandeea 8
y en las llanurae dinaroarqueeae solo vejeta el pasto y eólo
:flortcen la awllita entre loe
trigos y la violeta bajo el zacate; no eeflncueutra un ari'.,ol
en una legua cuadrada, y solo
loe pinos secos, escuetos, des·
carnadoP, se yerguen en sus
boequee, faltoe de eavia y de
follaje, con espinas por hojn.s y guijarros por frutoe. La
fauna d8 esas regiones es tan apacible é insípida, aunque
más jugosa, que su flora¡ bueyes Je labor, enormes como torrea, pesados como fortalezas, lentos y dulces, ru•
mían mirando frente á ef, sin ver, inmó,-ilee y mudos,
lanzando al respirar vaporee tibios.
Perros vigoroaoe, lanudos, que no saben retozar ni ladrar, guardan como t.e citarnos centinelas de vista, rebaños de ovejas, blancos com.J copos de espuma; loa po\.roa ahí no eahan, como en nuestras llanuras, respirando fuego y cubiertos de espuma, loa gatos no ceean de
dormir y de ltüar jaoto al reecoldo. Todo ea Rilencio y
calma¡ aquella naturaleza, como el topo, parece in ver•
nar.
Ea eaoe climas del Norte, húmedos, frios y crepoeculare1:1, la vida ee desenvuelve como el hilo de la rueca,
m Jnótona, interminable, idéotica, sin sobresaltos, sin
eacudimientos, sin emociones. Allí las pasiones deFpier•
tan tarde, poco á peco, dulcemente1 con lentitudes de
crepúsculn polar. Loa niños nacen blancos, gordoe, albinos, sanos como manzanas, glotonea COILO lechoncilloe, dormilot,ea como marmotas¡ haEta loe aiete ú ocho
ailoe ee co, servan bellos¡ de repente e'.llpiezan á crecer,
1:e estiran, ee alargan de una manera desmesurada¡ loe
pies toman proporciones inaudit»e, las manos 1Pa empie·
zan en los codos, se enflaquecen haa\a la demacrac:ón,
se lee hunde el pecho, lea amaga la. tisis. Ningún contorno define el sexo; las muchscbitaatiradae ácordel notie•
nen forma femellioa y loe muchachitos, trazadoe áeecua•
dra, parecen recortados en carLon. Todavía á loa diez y
seis ó diPz y ocho a6oe, llevan ellas la falda y ellos el
pantalón á la rodilla, y asisten juntos á la miema e~cuela mix~a.
A este desarrollo en longitud no corresponde crecimiento alguno iotelectual ni desenvolvimiento pasional¡ nifloa y nil'ias ee veo á diario y á solas, salen juntos,
juFgm en el campo, en el fondo del bosque, eaHan Ja
cuerda, se cambian agilmente loe gallitos de la raqueta y
riilen por el eand wich ó el p'\n con miel, que constituye
su lunch. Dialog,¡n entre ei á loe quince afl.oe, como no•
eotroe á loa cinco y ni una palpitación nueva lee im·
portuna, ni un pemamiento extra no lea sobresalta, ni
una emoción desconocida lee atormenta. Prácticos y sen•
ea toe desde que nacen, tal parece que se afanan y se
esmeran por prolongar la época única feliz de la vida,
la infancia.

Sus felices padree, deedeel fondo del bogar, gozan inefables y prolongadas dichae.
No seí nosotros. Nuestro sol ea de Iuego; nuestra fau•
na, exhuberante y aromát·ca, ostenta ceybaa y palmeras ineolentee que tocan el cielo1 yolo.c6chiles gigantea
que embalsaman el ambiente, camelias, roeaa y claveles
que esmaltan la pradera; en nuestra fauna brillen, como
joyeles, loe colibríes, las guacamayas, las _cotorras; trinan oowo flautas loa zenzontlee, zumban como brisas las
abejas¡ todo bulle, se agita, crece, se muhiplica; todas
las garras eon aceradae, todos loe picos corvos, todos loe aguijonee venenosos; en la aLmódera se reapi•
ran miasmas mezclados con aromas; en la savia circula
veneno¡ de la tierra ee desprende vapor caliente como de
una estufa.
En eetoe climas la naturaleza parece padecer fiebre,

c;ue comunica al alma humana en forma de pasiones
precoces y volcánicas.
Nuestros hijos nacen difícilmente¡ diríase que destinados á la lucha homérica, al eufrlmiento dantesco, á la
tragedia e equiliana, se detienen y vacflan antes de trae•
pasar el dintel de la vida. Su primer vagido ea un berrinche y su primera manifestación biológica es una en•
fermedad¡ padecen en loaprimeroe siete afina t&lt;das .!na
fiebres eruptivas, cada diente que brota ea una crisis con•
vuh.iiva y febril¡ comienzan á' hablar al afio, á correr y
desbarrancarse á loe doe, van á la escuela á loe tree, SI\·
len de la primaria á los ocho, todo lo más á loa diez, y
llegan al uso de la razón con una enciclopedia en la ca·
beza.
Durante ese tiempo las ni nas adquieren ya formas femeninas, miden un metro de altura y otro de contornr,,
áloe niños lea piota el bozo, fuman, juran, jufgsn al bi•
llar, uean pantalón largo, y llevan un verduguillo en tl
bastón ó una pis\olita en la bolea americana.
A esa edad empiezan á amar; la nifia comienza á empirar y á no comer, una palidez amarillenta tille sus m~jillaa, eufre palpitaciones, vértigos, se la sorprende llnrando sin moLivo, lee con avidei Graziella de Lamartine
y María de Jorgé Ieaaa, y tiene una amiga íntima, de
cuarenta pulgadas, con quien se encierra á platicar horas enteras y á quien visita día á día. Se encapricha en
que le bajen el1:estido, compra· liatones de todos colore~,
riñe por el vestido, disputa por el calzado, hace llorar á
mamá por el sombrero; todo el día y parte de la nocbe
entran chYlorus por el balcón abierto.

Si en vieh de eetoe síntomas se explora la calle, 0·1
dfja de encontrarse en el quicio de una puerta frooter..t.
una criaturita de diez á doce afio e, de un metro veim e
centímetros de estatura, peinado de fleco, sombrero de
lado, cigarro en la boca, bastón y cuello parado, que lleva en la bolea una cartita, firmada: uQuien usted eabt ,1
y que comienza: 11Seflorita: Desde el piimer momento eu
que tuve la dicha de verá usted, etc.n
¡Ea el novio! Ddadeeete momento se disipó la tranquilidad del hogar y se acabó la paz de la familia. Aquellos
n1floe1 la nina, sobre todo, ama á su ruufieco y á veces
con pasión. Lo revela la decadencia de su salud, el aba·
timiento dts su espíritu, sus lágrimas candentes y ene ao•
llozoa comprimidos. La planta ha :florecido prematuramente¡ aquellos corazones infantilea palpitan ya, aquellos espíritus, incapaces de pensar, comienzan á sonar;
aquellas imaginaciones, á cargo aúo de Perrault y de
Scheherezada, comienzan á forJar idilios como loa de
Coaeta y Ma~it;e y á extremeceri:1e ante tragedi~s como
las de O~lo y Dee.démona; sienten ternura y celos, anhelos de ideal y ansias de infinito, no saben aún escribir y ya cvmienzao á concebir poemaa; eien~en conatos
de rapto, ambiciones de fuga á loe borquea; y si se les
dejara comprarían medio metro de gaea blauca é irían al
altar en el carretonci50 de las munecas.
Loe infelicee padree no saben qué hacer ni qué camino seguir. Tomarlo á lo serio, encararte con el ca.baller~te y \ÍI arle de las orejas ea ridículo; á veces el Lovelace
en mioia~ura se subleva y paran él y su futuro suegro
en la comisaría. Tomarlo á juego, ea, en la especie, jugar con fuego y dejarse manoeear las barbas. Ponerle
remedio ......... aerfa tanto como querer cambiar de raza
ó de nacionalidad.
El mal está en 1a sangre, no hay duda; pero también
lo está en la educación.
La vida sedentaria á que ee condena á loa niños y la
educación intensiva del e1:1pfritu y del corazón, á que Ee
les somete, y acaso basta la alimentación excitan1e cou
que se lee nutre cooperan á esa precocidad ridícula,
msleana y embarazosa, de que dan tan intempestivas
muestras.
Las razas del Norte educan.áloe niños y niñas al aiie
libre, en medio de excursiones, paeeoe y ejercicios fatigosos¡ les imparten un mínimum de instrucción y 011
máximum de educación¡ no dejan ai alcance de eu mano libros ocasionados, no les permiten lecturas excitan•
tes, no loe llevan prematuramente en sociedad; loe ali·
mentan con abundancia y con sencillez, y en suma, ale·
jan de sus ojos todo espectáculo, de eue oidoe toda fraEe
que pueda despertar eu sensibilidad en germen y sus
pasiones nacientes.
Nosotros, por el contrario y casi á pesar nuestro, apresuramos la evolución, nos adelantamos áloe aconteci ·

�DO ■ IHO

EL MUNDO

s de OCTUBRE de

EL MUNDO

OO ■ INGO 3 do OCTUBRE de 11117

,. .,

234

mien\oe· U.rde se nos hace porque nuestras
hijas se~n mujeres y nuestros hijos bom ..
bree; abreviamos la infancia, que es la felici•
d1d 1 por lleg'lr á 1a madurez, que es deeen•
gano y lucha, y cuando volvemos la cara
nos encontramos ti nuestra bija enamorada
de un adolescente ein poEición, sin aptitu•
des, ain carácter, lfin ilustración y ein bigote, y enamorada tt fondo, de verse, y tl vecea sin compensación y ein ~eperanza.
O bien, el día de loe premios de primer
af\o vemos á nuestro hijo deposi\ar sus diplomas á. loe pies de una mufteca que ape•
nas ei eabe decir papá: y mamá.
Loe inconvenientee? Son incontables y son
fravee: matrimonios prematuros y deegraciadoe, carreras troncadas por ir en busca de
sueldos de meritorios, educaoionee incom•
pletas y fruetradae por absorción del eepí•
ritll. y eeclavitud del peneamien\O; organi•
zaciones deterioradas por inteneidad y pre·
cocidad de emocionee y familiaa desorga•
nizadae dentro db la dieención perpétua
y la anarquia doméstica.
¡ Qué bien vendría una coalición de padres
de familia, aunque tácita, y una convergencia de eefaerzoe, para eviiaree unos á oiroe
el ridículo y loe inconvenientes de los
amores precoces!
DR. ~!. FLORES.
Sept.iembre de 1897.

-A.tentado contra el &amp;Sr. Wresidente de la República el 16 de &amp;Septiembre.

d{pendencc médir,ale loe fenómenos que pudo
observar y qne son loa eiguieut.ee:
Inmedia,amente después del paso de la
cuchilla, preeén\aee el cuello en la parte
c &gt;rtada y durant.e algunos inst.antee muy
cortos. con la coloración eemejanLe á la
de un salmón dividido en dos partee. Dos
chorros impe$nosoa del grueso de un dedo
próximament.e, asoman por las anchas abert,uras de laa dos car6tida81 y bro,an con ra•
pidez li la distancia de 50 y aún de 75 Mnt.í•
metros. Según la const.ituci6n del paciente
y acaso el grado de eu valor ante la muer~
ie, los chorro!! de sangre son más ó menos
voluminosos y la salida máe 6 meooe franca
Camo acro continuo ea puesto el cuerpo en
Ja ces,a de mimbre, forrada de zinc, y tapa•
da en eeg11ida, la pteei6n arterial á veces
fortísima, es causa de que el chorro de sangro levante la t.apa de la oeeia con inier•
m1ienciae é intervalos rítmicos en correla•
c1ón con lae cont.racuionee del corazón. E:a
complet.a la ilusión de que el tronco det
ttJu11uciado palpüa con _violencia y choca•
contra las paredes de la cesta.
Eo cuani.o á la cabeza, corlada al nivel
de ta tercera vén.ebra cervical, cae en una
como anel!IA oblonga eit.uada delame de la
guillotina. La faz se nota amarillenta, cobriza; las mejillas y los labioepresent.an una
corolación violácea muy intensa.
La congestión del rostro no ea siempre reeultant.e de la compresióo del cuello sobre
el orificio de la guillotina, supuesto que en
el caso particular que el sabio examinaba,
la media luna superior movible no había
sido ajustada, y loe músculos del c11ello y de
la nuca podían contraeree fácilmente.
D11rante medio minuto pudo observar M.
San Mart.in los movimientos eapa,módicoe
de loe músculos orbic11larea de loa párpados
y de los labios. Estos movimientos de loe
músculos del roet.ro, que pueden observarse
tªm bien en loe animales decapitados, duran
apenas-dos minutos.
Cuando loe restos del eupliciado son lle•
vados al Inetit.uto anatómico, lo que ee efectúa á los diez minutos próximament.e, el roa•
t,ro ha adquirido la C!t.lma y nat,uralidad or•
dinarias, los ojos y loa labios ee han cerrado, y la colo•
ración viol,cea ha sido reemplazada por la palidez cada•
vérica.
Entonces comienza el supremo reposo!

Atentado contrae! Sr. Presidente de la República el 16 de Septiembre.

~=Atentado contra el Sr. Presidente
DE LA REP'OBLICA.
(Véanse las dos fotograflas que pubUcamos]

Una casualidad ha proporcionado á nuee•
tro periódico la oportunidad de ofrecer á sue
abonados la reproducción fiel de la escena
que ee efectuó el 16 de Septiembre por la
mafiana ~niendo por teairo uno de loe coa•
c.ados de la Alameda y que ha eido objeto
de lae crónicas de eeioe úliimoe día,.
Regularmente loe numeroeoe turieiaeame•
ricanoe que visitan esta capital, se colocan
loe días de fieelaa nacionales en la avenida
de Pla~roe y San F,ancieco, con el fin
de tomar instantáneas al paso de la comitiva oficial
y de las tropas. Ahora bien, uno de eat.os fo~grafcs 11mo•
11:ur3 que afocabo eu objetivo hacia el Sr. Presiden\e cuan•
do éste con l!UB acompanantee llegaba á la Alameda, no•
..tando un movimienro anormal en quienes le rodeaban
tuvo la fonuna de fot.ografillJ'lo, aun cuando la distancia
y el tamafl.o de la placa hicieron que las figuras resultaran
muy pequefl.ae. como ee verá en la fot.ograffa original
que publicamos.
La propiedad de es\a foM&gt;grafía fué asegurada por eu
.aut.or conforme fila ley, pero EL Mu.Noo que no perdoua gaaioe cuando ee \rata de proporcionar algo impor•
ume á eue lectores, adquirió el derecho de reproduciún
é hizo una laboriosa amplificao16n de la escena, la cual
ee verá publicada eo plana preferente de eet.e número.

ul• nueba orto¡rafí.a rrazlon.al."

Hé aquí algunos pttrrafos de un prospeck,1 publicado
-en Madrid, qne tiende, abrirse campo entre loe literatos
eepai1olee, para modificar radicalmente la ort.ograffa
-cae\ellana, eliminando en abaolut.o varias leiras que pa1·ecen inút.iles como la h y las que pueden reemplazar•
se como la r y la c.
"No tiene eegorament.e una kampaf\a de rreforma or•
togr,fica, la brillant.éz de una campaf'la polfüca 6 mili•
tar¡ pero kid, i sin kizá, ea de reeult.adoe más poeitiboe
i duraderos, i aue beneflzioe se estienden a iodae las klaaee eozialee.
~
¿Para ké esa 1t sin balor, kon ke dekoramos mult.it.ud
de palabras, eo preteeto de ke en lat.in ó en griego t.enfan
de\.erminada aspirazión? P¡1ra ké esa engorrosa e inút.il
·1•, ke iuterkalamos deapuee da lag i la q, en la.e sílabas
,u gui, qw, qui? ¿Porké la e a de ekibaler a zen et, ci,
9 1
i a k e.a ra, co, cu! ¿Porké la g a de sonar suabe en ya, yo,
11«, i fuert.e en ge, gil ¿Porké la r ee a de pronunziBT ko1~10 eenzilla en oro, i komo doble en roho! ¿Para ke keremos la q, si podemos eekribir ke, ki 1 mucho mejór ke
.1¡1u, quil ¿Ké bamoe ganando kou dar a la y en unos kaeos el balór de la konaonante y ( ,110, ytt) i en ot.ros el de
la bok1U i (J11an !I Ptd,·o!) Si en rrealidad el berdadero
kastellano no diferenzia el eonido puramente labiál de
]a b del dent.ilabial de la 1.·1 ¿para ké koneerbár ambas
letras, si una de ellu sobra, komo no sea para Wrmen-

lnstantAnes tomada en la fotografía del "Jardín''
¡V!:n!'E el texto relativo.)

to de loe nitios i del bulgo o para alagar la banidad de
k e pseudo erudi toa?
E'3kribamoa komo hablamos, ke es lo naiural i lo rracional. Pensemos t.an solo en la ekonomil\ de tiempo i
de fat.iga ke lograrli la t,ierna juventud de las eskuelae,
kon la desaparizión de ese esteril flirrago de rreglae i
eezepzionee, jamás del todo bien kooozidaa i nunka eudzientemenLe komprendidaa, konke oi ee rrekarga inÚ·
tilmeote eu memoria¡ i no bazllemoe en akomet.er esta
empresa kontra la rrutina.
Eepana aformnadamente posee una Ortografía por to•
dos los extranjero!! envidiada, mui próksima al ideál del
fouetiamo; i bastará un pekefio esfuerzo para azerle to•
ká.r la ambizionada meta. Por nuestra parte, konbenzidoa de ke kon ello preeiamoe un po:ütibo eerbizio á la
Naz.ión, aremos tal esfuerzo. I así komo el mobimient.o
se prueba andando, no!lótroe probaremos las bentajaa de
la rrE:forma, imprimit!ndo estas línea! en Ortografía
rraztonal.»

MAS ALLA DE LA GUILLOTINA

¿Conserva la vida por algunos ioatantee el reo guillo•
t,inado? Es este uno de los problemas que más excitan la
curiosidad de algunos howbree de ciencia.
Cuando la cuchilla fulgurante hace preeent.ir eu caída
con el brillo que lleva el terror li loe espectadores, y eu
sonido sordo al caer nos anuncia que ha llegado al pun•
i-0 t.erminal de su carrera, nuestros ojos agrandados por
el espanto procuran ver, por entre la coufueión de bra·
zos y pie roas del verdugo y sus ayujant.es que se mueven aceleradamente, si la cabeza ó el tronco del ajust.i•
ciado conserva alguoaa eeilales de vida.
Loe que de cerca h1u presenciado una ejecución, eabeo
que aq11ella observ.t.ciün no ea facil pui:,:1 qui, de:1pué:1 de
haber caido la cucbilla1 loa movimiemoe confusos del
?8reonal ejt&gt;cutor ee suceden con tanta actividad, quesería necesario un ojo mny expezt.o para seguir 1a caida
del tronco en la cee,a y eu reunión con la cabdza.
Para hacer eemdios serios acerca de este particular se
hace indispensable un permiso especial parc1 ocupar un
sitio adecuado, como lo obtuvo el Docior San Mar~fo
que presenció cuatro ejecuciones y rela\6 lu""go, en la 111 .

•

TA

•

/

Con este número repartimos

95 PAGINAS
de la novela
"'Un Diputado Republicano••

con las cuales concluye la obra, y

Ciento cuarenta y cuatro
de la novela

"Por honor ael nombre.''

•

Esa novela de Emilio Gaboriau, es una ·
de las más hermosas é interesantea que haya publicado nuestro 8emanario. Hu extensión nos obligará á darla con varios números; pero oportunamente avisaremos cuando
se terminará.

Nuestra pro¡!ima no-oela
Estando para terminar la hermosa novela
"COll!ZUN DE SACERDOTE" que hasido del
general agrado de nuestros lectores, publicaremos á contimrnción otra no menos hermosa, moral y amena, con ilustraciones de
distinto género que las anteriores, pero tan
bien acabadas y bellas como esas.

(Glmplificaci6n ae la fotografía publicaaa en otra ¡:ágina.)

�·oo ■ INGO

EL MUNDO

l.ra ,Kermesse efectuada en 0 anta .Maria el domin90

3 de OCTUBRE de 1S1n

Ji)rimor premio ob!eniao •n nu•s!ro (!cncnrso.

26

de 0eptiembre .
brillantes de las serpentinas ni un solo instante tampocoen que no cayese sobre la tierra la menuda lluvia d&amp;
minúsculos papelillos.
*11,*
.•
Mencionaremos nombreE:? defCr1b1remoe pufetm?
Parécenoe que bue!ga la tarPa habiéndísenoe autici ·
pado ampliamente en eila El Mundo y El Imparcial y t:m
to más cuanto que nnestros grabados muestran casi to 4
dos esos puestos con las encantadoras damas que los Bl r·
vían.

UNA FIESTA QUE NO SE OLVIDARA.

Todo el mundo está de acuudo en qnf'I la kermeeee deo•
tlluda el domingo último en Santa Maria con motivo
de las fieetae nacionales sobrepasó en auiroacíón y en fX·
plendor á las que t,D años anttrior~~ se ban cE!ll'brado.
¿Por qué fué ae1? Loe organizadores de flettaa semt-j an ·
tts, hoy corno en afias anterio1es han lle,,ado, f'ea ]¡,¡bor
de júbilo toda su buena voluntad¡ loe elementos con que
se ha contado son poco más 6 menos loe mismoe¡ y sin

DO ■ IIIGO

3 de Octubre de 1lg1

f4"

•

1.

-

1

EL MONDO

muy bien y al que yo tenia gran carifto por que estaba muy ligado con nueebos
más dulces recuerdos.
U na ma:Oana en que había en la escuela reunión extraordir.aria, vino con un traje
blanco más largo que el de costumbre y con un abrigo ornuro que la daban cierto t.o•
no dP gravedad á ella que era l)Or confesión universal, la alegría de la caes. La sefiorita Directora, sus compaflerae y yo, la empezamos á abrumar con un aguacero de
bromaP, y conc lu imos por declarar que había venido con traJe de tfa.
Margarita ee defendió cuanto pudo; y cuando había .agotado eue recursos, se arra•
jó en mis brazos, oprimió su cabecita contra mi pecho y rompió á llorar.
¡Qué arrebato de amor por Margarita estalló en toda la eE:cuelal Me la quitaron,
la llevaron l,,Or toda la caea llenándola de besos y de caricias y no la abandonar&lt;n
hasta que la trajeron risuefia y feliz á darme uria rosa que desde que llegó traía entre
los labios más encendidos. y freecos que la rosa misma.
Allí en l~ e~cuela, am~ban á ?ifargarita lo mismo que yo, como se ama á un angel, con aent.1m1ento purísimo de afecto, con una especie de culto á. su belleza y á. eu
virtud. El lazo que nos unfa á ella y á mí, inocente y casto, no eorprendia á nadiP,
sino que por el contrario ineutraba eimpatíaP. Y corrió el tiempo, y creció nuestra
ternura y nos ee¡::ararnos al fin porque era preciso separamos.

........................... •··•·········· ........... ················ ··· ·····················

•

Habían papado ya dos afias; la ernuela, la Directora, las diecípula@, todo se babia
borrado del cuadro de mi vida, y una tarde que estaba yo en mi hotel de Londn·s,
sintiendo n.mcbofrío, enfermo dl:'l rebuma, agobiado por el peso de la niebla,,du 1ce
compafiera de la trísteza, recibí una carta de París que terminaba con eetas palabruf.':
De aquellos díaP, loa únicos de mi vida, ahora que ya no te veo á mi lado ni te
veré más nunca, solo me queda una coéa: mi vestido de tía. Ahora ea traje de viuda porque ¡ay! yo enviudé sin casarme y sin que te hayas muerto ..... .

1
~

Sept.iembre de 1897.

.T.AYIER

SANTA ?i-1.Anu..

EG'f',:f~

1

•

POETAS AMERICANOS .
Rubén Darío y su escuela.

I Zorrilla no hubiera sido el primer poeta de Espafia, ea deiir, si no hubiPra
sabido concentrar en sus ~er¡¡oi, todo lo más puro, sano, vigoroso y anejo dt-l
espíritu eecpafiol; si h~biera diluido en aguacbirl,e aquella eangre castiza que
llevaba en las venas, deJándr se arrastrar y eedoc1r por la sonoridad gáTTula
da 11,1 música matnial qut&gt; en loe oídos tenía, y que trasladaba al papel con facilidad
aeombrof.'a, Zorrilla ee hubiPfe psncido algo á Rubén Daría, que ea un Zorrilla ameri•
cano, como los diamantes ·idem.
"f-- , : ;

Mar ia V. de Per ez as/lardo.

Pro-Secretarla Srita. Trinidad Ortega Reyes.

Presidenta de la Junta. de &amp;!ñorns organizadora de la. Jamaica.,

Diremos solo sí, que los periódicos de esta caes tbriPron un concur.:0, con el fin de premiar el mejor puef:lo
y la veodeaora mf"jor ataviada.
Tuvieron á bien accederá nuestra petición, rara que
formasen el Jurado dictaminador en t&gt;Ste concurso, Jaa
estimables damas que lmgo ee expTE'f.'&amp;1,:
Presidente, Sra. Luz AcOf:ta de Gc,malez Codo¡ V cea
lee, Sra. Isabel Fiecher de ,vateon, Carmen Caetellot de
Laclaud, Josefina Caetil1o Negrete de Arrollo de Anda,
Dolores Hidalgo de Valleto, de LaviP, Camacho de Vm.
da y Sritae. Emil1a González Coeio, Eliea Corona_y Ana
Luif.'a Arrillaga.
Este distinguido Jurado dictaminó que debían otorgarse doe premios á loe puestos de helados y co:nfttti,
concediéndoeele acceeit a l puesto de n mate.
Respecto á los mejores atavíos,falló PI Jurado que df bia
concederse premio á las Sritae. Matilde Alfa.ro, Enriqueta Sanch.ez y Luisa Murillo, que lucían primorosos na.
jea de fantasía.
En nueetro próximo número tendremos el gueto de
publicar loe retratos de estas et ñoritae, con loe trajee
que llevaban en la kermeaFe, y en la próxima semana
El Mur,do lee enviará, asf áellae como á las e1-floras qne
dirigieron loe puestos premiados, los obefquioe que se
permite Lacerlee.

embargo el resultado de la fieet.e. sobrepasa hoy á todo lo
eEperado ........ .
Y ea que nadie puede contar·con lo imprevisto y lo im ·
T1revisto viene siemure á dar la última nota, la última
fisonomía, el encanto '1,efinitivo á las fiestas de. antemano
preparadas, ó biep á quitarles el brillo de un golpe.
En esta vPz lo imprevisto ba Pido benigno y coloreó con
una llamarada de vida nueva, de animación inexplicable
la encantadora kermesse.

•*•
empero, el entnsiasmo

En eeta vez
con que todo e l
m undo prestó su contingente, foJverdaderamente excep•
cional.
Desde muchos dfae antes de l9 fiesta. !a colon ia esta 'ba
en movimiento; ideábanse los proyectos más hermosos
vara loe puestos y para loe traje!!. Queríase sobre todo
huir de la rutina eo el ornato, rutina que, siendo ya entre nosotros ten frecuentes las kermeeees impera por des•
gracia en muchas de elJas.
Una v·z madurados eeoa proyectos, procedióae áeueje•
cución; invitóee al et flor Presidente y á su esposa para
que en presencia aumentara el brillo y ornato de la :fies•
ta, y el día en que eeta ee efectuó el ee()fctáculo bajo todoR aepectos no podía 1:er más cautivador.
Loe pnePtoe distribuidos armoniosamente en toda la
amplitud dPl parque, hacían vaciJar al gueto más eere•
no. Puede decirse que todos eran belloe, loe unos en medio de eu apacible ruet-icidad de paieaje, loe otros en en
euntuoeidad sobria. Mientras de un pabellón Luis XV
flotaban opulentos cortioajee, del techo de una encanta·

Secretaria, Carlota M. de Murphy.
dora cabafi.8 rústica colgaban loa rizos blancos del icvierno ...... Un invierno en quien nadie pudo creer, invierno de crrmo, al que daban un mentís delicioso aquellos ojoP, mares de ln1: y sombra tropicales, que llameaban en medio de la maneamafia.;a primaveral.
Y eran mnchoe esos ojoP ...... una bandada de aves de
luz que agitaban sus impalpables élitros bajo el azul del
:firmamento ..... .
Pocas veces ee habrán vieto reunidos grupos más nuS1eroeos de be1las mujereP. Si pare:,ía mentira que hubiese tantas en esta buena ciudad de Méxioo, por más
que se crfyese que abf se habían concentrado todae.
•
Su nombre era leaiónl
Y esa ;egión de la hermoe.ura y de la gracia, cuando
la oleada de la muchedumbre. a,,unció la presencia del
Sr. Presidente, formo le em beleeadora guardia de honor,
para rodearlo, para circundarlo dl:'epuée, y cubrirlo de
multicolores confetti-y de vi~toeas eerpentinae.
Y se libró Ja batalla, una batalla que ee dijera en un
reino mágico y ultra terrestre; caía en mtnnda lluvia polícroma por todas partes el aluvión de papelillos de colores y surcaban el aire como graoioeas serpientes .de luz
las serpentina!!.
Y aquella brega duró todo el día.
Las batalladoras eran incanllablee; no hubo un solo
instante en que no rasgasen el aire las cintas tenues y

•*•

En euma una encamadora fiesta eaa de Santa Marfo,
fiesta de la belleza, de la juventud y de la gracia, finta
de perfume, de armonía y de sol, que pneo un delicioPo
paréntieie á. loe afanes y á las anguetiae diarias de todt e.
loe que sentimos rudo el fardo de la vida.

. ,ft¡

J'
.[ ~r
l'

1.
11

Estátua de /llda/go
descubierta por el señor Oeneral Dlaz.

El Sr. Presidente de la República
[Instantánea tomada por los fotógrafos de "El Mundo."]

Banca.
E~ab11nal frente las Sra.•t Margarita K. de Cantón, Manuela N. deKofal, Virlrlnla. Wriht de Togno, Elena N. de C:icero y SrlhL~ lfllllU C•
la Kofa-1, Elena .Marln, Mari.a Teresa Gómez y Aurora Solana.

•*•

Confettl.
Yendian la señora. Maria V. de Perez Gallardo y la.sSei'i.orita.&lt;J Nela y Tri ni Ortega Reyes,
Aurora.é Isabel Uiazde la Vega, liarla. y Julia La.badle,
JQ5e.flna Nt1ñez y Prida, Aurora é Isabel Velazco y Maria Esperón.

C o n su traje de tía.

•

Rubén Daría, si no estoy equivocado 1 ea de Nicaragua, pero unos le tienen por
rioplatense, otroA por e olom biano, ·quién por chileno, y no falta quién le crea pata•
gón. Ea un bardo erra'll.te, como Zorrilla.
Yo me imagino que la América de verdad debe de parecerse á la de Rubén Darío
próximamente, lo que se parece á la de Los Sobrinos d,l Capitán Grant.
Rubén Dario, como el Doctor Mirabel, va cambiando sucesivamente de sitio, Pin
notar acaeo cómo los tramoyistas suben y bajan telones y bastidores, ba.rnbalinae y
!orillos.
Se ba construido su América, lo mismo que Chateaubriand, patriarca de la cur•
silería poética en el siglo x1x, y anda por ella, dietraido, vagabundo, pensando en la
Hélade.

$,gunao premio obloniao on nn•o!ro &lt;roncnroo.

.\ yo por aquellos días tn·ofE'eor de múeica y decla~ación de la escuela dR
S~fioritae del Distrito 12? y á. la verdad que llenaba mis deberes no por el
sueldo exiguo que me tenía eenaJado la Municipalidad, sino i,or amor al arte
como 101 artietae del Duo de la .Africana. Una tarde, el 31 de Octubre, la SP:fiorita
Directora del eetablecimiento, persona amable y buena si las hay, de esas que annqne
vivan ci ncuenta afioe conservan siempre la candidéz infantil, me trajo á una jovenzuela crecidita de cuerpo, ePbelta y gallaras, elegantemente vestida y me dijo:
- Aquí está una nueva discípula.. Levantó é~ta sus párpados, fijó rápidamente en
mis pu pilas las suyas brilladoras y apasionadas, y sin pronunciar una palabra me ,endió su manecita enguantada y suave y la df'jó algunos minutos entre rnis manoa. Luego, E.e sentó á. mi lado, inclinó obstinadamente la cabeza; y como si su imaginación
vagara por otros mundos muy disrantea, quedó absorta y muda durante todo el tiem•
pode la clase. Máe tarde, cuando su hermano vino á llevarla coneigb, Ee ePbemf'ció
como si la despertaran de un suefio, me vió con Ja expresión del qne corre un peligro
grave y ee fué sin despedida. Yo quedé muy mal impresionado sin Paber la canea de
m l dil!gaeto;· me abl!iuve esa noche d~ concurrir al teatro des Folie.e; Dramatiques donde
comun mente pasaba lae veladae, y soné en Ja noche, con indecible regocijo, que Mar•
¡;tarita (así ee llamaba la dircf'oula nueva) habla muerto de croup en medio de loe su·
frimie ntoe más horrorosos. Cuando desperté t la mai'ia11a eiguient.E', t-enfa el aspectg
-O.e quien ha llorado mucho y me dolía todl) el cuerpo. No fuí á la escuela efla tarde,
y después Pupe q"qe Margarita no fué tampoco; por la noche escribí un pliPgo en que
le presentaba al Ayuntamiento mi dimisión, y lo rompí apenas lo h°ab!a acabado de
escribi r.
Al otro día, media hora antes que la de costumbre concurrí á clase y ¡cofia extrafta! lo primero que vi fué á M:argants, ta..nbién llá.lida y ojerosa con huellas de higrí•
mas y una t,Xpreeión de profunda tristeza.
No nos ealudamoe, se vino á sentará mi lado y estuvo oyendo con mucha atención
las leccionf's.
Cuando le tocó ir al piano estaba muy temblorosa y más pálida que al principio:
la invité á que cantara y au voz dulce y vibrante me nenetró de un modo extrafio en
el corazón. Asf estuvimos muchos díáe, sin cruzar una pal.e,bra, dirigiéndonos mira4
das casi hostiles, pero siempre buacándonos para estar juntos.
En la.tarde del 6 de Noviembre hacía ~ucho frío y yo estaba sin guantee, me tom~ una mano entre las suyas, se een&amp;ó á mi lado y no volvió á soltarla hasta que termmó la clase.
Yo me sentía feliz. Sin embargo, cada día la odiaba más y era para m! su recuerdo lo más amargo de mi vida.
¿Cómo entramos en intimidad?
N~ ella ni yo _lo hemos aver~guado nunoa. Lo que recuerdo muy bien es que al
paco tiempo la Directora y las d1ecípu1ae me hablaban de Margarita como si fuera una
persona de mi familia, me esperaba ella en ~a ventana para verme desde que doblaba
la esquina; y después, terminada la clase, la acompafiaba yo á. su casa .
. Desde entóncee mi ~ida no tuvo más que un objeto : verá .M.arge.rit-a, y11na-oonpac1 6n : C!)ntar deeeeperado las horas en que no estábamos juntoP.
-Rema mía!
-Rey mío!
Esie era comunmente nuestro saludo, y luego el tiempo corría como un río eerefletados y Sodas.
no qMe no b_!ce rui~o pero quehva d~ príe~, muy de priEa. ····· ···
Vestldw, de blanco atenéllnn á. los parroquianos, la. directora. del puesto Eeñom rarlota Morales de Muriihy
~u¡¡u1 a veet1a con mue a e eganc1a y l!U! trajee, relacionados con su edad,
y ·sritas Iloffma.n, Enrlqueta Philiph~,
eran siempre cortos. Llevaba algnnaa veces un pale'6 de pafio crema que le estaba
Enriquet.a Mora.les Percirn, Carmen Ga.ra.y, Lola Da.rqul, Luz Barbedillo y .Maria. Murlllo.

�DO ■ 11111O

EL MUNDO

238

¿Quieren ustedes que lee diga la verdad? Pues eu mi
cvncepto, Rubén Dado no pienea en la Hélade cantada
por Homero, ni en la contada por Herodoto, ni en la pcn•
1,ada por el divino Platón, ni en la puesta en solfa por
Ariet.ófane~ 11ino en la dr.trrifq por Duruy,
Creo firmemente, y me alegaré de equivocarme, que
Rt1bén Darío no ea capaz de conjugar sin tropezones el
verbo eimi, ni de diet;ioguir, como lo hace cualquier diací~
pulo de Don Lázaro Bardón ( q. e. g. h.;, la conjugación
b11rítOT1a de la conju~ación en ,11í.
Y Ja verdad, estas coeas de la Hélade son para toma•
das en serio y á machamanillo. Con todo se puede enredar meaos con el clasicismo helénico, el cual suele dar
ferocíeimoe chascos á quienes lo cultivan por mero dile·
tantiemo, á quienes creen hallar loe motivos poéticos de
él en la superficie; y lo ricrte,1 1 ya en rapsodias, peores
ein duda que lae dti loe seudocláeicoe franceses del eiglo
pasado y del anterior, ya en meecolanzae incomprensi•
bles é ioeoportablefl cou o&amp;.roe elementos poétiooe.
Muchas obras de Rubén Dario, que no cito ahora porque no las tengo á la mano, me han hecho la miema trie•
te y extraíla impresión que loa batiburrillos arquitectónicos de que no se ha librado caei niogulla caledrnl espaftola. Loe pórticos grecoromanos de columnas y pilas&amp;.ra!I lisas,
de severas impoetae y de áticos desnudos,
incruetadoe t.iránicamen1e, entre la ficí•
eima labor de loe juPquilloa ojivales, ó al
revés, las arcada!I góHcas florecieotes de
yedras, ennda1eras, cardos y espinos,
cargadas de wéneulae, c!oat,le~e y !:orna•
c1nae de eanticoe con barba rizada y de
santioae con cara de monjas bobae, y co•
ronadae bárbaramente por rudoe pinácu•
loe piramidales, rematados en pel0tae de
bronce ó por achaparrados escudos bor·
bóoicoa con el borrrguito colgando, producen eierópreen el ánimo unadepreeión
dolorosa, el Hietleimo efecto que an toda
alma noble causa la unión de una patricia delicada y frágil, con un vil plebey-0
ad inerado y basto,e.
Para intentar mezclas de semejante índole, es necesario llamarse Goe~he, y xerlo, y ni aún á llamánelo de mote ba llegado aún ningún poeta americano. Con•
cederé que emre estos haya algunos, más
de loe que cree la gente vulgar, capacee,
como J.irfa aquel de quien hablando ea•
t.oy, de ensillar al Pe¡aeo. Pero un Goe.
the, un Zorrilla, un Campoamor, sin andarse en preparativos, Je montan en pelo,
y_ le conducen por donde ee les antoja.

hechos y am'lñarlos por los batee de la crietiandaq. Para
nuee~ros poetas, para loa franceses, para lm; amencanos,
todavía no suenan á. co11a grande, importantísima, de
primera magnitud, loa nombres de Abul-Bl•'ka el Ro~·
def\o, c1Jincidrn.te con nuestro grao elegiaco Jorge Mannque, y de Judá LAví, el Toledano, obje\o de la adora•
ción fetichista de Heine. Nos hemos empefiado en pro~f&gt;guir ó en df"jar en eu aér antiguo la ía1 taemagoría de
las z11rnbra1.1, de las huríes y de loe abencerrajes, como
si el Oriente no fuese una cosa tan seria y tan respeta•
blA como el clasicismo grit&gt;go, ef&gt;gún va dicho.
Y también parte de culpa de ello la tiene el redomado
ral!lrt de Chateaubriand.

s

de

OCTUBIIE de

,ao,

EL MUNDO

¡Cuánto hubfera dado por ser muchacho algunos instantes para lograr mi objet;ol
Después de in6'1l y prolong\da lucha, intenté derribarlo á pedradas; pero el nido eft4
taba muy alto, y yo no era ;nny diestro en el manejo de tal arma. SJlo me quedaba
un recurso: la escopeta. La tomé precipitadamente, y como Otelo nota&lt;1e lo quepaeaba, se puso en ac,irud de scf&gt;cbo. El tiro tenía que ser certero¡ hice fupg-1 ....... y el
nido cayó á. tierra. Más tardó en caer al suelo, que en ser llevado á mis manos por
el ágil lebrel. 1A.y! aq11el nido era una parihuela de heridos¡ ahí ee1,aban loe padree
con las alas roras, de@plumadae, goteando sangre, y viendo con aquellos ojitos Dfgroe
y brillantes á loe peq 11etlueloe implumes, que asombrados en su inocencia no se daban
cuenta de le que pasaba.
¡Oh, cuánto hubiera dado por salvar de la muerte aquellos gorriones c1ei espiran•
tes, que iban á deíar á eua hijos en la mi1e completa orfandad! Pero tenía qn~ auca,•
der; el corazón lee palpitaba con violenciA-como el m!o sgi,ado por el remorJimieato-y pocos m &gt;roeut.oe deep~ée, con eacudimien,oe epiléptico1.11 los pajarillos abrieron
el pico, exhalaron el úhimo suspiro, y cérraron loe ojoe para siempre.
¡Muertos!- -me dije-¡:\foerto~, por un capricho, por una travaeura ein gracía., por
una maldad mflil ¿Q tá hlicer abora con ea~e par de avecillas huérfana!!? ¿CL1mo proporciouarlee calor, siquiera eemejantd al de las alae maternas? ¡ l\Iuertoal-repetí-y
me eché á ll01ar cowo un rJifio, recordando lo felices que poco tiempo antt-s eraa en
aquella morada agreste, donde la madre con dulces gorgeoe lee arrnllaba á la hora de
loe euef5.oe.
En esos momentos la noche df'FCendió de loe mont.es, y laseetrellas-mariposas de
luz-temblarou con ane,as de náufrago en un mar de sombras. Ent.re los matorrales
eilbahau loe grillos monótona y destempladamente; aullaba el coyote alborotando ei
g.1llioero 1 y llllá h jos1 muy lejos, ee ,·eíao como cárdenas maocbas, lae lullJinarias que
en torno dts loe jacal~e h.1bían encendido loe campeeinoe, para precaverse del frío, y
llegaban á w1e oillte,en alas del viento helado y cortante, cantos ealvajee, impre~uados de iufioita melancolía.
Cubrí loe cadáveres con Un pufiado de tierra; eeotf hondo pavor, y Hhándome á
cuestas el arma 1a~al, y llevando en el hueco de las manos á loe pajarillos que milagrosamente habían escapado, me puse en marcha, camino de mi casa.

DOMINGO 3 do OCTUBRE de 1197

ginal en el arte: copiando con la mayor exaotitu~ inte!·1ia
po9ible '- la Naturaleza. Esto ó algo muy parecido vmo
á decir el eeflor de Ariatótelee. Y, de igual modo, no
hay máe que una manera de ser completamente libre en
el mundo: eiendo esclavo de la libertad. Eeto ó algo
muy semejante dijo el eeflor de Cicerón.

•••

Por eso á pesar df" todos loe pesare.~ que llevamos enumerados Ála ligera, Rllbén Darlo tiene. m1m~er1tos de poe•
ta, ráf.;gae, chispazos en loe que ea precteo fi.Jaree. ¿C~a~•
do ea poeta Rubén Darío, cuándo lo son loe que lo 1m!•
tan? Es natural: cuando no ee acuerdan de que ha habido arpas eólicas, guzlas moriscas, ó laud.ee trovadores•
*
• ee mucho más poeta que coa en el mundo: cuando hablan de América y procuran
Al hab1ar de Arcinif&gt;gae,•que
Rlll:lén Daría, aún cuando no lo ent.iendao así los ame• pintar la Naturaleza americana, sin üeevaríoe fa~tásti:
1icanos, me fijaba f&gt;n la tendencia medioewl de algunas coa ni dielocaciooes de lengoaje, sin rimbombancias, m
poesías de aquel, y al hablar de Rubén Daría, algo hay arcaismoe. Porque, hora es ya también dfl tomará. A~é•
rica en serio, como á Grecia, como al Orlent.e, Y qmen
quP decir tarnbién de esto.
¿Por qué rf&gt;gla de tres se habrán figurado estos apre- debe tomarla á serio, y estudiarla bien y presentarla á
loe ojos del mundo civilizado, por obligamón na,ural,
ciables poeul.B que se ptrmite hoy construir caetiUoe roson ene hijos. Hagan estos un eefuerzo arranquen loe retofioe de la retórica
pegadiza, adquieran personalidad, y no
4T'ercer premio obteniao en nuestro C!onc:urso.
se diga de ellos que habiendo llegad?,
por desdicha nueeua, á la indepe~dei:icia
polfüca, no han logrado aún n1 B1qu1era
la au\Onomía poética, Ja cual puad.e eer
ventajosa para la madre patria y para
ellos¡ porque lo má, triste es que la dependencia, la sumisión, que uo, eería
exagerado calificar de eerv1l 1 en que vi•
ven, no lo ee respecto de Eepafl.a, en la
mayor parte de loe casoe, y sobre todo,
en este particular, de Rubéo Daría, sino
respecto de Francia, de l&amp;alia y de A lema nía.
Rubén Daría, á quien t:-mo hoy como
ejemplo. pod1a ser uo buen, po_eta caete•
llano, y no es más que un media- no versificador, afrancesado bau,a la médula:
y un pervert.ido se halla el gu.eto en
América, que allí todo el mundo _le enco•
mia y le sigue, mientras apenas se habla
de loe autores que má~ modestamente y
con marcha más fija, prncuran no olvidar que soo hijos ó nietos de eapailo•
lee, y estudian nuestros '.Clásicos con fer•
voroaa aplicación.
'
Rubén Darto como dije an'8e,'- podría
perecerse á José Zorrilla, y de hecho algo se le parece, en la afioión de buscar
u.lee ó cuales onomat.opeyoe, ó mejor,
•
largas sonoridades deecrip,ivae, como lae
que \\'agner empleaba dé uo modo subliLira de b1"illante11 sqbre mullido cojin de
me: más para conseguir eso,. que Zorri·
t·aso azul, Hama el Sr. de la Barra al ine•
lla lograba facilmente, sin esfuerzo al,rumento de poesía que maneja el Se•
guno, R ubén Darío no se para en barra':',
ñor Darío.
sino que destroza la eintáxie y la analoDe esta frase, un poco ......... fantaeiogía, saca de su cabeza neologismos diepaea y abuRioo. pudiera inferirme que el
ratad:e ó arcaiemoa inconvementee, y
vate nicaragüense ea un· poefa oriental.
llega, como loe parnflcianos, á p:-eecinfür
También parece indicarlo su nombre
del a!!u:.ito ó á olvidarse de él, arrebata,
11emílico, de los que deseepera1.o y espeluzJo por la ruria de lae ua1abrae, por el tonan á. Drumoni.
rrente de loe sonidos eetra;ni:óticoe, uor
Ahora dicen loe eabioe que lo más del
lo que pudiera llamarse neumorrea ó flujo
Oriente conocido por nosotros, no tiéne
de aire vano y retumbón.
ni chiapa de semítico. Esos apreciables
No tiene tampoco ref)aro en quebran•
pereae tan decoratit-08, tan prestigiosos, con
tar y dislocar loehuesoe y loe músoulce á
1.1ue gluenas barbae de canelones, no eon
la versificación castellana, y aeí le vemos
{lo dico la ciencia y hay que creerlo],
resucitar en composiciones largas lo que
wáa que unos arios un poco más curete
Andrés Bello ingeniosamente llamó en•
que loe demás, y cuenta que también el
deoosílabo1J dactílicos, y alguien ha caJifiPº'Ml ario ha bajado mucho, según las
cado recientemente de versos de gai.l&amp;
ú lt;imae noticias.
gallega, dando eeto origen á larga é inútil
De esto, á declarar que
discusión.
lo11 pen~atit·os y dej03 califas
Los tales versos de Rubén Darío:
Alta la frente que el casco rehusa 1
de Rnbén Darío, no eoo sino vulgaríei•
toda desnuda en la gloria del dl.a
moa gobernadores de provincia, ó direcalza su tirso de rosas la MttBa '
ioree generales de cualquier ramo, no
ba.jo el gran sol de la eterna harmonía,
hay mucha· distancia, y esta ee salvar,
no eon otra cosa que -endecasílabos pr,pronto créanme ustedes.
rrafaélicos, como loe lirios, las azucenas
Para mí es indudable que lo son.
Remate.
y las BOta8 recorta.da.a del eef'Ior Rueifl.ol.
CriBtóbal Colon iba en busca del Orien•
Vendian lujosos objetos las señorita~ Matilde Aifaro, Feli"B._Sa.nchez, Enrii¡uet.a Sanchez
Versos de esa ex1,rafis acentuación, lee
te, y ee eoconiró con las Indias occideny
Esther
Pefiafiel.
'
saltan por casualidad al Marqués de San•
tales, con América, vamos. Los poetae
tillana y á Micer Francisco Imperial e.o.
americanos de la cuerda de Rubén Daría,
han salido tanbién hacia Oriente, claro ee, en dirección queroe, y llenar dA cienes Joe lagos azulee, y contra-ha• los primitivos balbuceos de la poeeía italiana en n~escontraria á la que llevó Colón, y han llegado á Europa ... cer endechas y éervPnte1.1íoe trovadorescos, y resucitar t.ra tierra:
]f}ra, en su vi.Bta benigno é süave
y han visto que es buena, y se han quedado allí, en lo pálidas 1.1eflorae feudales y torvos eeiloronee de horoa y
é en color era la su vestidura ..... .
cual les alabo el gueto.
cuchillo, ael, por gnetoN sin mosivo grave que jusiifique
Pero no por eso aan renunciado al Orien'8, lo cual ya semejantes desenJ.ierros!
Después se cayó eu la cuenta de que no debía ir por
no ee ta.o loable.
Excesos de ea a índole ee le tolerarían á D. Víctor Ba• ahí la acentuación del endecasílabo, y se abandonó por
Algunos, como Icaza, han tomado la parte de Oriente laguer, qlle ea anciano respetable, y que además, en 88· oompleto esa. Y no hay máe que discutir.
que aún se conserva en Europa: se han meiido en la .rio, ha sido el último trovador; pero no á la gente que
Alhambra. y no se han perdido en ella, antes han sabido debe baer la tao esperada é indispensable saria nue1:a.
Aquí, en Espada, también hay algunos admiradores
ealir honrosamen'8 del paso, aún siendo tan pelig1oea
Las pálidas tardes, las ozucenaa gentilei y loe cisnes blan• de Rubén Daría.
la aventura, después de Zorrilla.
coa ó negros. son coea de1:1aoreditada y mandada retirar
El mismo Salvador Rueda, que vale máe que él, le ha
Otros, como Rubén Daría, han inteiltado recoger y de la circulación poé~ica. En Madrid no quedaban más dedicado unos elogios at,erradores. Cosas de poet;aa. Mi
verter el espíritu oriental en sus rimas ......... y no han que dos CUJnea en cierto famoeo r~taurant, y hace ai'ioe se opinión personal ya está apunt;ada: para juzgar con berecogido cosa de provecho.
tronó el esr.ableciwiento. Claro, en eae berengenal de nevolencia á Rubén Darfo, serviría más ~ner en cuenta
No diré que Rubén Darío sea, como otros de por aquí loe cisnes y de loe lagos, casi ningún poeta de-jó de me- lo que ha podido eer, lo que puede eer toda vi&amp;, 'que lo
y de p~r all.á, u.n moro ~ /03 dá.tilu literario, pero sí que terse, pero basta ó debe bastar con una zambullida.
que ea en realidad.
t:n eus IDbptra01onee or1enialee se observa un convencioEa cuanto á las azuceoae y lirios dP qlle ,ambién ene•
F. NAVARRO y LBDES?alA.
nalismo retórico, no menos arbiirario que el imperante len abuear loe vatee de la manera de R11béo ÜJ\rfo, conen eue reminiacenciaa helénicas.
viene_ dejarlae todas para el consumo del Sr. Rusiflol y
No ienemoe idea del Oriente t"erdl.ulero, nosotros, loe de eue diecípoloe impresionista.,, prerrofaélicos, ó como
europeos, hallándonos mucho más cerca de él que loe quieran llamaref", e,oe Bf-ñuriioa que encuentran más CÓ•
americanos. No la \enían Víctor Hc.go, ni Zorrilla, que mbdo recortar floree y flgurae de baraja sobre un fondo
f"B cuanto hay que decir. El filosófico pensar y el hon- cualquiera, que salir en bueca del natural, y copiarle 6
díeimo sentir del árabe y del judío, estudiados y anali- imitarle ó inepiraree en él, cada cual según sil eenSir y
zados á mediaa todav1a, no han penetrade en nuestro su temperamenM&gt;.
caletre, desvanecido aún y deslum:brado con loe falsos
Porque, parece mentira que aea necesario repetirlo:
colorines de las leyendas y de loe romancea moriscos..... No hay más que una manera de aer comJletamen'8 ori•

••

•••

Uo af\o hace que ee verificó el tri-te auoeeo, y un aflo tambien que lucho inútil ..
mente por borrarlo de la memoria. Cuando anhelando loe castos goces del hogar honrado, las caricia1:1 de loe hijoe y loe beeoede la eepo@a, me estrello ante la realización
de mis eueños; cuando veo que comrarioe vientos, deshacen paja á paja, el empezado
nido de mis amflree, y no logro concluirlo 1 en~oncee ¡ay! pienso en lae desdichas de
aquellas aves, y eient.o que con vuelo invi1.1ible á míse acercao, murmurando á mi oído:
-Un capricho tuyo noe dió la muerte; noe hes privado de la dicha q11e ambicionas; y pues el cielo es justo, en castigo de ,u falia, nunca encontrará.s la íelicidad.
JUAN

B.

DELGADO,

México, Septiembre de 1897.

Pasteles y dulces .
Expendedora~: Seíioras Juana E."pejel de Lelo de Larrea,
HortemiaSequl de Limón y Sefiorlta.q carmen y Hortemle. Viola u te, Laura E.~pejtc!l y Carmen Morlet

El nido de gorriones.

QUELLA tarde salí como de costumbre á dar un paeeo por
loe alrrededoree piotoreecoe del pueblo, llevando al hombro mi eecoptta, y seguido de Otelo, perro negro y celoao,
que ha sido el fiel, el inseparable compañero de mi juvenrnd. Halágamf', después de mis laboree cuotidianas1 salir
al campo á sacudir mie trie:ezae nostálgicas, y á evocar re•
cuerdos á la hora melancólica del crepúsculo.
Había llovido; soplaba de la sierra viento húmedo y
•,olía á barro; se extremeciaa los árboles dejando caer algunas hojae, y en loe abiertos
•cllices ae desleían las gotas de la lluvia como salpique líquido de diamantes. En loe
aleros de las cabanas, que ya empezaban á coronarse cou penachos de humo, reque•
brándose las palomas, ei,poojaban el plumaje; garzas morenas y cienes de inmaculada
blancura, euendfan el ala como para secarla á. lae últimas ráfagas de1 aol 1 y en la llannra, el potro Pnarcando el cuello, sacudía con la cola lae evaporaciones de su piel,
dando relinchos de alf'grla.
¡Qué blanco se miraba el rebafl.o sobre la afelpada alfombra del gramall Di·
daee una nevada que había descendido eobre loe campos, fingiendo copos de cándido
vellón. EL río caudaloso ee re\orcía en el cauce-inmem1a sierpe de bruñidas esca•
mas-dejando filuar por sus grietas algunos hilillos de cristal, que corrían murmuran•
tee por loe surcos de los maizales.
¡Y qué agonía crepuacular tao bella! B1jo el portentoso arco triunfal que el frie
apoyó sobre las crear.a.e de loe volcanes, la iarde, la pálida tarde, fué pasando basta
perderse en 11 inmensidad ......... El Sol eDaangreot6 lae nubee, que impelidas por el
viento ee arremolinaba.o en O.::aso, y una que otra estrella empezó á parpadear en el
raso deeteftido del firmament;o,
Olvidé buecar perdices-mi caza favorita-por admirar absorto el espléndido pai
saje,. rico en coloree, que desplegaba ante .mis ojos la naturaleza. Me detuve bajo un
-fresno¡ apoyé en él miescopota; tomé asiento en una piedra musgosa, y me puse á obser•
var detemdamentt, loe cambios de luz y los juegos kileidoscopicoe que ee eíectúau cuan,
do el Sol eepiri\, mientras mi buen amigo, frente á mí, apoyada la cabeza en las manos, me miraba de hiw en bito, prest.o á correr en. busca de las piedreciilae, que yo de
cuando en cuando arrojaba á un estanque cercaoo.
Vino á interrumpir mi jueg ,, y á Sacarme súbitamente de mis contemplaciones el
piar de dos avel!. Alcé la vista al ramaje que me servía de doee~, y pude ver un nido
de gorriones. Aealtóme desde luego la idea de poseerlo, de aduenarme de él, y irepé
al arbol, apoyándome en eue aeperezae. ¡Empef\o vano! Ya próximo á cometer el
-asalto, á perpetrar el robo, caí resbalando pesadamen~ por el tronco.
4

Cantina.
Cantinern!ól:

~eñora11de Rabasa y de Balmon,
Mefü;a Lee Roby, Seíloritas ~ftU!qle.u, Victoria, 8ulnlla y Ernestlmi.
Gayosso, JuUa Ló~.z. Gahriela Eeguerise, Manuela Habasa ): Marta y Luz Florsse.

�DO ■ IIIGO 3 de OCTUBRE de 1'97

EL MUNDO

RECUERDOS

•

DEL BAILE. DE FANTASIA
EFXC'l'U.ADO EN EL FRONTÓN NACIONAL
EL

16 DE

SEPTIEMBRE

Ofrecimos á nueet.roa lectores continuar publicaDdo
loa retratos de loa niños que concurrieron al baile infan•
til de fantasía, del cual ampliamente aoa ocupamos en
nuestro número anterior y algunos de los cuales tuvimos
quedEijar por absoluta falta de es¡.,acio para este número,
cumplimos hoy .ouestra promesa; dedicándoles dos ~á•
ginaa del eeroauario.
DESEOS

Oh! virgencita de la trenza rubial
Oh! virgencita del ebúrneo cuello ..... .
Pa~a grabar mi nombre en tu memoria
Yo quia.ara violar tu pensamiento,
Como violan loe rayos de la luna
De tu alcoba de virgen el misterio!. ....... .
Como vierte sus lágrimas la aurora
Sobre. el áureo botón del crieanthemo,
Sobre la blonda caballera de oro

Prestas las golondrinas se eecondfan
En loe nidos colgados del alero,
Y la nifia, gozando,
Oía al errabundo cancionero.
Caniaba azaa el lieder de la ausencia,
¡La ausencia siempre ingrata!
Cuando vibró con lúgubre estridencia
De una ave ignota el lúgubre graznido,
Graznido que retrata
Del dolor y la mrierte el alaridu.
Callé, con(uao¡ dt!l balcón la reja.
La niña con recelo
Dejó, cuando volaba una corneja,
Que trae cernerse como mancha obscura
En el fondo del cielo,
Se eclipsó, circulando por la altura!
A poco, ante ioe muros del castillo
Arribó un mensajero;
Se abrió la puerta, descendió el rastrillo,
Y el llegado contó con voz abogada
Por el llanto, que 1,I joven caballero
Había muerto, pensando en su adoradB.
ESTÉBAN MAQ uxo

CA!:1-TEI LA NOS.

Sbre de 97.

Alicia aayosso
[Margarita de Valois.]

. ¡

,,.
Ostiones.

Rifa Tombola

Despachaban Jns Srltas. Lupe Collantc~, Refugio, Carmen y Dolores Cervantes,
LupeBola.ños. MarlaFonseca,
Dolore1; del Ca.1,tlllo Negrete, Luz &amp;!gaceta y Carlota. Callantes.

Movían la rueda é indicaban loii premios las seiloritas Clotilde y Ellsa Guenier,
Mllrla y A.ua Sanciprián y Josefina y Lupc Ochoa.

Obsequios hechos al Sr. Presidente y á su esporn, en la Kermesse de Santa Maria.

VISIBILJDAlJ

Creía~e que no habría máe f'x.pnienciae
que hacer acere.a de la visibilidad de loe
colorPe y. de loa fuegoe coloreados vistos á
distancia: mae no así pienf!an los oficialf'B
ingleses y alemanes que recientf'mente han
foncionarJo en oomieión para fijar la die·
tancia á que deja el ojo de percibir ciertPe
colorPa y el punto en donde se apaga el
brillo fü• u"a luz blanca ó de color.
En Inglaterra se t.rataba de examim1r
en qué se fundan las críticas formuladas
en todo tiempo contra el color eecarla1a
de loA uniformes del ejército inglés. Se dice que resaltan demasiado sobre el aepec•
to general ief terreno. Se han hecho1 pues,
ellf!ayoe, procPdiendo de esta manera:
Din hombrea ee viet.ieron de gris claro,
rojo eecarlar.a, gris oscuro, azul oecuro y
verde oecuro á razón de doa por color· y
'

alejaron progresivamente. La def!apari•
ción ee efectuó en el orden indicado; los,
últimos colorea visibles fueron el azul y el
verde oscuro.
La.a experiencias alemanas han indicado
de nuevo que la vif1ibilidad de la luz deuna vela es de 2 250 metros en las noches
claras, y dP 1,610 PO laA lluvioeae. Se eabfa ya que la vieibilided de la luz blanca
ea proporcional á la Taíz cnadrada de su
pode:- iluminante. La luz d~ una vela rodeada de un globo vPrde, ha podido die••
tinguiree á 6 kilómf'troe, límite exiremo.
Las luces verde oscura y amarilla oo han,
podido verse eino á una corta diatan'hia.
En cnanto al 1ojo1 eobrt" todo el rojo co•
brizo, sus matices.se d•FtinguPn de muy·
lf'joa. Eat.ae últimas irP•"f'Ptigaciooes han
tenido por objeto bue!'lar r.oál es el color·
que conviene dará las flf-fialf'B empleadasde noche á bordo de loa buques,
BP

DE LOS COLORES

'

.

Carrito con frascos de p•rfumei;, obllequlq, de la Rrn. Sancipr"án; ca}a de puros, obsequio de la Sra.
Benfleld de Onsteld; Floreros, obsequio de la Sra. llirschbt:rg.

...-• _.l_
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1

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1

•

VeaLidura undi vaga,
Arrebuja au cuerpo en bJ"eVdq ondae,
Blancae como la flor de la I uteza¡
Y por eua labios vaga
La sonrisa glacial de la tristeza.
Dicen qni desde niña, el alma entera,
Para eoftar creada,
La conquistó el amor con íraee ar'era,
Y que el doncel para lograr su mano
Eu hora malhadada,
Fué en pos de glorias á país lejano.
La conocí cuando al morir la tarde
De su balcón vefa
A. Venus blanca,.que en el véeper arde;
A.l verla en au dolor callada y aóla
Qaiae darla alegría,
Tañendo sl pie del muro mi bandola.
Canté la juventnd con eua amores¡
Las dulces remembrauzae
De sueños que pasaron eeductores,
Y con acentos hasta entonce hallados
Canté las eaperauzaa,
Pájaros en el alma aprisionados.
R.1diosos loe luceros se encendían¡
La noche iba avaozando,

María Luisa Perez de León.

l.rnesto Ve/asca

[Mariposa.]

[Caballero. Epoca Luis XVJ.J

Qniero verter mis lágrimas de duelo!." .....
Y quisiera en LU freote penl!ativa
Posar mis labios y dejar mis besos,
Como en la nieve de la excelsa cumbre
Tuija la tarde au postrer reflejo!. ....... .
Oh! virgencita de las crencha~ de oro1
Yo qniaiera violar tu pensamiento ........ .
B-&gt;ear tu blanca y pensativa freo te
Y ante tus plantas desflol'ar mie versos!.. ....
Oh! virgencita de la trenza rubial
Ob! virg,mcita del ebúrneo cuello!.. ....
Q11iero grabar mi nombre en tu mern01ia,
Atite tus plant,ae desflorar mis versos,
Y morir como muere la violeta,
Sobre tu blanco y perfumado seno!.. ..... ..
Septiembce de 1897.
PEmmR. ZAVALA.

FLORES MARCHITAS·

ME:JIOEVAL

Fra.c:co de vino. obsequio de las señoras Rabasa y Balmori. Vaso
de plata, obsequio de la. seftoI11. Morales de Mnrpby. -

Orn\equlo de la. Sra. Maria V. de Perez Gallardo y de"laa Sritu.
Ort&lt;&gt;ga Reyes.
·

Estatu11 Je 1a Fortuna, obsequio de 1~11 Sr!ta.&lt;1 Lame..-Vaws.
etru;,.ro!l, obsequio de la Sri ta. l!:sther Peñafiel.-Boks, obsequio de-·
la. Compañia de Ce veza de Tc,luC"a.

La niila ea bella cual si fuera un hada;
Su pálida mejilla
Ea de una viigeo en marfil tallada
Y eu mirada quieta y voluptuosa
Color de cielo, brilla,
Y parece que be3a donde posa.
Son rubias como el sol sus crenchas blondas

Rau/Arteaga.

Entra ...... no tardee ...... te eepenin
mis amados enfermitos
que vagan en la penumbra
llorosos y penaati vos
como huérfanos que gimen,
como tiernos desvalidos,
que sienten la noatalgía
de loa anhelos marchitos.
Es,án aoloe, olviJadoa
porque son mie pobres hijoe,
porque son mis e1:-pnanzas:
mis auefloa desvanecidos,
loe neuróücoe enfermoe,
loe huérfanos del cariüo
que deefallecen en mi alma.
por la anei;nia. consumidos.
jlnfelicesl en la eataucia
donde se hallau tieuen frío
y nadie se compadece
de estos tristes penaar. ivos
que vegsn en las penumbras
indecisas del olvido,
siempre pálidos y enfermos,
siempre trietea y afligidos

�•••

DOMINGO 3 de OCTUBRE de 1897

EL MUNDO

La.~ uvas ck ellos son uvas ponzoñosas: racimo¡¡ ~e amargura. tiemn.
Veneno de dragones es tu vino y ponzoña cruel de áfpides.
Pican y no matan. Tienen hasta la impotencia del

Orupo de niños tomado por nuestro fotógrafo.

ein un rayito de cielo,
ein un girón de cariflo
que irradie en las lobregueces
inmemae de su retiro.
Entra á la estancia ¡oh princeeal
ten cnfdado ......... no bagas 1 uido
y enciende auroras roeadae
en lc,e aim:lles sombríos
donde alzan eu voz doliente
mis su@fioe deevanecidoe,
mis lánguidas eeperamae
y mis a1.1belos marchi~os.
No tardee ..... . emra á la alcobá
donde están mis pobres hijos,
loa neuróticos enfermol',
los huérfanos del cariílo.
Entra y desteje callada
¡oh visión de lo infinito!
la guirnalda de tus besos
y el florón de t.u cari:fio.

Septiembre de 1897.

BENITO

F.ENT.ANXS.

PINACOTEA.
AL1\IA1&gt;

lJJ,;

FANGO.
(Frag.1D.entos)

El horror p~e~e ser sagrado. Ptiro la cólera ea santa.
La cólera ea d1v10a1 dice el Tdxto. Dios se indigna con
frecuencia y fulmina y ruge en el fondo de ese abism0
que se llama la Eeciitura.
La cólera es alta. Está en la cima. Se adivina en Jehová, se mira en Ieaías, se escucha en Prometeo Del
Cáucaso al Sinaí se apoya en el horror. E~tá ent~ do 8
fulminaciones. No envilezcamos la cólera,
Contemplemos la saturnal de loe histriones.
Escritorzuelos intonsos, ignorantes é ignorados asal' tan las columnas de loe diarios. Contorcionan vociferan, escupen el dicterio. Tienen de la serpien~ ~l vene•
no, y del mono la mueca y la impudencia.
Diaristas, que apenas pueden dt:!le&amp;rear sus diarios·
~r~fómanos ~stultos; calcógrafos chafallones; seres cuasi
~dlotae, á ~menes el microbio de la publicidad les trabaJI las men~nges¡ surgen como por encanto, para ser en
esa ~omedrn dolorosa, el triste espectáculo de Ja impoM:nc1~ d~~ente, ?e la torpeza en acción, de la ignoraneta pnm1t1 'i'a aspirando á balbucir a:guna frase, y seres
que apenas se esbozan de la animalidad, son en este templo del escándalo los doctores de la ley.
Y viene luego la cfmca y 01~cura turbamulta: los hambreados; perros de presa del honor ajeno. Los soldado8
del insulto. La p{dida legión de la calumnia. Homb
· h
h'º
res
s1~ onor, IJOB de. la audacia, trogloditas de la prensa,
tribu nómade y traidora, corsarios del periodismo que
dan la ca~a al honor en los mares tempestuosos de Iae
democracias.
Seres si~ _nombre p::-opio; fanáticos del mendrago, insectos fugmvos que pasan dejando su baba en las h ·
d
di .
b
o¡aa
e un ari~, o ~euros, deacuidadoa, senrmalee, que cru._u n p~r la vida sm saberlo, repitiendo el Carpe Diem da
Horac10.

Swinton fué Bu antecetior y lo harían enrojecerse. Pellepor les volvería la .espalda, y todos como Morande an·
te la espada desnuda de Lauregais, iserían capacee de .fi.r•
mar como aquel: Soy un infame.
Escribidores de albañal, llevan por todas partes el
olor de la cloaca. Se agitan en el faugo soberbios contra
el mérito y alzan uno como rumoroaü diálogo de insectos
contra el águila que pasa, majestuosa imponente 1 sober•
bia, en la imperturbable serenidad d~l hor~zonte.
Veget_ando en tan faagoea madrépora, inspirando el
desprec,o, explotando su bajeza, viven en el escá.ndalo y
m~eren en el sil_encio, teniendo una vida de me.riposaa
de. lodo, esta¡¡ l1bélulas de la infamia.
Sometidos á la horrible tortura de ver que el envi1eci•
miento no es infinito, deeesperan.
. Ver que el abismo tiene fondo, eso dafla la voluptuosidad de su bajeze..
Sus insuhos van á caer á los pies del insultado mlis
como un homenaje que como un agravio.
'
Diómedes lo dijo á P&amp;ris: no tiene fuerza el dardo del
cobarde.
. Ellos eab~~ bien que el infame ea invalnerable, y su
10vulnerab1hdad es más legítima que la de los heroee de
Ariosto.
Loe lau~eles de E~ost_rato no los dejan dormir, y sti agi·
tao en la tmpotencrn BID producir la catáa,rofe.
No hay leviatanes en el fango.
De sus palabras puede decirse con el Deuteronomio:

veoeDo.
Enanos que euefian con manejar el arco del rey de
Etiopía.
Bufones sin talento, á quienes Triboulet hubiera repu•
dfado de eu gremio.
Liliputienses del escándalo, que creen €\o au vanidad
de cal:iotin, que basta haber murmnrado sue infamias en
torno á uoa alta personalidad ó al pie de una grao repu·
taci ón, para que estas vacilen y vengan á tierra como los
muros de Jericó, al sonido de las trompeta!! bíblicas.
Oscuros mirmidonee de la prensa, que crtien manejar
la clava de HérculeB, embrazar el escudo de Aquilee,
golpear coa el martillo de Enc~lado, y esperan quetriun·
fe Uliees para insultará Polífemo vencido.
No sab1m, en su torpeza, que hay que reclamar para
ellos con Juan Crieóetomo para Eutropio: la inviolabilidad del menosprecio.
•
Loe dioses y los hombree, loe gritos de la fábula, y el
acento severo de la Hidtoria, ,odo lo remedan, todo lo
imitan, todo Jo envilecen en su mitologia salvaje loa
nómades titiriteros de la prensa.
La inmensa m~•eca del clown lo llena todo.
Y hablan de Libertad ........ .
¡El sagrado vocablosufre tamb¡én su violación!
¡Se dicen eus apóstoles!
No tia.ben estos desesperados del oprobio, que como
dijo D.rnglas Jerold: la locura de la prensa engendra la
locura de la espada.
Son loe zapadores del despotismo.
Sombrío momento que hace enrojecer la Hisioria. Ella
también tiene su pudor. Refiere la violación, no la sufre. Por eso es eternamente pura. Y, solloza á la vista.
de aquellos histriones iosur1ectoe.
El Paládium roto, ¿qué será de la Victoria?
Cuando en una democracia se ba corrompido el Poder
se puede aún salvar la Libertad. Cuando se ha corrom:
pido el Parlamento se puede aún salvar la Ley. Cuando
ee han corrompido los Jueces, ee puede aún salvar la
Justicia. Mas, cuando se ha corrompido la Prensa, ¿oó,
mo salvará un Pueblo?
Corruptio optimi pesimi.
Prostituida la Vestal, ¿qué vale el culto?
¡Máe, no! Las sacerdotisas verdaderas no sufren Ja
mancilla. El tumulto ocupa el templo, profana el atrium,
rompe loa vaeoa sagrados, lleva sus manos al altar. Las
vírgenes ~eladoras como parvada mística, envueltas t,n
sus velos rntocados, escapan á. la caricia del sicario.
Llevan consigo el fuego sagrado .
El culto cesa, no muere.
FALSIFICACION.

Hay de crietal de roca
brillantes, que cual sol, relampaguean
¡Cuantos hombres que brillan en el mundo
Son cristal de Bohemia!

.

~

--~

-

- -

1

::..'cí'
Corazón de sacerdote. POR H.

s. DE FORGE.

ILUISTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 10.
- ¿Y no me iré de aquí? preguntó tímidamente Ra-

Grupo de niños tomado por nuestro fotógrafo.

""Vaisson.
-¡Pardiez! ¿I rte t ú de aquí? ...... ... Se necesitaría para
eso que el castillo tu viese el tec ho muy bajo ...... .. Al
contrario, en lugar de eer uno sereie dos ¿y quién ea·
be? ........ . Acaso tres el aií o próximo ... ...... Entendido,
.¿no es verdad?...... ... Es mi voluntad y la voluutad de
...aquella que es ahora soberana aquí.
-O J aeeguro, eeñ rJr Ravaieson, aiiadió Lucila, que

aguellaqueos destinamos es un corazón de oro. Yo la co•
nozco y la amo desde hace quince afioe. Es cáei para mí lo
que voe sois para el se:fior de Sennevaux: la afección y la
solicitud enca rnadas. Sería yo tan feliz si la viese dicho·
ea y la conservase sin embargo á. mi lado!
- Señorita ...... ... desde el mpmeoto en que mi capitá n
y vos lo mandaia ... ... ... yo debo obedecer, ¿no es cierto?
Pero ¿podrla yo conocerla?
- E~ muy justo ..... .. .. Ya la conoces un poco ... ... Hela

ahí, que llega! Idos á pasear por el parque hasta la hora
del almuerzo .... .. ... Así os conocereis bien ......... Seilori•
ta Lariviere, Ravaieson tiene necesidad de hablaros. ...... .
os dejamos.
Loa pájaros del cielo fueron sólo testigos de la entretrevista del ayudante y de la aya. ~adie supo nada ja•
más. Rogei noió solamente, cuando volvió la pareja,
llamada al almuerzo por la campana, que la sefiorita Lariviere tenia una mejilla más roja que la otra y un buOlei

�DOMINGO 3 do OCTUBRE do 1897

Et- MUNDO

-~•4~4k=========================a:E;;,L~M;;;U;;N;;D;;;;O~==============º=º=M=l~N~G_0...:3'-----"'d• 0crUBRE do • • 9 ~

ligeramenta deshecha....... .. ¡Ah! loe coraceros no pier·
den BU tiempo en habladuríaeimltileel
-Mi capitán, todo está arreglado1 dijo el administrE.•
dor al llegar.
-Muy bien.
Al ponerse á la mees, R -gar levantó su vaso:

-Sef'loree y sefloras, el amor es contagioso, dijo. Tengo el honor de daros parte del matrimonio del eeBor Ra..
vaiseon, regidor del Jouy, y de la eeñ)rita Nuemi Larjviere ......... ¡.A. la salud de loe novios!
La eefiorita Lariviere bajó púdicamente los ojos y enrojeció esta vez de lae dos mejillas.

XIII

•

-Yo desearía ..... ... yo desearía hablar inmediatamente al señ.or abate Charlier ......... inmediatamente,
dijo con voz sofocada y enj11g1fodoee la Í"ente el abate
Chavasaieux al primer doméstico que encontró en el ves·
tíbulo de Jouy.
Pablo, adverddo, llegó inmediatamente. El vicario,
tomándolo por la mano, ~o arrastró, ein hablarle, hacia
un banco del jardín, y ahí, todo fatigado 1 le dijo con ea•
trecortada voz:
-S?ñor abate, mi querido colega ......... yo vengo ...... .
la caridad.siempre, anteaque todo, ya loeabeia, San Pa•
blo lo ha dicho.-........ la caridad .... .... . He aquí por qué
vengo .. ... .... vos podeia hacer un grao bien á una alma
que va bien pronto á abandonar este mundo ......... Os
conozco ......... est·oy bien cierto ..... .... Vos siempre habeis eido bueno ..... .... Ahora aoie sacerdote ........ . un dig·
no sacerdote! Yo oa suplico ... .. ... .
En nombre de la caridad, no me lo rehuseia!
-Señor Vicario, respondió P.1.blo, estoy presto, de an•
tema no, á hacer todo lo que des.eeis....... . Pero oe supiico
que os expliqueie, no sé de qué se trata.
-Ea cierto ...... ... Dios mfo ...... Estoy tan turbado .... . .
He venido muy april;!B, muy aprisa, porque el tiempo
urge ......... Tdmo tanto que sea ya tarde ......... Vamos,
voy á decíroslo todo. Mi cabeza envejec.:' un poco. No
querría olvidar nada. T~neia que la sefi.ora Deecordee ......
ya aabeia, ea la pariema ....... .. la prima de vuestro pa•
d.re. ¡Dios mio! No hay que ser demasiado severo.
Yo bien aé ...... ... ella ha tenido sus errores, grandes
errores con respecto á vuestro 'buen padre y á vuea,ra
digna madre ......... U na santa la aeH.ora vuestra madre!
Si, es ciel'to, y con respecto á vos también ha sido cul•
pable, muy culpable, lo reconozco ......... Pero en fin, la
caridad! Dios es misericordioso ....... .. Noeotroa rogare •
moa por ella ...... Y voe también, no ea verdad? Vos roga10ie por ella ......... olvidaréis el mal que oa ha hecho y
ha querido hacer á loe vuestros y á vos mismo? .. ....Decidmt, nada más sí y yo iré á decíreelo.
-Sí, cien veces y con todo mi corazón, interrumpió
Pablo que volvió á ver bruecamente todoa loe tristes
día1:i del pasado, pero que ignoraba los detalles del odio•
ao papel que había repreeentado la seliora Deecordee.
-Gracias! gracias! mi querido colega ......... Y@ estaba bien seguro ..... .... pero, ved, ea preciso que Jlene to•
da mi mieión .. .... ... La pobre mujer me ha hecho venir ..•
No noa veíamos ya desde que ......... desde que había yo
rehueado ayudarla en lo que ella quería ha.!er contra
vos. He ido inmediatamente ya comprendeia ........ . la caridad! Be tenido la dicha de reconciliarla con el buen
Dios y entonces ella me ha dicho ......... eon sus palabras:
uOe suplico id á pedir su pe"rdón y el de au madre ........ .
Recordadle todo el mal que le be hecho)) Os repito eus
mismas expresiones por que ella me lo ha recomendado
mucho ......... «Quiero que me perdone sabiéndolo todo.
Yo be calumniado á su madre ........ . su madre tan honrada ........ . yo he difundido malos rumoree relativos á
ella, por donde quiera ... .... .. Y fué entóncee cuando su
padre ...... SJy yo quien le ha impulsado, extraviado y sido
Ja autora de todo. Y adem1í.s eetoa últimos tiempoaea ella la que sigue habl ando-He querido de nuevo ha~
cerle el mal á el que es virtuoso, lo sé, y he easayado
deehonarlo, á él que ea sacerdote, acusándolo de cosas
abominables........ .. Yá esa eefiorita ......... uua señorita!
E3to ea eepantoeo ......... Ahl yo he sido muy culpable ..... .
pero conjúrele á que me perdone él que ea bueno ........ .
No moriré tranquila y Dios no me perdonará si no me
perdona Pablo.))
·
Pablo ee había extremecido ante toda.a estas infamia!!
reveladas. El abate Chavaseieux prosiguió:

-Ella se arrepiente, se -arrepiente einCE"ramente, mi
que,ido amigo ......... contrición perfecta ......... Et Sefior
ea bueno!. .. .... .
Así pues, como ella lo deFea le perdonareis, no ea eato1 por ves, por vueat,ra madre y vuestro padre ....... . .
puedo volverá decírselo?..... . ..
Vamos, dijo Pablo levantándose.
-Pero á donde queréis ír?
-A casa de la se.flora Daecordes con voa, para llevarle
ese perdón que pide y que le doy con toda mi alma e~
nombre de mis padrea y e.a. el mio.
-¡Ob! ¡vamos! ¡vamos pronto! Dios ee bueno Y vos
también mi querido colEga.
-Esperad ......... podríamos ganar tiempo ......... dijo
Pablo aproxirnándoseá la eeilora de Sennevaux á la cual
acabab3 de percibir.
Dijo rápidamente algunas palabras á la condesa 1 que
inroediat,amente llamó:
-Augusto, la victoria inmediatamente, sin perder un
minuto!
Cuando llegó el coche, algunos minutos después, la se•
flora de dennevaux reapareció, li@ta•aeimiemo para partir.
-Sefiora condesa ......... ¡Ah! D.oe mfo, balbuceó tl vi•
cario ....... .. No oe había visto, estoy tu-rba.do ..... .. ..
-.No perdamos tiemp0 ......... ~srtamoal dijo la eefiora
de Sennevaux subiendo al coche.
¿Cómo ......... sefiora condesa ......... vos venís tamb-éo.?
-Sí. ........ yo no tengo que perdonar, sto.o que h:teer
me perdonar por e@a pobre mujer á quien un día causé
una grnn humillación ......... un cruel dolor.
-¡Oh!.. .... .. Dios mío, exclamó el vicario: . .. ... loa ver •
daderoe santos ......... los verdaderos santos son como
vos ......... !
La Et:ñora Descordes estaba aún en su conocimiento y
eu rostro expreEÓ un Eentimiento de angustia, cuando
vió entrará su cámara á la eeilou de Sennevaux: y á Pa·
blo. Su espiritu fatigado por la fiebre creyó ver apare·
cer el caat.· g) y la venganza. Pero el terror h izo sitio á la
alegría cuando oyó J. Pablo decirle con una voz dulce y
lenta:
-Prima, vengo de parte de mi padre, de mi madre y
mía, para decirte Cl mo toma moa parte en tus eufrimien •
toe y desea.moa de todo corazón verlos term10aree pron •
to y feEzmeDle. No tenemos para 1i máe que senti•
mientas-de afección sincera y espero que bien prouio mi
madre podrá venir personalmente ... ... .. .
-Pablo mío, esto se acaba, dijo la moribunda, y con frasee entrecortadas empezó á. formular eu1:1 arrepentimien•
toa, llena de asombro cuando la señora de Sen.aevaux: la
interrumpió pidiéndole perión cuando ella ae cQnsideraba I ulpable.
-¡Dios mío! ¡Dios mío! exclamó ...... ... Ella me pide
perdón á mí que el otro día quise ....... ..
Y Marta ......... y Juan ......... y Pablo me perdonan!
¡Ahi mirad, Angélica, Dorotea. Jamás hemos comprendido nosotras la caridad ......... Esa ea ......... la car1dad
verdadtra!
Tales fueron sus últimas palabras.
Cuando Pablo y la señora de Seoevaux tornaban al
castillo, encontráronee con Adalberto que pasaba oon aepec~o !!obrado inquieto.
Adalberto se apresuró á preguntac:
-Venís de c'3sa de la aefiora Deecordee? ¿Cómo va?
-Acaba de exhalar el último suspiro, respondió Pablo. ¡Pobre mujer! ¡qué Dios tenga piedad de ella.
-¿Conocíais acaso á Ju seilqra Dascordesl St,ñor, Deruel? preguntó la eeftora de Senevaux admirada.

XIV
El mantel muy blanco, estaba extendido por tierra en
un p~raje arenoso desprovisto de hojarasca, cerca de la
linde del bosque. El maUre d 1 hotel acababa de alinear
loe cubiertos, loe vaso-::, las carnes fríae, las botellas, que
Herald y cinco pequeños Balamy de diversas edades,
iban, con una precipitación alegre y agitada buscando
en loe cofres del break, que se había quedado en el ca·
mino. Las dos madree, las dos noviaH y la pequefiita ee.fi.ora Belamy, siempre fresca, sonrosada y riente, hacían
con eua pañuelos desplegados, signos de bienvenida á
loe cazadores que se acercaban.
Roger y R1vaison, sin duda máeansiosoe que loe otros,
formaban la vanguardia¡ después venía todo un grupo :
El eeflor Jouvenot, triunfante porque ese día había ti•

rado como un angel, decía él á Pablo que ma.-ohaba adelante de loe Nr mrod11¡ el collla 1dame B fa.111y, cuyos
ojoa acariciaban de lejos á su ruujt,r y á sub b j E:; Leche3•
ne Jigerameute ruoltato con su Vt:!ibhio uu.. vu¡ vero encantado de eer admitido en 1a 1..timidad de1 ca1:1Lillo, y,
por último, Adalberto, pree,cupal.iu y caut.t"luliu.
¿Qué iba á hacer por fi,li? ¿H, ,mp~r tll Ll at111111,nio? Ya
veía bien que t:n eso no deb1a ui veuear. ¿P, 1 q ,é, puee,.
se quedaba en JtJuy, dondt:1 estaba fu1:-ra lle ~u centre,?·
.Ahí no ee hablaba máe que de arot,r, de amistad, de
bondad, de todas esaa coeae·que él ig1,oraba y despre·
ciaba. Se era con PI políticc1, ein dut1a 1 ptHO absoluta•
mente trivial. Se le había iuvitado como dt&gt; grao. utilidad para acompañar al señor Juuveuot a la Chza ó para
llevar laa uotas y ex E, licacio1,tis dt:1 ~u lJI 111i, ii )1 . Leobe,me, e11cargado de redactar el contra tu. ¿b..r, t-Btl un pa·
pel digno de su Yalol? Nadit:1 se t cu pal.in •n· t-, Rcger
parecia no percibir su prt1eellCH\. La a1:-ñ r.~ th s~nl.Le•
vaux le miraba con un aire exlirañu desu• l"I •.11u en que
se le hll.bía escapado que conocía H. la stdiur~ D •Cúrdea.
No había nadie, . ni Ravaisson, que tn ei i uu no era
mts que un doméstico, que no lt:1 faltase a1 ••·1:~1 ~o. ¿~o
hAbía teddo este últiruo la audacia de pncgu1Jt.. 1 a s:era..
la cinta de la legión de honor la que llevabh 1::u 1::1 uJal y eabien&lt;lo que era. la de Cambodge, regalo de u. uwi¡;o dtl
miniaLcrio; le había aconsejado que la US&lt;\i:,tl H r .• e, pues
no debía j ugarae con estas cosa6?
No, verdaderamente todo aquel mundo 1u..1t-1a 1:1n mun•
do, y tenia deseos de irse, de dejarlos á. tOd•-t:1 .,1&lt;lutados
ahí, de deJarlos enredarsa ó desenredarse cu·"" 1tg vlu•
guieee, sin él, súlo que para alejarse era prt:cii,u ,eUt 1· Ja.
energía de tomar un ¡)artido, y A.dalhertv, tt'Cu1daba,
por su carácter, á aquel poltrón de la COllltaua, que
cantaba :
Aun cuando no fuese más gHe pnm huir quki,:;ra tener el

LA MODA
TRAJES DE CAZA Y B,CICLETA.

Hoy ofrecemos á nuestras lectoras trajea de caza y bi~
cicleta. Estoa ejercicios prestan encanto y robuetée á la
juventu~, con tal motivo han tenido gran acepta:ción.
l. TraJe de cheviot gria. Enagua un tant·o corta 1 con
adorno de trencilla negra en las costuras delanterae.
Chaqueta estiJo sastre, con el mismo adorno . Camisa de
li.ºº roja, con las vueltas del cuello blancas. Corbata y
cmturón negro. Sombrero de paja con adornos de liatón
escocés.
2 . Este ea un tr~je de franela verde, adornado en el
borde de la falda con una franja de terciopelo más oacu•
ro. Cuerpo.blusa, ajustado con unae bandas que caen
del canesú: éste y el cinturón son del mismo terciopelo·
bandas iguales tiene la espalda. Carteras de terciopelo'
botones de concha quemada. Sombrero fieltro con liatón'.
3. Traje de pafio café. La enagua está plegada á gran •
des tablas. Chaqueta cerrada y adobleeada desde loe
hombros hasta eu borde. Cuello vuelto y bordado. Sombrero fieltro. Polaina blanca.
4 . Vestido de casimir inglés muy fino. Saco corto con
grandes botones oscuros. Corbata eacoceaa. Sombrero
fieltro adornado.
Mantel p ara té y servilletas anexas.

Nuestro grabado representa el bordado al tamaH.o na ·
tura!. Sobre la blanca tela se Oordan el borrego y las flo•
rea qu~ ee hallan á su derredor. Este es también trabajo
m uy hgero. El borrego se ejecuta á punto de cordón con

seda café claro, loe tallos y ~o"jaa de ver le pálido, y las
vi oietas con seda violeta Je¡preB tonos, sigtliendo las in·
dicacionea del dibujo. Tanto loa flores como la5 hojas se
hacen al pasador.
·\.- . ,
Uno de nuestros dibujos ~l'eeenta el manOOl y eervi•
lleta como deben quedar.
f,-~

---

Traje para nifi,a:de 6 á 7 años.
~

Es·t e precioso trajecito de cuadrilé roea, lleva el talle
formado á puras jaretas con lodo el ancho del \"est.ido y
montado sobre uo eanezú de encaje. Encima tiene uoa
chaquetita de vueltas plegadas, que ca An graciosamente
sobre las mangas, orlad8át'odas con encaje. Las mangas se
ejecutan como el talle y ae-teJminan como un liE!tón anu•
dado. Un ohou de lietói:i rosa, completa el adorno.
Cotrieéi_to para alhaj a s.

Esta cajita puede có10carse en la mesa de noche, para
depositar las alhajas ·q ue ee hao llevado en el dia, y vol•
verlas á tomar al día siguiente ó bien para guardar sola•
mente el relo"j.
Suscitase u,ria duda·entre Luia XIV y un caballero que
jugaban alpiq.uet,..en..preeancia de varios cortesauos que
permanecían calhidoB, cuando acertó á entrar en el salón el conde de Graínmont; al verle le dijo el rE'y:
-F111Iad 1 eonde, sobre una jugada en que no estamos
conformes este caballero y yo.
- Sefior, vos estaie Equivocado.
-Pero si aún no sabeia de qué se trata.
t,.~o importa¡ si vos tuvierais razón todos estos caba•
lleroe"'!e. habrían apreamado á deciroelo.

vafor 1mjic-ienle.

Y ademi;.a, ahí estaba el abate, el '.'\bate á quién eerfa
duro dejar triunfar sin vengarse de él, de una manera
cualquiera, sin plantarle cuaudo menos, comu una flecha de Pdrtho el relato de laa aventuras de t.U madre,
eiu haber cuando menos eneayado provocar eu desttedir
da. Podia llegar una 0caeión c11alquiera, un accidente
fortuito. Valía roáa esperar aún y soportará. pesar de
todo aquella fastidiosa temporada camptstre en que todo le disgustaba: las gentes, las cosas y ]os sentimitntoe.
El señor Jouvenot, terminada la aleg:e comida acaba•
ba de dar la señal de partida. Todos ee separaron, con
grnn dü;gusto de loa novios que se dijeron adiós co!Ilo
para una larga ausencia. Loa cazadores tornaron por la
carretera y las damas, loa niños y el abate se met.: eran
en el bosque para volver al caet;illo Q.ando un largo rodeo.
Nada era tan encantador como aquellos senderos bajo
las hojas en el hermoso tiempo de otofio. Loe matices
amarillentos de algunas hojas, formaban hermoso_contraEte con el verde lozano aún de otras. Bajo la alta b(veda de las grandes encinas, el musgo, manchado á trechos por hojas doradas, formaba un grueso tapfz en que
ae hu~dían loe pies. Todos caminaban ailencioeoe 1 caei
recojid('B 1 en medio de la calma imponente de lc.s grandes boequea, apenas turbada por el piar de una ave a1mstada1 ó por la precipitada carrera de una liebre eorpren•
dida.
Así llegaron por. una pendiente insensible á un pequeño valle perdido en medio de rocae, por las que corría el hilo delgado de un arroyuelo. En un aitio encontráronse algunas piedras enlamadas, que ofrecían un paso por el cual se aventuraron algunas de lae damas, no
sin un poco de míedo. La señora de Sennevaux dió valientemente el ejemplo. El abat8 en una de lae riberas y
Herald en la otra, prestaban á las paseantes el apoyo de
ene brazoe. La eefiora Jouvenot y la ee.ñora Belamy, pa•
saron felizmente. La señorita Lariviere hizo amplio u~o
del apoyo que ee 1e ofrecía y pasó dando algunos gritos.
En cuanto á. Lucila, picada en eu amor propio, quiso
pasar sin ayuda, pueo el pie en falso sobre una piedra,
resbaló sobre el muego búmeilo y se torció el pié. Pndo
levamarae y abordar la orilla ayudada por todos loe brazos; pero u»a vez ahf le- fué imposible dar un paso y ee
dejó caer desfallecida.

(

C?'onsejos h;9iénicos sobre el corse
Au?lque es mucho lo que se ha escrito eohre
el coreé, no creemos impertinente traducir lo
que sobre esta prenda del tocado femenino dice con fecha muy reciente un importante pe·
riódico de París.
1&lt;De todos los inconvenieritee y perjuicioei, y
podríamos decir qu~ bae!JI crímenes, que ee atribuyen al CorEé, debemo8 culpar so~amente á
sus propie1,ariae, que, abueando de su empleo,
ee lo ponen de.3de que sé levantan y se lo aprietan con exceso, sin reflexionar que por achicar
eu talle u.nos cuantos centfruetros, disminuyen
el volúmen del higado, oprimen los pulmones
y el estómsgo, y"-poco á poco at,rofian estos ór•
ganas, y ei bien consiguen una cintura invero.
eimi lmente eE!trecha, en cambio llegan á congeetionarae, preeentanJl() su rostro y sus manos ese color rojo subido, tan opuesto á la yer·
dadera finura del cut.is.
nSe puede y se debe usar el coreé ea todas
épocas, pero con las• condicbnes de que eE'a
bien hecho y se lleve Poco Oprimido y cerrado
por igual. Por lo de mas, todos loe escuHorea y
pintores, verdaderos jueces en lo relativo á la
belleza, declaran que el talle exageradamente
estrecho ea una anomalía, y para que resulte
verdaderamente esbelto y elegante, ha de eer
natural; oprimido forzosamente, no es otra co_
ea que una deformación que altera las líneas
y que no resulta más bella que 18 de loe pies de
las chinas, obtenida por análogos procedimien•
toe.

Continuará..

Traje de caza y bicicleta.

�DOIIINGO 3 de Octu_br• de 1&amp;97

EL MUNDO

»El coreé debe eer ligero y flexible, y
conviene quitárselo por algunas horae
durante el día, para dejar libre la reepi ·
ración, la circulación de la earigre y la
digestión. Es una gran locura, en la que
ocurren muchas eei\oraa, la de apretiir·
Eelo cuando se viften para irá comer fue·
a de au casa, debiendo, por el contrario,
dlojáraelo, pues casualmente en los con•
,·itee ee suelen cometer algunos ligeros
1 xceeoe, ó por Jo menee, ealir del régi•
men acostumbrado.
uLae que, malamente aconEejadae, per•
fi1:tnn en ese sistema, más promo 6 más
tarde tocarán su funestf\s consecuencia.

,. ,~:•

.

'
~
-~~

,m

.-~)~m111wa
,,.,..',
'

dre de auE1 hijos¡ que pretende
retener en !,U casa al jefe de la
familia; y que pide á loa canse·
joe del buen sentido, loe medios
de conservar para él solo, loe
encantos qi.:e le fueron concdi•
dos. Eat.a ea la que comprende
la sana coquetería¡ yo diría: l&amp;.
eanta coquetería, esta es la que
Dios miemo ha infiltrado al decir en eu oído: Hermosa te ha·
go: Hermoea te bago,permane·
ce bella para que seas la delicia
de los ojos y del corazón, _de
aquél que será el apoyo de tu
adorable debilidad, y con el cual
tú debes continuar esa larga cadena de loa antecesoreea. Tú tie•
nea la misión de agradar y encantar¡ tú eres el ideal en la ru•
da vida del boro bre: no caigas
del pedestal en donde yo te be
puesto.
La mujer que sabe estas cosas, que ha eecuchado la voz interior, hace de su gabine
te de tocador un saotuSrio donde nadie, ni el mismo eapoeo amado, eobre todo, el esposo amado, debe franquear los umbrales, cuando ella se ocupa en las prácticas
del culto de au hermosura, (prácticas duna algunas ve

TOMO.U

IIIIIXICO, OCTUBRE: I0 DE: I897.

•

NUMERO 15.

ce,.)

No por que tenga sPcretos fpoa que ocultar; ni porque
tema que descubiertos sus artificios Re le pierda el rea·
peto¡ muévela en esta severa ley de abstención; primero,
un eentimiento de exquisita decencia¡ y luego un ine•
tinto de coquetería bien ente.adido.

} t

Receta• útiles.

El dolor ciático (6 eea el de caderas prodocido por el
hueso cía) se cura casi instantáneamente colocá.ndoee el
paciente en el suelo, las piernas juntas y extendidas á
lo largo y la espalda apoyada en la pared; ea decir, formando un ángulo.
Cierto cortesano solicitaba del Cardenal de Richelien
le concediese la Orden del Esp!ritu &amp;mto; pero como dicho cortesano no había preetado ningúu servicio, ni ba•
jo el reinado de Enrique IV ni en el de Luis XIV el C.1,rdenal le dijo, tomando la cosa á brorr.a:
-~lucho me extrafia que no habiendo servido ni "al
Padre ni al Hijo, ahora penaeis en el Espíritu Santo.

t,.,,,f

r,¡¡p),

l\f antel para té y servilletas anexas.

EL GABINETE DE TOCADOR
POR

LA BARONESA STAFFE
[Traducido para EL )ft'NDO]

1897

J;;L SANTUARIO DE: LA MUJER

Hay eiempre una ó varias piezas en una casa, en don•
de la mujer imprime cierto sello en que se le asemeja
mo;al y físicamente.
Eilte es el salón'íntimo, donde ella vive de la vida in·
telectual y artiatica, donde goza de la v1da social en su
más alt.a expresión: afecciones distinguidas de amistad
y aimpada.
Es en su recámara donde se concentran loa recuerdos
de la felicidad familiar, ternuras maternales y conaide•
nckmea coayugalea. En fin: ea el 11Saneta Santorumu el

Cofrecito para alhaja s.

gobinete de tocador, en donde no se admiten profanos, de
donde se aleja ,t loa más q·1eridoa, donde las gentes su·
perficiales las suponen complaciéndose en admirar sus
perfecciones como una deidad del cielo indu. A donde
otros la juzgan entr( g.1da A prácticas y sortilfgioa para
perpetuar, de una manera sorprendente, su juventud y
hermosura; y en donde medita ciertamente el medio d!3
cautivar y retener el corazón de un hombre, cultivando
sus dones físicos.
Ella se arma allí para loa combates de vanidad, y lucha por la felicidad dffendiendo su hermosura contra loa
ataques del tiempo y las fatigas de la vida. Este ea el lugar donde se guarda todo.
Puede muy bien ser lujosa, y sin embargo tan casto
como el pensamiento de una niiia ó mudo testigo de una
coquetería infernal.
Es allí en donde la mujer ea verdaderamente mujer,
según su naturaleza aman1ie 6 dominadora; pero ea allí
donde toda.e demuestran cómo comprenden la importancia dada áloe cuídadoa que todo cuerpo humano recia•
ma¡ allí es donde ee ve que en fuerza de la voluntad llega la mujer á desvanecer ciertos defectos que le, son innatos y que p~CJcura atenuarlos al menos.
No hablaré de mujeres que sólo se cuidan de ser adu•
ladss por todos, que sueñan por hacer arrastrar su carro
por la muhitud de hombrea sin valor á q uienee una mirada provocativa subyuga; de las que atraidas por el deseo pervertido de agradar toman en empréstito todas sus
fuerzas á loa eecretoe de los empíricos; y caminan así eeguraroente como empujadas hacia una vejez, vejez pre•
matura y una cierta fea!dad.
No entraré en ese. santuario en donde reina un falso
ídolo y ]a atrevida mentira.
No me ocuparé sino de la mujer deseosa de coneervar
el amor de aquel que ha elegido por compaiiero de su
vida terrestre; de la mujer que justamente pretente aparecer seductora ante loa ojos del esposo amado, del pa·

•

Slmo. $r. Dr. D. Gfilemon Gfierro t' Terán,
Nu•vo Obispo

Traje para niña de

s a 6 años,

ae 'I'amaulipas,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amores precoces</name>
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        <name>Atentado contra el Presidente</name>
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                    <text>DOIIINGO 3 de Octu_br• de 1&amp;97

EL MUNDO

»El coreé debe eer ligero y flexible, y
conviene quitárselo por algunas horae
durante el día, para dejar libre la reepi ·
ración, la circulación de la earigre y la
digestión. Es una gran locura, en la que
ocurren muchas eei\oraa, la de apretiir·
Eelo cuando se viften para irá comer fue·
a de au casa, debiendo, por el contrario,
dlojáraelo, pues casualmente en los con•
,·itee ee suelen cometer algunos ligeros
1 xceeoe, ó por Jo menee, ealir del régi•
men acostumbrado.
uLae que, malamente aconEejadae, per•
fi1:tnn en ese sistema, más promo 6 más
tarde tocarán su funestf\s consecuencia.

,. ,~:•

.

'
~
-~~

,m

.-~)~m111wa
,,.,..',
'

dre de auE1 hijos¡ que pretende
retener en !,U casa al jefe de la
familia; y que pide á loa canse·
joe del buen sentido, loe medios
de conservar para él solo, loe
encantos qi.:e le fueron concdi•
dos. Eat.a ea la que comprende
la sana coquetería¡ yo diría: l&amp;.
eanta coquetería, esta es la que
Dios miemo ha infiltrado al decir en eu oído: Hermosa te ha·
go: Hermoea te bago,permane·
ce bella para que seas la delicia
de los ojos y del corazón, _de
aquél que será el apoyo de tu
adorable debilidad, y con el cual
tú debes continuar esa larga cadena de loa antecesoreea. Tú tie•
nea la misión de agradar y encantar¡ tú eres el ideal en la ru•
da vida del boro bre: no caigas
del pedestal en donde yo te be
puesto.
La mujer que sabe estas cosas, que ha eecuchado la voz interior, hace de su gabine
te de tocador un saotuSrio donde nadie, ni el mismo eapoeo amado, eobre todo, el esposo amado, debe franquear los umbrales, cuando ella se ocupa en las prácticas
del culto de au hermosura, (prácticas duna algunas ve

TOMO.U

IIIIIXICO, OCTUBRE: I0 DE: I897.

•

NUMERO 15.

ce,.)

No por que tenga sPcretos fpoa que ocultar; ni porque
tema que descubiertos sus artificios Re le pierda el rea·
peto¡ muévela en esta severa ley de abstención; primero,
un eentimiento de exquisita decencia¡ y luego un ine•
tinto de coquetería bien ente.adido.

} t

Receta• útiles.

El dolor ciático (6 eea el de caderas prodocido por el
hueso cía) se cura casi instantáneamente colocá.ndoee el
paciente en el suelo, las piernas juntas y extendidas á
lo largo y la espalda apoyada en la pared; ea decir, formando un ángulo.
Cierto cortesano solicitaba del Cardenal de Richelien
le concediese la Orden del Esp!ritu &amp;mto; pero como dicho cortesano no había preetado ningúu servicio, ni ba•
jo el reinado de Enrique IV ni en el de Luis XIV el C.1,rdenal le dijo, tomando la cosa á brorr.a:
-~lucho me extrafia que no habiendo servido ni "al
Padre ni al Hijo, ahora penaeis en el Espíritu Santo.

t,.,,,f

r,¡¡p),

l\f antel para té y servilletas anexas.

EL GABINETE DE TOCADOR
POR

LA BARONESA STAFFE
[Traducido para EL )ft'NDO]

1897

J;;L SANTUARIO DE: LA MUJER

Hay eiempre una ó varias piezas en una casa, en don•
de la mujer imprime cierto sello en que se le asemeja
mo;al y físicamente.
Eilte es el salón'íntimo, donde ella vive de la vida in·
telectual y artiatica, donde goza de la v1da social en su
más alt.a expresión: afecciones distinguidas de amistad
y aimpada.
Es en su recámara donde se concentran loa recuerdos
de la felicidad familiar, ternuras maternales y conaide•
nckmea coayugalea. En fin: ea el 11Saneta Santorumu el

Cofrecito para alhaja s.

gobinete de tocador, en donde no se admiten profanos, de
donde se aleja ,t loa más q·1eridoa, donde las gentes su·
perficiales las suponen complaciéndose en admirar sus
perfecciones como una deidad del cielo indu. A donde
otros la juzgan entr( g.1da A prácticas y sortilfgioa para
perpetuar, de una manera sorprendente, su juventud y
hermosura; y en donde medita ciertamente el medio d!3
cautivar y retener el corazón de un hombre, cultivando
sus dones físicos.
Ella se arma allí para loa combates de vanidad, y lucha por la felicidad dffendiendo su hermosura contra loa
ataques del tiempo y las fatigas de la vida. Este ea el lugar donde se guarda todo.
Puede muy bien ser lujosa, y sin embargo tan casto
como el pensamiento de una niiia ó mudo testigo de una
coquetería infernal.
Es allí en donde la mujer ea verdaderamente mujer,
según su naturaleza aman1ie 6 dominadora; pero ea allí
donde toda.e demuestran cómo comprenden la importancia dada áloe cuídadoa que todo cuerpo humano recia•
ma¡ allí es donde ee ve que en fuerza de la voluntad llega la mujer á desvanecer ciertos defectos que le, son innatos y que p~CJcura atenuarlos al menos.
No hablaré de mujeres que sólo se cuidan de ser adu•
ladss por todos, que sueñan por hacer arrastrar su carro
por la muhitud de hombrea sin valor á q uienee una mirada provocativa subyuga; de las que atraidas por el deseo pervertido de agradar toman en empréstito todas sus
fuerzas á loa eecretoe de los empíricos; y caminan así eeguraroente como empujadas hacia una vejez, vejez pre•
matura y una cierta fea!dad.
No entraré en ese. santuario en donde reina un falso
ídolo y ]a atrevida mentira.
No me ocuparé sino de la mujer deseosa de coneervar
el amor de aquel que ha elegido por compaiiero de su
vida terrestre; de la mujer que justamente pretente aparecer seductora ante loa ojos del esposo amado, del pa·

•

Slmo. $r. Dr. D. Gfilemon Gfierro t' Terán,
Nu•vo Obispo

Traje para niña de

s a 6 años,

ae 'I'amaulipas,

�EL MUNDO

"EL llllJNDO.''
S•m ■ narlo lluetr■ do.

tü.iono 434.-Calle de Tiburcio nó.m. 20.-Apartado 17 b.
Jllllt:O

Toda la correspondencia que ee relacione oon la Re-

bcclón, debe eer dirigida al
Director, Lic. Rafael Reye• 8pindola..
8ecre'8.rio de Redacción,
.&amp;mado Ner-vo.

Toda la correspondencia Que ae relacione con la edición

olebe aer dirigida al
,
Gerente, Lle. Fauato nosue1.
La ■ubecripción '- EL MUNDO vale 11.25 centavoe al
mee, y ae cobra por trimestres adelantados.
Nóme!'Ol!I 1t1elioe, 60 centaVOB;
Todo paso debe ••r prcclaamcntc adelantado.
BmllffBADO 00110 ABTÍCULO D• BBGUNDA Cl.AISK,

tllotas tbitorialts.
¡,me bónbt uirne d crimrn?
Lu nuevaa informaciones eobre crimioologfa.demuPB•
tran que el delincuen~ no ee un producto de determinada eacnela filoaótica, no lo forma una idea, no t-mana
de un hecho único, eioo que 100 varios loa a,.~cedt-n,ea
qne coocurreo, su aparición¡ caracterea de ordeu aniro•
pológico, económico, etc., in\ervien.-n Pn el proceeo de
1-al snene, ·que no sería correc\o a,ribuir á una aola ~BU•
11 la producc.ón de-es~ morboso Pft"clio.
Decimos es\o porque un periód e&gt; :one-ervador sclba
de lanzar uoa vieja acuaación comra el par1.ido liberal:
la de haber conlribnido tl crimenea eemtjanles al que
PU la madrugada del 17 de St"p~iewbre ae come\ió eu Ja
Inai:ecci~n _General de Poli~fa. Ene ca,go demut&gt;eha p:&gt;•
co conoc1m1eo,o del grt.ve problema de la delincuen1;18
objeto en la aolualidad de tan notab·ea ,rsbsjoe.
'
Si no,o,roa ~op,áramos el miemo falso procedimienM&gt;
de prueba, podríamos preten~ar á nuest.ro colega becboa encaminados á demostraar precissmente lo ·con,rar10. Y entre eek&gt;e bechoe el de m.ayor relieve ea el que
1101 ofrece una nación en masa, 11.alia, eo donde el bt1D•
,imienlo religioeo ea muy·viv", y euá generalizad.o como
ningún olro '(:!aí11,. y que ••~ ~mb,ugo, ee distingue
por en elevado coe8c1en1t, de cnm1nalidt1d.
¿Poclemoe inferir lógicamente de aquí que la religión
sea la canta del fnerte promedio de delitol!I &amp;notados par
laea,adí11ica de J,atia. en rtllaoióu con la de ot.raa agru
paoionea hnmanae? Nó; jam'8 á ningún liberal mt1i.1ia•
uamenle"ine,rnido en laa foucínnee del razona~ieuw1 18
le ha oponido llegará tal conclusión
Ea precieo qee nues,ro colega se deeengafl.e: no ea ea
esas fu~olee &lt;1onde hay que 1r á buscar lae enveneua•
das aguaa que nolreo la corrien'8 criminal· és,a ,orna
1111componeiitea qofmicoa de loa d1vereos '8rrenoa que
at.ravieea: aquí d~ un minenl q11e ee,orba eu paao, 11.tlá.
de una capa de l1erra que la desvía, máa t-ardt, de las
ufcee de un arbol que ee alza en au cauCP. ¿Cu1U de IO·
doa enoa elemen,oe ea el que predomina? Nir guno de
ellne aislado pero M&gt;dos ellos unidos.
. Pa!8 q_ue el anarqniemo haya aparecido en Europa han
11do 1nd11pensablet: un magno dea1 quilibr10 e&lt;.onómico, provocarlo por el en@ancbe gradual de las nece@ida
des y las dificultades cada d1a má.s insuperables de 11en:
d_er~aa¡ !a preparación por medio de la propaganda eo•
c?ahelia de IJr&amp;vee errare ■ rel_at.,voa á la repar-icióo de la
n9ue1a social¡ el aument.o g1gan,f11CO de ICJB gravámenee
publico~ pa_ra eoPtener al terrible Moloc de la paz arma•
~•; laii1fae1ón de un~_ lilerillinra semi míe,ica, angU'l•
,~osa, malea~•• e~ eep1r1tus poco preparados por la cien•
cia, ~ olra d1vennd1d de elemen,011 cons,ilu1oivoa de ta
formidable huesW.
Acuear al liberaliemo del crimen coUÍeiidoconba Arroyo, por el hecho de qne ano de loe principales auliores
t"i que ya eal~ó con ehuicidio la cuenta qoe tenla pendie~
,e con la ecctedad,. pertenecía ,11,I parl.1do liberal, eqnivaldrfa á. qne ae arrClJara toda l11 responsabilidad de este
drama eo~re Isa docl.rina~ católica11 por el hechp de que
el comerc1anLe qne ~end1ó h1 1 cuchillos que ,irvíeron
i,ara perJ)"'tra~ tl dehl-0 1 es hombre que cuwple fielme •
te _con la Igleua Católica.
n
,Seamce anfic,ien~men1e impaeiblu nara no llevar al
terreno ~e la ciencia loe ul v1a.doe odios dtd proeelil.i •
mo po1t,1co.
a

"º

• no brbr aboptar rl talón oro.
JMrrico
La indiserecióa _de un economh•ta Puropeo noe ha dado á co~ocer una 1~1,neFao~ cana d~1 !ki'l.or S~cruario
de Hacienda, rtllalo1v~ á h, cnP1::,1ón iuonetaria.
De~de hace a 1gúu 11ewpo q 11e loe µa11oidarios t:lel me\al
•.~arillo se e1-foerzan t'n r....comendar áloe psieea qne
llenen la plata como baEe rit" m moneda, la conveniellcia
de addpt.ar ti talón ,,ro. Y sob1e t-1!\e ~ma ,e han etcri•
,o_vehtHnen1n 11,rculoe ,rníadoe de 111,nta poofía A •
J:I?Hmo, no ha fal,11odo diario q11t, baya aco1,1::t-jau~ al Úu~
0
b1erno ea,a reeoloo16n.
. El ~fio_r Limamour e:zpl:ca claramen1.e Ja verdadera
1mpoa1b1hdad de aceptar U.1 proyecto, muy hermoso en
el '8rre1:10 de la 1oecn111,. pero cercado de dificultades en ¡
m'8 aóhdo de la prác,ica.
e

De!de·tuego. la primera diflcul1.ad que ae preaenta, y
aenala el senor Minie"o, ea la Lit.ha dt, oro para eustilou1r
á la plaLa en circulación. Podría obje,arlk:l que eel.e m·
~nvenien'8 se subsana con la adquit:tciónde ia can,idad
mdi11peneable de me,al amarillo; 1,ttru aúa 1mponiéndo •
!18 el país este ucnticio, siempre 1endtiawos en pie unli
u.flexible ley econOmica en v1nnd de la cual l&lt;, mune1Jt,
mala arroja a k1 burmt dt fo cirr11lat"i611.
Y esw ,:e evtdtink¡ y ee eucueuuaa á la vieta de todo el
mundo. AnualC1JenLe te acuflaau en laa caaae de moneda
d.e la República al,unos lllillares di;, pesos en piezas de
oro. ¿Qué euctde cog teas piezas? ¿Las vemoa en cona•
ta:i,ti c1rcuh,c16n? Pur lo comrar10, til dutño dt, uua IDO·
neda ae oro p100ura rtitenerla ~n su pode1, jamá,s la em•
rlea eu el pa,o de sus gaew11 diarios, y 11610 ee di;,ehace de
tdla cuaudo ubiiene liu bueu pr1:1w1u sobre au valor no•
miual.
Sut1ptnder la acuñación de la'l monedas de plata en un
pa111 1 en doude, cuwo bttce ob~rvar con uiucna Juelicia
el Bt.ftor L1wtt.u,our. ee product1 t;li:,t,tl me~al como t,n nin·
gún o.ro put:blo dtl la t1~rra 1 seria una locura, que traeri11 graves perjuicios para una induel.ria que aun ,iene
prooab1haa11Jt,1:1 ae V1Gt1, en ,auto que d pr~c10 de ven,a
tea mayor que ti Cl)HO de producción, y e.ab1do es que
en MéxlCO 1:1e1 '-'bueno la plata á un cu1:1~0 wenor que et
de lll8 Otwás CtWllrCae pruduc\Oraf.
La poln1ca di, tt.b1:1,euc1ó11 adop.aJa ptr el Gobierno eB
la wá:s cuerda. ~lla1, nos l'erm1t.e l:\gUardit.r cou calma loa
sconLec1mi1::111o"Jsque &amp;e preseuteu tw edte cowphcadhiwo
problewt1, eu elqlle hay 1it11UOt1 iut.er~e~a cowproll!dtdos
l,'&amp;rt1 uo Ut-jar de prt1vt~r una prox1wa t1oluc1011.

µDlítica gtn.critl.
RESUMEN.-El nuevo gabinete español.-La tarea
del Sr. Sagasta y del partido Jlbr:raJ.-Cump/ica•
dos problt.Jmas. -La guerra colunial. -Carlistas y
republicanos.-Los dus ex/remos. -La acción y ,a
reacción. - Las finanzas españolas. -La soluci6n
· anht:Jada-f:.'I patriotismo y la habilidad que St:
espera a. - Con(;/uslón.

Como Jo habfamoa previsw, el par,ido liberal del que
es Jt1ft1 el !:ir. ISAgA1:1,a, d.t1cauo d.tt lut1 _pola,cv» t1t1p&amp;fl.uies,
acaDaa ae IMDttuu.,r au pod.tll, conHuuytlud.o un g•Dtnt,1,t,
homogéut.,0 y en el qutt .ti¡s:un.u los ptlnt..Dajee llia.d cont1·
"PÍO'lOtl de, 111, 1tiD•ia:u11 fr&amp;CQtOn lue10111a.a.
La herencia qui;, recojo ~.t.glll!Saa en m8d10 de la pública
•~~1edad1 ae Ja:i esver11nzu populan,s, tl11,• ertt.•Ll• \J.tt
d1ticulu'1es y uae apareJ11dae-zozobrae 11.u cueu•o.
:Stu h•Dlat ,Jt, 111 cui;,asu)u colonial, arduo problema que
cou la guttrra d.el:!Áeuos». d.e Cuba y J.!'thpIDA8 ha exig1L10
1nm1:uutua ucr1tic1ut1 y por mA.8 d.t, doe t1f1os ba litluad.o
d.u sombras el c1t1IO ~apa0.01 1 y llamado con dolor á llti
puer\al de loodoe 1011 ..:..~•rtla, pid.tt,.udo conn1bac1óo de
1:1an,re y d.e lágrimas y i:K&gt;iic1htnau au:z1lioa pttt)Un1ario11
P•t• 1- ■ necee1i.uult:8 ~ Ja patria; sin rtft1riruoa á. Ju po1:11blea compJicu.cioue1:1 cou 1us &amp;•adoa Un1aoe de qae \a.O•
W&gt; 8tJ b11 hu.011,ao, e11ua11au por la aw1Hoaa 10\t,rvención
de )Ir. Wooaford, 11 quit,n t1t:1 ambu1au 1nslruccionea eecn;~., del gabinete dt, Wau:h1ogkln, para procurar un ave•
1.1111.111;1nto ti.n,1e eJ gob1tlr11,o ª" lu. .i\:lt11o1op0Ji y loa jt1fe11
rebeldes de la revut:ita .A.nt1ll11,: cou tM::r ~111'°8 a.suu,Od de
vital imponancia y di:, iu~rés priword.ial para 1;11 so11iego
~el paJa, hay o&amp;ro• que at~,au la iuM!grit.1aL1 dtt las 111•
lhUC)OUt,8 y pont,n tln peligro la ex1ueucia ue Ja lllOlllll·
quta counuucional.
~oa rdt,runoa á la agi~ación oarlie,a, cuyoa rumoree se
h&amp;et,u W&amp;8 plllp11nlei:,¡ 4.Ut,re,moa htt.bhu lle lit. i1Ut1t1W n,·
pubhcana, cuy1tis .tih1.e p111eceu eaa.recil•r11;e•1 pl'c,i,Ddt,DlOB
1.1ec1r uua va1.111ura ª" t• ehuac16u tin11u~1cr11 ui;,l 1tlluu, qutt
a cadit. paisu &amp;ti pune máa d1hc11.

•
••

P\,r muchl B ae había crt11uo que el impenitente Dóo
O•rluti ~ti . BorbOn, uuucado cou el anakma át, la op101on publica, relegaao á la sombra por el 11eosiwieuW&gt;
na1c1ou.1t.l que Jo rechaza, tintasen aaugre M&gt;davlil 1ms manoa con la derralllada en la úis1ma dct!irac1ad.a bcca\Qmbti, con que te pn:knd1ó elevarlu al 1:1uho, hab1a buecado en el tte"."ueuuo
las coneB euranjerae y en tae
renW1s pingues de su nueva eepoaa, la Con1.1eea de Rob.fin
alivio a1. 11ui:, pesaree. lt1ni,ivo á eus dolores, y olvido a~
BUB paeados eunvloe.
Deegrac111d11wen'8 n: ha sido así, y cada día quepaea, a~ percibt"u wáa claras Jae pa1p1,11,c1ouea d~1. wone,.
,ruo, y Btl mira hormiguean á loe repreaeu~autes del carhe~o, gusano_a perd1uuaen el cadá..,tlr ped,1lente de las
VleJae llUI ~. l;UC10lltle 8 baol ,.nie'8.e.
. 'Ju1so_ el 1.e1r.ar11do Pre~eodienle permanecer inacü_vo, w1enuat1 obatrvó que la drnaesía reinanl.e, fuer&amp;e y
v1goro1ay cou elconcurcode wdaa isa fnerzaa vivaa del
pt11e, ee dre~rrollaba. powu,e y daba ampho cauce á Jaa
riqueza publica, lle¡audo con firme paeo al t-quilibrio
ee~abl~ dt1 laa11ouac100 que cre.1rd. la resMLuración de 0,.. 0
~líoneo X[!: en el uouu de sus mayvrea. l'do cuando
v1ó que el Cl•lD plicado andamiaje vaci la.oa, cuando no1ó que
la gueira de Cuba}' la rnsurrt:cción de J.!'1lipioae babtan
ab1eno anchas brt:chae en el edificio de la real Hacieu•
da, y sopo que ,anwe eacrificioe reclamados al ht'tOico
pu~blo upat1ol hao sid~ cae, eet.ériles, vara mantener la
paz ea laR colomae, y v1ó que el •rouo acababa de per•
der con Don Ant.01110 Cáoow,e el apoyo firDlíPimo eo que
Ee asentaba la Rt!at.aarac1ón, na,uraal ea que sienta oeepertan!e euti an•1guoe fmptl\UB, y vaya por medio de eue
agen'8a á Jevautar la jauría de lobos carniceros ocul,a
en laequebradaa aierras de la tierra vaeca.
No crtemua f'xajerado decir que el uu~vo gabine'8
debe eeia_r alerta .Y vivir prevenido con.ra la poaible
resurrección del d1funk&gt; carliamo. Ls excomunión Jan•
zada por el Obispo de Mallorca coo,ra un minii!t.ro de
11 Corona, que por au posición podía creerse colocado

ª"

DO ■ IIU;O lo de OCTUIIRE do 1'97

OO ■ l ■ GO

S•ñori!as promiaaas on ti (rcncur,o abiorto por nuoslros por!óatccs, on la Kormesse ae Santa roaria.

por encima de BUl!I asechanzaa, es una prueba de queaun quedan latentea los antiguos brios del iradicioua•
llamo.

•••

La fracción republicana, aplaetada lambién enire lus
disparoB de Sagunt.o, bajo lae herradas bo,aa del General Paavfa, hallt1 en el prttaente, oportunidad favorablti á.
su&amp; concepciones y ocasión propicia á. eui, idealea.
Es verdad que el ·eteruenW rtpublicano, que perdl6con
Ruiz Zorrilla á uno de sue cam1,1eones1 hlira hoy á s.us
corifeos apar&amp;ados y divididos por discueionea bizan,inas, faltoB de cobedón y sin la fuerza unitiva que lleva á las grandes empreeae¡ pero no debe 01~1daree que la idea democrat.ica, aewbrada y forLalecida t1l
amparo del pa1tido liberal dinástico, ha dado eazonad{Jt1
frutas; el sufragio universal ha tocado en todas lucon•
cienciae y el juicio por juradoa ha debido eer pc.d1.ha
enaefl.¡anza. No dtbe perderse de v1a'8. que bey leyee iueludibles en el dee..arrollo de las naciones¡ que A una acciou
de'8rminada correeponde una reacción cor.traria; que á
la agil.acióu del Conde de Madrid, que eígnifica el ,radi01onaliamo abaoluliO, puede correeponder la t xQlosiou
republicana, que signitica la revolución radica/.

•••

No es por cierio bon:rnciule 111, eiloación de lae finan
zas eppaftolat. Al aumtlnSO iumoderado de git.et.oa 1:-x:•
uaordrnarios que han exigido de modo impreecindib1~
lll8 at.encionee de ~ guerra colooial, ~e han unido por ne•
ce~aria ley la disminuCJ.6n de la producción, el tal.anca·
m1eulio dt, lariqueza pública, el empleo de IH acliviUa•
des eccialee en o,rsa dirtccionea, y por ende la werma
conaidt1rable y el menoscabo de loe ingruos fiecalt s.
Vacilante la opinión ex,ranjeu ■obre el Un de la guerra ea próximo plazo, no ha abieno con la mn11Hic;1ucia de otros días las cajas de e.us teecroB, y ha sido nect:•
eario acudir al capilal nacional par.a. cubrir un empttHi•
lO, pronto deeapareci.!oen ese iouel de lae Daoaidee qutt
se llaman loe gaewa ex,raord.inar o.a de guerra. El B ,u
co Espaftol, que en u,;:;. principio corre&amp;oondió bené\·olu á
lae aolici~udee del Gobierno, mír aEe en apuroa parit. h~cer nuevas exhibic1onea en num~rario, y paree-, h:-y thCidido á apretar los cordon~s di;, so bolea, en la dificultad· por que atravie ■a.

••

• que tiene que resolver
Ta.l el!! el problema com'Dhc~do
el gabine\e Sagaats. Oc, su rngt-n'8 pauio1iemo, de eu
r~conoci~a habilidad hay que 1:tperar una eolución Ea
11sí.ctor1a.
El co~ ftiolo cubano lo quiere teeolver co~cediendo la
an~onomf11, máa franca á la rPbelde colonia; aplaza para
de11pué, 1 la pacificación de Fi1ipinaa¡ Cu"a autonómica
desvanece lada anmbra de iuservencióu americana; libr;
de: eta:i complrcac,onee la monarqufa podrá de&amp;aflar 1,,
mismo á D. Cárlos que á. loe republ1canoa. Si lo logra el
Sr. SJgae,a, babrá.1,Jca-,zalio el derecho á )Jl inmortalidad y prt'paratln el glorioao aJvenimieoto del rey n 1 flo
D. Alfonso XIII.
Oc\ubi't: 8 Lt-, 1897.

&amp;L MONDO

10 de OCTUBRE de 1. .,

El Mundo ,ovo ya la ealiEfaeción de enviar
1.aoto á. estas eeñoribs como á. lae damas organizadoraa de loe mejoreB pue11k&gt;e, los premios, que
lee defignó. Hoy lee envía á. unas y o,raa eue p lá·
Cf'mee, suplicándoles además vean con benevoh•ncia los obEequioa que se lee dea,inaron y que
no t.h:men más mérito que la buena voluntad con
que fueron becboP.

El nuevo obispo de Tamaulipas.

Nos proponemos para lo de adelanle, dedicar
nu1:1etra primera plaoa-gufándoooe naturalmen
te por la opor\unidad del asunto, y solo cuando
ee,a oportunidad lo juetifique-á la publicación
de loe retratoa de todos aqueiloa rereonaje~, poli1icoe, literarios ó de la curia eclesiá~tica, á los
cualee el movimiento de los aucesoe baga eurg1r
vjaiblemente del seno social. A•d nnPstroe l~cto·
re111 ciPep11éa de algún ,iempo, pod11h tener en
EL~)frxoo una galería de mt'xicanoe dietingui•
do1111 y con ella una aíntesie de t.odoa los euc~sos
del pafe.
Ee\a galería puede afirmar&amp;e qne eEt&gt;!i iniciada
deede l?s alboree df\ nne!ltra publicación, pues nu
ha habido hombre del diu , bajo uno ú o,ro ss;&gt;ec·
lo, y en éata 6 aquella esfera, qu~ no baya fign•
rado en nueetr.as págiaae¡ ~as 3:hora noe propo·
oeml?e normahzaree,a pub11csc1ón, que sin duda
aerá !n'8resante en el porvenir
La personalidad que hoy ocupa nues\ra prime- ,a plana, P.e Al nuevo _obiepo de TamaulipaP
lltmo. Kr. D. Filemón Fierro y Terán.
'
El Sr. Fierro y Tdrán fné preconiZ\do por bre•
ve de 29 de Mayo de 180!), y au elección ha can~
ea.do gran júbilo en eu O,ócesie, donde son conocidaa 11ue relev1rn'8e prenda11
Nació el Sr. Fierro en la JI ,cienda dP GuichB
pa, pbliid&lt;;&gt; de 811,n Juan del R,o, Estado de Du rango, é hizo sus enodios aact!rdo,alee, con mu
cho brillo, en el Seminario Conciliar de Dnran go. 811 eaber y vir,ndes lo llevaron al msgieterio
en el Plan'8J, primero, dP11:pué11 á Reformador dt•
,parroqoiae, máe tarde á Prebflndado, á :Srio ..dt•I
Sr. Z11b1r.ía despuée, y por úl~imo fué preconizado obispo.
Todos en Dnrango merecidamflnte estiman las
prendas del Kr. Fierro, aquila•adas en diverea'!

CURIOSIDADES,
Un tnrie:ta tuvo hace algún tit&gt;mpo la idea dP
poblar de zorrol'- negros una de laa islas vecinas
del puerto de Bombay. Escogió una iela llamada Outer Heron, e:e aEeguró la poef'eión de ella y
110 puso de liCuerdo con algunos tniperee de Alai;•
ka parst. conseguir cierto número de zorros nt&gt;•
groe. Treinta zorros funon capturados vfvoe v
~mtarcados para Nueva York. Vern,hrés petech;.
100: pero loe 11ie~e que eoport.aron el viaje llega•
roa en buen es&amp;ado, y fueron pueetios en libeuatl
en la iela. Se muiliplicnron y el propietario deta·
ta cría está haciendo con Londres im.,ouantti.
nt-g(cioe en pielt&gt;P .. La piel del zorro negro tiei;e
un valor igual á cuano veces el valor de.la del :w•
rrn Rzul; cuando es de btlla Calidad HI ve11de de
1 000 á l 250 deeo11. L'\ isla que sirve de asilo á eeta colon_ia db zorrC1e poEee fuentes de agua
dulce y bt-llíumae arboledas de pino: eue playas
i:,on ¡w~secosas _Y _diffcilee de eecalar. Un guardia
Jae habita para vigilar la conservación de loe an rr, 8 .
lee raros. Estoe .se alimen,an de cadávE-ree de cab~ll_oa que se ab3:ndonan Po lo_e boeques y que
vienen del cont1oen'8. También ee alin,entan
con loe pE'ECadoe y loe molu@cos arrojadoe por
el mar_, y paean noa ps1te del día en la p1 11 ya y
se rel1ran para deEcanear en lee bendidu1ae do
Jns rocas. El climaee bae•ante frío y ee &amp;PemFjO
noiablflment.e al de lae islas de AlaEka, de duude ae han sacad.:,.

épocas.
Tres Sritas. prcnuadas.
Poblicamoe hny loe rP,ratoe d~ lae eef'ioriraB
lla\ilde Alfaro, Luisa Murillo y Eoriqnelia Sá,nobez, que, conforme al fa!lo de lae respe\ablfl~
damas que ,uvierQn la bondad de integrar jura
do á pe,ición de EL MUNDO, fneron premiadas en
la ke rmease de S rnta .:\laria, forman lae lres una
grao\oea trinidad que engalana esta página.

Srít11. Luisa Murlllo.
[Fol. \T11lleto.J

X.X.X.

------··------,EL MUNDO COMICO.,

Procnramos vencer las úl,imaa dificuUadeP con el fin
de enviar á nuusroB ahonRdos con nuea,;o próximo
n~mero 1 el priu:i,no dt&gt;l Mundo Cdm/&amp;o que aerá ur1a J't'vtsla d!3l 10do dl\'"ereadel Mc.soo ltxsrn,rno, repartiéndoee gr.alta á loe euecntoreB de eslie ú1.1wo.
Se ven nifl.os qne han paeado por !et prodigios de in•
genio, coovenirt1e en prodigios de tl&amp;iupidez.
Mmt", deNeal.

•••

Se inmola ano con hnta mlla eatiefacción cuantos má&amp;
er:fuerzue Uacen uue6'roe amigos por impedirlo•
Lise lJodrm.

Nuestros Grabados.
La Alianza Franco-Rusa.-Brindis del Czar.

A'lunM&gt; de inmensa significación ha sido sin duda e.u
Europa la defllli,iva n1tente en,re .Fr11ncia y Rueia y por
lo mismo nos parece dt, gran oporurnidad la publicación
del grabado que en o,ro lugar ha.llaarán nuesgroe lec,oree
y que reproduce l.a e1:cena en que, t,u presencia de la bella emperat.riz de 1.oda1s IH rusia,s _el czar levant.ando su
copa y dirigiéndo~e á M Filure bnnd.(&gt; por la U nlón de
la am.ocrac1a y la Reptibhca.
OTRO PAUO
De $2,000 de "La. .Mutua," en Sllao.

,
Bilao, Sep,iembre 2'J de 1897.
Sr. D0n Carlos Sommer1 Dtrt'Clor Ge!leral dts "La Mu,ua» eu Mtx co.
Muy t!Himsdo eeftor:
El B ,oquero eo eat.a ciudad, de la Honorable Compa•
fl.ía de Se¡s:urvs sobr~ la Vi~a, u La ::Murna de .Ntw Yoik,
de la que ee ueled d1gco D1rect.or eu esta República 11.1e
ha enHegado la eu'll11 de [$2 0001 due J.u il puoe c~mo
valor de Ja póhta oúmeru 413,143 de mi finado 'upoto
t:l !efh,r Dvn
'
FRA:&gt;;CISCO OHAYEZ.
Recouo~co agr•d.:l~id~ Ja _suma ef cacia con que usted
ha procedtao en la hqu1dac160 áe es'8 einieetro aumen•
tan&lt;lo con Peta rolla las numerosas p-ruebaa qu~ ya ha.
dado d..a Mu1ua» jel empeilo con que aco1:tumbrá llenar los cowpromieoe comra1doe cou t1us aeegurad~.
Soy de ueled afma. y S. S.
loNACIA F. \"IUDA DE Ün .-\ \'KZ.

= ••
Sr/ta Enriqueta. Sánchez

Sr/ta. Matllde A(faro.
( FOT00RAFIA8 1.11 YALLETO. )

�•
•so

EL MUNDO

DOMINGO lo do OCTUBRE do 18!17

DDII IHO to do OCTUBRE do 1197

&amp;L MUNDO

Apuntes sobre el

Lra celebración del 16 de ~eptiembre en el '·~usic ~ull fheatre" de los ,,An9eles, Galifornia.

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.

F.o la eimp1hica ciudad
de los Angele!!, California,
la Colonia Mexicana, qne
es numerosa, agrupándoee
en rededor de f'UB pell!onalidadea má'3 visibles, ct-leb16 con no$able regocijo y
animación, con una velada
en el Music Hall, t-l 87º aniYer@ario de nuestra indeJ&gt;Elndencia.
Nuestro corresponsal en
aq11ella ciudad, ee sirvió
enviarnos 2 grandes futo·
grafías de eea hermosa solemnidad, fotografias qne
por deFgracia ee prestan
poco para ei grabado y
han ntceeitado prccedi·
mi en toe laborioeoP, pero qr e
darán uoa idea del explendc,r de la eolemoidad.
Como exi..,licación de
ellse nuestro correbpor..eal
nos remite además las nolile que á continuación pu•
blicamoe.

representan loe 27 Eetados
de la República, dos Territoríoe y el D. F.-Arriba
-remata el cuadro con el
retrato de Hidalgo. Abajo, Mesa de la Junta Di•
rectiva; á loe lados, formando ala~, lae Sritae que
t..: maron parte en el Con•
cierto y miembros honora•
rarios, terminando eetae
abe por un lado en la tribuna y en el otro por un
grupo formado por el Sr.
Cónsul, en medio, el Mayor de la Ciudad Mr. M.
P. Snyder á eu derecha, y
el Ron. R. F. del Valle
Ex-Senador del Estado, á
eu izquierda.-Dela'nte de
la portada el pabellón mexicano (Srita Clara Velaeco) coronado por el retrato del Sr. J uarez y del otro
lado el Pabellón Americano [Miee Maud White] co•
rooadó por el retrato de
Wáehing•on, y el retrato
del Sr. General Díaz suspendido eo medio del proa
ceoio.
El otro grabado representa el salón tomado des•
de el foro.

EXPLICACIÓN

DE LA:-- FOTOGRAl'I AS,

Yista del foro.-En el
fondo ee vé la .América
(Srita. Etelvina ZáratA),
rodeada de 30 niilae que

87',000 millas sobre los

ni ares.

VISTA DEL FORO.

Beduinos y sus camellos.

QVINTA PARTE.

VISTA DEL SALON.

tierra mi1.1ma, eiuo ea reflejo por el calor eobre aquel mar de infierno, y aquellaat
móeferaQ.e fuego.
Más, deepué~¡ á medida que nues\.ra aproximación foé mayor á la costa, destacóee
ARABIA.
la Arabia con \Oda e11 desnudez, con toda su faUdica apariencia de muerre, de soledad •
•
de miseria; hacinamiento de roca@, color rojo gris, donde el sol reflejaba sn rayos de
Aden nuevo. Aden viejo.
fuego, que hacían· casi, casi hervir aq11ellos inmensos terrones que se perdían en llanuras del mismo color, de la misma aridei¡ ni un ave en el aire, ni una planta en el
I
suelo, pero eí blanquizcas fajas de sal marina crie1alizada sobre aquella tierra, ayu,EL DESIERTO.
daban á darle un aepecto de ataud, de negación vital á aquel desierto.
Loe geógrafos, llaman it la parte meridional de la .Arabia, por eer uno de loe puer•
La vida del viajero, ea el teatro de loe contrastes; ea el cambio brueco de impretos más rátidos del G:obo, el Ecuador termométrico, porque lae curva! térmicas de
,eionee, ee lo imprevisto, lo admirable. En presencia de una escena terrestre, el mar
éste, replegfodoee en el hemieferio septentrional, acusan el mayor número de grados
,se coloca de intermedio, aparentemente inmutable, monótono, y sin embargo, el mar
calorificoe en la .Arabia, que d&lt;l temperaturas á la sombra de 40 á 50 grados cuando soinmenso dene eue cambios de decoración, sus faces admirablemente varias: y el cielo
plan loa vieotoe del desierto.
;apropia su espectáculo, completan lo un paieaje que dejarla de tener lucimiento, eí no ;
~oe marineroe ingleses llaman á Aden el infierno. Ahora bien, á esos climas y á
68 viera continuamente variando de eepecto, de tono en eue coloridoe, de magnifi-&lt;:encia y sublimidad en eus adornos; ya de cong lomerados vaporee que forman las nu- eee litoral, al Eonador térmico, nos encamioábamos en loe últiimoe días de Enero.
No es poeible expreear :.asta qué grado puede llegAr la impresión de horror que
bes; ya cintilante, tachonado de estreliae, ya dejando ver en variaoion perpétua loe
matices de plateado claro ó negro profundo en las noches sublime.,., de luna llena. Ee• causa el aspecto eminentemente árido y seco de esa apartada región de la Arabia.
Lae casas de piedra formadas de toscos bloca sin pulir, de cantera gris sucia, de•
te paisaje ee adorna y embellece con el múltiple aspecto de la costa; ya. las playas
acantiladas reálzan zue pef"i.arcJe de granito levantados por catacliam0!:1 volcáoicoe que jan verá distancia loe negros huecos cuadrado! de las ventanae, sobre loe pelados ¡0 .
loe han hecho brotar; ya fiaos arenales de brillante cuarzo que el agua beea ó acaricia; meríos por donde serpentean caminos que desaparecen en el polvo que se levanta en
ya oopudoa bosques dibujando en el horfzonte eue "aegada, siluetas¡ ya, en fia, como pesadas nubes, y de véz en vez toscos carros de madera arrasLradoe por camellos que
en Arabia, bafi.ando rojos y eetérilee montee solitarioe 1 tristes, aglomerados en· la cili• • parecen también de piedra, ya inmóviles ó andando con eu tardo é invariable paso,
como ei la fatiga, el calor y la tristeza loe pusieran á lae puertae de la muerte.
da arena del desieno.
¡Cuán tétrico ea el panorama de Adenl
A.bando.o ar la perf'lmada y fértil Ceilán y deepuée de un entreacto de mar I ver en
Al aur montaf'iaa de tierra consolidada en pedruscos, de todos tamatlos que ruedan,
el horizonte rocas eofüariae, aparecer como la e,queleteada espina dorsal de gigante
dromedario, tirados sobre t1n mar de arena, de desolación y de muerte¡ mar sin lími- haeta la falda en forma de lerre-ros; aquí y acullá una casa con aepecto de cárcel, de
tes, de polvillo 1ojo y cálido como un averno; con eue vientos de fragua y su soledad ostrog siberiano. Más allá un enorme tajo y la cavernosa abertura de un túnel¡ Jueg1J
de miseria, ee impresionar vivamente el ánimo del viajero, es sentir el rudo choque un camioo anche,, blaoquizco y polvoroso que reverbera al eol; en seguida otra casa
-del contrasW sin límites .oi demarcación, sin penumbras, como de la afirmación ála ne• como la primera¡ otro tajo y después una iomesa muralla de granito, tosca, sube de
la falda de la m.ontaf'ia, y culebreando circunda su deegarrada cima para perderse del
gación, como del caoe al paraieo.
otro
lado hacii' el continente, mirando al desierto.
Este choque de im-preeionee ¡cómo agrada y cómo exalta la observación y la. cu.
Abajo sobre la playa una r:r,ancha negra: es un gran de¡.-óeito de Carbón¡ desputh
rioeidad y como embellece el viaje! Sin estos bruaco9 sacudimientos del paisaje, sin
-ésta variabilidad de escenas, el viaje aburriría poco tiempo después de haberlo em- un solar extenso blanqueado por la eal cristalizada, y circundando á es~a mancha como faja obscura, la explanada donde se levanta una palmera raquítica [único punto
prendido.
El fenómeno del esl)f'jismo obsérvase también en el mar de Arabia como en el verde en medio de tanta piedra.] A esta faja rodéala una hilera de casas de aspeoto
desierto; á cien millas de Aden, veíamos sobre el horizonte tierrae que deberlan estar humilde, todas iguales, blancas, cnadradas, y con una que otra ventana, todas aimé-ocultas todavía por eu débil altura y la distancia que de ellas nos separaba¡ era, no la tricae, que parecen má9 bien sepulcros y sobre todo este desolado paisaje cerros al$08

�EL MUNDO

7

DO ■ IIIGD lo

do OCTUBRE do 1&amp;g7

Para el sediento pueblo ee edificaron inmeD.80a lanqnee pa1a recoger el agu~ lloved.isa¡ pero estoe grandes depóaik&gt;a aiemprtt vacíos ea 15 afl.oe ~e eaca~ez de llnv1~ nocubrieron lae neceaidadee del pueblo, y hoy ape1ando 4 :a industria eet~blec1eron
grandee máquinae de deetilación que proporcionan con eecacez y á gran precio el agua..
polable.
.
Una viai.ia áloe ianquee, á las máquinas deetilatoriaa y áloe túneles, ee lo úmco
que Jlaman1 la atención del viajero pero ag,egadla no poco el esiud10 dfl eeae ~zas medio salvajes todavía y nréie comoá falta derecreacionee y kitándoee en ese ohma ee;co,
ardiente y fastidioso, podréis pasar loe días de obligación que la superioridad n~e 1~pueo de eeiancia en el,pnerLo. Aden viejo no tiene nada notable en su e@tílo en ed1fic1ca,
ni templos suntuoaoe de la religión )1ahomet.ana ó de eu eec,ária la Wabab ta. lluros
toecoe puer ae anchas y achaparrada", arquer aa ojivales, fué todo lo que vi por donde
quien:; en el centro ee,á el comercio; allí en una especie de plazoleta eumida, abundaban centenares de camellos que cooduofan la mercanoia, pieles, pluma1S df' arurtrllz, cor•
namento de gacelae, l egumbr1' y C,d é de Mokn; com'l pa9turae: Cebo, Kw,ií.i, tabaco,
dátiles, esencias, predominando la provervial r&gt;Heticia de roJ1a que es el pBfa doodd se fabrica má, pura; allí es donde veis á todas las razaa Arabea blancae, 01gulloE-aa de m
sangre y linaje, árabes nómadas, tipos africanos, parsie, indua, beduinoP, eomaH y extra1Jjeroe que siempre presencian curioeoe ese comercio original ~n donde el oro y el
cambio ó irneque ee lo corriente.
Allítambíén previéneee la interminable lucha del comerciante coo el pirata y la
de este con las pilladoras del desierto; pero todos eon iguales.en coetumbree: el comerciante piratea y el pirata pilla al comeroian1e, PfTO ac,latumbrado,, e1ben ein em ba,go que al recoger ~u mercaaoia y aventurane ~n el desierto tendrá_n q~tt comb.1 •
tir quizá con loe mismos amigos coa q uienee cordialmente tomaron Kum1J1 y Iuml\•
mar Hachiccl~. A nadie eorprende esta lucha y un oativo dirá con la mayor eaogre fría
que el ee ocupa de pillar como si dijera que ee ocupaba de un trabajo homado y ·
probo.

-

Orupo de nómadas d~I Desierto.

•

y mo-redizo11, al antojo de loe eimounee del de~iertr. Deepuée un cielo rojr, ceniciento y

cálido, concluye el ab()minable aepecM&gt; de eee infierno arábigo.

...

II

~·--- ~
.....
~'.¿,._

..
'.

Hl:ITORIA. -RADITA~"T&amp;o;i Y ~UM"BRES.

Ls población de A1en, divfdese en dos cantonee: el eatrangero, a'tio de las ofici•
nae del pueno y cuarteles, y el A.,Jen viejo, ciudad árabe y una de las máe pobiad111 y
antiguas de eea península medio africana, medio aeiá.tica.
Sepáranlee enhe ef el mar por una parte y el precipicio y fuet'We que m:h tart!e lrie
Iogleeee en 1839 fabricaron eobre el único y eet.inguido volean Djibel.-Chanchano,
que ee eleva eobre el nivel del mar á una aUura de 3}l metros¡ por en i,iuiación favo •
rabie á la e:itrada del ,tu rojo y ocuUo enLre una serie de ialoMH protegi loe de loe
vientos y aún de la entrada de grandes vaporeP, foé en titompoa inmemorables seiento
de pirataP, rata que unía loe perver&amp;0~ instintos de laa tribu nómadas del deeierto, de
loa Beduinos y de Joe Somalí o.fric(won,
El crecimiento submarino de bancos madrepóricos y el dei:,6aito sobre eetoJ de la
arena del desierto y deslave de las montanas, muy pronto coovirtieron á la antigua ie ·
la de AdPn en penfoeula, azolvando el brazo de mar que antes la reparaba del continente. Como gran puerto de tniflco fué, an~a de la colonización logltea, el blanco
del latrocinio de las razae del deeinto y el pueblo honrado y trabajador, levantó ahae
murallas y parapetos que h(ly eziaten circundando á la ciudad. Proliibióse al pueblo
el paso de Ja9 mural taa y p11ra tener franquicias en las aoledadee del dE'eif-rto, loe faraones
construyeron túoelee, de 150 á 200 me~roe de largo ein que ee hubina empleado para
su construcción ni un eolo grano de pólvora ni dinami,a.

&gt;

DD ■ IIIGD

A

EL MUNDO

III
LOS SO LDADOd BEDUINOS,

En esos pafaee de piedra, fabrfcanse, por decirlo aef,
loe .hombree sguerridoe, y ealvajea, '6nicoe capacee de
sufrir las iatigBl!I de las caravanas al tra"Vée del desierto¡ cuidándose poco, muy peco de eí miemos, en cam.
bio prodigan al camello todas eu atenciones, lo miman
y atienden m'8 qne á eue mnjereP, qne son euíridae, va•
ronilee y basta más ecérgicae que loe hombre~.
En una cabaf'ia de beduinos, ei llora nn chiquil1o y
brama el camello, dejarán al nene a};,a.odonado y ateudarán ii. eu precioso animal¡ ai muere el nene es igual
paraelloe; ei ot.ro tanto sucede al camello, llorarán amar
gamenLe i.u pérdida.
En sue oraciones el camello también ee poetra en tierra, y tal ea eu costumbre, que á la puesta del sol, eueltoe
en loe corrales, doblan sus patas delanteras como si Pe
bhicaran. Parece fabulosa esta particularidad que ee .&gt;beerva C11-da tarde en las llanuras y corrales d e A.den, y mé:s
especialmenteen el campo inglés, donde está el cuartel del
ejército de beduinos, que en vez de caballos iieneo por cabalgaduras hermosos camtillos.
¡Como ee curioso verá este regimiento hacer eoe E'jercicioe y sobre k&gt;do su forma•
ciónl Los soldados beduinoe en su traje del país pero uniforme, están armados de
rifles, lanzas y escudos de piel de gacela, de una gran bolea para alimenk&gt;e y dá iles
y nna ánfora también de cuero para el agoa. Agilee y diestros toman verdai.11:ro gue·
ro á eu caraoter militar, y no ea extrano verá muclloe voluoiarios preeen•arEe á des•
empenar su11 eervicioe, pues no ea les separa de au costumbre ni de eu gue to pri:-cipal
que ea eu camello, animal no solamente úlil en el deeieNo, sino elevado á la categoría
de animal sagrado. Sua libros y sos tradiciones mahometanas dicen que los eactrdotes predicaban en. camello y Mahoma escribió estas má.ximae:
«Ama al camello y eerás feliz eobre Ja tierra. Aa,a al datilero por que ea vuestra
11

IV

,

SALIDA DE ADEN.-AL TRAYE&amp; DEL MAR ROJO,

Nuestra traveefa hasta Snéz eerfa de 2,500 millas sobre un mar curioso, histórico,
teatro de noa serie de fabnlosoe acontecimienioe, mezcla de tan\a sublimidad, de
tanta poética y IE"gendaria revuelta que caneó la aparición del Crieio, del hombre o:oe,
qoe con au nueva religión cambió la fas de todo el orbe.
Da}ábamoa por fin la coEta eur de la libre Arabia j eliz como la11amó Ptolomeo y con
proa hacia la embocadura del Rojo af'guimoe viendo ,quella costa arrugada, seca y ft-a
que se iba haciendo más y más eau1•cba :i medida que nos acercábamos á loa puertos
del Mar Rojo, al eetrebo de B1b•el l\:bndeb (paso de la muerte) fatídico nombre que
indica lo peligro&amp;O de eu navegación. Efec~ivamente; la superficie del Mar Rojo sufre
una fuerLe evaporación anual eetimaja por algunos geógrafos en una capa que tuvie•

•
Un derviche.

Puente sobre una gargantaen Adt:.a.

2 53

preeentante en Aden 1 religión ó aeeia qoe hoy en día con•
eerva sus reuniones, costumbres y jerarquiae.
El criaLianismo empieza en Aden á aparecer y el pro•
testantismo cuenta con sue sectarioa, especialmeoie en
el ejército inglés que tiene 7,000 solda1oe en ese &amp;parta•
do fuerte de 1a Gran Bretafla, paso forzoso de todo el
comercio naval de Europa á las Indias orienialee.

madre

.l;'-1

lo do OCTUBRE do 1197

Llama la atención de loe nativos el color y la forma que le dan á eua cabellos. Pó•
nense una pasia amari1Ja ocre como una costra sobre el cráneo que usan afeitado; esta.
coetra al crecer eJ cabe1lo, Je da eu coloración, que mib bien parece pelo de vicuila que
cabello humano¡ orecido 1 lo dejan caer en rizos que afean y hacen repugnante la cara
negra y lo9 ojos siempre de mala expresión que tiene eea raza más bárbara aún que la.
malaya é indo.
El beduino ee más bárbaro aún que muchoa indios de su estilo, porque si eetli
enfermo nuncaa1.iende á sue enfermedades; el enfermo fe eepara de loa demás, Eeabandona y lo abandonao, y así espera con toda calma ó su alivio ó au muerte, pero
nunca deja qne se le cuide.
Abunda enireelloe la ceguera, debido a la contfnua exposición á loa rayos solares
á hirvientes del desierto.
Esta raza degenerada adora al sol, y en las tardee, á la puesta del aetro, ea curioso
ver como ee postran hacia la playa, abren y cierran alternativamente ene brazos, incli,
nan su cabeza, y por fin ee lavan íren~e bocr. y brazo9 en set\al de que desaparecen desu alma con el sol 1 las malas acciones y pensamientos que han tenido en el día.
Por lo demás, son holgazanee y por donde quiera pululan ein oficio ni beneficio.
convirtiéodoee para el viajero en plagas que lo eiguen para enseilarle todo lo pee.&gt;
que hay que ver y hasta para robarle si ea preciso.
Entre loe comerciantes de aha categoría, hállanee ~mplarioe como nuestro re-

Vista general de A den,

ra de 8PpeEOr aiet, metros; así el agua del Oceano Indico penetra con fuerza, pro•
&lt;luciendo una corriente muy peligrosa y e~toagregsdo á una &amp;ede de ielotee eewbradoe
entM el Pertm bny fuerte inglée, y la Palien te de la coera africana.
El palio i,or B1b-el-l\bndeb, tiene un atractivo eepe.;ial. Es la rude.za del paiE&amp;jP,
las toscas ailuetaa de la montalla roja, loe deagarradoa bancos de coral que eobreEalt&gt;n
y quiebran Jae olas ó dibujan Ja corriente¡ la navegación del vejttal en titrra y la 1 :z buberante flora marítima. El fvndo claro del agua oe deja v~r manchas nt-grBB ó grie•
plateadas del follage de una infinita variedad de algas giglln•ee, en donde bt,yen multitud de peces de formas abigarradas y wulticoloree, cow éndo.:e loe uoos á Jos _otne,
siempre en locha conetant.e, en lucha terrible.
Paeado el eatrecho, la mar vuelve otra vez á k&gt;mar su amplilud, y eu horiiont~.
Cambiando un poco de rumbo, nos acercamos á la coeta none; aei, el Africa se pierde
y al A~ia la vemos entre neblinas; estamos ya -en pleno mar Rojf', pero sus aguas no
eon rojae eino iguales de aspecto á cualquiera otro m·ar: así eu uombre dtberfa tener
otra fuen~ y algunos creen reconocerle por origen, eu elevada tf'mperatura en , , tfo ó
el rtflejo sobre la superficie de las enrcijE'cidaa y áridas eoetae ó eu cit-lo eiemp1e tojo ó
también el nombre ó &amp;!pecto de loe primitivos hlibitantes de aus dos wárgenes, loe pomtR hombree de piel roj1 que emigraron al Liba,,o y á Fgiptí', dondt1 modificaron eu nombre por el de fenicios, cuya historia fué glorfoaa; tn fin cualquina
que eea la verdadera fuente del nombre, el agua del Mar Rojo no ex rojfl á pe~ar de
que Cuvier y otros naturaliEtas describen una alga qne prolificando en ddl' rndll(ufM
épocas del ano le di eeta coloración al agua,
La temperatura cálida y seca, abrumadora y que hace la travee!a mol,e,~, Ee refreecó notablemente por un vieoto del Nor,e, un mi.~trál dtl Mediterráneo que comunmenie Ee prolonga haEta el Mar R 1jn, barriendo eea a\móeíera deusa, pesada é hirviente y humedecit-ndo y templando lae temperaturas tanto del día como de la noclie¡
aef, por tal ciJcuuetancia, nueBtro paso por aquel mar fné foliz doblemente por tenn
ya muy cerca al mar Mediterráneo, por decirlo aef cirili•
za&lt;lo¡ nos parecía que entrar al .Medi~rráneo y estar en
nueetrae caeae era igual aun cuendo todavia noe fallaban 13,000 millas para pisar nuevamente el pais natal.
A loe 8 días de mar en que e• lo algunos barcos paf a•
ron á nuestra vista, apareció la tierra monbfloea, flen.áticamente seria de la peníneula peuea: era la Eerranfa
del Si7lai, que avanza majeatuoea entre el golfo de Suu
y el de Akabah, la tierra del Meeíae, la Eolitaria y fúue•
bre habit.ación de loe anacor~ta~, que pasan tu vida en
el retiro más compleio para recoacemrar eu espirita en
Dioe1 allá en las profundidades de sus cuevas de ·baealto
ignoradas del mundo y de loe hombree¡ en fin, se ple•
eentaba á nuestra viua aquella montana histórica donde
el patriarca Moisés, entre rayos y t.ru~noe dictó á eu pueblo de lxraí:.l los eanioe mandamientos de la ley de lJiue.
A las diez de la mafiana dejamos abi~rto un poco al
N. el cabo Rii.s·mohamed tentáculo de tierra que avu•
za de la arenosa playa y }B en el estrecho golfo de
Suez teníamos por un lado la portentosa sierra de, Si.na í.
yá babor la coEb africana también al,a pero nunca tau
hermoea en eu desnudez como la montana de la Biblia.

Continuará.

Orupo de niños beduinos.

�ODMIIIGO lo d• OCTUBRE d• ,. .7

•••

EL MUNDO

Cuentc,s escogidos.
UN ERROR JUDICIAL
N comerciante llamado Aksenor, vivfB en Vladimir, y poseía dos tiendas y una casa.
Cieno día reeolvíó ir á la feria de Nijni-Novgorod. 1 y al
deepedire2 de eu mujer ésta le dijo:
-No tevayaé, Id.o. He tenido un eueilo horrible1 en el
que te me has aparecido c0n la cabeza cana.
Akeenor se echó á. reir y exclamó:
-Nada temas: voy á la feria, y de elJa te baeré muy buenos regalos.

•

lván partió al fin, y al término de la primera jornada,
enconn6 en el camino lt un mercader conocido rnyo 1 con
el onal entró en una posada, con el objeto de pasar alli la
noche.
Loe viajeros cenaron juntos y luego fueron lt acostarse en
dos habitaciones contiguas.
Akeenor era muy madrugador, y por consiguiente, ee levantó al uyar el alba, y llamó al postillón para proseguir
'80 v1aJe. Pagó después al hostelero y partió.
•
Al cabo de cuatro horas de marcha detúvoae de nuevo en una alquería para dee•cansar y tomar algún alimento.
Cuando iba á sentarlie á 1~ meea, presentóse de pronto nn polizonte acompañado
-de dos subalternos.
Acercúronee loe tres á Akse.aorl, á quien el funcionario del Estad.o dijo:
-¿Donde has pasado la noche última? ¿Quién eres? ¿Cómo e llamas?
-¿Porqué me interrogaie de ese modo? Yo no soy ningún bandido y viajo para
.asuntos particulares.
-Te interrogo, por que el mercader con quien hae paeado la noche ha eidoaee•
11inado.
Los polizontes l'f'gietraron ac~o continuo la maleta de Ivan, y encontraron en ella
una arma blanca manchada de sangre.
-¿A quien penenece eate cuchillo?
Aksenor, lleno de espanto, no sabía qué contestar.
Sin embargo, á los pocos instantes exclamó:
-Ese cuchillo no ea mío y ...... no eé ...... nada de lo que decía.
-Esta mafl.ana han encontrado muerto en la cama á tu compañero, y tú eres el
.autor del crimen. ¿Cuáoto dinero le robaste?
Akeenor juró por Dios que no era culpable y que nada había robado.
El polizonte Qrdenó que a~aran á Iván y le llevaran ii la prisión del pueblo más
inmediato.
Juzgado por los tribunales, fué condenado á la pena de destierro por ladrón y
.aeeeino.
Akaenor pensó que eólo Dios conoce la verdad y qoe hay que fiarlo lodo á en mieericordia.
Desde aquel día. Iván cerró el alma á. la esperanza y no hizo más que orar.
Al día siguiente de haberse dictado la sentencia, Akeenor filé enviado á Siberia.
El infeliz comerciante_.permaneció allí veintieeis años, su cabello había encaneciS m rostro se había traneformado de ua modo singular.
Durante las horas de ocio leía un Martirologio 1 los dias de fiesta asistía á. la capilla para cantaren el coro.
. El pobre deportado, privado de Wda correspondencia ignoraba si su mujer y eue
hijos vivían sún.
Un día llegaron á Siberia nuevos desterrados. Uoo de ellos, hombre ya muy en•
trado en afl.Oe, refirió á eue compafleroe loe motivOfl de en condena.
-Me han enviado aquí por una simpleza-lea decía-por haber robado un caballo,
que no tuve más remedio que devolverá su doefio. Sin embal'fo, he cometido crímenes por loe cuales merecía yo estar aquí desde hace muchos afios. Pero como ni si•
,quiera la justicia llegó á Eoepechar de mí .........

KYR[E ELEISON.
,¡ .! yl Yo eiento, al tender EU ropaje

lros R.iv'ales.---@:uadro de @:. ef&lt;lempner.

•••

KL MUNDO

DOMINGO lo d• OCTUBRE d• 18¡17

la noche callada,
colÍlo un velo tupido de sombras
que envuelve mi alma.
No eé qué miaterioaoatractivo
que impu'.ea y arrastra,
la imponente quietud que la noche
ejerce en el ánima.
R1ra vez á loe ojoe ineomnes
acuden las lágrimas
que lo más en el fondo del pecho
represas ae cuajan.
Noee mi propio dolor el que hinca
con furia eus garras;
no es la mía la pena que rompe
así sus ent,rai"iae.
Ea el duelo común: el que á todos
con ímpetu asalta
el inicuo flagelo que cae
del hombre en la espalda.
Por virtud de una ley genitora
quo oculta eue caueae
-é indtfeneos, inermes, desnudos
al mundo nos lanza.

-¿Y de dónde vienee?-pregunto uno de loa deportadoe.
-De Vladimir y me llamo Makar.
Iván levantó la cabeza y preguntó:
-¿Sabes si viven todavía loe Akeenor?
-¡Ya lo creo! Son muy ricos por más que el jefa de la familia esté en Siberia.
¡El infeliz habrá cometido algún crímenl
-Estoy aquí por mis pecados-contestó Aksenor con acento de tristeza-y•ein
duda merezco el castigo que sufro.
Iván no quiso decir una palabra más acerca del &amp;Hnto. Pero loe otros deporta•
dos refirieron á Makar la cauaa del destierro de Akeenor y como había sido condenado
injustamente, por haberle tincontrado un cuchillo manchado de sangre.
Al oir eeto, Makar fijó eue ojoe en Iván y le dijo:
-Has envejecido mucho y está.a deeconocido.
-¿Pero has oído tú hablar de mi proceao? -pregun~ Akeenor.
-¡Ya lo creo! ¡Cómo Wdo el mundo en aquella tierra!
¿Sabee, acaso, quién es el matador del comerciante?
Makar ee echó á reir y dijo:
Lo será, sin duda, el inaividuo en cuya maleta se encontró el cuchillo.
Iván comprendió que aquél hombre era el asesino del mercader rueo.
El pobre deportado se levantó y ae fué á su calabozo con objeto de acostarse. Pe•
ro no pudo dormir toda la noche.
Al dia eiguiente evi~ la presencia de Makar, para no eXponeree á cometer con él
un acto de venganza.
Tranecurrieron ae.í dos semanas, Akeeoor no podía conciliar el sueño. y una noche
notó que de una de las paredes se desprendían algunos fragmentos de ladrillo. Q11iao
ver lo qoeera y descubrió áMakarenel momento en queéate ea lía de debajo de la cama.
Iván hizo como que no le veía; pero Makar le asió de la mano y le dijo que estaba
abriendo un agujero en la pared con objeto de preparar su fuga.
-S61o te digo-afiadió que me guardes el eecr6to. Te fugarás conmigo sin peligro
alguno. Sin embargo, ten entendido que si hablas, me azotarán cruelmente y no ten•
dré miie remedio que matarte.
Akaenor tembló de cólera, retiró la mano y contestó:
-Ni yo quifro fugarme, ni tú tienes necesidad de darme muerte. ¡Ya me mataste
hace veintiseis anoel Dios decidirá si he de denun:iarte ó no.
Al día siguiente, al practicar el registro de la carcel, los soldadoe descubrieron
el agujero que estaba abriendo Makar. El jefe inte1pel6 i todos loe deportados, y ¡o.
dos se negaron á declarar en contra del culpable.
Al llegar el turno á !van, le dijo:
-Anciano, tú que eres un hombre ju!io, dime ante Dios quien ha hecho eso.
No puedo decirlo-respondió Akeenor.-Dioe no me lo permite, y por lo tauio,
guardaré silencio. Haced de mí lo que queraia.
A pesar de loe esfuerzos del jefe, I ván no dijo palabra.
Al llegar la noche notó Akeenor que alguien se acercaba á su lecho. Miró en la
obecuridad y reconoció á Makar.
-¿Qué quieres de mi?-le dijo-Vete 6 llamo al centinela.
-¡Perdón Ivanl
-¿Perdón de qué?
-Yo eoy el aeel!ino del mercader, y yo puse el cuchillo en tu maleta. Quise roa
tarte también mientraedormiae, pero en aquel momeuto oí ruido en el patio, oculté
el arma entre tus ropas y emprendí la fuga. ¡Perdóname por amor de Dioe! i\'lanana
miemo declararé que soy el asesino del mercader, te será devuelta la libertad y regre•
saráa al seno de tu familia.
-¿A. donde quieres que vaya yo ahora? Mi mujer habrá muerio y mis hijos me
habrán olvidado sin duda. No tengo en verdad á donde ir.
-¡Perdóname Ivánl ¡Perdóname en nombre de Crieio! ¡Qaiero obteser el per,
dón del hombre e:rande y generoso que ha tenido la abnegación de no denunciarme!
Al notar Akeenor que Makar estaba llorando, ee echó también á llorar.
Makar se declaró culpable. Pero cuando llegl la orden de poner en libertad á.
Aksenor, Akaenor había muerto ya.
LEO:-. TOL!ITOY.

.Al romperse la flor de la vida
risuefia y galana
las pasiones ardientes, cual víboras,
se enroscan taimadas.
Y serenos seguimos el curso
del valle de lágrimas
con la planta dispueeLB al escollo
y el hombro á la carga.
Eetoe huérfanos gimen, aquellos
cadenae arrastran¡
y algún otro, en su lecho, loa años
inválido gae'8.
Con las fieras ee mide el viajero,
,en tan,o que el nauta,
en loe maree indómi~os, rinde
emp11je y audacia.
Se ensangrientan tm campo enemigo
hermanos que ee aman;
y el instinto brutal! aproxima
antípodas razas.
¡Oh existencia! ¡oh azote sangriento!
¡Oh ruda batalla!
¿Qué te hicimos, ¡Oh D:oe! que te hicimos
para esta jornada?

LAUitA

MENDEZ DE CUENCA.

A I.UZ

A tu lado el hechizo derrama
del amor embriagueces divinal',
tú embelesas, encantas, fascinas
con la luz celestial de tu llama!
¿Qué mortal que te ve no te ama
Si en tus ojos ardientes fulminas
una luz que al quemar embalsama,
con que tu al perfumar iluminas?

•••

Yo quisiera, ambición ciega y loca,
Adorando tu regia hermosura,
imprimir con mi beso en tu boca
un poema inmortal de ternura!
Y sentir que tu labio me toca,
que mi labio en tus ojos apura
esa luz que el encanto coloca
como. un nimbo en*!: faz blanca y purat
Qmero el beso que catta y que ríe
Y la estrofa que ríe y que canta
A la dulce espiral que sonde
enroscada en tu núbil garganta!
A tí el vereo que en tí solo fie
la cadena triunfal con que encanta:
que en tu cuerpo la ri '.D.&amp; se engríe
y en tu nombre gentil se abrillanta!
México, Octubre 3 de 1897.
Joot I. Non:10.

�•
EL MUNDO

reoida al muego de las
espumas sobre la playa, como ei es1iuTieee
seguro de que una vez
sugestionados por lo
que iba á moet;rarlee,
nadie Ee iria de ahf.
A la eazón, con su
mano libre acariciaba,
bajo la lana burda de
su blusa, la forma del
objeto oculto, que su
otra mano de dedos
burdos oprimía contra sí. Y eu cabeza
tambien ee iuclinaba
con su rostro atrevido
y atezado; parecía sin
embargo sonreir para
eí mismo dulcemente
como la nodriza sonríe á su nifl.o¡ ó bien
acaso por la abenura
de su blusa, enviaba
abominaJlee juramen•
toe llenos del olor á ajo y á chorizo de oso como au risa.

LEGO al muelle una extraíla y ear-

Entonce~ por primera vez surgió un gemido ligero de
.oiilo, una queja trie,e como las de loe ga1iitoe enfermos.
Si, algo que.salía del pecho del marino, había vibrado
largamente, un grito de vida herida) un dolor M&gt;do frá.
gil y sin embargo sobrehumano, gue, reflexionándose, rechazaba la analogia con el niñ.o ó con un animal pequen.o. Era más bien una voz lejana y aterrorizadora1 como
lae tiene el viento en loe mástiles durante las noches del
equinocio, como las oye en su camarín, bajo la ftjezaee.
gura de eu gran lámpara, el guardafaro. Houl Houhou!
Honhouhoul
Loe pobres peEcadoree que eetaban ahr sobre el muelle conocían bien esa voz d! agonía. Más de uno la ha·
bía oído sollozar en la borrasca, y ent.oncee persignándose, se decían Lodos que eran loe marinos enterrados
en el abismo, que volvían entre dos olas. Se aproximaron: entonces ya no miraban más el mar anteelloe
y mantenianse de pie con sus barbas cerradas en sus rudos rostros.
El, el buen bombr~ enigmático, continuaba riendo ain
ruido, con un placer cínico, como si riendo estuviese ee•
guro de que atormentaba á una alma en alguna parte.
Ya no tenia loe miamos ojos¡ eu mirada orgullosa reeplandecíaealvaje como un escollo negro bajo la párpu•
ra obl!cua del ponien1ie.
De nuevo inclinó sos labioe crispados bacía la hendidura de su blusa y ee vió que con au mano bacía el signo de apoyaree sobre la peque.fía cosa misteriosa, Por segunda vez gritó esa voz inaudita, esa vocecilla que daba
frio á. loe huesos como si ya ee la hubiera oído durante
un viaje en la mar, ó en otra vida ó en euefloe.

cáetica figura, uno de eeoe rostros
eqnfvocoe demiradadura, demudaeonriea, que oe rozan con el codo y en ef'guida oe proponen mis•
teriosamente qae los acompafl.eie
á la taberna.
A éete nadie lo conocía, nadie lo había visto deecender
de un buque y ein embargo debió llegará la hora en que
las últimas barcas enfilan el paeo entre el fuego rojo y
el fuego verde.
Llegó silbando, al muelle, entre loe marinos que miraban á. lo lejos el ccéano y txaminó Jae terrazas del
malecón penea,tivoe. Llevaba la corta blusa azul y el fiel•
tro jiboeo de loe marineros después de una traveeia,
Apoyaba su enorme mano, larga y abierta, eobre un objeto que ocultaba en su pecho y que por momentos parecía remover.
En~ncea, uno de loa hombree, que, con ene pupilas
grisee y vagas no cee:aban de mirar á lo lejoP, ee aproximó á él y le preguntó qué especie de bee,ia llevaba aeí.
Bien pronto aíkyó Ja gen1ie; él colocoee detrás de loa
El ei:1iranjero le sopló eilenc1os.amente al ro1:tro una ri- marinos, de aquellos rostros ee,úpidoe ó bajamente fes•
sa que olía á ajo y :t ealchiC'hón de oso y después movió tivoe que part;ioipaban á la vez de la ferocidad y de la
los hombros y eeperó que la primera oleada de gen1ie ee inconsciencia de las multi1iudee ......... Y algunas gentes
decidie1:e :1 bajar al muelle.
irónicas gritaron: Que muestre su juguete! Que lo muesLas meeae, bajo el toldo de los restaurante, ee vacia• tre sino quiere hacer creer que lleva sobre el pecho una
ron; las familiaP, después del almuerzo del medio día,
cosita vivie.utel»
dirij!anse al mar :i espirar el aire eaJino. Era el paseo
Loe pescadores, las pobres gentes de blusa y auecoe,
de costumbre . .El viento levantaba laa faldaP, ee llevaba movían la cabeza; esperaban con paoienc:a, ya hablan
loe sombreros y desarreglaba los cabellos, no faltaban oído eso días y noches, á la vuelta de las barcas, de piá
las distracciones.
eobre el muelle, con loe dientes apretados; y eabian bien
Seglln las previsiones del hombre1 llegaron desde lue• que no hay más que un ser humano, una criat;ura desogo algunas pereonae que se intereearon en ti color de las lada qae pueda lanzar un gri1io semejante. Algunas veolas y en eeguida 1 en pequen.os gro pos de trajee claros, Cts, cesaba un poco de iiempo. Inmediatamente la grueotros, riendo1 fumando. cambiando fraees sin relación sa mano 1 uda te apoyaba y una vez más la voz aseen•
alguna con el incomparable ei:plendor de la mar, pa- dia y bacía palidecer ó los marinos.
aeando eimplemente ¡iorque esa era la cos,umbre, ir un
Entonces el aven&amp;:urero con un hermo!!o gesto t1rrojó
instante al muelle, porque antes de ellos eiewpre se ba- en abrigo á sus pies. Entonces tenia el aspecto de rey de
bfa hecho así.
las islas con su tez de cobre, el aetrakan rizado de sus
Y al cabo de un poco de tiempo hubo ahí uua como cabellos y arracadas de oro en las orejar1. Miraba con
inundación de geDte.
desprecio ála muaitud, y en un idioma en que se fenSin embargo, apenas si ee fijaban en aquella torva fi. tían loa efluvios de la sal y del iodo de loe mares má,
gura qne Ee paseaba con iueole.ocia del lado de las damas divereos, anunció 111 coea increíble y mostró imperiosay que pront-o comenzó por aignoe á revelarles la preeen- mente su bluea que parecía esconder algo, sobre las grancia de un~ cosa insólita bajo su blusa.
des piedras del muelle.
Se sentía desconfianza de este personaje barbudo de
Una lluvia de monedas cayó sobre él. Alientos que•
fisonomía cautelosa.
mant;es lo siguieron, co.mo en la procesión, entre el
El reía siempre. con su riea ein ruido, con eu riea pa- humo de loe cirios. suben, detrás del manto argentado

DOMINGO

10

DOIIIRGO 10 do OCTUBRE do 1'97

de Octubre de 1&amp;97

mano•, rodando sobre las piedraa, como ai fuera -víctima
de un extrafl.o mal.
Entonces ein1iie~n todos una gran pena: Acaso lamujeroita de la mar había partido; y buecaban en la lejanía con loe ojos.
El, entretanto, se arrojaba sobre ellos jurando y rien•
do y no ee defendían: mirábanle con ojos trieLee y resignados.
Pasó el tiempo: el se pasaba loR días enteros sentado
en el muelle: no se sabía lo que miraba á lo largo con
aae pupilas fijas, roidas por la sal.
Algunas veces mugía como un cacbalcte, como la si•
rena de un navío que ee pierde, ó muy dulcemente, mo•
viendo la cabeza, prolongaba un V&amp;gido querelloso de
niflito efnermo.
y loa petcadores babian notado que él también, ahora cuando se aproximaba la tempeetad, lanzaba agudos
gr;tos. A la hora de la maree, cuando el agua comenzaba á subir al muelle, uno de loe marinos lo 1iomaba en
sus brazos y Jo llevaba al puerto donde él marchaba con
loe ojos agudos y recte.e, estrechando siempre contra él
algo que le hacía reir con su riea muda.
Una noche de invierno la mar rugía tan terriblemen•
t;e, que loa pastorea de las marisma~, á. gran distancia de
la costa, creyeron que llegaba y huyeron por el campo.
No ee volvió á ver m:UI al marino. Se supuso que había oído una voz y que había parr.ido allá IE"joe, de donde ella
no babia vuelto.

de María, y eran los del humilde pueblo aquel de tas:bar•
cae, loe de las buenas gentes que conservaban aún la fé.
Y entonoee aconteció esto: el ext.ranjero recogió socolecta, la hundió en sus boleas, miró con un rostro lívido
á la multi1iud y no sonrió ya, sus labios temblaban.
Prodújoee un gran silenoio, deepnée, uno á uno, les
bok&gt;nee de la blusa saltaron y entre la camisa de franela y la piel tatuada del marino, entre loe vellos de aqutl
pecho viril, apareció una cabeza de mujer pequtiHsima,
de ojos pálidos de fiebre, bajo delgadof.l filamentos de
cabellos verdee. Tenla la gentileza sufriente de un nin.o, el candor asombrado de una foca hembra á la cual se
exhibe en un depósito de agua ante un público de mi·
litares y de nodrizas.
Oh! y era sobretodo una joyita de carnee .aacaradn.s
como una concha, una espuma vi vienie con lve matict s
más prodigiosos de todos loe peces y todo el prisma) tc,das las .floree de loa jardinE'B del arco iris en el espejo
de un lago al borde del mar. E3taba ligeramente vea1ida
de un oropel de oro y de seda, de un pingajo que tu
otro tiempo debió fbtar en las caderas de alguna dan•
zante oriental.
No se senUan deseos de reir; más bien se apoderaba
de todos una i11quietud, un terror vago, como ante uu
prodigio, anteuna forma elemental y abandonada, a.n'8 un
ensayo en que hizo experiencias el dios de las primeras
edades. No tenia brazos, sino pequefl.oe muftonee y ale•
tas, peque.nos y frágiles aparatos que tenían en aquel
momento la gracia de un gesto de amor¡ áloe dos lados
del pecho tenía senos 1 pequefUeimos senos puntiagudos
y rosados como loe senos de una peqaeñíeima EH vir•
gen. Lo demás desparecía bajo la blusa del marino de
,al suerte que no se sabia si había un cuerpo del!pués de
aquel pecho minúsculo y si ese cuerpo tenía piernas, y
toda aqu~lla cosa vhien'e permanecía atada al pecho
del hombre con una sumitión encantadora y eufrientt,
merced á las mayas de niquel de una cadeuih.
Loe ojos eran sobre todo admirables, semejantes á Ju.
cidoe y sensibles esmaltes color de alga marina, á noEtalgíae de espíritu, A palpitaciones visibles de un coro.zón ......... Se creía ver ondular •las barcas, largamente
inflarse las velas1 bajo una clara mafl.ana del mar ........ .
Loe pobres pescadores no se é'ngaflaban.
Habianse acercado mucho. Con las bocas temblorosa!'1,
con miedo y éxtasis en eue pupilas inmeoeaf.l, manteníanee inclinados y miraban bajo la bluea. No habrían
mirado de otra suerte la santa presencia de una reliquia
Y Wdoa guardaban silencio, como en el mar cuando el
agua ee vuelve negra y comienza á chapotear bajo loe
caecoe.
Y aque1Ja eecena se repitió muchas tardee. El marino
ee preser;taba enigmático atormentando 1t aquello qne
llevaba conefgo y á lo cual parecía estar unido por el lazo de un amor ex1irafto y fantá.etico.

TESTARUDO.
POR RBMY 8AJNT-)l,H,' RJí'E

,
Ahora bien, hacia el tiempo del equinocio el noroes1ie púsose á soplar tempestuoso¡ el mar, todo entero, pa•
só sobre el muelle y, en las noches todos loe marinos
fueron, con las manos en Jaa boleae, á la deeembocadura de la gran calle,á_mirar si las barcas que habían par1iido, no volverían yá.
El hombre arrojado del muelle fué también á aquel
paraje; se abrigó bajo un pórtico y nna vez máe, cesaron
los otros de ver la mar. Era ahora otro grito el que ex.
halaba h, pequen a cosa vi viente, un grito agudo que no
cesaba, como el de una mujer loca. Apénae podía su
amo retenerla: ella hacía esfuerzos por lanzarse á las
aguas.
Entóocee los marineros comenzaron de nuevo á per•
signarse por que habían oído ya esta voz: siempn- que
ae perdía alguna barca ee&lt;J voz aterrorizadora gritaba
así. Sus ojos también teafao ahora nna extrafta y sobre
natuial belleza que vibraba 1 que ee agitaba como la aguja de la bníjula.
Un magnetismo Ja acordaba al pulso de la tempes~d.
Y después la gran cólera de la ola ee apaciguó¡ ella se
quedó durante días enteros muerta. Y el sinitstro due•
i\o la había pinchado mucho sin que gritara ya.
Un día él bebió gin más que de costumbre y se fdur
mió sobre las grandes piedras azulee. )lucho tiempo permaneció ahí en1iorpecido por el alcohol.
De pronto el puerto oyó espantosos clamoree; loe bom•
bree de las barcas acudieron y lo vieron comiéndose las.

•

De manera que usted persiste en querer imposibles? ...
Ni ai guiera un coqueteo?
-Xi un galanteo.
-El viene tres veces porsemana 1 simplemente como
amigo.
-Como amigo?
-Casi todas lae ma.fl.anaa le hace traer flores de Niza.
¡Galantería deeintereeada, eh!
-Ueled lo ha dicho.
-Cuando un hombre tiene la reputación que 1iiene ese
Briónl ......... Ab, Paulina! Paulina!»
Bernardo de Vaise, ajust.ado er su dolmán azul celeste se retorcía rabiosamente loe bigotes ó mejor su bozo
d; subtenien.te. Paséabaee por el ealón de largo á largo
y hacia resonar las espuelas eobre la alfombra amorti•
guadora.
Eran ya las cuatro y media. La primera. neblina de
laa: tardea de invierno desluat;raba loe vidrios Y tendía
aobre las telas claras del mobiliario el gris de la melan•
colía. Paulina d'Orsennee, tendida en su sillón de junco
tapizado de seda azul pálido, miraba arder el hogar. Rápidas lenguas de llamas proyectaban extratioe reflejos
bronceados sobre su cabellera caetana, y hacían subir
ealamandras de púrpura por su traje oecuro, le envolvían
t!n turbadores cambiantes el busto ó hacian surgir de la
punta de sus botitaa barnizadas un chisporroteo de flámulas. La joven extendió el brazo y oprimió el botón
de no t;imbre. Entró el criado hizo lu~ y corrió las p_er•
aianas. La suave refracción de loe antifaces de muaehna
dábale al coquek&gt; salón algo como una tranquila Y tibia
comodidad. Eu él había paeado Bernardo de Yaiee laa
horas más exquisitas de su exiet.encia, desde la épora
tao cercana aún en que, salido de Saint-Cyr, confinad_o
á aquella trie'8 guarnición de Berry, se encontró acogido, mimado ::,or Ja primi1ia providencial. Paulina conta•
ba veinticinco afiof.l, y hacía cuatro que era viuda. Todos,

EL MUNDO

en la Cbatre, loe obEervaban, loe envidiaban y como nadie habría oeado suponer en la bija del venerado barón
de Paloy sino lo que una dama debe permitirse1 ellos ee
habían amado tranquilamente como novios hasta la fa.
la! llegada de Brión.

•••

Tres dfae despuéa le anunciaban que vencienio mil dificultades hablan logrado obtenerau pal!e al ~adán y que
eee día mismo ee fir..maba la orden.~
Y el cazador, devorando lágrimas que no podía verter,
partió para loe desiertos africanos.

Cuando de nuevo quedaron solos dijo Paulina en tono que aparentaba rigor pero se perdía en inflexiones
acaricia,forae:
-Si lo quisiera á usted menos le conreetaria mejor .....
Mire! ueted no es sino un muchacho!
O que voy á referir acaeció en
Esta úl1,ima palabra acabó de exasperar al joven
un puebleci1io de la J,alia me•
oficial de cazadoree. Un muchacho! Ehl áloe veintidós
ridional.
afioel Ya iba ella á ver.
Se sen'6 á un pupitre. PreciHmeote había en él uoa
Era un hombre de 35 afloe:
carta que Paulina acababa &lt;Je cenar: 11 Mme Edmond
de tez morena tostada por e1
Roy, c,aüllo de 8eoettee, cerca de la Chá~re. ,, Tt1.mbién
sol, descarnado, con profundas
esa era amiga de Brión ......... ¡Miserables! Echó mano á ojeras1 ve@tido con blusa azul ya descolorida.
una pluma y IIE'nó cuatro p,ginillu con a11 eacri,ura ,. Iba entre dos gendarmes, llevando un saco de eepigas
gruesa de raegoe fuE'rtee. Firmó virilment.e y l~yó en sobre el hombre derecho.
Oprimíais la mano izquierda una argolla con cadena,
voz a1'a la dirección al escribirla: ,,Conde de :Nancey,
que
eoje,aba uno de loe gendarmes.. .
. .
diputado, 5H, ruede Bcllechaase, París.n
Multitud de curiosos, de loe que d1v1erte11 la 001oe1dad
Paulina suspiró.
con tas deegracias ajenas, Eervía de cortE'jo al 1.ril!le
-Qué le dice á nuestro tío de Nancey?
cuadro.
- Luego lo sabrá ueted.-Adióel _
Aquel espectáculo bacía recordar la historia del Divi:Nerviosamente tomó el kepí y los guantee de sobre el no :Nazareno.
Y ee, porque el Cristo, eter~o eupliciado, nace toJos
piano. Paulina le tendió la mano buscando en v_ano su
los días en loe portales de la indigencia, y moriI,t crucimirada.
-Hasta mafíanal le contestó ella sin mayor emoción. ficado hasta la extinción de la humanid»d.
A poco andar llegó la comitiva al Juzgado de la PaEn la ca!Je el subteniente releyó au misiva á la luz
rroquia.
de un café. Decía:
El Juez ocupaba su poltrona.
Querido tío:
-Aquí t;enéia-le dijo el eargenM&gt; tie loe gendarme:i,
Sé lo mucho que se interesa usted por mf y sus relaal hombre que oe habían denunciado como 1nvat1or de
ciones con el nuevo minie,ro d" guerra. El' n.u:e&amp;ario una heredad ajeoa. -Lo hemos cogido iníragan,i.-Aquf
( va subrayado ) que ueted obtenga mi inmediaU. tras- está el cuerpo del defüo, afladió presentado ~l saco ue
lación á los Spahie sudaneses. No me pregunwi usted loe espigas.
ElJiiez (al acueado)-¿Cómo oe llamais?
motivos de ee1ia determinación. Crea sólo que son muy
.Ac,1s.-Giacomo Roeei.
gran'B [lo subrayo también] y que mi permanencia en
El .Juez-¿Cuál ea vuestra profesión?
Francia ee hace ya imposible. Eeta 1iarde miema bago
~tn v.-Caoter&lt;',
mi petición por escrito al coronel que la ba1á llegar cuan
..h,'l Juez.-Se os acusa de haber 1iomado esas espigas de
M&gt; antes á su destino.
trigo eo un sembrado ajeno. ¿Tenéii, algo que decir en
Reciba, querido tio, mis má.! afectuosos reepectoe.
vuest.ra defensa?
l:Jernard de l~ai:.e.
..d. eu11.-Ee cierto que las he tomado, pero no en ningún
Subteniente en el :?.5? de cazadores,
campo aemb(Ado, eino en un terrenoincuho.-Yo vi aiLa Chálre [lndre)
gunae eepigae que, sin duda, b1otaroo eepon1iáueamente
Franqueó la caria, la echó al buzón, fué á su caea, hi- enue la yerba, que no habían costado á nadie 1.rabajo, y
zo en papel ministro la petición de oficio, se la envió que sólo servían para alimen,arse loe páJaroe. lu:apulea•
con ,110 ~ie1iente al coro11el; ae loé á la cama eh~ comer do por la neceeidad 1 y en la creencia de que nadie recia•
maria lo que estaba perdido, cogí eeas espigas á la luz
y durmió mal.
del eol.
El Juez.-No ea eeta la primera vez que robáis el irig(\,
En la mal'iana del día siguiente, que era lunes, el co• habéis enuado ha poco al mismo campo.
ronel lo hizo llamar.
~lí'ue.-Ee cieno, aenor.
-Transmito su petición al ministerio, pero temo que
Et Juez.-¿Podéia decir dónde tenéis depositado el hi•
tenga usted que agu11rdar algún t.iempo. Hay muchas so- go que habéis robado?
•
Acw~. -En mi casa, se flor.
licitudes ......... Y ¿por qué ha tomado usted esa determi1!.'l J1uz.-Tengo que paear viei1ia inmedia1iamente :í.
nación, mi buen de Vaiat?
vueeiro domicilío,-¿oponéia alguna resistencia?
-Por motivos muy serios, coronel.
.Ar11x.-Ninguoa, senor Juez.
- Cáspita! E'xclamó el jefe sin,ie.ado perder un buen
Terminado el interroga~rio salió la comfüva.
oficial. Le confieso que nada ha llegado á mis oídos.
El
reo iba delante, en medio de loe gendarmes, aeegu•
Presumió alguna pérdida seria al joPgo ó á la Bolea,
rado con un par de eepoeas; seguían el Juez y dos tet1,iy como él, el regimiento entero ee perdía en conjeturas .
gos dee0cupadoe al efecto.
Vaise se volvió impene1irable, casi invisible.
Llegaron á una callejuela toriuosa, blanqueada, á ia falLa primera noche lo desveló Brión. Brión-Lovelacel da de la colioa que limita el pueblo. Aquella vía se coEl hombre-que engaflaba á Mme. de Greyan con lime. noce con el nombre de 11Cal{e de lax lhtacumbas,» porqt.ie
Villeneuve y á Mme. Villeneuve con Mme. Anolairl Esa se compone de hab:tacionee subterrá.nea,, como la que
ocupaba Giacomo.
noche rabió.
Era ésta una cueva practicada horizontalmente en la
La segunda noche lo desveló el recuerdo de la salita
en que babia vivido eue más puros goces durante un roca, al nive~ de la calle y en forma de t.úntl; mediría
ano. La tercera fué la imagen de Paulina la que le tur- prói:imamente cinco metros de ancho por seis de largo;
el frente eet.aba cubierto con ladrillos de tierra cruda, uu
bó el sueno.
El miércoles al despertar le trajo el asistente un bi- vidrio pequefio sobre la puerta dPjah paear alguna lui.
En aquella caverna obscura y fria, penetraron el acu•
llet.Uo lacrado, oloroso á heliotropo, leyó:
eado y la jualicia.
Mi buen Bernardo,
Alli encontraron á una mujer macilenta, de fisonomfa
Bae1ia ya de mal humor. Ha hecho ya dos locuras melancólica, aunque angustiada, y un niflo de seie afloP,
que felizmen1ie no tendrán resultado. Venga á almor• enfermo y iriate, tendido sobre un montón de paja y cazar con.migo. Le anunciaré el matrimonio de )I. de ei desabrigado.
Brión con la mayor de lae"hermanas Roy; á que agregar
- «Aquí tenéis, sefior Juez-dijo Giacomo-el.depóeilo
de mis robos.,.
que yo he sido la casamentera? Siempre su amiga,
«Esta pobre mujer y eeie niflo enfermo ee morían de
Amlina.
Brión: Con que e~o era 1iodo. Corrió á donde ella, que• cihambre. i,
u.Hace 1irea meses que se suspendieron loe;trabajoe en la
ría reine y tenía ganas de llorár, hizo fraeee á propósi, cantera donde ganaba el sustento de mi familia.lt
tos de Brión y de 1ae tonterías de los celos. Saboreó to•
«He buscado trabajo en airas canteras y no he podido
daa las delicias del perdón. Nunca había amado ,anto 11encontrarlo.»
á Paulina.
«El monte de pfedad ha devorado uno á uno todos m is

humanas.

•••

�KL MUNDO

(,utensiliol!I¡ bft8ta noeatra1 camas y ones\ra ropa,$
•Noe hemos 1educido á dos piedras para sen\arnos y á.
,. m haz de paja para dormir.11
•He buscado adelantos eobre mi trabajo y nadie me ha
.. dado.•
«Hemos pedido pan y la caridad ha cerrado eu'3 oídos
11..i nuestra súplica.11
,He invocado , la muerte y no ha t.enido piedad de
1,mis tormentos.•
«Loco de angustia, salvé la zanja que reeguarda el cam·
,,po aje.no, y arrebaté li loe gorriones unas espigas que no
ntenfan ningún valor.n
1,Con esas miserables espigas hemos eueten&amp;:ado á ooee•
u\ro hijo para prolongarle la vida.11
«N 1 teníamos nada que darle hoy, y volví á recoger Jae
••eepigl8 que conocéie.,.
«Mirad mis manos: eetos cal1011 y estas cicatrioee, no se
1,eocnentran en las manos de loe Jadronee ......... 11
El ,Tuez.-Sea como fuere¡ habéie cometido ua delito
que la ley castiga.
Acu-1.-¿Tenéie hijos, eeilor Jaez?
El Juez.-Sf, loe tengo.
Arw.-¿Habéie calculado basta dónde puede llevar ,
110 padre el llanto de un hijo que se desmaya de bam•
bre?
El Jutz-No tengo para qué saberlo: eólo necesito !B•
ber el deJUo que babéie cometido invadiendo uoa propiedad ajena, para aplicar la pena que eefl.ala el Código.
l lemoe terminado: ealgamoe.
La mujer, que había preeenciado la escena, muda y
temblorosa, al verlo eahr exclamó:
Se lo llevan, Dioe mío!
El nif'l.o levantó loe bnzoe y preguntó á 11u madre:
-¿Quién noe dará. pan?
Giacomo volvió loe ojoe aaubladoe por dos 1,grimaa y
les dijo:
-El Padre Celeetial velará. por voeotroe!
Vuel'°6 á. la eala de audiencia, el reo faé condenado
:í ocho díae de trabajo11 penoeoe en lae obras públicas ....
1

DO ■ IHO

lo de OCTUBRE de ,. .,

«No llorea por mí, que me voy á. rogar por ií y por
Cuando el juez ae encontró solo, apoyó loe codos eo•
bre la meea, descansó la frente sobre ambae manos, y l(nueetro hijo, al lado de María: llora por 101 que no tie•nen compasión de lae miserias ajenas.
balbuceó eatae palabras:
«Te envío mi último suspiro!
-«Oh iniquidad! condenar yo á un infeliz, porque fué,
,como loe pajarillos, , buecar espigas para alimentar á.
Giacomo ee quedó petrificado ........ .
«eue bijoe!11
«Y eew lo bago yo, que he vendido la justicia tántae
Sin en mujer, ein eu hijo, ein honra y sin pan, ¿á. don1cvecee, por dinero, para que 1oe hijos mfoe vivan en la de iría?
¿Quién le daría ocupación? ¿Oómo podría alzar la frenfl&amp;bundancia y en el lujolu
«Pero yo no hice la ley: yo la he cumplido.•
te ant.e un pueblo ·que lo había viet.o mani"ado por de·
•La ley! qué sarcasmo! la ley que eólo castiga los delilincuente?
«toe acneadoe y comprobados ...... en loe que no pueden
Cayó desfallecido sobre el montón de paja que habla
udefenderae.11
sido el últ.imo lecho de en a11uJer ........ .
•La ley que cae con mayor fuerza eobre loe que ea·
Allí tree diae deepuée, recogió la policía un cadaverrí•
,ot,án más abajo.11
gido ........ .
«La ley, fuerte con loa débitea y débil con loe fueriea!11
Había muerto de hambre, de dolor y de verguenzal .••
«Pero yo la he cumplido!u
Cerca de la cabeza ee encontró el librüo de la Imitación
Giacomo sufrió au condena y volvió á. su hogar al ama- de Je1111('1'WO.»
necer del nuevo día.
Al pie de las palabras trazadae por eu mujer, habla ea•
Lo encontró desierto ........ .
criiO él:
Su mujer había muerto ,rea días despuée de eu prisión
11Marieta: Vuelvo , reunirme contigo en el Cielo: la
Su hijo había sido iranspot1iado por las Hermanas de
"t.ierra no tiene hogar para mí» ........•
1a Caridad al Aiilo dt Ndf,oa de N ápolee.
«¡A.lmaa piadosas! Llevad ee'8 librito á mi desventuraU na buena mujer de la vecindad le dió eabs noticiaa
«do
hijo, que ee halla en el Asilo de Nápolee: decidle que
y le enire¡ó un librito por encargo de su eepoaa mori•
«lo venere como una reliquia sagrada¡ porque ea,, em•
b 11nda 1 quien había escrito en él algunas palabrne.
«papado con 16grimae de au madre.
Era un iomiio muy usado de la lmitaci6n de Je,ucriAo,
Giacomo RoMi.~
que ella solía leerle,.por las noches.
¡Cuán
triste
ea
pensar
que
tal
destino pudo caber á
En el interior de la paeWl, había unos renglones desi•
guales, irazadoa por mano uémula que ae traducían aei: una familia honeeta, que bahía amado el trabc1jo y profesado la viñndl
-«Giacomo mio:
Y ¡qué cooeuelo tan grande ea creer que má.e allá. de
«Me muero de iriateza.
«Cuando pienso que in amor y tu piedad hacia noeo• lae miaeriae de la üerra, se encuentra la juatic~a divina
11troe, te han conducido , una prisión, no puedo con• reparadora de todae lae injneticiae homanael
F. D.&amp; 8ALB'8 PÉREZ,
•formarme.
«Conserva eeie librito, único teeoro que puedo legar«ie: él me ha coneolado en mi doloroso tránsito por la
ci:tierra; me ha servido de aliment,o muchas veces, con•
«fonando mi fe y mi esperanza.

DO ■ l ■ c;o

KL MUNDO

lo de OCTUBIIE de ...,

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Corazón de sacerdote. POR H.

s. DE FORGE.

ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 11.
Qué hacer? Qué reeolve1? Todos ee agitaban y cada uno
propoDía igua;mente una idea impracticable. Se llamó Y
ee gritó en vano; laa vocee ee perdían bajo las arcadas
de á.rbolee. Ni siquiera ee vefan loe tiros de fusil de loa
cazadores JejaDoa. El abate ofreció correr al cntillo á.
bueear á loe criados. Pero ~ataban á m1le ele tres kilóme·
troe de distancia. Por pronto que foeee, el tiempo de ir
y volver exigia una hora. El día declinaba y Lucila su•

Obs2quios ltech.os por "il rounao" á las aamas premiaaas ~n nUG!Sfr0 (!oncurso, en la K~rmesse ae $anta @1.:tria.
1 . H:'Onr c antiguo. ofrecido A. 111. Srlta. ~{atilde Alfl\.ro. ::o, Rw.tt&gt; i!t' bront•e enviado 6. la. Sra carlota Morales de '.\lurphJ· 3. Jn,·ero nb~quladoA la ~ra. Marln Y. de l'e~z Gallardo. 4 Rtl&gt;elot dedic:MlO 6, lo, Stita tu.isa
Murlllo. ;;, Jorero desliDa.'lo para la Sra. M.argarlt" Kleinlwns de Cantón. ü, (;esttt. uc bronce imlta.ndo mimbre, entrt:ga.a é la Sri ta. :t.:urlquet. Sauiehez.
·

fría máe y más.
-No hay más que un medio, dijo la eet'l.ora de Senne•
vaux enérgica ......... Carguémosla ......... No!I iremos tur•
nando. Herald va Á tomarla de )as piernas, yo de loe
hombros, y así ganaremos la linde del bosque, de donde
acaeo podrían oirnoa.

Aeí ee hizo¡ pero aleaba de cien paeoa la se.nora de Se•
nnevaux no podía más. La se.nora Jouvenot la BUl!t;tu.
yó¡ pero fué meooe fuerte aún. La sen.ora Belamy y la
!Bf'iorita Lariviere ensayaron en vano. Todo el mundo
tenía una idea que nadie osaba ex-presar. Pt\blo la leyó
en loe ojos de la eefiora Jouveno~, y sin decir nada, \o•
mando á. Lucila en aue brazos vigoroeoe, la llevó como
á un ni.no, con paso alerta.
Se llegó al plan, ee hizo alto, recomenzando loe llamados ein que esta vez tampoco tuviesen éxito. Lucila en•
eayó andar, pero el dolor, un poco calmado, volvió más
vivo,
03 conjuro, eefl.or abate, un poco mú, dijo la eeflora
Jonvenot euplican,e.

Pablo tnm6 de nuevo eu ligero fardo y comenzó de
de nuevo también la plegaria secreta en la cual, durante
la primera marcQa, babia abeorvido su peneamiento.
Al llegar al camino del caetillo, vieron al grupo de ca·
zadoree que v.:-,lvfa. El primero, A.dalberto que marcha•
ba delante, vió eie eepectáculo extraflo de la 8(1.tlorita lle•
vada en brazoe por el abate. Detú voae más sorprendido
que conmovido, casi contento, entreviendo una oompli•
cación posible en aquella ait.uación singular.

-Venid pronto, gritó él. El eefior abate lleva á mi ¡¡&gt;ri•
ma en sus brazos. Ha sufrido ella un ac9idenie!
De una carrera loca Roger llegó y reemplazando á su
amigo \omó 'á en vez á la cara herida,

�,eo

DO ■ IIIGO

ltLMUNDO

Adalberto muy eatisfecbo, los seguía diciéndose con
maligna sonrisa:
-Eh!.. ...... . Eh I Esta bien pudiera eer la ocasión de•
seada ........ Basta con esto y ei el flf'fior de Sennevaux
no ve claro ee por que loe dragones no tienen perepicacial ........ .
El accidente de Lucila fué insignificante. Tres días
después andaba, dando el brazo á Rog:,r sin poderse ea•
ber ei el dolor era la sola oauaa de que se apoyase tan
fuerle.

Veinte veces babia sido preciso contar al oapittln la
caída, las dificultades de la vuelta, la ayuda tan preciosa del abate.
-Si.a él, exclamaba la senara Jouvenot, toda conmovida aún, no ee como hubiéramos podido traer á la P&lt;&gt;·
bre nifia.
-Qué bueno eres, mi querido Pablo! decía Roger.
Pero solo la eeflora de Sennevanx, con Ja fineza de
percepción de Ja madre distinguía sobre la frente de eu
hijo una sombra1 una impresión, vaga, casi inasible,
invisible pan cualquier otra mirada que la saya. Todo
el mundo, por lo demás, estaba bajo la itnpresión :le
Una especie de embaruo que ninguno confeeaba á loe
otros pero que transformaba la alegría tan s1ncilla y tan
íranoa hasta entonces en una alegría forzada que se sentía era rebuscada y querida. Así .hay malestares morales que cederían al menor razonamiento pero que son
tan inde'8rmioadoe, tan inciertos, que precisamente no
se razona aoerca de ellos.
Lo que había pasado er&amp; sin embargo muy sencillo y
muy natural y el recuerdo un poco penoso de este in•
cidente se habría diaipado~pronto, gracias al silencio que
por acui3rdo tácito, guardaba cada uno á este respecto,
si Adalberto no hubiese tomado á su cargo la tarea de
hablar de ello constantemente. Ya exaltaba con fingida
bonomia la ayuda tan utilmente dada por el abate, ya se
extasiaba sobre su vigor, poniendo así incesantemente á
Joe ojos de Roger el cuadro de Lucila en loe brazos del
abate.
El capitán, molesto, poníaee nervioso, irritable.
Un corazón enamorado, por bueno que sea, tiene esas
debilidades. Roger sufría en su natural géoeroso, por
tener que censurar á aJguno y en su amistad, por cenf!urar á Pablo. Pé!rO su franqueza militar se prestaba poco al disimulo, y Ee hizo vieible que su actitud respecto
de su amigo, ee había ligeramente modificado.
Pablo tenfa todas las delicadezas y comprendió. Una
mafiana, á la hJra del almuerzo, dijo que la permanencia en Jouy no debía dmar ya más de diez días, y pedía
permiso para ir á pasar eete tiempo al lado de su madre.
Con esto, por lo demás no haría más que preceder en
París á las dos familias que iban á volver para loe últi•
moa preparativos del matrimonio, cuya fecha estaba
próxima.
No se hicieron objeciones sino por la forma.
Solo la señora de Sennevaux miró al abate con una
dulzura casi humillada. Adalberto exclamó:
-Prima, tened mucho cuidad".&gt; de no volveros á tor•
cer el pie cuando vuestro portador ordinario ya- no esté
11quí.
Pero esta vez Roger lanzó al Secreiario una mirada
t;al que la sonrisa con que completaba su frase deiúvose
de golpe en sus labios.
Y Pablo partió con el rostro tranquilo, el alma alta,
triste y resigaado.
XV
Adalbeno triunfaba. Habfase ido por fin eae abate detestado que desde hacía cinco afias revolucionaba á toda
la familia y ensayaba-vanamente eso sí,-aplastarlo en
toda ocasión con su pretendida euperioridadJ Ese abate
que so preiexto de labrar la ventura de un amigo-y
Dios sabe en realidad con qbé :finl-había ido á. arrojarse á t;ravée de sus proyectos y de sus esperanzas! El los
había roto, eéa. Pero en fin, la hora de la venganza había llegado y ee había despedido al intrigante!.. ....... se
le había despedido ......... porque, seguramente, él no se
había apañado voluntariamente y por su gusto ......... Se
ha visto jamás á una rata abandonar eepontaneamente
el queeo donde ha hecho su nido?
Ah! debió haber una linda escena entre el capitán por
fin convencido de lo que pasaba, y su amigo el abate!
Cjmo habría d3seaio a'3i!tir á ella! Cjm:, habría gozado

con la humillación !Je aquEtl desvergonzado sacerdote!
el sefior de Sennevau:i no debió andarse por las ramas.. , ..
Ah! ah! que buena historia.
Pero en fio, eiél no había tenidoel placer de asistirá la
explicación. ~nía cuando menos el derecho de decirse
que todo el hon_or de eeta empresa era suyo ......... Todas
las mujeres temblaban ante la &amp;0tana negra ......... Nadie
osaba ya hablar ~e la escena eec!andaloea del bosque ......
El, solo él, Adalberto Deruel, no había dejado tregua ni
reposo al eefior de Sennevanx h~ta que este abrió los
ojos. Había sacudido la indolencia del capitá.n, lo había
llevado de nnevo al sentimiento de la dignidad,!º había posit;ivamente puesto en la obligación de obrar. El
verdadero vencedor era él ......... Porque Pablo Cbarlier
había sin duda partido no por unos días sino para siempre! ..... .... Buen viaje!. ....... . Ya no se le verla ni en
Jouy ni en Paría ......... Allá estada él muy ti;anquilo .... ..
Qué buen desembarazo!
Adalberto ee,aba tan alegre, tan orgulloso de su sedicente victoria, que no aupo gozarla con moderación. Es
tan dulce para ciertas naturalezas golpear á nn enemigo caído!
Al día siguiente de la partida de Pablo, estando en el
billar con el aefiorJouvenot y Ravaieson, el.secretario en,
contró la ocasión buena y sintiJndoee con verba púsose
á cootar á su primo la novela de la eetiora CharHer, no
sin añadirle algo de su cosecha. La oport.unidad era ex•
celente. Roger había precisamente abandonado Jouy
para una ausencia de algunas horas y no debía volver si•
no por el tren de la tarde. Así Adalberto, que, sin confesarlo le temía un poco al capitán, se aprovechó defterreno libre y se lanzó á fondo sobre ese tema, dándole.
las mis brillantes variaciones.
-8!1 primo mfo, concluyó con en aire importante, he
aquí lo que era la Sefiora Cbarlier, madre del abate ......
Eso ea sabido en toda la comarca......... pregantadlo á
quien queraisl Y tal conducta era tanto más escandalosa cuanto que todo pa~aba áloe ojos de su hijo, un nifio
entonces, pero demasiado grande ya para comprenderlo
todo ......... Así el tribunal indignado, tuvo que perdonar
á M, Charlier, á ese pobre hombre imprudentemen58 engaflado que se había hecho justicia por sí mismo ........ .
justicia insuficiente. Por lo demás el matrimonio Cbarlier tuvo que abandonar la comarca empujado por el
desprecio público.
En en ardor por persuadir á su primo, Adalberto no se
había percibido de que la eefiora de Sennevaux, de pie
sobre el nmbrál de la puerta, escuchaba en discurso. No
babia notado tampoco que Ravaieson se había levantado
bruscamente y cuando volvió la cabeza después de au
elocuente perorata, se encontró cara á. cara con el cora•

cero.
-Señor Deruel, dijo éste coa una voz fría y cortante
como una espada, no hay una palabra de verdad en todo
lo que acabaie de decir.
-Sin embargo, sefior ...... ... balbuceó el Secretario que
se puso li vido.
-Permitidme ......... Yo estaba aquí hace quince afioe
y f!é todo lo que pasó ......... Laeefiora Charlier era Jamás
honrada de las mujeres y bastaría con esta prueba: laaefiora condesa la cuidó durante en herida y eig uió siendo
su amiga íntima ......... Yo bien sé que esa calumnie. ha
corrido ......... Vos la habéis recogido y la reproducía .... ..
Haceis mal......... Pero en fin, no siendo de la comarca
se podría creer que estáis engafiado y excuearos. Solo
que me admiro de que hayais aguardado para colitar es.
ia infamia á que el sefior abate Char lier partiese y que
el eeflorde Sennevaux no estuviese aquí.. .... Esta es colpa
vuestra personal y yo reemplazo á mi capitán para deciroa que insultar li una mujer y á un ausente es la acción
de un cobarde.
-Seflorl

-Lo dicho dicho y como eé el alcance de mis palabras, me pongo á vues,NJdisposición.
-Pero, eefior, balbuceó el Secretario espantado, yo nada he dicho de voa.
-Cieriameniel respondió RaVlliSAOn con una sonrisa
helada ......... Oa imaginaia entonces que un homb1e de
corazón no se conmueve mas que de las injurias dirigidas
á su propia persona? Más valdría que me hubieseis in.
soltado, yo habría alzado loe hombros y no me ~abría
cuidado de ello.
-Primo! balbuceó Adalberto perdido, llamando una
ayuda.

DOMINGO

10 de Octubr• da 181n

-El ee:ñor R avaieson tiene mucha razón, reepondi6
eecamen~ el aefior Jouvenot. E"lta historia que habeisoreido hacerme saber, la sé desde que oopozco al seíior
abate Charlier y no tal cual la habeie contado, sino tal
cual pasó ea realidad.
-En fin! exclamó Adalberto perdiendo la cabeza, el
sefior de innevaux acabs. de despedir al aba58 Charlier.
-Oa equivocais ,ambiénen esto, sefior Darnel, dijo la
sefiora de Seonevaux avaozand" .. ····· Envainad vuestro
sable mí buen Ravaeison. El señor Deruel reconocerá
sus errores. En Jo que concierne á mi amiga, la eeflara
Charlier, le haré saber que el autor de la calumnia lanza•
da contra ella, hace quince dhe, en el momento de morir, públicamen58 pidió perdón á su hijo. Vos ea beis de
quien quiero hablar, eefior Deruel, porque vos conocíais
á esa persona. En cuanto á Ja partida del eel'ior abate, no
comprendo lo que quereie decir y no vais á tardar en tener la prueba de vuestro error.
Se acababa de oir el rodar de un coche y casi inmedia•
tamente RJger atravesó el billar con Pablo,-11evándolo
de la mano,
Llegado á la puerta del salón, el capitán exclamó alegremenie:
-H81o aquí ........ Ni vos, mamá suegra, ni Ravaieeon
ni la sefi.orita LirivieTe, ni vos misma qaeridaLucila, es•
tabaie en el secreto .... Mi madre y el eeftor Jouvenot Jo
conocían eolamen~, pero mi reparación no aerfa comple•
ta einó la diese delante de todos.
- Yo te suplico, Rogerl dijo el abate.
-E:icúsadme, mi abate, replicó Roger, en estos mo•
mentoe yo tengo la palabra ......... Yo obré mal ayer .....•
Bajo una mala impresión, culpable y estó.pida á. más no
poder, dejé partirá. mi amigJ, á mi hermano, al autor
de mi ventura ......... Hice muy mal y yo, soldado, lloré
anoche, ni má'3 ni menos que mi viejo_Rivaieson que en
este momento se enjuga loa ojos. No hay dos maneras
de obrar después que se ha obrado mal y se es hombre
honrado ......... Hay solo una: reparar ......... He ido pueeá París y he pedido perdón á mí amigo, como se lo he
pedido ante vosotros y hay que creer que él me ha oído
puesto que está aquí. ... .... . Acuérdate de esto pequefto
Herald, se honra uno cuando reconoce un error.
Roger, al pronunciar estas palabras estaba de pie en
medio del salón, teniendo á Pablo de la mano.
Habiendo tenido también asunto en el ministerio de
la guerra llevaba uniforme, lo que hacía: resaltar su hermoso aspecto. Los trajee miemos del soldado y del sacer•
dote daban á esta escena un sello particular de grandeza.
Salvo Adalberto, refu~iado casi inconscientemente en un
rincón, no había nadie que no Petuvieae conmovido has~a el alma ante esos dos hombree jóvenes, de rostro
franco, de bril)ante y abierta mirada, en la que se adivinaban dos corazones igualmente nobles.
La seftora de s~nnevaux cantemplaba á su hijo con
orgullo. Lucila estaba pálida de emoción.
-Roger, dijo la se.fiara Jouvenot, besad pues á vuea&amp;ra
mujer. Bien vele que se muere de deseos!
-Oh, mi esposo! Cuánto oe amo! murmuró Lucila 'Roger en tanto que sin hacerse del rogar éste, se aprovechaba de la autorización maternal.
-Habeia oído, Adalberto, dijo á media voz el señor
Jouvenot á su primo. No hay dos maneras de obrar
cuando se ha obrado mal y se ea honrado..... ..
Seguid el noble ejemplo que acaban de daros ......... Id
francamente á estrechar la mano del abate.
Adalberio vaciló un segando. Pero el orgullo ie domi•
nó y respondió coa rabia:

10

d• OCl"UBRE de

EL MUNDO

1897

261

La alianza Franco-Rusa.

1

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-No.

-Eatoncee pienso que no querréis quedaros con el
epíte,o que os ha dirigido el se:ñor Ravaieaon. Queréis
batiros con él?
-No, dijo esta vez también Adalberto ...... Nada tengo
qne 'fer con ese espadachín.
-Ah ......... en ese casa tomaréis el primer tren de ma•
:liana en la mafiana ......... Quiero que volvaie á casa de
..-uestro padre ......... ya no tengo necesidad de vuestros
servicios.
Cuando al Jía siguiente, al alba) Adalberto Deruel dejó Jony, sin que nadie lo saludase á su partida, se decía
con furor:
-Me han llamado cobarde ......... como siel verdadero
cobarde no fuese el que se humilla ante un sacerdOMl
La reunión e?a numerosa y brillante en la coqueta iglesia de SJnta Clotllde, bajo el día eemi-~do que caía.

-

,

--..::

airinais ael &lt;rzar: "Nuesfras aos naciones amiga5 'i? aliaaa 5 ...... "
'!;léase "Nuoslrcs Grabaaos."

-

�SL MUNDO

•••

00 ■ 1•ao lo d•0CTUBRE de ,. . 7

bordad&amp; de abalorio, con el cueUo médicie pariido e~

,ree. Manga, una de piPZ'l v no muy eflrec~111.

Voe ordenaréis á. vuestros labios sonreír,

Sombrero y toqu• de msdlo luto

EL GABINETE DE TOCADOR

Sombrero de paja negro con choox de pliaeé; lo míe•
mo que el penacho el wque lleva en la forma el princl•
¡:al adorno y ee comple'8 oon un gran lazo de lieión d&amp;
crespón, colocado con mucha gracia.

POR

LA BARONESA STAFFE
[Traducido ·para. EL Mmmo]

1807

El rulacffor de Otoffo.

Como nna alma inquieia lo babia vieto revoloiear enire las lilaa cuando en el fondo del jardín fabricaba eu
nido. No eabta cantar aún; apenas on grito, un murmullo harmonioeo, como el ligero de un arpa que ensaya
sue ouerdae.
Y ein embargo, Abril fenecía ya. Lae lilaa marchita&amp;
ee deevanecían en pálidos \o.aoe azulee¡ el perfume de
Joe rfoe ee exhalaba de loa valles, y á' lo lejoe, de lae hi•
leras de l!&amp;ucee que 01laban Jae riberae del río, surgía
apaeionado y triunfank el capM&gt; c,le los rnieeftoree.
El eio due1a loe oia y se exaltaba al eecncharlos¡ pero,
no lee reepondía porque tsperaba la hora favorable, el
eilencio de la noche en que la voz ee extiende y ee prolonga sin obstáculo.
Cuando comenr.ó era ya muy tarde, oeJCa de media
noche. Yo eetaba cerca. ¡Oh admirable artista! Al prin•
cipio titubeaba, se detenía como admirado de su cantode lo que él eabia, del misterio de esa voz profunda que
se dilataba eo la soledad.
Pino luego ee animaba, ee enardecía¡ esbozaba una no·
ta, rimaba un \rino, gorgoreaba una melodía¡ y :L cada.
paee oomer.zaba de nuevo sus arpegios y eue trinos, has•
\8 que éstos iban po, si solos ordenándose en ingenuas
melodias ardientes, que como nuncios de ventura par·
1,fan de su alma cándida y ae remontaban hasta las es•
\rellas.
Dos meses máe tarde volví'- oir elruieefl.or del jardín,
cerca de lae lile.e me.rebitas, en una noche de luna, ar·
diente y lárguida.
Lentae bo~nadas de viento :,eeado y ardiente &lt;'aían
á intervalos; y cuando est88 cesaban, venían la laxit.ud,
la mortal rndoleocia en que ee amquilabe.n loe eeree y
coeae, loe follajes inertes, laa floree marchitas y la luna
misma; una Jnna que declinaba ya y que parecía no to•
ner fuerza eufi.cieo\e para alumbrar.
Es\aba entuma la luua y taciturno el ambiente? se·
ria acaso la peeada madurez, casi brutal, del férvido oto•
ño? Pura mi cCJrszón eea ocche t ra muy \riste.
En\onees comenzó á cantar el roiEefl.or. Como hacia.
m4e de un mee que no cantab,, aquello (ué un aconte•
cimieoto.
Pero en eee instante¡ cuán triete y variada u• txpre•
ei{ln y \imbre me pareció la voz de aquel cantor
U ,e e,n.egios me parecían gemidoe, lluvia dt l,l¡rima&amp;
las baladas, 5UB trinos como eecalofríoe de fiebre y en
lugar de \riunfantee ootas de órgano, brud~as caídaP,sue -vacilaciones y duda@.
Xo hay dnda que cantaba ein entueiauqo , y sólo por
dtbu ...... Quizás la esperanza de un nuevo.'nido, porque
el primdo babía eido desunido ...... Y einJih'e él Jo sotpecbara acaeo era por la aueenoia de la ~e\ación de los
t1mnree qoe él eu~p1raba rtolamando nuevoe amores.
Yago reclamo, por dos ó tres vtcee repf:"iido¡ cada vu
rrás uébil, onda vez más l~jano ...... Lu~go enmudeció; y
01 tta tarde ni al día sigoier,te volvi á oír la canción, la.
trie\e canción del ruiEeftor de otofl.o.

Trajes de paseo.

EL 8.A.NTU.UUO DEL.A. MUJER.

r
1

¡

Por linda pot poética, -por graoloaa que ella sea no se
1
eecapará. de la fat.alidad del realismo procedente del ,ocador. Aquí tené is nada menos un pequefio ej emplo:
una mujer tratando de rizar ene cabelloe, su~ l)TOpioa cabellos. puede perde".", a pareciendo ridfcula. Porque estas
n i-vialidades de la exiet.encia nos hará.o siempre perder
un poco de nueetrCJ prestigio áloe ojos de loe que mejor
noe amen. No manifee\émoe, puee, el proeaismo de nU?&gt;S•
t.ra vida '- le.e miradas mejor prevenida'! en nuestro fa·
vor. no tratemos de deeencante.rlae.
tcEe inút!l recordar el pensamiento de que la din8a en
ciu~e horas, no ea en ot.roe mementos sino una peqUE:•
fta mujer ineigniflce.nte como tamae otras.
El marido debe encont.raroe siempre (reece.111 1 bella!,
dulcee, como u.na flor¡ pero es preciso que oe crea adornadas como loe lirios de una m!lgia divina y natural.
}~e bueno que él ignore que vuestra bermoeura ee ad•
quiere 6 se conserva, en fuerza de mil cuidados; que él
no imsgineque:poeeeiemedioe para embelleceros; medios
inocet1tea ein duda, pero que lo harían t.al vez ridiculi•
zarloe y eonreir.
- Esta esclavitud ser'- una tortura, un 106.erno.
¡Y qué! no se t.ieneu mil cuida'.loe, ee sufren \Orturas y
contrariedades por edificar 6 asegurar uue. fortuna, y no
ae iome.rá ninguna pena por garan\izar su ft'lic1dad?
- Sí, ea necesario c:,n!!irefl.iree así y sin ceear, dir'-n
algunas mujeres; et casamiento es, pues. uoe. eEc laviiudl
-La dejadez y abandono es lo que hace de él un 10•
fierno.

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•

Traje• Para Otoñ o.

El cembio de estacióu nos dá naturalmente en qué pensará. cerca
~de los trajes que debeni.n adortaree; pero he nquí, que las grandes y acre•
• ditadae modistas de Paria y :Nt-w York ooe Puminietran primoroeoe m.o·
deloe con que obeequiar á nuestras bel1as lec\ora1.1.
Comenzaremos hoy, dánaolee á. conocPr tres de loe má., aceptados.

1

'

Traje de calle.

Esh es un bonito traje de pafl.o azul c'aro, adornada la enagua con
~ cintas de terciopelo azul obscuro en forma de ja@pe en pro aecendente por
detrás sin terminar en pico¡ 1 dehmte en forma de alamares. Cuerpo blu•
fB oerrado ¡&gt;or un prendedor ,obre un cuerpo jnterior de terciopelo azu1
obscuro. c:nturón de piel blanco. Mangas con doble jockey adornado de
cintas.

ble, os daréis, en fin, trazas para agradar
á. ciertos conocimientos triviales, a! ex,ranjero encontrado, al desconocido t.ropezado
al acaso¡ y ¿vacilaréis en tomar ao\it.udes
de buen gueto por at.raer para siempre al
que os adora? ......... en esto ( yo me diri·
giré t.ambién á loe hombree ) que tienen en·
tre au, frágiles manos vuestra felicidad y
vuestro honor!
Véamoe la cuestión bajo este punLo de
vista y la práo~ioa de mis pequefl.ae ttglae,
se oe bar'- f'-cil y ligera con ial q11e á wda
hora queraie aprovtschar los com1ejoe mi·
nucioeoe sigoieniee.
Pero volv iendo un poco á lo que decía•
os. Yo no comprendo cómo uoa wuger, un
poco fuer\8 de piernas groeeas y \obilloe,
hinchados, eea baetan\e enemiga de sf pro•
pia, para pasearse bajo laa miradas de su
marido eoagua cor a. De3plléil cie hab er
ofrecido este espectáculo, ¿ooJrá enojarse
si él Eecomplace en seguir con loe ojoe las
ondulac iones del cuerpo elegan te y fle:ii·
bles de una mujer alta y delgada?
Yo he viet.o á. una joven reunir ene eeca•
soa y cortos cabel:oe, por modio de un grasien\o cordón, de manera que lee bacía
ofrecer -,l aspecto de una horrib le cofüa
6 de una verdadera escoba, y en et&gt;guida
se quejaba de la admiración que su ma•
rido ex~rimentaba al ver una luenga y
abundante cabellera.
¡Eh! Sellara, ee preciso disimular vuee •
iras imperfecciooesl E!!~ no es mentir,
pues nunca se está obligado á mostrar sus
defectos. En el fondo vueeiro marido pue•
de eer que eehaya herido
por vuestra nt&gt;ghgencia en
agradarle, en ucul,arle
vuestras lijerasdeegraciae.
Sobre eete punto el hom·
bre guste. de f!er engana•
do, y tiene razón.
¿Qué ee la vida? ¿Qué
ee tsl amor sino algunas
ilneio oee?
Tengo aún el deseo de
decir t1 la oira mir.ad del
género humano, que ella
sabe aún menoeque la mlia
bella, conservar el pree\i•
gio alrededor del oual frecuentemen\e le envuelve
un amor sincero de novia,
y que ee,a irrefln:ión que
diatil::gne al hombre, es en
tales circunstancias, ei se
quiere cntpable.
Siempre es preciso bac~r
de su pade, lo mejor que
ee pueda, es decir, tomar•
se algunas penas, lo mis•
mo ó tal vez más puede
ser, para coneerve.r quepa•
ra obt.ener. Esto ee entien•
de da la feHcidad deseada
y de le. felicidad poseída.
Yo quiero, pues. hablar de
los dones naturalfl!t y de
aquellos que han sido ad•
qn•ridos.
Yo tengo la conc·eocia de
que en este orden de ideas
el libro que he escrito po•
drá. eer útil á las mujeres
honefita•, que quieren eM
felices y hacer feliz al @ér
que ellaa aman con die•
1,mclón entre todos.
Abrigf) Is esperanza de
que también el re:io fuer•
te enconmuá alli máo de
une in'diEcreción, Qne pue
de tomar en benfficio pro•
pio, y si no Je he perm1t:do entrar Pn el umbral del
Santua1infemenioo he penetrado, sin embar-lZ'o, PD el
TI"ttro á donde él PÍf'cta
algo tan ajPno á la coqu~
tnía como él pretende Pf'r.
No puPdo, sino cor c~derle
la ratón de Wmaree coi
dado de loe dvn~e nuPvOP
delicadoP, pero tam bi~~
muy verdaderos de qnP la
generosa. naturaleza le ha
provieto.

J·

·Traje de Otoño.
ULT.IMA. NOVEDAD

;---"'"-~-~-~-;-r,-,_-,.-,.;.,,-, _-;.,_--------------------

Trajead_. paaeo.

Y~Etido de casimir olaro con bordado de terciopelo negro. Cuerpo
jaquette abierto con dos -vueltecitae sujetas por un botón de faotaefa. Es•
te jaquette dt]a ver loe bordee de un chaleco de terciopelo, sujeto por bo•
t-0nee á. una cae::ada de bordado.
Caello Médicie forrado de terciope10. Corbata blanca. Guantee claros.
Vee,ido de popelina azul rey adornado· por un alto volante á. ta•
blaa, con cintas de terciopelo, cuerpo blusa con doble11 vu.,ltae redondas·
eeta blu@a pEquefia deja ver otra entera interior de escoces. Tres precllla~
de cinta con botones negros, sujetan la hloEa de encima. Cuello y cinto•
rón de terciopelo, guante claro.
Sombrero y toque de Ju,o. Ambas formas de paja negra y penacho de
crespón, el toque por estar ya en la forma el adorno, @olo tiene uo gran
lazo de. listón de crefpón y penacho de plisEé, Ambce eon de un gueto
-encantador.

Nosotros ponemos el in •
finito en e~ amor: esto no
ea culpa de laR mojereP.
Armlolt! Fra nce.

•
••
experiPnoia,

La
en po•
lítica y en [tuerra, com&lt;'
en amor, efl una cora qnP
cneeta tn riblf mePtE' cara
y que no sirv e de nada.

Jaquette para Otoño.

Eete Jaquftte es de diait:onal, café y de una forma muy elegante y poco
oeada, perfectamente cerrado y más largo que loe que ee han llevado, Wdo

á vuestro rostro que permanezca impasi ·

Sombrero y toque de medio luto.
Traje de calle,

J Ui ES (L ARETJ E.

~

ALA. CORBFJ.LLE fll\Jlll
Esscnct}

0POPONAX

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�ltX. MUNDO

NUEST RO GRABA.DO
ARBOL GENEALOGICO

Grátioamente representa el labo

J

f

rioeo desarrollo que debido á la iniciativa privada ha tenido la Institu·
ción de Seguros, desde loe m ,ts remo•

toe tiempos hasta nuestros días. Es•
ta elocuente demostración del poderío que da fo unió,i; esta mata villo1aa
prueba de que con el principio de la
solidaridad pueden )os hombree llegará remediar las más importantes
necesidades de la humanidad y á re•
solver loe problemas sociales más
complexos; loe uSeguros,8 en todo lugar y tiempo, lejos de recibir impulso y ayuda de los Gobiernos, han tenido que luchar contra la acción 06 ·
cial, que en muchos casos ha sido
perniciosa.
El &amp;guro sobre la rula es si.a duda
una de las co:::icepcíonee más hermosas del cerebro humano. De élha di•
cho con envidiable acierto Mr. Alfred
de Courcy que uel álgebra Je puso las
bases y la moral le forma el coronamiento» y así es en efecto, porqae e11
punto de partida son loe c.ilculos de
probabilidades y eu fl.o, asegurar be•
nt:1ficío á numerosas existencias. A la
vez se apoya en loe dos principales
resortes de las acciones humanas: conquista la inteligencia ye) corazón con
el lenguaje de la razón, solicita loe
eepíritusrefl.exivoscomo las naturalezas impresionables y concilia, de la
manera m,h prudente, el interé:1 con
el deber y las cifraa con los afecto3 y
el egoísmo. Pa.ra comprender la gran
importancia social que hoy tiene esta
rama de la Iaatitución, conviene saber que todas las compañlas del muado representan la enorme suma de
unos veil'IU' mil millone."I de previsión,
de ahorro y de eegurida i.
A pesar de que por largo tieinpo ea•
tuvo poco conocido el S1guro sobre la
vida, al fin ya está proclamado en el
mundo cientffbo como una de las
grandes conquistas de la economía
eocial. Encuentra indiferentes á. cada paso, pero no tiene verdaderos ene.
migoa, porque constituye una verdad
ineontrove::tible, y ai todo el mundo
no se aeegura iodavía1 todo el mundo
admite el seguro.
Poco se cultiva entre nosotros esta
clase de estudio especulativo, que en
verdad ee muy árido y requiere gran
dóeia de conabnoia y no poca foerza
de voluntad, porque el seguro ea e!
corolario ele varias ciencias combinaR
das. En la eegunda mitad del presea~
'te siglo ae ha enriquecido notableR
mente la bibliografía de los seguros
con muchas obras de reputados autoreei, relativas á la legislación y jurisprudencia especial de esta materia, á
las teorías y cálculos matemáticos en
que deecansa la Iaetitució!l, á. su fo.
tima relación y engrane con lae estadísticas, á las tablas de morlalidad y
de duración probable de la vida hu•
mana, á la formación, interpolación
~y aplicac:óo de éetae, á la consUtu•
ción, funcionamiento ·y contabilidad
de la&amp; empresas aseguradoras .. á la
necesidad de que éstas atemperen sus
act~e á. los verd_aderoa prioci,Pi~s de la economía política y l!Ocial positi \fde, ,t la moral
Y ef~~toe ~orahzadoree de la Iostitucióo; y para que nada falte á la riqueza de esta
novl8l~a. literatura, también se ha escrito y debatido sobre lrt/Ua;fofia de los seguros,
U~a btbho1ie~a ~e_eate género puede formarse hoy con centeoaree de volúmenes es•
cr1tos en vanos 1d1omaa y una memoria, un opúsculo, y una novela en espallol.
El célebre ~milio de Girardin, en un arranque de convencimieoto y entusiasmo,
a~rmó que ula idea de los s1y¡nro13 e&amp;á eii et fonda de toda,i la.&lt;J iu.'5tituf'iomes polüicrt3 y reli •
[JU&gt;Brl.\i&gt; Y_ deapuée de su en~oooee at-revi ,f o proyect,o de hacer obligatorio el seguro, mu•
ch os sabios economia~e, estadistas, legisladores.y gobernantes, Uan tratado de en•

DOMINGO

10

de OCTUBRE de 1897.

contrar en Isa aplicaciones de loe E:eguroa el medio de poder remediar
grandae conflictos y de resolver pavorosos problemas económico--sociales y, al efecto, han combinado
muchos y ·muy ingeniot1oa expedien•
tea que est,10 sometidos á la experimentación y discueión nni versales.
Hace mucho tiempo que el Sr. Arfe•
tide1:1 F. Pinto ee dedica con predilección á esta clase de el!tudioe, y ha logrado convencerse de que t&lt;"idae las
iniciativas ee han encaminado á utilizar la APLICA.CION de loe Seguros
como medio de neutralizar rf i:ctas, procedimiento quena puedeproducirtodo
el bien que la rnciedad apetece y necesita, sencillamente porque la exia•
tencia de efectrs siempre está. subordinada á lae causas que loe producen.
He.ce varios años que el Sr. Pinto
concibió la idea de APLICAR el Se·
guro sobre la vida, á manera de be•
neflcencia póstuma, ctlmo medio de
c1·rnr causas, ea drnir, á. fumentar y
difundir la instrucción y educación
de la niflez, fundándose en la eren•
cía que tiene de que la causa que principalmente produce loa eftctos sociales,
que se tratan de combatir y remediar,
u la ignorancia á que generalmente
están condenadas las claees proletarias por falta de elemental! pecuJ;!;iarios para inatruiree y educarse, y la
de que á. medida que máe se generalice esta instrncción y educación, paulatina, pero seguramente irá desapareciendo aquella causa ( la lgoorancia)
y con ella loe grandes ernoll&amp;a que
ahora encuentran las clases directoras al tratardemantenerelrquilibrio
y de buscar ~l bieneetarsocial general.
Mientras subsista la actual organización políLico-rncial, dice el Sr. Pin•
to, peco ó nada más de lo que hoy
hacen 1:ie puEde exigir de los Poderes
públicos respecto á impartimiento de
instrucción y educación, pcrque eE-te
mf'joramif'nto no ae puede alcanzar
sino á costa de dinero, de mucho dinero, de máa y más dinero, y como
que loe gobiernos sólo pueden obtenerlo por medio de tributacioneB,fü•
cales,.evidente es que éstas no Eerfao
aoportad11e por loa pueblos cuando se
impusieran en la extraordina1ia p10porción que demanOa el mayor au•
mento posible de establecimientoe de
instrucc 6n y educación gratuitas¡
pero si de los gobiernos cooetituidoa
no Ee puede racwnalmente eeperar
tanta suma de bien social, sí ea poe,ible qne l.a iniciatfra. prii-ada acometa
una giganteECa evolnción, que libre á
_la iaetrucción y educación de la de•
:ficiente tutela oficial [iodiepeneable
hoy] á que debe su acLual organización y mantenimiento, y éeto se puede reaEzar aprovechando metódica.,
mente la foi:midable p, t.encia acnmu•
ladorR que en manos de la bumaoidad pone la maravillosa Institución
del Seguro eobre la vida.
Basta conocer el esbozo de la idea
del Sr. Pinto para comprender qne
plantea é inte:iita 1ernlver un g,an
pro b)ema económico, juríd co y político social.
Mr. Georgee Hamon, proíéeor de
Sr guroe en el Instituto Cumercial y
en la Asociaclón Politécnica de Paría, autor de varias obras eotre seguros y notable
periodisba en esta especialidad, realizó la 10geniosa id~a da formar un árbol geneal?·
gico de loe l!!egutos, y el Sr. Pinto, completándolo, lo ha adoptado como l!fmbolo dPPU
peneamiento, para e1presargráfl.camente el cot anamiento que merece la A.PLICA CIO~
del Seguro sobre la vida.
No ee dt1doeo que esta nueva aplicación del Seguro está llamada á producir resultados comparables y aún sunerlores á los ya conocidoe, y hemos creído deber publicar
el Mbol para preparar su cultivo y la cosecha de ene frutos, cueelión, por todo extrdmo, de bien público y de mejoramiento eccial.

TOMO,11

MEXICO, OCTUBRE I7 DE I897,

•

$eñor 9osé rooría Sturralae.
G,bornaaor l)ntorino ao 'í'ucatán nombraao •s!a s,manct

•

NlJ'MERO 16.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ltX. MUNDO

NUEST RO GRABA.DO
ARBOL GENEALOGICO

Grátioamente representa el labo

J

f

rioeo desarrollo que debido á la iniciativa privada ha tenido la Institu·
ción de Seguros, desde loe m ,ts remo•

toe tiempos hasta nuestros días. Es•
ta elocuente demostración del poderío que da fo unió,i; esta mata villo1aa
prueba de que con el principio de la
solidaridad pueden )os hombree llegará remediar las más importantes
necesidades de la humanidad y á re•
solver loe problemas sociales más
complexos; loe uSeguros,8 en todo lugar y tiempo, lejos de recibir impulso y ayuda de los Gobiernos, han tenido que luchar contra la acción 06 ·
cial, que en muchos casos ha sido
perniciosa.
El &amp;guro sobre la rula es si.a duda
una de las co:::icepcíonee más hermosas del cerebro humano. De élha di•
cho con envidiable acierto Mr. Alfred
de Courcy que uel álgebra Je puso las
bases y la moral le forma el coronamiento» y así es en efecto, porqae e11
punto de partida son loe c.ilculos de
probabilidades y eu fl.o, asegurar be•
nt:1ficío á numerosas existencias. A la
vez se apoya en loe dos principales
resortes de las acciones humanas: conquista la inteligencia ye) corazón con
el lenguaje de la razón, solicita loe
eepíritusrefl.exivoscomo las naturalezas impresionables y concilia, de la
manera m,h prudente, el interé:1 con
el deber y las cifraa con los afecto3 y
el egoísmo. Pa.ra comprender la gran
importancia social que hoy tiene esta
rama de la Iaatitución, conviene saber que todas las compañlas del muado representan la enorme suma de
unos veil'IU' mil millone."I de previsión,
de ahorro y de eegurida i.
A pesar de que por largo tieinpo ea•
tuvo poco conocido el S1guro sobre la
vida, al fin ya está proclamado en el
mundo cientffbo como una de las
grandes conquistas de la economía
eocial. Encuentra indiferentes á. cada paso, pero no tiene verdaderos ene.
migoa, porque constituye una verdad
ineontrove::tible, y ai todo el mundo
no se aeegura iodavía1 todo el mundo
admite el seguro.
Poco se cultiva entre nosotros esta
clase de estudio especulativo, que en
verdad ee muy árido y requiere gran
dóeia de conabnoia y no poca foerza
de voluntad, porque el seguro ea e!
corolario ele varias ciencias combinaR
das. En la eegunda mitad del presea~
'te siglo ae ha enriquecido notableR
mente la bibliografía de los seguros
con muchas obras de reputados autoreei, relativas á la legislación y jurisprudencia especial de esta materia, á
las teorías y cálculos matemáticos en
que deecansa la Iaetitució!l, á. su fo.
tima relación y engrane con lae estadísticas, á las tablas de morlalidad y
de duración probable de la vida hu•
mana, á la formación, interpolación
~y aplicac:óo de éetae, á la consUtu•
ción, funcionamiento ·y contabilidad
de la&amp; empresas aseguradoras .. á la
necesidad de que éstas atemperen sus
act~e á. los verd_aderoa prioci,Pi~s de la economía política y l!Ocial positi \fde, ,t la moral
Y ef~~toe ~orahzadoree de la Iostitucióo; y para que nada falte á la riqueza de esta
novl8l~a. literatura, también se ha escrito y debatido sobre lrt/Ua;fofia de los seguros,
U~a btbho1ie~a ~e_eate género puede formarse hoy con centeoaree de volúmenes es•
cr1tos en vanos 1d1omaa y una memoria, un opúsculo, y una novela en espallol.
El célebre ~milio de Girardin, en un arranque de convencimieoto y entusiasmo,
a~rmó que ula idea de los s1y¡nro13 e&amp;á eii et fonda de toda,i la.&lt;J iu.'5tituf'iomes polüicrt3 y reli •
[JU&gt;Brl.\i&gt; Y_ deapuée de su en~oooee at-revi ,f o proyect,o de hacer obligatorio el seguro, mu•
ch os sabios economia~e, estadistas, legisladores.y gobernantes, Uan tratado de en•

DOMINGO

10

de OCTUBRE de 1897.

contrar en Isa aplicaciones de loe E:eguroa el medio de poder remediar
grandae conflictos y de resolver pavorosos problemas económico--sociales y, al efecto, han combinado
muchos y ·muy ingeniot1oa expedien•
tea que est,10 sometidos á la experimentación y discueión nni versales.
Hace mucho tiempo que el Sr. Arfe•
tide1:1 F. Pinto ee dedica con predilección á esta clase de el!tudioe, y ha logrado convencerse de que t&lt;"idae las
iniciativas ee han encaminado á utilizar la APLICA.CION de loe Seguros
como medio de neutralizar rf i:ctas, procedimiento quena puedeproducirtodo
el bien que la rnciedad apetece y necesita, sencillamente porque la exia•
tencia de efectrs siempre está. subordinada á lae causas que loe producen.
He.ce varios años que el Sr. Pinto
concibió la idea de APLICAR el Se·
guro sobre la vida, á manera de be•
neflcencia póstuma, ctlmo medio de
c1·rnr causas, ea drnir, á. fumentar y
difundir la instrucción y educación
de la niflez, fundándose en la eren•
cía que tiene de que la causa que principalmente produce loa eftctos sociales,
que se tratan de combatir y remediar,
u la ignorancia á que generalmente
están condenadas las claees proletarias por falta de elemental! pecuJ;!;iarios para inatruiree y educarse, y la
de que á. medida que máe se generalice esta instrncción y educación, paulatina, pero seguramente irá desapareciendo aquella causa ( la lgoorancia)
y con ella loe grandes ernoll&amp;a que
ahora encuentran las clases directoras al tratardemantenerelrquilibrio
y de buscar ~l bieneetarsocial general.
Mientras subsista la actual organización políLico-rncial, dice el Sr. Pin•
to, peco ó nada más de lo que hoy
hacen 1:ie puEde exigir de los Poderes
públicos respecto á impartimiento de
instrucción y educación, pcrque eE-te
mf'joramif'nto no ae puede alcanzar
sino á costa de dinero, de mucho dinero, de máa y más dinero, y como
que loe gobiernos sólo pueden obtenerlo por medio de tributacioneB,fü•
cales,.evidente es que éstas no Eerfao
aoportad11e por loa pueblos cuando se
impusieran en la extraordina1ia p10porción que demanOa el mayor au•
mento posible de establecimientoe de
instrucc 6n y educación gratuitas¡
pero si de los gobiernos cooetituidoa
no Ee puede racwnalmente eeperar
tanta suma de bien social, sí ea poe,ible qne l.a iniciatfra. prii-ada acometa
una giganteECa evolnción, que libre á
_la iaetrucción y educación de la de•
:ficiente tutela oficial [iodiepeneable
hoy] á que debe su acLual organización y mantenimiento, y éeto se puede reaEzar aprovechando metódica.,
mente la foi:midable p, t.encia acnmu•
ladorR que en manos de la bumaoidad pone la maravillosa Institución
del Seguro eobre la vida.
Basta conocer el esbozo de la idea
del Sr. Pinto para comprender qne
plantea é inte:iita 1ernlver un g,an
pro b)ema económico, juríd co y político social.
Mr. Georgee Hamon, proíéeor de
Sr guroe en el Instituto Cumercial y
en la Asociaclón Politécnica de Paría, autor de varias obras eotre seguros y notable
periodisba en esta especialidad, realizó la 10geniosa id~a da formar un árbol geneal?·
gico de loe l!!egutos, y el Sr. Pinto, completándolo, lo ha adoptado como l!fmbolo dPPU
peneamiento, para e1presargráfl.camente el cot anamiento que merece la A.PLICA CIO~
del Seguro sobre la vida.
No ee dt1doeo que esta nueva aplicación del Seguro está llamada á producir resultados comparables y aún sunerlores á los ya conocidoe, y hemos creído deber publicar
el Mbol para preparar su cultivo y la cosecha de ene frutos, cueelión, por todo extrdmo, de bien público y de mejoramiento eccial.

TOMO,11

MEXICO, OCTUBRE I7 DE I897,

•

$eñor 9osé rooría Sturralae.
G,bornaaor l)ntorino ao 'í'ucatán nombraao •s!a s,manct

•

NlJ'MERO 16.

�EL MUNDO

a66

'

1

EL 1'1VND0.''
Semanario tluatrado.

TeI6foao 434.-Callc de Tiburc:io num. ao.- Apartado S, b .
:r.ul:XJCO

Toda la correspondencia que ae relacion~ con la Re-ucción, debe eer dirigida al
Director, Lle. Rafael Re:,eA Hpindola.
Searetario de Redacción,
Amado Ner,·o.
Toda la ooI'reEpondencia que~ reh1cione con la edición
4ebe oer dirigida al
Gerente, Lle. Fau8tO Moguel.
La subscripción á EL MUNDO ,•ale $1.if&gt; ~ntavoe al
111.ee, y ee cobra por trimestres ad~hrnta&lt;loe.
Ndmeroa sueltos, 50 centav(Je.
Todo paco debe ecr precisamente adelantado.
Jl1tQIBTBAD0 COMO ARTÍCUU) ne: tO«-anm ... CLASE.

Un despacho trasmitido ÜILimaroente á la prensa diaria, nos hace saber que el CJneej•) Federal de la repÚ•
blica de Suiza, ha votado una ley establtciendo tl Bt&gt;guro oblig11i.orio contra las enfermedadel!'.
Eeta noticia revela como el socialismo de E:tad,&gt; ha
ido eneanchando su esfera de accióa hasta invadir tl
campo de la iniciativa individual. Cuando el p:&gt;der público se apodera de la voluntad del ciudadano y ejecuta ac
toe del dominio de cada conciencia, se cor,e el pel gro
de caer en la más opresora tiranía.
La doctrina de que hay qoe hacerlo todo en bien del
individuo, oficialmente, ha servido á los viejos partidos
coneerv11tdorea 'para llevar al &amp;errer.o de la práctica, las
medidas más opresoras. La religión de Estado, la ley de
pobres en Inglaterra y otros muchos ejemplos~ue pudiéramos citar, demuestran que un sentimiento de caridad hacia los &amp;eociadoa, informa el criterio de hechos
semejantes.
Dentro d&amp; este orden de ideae, ha podido demostrar
un pensador contemporáneo que Torquemada fué un
hombre profundamente moral, puesto que partía del
principio de que matando loe cuerpos, salvaba las almas. La ley de pobres fué inspirada por un principio de
alta filantropía, y loa hechos sin embargo, vioieron á de•
moetrar que esta legislación solo llevaba á aumentar el
número de loa miserables.
Y es que la filantroPía DO dete nunca servir de fundamento á ninguna ley. Cuidar de loe interesee y de la
vida de loa asociados es una función que debe tomar á
su cargo el Estado; pero legislar sobre la felicidad de cada individuo, sobre su bienestar, eobre BU previsión, sobre sus virtudes: solo es concebible en paíaee en que ee
considera librea á los ciudadanos y el gobierno se cree en
la obligación de apoderarse de la libertad de cada uno,
sometiéndola á ia reglamentación de un decreto.
Hacer que broten virt.udee particulares en un grupo
humano que no -las posee, equivale á prete'nder cultirar
frutos tropicales en aUae cimss nevadae; no se e&amp; previsor con un golpe de decreto, no se adquieren hábitos de
economía con la expedición de una ley: lo que únicamente se consigue es hacer odiosa una virtud y repulsiva una buena costumbre. Si loe hombres de trabajo de
Suiza, república que por lo demás se encuentra á muy
alto nivel, no han adquirido por su ilustración el deseo
de ponerse á cubierto contra las desgracias de la vida;
si el alto jornal de que disfrutan no lt&gt;s permite acudir
al ahorro, el seguro obligatorio no habrá servido de
otra cosa sino de,hacer desagradable cuando menos un acto voluntario, que deaempefia funciones importantes en
la conservación y concentramiento de las fortunas particulares.

&lt;!H arte en ,ffltrictr.
Vuélvese á hablar del pJcoéxito que obtienen en nuestra buena Capital las compafiías dramáticas y de ópera
que han funcionado últimamente.
Se cree que para hacer germinar en nuestro medio la
cimiente del arle 1 eerfa necerario apoyar de un modo o:6.-

cial á los empreearioe. Nosotros creernos qne el ar~ ha
menester ante todo un público que lo t-xalr.e y l: apoye.
Por deegracia en México carect;n todavla las mult.1tudee del gueto por este orden de eepectáculoa¡ es una
capital que parece muerta cuando caen sobre ella las
primeras sombras de la nocbP.
En otras ciudades loe grandes bazares abiP.rtoa gratui•
tamente al público, las eepacioeae avenida!!, loe cafés conciertos y loe teatros, ofrecen una compeoEación de las
laboree del día. Loe paseos se llenan de repreeentaJJ,&amp;ee
de todas las claeee que van á tonificar su'3 pulmones y
dar foeru á sus músculos¡ aquí, ni aun esa necesidad
higiénica ee hace eeo,ir, y caÜee y plaza@, teatros y pa·
eeoe, se ven generalmen1e en la más eepaoto.ea soledad,
La excelevte vida burgueea en Mlxico es uu poco abu•
rrida; el vecino ee levanta tarde, ee deeayuna mal y acude apresuradamente á sus quehaceres; á medio día se
derrocha una hora en la cant.ina, Be llega á. la caea y co•
mo falta tiempo, ee toma la comida con la misma preci•
pitación que el deeayuno: en la noche r-,ada ciudadano
se mete tranquilame'nte en su casa ein importarle averiguar si hay a lgún espectáculo digno de recrear su eepi·
rit.u.
Ni fisiológicamente ni intelectualmente presenta atrae•
tivoe esta existencia que fe gasta así en una inutilidad
inalM!rable. Cuando aparece cumo un cometa alguna
compaflía de ópera, ee acude á 1a sala siguiendo una vi1:::ja coet11mbre1 por rendir culto al amor, por espíritu de
im.itacióo, por algún pretex~o baladí que no respondti á
un sentimiento artietico.
Si no tenemos público que ame el arte ¿c6mo hemos
pues de tener ane? Si nos hemos encerrado dentro de
los cuatro muros de una vida vegetativa ¡cómo hemos de
explicarnos esa aspiración que lleva á. los espíritus á uo
mundo de eensacionee que no reeponde á nuestros deeeoe?
El arte en México, es por el momento una planta exó•
t:ca, que solo pnede vivir dentro del invernadero que le
han formado un grupo de inteligencias superiores y cuyo número reducido no permite :!:acer de él un negocio
product-ivo.

:J)alitic1t genentl.
RESUMEN.-Fin de la revolución de Ouatemala.Derrota de los Tt'bt:ldes y preponderancia del Oeneral Reyna Barrios.-El desarme de los cretenses.Una circular del Sultán,-Lapolitlca de contemplaciones.-Lasclate ogni speranza.-Creta esclava.Conclusl6n.
Fvrmidable y avasalladora levantábase la revolucíón
en la vecina Repóblica de Guatemala. Fuerte en sue
primeros pasos y arrolladora en sus primeros empujes,
amenazaba romper toda uoa situación y hundir para
siempre·en el abismo la obra de R ~yna BJrrios. Pero el
Presidente ha sido más fuertti que sus enemigoe; ha acudido viole.ato, coa fuerzas eacojidae, allí donde la tierra
palpitaba con estremecimien os de volcán; allí donde la
discordia civil prendía incendio más voraz¡ allí donde
el descontento había amontonado sus furias y encendido
sus iras y la revolución fué sofocada, sus caudillos dispereos y sus elementos lanzados al viento como frágiles
y desmenuzadas arietas.
Aun no se conoce la causa que ha hecho prevalecer al
General Barrios sobre la revuelta: no llegan todavía
hasta nosotros loe móvilee eecretoe que hayan podido
guiará loe caudillos revolucionarios que abandonan Quet•
zaltenango para ser derrotados después e.a sus fuertes
poeioionea de San Márcos.
¿Qué viento loe ha arrebatado? ¿qué se hicieron sus
cuantiosos elementos con tanto t.rabajo acumulados como
tan fácilmente aventados por un soplo?
Aun quedan algunas paveeae en loe departamentos
orientales, que el Gobierno sabrá apagar con mino cer•
tera. Las esperanzae de los que soflaban un cambio radi•
cal en Guatemala, posible de comuoicarae á. todo Centro•
América, han sido desvanecidas: solo perminece en pie
la figura de Reina Barrios imponiendo por la foerza el
principio de autoridad y ense.fl.ando á los centro-:ime•
ricanoe, cómo ae dominan las turbulencias y se calman
Jas inquietudes que han formado el fondo de su caracter
nacional.

D0 ■ 11111D 17

DD ■ IIIIO 17

do OCTUBRE de 1'97

¡Q 1é donoeamt!nte se dirige el S 1ltán de Tarquia á la&amp;
potencias europeas para dar con su ap'1yo pacífica eolución al conflicto de Creta! ¡Con qué candor colombino
solicita la intervención extralia, para que los insurrectoe-crie~ianos de la heroica lela depo, ,gan las arml\8 y ee entrt"guen atados de piés y manos á la clemencia augusta..
que ee llama crueldaa en el cai:fd d~ S,ambull
Y sin embargo, triekt es decirlo: no va descaminado en
eue intentos, no anda descarriado en sus aspiraciones.
La Europa cristiana que acudió con sus naves al bloque().
de Creta para evitar en nombre de la fuerza que los re·
beldes recibieran extratlos auxilios, no habría de ver con
malos ojof.l, y de buen grado daría eu asentimiento al
desarme de loe valien1es cretenses, que hace más de sesenta años luchan por su libertad y se ea::rifican por sacudirel ominoso yugo mueulmác,
La Europa monárquica que levantó noa cruzada anticristiana á favor rle Abdul Hamid, la que remachó las cadenas de Creta ansiosa de perrenecer a1 reino de loe helenos y vi6 ein compasión como c;_afa herida Grecia en loa.
desfiladeros de Tesalia al filo del alfanje mahometano,
bien pudiera consentir en lo qrie ahora med.ita el Sul~án 1
quitando toda eeperanz~ de libertad á Creta que con legítimo d~recho ha anhelado por tener un gobiernopropio.
¿Qué importa que en loe momentos de la lucha ee ha·
ya halagado á loe rebeldes con una mentida promesa deautonomfa?
¿Qué importa que aún se· baya pronunciado el nombre de algún principe cristiano, que se enca1gara del gobierno de la I:ila en nombre de sus odiadoe opresores,
pero casi con derechos de Soberano? Las promesas y loshalagos ee disipan, vencida Grecia q11e sigoifica la líber•
tad y la ruina y la miseria, sólo queda en pie el derecho
del más fuerte, cayendo con inmensa pesadumbre sobre
loa infelices que una vez más ven desvanecidos sus sue.fl.oe de Ji bertad.
Creta seguirá baj'l el dominio turco expuesta á lae rapacidades inagotables y á las inclemencias inauditas de
loe bajál:'B, seguirá gimiendo hasta qué un día Europa seapiade de su dPFgracia y la libre de la triste esclavitud
en que por tantos siglos ha gemido.
¡Re11fgnate pueblo heroico, reaígnate·y devora ensilenClO tu humillación y tu deuotal
Aun no ba llegado la hora en q •te la civilización europea, borre del mapa el imperio otom .r no que es una..
mancha de baldón. ¡ Espera!
X.X. X.
14 de Octubre de 1897.

Habiendo terminado la hermosa novela
"CORAZON DE SACERDOTE" que hasido del
general agrado de nuestros lectores, publicaremos á continuación otra no menos hermosa, moral y amena, con ilustraciones de
distinto género que las anteriores, pero tan
bien acabadas y bellas como esas.
OTRO PAOO
De $3,316.75 de "LB Mutua," en Acapulco.
R9cibí de uThe Mutnal Life Inenrance Company of
New York» la sumade$3 316. 75 (Tres mil t.rPPcientoe diez
y seis peeoe setenta y C1uco centavos,) aef $2,500.00 valor de la pólizP, $816. 75 devolución de ¡..,rawioe en pn¡zn
total de cuantos derechos se derivan de la póliza n? 545 392'
bajo la cual estuvo asegurada la finada eefiora Sola·
dad Miranda, y para la debida constancia, en mi caracter de padre y por derecho de patria potestad de los me•
noree Camerina y Juan Rodriguez como beneficiarios,.
nombra~oe en Ja póliza, extendiendo el presente recibo
en la misma póliza que se devuelve á la Compafi.fa oara.
et1 cancelación. en Acapulco á l ? de Octubre de 1897.Firmado, Ignacio Rodriguez.
El suscrito Juez que actúa como notario Público, cer•
tlfica: conocerá la persona del Sr. Ignacio RodrigUf'Zcomo esposo de la finada Soledad Miranda y madre de
loe menores Camerina y Juan. Certifica también, que la
:firma y rúbtica que constan al calce del recibo anterior,
son de puño y letra del Sr. Ignacio Rodriguez y es la que
usa en eue neeocios tanto pú blicos como privados. He·
cho ante loa de asistencia, Sr . .Toaquin Miranda y GuiUermo Adame que damos fe.
Firmado, E uis Fdipe Vera. - F irmado, A. Joaquin Mir andu.- Firmado, A. Guillermo Adame.

do OCTUBRE do 1a,7

&amp;L MUNDO

do ver, encerrada como estabas en esa gabeta ol vidada,
todo lo que ha sucedido en tu derredor!
Todo se ha ido; todo se ha muerto¡ ya DO hay armonías de :fiesta en el hogar ni fulgores de dicha en el alma.
Ya no encuentras á nadie de loe tuyos y solo yo he
quedado para recojerte y para besarte.
¡ Pobre y abandonada cruz gloriosa!
Quédate conmigo basta la muerte¡ bien sé que no te
puedo llevar sobre el pecho, pero te amo porque fuiste
un símbolo de honor para mi padre y porque hoy eres
emblema de la pesada eruz de mis iríatezas.
Quédate conmigo cruceeita 10ja¡ duerme en tu nf'gro
ataud, en eea olvidada gabeta basta el día en que una
mano fría y e.:i:trafia te venda como prenda in1til en algún bazar de antigüedades.
Entre tanto, quédate aqaí; nada es más grato que
guardar algón deepojo de la hermosa nave en que algún
día bcgamoa tranquilc&gt;e sobre el mar de la felicidad humana.
Ju.ANDE DIOS PEZA,

,

'

¡

PAGINAS VIEJAS-

UNA

RELIQUIA.

A mi primo el señor General Ignacio de la Pesa,

alumno del Colegio MIiitaren 1847.

Acabo de encontrar en un rincón de la más escondida
gabeta del antiguo bufet.e de mi abuelo, q11e guardo y
coneervo como tabernáculo de recuerdos, una cajita di·
minu&amp;a que no había visto nunca.
La abrí con curiosidad y me encontré en ella una con•
decoración que me era muy conocida desde hnce mu•
cbos afioe.
Es una cruz de aeplll:i de eamp,lte rojo, con el centro
blanco, y cefi.ida por un Jaurel de oro.
¿Qué mexicano no la conoce? ea el premio otorgado á
loe defenéoree de México elaño de 1847.
L&amp;guerra con el invasor norteamericano fué vel'daderamenteinicua.
Carecian nue1:troe soldados de elementos de todo género; pero les sobraban valor y patriotismo.
Loe más mimados hijos de familia abandonaron aue
lares y salieron á presentar el pecho á las balas del enemigo.
Mi padre fué á hacer eue primeras armas y á recibir eu
bauLhmo de fuego en aquel1as joroaiae gloriosa.e y
cuando alguna vez, le ví esta cruz sobre el pecho, le in·
terrogué mucho sobre loe acontecimientos de la campafia,

¡Como se enternecía hablándome de loe alomnoa del
Colegio Militar, nilios sublimes de loe cuales murieron
unos en su puesto, otros cayeron mortalmente heridos
y ha demás fueron hechos prisioneroe.
-Mira hijo mfo-me dijo-esta condecoración la llevamos todos los que concurrimos á la defensa del Valle
de Mé.:i:ico, pero ninguno la merece tanto como loealum·
nos que combat.ieron en Chapaltepecl Eeoe si fueron
dignos del amor, del aplauso y de las bendicio:::ies de la
Patria.
El Gene:·al Santa-Ann9i al ver amagado Chapultepec,
ordenó que los jóvenes alumnos se fueran á sus casas,
pero todos ellos se negaron t obecerlo y contestaron;
«Nos quedamos aunque no haya víveres, aunque no
nos den nada; si nos recogen nuestras armas nos quedarán nuestros brazos.
Eran cerca de cincuenta bisofioe. EJ General Monterde no estuvo con ellos por que tenía que deeempef'iar
una comisión como jefe de línea. Manuel .Azpilenera,
subdirector dd Colegio, eetaba enfermo, lo mismo que
Mariano Andrade.
El úoico jefe que allí se quedó con loe oficiales eubal'ternoe, Iué Domingo A l varado, Capitan de la primera
compa ílfa, hom bre muy pundouoroeo y que nunca lo
citan.
Los nombres de Melga¿•, de Saarez, de Barrera, de Montee de Oca, de Eecutia y de Marquez, son pronunciados

con veneración santa, por que nada debe de glorificaree
como á los mut"rtos en defen.ea de la bandera que simboliza el alma de una Nación librP.
¡Qué muchachos aquellos! St1 armamento era muy malo¡ eua años muy escaso!», pues frisaban entre Jc,s trece y
loe diez y siete; pero su arrc,jo, en fe en la causa que eoetenfan, eu deseo de recbazar al enemigo 6 morir maldi•
ciéndolo ...... eeo ....... .. no tenía límite ...... eso en todos
ellos era igual y eublime.
Arrollado, deshecho el batallón de San Bias, y muerto
su jf'fe1 el bravo Xicotencatl que tenia catorce heridas
en el cuerpo, en el cual se envolvió para salvarla, la ban•
dera á que hoy se le tributan honores; el ejército ame•
rica no Ee arrojó sobre los alumnos del colegio.
El encuentro fué terrible y desastroso. Los niños eucumbieron al empuje y eue enewigoe quedaron aeombradoe de tanto heroísmo. ¡Hubo chiquitín que al querer atraveear con la bayoneta á un soldado invasor, api;;naa le deegarró el uniforme, por que no tenía la fuerza
física neceearia para traepaearlol
Ya vencidos los alumnos, el General Scott, en la glorieta principal del Cerro, loe in-riló por medio del intérprete á que juraran no volverá tomar las armas contra
loe americanos. Esto produjo una griterla inmensa: to•
dos ee negaron, hasta el despensero Yantada y el criado
José María.
Scott, montado en un caballo nE"gro, contemplaba
conmovido la escena y llenó de elogios á loa alumnos.
A ellos corresponde por derecho y por justicia esta
cruz que mitas sobre la solapa de mi levita.
¡Y eea cruz ee la misma que acabo de encontrarme en
el rincón de la escondida gabeta!
En qué época tan diet.intA de aquella en que la vi por
vez primera ha vuelto á apartceue.
¡Ya ee polvo ~1 adorado viejecito mio que la llevó sobre su pecho! Ya ea polvo la eanta mujer que en lr s grandee días de la patria, lievada de amor, se la prendía en
la levita, regocijándoee ea mirarlo con ella!
Polvo son ya los amigos íotimoe que lo acompafiaban,
relatando como testigos oculares, loe hechos de aqueaa
tristísima epopeya!
Polvo es también el hermano, arrebatado en Ja flor de
su edad á los atractivos de la tierra!
Y solo tú, crucesita roja, dormiae escondida como en
ignorado ataud, en tu diminuta caja negra!
No quiero ni limpiar el polvo que empafl.a tus eemal•
tes, porque me parece que ea el mi.emo que tenías cuan•
do la mano de rui padre te guardó cariñoea después de
la óltima ceremonia en que lo acompafiaetel
Alguna vez sentirías las palpitaciones de su cora2.ón
generoso, algún día me habrás visto acercarme á besarlo
lleno de amor y creyendo que no se me moriría nunca.
¿Te acuerdas de mí, c1ucesita roja'! ¿Nunca me viste
andar cerca de tí en alguoa partt:? ¿No conociste á un
nin.o muy enamorado de tu dueftet?
Pues aquel iapaz travieso pero respetuoso, es el mia•
moque aquí miras ais lado, triste, solo, lleno de canas y
de desengaños y 4\\8 besa en tí, aquella mano, aquella
freate, aquel ·ser que tú conocietes y acompañae tee tan•
tas veces!
¡Oh crucesita rojal ¡Oh reliquia mía! Tú no has podi.

1
PATRICIA

Mi eeflora la Marquesa, débil y pálida porque tu sangre azul es ya tan vieja ......... Moradora callada de eee
caserón virreyoal, macizo y fuerte, rojo y esquivo, á cuyos muros prenden sus óvaloe irregulares loa escudo!!, de
cuarteles en que el león rampante, las calderas heráldicas y el ca~tillo deegarbado alternan; de esa caserón coa
visos de fortaleza, cuyas amplias ventanas vieron pa!!ar
la pompa de Jas audiencias, la macabratheorla de loa iuquisidorea hopados y rfgidps yde las hermandades silen•
ciosa.e, y :a caleza azul de la virrey o.a altiva .......... Niíla
del landau severo tir.1do por lustrosos corceles negros y
por enlutado automedonte conducido:
Te oe visto cuando la lluvia raya pertinaz el espacio y
aletéan toe paraguas sobre las aceras y guiílan eu ojo li·
vido loa focos, tras el balcón, entre el cristal y el damM•
corojo di:'! pesado portier, perdida en el ensueño ........ ..
Marqueea, tú estás triste ......... El domínico provecto
-vieja goloodrina de hábito negro y blanco que prendió
1:iu nido en el alero de un ideal ya muerto-el domínico
provecto que te confiesa y que te casará mañana en el
oratorio arzobispal, no sabe decirte la palabra que consuela ........ .
Ma1quesa, doo Juan no existe ya¡ marchó, claudican•
te y melancólico, pero soberbio aúo, en la barca baudel.eriana1 hacia el infierno de loe burladores olvidados. Y
hoy, soloJa yedra eecala los muros conveot.ualea .......... .
México es republicano, Marquesa, y en tu 8ecretaire
de ébano con incrustaciones de marfil amarillento, se os
cu;ece el pergamino que abooa tu derecho á permanecer
erguida ante la Majestad del rey que Dios guarde ..... ... .
Qué melancólico me torno cuando paaae-al tro~e de
los frisones del landau-hacia las sombras de las toscanas na vea de la catedral vetusta, anegado tu espfriiu eu
el ayer; pálida como todo lo ant •guo, frágil como las porcelanas de Sajonia ...... Me digo entonces: Ahí va el postrer pri v1legio, ahí va la distinción postrera ........ .
Tras tí queda el hormigueo trivial de las multitudes,
incomcieotee del balo de prestigio que te rodea.

II
CHATl!AlJBRIAND

Suena su nombre en mi oído como la nota errante de
un viejo lied sentimental.
Ya hace mucho de eeo. En la estrecha celda de micolfgio, á la luz viva de loa ponientes míchoaoanoe, recluido por enfermo, lela rns libro@, mientras los buenos padrea de boina negra y de efpejueloe cabalgant~a sobre
la pet filada nariz romana, paseaban por el jardin; loa
media nos y loe chicos alborotaban en el patio de recreo y
loe grandes, el'caramadoe en los pórticoe, las paralelas y
los caballos del gimnasio, se cuchicheaban é US prematuros amorEB de adoles~entes, dedloraban sus prietir:aa
curiosidades ó enviaban e l recuerdo á la tierra lejana.
El padre bibliotecaTio me prestaba los escritos deRené, juzgá.ndolos inofensirns y, ay! eEe altivo y eolitario
melancólico determin ó en mi espíritu una congestión
de euefios y me anegó en tristezas infini tas.

�DD ■ IIGO 17

,ea

LA SUERTE ENTRE LOS HOMBRES.
POR

EUSEBIO BLA.SCO

1,~-'·\

j-:l

1

Soñor &lt;!oronol (!orlos '0illogas
Nuevo Inspector General de Pollcia.

Contioente; Pn t=f'guida el Emperador Franci~co JOFé y
el EmperadorGoille-rmo vi11hawn Pnc@Pivameote al Czar
de Rusia e-n su palacio de P,-tt.f&gt;rh(lff. Yino dt&gt;Ppués el
viaje del Presidente F1rnre Á s~. Pdereburg'l, donde el
pueblo ruso hizo una entn~iaFta re~pción al jefe del gobierno francés, resultando, Eegúa se dice, uua alianza
formal entre loe dos pafeee.
0AMASMEX1.CANA~.

EL SEÑOR DON JOSE MARIA ITURRALOE
Gobernador Interino de Yucatin.

El telégrafo nos anuncio que el 14 del actual, por.renuncia del eefior don Carlos Pean, Gobernador de Yucatán, hecha ante la Cámara, eotr6 á sustituirlo, por
el~cción é interinamente el sefior don José ?IIaria Itu•
rralde, cuyo retrato damos en otro lugar siguiendo nuestro programa de formar una galería de todos aquellos
hombree á quienes el movimiento de loe sucesos coloque
en posición visible en el país.
Jd Jefior Iturralde es originario de Valladolid y persona muy recomendable por su honradez y buen criterio.

El 11 del mee actual tomó posesión de su elevado puesjo el Sr. Coronel Carlos Yillegae, nombrado por el Sr.
Presidente, Inepector General de Policía en sustitución
de D. Eduardo Velázquez 1 mueno por su. propia mano
en la cárcel de B.Jlen.
El Sr. ·•rmegae deeempefiaba 8ll Guadalajara-de donde fué llamado--el importante puesto de Jefe de Hacien
da y era además insaculado del Gobierno de Jalisco.
Yiejo amigo del Sr. Presidente, Militar ameritado y
hombre de prudente criterio y reconocidas energías, el
Sr. Villegas, llenará. sin duda cumplidamente el delica•
do cargo qne se le ha cooliado.
LAS GRANDlS MANIOBRAS.

El año de 1897 próximo á concluir, ha sido notable por
las numeroeas visitas cambiadas entre loe soberanos de
Europa.
Primero el Czar de Rusia Y la espiritual Czarina hi.
deron un viaje casi triunfal por la Gran Bretaila y el

269

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.

Nuest.ros Grabados.

EL SEÑOR INSPlCTOR GENERAL DE POLICIA.

&amp;L MUNDO

DOMINGO 17 de OCTUBRE de 1897.

&amp;L MUNDO

[Ahora que ya no soy romántico, ahora que ya t0mpf,
nifl.o levantisco que ee cree hombre, todos mia juguetea,
ahora que ya no auefio la vida, aun llevo :a Jibrea de toe
melancolías, oh taciturno¡ auo ......... ]
Deepuée, en un rincón de provincia, saturado de calma bucólica, en la obecc.ra sala de un:caeeron muy viejo,
lejanas ya las peredec~ivaede aqnelloe valles que redondea
han el horizon'8 opalino, donde ee perdía-ave incansable-mi mirada, en las tardee del colegio, torné, á leu al
aristócrata displicente, á leerlo con la bermoea matrona
qne foé mi aegonda madre, que palió la enfermedad de mis
euefloe y sofrenó los arranques da- mi imaginación inci.:ra
ble. Tornamos áasietir al de1 file de aquellae mujeres tristes: Ata la, Lucía, Celuta .... Madame de Beaumont: la di•
vi na tleica ......... Nos paseamos de nuevo al pie de los
agrios cmtilee de Saim Malo, por el ee-quivo y grietado
torrt-ón lleno de chirridos de murciélagos y de grazoidoa de coroE&gt;jal! y á través del boeque inculto donde se
arrullaron dos amores imposibles al susurrar del viento
nemoroeo ........ .
Y en tanto que leíamos, de el patio enclaurtrado de la
casa, nos llegaban los primeros perfumee-alma vfgetal
-de la Refoa de la noche, en loor de la cual defgranaban
á poco sus diatónicas vibrantes y sus Cromáticas mati~
zndae, loe melómanos zenzontlee.
Y caía la tardP, tristemente pomposa, y poco ,¡ poco el
traje enlutado de mi amiga dilufase en la sombra y surgían solo sus manos largas y pálidas y so roet.ro pálido
también, como en esos e:drafios retratos de Carriere, en
que las fisonomías parecen bafiadas por luz de luna.
¼aria, la muchacna de cofia blanca y blanco delantal,
desfloraba en el piano entonces una vieja romanza; mi
awiga y yo callábamos, yo pensaba, y el espíritu del
gran Triste, parecía mecerse blaodamente en la rhmica
hamaca de aquellas notas querellosas.
Oh,! qué lejos está eso: ya renovaron el caserón sefiorial; ya en lo.s campos antes impregnados de mansedumJe'- gritan los silbatos de las trilladoras americanas y
aullan al pasar, batiendo su cimera de vapor con entoiiaciooee de eepía, las locomotoras. Ya la nifia de cofia
blanca y delantal de lino, hermana de Inés la de Die•
kens, y de Carlota la de Goethe, ee casó con un hacendado bueno y le da un hijo cada afio con las primeras
rosas ó con las ernarchas de Octubre; y tú, amiga y ma•
dre tú que envolviste mi aislamiento en terourae, como
M' eni•uelt•t: á un nifto en Bus paffales, tu te fuiste para siem·
pre una maflana en que no había flores, resignada y
uanquila, con sonrisa apacible en los labios: aquella
sonrisa que alumbró mie melancolías: con palidez mate
en el rostro; aquella palidez que radió en mis sombras ....
Y amo aún á Chateaubriand porq ne tenía la distinción
suprema de la tristeza y le amo, sobre todo, por que tú
le amaste! tú que también eras triste!
AMADO N:imvo.

do OCTUBRE do 1. .T

Sríla. $!vira

ao

!raisóquílla

(DE JALAPA.)

Después de esto, el Rey Humberto de Italia hace una
visita al Emperador Goillermo, quien inviLa á su gran•
de y buen amigo á presenciar las grandes maniobras
del ej.'.ircito aleman, verificadas cerca de Hanan. El Rey
Humberto, que iba acom:&gt;afiado del Vizconde Venoeta
Ministro de Negocios Extranjeros en !Galia, estuvo durante su viaje coa muchos pereonsJee reales como el Du•
que de Cambridge, la viuda del Emperador Fedbrico, el
Rey de Sajonia, el Rey de "\Vurt.emberg yel Gran Duque
de Heese.
Había apenas terminado la visite de Humtierto á A..lem4.nia, cuando Guillermo ee dirigió violentamente á
Hungría, donde fué agazajado por el Emperador Fran.
oisco Joeé, quien diepuao también que se -verificaran
grandes maniobras mili&amp;aree.
Publicamos dos grabados representando al Emperador Guillermo en el campo de maniobras del ejército
alemán.

•

LG UN día me decía anoche un sujeto, que hace
Í
_ la vida del hombre malo, supuesto que juega y
~~ pierde, aigún día ee descubrirá lo que es la
,..
suerte, cómo se deecubrió la e/ecti icidad, ó el
vapor, ó el Hipnotismo ........ .
E:i indudable, que de las catorce personas que hay en
torno de la que tfra la's cartas en una mesa de Bacarat
hay siempre noa á la cual van derechas las precisada;
para ganar. Allí es;á la suerte. Aquel ea el que gana la
partida.
Del mismo modo, el soldado que entra eli acoión trein•
ta vt1cee y sale siempre iJeeo 1 es el marcado por el dedo
de la SuerM!. Millares de balas matan cen~nares de loe
demás¡ á él nó. Aqoel ee.
Con iguales coLdicionee de talento, de protección, de
relaciones, llega un eamdiante á Ministro, mientras que
su compafiero de e oivereidad muere en el hospital.
H\rmoea, virtuosa, inteligeme, la eefiorita de T1ll no
se caea. Se quedará para vestir 1wagenee, mientras vein•
lie amigas suyas que valen en todo mucho menos, encontrarán veio&amp;e partidos.
Inútil es que la enerfía, el eefuerzo individual, la acti•
vidad, 1ürva al hombre para ir haciendo su camino. T.t.l
vez al ll&lt;:'gar al colmo de aue deseos viene Ja mut1rte ó Ja
enfermedad á decirle: ro 110 lo permUQ.
Hay quien nace para pbrder pol'tamonedae, y quien
nact1 para t1ncontrárseloe. En la altUl'a como eu la más
humilde condición, á unos lee dice la Suene: «Aunque
todo lo puedas, no cuentes conmigo¡11 á otros les dice:
11 Aunque 1,ú hagJ.B mucho, yo haré aún más por U.» Unos
ee Jlaman .Mou\~eneier, y 01,ros Pola Vieja . .l!;esoa suben,
p~leaodo y venciendo, á la cumbre; loe otrue bajan, g 1•
w1endo y llorando.
No b1hta nacer Gallarre. Ea preciso que Ja euer,e le di•
ga al Iogeniero de la fundición navatra:-«Dile á ese
obrero que cante.11-No basta ser Ayala¡ es preciao que
Ja rnerte le diga á Hanz1:imbu3ch: «Anciano, ponte ele
pie en la butaca y griia: 1&lt;¡().i.lderón ha rdsucitado!11
La Soerte es un ioeliame; diez negros seguidos dobland~, en e~ 'l'refota y cuareulu; un pariente desconocido y
m1llonano que se muere; un admirador que en un roome.t1t(I de inspiración dlce: ((voy á darle al poe~a ó al ar•
tiata citin mil peaetae¡it un Angel que grita de Jo aito, en
el momen&amp;o en qutt chocando6 trenes: ,,.\que! que va dor°:1ido, sttrá el único que lo cuente.11 _U.na viuda joven y
rica, que se enamorad.e un buen mozo tronado; doscientas mu personas que en un momento dado ae ponen de
acoerdo para dejarse engallar y exclaman: ((Hay que comprar acciones dt! 1,al cosa,)) ouya cosa resulta después un
robo manifieeio; un quinto que saca el número ll.Jáe alto
siendo precisamente el mozo que hace más falta á sus pa~
drea: un duro que ee sale de todos loe bolsillos, para qoe
lo tenga uu vago, mientras que millones de 1orabajadores
ee mueren de hambre. Algo de todo eet.o ea la eut-rte.
u Y hay algo má.e raro aún, roe decia til sujeto pelado.
L'.i Suerte viene por eéries 1 por rachas, como las desdichas.
-¿Eh?
. -:s,, se~or, siem~re. ?uando hay un incendio, hay
orneo ó se1e en seguida¡ e1 ee deticarrila un tren, descarrilan diez ó doce:_ en la familia donde nunca hubo pe.::ias,
se muere la muJer, y deepués la bija mayor, y Juego Ja
pequeña, enferma el padre y pierde la fortuna. Un .eu.ici•
dio tcae siempre imita~oree. Y usted qoe buecará maña•
na el desquite perderá basta fin de afta.
Aquí debe haber ya algo dd la invención y el deecubnmiento que Y9 sueño. La suerte ordena que un hombre sin mérito alguno, ll!:!gue á los más altos cargos de un
pais, y que el público, el país, la nación lo crt!an muy
notable.
L~ Suerte desprecia al hijo del humilde labrador, que
pudiera ser un l\hr(!uée de la Ensenada¡ pero enriquece
á Lebauy, para que su hijo tire loe millones y eeaelhombre de moda para repreeeu1.ar todos loe vicios. La Suerte
es aún más humillante que la deegracia.
-¿Luego la moral de usted sería que vale más ser des•
gracrndc,?
-No1 eefi.or¡ mi moral e~ o&amp;rs. T.Jdos buscan la euer•
te; loe ~ue la tienen quieren tener más, y la fat gan¡ lo!
deegractados se revelan contra la deegracia, lloran, mal•
dicen, ae matan.
-¿D.)ude eat:.1 1 puee, la felicidad?
-En no ambicionar nada. Eu la resignación. Escrito
eatá y el DLvíno Maeatro lo dijo: &lt;180 os acongojéis por
vuestra vida, que habéis de cower y beber .......... Mirad
á las aves del cielo, que ni eiombran ni siegan; y sin em•
barg'l, ee alimer.tJu, viven y son libree y felicee,»

37,000 :rnlllo.s sobre Jo;;,i rn.•tres.

Vista de la Ciudad de Suez.

V

SEXTA PARTE.

EL MONTE SINAI. LA SIERRA DE lrAGABAH. J:L V.A.LLE DE LA E.-:iCR;TORA.

SUEZ.

La belleza de esa cordillera del Sinai no ee debe por cieno á la vegetación y á la
.allur" de eus cimae, lo bello, lo admirable, lo verdaderamente asombroso ea su conj t1nto.
Agrupamiento de montanas como un mar agit.ado, agudas, de perfiles bizarros y
múltiples colorido~: ya el rojo del pórfido, el rosa pálido del ft.delepato, el blaucog1ie
del gizo de la Creta, o el mal.e brillante del cuarzo, combinados en raegos m •eeuue,
eu contraett'S atrevido1.1, proyectando atrevidae eombrae 6 lanzando mil dt'etelloe de luz
que las asperezas de sus encrespadas guijas reflejan en el espacio; éstre conjunto de co•
l&lt;Jree, de formas, de times, ea lo que adorna cada cresta y cada pi caca,; es lo q11e dá fiara rhilvez á eaaa mou1,añas desnudas, escuetas y brillantea·donde Moisés arttugó á so
pueblo, le enseíló loe r11.os del antiguo testamento y los condujo deevués por el desierto en buECa de la tierra prometida.
¡Cuánto milagro en eea peregrinación! ¡cuintoe beneficios recibe el pueblo de I:i·
rael por conducto de su eablO maestro! ¡sedientos, brota de la roca, purísima agua que
l~e da vida¡ perseguidos, oc:ilta y sumerge á loe enemigos en las proíuodidadee del
oceano; hambriemoe, Jea da el maná del desierto, milagrosa planta que lee euat.en1.a y
iortifica.
Despuée, fija su efimera población entre aquellos valles profundos, á la falda del
monte (DJ1bel nakoe) donde pr.edica al pueblo de I~rael loe mandamieotoe de su. Dios,
muestra las tablas de la ley y cons~ruye el primer tabernáculo de oro macizo y precioeas maderaP; Juego siguiendo á la cabeza de su eJército, su hermano Araou, tia cooa•
tituido por Dos en su gran sacerdote. Allí también 1 f~atejoae el primer aniversario
del cordero paecual y aquel pueblo erranlit', vencido y miserable, rE'S\aura sus foerzae
y se encamioa por fin hlt.cfa 11 tierra prowesida, la tierra de Canaan
¡Cómo se deeiiztt en el penaam1ento, como el barco en el agua, todo aquel camino
de los israelitas! Alli en esas moo,ai'ias teníamos al treatro de aquellos Sittmpoe, mu·
do, eoberb101 pero completo¡ no faltaban sino loe artistas, loa protagonistas, aquella
mult.itud de ovejas, aquella romería de miles y miles de misioneros, sin máe g da que
un hombre astuto, ein mh esperanza que una l,lr0m"'"'ª y sin más fé q•1e el nuevo ca•
teciemo de una rellgión que haría fieles á fuerza de milagros eorpreudentee 1 esos no
existían ya.
Por ignorante de la biblia que eea el que presencie aquel paisaje del Sinai, mudo
ee:tigo de tantos acontecimientos que tuvieron Jugar hace miles d" ai'ioe¡ por 1ncré.d.u]o que aparezca, verá. retratado en cada picacbo, tm cada sombra, en cada hueco, de
esa misteriosa eierra un @'eroglífioo, un dato, una certidumbre del milagro, pe10 máe
explicito, máe íactib'.e, se toma á cuenta yseu:plica las cuinc1denciasque elevaroo á la
cattgoría de milagros aquel sorprendente paeo del pueblo de I~rael ¡,or el desierto y el
Mar Rojo.
Moi:1ée sale de Socot y acampa en Etano donde aparece la fantástica columna de
foego y humo, guia que les euseña el camino¡ llega á las playas del mar cerca de Mag·
dala y en una baja marea atraviesa de noche ,w et Mar Rojo sino el golfo de Suez muy
cerca de lo que hoy es esa población¡ ya en la margen opueesa, descubre el venero y
hace brotar el agua que calma la sed de su rebano; después se interna en las sienas y
Jlega por fin á e~a soberbia montañ.a, hoy asiento de un convenio de anacoretas, ver•
daderoe cartujos de todas nacionalidades.
Hoy todos squelloa caminos que la Biblia trazó, como las ciudades, han deeapare·
cido solo queda 1a adoración y el respeto de aquellos lugares, que muestran siempre
al vi'ajero, la sublimidad en cada silueta de las montafiae¡ el recogimiento en cada pre•
cipio, y el aeombro e~ ese poderoso y místico conjunto de la sierra roja, altiva, severa
y brillaoie como h•. et1a consagrada.

I
LA SIERRA,-EL YA LLE O~EO.-MO KATHAL Ó VALLE DE J,A ESCRITURc\,

Seguiamos en el trayecto de 9i milla:i de la,go que tiene el golfo de Suez ~ozando
de ese panorama expléudido de la sierra del~Sintií, que pc,co á poco iba haciéi' do•e m1h1
y más 1oterior y por coneecu:mc a wái leJaua de nut:stra vier.a; mitlouae taoto la coe1,a afr,cana, ein llüwar la atendói,, dibujaba eue lomeríos, romos, eecuetoe1 pj u historia1
falt• e de atrac1oivo y crm I inme,,f'oB 000 .. 1,unes del deeperdic10 de una mina.
Al Siaaí, o se Je abandonó baeta que gruE&gt;EO ttlóu de nubte ocultó por completo
eque~ tabernAculo, ean1.uatio del Aut.iguo tet-taweo\o, reliquia 1mpen cedna de nueet.ra
rt:lig1ó!'· _Pvco d.eepuéi! apar1::ce o ra sierra más ,baj1:1.¡ pero más cercana, también h1~tónca¡ _era una es~tcie de esLib6n deeprendicto de la anguloea sierra de Aje•
bel-el•Tth qne limita el dt&gt;s1er10 de la penrneula; ~rae d .. eea sierra, en un valle frecuen&amp;ado cada año por cri!manoe1 mue-u Imanes, judloe, en fin por todos los afctarioe de la
religión meeiaca: coneérvase ttún cavados 6 esculpidos sobre la roca aefálr.ica ó cretá·
cea de las momai'i.as 1 geroglíficc@ de la má~ re nota "n1,igü~dad 1 ouaodo aun el iJioma
n~ constaba de signu~ a.lfab_éticos para expreflar los sonido@, las fra~e~ y loa peosa~1entos de aquella c1v1hzac1ón ya grande apt'ear de PU era tan antigua. G.'.,mo me imaginaba ver al través de la dis\aocia á aqutl valle artíuico y reepetuoso, circundado de
perpendiculare~ relievPP de piedra, todue grabados con mil signos y pt"I files, como la
pared del t!BfUd10 de Miguel Auge!, pero tuUv coloeal, al aire 1ibre, defga}ando los con•
t.oroos y cubierto el deall.i del terreno con pedruscos angulosos deep1eod1do~ por el t.iem•
po, de la roca, CünBervandoann la.e huellas deun uerfil de ídolo óde rey¡ luego aislado en
un montículo de d1f 1cil acc~eo, e~bre una'euperficie plana y vertical dt' grande altura, repreeéntaee todo un e~1end10 bélico de aquel ~otoncee, 11 flecha lanza y piedra, y todo
esto con fig1uae mal crnc ~ladae, toecae, pero siempre uniformáodo Cíln car4.Ctt'r clásico
el perfil d~ las caras; y Juego pensar ¿cómo hicieron aquellas precioeidades y con qué?
¿c6m? aub1eroo á aquel acanr.ilado d~sl_iz y ¿cuanto 1.i~mpo duraría en concluirse y á.
q_ué 1o1empo 6 fecha ~emo_ntan? 6 dec1d1damente eetraa preguntas uo tieuen contesta•
0160? Siíbeee por h1etor1a que á ee3 ln~ar se le llamó y se Je llama el valle de la eecri·
tura por_ q?e todo el. Egipto, Arabia y T,1rquia, quid tambiéa los Héleooe de equel en•
toncee vm1eroo á deJar sus nombN&gt;e, au historia y Pue adelantoti, escritos allí como po•
dfa°:, en ese libro magno, en eat1 imperecedero t'{Llle de los siglo8 c ,mo es el valle de la
eecntura.
~or fin, á eete corto eslabón de moJ?,taflas hietoricas, efgneee una plaoicie, roja
también, donde se descubre o puntos ó llneas verde obscuro: son uasie en medio de esa.
playa deeierta; allí se. ven .tbb'&gt;lee y volar aves y correr egua crietalioa; allí hay vida;
á su df:'rredor deeolac16n y muerte; además té~ricoe recuerdos de aquella revolución
del cristianismo.

II
RECALAD.\

A

SuEz

Muy poco faltaba ya para avistar el puerto; la doblA línea ds costa africana y asiática parMtan unirse, el t-epacio de mar li_bre que res1.aba eu el fondo na meuoe y menos exieuso; comenzábane~ ya á ver los rnnu~erablee bajos que se hwantan del fondo;
en uno yace un barco perdLdo ......... ¡cuán tnete se ve! ......... eaca apenas un maatil y

•

�EL MUNDO

Una n: u,'er árabe.
por.Bu cofa militar demuestra ser un barco de guerra ......... Efectivamente, ea el abandonado casco de Mn acorazado chileno q11e ee perdió allí, apenas ealido de loe areena•
lee de Toulón y que iba á en país á prestar urgentes servicio@; pero la fort.una le fué
contraria y 1nnt:f,6 apenas aaba las primeras paletadas de sn hélict- ......... poco después,
como ei saliera del agua aoareció el blanco caeerío del puerto y el cemáforo á la entra·
da inciena del Canal de Suez.
Fon~eamos por fin, y saludamos á la bandera egipcia, blanca, ~on una estrella, y
una media luna azul obscuro en el cen!ro; ee izó &lt;leepuée la bandera de sanidad y se
esperó con ~aciencia !a llegada de loe miembro_&amp; del Consejo dP higiene de puertoll ...... ( 1)
La samdad se hizo esperar, ya nor la du;tancia á que fondeamos, como también
porque veníamos procedentes de la !odia y se tomaron en el puerto muchas precauciones rara aceptarnos en el fondeadero máe enea del muelle.
Nuestras patentes limpias y el Cbttificado del médico direck&gt;r de Ceylán, oos pro•
porcionaron libre plática, y acto continuo, ee procedió á arrt"giar la medida del barco
para atravesar el canal.
Cada barco paga PI paso, según su tonelaje¡ mientras tanto ......... á tierra ......... es•
taríamcs tres día! en Suez ......

DOMINGO '7 de OCTUBRE dcl8s17

DOMINGO 17 de OCTUBRE do 1897

cioLes de fondo plano basta la población árabe. El más eacropuloao rt&gt;glamento nor•
ma t-1 t.ráneito de la entrada del canal en donde ni los batee siquiera pueden ir sino
pegados á los costados fuera de la línea de las boyaP, aef el canal euá tan deepfjado
como la línea de un ferrocarril por donde ee espera próximo el paso de un tren.
Llegamos por fin en nuestro bote á la parte tuminal del eEcape, y entre uDa ver•
dade:-a nata de pangoe saltamos á tierra; ya sobre carbón de piedra que llenaba u11Qe,
ya sobre gualdrae ó fierros ó bultos de todas clases, briocando, auo1eodo ó bajando
paeamos esta capa compacta de embarcaciones hasta que llegamos á tierra.
Al pie de un alto muro de piedra sin enjarrar, bastante largo, que termina en un
corredor, alto tambiéo, formado por una eequina ojival, tosca, sobre unaeapeciedepór·
tico ancho obecuro y cerrado en aquel momento por pesados maderos con ~rueeas y
carcomida; molduras, se ve el singular edificio es un convento de jeauitae, al frente de
una playa irrtgular de donde part.en ocho encrucijados callejones formados por peea•
das y antiquísimas casas de mampostería y blanqueadae, ostentando en lo alto un f'B•
pecie de mirador saliente cubietto de celosías de madera verdes, una que otra veDtana chicas, cuadradas y eimétricamecte dispuestaa, como sumidas en el ancho muro,
y los techos sobresaliendo como aplastados carapachos de tortuga y de lae venta1;1as e r~
tinillas rojas, verdea, amarillas ó negras, colgando pesadas fuera dtl marco, mov1énd0Pe
con pesad&amp; ondulación por la brisa que refreeca la tarde; en la calle pulula un put-Llo
de turbantes multicoloree, boinas rojas y mantos negros, azulfe ó btancos 1 y al lado
de las puertas, bardas de poca altura están ooupada9 por musulmanes, turcos, árabes
bentadoeen la má.s indolen~ poetura,devotamente fumando sus enormes pipas de Hacb ic.
A nuestra presencia aquella multitud t;orpe, eílanciosa, automática, ee levan~a,
grita, y nos rodea1 hablándonos en nuestro idioma y en otros muchos; repenUnamen•
-r.e aparece por cada una de las 1:iete Callee un verdadero atajo de burros blancos, e1,si•
lladoe, 1:igiles y vivos que respingan y trotan guiados á todo corr~r por un tropel de
arrieros ejipcioP.
-Quere monta aiñ.ory ......... quere monta aifiory, yo eé castel la.no, tú eres eepatiol,
mi poney muy vivo. Yo te muestro la civita tuto la bona casa. Yo re moetro loe ho•
tele, mi poney curre curre comó Lu barco;• y otros nos hablaban en frarcei" 1 otros t-U
ingléa, otros en italiano, y mient.raa noe cerraban el paso formando un circulo de endiabladas caras y un concierto de voces á cual más gritona y todas mezcladas enr.re
aquellos poney [burroe] que esperaban aneioeoe su jicete para echarse á correr ágiles
por IM callea.
¡¡¡No hubo más remed:0111 Cada quien toma en a~no enjanado y vivo y, esto es·
correr por las callea cén1ricas de la población; n6 de curiosos¡ porque e~te es el único
medio de cabalgar en Suez, pero sí de cicerones solícito11, nos e1gue en l~s primeras
calles una mult.itud 1 después sin hacerles ceso quedamos á la hora tan mdtferentee
como el más viejo vecino de la ciudad.
En nueetro paseo encohtramrs varios n:trenjeros gozando como nosotros de eee
particular medio de locomoción verdaderamente raro para el tomista, pero como único
en Suez. Aprovechóe:e Ja tatdP, en pasear por las angostas calles de la población, ea•
peoie de callejones, torcidos, obecuros por loe balcones aalie~tee Y. cub1erroe por .un
enverjado de madera que permite ver basta afuera y no ser visto, sm lugar de elección
para las mujeres que andan f:iempre cubierhs de cara, costumbre inveterada por el
provPrvial celo del turco.
Cúbrelas de la cabeza á lo largo del cuerpo un manto casi siempre negro, que de•
jan euelt.o, colgante á los lados; un saco y falda ancba multicolora¡ al cuello f:iempre
un collar de cuentas grandes, de vidrio, ágata ó goma y el antifáz qu_e e rcund~ la cara inmediatamente abajo de loe ojos, se amarra trae de la nuca yen triángulo baJa hasta la cintura donde se encaja de la nariz hacia arriba de la fren1e; eoEtienen el antifáz
tres eslabones en formas de medios carretes embutidos uno en otro de met-al 6 de
cuerno; cabellos negros, tez morena ó blanca y. ojos grandes, nf'gros y_ expresivos resaltan de entre ese pfcaro antifáz que oculta la mayor parte de sus bien modelada,
facciones. Sa ven graciosas andar por las callee, erguidas, airoaae, altas y esbeltas y
á no dudarlo, hermosas la mayor parte.
Sus bien modelados brazos ostentan pulseras de cuenta ó metal y loa pies deacaJ.
zos alguoas veces con una especie de sandalia los adornan con anillos de plat.a y col•
gajitos qne manejan hábilmente á cada paso.
No obs~ante el agrupamienr.o de la geate en las estrechas callejuelas de la ciudad,
ea pueblo taciturno, holgada y dormilón; no ea extraño ver en todos loa zaguanes á
tipos de luenga barba, de mirada vaga, amonados y tendidos á lo largo de las aceras,
durmiendo ó en perezosas posturas; otros en grupo alrededor de un gran depó11:ito de
Hacbic de donde parlen de 10 á 12 tubos largos, fuman sin dernanso en es•ablecimien,
toe exprofeeo abiertos amp1iame1 te á la calle, casi siempre bajo un portal de madern
ó de peeadoe arcos ojivales¡ loe cafés abundan también¡ allí tómaee el café tos,ado y

En_ todo el trayfctode ambos lado!, hay uropefj con el
obJet.o de meterá uu ba1co cuando vieneu olirus en sentido conuario. Para atraveearlo, todo barco paga (si mal
no recuerdo) 6 fra1 coa por tonelada, y un riloto del ca•
D&amp;l guía y daige la embaJcación.
Todos 10s accidentes que sufra el canal los paga la compaflifa ó nacionalidad del barco que los produzca, y ei éste
llega á obstruir el canal, destruirán el barco á la mayor
brevedad, eiendo todos estos gaetos á expeneas también
de las compañías ó naciones del btnco perdido.
Para dar una idea de lo que produce á FraDcia eee importante canal, copio la estadíEtica correspondiente al
ano de 1895.
Barcos que paearon por
el canal....... ... ... ......
5,307
Tonelaje neto que pagó
derecho!!..................
8,,:ii5,860 toneladas
Suma en francos por pa•
go de id....................... 138.523.3-:1,5 francos.
ó lo que es lo mismo.....
.J.,H0,933 libras esterlinas
·
ee dech151 181 librae diarias.
~ medio canal está Iemailia, población de tránsito de
ca~1 todas las Hneae férrns del Egipto ) á la vez un puer•
to rnter1or del ca11al en el lago de 1.iu.shal.

SEPT.LMA PARTE.
EGIPTO.

I
IS)L\ILIA-EI:.

Fuente de Moisés.
molido en cocunvente y no en infusión, y el lodillo que deja es el que más aprecia el
gueto de loe egir,cios¡ el café es de muy buena calidad; viene de Moka.
Al oeste de Suez, ya á extramuros, vense las ruinas de un inmenso acuednoto
construido desde la época de los ptolomeos y hoy caei desaparece enterra,J.a y des•
quiciándo1.1e la soberbia arqueria que lo formaba; á un lado, como á. distancia de unas
3 millas adviértenee inmensos y profnndoe huecos, antiguos fosos casi escombrados
hoy y que fueron los primeros trabajos de un pretendido canal que hubiera unido el
Nilo con el mar Rojo; este proyecto se abandoaó por su mismo autor, tambiPn bace
millares de años. Nótase aún la magnífica obra, colosal como todas las antigüedades
del Egipto.

IV
LA FUE:\"TE DE MOJSÉS.

III
LA. Clt'DAD DE Sl:EZ. LA FUE:iTE DE

Mo1sts

La población árabe dista más de onatro millas del puerto propiamente dicho, don.
de están las oficinas de la compailía del canal; los bo~es atracan á lospequeftoe muelles
de éete á su entrada, y de allí tómaae nn tren que conduce á Suez en unos treinta
minutos.
O·. ra vfa marítima conduce también á la ciudad por el canal y á uno de sus ercapea
que sirve de puer~o para la caria que se hace eu lanchones y bo~ee.
El paisaje que ofrece el primer camino es frío: sólo Untas claras entre un árido
terreno plano, dibujan ya el canal ó los aren alee.
El segundo camino deja ver hacia PI lado izquierdo del canal un alineamiento de
casas de madera, de formas y estilos diferentes, adornando eus fachadas una calzada
d~ árboles, (acaciae) que le da magnífico aspecto, más aún, cuando ea el único punto
verde en medio de la aridez más completa.
Empieza éEta calzada en la punta saliente hacia el golfo y BE'I prolonga á media
mil!a canal adentro, recta, formando con bloca de piedra muck moc de los costados
del canal, el otro costado á 70 ú 80 metros, acaba la angosta entrada de eea obra, la
primera de.l mundo, por eu utilidad.
M~ bien triste que ac"ivo en movimiento. apénas ee ven uno que otro lanchón
atracado á los mnellecitoe y el reato de canal eíempre libre para de,jar expedito cami•
no al barco qne entra ó sale.
La vista en aquel extenso horizonte no percibe sino los inmensos arenales del de•
sierto, una que otra caea cuadrada y polvo11a, rodeada de un corral donde deEcaman
tres 6 cuatro camelloe, y hacia el l E.) la población de Suez sobre un terreno un ~oco
más elevado¡ en fin, el canal que pronto ee t-ierde entre las vueltas que dá en aquel
terrPno, dPjan::lo solo adivinar en dirección por los palos de loe ba1cos que de uno en
fondo marchan ó navPgan á poca máquina (3 millas por hora) ya en dirección del Me•
diterráneo, ya en la de el mar Rojo. Es curiosa y triste éat.a preepectiva· parfce que ¡08
barcos eetan enterrados hasta su casco, sobresaliendo apénae sus pal~e; eemeja aqueUo un cementerio de las flot.anres I.J.abitacionee marítimas.
Llegado al escape, Wma el bote nueva dirección por entre un eín fin de bajas dra•
gas, pangflS cargados de Jodo ó piedra, otros con inmensos gualdrones de madera que•
madoa, ouos llenos de cadenas 6 fierros de todos tamai'l.011, ya flotando cabom ó habitaciones tra!!portables de obreros, en fin centenares de botes liurcoa luciendo sus vela,
latinas de artístico corte, hechas de lona y pi atadas con una estrella, con otras figuras
á grandes ra 11gos y con varios coloree; todo es~ conjunto de material flotante atracado en el escape, especie de lago que se une al canal y que permite el paso de embarca•
[11 Un enorme tiburón nos rocleó, comoi:i tratara d&lt;.&gt; reeonD&lt;'or el barco. no at'eptó nlng\,n cebo que
se le pu..c;o. y después de dar tres vueltas oompletas se alejó mnjei;tuO!,O ha~tn perder-;e de ,·li;tn: medlña
tres metro~ r medio ae largo.

•

EL MUNDO

•

En la márgen [E] del golfo, á unas 6 millas por aguo. y,3 por tierra está, eohre el
camino del mon'8 clinai, la fuente de la tradición, la que Moieée hizo brotar d" la
pied.ra para dar de be;:er á los Israelitas sedientos en su peregrinación á la t-ierra de
Canaán.
En bote basta la -playa y de allí en camello, llégase á
la fnente; un tupido bosque de palma-datil crece expléndido á. la humedad que proporciona esa fuente de
agua cristalina. La roca de la tradición de donde nace
el venero está. encerrada bajo un departamento de mampostería y de allí por un angosto y corto canal hecho sobre el anelo depoeítase el agua en una pequeña alberca
al lado de un jacal de madera, habitación del guardián;
una gran parte de terreno cultivado y rico por el egua
que lo riPga aparece cubie;ro de algodones y café y hacia otra pane distingueee á corta díetanc:a la sierra de
Djebel Kabah á cuyas faldas está eitnada la fuent;e y
que aúa es el camino del desierto que conduce á la tie•
rra santa.
Sobre las rocas que forman la abertura del venero ee
encuentran esculpidas unas frasea en hebreo y sobre las
paredes una multitud de nombres de los visitantes¡ entre
ellos cuéntanee algunas ilustres firmas, de príncipes y
reyes, la de Zola, famoso escritor, la de Jul,io reme, la
de Alo.rcón y multitud ae firmas de ingleses; allí tambien
hoy día figuran firmas americanas; terminada la visita
á esta foeote histórica volvimos otra vez á montar nuestros apacibles caballos y de allí á bordo doode se preparaban ya á entrar al canal de Suez para continuar nuea•
tro camino hasta el Medi~rráneo.

De Suéz á Iemailia, a1raveeando la mitad del canal á
corta velocidad níamos deElizaree con euave lentitud las
potentfe d10gas que trabajan en diatintos tramos desa•
zolvando 81 fondo del gran canal y arrojando por grue•
aos tubos de fierro el lodo hacia lae riberaa: después las
eet.aciones: ~onde con eignos marcados por medio de
bolas de distrntos colore13 1 suependidas del cemáforo, indican ei está el camino libreó ai hay que eeperar el paeo
de algún otro vapor.
·
Loe lagos salados amargos Ee han paeado á gran vPlocidad, pero en tramos cortos df 5 á 6 millas: por fin llega•
moa al lago Trincbot, apartáDdonosde la hilera de b01as
rojas y nos dirigimos al foDdeadero, frente al boEque de palmeras que circunda á' Is·
mailia.
•
Habíamos gastado de Suez basta eea población 9 horas para navegar; 40 millas
anduvimos at&gt;í con la misma velocidnd de 4 m. 4-l pcr hera.
Fnera del oasis delsmailia, todo lo demás et1 desierta planicie y aridez, Jo que for~
roa PI horizonte que se estiende por todos ladoe.
Fondeado el barco, nuestro bote bogó como 1.1iem.pre, conduo1éndoaoR á la pobla•
ci6n. Un mnelle corto, la playa arenoea y baja, y de allí parr.1endo el agrupamiento
de esbeltas y ahfsimas palmeras, en cuyo intervalo veíaeeaparecu las ca~as de made•
ra y ladrillo.
Ismailía es el punto de unión de todos los caminos de fierro en el Egipto y por to
tanto frecnentado por toda clase de extranjeros.
'
Es la habitación eeoogida por la compailía del canal, y vénee familias franceHe:
qne predominan en la ciudad.
&gt;
.C_onstruidas en línea recta las callee y rodeadas las casas de palma que eombrean
y mitigan los calores que la mayor parte del año se eieDten en la ciudad 1 está irrigada
por un CBL&amp;I, que parUeodo del Nilo cerca de Zagazig es 1:l primhivo ui t-dio de comu•
nicacióD que 1.rojano deede bace miles de af'ioe construyó. con~¡ objeto de unir el .Mar
R~jo con el Me~1terráneo; la diferencia de nivPl ,y otras dific~l1aried de aquella é~oca,
deJaron á medms E!l proyecro.y ~º'' ese canal s_1rve de med10 de comur icaci6n 1 ara
pequeflae embsrcac1onee¡ lo pr10.;unal y más cunoao de eeta obrn ant.iquisima, son 188

V
ALGO SOBRE EL CANAL DE 8UEZ

Ballar/nas árabes.

El importan.te canal que une el Mediterráneo con el
Mar R ]'l, hacrnndo las comunicaciones de la Earopa con
el ~&lt;iia fácil.ea y cortaa, ~e inauguró ª"lemnementeen 1859
baJo el gobierno de E01m Pachá; t.iene una longitud de
80 milla~, una profundidad común de 30 piéa y una anchura que varía entre 70 y 90 metros. Hiendo un metro
más largo del lado del Mar R)jO eetablécese de Sur á
Nor,e una c~rriente que se acentúa más en Jas altas ma•
reas; el oootmuo deslave y la corriente tienden á azolvar!? por lo que hay un constante trabajo de Dragas que
arroJan á loa costados del canal la arcilla que le forma
un nuevo bord~, siendo bastante estrecho para que no
puedan pasar amo nn. solo barco, estoe caminan de uno
en uno con poca velocidad (3 millas á 5 millas por hora)

CAIRO.

C•lle de Kormar en Suez.

�DOMIIGO 17 do OCTUBRE de ,197

EL MUNDO

DOMIIGO 17 de OCTUBRE de

eeclueae, estanques esc·alonadoe sobre el mismo canal, que facilitan á las pequefl.as em•
barcaciones subir y bajar niveles de más de 60 meliroe.
El meca .ieooo es bien sencillo é ingenioso; cuéntese para ello con la corriente del
más alto nivel, que es constant.e, y el procedimiento es facil de comprender:
Si un barco p~quefio trata de tlllbir, evtra al primer t'BlB"que, ciuran en seguida
l:i. compuerta y lo llenan de agua h1t1~a el nivel del eet.anq•1e inmediato superior,
Mi el barco paea dtll primer al segundo estanque; la misma operación ee hace para el ter•
cero y el cu11rto, as1 ea que de estanque en eetanque va el barquito subiendo cierto nú•
wero de metr_os baeta que ee encuenira en la parte alta del canal y e1gue aai su ruta
hasta S11.ngaz1g 6 más allá.
Si u11a nubarcación baja, se evacuan loe eetanquee en vez de llenarlos. Eeta ope1 ación i:-t: hace en menos dt: media hora.
Cuando la eeclusa no funciona, el a.gua pasa libremente á loe costados, y si bajan
, mbarcacionf:'e se llenan primero todos loe ea,anquee y después se vacían, empezaudo
por el de arriba. Et dtn!Cenao ee más rápido que el aecenec.
En las callea y·plazaa nótaae esa algarabia 1 ese bullicio de toda población activa y
comercial donde ei:, mezclan loe tipos de tres continentes; Europeo, Asiático y Africano.
Turbantes blaucoe y rojos, terbouc,h rojo también con sus borlas negra.e, earacof
de corcho y lino, cubriendo las cabezas de loe europeos y egipcioe, y loe Df·groe de
Abisinia casi siempre descubierta la cabeza, l,levan collares de chillantee coloree, de•
jando lucir la_blal\ca hilera de sus dentaduras y de sus globos ocularee¡ allí empieza á
notarse el pollglottsmo, no hay pafe del mundo donde se hablen tantos idiomas, donde se vea máe variedac;l de mod;\e y de tipos como en el Egipto¡ como pueblo de trán!!ito, casi todo ea provisional en materia de edificios á eecepc,ón de las estaciones de
trenes, y maestranzas. Pero dejemos á hmailia.
Instalémonos en el tren para Sangazíg y el Cliro, ee nos eFpera grande impresión
al atravesar loe campos cubi\:!rtoa en otro tiempo por la sangre de mil razas, se.nbrad~s de pr-rtentoeas reliq11~as_ que han deja~o sobre el árido país generaciones que vimer?n antes de la era ~me ,rn~a. !dolo~ gigantea, momtruosoe Lemploe, pirámides y
obehecos qne tocan al cielo TOJO del Afnca, montaf'las de g-ranito áridas y abruptas ó
rnbterril.ot'CJB inmensos donde se ocultan las tumbas de los faraones, ptulomeos. kediYes de todas. he ~pocas lt&gt;gr,_ndari~~ _de eee p~ís eaoto ó infiel, cuna de Gleopatra y
de tantas mnJeres de la B blia. \ 1s1tar el Catro ó como ee dice en egipcio El Ka-

vistas oaletdoscópicae, unas veces como hundidas en el terreno 1 airas eobres.aliendo aiNsae sobre uoa loma 6 accide:1te del suelo.
.
Por fin el r.ren, arrojando sue últimas. bocanadas de _hu~o y d~jando ~ir sonoro
ailba,o anuncia nuestra llegada á la E':ltac1ón, hermoso edlfic10 al estilo mor1sc_o, mezclado europeo por eue bóvedas de fierro y crist&amp;.1 qua c~bren la grande ee~ac~ón; pa•
eados loe andenes amplios y resguardando el orden, erguidos gendarmes ,eg1pc1os, oon
su terbouch rojo, m cara de bronce, eu cuerpo atlénco cu~10rto con tumca blanca,
pantalón del mismo color, bota negra y la inaignia de autoridad, un palo corto Y ne•
gro que llevan en la mano.
.Pasada una arquería ojival, amplia y esbelta, éntraee al gran vestíbulo donde una
turba de cochee luJosoe, calezae 1 ómnibus, etc., arrastrados por troncos más 6 ?1~~os
bien cuidados y conducidos por cocheros árabes, turcos, egipcios, negros de AJ:na1ma,
cada uno en su traje y hablando todos los idiomas, oe invit.an con gritería ensordecedora á montar¡ no hay tiempo, se toma un coche de toldo de lienzo amplio, ventilado y bien dP.1:cubierto para curiosear las avenidas, hasta 1~ puerta ~el h_otel donde
se arreglarán loe bagajes para pasear de turistas el Cairo y visuar lae Ptrá1mdee.
.
Al trotar de nu~etroa jamelgos nos lleva el coche por lae amplias callee del barrio
:Europeo hasta el Hütel.
. .
El Cairo, Capital del Egipto, asiento del comercio del mundo entero, !adicamón
de todas lae razas de la Europa y del Asia interior¡ ·es un pueblo Ct)Bmopohta por ~xcelencia¡ reúnese y mezclase toaa uoa babilonia de ra1;aa, idiomas y costumbres¡ 10•
cluyeudo el cüpital extranjero y aun también su polític11; han traoeforroado á la población convirtitmdola en ciudad Europea por BU8 ed1füaoe, y aun ea lo íntimo de las
coetumbree á ese pueblo antiguo como el orbe, cuya sangre representa la mezcla m~s
variada de todos loe séree. Sm embargo, han sabido reepetar los amantes del renacimiento, á los grandes y suntuosos edificios de la primitiva edad africana, y. hoy ~u orgullosa mole se levanta más artfetica, más bella entre ese maremagnum de e1lD:etr1a, de
t.Btética, de adorno poco durable, de eecult.ura eudeble, comparada con la sólida cona·
trucción. de la maciza y vieja arquitecmra er..egr¿cida por el tiempo; respetada P&lt;?r loa
siglos, como infalibles reliquias de una era grand.ioea, como las pasadas generaciones
que repn-sen a.
.
LR ciudad se extiende A la margen derecha del Kilo, en el punto exacto de la b1•
furcación de su gran delta que proporoiolla 1 avanzando hacia el l\1"dituráoeo las bocas de Roseta y Damieta. Hacia el Sur, la vieja ciudad, el C~uro antiguc, be.fiado por
el Nilo, y en frente la inmortal Gizeh; á la otra margen del no, ofreciendo au pan~ra,
ma eterno, antiguo como loe siglos, soterbio como loe monumentos, rudos ealv~JeB,
cientlficos y magnos qlle lo adornan, las bíblias de piedra, las montafl.aa geomé~r1cae,
las grandes pirámidet1 ref!petadae por el impacable tiempo, prueba eficaz de eu 1mpe•
rec~dera, altiva y monstruosa presencia sobre el planetn. ........ .-serán quizá los ÚI~ic?B
1,estigoa que presencien y aguanten la destrucción en el fin del mundo como la b1bha
uos 10 pinta ...................................... .

;1

,ao,

EL MUNDO

173

lras ~rondes @,Maniobras J\llilitares de este ano, en -1\lemania.
[ Veanse

0

.Nueatro• Grabad.osº.]

ll
l,A POBLACION,-LAS

Vendedor de plátanos.

hiráh ó la victoriosa, era pisar las arenas que cubren el mausoleo aagrado de la l::.uma-

na hietoril\ rtspetada por loe eigloe; era abarcar de una sola mirada el circo de todas
las ha1:añas célicae del mundo entero.
Egipto tiene máe alrededores y ha ocupado máe la atención de loa sabios, que
Roma 6 Grecia.
Estudiar el Egipto es escudriñar las foentes del saber humano, ocultas allí como
lHCanoe insondables entre ese maremagnum de geroglíficof!, columnae, pórticos monstruos de granito, antros cavados á pica, todo coiosal. ........ todo sublime.
Allí todo es grandioso, lae creencias apaaion11.das son i!l vorágine que mata, son la
lucha ein cuartel ni tregua que des~ruye á lae razae.
La sangre humana ha llegado á. ser en épocas la eavia que alimerita á. la acacia,
palma y s:c)moro que crecían endebles y hoy prodigioeamente grandes dúule al árido terreno un aepl'c~o de vetustéz, de nobleza y arrogancia; las pirámidee, monrafi.as
de granito elevadas por la mano de aquellos hombrea, son la cana de deeafío que el
hombre envió á la natur.aleza ........ .
El hombre como ella, construyó montañas que el tiempo re.spetará, y el PPpacio
corona aquella Pempiterua obra de titanes, prueba magna de Je. energía ue la ilustración y de la actividad de aquellas razas, hoy convertidas en Eutil polvo.
A todo vapor cruzamos el tramo que lleva á Sangazi~, población hoy enriquecida
por la industria algodonera; media hora en eea población y al vuelo de tren, veismos
sobre el campo lae vetustas ciudades que blanquean ó hacen brillar al sol sus moriecae
cúpulas de mosaico ó Pus toree esbeltas como agujas que erguidas ee deetacau á die•
tancía, como inmensos pararrayof!.
Hacia la derecha, sobre·e:1lie;ndo de la planicie rf'jo-griR arcos 6 columnatas, desquiciadas unae, otras ergnidas y trüncae, se levantan en medio de un pl:.'dn gal pavoro·
1m donde crece la earza. Son ruinas de un templo, de una ciudad cuya vida se remonta á más de diez mil ai\01:1. Por fin, ya se acerca la gran ciudad.
El Kahfráh la t'ictoriosa, el Cairo ¡qué solemue aspecto! ¡qué magnificencia de estilo!
¡qa~ morbidi!z en lae eiluetae del pP.aorama! ¡qué altivéz en &amp;quPllaa manchas rojas de
arcilla ó verdea de palmas, 6 blancas plateadas de las aguas del Nilo, y ~quel laberin~
toé ioe:xplicable agrupamiento de torre!!, cúpulaP, almenas, colnmnae que eobreealen al
tivae, relucientes y gracioeae, de un f!ernbrado de caeaa aha~, irregulares, piotadas de
mil colores, combinadas con arte 1 ya formando cuaOro!, ya hermoeíeimas y variadas

1lEZQUiT..\.S,-EL

.ALCAZAR DXL KEDlYE,-LA CIUDADELA.

Lo más facil es conseguir uno ó varios cicerones, pero lo peligroso ee la especula•
aión que éstos ponen en planta para sacar dinero al tourista.
Loe hoteles poeeen un número de éstos que á. precio de tarifa arreglan las dife•
rentes uaveeías dentro de la ciudad, la visita al Corre:, antiguo, el paeo del Nilo para
Gizeh y la c::i.ravava de esa población á lae pirámides.
Aceptamoa á 2 Cicerones que nos pasearían el primerdíaporlae 2 ciudades y else~
gundo iriase á. visitar las pirán11dea,
En uuestro vehículo abierto paseamos en primer término por loe nmzki 6 boulevares, aeieuto del comercio, y cen~ro del movimiento más activo de la capital, ¿qué va•
riedad más h~rmoea ofrecían allí las escenas callejeras! eepléodidoe carruajes tirados
por soberbios uonooe de caballos árabee, sillas de manos sobre la jiba de dod camellos
enjaezados Cl n ricas mantillas de terciopelo y bordado de oro, conducían á damas
egipcias luciendo entre lose&amp;camados cojines de felpa y oro uaa verdadera expoeició'l
de Joyas y ,ela"B preciosas, ocultando eu cara trae de la red negra que la cubre y dejando vtr rnlamente ene ojos negros y hermosos¡ deepuée un gr11po de extranjeros 6 natura!ee, i;obre ~giles burros enjaezados con ancha a ~jlJaa negras trotaban en todas direc·
ciom•e¡ á. la eu&amp;rada de una ancha avenida un gigantesco carro de pesadas ruedas,
arraetrado por magnífico y corpulento elefante, lleva carga n.aeta una altura de cua\ro
metros, eCJportando en su gruesa cerviz al conductor; multitud de si!lad de mano todas cubintae de frllpa 1 6 t~•pidas cortinas ocultando á la viste. del onrioeo su carga
femenil á. no dudarlo, eostiénenee sobre los hombros de cuatro negros cubier¡os con
un dtdau~al de lienzo b!a•oco, collar de perlda falsas al cuello, y pulseras en el pullo y
brazo de metal relucient-e¡ en las anchas banquetas pulula toda una miecelanea de
un1formee rnilitaree, de moros, turcos, árabes, ephais, soldados ingleeee, mezclando á
la multiplicidad de formas y coloree el relucir de galonee dorados 6 de plata,yen lapoblac16n civil y extranjera mezclandoee también lae mil formas deeombreroP, cachuchas
boinas, parasoles de mil formas, ya simples hojas de palma, ya envarilladoe paraguas
de todoe colorea y tamafioe, ya grandes abanicos de pluma ó madera; de lae aceras ape·
nas puede darse un paso no t.amo por el número cuanto por el imrueo, lo estorboso
quti t'B el vendedor ambulante, el amansador de macacos, ó de loe solícitos é 1mper•
t,inentea cicerones que oe siguen con tenacidad, en las plazas¡ es aquello una reunión
de toda clase de an1malee, elefantes pegados á sus carros en espera de ca.rga ó solicitantes; 03mellos bien aparados en espera de Jinetee, burros en grupos bullicioeos y listos también para correr en romerías por donde loa llevan, coches de sitio de to~ae for•
mas, calesas, sillas de mano, todas en hilera, ya á la sombra de loe edificios, ya en ple•
no sol que reverbera sobre loe toldos y techos de tanta variedad de vehfculoP.
El palacio del Khedive, es un edificio euntuoao 1 agrupamiento de un incontable
número de cúpulas, ya lustroeas por el mosaico, ya opacas, negras y como torcidas,
marcando sus aristócrata~ siluetas en el azul del cielo¡ unas máe altas, otras bajas,
unas anchas comprimidas, las atrae alargadas; hermosas arquerías de estilo morisco,
ventanas largas, ojivales, cubiertas de vidrerfa de coloreP, vense en todas lae torres y
en todos los pesados muros de caníeria roja 6 gris de tierra; balaustradas de piedra
macisa circundan al palacio dejando un eepacioso parque de cesµed sombreado de ee•
beltae palmas, opulentos tamnindos y añejos sicomoros.
En las avenidas y iiórticoa, caminan á pa':lo firme y orgulloso loa soldados del
Khedive arrastrando como el moro de Carpio su alfanje uor la arena y f!U fusil Mau•
ser al hf)robro. Marcial ee el porte de esa guardia del Khedive. Veíamoe tambien
raros edificios como fortalezas, cerradas por todas partee á. la vista curiosa del traneeunte ¿serían acaso eeoa famoeísimoe hareme de loe grandes de Egipto, aunque con su
formidable apariencia de fortalezas, el militar brillaba por su aueei..cia y las odaliscas
bien gua¡dadae se ocultaron también á. nuestra curiosidad? solo en fotografías pudi~
mos com1ervar algnoas.
Paeábamoe de loe cuarteles comerciales de la capital y entrábamoe en la población
árabe 6 egipcia como queraie llamarle. .El tipo ee confunde, eue costumbres y su vida
eue ca~ae y eue ha.bito ae asemejan¡ callee ango~tae y tortuosas, balcones cerrados, eiem~
pre ocultne á. la vista de la calle, ealientescomo si quisieran reu:airEe uno con el de la
casa del frente, cordones con un ceeto ¾1ndíanse de uno á otro balcón, en prueba de
amistad entre dos familias, por que aquel gracioso ceeSo ee el que lleva y trae de balcón á balcón regalitos, cartas, fruta pasada, almendras, higos ó dá.tiles ......... ¿Cuántas
cositas no diria eee mercúrico cesto si hablara ...... De vez encuando una acera se junta
c.:n la otra por un puente que oscurece el paso como ei fuera túnel, después l!igue la
calle, siempre chueca, angosta, tortuosa; en ~a esqu!na de una encrucijada un grupo
de mujeres todas cubiertas lae caras con eu manto á lo largo del cuerpo, deecubreJÍ
eua brazos torneados que eoet.ienen á lo alto de su cabeza un jarrón de barro blanco
lleno con el agua que secan de un pozo profundo, cuyo brocal tosco y desg~etado por
el continuo roce de loe cántaroe que han dejado allí huecos redondeaaoe ó surcos, marcando la huella de la reata anudada y podrida, unida á. bota de cuero de camello que
sirve para sacar el agua de la profundidad.
'

l!a entraaa ael $mperaaor en Tu)urzburg.

•
•

(Continuará]

(arupo ae Oficiales e¡i!ranjeros.

1

�EL MUNDO

DOMINGO 17 de OCTUBRE de llg7

•14

SL MUNDJ

DOMINGO 17 de OCTUBRE de 1lg7.
EL JUBILEO DE UN REY

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Osear II, rey de Suecia y de Noruega, acaba de cele·
brar el 25? aniversario de eu advenimie~to al trono con
animadas fiestas en que han tomado participación tpd_as
las clal!ee sociales de Stokolmo.
El rey de Suecia es sin duda uno de los soberanos más
queridos y populares de nuestros tiempos y eeto con
mucha justicia. 0:1car ea reconocido como un monarca
liberal, eaamorado del progreso de au país, de hábitos
eencilloa y de gran ilustración.
Ee común verlo á pie en las calles de su capital, sin
acompaff.amiento alguno, dirigirse, ya á la bibliJteca, ya
á los museos que fomenta con especial esmero, deapren•
diéndoee frecuentemente para este fin de gruesas aun::.ae
de eu propio peculio. No hayempreea de alguna significación que no encuentre en él un apoyo decidido. Así
por ejemplo, cuaodo Name11 c_oncibió eu temerario via·
je f1e derivación al Polo Norte, Q.,:car II, se suscribió con
veinticinco mil francos de su propio teeoro, para. la ad·
quiaición del Fram y prestó ú. la empresa eu decidido
apoyo.
La reina de Suecia ea una dama hermosa aún, afable,
ilustrada y c~ritativa y tan popular como su esposo en
los do~ reinos unidos.
Al Jubileo de Oeoar II1 conc.urrieron numerosos príncipes de las casas reales de Europa.

Osear JI. Rey de Suecia y de NorÜega.

EL MUCHACHO ESPIA.
LAMABANLE 11niño Stenne.i) Era uno de estos muchachos pa-

rieienees páluloe, flacuchos y ente~?B; aparentaba unos. diez
años de edad, Ai bien tal vez h1bía cumplido ya loa qumce¡
pero ¿quién averigua la de estos mocoeueloe? Su madre ha•
bía muerto, y su padre, que fué mucho tiempo soldado de
marina, era guarda de un jardín en el barrio del Temple.
Loa muchachos, lae niñeras, las anciaoae pobres, las mnJeres desocupadas, en una palabra 1 todas las pa~eantes Y aco~pafiantea deniñoedeParís queeeponen á salv~ d~ loecarrull_JeB
metiéndoee en loe jardincitos del as plazas pubhcae, conoc1an
al padre de Steüne y le querían mucbíeimo. Sabian que bajo aqUE•lloe: bigotazos que tanto miedo daban á. loe: perros Y
á loa ni:fios traviesos, E.e ocultaba una sonrisa de booachón,
tierna, oasi maternal, -y que asomaría á sue labios en cuanto le preguntasen:-¿Qué tal, qué hace el niflo?-¡ Le qneria
tanto! Era tan feliz cuando al anochecer, concluida ya la clase, C('lmparecía el muchacho y daban los dos juntitoe un pase" por las calles del jardín, parándose en cada
banco para saludar y charlar un ooco con loe asiduos conc1~r.ren~es.
Desgraciadamente el sitio todo lo cambió. El jardín de Stenue fué cerrado Y .convertido en depósito de petróleo, y el pobre hombre, oblig~do á uoa contínua v•glian•
cia, pasaba el tiempo en aquellos desiertos y destrozados islotes de floree y arbustos,
eólo sin poder fumar ni verá su querido hijo basta ya muy tarde, cuando se re~iraba
1
á au casa. Por eeto era tan curioso observar su bigote cuando le hablaban de loe pru•
sianoa ......... A eu hijo, no obstante, no le desagradaba la nueva vida.
.
¡l:"n sitio! ¡Qué cosa tao divertida para los pilluelos! No hay eec11e.la1 se cierran
las clases hay vacaciones todo el año y las callea como el real de una fena ........ .
El m~chac1lo pasaba todo el día corriendo de una parte á otr~. Yda.sele d~lante
de los batallones del barrio cuando iban á laR forti:ficaciouea, ernog1endo siempre á los
que ttinh1n mejor handa de música¡ á decir verdad en esto estaba muy fuene el chiquillo y podía explicará cualquiera que la ddl 06 no valía .gra~ .cosa, pero q~~ la del
55 era excelente. O&amp;ras veces se entretenía viendo hacer el eJe1c1c10 Á los mov1hzadoe¡
además todas eetas coeae traían cola ........ .
Co~ el cesto debsjo del brazo, tomaba puesto en los grandes _corroe que Ee formaba en las oscuras mafianaa de invierno á las puertas de lae carnicerías y panaderías.
Allí, con loe pies metidos en agua, trabábanse amistades y se hablaba de política;
y como el chiquillo era hijo de :M. Stenne, todos pedían su parecer. Pero lo máe dL•
vertido eran las partidas de chito, aquel famoEO juego de galodia .Puesto en moda dunnte el @itio por Joa movilizados bretones¡ as( es que C1!,,,_1t.odo el n~ño no estaba en las
murallas ni en las panaderías, era eeguro encontrarle en las part1_daa de gal?cha d~ la
plaza del Cháreau d' Eau. Naturalmente, é) no jugaba; ee necesita demasiado dme•
ro para jugar. Limitábase tan sólo á. contemplará loa jagadores, ¡pero con qué gusto
lea miraba!
En particular uno, que llevaba blusa azul, y que eólo apostaba piezas de cien
1meldos, excitaba su admiración. ¡Cómo se oian scnar las monedas allá en el fondo de
sus bolsilloE!
Cierto día, al coger una moneda que rodando había llegado basta los pies del nifi.o Stenne, el muchacho le di Jo en voz baja:
·
-Te guata el dinero, ¿verdad? ......... Pues si quieres te dire dónde hallarás mucho.
Terminada la part.ida lo llevó á. un rincón de la plaza y le propuso que le acom,
pañara :í. vender periódicos á loa prusianos; pagaban 30 francos por cada viaje. De
pronto Stenne rechaz&amp; indignado tal proposición, y bacta, á cooeecuencia de ecto, ea\uvo tres días sin volver por allí. ¡Tres díae terribles! No comia, no podía dormir;
por la noche ir:Üaginábase ver montones de gal-Odws formando uoa inmeoEa columna

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La Reina de Suecia.

al pie de la cama y relucientes monedas que rodaban por el suelo. La emoción que
eEto le producía era extraordinaria; al cabo de cuatro días fué de nuevo al Ch,lteau
d' Eau, habló con el tentador y, se dejó Eeducir.
Una mañana de mucha nieve marcharon con un saco al hombro y loe periódicns
ocultos en las blusas, al rayar el alba llegaron á la puerta de Flandes. El movilizado
tomó á Stenne por la mano, y acercándose al centinela, que era un buvo eedemario
de nariz encarnada v aire bonachón, le dijo con voz humilde:·
-Déje1 os paear, buen hombre ......... Nuestra madre eetá enferma y el padre ha
muerto. Yo voy con éste, mi hermano, á. recoger en el campo algunas patatas.
Al pronunciar eetae palabras lloraba; Stenne, avergonzado bajó la cabeza, y el
ce:atinela, después de mirarles por un momento, dió un vistazo por la blanca y desierta ci rretera y
-Pasad corriendo, 102 dijo, apartándose j,e aquel sitio.
Siguieron por el camino de Aubervilliersi el movilizado iba riéndose descaradamente de lo ocurrido.
,El eepectác11lo que ante loe ojos del nif'ío S~enne aparecía, más tenía de sueño que
de realidad: Fábricas convertidas en cuartele@; desiertas barricadas llenas de húmedos harapos; largas cbitneneas vacías y descamiladaa, que atravesando la espeea nie•
bla, parecían remontarse al cielo; de vez en cuando, algunos centinelas, algunos ofi •
ci1ilea con el capuchón puesto y con loa gemelos en loe ojo¡i;, mirando á Jo lejoe: pequeñas tiendas de c:i.mpaña mojadas por la nieve derretida, delaute de las cuales veía.me
triete~ y moribund"e fogatas. El movilizado, que conocía los caminos, se apartaba
de ellos para evitar el encuentro de cuerpos de guardia, Con todo, no se libraron de
hallar una guardia avanzada de francotiradores. Los soldados estaban envueltos en
eue capotes y acurrucados allá en el fondo de un foso lleno de agua á lo largo del ferrockrril de Soieeons. El movilizado tuvo que repetir el embuste, pero esta vez no les
dPjaron paaar adelantf&gt;, y mientras se lamentaba, salió de la casa del guardabarrf'ra
un eargento ya viejo, lleno de cauas y muy arrugado, que ee parecía al padre de Sta·
nne, y lee dijo:
·
-¡Vamos rapazuelos, no lloreiel Ya os dejaremos recoger vuestras patatas; pero
antes entrad y os calentaréis un poco ......... eete pillín tiene cara de frío,
Pero ¡ay! no temblaba de fria el pobre Stenne, eíno de miedo y de vergüenza ...... .
Ea el cuerpo de guardia vieron algunos soldados que1 agachados alrededor de una pe•
queña hClguera, proc11raban desprender unas galletas clavadas en las p1111tas de las ba·
yonetae. Dieron CP.bida en el corro á los muchacho!, ofreciéndoles una copita y un
poco de café.
Mientras bebían apareció en el dintel de la puerta ·un oficia 1, llamó al sargento,
hablóle muy bajito é inmediatamente desa?areció.
-¡Chicos! dijo luego el sargento entrando con aire satisfecho en el cuerpo de
guardia¡ esta noche tendremos tabaco......... Han sorprendido el eanto y Eefl.a de los
prusianos ......... ¡Nada! me parece que recuperaremos ese maldito Bourget.
E5to produjo nna explosión de br.avos y de carcajadas: y en tanto loe francotira•
dores blandian sus sables-bayonetas, bailaban y cantaban, aprovechando esta algazara, los muchachos se largaron sin eer vistos.
Al otro lado de las trincheras había una gran llanura, y en el fondo de ella nn
largo y blanco muro lleno de aspilleras hacia el cual se dirigieron, parándose á cad \
inetante y fingiendo que recogían patatas.
• -Volvámonos ...... No vayamos allí, repetía el nii'io.
Pero el otro1 levantando las espaldas, avanzeba sin cesar; de pronto oyeron el ruido que hace un fusil cuando le arma,.
-¡ Ecbate!
Dió entonces un silbido, que fué contestado por otro entre la nieve, y arrastrándose por el suelo avanzaron algunos pasos ......... Delante del muro y al nivel del tfrreno aparecieron unos bigotes amarillos, y sobre ellos una grasienta y ancha gorra
militar.
El movilizado dió un salto y ee colocó al lado del prusiano.
-Es m1 hermano, dijo entonces seiialando á su compañero.
Como el nifio Stenne era tan peque!i.0 1 el prusiano, que se rió mucho al verle, vió•
se obligado á tomarle en sus brazos para subir la brecha.
Al otro lado del muro había grandes terraplenea 1 ál-bole3 cortaioe, negros aguje.

•

�EL MUNDO

DOMINGO 17 do OCTUBRE do 1897

ai6

EL MUNDO

roe entre la nieve, y en cada agujero las miemae gorras de cuane1, loe miemos bigotes
amarillos, que sonreían al ver pasar los dos muchachos.
En un e:rhemo una casita de jardinero, forfüicada por medio de tioneos de árbo•
lee. En el fondo gran número de soldados jugando á cartas y cociendo la sopa en vi•
víeima llama. ¡Qué buen olor despedían las coles y el tocino, y qué diferencia con
el vivaque de loa francotiradores!
Arriba, o6ciales que destapaban Champagne y tocaban el piano. Al entrar allí
loe parisienses fueron acogidos con hurras de alegría. Después de haber entregado
loe periódicoe, diéronlea de beber y lea hicieron hablar. El movilizado divertia, con
su chácba1a de arrabal y palabrotas de granuja, á loP oficiales que ee presentaban con
aire alianero y malicioso. Loe prusianos ee reían, celebraban y repeiían con delicia
aquellos dicharachos de Paria que salían de boca del grandullón.
El nii1o s~enne deseaba hablar, auoque sólo fuera para manifestar que no era
un adoquín; pero algo de que no ee daba cuenta le contenía. Delante de él, y algún
tanto apar1ado, halláb:1se un prusiano de avanzada edad, algo más serio que eus com
pañeros, que leia ó hacía como ei leyese, porque sus ojoe estaban fijos en el muchacho. Con su tierna mirada parecía echar en cara al mño Stenne Jo que estaba haciendo, como ei aquel hombre Luvieee en eu país un hijo de la edad de aquél y peneara
para eue adentroe:
-Aotes prtferiría la muerte, que verá mi hijo en un oficio como éste.
Desde aquel instante á s~enne le pareció qt1e una mano extrafia le oprimía el co•
razón y le impedía lai1r con desahogo. Para Jibrarae de esca terrible angustia ee echó
á beber¡ pronio todo le parecfa que daba vueltas á eu alrededor. Oyó, entre grandes
risas, que su camarada se burlaba de loe guardias nacionales, de su modo de hacer el
ejercicio, ya representando una alarmo eu el Maraie, ya simulando un alerta de no•
che eu las Ionificacionee. Luego bajó la voz, loe oficiales se acercaron y sus caras to•
maron un aspecto muy gravP. E:&amp;aba previniéndoles que iban á tener un ataque de
loa fraocoiiradores ........ .
Ea,a vez el niño S,enoe, vuelto en sí, levantóse furbeo y dijo:
-Esto no, camarada ......... no quiero.
Pero el otro 1 que no hacía más que ieir1 conLinuó: Antes que hubiese concluido,
todos los oficiales estaban de pié, y uno de ellos, enseñando la puerta áloe muchachos:
-Andad al diablo lea dijo.
Y hablaron entre si ea alemán.
El movilizado salió satidecho con aire de gran señor, haciendo sonar el dinero
qne llevaba. Stenne le eeguia con la cabeza baja, y cuando ee halló cerca del prusiano
cuya mirada tanio le babia mortificado, c.,yó que con voz muy iriete le decía:
-¡No está bien eeto, no eetá bien!
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Fuera ya de las trincheras, echaron á correr por el llano y regrel!aron muy proa•
$0. Llevaban en un saco las patatas que loe prusianos lea habían dado, y con este
embuste paearon las avanzadas de francoiiradoree etn obstáculo alguno. Allí se pre•
paraban para el ataque de la noche. Nuevos refuerzos liegaban con el mayor sigilo
agrupánao&amp;e detrás de las murallas. El viejo sargento euaba1 con aire eat.isfecho,
ocupado en colocar los soldados. Cuando pasart'n loe muchachos saludólee con•cari·
i'loea sonrisa ........ .
¡Oh! cuán horrible fué pna el niño S~onel Un instante iuvo ganaa de gritar:
-Xe valláis alli ....... .. os hemos vendido.
Pero el movilizado le había dicho:
-Si hablae, 1:oe íueilan.

CONFESION.

•

277

DO ■ l•Go 17 de Octubre de 1897

El miedo le deluvo y calló.
Ea la Courneuve entraron en una oaea abandonada con objeto de repartirse el di~
nero. La verdad nos obliga á hacer constar aquí que el reparto se hizo eon equidad.
Al oir sonar el dinero debajo de las blusas y al pensar en Jae magníficas partidas da
galocha que se preparaban, ya no halló el nifto Stenne tan horrible eu delito; pero
cuando quedó sólo, cuando pasada.e las puertas le abandonó el movilizado, entoncea
loa boleílloe le ueeaban, y aquella mano, que le apretaba el corazón, apretaba de un
modo horrible. Paría no era para él el París de siempre; las personas que pae11-banpor
eu lado le míraban indignadas, como ei adivinaran de donde venía. Parecíale oir la
palabra espía entre el ruido de loe carruajes, entre el redoble de loa tamboree que ha•
cían el ejercicio á lo largo del canal. Por U.o. llegó á su casa, y satisfecho de que su
padre no esta viese todavía en ella, subió á su cuarto para ocultar debajo de la al¡nohada aquellas monedee quo tanto le pesaban.
Nunca había entrado el oadre de Stenne ó. su casa tan contento y satisfecho como
aquella tarde. Según noticias que se acababan de recibir, los asuntos de Ja naoi6n
presentaban mejor aspecto. Durante la cena miraba el aniiguo eoldaao el fusil caiga.
do en In pared y decía á su hijo coa su habitual y tierna sonrisa:
-¡Ah! ¡cómo irias tú codra loe prusianos si fueras mayor!
A eso de las ocho de la noche oyéronae cañonazos.
S11enan en Aubervilliere ........ Ha empezado la lucha en el Bourge~, dijo el buen
hombre, que conocía perfectamente aquellas fortalezas.
El niiio Stenne palideció y se fué á la cama pretextando estar muy cansado: pero
al hallaree en ella no pudo pegar loe ojos. Coru:: loa catlonazoe no cesaban, el pobre
Stenne se figuraba verá loe francot.iradoree que llegaba o por la noche al campamen·
to prusiano cJn el objeto de dar una sorpresa y eran víctimas de una emboscada¡venfale
á la memoria aquel sargento que le sonrió, y vc1íale tindid1 al suelo al lado de muchos de eus compafferoa ......... El precio de tanta sangre ee escondía allí, debajo de la
almohada¡ y él, el hijo de un soldado, babia sido el_que ......... El llanto le aLogaba;oía
á su padre que andaba de una parte á otra· en el aposent.o comiguo y que en la plaza
\acaban llamada, un batallón de movilizados se.reunía para marchar¡ sin duda se daba una gran ba~alla; el desdichado St.enne no pudo ahogar un terrible sollozo.
-¿Qué tienes? le pregunt.ó su padre entrando en el aposento.
El nifio, que ya no podía más, levantóse de la cama y se echó áloe pies de su pa•
dre. C,&gt;n los movimientos que hizo rodaron por el suelo las monedas e1condidae.
¿Qué ea esto? ¿Has robado? dijo temblando el anciano.
Ent.oncea el ni.no refirió de un tirón que había estado en el campamento prusiano
y lo que allí habfa hecho. A medida que hablaba le parecía que ee aligeraba el corazón y sentía que le aliviaba el acusarse á aí mismo .......... Su padre le escuchaba con
aire terrible; cuando hubo concluido el relato, tapándose la cabeza con ambas manos,
rompió en llanio:
-1Padre! ¡padre ......... murmuró el nifl.o.
Rechazóle el viejo sin decir una palabra y recogió el dinero, diciendo:
-¿Ee,á todo aqui?
Et niño hizo un gesto afirmativo. Entonces Somó el fusil y la canana y se metió
el dinero en el bolsillo.
-Está bien, dijo, voy á devólvereeloe.
Y sin añadir una palabra, ni tan sólo volver la cabeza, bajó de su casa para mez•
claree con los movilizados que salían aquella misma noche. Desde aquel día no se I&amp;
ha vueliO á ver.
AU'ONSO DA.UDET.

GRIS.

La luz en el pincel, y la armonía
Ea el riimo triunfal de la palabra.

1Qué antigua es la sentencia de mi culpa!
La instituyó la ingratitud humana;
No me sorprAnden virgen, tus designios,
Sólo perdona Dtoe á loe que aman.

Al ejemplo de seres bien amados
Amé el augue,o nimbo de las canas,
Y al calor de loa astros de la his,oria
Amé la liberiad y amé á mi patria.

¿Adorar ea un mal? ¿acaso un crímen? ... ..... .
¡Oh angell ¡oh verdugo! ¡oh bien amada!
~o me defiendo ¡nól ya estoy vencido,
Ya eetoy ea el cadalso, pero aguarda!

En mi edad j11veníl, cuando mi espíritu
En la luz del amor su fé bañaba,
En el Hmpido espacio eonó el srueno
PceCureor de una próxima borra'3ca.

Escucha, como escuchan los verdugos
Dc1- loe reos las úliimas palabras¡
.Acopia ,u deedén 1 oye t.r&amp;.nqu1la
La coufoeión posuera de mi alma.

¡Temblél no pusilánime ni ahi,o
De miedo áloe reptiles que se arrastran:
Tuve el espasmo del candor que an,ea
De as::ender hasta el sol, plega sus alas.

Juro decir verdad, juro en el nombre
De Dios que ea el amor y la esperanza,
Y por la ,ierra húmeda y bendita
Que loe despojos de mie padree guarda.

La sombra 98 acercó como serpiente ....... ..
Pero al morir Ja madre de mi alma,
En el idioma dulce de loe ángeles
Su beso post.rimer me dijo: ¡ama!

Mi conciencia aquí. está, limpia de culpas:
De mi exietir en la primer mañana
Con el idioma dulce de los ángeles
El beso maternal me dijo: ¡ama!

Y en medio de las sombras miré al cielo
Y vi una sola estrella que brillaba;
El abismo medí y ¡era pequeño!
¡S1 eras estrella sú, yo ,enia alas!

Y amé, amé los senos que en loa labio9
Ponen la vida y el calor que falta,
Amé la mano que meció mi cuna,
Amé la boca que bebió m:e lágrimas.

Con esfuerzo potente, sobre humano1
Mti lancé á la conquista de t.u alma.
¡Cuán infail mi a1ái!I: Fu! pebetero
Ao$8 la imagen viva de una esta,ua.

Después, postrado c&amp;n la vista al cielo
Amé ti la virgen de la veste blanca,
Y nunca, nunca desde en'6ncea, nifia,
.En l!UB altares mi oración le falta.

Mi culpa ha sido .)mar, ya bien lo sabea;
Y aún me consume del amor la llama,
Por más que lleve cual pendón deshecho
El cadáver.de mi última esperanza.

Cuando mi frente juvenil á impulsos
De la secreta inspiración del alma,
Se irguió con fiebre de virt·1d sublime
Pidiendo al Ganio luminosas alas,

E!!ta ea mi confesión, esta mi culpa,
¡Oh, ángel! oh, verdugo, oh, bien amadal
Aqui en el fondo de mi pecho herido
Está mi oorazón¡b.iérelo! ¡mata!

Amé lo hermoso, lo radiante y puro;
La eeirella, el cielo, el marmol en la plásUoa,

Oclubre de 1897

Qué iristea se presentan los campos en Otofio,
No existe ni un capullo, no queda ni a.o retofio,
Y gris tornó.se el cielo,
El cielo antes azul.
Se fué la charlatana viajera golondrina,
Loa nidos están solos, y .flota la nebhna
Surgiendo de loe lagos como cendal de tul

Al fin murió la tarde¡ tras au fulgoi:. escaso,
La fúnebre tiniebla ensombreció el Ocaso,
Y el astro de la noche
Ya enciende eu fanal.
Crepita la hojarasca dispersa en la llannra1
Y gime la huilota temblando de ternura.
Echada entre los surcos resecos del maizal.
Naturaleza mustia, na,uraleza fría 1
Naturaleza triste, mi eola poesía,
Ea todo el U ni veeo
Tu vasto panteón.
No bien ,lega el Otofio, no bien se acerca O~tutre,
Te cubres de hojas aeca9 como también se cubre
De muer~e esperanzas mi enfermo corazón.
Cuando la Ptima vera despierte á los amores,
Y fecundice el suelo, y traiga aves y florea,
Ya te alzarás soberbia
Del lúgubre ataúd.
Maa ¡ay! que yo abatido por negros deeengan.oe,
No cobraré las floree de mis primeros aflos ......
¡Se fué mi prim&amp;vera, ae fué ini jnventudl

Quran..-o Oaou.

JUAN

Oclubre de 9i.

B. DELGA.DO.

Corazón de sacerdote. POR H.

s.

DE FORGE.

ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
(coNCLUSION.)

de loe vitrales ......... No ee veían m:.í.'3 que toilettee femeninas, llenas de elegancia, aniformee militares de to•
nos variados, una confueión de coloree vivos y rientes,
un murmullo discreto ae vocea. cambiando saludos, rea•
puestos, obaervacioaes y, aun frecuentemente, crhicas
sobre loe que llegaban, cuyo nombre pasaba de boca en
boca.
Se produjo el silencio. La gran puerta acababa de
abrine, dejando entrar un alegre rayo de sol que se mez•
ció á la luz de loe cirios innumerables y á loe sonidos de
uaa marcha triunfal tocada por el órgano y acompañada
del golpe regular de loe bastonee de loe suizos re5pJandecieutea. Lucila y eu padre, Rager y su madre, avanzaron, seguidos de un grande cortejo replandeciente,
hacia el altar rodeado de verdura y de floree.
Los esposos, arrodilláronae y apareció el sacerdote
oficiante.
Muchas miradas se volvieron hacia él y no lo abando•
naron. Se sentía en la dignidad de su actitud, en la no•
bleza de su gesto, una fe tan ardiente, un tal fervor de
plegarias; cuando se volvía hacia la nave su rostro joven
teñido de una palidez mate, de facciones finas y distinguidas, leflejaba un piedad tao profunda¡ bajaba las mi•
rada.e sobre loe esposos con una exnreeión ian suave de
ternura, que·loe menos accecibles á la emoción, experi•
mentaban el encanto de una impresión io.enea, llena de
dulzura.
-Srbeis quien es este sacerdote? ae preguntaban del
uno al otro.
-Xo, no le he visto jamás ......... No debe ser de lapa·
rroquia.
-Es Monseñor de Beauval, primo de la señora de Sennevaux, quien debe dar la bendición nupcial; más en
•cunnto al o.ficiante ........ .
-Es un verdadero sacerdote en todo caso.
-Está muy bien.
- Decid que está conmovedor, querida mía.
- Yo no he visto j amáe una fisonomía tan pa\ética.
-Augusta, puede decirse!
Yó sé quien es, dijo uno de loe asistentes, mejor in•
formado ...... Es el preceptor del pequefio Jouvenot y un
íntimo del conde de Sennevaux.
-No ea posible!. ... .. un simple preceptor! ......... Tie•
.ne fieonomia de obispo.
-Lo será más tarde si lo quiere. P&lt;1rece que es un
hombre de gran mérito.
Sola, arrodillada t:n una capilla lateral, ignorada y
perdida en aquella multitud, una mujer de gran luto1
habria podido decir cual era la exteneió.a de e.ae mérito
y revelar el secreto del alma de ese aacerdot.e que consu•
maba su sacrificio.
Poco t.iempo antee 1 CharHer había sucumbido ti un
nuevo ataque, llorado einceramentt, por l\Iarta y por
Pablo. Fué él quien, consagrado todo á. sus santos deberes y dominaado eus angustiae filiales, dió á su padre los
supremos consuelos. En un postrer moment.o de lucidez,
Charlier babia enviado á en hijo un pliego conteniendo
sus voluntades y pagado con una mirada de inefat,le re•
conocimiento toda la deuda de su existencia purificada
y redimida.
A pesar de su luto recie.::ite, Marta, cediendo á las ine:tanciae de la señora de Sennevaux, había consentido en
asistir, oculta y deeconocida1 á la ceremonia que conea•
graba la dicha de Roger y el triunfo de Pablo. Ninfuua
súplica subió haoia Dios más conmovida, máe sincera,
que la que ee elevó de la capilla.
Estaba tambien entra loe asistentes un hombre que
parecía aislarse de la mul,itud, recorriendo lentamente
las navee y deteDiéndose de fila en fila como para pasar
una inspección minuciosa de las personas preeenteE.
Tendría cincuenta afias. Su rostro bronceado, quemado
caei1 surgía enérgico y vigoroso bajo sus cabellos ya
blancos. La dulzura un poco triste de sus ojos contrae.taba con la expresión de fuerza y de resolución impresa

en sus facciones y que acentuaba una arruga profunda,
entre sus dos cejas. Parecía ocuparse demasiado poco
del matrimonio y abeorverse en busca de alguien que
no encontraba ein duda. Porque antes del fin fuese al
pórtico, á la cola de loe curiosos, para asistir al deefile de
la salida¡ después, cuando esta terminó. apartase con ua
euapiro, sin notar á una muJer enlutada y á un aacerdo,
te, que salían de la iglesia por una puerta latera!.
Desde eu vuelta á Paría, Savinien de la Haye no teDía
más que un pensamiento: volver á eacontrar á Marta y
á Pablo, eeoe dos eeree confundidos en la misma predi•
lección, que habían llenado su vida. Jamás, desde el
día del drama de Ganneville, habí11loe vuelto á ver¡ ja•
más.hacía diez y seis afios 1 había oido hablar de elloe.
Después de la carta de Marta-la eola que recibió-habíase apartado obediente y fiel, para biempre, esparando,
según la palabra que ee le escribiera ......... la hora en
que sus cabellos emblanquecidos le permitiesen volver
como amigo. Su corazón desflorado apenas, no había ei•
do tocado por la corrupción, y vuelto ti sí mismo por el
soplo angélico de un ni~o, se había dado para siempre
á un amor único. Pero Marta le había dicho: No trateis
de volverme á ver!11 y temiendo su debilidad y queriendo permanecer digno de ella, valerosamente había abandonado la Francia y pedido á lejanos viajes la distrae•
ción, einó el consuelo, de la soledad.
Llegado á Africa como simple turista, sintió como una
revelación. Debía, pues, activo é inteligente como ee
sentía, pasar aAí su vida inútil y sin objeto?
No sería miis dtgao de la bien amada ausente, eano•
bleciendo eu exieLei:tcia y haciéndola productiva y glo•
rioea? Apoderase de él una fiebre de atravesar loe miste•
ríos de loe cuales el continente negro le ofrecía las pro•
fundida des ioeondablee¡ fué presa de la magia de lo des•
conocido. A plenas manos, gastó diaero oara organizar
viajes de exploración, desafiando las fatigas y los peligros sin contarloe1 penetrando entre los pueblos más eal•
vajea, á loe cuales domab1, no por las armas sino por
medio de la dulzura y de la lealtad.
Coa segunda expedición sucedió á la primera1 después
otra, después esa larga permanencia que acababa de ter•
minar, en que durante cinco años vivió en eeae regiones
incompletamente reveladas aún, amasando tesoros para
la ciencia y plantado loe primeros cimientos de la civili•
zación.
Y por donde quiera y siempre le seguía un recuerdo,
ornando su tienda en medio de loe desiertos: un cuadro
que contenía loe retratos de Marta y de Pablo con tres
florecillas disecadas.
Marta y Pablo! Vivían aúr:;, siquiera? Esta e•a la an•
gueiia que al volverá Francia le oprimía el corazón. Sus
primeras iuveatigacionee fueron vanas. Quién podía in•
formarle reeptlcto de una pobre mujer que vivíJt. modee·
tamente en una calle ignorada y de un sacerdote oculto
en eus humildes funciones de preceptor? Presentóse en
la casa de la seflora:de Seonevaux, pero cayó en medio de
loe preparativos inmediatoe del matrimonio de Roger, y
no habiendo dado su nombre, no fué recibido. Sin em•
bargo, aquella palabra matrimonio, le había inspirado
una idea. Mana y PAblo, sí vÍv1an, no podían menos que
asistirá la ceremonia. Fué á ella, buscó y no vió á aquellos á quienes buscaba desesperado.
Necel!it.6, sin embargo, interrumpir la investigación de
que tan impaciente estaba. Se le imponía un deber ur·
gente. La wciedad de geografía debía recibirlo en una sesión eelemne donde le seria entreg8da uua medalla de
ho.nor. Necesitaba reunir eue notas, clasifioar eue docu·
mentas. Anuncios fijados en todas partee anunciaban
que daría una conferencia sobre el Africa central. Debía
aún este servicio á la cieucia. Oh! en seguida ya no de•
bería nada á. nadfe y no tendría más que buscar á los
que amaba.
La sesión tuvo ve'I"ificat.ivo en el vasto local de la So·
ciedad, á fines de Diciembre de 1800. La entrada del va~
leroao explorador, fué saludada con aplausos entusiastas.

El presidente le deseó la bier venida; después el viaje•
ro comenzó au relato, pintando á grandes raegos la historia, corta aúo, pero llena de promeeae, del Congo fran•
cée; refiriendo sue viajes, diciendo, sin vanidad, pero
sin modestia tampoco, ene luchas, eus fatigas, eus peligros y loe ciento sesenta días pasados en atravesar un
bosque vírgen, con el hacha en la mano, ein distinguir
sino por una vaga luz el dfa de la noche, y loe desier,os
de arena roja, y loe pueblos bárbaros calmados con pre•
sentea y las tempeeta~ee de loe grandes lagos, bajo el
cielo de loe trópicos1 de una violencia deeconocida en las
regi1mee tetapladae.
Su oarracióo, que apasionaba á loe oyentes, estaba
mezclad¡, de anécdotas agradables ó conmovedoras y ei
á veces lo interrumpian era para cubrirlo de bravos frenéticos.
Terminó así:
-Heme aqur, se.fiores1 en el término de mi relato y
también en el término de mi tarea, que fué cuando me•
nos tarea de peon. En adelante mis fuerzas no me permiten ya intentar nuevos eefuerzos. Loe af'l:oa de loe ex•
ploradoree cuentan doble, como loe de loe soldados en
campana. Mi solo y último deseo ea poder escribir lo
que he visto, lo que he aprendido, lo que podrá servir
de guía á los que atraiga1 como me atrajo, la seducción
de aquella naturaleza desconocida y maravillosa, Is. san•
ta ambición de llevar la palabra de paz á esos aeree pri
mitivoe, frecuentemente mejores que muchos civilizados.
Puedan mis euceeoree encontrar en su ruda carrera lae
alegrías que yo be encontrado á la idea de que yo, frágil,
añadía empero algo á loe conocimientos humanos. Puedan ellos también, est.e ee el voto que les dirijo, ir ince•
eantemente acompaflados, como yo be ido, por un recuerdo querido y adorado, que les eoareía en medio de
loe desiertos, loa consuele en el día de los sufrimientos
y los aliente cuando desfallezcan! Perdonadme que ter•
mine con esta frase, homenaje de mi reconocimiento en•
ternecido1 al talismán íntimo y protector que me ha
guiado y sostenido.
Una tempee\ad de aplausos acogió las últimas palabras del viajero. Levantada la eesión, todo el mundo Ee
precipitó hacia él1 con ansia de honrarse eeleechándole
las manos.
En la última .fila, veía!!e un aacerdote1 sonriente y con•
mo,ido, que había seguido la conferencia con una ardiente
atención. Durante la per,...ración sus vecinos asombrados
le habían visto enjugarse los ojos. Dejó pasar frente á e!
la oleada de loR concurrentes; después, avanzando solo,
miró con eue ojos límpidos á Savinien súbhamente con•
movido.
-Amigo mío, le dijo con voz un poco temblorosa, ven•
dréie mafiana á tomar el te con noeotros? ......... mamá
oe espera.
-Pablo! exclamó el explorador levantándose de un
sa~to de su asiento y estrechando al eacerdote entre sus
brazos con el afecto y la efusión de un padre.

XVII
En su salón, donde penetraba la luz gris de una tarde
de invierno, Marta estaba sentada cerca del fuego, compañero único de su soledad. Meditaba, eoiladora y trie•
se. Sue peneamientoE tomaban el tinte melancólico de
aquel día lleno de las brumas de Diciembre 1 cuyos vapo
rea flotaban alrededor de loe grandes árboles del jardin
vecino, percibidca en la per:;umbra.
Savinien estaba en Paría ...... ... y, como Pablo, lo hn•
bía sabido ella por el periódico; la víspera debió él dar
una conferencia y referir á mil indiferentes toda la historia de eu vida ......... Ella lo había sabido como Pablo
por la vulgar publicidad de loa anuncios. Amarga irri•
siónl El que ee había adueflado de toda su alma estaba
á dos pasos de ella; respiraban el miemo aire, todos e90s
detalles de que ella tenía tanta avidéz, el último de los

�DO ■ IIIGO

BL MUNDO

curioeoe podia conocerloe ......... y ella no verla ni oiría al
amigo de eu coraz~nl
Deede el día de la separación, desde que ella había
voluntariamente .desterrado á Savinien, jamás Marta,
faltó á su propóeho de enunciamienta resignado. Ha•
bía marchado firme, inquebrantable, por la vía recta y
severa que ee trazara.
Pero ei el amor le estaba prohibido, si lealmente lo
había arr oncado-óccreído arraocarlo- de eu corazón, ni
el recuerdo ni la plegaria le eeiaban prohibidos y cada
día eu recuerdo volaba hacia el ausente, cada día au ple•
garia subís hacia Dios por él, sin que ella loe sintiese
abrazados dP ardien1e ternura, En vano ee quita de un
vaso el perfume que contiene: sus paredes quedan impregnadas y embalsamadas para siempre.
En eu absoluta honestidad, Matta estaba convencida
de que había triunfado, como lo prescribía su deber y
que todo germen de amor hab!a para siempre muerto
en su corazón. Hay plantas demasiado vivaces para mo•
rir nunca. En vano se las hunde debajo de la tierra; sus
raíces vigorosas auaviel!an el obstáculo que las recubre -y
viene de nuevo un día en que la flor se expande al aire
libre, radiosa y vivaz.
Porque, pues, pobre l\farta, pasabais veladas enteras
en la soledad, reconstruyendo detalle, palabra por palabra ciertas visitas que 0':1 hacía en otro tiempo Savinien? Porque frecuentemente dejabais errar vuestros
dedos por el piano, donde siempre volvían á encontrar
los aires que él amaba, en tanto que vuestro pensamiento se perdía en una vaguedad llena de encanki? De donde venía vuesno apego por loa objetos materiales que
poblaban vuestro salón, amigos discretos y fieles, testigos de 1011 rarop día:1 felices que parecían haber conaer•
vado su huella? ......... ~o loa había el visto? No loe había
el tocado?
Svbre este se habían encontrado las miradas de loe
dos¡ al otro le recordaba una palabra, sobre este otro,
se habían reunido sus manoe ...... ... Pero tal culto del
pasado no ahumaba la rectitud de Marta ...... ... No era
más que el recuerdo; el recuerdo purificado por el sacriflc'.o, rec11erdo no culpable, pues que ninguna pena se
mezclaba á él.
L1a ;-ensamientos de Marta iban tomando aquella tarde rumbos bien penosos, cuando Pablo se presentó ri·
sueño y alegre como pocas veces y acercándose á su madre, con tono confidencial Ie:dijo:
-Madre mía es neceeario que Francisca se ponga en
obra como en otros tiempos; he convidado á tomar el té
á M. Savinien de la Raye, y estará aquí dentro de breves minutos.
Marta palideció intensamente y quedoee viendo á su
hijo con una miradg, en que se leían todas las interroga•
cianea y todas las ansiedades. Cómo encontraría al amado de su alma? Ah! dieciseis afioe cambian de tal suerte
un corazón.
Pablo comprendió aqueUa interrogación muda y ee
apresuró á referir á su madre el encuentro con M. de
Sa.vinien en la sociedad de Geografía, insistiendo acerca
de la emoción de aquel al reconocerlo:
-Si vieras como me ha abrazado, madre! ai'i:adió para
concluir, y )!arta satisfecha ya y tranquilizada, segura
de que apesar de sus cabellos blancos aquel hombre, encanecido también por dieciseis ai'i:os de rudos trabajos
era el mismo, cayó en los brazos de P11blo vertiendo con
soladores lágrimas de júbilo.
Por fin la vid1t. iba á traerle un poquillo de ielicldad.
El día de eu vida, próximo á declinar tendría aún un rayito de luz para su cabeza fat~gada ......... .
Pabb, feliz con la dulce felicidad de su madre, reeer•
vaba por una coquetería del cariflo hacerle saber algo
más, que indudablemente tranquiHzaría su espíritu en
la posesión de la dicha que ee prometía. Ese algo era
una carta de Cbarlier, entregada á su hijo poco antes
de morir y en la cual decía:
uEs mi voluntad que, á mi muerte, Marta mi esposa
case con l\f. Savinien de la Haye. .Ambos son dignos
de comprenderse y en felicldad me regocijará más allá
de la tumba. Yo moriré dichoso debido á esa santa mujer q ne me tocó en suerte y merced á la cual he sido rehabi füado y redimido.•

e,

EPILOGO,

En un hermoso pueblecillo cercano á Joay: "QOeeeión
de la condesa de Sennevaux, en una sonriente casita
blanca anexa á la parroquia, anegada de paz y de sol,
vive Pablo dedicado á las santas laboree de su ministerio, rodeado de libros donde se ven as! loe santos Padres, como loe grandes maestros de la literatura antigua
y contemporanea.
Pablo ha re~lizado su viejo suefl.o de seminarista: til
refugio campestre y humilde desde d&lt;.onde quería llevar
á laa gentes de corazón sencillo la palabra de Dios. Ahí,
á eolas consigo mismo y con eus santas y tranquilas ta•
reas, aquel corazón heroico ha hallado por fin la paz que
es el premio de todos loe grandes sacrificios. Y su ven•
cimiento penoso que antes conturbara tan hondamente
su corazón, hoy lo invade y lo inunda de.una alegria t.oda
nueva y apacible.
No lejos de su curato, perdida entre la frondosa arbole•
da, en medio de un paisaje encantador, hay ·ma pose·
eión pequefl.a, rodeada por alr.a verja de fierro, que pro·
teje hermoso jardín.

r¡ de OCTUBRE de •'97

DO ■ IIIGO

Es el nido en que 8a.vinien y Marta viven felices, por
fin, gozando de un placentero reposo y de una unión tar·
día pero infinitamente dulce que ya solo romperá la
muerte.
Tarde por tarde, cuando el sol desciende t.rae loe azulee montee lejano@, el abate Cbarlier, concluidas laalabo·
rea de su ministerio, diríjese á ese nido oculto en el fo
llaje: Sivinien y Marta lo epperan para ii'Jmar el té, lo
reciben con efusión inmensa y lo rodean de solicitudes
delicadas. Francisca sirve aún á. loe treP, como en otro
tiempo ya muy lejano, pues no ha querido cederá nadie
ese privilegio, y asiste á la íntima tenulia en que Savi•
nien refiere sus largos viajes maravillosos.
En aquellas horas de expansión, re~rátaae en los roa•
troe de Mar~a y de Savinien la íntima alegría de su amor
sereno y en loe ojos de Pablo la definitiva y bella seguridad del que va ya confiado y amante, purificado por e~
sacrificio y la abnegación, hacia el que dijo:
u~Ii reino no es de eete mundo.»

17 de OCTUBIIE de ,. .,

'79

KL MUNDO

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11. S. de Forge.

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LA MODA

tones opacos. Corbata y cinturón de crespón. Ancho
velo de crespón inglés por único tocado.

GRUPO DOLIENTE

Traje para niña.

VJSITADEPA.NTEON,LUTOSI

Traje para jovencita de 14 ó Is años.

Este traje, lo mismo que loe o\roe del grupo, es de me.tino apaflado con dos alforzas de crespón. Ci~erpo blu@a
adornado con alforzas del mismo géner~. 9inturón de
crespón drapeado y con un lazo al lado 1zqmerdo. Sombrero de paja adornado co:i crespón.
Traje para señorita.

Este, como el anterior, tiene la enagua de campana con
ancha franja de crespón de Jan~. Cuerpa blusa, algo cru·
zadocon vueltas de crespón, phseé de lana Y grandes bo·

Se hace también de merino¡ pero en su borde no lleva
crespón sino eoJo dos alforzas. El talle blusa t.ambien
el!tá alforceado y con bolero de crespón. Cuello, cinturón
y sombrero también de crespón.
Traje para •cñora •

La enagua de este traje lleva el delantero liso, y en lae
coa\uraa laterales dos franjas de crespón, de cuyo e:x:tr~•
mo inferior parten otras tres que circ11ndan el vuelo.
Cuerpo blusa, abierto sobre un chaleco de crespón y cin•
tas de terciopelo. Cuello ancho de crespón y cintas, con
'Pliseé en el borde. Mangas eatrPcbas de crespón y cintas,
con globo de -merino. Toque de paja can largo velo de
crespón inglés.

EL LUTO

Así como los sonidos manifiestan loe afectos de que ee
halla el alma pOEeida¡ así loe coloree revelan á primera
vista el genio, loe afectos y aun el estado del alma. ¡Cuán
triste y qué disooante nos parecería una deepoeada con
luenga cola negra 6 azul marino. Por el contrario, el tra•
je blanco establecido, en bien de las jóvenes, las hace
mil veces más atractivas y encantadoras. Pero el luto!
el luto es un traje tan solemne, que por sí solo inspira
respeto y compasión : se supone que una persona que
porta luto, tiene incompletos loe afectoe, falta aJgo á eu
corazón. Si esta enlutada ea joven y bermoea, se siente
luego eAe algo por ella, y ee deses que con nuestro afee·
to mitigue un tanto su due 1o.
Una joven hu~rfana de mirada modeeta, pase grave y
largo velo, parece que nos dice: tendréis para mí una
palabra de consuelo? ......... acompai'i:adme á la ima de mi
adorada madre! ¡Visitemos las tumbaal y ()Ue nuestro
lúgubre atavio no disuene con un alegre eemblante, ni
una aonriaa festiva.

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Industria N acional.-Vistasde al¡¡:-q.nos departamentos de la Gran destilería de Alcoholellil "La Casa Colorada."

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 16, Octubre 17</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Carlos Glass</name>
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        <name>Ciudad Suez</name>
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Industria N acional.-Vistasde al¡¡:-q.nos departamentos de la Gran destilería de Alcoholellil "La Casa Colorada."

�...

EL MUNDO

''EL MIJNDO.''
Semanario ltuatrado.

81 b.

Tel6fono 434.-Callc de Tiburcio nUm. 20.-Apartado
Mlllt.'O

Toda la correspondencia q ne ee relacione con la Re«aoción, debe eer dirigida al

Director, Lle. Rafael Reyes Spindota.
Secretario de Redacción,
Amado Nervo.

Toda la correEpondencia que se relacione con la edición
'4ebe ■er dirigida al

Gerente, Lle. Fausto Moguel.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al
111ee, y ee cobra por trimestres adelantados.
Números sueltos, 50 centavos.
Todo p ■ &amp;o debe •er preci ■ ame,1te adelantado.
llEGIBTRADO C:OMO .ARTfCULO Dli: Bl:OOUNDA CLASE.

'

R•formas on os!• porióako.
Comenzamos con el número de hoy á. trabajar nuevamente en mejorar DUtlstra pnblicacióu, siguieudo la COJ•
tambre que bernus establecido desde su fondación.

AmplJaremoe la sección &lt;le !lloda~, por que h1::wos recibido frecuentes indicaciones d-a que agrada bas!aote á
nuestras lectoras y de que re1rnl1a de alguna milidad.
Aumentamos un Sup:ewento Humorístico titulado El
Mundo Cómico, quitando solamente los anuncios, que se
publicará.e en la edición áe venta. Todo lo que tenga alguna. importancia eu los forros de El Mundo Cómico, apa•
rt::cerá también en E'I cuerpo de este perióJico, para que
nada falte á loe e11Ec1 itoree.
Como apenas tenemos un cinco por ciento de suscritoree del Eemanario que no reciben el diario, á la
gran mayoría le reaultaban repetidos todQB loe asuntos
que se trataban en loa pequefios editoriales, puesto que
en la semana los habían leído en la edición cuotidiana;
por eso atendemos la indicación de los lectores, suprimiendo esta sección que substituiremos desde el número
próximo con una nvistJ\ general de tonos los acontf'ci•
mientas de la semana en forma mJnos seria y más literaria, y que seguramente podrán leer con agrado los
miemos lectores que ee han enterado de loe asuntos editoriales del diario.
Hemos ordenado una fabricación de papel de mucho
mejor calidad que l_a que hoy neamoe, auo cufndo el
costo ee muy superior¡ pero creemos que con estas reformas y las que para el ano entrante tenemos preparadas,
correapondemoa debidamente al favor, que el público
dispensa al ccYuNnou ilustrado.

:P)t)lftic,1 general.
RESUMEN.-La comisión americana de la plata en
Europa.-Sus gestiones y labores.-La Oran Bretaña se excusa.-El interés general )' el psrllcuJsr.-Aplszamiento de la cuestión. -Conclusión,
Grandes esperanzas babianee concebido sqbre la rehabilitación de la plata, al ver la acogida cordial con que
fueron recibidos en Francia loe honorables miembros de
Ja comisión americaaa, que andan ahora por el viejo
mundo predicando el bimetalismo y trabajando por que
una conferencia internacional, menos platónica que las
celebradas otras vtcea, decida algo positivo en favor del
metal blanco.
Loe que están intereEa:loe en cuestión de tan alta trascendencia se n&gt;gocijaban al rnber las buenas diepoeicio•
nea manifesU\das por el gabinete que preside Mr. Méline á los enviados de Me. Kinley, proooetiendo entrar en
eea cruzada que se opone á la desmonetización general
de la plata.
De buen augurio eran también los resultados obteni•
dos en las primeras conferencias celebradas por la misma comisión con Lord Salisbury y loe ministros principales de la corona británica,
Desgraciadamente para el porvenir próximo de la plata todas las ilusiones se han desvanecído como ligeia bru..
ma, be eneueilos se han evaporado como fantasmas va-

noe, y la realidad, la fría realidad con su cortejo de deeengaH.os.
La Gran Bretafla no entra en la combina:iión; con las
mejores pa'abras de eu repertori&lt;. diplomático, con lae
t::z:presionee máe carifiosas de su lenguaje :financiero y
con las fra11:es más mehfluas de su mercantilismo positivo, ha llegado á Mr. Wolcott y sus colegas, diciéndoles que por hoy no puede comprometerse á abrir de
nuevo las caeae de moneda de la India ó libre acuñación
de la plata, ni puede tomar parte en conferencias y en
convenios internacionales que menoscaban eu firme é
inquebrantable résolnción de mantener incólume el talón de oro, único soberano y omnipot.ente1 que la ha servido en mucho para eu grandeza y la ha dado preponde•
rancia decidida é indiaculibleen los mercados del mundo.
DiepueEtos parecían en efecto loe ingleses á entrar en
traoeaccionee; aun ee habló de que el Director del po·
deroeo Banco de Inglaterra, ee proponía establecer co•
ruo base de sus procedimientos que la quinta parte de
las reservas meLálicas de la institución se constituyeran
en pla1a; pero habló el director :financiero del gobierno
de Ja India, alegnndo lot1 tra6tornoe y perjuicios que á la
colonia aca.rreana un retrotraimiento á su antiguo régillleu monetario, y las pérdidas maieriales que ocaeio•
1 aria la eunplt, vueha al es~ado que guurdalau 2quel a~
corua1cae, ante!i de 1893; acudieron los c0merciao1es y
banqueros del Reino Unido, ptotestando con buen de•
recho contra cualquiera que se tomase á favor de com•
ponendas desastrueae pa1a ellos y que á otros aprovecharian, se pensó baila en la parte política del amnto y
se ncordó el movimiento y agitación americanos en la
i,a1afa lucha electoral¡ se hicieron tristes presagios so•
bre el codiciaio mt::tal amaril10 1 que en un evanto no re molio podría irá parar buenameme á. las arcas repletas
de loe ruiueroa de luwa y el Colorado, y cowo la coea más
nat.u1at del mundo, se cenaron las pu1::r1as á las pret,ensioues Mac Kinlitas.
¿Qaé harán ahora los peregrinos que se propoafan aadar
de corte en corte, buscando prosélitus de la plata? adónde
dirigirán sus pasos vacilen,ee, cua1..du saben y lee cons·
ta por convicción que sin el concurso británico es inúül
toda det.erm;nación, vano cualquier intenta é irrealiza•
bl~ cualquier proyeclio que liienda á cambiar el sistema
monetario del mundo civiEzado, basado hoy en el mo•
uomet.aliemo oro?
No son suficientes el apoyo y la protección de Francia
para llevará cabo la tarta de fijar uua relación media
constaoLe enlire el valor de loa doe metales empltaioe
como moneda en el mundo. 81 Inglaterra se excusa, es
probable que el Gobierno de Fa.ore, haga ot.ro 1auto1 con
pretextos más ó menos p'.ausiblea, y Alemania y Rusia,
y las demáe nazionee que representan algo en la concurrencia mercant.il de los pueblos, dejen á su vez sólos y
tristes á loe atn.ericanos en su labor de rehabilitar el producto principal de sus minas occtdent.alea.

** •
No podemos definir si la solución que ha daio Ingla·
terra al asunto, aplazándolo más bien, es :a que más
conviene áloe intereses genern'ee.-Raro y eorprendenlie
eería que Ja buena Albión se preocuparn del bien de los
demás; y vu~ia en sus decisiones algo más que eue propios intereaee. Hemos querido simplemente senalar el
hecho, y hacer 1·atente que la cuestión de la pla'.a tan
traída y tau llevada y que por tau diversos modos nos
intertlaa, e1:1tá léjos de haber obtenido solución Eatisíac•
tona.
VolveráA á agitarse en no lejano día las huestes que
acaudillaba Mr. Bryau en los comicios electorales del
úhimo Noviembre; á. los intereses particulares que representan se unirán también loe de la generalidad para
oponerse á. laabeorbente plutocracia aLDericana y eU1:tituirla con. ot1a agrupación de tendencia~ un poco socia•
listas¡ la agitación en los Estados U nidos tendrá eco en
loe pueblos del viejo continente.
Entre tanto, nosotros veremos t.ranquilamente el desarrollo del drama y esperaremos con serenidad el deeen•
lace, porque si la depreciación del metal ha favorecido
el acrecimiento de nuestra producción y el brotar de
nuevas fuentes de riqc.eza, su rehabilitación puede sobrevenir cuando ya tengamos firmes los fuadamentoa
de nuestra naciente industria.
X. X. X.
Octubre 22 de 1897.

DD ■ INGO 24 de OCTUBRE

de ,. . 7

~a adHua t' la e~presíon.
Es cosa general el no pedir explicaciones de loe he•
chas familiaree, que estamos ac::stumbradoe á ver y qu&amp;
se verifican siempre de la misma manera. Antes de Ga•
lile o millones de bom bree habían visto oscilar la lámpa-ra de la Catedral de Pisa; millares de manzanas habían
caído so'ore otras narices que las de Newton y todo el
mundo, antes qne ~l gran sabio había víeto caer el capi•
tel áloe piés de la columna ruinosa, desplomarse las bóvedas del templo antiguo, rodar los pefiascoa por la la•
dera, correr como lágrimas las golas de la lluvia y hun •
diree en el polvo como esperanzas desvanecidas las bojas.
muertas, sin inquirir el por qué, sin averiguar el cómo
ni tratar de deecubrir la ley misteriosa y oculta que da
origen y forma á todos esos fenómenos.
Verá un niflo tropezar y caer, á un muro derrumbar•
ee, á un tet;bo desplomarse, auscitaban una investigación
meramente ocasional del accidente; pero á nadie ee le
ocurría buscar en el fondo mhimo de todos esos hechos,
suorfgen común, su causa misteriosa. Newton meditó, es•
tudió y calculó asombrando al mundo con el descubrimiento de esa canea inmanente en la materia, que se llama.
Gravitación Universal y que unifica dentro de una ley
común la precipitación de la catarata en el abismo, el
desprendimiento de la avalancha sobre el valle y la
giración majestuosa y eterna de loa astros en el espacio.
Esa !ndiferencia ante lo vulgar, ese dea:lén de investigación de lo cotidiano, impide al hombre deecubrir y re·
tardar el deecubrimiento de hechos curiosos, de leyestrascendentales que es interesante y út,il conocer.
Un ejemplo: Día 4 día observamos las actitudes, los.
movimientos, las variadas é inteneaa expresiones de la
:fisonomía del hombre; contemplamos con deleite la sonrisa de la mujer y del ni1l'J, con espanto las manifestacione:, del miedo y con láetima las contonionee y gesto&amp;
que provoca el terror¡ á c&amp;da paso abrazamos á un amigo
ó le ePtrechamQB la mano con efusión, besamos con res·
peto la mano de nuestra madre y 0011 ternura en frente,
acariciamos dulcemente la. mejilla del nifio, inclinamc.s.
la cabfza y bajamos los ojoe ante el hombre respetable,
y no ee nos ocurre preguntar por qué esas actitudes; ¿por
qué esos movimientos, por qué eeos gestos?
Nos consta además que existe uoa relación :6.Ja, inva•
riable, car,acterística emre cad.i. variedad de emoción ó
de deseo, y cierta y determinada expresión de la lleono•
mía y ciertos movimientos y actitudes del cuerpo y no
inquirimos de que depende qt1e enclavijamos las manos
en la súplica, aoblamos la rodilla en la plegaria, rechi·
namos loe dientes en la ira y abrimos loe ojos en el asombro. Todos esos hechos deben tener ca11ea y origen como.
todas las cosas la t.ienen y vale la pena, s1 quiera eeaporcuriosidad, de averignarla.
Lo primero que llama la atenciéin en las actitudes; mo.vimientoe, y gestos característicos de nnestrae emccioneaó ideas ea que son un remedo de los setos que la pasión ó
idea dictan y aconeejan. Un hombre poseído de cólera.
extremada, ruje como el Jeqn, lanza zarpazos como el
tigre; patea como el potro bruto, ei ePtá presente la causa.
de su enojo arremete contra ella y lucha con ella en to•
da regla, ei está. aueen;e la causa se deerarga la furia.
contra loe muebles, las ropas, y se estrnja ó rompe lo
que se tiene á mano. Nada tiene esto de sorprendente;.
es por el contrario lo lógico y lo natural; la cólera quena es más que el deseo de venganza ee maoifie. ta en su&amp;
formas extremas por actos de ataque, de combate, dedestrucción en :fin¡ pero esto mismo Pxplica las expresiones y actitudes correepondientesá eea pasión. En efe e•
to; cuando la cólera es menoe inteoea ó cuando intervie•
ne la reflexión, no se ejecman sino que simplemente eebosguPjan loe actos correspondientes¡ en vez de morderse rechinan los dientes, que no es más que la eimulación
de la mordida; en vez de pegar ee agitan los brazos, E'&amp;
amaga, ee crispan los pufioe; á un g.-ado menor solo un
erguimiento y una crispación la denuncian, la eangreacude á la cara como previendo la fatiga del combate y
los ojos despiden fuego como durante la lucha.
Bajo la itifluenCi1\ del miedo la expresión y la actitud
son otras, todas de ddensa como Isa de l.i. cólera eran.
todas de ataque. Bajo la influencia del páaico huimos,
nuestra voz se extingue como temerol:!a de denunciarno&amp;
á nuestros enemigos, loe cabellos ee erizan como si quisieran defender la cabeza con un casquete de púas,

DOMINGO 24 de OCTUBRE de 1897

Bajo la influencia del Eimple temor no huimos; pero
retrocedemos: el cuerpo ~ recoje sobre si mismo y ee
reduce á eu menor volúmen como para no ser visto ó
presentar menos blanco al enemigo,y la actitud y la ex•
pre&amp;ión de la desconfianza que es la misma sensación po•
sible de miedo ea tambien defeneiva: la mirada ea oblicua y tecudrifiadora; se vutlve ácada paso la cabeza para
ver qué hay det.ráe, se cami ria lentamente y en silencio
como para no ser observado ni sentido y se tienen loe
brazos listos para protejer el cuerpo y las piernas medio
dobladas para empreader la foga.
La actitud de la confianza es opueEta como es opuet1to
el eentimiento que la dic1a, Un bombe confiado le•
vanta la oabE'za, adtlanta el pecho, cruza loe brazo:1 para
probar que no pienea acometer ni defenderee, piea firme
y anda apriea y con ruido.
Estos ejemplos eon claros como la luz, se palpa en ellos
el principio de que la expresión corporal y fisionómica
son un conato, un remedo de loe actos que la pMión correspondiente sugiere, remedo qne Pe atenúa, ee exfumina, se disimula á medida qne la-pasión ae modera ó
refrena; pero que conserva, aún en sus forma~ más leves
el tipo de dichos a1toe.
Las manifeetaciones de las pasiones afectuosas, de las
diversas formas y grados del amor son de la misma indo•
le y corroboran la misma regla. El apretón de manos, el
abrazo, ;a caricia y el beso, sC"ln loa actos que el afecto
nos sugiere segón es su intensidad. Todas ellas son remedos del seto de apoderarse de una coaa, de hacerla suya, de devorarla. El abrazo es remedo mam:fiesto de cargar con una cosa y llevársel&amp;- como lo prueba ]a circuna
tancia de que en lae grandes expansiones levantamos en
peso á las personas y hasta andamos con t!llas en brazos; el abrazo materno es además, protector; la madre
al abrazar á sus hijos loe envuelve, los oculta y los protejé" con su propio cuerpo, protección que es hija legíti•
ma y manifestación general del afecto.
&lt;Jon el apretón de manos remedamos también acto
de apoderamiento y de posesión.
Tomamos la mano de una persona como tomamos con
la mano un objeto que nos agrada. La palmada en el
hombro es ademán del miemo género.
El bPsO, quién lo creyera! es Eimulación ó cnnato de
mordida y llega á serlo en loa hombres brutales 6 ciegos
de pasión. Ahora bien; nada ee posee mE'jor y más completamente que lo que se come. la preea que se devora,
e l alimento que se ingiére y que acaba por formar parte
de nosotros mismos. El instinto-que ya no la razón imi·
tª con el beso el acto de comerse á las gentes que se
a man y el lenguaje ha sancionado el origen de esa dul•
ce mariifeEtación de afecto: 11me la comería yo)) solimos
decir de una muje11 que nos agrada ó de un niilo que nos
encanta.
No esdudoeo queeeta forma de manifestación del afecio la heredamos de nuestros antepaeadoe caníbales.

EL MUNDO

Nuestros Grabados.
EL SR. D. GILBERTD TORRES

Publicambe ahora el retrato del joven Procurador de
Jneticia Lic. Gilberto Torres, muerto tras larga dolen•
cia, el Miércoles 20 del actual.
El Sr. Torres nació en Ouaca; hizo rn carrera en el
Inst.ituto del Esiado, donde liE&gt;gó á ser profesor¡ dea•
pué~ deeempefi6 los siguientes cargos: Director del Periódico Oficial del E;;tado, Promotor :fiecal del Juzgado
de Disnito de Oaxaca, y Diputado á. la Legislatura; Asesor l\lilitar y m:ts tarde, Agente dE'I ~inieterio Pllbl~co en México; Juez 1~ de lo Civil, Prccurailor de Juetl
cia y por último, Magistrado del Tribunal Superior.
El Sr. TJrree era un howbre de coraióo, afiliado des
de su mái temprana juventud al partido liberal.
MAGoALENA

CUADRO DE GABRIEL MAX

$r. l!ic. Don (Iilborlo Torres,
+ el 20 del

pJ"ocurador de Justicia en el Distrito 'F ederal,

actual.

[Fot, Torrea Herm•no•.]

para no ser deslumbrados por la magnificeocia y grandeza del per1oonaje y durante el éxtasis buscamos en el
cielo el deslumbramiento de la vitiión mística.
T11.l es en breve eiutesis la explicación racional de
nuestras actit.udes y geaLoS pasionales. Toda pasión nos
exita á. la acción, que eje:cutaruoe plenamette cuando
aquella es inte.nEa y sin freno, que imicamos ó remeda•
moa cuant:o ea su solicitación menos enérgica Y que reducimoe casi á meros aímbolue c11ando la pasión que
nos anima es débil.
Darwin y Spencer están muy documentados á este
respecto y á ellos deben recurrir loa lectores que deséen
conocer más á fondo esta iogen1oea explicación de hechos que parecían no tenerla ni necesitarla.
DR. MANUEL FLORKS,

Una revista.

Nos viene de la Costa y se llama Et Correo de Tepic.
D1rédoe palabras á él relativas. Hab1ame propuee,o,y de eeguro el director de EL MuNno, no me .tendrá á
bien mi empresa-no espigar en el campo de la rnformación literaria, de tal suerte que esta nota significa una
contravención, pero juzgo que magüer todos los progra•
mas de crónica, tengo el derecho de amar á ese rincón
del territorio nacional, apartado y tranquilu, desde la
cumbre de cuyas montanas, se diviea la lt:jana y azol in·
mensidad del Pacífico que se llama T~pic. Y le amo á
Heredamo1:1 también otras; en ciertas personas, ee ob• mi guirn, á la moderna1 usanza, sin prejuicios de límite
serva una irresistible tendencia á mal tratar á los eeree
y frontera; más que por que ahí nací, por que ahí pemé
que aman; loe pellizcan, los muerden, lee dan manazas por vez primera, eeoti las prietinae vaguedades del eepí•
y. empellones y no hay más que ver enamorar á un car, ritu joven que bate el ala hacia el porvenir y las primegador ó á un soldado para cerciorarse de ello.
ras embriafueces de loe ensueños adoleacentes.
El Correo de Tdpic ea una pequeña revista redactada
Estos actos son remedo 'de la lucha que el caníbal entabla con su víctima y del mecanismo que emplea para por niños¡ niños les digo yo que soy aun jov~o, pero
que vf batir loa élitros de oro de esas nnaginacionea nú·
sacrificarla.
Qué es la sonriea? Una manera disimulada y atenua• hiles. A.si se llaman los poetas y prosistas que arr~jan
eemanariamente el oro virgen de su imaginación becha
da de eneefiar loe dientes, cosa que no dejan de hacer
á prohijar ~odoe los eneuefi.os, á cernerse en todos loe
loe aoimales de preea al apoderarse de en víctima ó al
cielos d~ ayer, á perderse, pájaro incansable en todos loe
contemplarla, bien para causarle miedo, bien para pre- ardientes oros de los ocasos tropicales: Quirino Ordaz,
pararee á devorarla.
Benjamln Rtitee, Joae R.lmÓn Somellera, Gabriel García
Igual principio se comprueba en atrae y diferentes ac- y García, Fernando Gómez Virgen, Rafael de Alba y
titudes y expresiones fieionómicas. La curiosidad nos ha- Antonio Zaragoza.
He dejado intencionalmeote para lo último el nombre
ce abrir desmesuradamente loe ojos como para permitirnos observar mejor. La concentración de espíritu obl:ga de los uhermanoa mayores,» de loe Maestros: Antonio Zaá. cerrarlos para no ser distraído y á bajar la cabeza Y ragoza, que es un espirita interno, ávido de ideal, sedienfruncir el entrecejo como para ahogar en sombra la pu- to de azul; hecho para la plegaria unciosa, para la een·
sación tenue, para loe altos y·eximios amores irr.poeipila. Las manos enclavijadas, el cuello tendido, las ro•
blee, enamorado de un Cristo, que ay! ya no resucitará
dillae dobladas del suplicante expresan la impotencia pa•
entre el estruendo de lae civilizaciones modernas; y Rara atacar, la indiferencia para defenderse y la decisión fael de Alb9., campanero exquisito de mis anhelos, un
de sacrificarse y en la súplica eetrema la postración com- día que fué un siglo de sensaciones saturada~ de estetis·
pleta de1 cuerpo boca abajo en el polvo simboliza el aba• mo, al amparo del ci~lo lapislázuli de Guadalajara ..... ..
Bien venidos¡ yo loe amo porque todos llevan al con•
timiento, la impotencia, el vencimiento supremo.
B1jo la influencia del respeto, inchnamos la frente cierto viril y tímido de aquellas praderas tropicales, la
como el esclavo bajo el yugo, descubrimos la cabeza co- deliciosa nota artificial-la única-de su gentil balada
A. N.
mo para entrfgarfa indtfensa y bajamos los ojos como artística.

María, la pecadora de Magda!o, la qne Bf'gún la divina
expresión de_J~EÚS eligió la mtjor pal'le, acurrucán~oee _á
loe piée del maestro, ha. sido objeto de numerosas rnep1racionea pictóricas y si reunirse p11diera11 todos loe lienzos en que aparece, suelta la undivaga cabeliera rubia,
fijos en dolorosa weditación loe taegados ojos hebreos,
de seguro se formaría un salvn amplísimo. Pero quepo·
coa art.ia,as han sabido pintará Magdaltl11a!
Q11e pocoa han podido darle la ansioEa expre.eión de
la arrepentida ...... .. .
Cuando pienean"en retratarla 1 •retratan eu ideal de mujer, masó menos volupmoso y wad ómenoe prof~no, de
suerte que si11 la m.t$e e,i scene d, la grt1Ga oo .non,, del
cráneo, símbolo de la meditación, de la muerre Y de la
cruz, embJema de la mortificación ascética, Magd~lena
se parecería á tantas herllloeae mundanas que dee¡megau
anse loa ojos ávidos su hermosura tentadora.
De estas Magda'enae mundanas es la de }.fax que publicamos en prt:fereme página de nuestro periódico ..... .
No se a.iivina por cieno en ene rédondt!Ct:IB tentadoras
:a huella de la pe111teocia; no pien:.;a en el Jesús angustiado del huerto ó en el Jeeóe exangüe del calvar.o, si•
no en el J~sús hermoso, humano, se.fiador, que á la iuz
de la luna di:.currla. por las calles de Jerasalem.
Pero así, ta npocoascética, es empero muy bella Y por
eso reproducimo:.; el cua·1ro.
Entre comadres por V,ll~sana.

Este gra·~ado se publica eq la pr!mera página del Mundo Cómico. Lo hemos reproducido en el St"manario por
que debeamoe que ning'.ln grabado dt:1 los que a~arezcan
en aquella revista, dl'je de aparecer en uut-etroperiódico.
Cierto es que el Mundo Cómico se re¡.iartirá á todos los
euscritores del M-undu llWJll'ado; pero Lemas creído que
11 iogún .1nteres podrá tenu para nuesuoe lectores la re•
produce ón de loe anuncios del uMundo Cómico» y como,
en loe forros de éete :figura el grabado de Villaeana, lo
damos ahora en nuestras páginas, por no privará nues\ros lectonie, según la norma que nos proponemos seguir, de los grabados de alguna importancia que aparez
can en dicha revista feeti va.
OTRO PAOO

De $4.000,00 de "LB Mutua/' én Arsndas.
Recibí de 11Tbe Mutual Life Ioeurance &lt;Jompany of
Nt-w Yotkn la suina dt-$4,000.-euacro .mil pesos, en :pago total rte cnaatos d.t:1r~chos ee derivan de la -póliza
1 úmero 837,166 bajo la cual y á favor mío y de m1 hermano Sao1no Orozco, estuvo asegurada la tJ.nada sefiora
nuee~ra hermana Dona Pa~cuala Orozco, viuda de Orozco, y para la debida conet_an~ia en mi caracrer de bt'~e:6.ciario y apoderado de m1 cuad-o hermano don _Sab100
Orozco 1 \atnb1én bene6ci~rio uombrados en la póliza, E'X•
t.iendo t-l presente .ecibo en la misma :Póliza que se devnelvP á la Comp11,flia para su cauceI.ac1ón, enArandas á
12 de OJmbrd d~ 1897. -F.rmado, .Maltas Orozco.
Jo~é M. Pérez Vargae, Notario de número ell; ejercicio
cenifico: que la firma pu1-&gt;a1a 21 calcP del anterior recibo
ea de puño y !Ptra del eeñor Matia.e 9~0200 1 vec~oo de la
haciendB del Tdrrero, de e,.te mun1c1~:no, y la !f.llSm~ que
dicho ae~or usa en todos los ~suutoe f'IO qufl _m~erv1ene;
y el aludido recibo lo extendió como benefic1ar10 y apo·
derado de su h~rmano doo Sabino Orozco, 1ambién beneficiario nombrados en la póliza de que se _liaoP _mérito
el recibo aludido, eE&gt;gúu const,a del poder Jurídrno que
doy fé haber 1enido á la vidta,-:-~º fé.de vero ad de lo
expmu~to suscribo y P"'llO e@ta d1hgenma en Arandas, á
12 de Octubre de 1897.-Doy fé.-Jo,1 M. Pérez Vai·gas.

�DO ■ l ■tO •4 tle OCTUBRE tle l. . 7

&amp;L MONDO

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA ·"ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MED[CO DE LA MARINA MEXICANA .

•

37',000 intllae sobre Jo• 111.n.r.,.e.

CAIRO.-La gran esfinge y I• Pirámide de Cheops,

Gabriel Woc(.

¡Cómo agracia á la vieiaese cuadro de mujerea delpuet,lu, t1gilee1 robuetae, garbosae y Lodae cubier1iae de las cana, luciendo eu bra'lo gordo y \orneado, eu cuello ee::ultural y eoe ojos pícaros cien vecea máe que el aniifazque
-cubre eu roano: ee me ankljaba eea Joente, una de
.aquellas en que fué sorprendida R1quel por Jacob¡ pero
tii no ee exaotamen\e la proiagon1a'8. de la leyenda ¡cuan•
iae Raquelee no podrán eocoo1iraree en eeaa fuen~e, mu•
dos y diecret.oe t.e8'igos de tan\ú peneamien\O, de tanta
pícara avensura, y de sanla confidencia narrada allf en
-el Siempo que '8rdarfa en salir la bol.a de la fuente y llenar loe eebellOe jarrones de barro blanco!
Siguiendo la oalle. se ve en loa peeadoe marcoe recargane imbécil eobre el toaco madero de moldura griHga y
-carcomida, al muaulm,n, al judío, al infiel, en\Orpec1do
por el hachio ó por el o¡no puro; aprovecha un haz de
eombra que le laoza el balcón de arriba 6 la iOeca mol•
dura del arco de la puena, 6 la t.abla l'egra que con aignoe en hebreo 6 cualquier idioma mueriO anuncia á uoa
lavandera 6 eeculWr ó carpint..ero eta.
Aei veie &amp;;enfiidoe en 189 callee á. loe t.ipoP qoA en el cen•
\ro se aciivan, gritan, charlan, pasean 6 venden barat.ijae de Jm¿salem 6 de ta ,ierra aan,a en general apeHr de
ee\ar á unu diat.ancia para no creer ea la autenticidad
de eu procedencia, pero que eepecolan al inocent..e too•
rie\8.
Por fin ae ha llegado á una de las m,e bermoeae mez•
,quiiaa de eee pueblo in6el hoy un poco máe t.olerant..e en
creenciaa ...... Tenemoe á la vista la mPzqu1t.a de Mohammed AU, auntuoao edificio construido de alabastro eaca-do de loe moniee eacritos, eerranfa que queda entre el elmino de hmailia al Üdiro
Realza desde luego eu vasM&gt; y anchuroso cuerpo alt.o y
de allí deetá.canee coat.ro eebelt.ae torree cillndricaa y dia•
.gonalee que ee elevan caei oaeta eer molesto aeguir con
la vista la acumulada punta que lae 1:ermina, hermosaa
-eúpulaa de mosaico y alabastro, una más chica al freo~
sobre el anchuroso pórtico, y la otra, sobre la nave pri~•
cipal, contrastan de la_mane_ra máe bella_ con. laa torrecillas que ae pierden casi de vtet.a. El póruco, 10meneo ar,co morisco, aoetiéoeee aobre una hilera de altas y gallar·
dae columoataa qne el arl.e egipcio adornó con mil obras
de au cincel maesno; el inkmor ea una joya valioaíeima,
retr»ada ~n cada pilaet.ra. en cada bajo relieve, en loe ea•
eudoa da alabaet.ro que adornan !os arene, en las oobri•
zaa de Jaa portee, en laa columnae del taberoá.culo, en loe
moeaicoa del piso, en Jaa paredee, en fi:i, un euntuoeo
conjunto qoe eeoapa á mi pluma al momeniO de at.rever•
me á dar una desoripoión fac1lmente comprensible.

Vieitais aquel iemplo hast.a caei perderos en las encrn•
cijadae y laberinticos corredores que lo forman.
C11a1.ro piaHl.ras al cicerooe y vuelta á. nueet.ro aimon
cuyo ,oldo semeja una sombrilla blanca con fleco negro¡
es hora de visitar las márgenes del bélico Nilo.
Antes de llegará la magnlfi.Ja avenida de palmas que
embellece la margen derecha del río y ~onde ee hayan
eituadaa laa oaeae de loa minietroa e:z:tranjeroa, pasamoa
por la ciudadela, monetruoeo edificio cuya viei\a acusa
d88de 1-Jego su deatioo.
•
La muralla gruesa, toeca, elevada, seria y foerie, poer•
ta de hierro que manejan gigantes cadenas v palancas,
deepné! otros muros aeoitleradoa por donde t,alen mor•
tíferaa bocas de cationes de grueso ca:ibre. Sobre lae al•
menadas cornisas también deec1brense T1egrae bocas de
faego: lae torree cilíndríca-., cónicas 6 exagonales, eo•·
i.ieoen en cada piso robuat.aa cofas at.rincheradae y t.oda
esa múltiple combinación de Wrrea, caa,illo1, mor01 mo•
rallas y fosos abarcan un vasto espacio dominando qui•
d toda la población y k&gt;do el Nilo del C.1iro¡ ¡cuán aun•
tuoea ea la ciudadela!

III
:EL NlLO,-LA OBA.CION DE LATARD'I Á LA PUESTA D"IL ROL,

Un misLral soplaba desde hacía algunos diae y 'refrescaba hae,a hacer casi fria la at.móefera del C.1iro; la tarde un poco molesta por el viento que de ve, en cuando
levantaba nubes de eut1l polvillo grie, ee compuAO, ya
por que el viento aflojaba. ya por que las avenidaa bien
regadas impedían se levantara la euliil areoillla de lae
riberae.
P.:ioo faltaba ya para la pneeta del aol 1 serian cerca de
la.e cinco y enano de aquella t.arde del mee de F~brero:
nueetro cochero golpeab&amp; con eu varilla de mimbre al
tronco un poco caneado ya, y bien eaiiefechoa de nuee•
liro dfa de paseo, ibamoe á oaear un rato agradable tomando un refresco en el alto comedor de un ree,aurant
inglés cuya vieffl ee extendla eobreel Nilo, teniendo an•
te noaotroa laa hermosa&amp; eiluetae de lae pirámides en
aquel momento doradas allá en lonliananza por loe oblícuoe rayos del eol, nuee\ro compañero inseparable del
mar desde hacía un afio.
Aquella tarde desaparecfade noeo\roe en un mar de
arena en el desierto del Sabara y aunque rojo coml) una
bola de faego, no noe inqnieliaba¡ nada teníamoe,qne t&amp;mer............ por el cont.rario, era vez como premio á
nuestra conet.ante deepedida que le b.aoiamoe diariamen-

~ en al~ mar, nos iba á. mostrar orgnlloeo eue dominioe,

su templo, y tt sue fieles, cuyit. adoración le venía siendo
t.an ao,igua como la aparicion del hombre aobre la tie-

rra.

No~troe no le adorábamoe, por eeo de ves en cuando
nos despedía en alt.a mar con un geeM&gt; terrible y u1Ja
amenau cayos efectos varia■ vecee Joa eeo\íamoe en la
obecnr1dad de una noche t;empee1,uosa¡ pero eea ve, e1ta
ba nueatro amigo eol eaihifecllo; contento de eneeftarnoe
cuán grandioso ee vela banaodo aquel terreno de loe aigloe, aquellas moat.ruoaae pidmid~s de grauito que miden su paeo oor el cielo, aquel rto cristalino que da vida
á t.anto ¡meblo¡eo :B.o¡ áaquella gente id6la1.ra, iodavfa
fiel , en ant.iguo dioa y rey de la luz y del calor.
Nada má~ bello que aquella tarde inolvidable; el pa•
norama q~e ee ei:teodía á nuest.ra vlata, nunca aoftado,
e.a grandrneo, un mar de arena reflejaba y aún dibujaba unaeat.ela de fuegn¡ la geoméLrica fi¡ura de laa colo-aalee pirá!Did~e en aquel cielo claro ein brom&amp;, ae perfilaba enviando ene alargada.e 10mbrae á dieiancia, lae
palmera&amp; dt-jaban ofruoa orqueelia :,ar,icnlar al chocar
81111 frondas iigiudae por el viento¡ el agoa asul t.urquí
del Ni_lo i:eflejaba ~mbla~do _lae eiloetae de loa peftaecoeos ed1flc1oe de 11 nbera 11qu1erda, lae laocbae egipciaa
con aue arieliócraias velas la1,inae.
Hinchadas por el miMral enrc1ban ágiles el río condu•
ciendo blancoe borrekoe de oabesa negra, y otroe remolcando baleaa co..:.iert.ae con camellos cargadoe de mercaccfa, botes de vapoT de ruedas subían y bajaban la
apaeible Q(lrrieot.e, cochee europeos llenoe de hermosas
y elegant.ee damas al rPcio \rotar de aue caballoe IÍ.rabee
pa~ea_ban alegres y bullicioue, mujeres de pueblo, ó
eg1pc1a11 encu·11bn1das salían de eus encerrados ,ugurioe
6 palacios á gnza.r de 1.q11ella taTde delicioea; la gente
con sus múltiples veet.iduraa apreeurábaae bvllici08a y
activa á lierminaT sm faenaa del día¡ loa pescadores en
grandes cea ae acomodaban en la ribera el fructuofo
-produc\o de eu lirabajo¡ en Un, una gran canliidad de
bot.ee atracados ya; deecaneaban en fila sobre la arenosa
playa formando una barrera de palo11, unos derechoa y
loe otros oblicuamente cruzados, llev,,ndo en única v;la
afPrrada.
Era aquelló no movimienM&gt; exiraordinario, agrada
ble, mezcla del t.rabBjo y del paeeo de la actividad y del
deecaneo, de la sat.isfacción y de la alegría aubeecuent,,e.
RApent.ioamQnt..e l-Odo aquel movimiento cesa como
por eoc1nti": al roido, , loa movimiento11, á. la algazara
sucede ua silencio general; entónces ee vé lo mú raro Y
aolem '18 que pueda observar el tourieta.

�•H

&amp;L MONDO

Princesa turca.
Aquell~ gente .iabriega, fe postra, la mayor parte en el
suelo, mirando al sol qne e1:1 oculta; levanta repetid»a
v_ecea la cabeza. golpeas~ con rna manos el pecbo, extiende loa brazoP, ~uelve á poatrarEle repetidas vecta
hasta que el sol ee p1erCe en el horizon-te; de-apu~e 88 Jav_a manos, brazos y cara; aef ha cumpl•do C!ln eu oración de la ta!de al sol, con ene faenas del día, y ae entrega acto eeg111do á su descanso.
Carios~, solemne, e_xuaordinaria y har.itst. triste ea esa
ceremoma., ~ª!' ad_orac1ón en pleno Biglo.XIX y al lado
de tanta c1v1hzac16n c_omo se obaerva en et Cairo.
Solemne fué para m1 nquel act0; nunca he sido mari•
~o Y espero no serlo á ptlear del encanto que para mí
tiene el mar; pero tanto tiempo sobre el colosó me ba
acost_u1:fibrado.á tennle al sol carifl.o como se Jo tienen
loe v1eJOB mannot. Preguntadle á un malinero lo qui:,
es el ~ol para el loe y oe lo dirá:
-81 no tuviéramos sol nos perderíamos en el mar si
no fuera por él no. presagia!iamos más 6 menos st-gu'ra
n:ienie los malos tiempos, aun cuando diera luz y cttlor¡
ei no ee noe preee1Jtase fraoco rn dieco nos veriamoe ori•
llados á cometer errores que harian peligrar nuesLrae vi·
d~B.Y nuestras empresas¡ en nna palabra, el marinero
v1g1la al sol t~s. veces al día: al h,vantarse, cuando
pasa por el mer1d1ano y al acost.arse.
Ahora eeto d_iariamenle en alta mar, p!3rd.idoe en el
océano e~ 1~ úmca guía ¿pensad después de esto si para
el má~ cnet1ano ó r.-negado marino no 1:egaría día en qc.e
lo quiera, extraf'i.e_y deeée sí ya no lo adora? ........ .
. Por eetoa con~1derandos, fué para mí aqut-lla ora•
c1ón al sol en el Egipto, en presencia de las pirámides
eeculareP, 11!1ª d~ las.impresiones que más se me han grabado en la imsgmaewn:
Oculto ya el sol empieza la batahola de la diversión
en W~o ese pueblo cosmnpol,ta.
Th&gt;Ja..nos al .oermoao Nilo promeliéndC' nos vieitarle y
aún cruzarle al día siguiente.

IV
VlA.Jll: Á L.AS PIRÁMIDES-REGRESO .Á lBMAILIA

A las seis a. _m., á la puerta del hotel, nol!.eepMaba el
coche que deb1a conducirnos por ioda la ciudad nueva
hae'8 el ~iro vir;jo, convertido hoy en panleón y cnmer'·
vando casi Í!1teg~as las antiquísimas construcciones que
relatan su b1etonadesde mucho antes de la era cris&amp;iana.
Plisamos de largo aquella tortuosa y solitaria ciudad
donde ~embrad_oe se levantan. humildes mauso!POP, entr¿
u!1a sene de rmoas de casas eiu hieroria, simples babi&amp;a•
Clones de gent.e ~el pueb lo má':!_ 6 menos acomodada.
A extramuros, delinease el larguísimo y antiguoacueduc•
to, formado por arquería destinada en algunos puntos
achaparrados ó casi desapareciendo entre /a arena que
loe a,gloe se bQn encargado de ir enterrando pnr Rradoe
Llega~oe por fin al frente de Gizéh, á la margen dt&gt;rech~
del ~do, arenoea y fea en ese punto.
Ag1l lancha velera nos conduce en una media hora
h!l.Bta la margen opueeta, y á. pie por la areno~a playa sub1~os hgera .pendien.tt; que L.OB ll~va ti la vetm,ta é bistónca p~bl'!Oión de G1zeh 1 y sus callee, arenoeas banquetas
y eus ed1fie10.s ~arecíao como aletagardoe por el auefio tor•
pe de eu ant,guedad; l~e verjas de las ventanillas de toeca madera lorn!ada deJaban yer uno qne otro palo quebrado ó carcomido por la polilla y cortinajes dé telarafia
ondulaban en los marcos y aun en las deeigualdades de
las pare?es eecarapeladae y polvoRas. Muerta parecía
aquella cmdad á Iae tempranas horas de aquefia mañana
de Febrero.
A poco ~ndar, por una de eue solitarias callee, el gufa
nos conduJo á 1;1na caea lóbrega, cuyo peeade pórtico Ient~mente_Fe abn6. á loe furibundos golpee que oon nna
piedra d1ó sobre el ~adero nuestro cicerone mueulman,

anciano ya, cubierto con nn turbante blanco un raepar!out negro, de lienzo delgado, sobre el cuerp~. una es•
pecie de manguilla ó bata blanca, abajo del sobreWdo
negr? Y un par de cacl.ee 6 eandaliae de piel de gacela.
:Poco deepuéP, ya en1aezadoP, salieron cuatro camelloP
uno iras del otro; eran nuestras cabalgaduras que no~
¡ levarfan hasta las pirámides.
Ya en marcb~, unas vece8 bajando. otras eubiendo es•
t~nsas lOD?,81 ártdas y eecuetas, divisát-am.&gt;e siempre á la
vista las uln.,.etas de las .tres pirámides que parPcíe.n ine.lc~neablPe. ~uee$ra ansiedad se duplicaba por el caneane10 que oca1:,!ona t&gt;I lento y eacudidnr pasn del camello
que nos hac 1a W(?ver bruscamente sobre lll particlllar si•
lla qne cubre eu Joroba.
El camino ee rectn 1 oolvoeo y árido; ll~ga~e al fin
de dos horas á un CBFerío
mieerabh•, eombreadopór
11n grupo de jQ formidables palma¡_;¡; 8Jlí desean •
ssm~s una merl1a hora y
segmmoa por fin la aparentemente imerminable
travf'sía á he pirámides·
por fin, ya al pia de un~
dE" ellas, la de Cheope, la
mái;a grande de t;odSR y·
próxima á la gran ePfingf', DCIB apeamos mPdio
tullidos de nuestra jibo
Pa é impasible cabalga•
du.·a. ¡Qué s"rprendente
mole d8 granito! formada
de bl( ke, bechre á mano
y adecuados allí con arle
orientadas lae inmenl!a~
faeet-ae de eeae montafiae
antiquísimas. tumba de
loe faraones y teet.igos imperecederos de loe gran
df'e acontecimien,oe del
mundo. Lns geni&lt;'s gne•
rreroe, artietaP, ciPniífi.
cos, han visitado aquellos
promontorios de piedra
que costaron muchaa vidafl. qne abrnrvieron mRe
clti 100,000talentoede oró
a~tesque re bnhierlln podido colocar las piedras
del vértice.
La pirámide de Cbeopa
ocupa una baee de terrn
no que corresponde á
5,000 hectarae y ene face•
tas 8,000; bajo su masa
desaparecería íntegra la
ea1edral de San Pedro de
Roma, t-Pniendo una al•
tura de 137 menos y for•
mando toda Pila una 08 .
pacidad de 2.005 000 metros cú bicoe:.
'
Ea línea recta y hacia
el sur hay tres promonto·
ríos 6 pirflmidee: Ja de
KopbrPn, Myce;nue y
Abou Roach.
La e.sfinge1 colosal bae•
to de piedra, vigía mudo
de aquellos monumentos
hacia el enr de la gran pi·
rámide de Cheope, pare·

DOMINGO a4 de OCTUBRE d• 1lg7.

&amp;L MUNDO

DOMIIIGO a4 d• OCTUBRE d• 1197

ce con~emplar en su inalterable actitud, todo aquel ini.
meneo campo, tantas veces frecnentado por los magnates
del mundo entero, regado con el sudor dt! la esclavitui
Y con la sangre de razas aguerridas y fueriee cuyas b,za~as las descabre la historia eacudr1fiando p~rgaminoe ..
hoJae de palma secas, grabadas con gerogliflooe
pi:,.
fl.a~coe eeculpi~os con obsidiana ó buril de torno 'a~ro.
_Em~e loa arrumados mausoleos que aún existen entre la.
p1~ám1dede Cheopa y la de Kophaen, distíngueae la careo·
mida pared ~e un templo Knt1quíeimo, cuyos bajos relie•
ves eon admuablee. ¡Cómo hay parecido entre esas figu•
ras Y lae que adoroan las ruinas de U.xmal y Chiohenit·
za en la pi:,nfneula de Yucatánl
¡Qué arro_gancia.de aqu~lloa lugares! ........ ¡qué mágica
Y. v1goro~a 1mpr.e~1ón_ se ~i.ente que hace crispar los ner•
v~os Y deJa estática la1mag10ación al contemplar tan grandiosa obra de una época verdaderamente incompren~ible, de una razaorgulloEa, combMit-ndocon ene semejan•
tes_y ~levando hasta el locue máximo loa heroicos acou·
tec1mientoe de la historia.
. Aquel!~ antiquísima raza de faraones se inmortalizó,.
rnmortahzaadolas o.bras de su pueblo. Figuraos si to'1os
los magoates de la tierra humana hubieran fabricadocoloeales 1,m~1baa come:, loe del Egipto ya nuestro su~lo
estaría cubierto de pirámides en cordilleras inmensas.
C~lcúlaseque coa los bloca de piedra gne forman las pi•
rám1des Ee podría levantar uná muralla de cuatro metros de alt.ura que atraveeara á toda la Francia· tocante
á la esfinge fué eeculpida sobre una montaiiá ya exis~
lent,e.
A las faldas de su _inmenso busto lomamos el lunch
que llevamos pr~vemdo y poco después de un brindis
por nueftra pso,1a y cua.tro i'ivos entusiaetas que de alli
lanza~oe á México querido, volvimos• tomar cooient(¡s
el camino á la .cmdad, azueando á nuee$roe buruildee ca.
melloa que dieron dos v~cee con nuestros cuerpos en
aquel aren~eo suelo .del Egipto. Estos golpes sin acciden•
te fueron bien fe~teJadoe por los demás, y ya ea el cen.
'10 del nuevo ~1ro, nos aprfsnramoa á tomar el tren de
rPgreso á ~e.ma1h!1: c~m qué tristeza dPjamos tan pronto
aquellos e1t1oa q1atóucos 1 tan Jlen(.8 de curiosidad para.
todn el mondo.
Nuevamen e en nuestro barco nos diepudmos á reco•
r:er la Fegunda !f)itad dPI canal de Suez que nos conduciría ápuerto Satd en el Mediterraneo.

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sa. ni aun siquiera para proveere:e de carbón 6 viveree.
La disyuntiva no dejó de ser contrariante; teníamos
formalmenle cerrados loe puMtos de llaha y con ello la
facilidad de conseguir carbón y víveres, como de recibir
también nuestra correspondencia que estaba depoeitada
abi bacía algunos días.
Loe puf'r,os de Italia, Francia, E~paf'i.a y Egipto ¡:erraban iambién ene entradas, aun cuando no de manera tan
rigurosa como Iogla,erra.
¿Qoé hacer en tan dificilefl circumtancias?
P\)r esos dfas ffCibió el señor CJmandan,e la orden de
la Si!cretaría de Guerra de seguir su camino á Francia, á
Toulón, donde se ncogerfan de loe areenaleeforge_chan·
tier algnn8s piuas oe rti!pUo de nntaua maquinaria
y
1
ruunic1ones de anillería.
Est.o vino á agravar mlis la situación crítica y relaiivamenie i1 jueta que eufríamoi:1 1 tardando así en resolver el
camino rrn1a propio que deberíamos seguir para !alvar
cuando menos la cuarentena,
C.ib\fgrnmae á nuestro rPcreeentante en Marsella para
que arrf'glara la entrada á Toulón y la caballerosid¡u:t del
rt-preE&lt;enta nte de Francia ao Port Said, quien G.ió ~1 me•
jOr ioforme de nut:etro eEhdo sanibrio á oord", basta•
ron para que nuePlra entrada á la Francia se hieiera sin
dificultadts DI rfmora"e.
::\Iientras se arregló nuestra marcha en Puerto Said gaetewos 11uestros díaedeazuetomezclándoooij como si~mpre
i:,n las costumbres de aquel pueblocosrnopofüa, ernioente•
mente activo por el movimieoto constaJJte y vanado del
puerto, pero después del Cairo no ha lugar á decir nada
eepecial más que deee:e cúmulo de extranjeroe, eepecialmentegriegos, que dando la mayor"prueba de patriot.ie•
mo, se reumeron en solemnes y acaloTadae sesiones que
tu vieron por objeto abandonar eue empleos, sus hoga•
res y comodidadee, y alietarae para daree de alta en el
tjf'rcito de su paf s.
·
Ya iniciado el bl,1queo de Creta, iuvieron el descomunal pattiotiemo de alie$aree en el ejército perdiendo todo
¡:.or su patria, ,rocaodo sus holgadas posiciones y afectos
por su país que lee recibí~ con una corona de laurelts.
El día anterior á nueEtra ealida de Port-Said, todos
loe griegos residentes en el Egipto, abandonaron el país
en un traspo1te que los condujo á Creta.
Láetima quti tanto heroiemo, no hubiera tenido el me1ecido premio para sus afanPs, pero rencida Grecia eerá
s1t,mpre considerada &amp;Die Jae naciones como la heroica
raza qne antigua1 como viril é instruida ba sido la buena
madre de cuyo seno han brotado tantos genios: el he1ois•
mo, la cit!ncia, el arte y la guerra.
1

V
PUERTO SAID

Sobre una positiva.lengua de. tierra medanosa, oonstrni.
da J?Or las grandes mare88 del 2\I~dlterraneo, que avam ,,
hacia el mar formando un prolongado bordo al Jagi►
Frunchal, está eituado el novísimo puerto de Saíd á llL
entrada de lo.s dos t&gt;xteneos maleconPe que terminan eu:1·

OCTAVA PARTE.
En. el Medt terráneo.

I
SALIDA DB PORT·bAID.

Ascensión á las Pirámides.

1

1
So/dedos egipcios.

Aperado y gt1stoeo el Zm1goza y su pe!eonal, e~recidiawos aquella 1.raveaía por maree ya bien conocidos y
sobre todu deepuéa de tan largo viaje veíamos no Jeja na
yá é. la patria tan ras veces eoflada. Cruz~r el ~1ed_iterráneo y el Atlántico era ya para nuestra 1magrnac1ón un
paeeo cort.o, un lago, comparado con aquellos océanos
1an grandes como el Pilcifico, el de China, mar de Benga1a y O::éano I 1dico.
Hticíanee con toda actividad Jns preparativos de la
marcha, cuando un saludo de 21 disparos anunció al
acorazado delª Austriaco, el «FraocisooJoeé)l que ma•
Jeatuoeo caminaba por el canal dejando ver sus atlétic88
y esbt-ltas formas de coloso¡ poco deepuée, siguiendo lot4
m'\1econee, entramos ep el mar tirreno, dejando quizá
para si1:mpre perderpe la coeta de Africa hacia el eurcf'B•
te y la de le. Tierra Santa con eu valle de )os Olivos, Jt:!•
ruealem y \antes o$roa pueblos donde el Mt1eias prome•
.tido, el hombre Dioe 1 Jeeucristo 1 regó eu esogre y pr~-

Nada agradable hubiera sido permanecer una cuaren&lt;'anal famosíeimo que enriquece á Francia como río
tena fonu~a en aquel pueno para compurgar la mala no¿
de oro.
De admirar es como ese mar t.irreno, brueco en fll16 ver- ta que nos arrojó nue~tra pr1..c~de1 ci11 1 DO obstante las
l ;ginoeae tempaatadee, no sepulla como á la At.Jántide á pat.en\es hmph1s quti nos amparaban 1 así como el oomeat, pueblo coamopofüa, temible enemigo de Alejandría, portamiem.o por orden de Comandante obeervado en
Ceylan, auranie nueetru. corta ptrmanencia en aquel
y fusura Babilonia.
Ea medio de sus aparentemente frágiles caeae de ma- pUf'r\O.
.
Hal!ta allf nuestro derrotero no había cambiado; tenía·
dera, tevántaae hacia el puerto nn novísimo y escnltural
moa
que
habernos
dirigido
á la isla di:, ;\laila, después á
edifbio morisco, donde 'se bailan instaladas lae oficinas
dirt!ctivae de la Compafila¡ hoteles oonauuidoa de fierro, Gibraaar vara f'ntrar en el Atlántico.
Per-0 .Malta no solo sujetaba á los vaoores á reclusión
ahoe y cuadrados, y las caeae de comercio reboeando ar•
tfculus variados de todo el mundo, vense en artísticos eanitaria, sino qne en grandes anuncios publicó, que no
grupos en el interior de los escaparases eombreados por sería acep,ado 11ingún barco de procedencia BLepecho•
hileras de portalones altos y angostos. Las calles rectas,
t iradas á cordel, de tierra apizonada y aceras amplias
donde verdeguean avenidas de arbolil1os bien cuidados,
dan le más bien á la población un aspecto europeo.
Dos ó lres lineas de trenes urbanos recorren la intermi•
nable lengua de tierra bae,a la población nativa, donde
put de verse hacia el norte el mar que rompe espumoso y
rojo sobre la baja playa y hacia el sur el lago fangoso de
Frnnchal con su ag11a rojiza taml::iéu é insalubre.
Del lado del canal en reducidoil y bien ordenados fondeaderos, descansan lo más brevemente posible, barcos
que deberán atraveear el gran canal 6 loe que ya termi~
nada esa travesía, ePpi:,ran, ee~'r su marcha para todos
los puertos de Asia, Europa 1 Africa y América.
Aquel hermoso y largo alineamiento de palos, chime-oneae y cascos, ala,gan el canal dejando del lado de lapoblación en la explaoa:la popular á eee pueblo divergente,
oemopolita, políglota y astuto que ya surca las agnasen
Rue ágiles embaroacionee, impulsadas por su vela latina
6 ee buye en las playas ostentando en eue cabezas el ro•
jo desbouch que usan desde el Khedive baEta el más hu•
milde súbdito egipcio.
Loe couenlados de todas las naciones con sus pabellones eiemptP. faadoa, flotando por el !,f1slral casi baeta desgarrarse sobre sus elevadas haat,aa, se .yerguen sobre el
frontiapieio de las casas, dibujando caracteres de cada
nación, cuyos negocios mercantiles tienen allí una aeom•
brasa actividad . .El fondPadero de barcos de guerra que
da al frente del gran edificio Mon~·or, al lado de uo barco
fran~éa atracamos con alguoaa dificultades por la fuerte
corriente que en esos momentos tiene el Medherráneo.
Una vez fondeado el Zaragoza, recibimos la alarmante
noticia de estar loe puertos europeos cerrados, para los
harcas procedéntea, directa 6 indi:ectamente de la India
fuere cual fuere su nacionalidad; precaución tomada por
la bruaea aµarición y rápido cundimienLo que había lo•
Vista del aatlguo Calro.
mado la peste negra en Bomba.

�...

EL MUNDO

DD ■ IIIGD

•4 d• OCTUBRE d• ,. .7

EL MUNDO

DO ■ l ■ GO 24 de OCTUBRE ·d• 1897

desatando para a1gunae ...... n 0 para todas. Porqué -?se
.
re untará. Por que nos proponemos que esta ~eccJ.6 n
!eJ e61o dedicada ti las artistas que ll()n .to~a~fa muJ&amp;rea de hogar y no mujeres de teatro. Estas ultimas des•
filarán como han desfilado ya por nueetr~e columnas,
cuando loe ecos de la eacena1 demasiado ru1doeos, cua~do el ee\ruendo del aplauso público, reclamen eu pubh•
"dad
Las otras las enamoradas del Ideal en me•
Cl
.........
I
•
·,
dlhodio de ·1as tareas pri vadae, apacibles y qu1e as . e d l'
ar, la9 que enfloran sus ratos de ocio con 1a_mag1_a e a
~ota del vereo·ó del -pincel; las que han temdo e1empr_e
rub;r del aplauso que revienta como pomposo florec1miento de luceade B:mgala, esas serán las que exornen

•
/·.

.,
j

.,--"'
V"&lt;

.....

'

..

GJ'Gueótzaó ~ztitJtatJ.
ELF.NA PADILLA.
Ea una nueva sección, muy eimpática, la
que ofrecemos hoy á·nuestroa lectores: una

galería que se publicará con la mayor íreenencia poeible, y en la que, tendran cabida nuestras
:artistas: Tiempo era y1 de que no!!otroe, que hemos l.levado siempre nueet.ra ofrenda al altar de. la muJ~I
que en nuestras páginas dominicales ba temd? boep!•
.talario cabida, deposiláramos_á. '.os pies de las mu3eres ar-

't.ietae un ramo de l:io!erne.
Hé aquí el primer baz de ese ramo, que se¡uiremoe

eala página.
d El
E iniciaremos la gentil galería con el retrato e ena.
Quien no la conoce?
En muchos salones elegantes estalló ante la feería de
eu música la aclamación; y vibró, lleno de promesas de
glotia, el aplauso.
. d Mé
uien no la conoce? Nos vino de 1~ Andaluc1a e
•
. Q de la embeleeadora R9ina de ÜJc1dente que muee~ra
:JJ,:lCO,
·
b · ¡ d. ·
cielo
su fi 90DOm¡. Co ':l.r1ueta y cautivadora &amp;]O e • ivino
.
munífico
de
una
naturaleza
en
primavera.
azu1, pal to
d •
t d
. e d' une patrie lointaine, de don e viene ot o
. Noav1en •···
lo que brilla, todo lo que perfuma, todo lo que canta,. o•
do lo que es gentileza, eonriaa, juventud, talen~o, vida
.
mtensa
..... . d'une patr-i.e lointaine: de tu amable re100, Oh
Art;el
·
ir.abiar de en ejecución, de la facilidad suma ~n que
.
. terprela , matiza , y embellece á ser posible, la
retiene,
10
música selecta con que regala loa oíd~e~ .
.
Para qué! ni queremos doctrinar m 1uat.1pre01ar mé·
·¡
Loa art.ietae ea ben lo que vale E lena y lo saben
r1oe.
r·t
t11mbién todos aquellos que gastan de. que su eep n u,
btlancée en el espacio azul de la barcomo ave d e 1,1,
&lt;
umaca de cristal de la nota ..... .
l
l.
man f a, en
d
d
Su iano hiblará por ella, con la voz. po erosa e eue
cuerd~e de oro y la eotiriea triunfal 6 triste de eue teclas,
ventura 6 negras como la deeeeperanza ....
b 1aocae co mol.

'e

Para tu piano,
En el album de Elena Padilla.

La balada es azul. ..... can\a los euefi.os,
:Murmura cuando el alma en primavera
Se empapa en el fulgor de loe ensueños ..... .
Para esta hoja de nieve yo quisiera
Una balada azul como t_ue eueiioal. .... .

El opulento wa.ls viste de oro ..... .
Tieue trémolos vivos, cantos regios,
Notas triunfales en alado coro ..... .
Yo para tí quisiera loe arpegios
De un opulento wala colar de oro!. .... .
La dulce serenata es musa blanca ..... .
Sacude en el frondaje el arpa eólica
y ténuea ritmos de cristal le arranca ..... .
Quiqiera para tu al bum, melancólicl,
La dulce serenata, .omea blancal ......
El nocturno ea un negco, insomne buho ......
Vive del torreón en las ruínae,
Con el viento lloroso alza eu dúo ......
De mi alma en las lóbregas neblinas
Aletea el insomne, negro buho!
ENVIO
¡Oh, rnberaoa artista, la harmonía
Cifi.e con su corona tu cabezal
En tu limpio horizonte eurje el día,
En mi cielo la torva noche empieza
y preludia eu fúnebre harmonía!. .....
Yo vago eolitario y taciturno,
Pasan tna horas ein dolor y en calma,
Olvida el sollozar de mi nocturno
y flote en nubes de zafir tu alma
Mientras vago, sombrío y t3¡c;turno!.
FRANCISCO

M.

DE 0L.~GUIBEf.•

CA/RO. - Vista panorA.mlca.

pagó la religión que hoy día tiene soberbio~ templos en
\oao el orbe.
Ya nueat.ro barco se cimbraba al choque de la onda
azul del Mediterráneo y poco á poco aqut,J horizonte limitado por la costas africanas iba eua1.1éndose en aquella
maea ltquida, ri2oada por un miet.ral irio y duro; allí nos
deapediwoe del calor, y los abrigos y uniformes de pa•
ño vol vieron á. aparecer en nuesnoa cuerpos.
LwcorbeLa,comosi reconociera el pueri.o que le dió á.
luz, camínaba ligera y majee,uoea; iba alegre á. loa areena·eade Forgechaa\ierdonde se le babia couetruido cinco
años anliee; p~ro orgullosa de haber dado la vuellia al
mundo sin un descalabro de enliidad y c,onaervando aun
en ea gente á todos, excepto dos qm, trieliemenff! habja
deJado en eu camino: uno en el Haway y otro en Hong•
Kong. Había pasado por todos loe climas, visitado muchos puntoe,soelienídoeeá flote 6 ya en varaderos y diques
sobre cuna de madera y aedlleros de gualdrae, meciéudo•
ee unas veces al acomptu1ado val ven de la ola tarda ó empujada y luchando con el temporal; sufriendo el biueco
golpe de la racha fría 6 envuellia en loe cálidos y s.orpee
víen50a de la zona ecua\orial y en liodae eelias 1aces siempre lielia, nunca muUlada ó enferma, agradecida á loe
miemos cuidados de aseo, se engalanaba como guapa y
arieiócraS;a polla, ya con flotes del Japón y de la India, ó
ya con la eecarchilta 6 nieve del eer.recho de Magallanee.
Eelia vez iba á cambiar ropaje en eu cuna, en el aree•
nal de T..ilóp. eana y salva.

II
CREI'A.

Pocos diae después en el mar aparecían como bro"n·
do del agua zarca níveas oreetae de montañas sobre D&amp;•
car; eran los ah.os pica.oboe de la isla de Creta, cubiert.oa
con delicado mamo de nieves, matizándose con loe más
tenues y poét.icae tin'8e, del rojo pálido al blanco de
plau. ó amarilJo paja¡ luego eegwaee á la falda de las encrespadas montafi.ae, ya la veuuloaa y rameada impresión de loe arroyos, serpenteando de lo alto de las ruinas, hacia el brusco cans.il de la costa, rígida y severa,
negra, húmeda y briUanie á fuerza del continuo choque
de Ja onda azul; ya t.ambién ee deeliacaban manchas
-verde obscuro y puntos blancos, boequee y poblaciones
de aquella isla 01en veces heroica que hacia eue preparativos para una guerra f01midable y deeigual.
Pero ¡qué animo! ¡qué ardor! ¡qué palirioS.ismo animaba
á aquella.e masas de helenos abandonando sus caaaE1, formando ejércilioe y dirigiendoae á la vieJa Canea á. defen•
der la más juelia de las caueae, la invfolabil1dad territOrial.
Iniciada la guerra, el pueblo griego conliaba con las
simpaUae del mundo entero.
Hoy sabemos ya que la fortuna Jea fué adveres á loe
griegos; ¡,ero en aquel entoacee, qué nerviosidad, qué
excitación causaba en el orbe antiguo la guerra tnrco•grie.ga, cuyo trágico final apenas hace á la fecha en que escribo estas lineas unos cuantos días que tuvo efeclio!
Ojalá y nos hubiésemos detenido en Canea para pre•
eanciar loe acUvoa movimienlioe navales que ee hacían

para el bloqueo! Dcagraci9,damente solo á larga distancia vimos las escuadras extr1:1njerae que dil'igian la~ aceradas proas de sus moles de fierro arti liadas, al puerlio
heleno.
¡Cómo aquella tierra solitaria en el centro de un mar,
ocul&amp;a á. lo!:l oJoe del mundo, no lo estaba á la codicia de
t:da una poliliica, aetulia y terrible! T.:&gt;da la Europa presenciaba con sonrisas maquiavélicas aquellos preparativos como si 8!:!1a1oieran á una eealón. de box 6 á un asalrn
de arma.e abotonadas 6 á. un daeafio sin proyectiles.
Muclia sangre musulmana y griega ha corrido empa•
fl.audo las aguas del Adriatico y del Jónico, regando Jaa
tumbas de Aquilea é hirviente aunque vencida, la antiquísima raza de helenos, tuvo que ceder no al genio, rio
al valor ni Ja estraliegia¡ cedió sunplemenlie al número, á
la masa del enemigo.
Forlialécete, paie de loa genios y pide después just.aa
represalias á su dimero opresor, imita á la Germanía,
q11e hoy ee nación poderosa deepuée de ser oprimida¡
tienes el valor, el genio y tu fama, sin mancha: no '8
falta más que la masa de tu población, y así como hae
conquistaao con la ciencia al orbe, conquiam liue laure•
lee hoy marchhva por el yugo poderoso de la fuerza para que máe s.arde otra nación \orne tu puesto t-n el foro
y \u quedes como espectadora en ese escenario '8mible
de la gran lucha política. europea¡ aeí no serás el enano
de la fábula, sino qne irá.a cCJmo el gigante ,ii, pi.&gt;ner la
plans.a sobre el húmedo y saoguineo piso donde yace el
valiente que da eu vida por la patria.
No se perdía de vielia aquella \ierra, aquel girón
montan.oso, foco iniciador de una guerra que e.n poco
,iempo tomó alarmantes proporciones.
Cómo se bacía eimpát.ica aquella Sierra que respiraba
patria, liber\ad, valor y energia, ve,ustez y gloria.
¡Oh Grecial liu madre Aliena~ hoy llora la pérdida de
eue hijos, pero cuenta con el pésame que desde aquí '8
env1an Joe mexicanos y con la eimpat.ía que inap1raelie
á la dotación de! ctZaragoza)) cuando s:i quilla surcaba,
trae larguísima travesía las aguas de tus poédooe maree.
Stguimo9 coJl la vista lae cose.as de \trCreta hasta que la
convexidad de las agua e nos ocul'6 aq ueJlas eue niveas y hermoeae montafiaa que se doraban á loa rayos de
un eol majestuoso del mee de Febrero, oculc.andoee trae
las encrespadas aguas del Adríáliico ................. .
Pene\rábawoe ya en loe dominios ilialianos á Jos cinco
diae de salidos de Port-saíd y el mar tirreno aparecía
\ranquilo, claro el dia y fresco, el sol á medida que más
se acercaba al zenit1 nos enviaj:)11. eue cálidos rayos, y
nuestra co1beta alegre eacudíaee majestuosa sobre las
onaae azul turquí coronadas de espuma blanca, de· vez
en vez irisada al contacto de la luz matinal.
Hermoso aquel die. en que la inmensa silue\a del Et·
na, como si saliera poco á poco de las aguae, iba sublime
llenando, hasta tocar el cielo, toda una gran porción del
horizonte, nevado hasta eu falda. Ei monstrnoso aooia•
no de graoho, tiraba á \odas lados las arrieag11das ailue~a de rn escabrosa mole, arrojando inmeusos gi'ronee de nieve en avalancha, lloraudo @u agua de lo alr.o
de su mort.sj.1 al valle pintoreeco en liumulliuoeosrlipidoe,
cubriéndose unas veces de vaporoso docel de tenebroeae

nubes y otras esplendente y claro luciendo toda su ma•
jee~uosa apnieoc1a de g1gaute, mudo hoy; pero terrible y
lieevaetador cuando su encendido cra\er vomitaba el det:1•
liruclior elemento que sepultó á bntas ciudades.

III
EL ESTRECHO DB Mll:SlNA.

Nos d~djíamoa al eetncbo de Meeinaen\re la punta de
la boc.a que termiua I~aha y Ja S1c1Jia donde ae levanlia
el Ema, uno de loe más na.ablee volcanes del mundo,
Enlirabainos ya al Golfo de Mesina, formando por ee·
tae dos panes del reino de llialia y ti babor, distinguimos
la escuadra italiana que dir1gia eue barcos á Canea.
Mandada por un almiranta, nuesr.ro barco le hizo en
plena mar el saludo á la insignia, que fué contestado inmediatamente. ¡Q11é ht:rmo~as ee veían ealirde loa aceradoa cruceros las tiucanadae de humo, y poco después el
estampido que iba á peraerse de eco en eco aobr~ la in•
mensa pantalla del E,oa.
Adioe barcos más felices que ooeo\roa que van , pre•
@enciar la iniciación de una encarnizada guerra ......... fe•
lii tra veeíal
Ahora el golfo se est.recha más y más, y Jaa abrnptas
costas de la penineula se dejan verá lae claras. Qué mon•
tafias, qué rioe de arena se dttacubren donde quiera, qué
artiuicu1 caeerfoa se desprenden de. Jae cimas hacia el
valle y allí se exc.ienden loe vifl.edoe, agrupados, hacina•
dos dando licor vividcante y rico.
No ha llovido y la pendiente cauce de loe ríos se encuentra seca, por eso queda marcada su huella oon are•
na, eerpent~ando caprichoeae vuehae y revuel1aa enue
el campo da la vid fresca y sombría.
Puco á poco el canal se estrecha y de las doa coe1iae
reflejándose en las tranquilas agua.a de uno y otro lado
apareceu como inmaculadas náyades las poblaciones de
Reggio en llialia y Meeina en Sicilia.
Eetae dos poblaciones como doe hermosas mujeres desafían entre eí ene galas y hermosura, á cual má.e hermosa y pialioreaca; una eleva eua artísticos edificios aob ,e
la montafia; la otra extiende sus caseríos sobre la playa,
una se adorna con aníeli1coa y suntuosos acueduc1ioe de
arcoa gigantes, la aira eleva del suelo, caetilloa albeantes donae el marmol se mezcla en profusión con la canliería de mil colorea, y lae dos ciudades como doe gemelas, embellecida.a por el canal que las divide y refleja;
compilien eternamente para conquistar el prewio de la
hermosura, es un juicio de Paria al que ee aujetaneeas alliamente poéticas ciudades de la eelirema Italia.
La -viet11 se recr~a horae enteras mientras ee va pasan •
do por ese canal sin igual, tra1..oquilo como un lago, hermoso como una beldad en su plenilunio, '°do en el pai•
eaJe ea fantáFtico, arrobador, art!a~ico y sencillo sin la.
brusquedad del contorno de lc1. obra romana y si con la
PRbel,ee dA las formas de una florentina ó veneciRna,
R ggio y Meeina, son femeninas, son dos hermanas, ru-bia y morena son dos aib1laa cumanae que se dan un be-so eLerno, que ee acarician para toda la yida.

Concluirá en el próximo número.

&lt;:¡; lor

ae

Vivió como las florea del cementerio;
Mi corazón marchito no le di6 vida.

tumba.

Murió el niño¡ la pérdida fué grave,
Meaba,donó la calma,
y mi angue,ia suprema, herida ave,
Se Fa')Udió en el nido de mi alma
Noeé lo que sentí¡ fué una violenta
Ag;ita 1i6n, Senoia,
Rogió en mi coia!ÓD m a tormenta
y en él juntó Ja noche con la aur01 a
.El niiio durmió al fin su úhimo mei'io¡
Murió el nifio que amal:a9;
,El ~ue otrn l veces se durmió risuetlo
.Al rumor de ¡08 beeoe que le da'"'a1.
JQué amaig~1 son tus born1, qué ~~tranquila1!
Jloral mucho y me afllJo;
JSi pudiera enjugat ds tus pupila~.
LM lágrimas que vier\ee por tu btJol
Lloras a\ recordarlo, y me parece
Que ee tu pernr eterno.
Yo también lo recuerdo ~ m~ eXLremece
Algo como ur a ráfllga de in v1erno.
Ah\ yo también lo ~vué, b~eé eu frente,
Lo cubrí de ca.nñ.oe;
Que tengo un corn:ión gran~e y ardiente,
Amigo inee{a a':lle de loe n1fios.
Fué 811 amigo y lo extraf'io; mM á veces.
Me sirve de oooeuelo.
Pensar que, por huir de los revef!eB
Del mundo ingrato, ee elevó hasta el cielo.

Ca.ll:t de tu dolor en el exceso¡..
Ya no llores¡ me afüJo, ....... .
¡Si pudiera eujuga.rle con un beso..
LM lágriroa1 que viertes por tu h1Jol
JUAN

B. DELGADO.

•Octubre de Oi,

PARA. ELLA
Ab .6 como las florea del cementerio
Su e:termiza corola¡ euepir6 vi~a .
.
ho en el lúgubre caut1ver10,
D emipec
"d
Y al fin, en mis \ioieblaa qued6 perd1 a ....

No le dió eue vigores la Primavera;
sus pétalos nunca brilló el rocío¡
y jamás hubo briea que le dijera
Sus amocoea3 quejas cerca del río.
No le dió eue vigores la Prima ver~,
En eus pétalos nunca brilló el roc10.

F,n

Mema.jera amorosa de azulee ojos,
Veneros de apacible melancolía1
. .
Aun cuando la esperaba puesto de h1n0Joa,
No bajó ds los cielos pare ser ~fa.
l\feneajera amorosa de azulea OJOS,
Yeneroe de apaci~le melancolía.
El recuerdo ea un ave que vuelve al nido
Boacando loe arrul'oe y las terneza~¡
Triunfará su recuerdo del negro olvido
y raegan:io las nubes de míe \risteza:,
Regreeará á mi pecho buscando el l ido
y hallad, loe arrullos Y lae ternezas.

Blanca como la nieve, como ella fría,
De perlas eu semblante no ~ubri6 el llanto;
Víbora su sonrisa, ee retorc1a
En sus labios de grana, no \uvo un ~auto
Ni una dulce plegaria; porque era fria
y 00 le dió ene perlas el tibio llanto.
Mnrió porque ea mi vida foé un imQo.eible¡
Foé flor que en eua ~erjelee. no abrió eu broche,
Estrella como toda e 1naccee1 ~le
Que animó con eu lumbre mt neg_ra no~he.
Murió porque en mi vida fué un ~mpo1nble,
y flor que en mis verjeles no abrió eu brocb.e.
Oh muerta idolatrada! si ves mi duelo
1
•
·¡
y sabea que mis nocb.ee eon mtr~nqm as,
Si me contemplas sola desde tu c1?lo
y eaoe tristes luceros imn tus pupilas¡
,.,1,. aun hay amor en tu alma, .para mi duelo,
.
y sabes que mis noches son mtranqu1 1as¡

Tiende sobre el abismo que nos separa
El puen1e luminoso de tu recuerdo,
Te suplico, inmolado eobre tu ara,
En medio de las dudas en que me p1edo:
Tiendas sobre el abismo que nos separa
El puen\e luminoso de tu recuerdo.
FRANCISCO TABOAOA.
Oclubre de 97.

TU NOMBRE
Como un místico roeario de armonia
Ea tu nombre ceJeetial y meliodoeo,
Santo nombre que repi\o fervoroso
En mie penae, como dulce letania. ,.... •··
Qué suave y grata música: Marfa!
Oada letra ea un arpegio misterioso ........ .
Como un m.íetico rosario de armonía.
Ea tu nombre celestial y melodioso,
De mi amor en el santuario silencioso,
Bendiciendo tus desdenes, virgen mía,
Lo deegrano apasionado y tembloroso ........ .
Es tn nombre celeeliial y melodioso ...... •··
Como un místico rosario de armonía.
EFRÉN R1rnOLLEDO.
Oclubre de 1897.
FIDE.

y O envidio á loe que firm·ea en une. fe in violada,
No sienten de la duda el aguijón maldi~o,
y e.rozan de la tierra por lll !\apera jornad.a
Sin blaeEemar del cielo, ein exhalar un grao¡
Loe que en el templo buscan de Cristo la mirada
Tan dulce que reanima el ánimo marchito;
Yo envidi~ á los que firmes en una fe inviolada
No sienten de la duda el aguij6n maldito.
Que aguardan t\ la muerte-la lívida enlutadaCon la esperanza viva y el corazóncontritoi
y al espirar contemplan la luz de otra alborada ... ;
y O envidio á. los que firmes en una fe inviolada
No eienWn de la duda el aguijon maldito!
Ootubre de 1897.
JoaÉ M. Oc110A.

�-

EL IIUNDO

DOMINO

04 lle QCTUIIU det. .,

ao ■ IIIIG.

Ensueño de niños.
POR,JOSBPH L'HOPITAL.-ILUSTBA.OJO:NBS GRABA.DAS 111N NUBSTBOS T..U:,LBBES-

N úmero l.
1
Un ñlbldo 1 el UH ae co11moTl6, Jaoobo ae· qaed6 en
el udan OOD el COIU® Dll pooo oprimido, 8D lan&amp;o qae
por la po,._la del wq6a qae hafa, ■a pad.. qllaba
111 pallaelo ea aellal de adlo■• Deapaá M116 leatamenle
de la lllaoi6,a. J 18 -1a6 COD penlOIO 'iade•
ello al holel del Unheno.
Cofa la wde, 1 ooa ella '\a delhleio menudo, Loo
pandeo olmoe del bealenrd Hoorteloy, &amp;ooado■ ea ■a
11'i'la por la■ helada■ de lo■ tfülmo■ dfu, dejabn que 11'
deopniidi.en hoju amarlllenlel qae 'fOllejeabaD
larp &amp;lempo"" el al.. sria 1 de■paÑ N poabn en el
lodo. Uu U11'1atipra, fda7 penelrlllle, e:i:prlmía, la■
llDNI qae dea!llaban, Impelida■ por el TIODIO de-•
-janle■ 'sraadN plopjoe ■ombrlo■¡y la ol11dad qne
le habla paraoldo en la llllllana un b11lllolou 1 ale1re,
- - may b..._ bojo el ri'fO tol, pan,cla aho·
.. amodorradll boje&gt; ID Uen■o hdmedo de Dlen y ,Ullle
' má DO poder.. medio de aqael a..pdeoaló de No•
-.lembre, mQ _.te mU qne la ftniadera noohe.
Jaeobo •til6 al aaafto qae lb■ , dtjar 7 e■ mlr6 en el e■•
pejo. Vlóot ana len lllllm- qae e■ eoh6, reir 1
mori6 iol hombro■, lntúdON menl&amp;lmeala de plliDa
mojada,
-No e■ dlda qae marcho al npllolo? B:mha oara qne
llOlllOI B1"- ddloalo, Ylejo mio......... ao le - ,l. mo•
rir.... ~•·• B.lhl 4111a Olllpa de ene horrible lillmpo . ........ .
Llam6 ¡,ara qae bajae■a ID malela, hleo llamar llll
tioN 1 dl6 al ooohero la dlraooi6o: calle C,lberl, .... de
lae■llon Loohel, plaaahadola, J91l)u&amp;oqae el jamelp

;Anoj6 au mirada de envidia oob.. el leoho.
-De■pá

de todo podrla lavarme ......... al¡¡o e■ al¡¡ol
Dlablol ..•...•.. Son 111 la■ IOÚI, deepaebémono■,' JÍ1 DDev,í teago qne e■llr embanlado.
·
Ella Idee de ut&lt;w embaulado qll8 debla i--rle e■Ye•
n, la parooió ~ yde
1u1 ldeaa Dllra■ vola•
roL 8ao6 ñpldamenle de 111 pelaoa aaa oamlaa de fra.
nela, pd■oe■ 11n ve11ido 11eado, pero limpio, colooóe■ el
eombNro 1 • mlr6 al eopejo:
-Diablo! dijo ID VOII mu7 ■Isa, paruoo ana vlel6•,
pero llalo peor. Bien _proo&amp;o leadNI 4110 -•Ir la librea
de Jfarlel, oomo dfOfa el
Gram, CODe■'I• de
mi abll8lo•........ Vamo■ , oomer. Co• tal de que me re. . , _ . ID el hotel del U oiverto tal oomo. e■&amp;oy........ .

"ª"'º

s,,....1o

- - . -adl6 an olprrlllo y pd■-' eohu hamo

111 má lnnqallisdo.
.
•
A la IU6a UI08lldfue■ lot ploo■ depo. El 11aon, Mn•
-...C. la plua del P.alaolo J 81 annlm6 por la oalle Ro■I,
Jaeobo oonri6 , iol almoo■ae1 bien alambradoo, qae le
-nlama' Paril¡ Tl6 tob.. la■- ·"• nlrill ul...SO de pu ate■, felealúdoe■, , deapeoho del mal
••le la■ lielldu; 076 an uompeta 1 aru6 u
UUYÍII 1leao de pme: 41111ilpl6 al puo mDOho■ a,aa,
~ dé pe,lelerlu, deuá de loe oaalll! • o¡ilabn 11·
1 - de ploooe; 1 eaoomr6 qH aquella ealla de,..,.
miela leDÍII llll IW9 aiopl' lapoao, qD8 le ~ 6.
•
lilu ouado dl6 -nelte, la oalle Oolb■rl le ae■ls6 de
aaeYO la l r l - Boa !'Alle ora la qae ooa~ al oau•
lel; :,a' la 111811a, OD&amp;Ddo 61 la habla -rrldoooD aa ,..
dre pan alqDllar el oaar&amp;o qae ooaparla OD&amp;Ddo e■iurie•
e■ huoo, babia ..- d o., - ojo■ an upeatoeolemu;
:, alion, laellaado hui&amp; la porlellllla laterropba IU
prolaaaldad oombrla, ..,.¡erada de lejlD&amp;I 1...., oomo
ll babie■enpendo
de plUDIO OD&amp;re lea do■
1lla■ de al¡DD&amp; dima
,eoord,l,Ddole 11118
por a• allo ODtero, debla abandonar loda e■peraou de
ooaf:n y de l. borlad.

amarillo■

r

191

BL IIUNDO

aaa e:nrema bilponuoia; 7 complet■ mente lnlimldado
e■ l8'111116 1 ull6 de ah! , &amp;oda pria.
Bra• Ju oobo 7 media, no llovla ya, pero el llempo
oepla llleado tombrlo. Erró nn lnelaole bajo lo■ ,rbo•
le■ 7 laep e■ dlrlsl6, la calle Rnl, ree11ello, aoabu.
· l!elll el al11mbrado 1 la mDllilud no podlan dio•
-•lo 1 anDS11be ooa pato nerri0to, ouado , lo lejol,
hllOla el Lolr, apro:.im,odoee, 41, llegó , 10 ofdo an m•
mor de f&amp;Dlarrlae 1 de lamboNI; al mimo tiempo lo■
,......... e■ hicieron má name,OIOI, lo■ IÍi•deroa apa•
noleron en 1u1 paenaa y todoi permaneorá~ aon el c,n.
llo lelldldo hiela la relma qDO 11,pba.
Loo lamboree e■ aproximaban ñpldamenle, marli·
U....do el al.. ooa ea tme•o oadenoloeo, , Jo■ olari- '
- - mú fnerie, oopla•doeu■ aolu p,eolpltadM, lm•
JlriOIII. Ya e■ dlalinplo ol relampacueo de Jo■ cobre■,
7 la&amp;III lllla del llmbor mayor al ooal preoedla DD&amp;
liuda de p!Raelo1, o ,rrlendo y dao1ando, ouudo lamd•
..., anl4ndOll9 , la ba1erla, at.ao6 la &amp;tirada de lnmla.
Salolloea lOdo puó anle él oomo 111 DH peoadllla de■lambradora 1 16plda, en len&amp;o que la calle e■ llenaba
de ooloao■ 1 de oaballeroe que oe1ala• el pa■o de la ...
en oayoe 1bak6e 7 - - e■pejeab■• Ju l a -Esto•• herm0to, ae dijo Jacobo d""lambrado.
B iba , ■egulr , la 1rope, alrafdo por - mmor gue.
fl9ro. P.ro de pro•lo di6 media •óella 7 ech6 , Óorrer
baala la calle Oolberl. E,a ..,Inda eran•• oellal¡ en
fl9!liao que e■lnrie■e • lae nuen en·el onarlel de GDie■•
81 iba, llep, larde! ......... Y por qD8..r ll,pr IDM
proa&amp;o, e■ embrollabs. Imbéolll Hablaolridadoprepp •
tar por e) oaml•o mú oorio 7 &amp;omaba el mú l•'IO•o-••···
8t haad,6 como DD bara,,l,u en la.oalle allenelooe :, •o
1t lnnq11ills6 elno oaaodo llegado al onaero de la o■lle
.... llaurlolo, vl6 pe18lane 111118 61 la tombrfa del
.iejo 0■111110 de Toar■ que lb■ á oenlrle de morada.
~ llegado o,n dios miDDIOI de aolioipaol6n; iom6
•lleaio, miró larpmente la p11erte del onarlel allle le
...i puaba 1 repasaba 11• •••dnela 1 qDO lruq-bn
lllpDU ■ombru ...... deepuÑ exhaló on 1a■plro, hilo
cll¡90plo de ftlor :, ID"6.

III
-:Bo 111ted aa condlolonalT Boeno. P - a■led.
Y el llfl8D&amp;o de gaer4la le volrió la e■palda.
Anuo hacia el plllo q11e eno11adrabn 00D1lraoolodellladu. A ID de1echa aupan fachada
&amp; - pi•oa, de nnteD&amp;I vagamen:e al11mbradu por ID•
•de volee;, ID lsqDierda DD&amp;l'D811 &amp;orre e■qoinqae
;flaaqneaha por lo qD8 podfa jupre■ en -lla■ linloblu
~ oal•n del olelo ple, aaa 00111"80ol6n mú '-pli•; 7
tme ,1 o■naado ID bori■onle, · una gran plaoia bija
. . . la oaal - " " ., ..pu■ba la las de DH llteru.
.Al aproxlmane má, dleli,.pl6 uo ooojoDIO de cono•
tiimelo- 1 81 IDOOD\16 en medio de llD ¡¡ropo de j6ve. . ' • • - el ponador de la llnlerna baol• formar 61a.
-Vam01, oolooaoeen do■ lilao 1 silonolol
.
:El e■ oolooó OA ana d• ella■•
81a embat¡o, 'cada lnslaDle llegaba D&gt;Ú 19nte que formaba. El lo■ vela ilep,
Ira■ de olro, alra-udo
el ,alio OOD vaollaole y ¡lmldo, ve■lido1 como él
&amp;taje■ de ria¡., oablerlOI con eombreroo de dlnr■11
-■-,, llenado loa Dilo■ peqnellu poi.ca,, lo■ 01101 llo'ftllldl, ID ropo en DDp&amp;D pallDelo, y . de oaudo en OUD·
',lo, 'fOOe■ qDO ■e eleva·baa, broma■ fora■duq11e excilaba•
mu, marmullo■ tofoeadoa que oorrlau por la■ 8111......
Pero de -pionto la ll•leraa e■ agliaba y el ayadllllle,
oerrltndo haola el pDDlo donde .. ola mido, ¡rollla:
-Q11ieren uetede■ callareeT III e■ 4111 DO qoie,e• que
le■ d6 de ¡,anlaplee.
Y IOdo volria al lllltnolo,
Jaoobo eeteba impreeionado; oe oenlla frio y llrllaba.
.Al cabo de poco■ iDtUDlel 016 , lo 1,¡o■· lo■ llmboNlll 1
lo■ olerioea qoe volvfan al oaartel¡ de1p11é, loe vló ¡,r■ r
eale la 101 del p11ealo de oeoliaela y por 11• 11 delarioroa ba iendo 1 ,ouando la relrela oo• pl6 irme. Habla
Jkapdo la hora, oerr,baall lu puerca■ ........ .
Una eombra marohó vlnmenle haola la llalerna, oon
"" rnido de eable qoe e■ ._...,. aob.. Ju pledn1, 1
Pedro ri6 lnelr lo■ galáaee • oro¡ • • vol! gri16: loo••·
PD&amp;ol mayore ■ del Ser. BMlll161l&amp;l oaa&amp;rol y otra■ ■om•
breo e■ ■graparon al"4e4or Wa,.._le 1 del o8olal,
COD regl"ro• bajo lo■ bruOlt
Llamada! ma•d6 a! ollolaL ~•mpalllal
El aargen&amp;o mayor d6 la ~ a:,ud'8do■e de la
linier••• dijo loo nolllbree. Loo lllmiado■ reapoadlao:

- •-1

...,po,

""º

-a-

du._

811116 de 181 medltaolo- eoando e■ del11vo el ooche y
de■oaDdi6 an&amp;e •na poq11ella lleuda, oaro■ ridrlOI .,..,.
MOido■ de oonlau blanou, dfjaban puar la las lamiuda de ana 1'mpara. lfa •I momen&amp;o mluao abri6e■ 1&amp;
P - 1 la e■llora Loohel, an poco madura pero de ro■uo jorial ■da, apueol6 . . el umbral,
-El'casr&amp;o del e■llor e■Ñ llolo, dijo con ana ,.,......
ola. 81 el oellor qalere puar porel aorNdor....... ..
De■pancl6, de■pllá, YOivllDdo COD DD&amp; bDjf1, ,-dl6
ID el puadllO qae e■ abrla ■obre la •11', 11 lado del ...
lableolmle.a&amp;o, , Jaoobo 1 al oochero qD8 llevaba la balljL 811bl6 ella nlate ._,o_, emp11j6 111111 paerla 1
81 biso , na lado ,aa dejar pee■r II joftll:
-El oell~ me dlnl 1f le falla al(IO, 111 ee1, todo bien.
El eDlró, balbaoe6 DD paclu, dl6 oa pleaa al oochero,
lom6 la bajla de la■ mlDOI 4e la ■ellon Loohel 7 e■ 4118•
d6 IOlo,
Recorrió con lo■ ojoe ID oaano,era limpio, oon 111100r.
liu■ m111. blaaoa■ fNDle ' la ....... J DD bou faeao
en la chlmea,a.
,
-Vamo■, dijo, ao-r,! mal aqal ........ SI p11dlera 111·
q~len dormir 1h1ra.........
·

flaoo, - " 1 0 de mi- de cabillo■,
1 de llD&amp; vieja 11111-. COD DD boDe1e de pi•
pare eobN el oo.,lpDI, e■ hlfhl6 ■olemaemente ea la
pan me■a; oomensaroa aaa conft.-.o)6ll 11mpl1erDa,
e■poolede 011ohioheo mon6&amp;o•o, enl1emeooladode i,ide..t
1 de 1«11 y Jaoobo oe abtorbl6, ■rrullado por ... marmario brit'81eo, 4"" le penol6 oorrer leD uiole oomo,
al11era la ll11vla au del de■ hlelo,
El poteje le ft'confori6, porque I• ....,,111a de 111 tole-dad 1 - p,eooapacioneo 10 pod fu bater bieobu• 10,
opeli&amp;o de velnleall0t; 7 onando letln leron aa ·,uod•
ho'IOII•, toarl6 , bDOa vino qDi bD8le , riolela,
oomenr6, euoon1rar , loe olnoo lngl-■ dlnrlido■
olrid6 el NIio para dlverli.... L~ oomllla ara baena;.
llll 19llllemu

a4 11• OCTUBRI U .. ..7

No lmporll, vo:, 'de■l11mbrarloo pldi4•dole■ 11na oomida
e:&lt;qallllla, Para comer mal ya hobr4 dempo,
Y oomo - b s por la p11ena de la plaoch■darla:
-Bue- aocbeo, ■ellora Loohel; ..16 ma7 baeno mi
olllrlo-e:i:olam6. Vendrá may HCDldo. Lu •oohe■ que
DO me -i. podelo decir: • " llftftlldo.
· Y perli6 •lecremODle, ea .IU&amp;o que la pl1111ohadora de•
ob ..nL
-Beñ llll 19alil ■oldado mi e■llor, 7a lo ver,llel

ofa, -

Ir

..,...Ddo

Benl6e■ aporte, ea DD .rincón, 1,
qae • le
llrri-, miraba di■ualdamenla 111 ldu 1 venida■ de lo■
mo■o1 qáe p,e¡,arabaa la oomlda.
La oampanade la IDH&amp;de hn41pede■ -blba de ■onar·

.

.

Pre■1alel 11lfall' de l11 fllu, lblll ' ool_,.. delru del
1Dblellienle. ()aedo elle h11bo conohddo e■ lo■ llev6
oomo, ana manada debo,,....
El arpn&amp;o mayor de la 191onda, &amp;om6aa p..- 4 bl· .
■o lo mlamo; delpuá lleg6 el lorno , la tercera.
-Varaarille, Jaoobo Aop■&amp;ol dijo el - &amp; o m ..
yor.
-Pree■ale, reepondló Jacobo.
Bra el dllimo llamado , cauea de la ioiolal de 10 apo•
llldr,
-A la file de la de..cha, marcbenl
En.• q11iaoe de la S! de! - . Fueron llendoo, la
planll beja, oon&amp;ra la oaal ,e le■ habla alloeado; el 11r-

1enlo mayo, Joe ditiuvo en la primer dmara J dijo:
-Abrisao■ por eeta noche oomo pocUie, malla•• veremoe. Y de■pareo16,

···············•·······••........................................................
-

Todo■ e■ ""°"•aron y J aoobo II lnlrodnjo limldam•a-

te bljo Ju mantu que eu un rlno6n, le había moetrado el caporal, en •nk&gt; ·qoe uo oompaflero remendaba
111 leflla. En el mi■mo momenk&gt; el o_
l arin aonaba die•
olo en el patio 1 la última 001, e■ prolongaba larpmeD•
le como DD melanc61ioo buena• nacha. El o■poral Traa•
•h11d apa¡abo l11 IDOII del ooarlO J &amp;odo qDedaba en
1u linleblu.
Jaoobo • 1gi16 por algdn liempo ea au lecho qae ba·
. Uab■ DD pooo eelreoho, no pooo duro; deepuÑ e■ qned6
ilunoTI.I, eacuchando loa ronqoidoe qae • e:a:tendfaa dé
DD lecho al otro, 1 dlnl•soie•do pooo ,l. pooo Ju ftDII•
nll qae lu linieblM, meDOI
permllla• 111 reoonooer. Por fin, Ntaba en el oaanell Aquella °'man,
aquello■ bombNI dormldoe, aquello■ lraju peadle•le■
de olavo■ 6jado■ á la pared, IOdo aquello qll8 •••..•el•,
e•wieoldo por la noche, ■erla en adelanle en vida..... .
Sonaba en lo que acababa de abandonar, en 10 oám.,.
ra oo•fonable, e• el criado ooidadoeo, qae por la m••
llaU enlrabe ll•viadole l1J ropa limpia 7 llll sapa&amp;ol
l111troao11 en la me1a de 101 padret1 en 1a hab1jo mM
qoe moderado, ea 181 filcile■ placare■, en la doloe libar-

,r1-.

&amp;ad, qae -boba de dejar , la parla 7 oa.,Ó valor tolo
al¡ora apreo(aba.........
De■poÑ n■ peuamlea'o■ lamaloD 1m oamino mú
coDtolador; pen■6 qae danale aa allo, oaaado menor,leadrla neoelidad de b.._,. al¡¡o ea qll8 coapar 111
vida, ea que p19111alane lo qD8 Iba , baoer¡ qD8 en ■ &gt;l•
dado, 11 decir alpoa ooea, de■pá do &amp;odo, 1 muy noble 1 _m uy 11111; reoord6 loa aoDNJo■ de 10 •lo el P•~'•
qae lo oompromellaD • apro_h.,.. de la ley oobn lo■
aondlolonalee, lodavf• e• vigor ea aqael allo, la última
qDO le permhfa de oe¡aro ap1e11der má proDlo el offclo
1 a-nder 111,l,1 prou&amp;o ...... ,,. Y ea IIDIO /¡DO el .aaello
oreoleole entorpoola - p,l,rpedo■ y qae lo■ ronqoido■
de 1111 eamaradll le pereofu m8DOI dillillloa, le pe,eoló
ofr en - l l e e■peole de orepdtoalo mealal 4118 DO ea la
vl¡¡Ula pero q11e no ea lampooo el mello, la reueu qD8
de■oendfa por la calle Ro■I, :, - de DD8H el
mayor precediendo , la laof.rrta 1 empajudo aale •I ,
lo■ pllloelo■ qae aorrlaa haolendo plruelu; deepa4o ~■ta
vlal6n mtuclal • alej6 1 e• llnlO qD8 perdfa ·1Dl8Dliblemente el conoolmle•IO, la 'fOI del olerla de 111ardla aca·
rio16 ■DI e■nlldo■ qae 1e adormeolaD, oler• al priDclplo,
aeapa4o londlénd- eo DOIU . , .. . . , uralladorar, ......
J •oobo ■e había dormido.

"º

-bo•

IV
Cundo pndo •lir por primera deepbf■ de iru
dfae, - dfN eterD01 de ldu 1 venldaa, J-bo - b • ·
1• aollmalado en el ooarlel y ■e aenlla ■oldado, La vlJa
millter •o le•f• 111 - - pon él; oebla ya barrer I••
eeoaleru y Jo■ oorNdorea, limpiar Ju plllllll bojo la
vigilancia del caporal Tranohud, p■gar 10 bien VODlda
oo• 11n Uuo del nao iomado en la 01Dliu de la 11a lli•
daud. Sn '80ino de lecho el ooclnero Mou1ier, le hauia
NODme•dado á la beoevolenola de su pallaoo el""""'°
Vunler que• dlpó aoeplar un vuo, por ana vea to•
lo á fin de haoer oonooimien&amp;o,
( Conlinuará.)

�OO ■ IIIGD •4 d• OCTUBRE do 1'97

EL MUNDO

DO ■ IIIGO •4 d• OCTUBRE d• 1&amp;9y

ven madre que cedió ~u pu~eto en este mundo al tierno 10•
fante? ........ .
-¡Ah! para ella tene~oa ~na
lindisima corona de m1ozot1a é
inmortalPe entrelazadas con
muego. Pero ¡qué dhrn! acabó
de Lacer esa elección y encuen•
tro otras ¡tan bellas! Eaa cruz
enteramen,e blancal eea palma
tan verde como la alcanzan los
má rtiree y tantas otras de cam ·
panillas que solamente eofiadae
pudieran estar más adecna~asl
Loe muertos no ven ya¡ ¡triste
,.,-erdadl pero loa vivos eentimos
tal consuelo al cubrir de florea
sus sepulcros ~omo en. un reoa •
cimiento de pnma vera rnmortal,
que nos parece que los queri•
ctos amentes nos eonrien desde
la eternidad.

El Rey de las gemas.
A ALONSO FI!RNANOl!.Z.

A cabañuela ee hallaba como
r.undida eutrn los erizos brefial~e que bifurcatan y fxtendian 1:iue entecas ramazones,
serpenteando sobre td rnelo ee
1eril del vallecito.
El cazador audaz 6 PI ntraviado ,iajante que nor rnra ca•
rnalidad llegaba á eee paraje,
solo podía darse cuenta de la
existencia de sen e racionalee,
por el airan de humo que surgía del techo pajizo de aquella
choza que á juzgar por su cona•
trucci611 ealvsje y primit.1va,
parecía la guarida de alguna
tribu aborigen.
Llegando á la cÚ!!pide de los montes, colmnbrábiu•e
entre torvas Jpjaníae, la torre vetusta de 'a cerca a a a 1dt a.,
y los diaa de fiesta, cuando lo de arriba estaba azul y una
luctuosa {loralia matizaba loe jardines cultivados, llegaban haEita Ja desierta mansión, amortiguados por la dis·
tancia, los clamoreos de las campanas, que echadas á
vuelo, repicaban, invita• do áloe fieles á cantar plegarias
y ofrendas: lirios silvestres en el róetico alta1ciw de la
virgen milagroea.
Ignora;::a Tarsila que corriera en las bocas de las luga.
reilas una historia sobrenatural en la que ella como protagonista fungía.
Las villanas propalaban que la avariciosa bruja con
quien la nubil vivía, después de celebrar un pacto infer·
nal, había ofrecido su adorable peraonita, al proecrito
del paraíso, recibiendo como recol!lpenea de tan nefando
negocio un gran talego de oro mohrto y el derecho de cosechar en un Jardín tincantado, la mandrágora, los huesos de muerto desenterrados por las bieuas, las cabezas
de víboras, las aAtae de macho cabrío y todos los simplt"S
con que la septuagenaria fabricaba sus fillroe y potingues.
Las ancianas, eantiguándoee, maldecian 11quella arbo•
leda sin verdor; loe patriarcas, ai amor del fut!go, relata•
ban á loa nifioe coneejaa espeluznantes; y loe mozos, auepiraban pensando en la hermosura eingu1ar de la em·
brujada.
La harpía, babia en efecto prometido la doncella á un
ser eobrenatura.l, pero no al diablo, no á ese pobre di a
blo tao vulgar, tan feo y tan calumniado. si no á un op n
lenUeimo gnomo, de luenga barbar,: ja, florida y espira]eada, patizambo y giboso lo mismo que un poJichinela,
con purpurea caperuza bordada de piedras desconocidas
aun de loe más sapientes lapidarios, y un descom'..~nal
gorro, en cuya punta hacían remate tres caecabelitos de
oro, que tin,ineaban cuando al agitarse la gran cabeze 8
chocaban las cuen5ae que había en au interior.
,Era el prometido de Tars.ila el seilo~ absoluto de lo
imperios subterráneos; capitaneaba legiones de enanos,
poseía M!soroa incalculables, tenía esch,vo~ nubios, y sus
aven\urae llenaban de leyendas extrañas laa comarcas y
villorrios.
En Diciembre, cuando el frio mataba á loe parvulillos
huérfanos y ee ocultaban los crestones de la cordillera
bajo uva clámide de at1tral blancura, p-aaeaba sobre la nie•
ve y acompatiado de una numerosa tropa de pigmeoe,
bail~ba sobre la superficie de loa lagos muertos, bajaba á
fo profundo de loe precipicioe, exploraba las cuevas mib•
~riosae raptaba á las mucha9bae incautas y cazaba ciervos atu'rdiendo las serranías con el ~etridente alarido
de ~u cornamusa y las blasfemias de sus compinches.
La noche de Reyeecoomovió al superticioeo pueblecito
un acontecimiento extraordinario:
Tarsila había ocurrido a la iglesia solicitando del pastor de almas loa auxilios de extremaunción para la vieja que moiía.
Loa fanáticce campesinos dirnadieron al cura y aun
por fuerza le impidieron ministrar limosna espiritual á
la hechicera.
Tarsila emprendió el camino que á su retiro conducía,
avergonzada y llorosa, embargado su ánimo por miste•
rioaoe terrores é inexpreeables tristezas.
Emigraba el sol. La luna bañaba de blanco el paisaje
crepuscular y nublazonee µintadaa con loe tonos atormentados d~1 cobre fundido ee esfumaban f del!tefiian
entre el nimbo puro del occiduo· fulgor.
Lad,aban loa perros en las deheeae y caserioe, loa garaiionea relinchaban olfateando á las potrancas, el ábrego simulaba rugidos de lean en loa desfiladeroe, y los
árboles, enfermos, sin fro~daje, crujían como esqueletos
proyectando sombras cap11chueae.
Cuando Tersi la llegó á la cabafia salió á. recibirla en la
puerta, un hombrecillo, un pequen.o picapedrero que
con la piqueta al hombro hacia grotescas caravanas.
La casucha eetaba in ,.,-adida por una dueodería que
hormigueaba como una república de zabandijas.
La moza contemplaba á los pigmeos creyéndoee poeeí~
da de una alucinación.
Los había decrépitos, con testas de Bolofernee degollado y barbas de burgrave, tuertos unoe 1 ó de pupilas
estrábicas loe otros, y todos los &lt;lemas, narigudos, jorobados monetruoeos, formidables, repugnanteP ......
Tara'ua experimenró un eepant? in_dernriptible a! ver
el lecho mortuorio de la abuela ctrcmdo nor una vemte•
na de aquellos entes, que, tomados de la mano, valsa•
ban una rondalla. entonando á la vez e:xtrangeroa cánticos con au2 chillonas y agrias vocee.

293_____

1!:L MUNDO

NUESTROS GRABADOS
Capa de paño balge
y Cuerpo blusa de cuadrlllé
heliotropo.

Abrigos para Otoño.-Delantero y espalda.

CRONICA DF. L.I. 1110D.1..

$ntre (!omaares.
-¿\~iale ~omulgar á Lela?
-¡ Y no la babia d~ ver!
¡Tuvo miedo!
Buscó la imagen del crucificado y vió en su lugar un
símbolo infernal¡ intent.6 gritar, y el terror abogó_ sus
exclamaciones; quiso huír, y entonces, el más vieJo de
loe invasores, el má13 feo, el miie odioao1 el que ioa capi,
taneaba á. todoe, un malandrfn lia~o y diabólico, hacien•
do muequecillas y echando briricoa de marioneta, aeió·
la con sus fornidoe: brazos de tritón, y ya con la presa
á cueetaa. escapó á los montee eeguido de loe gnomos que
vociferata:1 saltando de roca en roca.
Eso era terrible.
Los viejos agitaban ene nudosas cacbiporrafl, loa jó•
venee arrancaban loe árbolos de cuajo, d~eprPnifan peflaecos arrojándolos en una pedrea cicl6pPa á las llano•
rae, roJaban bolas de nieve, y destrozaban c 10 sus hachas loe obstáculos que encoutrabnn en su carrera, en
esa huida, polichineJeaca, estrambótica, horripiJagt.e .....
ritmada por monótono car:icabeleo ..... .
El deepertamien to de T..raila fue como el comienzo
de un fantástico deliquio.
Eaiaba en una inmensa gruta donde todo era chispear de pedrerías, irizaciones fulminaotee, feéricos re·
la'tnpagueor:i, fulgenciaseúbitafl ......... n-oa má~ic~ oetentacióo de coloree derrochándose en indeecr1p~1ble explendor de matices!.. .. .... .
Estallaban a11í las fulguracionea espPctralee del carbunclo, confundiéndoeb con las aureacencias tenues de
loe cuarzos y las cornalinas¡ loa rubiee, como g ltas _de
eangre cristalizadas, ee incrustaban entre· l~a _~f'lpac1oe
episcopales, las fúneb1cs obeidianas y las venturmaa empolvadas de oro.
·Brillaban, coruscando, las glaucaa estrías de los ópa•
loe las oblicuas facetas de las amatif!ta9 imperiales, loa
flo~ecentea espatos, loe ónices fuotrll.rios y las tétricas marcasitas ........ .
Loa gnomos, esos misteriosos deecendientes de u na
raza milenaria1 no solo eon dueños dA loe ricos veneros
ocultos en las entraflaa de la madre única, también po
Eeen joyas y valioeas preseas. por que en las nochee invernales, al fulgor de loe luceroE", Llao profanado lae al-

1 •. r VJllasana.
-Deepuée de lo del domingo ..... .
-¡Jetúe, .:\Jaria y Joeél

cobas de las priaceeae merovingias para robarles sus cofreA de eáodalo y 1:1us taciturnas pedrer1aa.
Tareila1 poseída de estupor, contemplaba aquel n:•
pléndido apoteoeis.
·
El tuno Pnck se irguió:
-Aqui hay, dijo, te~oroa anfic'entes para perderá iodas las muj~ree¡ los grandt-&gt;s mciofl, no podrán nunca
ofrendar á. sus aooantet1 nna for, una como ésta; las em·
peratricee y las corteeanas de loa céearf'e romanos eerfan
pordioseras ante mi opulencia ext,amundana: yo tenil'.O
arcones ::-efnrzados de hnrumbre enmohfcidl' 1 qne guar•
dan en su fondo obscuro. perlas vírgenes y pú.lldas, pn.
las C!!idas de 1~ luna, perlas brunas, como las que br11•
taran adheridas á la concha de Anadyomena¡ yo teng'1
muchas pedrezuelas, de eaaa que absorven la luz y rutilan como estrellas sobre Ja frente de Sulamita¡ yo tengo en mis cavernas las pPpitae de oro que fne11eo nece·
earias para cubrir la tierra; yo tengo todas las gemaa1
que codiciara la reina de Saba, yo tengo un elixir mágico, el elixir de la inmortalidad que mata á la muerte
y hace la vida perdurable; ven conmigo, domella de
loa ojos verdea, ven conmigo, ámame, y serás coruo
diosa.
Lo11 gnomos aplaudieron.
-Noentroe, los habitantes de las grntsa, sublimamoe.
á las mujeres hasra las más imponderablt:e magn1fiCt!n•
cias; por ellas PD\"Pjecemoa b11ecando p•edraa nuevae;
por ellas bajamos á laEi minas despreciando loe dnrum•
bes ~ el grisu, por ellas llevamos el mandil ene:penso al
cinto y la piqueta pronta á romper la unva,ura de loa
filones; por tollas eomos artificPa mnE.aitas y t,alladoree d'e diamantes ......... por ellas ......... por las mujeres!
Los gnomos aplaudif'ron.
-Yo te ofrPzco mis tesoros, m11chacha pf'naativa; serás mi aei'iora, poE.eeraa mis palacios snbterráneos, ten..
dráa vasallos, serás inmorial ......... ¿llora:? .... ..... ¿pues
que más quiereE.? ....... ..
-Amor.
Orno B. CEBALI.Oa.,

O,tubre de \897,

Tenemos á la vista dos precio
sos modelos¡ el uno que nos
representa una capa de pafio
baige cruzada, con bordados de
treuzilla y grandes botones de
concha quemada y gran cuello
de pluma. El otro nos deja eat udiar un delicado cuerpo bluea. de cuadrille heliotropo, con
dobleces en el delat1tero, y UD&amp;
corbata de liatón de raso ver•
de seco, Cuello recto doblado.
Cinturon de liatón con mofio.
Abri¡¡o para niño de 6 á 8 añoa.

Eete ee hace de cheviot negro con cuello de ast~kán,
Se va Octubre y el atollo lleno de tr_ietes ma~urecea, y va eu~er.o por alamares. Gorra Polonesa de las mismas
:arroja al ciérzo fria de la tarde eus hoJaa amar1llaa. ~l telas. BJtitae acojinadas.
•-batallón de nubes fantásticas en cuyo1:1 vientres_ P!omt•
Traje ~a•eo.
zas rugió la tormentl\, de esas nubes que ~xpnm1eron
sobre la ciudad todo el caudal de sus 1ligr1maa1 e~ va
Es-te traje lleva ya la notoria innovación de las man·
-también. Noviembre traerá cielos explendorosos, cielos
densamente azulea, cielos hormigueantee de luceros ní- gaa, cnya sencillez descubre perfo~tamente el talle que
-tPdos en que tembla,-án de frío muchas estrellas melancó· se hace má! esbelto á conaecuenoia del corte. E3tá hecho de casimir fantasia, con grande aldeta volteada
1Ucae y pensativas.
Empero si la naturaleza cambia de aspecto, no
cambiará mucho con la
estación la moda. Así lo
dicen al menos las cróni·
cas franceaH y además
aún contamos con bue
nos días de eol.
Sin embargo, tendrían
,que smtituirse. las ropas
lijeras y de henzo, por
las te1ae a brigadoraa co•
mo 1Jalonsie1 1cachemin1
etc¡ para estas telas se
oortarán loa tallee prefi.riendoae siempre el cor e
de saatr~.
En cuanSO á. las ena·
:guas subsiste aún la mis•
ma estrechez en las cade•
rae, amplilndeee eo su
anchura, á. medida que
se prolongan; pero cada
día se nota má! la ten•
dencia que ha)' á Jae colas, se dejan ver un poco
mas larga! por detrás de
eomo se han usado basta
ahora.
La verdadera innora·
•-ción se nota en la~ mangas, pues quedan ca~i abolidos loa g1obos y aun los
jokeye; estos úllimoa ee
ven todavía cuando el
traje está adornado con
muselina de seda, enea•
jea ó bordados, siendo tle
lo mismo loa jokeye.
Próximamente hablare•
moa de las nuevas telas
· pues por el momento te·
nemas que detener nuea•
1ro paso ame loa apara•
dores y contemplar Ja'dívereidad de objetos con
que podemos tributar á
nÜ:eetroe deudos muertos
un homenaje de afe c;o.lQué diversidad de co·ronaal ¿veis? füaos en esa
de precioeísimoe bo1onFe¡
no os parece que sobre la
tumba de una nina, revelará su inocencia? ¡ay! en
-el sepulcro de un padre
estaría muy bien la otra
-de lirios y violetas¡ esa
Cuerpo blusa
Capa de paño batge.
-cruz negra, para la pobre viudal ¿y'para la jo-

Abrigo para niño de 6 á 8 años.
en loa lados df&gt;jando ver el forro d~ raso café y sujeta
por un peqaeno broche. Del mismo raso se adornan
Jae vueltecitas· que dejan ver no chaleco de otomano
blanco con prel!illae de
cordón de Feda y cuello
recto. La chaqueta está
ajua,ada porpequei'l.oa boto nea de fantasía y liatón
tornasol.
Traje de casa,

Eete eencillo pero ele•
ganLe traje, ea de cuadri•
lié de eeda, con di versos
reflejos. La manga estli
adornada con •cintas de
terciopelo negro, cuerpo'
y blusa con el miemo
adorno. Canezll de terciopelo. Corbata de raso.

El libro de la• madres.

Una de las cualidades
más e'aencialea y neceea·
riaa á la mujer, en la conducta ordinaria de la vi·
da, ea el valor: la·facultad
de dominar na nervios
y de guardar en todaa
1 casionee aun en loa pe•
ligros repentinos é ineaperadc.s la calma que impone, y evita ó atenúa la
terrible catástrofe.
Porque en el m&lt; mento
del peJjgro la presencia
de ánimo ea la que más
necesitamoe. J aa gentes
de valor no eon raras; pP•
ro sí lo rnn laa de eaogre
fria.
Con bastante frecuen•
cia confundimos el valor
con suesinónimca, bravura, valentía, etc. 1 y se dice: No. incumbeálae mdjeree el cuidado de deearrollar en ellas esta cua•
lidad¡ ellas no están llamadas ádefender en pais
sobre loe .campos de ba•
talla¡ las JuanaP de Arco,
las Mme. de Drucoort,
etc., eerá.n eiempre ex•
traordinariaa e:xcepc:onea. Por otra parte, ¡,u
debilidad física lee impi•
de todo acto de valenUa
propiamente dicho.» ·

de cuadrillé heliotropo.

•
•

�•
294

EL MUNDO

Abrigo para niña de seis á siete años.
Delantero y espalda.

Este razooamiento peca por más de n:::i concepto. Si loa
múaouloe de lamujer ne puede u adquirir la solidez de loa
de loe hombre.a, puede ella, al menos, darles cierta resistencia y dominar sus nervios, en ~ervicio exacto de su
volun 1a::J, ampliando su paciencia. Ved aquí por que la
educación fisica ocupa al lado de la educación moral é
iutelectual uo lugar importante.
Loa ejercicios que suavizan 6 fortalecen los m~eculoa,
ei hábho de dominar pavores no razonados, impresiones
nerviosas qae parecen irresistibles, aon una par..te impor•
tante PD el desarrollo de la mujn como en el del llOID•
bre, Enloquecerse ante el peligro, ea perder toda probabilidad de salud, y comprometer la ealud de loe (ltroe.

DOMINGO •4 de OCTUBRE de 1lt7,

Acontece un siniestro de incendio? Se
ve á todas las pereonae pr€cipitaree ha•
cia la abertura, frecuentemente única, y
obetJuirla en vez de conservar eea sangre frí&amp;_admirable que hace surgir medice de ea!vación.
Ved aquí, como no solo en el campo de
batalla ee necesita el valor.
Todas lae mujeres elogian y admiran á.
una Hermana de la Caridad. Pero acaeo
veie á eeta deemayareeal ver una herida 1
y resuv.n eus atenciones en vez de pro•
.digarlae? ¿Qué figura hará, puee, la mujer, qué servicios podrá prestar á la ca•
beoera de! lecho en que padezca un eér
amadCl, ei ee deja abatir por eu just.o dolor? ¡Oh! eu corazón y eu alma pueden
estremecerse y sangrar; eetá ~n eu derecho de sensibilidad; pero ei tiene ese valor de que se t1ata, estará eíewpre serena
y capaz de eacrificaiee haeta morir.
Y ¡de cuánto valor no neo"ei1ia la mu•
jer en el curEo de las luchae cuotidimas
de la vida siempre ruda! En caeos semejantes la fue .. za física del hombre puede
tal vez suplirá la valentía del ánimo; pe
ro nuestra debilidad muscular noe en•
eefi.a, merced á. lOfl acontecimientoe, que
nuestro valor podrá elevarse á la· abura
de nuestros deberes. La mujer tiene que
luchar también con mil enemigos de su
reposo para conservar á todo trance la
dignidad y la paz del hogar. El valor
de la mujer está cimentado, sobre todo,
en la calma, en la ab;:.egación, en la serenidad y en la inalterable dulzura. Si
supieras de cuanto poder nos arma nuee•
tra sonrisa, cuánto el buen sentido de
las hijas y de la esposa aligera las tareas de un padre de familia y aumenta
aua eefuerzoal El se congratula pensando
en el recibimiento que le espera y goza
de antemano eofiando en las caricias y
dulc9e palabras que eecuchará. Debe ignorar loe mil chismitoa de la casa y todo
lo que fa:,tidia; á este. reserva obtiene
su bella mitad el resultado que anhela•
ba; hacer amable el hogar y la familia.
El templo eetá. ·a dornado: t s~o es lo esencial; la
mujer ee en él la aacerdo•
Colet
tiea; no envidia nada; go.
za de su felicidad sin pre
guntaree si le ha costado algunos eacrifioioe. Siemp."e que vuestros malee sean
disimulables, ocultadloe con cuidado, ·
, sean físicos ó morales. Hagámosle bue•
na cara á la vida, consagrándole nuestra
:n::iás balaguefi.a sonrisa; y entonces no
nne tia~ará con rigor y, si ella nos trae
momentos de dolor, y tal vez defgraoiae
inevitablee, vendrán siempre soowpafladae del angel de miradas radiosas, que
ea·: La Esperanza.

•

NUMHKOI8o

MEXICO, OCTUBRE 3x DE &lt;897,

TOMO. 11

con aplicación de bordado y adornoa de plumas.

Se ocultan también las paredes bajo cretonas de grandes dores y baj'o telas de Jouy; pero la cubierta de algo•
dón 6 de lino tiene siempre un poco de sequedad y aua,
grandes y vistosos dibujos, impiden que loe trajee apa•
rezcan en todo su V"lor; ee decir, que no sean ellos el ao•
lo punto que el sol refleje, y Ja visga perciba.
Yo guetaria de un gabinete azul cielo, lila, ó colchíqu&amp;
de otofio, bajo de un talle de p11nto de espíritu. Estaa
tentares sobre las cuales ee destacan bien todos loe. vestidos, quedarían sujetas con entredoe dP Pncsjeei.

( Contim ará. )

•··

Lectura para las Damas.
ARRE:GLO Y IIIOBILIARIO
DE UN

GABINETE DE TOCAOOR

El gabinete de tocador será tan ce que•
to como confortable entre todas las 1.0u.
jeres de mundo, Si su posiclón de fortu,na se loe permite, 6 simplemeote confortable si ellas deben privarse del lujo; pero esta parte de la casa ó departamento,
será provisto al menos de todas las coeas
cómodas y necesarias para proceder á
una cómoda toilette.
En el c1pítulo de la sala de-bafloe, da.
ré la ducripción de un gabinete en donde al mismo tiempo St, tomen bafloe, pero aqaí, ya quiero ocuparme del gabinete
de t.Jcador propiameiar.e dicho.
Las marquesas del Siglo XVIII que
!"e daban abluciones parciales, hec 1an
pintar por \Yatteau, Boricher, Fragonard, etc., el gabineie en donde recí•
bían á eue amigos en tanto que las pei•
naban, empolvaban y ponían granos de
hermosura, lunares! En el día no se osar.fa exponer ~an delicioeae pmturaa v exquisitos cielos rasos, áloe vapore"e del
sgu11. tibia ó cahente, y á la humedad del
agna fría empleada c'Jn abundancia.
A lgunos gabinetes tienen sue muros en•
teramente revestidos de azulejos color
de rosa, verde nilo 6 azul claro. Estos
colorea claro!!, aunque algo fríos á la vista, son loa más limpios. En general ee
prefieren las tentares, y estas deben ser
de tintas neutras ó muy suaves á fio Je
no matar las de loe veetidoe. Con frecuencia las sedas claras 6 vivas se cubren
con tulle ( punto ) ó muselina para atenuar su color, y preservar al mismo
tiempo su frescura del efecto de la hu•
medad.
Traje de casa.

•

2

ae

No-,iembre.•=-l!a· corona

ae papá.
[P.or "\""Jlla•ona.]

Traje de paseo.

•
•

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•
294

EL MUNDO

Abrigo para niña de seis á siete años.
Delantero y espalda.

Este razooamiento peca por más de n:::i concepto. Si loa
múaouloe de lamujer ne puede u adquirir la solidez de loa
de loe hombre.a, puede ella, al menos, darles cierta resistencia y dominar sus nervios, en ~ervicio exacto de su
volun 1a::J, ampliando su paciencia. Ved aquí por que la
educación fisica ocupa al lado de la educación moral é
iutelectual uo lugar importante.
Loa ejercicios que suavizan 6 fortalecen los m~eculoa,
ei hábho de dominar pavores no razonados, impresiones
nerviosas qae parecen irresistibles, aon una par..te impor•
tante PD el desarrollo de la mujn como en el del llOID•
bre, Enloquecerse ante el peligro, ea perder toda probabilidad de salud, y comprometer la ealud de loe (ltroe.

DOMINGO •4 de OCTUBRE de 1lt7,

Acontece un siniestro de incendio? Se
ve á todas las pereonae pr€cipitaree ha•
cia la abertura, frecuentemente única, y
obetJuirla en vez de conservar eea sangre frí&amp;_admirable que hace surgir medice de ea!vación.
Ved aquí, como no solo en el campo de
batalla ee necesita el valor.
Todas lae mujeres elogian y admiran á.
una Hermana de la Caridad. Pero acaeo
veie á eeta deemayareeal ver una herida 1
y resuv.n eus atenciones en vez de pro•
.digarlae? ¿Qué figura hará, puee, la mujer, qué servicios podrá prestar á la ca•
beoera de! lecho en que padezca un eér
amadCl, ei ee deja abatir por eu just.o dolor? ¡Oh! eu corazón y eu alma pueden
estremecerse y sangrar; eetá ~n eu derecho de sensibilidad; pero ei tiene ese valor de que se t1ata, estará eíewpre serena
y capaz de eacrificaiee haeta morir.
Y ¡de cuánto valor no neo"ei1ia la mu•
jer en el curEo de las luchae cuotidimas
de la vida siempre ruda! En caeos semejantes la fue .. za física del hombre puede
tal vez suplirá la valentía del ánimo; pe
ro nuestra debilidad muscular noe en•
eefi.a, merced á. lOfl acontecimientoe, que
nuestro valor podrá elevarse á la· abura
de nuestros deberes. La mujer tiene que
luchar también con mil enemigos de su
reposo para conservar á todo trance la
dignidad y la paz del hogar. El valor
de la mujer está cimentado, sobre todo,
en la calma, en la ab;:.egación, en la serenidad y en la inalterable dulzura. Si
supieras de cuanto poder nos arma nuee•
tra sonrisa, cuánto el buen sentido de
las hijas y de la esposa aligera las tareas de un padre de familia y aumenta
aua eefuerzoal El se congratula pensando
en el recibimiento que le espera y goza
de antemano eofiando en las caricias y
dulc9e palabras que eecuchará. Debe ignorar loe mil chismitoa de la casa y todo
lo que fa:,tidia; á este. reserva obtiene
su bella mitad el resultado que anhela•
ba; hacer amable el hogar y la familia.
El templo eetá. ·a dornado: t s~o es lo esencial; la
mujer ee en él la aacerdo•
Colet
tiea; no envidia nada; go.
za de su felicidad sin pre
guntaree si le ha costado algunos eacrifioioe. Siemp."e que vuestros malee sean
disimulables, ocultadloe con cuidado, ·
, sean físicos ó morales. Hagámosle bue•
na cara á la vida, consagrándole nuestra
:n::iás balaguefi.a sonrisa; y entonces no
nne tia~ará con rigor y, si ella nos trae
momentos de dolor, y tal vez defgraoiae
inevitablee, vendrán siempre soowpafladae del angel de miradas radiosas, que
ea·: La Esperanza.

•

NUMHKOI8o

MEXICO, OCTUBRE 3x DE &lt;897,

TOMO. 11

con aplicación de bordado y adornoa de plumas.

Se ocultan también las paredes bajo cretonas de grandes dores y baj'o telas de Jouy; pero la cubierta de algo•
dón 6 de lino tiene siempre un poco de sequedad y aua,
grandes y vistosos dibujos, impiden que loe trajee apa•
rezcan en todo su V"lor; ee decir, que no sean ellos el ao•
lo punto que el sol refleje, y Ja visga perciba.
Yo guetaria de un gabinete azul cielo, lila, ó colchíqu&amp;
de otofio, bajo de un talle de p11nto de espíritu. Estaa
tentares sobre las cuales ee destacan bien todos loe. vestidos, quedarían sujetas con entredoe dP Pncsjeei.

( Contim ará. )

•··

Lectura para las Damas.
ARRE:GLO Y IIIOBILIARIO
DE UN

GABINETE DE TOCAOOR

El gabinete de tocador será tan ce que•
to como confortable entre todas las 1.0u.
jeres de mundo, Si su posiclón de fortu,na se loe permite, 6 simplemeote confortable si ellas deben privarse del lujo; pero esta parte de la casa ó departamento,
será provisto al menos de todas las coeas
cómodas y necesarias para proceder á
una cómoda toilette.
En el c1pítulo de la sala de-bafloe, da.
ré la ducripción de un gabinete en donde al mismo tiempo St, tomen bafloe, pero aqaí, ya quiero ocuparme del gabinete
de t.Jcador propiameiar.e dicho.
Las marquesas del Siglo XVIII que
!"e daban abluciones parciales, hec 1an
pintar por \Yatteau, Boricher, Fragonard, etc., el gabineie en donde recí•
bían á eue amigos en tanto que las pei•
naban, empolvaban y ponían granos de
hermosura, lunares! En el día no se osar.fa exponer ~an delicioeae pmturaa v exquisitos cielos rasos, áloe vapore"e del
sgu11. tibia ó cahente, y á la humedad del
agna fría empleada c'Jn abundancia.
A lgunos gabinetes tienen sue muros en•
teramente revestidos de azulejos color
de rosa, verde nilo 6 azul claro. Estos
colorea claro!!, aunque algo fríos á la vista, son loa más limpios. En general ee
prefieren las tentares, y estas deben ser
de tintas neutras ó muy suaves á fio Je
no matar las de loe veetidoe. Con frecuencia las sedas claras 6 vivas se cubren
con tulle ( punto ) ó muselina para atenuar su color, y preservar al mismo
tiempo su frescura del efecto de la hu•
medad.
Traje de casa.

•

2

ae

No-,iembre.•=-l!a· corona

ae papá.
[P.or "\""Jlla•ona.]

Traje de paseo.

•
•

�•

•

•
EL MUNDO

•

DO ■ IIIGO

DOMINGO 31 de OCTUBRE do l8g7

de actividad y energía entre la realidad y el ideal. das sean poco serias! Hay quien está dispuesto á.
Pero así como hay una estética cuya C&gt;Scuelaes convertir un entierro en un escena de opereta ó,.
escucharse, así hay una vida cuya funci ón es la. el brindis de un banquete en una elegía, por el pla¿Porqué nuestr9s muertos son siempre nuestros • auseucia del movimiento. Y para estos desertores cer de vPrSP citado en letras de molde.
mue,·tecitos?- preguntaba el poeta- Parece como de los altos fines de la hm_n anidacl, la leva ha· siEsto e::; muy sugestivo muy fin de siicle.
que detrás de la tumba sr eleva una suprema pie- do el telescopio que les ha enseñado mundos clrs* : .:
dad, un sentimiento de dulce ternura que invade conocidos. El habitante de los bO!:iques ha sido
No df' otro modo se eXV1ican los escándaios que
las almas; se nos antoja que los •que nos"preceden redimido: :,.~a PS un hijo dt&gt; las ciudacks; ya ha sen- en el PRla.cio de Justicia nos han servido, en estos.
en el misterioso viaje revh;ten en nuestra memoria tido el soplo de la vida. soci~lli se le ha puesto el últimos días, los defensores de algunos.periodistas
formas delicadas, contornos suaves. Son m'llerte- silabario en la mano; se ha comunicado con otros sujetos á la acción de los uibmrnlcs.
citos porque los heffios despojado ele sus dtavíos espíritus; ha. tomado sn hillf't0 para rl viaje; no re.AJPja:ndro Dumas, J1ijo, decía que los jóvenes.
terrenos, y se nos aparecen con la inocc11cin de los gresará jamás al interior dC' sus montaiias; nunca C'ntran g('lll. .'ralmente ú Ja sociedad con una idea
)liños, con la p1ll'eza ele los ángeles.
vol.verá. :'L romper rl lazo que lo une á. su nueva vieja dcntrn del C('J'Cbro y una jamona del brazo.
Y vamos al cR1nposanto ú dC'jarlesflores,muchas familia: es un conquistado á. ]a sociedad, á la ley, ~....\. raitadl' idPas nuev;1s-solamente á Emilio de
floresipara hacer del blando lecho de tierra en don- á la repúl-llica, al trabajo 1 á la cfrilización, á la Girardín le estaba JJermitido el lujo de levantarse
de reposan un canastillo dr primavm·a.
hwnani&lt;l~L&lt;l.
con una flamante todas las mallanas-los que de¿No l1abéis imaginado alguna vez, oh mis amiPero es un conquistado á la fuerza, se dir,L Sin butan en ht vida comienzan por revelarse contra
gos, un sitio en que descansaran 1os vuestros? Y vo- duela alguna; como á la fuerza difun&lt;limosla instodo lo existente. En literatura se cl·itican los.
sotros, ¿no habéis dado rienda suelta á la fantasía trucción públiCa, como pol' obligación acaba de
versos 1~1ús inspirados del mejor poeta; en polítiideando, como Bécquer, un rincón que recoja-vues- imponerse el servicio miltar; por que del sacrifi~
ca) se hmcan los colmillos eu loti actos múi::; trastros vencidos despojos?
cio del individuo rC'snlta tí ocasiones el bif'ncstar cend&lt;"ntes del mits hú bil esta&lt;lista; se cksgarran
Soilarfais acaso con eI ric'ntc ribazo donde el del grupo, y del deber del ciqdadauo lalibertad
reputaciones, se experimenta un extraño deleite
desventurado cantor Sf'villano buscaba sepultura, de la patria.
en d&lt;'rri bar á los dioses de sus pedestales, y medir
alJí, bajOUna piedra blanca, ocu1ta por un cortinaje
*
á los genios con la vara clel tendero de la l:squina.
*
*
ele verdura, mi&lt;'ntras las ondas del cercano río arruLa Patria es, rn n•rdad, una hnrmosa paiabra
¿,Quienes son lo:s enemigos de estos :paladines?
llarían con su mlisica vuestro trai1quilo stwflo. Tal que vibra en todos los labios, y que merece algo
Como
el sargl'ntO .del cucn~o: mi coronel, sea quien
vez os complaceríab, como el autor de Jl/aese Pé- más que ese culto platónico qur la prestamos. J~n
sea._
Lo
que connenc es hacer 1·uido, extraordinz el 01·ganista 1 en alz.u· vuestro sepulcro en el in- patriotismo como en amor, hay siempre que unir
terior de una adivinada iglesia gótica, en me.dio la acción á la scnsación.-No basta, ha escrito nario ·rui~oi que esto :mene, queelnombl'&lt;'dC'quien
tal hace circule de boca en boca y de calle en cade graves estatuas de osados guerreros y piado- Bourgct en alguna parte, saber morir: es necesalle y de plaza en plaza y de encrucijada en cncrusas esculturas de mártires crisLianos. O va, de- rio saber vivir. Morir por la patria es hermoso y
como un gr,111 amrncio ex:r..ulo y extravaseosos de humilde desct\;nso, os represcntilr~iais 1m es noble; pero hace fa1ta vivir para ella y por ella. Cijada1
gante.
pedazo de terreno en el perdido cementerio de una
Hay un cuento de la reina de Rumanía, en el
No solamente los fabricantes del Aceite de San.
hldehuela, con una cruz de palo, en la que se en- que la madre de Esteban el Grande se niega. ft
Jatoáo han de gozar el _privile~rio de fijar su aviredaran la.s plantas sih-estres.
abril' la puerta desueastillo á su hijo, vencido por so a.1 borde de un µrecipicio.
Y entonces no tendrfais la molestia ele esta en- los turcos.-No, no puedes ser mi hijo-exclama
Cuéntase que J?Or pasar á la historia incendió. ·
_fadosa visita de etiqueta 1 que cada 2 de Noviem- la inflf'xibl~ anchu1a al joven fugitiYo. Quien me
Oma_r
la bib_li?teca de .d..lcjand.r~t 1 y en :fuspatla, un
bre se creen obligados á hacer los vivos álos muer- habla así es un desconocido. Mi hijo no vuelve siescntor sannco, Robcrrn Robert, descargó una
tos.
no victorioso. Pero tú, jovf'n extranjero, que quieSe descansa mejor en la tumba del ignorado que res cansarme tan cruel dolo1\ aprende esto: tú no bofeta!la en pleno rostro de un vrc.~üde:rite del Consejo de ~1inistros, con objeto U.e que los periódien la del héroe.
entrarás; puesto que no sabes vencer, busca al cos se encargaran dr dar á conocer á -la sociedad
.*
menos una muerte heroica en el campo de bata*
Verdad es que los *héroes
no mueren nunca. lla; entonces seré para tí una madre y ornaré ele asombrada un nombre eu~eramence desconocido.
Gritar, gritm· mucho, grha.r siempre: tal es el
¡Como que son inmortales! Cuando los demás de- flores tu sepulcro.
pro~ram~ que parece haber adoptado un grupo.
jan de existir, ellos comienzan su nueva vida. Por
Y el joven retorna á la pelea y vuPlve victorioso
dispuesto á hacer del LSCí.ndalo un medio.
eso la ciudad de Lagos acaba de celebrar el ani- al cascillo, que esta vez se abre para darle paso. social,
para alcanzar un porvellll·.
versario de un héroe desconocido de la Indepen- -Y comu la desposada del· guerrero le estrechaA principios de- siglo, el pm'Yenir estaba abierdencia1 .don Pedro Moreno, una persónalidad ilus- se en sus brazos, diciéndole al oído: ¡Cuánto te
to á los _talentos, según la frase de. Np.polcón; iL fitre. en nuestra vieja epopeya de pueblo libre.
amo!-él la contesta, elevando la voz: -Sí, pero nes de ::nglo el porvenir es clel que mil.s eleve la voz.
Todavía no hemos podido hacer el recuento de mi madre. me ama más todavía!
~
'
nuestfos inmortales; aun hayniuchas fosas sin epi- • Por la patria es preciso vencer, y para vencer
*
*
Por fortuna; no es ]a voz lo linic&lt;&gt;quc se eleva:.
tafio. ¿Los hemos olvidado? Nó: es que ignora- estar preparado á la lucha. ¿Y de qué otro modo
mos qué hayan existido. Un día, un cronista los sino dentro del régimen del servicio militar obli- 1~ plata va tambi?n alzándose de su postrneión ..
saca de su obscuridad, reconstruye sus hechos, gatorio podría llegarse á' esta preparación?-Lle- F... stá muy enfernu~o este buen hijo nuestro que se:
t('jc con dispersos hiliJlos sus trúgicas le~;cndas, y na. está nuestra historia de tristes púginas en fas llama el peso mexicano. Toda8 ltts ma:fianas acudimos al bol~tín de la Bolsa á ver como ha pasado.
acude á la gratitud ·nacional para glorificarlos".
que el valor ha cf'.dido 'el puesto il la inexperienY bien, sí!-ha dicho en estos últimos días un es- cia, y,ia energía á la ignorancia. Nosotros tambicu la 1:oche, y swmpre lo ClJt.:.OllLrdillOS pálido y des.
.,.
critor francés, apropó&amp;ito de una de esas obras como los franceses hemos gritado: «¡A Berlín! ¡A. ll1C'Jorado.
Yu de por sí era él pálido, pero sus reciC'ntés.
de patriotismo y amor que en tan raras ocasiones Berlín!» sin saber el camino que conduce al ttiunfo.
padecimientos se nos antOja que lo _han drjado.
lanza el publicismo contemporáneo-el culto a.1 héY desperdiciar fuerzas inútilmente, imponer saroe es una religión humana. Hay en el espectácu- crificios estériles, no es servir á la patria, puesto mas blan~o toda.vía. r-h-1 s.i p.osoLros pudiérambs.
lo de toda energía, alas que nos dan aliento, y no- que aun, en medio del actual hundimiento de ideal transfundu· en sus ru·terias saugrc ricfl, y podrrosat
Y he aquí que el milil#l'!l se ¡•callzat, y que el
sotros, los representantes de las actuales genera- y sensaciones, hay patria para ·1os hijos de esh.'
secreto de la piedra fik•ufiil. csul A pwlto de desciones, tenemos necesidad de que se nos aliente. desencantado fin di!- siglo.
cubrir~e en el pais de las uovt:siut,a.s marayillas,
No digamos á los que se esfuerzan en revivir á los
en la tierra de las SQf¡\J'esas, ert la:- RepúbliC:a dal.
inmortales, las desconsolado1as palabras de .Pa. **\
Pero ¿cuál es el sentido que debe darse á la fra- Norte. ¿Encerrar la y~~~ana dentro de una
tricio á Ossián:
&lt;lucir el movimiento
«Los héroes de que me habla$ ya han muerto.» se· fin de siglo? ¿Hay una definición precisa y cla- caja? ¡Eso es nada! ·¿u
~obre
un
lienzo(
¡Ba{(t
!
Convertir
la Plata en
ra
de
este
término
que
ha
invadido
la
literatura
y
*
*•
Ignorada es también esa masa que se arranca el periodismo, el salón y la calle, la biblioteca dCl oro!. Esto 'si que merece la pena de llamarse fin
de siglo. Y esto es lo que Ja prensa científica nos
del jacal para obligarla á entrar en los centros ci- sabio y el tocador de la demi mondaine?
Max Nordau no encucntJ'a mejor explicación auwicia ya coino un hecho reaJi,¿ado.
vilizados; desconocidos son esos que la leva arre~xcelente Nicolás. l◄'lamcl, ni, cuya hume~
bataba, como el calor solar el agua de las char- que citar algunos hechos que fijan el- valor de la
·
chimenea contemplaron durante treinta años~
cas, para hacerla caer purificada.en gotas de llu- expresión:
via fecundante.-La leva ha enconu·ado altos esUn rey abdica sus derechos al trono de sus ma- embobados parisienses, preguntitudose acasp; g,tpíritus que la apostrofen, rebeldes concit}ncias que yores, mediante la suma de un millón de francos mo el muchacho ~quel á la madre: ¿en (•Sta clsa
es en don~e se fnen las mouedas?- el P.l'Odigio
]a uiarquen con el fuego de su iJ\dignación; y sin que va á derrochar á París:Rey fin de siglo.
·embargo, 'en el fondo de esta ·que á priJuera vista
TJn jefe- de policía hace cortar del cadáver de un se ha reahzaclo: la alquimia decía verdad, e! oriparece una enorme injusticia, hay un sano princi~ asesino (~raniúi) un pedazo de piel; la da á curtir gen de to~os los tesoros se cucuentra en Pl gran
pio de redención para una raza abatida.
y la connerte en cigarrera: Ftmcionario fin de si- labora.tono de la naturaleza, cuya. clave llegará
el hombre á obtenel' algún día.
El indio es un rezagado de la civilización; se glo.
ha perdido en la selva obstU1'a y vive una vida veUna sefi.orita americana se casa con un cabaHeY para que todo sea miel sobre hojuelas, bueno
getativa é inmóvil. Su quietismo es el gran. obstá- ro en la barquilla de un globo aerostático, que es agregar que la ó.nica plata adaptable A las trans-culo conque tropieza el progreso; es necesario ani- después se eleva por los aires: Matrimonio fin dt mutaciones es la contenida en los pesos mexicanos.
¡Qné honor para la familia!
mar esta.estatua, precisa despertarla de su pro- siglo.
longado letargo, substraerla del terrufto,hacerde
En el fondo de estos hechos predomina la ex- • Los que no resultan u·ans:1:µutables son lo!S que.
ella un hombre de carne v hueso.
travagancia llevada á su más alto grado, la ex- ht casa de moneda falsa de Tlax.cala ha lanzado
Si el hombre no fuera lll1 eterno consumidor v centricidad elevada á lo incc-ucebible. Es una á la circulación. Estos no podrán convertirse en
un productor constante, toda la obra de la civili- suerte de dilettant-ismo bufo 1 que busca el medio oro, por más que los fabricames hayan pretendi·
zación se vendl'ia a bajo con formidable estruendo. d~ atraer la !ltención del público; un procedi- do convertirlos en pJata.
Pero se:fiores ¿les paredl1il á ustedes que, río es~
Adquirir: he aquí el anhelo; esforzarse: he aquí miento para hacer un gran reclamo.
el medio. Y ·á impulsos de cl;tos dos séntimientos
¡Que importa que los medios escogidos sean de- taban bastante deprcci~OS los ¡.;esos mexicanos?-In pena y elplacer-elhombre tiende un puente testables! ¡Qué interesa ~ue las fórmulas adoptH-

•

•
•

•

han visto Jo que nosotros anhelamos contemplar;
•
• **
De seguro que al emprender el Sr. Sagasta y el lo pavoroso desconocido que envuelve la vida, que
gabinete que dignamente preside, su obra de re- el espíritu escudriña siu cesar de ignorarlo, que el
formas en la Isla de Cuba, no pensaron que en co1·azón presiente-sin llega.r á adivinarlo) es ya su
RESUMEN-AGITACIÓN ELECTORAL EN NUEVA YORK.
el seno mismo de los partidos espafioles habrían medio y su atmósfera; sabe, por siniestro privile-LA LUCRA DE LOS PARTIDOS. - LA PLUTOCRACIA.
de brotar dificultades al pr~ten_der dar un régimen gio ► todo cuanto noso_tros inquirimos en vano, co.AMERICANA Y EL ALCALDE MUNICIPAL DE LA :M Eautonómico á la r e belde Antilla. Tal vez creye- noce cuanto sin esperauza investigamos.
El espíritu le forja irresisJblcnH~nte una nu_eva
TRÓPOLI.-LA PREPONDERANCIA DE UNA CIUDAD.ron que las mayores resistencias nacerían de envida:
€'.l creyente ló mira it lm; · piés del. Creador,
LA OBRA DEL SR. SAGASTA Y LOS ESPAÑOLES DE
tre aquellos que en el bosque enmarañado 1 en Ja
CUBA.-RESISTENOIA DE L08 PARTlDOS.-LOS Qt"E
quebrada sierra y en la traidora manigua buscan deslumbrado y transportado, en éxta~is pcrerú:1e 1
PELEAN Y LOS QUE INTRlGAN.-LA UISIÓN DEL GEcon el arma al brazo la soñada patria cubana, y mezclando sus llinmos á lo.:; himnos angélicos. El
NERAL BLA:SCO,-CONCLUSIÓ~.
dicen que solo se Conformarán con la absoluta escéptico lo imagint\ recorriendo el es~acio, visitando los astros, hendiendo lns nelllilosas, revoloindependencia.
teando, como la salamandnt, en el fuego de los soY no ha siclo a~í: los mismos partidos que en
No hace un aiio todaYía la nación americana se la isla insurrec:a militan á favor de Cuba e.spaúo- les, turista-fantasma ele la inmen::iidad. Las almas
agitaba ei\ formidable convulsión, sacudida por la y piensan que la única prosp~ridad posible pa- S('ncillas se lo figurru1 vivü•ndo de la misma vida.
la lucha elc~toral que había de dar nuevos rwn- ra ella se encuentraalabrigo de la monarquía y a_l terrenal , dotado de las mismas pa~iones y do las
bos á la política de Wáshington, y sentar bajo el amparo de su glorioso pabellón, son les primeros mi:m1as propensiones, su!ScC'ptible de amor y de
Capitolio á los l'epublicauos defensores del talón que se opon&lt;'n á la realiz}tción de la obra de Sa- odio, de temor y de esperanza, de gocP y de dolor.
oro, en contra de los demócratas que softaban en gasta y del partido liberal de la metrópoli.
El cspiritista_lo juzga. ausente, susceplible de vol· una rehabilitación á favor del metal blanco.
Juzcran los conservadores que se va muy de ver y de mezclarse á nuestra. vida común, dócil al
Los directores clP la política, los agentes de los prisa ~n las pronwtidas reformas; piensan los au- llamado del medimn, sentQncioso y apocalíptico, encandidatos, los representantes de las agrupacio- tonomistas que se les escapa el poder y temen Ycr . vuelto en el µeril:'Spíritu como en una. túnica. A los
nes mercantil('s, bancarias, industriales y otras, la dirección de la lsla en 111anos de los insurrec- salvaje.s los visita" en sut:&gt;úos) los acornpm1iL y ayuque veían en la contirnda un peligro para sus tos, y por eso aspiran á que se dilaten esas rdor- da &lt;'Il la pelen, pasa bajo las sombras de los bosintereses, abrieron las cajas de sus tesoros, derra- mas; en tanto que los más adictos al trono rece- ques vírgC'nes, se refugia y oculta en la..:. ca.vcr11fü;,
maron á manos llenas los dones de su munificen- lan de los resultados, temiendo que la autonomía escalalas·al¡;as rocas y salva los profundos abismos.
cia, y en el club, en 1a prensa, en la tribuna, en sea la preparación á la completa independencia.
I&gt;ara nadie 1 ni para el sabio ni para el ignoran.el teatro, en la plaza publica y _aun en la cátedra
Y entretRnto, los que creen representar el Sen- te, ni para el creyente. ni para el cscéptir.01 ni para.
sagrada, buscaron campeones de sus ideales y timiento general dr la comarca, los que h,1,11 lu- el iluso ni para el ckscn&lt;.:antado, los muertos han
adalides de sus sindicatos.
chado por sus ideales en los campos de batalla y mutrWj para el espíritu hunlano, la noción precisa
Sí fuéran1os á calcular los capitales derroc1ra- han visto prrecer á sus hermanos en la contiendt:1, del aniquilamiento, de la extinción, de la desapados para gastos de elección, y las pérdidas stúri- quedan relegados al segundo término, y se .olvi- rición en la nada, es un concepto imposible.
das por suspensión ó estancamiento de los nego- da de que son una fuerza viva y un elemento de
Definimos la muerte en función dt• la vida, de
cios en el largo período de lucha electoral, vería- importancia en la solución del conflicto. Si es ver- la resurrrcción en· otro mundo1 de la transmigramos la 'potente vitalidad del pueblo americano, datl lo que han declarado los jefes de las juntas ción, de Ja oculta y misteriosa persistencia dd
aplicando·sus robustas energías al sostenimiento revolucionarias instaladas en el extranjero, los in- sér. Creer que la vida se dhiipa irremfriblemende sus instituciones, basadas en la más absorben- surrectos están rri::;ue.ltos á no ceder ante las pto- te y defi11itivanwnte cOmo se éx.tingue la llama,
te plutocracia.
mesas como no han crjado ante Jas amenazas, y á como cesa el movimfrnto de la máquina destruiluchar hasta lo último por el peudón de la Es,rella da, como drsa:parcc(' para no volver el gallardo
balancL'O de la barca c·ncallada, es Un ei:ifuerzo im***
Solitaria .
posible para el hombrP. En 101:; espíritus ilustrados,
Pueda
el
Gral.
Blanco
que
llega
á
las
costas
~nPero si es admirable esa agitación de todo ·lm
esa creencia es mm fónn ula vacía de la razón; pepueblo, que asuzan los capitalistas, estimulan tillanas con la mejor intenc:ión para resolver el ro no es un sentimiento dectivo del corazón. Haconflicto,
pueda
con
su
habilidad
diplomática
y
su
los gremios, impelen Jas agrupaciones industriahlainos de la muerte como hablarnos de la nada,
• les y apenas conmueven los políticos de oficio,• genio militar, convencerá est.os, vencerá los otros• i::;in creer realmente en ella.
y
unir
á
todós
en
una
sola
aspiración.
·
· cqando se trata de la renovación de los poderes
De ahí el respeto que inspiran los muertos y el
Difícil es la tar,N1,. lo comprendemosi pero tales
federales, cuando se va é\ decidir en una elección
culto que eterna y universalmente se les ha tripresidencial de la suerte del país en el siguiente son los deseos de los buenos cspañol(-'S.
butado y el horror que inspira la profanación
X.X.X.
cuatiienio, más .grande será nuestra sorpresa, al
de los cadáveres.
27 ele Octubre de 1897.
considerar qu~ una elección municipal produce en
Vivos á. la vez que impotentes, sensibles y mula actualidad una agitación semejante en la popudos, inteligentes é inertes, los muertos inspiran
losa ciudad de N~eva York, metrópoli indiscutible
ú la vez temor y culto.
de la banca r el comercio en la Unión americana.
C!tl amor ii· ln uiDa 1¡ rl rrsvcto á la nmcrtr.
1 piensan, fuer•
Pucs~o que aun viven, sien:cn :7
Los mismÜs partidos que el a:iio pasado organiza.
es
ostentar
ante
ellos
respeto
y afecw, cubrir
zaron la campaña electoral áfavor de Me Kinley ó
En Octubre crsa fa vida en la Xaturaleza y ,~n ~ns cuerpos de flores, encender ame su fé:•en·o
de ¡3ryan, muévense ahora en apretadas filas, prepáranse á luchar en los comicios, y pai·a conquistar Koviembre empiPza el reinado de la muerte. Un cirios, depositar ante su tumba .ofr&lt;•fülas, derravotos, para a-dquirir voluntades y adueñarse de viento de sepulcro agita las Tamas escuetas ~- mar en sus funerales lágrimas y formular panelas m:nas, corre el oro á. raudales, y republicanos arranca de ellas las últimas hojas secas, ese rocío gíricos. Con.io desligados de la vida, saben y
y demócratas, los partidarios de la rehabilitación de las tumbas: en los bosques y parques se yer- pueden más que nosotros 1 hay qul" tenerlos gt·ade la plata y ·de su relación definida con el oro, guen esqueletos; una niebla transparente y vaga to!;, hacerlos propicios; los egipcios los cmbalsalo mismo que los defensores de lo que llaman \e.meja gasas de duelo; en el espacio flotan las nu- nwhan pHra hacer sus cuerpos tan imperecederos
la única moru•4,a hontada, los que elevaron á Me bes como sudarios; no se qué manos lwladas de eoruo sus almas; las tribus salvajes los emicrran
Kinley y los que pretendían exaltará Bryan, to- cadáveres nos ricarician en la brisfi. De noche con sus joyas, sus atavios, sus armas y su ¡JI odos se esfuerzan por posesionari::;t: del importan- brillfm JoS nstros como· lágrimas ó chispran como vision de alime.n tos_; los romanos ence.ndfon en
te puesto de alcalde municipal de Nueva York, cirios, y 1n luna rnciende un lampadario pálido en los sepulcros lámpai·as inextinguibl&lt;'s; símb.)los
la inmensa cimrnra mortuoria. Todo melancólico de inmortalidad, nosotros los cubrimos de flores y
que acaba de absorberá hl floreciente Brooklin.
Es que tras del humilde sillón del concejo neo- y triste en esa agoiiía de 1a Naturaleza y· en esa ¡wrfumcs, cuidamos de inundar de lnz sus pu, ilas
arin.gaclas, y levantamos monumentos suncuvsos
yorkino. se oculta una influencia poderosa; es que extinción de la Yida del aiio.
y ostentosos en sus sepulcros.
La
mue1:te
1·s
it
la
V&lt;
z
un
gran
problema,
una
la gran mel!rópoli pesa con la pesadumbre imncnEstas venerables y nobles manifestacionc!-t, no
sa de su población que se cuenta por millon1Js, en emoción profunda y una protesta mudai como el
son,
en realidad, l!Ulto á la muerte) sino un l1ossaabismo,
atraP
y
nmedrent~
¡
como
todo
lo
descolas decisiones generales, y 1:iAquc tomar cuarteles tan formidables para lPpró-xima campaña nocido, inspira. curiosidad y miC'do; como todo Jo na rntonado á la vida, una eflorescencia m :ls de
inevitable StIBcita h la YCZ de.Sl"O v terror. Nacl,1 ·t~se scnt.imicnto universal, irresistible, indesarraide 1900.
La lucha tremenda contra los partidari~ de la más sev('l'O ~- augusto que un c~.dávcr¡ aqudla ga.blc que vincula toda felicidad en la eterna dulibre é ilimitada acuúación de la plata, devuelta a ~orma rígida, inmóYil. mucln fría, vivió, amó, se raeión del sér, en la inmortalidad, ya que no del
lacirculaciónlr,gal,estámuy lejos de haber cólíclui- agj-tét y luchó; nwzclada al torbc~llino de la vidc1, cuerpo 1 del alma. La Naturalez11 para hacernos.
do con la derrot,Q,del candidato demilcrata en las fué oríge~ y objeto de pas'ionrs intc-1rnas, de acti- sop.ortar la vida nos ha inspii·ado por ella un sent&amp;.•das elecei0p.:es¡ hoy más que nunca comienza vidad febril 1 de esperanzas que se dPsvanf'cieron 1 timiento despótico, absoluto 1 domínaclor; vivir,
IR!enazantc, y si los sindicatos vencedores quie- dP desengHños que arrancaron lágrimas, do ilu- vivir a toda costa, á cualquier precio", bajo c~rnlren c.eryaf sus conquistas, dcb'ti procurar a11- siones que rndnlznron, para drspués amargarla, quier condición, hundidos en la miseria, sumidcs
te todo vencer en los comicios mumcipalrs de la la existencüt. Fué uno de nosotros, igual i~ nos• en el dolor, abnegados en la abyección: he aquí
próxima semanaj que han de decidir del concejo otros, amas:Hlo Pll la misma, l?asta, moldf'ado en el el rterno afim, el clamor incesante, el anhelo inmismo moldf. La rnuC'rte lo ha ennoblecido y en- finito, la suprema fl"licidad.
municipal de Nlie~a York.
El héroe y el suicida sacrifican su vida para
grandecido;
así lo revela la severidád augusta dP
Acaso muchos potentados ele la tierra tendJ·:.U1
más honores y se verán rodeados de más brillo y su expresión, 1a inmovilidad trágica de su actitud, vivir t1n otra, en la memoria de los hombres, en ·
aparato, de más fausto y más vistosas pompas; pero la indiferencia olímpica por las lágrimas que lo llo• la apoteosis de la posterid,cd y en los nimbos de
pocos entre ellos serán lis que tengan la influen- rán, por los sollozos que lamentan su pérdida, por las la gloria el uno, en un medio menos cruel, en w1a
cia, el prestigio y la con~·ación ele que goza en desesperacio1ws qufl rodean su féretro y lo acom• atmósfera, menos asfixiante entre sufrimientos
la Unión americana un b
e presidente muni- pafian á la tumba. A su vista acuden á nuest1•0 es- menos pw1zantes el otro. Ham1et no se suicida
cipal, insig'nificante- al
cer en e*omplicado píritu ]as más inquietantes y transcendentales rt&gt;- porque no cree en la muerte; se le antoja un sr:.eengrana~ de la nación pero de indiscutible repre- flexiones: esos ojos cPrrados y empañados, se htm ño y teme soflar sin poder ya despertar.
El a.mor desmesurado it la vida, Yª. real ya ficabierto dl'l lado del abismo y lo han sondeadll\
sentación e11 su 01unipoteme plutocracia.

· :ll)olíticit gtntrttl.

· LA SEMANA

•

EL MUNDO

31 de OCTUBRE de ,. . 7

•

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•

•
•
•

.

•

�EL MUNDO

298

DO ■ IRGO

•

sa, como el Niágara lo domina con sus cHtaratas
iri~aclas ........ ; y,Iuego por sus ojos hebreos.

•

••o

EL MUNDO

DOMINGO 31 de OCTUBRE de 1897

31 de OCTUBRE de ,197

Apuntes sobre el

por sus ojos hebreos .

VIAJE -ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"

A. X.

RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS. MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.

Oh virgen, ele mi patria la m.ás hermos;1,

La mfts noble y 111ús tierna el&lt;' las amign~:
Y-o tengo un cnsucnito color ele r0:-1-a
Y Ycngo iL suplicarte que Jo bendiga~.

37,000 Inillas sobre los Ill.a.res.

•

Figúrate que amo como un denwntt,¡,
Y rn filial confidencia te lo confk80:
Es la nifta que inspira mi amor Yl•lwnw11tP
.Jfús dulce que el almíbar cll' un efü;to b1.'so.

,

Como tú es morenita, como tú hucnn,
TiPnc tus negros ojos, tu negro pdo,
Y sn mirada noble, pura y serena,
.Jle hace pensar en todo lo que &lt;·~ cl('l cicJq_
En los dieciocho Abriles mi noYia frisa.
.Jfns pintarte sns gracías no PS necescH·io:
_-\. \"l•r la conociste cmrnclo la ni isa
Oímos ante el ara ele tu santuario.
Si Yieras ...... ¡es un clf'lo sin una nuht'!
SnH virtll(l~s sencillas me han cautiYado;
J)í lit verdad, Lupita, ¿no es un quf'rube
Qur JHH'a Angel de Guarda me has regalado?

•

N"ucstro cariüo ~, nadie le causa agraYios,
Sin ab~·ectas envidias 1 sin ambiciones,

Solo queremos cerca tener los labios
r muy cerca, muy cerca los corazones.
Una ;-1nsicdad me abrasa, pero es tan pura
Que tú. me la perdonas en el momento:
¡Su YC'stidito blanco y, ay! Ja ,entura.
De que seas madrina del cnsmniento:

Panorama de Toulón.-E-1 Muelle y Is Darsena.

011 Yirgen de mi patria 1a 11lús hermosa,
La más dulce y más tierna de las amiga_s,
Ya sabes mi ensucfl.ito color df' rosa;
Arrndillado espero que lo bendigas.
ART'CRO

L .. CASTA~ARES.

Octubre de 1897.

POST TEXEBRlS
.Junto á la ojiva, en el vetusto muro
Por el ramaje espeso drfentj,ido,
El pájaro gentil cuelga su ni'do
•
Buscando á su quietud puerto sc&gt;gm·o.
Del fresco _manantial el caudal pufo
Lame.el tronco del arbol carcomido;
Y las flores del pétalo encendido
Orlan trepando el torreón obscuro .

SR.ITA. LUISA R.AIOOSA

Futtlra esposa del Ca1;itán Porfil'io Diaz. (Fot. Yalleto.)

ticia., pero á fa vida, en fin, nos impide tenPr dB
la muerte nu concepto racional y una idea positi ,~a; es él quien nos impulsa al trab,1jo q ne fa
conscn·a, al progreso qu~ la acrecieuta, á la ciencia que la ensancha y la multiplica,_al arte que
ltl embellece y hasta al· sacrificio y al sufrimiento que h1 aquilatan¡ es él quien nos inspira esa venerctciün y nos sugiere ese culto al cadáver, esa repugnancia á su profo,nación. Es el amor á la vida el que nos inculca el respeto á la mt:terte; portLue por Jnás que el hombre se esfuerze, se afane
y cavile, para él la muerte es tan só!o una rormn nue·ra, más amplia y mejor de la vida .
El único concepto accesible de la muerte consistiría en perder e1 amor á la vida.
DR. MANUEL FLORES.

NUESTROS GRABADOS
SEÑORITA LUISA RAIGOSA
Futura esJ")OOa del Capitán Porfirio Diaz.

El mes entrante se unirán con los lazos indestructibles y perpetuos de un matrinlonio, realizado
!jin duda por amor y mutua inclinación, el Sl·. Capitán don Porfirio Diaz, hijo del Sr. Presidente de
kt RepúbJica y la Srita Luisa Raigosa:
Parécenos oportuno, con este motivo, publicar
~¡ retrato de la bella prometida del hijo del primer magistrado de la Repú.blica, y lo hacemos deseando que en el nuevo ·hogar esplendan todas
fas venturas y aleteen todas las esperanzas.

•

SR.ITA, MAR.U LUISA RITTER.

Tengo para mí que Yiene del país de la Kabbala, d(• la ti&lt;'rra de los profetas beduinos, de la patria dP. los Beni-Tsrael; SP.ntiría equivocarme. porque sus ojos h1.'bréos rne hablan de los occidentes sangrientos y muníficos de Galilea; porque su
nariz de ideal perfil asyrio me recuerda á los antiguos reyes que llevaban efod sacerdotal en el
pecho y ceñían sus lomos con el cinturón sagrado.
Fínjome que esDébora, artista y sibila, que canta en la lengua inaudita de Beethóven las alabanzas del Dios de Israel. Irnagínome que es Ruth
que recoge los haces de espigas auroas de la armonía y luego los 8.esparrama á los cuatros vientos del arte y del dilettantismo ..
Sus ojo.&lt;J son como los de las palomas.
Oh, quien pudiera perderse en la lejanía divi1rn de esos ojos pardos, como se pierde uu ave del
paraíso Cn los mmúficos crepúsculos asiáticos.
Ella desgrana la harmollia como una hermosa
nina adolescente, desgrana margaritas.
Elle nous vient d' Italie como dice el viejo Musset.
Su genio, en cambio no es latino, procede de
Mozart, ú. través de Beethoven, el parnasiano, á
través de Chopin el nervioso, á tra:vés de Schmnann
el taciturno, á través de Grieg el histérico, á través de Puccini el revolucionario ............ .
Y yo la amo, primero, por que tiene genio, por
que domina al espíritu con su Rapsodie Hongroi-

•

Todo por ley cons.tantc se reuueva;
La flor que su matiz lució á la aurora.
A la tarde ven\ su Cáliz seco;
Donde un astro se oculta otro se eleva.
¡Feliz quien al llegar su última hora
Logra dejar de su memoria un eco!
Á..~TO~'IO ZOZ.\YA.

•~;~~PAOO

De $5.000,00 de uLa Muiua," en Torreda.
Sr. D. Carlos Somro.er, Director General de j(La
Mutua n de Nueva York.

Méxi,-.,;
Muy seiior nuestro:
Los se:llores Ketelsen &amp;. Degetau noA1tregaron

según recibo debidamente estampillado y puesto
en la póliza correspondiente, la suma de Cinco
mil pesos plata mexicana,.importe del seguro del
finado Sr. D. Christian Schugt, que tenia en!a "Mutual) según la póliza número 529 1 254, y -cuyo ,alor
recibimos ante Notario Público.
Reconocida la ef.i&amp;acia y prontitud co1,1 que "La
)Iutua" cumple! compromisos, no es grato repetirnos de ust
ttos. S. S.
To1&gt;feón, OctulJ e 18 de 1897.-Conrrpeión F. de
Schugt.-C. Juárez, Octubre de 1897,- Wi/Ziam
Brernme, como tutor de los m,.cnores, Pedro, Josa·
f'illa y Christian Schffgl.

•

A,an.za el Zaragoza, flameando su tricolor bandera CO·
mola italiapa, pero con f!U águila eobre t&gt;I nopal, desta·
cando en el blanco de la insignia; é!:!tO anima la curiosidad de aquel pueblo eencillo y curioso¡ cobre las playas
é indaga basta qlte el cemáforo del cabo por su con ver•
!:-ación con nosotros les dice qne somos mexicanos que
hacíamos un viaje de circunnavegación q'..1e ya casi terminab11¡ era la primera VE'Z deSde que el mundo es muo•
do que nuestra ;:an'lera se paseaba por aquellos maree.
Pasamos 'por fín el estrecho y cambiando rumbo, nos
dirigimos bacia las pintorescas islaa Lipary donde se
halla el volean del Stromboli, cono de piejra que, aislado, sobresale de la superficie del mar, dejando ver del
poniente su crater de donde brotan con intervalo¡; de 6
á 30 minutos, masá'! en ignición y humareda conr-tante.
A eue faldas ae levantan tres poblaciones pescadoras
y agrícolas, sujeta:, al continuo peligro; amenázalas el
-volean de tal suerte, que casi es imposible salvarse, ei ~6
penciendo por las lava!:', eí en el agua.
Al obscurecer pasarnos muy ce:-ca de eee inmenso fa.to natural que alumbra con sus intermitencias erup~itivas una gran zooa de mar.
Qué aspecto tan variado ofrecía aquel pais11je comparado con loe mil anterk1res observados! regadaiJ á una
distancia bien grande bObrt salían el grupo de las Lipa.ry, pequefias, redondeadas como eminencias que deata•
-caban eu silueta roma allá en el horizonte rojo por el
sol que rn ocultaba en la bmensidad del Mediterráneo
y entre ellas más cercano el Stromboli p&lt;'quefi&lt;', empi•
nado, con su penacho de humo y sus boca, adas de fuego
y Java que arrojaba á cada rato, alumbrando con una luz
rojiza una vaeta estela sobre el movedizJ mar.
Bien pronio la obscuridad de una noche clara, hacia
.apenes distinguir la rdloeta del ·rnlcancit.o que se alum
bra de ,·ez en cuando con sus llamaradas de hirviente
lava; después todo desapanció tras el horfaonte; al amanecer aparece la mar tranquila sin lími,es.
Un dfa má,, tarde tambien al crepú::;cl1lo1 pasamos por
el esti:, ch1J de Bonifacio, entre las Islas de Córcega y Cer•
de:ña. La obscuridad de aquella noche no dejó preEenciar
el hermose espectáculo que ofreciera aquel paso tan dig•
no de ser observado; se vefa la luz elécuica que en focos
esparcidos á distintas altur.as y distancias sobre los puertos, no daba lugar á percibir síno apenas la población
que dtbfa agi,arae en callea ~aes.e; además era aquello
una 11ueva curiosidad¡ paeá.Mre por el país donde nació
-el gran 'Napoleón .

•

•

•

Muy lento fué nuei:tro paso por el e"trecbo1 debido al
sinúmero de embarcaciones que lo uruzabao, y may
agradable aquel espectáculo nocturno.
Las luces de situación, verde á estribor, roJa á babor y
blanca en el topP, disti11goe á lve barcos de guerra 6 vapores y á loe veleros solo las dos primeras, u( podia
eaberee si había que gobernar para dejar libre el paso
á loe veleros ó virar un poco para dejar el camino á loe
vaporee.
El aspecto que tenía el canal era bermoEo; con tantas
luces de varios colores reflejándose unas veces en el
océano y otras brillantee, cintilando en la extremidad
de loa faros y agregándoee á todo esto la fosforescencia
azuloea del estrecho; por fín abandonamos aquel tumul•
to ordenado de J11ces q 1e iban desapareciendo poco á
poco en la faja de obscuridad del horizonte.
A les dos díae después, á la madruga, distinguimos las
cos1 ae de Francia.
1

NOVENA PARTE.
F.t•a.ncla.

I
TOULON.

Ddspuntaba un día frío y airoso; las aguas del golfo
de Lyoo 1 menos ag:r,adas que la viepera y ya poco pro•
fundas, se quebraban al chocar con el espolón del bar•
co produciendo ese acompaeado y ya bien conocido
golpe sobre los costados; un frío glacial y viento cortan•
te, nos venían d@ proa baciéodono:1 tiritará pesar de loe
abrigos que nos amparaban un p co.
Hacia el N Jrte sobre el horizonte,, se destacaban entre
un vasto manto de bruma, las desgarradas siluetas de la
costa francesa: eran las playas del Var con ella girones
de tierra proyectados hacia el Mediterráneo y eue mon•
tl'.culos esparcidos aquí y acullá sobre las planiciea que
deja el valle del R )Jano entre la cordillera del Jura y de
los Alpes.
Llegábamos por fin sin contratiempos al formidable
puerto militar francés, á. Toulon, que bien puede llamáreele el invencible.
Allí también cumplía el barco eu viaje al rededor del
mundo. Salido de Tot1lon, hace 6 años, vi!30 á Veracruz;
de allí emprendió eu viaje codeando la América del Sur;
pasando por el estrecho de 1Iagallanee, tocando después

á Aca¡:,ulco y por fin Guflymas, de donde emprendió
viaje al través del P.t.cífi~o¡ pero oficialmen~e no era el
viaje comple~o, tenía que Mravesarse todavía el Atlántico
para verse terminado el viaje de Gllaymaa á Veracruz
por el canal de Suez.
La magnífica bahía del puerto, profunda, tranquila y
amurallada, revela en su aspecto la seriedad qNe le im ..
pone el carácter de fortaleza, austera, eneeñando en to ..
das direccioneP, en eue riberas, lae bocas de foegee,-aspi•
lleras de granito, ma!econeé tciscos deent1a1a, inciertos,
ennegrecidas por el conetaote choque de la o'a que cubre de alga y madrépora la superficie de los bloc:i, uuién•
dolos en masa compacta é indestructible; lnego en el
fondo, al tra,ée del tercero ó cuarto alineamiento de ma•
lecones, loe fondeo.deroe donde realzan orgullosos los
acorazados 4110 descansan sobre sus anclas 6 amarras,
sobre las boyas¡ loe k&gt;rpederoe en número de 200 ó 300,
hacen su ejercicio caminando á toda velocidad en di·
recciones opuestae¡ las insignias de los barcos almirante,
flameando en lo alto de las mesanas y toda aquella for .
midable eecuadra lista para ~arpará la orden del Minie•
terio á la ranea, gasta su tiempo en ejercicios, en zafa,
rnrnchoe de combate¡ pero no ibawos todavía ciertos de
ser aceptados ea el gran poerto militar, así es que, izando bandera amarilla sobre el mayor, esperamos hacia la
bahía del &amp;nac0rioá laaut.oridad eanitaria del puerto. Lujoso y bien diepuesto Hospital, se levanta sobre loe fértiles pefiaecos de la costa, audado por cornpldo del Con,
tinente é higiénicamente Eituado sobre fqnellcs pioacboe, qne tl aire bate llevando hacia el mar el fmponzoflado germen de las epidemias.
Nada más rigorista científico y ordenado que eeedepar•
tamentu servido por notabilidades médicas y Eec'u.ndado por una eervidum bre activa y militannente ordenada.
Xuestrofondeo se hizo con todas las precauciones que
exigía PI reglamento de puerto y una 11\Jlcha de la policía tripulada por un oficial, nos indicó que muy pronto
ten«ríamos la visita del prt&gt;eidente de sanidad.
So eeperamos mucho tiempo y á poco atracaba á estribor la lancba conduciend oal director de eanidad que
iba á tomar nuestras patentes y revisar el número de
nuestros enfermos.
La visita se hizo rigurosa pero. nueshae patentes y
loe certificados de Ceilán y puerto S.t.id exlendidos por
los Cónsules franceses é ingleses de dichos puertos, dieron una seguridad plena de nuestro estado sanitario y
acio conti.auo, se nos permitió atracar en el Fondeadero

�00■ 1■80

IIL IIUNDO

JOO

oom6u, enea de 11 D!nei&gt;a enh'e loo primero, aaorua400 fra•- IObre la oaaria bolla. lagar que la roooaoel4e cnl1elta del a1mlr aousgo uoo ood16 holll'ÚldoDOL
· Oambladaa la, vlllilu ele ordanama y loo talodoo en.rnepood!IDIN, ae reolblaro11 mol&amp;l""1 de i11•ll1111ü,_
pira el ..,,..tal,

ele fama 011 la ellldai de Toolo11.

JI
rouLOJI Pl1DIO 10,LITA.L

Na1a mia formltlable que - rru pueno manllmo de
Frlllléla, el 1tp11:lo. iW nüüúlo.
Sollerhloo lfNII&amp;'N ele dollde bao raH4o 4 llole to.
meJone a!IÓllladoa, mo,po- y baquea meroautee de
••...., pqi,IDOla """'""' ...-.;ófÍ&amp;o de maniclODN y
perlnOboe 4e .-,a,
4e opraolomo mlll&amp;a-,
pi!lllo ofellalfO 1 4efeulvo 4el :ítedllerrtineo, goarda
oo• n l'Ol¡illalilé: ,....-o1aa 1-.ali&gt;ffllbhl en!- lu
eqatnde la nll'!l6o UÑ!I loo .Plrl...,.marialmoa que lá
apena de Boi!llla Wllla Jat OOIIM de Italia.
l a ~ • mnal mllllar, loo paoclei hOlpllalae,....
.,.... ye! ..,Jlmertt a. laooba, ...,..._ 6 iorplo11
a.,.._lfp&amp;lao, l o o - . ele...., talibre, hl'J morallú y
~ ..; 1 S paa -oadra fija -, fl.et~nte del Medlk;Jál!o, aanoa,.,. _..,.••-•el dllimoluado
POIGi ■BI Ja6"pl llilt11i•, meoolabaa 1D1 paloo y
oofu 11JJ!lfada, illrlsfendl&gt; IM boou de 1D1 ripidoo j &amp;o•ao a ~ taftllal...
lll&gt;ln fl 111,-.flole 4el opa Bawaba la moolor 'bu·
IIObn mlllaneliaty boletde 1.. 1&gt;i1noaqoe11 apl•

•&amp;ro

..,a;

para dlverllra ea camaval haole11do babll empleo del

si ti•

GCTUBRI de

'!!1

N ■ l ■ ff

11L MUNDO ·

91 de OCTUBRE tle , . ., ·

currencla que 11i11lr4 , embriagara en la alm6alera.

oañcler ele ohla¡aque ale de lodOI loo oerehrol alem- · carpda cna emaaaelo- de porfamea y majen■ hermopre elegrea y de aquelloo cnruooeo de mujene herma• y la a vellida de la dareaoa laoe rtOJf oal,11¡ ~ne mol•
aea, guapa, ata-riedu cna lajoooa domla61 y couverll• llplloan m11l181 de marmol para loa aollllolel; en lodu

4u ID Dll&amp; deJicOla famwla de parleru golODclrill&amp;I
que revololoaa ea lodo■ ~..... me■clúdoN •• &amp;odoa loo otrooloa y h~eodo que n'cin 4 la oara de mu•
oho■, oolon■ eoceDCIJdoa por la puya lupni0ta y por la
fraN olpltl-,a¡ ealonce ■ •• liltllo oe:so oprimido y
d6bll ea el form!dable hacall6a ll"• m■la cou la ponraole .9.ech■ de la ú·üa, 6 cna el eludo cie Oopldo, que
haoe .....blr la; mú ~ • NIMtnuim de Dll edén
IOGado; lral de equel antifaz de rica ■eda oriealal li mil
coloree, 4 n&amp;!1fucl6n mueYeD loa mil teat1lcnlo1 de la■
po■i4De■ J ■quella far■■ banca y bo!Hoio1a, aquel!a1 picara, eoloaclrluaa, eada PIIO, , ca la oha-, , cada lm•
pretión que roborila 6 qae conmueve, lara:aa armoalci..
■u carcajada■ de j6bllo, ■oa '•• veDOldoru de la lid y lae
lrinala,w1 ama■oD ■I del oarnnl.
Oh la Froncel como dlee soclo el qne llene lt dicha de
ao'.ltoaerla, era y eadl el cnra■6n del mondo; ID eilaa•·
ol611 ha htoJ,o ae recnDOtalre alU •l muado enll!ro para
diloollr tD cleaci&amp;.-, an arle, ea lnaenJo, en po■tonea y
e11 modu; ere■ la proll¡oul11&amp; perenne del gr■n le■ lro
del UnlNIID.
SI cleatlto■ uea Nlpllablt, 1I erll■I■ ene h;cnmpora•
ble, el IOolal avauu en primera lí.oea, prodlpado lu .
ltyea del pato, del arte, dela moda '1. del &amp;ralo; apulo•
uda le&lt;aaw monumealol 6 datlrDyea apo-; . i - ,
nelode 1ren e:spr,10 yMmpre _adeláote; lile Tilla■ de .

'

ellu brillan lao cnpu de glaocn ■genjo que enciende lo■
a■rehroe y preparu DD algo de arlllblo al ooerpo, para
reolbjr ha■II tuacleliad laa lmpre■iODOI d, aquello■ 1•r•
buleDIOI dfu.
.
1A mollioora medalla del cnafelll, 11• ea noloe e&amp;l¡ameu&amp;cw, 1 ea lodu la■ eaquln■■ de la■ Ollldru Teadt.,.
ea 11qal1a1 de pagel de chino, ... aire Vid&amp; llavla de ....
e■jo,, que deepu6o ele 1oo1r la deliooda •
de DDI .hma
6 &amp;emblar 111 el rabio cabello goe la adoro a, o■e al pilo
pira morir holl•dl por la hor~lble mÚl&amp;ilod.
.
Loo tl'eaoa de Maralla, de Nin, de MOll_,lo, &amp;,
Toolca,-l.emh■roan una mall1""1.de mmlliao, 6 il&lt;mi.
'
.f mtflit11f'1qa.e. te n:.tsclaa
mOltdainta, uf. col[.o de atavl,cJ,
ea - alprabfa, en ,11 vor4¡1ae de la dl•-,,l6a; lodOI
loa ha&amp;ele,,, 7 la■ 00111 portlon\are■ lleaen hDÑpecle■
b11ca el colmo, el comercio 011enta en ■WI .....,.....
múc■ ru, domla61, · sap■1llla1 de de lodOI cnloroo,.
-perfo-; lu florltlu lleaen
da ~oleta■,
alavelN, q ... arll1lloameotecnmpone11ea herm- bon•
qaet,, 111 oÜ gran_dfa, 18 ■faua ea &amp;rah■ja, y deopn6■
"'agrada, '11 "/a,:rtu'I
Ya l■■ ooli. ■e VID
rfo■ de palle, lól -eNII
y eoldado■ de 1terra piolan dollde 'l!lie'!I, lail lri■eta■,
!u poli■■ 7 lae daadlee toman •-aleóllu,rfllll4opftelopu prandu, deade el rloo &amp;raje de B,.... i-:a la lúalca de aJaod6o,) loo de-diente, a. 1M ,a■ •

'

.....-1o1

oom~

Marulla.-M:,uo de &amp;//aa Arte&amp;

ro4ar de CllrrBje■ y 61D11iba1, 1111• DO pueden
:...a.In•• en medio de eee tomul&amp;o; en 8n, en una avalan·
.,,.._, de d1Yenl6o N el ealallar de go■to, cnulenldo cle■de
, _ 11D afto .., qae ee&amp;alla en an iollante, loco, fnné'1-_
""' en&amp;a■lula' a• cnlmo.
'
.
....,:.l'»i.J 1M PierretM que enU'UI y •len, OOJl'fD, •1Un, y
,-,- •• la calle, defeadl4u por - - r i t a de bobo
.,,. avealnru, obl!aaa aon ojo■ de chino.
,,.
CJc,4oto dula cada Dilo de ao■olrot por ooaoaero■, '1
■■ IDrlllD loo papelea; 01 &amp;oca 4 ,01 requebrar, 1 qa6
CJué ploordf■■, qué eD■OGann dála en ,■o 1 dfa1 ,
,=,t,oa,brel - - qDe.Glsllffojen florea plana■ cnmo lu
--'•'•, lnl hombNte que no llena aalifú.
-.-..-JOla
dBTeliioa a fé mfa, c10 l'llpoadelo, yo 101. de
~ ·poro noia ,dlré de doade ui quin, yd■opo6o de
-..pr1mere•-Ao vleae•. olrOI, .
- la u1■16crMa
__.Nl,a &amp;ambléo eepa1'0la ,fla•lo■ del 00,..
· yeaioclloacodo lo
-ro t-len,t■ el puerlO mllllar
~
: ¡ ¡Oh loa t!ftoienl ¡ 1 dfoen !u fran ..... ooo Dll
1'6 de ooqlalli lidmlrad6a.
la F-·_,_ ,_..,aba aquella lle■II, ea Parle ha,
,..._ _ ,e .
,n afloo ft■ea-■lllla
11 108 1rlonfaa• -•·· el.'-·-·
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'"" .....,

GOllu&amp;DDpl'Ol&lt;lue '8 &amp;odao P11181 acod!an al car~
"l'eoo■ df■■ ---&lt;le
feal,o - 8 - Tlm
...., ..tallaba , Par!■ q11e parecía d...,n,■r de 18D lerrl•
llel&amp;a• -pero volveré á Tonloa. ·Nuenra pala' bonlo
........._ .....bl6a, , la pua pneral, la papdurfa - •
a&amp;aba
fran- 1 b■ata lolae■ ,epa el ■neldo de oada ma';...., y· loa fraacn■ alealahao el bol.e Que deberla aon•
üolrloo4 lapoblul6a.
"

:a...:.i 101e. . .

Pa-,,_

tia Man111U..

Ga"tJB 9D ...... -ddGI; elálapla- ..... 6■lol, fulalll J &lt;IDbnt ID ro■lrD ... la Nda del aatifu, eaGM&amp; lllrpeiluo■, fillPlat, 0011&gt;,ta■, moaltoroo _,,..._ Ion- tambl6n e1ea admirable.
dall 4e l! y JI! ola-,, ...... cemo blaDcne J lo•
,bl ataT!ada, le CDDOOÍ en Dll paerloele luribera■ me,
a Nlmñllíllale■ por la limpita■ -, el a-; de toda cll'""'-rdoopuá, lnlérúadome por - poerlo, al
.U...,a'la de- ,ia .ti .tllrideale pllldo del cna- maremagnum de &amp;ne mlelloa1 atndadea, 11,goé al rru
v a • • - • ~ , - , lonlbJHlel t,¡que■ del alarln otD&amp;ro del 1,..n1o, 4 Pul■, admirando áoada &amp;o po• 6nlaaM -ll"ado 411 t iaperlooo t,¡que 4eroea iaftaencla •• la Tleja Emopa.
4el tambor ,r-&amp;odo a¡áél ma,._um ele ,apoiea
Y el "riejo y amurallado p1Jérlo lraaaéo, perd1a no pocn
de ~ a lll!IIVI cnr~.. dMotneh■ de ■al fallp■ J n1a oaraoier 11rlo que le Imprime el mllllarlemo, d4ndo•
nalbfa........,.. ,de ■bia,..,_ y oth■llerooldad de lo• ea d - a r 4 la guarnlo16o; lo■ hal&amp;Hone■ d,jahao fraa.
de aqoella iaNoaeD&amp;e
la lflDJltla dej IDQliclo. ■u 4 ■DI cnmpellfu, lu h■~4u detaamahao de ■n■ eje,•
No babia dé Íoo iDQpn&amp;ahlea bllroo,, ■nrlOI ea el pntr• ololo1 de tllmborea-, cnrue&amp;u que lleun ea soclo el dla
ID nfl:cnno qae DO fuera a. perra; kldae loo pe1oo que loa alne del poerlo cnn 1111 loCJ1111 iallil11re1. ooa 1D1 eaaobrealfao, ~IIUl4o janlu 6 ap&amp;ffjoe, p e - cnlela'i que prodaOIIJ nota■ que ah■roan la■ dielaaclao,
oflllll 4 dé'"'"'°' 4 llol&amp;DIN IÚQDill&amp;■ de 1aena; venciendo el ro¡ido de la 111ar 6 el" eola,npldo del oall6n;
la D4ntpa ~ DO II libraba dé cou&amp;eaer - IDr- la■ callee deolertaa A lu aora■ de ejerolaloe, -ñtanoé por
.pe&amp;,n■ .Ullelld6o •• lla■ de_........ 4 &amp;reilllL
el CDDlrulo &amp;aplda■, 11lomeradaa; la plaa de arme■, f
A"'°"lmúlnmeale, habla -.o Tolllo11 ea loo dlu ea l&amp;a aira• cno fe■toaeo, plraald■■ &amp;rlcnlorea 6 grllleleo, 'f.
q119 llepmoo de·3 4 4.000 Ollio-. F~rad ahora un 11· · · bandera■ qae fl.ame!lll 4 lo aho deaueao&amp;ao 6arooo &amp;riDDr ,le&gt; da &amp;oJ•- armul. la ,11711caloal■r4 que eleo- faleo;loabalaoneaypoerta■daoleataa111roTouloonaa1. nido 11ue produje, a • olrfa ma1 · i,Joo hllOJa el mar, y peolo a&amp;ru&amp;lvo 4 lo 1110 de la plua monlolpal, ·• l lado de
en el aoa&amp;luen• en nna ane de 11Ui1 de 200 kil6malz:c,L la ar&amp;!elloa fue ole de, la
■e levaala el pobell6o
Daepn6■ • Gibraltar Toalon • e1·primer ' - del qae
al Rtg del O.rnarol 1 ea .loda la reotaa,ellida
mDlldo.
h■ela mAo all4 del lellro, fatolea eta mÍ,l oolore■ ,operan
· Ahora ah'8V1Nmo1 • la D.lraeu y T I ~ la a,t¡n■..; la _llms »al'II dor111Trl1 _oon ••• luaealllu opaoa■ 1 a¡lo•
t1a pobllai6h qua hace 1D1 preparallvoí"poráel oi-•-•;
.:....-~--.-16-•~···•--· caba/1·•.__.,.,.
_...._,
- , nuau,¡J.
,_, de.mpor, ¡-•-'
&lt;JK,-uu, e:a::Qaléa Do CDDOOI - eprll • f - • proverbial •• &amp;o- hlblol611 de eaaaoo, ■■peraa en 1111 pohellODN la nado el muado que le di■llape de aoalqalera olro otna• laooha del pueblo que aoriOIOI lodu lu avéaldaa; el
'8r de uacl6ul Ahora palpad eae Ingenio de iaveo&amp;ln lellro ealá laj011manle eaplaaado, Npera la Dhlc cna-

-•ra.

••pera

4118rtad

no de comercio an■lao aemoaoe 1,0r III hnia • q• 4-1·
baa eohar lo■ aerrojo■ , Ju porta■;...._ . . . ......,.
&amp;re■ del -llldor que ea para elloa
l•pdrlable•
po. Loe z&amp;t,,n-,, ¡ohl kN'wa eerrad.o 1a1 .
llbroe tlaecle haea oob4 dllllf)a empolnd111 J' Dada
DDOII~.-·.,..,.... - e l do111b16qneha ile

°"·

...,.,,,etee

--

Por &amp;a, -na la .bon, el oaraaval oomlenal, lal - ·
poau 4 &amp;odo •ocio ......,; lu múoleu dojaa olr loa
oom- de 1D1 mtlillpW. ill&amp;lnl-, 11• a■taa deeomerclo preolpl-mente olerno IDI pamH, de lodaa
la■ OIIM nleo poloiollfl d• bala■,.moaja,, "11:DOI, 11·
4ul8"'doe■
lo mú rldlonlao; mnjeroo de·
judo ■oio Ter aa■ piernu aublerta■ aon rloa 1Dtdi. 4e
Nda, y lo demú o,allD, mn:r 000119, ll"lleedo lu Yáó"eo,
dejando Nlelao de perlaa,e y e■■aodu de lloarloae; y ~¡
1/,tg del 0Jmaro4 IObre DD - b l o -ro· •Iea&lt;!ilio y
reosaardaio de. ■o 1éqolló avaa■a por aqoellu mafll&amp;n•
deo haoleado un e■oandalo■o y lllraollvo mido oomo llamamlealo 4 lu ma■u qoe.~n h■ela ~• -1.- h■jo
•• pa~ll6a, pr6vlaü'♦,111i¡¡_'W
\lgnld■d de oartón, erisfdo, ¡Obl
W■ordeotcior, 141,rlble,
Nlraea~ y
, ~ alumu,, eanu,
upañealDo, ca
tiU e ...._~ de cbampac•
11e que ■o de11&amp;pa,1j;~•l'Jllit~'l'll ■e cbooH 6
ae qalebnn, tamtt;f,1,eJ.111111 tnap"oa, o·, belel de
lraono 6 de cnlore,• • - ea lo■ aüea, lluvia■ de cnnfe&amp;ll y lluvla■ de tina eeOllldlda •
ea foode al oalor
de la llama, pito■ deloa..,...~lalamar, Ju mol,

'"'ª

--

.....18 e o
un arn,1lo y la lana de n■ cnmpalleroe termluaroa
Aclo cnallaao 1uva Ira 1oa mue11•• reia1 lié,_.
· d• mu
· 111 lood •
1u aventan oaruftleaca.
breve en,re aqae 11a 1mm11
~ ¡a aorr■ota
·
d·-~
Puado elcaruval qoederon la■ •lle■ embradM de.
No era de ea&amp;rlll ■ ne, DO ob ,laaw,
,..,.p1·•·
rd
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cnnfe&amp;ll,
loo oooh• oliendo , qenjo J -•alu, la■ aa•
u de, bo o, e qM" a PDOI • ll&amp;', acu eran
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eerradaa h1■1■ bien ea&amp;rado el dla, loo holtlea
ra de lae hora■ e perm ea&amp;re o■ ca■ •• por a e 11
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1 la■ oara■ de loo habitan-■ Dll pocn dll•
de 1u oaurreoo a, recll8J o 1100 e e 01 q
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.,;. cnmpalleroe denomloah■n el"Sudlo, I,1 púpado■ m■crada■ peio oa&amp;laft ch■■ de aqnello■ dla■ d■ IUlllL.. e■cnh■I DD daban · - para levama• i. b■■ura,
un pocn Ollldoo 1111 ap111eole aep, - · de ·loa ID, l• t1a•
• ""al''•-•-•6 a t mo te¡ u, ra may b·1•n
y lo• carro■ llevahau 41ama.r loere11o■ clltec.-deaq11el
••an
""""'' PII'• que • ¡ ■e....
.
· 1•-•rooon
... oi.. -..d-rclloto·de bolefl■■ roleo, pro-de l!milo, "4•aa1mo
apropiado. eamp lido ea 10
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11 de lole ¡ea u aa&amp;nra e■ taco. ,e .. a, por au
• ra■ de !rallo, cnnohu de Olllon-. Tldrlo■ NfO•, peda-·ja h■ o no ■o■ de papel, 11"'°"81 ajad04 y -•hadoo, O,IHladt
ra de im beolbilldad, &amp;enla oaarteac1u que 1eom
1
~A•- · b
¡
· · puro•, tarjeta■ pilcteadu cna mil 11DD1brils ,.,... J
■o o aaa cnm..--- uoo a■,a "" ■apeno--.
n.~- !la •
•·
¡
.,._
¡
·
toda
eala olla podrida dé clee¡:erdlolaP; .,.....
•-'""eadá coa
El
m.mo■m U , era DDO..., o■ manuero■
fraa 009 el Mirle■ d8'· carnaval; 11116 , 1ierra 1 fo&lt;I tam• raecleaill11de cnnf9"i '1 glroaH de aerptplloa iebre 011&amp;_
bl6a el úoloo que no rr¡rea6 á la hora nglameolaria. Al mua de polvo hdmedo y lodoao.
, ,
A--·
••
s,1o el recuerdo de aq1N1Ua a..,; era el flJ90 ....
tila ollQieole, aulel de ao111omar • •·6n ae pre■eaw
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á bordo• n DD rme peroou r 10 cuerpo con Dll o,
-~,,,~ ,olo.
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ml116 a•al 1 bl■noo, 11D pooo coalnlo ¡,ero muan- o
110~!0 ea ID facha elao en 111 oare lu huella■ de una loa arteuÑl9 oonpado■ DO podlaa •Plrp ~ o.-,.; PI"
·
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--~o •, hn1111·1de &amp;fa ,.
- del paerlo la ■■iinad3 que ae dlrlcfa, r•,--..
11oohe &amp;empe■
1no1a. ""ª
~ad oae mar"""'
· d 1Jo : e■lof pNNDte mi•·-·
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aole· el ofl.oial de 111arc11a,
_,... elar la perra greocHnfOll1 odya■ aollolae,e recl-.,.
..Jla .. l..
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Fra11cla
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mHor
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&amp;e ......... :V penqué le preaeallll a■ff - ... i ten enle porqoe
.,.,.,
~
oo, i ID ~&gt;l.·- .• .: ..· ~
á mi me han cllaho qne 4 la IIerra que foere hlclera ló lo del dfa ,• 1--~·i:16dl.
""11"'
·
IUldll
lódo1 Tmli¡loOII rapldea eo toda■ pane,, il·i,'r,"" ,,.a,
que -riere; 10 fol ' u.r,a 1 vi qne
&amp;D
.
11 reelbl6 la nollola ili la n(llllra ole lloÍC!tidiolH,~
Tialiélldoae de paalomla,1; uaa """""' 0011 ..aa■ me,u¡¡,- .,_ ~ 1_.¡q,wi_..,...,_, ....... Yel • prinolplo de la p_•N_ll,cµt"fOD!lll~. 4 Grema-prl•
ualform•? lo dej6 ea la mioma cu■, pero hoy no he da- maro■ Pl■o■•
'
¡ de
1181.
Tambl6o en Toolou, lo■ 1nogoóabaadou....,_.._.
do con ella por e■o ,aveargena •
pre&lt;en&amp;arme
didadel -ra emprender viaje al poi, oalalyallalai,i,,ea
No •-•le la eerledad del . &lt;Bolal n,famo■ de "'le
,...
~ ■e preNuau
~• no.¡ odi~
n aqoellajacha, poco d eapa..
..- elej6rcllo, pmobalotqol,...delia,-lrio-f¡¡-eomáa,
duo que Uev6 el nnlforme ~u· o■mblo del canx,mido do·
Docroa o_....,. GWIII
m'D6 uul aoaque ■e habla preaealaioel Srltllo,
Fin,

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111-.

e•:¡¡:•,..,

M,trulla.-La Bol.. ea /a callo C•aalbldn.

�KL MUNDO

DDMINGO

BL MONDO

s• de OCtUBR[ de 1807.

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%uetJtzaó 5ªztiótaó.
ENRIQUETA MORALES PEREIRA.

L&amp;: acuarela es preaéa, ornato y orgullo del arte piotóri•
moderno; y no por que trniga al concieno del color y
&lt;le la línea el peregrino descubrimiento de un nuevo ex-

,co

pediente artísticameute revolucionario: antigao ea el género: casi diriámos pagano; sino porque ba Fabido evoln.:ionar más que todos loa otros y de una manera más
bella.
Lontanaea ya la época en que una grao porción de
artistas franceeee llevaba al papel sin más elementos q11e
el ag11a y el cJlor, sin preparación previa y con esa difí·
cil JacUidad del t.alento, todo el tesoro de los deralles, ver tidos con prolijo estudio en las copias de loe por entonces obefa d'ceuvrc1 d~ la pintura sonriente, rica de harmonía y placidez: tal cual loa paisajes amablement~ simétricos y galantea del diviuo ,vatteau.' Hoy es otro el
ideal, francés cuando menos, de la acuarela y Francia
acorde. con eua palpitacione·s a'1.íeticae todas las palpitaciones cerebrales de loa genios. Hoy no ee procura ya el
detalle. El color ea rey como lo ea e.a la literatura y en
la mÓ!!ioa¡ pero el color prodigiosamente arrojado, jeté,
diré para uear la expreeión francesa que es más gráfica, sobrt- el papel¡ la manc11a efectista que produce y crea,
que exWrioJiza y hace definitivas toda~ las eeoeacionea
del pintor.
Eoriqueta Morales Pereira, una nifia cuya alma im•
puber tiende apenas á abrine en Pxploeión de encan~oa
á. las auroru de la vida, ea ante todo, acuarelista franca•
ea. Poned en sus m3nos un pincel y con babilíaimo instinto eatét.ico1 ex eriori2'ará. y perpetuará en unas c.1antae manchae, toda la pompa de esm~ralda 6 de Eepia de

PARA ENRIQUHA MORALES PEREIRA.

Y ví \ue ojoe, flor de belefio,
Abismos brunos de luz y sueiló;
Ojos que d~jan al alma inerme,
Ojos que dicen: duerme ...... düerme ..... .
Pupilas hondas y tsciturnae,
Pupilas vagas y mieterioeaa ... .. .
Pupilas.negras, cual mariposas
Nocturnas ..... .
Bajo las bandas de tue cabellos
Tus ojos dicen arcanas rimas ..... .
Y t.us lucie,11tea cejas, sobre ellos,
Fingen dos alas sobre dos simas ..... .
Oh! plegue al cie_lo que cuando grita
La pena en mi alma dolida é inerme,
Tus grandee ojos de Z 1lamiia,
Murmuren: «Daerme» ..... .
AMADO

N ERVO,

Pendien'8 del flanco de la árida roca

$1 i,aso rolo.

Su cándido aspecto de ee\ie'ladormida,

Devuelve al presente
Las 'h oras perdidas,
Y abriéndose al soplo de tanto recuerdo,
Posada en sus hoja, el alma vacila.
Su dulce fraiancia difunde en el aire
PromeE&amp;l de vagas, celestes delicia-, ..... .
El pecho ee ensancha
La frente ee inclina,
Y el alma, batiendo sus alas de ángel,
Escapa del .inundo eedien:ta de vid.al

(SulJy.Proudhomme ).

Al vaso en que agoniza esta verbena,
U a golpe de abanico est.remeció:
Debió el golpe sutil rozarlo apena,
Pues que ruido ninguno ee escuchó.
Mae la leve, invisible raegadura,
Dc:1 una marcha cont.inua, siempre igual,
,(J,Jn su fioa, constan~ mordedura
Lentamente rodeando fué el crista\.
El agua destiló, gota por gota,
El jugo de la flor se extingue ya,
Pdro la oculta herida nadie no,a ..... .
El vaso no toquéis ¡que roto está\
Así la mano que nos es querida!
Nos hiere, sin saberlo, el corazón,
-Sd agranda en él la misteriosa herida
Y sucumbe la flor de su pasión.

RAFAEL ÜBLIG.ADO.

TRISTE.

Dame, Sefior, la lívida sonrisa
que quiso desplegareeen tu semblante
cua!ldo la plebe á Burablia triunfante
levantó eobte U. Dame una risa
amarga y sin rumor. con que la brisa
no ee agite en u.n átome, delante
de la vi.ctima herida y p&amp;lpitante
que al sacrificio apréetaee sumisa.
Sé llorar, n.o reír ¡Tú sabes cuanto
deaengsilo en mi eepíritu se encierra!
Invoco tu poder, tu nombre santo.
El dolor me quebranta, no me aterra¡
y ¡ob1 Sefiorl en mis ojos cabe el llanto
como e'n el mar Ja, aguas de la t.ierra.
JESUs E. V.ALEnUilaLA,
Octubre de -97.

Intacto queda ante la faz del mundo,
Sintiendo allí en el fondo-que no veisDilatarse y gemir su mal profundo,
El vaso roto está ...... ¡no lo 5oquéis!
LEOPOLDO

una pradera, toda la inquietud espumeante de un olea·
je, toda la cárdena pompa de un ctepúeculo, toda la
apacible blancura de una montana, toda la melancólica
indecisión de una lejanía azarada ..... .
Diecfpula de Ramos Mardnez, tiene de él toda la ri•
queza del color, toda la magia del efecto genialmente
procurado¡ y viril en sus concepciones, tendrá también,
as( lo espero, la definitiva precisión del ma'!etro, antes
de que florezcan en _su alma de nifia todas las yemas del
ensueño, del amor y de la esperanza ......
Y más gentil aun si cabe y más embelezadora que la
vida de sus obras, ea el encanto de su gracia en prima•
vera ...... Sus ojos cantan la canción ina11dita 11.e la vaguedad y del eneueilo, y siendo tao bellos y rutiladorea,
tienen todavía relámpaJos de misericordia, de carifl.o y
de fe.
Que el porvenir la corone de júbilo y haga e!tallar pa...
ra ella todas Iae rosas de sue rosales ........ .

Duz.

LA FLOR OEL AIRE.

Aquel que en el pecho del ave inocente
Pusiera una cueraa del arpa divina,
Rumor en el árbol
Y espuma en la linfa,
.Formó para el mundo lae florea del a:re,
De llanto de amores y de alas de brisa~.
Jamás en su blanco puríaim·o seno
El eol ha clavado eu ardiente pupila,
De tanta frescura
81s rayos desvía,
Y solo en las noches de amor y misterio,
La luna e.o eecreto l:i1 besa y las mima.
En torno á su c1Uiz al húmedo aroma
'Del beso de un nifio volando palpita;
Sue boj as, plegad1u
En leves eonrieaa,
\Entreabren el velo del último ensuefl.01
Oemanda.11 suspiros y ofrecen caricia,.

LASTRE::; ALMAS

$rita. roaría ~uisa RH!or
Pianista d:: los Conservatorios de Madrid y París.

Y(!aee ~l artículo «~ueetros grabados»

Al A.lcánr de soles revestido
llamó el alma del triete pECador,
y las puertae le abrió compadecido
el angel del amor.
A eu ve&amp; hasta el pórtico esplendente
la del justo 1 a!ma pura, también fué
y lae puertas abrióle reverente
el ángel de la le.
Al templo donde alooozan nueva vida
las almas que el dolor purificó,
llamó la débil la mano del suicida,
y nadie respondió ........ .
SlMóN Ü.ALCA:Rcf

�EL MUNDO

DOMINGO 3I de OCTUBRE de

••n

-Jacquelina, para serviros.
-Sefi.orita Jacquelina, vuestra ensalada ea demasía•
do dulce y vuestro café n::..uy fuerte, pero de todas euer~
tee vos sois muy linda.
Ella hizo una reverencia.
- Y vos muy amable.
-Se vé que estáis muy habituada á cumplimentar á
las gentes. Y ei l:e condicionales del aOo pasado han venido aquí es sin duda por eso. ¿No ea verdad, patrón?
El patrón levantó la cabeza ae su eecritorio.
-Ee verdad militar, respondió con tono tranquilo y
satisfecho. Jacqnelina, ea un buen anuncio.
-Un buen anuncio! D.ablo! pensó Jacobo, y vió ti la
sirvienta con una mirada tal, que ella se ruborizó.
-Si oyeeid todo lo q11e me dice mí tlol
-Oh! ee vuestro tío? Mis cumplimientos, patrón! Y
eetáie aquí deEde hace mucho tiempo, Srita. Jacquelioa?
-También sería largo de contaros y ya ea la hora.
-Demonio, exclamó Jacobo mirando su reloj . Saltó
sobre su oi~tUTón, arrojó cuarenta céntimoe á las narices
del patró::1, pueo una pieza de moneda en la mano de
J acquelina y ee lanzó fuera.
Y no me pide lo vuelto! exclamó el patrón mirando la
pieza de doe fraDcoe con eernpor. Ea un hijo de familia!

-:--'~~-'3·
.-.;'":",;...

DOMINGO 31 de OCTUBRE de 1897

'-"'~-,-,;,

ntnotJ.

EL MUNDO

PaHron muchos días antes que pudiese salir de nuevo;
la vida militar había comenzado y sus comienzos eran
severos.
Cada mañana, diez miuutoe: deepu¿a de levaotaree, el
toque del clarín, adoptado para llamará los condiciona•
lee, loe reunía en el patio. Deepuée, en ta oto que loe eargentoe llama ben á lae eecoionea, el eabtenieote enoa1gado como segundo de la inetrueción llegaba, con loe mostachos al viento, el andar nervioso, moviendo las pupi•
las voluntariamente furi0fa3¡ y loe días de arreeto co•
menzaba.n á llover, por un botón flojo, ;-or un kepi mal
colocado, por una formación defectuosa ........ .
Pero en cambio, qué alegria cuando el c!arfn tocabaá
deecaoeol
Entonces todo el mundo se desbandaba y paseaba en
grupos sobre el muelle, conversando. Frecuentemente Ja•
cobo ponl'.aee de codos sobre el pa1 apeto y miraba la Loi•

taréa era pelar patatas hasta Ja hora del almuerzo; en se
guida ee llamaba al ejercicio de la siesta, más largo
aún que el de la ma~ana: y por la noche apé nas si te•
oían tiempo de tragar de prisa loa guisotes de la tía Bidaud ......... El clarín llamaba á la eeouelal. ....... .
Cuando volvían al dormitorio, ébrioe de teorfae reci•
tadaa palabra á pal abra, se dormían como béetíae, con
un enefio de plomo, hasta la mañana.
Felizmente no hay semana sin Domingo¡ el domingo
llegó. En la cámara ee advirtió desde el alba un vaivén,
alegre; cada uno ee preparaba á salir después del almuer•
zo. Loa unos cepillaban con respeto su pantalón n? l;
loe otroe, con un pié sobre el banco, daban enérgica•
mente bola á sus za[a\os, diciendo: ices preciso que re•
lumbren.n Loe otros aseguraban las borlae de eue echa•
kó@. Sentado en EU lecho el co,neta Jacquot paeeaba
una pluma,untada de trípoli sobre loe boto:aee de la tú•
nica que Jacobo iba á ponerse por primera VfZ y los fric•
cionaba con I acie.icia haciendo gestos de mono; en ee•
gllida ee apoderó de la placa del cinturón.
.• Ya eabee mi viejo, dijo cole cando túnica y cinturón so•
bre el cobertor de Jacob0, no ea por decirlo, pero uoa
limpiada como eeta bien vale uu vaso de vino blaoco.
Ya quisiera el eargento que lo cuidáramos como á tf ... ...

re que corría, engroeada por las lluvias de Otofio, bajo
el puente euependido, y la isla .A.ncard ouyos árboles
perdían sus p.Jet.rerae hojae, y más lejos la li iea blanda•
mente ondulada del San Sinforiano. A su izquierda el
puente de Tours barría la Loire¡ á su derecha el g_!'an río
perdíaee perezosamente en una lontarania brumosa. Y
en los bellos días de nieve, el paisaje tenía aún, á des•
pecho de sae árbolPB dPenudos, toda la gracia lánguida
de la feliz é indolente Turena, y Jacobo peneaba que era
aquel un hermoeo país donde debian vivir bien todos
loe que eran libree. D~spués se volvia y contemplaba
las siluetas del cuartel y aquella vieja torre c uyoa pies
en otro tiempo se baflaban en la Loire y que ahora, se·
parada del agua por el muelle no por eso conserva un
aspecto menos feroz de prisión, Y recordaba q11e fué
de aquella torre de donde el último de los Guisa bur•
landa la vigilancia do sus carceleros ........ .
Pero de pronto el ciaría sonaba y, de pie sobre la cal•
zada, el sargento Muller levantaba los brazos haciendo
aeflales de que debía reunirse la compaf".iía. Y todos for•
maban para tornar al cuutel. Ahí encontraban al capo•
ral Tranchard, de pié1 con un eaco á ene pies.
-Vamoe con quinientas mil balae, á lataréal Y la

A ver Duvoeet, dame una m::mo para que arrE'gle la corbata de mi príncipe!
D11voeet obedeció dócilmente-, cada uno tomó por un
extremo la ct.&gt;rbata de tela azul. J acquot h!zo un buche
coa la mitad de un cuarto de agua y la regó sobre la tela,
después la doblaron y la volvieron á dob~ar hasta hacer
un cordón hao que la humedad hacía rígido. Ento,1cee
dió él uoa última ojeada á la borla que sujetó al ahakó,
puso el pompón recto y plantó el todo sobre la cabeza de
Jacobo, exclamando:
-Eso os eetá muy bien. No os molesta? Jacobo eol\ó
uoa carcajada; eaiaba deslumbrado y habría bailado de
gueto; d~ tal suerte la idea de paear un día ein hacer na·
da, le enloquEcía.
Exteodió todo su traje con una alegría de nifi.o y an•
tea de revestirlo, llevó á J.icquet á la cantina donde Ro•
chard loe recibió con un vaso de vino blanco en la mano.
El lé invitó á beber; y como la madre Bidaud le deaeaba loe buenos dfas desde lo alto de su mostrador, él le
pagó también un vaso.
Esta múnificencia obtuvo el aeentimiento general y
se vió bien pronto rodeado de un círculo de cabezas ávi·
das de ver beberá la cantinera,
Continuará.)

no se percibió de es'8 nuevo peligro sino á t.iempo apenas para enmendarlo.
Llegó á au ca.mara molido por tan repetidas emocio•
nee y t.riste por que una salida que comenzara tan bién
hubiera tan mal acabado.
V

~~
POR JOSEPH L'HOPITAL.

.,.,_,¡e,._

1Ll'STRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

(,
J ...

;&gt;

Numero 2.

.).·

p}1,·

Poco después ee entendió también con Jacobo el cla rín al cual su físico pari'eienee le afiradó y que era un
muchac!::.o frágil, todo nervios, con una carilla picaresca
alumbrada por ojos vivarachos.
Habiendo concurrido á. casa de la tía Bidaud con sus
camaradas los condicionales de la 3! del 3, ya eabía pe·
dir todas las bebidas militarf;le y pudo relacionarse luego.
La víspera, el coronel había pasado la revista de vestuario. Este oficial superior encont;ró que su· pantalón
era muy corto y su levita muy larga; después, entanto
que el espitan de velduario repetía:
«Sí, mi coronel; bien mi ooronehi y que el l!Brgento
mayor fingía tomar notas con iLtierée apasionado, el co·
roneJ, asiéndolo por el cuello, le sopló al oído,-Varanville, vos eoia el sobrino del general de Bonne•
ville: Conozco muv bien al general, camara~a de pro·
moción .. ....... lo quiero mucho ... ..... .no oe perderé de vis~
ta ......... y en voz alta:
-Mal a.Justado vuestro cuello, en'8ndéia, capitaa? To~
mad nota, sargento mayor.
-Bien, mi coronel.
Poco después J acobo ee encaminaba á. la puerta del

cuartel, muy gall:1rdo 1 con en uniforme bien corregido.
El buen humor de loa veinte afias, triunfaba de su em•
barazo de loa primeros días.
Era tempran_p aún; hacía un frío agradable; la cal'e
Colbert le pareció encantadora bajo el sol y descendió
por ella con el corazón ensanchado y el pié ligero, aten•
to Ji loe galonea con loe cuales se cruzaba, con la mano á
la a.aura de loa ojos.
La Sra. Lochet que lo vió acercarse Ji su casa, corrió á
alcanzarlo. JustamenSB el Sr. Lochet iba. á. tomar su café con leche; si el señor quería .... ..ó bien si el eeB.orprefería un vaso de su vino de Montlouis ...... .. .
Y en tanto que daba las gracias, ee excusab(por haber
tomado ya eu desayuno y sabía rápidamente áeucaarto,
oyó ruido de puertas que se abrían y vió cabezas deobr(:'1ros curiosas, aparecer al pie de la ei:calera. Al mismo
tiempo escuchó la voz de la buena mujer que eeelevaba.
-Eh! no os decía yo, que sería un guapo soldado?
Su to:lette fué larga. Tres días de abstinencia severa
de i.impieza explicaban la orgía de jabón á que ae entregó, y cuando bajó de nuevo ee percibió de que bien pron•
to se tendría que volver al cuartel. Sin embargo, el deseo
• de almonar fuera lo dominaba.
Consultó en relax. Diepon ía aún
de media hora; partió pues en
busca de una fonda cualquiera y
se detuvo en una plazoleta orna•
da de una fuente, frente á un este•
blecimiento modesto, donde la
palabra restaurant ee leía apenas
sobre el dintel despintado.
-He aquí lo que necesito, se
dijo¡ no ha de estar la comida más
mala que en caea de la Sra. Bi•
\
daud.

\
,,

.--.
.-...,; __ -:;.·.-,

~;:;_,
~"':..::--

-

.........•

.! !

Entró en una Eala oblonga, tapizada de un papel amarillento
del cual pendían:reclamea de aperitivos y amueblado con media
docena de meeaa de madera.
Una criada limpiecíta, cubie,ta
por una cofia muy Cianea. y la
falda UD poco recogida en las caderas, lavaba el piEo, y en un rincón un viejo gordifl6n, cubierto
con UD cafquete, eecribía en un
moetrado:r pequefio.
-Se puede almorzar? preguntó
Jacobo.
-Sí, mi oficial, respondió la
sirvienta.

Y se dió prisa á concluir su tarea; en cuanto al viejo,.
hizo un geeto de bienvenída y volvió á ea escritura.
Jacobo deshizo eu cinturón, lo suspendió de un clavoy ee eentó á la mesa.
-Pronto ei guetaie, dijo.
Es preciso que esté en el cuartel dentro de veinte mi•
nutoe.
-Ah, en efecto, dijo la muchacha.
Y corrió á la pieza intnediata. El patrón se levantó.
lentamente, lim p ió en pluma, abr.ió un cajón, iomó un
cubierto que \colocó ante Jacobo. Ioteresado por eetoe
preparativos un gran gato salió sobre la mesa vecina y ee•
puso á ronronear fijando en el cubierto sus ojoe verdee.
Al mismo tiempo oyó on eilt,idiio de buen aÜgnrio del
lado de donde habia salido la sirvienta y ésta apareció
luego con nna costi!Ja y un vaso de vino blanco.
El plato del dfs, no eatá listo aua, dijo ella; no ha ha•
bido tiempo de que os bagan nada. Podemos daros carne fría con un poco de ensalada, qnereis?
-Vsya por la carne fria y la enealada, dijo Jacobo queya se ocupaba de trinchar la costilla sin preocuparse del
gaLO que se había jlcercado y ronroneaba con todas eus
fuerzas para llamar su aiención.
-Gato! gato! hase visto jamás goloso igual?
Y despidió ella al animal que fué a refugiarse en las.
rodillas del viejo.
-Le gusta á usted el vinagre?
-Ad, aeí, respondió Jacobo que ya libraba combate
á la vaca fría.
Y ella llevó una pequeiia enealad1:1ra.
-Apostaría á que eoie un condicional de loa que llega•
ron el lunes á Guisa.
-En qué lo conocei~?
-Hombre .. ....... no lo i:é ......... no teneia de 1eguro el
aire de un palurdo, pero como no ee oe había visto ......... .
El la miró. Era una morena aventajada y muy bien
hecha, viva y alerta, con un rostro extremadamente jo •.
ven y lleno de malicia. Se sonrieron.
-Lael{o vienen aquí loe condicionalee?
-Sí, sí, cada ralo.
-Y ......... os eimpaUzan?
-E~o depende ...... aegún eeán ...... ohl aun teneie tiempo ...... quereia queso, caté?
-Decidme antes cuales oe eimpatizan?
-Sería largo ........ .
-Que l&lt;tstima que yo eeté tan de priea.
-Por qué, eh?
-Por que hubiera deseado haceros contar historias,.
eef".iorita ........ .

-Y me ha dado eeis céntimos, exclamó Jacquelina
saltando de alegría.
Jacobo echó á correr. No tenía disponibles más que 3
minutos. Cuando volteaba á gran prisa por la calle de
San Mauricio, un vocerrón le detuvo y se vió frente Ji
frente de un hombre terrible provieto de una barba in•
menea.
-Diga ueted amigo, no se debe ealnlar á loa superio•
res? ........ .
-O.a pido perdón, caporal, dijo él acortado-no os ha•
bía visto.
-Qué aigilifica eso! No me habéis via,o ......... no tenéis
ojos en la cara entóncee ......... os eneeflaré yo á saludar
al caporal, demonio!
Pero caporal.. ...... .
•-No hay pero caporal que valga! Yo os ensaflaré á ser
educado! Sabréis quién ee el capara l, eapri~tiJ. ........ y
si no lo ea béir ......... yo os daré un puntapié ......... Eetáís
arrestado por dos díaa ......... vamos, marchen!
Jacobo no ee lo hizo repetir; echó á correr hacia el
cuartel y entró á la hora sonante, Un desolado porque
aquel terrible barbífero le iba á marcar dos días de
.arresto que se le olvidó saludar al sargento Muller, y

•

�DOMINGO 31 de OCTUBRE de 1897

EL MUNDO

La canción del lago.

r

URINGIO era u~ muchacho pálido, de mi·
rar lánguido y de una eeneibilidad extr.a·
ordinaria.
~
'.l'enía la cabeza llena de cuentos de ha·
das y de milagros de eantoe; los primeros se loe había contado una eelíora llamada dolía Msgneeia y
loe B8J.~doe un sacerdote.
(3/uando el joven cerraba loe ojos, las visiones
de lo místico y lo profano revueltas y confundidas
dirigían su pensamiento á un mundo dequimerae.
Esta manera de soñar despierto no era hereda•
da, ni tampoco un síntoma de monomania, puesto
que Tnringio estaba con vencido de que cuanto vela
en loe momentos de su extralía abstracción, no
era verdadero.
No sufría parálisis, fiebres, epi!epsia, ni histeria•
mo; no estaba bajo la acción de substancias narcó•
ticae ni contagios pestilentes, y, sin embargo, ape•
nas cerraba loe ojos, su imaginacion erraba perdi•
da entre eepejiemoe.
Era un caso extraordinario de refractación inte•
lectual, asociación de ideas y de hechos que el le·
targo de sus recuerdos convertía en cosas fantásticas.
El alma del universo es el alma humana.
En cuanto apartaba loe ojos del mundo mate·
ria), la mente de Turingio data formas inetantá·
neas y raras á loe objeioe y personas, y á pesar de
todo, no se deecubdan en aquel organismo delgado y exceeivameDLe sensible, ni lesiones ni irri•
tacionee.
Un fenómeno parecido se producía en Marfüa,
nilía de menor edad que Turingio, y á la cual conocía por haber escuchado juntos loe cuentos de
dolía Magnesia, madre de la nüi.a, y loe milagros
con,adoe por el sacerdote tío del joven.
La diferencia entre loe dos jóvenes visionarios,
consistía en que Turingio solo podía ver cerrando
loe ojos y Marfiea veta con loe ojos abiertos y con·
taba en alta voz sus visiones.
Un dla ee separaron; él fué .i estudiar medicina y ella
quedó eofl.ando.
Las familias de loe dos jóvenes ignoraban la enferme•
dad vieionieta que padecían.
Pd88ándoee una tarde en la orilla del lago dofia Mag•
neeia y su hija, Marfiea le contó por primera vez, que las
eirena'l le cantaban y las ondinas la llamaban hermana:
Dona Magnesia ee rió de la broma de su hija diciendo:
-¿Y cuál es el talismán que te hace oir y verá tan
bellas criaturas?
- Una rosa blanca, regalo de las ondinas, que llevo 110bre lll corazón......... Detente y eecuoha......... Ya cantan
las eirenas.
-Lo que yo cigo es el ruiúo de las ranas.
- ¡Llamas ruido á esa incomparable melodía, mamál
¿No ves asoma:: su cabeza á las ondinas?......... ¿No ves
ahora las sirenas, con el cabello suelto, cuajado de Jí.
quidas perlas, eneeñando loe turgentes senos?........ ¡Oye!
Me cantan la canción del lago.
uN t:.a de mirar dulcísimo, tan pura como el fuego y
hermosa cual primavera, ama á Turingio el de loe ojos
negros y visiones de encanto.»En nuestras ondas bafia•
rá3 tu cuerpo, con nueetr.ls flores atarás tue trenzas y
nuestro soplo anidará en tus labios!.. .... Niña de mirar
dulcísimo, ama á Turíngio el de los ojos negros y visio·
nes de encanto.
¡Qué hermosa. c1mción, mamá!.. ....... Pero ¡ahl perver·
eo. El gigante negro levantv, su masa ......... Huid mis po•
brea ondinas. Ocultaos can.toras ~irenas.
-Marfisa, hija mía, ¿qué estás diciendo?
-¡Pobre madre! Coloca esta rosa sobre tu corazón y
verás y oirás, dijo Marfiea sacando una rosa de su seno.
-Hija, tú estás enferma.
-Haz lo que te digo, mamá. La sefíora obedeció por
complacencia y ......... ¡coea singular! ......... apenas los
pétalos a.e la rosa, rozaron su cútie, le pareció ver figuras
extralíae sobre el lago, y poco á poco, fijando bien la
mirada, creyó distinguir claramente ondinas y sirenas,
y en vez del crik, crik de lae ranas oyó la canción del
lago.
-Dios mío! murmuró con espanto, sacándose la rosa
del seno y devolviéndola á &amp;u hija.
-¿Has visto, has oído?
-Cállate Marfiea; no sé lo que me sucede, contestó la
eefiora balbuceando pálida de emoción, mientras el coro
de las ranas se elevaba de nuevo como burlándose de
dla.

-¿Y cómo acompaño á ustedes al club? conteat6
una voz bronca.
-Te digo que no quiero. Devuelve todo eso áeua
duelíos y acuéstate á dormir, Nosotros iremos so•
loe al baile, contestó impaciente la primera voz.
-Está bien, dormiré un poco más, dijo la vo:¡.
bronca, y se oyeron en eeguida golpee de objetos
duro6 arrojados contra el piso.
Turingio encendió un fósforo y vió solamentedos es queletos, y esparcidas por el suelo las pie•
zas sueltas que oo pudo ballar a1 ~ostarse.
Se levantó, encendió una vela y examinó toda
la habitación. Nada había cambiado; la puerta y
la veniaoa estaban cerradas y los muebles en su
lugar.
-Habré miraio mal al acostarme, dijo y ee vol•
vió á la cama apagando la luz.. Ea cuant.:i reinó la
oscuridad, sintió sollozos y preguntó:
- ¿Quién Hora?
\
-Turingio, mi madre se muere, dijo una voz
en la cual reconoció el joven la de Ma1tiea,
Se arrojó de la cama, encendió luz y abrió)a
puer1a. No vió á nadié; todo estaba en silencio,
pero al vol ver la espalda, oyó decirá la misma voz.
-¡Oorrel También tu padre se muere.
Turingio ine¡¡eccionó el corredor, bojó las es•
caleras, revisó la puerta de la calle y todo lo halló
en 01den.
Volvió á su cuarto, registró el ropero, miró de
bajo de la cama y no vió nada.
Loe esqueletos estaban en su sitio y laa piezas
sueltas también,
Tomó unas gotas de cloralfoa, se acostó y ee dur•
mió profundamense hasta las nueve de la mallana.
.A esa hora le despertó uno de sus hermanos, diciéndole que su padre deseaba verle antes de morir. Turingio se quedó e~tupefacto.
Tomaron boletos paia el ferro-carril.
En la última estación Turingio vió al jefe con
el semblante demudado y le preguntó si estaba en•
fermo.
$ritas. i!uz v Gfanv &lt;Iañeao
-Mi mujer se muere; entra á verla, contestó el
DE EINALOA,
padre de Marfiea. Turingio entró y la enferma lo
reconoció en el acto.
[Fot. de F. Tapia]
¿Cómo se siente, doña Magnesia?
-Mal hijo, mal. El gigante negro me llama y no quie•
Dolía Magnesia contó á eu marido este suceso, y el
ro esperar. ¿Lo ves? Ahí está mirándote con disgusto.
hombre soltó una carcajaa.a y ee durmió.
Miéntra~ pronunciaba éeta,;i palabra,, en:azó las n:a•
-Indudablemente faé una ilusión, pensó la sefíora;
pero su cerebro irritado estaba lleno de fantasmas Y no nos de Turingio y de Marfiea y......... ee retorció, cerró
los ojos, enti:eabrió los labios y espiró.
podia dormir.
Aquí están los caballos, gritó el hermano de Turingio.
Un leve ruido le hizo abrir loe oJos, y á pesar de la
-Vamos, contestó éste abraiando al viudo yestre•
obscuridad, vió las o;:idinas y las sirenas, asomándose
chando la mano de Marfiéa; Cuando llegaron loe dos
en el lago.
Se frotó loe ojos con la orilla de la sábana, y cobrando hermanos á la ca~a, su paire agonizaba.
El mismo día y á la misma hora fueron eepulta1oe 1011
valor, ee arrojó resueltamente de la cama,
Al pisar el suelo sintió mojáreele loe pies y llena de dos cadáveres.
El viudo seguía los ataudes envuelw en un capote nepavor se acostó otra vez tapándose hasta la cabeza.
gro y largo y cubierta la cabeza con un sombrero de anII
Turingio, después de muchos esfuerzos, consiguió dos chas ala~.
-¡Los esqueletos del baile! murmurara Turingio vol•
esqueletos y algunas piezas sueltas para _estudiar la ar•
viendo á la capital,
mazón humana.
Cuatro años después, el sacerdote bendijo la c.nión de
El día de la adquisición, antes de acostarse, puso so•
su
sobrino y de Marfiea, y los silfos, las ondinas y laa
bre cada pieza fisiológica el número con que estaba se•
sirenas entonaron la canción del lago.
fíalada en el libro de anatomía.
M. BAHAMONDE,
Terminada la operación, se sentó en el sofá, cerró loe
ojos y vió á los esqueletos vistiéndose los músculos.
El más bajo se. puso después un vestido de baile y el
más alto pantalón y frac.
Era una pareja con facciones semejantes á las del pa·
El rayo de oro de un sol de Enero pasó por un recorte
dre de Turingio y de la madre de Marfiea.
de la montalía y se perdió en el aire como un adios del
Las piezas sueltas, saltando y aproximándose, forma• día, mientras la orla de fuego de las nubes se destacaba
ron otro esqueleto. Do.a fémures de ,un metro de largo en el incendio crepuscular, visible entre d¿e cumbres de
negro !ila. ISombrioestaba el bosque y apenas resaltaban
tomaron posesión de unas tibias de dos pulgadas, y dos loe vetue~?ª troncos en !os me~naros ~nebrosoe que las
iliacoa anchíeimos se colocaron debajo de un tórax de cosa_s cob_1Jaban con iod1ferenc1a de hoJae dormiaas en
el s1leoc10 de una tarde que agoniza sobre la cuna de
nilío coronado con una calavera gigantesca.
Empezaba á vestirse el tercer esqueleto un pantalón u~a nocbe perfumada, de u_na noche perfumada por el
aliento de los clave_les del autl, blancos como la nieve de
azul, un capote ruso y un sombrero de anchas alas, co• aquellM cumb~ee BID mancha, ó azuladoé como el vapor
locándose detrás de la elegante pareja, cuando Turingio · matutino de loe deepefíaderoe salpicados por el egua de
los torrentes andiuos-bland co.moos el tapiz mullido de
abrió loa ojos y vió tres eequeletos en vez de dos.
Buscó loe huesos sueltos y no los halló, reconociéndc,• sus muegoe y d ulcee como las mieles escondidas en las ramas carcomidas de la selva misteriosa.
loe al aproximarse en el tercer esqueleto.
Preludiaban loe hijos de la noche sus coros veeperti•
-¡Ea singular! exclamó mirando en su derredor. La nos.
Uníaee al ch~llido inter~itente de loe murciélagos, la
luz del sol aclarará esll misterio, dijo, y echando.una mi•
rada áloe esqueletos, se acostó, sop1ó la luz y se dió vuel· aguda ~rep1tac1ón del Ch1hcote y al canto quejumbroso
de la lechuza y !eepondían los pumas de la quebrada con
ta hacia la pared.
su rugido met~hco de hambreó de amor-notas vibrantes
Ya estaba caei dormido, cuando sintió conversar en del rumor na~1ente, y acorde confuso del himno inicia•
voz baja. Volvió el rostro y escuchó sin moverse el si• do por los últimos Vlll0s del día dispersos en la penum•
bra de la Loche c~dente. Perfume, quejidos y rayos de
guien\e altercado:
e3trella-el vamp1ro qu~ al_pasar roza la frente con eua
-Tiene ;azó11 ese infeliz; ningún derecho tienes á po• ~las-la !loche eubtrop1cal con loe roc(oe y misteriosas
aesionarte de sus pequefias tibias, y en cuanto al tórax, rnemuac1ones,-murmullos de la cascada en el fondo del
devuélveselo á su dw.eño, decía una voz reposada con bosque negro ......... y el alma de rodillas.
EDUARDO LADISLAO HOL?.fBERG,
acento de autoridad.
DAMAS MEXICANAS

DO ■ IIGO 31

de OCTUBRE de

,ao,

¿Son útiles loa premios?

o

7

Vesperus

EL MUNDO

LAS APLICACIONES DEL FONOGRAFO

El fonógrafo, maravillaeo aparato de acúetica, inven•
··ta.do en 1877 por Thomá~ Al va E lison y modificado por
•el mismo sabio americano en 1881, ha recibido una nue "ª é importante modifización por el sabio francee M.
Lioret.
Desde el alío de 1856 León Scott había pensado qne
podría registrarse la palabra, y al efecto construyó un
aparato al que dió el oombre dejonot6grajo y que coneie
·tía en una caja piramidal de madera que llevata en su
base menor un diafragooa que llevaba en su centro un es•.
tilete el cual iba registrando la~ vibraciones en una ho•
_jade papel cubierta con oegro de humo y enrollada en
un cilindro de madera, al cual se le imprimía un moví•
mien\o de rotación.
El invento de León 8cott, por no eucontráreele desde
lnego aplicación práoiica, fué recibido con fria'dad, y eo.Jarnente se cons1ruyeron algunos aparatos que fueron á
l cupar un lugar en loe gabinetes de Fíeica.
En 18i7, Edison que había inventado un aparato para
,registrar los deepa :hos telegráficos quizo ponerá prueba
la velocidad de loe empleados para trasmitir loe deepa•
·choe, y entonces observó que cuando loe aparatos caminaban con gran velocidad ee percibía un sonido eepe·
,cial.
Entonces fué cuaudo Edieon construyó su p_rimer fo.
nógrafo de hoja de estalío, el cual ei es cierto que reproducía la voz lo hacía de una manera tan imperfecta que
el mismo Edieon d11d6 de poder perfeccionarlo y se limitó á
,predecir que eÚon6grajo moderno lo verían las generac-icmes
.Ju.tu.ras. Edieon abandonó sus estudios del fonógrafo y
se dedicó á trabajos de alumbrado eléctrico.
Sin embargo, cuando Summer Tilinter construyó su
_graj6jono y empleó cilindros de cera, en lugar de hojas de
utafio, Ediaon inmediat~mente modificó su fonógrafo y
lo presentó á la gran Exposición de Paría de 1881, don·
de tanto llamó la atención el maravilloso aparato.
La modificación últimamente introducida al fonógra•
,fo por el Sr. Lioret consiste especialmente en la regularidad del movimiento de rotacióo, con la que se conei•
~ue mayor intensidad en el sonido y mayor claridad en
-el timbre de la voz y de loe sonidos musicales.
El fonógrafo está obteniendo cada dfa nuevas aplica•
-ciones. Ya hemos dicho en el Iniparcial que se está em•
pleando ese aparato en loe tribunales para recibir loe de•
claraciones de los acusados y testigos, puede decir para
grabar piezas de música tocatlas por lus vittuosos para
que después los alumnos oyéndolas repetir varias veces
vayan tomando el eetilo de los prcfeeoree y puedan apreciar el claro oecuro de la entonación.
En las escuelas primarias puede servir para grabar cla
ses de Moral, de llie.oria, de Geografía, etc. y repetirlas
dos, tres y más veces ante los eduoandoe.
El domingo próximo pasado en ima audición de grafófono verificada en la Eecuela Normal para Profesoras
tuvimos la oportunidad de escuchar una cla3e de Dare·
cho Conetiiucional grabada por el L'c. D. Ramón Gon·
zález Suárez, una clase de Fisiología grabada por el Pro•
fesor D. Luis G. Leóa y varias piezas toca fas por orquesta; loe sonidos salían con tal claridad por la gran bocina
del aparato que las doscientas personas que llenaban el
salón de Física no perdían detalle alguno de los diecur•
sos y trozos musicales repetidos por el aparato.
Nuestros grabados representan los deta:les del fonógrafo Lioret y una audición daia ante numeroso público en
un te"tro de París.

Palma lo afirma-con la rieadeeus chirridos ealvajes......
No se pueden \ener súbditos con alas!
San Francisco de Asís, que según la leyenda, era un
santo, cuando e:Q. eus penosas jornadas tropezaba con
loe seres irracionales, _lee decía:
-Hermana Golondrina, ven á alabará Dios.
-Hermana Cigarra, canta las alabanzas del Señor.
-Hermano Lobo, no hagas más dafio á los corderos ...
-Hermanitas aves del cielo, cantad al Señor.
Y la hermana golondñna; dejaba el alero vetusto é
iba á poearee en lae manos del Fraile, sgitando jubilosa
la eed" joyante de sus alas ........ .
Y la hermana cigarra interrumpía su balada senil al
eetfo para coronar, pequefia y amable el capuchón de
gerga del diecípulo de Jeeúe ......... Y el hermano lobo
no hacía oo_ás dalío á los corderos.
Y las avecitae del cielo-que no siembran y no siegan¡
más son alimentadas por el Padre celestial eegún la su·
blime expreefón de loe Libroe, batían sus eedefias alas
crujientee, en rededor de la testa lívida del nuevo
Cristo...... .
Eso dicen las f ioretti, y yo creo en las .fioutti primero
'por que son obra del poético eepíritu itálico que balbu·
ceaba el idioma hoy rey del .canto; y luego porqoe son
un poema ...... y después.... por la misma razón. Yo creo
en loe poetas, más que en los sabios. Pero Jacobo I no
es ni eanto, ni poeta, y lae aves del cielo ao le hicieron
caso.
Era Rey dP. cierta isla que se lla.naba Trinidad, y un
gobierno europeo en nombre de un derecho obecuro k
desposeyó......... .
Las aves no le hacían caeo y loe hombree lo despojaban ........ .
El rey fué filósofo; dejó eu reino y vínose á cultivar á
nuestras tierras uberes la urna bermeja del café....... ..
que produce el ensueño ........ .

Acerca de la utilidad de
los premios que se conceden
á las nilíos en colegios y li·
ceoe con la idea de estimularlos en el estudio, ha hti·
cho 11na información .un pe•
riodista de un diario parieién.
Para ello ha interrogado á
las diferentes personalida•
dee que él juzgaba tenían
opinión formada sobre el
a,nnto.
.
Uno de los preguntados;
el profeeor de Filoeofra de la
Sorbona, Mr. Bro9bard, ma•
n ifeetó que él ha sido parti •
dario de la ~u presión de loe premios, pero que la expe•
riencia le ba hecho cambiar de opinión.
Mr. Fag11et conviene en que las recompensas que ee
otorgan á los eecolaree son algo puerile9, pero ee trata
de niños y cree que es dificil tener el suficiente domiuio
eobre ellos para que, sin estímulo alguno, eigan el árido
. aprendizaje de la vidal
Mr. Bruneteire dice:
Cuando se baya descubierto el medio de ba~er que loe
hombres amen la cieacia, el deber y la virtud por lo
que unas y otra e~nifican, y no haya ascensos en los
empleos civiles, ni grados en el Ejercito, ni jerarquías
ni condecoraciones de nínguna especie,. ee podrá tratar
de abolir los premios á ios escolares.
~r. Gebhart es partidario de que ee distnbuyan pre•
mios á los eecolaree, porque son motivo deestí'mulo, es•
peranza y alegría en ellos.
«Pdra privarles de sus premios; agregó, esperaré á que
los hombree den ejemplo de desinte~és austero y de per•
fecta modestia á los niñoe. »
Mr. Ménard, autor de la moral ante los jil6soj os, contesYa no se pinta el gran mundo, sioo su contrabando:
ta y confiesi lo siguiente:
el
demi monde es la corte de ahora.
«Debo lo poco que sé áloe ee(uerzoe que hice eiendo
P. Janet.
estudiante, para ser el primero en la clase y alcanzar
premios y accéeite en el concurso general.
El piquete no está en la espina; la seducd ín .le las
Loe nifioe deberían estudiar indudablemente sin eepe•
rar recompeneas, pero es raro que los escolares gusten de mujeres no está en eue ojos, eino en loa nuestros.
Y. Cherbul, iz.
la instrucción por ella misma, y, por mi partP·, sin esta
emulacióo que ahora parece que se censura, habría ce•
***
La belleza es la firma de Dios sobre sus obrae.
dido á mi pereza habitual y pasado el tiempo en Jlase
John•Jame.~ Ri,skin.
leyendo folletines ó charlando con loe compañeros más
*
cercanos.n
**
En nuestros díae el anuncio ha mAtado á la crfüca.
Mr. Mauricio B.urés, acerca más el aepecto del asunto
Armand de Pont Martín,
á las flaquezas de la humanidad.
*
**
.
Los premios en los escolares son punto de vanidad saE l espíritu no tiene secretos que la conducta no revele,
tisfecha en detrimento de loe demás conditctpulos.
Para el colc:gial, dice, se trata únicamente de dará loe
El espíritu humano tienll***
sus límites, límites que camotr.:s una idea veotajoea de sf propio.
bian de eiLio, mái bien que retroceden.
Lol!! colegiales se desenvuelven de modo extraordina**::;.
rio bajo el sistema pedagógico de loe puestos ó sitios en
Envejeciendo ee corrije uno tanto de sus cualidadfe
como de sus derectoe.
clase.
P,n la vanidad satisfecha se siente capaz el alumno
..**
de sol)ortarlo todo. La esperanza de obtener una meda Cuanto ooáe ee sabe, ti\nta más necesidad se \ iene de
lla le impulsa el trabajo sin descanso y á veces le \J)ace aprender.
enfermar. La vanidad, el pla ·
cer po, las distinciones, esto
es lo que desarrollan la intE&gt;·
ligencia y la aplicación de
loe alumi.oe.

~j.~
Jacobo l~
En México tenemos un
rey. Se llama Jacobo I; imperó en una isla caei deeier•
ta; las aves, súbditas levan·
tiacas, ee reían de él con to·
do el ímpetu palpitante de
sus alas ........ .
Ese rey:
Solitario como la aurora; pe•
ro no misterioso, como la nie•
ve, asistió á la más completa
deeba11dada de eue súbditos.
Todos eran alados.
Reíanse de _el-Eecalante

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DOIIIIGO 31 de OCTUBRE de Jl97

OOMIIIGO 3l de OCTUBRE de 1891

EL MUNDO

•

-í

soo

EL MUNDO

bordado adorna el delantero y aldeta de la
blusa, que ae sujeta por un cinturón de tercionelo abotonado. Sombrero fieltro adornado con gasa isly y plumas negras.

i

·1
1-

T1aje de cachemir liso.

Este traje tiene una blusa de terciopelo
negro con pasamanerías, sujeta por un cin•
turón de piel: Cuello Medicia con un gusa•
nillo en el borde. Sombrero fieltro.
Vestido princesa de Euridise madera.

Este vestido, con ancha valona y un heton de raso, marcando la abrochadura, que
además lleva unos alamares; sombrero fiel·
tN con florea.
Traje de

Otoño.

Este estilo, enteramente nuevo, es de muy
buen efecto. Está hecho de daniee brvché
verde obecuro, abriéodose el pafio delantero
sobre unas quillas de raso verde seco, adorFichú collar.
Cuerpo con pasamanería.
nado con precillas de cima de seda negra; el
to que redundan en positivo bien de aquel que padece miemo ad 1rno se repite en la bluea, cuya vueltecita
quizás por nuestra causa. Aquí, como en tcdo hay mu· se for111 también de raro.
chas escepciones.
Traje de casa, delantero y espillda.
A nosotros nos toca amar la memoria de los que nos
dieron el aer, celebrar el triunfo de aquelioe que fueron
Este es un bonito vestido de cachemir azul. La ena•
los ángeles de nuestro hogar.
La principal manifestación que hacemos de nuestro gua está adornada por galones de paeamanerla. La
duelo ea el vestir de negro; y parece que el mismo traje abronhadura ae df'ja en el lado izquierdo, ocuUándose encarga de retribuirnos abundanteme.nte; pues una la bajo unos doblecitoe; estos se repiten en el delanlinda joven realza rn gallardia detrás del luengo velo de tero de la blusa y el cuello que ae abrocha acbre el
crespón; la matrona que envuelve sus opulentas formas hombro, ae orna con galonee, lo mismo que el cuello
y cinturón. Botonadura con presillae.
con el traje de luto, infunde desde luego cierta venera
ción, y ¿qué diremos del sexo fuerte? el traje negro es
compaflero inseparable del diplomático y aquel que lo
nea, si no es un grao seflor, al menos lo parece.
LENGU UE DE LAS PIEDRAS PRECIOSAS

LA MODA
TRAJES DE OTOÑO
Vestido de c:ac:hcmlr pizarra.

l.

Este vestido con blusa de fular ceñida encima con ciI:turón de listón Collet, de raso adornado con plis,t.
Una gran corbata de pluma, prendida en el cinturón,
sirve dÁ abrígo. Toque con plumas crespas.
Traje pare niña de 6 á 8 años,

Este trajecito es de Lady's cloth gris claro, eumarnen·
te sencillo, pues cooaiete en una enagua de campana y
un saco que se abre sobre una bolsita bordada.
Traje de paseo.

Se compone este traje de una enagua de palio Iely, con
bordados de pasamanería verde más obscura cuyo dibujo se disminuye notoriamente en el delantero. El mismo

Vestido de cachemir
pizarra.

T¡aje para niña
de 6 á 8 años.

EL 1~ DE NOVIEMBRE,
¡Cuán presto ae va el $iempol loa días desaparecen cor1iendo siempre uno en poa de mrol ¡las .horas!.. .... como ai cada día fuese un rn~imo de uvas en toda su ma·
durez, van desprendiéndose sin que nadie las pueda
contener. Así las geneiaciones van también aucediéndo•
ae, y las personas que cual las uvas caen por su maduréz, dejan un '\'acio imposible de llerar.
El torrente humano desprende ain cesar mil y mil
chiapas de agua que perdidas en el eepacio no vuelven á
au seno .........
El torrente sigue ,iu curso sin que resienta la constante pérdida de gotas de agua. Estas se evaporaron! .........
Pero nosotroe, aérea animadoe, gotas del humano to•
rrente; aunque arrastradas por el conetante oleaje de la
vida, tenemos afecciones, y, amándonos, no podemos
menos que sentir 1~ eepaia~ión de aquellos que nos prepedieron ensue evolucionee.

Traje de paseo,

Traje de cachemir liso.

Adonde fueron esas gotas? Nadie lo rnbel Aefnosotros
no podemos I aber hacia á dónde, en qué shio de la eternidad ee bailan la~ almas de loe nueetroe; y por eso nos
empefiamoe en oiar por su bien. Pero BUS cuerpos, g&lt;.•
tas cristalizadas, forman glaciales lagos donde la c0stumbre nos llern en ciertos días del afio. Allí depositamos
afanosas al par que nuestras lágrimas las ricas ó modes•
tas ofrendas, pero que todas deben significar un carifioeo
recuerdo, un tributo de gratitud, un signo de veneración.
En algunos pueblos incultos subsiste aun la costumbre de la ofrenda.
La víspeia del día selia'aio para conmemoiar á sus
difuntos, cada quien se afana en levantar, en el interior
de sua habitaciones un altar; pero el ornato principal de
este altar, en cuyo fondo se vé ura eetam¡a de ánimas,
consiste en acumular fruias, ya sean crudas ó cocidas,
según su calidad lo pida, poniendo en derredor caflae de
azúcar co11 todo su follaje. Esto, -unido c0n, las doradas
floree, ea de un aepecto encantador. .

El sabio Crearlor de la naturaleia, á fin de hacernos
conocer que ningún tesoro se adquiere ain pena, le ha
permitido ocultar en el fondo de aue abismos las preciosas gemas, en tanto que hace derramar una sonrisa
maternal entre la euperficie de lo9 campos de floree encantadoras por sus colores y perfumee.
Justamente parece que la posesión de las piedras pre•
ciobae es precaria, que para ad 1uirirlas se necesita luchar
con los peligros de la eombra, descenderá los abismos
de la o.oche en donde ee agitan visiones apocalípticas;
las piedras han sido siempre lujo especial y la eofíadora
fantaeía se afana en buscar los orígenes curiosos.
Esta es una de esas cosas legendarias en laa que se encontraba el porvenir en loe refiejoa de una piedra, ó en
.,1 brillar de una eeLrella, según el lenguaje que se lee
atribuía.
Estudiemos, pues, el de las más conocidas gemas.
Agata.-Cuando lo~ rebeldes titanes fueron precip!•
tadoa del cielo, tifieron con au sangre el fondo del Océano á donde se sumergieron, y laa manchas indelebles de
au eangre ee imprl'gnaron en las piedras de los
montea, que Júpiter había quebrado casi con ene
rayos.
Cuando Vénus estuvo á visitará Thetie, eu prima, en el misterioso imperio de esta, fué recibida
presentándole dos de estas piedras procedentes de
ágatas, La diosa, ae eintió en aquel momento ligada.

Jaquette con'bordados de pasamanería.

Por invisible y mágico po:ler, una de estas piedras era
blanca, veteada de negro por el fuego del cielo; esta pre•
serva al que la lleva de loe furores infernales; la otra,
punteada de manchas ~anguínolentae, tiene el poder de
otorgar el don de la oración, la gracia, la prudencia, la
elocuencia y la perseverancia.
Amatieta.-B3co ámaba á la niTl'fa Omatiet9, y por ea•
te amor olvidaba las lecc·onea de Sileno. por lo cual obtuvo de Júpiter poder sobre la bella. Un día que Baco
hablaba con Amatista de au amor, vió con gran asombro
que loa ojos de su amada perdían su luz. Sua miembros
ee endureclan, sus carnes B'e helaban: poco á poco bajo
loa ojos espantados del hijo de Júpiter, el cuerpo de la
ninfa perdi6 su forma perfecta, y ya no fué más que una
piedra blanca aem1&gt;jante á otras piedras transparentee.
El, exaltado por el dolor prorrumpe en gritos é impreca•
cionee contra su ímplscab!e padre; deepuée, dulcificando
un tanto sus sentimientoe, arranca de eu cabeza el pám·pano que la corona: «Yo quiero, bella Amatista, dijo,
darte al menos en tu nueva vida, la gracia de que en recuerdo de nuestro mútuo amor, pueda todo aquel que
te lleva al -cuello, beber el fuego de la uva sin embria•
farse nunca.»
Continuará.

Vestido princesa.

T.&gt;da la humilde familia se poetia delante de este altar, y en medio de oraciones esperan á loa que vendrán
á amonar místicos cantares. Deapuéa, algunos hombre&amp;
destinados á ello, llegan con toda venernción pidiendo
permiso para entrar, y cuando éste se lee concede, penenan á caotar ciertas composiciones apropósito.
.A.mee de retirarse los reverentes filarmónicos aon obsequiados con parte de aquel1a ofrenda.
Al día siguiente, llevan el Ieeto de la ofrerula á Jepoaitarla sobre las tumbas de sus deudos.
Ellos, loe pueblos inciviles, nos eneefian á nasar en
piadotas vigiliae, las vísperas de laa grandes festividades; mientra a que nosotros noa di vertimos con laa cala
veri tae ó en teatros y soirées ........ .
T11mpoco nuestras ofrendas hacen aquella sinceridad.
¿Cómo podrlamos asegurar que tantos miles emplea•
dos en mageatuosoa monumentos han sido solamente
por obedecer á un verdadero afecto del corazón?, ........
No, la mayor parte de ellos en.a.can de la vanidad, pues.

"

Traje de Cachemira, delanteroy espalda.

Cuello de cresp~n con lazo.

Traje de Otoño, delantero y espalda.

�• DOMINGO.st de OCTUB!JE d• 1897.

SL MONDO

LA COQUETONA

"CUENTO DE HADAS"
La noche llnvioea y negra, la maga de clámide de sombras que recordaba las mieLerioeas eolntadas medio evalee; que sin duena ni paje se en,rometían por callejas y
encrucijadas sorprendiendo ocultos amoríos, sin perdonar ignorados rincones, ni respetar Jegendar1os temores:
una noche trágica, sorprendió á la nifla en mitad de la
i,elva. H11bfa ella dejadg la carretera para alcanzar más
pronto, á campo travitea, las c9:sas de la aldea; se guia.
ba por las luces que, como fuegos fatuos, se aparecían á
lo lfjoe brillando un momenw, spagándose y volviendo
á lucir. Eran rojas fogatas de establoe ó tímidas y amarillentas luce&amp; de ventorrillos. De pron\o todo se extin•
guió, los paetoree no temían á loe lobos; la eombra loe
dejaba en eus malrigoeras, y los venteros sabían bien
q·1e los parroquianos pref.,rian el fuego de la chimenea
y la tranquilidad de la ca,a al frío de fuera y á lo pavo•
roso del barrio desierw.
La nifta se detuvo para limpiar sus zuecos del barro
que loe bacrn peda3os y dejare! haz de letla y el biicha
que cruelmente lastiwaba su espalda. Seir¡11ió esbeha y
ligdr:i, como gacela joven, y deeaüo la sombra, la in menea, la interminable sombra.
El boEqoe era en amigo, sabía que al levantar los ojos
-que en las hrdee de sol irradiaban con resplandores
de gotas de lluvia-iba á encontrar flores conocidas y
ramas que se tenderían para estrechar sus casias desnudeces. Pero esa noche tenía miedo, creía oír en los roí•
dos de los ovarios qte se rompen, algo como loe lamen•
toe de nifloe qµe se mueren, y cada rama que besaba su
cabello le parecla brazo de púgil que iba á rodear en ta•
lle, y después, con constricciones de boa, á destrozarla.
Confundla loe balidos lejanos con gritos de lobos y el
piar de loe pájaros que euefian con loe silbidos de eerpienLee que acechan.
Tdnia quince aflos-la eea i florida...!.hacía diez que
tJa'l'el&amp;ba el bosque día por dta, y sin ewb11rgo e~a noche, la primtlra en que no llegaba al la lo d11 la a bue la al
caer el sol, temblaba al enco1urarse sola.
En vano buecó la salida de aquella trama hecha con
ramajes de encina, tallos de lfrios y ma,as de f.ores. Era
la barricada que la ponía el geuio uel bJeq11tl, su único
noYio, para cerrarb el paso.
Alguna vez le vió ella, ralia 1te y feliz, cruzar como
aaeta 103 olaroa d11l bosque.con el cabello dorado tenien.
do como cauda de as\ro y deahojando myoso\is y viole•
tas; llevab1 alas muy bla-icas como los ángeles que ella
había visto en los al,area de laa ermitas en\re el humo
del incien30, y sue ojos brillaban CJmo las estrellas de
las noches dt, Mayo.
Se amaban hacia mucho tiempo, él Is regalaba con la
mitil de las abejaa doradas y con las fi &gt;res de pétalos azu•
leJ y ells, en ca-nbio, dejaba á su paso los ecos de suscan•
oiones, que unidos á los ruidos del boeque eran la gran•
dioea sonata que el genio en sna hora, de soledad lanzaba al aire, para no olvidarla, guardándola en las corta•
duras de la~ rocas ; en ·1oá cálices de las flores. Cuando
el viento ia;udia loe tallos y extremecía el bosque, aquella salmodia eemejaba al repetirse una y mil veces, notas iameneas y solemnes como lejaoai voces de órgano
de monasterio ......
¿A quien llamar? La nifia sabía que la selva después
de la puesta del eol era eombría y desierta como crugía
de claustro y que loe guarda bosques envueltos en ene
pieles y en ~1 humo de sus pipas, se juntaban todos del
lado de la aldea y encerru ios en la caseta del jefe no oirían :us grito~, ocupados de su cerveza y de su tabaco.
La abuela, allá en la aldea, bal~ada por sus anos, ape•
nas podría mamener el íuego del hogar, pensarla en la
•nieta, Horaria eo ausencia y nada máe. ¡Pobre abuefüal

El euefio venció á la nifla, dormía sobre la hojarasca y
apoyaba la cabeza-oca cabe2a rubi:i y bella-en el bra•
zo de1sundo. El hai de lttia la protegfa un poco de la llu•
via ~ue el viemo empuja ta de un solo laio.

·················································································
De pronto, como si despertara al contacto de un beso
abrió lo~ ojos que brillaron al fulgor de una luz 'tenue y
suave como último refle¡o de ocaso, creyóse engaflada
l)or un eneueflo y ee levantó prern de lo que creía una
alucinazión. Erguida, sobre el pedestal de hojas y floree
ee hubiera wroado por fantaema de sueflo si no hubiera
re alidadee más bellas.
·
......... Sa iluminó el bosque con resplandores de incen•
dio y desgarrn.'ldo la sombra surgió bella y sonriente la
figura del genio corona fo de roeas y seguido de una tnr•

Por-Antonio Cuyás.

TOM0.11

MEXICO, NOVIEl.tIDRll: 7 DIH 1897.

PIANO.

ba brillante y alegre de sátiros y faunos, que lnnzaban con
sus gritos loe a1ordee de sus flautas y los ruidos de dUS
panderos, llegaba á la niiln. s~ de,uvo nnoJ r:nos anLee
de acercarse á ella y esperó que formase el cortejo. Ye•
nfan loe genios buenos y loe malos, loe unos con la frente ceflida de pámpanos y ros&gt;1s, tos otros á manem de
diadema ostentaban luces de tum b,i J. Los buenos venían
dando al aire sus carcajadas que eran como gritos de
campanas ó alegre estrépho de cascabeles de polic:h inela,
los malos eneeflatan sus mandíbulas vacías y negras ;o.
mo entradas de cavernas: En el aquelarre hablan hecho
el programa de la fieela. Eran las bodas del genio y de
la nifta de los cabellos rubios, de la reina del boeque.
Las brujas dejando las escobas sobre las que cabal•
gan en las noches de luna traían en sus manos arnari·
llas teas de radioeas fulguracionee que ilomiuaban el
boeqne con resplandor de fragua. Habla arpías que ve
nían á horcajadas sobre cabras blancas de cuernos dora•
doa y faunos que rodeaban con EUB brazos vellosos los
talles de ninfas bellas como solee.
Todo era alegre y M&gt;do brillaba.

Una de lai ninfa,, f:, más bella de wda~, aquella de
quien los trasgos decían ante, de conocerá la ni11a que
eerfa la reina del bosque, fué la sacerdotisa. Unió con
una guirnalda hecha de campánulas y violeta, al Genio
y á la nifla y puso en sus dedos el tiímbolo de amoroea
alianza.
......... ~e oyó un beso, largo, suave, como eco de onda
que se rompe ó nota que se exiingue y entonces surgie•
ron de aquel claro de bosque envueltoben llamnrad.i, de
incendio, duende;; y trasgos, ha1as y genio,, al mismo
tiempo que la selva toda se estremecía con la, nota,
triunfaleb de una marcha brillante.

NUEVO GOBERNADOR DEL ESTADO DE HIDALGO.

***

Cuando los primeros cantos de los páj:1.roe despertaban
al bosque y se oía el cencerro de las cabras de la aldea,
la niña pensaba qué decir á la abuelita de su sortija en
el dedo y de so pérdida en el bosque. No podía decirla.
que ya habfa pasado eu noche de bodas.
1'1.n,CEL PARDO.

México, Julio 28 de 1S97.

$r. Pearo ~- Noaríguez,
TOMÓ POSESIÓ!'i DEI, POl&gt;EU EL HIÉH('OLES ;} J&gt;EI, ACTUAL.

•

NUMERO I9;,_

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 18, Octubre 31</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Fonógrafo</name>
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        <name>La canción del lago</name>
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                    <text>• DOMINGO.st de OCTUB!JE d• 1897.

SL MONDO

LA COQUETONA

"CUENTO DE HADAS"
La noche llnvioea y negra, la maga de clámide de sombras que recordaba las mieLerioeas eolntadas medio evalee; que sin duena ni paje se en,rometían por callejas y
encrucijadas sorprendiendo ocultos amoríos, sin perdonar ignorados rincones, ni respetar Jegendar1os temores:
una noche trágica, sorprendió á la nifla en mitad de la
i,elva. H11bfa ella dejadg la carretera para alcanzar más
pronto, á campo travitea, las c9:sas de la aldea; se guia.
ba por las luces que, como fuegos fatuos, se aparecían á
lo lfjoe brillando un momenw, spagándose y volviendo
á lucir. Eran rojas fogatas de establoe ó tímidas y amarillentas luce&amp; de ventorrillos. De pron\o todo se extin•
guió, los paetoree no temían á loe lobos; la eombra loe
dejaba en eus malrigoeras, y los venteros sabían bien
q·1e los parroquianos pref.,rian el fuego de la chimenea
y la tranquilidad de la ca,a al frío de fuera y á lo pavo•
roso del barrio desierw.
La nifta se detuvo para limpiar sus zuecos del barro
que loe bacrn peda3os y dejare! haz de letla y el biicha
que cruelmente lastiwaba su espalda. Seir¡11ió esbeha y
ligdr:i, como gacela joven, y deeaüo la sombra, la in menea, la interminable sombra.
El boEqoe era en amigo, sabía que al levantar los ojos
-que en las hrdee de sol irradiaban con resplandores
de gotas de lluvia-iba á encontrar flores conocidas y
ramas que se tenderían para estrechar sus casias desnudeces. Pero esa noche tenía miedo, creía oír en los roí•
dos de los ovarios qte se rompen, algo como loe lamen•
toe de nifloe qµe se mueren, y cada rama que besaba su
cabello le parecla brazo de púgil que iba á rodear en ta•
lle, y después, con constricciones de boa, á destrozarla.
Confundla loe balidos lejanos con gritos de lobos y el
piar de loe pájaros que euefian con loe silbidos de eerpienLee que acechan.
Tdnia quince aflos-la eea i florida...!.hacía diez que
tJa'l'el&amp;ba el bosque día por dta, y sin ewb11rgo e~a noche, la primtlra en que no llegaba al la lo d11 la a bue la al
caer el sol, temblaba al enco1urarse sola.
En vano buecó la salida de aquella trama hecha con
ramajes de encina, tallos de lfrios y ma,as de f.ores. Era
la barricada que la ponía el geuio uel bJeq11tl, su único
noYio, para cerrarb el paso.
Alguna vez le vió ella, ralia 1te y feliz, cruzar como
aaeta 103 olaroa d11l bosque.con el cabello dorado tenien.
do como cauda de as\ro y deahojando myoso\is y viole•
tas; llevab1 alas muy bla-icas como los ángeles que ella
había visto en los al,area de laa ermitas en\re el humo
del incien30, y sue ojos brillaban CJmo las estrellas de
las noches dt, Mayo.
Se amaban hacia mucho tiempo, él Is regalaba con la
mitil de las abejaa doradas y con las fi &gt;res de pétalos azu•
leJ y ells, en ca-nbio, dejaba á su paso los ecos de suscan•
oiones, que unidos á los ruidos del boeque eran la gran•
dioea sonata que el genio en sna hora, de soledad lanzaba al aire, para no olvidarla, guardándola en las corta•
duras de la~ rocas ; en ·1oá cálices de las flores. Cuando
el viento ia;udia loe tallos y extremecía el bosque, aquella salmodia eemejaba al repetirse una y mil veces, notas iameneas y solemnes como lejaoai voces de órgano
de monasterio ......
¿A quien llamar? La nifia sabía que la selva después
de la puesta del eol era eombría y desierta como crugía
de claustro y que loe guarda bosques envueltos en ene
pieles y en ~1 humo de sus pipas, se juntaban todos del
lado de la aldea y encerru ios en la caseta del jefe no oirían :us grito~, ocupados de su cerveza y de su tabaco.
La abuela, allá en la aldea, bal~ada por sus anos, ape•
nas podría mamener el íuego del hogar, pensarla en la
•nieta, Horaria eo ausencia y nada máe. ¡Pobre abuefüal

El euefio venció á la nifla, dormía sobre la hojarasca y
apoyaba la cabeza-oca cabe2a rubi:i y bella-en el bra•
zo de1sundo. El hai de lttia la protegfa un poco de la llu•
via ~ue el viemo empuja ta de un solo laio.

·················································································
De pronto, como si despertara al contacto de un beso
abrió lo~ ojos que brillaron al fulgor de una luz 'tenue y
suave como último refle¡o de ocaso, creyóse engaflada
l)or un eneueflo y ee levantó prern de lo que creía una
alucinazión. Erguida, sobre el pedestal de hojas y floree
ee hubiera wroado por fantaema de sueflo si no hubiera
re alidadee más bellas.
·
......... Sa iluminó el bosque con resplandores de incen•
dio y desgarrn.'ldo la sombra surgió bella y sonriente la
figura del genio corona fo de roeas y seguido de una tnr•

Por-Antonio Cuyás.

TOM0.11

MEXICO, NOVIEl.tIDRll: 7 DIH 1897.

PIANO.

ba brillante y alegre de sátiros y faunos, que lnnzaban con
sus gritos loe a1ordee de sus flautas y los ruidos de dUS
panderos, llegaba á la niiln. s~ de,uvo nnoJ r:nos anLee
de acercarse á ella y esperó que formase el cortejo. Ye•
nfan loe genios buenos y loe malos, loe unos con la frente ceflida de pámpanos y ros&gt;1s, tos otros á manem de
diadema ostentaban luces de tum b,i J. Los buenos venían
dando al aire sus carcajadas que eran como gritos de
campanas ó alegre estrépho de cascabeles de polic:h inela,
los malos eneeflatan sus mandíbulas vacías y negras ;o.
mo entradas de cavernas: En el aquelarre hablan hecho
el programa de la fieela. Eran las bodas del genio y de
la nifta de los cabellos rubios, de la reina del boeque.
Las brujas dejando las escobas sobre las que cabal•
gan en las noches de luna traían en sus manos arnari·
llas teas de radioeas fulguracionee que ilomiuaban el
boeqne con resplandor de fragua. Habla arpías que ve
nían á horcajadas sobre cabras blancas de cuernos dora•
doa y faunos que rodeaban con EUB brazos vellosos los
talles de ninfas bellas como solee.
Todo era alegre y M&gt;do brillaba.

Una de lai ninfa,, f:, más bella de wda~, aquella de
quien los trasgos decían ante, de conocerá la ni11a que
eerfa la reina del bosque, fué la sacerdotisa. Unió con
una guirnalda hecha de campánulas y violeta, al Genio
y á la nifla y puso en sus dedos el tiímbolo de amoroea
alianza.
......... ~e oyó un beso, largo, suave, como eco de onda
que se rompe ó nota que se exiingue y entonces surgie•
ron de aquel claro de bosque envueltoben llamnrad.i, de
incendio, duende;; y trasgos, ha1as y genio,, al mismo
tiempo que la selva toda se estremecía con la, nota,
triunfaleb de una marcha brillante.

NUEVO GOBERNADOR DEL ESTADO DE HIDALGO.

***

Cuando los primeros cantos de los páj:1.roe despertaban
al bosque y se oía el cencerro de las cabras de la aldea,
la niña pensaba qué decir á la abuelita de su sortija en
el dedo y de so pérdida en el bosque. No podía decirla.
que ya habfa pasado eu noche de bodas.
1'1.n,CEL PARDO.

México, Julio 28 de 1S97.

$r. Pearo ~- Noaríguez,
TOMÓ POSESIÓ!'i DEI, POl&gt;EU EL HIÉH('OLES ;} J&gt;EI, ACTUAL.

•

NUMERO I9;,_

�EL l\nJNDO.

312

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

ra muy distinta de la de los demás hombres; poseen
ameno en el que á trechos, entre el frou-frou de grandes reservas de vida, abundantes arsenales
los trajes y susurro de las conversaciones, se escu- de armas c0n que toman parte en el combate.
cha un trozo de música.
.Por cansancio acaba de a,bandonar el general
Acaso á través de este caleidoscopio femenino,
Son bellas las puestas de sol de nu_estro triun- en el vaivén de esta marejada de cabecitas juve- Cravioto el gobierno del E~tado de ~idalgo. La
fante invierno.-El astro pasea sus roJizos dardos niles, en el choque de las miradas y el cemelleo noticia se sabía en esta capital de días atrás; la
sobre el verdoso tapiz de nuestros prado~; hay de las sonrisas, podáis saludar el fragme~to _de prensa de información se enQargó de propagarla,
un tinte de primav(!ra, un vago remedo de Juven- una obertura conocida, d girón de un vals am~go haciendo, entre paréntesis, correr los más extratud en el velo de brumas que_ envuelve el callado vuestro. Entonces os diréis: ¿eu donde lle 01do nos rwuores á este respecto.
Cierco que tratándose de la extinta administr~valle, la ciudad adormecida-como at~tosu: yo esto? Y pasáis de largo, co11fundiendo en vuesción de aquel Estado, todo era extrailo. Parecia
gestionada en un éxtasis vagoroso. ?abnel d
tros recuerdos una silncia atracLiva con la pos- como que los actos más sencillos estaban envuelAnunzzio ha tenido razón cuando ha dicho que el trer vibración ele una púgina musical.
ototlo es una primavera vista en sueños. A. través
en brumas.
Y allá lleváis las dos impresiones en una: el úl- tosLa
nueva administración ha sido acogida con
de las ráfagas empapadas de _escarc~1a-¿no_ 11?- timo sollozo de un compositor favoricO y el dardo
rco-ocijo y hav en ella cifradas bellas esperanzas.
ra así la naturaleza cuando tiene fno?-sc mfllt,
, ..
.,
*
luz de unas pupilas amadas.
.
tra un buen flechazo de esa inmensa hog~&lt;'ra ~n- dePor
eso el salón de la ..Alameda ha desafiado toLa
chispa
revolucion;ria
se ha eX;tinguido en
cendida enlo alto, como una antorchaque1hunma dos los años la crudeza de las primeras heladas
Guateruala, no sin que la sangre cornera en abunel mundo.
invernales, de esas heladas en que las est.rellas
El sol es el hogar de los pobr&lt;'s; á su rcspla~- arrojan ex_trañas fosforescencias y la luna cubr~ dancia.
Las tristes páginas de las contie1:das civi~es la•
dor de hornaza las miserias se caldeit11 y ~e forti- la ciudad con un lienzo blanco, que la da la semetino-americanas
cuentan cuatro ó cmco capitulos
fican. ¿Quién ha dicho que cuando ~l bnll~ has- janza ele unll. es..atua yacente, de una escultura
más; hay un nuevo episodio qu~ agr~gar á la p~ta el lodo r&lt;'splandece?-En la ampl_ia avcruda la
mármol.
nosa serie de fermentos revoluc1onanos que se agivida se precipita á borbotones; se siente la ncce- de¡Qué
raro placer se experimenta entonces en
sicad de beber ese licor rojizo que se esparce por perderse en esas alternativas d_e luz y son~bra que tan en la historia de estas nacientes nacionalidades.
Y por cierto que sorprende la noticia de_ q~e la
las arterias del univC'rso.
.
· tachonan las calles. Como la piel de una mmensa
Ha habido razón para cantar á ese sangun~o- serpiente! cuadro rem/Jrandtnes&lt;'o, sepia abiga- familia del Sr. Morales, el alma del movumento
lento monarca del cif&gt;lo, para hacer de.él un_ dios :rrada que encanta y atemoriza, mientras todavin revolt1cionario, haya tenido necesidad de refuresplandeciente, un vf'ncedor de ~os espacios-:- pasan y repasan por· vue¡¡t.ro espíritu los- hilillos giar;;e en nuestra legación, para escapar á la_ venEnrique Beyle no ha estado Pn lo Justo ~l cscn- flotantes del concierto, de matices de palabras, de ganza del poder público. ¿Cómo? ¿Una muJer y
bir: lo bueno que tiene Dios es que no ex~ste .. El notas, de cuchicheos y de sonrisas que habéis re- un niño no son inviolables, ante la ley y ante la
conciencia, ante el derecho de gentes y los sentiespíritu humano, impregnado de du~as, mquieto
mientos de humanidad?
y afanoso ha habido menestf'l' refugiarse en algo cogido al paso.
*
Jamás 1 en nuestro pasado nacional de pasiones
más perro~nente y etf'mO que esta vida comú~1 Y
**
Del salón de la Alameda á las fiestas de Tolu- caldeadas al rojo blanco, de rencores llevados al
corriente; entonces fabricamos un héroe, u1: d~os,
un ideal, y en él nos refugiamos como en el ultuno ca media un abismo, que el Ferrocarril Nacional paroxismo, se ha registrado el caso de lo que ~erecorre en pocas horas. Las recorrió el tren es- ría en Guatemala muestra de inaudita barbarie.
santuario.
pecial que el generll.l Villada, gobernadord_el ~s- Es preferible imaginar que la familia del Sr. Mo***
Por eso acaso vive todavía, á pes_ar ele_ los es- tado de México, puso á disposición de los mv1ta- rales ha procurado huir de comentarios que habrían lastimado sus afectos más caros, que buscar
tragos causados por el tiempo, ese simbóllco _pon dos á la inauguración de importantes obras 111:1.un
asilo para sus vidas amenazadas.
teriales
en
aquella
capital.
Juan Tenorio que año tras afio hace su apanc1ón
Tendríamos, de lo contrario, el derecho de caEl
general
Villada
ha
adoptado
en
su
prografantástica en nuestros escenarios.-Es. que Don
Juan Tenorio es usted, soy yo, es el _vecmo de en- ma un excelente principio financiero: emplear los ta.loo-ar un nuevo atentado en la lista de los sinies~ros dramas que han tenido por protagonista
frente, somos todos los que-al de~ir del poeta- fondos sobrantes del presupuesto en nuevas rue- tiranuelos de la talla del doctor Francia, en el Pasomos dignos de ser morenos y sevillanos: es una decillas de la maquinaria administrativa, antes
raguay, espamoso ejemplar de ferocidad humana.
raza entera encarnada en un hombre, que ora Y que almacenar infructuos~s monedas en la~ arcas .
.l!}l terrible anciano había llegado á hacerse teblasfema, mata y se arrepiente, observa mala con- de una tesorería. Econonnzar no resulta siempre
económico; los capitales que no se mueven, van mer de todo un pueblo; su solo nombre era objeducta y se va al cielo.
¿Cómo no lo hemos de aplaudir, si sus hazañas y vienen, bregan y ~e agitan, son capitales ue~a- to de pavor y su presencia aterraba á las multison nuestras hazañas? Excelente matón andaluz, tivos. Pasa con el dmero lo que con el agua: cir- tudes.
Un día, penetra el doctor Francia en el fondo
tus bravatas forman parte de nuestro arsenal de culante, fecundiza la tierra, sirve de m_otor á la
de
uu bosque, seguido de los suyos. Allí se alza
industria,
de
vehículo
al
comercio;
estancada,
encaballeros andantes; tus vociferaciones encuenuna icrnorada cabaiia: á la puerta están los que
tran eco en nuestros espú-itus rebosantes de poe- venena al que se acerca á ella.
Decid á un hombre: «Eres rico,» y rntregadle la habitan: una mujer, un hombre y dos niños.sía medioeval, apasionada y rítmica. Todos estamos dispuestos á arrepe~tirnos, después de ro- un puñado de monedas con la precisa condición La fiera se detiene sonriente; ha olfateado á su
bar la novia de algun amigo, de burlar al Come~- de que no ha de gastar ninguna; será más pobre víctima.
-¿No meconocéis?preguntó álos desgraciados.
dador y de darnos de mandobles coi:i- Don Luis que el mendigo á quien le arrojáis una limosna y
Y á una negativa de éstos:
que
puede
hacer
de
ella
lo
que
gu?te,--;--~ues
admiMejia sobre todo, cuando estas fechonas se come- Soy el doctor Francia, repone.
.
.
ten e~ verso. En verso, cualquier latino es capaz nistrativamente, esas grandes existencias que los
En vano es decirles este nombre odioso; ru el.
gobiernos de los Estados se complacen en exhibir
de hacer la mayor atrocidad.
.
y luego este Don Gonzalo de Ulloa, este rect1- en los cortes de caja de los periódicos oficiales, hombre ni la mujer, perdidos en el interior de la
lineo de l¡ virtud, se nos antoja demasiado renco- representan aguas estancadas. Porque, ó esa:s su- selva, conocen al cacique.
Entonces, sucede un hecho horrible: Francia
roso. Su odio, como el de Hamlet, va más allá de mas están destinadas á un objeto útil, y en ese·
ordena
á su gente que se apodere de una de las
caso
han
sido
distraídas
del
fin
con
que
fueron,
la. tumba, no abandona su presa, desea que se
dos
criaturas,
y allí, ante las horrorizadas pupirecaudadas,
ó
no
fueron
obtenidas
con
objeto
alprolongue en ese obscuro hueco del no sér, que
guno, y en ese supue_sto constituyen sac1ificios las de los padres se da m\ierte al uifio.
persista. á través del tiempo y del espacio.
-Ya conocéis al doctor Francia-exclama él,
En un cuadro de Goya_h ay un esqueleto que alza estériles para el contribuyente.
Los gobiernos no tienen derecho para mostrar- al alejarse. Cuando lo hayáis olvidado volveré
la loza de su sepulcro, para escribir en ella: ¡Nada! No hay nada detrás de esa misterio~a J?Uerta. se pródigos, pero tampoco lo tienen para ser ava- por el otro cachorro.
Y esta amenaza de muerte,suspendida sobre la
Para el alma del Comendador no hay ~xpiación, n~ ros. El progreso cuesta caro y es necesario pacabeza
de una criatura de meses y una mujer ¿no
garlo;
un
particular
puede
pasarse
s!n
w1a
levihay muerte, no es el descanso del m~r.édulo, m
la salvación del creyente: es un martmo eterno, ta· esto no influirá nada en el porvemr de w1a so• equivaldría á la hazaña que de referirse acaba?
*
incansable, de duración infinita, que causa es- ci~dad. Una administración no puede dejar de
*
Han aparecido en las*esquinas
grandes carteloabrir escuelas, porque en ellas está fundado el
panto.
.
nes
reclutando
braceros
para
las
siembras de la
porvenir
de
un
pueblo.
Por fortuna de la obra de Zornlla-y él lo ha
Se quejan algunos economistas del considera- Costa.
dicho por inco;nparable modo-irradia una luz q?e
¡Se necesitan mil homb1·es! escriben los empreilumina todas estas negruras: la fe de 1~ muJer ble aumento que se observa de hace buenos atlos
cristiana que redime al que ama. Las muJeres de á esta parte en los presupuestos de las principa- sarios, y ofrecen por jornal 37 centavos y alimenlos otros Don Juanes son escultutas paganas, Ve- les naciones europeas; pero no toman en cuenta tación pagada. ¡Brazos! e.s un grito que se eleva
nus caidas de sus pedestales. En este Don Juan, el el aumento de la educación en las masas. Nada de todas las comarcas del país, de Oaxaca y de Veamor es más poderoso que el vicio y purifica al que más fácil que volver á los antiguos gastos admi- racruz, de Chiapas y de Tabasco.
La tierra espera que el hombre se incline hasta
nistrativos: para ello bastaría con que cada país
roza con sus alas.
ella y le arranque su riqueza latente. Pero el
'
y esta apoteosis que preside á la muerte del hé- retrocediera medio sig-lo de civilización.
Y nó, las naciones modernas no desean hacrr hombre es un producto escaso, un artículo de priroe de Sevilla la encontramos lógica, y hace1:1os
repetir el bailable final, en el que el protagomsta. un alto en mitad del viaje, sino seguir adelante, mera necesidad poco abundante en nuestros meravanzando siempre. Maquinista, más aprisa.
cados. Es preciso acudir á la vía pública y solise salva en medio de luces de Bengala.
Y he aquí como el general Villada ha realiza- citarlo en cada esquina.
*
.
do este programa: los gobiernos no son los que¿Obtendrán los empresarios de la Costa las mil
* *
La verdad es que sin Don Juan Tenorio Y sin deben ser ricos; ricos deben ser los pueblos.
unidades humanas que solicitan? Antaño dijo un
el salón de la Alameda, el vecindario de la _bue~a
colega que babia veinte mil disponibles en la ciu***
ciudad de México, habría arrastrado una vida mTal vez esta tarea desgatte fuerzas y debilite dad de l-iéxico.
comparablemente monótona. Es agradable ~ste energías. Gobernar es un trabajo rudo; reclama
Verdad es que, para resolverse á aceptar esta~
salón que el mago Valleto, heredero del Buckmgmúsculos de bronce, resistencias de titán; hom- proposiciones, haría falta algo que no siempre esbam Bejarano, ha improvisado de la noc~e á la bres como Bismarck, como el general Díaz, como tamos dispúestos á llevar á efecto los interesados:
roa.nana. Han bastado unos cuantos canastillos de
¡trabajar!
ÜBERON,
nores para. convertir aquella rotonda en un lugar· Leon XIII, como el mismo Sagasta, son de made'

LA

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

313

EL MUNDO.

,auti!a grnrral.

hambre ha levantado sus fatídicos espectros, la
EL RECUERDO DELA FUNDACION
peste ha derramado sus gérmenes de muerte y la
DE LOS
miseria ha llamado á todas las puertas con su e:oEp;;TADOS UNI.DOS.
RESUMEN.-¡AVE GRECIA!-LA PAZ CON TURQUÍ.A . horte de desolación y de luto.
-LA liÉLADE ANTIGUA Y LA GRECIA MODERNA.Y ese e.sfucrzo no ha sido coronado de éxito tan
Estados Unidos acaban de entrar en posesión ae
TODA UNA PATRIA Q,UE RECONS'l'RUIR.-·LA INSG- pronto como deseara el gobierno británico; indo- unLos
documento precioso para su hii-toria: es el registro
RRECCIÓN EN LA lNDIA.-LAi;; TRlBUS REBELDES mables en su empuje los afridas y arrebatados en de á Bordo llevado por los Pereg1-i,1ws ~os «Pilg·rim FaY EL GOBIER~O BRITÁNICO.-QUIEN TIENE Q,UE
si¡ violencia los orksais, han resistido por buen therR• que llegaron á las costas americanas á bordo
VENOER.-LA PREPONDERANCIA RUSA.-EL REINO tiempo á las tropas inglesas y rechazado toda pro- del buque ,llayflou·Pr, en 1620. Este libro curioso llevapor Wadford contienf' lalistadepasajeros quedebian
DE ÜuREA Y EL lMPERIO.-LAl:l DOSRlYALES I.N positión de avenimiento acomodatício, que no do
Her los primeros colonos de los Estados Unidos; Juego Jo,;
ASIA.
incidentes del viaje; también están escritos los detall('S
condujera nl logro ele sus aspiraciones.
cuotidianos de la fundación de New-Plymouth, duran•
¿Pero cuáles son éstas? ¿qué buscan en la lucha te-20 años; por fin sirvió de registro del Estado Civil
¡Ave Grecia! Por, fin tras la porfiada lucha, tras
clf' esta época. He aquí porqué fué enviado á la bibliola humillante derrota, vas á ver tus campos libres esos fanálicos que se dejan ma:tar con heroísmo y teca
de la diócesis de Londres, de donde dependía eijp&lt;'recen
con
la
sonrisa
de
los
mártires
en
los
lade invasores y ya no mancillará tu cielo la sombra
ta colonia lejaua.
bios, durante los horrores de la derrota·?
Lm, ingleses acaban de obsequiárselo á sus primos
de la odiada Media Luna.
Cualesquif'm que sean sus ideales, tienen que pe- de América.
Tus bosques vírgenes, donde resuenan arrullos
de silfos y carcajadas de ninfas, 110 se sentirán ya recer en la demanda, porque no van como Inglaprofanados por la blasfemia &lt;le) vivac, ni enturbia- terrll á un objeto definido y con un fin determinllrá tu cielo siempre azul el hwno de la fogata ó el do. Ruda será la faena y correrá á torrentes la
XUEVO TRATAMIENTO
sangre britana, pero al fin habrá de prevalecer la
fogonazo del cañón.
Tus claras fuentes y corrientes ríos, donde re- idea inglesa, ~· las tribus insurrectas lo mismo que PARA HACER LA MADERA INCOMBUSTIBLE
tozan en confusa y alegre fiesta las impúdicas todos los pueblos de la región tendrán que someEn el último Congreso de los Arquitectos Navales,
driadas y las inocentes uáyades, no serviráu de terse al rumbo señalado, que es el de los nuevos
Ellis dió cuenta de los experimentos efectuado~
abrevadero á los caballos tártaros, ni ofrecerán horizontes de la civilización occidental, rasgando ;\fr.
con el fin de volver incombustible la madera.
sus linfas cristalinas á la sed del turcomán, que Sú sombras y alumbrando obscuros antros.
La madera así tratada toma el nombre de 1W inflamable; se coloca en un cilindro donde se hace el vacio;
apaga con sangre como con cieno ht sed de los
después se introduce el vapor que vaporiza la humereptiles.
de la madera. Se hace de nuevo el vacio, Jo cual
Tus montañas sagradas, donde aun resuena la
Pero si la políticn inglesa nada tiene que temer dad
arrastra hacia afuera todos los vapores, y se proyecta
voz de las inspiradas sibilas y se escuchan los por esa parle, y es asunto de chelines la sofo- en el cilindro un líquido conteniendo ciertas sales; eshoróscopos de sagradas pitonisas, no servirán ya cadón de los dementos inquic tos que perturban te&gt; llrga en gotitas mezclado al vapor,. y se le deja en
de refugio á tus despiadados enemigos, ni verás las fronteras del noroeste en su poderoso imperio contacto con la madera hasta que se impregna de él.
no queda mas que secarla. Parece que 10&gt;1
caer de la empinada cumbre hordas fanáticas con índico, no sucede lo mismo en el remoto país del Entonces
productos tratados así, pesan de 8 á 15 por 100 más que
el sarcasmo en los labios y el odio en el corazón, sol naciente, donde paso á paso va perdiendo antes de pasar por el cilindro, pero no cambian casi do
p13:ra borrar el aborrecido nombre cristiano ele la su anligua influencia y su omnímodo poder que se apariencia, y se dejan trabajar sin dificultad alguna.
Se asegura también quf' este método preserva á la
tierra que fué cuna de la civilización occidental. susbtitu re lentamente y muy contra su voluntad
Ya cedieron los mahometanos á la presión que con la influencia moscovita, cada vez más predo- mad&lt;'ra de 101:, perjuicios de los insectos.
sobre ellos ejercieran las grandes potencias, que minante en aquellos reinos no explotados por la
por fin se dolieron de tus cuitas yseapiadaron de rapacidad europea.
El ministro ruso ·e n la capital de Corea acaba
tus desventw·as. Ya la paz es un hecho, y puedes
SOMBRAS Y LUZ
dedicarte á. cicatrizar las heridas que te causó el de destituir á su mandato al empleado inglés que
Sollozando á lo lejos el Pasado:
hierro musulmán en los desfiladeros de Volos y en vijilaba las aduanas del reino mogol, y ha nombrado por su voluntad á un agente ruso enteramente
Cubierto de amarguras el Presénte;
los campos de Doiñokos.
Aparta los oídos de las sirenas engañosas que á devoción del gabinete de San Pctersburgo.
Cual esfinge fatal, se alzaba al frente
El sobcra110 de Seoul que por mucho tiempo
te apunciaban triunfos allí donde la razón te mosEl Futuro de brumas circundado:
Ante el grande misterio anonadado,
traba la derrota; no hagas caso de estrofas demagó- estuvo sujeto al arbitrio del Celeste Imperio, y )
gicas, que caldearon tu sangre, encendieron tus después dr los triunfos del Mikado quedó someQuedó en silencio el corazón doliente,
deseos, y te lisonjearon con sueños de grandeza. tido al antojo de los mandarines de Tokio, nunca
Cuando sonó en los cielos, de rf'pente,
La pérfida Albión que por mucho tiempo alentó duc&gt;ño dr sus acciones, es hoy juguete de las maEl instante por Dios apar&lt;.'jado:
Rasgándose los velos de la niebla, ·
tus rebeldías y fomentó tus aspirªciones, asustada quinaciones rusas. El Czar que se opuso con aude su obra y temiendo los horrores de general tocrática intervención á que el Japón se aproveSurgió en el fondo incógnita hermosw·a,
conflagración, te dejó sola y abandonada á tu suer- chara de sus legítimos triunks sobre China, ha
··Sublime encarnación de la esperanza;
te y desventura, y no pudiste salvar de la refriega tomado parte ac.iva en los asuntos coreanos, y na¡Y entre el himno de amor que el orbe puebla
.
Divisa t&gt;l alma edenes de ventw·a,
ni el nombre inmaculado que te legaron Filopemén da ha podido rnsistir á. su onroipotencia.
La Gran Bretaña misma tiene que ceder ante
En radiosa infinita lontananza! ..... .
y Canarís.
Deja ya los falsos espejismos y los engaftosos rsos a,·ances y ve con pena que se le ~capa su
NOMA p LLONA . .
mirajes que te fascinaron. Busca en el trab!ljO y influencia, que se menoscaban sus intereses y que
la virtud la restañaci9n de tu sangre, el bálsamo Pl águila bicápite tiende sus robustas alas desde
de tus heridas. Vuelve en tí para luchar con brío Vladivostok para afianzar en sus férreas garras
Repartimos con este número
contra los enemigos que asedian en su propio seno. nuevos territorios al poderorn imperio de los
Emprende con entereza la tarea de tu regene- Czares.
ración, y como el personaje de Zola, qur con firSiempre y en todas partes la preponderancia &lt;le folletín, continuación de la hermosa nome paso y á la vista de todo un mundo derrumbado r~sa.
vela
entre las llamas de la Comuna y las ruinas de las
X.X.X.
Tullerfas, se yergue altivo y sereno, marcha con
5 de Noviembre de 1897.
fé inquebrantable á la ardua empresa ele reconstruir una· patria.
Es,t es tu misión, si quieres siempre merecer el
que dede el mes plisado empezamos á obsetítulo de madre de pueblos y faro inextinguible
quiar á nuestros lectores.
de la belleza eterna.
El nntvo Gobernador del Estado de Hidalgo.
¡Ave, Grecia! Ya estás libre de la garra otomana, ya tienes paz; comienza con robusta energía la
OTRO PAOO
Acabn de tomar posesión del elevado c11.rgQ de Goempresa de tu reconstrucción.
De
$5.000,00
de
"La Mutua," en Torreón.
bernador Constitucional del Estado de Hidalgo, el Sr.
***
.
D.
Pedro
L.
Rodriguev.,
que
sustitu~•e
en
virtud
de
la
No ha sido fácil para la Gran Bretaña. domeñar
las belicosas tribus, que en la frontera afgana se elección hecha por la Legislatura local, al Sr. Rafael
Sr. D. Carlos Sommer, Director General de "La
alzaron en at·mas contra su secular dominación. Cravioto.
Mutua" de Nueva York.
Con e;;te motivo publicamos el retrato del Sr. RodriSea que reciban ·10s elementos de guerra de los
México.
poderosos moscovitas, que en secreto pueden fo- guez en lugar preferente.
Muy
señor
nuestro:
El nuevo gobernador, con\O lo ha expresado en el
mentnr la insurrección para debilitar el poderoso
Los señores Ketelsen &amp;. Degetau nos entregaron,
imperio indiano, y más fácilmente prevalecer en cliscun;o que pronunció ante la Leg·islatura al tomar
sogún
recibo debidamente estampillada y puesto
el vasto continente asiático, que llena sus princi- po8f'!&lt;ión de su alto cargo, llega al Gobierno con laR
Pn la póliza correspondiente, la suma de Cinco
intenciones
más
progres1stas
y
los
mejores
deseos
propales ambiciones; sea que los triunfos del Ishlm en
mil pesos plata mexicana, importe del seguro del
las llanuras de Tesalia hallan resonado con ecos poniéndose por tuantos medios esten á su alcance y finado Sr. D. Christian Schugt, que tenía en "La
poniendo
en
juego
todas
sus
energías,
impulsar
al
Esguerreros en las apartadas vertientes de Afganistán, y por ende hayan despertado los instintos bé- tado por la amplia vía de la prosperidad, basada en el Mutua" según la póliza número 529,254, y cuyo
valor recibimos ante Notario Público.
licos ele las tríbus creyentes, contra los enemigos trabajo~- en la honradez.
Reconocida la eficacia y prontitud con que "La
La biografia clel Sr. Rodríguez puede expresai·se en
del estnndarte verde del Profeta: ello es que, lo
Mutua" cumple sus compromisos, nos es grato reesta
Hola
fraR&lt;'
que
nos
holgaríamos
de
consagrar
siemque parecía primero un movimiento aislado y sin
importancia. fácil d-e sofocar con los elementos pro- pre á las cabezas visibles del país: es un hombre hon- prtirnos de usted attos. SS. SS.
Torreón, Octubre 18 de 1897.-Concepción F.
pios del gobierno de Kalkuta, ha necesitado l.a coo- rado; por lo demás, su biografía' mejor y más intereperación activa de la Metrópoli, y la concentración sante para sus gobernados, está en el porvenir. Que de Schugt.- C. Juárez, Octubre de 1897.- Vt'lliam
Bremme, como tutor de los menores, Pedro, Josede fuerzas considerables, para evitar que el incen- él justifique ampliamente las halagadoras esperanzas
dio se propague á toda aquella comarca, donde el que el Estado de Hidalg·o ha puesto en su uuevo jefe. fina y Cristian Schugt.

384 PAGINAS

•

�Domingo 7 de Noviembre de 1897.

314

EL l\füNDO.

lll5

EL MUNDO.

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

RECUERDOS DEL DIA DE MUERTOS.
EL ARTE EN EL PRI:~{ER P ANTEON DEL. MUNDO.

CAMPOSANTO DE GENOVA.
[Fotograflas de Va.lleto]

SR, JUAN APARICIO.

Fusilado por las fuerzas federales

,

ORAJ,, DAllIEL FUENTES BABRIOS

ler. Jefe dela revolucióu de Guat.ema.la.

1· '

1

i
1

l

L

---

•
J

Gral. Reina filarrios.
Presldent.e de

a Repll.bllca. de Guat.ema.la.

i!.a re~oludón

ae Guatemala.

LoocadAvercs de Juan Aparicio y del Alcalde l "! SinforosoAguilar.-QCI,.'TZALTE.:S-A..,..GO.

AnteH de que los rebeldes entraran á Quetzaltenang·o, todavía en poder del Gobierno, los jefes militares de la población, se cebaron en ciudadanoH pacíficos poi·
creerlos complicados en el movimiento de rebelili11 y en comunicaeión activa con
los caudillos pronunciados. Una de las victimas de estas escenas poeo edificantes
de las guerras intestinas fué el rico banquero D. Juan Aparieio, dtwiio de más de
dos millones ele pesos, hombre progresista y empr&lt;&gt;ndedor. á quic•n la ciudad debía
entre otras mejoras, la de• la implantación de la luz eléctrica. costeada de su peculio particular. i"li ,;us méritos, ni su poHición social, ni sus inmensa;, riquezas le
valieron; inocente ó culpable del delito de rebelión, pagó con su vida los odios que
provocan las discordias ch·iles.
Su cadáver abandonaclo su las calles, fué r.ecogido por los rebeldes triunfantes
v recibió hourosa sepultura.
• :Nuestros grabados tomados de fotografias directa,;, representan, además de los
retrato;; de alg-unos personajes principales en la contienda, las escena::; más salientes v la~ vistaR más interesantes de la ciudad de (.¿uetzaltenang-o, lugar donde puede clecirRe ha tenido comienzo r desenlace la pre;;ente revolución que ha serY,do
para afirmar en el poder al presidente Barrio::;.

Sin duda nuestros lectores sabrán por lo que llevan publicado los diarios de qué
manera.ha tenido fin r remate la revolución iniciada contra el gobierno del presidente Reyna Rarrios en los departamentos occidentales de la vecina republica de
Guatemala.
Fuerte en un principio el movimiento que acaudillab·an los generales Próspero
Morales, Fuentes, r otros jefes descontentos del actual ordert g.e cosas, tomaron pose~ión de Quetzaltenango, la ciudad segunda del raís, donde hallaron tenaz resist&lt;&gt;ncia poi· parte de las tropas del gobierno; ~e apoderaron del ruerto de Ocós en el
Océano Pacífico, ? llegaton á dominar desde la Costa hasta la Ciifdad de San MarCOH, donde habla estallado la revolución.
Pero repuesto de la p1·imera sorpresa.el presidente Ban·ios, concentró sobre los
in~urrcctos numerosas fuerzas, dotadas de armamento moderno y con artillería de
batalla con los últimos adelantos v no sintiéndose capaces de resistir las tropaR
rnbeldes, deRpués de sangTientas ~scarmnuza,;, abandonaron Quetzalteuango, se
hicieron fuerte¡; en los alrededores de San Marcos, donde fueron derrotadas, y se
dispersaron despué,; internándose en territoi-io mexicano, dejando todos suR element )S de guerra en poder de las tropas fieles al orden constituido.

•

Calle de S. Nicolás. Lugar que ocupaba una metralla.dora..

[QUETZALTENANGOJ

"El Palacio," Lugar que ocupen los !efes re,olucic narios

•

Vit•ne muy á-cuento, ]retor ó loctora, quienqu,ie1·~uefuer~s, ahora q~e
acabas de depositar tus coronas de rosas blancas, de s1PmpreY1 vas Y de no1,)tas sobre las lozas húmedas de rocío, ,wbre las lizas blancas ó neg~·as do : de el epitafio de oro relampaguea á la luz del sol; Yiene á cµ&lt;'nto digo, hablar del «Arte fúnebre» del arte que se aplica especialmente al culto de los
que han partido para siempre, drl arte que busc~ en l~s rostros m·1rmorcos
la ~xpresión doliente de la Niobe y no la expresión tnunfal del A polo .......
&lt;lel arte, ques&lt;&gt;refugia, enfin, en los panteones y que labra la suprema ofrenda para el recuerdo .....
y cómo si de esto hablamos, no hacer especial refcrmcia, dl'l primer
panteón a~·tístico qu&lt;' 1'xiste :-in duda sobr~ el haz de la ~i&lt;'rra? D&lt;&gt;I P,l1~kón
de GénoYa, la linda ciudad ática que se_mira en agLrns s1em1n·e azulPs? Cómo no hablar de es&lt;&gt; conjunto de marav1llas en que se muesn·a todo el prodigio de la ei,tatuaria en las formas más cautivadoras?
Los faraones para &lt;&gt;t(•rnizar su memoria constr_uyeron ~i~n'.1tc·scos vértices de piedra que 1wrforan des~e bace cuarenta siglos el rnf1mto ..... !-'os
italianos: ese pueblo artbta, som·1&lt;&gt;nte, enamorado de&gt; la curn1. J~o_co cmchtdoso del hit'ratismo &lt;'11 la cxpr&lt;'sión, buscó en el mannol bh111qu1,mno «carne de los dioses» y «mansión de los inmortal0s», 1:1 repres1•ntación de su
recuerdo y el emblema de su cariüo á los desaparecidos.
y surgió poco á poco ese prodigio. mm·moreo que se llama el panteón
de Génova.
Fué formándos&lt;' rsc artístico criadero de estatuas qur embargan la admii-ación, esa galerfafúnebre de grupos escultóricos, algunos de lo::; cuales,

tomados de fotografías que se sirvió proporcionarnos el distinguido artista
sefior Valleto, reproducimos en dos páginas de nues~ro semanario.
Quien penetra l'll panteón de Génova, la ciudad patricia, la gran Metrópoli de la antigua República conquistadora, se siente desde luégo nnbelosado por la fisonomía augusta, á la vez que somientr, que muestra el seYero recinto. Y cuando empieza á recorrer con la mirada ávida del ritmo de
la linea, los diversos grupos, pierde toda noción de tim1po y de lugar para
vivir en el lejano y misterioso país del arte. Levántase aquí, sobre sencillo
mausoleo la representación más cándida y más gentil de un alma que se va
al ciclo. Sus manos i::e elevan inmaculadas y e11 su rostro se lee la espectatíva inefable del próximo paraíso.
Ahí, una viuda eleva en sus brazos á un pequeñuelo huerfanito para.
que bese el medallón del padre muerto.
Allá, un ascet&lt;t idealizado por la maceración f el amor divino, medita.
Acullá una dívina mujer desolada, se apoya silenciosa sobre una tumba.
Y por donde quiera el dolor, por donde quiern el recuerdo hecho marmol, la hermosura doliente mas ancbatadora aún que cuando rie; ángeles
en cuyas alas se sient&lt;' ca&lt;ii la palpitación del vuelo raudo, huérfanos que
se arrodillan ante la urna donde torna al polvo el que fué protección y fuet·za, la que fué abrigo y ternura.
Es una inundación de arte augusto, sí vale la palabra, la que invade
el espíritu.
Es un himno fúnebre, pero sereno, infinitamente sereno, el que llega
por medios misteriosos al oído del espíritu.
(Sigue en la página 318.)

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Domingo 7 rle ~oviemhr&lt;&gt; rl&lt;&gt; 1897.

EL.MU:t'H)O.

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EL MUNDO.

l'omingo 7 de Noviembre de 1897.

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MAPA DEL CRIAI ERO DE YUKCN.

EL ORO BAJO EL CIRCULO POLAR.
LA PISTA Á TRAVÉS DEL VALLE DE DYEA.

1

El nombre de Eldorado evocaba en otro tiempo infaliblemente la imág·e11 de un 1iais tn pical en que el
oro flameaba al sol. El &lt;l&lt;•i;cubrimie11to &lt;le los importantes yacimientoR audfrros dt&gt; Sillería, ahora ngularmcnte explotadoH, ha &lt;lado el pr mer golpe á etita.
levcnda v á e~ta ilusión. Y he aqni que t,n Yerdadc•
ro Eldorado de hielo arnhn. de s&lt;•r d!'seubim to por los
gambusinos del oro, bajo el cin:u o polarártil:o. Cuando el a&lt;'reonauta André1.1 nwh·a dl•I l olo :t'-.orte se le
preguntará sinó ha encontrado pepitas.
La región hacia la cual se dirijen cksdH el aiío último los aventurero~ dd nUlWO mundo, mineros de profesión ó vencidos e11 todas las ea.rreras y en todo~ los
oficios, es ta de Alaska, regada por el río Yukou (ó río
de tos Renos) mas grnnde que el Danubio, dos veces
grande como el Rhin, de un caudal superior al del
Mississipi y cuyo curso mide 3,500 Kilometros. Politicamente, el canal del Ynkin está dividido t&gt;ntre el territorio de Alaska, cedido en 11:169 á los Estados Uuidos
por el gobierno ruso, .''. la Co\ombiá británi_ca, parte
inteo-rante del Canada: la lmea co1wenc1011al del
141 grados de longitud oeste, sirve de frontera comun.
Es precisamente sobn• esta linea fronteriza donde estan situados los placeres, sin que se hay a determinado
aun exactamente si pertenecen á los Estados Unidos
ó al Canadá: esperando una delimitación precisa, el
gobierno del Canadá, con una prontitud del todo inglesa, no _ha vacilado eu tomar posesión de los Distritos mas neos.
La pesca y las pieles parecían constituir las solas riquezas de Alaska. Raros mineros se habían mezclado
á los cazadores que reconen sus solf\dadas heladas;
hablan descubierto el oro, pero no habían explotado
su descubrimiento, del eual, por lo demás, 110 suponían
la importancia.
En 1892 ae contaban como 250 diseminados por las
riberas de los afluente,;, de la derecha ó de la izquierda del Yukon.
Fné solamente en 1896 cuando Jorge Mac Cormack
v Roberto Henclcrson, habiendo visitado juntos los pequeños tributarios del río Klondike encontraron oro
en porciones inesperadas. Los mineros ele los valles
vecinos sorpecliaron de lo que se trataba v afluyeron
á los bordes del nuevo Partolo. Ya un iuteniero canadensc, M. \Yill;~m O~ilere, había repartido los terre-

de ahí, rn lanc·has ó sobre el hielo se c!irigrn á la err.bocadura del Yukon, para subirla haF-ta Circle-City, el
antig·uo centro minero de AlaF-ka. Cuando ll&lt;•g·a la &lt;'l"tación favorable al trabajo ele los plar&lt;•res egtá casi
termina.da, y eR preciso invt&gt;rnar enJos lug·ar&lt;•s mismos
para es1wrar, en la inaceiún, la priman•ra R:g-uiente.
l\fás corto &lt;•s el camino por tiena, pero entm1cPs resulta que f\e emprende 1,na verdacl1•ra peregrinación
polar. Se degembarca ('n Ju¡wan de donde se dirig•pn
á Dvea, al pie ele las montaña$ que se ckhe franquear para p&lt;•netrar en el depós:to del Yukon. El paso ChiU,oot Ps el más ordinariamente utilizado. Su pur.ta culmiuante está á l,::(,'O metros sobre el nivel del

~

LA CIMA DEL PASO CHILKOOT.

nos auríferos en a clains, para la propiedad de loscualcs eran aplicauas las 1eylaS canaúeuses. ): lJ~wsonUity fué .tuudada á la embocadura del Klond1ke por
M, Joe Ladue, uno de los rnás avisados g·ambusinos
de Alaska.
A fmes del estío de lb'96, cierto número de mineros
volvió á los Estados Unidos, llevando cada uno una
fortuna &lt;ranada. á golpes de a,,.adón. Los periódicos se
llenaron°de detalles, propios para encencter las avideces, y la fiebre del 01y Cbtalló en toda la América. .
Sin embai·~·o, al mismo tiempo que alababan la n-

queza de los campos de oro de Klondike, periúditos ~revistas, abundaban en informe¡; iuquietantls sob1 e J¡,,
dificu1tadéi¡ ele! viaje, el rigor del tnma, lasfati~a8 qu&lt;·
hahia que sufrir, la,; privaciones que soportar. l'0r n&lt;:·
gTo que fuese este cuadro, lo era menos que la realidad. Los que partieron, al ·principio de ese afio, in~uficientemente preparados Y. provistos, experimt•11tanm
duramente en cabeza propia.
l\a hay más que dos caminos para alcanzar el Klondike. Los que quieren seguir el primero ganan &lt;in hLques, el puerto de San l\iiguel eu el mar de Bd1ri11~;
t;N PASO DlfÍ(;. L.

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mar~· el asrenso ~· PI d&lt;•sc·C'nso son izualmentP peligro·
sos. Los imlioK hacen ofieio de bPst1as al mismo tiempo que de g•uias, porque los bag·ajes de los minero~
son 1·011siderahles; cada uno debe llevar comigo, :i_ través cl&lt;&gt;l deRierto de hielo y de nieve, lo que nccesila para oeho m&lt;•Res euando 111&lt;:nos.
Fra11qucado t&gt;l paso, del otro lado del desfile, corni&lt;'n7a, una rcg-ión de lag·os unidos por J)equeñas cm-rie11t, ~
de agua. Eutonc&lt;&gt;s Re provee uno ele canoas; y como hL
nav&lt;•g·ación se int&lt;,rrnmpc, las canoas no son duran! ·
la mitad del viaje más que nuevos motivos de embar: ·
zo. Las larg-as caravmi::1s de mineros sig-i:en la pis! t
de los &lt;·azactoreR de pieles, Pn el fo11do de los , canyorn •
profundos, ])pnos de nieve durante el invierno, dcHpu("
dura11te el deshielo, llt&gt;nos de un lodo espeso, acn·cid •
sin resar por las lluvias diluvianas, y donde se atasea11
loR canornatoi:: ele mano.
Ha~· tantas provinciones ab:mdonadasálolargodela
ruta del Klon dike, que r('cientemente han pa1 tido
aventureros deRprovistos ele todo, contando con proveen-e en el c::amino.
La distancia ele Dyea á Dawson-City es de 575 milla¡,,
(9;:.5 kiloua'tros), y casi no se emplean meno~. de. ríen
dias ei1 reconerla. Para abreviar y facilitar &lt;'SP
larg·o y duro trayet to, se b11sca actualínente en los l'.:stado;; l;ni&lt;los to&lt;los loR medios practicables. Un inge,
niero audaz U:imado Leo ~tevens, acaba de hater
c.9nstruir 1m globo para transportar los viajeros de
Silko-P:itt á las riberas del Klonclike.
Ha encontrado comandita1;ios y no es dudoso que
en&lt;'ontrará pa11ajero~; se prop_one transportar de ·ol'ho
á diez pergonas c011 tres ó cuatro toneladas de la!-tre,
para ascrnder. La distancia que debe franquearse es
de 187 millas v M SteYens cuenta con efectuar el travecto con bri'sa favorable, en menos de si&lt;,te horas.
La soticdad de transporte aero que ha fundado lleva
el nombre de The Jacobs Tran.-portaticn Com¡/((ny.
Es la primera empresa i11iciada con ocasión de los descuhrimientos auríferos ele la Alaska v de la Colombi:t
britanica v no trata, que sepamos, de colocar sus accionC's en los mereados del viejo mundo. Cuant,,s otros
seguirán, menos di~cretm;, cmmdo en la r&lt;&gt;gión del
Yukon, los gambusinos hayan abierto la via a los &lt;•11.ploradores!
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Lu!o ~UNEROS HACJE:0-DO ALTO EN LA CIMA DEL PASO DE CH!LKOO'l',

A LA ENTRADA DEL PAf.0 CRILKOOT.

�EL MUNDO.

318

&lt;! amposanto

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

ae Génoua.-Principales mausoleos.

Domingo 7 de N'o,-iemhr&lt;.&gt; &lt;le&gt; 1897. ' ·
[Fotograflas de Valleto.J

Nuestras Artistas
ELENA LICEAGA Y JAUREGUI.

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(Sigu,e de la página 315.)

En los zócalos de las estátuas se leen todos los nombras de los ar~is~as
ilustres de la moderna Italia: el que sabe dar á los grandes m in tos de luto el b1·illo de la seda y á los grandes almohadones en que ro posan las mirlnoreas cabezas de algunas estátuas yacentes, la blandura de la plum:1; el
que sorprende las ex.presiones de la angustia resignada en los roscros de
las vírg-enes y de las viudas; el que da la suprema fisonomia de la inocencia á los infantes que inc:mscientes somieu al pie del mausoleo de los que

los amaron y que recuerdan las sublimes palabras de Jesús, impregnadas
de infinitas ternuras: Scinite parvülus venire adme; los que dejan que se
adivine á través del ropaje de la Niobe desolada la curva excelsa, la curva
sacra, la curva que canta el himno del placer, ahí mismo ...... Ahí donde
impera la muerte ....
Y es un deslumbramiento de obras maestras aquel, y cuando el viajero
deJa las lindes del cementerio único, exclama acaso, conmovido:
\
Bendita sea la muerte que s1be inspirar estas maravillas!

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.

319

EL MUNDO,

Una flor más en &lt;'Sta .~r,1·1·,, embeleF-adora que nos proponemos
mostrar al dilcttanti,,mo mexicano. Una flor más, arbtócrata
como las orquideas y lwl la como &lt;'l crisaut&lt;'mo.
Enamornda del arte cuando n¡wnas clcstrllaba en su vicla rl
sonrojo de las albas juvPnfü,s, lo culliYa &lt;lesdP &lt;•ntonces en una
lk sus fonnas mús lwllas: la pintura al óko. Para t's&lt;' génrro
tiene su pinc0l mágicos atrpvirnicntos y encantadora¡, virilidades; es un ddieioso gnomo quC' salta sobrr el li&lt;'nzo, r&lt;'gando en
él todas las g,•mas del color.
Lo qui:' (11:'sde Juego se ad dcrt1' al pcnetrnr &lt;'11 su estudio:
mi coquctbimo atr,lfr1· dispul'sto &lt;•n la t&lt;•n1\za d&lt;' su morada, &lt;•s
l¡l predileceión dr la li11cl11 pintora por las 1wvadas ~· los crf'púsculos..... ;'\'cn1clas qu&lt;' cantan la Si11f'n11ía e11 úla11co mayor
de Gautier: que ya arropan In cumbre de un montP h•jano, ya
sf' ti&lt;•nd&lt;•n sobre una Yega como desJumlm:mtP jniqm·, ya inYadrn las tortuosas calles de una al&lt;ldm&lt;·la ült&gt;al. ....
Crepúsculos retador1,::;. 1•11 que• gritnn todo,- los tonos vigorü,-os de las tardt•s agqliizantN; dd trópico: amarillos qu&lt;• (•:;tallan. rojos qur fJorcce:n ig11íYomos. Jilns qu&lt;' parccrn nnimarse
d&lt;' toda:; las almas de todas las violrtas .....
Crepúsculos y nentdas .. . .. ¿110 sim boJiznn acaso esa:; dos
predilecciones los excdso::; anhelos de una alma nilla y ya dulcenwnte soñadora?
·
Crepúsculos ~· nevadas: Lo que agoniza y lo que allwa!
Dos majestades: la august,1 d&lt;'I i:-ol que se lrnnck como un monarc,\ as~Tio qn&lt;' se mu&lt;'rf•, r la inocente, In 11ítida, la pura de
una nieve que cubre con su plumón las secas ramas y las mustias Yc-gas .....

Mientras tanto, allá Yan .... Fw1esto velo
Ilá formado en su torno la neblina,
Y en trance tal Jos abandona el ciclo
Porque ven con profundo desconsuelo
Que hasta la mi,mia brújula declina.
Y ¡;in embargo, á eontinuar el viaje
Todos se alistau mientras tengan velas,
Y aunque Pl mar cncrt'spado los ultraje,
Prosigu0n nav&lt;'gaudo con coraje
Y ali;\. nm ::;anto Dios, las carabrh1s! ....

II.
V,•dlos, v;1cilnn y11; surg&lt;' &lt;·n su mente
DPl santo anhclú d&lt;' guardar la vida
El. impuI,;o instintiYO é incon:;ciente,
Y al cleciclirs1• la mort,11 pc\l·ti&lt;la
.Aquellos füt,·&lt;'gantes qn&lt;· otra;; yeces
Asomhrnron al mnndo con ,-u:; hechos,
A Dios dil·igPn sus frn·i&lt;'nt&lt;'" prect•::;
Porque retin• t&gt;I miedo el&lt;- sn,; jJ('Chos.
Yc•dlos cual Re amotinan, cómo &lt;'scuchan,
T,,mbJal\(lo. el grito &lt;I&lt;' los hondos mares,
Y cómó todos luchan
Por voh·c•r otra vez á ,m::; hogi\l'&lt;'S,
¿Por quc·-Rr clicC'n con pan)r creciente,
Por qné dimos oídos
A esP pobre dt•mPnt&lt;'
Que e11 esta,; aguas nos dt&gt;jú perdidos?
Ob! ,-ale mils retroc&lt;'dt·r la,; proras
Y si es n•rch1d que nos perdona el ciclo
Aun podr&lt;'mos pisar las salvadorns
Rifüc'fins plnra::; del natiYo sm•lo!

. La Srita. Lic&lt;'aga, acomp;11lnndo [1 :;u padre, el di::;tinguido
facultativo Don Eduardo, que, con motivo d&lt;' . los diver;;os congresos médicos á qu&lt;' h,t sido conYocaclo, viaja frecu&lt;'nt&lt;'rncnte,
l1a r&lt;'corrido las principal&lt;'s ciudades europeils y norté,rn1ericanas visitado los museos Y nutridos&lt;· d&lt;' la varia Y h&lt;'l'mosa enS&lt;'ñ;rnza de las buenas &lt;'Scuelas..... Después, ;;idmpr&lt;' mi'ts rica
de in::;pirnción, ha torn11do á su &lt;•studio, ít d&lt;·dicar sus ocios á la
pintura y á la nnbica, en la cual también d&lt;•::;ctwlla, dejando
que inYadan su alma la pl&lt;'nitud del color ~· la pJt,nitud del ritmo.
De allá, lejos, ha traído nueYos toqu&lt;&gt;s, poéticos y vigorosos
[1 la yez, para sus cuadros: nuevas llmnaradas y oros para sus
poni&lt;'ntes; nuevas tonalidades t&lt;'nues para sus neq1das ... ,
·
Nevadas y crepúsculos..... Así tcUnbién e:; ella: sus ojos
nPgros y aterciopelados tienen la pompa de los occidentes y en
su alma se acurrucan todas la:; blanem·as..... .

Gt &lt;! rístóbal &lt;Tolón.
l.
¡Allá van! .... hac&lt;' til'mpo que las velas
Se hincharon al soplar vi&lt;'ntos de popa,
Y d~jaron aquellas carahrlas
Atri1s las playas de la vi&lt;'j,t Europa.
Lejos, lejos quedaron las orillas
Risueñas si&lt;'mpr&lt;' de !ns patrios lares,
Y, mientras. tanto, sin c&lt;•sar la quillas
Rompiendo van los procrlosos marrs.
Miradlos, aJl:.í vi111! .... y,1 el Rol naciente
Disipó muchas Y&lt;'C&lt;'s t1mtns hrurnas,
Y de nuevo al ponerse &lt;'11 Occidente
Hundió &lt;'11 C'I mar su t•m·oj&lt;•cicla frrnte
E incendió solo .sábanas d&lt;' espumas!
De blancas nulws cual. np,•aclos montes
Vrn los marinos h1 siltwta inci&lt;•rta
Y al traspon('r aquc-llo::; horizont(•s
Hallan la misma inml:'nsidad desierta;
La misma solNlad ahrumadon1
El e::;pncio infinito
Donde se alza la honda hrnrnadorn,
Y en donde rsparce C'l huracr111 Bn grito.
Y al continuar la prora
Surcando rl agu11 quP volubl&lt;' ondula,
Solo &lt;'ncuentrnn la:; nav&lt;'s atrc•vidas
Ese piélago inmenso qul' sr azula
Cuando á trniciú1i sorprenderft la:; ,·idas.
¡AJlil Yan! .... &lt;'n l'I límit(' blanquean
Donde se mwn Jos cit'lo,; y los mares,
(:un! náufrag¿u; g,n-iota,- que alctPan! ....
Allft Y,\Jl d&lt;'s11fiando las azare:;
De e:;a &lt;'mrn·e::;a inaudita
Que &lt;'11 el d\'lirio y la &lt;ll·nwncia toca,
En que cada marino necesita,
Parn afrontar las iras que provoca
Y al&lt;•ntarse en su f'é dura y rehaci,1,
Tenrr de una alma desquiciada y loca.
Ln. misma ciega audacia.

III

l'(•ro, quien &lt;'S &lt;'se hombre qu&lt;' aparece
Con noble maj&lt;'stad de soberano,
De vibrador acen:o q ne extrc-mc•ce,
De faz augusta y &lt;l&lt;' cab&lt;'JIO cano?
¿Quien es es\' quc- ll&lt;·Ya fll la mirada
El fulgor de las raudas t(•m1,c•::;tadc,;
Y L'n la frt&gt;nte Pspuciosn cond&lt;'nsada
Toda Ufül imn~nsidcHl dl· claridades?
¿Quien t•::;? .... )linHllo, su ncl&lt;•rnau sereno
l~l dt•scoiicierto ele· lit turha acalla,
E hiniendo en ira que brotú del seno
Dt&gt; la tormenta que en su p&lt;'cho estalJa,
Así les dice con su voz de trueno:
¿Con que al fin me dPjaisr ¿Con que á Ja postre
Os sentís con las ansia:; del cobarde
Y no har ninguno qur el pf'ligro arrostre
Después de tanto fanfarron alal'de?
¿Qué buscan? A creer en las promesas
¿Con qué es verchld qu&lt;' se at&lt;'rró el marino
De un insensato de palabra ardiente,
Que su prez extendió por ancha zona,
·
V nn en pos de fantásticas riquezas
Y en el-término mismo del camino
De una tierra que estú vor Occidente;
..,,.,
Pitlido ,- tt•mhloroso lll&lt;' abandona?
Ván siguiendo las rutas virginales
¿Qué s&lt;: hicieron las huestes que á las luces
De una lwrmosa región que es un tesoro,
De remotos espacios extendieron
Que arruJJada por cantos inmortaks
Sus castillos, sus leones y sus cruces? ..... .
'Cn oceano de perlas y corales
Decidme, ¿qu&lt;' se hicieron?
La tiene presa entre sus ondas de oro.
Sé que poco uos rPsta
Yan á abi·ir en d libro de la historia
Para concluir mwstra g-Joriosa hazaña,
Un poema grandioso de enffgía,
Pero si tantas h\g rimas os Cll&lt;.'Sta
A arrnncar unos cúuticos de gloria
Seguir luchando contra la onda enhiesta,
Dt&lt;l seno mismo de la mar hraYfa,
Pockis YolYer á nwstra YÍ&lt;'ja Espafia.
Y adormecidos por el du.lcP arrullo
"¡Idos! ...... DPjndrnc con mi suefio á solas,
Que esa, esperanza irrealizable encierra,
Pu&lt;'s t&lt;'ngo fe para ('Scalar sus cimas,
Dicen, h&lt;'nchiclo::; ele pPdantc orgullo,
Dejad en tanto qu&lt;' Jns roncas olas
Que van también á redondear la tierra!
1\!ientras tanto. allá vm1 .... Ya el sol naciente Vayan y cuent&lt;'n &lt;'n !'&lt;'motos climas
Que temblaron ti·c•s nnY&lt;•:; esp,1fiolas!
Disipó con sus luc&lt;'S nuevns hruma::;.
To á seguir navPgando m&lt;' d&lt;'cido,
Y otra YPZ al vmwrs&lt;' en Occidente
Puestos mis ojos c•n d Dios Suyremo,
Hundió en el mar :;u rnrojccid,\ frente
Yo seguiré aclrlante, y sólo os pido
E inc&lt;'ndió siempre sú banas de espumas! ....
Una tnbla y un remo."
Y al seguir confiados en su sino
''¡ Dcjad1;1e! .... 'rc11go mi Pxistencia el\ poco,
Los df&gt;rroteros de su marcha inci&lt;'rta,
Y ya que el ci.Plo im.fanw lll&lt;' niPga,
Siempre&gt; yuelYen ú hallar en su camino,
Será la tumba el&lt;' Colón ('] loco,
La rni,;ma vasta inmen;;idad desierta,
Este' Jfü\r insondable 1•11 qn&lt;' navega;
El mismo azul y atc•rn1do1; paüsajc,
El será quic&gt;n n'coja mi-; dolores
Los mismos dilatados horizontes ·
Porqu&lt;' mi:; quejas l1li:l o~-ó &lt;;I primero,
Y allí al fin~1l dd viaje,
Y él dirá ií las edadPf- po~teriol'es,
Las mismas nubes que s&lt;'m&lt;'jan montes.
Cada VPZ qu&lt;' os maldiga &lt;'11 sus clamores,
¡Oh Dios! si sigul·n tan solwrbia empresa,
Que cl, jástPis morir [t un compafü'ro!"
Si la Y1'llCl'll por fin sin que te asombres,
Dijo, y en P;;e majestuo,-o instante ·
Lkvm·ún l'n sus alnrns tu grandeza
Que en su locura á p&lt;·rt•cc·r se aferrra,
Y 110 serán como los otros hombres!
Se alzó una voz vibranw
Llevarán algo grnnd&lt;' y mHje:;;tuoso
Qu&lt;' n•cmTió glorios,t r rc-sonante
que en mis esfrofas dC'scribir 110 puedo,
Aqu&lt;'llos vastos borizont&lt;'s: ¡¡TIERRA!! ..... .
I'orque todo mortal, Dios poderoso,
Lleva en la carne Pl miedo!
RODULFO FIGUEROA,
¿,Qué ser[~ de &lt;'so:; uautas si resuena
Octubre de ~,.
Atronadora la tormenta grave,
Si el huracán destrenza su melena
Y hace trizas la nave? ..•...
0

�EL MUNDO.

320

Domingo 7 de Noviembre de 1E97.

Domingo 7 de Noviembre de. 1897.

EL :MUNDO. ·

321

Se habla deslizado
hasta el suelo y apo)' aba su frente abra•
zadora contra la mano de Jaeques. Dulce.mente estelalrvantó v la hizo sentar á.
&gt;IU °l;1do.
«¿Como t(•n¡:ro C'I valor de deciros todo e"to? suspiró ella. El
otro día ('rais '"º" ur1
extnmjero u u poco
inti111idru1t&lt;•; o~ vi tres
veces. durante alg·uno, n11n11to,;, pero he
Yiddo e011
en la
iuti111idad de mi alma
y me parece que o.
he co11ocido Hiemprr ......... •
S&lt;&gt; apr(•taua c-c;ntra
él Ja&lt;:qm•s n'"piraha
sus perfúnH'K rozaba
sus cabellos, bebía ,u
alie11to.
Sentia con precisión que su &lt;l~8tit10
estaba entre las 111anos dr aquella niña. Podía abandonarla, podía co1-r&lt;•.r
e11 pos d(' otros amores, construirse un hogar......... .
Qué importaba? Siempre d rc•cm•rdode la ]lfqueña rebelde vpndria á colocar~e entre él v las amadas del
porvenir. El coraz&lt;Ín tiene prcsentirni(•ntos, Jacques no
re;.i,tió.
«Roxana, dijo, no sc•n1i$ rni sierva-se detuvo un instantP- sc•r(•is mi mujer.
Al oir rstas palabras, prodújose en ella una explosión. Todas sus lecturas. todos sus sueños. ge1me11es
latentes, R1irg·ieron ce mo una súbita floración.
Comprendió quP ama ha á Jacqu('S de YalgreYe. ccmprc•11clió quP el harem le parecia más temihlC' porque la
~eparaba ele él. Su rorazón palpitaba con ¡:rolpes tan
violentos que le pa1·ecia demasiado e,trecho para la
in-updón nue,·a. Su mujer! Ella perrnanc•cía con las
manos cruzadas sobre el pechó, respirando con pE&gt;na,
no osando va aproximarse. no oi;anao ,·a ha11lar. Los
sollozos ~e \,ofocabau en RU garganta, se ~en tia morir.
YalgreYe inquieto, la miró.
«Lloráis, elijo, os he causado })rna?•
Eiitonces, co:q una e~pecie de violencia, Re arrojó en
sus brazos y se ocultó en el seno del joven. El tomó con
sus dos mai10s el rostro cubierto de• ];\/!;rimas, miró los
ojos sombrl~s, y religiosameute besó'los párpa&lt;los, que
se extremec1eron.
Subia una gran calma. La canción del Bósforo, lle•
gaba, d"ebilitada. Allá lejoR, semejantes á fuegofi fa.
tuos los caiqu,s SE' dE'~lizaban sobre el Cwrrio &lt;Je oro.
Los domos ele las mezquitas se perfilaban, blancos, en
la peuumbra; las acacias difundian sus aromas; E'I alma
de aquella noche ele primavera ,;e evaporaba en perfumes y E'n languidete~ hacia las tranquilas constelaciones .....

"º~

EL LAZO DE ORO
Jacobo de Valgreve tendió al sub-jefe la carta que
acababa de llevar el ugfor.
Mohamed Offandi, conocéis vos á ést&lt;&gt;?
-Sí, es uno de los personajes de Constantinopla.
El sub-jefe añadió:
«Viene ¡;on frecuencia á la embajada y le acordamos
todo lo que pide•
•
Pues bien, dijo Yalgreve volviéndose hacia el ug·ier,
hacedlo entrar.
Offandi Pachá era un hombrecillo de buen color, bi&lt;&gt;n
acondicionado, ele ojoR dulc&lt;'s y labios imperiosos. Ha•
bía ido frecuent!'ment!' á ParíR v conservaba de ahí un
recuerdo agradable.. De pronto la conversación Yersó
acerca de un asun to conmn.
Lleg·~is de París? dijo él á Jacques de ValgreYe; hermosa cmdacl, y en cuanto......
·
Despues, buscando un poco las palabras se puso á
diserta!' sobre los monumentos, las pi(•zas de teatro, las
modas. Yenianle algunos nombres á los labios.
•Conocéis al doctor Bouradelle? Es un hombre en·
cantador. Y loR Coquelín? ......... Honnat, sig·ue pintando? ......... ¿Qué hermosos retratos! Y la señora 1IichelR,
la americana, se divorcia ó nó?•
Valgreve ckjó correr e~ta oleada dP prE' 0 ·trntas; rrsponclió con una indiferencia política Y prE'g·~ntó en qué
podía ser útil.
·
·
Entonces el turco abordó la cuestión de negocio~:
puso en manos de Valgr&lt;•vc una pequeña nota mam1sc-rita y le dió multitud dP explicaciones. Concluyó con
la esperanza de que el joven aceptaría un almuerzo en
su casa.
«No os sentireis fuera de vueRh'o centro, añadió; mis
dos hijitas hablan francés y están al corriente de vue,;•
tras costumbres ......&gt;
El diplomático se inclinó y acompañó á Offaudi hasta la puerta.
Algunos días después Jacqu('R dr Yalgrcye recibió la
invitación anunciada:,.· se clirijió á cai;a ele Mohamm&lt;&gt;cl
Offandi, cle&gt;1e0Ro ele ver un interior musulmán. Jamás
había franquraclo el dintel clr una ele e~as caRas enrejadas: algunas veces. detrá~ deJos banotrs, algunos
ojos soñacloreR y ne~!,T0S le habían Re¡¡;uido por la calle,
más la casa inaccesible había guardado el misterio y
el Ri!cncio.
Valgrcve fué introducirlo á un salón elegante. Los
oroR, las lacas, los. verdes t!P ja~pe, c-antaban una gama deslumbradora; una piel el&lt;' tigre sP Pxtenclia sobre los mosaicos del sucio. En la,; YCntanas, cortinajes
de seda tamizaban el dia. En un irng·ulo una fueu•
te murmuraba dulcemente; el(, una cabeza de quimera
corria un hilito de agua que caia sobre una taza de
marmol y la taza estaba llena de pétalos.
Offandi Pachá no tardó en u11irse it su huéRped, co11versaron un rato y después un portier levantado dejó
aparecerá dos jovencitas teniéndose ele la ma110. La
mayor de las señoritas Offandi podria tener catorce ó
t1ince años. En su fino rostro abrían se dos ojos extraq,

iios, dos ojos tristes, limpidos, acariciadores, obscuro&gt;\,
sembrados de puntos ele oro. Los párpados Re abatían
frecuentemente, como entorpecidos por las cejas. Roxa•
na no era ya una niña; todas las g-racia,; ele la mujer
despertaban ya en aquel cuerpo prrcoz desarrollado
al sol de Oriente. que recipita1aH floraciones; llevaba
un traje de sarga azn marino; ('] corpiño ele bordes
volteados, se abría sobre una camiseta blanca,. dejaba
adivinar la redondez turbadora del busto, el tállP v las
cade.ras gráciles. Una flor de granado encima de la camiseta, parecía reflejar E'l carmín de los labios,. animaba con t¡.n tono tibio la barba y las mejillas. ·
La pequeña AYcha con sus pupilas brillantes, su ale gre sonrisa, sus dientes siemprt&gt; al aire, formaba un encantador contraste con su hermana.
Esta preguntó:
«Hace mucho tiempo, sefior, que habei:; llegado á
Constantinopla?»
El timbre era profundo, el acento de un exotismo ligero, lar muy sonora.
Vino en sE&gt;g-nida Mademoi$elle Rabley, la institutriz
francesa, y pasaron al comedor.
Offancli Pachá estaba orgulloso de la educación bria
lla11tc que daba á sus hijas, y se sintió mu.,· halag·ado
cuando oyó á Roxana y Valgreve platicar de los últi·
mos acontecimientos parisienses.
«Ya Yeis, mi querido señor, 110 somos tan salvajes co·
mo se tiene á bi&lt;'n decirlo. Mi~ hijaH hablan el inglés
como el francés: me c-ensuran un poco porq1temc salo·o
ele la rutina local. Pero es preciso que sea uno de ~u
sigfo .. ...... Además, el ef;tudio las diRtrarrá, ellas se
sienten feliees de conocer la música. el dibujo, por que•,
vos lo sabéis, las mujeres turca~ lli&gt;vai1 una vida un
poco ......... monótona. Roxana se aprOYPcha dP la libE'r.tad que le resta; dentro ele poco tomará el Yelo v será.
confinada al harem......... •
"
Valgreve cesó de escuchar, haliia mirado á Roxana,
cuyo rostro se• había alterado. Los p&lt;&gt;;;adm, párpado,;
cayeron é invadió la palidez ~n rostro. En la mirada que
la musulmana le arrojó, JacqueHvió pasar la relwlión
de las mujerPs de oriente, fatigadas vabatidas del vu•
go: .No fu.é empero nuis qu.e un r&lt;;líunp!lgo. Rox:ma
baJo los OJOS, los h&lt;&gt;rmosos OJOS sumisos que había turbado u11 relámpago de rebelión. Ya no comía, volvic•ndo maquinalmente el círculo ele oro 4ne rodeaba.su puño. A caso veía en ese lazo un símbolo.
Concluida la comida, entraron á una espE'ciP dt&gt; veranda donde llameaba todo un jueg·o ele casoleta8 de
cobre. Roxana pr&lt;'paró el café. E&gt;&lt;taba ele pie, e8prrando que el liquido n&lt;&gt;gro se vi&lt;'R&lt;' en una súbit:1 v ruidosa ebullición. La p(~{¡uc-ña AYcha srguia &lt;&gt;se · manejo
con risas y gritos de pájaro.
Offa11di se dirig'ió al jov_c-n:
«Amáis vos las orquideas? ío te11go una hermosa eo•
lecció11. Os la mostraremos Juego.•
El musulmán saboreó lenfament(• su café. Hablaba
menos, invadido por un dulce entorpecimiento; sus ojos
se envolvían más vagos; bien pronto se cerraron y nn
soplo rítmico pasó entre sus labios.
Roxana miTó al extranjero.

f

• Vos excusareis á mi p'ldre, seüor. todo, lo dias clue
me la i;iesta, pero no g·usta de que lo aclv· erta nadie. ►
Somió v añadió:
«¿Quereis ver la flon•s?•
Val13Tcve ~e levantó: nn paseo con Roxaha entre lal&gt;orq1úCLeas 110 podia &lt;lisguHt:trlc por cierto.
AtraveHaron el salón.
Sobre una mei;ita e,-taba ahi&lt;'rtoun libro. Jacques les.
vó el titulo: .l&gt;Llia de 1.',frreur.
" Roxana elijo:
«E!! Mademoisclle Ra bit&gt;~· quien me ha dado ese libro.
Le g·uRta11 mucho laH novelas.
-¡Ah!. ..... y á vos también?
Roxana movió lig·erarnente lo,.; homhros:
«¿Qué ha~· de comun entre la:, mnjt&gt;res de vuestros.
libros v yo?
-Os' salís de la cuest1011• dijo Valgreve sonriendo.
Entonces ella, 0 -rave, designo u1 muro sin ventana,
contra fl .cual .subían plantaH escaladoras; &lt;&gt;ra el muro
del patw mtenor, donde "u madre comia confituras de
rosas, guardada por carce'.eros PllllU('O~.
«Señor de Valg-revr, dentro d&lt;&gt; !)0\"0 tiempo vo esta·
ré también enclau"t1'acla detrá~ &lt;le &lt;'se 1111u·o.To'do !oque
h:tc.e el encanto y la gTandeza de la vida. me será prol11b1clo. Despu(•R, cuando venga el momento de casarme, me entr&lt;&gt;garitn á un homhre para adornar ~u harem, como se enriquece un establo con un animal .ele
precio•
Y conmovida a11adió:
«Qué tengo pues que Yi:n- Yó con la~ no,·chs en que
voso!ros exa.l~ai,- el amor escog·ido, único y celoso?
-FJs cuest10n de costmnbrr,-..... .
:-No cli~·ais rso, decid 1.nás 1?ien .que es p(•lig-roso 1•n
,se1~ar la hlH\rtad a un páJ.liO a qmen se 1' ,t á poner &lt;'ll
la Jaula•
Val 0 -reve la miró.
. «EIÍ\1jaro s_e qu&lt;'jilrá el? q,~e luw;m ampliado su I orizontc•? Y la Jaula 110 sera 111,ts lw)la ~i á falta de libl'rtad ha_v más aire·" m·is luz?•
Ella. reflexionó un momento.
•E:s vndad ..... jamá,; :-:t' lanwnta lo poco que se sabe;
adE&gt;más para qué murmurar? La crisi,- es fatal vendrái
pero 110,;otras no pod(•mo:; avanzar la hora: la' emanl"i
pación de nuei\tras hijas HPni hecha de 11ue.,tros dolores y de nne,-tra pac-ienria. »
El le• arrojb una mirada dt• piedad que hizo ence11cforRe aquella,; mejilla~ mat(•. ·
Ella. ,;e vo 1vi? ~· dijo con rapidez:
•¿Que pe11smi; de 11\H'Rt1·as on¡uid&lt;'aR? Yo la~ encuentr~ más raras &lt;JlH' lindas. Tienen asp(•cto ele reinas capnchosas.
-Sí, dijo Yalg'rev&lt;\ par('C&lt;'n cl&lt;'"prrciar á las rosas
que valen l)lás que l'!la,; &lt;'! t rni opiniún. Yed , por rjemplo, ¿es po~1blc.".er algo ma~ bdlo que est¡i rosa pálida?
Roxana so11no.
«Hab&lt;•is a.cliyinado un.a compatriota; l'R una Francia
blanca. Yo adoro ese genero 1le rosas: tienen el airo
de sentir y de sufrir. No sediria RU palidez una palidez.
humana?•

Quizo cortarla, pero arrojó·un g-rito v rcti1ó su dedo,
de donde habia salido una g-ota bl'rnleja.
Yalg-re~'.e r?mJJió el tallo y presentó la flor íi la joYcn.
Esta le d1Jo sm1pl••me11te:
«Era para vos para el que la cortaba. Guardadla.•
El la colocó en su ojal. 1&lt;:1 aire c•staba saturado de
perfumes; una sutil humedad subía del suelo y de las
plantas; lo,- pequefio,- golpes de ag·ua hadan ruidos
de fuentel4; hasta perderse de vista se extc-ndia 1111 océano ele floreR; iumen~as palmas ondeaban v alg·unm, pá·
jaros voltejeaban bajo la¡. bóvedas tranHpan•1üc•,.
JacqueR de Yalg-r&lt;&gt;ve p&lt;'nsaba. E,-as plantaH :&lt;urg·idas
de los trópicos, estan hechas para abrigar la vida libre
v los amores plácidol&lt;, los be"os dados bajo la mirada
bo11clado,-a ele la naturaleza. l)p un salto su pensamiPnto huia al Occideutc, hacia los amores complicado:&lt;, hacia las sutiles Y sabias caricias ,: volvía en fin comno•
vido, casi tienio, hacia la niña que estaba ahl, de pie
en tre las flores, la n iña creada para toda;; las alE&gt;gría.s
v que no esperaba ning·mia.
" Estos pensamfontoR, formulados en (&gt;J, se eRbor.aban
en ella v loR dos se miraron mudos. •Hoxana levantó
su s pupilas de reflejos de oro, hacia Jacques de \'algreve.
«¿Volvemos?• dijo.
Sobre la terraza, Offandi Pachá, ron im mano abierta se abrigaba los ojos ~· su fez po11ia á la piedra blanca como una mancha de sangre.
«Roxana• dijo, ¿,enis de ver las flores? ¿Le has mostrado al señor las orquideas?
-Si. padre mio!
-Bueno, hija, ahora vete con .AYtha. El Sr. Valgreve
y vo tenemos que tratar algunos asuntos.
Ella tendió la mano al extranjero. El circulo ele oro,
e l circulo E&gt;mblemático, arrojó un chispazo. Ella fijó
por un iustante sus ojos en Jaeques. De&gt; nuevo vió él
en ellos el rniraje infi11ito ele loi&lt; paraísos perdidos.
«Adios• elijo ella y se fué.

***
De~de entonces Valgre,e 110 p&lt;&gt;nsó más que e11 ':Rox ana. Cada uno de sus gesto", cada u11a ele las pala•
bras de la niña, había11 dejado en él una huella. No podía definir bien aquello que le eautivaba. Era acaso
la forma adorable, el de!&lt;pertar turbador de la mujer
tan ignorante aún ó bien Roxana. había entrado en su
corazón por el sendero divino de la piedad?
Volvió á verla muchas veces y en su pálido rostro
leía siempre con más claridades E'l horror al pon-cnir.
Una noche se le acercó una mujer cubierta con un
velo, una vieja, que deslizó en su mano un billctE' ~• una
llave. El billete contenía estas simples palahras: Maña•
na por la 11oche en el jardín de mi padre. Entrad por
la puert'ecita de la calle Santa Sofia. Tengo necesidad
d e vo~.
.
Una emoción cle~conocida se habla apoderado de
Val~-reY('. Temhlaba manejando aquP11a pequefla llave, 1a llave de las próximas delicias, la llave cid Eden
siempre deseado, donde, surge la fuente de los puros
amores.
Contaba con impaci(•ncia las horas, dc-masiado lentas, que ll' separaban de la amada .
La noche vino empero; .Jacqu('S abrió la puertecita
de la calle Santa Sofia y la dPlitada silueta apareció.
"Os doy las gra(•ias ..... Tenia tanto miedo de diRgustarosf.No habeis Rentido la tentación de desg·arrar
mi biHete v clP tratarme como á una niña loca?
-No, diJo con fervor.
-Venid, vamoR al jardín.
-De nuevo se encuentran bajo las grandes palmas.
Una bruma de plata vela todo y la luz ne las estrellas
vacila. En los nido,: loo pájaros se duermen. Y Jacques
m trmm·a:
«1.Roxana que dc•~eaiR YOH el(' mi?•
Ella se vuelve h;wia t•I, súbitamente embelesada de
oir fiU nombre en los labio,1 d&lt;'l jovru.
c¡Ay! Yo no pm•clo oponerme á la suerte q.ue me
aguarda. Mi re,ignadón está cansada. ¿Vos so1~ acaso quien la hizo á huir ......_. .. ¡.Ah1 tomacl~e, defondeclm&lt;&gt;, salvadme!. ........ l\Je han, muy pequernta, no os molestar(&gt;, seré vuestra m,c-lava. Habeis ve11iclo y ya no
pil'nso más que en la dicha de serviros. ele serviros de
rodillas. No cligais que no: moriría ...... ¿,No es verdad
que no quereis•abandonar á la pobre Roxana?•

con él7 conversó largamente. Prometió na.da ocult:.r
á su h1Ja ele e,.;ta conversación pero el insistió para que

el joven partiei;e sin demoua. ' •
• Vol veréi,; pronto, mi querido se1'\or si es que te1wo
alguna bu&lt;&gt;na noticia que.a111mciaros.;
"'
. Ja.&lt;·quei; no obtuvo nada más. Erró al rededor del
Jarclm, rsc paraiso cuya Eva conmon•dora v fríio-il no
habia sido arrojada con él. Pasó laro'as horas en la calle de Santa S-o!ia, esperando Yer. laJJUE'rta oculta por
las ramas ahrll"He ante Roxana. Y viniéronle amarg'os remordimientos poi· no haberla escuchado, pol' 110
hab~r huido con ella.
Heso~1~ba en (-! conió uu eco la inútil plegaria de Ro:1-ana: « l omachne, ~alvadme! ..... •
_Yal~TPve partió ~a~·~ Roma ~· desputls de algunoH
cl1as cte. e,;pera, rec1lno una carta at·umpaiíada de un
bulto postal.
•
De,;g·arró el sobre:
«Seiíor,
«Esto_v (•ncarg·ada ele una miHión ,]olorosa.
Según las últimas voluntade~ d&lt;&gt; Roxana Offandi e,;
e11Yío u!~ª flor n~archita, la flor de g·ranado que oru;ba
su corpmo la p1 mwra YCZ que os viú. )!E' ha pc•dido qtw
una á &lt;'lla d circulo de oro c¡ue llevaba en su brazo.
Es: un objeto antiguo un precioso trabajo turco. Hoxa•
na le llamaba tiU auillo de esclavitud.
. , Cna11do c•Ua supo ciuc partíais, que la ahanclorníhai,;
8111 una palabra. sm una queja, ,;in uua alusión siqufrra á lo que le habiais prom&lt;&gt;ti&lt;lo, sc&gt; matú:
«La encontramos toda rode&gt;ada de rosaH ele Francia
l¡lancas, con lo,- ca bello,; desatados ck una extraordi~
naria belleza.
·
'
«La pequeiia Aicha tuvo Ull}\ terrihl&lt;' pc&gt;na. Cuando
R~ ha~·a co1~solado llll.PO~o-:-lo, niños ti!'nen laR imprP~rnnes 1110\'lles-Ja de¡are. S1c-nto que hl' lwcho un mal
a Hoxana: esto.,· desesperada. AYcha no sufrirá como Pila:
e~ un c-arádl'.1" di.stinto; pero yi~ no quü•ro tm1er más
sohrE' la couc1ene1a. Me v11elvo a París.
. Adios, sefüH-, pl'nsacl alguna V&lt;'z l'll la pobre nrnprtl'·
cita que os amaba y cuyo amor ha bi•i:- tratado tan li •
gcramente.
:\Ille. Habl&lt;•y,

.Jacque~ ele Yalg-re,:e lryó ? releyó l'sa tarta como ~i
R&lt;' le escnpase el !sentido. Dei&lt;pUéR la colocó delantP d1•
si sobre In mesa. Cogióse la frente y la oprimió entrn
las manos.
«Roxana, murmuraba, pequeña Hoxana .... » Y RU
C?n1zón se abismab_a en las: tres silabas del nombre qm•ndo. Era pues: posible esa cosa e~pantosa: Hoxana. ~u
Roxana, á la eual evocaba si!'mpr&lt;&gt; t•ntre la;; orquídea,-,
lai; palma~~· los nidoH, Roxana, sobre lo,- mal"izos de rosas, ha.bia murrto? Su sueño! .... ,JacqnP~ ,e lcvantú
púsose dE' codos en la ventana, el poni&lt;&gt;ntt' se Pmpurpu~
raba eon la agonía ele la tarde; el 01·i(•11te estaba va pá·
Jido y frío. Caia un lig·ero rocío sobre la tierra. •
Arrojando su mirada sobre el vasto hoi:izonte que
s?mbreaba11 ya las tiniebl:ts, !acqueg, penetró ang·u:;twsamenU• en el fondo de s1 m1s1110. lnnuliólo tma. ))('na tal que s:e t&gt;chó á llorar. Besaba ,in tre 0 ·ua el lazo
de oro, la flo~· de granado, 1?uscaba un rPsto lfe. perfnm&lt;',
un rrsto de vida en esos obJrtoR que E'lla había ll&lt;&gt;Yado....
JacqueB ele Val&amp;·revé eRcribió á M:ohammed Offandi ·
U11a á una se encE'ndlan las estrellas, l'&gt;3S mismas es•
una carta por rneaio de la cual solicitaba la mano de trE'IJa;, te~tigos ele Hu beso.
Roxana. Le fué d;ida una respuesta vaga. Offandi no
Jacques mm·m1iró:
qurría comprometer d porvenir de su hija; la dejaría
. «Perdoname Roxana; ahora Ya sabe~ que te amo.•
en libertad cuando llegase la hora ele elegir.
Y con un vuelo loco HU cle~eo le llevó hacia la reAlgunos días después, Valgreve fué designado para gión misteriosa donde, acaHo, lo~ mártirPS dl•l amor\· los
la embajada de Roma. Se le dio la orden de dirigirse mártires ele la Idea, se esperan....
··
á su destino á la mayor brevedad posible. Hizo una.
tentatiYa para verá Offandi. El musulman había ce:MARÍA Grn.ARDET.
rrado para él sus puertas. ValgTeve le suplicó que le
acordase una entreviHta. Offancli, de buen grado, fué (Traducido para «El Mundo.•)

�Domingo 7 &lt;le NoYi(•mbre &lt;le 1897.

EL )11,'NDO.

322

D omin "'o 7 &lt;le NoYiemh rC' .&lt;le 1897.

EL l\lUNDO.

Ensueño de niños.
POR JOS:HPII L'HOPITAL.-TLUbTRACIONKEI GRARAOA~ Jl:N NUESTROS TALLERF.8.

Número 8.
En :-;pguida .J11coho sacó dl' :-;u bolsa un saco l'Pp!Ptn ck tabaco y lo pasó ít unn pnr uno &lt;l&lt;&gt; lm,
amigos. Las pipa,- st• ]lp11;11·011 y un murmullo clP
sati,;facción cnrriú por h1 mesa. Hahfa rf'conocimientu y alPgTíH. &lt;'ll torlo,-; lo,-; ro;;tros. Cuan&lt;lu sali(i d&lt;· la cantin1\ ..Jn-cobo ,-;p lrn hí11 a,-;&lt;'gurnclo una
popularidnd dnnthlP.
t-lin 1•mbargo. &lt;•ncontró qut&gt; d&lt;•hía hacPr nn poco
mits por .Jacquot que tün hh•n ,-;t• había por:,uln
~·on (&gt;1 _\' Jp ·nfrPl'io un puro ..Jaequot hizo una piruc·ta d&lt;· júbilo.
-¡Bn&lt;'na snngn•! tlijo, p,-;t&lt;' &lt;•s un Londr&lt;•s dl·
rParÍ:-i ..... .
¡Ah! 1¡uc• hi&lt;&gt;n p,-;tarfamo,; ;;i no huhi&lt;•ra rnit,-; qur
hurgc,;1•s como tú. Yo conozco 1ll¡a1;uno qn&lt;' liac&lt;'
Ull lll!Jlll('lltO M' Íl1&lt;1 á COIUC'I' ,· no llll' hn ('()JIYiclndo.
.
,facobo estaba tlt- YC'Jlll ck g·pnc•ro,;iclad.
-lll;jalo, dijo. )·o tP inYito.
-¡.\h! bien. hü·n, cntoncPs ...... dí . .... que haCC'lllos niicntras'.J
·
- \'amos ú misa.
Un:1 l',-;tupefacciún dolorosa se pi11tó c·n l'l rostro
ck .Jacquot.
-¿Qu(' tu v;1,; ú misa?
-EH clnro .... .¿Y túr
-Yo..... no hay pdignl. yo I o amo it lo,; curas.
-¿(~u&lt;' te han hecho?
-~o lo sé, pero no lo:; nmo. Se Ye bien que tu
ere:; hurg-ucs . . ... .
Habían llegado ú la plaza clP la Catedral. J ücobo sP detm·o.
-Y bil'll, ¡,no entras?
Jacquot se rascó la nariz.
- Y o jamás he puesto los pies ahí.
-¿Entonces Yas á drjnrrnc solo?
-¡Dfablo! Es eirrto! tu me ha:; ilwitado ú comer ~- eso Yale bien una política .... . Pero si voy
es por obediencia.
-Entoncws V('ll bestia. Dl' otra suerte no te
Yoln•ría ú encontrar.
-Y o por mi parte tC' encontno:ía en todas par•
teb ..... Con ese palmito .....
Entr11ron. En la nave sombría sr escuchaba el
canto d(•l órgano, muy dulce. .Jacobo ofreció d
agua lw11dita á Jacquot, que se persignó torpcmPnt&lt;', impresionado por el respeto que saturaba
las na Yes. Siguieron por una nave lateral y se encontraron ante el ;suizo, de pie, cerca de la pul'I'tl\ dr la sacristía, con su g1•a11 sombrero y su alabardn ú la espalda. Un padre, con Mbitos sacerdotal&lt;'::;, salió; el i-uizo golpeó sobre el pavimento
con un golpe de su grueso bastón de puño de· cobre.
-Xo tiene mala facha, dijo á media YOZ Jacquot; cuando m&lt;'nos es del batallón de coraceros.
Siguieron ül sacerdote, que entró en m1a capillH lat1·ral, .Jacobo se arodilló, .Jacquot permaneció de pie dando vueltas entre sus manos al shakó,
con aÍl'&lt;' de cml&gt;arazo. Dc&gt; pronto una mujer jovt•n, cuyo modesto trnje dominguero hacía valer
Pl t;1IIP elegante y la flexibilidad, fué á apoyarse
&lt;'11 un n•clinatoi:io no lPjos ele ellos. Jacobo que
habín nielto la cabeza, se extremcció; .Jacquot le
dió nn eodazo.
-F_.,; la Jacquclina del café de los .\migos, ele
la plaza .F'oirc -le - Roy.
-¡,La conooes?
- ¡\'aya si la conozco! ..... un poco ... . Ya sabes ...... sc&gt; puede almorzar ahí. ..... Cuando yo
daba bola á los zapatos dd condicional tu antecesor ...... que no Yalía lo que tú, íbamos ..... .
-Blwno ...... ya me lo contarás luego. Cállate . .. . .
-Bueno ...... ck suPrte que ui platicar puede
uno .....
Un poco ant&lt;•f:\ de que ae¡_¡hara la misa, la jo,·en
se Jcya11tó y fuese con pa,;o ligero. Ellos saliercm
dctnh;.
- Y ahorn ¿ya se puede liahlar? dijo Jacquot.
Pues l&gt;ien, la Jacqnelina t·s el palmito Jfüís orondo qtu• pueda n•r,;e ~n la ciudad &lt;le Tom·s. Y su

tío .\ug&lt;'r lo sah,• hiPn: A Pila d&lt;'lw los Cl·ntavo,;
qn&lt;• g-ana. Ant1·s aquPlla &lt;•ra unn mala fonclucha:
ahora c&gt;s raro qu&lt;' no lrnyn gt•nt(•. Lústima qu&lt;'
la taritt sea un poco carn ¡&gt;M'a los clari1ws qu&lt;'
no ti&lt;·1wn rnits qtw su suPltlo . ... ¿)i&lt;' ll&lt;•varús ahí'.J
- 'r&lt;• ll(•n1r&lt;-. . .P1·ro q1H' t·s lo qu&lt;· lllt' contah;1s cl1· c•s&lt;• condieional rni a11l1·ce:;or'.J
- ,.;Tu amee1•sorr ¡Ah! l'SP 110 t"&lt;•nín mil,; (JlH' sn
stwldo. Era hijo ck un ,\barrot&lt;•ro d&lt;• Bonrg-ival;
y rnú:; he!$tÜ1 . . . ¡Ah'. ¡wro l'HC' 110 había twligro
el&lt;· qu,• lll&lt;' in,·irnra ... _¡\o es por ch-cirio ddantc
dP tí. ... Xo por qm• 11nws tú los cura,-;, ...
,.;Y .Jacqu&lt;·li1rnr
- Ya llPg-amos ít PIio ... . .. El condicional la
1·namoraha pero parf•cc qu&lt;' &lt;·11,l no lo hall,1h11 di·
:;u gusto . . .
,:,Como lo sabías?
-Xo es uno tan animal ...... ti&lt;'ne uno mnig-o,; _ . . . .

· Hacía h1rg-o tic1111 o qnl' yo Pstaha al C'OJTiPnt&lt;'
ele eso, cuando mi almrrot1•ro me• encnrgó qu&lt;' lP
ll&lt;·Yase uua carta para su princi,,;a.
- ¡Oh! muy chic! 0xact.11nent&lt;' como en la,; noY1•las.
-Tu lo dicPs ... . pero hubo "Qna &lt;'SCPJHl . . .. La
.Jacquelina me arrojó la carta á las narices, gritúmlomc:
·
- Anda dile á tu ultramarino qno no nwh-a ú
pouPr los pies aquí . .... .
-Y CoO con un modo .. . . . .
- ¡Diablo! .... y el. .. . ¿,YolYió?
- Lo ensayó [)ffO lo pusieron ii la puerta. Entoncrs sc&gt; resignó.
A nwdida qu&lt;' hablaban íbanse acercando á la
fonda. Cuando llegaron .Jacobo se detuvo ..... .
-Bueno, dijo, como d('beré portarme con esa
joven .....
- Y no habías tu d0 saber el modo .....
Entraron rirndo á la sala, donde dos militares
almorzaban ya. El patrón iba y venía alrededor
de las mesas, con una se1Tilleta debajo del brazo, r ,Jacquelina con un dMantal sobrc&gt; el traj0
del domingo, hacía el senicio de los platos, de la
sala á la cocina, donde la pa.trornt se entregaha al
esgrima de la cacerola.
Cuando la jo,-cn Yió entrar á ,Jacobo se sonrió
con un aire de conocimiento, pero frunció ligeramente las cejaR al distinguir ú Jacquot. Pusiéronse á la mesa después de haber saludado r esprtuosamcnte al tambor mayor del regimiento, st'ntado
frente á un sargento de cazadores de á pie que
t('Uía el aspecto de salir de su bolsa.
El patrón se precipitó hacia ellos, con el recuerdo de los elfttrenta céntimos de Jacobo en los ojos
y friccionó la mesa con la servilleta, con el ardor más obsequioso. Jacquelina llevó con un lindo y ligero movimiento, los vasos y los cubiertos.
- Qué desean los señores? preguntó.
- Comer! señorita Jacquclina ...... El Sr. Jacquot, que os presento, no ha almorzado todaYía.
-Entónces, dos almuerzos? .... Y corrió á la
cocina.
-Y ahora patrón, preguntó .Jücobo, que clases
de vinos tenéis?
La cara dt&gt; Auger se iluminó, los pequefios ojos
de Jacquot flamearon, el tambor mayor l1•vantó
la nariz y miró á J ocobo de lo alto d e su cuello;
el sargento de cazadores que se scl'\-ia un vaso de
piccolo, abrió la boca.
- Tenéis buen borgoña y buen sauterne?
- Creo q ne sí.
-Bien, dadnos borgoúa; dejaremos el snutcrne
para d espués . .Xo es esto, Jacquot?
-Oh! yo, dijo el clarín, ya ~abes .. . . con tal
que yo beba hién ....
Jacquelina vohió llcnmdo una costilla de carnero; rl patrón despareció por PI hueco dP la cueva, como un diablo por una caja. El tambor mayor arrojó á .J ncobo una mirada d e desprecio y
elijo con voz impacic1Íte:
·
-Y á nosotros q ne nos traen? .... Estoy esperando mi café desde antes que llegaran esos tipos
de segunda clase .... Con diez mil biltcrías!

En aqtwl rnoml'nto snrgió d0l suht&lt;'tTáneolacah&lt;'za d(' .\ug1:r.
-Ya van, ,_,~1íorl's, ~-a ,•;rn . ...
Y colocando con rt•spl'to ;:obre la mesa las dos
hot{'.llas &lt;•ntl'!arnñndas. corrió ú traPr Hcafé.
Los dQs jóY&lt;•np,; ll1•11,1ron su,- Yasos r .Jacquot
alz;lmlo l'I sn)·o y dirigi&lt;·nclosl' ú JacquPlina:
- A YUP:-\tra sHlud, lwlla ni1la, exclamó.
,foequ01ina cli&lt;í un i;alto hacia atrús.
- En prim&lt;•r lug·;1I', yo no 01- hablo, exclamó con
agrio tOllO.
.Jacoho ,-;(' l'('h rí Íl l'('Ír.
-Porqu&lt;' qu&lt;'l'\;is tan mal al Sr. Jacquot, señoritn ,) aequ&lt;'linn'.J fü, por lo dP la carta?
Ella s&lt;· ruborizó.
- Xo ptwd&lt;· sPr sino por eso, dijo Jacquot,
p or que ni ant&lt;'S 11i ckspu(&gt;s he hablada á la señora.
- Como, Psc pícaro os lo ha contado?
- \'amos sí, é hizo hit'n porque quería prevenirnw el&lt;' vn&lt;•stro g-c·n io.
-.\h! bien acliYirn• &lt;'l otro elfo que no erais un
condicional ....
- .\h! ¡wrdón, r0plicó .Jaequot, el señor es un
soldado hecho y clerPcho .... mejor que el otro ..
quinientas balas m&lt;'jor ... .
Jacobo vació su ,·aso y tomó de nuevo, vivanwnte. su hot,•lla.
-Es nu,•stro mejor Yiuo ele Tmena, proclamó
d patrón con énfo::;is.
- Entonces habrá que beberlo con YOS 'Y con la
señorita .J acquelina también.
Id il tnwr otra, hott•lla!
·. -Ah! cuando yo decía que era un tipo chic. . .
El patrón, cmit&lt;'ntísimo, Yolvió á F-Umergirse
011 su cueva. La joven sr excusó; no qu&lt;·rfa beber,
y como Jacobo insistía, tuvo ll1l movimiento de
cejas SPmejante á aquel con que había acogido
ht entrada de Jacquot. J acoho sP batió en retimda.
- Eso que yo os decía señorita Jacquelina, era
con el deseo de seros agradable.
Pero tenéis razón sinó descais beber ....
-Pues bien, yo digo qu&lt;• no la tiene, dijo el
clarín apurando otro vaso. Este si es vino. Si estuviese yo en casa de la tía Biclaud que nos emponzoña con su vinagre .... diría.
Pero eh! llegad pronto, farsante, pues que s&amp;.
quiere brindar con vos ....

J

.,,

l n c&lt;•na h1 tPrrihkpuerta, con el k epí sobre la ore
ja &lt;·l cigarrillo en los labios; en tonces, si n o se

r

L a cabeza d el patrón emergió de nueYo de la
~U'.lVa:
-Ya v an, y a van!
Chocaron los tr es sus vasos; .J acq uelina, sonriente, como admirada, mira ba á Jacob o.
- De este se puede d ecir, r eplicó Auger haciendo sonar la lengua contra el paladar , que ha sido
cosechado en el jardín de Francia !
- Dicen sin embargo, insinuó J acoho, que lo
hay mejor en Saint-Avertin, en casa de la tía Baleuil.
- Me atr evo á d ecir, joven, que eso no es posible.
-Tengo deseos d e ir mu~· pron to.
-Id, n o temo la compar ación.
Y de nuevo se vaciar on los vasos.
A la sazón la puerta r echinó y en traron dos
nuevos clientes. El patrón se precipitó con la
servilleta en la m ano, listo á limpiar una mesa, :v
Jacquelina corrió á buscar la vajilla. Después,
·en tan to qu e los recien venidos consultaban el
menú, colocó an te Jacobo un queso d e cabra y
un r amo de uvas. La puerta se abrió d e n uevo.
Era la hora d e los clientes. La sala se llenó y
bien pr onto todas las m esas quedar on ocupadas.
Auger y su sobrina se movían sin d es canso )' d e
la cocina venían rumores sig nificatiYos, i ndicando que la tía Auger no perdía el tiempo.
J acobo y J acquot tragaron su café sin hablar·se más, pero muchas veces sus ojos se encontrar on ,
;;e cr uzar on sobr e la jon'n cuyos movünientos seguían , y en c&gt;sos encuPntr os rlP mi radas, á despecho !le la sonrisa quC' los subnt)'aha, había algo
•de violento, el e i1woluntar iamente hostil: ht mujer
había sur gido entr e ellos.
Cuand o se encontrar on en la cnll&lt;', aquella esp&lt;'cie de embarazo cesó. J acquot, según su costumbr e, se puso á br omear , á tiempo que descC'ndía la calle ColbeJ"t.
J acobo se despidió pronto y S&lt;' d irig ió il la calle Real, sacand o á su pm o g ruesas bocanadas d e
lrnmo y tratando d e m ostrar el aspecto plácid o
&lt;lcl que ha tomado b uen vino.

YU
A ti empo que bacía su toilette, Jacobo pensaba
en J acquelina. Demasiado joYcn aún para analizar sus SPn timientos y para disecarlos á la mod erna, per o parisiense sohraclo viejo ya para te1)e1· los sentidos muy d t&gt;spier tos y la conciencia
pron ta al ::;ucño, en tr eg-úbase por completo al plaeer de haber encontrad o esa linda muchacha y se
esbozaba una nov ela en su pensamiento.
Qu&lt;' jovr n no es un poco fatuo? Et había cr eid o notar qu e sus nrnnerns y su aspecto habían
ag rad ado y se decía ment;1lmente que las frases
solda&lt;lescas d e J acquot y sus m odales d e cuartel habían d ebido ser vir!&lt;' par a dar pleno valor á
sus gracias, qu e no estaba m uy lejos d e cr eer irresistibles. Sí ella Je ha bía sonreído m uchas veces;
aún se había r uborizado cuando éJ brindó á su
salud. De seguro había hecho con el abarroter o
a l cual c&lt;'pillaha J acquot el año anter ior , u na comparación de la que él no podía men os que sacar
provecho .. . . . . Y recordaba las historias d e guarnición r eferidas á la hor a d el café por su tío el
g eneral, un Yiejo husar que, después d e hebcr ,
g ustaba d e contar sus conq uistas y de narrar lo
que• ha bía h rcho para ol\'idar un p oco que ya no
podfa, hacer nada . . . .
Vamos! PSe voluntariado no comenzaba mal.
T enía á veces algo d &lt;' fastidioso, pero nada de
difícil; los primer os días eran d tu-os, per o huyer on pr on to; poco á poco la vid a militar se suavizaba, s&lt;' haría soportable r aún inter esante. Además, no había algo en el corazón qu e podía ocupar la?
Que importaban los ejercicios y las incons&lt;'cucncias de los snpcrior esi' Siempr e habría un campito para correr á aquella plazuela que ahor a encontraba encantadora, con su fuen te, la do ble hilera de sus hilos a ,,1gados y sus viejas casas de
grandPs aler os. Ahí encontrar ía una personita alerta., gentíl, coquetamente ligera, y cuán linda!
Y cuando ya no se le tuviese en el cuartel desd e la m añana hasta la noche, cuando tuviese sus
soirées Wn·es como esos solda dos á quienes veía
diariamente coa deseos d e franquear después de

lrnhía c&gt;ngañad o-;Y no se había enganad o, aquel la muchacha era dl•masiado franca ... . Entonces
oh! entonces .. .. Y .Jacobo, en el entusiasmo de
sus sueños d onjuanescos, cepillaha con frenesí su
calwzü rpgad a de agua dC' Colonia.
Descendió la escaler a con aire de vencedor,
haciendo sonar contra la baranda d e la escaler a
su C'spadín ; pero, cuando pasó ante el establecimiento d e la señ ora L ochet, no tuvo ni una mirad a para las obr eras que, sin embárgo, á,su vista,
habían cesado d e d oblar y planchar y que reanudaron su tarea con despecho cuando él hubo
salido.
En la calle vaciló. ¿,Iría á Saint Aver tin donde
unos camarad as le habían dado cita? El tiempo
estaba hermoso, el estío de San Mar tín r a diaba
como par a festejar al gran patrono de la Tm·ena;
la cena, a llá con ellos, ser ía muy alegre. Pero
tenía sobrado júbilo en el corazón para n o desear disfrutar lo á solas; su novela Je palpitaba en
la cabeza ; quiso pasearse á solas consigo mismo.
Dirigióse al muelle, flaneando, y púsose á seguir el L oire, con las miradas perdidas sobre la
linea blanca d e las riber as, d ejando sus pensamientos color d e sol perder se con las volutas azules de su puro, en el aire fresco y dulce.
No dP otra suer te, en aquella siesta r adiosa,
T our s, la blanca ciudad, ei-a un maravilloso cua•
dr o pan1 su alegr e ensueño. A lo largo d el muelle y sobr e las colinas, más allá del r ío, las casas
de piedra r espland ecían bañadas de luz. Una a mplia alegría r espland eciente, cerníase sobre el
g ran valle y el Loire d ormía tod o azul en sus banquisas de ar ena. Numer osos paseantes circulaban
con aspecto feliz é indolente, y, sobre el g r an
puente d e piedrn era un vaiven incesante d e peatones y d e coches; frente á las consistoriales, una
inmensa barraca de m adera, accionada por una
máquina de vapor daba vuPltas con resoplidos de
órg ano. Más adelante algunos buhoneros habían
levantad o sus tiendas, aprovechándose de los últimos días hermosos. Sentíase por donde quiera
la alegría de vivir, u na voluptuosidad difundida por todas partes, una sonrisa resplandeciente
de las cosas; uno de esos dias en que; cuando se
es joven, S&lt;' cree en la rternidad drl placer.
En tr e tanto, d escendiendo por et muen e, había
llegado al campo ele Marte y se paseaba bajo los
grnnd rs ár boles desnudos que bordeaban el L oir e. A su der echa, la graciosa ig-Iesia de Saint
Cyr y el domo, se miraban en el río; á su izquierda las g r,mdes construccio1ws paralelas y r egular &lt;'s d&lt;'l cuar tel d e los cazadon's de á caballo,
tenían en. aquel día hermooo como un aire cl.e
fiesta.
J acoho se sentó sobre una banca, f wnando un
nueyo puro; per o más ner viosamente y con una
especie d e despecho en la mir ada.
El había quer ido engancharse en la caballería;
er a su tío el g ener al quien le había impedido ha•

�EL MUNDO.

324

cfflo y recordaba en aquellos momentos, no sin
rencor, los argumentos del viejo guerrero.
-¿Quit•rc•s tu sc•r oficial? Xo e::; la caballería la
que necesitas. Tu has sido un estudiante mediocre, 1,erc&gt;zoso. Has hecho tu curso pPnosanwnte,
tendrás mucho trabajo para llegar. En la caballería hay además notas rPlativns ú la HU\lll'l'a ele
monti1r y tú monta.: pésimamente'. X o l'S pues PSC
tu 1wgocio. Si ful'se por un año, btwno, p¡•ro si
es para hacer tu carrera, c•ntra á la infantería; c::;o
es lo que t(' COllYiPne.
Y &lt;•ntró. Y vor que hahfa sido preciso seguir los
consPjos de su tío, consi&lt;l&lt;'rado como un orúculo
en la familia, era un simplP condicional que llevaba una grue,m túnica con un cuello amarillo
qtw lo extrangnlaha y un pícaro shakó. Qué litstima .... como si montas&lt;• más mal á caballo que
cualquier otro. ¡Vaya! ...... Y ¡iensaha qu&lt;' habría podido llevar el dolmán azul de alhaman•s
nrgrm;, hacer sonar las &lt;'t:;puelm;; arrastrar un sable y habitar aqtwl gran ctiartel IIPno el&lt;• clariclad,
rn lugiu- dPl vi&lt;·jo castillo de (:iuisa, ele patio &lt;'strecho, de torres -sombrías ....
Sí, pero ...... y la plazoleta que S&lt;' abre sobre
In, calle Colbert:.&gt; ¿Y las viPjas casas:.&gt; l'na sobre
todo .. . ... Halnfo entrndo en ln;;alaol&gt;longaclonde cuando cstu,·o franco por vez prinwra, dormit·iba un viejo turenés sobre el mostrador y donde
alguien paseaba con esbl'ltez (k at1uí para Hhí?
No de seguro, no tendríu es(' r&lt;·cuerclo ...... Decididamente la infantería era buena.
Cuando se levantaba todo reconfortado, le llamó una voz por su nombre y st&gt; encontró cara á
cara con uno de sus camarada,; del licéo, Pedro
Lava!. Este llevaba el lindo dolmán azul, pero
arrastraba su sable tan torpenwnte y sonaba de
una mant&gt;ra tan dc•sastroM sus espuelas q ne.Jacobo no pudo cont&lt;&gt;n&lt;'r una sonrisa. Recordaba el
embarazo y la po::-csión de ese Pierre Lava], orgulloso como Artahan por qUt· entraba á los cazadores.
Ahóra estaba ele soldado. Confesaba que aquella era una vida imposible; que tenía que levantarse al albH, qUt' trotaba.como un saco de trigo
sobre un caballo atrozmente duro: que tenía fiebre, sabañones; que ya había dormido en la sala
de policía por haber descuidado una obligación
cualquiera; Pn fin, que aquel era un oficio de infierno. Jacobo para comsolarlo pintaba su oficio
ele soldado de infnntería con los colores más negros; insistió sobn• las sc&gt;veridades del t'jercicio,
sobre las inmo,·ili&lt;lades glaciales de la guardia.
etc,. etc. Pt•ro tuvo buen cuidado ele no hablar de
Jacquelina, cuyo recUt•rdo, á dP:;pccho de sus
palabras, iluminahn su rostro ,. lo hacía contrastar peregrinamente con el aspecto d1· fatiga y
desencanto el&lt;•! de• caball&lt;&gt;ría.
Conversa convn·sando se encmninaron á una.
fonda que Pedro Lava! frrcu('ntaba á la entrada
de la call&lt;' de las Acacias: pero al entrar Jacoho
tuvo una sonrisa d&lt;' triunfante ¡,iPdad. Era un café dP segundo ord&lt;•n con mal piso y d&lt;&gt;sven&lt;:ijadas mcsa:-1, :v cuando pidi&lt;•ron bocks, fué un mozo
grasi&lt;'nto quien se los sin·ió.
PPrmanecieron largo tie•mpo ahí, felicPs de volver ít vers&lt;•, como pi1jc1ro:-1 a::mstados que se encuentran fu&lt;&gt;ra del nido, y no tardaron en platicar~
alc•grcmentC' diciendo naturalmente algo malo de
los superion•s.
Empero, de pronto un sonido cl1· trom1wta, debilitado por las puc·t'tas cerrada:-;, llegó á sus oídos. Pedro Lan1l clió un salto, trastornado.
- ¡A.h! Dios mío! Pxclamó, ¡ya nos 11,unan! con
t11l que llegue yo á tirmpo.
Y saltó sobre• su sabl&lt;•, que fijó al cinto nerviosamente.
- Adios, hermano; echo .1 correr .... á ver si alcnnzo.
Y salió del café.
Jacobo salió rnús tranquilament&lt;&gt;, encendiendo
un cigarrillo con filosofía y pensando que si la eaballería ti&lt;'ne brillantes vrntajas, no siempre está
excenta de algunos inconvenientes.

VIII
Entregado á estas reflexiones consoladoras siguió la calle de las Acacias haRta el bulevar Beren~e1:. A lo lrj_os, bajos los grandes árboles, s1•
oprnma la multitud, el tf'cho puntiagudo del kiosko ele la música abrigaba rclampnguéos de cobre
y el ruido de los instrumentos nwzclado al burnbum cadencioso de la tambora, sofocado y moribundo, por la distancia, llrgnba Jrnsta rJ. •

Aprrtó el paso y se encontró bien pronto en
medio dP los paseantes qu&lt;' rondaban alr1·dedor
del kio::-ko ó que escuchahan sentados. El sol ya
bajo sobre el horizonte• e::;taba aun hrillmHP, sut,;
rayos oblicuos habíau guardado una tihkza deliciosa.
La música del 230 tocaha un vals qu&lt;· .Jncobo
rc·cordó haber danzado en l'Hrís: &lt;•ste n•cu&lt;•rdo
de cotillón lo puso alPgre y púso;;&lt;• ú canturrear;
después marchó ú compás, cont&lt;&gt;lli('nclo á duras
p&lt;•nas l'l des1•0 de bailar que S&lt;' apod&lt;•ra ha de sus
piernas. De pronto se cxtr1•nieciú: acab11ha di'
encontrnr, apoyado contra un úrhol, it •.\ngc•r, &lt;·l
patrón &lt;lPl café &lt;le los Amig-01-,, y C&lt;•rcn el&lt;• él, halanceándo,;e sobre su :silla. ;\" con los ojos 1wrdiclos en las nubes. á su lwrmo:--a sobrina .Jacqu&lt;'lifül. P;lrf'cía, por la l~-xpresi(i11 d!' su rostro, faRtidhu·i:;c• dP lo lindo, en tanto que Aug1°r. -vc•srido d1·
gris, enviaba al aire bocanadas cl1• humo ) dibujaba con un gruPso bastón, arahPscns &lt;'11 la an•mt.
Xi el uno ni la otra hahían vi:sro ú ,Jacobo que
pasaba y repasaba confundido con la muftitud y
disimulado por l'lla.
El vaciló un instantP en abordarlos, rPt1·nido
por PI re:;peto hwnano y cuidadoso ti&lt;• juntar:iP
con un patrón el&lt;' fonda. P&lt;·ro luego rPrlcxionó
que uadit• Je conocía f'll Tours )' quf' nadie en
consecuencia fijaría la atenci(m &lt;'n él; que era
soldado ele segunda clase y que &lt;'ra justo qU&lt;• i:;acase el&lt;· esta condición i;ocial todas laR Y&lt;·ntajas
que podía tener; que la prinwra dP todas &lt;'ra la
ele pas11r desaper cibido; en fin, y sohre tocio, que•
aquella peqtH'ila J acqu&lt;'lina c•ra mu;\· linda, que
se presentaba una ocasión dP b&lt;'r dichoso y que•
no dehía dejarla escapar.
Aproximós&lt;" ptws y saludó al tío r il la.sohrina.
Auger se confundía &lt;'11 aprPtones d&lt;' mano que
probah,lll en qui' estima tenía ú un mi litar qu&lt;&gt; bchía en su establecimi&lt;'nto bue•nos Yinos: y 1,, pareció á ,Jacobo qu&lt;' la st•ñorita .JacquPlina Pnrojecía ligl'l'mnent&lt;' H I dl'volverl&lt;' su saludo; &lt;•n todo
caso ella sonrió y l'l asp&lt;•cto de tedio que Pnsomhreció su rostro se trnm;formó &lt;'n una satü,facción
no disimulada.

Domingo 7 de ~oviembre de 1897.

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

EL ::\IlT);DO.

325

Auger, inmediatamente después de haber ofrecido una silla á Jacobo, púsose á conv(•rsar con
esa elocuencia !Proz de los conwrciant(•,; en vinos. Explicó que e•l domingo es el domingo; que
bien i;&lt;• ptH'de cuando se lm trabnjnclo toda la 1:w-.
mana ofrcct&gt;rse una t,trdf' &lt;le buc•n tiempo PtC. Ne.
Jacobo e•mpezaha ú Pncontrar ú Augn· :-oporífero; hizo ohsl•rvur &lt;1ne la tarde avanzaba, quest'
ekYaha un vknto frío y propuso un paseo e,;peranclo dejar al fondh;ta Pntre la mnlticucl y quedarse• solo con ta muchacha.
E::-ta nrnniohra mdistofélica no tuvo exito al principio. Aug&lt;·r C'stah11 em¡H'ñado 1•11 agotar todnt,;
los t&lt;'S0l'OS ele su ('l'Udición y ele :;u ( IOCU( llcia; siguió ]lll&lt;'S COllV('l'SHlHlo con Clll'l'g-ía, a¡,&lt;·:s11r el, 1
mutismo clPsalC'ntaclor de su intl'l'locutor. } U&lt;' &lt;·11
vano que J acobo hiciese zig-zags &lt;•ntrc la multitud, ;\. diese• vueltas alrNl1•dor de lo::; gntpos. T1•11ía t·l gusto de ver á Jacqu&lt;'lina ohf'&lt;l1•c1•r á todos sus movimientos pero dPtrás, al lado de Pila,
surgfo infaliblPment&lt;' la gorda silul'ta clP Aug&lt;•r.
Ya JJ('rdfa toda es¡wranza dt• el1·&gt;-&lt;•mbarnzarst• &lt;IP
PI, cuando ú la altur11, de la plaz,l del Palacio; l'i
fond&lt;•ro fué abordado por un amigo. ,\l misnH~
tiempo, la música dl'l 2;m, apan•ció marclrnndo
por l'l fla.nco.
-Alinéaos, S(•11orita Jacquelina, elijo Jacoho
precipitadamentP.
Y con hahil rodeo la arrastró ponif'tHlo la tropa entre ellos y el tío. Después av1•nturotw como
al azar por la plaza, teniPndo cuidado d&lt;· t'stm·
disimulado por los músicos, &lt;lió vul'lta it un tranvía detenido á la c•ntrada d&lt;' la calle R&lt;•al, fingió
estará punta de que lo aplastara Ull fiacn·, r siempre seguido por la jo,•pn, no se dl'tuvo sino bajo
los primeros árhol&lt;'s clcl bulevar IIcurtcloup.
-Oh! Dios mío, t&gt;xclamó entone&lt; s en tono cómico, hemos perdido á vu(•stro tío .... .
Jacquelina se echó á rdr.
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(Continuaní.)

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LA MODA
Jaquette de Otoffo, delantero y espalda.

Este ei; un Jaquette entPramente nuevo, pue~ tiene
la espalda de bol Pro; pPro la prolongación de sus delanteros le da un aire diHtinto. Se hace de terciopelo con
pasamanerlas. Cuello Médicis. Manga de una pieza.
Cinturón ancho drapeado, del cual se desprende por detrás, una e~pecie de aldeta con tres pliegues huecos. El

cuello rl&lt;• viHta, se hace ele nípis crema chiffoné; enteranwnt&lt;&gt;. indt•p1•ndiente, sujetándolo al jaquette por botonet1 invh,ibles \" se abre sobre un camisolin ig·ual. Sombrero fieltro adornado con muselina de Reda y grandes
plumas crespas.

Admirad la generosidad del mundo: da todo á. aquellos
que no neceHitan nada.
G. M. Valtour.

Dentro dt&gt; poco tiempo solo nuestros sirvientes serán
polftÍ&lt;'OS.
.Marquesa de Blocquei-ille.

*

* * el hombrP perfecciona
Por un movimiento reciproco
á Dios y Dios perfecciona al hombre.
G. •lL Yaltour.
***

El francés eleva estátuas para tener PI placer de derribarlas.
Voltaire.

•

�EL ~IPNDO.

326

Domi_ng-o 7 ele Nodcmbre de 1897.

,,

LA LOCOMOTORA ELECTRICA IIEILMAM.

:u. J. ,J. Heilmam, ha abordado l'l prohlema de la tracción elt'&gt;drica, de una manera cornph•tamcnte m1eYa.
La máquina com;truida por él·'" q1u• hoy pre~entarnoK
it nucstroR lectun•~ fue ensa.n1da por primera vez en
1is9;3- ~)-! en los caminos de fierro dl'l Oest&lt;•. Los l'n:-a"º~ fuC'ron satisfactorios 1wro sug·iril'ron sin t•mharg·o
~I inventor alg·unos ¡wrft•ctionarnil'ntos, &lt;ll' los cuales
ha surgido el tipo de la mwva locomotora eléctrica;(•-&lt;ta, de una pótcneia mu~- ,-up&lt;•rior ú la prece&lt;lentc, n't
á cnsavarse uno de P:-;tos días en lo,; ferroearrile~ lle!
Oeste.· En el fondo la idra ha pn•cedido 1Í la creaciún
d(• la,- dos locomotora$ e!(•é!ritas im·entadas por Heilm,1m es la misma. Deseribir la una es d('~trihir la ot1·a.
La ,·erdadera difcreni:ia &lt;'s qm· la nuíquina de 1~'\\;3 tenia por objPto rrmoltar un tren orclina rio de ,·iaj&lt;'ros
\' clrsarrollaba (iOO t·aballos de vapor; y la ck 1~7 &lt;ksa;Tolla 1.)J;""iO ,· P~tit destinada it Jo,; trl'IH'ti pesado~ de
gran Yeloci,dad. La loi:nmotora elé&gt;etrita ;;e cornpmw
11(&gt; nna maquinaria sobrad&lt;¡ c·omplic·ae}a, que seria "obrado té&gt;l'nic-o dt&gt;scribir; 111á, ,ep;ún todo lo que• dl' rila afirman los intrlig-rntPs. por ,m resisteuch1, por la intensidad ek su traci:ión ,. la faeilid,ul ele ,m manejo, e,tá llamada ¡'¡ un gTm1 pn1'.venir rn los ferrocarrilrs franee~es.
De ofrN·er las yentajas c¡ue se supone, de seguro la
adoptarán ot1 as nadon,&gt;s.
Dt·sde luego se dPbe precisar la diferencia fundamental que hay entre la loeomotora Heihnam .,· la loi:ornotora de vapor. El prnblema es este. Ha:v i:arbón;
rnús tt&gt;neis que sen·iros el&lt;' ~tL t•nerg-ia mecánica para
hacer eorrer un tren ,;obre los rieles. La~ do,; rná&lt;¡uina, toman este carl)ón, lo trasforman en calor~- en moYimiento. e,tc moYímfrnto en las antig·nas múquinas
se trasmite á las ruedas motriees :, el tren marcha. En
la nuíquina de Heihnam ah·ontrario, ele e~te moYimiento se hace electricidad y de esta electricidad ,;e haee
1n0Yimiento.
Nada es má, paradoja! en apari(•ncia, pero nada tampoco más sencillo en la práctita sin duela el primer
ensavo será un triunfo.
Co~no decimo,;, se efectuará en estos días y hay gran
interés entre los científico,; por n~r lo~ resultados.

TOM0.11

. MEXICO, NOVIEMBR!l 14 DE 1897,

•

NUMERO:to,

Locomotora eléctrica.
muestra con a~·uda ek dos pantallas, la Ullll blanca y
la otra negTa. mantenidas juntas en una mano, ele manera de dejar t\ntrP pilas un ,·ado triangular. Se coloca detrás de la pantalla m•gTa un p,tpel hlani:o, sohn• &lt;'l cual P~tít ¡wg·ada 1111a ohka roja.,· se dl'splazan
rápidamente las dos pantallas &lt;ll• nna man&lt;'J"a sucesiya
de izquierda it dl'rei:ha ~- ele- dcrc•cha ;\ izt¡nil•rda, ele
manera ele cll'st:ubrir 1111 im.. rnnte la obl&lt;•a .,· dt• ocultarla inmediatamente eon la pantalla blanc-a.
A la impresión roja sUC('(leril una i111presi(m d(•s,·anccedora de azul n~rdoso. Con m1tC'ha luz y una ,elociclad de dt•splazami&lt;'nto com·enir11tt• de las dos pantayas, el rojo desaparecerá y la obléa apan'cerá Ycrde.

r

prl'pnrar nue,·o,; ejemplares, con :\I. Félix. Faure en
Saint Prteshurgo.
E~o,; i:ristales eon apariciones han intrigado mucho
á los compradores y aún á los compradores cultos. Se
ha dicho qne ~,• producen por electricidad como lo hacia en otro tiempo el doctor Boudet en París. Se ha
pretencliclo q ne se las obtiene por presión. Otros que están más c&lt;'rea ele la n'rdad han admitido que se g'raban
ligeramente con :ícido fluorhídrico. En realidad se podían obtener alg·unos resultados por presión como en
las imágpnes ele :\Io;er. Basta frecuentemente aplicar
¡;obre un cri~tal bic•n lavado una medalla con cierta
presión, retirarla~- exhalar su aliento sobre el vidrio.
La 111edalla apan•ee. El Yidrio, como es higramétrico,
drja n'r, bajo la acción de la humedad, la huella del
ohjcto con el cual ha estado en contacto intimo.
Xo es a~[ em¡wro como se preparan industrialmente
los cristaleR de hn&lt;Íf/i'IIPs e.rhalodas. Se emplea un -ta
pún de cori:ho sohn• el i:ual se ha grabado en r elieve
un dibujo dado, que se dc,ee rPprodueir sobre el Yidrio ·
Se• ,-unier¡re el tapón, no en la tinta sino en una pasta demasiado fluida de flnorhiclrato ele amoniaco y de
ácido flnhorhidrieo; después se aplica sobre el Yidl'io.
Si~(• le apoya eierto tiempo, el vidrio qurdará grabado profuudmnente y ll&lt;•Yan\ la huella del dibujo. No se
debe apo~·ar sino ligeramente y algunos instantes y
después dejar secar. El grabado es imprr&lt;:eptible para
d ojo prro es suficiente para atraer y fijar la humedad
del aliento. Asi, de~de que se ~opla con la boca sobre
el cri,tal, la imagen ~e muestra distintamente.
Tal e,; el secreto de lo~ espejos mágicos.

Experlenc:iss sobre lss transformaciones subjetivas
de los c;olorea.

1

__ j

i\I. Shelfo~o Bidwel, ('l fü;ico inglés bien conocido por
un grau número de experimrntoH originale;; acaba de
preH•ntar á la Sociedad Real de Londre8. nuevo~ v cu-

rio,;o;; exprrirnento;; que e;; interesante hacer conocer.
El punto de partida Po Pl clásico diablo rojo que, obsE'rYado fijamente durante medio minuto, ,·a {1 pintar &lt;'n
!&lt;e.ptida su imagPn en verde sobre el tcrho cuando á
él se clirig-e la mirada.
Se sabe que e,,;_e efecto es debido á la fatiga rctinia11a, la retina se vuelve incapaz de resentir las ondas
roja;; de la luz blanca~- no Ps afectada ,in&lt;' por las hondas c·omplementarias, es drcir por la luz ,·erde. En ciertas condidones, este efecto de fatig·a purcle producirse
en un tiempo muy corto ;• hace tres aí1os el autor llannba la atención sobre e,;te h&lt;'cho: de que un corto periodo de obscuridad, comunicaba á los nervios retinianos una sensibilidad muy superior á la seu~ibilidacl
uormal, v que esta ~ensibilidad desaparecía mu,v rápidamente bajo la influencia de una nueva~, yj\·a impre;;ión lumino~a.
De hecho basta una fracción ele sC'gundo para obtem•r estas variaciones de sen~ibilidad. El autor lo de-

Transformación de los colores.

2(1

ue:da µasar.

Qué srrafín es ese que ha un instante
M:e irradió Plparaíso en su mirada?
Que umt celeste vida aun reflejada
Tiene en su rafaélico semblante ....
De sus ojos el rayo rutilante,
En pi&lt;&gt;lago de amor mi alma engolfada
La senda halló de su inmortal morada,
Cual con la Cruz Austral el navegante:
¡Pasó, la faz hacia el Empíreo vuelta,
La cabeJlcra de azabache suelta,
Y suelta al éter la bondulante falda ....
Y llevaba al pasar, resplandeciente,
La luz de las auroras en su frente,
La sombra .de las noches en·su espalda!

Espejos mágicos.
La acción de la luz clespues de un corto periodo de
intt•nsidad parece tener la propiedad de disminuir la
Rensibilidad de las fibras retinianas en un tiempo tan
corto que si la luz está coloreada, no tenemos conciencia de eRe C'Olor. Empleando un disco, giratorio
formado de una parte negra de• una parte blanca v de
un sector hendido, como la muestra la figura adjunta, el efecto de transformación ~ubjetiva de colores,
puede ser obtenido de una manera continua y dar
los resultados mas curioso,;.

NUlfA

P.

LLONA.

lmá&amp;cnea exhaladas

Cuando el ('zar estaba en París el aii.o
pasado. Y en el ia n ~ e
• es1wjos mág· i e o,;,•
pequeñas placa,; de
cristal rectang·ulares,
clP diez centímetro~
de long·itucl por unos
ciueo eeutímctros de
anchura, rneerrada,;
en un estnehe de cartón. Sobre el crista¡
no había nada apa reut&lt;,mente ..Mas si se
,;oplaba sobre el Yidrio, proyl'ctando e:
aliC'nt,1, inmediatamente ~e• Yeía al emperador de Rusia. Se
han variado mucho
csascimágenes exhaladas• y aún se han
hecho colecciones.
Ahora se empiezan á

IXORA
JABON ...... . .................
ESENCIA .....................
AGUA DE TOCADOR .......
POMADA .................... .
ACEITE PARA EL PELO •.•
POLVO DE ARROZ .........
COSM ETICO ............ .....
VINAGRE--·· .......-·--:,····

IXORA
IXÓRA
IXORA
IXORA
IXORA
IXORA
IXORA
QE IXORA

DE
DE
DE
DE
DE
DE
DE

.ED.PIN-AUD
Strasbourg

P.A1\I~

•

i!os primeros frios.

P&lt;?r Yllla ■ ana.

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL ~IPNDO.

326

Domi_ng-o 7 ele Nodcmbre de 1897.

,,

LA LOCOMOTORA ELECTRICA IIEILMAM.

:u. J. ,J. Heilmam, ha abordado l'l prohlema de la tracción elt'&gt;drica, de una manera cornph•tamcnte m1eYa.
La máquina com;truida por él·'" q1u• hoy pre~entarnoK
it nucstroR lectun•~ fue ensa.n1da por primera vez en
1is9;3- ~)-! en los caminos de fierro dl'l Oest&lt;•. Los l'n:-a"º~ fuC'ron satisfactorios 1wro sug·iril'ron sin t•mharg·o
~I inventor alg·unos ¡wrft•ctionarnil'ntos, &lt;ll' los cuales
ha surgido el tipo de la mwva locomotora eléctrica;(•-&lt;ta, de una pótcneia mu~- ,-up&lt;•rior ú la prece&lt;lentc, n't
á cnsavarse uno de P:-;tos días en lo,; ferroearrile~ lle!
Oeste.· En el fondo la idra ha pn•cedido 1Í la creaciún
d(• la,- dos locomotora$ e!(•é!ritas im·entadas por Heilm,1m es la misma. Deseribir la una es d('~trihir la ot1·a.
La ,·erdadera difcreni:ia &lt;'s qm· la nuíquina de 1~'\\;3 tenia por objPto rrmoltar un tren orclina rio de ,·iaj&lt;'ros
\' clrsarrollaba (iOO t·aballos de vapor; y la ck 1~7 &lt;ksa;Tolla 1.)J;""iO ,· P~tit destinada it Jo,; trl'IH'ti pesado~ de
gran Yeloci,dad. La loi:nmotora elé&gt;etrita ;;e cornpmw
11(&gt; nna maquinaria sobrad&lt;¡ c·omplic·ae}a, que seria "obrado té&gt;l'nic-o dt&gt;scribir; 111á, ,ep;ún todo lo que• dl' rila afirman los intrlig-rntPs. por ,m resisteuch1, por la intensidad ek su traci:ión ,. la faeilid,ul ele ,m manejo, e,tá llamada ¡'¡ un gTm1 pn1'.venir rn los ferrocarrilrs franee~es.
De ofrN·er las yentajas c¡ue se supone, de seguro la
adoptarán ot1 as nadon,&gt;s.
Dt·sde luego se dPbe precisar la diferencia fundamental que hay entre la loeomotora Heihnam .,· la loi:ornotora de vapor. El prnblema es este. Ha:v i:arbón;
rnús tt&gt;neis que sen·iros el&lt;' ~tL t•nerg-ia mecánica para
hacer eorrer un tren ,;obre los rieles. La~ do,; rná&lt;¡uina, toman este carl)ón, lo trasforman en calor~- en moYimiento. e,tc moYímfrnto en las antig·nas múquinas
se trasmite á las ruedas motriees :, el tren marcha. En
la nuíquina de Heihnam ah·ontrario, ele e~te moYimiento se hace electricidad y de esta electricidad ,;e haee
1n0Yimiento.
Nada es má, paradoja! en apari(•ncia, pero nada tampoco más sencillo en la práctita sin duela el primer
ensavo será un triunfo.
Co~no decimo,;, se efectuará en estos días y hay gran
interés entre los científico,; por n~r lo~ resultados.

TOM0.11

. MEXICO, NOVIEMBR!l 14 DE 1897,

•

NUMERO:to,

Locomotora eléctrica.
muestra con a~·uda ek dos pantallas, la Ullll blanca y
la otra negTa. mantenidas juntas en una mano, ele manera de dejar t\ntrP pilas un ,·ado triangular. Se coloca detrás de la pantalla m•gTa un p,tpel hlani:o, sohn• &lt;'l cual P~tít ¡wg·ada 1111a ohka roja.,· se dl'splazan
rápidamente las dos pantallas &lt;ll• nna man&lt;'J"a sucesiya
de izquierda it dl'rei:ha ~- ele- dcrc•cha ;\ izt¡nil•rda, ele
manera ele cll'st:ubrir 1111 im.. rnnte la obl&lt;•a .,· dt• ocultarla inmediatamente eon la pantalla blanc-a.
A la impresión roja sUC('(leril una i111presi(m d(•s,·anccedora de azul n~rdoso. Con m1tC'ha luz y una ,elociclad de dt•splazami&lt;'nto com·enir11tt• de las dos pantayas, el rojo desaparecerá y la obléa apan'cerá Ycrde.

r

prl'pnrar nue,·o,; ejemplares, con :\I. Félix. Faure en
Saint Prteshurgo.
E~o,; i:ristales eon apariciones han intrigado mucho
á los compradores y aún á los compradores cultos. Se
ha dicho qne ~,• producen por electricidad como lo hacia en otro tiempo el doctor Boudet en París. Se ha
pretencliclo q ne se las obtiene por presión. Otros que están más c&lt;'rea ele la n'rdad han admitido que se g'raban
ligeramente con :ícido fluorhídrico. En realidad se podían obtener alg·unos resultados por presión como en
las imágpnes ele :\Io;er. Basta frecuentemente aplicar
¡;obre un cri~tal bic•n lavado una medalla con cierta
presión, retirarla~- exhalar su aliento sobre el vidrio.
La 111edalla apan•ee. El Yidrio, como es higramétrico,
drja n'r, bajo la acción de la humedad, la huella del
ohjcto con el cual ha estado en contacto intimo.
Xo es a~[ em¡wro como se preparan industrialmente
los cristaleR de hn&lt;Íf/i'IIPs e.rhalodas. Se emplea un -ta
pún de cori:ho sohn• el i:ual se ha grabado en r elieve
un dibujo dado, que se dc,ee rPprodueir sobre el Yidrio ·
Se• ,-unier¡re el tapón, no en la tinta sino en una pasta demasiado fluida de flnorhiclrato ele amoniaco y de
ácido flnhorhidrieo; después se aplica sobre el Yidl'io.
Si~(• le apoya eierto tiempo, el vidrio qurdará grabado profuudmnente y ll&lt;•Yan\ la huella del dibujo. No se
debe apo~·ar sino ligeramente y algunos instantes y
después dejar secar. El grabado es imprr&lt;:eptible para
d ojo prro es suficiente para atraer y fijar la humedad
del aliento. Asi, de~de que se ~opla con la boca sobre
el cri,tal, la imagen ~e muestra distintamente.
Tal e,; el secreto de lo~ espejos mágicos.

Experlenc:iss sobre lss transformaciones subjetivas
de los c;olorea.

1

__ j

i\I. Shelfo~o Bidwel, ('l fü;ico inglés bien conocido por
un grau número de experimrntoH originale;; acaba de
preH•ntar á la Sociedad Real de Londre8. nuevo~ v cu-

rio,;o;; exprrirnento;; que e;; interesante hacer conocer.
El punto de partida Po Pl clásico diablo rojo que, obsE'rYado fijamente durante medio minuto, ,·a {1 pintar &lt;'n
!&lt;e.ptida su imagPn en verde sobre el tcrho cuando á
él se clirig-e la mirada.
Se sabe que e,,;_e efecto es debido á la fatiga rctinia11a, la retina se vuelve incapaz de resentir las ondas
roja;; de la luz blanca~- no Ps afectada ,in&lt;' por las hondas c·omplementarias, es drcir por la luz ,·erde. En ciertas condidones, este efecto de fatig·a purcle producirse
en un tiempo muy corto ;• hace tres aí1os el autor llannba la atención sobre e,;te h&lt;'cho: de que un corto periodo de obscuridad, comunicaba á los nervios retinianos una sensibilidad muy superior á la seu~ibilidacl
uormal, v que esta ~ensibilidad desaparecía mu,v rápidamente bajo la influencia de una nueva~, yj\·a impre;;ión lumino~a.
De hecho basta una fracción ele sC'gundo para obtem•r estas variaciones de sen~ibilidad. El autor lo de-

Transformación de los colores.

2(1

ue:da µasar.

Qué srrafín es ese que ha un instante
M:e irradió Plparaíso en su mirada?
Que umt celeste vida aun reflejada
Tiene en su rafaélico semblante ....
De sus ojos el rayo rutilante,
En pi&lt;&gt;lago de amor mi alma engolfada
La senda halló de su inmortal morada,
Cual con la Cruz Austral el navegante:
¡Pasó, la faz hacia el Empíreo vuelta,
La cabeJlcra de azabache suelta,
Y suelta al éter la bondulante falda ....
Y llevaba al pasar, resplandeciente,
La luz de las auroras en su frente,
La sombra .de las noches en·su espalda!

Espejos mágicos.
La acción de la luz clespues de un corto periodo de
intt•nsidad parece tener la propiedad de disminuir la
Rensibilidad de las fibras retinianas en un tiempo tan
corto que si la luz está coloreada, no tenemos conciencia de eRe C'Olor. Empleando un disco, giratorio
formado de una parte negra de• una parte blanca v de
un sector hendido, como la muestra la figura adjunta, el efecto de transformación ~ubjetiva de colores,
puede ser obtenido de una manera continua y dar
los resultados mas curioso,;.

NUlfA

P.

LLONA.

lmá&amp;cnea exhaladas

Cuando el ('zar estaba en París el aii.o
pasado. Y en el ia n ~ e
• es1wjos mág· i e o,;,•
pequeñas placa,; de
cristal rectang·ulares,
clP diez centímetro~
de long·itucl por unos
ciueo eeutímctros de
anchura, rneerrada,;
en un estnehe de cartón. Sobre el crista¡
no había nada apa reut&lt;,mente ..Mas si se
,;oplaba sobre el Yidrio, proyl'ctando e:
aliC'nt,1, inmediatamente ~e• Yeía al emperador de Rusia. Se
han variado mucho
csascimágenes exhaladas• y aún se han
hecho colecciones.
Ahora se empiezan á

IXORA
JABON ...... . .................
ESENCIA .....................
AGUA DE TOCADOR .......
POMADA .................... .
ACEITE PARA EL PELO •.•
POLVO DE ARROZ .........
COSM ETICO ............ .....
VINAGRE--·· .......-·--:,····

IXORA
IXÓRA
IXORA
IXORA
IXORA
IXORA
IXORA
QE IXORA

DE
DE
DE
DE
DE
DE
DE

.ED.PIN-AUD
Strasbourg

P.A1\I~

•

i!os primeros frios.

P&lt;?r Yllla ■ ana.

�328

EL MU~'DO.

LA SE:l.IANA
La curiosidad pública, esa eterna sedienta, se
prepara [I recorrer el epilogo de la tragedia del
1 i de Septiembre. Reclama la gran masa anónima una pñgina más del palpitante drama que tuvo por teatro la Inspección de Policía; desea nuevas sensaciones que agregará las ya empalidecidas por el tiempo, (¡dos meses! ¿no es una etern idad en esta época del má.~ aprisa!) y sucfia con
inesperadas peripecias, surgidas del fondo de este
burdo crimen de una brutal llaneza, árido y sin
accidentes.
Allá irñn [I c~mparecer ante la jsuticia popular, los protagonistas de la repugnante historia, y
rnsgarán las sombras que obscurecieron sus espíritus en aquella siniestra madrugada. ¿Qt1ésombras será dado vislumbr,ll' en lo pl'Ofundo de estas conciencias?
Si, como el personaje de una nov¡,Ja contemporánea, creyéramos que la virtud y el crimen,
el bien y el mal, no son más que etiquetas sociales, y q uc el vicio r la honradez son elementos necesarios al conjunto clel universo; si, como aquel
sabio del Disclpulo, pcnsárnmos que cambim· un
alma sería detener la rida; acaso nos pareciera
menos monstruosa la tranquilamente horrible confrsión de algunos de los rcsponsabtcs del homicidio de Arroyo.
Pero la socied ad no puede admitir este ciego
drtrrminismo, que reduce los actos del ser humano á los movimientos de una rueda en una gran
maquinaria. Podrá el hombre ser ó no íntegramente libre; al conjunto de los hombres le interesa conservarse, y todos los hechos que tiendan á
destruir esta conserTaciún son considerados como nocivos.
Claro es que no se demostraría nunca á una
víhoril-si fuese capaz de comprender un razonamiento,-que no debe destilar su veneno. Entonces ¿por qu é soy víbora? respondería. Mas sem ejante r egla de conducta no habría jamás servido para constituir una sociedad.
¿Tal hombre es delincuente por antecedentes
hereditar ios, antropológicos, psíquicos? . . . . . . Poco importa. Yo no discuto las causas del hecho,
sino el hecho mismo. ¿'.\Iat,l por necesidad de su
temperamento, por elementos de su propia constitución, como el imán atrae el hierro ó el perro
rabioso ataca al transeunte? Y bien, esto podrá
serme útil para mis lucubraciones especulativas,
pero como miembro de la colectividad, no me es
permitido cruzarme de brazos y dejar el paso libre al delito.
•
l•~s posible que en el fondo de cada crimen no
exista sino una gran dosis de ignorancia; el Código, sin embargo, no establece estas diferencias,
y el Código es un libro importante en las socicdalles civilizadas.

dantes de elocuencia tribunicia, inspirados en arengas parlamentarias, nrn encaminados á cegar á
las multitudes.
Un defensor es, en estos casos, un homb1·c que.
busca, ante todo, el éxito persofüll, sin importarle
hacer traición á la justicia. Su inconsciencia asomhra, y si seleacusara de inmoralidad,.se juzgaría
cu la obligación tle indignarse.
Y he aquí por qué parece que hay especial trabajo en rodear de cierta d(msa atm,hfera el jurado, á que deben comparecer los eompal1eros del
suicida V elázquez.

"'

El suicidio resulto. ser*'*
el término de esas triste11
lustorias de la ambición no refrenada por un sano
sentido moral. ·
Hay q u len se df'sligue voluntarimnente de los lazos que lo atan á la existencia, no por un sentimiento de pudor, sino por no resistil' 11! espectúculo
de su propia derrota.
El gent•r,11 Boulanger, bu;;cando en e' frío callón
ele una pistola el ultimo refugio del vencido, no es
el hombre que se va. ncomctido de laxitudes invencibles, no es el desencantado d&lt;' la vida; es el
ambicioso impotente á quien le falta el coro que lo
aplauda.
Xo siente la nostalgia de la patria aust&gt;nte, ni le
tortura el fracaso de un ,lito pens¡l!Üiento: echa de
menos sus éxitos de boulevard, las aclamaciones
al regreso de Longchamps, el vocerío de la masa
que cosquillea agradablemente su exagerado amor
propio.
Entonces, se da la muerte, porquc la vida para
él no es ya la embriaguez continua r persistente del
triunfo.

"'
*'*

Y que hay singular placer, una alegría nialsana y morbosa, en acoger cada moth-o de escán-

dalo lnnzado al _comú11 acerbo, lo prueba .la oucna voluntad con que se han acogido los rumores
respecto ele la 111u&lt;•rte del Padre 'rortolero.
La loca de la casa está siempre dispuesta á nceptar
cualquier explicación que se dédcun hecho, siempre que esta explicación revista los caracteres de
lo maravilloso. En un principio, cuando no se poseía ningún dato cierto que comprobara la muerte del padre, la imaginación aceptó la muerte; descubier to el cadáver, no faltó quien asegurara que
había visto al difunto en pleno estado de salud;
la autopsia demostró un fallecimiento repentino y
sotto vor·e se murmuró que había sido asesinado.
La bola de nieve se hizo montaña que sealzó enhiesta hasta cubrir el horizonte.
y· para que nada faltara, se mezclaron al mnnjar unos polvos blancos, destinadoi; á suprimir á
un inspector, y se sazonó el todo con un poco de
buena voluntad para digerir este alimento.
Decididamente no bar nada tan digno de ser
creído, como lo increíble.

***

El lunes próximo se efectuará c•n el oratorio
arzobispnl, la ceremonia religiosa en la que el Arzobispo de l\Iéxico bendecir,\, la unión del capiEl jurado, no obstante, iba á ser detenido, dícese, tán Don Porfirio Díaz con la señorita Luisa Raipor los cldensorcs de los procesados. Es una vie- gosa.
Forman· ambos una pareja simpíttica, hecha sin
ja táctica de que se valen las más de las veces los
que patrocinan causas desesperadas: dejar enfriar duda para. ser ungida por la folicida\l,, que, ¡ay!
es tan avara de sus dones.
el 1·1•imen.
Ella es hermosa y es buena-cualidad que
En todo defensor hay un psicólogo empírico: ·
sabe que el público, que comenzó c?)Jnpadec.icndo constituye un imán para la ventura; él es bueno
también y, apesnr de la alta po,;ición en que le
á la víctima, acabará apiadándose del culpable!
Esto es humanitario, y si no es humanitario es hu- fué dado nacer, ha llevado como muchos otros, en
Yirtud de la húbil é inquebrantable energía del Sr.
mano, cuando menos.
En el presente caso,-sigo inspirándome en la Presidente de la República, una vida de hibor y
opinión-se trata ele hacer uso de procedimif'ntos de estudio, obeteniendo rigurosamt&gt;nte sus gramús reprobados, poniendo la política al servicio dos y &lt;'frctuando escrupulosamente sus estudios
ele la defensa. Así como el jurisconsulto aquel del en el Colegio ::\Iilitar.
Hoy que los dos novios, jóvenes y deslumbracuento hito de un pobre diablo el tipo del delincunite idnil, montando una á una todas las piezas, dos ante c·l espejismo embelesador de una dicha
así también hay quien no vacila en ajusticiar á la próxima, nventúranse por el florido camino de
una unión por amor, ¿quien podrá dudar de que
justicia.
El crím&lt;•n común y corriente sale de entre las lrnbrú parn ellos siempre un pe1'fumc, una brisa
numos de un ddern;or eo1wertido c•n un hecho de y un rayo de sol?
misteriosos anteceden tés, rodeado de complicaciones y erizado de escollos. Se complace en cubrir
Ya comienzan esas largas Yeladas de invierno
el proceso con un espeso velo, en desfigurar sus de lentas horns fatigo~as, en que ncudis al libr¿
perfiles, en borrar sus lineamientos, tal como en nuevo para sah·nros del letal fastidio qtw os acoCti0S juguetes ele la caricatura, donde los rasgos sa. Pero ¡ay! las vitrinas de las librerías no son
ele un objeto inanimado ó de un animal domésti- muy tf'l1tadoras. Lf'S vw·anr·es han dejado caer lii
co, quedan tran,;fonnados en un rostro amigo.
pluma de los dedos de los puhlicbtas extranjeEl objeto de estas maniobras es hacer perder de ros, y en casa, ya se sabe que la lnbor intelectual
vista el tema á discus-ión. Los discursos, clesbor- es floja é intermitente.

,

Domino-o 14 de Noviembre de 1897.
Pod&lt;:is también refugiaros en los teatros, ~\
matar un par de horas, escuchando en Arbeu alguna comedia espaiiola. pasada de época, y que
os interesa poco, ó en su defecto dejándoos seducir por una zarzuclilla, de música fácil y espontánf'a, de las que forman el repertorio del Teatro Principnl.
De esos juguetes escénicos decía antai1o un cronista que tienen la inmensa ventnja de que se saben de memoria antes de haberlas oido. Basta
conocer Cádiz para haber escuchado anticipadamente Agua, .Azurm·illo11, ·y A9ua1·diente1 Cuadros
disolventei;, y no importa cuales otras piezas más.
Y sin embargo, hay mucho donaire en estos escarceos musical&lt;'s, áticas naderías, de fácil fragilidad, ágiles y espontflll&lt;'0S.
Parere como si bebierais excelente vino espa11ol, cada vez que oís una ele estas producciones.
¿:N'o se os antoja que se escancia una copa de Jerez en (ádiz? Y Xi1)a Pancha ¿no está rociada de
manzanilln? ¿Y no abunda el ¡,eleón en el Rey que
Rabió!
Y al trnYés de los arabescos de esa música, de

la que sc escapa una nota tiern,L y triste á la vez
¿no vislumbráis los brillantes flecos de~ mantón
de ::\Innila?
¡Oh handern triunfante de la alegria!
¡Oh manto dP la antigua ficstn espafiola!
¡Oh palio de las juergas de Antlnlucia!
¡Oh túnica radiante de la manola!
Raz(m tiene&gt; Camilo Saint Saens en preferir la
fresca musa d&lt;· las soleá.~ y las peteneras á la· rehecha r artificiosa de la vieja zarzuela, encanto
de nuestros padres.
Yo de mi sé deciros, que tolero á Jugar con
fuego como á uno de esos viejos retratos de familia, de alguna smlora ajamonada y bigotuda, de
quien se nos asegura que fué muy hermosa en
sus mocedades.
Es posible que así haya sido. Pero ¿qué culpa
tengo yo de haber nacido medio siglo JIJ,ás tarde?
0BERÓN.

Paliti.ca &lt;5tntrttl.
RESUMEX.-EL ARBITRAJE PERPETUO INTERNACIONAL. LA GESTIÓN POPULAR Y LA OFICIAL.LA ALIA'.l&lt;ZA FRANCO-RUSA Y LA TRIPLE ALIANZA-RECELOS Y RlYA.LIDADES.-LA llllSIÓN DE l\IR.
GOLUCH0WSI&lt;Y ANTE EL REY IlmrnERTO. - UN
TRIUXFO DE LA DIPLO~L\CIA.-]fíN DEL TE)IlDO
CONFLICTO HISPAXO-A)IERICAN0.-EL PROBLEMA
CUBANO EX PIE.
Uno de los actos con que se distinguió ventajosamente en la opinión pública el último periodo
de la adm inistración de Cleveland, fué sin duda
la conclusión del tratado por el que se estipulaba
e l nrbitrajc permanente entre la Gran Brctaiia y
los Estados Unidos, á fin cl&lt;1 dirimir todas las düicultades que putlieran presentarse en las relaciones de los dos grandes pueblos anglo-sajones.
La gestión de )[r. Olney por entonces secretario
de Estado en el gabinete americano, hasta esa
vez muy discutida entre las cf~rvescencias de los
partidos, recibió con este motivo justas alabanzas y g&lt;'ncral 11plauso, tanto más de notarse, cuanto que i,;c reconocfa su habilidad diplomátic11 después del conflicto anglo-vclezolano y de las solenmes declaraciones de monroísmo, que estuvieron ii punto de ocasionar un rompimiento entre
la &amp;'ran República del Norte y su antigua metrópoh.
Pero si la. prensa y el pueblo de los Estados
rnidos llegaron á reconocer la importancia del
t~·atado, y _su trnseendental influencia en las pacíficas relac10n&lt;'S rle los dos países y en la misión
que representan en la obra de la civilización· si
fa buena disposición del gobierno inglés se ha~ía
manifil'sta á los ojos de todos, no faltaron pretextos al Senado americnno para rechazar la convención co_ncluida en d~bida forma, y por encima ele los mtercses nacionales se vió prevalecer
el espíritu de partido, d&lt;'s&lt;•chando los republicanos una creación IUf:ritoria de lo~ demócratas.

*

•

* *
Poco ha significado esta especie de desaire internacional en el espíritu erninentCJUcnte prítctico del J)ll(•blo britúnico: firm~ en sus propósitos,constante en su,, aspiraciones, que representa po·r

Domin¡ro 14 de Noviembre de 1897.
modo admirable su gobierno, trata ahora, por
m edio de la iniciativa privada, de hacer patente
su voluntad expresa de que ese tratado se celebre de nuevo, procura por todos los medios, en
los que ni remotamente se ve la influencia oficial, demostrar q1w las clases todas de la sociedad desean el arbitraje permanente y la pcrpctua
paz, para bien de los dos países unidos íntimamente por la comunidad de origen, de tendencias
y de materiales intereses.
Las sociedades cooperativas, las trades unions,
tan poderosas en Inglaterra, los gremios agrícol as, todo lo que significa trabajo y producción en
el país, se agitan en pacífico movimiento parn lograr ese objeto, firmando calurosas protestas de
adhesión al tratado Olney-Pauncefortesin fundados
motivos desacreditado por un Sena.do republicano.
Y las• clases directoras, lns que toman activa
.inger encia en la marcha del Estado, dejan hacer
y ven con regocijo las manifestaciones popula1·es que cooperan de modo notable al logro de sus
d eseos, previniendo la opinión pública en los Estados Unidos, á favor del anhelado convenio de
a rbih·aje,
Es de esperarse que pronto comiencen las nue-vas gestiones diplomáticas, y que, preparados en
-ese sentido los pueblos y los gobiernos de los dos
países interesados, sen un hecho positivo la conq uista que se busca; y los que solo ven en la lu·cha, armada y la violencia los medios para salvar
las dificultades internacioúales, comprenderán como se puede avanzar en el camino de la paz general,teuando se o!Yidan rivalidades inmotivadas
y preocupaciones añejas, para atenderá los inter eses positivos de los grupos sociales.

***

Alarmadas siempre y recelosas las potencias
europeas, que hace btien tiempo constituyen la Trip e Alianza para hacer pesar su influencia en los
destinos del viejo mundo, no pueden ver indife1·entes que se consolide la poderosa unión franco-r usa, que ha transladado, mal que les pese, el centro ele gravedad de su trabnjoso equilibrio á los
palncios de San Pctersburgo.
J:\o se conforman con estar reducidos á contemplar tranquilamente cómo se engrandecen sus enemigos, y cómo la influencia moscovita, asociada á
la riqueza de !•'rancia que ha abierto las arcas donde guardaba sus t_esoros, se impone en todas partes, condecora á l\lenelik, triunfa en Corea, vence
las resistencias para la paz greco-turca, mantiene al emperador Guillermo á respetable distaneia, aunque acepta y se divierte con sus cortejos,
parece entenderse con el Emir de Afganistan en
l a insurrección de las belicosas tri bus indianas, favorece la inteligencia del llfahdi con el gabinete
de París, para detener la expedición anglo-egipcia
.á la alta Abisinia, y deja marcados con el sello de
su grandeza todos los asuntos en que por algún
motivo interesado se la hace inten·enir.
Con razón se preocupan los aliados antiguos de
dar mayor extensión á sus pactos, y se anuncia
la Yisita de Mr. Golucbowsky, gran canciller del
imperio austro-húngaro, al rey Ilumberto, para
r eforzar la alianza tripartita y escogitar los me-dios que la galvanicen, pues ya se la considera ina&lt;lecuada á las circunstancias que los recientes
acontecimientos han creado en la Europa monárquica.

***

Hay quienes afirman que el objeto del enYiado
extraordinario de Francisco José cerca del Rey
de- Italia es buscar el apoyo resuelto de la potencia meridional, para declarar el dominio absoluto
sobre la Bosnia y Herzegovina, de que solo es protector el soberano de Austria, en virtud del tratado de Berlín, que se las cedió en ~ompensnción de
los avances de Rusia sobre el territorio tllrco y
de la cesión de Chipre á la corona británica. Pero, aparte de que semejante aclaración no puede
hacerse sin el consentimiento de las potencias signatarias del tratado, no se comprende así la misión extr11ordinaria de l\[r. Goluchowsky, y se explica mejor asignándole el papel secreto de que
antes hemos hablado.
Prepárl'nse en buena horn para secretas resistencias; busq nen por cuantos medios les sugierasu astucia la mH1wra de contrarrestar la omnipotencia
rusa, qu e n o han podido acomodar ú sus designios;
el Czar continuarú en su espléndida política de
cngradccimil'nto, haciendo de su pueblo, donde
palpitan todavía para él las manifestaciones de

EL l\lUNDO,
idolátrica sumisión, propias de las tribus asiáticas, un pueblo grande, fuerte y poderoso, capaz
de intimidar á los Estados occidentales, carcomidos en parte por los productos morbosos de su
vieja civilización.

***

~ decir de una agencia cablegrúfica, yn es conocida la respuesta que el Sr. Sagasta, presidente del Consejo de llfüústros, dió al general Woodfforcl, rcpresentnnte del gobierno de ·washington
en la corte de .Madrid. Por instrucciones de su
gobiemo, cl ministro americano había remitido
en el mes de sc&gt;ptiembre una nota quejándose de
los perjuicios que ocasionaba al comercio de su
país la g'lcrra de Cuba, encarecía el interés con
que se vería su rerminación, y ofrecía sus buenos
oficiJs para intervenir como mediador euu·e los
insurrectos y el gobierno español.
Asegúrase que el Sr. Sa"'asta al contestar ha
ofrecido que en adelante 1~ tendrán motivo de
queja los ciudadano" americanos, residentes en
Cuba ó que tenga asuntos con la Ar.tilla; que agradece su ofrecida mediación, y que si llega el caso, sabrá aprovecharla ú f,tYor de la buena aP.1istad y cordiales relacio1ws que siempre han unido
á los dos pueblos; l!abl:l tnmbién de las expediciones fil:busteras, espernndo de la justificación·
del gabinete de W,íshington las evite en lo sucesivo, pues sólo á su amparo y por los medios suministrados por esas ex¡JCdiciones han podido mantenerse sobre las armas por tanto tiempo los inswTectos.
Una contestación tan nmistosa dejará satisfecho á ~le. Kinley, que, como antes se ha previsto,
práctico ante todo, y comprendiendo los perjuicios que pudiera acarrear á su patria un rompimiento con Espalla, sofocará sus simpatías personales por la causa de la independencia cubana, ,
continuará la buena armonía que siempre ha existido entre los gobiernos.
El pueblo americano, que 'en distintas ocasiones
ha manifestado su adhesión á la causa cubana,
seguirá prestándole su apoyo moral y material,
mientras el gobierno de Madrid encuentra la solución del complicado problema, ya que la proyectada autonomía no lo resuelve, pues ni él parece
muy dispuesto á concederla, ni los insurrectos
preparados á aceptarla.
Entre tanto-como dice un reputado periódico
inglés-hay que felicitar á la diplomacia americana, pues en esta vez ha alcanzado un verdadero triunfo.
X.X.X.
11 de Novbre. de 1897.

El Sr. Dr. Demetrio Mejia.
25 AÑOS DE MEDICO

Ayer cumplió veinticinco aiíos de ejercicio en su noble profe~ión,el Señor Dr.
D. Demetri? Mejía, cuyo
retrato publicamos hov.
El señor l\Iejía ha sido
en s~ profesión y en el largo tiempo de que hablamos, un apóstol; ahi donde
~e escucha el balido del
dolor, ah[ donde grita una
desventura, ah i do u de
muesta su faz horrible el
sufrimiento humano, ahi
se ha pr~sentado con el
auxilio p o d ero,; o de la
ciencia en las manos Y en
los ojos una llama de caridad.
La sintesis de RU vida, que él mi~mo hace en El
Mundo Diario corre8pondiente al Sábado último, podda servir de Amplia enseñanza parn los médicos jó,·ene~, que se aventuran por lo~ primeros azares de
la ardua carrera. Ella les dirá cómo con honradez, abnegación ~- continuo c•studio, ~e borda una existencia
meritoria y util. Em·iamos á nuestro~ lectores, á e~a autobiogTafia, v por nuestra parte felicitamos al Sr. Dr.
:\lejía de todo corazón.

DOS ERR ATAS

En la página 3:,:3 de e~te número, aparece al pie del
retrato de la señora cspo;,a de D. PróHpero Morales, el
apellido Grmi.~ que por error de! caja que no pudimos
evitar fué puesto así debiendo ser, Uorriz; y al calce
del articulo relativo, el apellido Btnltez en vez del de
BermÚl.lez que es el del autor. Conste asi.

329
ELFLI~T

COQUETERÍA DE SALONES.
UN

CURIOSO ESTUDH)

Cuando se pretende definir la palabra flirt parece
que se efectúa una tarea ociosa, porque todo el mundo
la.conoce y lo conoce porque lo ha prarticado. Me ¡¡.
m1taré pues solamente á lamentar c¡ue el "'enio de
nuestra lengua haya tenido necesidad de finexarse
una locución inglesa para expresar una cootumbre
que es _tan latina_ como esta de poner en juego las co&lt;Juetem!s femenmas frente á frente de las ma~culinas;
o mas bien para expresar un uso tan unh-ersalmente
humano, que cada pueblo debería caracterizarlo con
un término Hfl,Cional _que produj~se bien l'.1 imágen de
lo t¡UC' el fcuonwno tiene de particular baJo su propia
latitud.
El flirt es como tina floró una fruta ideal, como un
p_ájaro mar~v.illoso, que no 1mede Yolar, por lo demás,
1:nno en la tibia atmósfera de los rnlones elegantes.
Comienza á nacer en la mesa. una vez que se ha
apaciguado la l!ge_r3: y decente.ferocidad á la cual
obedecen al prmc1p10 los conndados vecinos v de
~exos diferentes, después continúa creciendo en el
curso de, la tertulia, bajo los soles de los salo1{e11. En
loR rinconc•s retirados y propicios, en el fondo de los
snnt_uo,as cámaras; protc&gt;g-ido por los mueble,; se ve
al -f(.n·t tom~r una consistencia en sus formas ,·aria.das;
se oye el discreto murmullo de su canto, cuando se
prende al alto re!lpaldo de un sillón gótico contra el
cual se apoya una cabeza blonda, ó se acurruca bajo
13:s palmas inmóviles y verdes de un jardín de inv1en10.
Y_ es una causa de estupor constante para mi en una
Rociedad, en que el amor, fuera del matrimonio e;;tá.
oficialmente reprobado por todas las le,-es v tod;s las
costumbres, la libertad pública de que goza el flirt
que es seg1m los casos, el itinerario, el preludio, el
pretexto, la confcsión intima, el testimonio manifiesto
de e~te amor fuera d!ll matrimonio.
Porque frecuentemente se siente uno llevado á.
cliscernir·el compromiso de deseos li&lt;reros v de ligeros abandonos,. que se agita bajo las "'apariencias res~rntda, _del-f{.irt, desde que se reflexiona en la potencia ~upenor por la cual los hombros bon im.¡nu~ados á
la socíedacl de las mujeres.
•
No tengo la intención de hacer de este un articulo
de filosofía trascendental, tanto mas cuanto que seria
inepto para ello; pero me. parece demostrado que la
ler del amor está oculta detras de todas las formulas
que nos la disimulan.
Los inst_antes homenages, las galanterías prolongad~s,. los -f{.i~·t.~ en u~1a palabra, no 1;011 mas que• procedim1ento_s mconsc1entes, .el?~aií&lt;~s leves, pero tahnent~ comphcados para la c1vil!zac1ón talmente perfecc10nados, que los que los empican 1ic,,.ansin pensarlo
á abusar de ellos.
"'
Cuando Ke admite esta. explicación se halla el verdadero ~entido de el agudo dcReo que lleva á lo~ hombres al mundo á conversar dl' preferencia con las mujeres ~· de la jovialidad excepcional que rodea esos
tf&gt;te-á-tétP- muy elegantes.
No me disimulo que desafio al ridiculo exponiendo
verdades en que algunos pensarán reconocer la tendencia it moralizar.. Pero de quien es la culpa si se
me preKenta la ocasión de hacer constar que en los
~al?ne? donde los solos nombres de coquetismo y de
mf1dehd~d, prOYO&lt;:an grandes exclamaciones, el flirt
e_n camb10 es acogido com? el .mas gentil de lo;; pasat\elllpOK y que i;e le penmten todas las independencias y todas las ostentaciones, es decir el cHcándalo
en la hipótesis, en que no se ha com•enido de clasifi~
car al {lid como escandaloso?
'
Frecuehtemente una señora joYen v aun una señorit'.1, sentada aparte c~rca de un hom'bre joven ó si se
qmere ~-a !naduro, recibe á un tercero, que llega, con
e~tos termmos:
-D~jcme ust~d tranquila, seño~ X, estan -f{.irteando
con m1go ......DcJenos usted, que flirteamos.
Y el tercero se a\eja, facihnente sugestionado.
Por otra parte, sm querer hablar mal de una mujer
la opinión gusta de decir que es mur fiirt.
·'
Y aun delante de ella se l1ace esta observación ante
la cual ella sonrie, sin enfadarse en modo al;,.uno
apenas picada. O hien aun, es un marido. Y es1o e~
Europa :' en Estados Gnidosacontcc·e con frecuencia
. que apaciblemente, con esa seguridad que mh; seme~
jan tes sab&lt;'n depositar en todo contrato que se ha puesto enlodcr de u!1 ~uen notario, emiteesta opinión:
•
. -:'fo le aconseJar1a á usted que molestatie á mi muJCr J.)Or el momento: .... anda por ahí en pleno f'lirt.
AJá! es pues el fl11'fde esencia divina? Tiene por atributos la ptu·eza, la justicia, la cordura y el don de no
tener consecuencias en toda la eternidad?
Yo lo niego y 1i:ic admiro de que el gran mundo se
conduzta como s1 He tratara de un t•stado definitivo
como si nnt&gt;stra imaginación no ei:;tu,·iese oro-anizad~
de manera de concebir sus probables eonse~uencias.
For ejl.'mplo, cuando en n1estra presencia alguno col?ca guantes, dispone _objetos en tnl maleta, t·alza patml.'s, prepara un rl.'c1bo, voHotros R\'ntis inmediatamente apuntar una idea más allá del hecho material é
i_nmediato: !a idea; de e¡~&lt;: el i)tdividuo va A salir, á viaJar, á patmar , a rec1b1r cimero. Jamás so satisfará vue,;tro espíritu creyl'udo que las gentes hacen preparatiYOll tales por ociosidad, sin fin alguno, por hacerlas.
Pero que se trate de flirt~' t&gt;ntonccs los testigos oculares ó auriculares, pensarán de otra manera.
Parecen sufieif'ntemente edificados con su persuarión de que se f'lirtea por flirtear. Perfectamente! Hace uno también su maleta por hacer su maleta.

�EL MUNDO.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.

331

EL MUNDO

Lo que puede. es cierto, excusar la
tolerancia del mundo para mantenerlo
en un intl'lio-ente érror cou rctipecto
del flirt, sonYos numerosos casos en que
las cin:unstancias circunscriben la acción de e~te último: Ha1· que tener en
cuenta, en efecto, los· impedimentos
morales y los obstáculos materiales que
hay para que la empresaUpg•ue hasta la•
falta. las repulsio11l'S iuspiraclati en lugar de la:-; simpatías, las fidelidadei; finalmente victoriosas, lo$ apeg·os al deber de viuda b :\. un e~poso.
Además el taclo masculino el&lt;\ la g·aJerla encuentra una fu&lt;•ntc de optimismo en &lt;•se cxceRo de vanidad egoísta
que, á pesar de los experimentos personales le impide prever éxito alguno
de otro. Sin embargo, el sexo debil Ye
l~stas cut&gt;:-&lt;tio1w,; con una clarividencia
meno,; favorable ó una memoria más
precisa.
De eualquier moclo que sea cuando
se sorpr&lt;'1Hle sin c¡uercr!o Uli poco dt'l
dialogo entre un par de buenos f'lirleadore.-&lt;, ó Fi se recibe alg·una confülencia. 11ea ingenua, ,:;ea poco delicada, ne0
cesitais una fe robusta para pcr,-istir en
creer que es esta una manera de pasar
el tirmpo pl'rdido.
Todos 108 e11fuerzos del hombre en el
flirt tiench-11 ti haeer sobre,:;alir el valor
de 11u~ cualidades, á hacer adiYinar corte~mrnte por su palabra~• pgr sus manera", imprudentes de,;eos. í la que lo
escucha dt&gt;slumbrada, p ro v o e a ti v a,
ave11tun\ndose por el tll1dalo de la conver,-aci(m, arrastra á su compadre en
os mil sendero~ qu&lt;' CC'11ch1cen todos á
a e~p&lt;'ra11:rn de la ccnquista.
El HIPNOTISMO
[VÉASE Nl'.ESTRO GRABADO]
\

Desde que los hombres ele cien&lt;,ia han
procurado desentrafiar lo que baya de
positivo en las manifestaciones del mesmerismo, que por mucho tiempo fueron
patrimonio exclusivo de explotadores
sin conciencia y charlatanes vul!l:ares,
las experiencias serias se han multiplicado y los estudios han sido frecuentes
sobre los hechos del magnetismo animal, que no han desdefiado los distinguidos Charcot y los sabios VuJpian.
Las academias y las universidades
han abierto concurs&lt;»&lt;, sobre temas de
este género, para levantar el velo que
cubre lbs fenómenos hipnóticos, objeto
de admiración para el ignorante y de
reflexión atenta para el sabio.
En las clínicas especiales de enfermedades nerviosas, fisiólogos experimentados y terapeutas prudentes han
ido á recoger hechos q_ue- después son
interpretados en- la soledad cleí gabinete, no con las preocupaciones clel iluso
i;ino con las salvedades de un racional
esceptici1,1110.
Algo ha adelantado la ciencia con estas pacientes investigaciones )' ya son
mu&lt;'hos los casos.de enfermedades rebeldes álos tratamientos ordinarios que
~e alivian, se mejoran ó encuentran per
fecta saniclad por la aplicación de los
procedimientos hipnóticos. ¡Cuántas
neu.ralg•fas pertinaces insomnios ao•udos, convulsiones coréicas, inveteradas,
ise han visto mejoradas desde la primera
sesión de hipnotismo!
Nuestro grabado representa una sellión de hipnotismo experimental en la
clinica delaSalpetriere, hospital de enfermedades nerviosas, de París, donde
se pueden ver á las eminencias de la
facultad, preguntando á la naturaleza
sobre nno de sus obscuros enigmas.

Otro Pago de 5. 000,00 de "La Mu.toa,"
Sr. D. Cárlos Sommer. Director General de "La

\Iutua," de Nueva York.-México.

•

Muy señor nuestro:

Los señores Ketelson &amp;. De&amp;'etau nos
entregaron según recibo debidamente
e~tampill!J-do y pu.esto en la póliza corrcspond1ente, la suma de Cinco mil pesos plata mexicana, importe del séguro
del finado Sr. D. Christiam Schugt. que
tP:1la en "La _Mutua" según la _póliza
numero 529,25-1¡ y cuyo valor recibimos
ante Notario Publico.
Heconocida la eficacia y prontitud
con que «La Mutua» cumple sus compromisos, nos es grato repetirnos de
usted attos. S. S.
Torreón, Octubre 18 de 1897.-C,m~
cepción F. de Schugt.-C. Juárez. Octubre de 1897.-Williani Bre:mme, como
tutor de los menores.-Pedro, Jcsefi110.
y Oristian Schiigt.

'
lblargarHa.

•

�I
Domingo 1-1 de Xoviembre de·1897.

EL MUNDO.

332

z~s Glmores

ae $an Glntonio

TRADICIÓN PERVAN .\ .

Gentil ami~·a, lo que h~r.te cuento
Se halla en 1111 cod1cc
Amarillento,
Por la polilla_ roído el fin, _
.
Escrito &lt;'11 Lima ya l!ate anos ciento,
Y en buen latín,
Por Frav Ful 0 ·encio Perlimpipin,
·1fo e~tt·o d e Súmulas
En el connmto
De nuestro padre San Agustín.

..

r

Claro! ¿QuP van u stccleR á saber dom!e está Cha11pi-Huarang·a?
Xo los haré penar en a,·eriguarlo.
.
. ..
Chanpi•Huaran"'ª e8 una alclC'huela en la c-1rcuu~c~11?c1on del de.part~mento.
de Jnnín· y ella hH~.~1llá por loti tiC'rnpos de las g·uerras e1v1l~s rntre p1zarnstas -yalrnag-rista,, tt-atro de la tradición p opulai· qui~ hoy echo a correr cortes.
l\fi abuela tiene un cabrito;
Dice que lo matará;
.
Del cuero hará un tamborc1to;
Lo que sucne ......... souará.
Matrimonio f&lt;•liz, Ri loH hubo, era el de Antonio Catari y Mag·dalena Huen&lt;·a, ambos descendientes de cacique$.
. .
•.
El o•allardo mozo de veinte y cinco niios, de ámmo lC'vantado, trabaJaclor más.
que
colmena V enamorado cie su mujcrdta hatit~ la pared. cl~l frente. .
El laboreo d~ ima mina le proporcionaba Jo preciso para v1v1r con relativa holg·u1'tl.
. .
1 hi
Cuando iba de paseo por las calles ele J auJa o Huanca;vo no era1) P?Cfü, a~ jas ele Eva que. corriendo ya pC'ligro de firmar contrato para ve~tn- a las ámmas
benditas, le cantaban.
Un canario precioso
Ya por mi barrio ..... .
¡Quién fuera la canaria
De ese 1:anario!
Ella, una linda muchacha, rle veinte prim1:1-veras muy lozanas, limpia como onza.
de oro reluciente, hacendosa como una hornuga. y hembra muy nrn~ho de su cas a ,. de su marido ít quien amaba con todas las entretelas y reconcomios de su alma~

m;a

.

( • MONUMENTO AL GENERAL RIVA PALACIO.-POR DON ANTONIO PERER.\.

.

'

~l !jtpnl!ra btl ®ttttrnl Riua Jalado-.
Acabad&lt;' ~er coloc-ado en la sacramental dt' San J1:1st9, ~n ::IIaclrid, Kol{re la _fosa
ele! Gciwral Riva Palacio, el monunu•1Jto que bo.Y pubhrn • EL 1ll'N?0·• l or d!sposíción &lt;•special de srn, piezas, fácilnwnte podrá ser tra~portado &lt;:'I cha !'n &lt;¡u~ ~e dé

cumplimiento al ac1wrdo de la Cámara de diputad_o':' ~¡ue ordena la tr~ns ar1011 ele
los restos de Ri,·a Palado á J\,I(,xic·o, para st•r dt&gt;f1~ut.1,·amente depos1ta~los Pn la.
Rotonda de los Homb1·eti llustrcs. E,., autor dt&gt; la art1st1ca. obra Don AnEomo Parera,
expensionado por la diputae.ión provincial de 9~~·011a,- J~!rado estt• ano,_por.8t~fragio de sus compañeros c:xpo~1t~re,,;, en la Expos1c1011 Nac1onal ele :\1adnd) di~cipulo pn•dilecto del niat&gt;stro Sunol.
El Sr Parera e,- autor del hermo,o monumento levantado en Gerona al heroico' Ge~eral .A.loores, qur en esta plana publira EL :\ll')&gt;;J&gt;O.
•
Pocas YCCCE&lt; se aunan,Pn trabajos como l'I que el Sr. Parera ha reahz.ado para la.
tumba de Riva Palacio, el simbolism? n~ús puro á l.a obr~ dt&gt;. ?rte, tan frl'.z11wnte. _
0
.
Ha,, hombrei; Pn los que la propia f1¡rura e, mah sugest11 a qu~ todas la~. ale"'orlaR. B:,-ron, por Pjemplo; ó.~lfrC'do d~l )Iu~sPt, cu.~·&lt;~ busto ~r1€,·1clo en~•!! t&gt;re }:~chaise l'S como una revelac1on ele ~u vida. :l\o era Rn a Pal.ac10 .«e estos se.1 P~ pu11lecriaclos por la Naturaleza. ¿Qué _podía c~empnclar PI .art1~ta a aquella f1sonomia,
m~zcla mínima de e,-pañol y máxnna d.e 1mh¡!;en11 su,n~no/
..
..
.
Más aún ·no Jlpo·ando su fealdad, a la fealdad trag1ca? El ~1 tu~ta bu~c o 0~1 os
caminos mejirdir(•1';0;;, nuevos cmninos y lo que c11c~1~tró, al fm, s.orp1:&lt;•ndc
la
vista mi;ma ele la obra: la originalidad, 1:sa )lusa fugmva. perseg·rn~a. mcen~atamente. por todoR; rata vt'z akanzada, un mstante, por muy poco8. ::11us1co", ~mtores escultore;;,·no,_•cli;;taR, poetas-es¡wcialmentc po&lt;'tas- y_emos caer dí.ª}· ch.a en
el ~hismo de lo extrambótico por la desatentada prr;;erucwn _dl' esa ori~maficlad,
que flota á los ojos impalpablr como los átomos en. la atmosfcra. ¡Que tr1~mfo,
cuando se lle"'a á toger entre loti dedos :ilgo c~el polnllo de oro ~le esa mariposa.
ideal! y entrilos i:;uvos nos ha traído Pf.to el Jo,·en e~cultor espanol.
Sobre basamentó rectangular de rnannol blanco, tallado en dos ~ren•s gradas
·y limitado en los áuo-ulos por cuatro macizos unido~ por gn!esa::1. yai·11las de br~nce-dcfeu8a el&lt;&gt; la obl·a-colocó el autor, sobre agria y lwnd1cla. pwdra. berroquc1~a,
recuerdo feliz ele la áspera tierruca de Ri,·a Palacio, euormt&gt; hbro ahwrto del mismo blanco mannol que lleYa en la una pág·ilrn el n o~br.e del General. Y la f&lt;•cha
de su nacimiento &lt;'1; )l(•xico, Y en la otra la de HU ~allecmJ1ento en M~d\·1cl: Rolmsta
rama ele laurel cubre á rneclüis la foja de la izquu•rd!1 en 1.a parte 111fer10r;_ en la
de la derecha por la superior apo,\'a su,; tentá~ulos hoJo,-a )11edra: doble beso ele la
o-loria v del recuerdo. en bronce decorado a fuego. Ba¡o el hbro monumen!al,
füagon'almP~te, r?ino que se envaina uua espada. Tal e~ el monumento de R1va
Palacio y m,1 deb10 ~t'r.
.
_
.
, . .
. .. . . .
Joven, progresista y p~tnota, empuna las arma" en Jo,- c,1so~ JH ec1~~~· .E» un
entuRiasta incansable, movido por la sang-re de ~u abu&lt;:'IO el G~!ne1 ~l Guen e1 o, puro entre las ¡rnras gloria~ de nuestra ~·nena ele Incleper1;deneia. ~ er~ e'.1 el .foud~
de aquel crenerMo espíntu. las letras a la~ armas se »obreponen, ~ . máR~l!lo,- en d
se perfilaii el hi~toriador. el novelista, el poeta, el obrero en las artes pac1f1ea~. Poy
e:;o Rh-11 Palacio es eribió libro~; por eso fué un gran c-olaboraclor de Tuxtepec triunfante, en la Secretari:t ele Fomento. . .
. .
._ .
.·
Cuando Rh-a Palac10 llt&gt;"Ó, como M11118tro de Mcx1co en Es.p,~ua, a ~I1:1-cl11d. no
han de haber tenido nue~trof pariente~ ibéritoR mu.v grande opm1ón e~t~t1ca de su
déscendencia mexicana; pero ¡que pronto! el talento, la cultura, el gratC'Jo-era e~ta uua frase admirable de ,m espíritu-~~ la bondad de nue:;t.ro. repre~t•n!~nte se
abrieron aneha sPncla en lo~ mejon·s tírenlo~ intelectualc•~, art1;,.t1ro.~ Y p~ht1cos de
la Corte. Rodeado de nnh·er¡;aJ í'impafü1, vivió lar~;os aüos en :\fad1~1d; ~- a su nrnerte acompañado de sinct~ro dueto, marchó il su última morada e~panola, con los hon~res ele Teniente G&lt;·uPral, ton mando en plaza, por real cfoc1:rto.
.
RamirC'z, Altamiraiw, Riva Palacio, Prieto, todos se hai~ 1~10, con. rllos tC'rmm.a
una jornada de 1mfs.tras letras. Sol? quedan, plegando !ª.s ult11~1M t.ienclah, \le~~e.ñosos pero mdantoheas, Juan de D10s Pe.za. )latl'O~ ~, f nas.y Soto., ,mt~ la Jln entud encalabrinada por extravagancias franc&lt;'sas ele bate mas de diez anos.
J. E. Y.

a

Domin~ d e Noviembre d e 1897.

Antonio tenia todas las supersticiones
de su raza, aumentadaR con las que el fanatismo de los conquistadores nos trajem.
Cuando un indio emprende viaje que lo
obliga á pasar más de veinticuatro horas
lejos de su hog·ar, forma á poca di stan cia
ele éste~' en sitio aparta&lt;lo del tráfico, un
monto,ncito de piedras. Si á su r egreso las
encuentra erparcidas, es para el articulo
de fe la creencia en una infidelidad de su
esposa.
- Antoni o tuvo que il:-por una semana á Huanca1·0.
Una noche tempestno~a prt&gt;sentóse en su ca~a un 'joven español pidiendo hospitalidad. Era un soldado almagrista que, derrotado en una escaramuza reciente,
venía muerto ele hambre y fa ti~:a, y con un ra~petón
de bala de arcabuz en el brazo. JJemandaba solo albergue contra la lluvia y el frío. de esa noche, y algo que
r estaurase un tanto ~us abatidas fuerzas.
Mucl!o variló Magdalena para en nusencia de su es•
poso, admitir en la casa it un desconocido. Si hubiera
existido ese triturador de palabras y pcn8amieutos que
llamamos telégrafo, de fijo que le habria hctho parte
consultando.
Al fin, el sen timiento de caridad cristiana ,e sobrepuso á 1ms e.scrúpulos. Además ¿que podría temer del
extranjero, acompañada como vivía, por otras tres mu·
jeres y por cinco indios trabajadores de la min a?
El huésped fué aten dido con solicitud, y Mag·dalena
misma aplicó una yerba medicinal sobre su herida. ~\.l
practicar el vt&gt;hdaje, le\'antó la joven los ojos, un temblor convubüvo agitó su cuerpo ~• cayó sin sentido.
El soldado español er a San Antonio, el santo que rn
su corazón luchaba con el amor á su marido. Los mjs.
mos ojos, la misma sonrisa, la misma cabell('r a.
Con el alba, el soldado abandonó la casa, y .s iguió
su peregrinación.
Pocas horas máR tarde Antonio llegaba á su hogar.
Había encontrado deshecho elmontoncito de piedraH.
De~dc ese día la: felicidad desapareció para los e~posos. El disimulaba sus eelos y espiaba las acciones de
su mujf'r.
i\IagdalPna, con el instinto maraYilloso ele que Dios
dotara á los séres de su sexo, y sin sombra ele rcmor•
dimiento en el cielo azul de su conciencia lin1pia adiYinó la borrascosa agitación de espíritu de su marido.
Desde los primeros momentos la había dado cuenta de
todo lo ocurrido en la casa, durante los elias de separación. Antonio sabia, pues, que en su hogar se habia
dado a~ilo á un a lma g-rista herido.
Y la mujer, sin mancilla en el cuerpo ni en el alma,
pasaba horas arrodillada ante San Antonio y fotogTa•
fiando, por decirlo así, en sus entrañas la imagen del
bienaventurado.
· ·
Y e'l esta situación anormal~, congojosa para el matrimo1Lo, los síntomas de la maternidad se presenta.mu
en i\Iag-dalena.
Sombrlo y cejigunto, esperaba Antonio el momento
supremo.

IV
OBRA DE JJO~ A:li:TONJO PERERA.

33.3

La casa del matrimonio era, valgan verdades, en cuanto á tranquilidad y ventur a, un rinconcito del Paraíso, sin la serpient e, se entiende.
Cristianos nuevos, habían aijurado la
r eligión de sus mayores y practicaban con
fervor los actos ele culto externo que el cristianismo impone. J amás faltaban á misa,
en los dias de precepto, ni ásermón ~· procesiones, Y mucho menos el confesionario
p or cuaresma. ¿Qué se habría ditho ele
ellos? ?,0 somos ó no somos? Pues, si lo somos, válganos la fé del carbonero.
El adorno principal de la casa era un
lienzo al óleo. obra de uno de los gran•
des artistas que Carlos Y. ocupara en pintar cuadros para América, r epresen tando
a l santo patrón del marido. Allí estaba S.
Antonio en la florescencia d e la juventurl,
h echo todo un buen mozo, con sus ojos de
azul marino, su carita sonrosada, su sonrisa apacible y su cabellei·a rubia y riza.
Por supuesto que nunca le faltaba la
mariposilla de aceite; y si carecía del obli·
p:ado ramo de flores, era porque la frígida serrania de Paseo no las produce.
Maidalena vivía tan apasion ada de su
San Antoniocomo del homónimo de carne
y hueso.
Como sobre la tierra no ha 1' felicidad
completa, al matrimonio le falta ha algo que
le esparciese alC'grla en el hogar;y esealgo
n o era fr uto ó fruta de bendición, que Dios
n o había tenido á bien acordarles en tred
años de conyugal exi~trncia.
Magdalena, en sus horas ele soledad, se
arrodillaba ante la imág·en del Santo pidicndole que así como á las muchachas casaderas proporcionaba novio, que fué San
Antonio casamentero v dado á meterse en
lios amatorios, hiciese· por ella el facil milagro de empeñarse con Dios para que la.
concediese los goces de la maternidad.
Y San Antonio erre que erre en hacerse
el sordo yremolon.
-

m

lfONUllENTO LEVANTADO EN GERONA EN HONOR DEL GRAL. ALOORES

EL MUNDO.

Magclaleua dió á luz un niño.
.
.
Cuando la r ecibidora (matrona u obstetri de aquellos tiempos) anunció á Antonio lo que ella estimaba
como fausto suceso, el marido se precipitó en la aleo-

Doña Natalia Gónis

ae

l.blorales

(DE (ffATE)IALA.)

ba de su mujer; tomó al infante y salió con el it la puerta para mirarlo al rayo sola r.
.
El niiío era blanco v rubio como San Antomo!
El indio, acometi do d e furioso delirio, echó á correr
en dirección al riaehuelo vecino y arrojó en él al recien nacido.
V
Es tradicional que 8e vió Pnton ces :í u n hombr&lt;• ele
tipo español lanzarse en la corriente, cojer al niiio y
subir con (,) al cerro.
DeHde entonces el viajero contempla en la cumbre
del cerro fronter izo á Chanpi-Huaraug·a una piedra ó
monolito que, i\ la distancia, semeja por tompleto un
San Antonio c-on un niiio en brazo,, tal tou10 en las estampa~ .v en lo~ altai es nos pn:"enta la Ig-Je:;ia al santo padnano.

DOI\A .NA T_ALIA üONIZ DE MORALES

Entre las damaH de la culta sociedad guatemaltt•ea descuella con todos los caracteres ele 1111a J)('r:&lt;onalidad ~ebresalit'nte la 8ra. Doiia :-;aralia Góniz de Morales, ron cuyo retrato ilustramos hoy la, páginas ele
•El Mu n do.•'
La Señ ora Góniz ele Mornles nació en Chimaltt&gt;nano-o v rlesde niña ful'.• dedieadn á los estudio, en (•I lnsfü{1io ¡i;acio11 al. de s&lt;'11oritaK de Belén. Dotada el&lt;' exc·elente, tualida&lt;l&lt;'s morales é intelec:tualcti, pronto se
clisti11o·uió entre snK compm1era, de coleg·io por ,ms
v irtuct"t'8 ,. por su8 adelanto" notorio,; en la m11teria ele
su aprC'ndizaje. En lo:~ ('.Xárn&lt;•ne~ ge1wrales ele fi.n. de
curso siempr e tuYo dlstmg·mda,; y honro~a, cahf1caciones ha~ta su recibi111ieuto dP h·ofcsora dr Instrucción P;'inrnria.
¡i;o ,nti»fet'11as todaYia por la sc•iíorita Oóniz sus a~piradones de cn~Tancletimiento .(11telect11al,_i,iguió los
estudios acacl(•m1eos de lo~ Jn,;t1tutos de v aronr~ y
pudo al cabo de ello,, obtc•ner t'.I titu l? ~C' Ba(;t1illcra
en Ciencias,. Letras, en el ln8t1tuto ;'lac1011al Central.
Se dedicó 'dt•spu('s al 1Jagistcrio, sirviendo en Guatemala cátPdras, rn los distintos e,tablecimi(•nto, de
instrucción de la capital. fué fund adora en Guntemala
de la Escuela l'omplenwntaria .v de una Sección Xorrnal qn&lt;' clió al país i\fae8tra~ tituladas 9ue han tt·abajado eficazmente en el sentido de meJorm· cada ,·ez
m áK la infitrucción de la mujer; luC' 0'o fu(; Dircc-torá
del In~tituto de señorit,1~ de Belén, cfonde ella se educó y en ese Establecimiento despleg·ó todas HUS ener·
o-ias v dió it conocer todas sus dotes rle imtitntriz
educadora, y por tiltimo,por los años de \)2 y 93, ejerció á sMisfacción del Gobierno y del público g·uatemalteco, las delicadas funciones ele Inspectora General ele Instrucción Pública.

t

En 189.3 contrajo matrimonio con el señor Lic. Don Pró¡;pero Morales, á la. sazón
Ministro de la Guerra en Guatemala; y desde entonces se ha constituido en sacerdotiza del J10~ar, en compañera fiel y cariñosa del homLJre que la eligió para esposa, y
en matrona distinguida de la principal sociedad 0 ·uatemalteca.
En mfi ochocientos noventa v dos escribió un folleto bellísimo titulaiio: «Vida y
viajes de Coló11,• el cual folleto mereció
honrosos conceptos y apreciaciones en un
concurso que se convocó en Guatemala,
relativo á la elaboración de un trabajo biográfico é histórico, acerca de la vida y hazañas del descubridor del Nuevo Mundo.
Después escribió la señora Gon.iz de ~forales un tratado completo de Grografüt
Universal, que contiene más de GOO páginas, cuajadas dC' datos importantes y ~lt1
noticias exactas sohrelas naciones de Ja tierra. Contiene tmnbien el tr.atado, leccionC'l:!
concienzudas~ biC'l1 razonadas de Geografia Fií,ica y Cosmografía, conforme las
prescripciones de la cic•ncia moderna; está.
escrito en elegante forma y con claridad
suma que la pone al alcance de todas laii
edades y de tocias las inteligencias.
Ese libro importantísimo. e.i;tá en pr&lt;•nsa
ahora y no es dificil que pronto se ponga
en circulación por todalla América Centra.!.
La señora Goniz de Morales se. ha dedicado también al cultivo de la~ bellas artes:
toca piano y arpa; canta y pinta con buen
gusto y propiedad, sabe moddar y traducir en formag plá;;ticas las bellezas qu e concibe r e8malta su imaginación de artista; y
por último, no ignora nada de lab&lt;:&gt;re.s de
mano ni de ofici08 puramente domésticos.
Conoce á fondo la marcha de los asuntos politicos d,el p~is, y no poco ha cola~o•
rado en la cosa publica, donde su mando
ha tenido iog-Prencia ó participación.
Ocupa pue¡¡;to disting1údo y por demás
brillante en la sociedad guatemalteca donde ella ha trabajado tanto por la educación
lle la juventud y sembrado muchas simpatías con las prácticas del bien.
Con motivo d e los sucesos políticos oeurridos últimamente en Guatemala, la scñ&lt;,ra Goniz de )forales, su tierna hija y sus ancianos padres fueron asilados en la Lcg·ación de México que, con autorización del
Gobierno ele ebta Repi1blica, se prestó para
prote¡rer y garantizar aquella familia dis,
tin 00 uida.
Vayan estas lineas como una muestra
de re·cono&lt;:imicnto por la nobleza de la acción,. corno un obsequ io para los apreciables propietarios'de EL ::11nmo. qu e hoy publican gustosos el retrato de la clisti ng1úcla matr ona guatemalteca.
.d.Ll!JJA..'WRO BESITEZ.

~léxico, Noviembre de l b'97.
TESTAS

¡Oh las rubias cabecitas ele lo,1 niños inocentes,
Qne ·dormidas en las c·rnias recibís en vuestras frentes
El bautismo sacro~anto de lo, besos matemalC's!
En vosotras, tabecitas de log niños inocentes,
Su dorado nido han hecho la~ blancuras celestiales.
¡Oh cabezas de azabache ele los pálidos poetas,
Que soñais en actitude~ melancólicas y quietas
O agitais con entusiasmo las melenas encrespadas!
Sois ¡oh jóvenes cabezas de :os pálidos poetas!
Liras negras por las manos del ensueño acariciadas.
Oh! las torvas testas grises de los Faustos incurables
Que olvidais enloquecidas por placeres detestables
En un vértigo de vicio vuestro hastio sempiterno!
. Desgraciadas testas grises de los Faustos incurables,
En vosotras hierven todas las torturas del infierno.
Oh! las testas plateadas de los sabios magestuosos,
Qué estudiais en los infolios·manuscritos y polvosos
Y os habeis encanecido deRposadas con la ciencia!
En vosotras blancas testas de los sabios magestuosos,
Ha nutrido sus raices--flor de invierno-- la experiencia.
¡Oh las clúllicas ceffices de los frailes macilentos,
Que sentís en Yue:;tros c1áneos de vejez amarillentos
Las huesosas manos Recas ele arrugado pergamino!
¡Oh! , osotras, calvas testas ele los frailes macilentos,
Caminais buscando tumbas en\.vuestro árido camino.
0

¡Oh! las rubias, negra~, g-riscs, blancas y aridas cabezas
Donde viven las blancuras, donde anidan las gTandezas,
Que os alzaisllenas de orgullo, Íl os rendís al sufrimiento,
Todas sois inmaculadas, santos templos, ¡oh cabezas!
Donde-lámpara divina-su luz vierte el pensamiento.
EFRÉN REBOLLEDO.

Noviembre de.1897.

�Domingo 14 de Noviembre de 1897.

EL ~HJNDO.

334

dó las alegrías de Israel ante el arca de la Alianza y cuando pulsan sus cuerdas querellosas unas
manos jóvenes y blancas, es más aun, es deliciosamente embelesador.
La Srita. Hirns J&lt;'ontecho, mucho ha que consagra sus ocios al dh•ü10 instttunento y que cnvuel,e en sus harmorúas delicadas sus puros anhelos
de doncella y sus ensueños jó,·eirns y sonrosados.
Y el aplauso la ha premiado de sobra. Un año
hace apenas que en el antiguo Colegio de ~Iascarones llevó 1:1 parte de arpa, en el precioso IntermPzzo de Cavallería Rusticana, entusiasmando á
sus orcntes.
'
Alguna vez la hemos escucha&lt;io, interpretando
trozos de Schumaen ~- Ifayden con acompm1amil'llto de armónico, violin y piano y viéndola
pa::;•1r sus dedos uiveos por las cuerdas y Yiéndola a•1egar sus ojos bl'llos &lt;'11 el azul, hemos pensado en aquellas e:;tátieas de la primitiva Iglesia
que cnvü1bnn á Jesús con &lt;&gt;l ritmo di,ino de la
música, el ritmo inmaterial de sus plegarias de
amor.

%ueotzaó ~ztiotao.

,.
MARIA RIVAS FONTECHO

La Sri ta. Rivns F~ntcd10, miembro' de una distinguida familia ele esta capital es otro de los f~orone1:; clr rsa delicada plant,l del arte que empieza il fructificar apeirns en nuestro país tan atoi·mentado por la brega.
Cultiva un instrumento que llm·a &lt;'ll su solo
nombre un caudal de porsía: el arpa. lnstnmH'llto deliciosamente arcaico, que ha pasado ele época en época, de raza en nlza, sin prrder nada de
su prestigio y ganando siempre en el espíritu dP
los homhrcs.
David elevó al eco ele efüt, el salmo pi·odigioso
v Ossian derramó con sus notas en las soledades
'del norte la triste magia de sus cantos de brnnw.
Y :;iempre es nuevo ese instrumento que acor-

NOCHE

DA-:\TAS MEXICANAS

¡Oh! va Yienr la noche! ...... tú la esp(&gt;rab
· con el ansia infinita
con que ao-uardan al cHiro laR flon,s
'Z:uando la tarde espira,
al céfiro que pasa dobleo-anclo
c-on amor, bUS corolas adormidas:
a,;i es1wra~ la sombra ..... .
Son flores las cahPza¡; pensativas,
flores también, que al paso de la noche
silenciosas ~e inclinan..... .

[RUNEBERG]

¡Oh! no llegue luciente, con fulgores
de luna y de luceros!
¡llegue oscura, borrosa ...... ¡llegue 01Jaca!
y con amante~ dedos
de brumas, cierre al punto
los ojos que en la sombra est~n abiertos..... .
Ya cerrará los tuvos, compasiva,
y asl, ciial pasa el céfiro
.arrancando á las flores sus perfume,;,
sus perfumes-que son sns. J?ensamicntosa~i la noche, de tu frente palida
tomará los recuerdos,
Y hácia el olvido irán, arrebatados
JJOr una ola de neg-ror inment&lt;o ........ .
¡Oh, las noches amantes y enlutadas!
¡oh, las noches oscm·aij
&lt;¡ne apartan de su anhelo á los ~ne viven
:,· que á los muerto~ Jtmtan!. ....... .
Ellas despiertan Jo que yace merte
, y lo que está despierto ellas lo arrullan;
~llas ::,on las que cierran nuestros ojos
y las que abren las tumbas.....
Ya no tarda la noche!. ..... Ya las aves
hacia sus nidos, presurosas vuelven;
.va el canto de la tarde es una nota
que con la luz de ocaso ~e hunde y muere...
Callad! ...... va pasa el céfiro
entre las flores que se inclinan, leves..... .
... ...¡Ha llegado la noche!.. .... ya su sombra
se enreda entre las nubes y desciende,
y pasa doblegando las cabezas;
llores cansadas que á su beso ¡duermen!.. ..
Y la miro ahuyentando, compasiva,
de todos los cerebros,
lo~ desencantos, el dolor, las penas,
los sombríos recuerdos,
todas las va perdidas esperanzas
'que se albergan en ellos,
todas las ilusiolies imposibles,
todos los pensamientos ........ .
,:,· así, cual un enjambre de h1~iérnagas,
los arrastra muy leJos ......
Allá vá...... ftu;tigándolos con ala
de ,·aporoso tul flotante y negro ..... .

•

MARIA ENRIQUETA.

Novbre. de 97.

INGENUA.

¿Sabes porqué te amaba? por bohemia.
Porque exótica flor, el. infort_unio
Ungió tu alma y tu e:x1stcnc1a abruma
Siempre inflexible y duro.
Porque en tu corazón hay sentimiento
T en tu frente de pálido relumbro
Ensueño,;, ilu~ioues, ideales;
Pero tambfon crepúsculos.
Crepúsculos á veces de alborada,
Vespertinos los más, en que confuso
Suro•e tu porvenir como una sombra
" Manchando .un cielo puro.

&lt;!t¡ritnfio 11e una jouen.

$eñorifct í!eonor J{iaalgo
DE LA PAZ (B. C.)

Porque una noche, en tu balcón, á solas,
"Una noche estiYal de ple11ilunío,
Yi arrasados tus ojos por las lágl'imas
De algun dolor oculto.
Y al in~tante reiste, mas tu ri~a,
Tu ri~a de amarg·ura, solo pudo
Hacer más infinita m itri~teza,
}Ji ha:;tfo 1:'.ás profundo.
So~· una loca me diji~te entonces,
No sé q11e es lo que siento, pero sufro.
Yo en vano quise consolar tu,: penas
Y ante ti quede mudo ..... .
Dcspu(·, tu indiferencia iuc,peracla
Ahogo mi amor, ,v triste ." taciturno
}le pu¡;e la &lt;'areta de la ri~a
Acaso por orgullo.
Torn(• á mi soledad. tomo á su nido
El deslumbrado pájaro nocturno.
1\lás núnca, nunca oh·idar(· tus l{tgrimas
:Ni esa noche t•sti\'al de plenilunio.
Jo,:;É 711. 0C'HOA.

l\Iexico, No\·iemhre de IK9'i.

De ver fl su amante, ~oht
Yuell-e la niila á :;u hog·ar;
Sus manos, ante•~ de• azahar,
Trae rojas c11al la amapola.
-¿Por qué á e"e color te inclinas?
La madre la dijo asi;
-Cogfrndo ro~a" me hPri
Con IM punzante,: e"pina~.
En su casa otra maliana
Entró alegi·e ~· sin enojo~,
Pero con los labio~ rojo¡;
Como el color ele la grana,
¿Por qué ese color advierto
En tu boca diminuta?
-Es el jugo de la fruta
Que me he comido en el huerto.
Otra vez cruzó la puerta
·ne su hogar, triste v llorosa:
1\fas sus mejillas de \·osa
Eran ralas de una muerta.
Y su madre, aquella vez
Al mirarla tan Rombria,
Así la dijo:-Hija mía,
¿Qué indica tu palidez?
¡Madre!-exclamó la doncella
Con la mayor amargura:
-Haz que abran mi sepultura,
Y que me acuesten en ella.
Y que pongas también quiero,
Cuando me falte la luz,
En mis manos una cruz,
Y en mi fosa este letre1·0:
«Con las bre,es manos rojas
«Un día á su hogar volvió,
&lt;Porque se las e;,trechó
«Su amante entre mil congojas.
«Otra vez sus labios gruesos
«En tinta roja teñía,
«Pues su amante los había
«Cubierto de ardientes besos.
•Y otra, con semblante huraño
«A su triste bogar volYió,
«Porque el amante pag·ó
«Su amor con un deseng·aíio.•

ILUSIONES.
Las azules, que en góndola de oro
Cual nereidas cruzaron el mal',
'
Las de rostro apacible v sonriente,
Se han ido muy lejos... ~ y no volverán!
Solo quedan las otras, las negras,
Las que bogan con prisa fatal
En el lago cubierto de somb\·as,
Las que callan y bogan nomás.
Mue, tecitos dejando los remos
En la orilla la barca atracad,
Que el marino de frente tostada
La faz de Aqueronte río quiere ver más,
Hadas blancas, que atabais listones
En el ramo oloroso de azahar,
Yeuid presto, Yenid á la alcoba
Y otra vez mis viajeras, cantad.
Imposible! que en góndola de oro
cual nereidas que cruzan el mar
Las azules ....... caminan de prisa'
No vueh·en la cara.... é ingratas; ¡se van!
ADALBERTO ÜARRIEDO.

Novbre. de 97.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.

EL MUNDO..
DAMAS l\IE.xICANAS

TOMOIJJ.
V&lt;Jfs•tu, m'ami, ce qui est beau. c'est
d'avolr viogt ans et de bien s'aimer.
·
Alph. Daudet.-Sapho.

r

Reinaba profundo silencio en la vasta
biblioteca. De tiempo en tiempo se escu-chaba el ruido s.eco de las hojas de un libro
que se consulta y el susp.iro de un hombre
•que trabaja con ahinco. De repente, empezó
monótono y febril, el susurro de la pluma
que corre sobre el papel, á manera de sumbido de mosco.
Era la hora vespertina; á tray(-z de los
cristales, se filtraban los rayos del sol moribundo y bañaba con luz dorada el barniz
de los estantes más próximos, mientras que
el resto de la pieza qu('daba envuelto en
discreta sombra. Surgía de enmedio de ella
una mesa, baja· y ancha; una me1,;a de sabio,
austera, simple, cargada de libros grandes
y pequeños, antiguos y modernos, r sobre
ella inclinado, un hombre escribía .....
Escribfa, escribía febrilmente, sin dar tiempo al pensamiento para bus~ar la idea, ui
al arte para esculpir la frase. Escribía como escriben los filósofos, períodos que Yen
ya escritos en su mente con sus puntos y
,sus comas: trasladaba al papel lo que á
costa de largas meditaciones lleYaba impreso en el cerebro. Pero esta yez, un malestar inexplicable lo trituraba, mi entor•
pecimiento físico y moral, de la cabeza y
•de la mano: palabras que sr saltan, cifras
que se olvidan, ideas que se entrechocan
y que hay que analizar de nuevo .....
Decididamente el trabajo no marchaba.

*

*
El filósofo fné á la* ventana.
Afuera espiraba la hermos11 tarde de Prima vera, el sol se había hundido, crecía la
1
.sombra. Y la ámplia. avenida, bordada de
alheñas y de faroles encendidos, aislados
primero, juntándose y prolongándose á lo
léjos cual gigante sierpe luminosa, hormi_gueaba de gente. Un soplo de satisfacción
ascendía de las aceras hasta la -ventana, El filósofo miraba ..... .
Estaba nervioso, como todo hombre que dá la
última mano á una obra largo tiempo soñada. Dos
tomos de su estudio-«EI llombre»-habían aparecido ya, habían sido leídos y aplaudidos por los
hombres de ciencia. Hoy ponía el último renglón
del último tomo, que en dos palabras, á modo de
condensación, resumiría la obra toda, esa obra que
era el fruto de sus largas lloras de meditación,
-de sus cngolfamientos en todas fas filosofías
.habidas y de su temperamento mismo, replegado,
hipocondríaco . ....
Una sonrisa de orgullo plegó sus labios delgados; pasóse la mano por los cahelios precozmente
escasos y pensó en su vida pasada. Pensó que él
á los treinta años, cuando sobre las sienes todavía florecen las rosas horacianas, ya ceñía el laurel inmarcesible de la gloria; á la edad en que los
hombres van á mitad de la selva de la vida, él la
había recorrido, repasado, descrito y analizado en
esa obra, cuya última plumada estaba á punto de
·dar. Su nombre volaba de boca en boca, de revista en revista, siempre encomi11do ...... .
Y la sonrisa se acentuó rn sus delgados labios.

$ra. Gnarea raarrera ae Gf r.!1'iño.
()lONTERR11Y)

bía sustraído ·á la Yida social, que había robado
1-ina unidad á la actividad humana. Porqué, sus
obras, ¿serían benéficas? .. . .
¿Si él hubiera Yivido otra vida? El amor....
El filósofo se engolfó, lai:go tiempo, en su pensamiento.

*

**

A la luz de un escaparate, en frente, vió dos
bocas que temerosas de la curiosidad pública, ftu-tivamente se besaban..... . .
Volvióse y miró la vasta biblioteca que ya 'la
sombra erwolvía enteramente; miró en ese fondo
oscuro, toda su ,ida pasada, toda su juYentud
igualmente obscura, transcurrida junto á un infoUo acru·iciando utopías, y febrilmente tomó las
cuartillas escritas y las desgarró .............. .

***

Los hombres de ciencia, a,un esperan, impacientes, el Tomo III de «El Hombre» ....

J. SANOREZ AZCONA.

MISERIA.

***
En las aceras, la gente pasaba, pasaba: transeuntes solos, grupos y sobre todo parejas, un
hombre y una mujer, ya ricos, ra pobres, pero
siempre muy cerca el uno de la otra.
Y al verlas, al ver la sonrisa que se cambiaban
el filósofo sentia nn anhelo indefinido, un vacío
profundo.
La mujer-madre, la mujer-esposa, la mujer-hija, era otros tantos títulos de los capítulos de su
obra. Así concebía á la mujer. Pero .... ¿la mu.
')
.
Jer amantr .... : ..
La brisa vespertina que sobre su frente soplal)a, parecía dar nuevo sesgo á sus ideas. Después
de todo, la humanidad no era tan mala .. , ... esas
gentes que, s'ltisfechas por el dehcr cumplido salían á sorber u119, bocmiadadc aire, eran felices ....
. después, Uegarfan al hogar.....se r.maría,~ ... , .
Y ¿é'.?.... Pensó por vez primera que lrn.bía si&lt;lo tan sólo un fantas::1a C:!l el r.11nél.o; que se ha-

(CUENTO A MI HERMANA)

ÁZARO se avergonzaba de su
fealdad.
Era jorobado y tuerto. Su
boca, que parecía la rasgadura de un vientre apuñalcado, le
llegaba por un lado de la cara
hasta crrca de la oreja.
Fué vendedor de números de lotería y los· pilluelos le robaban los números y corrían abusando de su defectuosa contextura. Las mujeres del
pueblo le soltaban la carcajada cuando le veían
pregonar. Pasában las señoritas y -las señoras,
elegantemente vestidas, y al mirarle sonreían con
una sonrisa más ofon c;iva, más insultante, más llena
de dcsprcciatiYa mofa y rcpugna:1te !ástima. que

3.'35

las carcajadas toscas, de las cocineras Y
verdtlleras. Los ojos se le llenaban entonces
de lágrimas .. , ... pero llorar era ponerse más
horrible, y para evaporar sus lágrimas pregonaba con to_d a la fuerza de sus pulmones
y su voz tenía ondulaciones angustiosas,
· resquebrajaduras de desesperación, por las
que se escapaba á copos el llanto contenido.
Un día, una niña de quince años pasó
junto á él. ¡Qué bella era! Parecía una de
esas vírgenes rosadas y frescas con que ador
nan sus oratorios los sacerdotes jóvenes.
Que dulce era la mirada rosada que se deslizaba entre sus largas pestañas desde sus
ojos rasgados de cierva pensativa! Oh! debía ser buena, y no se burlaria de su fealdad. Sería un mentís encantador al pesimismo de Schopenhahuer que encuentra el mal
en todas las manifestaciones drl sér. Lázaro se acercó a ella, trémulo y conmovido, y le dijo con voz en que quiso poner
todos los despertadores ele la simpatía:
-Señorita, tómemc usted un número.
La niña se Yolvió y dió nn lijero grito al
verle.
-¡Dios mío! Qué hombre tan feo, vállase usted!
Láz-aro. se quedó inmóvil, la miró con
una !nirada en que había un reproche á ella
por su crueldad y una quejaá Dios por haberle hecho tan infeliz. Un rubor quemante
se extendió por sus mejillas tostadas, como
una mancha de sangre, y el pobre desheredado hundió su cabeza en su joroba como
una tortuga en su caparazón, y despues de
un largo silencio cu que sintió como una
aureola ardiente de miseria y desprecio qne
le circundaba el rostro, gritó:
-El número gordo. ¿Quién quiere sacarse la. lotería?~Y continuó en su calvario
acumulando en la memoria toda su amargura, toda la befa que se le hacía, saltando
sobre las cai·cajadas, atravesando la espe.
sa maya de sátiras y burlas que le tendían
desde las aceras los pilluelos.
-El número gordol~gritaba con desesperadas
inl'lecciones de voz, como para ensordecerse ó
ahogar con sus propios gritos la insultante y burlona chacota de sus enemigos gratuitos.
Después la. estupidez y la maldad se confabularon para hacer creer entre la gente desengañada de la fortuna, que el infeliz jorobadito ahuyen•
taba la suerte. Desde entonces dejaron, los pocos
que lo hacian, de comprarle números de lotería.
Quiso vender periódicos por la noche. A la luz
de los farolés-pensó el desdichado-las fealdades y las oellezas se opacan; pero tanto se burlaban de él los muchachos, que aprovechaban la
obscuridad para ser más francos y crueles en sus
pasada-s que tnYo que renunciar .
Pidió limosna en los paseos, en el atrio del templo, en los cafés y en los teatros.
-¡Qué valor, exhibirse con ese cuerpo y esa cara!-decían las damas mi.randole con asco y con
sonrisas como bofetadas.
-Usted es un mocetón, hombre, por qué no .
trabaja? -decían los caballeros calzandose los
guantes. Otros ni siquiera le hablában: le. miraban, se reían y pasaban .... Alguna que otra vez,
algún Yiejo, y muchas veces pordioseros liciados
como él, ponían en sus manos escuetas y temblorosas alguna monedilla de cobre; compraba pan
en la bodega más próxima, y se metía en algún
soportal obscuro y devoraba y saboreaba su alimento con la voluptuosidad del hambt·e ....
En vano se ponía un barboquejo á media cara
con un lienzo inmundo olvidado ó despreciado
por los traperos, para ocultar en parte la fealdad
risible de su rostro. La media cara restante y su
joroba bastaban para. atraer sobre su cabeza la
afilada chacota popular., Oh! cómo lloraba en los
arrabales entre la maleza ó detrás de las tapias,
en donde dormía como un ladrón de campo.
Muchas veces pudo castigará los pilluelos que
le zarandeaban riéndose, arrojándoles una piedra
que los descalabraba, pero tenía un miedo inmenso, nn terror indecible á los gendarmes, y por eso
no lo hizo. Sufría y callaba.
Una noche tenía hambre, ¡qué liambre, Dios
Santo! No l1abia comido desde el día anterior. Nadie le había dado una limosna, entró á nn café

�336

EL MUNDO.

Domincro 14 de Noviembre de 1897.

lleno de gente; recorrió las mesas y nada. En una á adorar al Mesías, Redentor del mundo; pero ya
-Ko soy sabio respondió el viejo-He vivido,
de ellas había dos gendarmes con las caras rojas el bendecido recuerdo iba perdiéndose, v en el en el retiro, orando y haciendo penitencia.
de embriaguez. Al ver al muchacho tan deforme cielo Turqui cada día se borraba más ei rastro
-Desde hoy te conocerá d univt•rso por el mocon su andar defectuoso de alimafta de1Tengada, de la estrellita, así como su claridad celeste pali- nume.n to que ·vas á eregir-declaró Artasár, que
le llamaron:
decía en el corazón del descendiente de los Ma- en efecto, nrnndo poner á disposición del viejo sus.
-Hola, buena pieza, ven acá.
gos que fueron doctos por su arte de adivinar, y riquezas y una inmensa extención de territorio
Lázaro se acercó temblando de miedo.
santos porque les infundió gracia el haber a1:Joya- fértil, do11de hahía. selvas profundas y caudalosos
-Señores: dijo, una . limosna, por Dios; tengo do los labios sobre los tiemos piecesillos del re- ríos, llamu·as risueñas y lagos apasibles.
hambre ...... .
cién nacido Jesús). ¿Qué mucho que Artasár olAl caho de un m1o, plazo fijado por el arquitec-Ah, ladronazo; ¿limosna, no? Tu lo que ne- vidase las enseilanzas trasmitidas por los .Magos, to para terminar el palacio, .Artasár quiso ver las
cesitas es ir al cuartel á que te den una azotaina. si Salomón, híjo de David, autor de libros sagra- obras, y se trasladó al lugar donde creía qu.c ya
Vamos á ver tus gracias. Baila si quieres ganar dos, favorecido por el Señor éon el dón de la sa- se eleva su nueva vivienda.
esta moneda.
biduría, prevaricó de tan lastimosa manera, lleGrande fué su sorpresa, fuerte su cólera, al no
Y puso una pequeila moneda de plata sobre la gando á i11eensar á los ídolos? ~lientras el hombre advertir por ningmrn parte sefiales de jardines ni
mesa.
vi.e en esta tierra, sujeto está á la tentación.
de palacio. Notó, eso bÍ, que aquél territorio, an--Oh! no, seilores, yo no sé bailar-dijo el jo. Artasár se parecía al hijo de David en la mag- tes desierto estaba poblarlísimo, pues salían á .
robadito rojo de verguenza.
nificencia, en el ansia de rodearse de lo más pre- aclamarle tribus enteras, nilíos y mujeres que
-A bailar, digo!-insistió el soldado-y sacó cioso, raro y delicado traído de los confines del aguardaban el paso del rey y le bendecían; pero
una correa de su bolsillo.
orl,)e. Cada ·día galeras cargadas de riquezas abor- ni aún logró divisar lJi&lt;•dras y materiales esparciEl desgraciado lloró; fné en vano: tuvo al fin daban á los ptwrtos del reino de Artasár, trayen- dos por el suelo &lt;¡lle anunciasen trabajos de eclique bailar, como los osos de los zíngaros ambu-. do preces y joyas al monarca.
ficac1ón. Entonces Artasár, indignado, mandó
!antes; bailó al son de la ,::ambr&amp;,horriblemente toAlfombras blandas como el bellón ele la oveja; que trajC'ccn al arquitecto á su prcsPncia con procada en un acordeón por un filarmónico oficioso; cortinajes de seda cuyos bordados representaban pósito dC' hacerle clei-:ollar y colgar su piel, sanbailó en· medio del estruendo que hacían las car- batallas y lances ele amor; imágenes de marmol, grienta aún, á las puertas de la ciudad, para escajadas vinosas y las chuscadas de los espectado- de egregia desnudez; pebeteros ele oro que em- carmiento de prevaricadores. El víPjo se presenres. Acabó y recogió su moneda. Estaba muy pá- balsamaban el ambiente; jarrones y vasos de pla- tó, tan humilde, tan demacrado, tan modes:o colido y tenía fiebre, pero su hambre era muy gran- ta y ágata, pieles de tigre y plmnas de avestruz, mo el primer día; y cuando el rey le increpó, dió
de. ¡Qué llambre, Dios Santo! Compró panes y se -amontonaban en la regia mansión, estrecha ya esta respuesta extraña:
queso, y en la sombra del zaguan de una antigua para contener tantos tesoros.
-El palacio que deseabas es:á construido, oh,
casa nobiliaria, casi deshabitada, comió, comió,
rey,
y si quieres venir ~onmigo, tú solo, voy á .
Mas ¿quién podrá llenar el abismo de un coramucho ..... .
zón? Artasár, el mag1úfico, vivía inquieto y tris- mostrártelo en seguida.
Pobre Lázaro! 11il escenas de escarnio, de inSiguió Artasilr lleno de curiosidad al anciano,.
sultos y de befa formaron la crónica amarga de te. Ansiaba construir otro palacio, por ser ya el y juntos se internaron en lo más intrincado y resuyo mezquino y &lt;'Strecho para la innumerable
su vida de desheredado de la naturaleza. En cada
tirado de la •floresta. Pronto salieron de la espe-. calle, en cada esquina le asaltaban con brutal muchedumbre de gLiardias, esclavos, concubinas, sura, á las orillas de un inmenso lago natura1, y
tafiedores;
juglares,
bufones,
palafraneros
y cocifranqueza risotadas de burla, apodos, comparaneros que en él se albergahan. Y empezó ít sonar allí el viejo se detuvo. El sol se ponía: el firmaciones crueles, palabras que amorataban sus memento aparecía rojo, abrfündor, ~plendente. Y
jillas como si escuadrones de bofetadas pasaran con un palacio nunca visto, que eclipsase al que el arquitecto tomando de Ja mano á Artasár, leSalomón
edificó
en
u·cce
años,
sobre
columnas
de
sobre ellas.
bronce y con el inmenso mar de bronce, cuyo bor- dijo con grave voz:
Una vez se encontraba en uno de los puentes de imitaba pétalos de ,tzucena.
-Los tesoros que me has confiado, oh rey, los.
que cabalgan al río. Unos muchachos hicieron nna
he repartido entre los miser,1b!e ,, entre los que suEl palacio debía ser tal, que inmortalizase el frían hambre y sed, entre los que oían llorar al
pillería y huyeron á los denuestos y gritos del
perjudicado. Vinieron los gendatmes y cogieron nombre y el recuerdo de Artasárpor todos los ve- ni1ío recién nacido, por que el seno de la angusnideros siglos, y que la fantasía no pudiese con- tiada madre no daba leche. ~Iás no por eso he,
al jorobadito,
-No he sido yo, señores, les juro por la Vírgen cebir nada tan expléndido, 1ü tan delicioso. A es- dejado de alzarte el palacio que deseabas, y te lo.
te fin, Artasár acordándose de aquel Hirán que
que no!
alcé tan soberbio que ningún monarca de la tie-¿No? preciso. Ahora confesarás en el cuar- trazó el de Salomón, convocó á los más famosos rra podrá jactarse de µos1•er uno así. 1\[ira . .... .
tal cuando te den una felpa á calllÍsa y calzón arquitectos de su reino y de los vecinos, y ofre- ¿Xo le vesr Allí lo tienes. ¡En el cielo se levanta
ciéndoles grandes recompensas, ordenó que tra- ahora tu palacio!
quitado.
Oh! esto era lo que Lázaro tem,ía. ¡Dios S&lt;tnto! zasen los planos de una residencia cual él la queY .Artasár miró, y vió efectivamente de entreque le quitaran la ropa, que lo desnudaran y pu- ría, amplia, suntuosa, sin celada como una diadema las nubes de grana surgír un maravilloso edificio.
sieran á la Vista de todos su joroba, esa joroba ho- real. Los arquitectos foeron presentando sus pla- Sobre columnas de plata, bronce y alabastro, se·
rrible que parecía una enorme nariz boca-arriba nos; pero en los ojos de Artasár no encontraron erguían las bóvedas de dorado cedro, esculpidas
olfateándole el cogote. Todo su deforme cuerpe- gracia. Ninguno de ellos realizaba la quimera de con artificio tan hábil, que parecían un piélago
cillo de aborto, de monstruo, se estremecía á im- su imaginación; ninguno ele ellos correspondía al · de olas ele oro. Cúpulas de &lt;-smalte azul coronaideal que se había formadc, de un palacio n\mca
pulsos de un terror inexplicable.
ban el alcázar, y largas gal&lt;'rías ele diáfano cris-!No no! no!-repetía el muchacho, convulso, visto, sin igual en el mundo.
tal, con cornisas .de p11drcría y mo~aico, se proCuando ya Artasár clesC'speraba de conseguir
debatiéndose entre las manos de los gendarmes.
longaban hasta lo infinito, entre' el misterio de·
-Fray Chicote es muy buen confesor, ya ve- que le adfrinascn el loco ~lc..,eo y acomodasen á una v&lt;-gación fantástica, de hojas d&lt;&gt; esmeralda y
él la realidad, he aquí que lf' pide audiencia un
rás tunante.
flores de vivo rubí r oriental zafiro, cuyos cáli-En el rabo y en la joroba-ailadía el otro con hombre, anciano, demacrado, de luenga barba, ces exhalaban una fragancia que embriagaba y
de humilde aspecto, que traía bajo el brazo un rofiera crueldad.
calmaba los sentidos á la. vez.
De repente se escurrió Lázaro de entre las ma• .Xº ele papel, afirmando que aquél era: el proyecY Artasár, transportado, se arrodilló á los pies.
nos de los soldados y desapareció rápidamen- to del p,llacio qw3 el rey aprob,~ría . .No a.lionaban del arquitecto y los besó, con el alma inundada
mucho. las trazas al desconocido arquitecto; pero
te .... se había arrojado al río.
·
ele gozo.
el desalmciadq cualquipr remedio onsa~·a, y ArCLElfENTE P áL::.IA.
Cuando regresaban de la. sefra, . Artasár notótasár permitió al anciano que desPnrollase el pacon
sorpresa que el rastro casi extinguido de la
p&lt;'l. Apenas hubo el monarca fijado los ojos en el
estrella
ele los 1Iagos fulguraba aquella noche coplano, batió palmas, saltando de júbilo.
mo un collar de brillantes.
Glrfasar.
Aquello era su sueño, interpretado pbr un mágico, que leía en su mente. Aquellas soberbias coEMILIA p ARDO BAZÁN.
lumnatas, aquellos patios de magestuosos balaustres, aquella::; galerías ele mármoles y ágatas preEL COH ETE.
ciosos, aquellos techos de cedro ';/ oloroso pino,
aquellas estaciones cuyo bnníido pavimento te;nía reflejos de agua, aquellos bosques, aquellas
Lanzóse audaz á la región sombría
fuentes monumentales, aquellos miradores calay era, al hendir el céfiro sonante
. dos por mano de las hadas, aqueHos prnsilcs coluu surtidor de furgo palpitante
gados en el aire, aquellas torres que desafiaban
ESPUES de Salo- las nubes .... aquello era el idial, lo que ningún
que en las ondas del cielo se envolvía.
món, el rey más po- rey del mundo poseía; y Artasár, al verlo tendió
Viva su luz como la h1z del día
deroso y opulento de la regia mano cubierta de anillos, larga y fina y
resplandeció en los aires fulgurante,
latierrafué sin duda morena como el fruto de la palmera, y exclamó:
cuando la luna en f'I azul radiante
Artasar. descendien-Constrúyase Pl palacio como tú lo has procomo rosa de nieYc se -entreabría.
te directo de uno de yectado, oh varón sapientísimo; yo te daré cuanaquell?s. tres Magos to pidas, cuanto necesites. Para tí se abrirá mi teP&lt;;rdio un instante su esplendor rojizo,.
que vm1eron á pos- soro secreto, y en los subterráneos de mi morada
siguió después cual raudo meteóro
trarse en el establo y gruta de Beltleem guiados encontrarás oro, perlas, bezoares, diamantes y
y al fin surgió como c&lt;1ndente rizo,
por la luz de una estrella lllÍsteriosa, nueva, dife- rubies en cantidad suficiente para edificar, no uu.
rente de las demás, estrella que abría-en el azul palacio, una ciudad entera, con su caserío, sus
Paró de pronto su silbar sonoro,
del firmamento surco diamantino.
y, tronando potente, se deshizo
templos y su recinto fortificado. Y dime ¿donde
Artasár conservaba, entre otras gloriosas de su te ocultabas y por qué es tan miserable tu aspecen un raudal de lágrima~ de oro.
estirpe, la' tradición de la jornada de su antecesor· to siendo tú un sabio tan grande?
SALYADOR RcEDA.

&amp;l palado

lf.

ae

Domingo 14 ile Novie_!llbre ~e ~897.

EL MUNDO.

337

Ensueño de. niños.
POR JOSEPH L'IlOPITAL. -ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 4.
-Sois muy curioso cuando decís eso, exclamó militares que Yeo desde que estoy en Tours. Qui- sin embargo, como cuando me lo han dicho los
otros .... Sin embargo, es preciso que me vaya.
ella. Confesad que no estáis enfadado por el per- zá es por eso por lo que ....
. . No; dijo Jacobo, quedaos, no os lo he dicho
cance.
Y se interrumpió brnscamente.
todo.
Jacobo no supo que contestar. Y no sabiendo
-Por lo que .... qué?
-Vaya que hablais ya demasiado de cosas que
que contestar se echó también á reir!
-Oh! nada. Solo que los otros hablan demasiaEstaba encantado. Su buena estrella le servía do, y vos muy poco, esto es todo.
110 deb0 oir.
-Y de que hablar cuando es uno dichoso ....
á su antojo y el tete-á-téte que aquella mailana aún
-·Pues bien! Yoy á hablar! exclamó él.
-Dios mío como son los hombres.
no osaba esperar sino después de largos trabajos
Habían llegado al recodo que forma el bulevar
de aproximación acababa de obtenerla a1 primer para unirse al canal del Cher. El crepúsculo de-Seilorita Jacqul'iina, vos misma me censuragofpe. La tarde caía, los paseantes se hacían ra- clinaba y las líneas de grandes árboles parecían ríais si os hablara de la liuda y del buen tiemr os; el boulevar iba estando mús y más desierto. dos murallas negras, lanzándose hacia un cielo po, e11 lugar de ..... .
Y J acquelina marchaba cerca de él, riente y bra- lleno de color.
-)luv al contrario! No podcis acaso platictJr
va, con una desenvoltura que probaba en ella la
Voy á deciros lo que pienso de vos desde que conmigo corno amigo, sin decir palabras que no
ausencia de toda gazmoilería. La novela estaba os encontré: que jamás he visto nada más encan- le es permitido escuchará una cuando l'S honrada?
empezada y no había más que seguirla, saborean- tador que vos, que yo estaba triste, fastidiado,
- Qué he dicho, pues, para disgustaros?
do sus peripecias, novela un poco vulgar sin du- descorazonado de mi nuevo oficio cuando vos me
-Ah!
bastantes cosas! Es cierto que vuestras pada, y que en París el hubiera despreciado, pero aparecisteis y que ahora vos sois mi alegría, mi
estaba en Tom·s, era soldado y aquella muchacha sol! Y si no os he dicho todo esto luego, es porque labras son bonitas, ¡.,ero bien se sabe lo que quieren
decir, Yaya! Y'lt he oído hastr.nte de eso en donde
después de todo era tan linda como una parisiense. tenía miedo -de decirlo mal; pero tanto peor! vos
sirvo.
. . . . . Yo cnfa que vos no seríais como
Y aún más linda que muchas, pensaba él a1 mi- me habéis forzado á hablar; 110 me censurareis
los
otros.
Hablais mrjor, es cierto; pero en el fonr arla; en todo caso diferente de aquellas que su por haberlo hecho.
do
todo
es
lo mismo .. . . Vuestro consuelo, vuesprecocidad ele boulevardiere le babia hecho coLe había tomado la mano y la atraía hacia la
tro
sol
....
Es malo, ya lo veis, lisonjear así á una
nocer. Tenía ella en su persona toda algo de sombra ele los árboles. Ella se des.prendió dulcepobre
muchacha
con mal fin.
joven, de fresco, de nuevo, que le asombraba y mente y volvió á la medianía de la calzada.
- Os juro que no os he lisonjeado. Lo que he
aún le mortificaba y que cuadraba mal con sn
-Es curioso, pensó ella en vos alta. Yo bien
certidumbre de tener una buena fortuna.
sé que eso que drcís, es malo; pero no me enfada dicho lo pienso. En cuanto al mal motivo de que
Porque él no p.udaba de que ella tuviese una moral facil; en su cualidad de
vividor de veinte ai'los, tenía. respeto á
la virtud de las mujeres teorías que creía
implacables y la manera con que esta acababa de ayudaric á hallarse solo con ella,
le parecía mm prueba innegable de su
complicidad amplia.
Sin embargo, cuanto .más andaba con
ella, más se sentía ganado por una especie de timidez que no podía dominar, y
esta timidez no le dejaba hablar.
Cosa extraña, ·la.joven no parecía compartir este embarazo crecie11te. Parecía
sentir mucho placer en esfarcon Jacobo,
sin ningtma otra intención que la de la
plática y el paseo. Asi cuando él no respondió sino penosamente, tuvo ella como
un moviniiento de despecho y púsose it
caminar sin decir palabra.
Ante este silencio Jacoho acabó de
perder los estribos y se sintió turbado
hasta la confusion; trataba de reanudar
la conversación, pero no encontrando más
que necedades que decir se colmaba mentalmente de injurias, se reprochaba no
ser mús amable cuando no se trata ha miis
que de atreverse y el sudor le perlaba la
frente en tanto que el rostro de Jacquelina tomaba más y más una expresión de
ironía descontenta.
Ya habían pasado la estación, estaban
solos, &lt;'I día agonizaba y en la garganta
ele J acobo las palal,)ras seguían extrangurnndosC'. Ella se detuvo é hizo una especie de reyerencia.
-Es tarde dijo; los clientes me esperan, y como me parece que vos no tenéis
ya nada que decirme, estarémcjor encasa, en mi tarea. Adios, mi soldado.
Oh! no, no os vayais! quedaos, yo os lo
suplico, gimió Jacobo.
.
En sL1 angustia se le subieron las lágrimas itlos ojos y le suplicaba como un niño.
-No me abandonéis tan pronto ....
Si supieseis. . . . . . Hace un momento me
parecía que tenía cien cosas que contaros
y ahora .... Sin embargo yo no soy tí..:~ti, •
mido!
-Pero si yo no tengo necesidad de que
¡.
me contéis tantas eosasl Si respondieseis
.siquiera á lo que os digo.
- Desde esta mailana tengo ansia tal
---..., ~-J'.v' -~
de encontrarme con vos!
¡:.• Deverns? Pues bien no lo parece! Queréis
que os diga? S'ois todo lo contrario de los

�Domingo 14 de Novie mLre _de 1897.

EL :iIUNDO.

Domi11go 1! de Noviembre de 1897.

un día le pareci6 que los ojos de su tío se fijaban
en ella de una manera particular cuando no había
&lt;le una dulc&lt;'ría;' detrás del 11parado1· había una clientes; advirtió que le hablaba muy seguido, y
muchacha muy lindn; púseme á verln y en el 1110- . lo cncontmba á ::.u p,t~o en l!t cuéva q el pasillo;
nwnto en que mii.s distraído estaha, llega La Pcr- y cuando servía en la sala, sentía que llegaba hasta ella la mirada de Augcr, acurrucado en su des-cha r me atrrapa.
' ·
pacho. Xo se había que;ado; para quéi' Jamás por
¿Qué P&lt;'reha?
otra parce su tío le l1abia faltado al respeto, y
- El tambor mayqr, digo .
Me atap,t como te digo y t~xclanrn.:
,Hlcmás, qué.seria ele ella si él se enfadabai'
ContinUctba pues en su sen·icio; pero su actitttd
- Es que os bul'lais dl' mir
- Pero 111ijefe, ::.i yo no hago mas que mir ar los ctn resp&lt;•cto á Augl'r se hacía im·oluutariamente
hostil; soportaba l'lla impacientemente su compalHl:;teles.
,
- ¡facla, usted, escuchaba lo qU(• yo decia y va 11ía y su insistencia para (¡ue aceptase sus. galanteos burdas, le insptmba una especie de terror.
usted arn·stado ..... .
.\l á:; de una ve,:, sin embargo, pi•nsó en irse .
.Jacquot no concluró esta frase. Ahí ,·ie1w,. ahí
-vit•nc, exclamó y echó á col'rer como alma que se. Una prima lejana, &lt;',,tableeitla en J:-'. trís, y ele la
cual recordaoa· que :sus padrns hablaban siempr e
lleva el diab lo.
Jacobotornó á la calle Real y encontró en el con respeto, pon1ue había ascendido á oficütla de
cnfé á :;us camaradas de n1Plta d&lt;' Saint A, ertin. lH'imera en una c,tsa de modas, le hada cosquillas.
Se le hicieron r elatos pomposos dPl pas'eo y IP en la cabeza. Ptr q jamás la· h,tbía Yisto y 110 sa-.
füTastraron á una fouda de la calle· el&lt;' la Sclllleric hía qué acogida e~1H•rai·; ? además, París le daba
-donde la comida fné alegrP. Pero en medio de la mieoo y ¡,eu:;aba con espanto .en toi,la:, aquPllat
al(•gria g&lt;'lll'L'ál, par rcia aust•nte; habló poco, res- de su provincia, que au-,1ídas hacict la gnm ciupondió apenas y mostró el asi&gt;ecto clcl hombre dacl como por un vénigo db abismo habían tlesaque se fastjdia. La ,·cr dad es que se diYer tia por parec1do en él, y no osaba pr ecipitarse ella á Sil
dentro, repasando en sil menioria l':-ie día tan hicn vez. A lo menos en 'l'onrs teufa una buena muempleado, dPsde la Cateüral hasta aquella mesa jer, la tía .\.uger :,; 110 se i;entía embat:azad.a para
lJ0ller en onlen al tío; tenía asegurada la vida,
-Oc fonda, pasando por el bulevar llc&gt;uteloup.
Acababa de comer cuando la r etrt&gt;ta batió á lo una liber tad relati nt y no estaba sohl ni perdida
lejos. Corrieron ít su encuentro. .Jacobo vió pa- en medio de una multitud inilifer ente.
At1! :;i pudiese casarse. Si encontrase en su ca.sar al tambor mayor, rígido como i:;u bastón y de.trns de él, (•n primera fila á los clar ines, sonando mino á un hombre honrado que c,;m:sintiese en uo
Jacquot á pleno,; ¡mlmorn•s. Siguió mar chando, n•r en ella á la mujer sino á :su mujer; cómo unial paso sin pensar ya en nada, dejándose \·encer rían sus dos vigores .. .. Y en sus s uenos de mupor la cadencia d(• los tambores, y así ovl vió a l chacha hom ,tda, veíase protegida, amada y r odeada de lo que tanta falta le hacía en la actualidad~
patio de Uuisa.
Cuando el sue11o empezaba á YPnec·rlo, mur- de una fomilla: y esta familia seria suya, vivimuró:
·
,
11;
•
1fa por ella y para ella.... un marido .... hijos!
..1!;11 la sendllé/4 de su corazón, sin vanidad y
- P obre Jacquot! tiene ideas cl&lt;'plorables, se
,(•xprcsa como un pobre hombre. Pero es-si n em- sin coquecen a, esperaba al muchacho serio, enamor ado por la buena, que la sustraería á los pe.bargo un excelente muchacho.
lig ros que la rodeaban, y expiaba• todos los dias
Vlll
en los rostr os de los hombr es que diar iamente paT oda la seniana J acquelina estuvo preocupada, saban frente á ella, el rayo, la chispa, la re\lela1wrviosa, irritable, y Augcr sufrió_ las consecuen- ción de una alma capaz de corl'cspouder á la su•dus de su mal lnunor. E lla no amaba á ese tío cu- ya.... Ay! no la encontrnba.... Los comer ciantillos
Ylt mirada no la abandona ba jamas; y cuan do á } los ril.ilitctres que frecuentaban el café de los,
;u ,·uelta, el domingo en la noche, él bromeó con amigos emn ind!fcrent~:; ó g roser os y cuando sus
un tono un poco fo rzado y con una risita falsa reo- miradas se deteuían en elht, el brillo con que se
¡wcto á su paseo con el soldado,.clla sentía d_cseos encendían no er a el q ue ella soñaba. !i{uchos habían quer ido propas¡use y habían aYentw·ado,
d e abandonar el s&lt;•JTicio.
Auger empero .tenía com;ider acioues. para con durame el almuer¿o ó la bebida, alguna~ palasu sob rina ..Al p rincipio, cuando su mujer le pr o- brns, algunos gestos, pero habían sicto llamados
puso que la rPcogiera, él a divinó desde luego la al orden de U1l mod o rnl que nunca tuvieron más
boga que In pre:,,encia de una mujer tan hermósa deseos de volver; por que si ella no tenia la gaziba á dar il su establecim iento, sin contar con la molieria de las hipócmas 1ii la ignorancia de las
l'Conomiá, por que .Jacquclina, siend o de la fami- muchachas bien Yigiladas, sí estaba decidida á
lia no recihiÍ·ía salario. Y en efecto, pocos días aceptar un matrimonio como muchacha que sabe
después ele su llegad¡t, el cafe de los amigos cuya lo que eso es y lo que eso :;upone, su honestidad
clientela i:;~ había al&lt;'jado hasta el abandono, natural la apar taba de los peiigros de la coquete,tdquiría una vicia nueva, una multitud de comer- ría y su buen sentido le mostraba cuan poco deciantes en peqm·J1o, del cuartel, iban á almorzar be uno fiarse de los hombr es. Así pues enviaba
ó iL tomar d aperitivo rle la tarde, y d ejército muy lejos á los adorodares y esperaba siempr e ....
bn estas disposiciones estaba la primer a vez
francés se hacía rcpresentnr por una elite cada día
que vió á Jacobo y al principio lo recibió como á
mú s numPro~ü de guerrcr,:;.
Esta n•animación de comercio penetr aba á la un cliente ordiuan o. Sin embargo, Yiéndolc .entia Augcr de reconocimiento hacia la divina Pr o- coutrólc j0Vl'U y simpático; el ardor de su apetito
videncia que J¡i. recompensaba por haber acogido y la torpeza cólllica del soltlado novato la tlivirá su sobrina. Y sin darse bien cuenta del concur- tieron; y con toda sencillez, con el franco atreviso precioso que J aequelina fo babia prestado, la miento que le era propio, púsose á sonrcirlc r á
amaba como se ama á todos aquellos á quienes hablarle. El domingo siguien,tc lo reconoció luese cree haber sah' 1Hlo. Estaba además. pagada de go cuando lo vió en la mañana en misa, y ·cuanantemano; entre la tía y la sobrina había mm per- cto compr cuilió que la seguía, cuando lo vió enfecta inteligencia 1uc jamús había cc&amp;'ldo de rci- trar en fa fo nda, experimentó cierto calor en el
cor azón que la so1·prendió ); la hizo gozar. La
11/ll' y J acq\l&lt;:Jina tenía por la buena mujer una
1;umision, casi filial que contr astaba con su cL\s- pre::;encia de Jacquot le desagradó; ese clarín peconfianza respecto de su tío. Este la turbaba queño de figura ele mico, le recordada al hijo tlel
y le inspiraba. ulli\ invencible r epugnancia. Ella ab1llToter o que despr eció c•n otro tiempo, pero
habla ad ivinado im1wdiatamcnte que él la toma- aquella malaimpresiónfuéfugitiva. El buen aspecba como un instrumento de explotación, que no to de J acobo, sus visibles atenciones para ella y al
C'ra á sus ojos mas que un objeto de come1·cio, mismo tiempo, la discr eción que había te:;tiftcaque solo &lt;'l interes nuts sórdido le babia decidido do y á lacu,tl no estaba acol:itumbrada, la l'llcanú conservarla en su casa y que si hubiese sido fea, taron; cuando él ~afió ella se preguntó con an. \'.uger , verosimilnwnte la habría dej11do en l,t mi- gustia ah;grc si ac11so no sería d ..... .
~ riL
.
Una cosa la aton w·ntaba :sin embargo y era el
Poco á poco las solicitudes d~ todos aquellos desenfado de gr an señor con el cual Jacobo hahombr es, ::--tts palahi-as frecuen~en\eute mal ,·ig·ila- hht hecho destapar botellas de vino caro queraros clientes :;e· permitían iomai: muy de Yez en
das v ciertos cuchicheos con el patrón y cierta
mi n~das le había{l dacio cierta luz y su de:sprccio cuando :,;olame1íte, y con una especie de r espepor Auger !il' bahía acrecido á medida que S(' iba to ... . «Es fuerza que sea bien rico, se decfo ella,
·
ed ucando en i:,u oficio de sirvienta defoncla y que ó bi~n es tin pródigo»
p er-&lt;lia en &lt;·se medio, no su honestidad; pero :,;í
Y P,ensaba l1ue e1:a soldado condicional, (•s de.Sll S últimas ig·11or,mcü1s de doncella. Entonces,
cir, que tenía padres clemasia&lt;.lo ricos pa1·a pagar
1ní por mi puro! Ah! no! tú no sabes lo que memolió . . . . fui me de ahí, encontt·c•me en el aparador

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me hablais, os aseguro que me injuriai:s! Soy incapaz rle querer nada que os disguste.
- DI' veras?
-De veras!
-La prueba?
- Lll prueba? ...... pues bien . ..... pero .... .
mi silencio de hace un momento. Es mi respeto
el que lo originaba.
-Toma!. . .... Yo hubiera creído que eran mas
bien id(•ns ... .
- Oh! sin duda, pensaba en vos y es por eso
por lo que no quería hahlaros como á,todo el mundo, por que mi respeto ....
-Ah! pero eso es demasiado respeto. Tengo
diez y ocho años y medio y si eso continua vais
á veuernrme como á una abuela. Yo no os pedia
sino que platicásemos tranquilamente, en buena
amistad, que me contascb historias del r egimiento
que siempre me divierten, de Pnris, al cual no
conozco, y he ahí todo; en lugar de callaros para
contarme tonterins.
-Urni vez mas os digo que pensaba en vos.
- Y una vez mas tambien yo no puedo dejar
de repetiros: Dios mio, que picaros son los hombres!
-Que qucreis? Así son. Perdonadles ~- á mi
sobre todo. Hagamos las paces, qucreis?
-Bueno! las haremos; sois, simpático, ya la sab cis; no se puedP una largo tiempo enfadar con
vos. Si quisierai::; promct&lt;'nuc ....
- T odo lo que querais!
-~o S&lt;!r demasiado .. . . como los on·os!
No pupdo prometéroslo porque eso es culpa
vuestra. Si vos no fuerais tan linda ....
- Qucrris callaros?
- En fin, lo ensayaré . Os contaré historias de
París hasta que querais y del regimiento t1\mbicn.
.Mas á vuestra vez vos me r efcrircis tamhien algo.
-Que co·sa?
- Desde luego niestra historia.
-Oh! eso no será largo y no os hará r eir ..... .
- Bueno, si la comenzais luego! El tiempo es
tan hermoso que se creería uno en la prim1n-era.
~cntél:!1:&gt;•135 e1: e~tc b1mco: a~í, 1.:erca cid foco
de gas.
- No, mas me gusta anclar. Mi historia hcla
a qill.
Soy de Azay, m:. padre era Yiña&lt;J.or. Ya murió!
mi madre tamhien, cuando yo era nilia. Hay que
er cer que ,1ú; }&gt;a:lres estab'ln e:1 ar:.1 ;.nala po&amp;ición, puesto quP to~lo se v endió cuando murier on.
Sin m: t;o Auger que me ha r ecojido, creo que
habría mur rto de hambre. He aquí nú historia .

. 'y

~~.

""

"

Refcridme la vuestra ahora,
Vos deheis ser de la clase
alta ... .
- Xo ... .
.,.
-Oh! tantomejor.
- Por qué mejor?
-Por que nw habría dado pena que fueseis de la
alta. Yo soy una pobre muchacha ....
-Esplicaos, csl1orita JacqU(•lina, os lo suplico.
Y se r epresentaba In estupefacción y la envidia
- Pues bien, no! es dmuasiado tarde. Santa ele sus amigos, cuando muy pronto les contal'a su
Virgen! estamos en el canal! Que lejos va uno buena fortuna. ·
platicando! Estoy segura de que son mas de las
Y de antemano la decía en voz a.Ita;
cinco; que Yan á decir en la casa? Yo me escapo...
- Deliciosas, queridas, esas grisetas. Vosotros
Pero ya sabeis, la proxima vez será bueno que no conocéís eso, yo ya &lt;mcontré una!
me r cfirais ... .
Y pensaba q ur eso har ía ponerse bizco á su tío
. - Dejadme acompañaros.
el general que pret!;!ndía haber honrado con sus
- De ninguna manera. VolvCI·ilunos á ¡i&amp;der atenciones á la última :
al tiempo y el tiempo me urge.
Habla que ha bla, y gesticulando en medio de la
- P ero sí v oy á volverá comerá vuestra casa , noche, había dado v u&lt;'lta al muelle d &lt;'l Loire y
al café de los 11migos . . . . . .
·
veía levantar s&lt;' ante él la masa n('gra de la torre
- No mejor no.
de Guisa. Un instant(•, tuvo la idea de volverse
- Porqué?
luego y de comer en casa de la tfa Bidau, acosXo lo se, pero . .... m ejor no ... . . os lo suplico, tímdose en seguida par a rumiar en paz los penotro dia.....
samiento¡; ag radables que se acumulaban en su
-Entonces otro día .. ..
cer ebro. P er o a l llegar C&lt;'r ca del cuartel encontró
-Oh! si, todos los que gust!'is; pero ahora no. que nquello rra dem asiado fúnebre para sus rien- Os obedezco. Ya. ve is que soy hueno.
tes ideas. El snbría l'ncontrar camaradas en el
-Sí, sois muy simpático .... Aclios.
caf il del comer cio: se dirigió pues hacia la calle
Y partió con listo andar , casi corriend o, y se Real.
perdió Pn la somhra del huleYar ; ,Jacob o se quecl&lt;\
Cuando iba a dar nwlta á la plaza de las concer ca del canal. Cuando nt n o oyó el rumor de sistor iales, después d P haber se divertido un inssus pasos, fuese á su vez ientanw11 te, tratnndo d1• tante con los caballos d!' ma der a que voltrjeaban
poner orden en sus ideas. Estah a sorprendido de· b ajo sus linternas encQndidas con a compail.amicnuna man&lt;'ra cxtrnl1a y conmovi&lt;lo deli ciosnmcnt c: to ele aires triviales soplados á todo vapor , estuvo
Jacquclina era tan di!Prcnte el&lt;~ lo que S&lt;' había ú punto de que lo d c•rribar a un soldad o que, ansupuesto! destruia tan radicalmente sus teoría s! dancio, ú ruíts bien corriendo en sentido im·erso,
y era para él un enigma tan completo! Enigma vino á dar contra él y se puso inmediatamente ¡\
turbador , encantador. Enigma que fl se proponía jurar como un grana der o. Jaco bo r econoció ú J acquot,
dcscifrnr.
- Eh! pnrdirz! dijo dr pronto. Ya encontr é la
- Vaya! me g usta tu cólera! A d ónde diablos
solución. l a cle~p' .1mé al pájaro raro! Jaequelina vas con esos ímpetus?
,
r ., una griseta, t•~pcci&lt;' refugiada sin duda en pro- )fo escapo del grandote, déjame correr para
vincia, puesto que ya no se la halla en P arís. E s qui' no me vea.
honr1tdn ; &lt;'S dcsinten•sn.la ... . es preciso ser ama- Qüién h0mhre?
do de ella! Ahora bien, P 'e parece que yo no le
- El tambor may or te dio-o
0
disgusto . . . . Ento-rce,· . . . . P ·w ·11·1: no? Sclo cpe.
- Qu&lt;; te ha lwcho?
'
1101· que me he · prcgumatlo si era yo de la alta?
- l 'uatro dí.lS dn !lrresto que m ~ l~:i. .. ..
Yo he rPspondido al a¿,tr, po rq1w poJfo. d ecir q:ie
- Ah! mi pohrl' 'Jacquot, y por que?
sí: es claro que per : enl'zco á una clase ~ocinl muy
- P or qué. o:H! Cu:rnc!o te ek jé esta mafürna e:1
superior á la suya. Bah! este es un detalle des- la cal!P Colb&lt;•rt, no tardé mucho tiem po en lle6 a"
pués de todo .... Oh! mi novela, mi linda nov ela! 1\ la calle real, y ahí el vir jo se puso á bw'larsc de
(

EL MUNDO,

•

•

de un solo golpe mil quinic tos francos· al Estado.' « Yamos, vamos, concl ó, no hay que pensur en éh
Pero en la tarde, cuandi1 le vió lh•gai· por 'el bulevar, á 1a· hora de la mt'lliica, experimentó otra
vez el mismo calorcito. en ·l•l corazón y no pudo
d.cfcndersc de aquel semiluiento que se agrandaba en ella. Era cier to, ella le había seguido, ella
le había ayttdado ¡i perder al tío Aug&lt;'r y cuand.o,.
yR sola cott él, se d.eJó llevm· por el elespecho. q_11e
l" causaba su silencio, que ulegría indecible, üupe1"iosa, hecha de l uz súllita y de tl'iwúant~ aso1Q.hro cuando co1n.prcndió la cau:sa! Y en seguid.a,
ttué turbación, q_u(~ delicio;,.a defensa! ..... l' luego, cu.ando le preguntó .,i no era de wi.a. cl,1:;e alta. Y no lo er,t ... .. _ E11tonces... . Ciertamente
ern mucho 1nits rico, (lUe ella que no tenía nada;
pero ella no era laboriosa r económica? Sí.; sin
duda; por qué no t•ntonccs'.'.' . ... Acaso . _.. r el
en.suen o tornó á ag itarse en aquella cab.ec.ita inocente y euérgiM, ob.stinad.a en pcrm.anccer honesta. y d(•cid.t&lt;:Lt il librar ;-;in desfa ll&lt;'cer L1 batalla por Lt vid1t; SU('ÜO curas ttuinwrns no podian
aún aparccerle y cuyo foérico .espejismo la d cslwnbraba.
,
Hacia el fin. de la seill.allil., wia nw:ilarut,hermo:sa, vió entrará ,Jacquot acompmütdo de su mni- ·
go l&lt;'ricoceau, el trompera d ~ cazadores. El pc(1ue110 corneta estaba alegr e hru,m la locul'a; pidió de
al.morzar para los dos, lmcic11do orgulloso danz¡u· entre .s11s manos dos pie,:as d.c á cten céntimos
y luego púsose á r eferir a l tl'ompeta uuu·n\'illado,
q ue terna la fortu na de cc·pillar á un condiciorutl
cxtr,,, w1 buen muchacho que le h.ahía prometido
q uinc.e fnu1cos por mes y lllle aca bab.a e.le adelantal'le diez para que se di(•rtt gusto. ,b;ra, p11cs, necesario ClUnplir este progrmua y los 9-os estaban.
en la mejor clisposicion uel mtllldo para. ello. Sirviéndoles Jacquelina escuchaba y así supo q ue
los cor1cliciouales lutcian todos los días el ejercicio;
que los llevaban a ltora á ma.nobrü1r doti veces al
ctia al bulevar H ~urtcloup, cer ca d.el canal; que
a quello era delicioso para el clarín q_ue iba con
ellos porque no tenia 01rn cosa que hacer que ordenar los diverso:; .úl.oYimientos; pero que á los
pohres soldados se les hacía sufJ."ir m11cho sin conrnr con que no siempre poclfan salir en la tarde y
que se quedaban escudiando I.J.a:;ta el cubre fuego.
l'or lo &lt;1cmás era justo, pttesto que e:;os mucuacllos solo te1úan un ano ue servicio,
Y en tan to que l!'ricote,m:;e exhaltaba c~nta.nd~
esto y aqtlCllo, Jncquelimt pensaba con secréta
alcgna que si no le uabfa vud to á ver era por que
él uo había podido SH.lir.
Bien pr onto no pudo contener se y pr¾O'll.ntó con
un~mbarazo que no le er,t hahitual y que hizo.
guiñar el ojo maliciosamente á los d,os soldiidos
si el , pr óximo dollling o los condicionales no saldrían.
-Seguro que sí; respondió .Jacquot y creo q ue
él vendrá {L a1U1orziu· aqui. La malo par a vos mi
quetida niña. es que no vendrá con Jacquot que
estará de guar dia ....... .
J acquclma se ruborizó.
•
'fodo el resto de! día pensó que volvería á verle
el domingo y en eso sonó i,or 1a noche. Al dia siguiente, muy temprano sano é irresistiblemente,
sm tener la .fuerza de r eflexionar, se encaminó al
.b ulevar. Alo lejos, sobre !a pendiente que sube
al canal vió un g rupo ~le soldados q ue hacían
ejer cicio ...... ~ o p !).do contener,;c, quizo verle
de cerca y avanzó disimulándose tras !Ositrboles.
Quiso buscar á J acobo pero su turbación era de1m1sirtdo gmndc ..... ,¡\o le enconu·aba. , Se sentía cgm o desvanecida. bin embargo en PI otr o
lado de la a venida un clarín la habla reconocido;
era Jacql10t que se quedó viéndola con una especie de mudu bw·la, de asombro y de em·iclia.
1!:lla pensó en huir, per o no pudo hipnotizada por
aquella mirada que d uró algunos segundos que le
p,trecicr on muy largos .... Después, de pronto,.
con una iudc~ilúble :;onrisa, el clarín sin decir na•da, tendió su instrumento hacia un grupo; ella si~
guió la d\rccción del ademún y vió &lt;L .Jacobo forrnado y rígido aur~ el sargento :\luller .. . . .
.r he a quí que de pr omo sus ojos se volYieron
hacia ella v el rostro del condicional se trastornó
de elllt&gt;ció;1. Al mismo tiempo el snrgento mandó:
« Desc1:l.llsen armas!" y ,)acobQ tiilmndo al primer movimiento, dejó caer a.l &amp;u el~ la culata con.
uu r uido sor~o que hizo SlÜ~ll.X ~l subteniente.
• (Contin~l(l.r(I J

•

•

�340

•

p_í¡•itus celestes p:t~:tn l:i. ,·ida sin comer? y no por falta;
smo por sobra de necesidade~!
Estos desdichados á quienes abriga el ,:;ol y ampara
alguna puerta de caseron vetusto, en los tiempos templados, cuando asoma el Invierno sn faz rígida y se-.
vera, trémul(?s de terror pretenden refugiarse. ¿Cuál
será su guanda? donde encout¡:arári un riueoncito que
leH preste calor! ......¡Ali! ¡ya les halle refugio! habra almas bondadosas, señora~ de corazon que los cubran
con los en que sus robustos niiíos no tienen va cabida.
¿No seran esta8 las ilm;iones de Imierño de una
madre piadosa? No se regocijará desde ahora, imaji•
nandose el dulce bienestar que de su mano espera el
desgraciado?

LA MODA
Traj e para niño de 13 á 15 añoa.

He aquí un precioso modelo de futu ro caballero, con
traje d e-casimir inglés. El sombrero de paja, no se halla aún en la cabeza, sin duda para dejarnos ver el tipo
perfecto de distinción v aseo.
GRtJPO O~ NIÑA.8
Traje para n iña de II á la añoa.

Vestido de Cachemir azul. Cuerpo blusa con un bonito cuello bordado. Este cuello se hace de trencilla sobre punto.
Vestido de jovencita de 15 á 16 añoa.

Este trajecito es de franela roja, adornado con cintas
de terciopelo negro, y abierto sobre un camisolin de
cachemir blanco mu, fino. Cinturón de listón con me¿·
ños. · Botas de glasé.·
Trsjeclto para niña de a á 3 añ ia.

Es un vestido imperio de muselina moteada, con manga corta y encaje &lt;'n el escote.

&amp;l lenguaje

ae

(CONTI:-tA) .
Habiendo dicho Baco las anterioreo frases, exprimiú
sobre la piedra el violado jug·o de la uva y el diáfano
cristal se coloró:
•
La amatista es pues la piedra de la temp~ranciay lo
es también del pode1·, salndurw, fuerw y nrtwl; como
lo demuestra el uso de la Ig'lcsia que da á su:,; primeros
pastores una sortija de amatista.
hfÁN.-El imán es el emblema de la amistad.
Un pastor Je descubrió por casualidad, pues apasentando un dia su ganado en el monte Ida, apoyó 80brt•
la tierra su herrado bastón, el que se adhirió de talman!'ra, que .tuvo que emplear grandes esfuerzos para
arrancarlo.
A.,rnAR.-El ambar es una substancia sólida más ó mt&gt;nos amarilla, más ó menos transparent6 que se electriza por frotación; y es el emblPma de la f'ineza y dt\
la f'uerza, por lo que se dice: «Fino como el amúar.
A~uANTo ...,-El amianto que resiste á toda flama es l'l
emblema de la antipatfa.
·
BERILLO.-El berillo es una esmeralda mu~· puru;
se cree que· el anillo de Salomón era de esta piedra, y
que ahi veía lo pasado y lo futuro.
·
El berilio significa por eso la pre1:isi.ón.
CALCEUOKIA.-La calcedonia preserru de los 1,wleficios.
·
Qc.t!:LEDONIA.-La quele&lt;lonia (piedra de g·olondrina)
calma la cólera, mantiene en paz y en virtud, y asegura el buen té11nino á los negocios emprendido,;.
CoRAL.-El coral ,es un talismán CO'Tl.tra los malo:;
afres.
COR1'"ELINA.-Yénus encuentra un día al amor eu
grande apuro. Corriendo en un bosque había quebrado
las puntas de su arco ellredad9 en las breñas; no sabiendo corno reparar el accidente lloraba de despecho.
Vénus consuela á su hijo v r ecogiendo pedazos de cornelina compone las extre1t1idades del arco. La cornelina es considerada como la piedra de la pacien&lt;'ia y d&lt;'l
consuelo.
.
CRISTAL.-El cristal á causa de su transparencia simboliza, sagacidad v pureza.
D1.u1AXTE.-El ciiamante representa la fut'JT'za porque
no puede ser tallaüo sino con su propio poh"o. Losantiguos pretendían que se disoh-ia en la sangre del macho cabrio.
·
ESMEUALDA.-La e~meralda es la piedra de la.~ 1:i,·genes, los g riegos hacian de ella el anillo de las despo·
sadas, graciosa coBtumbre que ha re~ucitado.
GRANATE.-El gTanate simboliza la santidad y la alegría.

.

Por lo general la natm·aleza humana y más en los
41.lbores de la vida. ~e siente atraida por todo lo nuevo. Las' modas van.v vuelven con corta diferencia· per o siempre oireis á las jóvenes censurar la moda p~sada y elogiar la presente.
Sin duda por que suponen que asi como las ciencias
adelantan dia por ~fa; las artes y el buen gusto deberán adelantar también; (sobre esto habría mucho que
disentir) pero convendremos en que las mollas son una
esp.ecie. de pla~etas qu~ jirando en ór~itas cliptfoas se
aleJan o apro:xnnan hacia nosotros, disminuyendo su
esplendor en razón á la distancia.
El cuello Médicis nos da una prueba palpitante puesto que d~spue_s de pasado.s tantos años en queias damas del siglo XIU, los pusieron en auge, ha venido á,
ser en nuestros clias, de maravilloso encanto.
Hoy aparece en el cielo de la moda un nuevo planeta «las bicicletas•. Esta novedad excita en lajuv.entud
el sistema nervioso, atribuyéndosele un sin número de
cualidades al uso de las bicicletas, v hasta s,uponen
que ellas vendrán á morig·erar las costumbres y á re~
g enerarnos en la reciente generación.
Deténg·amonos: todo tiene su)pro y su contra. Yo
no niego á las bicicletas sus buenos servicios de rápido tra1}sp~rte; pe~·o no me ne~areii; á mi, que es~ caballo· maquina no tiene las cuaudades ni se puede captar el afecto, como un hermoso caballo de raza pura.
En tiempos no muy remotos, las jóvenes se enamoraban hasta perder el juicio, de un apuesto doncel que
cor\ traje de Jockey montaba un belicoso prieto de fab ulosa alzada.
Otras soñaban encantadas y esperaban ansio~as el
momento &lt;le Yer descender por ciertas colinas, al. amado de su corazón, sobre un brioso alazan con deslumb rante montura. El caballo reribla por simpatia una
parte de sus h.alag·os, demostrándole mue;ha gratitud
cuando su rápida carrera acortaba las distancias de
sus enamorados corazones.
P ero en nuestro~ día~, ¿será posible que haya jóve~es qu~ puE:dan enamorarse de un bi?icletista, que no
tiene OJOS, smo para ver la ruta que sigue su~ indómita cabalgadui-a? ¿que pasa cnmo visión aerea, que cru!
za col?.º flecha? que C?n el euerpoJeneorvado y la mir a da f1¡a,. suele pasar Junto á su amada sin dirigirle
u na sonnsa ......?
No quisiera vo volver la vista hacia las señoritas que
han sustituido' á sus domesticados corceles, que olfatea
ban el traje de la atrevida amazona, para tener con
ella incalculables atenciones, que tomaban cuídadosos
el azúcar ó pan de sus delicada$ manos, y sobre cuyo
lomo posábanse orgullosas como en viviente trono
por una máquina de correr.
'
¡Qué bien se sentaba Lola! la de los rubios cabellos,
la de mirada festiva y hechicera sonrisa. Con el correcto traje, que realzaba sus encantos por la estrechés de
cintura. Con su sombrero de seda tan serio, tan circunspecto, y el invisible velo, guardián de su blancura!.. .... y como ésta, habiamuchas, que destrozaban cor azones al compás de los cascos herrados de sus tordillos ligeros.
Pero ahora............ ¿estas mismas no tienen bicicleta? ¡imposible!..... La que caminaba gozoza admirando el panorama de una hermosa tarde; con las riendas
abandonadas sobre la crin de su noble animal; partiendo, en delicios~ con-yersación con el eaballerresco galan, segura y sm cwdado, no puede, no; convertirse
nunca en muñeca de cuerda.

Ilusiones de inviern·o

•

..

AMAZONAS Y BICICLETISTAS

Traje para n iño de 13 á 15 años.

Se aproxima el invierno! ¡La estación de las nieves!
Cuántos corazones jóvene;; palpitan de alegria con las
primeras ráfag•as del vien to helado que nos ofrece Noviembre! Parece que al azotar con sus gfaciales a las
nuestras mejiUas, nos dice mus quedito: •voy á madurar castañas, preparaos.&gt;
La púdica luna que hace poco ocultaba su faz bajo
&amp;ransparente velo, descuella ho~· radiante v galana
en el 1apislázuli del cielG. Pero parece que las 'humanas
beldades emtdiosas por el atractivo que pre$taba mostrándose á medias, le robaron -sus g·alas para cubrirse
con ellas; y pasan delante de no~otros deidades encantadoras envueltas entre nubes de blanquísima pluma.
Otr11,s, cual modernas Cleopatra~, entregan sumisas
su alabastrino cuello al contacto de gruesas, aunque
inofensivas vihoras.
Algunas, cubiertas el¡, hlancall pieles. parecen lampos
de J'! ieve con que la natu.raleza ha salpicado .nuestros
paseos.
Todo e.sto es atracth-o, encan taclo1·; pero lo es mucho
máR, sin duda, el mundo de ilusiones que se encierr an
detrás de esos abrigo~.
Un donoso conternporaneo pr eguntaba: ¿Qué esperan los vivos después de muertos? ............ Ahora vo
preguntaré: qué anhela la juventud despues que ha
mostrado sus aplaudidas galas en los iluminados ~alones, en las cenas e:xpléndidas y en loi; concurridos panteones? ................. .
Esperan, y no por largo tiempo, sin duda, las placenteras fiestas con que nos brindará Diciembre.
Desde hoy pensarnos va en las que corno premio i\.
la naciente juventud salida de los trabajos escolares,
g uar da el mes de lo,; hielos.
Una hermosísima criatura de duke mirada v blando
acento, delira por lo;; místicos encantos que o'frecer án
los templos en los dias 8, 12 y 24. .
Otras, de negros y retozones OJOS, solo recu erdan
que pr onto habrá posada~, y se cldeitan contemplando
los mil y m il juguetes de atractivo sin igual, qu e lucen
de~de ahora en los aparador es.
Esto es en la clase privileo-iada de la fortuna; pero entre los {&gt;Oh.res y desher ecla~os ¿habrá. tam~ién ilusiones de mVJerno? ......... ¡Av! todo lo coutrano: cuando
apar ecen lós primeros celajes rojos sobre el lhnpido
azul de los cielos en las postreras horas de la tarde,
palpita el corazón de una mujcr ;pero ese afan con que
se agita no es sin duela por que se prepara á ~·ozar,
sino tal vez por que e;;c mudo presagio del pro:ximo
frío le recuerda que la puerta de la obscura habitación
está entreabierta JJ0r lo,; azares de la fo1·tuna, y por allí
penetrará la muer te, llevando entre sus garras al tesoro de su casa; su decrépito padre.
,
Porque esta desdichada trabaja sin descanso y; sin
embargo, su s ropas son lijeras y en su pequeña ornilla
apenas si habr á luinbre en ciertas hor as!... ...
Y que.diremos de aquellos, angelitos que cual los es-

•

J ACINTO.~El jacinto es una piedra infinitamente preciosa por todas las ventajas que se le atribuyen. Preserva de los rayos y de las enfermedades; vuelve al
que la µeva: agradable, mode~to, gracioso, cortés, amable y rico.
¿(,),uién no se empeña11á. en hacerse de un Jacinto?
(Continuará)

las piearas preciosas ..

311

.

EL l\Iü:ÑDO.

Dom:ng-o Ü .dc N'ovic~1brc_de 18'J7.

Domingo 14 ne Novieml,¡¡re de, J!Sf\7.

EL }lUNDO.

..
[MUSSET]

•

Traje para niña de

II

á

u años.

Vest ido de jovencita de 15 á I6 años. T rajecíto para niña de 2 3 años,

•

Acuérdate cuand4 la fresca aurora
Franquea su palacio al sol, su amado;
Acuérdate cuando la noche llora
Envuelta entre su velo plateado.
En medio de placeres que te invitan,
Y de nocturnos suefios que te agitan,
Del bosque en la espesura
Oye, que ál~uien murmura
Con voz doJ.i.ente á fé:
•¡Acuérdate!•
. Acuérdate también, si la inclemencia
Del destino de ti me aparta un dia,
Cuando el dolor, los años y la ausencia
Herido hayan de muerte el alma mia.
No olvides nunca mi amo.rosa llama;
Nada es el tiempo para aquel que .a ma.
Mientras mi pecho aliente
Dirá asi tiernamente
Con amorosa fe:
«JAcuérdate!•
Aéuérdate cuando la tierra abrace
Mi cuerpo inerte con su brazo frío;
Cuando la flor que ~n los serulcros nace
Abra su fresco cáliz s"obre e mio.
'
Yo jamás te veré, pero á tu lado
Irá !,iempre la sombra de tu amado.
Oye, en la tenebrosa
Nocber la misteriosa
Voz con que yo diré:
«¡Acuérdate!•

Gl mis rivales.
¿Quién se llama mi juez? Amo y maldigo
No roe arredra la ley de los amores,
Y á mi audaz corazón á. nada obligo.
¡Yo doy espinas porque tengo flores!
Anhelo la caricia
De la mano que nunca se amedrente
Para borrar, haciéndome justicia,
Los baldones que caigan en mi frente,
1.Ii frente se alza pura
Y no la yerguen las pasiones malas;
Tiene un pálio que pende de la altura:
¡La luz de las estrellas y las alas!
Que se arrastran los viles
Que buscan el mercado de las almas;

..

Yo conozco una turba de r eptiles
Que en ~u camino les arrojan palmas.
Dejadme solo como fiel asceta
Vivir en mi cabaña:
Si quiero sol, me subo á la monta:!l.a,
Si anhelo un ruisc:flor ¡yo soy poeta!
¿Quién es el paladín? En el combate
No temo su asecbanza;
Cuando
amague con terrible embate
Contra mi escudo quebrará su lanza
· ¡Abrid! ... . abrid mi fosal
Y si morirm e quiero,
Pensando en los desdenes de mi hermosa.
. Me colgraré yo solo del made1:o.

me

Novbre. de 97.

Qumrno ÜRDAZ.

�342

EL MUNDO.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.
to. Este cárburador se lleva á la cint~u·a con ayu- ·
da de dos patas fijadasá su curva interior, sin que
sea necesario mantenerlo con. correa alguna.

¡....

PARA TI.

I
Ai:no los lirios blanco.; porque tienen
el color de tu téz, mi bien amada;
y en su caliz el cándido perfume
,
de tu alma.

CURIOSIDADES-La pesca del pulpo.
LA PESCA DE LOS PULPOS

animales que quiere sorprender al paso. Los indígenas sacan precisamente partido muy hábil,
pero también muy sencillamente, de esta necesi. cl.4-d que tiene él de encontrar escondites, y para
cogerlo no tienen necesidad de aparatos complicados, ni aún siquiera de canoa. Les basta con
una estaca con varias ramas, q de algunas piedras.
En la marca baja helos ahí que sobre fo playa
remanga.u sus calzonPs y su camisa y luego entran
al mar tocando los fondos que están recubiertos
por unos 80 centímetros de agua. Escojen los parajes herbosos y disponen en línea abrigos hechos
de piedra ó de palmc1:a. Dejan sus trampas tendidas y vuelven á la playa en el momento en que
la marea sube. El pulpo se pone entonces enacecho, todo admirado, pero también muy alegre de
estos abrigos que le han construido durante su
aúsencia. Penetra en ellos y se hace ahí un domicilio que aprecia en su justo valor y en su nuevo
escondite atrapa con suis brazos flexibles todas las
presas que han tenido la imprudencia de pasar á
su alcance.
El mar comienza á bajar, pero él no se inquieta de eso, encantado como está de gozar un refugio que amablemc11tc se le ha preparado; podíamos ciertamente'enterncccrnos de su candidez si
no fuese una bestia tan fea y tan voraz. El pescador se aproxima á medida que el mar se retira;
recorre la serie de trampas que ha dispuesto, y
generalmente la pesca es abtmdantc.

El pulpo debe una particul¡lr notorcidad á su aspecto horrible, á su consistencia blanduja yvizcosa,
ú sus grandes ojos rodeados de oro, profundos y
glau.cos, á sus ocho brazos guarnecidos de vento,;as y también á los relatos r á las leyendas que
ise refieren á la acción paralizadora ele esos brazos flexibles que enlazan como serpientes.
El pulpo, llamado ocho pies es poco temible en
nuestros -mares gracias á SLl débil talla, pero no
por eso deja de excitar la más viYa repulsión; a:sí
es que la nrn.~·or parte de nuestros lectores no se
.1dmiraní poco de sabrr que no faltan gentes que
,lprecian mucho á este.cefalópodo como artículo
alimenticio. A fin de satisfacer el apetito de esos
extraños golosos en muchos puntos se entregan
con asiduidad á la pesca del pulpo. Así se ve que
esta pesca es practicada con ardor en el Sur de1
la Regencia de Tunes y esto 'con más razón cuanto que la gente indígena también se alimeuta de
l'lia á precio muy módico al mismo tiempo que
es un importante objeto de exportación.
Puede decirse que se le encuentra por partes
en abundancin, más ó menos grande en los ribazo$ de Tunes; pero casi no se le persigue ~omo en la
parte del litoral comprendida entre :Monasti y
Mahres, ¡mes Gl tmimal parece escoger como sitio
de predilección el canal de Kcrkenuah. DjP1Ta ve
esta industria especial ejercerse en sus riberas,
pero sobre todo Sfax es el que se ha convertido
......,..
por decirlo así en el único mercado de este producto del mar. Los ribereños de las otras partes
EL PROYECT.)R LUMINOSO BRlNOT.
del Golfo de Gabés no parecen preocup,m.;e mucho de este molusco, reservando su actividad para la sola pesca de las esponjas.
El doctor Marechal, métlico militar francés, busDe una manera general y aunque se le coja to- cando un medio 1&gt;níctico para descubrir á los hedo el año, la 0&lt;1ptura del pulpo se practica princi- ridos en una noche de ba,nlla, ha encontrado un
palmente en Octubre, de Octubre á Marzo. Hcmps 1 nuevo sistema para proyectores luminosos que bajo
dicho que el indígena cons1lllte con mucho gusto una forma reducida.y muy p0rtútil proporcionan
al 'cl•falópodo en cuestión, J)ül1_l su alimentación una intensidad luminosa igual á la de un poderopersonal, pero sobre todo durante los al1os d0 se- so foco elcctrico.
quía. Cuando los Arabcs, Zh1ss Souássi, )Iekellitz,
Su funcionamiento es tan sencillo como rápido
~lchhda ú o'tros ,·en sus cosechas amenazadas por y permite utilizarlo en tres minutos.
la ausencia continua de lüs lluvias, un gran núDe una ligereza excesiYa, no · pesa mas de un
rnero de ellos abandona moment¡'.¡neamente sus kilo estando en funcion.
adt111res, desciende sobre la playa y pide á lit
l&lt;:n la caja, con todos sus accesorios reunidos
mar 01 sustento de cada día y aún van á llevará su peso no llega á tres kilos.
lo,; mcfrcados del literal el excedente de su pesca,
.1!.:ste proyector funciona con ayutla de un depósito
que no pueden consumir por sí mismos. Esta ma- deaireqtt(• se lleva á la espalda y atendida la debU
nera de obrar ha dado lugar á una creencia en la JH"(•sión qu(• necesita su funcionamiento, resulta que
regiói1 de Sfax: se figurn tocio el mundo y lo re- pueden l'fectuarse larguísimas marchas de noche,
pite que los pulpois son más abundantes durante sin cc:;,u• un instante de estar poderosamente almnlos ,ulos de sequía, cuando solo debiera decirse brado r sin fatiga para el manipulador del aparaque entonce:; se leis ~aptura.en mayor número ya to. Basta con maniobrar la palanca sin precipitaque los mercados están poco surtidos y que la mi- cüin para obtener la continuidad de la luz, esta
sqria ha hecho aumentar el número de los indige- puede ser movilizada en todos los sentidos.
n.1s que se dedican á esta pesca, ·
Tal movilidad es ~iertamcnte preciosa para las
Por lo demás, esta puede ser practicada muy tropas en marcha á travt\s de un bosque en la nofácilmente aun por los que no se dcdic,m á ella.
che.
El pulpo permanece mu~· cerca de la ribera; . La potencia lL1minoM pasa de 200 metros y alurarecorre lentamente el légamo de los fondos que se brn en amplitud en esta distancia más de 30 mcextienden delante del litoral y encuentra pres,t tro1S.
·
ah.undante en esas aguas tibias. Hace la caza solaEn este modelo un carburador conteniendo supadamente, de suerte que ancla siei~1pre cu busca ficientemente escnciaminernl para funcionar cuade un abrigo para disimularse á la vista de los tro ó cinco horas de seguido, puede unirse al apara-

-

TOM0.11

MEXICO, NOVIEMBRE 21 DE I897.

Jurado de Villavicencio y socios.

II
A orillas de nn torrente que se arroja
en salto que conmueYe la montaña,
mi.ré m,.ecerse un lirio sal pirado
•
por el agua.
En t¿rno viejos pinos pensativos,
leutamente, al fragor, cab_eceaban;
á lo l~jos la nieve de la cumbre
sou rosada
Por el último beso de la tarde;
y·mas allá la florescencia casta ·
de l¡i.s estrellas, que en el hondo cielo
comenzaba.
Entre enorme explosión de flores libtes,
salvajes por silvestres-sola y blanca,
aquella flor doblábase en su tallo
Y miraba
lrn:cia abajo, con ansias de arrojarse
en la enorme parábola del agua..... .
Y recordé tu amor, á las o•illas
de mi alma.
III
¡Oh! No&lt;;he, tu miraste que el torrente
bramó por p1·evenir el mal y .. . .; nada!
Se encabirtó gritando como loco,
en vano quiso detenerse; pálida
la flor cayó en sus brazos, él, rugiente,
lanzó hasta el cielo sus espumas blancas,
como huyendo de-sí; mientras los pinos.
los viejos pinos, pensativos, tristes,
lentamente, al ftagor, cahezeaban,
bm1ados por la luna que surgia,
como un sér sin a.mor, en lontananza'.

IV
Tengo sobre el torrente un privilegio:
lá palabra.
No inclines tu corola en el abismo
.. de mi alma.
JESÚS

E. VALENZUELÁ.

· Noviembre de 1897

.

'

..

El proyector luminoso 11 Brenot"

Gspedo ael salón ae auaiendas. [Por 60illasana.J

•

NUMEROH,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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EL MUNDO.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.
to. Este cárburador se lleva á la cint~u·a con ayu- ·
da de dos patas fijadasá su curva interior, sin que
sea necesario mantenerlo con. correa alguna.

¡....

PARA TI.

I
Ai:no los lirios blanco.; porque tienen
el color de tu téz, mi bien amada;
y en su caliz el cándido perfume
,
de tu alma.

CURIOSIDADES-La pesca del pulpo.
LA PESCA DE LOS PULPOS

animales que quiere sorprender al paso. Los indígenas sacan precisamente partido muy hábil,
pero también muy sencillamente, de esta necesi. cl.4-d que tiene él de encontrar escondites, y para
cogerlo no tienen necesidad de aparatos complicados, ni aún siquiera de canoa. Les basta con
una estaca con varias ramas, q de algunas piedras.
En la marca baja helos ahí que sobre fo playa
remanga.u sus calzonPs y su camisa y luego entran
al mar tocando los fondos que están recubiertos
por unos 80 centímetros de agua. Escojen los parajes herbosos y disponen en línea abrigos hechos
de piedra ó de palmc1:a. Dejan sus trampas tendidas y vuelven á la playa en el momento en que
la marea sube. El pulpo se pone entonces enacecho, todo admirado, pero también muy alegre de
estos abrigos que le han construido durante su
aúsencia. Penetra en ellos y se hace ahí un domicilio que aprecia en su justo valor y en su nuevo
escondite atrapa con suis brazos flexibles todas las
presas que han tenido la imprudencia de pasar á
su alcance.
El mar comienza á bajar, pero él no se inquieta de eso, encantado como está de gozar un refugio que amablemc11tc se le ha preparado; podíamos ciertamente'enterncccrnos de su candidez si
no fuese una bestia tan fea y tan voraz. El pescador se aproxima á medida que el mar se retira;
recorre la serie de trampas que ha dispuesto, y
generalmente la pesca es abtmdantc.

El pulpo debe una particul¡lr notorcidad á su aspecto horrible, á su consistencia blanduja yvizcosa,
ú sus grandes ojos rodeados de oro, profundos y
glau.cos, á sus ocho brazos guarnecidos de vento,;as y también á los relatos r á las leyendas que
ise refieren á la acción paralizadora ele esos brazos flexibles que enlazan como serpientes.
El pulpo, llamado ocho pies es poco temible en
nuestros -mares gracias á SLl débil talla, pero no
por eso deja de excitar la más viYa repulsión; a:sí
es que la nrn.~·or parte de nuestros lectores no se
.1dmiraní poco de sabrr que no faltan gentes que
,lprecian mucho á este.cefalópodo como artículo
alimenticio. A fin de satisfacer el apetito de esos
extraños golosos en muchos puntos se entregan
con asiduidad á la pesca del pulpo. Así se ve que
esta pesca es practicada con ardor en el Sur de1
la Regencia de Tunes y esto 'con más razón cuanto que la gente indígena también se alimeuta de
l'lia á precio muy módico al mismo tiempo que
es un importante objeto de exportación.
Puede decirse que se le encuentra por partes
en abundancin, más ó menos grande en los ribazo$ de Tunes; pero casi no se le persigue ~omo en la
parte del litoral comprendida entre :Monasti y
Mahres, ¡mes Gl tmimal parece escoger como sitio
de predilección el canal de Kcrkenuah. DjP1Ta ve
esta industria especial ejercerse en sus riberas,
pero sobre todo Sfax es el que se ha convertido
......,..
por decirlo así en el único mercado de este producto del mar. Los ribereños de las otras partes
EL PROYECT.)R LUMINOSO BRlNOT.
del Golfo de Gabés no parecen preocup,m.;e mucho de este molusco, reservando su actividad para la sola pesca de las esponjas.
El doctor Marechal, métlico militar francés, busDe una manera general y aunque se le coja to- cando un medio 1&gt;níctico para descubrir á los hedo el año, la 0&lt;1ptura del pulpo se practica princi- ridos en una noche de ba,nlla, ha encontrado un
palmente en Octubre, de Octubre á Marzo. Hcmps 1 nuevo sistema para proyectores luminosos que bajo
dicho que el indígena cons1lllte con mucho gusto una forma reducida.y muy p0rtútil proporcionan
al 'cl•falópodo en cuestión, J)ül1_l su alimentación una intensidad luminosa igual á la de un poderopersonal, pero sobre todo durante los al1os d0 se- so foco elcctrico.
quía. Cuando los Arabcs, Zh1ss Souássi, )Iekellitz,
Su funcionamiento es tan sencillo como rápido
~lchhda ú o'tros ,·en sus cosechas amenazadas por y permite utilizarlo en tres minutos.
la ausencia continua de lüs lluvias, un gran núDe una ligereza excesiYa, no · pesa mas de un
rnero de ellos abandona moment¡'.¡neamente sus kilo estando en funcion.
adt111res, desciende sobre la playa y pide á lit
l&lt;:n la caja, con todos sus accesorios reunidos
mar 01 sustento de cada día y aún van á llevará su peso no llega á tres kilos.
lo,; mcfrcados del literal el excedente de su pesca,
.1!.:ste proyector funciona con ayutla de un depósito
que no pueden consumir por sí mismos. Esta ma- deaireqtt(• se lleva á la espalda y atendida la debU
nera de obrar ha dado lugar á una creencia en la JH"(•sión qu(• necesita su funcionamiento, resulta que
regiói1 de Sfax: se figurn tocio el mundo y lo re- pueden l'fectuarse larguísimas marchas de noche,
pite que los pulpois son más abundantes durante sin cc:;,u• un instante de estar poderosamente almnlos ,ulos de sequía, cuando solo debiera decirse brado r sin fatiga para el manipulador del aparaque entonce:; se leis ~aptura.en mayor número ya to. Basta con maniobrar la palanca sin precipitaque los mercados están poco surtidos y que la mi- cüin para obtener la continuidad de la luz, esta
sqria ha hecho aumentar el número de los indige- puede ser movilizada en todos los sentidos.
n.1s que se dedican á esta pesca, ·
Tal movilidad es ~iertamcnte preciosa para las
Por lo demás, esta puede ser practicada muy tropas en marcha á travt\s de un bosque en la nofácilmente aun por los que no se dcdic,m á ella.
che.
El pulpo permanece mu~· cerca de la ribera; . La potencia lL1minoM pasa de 200 metros y alurarecorre lentamente el légamo de los fondos que se brn en amplitud en esta distancia más de 30 mcextienden delante del litoral y encuentra pres,t tro1S.
·
ah.undante en esas aguas tibias. Hace la caza solaEn este modelo un carburador conteniendo supadamente, de suerte que ancla siei~1pre cu busca ficientemente escnciaminernl para funcionar cuade un abrigo para disimularse á la vista de los tro ó cinco horas de seguido, puede unirse al apara-

-

TOM0.11

MEXICO, NOVIEMBRE 21 DE I897.

Jurado de Villavicencio y socios.

II
A orillas de nn torrente que se arroja
en salto que conmueYe la montaña,
mi.ré m,.ecerse un lirio sal pirado
•
por el agua.
En t¿rno viejos pinos pensativos,
leutamente, al fragor, cab_eceaban;
á lo l~jos la nieve de la cumbre
sou rosada
Por el último beso de la tarde;
y·mas allá la florescencia casta ·
de l¡i.s estrellas, que en el hondo cielo
comenzaba.
Entre enorme explosión de flores libtes,
salvajes por silvestres-sola y blanca,
aquella flor doblábase en su tallo
Y miraba
lrn:cia abajo, con ansias de arrojarse
en la enorme parábola del agua..... .
Y recordé tu amor, á las o•illas
de mi alma.
III
¡Oh! No&lt;;he, tu miraste que el torrente
bramó por p1·evenir el mal y .. . .; nada!
Se encabirtó gritando como loco,
en vano quiso detenerse; pálida
la flor cayó en sus brazos, él, rugiente,
lanzó hasta el cielo sus espumas blancas,
como huyendo de-sí; mientras los pinos.
los viejos pinos, pensativos, tristes,
lentamente, al ftagor, cahezeaban,
bm1ados por la luna que surgia,
como un sér sin a.mor, en lontananza'.

IV
Tengo sobre el torrente un privilegio:
lá palabra.
No inclines tu corola en el abismo
.. de mi alma.
JESÚS

E. VALENZUELÁ.

· Noviembre de 1897

.

'

..

El proyector luminoso 11 Brenot"

Gspedo ael salón ae auaiendas. [Por 60illasana.J

•

NUMEROH,

�M4

EL Ml.JXDO.

LA SE~IANA
Todavía, al trazarse estas líneas, no se desenlaza ese sombrío drama que arrojó tan profunda
eonmoci0n en el seno de la sociedad nwxicana, en
las medianías del mes de Septiembre último. Aún
no resuena en el salón ele jurados del Palacio del
Justicia la postrer p11labrn, que ha de dejar irremisiblemente cerrada la t~rrible historia de aquella n0d1e sangriema.
Peuetnrndo 1;n el revuelto torbellino de las declaracion&lt;'s ~- los canos; ahondando en el ag·itado
mar de las inculpaciones lauzadas mutuHmentc
por los procesauos, especie de «sálvese el que
pueda,» á que han acudido los protagonbtas del
homicidio, 'se descubren los hilillos con que fué tejillo el dclitO. En vano es que el lnspectol' Yelitzquez pretenda por un momento ocultar el crimen
tras la pedantería de su declaración primera; Villavicencio se decide por fin á liablar, y puesto
en frente de las confesiones de su segundo, el forjador del atentado se siente vencido, y solo tiene
una frase para afront'lr la situación: «Estoy conforme.»
Con estas dos palabras quiso tal vez ahorrarse
el bochorno de una confesión terminante, que formara contraste con las huecas altisonanciar; de
sur; prirnitivar; declaraciones, como más tarde buscó en el suicidio la imica salída que su orgullo le
ofrecía á la vrrgüenza de su caída. Pero si la
muerte lo eliminó de la causa, de la muerle han
pretendido valerse los demás inculpados para
echar sobre de t\l las tremendas responsabilidades
que surgen del procrso.
Xo siempre sucede que los muertos tengan razón, según ht frase de Bourget. A menudo, estos
eternos inrnó,·iles son la salvagual'dia de los
errores dr los vivos. Allá se llevaron su secreto á
ese país misterioso del que uo se regresa nunca,
constantes viajel'OS de regiones desconocidas. Ellos
soportan, un poco desdefiosamente acaso, las inculpaciones que se les arrojan , y deben mostrarse,
á ratos benévolos, á trechos despreciativos, hacia
estas rencillas en que se escatiman culpas y se
regatean yerros corno en un mercado los productos del trabajo humano.

x*~
Humana es también esa oleada de multitud que
sigue, tarde á tarde, al Diablo, el carro típico que
arrastra áloe reos de la carcel de Belén al Palacio
de Justicia. El cuadro es en alto grado Sligestivo. El
pesado vehículo, prisión ambulante, pónese en mo. vimicnto, en medio del vocerío popular que increpa duramente á los procesados. Las multitudes
tienen una extraila lógica: se indignan contra
quien las supone capaces de cometer un delito, y
en un empuje de ira, están dispuestas á ejecutar
actos semejantes á los que se las imputa.
Y es que si el individuo, aisladamente, razona,
el número, fuerza colectiva, sólo siente. Una pasión moverá constantemente á las masas; un silogismo nunca.
Las turbas persig1:en al Diablo con amenazante algarabía, y es un curioso espectáculo el que
presenta, al caer de la tarde, cuando las estrellas comienzan á temblar sobre el esqueleto de
la ciudad, esta abigarrada cohorte que avanza
fantástica en alborotado rumor, que tiene de lejus algo del ruido del Océano, ese gigante ato1·mentado, como lo llamó ...... no recuerdo quien.

::: **

El espil'itu es tambiéÍl un m•tr, que guarda en
el fondo ignorados secretos. Bajar á esta sima y
extraer de ella puñados de perlas, &lt;'S el arte, decía el viejo Hugo.- Pero no siempre se regresa
con tesoros en la mano; á veces hay impurezas
bajo la morndiza superficie, lodazales tras el velo diáfano de las onóas, monstruos devoradores
en esos palacios de cristal.
Y así en lo profundo de la conciencia.
Be ,·islumbran existencias tranquilas que corren como arrovuelos entre un domo de verdura,
y que no :¡rastr.an granos de oro arrancados de
un terreno de aluvión, sino sedimentos de enven enadas raíces, detritus de una gran descomposición que baiiú con su frescura la. corriente líquida.
El g ermen está allí, á travJs d e la transparenciti de esa s vidas; un día. se acerca la imágen al
cristal de las aguas, como el Rip-Rip de la leyenda al emana, y se retrocede es pantado. ¿Es d erto
que ese semblante que apa r ece es mi propio sembla nte?

Llevamos dentro de nosotros mismos otros muchos yo de los que n o nos damos cuenta. Una bella mafiana hace su aparición un personaje nuevo
á quien nos parec&lt;:rnos. Ese es el oti-u. El ot,·o
que nos impulsa it couwter actos y á ejecutar ~eeiones que jamás nos hnbiérmnos imaginado.
Ese desconocido .se uos pan•ce conw «un hermano vestido ele negro;&gt; y vela invisible nu&lt;:stro sueno y nos acampana en todas nuestras crisi!:'.-¿Xo
es verdad que os sucede preguntaros amenudo:
pero he sido yo quien realm crrn' ha hecho estor
¿no ha hahido una inconsicntc sus,itución de mi
p~rsonalidad r
Pues ese otro yo fl::é quien puso una pistola en
la mano de Don Carlos Sonuuer é hizo partir el
tiro.
¿De qué otro modo seexplicarfa esta súbita resolución de álguien que llabfa reunido roélos los elementos de una imperturbable felicidad? Los afectos se agrupan en torno de esta fosa voluntariamente abierta y se pregunt,m cuál ha sido la razón de esta sinrazón, cruel y d olorosa.
Pero ¿tienen razones acaso que exponer los desertores de h, vida?
Un sociólogo ele nuestros días ha llegado á examinar -i,595 casos de suicidio, y al final de sus investigaciones, se ha visto precisado á confesm'
que la más densa tiniebla envuelve estas resoluciones. Las cifras están allí, entre irónicas y
expresivas, como una ilusión de óptica. Se acerca uno al borde de cáda conciencia y el mfraje se
desvanece.
No es posible convertirá cada hombreen un guarismo, cerno en el cuento de B offmann, _porque el
hombre es el resultado de varias cantidades, algunas de ellas vc.rdaderas incógnitas.
Por eso el psicólogo moderno, que pretende reunir una gran serie ele obse1-¡;aci011es, no ha llrgado
.:'t explicamos todavia esos procesos como E:l que
impulsó hace pocos dins á un joven, casi un niño,
á arrebatar la vida ú una amada infantil, arrebatándose después la propia existencia.
¿De donde, pues, provienen estos desalientos
súbitos, estos cansancios prematuros qüc _punzan
dolorosamente en los primeros al boresi'
¿Los niños modernos son hombres chicos, y así
como el individuo compendia el universo, el pequefiuelo resume los dolores y las desesperanzas
de una humanidad cansada y abatida?
Entonces, nuestros hijos son los hijos de Don
Juan, pobre herencia de las luchas pasadas;
sobre sus bucles de oro han rozado todos los
grandes problemas irresolutos, todas las angustias y los sufrimientos que han conmovido á la
especie humana, y en sus miradas suplicantes
hay rastros de nuestras lágrimas y huellas de
nuestros estravíos.
Entonces, como el trágico Osvaldo de Ibsen,
esos retoños del árbol de nuestra vida están
destinados á morir tempranamente, condenados
por nosotros mismos, fn1giles responsables de
todas nuestras culpas. .
¿Será cierto q:ie ya :e.o hay niños en este crepúsculo de los hombres?

*
**
:N'o, la vida tiene aún sus radiosas alegrías y
sus páginas de suprema esperanza, y una de éstas ha sido, en esta semana de sangre, el casamiento clcl jóven capitán Porfirio Díaz con la
Srita. Raigosa, ya anunciado en nuestro número
anterior.
Reconforta el espfritu esta buena leyenda del
amor, rasgando el velo de neblinas que cubre en
demasía la afanosa existencia moderna. Es sano
acercarse á esos poemas sencillos del sentimiento, como después de la lectura d e una de esas
obras contemporáneas, que alguien llamó venenos literarios, sutiles y esqubilos, pero alca bo
venenos, se experimenta un placer de&gt; c on vale-.
ciente en releer esos cuentos de hadas que arrullaron nuestros primeros suei\o:s.
¿Quien no yuelve á recorrer, ya á la mit:td de
la jornada, cuando el r eenel'clo va formando
parte .del bagaje del viaj ero, aquel florido send erillo, en do11de so escucha el 1·uii1e1101• que cantrt ni el granado?
La juventud es l1ermosa p orque arna y espera.
Amnr, esperar. ¿Acaso no es lo mismor
Y el amor y la esp eranza han t endido sus alas
diáfanas para cobijar bajo su sombra el nuevo
hogar de la simpática pareja.

Domingo 21 de Noviembre de 1897.

:Qomingo 21 de Xoviembre de 1897
S:*:::
. Una no ta de arte : La s·rita: María Lui,,a Ritt er,..
esa drtuosa ele veinte años, para la cual el pianojamás tuvo secl'etos, r evelúndolc d esde temprano.
toda fa magia de sus harmonías r ecónditas, tod,1,
1H ,tlegría fugiriva de sus scher sos y todct la eleg ante tristeza de su;, n octm·nos, inició el miércok s últim o, en el elegante salón de los srlio res
Wagner y L evien, :sim ado en Ja calle de Zuleta,
la serie de tres conciertos que se pl'opone ofrecer
al dilettantismo mexicano.
Contm las presanciones que ella abrigaba en su
modcsda, esa audición primera estuvo d e ta l suerte favorecida, que faltaron asien tos en el interior ·
d el salón, viéndose ob ligados muchos de los concurrentes á pernrnnccer en los pasillos.
Había singular avidez p or escuchará la artista
y cuando se presentó acogiéronla con scfia l11d:-1s
muestras de apro bación. Y eso que aun n o se
abrfa la urna negra y luciente del Steinway pa1·a
inund'ar todos los ámbitos del oro de sus n ot11s poderosas .... . . Cuando hubo derra ma do sus tesoros, el entusiasmo agitó sus cascabeles ele platn.
Al progrctma agregó graciosamente la Sri ta Ritter la Pasquinade de Gottsehalk, que fué digno y
embelesador coronamiento de aquel ramillere mu
si cal.
Los inteligentes hallan que la joven pianis'.a se
distinguió mucho en el T'l"io de B&lt;•ethoYen , t·n le
sonata del mismo y en la Polonesa brillante de
Chapín, alcanzando también entusiastas aplausos
en la t ~ Rapsodia Húngara ele Liszt.
Secundaronlaha bilmen te en la primera parte los
seilores Wenceslao Villalpando en el violon cdloy Arturo Aguirre en el violín.
(.¿ue el éxito siga premiando á la Srita. Ritter
con todas las magias de los triunfos.

*
Ha hecho su apariciói1 '~1 caballero Frío, acompafiaclo de su hijo el Sr. Constipado y de s u hija.
la Sefiorita Pulmonía.
El sol, la estufa de los pobres, se levanta tardecito y se acuesta tempr"no, como temeroso de
exponerse á este airecillo cortante que pen etra
en las carnes como un puñal dama~quino.
En las primeras horas de la noche la principal
arteria ele la Capital ofrece perfiles de una gran
ciudad populosa.
Pero muy pronto el rosario de los carruajes se
desgrana, los establecimientos apagan sus focos,
la multitud se evade y ya no queda sino el silencio y la soledad de 1mestras veladas invernnJes,
en las que los astros arrojan más luz á los.
espacios.
0BEROX,

JURADO DE VILLAVICENCIO Y SOCIOS.
Hace poco más de dos meses, un hombre de malos antecedentes-loco,-dicen unos; a lcohólico, a fir1:-:an otros; en los momentos en que ei se11or Presidente de la Rep ública se dirigía á la Alameda con d objeto ele prt'sidir el ac:to oficial conque iba á celebrarse
el octogésimo siltimo aniYe1 $ario de nuestra independencia , rompi endo la va lla de honor que ;\, uno Y
ti otro la do de la principal arteria de la metrópoli s'e
formara l'0mo de co~tumhre, rápido como el ra,vo lan1.óse hacia el Gene~al Díaz, agrediéndole con inopinado golpe en la cabeza.
La rstupefacción y el asombro producido por acto
semejante. impi dieron por breves instantes á quienes
rodeaban al señor Presidente, la acción; más vueltos
Juego sobre si y ejercie11do sin más tardanza el acto
que se imponia. evitaron que el airesor llevara á cal.Jo
1m nuevo intent o y capturáronto en el mismo lugar
del delito.
El Señor Presidente l'Ontinuó con absoluta tranquilidad su camino ~, fué el primero en ordenar que se
o·arantizara desde luego la vida de aquel hombre.
0
La noticia del atentado, desfigurada por
unos y otros, voló por la ciudad poniendo en
conmoción á todos los espíritus y cuando
el primer Magistrado tornaba de la Alameda cuando todos pudieron verle ileso y sere~o, el entu siasmo po,pul;i,r se manifestó
con ruidosas demostraciones.
Ahí debió terminar todo; aquel hombre,
r esponsable de un deli~9 que l eva_ntó unánime protesta en laNac1on cu vos OJOS están
fijos en el General Diaz como en la única
salvaguardia v en el regenerador único del
país; entregado al brazo sereno é inflexible
de la jl1gticia habría purgado debidamente
sn culpa ó debido acaso una remisión cmnpleta Ala magnanimidad del Señor Presidente mas se efectuó un de~enlase inesperado.
Nuestros lectores Raben lo que aconteció
después, hasta en sus menores detalles va
que la prensa diaria ha circulado en profu~ión tal que solo lo~ periódicos de esta casa
han a lcanzado tiradas de más de cien mil
ejemplarP$j acaso pues, cansado é inútil sería repetirlo. P ero el suceso á que nos referimos es de magnitud tal que hace luengos
aiios no se re~istraba ,~no que pudiera C0J!lparársel e en e1 paíe y El Jfundo Semanarw,,
que es un periódico ele cole cción en el cual
-va lo h&lt;•mos dicho,-procuramos fijar la
fisonomia de todos los acontecimien tos, no
podía prescindir de dar nn resumen completo v ampliamente ilustrado de ese drama
cnyo desenlace acaba de fijarse en el Palacio de Justicia;&gt; ningún resumen mej?r .que
la Requisioria del señor Agente. del M101sterio Público Lic. Azpe, que constituye la mas
idónea síntesis que puede desearse.
La reproducirnos pues, en todas ~q~ellas
de sus partes que son por sus aprec1ac10nes
v labor de condenf\ación las componentPs
de la total fisonomía del suceso v á continuación, damof\ el ve redict o que.· cierra la
historia le o-al de los SU&lt;'C'~os que han removido rle ta~ honda manera la atencion de la
metrópoli y del país.

Si señor rs: un ju er., un solo juez. sin más auxiliar
que la acción del :Ministerio Pú blico, siempre augusto
func:ionario por más que en e,ta vez lo r .. prc•sente person alidad tan hmnillle como la mía: por u11 Ja bonoso
Secrc•tario y por uu modesto c•scribieutc de bu enos
méritos, el persona l, en suma riel Jm:g-ado que representa la ley y que obra por la le,v ,\· sólo por la ley, emprendió la árdua tar t&gt;a de dese11tra11ar loH hechos criminosos d e que está:s siendo digno~ jueces.
Dura fu é la labor; amargo, muy amargo el pan romielo durante todos esos d1as; pero 110 resultaron estérilPs sus esfuerzo~; hoy puedo presentaros claro, or dem1do, completo, un 1)l'oceso, sefiores jurados, que os
traía desde los rumores de la vibración de una idea al
g·rr1Piluu· en el cerebro dl• un insen,ato. hasta el r uido
de los pufütlcs ele sus esbínos al de"g·arrar la carne.
Y un co11junto de prot C'saclo~; 110 solo convidos sino
tambi(•n confesos.
No cree el Mil iii,.tedo Públko qu e teng·áis que extorsionar vueo,tra conciencia ,\, hl hora ele pronun ciar
vuestro fallo; por&lt;¡l,e la par ticlpa d ón que cada uno de

*
Las cabezas de ciert~sl1ombres de elevada estatura se parecen á la s casas: el pisu alto es el
peor amueblado.
Anónimo.
Los tontos que no ~ablan sen anuarios vacíos
cerrados con llave.
Anónimo.
En la casa del fav or todo es grande· menos las
puertas: hay que entrar arrastrándose.

:oTRO PAOO
De $5.000,00 de "LB Mutua," en Torreón,

..

Sr. D. c~1rlos Sommcr, Director General de " L a
:Mutua" de N'ueva York.-:\léxieo.
:\Iuy seilor nuestro:
L os sefiores Ketelsen &amp;. Degetau nos c-11 trco-a
ro nsegún ~·ecibo clebiclam.ente estcUnpillado &gt;' pu;stoen la póllza conesponcl1entc, la suma d e Cinco
mil pesos plat a mexicana. import e d el secrur o clel
finado Sr. D. Chrisjan Sclnwt,
que tenía en la
0
'"I
. 1a po· 1iza
• numer
•
., u t ua " _s~gun
o 5:ZH,:25-!; y cuy o
valor r ec1b1mosant e Xotnri o Público.
Rec?,nocidala eficacia ~· prontitud con q ue " La
?IIu~ua cumple sus compromisos, n os es g r a to r ep etirnos de usted attos. S. S.
Torreón Octubre 18 18!)7.- 0oncl'peiún P. el&amp;
Sclmgt. - C. Juárez. Octubre de 1897. - HWiam
B1·~mme. eo~no tutor de los m enor es.- I'ecl,·o, J osefina y fYristian Schut.

un

Dd Sr. Lic..To~é R. Aspe.

:.:*x

Si. seüores jurados, bendito de~e !&lt;er el hecho i_n.pensado caprichoso, ab surdo, de un m fcliz deseqrn librarlo, que puso en de~cubierto una llaga. Bendito sea
por que ha Yenido ¡\ mostrar á la vez que la ll;1g_a, ei
n·medio eficaz )' seg·uro pa1:a que una YeZ Y, ror SICfT!pre, pt1eda exti rpars~. Beu~1~0 ~ea, P?rque e l)a vemclo il desenmascara r a los h1pocn tas, a descubrir á los
malntd◊s, á marear con rojo sello íi los criminal~s, á
J)0nC'r Ap rneba la ha? ilidact de alg·m~os ~- la C)1erg1a y
Yalo r ele otros. Bendito sea, porque el ha vemclo á demostrar que la base de una vi da honrada nacion~I es
la conciencia pública, que vale, pu ede y se refleJa en
la Admi nistración de J usticia.

*

Transcurrieron unas h¿;.fs sin más incidentes que
maiúfe~taciones más ó meHos espontáneas en loor del
Primer lllagi~traclo, por haberse'salvado del
ultraje, que felizmente no tuvo consecu encia
alguna. De pronto u n personaje eutró en
escena: era un J uez Militar, seiíor.-s Jurado~; quien di spuso que aquel acto ele a Tesión, hecho al P residente de la República
fr C'nte á las filas del ejército á la cabeza de
ese mismo ejército v en su s fu neiones de
Primer llfagistrado,'era un delito de orden
milita r y le competía conocer del mismo.
¡Cosa extraiia, que pasma! el Ins pector
Eduardo \' elá;,:quez que tan honda n•pu
nancia sentía ." aYersión tan inquebrantable
por entn ·g·arlo á nosotros, á la desarmada
Justicia civil; 11 0 tu Yo ningún inconvE&gt;nic·nte
en ponerlo á di, posició11 de la justicia militar, y lo l'ntn •g ó en el acto. El Juez pl'ac:ticó
diligen~ias de u n P:a.tonismo juriclico, que
no consig nan por cierto nuestros Cócliu•os
P enal&lt;'ª: ,, al ac:aso, tra_nqu.ilo y satisfecl10,
promet10se Y0l\'er al d1a ~1guiente. v dejó
abandonado~ a qu el preso. Dispuso se que~ai:a l'.n ~l. mismo lugar, l'n el cual no t&lt;'nía
Jun sd1cc10u, v a l nudado de miembros de
esa poli cía, qtte no (•~taba en el deber de reconocerlo como jefe.
¿Por qué ésta nueva trasgr esión á la Icv?
¿IJor qué este proceder anóm alo? :Era
proeesado del ord en común el infeÍiz desequilib_rado?......_¿Por qué ingerirse.en ~u causa? ¿Era un delmcu eute del orden militar? ....
~ 1itonces ¿por qu é se le retien~ en m 1a p ris_1on que no ~e conot e como ta l? :Por qué
lo custodian gen~~n~1es municipal es y no
genda1:mes del E~~rc1to? ¿Por qué no se ha ce vemr una secc10n, una compañia que lo
i;aqu e ?t': ~lli r bi t•n escoltado lo conduzca
á la pns10n ele Santiag o?
Ah, se1'íores! qu e felicidad ~i tal se hubi ese
hecho,_ pues se hubi.,~c obe.de~ido á la ley,
que es en todos c;isos y pr mcJpalmen te en ·
lo~ casos qe apuro, la eterna salvadora.
PPro no, el Juez no sabe ele eso· el J uez
mílitar se retira, el procesado con'tinúa e~
mano.s extrañas, .v aquel error, error impane
p ero imperdonable, vi ene á decidir, a eompletar l'l plan fr~ g.ua.do 'horas antes, por un
lnspector de Pohc1a mscnsato hasta el delirio .,· por sus esbirros, seniles basta el crimen!
¿Cuál fue el plan fragu ado? ¿Cuáles esos
malvados, cuál e~e crimen?
0·-

REQUISITORIA

Rr. PrP.sidente: Sres. Jurados:
Durante todos estos sesenta días, sesenta
días de fi ebre para la sociedad, ele abstra('cionPs y de estudio para el :\Iinisterio Público. ha venido á mi memoria con poderosa
insistencia una de las luchas científü:as mAs
brilosam cnte empei1adas años ha por los
más sábioi¡ criminalistas sobre el culto qu e
profesan los puristas á los locos, y el místico, eterno loor qu e entonan en teoría á la
..
piilida sangTe, qu e recuerda cada paso, cada acc1on
Yiolenta de esos ausentados vivientes de e, te mundo y
que traducen en una frase va ga: A11a11ké (fatalidad):
seria sin fin referir las raras supersticiones que. ha
abrig·ado la humanidad respecto á los loco!\: pe ro no
puedo atribuir esas raras supersticiones, sino á raras
coincidencias, ho,y que comprendo toda la trai;cendentia del hPcho de Arnulfo Arrovo.
Son tantas las enseñanzas qu e un JJObre loco ha venido á sembrar en nu estra sociedad, en nuestra patria; son tan fecundos los ejemplos que nos proporcionan; rcKpiandecer miro tanto y ta.1~ de lejos los .respl:1ndores de un hori ze&gt;nte dP r edenc1on. que me siento 11n1mlsaclo á tributar desde e; ta tribuna un po~itivo c:mto en loor de aqul'l acto, por lM consecu.encia; verdaderamente fe lices que cünsig o ha traído.

-

que aprehendido infraganti en el lugar mismo del su_
ce~o. cuando la mano de los bn&lt;'nos ciudadanos lo ~o
li c.taba para castigarle en su iudignación,fué sah-ado
po r el mismo ofendido: por el Presidente ele la Repúulica, qu e uo Yió en ese hecho un acto personal, sino
una trasgresión á la ley, y puso al infractor en manos
de un ayudante para que euídase de su Yida.
En Ht oportu111dad, el entonces In~pector de Poli ria,
Eduardo \' elázqucz, recibió á tal infractor; y ruand!)
hubo con t\l ter111i11ado las di lig encias uec: esarias y consiguientes para instruir un proceso, y cumplir con ~u
debe.r, no quiso cumplir con el, Y no le consiinó á un
juez. sino que se abrogó facultades que no Je c:orrcspondian; dispuso de aquel hombre, á quien retuYo
prestándole por p~-i~ió1Y su propia ofieina. y aseguró su
persona por un oficial. cuatro gendarmes v una camiRa de fut•rza, que rudamente ajustada á si1 cuerpo le
imposibilitaba sus movi!llientos.
'

0

NOTAS É Dll'RESIOXES.

Los malvados hacen más ruido que los buenos.
y parecen tener más sitio en el drama de la vida.
~llon:;dior Berraud.

345

EL MUNDO,

!,!ic. &lt;rcirlos Gf !ores.
Juez Instructor ·a e la causa de Vlllavicencio y socios.

los actores tomó en este drama, está marcada en el
proceso con tocia ctaridacl y perfectamente determinada. Surgen como consecuC'ncias claras y evidentes las
responsabilidad,·s que ú cada uno resultan.
~adie tampoco no~ falta de los actores, porque si
bien hubo alg-uuo que. se cortó la Yida con su JJropia
mano, RU persorn1lí ctacl no nos hace falta para la averi
g uaclón ele lo; hl:lchos.
*
Grandes diferencias ha~\~rgido en e~tas audiencias,
vari.1cione8 ele más ó menos i111portancia. pero esto es
natura l. l'na de la, personas proce,adas ha llegado
hasta á nrgar la ami~ta d que le unía con el suicida.
¡P erdonadlo, seiiorc•s juraclu:;! r , ta ('s la vieja hibtoria,
Ja antigua kvcnda el&lt;, In ingTatitncl liumana; el viejo
Pedro 111.•g·an"..10 al Dh·i110 lllae:.;tro.
E11trernos st&gt;1'lore, jurados, al c•,tuclio del p roceso, y
veamos cual fue extencli(•nclo el in bol ele Lupas su sontbra mortal sobre tanta v tanta ca bl'Y- a.
Todos sabéis muy bíl:n, se11on'" JnradpR, que en la
maiiana del 16 de S\'ptiC'mbre fue ultrajado de hec·ho
(' n la via públiea un pernonaje para nosotros i11Yiolab!t•, inviolable• por ser d Primer :\lagbtrado dc1 la l\ación, inviolabll· por ir pr esidiendo eu esos momentos
la comiti,-a que iha ft celebra r nuestras g-lorias nac:ionale,; inviolable por ll&lt;'var com:igo r n su pecho las
eondc·coracione, &lt;¡ue indican d Yiac-rucis tle sus g-Joria;; milita res, de sus ,erdcíos bien fecundos, prestados
á la patria.
Acgiel ultraje, aquella agTesión, partió de un loco,

*** dos, don,le mi rarea
Ac¡,ui es. seií?res jura
com!~nza1 _aqm es donde vais á ver 1·11 la
1·\~s1flrac:10n de los capitulos la participac1on. de todos y cada uno de los acusados;
11:qm es donde 1:cclamo vue~tro Yalor para
fmnat· el veredicto condenatorio; aquí es
don~e o~ reclama tocia vuestra atención ,.
conciencia.
•
~s un~ ,:erda.cl ineludible, qu e el primero qUt-' albergo la crnmnal idea de hacer desaparecer á Arnulfo
Arroyo, fué el .cerebro de Eduardo VelAzquez. •Qué
fuerzas lo prec1p1taron, q ué causas lo movieron&lt;\ qué
razones lo:rnd u¡eron á ese paso? Las fuerzas las ;·azones, sur~·en de ~sa, declaracio11es, ele esos careos, que
aun qu e oosqueJaclos u nos y otros, nos iluminan al quere.r _descender á las sinuosi~;i des de ese cerebro ho,·
extmto; al querer penetra r a esa conciencia entoncé-;;
ne~T!l, pero que aho:a le es dado al MinisterioPúblko
cu or1rla con el perdony. el o!l·itlo, necesarios para lo,;
hombre~ mu~rt?~ y co ns1~·nado- también en la l&lt;'v que
ma~ca. la ex tmc1on de tocia acción penal de todo'proc-ednmento poi: la ~rnerte; y muer to, bien muer to csh
aquel hombre mfeliz.
·
BáRtenos s.a ber, v esto P.S todo, qne el primero que albergara la idea del cri men ftté Edua rdo Velázquc·
Ve~!nos ahorn cómo s.e fm, .clc:sa no liando y á ma11 l,/~
de Jiltro venenoso, fu e conY1rt1endo en asesinos á tantos y a tanto;; hombr es.
La., primeras man.ifcstacioncs extern as de esta idea
er1~1111osa nos la refiere el procesado .Miguel Cabn•ra·
qmcn E:Stando de sobremesa en .la casa de su J eft, don:
de hab1a to!n~clo el pan y el vmo, &lt;-ste, llanúindolo íi
sola.ii, con s1g1lo, co.n secr eto,. le ordenó que se cortase
el _bigote,_ porque 1.ba á con fiarle una comisión de la
ma~ ª.ªª unportª!!cia r ~e C0l)l~leta reserva. Cahreni
nos chce que se 1es1st10 a aquel mtento v que en áqn&lt;'llos momentos, no pudo tener tiempo para saber la na-

�346

turaleza de la comisión que se le encargara. Creamos
esto!
Horas después vuelve á manifestarse en el ex~erior
aquella misma idea sombría, con otro hecho cons1~tente en haber recurrido el Inspertor General á Cándido
Cuellar para qne hiciera la compra de los cuchillos que
debian servir en el crimen. Le recomendó que los comprara en distintas partes y con todas las precauciones
para no ser de nadie conocido. Tampoco Cándido CueIlar sabe el objeto á que se destinaban esas armas,
También quiero creerlo.
Nada vuelve á saberse de las intenciones de Velázquez. Hasta las ocho de la noche no se manifiestan de
ningún modo; por fin, á esta hora toman nueva forma.
¿Cuál es ésta? La de una confidencia hecha al procesado Bellido. El Inspector General solicita de él su contingente, su ayuda de habilidad y experi~ncia.. .
¿Qué hace Bellido al escuchar esta conf1denc1a infame il'reflexiva torpe, cie"'a?
¿Por qué no 1'e opone toila la fuerza de su Yieja experiencia de cuarenta y tres años de servicios honrados en la policia? ¿.Cómo pudo olYidar en un momento
su brillante hoja de servicios, su vida, en la que siempre cumplió con los deberes de ciudadano, de padre,
de amigo?
Y hubo quien se lo recordara, señores jurados; hubo
uno que es la única nota blanca en este conjunto de
servilismo y de perversión moral. Ese hombre fu{¡ Guadalupe Monroy, el hombre distinguido en virtud de sm;
notables servicios, por Velázquez. ¿Qué hace al ser requerido para coadyuvar al crimen? lo que
hace cuafquier hombre honrado, lo que hace
cualquieia que siente en su pecho el sentimiento de la dignidad personal, sentimiento
por el cual nos elevamos sobre las bestias,
por él no tiramos de los carros, por él rompemos las montañas, mandamos los elementos
de la naturaleza, por él nos apoderamos de
todas las fuerzas de la creación. Monrov tiene el instinto de la dig·nidad, y manifiesta á
Bellido que recorriendo la larga lista de sus
antepasados, uo ha encontrado entre ellos
ning·ún asesino, r que ese ~?nor es el mismo
que quiere legarles á sus h1Jos.
No consiente, por tanto, en volverse criminal; Bellido le dice que hace bien pero á pesar ele ello, se pasa á la banda del gran asesino Eduardo Velázquez.
*
Bellido ,v Eduardo ,-;lázqez se ocupan en
las tareaspropias de la oficina, de ocho á nueve de la noche; á esta hora han comenzado á
lleo-ar familias de nuestra buena sociedad al
Pafacio Municipal, para presenciar las fiestas
nacionales: y la ma~o honrada de los caballeros que las acompanan, estrechan con aprecio la mano del que en breves momentos se
convertirá en terrible criminal. Concluyen las
fiestas .v las sombras vuelven á apoderarse
de aquella conciencia.
Fatalidad! Un nuevo personaje entra en
escena: es un hombre alto, vigoroso, robusto,
de semblante simpático: se llama Antonio Villavicencio, es el Jefe de la se"'unda Demarcación de Policía. Viene á dai1e parte según
nos dijo en su se¡:¡-unda declaración; después
se retractó de ella en la audiencia de ayer,
de alguna comisión del servicio; pero es extraño á,la idea criminosa 4.ue allí_ se tramaba, y
no solo no conocía esa idea, smo que tampoco conocía el acto que había con~ternado á todos los habitantes de la Nación y que se había
tra::;mitido ya, J)or medio de esos nervios del
mundo, que se lama el cable, también al viejo continente: á la Europa.
Nada sabia, habla estado desempeñando comisiones del servicio de su Demarcación, que
es la de los pelados: la Demarcación donde
viven esos pobres que durante su vida nunca
atraviesan las elegantE&gt;s calles de Plate.¡-os.
Villavicencio es detenido por Velázquez,
quien sale acompañado del Srio. Sr.Liceága,
que lleva á dos de sus pequeños hijos, de una
larga cauda de sus ayudantes; del ~fayor Bellido, de Cabrera, según dijo,y no ha querido
decir ahora. Al llegar á la, esquina del Portal
de la Diputación se despidió Licéaga y V elázquez, Villavicencio y Bellido, toman un carruaje v
mientras rueda, al trotar de los escuálidos cabau'o·s
que de él tiran, Velázquez expone sus propósitos ya
con toda franqueza: trata de hacer desaparecer á
Arroyo, y aquel auditorio formaq.o por dos hombres
más vigorosos, más experimentados, más duchos que
Velázquez, agacha su cabeza servilmente como
agachaban la suya los guardias pretorianos que cabalgaban al derredor del carro de Calígula discurriendo en derredor de las calles ele Roma.
'
No hay ni réplicas ni observaciones; lo único que
á V~l\a,·icencio uisgusta, es la forma; esa le repul$na
})os1t1vamente, como hombre observador v practico
y propone otra que nos pinta la fisonomía moral de
éste procesado, incapáz de temblar ante nada por
servirá su soberano. Que se envie á Arroyo á su'Demarcaciól'! y ~n el\a, sin grit_os ni escándaios, sin peli&amp;'ros de mngt)n gene1:o, se mYentará una riña dentro
ae un~ bartolma, se du:á que el pr~so se arrojó á la
guard1a...... por cualqmer otro medio se consumara
el atentado, se matará á Arróvo.
'
El plan de Velázquez tendrá como auxiliar á un
hombre _bastante deprav~d? para no espantarse ante el caliente cuerpo ac~1billado de heridas de un infeliz loco, que ningún mal le_ .ha hecho, y que tiene
hombres alli en su Demarcac10n, que una vez resuelto por Vel_ázquez cumplir ~on su proyecto, tal como,
lo ha meditado, den una punalada: Uribe uno dos Noriega y otros tres, cuatro, cinco, seis, siete, hasta once,

EL MUNDO.
número de heridas que mo;;traba aquel mfelíz. Esa
es su gente de confianza dispuestaá todo; descienden
del carruaje que se detiene para que bajen el Inspector v Bellido. ¿A donde Yan esas dos sombras? Ambas
cau:iinan por la calle de la Monterilla, dan vttelta al
Portal de la Diputación; gravitan por la escalt:ra del
Palacio de Gobierno: van á determinar de la vida de
An·o)'o, van á dar el último toque á aquel cuadro
neo•ro.
9
'1 elázquez fué ,ií asegurarse . de la calidad ~e los
cuchillos, de su numero, peso, fllo, punta; termmando este examen se reunió con Miguel Cabrera; bajó á
los portales de la Diputación segtlÍdo de otra sombra
que llevaba una especie de bulto siniestro debajo del
brazo: eran los cuchillos que próximamente serían
repartidos; los llevaba Cuéllar. Velázquez ordena á
Bellido que vaya á. ver si Villavicencio ha llegado,
porque él está impaciente.
¿Que ha hecho entretanto Vila,icencio? Ha llamado
á dos hombres de su confianza: á Antonio Cervántes,
Vazquez Sepúlveda, Noriega, Uribe y Huinzardt.
porqtte con urgencia los necesita; ordénales que despojando á alguno do los deteiiidos se diRfracen de
paisanos; pero este despojo significa una pecata minuta en aquella Demarcaciqn, entre aquella gente, y
ante aquel supremo jefe. Esos hombres;·eciben orden
de irá 1a Callejuela, donde poco después lle"'ará en
la litera de Calígula el hombre alto, robusto, ae sem-

Doming-o 21 de Novif&gt;mbre rli, 1AA7.

Domingo21 de Noviembre de 18!l7.

sin embargo, á subir con B~lli~o, quien le señala la
puerta de aquella cámara trag-1ca. .
.
. .
Detalle horrible peo·ado á 1a. conciencia del Mm1sterio Público, y 'que"' no expresará, sin esa consideración:
En momentos en que Bellido ~- Pardavé se ~cercan
á la puerta para identificar á la futura Yicttma, el
oficial de guardia Mauro- Sánchez, ~qu~I hombre que
debía responder del reo con su propia v:1da, se acerca
al detenido, le corre el nudo de la camisa de fuerza,
le reclina la cabeza sobre un rollo de alfombr3: y def\empeña asi el papel de los sacerdotes tlascuisques,
en sus consagraciones al Dios Huitzilopoxtli.
Pardavé recibe orden de guiar á la leg·ión de cuchilleros hasta el punto donde está preparado Arroyo
para que se le sacrifique; 'l'illavicencio se retira y (;abrera recibe orden de irse á dormir á su despacho y
no salir de él sino cuando lo crea conveniente. Llega
y se duerme. en el acto; sin embargo, llega el momento convenido cuando el pobre Arro:vo estará muerto,
y sale en St:'"'uida á aprehender inocentes.
Los· cuchifios están dados; Yelázquez los ha pue_sto
en manos de Villavicencio, éste en manos de Ur1be
pone uno ancho, grande y filoso. no menos que el que
tambien recibe Norieo-a.
-¿Están listos to8os para cumplir_ su comi~ión?
¿]!:stán disput:'stos todos para la realización ínmed1ata?
S11,...responden.
.
.
~ntonces Yillavicencio confia el éxito de matar, de
dar el golpe certero con man? fin~~' á Noriega; porque este. hombre de d1sposi~1ones tan extrafias v de tan poca moralidad, es el más apropósito. ¡Oh eterno Dios! ¡oh moralidad! ¿En
donde estás"?

3l7

JURADO DE VILLAVICENCIO Y SOCIOS.
,

La víctirna y los cornpllcados.

•

Eduardo Velázquez.

***

Pardavé está instruido en la topografía
de lu o-ar él debe marcar el camino; recibe orden d'e lanzar gritos profanando el nombre
del General Diaz, de 1a libertad y de la Patria ,, mueras á la anarquía, una secta que
jam~\s' prosperará en nuestra patria, porque
tiene por credo la negación de la patria y
nunca podrá prosperar en esta tierra. Al oir
aquellos gTitos, aquel ruido, aquella alharaca,
como en lenguaje vulgar exprnsara Norieo-a, los gendarmes custodios se apresuran á
fievar su mano á los revolvers y éstos han
volado, Y se acuerdan de que el Mayor Bellido los' desarmó.
l\Iauro Sánehez acude á la puerta, va á
cerrarla v lo que hace el traidor es abrirla para que los hombres penetren. El loco, el infeliz loco, aquel que estaba tan ajeno, impulsado por una impresión más violenta, más vigorosa sin duda que la fuerza eléctrica, se
pone de pié y aguard~ á los asesinos; ¿pero
que aguarda? los asesmos están allí: Nonega
dá dos puñaladas, Uribe otra, y los demás dan
tres, cuatro, las siete las once que figuran
en el certificado de autopsia del acribillado
cadáYer.
No quiero pintaros con más ó menos elocuencia, el sangriento y aterrador drama;
que estos efectismos se queden para los defensores que necesitan de las galas de la imaginación para cautivaros. El Ministerio Público quiere fria ~- serenamente exponer la
verdad, que es la paz y la justicia. Basta decir que el hombre aquel agoniza y muere.
Los a.i;esinos se precipitan á la salida y huven, y Miguel Cabrera, que ha dormido mientras se consumá el feroz asesinato, se levanta, corre á las puertas y al llegar encuentra á
Rojas y á Sánchez que en cumplimiento de
su deber tratan de cerrarlas para detener y
aprisionar á los que huyen, á los que van corriendo, pero Cabrera les franquea el paso y
luego sale á la calle á aprehender á los verdugos mitológicos creados por el previo concierto del crimen.
El Inspector General lle¡p á practicar las
diligencias consiguientes ael caso, y en ellas
s:!ic. 9osé R. Gtzpe.
trata de presentar á la sociedad una novela,
.Agente del ~Unist.erio Pl1blico adscrito al Juzgado 5:::, de Jo Criminal
refiriendo haber sido aquel un lynchamiento
ejecutado por el pueblo, por el noble pueblo
que conoció de la causa de Villavlcencio y socios.
mexicano; novela que d1ó un periódico de
de más circulación en la República: noblante simpático, que es el augusto jefe de aquel Es- vela paralos
la que.la conciencia pública tiene un califitado Mavor de cuchilleros.
cativo cuando con su estentórea voz, dice: ¡MéntiAlli ericuentra á Bellido que está agitado, nervioso, ra ...... !
que le ruega interponga su influencia para disuadir,
El pueblo, en efecto, no habla lynchado; los lyná Velázquez, no de que se asesiue á Arroyo, no de chadores, los asesinos ya e3tán aquí para responder
que se sacrifique al desgraciado loco, sino para que de sus actos, y el pueblo, re_presentado por vosotros,
trate de que el asunto no se verifique en aquella está pa!·a decidir de sus d~stmos.
forma. Yelázquez á nada accede; si tan decidido esta*
ba á cometer su crimen cuando le faltaban los auxi* de los penalistas, de los
No creo necesarias las *citas
liares, los hombres que debían de privar de la Yida sociólogosv
moralistas para designar la culpabílidad
al preso, era imposible que desistiera cuando todos de cada cual
analizar las conciencias. Bastan los
esos elementos lo rodeaban; ¿cómo disuadirlo ahora preceptos de losy códigos
penales, que ninguna razón,
que todos obedecen á su voz?
por menguada que sea, deja de comprender para filegal de los hechos que paso á exponer.
***
El cuadro que va á realizar,se
es el siguiente: el Jar el nombre
habido previo concierto entre todos, puesdesgraciado Árrov-0 dormita allí, en una de las piezas Habiendo
to que previo quiere decir antes y antes de cometer
de la Inspección· de Policía, enteramente ageno á la el
crimen todos lo supieron, á todos atañe una responnegra tormenta que poco á poco va estrechando sus sabilidad 1feneral. Veamos ahora el grado de responhorizontl•s. Dos gendarmes tan sólo están custodián- sabilidad ae cada uno.
dolo, débiles v flacos.
No necesitarnos referirnos á remotas legislaciones;
Los otros, los de allá abajo, los asesinos, los cuchimismo en ellas que en las de nuestros dias, h1t
lleros Vázquez y Sepúlveda, Huinzardt y Cervantes, lo
existido y existe la asimilación de los autores princison fuertes: Villavicencio los conoce bien y por eso pales
de un delito con los de las causas próximas de
les encomienda que sujeten á los guardianes, y á No- su ejecución
nuestros códigos les
riega y Uribe v Pardavé que peguen con mano firme llaman autoresy ycumplimiento;
coautores y entienden por estos
un golpe certero. ¿Donde está el reo? En una pieza nombres á todos los
que toman participación inmeque va á enseñarles Pardavé, quien según dice, ha
llegado casualmente. pero que sin embargo ya tiene diata en un atentado, ya sea á los autores intelectuacuchillo. Ignorante de todo lo que pasa, se apresta,
[Sigue en la página 351]

EL MUNDO.

Manuel Bellido_

Genovevo Urlbe.

Arnulfo Arroyo.

Miguel Cabrera.

Vicente Norlega.

Antonio Vlllavlcenclo.

Mauro Sánc:hez.

Antonio

&lt;.:ervante■.

Ignacio Pardavé.

Cándido Cuellar.

.,.

l&amp;naclo Sepúlveda.

Francisco de P. Hulntzardt.

Lula G. Bravo.

Sabino Váz:¡uez,

�348

EL MUNDO.

Lic. Eduardo F. del Castillo

Doming:_o 21 de Noviembre ce 1897·

Lic. enrique Piña y A guayo.

Defensor de Vázquez.

-==D=om=in~g::ao=2l=d=e=N=o="=i'""e=m=b=r=ei=d=e=l=897~.==============--===EL==MUND====º===========================~

Alberto Cervante.~.

Secreturio del Juzgado 5 o de lo Criminal Escribiente del Juzgado 5 o de lo Criminal.

Victor de Oranda.

Pedro Fernández.

Manuel de Is Torre.

Miembro del Jurado.

Miembro del Jurado.

M iembro del Jurado.

Coronel Pedro Muñoz Csmpuzano

Perito Médico legista.

.

Doctor Osbrlel Silva y Vs:encis

Alcaide de la cárcel de Belén.

Perito Médico Legista

Cervantes st:ñsla el cuch/llo con el que afirma hirió Pardsvé á A rr.Jyo

Benjamin Barrios
[Pasante de derecho ).Defensor de
Caellar.

Andrés Crespo.
~iembro del Jurado .

.

.__________·.______l.
Doctor Máximo Silva

Fernando Silva.
.Miembro del Jurado.

Lic. Maxlmlll•no Baz

Miguel Oómez

Defensor .de Bravo y Cervantes.

Defensor de Villavicencio.

El púbflco en las audiencias.

Lic. José R. del Csstlllo

.

Defensor de Noriega.

•

Lic. Emeterio de la Oarza
Defensor de Cabrera.

Lic. Manuel Roa
Defensor de Bellido ySánche:,.

Lic. Ramón Prlda
Defensor de Uribe.

Lic. José Maria Pavón
Defensor de Cabrera y Cuellar.

Eugenio .,u bien

Manuel Oarcia

Miembro del Jurado.

Miembro del Jurado.

Francisco Sainz
Miembro deljurado .

Juan .M. Leoq

Eugenio Tállerf

Miembro del Jurado.

Miembro del Jurado.

�Domin'!'o 21 de Noviembre de 1897.
D_omingo 21 de Ncwiembre de 1ffi7.

3!&gt;1

F.L ~fU~'TIO.

Perdón, st&gt;ilor Presicl(•nte. Apron•c-hando las constancias &lt;ll•l prm•&lt;•sn, r!'sulta qtw (•l g11ió á hombrPs c¡ne
&lt;le,.l'onocian el lu;.rar do11de l'staha el prt&gt;,o, 110 hasta índicArselos sino hasta pouc•rlo8 en su pr!'SP1H·ia para que
lo a,l'sinaran: p&lt;tc homhn• pe;.rú ~- no pegó al homhre vin1, ,-ino tarnhién nl hombn! mm•rto. ~o s,•riLn estos actos l'ncaminaclos clfr,•l•tamentc ú la 1•jeu11ción del
delito':'
l\1anro Sánchez, ¡ron qu&lt;' penn me oe·upo de (•ste
homhn•! Todo l'nanto e, y to,Jn &lt;'IHlllt•&gt; valt•. poco sí lo
guzg-ais tlPsdP nltit11d1•s. mndw ,,¡ rPcortlais su nacimit&gt;11to humildt•; todo cuanto nlll•, Íl 1·1 y á el solo ;;e lo

r

uelw.
Dt• tt-mperanwnto vi;.roroso, hronl'ineo. l&lt;•al, sumiso,
respptnn,o, apto para prosperar~- triunfar. para subir
ú las 1111is altas t•xc1•l~it1Hit•&gt;- Pn Pstas tre11u•n1lns luehas
por l;i \'ida, lu v1•111os con,·Prtido &lt;'11 111i1q11ína. 1·11 aset-ino, al i1in•I mismo cll• ,-ns 1·0111pa1H•ros: instnmH•.nto
scn·il dt·I g-r:111 i'h1•siuo; 111alns. 111uy malos ~&lt;&gt;n ,-ns actos. Si i·l se oponl', ci1•1Ta la p1wrta, lo, ast•sinos no 1•11tran ,· nada s1• n•aliza: flPl'O (•l todo lo fillg'l'. y lc·jos dt&gt;
i&gt;,to,'la ahrC': (•l sujeta 111i'ts las manos dl' la \'il'tinrn;
totlo asust,ulo cprrl' ~· "e alPja: sus ados. &lt;·01110 Jo,, ele
lo~ dc111i1,, son cncaminados á la n•alizaciún &lt;h-1 crimen.
A )lig1H'l Cabn•ra lo considero culpable dt• hab1•rse
. oblig·a,lo c•o11 uno 1le los dPli11t·11entPs. t·on \ t•láz,lut&gt;z,
á no (•,turbar qu(• se prini,P de la Y1tla á \rnulfo. rrovo l'Ul!ll()O ('nl su oblig:wiún hatl'l'IO.
• ¿llu(• dasi• de ohligaciún ,., la qul' &lt;'Ontrat• un Hg'{'nte con otro, cuando los lig·a u11a sola id(•n: la p •rpr&lt;•ta•
cióu ele un crí11wn? ;,Tt•ndni que• C'Ontnr con obligación
t•,,criturada ." sPllada por notario:' 1.Tenclri1 ,¡ne b('I' 1•1
aprt•tón ,le' mnnos. C'l brillnntc de Rol'amhol!•, ú la fra~1• dt•l jorobado Lagartl(·r&lt;•l' ~ o: t•l pacto consiste cn la
ohlig1ll'iim natnral; maiiana
e,;ppro &lt;'11 t•l Palacio de
Justicia. v o, encn11tran.¡.., Y&lt;•stido~ dl• nl';:rro: al ,i~nicnl&lt;• i1s encu1•11tro vestido de ,wgro &lt;'11 el J&gt;¡¡Jacio de
J ustlcia, rl pacto se ha cumplido. ,\si es tamhi(•n como
se ¡&gt;at'ta el crinH•n, callado, silcncíoso, sin d,•jar huc•Como está actualmente /11 pieza dondt: se sulc/d6 Vel11zquez.
llas ¡como ~i el crimen dejara alguna vez de dejar h uclla~! ¿l:ahrc•ra no estorbó:'
sl'CUl'lll'ia, su responsabilidad no es ele ponerse en duSi ,:E~taha en 1a• ohlig-ación de pstorhar !'l crimrn?
[Sigue de la página 3-16}
da.
Si, y asl lo ha confesado. J,;&lt;; por tanto l'Oautnr del deParda vt~ á quien un sac1•rdote dP la drfc•nsa lo ha lito; en la gerarqnla del crím1•11, ~l:turo Snuc·lwz y BeJr,. va :\ los int!'rmedia!·io~, va á Jo, que mat&lt;•rial olimpicamente ungido con los ole, s de la inocencia, llido ,·iolaron la guardia, Yiolaron PI pacto honrado
v fi;kamente lo 1•j1•cutan; touo·, son r1•,pon:,ahle, del
que tcnlan con la justicia y con la socil•clad, l'Oll qttien
inismo 1klito v soportan 1•11 cousr1:uenda la mi~111a
se hahian comprmnetido á g-uardar al preso aun á cos• ¡wmt. ~inµ;ú1i lwd10 se ejN·uta sin estos ell•mento~;
ta de su vida.
a t'alwza ,1ue pi1•n,a, el corazón quP lo rebueh·c y los
Si el puel&gt;lo ha cometido el atl'ntado positiYamentl',
brazos qut• Jo ejecutan.
la ju~tieia tendria que ent'&lt;mtrar para Yindknr á :\lauLa cahl•za comete una inmoraliJad pensando un
ro Si\nt'hez, su cadán•r como 1'1 lh-1 Pdnl'iJW Faria~:
acto malo; pero e,l'- pensamiento no cae b¡¡ja l'l domicon la c•,pada Jrn,·ia arriha ~· la cara destrozada á banio de h~ le,,·; tampoco la voluntad que resuelve; la
lazo~. c•o11 t&gt;l cuerpo henchido rle ¡nuialadas.
1?unión de los tres el&lt;•nwutos, la idea que Rurg·e en
Cabr&lt;•ra 11uc no r,·itó &lt;•l dt&gt;lito, sil'ndo sc•g-undo jefe
(•I cerebro, Jo,; brazo~ que i•jec·utan el acto y el coraele las comi~ioneo de bcgnridacl, es ígualnH'nte culpazón que los pxaltl•, esto forma la personalidad del deble.
lim·uentr. la verdadera personali&lt;lad penal. ~· los que
1·ou 1:ual,1uiera de tlithos &lt;'lementos han contribuido
ú la realización de un fin sinil•stro, ~on igualmente
El s&lt;&gt;ilor A;:rt•ntl' del :'IIinbtt'rio Público t·omprohó
rr,ponsables, to1los son autores. todo,; mt•recen el
ampliamente la respon~abilidad c1,, Yillavit·Pncio y do
mismo t·astig-o. Annlicc•mo, .,·a nm•stro easo, dividaBt•lliclo por el segundo t·apltulo de acus:l&lt;'ión á qnt1
mos va ú los culpables. Todm,, con t•xcepciún lwchade
hemos hecho rden•ncia: l'~ tit•cír, d abuso de autoriCahr·ern. dé Bravo r de Cm~llar, son autore~ del bomirlacl qm• cometh•ron t·on su!&lt; subordinado", ordenánddio de ..\rroyo. Jfablaremo,; de \'ill1l\'icencio.
doles la comisiim e\(• delitos.
Huinzardt qm• \'o ilu,trado. mt'. ha dicho aquí ante
vo;;otros,
11nc (•l había cumplido con ~u delH'r, obede¿,Cual&lt;'s ,;on lo,; a\'los de !'ste homl&gt;rc? ¿Que esplritu
ciendo la~ órdl'n\''&lt; de ~u sup&lt;•rior. C.:01110 su re~ponsai,;cr&lt;•no pn&lt;'rle m"'ªr su participación diret·ta en el
hilidad es mtnamente iMntica :\ la de \':\z11uez y
as p,-inato? El prnporl'ionó la ¡rente 11uc habla di' t,jela de Sepúlvecla, me parece inútil repPtir las pnrnc\\ tar el a,w,imito, él &lt;listribuvó las combimH•s entre
lias &lt;lc• qut- 1•1 cargo de mis conclm;ionei- 1•,enteramente
los que habían dl• sujetar á fos g·uardianes y hablan Bel/ído da explicaciones á S11nchez, á V/llavlcem;Jo
aplicahlt&gt; á (&gt;l.
•
de de:il':lrgar el ¡rol¡w; él repa tió lo;; cuchillos y dey á Cabrera.
Cuando &gt;&lt;e pructicaha la vista dt• ojo'&lt;, en In In~pecsi&lt;&gt;·na wn toda perfecciún, porque los conoce muy
ción G ..n&lt;&gt;ral dl• Policia, ,. elúzqm•z dijo al Mr. Juez
bi;n, ú Jo,; fut•rt&lt;&gt;,; para que sujt•tar:m, para que aga• eomo un ~acerdote, sin ,hHla, rie la impudrm·ia, ¿de entonc1•, v que ho,· preside clig-nam&lt;\nte los debate&gt;1,
rraran, .,· il :\01fr¡ra, á e~t• homhrP de tcmp1•ramento
qué ados quíl'rt• ,¡iu• Ir h11.~amoti rc•,,ponsahl&lt;'i»
que alli había un tebtigo que tenía obligación de estan hemofilico por no dPtir otra palahra.
(El Juez tocó la campauilla).
¿\'illadcencio t·omctió actos encaminados dirPcta é
ndirectauwnte ú la ejecul'iún dl•l cielito:&gt; :-.:adie st•
ntn•,·erin ú ne¡rnrlo. Bl•llido hizo mal, muc:ho mal;
él fué &lt;•I comisionado para poner al tanto dl•l terrible
pl.\n á :'llamo SiuH'hes; él guié, á Pardan!; el fné quien
dC'sa• mú á los g&lt;&gt;ndarme~; ,;1 fu(• quil'n n•dujo la g-uar&lt;lia dli esto,. ,.:Y quien &lt;Inda que ,¡ lo~ guardianes
hubieran t&lt;,nido sus armas, ~i hul&gt;iPran estado compktos hahrian evitado el a,e,inato, t·omo lo procuró
sin co;1,,&lt;•g·uirlo, :irnan(•s, que despll•g·ó Yerda&lt;lero heroís11w oponiendo débil n•sbtn1cia al crime11, porqut•
c,taba (\t'"armado '" ,ólo?
¡,Bellido 1•jecutú :H'tos &lt;&gt;ncmninados tlirecta (• indir&lt;·ctarnl•ntl• á la &lt;•jccución del homic:idioi» Esto es evidPnte.
Tamhit•n hay otros capítulos dt• aC'usaríim contra
\'illaYi&lt;-l'lll'Íll v Bl•llido; consii;ten l'll esto:Haht•r a,¡uel
ahn~adu tk ,ti. autoridad t·omo Inspector clt&gt; Policía
"l'l otro como jPfe de ella, inducit"n!loá \'ario~ agt•nte~
',tp la mi,-ma p.,Jicia ít que prfraran de la la ,·ida,\
.Arnulfo Arro,·o.
lluinzar,tt: \'úzqm•z. Sepúh·e&lt;la ~- CervantPs rran
&gt;&lt;nhordinado~ dl' \'íll:t,·iccncio, :\lauro Sánch(•z lo era
dl• Bellido; ¿,d!'jaron 1•stos hombre~ de tomar partici1 ación 1lin·da i.· im1wdiata en la t·ombiún ,lt•l dt•litn?
::S.o, evidt-ntt•nwnte: ¡,~· porqn&lt;• obraron:' por in,inuadún, por mandato de sus Jef,•s. y como l'.&gt;,tos no tenlan fal'nltade~ para orde11arh\~ comet&lt;'r dl•litos, abu;.aron dl' su autoridad.

º"

Salida de los reos de la Caree/ Municipal

*"'"'

.*..

La galera deB::léndond•esUn Josgend11rm::s

La respon~abilidad de lo~ cuatro g&lt;'ndarmr~ que
acabo de nombrar, c•s tamhit'll 1•,·ident(': ellos detuvieron de• los brazos á los g-uardiane, de .\rroyo, mien. tras otros &lt;•-tnvicron destrozándolo. Estos c iatro hombres fllcron los que• neutraliznro11 la fuerza que para su R('guridad ,-e hahla plll•sto á Arroyo.
Norie•ga y Uribe C'jecutaron materialmente t&gt;l homieidio, lo confesaron 1·on cínico detiplant&lt;': ellos hideron
friamente, con crueldad, de una manern atroz. En con-

S11/ld• de los reos del P11/11clo de Justlcl•

�352

EL MUNDO.

tar constantemente á la puerta, y por tanto podría
darle al ·unos detalles dt:&gt;l ascsmato de .Arroyo.
Fu&lt;'~ cit1do Bravo para el d1asiguie11te al Juzgado; el se
ñor Juez, por ;;us ocupaciones, 110 pudo recibirlo; lo
citó para el ,-iguientc día y tampoco lo recibió por las
ardua~ laborcK que nos imponiau las diligencias para
el esclarecimieuto de lo.s hecho~; en la tarde del siguiente día ya todos los procesados c~taban convictos ,. confe:;o:; del crimen, cuando se presentó Bravo,
v ei Juez, cou esa berwvolencia, cun esa generosidad
oliuapiea que acu~tumbra en todos sus actos, crevó de
su deber fJJ'('Vcnir á Bravo y le dijo: Creo que v'a usted a dec arar mentiras, ¿por qué se va usted á comprometer en e.,te asuntoi' no vitne usted procesado,
no está usted acusado por ningún delito; recapacite
antes de declarar, y si no quiere declara!', retírtse.
!'ero Bravo, este embustero, este eharlat1ín, con tal
ele hablar, ó por otras causas dignas del estudio de un
psícologo, contó la misma fábula que consignara el
periódico, en que ~e hacia aparecer li. Arroyo lynchado por el puehlo. El Juez, ttlYO necesidad de mandarle abrir partida y el 11iuisterio Público que corroborar en sus conclusiones el motiYo del auto de formal
prisión. Lo acltsó de encubridor: él dice que fué engañado, yo comprendo que e., un servil.
0

***
A Cándido Cuellar el :Ministerio Público lo acusa de
la mas debil falta: de no haber procurado por los medios lícitos que estaban A su alcance, impedir que se
consumara el cielito ele homicidio en la persona deArnulfo Arroyo.
·
El sabia muv bien que se iba á cometer ese crimen,
no en el momento en que por instrucciones ele su patrón compró los cuchillos, sino desde que asistió al reparto de ~llos y lo supo después ~01: su mismo jefe, el
g ran• asesmo, del que no se separo m un momento. 1 an
es cierto que tiene conciencia de ~u lesponsahiliclad,
que tres clias cles1rnés del delito decla a alguien:
¿Que tal~ si no me escondo el bigote metiéndomelo
á la boca v no me hundo el sombrero, á estas horas no
me estaría riendo.• Horas después meditaba su falta
v su responsabilidad en una bartolina, y por esta falta
io trae el Minbterio Público. Su culpabilidad es bien
leve.

"'

*'*
Señores jurados:
Al resolver el veredicto y al pronunciar su fallo, su

lblemorias

ae un libro.

fallo siempre inapelable y augusto, tendrán en consideración e~t¡t tremenda pregunta que se hace todo
hombre honrado, que hace viril á la h•gislación, que
r,o pueden resolver Jus filósofos y que embrollan siempre en sus contestacionei,: ¿t.¿uién es más culpable, el
(1ue induce al crimen ó el i11ducidol' El i11ductor-dicen unos-por que be convit',rte en la serpiente blblica. Duble delito cornete: no sólo el ele faltar á sus deberes, sino el de ir á inducir fi. otro.
¿Pero qué será más perverso ir á matar impulsado
por una causa por criminal que esa eausa sea, Jhíntese
ódiu, ira, avaricia, que irá matar friameute y s:n razón ninguna?
Hay mucha distancia entre la palabra y el crimen
para realizarlo, ~e necesita mucho, y el ct:iml•n quedaría (•n suspenso, el crimen quedana sin realización
niuguna smo hubiera á Yeces estos cbacales, t'Stos tigre~, que, como los carrnajes de al'-.luiler, e¡.tán dispues
tos para todo el mundo.
Pero fallad siempre con la amplitud y honradez de
vuestras conciencia!,; el :IIinisierio Público qué os puede decir, si su respo11sabilidad e., tan graYe, tan tremenda.
Seiiores jurados: Soy el primero que deseara poseer una fuerza superior y gTandiosa para trasmitirosh á todos y á mi mismo.
Por temperamento, por familia, por grandes penas,
también de familia que me tienen agobiado, 110 quisiera pronunciar palabra que la8timara á ninguno;
cumplo solo con mi deber y quedo tranquilo, porque
el cumplimiento del deber es en todos los casos motivo de satisfacción.
Hace cien años, precisamente cien años, en las postrimerías del siglo que acabó con las monarquías y
empezó con las repúblicas, un fanático de estas decía:
«Los reyes nos parecen grandes l)Or que los vemos de
rodillas; leYantémonos hasta ellos.• Y bo~', cien años
des1;&gt;ués, precisamente en las postrimerías del siglo
XIX, del l:'ig'lo de las luces, yo, pequeiia oruga que no
reconozco más que á la ley, la veo tan grande, tan majestuosa, y tan majestuosa v tan grande quiero verla,
que no de pie, de rodillas me pougo para implorarla
y que os de acierto, que os de luces para que seais
justos en vuestro veredicto.
¡::;;;J

cuentemente con sus consultas ~- más ele una gota de
sebo que cayó sobre mis hojas fu(• testigo de las malas
noches que pasé en manos de aquel aspirante A sabio;
todo esto sin soltar una queja, Slll formular una protesta. Apesar de tan heroico comportamiento solía ponerme defectos sin recordar que uacla le había costado y que á caballo dado no se le ve el colmillo; si le
hablaba con claridad me tachalia de difuso, cuando no
me entendía cle_¡:ía que era oscuro v aun con frecuencia me arojaba al suelo lleno de co'i·aje como si yo tuviera la culpa rle la esca;rns de su sustancia gris. Cierto día se encaprichó mi amo 1•n a~i~tir á no se que
fiesta y para proporcionarse clinero me empeñó ¡horror! por la mezquina suma ele veinticinco centavos: y
eso despué,; ele andar mucho y renegar no poco, porque en ningún c·mpeño me querían. Aquello fué el
colmo de la humiUadón: protesté no dejándome coger
por las manos toscas del empeiíero ,v la protesta me
valió un aventón sobre mil olijetos heterogéneosarnontomados en el suelo, acompañado de una exclmnación
soez que, cle;;pués supe era la favorita de aquellos hombres. ¡Cuanto infortunado compm1ero encontré en
aquella casa! Y corno de:;garraban el alma las historias
de cada uno.
Pasé allí muchos años, pues el estudiante no volvió
!t acordarse de mi y nadie quería comprarme: la verdad es que la polilla me tenía punto menos que inservible y el mal trato de aquella gente me había puesto
en un estado en que no me conocería ni mi propio padre: me enseñaban á todo el mundo y en cada exhibición me obsequiaban tma tanela ele estrujones que
abreviaron, rápicfamente los ~·a contados ellas de mi
existencia Salí un dia con otros muchos en hombros
de un cargador hasta 1m lugar solitario y saturado de
inmundicias: callaba, temeroso de mi suerte, pero con
la esperanza de que aJ fin se tendrían en cuenta mis
importantt:&gt;s servicios, que se me jubilaría honrosamente y se me dejaría acabar tranquilamente mi existencia ...... Iluciones! ¡No hay animal mas ingrato que
el hombre! El cargador hizo una fogata con no1,otros
empapanclonos de petroleo ,v acercandonos un cerillo
ardiendo: contempló la destrucción con crueldad inquisitorial y no se retiró ha!&lt;ta vernos convertidos en
cenisas. (.Jue ellas cai&amp;·an sobre el ingrato estudiante,
el mas culpable ele toaos mis Ycrdugos, ,Y sobre su,;
descendientes hasta la quinta generación, como las
bendiciones pontificias.

Venido al mundo por obra y gracia de un sabio cuyo
nombre no hace al caso, ocupé primero los estantes de
uua librería de dou.de salí para la casa de un letrado
viejo v flaco que me cuidaba con esmero: como que
decia'que era yo una joya. Y debo haberlo sido, pues
el día de mi llegada al estudio de mi amo, asi lo proclamaron varios seiiores ele aspecto venerable y ancha
frente que seg·únmis noticias tenían en el mundo científico el honroso mote de lmn breras y se pintaban solos
para juzgar.con la seyericlad desapasionada ele la ciencia á los nieJO'l '€S mnigos como nos llaman los que nos
tratan con fre.ct~encia y saben apro,·echar y agradecer
nuestros servicios.
Una criada me sacudía diariamente con un plumero
muv fino v depositaba entre mis hojas un polvito de
olor fuerte, alcanfor, que según oi decir, servía para
librarme del terrible enemi&amp;"o de los dos de mi especie:
la polilla: es virtud-me obügó á aguantarlo. Mi amo
me abría poco: casi siempre me tenía encerrado en un
lujoso estante de cedro. A través de limpios crista:es
franceses podía yo observar todb lo que pasaba por
fuera, sin sufrir los rig-ores de la intemperie, y ostentarmi título que llevaba escrito en el lomo con letras
de oro. Aquella vida me agradaba.
Pero murió el buen letrado y entonces comenzaron
mis sufrimientos. Permanecí los nueve días del duelo
sin ver la luz, pues la biblioteca no vofrió á abrirse, y
temblando por mi suerte ulterior. Quedé a dispoeicion
de los herederos, gente vana é ignorante, que sin meterse á di~cutir un .~érito qu~ estaba muy lejos de poder apreciar, me h1c1eron salir con otros compañeros
de mi elegante mansión de cristales para ser vendido
por cualquier cosa en una casa de remates. No sé si
por desgracia ó por fortuna escapé de aquel primer
atentado que quibo cometerse en mi persona, contra la
ciencia de que era yo fiel y seguro depositario, tratándome como mercancía depreciada: volví á la casa de
mi amo donde me hicieron pasar largos años encerrado
en un cajon en una bodega húmeda y obscura; allí no
había plumero ni alcanfor ni cuidados ele ninguna especie v la solilla comenzó á hacer sus estragos en mi
taladran dome horriblemente. ¡Cuántos dolores me causaron aquellos infames animalejos!
Por fin un día oigo que abren el cajón y saltó de g·ou~o.
zo al considerar que iba á salir ele aquella obstura
cárcel. Pero ¡oh suerte impía! mejor hubiera sido
aguardar allí, victima ele la polilla, una suerte menos
cruel que la que me esperaba. Dos terribles manazos,
una brus.ca frotada con un trapo y paso á manos de
LA CAIDA DEL DIOS PAN.
un ebtud1.ante pobre, corno la mayoría ele los del gremio, á quien me regalaron. Cuanto renegué de aquel
SEGt:N ORFEO.
desalmado ~, como suspiré por el cariño v buen trato
&lt;le de mi primer amo. .Pasaba muchas horas tirado al
Tiemj)os de estio. La selva centuplica su vida
dl'scuiclo sobre una mesa sucia que con petate y una aguijoneada por los punzantes rayos del sol merisilla coja coi1stituia el ajuar del infeliz estudiante: ser- diano. El calor muerde los duros troncos vetustos
via de cabecera tmas veces, de candelero otras, sufría de la arboleda y la savia hierve y asciende-sangre
~olpes, malos tratos y no pocas vecea soporté el olor secular-hasta las ramas más encopetadas y secas.
cte las axilas de mi amo, tanto más insufrible que el
La. enredadera se enrosca y tiembla, atando sus
del alcanfor cuanto que nunca oí decir que sirviera arabescos vivientes y baílando sus singulares faranpara naua bueno. Mi nuevo amo me importunaba fre- dolas en esa atmosfera de homo.

Domingo 21 de Noviembre de 1897.
PENA PEDIDA
POR EL ~IJNISTERIO PÚBLICO PARA LOS At;TORES
Y COAUTORES DEL ATENTADO.

El Ministerio Público consideró de la manera siguiente á los reos.
.A _Antonio Villavicencio como autor y pidió para él
la pena de muerte.
A Manuel BeJJido como coautor-Pidió también la.
pena ele muerte.
A Miguel Cabrera como coautor-Pena de muerte.
A ~fauro Simchez como coautor--Pena de muerte
A Ignacio Pardavó como coautor-Pena ele muerte
A Antonio Cen•ante~ como autor-Pena de rnlterte
.A Genovevo Urihe como autor-Pena ele muerte.
A Sabino Vazquez como coautor pena de mtierte.
A Arcadio Sepúlveda como autor-Pena de muerte,
A Luis G. Bravo corno encl1bridor--Pena temporal.
A Cándido Cuellar eomo encubridor-Pena temporal.
A Francisco Huinzarclt como autor pena de muerte y
por último á Vicente Noriega como autor-Pena ele•
muerte.

SENTENCIA
El Jurado votó la culpabilidad de todos los acusados.
con excepción de Cuellar y de Bravo y la sentencia
pronunciada por el Juez 5° de lo criminal !uf como,
sig·ue:
Antonio Villavlcencio·-Pena ele muerte.
Manuel Bellido-Once meses de prisión,
l\Iauro Sánchez-Pena de muerte:
Miguel Cabrera-l'ena de muerte.
Ignacio Parclavé-Pena de muerte.
Antonio Cervantes-Pena ele muerte.
Genovevo Uribe-Pena de muerte.
Sabino Yazquez-Pena ele muerte,
Arcadio Sepúlveda-Pena de muerte.
Vicente Noriega-Pena de muerte.
Francisco ele P. Huíndzart-Pena de muerte.
Cándido Cuellar-En libertad.
Luis G. Bravo-En libertad.
He aquí el comiem·.P del desenlace de la tragedia.
que tuvo pQr teatro la Inspección General ele Policía.
y que de tal manera conmovió al pais.

Las aYes enmudecen en sus nidos, sofocadas; el
sol tuesta las plumas del ala v quema la recina ele los.
pinos: las aves duermen tranquilas: se amarán por
la tarde.
Los ciervo, buscan la frescura líquida de los manantiales y las fieras la sombra de las cavernas.
Zu~nban los insectos ruidosamente y su zumbido.
monotono y ensordecedor es como :murmullo de las
burbujas del gigantesco hervor selvático.
Derrepente se escucha una aguda escala de a o-reste siringa: es Pan, el diabólico dios capripede° que
saltando se aserca. Brillan los pelos de su pech~ bañados P.or el sudor, y sopla la sinnga con torpeza, falto de ahento.
Llega hasta el pié de un ái-llOl de ancha copa, interrumpe su canto floresta! v prueba con su pezuña de
cabro, ágil y nerviosa, la blandura del césped. Esta
le place, sonríe y prepárase á sestear. Eructa con
satisfacción, se rasca el vientre y se recuesta.
En seguida se duerme, con la siringii guardada en
su accila velluda v lacia.
Por detTás del i\rbol s~ acerca sonriente y picaresca una mnfa casta ~· Joyen, desnuda y fresca, que
adrede allí esperaba al citos barbudo. Ao-uarda á que
éste ronque en profundo sueño v luego"
con un o-ui1
jarro que con tino lanza, da en el rostro del durn1iente. Pan se estremece y lle,·a las manos it la parte herida. Lo halla ileso v vueh-e á sueño.
La ninfa ríe más y un segundo guijarro arranca de
la acc1la del Cabro Divino la siringa de caiia ,. la
despedaza......
'•
Pan se incorpora v g-rita...... Descubre á su frente
un Centauro que á francos se aserca en busca tambicn de quietud.
'
El dios de la selYa quiere saciar en él sus ímpetuog,
de ira se desahoga, ~· le increpa:
«¿Es un vil y maldito Centauro quien osa turbar·
con sus chanza~ el sueño 8agrado de Pan?, ......
Y se lanza sobre él á castigarle.
El viejo Centauro sonríe con desprecio:
Para él han pasado los tiempos del Dios......
Y con sus nervudos brazos toma á Pan, le sube sobre sus ancas, y Je azota contra el sttelo ......
Pan ~-ime, el Centauro se ríe y la uinfa se estrem~ce cte gozo! por haber sido causa del destrona~
miento de un d10s.
E~ 9entauro fa mira y se mira á simismo. El es fuerte
y nnl, ella delicada y femenina ......
A~1b?s se sonríen t?utuamente cuanclomiran alejarse g1m1end~ y suspJrando al mal ferido Dios Pan el
capripecle sm org·ulJo va ni siringa.........
'
. Y á la ca1:cajacta rud~ del Centauro se mezcla Ja
risa argentina de la mnfa ... ..... Ríen, ríen rien v seacercan el uno á la otra.
'
·
En tanto la selva hien-e de calor.
Quien cuenta diez amigos no tiene ninguno.

1'1Ialeshe1·bes.
El amor es como las montail.as cuya cima es.
un pico; no hay lugar de reposo: al ·llegar á lo
más alto es preciso descender.

La B1·uyére

EL MUNDO.

Domingo 21 de~oviembre de 1897.

SUEGRAS Y SUEGROS

•

La literatura y el arte, han inmortalizado el tipo,
ya de por sí inmortal, de la suegra. Síntesis de
todos los defectos, hacinamiento de todas las fealdades, máquina productora de toda clase de males, la suegra anda en todas las bocas, brota de
t odas las plumas, emerge de todos los lápices, surge en todas las conversaciones, interviene en todas las polémicas y constituye una obsesión para
todos los hombres y una perpetua aprellensión
para todas las mujeres.
La literatura la pinta irascible, entrometich1,
enredadora, derramando hiel y haciendo derramar bilis y lágrimas doquier que pasa; espada de
Damóeles de la felicidad conyugal, abismo sin
fondo dispuesto á tragarse todos los goces del hogar , amago perpetuo de la paz doméstica, especie
de Gran Bretail.a en las relaciones de familia, inter viniendo en todo, sacando parLido de todo y
echándolo á perder todo.
L a carieatma y la anécdota picante tienen un
protagonista permanente y un tema inagotable de
eAtiras sangrientas y de chistes espirituales. Ya
es un marido á quien sus amigos colman de felicitaciones calurosas el día de la inhumación de
su mamá política; ya otro que ha aumentado diez
kilos durante su ausencia; ya otro más á quien el
m édico de la familia dice: «Valor, entereza, resignación; la señora salvará de esta crbis. » Tal
parece; á juzgar por la conversación corriente y
por las tenebrosas descripciones literarias, que el
día que se acabaran las suegras la humanidad enter a lanzaría ese profondo suspiro de alivio y de
satisfacción que Napoleón l. preveía había de escaparse, á su muerte, de todos los pechos.
L o que verdaderamente maravilla es que no
par ticipe el suegro de ese odio universal, de esa
unánime reprobación que inspira la suegra y que
ni en la vida ordinaria, ni en la literatura, ni en el
ar te se le vea denigrado, vilipendiado ni escarnecido. Si la suegra es una harpía, neminedisc1·epante; nemine discrepante también, el suegro es una
paloma. Las raras ocasiones en que oímos apreciaciones á él referentes, aparece como un tipo
dulce, afectuoso, amante, conciliador. Cada vez
que en la realidad ó en la novela se confia á la
suegra la solución de un conflicto doméstico, el
desenlace es dramático y hasta trágico; la suegra
no entiende de mitigar arrebatos, de moderar pasiones, de calmar ánimos, de conciliar voluntades,
todo lo lleva á sangre y fuego; su talento supremo es tomar el átomo imperceptible y á fuerza de
hacerlo rodar convertirlo en montail.a. Punto de
p artida: el marido llegó á lar siete y media en vez
de á las siete; pues la suegra halla modo de prob ar con ese sólo dato y los recursos de su fecunda dialéctica que hay adulterio y que debe haber
dívorcio. Si el marido es obsequioso y galante es,
á su juicio, para mejor engañar á su esposa; la
divagación y la preocupación son á sus ojos frialdad; el silencio, desvío. Si el hombre trabaja mucho es que ¡ya se acabó aquel cariño! si no trabaja, es un perdulario que vive á expensas de su esp osa; si sale, es un disipado; si se queda, un posma.
Nada de eso se dice del suegro; todo el mundo
r econoce que cuando no practica la abstensión
más completa, acude siempre con un consejo útil,
con una recomendación sensata, con su ramo de
flores ó su gota de miel; con su placidez y su buena voluntad disipa brumas, calma tempestades,
tranquiliza espíritus y alienta corazones. Predicador eterno de la concordia, respetuoso siempre
de los fueros conyugales, es sostén y apoyo de la
autoridad del marido, protector discreto de la
d ebilidad de la mujer y elemento de equilibrio y
de paz en el hogar. Lo peor que puede decirse
de él es que es una cataplasma, pero nunca que
es un sinapismo.
Salvo cierto abultamiento y cierta exageración,
los tipos de la suegra y el suegro corresponden á
le realidad, y el papel que se les atribuye, es con
rar as excepciones el que asumen realmente en la
vida.
¿Porqué esas diferencias? ¿Cómo explicarse que
la mejor de las esposas llegue ,í ser la peor de las
suegras, y el peor de los maridos el mejor de los
suegros? Porqué, no hay que hacerse ilusiones,
los vicios de la suegra y las virtudes del suegro
son, respectivamente, vicios y virtudes de estad o, emanadas del cargo que se desempeña, independientes del caracter personal, como la aparen•

te humildad del sacerdote, la sokmnidad del médíeo y la petulancia del abogado.
El hecho, por cxLraordinario que parezca, tiene explicación satisfactol'ia y oh dicha! tiene ó
puede terlertambién remedio. Una superstición, un
vicio de educación y una necesidad social, que puede ser temporal, explican los procederes tortuosos,
violentos, agresivos de la suegra y sugieren un
posible, ya que no un pronto remedio.
La suegra parte de este principio incontrovertible; que nadie en el mundo puede amar á sus hijo¡; más que ella; de aquí infiere que nadie puede
hacerlos tan felices como ella. Siendo esto así, es
claro que ningún halag·o, ninguna, satisfacción,
ningún sacrificio que en pro de ellos se h&lt;t.ga, leparecen\, nunca bastante; de ahi su eterno deseqntento y su continua desazón, y de ahí también su
intervención oficiosaé incesante, su irascibilidad,
su enérgica protesta, sus malos consejos.
Si la premisa del razonamiento es cierta, puede no serlo la conclusión. No hay como una madre para amar á sus hijos, pero puede muy bien
haber quien amándolos menos los haga tanto ó más
felices. La felicidad conyugal, como la filial, como todas, no dependeúnicamente de la intensidad del amor que profesamos ó se nos profesa, sino también del tactc-, dela mesm·a, del talento, en
fin que se emplee en amar. Hay amig·os que nos
hacen desgraciados á fuerza de cariño; hay mujeres, como Medea, que horrorizan con su amory
madres que labran la desgracia de sus hijos con
la filigrana de su intenso cariño.
Casi puede afirmarse que para hacer feliz á un
ser que se ama, lo que primero estorba es el exceso del amor, y lo que primero se necesita es una
dosis inmensa de tacto y de prudencia. Este tacto y esa prudencia faltan á la mujer, en general, y á la suegra en particular y le faltan por que
quiere perpetuar dentro del matrimonio de sus hijos, el mismo despotismo maternal que ha ejercido fuera de él y por que á mayor abundamiento
quiere ejercerlo sobre un ser que no es su hijo,
sob1·e el yerno ó la nuera.
Educada en la obediencia á sus padres, la esposa no sufre desmesuradamente por la necesaria autoridad del marido; pero una vez que 0s
suegra, no concibe, ni se explica, ni tolera que nadie gobierne á sus hijos, que brote de otro manantial su dicha, y vive en perenne estado de
rebelión.
Otra razón: está probado que no hay peor déspota que el que ha sido esclavo; la mujer lo ha sido antes y después del matrimonio y cuando llega á suegra, envanecida. de su posición, de un
poder á que no está habituada inevitablemente
abusa de. él.
Si la educación de la mujer fuera más liberal,
si se mitigaran sus tendencias pasionales, si se le
dejara disfrutar de mayor libertad, y adquirir,
por consiguiente, mayor experiencia; si por la
elevación de su nivel intelectual, de su dignidad
social, y de su posición jurídica, la suegra se aproximaría al suegro, se mitigarían sus defectos y se
elevaría su prestigio social. El enemigo se convertiría en aliado, el adversario en colaborador,
la hostilidad en tolerancia, y la animadversión en
respeto recíproco.
Tal pasa en los países anglo-sajones y germanos en donde la suegra es en general respetada y
estimada. En verdad el tipo de la suegra, la suegra-harpía, la suegra-vampiro, es un pro~ucto latino, es fruto maduro y sazonado de la ignorancia, de la servidumbre y de la sensibilidad pasional casi enfermiza de la mujer.
DR. ,MANUEL FLORES.

Novbre de 1897.

CELOS DE ULTRATUMBA¿Puedo llorar, llorar poi: los que fueron,
Por los que ausentes en el gran vacío
Miran rodeados de tristeza y frio
Los sagrarios de came, en que vivieron?
¿Pueden, los besos que iamás salieron
De su nielo á posarse en el sombrío
Mármol de tus mejillas, amor mio:
Pueden besar á los que ya existieron?
Mi pensamiento que orgulloso ostenta
Tu alma virgen, como uiveo cielo,
¿Puede romper el misterioso velo
Que o&lt;;ulta á los que huyeron la tormenta,
Sin que en tu puro corazón se sienta
La sonrisa satánica de Otelo ...... ?
Puebla, Noviembre de 1897.
JESÚS VILLALPANDO,

SATAN lMBOTELlADO.

Caviloso Y meditabundo tl'nianme una de estas noches, ciei-ta';; diabólicas irlc,is que por los mús recónditos é intrincado~ rinconcillo,, de iui cerebro andaban
agitadas Y revuelta~.
Y no 1í !Jumo ele pajas, sino con harta razón, como
que trataba ~·o nada wenos que de averiguar qué.ha
sido de la promineute, terrible, malig-ua y nunca bien
excecrada personalidad del diablo, IJámesele Hatanás,
l\Ioloch, \ itra, Shiva. Ahrimán ó ~imple y más acertadamente, sel-\·ún sutiles filósufus, el Espíritu del mal,
&amp;mna y compendio de todas las debilidades, de todas
las mi;erias y de las maldades tuda,; del humano eorazon.
lJorque sin sabervo la causa, dícese entre las gentes
que, al ser clausura.do el infierno P.or obra y gracia de
los racionalistas el diablo, arroJado ele su natural
feudo, si 110 se s1{icidó como el má, simple romántico
desc('pcionaclo en amores, se pe1 dió ó, por lo menos anda extraviaclisimo.
Otros afirman triunfalmente que su mag-estad infernal está escondida ó hm·e de un mundo á otro, disfrazada, mas bien que por'vergiieuza de su derrota por
temor de las persecuciones, no tanto de la cruz y el
agua bendita, cuanto de la filosofia moderna que, e!1
poquísimo tiempo y por tremenda n~anera, hále humillado más que aquellas en luengos siglos.
Por tan encontrados pareceres aturdido, hallábame
confuso y vacilante, dese,per~n.do ya de acertar con
la solución del emedado v sutil problema, cnando
cierto ruido extraiio, como 'á modo de silbo ele serpiente, hízome fijar la atención en una dora~a botella de
oloroso v aiiejo cognac que cerca de rn1 e:;taba y ele
cuya bo'ca parecía salir el silbo.
Nada extraordinario pude advertir de pronto e.~ la
botella si no fué una miríada de brillantes burbuJ1tas
que en' el seno del tra.n~parente lic~r clanz~ban y se
arremolinaban en vert1gmoso torbelhno, fmg1endo áurea polvareda, v chocaban después y se funclian en
una sóla para sttbir á ht superficie, como dos .almas
que subieran unidas por un beso hasta el soho del
Ureador.
Mas á poco tomose el silbo en tenue Yocesilla que P.ºseído de profundísimo espanto escuché y que Die d1Jo;
-El espíritu del mal 4ue bus&lt;:as imprudente, está
aqui, cerca de ti, al ale-anee de tu ruan?, encarcelado
en esta dom.da botella tan brillante y rica en halagadoras promesa&gt;&lt; de placer.
Cansado ele lidiar con la impertinente y sacrílega
incredulidad de los hombres de tu siglo, renuncié ya á
seo•uir atormentando los espíritus tímidos y extáticos
bajo la forma ele sátiro, por el asc~tis"!o .11~edio•eval
concebida. Jguahuente abandoné m1 pr1m1tiva y tradicional fig•ura de ángel luminoso y hermosísimo, surcado de la frente al talón por la marca del azulado
fuego de la cólera celestial, forma bajo la cual ~.ent~
al Divino Nazareno en la cumbre del DahwaladJiré o
del Ganrisaukar. ll!enos aún he vuelto á encarnar en
las cteaciones monstruosos del Apocalipsis . .Ahora soy
lio-ero casi intangible, un g·as, un espíritu, una fórmula"qui~üca y anido bajo el manto soberano de la Ciencia que me busca llle estudia y me apetece: soy el
alcohol!
Y a no me llamo Leviathan, Asmodeo ó Mammón:
me llamo cognac, agenjo. ron, lo que enciende, lo que
enardece, lo que explota; lo que anonada las conciencia é inflama las pa~iones hasta hacerlas estallar, destrozando honras, vidas y ~aciendas. .
.
Yo río y canto en el festm como las sll'enas á Ulise~,
para concluir rugiendo, asesinando y bebiendo sangre de hermanos en fer_oz riñ~ vertida.
.
Convierto la prudencia en ligereza y en vértigo, el
pudor en descoco, el amor en lascivia y la lascivia en
furor; el odio en ira, la ira en muerte.
Yo robo, vo asesino, yo mancho la pureza de las vírgenes revelo el secreto con estúpida carcajada y muevo la i'engua para lanzar la calumnia que tizna y no
i;,e lava.
En el seno de cada copa de espumoso champagne,
de real tockav ó de opalmo agenJo, pongo odios frenéticos y deseos asquerosos, crímenes de fiera y brutalidades de bestia, borrores y ruinas que en el bello
licor duermen como en el seno del mar tranquilo las
tempestades.
Por mi no hav paz, ni bienestar, ni honor en los
hog·are~, asolados por el hambre, la desesperación y
la muerte.
Soy la parálisis que invade y mata la industria y
Pl trabajo. la clegenerescencia que esternünará la raza humana con mil -vicios, aberraciones y asquerosas
enfermedades.
La inteli~_encia misma del hombre destello dP.I espíritu de uios y reina del mundo, es mi presa y la
veo á mis piés esclavizada, sin energías y he.cha al
fin reina ele burlas, cuando me busca como inspirador
de sus atrevidas concepciones.
¿t,Jué más puedo desear, ni cuándo el espíritu del
mal fué más poderoso que ahora1 viviendo aprisionada en una cárcel de cristal y oro?
Así habló la tenue vocécilla, parecida al silbo de
una serpiente, ~- yo, aterrado, sin voz v sin aliento, á
duras pénas pude escribir con temblorosa mano ésta
frase de universal ale,rta:
¡¡El Diablo anda embotellado!!
Y después, para olYidar la horrísona impresión recibida del diabólico discurso, bebíme apresuradaqiente clos ......... cinco ......... muchas .........muchas copas del
oloroso licor dorado ....... ..
llfAXUEL Rmrnno IBA::&lt;;EZ.

Noviembre de 1897.

�21 ,lP NnviP.mh1·P rlP 1~7.
EL ;\IUNDO
· 355
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EL MUNDO.

Domingo 21 de Nonembre_de 1897

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ELLA ,, también artista.
Fué ~n una Kermesse
memora ble cuando la co~
nocímos, ataviada su belleza llena de vigores y lozanías, con un traje oriental. Sin él sus ojo::¡ hablaban del tórrido paisaje en
que el desierto rojo se tiénclc bajo el cielo azul y el mar, de un blanco uniforme, brilla al sol como ustorio espejo inmóYil. Sns ojos venfan de allá, de donde la palmera expande su abanieo, verde y oro, lira cu

que el manso viento de la siC'sta ejecuta sus trémolos divinos; n-nía de allá, de donde el datilero .se c:;unja dP frutos de oro y el sauz querelloso
se inclina lado hacia la corrin1te su eterna enamorada; venía d1' allá, de donde la tarda caraYana se pi,crdr 1·11 PI inmenso páramo fuliginoso .... Ko, no necesitaba aquel ,ltavío oriental para hablarnos de•! minarete donde canta rl muezzin y de la celosía., quP encubre las lágrimas de
la favorit,l prrpctuanwnte recluida .... Y al yerla so11amos en ese país de donde la fantasía ha
extraído todas las g&lt;•mas de los cuentos maravillosos.
Despues la oirnos cantHr y su voz de contralto,
notablemcntr timbrada, pomposamente florida,
blanda y acariciadora en el rcgisn•o bajo, deliciosamente vibr,mtr a 1 el&lt;'vm·s1• como la alondra que
_interrnmpió el duo de amor dr Romeo y de Julieta,
110s llevó mits h-jos aun que sus ojos . . . . muy lejos .... tan lejos .... ú donde van las golondrinas
cuando emigrnn . . .. mas lejos aun, á donde ascienden los con dores americanos, todaYía mas lejos..... á donclP nrnl11n los e:,sueños.
Bien aventuracla ln que como ella sabe desatar
ante el oído las piedras prrciosas de su garganta
harmoniosa; por que de ella serú el santo reino
del arte! ......

,
,

..

Si mr prestas la luz de tu mirada
Para dar ít mis versos colorido,
Te ofreceré la estrofa inmaculada
Que yace entre mi lira, acurrucada,
Como el implume pájaro en su nido.
Quieres cambiar sin pena y sin enojos
1\[is pobres ver sos por tus lindos ojos?

E.

ToRREs ToRIJA.

Cuando te amé tu alma quiso
Darme en su amor puro y tierno
Los suplicio~ del infierno
En nwdio del paraiso.

*

**
Cuando intentó la maldad
Herir nue~tro~ sentimientos,
J\ ue~tra pasión tuvo acentos
De :in11lw y cll' templ•stad.
Muc:ho te qui~e. Y al Yerte
Por el amor á mi unida,
Hirió mis ,;uet1os de Yida
La sensación ele la mu(•rte. ·
¡Cuánta, YCCl'~ el quebranto
Sub,-titlt1·ó en sus exce,os
. El idilio 'de los bc,o,
Con la amargura del llanto!
i9uántas veces tri$t!' v muela
Tra~ de noche, intnuiqnilas
Temhlaron en tu,; pupila~,.
Los e~1wctros de la Duda!
*
* *
Y yo, embriagado de amor
Nunc,~ lkgué ít comprender
Que siempre en todo placer
Late d germen dl&gt;l dolor;

***

Que ante el m1helo que rncumbra
Se yerg·ue el mal qu\' mancilla,
Y surg:e antr lo qu(• brilla
El genio de la penumbra
Mas ho~- q1ie ***
pa~ú (',;a historia,
La dicha canta en bUs palma~
La eonjunl'ión de dos almas
En el zenit ele la gloria.

*

* *

Nue4ra unión qm• repr&lt;•senta
La ,-intesis de un anhelo,
Es el iris que en el cielo
Arde al fin de la tormenta.
BEN'ITO l&lt;'ENTANES.

PARA. TI.

Yo te quiero por fugaz, por maripo~a,
Porque olvidas toda tJor, amada nua,
Porque rasgas, meteoro de poe8ia,
Las tinieblas infinitas de mi prosa.
Porque brillas en la pla~·a luminosa
De 1m crepúsculo, v no vives sino un día ......
Yo te quiero por fu'gáz, por mariposa,
Porqu e olvidas toda la flor, amada rnía.
Mas, sin alas ¿tu existencia qué sería?
Sobre mi alma volteando presurosa,
l\Ie enloqueces, y e11 mi rápida alegria,
Porque olvidas toda flor amada mia,
Yo te quiero .... . por fugaz, por mariposa.
-Noviembre de 1897.
F JUNCISCO

T ABO ADA,

-------·------VERSOS

A DON LEOPOLDO GOCT.

I

,·

t

Tentath,a

ae

et1asíon.--&lt;ruaaro

ae ro. ,9.oseplt &lt;raraua.

Aun no asoma11 las primeras
Tenues luces de la aurora, y ya mandan fas calderas,
Con sn válvula sonora,
Yibraciones mensajeras,
Anunciando que es la hora
De cumplir con los 1leberes que nos ligan ar¡ui abajo,
Acudiendo A los talleres
Del santuario del trabajo.
Y se acerca presuroso, con rumor que desconcierta,
Gn concurso bullicio:;o
Que á la fábrica desierta ,·a llenanclo de alborozo,
Y que súbito despierta
l)e la máquina el reposo;
Entre tanto, fatigadas
Las c.alderas palpitantes,
Con las roja~ llamaradas de 8US senos calcinantes,
Forman uubc8 de vapores
Que dan vida á los motores y á sus círculos gigantes.
A los vivos resplandores
De igneas fauces humeantes,
Se ha&lt;·e extrat1o y portentoso
Yer al lwmbre sudoro,o irobernar, firme y certero,
Los impulsos del colo,;o
Que brutal, potente y fiero,
Bate lento " cadencioso su ámplio musculo de acero,
(~ue e11 la fuerza que le imprime
De las band'ls al cordaje,
Todo aquello grita y g·ime con tal furia v tal coraje,
Ciue aulla~· ruje la polea
•
Y la miir¡nina jadea
Y retiembla el andamiaje!
-Y al llegar la luz febea á bañar aquel santuario,
Ya la e:;belta chimenea,
Convertida en incensario,
. A las límpidas reg·ionet- lleva el cantico sereno
(~ne ha entonado el operario,

Por ganar las bendiciones con que el Dios excelso v
(bueno·
Reco.mpensa al emisario
De tan dnlces oraciones!

l\1éxico, Xoviembre de 1~7.

MIS VERSOS

II
¡Oh, bien haya el alma pnra que solicita nos trajo
Tanto amor, tanta ventura,
Con el dogma del trabajo que es el solo que fulg'ura
En la triste ruta obscura
'De los vermos de aquí abajo!
El mortal que en "fausto dia ít la santa ley se acoge,
Esperanza y alegria
Y consuelo ~- paz recoge;
Porque ,·iendo la armonía
Que inmutable ha perdurado de sus reinos en el ~eno,
Se hace humilde y abnegado
Y sencillo y noble Y bueno;
Y el sudor que en la ¡&gt;endcncia su ardorosa frente
[baña
Fortalece su conciencia,
Y en la oculta casa huraña que á alegrar va suprcsencia
La abundancia salvadora
Con sus goces lo acompaña.
¡Cómo no, si á toda hora palpitantes las calderas,
• Con sn válvula sonora,
Son alegres vocing-leras
De las dichas dmadcras que la fábrica atesora!
¡Cómo no, si. cual cimera,
A los cidos se alza diario de la esbelta chimenea
La espiral del incensario,
Que á las !impidas regiones lleva el cánt\CO sereno
Que ha entonado el operario,
Por ganar las bendiciones con que el Dios excelso y
(bueno .
· Recompensa al emisario
De tan dulces oraciones!
RODUU'O FIGt:EROA

Novbre. de 97.

(Primera página de un llbro.)

l\lis Yerso,, son la historia de mi vida,
hablan de mis tristezas;
En ellos ha.,· sollozos comprimidos
Y lag-rimas y quejas.

*

* * de mi alma,
l\li versos, son pedazos
Fragmentos dé un poema;
De aquel poema de mi amor primero
Que arrancó mis creencias.
*
* * que brotaron
l\Iis versos, !'On las flores
A un sol de primaYera ........ .
Llegó el invierno del_ dolor, y ahora
Ruedan sus hoJas secas.
,;:

* engendrados
1\Iis versos, son los *hijos
En lecho de miseria;
Los niiiitos enfermos que sin madre
En la cuna se queja11.

"'

* * ignorados
l\lis yersos, son ¡:apeles
Que guardo en n}i cartera;
J&gt;oco salen ,\ luz, buscan la sombra
Go1;~0 las a,·es negras.
*

l\Iis versos, tú lo sa"'ois, son mi historia,

Mis e~peranzas, muertas....... ..
Si no han llorado aún tus negros ojos,
Oveme: no los leas!
•

JrAN B. DELGADO.

N0Yl.1re. de 97.

ECOS.
ILUSIONES

El amor es un combate
De lo abyecto y Jo sublime,
Es el lampo que redime·
Y la pen wnbra que abate.

*

* * el empuje
1'icne en su aliento
De aquello que impreca. y llora,
Es la plegaria que implora
Y la blasfemia que ruge.

*

* *fulgor
Es el llameante

C!ne arrastra en su tra.1·ectoria
Tintes de armii1o y de escoria,
Soplos de oruga y de flor.

*

* *expresión,
En su más alta
El amor á. un tiempo mi~mo
'Es la cumbre y el abismo,
La té.a y el nubarrón.

(De Paul Verlaloe.)
Beso, rosa. perlumada del jardln de las caricias,
Armonía vagorosa, en las teclas de los dientes,
De dos himnos que amor canta en los pechos fervientes
&lt;:;ou su
de arángel, llena de seráficas delicias;
Beso, blanco Beso, sal 1·e ¡oh sonoro Y. santo .Beso!
Eucarlstlco deleite, embriaguez Inenarrable;
Inclinado ,obre el borde d" tú cilliz adorable,
Tu licor el hombre liba, espirando de embeleso.
· · cual la mllsic:&gt; y el vino, melodioso y embriagante,
Ti\ cot\Suelas y adormeces, y la pena mds oculta,
Cuando vibrag ,en tu pliegue purpurino se sepulta.........
Que un artista de mAs ge1úo que yo: Grethe 6 Will, te cante,
Iniellz bardo de musa m~lancólica y mezquina,
RI bouquet yo te dedico de mis versos candorosos;
Se l&gt;enlgno, y como premio, (I Jos labios desdeñosos
De la virgen que yb amo, ¡dulce Beso! baja y trina.
E~•HEN REUOLI,EDO .

'"º'

Novbrc. de 97.

�356

· EL l\IUNDO.

Domingo 21 de Noviembre de 1897.

Domingo 21 de Noviembr~e 1897.

-==~

Ensueño de niños.
POR JOS}!PII L'IIOPIT.AL.-ILUSTR.ACJONES GR.AD.AD.AS EN NUESTROS T.ALLERES.

Número 5.
-Varanville, será usted arrestndo dos días.
Extcndíóse un velo sobre los ojos de J acquelina y, á despecho del frio, sintió que el sudor
perlaba su frente y se quedó ahí como entontecida, luchando con esa. iden atroz de que iban á
castigará Jacobo, cuandoJacquot pasó cerca de
ella y rápidamente, aprovechándose de que el oficial le daba la espalda:
-En dos dias no se mucre uno, dijo, pero tened
cuidado de que no vuelva ú empezar.
Ella se irguió de una pieza y descendió el bulevar corriendo, con los ojos llenos ele lágrimas
y el corazón queriéndole estallar. Así pues. debido á ella, él no saldría al día siguiente; ella no
le vería y él iba á censurarla. Cuanta razón tendría! Y se repetía: "Oh! qué necia soy!''
El tío Auger no obtuvo ese día de ella mas que
malos modos con los clientes.
Comenzó muy triste por cierto aquel domingo
• tan impacientemente esperado! Ella se arrastraba
enervada y distraída por la sala aún vacía, cuando se abrió la puerta r J acquot apareció.
-Soy yo otra vez, dijo, pno no por largo tiempo, estad, tranquila; tengo que volver il la guardia. :'\fe han dado una carta para vos; ~xcusaclmc
sino os proporciona más gusto que la del abal'!'otero del año pasado.
Ella se arrojó sobre la carta y la abrió con mano temblorosa, en tanto que el elarín, sentándose
en un banco, éncendía un cigarrillo~- :umaba con
los codos sobre la mesa, mirándola fijamente. Y
se ruborizn ba leyendo:
«Qué bien lo habeis hecho, mi querida Jacquelina, siendo causa de que por vos me arrestaran
ayer! Jamás un castigo habrá sido tan agradable
para alguien. So os veré ahora, es cierto; pero me
habeis dado de tal manera el·derecho de pensar
en vos!
«Porque es claro que por mi (oh! no digais que
no) estabais a~:er · en el bulevar durante el ejercicio. Dejadme creerlo, os lo suplico, eso me proporciona tanto bi~n! Y las horas pasan tan pronto con ese pensamiento! :Me parcec que os véo
aun sobre el bánco .... Oh! si nríais que. grande
fué mi alegría! 11c hizo olvidar mi fusil! Soy un
torpe. Más, bah! ,os me perdonais, no es verdad?
Vos decís de seguro: Es por que se puso contento, de verme por lo que ya no le fué posible
pensar en.otra cosa. Reflexionad en eso y ya no
me censm·areis mi necedad. Sabed además una
noticia. que me llena de ventma. A partir de esta
semana me ván á permitir salir todas las tardes de
cinco á ocho ..... Todas hs tardes. Que felicidad!
Todas las tardes!
Vuestro Jacobo»
Cuando hubo acabado su lectura, Ja.cquelina
batió palmas y saltó .de alegria. Y de pronto exc1amó dirigí énclose á J aequot.
-Si os diese w1n respuesta!
-.Ah! ah! contestó éste rebtúanclo, parece que·
no pasará lo mismo que con el a barrotcro, decididamente. Bien, hacedla.
Ella se instaló en el escritorio de Auger y se
puso á garrapatear penosamente:
«Es verdad, seiior Jacobo; yo pasaba; entonces,
ya comprendereis, qtúse ver como hacíais el ejercicio; entonces vos me visteis ele pronto; eso os
sorprendió; soy yo la bestia y os pido perc.lón.
Cuando vengais me dareis mucho gusto.»
Se detuvo, agotada ·por aquel esfuerzo epistolai·; después, no sabiendo bien ni osando decir
más, firmó y puso la carta en manos de Jacquot,
que esperaba siempre.
Y de pronto advirtió ella que no se había preocupado de él.
-Ob! pobre Jacquot! dijo, yo que con todo esto os olvidaba! Queréis café? cerveza? .... Si tuviese siquiera las llaves ele la cueva ..... .
-No os atormenteis por eso, dijo ,Jacquot con
vo:.1 alterada. Yo no quiero nada.
En negocios como este 119 se me paga, entendeis?
•
-Pero ...... .

-Vaya; vaya!lodicho! cada uno tiene sus ideas
y no quiero, no.
-011! mi pequeño Jacquot: pero que es lo que
os incomoda?
-A mi? nada. Yo no soy un aristócrata ni un
hurgues ... Adiós, hermosa: bien pronto será la hora de la guardia. Xo tiene uno mas que una palabra. Llegará esto á su destino, buenas tardes!
-Yo os suplico, un minuto aún. Yo quería ....
yo quería -saber si es muy dura la consigna.
-So, nada de eso.
-¿Qué hace uno cuando está arrestado?
- :Xo hace uno nada.
- Duerme uno en el suelo?
---So, no! Yo soy el qui! voy á dormir en el
suelo esta noche,
-Ah! tanto mejor!
---Gracias por los buf'nos deseos!
Y Jacquot salió precipitadamente.
-Que tendrá? .... pero que es lo que tendrá?
pensaba Jacquelina ... .
Y no pensó mucho tiempo en eso. Radiosa, púsose á leer y releer la carta de Jacobo. Y entregada pvr completo á las ilusiones de su ingenuo
romance, saboreó largamente sus sensaciones.

Sin gasmofiería tomó su brnzo.
-Andemos, quereis? Hace frío.
-Y vuestro tío?
-Salí por el pasillo; no tiene necesidad de mí
puesto que no hay 11adie.
-No os dirá nada?
-Y que quereis que me diga?
Jacobo miró á la joven con aire asombrado.
Después, como ella se callase:
-Es verdad, dijo, nada tiene que decir.
-Ah! seiior soldado, replicó Jacquclinaabandonándose en su brazo y caminando con él por el
muelle desierto, qué pena tuve el sábado cuando
por mi culpa os castigaron!
_
.
-¿De veras? elijo Jacobo, cuyo corazón palpitó
de nuevo.
-Es claro! era una tontería en mí venir á veros hacer el ejercicio. CiertanIPnte, no esreraba
ver á ese oficial. ¡Dios mío! y que mal aspecto
tiene.
-No es tan malo como creeis, os lo a.seguro.
Entonces, 1,Por qué os castigó?
-Porque yo no le presta.ha atención.
-O~ aseguro que me ha mirado con mi aire
muy maligno.
Oh! no lo crcais, ¿cómo se puede tener aire así
cuando se os mira?
IX
Un torbellino de viento les sorprendió, haciendo
girar al rededor de ellos las hojas muertas. J acCuandoJacobo leyó la respuesta deJacquclina q .1elina se estremeció y se apretó contra Jacobo.
experimentó un verdadero deslumbramiento. No
-Tenéis frío! dijo Ja.cobo .... Si yo me atrese tiene veinte aiios sin amar los sueños; no se viera estaríamos muy cerca del fucg·o.
tiene veinte afios sin creerlos realizables; y cuan-Es cierto, pero volveríamos á encontrará mi
do se tiene veinte afios y se imagina uno tocar al tío Auger que comenzaría de nuevo á escucha1·
puerto, se resiente un género de v~midad muy es- todo k que dijéramos; prefiero pasu1rme, no tenpecial, que ya no se vuelveá encontrar en todo el go frío, sigamos,
curso de la vida: la vanidad del niflo que descu-Sin embargo, si quisiesei$ .... yo no peu::;aba,
bre que es un hombre.
en volver á la casa de vuestro :ío ...... :,;i qui::;ieY Jacobo no era ni más ni menos que un niño; seis visitar mis departamentos ..... .
un poco corrompido ya, pero no enfermo del todo
-¿Dónde? En el cuartclr me han dicho que las
y que conservaba las ilusiones que la primera ju- mujeres no entran allí.
ventud asegura á todos aquellos que no son por
-Brornc11is, si quiero hablar de mi departamencompleto indignos. Es decir que ú su pasión se to rn la ciudad . ....
mezclaba una especie ele respeto y que al recibir
Jacquelina se echó á reir.
el imprudente billete de Jacquelina no sintió la.
¿Teúéis un departamento en la ciudad, vos, solal\'gría brutal de un vividor de profesión. Su pa- dado?
sión era absoluta.mente sincera, incapaz de un des-Oh! sí un departam_euto, una pieza, he ahí toprecio; y sin pensar en las consecuencias que pu- do; pero puede uno estar cali&lt;&gt;n,e ¿queréis verla?
diera. tener, se propuso ser fiel. Sin eluda es.taba
- Y ¡,donde estár
lejos del platonismo y no se imaginaba que se pu-I~n ht calle de C'olbcrt, en casa de la st-11ora
diese resistirle; pero encontraba glorioso y hono- Loehf'te.
rable que ante él se cediese.
-¿La planclrnclora? ¡Toma! &lt;'S extrailo c¡uc no
Los dos días de consigna le parecieron inter- me ha.y,t dicho nadii ...... Oh! no, yo no puedo
minables y el martes en la tarde, cuando pudo ir allí. Ya comprenderéis ...... si me viesen con
salir, corrió al café de los amigos. Desde luego vos, dirían unas cosas ..... .
vió que le esperaban; la alegría con la cual fué
-Bah! está tan obscuro que nadie os verit.
acogido nada tenia de. disimulada, y ella era entrar.
tan franca que creía próximo el desenlace y cier-Se ve bien que no conoccis á hts mujer"", elita su ventm•a. El se ser:tó con el corazón palpi- jo ,Jacquelina en tono serio.
tante, todo lleno de fiebre por las promesas que
-¿Porqué decis eso?
creía leer en los ojos de Jacquelina y como Au-Porque si las conocierais sabríais que rs mur
ger se precipitase hacia él, lleilo de obsequiosi- dificil ocultarse de ellas. En cuanto á evitar á
dades, pidió de comer.
una planchadora y ,, tres obreras, es impl)sible,
.... Sin embargo Auger no Je perdía de vista; sin contar con que tienen unas lenguas .... Yo no
daba vueltas alrededor de él, destapaba botellas, quiero que se digan mentiras de mí.
enviaba á su sobrina á la cocinaá buscar los pla-Os a!:lcguro que nadie os verff, [t. esa hora totos, corría con volubilidad haciéndose el amable, do el mundo está comiendo, las puertas del estaé impedía entre los dos jóvenes toda confidencia blecimiento están cerradas.
v toda conversación. Al cabo de pocos instantes
El viPnto se elevaba más y más itspero, las nu}acobo se exasperó; miraba con impaciencia la bes desgarradas por la torment,, eorrian ocultanpuerta, esperando que entrase algún cliente y le do y descubriendo las estrellas.
desembarazase de su huésped; pero la puerta no
- Venid pronto ¿queréis?
se movía.
Jacquelina vacilaba..
Al fin, no pudiendo más, se levantó, arrojando
-Si estuviese segura, dijo:
un escudo sobre la mesa; y en tanto que Auger
Y dulcemente se dejaba. arrastrar. Pero á alguiba á su escritorio á buscar cambio, dijo á Jac- nos metros de la cal le Colbert se detuvo de pronto.
quelina:
-DeciclidamentP no, prefiero no ír.
-Qué no será posible, pues que hablemo~
-Os lo suplico.
E:la sonrió y respondió rápidamente:
-No, no, no debo hacer eso.
-Salid, id hasta el Loire y esperadme.
-Pero hace un momento sí queríais.
En el muelle no tuvo que esperar largo tiempo.
-Es cierto, si no oyese más que á mi¡voluntad,
Alcabo de alugnos minutos son.'lron pasos rápidos pero desde que estoy en Tours he aprendido tansobre el piso desigual de la calle, y Jacquelina tas cosas .... no sé como decirlo, sigamos paséanse unió á él.
clonos mejor.

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Jacobo no pudo disimularun movimiento de
despecho:
-De $uerte que volveremos á helarnos al muelle? preguntó con voz n.erviosa..
-Atravesaremos meJor la ciudad, si quereis,
estaremos más al abrigo del viento en los bulevares.
Jacobo la siguió sin decir nada.
-¿Os causo pena? interrogó ella.
Se apretó de nuevo zalamera contra él y
añadió:
-Lo sentiría porque os quiero mucho.. .
Jacobo se sentía presa de un enterne~imien~o
que no podía definir, se encon~raba necio y sm
b . 0 le parecía que era fellz.
em~~tvieron en silencio hasta la plaza del Arzobispado y entraron en ella.
Alumbrada por un rayo de luna, la estátua del

Doctor Breton{'au los vió pasar, después volver,
paseando en el circulo estrecho del jardín.
Jacquelina había vuelt~ á to~ar la palabra Y
.ahora se difundia en confidencias.
_ Vcd; yo, yo no soy una muchacha como hay
muchas, á lo que parece. ~ay alg~as que• • • Vos compr emleis lo que quiero decir ..... .
Desde que sirvo á los h?mbre~ he ,,aprendido
unas cosas .... Pero es meJor; as1 se &lt;L. qué aterenne; además, si no sirviese ahí qu~ baria yo qu~
no tengo ni un céntimo y que no qmero tener vc1güenza de mí misma?
.
Acaso os parezca nécio lo que os dlgo .... Los
hombres son tan malos! No comprenden más que
una cosa; y eso es horrible! Pero vos me ha pare:
cid o que no erais como los otros; por eso me acogi
á vos como un pobre perro q1;e s~ aho~~- ._.·.Ah!
si supieseis .... nadie me qmerc .... s1,_m1 tia tal

vez .... pero los otros .... bien sé lo que quieren
de mí. ... bic1í lo sé . ... demasiado!
La vozseleentcrnecíay Jacobo,de una manera
extraiia trastornado y no sabiendo que responder, la dejaba hablar, presa de una. especie de ~-cmordimiento. Cayeron sentados en un banco, mconscientes del frío, en tanto que del cielo donde
las estrellas va no brillaban, caían voltejeando algunos copos·de nieve. Ella continuó:
-Estoy segma de que no me censuraréis por
que no subí á vuestra casa hace un rato. Yo lo
deseaba, ay! Pero algo me elijo que no me saldría bien y que vos ya notendriais para conmigo
las mismas consideraciones si aceptara; y yo, ya
veis, yo quiero que se me estime, sobre todo vos....
Pero vos no decís llilda.
-Yo -0s estimo y os amo, dijo Jacobo con voz
temblorosa.

�EL llfUNDO.
Ella se pegó ú él y él la estrechó entre sus l)razos
sin que ella tratase de csca1rnr. r muy bajito, tan
cerca ele (·1 t¡ue le rozaba &lt;'l soplo de su aliento:
-Gracias, yo cuando menos os habría amado
por nada.
-Por nada, ¿por qué por nadii? exclamó él.
-L\.:,! porque vo~ soi:; rico y yo soy polm•. Yo
lo dudé al principio r después creí que no. J'l'rn
Yeo bien qull si. ... Tenéis alojamiento t•11 la cinclad y vuestra bolsa está llcnil de dinero. Cuando
termine el año voh·t•reis ú Parí::; ,. encontrn1·éh;
herm::,sas scfioritas; ltab1•ú alguna q1w se c,1sc con
vos .... Y la pohre .Jacqurlina, en quiP11 :nt l l )
pensaréis no ¡.,udrá más que amaro,, de kjos.
-Y de qué me c!·er1·1;is culpable, Jncqucli11a'.-'
01vida ros vo ..... .
-Ay! sí; YOS me olviclar ris, ser.í preci~o. Se
encucutra uno por azar pero 110 toma el mismo
camino. Eso (•s inevitahlc, nn pensará; ~·nen
mí; quizá ni á c&gt;sta hora pensai,; mucho ....
-Oh! ,focquelina!
-Respondl'dme, dijo ell,1 retrocediendo bruscamcJ1te:
·Podeis danne· vuc&gt;'tra palabra de que en e,;t&lt;·
momento, cuando me mostra hais Yuestra casa
ha blándonw del calorcito de nllá arriba, no trnínis
la iclea &lt;le calentaros. conversando conmigo'!
-,Jacquelinn .....
-Os embarnza respond1·rme por que no o:;ai,;
mentir .... Vamos, no os censuro por ('SO. Xo me •
conocíais bien, he ahi todo. Ahora si dehcb cor.1prender ..... .
-Comprendo que os amo como un locJ, qur
nada put:dl' separarnos en lo succ»ivo!
-Yo os juro!
-No jureis, el buen Dios os castigaría sinó
mantuvieseis vuestra P,alabrr..
-Y porque no la habia yo de mantener, exclamó Jacobo con exaltación. Xo soy yo el amo d1'
mi dicha? Ahora os toca á vos es¿u~lrnrnw. Acabando mi año no volveré á París, srguiré de :;oldndo, y un día seré oficial. Algunos m1o,; se necesitarán para eso, bien lo sé; pero que me importa eso si vos me esperais? si tengo la seguridad de que alguna vez sereis mi mujt'r:'
-Vuestra inujer! .dijo ella con YOZ querellosa
que se sofocó en un sollozo: después repitió loca,
1mplic.mt&lt;', «nwstra mujer!»
-Lo he llicho r lo repito. Seréis mi mujer'. Todos los truenos del diablo no impedirán que sé11is
mi mujer.
-Oh! vue;:;trn mujer, vncstrn mujer!
Locos se abrazaron ~- rn la fría noche, largament\' sabor('aron las délichts de ;;us besos. A la
sazón la nieve rspesa caía crudanwntc, cubriendo
á aquellos niños con su manto blanco, como si sabiendo que ella tt&gt;11ía di&lt;&gt;z y ocho años~- que el
tenía, ,·cinte, hubiese qurrido arrojar de antemano
su helado sudario sobre la locura de su amor!

r

X
Jacobo tornó al cuartel en un estado ele emoción extraordinaria.
Era. un c•ntusiasmo tumultuoso, un enternecimiento apasionado, una embriaguez alegre que
suprimía en él el pensamiento y volYüt imposible
toda reflexión.
Lns impresiones que aeahaba de experimentar
se habían sucedido con demasiada rapidez para
que pudirse clasificarlas en s11 alma transformada; uno después de otro, el deseo, el asombro, PI
despecho, la admiración y el amor habían vibrado cu lo más íntimo de su ser r el grito con el que
había. comprometido su vida, sonaba r,ún en ::ms
oídos como una campanada triunfal. Si, era sincero, tanto cuanto puede serlo un ser lnunano: lct
idea de que sus promesas pudiesen un dia cmbarazarle, ni aun siquiera asomaba. en su cerebro y
habría. mirado toda duda, toda desconfianza il e,;te respecto como una. injuria. ~o pensaba ni en
el ti~mpo que hace olvidar ni Pu ht edad que hace rrflexionar, ni en las dificultades que surgen
en la ruta espinosa de la vida para calmar los entusiasmos del primer momento, ni en los obstáculos que, casi siempre, frente i1 las resoluciones dictadas por la pasión, hacen surgir la razón y el
egoísmo.
No veía mas que el ,Jacqtwlina, no pensaba mas
que en ella.; estaba lleno dP su imagen y ella lo
ocupaba tan por entero, que no había ya lugar
en él para nadie mas en el mundo. Y en este carfüo exclusivo y dominante, todo era laudable;-

todo lo que había. en (11 de b ueno, era sobreexcitado. por ella y los a rdores del deseo puramente físico que lo lnbían agitado al principio, hicieron
»itio á sentimientos míts nobles. J acquelina, no
ern ya para él, e n ese momento, la griseta ú q uicn
S&lt;' ama más ~· mis que á la muchacha Yulgar, pero á quien tardeó temprano se debe abandonar;
dla era la mujer ú quien se espera, la. prnmetida.
it quien se aguarda, aquella cuya pureza es tan
preciosa como la vida, tan sagrada como el honor.
Por su parte la joven le había d ejado turbado
de una manera extrm1a y deliciosa. Su cor&lt;1zón
había saltado hacia él con 1m ímpetu irresistible;
r cuando el d ijo· aquellas palahras quemantes que
parel'ian unirl e á ella ]Jara siempre, ella no pudo
&lt;·tmte1wr la expresión de su r econocimiento. En
t'lla no hahia ningún cálculo, ningún pensamiento d udoso. Se había. fo rmado un ideal, ert'ía lwbcrlo r~alizado; :,,, &lt;'n la íntima expansión de su
alma. cándida, &lt;lió lns gracias ú la santa Yil'gen y
á su buen angel.
8il1 embargo, no conservó largo tiempo esta certidumbre ele dicha. La muj&lt;'r, ::;ér de debilidad y
de sufrimiento, dbcierne más pronto que el hombre l a ilmión , de los &lt;:ntusiasmos, ~- el engafio de
los en:;trcllos hermosos. Desd&lt;· en la noche de ese
di,t tle encanto, ou1tncl0 acostada en s11 pobre cuar-·
ro, q ubo adormecerse con los pensamientos que
hacfa un momento la deslumbraban, sintió que estos a bandonaban su espíritu uno á uno como páj,tros qm· hu:ven dPlante de la tempestad; y en tanto qur se esforzab:t &lt;"n atraerlos&gt;' unirlos de nueYO, y volYer á encontrar 1$- paz que le habían dado,
una duda dolorosa, una intenogación punzante,
vinieron á arrojarlo::; del todo t á cambiar en ve1,tda llena de a ngustias a tn.arg,ts el ·dulce sueüo
confiado que ya se pr ometía.
Sí, estaban llenas de seducción y de caricias,
c1·m1 sincerns las palabras oítlas aquella tarde bajo la niPve qur c,1fa finamente. Pero, qué queda
de esas caricias, de esos juramentos, hijos ele la
pasión de un instante, cuando ante ellos se levanta la lógica de la implacable vicla? De ella misma
estaba segura; 1,t fe que ha bía jurado no la traicionaría; pero él:' El era bueno, él la amaba, &lt;;l quel'l'Ía ser fiel á una palabra tan tiernamente dada;
pero lo podría? Podría él sacrificar á una pobre
muchacha 'tantas cosas en las cuales no había pensado, pero en qué prnsaría después: su juventud,
s11 fortuna, su bienestar, su familia? Oh! su fmniJia no consentiría jamás! ....
El tambicn era hombre como los otros; ella lo
había visto bien r nada dijo él cuando ella se lo
hizo comprende.r. Cuantas mujeres no encontrnría mas bellas, mas seductoras; mas dignas de
agradarle! El ha1Jía obedecido á un primer movimil'nto, pero despucs .... Ko er a ella muy cul1Mbler Porqut• autorizaba esos compromisos quilll&lt;;ricos, esas protestas sin mañana, ese amor sin
esperanza puesto que era honrada? y daba Yuelt,1s r mas vueltas en su lecho, torturada por esa
pregunta que le martilleaba la cabeza: porque?
porque?
RPpentinamcnte se echó á llorar. Porque? Ah!
porque amaba á ese Jacobo, á ese lindo soldado
al cual no había podido ver sin extremeccrse. Y
se lo representaba entrando por })rimera yez á
casa de Auger, con su torpeza ele soldüdo novato
que '.e cayó tanto &lt;&gt;n gracia. Y como refa mostrando sus dientes blancos! Y sus otras visitas,
aquel paseo de la música, y su embarazo, y su
clnlce hablar .... porque nallie hablaba tan dulcemente como él ......Era hombre sin duda, como
todos! .... liero ella .... corno se sentía mujer! ....
Ah, mísera, como le amaha.
Acabó por dormirse pensando en él; pero ya
1a paz no existía para ella. La duda volYió á cogerla. en el sue11o con sus tenazas malditas y al
día siguiente del cu que experimentó la mayor alegria de su ,ida, bajó á su trabajo pálida v con los
OJOS enrojecidos por la:s lágrimas.
•
Jacobo fué á almorzar y su vista la. tranquilizó.
El restaurant estaba lleno de . consumidor es v
Augcr se mostró mits ¡¡¡olícito, más atento q1{e
nunca ...... Apelli1s si pudieron dec'irse algunas
palabras en voz haja, pero sí se hablaron todo el
tiempo con lo:; ojos y no dejaron de darse una cita para en la tarde.
El vokió á la hora de co:ner, después salieron.
Jacobo no le propuso como ht víspera subirá su•
cua1·to y no e~1sayó _hacer cesar el paseo; estaba

Domingo 21 de Noviembre de lf.97.
aún bajo el rncanto de las promesa~ jtll'adas. La
tarde se pasó en proyectos para el porvenir, en
cnsue11os de ternuras eternas, en combinaciones
infantiles, cuyo arreglo laborioso los absorvía, en
juramentos y en protestas que les daban como
una ilusión ele dicha. Y en ttmto que el le hablaba de su familia, demasiado rica para que se 1~
permitiese cscog·er una mujrr á su gusto, de la
carrera militar, que más que rnmca cstal)a decidido á seguir porque el honor debe ser más alto
que el dinero, y que en su exaltación creciente le
dec.ía su iuquebran~able amor, ella le escuchaba
toda palpitante, tratando ele pmwtrárse ele &lt;•sas hermosas frasrs y de esos grandes sentimientos. Ay!
l,t pobrecita no necesitaba ele tanta elocuencia.
Amar, ::;cr amad,1 r permanecrr honesti_l, he ahí
todo lo que pretendía. Y poco á poco al oírlo hablar de tant,ts cosas, sentía crecer entre ella y él
el obstúculo que temía; tenía la percepción confusa de un abismo que los separaba. y que él no
franquearía. apesnr del ímpetu fogoso que trataba
de dar á su voluntad; sentía que en presencia de
las realidades que le reservaba el porvenir, ahauclonaría el pobre suefio al cual ella ataba su viua.
Y sin embargo como le amaba, cmbriagábase, á
despecho de sus eludas y de sus temores con sus
palabr,ts ardientes.
Se despidieron lo mús tarde que pudieron,
cuando ya en el patio de Guisa la retreta batía á
pie firme y la gran puerta se cerraba, y regresaron, él un póco enerYado ya por aquel exces0 de
efusiones platónicas; ella incapaz ele desenredar
la contrnclicción de sus pt·nsamicntos, á la vez inquieta y embelesada., feliz y de::;coufotda, experimentando en su ser una especie de entorpecimiento lleno de tcrrnr y de dulzura.

EL .mn·U)O,

Domingo _21 de Noviembre de 1897.
CKONICA DE LA MODA

La moda no se cansa: infatigable quizá siempre con mo,·imiento rápi&lt;l~, &lt;le~pleg·ando en cada estación deslumbradoras galas; á vece:; enteramente desconocidas, otras sacada,; del olvidado océano en que
hai~ ido ca vendo st1s primorc,, pero r¡ ue una constante el)llllición las
saca sobre-la superficie, dejándolas \t1cinn~s o\vidados encantos. En·
ronces la mano maestra ~e esa he!!h•cera sm nval, nos muestra sus
ventajas y vuelven ¡\. lucir ante nosotras con mayores aplausos.
Hov no·s dicen las crónicas de grandes re~tyciones, que. Jo m_ás
aceptado en el gran tono para la presente estac1on, son los traJes pn,n,:e.fü, estos sin sufrir gTancles modificaciones han recihi&lt;lo nuevo encanto pues unas las llevan con los paños de atrás enteramente tendidos\ los delanteros tro;i,ados en forma de bolero. En otra_s, delante
fonna"trn a ligera blusa y de la espalda se desprenden lo,- pano~ larg·os
Jiasta el borde, e,tos paños put•d~n aclo_n~arse c?n r\tches. Los ))utones hacen gTan ju&lt;.'g·o en los traJe~ prmcesa. 'Cno a. que ~e refieren
nue~tros co1-responsale~, era ele pano ne[.aTO, corte prmce,-;a; peto delante como un vestido aJnstarLo con grandes Yneltas de muselina de
Jieda blanca,~- dobl_c l.li1~1:a de botoue" de amatista lo que le daba un
.caracter ele gran d1iit11rc10n.
'Se compren di'. que 110 es indispensable que los b_ot01ws sean de pie-dras, pues se ponen de to~a~ clase~ha,ta de la m1.,ma tela, lo que en
ciertos casos es mucho meJot·.
_
I os terciopelos son hov los que. adoptan má~ las ¡i;randcs sen oras.
au:nentando 8LL clásica· elegan_cia con la ?iversidad_de sus colores.
Para collets se usan una varicdad de pieles que iremos dando á
-conocer.
Trajes oe teatro.

El rimero de estos traj es de !ondo hlan_co, una red de_ dib_ujos
-de cglores la enag·ua emc-:·a recogida en la cm tura por '~!'las Jaret·~s que Je f6rman bullones p.-queño,. La blusa y mang'as estan hechas
de la misma manera. En el e-cote y horde de la,-; mang·as ,e adorna con
uua serie de menudas floue5 color de rosa, que se agrupan en ,ma·or caJJticlacl c&lt;.'rca dd hombro; sobre estos se colocan unos Y1sto~os la;i,os de li~t{rn v&lt;·rdt•, ag·ua, el mismo listón se emplea parn_ Pl
~inturón dejándole largas puntas por detrás. Como la tela del Ye,t.d)
0

;:

Xl
Hay nn tipo, de aspecto nada vulgar, que pregunta por tí en la puerta. Anda á ver y déjame
embetunar las botas; tú no sabes darles lustre.
Y Jacquot se apoderó de las botas de Jacobo,
que se obstinaba en frotar.
Este salió y volvió poco después con la cara
alegre y el andar rápido.
-Oepíllame mi capote; ponme mis charreteras
número uno. Has embetunado mi cinturón? Sí. ...
Magnífico! tengo permiso para todo el día!
Hubo en la cámara un murmullo de asombro y
de envidia. Los enmaradas que se cepillaban para la llama.cl,t de las once, dejaron sus tareas é hicieron rueda alrededor ele Jacobo.
El caporal Tranchard mismo se unió á los otl'os.
Jacobo hizo una mueca y púsose á bromear.
-Con que el niño se va de paseo?
-Sí, mi tío le ha pedido permiso al coronel.
-Ah! muy bien nosotros no tenemos tíos.
-El mio es general; ya compren~eréis.
-Eso no nos lo habías dicho! exclamóJacquot
haciendo el saludo militar. Desde el momento en
que el señor tiene genera les en la familia, no es
asombroso que falte al ejercicio ...... El señor
va á tomar un almuerzo de los de gran precio y
á ofrecerse en seguida un paseo en coche par,t
hacer su digestión fumando un puro de primera ...... Durante ese tiempo, vosotros, los que no
teneis tios que sean generales, preparaos al ejercio, no hay remedio!
Al mismo tiempo que hablaba, el pequcüo clarín limpiaba los botones del capote, pasaba un
pedazo de trapo por el cinturón, soplaba la placa y frota.ha con su cepillo hasta hacerla relucir.
-Eso no me sorprende, dijo gravemente el cocinerolllouter, Yí cnlapuerta uncab¡¡llcroelegante
hablar con el sargento de Guardía, el este partir
á paso de gimnasta. Luego salir al coronel que.
bajó vivamente las escaleras y que se llegó al civil haciéndole saludos .... Yo vi bien todo eso y
comprendí que aquel señor era algo gordo.
Sin embargo, Jacobo, muy de prisa, se lanzó á
su pantalón de gran lujo y se puso el capote.
-Espera un poco el que se cepille bien, dijo
.Tacquot. X o te muevas, no diga el general que no
. te se arreglar. Y púsose á ordenar bien los pliegues del traje.
-Encuentran ustedes bien al señor? dijo entonces dirigiéndose á los otros.
.
Los camaradas pasaron una espocie de inspección.

Trajes de teatro.

•

es muy d1~l¡rada, se pone sobre otra de tafetán verde. Un hilo de perlasengar_
zuelas adoman ,;u g·arganta. Guante muy largo blanco.
,
El se(J'uudo es todo color de rosa, la enagua plegada en acordeon, con un
entredos cr&lt;•rna que lleva un _m?,·imiento acE&gt;udente para atrás Chaleco de
encaje crema con un lazo d!3 l1ston cerca del hombro, que ~ae sobre la ~lusa
pleg·aclotambiéu de acordeon. Larg·as mangas. Corbata y cmtur6n de hstóu.
Veatldo psra comida.

~-=~i" "'

,·

.••t,

Este es un traje último, que seo-ún nos ~ucntan las crónieas europeas ha
hecho gran furor. La enagua es 'a.e muselma bla_n.c,i eon anchos entredos,
y con un YOlante en el borde t~1111 11:,,,., pm encaJe La blusa eswta.da; pero
de mang·a larg-a, está hecha de la mi~ma manera, y todo sobro uu fondo de
tafetán color de rosa. Guante blauco.

Lenguaje de las 11ierlras preciosas.
(CONTJNUA)

'

z,

:!1~:~?l;._·~.
o-:,{f¡J'~r~~,

~~~~~ - l(.l?,.) .
if,_!

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.•· f ~,...-

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·,'i~:'ilt.i-,_

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•

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-··--? ....

(lontinuaráJ

CRJSOLITA.-Crisolita l'ra lit amante ele Jacinto;~· murió de dolor quedando petrificada cuando su amantt:1 fué muerto, en juego, por Apolo.
Cuando esta pi'¡,dra tiene un hermo,;o vE'nle, preserva de las penas d-el
amor y cuando es ele Yerde amarillento, simboliza la co,1.,tancia.
CR;i,onJNA.-La crapoclina se t•ncuentra en la cabeza. de los sapos. Se
le empica contra los sortilegio.~.
.
CARBVNCLO.-EI carbunclo es la piedra del amor.
.
bus y OPALO.-La iris es el emble111a del aprovechairuento y fervor en e1
amor. Opalo sio·nifica el anw1· desgraciado.
• Iris la pinto1~·oteada, hablando seg·ún la tradición antig·ua; amaba á Opalo, pa;tor de los reb3:ñ.o_s ele Neptuno. Cuancl? Juno. enrargaba á ~u bella
mensajera alg·una 1"!11swn, la coquetona l_a olndaba ~m volver ~l Ohmpo en
Jaro-o tiempo. Un d1a. sospecha11do la diosa, se decide á segmr á Iris, y la.
so11&gt;rende al lado ele 'üpalo; aprisiona á entrambos bajo una densa nube, y
alli mueren. Los encantadores pintarrajos de Iris, trasparentáronse á través de las lá ºTimas que su bien amado derramó sobre ella:
Ved aquí, porqué se pret~nde que el opalo lleva la desgracia
JASPE.-El jaHpe se formo con la sanf0 Te del amor; y es el emblema del
ho11or· y ele la virtud; Rim~olisa también ~ esplendw.
JADE.-La jade es la piedra de la sencillez.
AzABACHE.--El Azabache por su color se ba destinado para alhajas funebres.
MALAQVJTA.-La malaquita de un_ ':erde. hermoso y no trasparente, se
talla como madera. v represt'nta la vn"l.ltdad.
OJO DE HA.TO &amp;.-'Las piedras llamadas Ojo de gato, de ti~re &amp;. si son cuadradas se hallan en la cabeza de los ~apos, y si serpentmas en la de las
~erpientes, y si tienen como talisman contra la mala .~uerte.
ONYX.-l'na tarde que Vénus dormía, su hijo el amor se acerca á ella,
\' sin despertm-Ia, le corta las uñas, ~an blancas y rosadas ?º!1!0 pétalos
iJe eo-lantina (flor de durazno). La diosa al despertar se afh&lt;&gt;'tO de verse
¡¡si 1iutilada en su hérmosma; ~- t·om,-irtienclo ~us uñas en pie'a.ras precioas, les otorg·a el don de prese1•va,· de la.~ perfidias del amor.
.
i•EHLA.-Se cree comunmente que l!ls peri.as llevan la desg-rac_1a; ? en el
,•1,n•uaje simbólico es todo lo coutrano; nacidas en la rosa (1ágr1mas de la
•1,1iora) c.u ran de la melancolía. Una gTaciosa \eyenda cuenta que, la. au,. ,ra disputándose con la noche poAne no quer1a cederle el paso, lloro de
e•JH•cho; pero Thétis ordena á l~s na_Wa~as (\_Onchas del . Oceano, qu._e se
nrnn "])ara recojer aquellas prec1osas7ágr1ma~. á ITn de que erras sean el
.i •·no de aleo·ría para aquellos que las encuentren.
St' asegur~ que la, perlas no viven sino un si~Jo, poca más ó menos; des.
µués se oscurE&gt;i.:e su oriente, se ablandan y terminan.
(Continuará).

Vestido para comida.

�EL MUNDO.

CICLISMO
Teng10 para mi que las PatQlogias, en cu&lt;'stión de fiebre.Ji no ;wdan muy adelantadas que digamos.
Y l'SO 911&lt;' la hnmanidad eR todo fiebre.~. Y aqni en
.México, .La fit-brr del ciclismo nos devora, nos aniquila. Por qne no ha~· duda c¡ue, aunque los libros no lo
digan, e;;tamos padc•ciendo la fiebre de bicicletas.
.í\ver en la tarde pasé un buen rato. Desde las veµtanii.la.. de mi cuarto observaba la escena graciosísima que ,w dc'sarrollaba en el patio de la c/\Sa.
Eran dos respetable~ ancianos, un frliz matrimonio.
El marido daba una lección de bicicleta á RU señora.
Dos pilluelos de la vecindad, con RUS ojillos rebozando de entusiasmo, ,;ostenlan el aparato.
El vi&lt;'jecillo, eon lai, pocas fuerzas que aun le quedaban tomo resto de E-u jm·enil Yigor, cargaba en brazos á la bulliciosa anciana, r todo temblando· con la
calma de, sus añoR, la colocaba en el asiento.
-Agárrate bien, afloja los brazos, mueve las piernas ........ , ¡anda!......... por ac¡ui te doy impulso.
Y l'lla, sonriendo, hacia e~fuerzos, y á los cuantos
pasos .........
-¡JebÚS, Jesús, que me caigo!
La hiciclcta se ladeaba, la señora levantaba los brar.os al ciclo, y el vic•jito, riendo á carcajada¡;, exclamaba:
-Eh! eh! MiedoRa, a~ustacliza, qué te vas á caer!..... .
Aver otra vez, agánate bien Una ...... dos, tr&lt;'s!........ .
- J&lt;'sú,;, JesúR, ~orazón ele Maria! ...... Chmdo, agárrame que me caigo.
Y ei:;ta vez sifué ele veras.
El buen ele Don Chindo la había dejado sola; bicicleta y Doña Tomasa v3:cilaron y la entnsia8ta señora tuvo que ciar una machmcuepa por todo lo alto con g·rande complacencia de los doi; p1ilue10,;.

LA FLOR DE TABASCO.

TOMEN

~

~

de ~'af~

Y

eAMPANA."

~

~-~

~

~

~

LA MAS ANTIGUA EN LA REP UBLICA,

11

Fundada ~or el ~enor Don Ignacio K. -Kerrer en 1~ij1.
ACTUAL PROPIETARIO:

~Flaviano Munguia~
Fara centupliear el c1édito de esta antigua Fab1ica, se·
nan nenno 1eto1mas de importancia para Ia buena tanricacion de sus CHOCOLATES SIN RIVAL; tanto las clases
unas como tas meGiana,, nan sido notablemente meioradas.
~
~

***

Pero policías ó nó, suceda lo que 1mceda, lo cierto es
que todos quisiéramoe. anclar en bicicletas. Estamos
asolados por una epidemia, tenemos fiebre de lYicicletaR ¿Qué remedio poner al mal que nos abruma? .....•
Repito que tengo para mí que las Patologias no andan muy adelantadas en cuestión de fitbres.

"FLOR

.

i

GRANFARRICA DE CHOCOLATE

:::*:~

**:::i

MARCA:

~-~

Pero esto no es nada. Don Chinela v Doña Tomasa
110 desmayan.
•
Un porrazo no vale la pena, ni dos ni treR; trabajando v sufriendo se aprende. Además ¿porqué nada más
las "mi~ses han de ~arse vuelo en la Refclrma? ¿Son más
acaso que las mexicanas?......... Por otra parte, como
bien les decía Doña Tomasa á sus vecinas, ellas también, las misses han dad~su vuelta al aire.
-Y si no, continuaba sonriendo cascaclamente, van
á ver lo que.sucedió la otra tarde. Andábamos tomando el fresco en la Reforma. ¡Cuántas misses babia! Iba
una ...... ¡uf! que volaba, como flecha, curu1do de repende sale de la escueln de bicicletas un aprendiz nada menos que oficial de policía, v como el pobre iba
tan de prisa y no sabia dirigir, no :pudo cletene rse, v
que se encu~ntra con la miss; qué chistoso estuvo aquello! La mis dió uu ~alto mortal, el oficial cavó bocabajo y la miss quedó montada en él; je! je! ¡Como nos hizo 'reír la ocurrencia! .........
Y la buena de Doña Tomasa se entregaba inocentemente á las alegrías de su risa.
Y á propósito de policía, el otro dia estuve conversando con uno de sus más celosos agentes, botijón y
coloradote como pocos.
-Ah! me decía con tono $olemne: otros tiempos nos
aguardan. ¡Ay ahora de los rateros! ¡Qué bien ha hecho el gobierno con darnos bicicleta! Ya nadie podrá.
escapar. ¿Quién puede tener en los pies más velocidad que una bicicleta? ..... Por mi parte nm tres rateros que pesco. Es verdad que va uno con tal velocidad
que hasta la vista se opaca; nada menos la otra noche
tuve 9.ue sufrir un chasco. Pasando por las calles ele
San Francisco. veo salir de una cantma á un hombre
de malísimas trazaR, que apenas sale emprende veloz
carrera. Tras él el cantinero sale y apenas me distingue:-Señor Oficial que se escapa! me grita. ¡Un ratero! me chilla en mis adentro11 el policiaco instinto v
bicicleta para que tequierol' La noche estaba obscu~·a·
yo seguía al bulto que en rn fuga se habia internad¿
en la Alameda, y el bulto corría y corría. sin que yo
lo pudiera alcanzar; pero cosa que me extrañó: en v'ez
de huir por las calles comenzó á rondar el paseo. Ya
estaba yo fati~ado, jadeante y sin poder darle car.a
hasta c¡ue haciendo el último esfuerzo, logré poner~~
á su alcance y echarle mano ,\. la chaqueta. El bulto rodó por el suelo y yo me limpié el sudor de la frente
con gran satisfacción. Pero cual no serla mi sorpresa
y pavor cuando distinguí á una miss que me decía con
airado tono:
-¡Oh, Siñor policla, -mi no gustar bromitas! Osté habenne roto el bicicleta!
i\le quedé atolondrado y apenas si pude contestar ii
la encolerizada miss ya dispuesta á arremet&lt;'rme á puñetazos.
-Perdóneme señorita, fué una equivocación· perseo•uia un ratero.
'
Yal fin el ratero se me escapó.

♦♦"- ♦♦♦♦♦~~~~'1

Domingo 21 de Noviembre de 1897.

JOSt WOLF,

JULES ROBIN &amp;

AGl!!NT&amp;

MEDINAS iO.

CÍA,

~OGNA«.

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♦
♦
♦
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♦
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l.rasenfermedadesde la cintura
13E CURAN SIN OPrnACION
Por el Doctor Luis t;Jement.
-eot•Especlallsta para la• enfermedades de las se
lloras. iúecclones de la MATRIZ, de las MAMAS.
Se trata oon éxl to lns enfermednctes que se
dicen Incurables ó de mala naturnlez•, dela cara,
boca, lengua, garganta, oldos, cabeza, llagas varicosas, y en general, todos los tumores provenienes. dela corrupción de la sangre.

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Sin embargo si estan enfermos no
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RESCA y BLANQUEA el cutis, dando/
el a terciopelado de la Juventud.

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.
•••

sano, la naturaleza cumpliendo Jo
demás.
Esa pcsadura que Je obliga nrrastrnrse, esos e.taques b1liosus dolor de
cabeza, neryiosidad, apetJto camhlablc
to&lt;tos cuusudos por la sanirre envenel)uda desapareccráu cúando los
liltlones func ionen bién.
No hay dudadcesto. Millares lo han
test11icado. La téori~ es buena, 1,1
Cura e~ buena y la s.ilud resulta como
"e natural.

37.~~s~~u~lJs

Sea Ud convencido por una prueba
personal.

MEXICO, NOVI E MBRE :Z8 DE I 897.

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Vino de SAN GERHAN destru ye todas
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>UCHAS ab-

-t:iJllª No -ve&lt;l.
llq
EXTRACTO VEG ETAL

1J1

=!~tas~ 1·

creídas asunto
purificadores
de la Sangre. •

PR(CIO~A RO~( MOUS~lU~(
Con la nueva embocadur a perfeccionada

Qué "d lo que purifica la Sangre? •

Los Riñones
Purifican la Sangre
ELLOS SOLAMENTP::.

*

"STILLIFLUX "

- "•.:.=:..-::::..:..=:...:.;:::..:=..:.::~
IMPORTANTE AVISO por
Este nuevo sistema, fijo
debaJo del T•pon,

suprime el fü·rrame durante el ran~porte y hace impo,,
sible encabezar el fr&lt;\.SCO o llenarle despues de va~i •.

1

Perfumería PRECIOSA
PERFUME EXQU ISlTO, DELICADO 'I PERSISTENTE

Sin embargo si estan enfermos no
pueden ; y la sangre continuamente
recoge mas impuridades. Cada ¡ruta de
sangre pasa por los Riiiones (que s&lt;&gt;n
los abafiales del sistem,11 cada tres
m!nutos mientras que la vida dure.

Esencia superfina - Jabon de Tocador
Agua de Tocador extra fina
olvo de Arroz invisible e impalpable
Este POLVO es perfectamente puro e Inofensivo
RESCA y BLANQUEA el cutis, dando/
el a terciopelado de la Juventud.

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.
•••

sano, la naturaleza cumpliendo Jo
demás.
Esa pcsadura que Je obliga nrrastrnrse, esos e.taques b1liosus dolor de
cabeza, neryiosidad, apetJto camhlablc
to&lt;tos cuusudos por la sanirre envenel)uda desapareccráu cúando los
liltlones func ionen bién.
No hay dudadcesto. Millares lo han
test11icado. La téori~ es buena, 1,1
Cura e~ buena y la s.ilud resulta como
"e natural.

37.~~s~~u~lJs

Sea Ud convencido por una prueba
personal.

MEXICO, NOVI E MBRE :Z8 DE I 897.

Para Resfriados, Toses, Bronquitis.
)-Ial de Garganta, Romadizo y Tisis
Incipiente no hay remedio que se
aproxime al P ectoral de Cereza del
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Y

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El Pectoral
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del Dr. Ayer.

• 1

PREPARADO POR

Dr. J. C. Ayer y Ca.;
LOWELL, nASb., U, S, A,

Medallas de Or o e n la s Principales
Exposicion es U niv ersale s.

~i"n:JfiOer
Loeb
--1)-

Hern,a~oE&gt;.

W-- Póngase en ¡¡, 1:.rdia contra las Imitac ion es baratas. El nombre de - Ayer'•
Ch.,rry Pectoral ~ aparece en la envoltura. ·
y de realce en el cristal de cada frasco,

(PllllY DAYllJ

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LÓU,CO

,, OCOlllOUII
:! reconsl l ltl \ ente."

DR . ~ AFAE L LAVISTA

Subdire~tor y P rofesor de L'lí11ica Externa..
en la. E•cuela N. de Mijdicí11a do :México

De ,eota eo todas las DROGUERIAS y BOTICAS.

~~cena.s mexicana.s.==~Uebio bía en fa Jt\,fameba.

•

'

'

NUMER.O:z!z,

�•
363

362

LA SEMANA
Imposible es perder la impresión que el fallo
del Jurado ha prendido en la conciencia p(tblica.
Bsos_ dfoz sentenciados á mw,rte, que cierran el
palpitante proceso, l't'prPsrntan &lt;'I snldo de un.crimen, que la sociedad ha. pa~a.do á su r,·idiltJ. Dura ha sido la sentencia, pero dura rnmbién la rc!-ponsabilidad en que incurrfon1 este g-rupo tumultuoso, que tenía por misión rcsguardnr la Yida de
un .hombre, y que, sin embargo, !1~ ahriú ancha
sah&lt;la con el aguzado filo de tiUs puñal&lt;•:-.
.Es nu~,·o est~ dramt\. en lm) páginas de la crimmolog1a mexicana .•Jamás &lt;k ht sala de veredictos dd Palacio de Ju~ticin había tiur•rido una
tan tremenda ~ecisión . . \.11os lll\, la caust~ seg-uida
contl'&lt;l los ascsmos del Sr. Hern:'mdC'z cHusú honda sensación, tanto por l1ls extrañas circunstancias de que estaba. rod&lt;'ado &lt;•l dc·lito, cuanto por
la cntegcria, un poco más aiTih:t del nin!I común,
de las personas que en él intervinkron. Y sin emhargoi el f'amoso l'rl1nen dfj la P,·oj'iJ1Ja 110 all!&lt;lllZti·
ba á las propor~ioncs que ha re"·estido &lt;•l que
s~ lle,~ó 1.\ termino en la Jnspección de Policia! y que los debates tlcl Jurado han puesto ele
rcheYc, en toda su descarnada rcalidud.
. Filbul8; se antoj1.1 que hombres provh:;tos de
ciertnluculez~le c::;píritu, h~yanllegadoá i1U?1.ginarsc que tan !áctlrucntc podnafrn(Tm\l'se un tan atroz
delito1 á la vista de las muhimde~ 1 en el corazón de
la ciudnd, en una noche en que el v1..•cin&lt;lario se
arrojaba á la vía pú.blica, atraído por htti ft.!:Stividudes.
¿.Xo es verdad que sc•mcja una página d~ literaturanovelesca, desprendida. del sem;acionnl relato de un Bouchardy ó un )lontcpin~ Allá, &lt;•n la
plaza, los ecos del entusiasmo patrio disoh-iéndo ·
se en rumores atenuados; las postn•ras canciones
extraviadas en la naci&lt;•nte quietud de la alta noche, r. to_davía flotante la estela de oro que tra::mba el ultnno cohete en el espacio.
Quien en medio ele este cuadro cruzara, en el
fondo de esta decoración en la que había al_(To de
verbena espaf\ola bajo el manto de cielo am~ricano, no sospecharía que impruclentemente 1 teniendo como testigos los rezagados de la. aleo-re velada, á la luz aú.n no extinta de las pú.hlica~ luminarias, al festivo coro
del bunrues
endomino-ado
.
,.,.
o
, se
f ragua b a un crm1_en y se hadan pasar de mano
en mano chavetas y cuchillos con serenidad imperturbable.
Crcríais por. un momento que attm'lla escena
pugna con la realidad; os imao-inais que se trata
de un capítulo de aq ucl rom;nticismo de brocha
gorda que formaba el material de vuestras primeras lecturas.
Y lo que juzgaríais ficción imaginativa, producto de convencional artificio, es un hecho real y
v~rdadcr~, un pedazo de vida arr11ucado del apac1 ble med10 que os rodea. Solamente penetrando
en las minucias del proceso 1 ahondando en Jo~ zigzags de los careos, se adquiere la convicción de
que los tremendos episodios que precedieron al
homicidio, no. son hijos de la exaltada fantasía
&lt;le un discípulo de Edgard Poe, el febril narrador
de las historias extraordinarias.
Y entonces también será necesario conYenir en
que á veces la verclad puede parec~r im·erosímil.
*.,.*
Por lo demús, ]a Yerdad resiste en forma tal á
las redes tc1~di&lt;las _p01~ los extravíos del espíritu,
que ha. podido sahr libremente de la conciencia
del j?..rn.do ú. tra,~éti de los pu.fiados dr- tiniebla~
arr?Jados po~· algun~s ddensores en e:ste. proceso.
Y o no sé s1 dentro de la moral jurídica sea W1
hecho legítimo hacer del delito un acto recomendable y del delincuente un personalidad sin mancha, un Loh,engrin de alma blanca que hn. bajado
del Santo G-raal á poner paz en las conticmlas
humanas; pero s_í afirmo y sostengo quC' mue In. sana
moral de 11.1 sociedad, nntc esa moral que nos pone
ú todos en el cerebro la idPa de que el hombre
que mata no es un Hayan.lo y que el crimen nada
tiene de apologético, esas arengas grnndilocuentes, cs~i:; peligrosos sofismas eh los e¡ ne se fabrican altL ,·os _he roes con pasta de criminales, son las
peores semillas &lt;.tuc pueden arrojarse al surco.
Hay un c_ucuto de Anrcliano Scholl, en el que
el protagomsta, un hombre que ha cometido todos lós delitos consignados en el Código Penalesa materia lle plomo, como lo llamara Bentham-

Domino-o 28 de Noviembre de 1897.

EL MUNDO.

explica satisfactoriamente sus netos, como inspir,!dos. en los de Io:s má:::; gloriosos personajes de la
h1scona.
~a conocida frasr de aquf'l proc&lt;'sado que des•
pues de matar á sus padrC'S 1 pcdiil al tribu11al compasión. pura un pobrecito huérfano, H\ r1•produce
en lab10~ de algunos defrnsor&lt;':s. Para estos, á mús
alr~ dosis de cu_lpabilidnd co1-rc•sponde una apologia más entusiasta del delincuente.
tii es que todavii1 estos ol'11ores no han descubierto qtw ya no existen dclincuenH•::; y que esas
1:;011 vocc::; q uc hacen correr las víctimas.
Con lo cual quedaríamos todos muy consolados.

***

La .curiosidad d('I público J)Or sc(Tuir
este ruio
d oso Jurndo, ha venido á reflejar:,c en la circulación máxima alcanzada por al&lt;runos di,1rio::; de la
Capital. De lns 1n·('nsas del )i~~oo h1tn ~nlido, en
e~ espacio de Ycinticuatro hora.~, más &lt;lt&gt; 120,0UJ
&lt;.' Je111 p!Hn•s.
Por mucho tiempo se repitió hasta la Hacicdad
que no había lectores l'll la Repúblic&lt;I. Ern va un
tópico, qut~ circulaba como moneda corrien\e en
las hojas impresas.
Era el caso de preguntar como Figa1'o: •quién
es el pú.blico y en donde se encuentra:'
G
S~ lrnb!•m abierto nuevas escm•la:-, c::;parcido
el sllabano por tod•t l;t extensión territorial y uo
obstame la demanda, el producto iHtclcctt;~, se
&lt;.trrastrabit peno:samente en nue::;tros murcado:s .
El periódico, que t•s &lt;•l libro de l,ls multitudes,
apenas rozab,1 con al:1 de pújnro, este inmenso
mar muerto del espíritu nacio1rnl.
. Y c1 rn-oblcma en1 interesante, porque cu él iba
vmcuhtdo &lt;'l porvenir de las intitirucione:-;. La baS&lt;.' de las democracias modernas no ptwdl• ::;cr otra
en efec_to que!ª educación . Instruir es gobPJ'ntll',
hn podido decir con :,obrada justicia un distinO'ui0
do t•stadista de nuestros días.
. La pala1,ra escrita, lanzada en el seno de la. sociedad, se pro paga en ondas á semejanza de las que
se fon..nan en un estanque ú la caícla de una pie•
(~ra. l_ cuando para la comunicación de las inteli~encrns s~ 1:abí~n tirado en el mapa de la Rcpú.bl1ca nume1 osas hncas, y P5Calado cimas y perfo•
rado montes y tendido puentes y sondead.o abismos, el verbo parecía esclavizado.
Pero e_' periódico ha comenzado á circular.por
las ª!·~enas de nuestro organi::imo, c¡ne va cnriq~ec1endose con sangre jOY&lt;'n y vigorosa. Decididamente habíamos calumnh1do á etitc buen chico q,¡.e se llama el público.
. Es _una hi::;toria tierna y sencilla, u11a de esas
l~1stonas con las que .F'ranc;oh; Coppée teje sus delicados cuentos, la que entre los fu,chos menudos
de e.stos días lm comdgnaclo la prensa de infor1!rnc1ón .. El acta levantada la de:--cribirA en esa
forma hsa y llana que eonstitu,~e las literaturas
de las Comisarías:
~
Ln drama de amor que se desenlaza en un canal; tres ahog~dos y un niilo que se clrroja á. la
charca con obJeto de salvar ú las yíctimas.
i~ 9s. decía yo en mi anterior charla que va no
hab1a milos en este trágico crepúsculo de los.hombres!
Sí, a~nhayniiios_que nllen por hombres, pequefio.s seies que se agitan en los monwntos supremos
c~·1?-turas que han llegado á la edad de Jos sacri:
f1c10s.
. ~osotro~ somos un poco-lea u:::-tcd: un mucboH)JUStos con estos hél'oes desconocidos que surg~u del arroyo para acometer un acto de suprema
~ne~lad. L?:, aplastamos bajo el peso de nuestra
md1ferc~c1a. Apenas si la gacctill,1 les otoro-a el
honor efun~ro de viYir lo que las fl01·es del poeta: el espacio d&lt;• una maflana.
~¡ lllOtitrar quisióramos caridad con psos caritati,·os, habi:-iam,os, c?mo en otras partes del mund,o, establecido prem10s y otorgado distinciones.
~o hace m:lChos meses que la sociedad francesa
se complacia en adornar con una roseta de honor
fo. deslustrada Imita de un cochero, autoi· de no
recuerdo que hecho heróico.
.Nosotros desconocemos ese procedimiento de
pagar u~rn dPuda colectiva y hasta acostumbramos _olnd11r el nombre del protagonista. Se nos
nntoJa qm• el hcroismo es un deber constitucional á que estú obligado todo ciudu.dano.
Pero la yerba oculta y lrr lluvia bon·a ha dicho
el autor de los Jliserables.
'

•

El tiempo desgasta los epitafios y sobre las
buenas nccioncs humanas podfa escribirse la leyen?a trazada en la tumba de Antópater, (,i-git le
brmt du rent,-«Aquí yace el ruido del viento.&gt;
.A&lt;:as? tú, mi bella desconocida, alguna noche 1
á la :;ahda de un fil:é o' dock, al abrirse la portezuela del cupecíto qtrn ha de llevarte á la casa
mi1'1ltr:ls, friolenta y nrrviosa, te arrebujas en eÍ
abrigo cte: pil•les que te: arrojó un buen amigo
al pmm, nslumbres uno ele estos pcqucnos deshere(\ados, plantado allí, en medio del ai-rovo en•
·tr&lt;• irónico y suplicante, con una mano te1ictida y
un sarcasmo en la boca contraida de gamin callejero y truhanesco.
Piensa &lt;&gt;ntonccs, mi bella desconocida, en es•
tos h~roes microscópicos, en estos aventureros
minúsculos, en estos niüos que, como antes dije,
valen más que los hombres.
Precisamente por eso; porque no son hombres.
ÜBERO:,;-,

µalítirtt ®ttttrttl.
RESU~lEN.-Er, CONCIEHTO ECROPEo.-D1sTCRB1O:-; rnTERIOREs E~ Ac~TnIA.-LA CA,rARA DA·
JA DJ;: ilt:NGRÍA.-LO!-i PAR'l'IDOS . -LOR ALEMANES
EN ÜHlNA .-LA AUTONQ)IÍA DE CRETA .

Las hondas ri,~alidades que apartan y dh~den
á la~ ~aciones de Ew·opa se hacen cada día más

mamf1estas, y los fieros apetitos que despiertan
se enconan_ y las arrojan en ruda y despiadada
competencia.
En vano el pri1~cr ministro de.Austria Hungria
]mee . un llamamiento á las viejas monarquías
concitándolas á tremendo concierto para resistir
]a competencia que miran levantarse formidables
de este la~o del Atlántico en la gran República
norte-amenc&amp;na; en vano les habla con tono gen:ebun&lt;lo_ de las [urr~as gastadas y de las energias perdidas. causa mmcdiata en no remoto día
de debilidadC'sy desmayos, de ruinas y desolaciones: aten~s. solo á las concupiscencias del día y
á las ar_nb1c10n~s del momento, cierran los Ojos á
los pel igros . !eJanos, desprecian los cataclismos
fut_uros por f1Jarse en la necesidad presente y en
la magotable carcoma que Jas corroe.

*'\

Austria m~raentristecida cómo se organizan en
su seno partidos de lucha que han engendrado la
dtv~rsidad de razas y d~ cost1:1mbres er, la agre~ac1ó~ de rueblos Y nac10t1es que constituyen el
unpeno. , e que los cheques se yerguen contra
los germanos los esclavones se rebelnn contra aquellos~ y todos en confuso tropel r en revuc1to remolino dan al mundo el espantoso espectáculo de
una cámara co~wcrtida en plaza de toros, de un
alto cuerpo dchbenrnte transformado en palenque
d.e odios_ inl?ctos y desaguaderos de malas pasiones y n11sena humana.
Na~a ha valido la admiración, la idolatría casi
que srnnten los pueblos por su viejo emperador·
nada las conquistas racionales y pacf!icas qu~
gradualmentehan obtenido los liberales sobre el
régunen trad1c10nal ·del sacro imperio, nada las
amenazas q_ue de fuera vienen y se palpan con el
pan~crmamsmo de los llohenzollern, vencedores
&lt;'1;1 Sadowa, y el panslaYismo de losRomanoff, ommpotcntes en los destinos de Europa, ha llegado
tal Yez el momento de las disgregaciones, ha soua~o la hora de las diferenciaciones entre grupos
soc1~les a~ados pqr la fuerza y encadenados por
la ,:1olenc1a, á pesar de la disimilitud de razas y
&lt;~e mteres~s, y no sería raro que se dcsprendie1an del nucleo aus~o-húngaro, masas informes
que ~altas do cohesión y ele resistencia, irían á
grav1ta~ por ley ineludible alrededor del centro
ger1.námco, ó en torno del poderoso micleo moscovita.
. tii la. disolución es tan protwlda, como lo anu.n~
c_ian ~,ls escenas borr~scosas de las cámaras, tarea
llt:'lmca es la del gobierno para someter a los rebeldes al trono secular de los Jiapsbnrgo.

*•*

Entre _ta~to, la fiera Alemania en su afan de engrandecnn~cnto, y acaso después de haber sembrad~ sus ideales y contribuido á ladisgregación
austriaca, se lanza á los remotos mares de China
en busca de nuevos territorios y conquistas nue~
vas, donde plantar su pabellón triunfal.

EL MUNDO.

Domingo 28 de Noviembre de 1897.

•

ra. lamida. por el sereno Hu..dson, que se va manso y
el Ea,:,.t-River y el Hudson que- limita al septcntri&lt;tn la color de ziuc hacia.la. bahia, surcada })or barcos que
i:--lade \fanhattan)parart1e unpoco/J.coutemplar las isle- respiran humo ó que a.bren sus grandes alas túrgiuas
tas ll~nas de chal.etH _v cusa¡; de ball.o, y subir por una que baña de púrpura. el sol que muere y los hace semagnif_ica escalinata ha~ta la altura dt•l puente y del mejar al barco-fantasma. de la leyenda genialmente
sobt•rb10 acueducto de fierro que, sobre aquel, lleva 111-u.,·icada por \Yagner.
un verdadero rio de ag-ua de1iciosa al Parque cen·
El ribazo opueeto parece, á. &lt;'Sta luz, una gran motral .v á la ciudad, el Croton. E,-tc puente. alto ( Hiyh- le de pizarra violácea con incrustacioue~ rojas y blanbridge) e~ viejh;imo para N. York; tiene 50 añoi, y, co- cas de poblacioncillas y rillaHi la linea casi recta de la
mo ,·icjo, es clá,üco; toclo ele piedra ~- granito, sobre cresta de esa mole larg·a y obscura se desprende de
doce ó trece arcos correctísimo:-, soi:.tieue una ancha un gran cortinaje pintado de brocha gorda con oro y
calzada. de medio kilómetro dt~ largo ». ojo de buen rojo, pero de gran efecw como telón de ópera. Más
cubero; má.s al norte e~ti\ &lt;.•I puente flamante de \Vas- arriba todo ese color se dt•s,·anece r muere en tonalihington, sobre uu pJpg·aniiimno arco que, por ancho 1 da.de¡;, y veladuras de inefable sua~idad.
])at:t•ce bajo y- que es enorme, todo de act•ro ~- fierro.
Bravo el pintor!
DaJo ei;tos puentes, pai;au v n•pa~an emban:adoneo,
lijera~ las mas, verdaderos 'muebles de luj,, ele made·
ras finas, con SU)) motorciUos de ful'go ó electricidad
Hacedme. lectores, el favor de describiros á ,·osotros
mlsmoti el Pa.rqw Ceniral; yo no he de hacerlo; serla
acumulada; mu,• bonito.
DeF-pues, al r~gTesar, rodeado de obreros, por que meterme en UlHL serie de vel'icU1•tos, de canaleb, de
e&amp;tos son barrio~ fabril e:- por .,xeelt&gt;neia 1 que vueh,en lagos, de túneles, de ldel,·as, de e::;tar1qucs cuajados de
á. i;;m; casas silenciosos, fumando ó mascullando taba· cisne:, y de pato~, de prados para todos los juegos. de
&lt;·o de \'irginia, y oliendo más ásltdor y á. ro1&gt;a vieja que pelota conocidos y por conocer, de jaulas de fiera.s 1
á alcohol, puede uno pagar~e el lujo de ver un iucen· de cotos llenos de esbeltos gamob, y otras y otrai
dio; yo me lo pagué; el término es impropio, por que menudencias, todas á cual mAs agradable, diseminafué gratis. Una gran ca~a aislada, de ladrillo r made- das en un arca triple quizas do Ja que nuestra alara1 perfectamentequemable ,. concienzud:uneiite que- meda de )lCxico ocupa¡ a::li me pareció al menos á. vismada. Bello espectáculo; esfoban ,,a en salvo los ha- ta de pájaro.
bitantes cuando nosotros nos p"aramoP. á contemSeguid este consejo: un sá.bado por b mafüma dedi·
plarlo¡ con nosotros uno 6 dus millares ele personas, caos á vie:itar eotos mngnlficos jardine.;,lentamente, {L
sobre todo de chiquillois que veían a. las coquetas bom- pieb·1:ientaol:! frecm•11lemtmtc para ver revolote,ar eijtn.
basfllncionar,comó quieulas conocC'. y las puede mane- tur i~ de chicuelo:; nacarinoo y dorados, que parecen
jar; esas bombas parccian riquhlimas v complicadas he.cbos con jugo dt' lirios y ele rosas, gue revolotean y
baterías de relumbrante niqnel que bombardeaban reman a qui como en todas partes. Luego nlmorzad
agua. en todas direcciones Aobre la cai:.a incendiada.. beatamcnte en uno de estos restaurants; no tomds viLos bomberos parecian salamandras; estaban en to- no sino té; el té afina el aparato rcgistnldorde las sendas partes como las llama~ y t.il a~ua; sacaban por las saciones placenteras. En seguida seguíos divirtiendo¡
bohardillas sus cascos puntiaguaos, por las ventanas embarcaos eu una góndola en el lago, dad do c.:omer
•df' los pbsos altos p,alian ." sub1an y ::;e deslizaban por á un orangutang en la.1nenaf1erie y cuando decline en
las escalas de safrefaje. Eran los co ..oneles de las co· su cun·a corta de otollo, el sol. tibio 1 radioso Y blondo
lumnas de agua y con un nLlor tranquilo conducian como una crisantema de inyernadero 1 tomad un ctib
el agua al fuego. BrM·o. Expléndidos ~sos buzoli del
y salid á. la 9.uinta avenida por el extremo norde¡,;te del
.Parque. BaJad ;_\. lo largo de las casas aisladas1 enjarincendio.
dinadas y elegantlsimas de esta admirable avenida y
**•
deteneos en la esquina.dela calle 7f);henqui un templo
Si aun la tarde no ha avanzado puede bajarse á la con su alta y explendida escalinati¡ su cúpula de estilo
altura dt~ Ja tumba del general Gfant, nuestro gran indo-musulman, oro y negro, y su l\mpliayrira estrucYiendo semejantes juegos de la diplomacia ocu- primo 1 casi nue~tro primo hermano, por lo mucho que tura que recuerda las iglesias fundadas en Siria por
pada en tales nH\erías quP afectan al dcbil y li- nos queria1 seglln dice el sefior Don Mati11.s Romero y los cruzados en el siglo XII. ¿A qué culto pcrtene1.:e?
yo lo creo. Esta tumba ó monumento de Grant es
una de lits cincuenta tiinagoga¡; establee.idas por la
sonjean al poderoso 1 no podemos creer y consi- grandioso y vul¡pir; se parece a él ¿quien no lo recuer- Es
colonia judla de New York, ,._ue cuentH. con :t·)().000 inderamos irrettlizable el bloqueo de Constantino- da en l\lé:xieo ;o· a su compañero el enérgico Sht~rida.n, divicluoli poco masó menos. Es una potencia el juclais•
pla de que han hnblado los últimos mensajes, so tan buen hombre, tau soldadón v tan franco? Del mo- mo aqul¡ Jo es en todiu, pnrtes más ó menos clandestipret&lt;'xto de consolidar la autonomía de Creta y numento de Grant, Re puede b'ajar, al paso lento ele name11tc; aqui, á la luz del dia. Yo croo qu.e es la leuno de esos comodísimos coches manejados por el co&lt;le htiC('I' que Turquía ncC'pte el noiu bramiento de chei·o desde su alto asiento por encima de hl caja del vadura que hitce fermentar esta sociedad en afan de
negocio; que levanta estit masa con ensueü.os ele imun príncipe cristiano corno gobernador de la isla vehlculo, á lo lar¡ro del lfive,·~ide Park. He aqui lo que posibles nqueza,s realizados por una voluntad á que
se
ve
por
una
clara.
tarde
ele
Otoi\o;
:í.
la
izquierda
ele
no se pide un resultado normal sino milagroso. Como
manun1itida.
Tienfll derecho ]os cretenses ú tales decisiones, la ampllsima calzada superior que constituye propia- los judios vivieron en la historia /J. fuerza de milagros,
mente el paseo, entre cortinas de cnsaili suntuosas, de· como es u'\1 fenómeno .tan extraordinario que con mson acreedores á que se ]es atienda, á ellos que semhocan sesenta calles de la ciudad, que vienen clezón le llaman tambien milagro: el de su supervh·encia
11or más de dos siglos han peleado anhelando li- rechMs desde la otra orilla de la fsla, á. tra,·éo de todas étnica, como esperan sin ce~ar el milagro mesiánico,
bertad; pero Europa esta muy empedernida en las avenidas; en eMs ca~a~, Ye:rdaderos palacios por han sab!docolocarenel medio social en que vhren, una
sus sentimientos y no es Jlegnd'o el tiempo en que el tamaño y la abigarrada pompa del estilo. vive bue- esperanza, chsi una certidumbre de un efecto inespe
parto de la máí. aristocrática Rociedad ele aqul, v rado de la suerte, de esos queh:m hecho de pobietones
ha de prevalec('r ht aspiracion aishlcla de ungru- na
aqul van á nuestro lado, en carruajes de todas 11's cB- jó,·enes, hombres archimillonarios como Bennet, Astor,
poinsignificantesobrc los intcresrsdelos otros. Los pecies, tira.dos por caballos de subido precio, ó cabalGould y otros cien .
que organizaron una cruzada en toda regla en gando ó pedaleando, algunos ejemplares- de la gente
Entramos, precede al templo la escuela; el santuapro de la ~ledia Luna para sofocar las tendencias il.Clecta de e~ta bendita tierra del dollar :- del apio. Vi rio1 asiáticamente lujooo de decoración, es, serio ,. noá mi sabor algnnos de ello~, cicfü:,tas, amazonas ,· jódel helenismo que Quiso libertar á Creta, no es vene!- !la,-denios, orgullo de la crema de aquí y~ que ble; las galerlas, sitia.les, balaustra.das, facistol~s, el
candelabro simbólico de los siete brazos, la h'tmpara
facil que hoy se decidan con peligro de la paz yo prefiero, a peMr de que haya quien lo &lt;lude, a la eterna de oro, encendida ante el tabernáculo, todo es
adorada A desafiar el orgullo delos turcos, ebrios mavor parte de e~tos e~beltos ,. rabones caballos in- esquisito, como los mosaicos y los vitrales, sobre todo
todaYia con los triunfos de Yelf'stino y de Lari- glefl.ci;; de noble raza v á guicneS solo falta tener el cuf.':· el inmenso del plaf'ornl, que pttl,~eriza la luz cenital
ro bermejo corno el ele uno de los corceles del Apoca- en esmeraldas, rubies 1 y topacios. El tabernáculo, es·
ssct. Hay que esperar mejor ocasióp.
lipsis. la crin color de azafrán y un pan1guas azul ba- pecie de arca santa de cristales, guarda un soberbio
X. X. X.
o el brazo, para ser la e:-.tampa del clá~ico turista que ejemplar de la thorrá, de la ley. i'" yo no se por que
a vieja Alh1ón em·la á diMio hácia el Continente con
combinación de cristales, hay en estos tabernáculos
2G de Noviembre de 1897.
rl objeto de pasear~e A través de los teatros de Pads, una misteriosa luz azuli como si ijU atmósfera estuviede las igle¡ifas de Italia, &lt;le las techerlas de Suiza1 ele ra saturada de Momos ael zafir del cido!
las manolas de Andalucia ~-dela,; caricaturas, romanBajando siempre, se pasa la magnifica Plaza, los
ces y sainetes de todas partei..
edificios colosales del Savov-Hotel \" del N"eederland
;\le gustan esta flora ~- ('sta fauna¡ la flora, nutrida y poco después se entra en et'barrio d~elos Vanderbildt¡
con jugo de carne ele Chicago y margarina., con té he- unos de marmol, otro~ de ¡piedra bruna y rojiza, to•
lado y fumado (lo que la hace nt&gt;n~iosa al mismo tiem- dos amplios y suntuosos; los palacios habitados por
po qlte san"'l~inea) ~- con almendras tostadas, maiz los miembro¡; de esta riquislmafamilia. decoran regla.tierno y p,Ül'dzng y oat-mer~l 1 exporta i, Europa anual- mente un medio kilómetro ó má5 de la quinta AveniNOTAS A TODO VAPOR
mente algunos sm1tuo~os &lt;'J&lt;•mplares, y otros quedan da. i\[ás allá de S. Patricio, sigLien las iglei:iias, loi, hoaquí para ser dei;;critos por Pau.1 Bourget en los veranos teles de primer orden, es decir, lo:; primeros del munde ~eiv-Posty para. conccntrari:w lentamente a. la vista do. los clubs, entre ellos el ..Uanhattandub, de explénD E P ASEO- B O "'\V ER Y
de loilo simplrs mortalefi como ~-o. en sus opulentas man- dida instalación y de cordial acojida para los forastesiones de invierno, t'n New York. Boston .... .La mucha(aqui mis agradecimientos personales) v lueio se
Se no!li paf.aban los clias mangoneando por esas ca- cha mexicana suele s&lt;.'r mfts interesant&lt;'; tiene lail ex• ros
entra en el mundo del comercio 1 de los tallCres ac.mollei-, de Dios, sin al)Urri_rnoti nmH:a; al menos yo, gus• trcmidades má~ finas la boca má¡; dulce, los ojos me- das, de las librerias, de h1s muebleria!-,
de las sucurtaba mucho de \'('I' pnmcro C'n etstampas el lugar, el jor comunicados con ei;a 1:1ombra interior que se llama salea de las grandes casas de ventas de
de
edificio qu&lt;' iba R. \'~Hitar y l_uego acom!Jdar la irn/J.gN&gt;. el alma y aunque mucho má.s _pequeña, andn mejor¡ arte de Europa. To.clo Pilo tieno un aspectoobjetos
lujo y
que 11"',·aba ·en mt sensono á la reahdad que se me pero esta á.fuerzadt•lmrn•/ennu y decroquet ,. de airn de bi&lt;•nestar inexpresablt'; parece que todos de
los tranpn•sentaba delante y resulrnban las coi-;as mies como puro, sobrP todo, l!O eFótá. anl•mica ;• es, por Pi1de 1 má.i:llevan un rnill(m cu la cartera. No sé porque
me lat1 figurnbn, pl•ro l11ft'rente:-, y aten Cds. esta con- hermosa, más anuuada, muscularmente hablando, v seuntes
no lo llevaba yo. Por aquí ha.y también otra sinagoga
tradiccioncíl\a1 pero a1:,i era.
más varonil. Ahora bien, etitC es el ideal femenil fii1 (calle 44) que es una reducción de las mezquitas áraRecomiendo ti:;te pat;co (qul' no nece~ita recomenda- de siglo; ser varonil. En esta edad del músculo, las bes
ó persas, abigarrada y pintoresca por ex.trerr,o,
ción, para lo~ fora,..trro~ en la dudad-imperio) ir por hembras quieren ¡;;er músculos también, ei- decir, quie- con sus
torr_es ó alminar1;;.sesbeltisimos, en donde espe·
el elevado ha¡.;ta ct·rca dd limite st•ptcntrional de la. ren las mujeres ser hombr&lt;'S sin dejar ele ser mujeres¡ ra uno que
al ocultarse el sol resuene la dulce v vi•
Ji.da, admirnr te~to e::1 nece!&lt;arío y recomondado por nu\s como 61:iO no puede scr 1 conseguirán i.cr hombres. brante salmodia
del muezzin llamando á la pleg"a.ria.
los guiaH J, admirar, desdl' la enor1~1e altura l\, que ('l ¿Y los hombres que haremos? &lt;1ué hareis, mejor di- Seria curioso escuchar
~ajo ei;.te incoloro y frio cielo,
formidable trrtmpolin del ferrocarril se Ie,·anta sobre cho, por que yn. ft los que estamos en la adolescl'ncia donde el sol parece nn Dios
destronado por la luz eléclos pi!:-08 1su¡Hw1ort't"1 .dc la8 c:u~as. como una ei;pecie de de la ancianidad como yo no noilo tncar1\ ver e~o! Honuna plegaria orient:tl.
gio-ante:--l'O andamio de marl&lt;'ra y fierro 1 en una atre- do problema¡ se r('soh'era1 solo corno todos lo~ pl'Oble- tri'ca,
A esta hora vespertina :- en este dia de brujas 1 toda.
vi(Íísirna curva, el pintore~co•¡1anorarna del Parque
la avenida estú. poblada de carrua.jp;s; pareco una do
Central con HtR grupo~ de árbo e,; toda.vía vestidos en mas.
La orilla del Rii:rrside que mira al rlo, limitada en
serpientes sin término de las edades geológicas,
Ortµbre de \'erde ~;ri!&gt;. ~roro vit•jo, sus canales, sus la- la parte alta por ante\1echos Y-balaustrada,; ele piedra, esas
desarrollando sus enormes escamas de charol negro
gos, sus puentecillos, FóUS cascadas, etc. y empar~dado desciende al nivel de a corri'entC' por una ~erie de te- por
millas entera.ti. Y es una agradable sorpresa ~n1:mtre los exeel,.;o::. v abigarrados muros de 1nedra, rrazas superpuesta,;, aun cubiertas de árboles semidcs- contrarse
con una cara mexicanaaunque sea intésa,
ma.rrnol v hulrillo qtic lo cmprl.quetan en una especie nudos y de vegl.'tación agonizantemente vcrdc1 que se como la del
amable vá.stacr·o do Lol'd Chesterfield, el
de cajón~inmenso. Y siguiendo hac;ia el N. bajarse en desvanece en el crepúsculo del año. Las casitas v las
insigne
y
rubicundo
ChandÓs Stanhope, máxime cuanuna. estación cercana al rio Harlem en la calle 175, glorietas se desparraman basta los nmC'llcs de la Í-ivedescender al nivel del rio (es un brazo 6 canal entre

No puede ver con pac:cncia el irritable empe1·ador Guillermo que el sobr-rano de todas las H.osias acreciente su poder y dilate su influ&lt;.'ncia so~
bre cuanto b~ña el sol en ti viejo continente. 'No
pu'-3de contemplar indiferente, que el nombre del
Czar, bendecido por sus súbditos, temido por
sus vecinos y respetado por todos, sea la palabra
mttgica que se pronuncia. en donde quiPra que
surge una dificultad, que brota un conflicto ó que
amenaza un choque internacional. No pued~ permanecer inactivo, ,·iendo que se le escapa su prestigio y snbicndo que los pueblos todos que se YOIYían antes hacia Berlín en sus cuitas, se dirijan
ahora al podrroso 1-&gt;ctersburgo, donde radica ahora el centro del f'quilibrio curopt•o.
Por eso va en busca de a,·enturas, de conquista y en pos de ruidosas haza11as allit á las costas
&lt;lel Celeste Imperio, donde toda debilidad tiene
su asiento y toda miseria su natural alojamiento.
La paz armada, abrumadora lo fatiga; el desaliento se apodna de él, y la inactividad lo excita; se
lnnza contra un enemigo inesperado y e1nia á su
augusto hermano el príncipe para que tome pose·srnn de ]a bahía de Kico-Chan, á ver si es~ golpe
de audaein es capáz de conmo,·er la serena tranqui1idad en que viven las potencias, odiándose
cordialmente y recelándose á cada paso en medio
dt• su aparatosa bizarria.
lntenlo inútil, aqUi el débil es la petrificada
China, y si las potencias han de consentir y tolerar lus arrebatos dt• Alemania y las a,·entui-as intnnncionales de su jóven &lt;·mperador, lo dejarán
en pacífica posesión del territorio conquistado, y
tomarán en compensación otros tt•rritorios que
los indemnicen de su desinteresada tolerancia.

•••

•••

.
l

�.,
364

EL MUNDO.

Domingo 28 de Noviembre de 1897.

36.5

EL MUNDO,

Recuerdo de las fiestas presidenciales en Toluca.

do este fugaz encuentro está decorado por la catedral
cleSan Patricio de un lado, las casas delos Vanderbildt
del otro y á vanguadia y reta~uardia los landós cua•
jados de grandes rosas con cáhces de seda, corolas de
encaje~· plumas _v sombrillas blancas y rojas que Pal:pi·
can de manchas de color la enorme hidra de la Quin,
ta Ai-enida.

***
Ahora á ple lectores mios. Es de noche v vamos á
correr una gran aventura; visitar de noche el Bou·ery,
que es·e1 Broadwey del comercio bara_to, en los linderos de la Ciudad-baja. ¡Gran aventura! Lo era an•
tes; para hacer una excursión por el Bo-wery, poblado
de alemam~s, de italianos, de chinos, todos 'más ó me·
nos israelitas, precisaba ir flanqueados de dos ó tres
detectivP.~, lo que daba á la excursión cierto esquisito
sabor de viaje de Rodolfo por los suburbios en «los
:Misterios de París&gt; novela que pertenece á las edades
geológicas de la literatura del Siglo XIX; que asustó
v entusiasmó á nuestros abuelos v que vo todavía leí
coll deleite hace tresciento, años (esto es un poco exa•
g·erado, lean ustedes, treinta y cinco) .
. Ahora ya no e~ preciso hacer testamento para excui·sionar en The Boicery; la luz se ha hecho en esta tiniebla: la luz eléctrica. Basta hacerse g·uiar por uu.
par de buenos conocedores del terreno; tuvimos la
fortuna de encontrarlos inmejorables: el Sr. de Garmendia y Alberto Leon, este, un mexicano aclimatado
en Nueva York con su numerosa v simpática tribu.
Entramos por la calle Catorce. pisamos frente al corpulento edificio que sirve de centro v foco (de infección dicen algunos) al más poderoso de los círculos del
partido democrático en la Unión. el Tammumy-I-laU;
ostentaba sobre su f,whadota rubicunda, profusamente iluminada. una lista de can clidatos para la próxima
legi slatnra. Frente á lás puertas de los teatros, á la luz
de las tabernas de lujo v de los escaparates, observa•
bámos la interminable procesión de las nocturna.~, que,
allá como acá, se nos acercaban con la sonrisa clásica
de estas damas, que, bajo el afeito rle la boca, parece
una mueca lúgubre. Y como el Bozcery es el paraíso
de los cafés conciertos, entra1nos en algunas de ellos.
Yo habría preferido pasar una hora en uno de CbOS
teatros jttdeo-germanos que ostentaban en un hebreo
que habría extasiado al profesor Pancho Rívas, sus
anuncios. á la luz de candelabros de siete brazos coloc_a~os en pórticos extraños; pero mis compañeros no
qm~1 eron y me arr_astraron en ~u peregrinación paralela a una doble é macabable hilera de tabernas, tiendecillas y bazares profusamente iluminados, haciendo
estaciones frectwntes.
1 ª Estación: exMbición de mujeres gordas. Unos
monticulos de carne grasa con protuberancias simétrí·
cas gue parecían dl:lt-rames coagulados, estalactitas
formidables de color espermeático, ojos plácidos de
bueyes enfermos; alma nin°·una. tal vez en el fondo
del cerebro una lucecilla ahogada por un charco de
enjundia; casi de$nudo todo esto, pero tan candorosamente antiestéticó que...... asi dl:lbieron de haber sido
las tentaciones de San Antonio, del San Antonio auténti&lt;:o, no ~el San _Antouió de Flaubert que era Flaubert
mismo. Nos abnmos paso entre un hervidero de o-ente
su!!ia, c~m~uestadP, ~ujeres probables, de judíos'aguileuos, sordidos, de mirada embozada v brillante y de
irlandeses compuestos de curvas eximberante; que
llameaban de Alcohol, de alemanes melanoólicos como
Margarita y entramos en la tienda de una gip.~y. NO tenia mala facha la gitana; la tez de oro negro; el cuerpo envuelto en paños de colores desvergonzados sonando toda ella como un cascabel, gracias á una por•
ción de collares, pulseras y ajorcas cargadas de moned~s falsas {¿v ella seria también falsail) obscuros y
lascivos los OJOS como dos gotas del infierno y de ébano ~a cabellera opulenta. Aq~~lla bruja que no se parecia á las _dl} l\facbeth, me d1Jo cosas ruborizantes y
~e pro_nost1&lt;:o cosas espeluznantes y yo que so.v la vamdad in folio le doblé la propina; á haberlo sabido la
g_itanilla _me profetiza el trono de Francia y yo la hubiera cre1clo; porque durante siete minutos c1:eí en Jo
que me decía. No hay hombres más flacos que los
hombres gordos!
Segunda estación: 1m café alemán todo amueblado
de !1leman_es y ttlemanas y alemancítos de los Estados
Umdos, oliendo todo á cerveza alemana de aquí y á
g~nt~ aglomerada y á ta\&gt;aco: Ruma, oliendo mal. Un
publico cprrecto, bonachon, contento, feliz y taciturno; e~ espectáculo excesivamente divertido é idiota;
un gigante c~mstantemente vencido por un enano: es
~l tema más. o menos claro de todos los cuentos de niuos; ~nos tz!ganes que supongo auténticos tocaban
su~ aires hungaros; lo repito, yo me diverti como un
ammal.
Tercera estación: en ~! camino de China Tow·n
compramos algunas bar:tttJas y unos inmensos pantal~nes de taller para Jesus _Contreras, de esos que empiezan cuatro d~d.os debaJo de la barba: estoy seo•uro
que apenas.se:v!r!an de cal_zones de baño á las ºgordas de. la exh1b1c1ón susodicha. Un alemán de catadura ~,molenta y fatídica nos pidió dinero con el tono
de qm_en ha.ce un favor; dimos1e alguna moneda blanca: quiso mas, lo mandamos á pasear: •miserables exclamó entonc~s, yo os dinamitaré algún día.• y'este
fué el solo pehgro de muerte que corrimos en Bowery
lo estamos corriendo todavía.
'
Dimos 1:ueltas por unas callejas obscuras, de esas
que S?~1.sm emb~rgo, más claras de noche que de día;
nos d1r1J1mos hacia un gran farol chino que se balanc~aba sobre un portó!}; entramos, pagamos, nos escun1mos por una esp~c1e de mugrosa trampa y .... estábamos en el te:itro chmo, con e! pañuelo en las narices.
Aquel bodeg:ón en qu~ hab1a aglomerados trescientos ó cuatrocientos chinos, más bien ª"'achados que
senta10.s en bancos muy primitivos, ola á microbio.
Se ad1vmaba quelaatmósf~raestabasaturadade gru-

·Domingo 28 deNoviembre de 1897.

.....,.,....---,-----------r---=----__:_---=------:--~~~0--7

i,

LLEGADA DEL SEÑOR PRt&lt;:SIDE:'(TE Á LA ESTACION

Recuerdo de /as fiestas presidenciales en Toluca.

El ideal de un ex-Donjuan--~Por Ruelas)
mos de colonias, de archipiélagos de microbios borrachos por el humo de los t:,ibacos ó de los cigarros de
opio. Se me antojaba que aquellos ~ombres, unifor•
ruados de azul oscuro, que escuchaban con religiosa
atención, sin pestañear (verdad es que no tenían ó no
p_arecían tener pestañas) el ruido infernal del escenano, eran aglomeraciones enormes de microbios bajo
las especies de homb1es y mujeres; porque supon&lt;&gt;-o
que l~abria alli también mujeres; solo un experto taturahsta podría encontrar la diferencia entre un chino
y una china. ·
El escenario era un tablado en donde estaba la orquesta;- la orquesta Dios de Confucio! -Ay! sl, la orq:u,e_sta compuesta de timbales, tamtames,gongs y chinmias; este escenario tenia dos compartimientos. En
uno junto á la orquesta está el héroe; detrás de el
una especie de altar con un ídolo; en el otro los muertos se van al diablo. Porque hay muchos muertos; el
héroe vence á todos los agentes del mal, al través de
monólogos sucesivos compuestos de _grititos ilimitadamente desapacibles y subrayados cana dos minutos por
el ruido siete veces infernal de aquella orquesta satánica. Con ~u talismán y su espadita de palo el Mroe los
mataba a todos; algunos de aquellos personajes ves
tian telas suntuosas. Y lo¡¡ chinos, desde una especie
de mandarín de botón rojo que estaba cerca de nosotros hasta el cocinero color de·pringuen oian,yreían to-

do eso con sus trajes negruzco~, sus caras verdes su
sudo! amarillo y sus colet_as engrasadas con manteca
rancia..... Los dramas chmos no acaban; noi:;otros si
acabamos por salir de allí temerosos d,e que se apoderase de nosotros el vértigo del suicidio y nos dirijimQs
á la Pagoda que está en un quinto piso sobre un restaurant en que otros chinos devoraban con su acostumbrada devoción, sendos platos de 'arroz con sus
p~li~los de marfi_l. El tt-1mplo estaba solo con su altar
búdico ea el fondo, admirablemente tallado en madera y lleno de figurines rlorados de ma1·fil; en los á1wulos ~normes tambores de seda bordados de figuras quiméricas, colocados sobre varas pintaiilas, en guisa de
enormes faroles-Dos boncillos engullían arroz en un
ángulo; nos acercamos al altar, los bonzos nos dieron
unos palillos aromáticos que quemamos con verdadera
unción delante del f~ísimo dios qu(1 teníamos delante,
y hechas nuestras salutaciones y pagadas nuestras
pesetas, nos fuimos vagando y comentando hastalVall
Street; encajonado en sus últimos palacios de sombra
que se perdian en la noche po1· un lado v por otro remataban en una pl11 teada corniza de luz de luna. Trinity-Church en aquella soledad, en aquella hora, tenía
un aspecto tan... Pero pasa el funicular; á casa; oh! si,
la cama, la cama ¿pero cómo dormir con el tímpano
enfermo de música china?
JUSTO SIERRA.

(Fot. Bustamante.]

ción de un bonito periódico que se publi_c a ahí,
,, España,» S(;l sirvió e1wiarnos una colece1ón de
el mismo, en la elegante carátula de la cual
figuran, acuareladas perfectament_e por el Sr: Ar_turo Sarmiento, Director del mencionado per1ód1co, las armas de México enlazadas co~ las de España y un detalle de adorno muy bomto.
La ·Redacción de Ei Mundo agradece profundamente ese galante recuerdo y reproduce á continuación la crónica dada por Espaf'ta de la celebración de las fiestas nacionales en Las Palmas,
por nuestros marinos.

No habrán olvidado sin duela nuestroslectores,
ya que es muy reciente el st~ceso, las suntuosas
fiestas conque la simpática cmdad &lt;le ~olnca rnl emnizó la presencia en ell,1 del Sr. Presidente d~
la República, quién, invitad? por_ el Gobernador
del Estado de ~léxico, acudió á man_gurar algunas mejoras materh,les de_ importancia.
.
Entre esas fiestas fué. digna de notarse por ~l
buen gusto que presidió en ella, la Kern:i,esse 01ganizada en la herm~sa Alameda de la crnda.d en
la cual se dieron cita las pollas t?ás guapas
tomando participación más _ó menos directa en las
gentiles faenas de la Jammca.
d
Nuestro corresponsal en Toluca, el ?astel e
Oro. se sirvió remitirnos variüs fotogr11ftas ?e esa
Ker)uesse v aun cuando no tienen el mérito de
' J
•
•
una oportunidad
iumeclrnta
son tan b u~ nas y dan
tan perfecta idea de esa fie?ta tan lucida que no
resistimos á la idea de pubhcarlas.
Hacemos notar sobre todo lo q11e representa un
pabellón hecho con puras botellas de cerveza en
el cual se emplearon millares de ellas.
El Primer buque ~ex/cano qu_e ha Jdo á las Canarias
:!,1UES'l;RAS DE AFECTO

Nuestros lectores saben y asi consta en el me_nsaje presidencial leído ante las cámaras _col:g15i
lado1;as que el Gobíerno compró en L1ve1por.o
una Co1'.b.;ta, la cu-al lleva el nomb1:e _de Yucatan
y que se designa para escuda náu~1ca.
esEsta Corbeta, que viene en cammo para nl~l
.
tras costlis, lnzo
esca 1a en la mayor .de las s as
Canarias donde tocó celebrar á los t~·1pulantes. e 1
cumple a'ños del General Díaz y las fiestas nacionalM.
·
La acogida que encontraron nuestros marinos

EL SR. Pr..ESIDE:STE

y st·s

ACOMPA"Í-AXTI s EX LA MESA.

en aquel l&lt;'j,1110 archipiélago que por primera vez
visitaba un buque mexica110, y el concurso de entusiasmo v buena Yoluntad que se les prestó para
la celebridad de esas fiestas fuernn tan expontaneos, qu1! dejarán recuerdos_ perdurables.
Con motivo de esa estancia d• 1 YucA'rÁN en el
puertc de Refugio de la Gra11 Canaria, la Redac-

Apacradas las luces que tan hernioso aspecto
presta;on al Yitca~á?7, desva~ecid_os los sonidos
metálicos de la mus1ca, perdido ) a el ~co de la
mtimaeión e:xpontánea y franCB; qu~ remó en la
improvisada fiesta, orro no extrn&amp;'mdos los calores del entusiasmo que hacen surgir delos p.echos
C'Spañoles los cariños recibidos de nuestros hermanos de raza hispana, ni los deseos ~ehementes
de seguir estrechando !amano de m~nnos tan g~hmtes é ilustrados, como los qne tnpulan la corbeta mexicana fondeada en nuestro puerto; ha llegado el momento de pagar, aunque_ pobremente,
la crratitud que guardamos por las mnumerables
ate~ciones recibidas, diciéndoles hoy, desde las
columnas de nuestro diario-«Coma!tdante Azueta y seilores oficiales del Yucatán: muchas gracias.»
La fiesta de anoche fué una nota hermosa en la..
historia de dos pueblos de un mismo origen. De
un aspecto halagador, fué también el espectáculo
ofrecido: la franca cordialidad que entre ~odos
reinó la conformidad de gustos y la semeJanza
de opiniones vinieron á ~~firn:,ar las p~labras
con que saludamos á los dtstmgu1dos marmos:-

�366

Domin"'O 28 de Noviembre de 1897

EL MUNDO.

Domingo 28 de Noviembre de 1897.

buque que .recientemente ha sido comprado en Inglaterra y que ha de ser transformado convenientemente en escuela de guardias marinas; nos hizo
notar mil recuerdos que lleva dela Gran Canaria,
mapas. planos del puerto, fotografías: nos hizo
mil_ elogios de nuestra isla, de su magnífco puerto derrfugio, bien conocido ya en l\léxico gracias
al cdo y actividad del Cónsul, nu,istro amigo el
Sr. Martín V elasco; nos ha hló con cariI1o de la tierra Yascongada de donde es originaria su familia;
de Esµm1a donde estudió los primeros años desu
carrPra y donde encontró la corv-pai1era que con
él ~omparte hoy la fdicidad del hogar; nos obsequió con vinos, con pastas y al mismo tiempo dejaba deslizar junto al oído, una fina agudeza, un
delicado chiste, una frase de atención ó una palabra cariñosn.
Del Comandante Azueta y de los oficiales del
Yucatá.n consennrcmos gra.to y etemo recuerdo.

LAPIZ Nl'EYO.

Para los carros pesados de tramp, rte '5" p11-ra los r¡ne
sin•t·n en la ao-rit'ultura rn general-los ja¡,ont'see ('mplean búfalos} alg·uuas vect's caballos. Muy pocas veces asnos.
Pero si tienen pocos animales domésticos en ca1!1blo es
notable el cuidado que lt's consal;lTan, son smg·ulare- los mimos de que los hilc·c·n objeto, como p,,ede
verse por los grabados que publicam ..s. En uno de ellos
vese una t'spadrilla. trenzada, que se aplica á las p1•zuñ:1s de los búfalos Y que es un coc¡1wth,imo trabajo que
muestra la índole' de ese pueblo minudoso y extraño.

A las 11 los invitados pasaron al comedor..
Ellwuh por la ahundancia y selección de los

PUESTO DE CERYEZA CONSTRUIDO CON BOTELLAS CERVE( ERA¡

platos fué verdaderamente expléndiclo. Al final
se repartieron variedad de dulces; lo vinos y licores fueron t1 bundantes y exquisitos.
Al descorcharse C'l í'hampagne se iniciaron los
brindi~. Tomó la palabra el Comanda11 1 e del YUCATAÑ que brindó por el ~fonarca de Espa:ila y
por el Presidente de su nación en cu \'O honor se
celebraba la fiesta; el Alcalde Sr. Ve{·dugo, bdndó por el Presidente Don Porfirio Díaz que también personifica la grandeza y prosperidad de la
República Mexicana; el Sr. Pi;rez (D. Alfredo) por
España descubridora y conquistadora de América, y por l\Iéxico, pueblo de raza hispana; el Sr.
Sarmiento por la unión estrecha y fraternal de
los dos pueblos, que cobijados por el pabellón de

«Mexicanos y españoles no son pueblos amigos,
porque más que amigos son hermanos.»
Cclebrábanse los días del Sr. Presidente de la
República Mexicana gencr&lt;l.l D. Porfirio Díaz y
con este motivo, nuestro distinguido amigo el amable Consul de México D. José ::irartín Velnsco, en
nombrn del Comandante de la Corbeta de guerra
Yucatá.n, invitó galantemente á alguna::1 familias
y amigos de confianza para celebrar la fiesta en
familia.
Un servicio bien organizado ele botes condujo
anoche, á bordo del buque mexicano {1, todos los
in vitados, los cuales constitu)Teron una selecta representación de la buena sociedad canaria.
Desd:e tierra no era posible adivinar la transformación que había sufrido la cubierta.
Los farolillos de colores que pendían de todas
partes y los alegres grupos que se habían formado por doquier, convertían al buque en un salón
animadísimo. Kada más pintoresco que el aspecto que ofrecía, á tales horas, el Yucatán que más
bien que anclado, parecía estar sólidamente fijo
sobre la tranquila superficie del mar. Un tiempo
hermosísimo favorecía el éxito de la fiesta!
Al llegar nosotros, la hermosa y alegre reunión
estaba en su apogeo; reinaba animación extraordinaria, traducíase en actos el general entusiasmo
y el júbilo se retrataba en todos los semblantes.
Y en medio de los invitados, prodigando atenciones; acudiendo á todas las necesidades, francos,
expontáneos y extraordinariamente amables, se
veían al Comandante y á su distinguida oficialidacl, admirablemente secundados por el Sr. ::iiartín Velasco.
Saludamos al Sr. Azueta. A las primeras palabras el ltumbre inte1·ior se había dado á conocer;
pundonoroso marino y caballero sin tacha. Sabe
conquistlll· las simpatías con sus bellísimas prendas personales, con su carúcter jovial y caballeresco, con la exquisita consideración que á todo
el mundo guarda, con su h·ato afable, dulce, carifioso, dechado de cortesía y de amabilidad. En
él radicó la causa primordial de la alegría que reinó anoche entre los invitados. Había que seguir
la corriente: seT también amable, cortés, jovial;
participar de aquel caracter expansivo, demostrar
franqueza con el hombre franco en grado sumo;
devolver atenciones al hombre atento por excelencia.
Nos presentó á su oficialidad, que participa también de todas las bellísimas cualidades del dignísimo jefe; nos enseñó todos los departamentos del

..,..

Lb·piz Nuevo.

MARINOS DEL PRIMER BUQUE MEXICANO QUE FUE .Á. LA GRAN CANARIA.

México, se hallaban represer.tados en la corbeta
YUCATÁN· el Sr. Martín Velasco (D. Vicente) por
México, ~uyo pueblo demuestra siempre los profundas simpatías que guarda á la que fué su metrópoli; el Sr. Betancou.rt por la fraternidad entre
españoles y mexicanos; el Capitán Sr. Torró~ ~or
la marina de geurra mexicana; los Sres. Bo1sswr
y Tejera brindarqn en verso siendo felicitados
· por todos. De nuevo brindó el Sr. Azueta agradeciendo, en nombre de su patria, las_ palabras entusiastas que acababan de pronunciarse.
Durante la comida tocó escogidas piezas un
cuarteto de orquesta, que amenizó, también, la
agradable velada. Desp1~és de la esplén~ida comida continuó el baile hasta las 2 y media de la
madrugada.
A las 12 de la noche se repartieron helados Y
pastas.

***
transcurrido

Las horas habían
fugaces como
un sue:ilo debido á la galantería y al buen gusto
imponde1'.able del Comandante y oficiales del YUCATAN. Estos dignos jefes pueden estar orgullosos de su obra: espectáculos como el de esa noche no se olvidan nunca. Ellos y el Cónsul de la
República, supieron realizar lo in1posible. Mil felicitaciones.
A las 2 y media de la madrugada :-tbando_nábamos el buque después de habcrs~ 11nprov_1sado,
durante breves momentos, un concierto intimo.
AJ separarnos de marinos tan galante~. al alejarnos del buque donde de modo tan delicado habíamos sido obsequiados, desde las lanchas ~ue
nos conducían á tierra nos despedimos con vivas
á l\Iéxico, al General Porfirio Díaz, al Comandante Azueta y á la oficialidad del YCCA~ÁN ..
Y á nuestros oidos, en medio del s1lenc10 de la
noche, llega claro y distinto, desde la corbeta
mexicana. el grito de
-¡Hurra! ¡Viva Espafia!

UNA GRUTA EN LA KERMESSE.

367m:•

EL MUNDO

ESREREÓSCOPO GORDE,

Se ha ensavado va emplear el papel enrollado para
mantener la j}U11ta del crayón, en lugar de \a madera
utilizada hasta aqui; más en este m1t.,,·o lápiz se trata
simplemente de unaJrnlícula de madera muy delgada
que se enrrolla al re edor de la barrita del lapiz y se
desprende muv facilmente. Este procedimiento ahorra
mucho trabajo y presta notables servicios.

DA){AS JAPONESAS DANDO GOLOSL'&lt;AS Á. LOS CIERVOS SAGRADOS DEL PARQUE L\1PERIAL DE TOKIO,

CURIOSIDADES

Con el próximo número repartimos á n uestros lectores

Stereóscopo Oorde.
~

Los instrumentos llamados Stereóscopos, destinados á obtener la sensación del relieve por medio de
pruebas hechas sínmltánea~~1~te, eran basta ahora u!1
poco u1olestos, y por ende d1fic1les para llevarse cons1"'º· l\1. A. Gorde ha imaginado el modelo simple de
ttereóscopo que damos en el adjunto grabado. Se compone de una planchita vertical y que puede caer sobre una regla. Esta última lleYa un atravesaño horizontal que mantiene las fotografías. El aparato es poderosísimo como aumentador y sin embargo se reduce hasta el punto de poder llevarse en la bolsa; su espesor, doblado, no pasa de un centímetrp y medio y sn
Jong·itud de 19·ceutímetros.

255 FA Gl N

1

Asf

de folletín, correspondiente al principio del
segundo tomo de la novela

~POR HONOR DEL NOMBRE~
Hay que advertir que esta novela es la mejor que hemos publicado. ·vale $7 en las librerías.

M11~s1·ca para Poºadas
"

Con el pr6Xi'!10 n\\mero empezaremos é. repartir hermosa~ pie1,as
de m\\sica, apropósito para las Posadas, escritas por el maestro
Cuylls y con .,1egantes viñetas.

LOS ANIMALES OOMESTICOS EN ELJAP.,.N.

Los japoneses poseen mu~T pocos animales domésticos; si tratan de imitará lo~ europeos en muchos puntos, habría que hacer acaso una excepción en esto; como no acostumbran la Ir.che, no crian vtlcas. El arroz
mezclado á los peces y algunas legumbre~, forma la
base ele rn alimentación.
, Entre los japoneses aclor~dores f&lt;'rvientes de Bou•
clha, la carne de bue.v estaba prohibida en otro tiempo
como entre los indios; ahora se ha modificado un poco
este uso v de vez t'n cuando se deciden á comerla. El
puerco les es por decirlo así clesco11óciclo. Los caballos
no se ernplt'an sino rara Yez para arra~trar los carruajes, salvo los que sirvPn eu los grandes días eu To•
kio, pegados á los trenes del ~mperador y de los personajes ele lli corte. Sirven también algunas yeces en
Yokohama para los europeos ricos.
Por donde quiera Yense hombres que arrastran cochecitos públicos ele dos ruedas, casi sillones rodantes
llamados Rinkichas. Nuestros los lectores conocen de
masiadopor descripciones que en este periódico hemos
hecho de tales vehiculos.

-

,

~

.'-'

·.,....---.. \

-· •fu-tv-

ESPADRlLLAS QUE SE APLJCAN EN ET, JAPON

A LAS

PEZUÑAS DE LOS BUPALOS.

�EL MUNDO.

flnmin!!"n ?~ rlP Noviembre de 1897•
Domingo 28 ae NoviPmbre de 1897.

369

EL MUNDO
tas. Hija de nna familia distinguida, no fué para
1•1la la holgura de la posición pretexto para el ocio,
sino poderoso estímulo para el estudio; y muy nifüt aún, enamorada del color, ha sido para ese
monarca divino la gentil desposada, que como las
vfrgencs prudentes de la escritura, j:m1ás deja
agornr el aceite de su lfnupara: es decir, no deja
enfriarse mrnca el fuego de su culto, noble y bello.
Feliz quien como t•lla puede ·ostcntnr, ante ese
111m1do ver.-;atil, pagado eternamente de la opulcncüt y del ¿xito mprcantil; perenneme11te deslumbrado ,\nte el fetiche de oro en rededor del
cual baila su necL, ronda, no solo el poder que
ch, la riqueza sino el milp:ko poder que da el ta,
lento. Para st1 alma-j:nnús habrá vados; porque
cuando &lt;'l tedio &lt;'nemig·o de todas las almas, le
nuwstre la inanict,d de la exisrcucia, el arte le
mostrnrá la plc11itud de su embeleso.

Julia Escahmte es disdpula del maestro Raf¡lel
Flores, profesor de l;1 .Academia de San Carlos;
posee dos henuoso:; estudios: uno en su e.asa habitación de ln calle de Tiburcio y otro en su rcsiuencia \·eranieg',l de Tacubaya.
Ila cnviadocuadrosú lasexpo~iciones de P,ll'íS,
~neva Orleans, y Chic,1go y ob~unido honrnsos
arUsta.s. premios.
En la ex:po,;ición org·rnizada h1ce pocos años
en el Hotel del Jnrfün exhibió un magnífico cua9u1ia $scalante.
dro que también fué prPmiado.
Entre sus pinturas más celebradas, cuéntase un
Un cerebro femenino más, Yi- cuadro de grandes dimensiones llamado La Lecltegorosamente soñador, hábilmcn~ m y que representa á una preciosa muchachita lote cultivado, que exterioriza sus zana, riente, que mostrando el pie rosado como
scllSaciones por medio del pincel, un pétalo, lleva al hombro la cántara de leche.
en el lienzo que hace ctl'rno el Despréndese de esa figura una sensación primamatiz, perpetúa la sobernnia del veral y fresca que encanta.
La vida de la joven artista es tranquila; ama
color, y fija la magia de las viella,
como fray Luis, la i;scondida .smda: y en el
braciones luminosas.
seno
del silencio, su producción se fortifica y se
Julia Escalante es digna de figurar en primer
érmino en esta gentil galería de sefloritas artis• engrandece.

Nuestras

UNA TORMENTA EN LA SIERRA.
PARA EL LIC. IGXACIO MICilEL.

Arre mulo, ándale, recua ...... .
Y el mulo, moviendo parsim&lt;?niosam~nte la grupa,
iniciaba un trote de buenos am1g·o,, estmmdo c~autu
podía manos y patas para ascender aquella penchente
aoTia v escabrosa.
º-zo·penco, no le mermes; .asi ,~•as bie_n. co,mo .un
mondongo de cura, clamaba tio ~1co; uura que s1 te
duermes nos cog'e el chaparro!1·
.
y espoleaba el tordillo que iba á la zaga d~ m1 cabalgadura, ahora diligente, por obra y grnéia dP, la
cuarta y de las rodajas de las espuela, leonesas.
En efecto, el chaparron se nos venia ~neima .' los
pinos heridos por rachas prematuras deJaban 011· un
suRun:o mag·estuoso.
Una tempestad en la.sierra! e~ rebramar de 13:.torruenta en aquella, altitudes enzadas .de prodig10.sa
tolumnata vegetal! Que más podía ansiar la pechgu.eña fanta,;ía ele un artista!
Oue. reO'alo mejor para los ojos y para el oido! .. ·:·····
1~ el e;;pectáculo iba ~ proporeionárseme grafo; et
amare· haciéndome refocilar de antemano con el anuncío dc,;'su advenimiento.
.
.
.
Cabalga cabalgando, volvia los OJOS a.l plan mmediato donde las cañas de crenchas und1vag'as, blandamente se mecían al soplo de un viento ~emoroso; rastreaba mi inirada como rauda golonclnna, por la ve&lt;&gt;·a toda sobre la ~ual parecía pasar algo como un extremeéi~iento precursor de la ten1p~stad, y se. encaral)laba de seguido á las cimas ommv1d.entes, en las que
&lt;l.esg·arraban ya sus cre_spones ploi1~1zos al&amp;·unas .n ube,; delg·adas, vauguardta de la re.g1on ele n~l)es gru.e:sas que se descolgaba por el pomente, matizado aun
á trechos por los rayos pó~tuuios del ,ol . •·:.
Si se avecinaba ya Lev1atan, con su ~la11do t.onante c~n su huracanado rt•soplar, henclndo el nentre.
obscuro de liquido y de rayos: era el monstruo de los
Libros, caballero a\iora en invisible corcel alado, y
iseiíor de los espacLOs....... .
*

**

Diana-1 uaaro

ae

T. !@. Kennington.

-Arre matrera, rugió el tío Nico nueva1i1e.nte_, arrC'bíatando al""unos ternos del c~so-s}\bete n•Jud1a que
110s ensopafemos de lo línd(? s1 no aciertas á llegar al
claro, para ponernos ~l al?r!~º del bo.hlo..
.
-Y su mercé, añad1a d1nJ1endose ª. m1, no la deJ_e
de la mano· mié que es devcras e~tt~cliante para la .s1·
1:a v que p¿r su pura culpa. vamos a pasar la de Dios
es Cri::;to! •
.
E;:;o era lo que yo queria,.por cierto. Qu~ s.e me d~ba el frágil amparo del boh10! Qu~ me pusie~a la to1me11t11 como diu•an dueñas ...... meJor que meJor ...... en
Yie11do el espeitáculo, todo lo llevaria en amor y paciencia.
Y el espectáculo no se hizo esperar.

No muv lejos andábamos de la m.as alta cumbre,
cuando ima sulfur~a llamarada invadió los infinitos
espacios y un estruendo portentoso taladró las capas
atmosféril:as.
Mas abajo, á la vera del sendero tortuoso que recorríamos, un pino milenario, desgajado de g·oipe, cayó con estrépito inclescri ptible, victima cl~_l rayo.
-Ya tir¡¡n con bala, miamo, exclamó 1'1colas entre
sonriente v medroso.
-En efecto, respondí, son las baterías del cielo.
Y por las quebradas rocas, por los esquivos peñascales, por la,; hoscas torrenteras, por los declives rápidos, iba repercutiendo, repercutiendo aquel trueno
inaudito, v parecía qnelos 8ttRtentos de la serranía se
quebrantaban:,.· que caían ~01~ horrisono ruido, ~echos
mil pedazos los pilares de Jacmto, de ágata v diamante que sostíenen la cúpula azul de lo, cielo::;!

*

**
)las no nos llegaba el chaparrón contra todas las
preYisíones angustiosa~ del tío Nicolas;. r. no solo no
llegaba mag·iitir la amenazadora prox1rn1clad de las
nubes plomizas; mas estas, rebotando de cumbre en
cumbre como Inmensos aludes de algodón obscuro,
ibanse arremolinando á nuestros píes ~- circundando
un amplio sector de la montaña.
DetuYeme lleno de pasmo; otro tanto hizo el tío Ni&lt;'Olas Y contemplamos la mas cumplida maravilla que
contt!inplado havan ojos mortales.... ..
·
La tumpestad estaba á nuestros. pies, borhotante
rug·iente,, pavorosa ...... A nue~tros pies culebreaba e!
raro, bilurcándose en inúmeras saetas d'=' lumbre;
erivenándo, fugitiYo, con arborescencias lívidas, el seJJO de las nubes .. .-..
La te11,pestad estal1a á nuestro~ pies, llena ele poder
v coraje; nos llegaba su rugido y uno como hálito de
:,apores tibios ...... Y arriba, encima de nuestras cabezas, el cielo se serenaba por .completo, rosándose con
el ultimo rayo del crepúsculo ......................, ............ .

···c;~;;a:~·:. ~;;· ·;_¡- ·;;1;·,;~;.~· 'a"i ·ii"~·1;i~;· ~;¡~~;t;ib~1\;~;. ~i
bastimento,"dispuestos al palique y á la broma, pregunte á Nicolas:
-Dí te pesó el paseito?
-Ni me lo ntelva á decir niño de mi alma, respondió; aquello si que fué de rechupete ...... y · oiladíó con
infle.xión conmoYida:
-Que cosas tau lindas hace Dios!
A)fADO NERVO.

EL SABELO~TODO
Anda por el mundo cierto tipo que, por su sabidurla
sin igua1 entre todos los nacidos, la vil tierra en que
pis11. no es merecedora d~ sustentarle. Tal cosa, a lo
menos, me figuro que ha de imaginarse él, y otro tan•
to más, ·si ámanos viene, porque en punto a imag·ina•
ciones Lle esa especie, no tiene el tal calo ni mediµa.
Psted, lector amigo, ó lector piado~o, ó como usted
quiera que le llame, sin duda le ha de conocer, pue~
us per::;una-el tipo aludido, se entiende-qui! en todas
pa1tea se encuentra, y en todas su mayor afán, lo que
uHi.s allincadamente procura, es llamar hacia sí la atención de todo bicho ,·iviente, ya pertenezca el bicho á
la clase de los llam1tdos cultos, ~,~ haya qt1e buhcarle
entre los incultos é ignorantes.
Para conseguir mi hombre fin que, en concepto suyo, á tau p:ran a ltura intelectual le coloca, no ctespertlicia coyuntura buena ni mala, y cuenta para ellu con
armas el~ tan excelente lev Y condicióu; tales como el
dist.:utir del modo más desatinado po,ible, si bien cui•
dando de que sus disparates vayan chorreando por los
cuatro costados afectación y suficiencia; el engañará
lo::; amig·os sencillos y poco avisados, hablánduJcs contiuuameute ele bellezas incomparables ele una obra que
hace mucho tiempo· trae entre mano~, y que, por pudoró mocle:;tia "in eluda, 110 se atn:veuunca, á pre&amp;eutill"St~ ante el público, y, finalmente, el descolgarse allá,
de peras :i higos-si por ventura no sig·uió d camino
de 1 , uratoria, ó comprende que e,; algo torpe. de lengua, -con alg·ún sofisma muy bien aprenclidito y encajado de antemano en la memoria.
Pero el arma más poderosa y que mejor y con más
api-evechamiento maneja\ es la dbcusión. Part!ce mentira, pero él lo discute tono: lo divino y lo humano, lo
ele te¡as arriba y lo de tejas abajo, lo que esta.al alcance ele cualquier pelea y lo que sólo se les alcanza á
mu.v pocm;, lo q11e comprende y lo que no entiende ui
á cíen leg·uas. ¿Le habla usted, pinto el caso, de alguna obra f1losófical' Pues ya tratará de hacerle á us~ed
creer que él que ha estudiado á !'latón, y á .Aristóteles y á Sócrates, ~' á cuantos antes~' des¡rnés han ¡;ido
fillsofos. ¿Se le ocurre á usted en mala hora, nombrar
á Santo Tomás, verbigracüt~ Pues con esto solo, ya
tiene u.ted al sabio de los sabios, al portento de los
portento~, sLtilliéndose pa,;íto á pasito en el insondable
rnar de la teología; y puesto en tan peliagudo trance,
le oirá, el que q ttiera oirle, cosas verdaderamente pe•
regl"iuas, en •·ibta de las cuales es preciso tenerle,
cuando menos, pot· tan illlstre teólogo como San Agus•
tín, ú otro que más Yalga. La histona no hay quemen•
társela. ¿Parn qué, si él se las sabe toó.as lo mismo que
el l'aclrenu.eatro? Y en prueba de ello, y para que usted se con venza de su mucha erudición, le citará. á 1.s•
ted. aunque algo desordenadamente, á Tácito, alP. J\.Ia•
1-iano, á L;urita, á Xenophonte; Tito Li vio, Macaulay,
Orosio, Diego de Mendoza, Salustio, r'ericles, 'l'ucidi•
des...... y ha~ta al mismísimo Poncio Pedante; celebérrimo hi;toriador, primo politico de Poncí o Pilatos. Y
no le cita á usted más, porqu1:1 es seguro que ya usted
habrá echado á correr asustado de tanto nombre, que
si no,·más le citara. En suma, señores, que es hombre
p_ara el et1al nada hay oculto ni ignorado en la tierra.
E,; filósofo eminente, teólogo insig·ne, 8apientísimo co•
nocedor de historias, crónicas Y cronico.ies; sociólogo
de los buenos, g·eógrafo de los U1ejores; pintor, músico,
escultor, arquitt:-cto, literato ...... y, por Herlo todo, me
parece que también es gran maestro en asuntos de
cuernos, y critico 11otabi11simo en el arte de los Zabar•
te. Salazar y comparsa.
Una sola cosa no tiene el desdichado, y es ,ergüen•
za,porque siempre anda hablando mal ele su país. A cada rato le oirá.u Uds. expresarse de esta ó parecida
manera:
¡Por Dios, caballeros! tengan U des. la bondad de no
decir barbaridades, que con ellas sólo se cltmrnestra
un completo desconocimiento de la materia que s1:1
tliscute. Y es barbaridad, y de las .gordas, afirmar en•
fáticamente que México se encuenrra ho.v tan adelan·
tado v floreciente como cualquiera de las repúblicas
de
América latina, y que se halla, ó púnto menos,
en potencia propincua ......... si, señor, en potencia 'propincua ele ser 11110 de los prímei•os pai~es en el con•
cierto de las naciones civilizadas.. Si Udei&lt;. conocieran
á su tierra como me precio de conoc1:1rla yo, se"'uramente que no se aventurarían á emitir juicios ele tal
naturaleza; antes al contrario, dec:ararian ingenua·
mente, como yo con tocla ingen_uida~ declaro aun á
pique de que se me tenga por ant1patr10ta, que no valemos un comino.
Dicho lo cual se atuza el 1Jigote-sí le tiene, por su•
puesto-\· se quecla mirando á su pequeño auditorio
como si· quisiera preguntar: ¿Elrl que opinan Udes?¿~fo explico ó no me explico? lvalgo ó no valgo?
Otras veces le da por emplear forma algo más sua•
,e, v si el tal ha nacido en España se arrauca en est.os
tén11inos:
Es menester que seamos francos, que confesemos. la
verdad, haciendo á un lado tontas patrioterías. p.ro¡i,ias
de la gente ignorante y que no conoce ni po1· el forro
a. la tit:11-ra que la vió nacer. b:spaña, señores, flstá muy
atrasada: atrasada en agriculttua, en indu.s.1ri&gt;1., en artes, en ciencias ......... en cuanto es «genuin,a manifestación del ingenio humano.• ¡No hav m!ts ql\e ver
aquellos trene8! ¡que trenes, me Yalga Dio~! ly yo. qufl
acababa de ,iajar en los de los Est,ldO.S Uniuos! Como
quien dice, eu los mejores trene::; del g·lobo tel'l'Aqueo.
Porque, amigo, es lo cierto que Alo, americano,; na•
die les aventaja. en este particular. Yo, que he estado
alll, puedo decirlo, como puedo, asimismo dar noticia
minuciosa del extraordinario valer d:e aquel pueblo
admirable, para mi $in rival en ambos bemisfel'ios.
Y por aqui se va alJrienclo paso, hasta que al fin sa
pone á relatar 1as míl marav\llas y prodigios que ha
visto en la República clel Norte. ¡Aquella a::;tátua. de ll\

la

�370

EL MUNDO.

Domingo 28 de Xoviembre de 1~7
Libertad, que se eleva á tres mil meDA.MAS MEXICANAS.
tPOs del suelo! ¡Aquellas casas euoraplauso lo saludaba cuando iba hasat
mes, aquellas ticndati, donde Jo mismo
cllo,i, mis cornpa11ero:; de Colegio, plale venden á 'Ud. un collar dé perlas
ctmtero, rie11te, ~mgularmentt: feliz y
preciosbimas, que un ochavo de toextrafianiente fautá,tico.
cino. Si es para quedarse con la boca
J ttzgábale francé,;. ~fo Jo decían el
abierta. ~i míts ni menos que como
negro tu ciente, abrillantado de :;u traje
se queda uno en presencia ele semejanv btl afición decidida á las co11clecorntes muestras de ilu~tración v buen cricionelo; en el ('lta.Jeco_irreprochable lleterio.
·
vaba adherida una grnn cruz como lo.:1¡Ah! pero no más gracioso C8 oír discahalleros de Sa11ti,1g·o en su flarnantecurrir it nue~tro hombre sobre rl'Jio-ió11.
forreruelo. Poi· lo demás, su cordial caYo treo, suele dt&gt;dr, que exi8t~ un
racter é ingénita s1tn1mtía por .la juSer Supremo, un Ser superior á nosoV,:t1tucl; su agudeza misma y ,11 do11aitros, llitmesti .'.\aturnleza, Eter, ó rnmo
re, el cariño especial q tte di,;pt:u,aba á .
se quiera; pcrn ele tener vo esta rreenJo·s
c•uamorados sc•111pi1ernos. l¡e11d1idus.
cia, á admitir sin répliea ni discernide il11siunes y pictórico.; ele fe, hal.Jianlt).
mineto alguno las :ncontablcs paparrnconq ttistadu una cohorte entusiasta ck
chas c¡ue los frailes se empeñan eu hapoetas en agra,: ydc trontdurcs clese11cemos tragar, va mucha diferencia. N~o
fre11at!os ~• ¡.,c•rcl1dos......
C(!te lo trean los tonto~. ¡.(~uien, por
Una tarde brurnosa, apenas alumbraeJemplo, 111edianame11te ilustrado acepda por la candente hornaza de un sol
ta hoy como aiyculo de fe que la \llrgen
,¡ue se ocultaba amenazado por siuies:\!arla.._. ... eii fin, ya saben lJde~? ¡Conn
tras uublaione~. una tarde tnsce v fria
s1 la t1ei1cm no nos enseifara que tal
como mi espiritu Stúrido ·" atormentadocosa es imposible! i,Y r¡ué me dicPn
por i11fi11ito:; dolore,; paseábame abstraíUdes. de la infabilidad del Papa? \'ado por esas calles cu !1uc el bullido ele
mos, hombr¡•, ó es que nos quieren ' totrnu:;uentes y ,·ai-ruaJes, la nota viva
mar el pdo, ó nos han visto cara de o-,w •
de un corpÍllo de colores abig-arrador;.
sos. Pero á, mi no :;e me co1111tlo•a"to11
!Í la mirada intencional y pe11etrantu
ruedas de molino, porque yo he0 leido
d,1 una hermosa, convida al goce inomucho, tanto de autore~ crédulos como
cente.,· puer\J á todo aquel que no tiede escéptico:; y materialistas; y, la verne mas de veinte afios v uua alma disdad, :vo me atengo á los último~, E'llpuesta á solazarse." recibir otras imtre lo, cuales se ha•lan hombrea de tanJ)resiones c¡ue las del tedio amarg&lt;;&gt; y
to talent? y autoridad, como Demócrilaproftlnda pena.
to, Volta1n•, Rousseau, Chateaubriand
¿.Sabeis, mi:; amigos, lo que á mi ániy otros varios.
ino produjo tan frívolo aturdimiento?'
Si acaso alguno se atreve á hacerle
$rfa. Gnfonia Eionzalez
Un cldspredo grande, inmesurablehacia.
observar que Chateaubriand no fué un
la ,·ida ociosa del boulevardier v un
escritor cOm'.) él se lo imajiua1 conte~ta
(DE XOGALE8, HOXORA)
intenbO deseo de rechazar aquellas comuy serio y midiendo mucho y rscuclrnn
sas y aplabtar aquellas genteti que se.
close las palabras: U::-ted créame á mi: el Catoliri,mo
.
prese:-ntaban á mi ,·ista como las imáge•
La bandera del dolor.
obedeciendo á la le,v· unh·ersal porque se ri o•e todo lo
ne• Yer~1coloreti de un graphoscopio ó las movidas fi.
creado, forzosa(nente ha de ~esa1iarecer co~1 el ti!m1g-uras dd un cuadro disoh-ente.
P?, como han ido desapareciendo otras nrncba8 reli['l:n el álbum de laSrlta. Olelia Gonzalez y Zambrana]
Prouto, pue~. rne alejé de las ruidos-as avenidas que
g10nes.
me &lt;'illlsaban fiebre y fuíme clirecto, temeroso de arre•
Con lo cual el bendito de Dios Be forja la ilusión hapentmue, á distraer mi mal á casa de ese desconcido
lag:a~ora de q.ue IJ'.1 snrni~o .á sus oyentes en muda y
UJOi'i'E;\IJ,;, n!1ia.; pero yo no puedo presrn- ,\. q !liéu yo creia francés y era en realidad, co:;mGrehg1osa adm1rac10n de su persona.
&lt;1rle ahora pa1saJes encantadores, como aqut&gt;- pohta
Hablando de literatttra es también-como en todo
ll1i ,·isita, con todo, hubíérasP. di fe.ricio si la rubia
os riue un gran poeta describia, pintando el
ya se ¡;abe-una potencia de primer orden.
'
Jazmm entrelazado con la pasionada la ver- Sra. dt: Cliquot-dama ~iscreta y de altísimo contorno
-L~ola! señor Quisquillas, que tal va esa salud?
al pié del mirto. n1 el hondo valle el ~liYO, al -que Junto á un annano conversaba con mi héroe
-:siempre haciendo berrinches-no la salud se en- bena
borde del. t?rrente !a adelfa~· sobre las hojas movidas á la sazóu, no se despido en el preciso momento eu
tiende, ~iuo vo.
'
por JC!" alt,:;10¡;, las Imelas mariposas, mientr11s el fauno que yo entraba........ .
-Cuidado~ cuidado con la. bilis, que es persona de d?rm1tab3:
en su irruta &lt;ie hiedra ó se bañaba el silen-La yerdacl es que .vuestro misterioso personajemuy mala~ pulgas, y á lo meJor nos da un susto
cio en la hnfa de las fuente:;.
subray~ con. ace1:1-to hger? y retozón una jo1·en que
. -:Pero ~1 ,\ veces, aunque uno trate de ref1 enar los
Yo recojí los últimos suspiros de tu bella mach·e así pre~unua de mtehgent". é 111geniosa-110 era. á Jo que
1~1petus, no puede por menos de ~ndig-narse. Figúrese como
1~ habia vis.t_o correr y jugar alborozada, en' los
veo, tan galante y rendido con las señoras como fuera.
l d. que .acabo de ~en~r una a~r1a disputa con Rive- preludios
de la mnev.. La ví ruás tarde cubierta de ro- de desrarse.
ra....._.Ud. conoce a Rivera_.........
,
sas blancas, rn su túmulo do martir. Llevé su cadáver
. Permitid que. os prevenga, señorita, que antes de él
.-St; un muchacho por cierto muy fornial é instrui- sobre
lo~ hombro~ en unión de otros amigos .v parien- Ja1~1~s he conocido nada tan espiritual refinado v exchto.
·
qu1s1to
•
tes-radiante
de
mmortalidad-al
santo
panteón.
-;-Instruidito, instruigito, y precisamente ahora, disAl.leer esta página, arroclillate y ora por ella. Las
-Bien_¿y lo .demás?-estalló el de la voz hueca con
cutiendo sobre ~¡ ~ne~amsmo del verso, no supo enten- ornriones
puras son los himnos de Dios.
ademán impaciente.
(ler lo que son p11T.1qmos1 yambos, cornos~· espondeos.
. Alg~mos pueblos antig-uos cuando celebraban las
-Mu.v luego le traté familiarmente-contestó GuiY_ay.a u_n ho~bre rnstrmdo, que no sabe Jo que es un v1ctorrns
sus famosos guanero~, ha,·ian conducir 11.e.rmo amostazado, dispouiéndose á seo•uir su narrap1rr1qmo1 m (as s.llabas, tiempos y pié~ de que consta al ~ado dede
los
carros
de
trofeos
adornados
con
cnrtic1on - y aun perI?itió, por
no ~é qné ~:tusa drtermiun senano yamb1co puro. Pero verá Ud. tJon Pedro
de granate y oro, otro carro pesado y lúgubre, uante, que lt: quitara el roJ1zo gorro que envolvia su
Conve~icido sin eluda el pobre hombre, q{w, entre pa~ naJes
en
el
cuai
se
destacaba
una
anchurosa
bandera
neo-ra
réntes1s, e., un apedeuta en toda la e.xtensión del vo- pa¡·~ que el vencerlor no se dejnse ensorbebecer "'de: ve!1e1:able cabeza. Nue,trn charla, desde entonces
a111n~o~e por grados y hablamos..... hablamos largo,;
c~blo, de que no se halla mu.Y fuerte en Poética cam.Pºr. las glori~~ del destino, y pensara á veces tendido d~ la d ~ha fu.g az .v la esperanza muerta, del
bió el.te~a, ~• me pregun.tó mi opinión respectd de la mas1ado
en las miserias y delnhclacles hunrnnas.
ª(llor-¡el mflex1ble mmotauro!- y de ella, mi veleidosa
obra ulttm~ de Pereda, titulada Peiias Arriba. Yo se
Entre la~ muthas florrs qutl dediquen á tu talento v bien amad.a,. la gaUard;;i morena de ojos nrgros más
la expuse hsa y llanamente, como es mi costumbre· á tus
gracias, en este álbum tu~ numerosos aclmiradri- que Ja obsidiana, ondulante cabelh•ra y caderas compe~o par.éceme que n? ~lebió de agraclarle, porque s~
1:es, se.an .l~s ~.re,,~ntes lineas para ti, el simholo dPI bas co~o rebo_rdes de ánfora hcl&lt;mica ~· oscilantes
deJó dec1!· el muy e~tup1do, que era vo un borrico que
coi.no .P~nclulo simple, en vaivén con:;tante, persistenen mat.er1a de arte, no distinguia lo blanco de lo ne~ recuer~o, la litgrun~ BtU.tve y .dulec, por la memoria te
mfm1to!
gro. No me pude contener, me atufé me atufé de ve- de Elo~ia. aq,u~lla 1.angu1da rema de la juwntucl, tan
¿El final? Ah) si, lo recuerdo con pena......... Un churas, y le •¡mse c~mo hoja de perejil: ¡:\füe l'd. que cast~ cual Ef1ge1:1-ia, tan seductora como Enitrea; ,.¡
atre_v~Tsc á dec1~· que Peí'ias Arriba es una obra her- que31do de una. tortol~, al enrnntrarse huérfana de basc? de hígr!mas suplió á la risa desbordante v al
en el ca!iente mrlo; la tétrica pero granrliosa, susp1r? evocat1yo de mi perdido amor ~· penetr·é al
mos1s1m~, a-ran~osa! ¡,Qué entenderá ese cretino por rnadr1;
enfüeuo de rodillas, yo que siempre me creí púo•iJ vihermoso~ Lo d1Je an.te.s y ahora Jo repito: Peiia11 Arri- celestial y subltme Bandera nPgra del dolor filial.
goro~o, esforzado, fuerte co1;-:o un turco.
"' '
AirnRES CumEx'rE VAZQUEZ.
ba es cansada, fastidiosa, rnporifera. No asi otras
Noviembre de 1897.
-:-Pero ¿que ha siclo del nmerto?-tornó á hablar el
obras del mismo autor, poi· ejemplo el Buey Suelto
valiente que con ellos ~impatizaba.
Don Gonzalo Oonzrilez y el Sabor de'la Tierruca qu~
- ¡El muerto! ~s verdad que lo olvidaba así como su
son muy agradables y bonitas. Mas, con todo, n~ llen~1~1bre de. bautizo-murmuró Gtüllermo' poniéndose
ga P~reda adon~e llega GalclóR, que es el primer
pa!Jdo.d~ pronto .. Cu~ndo voh-i á la vida lo primero
noveltsta de Espana. Aunque, si he ele decir la verdad
q~1e. nm-~ ~ue á nu amigo que vacía ríg-id~, con cadat~1•bién e!1 G:3-ldós encuentro yo defectos garrafales'.
venca ng1c!Pz, sobre la mesa &lt;ie mármol que tenia enV aya ~n tip.o 111 ~erosímil el que nos ha dado en su
,D1:1rante
la
velada.
cuando
ya
todos
habían
rrido
tll
Nazar111! ¿Y que me cuenta Ud. de Halma? Alma se conuco r~cuerdo de un cles,:ifío y la reminiscencia de frente; le to!llé entonces del cuello co11 mauo trémuJa
por la em_oc1ón y en el chaleco qne le servia ele ferre•
necesita para aguantar ciertas obras,. á ciertos hom- un
~ueed1d.o con punta;; y collares de novela por en- ruelo. ba¡o la gran cruz que gastaba como cualquirr
brecillos f~tuos y pretensiosos que, co'mo el Rivcrita, tregas,
Gmllermo
permanecía
callado
indifercute
mi.
todo lo quieren saber, en todo se meten Y110 entienden ~~.ndo ~o.lo_el opalino ~ontcnido de su 'copa como s'i al- c3:~al_lcr? de. Sa;nti~go_. leí s~ nombre...... Lln111ábase
AJenJo j babia sido mtunn amigo de Luis de Baviera.
una palabra ~e nada. Pero rn fin, veo que Ud. va 8 e .,,
un ext1auo pensamiento lo asaltara. ])e imp1·oviso
Ya y yo también me largo. Conque agur, Don I;cdro. una
vo~ ~onora pronunció su 110111bre y diez n,ás Ja co:
JosE ALBERTO ZULOAGA.
Y se fué el pedazo de atún, no olvidándose al salir rearon exclamando:
á. la ca!le de calarse los Jentrs que poco antes se ha-;-Sí, sí, que nos diga Guillermo la hiEtoria de su
b1a qmta~o; porque es de advertir que la mayor par.e primer
amor!
de estos tipos usan lentes sin maldita la necesidad de
.
-E~
tan
llana y n1lgar-replicó éste-que apenas
usarlos, sospecho yo que porque ellos se suponen que s1 el fmal.. ....
D~seíende la hostia blanca. Como viento
han ele exclamar las gentes al reparar en que los usan:
~ lo que queremos-interrumpió con tono seRug1encl~ en el ~oscaje, se oye abajo
-¡Caramba! este chico ha debido de estudiar mu- co-Es.o
un !n.tngado cqntertulio- la posesión, el abandono,
F;I preludio ~el hnnno del trabajo
cho; debe de ser muy sabio!
la mohc1e de la ~arne fresca y palpitante. ¡Que valen
l la estr?fa mmortal del movimiento.
Y, á pesar ºde su ~abiduria, no sal?en los muy simples los
besos y las c1_tas en la sombra!
Desarticula el roble corpuleuto
.9u.e lo que e;;as mismas gentes piensan es que son
-¡Oh, no, ll'! ~eñores, se trata de una muerte!
F¿l rudo lefiador á cada tajo,
uno..s _g-.randes necios, con pe1·dón sea dicho.
-Tanto n~eJor-agregó uu despabilado con fingida
1 se .~spere~a ,el henJisferio, bajo
c.ompl3;cencia-la muerte es atractiva v vo la dov mis
La sabana tisu del ftrma111ento.
s1mpat1as.
·
•
•
MA.~UEL VELLIDO.
La so111l?ra abdica. Aurora ruborosa
N.9Ybre, de 18.!J7.
Conve.ngo, P.ues-dijo aún Guillermo-con tal que
Besa á O.nente en el párpado de rosa
no ~-ayatti ~ ~·e1ros. ele _mi hé1:oe. He. aquí lo que ~·o he
; la pup~a ele oro se dilata .............. .
sabido de el. Rabia sido fo timo amigo de Luis de Bal ~ cl1luv10 ele luz baiia la tierra,
viera, el loco P.oe.ta real. y la admiración por su persoi\fieut!·as la otra pupila- la de platana .tocaba los limites del .culto, llegados casi al fanatis•
Donmta entre las crestas de la sierra.
mo y á. menudo convertiase en fervor indiscreto; el

~:o

ABSINTHE

ALBORADA.

MEDARDO FERXAXDEZ.

Demíngo 28 de Noviembrede 1897.

DAMAS MEXIC \NAS.

TACUBAYA
;'\fi pueblo. de nmjere~ " floreA1 ico,
es un ji: ón glorioso de Prima,·cra;
brota l'I aura perfumes de su abanico
al mecer en las harcla.~ la enredadera.
La vista se exta,ia con los diversos
tonos ele la arboleda de sus jardines,
con el color brillante de los mastuerzos.
del heno con las mu~tias opacas crine~.
Tiene ele rnormes fresno,; penacho altivo,
Y en s11s calleB tiombrias de cauce e~trecho,
el ano,·o, en Sll marcha de fug·itivo,
la trenza ata~- desata sobre 1&lt;u lecho.
$011 el gorrión y el viento sus trovaclorcs,
su atavío, las rosas .v lo~jao:mincs:
virgen que se recue,ta :;oñaudo ¡imores
en el cojín mulli&lt;lo de sus jardines.
En las fuentes el ehorro saltR ag·itaclo,
se anurhi ~· clesan11cla, suhe y desciende,
y senwja u11 &lt;"apullo cristalizado
que sus pétalo!! varios al eol enciende.
Allá sobre los bordes de la calzada,
cual novio entre,las redes del amor, preso,
el castillo la envuelve con su mirada
y en las brisas errantes la manda un beso.
Y es u.n constante asedio que se establece
y un anhelo que entraña gozo y pesares:
en su flora, el castillo soiiar parece,
en sus bellas mujcre•, los militares.
El chal que á la cintura llevan atado
á las hembras permite mostrar su gracia,
y pasa alzan(lc, el polvo del empedrado,
en lujo:;os carruajes la aristocracia.
Cuando- perla radiante-Vésper resbala
sobre Ocaso, ,Y la tarde tibia se aleja,
hay un coro ele risas en cada sala.
y un diálogo de amores en cada reja.
Armoniosa mezcla de corte y villa,
sus parques un conjunto dan lisonjero,
ya e~parcieuclo perfumes de maravilla
ó guarrlando camelia~ de invernadero.
J o,·ei·o de mil jo vas, tierra bendita,
cesti en que se mezclaran hembras y flores
como en ricos collares flora esquisita
de balcones .v prados encantadOJ·es.
Allí la Ya encendida rosa. se quema
á los flllgores rojos del sol de Mayo,
allí mece sus borlas la crisantema,
do, la luna al silente, llvido rayo.
Ya en floridas terrazas que el sol matiza,
mécese la 1le cera, rlástica fusia,
ó ya en los barandales sueltit su risa
la rubia de pupilas azul ele Prusia.

COQUETF.RIA PO&amp;TU.MA.
De Gautlcr.

Ponrdme, antes que crncen mis despojos
del piélago del mundo las orillas,
un poco d('. carmín en las mejillas
y una somb1·a muy débil en los ojos.
Porque quiero en mi lúgubre morada
-cómo el lejano diá de ventura
en que él se enamoró de mi hermosurayace1· eternamente sourosada.
•
No me envolvais en fúnebre Fudarío,
Por Dios, vestidme aquella. blanquecina
vestidura de tenue muselina
que avariento guardó mi relicario.
A esa q1terida túnica de armiiío
no hay otnt gala que mi amor prefiera,
pues con~agrada. fué por su pnmera
inefable mirada de carifio.
No me pongais cojines r~camados,
Poned mi almohada ele sutiles blondas,
y sobre ell,i for.n,id gn'lciles ond!i:1
con mis cabellos finos y dorados.
Esa almohada, rn la amot'osa noche,
Vió descans11r mu.,· juntas nuestras frentes,
ven la~ 0,~óndolas vio ele los ardiente:;
hesos de mtestro,; labios el derroche.
En fin dPjaíl sobre mi nfvcia mano
qué nun{eró las salvt•s matutinas,
el rosado de c11entas opalinas
.
bendito en Roma por el Santo Anciano.
Yo lo deso-ranaré allli. en los siniestros
paise, d \•I n~ ~er. ¡S u~ labio, píos.
dijeron vec."s mil sobre los m'os
las dt1ll:es Aves y los Palrn ¡&gt;,'L1estros!
BARTOLO.\l; CARBAJAL Y

Noviembre ele 97.

371

EL :\IUXDO.

RosAs.

$rita. Dolores l!keaga,
(DE )IEXICO)
Fotografia de Valletb.

O al caer de la tarde grata y serena,
lanzando á donde miran, luces extrañas,
incéndianse los ojos ele una more11a
bajo la sombra leve de las pestañas.
La feria al bajo pueblo prende y fa$cína
y la ciudad sus muros viste galana:
si erige sus barracas, es caml?esina,
si ostenta sus mujeres, rs cortesana.

OINEMATOGRAFO
Camado ele revisar periódico~, ávido de noticias y,
de h,illar en ellos versos v cuentos ele mis amigos lejanos, abandoi10 mi asie11to y me asomo al balcón. el«:
mi cua• to de trab,1jo. No esto.v ele bu1:nor P.ªra Ir a
charlar con mis amigos de Club. ele cosillas ligeras y
aleo-res-de mujeres mundanas &lt;Í de caballos de carrera, ~tt eterna conversación-.,· me entrego á observar la calle, alumbrada debilmente por la luz melancólica del gas. Las nueve de la noche.
i
Y ahí en el balc:ón, ele codos en la barandilla, van
desfila;do ante mi vista indiferente y ociosa: pri~n&lt;;ro
un mocito elegante que camina apreslll:ado,- qmza á
una cita de amor- v que al andar va mirándose en la
sombra ci.ue hace sit cuerpo en la pared.
Tras de él, á algunos paso3, dos lindas señoritas _Pasean cojidas del brazo con las adorables cabecita~
desc~bii:rtas y aprisionados sus finl.simos talles en pn
morosos jerseys. Hablan con entusiasmo y de. rato en
rato sus risas, cri~talinas,frescas ymal contemdas,llegan á mis oídos. Un joven, sombrero en mano, se acerca á hablarles, pero u.n Cf?Che .que en esos momentos
atraviesa la calle me nnp1cle on- sus palabras. Por la
portezuela, alguien 9ue no r&lt;:9onozco. saca una mano
y agitándola me gr1ta-«Ad10s, 11n;nus1»- saluclo al
que no respondo por que cuando quiero nacerlo el coche está va !(•jos.
Desp11é~, algunos rapar.!telos pasan corriendo y con
tal velocidad que no se fiJan en un enorme perro de
Terranova q11e duerme á lo largo de la vereda .Y c:_aen
encima del inofensivo animal, qne se levantag·runendo mientras los muchachos, después de la caída y el
su¡to, se alejaron riendo á toda boca.
Unos pasitos li'"eros y menudos al lado ele otros
más firmes v r&lt;'po~a&lt;lo!i ri1e hacen latir el corav.ón coi~
violencia Y 'volver rápidamente la cabeza. Es ella, m1
amada ruhia y gallarda. que pasa, esquiva, orgullosa,
hablando con 'su madre .v que no miraría por 11ada á
mi balcón por que de lejos me ha divisado ya en él.
Y YO de codos en la barandilla, la mano derecha
hundida en mi desordenado peinado, mientras la izquierda me oprime nerviosa.mente la P.alabra, me quedo mit·ándola ha~ta que se pierde de 'f'"¡sta ........ .

Febrero, cou sus tiendas de blanca tela,
al.pueblo regocija. y hora tras hora
pasa oyendo el ra~gueo ele la'vihue.la
i el sollozo que exhala la cantadora.
Doncellas de curioi&lt;us, dvas miradas,
á. la luz vacilante de lo~ mecheros
con sus faldas crujientes ~- almidonadas
apú~·ans(• en los brazo:; de los obr•:ros.
Inclinado el jarano ~ubre la orPJa,
dispuestos siempre á bromas. riüas y arnore~,
charro~. perpetuaclores de 11~anz:i añeja,
v1111 con aire de alth·o, c·onr¡ubtnclores.
Tahures d e semb lante cong'l'Hionado,
en los ojos co~c1mtr:m ,.¡ alma inr¡ni..ta,
de las cartas al 1r1ndo correr pausado
ó al girar fa,cinante dc'la rull'ta
Montero ele semblant,1 que sobrecoge,
con arte las com1n11•stas cartas va echando,
y el tallador prorrumpe, mientras recogP •
l.is apuestas: «el tiempo i¡ue _va llegando!»
Y al par que el oro cae sobre el ta petP,
difundiendo en las salati su voz de fiesta,
el mágico preludio de algú~ minuete ·
.lanza al viento en sus nota:; n brante orquesta
Ya en ámplios redondeles que se dislocan
al peso del concurso febriscitante,
los uritones á pleno grito convocan
á la lid del heroico gallo arrogante.
En los hombros luciendo las policromas
tilmas, bajo los anchos, ricos sombreros,
entre insultos y ternos, risas y bromas.
del palenque 1\, la arena van los galleros.
Crúzanse las apuestas, los soltadores
á los gallos afianzan largos puiíales,
y van gritando en torno los correclorce:
«Nava es la gTande, pesos á seis reales!•
Da comienzo la lucha tan esperada,
acércanse uno á otro los combatientes,
y brota en la contienda desenfrenada
~111 puñado de plumas resplandecientes.
Y cuando Primavera, de su abanico
desplega en los jardines las ricas blondas,
como ave que en las alas oculta el pico
Tacubaya.dormita bajo sus frondas

··································••'"·•···········

···o·;¡'jj~ne tus calles rumor de fiesta,
revelando el conjL1nto loca alE&gt;gría,
ora en el rojo Estío ele ardiente siesta
al reporn convide tu lozanía,
Yo no habi:é de olvidarte, mi alma ferviente
ha tiemp_o el culto abriga de tns pi:imores
alas en ti radiosas halló mí mente
y brotaron mis versos para tus flores.
N ovbre. ele 97
Al'RELIO G. CARRASCO.

........Del balcón entreabiert~ ele la casa Y&lt;'cina se escapan á raud.ales las notas y1brantes d~ u1: vals caprichoso y anstócrata-el mismo que ba1lab,i co11: ella
cuando Je declaré mi amor-:, una parvada dl1 ráJaros
blancos, los Recuerdos, Yiene ~ canturre.ar en nu alma,
donde una ave l!egra, la Tn,;teza, agita desesperadamente las alas ........ .
JOSÉ }f. BARRETO.

Gl un fraile.
Fraile austero, de mirada triste y mustia, .
Que en tu faz llevas las huellas~~ l'.1 angustia
Y los imrcos, en tus carnes. ~el stlic1?;.
Tú, que rezas sin cesar al D1?;; pr_opic10
Implorándole perdón, ¡oh fraile triste!
Di, ¿qué has hecho? ¿qué pecado come.tiste?
Yo te miro, fatigado, macilento,
En la celda solitaria del convento,
Asaltado por horrible.s t.entacion~s;
Yo te escucho proferir 11nprecac1011es
Y acusarte de tu bárbaro delito.
.
·Cuántas veces por las noches, se oyr. un gnto
Q1~e perturba la quietttd de esa morada!
·Cuántas veces, con la faz desencajada
'Atraviesas sudoroso, macilento,
Los obscuros callejones del convento!
Rezas lloras, te castigas, te haces daiío,

y en tu ~-ostro, taciturno, Ferio, huraño.
Sf\ revelan los temores~· las dudas, ........ .

;Has vendido á tu n1aestro como Judas?
y hoy imploras Ru perd?n, ¡oh fraile tri~te!
Di, ·qué has hecho? ¿que pecado cometiste?
G
ENRIQUE TORRES TOltIJA.
Xoviembre de 1897.

�372

Domingo 28 dil Novil'mhr11 dP 1R9í •

Domingo 28 Noviembre de 1897.

EL MUNDO.

373

Ensueño de niños.
POR JOSEPH L'HOJ:&gt;ITAL.-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 6.
' da. Pero se quedó asombrado al ver que el GeEl uno enderezó una charretera un poco incli- vard, listo para ir al mentidero de una redacc~ón neral continuaba diciendo en broma.
á
rastrear
un
billete
de
favor
para
el
Vaudev11le
nada, el otro arregló el cuello; el de más · allá el
-Ah! conque es muy buena, pero muy puenal
1rndo de la corbata; un tercero la placa del cintu- ó Variedades. Si el General hubiera estado de
Derrepénte cesó de reir viendo que su. sobrino
uniforme,
indudablemente
Jacobo
habría
perdi1·ón, y por fin, el caporal Tranchard giró gravepalidecía, y contraía los labios como si estuviera
do
menos
facilmente
de
vista
los
arreos
militares
mente alrededor de Jaco bo y volvió sin decir una
de llorar.
palabra á sus tareas, lo cual fué interpretado co- que le oprimían; pero su tío había prescindido d~ á punto
-Diablo, diablo!-dijo-¿pero es serío esto?
toda
prenda
imponente
y
no
llevaba
estrellas
m
mo un elogio por toda la cámara.
-Si-Respondió Jacobo haciendo un esfuerzo
-Ya estas listo, aftadió Jacqnot. Rete aquí co- entorchados ni galones. Iba de levita, con una
-eso
es.
corbata
anudada
al
descuido
y
ese
airn
de
travemo un sol. Procura proporcionarte un permiso
-Vamos, vamos. La griseta ya no existe ....
-competente y ... no es por que yo lo diga, pero sura que es tan agradable hallar en los calaveras yo tuve á la última cuando era subteniente.
todas las probabilidades están de tu parte. :N'o hay de antafto, cuando empieza uno á resbalar por la
Y el General refirió su aventura que.Jacobo se
pendiente de las calaveradas.
pillo sin fortuna, puedes vanagloriarte de ello.
sabía de memoria y que dió oportunidad á este
- llasta la tarde, amigos míos, dijo alegreHasta los postres, la conversación giró sobre para intentar reponerse y poner en orden sus
mente Jacobo y salió distribuyendo apretones de las novedades de actualidad; la pareja de caba- ideas. Habría querido cambiar la conversación
llos del Conde X, la reunión de todo Parí$ en la pero el General se había engolfado en el asunto
manos.
En el patio encontró al General que paseaba Iglesia de San Pedro para el matrimonio del 11ar- que le era más grato sobre la tierra y no lo solta-ch1u·lando con el Coronel y se detuvo á la distan- q ués de l. la ruptura de Choss y la l\facllin, el exi- ría fácilmente. Sin duda terminada su historia las
,cia reglamentaria juntando los talones y perma- to colosal del último ballet ejecutado por la Tre- preguntas lloverían on·a vez y .... ¿cómo contesneciendo inmóvil con la mano derecha abierta y setoiles, la fama creciente del restaurant Pierre, tarlas? No hallaba la manera. Su cerebro estaba
.á la altura del ojo. Por todas las ventanas asomael abandono de la taberna Paul por la multitud vacío, sus sienes palpitaban con violencia y lo
ron cabezas curiosas y dos castigados que pa$a- del buen díente, los trajes femeniles, los teatros, que al principio fué disgusto y cólera se cambió
ban con el caldero del rancho, hicieron alto un mo- los cafés, los salones donde se divierte uno y aque- en despecho principalmente contraJacquelina cu. mento para contemplarlo, sin atender á los rega- llos donde se fastidia y en fin, todo lo que.pue_de • ya imágen obsesora le impedía disfrutar á. gusto
decirse de alegre, de in.útil, de divertido, de m- de su licencia. Por vez primera sintió un moviños del cabo de presos.
Ante las atónitas miradas de todo el cuartel, el moral, de superficial y de truhanesco entre dos miento rebelde hacia su loca pasión y hasta emgeneral abrazó al soldado y luego acompaúado parisienses que encontrándose después de una pezó á encontrarla ridícula. Esta faz de sus imbasta la puerta por el coronel, se fueron juntos larga ausencia se ponían ií. charlar de París.
presiones empezó cuando el General al terminar
amigablemente.
Al café cuando se encendieron los cigarros el su relato dijo:
.
Bajando por la calle de Colbert co11 su tío que tío se acordó al fín de que era General y de que
-He aquí lo que era una griseta. Deseo que
le llevabaáalmorzar al Hotel delFaisan, Jacobo su sobrino pertenecía al Ejército y le habló del hayas encontrado algun ejemplar raro de la es.se sentía mi1y contento y sentía á la vez que le oficio pero no mucho tiempo para no cansarlo ni pecie, pero lo dudo por que ya se rompió el moldisgustaba su propia alegría. Una semana había . cansarse. Ya había hablado con el Coronel larga- de. En fín, si esa personita misteriosa te agrada,
-corrido desde la tarde en que (así lo creía aún) mente y supo eón agrado que las notas de Jac- mejor que mejor. Ya pareció el peine, digo, ya
se decidió de su vida, y desde entonces no había ques eran buenas; que los galones de cabo no ::,e se porqué, farsante empedernido, querías un cuarfaltado un día al almuerzo en la casa de Auger harían esperar y que á fin de año alcanzaría los tito en la ciudad.
1ü á sus conversaciones por las tardes con Jac- de sargento. Luego volvió al objeto que durante
¿Siquiera eres discreto? Nada· de historias ya
quelina en los muelles y los bulevares. Ahora, por toda su carrera no había cesado de ocuparle; las
lo·sabcs!
la primera vez dejaría de verla y se admiraba y diversiones y preguntó á Jacobo las que podía
Jacobo enrojeció hasta las orejas y dijo tímise indignaba de que esto no le produjera la me- haber en Tours, y sí ya tenía entabladas algunas damente.
nor tristeza. ¡Cuál no iba á set· la desazón de la gratas amistades. A_ esta indicación Jacobo se
-N'o hay peligro, tío.
pobre nifta cuando él no se presentara á la hora turba ·y ruboriza y la imagen de J acquelina tan
-¿Cómo, no hay peligl'O? ¿Aún no le has ensede costumbte! Ki aún se había cuidado de preve- rudamente evocada1 se alza ante él con un relie- ftado tu alojamiénto?
nirla ..... .
ve singular. Algo como un remordimiento se apo-No, tío .... ya comprendera usted que . ...
Contestando del mejor modo positJle al aguace- deró de el á la idea de que iba á profanar el idi-¡Qué, tus entrevistas son en su casa?
ro de preguntas de su tío, recordaba su mesita en lio inocente cuyo encanto acababa de probar, el
Cuidado! eso puede traer complicaciones. Tu
el fondo de la sala oblonga del Café de los Ami- séntimieuto purísimo que se cernía por encima de eres soldado ¡qué diablo! y no es preciso ....
go§&gt; y allí su cttbierto puesto de antemano, y el sus charlas de vividor, y que en estos momentos
-Aseguro que no baJ peligro y que estoy lipanecillo oculto en la servilleta y el mantel muy le importunaban.
bre de cualquiera imprudencia.
blanco y en la fuente de fayenza las frntas que
Al notar la emoción de su sobrino, el General
-¿Donde la ves entonces, sobre un puente?
ella· había escogido y guardado cuídadosam:ente se echó á reír y esta risa lastimó al joven que se
- Como nuestras relaciones son tan recientes ...
para él.
sublevaba contra la significación de esta alegría
-Q.ue?
¡Qué tristeza tan grande para la pobre nifta! y pensó por un momento en confiar todo á su tío
Jacobo estaba furioso, ahogándose bajo el pe¿Por qué Jacobo no estaba suficientemente triste pidiendole su apoyo y su consejo; hae,er un llama- so del ridículo y como sintió que se iba comprotambién?
miento á su caballerosidad que sabía estaba bien metiendo más y mas prefirió acabar de un solo
Quando se presenta uno interiormente esas cues- arraigada en el corazón del viejo milita.r á despetiones, siemptc hay manera de resolverlas y Ja- cho de sus· teorías banales y de su lijei~eza mun- . golpe.
-Y bien, dijo con lijereza, prefiero confesaros
cobo no tardó en reflexionar que, después de to- dana. Pero el General reía más al ver el aspecto desde luego y sin reticencias que yo todavía no •
do, Jacquelina no moriría de dolor y bi~n podi~ de desconfianza de su sobrin o y entónces J a\:)o bo be pasado. de conversar con ella y eso es todo.
pasar un día sin verla. Luego se prometió expli- cobardemente no se atrevió. Después se limitó á. Parece, agregó en tono de chanza que eso no es
carle al día siguiente su ausensia y sintió disipar- sonreír y acabó por afectar un aire misterioso de nada comprometedor!
se la nubecilla que había obscurecido su alegría Don Juan conquistador.
El General lo contempló con admiración y de
y entregándose sin reservas al placer de su entrepronto no le contestó nada; pero luego que encen-TL1
sabes,
hijo
mio,
dijo
el
General
bebiéndovista con el general no pensó ya en otra cosa.
dió un nuevo cigarro y arrojó algunas bocanadas
Quería bien á su tío, viejo solterón y buen vi- se un vaso de Vermmel que no te pido tu secreto. de humo:
A
tu
edad,
es
muy
dulce
guai·darlos
y
aunque
alvidor que había pasado á tambor batiente por la
-Diablo! dijo. tu negocio no está 'claro hijo
campa:fia de la exist~mcia, sin arrepentirse y con· go sé de todo esto dime solamente si es rubia ó mío. Hubiera sido mejor que no me meta yo en
morena.
Jacobo
sintió
que
se
le
012rimiá
lagarservaba de su juventud arrebatada recuerdos que
tus aventuras de muchacho puesto que no me congozaba en referir con una sencil_'ez Y u1:a alegria ganta y respondió forzando la voz.
ciernen, pero después de todo, si puedo evita1•te
Es
morena,
tío.
comunicativa. Al obtener su retiro, hacia apenas
Diablo! con qué acento lo dices? Se pensaría una tontería me parece que cumplo mí oficio de
dos meses, se encontraba vigoroso aún; concurrfa
que
te hago una injuria suponiendo que no tenga tío experimentado. ¿Quién es esta joven que has
á varios círculos de París, se divertía bien y estalos
cabello;;
negros como el betun. Tu sabes hijo encontr,tdo desde hace ya tiempo [según se obserba al corriente de todas esas historias que se remío,
que
también
hay rubias y ¡canario! no son va por la intensidad de tu pasiónJ y con la cual
fieren en voz baja y que pasan muy por lo alto en
no has he&lt;.tho más que conversar? ¿Qué significa
feas.
la capital y en las cuales pasan como verdad evanJacobo hizo un gesto maquinal de ascntinúento. eso de un joven de tu edad y además sobrino mío
gélica entre todos aquellos que acostumbran no
-Quedamos en que es morena, aüadió el tío. que amenaza á las muchachas con intenciones cohablar mal de su prójimo.
No
es preciso agregar que es linda ó te lo parece rrectas?
Cuando Jacobo se vió sentado ante un buen
Porque yo supongo que no vas á tratar de conlo
cual.viene
á ser lo mismo. Dime solamente si
almuerzo y allado de ese ale,.?e couversador'. le
vencerme de que e:; una niña honrada, porque eses
joven
y
si
no
ha
....
corrido
demasiado.
pareció que salía de una pes~dll_la_. Pronto ~lvicló
Jacoboterobló como si hubieranabof.e teado áJae- tas no se enredan, ni aunque sea solo para conel Cuartel y sus fatigas, el eJcrc1c10 y sus d1s?1;1-sversar con militares á qui.enes no conocen. Y entos la rusticidad de sus camaradas y el espmtu quelina delante de él y exclamó, rojo de indigna- tónces .... qué? Hijo mío! se me ocurre que has
ción.
soldadesco y perspicaz de Jacquot; poco faltaba
- Tiene diez ocho años y es una joven honra- caído entre las garras de una intrigante que ,¡e d,~,
para que se creyera en un restaur&lt;i.nt del boule-

�374

..

EL l\IU~mo.

Domingo 2B de Noviembre de 1897.

-~Iie_nteR, mientes! yo te prohibo .. ,~
¿me entiendes:-&gt; Soltadme vosotros.
- A Corral franco, dijo uno.
-;,Lo suelto? preguntaron Jos quele sugetaban.
'Jf
~
. En _ese momento el corneta de guarJ
.
dia d1ó el toque de silencio.
• --'-="'-".....-'-"'""""....:_-=--i::1...a..11.:111l..i
-La paz-ordenó el cabo .Tran_chard, y apagó las luces. Ahora, a o-refien~le para hacerse vuler, y t'Sto es todo lo conScflor encontró por Vf'ntura un cabello en el pla- gó, á recoJcrse y los que no cierren el picoº al •
t~·ano .~e una gr iseta. Cuídate, cuídate porque tu
to
c~e _sopa? Todo el mundo se echó á reir, pe1'.o calabozo.
'
s1tuac1on es muy graw•.
dec1d1damente Jaeobo estaba de mal humor v no
Se
oye1:on
todavía
algunas
rbas
ahogadas
Jacob_o se sobresaltó .... ¡,Jacquelina una intri- se hallaba en condiciones de apreciar 1a delic.adeY luego r?mó el mas profondo silencio. Jacogante! \ amos. . . . . .
'
za de estas bromas.
bo
se deJó caer en su lecho abatido, destrozado,
. -:Ascgur:o, dijo, ~ue no son exactas tales apre-Callate! dijo duramente á ,Jacquot.
anonac~ado; se acostó penosamente, repasó en Sll
~iae1on~s re;;pecto a esa .... persona, puesto que
-Bueno a~adió este. ¿Así se ponen, tan ama- ~1e1:1or~a la c•scemt ri_dícuJa que acababa de pro~ a he chcho &lt;1ue nuestros amores acaban apenas
~les,
los sobrmos del general cuando vc•n á sus " oc,1r sm pockr explicarse su frenesí y se durmió •
de empezar.
t10s?
tarde con un sueno pesado.
-Eso es admirable, enteramente admirable
- Déjame acostnr en paz!
Al día siguiente antes del ej~rcicio se acercó
pero ¡tanto mejor! Entonces trata de traerla ran~
Un mw·mullo de desaprobación circuló por Ja al cometa.
camc~lte á hi~en terreno y si se hace la remilga- cuadra.
-DispénsameJ Jacquot, yo no sé lo que me pada mandala a paseo pues de otro modo te mete-Veanásu Alteza! agregóJacquotexaltándosc. saba anoche.
rás 1•11_ una ~&lt;•ne de complicaciones de que no es- ~ .... tu la viste? preguntó con temor.
~~paras facilmcnte. Admito que los jóvenes sean Cuando se h,tlla con lo~ Gern•rales so desprecia á
los compafi&lt;'ros. ¿Xo é:; esto irritante, cabo?
-Cl_aro! era preciso que alguien Je explicara
JO".cmes ya qur~ yo lo he sido t/Unbién como cualEl cabo Trnnchard cinc había permanecido sen- el motivo de tu ausencia.
quiera: pero no paso porque se dejen embaucar
!ado con las cartas _cm la mano meditando una
por crrnturas que ex1,&gt;lotan su sencilléz v no ha- Jugada
__-Es verdad .... gracias! Y entonces ¿que te
respondió flematicamentf'.
dJJO? ..
cen aln~·de de virtud mi\s que para ven.derse un
Xo me importa, t&lt;'nninemos la partida, porque
poco mas carus . . ... .
-Lo mismo que tu: ¡¡gracias!!
ya van á dar las di&lt;'z.
- Y .... ¿eso fué todoi'
-No habJr.:~10s ya &lt;le e:;to y vamos ú pasear ..
Pe1:o Jacquot estaha encaprichado y continuó,
-.Jacquot, sonrió con amargura.
P,or In_ tarde, luego 1¡ue acompaiió al (~&lt;'neral á plantandose
delante de Jacobo.
-Xaturalmcnte: ¿que otra cosa querías que
I~ E:;t~c_ión! s~ r~gresó al Cuartel: sin quer&lt;'r apro-¡Coro? si no supiera yo porqué pone &lt;'sa ca- me dijera?
" e~hm su ll,c_encrn hasta la media noclw. Sentía
r'.1! Ah! Si ustedes se figuran que estú nmy conun,t gran Ja~Itud, un extra:ll.o düwusto
de
:sí
misJacobo vaciló para responder pero su aspecto'
0
tento de habc•r
v visto ít !:iU tío el bcreneral , son u 110S• e_mbarazado demostraba claramente lo arrep&lt;'ll·
mo y tenía pri:sa de acostarse.
z~macucos...,o hay mas que Yer su aire compun- t1do que estaba de haberse disgustado la vísEntró en la cuadra poco antes de que se apa- gido
....
pera.
garan las luces. Dos velas metidas en unas bote-Te
digo una vez mas que te callf's!
Has, alumbraban con sus reflejos cambiantes u
Jacqu~t, compr~~1dió este silencio y dijo:
·
-Buc~o! 8i el Se:üor no está contento, es porgrupo &lt;le soldados que se agrupaban al rededo~~
. -A m1 no me d_1J~ nada puesto que soy un naque
_la
nsta
de
su
general
lo
privó
de
Yer
á su
ele la mesa para seguir las peripecias de un juego particular. Eso e:; todo.
die que no tengo m tJOs Generales ni la rosca asc~carteado que re11ían Jacquot y el cabo Trangura~a: Es á t~; ricachón, paisano portador de
Los
soldados
aplaudiron
o-rilando·
B
b
.
•
chard: poi: otros lado;; algmio que otro Boldado
- ravo, ,Jllcquot! Y d cocin&lt;•ro )IontiPr que en- des~1chas i\ qmen h~1bla, es_ contigo con ,quien
se dcsv~stla perP~osamcntc en tanto que otros ronse , ll. Hace rnu~IJO t1e!npo que la persigo y veo
?ªb~1~ ) a :r anqmlament&lt;•. La llegada de Jacobo traba en esos momentos hizo clac).lcar sus dedos que ~ne desprecia .... 1 se equivoca si cuentn
·
d
. « Voto al CIHlpiro'· L·1, cos1l n O el eJa
mtei i umpió bn1scamentl' la partida• los dormido • exclamando!
e s&lt;·r chvertida» Y como Jacobo, sofocado por In contigo co~o parece afectarlo con sus monerfa.s
despertnndo:;úbitamentcincorporár~nsc en sus lt·~
cólera no respondía, t·l corneta aiiadió con voz d~ rnosqu~ta _m~er~a-Ya venís como Ja dejns
chos y todos vinieron en un abrir y cerrar dP oj .
pl_antada. GPc1 o a nu todo esto que me import11 :,&gt;
aguda:
le rodearon y le abr umaron á preguntas?
o:;,
Tienes
.... ¡que te apro_-l&lt;'~lizmentc Y? estaba allí y fui yo, quien en veche! una hermosa conquista
-Cómo se condujo tu tio?
·
1~~
calidad
de
pento,
consolé
ú
la
particular
del
-;,Almorzó bif'n el f-l'iior?
- Veai~?s, amigo mio, ¿que mosca te está piSmor ..... .
-'S_o ~•s por adularte, pc•ro tienes suerte.
can~o?
d1.10. Jacobo en tono conciliador. Pero Ja
Jacobo se arrojó sobre ,Jacquot, pero dos vigoro-~1 neras .... el Coronel vino ú vernos.
sonrisa
de
tnunfo que contraía sus lábios y el
sos soldndos lo contuYieron en tanto que la!-: risas
- 1: nos ecllo una filípica.
orgullo
que
le asomaba por las pupilas prote.sta-En fín _¿sacaste una buena licl'ncia? y como r~dobl_aban y que el cabo Tranchard renunciando ban contra sui:; palabras.
Jacob?, ª?usto é impaciente respon'día apc•nas [t f1_losóf1cameute al golpe que tenía meditado reu-Si, tienes razón para estar orgulloso ao-reo-ó
la.~ guardaba ~n el holsill~.
c•ste d~luv10 de palabras y se dirigía :'t !:iU Jecho lll~~s Chrt~~
J acquot, porque eres &lt;'l primero con quien l~ c;r.
...
GQue
iliJJSte.
Gutó
Jacobo
Ciego
de
ira
•que
con aire gruñón, Jacquot se pu:;o ú gritará voz d1J1ste:-&gt;
re esa muchacha.
G
en cue!lo.
Jacobo se estremeció indig11úndose interior-(~ue si_n mi, aJgu11a se habría fastidiado hoy
-Se diría que el Sel1or no está contf'nto. ¿El
rnente-Tambicn
Jacquot creia .... Esa pobrcnii1a
pero por dicha yo le alt•gré la siesta.
·'
estaba comprometida, perdida por él. Tuvo un
&gt;

f

Y.tº

Doming _2S de XoYicmbre de 1897.

375

EL :'.IUNDO

buen arrnnque y durante un segundo se sintió en el pavimento, sintió que el corazón le saltaba pasión oyendo llls sencillas explicaciones de su
decidido [1 protestar, pero el orgullo se lo impi- en el pecho, pero no con la Pmoción respetuosa amada. y e,-;trecht'&gt; conn1bivamentC' i:;u brazo que
dió haciendo callar á su conciencia por fanfa- del novio sino con la del cazador que ál Yt'nir su ella intentó retirar con d1;bil e:;fllerzo, diciendo
rronería y por temor nl ridículo, pero 110 atrevién- · presa, la acecha. Se ocultó lletrás d&lt;" un úrbol y
con acento lttcrimoso.
dose :í. llegar hasta la mentira guardó silencio.
al llegar ella no lo Yió; la noche esta ha obscura ;.
Quiero permanecer honrada. Xo tengo más en
J acquot esperó un instante, y luego viendo que apenas se distinguían las do~ hilerns de pl:í.tano:; el mundo ...... quiero permanecr.r honracln!
no se Je contestaba:
de la esplanada. Jacquelina pensó que había lle-¿Qué no tienes más c•n el mundo? y tu juven-Está hi&lt;'n, dijo, no hablemos más. Ella es gado la primera á la cita y se puso á pasear á la tud, y tu belleza y mi amor, no vakn nada?
muy dueña de hacer de su capa un sayo y tu tam- orilla del río. Jacobo iha á alcanzarla, pc•ro se
- Se acordaba de haber oído una frase de este
bien-por mi parte, trataré de olvidar .... Tocan contuvo al ver que ella se detenía para volYer so- gén&lt;,ro en el tercer acto de una ohrn aplaudida y
llamada de trnpn: aucla á ponerte tus arreos.
bre sus pasos. Cnnclo pasó C&lt;'rca del úrbol, Jaco- pensó que la escena completa sería de favomble
bo observó por s~i manera nerviosa ele ,rndar c¡ue resultado.
XII
estaba violenta y contrariada. Caminó ·aun algu-Perman~ccr honrada, elijo, y á qué llam,ti:; ser
Cuando csc&gt; día vino Jacobo i\ almorzar al Café nos pasos, luego regresó con mayor rapidez y vi- honrada? A viYir perpetuamente en lucha consigo
de los Amigo:;, sentü~ Pl corazón lleno de remor- no á reclinarse contra el úrbol. Entonces él se . misma y haciendo mi dcsesperacié.n? Hesistir á
dimiento y toda la mañana se había &lt;•stado diri- presentó y abrazándola de improviso la besó lue- tu:; inclinacionc'\ y it mis esperanzas, haciéndote
giendo amargos reproches. Al ver á Jacquelina, go con frenético anebato.
sufrir y amargándome la Yida, creando remordiirradiando con la alegría de volver á verlo, se odió
,Jacquelina lanzó un grito ahogado y trató de mientos pm"l tu corazón y tortura:; par~ el mío!
profundamente á sí mismo.
defenderse pero su amante era el m·'ts fuert&lt;• y le Ah Jacc¡uclina, ser honrada á tu celad, con esos
P obre Jacquelina! qué sincera y confiada fué hablaba }" su nombre mil veces 1·epetido revolo- ojo:; y e~a cara y c·se talle, es aceptar mi amor.
su acogida! Cómo se conocía que estaba viviendo teaba en torno de ella con el murmullo ele los be~N"o, no! dijo ella retirando :;u brazo con un
con la fe de las promesas hechas y de los jura- sos y la sorpresa y la cólera iban cediPndo al en- movimiento enérgico. Eso no es ser honrada y tú
mento:; cambiados! Del abandono de la víspera canto de aquellas caricias enervadora;;. Sintió que lo sabes muy bien.
-Jacobo· se aquietó. La escena del tercer acto
ni una queja; al contrario, plácemes por el dia. era débil, y reunido todo cuanto le quedaba
de descanso y de alegrías pasado lejos de ella, de valor, se desprendió por un esfuerzo vio- había fracasado.
.Al cal)o de unos segundos, Jaquclína volvió á
per o tan bién ganado con las fatigas del oficio. lento; y en tanto que él quedaba soht&lt;•cogido anApenas, muy Yelada, la expresión de una vaga te esta súbita rebelión, la nil'ia se apoyó en el tron- tomar el brazo de .Jaco~o r dijo:
inquietud r1•spccto de este tio que p&lt;'rtenecía al co del árbol y jadeante, trémula, aterrada, desfa-Ser honrada, para una niña, es :;er lo que se
gran mundo y había venido de París .... Pero llecida, rompió á llorar diciendo:
promete al buen Dios cuando reza uno todos las
mafianas.
una sola palabra de Jacobo había bastado para
-Esto es malo, muy malo.
d isipar esa nubecilla y ,Jaquelina se puso á revo-El buen Dios .... y qué os lo que le has proJacobo se había apt:oxinrnclo nuevamente pero
.
lotear en torno de Jacobo charlando como un no se atrevió á toca1·la viendo que retrocedía con metido?
chicuelo.
-Para qué quieres que te lo diga? Hace ya
un movimiento de espanto, pero le empezó á hatiempo que le hice· mi promesa, desde que SO!:ipe¿Era esta la intrigante de quien el General le blar con exaltación.
aconsejaba desconfiar:-&gt; No. Semejante sospecha
-Esto es malo! dices .... y por qué? ¿Donde cllé lo que son los hombre:;.
-Y piensas que recojió tu promesa?
era imposible. Alli no había ni intriga ni cálculo esttí el dclitoi' ¿Es malo amarte?
El no se preocupa de esas cosas.
sino amor, y Jacobo quedó reconquistado ente-Ay! ustedes saben muy bien l.:&gt; que es ma-Oh! Jacobo, cuidado!
ramente por este amor f bebía el deleite á gran- lo .... .. No es eso lo que me había usted prome-Vaya .... si te crió Dios, fuéparaamar y ser
des tragos ganado poco á poco por esta inenarra- tido .
ble cmbriagncz. Pasó el ilia en una lasitud inex-¿Qué he prometido yo? Amarte siempre y no amada.
-Si, pero conforme á la regla de amar.
plicable pensando en la cita que como de costum- pensar sino en tí. Esas promesas las cumplo y llls
bre Je había da.do para la tarde y en la tierna son- cumpliré. Te lo juro otra vez! ¿Pero he prometi-He aquí que vienes á la historia del matririsa conque acompañó su despedida.
do acaso permanecer siempre contigo como un monio! Bueno, nos ca&lt;&gt;aremos; pero entre tanto, el
EUa vivía confiada, creyendo que cumpliría su amigo cualquiera, como unextra:ll.o áquien se en- buen Dios no se disgustará porque nos amemos á
promesa y cutre tanto se conformaría como ella ~uentra con frialdad y se deja. con indiferencia? nuestro antojo. Esto es igua'L
-Xo ..... .
con una esperanza de la dicha y el amor á plazo Si así lo comprendes, sea; pero mi corazón no lo
Cómo no? Algún cura te ha metido esas ideas
tardio. Esto le bastaba á Jacquelina. ¿Pero y él? ha querido jmnás as¡ y sufre .... Ah! nada me con¿Podría resistir tan largo tiempo?
testas. ¿Estás disgustada? ¿Es preciso que me va- en la cabeza: yo adivino en tus palabras la interEn su ser, agitado por tumultuosos pensamien- ya? Adios entonces .... pero nunca se me arran- vención de esa gente que tiene la mmúa de metos se levantaría la tempestad despertadora de cará la idea sombría de que te lle ofenJido. Y to- . ter:;e en lo que no le importa. Tu me sacrificas á
los deseos. Ahora, era amado y todo el mundo do por unos cuantos besos que te robé .... ! ¿Ifa- ideas insensatas y estúpidas dignns de un monale juzgaba feliz. ¡Cuanto se iban á burlar de él bría sido necesario mendigarlos para que queda- guillo de !';acristía, me haces infeliz por obedecer
á ese tonsurado. Ah! si yo lo cojicsc!
cuando se averiguara que su di&lt;&lt;ha consistía en ras contenta:-&gt;
Como Jacobo se había exhaJtado apresm·ó el
estar mirando las estrellas! Dcveras que era muy
Jacobo se oprimió las sienes con las manos y
virtuoso y llegaba á tonto, pero no se debe pe- dió algunos pasos como si rehusase intentara par-· paso y arrastraba á su amada rúpidamente á lo
largo del muelle. De pronto se detuvo sintiendo
dir á nadie mas de lo posible. Al1ora, él habfa tir, pero ella corrió á alcanzarlo.
hecho ya todo lo posible contentándose durante
-Quédate, Jacobo; bien sabes que no me pue- la mano de Jaquelina temblar bajo su brazo. Jacquclina lloraba. . . .
·
largos días con promesas de entrevistas platóni- . do disgustar.
-Perdón, dijo él, te he hecho d~fio; pero mi pacas. Afuerza de voltegear en tornode la lámpara,
-¿Que exiges pui.s, de ;ni?
sión es más fuerte que yo. Pedíamos ser tan fe.
la mariposa acaba por quemar:;e las alas. Poco
-Pasear .... como antes.
á poco la voz del instinto le hablaba mas alto, le
-Vamo:;, dijo Jacobo y exhaló un suspiro de !ices ....
Y la conciencia?'
dominaba, y al mismo tiempo pensamientos que resignación.
~Todavía las ideas de los curas.
de pronto no osaba confesarse rorque tomaban
Y se alejaron caminando muy juntos pero sin-Deja á los curas en paz. Xo serán tan embuslentamente posesión de su espíritu, subían de hablar. El iba enfurruñado v ella sufría á causa
las profundidades de su ser como vapores mal- de su silencio sin atreverse á interrumpirlo. Al teros, según veo pues que tú vas á mba.
-Es Yerdad. En la iglesia te conocí y no Jo ol·
~
sanos borrando insensiblemente la senciliéz leal fin habló.
Yidaré jamús. Soy religioso, no lo niego, pero toy la ternura limpia que hasta entonces le habían
¿Eres tu ahora el enojado?
do tiene sus límites.
-No, pero sufro.
tenido como esclavo de los juramentos cambia-¿Sufres?
-No hay distindón en materia de honradez,.
dos.
¿«Este matrimonio se re'alizará al fin? ¿Podre-Si porque veo que no tienes confianza cu mí. desde que se discute se deja de ser honrada.
-Y yo sostengo que se puede ser religioso y honmos algún día traspasar los obstáculos que van
-Oh! ¿Si supieras? X o es de tí sino de mí misma
rado, sin dar cabida á escrúpulos irruciionalcs. Y
á oponerle la voluntad de mis padres, las exigen- de quien desconfío.
sostengo que el buen Dios que invocas y en quien
-No entiendo ..... .
cias de mi carrera y por último, mi situación, mi
fortuna )' lo que me debo á mi mismo? Porque
-Yo te amo mucho y de consiguiente ..... . yo creo no impone que debamos amarnos de léjos
-¿Qué?
viéndonos no más que viéndonos bajo el frío, la
despues de todo, continuaba él, ganado por la ló'gica feroz del egoísmo, esta chiquilla no es nadie,
-No puedo explicarme, no me atrevo ...... . lluvia ó Ja nieYe. Xos ha creado el uno pnra el
otro. Obedezcamos, ten confianza en mí y déjame
ni tiene nada. ¿Puedo hacer entrar en mi familia te suplico ..... .
-Al contrario, habla.
amarte como yo quiera. El porvenir es nuestro:
á una sirYienta, conn•rtirmc en el sobrino de la
es fuerza que el presente nos corresp0nda tammad re Auger--Y aunque pudiera¿deberia hacerlo»?
-¿Y como quieres que te diga . ... ?
P er maneció un instante' pensativo y luego sonrió
-¿No estamos solos? ¿qué temes? ¿Es 1m grnn bién.
glla no respondió, pero por la m'lnera de apobur lonnmente. El vapor subía siempre oscure- secreto? Entonces, valor, hay que revelármelo.
ciendo todos los- lados luminosos v honrados de
Y Jacobo le dió el brazo con amabilidad cortés yarse en Jacobo, este comprendió que vacilaba.
-11ira, yo te ruego que oigas no más que á tu
su alma: la bestia que duerme eii. Jo interior de y ella se apoyó confiada y tierna, olvidada del
corazón y este argumentará ~n favor mio. Ven,
toda humana criatura, despertabn ..... .
peligro, dominada por una dulce languidez.
«!\o .... no! ,\l dillblo los en~ueños! ya me can-:No tengo secretos. lo sabes, y sabes tamhicln vamos á mi casa, ten confianza en mí. Ahora el
sé de esperar; es fuerza que se resigne con el pa- por qué tengo vergüenza. No medigas qtienoha~ la llevaba por la callejuela sombría y Jacquelina
pel secundario que puedo darle .... Después .... comprendido .... tengo vergüenza y miedo de mi se dejaba llevar sin decir nada, agitada por un
debilidad .... te amo mucho y siento que si me temblor convulsivo, desgarrada en su conciencia
ya veremos!
Cuando al ,rnochecer, Jacobo reclinado contra dejo llevar de mi amor, no podría .... ya tu sabes y en sumnor, comprendiendo instintivamente que
el parapeto de!! mtwllc, f1;ente á la callejuela que lo que no podría.
caminaba á su p&lt;"rdioión y no sintiéndo~e con
un pico de gas lejano alumbraba débilmente,
Jacobo sentía la emoción del que ve rehacer focrzas para resistir.
oyó los pasos precipitados de Jacquelina resonar la confianza y al mismo tiempo se encendía su
(nontimrará) .

•

�Domingo 28 de Noviembre de 1897.
Domingo 28 de Noviembre de 1897·

EL.l\lUNDO.

376

Los concurrentes á la ceremonia fueron como parientes más inmediatos la Sra. Doña Agustina Castelló
de Romero Rubio; Srita. Luz D!az, Sr. y Sra. de la Torre, Sr. y Sra. de Teresa, Sr. y Sra. Elízaga, Sr. 9.rtega
Reyes y familia, Sr. Justino Fernández y f~~1ha, Sr.
José Bermejillo y familia, Sr. Andrés Berm!',J1llo y esposa, Sra. Barros V. de Escudero, Sr. Miguel Rul y familia, Sra. Romero V. de García, Sr. :' Sra. Saetan,. Sr.
Plieg·o y fa~ilil!J ~r. Y. l\1artlnez del ~io y Sra.: Sr1tas.
LuisaFenelon, i::mtas. Rodrlguez y Sritas. Barros, Sr~s.
Felipe José y- Antonio Barros,Sr. Gobernador del D1stTito F~deral Rafael Rebollar, Sr. Armando Sta. C~uz,
Sr. Félix Diaz y Sr. Ignacio Muñoz, i\1anuel Garc1a y
Goytia.
'l.1erminados los plácemes,_los jóvemes esposos dieron los primeros pasos de su mutuo camino hacia el
enO'alanado carruaje que debía conducirlos á la fotogr:tía, de donde saldrían para el Palacio de Chapul·
tepec.
Alll los esperaba, sinó tanta concurrenci~ si un
grupo en que se encontraban los más in!Ded 1atos de
ambas familias, á quienrs el señor Pres1d~l'!te obsequJ,ó con un expléndido banquete. El serncio de_ ~ste fué brillante. El comedor, decorado con exquisito
gusto hacia palpitar de gusto todos los corazones; á
quienes embriagaba el delicioso perfume que exhalaban la multitud de gardenias y de azahares que en
combinación deliciosa formaban un solo bouquet de
toda la mesa; esta tenia mia rica mantelería de lino
bordado de color y recojida á trechos por moños de
ancho y blanco listón con grupos d_e ~zahar. .
Demás será decir que en ella remo la más fma coi:•
dialidad y franca expansión autorizadas, por la delicadeza con que el señor Presidente y su recomendable
señora haclan los honores á sus comensales.
A las cinco la encantadora pareja salió rumbo á _la
estación del Nacionah donde tomaro11 un tren espe~ial
para la Hacienda de i::;an Nicolás, (j.eJando en el ammo
de sus amigos una impresión indeleble de satisfactorio bienestar.

CRONICA DE LA MODA

Con gusto trasmitiremos á nuestras bellas lectoras
aunque sea ligeramente, lo que ~róuicas francesa_s nos
refieren acerca de las grandes fiestas de alta sociedad
celebradas, sino en el centro d~ París si en u!lo de los
castillos más notables, con motivo del ca~am1ento del
Secretario de la Embajada Francesa en Saint-Petenbmgo. ·
La novia, dice el cronista, pertenece á la reli~ión reformada; con tal motivo recibieron la bendicion nupcial en una capilla anexa al castillo de Bellevue donde
se celebraba la fiesta. Veíanse exuberantes Y bellísimas plantas de sin igual verdor, cargadas de.diversas
flores que esparcían sus inimitables perfumes y cm•o
brillante follaje en combinación con sus diversos colores, formaban una decoración artística de exquisito
gusto.
Como se debe suponer, había en la concurrencia femenina toilettes deslum)Jrantcs por su riqueza y confección. Comenzaremos por citar, como de paso, las de ocho
damas de honor que vestían una e,:pecie de uniforme
de lo más encantador y que las hacia aparecer como
una brillante colección de hadas. Todas ellas, semejantes las unas ó las otras es lo esbeltas y cM1tivadoras,
vestían trajes iguales de raso azul cielo con aplicaciones de punto de Alenr,:on, y sombreros de paja negra
con plumas de avestruz negTas, de un delicioso efecto.
Nada era más gracioso que este coqueto atavío, á excepción del brillo y hermosura ele sus rostros radiantes de felicidad en la fiesta. La Condesa de. P. madre
ele la desposada, llevaba un magnífico traje de raso
azul moiré. El talle adornado con finísimos encajes.
SGmbrero de lentejuela negTo v oro. La Baronesa de
B, abuela de la desposada, vestla de raso gris con
aplicaciones de azabache en la chaqueta y capota de
terciopelo negro.
i\Ime. de S. madre del esposo, vn3tia muy elegante,
con un traje de raso gris plata, adornado de encajes
negros, capota de terciopelo negro con un grueso penacho del mismo color. l\lme. de L. llevaba un rico vestido de raso gris pizarra y sombrero mah·a.
E11 medio efe las otras señoras rlc~collaba por su elegancia el traje ele :\hue. W. que era de pekin azul y
blanco; la enagua formaba pliegues de m1 aspecto muy
nueYo. El talle iba abierto delante v atrás sobre una
blusa de muselina de seda bordada &lt;le terciopelo; esta
abertura e¡,taba arreglada por pliegues queprolongándose sobre las caderas formaban pequeñas faldillas flotantes. En el pecho, un plastrón de terciopelo azul rayado en pliegues y pendiente de un cuello del mismo terciopelo con nudo en un lado. Este modelo fué creado
por una muy acreditada modista rusa.
Y ¿qué diremos de la novia?; ele hermosura perfecta
y continente distinguido lucía un hermosísimo traje de
piel de seda, corte princesa, desarrollándose por detrás
en lindísimo$ pliegues que formaban la cola, y delante, de seda moiré, adornado en su borde vtalle con finisíma pluma. Lueng·o velo de ilus•ón ·recojido con
azahares envolvía el esbelto talle dela reina dela fiesta.

···i~i;:é· ~¿~-~ii1:¡;~;·~¡· j;¡~;;;;~ ·ce;;é;~~~·11~;:q;·é;~-~-~·;o~:
quesas, tenemos sí, una disting•uida sociedad, buen
gusto, ricas telas y hábiles modistas, que sin ser rusas,
saben cunfeccionar tan lindos trajes, como hemos tenido ocasión de admirar en una fiesta de la misma especie celebrada, en el alcazar de los recuerdos el pintoresco y encumbrado Chapultepec; con ocasión también
de la boda del primog·(mito del primer Magistrado de
la República.
La gracia y la dulz11ra de nuestra, compatriotas, 110
deja que desear ymmca n ue$tra pluma describiría per•
fectamente sus encantos.

•

ABRIGO DE MADJESTKA, DELA:llTERO Y ESPALDA.

377

EL MUNDO.

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LA MODA
Abrigo de Madjestka, d~lantcro y espalda.

VESTIDO PARA Rl)iA DE 7 Á 8 AÑOS,

Este es un rico abrigo que cubre todo el vestido,
corte cruzado adornado solamente con gruesos botones de concha quemada. Cuello :\Iédicis forrado de
terciopelo.
Vestido para niña de 7 á 8 años.

Aquí la c~remonia se verificó en el oratorio particular del Pastor de la Iglesia.
Desde la escalera qfle conduce á la citada capilla,
parecía que se entraba á un palacio encantado; cortinaje rojo tapizaba las paredes y sobre estas rlestacaban perfumadas v lindas bandas de fl9res sobre grandes espejos mer(:ed á la magia de los cuales parecía
que afluían numerosos concurrentes.
La capilla estaba decorada con majestuoso ornato.
En el fondo, sobre el altar veíase la sagrada imagen
del Divino Redentor Crucificado y cuatro hermosos
bouquets de flores blancas de gran tamaño constituía
todo el adorno.
A las diez de la mañana. cuando la coneurrencia ya
esperaba, se presentó Ja distinguida Sri ta. Raigosa, embellecida hasta lo ideal con el suntuoso y fascinador traje de boda embelesadora con aire de bondad y acompafia&lt;la por el señor su padre. El señor Presidente. conducía cortesmente á la Sra. Raigosa, y la Sra. Diaz iba
acompañada. por el galante joven que pronto debería
pasar á otro e~tado.
•
El señor Arzobispo, revestido con la imponente mu111ficencia, que nueRtros ritos prescriben en tales casos, otorgó la bendición nupcial á los jóvenes contrayentes; cuyo acto apadrinaron el señor Presidente y la
Sra. Raigoi:1a. A cominuación el Sr. Presbítero D. Juan
Bandera celebró el solemne sacrificio para la velación,
acto, 9.ue apadrinaron el Si·. Raigosa y la Sra. Diaz.
Té¡lminado el acto religioso pasaron al ~alón del trono de S. S. I. en don ele fi nirnron el acta correspondiente los novios, lo$ padres de ambos," demás personas de
la concurrencia, las que tuvieron el gusto de presentar
sus respetos y plácemes á los recien casados.
La concurrencia no era tan numerosa como podía
espllrarsc en personas de tanta distinción, pues solo
estaban aquellas ligadas por estrechos lazos de parentesco.
Los trajes que allí lucieron pu.dieron bien .competir
con aquel.los á que antes aludimos, especialmente el
de la desposada, VPnido ·c1e París, de raso blanco, talle
princesa, y cuya cau,ta, no muy larga, tomaba origen
en el .cuello desarrollándos~ en pliegues huecos que se
ampliaban en razón al descenso con artístico encanto.
Un encaje de Alenr,:ór.. descendía desde el hombro iz•
qufordo interceptado á tre(•hos por pequeños ramos de
azahar. ~l ~imbolico vel? cub~·ia su púdica faz sin ocultar la felicidad de que irradiaba. Un primoroso bouquet de azahares euvuelto también en velo de ilusión,
completa su toilet. Ni un brillante: ni un1 perla, ostentaba e_n su correcto atm:io ¿será que no los posée-no:
será sm duda, que la ostentación está lejos de sh corazó_n ~· que sus joyas mo_rales, no serán para el público, s1110 p~ra el hog:ar. El Joven esposo vestía pantalón
claro, levita. cruzaaa, corbata blanca v pequeño ramo
de azahares sobre el corazón.
•
El r;o1:to esp~cio de que _disponemos no n.os permite
descnbn uno a uno los traJes ele todas las señoras, aunque todos eran dignos de ello; :' nos limitaremos á solo los de las que tomaron parte en la ceremonia. La
Sra. Dí!Vh con su reconocida modestia no ostentaba
alhajas, pero su traje hecho en París, era de piel de seda gris con ricos encajes en l'l talle; sombrero claro
con flore~. La Sra. Raigosa vestía de terciopelo negre,
en~gua hsa, y el cuerpo adornado con abalorio y encaJes negros; sombrero de terciopelo negro.

Este vestido es de seda serpenti~a co:n anr;ho cue~o
con hon,brera$uarnecida de encaJe. Cmturon de listón. Botas de 1.:.tlassé.
Traje para niño des á 6 años,

Este trajecito es de paiío)rngro, chaleco de piqué rayado, con ancho cuello marino, cruzado con doble botonadura, camiseta negra. Boina blanca de paiío. Choclo.s de piel de Rusia.
Traje para joven~ita.

Enagua de campana de f~anela á rayas. Jaque,tt de
la misma tela, sobre un cu~rpo de surah. Cuello de
lino. Corbata de listón. Sombrero redondo.
Traje para niñll de 3 á 4 años.

Vestido imperio de franela punteada de blanco y
azul, con bordados de seda de colores y adornada de
piel. Capelina de franela con encajes y plumas.

~·
-

\J.- ...

{'

Gfraje parisiense ae soireé ..... Gferdope1o cereza con boraaao ae pla{a y ·encaje ae·

l,

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11

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TRAJE PARA Nlf-O DE

3 ,\ G AÑOS.

Gl1~n~cn,

�378

Domingo 28 deNoviembre de 1897.

Domingo 28 Noviembre de 1897.

EL MUNDO.

rasgos, pues sus detalles no son conocidos. por ser intereses privados, dando solo una idea de su importancia con datos recogidos al vuelo, que si .bien carecen
de una precisión matemática, por guardar los empleados de aquel negocio estricta reserva, son muy aproximados y recGgidos de buenas fuentes, y los que colocan al :Mineral de Zacatecas en la importancia .que
merec.i.

MI pasión de llanto llena
Me seduce, comó el vicio;
l\o os dé lástima mi pena,
He buscado rui suplicio,
Y mitiga mi tortura
·
El placer del sacrificio.
Si ~ucumbo á la amargura
Sin temores morir quiero; ·
Adorark ......... qué ventura!
No os dé lAstiwa si muero.
EFI!EN HEB0LLEDo.
Noviembre ele 97. •

Traje parisiense de aolrée.

Los trajes de soirée en esta estación son peculiarmente graciosos, v tan trabajados en dibujo como en el material usado El traje parisiense de soirée que hoy presentamoh á. nuestras lindas lectoras, procede de la casa Uoguenkeim Y es de estilo princesa hecho de tela de terciopefo color cereza. La falda está bordada
en el borde inferior. á todo lo largo, poi: una banda de plata de int··incado estilo. El cuerpo es
también de terciopelo, escotado l'n angulo, así
en el frente como en la espalda. l'na aplicación
de rica blonda de Alem;on que e-i"'Ut&gt; en la parte posterior las IJneaR dt-1 la etpalda y del talle,
ca~·endo sobre la falda, le da al conjunto el mái
primoroi;o efrcto.

NEGOCIACION MINERA AURO•ARGENTIFtR.,
(ORO Y PLATA) lN LA CAPITAL DEL

•.

HORACIANA

ESTADO DE ZACATlCAS.

[ Oe Rimas de nieTe.]

Fundación.-Estc negocio se fundó hace46añossin que
hasta hoy haya tenido decadencia sensible, llamando
la atención por sus pingües p;·oductos ~· soberbias maquinarias. Sus dueños son los herederos de los Sres.
Herrison de Londres y Place de Italia.

¡Oh fuentr limpia y pura
Que te deslizaR COll murmurio blando!
que COJlias la hermonura
de C'eha. que.cantando
Pasa, tus claras onda$ contemplando! ..... .
ArrMtra en tu corriente
•
Lirios de luz v perfumadas viola~,
deja que ~onriente
por tus riYeras solas
Cante Celia ~onantes barcarolas!
Rueda tu linfa pura
!Oh sacra fuente! con murmurio blando
por la feráz llanura,
y á Celia que t•autando
Pasa, dile· que aún la esto,v amando!.....
Nov. de 11'~)7·
RAFAEL MARTINEZ RUBIO.
ORGULLO DF; AMAR.
Da Coppéc.

La quimera emprende el vuelo,

f"

Y esperar me está vedado;

TRAJE PARA XJÑA DE 3

,i. 4 ~os.

Mas dejadme.sin consuelo,
No os de lástima mi estado,
Y o mi pena oculta adoro
Y la acepto resignado.
Aun sov duefío de un tefioro;
De mi amor puro y constante;
No os de lástima si lloro.
Como atrae la luz radiante
De la lámpara serena
Al insecto palpitante,

Pertenencias y dependencias. -Su extensión es ele
j130 hectareas en las que están establecidas .s us traba•
os interiores, sus tiros, San Jorge, San Fernando, San
Bartolo, San Genaro, Mesteñas, ó la Llave y otros, suB
potentes maquinarias de desagüe, malacate de vapor,
quebradora, granzeadora, hacienda de beneficio, oficinas de ensaye, 1·esidencias de empleados, sin contar
las minas de Clérigos ':,' Providencia &lt;'Uyos negocios
ést'án en otro peTlmetro, a.si como ot:as haciendas del
antiguo beneficio de patio, que son Cinco Sefíores y
la Florida en d·erredor de las cuales se han formado
congregaciones ó pueblos nacientes.

JAIME G WOOD

Director.

Plf;0

DE •EL ROTE&gt; .\. LOS

ii la trituradora, ~- el último conecta con el kilómetro
710 del Ferrocarril Central y termina en la hacienda

Extracción y beneficio.-La.cargasl.' extrae-por medio de un malacate de Ya-por t!'niendo sus calderas
una fuerza de 300 caballos~: levantando aquel dos carros con una tonelada de metal cada uno, los que pasan por un ferrocarril automático de cable á una poderosa quebradora que tritura 20 toneladas por hora,
cayendo sobre dos cilindros que granzean la carga
que yiene á una báscula donde se pesa, de ahí á una
tolva con capacidad de 300 carg·as, de esta á seis molinos chilenos dobles de ocho pies de diámetro, que
pulverizan cada uno 12 toneladas por 24 horas pasando luego por diez tolvas para asentarse y descargándose por medio de un aparato inYención del Sr. fogeniero Don Ernesto Ayton, qui.en tiene la patente re8pecth&gt;a.
Las tolvas vuelven el agua Jin.pia y sobrante á los

)
TRAJE l'ARA JOVENCITA.

lra eNegocia.~ion @Minera Jel "~ote"
en la Capital

DEL ESTADO DE ZAOATEOASHace unos cuantos lus~rO$, en México, nuestros hombres de letras y nuestros vates, en medio del fragoc de
la artillería, hacían resonar en' el templo de la fam1t
los canto$ épicos
con que ensalzaban las purezas •T
&lt;
hechos heroicos de nuestros guerreros, quienes sacrificaban sus vidas en defensa de la Independencia de
nuestra patria ó por establecer entre nosotros los principios de libertad y de _democracia, bajo ese Código
que brotó como un foco de luz en 57; hoy bajo la fresca sombra de la Paz, que debemos á la energía y las
grandes dotes de hombre de estado del Sr. Gral. Porfirio Diaz nuestro actual gobernante, ostentamos los
frutos ol:itenidos, no,sin tributar un homenaje de respetuosa consideración á. los que, consagrándose al sacerdocio del trabajo pasan ·una vida llena de privaciones en las profundidades de la tierra retirados de los
grandes centros sociales, exponiefid; continuamente
su~ vidas, en, los eminentes peligros consiguientes á.
los trabajos mineros, privados no di"'O de bienestar,distracciones, sino aún de los f'.ncantos de ia naturaleza, como es el aire y la luz, pero disfrutando en re•
compensa del grandioso espectáculo que presenta uno
de estos centros mineros en que el hombre, en lucha
abierta con la naturaleza á quien combate con)u valor é intelige~cia, triunfa de aquella, derramando torrentes de oro y de plata que producen la felicidad de
la patria y el bienestar en los hogares siendo saluda"

SF:l'TDIO

con 7(í0 metros.

LOS_ ADELANTOS DEMEXICO·
En esta sección nos proponemos ocuparnos de
todas aquellas negociaciones y empresas que
tengan gran interós industrial y comercial y que
influyan así por las energías que desarrollan como por la producción que suponen y la riqueza
que derraman; al progreso del país.

EL MUNDO,

dos estos '1encedores del trabajo á cada paso por la~
frecuentes detonaciones de la dinamita.
Demos pues á conocer el resultado de los esfuerzos
de esos obreros, que en número de un millat de hombres más ó menos han logrado establecer en la negociación de •El Bote,• á que voy á referirme á grandes

2,l()

llETRO!'i Jm i'ROFl"NDIIJAl_l

molinos, la lama e~pesa que s&lt;• asienta o,n aquellla paKa por los aparatos. de descargue por una snie dt• rn
panes del sistema continuo ele Ross ~- de ahí á cuatro
lavaderos SPttlert:: conclucit'.·nclose lo~ rrsiduos. poi' canales ele jerga Blanket Huido ó sohre 'frueYaner~.
La lama ya en los panc8 ~e beneficia con fal, sulfato de cobre y azog,te pasando continuamente d&lt;• un
pan á otro. La Hacienda ele beneficio trabaja día y
noche, sin otra interrupcióu que una vez al mes,
para limpiar los panes ó hacer la raspa (clean up)
De los panes pasa la pe~•a ¡\. las mangas, filtrfmdoso
por eotas el azogue que vuelve á elevar~é por un manubrio graduado á un depósito_, para dist1 ibuirse de
nuevo en los panes. De las manga~ va la plata á dos
retortas y de ahi á la fundición de las barras.
Ensaye.-La Mina tiene gu depart:nnento de en,-.aJe con cuantas oficina,; y útiles son necesarios.
Luz eléctrica.-La hacienda eRtá alumbrada eou
luz incandescente teuienao su dinamo et¡pecial.

LUIS G. CANALES.

.Administrador General.

Trabajos Interiores. -Lamina tiene siete pisos ó galerías con diversos tiros v cañones, su profundidad es
de 250 metros alcanzand·o una extensión de 1.350 me'
.
.
tros á rumbo con leyes .de oro y plata que vanan pero costeables aún en las muy pobres, por la potencia
de sus vetas que alcanzan hasta 36 metros de latitud
sin contar con la carga rica, teniendo un pueble de
300 paradas ó sean 600 hombres y además los numero•
sos obreros y Elmpleados del exterior.
Desaglie.-En el departamento de Mesteñas existe
una poclerosa bomba de desag·üe que desal&lt;ija 500 galones imperiales por minuto, con su JDalacate de extracción para quehacerns de la bombería y el que puede elevar hasta 50 toneladas, con un cable de alambre
de seis pulgadas de diámetro. Le transmiten su fuerza cuatro calderas de 70 á 80 caballos, usándose de
estas las que son n_ecesarias.

V

ERNESTO F . AYTON.

Ingeniero.

Ferrocarrlles. - Existe el primero, que partiendo de
les puntos más avanza.dos, termina en el despacho del
tiro de cada píso, con mil metros de longitud.
El segundo sirve en San Bartolo, para distribuir la
carga en el patio, con 500 metros de extensión.
·
El tercero también de 500 metros es un ferrocarril
de compensación ó vía de cable que parte ele la tolv.~

INTEHJOR

DE LA TIACJENDA DE llENEFlCIO

1 •

SISTmfA &lt;CONTINNOt"S DE BOSS&gt;

�•

•
EL l\IUNDO.

380
Produccl6n.-La mi11,a ha producidode40 á43.()()j)OOO
cuarenta y tre;; millones de pesos, la carga lista para
el beneficio que c•xbte en el patio es de 20,000 veinte
mil toneladas, la extracción :l,(XlO tres mil cargas semanarias, sin contar con los frutos rico~ que eti un carro
ele J.j,000 quince mil kilos, que ,;e vende cada mes á las
fundiciom•s, todo e¡¡to sin perjuicio de las labore,;
abiertas, cuya producció_n no vería concluir la admi-·
nistración actual.
Hace 11' años que es Director el Sr. Don Jaime G.
\\"ood, quien merece un homenaje de respeto, porque
&lt;'n ~u (•poca ~e han hecho la~ grande~ y µerfcctas ins·
talaciones dt: maquinaria, 4ue he ;.eseúado y las que
con un éxito brillante, asegm·an t·l porvenir de esta
pingiie negociacióI? por largo~ años y en cuyor pro·
gresos han prestado un conting·ente importante, el Rr.
Ingeniero Don Ernesto Ayton y el St. Acl1ninistrador

•

Domingo 28 de Noviembre de 189'1.

TOM0.11

ll(TERIOR DE J..\ IIACU,XDA DE BESEFI&lt;;IO.

tó del •nido gritando, gritando; más la gorriona que
clormla fué atrapada por el rapaz r a\li donde fué santua1:io de unos amores, crujían los huesos y volaban
la~ylumas de·Ja gorriona muerta.
·
í en las mañanitas frente á mi ventana ya no brotan
del colgante nido las confidencias amorosas en el canto ,de-los gorriones.
'
DeR1mes el nido frío, sin am ores; más en las cavida
des del alero los grillos cantan trie crac y lo;; vi•ejos
En las mañanitas de , nnuciélagos levantan sus hosRanas ála deidad de las
cielo gl'is, y relente hú• nocturnas sombr.as, en tanto que el gorrión errante
medo y aurora envuelta triste, repite por el bosque sus lamentos.
en capuz de obscuros ce•
Así el destino, como el carnicero alcón roba las d·
!ajes, en sus cantos los C'has de las ahniis, dejando el corazón frio y sin amo
gorriones rít&gt;n de alegría
res.
y saltan por el tejado,
Josifl\1. R. GALAYIZ.
mientras la menuda ]luvia baña su pllllDaje y fin.Suprimamos la pena ele muerte;..... en buena hora .....
ge perlas en su dorso.
En las mañanitas en que pllrO que los seiLores asesinos comiéncen.
Alfonso Karz.
la nnuiente luna prende
La pobreza carece de mucl1as cosas; la avaricia cacrespones de luz en las rece de todo.
La Bruye:re.
afiosas melenas de los
La sabiduría hace modelo al hombre y vanidosa á
fresnos.Y el madrugador ¡a mujer.
La Bruyére.
arrulla con sas trinos á
de notas dulce~, )' á sus
melodiosas endechas despierta la gorriona y juntos los dos 1eva·n!an su
himno de amor al Dios
que enciende los soleR y
da su 't'este de plumas á
las aves.

JIIALA('ATE PARA LA EXTRA('('J()l( llE Mf:TALE!'; f;;,,¡ EL TlltO llE 1-\A); IIARTOLO

General Don Luis Canales, teniC'1Hlo el primero rn y el
segundo 26 afios de desempeñar sus respedi vos PnI·
pleos.

LOS GORRIONES
En las mañanitas de ciclo azul y yfento ~uave y luz
de oro, frente á mi ventana, en un alero tiene un g-o•
rrióu de pico negro colgado su caliente nido: despierta alegre, hincha su P,intado cuello para cantar 8lB
am9rcs con su gorriona esbelta, que duerme a_rrullada
por los besos de su gentil amado. Cuando murmura el
cl'firo sobre el tejado, el gorrión estalla en cascadas

MEXICO, DICIEMBRE 5 DE I897•

la Yirgen que nuc&gt;rme en
su inviolada alcoba, los
gorriones se mcceu en ,m
colgante nido al impulso
del manso bóreas y llaman á la rosada aurora
con sus t·ánticos j11veniles.
Pero en una mañanita
obscura, en que la tempestad rngia, pasó un al·
eón con silencioso vuelo
~- el gorrión que saludaba á la nueya aurora sal-

ENIA

..

1

QUEBRADORA Y FERROCARRIT, AlJTO)lÁTICO llE COMPE:S"SACION

CELOS DE ULTRATUMBA

¿Puedo llorar. llorar por lo~ que fueron
Por los que ausentes en el ~ran vacio
l\Iiran rodeados de tristeza y frio
Los sagrarios de carne, en que vivieron?
¿.Pueden, los besos que jamás salieron
De su nido, á posarse en el sombrío
Manuol de tus mejillas, amor mio:
Pueden besar á los que ~-a existieron?
l\1i pensamiento, que orgulloso ostenta
Tu alma virgen, como níveo cielo,
Puede rotnper el misteric!io Yelo
Que oculta á los qu&lt;' huverou la tormC'nta,
Sin que an tu 'puro corazó'n se sienta
La so,nl'isa 8atánica de Otelo?
Jmn:s VII,LALPANDO.
Noviembre de 1897.

En impetuoso arrebato
Su mano estreché con ira
Y ronco la dijc·:- l\1ira
Si tu me engañas te mato!
Ella, con dolor sincero,
Inclinó la frente ¡iru·a
Y murmuró con ternura:
-Si tu me engañas me muero!
MALACA~E

y HOfü)A DE

DESAGI.JE DE )IEZTE¡¡AS

(;JJO galones imperiales por minuto.)

BENITO STELLER.

~a saliaa ael Gf aller.sr:• Por ~illasana.

•

N1JMER0~3•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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•
EL l\IUNDO.

380
Produccl6n.-La mi11,a ha producidode40 á43.()()j)OOO
cuarenta y tre;; millones de pesos, la carga lista para
el beneficio que c•xbte en el patio es de 20,000 veinte
mil toneladas, la extracción :l,(XlO tres mil cargas semanarias, sin contar con los frutos rico~ que eti un carro
ele J.j,000 quince mil kilos, que ,;e vende cada mes á las
fundiciom•s, todo e¡¡to sin perjuicio de las labore,;
abiertas, cuya producció_n no vería concluir la admi-·
nistración actual.
Hace 11' años que es Director el Sr. Don Jaime G.
\\"ood, quien merece un homenaje de respeto, porque
&lt;'n ~u (•poca ~e han hecho la~ grande~ y µerfcctas ins·
talaciones dt: maquinaria, 4ue he ;.eseúado y las que
con un éxito brillante, asegm·an t·l porvenir de esta
pingiie negociacióI? por largo~ años y en cuyor pro·
gresos han prestado un conting·ente importante, el Rr.
Ingeniero Don Ernesto Ayton y el St. Acl1ninistrador

•

Domingo 28 de Noviembre de 189'1.

TOM0.11

ll(TERIOR DE J..\ IIACU,XDA DE BESEFI&lt;;IO.

tó del •nido gritando, gritando; más la gorriona que
clormla fué atrapada por el rapaz r a\li donde fué santua1:io de unos amores, crujían los huesos y volaban
la~ylumas de·Ja gorriona muerta.
·
í en las mañanitas frente á mi ventana ya no brotan
del colgante nido las confidencias amorosas en el canto ,de-los gorriones.
'
DeR1mes el nido frío, sin am ores; más en las cavida
des del alero los grillos cantan trie crac y lo;; vi•ejos
En las mañanitas de , nnuciélagos levantan sus hosRanas ála deidad de las
cielo gl'is, y relente hú• nocturnas sombr.as, en tanto que el gorrión errante
medo y aurora envuelta triste, repite por el bosque sus lamentos.
en capuz de obscuros ce•
Así el destino, como el carnicero alcón roba las d·
!ajes, en sus cantos los C'has de las ahniis, dejando el corazón frio y sin amo
gorriones rít&gt;n de alegría
res.
y saltan por el tejado,
Josifl\1. R. GALAYIZ.
mientras la menuda ]luvia baña su pllllDaje y fin.Suprimamos la pena ele muerte;..... en buena hora .....
ge perlas en su dorso.
En las mañanitas en que pllrO que los seiLores asesinos comiéncen.
Alfonso Karz.
la nnuiente luna prende
La pobreza carece de mucl1as cosas; la avaricia cacrespones de luz en las rece de todo.
La Bruye:re.
afiosas melenas de los
La sabiduría hace modelo al hombre y vanidosa á
fresnos.Y el madrugador ¡a mujer.
La Bruyére.
arrulla con sas trinos á
de notas dulce~, )' á sus
melodiosas endechas despierta la gorriona y juntos los dos 1eva·n!an su
himno de amor al Dios
que enciende los soleR y
da su 't'este de plumas á
las aves.

JIIALA('ATE PARA LA EXTRA('('J()l( llE Mf:TALE!'; f;;,,¡ EL TlltO llE 1-\A); IIARTOLO

General Don Luis Canales, teniC'1Hlo el primero rn y el
segundo 26 afios de desempeñar sus respedi vos PnI·
pleos.

LOS GORRIONES
En las mañanitas de ciclo azul y yfento ~uave y luz
de oro, frente á mi ventana, en un alero tiene un g-o•
rrióu de pico negro colgado su caliente nido: despierta alegre, hincha su P,intado cuello para cantar 8lB
am9rcs con su gorriona esbelta, que duerme a_rrullada
por los besos de su gentil amado. Cuando murmura el
cl'firo sobre el tejado, el gorrión estalla en cascadas

MEXICO, DICIEMBRE 5 DE I897•

la Yirgen que nuc&gt;rme en
su inviolada alcoba, los
gorriones se mcceu en ,m
colgante nido al impulso
del manso bóreas y llaman á la rosada aurora
con sus t·ánticos j11veniles.
Pero en una mañanita
obscura, en que la tempestad rngia, pasó un al·
eón con silencioso vuelo
~- el gorrión que saludaba á la nueya aurora sal-

ENIA

..

1

QUEBRADORA Y FERROCARRIT, AlJTO)lÁTICO llE COMPE:S"SACION

CELOS DE ULTRATUMBA

¿Puedo llorar. llorar por lo~ que fueron
Por los que ausentes en el ~ran vacio
l\Iiran rodeados de tristeza y frio
Los sagrarios de carne, en que vivieron?
¿.Pueden, los besos que jamás salieron
De su nido, á posarse en el sombrío
Manuol de tus mejillas, amor mio:
Pueden besar á los que ~-a existieron?
l\1i pensamiento, que orgulloso ostenta
Tu alma virgen, como níveo cielo,
Puede rotnper el misteric!io Yelo
Que oculta á los qu&lt;' huverou la tormC'nta,
Sin que an tu 'puro corazó'n se sienta
La so,nl'isa 8atánica de Otelo?
Jmn:s VII,LALPANDO.
Noviembre de 1897.

En impetuoso arrebato
Su mano estreché con ira
Y ronco la dijc·:- l\1ira
Si tu me engañas te mato!
Ella, con dolor sincero,
Inclinó la frente ¡iru·a
Y murmuró con ternura:
-Si tu me engañas me muero!
MALACA~E

y HOfü)A DE

DESAGI.JE DE )IEZTE¡¡AS

(;JJO galones imperiales por minuto.)

BENITO STELLER.

~a saliaa ael Gf aller.sr:• Por ~illasana.

•

N1JMER0~3•

�•
382

EL MUNDO.

LA SEMANA.
El mes de Diciembre ha hecho su aparición, envuelto en rayos de sol, luminoso y triunfante.A Gabriel d'Annunzzio se le aparece el otolio de
Italia como «una primavera vista en suefios.»
Nuestro invierno tropiC"al, el que desciende de los
cielos americanos, tiene tibias puestas de sol y
mail.anas empapadas en el acre vaho de las monta:!l.as!
El valle amanPce envue!to en un velo azulado
que. borra los cont?rnos de la serranía y esfuma
los horizontes indecisos. Pero el rojo caballero de
los espacios va abriéndose paso hasta plantar en
el cenit su estandarte victorioso. Entonces la
ciudad se abrilhinta, resplandece, irradia; como
si los glóbulos rojos que el viejo astro ha arrojado en las arterias del Uni verso, lmbiesen penetrado en todos los cuerpos y desentumido todos los
espú·itus.
Un invierno sin sol es un triste invierno, unanticipo de ese necesario viaje hacia la muerte. Vivir en tinieblas, cercado por la sombra, eg ser un
huésped de la tumba, soportar un cuerpo del que
ha buido un alma. ¿No habéis nunca pensado en
el pavor que se apoderaría del primer hombre al
ver desaparecer el sol por vez primera? ¡Qué angustia conmovería su trémula conciencia! Tal vez
buscaría en lo alto de un picacho la última llamarada del moribundo monarca; y después, al verlo
hundirse en las aguas del mar distante, cuando la
noche comenzara á dejar caer su polvillo de nieblas sobre la tierra:-No te vayas! gritaría su espfritu, en idioma sin palabras, en ese idioma del
terror, salpicado de lágrimas, común á todas las
manüestaciones del dolor humano.
¡Ah las comarcas que el sol no visita! ¡Qué solitarias, qué sombrías, qué aterradoras! ¡Y cuán
lejos de nosotros, los embriagados por la luz, los
que á través de las ráfagas cortantes que bajan
de la eterna nieve de los volcanes, sentimos la
promesa de la nueva primavera en los rayos de
ese buen sol, que jamás falta á la cita que le damos la víspera.
Y mientras él resplandezca en el horizonte
nuestro invierno mexicano será siempre un com~
pás de espera en la gran sinfonía primaveral.

*

**

Y la primavera está siempre en las almas de la
juventud. Ved si no la larga lista de casamientos
que la prensa ha publicado en estos días.
No recuerdo quien decía que el matrimonio se
asemeja á una plaza sitiada: l "~e~stán fuera
quieren entrar, y los &lt;,1s .;.dtátldentro quieren salir. - Pero lavirla sería algo muy triste, si al final
de 1~ j_or"':..tlano hubiese una cabecita blonda que
acar1c1ar, como antailo había una cabeza blanca
'li...e velaba nuestros sue:iios.
Esas existencias truncadas, esas existencias solitarias, que pasan sin dejar más rastro que la estela que abre el casco de un navío en la movible
superficie de las aguas, se nos antojan como semillas que no han germinado en el surco. En vano l~s ~erzas ocultas de la naturaleza ponen en
movlilllento los_ gérmenes dormidos. Hay rezagados en esta triunfal resurrección de las vidas·
hay almas in1?óviles, cuerpos que, á semejanz~
de aquella esfinge helada de que habla Gautier en
su Sinfonia en blanco mayor, guardan en su seno
socretos congelados.
Par!1 éstos la vída es un barómetro al que hay
que aJ1;1star todos los actos humanos. Que seilala
buen tiempo? Pues al bosque! Que el cielo se encapota? A ver, muchacho, mi paraguas y mis choclos de hule_
Ellos han descubierto el secreto de vívir mucho: vívir poco. ¿Pero vivir es no vivir?
La humanidad tiene en el fondo un rinconcito en
el 9-uerefugiar sus sueilos, como en las tempestades
estivales hay redondele11 de cielo azul que desgarran .el toldo de las nubes. Hay algo mas interesante que levantarse á las seis en verano y á las
ocho en invíerno. Esos cronómetros ambulantes
acaban un día por gastarse.
. Y allá se van, sin dejar á su paso por la tierra
m un _recuerdo, como no hicieron víbrar un alma.
La Juv:entud es hermosa porque ama. Arrebatad_á la Juven~d el amor ¿y que queda? El preludio de la veJez.
Hay que cumplir el precepto evagélico: Amaos
los unos á los otros!

***
Hablemos todavía de la juventud.
Todos los años, los alumnos del Colegio Militar,
aprovechan las vacaciones para organizar alguna
excursión que les sirva de práctica en su carrera.
.Ahora, acaban de tomar parte en un simulacro
efectuado en las lomas de San Mateo.
Son atractivos estos remedos en los que se obtiene la conciencia de las minucias de que está
formado un combate. N'o basta saber morir; es
necesario saber ahorrar las vidas. El secreto de las
batallas es saber moverse, el error de un camino
dice Víctor Hugo, decidió de la suertede Napoleón.
El plan había sido hábilmente combinado, y el
hombre qne se mostraba sombrío en Austerlitz estaba alegre en 1Yaterlo.o. Pero un barranco oculto cambió la faz de la Europa, y en aquella cima
ignorada rodó el heroísmo y se despertó el valor
que pasearon las águilas francesas.
Después de la trágica aventura de 1870, un trágico soldado que es también un poeta, Paul Dereuléde, exhibió un libro para demostrar que la
causa de la derrota hauía sido una ignorancia
completa de la movilización de grandes masas de
hombres. Y La Débdrle de Emilio Zola inspiró la
amarga tristeza de aquellos escuadrones de Lefébre Desnouetes precipitándose denodadamente á
la muerte, avalancha heroica tras cuya obscura carrera se abría un abismo.
Y el viejo Moltke, pacienzudo y sagaz iba siguiendo en su gabinete, inclinado sobre el mapa
del territorio enemigo, como un jugador de ajedrez, la marcha de sus huestes, avanzando siempre, ma~cmáticamente, como una inflexible línea
recta que une dos puntos en el espacio.
Los simulacros del Colegio Militar constituyen
la enseñanza de la victoria.
De la victoi:ia que sólo puede enseñarse como
el griego el movimiento: moviéndose!

*

*

*

Acaso por amor al movimiento, á la acción, á
la lucha, han tomado arraigo en nuestra sociedad
esos espectáculos de sport con que los acaso demasiado inteleceucilizados pretenden encubrir su
decadencia física. Nuestros padres temían plétora de sangre y por eso acudían á las sangrias; nosotros tememos exceso de nervios. y he aqui por
que acudimos á los tónicos.
Y tónicos son esos juegos que remedan los viejos ejercicios corporales de razas que hicieron un
culto del vigor muscular. A este orden de ideas
débese tal vez el entusiasmo que han llegado á
despertar los frontones .en esta capital, y el que
ya se inicia con la venida de Mazzantini.
Tienen, en verdad, esos cuadros de los torneos
de pelota una faz estética que no deja de ser sugestiva. El combatiente pone en acción todos sus
músculos; á veces es la carrera, ya el salto la
fuerza y la agilidad las que ejercita. Y cua~do
una de estas balas rasantes pasa á su lado, el gladiador moderno se recuesta fatigado sobre· el muro, adoptando inconscientemente posturas plásticas.
Pero el héroe del gimnasio es don Luis Mazzantini, el torero aristócrata, el que gusta el arte y
prefiere la plegaria de Elza á la Soleáa y el champagne frapée á la manzanüla. De esta extra:!l.a
existencia de virtuoso y homb1·e de coleta, han hecho los revisteros espa:ñoles toda una leyenda.
Días atrás revisando prenrn extranjera leía yo una
instantánea deJ famoso diestro, repleta de curiosas
notas personales.
Don Luis ~s.' ante todo, un civilizado; más que
eso, un exquisito, y no me sorprendería ver su firma al pie de una critica de arte, rebosante de informaciones modernistas, ó haciendo valer un brindis áureo como el que EL MUNDO inserta hoy de
mi buen amigo el poeta Chocano.-El torero ha
entrado en una nueva vida, vida atractiva y fácil
que antailole era totalmente desconocida. Mazzantini ha redimido á la especie, y después de él ya
hay salvación.
Y una tarde, cuando de la caldeada arena se retire el cuerpo de uno de estos vencidos, ba:ñados
en sangre los brillantes bordados de la chaquetilla. y el vocerío popular rime con sus notas la agonía del maestro,. el torero moderno podrá repetir
la frase del César romano en las llanuras de Campania: ¡Qué artista perecel

**
De la. llegada de otro*víajero
nos habla la prensa, meo.os decorativo pero más !ólido que el mata-

Do mingo 5 de Diciembre de 1897.

Domingo 5 de Diciembre de 1897

dor espailol: de Mr. Bryan, el vencido campeón_
del partido demócrata en las elecciones presidenciales americanas, el amigo de México y el amigo de la plata, dos efectos que casi se encierran
en uno.
Lo.. que puede aprovechar nuestro país de esta.
visita lo dirá el porvenir. Abiertas están nuestras.
fronteras á los hombres de empuje, francas nuestras ~uertas al capital y al trabajo de no importa qué parte del mundo; y si hemos de entrar resueltamente á la gran lucha de la competencia,
que es el crisol del progreso, necesario es ponernos en contacto con estas nuevas energías que nos.
salen al encuentro.
Hubo un tiempo en que la República :Mexicana
pudo encerrarse en sus límites, y manifestarse
hostil á las corrientes que unían á los pueblos.
Teníamos espaciosas brechas, .inferidas por manos extrailas, por las que se escapaba á raudales la sangre nacional.
Pero ya el conflicto ha cesado, el concepto del
derecho ageno ha ido penetrando poco á poco en.
la conciencia de los pueblos, y muy especialmente en los que se agrupan en este lado del mar, y
la civilización, que comenzó uniendo las necesidades, ha acabado por múr los espíritus.
ÜBERÓN,

RESUMEN.-LA AGITACIÓN AUSTRIACA.-EL PAR·
TIDO NACIONAL y EL PARTIDu ALEMÁN,-UN :mNISTERIO QUE CAE Y UNA OPOSICIÓN QUE SE LE·
VANTA. -GRAVEDAD DE LA SITUACIÓN. -LAS
N0EVAS i;ESIONES DEL REICHSTAG.-LAS ASPIRACIONES DEL EMPERADOR.-LA MARINA ALEMANA.
REBELIÓN DE LOSALBANESES,-EL PROBLEMA DE
TURQUIA.-CONCLUSIÓN.
La dimisión del gabinete austro-húngaro que
presidía el c?nde Badeni, aceptada por el emperador Francisco José, no ha bastado á conjurar
las serias dificultades que amenazan al Imperio.
Las exigencias extraordinarias, que ha tenido el
partido alemán con el ministerio que se retira y
que ocasionaron su caída, brotan ahora entre el
partido nacional; los eslavos y los cheques que
ayer estaban apoyados por el gobierno, forman
ahora en las filas de la oposición y se presentan
dispuestos á resistir por medios violentos contra
quienquiera que pretenda arrebatarles las ~onquistas adquiridas en pro de su pueblo y de su raza.
Ayer lo_s d~l grupo alemán, tal vez instigados
por los subd1tos del emperador Guillermo, embriagados con la grandeza de la poderosa Germanía que fundó el Rey conquistador en el Palacio
de Versalles, después de las jornadas de Sedán y
de Sodowa; ayer los pueblos de origen teutón que
no olvidan los intereses de su raza y el brillo de
sus tradiciones, iban capitaneados por jefes y agitadores de oficio á vociferar á las puertas de la
Cámara austriaca, ó penetraban al santuario de
las leyes, interrumpiendo con ruidos extraordinarios la marcha regular de las sesiones.
Ayer los dip~tad_os afília~os al grupo germánico lanzaban la diatriba, vomitaban la injuria contra el Presidente de la Cámara, contra el gabinete responsable, contra sus antagonistas en la lucha apasionada de los partidos.
.Al fin lograron su intento: el conde Badeni se
retiró dela escena política, silencioso, obscurecido
sombrío, entre los clamores de la multitud frenéti~
ca y las explosiones del odio de sus enemigos.

*

* derrotados, los reY los cheques que se* miran
presentantes de Bohemia que se ven expuestos á
continuar uncidos al yugo germano, estallan en
protestas, rujen en motines, ahullan en tumultos
y las calles de Praga presencian ahora los mismo;
acontecimientos que tuvieron por teatro las avenidas de Viena en la semana última.
Solicitado en ese vaivén de intereses encontrados, en esa alta y baja marea de contrarias pasione~, en ese f~ujo y reflujo de aspiraciones y de
odios, todaVIa tarda el Emperador para disolver
la Cámara, para dar vigor al nuevo ministerio que
acaba de constituir el Barón de Gautchs é imponer su soberana voluntad sobre ese mar encrespado de opiniones que chocan,.derencores que estallan, de re11cillas que luchan. Sabe que ouenta con

D

383

EL MUNDO,

de parte de ellas esa influenciasu~estiva, que son características de la simpatía, sentimiento q1tehace agradable y deseable todo lo que emana del ser que la inspira, que suscita la intimidad continuada,la conversación no'interrumpida la participación y comunidad de
de gustos de costumbres y que es incompatible
Parece ser cosa admitida la identidad de natura- ideas,
la taciturnidad, la misantropla, el alejamiento y
leza y la coiucidencia constante del cariño y de la con
diver~ncia de pareceres y de inclinaciones.
simpatía. Para la inmensa mayoria.de las g·entes es la Que
hay mujeres que aman 'á sus maridos, que les
un axioma indiscutible., un hecho innegable que todo son leales
y abnegadas, que les sacrifican sus capriser á quien se ama inspira á la vez simpatía; que no chos y aficiones,
,que se destierran voluntariamente
es posible amar á personas ó cosas antipáticas y que por no abandonados,
que velan á su cabecera para
cuando álgui1m simpatiza por ese solo hecho ~e le ama. asistirlo::;, que madrugan
para complacerlos, que traEs tan general esta creencia que parece desacato. bajan pru:a aliviarles Ia carga
y que no disimulan que
ponerla en duda, que toda proposició u diferente ó con- les choca, les carga, les 1·ev1enta,
es coi;a también pertraria rev ü,te la11 apariencias de una insostenible paraaveriguada.
doja y que no seria soportable que dijéramos á veces: fectamente
*
Pues el hecho se observa tP.mbién en las relaciones
**
¡cuáuto te amo y cómo me chocas! y en otras: ¡cuánto
El emperador Guillermo II en persona aca- me simpatizas y cómo te detesto! Aparte de la ofensa de padres á hijos. Conozco padres de familia modelos,
educan con esmero y aconsejan con solicitud, que
ba de inaugurar, en la sala de honor del Palacio que creeríamos se nos infería por declarársenos ya an- que
labran piedra á piedra un porvenir honorable á sus
tipá.ticos
ó
ya
odiosos,
heriria
nuestro
espíritu,
como
Blanco, las nuevas sesiones del Reichstag. Des- una saeta, la contradicción manifiesta. la imposibili- hijos; que, no bien los ven enfermos pierde~ casi la rapués de los arranques lfricos que nunca faltan en dad racional, la injustificación completa de semejan- zón; que los protegen y amparan, y que no Jueg·:rn con
los discursos del joven Hohenzollern, de los arre- te divorcio entre sentimientos que parecen acompa- ellos cuando son niños, que no los toman de la mano y
llevan á paseo, que casi no les dirigen la palabra;
batos de pw·o patriotismo netamente germánico ñarse siempre, compenetrarse, confundirse en uno so- los
que los mantienen á distancias y á quienes importuna
lo
y
no
constituir
siuo
expresiones
diferentes
del
misque constituyen la materia prima de sus perorasu algazara, impacienta su alegria, encoleriza su travemo sentimiento fundamental.
ciones, y de las protestas de fidelidad á la glorioY sin embargo,nadamásfacildedemostrarquelainde- sura, que no los arru,v aron de pequeños, que no los acasa ti·adición de sus antepasados, el hijo de Fede- pendencia recíproca de esos dos estados del alma, que rician ni miman de grandes y puedan ausentarse de
sin extrañarlos.
rico el Noble insistió ampliamenteenlanecesidad enumerar los casos en que existen y se experimentan ellos
En cierta familia de mi trato, el padre, de tres de sus
separadamente
y
los
no
menos
frecuentes
en
que
se
comque tiene el Imperio de reforzar su poder naval, prueba el uno en coincidencia con el contrario del otro; hijos, no tenla simpatía más que por uno solo, á quien
más ahora q_ue, complicaciones al Oriente y al en breves palabras: se puede amar sin que el sér ama- mimaba, áquien acariciaba y complacía, de qtúen reciOccidente, en las aguas de la remota China y en do sea simpático; se pueden experimentar simpatías bia toda clase de sugestión; y que sin embargo, amaba
igual cariño y se sacrificaba igualmente por los
las costas de la república haitiana reclaman la vivísimas sin que á ellas acompañe afecto, cariño, amor con
otros dos.
presencia de fuerzas germánicas, para hacer pre- al sér simpático; hay más, se encuentran casos de afecEste divorcio del cariño y de la simpatía es á · veces
to intenso á séres positivamente antipáticos, yse puevalecer sus pretensiones sobre una nación cadu- den citar muchos de simpatía hacia personas ó cosas total, completo, irremedial&gt;le. Hay caracteres que sin
dejar de amar son refractarios á la simpatía, como hay
ca y sobre un pueblo joven.
que nos son despreciables ú odiosas.
Cuando se tiene el hábito de analizar los sentimien- otros que no pueden inspirarla jamás. Esos refracta¡Con qué pompa de elocuencia, con cuántas gatos propios y los agenos, y de discernirlos á través de rios SQ.U siempre desdichados porque son misántropos;
las oratorias se esforzó en demostrar la justicia las
apariencias engañosas que suelen revestir, no es todo les choca, todo les aburre, todo les fastidia y no
de sus deseos! cómo supo tocar hábilmente la fi- dificil convencerse de lo anterior. Si pasamos revi~ta está.n contentos ni aún en medio de los séres á quiebra sensible del sentimiento nacional, para con- al catálogo de nuestros amigos, por ejemplo, no tarda- nes más aman. Conozco uno, caritativo, que mantiene
á muchos desgraciados sin poder soportará 1,inguno,
vencer á los representantes del. pueblo de la ur- mos en discernir que los hay de diversas categorias que
tiene numeresos amio-os que le carg·an y una nurelativamente
á
los
sentimientos
que
nos
inspiran.
Por
gencia de los Cl'éditos por tanto tiempo solicita- losunos,somos capaces de desprendimiento. de sacrificio merosa familia á quien a8ora y a cuyo trato y compa·
dos inútilmente para el ensanche de la marina de de actos heroicos y sublimes de abnegación y de de- ñia no se puede avenir.
Señalar los casos de incompatibilidad ó de exclusión
guerra! Si sus razones han de ser tomadas en con- ber; como Pilades por Orestes somos capaces o lo creemenos, de dos sentimientos que parecerían irrnmesideración y la Cámara se resuelve á imponer ese mos al menos de morir de dolor si ellos mueren, de in- al
diablemente conexos. no es, ni con mucho, afirmar
terponernos
entre
ellos
y
el
puñal
que
los
amenaza,
de
nuevo sacrificio que se exige del país, no lo po- sacrificarles nuestra fortuna, de sustituírnosles en el que no puedan conciliarse v coexistir. Lejos de eso,
demos predecir; pero sí tememos que los diputa- peli~ro. Es indiscutible que por esta clase de amigos en la mayoría de los casos, ambos coexisten v excusados liberales y socialistas que han hecho prevale- sent1IDos un afecto profundo, un cariño intenso, amor, do es de'cir que no hay relaciones más firmr.s, más duraderas, mál:! felic~s que las que están fundadas en el
cer su opinión en las pasadas sesiones, lucharán en fin, en toda la acepción noble, elevada y grandiosa mutuo
afecto á la vez que en la simpatía recíproca.
del
término.
Y
esto
no
obstante,
suele
suceder
que
esal lado de las radicales para resistir á las suges- ta clase de amigos, hacia los cuales convergen las más
Pero se OCllrre preguntar ¿qué es preferible; ser
tiones del trono.
puras emanaciones de nuestros afectos, á quienes res- amado ó ser simpático? dada la posibilidad y.la frepetamos y veneramos, con cuyos dolores sufrimos y cuencia con que un sentimiento excluye al otro, ó por
***
con cuyas alegrías gozamos, no son aquellos cu va com- lo menos no coexisten: ¿qué es mejor, hacerse :i.mar
No bien salida Turquía de la guerra con Gre- pañia b11scamos, cuyo trato procuramos frec·uentar; ó in~pirar simpatía? Dificil es la solución, imposible,
en forma general. Es manifiesto, por ejemplo;
cia, que si le dió repetidos triunfos, le costó in- solemos verlos poco, su conversación no es siempre la casi,
mejor nos divaga y más nos agrada; no pasamos á que á un gobernante, le interesa y le conviene más
mensos sacrificios que no ha podido compensar que
su lado las horas de la grata expansión, no los desea- ser amado que simpatizar, como lo es igualmente 9.ue
la mezquina indemnización que se le permite, ya mos como compañeros de placer, como camaradas de en las relaciones mundanas es prefe-:ible ser simpático
se sienten las palpitaciones de la revuelta en el nuestras aventuras, como elementos de distracción v á ser amado.
Pero hay un caso en que una solución se impone so
seno de los fieros albaneses, ya se oyen los ala- de entretenimientos; no reímos de sus chistes, no imi- pena
de grandes calamidades para quienes la violan:
tamos sus costumbres, no aprobamos sus extravaganridos de la rebelión en la inquieta provincia, y cias;
no nos deleitamos con sus modales. ni nos inspira- En el matrimonio es absolutamente necesario, no solo
se oyen las violentas pisadas de las huestes búl- mos en sus gustos. Frecuente es sorprendernos boste- el amor, sino también la simpatía. Si los cónyuges sogaras y de las legiones servias que marchan á la zando en medio de una conversación, consultando el lo se aman su hogar será monótono, triste, silencioso; solo resonarán en él el suspiro furtiYo y el bostezo
frontera, so pretexto de cuidar sus intereses ame- reloj durante una visita y pensando en que tenemos ruidoso;
la aleiria. huirá al contacto de aqudla bruque
buscar
á
otra
persona
á
quien
queramos
menos;
nazados, pero acaso con la idea oculta de hacer pero que nos simpatiza más.
ma v el matnmqnio disfrutará ·tan solo de una diarmas contra la Sublime Puerta.
En cambio tenemos otros amigos por los que no iría- cha pálida, incolora, sin notas de concierto, ni exploPretende el gobierno otomano emplear los men- mos al cadalso como De Thou por Cmq l\fars, a los que siones de regocijo.
Si solo los ligan los lazos de simpatía corre grave
guados productos de la indemnización griega en jamás prestamos dinero, cuyos dolores y alegrías nos peligro el cumplimiento de las obligaciones serias y
dejan
impávidos,
cuyas
ideas,
sentimientos
v
conducsofocar la revolución que la amenaza formidable ta nos tienen descuidados, cuxos consejos ñunca se- ele los deberes augustos, resonará más á menudo la
en su seno corrompido, pero á ello se opone la guimos, cuyas súplicas ó solicitudes nuncaescuhamos, carcajada que el consejo; la mutua complacencia imomnipotente Rusia, que quiere ante todo ver cu- y_ de los cuales no podemos prescindir. Son nuestros pedirá. los arranques necesarios de energía, el impedel principio de autoridad v la práctica de la discibierto parte dcsu cuantioso crédito contraído des- Castor, nuestros Goutran; vamos y venimos con ellos, rio
plina Mas bullicioso, pero menos fecundo, más feliz;
los
extrañamos
si
se
ausentan,
nos
abunimos
si
faltan;
pués del conflicto de los Balkanes, tan desastroso cuando su brazo no se apoya en el nuestro nos parece pero menos sólido; más vibrante y brillante, pero mepa.ralas banderas musulmanas gloriosamenteven- que hemos olvidado el bastón. Todo lo que dicen nos nos austero; el hogar será más bien un campamento
encanta, todo lo que hacen nos hace gracia; nos carca- de bohemios que una cabaña de labradores ó un taller
cidas bajo los muros de Plewna.
de obreros, y si los esposos pueden ser más felices los
En tan grave situación, ¿á donde volver losan- jeamos con sus paradojas, nos deleitan sus anécdotas; hijos
pueden lle"'ar á •et· más des~raciados.
comemos con más apetito en su compañia. Un dia mue,
gustiados ojos?
Con la fusión 'ael amor y de la s1IDpatla se concilian
ren y no nos volvemos é. acordar de ellos.
el
deber
y la felicidad; la vida se hace á la vez frucLa rebelión albanesa crece y se agiganta; los
Es incuestionable que éstos séres nos son prof:undaprimeros encuentros no han sido favorables á los mente simpáticos y no lo es menos que no nos inspiran tuosa y grata; se construye á la vez que se decora y
llena el deber riendo y cantando como lo cumple
sicarios de Abdul-Hamid, que han acudido á la verdadero y profundo afecto. En estos dos casos el di- se
el vendimiador risueño y activo, entre himnos y dandel afecto y de la simpatía es manifiesto.
lucha con escasos elementos, y las grandes ¡&gt;o- vorcio
No lo es menos cuando se examinan las relaciones zas, trabajando y gozando, ebrio de alegria y coronatencias se cruzan de brazos ansiando la autonomía entre marido y mujer. Hay hombre.5 que experimen- do de pámpano.
DR. M. FLORES.
de Creta, ·que no tardará en considerarse á cam- tan por sus mujeres un afecto profundo, que las estibio de algún respiro, en tanto avanza_ len~a pe~o man y consideran, que las visten con lujo, las agasacon explendidez, las defienden con heroísmo. La
(1
11
segura, la disolución fatal del carcomido 1mpeno jan
fecundidad de estos matrimonios revelan en ellos toturco.
das las formas del afecto, del amor, en fin, l sin emx.x. x.
bargo no puede el marido disimular por mas que lo
intente la antipatía ó la escasa simpatía que le inspira
Dbre. 2 de 1897.
su I?uj_er. Huye de su conversación y prefiere lee1· el
¡&gt;er1ód1co; lleva a la mesa su novela; busca la sociedad
Con este número obsequiamos ♦
ae sus ~mig~s, ~e los que ~testa su c:rsa,y la sustituye
Con el presente número repartimos á nues- al tete a tete mtimo, dulcls1mo del hogar. Hace conti• un hermoso Suplemento Musical
nuadas observaciones á su v~stido, á su tocado a su
destinado á las posadas, y próxitros lectore-s 256
de porte y modales; discute todas sus opiniones y désecha
}
folletín, correspondiente al principio del se- todos sus consejos. Claro es que no me refiero á hommamente obsequiaremos otro.
bres que no aman á sus esposas: no es este el caso, sigundo tomo de la novela
no á aquellos que amándolas, respetándolas y haciéndolas respetar, trabajando como ne~ros para propor---flPOR HONOR DEL NOMBREtf-cionarles bíenestas y decoro, economizando como avaros para as~urarles un porvenir no tienen para con
Hay que advertir que esta novela es ~a me- ellas
esas efusiones expansiva~, no encuentran e.n su
jor que hemos publicado. Vale $7 en las librerJas. conversación y trato ese placer exquisito, no sufren

él amor devoto de sus pueblos, con la veneración
abnegada de sus súbditos, con la aureola legendaria que envuelve su dinastía, y con todos esos
elementos no debía tolerar esas excisiones que en
no lejano día podi'ian ocasionar la disgregación
de su imperio constituido artüicialmente por una
amalgamación de gentes y de razas.
El nuevo Presidente del Consejo tiene á su cargo la ardua tarea de conjurar la tormenta, de satisfacer las aspiraciones justas de los bohemianos y
domeñar prudentemente la desmedida preponderancia que pretenden los alem'lnes.

&amp;1 cariño y la simpatía.

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PAGINAS

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�384

EL MUNDO.

Domin"'o 5 de Diciembre de 1897.

•Domin¡ro 5 rlP. DiciemhrP rle 1897.

385

EL MUNDO.

Los indios seris en la isla 'tiburón
Hay en el Golfo de Cortés, .Mar Bermejo ó Golfo de
California, una serie de islas peqúeñas que se extienden á lo largo y enirente de la_s costas .de .Sonora; de
entre estas que son como las cun!ls de ,_mtr1!1cada cordillera submarina, destácase la isla 'l1burnn, la más
importante de todas por su mayor exttms10n, y por
dar abri"'o en sus enmarañados bosques á la belicosa
é indom~ble tribu de Jus illdios seri.~.
La isla, de cootas esc"rpadas é inhospitalari3:s, rodeada de acantilados altos, taJados á JHco casi por todas" partes se ha prestado por sus condiciones rísicas,
á ser mad1:io·uera de tribu., bárbaras sustraídas por lo
común á la í'nfluencia de las autoridades y obraudo en
consecuencia según sus instintos salvajes.
No ha mucho la 1n·ensa diaria daba cuenta de una
hazaña sangrienta verificada por esos indios. Llegó á
aquellas costas e~carpadas una pequeña embarcal:~Ó!l
americana con objeto de explotar los grandes depos1tus de guano que hay en e::l i?ter~or de la 'fiburón,
y anastrados por sus ideas de p1llaJe los serl~, no solo
nnpidieron el desembarque sino q\te hicie::ron armas
contra la embarcación. matando, saqueando y destruvendo cuanto se opo1úa á sus illstintos e11 aquella
explosión de ferocictad.
Las autoridades mexicanas han tomado á su cargo
satisfacer j11stas reclamaciones y escarmentar con :seVel'os castigos á los bárbaros actores de esta hazaña. F11erzas suficientes han sido emiadas para dominarlos ves de esperar que pronto caerá sobre ellos la
inflexllJle espada de. la l~y, yaca.so q1:1eden sujet?S .los
de la tribu á la obed1enc1a de una sociedad constitwda
que han pretendido rehufr por tanto tiempo.
Son los serís indios fuertes Y robustos, de instintos
perversos como todos los sa_lvajes, que se mantienen
d@ la caza v de la pesca; manejanlo mismo t:I winchester que la flecha envenenada y resisten en lo intrincado de sus selvas y en lo agrio de sus costas al
influjo de la civilización
·
LOS INDIOS SERIS EN LA TSLA TrnrRÓN.
Cuando alguna excursión fuerte logra desembarcar,
queman sus miserables chozas, desaparncen del litoral, y se remontan ::ti iut~rior de la isla P.n las queb~·~- sión de la mujer por el lujo y por los gastos en frivoUSOS SOCIALES
das sierra;, en las m~stncable::s selvas, donde es d4h- lidades y chmoiseríe.~, hay quien sostei;ig?- con gran
cil perseguirlos. Pero allí los encontrat·án los repre- acopio de razones que estas esposas prodigas y desEs obli,,.atorio cel-ebrar las bodas de plata, de oro y
sentantes de la autoridad para obligarlos á entrar al cabezadas no son la regla sino la excepción; y ql~e si de diamaite con una fiesta de familia á la cual seco nconcurso de los pueblos civilizados.
la vida matrimonial está costando cara, es sencilla- vida á los lmigos íntimos. Siempre estas fiestas son
Nuestro grabado representa un paisaje agreste de mente porqlJe la civilización ha dado paso~ enormes gratas y conmovedoras. Las bodas de.plata se sol_emla isla 'l'iburón, donde se ve un grupo de indios mise- desde los dias en que 1mc8tras abuelas pocl1au llev,u nízan en el-vigésimo quinto aniversario del ca.sa!lllenrables, acaso e~pianclo la l!egada de una presa á sus á poco costo una vida deliciosa y patriarcal: ,Añádese to, las de oro en el quincuagésimo y las de diamante
costas sembradas de rompieutes.
en defensa del bello sexo, que en esta Cltest1on no es- en el sexagésimo.
tá bien apreciado el sentido de la~ palabras puesto
Los ingleses celebran también bodas de madera, d_e
que se toma por li4jo lo que en el actual estado el~ cul- lana y otras, para los aniversarios qui1_1to, clécim? y vitura social deberla estimarse como una necesidad. gésimo, pero entre nosotros no se da importancia extJtt
!it !tlfütn
Pero de todos modos, sean ó no las mugeres qtúeues terior más que á lo~ primero~ de qu~ !ternos hablado y
tienen la culpa, el hecho indiscutible es que 13: vida á los que nunca asiste uno sm emoc1on.
matrimonial ha subido mucho en sus gastos de mstaYa no son estos por desgracia, ¡oh bellas y amables lación
=t.:**
y sostenimiento.
lectoras! los tiempos fecundos en nmtnra para el sexo
En la Gran Bretaña el color malva e~ el que las viul'na escritora americana que ha terciado en el dedébil, en que. los hombres con el corazón eucedido por batP-.
hace considera.ciones curiosísimas echando á los das han escocrido para el traje de ceremonia de su seel fuego de Venus, se lanzaban A sangrientas guerras médicos
la culpa de que ha.va aumentado el alquiler gundo matri:':ionio. En Francia se prefiere dejar toda
como las Rómulo, para conquistar esposas, ó como la de las habitaciones,
por que ellos. con arreglo á la idea de duelo y aun de medio luto, y se usa el azul
dé Trova para rt:cobrar la que á ~fonelao babia sido ciencia moderna. las aconsej,m
amplia8 y bien vei:iti- claro.
arrebatada.-Ya no se inventan fiestas traidoras con ladas. A los mismos médicos atribuve
la propagación
*&gt;t\~
pretexto de culto al Dios Cousus para robarles á los del gnRto por las temporadas campestres
ó balnea;rias
confiádos Sabinos su~, hijas y sus mujeres. Ahora la y no dice si á ellos ha,v· que cargar t.amt?•en
. El tratamiento á los oficiales v jefes del ejército delos
fwe
ó
preciosa mitad del géuero humano anda de capa caida, clock thea, las soíres dan.~ants, los pic-nics y toda esa be ser Seiíor solamente cuando se tr~ta de capitanes,
si se ha de juzgar por los numerosos artículos que la laro-a
serie de pretextos para gastar dinero cuya pro- tenientes y subtenie1_1tes. Desde el pn.mer grado supeprensa Europea y la Norte Americana dedican á dilu- paganda
dor se debe dar el titulo del grado sm precederlo. de
se debe á la fantasía femenil.
cidar el problema de "porque ya no se casan los homla p~labraSeñor, es decir simplemente 1Vayol', TenienLocalizando
las
consideraciones
de
este
género,
bres tan facilmente."
te Coronel, Coronel. A los Generales, las dama¡; y los
hallaremos
que
en
México
se
ha
desarrollado
de
un
Los periódicos de ci ...rta valía han declarado una modo asombroso en los últimos años el gnsso por to- hombres &lt;le cierta edad les pueden decír General á segu.erra. sin cuartel contra los solterones recalcitrantes, das esas costumbres del refinamiento europeo que ha- cas. Los jóvenes harán bien, en to~os los .gra~os supeque se obstinan en permanecer insensibles á las seduc- cen cara la vida, sin que ha_van aumentado propor- riores en da.r .el tratamiento de rnul:fayor, rni Coronel,
ciones de la dicha conyug·al; la prensa festiva ha toni los sueldos de lo• empleados, ni los mi General. Esto, se entiende para la conversación;
mado la cosa por el lado cómico, y los clubs ferninbtas cionalmente
productos
de
la~ transa.cciOJ'.!-eS mercantil!'ls, ni los ren- para las cartas se pone la palabra Señor primero. luele han dedicado particular atenoión. Tan pronto como dimientos de la
el grado de oficial ó Jefe y luego el nombre de la.
mdustna, m los honrmmos de las ca- go
se ha profundizado un poco en el estudio de este fenó- rreras profesionales.
persona.
De
aquí
un.
desequílibr!~
entre
meno social, un grito de alarma ha viorado en ambos los ingresos y los egresos de los Jefes de fam1ha, que
continentes: ".El matrmwnio muere, lo,; hombres nt&gt; se
***
pone miedo en el 1:orazón de lo~ m~s decidi~os P.or
En la acera, se. le ced~ el paso por el mejor lugar. á
casan va."
•
inclinar
el
testt~z
baJo
el
dulce
yu,g-o
del
matnmomo.
las mujeres, los ancianos y á los enfermos. Una urnJer
Moralistas célebres de uno "otro sexo se esfue1zan
es posible que un enamorado leal quiera suge- joven, debe dejar as! mis1no el paso á los ancianos y á
por d~scubrir las caus!ls. de la decadencia de esta ins- tarNo
A
una
mugercita
bella
y
adorahle,
á
las
eventualititucion que es tan VICJa como el mundo, y que pare- dades de un porvenir al cual se entra por las puertas los enfermos. •.rambién debe cuidarse del modo como
se lleva el bastóil, el paraguas ó la sombrilla, sea que
cía destinada á no sucumbir sino con él.
de la bancarrota.
estos últimos vayan abiertos ó cerrados, para que no
No han faltado escritores que lancen á volar la imaY
se
deciden
por
el
celibato;
y
hallan
si
se
inclinan
á
ginacióu e::u pos de causas morales, , han salido á lu- la celebridad por la ciencia ó por el artA, que contra la se lastime á los demás transeuntes.
cir la falta de religión, el amor á los'placeres munda"
de Manuel Acuña es fnrjor ir A la gloria qué
En las tranvías y en 10:"tmuibus se conocen desde
nos, un hon-or á todo lo que sea vínculo, y aun la ilus- opinión
la esquina, aunque en la esquina P.sté aguardando la luego las personas mal educadas ó egoístas por la
tración que llenando ele ideas el espíritu lo inutiliza áchica
más hermosa que ha.van al11mbrado las estrellas. manera con que se colocan, buscando su mayor comopara los ~entimientos: ptiro otros filósofos, al parecer
No puedo resistir al deseo d11 traducir de un colega didad sin cuidarse de la de los vecinos, sacando su pemás práctil:os, se fijan en que la cuestión tiene un ca• francés
lo siguiente que dice con respecto á club.~. sol- 1·iódico ó su _pañuelo sin escrúpulo y e8ta udo alli como
racter enteramente económico y asientan y sostienen
y casados. Hélo aquí :;in quitarle ni ponerle 11113: en su casa. Excusado parece hablar de lo inconveuiflnla tesis de que los hombres no se casan porque actual- teros
pal:tbra.
te y .an&amp;isocial de este comportamiento. OJCen que hay
mente cuebtU u111v caro mantener á una familia.
En Francia, sería injusto con'lidernr los clrcnlo.~ ag_ui en México quien se atreve á famar en lo; tranUn hombre discreto que logra sin esftterio soste- co'~o
una institución que fomenta el celibato, sino que vías; no lo hemod visto ni lo creemos. Seria el colmo.·
ner su presupuesto en honroso equilibrio, co1Hidera son, m:í.s
bien. un refugio ofrecido á los casados que de la descortesia.
el hecho de tomar una CRposa corno un acto de prodi- han tom'ldo
la costumbre de no p:isar en s11 casa las
galidad ~in excusa, y el nacimiento de uno ó varios prime1·a~ horas
de la noche, á fin de snstt·aerse á esas
herecltn-od como una· causa indudable de ruina y de entrevistas conyugales
qzte tan· fecundas son ~n teminfortunio.
•
BR,INDJS Al.J.R,EO.
pe.,tadf's.!"
El matrimonio, dice El Fígaro de París, es una asoEn el Nuevo :',Iundn. por el contrario, los clubs son
eiación, cuyos g-astos de instahtción y sostenimiento frrcuentados
· Venga la copa y cálmese mi dtielo
sohre todn por los snltHrnnes y son para
han crecido mas allá de toda medida prudente en los ellos casi indispensable,-,
Y abra la estl'Ofa su dorado broche
pur•tn
q
ne
los
empuja
allí
últimos Yeinticinco aiios.
Y acorazados versos en derrod1e
la falta de un hogar que no P.S fácil de fonnarse como
ll /$écolu ele :',IiJán atribuye á las mujeres el aumen- en
Pugnen y breguen por dejar el st10lo.
Europa,
por
falta
de
un
buen
ser\'icio
doméstico.
to de gastos que se observa en la vida matrimonial,
Lo curio~o de todo esto es qt1e la'I mng-rres sin preoBrindo por el rey sol, que sobre el hielo
puesto que cl~sde las más elevadas hasta la~ más hude la cansa que las aleja del matrimonio, ven
De la cumbré inmortal clava su coche,
mildes clases de la .;ociedad ya no consiente de buen cuparse
terror el efecto; y empnjadas por instinto radicalBrindo por el rey sol, porque la nochti
gi·ado la mujer en casarse para compartir con suma- con
equivoca.do, pretenden combatir el mal ron los
Es Satanás que cruza por el cielo·.
rido los trabajos y penalidades de la vida, sino para mente
mismos elementos qne lo motivan. si.,ndo esta homeomejorar de condición.
Brindo por el rey sol que tanto adoro
patía 11xtra-vagante, pólvora que se arroja sobre el fueLo que g·c&gt;neralmente se llama .. el buen parecer'' ó go.
Por el pájaro azul de pico de oro
Ellas
piensan
que
á
fuerza
de
adornarse
de
las
.sea ostentación de comodidades reales ó ficticias. pero maneras más caprichosa~, :í fuerza dP. ostentación y
Y por el cisne de cabeza blanca;
que se quiere sean vistas por todo el mundo, ejerce coquetería, va'n á llegará un resunltado que sólo pueBrindo por el dolor que es gloria luego,
ahora, en igtrnldad de condiciones estragos infinita - de alcanzarse, en casos espPciales, pnr el camino de
Por las pupilas del poeta ciego
mente más gTaves que en tiempos pasados.
Y por los brazos de la Venus manca.
· la modestia y de la discreta formalidad.
Y aunque se pondera de un modo alarmante lapaALPITA.
JOSÉ 8. CIJOCANV,

Porqut

no-

A GLORIA.
FRAG)IENTOS DE UX LIBRO.

to-s IJombrt.s.

\

)

No intentes convencerme de torpeza
con los delirios de tu mente local
mi razón es al par luz y firmeza,
firmeza y luz como el cdstal de roca!
Semejante al noctumo pereg-ri110,
mi esperanza inmortal no mh•a el ~ue!o·
no -viendo más que sombra en el cammo
sólo contempla el esplendor del ciel~!
Vanas son las imág·encs que entrana
tu espíritu infantil, santuario oscm~o!
tu numen, como el oro en la montana,
es virginal, y por lo mismo impu'.·ol
A través de este vórtice que Crt$pa
v ávido de brillar, vuelo ó me arrastro!
~ruga enamorada de una chispa,
ó áO'uila seducida por un astro!
!~útil es que con tenaz murmullo
exageres el lance en que me enredo,
yo soy altivo, y el que alienta orgnl.lo
lleva un broquel impenetrable al nnedo.1
Fxado en el instinto que me empuja,
desprecio los peligros que señala~:
«El ave canta aunque la rama cru¡a:
como que sabe lo que son sus alas!•
Ere-nido bajo el golpe en la porfia,
o
.
me siento superior A la victoria,
ten"'º fe en mi: la adversidad podría
o
. '
quitarme
el triunfo, pero no la g lona.
Deja que me persigan los abyectos!
·Quiero atraer la envidia aunque. me abrume!
1
•
t
La flor en que se posan los rnsec os
es rica de matiz y de perfume!
ELmal es el teatro en cuyo foro
la virtud: esa trágica, descuella;
es la sibila de palabra de oro;
la sombra que hace resaltar l:l. estrella!
•Alumbrar es arder! ¡Estro encendido
1
.
'
será
el fuego voráz que me consuma.
La perla brota del molusco herido
v Venus nace de la amarga espuma!
· Los claros timbres de que estoy ufano
han de salir de la calumnia ilesos:
hay plumajes que cruzan el pa~tano
y no se manchan ...... iMi plumaJe es de esos.1
¡Fuerza es que sufra mi pasión!-La palma
crece en la orilla que el oleaje azota!
El mérito es el náufrago del alma;
vivo se hunde; pero muerto flota!
Depón el ceño y que tu voz me arrulle!
consuela el corazon del que te ama,
Dios dijo al agua del torrente: bulle!
v al lirio de la margen: embalsama!
• Confórmate mujer! -Hemos venido
á este valle de lágrimas que abate,
tú. como la paloma, para el nido,
y yo, como el león, para el combate!
SALVADOR DIAZ MIRÓN.

'l

1884.

•

�386

Domingo 5 de Diciembre de 1897

EL MUNDO.

~as carta.s ae Ninon.

EL REBANO DE HUGO.

las ~oce de Ja ~oche, el viento que azota las
persianas de 1m recámara de dormir acabade
~ • apagar )a blanca bujiaque me a,·ud~ba á leer
,,
las a~m!rables Cartas de Ninón'de Lenclós al
~a!ques de Sevigné. Al quedai.;me á obscuras he princip1~do ~ conversar_ en _v;oz baja con las sombras, v de
medftac1ón en med1tac1on, de ensueño~ en ensueiíos,
he V1sto llegar la luz ~el alba, sin poder desprenderme
de los encanto~ de leJanos recuerdos.
¡~h!, me he dicho, son muy vulgares las personas que
repiten, sin profundo y poderoso análisis, que las costumbres de nuestros antepasados fueron peores que
las nuestras.
De tal manera influían, en los siglos XVIl v XVIIl,
el depurado gusto _por el _arte y la cultura intelectual,
e_~ todas las ma:mfestac1ones sociales, que hasta las•
giandes deRgrac1adas, aquellas locas mujeres á quienes no P'll;eden absolver la religión, la historia ó la fil~sofla, m mu~h? menos pre~entarlas como modelos
?1?'nos de ser imitados (J?~rque se apartaron de la pu1eza de lo,; hogares sant1f1cados por la moral) aspiraban á rodea:se de_ los más re~ombrados talentos. buscando e!1 el 1!1gem~, en el chiste delicado ó en las ¡¡.
geras discus~ones literarias y científicas 1~ejor y más
sabr?SO deleite que en las embriagadoras espumas de
l~s _vmos ó en los escarceos embrutecedores de la lascivia.
_ ~aciendo un es!uer~o de imaginación, ved á la senor1_ta de Lencl~s, temendo adoradores sucesivos per&lt;? sm crápula, sm orgiae, sin recibir jamás de illos
dinero alguno.
'
'
Observad, en sus apuntes biográficos, como desti~aba una parte ds su renta anual, para el socorro intim&lt;?·. reservado y mo~esto de los amigos pobres!
:Muad ~om,o ~e nego á_penetrar en la peligrosa corte de Lms ~TT , con~duc1da por su compañera de placeres, la antigua seuora de Scarron.
'!'ei:e~ en conside!ació~ que no quiso aceptar el
o_f1 e~muento de la Rema Cristina de Suecia para que la
siguiese á Roma, con brillante comitiva.
~I amor, en concepto de Ninon, era una pa-sión mezquma v balad!._ ¿Cuál afecto del alma Je parecía el supremo? La amistad.
Por eso? más que amanteR, fueron sus amigos el Conde de Col!gny, el Marqués de Villaceaux, ef caballero
de Gourv1lle, el Marqués de la Chartre el conde d'Estré~s, el Abate de Effiat, el Conde de Fiesque· el Marque~ de Sév1gné, el Conde de Choisseul el Barón de
Bamer '":j' el abate ~edouin, que la pretendió cuando
ella tema ochenta anos.
Su precioso retiro en el Tourneltes au ~lfarais era el
alberg~e en dond~ iban á resguardarse del helado cierzo,Jlfohere, Volta1re, Rousseau, Diderot, Fontenelle y
el mexorable pero _enamorado cardenal de Richelieu,
Cu~ndo el Príncipe de Condé la hallaba en Ja calle
se baJaba de su carroza, y no experimentaba rubor en
acercarse á hablar~a, á l:J, portezuela de su coche.
Comparemos á Nmon o á sus rivales, Maríon De-Lorme ó la Ch_ampmelle, con cualquiera de las heroinas de
Dumas (h1Jo), Leon Gozlan, Zolá FJaubert etc y habrá de .Parecernos qll:e hay !lhora 'más olor á tan'go en
la atmosfera de la vida privada del de;mimonde ue
c~ando Luis XIV se olvidaba de la señorita de Ld ;JaiJhérP, para galantear á la fastuosa y soberbia madama
de Monte~pan.
Si pu_d(éramo~ cambiar pensamientos con las ele antes pans!enses ~fadama Sully, Madama de-LafalFette
ó _la graciosa seuora ~e La-Sabliere, es seguro que nos
dtrian que la descarriada _Ninon no era tan ,nerP.cedora
del re~roche.de los moralistas severos, como las Virgenes q, media.~ de Marce! Prévost, como la :Madama
Bov:1-n de Flau~ert, la despreocupada Chrisanteme de
Loti ó la Valentine de Georo-e Sand
:r.,a muerte de Ninon, fué 'un trasU:nto de aquella des
cnrta por Balzac en_ las .llfemorias de dos jóvenes casada.~. _La enferma dehraba, desgarrando rosas pero su
delmo parecía verdaderamente fino· lo que' prueba
que las personas d!l genio no se vue'lven dementes
como la gente comun ó cual los necios. Preludiaba co~
apa¡;:ado acento algunas sentidas estL-ofas del St b t
d~ t'el'g;)lese, y su alma se iba escapado de aªu!1
bu~aro d~ dolores, poco á poco, mientras que sus1ángmdos OJ?S no p~dian_ contemplar á los ami os ue
florabaJ!, tierna Y s!lenc10samente á su alreded~r. torno hubiera excíamado el delicioso poeta cubano J
Clemente Zenea:
uan
Entraba por las rejas entreabiertas
El olor virglninal de los collados.

Y !tquellos últimos adeptos, de rodillas y vertiendo
lás:_nmas, rezaban el De-Profundis.
.!':º \os albores del siglo X Vill los vicios crecieron
se 1.nf1ltraron po~ todas las capas, altas y bajas, de Ii
sociedad, en medio del esplendor de las artes y de las
letras .. Consolémf)nOs pensa~do que, según ¡0 han
anunciado ya emmentes escntores alemanes á ¡
rora del siglo XX sucederá un general ca~b-~
frent~ en el género hulJ!ano, volviendo la cara I~s o-e~
~era~iones nuevas. ~~cia los amplios horizontes del
idealismo, de l_a_rehg1on y d~ .la castidad; al Oasi como aq~ellas v1SJones paradlS!acas ó misticfs de Gu
de Mahbe_rt, el héroe de Gautier, presentando á las aY.
~a~, atraidas las un:1,s por las otras, y uniéndose ara
siempre; entre el ntmo de los bosques, el eco df ¡
casca~as y el perfume de los valles, á fin de forma as
celestiales destellos de zafiro y ópalo las alad r c1on
giones del amor.
'
as e-

ªJ1-

.ANDRÉS CLEMENTE V AZQUEZ,

Habana, Noviembre de 1897.

,Claudicante, viejo, solo
Viene del Polo el Invierno·
Eolo sopla en su cuerno '
Saludando al Rey del Polo.
Al ~on del cuerno de Eolo
Lanza el gran mar su clamor·
Sobre el oceánico hervor
'
Da el tritón su canto extraño
Y con su crespo rebaño
'
Pasa el terrible pastor.
En la granítica punta
De un ~scarpe, el faro brilla.
La gaviota bladk chilla
A la nube cejijunta.
La luna, virgen difunta
Lanza un espectral fulgor;
Con su gongo atenador
El tru~no golpea el risco,
Y, cammo ae1 aprisco
Pasa el terrible pasto'r.
Arriba un neo-ro cochero
Que rige un siniestro coche
Ase, Y agita en la noche
'
El reláI?lpago de acero.
Al sentir ~l golpe fiero,
La cuadriga del terror
Relinchando de dolor '
Sobre el mun~o. se despeña:
La onda su to1son desgreña:
Pasa el terrible pastor.
ENVÍO.

¡Burgrave Hu~o! Emperador!
De tu clarin, visionario
Se oye el inmenso clam'or
Cuando en ~¡ mar solitario
Pasa el terrible pastor!
RuBEN

DARio.

ENSUEÑO
La vi.. .... Temblaba, lloraba ...... ¡oh noche!
Borrascosos espíritus tendian
Espesos mantos;
Estaba sola, su cuerpo herían
Las ráfagas de viento, en el espacio
Las tinieblas gemían

*

* *mar muy ne.,.ro:
Era ~n la playa de un
.A. lo leJos las rocas de granito
"'
Entre las sombras·
Del mar salia un triste &lt;&gt;-rito '
Cual plegaria; después eii'sora'ecido
Cruzaba lo infinito.
*

* pelo
* suelto·
~úmedo el rostro, el
A mtervalo fugaz se iluminaba '
En su mejilla
Algo c~leste que rutilaba:
Una 1ágnma hermosa que la lluvia ·
Con sus gotas bori;aba.
***

Vérti~os negros, fúnebres mantos
Torbellinos de nubes del averno
'
.
Sobre las ondas; .
Al onente, cual gélido infierno
Entre venas de fueito blasfemaba
La sombra de lo eterno.

* .
*'*

•Quiero besos, caricias y amores!•
ElJa lloraba...•.. y caminando airosa
Y viendo al cielo:
-•¡Salve tormenta! negrura hermosa•
•Yo te amo! decía, yo siento grande•
Mi pasión borrascosa.•

***

•Asi amo las ondas coléricas •
«Los sonidos noctámbulos del ::anto•
Que se lamenta.•
Sufre! espera!...... Mi amor entre tanto
«¡Vagará en la tormenta!• ...... Senti brisas,
Al despertar de llanto......
Febrero 3 de 1897.

JESÚS VILLALPANDO H.

SONETO·
¡Oh! vida de mi vida, Cristo santo!

¿A dónde voy de tu hermosura huyendo?

¿Cómo es posible que tu rostro ofendo
que me ~ira bañado en sangre y llanto?
A mi mismo me doy confuso espanto
de ver que me conozco y no me enmiendo·
ya el ángel de mi guarda está diciendo '
que me avergüneee de ofenderte tanto.
Detén con esas manos los perdidos
paso~. mi d~lce amor, más ¿de qué suerte
las p1d.e ~men I:1s clava con las suyas?
¡Ay, Dios. ¿A donde estaban mis sentidos
q~e las espaldas pude yo volverte,
'
mirando en una cruz por mi las tuyas?
LOPE DE VEGA.

VENUS VENGADORA.
I
)Que tiempo~ tan lejano~! Homero no habla cantado
ª~11: el retram¡.ien_to y la colera de Aquiles. Los tímidos.
viaJes de_los marmos ~riegos bastaban para satisfacn~
l~s necesidades ~el luJo y de los cambios; guiados los
pilotos por la estrella del Norte y los ao-üeros acudían
á la isla de Citeres á venerar la playa ~onde la concha
de Venus se detuvo; y descaro-aban sus toscas navecillas la miel famosa del H,vmeto:1igos deltacav de Corcira, armas de cobre forjada8 en Chipre, vinos· de Lesbos.
y de Chio, lanas de la Arcadia y pasas de Corinto. Los.
mercaderes fenicios. que arribaban en naves poderosas, ofrecian á las voluptuosas isleiías de Citeres teiidos de oro y plata, cigarras de oro para recoj~r en
bucl~s el cabello; pedreria, bálsamos y quitasoles de
m,arftl; y·cargaban sus buques de esponjas v corales,
purpura, salazones y frutos de la isla. La pui·a luz de
aquel cielo brillante, permitía ve- á Jo lejos por el l\Icdiodía de la isla, los perfiles de los montes de Creta. v
por el Norte, en la península vecina, la cima del Tal.geto; mientras en el azulado mar que la cefíía, se encontraban y besaban las olas del mar jónico v las olas
del Egeo. Brillaban en los naranjos y limoner"os los frutos de oro entre las hojas relucienteR; reinaba el arrayan en los jardines: dedicados á la diosa y los rosal%
e~balsamaban el aire con su perfume predilecto; el
cisne sagrado flotaba en los estanques y revoloteaban
las palomas esperando ser uncidas al carro de su ama·
c~evotos df\ todos sexos y edades venían de remotai
!1erras á ofrecer en el ara cestos da flores y ofrendas.
mc_~u~11tas; y el aroma de esas flores, el piar de los
papr1lloR en l?s bosq~es, el arullo de las palomas, las
mus1cas y las mvocac10nes amorosas, todo decía á voces que alli tenia su templo v residencia favoritos la.
Venus citerea, la querida de 'Adoni1:1 la madre de Cupido y de las Gracias
'
-Hija del Cielo ,v de la Espuma de los mares-dijeron cierto día unas extranjeras, pri,sentando ante el
ara una trípo_d~ 1e oro-no venimos á hacer esta pobre ofrenda; m1crndas por tus sacerdotes en las dulzuras de tt~ culto, prometemos erigirte otro templo en
nuestra i~la, para adorarte á todas horas.
Col~reose el torneado brazo y brillaron los ojos de.
I:1; .estatua, y llevándo~e los dedos á los labios, envio un beso á las devotas.

II
La_s ?.evotas de Am_atos (11 no hablan contado con la
oposi~10n el~ sus f!1and11s. Cuando supieron éstos que
una _vrn~a nea y Joven había cedido su hermosa casa
con_Jardmes y bosques para templo, v que todas las.
muJe es plantaban mirto v rosales y Jfevll.ban paloma;,
y cisnes á casa de la viud'a,
-~•fo lo consentiremos-decían los rnaridos-quereis.
las h_bertades y regalos de eRe culto para dar aspecto
de virtud á v:i,iestra desvergüenza.
-Ven1;1s es la más amable de la~ diosas-respondían
las amatienses--y debemos adorarla
-Entonces no ha de hacernos mal a)o-uno-aleooaban los hombres-sigamos sacrilicanclo A las Par&lt;fas
las Harpías y las Furias, que pueden hacer daño.
•
-Hemos hecho voto.
-Sin libertad ni rermiso nuestro.
Y agriándose la di~puta, los hombres india-nados
arrasaron el campo ~e la viuda, hasta q~e aplacado;
con el destrozo, volvieron á las faenas de la sieO'a
mientras las mujeres, sin consuelo, invocaban á f f\:
nus sobrn las ramas destrozadas.
Y la diosa aparecí? en su carro de nacar tirado por
dos palomas y dos cisnes. No era la Venus sonriente
coronánd~se de mirto y luciendo el premio de la her~
mosura; m la Venus desconsolada llorando sobre el
?adáver de Adonis, sino la Venus imponente y ultraJada. os~entando la legitimidad de su soberanía con
la mórbida h~:,:I?osu~~ de su rostro y de sus formas.
-No os a~liJais-d1Jo. á _las mujeres-voy á castigarlos ahora mismo, con virt1endo en brutos á todos los
hombres de esta tierra.
•
-¡Pie~ad!-respondieron las doncellas.
-Es J~sto el castigo-replicáron las casadas.
-Considerad, madre del Amor'-añadió la más discreta-que los hombres están seo-ando nuestras mieses.
"'
.:_E~eraré á que concluyan la sieo-a
-¿'Y quién hará la trilla?
"' •
-Continuarán s~endo hombres hasta que encierren
los granos en los silos.
-¡,Y quién vendimiará?
-Los dejaré arrancar los racimos, pisar la uva y
g·uardar el mosto en las cántaras de tierra· ni un instante más.
'
-Una gracia; una sola gracia-dijo la discreta después d~ haber cuchicheado con Jas otras.
-?Aun más?-respondió Venus entre enfadada y
sonnente.
-Divina Venus, esta es la gracia que pedimos: ya
que los hombres han de ser. convertidos en bestias
haz que sean. animales ú_tiles y mansos.
'
yenus so_lto una carcaJada argentina, que hizo sonreu- l!- los cielos y las aguas, y se alejó por los aires,
seguida de una banda de palomas. Las nereidas asomaron por el agua para verla, eus cabezas adornadas
de corales y de perlas; y los tritones entusiasmados
to_caron con sus caracoles armoniosos' la marcha de lo~
d10ses.

nr
Los .hombres acababan de depositar el rico mosto
de Chipre e!1 las cántaras de tierra y cantaban celebrando el vmouuevo; y las mujeres, á las puertas de
[1] Amathos 6 Amatonta: al Sur de Chipre-

Domingo 5 de Diciembre de 1897.
las casas, fjngian hilar, tejer ó amasar pan, pero todas
calza.han los borceguies altos de que usaban en el
campo y tenían abrochados los mantos v las túnicas
como dispuestas á salir y esperando un suceso.
-¡.Astarté!-gritó una de las más ricas amatienses
-¿Quién hostiga al ganadoi'
La esclava salió de la casa con los ojos extraviados
y sin poder decir palabra, y detrás de ella, cinco hermosos bueyes empujándo~e, y que al verse en la calle, corrieron hacia el campo.
-¡Ellos! ¡Son ellos!-decia Astarté toda azorada.
-¿Quienes?
-Los hombrE's ........ .los hombres de esta casa; y ese
que va adelante ......... delante......... ¡es el seño1·l
En el mismo ini;tante se oyeron exclamaciones par ecidas y gritería de mujeres en todas direcciones; todas las puertas á la vez daban salida á hermosos bueyes, que juntándose en la calle, corrían torpemente
para ocultar sus cuernos retorcidos, tapfmdose los
unos con los otros Cuando cesó á lo lejos el ruido que
hacían sus pezuñas, sólo se vió una densa polvareda.
La ciudad se habla quedado sin varones. Venus se
había vengado de ellos convirtiéndolos en bueves. (1),
Las amatieuses chillaban; las esclavas se ponian las
manos Robre la frente y se rociaban con ag·ua lustral
u nas á otras. Algunas se agolpaban á la puorta rle
una veciua en quien la emoción de aquella metamórfosis había provocado dolores prematuros.
-:-iPobrecilla! ¿No había de sufrir?-decían las que
estaban dentro.
-¿Cómo si&amp;'ue?-pregnntaban las de afuera.
-Ya salió ae su cuidado.
-¿Qué ha sido?
-Un ternerito.
Una anciana gritaba en otro lado:
-¡Detened á mi hija! Que se quiere ir al campo á
buscar á su marido.
Por fin la sujetaron; se habla casado aquella misma
mañana; su madre la tranquilizó con estas reflexiones:
-Déjalo, bija mía; Yenus lo arreglará; ¿qué adelan
tarias con seg·uirle? ¿Ni cómo le reconocerías entre los
otros, si va en Amatos todos los maridos son iguales?
-Llevemos amapolas á los campos destruidos-gritaron las amatienses.
Y todas salieron en tropel para regar de flores la
tierra sagrada.. donde se había posado el cano de la
diosa.
IV
La fama del milagro llegó pronto á las vecinas costas de Asia, á Eg·ipto y á todo el Archipiélago de Grecia
y la devoción deI nuevo templo hizo competencia á
los d e todo e 1 mundo conocido , conduciendo á
las cortesanas, músicos, poe:tas,'mercaderes y guerreros más célebres de aquel tiempo.
Nadie hubiera conocido un año después á las sencillas amatienses de túnica de lino y manto de lana tejido por sus manos, en las coquetas perfumadas de
aromas orientales, con mantos de franjas de oro, plata y púrpura ribetead"os. de ga~uza; servidas por esclavas y entreg·adas al placer, guiaban fogosos caballos y aun cuadrigas en sus carros de marfil. El culto
de la belleza había derramado por el país la riqueza
y la abundancia.
Las muje1·es de Amatos, que al principio no se atrevían á salir solas al campoJ luego lo hicieron en cuadrillas, pasando de prisa por aelante de algunas reses que
las miraban tristemente; por fin, mandaron con11truir
los establos fuera de los muros, v enviaron los bueyes
á abrir surcos. Las más atrevidas se determinaron á
pasar entre el ganado mayor, en compañia de gallardos forasteros, que llevaban las espadas pendientes
del tahalí é iban defendidos con los dorados petos y
cascos. Ni un bramido, ni un ademán de furia alteraba la trancfuilidad de los rumiantes Entonces les perdieron el temor y comprendieron que la transformación era completa; reconocieron todo el poder de V enus vengadora.

V
Las mujeres danzaban alegremente cou los adoradores de Venus; corría el vino de Chipre por el suelo
en libaciones á la diosa, y algunos mancebos lo arrojaban al aire, recogiéndolo, sin verter iota, en los vasos
esculpidos. La citara y la- flauta, con aulce ritmo, producian sonidos amorosos y sensuales; las carrozas estaban dispuestas, y en ella_s las ánforas para regar el
camino del templo con vino generoso; y cuando las
parejas, en trajes lascivos, subieron á la concha de los
carros, el cortejo se puso lentamente en movimiento.
Muy lentamente, porque las amatienses, en vez de caballos, habían hecho uncir re¡;¡es en sus carrozas para
que las condujeran muy despacio, con sus amantes,
al templo de ltl. diosa.
Y marchaban los bueyes poco á poco, al son de las
cornetas y los címbalos, con los cuernos dorados, la
testuz coronada de ros..ts y de mirto, guia~os por niños en traje de amorcillos, que hacian el oficio de bo ·
yeros.
JOSÉ FERNANDEZ BREMÓN,

íl1 Este cuento está bl'-!'ado en l~ siguientes lineas que copiamos
del ~tro de les J&gt;i.ol!l!B, del padre fray B!'-lt.asár de Victoria: "lm esta
· ciudad [Amatos] fué donde la misma diosa por ciertos agravios que
le hicieron sus moradores, los convirtió en bueyes. ..... •·Segun® parte. Pag. 857 Ed. de 1702 Barcelona.

3S7

EL MUNDO.

Faltábale sin embargo\ á la torre al~o muy esencial
y que vendría á ser en e la como la vida en la materia y la idea en el cerebro: la cruz, el símbolo de
la
fé, la. santa enseñanza de la más grandiosa de las
-Ya que de Dios en conversar te empeñas, religfones,
la omnipotente egida que, ora de hierro
ya que d1::sprecia tu cerebr-0 helado
primoro;¡amente forjado, ora de deleznable paja, proel amor que te di por el que sueñas,
tegió siempre durante siglos y siglos contra el espfriháblame de ese Dios, mi bien amado!&gt;
tu del mal v contra los furores de las tempestades, lo
Y el teólogo de faz de crucifijo,
mismo la aitiva y calada torre g·ótica, casa de Dios que
de gran rnelena y de mirar protundo,
la lrnmildisima cabaña, abrigo del proletario.
feliz de doctrínar-«Oh Blauca-dijoDebía ser y fué: una hermosa cruz tendió á la humaDios es el alma inmaterial del mundo•--····
nidad sus brazos amorosos y la llamó á si desde la cima de la torre nueva. como desde el alto faro llama y
•Existe donde quier de vario modo;
guía la luz en noche tormentosa al perdido nayegante.
por si, por su virtud y su presencia:
Más, cual no seria mi sorpresa y mi horror, cuando
J:'or si, ya que lo invade y llena todo
tras la cruzy ¡protegiéndola! vi erg·nírse brillante y
penetrándolo todo de su esencia;•
soberbio, preciso es decirlo, ¡¡un pararrayos!!
«Por su virtud, también, que sometidos
Al ver tornarse la cruz de protectora en protegida,
á Dios están y ~u mandato arguyen,
de omnipotente en débil, de milagrosa en inútil, senti
Aura y Favonio si columpian nidos
en el corazón que algo caia y se derrumbaba muy
ó Boreas y Aquilón si los d1 struyen;•
profundamente, sembrando ruinas ~· desolación en
•Yen presencia, porque es omnividente:
mi escaso porvenir mo1·al; alg·o que hasta el nefando
Sü ojo trian~ular arde y fulgura
momento me había sostenido con sobrehumano vigor
en el disco ael sol indeficiente,
en más de nn trance amargo: era ia fe muerta por las
e·n Artburn, en Capella, en Cinosura, ......
aguda~ puntas de oro del pararra.vos, esgrimido por
•Qué. no adivinas con instinto infuso
la mano que detrás de la cruz lo puso!
De esa eterua mirada el embeleso
¡Caigan mil veces las cruces heridas por el rayo;
alumbrando tu espíritu confuso?»
que mientras la fe viva, ella las levantará. tantas veY respondió
ces como caigan y más altas cada vez! Pero si la fe
-Tu Dios es muv abstruso ......
muere afrentosamente clavada en un pararrayos quién
Yo prefiero tus labios ..... dame un beso!•
levantará las cruces?
Mi cerebro de viejo, tiene la senil debilidad de creer
AMADO NERYO,
que valiera más poner las cruces sin los pararrayos,
para que no llegue la vez en que se pongan los pararrayos sin las cruces .........
¡Perezcan las cosas, pero sálvense las ideas.
¿Comprenden ustedes ahora por qué no quería dar
:BVOLUCION ....
crédito á mis sentidos, ya.no ,nuv sanos, ni muy fuertes cuando vi ......... lo que no quiero r ecordar, d etrás
de la cruz que corona la torre en la iglesia de mi
·
~ ON tristeza infinita, llena el alma de religioso pueblo?
llIAXl'EL ROMERO !BAÑEZ,
' terror, estremecido de ira y por hondisimo desaliento dominado, me convencí al fin de que
Noviembre de 97.
no se equivocaba mi decrépita vista, cuya agudeza limara el rocf\ poderosísimo de los ochenta años
que sobre mi graYitan con inmensa pesadumbre.
El hecho inaudito, asombroso en fuerza de ser absurdo era cierto h1dudablemente á pesar de su enorme in\.erosimilitud, á pesar del impio sarcasmo que
I
encerraba v que venia á ser como un tremendo bofetón-Y et"más doloroso de todo$, ei del hijo prediEl cierzo del invierno sopla inclemente,
lecto, dado en pleu_a faz á la fe de 20 sig-Ios y de no
Arroja su humo negro la chimenPa,
Rebosan las estufas de aire caliente
contadas g·rnerac1 ones.
Esperando aún-}a esper~nza es más viva en la ve:
Y en el hogar la leña chisporrotea.
jE'z-que mis propios_sentidos ya no muy :'a.nos 1:1
Sobre ricos cojines &lt;l.e pluma henchidos,
mu,, fuertes, me t-nganasen, pregunté á los vieJos mis
Entre persas alfombras y sederias,
coe·taneos y á los mozos; y aquellos con. pesar y abaAl amor de la lumbre se hallan reunidos
timiento. v estos, triunfantes y sonriendo volteriana•
En las tardes de invierno largas y frias.
mente di3éromne todos que, en verdad, detrás de la
La niña dulces notas al piano arranca,
cruz que corona la t?rre en !ª iglesia de mi_ pueblo y
Mil rumores confusos el viento trae,
¡¡protE&gt;g'iéndola!! ~nhies~o, b:,1ll_ante Y. soberb1_0 estaba...
En tanto que del cielo, menuda y blanca,
¡no el diablo, segunrese?a aneJo refra1;1, m~ntiroso, que
Como plumón deshecho la nieve cae ........ .
el pobre diablo á tanto pmás se atrev10, smo un .........
Vamos que todavía me resisto á creer en ello y ca¡Ay del que siente el hambre cuál buitl'e interno,
si me qu~roa los labios el decirlo.
Ay de aquél que consuelo busca en el rio,
Para llegará lo uno y resolverme á lo otro, necesiAy de los que en harapos cogió el invierno,
to recordar los hechos, seguir su proceso y averiguar
Ay de los que en la calle mueren de frío!
cómo y por qué llegó á consumarse tamaña irreveDOCTRINANDO, ...... .

--------·--------

INVERNAL

rencia:
· .
Escúchenme ustedes, juzguen y lamenten conrmgo
el sacrileO'o suceso.
Hay enla plaza de mi pueblo una ig'lesia que si bien
en Roma cuna egregia del arte cristiano, parecería
un adefe;io, á mis coterráneos siempre, les pareció y
sig-ue pareciéndoles grandioso monumento elevado á
Dios por la fe.
Cuyo puro fuego han mantenido vivo y espléndoroso las g·eneraciones que ante los ª!tares de la susodicha iglesia, en poco más de un siglo qu_e cuenta de
existencia, elevaron sus creyentes plegarias, esperando las más veces de la providente divinidad, el alivio
de los eternos dolores humanos,y desesperando al fin
de conseguirlo quizá no pocas ........ .
Volviendo á la iglesia, su fachada, no por ser más
fuerte que yo, ha sufrido impunemente los ataques
brutales del tiempo, de quien sabiamente dijeran los
mitólogos helenos que se desayunaba con regular ración de piedras; que así corno mis cabellos emblanquecieron, así los proliios arrabeseos cincelados en aquella y Jas estatuas inmobles ~n sus horn~cinas, se ~an
ennegrecido ó dorado, semeJando las mil despostilladuras que unas y o_~ras tienen, lo_s Jamentab_les vacios
que en tni desvenCJJada boca deJaran los dientes desertores.
Los cuales de~perfectos aumentaron en unos la veneración á nuestra iglesia de suyo venerable, é hicieron que otros la considerasen fea1 ruinosa y deficiente, ni más ni menos, como por mis canas, algunos
me respetan, y bast~ntes me burl~n.
.
Asi las cosas, alguien de agudo mgemo echó de ver
en Ja iglesia la falta de una torre que, acercándose un
poco mas á Dios,-sabido es que los hombres le hemos colocado en el techo del mundo-le llevi.mí vivas
y ardientes las súplicas de los pecadores. Y, dicho y
hecho, no por obra de magia, sino de diestros artistas
v albañiles, surgió la torre, elegante, graciosa, coqueta, tanto que al verla sobre la severa y vetusta fachada de la iglesia, hízome el efecto que haría el ver un
sombrero de moda en la cabeza de una austera monja
recoleta
Por fin, un dia el sol, al ponerse, vió cara á cara y
con grata sorpresa, la torre ya concluida y que bajo
sus ardorosas miradas parecía sonrojarse con rubores de muchacha púdica que escucha los primeros galanteos.

II

El cierzo del invierno, sopla inclemente;
Bello tronco sujeto del aurea brida,
Bien cubierta de mantas la piel luciente,
Lleva rico carruaje por la avenida.
Suenan las campanillas de los plumajes,
Se ve sobre dos tordos el bamboleo,
Se oye el sordo gemido de los herrajes;
Entre.surco de nieve, pasa el trineo.
¡Qué lujosos cocheros y postillones,
¡Qué espesos los cristales de los postigos,
Qué profusión de plumas y de vellones,
1Qué envueltas van las damas en sus abrigos!
¡.Av del que siente el hambre cual buitre interno,
Ay de aquél que consuelo busca en el rio,
Ay de los que en harapos cogió el invierno,
Ay de los que en la calle mueren de frío!

m

El cierzo del invierno sopla inclemente;
A repartir la cena van los gañanes,
La cena que en vasijas rebosa hirviente
A la perrera llena de hermosos canes.
Colmado el apetito, con grata holgura,
Entre sus gruesas mantas y ricas pieles,
En estancia de tibia temperatura
Duermen los terranovas y los lebreles.
¡Qué abundante la sobra, que hirviente humea,
¡Qué lejos está de ellos la noche fria!
El hornillo la estancia, ¡qué bien caldea!
¡Qué reposado el sueño de la jauría!
i.A..V del que siente el hambre cual buitre interno
Ay de aquél que consuelo busca en el rio,
'
Ay de los que en harapos cogió el invierno,
.Ay de los que en la calle mueren de frío!
DIEGO URIBE,

�EL !lfUNOO.

Domingo 5 de Diciembre de 1897.

389

EL MUNDO

Ensueño de niños.

.

.

.

POR JOSEPH L'HOPITAL.-ILUbTRACJONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES
. .

Número 7.

°0ioleta.-~uaaro

ae ~. Noberls.

.Jacobo iba loco de alegria, trémulo de pasión, la Sra. Lochet lo molestara, &lt;•ra demasiado por
triunfante &lt;;le esta debilidad.
cierto.
Así siguieron hasta la calle Colbert.
Hacedme fayor de dejarme tranquilo! dijo con
Cuando ella vió la,s tiendas ilumina&lt;las tuvo cólera.·
Bajó, pasó ú su vez ante las obreras cuyas riun impulso de retroceder pero ,Jacobo no 1'.1. dejó
ni aún detcncr:sc; y tirando de ella con violencia ssll sofocadas le hiciéron llamc,tr el rostro de YCrprecipitó el paso.
guenza y púsose á marchar en medio de la noYa cerca de la casa, la Sra. !.ochct que estaba che süi .:;aber :\ donde iha.
cerrando su tienda por poco deja caer las tablas
Instintivamente rehizo el caniino que había recon que cubría el aparador; tal fué la· sorpresa corrido hacía un momento sosteniendo en su bracon que vió á Jacobo que corría llevando á una zo á Jacquelina que languidecía. Llegó al muemujer. Jacobo subió la cscalcrn siempre arras- lle, cerca del árbol que lo hahfa ocultado cuando
trando á Jacquclina espantada; y como observó ella iba. y ,enía con ese lindo paso agitado por la•
que estaba á punto de desmayarse la tomó en bra- impaciencia de verle .... Ahí había wia. banca
zos y la llevó así hasta el fin del corredor. Bns- cerca y. se dejó caer·en ella.
Entonces sus nervios sobre-excitados se discó febricitante la cerradura y tanteando unos instantes antes de introducir la llave, notó que la tendieron de pronto y los sollozos se apretaron en
parte baja de la escalrmt se iluminaba y oyó que • su garganta. Lloró de verguenza, lloró de rasubía alguien con pasos furtivos.
bia, lloró de amor. . . .•. .
·
A lo lejos sonaron las diez lentamente. Se leAl-fin se abrió la puerta y Jacobo se lanzó en
el cuarto cerrando de golpe la vidiera; depositó Yantó, pensando amargamente en que tenía aún
á tiéntas á Jt1.cquclina en el único sillón y encen- dos·horas delante porque tenía permiso hasta media noche.
dió una luz que puso en la chimenea.
Ah! si hubiese sabido ..... .
Cuando ella vió el cuarto iluminado, se incorpoBajó hacia el Loirc, con la cabeza desnuda, deró ,lentattiente apoyando las manos crispadas en
los brazos del sillón. La llama de la vela ascen- jando que la brisa del rio refrescase bien su frendía rechazando las sombras, llenando con su luz te abrasada, deseándo estar solo y pasearse la1:temblorosa la pieza de soltero donde se respira- gamentc asi, para calmar su sangre, para poner
ba una liumedad malsana. Y mientras Jacobo un poco de orden en su cerebro agitado. Pero
arrodillt1.do frente al hogar se esforzaba en hacer cuando atravesaba la plaza del Hotel de Ville, se
que ardiera la leila verde que sudaba agua y arro- olló llamar por su noi:nbre:
-Oye, Yaranville! Estás sordo hijo?
jaba torbellinos de humo gris, ella contemplaba
Era Pedro.Lavat, el camarada de los cazadocon pavor de pesadilla emerger de las tinieblas,
las dos ,;illas de-paja, la mesa redonda cubierta de res, no ya fatigado y descorazonado del oficio
una carpeta destcilída, el tocador, la cama. En- como en otro tiempo, sino campante, metido en su
tónces clió un grito y se levantó tambaleando, al dolman, haciendo sonar sus espuelas y llevando
mismo tiempo que ardía la llama en la chimenea con orgullo su sable de ordenanza.
-Vamos, qué es lo que tienes? Se diría que
con chisporroteo victorioso. J acobo la hizo sentarse de nuevo; y arrodillándose á sus pies, le to- nunca has visto un caballero, que anda á pié! Estás
ahímirándomecomo una liebre cogida en la trammó las manos y se las besó.
Ella retroccció con el terror en los ojos. La pe- pa! Se te hace el honor de ofreccrta un vaso. Dí
sadilla que la obsesionaba se convertía en reali- gracias, pillo, y entremos al salón del comer.cio:
En cualquiera otra circunstanciaJacobo se hudad; la debilidad que la había llevado ahí, concluía, concluía su borachera de amor. Se veía so- biera enfadado probablemente; porque él estaba
la con un hombre, porque Jacobo no era ya para en la infantería y no gustaba de que se bromeara
ella más que un hombre cuya pasión, la fiebre de sobre la reina de las batallas. Pero esa noche su
espfritu estaba muy lejos; tendió la mano al cazacuyo delirio, la espantaba.
·
Reunió todas sus fuerzas y con una facilidad · dor con un ail'e frío y lo siguió maquinalmente
•
enérgica le rechazó. Entonces, con una voz que sin decfr palabra.
Ese Pedro Laval era un buen diablo, desde que
el exceso del honor y del miedo volvían ronca,
gritó saltando hacia la mesa que puso entre ella estuvieron en la mesa vió que Jacoco tenía una
pena ó un disgusto serio.
y él.
-Hijo creo que no te va bien .... Yo .... ya
-Xo quiero! No quiero! Jacobo permaneció uh
instante perplejo, estupefacto, initado. Ella se estoy en paz; yo yt1. no me fatigo ni roe molesto;
aprovechó de su asombro y se precipitó hacia la sin un ascenso que me danza en la mollera, estaría contento. Es que te siguen haciendo trabapuerta, que abrió. Más luego volvió en sí.
-Yo os 1o suplico Jacquelina, quedaos! Que jar mucho? Eso te fastidia? Es natural que canse.
Yo, viejo tengo Ulla jaca! Pero una jaca.....
he hecho yo pues? Que tcmeis?
Y empezó á discurrir sobre los méritos de su
-N'ó, dejadme partir. Quiero irme! No debo esbestia, sobre los percances que había pasado en
tar aquí .... por piedad!
Había dado vuelta á la llave y la puerta se su manejo, sobre su maJ'lera de montar, etc. etc.
Jaco bo tomaba á pc_q ueflos sorbos su grog; traabrió, sobre la escalera que alumbraba una débii
luz desde abajo . .A.pesar de su furor y su despe- tando de interesarse en aquella oleada de palacho, Jacobo tuvo conciencia del escándalo posi- bras, pero sin llegar á conseguirlo.
-Decididamente tú tienes algo. Tu aspeetono
ble y cesó un segundo de retenerla indeciso. Eses del todo natural. Apostaría á que hay una mute segundo bastó.
Ella saltó á la escalera que bajó como un tor- jer de por medio .... Oh! las mujeres sabes?
Jacobo se sintió incapaz de seguir escuchando
bellino, hizo perder e! equilibrio á la Sra. Lochet
que escuchaba en las primeras gradas y cuya y cortó de golpe la tirada que su amigo iba .á
lámpara cayó al suelo :lpagándose con un csttucn· iniciar sobre el bello sexo.
-Perdóname, le dijo· levantándose, pero no sé
do de vaso roto, golpeó á las obreras y despareció corriendo. La Sra Lochct púsose furiosa de qué tengo esta noche, mi cabeza está atroz ..... .
_ ver rota su lámp1u-a y míts aun ele no poder ¡:lisXIII
. tinguir las facciones de la que huía. Subió y en
contró á Jacobo en el umbral, inmóvil y transtorJacquelina se fué corriendo, dominada por un
nado.
.
. -Es una ladrona sin duda, dijo con voz de có- terror loco; y sin entrar en el café donde Augcr
lera, parn haberse escapado tan pronto. Uay e~- hacía sus cuentas del día á la luz de una vela y
Tours tántagcnte mala! ¿Quiere el señor que pre sin detenerse en la cocina donde su tia arreglaba
. las cacerolas, subió precipitadamente á su cuarvenga á la policía?
Jacobo se contuYo para no extrangularla. Es- to, se encerró y se dejó caer sobre una silla que
tar desccpcionado, puesto en ridículo r que luego había cerca de su lecho. Así permaneció sumida

en una. especie de embrutecimiento, sin poder
cordinar sus ideas que voltigcaban en su cabeza estropeándose en vertiginoso torbellino, y con
sus dos· manos se oprinúa las sienes que latían
con violenci¡t. Esta postración y este dolor físico
le parecían dulces, y grata la oscuridad y apacible el silencio profundo que reinaba en torno suyo. llfaquinalmente sus miradas ardientes se posaron sobre la luz indecisa y pálida que filtraba
por el cuadrado de la ventana y se fijó largamente en esa luz sin pensar en nada.
¿Cuanto tiempo permáneeió así? No habría podido decirlo; pero de pronto se estremece herida
por el frio, y esta súbita sensación despierta en
ella sus recuerdos. Entonces, igual que cuando
en el teatro al levantarse· lentamente el telón, se
van descubriendo los detalles de las decoraciones, se leYantó la· hora extraila que acababa de
vivir y poco á poco la visión de lo que le había
pasado fué presentándose más precisa y empezó.
á sufrir al extremo de darle miedo las tinieblas
que la cn-volYían y parecerle siniestra la ventana
pálida. Entonces se levantó peno1Sameute y bus• cando á tientas una cerilla, encendió con mano
temblorosa la vela que en una palmatoria estaba
· sobre su nicsa. La luz humeante y trémula languideció de pronto y luego fué creciendo hasta
alumbrar su cuarto sin fuego y de paredes bll\ncas. Se sintió bien en su casa, con la puerta cerra-·.
da y libre de peligros; avanzó á su tocador y llenando de agua su pobre jofaina desportillada hundió en ella la cara por unos :n.stantes.
A la cabec1•ra dellccho estaba colocada una Virgen de Lourdes con larga túnica blanca y manto
azul, con rosas bajo los piés dm¡nudos y desgranando un rosario y sonriendo en éxtasis delicioso.
Jacquelina se arrodilló ante l¡i, imágen y empezó á orar esperándo que encontraría en la ~ladre
purísima el olvido, la calma y el reposo que creía
merecer. Pero de nuevo sus sienes palpitaron como si fueran á estallar, midiendo la angustia de
sus recuerdos espantosos, y la plegaria brotaba
confusa, llena de contradicciones, dolorosa, entrecortada por sollozos desgarradores, no subiendo al ciclo sino para volver á caér más destrozada
sobre la tierra en que se arrastraban sus quejas y
su amor.
-Bendita tú, Vírgcn Santa, bendita tú que me
salvaste, porque sin tu auxilio ya no sería yo una
jóven honrada. Oh! y estuve tan cerca de la vergüenza .... !Creí que no podía evitarla porque me
atraia ocultándose para que yo no la viera. Tu me
la enseilaste como con la luz de un relámpago y
me salvé_y soy todavía honrada, honrada, ho1irada .... l Pero le amo tanto, vírgen mia! Arráncame estos pensamientos .. . . yo no puedo: le amo
tanto!
¡Como me ha engafiado! ¿Será verdad que todos los hombres son así? Me había hecho tantas
promesas y era yo tan feliz! Pero tal vez no sea
tan culpable: los soldados en el cuartel se olvidan
de rezar y ¡es claro! les pasa todo esto. El me ama,
estoy segura, su corazón es bueno, y luego, es tan
amable y tan .... Ayl Vírgen santa, quítame estás ideas ..... .
Hace un momento, en el muelle ¡que bello era
todo lo que me decía! yo lo escuchaba como una
música dulce y arrulladora. Sabía bien que debía
oponerme á sus razonamientos pero no tenía facrzas .... y cuando me llevó por las calles iba yÓ
como arrebatada .... y luego que en vez de enojarme sentía un gran placer y cerraba los ojos
como cLiando se sueiia. ¿y aquel cuarto? qué vergüenza! sola yo con él .... yo que había jurado
que nunca .... Solo tú, madre mia, solo tú pudiste
salvarme. Aconséjame ahora. ¿Debo decirle que
todo ha terminado y que no le amo? Ay! pobre de
mi: si le amo .todavía!
:\lucho tiempo, mientras avanzaba la noche siguieron sus quejas y sus plegarias; hasta que destruida, anonadada, con el corazón hecho trizas
por el horrible combate que se libraba entre su

•

�890

EL ?lruNDO.

Domingó 5 de Diciembre de 1897.

Domingo 5 de Diciembre de 1897 .

EL MUNDO,

391

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•

a~or y su orgullo, se arrojó al lecho. Entonces la
Vll'gen blanca,_ ~e ~~nto a~ y rosas bajo los piés
desnud~s, ~e ~n:1g1ó una nurada de piedad y complacencia mfirutas y luego envió junto á ella el
ángel de los sue:üos puros. El espíritu bienaventu!ado, c?n las manos llenas de pétalos de adormidera vmo á revolotear blandamente en torno
al lecho de la ni:ña; hizo llover sobre sus megillas
abrasadas por las lágrimas, en nieve perfumada
la fre~cura de esas flores del cielo, y la ni:üa se
durmió.

XIV
Cuando_ despertó al a~anecer estaba triste pero tranquila: una resolución enérgica había reemplazado en su espíritu la indecisión y los combates de la víspera; había decidido alejarse de Tours
lo más pronto posible.
Co,mprendia que si volvía á verá Jacobo su
pérdida era segura ¿y cómo evitar verle todos
los dias?
Y por otra pa~te, ella no estaba segura de si la
habrian reconocido las jóvenes que la espiaban
e~ el corredor de la seil.ora Lochet. ¿Qué sucede- .

ría si ellas charlaban, si contabah haberla visto,
en el cuarto de Jacobo? ¿Cuál sería la actitud de.A.uger cuyas asiduidades ambiguas la tenían alarmada y en el cual había sorprendido miradas decelos cada vez que la veía cerca de Jacobo?
No tener nada que r eprocharse y leer en todas.
las caras la burla y el insulto, era demasiado y
por eso·debía partir inmediatamente pues si vacilaba si esperaba siquiera un dia, sabía muy bien
que le faltaría el valor.
Pero . ... ¿dónde ir? J acquelina se acordó deaquella parienta que tenía en París en una tienda.

•

de modistas y allí pensó ir y pensó que no se negarían á recibirla en gracia de sus pocas ó ningunas exigencias.
Solo una cosa la apenaba: partir sin abrazar á
la madre .A.uger á quien amaba sinceramente y
que la acusaría de ingratitud. ¿Cómo explicarle?
Entonces le escribió una larga carta que estuvo
á punto de romper creyendo que no llenaoa su
fin.
-Tanto peor, dijo después de estrujarla entre
los dedos, y la colocó en la mesa de un modo que
quedara visible. Luego puso en su maleta alguna ropa interior, tomó de la cómoda algunos billetes de cien francos qu~formaban todas sus economías y quedó. expedita para el viaje.
En la casa Auger todos dormían aún, como
siempre, porque allí no se madrugaba; y de consiguiente Jacquelina bi!jó sin ser vista y se dirijió rápidamente con su equipaje á l_a estació~ del
Ferro-carril. Ahí tuvo una decepción. El pnmer
tren acababa de partir y era necesario esperar
dos horas para la salida del siguiente. Por temor
de que la conocieran si permanecía en la estació!1
se puso á recorrer el bulevar Heurteloup con dirección al canal. Se acordaba que Jacobo le había hablado de una gran revista que debía hace~·se ese día en la avenida Gramont y por comnguiente debíl1 estar desierto el bulevar.

Siguió pues lentamente la línea de los árboles
sin encontrar á nadie pero iban con ella sus pensamientos y sus recuerdos. Luego se sentó en un
banco sintiendo oprimido el corazón y con creciente tristeza. La lucha empezab:1 otra vez! .A.h!
porqué había partido el tren?
¿Tendría valor Jacquelina para insistir en su
viaje? Recobrada un tanto se dirigió al Canal y
empezó á pasear por el dique y allí la siguió el
r ecuerdo de Jacobo. Llegada al Loire permaneció algún tiempo inmóvil, con los ojos fijos en la
torre de Guiaa y presa de un deseo loco de abandonar su proyecto de fuga y verse otra vez en la
salita del café. Pero el tiempo avanza; la campana de un reloj suena á lo lejos y Jacquelina suspirando dolorosamente se armó de valor y volvió
sobre sus pasos.
Cuando se aproximaba á la estación se detuvo
de repente con el cora11ón palpitante.
A lo lejos, y viniendo hacia ella resonaba el rumor de los tambores, y allá ab:1jo iluminado por
el sol, doblaba por la plaza del palacio el Regimiento y desembocaba en el bulevar con centelleos de cobre y rumores de mú5ica militar.
Jacquelina quiso escapar pero no se sintió capáz de ello. Apoyada C;)ntra un á1·bol permaneció y á medida que los soldados se aproximaban
gruesas lágrimas corrían de sus ojos. Entretanto

la calzada se llenaba de gente, las ventanas se
abrían, los niños conían delante de la trnpa, pero ella que un momento antes temia ser reconocida, no veía ya á la multitud ni pensaba ya en
nada.
Lo que veía, en lo que fijaba inesistiblemente
los ojos á travé5 de la nieb,a de sus lágrimas,
m:\s allá del estruendo de los instrnmentos, detrás de los oficiale3 á caballo, era la bandera que
ondulaba entre el brillo de las bayonetas al sedoso r elámpago de sus colores. La bandera, ella lo
sabia, estaba en la tercera compañía, la compa:üía de Jacob;) ....
Los tambores pasaron, precediendo á los clarines cuyas voces imperiosas, sostenidas por la música tocaban fieramente la marcha del regimiento, y que después de cada intervalo se levantaban y se abitían con ese gesto vivo, á~il y coqueto que no tienen sino los soldados de Francia, más
ella no se fijaba en eso mirab1 siempre ante sí,
allá lejos. Y á medida que la b:111dera avanzaba
vivamente hacia ella, refluía la sangre á su corazón. Oh! verle, verle aún una vez.
Por fín la tercera compañía desfiló: Jacobo estaba ahí, en primera fila, casi la rozó, pero no la
vió. Marchaba correctamente, con la cabeza erguida, pero con los ojo.s bajos, visiblemente pálido.
(Gontinuará.)

•

�..

•

Domingo 5 de Diciembr¿ de 1897.
Dnminirn ñ &lt;le Diciembre de 1897

EL MUNDO.
Las imágenes deI suelo-son demasiado precisas para que se las
reconozca perfectamente sobre
la carta del servicio geográfico
del ejército, la cual fué redactada en 187i v ha sido hecha en la
e~cala de 1}20,000. La foto{;rafía
aerea, atmque tomada á t)ordo
de un globo- que marchaba con
una velocidad de 60 á 80 kilómetros por hora, presenta una multitud de detalles que la obra de
los oficial e::; franceses del Estado
l\Iayor, uo posee. Cada uno de los
en·ores que han• cometido, pu-ede ser rectificado.

M2

**:;.

•

•

•

TRAJE DEJ PANO AZCL OSCCRO

VESTlDO DE NIÑA DE 9 A 10 AÑOS

VESTIDO DE FRANELA Á CUADROS
'

CRONICA DE LA MODA

¿Qué innovaciones nos dará la rn_oda? Las gra~d~s
costureras de Paris despachan ávidamente sus ultimas concepciones.&lt;}e Otoño y se han puesto en obra ]as
innovatjones que, en artículos precedentes hemos mdicado.
· l es d e z·b
Los gruesos cachemires, las d ivers:i,s pie
I elina chinchillas Alazca, etc., en concierto con los terciopelos, forman deliciosos toilets. . .
Donde se nota de una manera pos1t1va_ la reforma es
en las mano-as lisas ó adornadas, pero srnmpre estrechas. Las e~aa-uas siguen llevándose bastante anchas
abajo pues las predilectas miden en su. borde 4 metros
ó 4,50'. Algunas modistas colocan ya la ?olsa y la cerradura en los lados, lo cual aunque es m1is _cómodo ~o
ajusta á todos los yes~idos. Las más _entend1~as modistas son aquellas que sin torturar ~l talle lo afinan .Y hacen aparecer con aire de elegancia, merced al deltca_do
corte v "'raciosos adornos que emplean. Ellas 1~os mdican"q~e las aplicáciones de paño en las pels.~~es (capas) están en "'ran privanza, ya sean sobre terc1ope_lo,
piel ó paño. E~ astracán con reversos y cuello de chmchilla hace un lindo concierto.
.
.
La boga del sombrero Rembrandt_se acent~a: ~eJando compi:ender que será la que reme en el mv1erno.
Esta es sin contradicción una de las f~rmas ~ás iraciosas y que se acomodan á todas las_f1sonom1as. .1Jespués de,éstos los sombreros de terciopelo dra~eado
con plumas c}espas están muy bien.aceptados. 1aque

nos heinos ocupado de sombreros, haremos un lugar
á los velos, tanto más, cuanto que de ellos depende el
mayor esplendor del rostro, que pretende ocultarse.
Los lindos velos de puro l'Ombo con albergas, son .
hov el encanto de las· Jóvenes. Los hay de dos tonos,
sobre un punto blanco se extiende una Cinisima rejilla
ne"'ra, de primoroso efecto.
Ved también algunas indicaciones sobre guantes
que causan graves perplejidades á nue1&gt;tras lectotas.
Para la calle se adopta la cabra glasé un poco fuerte,
ne&lt;&gt;'ra ó blanca, con sobre costura negra y como cerrtdura dos a-ruesos botones de ·nacar. Para comida el
o-uante chic ~s con cuatro botones y simples filetes sin
iin"'un bordan.o, Y para soirée la cabra matiz champaña f. adornada coi1 tres simples filetl'.s. En fin la media
ne,;;ra será siempre la reina aunque por un momen,o
pafecia vacilante sudomi~io, hoy seextiende;manifestando sus discretas ventaJas.

1

Vestido de nl:'ia de 9 á lo afto•.

Se hace este vestido de cachemir Isly poniéndole en
las costuras laterales de la enagua un adorno de cor•
dón de seda verde obscuro. Cuerllo blusa con un chaleco s!&gt;brepuesto y adornado lo mismo.que la enagua.
Sombrero fieltro redondo. Botas de cabra glasé.
Vestido de franela á cuadros.

Es un precioso bolero de cheviot, con cuello médecis y una vuelta sujeta con grueso botón. Este bolero
se adorna con cintas de t~rciopelo negro en dos an•
chos.

•

..

PATINADORAS

He aquí unos g-raciosisimos aunque muy sencillos
trajes para patinar.

---

Traje de paño azul obscuro.

Cuerpo blusa de tercipelo negro adornado con piel
blanca. Cinturón blanco. Sombrero fieltro gris.

Es_ta casa de_p1:imer órden tiene siempre un gran
surtido de ~as1mu·es franceses é ingleses del mejor
gusto y calidad.
HAY TAlllBIÉN

cm,µ¡

SURTIDO DEJ CORBATAS INGLESAS.

** * ** Calle del Espíritu

Santo Núm. 8. *

--MEXICO--·-

•

* *
* *

El ªf.arato ha ;ido construido 1
por l\ . Gaumont, director de la
oficinageneral de fotografía, con
el fin de se¡• colocado ,\, bordo de
los globos sondas y expedido á
18,000metros. Es, pues, muv ligero y no pesa más que de siete á
ocho kilos.
·
Se podrían construir más poderosos, basados sobre el mismo
prin_cípi~, que registrasen toda
la h1stor1ade una ascensión aereostática ejecutada 'por escalas
durante las horas luminosas de
muchos dias.
Asi se tendrían todos los cambios de altitud, así como todos
EL GLOBO DE 11BALASHOFF 11
los cambios de velocidad v de
dirección de los vientos LamaCURIOSIDADES
yor ó menor precisión de las imágenes daría 1a medida del estaREGISTRADOR FOTO,RAFICO DE LAS ASCENSIONES
do higrométrico de la capa de
aire comprimido. entre el suelo y
El registrador ftftográfico del cual mostramos el gra.
el o·lobo.
bado, fué imaginado por el francés M. ·Calletet miem'ona de las particularidades
bro del instituto. El fin primitivo de la construcción
más salientes de la construcción,
era rectificar la ley de las alturas barométricas indicaes que el aparato lleva dos obda por Laplace, y de la cual se sirven los aereonautas
jefü·os, y que la peliculit está
para deterrniuar la altitud de su aereostato. Es una de impresionada de ambos lados.
Sobre la fase superior es donde
las más bellas ideas del gran Leverrler.
está res-istrada la precisión baEl éxito de la experiencia ejecutada por los Sres.
rométnca. As! Re podrá foto&lt;&gt;·raHe, mite Besan&lt;;:on en su ascensión del 21 de Octubre
con el globo el «Balashoff,• ácostadel príncipe Rolan-' fiar un reloj y un barómttro,
do Bonaparte y bajo los auspicio!&gt;del Comité científi- sea de mercurio, sea metálico
co de aereostación de París, ha sido completo y se en- pero se empleará un registradoi
treven muchas otras aplicaciones, de una utilidad más • especial para estos etementos,
cuando se quiera obtener intacta
general
En efecto, el instrumento registrador suspendii;lo so- la imagen del sol
Un globo provisto de un apabre la canastilla y del cual los aereonautas no tuvieron neceHidad de preocuparse, ha funcionado con una rato de este género, que puede
regularidad admirable durante 50 minutos,proporcio- desarrollarse de una manera connando una serie de 21 clichés, sucediéndose de dos en tinua dará lQs informes más curiosos sobre una región inexplodos minutos. Es el globo el que escribe por si mismo
rada'.
la historia de su ascensión.
La escala de la fotografía depende de
la altura á la cual ol
globo se cierne. Puede ser fácilmente determinada por un cálREGISTRADOR FOTOGRÁFICO DE LAS ASCENCIONES.
culo de los más sencillos, cuando se conoce la lono-itud
de la escala. El cristáldel:aparato lleva cuatro líneas par~0
una construcción como la del Castillo de lelas ~e dos en dos y cuya diotancia es perfectamente
Versalles por ejemplo, que se ve perfecconooda.
tamente en una de las pruebas obtenidas.
Pero no debemos en este articulo entrar en detalles
La distancia medida entre dos puntos
t~cnicos. Nos contentaremos con indicar que el éxito
da la velocidad medía del viento.
de esta hermosa experiencia abre un porvenir inmenso á la aereostación científica.
. S! se tuviese que ~nsayar un globo dirig:1ble, no_ se tend11a más que hacer que
deJar subu el aparato y anotar los insUN BERllOSO ARCO NATURA L.
ta_ntes en q1;1e _ee pondría la máquina motnz en movnmento. Se verla así con precisión la diferencia entre la trayectoria
del globo abandonado al viento y la del
El que ha pasado aunque sea un invierno en
globo accionado.
Xiza ha seguramente visitado la hermosisima gritEn tiempos dé guerra se tomaría así
mismo en algunos instantes el plan de "ta de San And1·és, y testificac;lo que esta gruta es á
un campo de batalla ó de una ciudad sidecir verdad un tunel, .ó mejor dicho un puente
tiada.
puesto que por encima de el pasa á través de una
Una sola ascensión ejecutada en Tunes garganta abrupta una gran ruta para coches.
en Madagascar ó en Ton_kin, bastaría paMenos conocido porque está un poco mas aparra dar un cuadro auténtico, representando muchos millares de kilómetros cuadra- tado, pero no menos grandioso es el arco gigandos, que se desarrollarían como un cinetesco que puede admirarse cerca de la aldea de
matóg·!afo ~ ~a vista del esp~ctador,
Saint Vallier de Tliiey, que, situada en el camino
El dispos1tlvo que ba permitido á l\f.
de Digne dista solo 12 kilómetros y tiene 720 meGaumont realizar la concepción ele l\I.
Cailletet puede resumirse en unas cual}- tros de altura y es por si ¡¡olo un interesante lugal'
tas palabras.
para paseo y la primera estepa habitual de la
La película está enrrollada de antemaemigración
de primavera de los que invernaron en
no á un primer cilindro y pasa sobre un
segundo cilindro paralelo al primero una Saboya ó Suisa.
vez que ha sido impresionada.
'
En esta excursión todo es encantador pero con
. Cada vez que un movimiento de relojeespecialidad el soberbio arco cuyo grabado rena produceJa apertura del obturador los
producimos y que proporciona un efecto sorprendos cil)ndros s_e ponen en movimiento' padente.
ra enviar el prnuero sobre el segundo una
porción de la pelicula, qustenga cuando
La boveda de unos quince metros de elcvat!ión
menos18 centímetros de longitud.
por cinco apenas de anchura al nivel del agua
La banda de éelnloide impresionada,
es, sorprendente por su estructura audaz y .elepasa á un foyer de dos objetivos, desti- gante y prueba que .cuando la naturaleza levanta
nado el de arriba á fotografiar loR instrusu.s_ arquitect~ras sorprende siempre con -lo im~ento~ y dispuesto el de abajo para reci!
b1r la imagen de la tierra. La relación
previsto de sus bellezas.
entre la superficie del terreno y la de la
A traves de este arco gigantesco ~;tiéndese
placa es proporcionada por la altura verun
paisaje de suprema belleza del cual parece
dadera á la ~mal !!e cierne el globo, expreconstituir la entrada triunfal.
sada en décimas de milimetros y dividida
por211,7 la inversa de ese número marca
UN HERMOSO ARCO NATURAL.

t

�TOM0.11

MEXICO, DICIEMBRE 12 DE I897.

Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos
-DeL-

• Jes
AgeIlte8genera

ESTÓMAG01

de este periódico en Centro
America, Sefiores J M. iardizábai .Y Compafiía en Guatemala.
Están autorizados para
arreglar contratos para anuncios y suscriciones.

HÍCADO y VI.ENTRE .

·-

Son puramente vegetales,
Son aiucaradas,
Son purgantes.
Xadic debe rstar sin nn pomito el&amp;
Píldoras Catárticas ciel Dr. Ayer,
para poder tomar u11a prquefol
closi~, :i los primeros i;t11tomas de in• rligesti&lt;in, y eYitar a si 1111 sinnúmero
de enfermedades.

· ~ c.ORBEILLE Ple,

~"'
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.ED.PINAUD

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EJ!jl~~.::» PARIS, 37, boulevard de Strasbourg, PARIS

Pre¡&gt;arrulaJ por 4'1 Dr. J. C. Ayer y Ca.,
l.owell. ~lasa., E. C, A.
PRIMER PREMIO EN LAS

~!lOsicio~es UnimsalAs de Barcelona JChicaRQ

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E~TRACTO VEGETAL

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T6nlco, Agradabley Reconstltuyeate,

Reeomendalla su firma

Por todas las Eminencias Médicas del Pats
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del E.xtranjero.

....,.,,,.•. "',v con. la. :n.u.eva. embocadura perfeccio:n.ada

E, indi1JJ1'TU!a/;/e para toda p erRma

. · u $'1l"ILLXFL UX u

débil, a11émica y cor,t·alfcienle.

IMPORTANTE AVISO

Este_ nuevo siSt ema ºfijo por debajo del tapon,
.
.
suprime el derrame darame el transporte , ha
unpos1ble en~bezar el frasco ó llenarle después de vacio.
Y ace

se venae en las pr1nc1va1es Bolle.as u
1&gt;~0GtJ E.~1,i.,s.
Para pedlcl"• dlrectoa dlrl&amp;lraei

PERFUMERfA PRECIOSA

•'• de Rosenoru y Ch. Poissonier.-Bord!"IX

PERFUME EXQUISITO, DELICADO Y PERSISTENTE

li:aencla. superflna. - Ja.bón de 'l'ocador - .Airua. de 'l'ocador oxtra-fina.
POLVO DE ARROZ invisible é impalpable
Este POLVO es perfectamente puro e inofensivo Befi•esc,iy Blanquea
el cutis, dándole el aterciopelado de la Juventiid

3urticlo de Perfumes Preciosa
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VIOLETTE
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LILAS
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PEAU D'ESPAGNE
MUGUET
YLANG-YLANG

ESPECIALIDADES EXCLUSIVAS
Pertumerias : Marie-Louise - Dauphine - Celestis
ESENCIAS SUPERFINAS PARA EL PAi'JUELO

~RISA de las PAMPAS -

BRISAS del MONTE
IXORA - THEODORA - AIDA
PORTE-VEINE

'

Con el •¡,rei-entc número repartimos á nuestros lectores 'l
~
de folletín, correspondiente al principio del segundo
~ 2 5 5 P A GIN AS~
!0 m~ de 1la novela ---f'poR HU NOK U.tL NUMBRl!i~ Hay que aadvertir que esta novela e:s la meJOr que iemos
~---------tf--publicado. Vale $7 enlaslibrerias.
.

Gmigos íntimos.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Diciembre</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 23, Diciembre 5</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El globo de Balashoff</name>
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        <name>Ensueño de niños</name>
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        <name>Salvador Díaz Mirón</name>
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                    <text>TOM0.11

MEXICO, DICIEMBRE 12 DE I897.

Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos
-DeL-

• Jes
AgeIlte8genera

ESTÓMAG01

de este periódico en Centro
America, Sefiores J M. iardizábai .Y Compafiía en Guatemala.
Están autorizados para
arreglar contratos para anuncios y suscriciones.

HÍCADO y VI.ENTRE .

·-

Son puramente vegetales,
Son aiucaradas,
Son purgantes.
Xadic debe rstar sin nn pomito el&amp;
Píldoras Catárticas ciel Dr. Ayer,
para poder tomar u11a prquefol
closi~, :i los primeros i;t11tomas de in• rligesti&lt;in, y eYitar a si 1111 sinnúmero
de enfermedades.

· ~ c.ORBEILLE Ple,

~"'
O
(Jlr1e
Perfumería Etxtra-Bina

.ED.PINAUD

5

EJ!jl~~.::» PARIS, 37, boulevard de Strasbourg, PARIS

Pre¡&gt;arrulaJ por 4'1 Dr. J. C. Ayer y Ca.,
l.owell. ~lasa., E. C, A.
PRIMER PREMIO EN LAS

~!lOsicio~es UnimsalAs de Barcelona JChicaRQ

i

Ultiinfl4 Noved([/jcJ

E~TRACTO VEGETAL

Pfff CIOSA ROSE.Mo·ussEUSE

NO TIENE Rl\"AL POR LO

T6nlco, Agradabley Reconstltuyeate,

Reeomendalla su firma

Por todas las Eminencias Médicas del Pats
g

del E.xtranjero.

....,.,,,.•. "',v con. la. :n.u.eva. embocadura perfeccio:n.ada

E, indi1JJ1'TU!a/;/e para toda p erRma

. · u $'1l"ILLXFL UX u

débil, a11émica y cor,t·alfcienle.

IMPORTANTE AVISO

Este_ nuevo siSt ema ºfijo por debajo del tapon,
.
.
suprime el derrame darame el transporte , ha
unpos1ble en~bezar el frasco ó llenarle después de vacio.
Y ace

se venae en las pr1nc1va1es Bolle.as u
1&gt;~0GtJ E.~1,i.,s.
Para pedlcl"• dlrectoa dlrl&amp;lraei

PERFUMERfA PRECIOSA

•'• de Rosenoru y Ch. Poissonier.-Bord!"IX

PERFUME EXQUISITO, DELICADO Y PERSISTENTE

li:aencla. superflna. - Ja.bón de 'l'ocador - .Airua. de 'l'ocador oxtra-fina.
POLVO DE ARROZ invisible é impalpable
Este POLVO es perfectamente puro e inofensivo Befi•esc,iy Blanquea
el cutis, dándole el aterciopelado de la Juventiid

3urticlo de Perfumes Preciosa
PRECIOSA
PRECIOSA
PRECIOSA
PRECIOSA

VIOLETTE
MIMOSA
LILAS
IRIS

PRECIOSA
• PRECIOSA
PRECIOSA
PRECIOSA

HÉLIOTROPE
PEAU D'ESPAGNE
MUGUET
YLANG-YLANG

ESPECIALIDADES EXCLUSIVAS
Pertumerias : Marie-Louise - Dauphine - Celestis
ESENCIAS SUPERFINAS PARA EL PAi'JUELO

~RISA de las PAMPAS -

BRISAS del MONTE
IXORA - THEODORA - AIDA
PORTE-VEINE

'

Con el •¡,rei-entc número repartimos á nuestros lectores 'l
~
de folletín, correspondiente al principio del segundo
~ 2 5 5 P A GIN AS~
!0 m~ de 1la novela ---f'poR HU NOK U.tL NUMBRl!i~ Hay que aadvertir que esta novela e:s la meJOr que iemos
~---------tf--publicado. Vale $7 enlaslibrerias.
.

Gmigos íntimos.

�39G

EL l\fll.DO

LA SEMANA
Es agradable, en estos dins claros y transparentes, encaminar los pasos hacia el viejo bosque de
Chapultcpec, último manchón de verdura de la antigua vegetación del Valle tic )féxico.-I,a ciudad
ha marchado por este rumbo; no ha ido como el
«Lord Bvron» de Kúliez de~\rce, «de cara ni sol;»
antes bien, parece como que ha querido huir de
los flechazos roji:rns del Yictorioso astro.
La barrinrln, alegre y pintoresca, carnina rftpidamentc y SI' os antoja que tiene prisa por abandonar la población. 1\penas hace algunos m('ses
que hnbéis p&lt;•rdi&lt;lo de vista aquel rincón eitndino,
y ya i:'1tlud:íis ntlt'vas construcciones, basamentos
de ruturas-cvillas,» muros dcnacicntes moradas, columnas alzn&lt;\as en un abrir y cerrar de ojos, arcos y capiteles ::-urgidos de la noche ú la mañana.
Todos los estilos hnn tomado allí puesto, todos
se confunden y barajan en caótko desorden. J uuto al home inglés, de simétricas líneas, sobrio y
severo, se e'it&gt;va &lt;'I ¡1alr1Z1·tf1• italinno, de airosas escalinatas r amplios pórticos: por Pncima de aquel
{trbol, asoma su 11gu&lt;l11 m,;mterilla el gótico-francés, y ni cksemhocar en una glorieta tropezi1is
con un chald que os trne :\ In memoria el frngmento de un pabaj,1 suizo, adivinado A la lectura
del Guilltrnw 1Hl de Scbillcr.
Y aquel hacinamiento de encontrados gustos,
aquellamar&lt;&gt;jada de dbtint11s corrientes, no rompe
la harmonía ele! conjunto que os complacéis en
enc(}ntrar atractivo. Xo recuerdo quién dijo que
«el fastidio naciú el din de la uniformidad.» De es•
te nuevo ~léxico, de este Méxit•o feérico y caprichoso, voluble y tornadizo. del que su poilria decir
,.o que de :'.\leyerbcer han_dicho lo,- franceses: tiene
tantos e&amp;1ilos que no tiene ningún estilo, lo que
seduce precisamente es su falta de programa, su
radical rompimiento con los e:ínones.
Los dueños &lt;iP nqudlos &lt;·&lt;lificios han proclamado su lG de Septiembre arquitectónico.
,

I

**•
Por eso no extrafü\is el corte ele parterre inglés
que se ha dado il la entrada del bosque, en las rcfonnas emprendidas en el renaciente paseo. 'Ko
os desconcierta que por encim11 de los prnclillos
de césped, recortados en figuras geométricas,
agiten su melena de titán los viejos ahuehuetes, los
decanos del Valle, los sup&lt;'1"vivientrs de una raza
heroica y abatida al propio tiempo, que llcvuba.
en su espíritu la tristeza profunda de los que, sintiéndose vencidos, hacen de su derrota un poema
trágico.
Ah! si las cosas sin alma, de las que habla el
poeta, pudieran comunicarse! ¡(Jué diálogo sin palabras se entablaría entre los vetustos ítrbolcs v
esa altiva cstatufi de Cuauhtcmoc! ¿(Jué se dirían
las ramas y el bronce, cuando, en la alta noche,
un soplo bajado de las nevadas cimas agita el
blanco penacho de los gigantes del bosque, y baila
de impalpable escarcha la atezada cabeza del impávido monarca?
Paul Bourget acaba de consagrar en las columnas del Flgaro un artículo al árbol de Taine, alzado en un rincón del Jardín Botánico de París, y
ante cuva robusta silueta se detenía todas las maftanas el autor de «Los orlgenes de la Francia contemporánea,&gt; en mudo recogimiento. ¿Qué ideas
evocarin en aquel alto espíritu la obscura existencia del invariable amigo de este sabio solitario?
Acaso, esta alma serena, A la que la contemplación de la impasiblenaturalt&gt;za no causaba, como
á Chateaubriand, un desconsuelo infinito, encontró allí el misterioso enlace que une á todos los
agregados de la vida, la ley eterna en virtud de
la cual todo nace, todo muere y todo se reprod11cc
en la necesaria harmonía de lo creado.
Los viejos «ahuehuetes» de Chapultepec son
también para nosotros.buenos amigos invarhbles,
que nos hablan en ese idioma del recuerdo, de las
cosas idas, de las esperanzas dcjadllS en. mitad del
camino, de los cnsuelios juveniles, de las primeras
estrofas ya olvidadas, de las promesas de la mujer amada,dc toda esa inmensa cohorte que arrastran consigo los rulos, y que hemos enterrado en el
panteón del pasado, para volverla. 1\ resucitar con
la nueva floración de la primavera.

•*•

•

Y allí, en el antiguo bosque, bajo las canas tutelares de esos colosos, se efectuó Ja otra matiana una

Domingo 12 de Di&lt;-lembre de 1897.

ceremonia sugestiva: la repartición de premios á
m derecho de cada ciudadnno c,staba t·ntonces
los alumnos del Colegio ~lilitllr.
esc·rito con las letras trazadas en los cuadros con
Es uu espectáculo saludable el que presenta expre,-.i\·as dedicatorias ele la:; salas ele tiro.
anualmente este grnpo de jóvenes cadetes, hacienPara salir clt&gt; esta forma social, muy semedo un alto ·en medio de sus esturlios para recibir jante :i la llUC ear11ct&lt;'riz11 ú las naciones b.irbael libro recordativo, el diploma honorífico, y, lo ras, ha si,lo 1wc(',.;ario q,ue la colPctivirlad haya.
que tal vez, sea superior aliciente piu'a sus (;spíri- dicho: ¡Xo quiero hombrPs valientes! Quiero homtus empapados de las glorias patrias: el apretón bres que trabajen; no qui· hag11ndr!Jagls, sino que
de manos y el sabio consPjo de ht&gt;roicos vetcra- hagnn hogares; excelentes hurguescs, de los que
nos, cuyas· vidas lt&gt;S preceden como un estimulo y hablab,1 1•! otro clía El Imparcial, que :se acuesles acompaflan como un ejemplo.
tan temprano, acostumbran pngar al sastre y van
A este contacto se t'.emplan las almas de los al teatro los domingos ¡,or la tarde.
que todavía hoy no han t&lt;'niclo ocasión para ~alir
l'iu·e1•c, ~in emb1U·g-o, que exi~ten recaloitrantes
de las modestas filas de los rezngados en la vida. • á estn mtcva Caz de las agrupaciones modernas.
-Xapolcón sabía bien est/\ influencia dCl! capitán Hay quiPn hu tomado por divisa la fórmula de
quo se mezcla dcmo.cr:lticmncntc i\ sus solcla(los: Spínoza: ' 'mi derecho llega hasta donde alcanza
acaso á este comercio &lt;•ntrc el superior y el subor- mi podcr.''-El medioevalismo- que diría un intelidinado, á este alegre compaflerismo que él se com- gente amigo mío-esti1 iucrustrado en nuestras
placía en establecer, deberíase la adhesión do las costumbres, como una de tantas capas históricas
tropas al vencedor; quizás allí c•staba el secreto de las que su ha formado nu&lt;'stra socicd,td.
de esa suerte de idolatrfa dl'l soldado })Or el homBuena prueba el(• ello hn sido el desitfío efecbre del pequen.o sombrero del águila, género de tuado 1•11 las medianías ele la pasada. Sl'lllana, en
sugestión que aún conmovía i\ la Europa, cunndo Talpa y &lt;·u t'l que &lt;los jóvenes de aquella ciuya la Isla de Santa Elena no era más que un se- dad decidieron re:solver el ¡1roblnna del honor
pulcrn, y el viejo batal_lador arrojaba {t los viCJ_1- -vinculado en una polémica baladí-encaminántos estas orgullosas palabras, de las quo él qnona dose al ('ampo, donde uno de Pilos que,16 sin vihacer un porta-estandarte de la victoria: « Yp he da á consecu&lt;'ncia de un balazo que le disparó stt
estado en Austerlitz! ¡Yo he estado rn ,J ena! •
adversario. '·Ambos-dice el telegrama publicaPero todavía. h11y en los actos del jefe un de- do por In prensa diari:1--eran jóv11 ncs honrados,
mento que entra :\ formar parte del afecto del sol- Iaboricsos é iban á cnsnr:se.''
dado, y este&gt; elenwnto lo hizo pcnetrnr enérgicaY sin embargo, en e!'lte duelo se observa un pomente el Gt&gt;nl'ral Díaz en la conciencia d~ los jó• sitivo a,·ancc sobre los que antaño han ensanvenes nlumnos del Colegio, en el brindis pronun- grentado las pi\ginas del honor nacional: no hubo
ciado con Ol'asión de la solemnidad i\ que nos padrinos.
·
referimos-El repórter, que es el cronista esponDecididamente, ¡progresamos!
táneo de tocios los hechos de la vida moderna, ha
*
recogido las pa1a!iras del Sr. Presidente de la Re* "'
El mejor testimonio de P:sta afirmaci{m, de la.
públicn:
«Tendrfa que refc,rir algunos episodios de mi que Pellctán no tendrfo motivo par/\ arrepentirse,
vida militar, cuando joven, pues ya soy vit&gt;jo, y se encuentra en e,! hecho de alta y trascendental
me considero en el deber ele que la juventud vea tauromaquill de hnbersc agotado los billetes para
expL•rimentalmcnte Los motivos de éxitos qul' han las corridas ,¡ue darú en esta Capital Luis ~Iazzantini.
sido mi recompensa.
Yo no sé si el público se ha precipitado á to«Xo me rc·frriré á nada concretamente, pero sí
debo dccit· que me he hallado en compromisos ta- mar un puesto en los torneos del diestro espafl.ol,.
les, qU(' llegué ;1 per&lt;ll•r toda esperanza de cou- o si las localidades para. el, palpitante cspectúcuSl•rvar la existencia; y sin Pmbargo he podido sa- lo estar.in en reht&gt;nes de algún traficante ele la.
lir de ellos, porque los soldados que militaban Yin pública: pero lo que 1&lt;sí puedo asc·gurar cs.
conmigo me amaban y estaban dispuestos á dar que por el momento la great attraction de la temporada la constituye In llega.da del intrépido tosu vida por mi ,·ida.
«¿Qué había yo hecho para obtener aquel sa- rero r !:-u rt•aparición ante el buen vecindario decrificio generoso, abnegado, aquel sacrificio vo- la buena ciudad de lléxico.
Por algunos anos el amor al 1·spectáculo 1·ojo seluptuoso de derramar su sangre por la mía? Era solamente esto: todos abrigaban la convicción de que había eomo adormecido. Yn no se sentia palpitar·
en el fondo de esta sociedad anónima, qu~ sellayo 110 In, habla 1•sfafado su hab¡,1•»
mn el público, el entu~iasmo de los excelentes vie¡El haber del soldado!
He ac¡uí algo invi9lable, algo como un tesoro jos tiempos. "{)alipso ne poumit se rm18oler du,,
sagrado. ¡La vida de los que dan su vida! ¿Xo es dPpart el' Ulyse.• Los aficionados se habían entreverdad que es éste como un depósito que la gra- gado á los recuerdos, y solo se consolaban pentitud nacional confía en las manos de los inten- sando en días mas felices para el arte. Hasta mii
amigo Tres Picos-ático revistero taurino-dordentes militares?
Xosotros reclamamos de estos ignorados hé- mitaba, como el viejo Homero, sobre sus laurelesh
-¡Ya no hay toreros! oía yo decir amenudo;..
roes el sacrificio de todas las horas, de todos los
minutos, de todos los momentos, y cuando la pe- y confieso que en la noticia sólo veía un motivo.
qucfla moneda que constituye su fortuna única, de felicitación para los toros. Purccc, no obstanes misteriosamente sustraída, el héroe se con- te, que este era casi un problema social, puesto,
vierte en un mendigo,· y la mano que no . puede que la prensa de Espatla se lamentaba de lo misafianzar un fusil, se tiende trémula en solicitud mo. Dedicado al ostracismo el incomparable Ra-.
de un socorro!
fael (Lagartijo) y c9nsagrado :\ la vida privada.
El General Díaz ha tenido razón: el haber del el divin.o Salrndo,· (Frascuelo), Guerrita y }fa.zzansoldado responde del sacrificio voluptuoso de su tina son en el actual momento .... (iba yo á decir
ssmgre.-Solamcnte así podr:_á él repetir las épi- histórico) en el actual momento taurómaco 101&gt;
cas palabras del diputado francés cuando la mul- herederos de las glorias de Pepe-Hillo y Cúchares.
titud le invitaba al ejemplo:
. . .. ¿Pero es verdad que las corridas de toroS-¡Venid á. ver cómo se muere por un pufl.ado
de monedas!
resisten á la civilización? Y bien, sí! Hay en este género de espectáculo una faz casi épica, que*
**
escapa al experimentador de gabinete, al que•
Pero si morir a!lí, en defensa de un derecho co- ha convertido al hombre en figura. de movimien-.
lectivo, ele un interés común, por una p~tria ó por to. Raspando al hombre, se descubre siempre un,
una idea, es un acto de hcroismo; dejar la exis- perfil de la bestia humana.
tencia en uno dP esos encuentros que nosotros los
Preciso es leer· aquella apología de las corridas.
civilizados fin de siglo hemos conyenido en lla- de toros, escrita por el_ingeniosísimo. D. Pe_&lt;lro,
mar lam·,·s dP Tumor, es scncillmuentc salvaje.
Antonio de Alarcón, parn explicarse el arraigo.
Hace tres afl.os la sociedad se conmovió hon- de una pasión que cncnta entre sus defensores un,
damente por una de ostas tragedias, de cuyo de- tan cultivado espíritu.-Scrá cierto ó no que miensenlace no resultó beneficio ni ventaja para los tras la Roma vencedora conservó sus luchas de•
fines de la humanidad. Creíamos todos que el últi- circo, fué una nación pujante y nerviosa, y quemo duelo marcaba la terminaciún de wia épocn, cuando d~sapareció este cuadro de sus costumen la ºque la justicia y la razón estaban á merced bres, aquel pueblo entró r,\pidmuente en su dedel primer ciudadano, que disponía del poderoso cadencia; no quiero indagar si los grupos humaargumento de hacer pedazos un huevo á. veinte
nos para conservar su energía necesitan de la visy cinco pasos y al mando.
ta de In sangre. Fenómeno de coexistencia 6 fe-

Domingo 12 de Diciembre de 1897.

•

397

n ómeno de causalidad, el pensador no puc•
d e menos de reflexionar que mientras los
h ombres no sPan antorchas, habrá muchos
tachones negros que eliminar de la conciencia humana.
y en tanto que el filósofo medita en el
fondo de su estudio dr, viejo Fausto, C'l público se des&lt;&gt;spera pensando qne no hay
asientos para las corridnr, de Luis :'.\fazzantini.- «El sabio tiene algo de cadáver» hn
d icho Victor Jlugo, y las multitudes aman
la vida..
Pero, sobre todo, ain~n ver exponer la
vida.
*
,!t *
¿Xo has asistido, mi bella de;;e.onocidn,
A la. representación de La 1·ueda dr. la {&lt;wtuna animndo sainete, que se repre,-entn
n och~ ú noche en el Teatro 'Principal? l◄:s
este un juguete escénico de la alegre musa
popular que inspiró ít Don Ramón de la
Cruz sus incisivos cuadros populares. De
Ja pintoresca nación de manolas y chis~cros, majas y currutacos, sólo restan en tierra espnilola los cuadros de Gova y Don
Ramón de la Cruz: Goya en el lienzo y Cruz
en el teatro procuraron conservar el carácter de una nacionalidad que iba perdiendo su fisonomía propin, que se afranCPsaba, para usar de una expresión corriente
en aque1la época.
.
A veces el pincel del pintor espatiol se
convertía en un nguclo pufial con el que
raso-aba el lienzo; ent,mces sus brochazos
acu~aban una mano celérica; derramaba
el color como hubiera podido derramar la
sangre· llenaba de sombras sus escenas y
r etrataba el terror en las fisonomías de sus
personajes.
Su Dos de Mayo es una provocación al _invasor
de su patria. Solitario y achacoso, el terrible a~ciano se abandonaba á extrafios furores transmitidos por maravilloso modo á sus agu?--f~e~tes Y
sus óleos. Mientras vivió, España scgma viviendo
como una nacionalidad propia y exclusiva.
Don Ramón de la Cruz era de humor ID;enos
agresi-...o. Su sútira fina y punzante no destilabR.
nunca venPno. A las veces hasta se volvía contr'.1
aquellos que el pintor '.exaltaba en brochazos celebres. Gustaba cqmo ~Iirabeau dcsempefi.ar alegremente su oficio, y si ironíat; hay en aquel teatro de abio-arrados colores, que os recuerdan la
«Corte de° los milagros• de Nuestra Señm·a, se
d ebe á la misma naturaleza del medio en que fu,!r on sorprendidos.
De estos fotógrafos de costumbres. de tales haced ores de instantáneas, es Ricardo de la Vega, e~ ~utor de «La Verbena de la Paloma,» el más cxqms1to
de los sainetes contcmparáneos. Y d~spués ,de la
:.verbena,» ninguna on·a de estasobr1lla~ mas ~abrosa que «La Rueda de la fortuna,» naderiacóm1ca
A la que un compositor dcmérito-l◄'ernándes C~b allero-ha puesto dos ó tres números de fácil
m úsica.
. •
d 1
Id á escucharla en tanto que_Jos pcn~iomstas e
Signor del Conte tornen t'L hacernos oir la «Bohemia&gt; de Puccini.
ó
ÜBER X,

,outt,~Qitntral.
EL MENSAJE PRJiJSIDENCIAL DE MC KDiLEY,

Ni la aparatosa oste~tación de fu~rza h~cha por
el imperio alemán contra la rcpú bhc~ m1cros~ópica de Jlaití para reclamar una miserable mdemnización
"tres mil pesos," por_ sup~es~os
y pretendidos ultrajes á un problc~átJ~o subdit~
d el emperador Guillermo; 111 ~a.s agit~clúnes 3:us_
triacas y las rebeldías bohem1anas,.) las. asp1r~
e ioncs húngaras que amena~a n-de mmediata disolución el heterogéneo imperio dP, los Hapsburgo, y hacen pensar á los políticos europeo~ en el
r emedio eficaz que necesita esa agrcg3:ción de
pueblos para evitar un disloq~e que p~diera per:
turbar el equilibrio de las naciones; 111 la avcn
tura romanesca del altivo Hohenzollern, que toma posesión de la bahía de K iao-Ohan ~n el nombre de Dios Y su derecho, y para afirmar _sus
triunfos en las remotas tierras del extremo Oriente, manda á su hermano Enrique, como caballe-

de

sufragios en favor ele la plata, hast~ que el
esfuerzo mancomunado ele todas sn-va para rehabilitar el metal depreciado. Ilay
que esperar todavía esa anhelada reacción.
***
Ya otras nces 8C había hablado de lo
poco que podrían esperar los insurr?ctos
cubanos de la acci ún directa del Cob1crno
amc&gt;l'icano, c&gt;n favor de los que luchan en
la manigua por su libertad é independencia ..\ pesar de la mnnifiesta simpatía que
i;icmprc ha manifestado el pueblo de los
Estados Gni&lt;los por In causa cuhana, no
obstante el H!)O\'O moral que la prensa del
país ha prcstÜdo siempre :\ la insurrecciún, siguióndola ('11 todas sus fosos, alentitndola en sus triunfos, lamentando sus
1lesc11!11hros y siendo vehículo seguro para
la propagfüHla de las ideas scparatista_s, el
nabinctc de la Casa Blancasc ha mamfestado cauto en extremo, lo mismo bajo la
administraci in dl· Cl&lt;'velaml &lt;¡ue blljo la
actual de ~le Kinley. En vnno los fogosos
St.'nadorcs han le\'Hntaclo su voz ('locuentc
l'n la Cinnarn 1:&lt;'cdcral, pidiendo unos el reconocimiento de la bl'ligernncia ú los insurrectos y otros el de la indc,pcndencia
de 11\ Hepüblica cubana; en vano en la Cámam de representantes se han oído tremendos discursos, denunciando la triste
condición de los rcbel5lcs que sueñan con
una patria libre, levantada aunque sea_ sobre las ruinas de la hermosa perla antillana: sus voces se han perdido en el vacío
v sus solicitudes se han desva1wcido ante
ia fría corrección de la diplomacüi ame)IR. WILLL\)I JE:,;J:rn JJUYAX.
ricana..
.\.si lo ha manifestado en su último menro de extrafia cruzada al frente de sus mesnadas; saje Me Kinley, que con~idcra. i~prudcnt~ éinsosni las crisis parciales en Francia y en l_talia que tenible reconocer la behgeranc1a, y cree improcehnn provocado la renovación del gi~bmet&lt;', de- dente intervenir de algún modo, hoy guc el Sr. Sajando intactn. l.t gesti6n ele ~Ir. -'[~!me c_¡n_e se gasta ha resuelto conceder verdadera autonomía.
honra con la alianza franco-rusa, y la admm1~tra- . á la rebelde colonia.
ciún de Rudini que se enorgullece de 1'.abcr coi:iX o pretendemos discutir los fun&lt;h~meutos de s~s
jurado los malos efectos que ei:i el pais pro~uJo afirmaciones ni criticar las tcndcnc1as de su políel desastre de Baratieri en Afnca;"nada nos mtc- tica; solo queremos hacer notará los qu? soña~an
resa tanto á nosotros los latino-amcrieanos, como en una intervención posible, cuan frágiles é mel mensaje presentado por c•l presidente Me Ki- consistentes eran sus esperanzas.
lcy al Congreso de los Estados Unidos.
Prácticos ante todo, los directores nctualcs de
Con gran ansiedad era esperado e~te documen- la. política americana no se dejan llev111· por sento de este y de ,tquel lado del Atlántico, en aten- timentalismo patriótico; van derecho a~ Asunto,
ción á las o-ravcs cuPsticmcs que tenía que tratar y si en lo peri;onal pueden tener alguna simpatí~
por los separatistas que hace tres afios se sacriy á. los arl'uos problc,mas (1 ue debía resolver.
Dos puntos son los princi~alcs sujetos á _la con- fican en aras de la libertad, no son capaces de
sideración de los sesudos IPg1sladores amencanos: comprometerse en .una avcntuni internacional,
el que se refiere á la cuestión _monetaria, ~ase por ahorrar una ,lágrima, sí esto puede desa.:,&lt;Tl'ade las diferencias entre los partidos contendien- dar á un gobierno amigo.
X.X.X.
tes en las elecciones pasadas, y objeto de las reDbre.
!)
de
1897.
soluciones impuestas á los candidatos en las convenciones de Chicao-o
y de ot. Louis, y la cues0
tión cubana, que se sigue con altísimo interés en
NUl!STROS GRADADOS
todo el continente.
La rehabilitación dela plata, por medio deun conMr. William Jenning Bryan.
venio internacional qne le devuelva sn antiguo
poder liberatorio en las transaciones merc1tntiles,
ha sido el ideal perseguido por los políticos de
Para los lectores del :\fundo Ilustrado, no es un des~ortc-América muy principalmente, después de conocido el gran estadista americano. qu11 ~yer en la
Ja última campafla electoral en que los mtere~es mañana debe habtir llegado á e,;ta Capital. 1' a conocen
más altos se pusieron en juego, y las agrupacio- la empeñada y palpitante lucha que las cla~e;,. populares del Ü(·cidente v Sur de la Gran Repubhca sosnes más importantes del Estado dcspleg8:1'on ~us tuvleron para elevaifo á la primera magistratura del
potentes energías p:u:a aduefta~•se de la direce1~n pats y saben porqué estos elementos y lot1 muy nupolítica de la Repúbhca, para imponer su propio mer~t;OS conque los dem?cratati contaban en el ~esto
bienestar aun por encima de las necesidades y as- de la nación fueron vencidos, quedando derrota.na la
c1mdidatura de ~Ir. Bryan, y _trmnfanre 13: del actu':1
piraciones de la comunidad.
Presidtinte :Mr. :\le Kinley, Jefe del partido republiPara procurar ese acomod~miento que no_ pue- cano.
.
En el pro"'rama de gobiérno de )Ir. Bryan figuraba
de obtenerse sin la cooperación de las nac10nes
comcrcialcs, Me Kinley mandó á Europa una ·co- la acuñació'ñ ilimitada de la plata c&gt;n las casas ele monorte americanaR, y su ~irculación en la promisión especial con el encargo de obtener su ad- neda
porción respecto del oro de 16 por l. Fracasada su
hesión á la conferencia monetaria en favor del elección subsiste en pié el problema monetario que
bimetalismo. Aun no rinden t;U informe_los.envi.A- tiene alarmados A 1011 mineros v agricultores de la
dos especiales, pero se sabe ya, y así lo ha ~ecla- gran República, siendo motivo &lt;le verdadera preocupara sus C!ltadi~tas.
.
rado el Pt'C'sidcnte ante el Congreso amencano, pación
El viaje de ~Ir. Bryan no e_s 111mplemente de r~creo:
que Francia está dispuesta 1\ secundar la inicia- su objeto al visitarnos, es prmclpalmente estudiar en
tiva, en tanto que la Gmn Brctafla rehusa por aho- el terreno los efectos de l.a. libre acuiiaci6n en un pala
ra suscri1.,irse á ella, bien que ofrece aceptar me- que tiene el talón de plata como_base de su vida eco. .
dios más prácticos que en adelante fueren pro- nómica.
Muy lab_oriosa es la tarea que s~ impo!le el distmpuestos.
__
guido via3ero, porque para apreciar deb_1damente las
Semejantes resultados prov1S1onales no hacen condiciones de nu11stro sistema económico, hay qu~
desmayar al Gobierno americano en sus intento~, penetrar en todas las ramificaciones con que la actl•
humana se agita en )léxico; pero segurameny se prepone continuar la tarea hasta consegmr vidad
te que Mr. Bryan sabrá salir victorioso de su empreentre las potencias europeas el may~r número de sa, formándose un criterio exacto de si á. su pata con-

�Domingo 12 de Diciembre de 1897.
P&lt;1mingo 12 de Diciembre df' 1897.

EL MUNDO

398

399

EL MUNDO.

7

'

YISTA f:E'.\ERAL DEL ('A)ll'.UlE:NTO DEL,\ GA\"IA.
0

Hav paisajes helli~imos á lo largo de la linea, sobre
todo· lo:; i.¡ue ;e admiran en Ajllsco, Tre,; ;\!arias y
Alarcón Las curva~ de Ja Yia son en geueral poco pronunci~ d1t,; ht mavor, cerca de Tres J){arí,.s, tiene ~eis
Lo que significa para el Ejército
grado~. De Tres ~ladas para adelante, la construcción.
Y PAR.A. E L P.A.l.S.
fué muv dificil, por.,¡ terreno rocalloso.
Un hechQ digno de llamar la atención es que nada
Como $0 acostumbra anualmente, los alitmnos del
hay provisional en la liuea;- pttt'nte,, alcantarillas. te•
Colilgio "i\lilitar emprendieron durante quince di3:s uua.
rrap1enes. tudo, e~ de COlltitl'UcCJÓU definí ti''ª y sólida,
excursión técnica después de los exámenes, saliendo
no pasánclo,e en las pendientes de u, trú:; por ciento,
de esta éapital el día lo del wes próximo pasado.
lo cual da á la marcha de lub Lrenei; g·arantias de seEsta excun;ión y la solemnidad con que acaba de
g·uridad y rapidi.:z.
. .
darse rewate a las tart:as escolares, distribuyendo á
Hasta trf's mil ho1,1bres han lleg·ado á. trabaJar a ht
:os alumnos los premios á que se hicieron acreedoreti,
Yez, cuando la construcción ha esLado en t, da ,;u acti·
hace de grande é inmediata responsabilidad, algunas
vídad. Ahora, termin,,da la linea en Cuerna,·aca, su
considera.ciones relath·as á nuestro Plantel de InsRiguen los trabajo~ entre Puente de lxtla é Iguala y
trucción :i\lilitar muy dignas de conocerse y de toentre Cuerna,·nca ,. .Puente de lxtla, simultáneamenmarse en cuenta.
te. Hav un tramo
explotación de este ultimo punto
El Coieg·io Mil!tar, único en su género en el país, ha
á Los A.matos, v presentan un aHpecto muy intere~anmerecido ::;iempre la especialísima atención. del -~:jecnte y hermoso e'i1 tuda la extensión de la. vía que se
tivo que, cuidado~o de la perfecta urgamzac10n de
está con~tru,·endo. los numerosos campamentos de innue~tro ejército, vigila consta11temente-sus progresos,
genieros v con8tructores. El tráfico está va estableciestudiando Jo:, que se llevan á cabo constamemente en
do con trenes, unos de carga y otros de pasajeros, que
la técnica extraujera.
salen dktriamente de;\kxico y Cuernavaca, rigiéndose
8ituado en el precíoso alcazar de Chapultepec, en la
todo el movimiento por la hora de esta Capital. L.as
placida colina dunde se a;entó en lo,; tiempos .de la
estaciones estan unidas entre si por medio de apara"'entilidad el palacio de recreo de los soberanos az.tos tdegráficos. La velocidad de los trenes de pas,t•
tecas v donde hoy se erije la man~ión gentil, que
jeros t&gt;S de 2 kilómetros cada tres ú1inutos y la de los·
habit~Ü gran parte del año los presidentes de ~a :1-{ede carg·a 1 kilómetro cada dos minutos.
pti.blica de,;de él la vista se extiende por el ubernmo
La inauguración oficial estaba anunciada para el
Yalle·dJ México, salpicado de caseríos coqu eto:¡ y de
dia de a ver, Y á. ella debe haber asistido el Si-. Pre,:eo-as cautivadoras. Esta. disposición hace del cole·
sidente ele la.República, estrenando en este viaje los.
g·i:l un edificio sano, y su aislamiento vuélvdo muy
dos carros vest1 bulos que fueron construi dos exprea propósito para la pa.z d tll estudio y la perfecta orgasamente pa.ra él en los Estadod Unidos, y que se u·a•
nización del ejercicio.
. .
jeron á esta Capital hace pocos días.
LA LLEGADA DEL PRIMER TREN.
Están sometidos los alumnos á la ngidez de un reEn el programa de las fiestas que se han organi,;:i.o·lamento militar, que es una ordenanza c~mpleta,. y
do para recibir a_! Sr. Gral. Diaz se cuentan, ademas
que inflexible y austera siempre, h!,tce del míi.u qu e m ·
La locomotora ha llegado por fin á la antigua resi· de la inaug·uración del Ft'rrocarril, la del local que se
o-resa al e~tudio, y esto en breve t!empo, un hombr_e
ha destinado para las sesiones del Congre~o en el antompleto, sufrido en las fatigas, dispnesto á los sa?n- deucia de Cortés, á la ciudad .donde floreeen los na· tígQ.o Palacio de Cortés y la de la Escuela Central.
ficios v que adquiere por alto modo ~se va~or pasivo ranjos_y murmuran las palmas.
Los viajes del Sr. Presidente á los Estados, dejan
Ya Cueruavaca no es la o1eshereda,1a del destino
v nor'mal característico dl'l soldado mexicano, que
siempre una grata memoria en mejoras de irnp,ortanalejada
de
todos
eumedio
de
sus
bosques
calientes
y
forma la ~e.,.ura base de la disciplina y que ayuda macia, reveladoras del adelanto notable que está alcanravillosaminte á despleg~r más tarde ~n los momen• sombrlos; ya entró al con cierto a.el progreso, llena de zando el país.
esperanzas
y
de
entusiasmo;
ya
está
ligada
con
vlncu·
tos decisivos, el valor activo que constituye el he1oislo de hierro á la red ferro-carrilera de la Nación.
mo v el arrojo.
La concesión '.)rimitiva que otorgó el Gobierno naErrado andaría quien creyese que la calidad de estudiante coloca al \llumno del Colegio _;\lilitar1 e_n cues- cional para construir el que ahora se llama Ferro-carril
tión de comodidades y ~ustos, por encuna del m vel del de México á Cuernavaca v el Pacifico,fué en favor de
un euipresario americano confechá~O del\layo del~JO
•
oficial en activo servic10.
Aquello es un aprendizaje no solo. ~écni~o, si que reformándos11 á principios de 1891.
La época actual presenta caracteres bastante extra•
El jQ cl'e Enero de lb'93 se traRpasó dicha concesión y
tambien de las virtudes que deben chstmg·un·. al sol·
y de apariencia contradictoria: se glorifica á la
dado y que constituyen la moralidad del e¡érc1t~ Y. por sufri ·, varias réformas en mf;ses subsiguientes hasta ños
ciencia, se cultiva el ocultisimo y lo sobrenatural, v
ende se educa á los cadetes con la prudente r1g-1dez que en definitiva quedó consolida la e11 18 dei\larz&lt;1 de se
arna mucho la plata, aunque ádecir verdad, yo ereo
Jti97, siendo Acapulco el punto de término de la vía.
n ecesaria.
En 18H2 dió pnncipio la constrnct.:ión, herránd,)se en que este amo-- ha existido siempre y no más su poder
A\ apuntar el alba, al toque del clarín _los alum:nos
el que va. creciendo y volviéndose más despótico
dejan el Jecho, proceden á asearse y empiezan á l!-J~S- ..1 año siguiente el primer tramo á Tacubaya; luego se es
cada día. Apesar de tan inmoderada ternura se pretarse ála hábil distribución del día, con una preci~10n inauglll'ó hast L Coutreras, después á Tres Marias y fiere
el oro lo cual no tiene nada de ilógico; y de conahorn á Cuernavaca.
netamente militar.
LaR eotacione~ del tránsito son Santa Julia, Tacuba· guiente el terreno se ha venido preparando couve·
La enseñanza técnica en la que se sigue un ~ét?do
para el renacimlento de la alquimia al
en que b~y mucho de lo adoptado para e~tablec1mien- YJJ., MixcoiLc, El Olivas. Contreras, l!:slava. Ajusco, La nientemente
estamos asistiendo, y que comienza á hacer ciertos del mi::;mo g·énero y desp_nes d~ con~~enzudos es- Cima Tres Marías, El Yarque y Alarcón, y los puntos cual
to ruido. cuyos ecos persistentes parten de los Estados
tudios, en Alemania y Francia, es 1~pa1t1da J.&gt;Or pro· extremos ;\léxico v Cuerna,·aca.
La dibtancia entre estos puntos es de 120 kilómetros. Unidos deNorteAméricay reper~ut1:mpor ambos confesores expei·imentados, cuya idoneidad_ nadie puede
El material rodante fué comprad l todo en los Esta- tinentes.
poner en duda. La enseüanza de la tác_t1ca es P!'lrfecTodo el mundo sabe de memoria en qué consistía el
ta v los frutos obtenidos en su exper1mentac10n, se dos UnidoRi. os rieles, planchuelas, clavos y accesorios
de la piedra filosofal, cuyo ori&amp;'en se pierde
acrisolan eu esos ejercicios anuales coronad_!?s gene- de materia fijo, en Inglaterra; los durmientes en el problema
en la noche de los tieu¡pos y que llena e1 periodo ele
pais.
•
ralmente por un rellido si1:0ulacro de ca~pana.
Et costo aproximado de la vía de México á Cuerna• la edad medía: se trataba de operar la transmuiación
Elijense para las excm:s1ones, puntos situados á re-.
de los meta!e,,, es decir convertir en oro ó plata algti.n
guiar distancia de la capital y que ofrezcan campo_ vaca, es de seis millones de pesos.
La autorización del Gobierno para poner en uso las metal abundante como el plomo ó el estaño por ejem·
adecuado á la índole de las operaciones que vaná efectuarse. La mo,·ilización de los a,lumnos, se_ hace no tarifas de pasajes y carga, está fechada el 1° del pre- plo. Las innumerables tentath·as encaminadas á este
fin contribuyeron, aunque de un modo indirecto, á, la.
de otro modo que la de un batallon de mfanteria, es sente mes.
Ese mismo día llegó á Cuernavaca el primer tren.
creación de la química moderna.
decir, aprovechando las vias férreas y franqueando el

EL COLEGIO MILITAR.

LA ML'EVA ESTACIÓN DE_L FERROCARRIL INREROCEÁNICO EN PUEBLA.

viene lo que a. :\-léxico hasta ahora ha eido beneficioso
y com·enientt-1.
Damos á Mr. Bn·an nuestro saludo de biem·enida "
Jp. deseamos g-rata permanencia en el seno de la sociedad mexicana que le estirru.. en lo que v ..le.
OTRA. MEJORA. EN PUEBLA..

~e llena e~ espirit~ de satisfac~ión y de_ orgullo patrio, al consignar d1a por dia IDt'Joras de importancia
que se realizan en el pais
Puebla, laeiudad heroica de Zaragoza, la que presenqió el a~al~o.1$'lorioso del 2 de Abril de 1867, la que
segun la trad1c1on popular fué trazada por los· ángeles, acaba de vestir,e de gala para inaugurar la esti·
ción del Ferro-Carril Interoceáni co.
El amplio, elegante y bello edificio que copia nuestro grabado y que acaba de ina11gurarse. se construyó en el breve espacio de un año, bajo la dirección
del Ingeniero "i\fr. J. E. Campbell, Y su costo fué de se·
tenta y cinco mil pesos. Es rle lad'í·illo y piedra techado con láminas de hierro, y sus extensas galt&gt;1!ias e,;tan sostenidas por columnas de.! mismo metal. Tiene
una sala de espera, oficinas telegrMicas de la linea y
del pti.blico.despacno del jefe de movimiento y tráfico
despacho 1fe boleto~, deepacho de equipajes, expres'
restau,r~nt, cantina, tallei es, galerones administració~
y depositos.
El acto de la inauguración al que asistió el Sr. Gobernador del Estado, est11vo muv solemne. Lueo-ci hubo un baile ,y un banquete honrado por escogid'it concurrencia, siendo estas fiestas motivo de verdadero
rogocijo en .Puebla.

ta~l~s, "i\lazzantini es esperado con ansiedad por los
afJc1onados, hasta el extremo dfl l]Ue las localidades de
hi plaza de toros se han ,.vendido en muy numerosa
cantidad.
De Don Luis, como le llaman afectnosamente los españoles, se hace el elog·io de que á diferencia de sus
compañeros de arte que generalmente ~o u afectos ;\.
la vida alegre y di,dpada, el és persomi séria que procura v,vir tranquilamente, lo cual la ha conquistado
en la península ibérica particular e~timal'Íón.
J:,a temporada de funciones taurinas será aquí seg·un parece sumamente corta.

Uno de los cuadros que en el mundo del arte se han
elog iado más al notable píutor Barran, es la cabeza ne
estudio qu~ (1~y aparee~ Pn 1rnestril pág·.40:3. l luminado
por.luz art1flc1al que v1en_e de arnba. realiza tanto en
la f1gu_ra como en el ropaJl', efectos de luz extraños y
m3:ranllosos, que producen honda impresión á los intehgentes. Pero sorprende mll.s te.da vía lo bien interpretado que está por el ar i~ta el momento de inmovilidad y dú atonía que producen los grandes sufrimien •
tos en las organizaciones nnviosas
La mira la fija, el ent1·ecf'jo contraído. los labios apretados para no dejar fll&lt;caparse al ~ollozo rebelde todo
detalles r conjunto, revelan en este cuadro inspi/ación
y verdad.
No es el encanto de los contornos, ni una morbidez
convenci?!ial t estudiada lo que bui&lt;có el artista, sino
la expre~1on vira del dolor profundo que ni se queja
ni llora; la que si se fija tenaz en el alma. acaba por
arrancar la razón ó la vida. Y logró su objeio.

Con este número obsequiarnos un hermoso
$uplemenlo rouskal
destinado á las Posadas,y pr6ximan1ente obsequiaremos otro

Don Luis Mazzanfin/.

Por seo-unda Yez ,·iene á esta capital el afamado
matador 'bon Luis i\Iazzantini, que fi~·ura en Espaúa
en elevado pue~to corno uno de los mas notables campeones en el arte de la lidia.
Cuando hace algunos años visitó á l\Iéxico, va había
!~grado formar con los prodoctos de s u peligroso ejerc1~ una ~eg_ular fortnna que algunos haclan subirá
nias. d,e dvsc1entos _mil pesos. RegrP.sado á Em·opa se
dedico á cmpre~ano de corridas de toros en la Península,)' par~~e que en_ est~ negocio sufrió pérdidas de
cons1derac1on que lo mclmaron á volver á contratarse como matador y jefe de cuadrilla.
Aqui, donde ha,v tanta afición por esta clase de espectáculos y donde rara vez se han visto toreros acep-

HERIDA EN EL ALMA

é1

nueótroó abonaéJorJ.

Les suplicamos se sirvan fijar su atención
en el próximo número de
"EL MUNDO ILUSTRAD O"

l.UIS )lAZZANTINl.

el cual servirá de muestra para formarse idea
de cómo será este periódico en el año venidero de 1898.

retito de las di,tancias en formación rig·urosa. Llegados al campo de operaciones, establécese uu campa•
mento en toda fo1ana, con sus aYanzttda,; fijadas rig·urosamente, sus turnos de guardia, rle vijilaucia etc., y
alumno hay &lt;iue vela á gran distancia del campamento, puesto el rifle y el ojo 1wisor (si no pOl presunción
de una sorpresa del eue1uigo si por la de una sorpresa del vi~·ilaute.] ú la intemperie en lo más crnclo de
la estaC'ion. El simulacro se efectúa con todo el rig·orismo de la táctica; ~imúlanse reñidos ataques en todas las formas ,. hábiles defensa:;; entran en ju~go to-das las arma~. el.clarin hace reperct).tir por vaU,•s y
montes 8U marcial toque de órdenes y reina en el
crunpo de batol/a la animación de los combates y se
desanollau todas la:; peripecias de una batalla.
Al simulacro anteceden ó siguen diver~os ejercicios
en los ,-arios días cle,tinaclos á la excursión; .'' al regreso de los alumnos efectúanse en el bosque los premios prt'sididos siempre por el Supremo Jefe de la
República. .
:'lluchos aüos ha que los ojos fijan en ese plantel miradas de i11tPrés ." de simpatía. La instrncción
que ahí 1:,e dá, la vigilancia de que e-; objeto, los elemenios de que está dotado, y qne lo ponen á la altura
de un Saint Cn- por ejemplo, han sido factores poderosí~imos para la consecución del r.ompleto mejoramiento v la completa moralización del Ejército mexicano, llamado sm duda á un honroso y brillante porvenir.
Esos jóvenes serán los próximos paladines de nuestras instítucion1::s. (.,!ue Oios esté con ellos!

en

ALQUIMIA FIN DE SIGLO.

0

�400

EL MUNDO.

VIA DE ESCAPE EX EL CA~IIXO DEL FERROCARRIL DE CUER~AVACA.

Una vez que se hubieron alcanzado en este ramo todos ~os laboratorios y á ello se consagró con toda su
de la ciencia progresos reales, brotq la costumbre de energia.
relegará los buscadores de la piedra filosofal entre los . No es así corno ha procedido el Dr. Emrnens; l\Ir. Roque se p1·oponen descubrir el movimiento continuo ó chas_ha publicado varias ca1;tas de este alquimista que
arroJan una luz bastante cunosa sobre el método cienti•
la cuadratura del circulo.
Asi pues, no sin sorpresa se acaba de ver aparecer f!?º. en que se inspiró. En una de epi1;s, dirigida á Mr.
como gran maestro de la alquimia moderna y padre \ilhams Crookes en g1 de Mayo ultimo, hay pasajes
del argenfauM al Do_ctor Stephen Emmens, ñüembro que merecen ser recoJidos.
-.La producción del orn-dice-en nuestro Argentaude la Soctedad amencana de Quimica1 del Instituto
Ameri~ano de Ingen01•~s de Minas, de Ja Sociedad in· rmn laporator:y_, tiene cierto p~recido con I aconquista
ternacwnal de electricistas, inventor de la emmensita del To1son de Oro. No se prosigue ¡í,favor de la ciennotable_explosivo y de un método para el tratamiento cia ó del proselitismo; no se tiende á buscar discípulos
dt; los zmcs ~!ll~uro~os. Pues el Director Emmens, pu• n! á fo:rmar creyentes, y sin embargo estoy bastante
bhca un penod1co t~tulado Argentauro papers y es di- bien dispuesto con relación al compañerismo, para prirector. del laboratorio del Argentaurun Syndicate es- varme del placer de contestará las preguntas de mis
tableci.do en Nueva York. Las ambiciones del Doctor hermanos en ciencia, pero solo hasta un punto en que
Emmens son menos elevadas que las de sus anteceijo- no puedan perjudicarse los intereses que represento.•
En la _mi_sma.carta el autor. indica á su corresponsal
res _quienes retorciendo el famoso verso: ·
¡Cómo m vil plo:mo el oro se ha cambiado! antes que un medio mfahble de producir oro pero á un precio sueste ver~o se hubiera compuesto, qu~rian cambiar el mamente elevado: He aquí la receta textual.
«Tomad un peso mexicano y ponedlo en un aparato
plomo vil en oro puro. ~fr. Emmens se limita á hacer
que impida á sus párticulas esparcirse fuera cuando
con plata una cosa que llama Argentauro.
El Argentauro es un metal que acaso no sea oro pero se 1~ divida y sometedlo á U!lll; tritur3:ción poderosa
que tiene todas las apariencias de tal y todas su; pro- rápida, continua, v en condiciones fngorificas tales
piedades. En todo caso, la Casa de lfoneda de los Es• que los repetidos g·olpes no puedan producir una eletados Unidos lo compra como oro v esto parece bastar vaci~n momentánea de temperatura, haced el ensayo
á la dicha de los accionistas delSínclicato y también del repitiendolo de hora en hora y al fín encontraréis algo más que huellas de oro.,
Director de su laboratorio.
Un poco más adelante, el Doctor lleno de aparente
Mr. A. d~Rochas ha publicado sobre este asunto del
A1·gentauro varios estudios mu_y interesantes delos que reserva, no quiere asegura1· que el metal obtenido en
tomamos algunos datos añadiéndoles las reflexiones su laboratorio sea realmente oro, v añade:
«Por mí, me alegraría de considerarlo como tal, pede ordrn general que nos sugieren.
'
ro me guardo bien de pretender obligaros á otros á
E~ _e\ fondo y bajo un aspecto puramente teórico, la acept!1r l!Ji opinión. Lo que interesa a los miembros
pos1b1hdad de eso que se llama la transmutación, no del Sindicato es saber si la Casa de Moneda de los Espresenta nada que repugne al espíritu en las condicio- ta~os Unidos compraría el met&amp;l á precio de oro cualnes generales de la ciencia actual. Muchos físicos v quiera que pueda ser este metal. Nada tienen ya que
filósofo~ t!ent;n una ten~encia á admitir como plausi- desear sobre el particular, puesto que dicha casa de
ble la hipotes1s de la umdad de la materia. Esta se nos Moneda ha comprado tres lingotes y estamos en camirevela en una infinidad de formas y de apariencias di- no d'3 preparar el cuarto.•
versas; pero las diferencias no se contraen sino á la
Ot:ro alquimista frances es el Sr. Tiffereau que en.
comfünación molecular y los cuerposquellamamos,,'Ím· i\Iéx1co (parece que para esto de las riquezas es -pais
ples no ~ºI\ e!1 realidad más que manifestaciones de la prP.destinado) hizo oro con limava de plata bajo la acsustancia umca de que se compone la materia.
ción del ácido azótico y ...... del sol. Pero una vez vuelAlgunos hechos bien conocidos de todo el mundo
vienen á dar su apoyo á esta teoría de la unidad de la
materia. El ~zuf_re ordinario y el azufre fusible, no se
parecen casi y sm embargo los dos son azufre Jo mismo que sucede con el fósforo rojo y el fósforo'blanco
y en fin, ¿qué cosa más_ distante de parecerse que ur:
pedazo de huJla y un diamante de gran pureza,' Y sin
e1nbargo es carbono lo que hay en uno y en otro caso.
Si se hiciera posible industrialmente hacer diamantes de regular tamaño, por medio del carbón de madera, la hulla ó el grafito. el inventor realizaría seo-ura•
mente una incalculable fortuna, J¡&gt;ero nadie to:Uaria
este re;;ultado por fm arte de magia ó brnjeria.
Pues la transformación de la plata en oro ó Argentaw·o, del_ oro en plomo, y ~el ~lomo en no importa que
cosa1 no tlen~ nada de qmménco. Pero en lo práctico
hay igualdad? Eso es otro asunto. Se han triturado
tantas s~b.stancias en los laboratorios desde la época
ele Lavo1sier, empleado tantos procedimieutos verificado tan gran número de experiencias v todo ~sto sin
entrever nada en el orden de ideas de que hablamos
que se siente uno natmalmente inducido á creer qu~
existe una imposibilidad de hecho, álo menos en la actualidad.
Otro tanto e!1 :erdad puede dee;irse á la aparición de
cada _descu~1;im1ento nuevo destmado á producir una
gran 1mpres1on, pero entonces es cuando intervienen
los métodos y en honor ele la ciencia moderna se hacen
conocer los procedimientos experimentales empleados
se indican las precauciones que deben tomarse y s~
ponel?-)os sabi?s de todo el mundo á comprobar las
aserc1orn s del mventor.
Cuando el profesor Roentgen descubrió no hace mu•
cho tiempo los rayos que han hecho ilustre su nombre
SOBRE LAS LO:MAS
y que ocupan ~a!1to á los físicos codavia, su primer .cuidado fué permitir_que su experiencia se repitiera en

Domina-o 12 de Diciembre de 1897
to á Francia sus experiencias no le produjeron los mismos resultados. Viejo y pobre hoy, habiendo pasado
casi toda su vida por un loco, la única recompensa de
sus afanes ha sido el honor de recibir también una carta del Dr. Emmens en que le asegura su g-randísima
estimación, pero sin acompañarlt, como era regular algunad acciones del Argentau,.um Syndicate.
Apesar de todos los titulos del Doctor alquimista,
apesar del ruido que se ha hecho en torno de su gTan
obra, hay que permanecer en cuanto al presente en
una desconfianza previsora:, que. es principio de sabiduría.
Yo no conozco del Dr Emmens mas que por lo que
acabo de relatar; pero el papel que por su voluntad ha
asumido, le priva de toda autoridad cieutífi&lt;:a y del
derecho de hablar de sus hermanos en ciencia, puesto que en él el químico se ha eclipsado para hacer
plaza al financiero, y por eso toda• las suposiciones
son permitidas, sin que deba echarse en olvido el caso de la llamada piedra molar de París con que se hizo
tanto alboroto hace pocos años, aunque resultó luego
que lá dicha piedra no con tenla ni la menor partícula
de oro.
·
Es necesario e]P,gir entre ser eabio ó industrial. Si
~l p1·ofesor Roentgen hubiera contestado á los físico:;
al día siguiente de su descubrimiento: "No puedo deciros nada de preciso porque un Sindicato acaba de
formarse par~ la explotación de la visión al traves de
los cuerpos opacos y se me ha ordenado el secreto",
habría tal vez adquirido una gran fortnrna pero habría abdicado el derecho de contarse e1 t:e los sab os,.
aunque le quedara el de figurar entre lo,; ricos.
El Dr. Emmens se hallaba en este caso. Si su descubrimiento es exacto, poner los beneficios al servicio
de una empresa financiera priYada, es un verdadero
crimen científico y tal vez hasta crimen social· pm·o
si la empresa consiste en fabricar oro á fuerza de oro,
tiene que ser problemáticamente productiva y sin mas
consecuencia que realizar la ti&gt;ansriwtación de los accionistas del Sindicato en gentes arruinadas. Sería
penoso pensar que el ex-químico que se llama Dr.
Emmens, fuese capaz de prestarse á semejante especculación.
Queda una última hipótesis posible: tal vez el Doctor, ya de cierta edad, creyendo sinceramente en su
descubrimiento, pero enfermo y debil, sea instrumento y victima de un &amp;'rupo ele fma1,cieros que hallan
sabido apoderarse ae su espíritu.
De todos modos, lo mejor es esperar. Tarde ó temprano, si la nueva piedra filosafal n J es un humJmq
se conocerá el gran secreto y la ciencia le sacará p,u:.
tido. Pero lo que n-0 deja de ser punzante es esta asociación del ocultismo y las finanzas con su Raimundo
LuJlío entreba¡;tidores. ¡Los mágicos á la alza ó á la baja, traídos y llevados! Antiguamente se les quemaba
vivos. pero es mucho mejor el método nuevo, y elloi;
tambien lo creen así seguramente.
C. A. L.

De amores.
Quisie1 a ser la perla transparente
Que se cuaja en el fondo dP. los mares,
Por ver celajes de esmeralda y rosa
En imposible cielo deeplegarse.

*

* * de luz pura
Quisiera ser la chispa
Que se prende en la nieve de las cimaF,
Por ver cómo distiende sus banderas
Triunfante el sol al despertar el día.
:.:e*:;:

Y quisiera en la.luz de una mirada
Descender al ilbismo de tus sueños,
Por ver si-mústia y palida orquideaArraiga en tu memoria mi recuerdo! ........ .
RAFAEL MARTÍ.'!EZ RUBIO.

Diciembre de 1896.

Domingo 12 d~_piciembre de 1897.

•

401

EL MUNDO.

CREPU~CULO

EL TAJO EN SAN JUA}o;lCO,

mol pharistino, á la criatura que duerrne ...... á la vil'•
gen......... á Gliffnéh graciosisima, dormida!

ACUARELA.

EDUARDO l\IELO Y ANDRADE.
EN

«Los BERROS.•

Jalapa.

Brisas perfumadas que acabáis de abandonar vuestro Jecho de azucenas: seguid jugando entre las flores del parqut&gt;.
J l genio de la tarde, escoltado por gnomos, contempla estático desde la cima del Cofre, donde tiene su
palacio de nac·ar, la esplendidéz de Natura, y detiene
su mirada lánguida sobre Gliffnéh dormida á la sombra de tuyas y arrayanes......
¡Hermoso cuadro! En la gasa turqui de· la techum·
bre ignota, como pabellones albos, flotan al acaso Ji.
geras nubecillas que ostentan bellísimas cenefas ya
de oro, ya de rosa, vade violeta pálida. Y en lontananza, aJlá por ddlnde el almo Febo-rubio paje de Ja
Aurora -anuncia el nuevo día, se d~visan apenas, con·
fundidas con la inmensidad, la~ olas encrespadas del
Seno mexican,i. Más cerca, en poética confusión y ha·
ciendo encantador contraste, cañas tembladoras ·que
acarician con sus aterciopelados flecos los flecos de
esmeralda de la palmera coqueta; inmensos platanares donde el pardo chachalaco lanza al aire sus notas
destempladaR; colinas esbeltas que se empinan buscando lo infinito; cafetos verdine15ros con diminutas
pomas matizadas de carmín; tupiaos &amp;'ramales lindaaos por frondosos limonéros que salpican de azahar
cornentes bullidoras que ocultan sus cristales en el
misterio de la selva umbrosa ...... Después más cerca
aun, un bosquecito con fina alfombra de mullido cés·
ped luciendo artística corona de lirios y gardenias y
ali!, bajo el pei,ado cortinaje que simulan los copos de
tuyas y arraya,1es, y envuelta en vaporosa veste color de nardo, una criatura. una viro-en de apiñona~o
rostro oval, ojos garzos v destrenza8a cabellera rubia,
que duerme con la trañquilidad del justo, arrullada
por los pájaros qµe cantan en celestial concierto al
contemplarla tani:Jella, tan sublimemente bella ......
¡Oh Praxlsteles,incomparable Práxisteles! Dame tu
inspiración y tu cincel para esculpir, en soberbio már·

Ya van dejando las sombras
la cumbre de las montañas,
bajándose lentamente
al fondo de las cañadas.
Ya no brillan lás estrellas,
ya amanece; la mañana
va ciliendo el horizonte
con una dnta de plata,
que el sol con sus ígneos besos
enciende e11 tintes de grana.
que son en frente de nieve
rubores de despo.ad:i.
El céfiro entre las frondas
empieza á batir sus alas,
v se oven corno ru,nores
de misteriosas palabras.
Se mecen blando los árboles,
Y trinan entre sus ramas
las aves que se despiertan
besándose enamoradas.
En sus nidos las alondras
ven aparecer el alba,
se sacuden el rocío,
abren las alas v cantan.
La natmaleza toda
animase v embal.ama;
v ál dar ,;ida á lo que vuela
y vida á lo que anastra,
sus quejas á los saúces
v sus rumores al agua,
inuestra ít las ardientes rayos
sus esplendores de maga!
!\las ¡ay! que entre esos colores
con que los prados se esmaltan,
y entre esos trinos y arrullos
que con el sol se levantan,
callada y sola, suspira
llena de dolor el alma,
•
que son mis tristezas hondas
como infinitas mis ansias!
M. VIESCA y ARIZPE.

PANORAMA DE ÜUERNAVACA,

AMI MADRE.
Sabes? Un Silfo soy ...... y dejo el cielo,
Y en tu abanico con temor me ~uardo,
Y acechando tus ojos con anhelo,
Cuando me miran amorosos, ardo ......
Cuando me dejan de mirar, me hielo.

Indómito el ciclón de los dolores
Con implacable furia me extrernece:
Soy un árbol sin hojas y sin flores
Que de la vida en el desierto crece.

***

ALPHA.

Mas ten¡g-o una mujer, toda ternura,
Unica fé ael corazón ateo;
Dulcifica mis horas de amargura,
Y me siento feliz cuando la veo.
Es el sol que ilumina mi existencia,
De dulce inspiración, nota sentida,
Es mi sangre, mi dios, mi inteligencia .... , ....
Es mí madre, la vida de tui vida.
Diciembre de 1897.
RUPERTO G. LÓPEZ,

¡(Qué lunar!
Bendito ese lunar, líncla chiquilla,
donde mi vista sin querer tropieza;
¡mancha que puso Dios en tu mejilla
como punto final de tu belleza!
Bendito ese lunar, que enciende antojos,
aumenta de tu rostro la hermon.ra
y te hace la más bella criatura
que han consegilido contemplar mis ojos.
Si en tu rostro intentamo·s
encontrar un defecto, no logramos
conse~uir nuestro empeño y-¡qué rareza!iel úmco lunar que te encontramos
es el major pregón de tu belleza!
DE CUERNAVACA.

JOSE RODAO.
HACIA SA.'-1 J UANlCO,

�402

F.L MFNDO.

•

Oomingo 12 de Diciembre de lR!l?·

Domingo 12 de Diciembre de 1897.

EL MUNDO

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Domingo 12 de Diciembre de 1897.

Domino-o 12 de Diciembre dé 1897

EL MUNDO.

4')j.

EL MUNDO.

•
so que apenas había visto desde el otro lado ~el
río. Muchas gel!-tes at!lreadas entrabEl.;11 y sahan
por varias puertas grandes. Más perpleJ"- que nun,. ·•
ca, se atrevió á preguntar su camino á _?-na e~pecie de obrero de blusa y gorra, que saha hame~do chispas con el eslabón para encender un cigarro.
.
. .
._
-¿Si me hiciera usted el favor de md1carme
por donde debo ír para llegar á Santa Ana?
El boml)re la contempló unos instantes, hizo
una mueca de bm·la y le dijo:
-Entre usted allí al despa~ho y le indicarán.
Y se fué sonriendo no sin volver la cara varias
veces para observar si Jacquelina entraba. Jacquelina entró, pasó tras de un cancel ele madcrn
que cubría la puerta y se encontró frente á una
vidriera alta á la que todos los entrantes se acercaban. Avanzó también creyendo encontrar quien
la atendiera, y arrojó un grito de horror. Sepai:ndas qel público por 14 Yidriera había unas losas
sobre las cuales el agua corría, y en varias de
esas losas estaban tendidas formas humanas rígidas, inmóviles siniestras: eran cadáveres.
J acquelina experimentó tal sensación de terror

Ensueño de ninos.
POR JOSEPH L'HOPITAL.-ILUbTRACJONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES:

Número 8.
Esto no duró más que un segundo; el regimiento se alejaba, menos á compás, con la indecisión que produce á las retaguardias de columna la cadencia demasiado alejada de los tambores, y Jacquelina se quedó ahí sin ver nada más.
Cuando el último soldado hubo pasado, pareció salir de un sueño, enjugó sus ojos y resueltamente se dirijió hacia la estación.
Un cuarto de hora después _su sacrificio estaba
consumado: el tren partía con ella.
XV
Vuelto al cuartel, Jaco bo se preguntó 'li iría como
todos los· días á almorzar al café de los amigos.
Qué acogida iba á darle Jacquelina y qué actitud iba á tomar respecto de ella? A estas preguntas que él se proponía con un poco de remordimiento y mucho de despecho, no encontraba respuesta. La hora se aproximaba sin embargo: era
preciso decidirse. Se sentía cobarde y no osaba.
Entró á la pieza del sargento y escribió una
carta implorando su perdón, la desgarró, volvió á
comenzarla, estuvo á punto de desgarrarla aun .....
No valía más irá defender su causa por sí mismo?
Afuera el clarín de guardia llamó á la cena. .
Si iba, aquel era el momento de partir .... Decididamente no, no podía.
En el comedor encontró á Jacquot erguido y radiante.
-Sales? dijo Jacobo.
-Me pa:rece, dijo el otro contoneándose. Hoy
faltaré al ejercicio; no te agrada? :N'o tiene uno
tíos generales; pero de cuando en cuando se ofrece uno sus distracciones sin embargo.
Quieres venir á almorzar? Tricoteu me espera;
su padre le ha enviado dinero; el viejo, es un padre modelo.
Vamos, ven conmigo; estaremos entre amigos!
-Gracias, dijo Jacobo, yo no puedo salir.
- El sellor teme comprometerse con un clarin
y un trompeta de segunda clase?
.
-Bien sabes que no .... Pero .... no tengo twmpo .... el ejercicio .... Voy á comer ir la cantina.
Quieres tú•llevar esta carta?
.
-Ah! dijo Jacquot cuyo rostro se obscureció•,
es para la princesa? Bueno; dámela. Tomó la carta,
giró sobre sus talones y desapareci~, sin decir
riada.
Jacobo movió los hombros pensando: «Siempre
celoso ese imbécil! Si supiera! ....
Y fué tristemente á comer á la casa de la tía
Bidaud.
Cuando acababa su porción de carne, se e~'tremeció viendo reaparecer á Jacquot. El pequello
clarín tenía el rostro trastornado, y Jacobo tuvo
el presentimiento de una desgracia.
-Que hay de nuevo? gritó echando á correr
hácia el patio.
- Hay, dijo Jacquot, que el pájaro ha escapado ..... .
-Como! Jacquelina ..... .
-Se fné, viejo, se fué para París .... Ah! á mi,
por cierto, lo mismo me dá.
- Veamos, veamos, tu broméas ....
-De ninguna manera. Oye un poco y lo sabrás todo.
Llego al café Auger con Tricoteau para dar la
carta y para tomar alguna cosa puesto que se
presentaba la ocasión.
· Y que es lQ que veo? Al patrón con una cara
de todos los diablos y le digo: «Xo está ahi vuestra sobrína?-No! responde con un aire semejante al del tambor mayor cuando está malhumorado-Pero hombre, podía usted ser más educado ...
Qué mal hay en que le pregunten á usted por la
seflorita J acquelina?
lle abfun hombre colérico!
-«Qué os importa? me dijo.»
-Ya comprenderús que yo hice una mueca y
lo dejé que se entendiera con ese tipo de Tricoteau, que se puso á hacerlo desesperar y yo entré á la cocina di;mde encontré á la tia Auger á
punto de llorar sobre una cacerola. Le hago la

misma pregunta, y llorandome responde: «Se há
ido á Paris,»-A mi me causa eso una impresión
terrible. Dejo en el café á Tricoteau el cual por
fin sé ha entendido con Auger que le promete
prepararle un almuerzo de primera y corrió á paso de carga para contarte eso .... Por mi parte,
ya tt; lo he dicho, me ha dolido esto; yo te ce~suraba sin embargo ... Pero ahora fuera cobard1a...
Y a ves como son las mujeres .... Apostaría á que
te ha dejado por el condicional del afio pasado ...
Y todo por el dinero .. . . Vamos, · consuélate viejo. Lástima que no puedas faltar al ejercicio! Yo
te refrescaría los sentimientos ... Vaya ¡basta la
noche! Beberé sin embargo á su salud.
Aquí tienes tu carta.
Y Jacquot después de haber sacudido vigorosamente la mano inerte de Jacobo, se fué como
con pena, de tal suerte el camarada: descepcionado inspiraba piedad. Jaco bo desgarró la carta en
mil pedazos y volvió á la cámara sofocado de pena. Ko había nadíe ahí; se dejó caer sobre su lecho presa de desesperación. Su dolor aumentaba á
medida que comprendia mejor la causa de aquella partida: El se acusaba repitiendo:
-La he perdido! la he perdido!
XVI
Cuando el tren salióde la estación, Jacquelina,
sentada en un departamento de tercera sintió una
especie de abatimiento que no carecía de encanto . Oía vagamente el ruido de los wagones pasando sobre los rieles, lento primero, apresurado después; y sus pensamientos indecisos se fija~an ~n
el rumor sordo de las ruedas, en el forceJeo Jadeante de la locomotora en tanto que sus ojos veían
sin verlas, las torres de la Cateclntl que parecían
correr hacia el horizonte.
Tours, se alejaba ..... poco á poco Jacquelina
fué sacudiendo el sopor y comenzó á sentir en torno suyo el vacío, el aislamiento. l&lt;}staba sola. En
el compartimiento vecino algunos hombres fumaban, y Jacquelina veía ascender hacia el t~cho
pintado de blanco el humo azulado de las p1pas.
Lleo-ado á cierta altura se balanceaba como indecis;, se retorcía en lentos espirales, flotaba un
instante como n1be ligera y Juego se debilitaba,
se fundia basta desaparecer d~svanecido en el aire.
Jacquelina contemplaba esto con creciente tristeza. ¿Por qué? No habría sabido explicarlo. Tal
vez este humo le recordaba su ensuello que al
principio había subido, confiado y puro hacia un
ideal inaccesible, luego se había detenido en la
ansiedad y la dt~da, se había retorcido con angustias de pesadilla y había desaparecido finalmente arrebatado por la desconsoladora realidad.
En esos momentos, Jacquelina sentía sin darse
cuenta de ello una de esas impresiones perturbadoras que para torturar nuestras pobres almas se
desprenden de la indiferencia ambiente de las cosas, y ese dolor loco, ese vago y atroz espanto que
hace llorar á los niños cuando creen que se han
perdido
De tiempo en tiempo el tren se detenía y corrían por el muelle de una estación desconocida,
viajeros atareados que luego cerraban las portezuelas del wagón con golpe estrepitoso. A una señal del Jefe de movimiento la locomotora respondía con un ahuJlido rabioso de su silbato y recomenzaba la carrera haciendo desfilar ante los ojos
de Jacquelina un paisaje que nada le recordaba y
le causaba por eso la impresión de la soledad y
del abandono más y más hondos á medida que se
alejaban los horizontes habituales de su vida.
Jacquelina pensó en su viaje, y la espantó el
porvenir. Cuando salió de Tours, no había cuidado sino de evitar un peligro huyendo ar.te todo
de sí misma; pero ahora una multitud ele riesgos
que no podía precisar pero que de antemano le
inspiraban horror, surgían en su espíritu. Oh! volver á Tours, r ecomenzar su antigua vida, .ver caras conocidas, no seguir lanzada en el vacío! ....
París? qué cosa era París? qué sería París para

ella? Al principio no dudaba de la aco_jida que le
haría su parienta; y en la bondad de su coraz?u
no había concebido á ese respecto la menor mquietud, juzgando á los d~más por sus propios
sentimientos; pero ahora, v1endose sóla proba~a
una creciente ansiedad. Si su prima no la qucrJ¡t
recibir, si la veía con ·el mismo aire de indiferencia que los pasajeros del t1:enl
.
Al llegar á Blois, subieron al wagón una muJer
gorda y un sefior flaco y se instalaron un? frente
á otro en el extremo opuesto del comparmuento.
La mujer destapó un cesto, sacó provisiones _Y ambos se pusieron á comer. Entonces Jacqu.e!ma se
acordó que nada había tomado desde la vispenl;
vió que eran ya las once y sintió hambre.
Entre tanto el sellor flaco se encarnizaba con
un pollo frio despedazándolo con un cuchillo en
parte, y en parte con los ded?s· Consig?-ió al fin
arrancarle una ala y la ofreció á la muJer gorda,
comiéndose ferozmente una pierna. La mujer de.spués de haber extendido sobre sus.rodillas u~ pe:
rióclico, colocó allí carne y pan, desató las cmtas
del sombrero para dejar juego libre á las quijad,ls
y se puso á engullir grandes bocados y á morder
ia ala del pollo con muestras de viva satisfacción.
La mujer que tenía la boca llena, lanzó derrepente una especie de grufiido y el flaco entonces
destapó una botella, sirvió vino, tomó, ofreció á
su compañera y siguió así el festín.
Atenaceada por su estómago de veinte afios
J acquelína no podía apartar los ojos de ese espectáculo repugnante y veía con ansia el capa1:azon
del pollo que asomaba por el cesto_ entreab1~rto.
Exhaló un suspiro cuando lahamJ:menta pareJa h.i
tomó para devorarlo y 1~ parec(ó que si ella r_stuviera almorzando habna ofremdo á s::is vecmos
un pedazo de pollo. Sintió ento~ces más opreso·
ra que nunca la dolorosa angusna de estar sola en
el mundo, sola entre los egoístas y los exti'míos y
tuvo impulsos de llorar.
.
1
Cuando eltrenllegó áOrle.ans, Jacquelma desfallecía ele tristeza y debilidad. Bajó, comió brevemente y volvió á su puesto más animada. _El lugar ahora estaba lleno. Al lado de la pareJa que
dije-i·ía, durmiendo la gorda y leyendo el flaco, se
había colocado un artillero robusto de cara larga
y ojos claros de nillo, perdido _en el azul üe l~ li:
cencia comenzada; más allá una Joven con un cluqm
llo de pecho que escandalizaba llorando; hacia
muecas á Jacquelína, se detenía espantado ante
la o-orda. que roncaba, contemplaba con admimció~ el sable del artillero, se arrojaba. sobre el periódico del sellor flaco y recibía de la madre algún regaflo seguido de un beso estrepitoso.
El tren roqaba atravesando la vasta planicie ele
Beauce, y Jacquelina contemplaba de tiempo en
tiempo las casas que extendían á lo lejos sus verdes campiñas recortadas aquí y allá vor secciones
de labores en que trabajaban vigorosos caballo::;.
- Vamos, dijo de improviso, hice bicri, era necesario partil': la Virgen me protejerá.
Entonces recordó que era rica, que tenía trescientos francos consigo en billetes, y por lo 1"'enos ocho francos de moneda menuda en el bolsillo·&gt; con esto se podía ir bastante lejos . .... D.
Sin embargo, cuando después de pasar .t&lt;,tampes, se aproximó París, las palpitaciones d~ su
corazón la ahogaban, el pavor de lo desconoc1rlo,
el misterio alarmante ele la gran ciudad, la acogida problemática de su prima y sobr~ todo _rl
pensamiento tentador del amor que motivó su foga, vinieron á renovar sus angustias y sus il1quietudes.
•
XVII
Salió ele la estación y dirijiéndose al empleado
que examinaba su equipaje le preg·untó sí estaba
muy,Lejos la calle ele Santa Ana. Este hombre Pr,t
normando y le elijo que estaba lejo11 sin saberlo
y le volvió la espalda para ocuparse de otra cosa.
Otro empleado conmovido por su belleza, le ex-

. ,,

--.J.- ·- -

plicó debidamente 61 s1stema de tranv~as con correspondencia que debía utilizar para u· á su destino.
Ella renunció al proyecto reteniendo solamente que era necesario descenderá la orilla d_el Sena y luego atravesarlo, y partió re$ueltamcnte á
pie.
Llegada al muelle hizo una mueca de desprecio al río parisiense, exclamando caoi en voz alta:
-:A.penas la mitad del Loire.
.
.
Y se puso á caminar ·con paso rápkl~ viendo el
Sena con una actitud desdeñosa y haciendo comparaciones mentales entre Tours y París, en las
que todas las ventajas eran para Tours..
. .
Orillando el embarcadero d(;l los vmos, smtió
una primera-impresión de respeto á_ la vista d;l
imponente amontonamiento de barnles quesub1a
detrás de las rejas.
-¡Cuantos barriles! pensó con asombro, y. luego se detuvo sorprendida á la entrada del bulevar de San German.
La tarde era radiosa y el sol, ya poniéndose,
rodeaba como de una aureola el contorno magestuoso de Nuestra Señora. Al otro lado del río los

altos edificios ele la Isla de San Luis,
levantaban sus paredes blancas taladradas por inn 1merables ventanasDe todos lados, viniendo del muelle
de la Tounwll,1, desembocando del
Puente de Sullv, envolviéndose en la
pt&gt;r:,pectiva d&lt;'l bulevar corría una
ola de transeuntes y de coches que
se entrecnnaban con espantoso rumor de rned·u; y un gran t:umulto de
voces de trompeteros y de cascabeles.
-Decididamrnte, pensó Jacquelina,
e,to es dif,•rcnte de Tom-s: y permaneció alg·ún tiempo retlinada ·cont!·a e~ parapet?
del 1mwlle. considrrando con una mqu1eta admiración PSt&lt;• movimiento formidable.
Lu.. cr~ vi,i eon temor el Puente de Sully recordando\un le hHbían it1di0Hdo que atravesara el
río y d udirndo si sería por ese puente ó por el que
se d istinguía más abajo.
.
R&lt;'solvió avanzar hasta el de las Tullcnas y
allí ruvo menos vacil,tciones contemplando la Isla de la CL é, el brizo de río que la separa de San
Luis v allá á lo lPjos el r, rlejo reverberante de
los techos dl'l P,ilacio 11unicipal.
¡Dios mio qt1e gr11nde es ,,s~o! Dijo Jacquelina.
¿Cómo pueden encontrar,:;e_ las gc1:tes cuando
se busc,.n en unn ciudad semeJante? S1 atravesara
yo .... B 1h! pucl?:o que háy un puen.te! á pasarlo.
Pero al llegar al Puente del Arzob1;;pado, por
poco rompe á llorar. Después ~e este P_?-en:e h!'bía otros muchos todavía. Parec1a cosa s1 n frn. :No
sabiendo por cual dec.ídir. se estaba incliuando
á retroceder .... .
-A fe mfa qÚe ya no debo vacilar; atravieso
por aquí y ya verem0s de~pué3.
Así llegó á un edificio amplio y de un solo pi0

que estuvo á punto de desvanecerse: retrocedió
de uu salto, se apoyó contra el mm-o para no cae1·
y p.ejó escapar su maleta que dió en el suelo próduciendo un ruido sordo.
.
Al instante la rodeó una multitud de ouriosos
que hablaban todos á la vez.
-Acaba de reconocerle.
-A quién?
Al ahogado chico, al de enmedio, debió ser su
amante.
-Pobre n' 1l.a!
•
-Pero no! debe ser el gordo aplastado que está á la izquierda. Fué al verlo cuando gritó.
Jacquelina seguía llorando presa de una conmoción nerviosa. Una mujer se le aproximó.
-Yamos, gatita, no hay que desolarse así cuando no se puede nada contra la muerte. Yo te acompallaré para que declares en la Administración.
Pero Jacquelina se había ya recobrado y repulsó vivamente á la muger diciéndo con cólera:
-Xo quiero que se sigan burlando de mí.
Y refirió con volubilidad, en frases entrecortadas por los últimos sollozos, la broma macabra
que acababa. de sufrir.
Ailadió que eso era abominable, que en Tours
no se trataba así á las gentes, y que si no podía
uno preguntar por su camino, entonces, ¿quét'
¡Xo había más ~ino dejarse morir!
Entonces se levantaron exclamaciones de indignación y de piedad.
-Dar á una nifia susto semejante!
-Se necesita ser un miserable!
-Xo ha sido mala la sorpresa.
- Por fortuna no se desmayó.
-Son insoportables esas majaderías.
·
Entre tanto, la multitud se apiñaba y llenaba
toda la ltlo1·gue empujándose contra la vidriera á
riesgo de romperla. Los gendarmes se lanzaron

�Domingo 12 de Diciembre de 1897·

EL MUNDO.

. á procurar la circulación; y arrebatada Jacquefüta por un.a.. ola.. lull™I-DL &amp;e vió rlerr-epeme-en-la
acera, donde se formó un nuevo grupo en torno de
l'!la. Todos querían ahora em;eüarle el camino y
no había a quién preteril'. Pero d grupo se disuelve por una nueva indicación del gendarme y
el caballo de un fiacre que acababa de c11e1· concentró la atención de los bobos y pronto .Jacquclina se vió síu mits compallía que dos viejas c!Jarh,tmrns que se la disputaban.
-Yo os conduciré ít Santa Ana, señorita; casualmente so\· de ese rumbo.
-Yo también, se:ilora, pues debo pasar por esa
calle.
-Xo digo lo contrario, pero yo me propuse primero.
-Bueno, pero quien sabe con qué intenciones.
-Qué quereis decir?
-Dios mío, dijo Jacquclina, indicadme solamente el camino y me iré sola.
-No, niña, es fácil perderse. Dadme la maleta
que ya os fatiga y si la señora quiere acompafiarnos también, no me opongo; así podrá darse caenta de mis intenciones.
-¿)le tomáis por policía secreta?
-Oh! no, sen.ora, y no trato de deteneros.
Y tomando del brazo ú la nifta la hizo atravesar rápidamente la calzada, sin oír á la otra que
después de un último apóstrofe se'perdió entrela
multitud amenazando al ciclo con su paraguas.
Jacquelina y su compm1era descendieron por
el muelle de las flo~es, y desde luego se puso la
Yieja ít charlar con rnlubilidad.
-¿Qué mfodo habréis tenido querida? ¿Verdad?
A vuestra edad, me hubiera yo desmayado. ¿Y
Yenís 1\ París por la primera vez? Felizmente váis
:'L casa. d1~ una parienta. Válgame Dios! Mirad la
casa de l!:loisa y Abelardo. Eran dos. enamorados
que tuvieron muchas desazones. Lástima que no sea
hoy dí,t de mercado pues os habría adornado con
un ramo de flores. Eso habría distraído vuesn·os
pensamientos.
Jacquelina escuchaba enmedio de un silencio
impaciente este flujo de palabras. Por un instante pensó er. la fuga y en dos saltos se habría puesto lejos de aquella charla insustancial, pero de
nuevo se habría extraviado; y tenía tau poca i;uerte cuando trataba de averiguar el camino! Resignose pues á seguir á la vieja, pero había separado
su mano y trataba de recobrar•la maleta. Su compañera se opuso.
-Nada de eso. Ya estáis cansada, entanto qua
yo estoy acostmnbrada á cargar maletas. Sabéis
que sois muy bella! Atendedme, loquilla, sin mí,
los ómnibus habrían hecho una barbaridad. Es
preciso desconfiar de los c::&gt;ches. Habéis enrojeeido como un pimiento: tanto mejor, pues eso prueba que les tenéis miedo y os cuidnréis.
No de miedo sino de cólera se le había encendido el ¡-ostro á Jaquelina y sin los omnibus, había prescindido de tan locuaz co.mpaüía; tuvo pues
paciencia y siguió, con la esperanza de llegar
pronto á Santa Ana.
Derrepente la vieja se detiene en la desembocadura de una gran a,·enida y extendió la mano con
un g~sto imponente.
Mirad, allí está el Teatro de la Opera! Ah! si
Virginia me hubiera queri.do escuchar, habría durado allí largo tiempo, pero pretendió avanzar demasiado pronto. Sn padre y yo le teníamos·dicho:
hija mía, más vAle ser la última en la Opera que
la primera en Teatros de segundo órden. La ambición la tentó sin embargo como á César. Gracias
á que su Barón está allí y me dijo el otro día en
el 2° acto durante el baile de las Cucarachas:· Señora Juponette vuestra hija no permanecerá en el
&lt;.,hatelet; eso es indigno de mí .... La calle que sigue es la de Santa Ana.
-Entonces, Sc:dora, solo me resta dar á Ud. las
gracias, dijo Jaquelina intentando de nuevo rec;:ilJrar su maleta, es inútil desviar á U d. de su camino.
·
-Si no me desvío, querubín, vor á la calle de
Lafitte que está mas allft. ¿A que número vamos?
-No lo sé, contestó la nil1a turbada. La parienta que busco es costurera y se llama, la Señora de
Bardonel.
-La conozco; vive en la esquina de la Calle de
Lubols; buena casa. Cuando Virginia quierr hacei:se un traje chic allí lo encarga para que su baron
Ll. encuentre graciosa. ¿Con que sois prima de
la Sra. Bardonel? l\1is felicitaciones .... Tened sin
embargo presente á mi Virginia. Puede ser que

alguna vez os convenga entrar al Teatro y como
sois bella ....
Llegaban ya al fin ele la Call&lt;' de Sn.nta Ana. J11cobina sintió que recomenzaban sus angustias y
caminaba como á pesar su?º· Despues de haber
deseado tanto llegar, probaba, al tocar el término
de su viaje un cn•ciente terror y habría querid0
retardar el momento que se aproximaba. De pronto la vieja se detiene frente á una casa •Y esefü\nclole las ventanas del tercer piso le dijo:
-Allí es, donde dictl ")!odas :.\Iad. Bardonel, Donas." Aclios, trsoro mío, buena suerte y cuidado
con los hombres! Tomad vuestra maleta. Acaso os
vea yo otra vez; vivo en la Calle Lafitte número
150. Adios, linda, otro beso, adios!
XVIII.
Jaquelina quedó sola, vacilante, con el corazón
latiéndole apresurado, en el dintel de la puerta co•
chera. Los mil rumores de la calle, el espectáculo
asombroso del hormiguero parisiense la aturdían;
enervada por la greguería de la vieja, le parecía
que aun escuchaba su charla n•pulsiva.
Durante unos minutos permaneció inmóvil contemplando en el centr~ del patio una estatua de
yeso que representaba una diosa cualquiera, y servía de centro :\ una fuente. Luego comprendió
que la observaban, pues ya dos ó tres transeuntes se habían detenido á verla sorprendidos de su
aspecto de pena é indecisión. Entonces se pasó vivame_nte la mano por los ojos con un lindo gesto
ele resolución como para apartar la imagen de sus
inquietudes; y entró resueltamente y ya subía las
primeras gradas ele la escalera, cuando la detuYo
una voz.
-¿Dónde va Ud. se:ilorita?
Ella se volvió y vió surgir de una especie de
ratonera que daba al vestíbulo, la hirsuta cabeza
de un conserje.
-¿La señora BardonPI? preguntó Jacquelina:
Sois una.cliente? preguntó el Conserje con ,una
entonación de incredulidad humillante.
-:No, respondió intimidada, pero desearía ver
á la seftora.
_: Y para qué?
-Pam pedirtrabajo.
-Entonces no se detenga usted sefiorita, pero
hágame favor de subir como las otras por la escolera de servicio.
La cabeza hirsuta se retiró y la ratonera se cerró con estrépito.
·
Avergonzada, retrocedió dócilmente y se encontró en el patio al Pipelet todo entero apoyado
en una escoba y mostrándola con ac.t itud imperiosa la puerta de la escalera de servicio.
Atravesó el patio tristemente, descorazonada por
tan desfavorable acogida, y arrojó al pasar una mirada melancólica á la estatua de la Diosa que le
había parecido como aburl'idaen su pedestal, y vió
que tenía bellísimo rostro y una sonrisa piadosa
y dulce que la consoló un tanto.
En la escalera de servicio con pasamanos grasiento, ¡ntraba pasando penosamente á traves de
vidrio:rnpagados, unaluz sucia; y el olor de las cocinas se mezclaba á otros muchos en cada piso á
donde llegaba la escalera. Fatigada por el "\-iaje y
la emoción, Jaquelinasubía lentamente, sintiendo
en cada escalón flaquear sus piernas y respirando
con esfuerzo esa atmósfera apestada.

Llegaba ya al tercer piso ,mando oyó que abrían
una puerta con estrépito y al mismo ~stal)_te_vió :!,
mía muchacha rubia y desmedrada, con cara de---.:...
susto, que llevaba m1a caja de cartón en la mano
derecha y que bajaba á grandes saltos. Jaquelina
tuvo apenas tiempo de dejarle.paso y la muchacha
siguió resbalando junto·al pasamano. De arriba
le gritó una voz.
Despáchese pronto se-n.orita .Juana, y que no se
pollga usted á charlar en las tiendas como ayer.
Jacquelina siguió subiendo hasta llegar á la
puerta que decía «i\lad Bardonel» y dando vuel•
ta al botón del picaporte, hizo resonar un timbre
y apareció enton~cs una mujer gruñona en el.dintel.
·
-La seftora Bardonel?
-En el taller, á la derecha, en el fondo del corredor. Pero deje aquí la maleta, que no se necesita para hablar. ¡Venir aquí con equipaje como
si fuera hotel! Déjelo aquí. No hay ladrones.
Bueno, ahora, al taller; allí está la se:ñora.
En una gran pieza, alumbrada por tres ventanas las obreras cosían y charlaban y se volvieron
todas á la vez para ver á la recien venida; y CO·
mo ella se turbara ante este examen, una morena
alta se levantó y dijo con tono impertinente:
¿La señorita. quiere ..... :?
Pero en el mismo instante se abrió una puerta
y una persona imponente entró como un torbelli-.
no, gritando con una voz que Jacquelina reconoció ser de la misma persona que había apostrafado á la muchacha de la escalera.
-Es insoportable, scftoritas. La seiiora baronesa está allí furiosa por que 110 se ha terminado
su traje. Qué hace usted allí, Delfina, de pie en
lugar de estnr trabajando? Y ¿quien es esta . ....
chica?
Delfina se sentó; todo el taller se puso á la labor y Jacquelina quedó frente á la temible sen.ora Chausonier, que rewúa las funciones deprime?'a y de vende(j,ora.
.
-¿Qué desea usted, señorita? Debiera usted
haber permanecido en la puerta en vez de entrar
á distraer á mis obreras.
-Perdone usted, se:ilora, pero se me indicó que
pasara. Quiero hablar á la señora Bardonel.
-Está ocupada y no puede recibir. Vuelva usted mañana, y eso según. ¿Qué le quiere usted?
:-Quisiera trabajar aquí.
-El taller está completo se:ilorita, y no queda
sitio para una obrera más. Y luego ¿sabe usted
trabajar? Dónde fué el aprendizaje? ¿Hace usted
corpiños, faldas, mangasi&gt;
Este diluvio de preguntas llevó al colmo el embarazo de Jacquelina que .aventuró con la boca
seca esta contestación:
-Sé coser.
~Vamos, ah! pegar un botón . ..pues si no sabe
usted mas que eso!
Entonces empezaron á circular las burle.tas por
el taller, y Jacquelina, ruborosa, con los ojos llenos de lágrimas, murmuró sollozando:
-Llego de Tom·s.
-Pues lo mejor que puede usted hacer, es regresarse.
Y le hizo un gesto despreciativo, volviéndole
la espalda. Las obreras, crueles como los escolares cuando el profesor atormenta al nuevo, se pusieron á secretearse y á sonreír mirando á la viajera.
Esto era demasiado; J acquelina no estaba acostumbrada á ser humillada de esta suerte y su naturaleza altiva se sobrepuso á su timidez, y con
un acento que hizo volverse á la Sra. Chausonier
le dijo:
- Es posible mi regreso á Tours, pero no lo haría siP hablar antes á la se:llora. Dígale usted si
gusta que Jacquelina. Dwnont. su prima, desea
verla.
La primera, sospechó de pronto que sería un
ardid y ya fruncía su temible entrecejo, cuando
vió el aspecto digno y resuelto de la nifl.a, é impresionada por sus ojos altivos, se calmó.
-Lo hubiera usted dicho antes, señorita. Si es
verdad que es usted prima de la seilora ciertamente que la recibirá; pero en este momento está
muy ocupada probándole un vestido á la sefl.ora
Baronesa de Goldman l tendrá usted que esperar. Siéntese usted, voy á prevenirla. Y bien sefl.oritas, no hablaba yo con vosotras; esto es irritante!

,

(Qontinuará)

TOMO.JI

llIEXICO, DICIEitlBRE 19 DE 1897.

•

Nt111IERO •S•

I

,ij

&amp;n las Posaaas--·Glprot1ecqanao la ocasión.
(Dibujo d e Ruel.as)

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 24, Diciembre 12</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El Colegio militar</name>
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                    <text>Domingo 12 de Diciembre de 1897·

EL MUNDO.

. á procurar la circulación; y arrebatada Jacquefüta por un.a.. ola.. lull™I-DL &amp;e vió rlerr-epeme-en-la
acera, donde se formó un nuevo grupo en torno de
l'!la. Todos querían ahora em;eüarle el camino y
no había a quién preteril'. Pero d grupo se disuelve por una nueva indicación del gendarme y
el caballo de un fiacre que acababa de c11e1· concentró la atención de los bobos y pronto .Jacquclina se vió síu mits compallía que dos viejas c!Jarh,tmrns que se la disputaban.
-Yo os conduciré ít Santa Ana, señorita; casualmente so\· de ese rumbo.
-Yo también, se:ilora, pues debo pasar por esa
calle.
-Xo digo lo contrario, pero yo me propuse primero.
-Bueno, pero quien sabe con qué intenciones.
-Qué quereis decir?
-Dios mío, dijo Jacquclina, indicadme solamente el camino y me iré sola.
-No, niña, es fácil perderse. Dadme la maleta
que ya os fatiga y si la señora quiere acompafiarnos también, no me opongo; así podrá darse caenta de mis intenciones.
-¿)le tomáis por policía secreta?
-Oh! no, sen.ora, y no trato de deteneros.
Y tomando del brazo ú la nifta la hizo atravesar rápidamente la calzada, sin oír á la otra que
después de un último apóstrofe se'perdió entrela
multitud amenazando al ciclo con su paraguas.
Jacquelina y su compm1era descendieron por
el muelle de las flo~es, y desde luego se puso la
Yieja ít charlar con rnlubilidad.
-¿Qué mfodo habréis tenido querida? ¿Verdad?
A vuestra edad, me hubiera yo desmayado. ¿Y
Yenís 1\ París por la primera vez? Felizmente váis
:'L casa. d1~ una parienta. Válgame Dios! Mirad la
casa de l!:loisa y Abelardo. Eran dos. enamorados
que tuvieron muchas desazones. Lástima que no sea
hoy dí,t de mercado pues os habría adornado con
un ramo de flores. Eso habría distraído vuesn·os
pensamientos.
Jacquelina escuchaba enmedio de un silencio
impaciente este flujo de palabras. Por un instante pensó er. la fuga y en dos saltos se habría puesto lejos de aquella charla insustancial, pero de
nuevo se habría extraviado; y tenía tau poca i;uerte cuando trataba de averiguar el camino! Resignose pues á seguir á la vieja, pero había separado
su mano y trataba de recobrar•la maleta. Su compañera se opuso.
-Nada de eso. Ya estáis cansada, entanto qua
yo estoy acostmnbrada á cargar maletas. Sabéis
que sois muy bella! Atendedme, loquilla, sin mí,
los ómnibus habrían hecho una barbaridad. Es
preciso desconfiar de los c::&gt;ches. Habéis enrojeeido como un pimiento: tanto mejor, pues eso prueba que les tenéis miedo y os cuidnréis.
No de miedo sino de cólera se le había encendido el ¡-ostro á Jaquelina y sin los omnibus, había prescindido de tan locuaz co.mpaüía; tuvo pues
paciencia y siguió, con la esperanza de llegar
pronto á Santa Ana.
Derrepente la vieja se detiene en la desembocadura de una gran a,·enida y extendió la mano con
un g~sto imponente.
Mirad, allí está el Teatro de la Opera! Ah! si
Virginia me hubiera queri.do escuchar, habría durado allí largo tiempo, pero pretendió avanzar demasiado pronto. Sn padre y yo le teníamos·dicho:
hija mía, más vAle ser la última en la Opera que
la primera en Teatros de segundo órden. La ambición la tentó sin embargo como á César. Gracias
á que su Barón está allí y me dijo el otro día en
el 2° acto durante el baile de las Cucarachas:· Señora Juponette vuestra hija no permanecerá en el
&lt;.,hatelet; eso es indigno de mí .... La calle que sigue es la de Santa Ana.
-Entonces, Sc:dora, solo me resta dar á Ud. las
gracias, dijo Jaquelina intentando de nuevo rec;:ilJrar su maleta, es inútil desviar á U d. de su camino.
·
-Si no me desvío, querubín, vor á la calle de
Lafitte que está mas allft. ¿A que número vamos?
-No lo sé, contestó la nil1a turbada. La parienta que busco es costurera y se llama, la Señora de
Bardonel.
-La conozco; vive en la esquina de la Calle de
Lubols; buena casa. Cuando Virginia quierr hacei:se un traje chic allí lo encarga para que su baron
Ll. encuentre graciosa. ¿Con que sois prima de
la Sra. Bardonel? l\1is felicitaciones .... Tened sin
embargo presente á mi Virginia. Puede ser que

alguna vez os convenga entrar al Teatro y como
sois bella ....
Llegaban ya al fin ele la Call&lt;' de Sn.nta Ana. J11cobina sintió que recomenzaban sus angustias y
caminaba como á pesar su?º· Despues de haber
deseado tanto llegar, probaba, al tocar el término
de su viaje un cn•ciente terror y habría querid0
retardar el momento que se aproximaba. De pronto la vieja se detiene frente á una casa •Y esefü\nclole las ventanas del tercer piso le dijo:
-Allí es, donde dictl ")!odas :.\Iad. Bardonel, Donas." Aclios, trsoro mío, buena suerte y cuidado
con los hombres! Tomad vuestra maleta. Acaso os
vea yo otra vez; vivo en la Calle Lafitte número
150. Adios, linda, otro beso, adios!
XVIII.
Jaquelina quedó sola, vacilante, con el corazón
latiéndole apresurado, en el dintel de la puerta co•
chera. Los mil rumores de la calle, el espectáculo
asombroso del hormiguero parisiense la aturdían;
enervada por la greguería de la vieja, le parecía
que aun escuchaba su charla n•pulsiva.
Durante unos minutos permaneció inmóvil contemplando en el centr~ del patio una estatua de
yeso que representaba una diosa cualquiera, y servía de centro :\ una fuente. Luego comprendió
que la observaban, pues ya dos ó tres transeuntes se habían detenido á verla sorprendidos de su
aspecto de pena é indecisión. Entonces se pasó vivame_nte la mano por los ojos con un lindo gesto
ele resolución como para apartar la imagen de sus
inquietudes; y entró resueltamente y ya subía las
primeras gradas ele la escalera, cuando la detuYo
una voz.
-¿Dónde va Ud. se:ilorita?
Ella se volvió y vió surgir de una especie de
ratonera que daba al vestíbulo, la hirsuta cabeza
de un conserje.
-¿La señora BardonPI? preguntó Jacquelina:
Sois una.cliente? preguntó el Conserje con ,una
entonación de incredulidad humillante.
-:No, respondió intimidada, pero desearía ver
á la seftora.
_: Y para qué?
-Pam pedirtrabajo.
-Entonces no se detenga usted sefiorita, pero
hágame favor de subir como las otras por la escolera de servicio.
La cabeza hirsuta se retiró y la ratonera se cerró con estrépito.
·
Avergonzada, retrocedió dócilmente y se encontró en el patio al Pipelet todo entero apoyado
en una escoba y mostrándola con ac.t itud imperiosa la puerta de la escalera de servicio.
Atravesó el patio tristemente, descorazonada por
tan desfavorable acogida, y arrojó al pasar una mirada melancólica á la estatua de la Diosa que le
había parecido como aburl'idaen su pedestal, y vió
que tenía bellísimo rostro y una sonrisa piadosa
y dulce que la consoló un tanto.
En la escalera de servicio con pasamanos grasiento, ¡ntraba pasando penosamente á traves de
vidrio:rnpagados, unaluz sucia; y el olor de las cocinas se mezclaba á otros muchos en cada piso á
donde llegaba la escalera. Fatigada por el "\-iaje y
la emoción, Jaquelinasubía lentamente, sintiendo
en cada escalón flaquear sus piernas y respirando
con esfuerzo esa atmósfera apestada.

Llegaba ya al tercer piso ,mando oyó que abrían
una puerta con estrépito y al mismo ~stal)_te_vió :!,
mía muchacha rubia y desmedrada, con cara de---.:...
susto, que llevaba m1a caja de cartón en la mano
derecha y que bajaba á grandes saltos. Jaquelina
tuvo apenas tiempo de dejarle.paso y la muchacha
siguió resbalando junto·al pasamano. De arriba
le gritó una voz.
Despáchese pronto se-n.orita .Juana, y que no se
pollga usted á charlar en las tiendas como ayer.
Jacquelina siguió subiendo hasta llegar á la
puerta que decía «i\lad Bardonel» y dando vuel•
ta al botón del picaporte, hizo resonar un timbre
y apareció enton~cs una mujer gruñona en el.dintel.
·
-La seftora Bardonel?
-En el taller, á la derecha, en el fondo del corredor. Pero deje aquí la maleta, que no se necesita para hablar. ¡Venir aquí con equipaje como
si fuera hotel! Déjelo aquí. No hay ladrones.
Bueno, ahora, al taller; allí está la se:ñora.
En una gran pieza, alumbrada por tres ventanas las obreras cosían y charlaban y se volvieron
todas á la vez para ver á la recien venida; y CO·
mo ella se turbara ante este examen, una morena
alta se levantó y dijo con tono impertinente:
¿La señorita. quiere ..... :?
Pero en el mismo instante se abrió una puerta
y una persona imponente entró como un torbelli-.
no, gritando con una voz que Jacquelina reconoció ser de la misma persona que había apostrafado á la muchacha de la escalera.
-Es insoportable, scftoritas. La seiiora baronesa está allí furiosa por que 110 se ha terminado
su traje. Qué hace usted allí, Delfina, de pie en
lugar de estnr trabajando? Y ¿quien es esta . ....
chica?
Delfina se sentó; todo el taller se puso á la labor y Jacquelina quedó frente á la temible sen.ora Chausonier, que rewúa las funciones deprime?'a y de vende(j,ora.
.
-¿Qué desea usted, señorita? Debiera usted
haber permanecido en la puerta en vez de entrar
á distraer á mis obreras.
-Perdone usted, se:ilora, pero se me indicó que
pasara. Quiero hablar á la señora Bardonel.
-Está ocupada y no puede recibir. Vuelva usted mañana, y eso según. ¿Qué le quiere usted?
:-Quisiera trabajar aquí.
-El taller está completo se:ilorita, y no queda
sitio para una obrera más. Y luego ¿sabe usted
trabajar? Dónde fué el aprendizaje? ¿Hace usted
corpiños, faldas, mangasi&gt;
Este diluvio de preguntas llevó al colmo el embarazo de Jacquelina que .aventuró con la boca
seca esta contestación:
-Sé coser.
~Vamos, ah! pegar un botón . ..pues si no sabe
usted mas que eso!
Entonces empezaron á circular las burle.tas por
el taller, y Jacquelina, ruborosa, con los ojos llenos de lágrimas, murmuró sollozando:
-Llego de Tom·s.
-Pues lo mejor que puede usted hacer, es regresarse.
Y le hizo un gesto despreciativo, volviéndole
la espalda. Las obreras, crueles como los escolares cuando el profesor atormenta al nuevo, se pusieron á secretearse y á sonreír mirando á la viajera.
Esto era demasiado; J acquelina no estaba acostumbrada á ser humillada de esta suerte y su naturaleza altiva se sobrepuso á su timidez, y con
un acento que hizo volverse á la Sra. Chausonier
le dijo:
- Es posible mi regreso á Tours, pero no lo haría siP hablar antes á la se:llora. Dígale usted si
gusta que Jacquelina. Dwnont. su prima, desea
verla.
La primera, sospechó de pronto que sería un
ardid y ya fruncía su temible entrecejo, cuando
vió el aspecto digno y resuelto de la nifl.a, é impresionada por sus ojos altivos, se calmó.
-Lo hubiera usted dicho antes, señorita. Si es
verdad que es usted prima de la seilora ciertamente que la recibirá; pero en este momento está
muy ocupada probándole un vestido á la sefl.ora
Baronesa de Goldman l tendrá usted que esperar. Siéntese usted, voy á prevenirla. Y bien sefl.oritas, no hablaba yo con vosotras; esto es irritante!

,

(Qontinuará)

TOMO.JI

llIEXICO, DICIEitlBRE 19 DE 1897.

•

Nt111IERO •S•

I

,ij

&amp;n las Posaaas--·Glprot1ecqanao la ocasión.
(Dibujo d e Ruel.as)

�EL MUNDO.

408

Por eso, la labor de los actuales . presupuestos
ofrece dificultades que se antojan invencibles,
obstáculos que imagínanseinsuper.tbles. Tirar de
El domingo último, la amplia avenida ofrecía uno de los hilos que forman la urdimbre equivale,
un animado espectáculo, al arrojar el sol sus pos- acaso, á destruir el tejido; inferir una herida en
treros parpadeos á los espacios. Las multitudes este organismo es, tal -vez, lesionar vísceras imse dejaban arrebatar por una fü: bre de movimien- portantes de las que emana la vida.
El personaje aquel de Ermann-Chatrian que
to, de vida, en una loca oleada que inundaba la
ciudad entera. Hay en los vaivenes de las m11sas avanza resueltamente, piqueta en mano, al enalgo así como una embriaguéz triunfal y deliran- encuentro de la locomotora, tiene todos los cate. El público bebe la luz, el aire, las miradas in- racteres de un símbolo. Representa esa fuerza
cisivas, el campanillPo de las carcajadas y el re- inerte, si cabe la paradoja, la del molusco que se
frán que pasa zumband_o, c9mo si bebiera buenos adhiere á la. r oca para perdurar en ella eternavasos de vino afiejo. La acción es el licor de las mente.
multitudes.
***
¿De dó~de venían estas parvadas? Much11s de
Pero el progreso perfora.la roca, remueve la
ellas venían como el Dante, del Infierno, Allá las
arrastró un deseo de ver rojo, á la apiñada, gra- tierra, agita todas lns moléculas, para hacer brodería de la plaza de Bucareli. Habían asistido á tar de la agitada lucha en donde se elabora la
la serena lucha de la astucia y de la fuerza; y se vida, el imperecedero ideal que persigue la . hubailaron en el diluvio de matices que se despren- manidad en su peregrinación fátigosa.
Allá donde se alza una montaila ó se extiende
den de la fiesta española. Y después, cuando la
noche, la enemiga del color, fué anegando en som- un valle, la actividad dd hombre ha abierto una
bras el cuadro, á la momentánea excitación hip- brecha ó tendido un puente. La locomotora piafa
nótica sucedió un aniquilamiento r epentino, un impaciente por culebrear á la largo de una plamalestar punzante, con amargos dejos en el fondo. nicie ó izarse á la cima de un picacho. El ferroY regresaban á la ciudad, presa de un extrafio carril, un gran eliminador dé las distancias, po-abatimiento, ni1·vana silencioso y sombrío. Pe1· me ne en contacto, en pócas horas, los climas más
distantes y los cuadros más disímbolos.
si va nella citá dolente.
Detrás de. los blancos penachos que perfilan
Un escritor ha hecho la cuenta de lo que se gastó el domingo último en diversiones publicas. Cien· nuestros volcanes, acaba de conquistarse una comü pesos corrieron en cascada argentina por las marca que reclama la pluma de Pierre Lotí, el imarterias de la capital. Y he aqui el prqdigio: no com parable rey del color: es la Tierra Caliente, con
somos ricos, pero aparentamos serlo. De nuestra sus palmeras que abren sus brazos en un desmacapa, como de la de Buckinghan, se desprenden yo p:i;olongado, sus bosquecillos de cafetos, sus
piedras preciosas. Sólo que nuestra capa está en callejones floridos, sus rojas puestas de sol y sus
vagos rilmores estivale~, que enervan las energías
el empello.
¡No importa! Cuando los mexicanos no tenemos de la naturaleza en un adormecimiento de siesta.
dinero, es precisamente cuando estamos más disEl ferrocarril de Cuernavaca, inaugurado días
puestos á tirarlo por la ventana. El monarca in- atrás, ha efectuado el prodigio de poner á las
glés da su reino por un caballo, en el drama de Sha- puertas de nuestras casas, á cinco horas del home,
kespeare. Nosotros damos nuestro haber de una · esa hermosa región del sol, la fecunda zona de
semana por un buen domingo con sus cárdenos la tierra roja y la gardenia blanca.
rayos de sol, su flaneo en Plateros, su aperitivo
Recuerdo que hace algunos ailos, en un momento crítico para la Hacienda públicl!,, se otorgó
en las cantinas y su corrida de toros.
¡Ah excelente domingo! Tú eres nuestro eterno la.co~cesión de esta nueva via férrea, sin que ~n
ella figurara un solo peso de .subvención. Juzgahijo pródigo.
ban algunos hombres de negocios irrealizable es*.*
empresa, y recuerdo también que el empresaY luego, ¿quien ha dicho por ahí que no hay di- ta
rio fué de mercado en mercado, de plaza en
nero? Precisamente el Sr. Limantour nos acaba de
hacer saber que tenemos un pico de 7.700,000 pe- plaza y de ciudad en ciudad, en busca de capital
para emprender la obra.
sos en las arcas del tesoro público.
Los gacetilleros, esos enfermos de la imaginaEste tenemos es también muy mexicano. Pracción, que juzgan todo hacedero, los profetas de
ticamos nosotros una suerte de comunismo suntuoso que cosquillea agradablemente nuestra va- los más altos hechos de la civilización, nos hanidad nacional. Mil veces habréis leído, con moti- blaban de tarde en tarde de los trabajos reali•
zados -por la compailía constructora. Mientras los
vo de alguna distinción acordada en extrailos países, á algún distinguido compatriota: ¡Honor á rieles no traspasaron los límites de la llanura central, no había motivo para abrigar desconfianza.
Mexico! Es este un honor colectivo que abraza á
Pero
deslizarse á modo de reptil ó elevarse en
doce millones de ciudadanos. Y por infini,tesimal
que resulte 1a porción que le corresponde á cada forma de águila, por encima de la cadena de montailas que cerca el Valle, antojábaseuna extrema
uno, siempre es mucho honor para la familia.
De nuestros ensueños de grandeza nos sacaba labor ála que no se daría remate sino á fuerza de
ero, á costa del persistente sacrificio, al que dea:llo por año la iniciativa de presupuestos, de la
que surgía invariablemente un déficit, que, á se- bemos la solución de todos nuestros problemas
m~janza de la mancha de Lady Macbeth, parecía políticos y económicos.
Un salto en el terreno, una depresión en la tieque toda el agua del mar no bastaba para borrarrra,
una arruga en el territorio de un pueblo, lo
la. Un día, sin embargo, el milagro se realizó, y
en medio del repudio de esa vívida corriente que condena á una vida agitada y revuelta. El pasase escapa de las entrafl.as de la patria y que por do del país, el viejo pasado de convulsiones pútan directo modo influye en nuestros problemas blicas, de fermentos revolucionarios, de andante
económicos, el metal blanco,por vez primera la politiquería, se había agazapado en la cordillera.
nación tuvo conocimiento de que las cajas de la Todo pronunciado tenía entonces algo de MahoTesorería guardaban una respetable suma, des- ma: cuando la montafl.a no iba á él, él iba á la
pués de ser cubiertas todas las atenciones públi- monta:ll.a.
Pero el ferrocarril ha nivelado el suelo, ha
cas.
arrojado
en el surco la simiente de la pa.z, y paEs un trabajo algo mayor del que se supone la
sea
su
majestad
de monstruo de metal por la inalelaboración de un presupuesto. Un particular pueterable
extensión
de la República.
de ajustar sus gastos á sus ingresos. El ,Estado
procede á la inversa. Para él, ante todo están las
*
* *
partidas que constituyen los egresos públicos, y
Mr. Bryan, el le_ader del partido demócrata de
sobre estas partidas alza todo el edificio de los
la vecina nación, se encuentra ya entre nosotros.
impuestos.
Es una interesante personalidad este hombre
Puede la intendencia de un hogar suprimir más
facilmente los pequeilos gastos que figuran en el joven por su edad, viejo por la serenidad de su
programa de los placeres menudos, que la admi- rostro y la altura de su pensamiento. Su mérito,
nistración de un país que progresa, la suma des- de esos que esperan una ocasión para manifes.
tinada á construir un camino ó abrir una escue- tarse, lo llevó en las últimas contiendas electorala. Estos desembolsos vuelven más tarde centu- les de la gigantesca república, á la escalinata de
plicados al seno de la sociedad de donde salieron. la Casa Blanca. Un esfuerzo más, y la victoria
Un hombre avaro no hace tan graves dailos á los se habría decidido en favor suyo.
¿Qué hizo Mr. Bryan para alzarse tan repentinaque le rodean cotilo un gobierno que practica la
mente sobre el nivel de sus competidores? Algo
R varicia pública.

LA SEMA~A

..

Domingo 19 ae Diciembre de 1897.
que aman las multitudes hasta el delirio: decirfranca y enérgicamente la verdad, en lenguaje·
osado y desprovisto de oropeles.
Nosotrcs, los que llevamos en las venas glóbulos de caliente sangre latina, no llegamos á penetrarnos bien de esa oratoria austera y graveque caracteriza á los hijos del Norte. Imaginamosque el orador ha de habitar siempre en la región
de las tormentas y que su palabra ha de fulgurar corno una espada de Toledo y herir como un
pulla! damasquino.
Nos causa extrafl.eza contemplar á esos razonadores fríos y acompasados, que van dejando,
caer lentamente sus frases, como .gotas de plomo
derretido, sobre la conciencia del público. Nues-tro tipo de orador está colocado en la cúspide de
la Revolución Francesa; Dantón, :Mirabeau, Saint-Just, son curiosos ejemplares del género. A ocasiones hasta acomodamos el personaje á preconcebid.as premisas, como ha sucPdido con Mirabeau, á quien atribuimos, como hace advertirAugusto Dide, procedimientos y actitudes que
jamás existieron.
Y he aquí por que esa elocuencia de Mr. Bryan,.
en cuya filiación reconocemos la de O'Conell y
Gladstone, de movimientos rítmicos_ y frase severa y reposada, no ha podido despPrtar en nuestro ánimo grandes estusiasmos. Se comprende·
que el leader americano, frente á un grupo humano formado de ciento ó ciento cincuenta mil
auditores, espíritus empapados del concepto del
derecho, para quienes el estimulo retórico es necesario, haya provocado un movimiento de admiración.
Recorred las ardorosas arengas de Napoleón á
sus soldados, y frente á ellas poned las tranquilas
palabras del almirante Nelson, »lalnglaterraespera
que cada m10 cumpla con su deber» y mediréis la
distancia que separa una elocuencia de otra.
Por lo demás, se admiran las elocuencias de
Mr. Bryan, como el natural producto de una democracia de forma irreprochable y en donde eL
candidato vencído ha podido decir al vencedor:.
Os felicito por vuestro triunfo, y nos sometemos.
cá las decisiones del pueblo.»
·
Razón ha tenido el diputado que, en la sesión.
. en que fué introducido Mr. Bryan á la Cámara de·
Representantes, sal~dó con frase afectuosa el progreso de la democracia americana.
Los 6.500.000 votos, alcanzados por el jefe delos demócratas en las elecciones últimas, habrían.
bastado á Harrison en 18°92 para triunfar sobreCleveland, qüe no pasó de 5,500.000 cédulas e11
favor suyo.
Co;no en los buenos tiempos de Voltaire, laluz.
viene siempre del Norte.
•
ÜBERÓN,

:ll)alítica &lt;!&amp;.en.eral.
RESUMEN.-V ANAS RESISTENCIAS DE GRECIA. - LA.

PAZ DE TURQUíA.-LA SUERTE SEÑALADA.-LA TRIPLE ALIANZA.-SEGURIDADESOFICIALES.-ALEMANIA.
Y LOS DISTURBIOS DE BOHEMIA.-LÁ. INDEPENDENCIA

DE Hu_NGRÍA.-Los REYES y LOS PUEBLOS.-TEMORES..
PARA LO PORVENIR.-ALE.MANIA Y fuITí.-EL ORGU-·
LLO IMPERIAL.- CONCLUSIÓN.
Como~una última esperanza, como el que se,
agarra á frágil tabla en medio de deshecho naufragio, Grecia quiere prolongar el plazo concedido por las potencias para la ratificación del tratado de paz con Turquía. Rebelde á lali condicio·
nes de paz impuestas por el vencedor, acaso sofiando en encontrar más amplios horizontes para
los vuelos de su imaginación meridional, resistiendo tenaz á los decretos del destino que la han
reducido á triste condición, trata de prolongarpor tiempo indefinido la declaración de sn derrota; revuélvese desesperada en su lecho de Pro-custo, atruena con sus gemidos las altas cordilleras, sacudiendo las cadenas que la 9.tan á la roca
de Prometeo, y busca en vano consuelo en su
aflicción.
Quiso dar libertad á un pueblo, pretendió hacer _de una ~grup ación de esclavos una congregación de cmdadanos, intentó manumitir á Creta.
del yugo musulmán, que por largos siglos ha pesado sobre los hijos de Minos, y sola en su congoja, abandonada en sus delirios, desamparada

Domingo 19 de Diciembre de 1897.

EL MUNDO.

4.09

.aun de aquellos que la habían alentado en sus
¡Qué cambios observaríamos entonces en el ma- res blanquiscos y siempre muy- claros. E..l oso polar
designios y prometido su eficaz ayuda, se ha pa y en la constitución política de la Europa mo- parece un t~mpan~ e&amp; marcha, el zorro llamado azul
tc,nna E:l matiz semi-transparente y azulado del hielo
visto precisada á inclinar la frente abatida ante nárquica!
en fusión. Rebaños enteros de estos animales circulos decretos del Hado implacable. Por eso quiere
lan sin ser vistos confundidos con la nieve que los 1·0dtia, se esquivan, blancos, entre aquella blancura y
alargar el plazo de su humillación: vano intento
acecl_ian, atacan, huyen: yE&gt;n smna, vivenenseo·uridad
las grandes potencias que deciden de la suert~
Por fin logró Alemania humillar á la débil re- gTac1~s al color de su pelaje que los protegeº contra
de los pueblos europeos y reparten la guerra y pública de Haití. Cuanto pretendía del humilde el pehgro y les asegura el éxito en el ataque. Un oso
la paz á su albedrío, han determinado el triunfo Presidente así en indemnización como en demos- negro en aquell~s regiones seria un verdadero punto
del Imperio otomano, aunque sea sobre los res- traciones de cortesía internacional, todo lo alcan- ~ Dla7!&lt;!0, de f~c~J _cap~ura, y víctima desi"'nada á un
tos palpitantes, sobre los despojos sangrientos de zó por la presencia de dos cruceros armados en mmediato sacrificio; s1 los ha habido hau debido hace
tiempo agotarse dejando tan solo subsistir á sus rivalos heróicos hijos de Maratón y Salamina, que pe- aguas de Port-au-Prince. La resistencia era inútil• les blancos.
learon con suerte adversa en Larisa y Domokos. la intervención americana que esperaban los hai~
Si de las heladas regi~nes polares pasamos á los calInútil es la resistencia del rey Jorge, buscando tianos en su angustia, ó quedó en simple prome- deados arenales del desierto, solo encontramos animaun débil subterfugio en la prolongación del plazo: sa; ó sirvió solo para reducir la suma exigida á la l~s amarillentos1 ó rojizos como la arena ó como la roca
El negro veteaao de la piel del tign1, el oscuro puntila suerte está echada, y aunque se le concediera insignificante de tres mil pesos.
lleaclu
de la pantera, corresponden á la ondulación del
lo que pide (que no se le concederá), sólo serviría
Atravesar el Atlántico en son de guerra; ero- oleaje ó al puntilleo de los montículos de arena· cuanpara prolongar la agonía de su dignidad ultraja- gar gastos de consideración; exponer á los- ma- do sopla el viento,"visto ,el desierto tan"'enciaÍmcnte
da, de su honor de soberano puesto á merced de rinos de S. M. á las visicitndes de las endemias remeda admirablemente la piel ,-eteada del tigre.
En ple~? trópico, bajo los follajes exhuberantes y
las veleidades del pueblo helénico y sujeto á.las que amenazan á los inmigrantes europeos en las
la profus10n de las flores v las frutas, los insectos y las
•vicisitudes de su contraria suerte.
tierras antillanas; presentarse con desmedidas exi- aves son multicoloros, brillantes, matizad:&gt;s. Lot1 éligencias ante una nación débil por supuestos ó abul- t~·os el~ lo~ coleópteros son verdes como las hojas, ama
*
nllos o roJos como los pétalos; maripo:;as ,, colipries
ta.dos ultrajes á un individuo cuya nacionalidad se
**
e~nfunden y ~malgaUJan con ellas, y á"ciérta disha sido siempre discutible: es en suma buscar la tancia no se d1stmgue una flor de Ulla ave. Los loros
Algún periódico había anunciado que los lazos
celebridad por cualquier medio.
y cotorras son fuudamentalmente vt•rdes como el foque atan á las grandes potencias que constituyen
Cuando se piensa que el poderoso imperio de lla.je y suelen llevar una mancha roja ó amarilla en la
la Triple Ali~nza, se habían relajado últimamente;
como la rama lleva una flor.
Alemania se ha empleado en estas pequeileces es frente
En laa regiones en donde el sol brilla y deslumbra
y que esa umón estrecha que por buen tiempo ha -preciso
. convemr
. en que el Emperador estremeci'
menos_ y en donde lo sombrío predomina en el bosque,
detenido la conflagración europea y se ha opuesdo por arrebatos juveniles, _arrebatado por entu- los J?á¡aros se ocultan en la sombra y son sombríos sus
to á las ambiciones de unos y·á los odios de otros,
siasmos extraordinarios y con exceso de -activi- matices; tal pasa con el ~·uiseñor, el zenzontlc, el jilestaba para concluir, dejando expuesta la Eurodad desbordante, quiere emplear de cualquier gero, que esco_nden su vida y sus amores bajo las sompa monárquica, á doblegarse incondicionalmen- modo los inmensos elementos. puestos en sus bras 1el rama¡e; e! cardenal y _la calandria, rojo el m10,
amanlla la otra, siempre enhie~tos eu las ramas aiste á la omnipotencia mqscovita, ó á dejar en pié,
manos por la herencia recibida de sus gloriosos lada~, toman color de flores como para poder ser consin dique de ninguna especie, todos los apetitos, antepasados. Casi á la vez emprendió su aventu- fundidos
con ellas y es~apar, clisfrazados de claveles,
todM las concupiscencias, todos los rencores que ra contra China y su expedición contra Haití: la á las acechanzas del milano.
Los peces y animales acuáticos tienen en su coloapartan y dividen á las naciones del viejo conti- república antillana le ha dado satisfaccíón cumüdo uno de los dos extremos. Bien como la sardlnente.
·
plida; ojalá y la posesión de la bahía de KiaoChao na.,_ el saln:ión, el huachiuango revisten colores viPor boca del baron Von Bulow ministro de Reno le ocasione complicaciones trascendentales en vls1mos,. br_1llantes y ~e cubren de escamas de plata y
laciones Extranjeras del Imperi-0 alemán, hablan- el extremo Oriente.
de oro, o bien son gnses corno la anguila, el pulpo, la
langosta, con vagos refleJo~ verdosos, color de musgo.
do ante la Cámara de Representantes, acaba de
X.X.X.
L.a anémon_a, la estrella ele ¡nar, son verdadera flosaberse que hoy más que nunca es íntima la corDiciembre 16 de 1897.
r~ submarma y se co~1funden á los ojos de los anidialidad y harmonia que une ála poderosa Gérmales de presa con la pmtoresca vegetación acuática.
mania con la inquieta agregación de pueblos y
Estas vane?ades corresponden á los dos aspectos que
e~ agua reviste: ya brilla, se iriRa, chispea como un
naciones que se llama Imperio de Austria Hungría
diamante y en el seno de aquel iris liquido surgen coy la nueva nacionalidad constituida en 1870 por
mo dardos de fuego los peces brillantes v matizados
las armas victoriosas de Víctor Manuel, sobre los
ó ya estancada, opa_ca, g·ris, tiene penmnbras y som~
restos seculares del reino temporal de los Papas.
~ras que son refugio y escuelo de los animalE&gt;s empaYa
en
otra
ocasión
be
tratado
de
entretener
á
mis
Nada significan ante esa perfecta unión los de- lectores contándoles cómo la ciencia moderna explica nados y oscuros. l'or su forma y su color, uria ano·uisórdenes crecientes de Austria, las rebeldías de ·las mú~tiples y_ las más ft~gitivas e.&gt;.:presiones de la fi~ Ja no es más que u°: pliegue más de las aguas profun~as Y un pulpo se pierde y desvanece en aquel oleaje
Bohemia, las aspiraciones separatistas de Hungría; sonomia1 las diversas actitudes ya nobles y majestuo- mcoloro.
el emperador Francisco José parece r esuelto sas, ~a ndicul~s. del cuerpo. los Yariados ademanes y
Esta adaptación del animal al coior del medio en
~·estos que traicionan nuestros intimos pensamientos ,que viv.e va ma~ allá aún. La lagartija, la higuana, el
á arrojarse en brazos del partido alemán, para for- o
que ayudan á expresarlos. En esa circunstancia ha- _camaleon, que v1 ven entre las ruiua~, son color de tierra
talecer su trono al que amenaza la revuelta. Se cía yo observar cuán- fecundo y entretenido resulta
de aspect~ terroso; ~erdes los insectos que viven sopresenta hasta hoy decidido á hacer prevalecer so- ser el estudio de Jo familiar y de lo vulgar de aque- 'b' re
los retonos; amanllenta como la arena es la ci"'all?
que
:por
~star
siempre
á
_la
vista
no
nos
parece
exit.re las aspiraciones justas de los cheques, que
na. Los animales nocturnos como el buho el mur~'iégir
exphcac1ón
y
que
descmdamos
estudiar
en
sus
cauquieren con buen derecho sentarse en el banque- sas :f mecanismo en fuerza de hábito de verlo y de lago, la panter!l nE&gt;gra, son negros _ó somb;·ios.
¿Hay escE&gt;pc1ones á esta reo-la? SI; seguramente; pate de la &lt;confederación, las tendencias germáni- sentirlo constantemente.
haberlas al menos; pero Ya regla 0 ·,meral subsiste
Pues lo qu_e.,p.i.sa con el lenguaje mímico y con Ja rece
cas de los que inspirados por la majestad de los
y puede más tarde encontrarse la razón de que en alexpresión
Jisonómica,
pasa
igualmente
con
otras
muHohensollern, quieren uncir acaso por ocultos decasos parezca fallar.
chas cosas y entre ellas con el color de los animales. gunos
4Por qué esa adapt3;ció::? ¿cómo comprender que el
signios ála hegemonía prusiana todos los pueblos Vemos
á cada: paso á la pintada mariposa confundien- aµ1mal,
como un espeJo, propenda á reflejar el color
teutones.
do los m~_tices de sus alas cou los_pétalos de las flores; de su medio? ,¡cómo esplicar esta influencia del aire del
la
lagarti¡a
ra~trea
su
cuerpo
gns
y
opaco
por
el
polLa confianza del emperador austriaco en los
agua, de la tie~ra sobre_ el pelo, la pluma, la escama' y la
alemanes podrá conjurar las tumultuosas mani- vo de los cammos y escala Ios muros derruidos de las concha? Nada mas s_enc11lo y ya lo dejábamos ¡,ntrever.
construcciones abandonadas; la culebra desenvuelve A medida que el ammal se confunde é identifica con
,festaciones de Bohemia; les quitará á los descon- sus anillos entre la yerba ó baña sus escamas irisadas
tentos el derecho adquirido para el uso libre de en la onda cristalina; el pez despide destellos bajo las su medio se hace fac_il su ".ida, 1!1ªs re~oto el peligro,
mas segura la _subs1stenc1a. Si es amm~l de presa,
la lengua nacional en los asuntos oficiales; tal vez a_g uas y no se no_s ocurre pregunta! por qué esa va- su ataq,1e es siemprEI una emboscada, disfrazatlo y
conseguirá por la violencia que se borre del pro- nedacl en el colondo, por qué esa fi¡eza del matíz se- ocult? por el color _de su medio puede acercarse sin
gún la especie, ni inquirir de qué depende que hava
grama de las escuelas la enseilanza del cheque; animales negros como la noche, otros radiantes como ser visto, acechar sm ser sospechado y la caza es
segura. la alin~~ntación más abundante, la progeacaso logre ahogar en torrentes de sangre las as- el iris, otros rrntados como las f_lores; porqué los unos ~as
m~ mas numerosa. S1, en vez de ser de presa, es presa él
piraciones de un pueblo que anhela su autonomía; parecen ramilletes, los otras p1eckas preciosas y por mismo, presenta menos blanco á medida que mejor se
pero no ha de conseguir que los húngaros, fuert~s qué los hay opacos y musgosos como las rocas y los confunde. con s:u medio, esquiv:a el riesgo con mayor
hay bri_llantes y _luminosos como las joyas.
y vive y se perpE&gt;tua en l!lªS vasta escala.
en su constitución social, enseilados por luengos
Vn abismo media entre el colibrí y el buho entre la sar- desparpa¡o
~raves de los millares de años que hace que la vida
a:llos de ejercicio en el gobierno propio, ama,~stra- d1~a y el pulpo-, entre el oso blanco y la pantera negra. A
ammal fermenta, en el planeta, ha habido tiempo sodos por el buen ulo que han hecho de sus libet- Mientras el banco de coraJ ostenta sus rosadas ó en- br11do para que desapa1:ezcan las ~sp.ecies q\le por rec~ndidas
ramificaci~nes
c~mo
una
vegetación
de
rutades y prerrogativas, arrancadas entre los furobiés, el "f?anco de ostiones sunula un guijarral árido y saltar mucho ~n su medio no han sido capaces de vivir
res de la revolución. cejen.,fáyilmente en sus de- desapac1b\e; en tanto _que e~paso delas cotorras y gua- y de reproducirse, y lo. ha habido asi mismo para que
siciones, que los encaminan primero á buscar la camayas simula una d1spers1ón de flores empujadas por _prosperen y se perpetúen las que han tenido la fortuna d~ reve~tir los matice~ adecuados á la protección
independencia financiera y mercantil, vía segura el viento, el vuelo de los zopilotes parece un desfile de y me¡oramiento de su existencia.
sombra~.
en
fuga
y
mie!)-t~·as
d3;n
ganas
de
engarzar
para llegar á la i ndependencia polítfoa.
. ¡P~r_ece increible que ~m atributo al parecer tan i~en sort1¡as á las catanmtas, vienen vehementes de- s1gn!f1can~e
tenga tanta mfluencia en la prosperidad y
Que se afirmen los juramentos de los sobera- seos de aplastar con los pies á las babosas.
d~ u_na especie, y mas lo parece aún que
nos, que se consoliden hasta donde quieran las
Cu~ndo se bu~ca una aplicación de tan variadas co- pers1stenc1a
e! color de los ammales sea un resultado último y tarpromesas de los reyes: á pesar del orgullo que loraciones, lo p~·1mE'rO que o_curre es que tienen por ori- d10, pero seguro, de sus luchas encarnizadas, de sus
informa todos los actos de los poderosos de la gen una nec1;s1d'.1-d. dec~rat1va, de variedad, de recreo, hecatombes cruentas, de sus acechanzas reciprocas y
y que un des1gmo mtehgente matizó á los animales
tierra, hay que contar siempre.con la voluntad de como el pintor matiza s1~s cu3;dros, para hacerlos má~ .que cuando el buitre dP-spedáza Elntre sus o-arras á la
p_aloma ,verdugo y victima estén trauajan~o en modilos pueblos. Podrán los seilores de la Triple Alian- bellos. Sobre que esta h1potes1s daría poca ó nin"'una ficar
el color del plumaje de sus clecendientes!
za declarár por medio de sus ministros que conti- cuen~a de los_ casos inumerables -en que el anini'al ni
Dn. M. FLORES.
es
~rillante
m
bello
Y.
~uele
ser
repugnante
por
su
conúan en sus propósitos pacíficos; pero si es cierto _J.ondo, una observac1on más atenta prueba que es
como ha dicho el Sr. Von Bulow, que Alemania otra, más ra~ion~ y más fundada, la explicación del
LAS NOVELAS
no intervendrá en los disturbios de su aliada; es hecho, y la ciencia moderna la ha encontrado en esta
Dlt
f~rmula:
Los
_animales
tienden
á
tomar
el
color
del
meposible que la revolución estallando en Bohemia,
•EL
MUNDOILUSTRADO-•
y la aspiración de independencia haciendo explo- dio en que viven.
ExammE:mos desde luego los animales terrestres:
En_ nuE:~tro próximo número quedará terminada la
sión en Hungría, rompan las ataduras y desliguen En las regiones polares, de soledad y de silencio en- pu~licac10n
de «Ensueño de niños• Ya está en prepalos lazos que por largo tiempo unieron á las po- vueltas siempre en un sudario de rueve blancashas- ración la obra_ que ~ebe empezarse á publicar en Enetll.
el
deslumbramiento,
los
animales
son
todos
de
coloro, y que ha sido cwdadosamente escogida.
tencias de la Europa central.

El color de los animales ·

�Domingo 19 de Diciemhrn de 1Rm.
EL MUNDO.

L.Át- ;NQC~~ .BUENA
¡

•

• · 1

t

DAMAS MEXICANAS

ltN ·LONDRES,

Bajo su lluvia de aljofar y bajo los techos
e11sa1.&gt;a1ndos 1 se -ha funuado en el Chri.,tUJM
eote pal'¡;11tesis de·alegna, eu ruedio de la tristeza del rnvierno, sie1H.I0 e11 las tal&gt;eruás l&gt;aéinal v 1:m 1os hogares de las g·eutes de paz una
especie lle agapu, l:'11 que á Ja llama azulada
que euvuel\ e al punding se celebran estas ex¡.,ausione, ingl.-s¡¡:;, sie1.Upre fermentadas t'll
wa~·o\·ó· me11ur cautiuad pur 'et spr1t. Es t!Seuciallnt·11te una solemuidau intima. La ,N¡¡.vi'clad
del 1\1, uwúia y aúu de paloes del Norte coti10
Alemmua, es va{ptl&gt;unda y calleJera, le g·usta
hatir sus tambores y agitar sus panderetas por
calles y, plazas, mienu:as que la .Na vi dad ing·lesa se rn:oge en los bogares, ·con e sus pl'r~ia11as y se 111ega al muu.iu de fuera. como si 111
caráct,·r brita11ico, de ordiuariv gravl:' tuviese
el pudu.r de la alegria. La~ calles de Londres
en el &lt;lía uel Uhristmas, están tau desiertas y
sile11tiusas como eu cual4u1er dowingo.
Algú11 aficionado que t!n el pescaute ele un
óumibu.s va i:autanclo l'arol;;, al mismo tiempo
que hace jugar coJ.1 las 1.Uanos el fuelle-de un
acorJt!ún, a1g·µnos chicos enlatados que van
por &lt;:n medio de la calleó la avenida de uu
parquti, haciendo sonar sus pandl:'ros, y alg·itn
grupo tle.ébrioi; yue, por e~tar clausuradas á
c1enas horas y bajo ptinas severas las t:i.beruas, las trat.\11 ..-n lo~ b11lsillos en forma de botellas y hacen _oir art!ugas ó canta1 es vinosos:
con eso ha. sido 11peuas con lo que por raro
accidente, he visto turbarse la quietud oepulcral de Londres eu tal día. Y toda,·ía, esos cautares acompañados en ...1 acordeón ó so&amp;t&lt;:'ui•
dos por el pandero, tienen algo aemonótono y
lánguido; se canta maquinalmente como ee rcz.a eu un templo para uien parecer, y esos raros cantores me haciau la impresión de estar
dicientlv~ Hoy es Christmas, es precbo cantar
un poco.•
En cawbio, en los hog·ares entre todos se
celebran secretos conciliábuÍos contra la tri$"·
teza de las calles, cómpra11Se á subido precio
ramas y hoja;; de primavera para imprimir una
~onri-a de alegría en la faz rugosa del padre
Chritsma~, y se adornan con ella,; los muros, se
las ent1·etcje á manera de arcos en los marcos
de las pue1 tas, se las cuelga, en forma de
guirnald" s. de las lámparas y se las esparce
a.qui y alli en el suelo ó sobre la. mesa del banquete El laurel, la yedra, y el acebo son cosas
iri&gt;prescinuibles para una casa inglesa en el
Christiua~. Sin ellas una familia creería que
su miseria tomaba los aspectos de una profanación y
el padre empeñará lo que puede ó aún robará para
obtenei·las. Uados Vickens ha atribuido una significación y un yalor ide!ll á esas hpjas en sus cuentos de
Navidad. Élla-s· expresan los rel'uerclos. Siempre con
la misma forma, sit-mpre con el mismo perfume, por'
que la húja del árbol no varia, vienen al fiu de cada
año eu la vida del hombre para hablarle, si,es joven,
de las ig·uales á ellas que vió en el rnismo dia cuando
era niño, si es viejo de las que vió cuando era niño, v
cuando joven; y como la memoria es una facultad que
se pone en 'jpego en virtud de asociaciones de cosas
pasadas con objetos presentes, van desprendiéndose
luego -de a{Juellas hojas los recuerdos queridos, las
imágenes de los séres en· cuya nnión vimos en otro
tiempo á sus hermanas ya marchitas.
Entre todas, la rama del mistletoet tiene una vjrtud
sagrada. Deb_ajo de ella, y asiéndola con la mano, el .
beso que sena culpable se hace inocente. La rama
tentadora pende al alcance de todos, en mediJ del pasadizo más frecuentado de la casa: con una mano al
talle de la lady, y la otra á la rama, la .coml.ln.icación
queda establecida y luego se ciel'ra el •circuito con 11n
besó en la mejilla. El mi;;tletoe es PI · muérdago ó el
i,'ixiurn de'Jos botánicos. Como el Joto, tiene su leyenda enlazada con la del roble, entre cuyas ramas suele
crecer como parásito. Cuando los druida• en su marcha por los bosques le encontraban colgando en ese
árbol sagrado, se detenían á venerarlo: dos toro::: blancos ja1nás uncidos erl!,n traídos al pie del árbol, y 1111
sacertlote de t4,nk-a·fan blancq como sus pies, subia ú.
él y cortabá eón hoz de oro el parásito que servia de
&amp;'uirnalda entre los cuernos de l03 animales sacrificaaos en seguida..
Las propiedades medicinales extraordinarias atribuidas al muérdago, tenian buena parte en la -reverencia de que era objeto. En el viejo salón se le llamaba hall heal ó cútalo-todo y :;e le usaba especialmente
contr~ el CJffenenamiento r la esterilidad. Los iuglese,, sajones nuevos, tan super:;ticiosos como los antiguos, ya no administran á sus mujeres ,en bebida las
hojas del mitletoe para hacerlas fecumlas, pero han
vinculado en esas hojas virtudes análogas, empleándolas en cierto clia para protejer los besos, en cuyos
rumore; resuenan los preludios de la ~eneraeión.
El tin.&lt;J ting de las campanas de media noche, los copos cayl:'ndo, el césped de los parques perdi(•ndose á lo
lejos en horizontes pálidos semejantes á un mar de espuma, todo,. hasta las tarjetas de .felicitación con cromos alegru:icos colgadas en todos-los l':;eaparates, derraman sobre la Noche Buena de Londres una poesía
inolvidable.
Particularmente, el Christrnas pu lding sirve para
unir en una emoción común las mil emociones melancólicas de la Noche Buena. Yo no se á punto fijo cuántos ingTedientes entran en la formación de ese manjar t1m múltiple como nuestra olla; pero sé que la comunión material de sus pedazos implica en Inglaterra otra comunión más alta de sentimientos y ele afec,ciones.

Señorita OOerceaesUrrea.
DE JIIAZATLÁN

Domin"'O 19 de Diciembre &lt;le 1897.
~- cuando ya sólo qu~de un bomb~·e sobre lafa_z
ele la tierra, tendrá siempre un Jum110 de gratitud y de amor para el que nació, vi,·ió y murió
1ior Ia humanidad.
Por esó es que el dia consagrado al recuerdo
de la Navidad hace palpitar e11 el corazón emo•
nes profundas que á todus partes se transmiten
con clamoreo dt1 regocijo. Olvidanse las amarga~ tristezas, cotidiano alimento del espíritu,
v como si los ángeles que vinieron á Bt&gt;lem
aletearan en torno nuestro r nos besaran á los
labios; y como si la estrella de los Reyes Magos se encendiera de pronto en el cielo de la
vida abrimos el santuario de nue~tras afecrion~s mas puras ~~ oficiamo~ en él con la
hostia eterna del amor.
¡Navidad, Navidad_! Cuando niy¡os. nos das
ta dkha en dnl~e~ y ¡uguet~s. h11¡0 el _:nh_ol de_
Noel: cua11clo jov.,ne¡; la fehc1dad eu 1lus1011e~
durante el baile ck la última posada y cua11do
viejo~ nos cali&lt;'ntas el corazón cou el baño divino de la;; memorias gratas!
Aturde el retintin y el redoble de 1, s panderos· vibran las músicaR con inusitados acorde~
ele 'contá~ioso regocijo. agrúpallhe todos lo~
más quendos seres del hogar en torno de la
me~a, se piensa un poco en los muerto~ y_ los
auseutes y se suspira por ello!l; pe~·o los ,·1vos
H0S ven con ojos de · amor, nos piden que no
turbemos s1t alegria y sin sentir nos a.legra.nos también.
Oh! Navidad, Navicla~ rejun~ere&lt;lora ..._. ..
Pasarán lo~ 11ño,. y los swlos y mientra!\ ex!sta la humanidad traerás ~ su seno la dulce uuel
de la ventura.
A, e~taba e"crito. Debía nacer para el mundo el' hijo de Dios en humilde cuna, rodeado d_e
pá,tores en o~cmó !·in_c~n, desde dondn surg!rian como ,oles de mfrn1to,; destellos, la subhrne libertad, la di\'ina paz, la cari!1,_ad C&lt;'lc~te.
Sonriendo en la cu11a cuando nmo, nos enseñó el Cristo que ra felicidad má~ pura est_á en
la inocencia; _,, luego, se quedo en la tien:a,
entre 10·1 hombres partiendo con ellos sus _tns
tezas y echando gotas de nectar en el cáliz de
la amargura.
¿Pero á que recordar sus luchas, ses combate!\ sus duelos Y su tremendo sacrificio?
El dia de Na\'idad no es de lágrimas sb10 de
sonrisa~.
Lo;; cielos ~e alegran cQn el hossana de los
á11g·eleB que pregouan la gloria de Dios y la
paz del mundo.

í

GLORIA lN EXELSIS DEO.

[Fot. de Cataft~,l

Yo conocí en Londres á una señora ya anciana. cuva hija casada había partido con su esposo hasta la remotisima Nueva Irlanda, de donde no habla vuelto
después del quinto año d~ su partida, en 4ue conoci á
la madre. En todos edos años de :;eparación, con una
.anticipación de cuarenta.días de cada_ Noche Bu~na,
soUa la señora enviará su hija un Chnstmas pudding,
.por ella cocinado v empacado cuidadosamente pa_ra que llegara sin daño á la joven él día misuo de ~a
.Noche Buena. Era éste su unico consuelo en med10
de la tristeza que la consumía por el alejamiento de
aquella su hiJa única qué la había dejado ca~i sola si11
otra compaííia· en el hogar que la de su marido a.cha.coso. Lleo•ó lá Noche Buena de 1873 y comi con la señora á wi'a misma mesa. Cuando so sirvió el pudding
_y empezó á arder en el alcohol en que nadaba, ella,
que había guardado silencio,. ~nterrngó á .s~ marido
.tristemente. •Nuestra pobre h1Ja ¿habrá rec1b1do y estará comiendo el pudding?»-«Si que lo estará• con.testó tranquilizándola. Y al misu1;0 tiempo obs~rvé qu.e
las lágrimas a~olpándose á los OJOS de la anciana, bañaron sus mejillas cayendo algunas sobr,e el plato. El
'.dolor contenido durante un año, brotaba al fin en el
.jugó consolador de los _ojos, y qui~á al propio ti~mpo ~u
un rincón de la Australia, á tres mil leguas de d1stanc1p.
una joven lloraban también ante un_ plato. Y sentí como si viese que las lágrimas de la h1Ja y las de la ma,dre se comunicaban á tanta distancia por medio de
los trozos_ del pudding.
SALVADOR QUEVEDO y ZunmTA,

NUESTROS GRABADOS
LA NAVIDAD
El Dante en su poema divino, que ha pasado de ge·nerac1ón en generación como modelo de bdleza, ex.plica de .este modo la Encarnación del Divino Verbo y
su Navidad:
«Por no haber sufrido el freno impuesto á su ·volu~·-tad, que le era tan provechoso1 el hombre, que no nació como los demás, se condeno á sí propio, y condenó
.á toda su descencia, por lo que yació enferma la especie humana y sumida lar~¡-os siglo$ en profund,1error,
hasta que se dignó el Veroo de Dios bajar al mundo,
identific{rndose por solo un impulso de su eterno amor
. con aquella naturaleza, que se había divorciado del
. que la crió.•
Este fausto suceso de la venida del Dios-hombre al
mundo, es el que se representa con religiosa inspiración en nuestra página artistica. La Virgen Madre y
los áno-eles, en extática y muda adoración, contemplan aY que más tarde había de asombrará la humanidad con el poder de su palabra y con el ejemplo de
sus virtudes . .
Cerca de veinte siglos hace que, &amp;ñl) por año, los
pueblos cristianos celebran con entusiasmo y alegria
la Navidad del Salvador; y pasarán más y más siglos,

HACIA EL CIELO
Al&lt;&gt;'ttnas ,·eces se descuida San Pedro, ~· en vez de
salir"'para echarse al num_do las almas comtme~ y corrientes destinacla8 á ammar cuerpos human.os, se le
escapa ~lo·ú11 áng·el del celeste coro, que qwere venir á probar có.mo andan las cosas de este pobre planeta. y ·qué aleg·ria para las casas á donde lle~-a un fu·
crith-o Je esta calidad! Los padres de la criatura se
. fienan de un extraordinario régocijo y de un amor extraordinario· y el 11iño ¡naturalmente! es muy bello, bellisimo, por que. traspasando s_u envoltura c~rna~, le
· brotan ele los ojos y de los labios y de toda:s partes,
efluvios de g·loria.
.
. ·como en el cielo no corre el tiempo, conoce Sa1? Pedro la escapatoria y desde luego procura ~-e~1ed1arla,
pero aquí ese desde Juego se vuelve meses o anos, pues
la medida de nuestros dias es muy cor_ta y el mundo
o·ira con vertiginosa rapidez. El angelito entre tanto,
te ha encariñado con sus padres por que ¡_pobres! s~n
tan buenos y le ~man de tal mod?, que de¡~rlos ser.i~
una falta de caridad; y cuando viene el e~viado celes. te· hav formales resist.e ncias para la partida.
· -Mira: vámonos pronto. ¿Que acruar_das aquí e,n este
•mundo tan lleno de amargu1·as y a'~ tristeza~, . tu 9-ue
tienes por patria el cielo Y. por destino la fehc1daq?
-No quiero irme, no qmero!
.
-¿Lo ves? Ya está~ llorando. Aquí se llora siempre
y allá se canta y se ne.
.
r·
-Lloro porque los amo, y 11:1e duele ~eJarlos. ¿' ieras? mamá y papá son tan fehces conm11;~ .... - y yo ...
la verdad, cuando me están he\an~o también bOY fe. liz, asi, al modo que se us~ en !ª tierra, y vamos ... qne
no me quiero ir, no me qmei;o 1.r.
_
Y el niño se baña en lágrima;; y grita entre sue!10s
v te ataca una enfermedad y se pone descolondo.
burme pq_co, deja de ~omer, sus_ carnes se van, y ~oto.
le queda Yicla en los OJOS esos o¡os llenos del amor ~e
los án.,.eles que aurr centellean con fulgore~ de glona •
,Cad~ nodhe se repite el combate. El enviado reclama y el niño se resiste y llora, basta que una. madrugada, desl?ues de haber luchado mucho mira f&lt;~S padres, suspu-a y ......... se Ya! No; se lo llevan a t~aves
de tos e~pacios á la gloria: r aquí , aquí quecli.n qmenes
de,sde ese instante todo lo ven negro, y solo alegra su
memoria el recuerdo de que los acompañó por l&gt;reves
dias un angel del celeste coro.

:t

Nuestras páginas Wusicales
No obsequiamos con este número las que
habíamos prometido, por que se descompu-o
la máquina "Rauter·· que po~eemos. Pero
eri el próximo número pallarán nuestros favorecedores las mencionadas páginas.

t

EL MUNDO.

411

�412

EL MUNDO.

Domingo 19 de Diciembre de 189?

Domingo 19 de Diciembre de 1897.

413

EL l\IUNDO

Las fiestas de Cnernavaca

PLAZA DE TOROS.
En la plaza l11ciendo como una alfomlmi
De variados colores, campo floriJu
Que e,;tremt1c11 la brisa, se vt1 en la so:nur.,
De mautoues flamantes el colvridv.

Fiel á ~u promt&gt;~a PI SC'iior PrPf.idPntt&gt; de la RepÚ·
blica asi~tió al atto ofici 111 d&lt;' i11aug·ui.1ció11 dd Ferro·
carril de C11ernavac11, yue t-~raha ¡,n•parnad de modo
que reincidiera cvu vtras llob in;rng·uraciones: la dd

Grandes como una estrella rai;gad ,,s ojo3
Fasl'inan con t'.I brillo dtt los puiiules,
Y lascivos ,10nrlen los labios rojos
Que la miel humedece de los panales.
Como enjambre revuelto de maripo1,;as,
Con s11R alas de seda, los abauico~
En mo1i.0ri de azabache mt1c..n la~ rosa-&lt;
Y eu Ju,; pecho,; rt1dondo,; t1m:ajeri r,cv,
Sale ru.,.iendo el toro; resuen·t un ¡br 1vo'.
l\fira A la ~uuchedumbre con ansi" im¡11ieta;
Rasca enarcando el dorso, le,·a11t:t el rat&gt;u,
Rompe sobre el torero como sana,
Pero con garbo airoso que a todo• pa~ma,
El torPro st1 escurre cou hAbil su .. ne,
Y como Ps una lidia qut1 lo Pntu~ia,-11,a
Tit&gt;nJe otra vez la capa: reta á. la mut1rte.
Al sol, dPntro la 11rena, los resplan,lore,;
Ful &lt;&gt;'u nm d" brocados de pla t,t ,Y on ,;
Tro~an, la pica en ristre, 108 pirndure..;,
Y las cintas flamantes sa..:ude el toro.
En cada nueva suerte bufando ;:alta
~l morderle en las carn-es la bandt&gt;rilla;
Llega el espada y lueg-0 su furia exalta
Con pases dt1 muleta que roja bdlla.
Tl1EN JXAL'Gt;J:AL El\ LA ESTACIÓN DE ALAl:CÓN

conm•Fl.

)IAXl'EI. AJ.AIJCÓN,

&lt;J,,b&lt;,rnador de Mo,elo~.

Salón de Sl',-innr~ d .. J Congr&lt;&gt;~o local &lt;&gt;n t 1:intio-uo Pa.
lncio dt1 Rrl'ltán C11rtf'", ." la de 1111 l11c;il :11np1¡'o y .,Jp.
g11n~e para las E•l'lll-luB Ceutn,les d0 lmtruccióu pri•
mana.
Con el fin clr fe~tPjar la Yisita c!Pl S&lt;&gt;tior General
Diaz, los galantes c11rn:ivact111,-c:s org-a11bmron una ~u•
resión d .. fie:stas 111flg11ífit:r~, yue la pr .. nsa diaria ha
de,-crito minucio,a11H•111 e. Fu~g·O!; anifwiale~, paseos;
bailes~' bnnqtll'U'"· e,tuvi.-ron cli•~11,,:s de la devadá
pt&gt;rsonalirlad á 11uien :s., de&lt;lil:aro~.
Del baile dado en el tPatro ~e n•firrrn maravillas:
parece 1m cuento orit·ntal la &lt;ll•s1·ripció11 &lt;le los ador•
nos, de la concurrencia, de la 111úsica, tvuo ideal, ar•
tístico y encantador.
Pero lo quP •·n e~tP úlrimo Yi:ije dl'I St&gt;ñor PrP·
i;idente ha tenido una siguifkación míis dig·ua de ser

tonrnda Pn cuPnta, es el estreno d e la c11rn p:irn Escne•
J.r,- Ce111ralt-,;, p11r4ue Pst"' acto ha dado oport1111idn,l
para 4u,· p11t&gt;dau ~er apret:iados los ad1•la11t&lt;'~ del E~ti.l.·
uo dt&gt; .\lornlns t1u ,.¡ Ramo de Instrncción l'úblita.
El St&gt;11nr Gt-neral lJíaz en Pl 111om1mto dt•, la inaug11·
ratií111, prm,m,ci.-, el si¡.:uiente brt-v1· dis1·ur~11:
Hoy, lid,• Dil'ic111bré, queda i11aug·11rado 11l lo0al qn,:
0&lt;'11pan las Est:ut&gt;las centrales, prototipo ~· rnodt&gt;I 0 d11
toda~ las escudas que hay eu ciudades, ,·iila,, ,· ahlcfü;
del E,111&lt;111.
•
E,tn ¡,n11•hn eddPntisima de ail!'l~nto ~ig-nifka cnán·
to alcanzan la virilidad y cultnra del EstaJ1»dt1 Mon··
lo~. tuda, 1•.z qut&gt; el padi·ón de eRta e11titla,1 noi; da ít
convcer el gTandisiwo factor de la uii'íe;,, que se ilu:s•
tra.
•
Pue1le ~l'ntirse orgulloso el Estado de M-orf&gt;IOR de
po~uPr e•tabletimieutó semejante, do11dt1 nis ltijoR pne·
dt&gt;n hallar l11s 0 -randes elemeutos que 1wcr~itan p:ir,t
e111pn·11dt'r .J:,1ucha por la vida y llegar a ser honra•
rlos ~· ,·:ilientes ciudadanos, honra de i;11 p,.tria y
i:_o,tén de ~uR instituciones; y para l:.iR uiñai;, la Pn~i:·
na11za q1w laR forma honradas ,. dignas de ocupar
más tarde el prefen:nte lugar
,.. do cspo.,as .y madi-es.
*'.*
Y:i cll'sdr la épora del Gobierno il&lt;&gt;l Sr. Prrciaclo, Rf\
había comi,grado á la ensuñanza de la niñez y la ju•

PALACIO.DE CORTÉS

ventud una atención especial, y ahora se ha llrgado ali
PXtre1110 de qtw e11 l11:s t1sc11ela:s dd ¡,equ&lt;&gt;ño Estado del\lor.,Jos que ~011 dosci1·11tas sdt-11ta .v t.-e,;, hay iuscri·
tos die,,.,. nLteve 111il alu111no,i. Estv habla muy alto en.
favur de· a4uel E:sta1l&lt;.1.

***

Profunda d,•be habrr "ido la impresión que sintió el
Sl' il"r Gcueral Dia;,, al entrar al l11,-,órico Palacio que111a11dó co11strnir t:11 los ,iombrio:1 bosquPS de la tierra,
talit·11t11, ••I audaz con&lt;¡uista,lor de la Nueva España.
H:t d .. halwr rrai,lo A RLL i111ag-i11:.ició11 el Jefe actual dela füyúl!lil·a, ltJs tiempos de Juto y amargura en que·
Jo~ 1hoscs, lo,¡ empt&gt;radores y los p111•bJo, al!ofí"·e11e,;
cayerv11 para no leva11tar~t1 mits; PI largo perl11~0 del;~ 1.:ou4u·1sta; la,; guerra,¡ de indt'pet\d,·ncia .'·,de prin•
c1p10~ que han e11,a11grt&gt;ntado el pa1s, y ptJr último la.
¡rn;,,, fuc1,1 e de dicha~ .v orieute de pru~¡,eridade~ la
paz y la libertad y la democracia, qu" J., diero11 motivo.
par&gt;&lt;. ir A pre~idir una sesión del Cvng-re:so de un pue•
blo hbre, en el local mismo 1m que habitara, altivo y
omnipotente, el primer domiuador extraiio de est1 pue•
1,1,,.
El palacio de Cortés es uno de los edificios mas im•
portantes del país, por su interés histórico. Los cornavacrnses han dado una prueba de buen se11tido conser•
vando la severa sen1•;llez de su fachada, que traduce-

mu,v bien el caracter de la época en gue fué construí•
do v el destino que se le dió, de residencia señorial.
Otto recuerdo encierra de valla para los mexicanos, y
es el de haber sido aunque por breve tiempo prisión
del gran insurgente a quien sus enemigos llamaron:
"El rayo de la guerra." En uno de los departamentos
del !'alacio, hay una ancha lapida de mármol con esta
inscripción:
•
"En este lugar estuvo preso los dias 6, 7 y 8 de No•
viembre d&lt;&gt; llilÓ el General José María Morelos, Can•
dillo preclaro, Héroe de la Patria, defensor integén-i•
mo de la Independencia y cuya sang:re derramada en
un patíbulo fecundó la santa causa ae la libertad me•

La hoja relampaguea .........! terrible y fiero
El toro queda inmovil y se contrae;
Y no bien se ha lanzado sobre PI torno,
Como al golpe de un rayo oin viJa cae.

xi cana.''

Frente al Palacio se halla el nuevo jardin "~fanuel
Alarcón" cu va construcción data de tres meses á esta
parte v fué tl'rminada recientemente, á efecto de que
(ll esti~eno coincidiera con la inauguración de las otras
mejoras materiales de la capital del Estado y la de la
via ferrea,
El jardin rs de estilo in~lés moderno y, sin género
de duda, el mejor y más e1egante de toda la ciudad.
Las fiestas de Cuernavaca han sido de verdadera
sig·nificación para el Estado de l\Iordos del cual dijo
ton razón el Señor Presidente: «Ahora es cuando , n
tra , n la via franca del progreso, en el periodo m:\s·
impo1 tan te de su vida comercial y agrlcola, con la inau•
g11ració11 del camino de fierro qu·: va al Pacifico, que
J., ofrece facilidad para la circulación de sus produc•
tos.•

*

**

Debemos nosotros agregar que tan vigorosos ele•
nwntos de vida, aprovechados, impul,;ados y dirigidos
¡.. ,r un gonernante patriota y discreto corno lo es Sr.
c .. ronel D. l\Ianuel Alarcón, servirán para que en be•
1wf1cio de la República toda prospereMorelos y llegue
á las más alas cimas del pi-ogreso y la civilización.

Fl:El\TE EK EL JARDD( DE BORDA

Descienden los sombreros sobrP In arena,
Y los mantos fulguran como uno~ sole~;
La'inú.sica..en· aeordes-alegre ~m·na,
Y atrueua. el clamoreo dt1 1bravv~! y ¡oles!

o

Al radioso cqn junto de aquel mosaico
Que palt&gt;ta de Goya parece fres1·a,
O bi ..n chiporroteo de a rco voltaico
Yo siento que la sangre se ine refresca.
Cuando en áureos ensueños la luz me bafia
Y miro la sandunga de la manol:i.
Si pienso en la gloriosa, la madre E•paiia,
Pienso con más ardores en la espmfola.

J. A. DEI.GDO.

s:!a esposa m!sti ca.
Pálido el rostro, palpitante &lt;&gt;I ~rno
Y envuelta en tocas de mode;.to lino,
Ame el altar del templo bizantino
La última vez la vi, d&lt;' pena 11(•110.
Sus votos fueron para ml, l'I Yeneno
Que á emponzoiiar mis Uusio1w, ,-iuo,
Y al profeimr, por el amor diYi110,
Rompió los lazos del amor terrC'no.
Ya es esposa ele Dios- dijo la gent,•,
Y cl!n acento lú&lt;&gt;'ubre tañia
La campana en Ya tone lentam('nte.
Yo quedé solo en la capilla urnbria,
Y al doblar ante Dios mi alth·a frl·nt1•, .
Tuve celos de Dios ¡Ya no ern mía!
SANTJAGO IGLESIAS.
LOCOMOTORA QüE REMOLCÓ EL TRE...'I L'IAUOUltAL

PLAZA PRINCIPAL (ZÓCALO)
ARCO TRlt.niF AL FRENTEAL MERCADO

·,

�Domingo 19 de Diciemhrn dn 1897.

{15

EL MUNDO

EL MUNDO,

Llco-ó el 16 y la sala de la casa de Elena estaba iluminada, y á las ocho en punto llegó el de la arpa con
l'erez y la mayor parte de los vecinos.
Elena se arrodilló y comenzó las oraciones que eran
interrumpidas por copla-1 cantadas, en las que la voz
de Perez sobresalia, pues era la de canta,· una de sus
habilidades.
Perez era músico de guitarra ycantaba canciones
amorosas en los estrados; Perez cantaba Y tocaba la
g·uitarra, acompañando al de la arpa, y un'coro d(i voces gritonas y &amp;'utural ·s, destempladas y desacordes
seo-uía á la música.
-E1eg·ó el momento de ponerse en pié y de encender
las velas, porque se iba á entonar la Jetan la~· á salir la
procesión: multitud de muchachos tocaban pitos de caña que nada tenia11 de melodiosos, y la procesión co•
menzó á desfilar. rompiendo la marcha los muchachos
después los convidados de
dos en dos, en seguida un
grupo de ~eño• as granrles
rodeando á Elena, quien
llevaba la J)rimera voz, después Chucho el Ninfo tras
de su mamá con vela de cera, atrás la~ andas con los
santos pert"grinos, y l'erez
y el de la harpa cerrando
ia marcha.
La procesión reco,.rió toda la casa. cantando la letania, hasta que lleg·óá una
puerta detras de la cual es•
taba un grupo de cantores
que iba á recibir la posada,
lo cual quería decir que iba
á dar hospitalidad ii los peregTinos.
EntabJói,e el diáloo-o consabido entre prt'tenaientes
y donantes, y al fin, i,egún
todos lo ,abían, se abrieron
las puertas ¡y aquí fué tro) a.
Perez y el de la harpa tocaron diana: los muchachos
~ritarou á reventar, y toctos se desmorecieron de
gm to porque llegaba la hora de ln Colación
La vecina á quien le tocó
recibir la posada, obsequió
á ta concurrencia con confites, cacahuatesy tejoco~es
y í). ·los muchachos y criadas, que eran muchos, les
arrojó al suelo el resto de
la colación.
Los muchachos v criados
Fe retiraron de la' sala con
su botín, y las per.onas serias quedaron instaladas en
plena tertulia, pun,ruente
profana.
Elena v Perez cantaron
una canción de e~trado sentimental v romántica, de largas y so"stenidas fermatas
que causaron laadmirac•ón
de las vecinas.
En seguida el de la arpa
cantó una tonadilla con voz
do sochantre, que dió mucho que reirá la concurrencia, hasta las diez de la noch e, en que cada uno tomó el caruíno de su vivien- .,. ,, ,.
da.
A nadieseleabria la puerta de aquella casa después
de las diez de la noche; pero Perez era el hombre feliz
v te1úa buenas y antiguas
i·elaciones con la casera.
quien protestaba que solo
al señor Perez, por Rer Perez, le abría la puerta.
Las vecinas que iban á
recibir la seguuda posada
celebraron un importante
concilio á fin de quedar me
jor que la vecina de la noche anterior, y decidieron
ihtfinar el pat\o con faroles de papel.
Nuevos convidados aumentaron la concnnencia y
esta noche además de la parte líríca desempeñada
Elena y P_erez con e~ No procure.~ _v el de la arpa con
sus tonadilla~, se ba1 ? :una cuadrilla, pu'cle entre tos
nuevos convidados vm1eron cuatro pollos val o•u nas
P&lt;?llas más engalanadas de Jo que convenfa á Jo humilde y pobre de _aquel.la concurrencia.
Durante la~ primeras noches aquellas posadas no
habían llamado la atención, pero' poco á poco se fueron
aumentando y al de_ 1~ arpa lo sustítuyó una música de
baudolon~s, y se ad1c10naron á la colación :ctlgunas botellas de licores y alo-unos bizcochos.
Hechas las am_ístades en las primeras noches en las
~ubsecuentes remó m:i,[or animación y aleg-ria, 'hablan
mg1;esa~o algunos.m1!1tares que. conocian á Elena; se
hah1a cm?ado de 111V1tar, escogiéndolas A propósíto
pollas. b:11ladoras, aptas y bonitas; de manera q11e 1¡
~ertu)1a iba cobr_ando 1'.lás_y más animación y el baile
iba siendo el obJeto prmc1pal de las reuniones.

por

Unos oficiales convidados pidieron una noche que
les fué concedida, é introdujeron una verdadera revolución.
-Esta _noche será cosa de no po'1erse presentará la
posada smo con guantes, decia una vecina pohre.
-Todo lo han venido á echará perder-los oficiales,
si con razón no puedo ver á los soldados.
-Ya ésto se volvió de tono, exclamó otra, yo"ª no
puedo competir con la, que. vienen.
•
-E, tliste poner.,e uno en evidencia.
-¡Y tan bién que f&gt;mpezamo~!
-Pero ya Yerá usted, los oficiales van á echar el
resto.
-Como que son tan garbosos.
-Pues yo si voy, ya pedí un vestido v un peinado.
-Pues yo no; que no están los tiempos para lujos.
Ya maudaron dos caJas con botellas. los oficiales.
-¿Qué dice usted no má;1? Esto va á ser una borrachfll•a espantosa.
E[ectivameute, á las ocho de la noche la casa de Elena estaba inconocible la concurrencia difería ya e8en-

cíalmente_de la d!3 _las primeras noches. La misma Elena se hab1a perm1t1do ponerse un vestido transparente
y una rosa en el peinado.
·
No ta_rdó en oírse t'll el patio una estruendo-sa música de viento, y toda la casa se estremeció como con
una descarga eléctl'ica.
Comenzaron á entrar los convidados y las señoras
venian e~ta noche i:nás apuestas y engalanadas que en
las anteriores: oficiales de riguroso uniforme pollos
con guantes y muchas personas de~conocidas.'
Todo lo 'que el rezo y las oraciones perdían en aquella noche en f~rvor y escrupulosidad, ganaron la procesión y el baile
,Elena, q•!•' si&gt;gula_ll_~vando la voz en el rezo. sincopo las or~c!on~s, om1t10 Ave Marias. y todo lo hizo con
una prec, p1tac1 ón desusada.
. Los oficiale_s obsequiaron á la concurrencia-con precio~~~ c11na~t1tas con dulces finos, y después hubo profus10n de bizcochos y licores.

El baile estuvo animadisimo·y la concurrencia se entretuvo hasta las dos de la mañana.
Los oficiales anunciaron oportunamente á Elena, que
.
no habían querido privar á su coronel del placer de
aquella posada y que le hablan invitad,, por parecerles á la vez un acto de buena educación.
-Han hecho ustedes muy bien, contestó Elena dándose por muy satisfecha.
A poco rato se presentó el coronel1 venia también de
uniforme; era un soldado de la republica, un hombre
como de treinta y ocho años, trigueño de buena barba,
mirada de águila, buf&gt;n porte y aire marcial; y con ese
de~parpajo y naturalidad del FOldado que ha corrido
el mu~do saludó graciosamente á Elena dándole la
mano.
Esta co~turnbre no estaba por entonces muy exten&lt;;lída, e~pecial.nente en la cla~e media: tanto que se
consideraba como desatención ó como una libertad impt'rdonable dar la mano á lvs señoras.
Pero á Elena no le pareció lo mismo sino muy al contrario: encontró aquella acción muy natural y prueba
de una galantería de llllen
gusto.
-¿Me permite usted,Ele.na, dijo el coronel, que tome
una noche de posadas?
-No queda ya más que
la noche buena.
-La Noche buena es de
todos, dijo uno.
-No, sinomía, dijo el coronel: la Noche buena me
pertenece, y aquí se bailará por mi cuenta hasta el
amanecer.
- Lástima que la casa sea
tan chica, dijo un oficial.
-ParaelCoronelFernández Aguado no hay dificultades, exclamó el coronel. Ese es un tabique de
pipiripao y en mejores murallas he abierto brecha. Se
tirará el tabique. ¿De quién
es esta ca~a?
-Del convento de la Concepción.
-Madri~al, e.l ma;rordomo, es amigo mio; tiramos
el tabique mañana y se levanta al tercero día.
-¡Qué viva el Coronel! gritó un pollo ahogándose de
felicictad.
-¡Qué viva! respondieron
muchas voces.
-Y el comedo· ,¡oh! el-comedor aqui; el corredor es
ámplio se cubrirá con lienzos y se_pondrá a9ui el comedor. Capitán Nuñez, mañana una fa gina; se trae usted unos muchachos que
trasporten ramas y las fundas de los carros.
-Está bien mi Coronel.
-Pel'O señor coronel, objetó Elena, ¿para qué se mete ustetl. en estos gastos?
-Señorita, dijo el Coronel picado, ustedes la reina
y merece. no lo que yo ha~o por usted, sino que se baJen las estrellas con lamano para que usted les ponga
encima sus piecesitos.
- Pues no faltaba más.
cotinuaba el coronel á
quien no faltaba ni o-arbo,
ni dinero, ni amor. ':fülena.
se volverá la casa de arriba
á abajo, pero le probaré á
usted que cuando el coronel Fernández dice una galantería, la sostiene con su
bolsa y con su espada. Es
usted muy linda.
La reunión se disolvió
aquella noche, resolviendo
queá !anoche siguiente no
habría posada, por no ser
compatible con los preparativos para la noche buena,
~. las seis ele la mañana siguiente llegaron u.nos albamles y algunos soldados enviados por el coronel
Aguado.
Al mando de Perez, los soldados vaciaron las piezas, trastornaron los muebles, y á poco comenzó el derrumb&amp;
·
En dos horas habían desaparecido hasta los escombros; y un pintor iiualaba la decoración de las paredes.
Los oficiales de1 cuerpo de Ag·uado, eu un trajin
verdaderamente militar, iban y venían acompañados
de sus ordenanzas, trayendo y llevando muebles, al- ~
f&lt;?mbras, candil.es, vajillas, faroles, cajas de vino, me
dio mundo en fm.
Los oficiales improvisaban un verdadero jardín en
el corredor de la casa, armaban las mesas para la cena, colocaban faroles y candiles, columnas y candelabros, y por toda la casa se difundia el olor peculiar del
pinabete y de la lama fresca, olro que á los muchachos.
les hacía exclamar: huele á Noche buena.
JOSÉ T. DE CUELLAR,

.

( FOTOGRAFIA VALLETO.)

·'

�Domingo 19 de Diciembre de; 1897·

EL MUNDO,

nas de pudor, tiéntalas repetidas veces y podrás caminar sin que el monstruo de
Curú-guarimio logre sus infames deseos.
Zapinda se inclinó, besó la mano de la hechicera y salió de la cabañA confortada y alegre.

IV.

[TRADJCION TARASCA]

Serían las dos de la tard~ del dla siguiente, cuando Penáhpensti dijo á. Zapinda:
"anda á traer agua á Cutzio."
La doncella pRrtió, pero antes de emprender el camino acostumbrado se diri,ió al bosque de cuirindales y restregó con sus manos las ramas de las sensitivas,
cuyas hojas se plegaron temblando, como lo.; nervios delicados de una virgen, al
sentido~ primeros efluvios d-el amor.
Entouce¡; prosiguió su camino. Habla llegado á un bosque de pasotas cuando
se vió presa eutre dos nervudos brazos y siutió en sus mejillas la asperez~ de un
rostro feroz y la respiración candente de una boca próxima á estallar en ósculo inmundo. Zapinda lanzó un slli!piro de infinita angustia, sus ojos se nublaron, y
apenas latía. su corazón.

I
Zapinda, era una niña de doce años, pero ya toda una mujer porque en la
tierra caliente las jóvenes alcanzan muy pronto su pleno desarrollo, As!, nada extraño parecerá que la doncella India fuese una esbelta ..nuchacha, de formas mórbidas que, como dice el diccionario de la lengua apareclan blandas y suaves. y si
hemos de creer á la tradición, Zapinda era la may, r hermosura que habla en el
entonces reino de Coyucan, capital de los Huetama, una de las cuatro tribus aliadas del imperio de Michoacán.
Empero la niña era muy- de8graciada, porque vivia bajo la féruln ele Pendh
pe:nsti, su madrastra. Lo menos que hacia esta infame mujer con Zaplnda Pra obligarla~ i¡: hasta Cuitzlo, distante casi media legua de Iluetamo, á sacar ao-ua dél
rlo pretestando qu.e era insalubre la de los pozos del pueblo. Nada import:ba que
el sol lanzase sus rayos de fuego ó que la tierra se envolví ese en inieblas, la uiña
llorando, emprendla su camino, ora expuesta, de dla, á los rigores de la insolación
ora temiendo, de noche, la voracidad de los tig1 es.
II
Mientras Zapinda no había salido de la infancia eran aquellos los solos peligros que la amenazaban; más llegó para ella la época misteriosa en que las jóvenes, sobrecogidas de estupor. sienten como la crisálida cuando se convierte en
mnriposa. Entónces comenzó á tener también miedo á los hombres y entre ellos
principalmente á uno llamado Raquitze, de quien huían amedrenradas las mujeres. Aquel hc.mbre feroz habitaba en una espantorn gruta en el fondo de lafloridn barranca de Gurú-guarimie, de
donde salia para caer como
milano sob1·e i¡¡ocent,•s victimas que sacrificaba á su lujuria en las profundidades de
aquel antro.
Una vez Zapinda pudo desprenderse de los brazos del
monstruo y huir como lijera
codorniz.
En aquel instante ~e oyó el silbido de una flecha. La saeta atravesó de sien á.
¿Pero podría escapar siempre? A quién iría á contar sus 11_ien la cabeza de Raquitze. El i~fame sátiro aflojó los brazos, se cubrió de una pa.
temores? De quién pediria IIdez mortal y se desplomó exá.mme.
consejo?
Zapinda velados de lágrimas los ojos, elevaba su alma á los ci&lt;~los, cuando de
Acordose de que por aque- entre los gruesos troncos de las pasotas vió aparecer un arrogante y gentil mancellos días habla llegado á Cuit- bo cuya frente ceñía diadema de oro de la que se destacaban tres plumas de águizio un anciano venerable, á la. Era Tumbi, el iré [cacique] de Cuftzio que amaba en silencio, pero con el ardor
quien todos miraban como á del clima de aquel suelo. á la má11 hermosa doncella del reino de Coyúcan.
un ser sobrenatural. Decían
Al verá su libertador sintió Zapinda que lo más delicado de su sér se estreme
que era hechicero entre los cfa como las hojas de la sensitiva......... .
cristianos que por aquel ~nV
tonces invadlan la tierra de
Desde aquel día, ~íempre que la niña iba por agua, Tumbi salia á su encuentro
los pureppecha.
y la acompañaba hasta las primeras calles de Huetamo, regresando solo y meditaLa niña ignoraba que el bundo á su pueblo de Cutzio.
hombre extraordinario era Fr.
Mas ¿por qué Zapinda palidece á. la vista del mancebo? ¿por qué hay ahora en
Juan Baptista, el apóstol de la su corazón más miedo que cuando la e~pantaban los ti&lt;&gt;'res ó la aterraba el hombre
tierra caliente.
de mirada lúbrica, el mónstruo de la gruta de Cttrú--g~aririo?
Empre.,der el camino de Cutzio en aquellos momentos para ponerse bajo la
protección del santo, era desafiar la lubricidad de Raquitze y exponerse á perder
su inocencia en los obscuros subterraneos de Curú-guarimio. Ya que no era posible, pues, ver al hechicero cristiano, contarla sus penas á Sicuame, la hechice, a
india que tenia su choza bajo las zirand.is de U rapa.
. III.
Trémula y con las lágrimas en los ojos se dirijió á aquel sitio. Era ya de noche. Densa obscuridad ennegrecia la tierra: en cambio en el cielo cintilaban las
estrellas, llenan lo de e~plendor.•s espacios invisibles para nosotros.
En el interior de la cabaüa iluminada con hachas de Cueramu se divertía Sicuame haciendo caricias á un gigantesco caiman cojido en las aguas deRio Grand e y que tenla su guarida en una de las pozas del arroyo de Urapa; detrás de la
hechicera estaba enroscada una de esas serpientes coloradas llamadas alamacoa-•,
la cual, de tiempo en tiempo, abría las fauces y se tragaba un a ,acran; corrían por
el suelo bandadas de es ts horribles lagartijas, sedientas de sangre, y escuálidas
como esqueletos, que se llaman nopiche.,, y por último, innumerables murciélagos,
de la especie de los vampi,:os, invadían la cho:1-a, se acurrucaban en los hombros
de Sicuame y de nuevo se dPjaban lle, &amp;r por el zíg zag de sus alas implumes, perdiéndose en las tinieblas de la noche.
Al ruido que hizo Zapinda, al entrar, alzó los ojos la hechicera y le dijo:
-Adivino á. qué vienes. Te espanta el encuentro con Raquitze: yo te libertaré
de él. l\fira; en el oriente de este pueblo hay un bosque de cuirindales; allí forman
maleza esas púdicas plantas que se llaman yergonzosas, (1) son el emblema de In
virginidad. Cuando tu madrasta te en,•ie á Cutzio, ve primero á aquel sitio y to,
ca con tus dedos las ramas de esas yerbae¡ verás que pliegan sus hojitas, como llel
flJ La sensitiva.

417

EL MUNDO.

Domingo 19 de Diciembre de 1897.

Y no había dia que no tocase con sus dedos las hojas de la sensitiva, y cuanto
más se veía protegida por el valeroso Tumbi, más sentia que se plegaban misteriosamente las fibras de su sér. A veces sus mejillas se encendian instantáneamen·
te, pero en seguida era más profunda la palidez de su rostro. Y tenla miedo de si
misma.
VI
En una de aquellas tardes, en que habla llegado á Cnitzio, vió en la puerta del
templo al anciano venerable que predicaba la nueva religión. El hechicero cristiano con acento de inefable dulzura le dijo:
-Entra Zapinda, eltwa tu alma á Dios.
P~netró la jov1111 al 1ta11tuaTio, -y-sobre--el 1tltar qu-e se d~taeaba -eu-el-fon-do ~ió
la imagen d1· una mujer, coronada de estrellas y á sus pies el blanco creciente de
la luna. An~eles y que.rubines la elevaban al cielo y al ascender, romplan la tenue
gasa de las nubes. Los ojos de la imaginación podían ver que el cielo abria sus
puertas de diamante para recibirá la más bella de todas las criaturas.
Hincada de rodillas pidió Zapinda á la reina de los ángeles que la librase del
peligro de su propio corazón; lloró, v Slli! lágrimas, como una lluvia, templaron los
ardores de su pecho.
El sol se hundía entre los celajes de colores, cuando Zapinda entró en las calles de Huetamo, bajo un cielo de bendición y de esperanza.
VII
Otra vez volvió Penáhpemte á enviará la niña por el agua del río.
Zapinda se encaminó primero al bosque de cuisindales, y llena de asombro miró levantarse en medio de los árboles un elevado cocotero, sobre cuyo flexible
tronco se meclan las palapas, á impulso de la brisa. Aquella esbelta planta le parecía la imagen de Tumbi, el gallardo guerrero de alta estatura y ceñida la sien con
el penacho de flexibles plumas que ondulaban al viento.
Absorta caminaba, tocando con sus manos las tiernas sensitavas y · al par de
ellas, sentía extremecerse en su seno las fibras más delicadas de su ser.

MI AMOR.
Pasada ya mi primavera hermosa,
A llegar ante ti mi alma se atreve
Con la última esperanza .........¡Es una rosa
Salvada no sé cómo de la nieve!
No la dejes morir! En ánsia loca
Esperando tus besos se consume,
Y guarda con afan para tu boca
Toda su miel y todo su perfume.
No la dejes morir! Es mi esperanza,
La última, la mas pura, la mas bella.........
Si trasplantarse á tu jardín alcanza,
Tu eternidad aromaras con ella!
Y al huir de la noche los negrores
Y bajo un cielo de eRplendente calma,
Brisas y fuent.es, pájaros y flores
Poblaran el desierto de mi alma.
Mi amor.........¡Celeste niño! Vieñdo herida
De muerte mi ilusión, lloró de duelo,
Y medroso me dió su despedida
Y me dijo alejándose: ¡Hasta el cielo!
Pero el cielo eres tú, tu solamente!
En ti mi amor con tu hálito respira,
:.\Ie aguarda entre tus brazos impaciente
Y se asoma a tus ojos y me mira.
Si me acerco, se va; si entonces huyo,
Me dice que me ac"rque y que confíe,
Y retoza feliz en torno tuyo
Y ele mi duda y de mi afan se ríe.
JAVIER SANTA hlARtA.

Vida y ni.uerte.

Cuando se acaba el hechizo
De la juventud florida
Y se llega á ver la vida
Tal y como Dios la hizo,
Hasta el ánimo más fuerte
De la fé se apaga en pos,
Y hay que dar gTacías a 0ios
Porque hizo también la muerte.

A.LPHA,

Pensó en el anciano sacerdote, y elevó sus ojos al cielo. El cielo se cubría en
aquel instante de nubes macisas que ya parecían inmensos copos de nieve, ya
montañas de oro incandescente ó girones expléndídos de púrpura.
Hubo un momento en que las nubes, iluminadas con los colores del iris tomaron ante los ojos de Zapinda la forma de una mujer, la más belfa de todas las mujeres. La coronaban las estrellas y se exter,dia á sus pies el arco creciente de la
luna, Y en aquella apoteosis que se verificaba en los cielos, el sol derramó sus últimos ravos, como torrentes de luces misteriosas.
Mas·1as nubes se d,:shicieron como tenue gasa, y en el espacio azul solo flotaba ya el manto de color indeciso . . la tarde.

VIII
Cuando la joven volvió sus miradas hacia el suelo, vió salir de entre las sencitivas una paloma silvestre que cantaba alegremente, que batía sus alas y que sa_
cudia de sus plumas una menuda luvia de gotas de agua cristalina. Zapinda pro.
rrumpió en un grito de júbilo al contemplar un pequeño manantial que aparecfa
entre las sensitivas al pie del elevado cocotero.
Asi fué como Fr. Juan Baptista hizo el milagro de que ni Zapinda nilaa demás
doncellas de Huetamo tuvieren que ir por agua hasta Cuitzio, expuestas á 1os peligros del camino.

IX

No paró en esto el milagro. Pocos días después,
Zapinda y Tumbi recibieron el agua bautismal de
manos del apóstol de tier.i_:a caliente, y con los nom·
bres de Maria de la Asunción y de Juan Bautista se
unieron con eternos lazos, siendo este el primer ma.
trimonio cristiano celebrado en el antiguo reino d 0
los huetama.
E. R.

EL COLEGIAL-(haciendo una mueca). Oh, si!
LEA-Ye~tudi11?
EL COLEGIAL-Se lleva)odoil los primeros premios.
LEA-Es afect1 oso c•m sus condiscípulos?
Al llegar el tren de Marsella á la estación de Fontai EL COLEGIAL-No lo sé.
11ebleau entró en un departamento de primera i'\fad. Lea
LEA-Cómo! Viéndose todos los dias!
Demazay célebre cantatriz del Teatro musical. La
EL COLEGIAL-En efecto, ae ve uno.
acompañaba su camarista.
LEA-Entonces ......
LEA-(sentándose) Hemos llegado á tiempo.
EL COLEGIAL-Pero no se habla.
LA CAMARISTA-Un minuto más y nos deja el tren.
LEA-Y por qué? No es amigo de usted?
LEA-Ya está en marcha en efecto. ¡Dios mío! ¿No
EL COLEGIAL-No.
habremos olvidado.nada? ¿Mis joyas están en la maLEA-¿La razón?
leta?
EL COLEGIAL-Es hijo de una actriz, y yo no hablo
. LA CAMARISTA-Si, señora.
con los hijos de actrices.
;
LEA-Con mi espejo y mi polvera de plata?
LEA-Cómo?
LA CAMARISTA-Si, señora.
EL COLEGIAL-Mi papá dijo un día que no debe uno
LEA-¿Y los ramos, dónde están los ramos?
frecuentar el trato de las actrices ni de las personas
LA CAMARISTA (aterrada)-Loil dejé en el teatro.
LEA-También es inaudito- esto. Anuncian la ~fati- que las rodean y por eso no hablo á Lemercier.
LEA-Dios mío! Dios mio!
né para la una y comienzan á las tres. En fin, ofrece
EL COLEGIAL-Diga usted si no es injusto que le den
al Subprefecto venir y he cumplido mi promesa. Sin
embargo, no me perdonarán haber olvidado las flores. los premios. Cad,, vez que sale va á los teatros y ve
En París, manda uno flores á Alguien y no vueíve á las comedias, y toma lecciones.
LEA-El dice eso?
pensar en ello, pero en provincia, es distinto: se habla
EL COLEGIAL-No, son los otros, los grandes, que sade las flores años enteros.
LA CAMARISTA-Y tuvo usted un gran éxito. Cuatro ben lo que hace su madre.
LEJA (con dificu11ad)-Pero al menos ¿es bueno Leveces la llamaron á la escena después de la aria de1
mercier? ¿Se conduce acaso mal?
Delirio.
LEA-Tengo hambre.
EL COLEGLA.I,-Oh! no, también se lleva los premios de
LA CAMARISTA-Cuidé de traer algunos Sand~chs
buena conducta.
y vino.
.
LEA (muy comnovida)-Ypor que su madre es actriz,
LEA-El festin de Baltazar! Dame.
Lea pone una servilleta en sus rodillas; al extender- sus condiscípulos lo declaran pária?
EL COLEGIAL-Así debe ser.
se, trapiezan sus pies con los de un niño de doce años
LEA ( á la camarista)-Lo oyes? Lo oyes? ( con los ojos
que se encontraba enfrente de ella y al cual no habla
llerws
de ldgrimas). Mira como se trata á mi.hijo, como
visto. El chico lleva uniforme de colegial .
un apestado, como un bandido, como un pária!
LEA (al colegial)-Le hice á usted daño?
LA CAMARISTA-Cálmese usted.
EL COLEGIAL {ruhorizado}-Oh! no, señora.
LEA-No: mi Bebé sufre, y es por mi causa (sollozanLEA (á la camarista)-Pronto, esos Sandwichs; no habrta podido esperar más. Esto me devue !ve las fuerzas. do) Ah! Esto es espantoso, y sin embargo, ¿qué hay
Debo despertar el apetito de usted (al Colegial) sien- que reprocharme? l\fi hijo, es un hijo legitimo y yo no
. do tan golosa ¿Si me imitara usted? ( dándole un sand- entré al teatro sino después de la muerte de su padre,
porque era necesario vivir. Como tengo buena voz,
wich)
EL_COLEGIAL-(rehusando) Oh, señora, gracias.
desde luego se me pagó muy bien. Yo me he conduciLEA-Si, sí, tome usted. A su edad no se rehusa.
do honradamente; y para que mi :hijo no tuviera más
EL COLEGIAL-(tomando el sandwich) Gracias seüora tarde de que avergonzarse, cambió de nombre, y esto
(comiendo) Está muy bueno.
no bastó, pues porque soy del teatro la malignidad se
LEA-Ya decia yo .........¿Y viene usted de muy lejos? ceba en ese querubín indefenso.
EL COLEGIAL-Oh, no! De Sans.
LA CAMARISTA-Señora, ruego á usted......... .
LEA-¿Está usted de vacaciones?
LEA (trémula)-En cuanto lleguemos á Paris tomaEL COLEGIAL-No. Se me ha dado u.na licencia para · mos el primer tren para. Sans. Voy al colegio. Hablaasistir al casamiento de mi hermana. Voy por tres ré al Director. Ah! Ahora comprendo las tristezas que
dfas.
á veces atacan á mi Bebé. No se atrevia. á decírmelo el
LEA-Y no extrañará usted el colegio?
pobrecillo ......... No quiero que Mauricio siga allí ni
EL COLEGIAL-De seguro que no. Tanto más cuanto
un día. más. Le traeré á París y le pondré maestros 'd e
que va á haber examen de r1•citación.
todo, y ae armas; para que cuando sea granrle sepa casLEA-Y no es usted fuerte en eso?
tigar á los que rehusen hablarle porque su madre fué
EL COLEGIAL-Prefiero la gimnasia.
actriz.
LEA-En que clase está usted?
LA CAMAIUSTA (al colegial que atiirdido contempla con
EL COLEGIAL-En la séptima.
LEA- En ese caso, conocerá usted á Mauricio Le- aire estúpido el pedazo de sandwich que le queda). Ya ve
usted, niño ya ve usted lo que ha hecho.
mercier.

�~~============================E~L~MUND~~~º~=============~D;;o;;,;m;;1;;·n~g¡.;o=l~9=d,:;e;,,,;;D=i,;c1;;·e=m=b;;r=e=d=e=l89~7..:..=-

LEA.-Yo no le quiero á Ud. ma/, amiguito; no tiene
Ud. la culpa de esos prejuicios que son tan comunes
(llorando siempre) Pobre Mauricio! á lo menos, creo
que no 1P pP-garán.
EL COLEGIAL.-¡Oh no, Señora! Por otra parte, no sufre ·
como Ud. se imagina.
LEA-¿No sufre cuando todos lo ponen}n cuarentena?
EL COLEGIAL.-Si no todos!
LEA-(c@ un grito de alegria) ¿Es verdad eso? hay
otros hijos de artistas en el celegio?
EL COLEGIAL-No: solamente Lemercier, pero tiene
muchos amigos.
LA CAMARISTA.-¿Lo ve Ud. señora? No todos tienen
mal con1zón como bSte niño.
·
EL COLEGIAL-(con ira) Si no me venciera en las barras!
LEA-No me habla Ud. contado entonces todo. ¿Alguna yez ha reñido Ud. con Mauricio?

EL COLEGIAL-Dos vf'ces, y me ha ganado siempre.
LEA-Y por eso no le habla Ud. y lo trata de hijo de
actriz.
EL CQLEGIAL-(confuso) $añora........ .
LA CAMARISTA-¿No ~e avergüenza Ud. de su mala
acción? Mi ~eñora ha llorado por su causa.
EL COLEGIAL-[con los ojos húmedos.] Si. ........
,LEA-OlvidP.mos lo pasarlo.
·
EL COLEGIAL-/llomndoj No: yo sé bien que Ud. no
me perdoná de corazón.
LEA-Si,sipero ~ea Ud. bueno con sus condiscipuloR.
EL COLEGIAL- Lo juro! Y luego, cuando vuelva al
Colegio ......... .
LEA- ¿Y bien?
EL COLEGIAL-Lemercier sera mi amigo.
LEA-Ah! Así está bien. (se levanta y va á sentarse
junto al colegial á quien abraza.)
LEA- Es Usted"un niño bueno y yo no lo quiero mal

Domingo rn de Diciembre de 1897.

419

EL MUNDO.

pero piense Ud. siempre lo que dice. Pit&gt;nse Ud que
si otro niño por aturdimiento hacía llorar un día á su
mamá de Ud.
EL COLEGIAL-Yo no tengo mamá; (lloron·lo y zollosando) se me murió hace tiempo. mucho tiempo ........ .
LEA-[Abrazando y besando al colegial}.Pobre chiquitín!
LEA continua acariciando y mimando distmida al
chico que poco a poco deja caer si¿ cabecita sob,·e el seno
de la actriz, como dulcemente abrumado por e.~as caricias. Derrepente se incorpora.
EL COLEGIAL-Si supiera Ud........ .
LEA-¿El qué?
EL COLEGIAL-Que desearía yo tener mamá, aunque.
fuera actriz.

f

}Cada el (rielo.

�420

EL MUNDO.

Domingo 19 de Diclembr11 de 1897.
~

Dorr.:ngo 19 de Diciembre de 1897.

EL MUNDn

Ensueño de niños.
POR JOSEPII L'HOPITAL.-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 9.
La primera hizo rodar un manequí, la puso el canos r rizados. Su traje de .ma elegancia seveCuéntame pues ese gran secreto, hija mia. ¿Es
traje de la baronesa colocándole algunos alfileres, ra, estrechaba formas un poco exhuberantes; sus
rubio
ó moreno? No lo quieres decir? Pues eres
dió con voz breve y seca algunas instrucciones y bellos ojos lucientes iluminaban su rostro franco
una
tonta
si crees que voy á disgustarme por esas
desapareció.
y bajo i,u labio superior que levantaba una con- cosas, chiquilla. Lo que menos puedes imaginarJacquelina, sentada cerca de la puerta, espera- tinua sonrisa se descubrían unos dientes blancos.
te: no se trata más que de saber si no has hecho
ba mirando á las obreras, qu&lt;' ahora trabajaban
Cuando agotó los recuerdos de familia dijo al alguna tontería. Eso es todo. Y la seI1ora Bardoen silencio dirigiéndole miradas furtivas-La se- fin:
nel soltó una alegre carcajada que indignó á Jac11.orita Delfiua ciaba vueltas al rededor del mane-Siéntáte querida mía. y conversemos. ¿Por quelina.
qui prendiendo con alfileres y ajustando el traje, cuanto tiempo has venido á P,trís? Y la ohlig~ á.
-Usted se equivoca, dijo con enerjía. Yo no he
las otras, inclinadas sobre la costura trabajalian sentarse á su lado en un confidente.
seguido
á nadie; vine sola, enteramente sola. Y
sin oír:se más que el chirrido ele las agujas pene-.
Jacquelina se turbó ¿Pues que á la prim.n-(i na- rompió á llorar.
trando en la seda ó el rumor S{!CO del hilo que al- da le habias dicho? Pero viendo la cara alegre y
-Cómo? Pobre niña! Te ha abandonado, cuénguna reventaba con los dientes.
los ojos dulcemente interrogadores de su prima,
Esto duró poco tiempo. Luego empezaron los tomó "alor y con la mayor sencillez refirió que tame eso. Son tan raras las desesperaciones del
cuchicheos, hablúndose de pronto en voz baja, pi- hnbía Yenido á París sola y por largo tiempo, tal amor.
Y se aproximó á Jacquelina con los ojos chisdiéndose l\láS tarde un consejo en alta voz y por vez para siempre.
peando de curiosidad y de malicia.
último algunas confidencias murmuradas al oído
La fisonomía. de la sefl.ora Bardonel expresó
Pero sí digo que se equivoca usted; que nadie
hicieron empezar las risas. Sea por casualidad, sea una sorpresa llena de interés.
me ha abandonado. Soy yo quien .... pero no
intencionalmente, al retroceder la señorita Del-Sola en París y_por largo tiempo ....
quiero, no quiero ....
fina para juzgar mejor del efecto del vesti-¿Pues que, no vcniste para divertirte?
-Basta, seiiorita, dijo la seifora Bnrdonel levando, tropezó con Jacquclina, lo que dió ocasión
-Ay! no, sellora dijo Jacquolina con una do- tándose con dignidad; yo no quiero penetrar secrepara que· le presentara sus excusas y habría em- lorosa sonrisa.
tos agenos que por otra parte no pueden adivinarpezado naturalmente una conversación, sino hu-No me digas seilora: dime prima, te lo ruego. se. Eres una ingratuela. Dejarte en Tours parienbiera sido porque apareció la terrible i:3ra. Chtln-No, prima, no vine por gusto á París. Metra- tes buenos y honrados para. correr aventuras y ensonicr.
jo el destino.
contraríais agradable ahora que probablemente no
- Vcnga usted señorita, la seiiora la está espeLa sonrisa de la seil.ora Bardonel se extingió tienes ya ni un sueldo venir á vivirá mis expensas:&gt;
rando.
por un instante y fijó en la joven una mirada inA expensas de usted .... ! dijo J acq uelina estreJacquelina atrnvesó temblando el taller y- lue- quieta y menos benévola pero esta no pu(lo obgo un cuarto donde un seilor atareado arreglaba s&lt;•rvarlo, porque la ha"!)ían cambiado las palabras mecida por el ultraj!'; otra vez se equivoca usted
y cortaba telas y que aparentó no apercibirse de amables conque fué recibida y se juzgaba en pre- seilora. Xo estoy en el caso de vivir t\ expensas
de nadie porque tengo trescientos francos.
su presencia. La pri1111·1Y1 dijo al oído á Jacqueli- sencia de una protectora y de una amiga.
Y se levantó con pereza.
na con una entonación rcsp,~tuosat
-Vemnos, dijo la señora Bardonel después de
La seilora Bardonel encontró cómica la actitud
-Este es el scilor Edward, el cortador.
un silencio. ¿Has reilido con tu tia ó tu tío?
y se puso á reir.
En seguida entraron en un salón amueblado
-No, prima.
-Decididamente eres una chiquilla singular;
con lujo un poco chillnnte y en el que se sentía
-Te exijian un servicio penoso?
con tus trescientos francos ni podrás ir muy lejos
cierto perfume femenil. Un traje de baile estaba
-No, prima pero ....
ni vivir largo tiempo en París, siempre tal vez, coarrojado sobre w1 canapé, guarnecitló de blondas
Le vino la idea de hablar de Auger, de su per- mo acabas de decirme. Qué piensas hacer?
y con corpiilo de rosa pálida que se vislumbraba secución cautelosa, de sus interesadas atenciones
-Yo no quiero ser para usted una carga; había.
á. través ele las trnsparcncias de la tela blanca.
pei-o no se decidió porque le repugnaba acusar á
-La sefl.ora está sin duda en el segundo sa- un pariente que después de todo lo había ácogido contado con que me proporcionaría usted trabajo;
y puesto que tiene usted obreras que no son sus
lón, dijo la prim1·ra, y se le habrá llamado para y alimentado en su casa.
primas ....
recibir alguna cliente que acaba de venir. Voy á
-lince mucho tiempo que no veo á la tia Au--,Xo, gracias á, Dios no lo son, pero saben traverla.
ger, continuó la señora, pero me dejó el recuerdo bajar. Y piensas tú, que sirviendo conejos fritos
Luego levantó discretamente una cortina de se- de ser una · buena persona. ¿Ella te hacía penosa
en una fonda se aprenda á ser modista'.'
da, llamó en una vidri&lt;•ra y entró.
J,i vida?
-Xo tardaría en /\,prender y algo sé ya puesto
-Ah! Es usted, dijo una voz. Vea usted el corA esta evocación de la buena tía Auger que á
pilio de la scilorita Hortensia; no le queda bien. esa hora debía estar abrumada de tristeza, Jac- que yo misma hago mis vestidos. La seflora BarNo sé pero me imagino que hay algo que hacer- quelina sintió que le subía un sollozo á la gargan- donel dirige una mirada desdeñosa al humilde trale en las mangas, tienen un aspecto impropio ¿no ta y respondió todavía pero con una voz llena de j e de su prima, pero muy luego esta mirada centellea y contrae sus labios una sonrisa de satisfaces verdad? Ah! muy bien; ya estamos en camino. lágrimas:
ción al observar que el traje estaba muy bien he.Así, ¿le parece á usted? Hágame favor tle arreOh! no, prima.
cho. 8!' reprimió prontamente sin embmio y agreglarlo.
-Algo te apena. Sin eso, no habrías partido gó con dureza.
En lugar de la seiiora Chan:sonier que había de- así, háblame francamente.
-~o sabes nada; será necesario que empezasaparecido, vió Jacquelina aparecer en la pucrt11,
Ensayó entonces hacer un cuadro sombrío de su
una señora. vestida de negro. Era la seiiora Bard0- vida de criada de fonda, se quejó de la ruda labor ras tu aprendizaje y ya no te ayuda tu edad.
Por otra parte, entramos ya en la mala estación
nel en persona. Avanzó rápidamente hacia la ni- que ese oficio impone á una joven hom·ada, del
y el trabajo escasea de manera que en breve desila y la besó en las mcgillas.
caracter de los hombres y del disgusto que sentía
-Cómo! ¿Eres tú, querida mía? Que feliz ca- sirviéndoles y oyendo sus requiebros, pero sus pediré algunas obreras y no es esta la ocasión de
sualidad te trae? ¿Porqué no me avisaste de an- palabras no tenían el acento de la verdad, sus ex- recibir nuevas.
-Dios mío! y qué haré?
temano? Haces un vilije de recreo á París? ¿No plicaciones se enredaban, sus razones eran obscuEs muy sencillo; tomar el tren más inmediato
vino contigo tu tia? Donde está? Pobre se11ora! ra:; y era desde luego facil ver que no sabía menhace ya veinte ailos que no la veo. En cuanto á tir. Como á cada momento experimentaba. mayo- para Tours, pedir perdón á la tia y volver á tu
tí, ahora es cuando te conozco. Estás muy boni- res dificultad~s para expresarse, su prima, le cor- antigua vida.
ta ¿sabes?
-Si no puedo, juro á usted que no puedo, y fo
tó la palabra diciendo con cierta acritud:
ruego tenga piedad de mí. Hay cosas ¿sabe usSorprendida y encantada por esta acojida, .Jac-Xo es eso, bija mía; tú me ocultas algo y ha- ted? que no pueden decir:sc, son sagradas. No falquelina se dejaba mimar; era la primera vez desces mal en no ser franca conmigo. No me enga- taba más sino hacerme tantos mimos para ser tan
de su llegada á París que oía decir algo agrada- ñes con tus aspavientos pues no tienes ni cara ni
ble.
dura después. Si se perjudica usted, no me pao-uc
conflexión propias para tener á los hombres el
Entre tanto, la señora Bardonel recordaba la miedo que dices, y al contrario, puedes Yolverlos de pronto; no pediré nada, lo prometo, en t1~1to
que me dure mi dinero.
historia de la familia, hablando ele los viejos Duá su puesto cuando se desmanden: Otra cosa ha
Había tanta angustia en el rostro de Jacquelimont d' Azay enterneciéndose al r cordar la ca- de suceder.
na
y tantas súplicas en sus ojos que fa s,eñora se
i.a. de sus abuelos, r ecordando como cantaba en- Prima mía.
sintió conmovida.
tre las vides la gloria del rosal entreabierto, de-Oh! sí, estoy segurn. Algún amorío tal vez.
Sea, dijo, testarud,1 sedo á tu capricho que pienrrmnando h\grimas por sus recuerdos delante de Te ruborizas? Pues eso es.
so no serit muy persistente. V en mailana y sí te
Jacquelina que no había conocido ni á los abue-Yo juro que . ...
tomaré como aprendiz. Veremos lo que puedes
loa ni el rosal y para.la cual Azay no tenía mi1s
-Xo jures nada. Comprendo eso á tu edad.
que recuerdos de dolbr y dt• mis¡•ria. Sin embar- Venistc sola {L París, pero con la esperanza de que hacer y si no eres muy torpe te daré un franco y
medio diario para empezar. Pero no me trates de
go, se sentía dominadn por una tierna conmoción
durará poco tu soledad. Vamos; no llores asi, puesy veía con ojos llenos de grntitud á la seilora Bnr- to que te comprendo y no voy á devorarte por tan prima; serás una obrera y nada más. Si esto 1medonel que tomándole las manos repetía:
de curarte de tu calaverada. y hacer que pronto
poca cosa. En veinte aiios, he conocido muchos dejes París tanto mejor. Si no, mejor también
-¡Y qué linda eres!
jóvenes y puedo excusar sus sentimientos.
pues así empezé yo.
Era mm mujer de edad, con los cabellos entre-Por piedad, prima, no crea usted .. ..
-Oh prima! gracias .... gracias!
0

-Xe me trates de prima y preséntate aquí maii~na á las ocho. .
Gran y majestuosamente la seilora Bardonel abnó una pu?rta haciendo
un gesto de despedida y J acquelina salio sin au·everse á decir nada hasta.
el corredor sombrío por donde había entrado. Oyó al pasa~· cerca d_cl taller
la charla de las obreras, tomó su maleta de manos de la cocmera Y sm saber
á donde fr y no pensando sino en la modesta plaza que acab~ba de .obtener tan penosamente bajó llena. de esperanzas la nauseabunda escalera.

XIX
Esa madrugada se tocó diana á las tres en el P8:tio de [:1úsa. ~st~ba
oscuro todavía, pero las estrellas palidecían y una ~•gera b~1sa t'.·rua .a la
atmósfera calentada por la calma de la noche, las primeras fI cscm as de la
mailana.
l
.
. ó tra e
Las ventanas de las cuadras se iluminaron, e pat1? se amm a . v sado por sombras, y en el sitio de reunión de las compailías pa~aban y 1epasaban grupos que hacían sonar sus sables en tanto que las siluetas de los
caballos entraban precedidos por fantasmas.
Pronto empezaron áformarse líneas n~gras_ que resaltaban sobre la debil blancm'a de los muros el piso, y luego silenc10so,alfrente dela banda. de
cornetas y tambores apareció el Tambor MaY:or.
.
.
_
1
va~os, dijoJacquot á. Jacobo, dame m1 mochila. y b:\Jemo.s, ~ a toe~
est1disto Cuatro cientos veinte cartuchos por plaza. Toma tu carabiraiE\
t·\. bien ~narasada? y 0 te la arrealé á m:iravilla. Diablo! por poco o vi ? e
t~pón; y l~ego, e~ cuanto haya tiz, el coronel qu~ n? puede e~~r qu1et?
viene trotando en su jamelgo. "Capitán, veo un fusil sm tap?n.
. no ~Ul·"' Apunte Ud• el nombre
d a su compau.ia.
_ de ese soldado." Y sigue su cammo
á ver á quien otro le prepara un castigo.
. .
Y descendiendo i. saltos la escalera J n.equot contmua:
-Pensabas no ir á Ruchard? Pues te vas á. salir con la tuya: en el primer
arhol del camino te ahorcan y ... . al freseol

421

�EL MUNDO.
Se colocaron en su lugar y Jacquot dirigiendo
sus mii-adas al grupo de la música se puso á renegar er.u·e dieutes contra el Tambor Mayor.
-Numeraos! ordenó una voz breve. En cada
Compailía, de derecha á izquierda los l1ombres
dijeron en voz alta sus númerns: Juego los tambores y los cornetas avanzaron sin tocar y el rejimiento moviéndose en silencio salió de la ciudad dormida.
Atravesó 'rours con paso riipiclo. Jncobo marcliaba de 1° de la 3" del 3: y como bit11 á bien no
había despertado soñaba aun arrullado por el rumor cadencioso de los pasos y veía vagamente
desfilar ame si la izquierda de la segunda formada de soldados de poca talla abrumados bajo
el peso de sus mochilas.
Poco á poco las primeras luces de la aurora
descendiendo entre las casas vinieron á iluminar
las carmañolas y marmitas de lc1s mochilas, y á
hacer luch' las bayonetas de los fusiles á lo lejos
balanceadas en el mov1miento regular de la marcha.
Al mismo tiempo, una frescura reparadora y
grata subía de la tierra y en la avenida Gramont
el perfume de las prad.eras recien cortadas, venía delicioso; y cuando doblarnn á la derecha
clescendiendo hácin Cher, el sol apareció al fin
desgarrando las extensas brnmas blancas que flotaban perezosas sobre el valle.
Se llegó al camino pero apenas sí se había cruzado entre los soldados una que otra palabra. Varios dormían aun, otros aspiraban en silencio la
brisa matinal, y otros en fin vacilaban bajo su
mochila mal equilibrada prometiéndose componerla en el primer descanso.
A medida que se aclaraban sus pensamientos,
Jacobo semía un malestm· extraño. llacíamucbos
meses que Jacq~elina había partido; él creyó haberla olvidado y he aquí que ahora una tristeza
motivada por ella le oprimía el corazón. ¿Poi' qué
pensaba en ella ese día? ¿Y por qué esta melancolía de sus pensamientos le parecían tan amarga y tan dulce al mismo tiempo?
Desde su partidn Jacobo no había tenido noticia, alguna de su amada. Al principio, en los
primeros 1ransportes &lt;fe su tristeza había venido á
llorar á casa de los Auger pero la señora de la
casa lo recibió de muy mala voluntad. La buena
mujer estaba hecha uiia furia, le acusaba de haber prostituido á Jacquelina y le decía que si
ahora estaba sufriendo bien merecido lo tenía.
Augcr, illflS diplomático con 1m cliente que bebia de lo caro, se había mosu·ado blando, acaramelado, pero su hostilidad no se ocultaba lo suficiente y Jacobo comprendió que si ellos sabían
el paradero de Jacquelina cuidarían muy bien de
ocultárselo.
Entónces se despechó y dió oído insensiblemente á las indicaciones de JacqÚot que de pronto le
habían indignado. Si, Jacquot debía tener razón,
esa muchacha se había burlado de el y al presente se estaría riendo de haberlo engallado, fugándose con el especiero rico á quien conoció el año
anterior. Era preciso pues ·devolverle olvido por
olvido y desprecio por desprecio. En efecto no
volvió á recordarla ni á inquietarse: algunos días
de licencia pasados en París dieron otro curso á
sus ideas y se creyó curado para siempre de aquella pasión ridícula. ¿Porqué entonces y después
de tanto tiempo volvía Jacquclina á preocuparle? ¿Qué sentimiento reconocía para atormentarla? ¿Era el amor que ya juzgaba muerto, ó era el
odio que creía haber dominado?
A poco la frescura matinal fué sustituida por
los a~·dores del sol que ascendía lentamente; bajo
los pies de la tropa el polvo se arremolinaba en
impalpables nubes; en la columna, se charlaba,
los jóvenes decian «nos vamos á tostar, y los víejos respondían gru:liendo:» esto 1ro es nada; ya veréis en la Costa de Vilaines.
Se hizo alto á la orilla del camino y apenas formados los pabellones de armas, los hombres se
ocuparon en equilibrar su carga apretando ó aflojando las correas, desatándose i\ fin de respirar
mejor el nudo de las corbatas 'y ayudándose mutuamente con ese espíritu afectuoso de compañerismo tan natural á los soldados franceses.
-¿Y qué tal le va al catrín? preguntó Jacquot
¿Cabe el señor en sus pantalones? No es por darme tono pero pienso que tu mochila no te romperá las espaldas porque puse las camisas de modo
que te las defendieran. ¿Quieres que tomemos un

Domingo 19 de Diciembre de 1897=-=

trago y unas ruedas de salchichón? Y como esta- mí, .. , Bah! Permaneceré soltera. Si viera usted
ban á retaguardia de _la columna y cerea del ca- esto que aeabo de escribir me ha hecho llorar.
rrito la cantinera.
Había yo softado tantas cosas! Es atroz esto de
- Vaya, esta marcha parece que te está aITan- querer uno lo que no puede alcanzar.
c,ando lo::1 alientos sin que sea para tanto. Estás
.Cuando Yenga usted á París le hablaré si me proserio como un asno que reflexiona ¿sabes? no es- mete.,, .pero no, mejor no.,. ,Qué duro es pentamos obligados it. bebernos la mar cuando llegue- sar en lo que no tiene remedio.
mos á Ruchard.
Creo que si me escribiera usted me haría mu- Déjame en paz, dijo Jacobo impacícnte, yo no cho bien. Refiérame su vida. ¿Va usted al Café
me cuido de tu rnarchit.
de los Amigos? Escríbame usted á París calle de
Jacquot no rc;:,licó pero cuando consiguió abri~·- Sta. Ana casa d.e la se11ora Bardonel.
se paso á codazos hasta el carro de la Cantinera
Y ahora tanto peor. Puesto que quiero ser hony consiguió dos pedazos de salchichón y dos va- rada no considero un crimen amaros desde lejos
sos de vio o blanco.
y el buen Dios no ha d e querer quitarme todo.
-Sabe:,r dijo, tu tienes algo y te voy á decir
Voy á trabajar más animadtt-espcrando carta de
lo que ti('ncs.
usted que me dará valor.
Es tu princesa qu&lt;' vuelve.
.A.dios Jacobo.»
-Déjame tranquilo dijo Jacobo con voz sorda.
JACQUELIXA.
-Lo que deberías hacer es desearle felicidades
Sin reflexionar que lo obscrvaban, J acobo besó
con su especiero y no ocuparte más de ella.
ardorosalllente la carca y Jacquot le dijo riendo:
-¿Quien te dice que me ocupo?
-.Magnífico, nos hemos reconciliado á lo que
-Yaya! no hay mi\s que verte. Y sucede toda- parece y esto hace creer que el especiero ya no
yfo, más que te sorprenderá. Mírame un minuto: y dá más ele bÍ.
)'O que digo haberla olvidado, no puedo. Oye....
Jacobo siutió una llamarada de cólera que le
Tocan llamada.
subió desde el corazón.
Volvieron á sus pabellones y la marcha siguió.
-CAllatc, no sabes ya lo que dices, exclamó
Jacobo siempre pensatiYo scguia con paso firme con violencia, y por otra, parte tú fuiste quien me
la marcha de su compañía Pll tanto que los de la metió en la cabeza esas ideas innobles .. . , estoy
izquierda dela segunda comenzaban á vacilar y avergonzado ahora, muy avergonzado.
arrastraban sin convicción sus zapatos en el pol-Y de qué se avergüenza el señor? De haber
vo del camino.
creido que su particular lo abandonaba y ahora
Esta Jacquelina! Decididamente no dejaré de vuelve su particular? Bueno reciba el seüor mis
pensar en ella en todo el día y reviviré la nove- felicitaciones.
la de ese pobre a:.:tor que creí ya muerto y sepul-Una vez más te ruego que te caJles, y repito
tado. ¡~ue linda estaba la primera vez que la ví! que no sabes, que no puedes comprender. , ..
¡Y aquel domingo, en la Iglesia! Y luego, el mis-Entonces tú me tomas por un atontado! Es
mo día á la hora del almuerzo, qué bien descon- difícil comprender en efecto.
ccrtó á ese animal de Jacquot!
La Jacquelina emprendió una bordada y ahora
Para hacer llevadera la fatiga los soldados se que viene de la· vuelta de tierra se acuerda de su
pusieron á cantar y Jacobo cantó también, sacu- amante de Tours y le anuncia su regreso. El amandiendo así el recuerdo tenaz que le absorvía.
te olvida de pronto la manera con que fué dejado
Pronto dejaron atrás la verdura de las praderas y hélo aquí en l'l recaída de su pleuresía del lado
y la sombra de los árboles y llegaron á la orilla izquierdo. :N'o lo envidio en su lugar me pasaría lo
del Indre y atrav0saron sus olas límpidas, y re- mismo. Pero ahora debes estar endemoniado de
montaron la otra ribera, dirigiéndose al valle y esta marcha á Tours en momento tan interesante.
pensando en el otro alto que se aproximaba.
Por eso no es nada, Jaquelina ha resultado una
El camino parecía interminable. Con el calor mosca muy exquisita.
aumentábase la fatiga y aun los oficiales se queJacobo que había empezado áleer su carta,por
jaban de que la vanguardia c~minaba demasiado tercera vez se encogió de hombros.
de prisa. J~n fin, á la vuelta deun recodo del ca-Cuando te digoquenocomprendcsnada. Jacmino apareció la aldea de Saché, la tierra prome- quelina no regresa á Tours sino que permanece
tida, y !'11 un instante volvieron á la columna la en París.
animación y la alegria. Los tambores y los corne-Y te escribe que la vayas á ver para recobrar
tas tocaron marcialmente y cada soldado se colo- sus muebles. La historia de stempre, pero no serás
có en la fila que le correspondía par'l que el Regi- tan bestia.
miento entrara de un modo satisfactorio.
-Xada de eso es infame lo que piensas y te
Ya en la aldea, Jacobo salió del cuartel y sen- prnhibo hablar de Jacquelina como lo haces.
tado en una acera, á la sombra se ocupó en frotar
-Me prohibes? Bueno está eso, me burlo de tus
con grasa sus pies adoloridos,. Al cabo de algunos defensas porque eres un estúpido- burgués, un asminutos se le presentó J acquot dándole una carta. no cargado de dinero é incapaz de cerrarme la
Jacobo la tomó palideciendo y la abrió con mano boca. En fin, basta. Te repito que mujeres como
trémula en tanto que el .otro- lo veía con un aire esas son unas. , , , , ,
especial: los dos habían reconocido la letra y á
-Mientes, gritó Jacobo, yo nunca he dado á
medida que Jaco bo leía, gruesas lágrimas le subían J acquelina dinero, nunca.
de los ojos y reia y lloraba al mismo tiempo.
-Jacquot palideció; un gesto de padecimiento
Era una carta de Jacqtlelina que decía así:
contrajo su boca y un relámpago de envidia pasó
«No sé si hago bien en escribir, pero mi deseo es por sus ojos.
más fuerte que yo. Me había prometido que no vol-Si así fuere, dijo sordamente, la cosa es disvería usted á ofr hablar de mí y de pronto estaba tinta. Pero entonces por qué se fué á París?
yo contenta de no tener n·oticias de usted. Mejor,
-E:io no te concierne, dijo secamente Jacobo.
decía, él me olvida y eso es lo que se necesita. Pe- ·
Dí mejor que no puedes explicarlo. Ella habrá
ro he aquí que no puedo más, estoy muy disgus- encontrado insípido el perfecto amor sin galletas
tada contra usted y que le escribo.
y ahora lo quiere saborear otra vez. En tu casa
Tal vez, habría sido ménos malo escribiros an- · , la enjaularia para que no me la vuelvan á llevar.
tes, porque si también está usted enojador siquie,-Te digo que nadie la llevó, que no fué á Para tendría usted su recuerdo para esta pob1'e J ac- rís con nadie ni por nadie.
quelina que piensa siempre en usted. Es fuerzaperEntonces, , . , , .
donarme, ya que tanto he llorado. · ·
· · -Ya te decia yo que no comprendes nada.
¡Qué triste es ser muje1- cuando se quiere per-Lo que comprendo es que me quieres engamanecer honrada! Cuando llegué á París me de- futr ó que eres más atontado que el Tambor :Masanimé tanto que hubiera regresado á Tours si yor. ÜLrnndo se ha tenido por novia una chica cono hubiera temido volver á veros. Una yez pude mo esa que el mejor día la emprende á París á
salvarme. Pero luego? Ahora soy eosturera. Es- paso gimnástico y luego contramarcha á su puntuve aprendiendo largo tiempo y gano poco, pero to de partida para convencernos de que hizo toda
yaganaré más. En fin no' tengo necesidad' dena- la fiesta con el Obelisco y el Panteón bien vale
da mientras tenga salud. Mi tía ha debido dar á la pena de ponerse contento.
usted todos esos informes.
-Entonces tu me tomas por un imbécil ó por
Creo que valdría más que n()s olvidáramos. Yo un bromista.
tuve un ensueño de nifta y puede usted creer que
-Diablo!
lo considero muy bueno, pero era un ens.ueño pu€s-Y bien si yo te dijera que es obrera en Paris
to que usted está hecho para casarse con una se- y que gana su pan trabajando de día y de noche?
:llorita y yo no sé si alguien habrá nacido pará
(Continuará)

Gfig. 1ª---'T'raj? p1risien5e

ae

paseo.

�LA MODA

2

á vosotras con mil conversaciones de salón, con variadas notas sociales; os descubrirá. con discreto cuchicheo los proyectos de fíes tas que se discuten y acabaréis por ser amigas de ese Puck travieso que sabe tantas cosas.
La presentación del cronista está pues en el porve
nir. Hoy, se limita á. saludaros y á ofreceros un ramo
de violetas.
Muy señoras mlas.

***

Por desgracia. tengo que iniciar. mis notas de sociedad con algunas lineas referentes á ......... una corrida
de toros ......... No tiene remedio! Gran parte de la alta
sociedad mexicana se ha dado cita en el coso de Bueareli y la tarde del domingo último, cada palco era
un primoroso bouquet de flore,;. El día habíase anunciado tibio, y la mayor parte de las damas iban con
trajes de media estación, predominando los colores
claros.
Vimos muchas telas azul pálido con aplicaciones del
mejor gusto, y citaremos como modelo, el trnje de la

LA MODA
te, con ojos femeninos, se advierte que hay poca variación en los trajes de otoño, salvo acaso en la forma.
de los corpiños y de los cuerpos en general, más severos y de telas ricas, entre las cuales el gros graneadoy el liso tienen lugar preferente.
Las joyas si cambian y se multiplican con la llegada del invierno, y menudean las fantasías en rivieres
broches, sortijas, reloje11, etc. Respecto de esto, llama
mos la atención de nuestras lectoras hacia la completa..
reseña que publicamos de las piedras preciosas más
en boga en la actualidad en Londres, Paris y Nueva
York
Dícese que para el nuevo año prepáranse grandes
novedades Nuestras lectoras tendrán oportuno conocimiento de ellas.

***

La aristocracia de México previene co11 gran entu~
siasmo lindos trajf's para la ¡,róxima kermesse de Minería, organizada con fin benéfico por altas damas deesta metrópoli. Este es el asunto del dla en cue¡¡.tióu desociedad y despierta sumo interés en todos los hogares elegantes.
Para intt.'grar d gentil personal de los puestoR, ~e
invita con anticipación á encantadoras pollitas que rivalizarán sin duda en gracia y elegancia.
La Kermesse ha entrado definitivamente en nu,·stras costumbreñ y tan bién encuadra en ellas, que no
parere sino que su origl'n es mexicano. Aquilátase ca1la dia más el buen gusto en la formaci_'m y adorno de los p,,estos y e,n los trajes-los de fantasía AO·
bre todo-de las expendedoras.
Son estos en su mayoría, de unii. adorable sencill&lt;'z.
y tan adecuados á la índole de hermosura tle 111 que
los lleva, que no se puede pedir más
Corren los rumores más agradables acerca de la~
novedades que se verán en esa gran fiesta; pero noi¡ueremos aún ser indiscrE&gt;tos.

***

Flg. 2---Traje de solrcé para Fef!orltas.

CRONICA DE LA MODA·
Es de rigor que al iniciar las labores de un periódico
nuevo, el redactor haga su propia presentación al pú_
blico, le diga sus propósitos é intenciones, fije un programa, y, después de saludar afecttiosamente, dé co
mienzo á. la faena.
En esta vez holgaría empero el programa. Cuál podría ser el de una revista exclusivamente dedicada á
las damas, sino el que tuviera por mira agradarlas y
serles útil en esa amplia esfera de deliciosas futilidades, de encantadores cuidados y al mismo tiempo de
útiles labores y serios y prolijos asuntos que constituyen su vida femenil? Este periódico ilustrado, que vosotras, bellas damas inspirasteis, no puede ser sino
Blusa rusa rara nU!o de 5 i 6 ai\os.
vuestro en toda la latitud de la palabra. Pretende llenar un inmenso vacío: el de una revista que lleve á los Srita. Domitila Hidalgo, la t·ncantadora mexicana qu
hogares todo lo que es de primera importancia para trae en sus ojos ceruleos, el deslumbramiento de la di"
las damas y en la que se encuentre desde el último vina Europa.
figm·ín prescrito por Parls que impera sobre el mundo,
Entre los sombreros predominaban los de seda nehasta la breve y práctica respuesta á la consulta de gros y con adorno azul, y las capotas del mismo color
una dama, relativa á una ligera dolencia, á la manera había también multitud de sombreros ligeros con ador _
de usar una medicina, al régimen que debe seguirse nos rojos que tan bien sientan al rostro apiñonado y
en una enfermedad; desde la nota última sobre los á los ojos negros de nuestras lindas mexicanas.
usos y costumbres de la alta sociedad, en el axtranjeLos abrigos de media e~tación, en su mayor parte
ro, hasta la amena conversación del doctor que enseña eran de una elegante sencillez.
muchas cosas en que se auna lo agradable á lo proveUna observación: Vimos á una dama con mantilla y
choso; desde el artículo mitigadamente serio, que pro- flores en el prendido de la misma; la señora del Lic.
pone una norma benéfica para las costumbrus, hasta Perez Galvt:z que fungió de juez en la corrida. Será
la critica espiritual que evita el escollo del ridículo .... este un presagio de que nuestras damas se resol ve_
desde la reseña de la última fiesta en que ningún tra- rán algún dia á. afistir á. las corridas vestidas á la
je elegante pasará desapercibido, hasta la semblanza usanza española? El espectáculo sería gentil y cautide una dama distinguida, hermosa y de buen gusto. vador pero presentimos que no lo verán nuestros ojos
Ya veis que el programa es amplísimo ......
***
*
Algo
de
París:
**
En cuanto a la presentación del cronista, qué puede
Jamás, en muchos años habíase disfrutado en la casignificaros? Ba\teos saber que procurará complace. pital del mundo, de un otoño tan delicioso como el acros y abarcar la mayor suma de asuntos agradables tual. El sol ha brillado radiante todo Octubre y parte
para vosotras; que diablillo invisible, se acurrucará en de Noviembre, y seducida por el tiempo, la aristocra_
los repliegues aterciopelados delos grandes cortinajes cia ha inundado con sus pomposos t,·enes la calle de
de los salones; esconderá.se tras los exóticos biombos; la Paz y el Bosque, como en lC1s bellos dias de primaencaramará.se á los respaldos de los sitiales y vendrá vera. Siguiendo aquel gran desfile de mundo ciegan-

Para concluir. lo3 nombres de algunas damas que
luciendo vistosos trajes, vimos en la hermosa corrida.
del domingo: Sras de la Torre, Escandón, Lan 1la y
Escandón, Riva, Villar, Noriega, Sanchez, Llamedo,
Hornedo, !turbe, Ibañez, Barrera, Goribar, Knigt~
Mancera, Alemán, Gutierrez y Saldivar.
y ahora, lectoras mlas, basta hwg·o.
ROXANA.

Flg, 4.---TlaJc de solreé de :iachemlra.

c:r;1g. ~-.,•&lt;Traje ae int?ierno para paseo.

3

�•

•
LA MODA

4

LA. MODA

N~8TR08 GRABADOS

La blusa de la fig núm. 14 es 'notable por la solapa en picos de·cre. cientes que le sirve de adorno y la torma elegante y nueva d-e las man·
gas. Nuestros lectores tienen un hermoso grupo en que escoger.

FIGURA 1.-TRAJE PARISIENSE DE PA!lEO.
Gracioso y de primoroso efecto es este traje hecho de
• paño satinado de color azul. La chaquete, sencilla y
sin mas adornos que dos guias bordadas á ambos lados, ábrese sobre un falso chaleco de satín blanco cerrado con alamares de seda negra.
Doble juego de solapas, de las cuales las exteriores
están doubleés de seda ligeramente crema. Gran falda
con aplicaciones de un gusto del todo nuevo. Llamamos la atención de nuestras li&gt;.c toras sobre el eombrero, donde el abullonado de tul y la
clásica pluma de avestruz, forman
el más lindo adorno que darse puede.

PARA LAS -DAMAS
· LAS PIEDRAS PRECIOSAS

SUMARIO.-LAS JOYAS.-JOYAS PARA EL DÍA.-JOYAS PARA LA NOCTIE.
JOYAS DE FANTASIA.-ULTIMASIÑOVACIONES -EL LUJO EN ELTEATRO•
Como los trajes, las joyas siguen á la moda: lo que se lleva un año,
una estación, es abandonado al año ó á la estacjón siguiente y el gran
chic para ~na mujer elegante es poder modificar, transformar sus a_lhajas seg·un ~l gusto del día. Este asunto es por lo demás de gi·an actualidad ahora que con el invierno •vuelve á ,su curso la vid,a mundana, comienzan de nuevo las recl'pciQnE:s y Sfl anm,cian algunos es•
pectáculos.
Se sabe que es de muy buen gusto ahora !)Oner joyas aun sobre los
trajes y au_n se dice que para cons~rvar áJ¡i¡; perl¡i.s fir¡.as su.orjente '!f
su belleza es preciso llevarlas siempre sobre si y jamás dejarlas, á fin
de que esten perpetuamente] como impregnadas del calor de la piel.
Es incontestable que desde hace algunos años las mujeres llevan.joyas de color en el dia, encontrando, no sin razón, que su profundidad
límpida se armoniza bastante bien con las telas cambiantes de las ropas y las plumas y las flores brillantes de los sombreros. Hace cincuenta años no se hubieran usado los collares, los bro&lt;;hes, las sortijas, los
bucles precíosos que hoy se muestran á plena luz. Apenas si se guardaban en las orejas los brillantes que el marido daba como donas y soi~

Flg. 9.-Detalle del bordado del ftgurin nú m 7.

Un lindo traje de capricho, que dejando
adivinar toda la esbeltez del huerpo delicado lo cubre y lo arropa cariñosamente
sin embargo.
Un amplísimo abrigo de pieles cae sobre
el vestido de satín obscuro y sobre el corpiño se abre gigantes~a corbata papillen
de crespón de sed3;_,El sombrero es sencillo, hasta ligero y sin embargo por su
forma cómoda--protege perfectamente la
cabeza.
Y va,l¡ joven blanca y resplanrleciente
bajo,aqudla nieve resplandeciente y blanca.
Va sonriente casi sonriéndose asimisma, á su hermosura inmaculada. Ella lle-

FIGURA 2-TRAJE DE SOIBÉE PARA
SEÑORITAS.
Este hermo.;o modelo está hecho de
taffetan ligeramente figurado, en
tanto que el cuerpo consiste en. uua
blusa de acordeon, de seda blanca
Liberty. Un cuello de guipure, completa el atavío, cayendo graci9samente sobre los hombros.
FIGURA 3.-BLUSA RUSA PARA NlÑO
DE 5 Á 6 AÑ&lt;&gt;S.
Todo el traje es de seda dibuja da
y el corte absolutamente sencillo.

Flg. ll---Vestldo de Cheviot para señoras.

De el bordado del tercero, damos un
1&gt;equeño detalle en la figura 9. Todo
-el traje es de paño, salvo el bordado
&lt;le dibujo prolijo al parecer, pero de
facil ejecución.
FIGURA 8.-TRAJE DE MATRONA.
Lo más interesante de este modelo
-es sin duda la capa de terciopelo bordado, que se prolonga hacia atrás y
hacia adelante, en dos bandas con apli-eación de piel de nutria. Constituye
una de las formas más en boga para
paseo.
FIGURA 9.- Detalle del bordado del fi.
.gurín núm. 7.
FIGURA 10.-TRAJE DE TE CON JAQUET
DE BOLERO.
El traje para té ilustrado en estas
páginas es de d1·ap d' eté, blancomarfil plegado en acordeón, sobre el cual
cae un cuerpo de bolero terminado en
-elegantes bandas hacia el frente y ha-cía la. espalda.
FIGURA 11.-VESTIDO DE CHEVIOT.
Dos modelos hay para este traje: uno
en que Alternan en el género, el rojo,
el Yerde y el negro, y otro simplemen
te negro que es el que ofrecemos á nuestras lectoras. La blusa tiene un peto
figurado, sobre el cual ábrense solapas
de terciopelo. Tres grandes guias bajan á lo largo de la falda. Entre los mo•
delos de invierno parécenos que es uno
de los que deben preferirse.
FIGs, 12, 1314 y 15. He aqui cuatro mo~elos de toilettes de recepción, en que
el satín y el tul, combinados y con
grandes aplicaciones de blonda, en los
dos primeros, ofrecen primoroso efecto.

Fig. 7.--•Tres modelos de cuerpos bordados.

lo mismo que el cuerpo, con un esbozo de muceta de
gros claro á gran dibujo, este ·último, y aplicaciones
de blonda, asi c&lt;lmo en el extremo de las mangas que
vagamente recuerdan la forma globo. ya en desuso
FlGURA 5.-UN HERMOSO TRAJE DE PASEO.
He aqi_ü una gentil manera de recorrer en los días
helados en que el frío pincha y azota, el blanco bule·
var alfombrado de inmaculada nieve sin es ponerse mucho ó poco á que la intemperie ofenda la frescura
de la tez.

Flg. 10.-·TraJe de té.

va la primavera; ·enrededor los árboles se levantan
como esqueletos mudos y tristes, y la nieve cae......
&lt;:ae sin rumor......blandarnente.
FIGURA 6.-TRAJE DE PAÑO HELIOTROPO,

•

Este traje de paño heliotropo, lleva blusa de gran
triangular sobre la de:.-echa, hecha lo mismo que
el doublée del cuello d e astrakán finísimo. Grandes
aplicaciones de bordado á derecha é izquierda en los
costados de la blusa, ajustada por cinturón de seda.
5 olapa

Fig. 6.--Traje de pafio heliotropo.

Un pequeño cuello volteado pliega graciosamente la
blusa, las mangas de globo, ajústanee también con varios pliegues. Un cinturón de forma muy sobria, cifl e
la blusa.
FIGURA 4.-TRAJE DE SOIRÉE, DE CACilEMIRA
PARA SEÑORITA.
He aqul una de las formas más cautivadoras de los
trajes de soireé para señoritas, en esta estación. Une
á una gentil sencillez una elegancia que nadie sabría
poner en duda. La falda lisa es de satin azul pálido

5

FIGURA 7.-TRES MODELOS DE COTILLAS BORDADAS.

\·

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-

~o...-~

···•-~ e!;~ -,;.,;l•.:.-~:::...:..¿~ ~ ~ i

Flg S.··· Traje para matrona.

El primero es de seda negra, de corpiño circular; ,
con peto de acordeón.
El segundo del grupo, es de cachemira ó tafetán, con,_
jacquet simulado de moharé blanco, y blusa á gran-1 •
¡

de~ flores.

;•
Flg. 12•--Tmje de rn,reé

Flg. 14.--Toilette_de tertulia.

se hacen también golondrinas de alas
endiamantadas, patos con pico adornado de brillantes, elefantes con los pies
de plata dorada, mariposas con las antenas terminadas por un rubí, etc. La
imaginación de cada uno puede darse
así libre campo é inventar preciosos
objetos que no tienen más que un valor relativo. Como piedras preciosas,
salvo el ópalo, al que á causa de un
viejo prejuicio sele atrib_uye una influencia fatal, todas las demás pueden
obsequiarse; en Inglaterra se quiere
. reaccionar contra esta superstición v
en todas las joyerías se ve resplandecer esta piedra irisada que parece llevar en si todos los resplandores del sol.
Si se quiere obsequiar una joya con
brillantes á precios razonables hay que
convenir en que la elección es un poco estorbosa: en la actualidad se hace
lo que se llama figmas de pájaros todas de diamantes rosas, tales como
vuelos de golondrinas dé talla decre. ciente, faisanes, pequeños gallos, lunas
crecientes con un buho de safiros ó corazones de perlas atravesados por las
dos ala·s de Mercurio, hechas de diaIil.~ntes. Los port-bonheur se hacen
ahora enriquecidos de brillantes. El trebo! de cuatro hojas, que hasta ahora
se llevaba simplémente -encerrado en
un caparaz~n de cristal b~rdado de oro
s~ hace de esina}te verde con un pequeño brillante en .el ·centro.

Fig. 13.-•Toilettes de recepción.

con el auxilio de los guantes que lás ocultaban frecuentemente, se permitia una
dama llevar sortijas en los dedos.
Vamos á pasar revista_á las últimas innovaciones del año en materia de joyas;
nuestras lectoras nos lo agradecerán ya que está tan próximo el dia en que es costumbre hacer regalos de año nuevo.
Los zafiros son hoy por hoy los menos buscados á causa de su color demasiado sombrío por la noche; en cambio las esmeraldas están más en favor; las esmeraldas-cabujones igualmente: cuestan menos caras y son de un efecto igualmente cautivador en las toilettes. Pero como piedra de valor es siempre el rubí y
principalmente d rubí sangre de palo~a, el más apreciado.
Nada más espléndído que una diadema de rubís y á este propósito conviene
citar el de la Duquesa de. Luynes, residente en París, que es famoso por el brillo
fulgurante y la limpidez de sus. piedras. A lado de las joya¡; que nosotros llamariamos clásic·as, se encuentran las deslumbradoras fantasías en acero azulado
con salpiques de brillantes; así se hacen hermosísin1os broches, lindos alfileres, minúsculos botones para puños, trabillas para relox, etc., etc.
Están muy á la moda este año las perlas extrañas, de figuras barrocas; inspiranse en su deformidad para darles la forma de un pájaro, de un insecto ó de
una bestia cualquiera. Asi hemos visto una de esas perlas formar el cuerpo de
un oso cuya cabeza y cuyas patas finamente cinceladas en oro, constituyen un
bibelot encantador que tendrá lugar á propósito en un;,¡, etagére ó en una vitrina;

F!g. 15-:TraJe de soireé.

�•
LA MODA

6

Para las señoritas á las cuales no se les puede hacer
sino regalos sin valor, hay pequeños relojes encerrados en una bola de cristal, sostenida de cada lado por
una cadenilla de oro; átase al corpiño por una rama
de myosotis con turquesas. acompañada de un ligero
follaje esmaltado; un broche bien disimulado permite
suspender sólidamente el relox. En Londres acaba de
¡nventarse para fijar una joya cualquiera de una manera segura, un hilo de oro_ligero, que tiene la forma
de una llave de sol; no hay más que hacer girar el alfiler sobre si mismo y ese hilo de oro presenta mas adherencia que el alfiler llamado de nodriza, que era la
perfección en ese género hasta la actualidad.

LA MODA

tos ó agujas acompañados de algún abullonado de tul
ó de un airon de plumas. Ciertas elegantes han adoptado el marabrí, sobre el cual se destacan antenas hechas de dos gruesos brillantes.

GRUPO DE SOMBREROS PARA SEÑORAS JÓVENES
Y SEÑORITAS.

1.:-Toqueta Murany.-Gran toca drapeada de tisú chinchilla, gris y negro y levantada de lado por un gran
chou de moiré cambiante, rosa nacarado. Hacia adeSe sabe que los cinturones hacen furor en este in- lante pluma de garza real con cresta, y un poco hacia
vierno; será pues una feliz inspiración, ofrecer úno, atras, en los pliegues del drapé, cola y plumas de pluque los hay de los más bellos. Los cinturones criba- · món de garza realzando la guarnición.
2.-Turbante Sarah.-Muy linda toca de satín antidos de grandes piedras, amatistas y topacios, gozan
guo,
plegado, formada de dos pasafranjas enrolladas
igualmente de favor y el efecto que pro&lt;lucen eP des•
Jumbrador, en un traje de terciopelo sombrio 'com~le- en turbante; la una mordoreada, la otra castor. Sobre
el perfil dere~ho, hermosos cabuchones perla y hacia
tamente unido.

adelante una hermosa cresta blanca y gris, vuelta ha•cia atrás.

gra, que sube por la izquierda encima de la drapería
para tenderse al lado izquierdo.
6.-Sombrero Hading -Sombrero de terciopelo pastor fondo suave, drapeado en lo alto en la izquierda
eon jareta de terciopelo más claro. Esta jareta está
.agujerada á la izquierda y deja salir un penacho de
plumas, L_uis XV, que constituye el ;dorno y se compone de cmco plumas de castor, surtidas, color de pasa. Un 1:&gt;uche de tafetán glacé rosado color de iris auroleado, forma un hennoso conjunto.

3. -Toquita Trianón.- Toda de terciopelo miroir,.
alhucema, soi;tenido, realzado de finos plisés de tafetán negro enrollados con la draperia alrededor del sombrero y anudándose hacia adelante con un solo penacho y una joya de stras reteniendo una hermosa aguja negra. Detrás, sobre la parte levantada, pero á la..
izquierda solamente, un enorme bouquet de violetas
dé París, finas y menudas todo .1·0deado de follajes y de brotes.
4. -Sombrero CheireT,-Soin brel"·o.
rembrandt todo de raso antiguo, ne_

UN GRUPO DE NINOS MEXICANOS

Y. ahora hablemos un poco de joyas para la
cabezas que con la moda actual de dejar los cabellos muy flojos, al rededor de la nuca, estin
particularmente en boga. Cada dla se las hace
más ligeras y fantaseadas: ya son pequeñas barras lo suficientemente largas apenas p~ra retener los cabellos cortos que escapan á los alfileres y que se incrustan de prederiade color;
ya son simples broches
de nodriza, de oro, ó bien
corazoncitos finamente bordados de piedras
minúsculas. Un
cerrador es p e cialderesorteda

Toqueta Murany

á esta pequeña alhaja
una fijeza rriuy grande y
la impide girar r ca.mb iar de sitio.
Se fabrican también
pequeños peines para ponerlos en los cabellos, de
lado, á fin de retener las
ondulaciones; esos peí_
nes son de carey rutiio,
de dientes muy apretados; lo alto del peine e~tá
sembrado de pequeños
brillantes; su longitud no
debe ser menor de quince ó veinte centimetros.
En la parte ant1,rior de
_la cabeza es de moda po
ner bien poca cosa; se en-·
cuentra que nada. 1·s tan,
lindo como los cabt'llos
ligeros y bien ondulan os
con algunas hebras cavendo sobre la frente y
- ;obre la nuca. Ya nadie
se pone flores, apenas
alguna pequeña fantasía
, de brillantes, alas, insec-

Sombrero Girandón.

Toqueta Trianón

Turbante_Sarah

Somprero Che!rel

Sombrero Hading

gro. La parte interior de la falda, es.
sencillamente tendida, en tanto qu&amp;.
· 1a superior, como todo el adorno, esta abullonada del mismo raso antiguo. Tres altas copas arrugadas ysuperpuestas forman el fondo, á la
manera de una soberbia rosa negra
abierta. A un lado, dos plumas fijadas.
en la copa, hacia la derecha y una
más pequej'ia en medio, formando,
penacho á la Prlncipe de Gales. Sobre la parte de la falda que se levanta, un noué de satín antiguo reteniendo una cabeza de pluma negra desesgo, por medio de un lindo buclede stras.
5.-Sombrero Girandón-Encantadora forma de fieltro fin~,_g_ris perlado con pasabrida y casquete suavemás obscuro. En torno d.e este, una
draperia:de tafetán plegado, formando bullones suaves y recogido po1·
delante con un broche detras y acero.
estrechando una pluma amazona ne-

---•

Hay que convenir en que hasta hqy los periódicos
para las damas que se publican en Europa, se ocupan
poco ó nada de los niños y esto es natural: en el extranjero, es costumbre ya vieja en las altas clases sociales educar á los niños fuera del hogar. Apenas nacidos, póneseles en manos de una nodriza de provincia que es confin,ada á · alguna posesión de la familia
ó bien enviada á I os pisos altos de la casa; después
envía.seles á un colegio y apenas si en vacaciones vi_.
ven un poco con los autores de sus días.
La madre mexicana obra de .bien distinta manera
por temperamen~o y poi edt1cación y e&amp; tras haber
sido la novia de su esposo. la perpetua novia de sus
hijos. Apenas ven la luz y ya los recuesta en su rega·
zo cariñoso y los hace objeto de inmensas ternuras.
Cuando su salud se lo veda, con infinita tristeza
prescinde de darles el pecho y sus ojos impregnados
de amor ,iguen perennemente al debil niño y su cautela afectuosa, siempre despierta vigila sus menores movimientos.,
La mujer mexicana, si en su solteria ·h a "ivido más
ó menos para el tnnndo, en eu matrimonio vive.exclusivamente para el hogar. Ese es su mundo, su único
mundo, el mundo d~Jicioso de sus afectos íntimos y
caros! Cómo no habla1· pues de los niños en un periódico
dedicado á la mujer mexicana? Cómo no conceder una
preferencia simpática á ese amor que absorve y reconcentra toda la vida de nuestras esposas?
Perfectamente justificada está pués esta página debida al pincel de Ruelas, y que tiene este-para nosotros- mérito indiscutible: Las fisonomías de niños,
que sorprende, son completamente mexicanas. Es un grupo de niños, exclusivamente
nuestro el qu,e ofrecemos á los lectores al
revés de numerosas ilustraciones que andan
por ahí en que el pin ce! ha fijado fisonomías
muy hermosas, no lo negaremos, de angelitos de Murillo, pero nada mexicanas.
Ruelas desde luego,.ha tomado esas caras
del natural; y ha fijado aún en algunos de
esos niños, el gentil atavío con que lo viste
la solicitud maternal. Por que las madres
mexicanas-y lo decimos con gran complacencia-han aprendido ya á vestir á sus hijos tarea dificil si se considera que
la elegancia y el buen gusto no deben divorciarse en el fragil infante,
de la comodidad, la holgura, y el
abrigo, tan necesario para su debil
constitución ytan imperiosamente
prescritos por la higiene.
Hoy por hoy gusto da ver
grupos de niños mexicanos, semejantes á los que
ha sorprendido Ruelas, en
el hermoso paseo de la
Alameda, jugando en las
glorietas y en las calles,
bajo la mirada avizora de
la niñera de cofia blanca
y delantal de lino, primorosamente vestidos con
trajes propios de la estación que son tan vistosos
como ricos y elegantes.
Quizá pronto tendremos
oportuniJad de ocuparnos nuevamente de niños
en este periódico.
Nos lo agradecerán las
-simpáticas madres mexicanas? Estamos seguros
de ello.

JOYAS PARA HOMBRES.
No es de descuidarse la impoi;tancia que tiene para
los caballeros, la elección de las joyas que pueden llevarse y de otros accesorios que completan la toillete
varonil.
Bien sabido es ya que la última expresión del buen
gusto, consiste en reemplazar el alfiler de corbata con
un anillo de oro que afecta la forma de una serpiente
y comprime en su interior la ancha corbata ct&gt;lor de
albaricoque, violeta de Parma ó verde pálido.
Los botones .para puños de camisa [gemelos 6 man•
cuernas] serán dobles y con cadenetas, pudiendo hacerse de oro con un rubí, una esmeralda ó un zafiro
en el centro, de mediano grosor y aun circundada esta piedra de otras piedras preciosas.
Como adorno de camisa, no se
llevan mas que perlas neg_r.as
ó blancas de regular tamaño
pero de un oriente vistoso Los
ingleses son partidarios de la
cadena de relox con esteboms
estrechos y apretados
que se lleva visiblemente de una bolsa á la otra

7
do anillos de plata
dorada, regatón de
plata, bola' de plata
ó torsal de plata de
efecto muy rico y
elegante.

j?a rooaa.
La moda de los
guantes no c·ambia
casi.'.P,Los de cabritillamuy claros, perla ó tilo, son preferibles á los blancos.
Las damas usan por
las tardes, suecia
muy pálido y para
la calle el glaci negro,madera ó cuero
de Rusia. Pero lo
más importante es
la calidad pues nada es mas comun
que una mano mal
vestí da. Debe preferirse llevarla desnuda sobre todo tratándose del hombre
que no está tan obli·
gado al uso del guante como las
mujeres. En rigor, el puede llevar
sus guantes en una mano sin calzarlos, colocarlos en un ojal de la levita ó sujetarlos en el chaque y así
disimula su inferioridad. Aunque sea obscuro, el guante femenino, debe estar delgado,
1impio y suficientemente fresco. Jamás se
le debe ver ½n descosido ni un botón de menos. Muchas elegantes llevan guantes negros
por las tardes con vestidos rojos, azules, verdes ó color de paja y ·aun con vestidos blan.
cos en caso de duelo. La P.conomla es permitida siempre con tal de que marche de acuerdo con la corrección.
·
·
Se recomienda mucho el )lfenthol como antiséptico
que se vende sin receta en .todas las bo~~cas y droguerias. Es muy barato porque se usa . en- cantidad
extremadamente pequeña y su olor es fino de modo
que rara vez desag,rada. -A.demás~~? s,e volatiJ:iza_
facilñiente nó incomoda ni aun a las personas -que lo
percibirían con desagrado. Sirve tambien para el aseo
de la boca y para gargarismos, pa~·a refresco, en cantidad insignificante y para los dolores de cabeza. En
dosis demasiado fuertes produce una comezón desagradable pero no peligrosa. Para viaje el Menthol es
un recurso muy bueno que ocupa un lugar ·pequeño
en la maleta y sirve á multitud de usos.

del chaleco pasan do por un
ojal, el antepenúltimo. En un
extremo dela cadena se lleva el
relox y en el otro
dijes consistenLas bodas en la Bretaña baja.
tes en lápices,
navaja, anillo de
recuerdo, mas- . Después de la misa, los invitados suben en las carriocotas, emblemas las (coches de dos ruedas y un caballo) que los lleva·
etc. etc. Ellapicero se hace ron á la iglesia y regrei¡;an formando una procesión
de acero bruñido con lá- que hacen muy vistosa los hermosos trajes nacionales.
Una vez llegados se cantan coplas hasta la hora
pices de colores: roj&lt;J, azul
y negro. Para el portamo- · de comer! En estio la comida se toma en el campo al
nedas, la forma varía al in- aire libre, y siempre él servicio se reduce á su más
finito. Se hacen muy bellos de piel simple expresión aunque con manteles ...... bretones.
• de ganso amarillo ó gris: el oro se El potaje se sirve en fuentes y se da á cada convidado
pone aparte en una bolsill:t de marro- un vaso, un plato, una cuchara un trinche y una ser.
qui plana verdeó roja muy oscura villeta. ·
Los recien casados, con su caballero y sµ señorita
ó todavía mejor de piel de cocodrilo crema
_guarnecida de plata, ó de castor verde eón de honor se sientan á la cabecera de la primera mesa
el escudo 6 las iniciales de oro en uno de los y todos los demás convidados donde pueden.
El menú de una comida de boda se compone de sopa
extremos. Casi todas las portamonedas tienen una forma alargada que permite llevar de pan con coles, carne de puerco y de vaca cocidas
dentro las llaves si se quiere. Las carteras se gigote de entrañas de vaca con abundante salsa adihacen de marroquí blanco para las damas y ci mada con ciru.e las pasas, ragut de buey con cebollas
verde para los caballeros y con guarniciones de plata. y zanahorias, cidra, vino más ó menos natural y ¡nada
Las pureras y cigarreras deben de ser Jo más largas y de agua en la.mesa-. La etiqueta bretona requiere emplanas que sea posible para que no incben las bolsas briagar un poco á los convidados, para que los anfidel traje. Para los paraguas no se tiene mas dificultad triones tengan derecho á su estimación y por eso suelen adiciQnar la cidra con aguardiente. Sirven la mesa
que la de la elección. Se les hace este año de sarga
de muy buen~ calidad con mangos de raíz de ton~buc- los parientes más próximos de los desposados. lo cual
tiene mucho de, afectuoso y de lógico, pues prueba
tú de bambú, l de varias figuras qu_e sean, c~~odas
p:J&lt;ra llevar. Se prefiere la bola de cristal arco-ms, el que no se quiere dejar á los convidados á merced de
mirto, la cabeza de' cisne ó alguna figura de plata cin: manos mercenarias. Cada nuevo plato que se trae viecelada. En cuanto á los bastones, la forma más solici- ne precedido de músicos y tamborileros, y es muy aletada la es siempre el gancho y la muleta, e¡¡cogiéndose gre esta procesión de fuentes humeantes que recuerdEl laurel, bambú, roten eon clavos de plata, llevan- da los tiempos de la edad media.

�LA MODA

8

Despues del Ragut se sirven trozos de mantequilla
Ropa blanca Y. labores de mano
y cada uno la toma'como postres en rebanadas de pan.
Los pariente¡¡ y _los'. amigos costea'n este postre á título
, FIGURAS 1 y 2,"'.""La fai:itasí!'-~º-~e da punto.de r,ep.ogracioso y á cargo de revancha en ocasión semejante. so en cuestión de rop:is interiores y de lab'o res de ma,
Los gastos.di:) la ·b~da Be hacen por las dos familvis, ca• no. Alguien ha dicho, e·n cuant_o A~a{ J?rimé1:as, que'1a'
da una de. las C?,aies mata 11n buey lo que e:xpUca la; suprema eleganéia es lá que solo uno mismo puede
abuniancía. d~ esta carne en el banquete.
ver...... y nada más intimo que la,ropa interior.
Entni-plato y plato los convidados fuman en sus pi·
El pantalón y matipée· elegante que oftecemos en
pas; y , una vez comiendo el pan con mantequila todos esta plana, no desdecirian en ningún_trouseau, por bue
se lev,mtan en desorden, en persecución de los músi- no que fuese. El primero es de. seda, con, amplia apli~
cos quellevanálos ,novios á alguna pradera recieu cor- cación de blonda y la segunda es, de lino tirusimó ·c on
tada. Entonces emj)iezan los bailes bretones.
valencianos. Su aspecto es encantador.
Cuando los convidados son numerosos, vieneu cantineros de la población más cercana para vendei:les
FIGURAS DE 3 Á 10.-GRUPO DE ROPAS INTERIOlÜlS
icores y refr~.cps. Los habitantes de las cercanías
PARA. NIÑOS.
vienen ,también á predenciar el _espectáculo gratuito
. de las fiesias nupciales.
En la tarde los músicos preceden á los convidados
Es un grupo hermosísimo y de gran sencillez en que
que vuelven en desorden al lugar del festín. Se trata
el
lino, la blonda y el bordadó, en sencilla combina:
de comer el asado i:le boda. El intervalo corrido entre
ción,
producen graciosoi efeétos. Creemos qtle huelga
el principio del banquete y el servicio del asado da á
la
descripción,
pues el corte y confección no pueden
este el caracter de una segunda comida para la que no
se tiene apetito. D'.espués se sirve el café más ó menos ser mas sencillos.
puro en vasos comunes y
as! termina la comida. Se
vuelve al campo, se baila
un poco y luego se disper8an los invitados. Los mú-.
sicos acompañan hasta ~u
casaá los conYidados ricos, que naturalmente pagan estos honores.
Al día siguiente de la
boda se celebra siemprepiadosa costumbre-un
servicio fúnebre en memoria de los parientes
muertos ·de a¡nbos esposos. Esta ceremonia precede á otra comida entre
las familias de los desposados y los amigos muy
íntimos.
Algún carnero y los restos del banquete de la vísperabactm todo el gasto.

!!GURAS 11 Y 12.-MANTEL

Ó

DELANTAL PARA CRIADA.

Lo·s números 11 y 12 se retieren á una cubierta de
mesa ó á un mandil para criada;· se toma un trozo de
tela blanca ó graheada; sopre el contorno, se hace una
orlita con agujas saca hilos de 2 centímetros. El dibujo núm. 12 muesira una esquina de tamaño natural
.
'
con dos especies de motivos que la componen. Los
grande~ planos del centro están bordados en algodón
azul. Las tijeretas y los coi;i.tornos son _d e. punto quebrado en algodón amarillo. El dibujo número 11 muestra el conjunto-del trabajo é indica como deben ser reproducido1, los motivos. · .
. ·
FIGURA 13.-ACERI(!O CON DIBUJO DEL BORDADO
AL TAA¡:AÑO NATURAL.
Flg. ll--Mant.el 6 delantal para crlada.--Conjunto.

El número 13 da el dibujo del conjunto de un acerico, acomp~i_í.ado del bordado al tamaño natural y de
un gusto delicado. El fondo es de satin celeste, rosa ó crema; las margaritas son en bordado rococo en
clntá blanca; las volutas son bordadadas en pres~las
de oro antiguo con pajitas muy pequeñas en el interior; los rombos están macrados con pajitas alargadas y estrellas de oro
Esta decoración es muy
linda y el acerico puede
ser ofrecido como regalo
de na:vidad ó de año nuevo. Como guarnición se
pone un volante de eneaje con engranaje y pequeña ciuta de satín celeste
rosa ó blanco, según eÍ
tinte del satín. En los ángulos, las cornetas forman tréboles y una hermosa cinta de satín hace
nudo en lo alto.

INTERESANTE
Preparamos verdaderas sorpresas y novedades para el año
próximo de 1898.

'

Fl8l3. 3 y 4.--Cubre cama y porta bebé.

F1g. 5.--Chambrita.

Figs. 6 y ; ....Baberos.

Figs. 8 y 9.···Vestidos falda.

Flgs. 10 y ll.--p:i.nta!ones.

En este ordPn de idea~, nos hemos convencl, lo de
que los_lamentables fracasos de las últimas tentativas
uel teatro lírico dramático, provienen en part':l del defecto de clarividencia de los directore~ que no hansabido reconocer las tendencias del publico Hace cuarenta años, los dilettantes se envanecian de no dar imP?rtanciaalguna á Ia:nii~e en scene: Rubini, Tamburlim, la. Sontag, la Persiaru y _toda esa gloriosa pléyade
de virtuosos, daban más bien un concierto sobre la
escena. que un drar_na; las cost~bres y las decoraciones eran de cualqmcr modo y mnguno hubiera reclamado. si se rPprt&gt;senta bala .úuci.a con las decoraciones
del B arbero de Sepilla. Así es como se estableció esa
ridícula co~tumbre de representar la Traviata contrajes de Luis xrrr•para los hombres. en tanto que las mujeres vestían á la última moda Ahora ya no pasa esto·
una obra no agrada al público sino cuando se preseu:
ta completa, sin la omisión de un detalle, sin la tacha de
una falta de gmto, no solamente agradable al oído sino linda á la vista. Para los proyectos que actualm'ente _se agitan relativos á la resurreccióu de un teatro
lirico_popular, no hay que perder de vista la idea primprdial, sopena de correr de nuevo á los abismos; as!
pul's, este es el caso de decirlo parafraseando licrera0
mente la famosa canción: «Necesitarnos lujo.»

Fig. 12--oetalle del mantel

La moralidad del baile
No faltará probablemente quien al le -r este titulo
,sonría ~ardó1,icamente.
La moralidad del baile! Pues no ha sido anatemati.:zado acaso por todos los santoi;y aún por alg·unos que
'110 lo son? Por ventura no ha dicho Gerson omnia pee•
•-cata eho1'isant in eh!Yf'ea, lo que traducido al vulgar ro•
,m anee quiere decir que toilus los pecados bailan en el
--0aile?
Si señores, todo esto es cierto, mas permitidme afir-mar que no se refiere el anatema al baile en sí mismo,
sino á los que no saben bailar; y para que no juz&amp;'ueis
utófico lo que digo, voy á explicarme.
~ baile, en cuanto manifestación genuina de ale_gría, vieja como el mundo, no puede Her malo sino á
·condición de que se abuse de él haciéndolo pretexto
de goces prohibidos y aprovechándose de la libertad
--que concede para malos fines.
Mas este abuso lo cometen precisamente quienes no
·Raben bailar. Los que bailan elegantemente, preocú1panse sobre todo y ante todo de hacer lucir sus habilit.lades coreográficas; buscan una compañera, no que
-sea bella ó voluptuosa, sino que los secunde perfee•tamente, y no piensan má~ que en ohtener la aproba·ción de quienes los ven. En cambio los que bailan tor,pemente, conversan demasiado. y como consecuencia
imprescindible, galantean á la compañera. Prefieren
•en lo general la danza llena de voluptuosidades, que
•!:&lt;ÍU roner en aprietos su meng·tiada inepcia les penni'ta e furtivo apretón de manos, y trastornan con mira·cla~ incendiarias el cerebro de la dama.
Tendremos necesidad de insí:.tir más sobre ésto?
.Juzgamos que nó.
. ..
He aquí pues por qué en todos los pueblos civilizados
•hay academias de baile donde se organizan fiestas in• , itiles y donde se enseña á los niños la coreografía.
.En 711:éxico tenemos varias á donde concurreu en su
,mayor rarte niños extranjeros y que se sostienen per ·
fectamei:te.
Los padu·~ 1!1exican?S deben ~ _ejemplo dé los extranjeros ens,·nar á bailará sus htJos. Es este nuestro
leal consejo.
SARAH.
El lujo en los teatros parisienses.

Flg. 2.--8ami.sltas para niiíos.

9

LA MODA

Cada día se siente más la avidez del lujo y del confort y es en los teatros doHde especialmente se _re_claman; y sin embargo, algun,,s d_e estos estable_ci_m1tmtos no son, ni por su gust,i m por sus tradiciones,
•teatros propios para espectáculos; de suerte que ha.v
que ver en los cuidados extraordinarios dados á
la~ decoraciones en las pieza_::; de estrt&gt;no, una nu~va
µrueba de la necesidad del luJo y de verdad que se 1m·
pone actualmente en todas par1 es. En otro tiem~o, t&gt;n
París, salvo en la Opera y en lo,; teatros _de ma_g·1a l_os
directores hacían cuestión de a1,1or propio, no rnqmetarse de la parte material d&lt;': e,;pect~•·ulo. El ~ismo
Mlón servia para todas las pieza, as1 como también el
mismo jardín y los mismos lot•·s de (lort&gt;S. El _teatro
francés, bajo el principado de _M P ernn c11,vo eJe1~plo
ha sido seguido por M Claretw fué uno de los pnrneros e ... •'~-~r:ir en la via nueva; ahora ~-a ~e sab · á q~é
&lt;&gt;-rado de rer,n,..i,:i&lt;•nto se ha l!egado. mm para las p1e~as que no parecen e.x.1,;·;:· r,inguna ~i.~e en seene. En
nue~tro cencepto, es~a es un:i 10·,01ucion absolutamente feliz Y. en su conJunto la obra eu~ .. t•ntra un com-

plemento artistico de la má.s alta importancia. Tomemos como ejemplo ¡\, Fra1tcillon: uua pieza de Alejandro Dumas hijo, cuyos t res actos pasaban con la misma decoracióu. La Srita Bartet d1ó ahí muestras de
una notable perfección; habría parecí lo tan distinguida, tan verdaderamente mujer de mundo si los menores accesorios del moviliario, si los más pequeños detalles del cuadro no hubiesen sido la reproducción fo.
tográfiM de la vida ele¡rante? Evidentemente no. En
el tea tro todo se enlaza, todo se encadena á la ilusión
cómplet;1 uo puede ser obtenida sino por el conjunto.

CORRESPONDENCIA PARA LAS DAMAS

Además de las consultas del Doctor qu~ satisfarán
las pequP.ñas dudas de las señoras, relativas á enfermedades, higiene, etc., ofrecemos los servicios de una
inteligente colaboradora francesa para respender á
consultas relativas á modas, á confección de adornos
y trajes, á compras útilt&gt;s, etc., etc. Estas consultas se
h~rán 1:Jajo s_o bre, dil:ijidas á la Redacción de París México. T1burcio 20, y firmadas con nombrn ó seudónimo.

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F!g. 13.---Accr!co con dibnjo del bordado al tamaño natural.

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. 56

�LA :MODA

10

LA MODA.
Notas á los suscritores de "El Mundo"
~

Ofrecimos que este número había de servir de
muestra para que nuestros abonados conociesen
el número de páginas, la clase de papel y aproximadamente las secciones en que dividiríamos EL
MONDO ILUSTRADO ,en el año de 1898.
Cumpliendo en lo posible con dicho ofrecimiento, repartimos este número, con el cual se po~rán
formar una idea muy aproximada de las meJoras
que introduciremos, y que por la premura del
tiempo no pudimos hacer desde luego. Por esto
no distribuimos como lo baremos desde el afio entrante con cada número del periódico, una gran
plana de patront!S y muestras de bordados, que
tan útiles son para las damas; no incluimos tampoco la novela que se publicará en la sección de
modas, por que como es ntrmero-prospecto, tenel.riamos que repetirla en el primero del afio entrante, ó dejarla trunca á los que no hubiesen recibido éste.
Para mejor justificar el aumento de veinticinco
centavos, haremos notar á nuestros lectores que
las páginas que form•rn la sección de modas, aumentadas con los anw1eios que aquí no publicamos por ser especiales, formarán otro periódico
que hemos anunciado y que separadamente circulará desde Enero próximo con el título de PARIS-nlÉXICO, el cual valdrá por suscrición un peso
mensual, sin que contenga, fuera de 1rnuncios,
nada importante que no esté incluido en la sección de EL iioNDO ILUSTRADO; es decir: por veinticinco centavos más, los suscritores de EL MUNDO obtienen lo que cuesta un peso á los abonados al PARIS•M:Éxico; pero como pudiera suceder
que alguno prefiriera este periódico, publicamos
las condiciones de abono: .

Apartándome por
completo de las altas
lucubraciones de la
ciencia y de sus complicados problemas y
huyendo cuauto sea
posible de todo .tecnicismo, procuraré difundir ti conocimiento elemental de verdades pr:\cticas, de
reglas útiles y aplicables á todas las condiciones de la vida.
Antes de todo, y
para inaugurar mis
labores, he creldo
conveniente dedicar
algunos articulo,;. encaminados á extirpar
ciertos errores vulgares, ciertas prt1ocu paci o ne s corrientes,
pensando que muchos de ellos puedt111
tener y tienen en
efecto mu)'. grave,;
con~ecuencias.
Ojalá pueda yo alcon beneplá' canzar,
cito de mis amables
é ilustradas lectoras,
el fin útil que persigo.

TOMO.JI

***

No hace mucho se
podía leer t&gt;n un pt'Decoración de un respaldo de plano y de un diván
riódíco francés lo síguiente:
.
*
«Ayer á las cuatro de la tarde ocurrió un incidente
"''L.
Habiendo dicho el divino liipócrates: ·'las per~onai:;
en la calle......... que pudo tent&gt;r muy serias conse•
cuencias. Un honorable comercíante del barrio corría que lo necesiten deben purgarse en primavera," notras una dama elegantemente vestida, gritándole: la- ha.v per~ona formal que se crea libre de la obligación
impuesta por el radre de la medicina. Oonocerán el
d1'01ia iAtájenla!-exclamaba á todos los que querían
oirlo-todavia JleYa en la mano los Jímone,; que acaba aforismo citado, ó acaso en toda su vida haorén oídohablar del sublime filósofo de Cos; pero como de genede robar de, mí aparadur.
·
«Pronto los transeuntes se pusieron á favor del ven- ración en g·eneración han recibido el precepto. por
dedor desbalijado; la dama íba á ser entregada á la nada del mundo dejarían de tomar un purgante, cuanpolicía, cuando acertó á pasai;. un caballi,ro, 'q ue to- do los campos se cubren de flores.
Tarea ing-rata la que se imponen estas gente,; quo
mando á la sefiora del brazo, dijo muy serio: «Bastaya;
¿no ven ustedes que la señora se halla Pn estado inte- pretenden adquirir salud para todo el año con evacuaciones artificiales en Abril y Mayo. Pensar que
re~ante? Déjenla t-n paz, yo soy su médico.•
Bendito sea el repórter que se calló el nombre de cuando la tierra se estremece alborozada al sentir la~
aquel facultativo, que ante un ¡rrupo del pueblo parí- yemas que revientan, creer que cuando los nidos se
siense daba con sus palabras pábulo á una preocupa- forman en las frondas y los botones se abren á la luz.
es conveniente descal'gar el.vientre por un purgant&lt;~
ción antigua, muy conocí-da de nuestro pueblo.
Y ~i en la capital artística de Europa, si en lo que se higiénico, es sujetar enteramente nuestras nect&gt;sida·
al acaso v entregar nuestros intestinos á las indiSemanario de modas que ofrece dar los figuri- ha dado en llamar el enebro del mundo, quedan toda· des
·
via preocupaciones sobre los antojos de las señoras en caciones del ·almanaque.
nes con toda regularidad, oportunamente, y
Nó, los remedios llamados preventivos han hecho gecierto estado, nada exfraño será que las hallemos enantes que todos Jos que publiquen los periódicos tre nosotros.
neralmente más daño que el que han querido evitar.
Bueno es conservar el curso regular de nuestras funextranjeros que circulan en México, y tener al
Exi~ten sobre la superficie cutánea de muchos niciones y evitar á todo trance la constipación, causa
tanto á sus lectores de los usos, costumbres, ecos ños, al nacer, pequeñas manchas, eminencias de di· frecuente
de dispepsias rebeldes, y á veces de pertursociales y modas, en general, de las principales mensiónes diversas, que varían desde el color sonro- baciones serias del sistema nervioso central; !?ero quesado que agracia sobre el blanco mate de una piel ficapitales delglobo.
na, hasta el tinte obscuro que les da aspecto de verru· rer instituir como tratamiento preventivo universal la
administración de purgantes, cuando no hay necesidad,
Constará de doce páginas de grabados, texto gas. cubiertas de pelos ásperos y .feos.
exponernos lo mismo en primavera que en otoí1o,
y anuncios, y repartirá, además, semanariamente
Estas producciones cutáneas, generalmenté ocasio- es
en verano como en invierno, á contraer enteritis más ó.
nadas
por
un
aumento
en
la
pigmentación
ó
por
un
una gran plana de moldes diseñados.
nieuos serias, como resultado inmediato, v áadquirir la
La suscrición por trimestre vale $3.00 en toda desarrollo extraordinario de !ns vasos capilares, en un relajación de log intestinos, que nos pr'ildispone á reterritorio limitado de la envoltura tegumentaria, ofre- cibir todos I es gérmenes morbosos que en tocias partes.
la República. Los pedidos deben dirigirse al Ge- cen formas raras y figuras extrañas, recordando varente de la Compañia Editora deEL Mmrno, S.A., gamente una fresa, una cereza, una granada, una os· nos amenazan, y á cad.a momento a~altan nuestro or•
tra, un gusano, y en esa semejanza vaga y mal definí· ganismo.
Tibureio 20, ó Apartado Postal 87 bis.
DR. PEÑA lDIÁQUEZ.
da se ha querido encontrar la Jllraavillosa explicación
de un hecho vulgar.
.
Se supone que la madre ha podido tener durante el
ARTE EN CA'SA
periodo de gestación un deseo vehemente, un vcrdaaero antojo de comer fruta, de poseer un objeto, recrearse con la vista de un cuadro, y al faltar esa satisUNA DISPOSICIÓN ELEGilliTE DE lllOBILIARIO
Estableceremos desde este número una sección con
facción, por arte de encantamiento, el objeto no alcaneste nombre, destinada exclusivamente á resolver las
zado
va
á
dibujarse
en
la
piel
del
que
todavía
no
naDECORACIÓ~(DE JJN RESPALDO DE PIANO Y DE m,¡ DIVÁN
ce, y por ende se halla muy ageno de las tendencias dudas Ji~eras que acerca de higJene, enfermedadc~ leves, régimen en tales y cuales aolencias, empleo de taantojadizas de quien le está.dando el ser.
ó cuales medicinas, tratamientos sencillos, etc,. etc.,
Ahora está muy en boga el adorno de los respalLa palabra con que' se designan las manchas á que les
dos de piano, que se colocan en el centro de las ha- aludimos, llamadas lunares en e~pañol, v en1,-ies (anto- hao•an nuestras lectoras.
1'.:as damas enviarán con seudónimo sus preguntas
bitaciones y el modelo que presentamos es de los de jos) en francés, está indicando el origeñ de esta su•
mejor gusto y puede figurar en un saloncito, en un perstición. Nosotros como los franceses creemos que á esta redacción, dirigidas «Al Director de Paris-Jléxitaller ó en un departamento de soltero. S.obre el res- los lunares son producidos por los antojos de la madre, co• y les serán contestadas con toda oportunidad.
Pondremos un ejemplo
J,&gt;aldo del piano se coloca una colgadura de terciopelo cuando no hacemos intervenir las fases de la luna en
Una dama hace la siguiente pre"'unta:
o de peluche rosa viejo con. franja muy.rica descen- la formación de tales adefec-ios. que muchas veces son
Señor Doctor.-Frecuenteniente de.~pués de prolongadiendo de lo alto. Una tela ligera, muselma de la In- gracioso adorno en la mejilla del niño ó el labio su·
das 7,aboi·es de mano, al levantarme &lt;J,e rni asiento, .m(r&lt;&gt;
dia, crepé de China bordado, tela oriental, se agrega perio_r de la doncella.
.
en escarpa, .'r se mantiene sobre esta colgadura. Una
¿Como convencerá los creycntt-s de Jo infundado lige1·os vértigog, leves desvanecimientos. ¿Qué debo haporcelana de reflejos metálicos, de Clemente o~assier, do su creencia? Cómo demostrarltls que la influencia cer para evitarlos.~
MAníA LUISA.
.,· un por,afotogr-1.f1a, ~e colocan con algunos b1belots atribuida á los antoios, el papel encargado al astro
La interrog·ante hallará: en el próximo número la
·sobre el piano. En el ángulo de la derecha hay un si- melancólico de la noche se ejerce generalmt&gt;nte, cuanen esta ó ¡¿arecida forma:
llón in~lés guarnecido de terciopelo.
do la piel del niño está ya comtituida en el claustro respuesta
A l\IARiA Lu1sA:-Si no ha cwnsultado usted alguna
Porúltimo, el diván muy bajo, muy I?rofundo, recú- materno, y solo puede modificarse por motivo de en'!:Jrese de una piel de oso que cae hacia delante para fermedades 8'raves que pondri.m en peligro su exis· vez con un facultativo, y éste no le ha indicado 4ue
padece usted enfermedad orgánica del corazón, pueformar el tapiz.
tencia.........i'
Difícil tarea que dejará pasar muy buenos años sin de creer que sus padecimieutos dependen probableevitar que el marido solicito acuda a cumplir todos los mente de la cloro-aoemia, y debe sujetarse á un régideseos de su cara mitad, que como buena hija de Eva, men tónico y fortificante, tomando diariamente unos
se dej:t mi,nar y se h:;tce chiquear con exquisito cui- cuatro á cinco gránulos de á miligramo de arseniatodado, cuando se halla en cirm.nstancias determinadas de hierro, y buenos baños de esponja ó de regadera.
No pretendemos hacer de estas respuestas un tratade su existencia.
LAS PREOtUPACIONES KS MEDICINA
Sabrá el hombre que los antqjos de la madre no tie- do de medicina; pero si afirmamos que podemos recunen efecto alguno sobre los lunares de los hijos; es- rrir á varios médicos asi de la Redacción como de
que consultaremos á doctores e~pecialistas, y
La dirección d'l este semanario se ha servido con- tará convencido de la vanidad de sus temores, y nó fuera,
que esas pequeñas consultas constituirán un directopor
eso
dejará
de
satisfacerlos
en
cuanto
esté
de
su
fiarme una nueva sección, dedicada exclusivamente a
rio muy util, sobre todo para tales ó cuales suscritolas damas, y en la que deben tratarse cuestiones ge- J?arte, por no ver una fresa en el carrillo de su retoño res de poblaciones reducidas que no pueden ver al
o
la
grotesca
figura
de
una
aceituna
en
el
cuello
de
nerales de medicina de las familias é higiene domésti.
médico con la frecuencia qne desearan.
.
su gentil heredera.
ca que á todos interesan.

''PARIS--MEXICO''

~onsultas ael Dodor

Carnet del Doctor.

MBXIC~.DICIEMBRE :16 DE x897.

•

N17MB&amp;Os6.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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10

LA MODA.
Notas á los suscritores de "El Mundo"
~

Ofrecimos que este número había de servir de
muestra para que nuestros abonados conociesen
el número de páginas, la clase de papel y aproximadamente las secciones en que dividiríamos EL
MONDO ILUSTRADO ,en el año de 1898.
Cumpliendo en lo posible con dicho ofrecimiento, repartimos este número, con el cual se po~rán
formar una idea muy aproximada de las meJoras
que introduciremos, y que por la premura del
tiempo no pudimos hacer desde luego. Por esto
no distribuimos como lo baremos desde el afio entrante con cada número del periódico, una gran
plana de patront!S y muestras de bordados, que
tan útiles son para las damas; no incluimos tampoco la novela que se publicará en la sección de
modas, por que como es ntrmero-prospecto, tenel.riamos que repetirla en el primero del afio entrante, ó dejarla trunca á los que no hubiesen recibido éste.
Para mejor justificar el aumento de veinticinco
centavos, haremos notar á nuestros lectores que
las páginas que form•rn la sección de modas, aumentadas con los anw1eios que aquí no publicamos por ser especiales, formarán otro periódico
que hemos anunciado y que separadamente circulará desde Enero próximo con el título de PARIS-nlÉXICO, el cual valdrá por suscrición un peso
mensual, sin que contenga, fuera de 1rnuncios,
nada importante que no esté incluido en la sección de EL iioNDO ILUSTRADO; es decir: por veinticinco centavos más, los suscritores de EL MUNDO obtienen lo que cuesta un peso á los abonados al PARIS•M:Éxico; pero como pudiera suceder
que alguno prefiriera este periódico, publicamos
las condiciones de abono: .

Apartándome por
completo de las altas
lucubraciones de la
ciencia y de sus complicados problemas y
huyendo cuauto sea
posible de todo .tecnicismo, procuraré difundir ti conocimiento elemental de verdades pr:\cticas, de
reglas útiles y aplicables á todas las condiciones de la vida.
Antes de todo, y
para inaugurar mis
labores, he creldo
conveniente dedicar
algunos articulo,;. encaminados á extirpar
ciertos errores vulgares, ciertas prt1ocu paci o ne s corrientes,
pensando que muchos de ellos puedt111
tener y tienen en
efecto mu)'. grave,;
con~ecuencias.
Ojalá pueda yo alcon beneplá' canzar,
cito de mis amables
é ilustradas lectoras,
el fin útil que persigo.

TOMO.JI

***

No hace mucho se
podía leer t&gt;n un pt'Decoración de un respaldo de plano y de un diván
riódíco francés lo síguiente:
.
*
«Ayer á las cuatro de la tarde ocurrió un incidente
"''L.
Habiendo dicho el divino liipócrates: ·'las per~onai:;
en la calle......... que pudo tent&gt;r muy serias conse•
cuencias. Un honorable comercíante del barrio corría que lo necesiten deben purgarse en primavera," notras una dama elegantemente vestida, gritándole: la- ha.v per~ona formal que se crea libre de la obligación
impuesta por el radre de la medicina. Oonocerán el
d1'01ia iAtájenla!-exclamaba á todos los que querían
oirlo-todavia JleYa en la mano los Jímone,; que acaba aforismo citado, ó acaso en toda su vida haorén oídohablar del sublime filósofo de Cos; pero como de genede robar de, mí aparadur.
·
«Pronto los transeuntes se pusieron á favor del ven- ración en g·eneración han recibido el precepto. por
dedor desbalijado; la dama íba á ser entregada á la nada del mundo dejarían de tomar un purgante, cuanpolicía, cuando acertó á pasai;. un caballi,ro, 'q ue to- do los campos se cubren de flores.
Tarea ing-rata la que se imponen estas gente,; quo
mando á la sefiora del brazo, dijo muy serio: «Bastaya;
¿no ven ustedes que la señora se halla Pn estado inte- pretenden adquirir salud para todo el año con evacuaciones artificiales en Abril y Mayo. Pensar que
re~ante? Déjenla t-n paz, yo soy su médico.•
Bendito sea el repórter que se calló el nombre de cuando la tierra se estremece alborozada al sentir la~
aquel facultativo, que ante un ¡rrupo del pueblo parí- yemas que revientan, creer que cuando los nidos se
siense daba con sus palabras pábulo á una preocupa- forman en las frondas y los botones se abren á la luz.
es conveniente descal'gar el.vientre por un purgant&lt;~
ción antigua, muy conocí-da de nuestro pueblo.
Y ~i en la capital artística de Europa, si en lo que se higiénico, es sujetar enteramente nuestras nect&gt;sida·
al acaso v entregar nuestros intestinos á las indiSemanario de modas que ofrece dar los figuri- ha dado en llamar el enebro del mundo, quedan toda· des
·
via preocupaciones sobre los antojos de las señoras en caciones del ·almanaque.
nes con toda regularidad, oportunamente, y
Nó, los remedios llamados preventivos han hecho gecierto estado, nada exfraño será que las hallemos enantes que todos Jos que publiquen los periódicos tre nosotros.
neralmente más daño que el que han querido evitar.
Bueno es conservar el curso regular de nuestras funextranjeros que circulan en México, y tener al
Exi~ten sobre la superficie cutánea de muchos niciones y evitar á todo trance la constipación, causa
tanto á sus lectores de los usos, costumbres, ecos ños, al nacer, pequeñas manchas, eminencias de di· frecuente
de dispepsias rebeldes, y á veces de pertursociales y modas, en general, de las principales mensiónes diversas, que varían desde el color sonro- baciones serias del sistema nervioso central; !?ero quesado que agracia sobre el blanco mate de una piel ficapitales delglobo.
na, hasta el tinte obscuro que les da aspecto de verru· rer instituir como tratamiento preventivo universal la
administración de purgantes, cuando no hay necesidad,
Constará de doce páginas de grabados, texto gas. cubiertas de pelos ásperos y .feos.
exponernos lo mismo en primavera que en otoí1o,
y anuncios, y repartirá, además, semanariamente
Estas producciones cutáneas, generalmenté ocasio- es
en verano como en invierno, á contraer enteritis más ó.
nadas
por
un
aumento
en
la
pigmentación
ó
por
un
una gran plana de moldes diseñados.
nieuos serias, como resultado inmediato, v áadquirir la
La suscrición por trimestre vale $3.00 en toda desarrollo extraordinario de !ns vasos capilares, en un relajación de log intestinos, que nos pr'ildispone á reterritorio limitado de la envoltura tegumentaria, ofre- cibir todos I es gérmenes morbosos que en tocias partes.
la República. Los pedidos deben dirigirse al Ge- cen formas raras y figuras extrañas, recordando varente de la Compañia Editora deEL Mmrno, S.A., gamente una fresa, una cereza, una granada, una os· nos amenazan, y á cad.a momento a~altan nuestro or•
tra, un gusano, y en esa semejanza vaga y mal definí· ganismo.
Tibureio 20, ó Apartado Postal 87 bis.
DR. PEÑA lDIÁQUEZ.
da se ha querido encontrar la Jllraavillosa explicación
de un hecho vulgar.
.
Se supone que la madre ha podido tener durante el
ARTE EN CA'SA
periodo de gestación un deseo vehemente, un vcrdaaero antojo de comer fruta, de poseer un objeto, recrearse con la vista de un cuadro, y al faltar esa satisUNA DISPOSICIÓN ELEGilliTE DE lllOBILIARIO
Estableceremos desde este número una sección con
facción, por arte de encantamiento, el objeto no alcaneste nombre, destinada exclusivamente á resolver las
zado
va
á
dibujarse
en
la
piel
del
que
todavía
no
naDECORACIÓ~(DE JJN RESPALDO DE PIANO Y DE m,¡ DIVÁN
ce, y por ende se halla muy ageno de las tendencias dudas Ji~eras que acerca de higJene, enfermedadc~ leves, régimen en tales y cuales aolencias, empleo de taantojadizas de quien le está.dando el ser.
ó cuales medicinas, tratamientos sencillos, etc,. etc.,
Ahora está muy en boga el adorno de los respalLa palabra con que' se designan las manchas á que les
dos de piano, que se colocan en el centro de las ha- aludimos, llamadas lunares en e~pañol, v en1,-ies (anto- hao•an nuestras lectoras.
1'.:as damas enviarán con seudónimo sus preguntas
bitaciones y el modelo que presentamos es de los de jos) en francés, está indicando el origeñ de esta su•
mejor gusto y puede figurar en un saloncito, en un perstición. Nosotros como los franceses creemos que á esta redacción, dirigidas «Al Director de Paris-Jléxitaller ó en un departamento de soltero. S.obre el res- los lunares son producidos por los antojos de la madre, co• y les serán contestadas con toda oportunidad.
Pondremos un ejemplo
J,&gt;aldo del piano se coloca una colgadura de terciopelo cuando no hacemos intervenir las fases de la luna en
Una dama hace la siguiente pre"'unta:
o de peluche rosa viejo con. franja muy.rica descen- la formación de tales adefec-ios. que muchas veces son
Señor Doctor.-Frecuenteniente de.~pués de prolongadiendo de lo alto. Una tela ligera, muselma de la In- gracioso adorno en la mejilla del niño ó el labio su·
das 7,aboi·es de mano, al levantarme &lt;J,e rni asiento, .m(r&lt;&gt;
dia, crepé de China bordado, tela oriental, se agrega perio_r de la doncella.
.
en escarpa, .'r se mantiene sobre esta colgadura. Una
¿Como convencerá los creycntt-s de Jo infundado lige1·os vértigog, leves desvanecimientos. ¿Qué debo haporcelana de reflejos metálicos, de Clemente o~assier, do su creencia? Cómo demostrarltls que la influencia cer para evitarlos.~
MAníA LUISA.
.,· un por,afotogr-1.f1a, ~e colocan con algunos b1belots atribuida á los antoios, el papel encargado al astro
La interrog·ante hallará: en el próximo número la
·sobre el piano. En el ángulo de la derecha hay un si- melancólico de la noche se ejerce generalmt&gt;nte, cuanen esta ó ¡¿arecida forma:
llón in~lés guarnecido de terciopelo.
do la piel del niño está ya comtituida en el claustro respuesta
A l\IARiA Lu1sA:-Si no ha cwnsultado usted alguna
Porúltimo, el diván muy bajo, muy I?rofundo, recú- materno, y solo puede modificarse por motivo de en'!:Jrese de una piel de oso que cae hacia delante para fermedades 8'raves que pondri.m en peligro su exis· vez con un facultativo, y éste no le ha indicado 4ue
padece usted enfermedad orgánica del corazón, pueformar el tapiz.
tencia.........i'
Difícil tarea que dejará pasar muy buenos años sin de creer que sus padecimieutos dependen probableevitar que el marido solicito acuda a cumplir todos los mente de la cloro-aoemia, y debe sujetarse á un régideseos de su cara mitad, que como buena hija de Eva, men tónico y fortificante, tomando diariamente unos
se dej:t mi,nar y se h:;tce chiquear con exquisito cui- cuatro á cinco gránulos de á miligramo de arseniatodado, cuando se halla en cirm.nstancias determinadas de hierro, y buenos baños de esponja ó de regadera.
No pretendemos hacer de estas respuestas un tratade su existencia.
LAS PREOtUPACIONES KS MEDICINA
Sabrá el hombre que los antqjos de la madre no tie- do de medicina; pero si afirmamos que podemos recunen efecto alguno sobre los lunares de los hijos; es- rrir á varios médicos asi de la Redacción como de
que consultaremos á doctores e~pecialistas, y
La dirección d'l este semanario se ha servido con- tará convencido de la vanidad de sus temores, y nó fuera,
que esas pequeñas consultas constituirán un directopor
eso
dejará
de
satisfacerlos
en
cuanto
esté
de
su
fiarme una nueva sección, dedicada exclusivamente a
rio muy util, sobre todo para tales ó cuales suscritolas damas, y en la que deben tratarse cuestiones ge- J?arte, por no ver una fresa en el carrillo de su retoño res de poblaciones reducidas que no pueden ver al
o
la
grotesca
figura
de
una
aceituna
en
el
cuello
de
nerales de medicina de las familias é higiene domésti.
médico con la frecuencia qne desearan.
.
su gentil heredera.
ca que á todos interesan.

''PARIS--MEXICO''

~onsultas ael Dodor

Carnet del Doctor.

MBXIC~.DICIEMBRE :16 DE x897.

•

N17MB&amp;Os6.

�424

EL MUNDO.

Domingo 26 de Diciembre de 1897.

.

!vlr. William J. Bryan.

,

Mistress Mary Bryan,

(Fotograflns de Torres, tomadas especialmente para "El Mundo Ilustrado"]

fa

palíttttt br Jlltrira tn 1897

Cada vez que al caer en la insondable cripta
de los recuerdos una de esas fugitivas peregrinaciones emprendidas por la especie humana
á traves de los fecundos campos de la eterna vida, se bace un alto en la ineludible·jornada para
enfocar con los ojos del espíritu los horizontes
lejanos, y adueilarse, por esfuerzo imaginativo,
de las inexploradas regiones de lo futuro, parece
como que la conciencia, viejo Fausto nnperecedero, se asoma al tenebroso antro en donde incuban todos los problemas y fermentan todas las
eludas, para pedir al impasible tiempo una tregua de reposo en el incesante ritmo del movimiento. Quisiéramos entonces, como el J osué de
la Biblia, detener al astro del día en mitad de su
carrera, fijar en la inmensa bóveda de los espacios la inextinguible antorcha que hubiera de
iluminar .todos nuestros actos veníderos1 arrancar
la importuna venda qne nos impide penetrar en
el ansiado misterio, prender un rayo de luz que
esparza oleadas de claridad en el negro mar de
lsts tinieblas que envuelven como un sudario á los
destinos de lo creado. Tan cierto es que todos
llevamos anidado en el alma un rebelde Harnlet
que golpea impaciente la losa del sepulcro. Acaso la idea ele la inmortalidad no provenga sino
de este extrailo deseo de penetraren el :.\Iisterio,
ambición tenaz, que pretende quebrantar la
inflexible ley de la vida, que tomasus raices en
la necesaria premisa de la muerte,
Pero si para el indhiiduo el deseo de supervivencia se impone como una ineludible condición
de la vida; si el gorgeo del ave embriagada de
amor se forma del desconocido lamento del insecto devorado, corno dice Clemenceau v ha atestiguado Darwin; si 1:hir es 111nta1·, puesto quemata1· es defenderse: para los pueblos, esta tendencia
hacia la perduración en el planeta, se traduce por
un impuls@ irresistible á ensanchar el territorio,
manüestado pinneramente en toscas formas entre
los primitivos agregados sociales por medio de la
lucha permanente entre horda y horda, y más tarde
por las aventureras correrías dela conquista, hasta
que el concepto del derecho ha venido á cambiar
la dirección de los grupos humanos en forzosa
agregación de las fuerzas para la conservación de
la vida de los Estados.

Débense tal vez, á este inol vidado sentimiento atávico, á este inconsciente anhelo prendido en el
espíritu de las jóvenes nacionalidades cuya infancia fué arrullada por el rumor de la lucha, los postreros obstáculos, felizmente vencidos, que se oponían al reconocimiento del tratado entre el gobierno de la República. y el del Reino Británico,
con ocasión de los límites de Belice. Imaginaban
los que han convertido el patriotismo en una suerte de delirio desenfrenado1 que éramos incontrastablemente dueños de ese girónde tierra arrebatado á ln integridad nacional por el poderoso empuje de la l&lt;'uerza, contra la que s;e pretendía
elevar el insuperable baluarte de la Justicia.
Cuando ya los revueltos pa1ses americanos habían triunfado de la agitación persistente que se
enrollara en su vida íntima como una trágica túnica de Neso; cuando-como al referirnos á acontecimientos de esta misma naturaleza, hemos dicho ya en estas columnas-la idea dela Libertad,
que entraila la idea del Derecho, comenzaba á
presidir el desenvolvimiento de la República1 como «una funci_ón de la ley universal d.e la economía de las fuerzas,» se suponía que1 en los momentos en ,:¡ue la evocación dela doctrina :.\Ionroe
corría por las arterias del Xuevo Continente, como una anticipada protesta á toda tentativa de
invasiones europeas, una nación del otro lado del
Atlántico procuraba colgar su nido de vieja águila en un fragmento de la nacionalidad mexicana.
Para desvanecer estas sombras ha sido indispensable combatir el sofisma hasta hacerlo afücos,
sacudir el error hasta desarticularlo, atenacear el
prejuicio hasta destruirlo. No se trataba1 no, de
.un incisivo ataque á la integridad del s".lelo patrio; no era asunto que se relacionara con el honor nacional; no era motivo de sembrar desconcierto y alarma en la conciench popular, serena
y reposada en el espacio de algo más de un cuarto de siglo; que si estos elementos enh·aran en
juego1 todavía los viejos héroes de nuestra vencedora soberanía podrían mostrará las nuevas generaciones el camino del deber, en los supremos
momentos dela lucha.-Hechos y documentos presentados á la consideración de las multitudes, llevaron este debate á terreno de donde no debió
ser mmca retrotraido.-Nosotros, los que en el estandarte de nuestra democracia hemos escrito el
respeto al derecho ageno, como lógico anteceden-

te á la defensa del derecho propio, estamos en la
obligación de mostrar la serenidad de un pueblo
que ha pasado ya del fatigoso período de los sacudimientos y las violencias, para entrar de lleno
en la vida seria, reposada y tranquila delos grandes intereses y de las tremendas responsabilidades.
Y propicio es, innegablemente, el momento para
dar ejemplo de nuestra abjuración de pasadas
culpas, cuando en república vecina hase agrietado el terreno para dar salida á los caliginosos vapqres de la revuelta armada. La última aventura
revolucionaria en Guatemala y su inesperado fracaso, cuando ya se antojaba que la rebeldía iba
á apoderarse de la situación, es una prueba más
de que el impres~indible generador de estas contiendas es siempre el conflicto entre los intereses·
y que en la lucha emprendida ya se resuelva pa'.
cíficamente en el espacioso campo de la contienda.
electoral, como en la democracia del N' orte, ó bien
se dilucide por la fuerza de las bayonetas y los
disparos de la fusilería en los muros de Quetzaltenango, la victoria es la hija predHecta de lá fortuna.
Elementos de cuantía amparaban las fuerzas
insurrectas; capitales de importancia ponían en
movimiento las avanzantes huestes; pero superiores eran los recursos que el Gobierno del General
Reina Barrios contaba en su arsenal de defensa.
La revolución abortó, pQrque en el choque de estas dos espadas, la hoja de oro habría de rompe1·
la lámina de acero; porque hay un destino reservado á los que entran á la lucha de la competencia, en la industria de la guerra como en todas las
industrias, sin dinero bastante para apartar la.
quiebra; porque la pobreza, que en la época de
Musset era siempre !et c01·tesa11a1 es en nuestros
días la vencida.
Del granero vacío sale el grito de desesperación
que pone fiebre en el pulso de las masas. Pero
hasta que frente al poder opresor no se alza una
fuerza social que le salga al encuentro, todas las
explosiones serán aisladas, y todos los agitadores
sometidos. El hambre es la materia prima con
que se fabrican las tiranías.

*

**
Todavía tienen una explicación--extraüa
y anormal, ciertamentfl, una explicación de patología social~esas terribles tragedias que el anarquismo

ODALISCA
arroja sobre el tapete de las vie3as naciones corroidas por ocultas llagas. El enorme fard·o de
la paz a1·mada hace vacilar al obrero europeo y ,
enciende su ira en paroxismo de represalias.-¿A.
dónde va esta legión que, desprendida de la negra tierra blanda dg las estepas rusas1 rodó como
piedra desprendida de un ventisquero, basta las
risueilas orillas del medio día que el mar :.\!editerráneo baila con sus tranquilas ondas? Camina á
tientas marcha sin rumbo cierto, avanza sin derroter¿: va á la muerte, ciegamente1 fatalmente
condenada de antemano por su propia cólera, con
culebreos de reptil y saltos de felino, embriagada
en su ideal negativo1 en su nueva roligión sin fe,
sin esperanza y sin misericordia!
.
Péro entre nosotros en ocasión de que el pa1s
comienza á poner en ~ovimíento sus fuerzas. productoras y á organizar susuiúdadesdetrabaJo, el
anarqnis~o es una mueca burlesca sorprendida
en una faz siniestra. Por eso el ·atentado que un
loco alcoholizado llevó á efecto contra la persona
del General Díaz, ha por hondo modo conmovido á
una sociedad unánimente agrupada en torno ele
esta tan relev~nte personalidad, encarnación enér- ·

gica de los altos fines de la República.-La sorpresa pa¡alizó por tm instante el pensamiento popular, que muy en breve debía ser arrastrado á
orden de impresiones distintas, ante el tremendo
drama desarrollado en la Inspección General de
Policía. Detrás de la fábula, r,\pidamente urdida
por el Inspector Velázquez, la multitud vislumbró
la verdad de lo ocurrido, en los momentos en que
el poder público se apoderaba de los flotantes hilos con que babia siclo tejida la trama1 y anunciaba ante la Representación X acíonal que el castigo
caería sobre los culpables, sin distinción de gerarquías.
Reviste este palpitante proce~o un_ especial ~nterés para los qu~ t~as la narración circunst~nCia•
da de los acóntecumentos tratan de descubrir una
ley_ general1_ un dato so~iológico ó una provechosa mformac1ón del rned10 que le rodea. Esa obscura historia fraguada en el recodo de una callejuela, en la alta noche, á medias palabras y gestos resueltos, da exactamente la medida de la osadía ~e un hombre1 cuya fuerza de acción, desviada de la corrienteemponzoftadaá que se abandonara, pudo haber sido provechosa. Esa ciega mu-

chedumbre, escolta del carro que arrastrara idos
acusados1 vociferadora y frenética, dispuesta, según entonces dijimos, á aceptar la idea ele! hecho
que motivó su protesta; esos bueno8 burguese1;,
salvaguardia de la sociedad, formulando su veredicto con la serenidad de quien cumple un deber
supremo, no han podido pasar inadvertidos para
el observador sagaz, que por poderosa facultad
del espíritu descubre relaciones y formula síntesis en el e°scueto relato de .los sucedidos.
Para éste, si el atentado de Arroyo ha evidenciado lo íntimamente unida que se encuentra la
persona clel General Díaz á las aspiraciones de la
11ación, el veredicto del jurado atestigua el acuerdo existente entre el grupo al que está encomendada la tarea de adminlstrar justicia1 y el deseo
expresado por el poder público de hacer caer el
peso de la ley sobre los culpables del crimen del
17 de Septiembre, cualesquiera que fuese su categoría.

*
Trastornos de otra íU:d.~le se iniciaban, al propio tiempo, en la importante esfera de la Hacienda pública. Una nueva y repentina. crisis en . el

�p ,mingo 26 de Diciembre rle 1AA7.
426

valor, siempre vacilante del metal blanco, pudo,
por .un momento hacer creer que se sacudía sobre sus cimientos el edüicio de nuestros presupuPstos, levantado merced á tanto esfuerzo. Se
imaginó que el país carecía de faerzas para resistir al terrible embate, y echáronse á volar las
más i1egras profecías.
La misma tirantez de la situación demostraba,
empero, su lógica brevedad, así como en las dolencias físicas es imposible concebir un prolongado estado de agonía. El mercado mejoró sus
condiciones; y en virtud de ellas el tesoro ha podido presentar un sobrante disponible de cerca
de ocho millones.de pesos, y una iniciativa fiscal
en la que aparece un Iigern sobrante, que futuras
circunstancias pueden elevar fácilmente.
El problema financiero, el eterno problema en
el que han estado encerrados todos los que se refieren á nuestra historia patria, ha sido resuelto,
otra -vez más, y ante esta nueva muestra de la vitalidad extraordinliria del país, el año que )"ª va
pronto á irradiar sus palideces de alborada en
los horizontes del porvenir, remeda elhcraldo de
· la prosperidad y el engrandedmiento patrios.
)ÓC

EN LA MUERTE
DELA

~$EÑ0RITA PAZ ALGARA Y TERK~R0S~
Llena de juventud, de gracia llena,
Tesoro de virtud y de ternura,
Te miré descollar fragante y pura
Como en un campo virgen la azucena.
En tu mirada límpida y serena
No sorprendí tristezas ni amargura,
Eras una alborada en hermosura
Que en silencio admiré por dulce y buena.

*

~

Ha podido la República~ en 1897, ahogar una
de esas viejas luchas seculares, que condiciones de lugar y raza parecían haber condenado á
perpetuarse: la campaiia del Yaqui, totalmente
extinguida en las medianías del aiio.-De esta lucha sin cuartel, misteriosa y oscura, en la que el
soldado, perdido en lo profundo de los bosques,
no sabe si la sombra que se perfila ante su vista,
es un arboló un hombre; de este combat6 misterioso y desconocido, traf. la masa de un matorral, en
el que el enemigo se en~uentra siempre cerca y
jamás presente, se ha salido con honor, y la presentación de los jefes rebeldes y el desarme de
sus huestes constituyen la sólida garantía de la
paz definitiva.
Las tribus moradoras de aquellas fértiles ribe•
ras, que un día abandonaron el terruiio para emprender la nómade exi!itencia de los perseguidos,
tornaron á su pacífico modo de ser. La civilización ha ganado colaboradores útiles, elementos
dispersos, fuerzas disgregadas, que voluntariamente se acogen á la enseña del progreso. Raza
activa y de nervios, las resistencias de que han
dado muestras en la rudeza de la contienda, se
encauzará en dirección benéfica, en virtud de la
ineludible ley de la e onservación y persistencia de las fuerzas.
Hecho es éste que merece ser consignado en
las páginas del afl.o que brevemente historiamos;
de este afio que ha visto partir al más popular de
los poetas populares, al inolvidable Guillermo
Prieto; que ha tendido la bandera de la patria so•
bre el inanimado cuerpo del General Rocha; y
que al desaparecer para siempre, ha tenid-:- ocasión de saludar, en sus postrimerías, al amigo de
los intereses mexicanos, al leader del partido demócrata de la República del Norte, al vencido
ilustre en la postrera campafia electoral de la gi·
gantesca Democracia Americana.
. Año de grandes sacudimientos sociales, de conjuradas catástrofes, de enérgicas reacciones, que
ha comenzado á hundirse en la insondable noche
del pasado.
CARLOS DíAZ DUFÓO.

NUE$TR0$ gRABAD0S.
EL ANGEL DE NAVIDAD

Inspirado por un sentimiento de idealismo pmo, el
artista que pintó el cuadro cuya copia aparece hoven
nuestras coltmrnas, presenta al angel que presidio al
nacimiento del Redentor.
.
No fué necesario para que luciera en todo el esplen·
dor de su belle1e1a, rodearlo de otras fi~uras ni destacai-lo de uu fondo trabajado. El ange1 está solo; y la
gall.irdía de stl actitud, la expresión de su rostro, la
mirada en que refulgen destellos de gloria, bastan pa·
ra q_ue quede interpretada la augusta misión que lo
tra¡o á la tierra.
Si en los divinos ojos hay algo de tristeza, es porque
la criatura que el cielo habla encomendado á su guar,·
da, estaba destinado á horrorosos padecimientos.
Día debería llegar en que el Redentor abrumado
por su dolorosa pasión pidiera á Dios que apartara de
sus labio.s el caliz de la amar~ura, y el Angel d_e
Navidad impotente para contranar la voluntad Ommpotente lloraría también, ansiando la hora en que ter·
mi-nado el sacl'ificio le recibiera eu sus brazos para tras•
ladarse con él á la mansión de la eterna luz y las e ter·
nas venturas.

. EL MUNDO.

Domingo 26 de Diciembre de 1897

~L MUNDO.

•

¿Quién ¡ay! sobre esa flor deslumbradora
La furia desató del cierzo impío?
¡La muerte, la implacable segadora!
Y tvrnó tu beldad en mármol frlo,

Y en tinieblas los rayos de-Ja aurora,
Y en lágrimas las gotas de rocío!
JUAN DE DIOS PEZA

México, 21 de Diciembre de 1897

tengan razón) y que no hay fiesta posible sin mona
contundente.
_
Y como la Noche Buena es la más alegre del ano,.es
asl mismo la más remojada.
.
Los chiquihuites representan pues un papel 1mporDespués de un'a corta permanencia en el pai~ recotantisimo
en
Navidad,
á
tal
g·rado
que
para
muchos
rriendo las ciudades más importantes y visitando los
.
establecimientos públicos y particulares más notables, Navidad es sinónimo de chiquihuites......
Y cómo se suben los malditos! No parece smo que el
el 1enombrado patricio del partido democrático ame•
ricano v su distinguida e~posa se disponen ya á vol- :•lcohol que los «informa• tiene alas.Do único que sor·
ver á sü patria, donde los grandes intereses que re• prende es ta contradicción de que e1~ esos ascensos
p1·esenta el leade-r de Nebraska reclaman su presencia. acabe siempre el hombre por caer en tierra.
En el cuadro que Rnelas ha t&lt;?mado_del natural, los
Seo-ún ha manifestado el político americano en repetida~ oca8iones, lleva en su corazón un sentimiento de chiquihuiteros están á punto de mcUI-rlr en e_sa contrasincera gratitud hacia el pueblo y el gobierno de Mé- dicción· ved sus cuerpos. contemplad sus actitudes.... :.
xico por las muestras de cordialidad que de éste ha muy pr~nto van á descubrir esas dQS personas la ráp1•
da y fatal trayectol1~ qtre tenn±na-en:-ei- sue¼&amp;:·: .. • •
-recibido v el afecto que aquel le h:tdemostrado.
Se trata dcl último brindis y del pnmer batacazo.
Ha encontrado abiertos nuestros corazones y fran~
La figura del borracho que aparece en segundo t_ércas las puertas de nuestro hoo-ar, y si no ha podi&lt;l:o detenerse para esh1diar detalla'ltamente las condiciones mino e11 tan elocuente como las otras; ese ha preferido
de nuedtra existencia social y política, si no ha empleado buscar un seguro punto de apoyo y duerme .el sueño
mucho tiempo en examinar detenidamente nuestr3: or· del cbiquihuite. La maritornes del fondo sonne y afueo-anizaciónfinancieray las condiciones denuestros1ste• ra voces aguardentosas cantan: esta ncche es noche
~a monetario. inflll\·endo de modo directo en el desa• buena
rrollo que últimamente va tomando la naciente industria del pais que abre nuevas fuentes inexploradas á
LA ODALISCA
la pública riqueza: su genio observador y su espíritu
analítico le habráu proporcionado, P.omo él declara, los
datos s1úicieutes para formarse cabal idea de un pals
En otra de nuestras páginas ilustradas aparece el
en vía de maravilloso progreso, aun en medio de las
de u.na Odalisca copia de un cuadro q~e ha c3:u·
vicisitudes por que ha atravesado por causa de la de• bu;-to
sensación en Berlin y que se debe al pmtor Tito
preciación del metal blanco, base fundamental de su sado
famoso ya por el encantador na~uralismo que
sistema monetario y producto principal de su expor· Contí
caracteriza sus obras y por la opulencia de colando
tación.
·
que las engalana.
Lleve en buena hora el caudal de esos conocimien• con
,La Odalisca está contenta, es feliz porque su sefíor
tos adquiridos prácticamente á sus conciudadanos y bien
amado le reo-aló una rosa emblema de la hermopartidarios v muéstreles cómo marcha un pueblo azov selló sus l~bios con un beso que palpitaba en
tado po,: coñtrar.ios vient•&gt;s que han servido"µara des- sura
ellos todavía.
·
pertar sus latentes energías.
. .
La dicha y el amor ......... ¡•1ué bien expresados esLleve también los votos que hacemes por su felic1• tán
en el cuadl·o de Tito Conti!
dad personal, y admita el respetuoso homenaje que
rendimos á la inteligente y distinguida compañera o.e
su existencia batalladora.
Reciba también en estas líneas el testimonio de nues•
próxirnc., año
tra gratitud por haberse dignado proporcionarnos las
fotografias especiales para •El Mundo• que nos sirvieron para los grabados ·con que hoy engalanamos
Estamos satisfechos de la buena impresión que ha
esta página de nuestro semanario.
causado en el público nu11stro míme1·0 anterior, que
fué publicado como muestra de lo que será.EL MUNDO
en 1898.
·
EL ULTIMO CHIQUIHUITE:
Esto nos anima extraordinarinmente. y nos hace
pensar más en el trabajo que tiene mb recompensa en
aplauso de nuestros lectores que en la partil finanEn el tecnicismo ó mejor dicho, en el caló de ciertas el
del negocio. Hemoij pedido á Parls nuevas~· más
tabernas, un chiquihuite es u.na especie de ponche, ca- ciera
grandes prensas que nos permitirán cuidar mucho
liente rudimentario, que. se sirve á bajo precio t'&lt;n las más
que hoy de la impresión del periódico, y presennoches de invierno, especialmente en la Noche Buena tar este
semanario dig·no del público que lo s1,,menf'.
en que una magna parte de los buenos ciudadanos de
Dijimos bien: EL Muimo !LUSTRADO no es un perióla :\Ietrópoli juzga que el nacimiento de Cristo es su- dico
popular sino de la clase selécta, ilustrada dtl uues·
ficiente pretexto para que ellos se mueran de puro bo·
tra sociedad. Está comprobado esto por la acept&gt;tdón
nachos.
Hay quien juzga que no se puede celebra\· nada en general, con que se han recibido nuestras reformas
el mundo sin embriagar$e. Que la copa es el princi· para el entrante, y ofrecemos solemnem&lt;'nteeorrcspou•
pío y el fin de todas las alegrias (acaso en eso último der en todo á la bondad de nuestrns abonados-

MR. WILLIAM J. BRYAN Y $0 ESP0U

El

LA NAVIDAD DE LA PASTORA.
Conoceis sin duda el Ángelus de Rosa Bonheur, esa
viril pintora que quiso dejar en un cuadro, en uno solo
acaso, algo de femenino y dulcemente melancólico?
El aldeano está de pié junto al barbecho, con el rústico sombrero entre las manos; no lejos yace inmovil y obscuro el arado; las lejanías tórnanse indecisas,
se inundan de vaguedad; avanza la sombra artera del
oriente, de donde antes venia la luz; pero aun hay algunos areboles en las nubes delgadas, aun las tiñe un
poco de oro haciendo que semejen brillantes y escar•
dadas plumas de un ave ideal.. ....
Y flota sobre todas las cosas una melancolía indefi·
nible, una. melancolia divina, una melancolía consola·
dora.
Dijérase que la amplía y grave y religiosa vibración
del Angelus ha divinizado el crepúsculo, lo ha hecho
inmaterial y mistico; dijérase que la tristeza que siempre viene á la naturaleza y al espiritu cuando el día
agoniza, es entonces una tristeza santa.
Llegó la hora en que como a.ice el poeta:
el mar salmodia sus perennes quejas
batiendo las riberas rumorosas,
y el hombre piensa en afecciones viejas,
en seres idos y en pasadas cosas .........

*

* * melancolía de ese crePues bien, algo de la solemne
¡:&gt;úsculo tiene este otro que inicia la Navidad de una
pastora.
Cuando la pequeña cabrera, vió hundirse en el oca•
so al sol como un alud de llamas, deslumbrada por la
postrera 'pompa de colores que invadia el horizonte,
qucdóse mucho tiempo absorta: primero ante los oros
pálidos que franjeaban las nubes, luego ante los rojos
vivos que se tendian como banderas sangrientas por
el cielo; después ante los lilas mate, ante los lilas próceres, ante los divinos lilas que cambiaban.de matices

como una tela de gros y se desvanecían en el gris
de los vapores vespertinos.
Y aquel espectáculo le produjo el éxtasis.
Mas la campana mayor de la parroquia volcó de
pronto el grave y augusto tesoro de sus toques: din
don,dindon, yun extremecimiento de angustia la conmovió toda.......
Din dan, din don ....... Dios mio qué inmensa querella de vibraciones y cómo saturaban el espacio rle tristeza ...... Y ella estaba sola y tenla frío, mucho frío ......
A qué volverá la alquería si nadie la amaba ahí, si
nadie quería cederle un rinconcito junto al fogón?
'El mastín belfudo y enorme, gruñla á su vista, la
tla Juana solo tenia para cllairases duras; arrojábanle de mal modo un tasajo de cecina 111al asada..... y pa·
ra dormir solo poseía el viejo jergón de crines que
nadie se atrevía á usar va.
Cc,rno era huérfana! •
Si al menos Gabriel, aquel cabrero radiante que hacía las delicias de las mozas, el primero en la juerga y
el chicoleo! más el primero también en el trabajo, aquel
mocetón _de cabellos pajizos y de ojos aceitunados, la
amara aun ......
Pero la dejó por otra, por otra que poseía una vaca
y un huerto.
La dejó por otra, porque ella era pobre y era triste.

*

**
Din don, din don.
Y el aire iba haciéndose más frío, tenla ráfagas que
azotaban como correhuelas, y la sombra invadia la
altura.
Los corderillos se agrupaban, temblorosos bajo su
toison de nieve, y claYaban en la pa~tora sus ojos inmensos y dulces, como si la interrogasen:
-Que, no tornaremos á la majada? Aqui hace mucho frio.
Y ella parecía responderles:
-Frío, y qué me importa el frío de fuera cuando aqui
dentro está helando?

- Yaya! medrosicos, no me vi~teis acaso muchas no•
~bes cantar á las e¡;trellas de Diciembre? Entonces
tambien hacía frío, pero i;i vierais que calorcito tan
bello llevaba yo en el corazón?
Din don, din don
Esta noC'he nace Jesús en un establo.
Vesper descrencha ya sus cabellos de oro en el espacio, Artburo cuaja sus luces cambiantes, Cirio en•
ciende sus fuegos de bengala.
Llega de la aldea el murmullo alegre de los pastores y en la sierra se retuerce llameante la cinta roja
de los vivacs......Tambien los carboneros celebran la
Navidad.

*

**
Din don, din don.
Ea, pastorcilla, hoy habrá cariño para todos; que no
ves que el Angelus va cantando: "Paz á los hombres
de buena voluntad?"
Hoy se olvidan los odios, las manos se tienden, las
bocas se buscan, los pechos quieren latir juntos ......
Vamos, no llores ya; en la granja hay estruendo de
panderetas y bordoneo de guitarras~ .....
-Si, pero Gabriel sonreirá con la otra, con la otra
que es alegre y rica, en tanto que yo soy triste y pobre; el mastín belfudo y enorme gruñirá y como en
otras noches, para mi no habrá sitio junto al fogón.
*

**

Din dan, din don y todas las campanas, tras el solero•
ne motete del Angelus rompen en un alegro vivace
de metálicas resonancias. Aleluya! Aleluya! parece
que claman ......
El último rayito de sol se ha enhebrado entre las
nubes delgadas, como la postrer sonrida del cielo......
Porqué hay un corazón triste en la vega infinital'
Navidad, no seas cruel!
AMADO NERVO,

Diciembre de 1897.

�~r., MUNDO,

La galana historia
DBUNABANDA

color de cabellos de oro.
Desde que Blanca de Montferrat residía en Turln
rara vez los duques de Sabova iban al Ca11tillo de Chambery. E➔te castillo formaba un maciso coronado por
tres torres: la de los Vientos, la de la Prisión y la de
Poypo. Al pie de esta última, habla un patio dividido
en dos compartimientos para animales domésticos y
para fieras. El Castillo tenia un salón de ceremonia11;
y en la cAmara contigua fue donde el Conde Yert alojó
l Carlos IV en 1195.
Doscientos años más tarde, Don Felipe de Sabo,a,
Caballero Gran Cruz de la Orden de Jerusalen, Capitán de Caballerla ligera y Coronel de Infanterla, acababa de vestirse en su cámara lujosamente decorada
con tapicerlas de Bergamo y porcolanas enviadas por
sus prnnos los Médicís.
A la luz de cuatro cirios enormes colocadoR en un
candelabro de hier• o negro, un paje sostenía frente á
él un espejo de Venecia, que le mostraba la imagen de
un caballero de 40 años, alto y esbélto, de ojos negros
v vivo~, la barba ~· el bigote á la usanza regia, los labios rojo~. fre11ca la tez, los cabellos crespos de un rubio cobrizo y las manos fuertes y finas.
Botas de piel de gamo bordadas cubrlan sus piernas
muscuk&gt;sa11 1 calzas de terciopelo carmín adornadas de
plata .v un justillo con agujetas y herretes de pedrería
formaban su•traje; v terminaba va de cerrar los herretes, cuando otro paJe introdujo il. un caballero vestido
de soldado.
-Salud, Bertrand de St&gt;y;:sel, barón de la Serra, Porta-estandarte de Saboya. ¿Cómo está mi comadre Mad.
Boune?
-:\li esposa saluda á Vuestra Señoría, contestó el militar inclinándose respetnoso ante el príncipe,
-¿Estáis de mal humor, Seyssel? ¿Qué os pasa? Pepino, dame mi banda.
El paje sacó de un armario un cofrecillo de rica filigrana interiormente forrado de raso azul, y Don l!'elipe tomó de ali! una banda bellísima pero un poco descolorida. Estaba tejida de hilos de oro, plata y seda
pálida, to que le daba el tinte del trigo maduro ligeramente dorado con reflejos leonados. En las dos extre•
midades, dedos de hada hablan bordado con cabellos
un poco más obscuros, letras enlazadas formando monograma arriba de un fleco finísimo sostenido por anchos galones de oro. Antes de poner~e esta banda la
besó Don Felipe luego la fijó con un broche de diamantes y_ arreiló las puntas para que no cubrí.eran la
empuñadura ae su espada.
·
-¿Estoy bien, Bertrand?
-¿Dón&lt;le vais, Señor?
-A la casa de mi amada Clorincla; y os llevo á comer
con nosotros.
-No, antes de desempeñar una comisión ingrata
para mi; pero cuando el amo ordena, el servidor obeaece.
-¿Qné queréis decir? ¿La guerra va á seguir, seha
interrumpido el armisticio?
.
No que yo sepa. J~s~amente aprovechando esta breve paz Su Alteza qms1era.........
·
-Hablad sin !"et1cencias. ¿El Duque Carlos Manuel,
mi hermano, intenta emp!earme para algunos de sus
planes? Estoy listo con mis hermanos, cuñados y ~o-

brinos. Cuando se tiene sangre de Saboya en las venas ........ .
-No Re consiente A un francés vanagloriarse de haber derramado vuestra sangre sin consecuencia como
quien vierte una botella, Interrumpió secament~ M de
Seyssel. Esto es lo que hace M. Créquv y Su Alteza
cree que deberla exiglrsele una satisfacción.
-Por todos lo~ diablos ~e Génova, gritó furioso. No
he de pasar la vida desafiando á Créquy por simples
zas. Es demeslado honor.
-Honor para ambos. Cr~uy Blanchefort es Señor
de C~naples, Príncipe de Co:e y par y Mariscal de
Fran~1a.
-Hablais como un libro de heráldica.
-Ya tendréis tiempo de aprender esta ciencia en alguna fortaleza del Piamoute, donde os encerrará vuestro hermano si dejais sin ca11tigo á Créquy.
-1.A~I estamos?
-Su alteza dice que elijais entre un duelo á muerte
ó prisión perpétua.
•
He desafiado ya dos veces á :\fr. Créquy. La primera con la Bouisse y el Caballero Pingon entre Grenoble
y Gínéres. En la segunda tenia por padrinos áFontaines v á Baume d'Hostun. Entonces quedé herido.
- 'y por eso el francés se vanagloria y os trata de
torpe.
·
-¡Por tod_os los diablos! gritó Don Felipe colérico
no es c~uto JUgl;l,r con fueg-o. ¿S'.1bei~ de qué se trata?
-Casi, pero s1 me contáis la h1stor1a........ .
-¿Os acordáis del sitio de Chamousset?
Fui obligado á. saltar armado en una barca para cruzar el Isére al anochecer. Un grupo de parciales de
l\.fr. Créquy me perseguía y la barca encalló en un
ba~co de arena y me i:;alvé a:nado. Llegué á Miolau
~~Jado, cal~do yerto. Un so_ldado me. reconoció y me
dio sus vestidos y permaneció en camisa mientras los
mios se secaban. Al partir luego olvidé esta. misma
banda que la bella Clorinda bordó con sus cabellos
para rni; el soldado la vendió á un sar~ento que la regaló á Créquy v este me la envió á. m1 con el consejo
de cuidar má.s tos recuerdos de las damas.
El consejo valía una estocada.
•
-Y alió tres ......... que yo recibí.
-Y que es bueno devolver.
·
-Decls bien Bertrand; vamos á comer.
-No, hasta que tenga yo respuesta para Su Alteza.
-Sea! .A bien que ya me revienta los oídos ese Charles de Blanchefort, Canaples, Poix1 Créquy y todo un
calendario dijo Don Felipe y llamo con un timbre.
Entró un paje.
-1.Hay álguien en las antecámaras?
-El Señor de la Verdatiére.
-Vaya! Un gentilhombre, hijo de mi difunto padre.
Todo un tronera.
·
-Basta para llevar un cartel.
-Todos los diablos lo deguelleny á mi también! Que
venga.
A poco entró un personaje alto v seco. El príncipe
no lo miró.
•
. -Laverdiére-le dijo irguiéndose con majestad. Ensillad vuestro caballo y salid para Lvon. Ali! iréis ála
casa del Mariscal de 13irsn y le diré.is á :M. de Créquy
que lo aguardo el 2 de Junio en las riberas del Ródano, cerca de Bugey para batirnos con armas iguales,
con padrinos ó sin ellos. Id! y vos Seyssel vamos á
comer: se nos espera.

Domln,ro 26 de Diciembre de 1897.

San Quintln el dla de San Lorenzo y que fue sobrino
y generallsimo de Carlos V. no tuvo más que un hijo
de su matrimonio con Margarita de Valois, peroMargar,ta tuvo numerosas rivales que su marido escogió
entre las más bellas y las más nobles. De alll fué que
le nacieron muchos hei:ederos entre ellos Don FeliP,e,
nieto de Martín Doria. El hijo legitimo de Manuel F11iberto seguía las huellas de su padre, con mengua del
buen nombre de los prlncipes que abusan de su prestigio y su poder.
De todos modos, la familia bastarda de este prlncipe tenla un gran lujo en la Corte en esa época en que
para ir por las calles se 'necesitaba un criado que fuera
aelante para no caer en las inmundicias del camino.
Don Fehpe tenia dos que entrando en el dédalo de pasajes abiertos entre las calles, pasaron con él por detrás de los muros y salieron con rumbo á la Colina de
Lemac.
_
-Hemos llegado,·compadre, dijo Don Felipe mos•
t: ando á Sevssel una luz que brillaba entre los árbole@. A qui está mi paraíso.
Cuidado señor, dijo el austero gentil-hombre: por
aqul se puede ir al infierno.
-¿No conoceis á Clorinda?
-Un día la ví.
-Y no admirasteis @u belleza?
-Después que me casé solo mi esposa debe parecerme bella.
-Vuestra discreción es un reproche.......
Vais á predicarme moralidad?
El príncipe se detuvo ante un pabell,mcito cuadrado rodeado de árboles; los pajes apagaron sus antorchas y entraron en un soportal, y el señor seguido de
Bertrand penetró por las nabitaciones.
Al rumor de sus pasos se abrió una puerta, y una
voz femenina dijo:
Sois· vos, señor?
Yo mismo, con el Barón de la Serra.
Avisa á tu señora, y vuelve á alumbrar.
Pero ya una luz iluminaba las primeras ~radas de
una escalera y pronto los señores fueron mtroducidos en una sala. Sevssel observó la ell\gancia de este
departamento v quedó desvanecido ante la belleza ele
una mujer que entró á pocos momentos. Era en verdad un prodigio de belleza, cou una dignidad llena de
gracia y un aspecto de reina. Opulenta cascada de
cabellos rubios adornados de perlas caía sobre sus
espaldas, y un traje azul celeste oprimla su talle soberbio, en tanto que el centelleo de sus ojos obscurecla á los centenares de diamantes con que se adornaba. Desvanecido y asombrado estaba Seyssel pero se
asombró más cuando vió al prlncipe arrodillarse ante
esta sublime criatura, tomarle la mano y cubrírsela de
besos.
.
Bienvenido señor Barón, dijo con amable dulzura la.
Condesa Clorinda. Ya sabia yo que sois de los mtjores amigos de Don Felipe.
-Comamos pues, amor mio dijo el Príncipe, levantándose sin ceremonia.
Des{'ués os daré algunas noticias.
Nadie conocía el verdadero nombre de la Condesa Clorinda ¡\ quién se veia desde hacia diez años siguiendo á Don Felipe hasta las cam,Pañas y aun se
decla qu~ un casamiento secreto los hgaba.
Esto picaba la curiosidad de los cortesanos de su
Alteza, sobre todo porque ella era muy rica y Don Felipe caballero de Malta.
•**
El Duque Manuel Filiberto de Sabova á quien lla•
-Servida la mesa con profusión M. de R&lt;'yssel comió
maban Cabeza de hierro, que derrotó á 1os franceses en · con el vigoroso apetito de un cuerpo sano y una con-

Domingo 26 de Diciembre de 1891..

EL MUNDO.

ciencia tranquila y bebió en proporción. Subyugado presente heraldo. Conflo en que os tomareis con gusto
por la hermosura de Clo"rinda y por el esplendor de esta pena y alabaré ante el mundo vuestra manera de
cuanto le rodeaba, se dejó dommar, soldado rudo, por proceder, quedando como muy atto. S. de V. E.
los encantos de esa voluptuosidad, sin tener el valor
D. Felipe de Sáhoya."
de confesárselo á si mismo y regresó á su casa al amaCréquy respondió:
necer.
"Señor: el deseo de satisfacer vuestra indicación me
Como Clorinda habla sorprendido en Don Felipe
los indicios de al 00 una preocupación, le preguntó la hizo venir al lugar señalado, y no estaré tranquilo hascausa: y él se la dijo esperando que se opondrla con ta no saber por persona digna de fé que cuento con
todos los recursos ele una mujer enamorada al com- vos, de lo cual me alabaré ante todo el mundo, como
bate que le imponía la severidad del Duque. Porque contais con vuestro servidor.
Créquy."
por valiente que fuera, estimaba que dos duelos sucesivos bastaban á lavar una injuria insignificante y no
Se convino que doce gentiles hombres de Sabova y
aspiraba ya sino al reposo y al amor. De consiguien- doce del Delfinado asistirlan al duelo además dé los
te quedó estupefacto al olr á la Condesa decirle:
testigos que deberían ser por el Prlncipe, el Marqués
-Por eso os apenáis Felipe? Su alteza tiene razón. de la Chambre, Seyssel, de la Serra. Micha! y Pierre
Robarré y por Créquy, du Oassage, d'Auriac, DisiPropinad á Cre9.uy una estocada...... y en paz.
·
-Y me vereis tranquila afrontar la cólera de un ·mien y de la Buisse.
enemigo?
·
Despues de enviar un mensaje al Obispo de Bellay
-No sois invencible amor mio, caballero de la Mesa para que dijera una misa por los combatientes, el 2 de
Junio, dia del duelo, D. Felipe se puso en camino con
Redonda, émulo de Orlando y del Rev Arturo?
-Por el arnor de vuestros ojos haré lo que os agra- una gran cohorte de nobles y de criados, admirablede..... .
-Traedme los cabellos de M. de Créquy
y os bordaré con elles una banda, aunque
sean púas de puerco espln.
-Le aborreceis?
-No; por el contrario, me hace reir.
-Y si re~1llto her;do?
-Os curaré. .
-Y si muero?
-Haré vuestro sudario.
-Y os pondriais la cofia y el velo de las
viudas?
-:\las bien la corona de rosas de las desposadas.
Venid á borrar con un beso las feas palabras que habéis dicho, sellor, v dadme
n1estra de~pedida y no vol vais hasta dejar!en el campo á vuestro enemigo.
Obedeció Don Felipe y olvidó pronto en
la embriaguez del amor, los terrores del
porvenir
Pierre-Chatel es una antigua fortaleza
situada sobro un montón de rocas á una
legua de Bclley. Este nido de águila era
parte del St&gt;ñorío de Bengev, cedido en
1137 por pi Emperador Enrique á lo~ Condes de Sabova.
Volviendo'dr las cruzadas el Conde Yert deSaboya, mente equipados y alegres como si se tratara de una
Amadeo l\' . cedió Pierre-Chatel á la orden de San Bru- fie~ta.
no, para que instalara cenobitas que rogaran á Dios
A una legua de distancia, acompañada solamente de
por el bil'n de su alma. Su viuda Bonne de Borbon les un caballerango, dos pages y algunos migueletes, veasignó mil florines de renta, y el monasterio fue seña- nia la Condesa Clorlnda en su litera.
lado para cPlcbrar los cabildos de la orden dela AnunCréquy y sus amigos con menos aparato, dejaron á
cíatta. Al terminar esta historia, estaban allí de paseo Lion y llegaron el 2 de Junio al punto señalado.
el obispo de Bclley1.Juana Geoffray, Ginod, 11elchor,
D. Felipe montaba un caballo andaluz con arneses
el Conde de Monte ola_yor, lugar teniente general en de tercio.Pelo y oro, y "l"estla un traje regio.
.
Bresse, v J oaqtlin de Chateau-Viux alcalde ae Baugev.
M. de Créquy, no estaba menos ele00ante. A la V1sta
Como"ta q11erella promovida entre el bastardo de del {'rincipe echó pié á tierra, avanzó rápidamente y
Saboya v &lt;:arios de Créquy habla metido mucho ruido, le dijo dt&gt;scubriéndose:
los preliminares exigieron numeros; s y diflciles ne-11e felicito, Señor. de encontraros y sov el mas hugoeiarl,,ne~.
milde de Yuestros 1,ervidores.
•
El s&lt;'11or·de la Verdatiere le llevó el cartel de D.
D. Felipe. en tierra también, se descubrió á su vez y
Felipe que decla:
dijo con exquisita galanterla:
"Señor, como no puedo ir personalmente á veros co-También yo, Señor, desceabaeste encuentro vpromo dest&gt;aría, os suplico vengais al puerto de Otúrieu, testaros mi mas sincera adhesión.
•
dándonw aviso de vuestra ·llegada por conducto del
Los dos Señores se saludaron de nuevo con la son-

risa en los labios, y volvió cada uno al lado de sus tes
tigos.
·
Ademas delos indicados, habla numeroslsimos concurrentes. Se necesitaron algunos minutos, que á todos parecieron muy largoP, para las disposiciones del combate, minuciosas según 1a etiqueta y el cpdigo caballeresco de aquellos tiempos. El campo destinado habla
sido visitado por más de cincuenta gentiles-hombres
con sus escuáeros para prepararlo convenientemente.
En una barca y previas mil formalidades, pasaron el
Ródano primero unos, lue~o los otros partidarios de
los combatientes, v por último una dama enmascarada.
Los dos adver,;arios se despojaron de sus justillos,
dejando ver camisas bordadas y con magnificos encajes. D. Felipe pidió permiso á Créquy de anudarse su
banda en la ciutura, esa misma banda causa de la reyerta, y Créquy lo consintió ciñéndose á la vez una banda azul celeste.
Llegó el momento de estimular á los combatientes
dándoles algunos cintarazos D. Felipe manifiesta repugnancia, pero al fin se presta y permite álaBuisse vapufarlo, gritando á D'At1gnac que iba á hacer otro tanto con Oréquy: «De la cintura para arriba.•
El marqués de la Cbambre dá la señal,
y entran los adven;arios en lid con la espao.a en una mano y el puñal en la otra. Se
atacaron rabiosamente y D. Felipe alcanzó
ventaja al principio, pero Créquy más joven, más diestro, menos preocupado porque no tenla una mujer por juez de campo,
Je estrecha de manera que el pobre prlnci. pe pronto fué dominado. Una primera estocada le hiere en el muslo tiñiéndole de
púrpura la!! medias de seda; una segunda
le penetra en el pecho y otra en fin lo derriba. Inmediatamente Crequy sediento de
sangre se lanzó sobre él diciendo: ''Pedidme fa vida:"
-:N"o, matadme, respondió D. Felipe.
Dos puñaladas le hicieron dos hendas, y
con el pecho abierto, los miembros convulsos, el oastardo deSaboya cayó inerte.
-Señor, os dejo la vida si la implorais.
-Saboya manda y no suplica, gritó el
bastardo agonizante.
Ya la dama enmascarada había atravesado corriendo la pradera y cayó de rodillas junto á D. Felipe en el momento en que
Créquy y la Buisse trat'.1-ban de levantarlo: ..
Un cirujano se apro:x.una, pero fueron mutiles sus
socorros, pues D. Felipe apenas tuvo tiempo de. r~clinarse en el seno de la Condesa y exaló alll el último
suiR:ri~;;;;¿·~ie~p¡~hado po~ el Dl?-que de 8aboya no
pudo nea-ar á tiempo para impedir el combate. Despues Lafange fue matado por T&lt;'ontaines, éste se batió
con Villemor v ámbos mlll"ieron; la Buisse corrió la
misma suerte·con otro ele los testigos.

················································································•

···¡Q~~i .i;i1:¡;~~:~-~·e;;;; -~q~eii~~ ·iie~¡;~i ······· ···············

J~ualitos á estos tiempos en que los tontos se siguen
batiendo por."qultame allá esas p;tjas."
CABLOS BUET.

�Domingo 26 de Diciembre de 1897

ELMUNDO.

400

431

EL MUNDO

Domfna-o ~ de Diciembre de 1897.

Damas Mexicanas

S!a .cena ae Noc}¡e iuena
Acercaos á la mesa
Mis recuerdos, porque os llamo;
Id saliendo de la hueRa,
Muertecitos que yo amo!
Cosas idas, cosaR muertas,
Ilusiones ya perdida!!,
Acercaos á mis puertas,
Cosas muertas, cosas idas!

'.

$rita. i!uisa roarti:ue:z ae crastro

$rita. Rosario i!asefar

.DE CUÍ.U.CAN,

OE MAZATLA~

[Fotografla de Tapia.]

[Fotografía de Zúber.J

LA PALINODIA
El famos? poeta gri~go Estesicoro, pulsando la
cuerda de hierro de bU hra heptacorde v haciendo antes una libación á las Euménides con .i,;.ua de pantano _en qu_e se ha bian 1,nacerad_o _a1mirg·o:f ajenjos y ponzouosa cicuta, entono una sat1ra desolladora y feroz
contra Elena, esposa de Mcnclao v causad(• la "'Uerra
de Troya. De~cribí_a ~l ;vate. con ima prolijid.adbde detalles que después 11mto en la Odista el divino Homero, las tribulaciones y des,·enturas acarreadas por la
fatal belleza de la 1in~lárida; los reinos p1wados de
sus reyes, las esposas sm esposos, la$ doncella8 entregadas á la esclavitud, los hijos huérfanos, los o•uerreros que en el verdor de sus aiios habían desce~dido á
la re~ión de las sombras, y cuyo cuerpo ensat1"rentado m aun lograra los honores de la pira fúnibre· v
trazado este cuadro de desolación, vaciaba el car~a'j
de sus agudas flechas, acribillando á Elena á invectivas y maldiciones, cubriéndola de ignomía y vergüenza á la faz de Grecia toda.
Con gran asombro de Estesicoro, los griegos, conformes en 13:mentar la funesta influencia de Elena, no
aprobaron sm embargo la sátira. Acaso su misma viru~~ncia desagTadó á aquel pueblo instintivamente
dei~cado y culto; acaso la piedad que infunde toda
muJer babló en favo~· cte la culpable hija de Tíudaro.
Su detractor se gano fama de pi:ocaz, len&lt;&gt;'üilaro•o v
des~ergonzad~ y Elena, algunas simpatíai y m'i:tcha.
lástrm3:. En vista de este resultado, Estesicoro, con
las ore¡as gachas como suele decirse se encerró en
su casa, donde permaneció atacado de' misantropía y
abrazado a su fea y adusta musa ,·engadora.
El sueño había cerrado sus párpados una noche
cuando á deshora creyó sentir que un.1 di1'stra fria.;,
pesa~a como el marmol se posaba en su mejilla. Desperto sobresaltado. y á la claridad de la estrella que
refulgia en la frente de la aparición reconoció nada
menos que al divino Pólux, medio he~·mano de Elena
Un e_stremecimiento de terror serpeó por las venas dei
satlnco, que adivinó que Pólux venia á pedirle estrecha cuenta del msulto.
-¿Qu~ me quieres?-exclamó alarmadísímo.
.-Castigarte-declaró Pólux;-pero antes hablemos.
Dime por qué has lanzado contra Elena esa sátira insolente¡ f sé veraz, pues de nada te serviría mentir.
. -¡Es cierto!-respondió Estesícoro.-¡En vano tratana un mortal de esconder á los inmortales lo que lleva en su corazón! Como tú puedes leer en él sabes de
sobra que la inditnación por los males que' ocasionó
tu hermana y til nolor de verá la patria aflio•ida me
dictaron ese canto.
b '
_ -Porque leo en lo oculto sé que pretendes eno-an~rme-1:11ur~mu·~ con deeprecio Púlox- Y sin te~er
m1 presp1cacia dwina los g-1·ieo-os han sabido también
conocer tus móviles y tus mtegci~nes. No existe ejemplo ¡oh poeta! de satírico que ten o-a por musa el bien
general: siempre esta.hipócrita apariencia oculta miras personales y ego1stas. Tú viste la belleza de mi
herl:Ilana; tú la codiciaste, y no pudiste sufrir que otro
cogiese las rosas cuyo aroma te enloquecía.
-Tu hermana ha ultrajado á la santa virtud-declaró enfáticamente Estesícoro.

-Mi hermana no recibió de los dioses el car"'o de
rer,rese~tar la ~irtu~, sino la hermo~ma-replic0 Pólux enoJa~o.-S1 hubiese un mortal e:-: quien se encar~asen la vu:tud, la hermosura y la sabirluría, ese seria
igual á los mmortales. ¿gué digo? Seria igual al mismo Jove, padre de los d10ses y los hombre~; porque
entre los demás que se nutren de la ambrosía los hav
como la sacra Venus, en quienes solo se cifra la bellez'.1, y otros ?omo l~ blanca Diana, en quienes se divimzl!- 13: castidad. Si tanto te reconcomía el deseo de zaherir a los malos, debiste hacer blanco de tu sátira á
alg:unas de las infi~itas 11:ujeres que en Grecia sin po·
de1 alardear de la mtegndad y pureza de Diana. carecen de las gracias y atractivos de Yenus. La hermosura merece veneración; la hermosura ha tenido v
tendra s\empre altares entre t1osotros; por la hermosura, Grecia será celebrada en los ve.nidel'OS sio-Jos. Ya
que has perdido el respeto á la hermosura pierde el
uso de los sentidos, que no te sirven para re~rearte en
ella por la contemplación estética.
Y vibrando un rayo del astro resplandeciente que
coronaba su cabeza, Pólux reventó el ojo derecho de
Estesíc?ro. Aun no se había extinguido el ¡a~·! que
arr~nco ~l poeta agudo dolor, y apena~ había desaparecido Polux, cuando apareció el otro Dioscuro Cástor, medio her.mano también de Elena, híjo de J~erla y
del sagrado. ?1sne: y pronunciando algunas palabras
de reprobac10n contra el ofensor de su hermana con
una chispa despren_dida ~e \a es~rella que lucia s~bre
sus cabellos, quemo el OJO 1zqmerdo del satírico dejándole ciego. Alboreó poco después el día mis no
para el malaventurado Estesícoro, sepultado' en etern_a y negra J?.Oche. L~v~utándose como pudo, buscó á
tientas un baculo, y p1d1endo por compasión á los que
cruzaban la calle que le guiasen, fué á llamar á la
puerta de su amigo el filósofo Artemidoro, Y derramando un torrente de lá~rimas se arrojó en ·sus brazos, clamando entre 0 ·em1dos desgarradores:
-¡Oh Artemidoro! Íbesdichado de mi! ¡Ya no la veré más! ¡Ya no volveré á disfrutar ele su dulce vista!
-¿A quién dices que no veras más?-interroo•ó
sor0
prendido el filósofo.
- ¡A Elena! ¡á Elena la más hermosa de las mujereH!
- gritó llorando el satírico.
- ¿A Elena? ¿Pues no la has rebajado en tus versn~?
-pronunció Artemidoro más atónito cada vez. -¿No
la has arrastrado por los suelos en una sátira quemante?
-¡Ah! ¡Por lo mismo!-sollozó Estesicoro dejándo~e
caer al suelo y revolcándose en él.-Ahora comprendo que mi sátira era un himncy á su hermosura ......un
himno vuelto de revés, pero al fin un himno. Los ce·
lestes gemelos me han castigado privándome de la
vista, y las tinieblas en que he de vivir son más densas porque no Yeré á la encarnación humat1a de la
forma divina, al ide¡I! realizado en la tienll.
-No te aflijas y espera- dijo Artemidoro;-tal yez
consiga yo salvarte.

···c·~~~a:~·¡·~·i~~~~¡;a:~a:¡;i~·E¡~~~..;,~~i&gt;~- 'cié ¡;.t~~~úió1:ó
que su detractor Estesicoro sólo lamentaba estar ciego
por no poder admirar sus hechizos, sonrió, halao-ada
su insaciable vanidad femenil, y murmuró con deflcio•
sa coquetería: «Realmente, Artemidoro, ese vate es

un infeliz, un ser inofensh·o; nadie le hace caso en
Grecia, y yo _menos que nadie. Anúnciale que voy á
sanarle los oJos.• Y tomando en sus manos ebúrneas
una copa llena. de agua de la fuente Castalia bañó
con su linfa _las pupilas hueras . del satírico, que al
J?U!lto recobro la luz.. Como el pnmer obJeto que-vió
fL1e Elena, se !1rrod1llo transportado, prorrumpiendo en
una oda sublime de gratitud y arrepentimiento que
se 11.uuó palinodia.
'

NAVIDAD
Mientras la escarcha cuaja•los hilos leves
Que el torrente impetuoso deja en sus fu"'as
Y ostenta el Ixtlac1huatl eternas nieves b '
&lt;.&gt;,ue son como sus canas y sns arrug·as;
Eu tanto que la choza sufre el embate
Del viento de Diciembre delg·ado y frío,
Recuerdo el aguerrido, rudo combate
~ue en la ,·ida sostuve siempre con brío.
Y en tanto que las l1oras pasan tranquilas
En mi hogar donde reina calma que aterra
1,;scucho e! eco alado de las esquilas
'
(Jue llle hahla más del cielo que de la tierra.
:-Navidad• canta á gritos el campanario,
«?,and3:d• rug·e el aire del ventisquero,
l, «Navidad• repiten, en to.no vario,
Los bosques y loli mares, mientras yo muero.
Es qtte estov triste lejos de mi adorada
La niña de ojos negros como mis penas '
Y siento acá á mis solas la recia helada'
De mis año:1 pasados en las verbenas.
Mi ausente, la que en mi alma reside. sola
~sa coche de jun&lt;:0S de~ que yo tiro¡
'
l cuando más altiva m1 orgullo inmola
}lás crece el entusiasmo con que la mi{·o ......
, Es ágil y movible com,J una abeja,
Espanta con sus voces pesar y tedio;
¡Uómo no ha de animarse mi lira vieja
Al c11ntar á una novia de un año y medio!
• Tien_e unos piecesitos como dos lirios,
l tropiezan salvando cortas distancias·
Su llanto es el objeto de mis martirios '
Sus quejas el objeto son de mis ansias.
¡~uién p1~diera iser niño para quererla!
i9mén pttd1era ser tierno para mimarla!
Tiene unos dientecitog color de perla
Y no hay dicha tan grande como besarla.
Es una flor temprana que abrió sus hojas
De mi desierta vida sobre la nieve........ ..
¡Agonizo entre :rngnRtias ~· entre cono-ojas
Po~que el cierzo i,11placahle no se la ífeve!
í en esta noche siento pet1as insanas;
Y ausente de mi niila mi alma se aterra
Y me hace daiio el .. co de las campanas'
Que m~ habla m!ts del ~ielo que de la tierra.
«Navidad• canta á gntos el campanario
«Navid3:d n1ge el_aire del ventisquero, '
Y, •Navidad&gt; repiten, en tono vario
Los bosques y los mares mieu.tras
muero.

yo

JOAQUÍN TREJO.

Diciembre de 1897.

De la cena preparada.
El salón está vacío,
Cae muy triste la nevada,
Tengo miedo, tengo frío!
Cdnvidados á mi cena,
1\1uertecitós que yo amo,
Acudid á mi reclamo
Que esta noche es Noche Buena.
Está abierta mi ventana
Y la lluvia la salpica,

1\lientras oig·o la campana
Que repica.
Buen amigo, pobre hermana,
De mi casa los ausentes,
Yenid todos tan aprisa
Como á esta hora van á misa
Los creyentes.

***
¡Pobre hermana que te ftúste!
Si vivieras todavía,
Cuando siento mi alma triste,
¡Cuántas cosas te diría!
¡Ven, y pronto, ven ahora!
Cuaúdo llegue la mañana
Y á la misa de la aurora
Llame lenta la campana,
Terminada ya la cena,
Podrás irte, podrás irte,
Y tend1:emos que decirte:
4Hasta la otra Noche Buena!
Pei'o ahora, mi hennanita,
Reina aún la noche obscura,
Deja, pues, ¡oh muertecita!
Tu callada sepultura.

*
**
Son las doce. JesúR nace;
Yuelvo el rostro al Nacimiento
Y la cera se deshace
Combatida por el viento.
Nadie cuida á los pastores,
Kadie canta ,illancicos,
l'.i á la virgen llevan flores
L os ancianos y los chicos.
En el heno blanco y yerto
E,-tá. el Dios recién nacido,
Y al mirarlo alli dormido,
l\Ie parece que está muerto.
¡Fe de niño, ven al punto!
Que tll voz me purifique .........
Y no viene, y me pregunto:
.¿Porqué dobla ese repique?

*
**
Del arbol en las ramas
Mil velas 6.rden,
¡Que no tarden los niños,
Que no ¡:e tarden!
¿Porqué no v'ienen?

8t a:qm tant-t,s jugueiies-y dulces tienen?
Esta espada de acero
Para el más grande,
Y soldados de plomo
A quienes mande.
Y esta muñeca rubia
Tan 1,)ien vestida,
Para la niña blanca
Bien de mi vida.
Ya veréis cómo gritan
Los mu~· tranesos,
Y cómo los devora
Su madre á besos .
Pero el árbol se apaga,
Ninguno llega,
Y en la desierta alcoba
Ni un niño juega!

***
Seres que venís tan lejos,
¡Cómo ansían vuestros cariños
Los que tienen padres viejos
Y no tienen hijos nifios!
¡Con qué impaciencia os imploro
Para mezclar con mis manos,
Yuestros ricitos de oro
Entre sus cabellos canos!
¡Amor que ennoblece y salva,
Yen pronto á mi hog·ar estrecho,
Que ya á la misa del alba
Están tocando en mi pecho!

Mis viajeros pcqu&lt;'ñitos,
Mis ausentes ad-0radoR,
Los humildes mu('rtecitos
A mi cena convidados;
Ya regresan de la misa
Los·devotos, los creyentes ........ .

¡Mis amigos, mis ausentes,
Daos priHa, daos prisa!
Dejad ya con planta breve
Vuestro místico palacio ......
Camit1ando tan de~pacio
Yendréis yertos por la nieve!
l\Ii e,pernnza que os desea
Como niña pobrecilla
En la blanca chimene~
Puso ya la zapatilla.
Quiero ver, v no me atreyo
La huella de vuestro paso. '
¡Dejad pronto sobre.el raso
Mi regalo de aüo nuevo!

***
¡No dob~an las campanas,
N'o, q1te r&lt;-pican!
PlurnaR de alondra llueven
No nieve fría!
Dios ha nacido:
Jesús no yace muerto
que está dormido!

*
*'*

¡Casta ilusión que me alientas!
¡Sueño de dicha sereno,
Si á mi cena te presentas,
Seré bueno, ~eré bueno!
Ya no vacilo ni dudo¡
No miro mi hog-ar desiert0
Ni viendo al nifio desnudo'
Me imagino que está muerto.
Yive; con dulce sonrisa,
~ntre sencillos pastores,
"\ e á los que vuelv.en de misa, •
Trayéndole muchas flores.
No pienso con dPsconsuelo
En los seres ya perdidos ......
¡Mis muertecitos queridos
E~tán cantando en el cielo!
El alba tibia clarea,
Yenus en Oriente brilla!. .....
Dejémos la zapatilla
En la blanca chimenea!
11A.lWEL G UTIÉRREZ NAT ERA

�EL :\rmIDO.

Domino-o 26 de Diciembre de 1897

Domingo 26 de Diciembre de 1897.

EL MUNDO

433

DISTRIBUCION DE PREll!lOS Á LOS ALl:ll!NOS DEL COLEGIO MILITAR

A los alumnos del Colegio Militar. .
(EN LA DISTRIBUCIÓN DE PREMIOS)

¿Porqué jamás esquivo ni desdeño
El blasón que al hablar, aquí se alcanza?
Porque sois la esperanza y el ensueño
Y doy culto al ensueño y la esperanza.
Porque adoro á esta patria que lo espera
Todo de vuestros pechos, limpios, sanos,
Ella cifra su honor en su bandera
Y ha puesto su bandera en vuestras manos,
Como madre, los ojos tiene fijos
En cada Benjamín que la engalana:
Vosotros sois sus predilectos hijos:
Yo os saludo, guerreros del mañana!
Envidio por risueña vuestra vida
De la que aún no entendeis toda la g-loria;
Vais en pos de una alianza prometiaa:
Un titulo, un amor, una victoria!
Titulo á costa de luchar ganado
Surgido del estudib y del talento,
Que así como á la tierra abre el arado
El libre abre y fecunda el pensamiento.
La luz de la ilus,ión, fuerza y tesoro,
Hoy vuestra sangre juvenil enciende:
Ese es el nimbo en cuyos rayos de oro
Su manto azul el porvenir suspende.
¡A cuánto.s de vosoii:os, de alma sana,
Temiendo del jurado un anatema,
Hallaron los clarines de la diana
Despejando la incógnita á un problema,

=

Otros en la vigilia· fatigosa
Dieron tregua á las ansias de la mente,
Con la esquela aromada y amorosa
Tierno mensaje de la nóvia ausente.

r--Viendo
Y soñando con ella y con su hechizo,
cercano el fin de su carrera

.Alentaban su fé bes.ando el rizo
Arrancado á una hermosa cabellera
Y así soñando cuanto el pecho anhela
Y al porvenir alzando una plegaria,
Cumple su cuarto el joven centinela,
Goza el que estudia en celda solitaria.
Otro al ver en el patio abandonado
El busto de Melgar, una por una
Las páginas recorre del pasado
Y envidia de los héroes la fortuna!
Si; la de aquellos niños que pudieron
Eclipsará los héroes espartanos:
¡No hay entre muchos que morir supieron
Quien iguale á esos niños mexicanos!
Sllárez, Escutia, Márquez, Montes de Oca,
:Barrera.... dormid siempre satisfechos ......
¡}'o no ten~o en el alma ni en la boca
~ucomio digno de sus grandes hechos!
Y todo aquel que sus estátuas mira
Y sa1&gt;e cuanto honraron su bandera,
¡Por su valor sin tasa los admira!
¡Por su muerte sublime los venera!
Por eso cada alumno con ferviente
Culto, enaltece y guarda su memoria,
Y ve que pasan lista de presente
En el cuartel eterno de la Historia.
Ah! Cuántos de vosotros cuando cierra
Cada silvestre flor su tierno broche
Y el sol transpone la lejana Sierra
Y envuelve al bosque el manto de la noche;
. Cuando ¡ace el Castillo legendario
Como un titán de formas sobre humanas,
Y se ven desde el campo solitario
Cual pupilas de fuego sus ventanas;
Cuando murmura el viento en las canosas
Copas de los vetusto;; ahuehuetes.
Y cual muertos que escapan de sus fosas
Se alzan los elevados minaretes.

Habréis vuelto la mente y la mirada
A esos tiempos de luchas y sonrojos
En que estaba esa alberca ensangrentada
Y estas rocas sembradas de despojos.
Y habreis ~!orificado á los que el pecho
Sin miedo al mvasor déspota y rudo
Presentaron, en nombre del Derecho
C.omo su solo y su mejor escudo.
Y os habreis alentado con su ejemplo
Que hace vibrar homél"icos laúdes,
Y hace amar esta escuela, noble templo
Alzado á su valor y á sus virtudes.
Oh! vo lo sé muy bien, si en triste día
Se repitiera, el caso, no os asombre,
Seríais todos cual ellos, ¡todavla ,
Se muere por la Patria y por su no~bre!
Aun hay amor sin mancha y patriotismo
Y aún sabe el alma varonil v· entera
Que nada s0n la muerte y el abismo
Si el honor queda limpio en la bandera.
Ya los tiempos de lucha se borraron
Con lágrimas y sangre: otra es la norma
Del suelo en que nacimos, ya triunfaron
La Paz, la Independencia y la Reforma.
Ya de Caín la sombra se ha alejado;
Hoy se premia el trabajo, el noble intento;
Y vosotros lo veis; h"a befs ganado
UJ.1 premio en el combate del talento.
Id felices con él; ninguna valla
Dejará vuestra marcha internm1pida,
Y triunfad con aITojo en la batalla
Que libreis sobre el campo de la vida.
JUAN DE DIOS PEZA.

México, 5 de Diciembre de 1897.

~o peor ae la

Nat1íaaa... &amp;1 último "cqiquiquife.''
(Véase el articulo •Nuestros Grabados.&gt;)

(Dibujo de Ruelas)

�Domingo 26 de Diciembre de 1897.

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A

EL MUNDO.

435

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Ensueño de n ·i ños.
P OR J OSEPH L 'HOPITAL. - ILUSTRACJONES GRABA DAS EN N UESTROS TALLERES.

•

CONCLUYE•

·J acquot reía silenciosamente y su sonrisa n mar- lis y le cumpliré mis promesas ya que así se lo
-)[e asombrarías.
ga·
primero 'Y hostil dcspues, acabó por ft-ane;a y merece.
-Deveras? y ii yo te dijera que por defender- Y qué le prometiste?
amistosa.
se de mí es por lo que partió?
Eso no te importa; son cosas de los dos.
· -Ah querido amigo! y yo que te creía un pillo.
-¿Cuánto apostamos á que me vas á querer
-Qué?
-Y bien ¿te figuras que no lo soy? y i;i me
-Porque no quería, por que no quiso nunca
convencer de que tienes buenas intenciones:-&gt;
agradara serlo?
ser lo que tu ereiste que era.
-Pues bien, si: la amo con honrados propósi-De seguro que yo no te lo impediría. SolaJaequot estupefacto, aturdido contemplaba á
tos.
mente que ..... .
Jacobo que se había puesto muy colorado.
-¡Como tienes tíos generales .... !
, -Que tú no sabes lo que dice la carta que me
-Como! Ella no era tu ..... .
-Bueno ¿y qué?
ha escrito, no es verdad? Pues dice que me ama
-Que no habían de quedar muy conformes. Y
-Xo.
-Ah! entonces era eso que tiene un casamien- siempre, y me pide que le escriba yo. Ya soy fe- que hay cosas que no existen~ no hay b:u-gueses
liz
puesto
que
me
~a
perdonado,
y la veré.en Pato en la cola y que le llaman amor de plato único.

•

�436

•

como tú para éasarso con muchachas como ella.
-Di que no crees en nada de una vez.
-Sí, á veces suelo creer en algo. Creo por ejemplo que si en este momento ella estuviera aquí
y hubiera á la mano un notario y ;in cura, t~ la
harías pasar ill curato y á la notaria en un tiempo y dos inovi,.,,.ientos. Pero ~º-~º ni ella cstii .
aquí ni los otros ...... Buen vrnJe.
-Por qué dices eso?
-Porqul3 si. ..... En fin, tu eres un guapo chico v en cuanto á la Princesa no es ordinaria .. ..
Terminado el descanso se reorganizó la tropa
que desfiló luego en buen orden por las calles de
la aldea, los soldados con las cabe:i:as erguidas,
llevando el arma con gallardía; y los noveles que
tenían más ampollas en los pies, eran los que caminaban con.mayor garbo procurando no cojear.
Jacobo no pensab'.\ ya en el mal humor momcntaneo que le produjo el haber hecho sus confidencias forza.das y se entregó entero ,\ la dicha de
recordar las cosas dulces que le decía la carta de
Jacquelina y no pensaba mús que en las excusas
que debería darla en su ·contestación y en rehacer con ella la dulce intimidad de otros días.
.Aposar de la ruda jornada el día te1·minó alegremente y cuando el Coronel se detuvo ií ver
desfilar la columna felicitó á la 3ª del 3° que marchaba como en una parada sin haber dejado ni
un rezagado por el camino.
XXI
Cuando la Sra. Chansonier le dijo que habüt
llegado una carta para ella, Jacquelina se turbó
tanto que por poco derriba el maniquí con que
trabajaba, y se ruborizó mucho al oír que decía
la primera:
-Es una carta que viel'e del Campamento de
Ruchard.
La Sra. Chansonier había acentuado máliciosamente sus palabras y las obreras cesaron como
por encanto de trabajar. Pero nada, ni las bur·
las de la vieja ni los cuchicheos de las jóvenes
podían aumentar la emoción de Jaequelina concentrada en el deseo de leer y en el temor angustioso que sentía.
Se había resistido mucho á escribir y su carta
fué el resultado de una derrota moral que la colmó
de remordimientos y esperanzas.
.
A veces deploraba la rapidéz de su aprendizaje, porque si hubieran persistido las dificultades
con que al principio tropezó, acaso no habría tenido tiempo de renacer su imperiosa pasión. .Aho·
ra gan'l.ba cinco francos diarios y tenía con que
vivir siempre que no cayera enferma-El descanso de su ánimo dió lugar al amor para volver
á llenarle el corazón.
Bajo estas impresiones tomó la carta y cuando
vió bajo cuatro largas páginas la fírma de Jacobo palideció; al tomar en cuenta las miradas que
la observaban sintió una impresión de disgusto,
se irguió en una rebelión de altivéz, guardó la
éarta sin leerla y volvió á su trabajo. Todas hicieron un gesto de decepción y la Sra. Chansoníer se vengó rifténdola con pretexto de que no
estaba bien el corpin.o que hacía.
Al medio día cuando sus compafteras fueron á
almorzar las siguió sin prisa; pero en cuanto se
vió en la calle, compró rápidamente su almuerzo
subió ,\ su buhardilla de la calle de Petits-Champs
y alli, á puerta cerrada comenzó á leer. Estaba
sola al fin con su Jacobo y virtió deliciosas lágrimas que trajeron á su espíritu ideales de ensueño.
Desde entonces no dejaron de escribir.se; y para evitar indiscreciones en el taller, Jacquelina
dió á su amante su.dirección privada.
Jacobo de su parte estaba más enamorado que
nunca y orgulloso de una felicidad que lo avergonzaba por sus anteriores sospechas.
Pero desgraciadamente para Ja~quelina, no
eran sus cartas las únicas que Jacobo recibía. Estaba níuy avanzado Septiembre en que terminaría su a:ño de voluntari0 para entrar á suboficial,
y antes de tomar posesión pediría un mes de licencia. Su tío el General le escribía dándole los
más desatinados consejos de conquistas, fiestas y
alegrías. Impresionado por estas cartas empezó
Jacobo á hallar menos encanto en las de ,Jacquelina; y las castas delicias de inocente amor que se
había prometido, fueron cediendo el campo á otro
género de ideas. Así concluyó su permanencia en
Rnchard; luego volvió á Tours y al fin J acquelina
supo con trnnsportes de alegría que obtenida la
licencia iba á. llegar á París.

Domino-o 26 de Diciembre de 1897

EL MUNDO.

Firmado un nuevo enganche, Jacobo fué nom- tinado la llevó á un banco donde cayó sentada,
brado sargento y tomó el mando de sus subordi- presa de una nueva crisis de desesperación:
Jacquot, ante tanto dolor sintió que se arrenados en presencia de las clase:3 reunidas de las
que ya no formaba parte Jacquot. Ambos par- pentía.
•
-Es verdad, dijo, soy una béstia.
tieron juntos á París y al concluir su viaje en
Habría debido callar .... unit juventud comola estación, se encontraron con antiguos camaradas y condiscípulos que les hicieron regia recep- esa. Señorita, no me ct·cn usted; era de la rábia
ción. Al salir ele allí un incidente de los muchos que me da que usted lo prefiel'a. No es culpa suque ocasiona la afluencia de pasaj~ros los separó ya si los amigos vinieron á llcvilrselo en ómnibus
y Jacquot, solo ya y como había behido hastante con sus amiga~. Pero mañana irá. á ver á usted
· .
vino, empezó á. sentir los efectos de la embriaguez sin falta.
¡Cuanto me aborrecerá usted por lo que dije!
y á caminar difíeihnente y sin rumbo.
-No Jacquot. No lo quiero á ustetl mal. )le
De pronto una mujer que caminaba con rapidez le alcanzó y le pasó. J acquot alargó el paso hizo usted sufrir sin saberlo. Dice bien que no deesforzándose en seguir á la mujer y en conservar bí haber venido; pero estaba tan contenta!
Se leV'Rntó. y siguió andando. J acquot la siguió
la línea recta. Como ella se sentía perseguida se
sin
que ella se opusiera.
llenó de miedo y &lt;lió á co1Te1· por el bulevar, pero
- V endrit mana na, se lo aseguro á usted.
una larga fila de ca1Tos la hizo detenerse en tan·
-Oh! pero no serit lo mismo.
to que el ex-sargento le decía:
~En cuanto usted lo vea. ....
-N"o corr,t tanto, que perderé mi norte.
-Y
si no viene ¿que hago? Abandonada, soLa mujer volvió el rostro y entonces
la .. . ..
-Dios mío! gritó Jacquot-La Princesa!
-Alguien hay que no se alejará. Jacquot, an-Salud .Jacquot, dijo Jaequelina.
El qt~edó como petrificado. La princesa le ha- tiguo clarín de ,\ pie, de la tercera del tercero.
-Cierto . . .... usted tiene buen corazón. Pero
bía intimidado siempre y ahorn mucho mas. .Así
¿que podrá contra mis tristezas?
es que con voz vacilante murn~uró:
-Lo que se pueda, pardiez! Yó voy á ver it mi
-Si quiérc ,u sted atravesar el buleva.rd, deme
madre al número 27á de la calle de Alemania.
la mano y estará más segul'a,
Jacquelina retrocedió comprendiendo que es- Recuerde usted esta dil'eeción. Volveré á mi oficio de plomero y si alguna vez necesita usted de
taba ébrio, y el la dijo:
-Xo tenga usted miedo y recuerde que soy un nú, un aviso y vuelo.
-Gracias Jacquot. Es usted mi amigo. Adios.
buen amigo.
•
Le tendió la mano y él vaciló un instante, pero
-Está bien. Atravesemos.
-En buena hora contestó el ex-clarín sintién- luego la toro(&gt; y la retuvo hlrgo tiempo.
-La vida no es alegre, suspiró· ella, pero aun
dose refrescado por la impresión y una vez llequedan
almas buenas en el lllnndo. Esto consuegados frente al Jardín de plantas, Jacquelina
quiso retirar su mano, pero Jfcquot entusiasma- la.
-Y o soy adicto á usted, hasta la muerte!
do no lo consintió.
Continuaron en silencio hasta la calle de Petits
-Se:flor Jacquot, si sigue tirándome de la maChamps. Llegando á su casa se detuvo Jaequeno ele ese modo, voy á caer.
lina.
Y con una brusca sacudida retiró su mano.
-Esta es mi casa, dijo, ya ve usted que le ha-Sigamos como dos buenos amigos.
go confianza. Adios.
-Perdon, añadió humildemente Jaequot.
Y antes de recibir respuesta despareció.
-¿Y usted no va á reengancharse?
-¿Yo? Ni ·que estuviera loco.
XXII
-Sinembargo, hay quienes lo hacen.
Como se acostó á las tres de mañanaJaeobo se
-A veces . . . .
levantó muy tarde, estirándose con deliciosa pereza. ¡Que amigos tan alegres y que chicas tan en• -Y aun toman su resolución alegremente.
,Jacquot no respondió inmediatamente. Una luz cantadoras! Dcci:didamentc· no hay como París
confusa penetró las brumas de su cerebro. Por la para los jóvenes con dinero. ¿Qué barín? Ah! sí,
primera vez, se preguntó qué había venidoá hacer en la noche al teatro. Allí estarían sus amigas y
la joven en la estación de Orleans, pero la embria- sobre todo Clotilde, la bella Clotilde, que estaba
guez no le dejaba formar razonamientos comple- de moda en el mundo de la alegría ....
tos.
Derrepcnte se levantó tratándose de bruto. La
-Si: hay quíenes se reenganchan. Ejemplo mi imajen de Jacquelina que le esperaba vino á su
condicional. ¿Lo conoce usted? Tiene tíos genera- memoria y le hirió como un remordimiento. Se
les. Pero qué ideal .Lo que es haber bebido: usted vistió colmándose de reproches que le pusieron
lo conoce. Ah! ira de Dios! Y yo que pensaba. del más negro humor, pero qLlC no pudieron bo¿por qué habrA venido la Princesa? Y bien ¿lo rrar completamente de su pensamiento el 1:ecuervió usted? Se metió en el Omnibus con los que do de la fiesta de la víspera ni sus proyectos de
vinieron por él.
fiestas futuras, porque al traves de su arrepenti-Entonces ¿sabían ustedes que vendrían á la miento• y de la ternura que se despertaba en él
estación gentes á esperarlo?
hácia J acquelina, no dejaba de dibJjarse ~on per-Yo, no sabía nada: pero cuando ví la clase sistencia en su fantasía la elegante silueta dela bede gente que n9s recibió dije: orgía tenemos y de lla Clotilde. Así pues, cuando terminado el allas gordas.
·
muerzo partió á la cita que había estado á punto
-Que infamia!
de olvidar, se hallaba en un estado de ánimo muy
Jacquelina se detuvo trémula y sin hacer caso singular, descontento de sí mismo y de los dcma's
del ex-clarín que la seguía se l.mzó casi llorando y en lucha con los mas opuestos sentimientos.
mientras repetía:
Ella lo esperaba en su bohardilla presa de una
· - Olvidada .. . . enga:ñada.
gran turbación. La víspera todavía, antes de su
Est&amp; explosión de dolor exasperó á Jacquot malaventurada excursión á la estación de Orleans
que no tenía mal corazón, pero como estaba celo- deseaba esta entrevista con alegre impaciencia;
so, no pudo dominár sus celos por más razones y el sentimiento muy perceptible de los peligros
,que les oponía. El despecho le volvió cruel.
que oodía hacerle correr no lograban moderar su
- Sí, él piensa en usted como en mí. . .. á ve- . pasión triunlante, ni detener los a1:rebatos de su
ces.
exasperado amor. Iba á volverá verlo y se senComo nosotros no somos de su &amp;.tegoríal
tía con algo de remordimientos que no carecían
Si fuéramos ahora á buscarle donde está, entre de cierto encanto; sin defensa ante el, ve:1cida de
sus aristócratas, ni nos conocería.
antemano, pronta á concederle to·do antes que
Y reía nerviosamente, én tanto que la joven ca- perderlo otra vez. Ya estaban lejanos los días en
minaba muda, con la cabeza inclinada. y el pa- que no quería estar cerca de él sino en público ó
ftuelo en los ojos, abrwnada.
·
·en la calle y en que temblaba á la idea de estar
-¿Y se admira usted de eso? Yo se lo previne sola á su lado. Había combatido mucho y se le
á tiempo. No conviene hacer la Sofia con sobri-, agotaron las fuerzas en ese combate intei:ior. Ahonos de General. En fin, ya probó usted ari'ltocra- ra, le había dado cita cu su propio cuarto y se
cia. En tanto él, se burla de usted, se burla de defendíría mal contra la embriaguez amorosa que
usted ....
de antemano le preparaba una posible caída. PeDerrepente ella se detiene.y exclama:
ro al presente J acquelina había cambiado de ideas
Eso no es verdad ¿porqué me dice usted eso? y estaba sufriendo á causa de la sorpresa atroz,
¿quiere q;ie me arroje al Sena:'
de la desilusión amarga que probó en la estación
Jacquelina estaba desfallecida. Jacquot desa- cuando lo vió pasar entre ese huracán de "ivido-

Domingo 26 de Diciembre de 1897.

res y ~ujerzuelas, con los ojos radiantes, la risa
en los labios .... y sin una mirada para ella.
Por mas que había pretendido para excusar á
Jacobo hacerse cargo de los razonamientos más
favorables, no conseguía arrojar de su ánimo la
.duda atormentadora que la atenaceaba ni arranearfo el pensamiento de que Jacobo habría debido suponer su presencia y buscarla en caso de
que en efecto la amara aún. De consiguiente,
aquella visita que la víspera le inspiraba tantas
alegrías medrosas y tan imperiosos deseos, le causaba ahora apesar suyo, un terror vago, una
apréhensión llena de presentimientos siniestros
como si la desgracia de su vida estuviera á pun- ·
to de resolverse, y .aun llegó á arrepentirse de
haberle escrito que viniera á su casa, á ese cuarto donde estarían solos y se sintió otra Yez dominada por la ansiedad ·y la duda y por esas reticencias y esos pudores que habían cedido un
momento ante la victoriosa ~crtidumbrc del amor
correspondido.
·
Sin embargo cuando resonó en la escalera un rumor de pasos Y. cuando oyó que álguien se detenía en su pasillo buscando la puerta, su emoción
fué muy fuerte y no había acabado de llamar Jaeobo cuando le abrió, pronta á arrojarse en sus
brazos.
Pero derrepcnte se detuvo sobr.eeogida. . ¿Era
Jacobo ese joven apuesto? Ella no lo había visto
nunca·sino vestido de militar; y la víspera todavía, cuando pasó tau rápidamente cerca de ella
,lo ha~ía reconocido con su kepí rojo y su capot~
de umforme. Ahora veía á un parisiense puesto á
la última moda; esta elegancia la espantaba y perm~neció inmóvil, ruburosa, como avergonzada,
mirando ya los botines charolados, ya la gran
corbata de seda prendida con un alfiler de perlas
firías, y le parecía al mismo tiempo que una ducha helada caía sobre sus espaldas, en tanto que
él también, después de haber cerrado la puerta
la observaba con un silencio embarazoso.
¿ Era J ª&lt;?quelina esta muchacha pobremente vestida, de facciones ajadas y ojos enrojecidos por
las vigilias, tan diferente del ideal que sus recuerdos y sus ensuefl.os le habían forjado, tan diferente sobre todo de las mujeres deslumbradoras por
su lujo, qne la víspera le habían llenado de alegres y hechiceros agasajos?
Bruscamente se enternecieron los dos. Con un
movimiento expontáneo le tendió ella los brazos
y Jacobo perdido, incapaz de desembrollar los
sent_imientos que le agitaban, la estrechó contra su
corazón con una especie de violencia que Jaequé!ina pudo estimar como arrebato do pasión. Después los brazos se desligaron, ambo.s se miraron
sonriendo, con sus manos juntas, sin apartar sus
· ojos el unó del otro y se pusieron á. hablar rápidamente, de un modo calenturiento, como si hubiesen querido aturdirse, embriagarse con el rumor de sus voces, removiendo los recuerdos del
pasado, recordando las promesas y los sueilos de
antaño, procurando despertar los ecos de un debilitado 11mor.
Pero en él apesar de sus esfuerzos, no venía la
embriaguez y se sentía helado por esta bohardilla
misernble, por estas tristes sillas de paja cojeando sobre un piso desigual, por el movimiento melancólico de la cortina ' blanca que agitaba el
viento colándose por las hendiduras de la ventana mal ajustada. Y ante él, cerca del microscóP.ieo to~ador, el estrecho catre de fierro encima del
cual estaba la virgen de Lourdes, que le causaba
una impresión respetuosa y amarga, muy lejana
del _a mor y contra la cual no podía resistir.
No, no era esta su Jaequelina de Tours!
Para que fuera le faltaba la atmósfera de allá,
la sala extensa y limpia del Café de los· Amigos
y las mesitas en torno de las cuales ella voltigeaba tan viva y tan coqueta, y el admirable golpe
de vista de los muelles del Loire y ií lo lejos, en
el bo'lc:1je lleno de sombras y de sol, el centelléo
luminoso de los latones de la banda militar y la
poesfa nebulosa de la plaza del Arzobispado. Le
faltaba sobre todo la dura vida del Cuartel, el régimen austero del batallón, las fatigas de la maniobra, el disgusto de los castigos, la compa:ñía
de los soldados. la conversación de la Cantinera
la privación de París y las parisienses.
Sincera y lealmente, el se había mecido en un'
ensurflo que debía desvanecerse con las circunstancias que lo hicieron nacer y lo reconocía tarde y con pena.
Esta desilusión insuperable en la cual no en-

EL MUNDO.
traba sino el egoísmo y en la que verdaderos remordimientos tenían parte, turbó á Jacobo á tal
extremo, que. poco á poco empezó á responder
distraídamente á Jacquelina con el espíritu involuntariamente alejado, presa de un embarazo que·
le helaba; no pudiendo ní atreviéndose á confesarse á si mismo que la novela babia dado fin y
dejando ver á pesar suyo á la p'obre muchaclrn
esta frialdad de la cual no era dueilo.
Pronto J acquelina lo comprendió. La impresion que había sentido cuando .Jaeobo ve1:,tido de
gentleman entró en su cuiu-to, había cedido de
pronto á la alegría del reconocimiento y (L la esperanza de volverlo á poseer por eompl"to. Pero
bien pronto se disiparon esperanza y alegría y ella
se decía. ahora q ne entre este gallardo séilor, aneglado y ·compuesto y el Jacobo que amó en Tours
mediaba una distancia infranqueable. Esto era el
naufragio de la confianza ingenua y de los juramentos de ninos; la aparición súbita de la prosa
banal v ordinaria de la vida destruvendo brutalmente ·1a poesía del ensuefto; la esp antosa visión
de que este hombre ¡\ quien ella amaba ern un
hombre como los otros, incapaz de sacrificar {L
un ideal superior, á un amol' sublime, las conveniencias egoístas y las "necesidades m,~s •ó menos
confesadas que forman el fondo de las innobles
existencias. Para ella esto era peor aún, era el
horror material ailadiéndose al horror moral; un
porvenir de abandono sin esperanzas y de desfallecimiento sin. consuelo, abriéndole sus horizontes de dolores; la soledad sin dinero, sin amigo;;, la miseria ó la deshonra acechando en su
bohardillla á la obrera de París; era el fin de todo lo que había soflado, amado, perseguido, esperado .... delante de ella ya no quedaba nada. ·
Opuso á este golpe terrible todas las fuerzas de
su alma valiente, con vigor hizo frente al infortunio; y como Jacobo más y más embarazado se
embrollaba ~- mentía piadosamente buscando palabras vagas, protestas platónicas y promesas á
plazo largo, ella le cortó la palabra con decisíón
y le dijo con voz que no temblaba.
-Sefto1·Jacobo, no busque usted por mástiempor razonamientos que no e'ncuentrapara probar
queme ama todavía. Xi usted ama ya á Jacquelina
ni J acttuelina q uíere ser ama da por usted. No es cu 1pa de usted si yo le amo todavía. Xo, no es culpa
de Ud. Yo habría debido saber qne todo esto no
era posible .... . . pero estaba tan loca! No me debe usted nada, Senor Jacobo, no piense mas en mí:
yo soy quien le queda reconocida por el gran
amor que supo inspirarme. Váyase usted. Adíos,
Se:11or Jaeobo. A estas últimas palabras un sollozo subió de su corazón á su garganta, pero no lo
dejó salir. Pálida, con los dientes apretados
los párpados moviéndose sin cesar, traicionando
con la rigidez automática de sus movimientos la
lucha sobrehumana ele su desesperación, avanzó
hasta la puerta y abrió.
Jacobo, confundido vaciló un minuto. Quería
contestar y no pudo conseguirlo; las ideas bailaban' en su cabeza enloquecida, la vergüenza, los
remordimientos, la tristeza, el amor, se perseguían
allí como en danza diabólica. Salió con paso vacilante pero se detuvo en el primer escalón y volvió la cara. Jacquelina estaba allí, en el marco
de la puerta, inmóvil y púlida como si estuviera
en la tumba. De un salto Jacobo vino hacia ella,
se arrodilló, imprimió en su mano inerte un prolongado beso y luego, se precipitó como un loco
por la escalera.
Entonces Jacquelina se encerró y prosternada
junto á su lecho, la cabeza hundida entre las manos, lloró mucho, mucho. . . . . . Y la Virgen de
Lourdes, su protectora, 'l.Ceptando su sacrificio y
bendiciendo su dolor, hizo sus lágrimas menos
amargas, virtiendo en su alma' clesolada un poco
de la dulzura y de la calma infinitas que brotan
de su apacible sonrisa ....
0

XXIII
Afuera Jacquot espiaba. Cuando vió salir á Jacobo tuvo impulsos de lanzarse sobre él pero se
contuvo.
- No: dijo rechinando los dientes, le pegaría yo
en seguida; me conozco. Y siguió en su tarea taciturno y rabioso. Desde por la mailana estaba
allí, rondando y cuidando la puerta; quería saber
si vendría Jacobo, con la idea oculta y la esperanza loca de que no iba á venir.
Había visto salir ,í Jacquelina y viendo que
había ido al taller esperó su salida en la calle de

Sta. A.na y la siguió de lejos hasta la lechería en
que tomaba, el almuerzo; luego sin desanimarse
había estado de centinela hasta que la vió volver
á su casa y se quedó enfrente en observación,
contando los minutos y diciendo con alegría·.
-Creo que al fín no vendrá- De improviso
sintió un golpe en el corazón. Jacobo llegó, é incap,\z Jacquot de 11hogar la desesperación de sus
celos se entregó [L una númica. furiosa que llamó
la atención del gendarme de la esquína ya puesto
en sospechas por sus continuadas idas y venidas.
-Vamos, allí está, ya viste lo que quc&gt;rías,
imbécil, elijo el gendarme entre dientes, ahor,t
puedes irte.
Pero J acquot no llevaba trazas de dejar el sitio y seguía marcnndo el paso en la acera :siempre Yigilado por el policía y ardiendo en ira pensando en la dicha de Jacobo durante esta visita
que se prolongaba interminablemente. Lo vió salir al fín y pasar muy cerca y lanzarse en un carruaje de alquiler.
-Bueno, gruftó, lárgate condenado, yo no me
muevo de aquí hasta que haya conversado con
ella.-El día avanzó poco á poco, llegó la noche
y se iluminaron algunos almacenes; pasó el encendedor del gas con su lanza de fuego; un frío
brumoso y cortante hacfa desfilar rápidos ,\ los
transeuntes y Jaequot seguía esperando.
De pronto una sombra apareció en la puerta:
era ella. Jacquot sin tomarse tiempo para reflexionar atravesó la calle en dos saltos y con voz
sorda le dijo:
·
-Soy yo, Jacquot.
Ella lanzó un ligero grito sorprendida por tan
súbita aparición y el gendarme se aproximó temiendo un crimen.
-N"o esperaba usted verme, dijo Jaequot con
violencia y no pudiendo contenerse. Cuando se
reciben visitas tan agradables, no sabe uno ni lo
que hace. ¿No?
•
Jacquelina se puso roja de indignación.
-Sr. Jacquot es usted un descortés y á lo que
parece, también un moscardon. No le felicito. A
saberlo no le habría ense:llado mi casa.
Le volvió la espalda y se fué con paso rápi&lt;lo;
pero como él la seguía anonaclu, se volvió para
decirle con tono secn.
-Ilágame usted favor, si gusta, de dejarme
tranquila.
-Ah! no, no, gimió Jacquot desolado. ¿Pcr qué
me trata así la Princesa? Porque tiene cólera ¿no
es así? Si viera usted como he estado! ¿Quiere
usted que le pida perdón? Va usted á come"r ¿no
es así? :No me impedirá usted que la siga hasta la
fonda.
Ella no respondió pero caminó más aprisa visiblemente contrariada. Jacquot prosiguió:
-Puesto que pedí perdon, hay que perdonarme. Bien sé que soy un asno que se pone á morir como pavo para fiestas que no son suyas; pero hay cosas ...... ¿sabe usted? que hacen arder
la sangré en las venas.· Pardiez! Yo sabía lo que
iba suceder. Desde luego, fuí yo el que dije todo
cuando usted lloraba como una faente ayer sobre
el banco y la consolé asegurándole que vendría.
Jacquelina iba ahora más lentamente, sicmprn
sin responder, como fatigada.
-Entonces ¿qué? Puesto que yo lo dije no
puedo espantarme de que haya venido. Solamente que ...... da un golpe hondo en el corazón ver
gentes que logran tanta felicidad como ese .....
Pero desde el momento que usted lo quiere! Pero
se necesita también tenerle una poca de lástima
á este pobre Jacquot que es un obrero, es verdad
y no tiene educación como esos pillos burgueses,
pero en fin ¡que se yo! los sentimientos no lo obedecen á uno.
Como él se callaba, ahogado por la emoción
Jacquelina le dijo sencillamente.
-No hablemos más Jacquot, soy yo la que estoy apenada por haberle hecho á usted mal.
La tristísima voz de J acquelina le penetró á
Jacquot hasta le íntimo del alma.
-Siempre esperé que me perdonaría., usted siquiera porque yo le dije que vendría. Y después
de todo, si lo dije, ¿de que tengo que asustarme?
Que está usted contenta ahora, bueno; eso no es
cuenta mía. Ay! Es usted hoy muy feliz. Un ltlilord como Jacobo, un aristócrata que anda en co- ·
che como cosa muy natural. Yo comprendo que
eso halaga á una se:llorita como usted más que
un Mrbal'O como yo. Solamente que bien valé la
pena de reflexionar .

•

•

�EL MUNDO,

Domingo 26 de Diciembre de 1897

438

Diablo! gruiló Jacquot, me he portado como
traré. Eso no impide que.' . .... sin embargo ¿saEn ese momento la luz de una tienda proyec- be usted? yo no -h abría hecho eso nunca, nunca) un borrico. Si en vez de estar hablando una hora
tándose sobre la cara de ·J acquelina hizo ver á lo juro. Cnando usted tenga necesidad· de Jac- la hub-iera convidado á cenar! Y yo también tengo hambre. Lo que le dije, lo que me contestó.
Jacquot que estaba llorando.
·
quo~, la sei1orita no tiene más que avisar.
Diablo! pues no me mandó á paseo como lo tengo
-¡Imposible1 gritó estupefacto.
-Gracias Jacquot, ya sé que es usted bueno. bien merecido. ¿Deberé abrigar esperanzas? Ya
Y luego añadió aparte.
-Yo soy bueno .. .. ! No, yo no soy bueno; peA menos que este llanto sea de felicidad
verá.
.
ro por usted sería yo capaz hasta de no volver á se Y
J acquot se fué con el corazón como consolaOigame usted Jacquot, le ruego que nunca me beber más que agua en toda mi vida.
do y como alegre.
.
vuelva á hablar de él.
- Y haría usted bien, amigo mío.
Entre tanto, Jacquelina sintiendo que la inva-¿De el? ¡Ah! bien: eso es una prohibición pero
-1\fás aún, me volvería yo burgués. Sí selioripueda ser que sea difícil camplir, porque cuando ta J acquelina, seria capaz de meterme á trabajar día una ex.trema lasitud, renunció á comer y relo vea yo entrará su casa de usted por ejemplo ..... dta y noche sin descansar nunca y ganar bastan- gresó penosamente á su casa deseando estar sola
con sus tristezas. Y cuando se tendió en su pobre
-No irá nunca más.
te dinero para hacerme patrón y burgués; sí) como lecho, llamó. vanamente ;Jl suefl.o; el recuerdo de
-Es cierto? Entonces usted lo irá á verá él.
le oye usted: ¡burgués!
este día cruel que definitivamente ~·ompió su amor
-Yo no lo veré jamás.
-¿Pues qué detesta usted á los burgueses?
y anonadó la esperanza tenaz que tanto tiempo
-Ah! Un hombre que tanto la ama á usted.
Los detesto, es verdad, pero cuando sea de la había nutrido, la tenía desvelada; creía que vol-Ya no me ama!
.
clase aprenderé á quererlos, todo no es mas que vería á verá Jacobo enamoradoytierno como en
Jacquot se detuvo y asiendo á .Jacquelina por para
decir que usted podría con solo querei:, digo
el brazo la obligó á detenerse bruscamente y á quererme, no tanto como yo, pero un poquito, días mejores y una voz le decía al oído: «No le has
de ver más.» Sin embargo, uu sentimiento de paz
voh-erse hacia él.
eso sería una grande felicidad. En fin, yo no me fué invadiendo lentamente su espíritu y adquirió
Entonces . ..... ¿la dejó" á usted en seco?
atrevo á proponer ahora eso, sino que .cuente us- la convicción dulce en su desgracia de que no esY como ella no respondía sino con lágrimas.
ted con mi corazón, con mi cabeza, con mis bra- taba enteramente abandonada en su dolor y en-Eso es atroz, dijo, es atroz.
zos. . . . y cuando tenga yo mucho dinero .....
tonces el recuerdo de Jacquot vino tímidamente
Siguieron por algunos minutos andando en si-N"o necesito dinero, Jacquot, gano lo bastan- á desflorar su pensamiento. ¡Pobre Chico! La amalencio y pasaron junto á la fonda sin verla. · El
para vivir por ahora.
ba tanto. . . . . . No era él también digno de comexclarín procuraba reunir y concentrar sus ideas; le -Pero
alguna vez puede ser útil un amigo.
pasión? ¿Debería dejarle desesperar para siem-·
sentía una alegría. intensa, un alivio inesperado á
-Ciertamente y entoncas pensaré en usted, pre,ellaque sabía.muy hienlo que era la desespelos que se mezclaba una indignación sincera con- porque en París usted es mi único amigo.
tra .Jacobo. Y de su parte Jacquelina procuraba
·
. ·
-Deveras? Es cierto eso que dice usted? En- ración?
Una idea lejana aún, indecisa, brumosa se le
contener sus lágrimas y recoln·ar el valor, arre- tonces, si más tarde, algún día que esté yo esta- .
pentida de haber hablado mús -de lo que &lt;lelna. blecido. . . . . . ¡Si no sé como decir~e lo que quie- apareció coma pálida luz apenas distinta en el
Pero había llegado al agotamiento &lt;le sus fuerzas ro decir! En fin, si algún día puedo acertar i~ de- fondo de un largo subterraneo obscuro. Era la
idea de un mafl.ana que germinaba, la aurora de
y su tristeza era demasiado grande para poder cirla sin llorar eso que quiero ..... .
un porvenir posible que se encendía. Era la terocultarla, sentía ese extrafio dolor que solamen~~li pobre Jacquot, le interrumpió ella, hemos minación prosaica y honrada de su triste historia,
te conocen los _que han sufrido mucho, y en que andado mucho y es necesario que me despida yo
que llegaba imponiéndose dulcemente y que surse hace necesario gritar las penas ó confiarlas á
de usted.
gía del desgirramiento dolorido de su suefl.o de
alguien.
,•
-¡::-fo quiere usted conversar! Bueno. Pero al. Además, ¿Jacquot no era el único ser que la ama- guna otra vez . . . . ¿dígame usted?
niña.
ba en esta gran: ciudad donde la asfixiaba la inJOSÉ L'HOPITAL,
Jacquelina le tendió la mano que él estrechó
diferencia de todo el mundo?
tiernamente y sin responder atravesó 1á calzada
FIN
, • -Oiga usted) dijo, yo, no soy más que un tris- y se confundió entre la multitud.
te plomero sin trabajo todavía1 pero yo lo encon-

uebla

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' F~·la fuente de buena salud.

La Zarzaparrilla
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Millares de personas han declara.ti'
en pro de las virtudes curativas ue
la Zarzaparrilla del Dr. Ayer. Sus
&lt;,artas llegan diariamente por el
correo. No son meras teorias, pues
t odos los comunicantes aseveran
que la Zarzaparrilla del Dr. Ayer
les curó.

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(6uardar,e de /as Imitaciones y Fals1/lcac1ones. - Sentencia de 8 de Mayo de 1875).

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ltIBXICO, JULIO 3 DE I898.

RIC
FONoo
'ARDO _COVARRUBIA9

•

:N1JlllBBO I.

�1!:LMUNDO

2

LA. ~El\.lANA
SUMARIO.-Mesalina enamorada . .-Amor y muerte.La terrible expiación. - Idilio mormón- P.a~riarca Y
Suftán.-La 1eliei,1a11 fuera dela ley-Despot1S!,DO con•
yu2al-Muerte por eelos.-La vida ¡or una b1eota.

•

común acuerdo, razonable, voluntariamente: sin
las brutalidades de la violencia y bajo un pié de
enternecedora igualdad.
La fil.vori~a, que lo es por todo lo alto, puesto
que es la esposa legítima, por lo religioso, por lo
civil y hasta por lo criminal, he. sellado el p_acto
de dividir la ternura de su esposo, demasiada
acaso para una sola mujer, con las otras tres s~ltanas y perdida el). algún protocolo de notario,
debe ex:stir la minuta de un contrato que - 1·ara
avis-todos han cumplido como buenos hasta el
último momento.
El sultán curtidor, hombre de trabajo en casa Y
fuera de ella, ha querido llevar su lealtad y su
buena fé hasta más allá de la. tumba y en su testamento, purgue acaba de morir, nombra un albacea encargado de distribuir _por igual entre _sus
viudas las rentas de unas casitas que constituyen el fundo hereditario. Los ojos .de Birgham
Young, el patriarca mormón, se hu~:neran rasado
de lágrimas ante tan tierno y patético esp~ctáculo y ante tan alagüello resultado de su filantrópica propaganda.
En estos momentos reina una gran efervescencia en el barrio de la Palma, en donde el difunto
había vinculado su harem. Un activo movimiento de propaganda y de candidaturas se per~ibe
en la localidad. Qué diablo! haretlar dos casita!!
de vecindad y tres mujeres á la vez, jó~e~es,
ricas y guapas, es para poner en movimiento á los ahorcados de bronce que hacen centinela á la entrada de la R~forma y para hacer
galopar al caballo de Carlos_IV. ~a ~~ndidatura
más seria es la de un tal Tiburcio, J1carero de
«El Triunfo de la Tambora», de donde el patriarca y sus odaliscas eran clientes, y que es hombre
robusto y guapo, capaz de beberse las casitas Y
de comerse á las sultanas. No tiene más competidor que Néstor, el que en una batea in~taladaen
el guardacantón ne la esquina, vende cigarros de
maritmana, ex-proveedor del nargili~h del ha·
rem. Este parece capaz de beberse cas1tas y sultanas y de fumarse á todo el barrio.

¡Con que también las mesalinas aman! ¡~on que
tamhién en el fondo de ese antro obscuro é1mpregnado de miasmas que cava la abyección en el co·
razón de la mujer impura puede brotar la flor
blanca de un amor leal y sincero! ¡Con que del
fango hediondo del vicio puede evaporarse una
gota de ese rocío divino que se condensa en lá·
grimas de ternura y de dolor! No es posible dudarlo y la crónica diaria nos presenta una_ prueba objetiva, palpable, de ese hecho paradoJal en
apariencia, real y positivo en el fondo ..
Una mujer perdida encuentra en medio de una
orgía á un joven, apuesto y arrog_ante, y lo am~.
Lo ama con todo el ímpetu de quien nunca ha sido amada 1 con toda la ternura de quien no ha sido objeto de ella, con toda la vehemencia de quien
no ha sabido sii:o odiar y despreciar, con toda la
abnegación y el sacrificio de quien sólo ha sabid_o
lucrar y especular, de quien no cuenta las caricias sino las monedas y de quien está habitnada
á no medir lo que vale un hombre, sino por el peso y el volumen de su portamoneda.
En aquel amor ardiente, sincero, abnegad~, se
refugia la infeliz depravada como en el oasis el
peregrino de los arenales; allí encuentra sombra,
frescura reposo; linfas purísimas en que calmar
'
.
su sed, ondas
tibias en que lavar sus impurezas.
Desde que ama, vive: horizontes nuevos y risueilos se abren ante su vista; un cielo azul y poblado deestrellas la cubre con su bóveda constelada;
el mundo y sus miserias, la abyección y s~s _horrores, la conciencia atormentadora de sus V1c10s,
todo se borra y se disipa en el exterior, como se
esfuma y desvanece en el espíritu. Es feliz; y su
paraíso, su regeneración, su felicidad será la eternidad de aquellos instantes, los únicos dulces, los
únicos puros, los únicos grandes de su vida.
Pero aquella felicidad es un escándalo, aque*
**
lla dicha una afrenta á la virtud. No tiene dereEste ejemplo quisiéramos haber presentado en
cho á ser feliz quien vende sus caricias, quien se
revuelca en el vicio, quien ha defraudado su pu- tiempo hábil á la esposa irreflexiva y violenta.
reza al sér amado; y la muerte, la eterna venga- que se hirió de muerte en días pasados, con el
dora, hiere al amante para castigar á la amada. fútil pretexto de que su marido llegó á _c omer á
Aquella mujer ha soportado todo: horfandad, las tres de la tarde en vez de á la una, con la
miseria, ultrajes, menosprecios; ha descendido circunstancia agravante de ser la primera vez
impávida todos los escalones de la degradación y que tal cosa le rncedía.
El reloj es el más encarnizado enemigo del
de la infamia; ha visto sin pestañear las impudicias más repugnantes, los desenfrenos pasionales matrimonio; sin esas arbitrarias divisiones de el
más odiosos; los hombres se han ensailado en dia y de la noche y s.in las no menos arbitrarias
ella, ha sido el bufón á quien se mofa, el juguete subdivisiones de la una, las dos, Zas tres, etc., el noque se rompe y se tira, la joya que se machaca venta por ciento de los matrimonios desavenidos
y se vende; ha descendido de la categorf'a de per- vivirían en la más perfectapazyen elsenode una
sona á la de cosa. Hubiérase creído que nada 1e verdadera felicidad. La esposa deun amigo mío
quedaba que ver ni que sufrir y que, como á la lo interpeló en una ocasión en estos términos: O
mujer de Loth, la había convertido en estátua de vienes temprano ó ¿qué sucede?-Mi amigo, exalumno de lógica, reflexionó y contestó: Pueshisal el espectáculo de Sodoma ardiendo.
Pero aún le estaban reservados dolores más ja, si no vengo temprano, tendré que venir tarpunzantes y tormentos más atroces; hay l\lgo más de.-Insolente! cínico! malmarido! yluego:furia,
cruel que ser desgraciado: haber sido feliz. Ella arailazos, lágrimas y el divorcio. ¿No es evidenlo fué un momento, un instante fugitivo que no te que sin la fantástica distinción entre temp1·avolverá y en 111. desolación de su soledad, en la no y ta1·de y sin lainexorablelógica de mi amigo,
amargura de la. dicha evaporada, en el infierno ese matrimonio viviría aún contento y feliz? Las
de un paraíso perdido, clama ágritos: ¡Su recuer- mujeres no quieren convencerse de que siempre
do me mata! y se da la muerte.
es temprano para llegar á casa cuando se ha de
No sé si l'l1anón ó Marión son más dignas de aer mal recibido; de que el marido á quien se
lástima; pero sí que el suicidio de Matilde es más regalia por que llegó tarde, jamás quiere llegar
temprano, de que los hay que mal recibidos á las
dramático.
ocho, procuran llegar á las nueve, luego á las
***
diez y así sucesiva.mente, para aplazar el disgusAl lado de la tragedia el idilio; un idilio pa- tito habitual; y que con extremar sus exigencias
triarcal y mormón. Un sultán curtidor, UJ,H fi.vo- se exponen á la jugada que hizo á su mujer aquel
rita, tres odaliscas, anidan sus amores en un11 mo- taimado que llegó al amanecer á su casa:-¿Por
desta casita del barrio de la Palma y vivt'll ft'ii- qué llegas tan tarde? le pregunta su eónyugeces, contentas, descuidadas. Un orden completo, ¿Pues qué, querías que llegara más temprano? Si
una armonía perfecta, una paz octaviana, y no apenas amanece.
varsoviana, reinim en aquel harem. Verdad es que
Someto á las meditaciones de mis lectoras cano impera ahí el lujo; no brotan en las fuentes de sadas esta anécdota: Un gitano pretende entrar
mármol surtidores perfumados; no hay tapices de á un templo; un policía le cierra el paso con la
Persia, ni muelles almohadones, ni divanes orien- frase sacramental:-Nose permite entrar-Yo no
tales; no arden los perfumes en los esbeltos pebe- entro-dice el gitano-yo salgo de la calle.
teros; no reinan en las fachadas los coloridos venJ-futatis mittandis, el cuento es aplicable á los
tanales; las esclavas nubias labradas en ébano, maridos que llegan tarde. Ee, en efecto, de evino recaman de joyas los dedos, los brazos, los dencia sensible que un hombre que llega á su cacuellos de las imperiosas odaliscas; pero en sa á las doce de la noche, llega tarde si se atiencambio Do veian eunucos semisalvajes sobre la de al día en cuestión; pero es también indudable
virtud de las amadas del sultán; DO brillan los que llega temprano relativamente al dia siguienyataganes de la guardia etiope; no cierran el pa- te. Si su esposa le exije que llegue temprano, él
so las macisas y pesadas rejas que aislan del puede alegar que se ha anticipado á los deseos
mundo aquel paraíso. Todo se ha arreglado de del día siguiente y que no es punible esa anticipa-

Domingo 3 de Julio de lb91:1
clón. De la misma manera un marido que llega,
temprano á su casa el día de hoy, á las seis dela tarde demos por caso, tiene un retardo de diez
y ocho horas respecto al día anterior. Quien llega temprano hoy ha llegado tarde reRpecto de
ayer y quien llega tarde hoy ha. llegado temprano respecto de mariana. Si el hecho es punible,
lo es tanto en quien llega temprano como en quien.
llega tarde; todo es cuestión de puntos de vista.
Pero las malas esposas hacen de esa entidad me•
tafísíca, de esa pura palabrería del temprano y
del tarde un casus belli, é incurren en la torpeza
de encerrar su felicidad entre las tapas del reloj. Un poco de reflexión sobre la continuidad.
del tiempo y lo arbitrario y convencional de sus
divisiones,daría más solidez allazo conyugal, En
Italia el matrimonio periclita y se disuelve y se·
carrompe porque los italianos cuentan las horas
corridas desde una á veinticuatro y ya se comprende la iracundia de las mujeres cuyos maridos reintegran á las diez y seis ó á las diez y
ocho al domicilio conyugal.
Yo creo que el mal se podía atenuar contandolas horas por series más reducidas, por eje1..i1plo,
de seis en seis. ¿Habría entonces mujer que pretendiera que su marido llega tarde cuando llega.
á las sefs, todo lo más? Sometemos esta solución
á los moralistas y á los legisladores. Va de por
medio el orden social.
LOPEZ l.

ll)olitica QSeneral.
RESUMEN. -SETENTA DIAS DE LUOHA.---Los APRESTOS BÉLICOS. -TRESCIENTOS MIL COlIBATIENTES,
-LAS ENERGÍAS DE UN PUEBLO,-LLAMA}{IENTOAL PATRIOTIS}IO. -MOMENTOS DE ESPEOTACIÓN,
-EN SANTIAGO DE CUBA y EN MANILA.-LA.
CRISIS SE APROXTMA.-AUXILIOS QUE NO LLEGAN,
-LA HORA DEL COMBATE SE ACERCA.-MOMEN·
TOS DECISIVOS,-¿QúIÉN SER,\ EL VENCEDOR?CONCLUSIÓN.
Setenta días há que Me Kinley, oyendo las
reclamaciones populares y cumpliendo con las
decisiones del Congreso americano, tomadas definitivamente en ambas Cámaras, dirigió al Gobierno de E5paña el ultimatum pidiendo la. desocupación de la Isla de Cuba, para que el pueblo
cubanv se constituyera en Estado libre, conforme·
á su deseo.
Setenta días han pasado, y si fuéramos á narrar los di versos acontecimientos que se han desarrollado en el teatro de la guerra, si fuéramos
á enumerar cada uno de los episodios que han
tenido lugar, habríamos de llegar á conclusiones.
que nos apartarían de la actitud que hemos asumido. Bastará seilalar á grandes rasgos l.:;s acontecimientos más salientes, para formar juicio
cabal.
Teniendo á su disoosición abundantes elemen·
tos, un tesoro rebosante, una reserva de energías
extraordinarias, el gobierno americano ha idopreparando lentamente su material de guerra, y
sin precipitaciones, sin atropellamientos, lo ha
lanza.do pocv á poco también, en el campo de las
operaciones. A la primera proclama del Presidente llamando bajo las banderas á ciento veinticinco mil voluntarios de todos los Estados y territorios de la Unión, siguió después el llamamiento de otros setenta y cinco mil unidos al
ejército regular puesto en pié de guerra y aumentado por nuevas leyes de organización, que ~levan e1
contingente de la fuerza armada. á una cifra muy
poco inferior de trescientos mil hombres. Entre
tanto, los arsenales y maestranz:is han sido el sitio
de incansable actividad, por todas partes se nota
el febril movimiento de los obreros, las fábricas
producen en incesante corriente materiales de
guerra, armas, pertrechos, munic10nes y equipos;.
en todos los ámbitos de la Unión se abren las
listas de conscriptos, se organizan regimientos,
se levantan batallones que concurren á los campamentos del Sur á toda· prisa, para. recibir instrucción militar, ejereitarse en mamobras, y ponerse listos para el combate en las abrasadas
tierras de las Antillas.
Cerca de dos meses tardó en formarse lit primera expedición activa, que al mando del General Shafter desembarcó en las cercanías de Santiago de Cuba. Después del primer contingente do
diez y seis mil hombres, nuevo3 refuerzos han

llegado casi diariamente. y h?Y el c~erpo t-xpedi·
cionario, fuerte de mas de vemte mil hombres, se
acerca paso á paso sobre Santiago de Cuba, que
lo protegen una guarnición aguerrida, fortifica•
ciones artilladas y la escuadra al mando dd almirante Cervera.

***
Después de la violenta victoria alcanzada por
el Comodoro Dewey sobre ~a escuadra. de ~Iontejo en las aguas de Manila, P-1 pabellón americano ha ondeado sobre las fortificaciones de Cavite; el puerto y el arsenal han sido desde _entonces base de operaciones de las fuerza¡¡ ameneanas,
y los agentes sembrando la inquietud, repartiendo armas, alentando á los jefes y cabecil111s de
la mal sofocada revolución, han levantado formidables huestes, que al mando de Aguinaldo,
amenazan por tierra la capital del ArchipiélRgo.
en tanto que la escuadra vencedora tiene bloqueado el p1:erto, cortadas las comunicaciones
con la Metrópoli, vigilando lallegadadesocorros,
y coloca en situación difícil al General Augusti Gobernador Civil y :Militar de Filipinas.
'Pronto los refuerzos que partieron tiempo ha
da San l!'rantisco California, lltgarán á la bahía
de Manila, y con tropas de desembarco, repuestas sus municiones, repletas de carbón las carboneras de los buques, con el auxi:io eficaz de
los insurrectos que se congregan al derredor de
los muros de la ciudad en innúmeras legiones,
podrá intentar un golpe decisivo sobre la capital
bloqueada por mar y sitiada por tierra.

*

**
De Cádiz ha partido la escudra de reserva al
mando drl- Almirante Cámara; pronto c1:uzó las
aguas del Meditarren.io y llegó á Pue~to S.u d; pero
según anunció el cable, las autondadrs se ban
negado á proveer de C'l.rbó_u á los buqes espailol~s
mientras el Cónsul americano, por una mam_obra mercantil, se apoderó de t.:&gt;do el carbón ex1~tente en la plaza. Detenido en su ~~rhca, el .Alm~rante espa!tol es dificil que contmue rumbo á F1lipinlls á libr~r _a l Gral. Augu&amp;ti de su difícil situacíó n.
.
Si lograra enderezar su rumbo, ya se anuncia
como pobible la form11ción de una eecuadra volante en aguas americanas, que marche á toda.
prisa hacia las costas espailolas á bloquear algu
nos nuertos que qued.m ahora sólo al abdgo de
sus fvnificaciones.

paso encuentren. E,pa_l\a y Est!dos Unidos seguirán luchando, la tierra tropical de las ~n•
tillas se empapará en sangre espailola y americana ántes que pued11. lucir el iris venturoso de la
paz. Aun tendremos que presenciar el bon:endo
espectacu!o de un pueblo civilizado exig1..-ndo
con la arrogancia del vencedor, los honores u~ la
victoria.
Qué triste y qué sor. brío es el cuadro que nos
presenta este fin de siglo, co~ el _choque de düs
razas el encuentro de dos asp1rac10nes y el r.ruzRrui;nto rudo de dos pueblos que por su bisto•
ria han merecido bien de la civilización Y de la
humanidadad.
X.X.X.
México, 1° de Julio de 1898.

x

*.*
Entre tanto España no ba quedado inactiva.
Ha llamado en su .1uxilio todas sus potentes
energías de otros tiempos, se han abierto subscripciones públicas, por todas partes la prensa,
el púlpito y la tribuna, ha excita.do á las masas
populares para que se apresten a~ combate; _la
lira misma encuentra los sones olvidados de T1rteo y las estrofas palpitantes de Quintana, pa_ra
enardecer de patriotismo los pechos de los ciudadanos. Las Cortes españolas no han escatimado al Gobierno ninguna de las autorizaciones
que ha pedido, se han votado después de lijera
discui,ión los presupuestos de guerra ordinarios
y extraordinarios; se ha visto actividad febril en
los arsenales y movimientq inusitado en los establecimientos militares de construcción; se ha
acudido á las fábricas extranjeras para surtirse
de artillería moderna y de modernos proyectiles. Organizada uua flamante escuadra al mando de un Almirante hábil, tras movimientos estratégicos de todos alabados, después de. una
travesía difícil por entre las escuadras enemigas,
llegó sin novedad á las playas cubanas, donde
desgraciadamente numerosos buques le han _sujetado á una inactividad desesperante. El rápido
andar de los cruceros españoles pudo burlar y
evitar el enc11entro de las naves de Schley y
Sampson, llevándolos á un punto abrigado ~or
poderosas fortificaciones y libres de cualquier
golpe de mano por las con liciones estratégicas
de la babia.
Las plazas más importantes; las posiciones más
aceptables, hirn sitio fortificadas ó reforzadas
todo fl Jo largo de li:;a costas Jo mismo en Cuba que
en Puerto Rico. Se b1rn concentrado las fuerzas
en las principales poblaciones, para oponer firme,
tenaz y heróica resistencia á las huestes invasoras. La capital de la grande Antilla se ha convertido en una formidable plaza de guerra, capaz de
resistir ataques combinados por tierra y por mar;
San Juan de Puerto Rico está en condiciones no
muy inferiores á la Habana, y por todas partes se
hacen aprestos para mantener incólume la autoridad de Espaila sobre las colonias.
Y allá van las tropas amer~canas al mando de
Shafter venciendo las dificultades del terreno,
avanzando paso á paso desde GnantAnamo y Baiquirí, hasta cerea de Santiago de Cuba, donde se
concentran hoy todas las miradas, en donde se
espera una batalla formidable que puede ser decisiva en el porvenir de la guerra. Allá va tarobien el Gral. Pando procedente de Manzanillo á
marchas forzadas con una poderasa columna, en
auxilio de Santiago amenazado por tierra por insv.rrectos y americanos, y por mar por las escuadras combinadas de Schley y de Sampson.
De un momento á otro nos puede comunicar el
cable el choque formidable de los ejércitos. ¿Quién
vencerá en la tremenda lucha?

CIGARRERAS DJ;J MAN1 LA SALIENDO DE LA FÁBRI CA &lt;l\JA RIA CRISTINA&gt;

*

**
La guerra entra en un nuevo pt:.ríodo de actividad; grandes acontecimientos se esperan en un
próximo porvenir. Para suavizar sus tremendos
efectos, para evitar mayores sacrificios, para cicatrizar á la brevedad posible las heridas abier·
tas en las dos potencias beligerantes, apenas iniciada lii lucha, acaba Lord Salisbury de hacer un
llamamiento á la paz: Es la primera vez que se
oye una voz autorizada entre las potencias extranjeras, en este sentido. Mucho se ha hablado
de intervenciones pacíficas de los gabinetes, de tecdeneias e-:rnciliadoras de los soberanos; hasta hoy
es la primera vez que se sabe algo concreto, y es
por la boca del primer Ministro de Inglaterra, hoy
aislada, apartada del concierto general de las Po•
tencias, puesto por su política tradicional, lejos
de donde se forman las alianzas y donde se acuerdan los tratados de paz y de amistad.
Entretanto no haya una batalla decisiva que
incline de una manera eficaz de uno ú otro lado
el fiel de la balanza, no creemos que los gobiernos de loa beligerantes, den por ahora oido á ninguna sujestión en este sentido. Como los cuerpos
lanzados -en el espacio por una fuerza propulsora no pueden suspender su movimiento en vir•
tud de la inercia, aun cuando se agote la fuerza
inicial, asi también los pueblos tampoco pueden
detener sus movimientos de combate antes de haber agotado esa fuerza inicial, ó de encontrar el
equilibrio en virtud de las resistencias que á su

~as granaes batallas nat,ales
I
TRAFALGAR.

Una de lns batallas navales más famosas en el mundo entero es la de Trafalgar
El di• ~ de Septiemt-rtt dd 1805, Lord Nelson, á bordo del buque almirante Victory¡ acompañado p~r el
.Ayax el Defiance, el Agamimnon y el Eurialus
se iu~orporó á la flota mglesa mandatla por_,.¡ Almirante Collingwood. frent" al puer~o de Cád111,, en
cava babia anclaban las flotas combmada:1 de Erancia y E ¡,aña.
. .
Las fuerzas navales in~lesas estaban const1tu1~as
por veintisiete buques, seis de los cual~s habl&amp;:11 sido
enviados á Gibraltar para traer agua y provls1011es y
entretanto el resto de la flota tomó rumbo ».l pouiente,
alAjándose quince millas.
A las dos de la tarde del 19 de Ortubre tuvo noticia
Nel~on de qu11 el enemigo se hacia á la mar. Tool\e&amp;a
noche uavegó In flota in~le,a en nirección S F. y al
rayar el alb,i llegó á las puertas dd Estrecho de Gibraltar sin dar alcance á los buques 4ue formaban las
escuadn•s combinadas franco-e~pañol11s. A lu siete
de la mañana una fragata avMó al enemigo ha_c,ia el
Nortti y ~in tardanza ordenó Nelson la persecus1on.
Has'ta la madrugada del 21 no pudieron sn vistas
distintamente desde el «Victory&gt; las escuadras combinadas.
Aparecían en linea ceria~a dA combate por el _lado
de estribor, como á doce millas á sotavento en dirección al Sur.
El Almiraute francés, M. Villeneuve, hab_ia for!Ilado
las flotas P U doble linea, cada buque á d1st~nc·a de
11n cable del que le seguía. Sus fuerzas cons1stian de

�EL MUNDO

Domln!Z'O 3 &lt;lP .Tnlln ilA l~R

Domingc 3 de .Tullo de 1898

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treinta y tres buques de linea y siete grandes fragatas, teniendo por lo mismo sobre los ingleses 111 superioridad del número, y además la que resuJt¡¡ba del
mayor tamaño y tonelaje de sus embarcaciones. Había á bordo de ellas cuatro mil combatientes. entre
los que estaban algunos de los mejore11 tiradores del
Tirol. El Tice-Almira'lte Villeneuve mandaba en jefe
las flotas combinadas estando la española á las órdenes del Almirante Gravfna.
Nelson observ11ba atentamente al enemigo que biró
hacia el Norte, formando su linea á babor, lo que daba por resultado que se interpusiesen á los ingleses los bajos de San Pedro y Tr¡¡falgar, teniendo á su
vez los franco españoles abierto el camino para la babia de Cádiz. A favor de un11 bri~a ligera que soplaba
del S. O. los ingleses navegaron á toda vela.
Por fin á las 6 y 40 minutos dió Nelson la señal de
preparar la batalla formando sns buques en dos columnas. Las flotas formaban una media luna con su..
convexidad á sotavente, de tal manera que los in~leses
tenlan tanto la vang11ardia como la retaguardia del
1:nemigo bajo sus fuegos.
El almirante V;lleneuve estaba á bordo del Bucen•
taure, cerca del centro y Gravina llevaba su imignia
en el Príncipe de Asturias, á la ret11gnardia; pero los
buques de las dos escuadras ocupaban lugares indistintos, sin una linea de dt!marcación por nacion!llidade.s.
Nelson con el VicfO'l,'Y llevaba la columna de barlovento y Collingwood_ en el Royal So1;ereign, di~lgfa la
de sotavento. El almirante temla que la flota 11dverParia pudiese ganar la bahía de Cádiz que tenla en
frente y no muy lejos de él, y para prevenir esto comunicó al Vice almirantf:\ Collingwood el siguiente
mens11je. "Quiero cortar la llnea de vanguardia del
enemigo par,. impedirle que se refugie 1&gt;n Cádiz"
A las 11 y 4') ond11¿, la famosa bandera con lll señal
que se había. adoptado como lema de la armada inglt&gt;Pa:
"Enaland expects every man to do his duty." qne fué
Raludado cou bClamaciones en toda la flota. ncibiéndolo los soldados, que confiaban en Nelson, como un
au~urio de victoria.
El Fo¡igueux. buque francés, rompió el fuego; ocupR ba un Jugará popa del Santa Ana y probablemente
~ólo ti-ataba de fijar la punterla de sus eañones Al
momento el Santa .Ana y otros buques iniciaron un
fu1&gt;go nutridislmo sobre el Royal Sovereign y el Belleisle que ocupaban puestos avanzados en la lucha,
pues como Nelson habla marchado al Norte con suco
Jumna, para estorbar el paso del enemigo á Cádiz,
Collin!l'wood fué el primero que entró al combate.
El Ruyal Rovereing cortó ia línea de Villeneuve. pasando bajo la popa del Santa Ana sobre el que des•
cargó todos sus cañones ne babor, mientras que por
estribor hacia fuego al Fougueux, Después de esto
hizo una maniobra para atacar la proa del buque espllñol, sosteniendo durante veinte minutos el empuje
de cinco navíos que le disparaban simultáneamente:
el Santa Ana y el San Leandro por delante, y por otros
lado~ el Fo1.tgueux, el San Justo y el Indom table Afor•
tunadament"' llegaron en su auxilio el Belleisle y otros
buques, pero ya estaba muy maltrecho el Royal y habla perdido todos sus mástiles. El almirante llamó al
Euryalus para que viniera á sostenerlo y precisamente eu ese momento destrozó con una andanada certera al buque adversario que tal vez sin esta oportuna
desr:arga hubiera logrado echar á pique al Royal Sovereign. .
Ya t1l Victory estaba en medio de la refriega habiendo recibido desde luego un cañonazo d11l Bucentaure
'{Ue le hizo serias averías. Hubo un momento de si•
lencio seguido por el estampido del cañoneo que
romp~erox: sobre el almirante Nelson ocho buques
enemigos.
No pudiendo descubrir el almirante inglés en qué
lugar estaba el b11que insignia de Villeneuve, ordenó
al capitán Hard.v que sigutese hacia delante p·asando
junto al Santlb-ima Trinidad sin contesta1· los dispa1os de los buques enemigos
Una buena parte de éstos se lanzó sebre el Victo:ry
mientras el Santa Ana y sus auxiliares s1&gt;gufan luch~ndo contrae! grupo dirigido porelRoyal Sovereing
y de esta manera In flota de los alfados se dividió c..si_ en s~ centro, quedando catorce ~uques á vanguardia y diez y nueve en la retaguardia, .á, una milla de
dil•tancia más ó menos
Había llegado ya el Victory á medio kilómetro del
enemigo sin disparar un sólo cañonazo, no obstante
que sus velas pendían hechas e-irones y cincuenta
hombres de su tripulación estaban muertos ó heridos·
pero el almirante esperaba con paciencia su turno'
viéndose al fin su buque envuelto en una lucha terri'.
ble por un lado con el Santtsima Trinidad y el llucentaure y por el otro con el Redoutable.
Cuando ~I Victory guió su proa sobre elBucentaure
el Temeraire, al hacer una maniobra, para dejar libre
al buque insignia inglés junto al cual combatía se
encontró acosado por el Redoutable. recibiendo ii.na
1m~anada que le derribó el palo de mesana; el Temerau·e no pudo contestar porque sus fuegos hubieran
podido dar sobre el Victory, asl es que pasó de largo
y trabó combate con el Neptune. Llevados por la corriente y_ al impulso de la brisa el Victory el Redoutable y el Temeraire se juntaron en un grupo compacto, del que vino á formar llªrte el Belleisle atacando al
Temeraire con la intención ostensible de abordarlo·
pero éste se defendió con tal ímpetu que el Fougue:ud;
quP.dó á merced de su adversario.
Viendo lo., oficiales del Victory el peligro inminente
de un incendio ocasionado por-los disparos quehacian
sobre los buques enemigos, asi como la posibilidad de
que los proyectiles pasaran hasta caer sobre el Teme1·aire, ordenaron que se reduje~an las cargas de pólvora y que sus artilleros arrojaran cubos de agua sobre el Redoutable, inmediatamente deepué1 de haberle
lanzado cada cafü;nazo.
A eso de la una y cuarto un proyectil de los france111&gt;s, disparado como á quince metros del puente del
Victory por el que paseaba el almirante Nelson, hirió

Domingo 3 de Julio de 1898

EL MUNDO,
al celebre marino inglés, derribándolo Hardy acudió
violentamente y vió que tr1&gt;s marineros lo Pocorrlan.
''Al fin acabaron conmigo.Ha1dy," dijo el héroe. •Es •
pero que no sea ul• ob.etó el capitán-•·Si replicó
Ne!Ron-tengo deFpedazada la e~pina doJ"sal."
Abordado el Fougueux y el R edoutable poco despué1, de la una y mtdia, cayó luego el Bucentoure en
poder del Cwguer'?1' entrE'gándose co~!l priEiOJ'.!e~o el
vice-Admirante V11leneuve. El Sant1si111a Trinidad
reducido al último extremo. estaba ya tambíen en la
imposibilidad de seguir luchando.
Examinada la herida de Nelson d1&gt;claró el cirujano
que era mortal: pE'ro aún sobrevivió más de tres horas
sufriendo horriblemente y quemado por los ardores de
la sed.
A las dos de la tarde el capitán Hardy estrE'cbó la
mano de Lord Nelson, felicitándole por la gloriosa victoria que habla alc11nzado, y Je anunció que el fuego
habla CPsado y que estaban en pJder de los inglt'ses
quince buques enemigos. •Bien, dijo Nelson, veinte
eran los que ,vo quería,&gt; y luego en voz más débil:
"No me arrojeis á la mar ......... Besadme, Hardy" El
capitán Fe arrodilló y le befó la mejilla. Entonces dijo
l'lielson: "Estoy ~atisfecho y doy gracias á Dios porque
he cumplido mi deber." Hardy p&lt;lrmane~ió 11n sílencio
un momento mirándolo, lul'go se arrodilló otra vez y
le besó la frente. Dios os be1,diga, dijo NelEón Las últimas palabrns fueron las que ya ha bia dicho á Hardy
•Gracias á Dios qui' he cumplido mi deber•
El valor que desplegaron unos y otros en eEta lucha
pocas veces se ha visto llt&gt;gar á un grado tat heroico.
Por esto es célebr11 la batalla de Trafalgar no menos
qne por sus resultados decisivos.
Fueron tomados diez y ocho buqu!'s, pero en tan
mal estado, que la may.ir parte de ellos no lle¡ró al
puerto como presa de los ingle~es: ebto indica el terrible encarnizam·ento de la pelea.
En Trafalgarquedó aniquilado el poder marítimo de
E@paña y Francia, pues las péruidas que H1fJieron 1118
do~ naciones aliadas son de aquellas que diffdlmente
se reparan.

BATALLA Dlll MOEILl!l

El mes de Agosto de 1864 las fuerzas navales del
Gobierno Amerkano mandadas por Farragut se hallaban frente á la bahla de Mobile.
Con una flota dfl diez y seis navios, de los cuales.
sólo cuatro eran blindados, inte1 taba Farr11gut obligar á los fuertes Morgan y Gainee á. que capitularan entregándole el puert1 que defendlai; con sus
cañones. El almil'ante sabia de sobra que logrando
penetrar á la rada los fuert1&gt;s no resistirlan y su rendición seria relativamente fácil; pero la empresa era
peligrosfsima pues la entrada de la babia estaba minada de torpedos submarinos y sembrada de obstá
culos amontonados alll de propósito po• los confederados. Además de esto, había dentro algunos navíos
de la Confederación, entre los que se contaba el formidable Tennessee, todos dispuestos á cerrarle el paso
á la flota federal.
El almirante Farragut sabia con qué ennnigo bien
apercibido á la lucha, tenia que habérselas, pero no
vllciló: fºr dificil que e@to fuese estaba dispuesto á
forzar e paso y á tomar los fuertes que proteglan la
plaza.
Para llevará efecto su resolución¡ dispuso que el buque insignia HartfO'rd comunicase a~ órdenes dd caso y el 5 de Agosto todos los navíos d11 su flota esta
bao listos para entrar en acción, dirigiéndose á las
seis de la mafíana á. la entrada. de la bahía.
Las unidades de combate con que &lt;'01aaba enn los
navfosBrooklyn. Octorara, H(l'l'fford.l,fetaconiet, Richmond, Port Royal Lackau:an-1, Seminole, Mononuahela, Kennebec, Ossipee, !tasca, Oneida y Galena Moviéronse rápidamente con el Brooklyn y el Octorara

á. la cabeza, mientras loe cuatro blindados tomaban
posicion.-s entre ellos y el Fuerte Morgan.
El Tec1.tmseh disparó el primer c11ñonazo que fué
con testado por el Fuerte Morgan, poniendo el B rooklyn
en juego inmediatamente sus poderosas baterías. El
combate se generalizó sosteniéndolo vigorosamente
los fuertes y los navlos blindados de la Confederación, que querlan e~torbar el paso de los asaltantes.
De pr,mto el Brooklyn se detuvo á la entrada del
eanal, deteniendo también á la flota que le seguía;
era que habla advertido el B1·ooklyn indicios de que
habla torpedos que cerraban el paso. Farragut venia
en lugar elevado del Hartford para hacene cargo de
los movimientos y al ver que todos se detenían preguntó el motivo, y al saberlo, lanzó aquella famosa
exclamación: "Damn the torpedoes" y ordenó que el
Hartford toma~e la delantera caminando á gran velocidad. Pronto dejó atrás al vacilante Brooklyn y con
valor estupendo abria la marcha en medio de la tempestad de fuego, arrastrndo en pos de si á toda la flota entusiabmada por la impetuosidad del almirante.
Súbitamente uno de los blindados, el Teet,mseh, que
habla sido el primero que rompió el fuego, desapareció de la superficie del mar, destruido por un torpedo.
La flota no se detuvo por esto, antes bien avanzaba
con bravura, hasta que por fin el Hartford consiguió
pasar al otro lado de los fuertes; pero no por eso est11 baya Sfl!!'Uro dP-1 triunfo, pues los cañoneros confederados Gaines, Mo1'gan y Stlma se arrojaron haciendo un fuego terrible sobre el buque insignia de los
federales. Ordenó al Metacomet que lee hidese frente
y éEte los obli~ó á que se retiraran, en condiciones
tales que el Sttma fue capturado y el Gaines quemado en la playa por inservible.
En tanto ,va venfan llrgando loR otros navíos de la
flota; pero el '.l'ennessee les oponía resistencia. Farragut dió órdenes para que lo persiguiesen, y en efecto, lo atacaron el Monongahela y el Lackawanna, sin
causarle daño de consideración. Visto ee4io por el almirante, lanzó l'I Hartf01·d contra el Tmnessee, em¡;&gt;eñándose un rudisimo cañoneo á una distancia de diez
piéR,
El Hartford 11rrojó una verdadera tempestad de
proyectile~ de nueve pulgadas sobre los fuertes costados del Tennessee, y no obstante la distancia que no
podía ser menor, el confed11rado apenas si sufrla menoscabo. mientras que el Hartford. por el contrario,
iba vidiblemente despedazándose, hasta que tuvo que
r~tírarse para volverá la carga en condiciones mas
propicias.
Mientras e~to pasaba los otros navíos de Farragut,
acoparon ni Tennessee, obliilándolo á. rendine y a que
se declarara por los federales la victoria de la batalla
de Mobile.

rn
BATALLA Dl!lL RIO YALU,

A mediados de Septiembre de 1894, las autoridades
del Imperio Chino e~taban preocupadas por la suerte
de sus po~icionee de Ping Yang, y decidieron enviar
a la. frontera_un contingente de Poldados para que
cooperase á la defensa de los fuertes de la ribera norte del do Yalu.
La flota debla r.ustodiar lo:i transportes de tropas
desde Tlllien, cerca de Port-Arthur, h11sta el .io Yalu.
El 14 se embarcaron los solrlados, y fil 15 se recibió la
noticia de la toma de Ping-Yang. Habiendo llegado
la flota la ru•ñana siguiente al lugar del d1&gt;sembarco,
los transpoEtes remouta~on el rio, permaneciendo el
cuerpo principal de la expedición con sus buques anclados á. diez millas al oestf', destacándose cuatro de
ellos y . seis botes torpederos para que vigilaran el
paso.
A las 10 de la mañana del dla 17 de Septiembre avis.

EL ORUOERO •HARBLEIIJllC&gt;• Y EL CAÑONERO «NABHVILLE&gt;

AL CORTAR EL CABLE EN CIENFURGOS

Domlngo 3 de Julio 1898

EL MUNDO,

7

•

CLUB AMERICANO DE MEXICO.-EL EXTERIOR

CLUB AMERICANO DE lllEXICO.-EL SALON

-taron los_cent\nelas chinos el humo de varios buques po principal ~e la flota japonesa y durante una hoiln una dirección sudoeste, y en el acto dió órdenes el ra larg~ hlc1~ron caer sobre ellos una granizada de
.Almirante de que se leva&amp;en anclas y saliesen al paso proyect!les, disparándoles sin interrupción sus cañod-e los que lle~aban. Mandaba diez navíos; dos acora- nes de tiro rápido. En el momento en que se acercaron
zados: Tin9 Yuen (insignia.) y Chen Yuen; dos guarda- los buques ,¡aponeses, los chinos lograron causar secostas: Lai Yuen y Kirig Yuen . y loR cruceros Chih rios perjuicios al Matsushina tocandolo dos veces con
Yuen, Ching Yuen, Tsi Yuen, Yang Wei, Chas Yung y balas de grue1!0 calibre: una de ellas le abrió un bo•el cañonero Kwang Ki.
quete haciendo estallar un pequeiio almacén y Ja e,tra
El Almirante Ting dispuso su flota en
linea despl1,gada, caminando con una velocidad de ei , te nudos; pero aunque se
·suponía que todos los navíoil podían de•
sarrollar esta velocidad, tres de ellos se
•quedaron atrás.
Los buques avistados eran de l¡¡ flota
•del Almirante japonés !to, y formaban
una escuadra volante, constituida por el
Yoshino, Naviwa, Tdcachiko y Astikuchi.ma, crucervs ligeros que navegaban á
razón de diez y siete nudos por hora. Seguiales la segunda escuadra, mandada
por el buque almirante y que se compo
niade los guarda- costas Matsushima,
.Ikutsushima y Hashidate, el crucero Chivada y el crucero de batería protegida
Fuso. Por diversas razones ordenó el Almirante apartar, y que no tomasen parte
en la batalla, á la corbeta Ni-Yeí, el cañonero Akaui y el crucero auxiliar Saikto,
-á bordo del cual el jefe del Almirantazgo japonés hacia una visita de insp1&gt;cc1ón
-á la marina.
Los buques chinos pelearon con bravura (exceptuando el Tsi Yuen y el l[wang
Ki que corrieron á. toda la velocidad ae
CLUB AMERICANO DE MÉlXICO,-EL PATIO
sus máquinas); pero fueron completamente derrotados en toda la linea.
Hubo un momento en que los chinos parecía que desmontó un cañón y puso fuera de
llevabai'.l. la ventaja, y esto sucedió cuando al ver in- combate á cincuenta hombres.
cendiándose al Hi-Yei, al Aaaki muy averiado y al
Las averías sufridas por los buques de guerra chi.Saikio incapacitado para maniobrar, cargó sobre ellos
el buque chino Chih Yuen. Sin embargo, el capitán n_os eran fnRignifi~antes comparadas con las que hi•
-del Yoshino se dló cuenta de la situación y acudió c1eron al .M.atsuchima, pues aunque empezó á incencon su escuadra volante, y como hubiesen llega• diarse el Ting Yuen se extinguió á poco el fuego y por
-do en auxilio del Chih Yuen otros buques chinos fin á la caída de la tarde, agotada la mayor parte de
se trabó una lucha desesperada en torno de los bu- las municiones de los contendientes se separaron, reques japoneses averiados. En
es t e encuentro parcial fué
·echado á pique el Chih Yuen
incendiados el Lai Yuen y el
Ting Yuen
Al mismo tiempo el Ting
Yuen y el &lt;Jhih Yuen se veían
:atacados por cinco poderosos
navíos que formaban el cuer-

CLUB AllERIOANO DE MÉlXICO,-BILLARES,

(Fots. t(?madas para •El Mundo•)

tirándose los chinoE á Port Arhur y los japoneses
Vatun~.
La victoria. quedó por 1011 J aponeses pues algunos
dlas después de esta batalla sus cruceros recorrian
libremente las costas del enemigo.

EL CLUB AMERICANO DE MEXICO
. En dí versas ocasiones hemos pu'llicado
v1s~as de los c~ntros de reuuión de las co~
l(?mas extran¡eras. La próxima celebración de la fiesta de la Indepenencia de
los Estados Unidos, hace de actualidad los
grabados del "Club Americano" de México, que verán nuestros lectores en este
número.
Ya la prensa diaria ha informado sobre
el carácter que tendrá la fiesta nacional
que celebrarán mañana los miembros del
"Club Americano." En atención al estado
de guerri. 9ue existe entre España y los
Estados Unidos, los ciudadanos de esta
República residentes en México, tomaron
el buen acuerdo de conmemorar el 4 de
Julio de una manera, privada pudiera decirse, sin darle á la solemnidad nna ostentación que ac11so originara manifestaciones en contradicción con el respeto mútuo
que se deben en nuestro suelo los resinentes de las doH naciones en conflicto.
El "Club Americano"deMéxlco ~e fundó
el 1.0 de Junio de 1895 y contaba entónces con cien socios que han ido aumentan,. do basta trescientos cincuenta que tiene
en la actualidad. De éstos residen 197 en
. ~1éxico, tEl fuera de 13: ciudad pero dentro
de la Repubhca_y 64 en el extrllnJ6ro. Los miembros
honorar10s del C,ub son tres: el Señor Presidente de la
República, General Don Porfirio I)iaz; el Señor Ministro de los Estados Unidos en México, Gene:-al Powell
Clayton y el Señor Presidente del Club Hispano Ame•
ricano de St Louis, Mo,

OLUB AlUERICANO DE 'MEXIJO.- -GABINETE DE LECTURA,

�tes destinados á equilibrar la fuerza del pistón en la
parte delant!"ra, y en la punta del torpedo hay una
pequeña hélice que se coloca al momento de lanz_arlo; uo está unida á ningún motor y g-ira p~r la acción
11
El 0rand Príx" de Parls
del agua cuando el torpedo avanz11.: el obJeto de esta
hé1ice es sostener una barraque está en contacto con d
En Fran&lt;'ill rli(·P11111 "Gran.-te SPmaine" como aquí de· percutor pau g "ll!ea!lo al_ recihi'" u_u choqu,· _exte11
11
cimo~ la Se111•Hll ~Iayo1 11u1u1ue estas frases ten- rior. Esta precauc,ou 10gemosa permtte maneJu el
gan 11plicacio11•" b1Pn disti.itas. ¿Quién de los ini- aparato sin.pelig o de que estalle t.1opinaüamente.
ciados "11 !oR ~"ª"tos d" la vida ,portiva ignora las
El torpedo Huwell difiere del anterior en e_l motor
¡,olemnitladns powposas del turf y que la "gran- que es más i;eucillo: un volante pesado de h1~rro de
de b.,maine" es este periodo del mes dt1 Junio cuyo
fundicióu que ret:ibe un movimiento de rotac1óu coacontecimiento capital es la carrera dt,) "Grand prix?11 mo el de uu trompo en el momento del _l ,nzam1e~t?·
-El mundo elegante de Par:s espera. la carrera del üontinúa girando en virtud de la velocidad adquiri«Grand Prix&gt; para lanzarse á la desbandada en sus da y obra por un fo.ego de engranajes sobre las hé\i·
estaciones veraniegas Es reglamentario el gran mee· Cl:lB de propulsión colacadas en la parte posterior. l!:n
ting social de las carreras para decidir según los ca- cuanto á la mayor ó menor profundidad se regula coprichos de la temperatura, el tono de la mod que ha mo en el modelo anterior.nante descrito por uua !lid·
de privar durante el !"esto de lo!! meses caluroijos dd posición auáloga.
año.
Hay diversos tipo,i de torpedos automóviles en
Esta vez el cielo estaba espléndidffmente serPno y
luminoso PI día de la carrera, como para no desdecir los que se han empleado diferentes sistemas de
motores; pero por mnv in¡renioso que sea Pl mecadel 11 R1\v Sol, 11-el caballo victorioso y aclamado.
Como es de rigor, lucían las parisienses las más nismo ya s-, comprende qu8 dificil será obtener una
sorprendentes novedade~, y gracias á la admirable dirección exacta Se pensó, pues, en las ventajas que
temperatura de la tarde hubo profusión de tules lige- rP-sultarian de ensa:·ar otra disposición que permidirigir el aparato desde el na.vio.
rísimos y de colorad vistosos en los trajes.- claros "n tiese
Naturalm&lt;lLte hubo que recurrir á la electricidad
su gran mayorla, con adornos de encajes y listones, y
de sombreros deliciosos coquetamente levantados por y se fabricó el tipo Sims Edison Compónese de dr s
partts un simple flotador con una bandera y un disco
delante para dejar ver el peinado.
Poro si la aristocracia se divirtió el dla
de la gran ciurera, los pobres deoen de
haber quedado mlls contentos pc,rq:ie el
premio de los 200,000 francos fué repartiiio entre ello!'.
Sólo el barón de Rotchild puede permitirse el lujo de ceder un gran premio de
Paris para obt as de caridad, Una ganan·
cia como esa de los 200 000 frtncos no bas·
ta para llen tr el deficit qu" ocasiona en
las finanzas pu-ticulares una caballeriza
para concurir á la!' carreras. Felizmente
el barón de Rotchild, que no ha sido afortunado en el turf, tiene medios bastantes
para suplir ese deficlt, y ha podido seguir
Isa inspiraciones de su generosidad.
El caballo del dia, el "Rey Sol" es un
hermosísimo bayo, hijo de HPaume, el
triunfador d.., Chantill,v en 1887 y de.la
Señorita La Valliere. ¡El «Re1.¡ Sol, hijo de
la Señorita La Valliere! ¿nÓ habrá· entre
los lectores de El Mundo Ilustrado quien
se sienta cruelmente ofendido por esta
subversión de nuestras nociones históricas? ..... .
Pero dejemos al Re1.J Sol en su gloria
monárquica y hablemos del nuevo •Rey
Sol• del turf parisiense: el cabailo del barón de Rotchild, montado por el correcto
jockey inglés W. Pratt, recorrió el trayecto de 3 000 metros en 3'24, di jando atrás
diez y seis competidores
El total de las operaciones de apuesta.
mútua llegó en esta gran carrera. á la suma de 1.700,000 francos Las BPÍS carr~ras
del dia pusieron en juego 4,150,000 franco~.

Nue~tros u-rsbAdos

1,

•

Dnmtn¡ro 3 de Julio di! lff.111

EL MUNDO,

8

esquivar los tiros de la cost11, ¿pero Bl'rán más acertados sus cañones operando sobre una base movediza é,
inRtable?
Hay otra multitud de circunstancias, sin hablar de
las d~fensas submarinas. que ponen á los fuertes en
condición de s •r iuexpug. ,ables frente á los ataques
de uua flota.
El forzami11nto del paso de la babia de Mobile será.
una proeza única en la historia. pues ya nadie se
aventuraría con ei perfecci, namientodi.\ los t-rpedos
. "vigilantes" y de fondo y del sistema de sefi'lles de
los pul'rtos. á p.-,netrar á una bahia. c.entlficamente
fortificada y d efl:lndida.
Y lo de Manila? preguntará acaso algún incrédulo~
¿no es un argumt&gt;uto en favor de la superioridad de
las flotas? En e&amp;te ejemplo precisa una aclaración.
Soatiece M. Malo· y nadie lo contraria, que la escuadra de D.-wey nada habria hecho contra una plaza en
condiciones de defenderse con todos los elementos.
de fa moderna fortificación.
La escuadra de Dewey no es de primer orden ni
había sido en viada á luchar, pues otra era su misión
en Asia y ~in embargo, Cavite sucumbió. ¿Qué siguifica este hecho sino que Cavite estaba indefenso? No
. han ca.ido ni poarían caer tan fácilmente la Habana..
ó Pue1 to R:co.

Cigarreras de Manila

La fábrica de cigarros acaba de cerrar
sns puertas y las cigarrer..s en ruidoso
tumulto salen de su trabaio para desbandarse por las calles de la ciudad
Indias ó mestizas, llevan los cabellos á
la diabla, una flor de ylang- ylang ó de calachuchi puesta con desenfado en la ca-•
beza; pasan con descaro delicioso y ese
menw especial de las habaneras y filipinas, de gracia un poco fuerte, como dice
un viajero.
El pié, desnudo, es de una forma maravillosa, se crispa nerviosamente para sujetar
la chinela ,bordada de perlas, y la mano,
pequeñita, de lineas puras, evocá por el tinte rosado
de la palma inquietantes analogías simiescas.
Y asl andan por todas partes, triunfantes, descocadas, soberbias, con el cigarro entre los labios eternamente,
¿Qué es un torpedo?
Sabido es que los torpedos se lanzan por medio de
cañones especiales, llamados tubos lanza-torpedos,
carg&lt;idos con una pequeña cantidad de pólvora y aire comprimido pues el objeto es ~ólo lanzarlos á una
pequeña distancia, porque en seguida tocan el blanco llevados por su fuerza propia de propulsión.
En general tienen la forma de un largo cigarro, llevan en la parte anterior una carga de dncuenta kilos de algodón pólvora y un detoJador que funciona
cuando tropieza con 11lgún obstllculo; en•la parte cent~al est~ el motor y detrás el aparato de propulsión y
direcc.on.
.
En realidad hasta hoy no se ha llegado á obtener
una dirección cierta, sobre todo tratándose de torpe•
dos enteramente sumergidos en el agua.
El torpedo más en uso es del modelo Whitehead.
El motor funciona por la acción de aire compr,mido
á alta presión en un receptáculo é imprime cierto movimiento á las hélices de propulsión que se hallan en
la parte posterior. La dirección en altura ó profundidaii de inmersión se obtiene por medio de dos timones
movidos por un aparato delicado cuyo elemento esencial es un pistón que obedece á la presión exterior
del agua: si e.l torpedo está á gran profundidad, el
pistón penetra y da al timón una inclmación que hace subir al torpedo; lo contrario sucede si no está muv
sumngido. Se regula de antemano la profundidad
deseada por la disposición que se les da á unos resor

KL1.,NDIKE-EN BL'SCA DE 108 PLACERE~ DE ORO

blanco para poderlo seguir con la vista; la otra parte, completamente sumergida, se une al flotador por
mtdio de barras metálicas y constituye el torpedo
propiamente dicho. Delante lleva la carga explosiva,
atrás el propulsor en relación con un motor eléctrico,
y tiene además un s'stema de electro imanes q-:ie di•
rije el timón. En una cámara especial se halla un
tambor con un cable enrollado de 4000 metros de longitud y formado por dos hilos ai.111.dos.
Asl constituido el torpedero, puede ser ó no ser lanzado, á voluntad: se le orroja al agua como una canoa y se pone la extremidad del cable en relación con
· una fuente eléctrica por medio de un conmutador
que permite obrar sobre uno ú otro de los hilos del
cable según se quiera. En estas condiciones el ope•
rador de á bordo es dueño del motor ó d.i los eléctridos del timón, y aún puede provocar 1a explosión
cuando lo crea oportuno, disponiendo de un radio de
acción limitado por la longitud del cable. En las experiencias que SA han hecho. pudo alcanzarse perfectamente una distancia de 3,500 metros.
La defensa de las costas

Un autor de guerra sostiene en la prensa de Paria
que en igualdad de condiciones y armamento nada
puede una buena escuadra contra una costa bien defendida Efectivamente, las ventajas están de parte
de los de tierra, toda vez que en los fuertes de la
costa la seguridad del tiro pu~de ser mayor; los bu·
ques, dicen algunos, no presentan buen blanco porque se mueven á cada momento y en esta consideracion se fundan para atribuir á los buques una superioridad marcada sobre loe fuertos t.le tierra. Nada
más erroneo: los buqueb pueden con sus movimientos

9

EL MUNDO,

Domtngo-S de Julio 1898

1

l

¡PARA SIEMPRE!

Cortando un cable.

Privar decomutJicaciones cablegráficas.
al l:lnemigo, es una de ias operacionl's más.
importantes en las guerras navales cont.-mporáneas. Ya hemos visto el empeño
de los americanos en cortar los cables de
la Isla de Cuba; en los primeros días de la.
guerra, cuando todo era conj, tura!, las.
operaciones de reconocimientos de las cos•
etas cubanas y la ruptura de la comunicación cablegráfica, era lo único que daba.
cierto interés á eFeconflicto sin batallas .....
en aguas de América.
L'i prensa de Par!s, irremediablemente
b-:irloua subrayaba di'a. á dia en sus boleti·
nea de guerra es~e hechocurioso: cada encuentro, cada cañoneo, cada movimiento•
táctico se interpretaba en Madrid'y Washington como ventajoso para españoles Ó·
americanos respectivamente. De este modo, decían irónicamente los periodistas
parisienses. ésta es la mejor de las guerras en el mejor de los mundos: todos ganan, nadie pierde y no hay quien se queje~
Tal cosa sucedió cuan do al cortar el
cable de Cienfuegos el Winslow !'alió averiado: los españoles, llenos de júbilo, celebraron su victoria y los americanos se
felicitaban por el éxito de la emp1esa in•
tentada.
·
Voltaire tenia razón: su Doctor Panglossserá eterno ..... .

Me odiarás si el despecho te aconseja
¿Pero olvidarme? Tu razón desbarra!
Mi amor de tigre, donde pasa, deja
Los destrozos del diente y de la garra.
Núbil apenas, inocente y pura,
Te ví surgir en mi camino un día.
¡Me deslumbró tu mágica hermosura!
Te deslumbré .... Fuí tuyo y fuiste mía.
Nuestro amor era un crimen, y por eso
Te hablé de tu peligro y mis temores;
Me sellaste los labios con un beso
Y el hondo abismo se cubrió de flores.
Teamé.. ¡Cuánto te amé! ¡Con qué delirio
Me amaste tú también! ¡Cómo insensatll.,
Sonriendo á los horrores del marfaio
Hallabas vida en el placer que mata!
Y cuán bello es vivir vida de amores!
¡Qué plE-nitud excelsa de delicias!
¡Qué infierno de ansiedades y temores
Y qué sed insaciable de caricias!
Besos que estrujan sin piedad las bocas
Y de la juventud beb3n la savia,
De nuevos goces invenciones locas
Y juramentos conque á Dios se agravia,
Ese es nuestro pasado ... ¡Ar bol salvaje
Que en torno suyo lo embalsama todo,
Y que alza hasta los cielos su ramaje
.Aunque hunda las raíces en el lod, !
Hoy noqueda:.-eroedio. Nuestra historia
No ha sido de esas que el olvido trunca•..
¡Puede'el amor morir en la memoria
Pero el pecado en la conciencia nunca!
Juntos y en un esquife nuestra suerte
Nos arrojó del mar al oleaje.
Y 6 te suicidas ó roe das la muerte.
O ·varoos juntos hasta el fin del viaje.
¿Piensas que algo en el mundo substituye
Esta cárcel de amor profusa en galas?
Cuando el canario de la jaula huye
Cae al tender las inexpertas alas.
Cese el enojo y en mi mano amiga
.Apóyate otra vez. No es tu destino
Perecer de dolor y de fatiga
Sola en las asperezas del camino.
Estar unidos siempre... ¡qué consuelo!
¡Unico que la vi-ia nos ofrece!
Por mucha sombra que haya en nuestro cielo
Si te miro y me miras, amanece.

A Klondlke

Y alla van en cordón Interminable en
busca dt 1 or-:, como van otros á la guerra,.
en busca ¿de qué? ¿del oro también?
El oro no es para los que pelean, ó porlo menos para los que pelean con mayor
peligro.
En cambio, todos los que van á Klondike el!tán a.menos ciertos deque si no traen
oro será porque .... hay tantas cosas imprevistas en Ja vida. Pero tienen fé plena
en que el remoto, inclemente. Eldoraootiene tesorós inmenso.; para los fuertes,
para los perseverantes y laboriosos.
¿Y quién no se siente con e~ tas cualidades en esoR -países en que la lucha es ád•
pera y brutal para los desheredados? ·
ue ese hormiguero.humano saldrán qui.
zá los dominadores, los capitalistas tiranos de mañana. Cuántas páginas de la historia deL
porvenir encerrará ese desierto de hielo?
Rotchilds del tuturo con una piqueta al hombro; Barney Barnatos, desnudos y hambrientos . ... , .y acaso,.
algún Joaquín Miller que nos embelese mañ'l.na, como el novelador de las sierra&amp; californiana11, con algu
na narración de gente nuvvl!- y d_'3 m:undos ignotos,.
maravillosos oasis para las 1magmac1ones cansadas
de nuestra·civilización monótona y burguesa,
LA CORROSIÓN DE LOS MmTAL&lt;llS P~R LAS ÜORRIENT ES·

ELÉCTRIGAS,
Entre los ingenieros electricistas se agita ahora la
cuestión del daño que las corrientes que se extravían.
de los circuitos, especialmente de las tranvlas, causan
á las cañerías metálicas subterráneas, como son las
que conducen agua, gas, vapor, etc. y que en las ciudades populosas existen en. todas las calles y en
alg1;1nas forman_tupida red._La_p~ueba de que esa ele_c·
tric1dad extraviada es perJud1c1al, se nace muy fáctl•
mente. Todo el qu" haya !~ido algún tratado de electricidad sabe que los obJetos de metal de la clase
positiva con respecto á la tierra. pierde un día tras de·
otro una cantidad de particulas infinitamente pequeñas cuando se es•ablece en ellos una corriente eléctrica por pequeña que sea, y esa pérdida puede tomar
con el tiempo alarmantes proporciones. La presión
que se necesita para desintegrar el hierro varia entre
uno y tres volts. Si el circuito por donde la corriente
circula es imperfecto, y por desgracia lo son casi todos los de las tranvías eléctricos, tiene que desviarse
de acuerdo con la ley descubierta por Ohm y pasa á..
la tierra siempre que la resistencia de ésta sea má~
pequeña que la del circuito.

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�10

EL MUNDO

En la inolvidable Sevilla, gala y emporio del amor y de la gracia an·
daluza, atrae la atención del curioso viajero la fc't.brica de cigarros, ~ue
hospeda millares de obreras á cual más hermosa y resalada, como se dice
en aquella tierra. Todo el mundo sabe lo que cada muchacha estanquera
inventa y dice por la calle al tropezar con los tipos que, tarde por tarde
van á verlas salir por la puerta de la fábrica.
Desde que la ópera Cá,·nien popularizó á la cigarrera sevillana, no
hay inglés rieo que al pasar por la perla del Guadalquivir no pretenda
visitar el estanco.
¡Y lo que escucha cada mfrlón, no es para escrito ni para contado!
Un amigo y compa:ft.ero mío, joven1 guapo, ilustrado y fino en maneras
como un príncipe, logró que le permitieran penetrar á aquel jardín de hu•
ríes, á la hora del trabajo.
Llegó con tres compa!leros de viaje, uno de los cuales, acompailado de
una familia sevillana, daba el brazo á rubia y hechicera polluela.
Al atravesar los extensos salones recibieron piropos por este estilo.
Decía una chica de ojazos árabes á otra que enfrente torcía cigarros
con rapidez de máquina:
-1,lias visto la boda, Pepa?
-Sí, pero el novio no me gusta.
-Por qué, hija de mí alma?
-Porque lleva la chistera con funda.
Y seilaló riéndose hasta mostrar unos dientes como perlas, al joven que
llevaba claque de raso.
Otra, lijandose en el único anciano de la comitiva, le preguntó A su
compailera:
-No oíste tocar la trompeta del juicio, Paca?
-A qué horas ch1ca?
-Cuando abrieron la puerta de la fábrica para que entrara mi abuelo.
Y piensa que lo mató Napoleón en el ailo de ocho.
-Y cómo le cborrea polilla ... .
-Con un hombre así quisiera casarme.
-Para qué Cachonda?
-Para ser viuda al día siguiente; ya sabes que me gusta vestir ropa negra.
-Pobre abuelo! cabe en una canal de pitillo.
-Yo lo vendo.
-Y yo lo compro.
-Y yo se lo cuelgo como milagro á la Virgen del Cármen.
-Ni para palillo de dientes me sirve.
Los viajeros entraron á una sala, que contenía muchas mesas y en cada
mesa trabajab,-m doce mujeres sirviendo una de ellas como de maestra
directora siempre resp~tada y obedecida.
En una de tantas mesas vió mi amigo á una verdadera creación de
Murillo, fresca de carnes, blanca como el armi.iio, de mejillas de rosa y
con un par de ojos andaluces que derramaban luz y luego.
Trabajaba torciendo cigarros y lijaba muy A menudo sus lindas pupilas en un monstruo sentado A su derecha.
¡Y con cuánta ternura lo miraba!

Domingc 3 de Julio de 1898

decir unas misas en el mismo altar de la Virgen
d onde pensé que nos diéramos las mar.os.
La muchacha, ba.fl.ada en lágrimas, se convirtió
en en !ermera de aquel joven al cual no daban
mAs que algunas horas de vida.
Los cirujanos extrajeron el ojo, recortaron colgajos de la nariz, de la bocr., de la oreja, de la
mejilla y de la barba; amputaron el brazo y la
pierna y dejaron entregado al buen Dios aquel
mon tón de despojos que inspiraba horror y compasión al mismo tiempo.
Lució e, nuevo sel y aquél infeliz vivía; la !ie- ·
bre lué bajando; los di9s corrieron, las heridas
cicatr izaron1 y por fín se declaró la convalescencia franca basta volver A la salud en el estado
tan deforme y lastimoso en que hoy se encuentra.
La chica, su novia1 se fué A ver al cura, le refirió su historia y le pidió de rodillas que la casara con este hombre.
- Pero así. ... . .bija, tú estas loca!
- Yo lo amo lo mismo que cuando era guapo
y ar rogante, porque, seflor cura, el tren no le ha
destrozado el alma y la tiene tan grande y tan
linda, como el dia que me confesó que me amaba. Además, él no puede por si mismo hacer nada ¿quién ha de cuidarlo, de mimarlo, de aten'
derlo, de amarlo como yo? Nadie en el mundo
lo ha de mirar como he de mirarlo, ni lo hará
leq¡, como he de hacerlo.
i 1 cura ante tamafl.as razones, los casó á los
pocos días y ella vino en seguida á pedir trabajo a esta lábr;ca solicitando que la acompal!ara
su marido.
-Véalo usted-me dijo-no puede enamorar
ni habrá quien de su aspecto se enamore ¿cómo
he de dejarlo solo? Yo soy sus manos, sus piés,
su voluntad, su vida.
-Ven y tráelo, le respondí asombrada de sus
resolucioneij, Y allí tiene usted á esa pareja que
todas las obreras respe,an y diré más: envidian
por dichosa.
Daban á la sazón las cinco de la tarde y sonó
la campana que anuncia la salida de los talleres.
La encantadora chica acomodó la mu,eta y el
zanco en la axila y en el muslo de aquel ser mutilado; colocó su brazo en el suyo , le puso una

gorra de seda y echó á andar con él por los extensos corredores.
Ali! pudo verse un espectáculo bermoso. Las
obreras que sslian cantando, gritando y corrien·
do en desórden, formaron ea silencio una ,alla
con admiración y respeto y pasó por en medio
la pareja extratia¡ la graciosa joven rbct na. y

-Frente á cuadros asi, hay que tener le en el
bien en el amor, en Ja ,·irtud y convcncerse de
.
que ' la humanidad, y en ella las muJeres,
no son
tan malas como las juzgan los eraoulosos ó los
escépticos por suficiench1.

feliz¡ él, andando lentamente colgado de su brazo como
la viú de la rama ..... .
-Dios te bendiga María, le decían varias compalleras.
Hasta, mafiana ang-el delcielo! le decían otras ...... Grano de oro, que la Virgen te cuide! -Pasa, luz de la gloria.
Y cuando la par~ja salió de la fábrica, volvieron las
obreras á cantar, á gritar 1 á correr en desorden porque
nada de lo que quedaba l~s inspiraba respeto.

guedad delicioe-a, de
una blanda delicadeza de lied. reepiran melancolfas in•
quietan tes y uostal•
giassuaves
Ahora cantat é. la
vida y cantará el
amor f P.cundo, ahora se abrirán c:1.nte
ese espíritu joven
nuevos horizontes
de ternuras definitivae, y no ya, co•
mola núbil poetisa
griega, la dulce El'i·
na, muerta en flor,
murmurará. 8aladas
mientras hila en la
rueca, bajo el amparo de la casa materna¡ mas como
:Marcelina Decbordes Vahnore, expresará. con rimas inuDE PEREYRA, (poetisa.)
sitadas no muy tar•
de, la gloria del
amor mattrnal, ri·
Cuando la dulce poetisa mando beruuse~ para el primogénito y enseñá.ndole
se cnó con nuestro inteli- como L,~b.~I Prieto, la Musa Jaliaciense, al compás de
gente amigo el escritor y lo e movmamtos de la cuna, la gama deliciosa de la
periodista Lic Carlos Pe· ternura.
r~yra 1 nueEt ro compañero . Y eptonces como siempre que lo celeste y puro
Amado Nervo eecribia eu 1rrud1a,
una de su11 semanas:
Dieu le dira lui-rnéme:
Marla Enrique ta Camafa im e ctt enfant qui dort.
rilao,medicen de Nuevo La•
Qu'onlui porte un riive a'or .... 11
redo. qu e se caea. Esta poe·
tisa niña va á convertir los
Gu11toi:ios reproducimos este breve juicio ahora qt::e
m!rto15 de su corooa en az&amp;• .Afaria
forma una flor más, de talento y ar•
hareP . . .. Acaso, como la tR. en Enriquefa
ramillete de artistas mexicanas que El
amiga de Melissa, la de He- Jfundo e11te
Ilustrado reune tiempo ha para ofrecerlo a la
los, soí'laba h:1. tiempo en el
soci~dHd mt'Xicana..
cortejo las fla-utos el canto 1mpcial y el carro florido
No añailiremos mh, porque Maria Enriqueta no Io
de los ~sposo.'l y aca¡¡o también, eomo último verso de necesita. Su mejor elogio son eus versos y en estas
a dole~cencia' compone su propio epitalamio.
lineas e11gastamos como preciosa gema de blandos
i\farla Enriqueta ha formado con Laura :H éndez de destellos loe sigufeutes. escritos recientemente y que
Cuenca la encantadora dualidad de poetiSl'lS mexica• son una de sua más bellas creaciones.
n as que todo1 amaJlWJ. 6UJI yersos, llenos de una va•
11

Juan ds DioePeze.
M~xlco, Junto de 1898.

'-

co/lbatia ldntic¡ueta &amp;amazilLo

Era la mitad de un hombre; le faltaban del lado derecho el ojo, la oreja,.
media nariz y la comisura natural de la boca, todo perdido debajo de unos.
pliegues y pegujones de carne amontonados, restirados y esparcidos horriolemente en el rostro.
Faltábale el brazo derecho y tenía el hombro tan caído que su cuellose doblaba sin equilibrio y su cabeza guardaba la mAs cansada de las.
posturas.
Faltábale la pierna derecha y la reemplazaba con una especie de zancoat,do á la escasa parte del muslo que le colgaba entrapajado.
Era un mónstruo aquel ser humano 1 á quien la mujer encantadora le·
estaba dando A fumar un cigarrillo, con la ternura con que una madre·
daría á su hijo un caramelo.
-¿Que_ es esto? preguntó sorprendido mi amigo.
-La historia es breve-contestó la Administradora de la fAbrica.
Esa chica tan linda, tiene algo mucho más hermoso que sus ojos
que su col?r, que su edad Y su gracia, y ese algo es su corazón de oro. '
Era novia de un gallardo obrero que vivía á ocho leguas d.e Sevilla
y que para venir á verla y á pelar la pava, tomaba en su pueblo el express
de l~s ocho de lanoche.-Alguna vez llegó cunndo el tren acababa de
P!rtir A todo vapor; lo alcanzó y quiso subirse por el estribo.--Oayó á la
v1a y le pasó la rueda por encima de medio cuerpo.
Lo levantaron moribundo y rogó que le avisaran A sn novia, la cual
en cuanto supo la desgracia lué á verlo.
-Mira, le dijo él-habla yo juntado diez yeeis mil reales (ochocienme
duros) para nuestra boda. Ya voy á morirme y te los dejo re-Jevándote
de todo compromiso.-Eres ~uy buena, cásate con alguno' que te quiera
como yo y que te haga tan dichosa como yo pensé hacerte, y mándatos

J1

EL MUNDO

Domingo 3 de Juho de tffl'~

¡SOL A.!
Desvut?s de quP. tus ojos

se cierren., y murmures con tus labios
mi nombre, tristemente
yo cruzaré tua manos.
Con doliente mirada
contemplaré tu inmóvil rostro .... En tanto
que la lu~ de los cirios
en la sombra temblando
esté, cit.be tulecho
toda ht noche pasaré, rezando,
y hasta que asome el alba
guardaré mi rosario ..... .
¡Qué amanecer tan triste!
si á. favor de 11,u luz viene algún pá.jaro
á posarse en el tronco
carcomido del sáuco,
medroso, al ver angustia
tanta, veloz se ale~ará volq.ndo ....
Ya estarAn para entonces
los cirios apagados,
consumido el aceite
de mi lé.mpara, rigidas tus manos,
mi frente 1 más sombria 1
y tu rostro, mh pá.Udo.
Antes de que resuenen
por el angosto corredor los pasos
de loe que han de llevarte
camino al camposanto,
cortaré de tu frente
un rizo de cabellos enlutados
que gundaré en el fonde
de un nPgro relicario;
y derpué"' de que cierren
la caja , en el1a apretaré mis h.Lios
larg11mente, en un beso
tembloroso y callado ..... .
Ueep•és ¡ay! por el mismo
angosto corredor por donde entraron
irán !"l&amp;usadamente,
perdiéndose los pas1B ....
Y deepués .. . . con el rostro
hundido entre las ma•oa:
-¡Sola y~I we diré, por siempre sola!
y en un r10cón me quedaré llor,.udo.
MarJa Enriqueta.

�Domingo 3 de Julio de 11198

l[L MUNDO

DAMAS :MEXICANAS

UN SABiO

Ib11mos &lt;le p-iseo, m!. amigo Pepe y yo, conYersandu ac.-.rca U.: lo in verocl1111I en literatura; p.-ro
sin di~cutir ni Jh1varnud !11.cuutraria por ser idéu•
t•co uuestro modo de pentar,convencidos ambu8
de q ,e por rebuscadas qu., parezcan las in ven•
cioues de la imaginaci_óu. ~un p1tr~cen con fre•
cuencia más exu·aord1nar1os los eJem¡&gt;IOd de la
ralidad
.l:'t&gt;ne me ref ,rió lo siguiente:
-E•e caoalleru se llama. u Luis Ramillo y es
riqulsimo. Sus padres l? enviaron á México, casi niño, y a.U! ¡,ennanec1ó ~n compañia de un tlo
suvo y en clase de dependiente de una gran casa ·de comercio durante i.nuchod años. Cuando
murió su tlo, le dejó por hereder~ ~e s_u cuautioea fortuna, y él, cansa_~o de v1v1r leJos de_la
tierra que le vió nacer, dio la vuelta á Espu11t,
fijando su residencia en 1\1.,drid. Las primeras
fsemanas de su estancia en b. co~te habitó una.
e1ond11; peio quejoso 1u.. go del mal trato que en
la le dab1m1 adoptó Ja re:--_0Juc1ón de poner casa Jo cual nizo á pesar de ~u riqueza, con gran
m:ce~tia y escasos gastos, no pur tac.ñerla, sino por ser naturalmtnte enemigo de la 0bttintación y hombre de pocas necesiuadeli.
En un priucipio no se trató con los demás in•
quílinos: vivía servido por un matrimonio de
viejos, no era vh1itado de uad ,e, se retiraba temprano, c~ando se enco1.1traba á algúu vecino en
la ...,calera le saludaba y uada wa~
Una noche al volver ad teauo, á 111 una de la
• madrugaua, hora pa1a él musitada, se en·contró
en el descansillo del piso en que vivia, á sus
criauoa hablaudo con una mujer joven y bonita
que, con las \ágrimas en lo" ojos, les d:tba la_s
gr11cias por c1&lt;rto favor que de ellos hab1a recibido. Al ver á l..&gt;on Lu1.,, 1011 sirvientes cortaron
el diálogo, le dt&gt;jaro11 paso y la mujer llorosa su
bió escaleras arriba
L I prime~o que á lo, criados se les ocurrió
cuaudo su señor ,,.ti pr.-guntó quién era 11que1la.
señorita, fae mentir ó disfrazar la verdad; pero
estrecha•los por él uo tuvieron mád remedio que
conft&gt;sar el motivo y la oca~ión de lo sucediuo.
Srita. Consuelo Farrera
La ~eñorita que habia visto Don Luis-porque
DE 'tUS.TLÁ
annq11e hn~ildemente. v~otlda tenia aspecto dt1
[Fot. de C. H. Adams.J
señorita- v1via en el ultuno y más b11 rato dt1 los
cuarto de la casa, en compañia ue su madre, señora · éúal, dicho sea de paso, mode~tamente v 1stida de
anciana y achacosa. Era11 wuy pobres y no tenian wás negro y rodeada de tanta ropa, e..taba .-ncantlldora
recursos que la exigua viudedad de la vieja y lo pocCI
No hay para qué decir que su cambio de situación,
que la hij11 gan11ba. bordando. La casa de comercio las mayores comodldade!! que gozaba, el mejor ves•
para quien éota trabajaba habla quebrado, h11cla dos t1r y las vi!!itas de D Luls fuerou base de infinitas y
mesed que no le daba11 !abur,_y, liwitad11s las pubre11 . 'malévolas murmuraciones, L!\ portera, los criados de
mujeres al puñado de duros de la vmd.-dnd, &amp;penas D. Luis, los v ,-cinos, todos creyeron que el 1:1eñor matenl11n para comer. Mientra11 les quedó algo que em- yor se cobrabi. los benefr.:ios siendo poseedor de los
peñar tueron pasando, pero lueg·o e11f1muó la madre, encantos de !\fonolita, lo cual er11 una solemnisima
hubo que llamar al médico y ésre i·ect'Ló medicinas ca- mentira, porque ni á el se le ocurrió semejante villaras. La criada vi.-ja de Dou Luis s&amp;bía todo esto, por- nía ni las pobres mujeres la hubieran MCeftado.
que conocla á la 1.11adre y á la hija de verlas cuidar
Los propósitos de U, Luis eran otros. Estaba enaunos tiestos que tetian ~n las ventanas y deconvt:rsar morado de Manolita, pero su p1oyec,o coosistla, no
con ellas algunatl Vtces sobre si tll.les ó cua1es ¡,lant,,s en seducirla, sino en tomarla por.pro1Jia y lPgltima
podian ó no crecer en macetas y debilln n-ga1t1e mu- mujtlr y lo que estaba hllcienao er ,&lt;lcilitar1:1e mecho ó poco; de E'Stos diAlogos pasaron á ma) ores con- diod para verla frecuentemente, ob~ervarla, conven•
fianzas, y por último la joven llegó A tener cou ,a vieja cerse de que era buena y luego declararle su amor y
toda la intimidad que puede haber entré- uu~ muj~r pedirle su..consent1miento para hablar con su madre
fina aunque pobre, y oi-a de más baja condición
y formalizar las cosas. Su "rror fué imaginar que la
JWo fue que una tarde Dofia Manoiita-que asi se gratitud podia convertirse en amor, y sobre todo,
llamaba la urnch~cha-pidió una taza de c11.ldo1 para fué torpezs. ir continuamente á casa de Manolita y
eu madre A la criada de Don Luis, y en dlas post.,r1c- 1,0 darla á entender nun~a que la queria Era hombre
res favores análogos, hasta que por casualidad se en- acostumbLad~ á negocio~. no hablajamll.s procurado
teró aqnel, gracias al encut1utro en la es:alera al enamorará ninguna muJer, y c·eyó que para ManovolvPr del teatro.
lita seria cosa 11encillisima y llana ccntestarle ~ te•
Sabedo: de la triste Fituación da las infelices mu- naz•in cuando él la preguntase: ¿Quiére usted casarse
jeres, Don Luis ordenó á sus criado~ que las favore• conmigo?
ciesn1 en cuanto fuera po, iblt', y qu., uo le.i n .. g,.sen
Y como lo hizo asl, sucedió lo que ten'a que sulos pequefios auxilios ctue h:·s ¡,1dienm; dt'spué., de lo ceder.
cual pasó algún tiempo sin volverá pens:ir en el in
Una nocho entró D. Luis en el sotabanco. se sentó
fortunio que tan cerca teuia, habta qut1 una tarde vió junto
á ella. cogiéndole una mano, con gran sorpn111a
á Manollta arnwada á u1.1a veutbna.
úe hija. y madre, habló asi á la muchacha:
I\Janolita era una muchacha primorosa E~hba 'fla- Ma.nolita, e~ usted buenísima y primorosa; la concucha. y casi anémica pc,r la poca aliment~ción, malam, nte vestida, Pin la meno!' gala m a.domo, entris• sidero á usted capaz de hacer feliz ál hombre máe
tectu-'l v melancólica por su wala 11ue1 te; pero tenla exigente. Ten¡:¡-o cincuenta y dos anos, buena salud y
los ojos hermoel.imos, la b0cll pr jC)0da, t'I pelo undo- una renta de muchos miles de duros. ¿l,!uiere usted
110 y negro como el a:tabache, la tez mu v fina las casarse conmigo? ¡Ah! No tengo mal genio.
La pobre niña soltó la aguja de las manos; dejó
facciones muy delicadas y el cuerpo airoso y bien
proporcionado Mirándola, no cabia duda d~ que a caer al suelo la labor. miró a su madre, q 11e estaba
1011 tres meses de alimentarse bien, past'ar, e~1ar tran- estupefacta, y se echó á llorar como una :Magdalena.
qui·a y no trabajar, aquella muchacha llegaría á po• Aquella noche no hubo conversación ni respuesta po·
nerse belli~ima; era uua plauta nacida en m11la 1ie- ilibles, porque á Manulita le dió una congoja, á l!U
rra que habla crecido sin ,ol y sin agua y que un jar• madre :in smcope y D Luis salió de ali! en busca de
dinero inteligente podla, con poco eMuerzu, cultivar su criada para que hiciese t,.zas de tila. Del midmo
y desarrollar hasta convertir 11u debihuad en fortale- brev11je tuv? que tomar también D ~uis, porque
za y su ajamiento en lozanla.
cuanan él ~ahó á llamará FU casa, Manohta, volvió e11
Al otro dla de verla en la ventana, Don Luis se pre- si, y_sintlendo que se ahogaba aflojó el cuerpo del
s1mtó en casa de Manolita, y siu allibajes 1,i circun- ve,t1do y se aesabrnchó l'l cor,;é pllrll respirar má; á
loquios la prt'guntó si querla enc11rga1dt1 de húrdar gusto. b:n seguirla tornó A eubir D. Luis, y, como la·
nn .. gran cantidad de ropa blanca que necteilaba pa• puerta del sutaba.nco h 1bfa qued1tdo Mbierta, entró
i:-in llamar. sorpreoditmdo A Mauolit,i con lllgo mád
1a su casa.
'lUe la garganta al des'!ubierto; y aquel algo era tao
La chica respondió 11firmativarnentecon el contento maravillosamente blanco, preciv~o .Y bieu formado,
que es de suponer, y D. Luis la rogó entonces c;¡ue, que el pobre señor 1:1ufrió uw1. conmoción indt'finible:
puPs él vivía solo y no sabia hacer cierto genero de las piernas le fla1uearon, palideció, tuvo que sentarcnmpr11s, adquiriese p·o r i&gt;ú ·cuenta ta.ufo&amp; juegos de s_e, y por f)n, sin eaber lo que h&gt;tcla. tomó 1a taza de
fábanas y 1tlmohadas, tant11R pañom111· os, tantos man- tila que aun no habla tocado Mauolita y se la bebió
tell's v ~ervilletas ...... eo fin, un ctineral en J,rncería. lentamente, mientras la muchacha, confusa y avt\r•
Añadió P, Luis, que como Jo querla ·odC\ bordado con gouzada, se abrochaba el corsé y se echaba los botot'Xqni@ito primor y delicadt&gt;za y ademág, en muy cor- nt's volviéndose de espaldas
to plazo, 1·onvendrla que but-case otraH mujeres para
Al dia si~uiente. la 1:'!adre d"' Manolita llamó a D
qu.- la a~· udafen, o_rganizando al efecto un obrador. Luis
y le d1Jo que su htJa le act1pta ha. agradecldisima
D .. aUi ,-n adelante, M11nolita pasaba con frecuen- por esposo.
A los dos m ..ses los noviod hablan puesto
cia á cMn de D. Luis para darle cueuta de cómo in- una caea que
un encanto: les costaba unce mil
vertía la1 rnmas recibidas y de lo que adelantaba el r!'Oales al año era
y gastaron en alhajarl11 cinco mil
trabHjo. y D. Luis solla tambi én subir al sot• baoco, dures.
donde continuamente estaba bordando !\,fonolita; la
Ya lo tenían todo preparado, y a::reglado en la vi1

carla el ¡:,reciso expediente. cuando una tarde
•ubió D. Luis al i-otabanco. Manol1ta_y su madre
no e&amp;taban pero si la portera, á quien h11 1ia'l
dado JI\ llave para que sublPse unos paquetes
d~ encargos que debla.o 111:,varles.-L a~ e_~peraré aqui.-dijo D. Luid. L·1 r,ortera se ba¡ó á su
chiribitil y D Luis se quedó Rolo, paseando la
mirada s~bre aquellos miserables muebles que
Manolita habrla de cambiar pronto por. otros
lujosos y más l'n harmonía con su peregnna belleza. ,._¡ cabo ne un rato no se contento el buen
1&lt;eñor con mirar, ~iuo que se levantó y comenzó
á, exammarlo todo miuu.:iosarnante. Vió lapo•
bre mes11 dt&gt; labor, Pobre ia cual tanto había tra•
bajado su futura, la mt&gt;sa de coroet que tan
barat11s manjares su1&lt;tt'utó, 111 cama de la madre
con limpias pero humilúlsima~ ropA@, en todo
se f,jó. Por último tuvo nn capricho: ver PI cuar•
to y 1a cama de Manolita.
Era uua alcobita donde no babia más que la
cama con colch'l de indiana un baulito sobre
banquillos y una mesita; .v ¡oh sorprt&gt;sal encima de la mesa. habla una jicara cou tinta, una
pluma una carpeta hecha. cvn un periódicó doblado una carta sin concluir. Aderná_s, el ~ajón de ~11 meFa edtaba abierto y en su 10ter1or
i;e velan dos gruesvS paquetes d,, cartas metidas
todavfa. en sus conservados sobres y atadas con
cintas de colores. cimas que D Luis conoció
ser de itquellas que ba biau venido sujetando en
hs cajHS las roptts quehabia comprado para que
la~ bordase Manoht11. Aquellas cartas e.taban
dirigidas A Ma.nolita D. Luis no se pudo co~te•
mir: deslió uno de los paquete1&lt;. '!-' pasó la vista
por varias de Lis epi•tolas. Todas eran de la
misma rn11no, tenían igual firma, empt'zaban y
concluían con palabras de amo1·, promesa11 , de
caricias y esperanzas de beson. Ciego de cólera
cogió por ú timo la carta q,rn edtHb\ sobre la
mesa, la escrita por manolita Le falta.ha el fiual, pero lo que decla aunque truncado, era un
pot"mll El párrafo más importante era este:
"No te canses n' me escribas, ,,¡ m"' mortifiques, ni aumented mis p"nas repitiéndome que
rne quieres cun toda tu alma como yo te quiero
á 1J. Me caso para que mi madre muera trauquila
en buena cama v bien cuidada en vez de morir
en un hospital, porque mis ojos cegarán á fuer•
za de llanto y trabaJo y no podré mantenerla si
vivP; ni eutt"rrarla di muere. Y nunca. nunca,
nJnca pienses que seré capaz de e11gañar á D.
Luis. No le amo porque te amo á ti, ¿lo entienties? pe•
ro, aunque me hagan trizas el cuerpo y me consuman
el alma, jamád sere mala para con el hombre que me
da su nombre. Te devuelvo tus cartas y te pido perdón 11
Por ern estaban lae cartas de él cuidadosamente
atadas en paquet~s: para devolvérselas
.
.
D. Luis se sento svbre el baul de Manohta, deJó
caer la cabeza sobre el pecho, sintió que le rodaban
por la~ m~jtll ~s do3 lá,:-rlma;i. como d,,s guisantes, y
lue10, de pronto se levantó, se enjugó el llanto con
una punta de la colcha de indiana y dejándolo todo
con sumo cuidado, según lo encontró salió de la alcoba y se bajó á su casa; más antes de salir se fijó en el
sobrt&gt;scrito que Manolita tenia preparado para aquella admirable carta.
L'l noche que paRó D Luis no tuvo nada de envi•
diable; mas era tan bueno, que en vez d.., s~rrabiala
que le dominase, ~e le entró a.l alma _una mel~nco\ia
plácida y tranquila que le ~esaltero el espi~1tu _sirviéndole de calmante. Al veft1rse á la mañana.siguiente, se vió el cuerpo flacucho, URado vencido del tra•
bajo, agobiado por los años y acordándorn de aquella blancura deliciosa. que contempló un momento
cuando la congoja de Manolita, sonrió tristementtl
murmurando:
-¡Ya es tardt1l
Al día BJj?uieute la chica y su m,dre no vieron á D.
Luis. al otro tampoco; al cuarto se les presentó un
amigo para decirles que el pobre señor habla emprendido un viaj~ muy largo, dejándole encargo de entre•
j!'arle~ uu rollo de papele~ y una carta. Los papeles
eran tltulos de la D ~uda que representaban una renta m&lt;\s que bastante para. vivir con eomodidad sin
penRar en lo porvenir. La carta no decia más que esto:
11
Manolita: Eres demasiado b 11ena como yo he sido
demasiado tonto imaginando que me podlas querer.
PAra tu virtud y tu ht1rmosura no hay en el mundo
más que un premio: e! amor. 1Lo único que vo no sabría darte! He averiguado que tu novio es iisto, trabajador y honrado: además es joven y guapo. SólC\ os
faltaba para ser felices un poco de dinero: yo os lo rej!'alo. Recib.dlo sin humillscion como yo he a ceptado
sin rebtl!Arme contra Pila, la lección que en tu Alcoba
me deparó la caRualidad que por esta vez merece
nombre de Providencia. ¡Cómo ha dt1 ser! Pasados algun'.'s meses os escribiré y si tenéis un hij&lt;&gt; vendré
para apadrinarle 11
Manol.ta se CI\SÓ con su novio que cumplió con ella
como amantlsimo esposo; D Luis también cumplió su
palabra, pues acabas de verle paseando al niño como
si fuAra suyo!
-Tu relato-dije á mi amigo-es tan sencillo y conmovedor, que porece cuento iooce ,te para incluirlo
en el libro dt'dicado á educandaq Casi resulta cursi.
-Tienes razón. pMo es ciertls;mo-repuso Pepe,
añadit&gt;ndo: -Si el hech'l d I encontrar D . Litis las cartas del novio de Manolita hubier-'l sido una farsa amañada por ella, lo creerlamos sin vacilar. Su sa.crifici'l
6Fa..si11cero y an.damo.s rt'h 'lcios en darle crédito. ¿Qué
levAdura d~ torpeza ó sedimento dt&gt; maldad hAbrá en
el fondo de!la conciencia humana, para que sin esfuerzo acojamos lo eensurable y con tanta facilidad du•
demos de lo bueno?

13

EL MUNDO

Domingo 3 de Juho·de 1898

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JACINTO 0 CTAVrO PICÓ~.

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¡POR UN MA.RIDO!

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NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHA.NDPLA.IX-ILUSTRA.CIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número l.
I.
PRINCE.
Se llamaba Prince .... y así se llama todavíl\
-porque está robusto y vigoroso y _no da sefl.ales
de morir. Su madre, una anglo-sa_Jon~ muy bella
y muy aristocrática, fría en apa_nencia ~ero con
pasiones de sevillana, era conocida con ~1 nombre
de Cora, le dió á luz cierto d~a en Antsirana, e~
la barraca de un Coronel de mfante:ía de mar~na que por aquellos días había partido ~ practi~ar un reconocimiento del lado de_ Matsmzou en
la frontera meridional de la posesión francesa de
Diego Suárez.

Serían en París las dos y media de la madrugada cuando Prince naci?, y París, ciudad-luzempezaba apenas á dormirse! en ~anto que la_ sombría Antsirana se despertaba Ilummá.ndos.e. Si Antsirana hubiera tenido relojes, éstos estarian sefl.alando las seis por lo menos porqu-, el sol enorme
y rojizo acababa de aparecer y subía lenta!11en~e
rodeado de una aureola de oro el islote de1 Pam
ne Sucre. La brisa encalmada durante la noche
comenzaba á soplar tempestuosa, ahogando los
gritos de la pobre madre que llamaba al ordenanza del coronel.
Los gallos habaín enronquecido á fuerza de
cantar, pero logrando que despertaran y se en-

tregaran á sus labore!! las mujeres mal.!fachas, al
gunas de las cuales peinaban á sus hiJos en la
puerta de las chozas, mientra.s otras con el cántaro
equilibradoenlacabezaibaná la fu~nte por agua.
En los patios rodeados de empahzadas de poca
altura se oía el ruido monóLono que se hace al
apilar el arroz y descascararlo en los morteros,
mientr.as picoteaban cloqueando al rededor numerosas gallinas.
•
.
Los hombres más perezosos, permanecian aun
tendidos sobre'sus jergones, con sus ojos a biertos contemplando el espacio y con sus cabezas vacías y encrespadas. En los cuarteles,
construcciones ligeras rápidamente levantadas

�14

•

por los blancos, los soldados tomaban alegremen•
te su café respirando con delicia el aire fresco de
la manana, ese aire tan suave, tan puro en apariencia, pero que lleva consigo los gérmenes de
la.malaria que es el azote de la isla.
Los compradores de vermouth, de ajenjo y de
conservas, únicos negociante., de la naciente colonia, habían abierto ya sus depachos y esperaban
á los clientes matinales en tanto que los indios
venidos de Malabar para traerá los negros telas
inglesas, dormían todavía tras de sus puertas herrada.s.
Como si tuviera prisa de ver la aurora, Prince
nació en estos momentos, sin que su nacimiento
ilegítimolepreocuparagran cosa. E., oportuno ha•
cer observar aquí que nadie sabía quién era el
padre de la criatura. De pronto, para hacer deducciones, el nifio presentaba una cabellera rubia, casi albina, cabeza ancha, ojos zarcos y boca mal cortada. Sus buenas cualidades de inteligencia y fuerza no se desarrollaron sino mucho
más tarde; y con razón el coronel al verlo recien
nacido, exclamó: ¡qué animal tan feo!
Estas cuatro palabras fueron su condenación
y se le senteució á ser expulsado, siendo el asistente ejecutor de la sentencia y desplegando para
ello tanto celo, que no había más q1,1é pedir. .Asió
bruscamente al chico por el cuello y lo arrojó á
la cuadra vecina sin cuidarse de ta madre que
gruftía ensenándole los dientes.
·
-Bárbaro! dijo el Coronel: no te excedas!
Prince tenía hermanos y hermanas que con él
fueron depositados en la cuadra al lado de Margot la yegua.
-Los dejr.mos allí, mi coronel?
-Nunca. Qué voy á hacer con esos animales?
Regálaselos á alguien y si no, ahógalos.
-Está bien, mi coronel; contestó elsoldado.
Dos de los menos feos de la píl.l'tida fueron pedidos por los ofit.liales; y un mes más tarde no habiéndose presentado colocación para los demás,
el ordenanza decidido á cumplir la orden recibida, se dirigió lentamente al mar con su inútil carga. Llegaba ya á la playa, cuando una mano pesada !';e apoyó en su hombro. El se volvió y dijo:
-To.mal El padre I von. Es cierto ·q ue va usted á pasar á la Aduana?
-Puede suceder .... y quéhaces tú con esos
perros?
- Voy á ahogarlos.
-Pobrecillos! Dame éste.
Y tomó uno al azar.
-Tome usted los tres. En la Aduana son útiles los perros.
-Dices bien. Traelos á casa y tomaremos por
el camino un vaso· de aguat·diente.
-Con mucho gusto, senor Ivon.
Y esta es la historia de cómo Prince escapó milagros~mente á la muerte y tuvo su primer
dueno.
¡Qué misteriosos encadenamientos de la vida!
¡qué ocultos lazos de la planta al animal y del
animal al hombre!
Sin el nacimiento de este perro acaso la senorita Nelly .... Pobre seftorita Nellyl
Pero volvamos á Ivon.
Este Ivon era el tipo de los aventureros que;no
alcanzan éxito en empresa alguna como se ve
frecuentemente en las colonias. Salido de Brest
en la frag~ta Astrea á la edad de diez y ocho
Ailos. hab1a llegado á los sesenta sin haber podido regresar_ á_ Francia. Robusto siempre, ensayó
todos lo:1 oflcios: marinero del Estado, luego patrón ~e barco en Borbón y en Madaga,;;car, comerciante d? ganado, vendedor de carapachos
de tortuga, Jefe de partido, ingeniero agricultor
y oficial de Sakalavos que son los e~ernos enemigos de los Hovas.
Co11ocía admirablemente la costa desde Fort~auhpin_ y Cap d' Ambre hasta Tuleai: y en el inte-.
nor hab1a avanzado por enmedio de los Hovas
h~st~ Tananarive en una época que ese viaje se
consideraba como imposible. Lo iban á matar, pero una dama de la corte llamada Mora Foutzy se
enamoró de él y se casó, lo cual es otro género
de ~uerte, y habría podido, gracias á su matrimomo, obtener una brillante posición oficial á no
impedírselo su odio á la raza de los Hovas.
Pasados los aflos vino á establecerse en Diego
Suárez después de la expedición francesa en
1882 á la que prestó grandes servicios y aceptó
el puesto de intérprete, aunque á pesar suyo
p~e_s am~ba mucho la libertad y le era enojos¿
v1v1r bitJO un techo y al lado de sus jefes.
Ahora su ambición er.~ que se le nombrara.

aduanero de mar, oficio que en otro tiempo le
inspiraba el más alto desprecio dada su calidad
de marinero y de contrabandista, y sonaba con recorrer aquellas playas que tanto conocía y tender lazos á los defraudad0res del fisco.
Lo que le había decidido á aceptar los tres perros, era en parte la intención de adiestrarlos para la caza de los negros y en parte la idea de
qae ~lora Foutzy que se había vuelto con la edad
áspera y regañona, rabiaría con estos nuevos
huéspedes, y ya preveía escenas en que iba á
reir bajo sus barbas blancas de patriarca. Pero .
el viejo, á pesar de su larga experiencia no conocía á las mujeres, pues Mora se manifestó verdaderamente encantada del obsequio, sólo que á
la maftana siguiente desaparació uno de los perros sin que ningún ~sfuerzo bastara. á recobrarlo ni á encontrar sus huellas. Mora estaba inconsolable á tal extremo, que Ivon se vió en la ne
cesidad de calmar s'.l. dolor.
-Después de todo, le dijo, quedan dos todavía
y con esos nos basta.
Pero quince dias más tarde desapareció otro y
el último dos meses despué3. · Este era Prince, el
más feo.
De rabia Ivon rompió una pipa; y no porque
tuviera mucho amor á sus perros, sino por lo mucho que le contrariaba la idea de haber sido robado él, un futuro aduanero, por el misterio de
estos robos y por la vaga sospecha de que su mujer lo había burlado.
-Si Pl'ince no había sido muerto-y miraba
fijamente á Mor3 impasible bajo su máscara negra-si Prince no había sido muerto ..... . de fijo ¡canastos! que lo enconir~ría, porque lo conocía bien y el ladrón la pasaría mal entre sus manos.
Mientras ese momento llegaba, tomó su bastón,
salió y cerrando bruscamente la puerta se dirigió á la.. playa. Por fortuna un barco de guerra
acababa de llegar y des pué;; de describir una elegante curva, se detuvo como un caballo guiado por
hábil jinete.
El padre Ivon se entusiasmó y hasta olvidó á
sus perros viendo y oyendo al capitán que mandaba la maniobra de anclar, y recreándose con
ese ruido especial &lt;le la ca&lt;lena que resbala, especie de vocalización de gigante, carcajada de estruendosa alegría como si el barco exprernra así
su satisfacción al verse al abrigo del puerto.
Era muy agraciado el que acababa d~ llegar,
tan fip.o de corte, tan bien asentado sobre el agua
con sus dos mástiles traviesamente echados para

Domingo 3 de Julio de 1898.

Domingo 3 de Julio de 189l1

EL MUNDO,

atrás, y en la proa el canón luciente, cuya re-·
donda boca parecía el ojo de un cíclope. Se llamaba El Colibrí y era una goleta canonera,. nue•
vo género de navíos muy apropiado al servicioque ha.cía en el Océari'o Indico. Tenía dos palos
que le permitían navegar á la vela y una poderosa máquina de vapor para vencer á· los vientos
contrarios. Dos cafiones de diez centímetros formaban su principal armamento.
El d~partamento del Comandante estaba situado á proa del palo mayor, bajo el puente, y de
modo que recibía por todos lados aire y luz; esos
dos vehículos de la salud según la expresión del
sabio Mr. Lerbon con quien pronto haremos amistades.
Cuando se penetraba por una doble escalera
de peldanos relucientes, admiraba uno el cuida.do
y la previsión que habían presidido á todo el
arreglo del interior del buque, y parecía increíble
que tantas cosas útiles que constituían una instalación completa, cupieran en espacio tan reducido. Los barcos del Estado, en efecto, amueblados.
generalmente de un modo muy escaso, no suelen
procurar esas agradables sorpresas. En el comedor había una hermosa mesa de madera esculpida
que de,pués de la comida, podía tl'ansformarse,
en dos mesas de juego. A los lados de este departamento había en el de babor un cuarto de
banos y en el de estribor dos elegantes dormitorios. Por una pu0rta de dos hojas á popa, se entraba al salón, en el fondo del cual había otro
magnifico dormitorio; de este salón podía irse al
bano por una puertecilla y sin pasar por el comedor. Todo estaba perfectamente amueblado y tapizado de pieles de E:1pafl.a y de Rusia, de matices pálidos, y con cortinajes que recordaban la
frescura de las hojas de rafia con que habfan sidotejidos.
El camarote del salón pertenecía más particularmente al Comandante, Teniente de navío Juan
de Chalmont y los otros dos estaban de ordinario
desocupados. porque Mr. de Chalmont era el úni•
co oficial á bordo. Su segundo, primer contramaestre y timonel (que le era muy adicto) no tenia grado superior y se alojaba en la proa.
Desde hacía ya dos meses uno de los camarotes.
del comedor, ó mejor dicho los dos, servían de
alojamiento á un sujeto excelente, súbdito francés.
nacido en una de esas Islas inglesas en que comoen las de Mauricio y Borbón hay franceses todavía. Se llamaba Mr. Lerbón, era Doctor, miembro correspondiente de varias sociedades sabias.
de Francia y del Reino Unido, y había escrito dos.

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EL MUNDO.

15

-Cómo tres meses? Pues de que babia usted?
libros muy documentados, uno sobre l~ hoja in- hablar con su barco, á dirigirle frases de reproPero ti inté rprete no pudo rectüicar. De un
sectlvora, y otro referente al coco doble de la Is- che ó de aliento, había concluido por prestarle
la Praslin, esas dos excentricidades de la natura- una alma, la suya propia; y cualquiera desgarra- salto partió y dió á correr tratando de alcanzar
leza que no se encuentran sino en las Seyquellas. dura de esa cáscara de madera, la habriit sentido á un Hova que seguía á un perrn flaco y amari.llo cuya cola se levantaba como un plumero.
.Ahora se entregaba con pasión, con furor, al es- como hecha en su mismo cuerpo.
El indígena y el perro atravesaban ágilmente
tudio de las aranas, y como Madagascar cuenta
Después de haber anclado, el Comandante
al
llano de Ants:rana y el bretón, encaprichado,
con una co}ección _riquü;ima y especial para ver- Chalmont estaba ya tranquilo y todo se hallabl
las y estudiarlas vivas y de cerca, había pedido en orden á bordo. El barco, ni demasiado cerca corría con todas sus fuerzas hasta perder el
y obtenido el permiso de embarcarse en el Coli- ni demasiado lejos de tierradescansaba al abrigo de aliento; pero sintiendo que no podía avanzar más,
b1·i en calidad de Doctor voluntario y sin sueldo. todo riesgo en una bahía muy segura, por lo cual, tuvo la mala idea de gritar:
-Detenedlol Detened al ratero! Es de Ambo•
Tenía cerca de cuarenta y cinco afios y habría sido tranquilo sobre este punto, podía dejar al segunrubio, un tanto azafranado, si algunas canas nu hu- do cuidando todo durante algunos días en los que himarina. Detenedlol
Esta explosión de gritos produjo el efecto de
bieran venido á cambiar el color de su barba y emprendería una excursión con el Doctor; pero
sus cabellos. La barba era crecida y los cabellos cowo antes le era 11ecesario hacer una visita á costumbre, pues en lugar de moverse los tranraros; su cara huesosa; su fisonomia seria uero las autoridades del p~ís, el Gobernador y el Co- seuntes, se detuvieron, y el Hova en tanto se indulce; sus ojos vivos y muy observadores; su ronel, entró á su camarote á cambiarse por un clinó, tomó en brazos al perro y continuó .su cacuerpo muy alto y muy flaco. Aunque tenía cier- traje más c'.lrrecto su ropa de servicio, y dió la rrera.
Pronto se perdió de vista á los dos y entonces
to aspecto de sabio alemán, adoraba á Francia y orden de que entre tanto echaran al agua la bade Chalmont, encogiéndose de hombros como
había estado allí muchas veces. Detalle inverosí- llenera .
mil: no 1..saba anteojos.
Mientras esto ocurrfa en el barco de guerra, quien renuncia á descifrar un enigma se encamiPara vivir en su compaftía era el mejor hom- Ivon sentado en una toza de madera hacía sus nó á la modesta casa de madera que abrigaba
bre del mundo, oía con agrado la charla y sabía reflexiones de lobo marino. «El Colibri,, venía provisionalmente al Gobernador y su familia.
Cuando salió, después de una corta vi~ica, entomar parte en ella cuando no le traían muy ocu- rara vez á Diego, ¿qué causa lo podía traer?
Su servicio le correspondid más bien en el ca- contró á Ivon, muy fatigado que le esperaba.
pado sus aralias. Las aranas! única pasión que
-Ah! bandido, decía siguiendo en rn idea fija,
basta entonces le había observado el Comandan- nal de Mozambique y en esos archipélagos nute, que aun no le conocía bastante bien.
merosos que no están ligados por vapores correos· yo lo atraparé. Es de Ambohimarina, pero no
El día de la llegada á Diego-Suárez, Lerbón ha- Comore, Anjonan, Mohelia y hasta Los Almiran'. importa: le atraparé de todas maneras.
-¿Qué le hizo á usted ese hombre? interrogó
bía recojido ya numerosos mater:ales para su obra tes y las Seiquellas. En el Sur iba con frecuenmaestra, la que debía darle mayor celebridad, cia á Fort Dauphin pero no solía pasar de Mada- de Cha.lmont.
El intérprete sonrió.
«Las arácnides de Madagascar,» pero había un gascar y Tananarive, sin hiicer jamás escala. en
-Oh! Poca cosa en suma. Pero lo que me irripunto todavía obscuro que le preocupaba hon- Borbón ni en M11uricio, esas dos perlas del Oceata
es la forma ¿sabe usted?
no
Indico,
lo
que
Coma{\dante
y
Doctor
lamentadamente.
Entonces le refirió la historia de sus perros,
ban el uno á causa de las notables aranas que
J. B. Dumont había escrito:
"Lo que hay de más notable en la tela de la ri- hay en esas islas, y el otro á causa de las seduc- sus sospechas relativas á Mora, la certidumbre
ca y bella Arácnide de bandas de plata (Epeira toras criollas tan justamente afamadas, y entre de haher vislumbrado sí no á Prince á uno de
sus hermanos y su deseoviolent.◊ rledarleuncas•
·
Mau,·ilie) es un hilo de seda blanco y luciente más las que la Epeira podría presentarse.
-Puesto que el Colibi·i llega á la vela, se decía tigo al ladrón.
grueso que los otros, y situado verticalmente en
Luego afl.adió:
Ivon, viene indudablemente del Sur,de Santa Mael centro del rosetón en forma de zig zag. 11
En Ambohima.rina, los Hovas están absolutauyo no he podido descubrir nunca, nunca, ma- ría ó de Ta.mata ve, tal vez de la.Reunión y acaso
nifestaba con melancolía J: B. Duruont; el uso de traiga noticias y frutas y legnmbres que serán mente en su casa: otras veces he ido pero ·a hora
esa bellísima hebra de un color diferente, colo- recibidas con entusiasmo en esta isla de Diego, es difícil, y sin embargo sabré encontrar el medonde nada se produce, donde la tierra enroje- dio. Vaya! ya lo encontré ...... Me hablaba us•
cada de un modo tan particular. 11
cida,
árida y seca se levanta en torbellinos de ted de una excursión. Vamos allí.
Lerbón tampoco había podido descubrirlo y
-¿Ambohimarina no es la famosa fortaleza de
de aquí la causa de todas sus tristezas y frecuen- polvo tres cuartas partes deJ ano y se convierte
que
se enorgullecen los Hovas, que la llaman
temente intentaba pintárselas al Comandante con en fango pegajoso y profundo durante la otra
nido de águila y es una vieja ciudad levantada
los más vivos colores; pero éste se le reía á las cuarta.
·rvon se vanagloriaba de que no sería olvidado sobre una cumbre inaccesible?
barbas, le recomendaba que se cuidara contra esa
-Justamente. Está á 30 kilómetros de aquí y
obsesión y se iba á su departamento á ver el mar. en la distribución, porque contaba con amigos
.Allí tenia sus libros, su alcoba y su cuarto de ba- en el Colib'ri desde el grumete hasta el Coman- á 300 metros de altura y poniendo escalas en las
nos, de consiguiente, sólo en el comedor se reu- dante. Y he aquí que se había arriado un bote de rocas la subida es fácil. Allí, un panorama sonían los dos amigos á la hora de la comida. En á bordo y que se distinguía al Comandante con berbio y además una ciudad enteramente Hova
las bajadas á tierra, por el contrsri&lt;', estaban fre- su sable y sus charreteras aprest!\ndose á descen- cuyos habitantes puede usted estudiar de cerca.
-La idea es tentadora. Pero pienso que esa
cuentemente juntos, á menos que el Doctor no se der. Rápidamente se transladó Ivon á la punta
lanzara á una excursión especial de arai1as; y lo del muelle de madera para ser el primero en dar- ciudad está cerrada para los extranjeros.
-Paraustedno,porsucaracteroficial. No tiene
que sorprendía en este caso á J uán de Chalmont, le la bienvenida.
El bote, impulsado por seis vigorosos remeros, usted más que escribir al gobernador de Ambohi·
era que el bravo Lerbón regresaba á veces muy
marina que desea visitarlo y entonces envanefatigado despues de una larga ausencia y no llegó en breve y atracó junto á la escalera.
-Buenos días, viejo: bien como siempre? dijo cido y halagado contestará que lo espera á usted
traía sin embargo, ni una sola arana. ¿Tendría alguna otra pasión oculta aquel excelente Doctor? Juan de Chalmont saltando ágilmente á tierra y y á su escolta. Hacemos luego los preparativos y
voy como intérprete de la expedic'.ón.
1Ah! se cuidaba bastante en efecto de las ara• estrechando la mano del anciano bretón.
-¿Qué se necesita?
-Lo mismo, siempre lo mismo, contestó el alunas, esas pacientes trabajadoras que tendían co-Pedir mulas al Director de artiller 1 a de Diebardemente sus telas para engullirse á las mos- dido sonriendo muy halagado por esta familiaricas; y para el Comandante, las moscas eran quie- dad demostrao.a delante de los respetuosos ma- go. ¿Cuántos seran los expedicionarioE?
-El Doctor, necesariamente; usted, yo y un
nes tenían toda su simpatía porque se le parecían rineros.
- Vamos, acompáneme; voy á casa del Coronel criado.
un poco con su vivacidad de impresiones y su
-Entonces bastan ocho mulas; una para cada
humor vagabundo, pues amaba tanto el campo y por el camino me contará usted los chismes
uno de nosotros, otra para el forraje, otra para
que aunque se sentía bien en todas partes, se hu- del país.
biera dicho que no le agradaba ninguna. Y no
-Por aquí no hay nada nuevo: á usted le toca, víve_res y equipaje, y dos para los conductores
,
obstante eso, todo le entusiasmaba, los hombres si no hay en ello indiscreción, decirme que vie- artilleros.
-Puesto que hay mulas, me resuelvio. Asunto
y las cosas, la naturaleza y la ciencia, y espe- ne á hacer por acá el Colibrí y si permanecerá
convenido.
cialmente las mujeres con las que había maripo- usted por algún tiempo entre nosotros.
-Ivon, satisfecho, se apresuró á decir:
seado bastante, á derecha é izquierda, en todas
-Vengo del Sur, deTamatave; todo está tran-Saldremos á las seis de la mafüma y caminalas latitudes y las longitudes del globo! Era á la quilo por allá y debo llegar en quince días ó un
vez sencillo y escéptico, sentimental é incrédulo mes, á mi antojo, á las-Islas Comoras. Como co- remos al paso porque los senderos no son cómoy venía buscando sin cesar el amor, pero el amor nozco poco á Diego pensé que esta era ·mi opor- dos; nos detendremos á almorzar junto á un arro•
sincero, el amor verdadero y le llamaba en voz tunidad de venir; y como el doctor Lerbon lo yuelo lindísimo que conozco, y luego, una vez
dormida la siesta, iremos al nido de águüa donde
baja, en lo íntimo de su alma m:entras reía en conoce menos todavía... ..
llegaremos
á las tres y media de la tarde. Los
-El
cazador
de
aranas?
voz alta.
conductores
se quedarán con las mulas en la al-Sí. Resolví mostrarle la colonia, cosa' que
Hasta aquí sus grandes pasiones, excepción hedea de La BasP. y usted seguirá en «filakón,&gt;
no
hice
la
última
vez
que
estuve
aquí
muy
de
cha de la que tenía por su barco,nole habían du-¿En esa rudimentaria silla de manos formada
rado nunca más de tres meses, y . esto era se- paso. Ahora la estación no es todavía mal sana por dos ramas, un débil asiento y uu toldo de
guramente, según la graciosa frase del Doctor y por eso pienso aprovecharla.
-Hace usted bien. Hay excursiones que le trapo?
Lerbón, porque no babia encontrado más queara-Irá usted muy cómodo y sin sacudida algufl.as vulgares de hilos lácios y sin fuerza, pero van á interesar mucho y que le recomiendo.
na,
porque los Hovas son los mejores cargadores
-Cuáles?
¿quién sabe si algún día encontri:1ría á la bella
del
mundo.
-De
pronto,
una
ascención
á
la
montail.a
de
Epeira con su hilo poderoso?
-Eso dicen. ¿Cómo se llama el Gobernador
La marina y su barco, eran otra cosa y la pa- .A.robar.
-Diablo! Eso es un viaje rudo que necesita de Ambohímarina?
sión por ellos le había durado y le duraría mucho
- Samelorananavaritanana, Gobernador de
tiempo: cuidaba con afán á su Colib1'i, se ocupaba preparativos y dura mucho tiempo.
Ambohimarina
y de la provincia de .Antankarés,
-No
tanto
como
se
cree,
respondió
vagamenconstantemente de él y lo embellecía sin cesar.
Aoras lle grande inquietud había pasado vigilan- te Ivon cuya atención fué atraída por un perrito General de División, Décimo sexto Honor y Ayudante de Campo del Primer Ministro.
do su marcha en esas aguas sin faros durante las que apareció á lo lejos.
-Demonio! ¡Cuántos nombres y cuántos títu-Cuántos días?
noches negras y tempestuosas entre los arrecües
los!
¿Y piensa usted que ese sefl.or me co~testará?
-Tres
meses.
Cuando
menos
tenía
tres
me/les,
ocultos que azotaban las olas furiosas, empuja-En
el acto. Escribiéndole manana tendrá
contestó
más
distraído
aún.
das por vientos y corrientes; y acostumbrado á

�EL MUNDO,

16

Domingo 3 de Julio de 1898

l7 .

EL MUNDO.

Domingo 3 de Julio 1898

PAGINAS DE LA MODA·~

.,

i·.

usted la respuesta el viernes, y el sábado á las ~
.13eis nos pondremos en camino.
t.(,.p.
-Pues queda arreglado. Voy á ver al Coronel • •
de Infantería y al Director de Artillería, y el sábado á las cinc@ y media desembarcaré en el
muelle. ¿Me esperará usted allí?
-Me guardaré de faltar. Reciba usted mis respetos, Comandante.
-Hasta la vista, amigo mio!
Y d buen Ivon se alejó frotándose las manos
de alegría.

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~i!J

..,___'."F-

·' '

AMBOHIMARIN.A.-HOSPIT.A.LIDAD HOVA..
El sábado 2 de Octubre de 1886 á las seis de
la ma:llana, la brisa soplaba como siempre inclinando los árboles en una misma dirección y rompiendo á los que se resistían.
Allá arriba, en los llanos, entre la yerba escasa y desecada, el polvo rojizo se levantaba en torbellinos, descendía á Antsirana, caía en los bosques y se colaba por l~s calles para irá perdPrse sobre las olas en el horizonte que obscurecía.
El mar aparecía emblanquecido por las olas
bajas y cortas que se rncedían rápidas, presurosas, alcanzándose, y venían á reventar en la playa en una explosión de espumas deslumbradoras.

FIG, 1.-SOMBRERO ROXANA,

.

EL TOCADOR

II
Por el estrecho sendero que va á lo largo de la
costa, una peque:lla caravana caminaba al paso
lento de las mulas y contemplaba con mirada familiar las islas que pueblan la rada. El islote del
1 Sepulcro con su dombo escarpado; la península
de Diego que semeja la cabeza de un caimás que
se perfila sobre el cielo con aire amenazador; la
Isla de la Luna atravesada en la entrada de la
bahía como Cerbero en el dintel del infierno; más
allá el Cabo de Ambar con que terminan en punta las tierras de Madagascar; el vasto y temible
arrecüe hipócritamente oculto bajo una agua
tranquila, atrayente, que revelasólamente el obscuro peligro por el color verde de que está teñída, como si el escollo destilara algún jugo venenoso; más cerca el islote del Pilón de azúcar que

\

se ve desde todas partes y que obsesa los ojos
con su cono regular, monótono y desnudo. En
el interior y A lo lejos, la monta:lla de Ambar, de
tres picos, la montaila sagrada que los naturales
no se atreven á trepar sin temor.
Pronto la caravana deja á su izquierda un cailón de monta:llas niveladas como la cresta de un
muro y agujereadas aquí y allá por desgarraduras semejantes á aspilleras. Poco á poco el sendero se borra, el valle se ensanecha, y en elfondo
nuevasmonta:llasaparecen.
-Salud! dijo con alegría el Comandante á Ivon
que llevaba con frecuencia á los labios un calabazo que traía colgado de sus hombros en bandolera.

(Continuará)

Hablemos de los cuidados que exige el rostro. Parece que algunas mujeres y entre ellas se cita á Ja
Patti, consideran que lavarse la cara echa á perder
el cutis y no se someten nunca á tal operación. Parécenos indudable que el efecto debe stir contraproduaent~. De todos modos, se necesita tomar algunas precauciones.
Las señoras de rostro muy encendido harán bien
en no servirse de agua fria que indudablemente aumentaría su color. Usese en tal caso el agua tibia sin
jabón. Después se da un poco de polvos de arroz y Re
deja secar sin enjugarse Hay que enjugarse 1i,. cara
suavemente con una toalla fina, pues si la fricción es
rápida y basta la toalla se endurece el cutis. Es nocivo para la belleza ,avar,se metiendo la cara en el
agua ó con gran cantidad de ésta Lo mejor es una
toalla fina humedecida y pasarla suavemente sobre
el-rostro. Puede dech-se no obstante que en esta ma:
teria hay pareceres r,:my distintos. La baronesa de
Staffe cita el caso de uua señora de cincuenta afíos,
que tiene el cutis fino como una señorita y que se ha
lavado toda su vida con agua calie,,te atnbuyendo á
esto su ausencia de arrugae. Otra emplea despué. del
baño de agua caliente un u dtifria. Las hay que 11e lavan
la cara al acostarse con agua c~liente y por la mafia na
con fria. ·Parece que una belleza parisiense céleJrtl

procede _al'i: remoja n agua tibia nua toalla fina, la
Debe tenerse en cuenta que el color del cutis su
tuerce bte11 y sti la pone 11obrn el rostro, dejándola asi limp1t'.za, su tono hermoso, esti no se qué 11m el dual
una media hora. Al cabo dt1 est11 tiempo la retira y, no ¡,uedti decirse que una mujer es realmente bella
con las mano~ perf..-ciamente l.1vart,.t1 11e fricciona t'l 11? dt&gt;pende sólo d11 los cuidados exterio ·es. si lo prin'.
rotitro para quitar, rnediant11 la humedad momeutánea c1palmtnte de la constitución, de la salud del tempt1·
del cutis, el polvo é impurezas qu11 pl.dia haber so- ramento. Hay familia-:¡ donde se enca~t1Cf\ pronto,
bre él.
· otr• s donde las gentes se mueren de viejas sin un ca•
. Hay.sin embargo multitud de mujeres, conocidas bello blanco; en al"'unas la belleza del cutis y de ~u
de todo ~¡ muudo, que _se lavan con 111 agua t:tl como coloraci?n es here~it!l-ria; otras se transmitFln dt1 pala da el tiempo y que tiene cutis exceleutti. En nut"S· d1 e á h1JO bellas facciones y un cutis feo. La mujer
tros países, donde no abundan los colore11 es tal v z tie';le razón e_n preocuparse de este punto. pueij á lo
meJor ll:º cutis hermoso da la belleza que no existe('&amp;
de recomend" r el agua fria.
'
Lo que no puede recomendarRe As la adición de las facciones. •]'.ulan11., dice una. amiga, tiene la nariz
agtrns·alcohólicas, como la de Colonia, á la que sirve mal hecha, los OJOS chicos. la boca torci,da, le falta capara lavarse til _rus~ro, porque esto seca la piel, ·cie- bellera, los pómulo~ salientes.-Y sinembar"'o es ma"'rra los po~os é impide la respiración y transpiración nlfica,• replica algún hombre presente. T~do el f~creto, añadiré yo, estriba. en h olanct1ra y delicadecutánea.
Algunas personas se enjabonan f\\ rostro, otras pre- za de su cutiz.
. La sa~gre pura, que no transmite e,crófolas ni restenden que e.•O pone el cutis á la larga f\n eetado lamentable. Pue~e que ambas teorias tengan razón, es- tos _de ciertas enfermedades, es sin disputa uno de los
to e~ que. el enJabonado del rostro sea bueno ó malo . mPJores preservativos de la belleza femenina. Por essegun el Ja_bón que Re emplea Escójasele en una ca- to, V' por muchísimas otras razones, hacen bien los
sa dt1 confianza y además no se le emplPe ei hace ca- padres que, ante11 de consentir en el casamiento de
lor. El zumo de limón e11 µrefe.-ib le_ lo mismo que el sus hijo~ ó hijas, procuran enterarse del estado de sade \a fresa. ~lgunas personas conozco y1&gt; que tienen lud de la familia con que van á unirse.
c~tis _T!lagnHtco y _que se limitan A emplfar en el agu&gt;l
Una buena alimentación, sana sin •l'lr demasiado
~1.gaJ0 ·1 rlt1 pan bien remoj·tdo. Claro está que la ac- carnívora. cuidados constantes, vida virtuosa y actlc1ou s11 dcoc en este caso al almidón.
va y cuidados higiénicos y medicinal11s apenas se

�18
sienta alguna indisposición ó que el color del cutis
sea enfermizo, contribuiráR mucho á la hermosura
del cmtis.
Hay personas subidas de color que lamentándolo
mu~ho procuran ocultarlo á fuerza de polvo de arroz.
MeJor hadan moderando su exagerado apetito, haciendo algún ejercicio, en suma ,combatiendo la plétora que fes da esa rubicundez para ellas tan desagradable.
Una autora dice: «Conviene preservarse el rostro
del ardor muy vivo del calor artificial. El frío es desfavorable á las morenaR, el aire caliente á las rubias
y _cada vez que se puede ele¡dr ,un sitio de paseo procureee no tener el rostro azotano por el viento •
Las irlandesas del pueblo que se alimentan con natatas sobre todo, tienen un cutis má(J'nlfico que se
atri~uye á la alimentació~ exclusiva~eute vf'getal.
En rngléR hay una expre~1ón que alude á esa cii cunstancia: «irish beauti• belleza irlandesa.
Vengamos ahora,yaque se habla de cutis. á la¡?ran
cuestión de las arrugas, indicadoras de belleza y de
edad decadente, tormento del sexo débil en toda la
redondez del planeta.
Sábese que una italiana establecida .recientemf'lnte
en Nueva York, ha logrado hacer bellas á las fea~
persu•diéndolas de ciertas señales de cansancio f'D
el rostro. se deben ámalas prácticas que la 1111,yor
parte de las mujeres adoptan. Ha:v algunas que estiln
constantemente frunciendo las cejaR.y que asi se cruzan la frente por profunda arruga. Otras levantan laR
ce·as como si quisieran tocar la raíz del palo y logra u
tener profundas arrugas hor'zontales que le~ van de
una sien á otra. La de más allá se sonríe todo el día
y acaba por contraer el ro•tro en eterna mueca. La
otra va y viene c_on 1?3 labios de oreja á orf'ja y se
deforma ~a part~ mfer1or de la cara Pues bien, sépase que s1 se evitaran estas perniciosas prácticas se
tendrlan muchas menos arrugas, y éstas aparecerian
mucho más tarde.
Para evitar las arrugas y retardar 'la formación de
esas bolsas Y, papadas tan feas en el rostro. conviene
lavarse y enJugarse el rostro de abajo arriba nuLca
de arriba ab~jo. Se retarda la pata de galio. esas
arrugas horribles q~e tienen e~. el ángulo ext11rior de
los OJOS muchas muJ~res, aun Jovenes, casi niñas, es
p~eciao lavars_e y enJ~gars~ los ojos no en la dirección de la nariz á la sien, amo por el contrario en la
de la sien á la nariz.
Dícese qu_e _11lgunas mujeres del gran mundo retardan la apar!c1ón de las arrugas metiéndose en cdma
apenas se s1~nten can~adas, y permaneciendo ah! hasta que la fatiga r11sultante de las malas nochrs ó de
alg_u na eontrariedad ha de,rnparecido por completo.
Ei indudable qu11 este remedio no está al alcance de
to~o el mundo. Otro más sencillo es cerrar los ojos v
deJar el rodtro en repo,o varias veces durante el día
y en cada ocasión algunos minutos.
Otras personas hacen lo Piguiente: Una vez pnr RP.•
11?-ªn~ se acuestan una.noche y no ~e levantan al día
s1g01ente más qu~ un 1_nstante para que les h ◄ g-an la
cama y temar a!gun ah mento. E~aR treinta y 8 .,¡ 8 horas de_ cama eJercen efecto Mludable. Cuénta~e dA
UD!), senora_ que no ohstante llevar vida de comidas v
bailes contmuos durante un invierno en París IIPo-·ó
al fin de la temporada fresca y lozana como un~ ro~a
mientras que todas sus amigas tenían caras i::nposi'.
bles.
La verdnd es que estos métodos no son recomendables. La belleza de la mujer vale mucho, y e.s natur8 t
que procure conservarla y aumentarla, pero hav pecado e'\ el orden natural y en e, religioRo á sa'crificarlo todo á esa deida_d. No _es licito que el tiempo que
s.e puede empl~ar en 1mtru1rs11, en cuidar cie la familia, en h11cer bien á lo~ demá~, lo e-aste una mujer en
la cama sólo para evnu que le salga una arruga.
pespués de todo, hágast1 lo que se quiera, la vejez
1mplac~ble llega. y ya entonces no hay remedios ni
coi;mét1_cos para 4etenei:: sus progresos. Higiene, alímentac1Ó':1 apropiada, vida ue orden y de virtud, he
11hl los prmc1pales secretos para ser hermosa y permanecer en ese estado mucho tiempo.
Cuando á fuerza de estar expuesta al aire libre, ó
al volver del mar ó del campo, tiene la mujer un tanto
que~ado _el cutiR, conviene lavarse por la noche con
una mfus1ón en frio de pep!nillos nuevos, (cortados
en rebana~as) en la leche. Un baño de salvado contrib_uye tamb1é11 á obtener este resultado. Lo mejor
~m embarg_o, conforme al principio antes sentado d:~
1ar que el tiempo produzca su efecto.1
'
Para 1as pecas no hay en realidad remedio artificial
pues estas manchas, des~speraeión de las rubias, depen~en de -l a sangre, casi siempre de cierta cantidad
4e hierro en ~xceso que hay en ella. La verdad es que
cuando una Joven toma hierro por ser anémica no
tarda en llenarse de pecas. Varios médicos recom'¡endan el uso d~ las zanahorias para conservar fresco
loz_ano el cutis. Esa legumbre es en realidad un 88 [.
clflco para el caso. La baronesa de Staffe recomiefda
sopas de zanahotjas, sopas de cuaredma, sin caldo
para la@ mañanas, en vez de café ó chocolate. y com¿
pan, el de centeno.
Una de las cosas que más afean el ro&amp;tro son las
verrugas; pero no puede procederse á extirpalae sin
consultar al médico, pu~s si bien las excrecencias purame~te carnosas del cutis se pueden atacar sin inconvemente, no oc_u rre lo mismo cuando se trata de ensanches de vae1tos sanguíneos.
L~s verdaderas verrugas pueden quemarse con pie•
dra mfernal, procurando que no quede marca ó ble
ccrtarlas de ~!1 golpe, cauterizando la raiz, ó bien atai
las con un hilito de seda que insensiblemente va enetrando enJellas hasta hacerlas caer. Cuando la ver~uga está en el c_u ero cabelludo, es imprudente quemar•
la con pied~a mfernal, porque entonces ocurre ue
altera tamb1_én la raíz del pelo en ese punto y cua~ao
vuelve á sahr está blanco.
El polvo de pizarra calcinada en el fuego y t.mpa-

Domingo 3 de Julio de 1898

f.LMUNDO

EL Ml.JNT)O

Domingo 3 de Juho de l~b

cecrencias, de barros, de empeines ó con el horrible
y molestísimo eczema. Los pequeños empeines harinosos que aparecen en el rostro pueden tratarse con
fricciones de zumo de limón. Los empeines vivos ceden al empleo del zumo de fresas. Para el eczema se
recomiend11n las cataplasmas dt&gt; fécula de papa, asi
como los diferec, es dep:uativos. Las personas que lo
padezcan, har~n bien en usar con mucha moderación
de los licoreR alcohólicos y en proscribir de su mesa
el pescado. El uso de cebollas en la alimentación pa""'l rece ser muy útil para conservar la limpieza y fres~ cura del cutis.
.} Más ta1 vez aún que las verrugas, "l bozo y la bar,.1 ba, asl como el bello en los brazrR, llenan de deses·
peración á muchas mujeres, jóvenes ,. viejas. La mayor parte de las sustancias que se vf'nden por los boticarirs y perfumistas para corregir este dPfdcto, s•·n
nocivas y pu11den ochar á perder el cutis Hoy se em
,, '
plean dos medios eficaslsimos: uno es arrancar el pe/,
lo con las pinzas del tocador. Cógesele y tirase de un
golpe seco y enérgico. pues de lo contrario se le rom
pe. Esto pica un poco pero el dolor no tarda en cal•
maree. En América del Norte (patria del método ) en
Londres, París y otras grandes ciudades, hay actualmente gabinetes donde se quita este molesto vello por 1
medio de la electricidad. Uoa·corriente eléctrico aplicada á cada pelo lo hace saltar con s&lt;1 raiz, de modo
que no vuelve á reproducirse, mientras que con las
pinzas nace otra v11z. El procedimif'nto eléctrico tiene sin embargo la desventaja de ser largo. raro y de
no poder aplicarse en las poblaciones pequeña.a.
La baronesa de Staffe recomienda á las personas
de piel graea. lavarse el rostro una vez ó dos al mes
con vino blanco las rubias y vino encarnado las morenas. El agua de pepinillos verdes es excelente para el cutis, asi como el caldo de habas. Eu los países
del Norte de Europa, donde las mujeres se distinguen
por la belleza de sus carnes, se usa la e,puma de
cerveza para lavarse.la cara, pasando de1ip11és agua.
Si Re trata de personas de piel floja, úsese un cosmé·
tico compul'sto de leche y aguardiente de cereales
por parteR iguales. Se humedece el rostro con una
toa\la húmeda mojada en esa mixtura, despué,i de lavaree y al a.costarse. Al cabo de algunos meses, un
año quizás de este tratamiento, la piel ~e contrae suficientemente y acaba por adquirir suavidad y firmeza.
La indicada autora recomienda para los cutis secos
sea la manteca de cacao, sea la leche con un poco de
zumo de limón. Hay qu"I untarse por la noche'al ir á
la cama. lavando l!-1 _dia siguiente con agua fresca,
pero no fria. Estos d1stmtos preparados pueden servir
tanto para el cutis del rostro como para la pid de los
brazos y manos.
En cuanto al emp.eo de los polvos de arroz. debe
FIG 3-TRAJE DE CREPÉ AMARILLO
ser ligerísimo, tanto que no se conozca que los hay en
rostro y solo en algunas ocasiones cuando se va á
pado con vinagre hace caer ías excrecencias del el
estar expuesta al calor ó durante el estlo. De lo concutis.
el uso consta1ite de loR polvos, cerrando los
Otro con~P.jo: cuando se tenga una verruga, no se trario, echa
á perder el cutis. Por otra parte es bobeande manoseándola constantemente, pues deestama- poros,
ranamente ridlculo andar con la cara como ¡¡i la hu•
nera sólo se logrará que aumeut"I rl~ volumen.
metido eu un costal de harina. En lo que toca
Lo más grave en materia de cutis del rostro son bieranmujeres
que despué3 de lavarse se untan el ros
las enfermedades interiorf s que los llenan, sea de ex- átrolascon
un cuerpo grasoso. vaselina ó cold-cream y
encima se aplican polvos de arroz, impidiendo ln.s funciones de la piel, podemos asegurarles que lo pagarán
muy ca.ro, mostrando á los treinta años caras completamente envejecidas.

19

~"'~,"'~, &gt;

\. .

'· ' \

·•:•_.·~:.&gt;,~
..
.,•
~

FIG. 5-TRAJE DE TAFETÁN NEGRO
Ademas, se purgarán dos ó tres veces por mes con
el agua de Sedlitz, citrado de magnesia. etc.
Este régimen y este tratamiento bastan con frecuencia para hacer desaparecer el e&amp;rpullido. Si en
el transcurso de sels meses no se ha encontrado alivio, lo más eficáz es recurrir á la fórmula siguiente:

RECETAS UTILES

·.

-Para quitar las manchas de grasa de los pavimt1n tos basta cubrirlas perfectamente con una capa algo
gruesa de cera amarilla derretida, re¡,itiendo varias
ve.:ies esta operación; la cera acaba por abi;orber toda la grasa. el pavimento queda sin mancha alguna.
-Para limpiar las hojas de los cuchillos nada es
más útil y sencillo que el polvo muy íino de piedra
pómez, puede usarse también para el mismo objeto, el
ladrillo in~lés ó el cilindro de esmeril.
-Los cubiertos de plata se limp:an fácilmente ccn
carbonato de cal empapado con alcohol; -se cubren
con una capa de esta preparación, que se deja secar
algunos minutos, se aclaran después en agua de ja~~ bón tibia, y en Bf'guida se frotan. con una piel fina.·
--~~'-=
~ ·"\ -Los trnstos de porcelana que se rompen; se pe•
::.:,,\ gan muy bien con la siguiente composicién, que es
f'Xcelente Se hace una solución de goma arábiga. no
muy espesa, y se mezcla con yeso de París, hasta dar.
le la comistencia de pasta. Se aplica con un pincel á
,
los bordee de la rotura, y se mantienen dos ó tres
dias bien unidos por medio de un hilo fuerte. La pe
gadura queda muy sólida.

~~~~
.
\

~

f

HIGH·NE QUE DE13E PREVALECBIRPARA CURAR
LA ENFERMEDA::&gt; CUTÁNEA L..AlllADA
EMPEINE Ó SARPULLIDO.

FIG. 2,-GRUPO DE ,MODELOS DE PRIMAVERA

Cuantas sf'ñoras y señoritas se ven sorprendidas
en el esplendor de su belleza, por granos y póstulad
qua ca.usan picazón, y eetA.n reunidos l'n costras más
ó menos anchaR, comunmente rodellda~, sobre las cuale11 se forman Pn seguida escamas ó úlceras. El empeine ó sarpullido cambia con frecuencia de sitio; tiene una marcha crónica y puede inva.iir todas las partes de la piel. Una predisposición hereditaria favorece
su desarrollo. Los vestidos de lana aplicados sobre
la piel, la falta de aseo, las beb' das alcohólicas favorecen su desararrollo. Los alimentos deben ser de di .
.' ge•tión fácil tales como lecl•e, carnes frescas, legum, bree y frutas. f:le abstendrán rlguroeamente de carnes y pescados salad.os y 3:humadoe, en una palabra,
de todas las sustancias ácidas y estimulantes, y todos los dias harán ejercicio moderado. A estos medios
puramente higiénicos añadirán el uso de tisanas aeFJG. 4.- ,:,ASA EROCJIÉ CON ENCAJES DE CHANTILLY
purativu y amargas.

FIG. 6,-COMBINACION DE TAFETÁN Y GUIPURB

�•
20

Domingr 3 de Julio de 1898

EL MUNDO

Nuel!ltros e-rabados
}' IG. 1.-~0MBJ&lt;KRO ROXANA.

De paja de Sue.'ia, 1.,vau.ado graciosamente er am·
bos lacios, eu el de la derecha sobre un lazo muy gra·
cioso de raso negro
Una grau banúa de tul, muy suelta detenid:i al frente p ,runa altigante hebilla, rodea la copa-Sobre es·
ta última, cargado ligeramente hácia la dere.cha, un
gran lazo con flores de azahar ú otras pt1queñi1s.

TOBOII,

MEXICO, JULIO

10

DE I898.-

•

KVBISRO~

FIO 2.-GRUPO DEMODl!ILOS DE PRIMAVERA.

Son cinco encantadoras figuras las que damos con
este número, las cuales, refiriéndose á diversas prendas de ropa dan una cabal fisonomia de los rumbos
que toma la mod11. e1t la estación actual.
Llamamos sobre todo la atención de nuestras lecto•
ras, sobre los sombreros que están hoy en boga. to•
dos redoados,depaja J.e Suecia con grandes mazos de
flores y aplicaciones de tul.
Los trajes llevan sencillas aplicaciones bordadas y
van en lo general chifoneados de muselina de seda.
Faldas lisas, de medio vuelo y cinturones de satin.
FIG. 3 .-TRAJJil DE CREPÉ A)IARILLO.

FIG

8.

P(:,MADA PAR'\ EL EMPEI:s'E Ó SARPULLIDO

Pomada pura azufrada .............. ... 200 gramos.
11
11
de brea ....................... 100
Frotar la parte enfe1ma con eua, idad. Este procedimiento se t&lt;jecutará al Jr á 11.c·n,tar¡¡,. A la mañana
siguiente se lavará con agua tibia si 110 Pe tí ene á ma•
na tomar baños procurando Sitlmpre que 'a tempera•
tura no sea muy eh·vada.
COSMÉTICOS PARA CONSERVAR FRESCO EL CUTIS
Y CONTR~ LAS G1&lt;H:TAS

Los trajes amarillos son cada día más fashiow1bles
y los hechos de crepé de China son muy atractivos.El que designamos con .,1 número 3 es de amariflo
plata pálido y todo el cuerpo está bordado de blonda
blanca. El cuerpo es blusa, abierto á un lado abrién·
dose sobre un plastrón de rnusdina de scda. Dos ti
ras de crapé de China bordado se cruzan sobre otros
dos, ambas paralelas sobre la falda, uniéndose en dos
tiras poligonales en el borde posterior de la misma.
4 -GASA BROCUÉ C()N ENCAJES DE CHANTILLY.
El cuerpo está casi enteramente plisé mostrandn un
gran cuel,o á rayas blanco y negro de satín. Sobre
los hombro;, tres volantes de chantilly-eu el talle,
mué:1trase, as! como en la espalda el elegante fondo
de satín ravado.-Toda la falda bordada de chantilly
á grantes volantes.
FJG.

Derrítanse al baño Maria, todo junto.
Cera virgen ...... . .................... 12 gramos.
B!anco de ballena .................... 16
11
Aceite de almendras dulces ...........30
11
de
oliva
virgen
........
............
30
11
11
de
adormidera
..................
::.O
11
11
Completamente fundida la cera y el. blanco de ballena, bátase bien la mf'Zda y añádase:
Bálsamo del Perú liquido, 8 ó 10 gotas. Poner en
botes antes de enfriarse.
Se aplica por la noche al acostarse con una esponja fina ó la punta de los aedos.
Con este cosmético se conserva la frescura y la suavidad del cutis: eR tal vez el mt-jor de los conocidos.

9

FIG, 5,-TRAJE DE TAFETÁN NEGRO.

Es un modelo de gran efecto, hecho para lucir en
la estación. El cuerpo tiene la forma de blusa ves de
tafetán bajo gran aplicación de gui:&gt;Ure amarillo que
sigue hasta los hombres .v desci11nde sobre el pecho.
La11 mangas son de un sobrio y hermoso modelo La
falda _muestra en l.a ba,qu_ii:;a y en el limite inferior
un pla1d escosés y ttei.e adornos de cinta de seda.
FIG 6-CO~IBINACION Dlll TAFETÁNYGUIPURE.

La combinación de taf~M.n y guipure obtiene gran
favor en la actualidarl. - DamnR un modelo de esta feliz combinacióu en número 6 -El cuerpo del traje
está drapeado en un lado Folamente. sobre la cachemi~a.-El cinturón y la corbata son de terciopelo violeta.-El cuerpo de la falda, drapeado también tiene
dos bandas circulares de tafetán.

COSMJllTJCO PARA LA CONSERVACIÓN DE LA. PIEL.

FIGURA 7.-TRES QOMBRl!IROS Y TRES
CUELLOS.

Mezch1.r íntimamente, por agitación en un
frasco.
Aceite de la semilla del sésamo .................. . ............100 gramos.
de almendras dulc11s.. lOO
11
11
Esencia de lavanda. . . . . ... . . 5
11
11
de romero............... 5
11
l\Iuy buen co~mético. eficaz contra el ate•
zamiento, la rubicundez. las afélidas, etc.
Suaviza y blanquea el cutis.

Los tres sombreros de falda redonrla
conforme al uso veranie!!'o,. según aca '.
bamos de decir, ligeramente levantados
á la izquierda y con ad'ornos de tul escocés y plumas de avestruz.
.l!.l. primer cuello es estilo Dragón con
volant9 de muselina de seda v blonda· el
seg-und-0 es abierto con una gran corba•
ta de guipure y el tercero, adí,cuado al
jacquet, estilo Rastre. lleva un corbatin
de escocés del más sencillo y delicado
gusto.

.. .._,_..-....

-PieBsa todo lo que dices y no digas todo
lo que piensas.

***
· -¡.Admirable providencia
de Dios! No dar
las grandes penalidades á las almas pequeñas.

FIG.

FIGPR t,

}' IG

10

9 111 V 11.

Damos con estnR numeros algunos modelos sencillos así de trabajo8 parii las
damas como de prendas rle ropa, última
noy,~dad. que por su sendllez no ret, meren deticripción.

tas ~a{ástrofes ael mar--&amp;1 naufr~~!º·
t' I G. 11

(Vense el texto en la explicación d1 nuestros grabadosJ

FIO. 7.-TRES S . MBREROS Y TRES CUELLOS

•

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•
20

Domingr 3 de Julio de 1898

EL MUNDO

Nuel!ltros e-rabados
}' IG. 1.-~0MBJ&lt;KRO ROXANA.

De paja de Sue.'ia, 1.,vau.ado graciosamente er am·
bos lacios, eu el de la derecha sobre un lazo muy gra·
cioso de raso negro
Una grau banúa de tul, muy suelta detenid:i al frente p ,runa altigante hebilla, rodea la copa-Sobre es·
ta última, cargado ligeramente hácia la dere.cha, un
gran lazo con flores de azahar ú otras pt1queñi1s.

TOBOII,

MEXICO, JULIO

10

DE I898.-

•

KVBISRO~

FIO 2.-GRUPO DEMODl!ILOS DE PRIMAVERA.

Son cinco encantadoras figuras las que damos con
este número, las cuales, refiriéndose á diversas prendas de ropa dan una cabal fisonomia de los rumbos
que toma la mod11. e1t la estación actual.
Llamamos sobre todo la atención de nuestras lecto•
ras, sobre los sombreros que están hoy en boga. to•
dos redoados,depaja J.e Suecia con grandes mazos de
flores y aplicaciones de tul.
Los trajes llevan sencillas aplicaciones bordadas y
van en lo general chifoneados de muselina de seda.
Faldas lisas, de medio vuelo y cinturones de satin.
FIG. 3 .-TRAJJil DE CREPÉ A)IARILLO.

FIG

8.

P(:,MADA PAR'\ EL EMPEI:s'E Ó SARPULLIDO

Pomada pura azufrada .............. ... 200 gramos.
11
11
de brea ....................... 100
Frotar la parte enfe1ma con eua, idad. Este procedimiento se t&lt;jecutará al Jr á 11.c·n,tar¡¡,. A la mañana
siguiente se lavará con agua tibia si 110 Pe tí ene á ma•
na tomar baños procurando Sitlmpre que 'a tempera•
tura no sea muy eh·vada.
COSMÉTICOS PARA CONSERVAR FRESCO EL CUTIS
Y CONTR~ LAS G1&lt;H:TAS

Los trajes amarillos son cada día más fashiow1bles
y los hechos de crepé de China son muy atractivos.El que designamos con .,1 número 3 es de amariflo
plata pálido y todo el cuerpo está bordado de blonda
blanca. El cuerpo es blusa, abierto á un lado abrién·
dose sobre un plastrón de rnusdina de scda. Dos ti
ras de crapé de China bordado se cruzan sobre otros
dos, ambas paralelas sobre la falda, uniéndose en dos
tiras poligonales en el borde posterior de la misma.
4 -GASA BROCUÉ C()N ENCAJES DE CHANTILLY.
El cuerpo está casi enteramente plisé mostrandn un
gran cuel,o á rayas blanco y negro de satín. Sobre
los hombro;, tres volantes de chantilly-eu el talle,
mué:1trase, as! como en la espalda el elegante fondo
de satín ravado.-Toda la falda bordada de chantilly
á grantes volantes.
FJG.

Derrítanse al baño Maria, todo junto.
Cera virgen ...... . .................... 12 gramos.
B!anco de ballena .................... 16
11
Aceite de almendras dulces ...........30
11
de
oliva
virgen
........
............
30
11
11
de
adormidera
..................
::.O
11
11
Completamente fundida la cera y el. blanco de ballena, bátase bien la mf'Zda y añádase:
Bálsamo del Perú liquido, 8 ó 10 gotas. Poner en
botes antes de enfriarse.
Se aplica por la noche al acostarse con una esponja fina ó la punta de los aedos.
Con este cosmético se conserva la frescura y la suavidad del cutis: eR tal vez el mt-jor de los conocidos.

9

FIG, 5,-TRAJE DE TAFETÁN NEGRO.

Es un modelo de gran efecto, hecho para lucir en
la estación. El cuerpo tiene la forma de blusa ves de
tafetán bajo gran aplicación de gui:&gt;Ure amarillo que
sigue hasta los hombres .v desci11nde sobre el pecho.
La11 mangas son de un sobrio y hermoso modelo La
falda _muestra en l.a ba,qu_ii:;a y en el limite inferior
un pla1d escosés y ttei.e adornos de cinta de seda.
FIG 6-CO~IBINACION Dlll TAFETÁNYGUIPURE.

La combinación de taf~M.n y guipure obtiene gran
favor en la actualidarl. - DamnR un modelo de esta feliz combinacióu en número 6 -El cuerpo del traje
está drapeado en un lado Folamente. sobre la cachemi~a.-El cinturón y la corbata son de terciopelo violeta.-El cuerpo de la falda, drapeado también tiene
dos bandas circulares de tafetán.

COSMJllTJCO PARA LA CONSERVACIÓN DE LA. PIEL.

FIGURA 7.-TRES QOMBRl!IROS Y TRES
CUELLOS.

Mezch1.r íntimamente, por agitación en un
frasco.
Aceite de la semilla del sésamo .................. . ............100 gramos.
de almendras dulc11s.. lOO
11
11
Esencia de lavanda. . . . . ... . . 5
11
11
de romero............... 5
11
l\Iuy buen co~mético. eficaz contra el ate•
zamiento, la rubicundez. las afélidas, etc.
Suaviza y blanquea el cutis.

Los tres sombreros de falda redonrla
conforme al uso veranie!!'o,. según aca '.
bamos de decir, ligeramente levantados
á la izquierda y con ad'ornos de tul escocés y plumas de avestruz.
.l!.l. primer cuello es estilo Dragón con
volant9 de muselina de seda v blonda· el
seg-und-0 es abierto con una gran corba•
ta de guipure y el tercero, adí,cuado al
jacquet, estilo Rastre. lleva un corbatin
de escocés del más sencillo y delicado
gusto.

.. .._,_..-....

-PieBsa todo lo que dices y no digas todo
lo que piensas.

***
· -¡.Admirable providencia
de Dios! No dar
las grandes penalidades á las almas pequeñas.

FIG.

FIGPR t,

}' IG

10

9 111 V 11.

Damos con estnR numeros algunos modelos sencillos así de trabajo8 parii las
damas como de prendas rle ropa, última
noy,~dad. que por su sendllez no ret, meren deticripción.

tas ~a{ástrofes ael mar--&amp;1 naufr~~!º·
t' I G. 11

(Vense el texto en la explicación d1 nuestros grabadosJ

FIO. 7.-TRES S . MBREROS Y TRES CUELLOS

•

�22

LASEMANA
SUMARIO.-EI naufragio de"LaBourJogne.'' - 60_0 y~ctimas.,-Las perfidias del mar.- Pehgros de la e1y1hza
eión.-Quienes deberian naufragar. -Gomosos 1mpertinentes.-Corsario1 callejero•. A la eárc, 11-Qué es
ti danzón y cuales sus efectos. - Wagner grotesco.

Domingo 10 de )ullo de 189P

EL MUNDO,

contra el hambre la desnudez, la miseria, la
enfermedad y la :Ouerte, el peligro y
ase~han-

!ª

za en todas sus formas, crea ella también peligros
y cava fosas para cegar sepulcros.

***
Si al menos el destino supiera escoger sus víc
timas! Yo en su caso hubiera tripulado Y poblado « La Bourgogne ,. con esa infin_id.ad . de
gomosos desocupados, de Tenorios cursis é imberbes, Lovelaces de La Preparatoria y de la
Normal de Varones que se han creado una especialidad de chulear y galantear en las calles á fas
jóvenes, y que llevan su audacia hasta importunarlas de obra, tirándolas del chal y tratando ~e
abrazarlas ó besarlas. Días pasados presenciamos una escena en el Empedradillo: tres jóvenes,
Nebrija al brazo y tacón carcomido, pero d_ecentes bi,jo sus jaquettes deslabazadas, perseguian á
una jovencita que pasaba, acompaftada de u_na.
ancfana; chuleas, flores de migajón, galantenas
de biblioteca pública, y luego, asedio en regla,
circunvalación y bloqueo de aquellas infelices
contra el aparador de una sedería; ya llevaba
uno de los perseguidores su mano sacnlega _á _la
sonrosada mejilla de la joven, en son de caricia,
cuando la aparición del gendarme del punto ~
retaguardia de los asaltantes, los puso en prec1•
pitada y vergozosa fuga.
Estas constumbres degitano y de andaluz, estos
malos hábitos de berberisco son una mancha en
nuestra cultura y un lunar en nuestra civilización. Esa sádica juventud se imagina apenas
cuantos siglos de atraso revela su incivil compor•
tamiento y como, decente é ilustrada como cree
ser, se parangonea con los pueblos menos cultos
de la tierra y con las clases menos pulcras de la
sociedad. Dejemos al jica1'ero que tire del rebo•
zo y dé empellones á la recama1·era; disculpemos en el recluta sus amagos de hecho A la nodriza; toleremos al pelado que retoce de manos
con la soldadera; pero levita obliga y los que la
portamos séamos decentes, correctos, pulcros
para no deslustrarla y para ser dignos de ella.
Y al menos el hombre del pueblo no galantea,
ni acaricia ni ofende, sino á la mujer del pueblo;
el jovencito decente es doblemente criminal porque es ambidiestro, porque gusta del rebozo y
también de la palerina y tanto le da ponderar
el contenido de la babucha como el de la bota
americana.
Un día de estos se le ocurre al seilor Gobernador un decretito de represión, y ya verán esos
audaces si como roncan duermen; entre tanto, la
iniciativa privada puede mucho. y para acabar
con ese vicio, basta practicar la virtud tan generalizada en la Europa culta de constituirse cada
hombre en defensor de las mujeres, lo mismo de
las propias que de las extrailas, y en castigar de
obra á los atrevidos, consignándolos después á
la autoridad competente. Una noche de Comisaría puede apagar esos ardores tropicales, propios
de los juveniles corazones mexicanos.

La nota siniestra de la semana ha sido el nau•
fragio de «LaBurgogne,» magnífico buquo palacio
delaCompa:llia Trant1atlántica francesa. Pocas catástrofes marítimas asumen tan vastas proporciones y ofrecen en holocausto á no~~ qué di~inidad sanguinaria tantas y tan preciosas vidas.
Tripulado por docientos marinos, el «Bou_rg~gne»
salió de Nueva York el sábado 2 con seibcientos
treinta y un pasajeros á bordo. G~rándolas . Y
banderolas al viento, humeante la chimenea, cu-cundado del blanco vapor que dejan escapar las
válvulas resonantes sus agudos silbatos de ma•
niobra, hendiendo majestuoso las ondas bajo el
aleteo de los pafiuelos agitados en seJlal de despedida, majestuoso é imponente, deja el vapor el
puerto, lleno de confianza en sí mismo, seguro de
esquivar las asechanzas del océano, dadas bus superiores cualidades náuticas,. cier~o de evitar ~l
escollo y el arrecife bajo la au·ección de experimentado piloto y de entendido capitán. El
pasaje parlotea sobre cubierta, _s~ desparram~ en
todos los departamentos para visitar su transitorio alojamiento, las damas reclinadas en sus chais
ses longues leen, charlan ó contemplan el horizonte c~n pupilas tan profundas y azules como
el mar; una brisa dulcísima y cfücreta riza las
olas y las corona de copos de espuma que á lo lejos parecen rebafios de ovejas pastando en una
pradera de zafiro. Todo anuncia la más feliz de
las travesías.y las primeras horas se pasan ale•
grey confiadamente. El naufra_gio propiamente
dicho, el buque sacudido por tcl huracán, desmantelado por la ráfaga, despedazado por la marejada es cosa poco menos que imposible; temíanlo y con justicia, 111s carabelas de Colón, las cáscaras de nuez de Vasco de Gama, las trayineraa
de :Magallanes; los transocéan:cos modernos,
grandes como catedrales, veloces co~o. saet~s,
construidos de acero, duefios de su -itmerano,
gracias al vapor luchan ventajosamente. por su
masa y por su poder, contra las desencadenadas
furias del mar y para ellos no existe casi ese gé- ·
nero de naufragio. Pero otro género de peligro
no menos grande y más traidor y alevoso, la colisión, el choque, los amenazan, tanto mas destructores cuanto mayores son sus masas y su yelocidad; gracias á ellas el navío se burla del mar;
pero justamente en virtud de ellos los riesgos de
la colisión son frecuentes y mayores.
El viejo barco de vela, asno de carga en el
mar, lento, de poco volumen y de poca masa,
caminando cuatro ó seis nudos por hora, chocaba
rara vez con otro buque y ese choque parecía una
caricia. Los vapores modernos son verdaderos y
colosales proyectiles y su choque es un aplastamiento; animados de la velocidad de tren expreso
y desalojando miles de toneladas, sus embestidas son formidables y en general aniquiladoras
***
para uno y otro. A este, hasta hoy inevitable acEn punto á espectáculos estamos bien; son sufi cidente, sucumbió «La Bourgogne.»
cientes en cantidad y los hay aceptables en caDespués de algunas horas de feliz travesía, el lidad. Tenemos á NiobE', digo á Virginia Fábrelunes, á la madrugada, descansaba tranquilo y gas, en Arbeu; á Rosario Soler y á la Obregón
descuidado todo el pasaje; solo el capitán velaba. en el Principal; á Elisa de la Maza, en Hidalgo y
Una niebla inesperada é inoportuna limitó de re- á Chole Goyzueta y Beatriz Franco en el Naciopente el hor:zonte, y el buque comenzó á cami- nal. Independientemente del espectáculo, estas
nar á tientas; de súbito un gran ruido á proa y bellezas son ya bastantes á atraer un público tan
luego un choque formidable, tremendo, despertó esencialmente esteta como el nuestro, y si á sus
á los pasajeros y tripulantes; era un buque in- incontables gracias personales se une su nada
glé$, el «Cromartishire,» quehabíaabordado á«La despreciable mérito artístico, se comprende que
Bourgogne;» gritos, confusión, pánico indescrip- no hay más que pedir.
tible; los pasajeros, medio desnudos, hirsuto el
La Compaftía de Opera Mexicana ha tenido
cabello, cadavérico el semblante, trému:os los un éxito completo, y bastante merecido por ciermiembros, mudos de terror los unos, ddirantes to. Chole Goyzueta es una cantatriz académica,
y clamando al cielo los otros, suben á cubierta correcta, un poco fría acaso, pero de una exceen busca de salvación; las tripulaciones lanzan lente escuela y dotada de una voz deliciosa. No
al mar los botes y comienza el salvamento; el pa- es en la ópera, sino en la zarzuela donde esta arsaje se precipita en tumulto á las barcas; los tista está fuera de su centro, y si es lástima que
hombres más vigorosos y arrojados se abren pa• las condiciones del medio la hayan obligado á
so á través de las mujeres suplicantes y de los abordar el género chico, es sorprendente que no
nifios llorosos y ocupan las embarcaciones; sólo se haya viciado y que conserve aún sus medios
encuentran en ellas refagio doscientas personas, en el género noble. Beatriz Franco tiene el temy sólo una mujer, madame Lacase, fué heroica- peramento, el alma, los ojos y la voz de una armente salvada por su esposo, pereciendo todos tista; y una poca de experiencia acabará por halos demás.
cer de ella una mezzo soprano envidiable. Vigil
Terribles decretos del destino! La civilización, se ha crecido prodigiosamente al castigo y ha
que es una lucha heroica y secular contra la fie- aprendido á decir con ternura sus romanzas, con
ra en el bosque, contra el salv11je en la montaila, entusiasmo sus allegi-os y con fuego sus duos de

amor y tiene además el mérito adicional de haber l~chado con una voz desapacible, rebel~e Y
poco poderosa, de la que saca en la actualidad
un gran partido.
.
Pero el espectáculo de novedad y de act~ahdad son los bufos cubanos; no porque los art1s_tas.
valgan la pen1t ni el rtlpertorio tampoco, smo
porque una orquesta de c~lor toca danz_o~es.
¿Qué es el danzón? Es la orgia p_uesta en mus1ca.
Aquelh.J excita, provoca, entusiasma; escucha_ndo aquella música turbulenta dan ganas de reir,
de gritar de bafü,.r y á ratos hasta de llorar. Rugen los t;ombones, atr~enan los ti11:1bales, toca~
genera'a los pistones, _sllban los clarm~tes, rechi nan los violines y cruJen los contrabaJos. Aquello es un ca!arnaun delicioso, que, como las cosquillas, deleita y atormenta, y como la tempestad,
aturde y entusiasma.
Y luego, esa música es música del porvenir;
los ritmos estravllgantes y encontrados, la modulación á todo trance, la melodía vaga, indecisa ,
indefinida la polifonía llevada á los últimos Jí.
mites; nun~a el canto, cuando es discernible, apoya en los tiempos firmes del _co~pás; la frase comienza siemore con una aspiración, se adelanta
ó se retarda un punto; cuando el acompafiamiento lleva compás binario E:l canto sigue un tiempo
ternario, los tresillos acompailan á las corcheas
y de en medio de aquella confusión contrapuntística y armónica, se destaca á ratos, ya una en•
decha tiernísima, ya un suspiro melancólico, ya
un lamento desgarrador que conmueve hasta las
lágrimas y que remueve los dolores adormecidos.
Dígámoslo de una vez, el danzón es música de
baile escrita por W agner; un W jgner grotesco y
bufón; pero entusiasta, poderoso y genial. Es el
romancero de un pueblo primitivo y ardiente;
canta sus alegrías y sus dolores con sinceridad,
con lealtad, tales como los siente, 11in preocupaciones técnicas, ni escrúpulos académicos. Y
para que ninguna singularidad falte á esa música,
es una músic11 autónoma, en la cual sobre un canevá simple y casi puramente armónico el ejecutante borda lo que le place, expresa lo que siente, pone adornos y arabescos y ostenta su propia
y genuina personalidad. Por eRo es tan original y
tan variado. Entre el danzón escrito y el ejecutado media un abismo; aquello, que comienza por
no parecerse á nada, acaba por no parecerse á si
mismo; cada vez que se repite es otra cosa sin
dejar de ser lo mismo; es la unidad en la variedad, el sueilo dorado de los tratadistas de estética. De esta autonomía del ejecutante da idea el
siguiente hecho: La primera vez que hace a:ilos
oímos un &lt;lanzón nos acercamos al director de
orquesta y le suplicamos nos dijera si podríamos
encontrar esa música en los repertorios.-No sefíó, nos contestó con su gracioso acento de ne
grito catedrátic.:&gt; tY Uté no zabe como tocamo le&gt;
danzone'J Pue le digo á lo muchacho: Danzón! y
cada cual jala po donde puée.
Por manera que en la imposibilidad d11 tocarlos,no habiendo más recurso que oírlos, hay que
ir á darse esa rara emoción á los bufos.

Lópe1 I.

&lt;Jlankee
NOTAS A TODO VAPOR
ARTE- ¿ARTE?

Claro es que .vo sabia que era una marav;JJa. Los
hombres de mi generaciói, nos creamos viendo en la,¡.
Ilustraciones como El Gorreo de Ultramar (Vivirá to •
davia este viejo y divertido amigo?) reproduccionet1
en estampas de algunos cuadros de Rembrandt qud
nos parecían, v. g.: La anunciación á loi; past01·es muy
ext1años: feas las figuras, anacronicos los trajes y maravilloso ese bloque de sombra de donde surgía esa
gran luz; los hombl'es de mi generación, ya jóvenes,
leimos mucho á Taine y L es rnaitres d' autrefois de
Fromentin y sabíamos por supuesto quién era Rembrandt... .leldo; 'Y_C&gt; supe algo más de Pste caballero,
porque Valentin Ullink tenía una colección sin par de
reproducciones de laa agua-fuertes del artista holaudés y nos pasamos muchas mañanas dominicales oveu•
do misa en aquel misal divino ¡Oh! primavera, tií la
que vuelves ¡ay! la que no vuelves ..... .!
Luego he visto ediciones completas de las obras de
Rembrandt excelentemente fato grabadas, y la Lección
de Anatomía y La randa nocturna y diez ó doce retra
tos suyos, son para todos los aficionados al at·te tan
familiares, que baRta cerrar los ojos para verlos detalladamente en blanco y negro. Yo no habla vist"
nada, me ol vldé de todo, cuando vi aquel retrato de wt

_,JD~o~mln~g~o~lO~d~e~Juli~·o~1~898~================,,!EL~~MUN~~D~O~,=============--============-23

UN TRANSP0TE DE TROPAS AMlllRICANAS ZARPANDO PARA MANILA

hombre· hace el efecto de una súbita descarga elée·
trica, ~e sen,l yugul,ado, quiero decir, que la ill!-presión que sentl fué aguda y d~lorosa, como .~1 me
agarrasen por la garganta y _D?,e echasen por tierra;
quiero decir, que me p1uec10 que todo lo q~e habla
admirarlo en aquellas salas, eran ensayos firmados
por nombres famosos; que en aq~el momento se me
revelaba el arte en tod.. su potencia; que aquella cabeza saliente en rojo de una sombra negra hecha de
átomos de luz neutralizados1 se lle¡aba al no más allá
de la realidad y de la idealia.ad, porque a9u~lla cab~za vivla una vida intensa en su serena mdlferen~1a
de burgomaestre cualquiera Y_ era claro. que solo
quien tuviera facultades excepcionales: umcas para
ver la realidad hasta en sus más re~?nd1tos elemen~os
de colo.· y de linea, lo cual es el reansmo, y sólo _quien
para hacer ver á los demás lo que él _vela co11: OJO !11ª •
ravillosamente conformado, po1· medio de la 1lummaclón pasmosa de una mancha en la sombra, lo cu'.11 es
el ideali~mo, Jo· cual es la poesía, podía producir el
efecto que este hombre produce
Fromentln dirá á ustedes cuál es el st&gt;cret? _d~ este
procedimiento de qué colores y de qué art1f1c1os se
valla este señ~r pHra obtener taló cual Pfecto, cuáles
fueron los errores .v los defecto.e de la ~on_da no_ctur:
na y tle .... Yo no sé. yo no pod1a ver, ru d1scermr, m
encontrar mida Taine mostrará á ustedes cómo este
vidente, es decir, que veía en la natu~i,,~eza más allá
de lo que los otros ven, que vela la ttmebla como_ 1011
nictálopes, es el resulta_do de una raza, de un medio Y
de un memento, pero viéndolo fr~nle _á frente. no pensareis ni en la raza, ni en el medio, m en !1ada ~e esto· sentireis que os traga la vista, querrla1s abrir des ·
m~suradamente los ojos para ver más ó reducirlos _á
un punto para concentrar más la visión y descubrir
vivo al artista en las profundidades de su obra y otras
tonterlas de este jaez.
.
. ,
En Vl•rdad que no sirvo paracrl~1co dearte,J~ rn emballe con mucha facili&lt;J.ad; Bmnet1~re, un dómme de
endiablado talento y que navega siempre .e!l mares
tempestuosos muy bien ~astrado de ~rud1c1ón Y de
odios literarios (que son impecables) dice qu~ sólo los
artistas los conocedores a fondo de la técmca, pue•
den juzgar una obra de artd; el juzga rla ¿pe_ro gus·
tarla ó nó? Parece que el arte es algo esoténco 9ue
sólo los iniciados pueden compreader; entonce_s pierde sus ligas con la humanidad y resultada estér)l; además esta teoría llevaría á esta otra: sólo el artista es
capaz de juzgar sus obras, porque sólo él ~onoce
exactamente sus medios y sus fines .... N? senor, el
arte puede revelarse á cualquiera; cualquiera, c~n_t~l
que no signifique osto un excomulga~o de la c1v1l_Lzaclón, puede entender lo que un artista quiso d~cir
con su partitura ó con su cuadro, y puede traducir el
idioma del artista en BU idioma. p:OJ?i0
eso es cri•
tica de 11rte.... También aqul Je vais m embalfer.
Do.1 ó tres retratotl de hombre, uno de muJe~, un

r

paisaje vivo como si fuera también un :retrato _de hombre. tanta 1isonomla, tanta personalidad, s1 puede
decirse a~i ha s11bido comunicarle el pince_! de este
brujo que dicen que pintaba con ,matro qu!ntas partes de sombra y una de luz; un cuadro mistico el!- que
111 claridad mat1:1rialmente fulgura y estalla y ciega;
tal es Rembrandt en el museo neoyorquino. Me despedl dándole cita para Anvers; no sé si le besé la mano alll estaba· viendo sus cuadros se siente su prese~cia.- Y de;pués 11ada quise ver ¿cómo_ tuve valor
para ver y admirar á otro, á un comoatnota y contemporáneo de Rembrandt, á Franz Hals? No sé sé
que es también admirable; hay alll de él. un Fumador
y un retrato de señora, la señora Franz !Ials nada
menos, que ªº!1 buenamente maravillosos. La luz ba•
jaba; solos Perico y yo vagábamos por los salones,
las figuras de los cuadros sallan á pasear en aquella
penumbra mi; terlosa; nos las encontrábamos por todas partec1, estaban dentro de cosotro~ probal;&gt;lemente, pero las exteric,rizábamos y las ve1amos discurrir
ante nosotros. ¿Cómo ese mofletudo holandés retratádo por Rembrant estab·t más delante de mi que Napoleón que desde hace un siglo está en todas partes?
No sé, as! era
.
.
Debíamos de tener el mismo.modo de m'irar adm1radc pero no sorprendido, de ebta Juana d'a.rc de
Bastien Lepage (un gran t rtista muerto en flor) que
vislumbra entre los árboles los e~pectros un poco macizos de sus santas y de San M1g~t1l. armado. com_o
ella. quisiera verse .... Antes de salir de estas molv1dable11 glllerias dei!pués de seis horas de contemglar,
de mirar de ver y de entrever, lo que sólo en vemte
ó treinta'sesiones podria hacerse con fruto, nos ~e tuvimos unos cinco minutos, los últimos, frente /&gt; ,m
cuadrito "estudio de una vaca" decla el catálogo. Una
purísima obra de arte ....

***

Pasamos, á todo correr. por un salón de lnskumentos musicales, nada no~ablti; alguno,¡ de los. que llaman con infernal osadta instrumeotos mu31cales !03
viajeros que los recojen en la Oceania ó en el Afnca
austral, m11y c11riosos; alll vimos los famosos bobres
de Madagascar. He aqui por qué son famoso_~: ..... .
¿Pero habéis JAido una poesía de Leconte deL1sle que
se titula Le Manchy?
Sous un nuage frais de claire m!'.msseline
tous les dimanches au matim
Tu venais i\. la vi lle e n manchy de 1otin
par les rampes de la colline.
¿No? Pues no podéis saber, lectores, porqué los bobres merecen nuestro respeto.
Coleccion68 de armas¡ espléndida, literalmente e~ pléndida. Luego pasamos por los salones de cerám1 ·
ca china. Sólo ellos merecen una larga visita al Mu ·

seo; por sólo "Ver estos vai&lt;os, estos esir.altes, estos rojos, estos azules, estos verdes, que parecen turqu~sas
y esmeraldaR conve1tidas E'_n pastas fluidas para teñir las por&lt;'elanas con un pmcel de oro porquP todo
por sus reflE'joa metá1icos parece que tiE'ne fondo de
oro. La luz moribunda espejenndo el vit'ntre de un
tibor color de sangre ó marcando con ra1&lt;~oa de fuego las aristas de 1:stos vasos; ó las curvas indeciblemente fantásticas de las asas de e~tos tazones que
parecen tallado~ en un trozo de mar cristalizarlo en
un bloque de zafiro, nos retenla, n1os &lt;'autivaba. ya.
no queríamos salir de ahl. ... Salimos; un gran, lento f,ío nos saludó con un abanicazo en la can,, ni pisar los umbrales del Museo. Las copas de lns árboles
tembln l,an nerviosas, fü,rando sus hojas de Otoño que
la&amp; ráfagas arremolineaban 1:1n la escalintt ta bla nea·
El obelisco se enderezaba en.una 11gonia de oro ténuemente rosado del crepúsculo Tristes sin saber
por qué, silenciosos, sin saber hasta cu:indo, erizada
el alma con el caloFfrio de los deseos insaci11dos é insaciables volvimos á pié á las calles grises de la Ciudad
***

La visita al Museo me habla dejado neurasténico;
puebt0 frente á frente de una langosta blanca y trnrna en su envoltura nacarada de dragón .mitdógico
permanecl inapetente; y no eran las r inisce1.Jcias
pi~tóricas las que me obsediaban (feo antiacadérnico
verbo) sin o los cacharros y ti bo s de la chineria
que acabábamos de entrever;
prendía en aquel
momento cómo algunas niña chinas que pierdt:n á
..us amantes, se consagran al amor de uno de e~tos
vasos de esmalte rojo que parecen un ensueño auroral Un poco de chawpagne glacial y seco me volvió Pn mi y me J.io fuerzas para recorrer la Via
Apia (abundaba el apio en la mesa) que separaba la
langosta del café negro; estu veápuntu de encender un.
puro y medio mareado sólo con ese conato, tomamos
un cab, fuimos á un teatro cualquiera, nos at:iun irnos
de lo lindo y una hora. después encallábamoi&lt; en una
ca1&lt;a de personajes de cera; otro museo y otro art1:1.
Alll están todos: exceptuando todas las celebridades
mexicanas, que aun no son ui,iversales, á pesar de
ser de la u.,isma pasta que las que lo son, alll están todos; soberanos y medio soberanos, como la reina Victoria y el Emperador Guillermo y como M Faure y el
Príncipe de Gales. Algunos muy bien; algunos están
hechos á propósito para Slr reproducidos en cera: este
joven Kaiser alemán, p. e; la rigidez del uniforme, de
la actitud, van muy bien con la inmovilidad de la estatua; á. los otros quisiera uno hacerlos andar, hablar,
mover los ojos, á. éste no Este está bien as!, con los
ojos fijos como un sonámbulo, absorto en la contemplación de una visión interior, tragado--si:pudie a de•
cirse--trttgado por su propio ensueño. Es un hombre
febril, un neurótico, hijo de una apasionada del arte,

�25

Oomlngo 10 de Julio de 1898,

24

EL MUNDO,

Dom!ngo 10 de Julio de 1898.

El, "1T'l1) 'l

arte, es el goce supremo. Se aiente uno con el deseo
Abajo, en los subterráneo&amp;, escenas de crimen y de de decir a la vida como loe apoilneus del gran de·
! de un apasionado de un Ideal santo de libertad y muerte. Carlota Corday, Maria Antonieta, una señora mente Federico Nietzsche: "te amo, porque tu imagen
de justicia; activo, dinámico diremos, como 61 solo; despidiéndose de su hijo que van á ahorcar, un bom· es bt,lla.; eres digna de ser boñ1:1.da. 11
J USTO StER"RA.
pero sometido á repentinos instantes de alto en que bre matando de un hachazo á un negro qu6 ba mata·
la. actividad fisica se trasmuta en fuga mental hacia do á su mujer y a su hijo dormidos. La eticena reprQ·
loa paraisos de la. ilusión y del deseo. Este corree· ducida con sus detalles más minuciosos 1 resulta dt' un
tlsimo oficial, e.:.te impecable diplomático, desempeña realismo bondamt'nte dramAtico y espelu_znantt&gt;; y en
admirablemente un papt'I; en el fondo es un poeta la media luz verdosa de aquel fria sótano, sitmte uno
mlstico que se reserva y que espt-ra; cree en su mi- impulsos de huir. Esto encanta á las eeñoritits que
sión de prov:dencia. social en Alemania y en la mi- abundan siempre en t-sta higubra estaclón 1 ávidas de
Rión de Alemania en el Universo; es de la raza de los emociones fuertes, düetantas (¡qué palabraza, mi que•
Otto IJJ, de los Enrique el Negro, d:'l los dos grandes rido Ba.lbino!) diletantas puras {ó impuras). Arribu, ea RESUMEN.-LA GUERRA HISPANO•MIBRI CANA,Federicoa del duodécimo y décimo tercero siglos, ~o- el primer pise, alto, un autómat,~ gana á todos los que
EN ASIA, E N AM ÉRlCA. Y ENEUROPA.-AVANOES
ñadores de hegemootaa continentales . adoradoree de juegan con él. pero gana indefectiblemente, los parti·
DE SRAFTER Y DERROTA DE ÜERVERA.-MOT[·
su absolutismo y creyentes en el carác~er religioso de dos de ajedrez. :Me g 1.nó á mi, que si no soy el primer
sus grandiosos y eflmeros señorios. A mi me gusta ajedrecista del mundo, si he jugt1.do ocho ó diez vevos DE LA PAZ.-Los PARTIDOS EN ESPAÑA.mucho t&gt;i-te Emperadoa Guillermo¡ creo que tiene algo ces. sucumbiendo con gloria en tonas ellas.
ASPIRAOIONES y DESEOS.-CoNSErVADORES VER·
que decir ante la. historia y que espera S •l cuarto de
Eu un departamento tm que se ven, y uo se admiDAD E ROS Y REVOLUCIONARIOS CIERTOS.- EL AL·
hora. ¿O no, 6 no tendrá. nada dentro y la enfermedad ran. los episodios finales de la guerra de Secesión
moderna de ver en todo stmbolos, nos hace convertir (muchos fieltrazos negros. muchos zapatazos y bota.MIRANTE ÜERVERA.-JUSTili'ICACIÓN DE SU OON·
en esfingt-&gt; á u.u joven soldado de parada? ¡Quién sa.be! zas empolvadas, muchas levitas azul-obscuras, det:a•
DUCTi\.-No MERECE CENSURA.-LA GRATIT UD Y
Este otro personaje si que no es esfinge y está, por brochadas como la de Grant ó perfectamente ceñidas
LA VOLUUILIDAD DE LOS PUEBLOS.-EL PORVEcierto. perf13ctamente retratado. Clev?..ltlnd qu.e con• bajo la barba gris, como la de Let&gt;) un g-uardiAn dor
NIR DE FrLLPlNAS,-DEWEY y AGUINAI~oo.versa amiga.blemente con S. M la Emperatriz de las mia sentado en una banca; una familia de burgueses,
Indias rodt"II da de su augusta y copiosa familia. Mr
de payos, como aqui decimos, que por primera vez vi·
CoNCLOS!ÓN.
Cleveland, también es de una gran raza; de la de loa sitaba el establecimi11?nt0, reunida eu un conciliábulo
bombreR jubtOs y buenos que fundaron la Unión Ame· animado, magüer que en voz baja, discutía este proDespués del avance firme y continuarlo de las
blema: aquel guardiá.n era un vivo ó era un hombre. tropas americanas sobre Santiago de Cnba, adricana [ ]
Un grKu periodo militar y guerrero, en que sobrena- de eera ; cuchicheos, risas, pero nadie se atrevía á po•
dan )ad codicias y los apetitos de dominación y t-xplota.• ner el cascabel al ~ato¡ de repente el guardián se dt'R· quiriendo posiciones que dominan la ciudad, vención de la~ conquh,tas, en este pueblo repleto de ener· pereza bo1,teza ruidosameute v se queda viendo ató• ciendo obstáculos y résister:cias que opusi~,ron á
glas de incalculable potencia traerá consigo uncesaria-- nito á fos burgueses: i,ste es Ullses Grant, dice, moa· su paso las fuerzas espa!lolas: después del asedio
mo más ó menos disimulado, pero seguro, y este es trando la eíigiedel vencedor de Richmond .. Carc8jada de la Capital de esa provincia amenazada por
quizás P.l secreto deside1·atum. de un grau grupo de poll- general; todos creíamos que era de cera el dormido ...
ticos de a.qui; ya no preponderan !os hombres que re- l'uea bien, era de cera; a.si al menos me lo sostuvo uno fuera con los callones de la escuadra de Samp·
chazaron la anexión de la isla de Santo Domingo; de mis compañeros. y á mi cualquiera me ha.ce vaci• son 1 por dentro por las tropas combinadas ame•
ahora. los que quieren anexar el archipiélago de H1t.- }ar con sólo enu,1ciarme la proposición contraria. en · ricanas y cubanas¡ las miradas de todos se con·
waI son loa que tienen el oido de esta gran república. fáticamente. ¡Ay! sólo sé que nada sé No era de centran en aquel punto, toclos esperan con Ansía
Cleveland será uno de loa pocos hombrea éapacea de
el resul,ado de la campa!la, porque de alli de·
hacer escuchar los consejos de un honrado y noble cera
¿Y esto es arte, Dios mio? Este es arte como el de pende, en dtos momentos, casi exclusivaruente,
amor {da libertañ en un pueblo ebrio dA fuerza y de
gloria y poseído de la conciencia desu LLisión de cona· Rembraudt van Ryn? Copiar la ret1.lidad ea td arti:, la solución del problema de la ¡¡uerra.
t.ituir en la til!rra un pueblo standard-un pueblo tl· puro1 El muñequ..,ro autor de Cleveland y d0 Victo •
Rota la escuadra de Cervero frente á las pla·
po, conciencia heredada de sus fundadoreR puritanos. ria y el retratista del Museo me·ropolllano, cophm,
yas
meridionales de Cuba¡ deshechos los principareproducen
pasmosamente
bien;
luego
tienen
t'l
misSi no puede lit. nación ameríc1ma con su peso rom ·
per el eqailibrio dP.l mundo político, puede llegar a mo mérito; vamos, el fotógrafo es superior 1:11 pintor; les elementos navales con que contaba E,pafla
hacerse temer de Europa y tener inmóvil A la Atnéri· es mb exacto.
para la continuación de las hostilidades bD t:I mar
El arte no copia, intnp:-eta; lee la naturaleza t&gt;l de las Antillas; prisionero el Almirante Ce1 vera
ca latina ante la boca de sus cañones monst!'uos, pero
eea será la vtspera del desmembramiento. Mas dejé- artista, y traduce su lectura con su alma, con su senmonos de la manta de profetizir; lo cierto es que Mr. timiento, con su pasión. Ese Retrato de Hombre de en unión de la mayor parte de sus e liciRles y
Cleveland es todo un ciudadano; nadie desprecia co- Rembrandt¡ es un hombre cualquiera, pi:,ro es un bom· marinos, y caminando rumbo A Filipintts la esmo él la popularidad 6 la popvlaeheridad; nadie se ha bre vivo y a vida se la. comumcó como un Dios el cuadra de reserva que manda el Almirante CA·
puesto enfrente de su propio partido y ha arriedgado artista, con sólo verlo, con sólo hacer pasar el alma mara, quedan desguarnecidas las costas amilllasu jefatura democrática, no por orgullo ni por capri- de sus ojos pequeños, co1J1prP.hei::sivos, fulgurantes nas, y ,ólo eou sus lortilie.a ciones las plazas del
cho. sino por no faltar Alo que él creta su deber; eato [esos ojoM de Rewbrandt que Rembrandt nprodujo
se llama ser U.o hombre; los demás son los titerei:1, có- tKnto) ~ los ojos del hombri:, que retrataba. Y ast se litoral en la Península. Poca proteceión y auxilio
comprende cómo el arte, produciendo la sensación pueden esperar Cuba y Puerto Rico, reducidas á
micos o trágicos, de la historia.
Abominables, en la m&amp;s absoluta comprehensión del de la realidad completa, es dt&gt;cir, de la verdad, pro- sus propios esfuerzos y guarniciones; los f lemenvocablo, todos estos artistas, los ,vagner, loa Listz, duce la emoción de lo bello. Rembrandt 86 sirve para tos alll acumulados ,erán los únicos que oponlos Verdi y los poetas V. Hugo 1 A. de Musset y los sa- edo de un simple procellimeuto, el contrabt6 de la
sombra y de la luz; pinta con una gan resistencia .A la invasión americana, que
bios y los filá.utrcpos y lea. : .... y todos ...... ¡oh! D"é:8
quinta parte de luz y cuatro quintae apenas puede eonsidnarse iniciada. Antes que lle•
cft.ri&lt;'aturas cadavéricas eu cera vit•ja.
de sombra. ¿Pero 011 sombra la suya? gue á las r 0 motas playas filipinas la expedición
1•1 .Esta nota fue escrlt&amp; en 101 dias en que comenzaba 6. u .mar
¿O es la luz agregadt1. á. la luz, como
cuerpo el i;entlml~1100 ev1dentemtnte popwar, pe10 fomenr..do 1a·
en el ft1nómeno de las interferencias? de Cámara, si es que no vuelve a las costas
biosamenle JIOf la J,rensa que&gt; hoy ~e llama amarilla, &lt;le que era ne
!\o Eé, ptro vi6ndolo 1 devorl\ndolo con espallolas, ya estarán en las aguas de Manila, la
cesarlo arrancar Cuba. é. ~pafia, y los lnst1Dl08 béllc0t1 y conqu!Shl ·
do~ de 111. d• m ,c1 acta yanh:t:, bac1a tiempo donnld06, em{M:Ub11u
loa ojos, digámoslo asi, siente 11no segunda y la tercera expedición, salidas de San
tdlspert&amp;1 ; httll (h:i;pertado ~a ; ¿cuándo volterán al sutft.o?
que la revt&gt;lación de la viua por el

1'1olittca ®.en.eral.

&amp;1 'Tiziano i

su ltija

e.LA BOUlWOG~E&gt; BUQUE 'IRANPATlÁNTICO FRANCtS QUE NAUFRAGÓ ;JllRCA DEL HALJFAX LA HADRUGADADBL

4 DEL ACTUAL

�~=========================~E~L~MU~N~D~O~============~==D=o=m=ln=ft=º=lO===rl=P.=.T=11=li=o=&lt;f=P.=l~=·=R=-Francisco California; á los buques con que alcanzó el Comodoro Dewey la victoria de Cavite, podrá agregar un crucero y dos poderosos monitores, y contando con fuerzas de desembarque y
con un repuesto considerable de municiones, emprender operacioues activas sobre Manila y capturarla por cuenta propia ó con ayuda de las
numerosas huestes de Aguinaldo, que ya tienen
en situación comprometida al General Augusti
encerrado tras de los muros fortificados de la ca•
pita! del .Archipiélago.

to á que han llegado ante la pública opinión. En
la actualidad, los republicanos podrán ser un obstáculo á la marcha de la monarquía, pero están
por la paz, según las declaraciones hechas en el
Parlamento y en la prensa por sus principales
corifeos.
Las fracciones conservadoras y el partido liberal que se halla en el poder no están completamente de acuerdo sobre la manera de resolver el
problema. Los unos pretenden seguir la tradición
canovista, sacrificando hasta el último soldado y

tiffoada y por sus condiciones naturales al
amparo de cualquier golpe de mano por parte
de las escuadras enemigas. Allí permanece. mes
y medio, al abrigo natural del puerto, _baJo la
protección del Morro y la Socapa; y alh habría
quedado hasta que Sampson se atreviera á ata·
carlo en el recinto fortificado de la bahía, si
no hubiera recibido tal vez órdenes ineludibles
para dar un combate, para salir al mar libre, Y
marchar con serenidad heróica á un desastre casi cierto.
Según l11s notas hasta ahora publicadas y que
nos han suministrado las agencias cablegráficas,
parece que estas órdenes han existido. El buen
nombre del bravo Almirante, queda intacto; su
pericia y habilidad no han sido desmentidas, y su
temerario arrojo, lanzándolo con sus escasas fuerzas ante las escuadras combinadas de Sampson
y Schley que bloqueban el puerto de Santiago, lo
acreditará de valiente con perfiles de héroe.
No es, no puede ser la conducta del Almirante
Cervera, digna de censura; no merece el duro calificativo de ,raidor que alguno le ha lanzaiio en
insensato delirio de ciego patriotismo. El hom•
bre que por cumplir con su deber, por servir con
lealtad y abnegación á su patria, llega á los extremos á que llegó el marino espafl.01 vencido
frente á las costas de Santiago de Cuba, y que
buscó en el combate la muerte gloriosa de los
héroes, ese no ha merecido nunca que se le llame traidor. Fué antes y es ahora digno de lagrs:titud de sus conciud~danos, lo mismo sobre las
t~blas destrozadas de sus buques, que si se hubiera coronado con los laureles del triunfo.

*

NEGRITOS FILIPJN()B

*

**
En tales condiciones, todavía se 11gita en Es pafia, amenazador, el pueblo, las turbas anómmas

gastando hasta la última peseta, antes de ceder
un solo palmo del territorio nacional, antes de
conceder la independencia que piden las colonias,
11ntes de solicitar la paz del enemigo vencedor.
Los otros ya piensan en la paz, dan por satisfecho el honor nacional, y hablan de sacrificios estériles é inútiles resi;itencias.
Las clases conservadoras, las que representan
la riqueza territorial, la producción agrícola, la
industria nacional y, áun algunos altos person!lj s
del dero docente, todos se manifit&gt;stan en favor
de la paz, hacen representaciones al Gobierno,
alegirn grandes y profundos razonamientos, y en
nombre de muy caros intereses, lesionados ya,
pero todavía capaces de reponerse, de revivir y
aspirar á la prosperidad, piden al Gobierno no
prolongue por más tiempo el sacrificio estéril de
sus bijos, el holocausto inútil de sus intereses.

que buscan en los medios violentos la manera
de satisfacer su venganza, el modo de recobrar
el brillo de las 11rmas, que juzgan empaliadas porque han sucur. bido ante un enemigo superior.
Los partidos políticos hormiguean en torno del
poder, acechan la ocasión de asaltarlo, unos con
amenazas, otros con promesas, comprometiendo
solamente la libre acción del Ministerio de Sagas
ta, para que pueda resolver con serenidad el árduo, el difícil problema de trascendentales consecuencias para la monarquía espaftola: la coutinuacióu de la guerra, ó los preliminares de la
paz.
Don Carlos de Borbón, impenitente en sus aspiraciones, desde hace tiempo· que expía una ocasión propicia para realizar sus suefl.os de ventura.
*
.Alegando un mentido patriotismo, en los roo* *
.memos en que la patria espaftola se desangra por
Frente á todas estas fuerzas diversas y contra
una guerra colonial de más de tres años y se llena rias, el Ministerio Sagasta, firme en su puesto, pe
de angustia por la tremenda guerra extranjera, ro constantemente combatido, resiste todavía ála
aparece en la escena política, acecha la ocasión, marE&gt;jada, se yergue fuerte en medio de la tory enarbolando la bandera de los que quieren la menta, y las espumas amargas del oleaje que lleguerra á todo trance, de los que esperan la vic- gan de los remotos mares hasta las costas espa
toria contra un enemigo rico y poderoso, preten- ftolas, con los despojos de las escuadras destruidas,
de exigir del gobierno constituido toda la res- se mezclan á las olas amenazantes de los partidos
ponsabilidad, achacar á la actual dinastía todos que· chocán, de las aspiraciones que rujen. de las
los desastres y presentarse como el vengador de turbas populares que abultan y de la confusión
las glorias y las tradiciones españolas, mancilla- general que nace en cada nuevo desastre.
das por el extranjero.
*
Los republicanos, que en los cinco lustros de
**
la Restauración han permanecido quietos, obscuEn Cervera se había puesto toda la confianza
ros, desligados, sin dar otras muestras de su exis- del pueblo y del Gobieno. Leyendo los perióditencia pública que el motín fracasado de Villa• cos españoles en lo que se refiere á este ilu.,tre
campa y sus discursos y protestas en las Cortes, marino, se observa de qué manera crecía y hasta
parece que toman ahora nuevos bríos, que en- dónde había llegado la fé que se tenía en su petran en actividad febril, y también acusan á la ricia y su valor. Su marcha hábil y correcta desmonarquía de todos los males que agobian al de las islas del Cabo Verde á la bahía de Santiapaís. No están organizados, tienen sus fuerzas y go, esquivando el encuetro de los buques enemigos.
elementos desparramados en todo el territorio, y ahorrando con previsora economía sus escasas
por lo mismo debilitados en sus procedimientos. provisiones de carbón, evitando con sabia táctiCuando alguna. vez han intentado dar forma y vi- ca todo encuentro en que pudieran peligrar las
da á sus ideas de reforma y á sus tendencias fuerzas entregadas á su manao, demuestran de
coustitucionales, han sufrido serios descalabros, modo palpitante que era· merecida la confianza
se ha advertido la división en sus filas, se ha no- en él depositada.
tado la, diversidad de., sus ideales, y entre ellos
Sin tiempo para llegar á la Habana, d onde hamismos ha ha bido disidentes, que proclaman, fue- bría encontrado una amplia y segura base de opera del seno de la unión republicana, el descrédi- raciones, entra á la babia de Santiage, bien for0

* *
En tanto se resuelve en Madrid el difícil problema de la paz, todavía se discute en los gabinetes europeos, sin llegar á tomarse un acuerdo,
el porvenir de las islas Filipinas.
Alentado el cabecilla insurrecto Emilio Agui•
naldo por sus fáciles victorias sobre las guarniciones espRftolas aisladas, debidas tanto á sus
propios esfuerzos como á la influencia material y
moral de los american0s; mal aconsejado tal vez
por los agentes europeos, que han semb:-ado en
su ánimo la desconfianza v acaso lo han desvanecido 'Con el humo de la Úsonja, pare~e que hoy
no está muy dispuesto á secundar los planes del
Contra Almirante Dewey sobre las tierras filipinas.
Ya se murmura que opondrá resistencia á cualquier plan de anexión, y apoyado en el titulo de
supremo dictador que se ha apropiado ante las
tribus tagales, reclamará de las potencias europeas y de los estados americanos el recoPocimiecto de la República de Filipinas, y el apoyo
que garantice su independencia y soberanía.
A pesar de todas las declaraciones oficiales
del Gobierno alemán, nótase en este cambio el

,manejo del Almirante Diederick, la influencia
-que ejerce sobre el j, fe insurrecto la presencia
-en Manila de la escu,,drn germana, y el anuncio .
,en forma de amenaza del arribo á aquellas aguas
•del Príncipe Enrique, hermano del Emperador.
No extr¡¡ftaría á nadie una inconsecuencia de
este género, un cambio de esta naturaleza, que
-ocasionaría, indudablemente, nuevas complica-eiones, nuevos trastornos, y tal vez traería, en
plazo no r1:1moto, la interyención de potencias
extraftas en el problema filipino.
.
La actitud def Gobierno americano es sin embargo, pHfectamente resuelta y definida. El Con,greso acaba de d ecretar, por una resolución de
las dos Cámaras unidas, la anexión de las IS·
J.as Hawi:a. á los territorios de la Unión. Iniciado
en ese camino, no r etroc~derá ante la conquista
•completa d~ Filipinas, y si encuentra resistencia
por parte de alguna potencia extrafta, si no logra
atraer bajo sus banderas al rebelde Aguinaldo, y
-convencerle de la necesidad de un protectora·do, de la incapacidad en que está todavía el
,pueblo tagalo para gobernarse por sí mismo,
,son manifiestas las tendencias para env:ar nue-vas expediciorn~s, acumular mayores recursos y
,resistirá toda ingerencia extrafta y á toda rosis•tencia indígena. Si Alemania se resolviera á initervenir de modo violento en la solución del pro•blema, no están lejos los buques británicos, y
-acaso habría ocasión de averiguar si real mente
existe la pretendida alianza anglo americana.
Lanzados en ese camino los Gobiernos de Wasiliington y de Berlín, ¿quién duda que la posesión
del rico territorio filipino fuera motivo para que
-estallara la temida conflagración europea?
Pero tal vez no se llegará á ese extremo. El
-comodoro Watson, organizando en estos momentos una escuadra lista para zarpar rumbo á las
.aguas del viejo continente, es una demostración
de que el Gobierno americano está resuelto á
.lanzar un reto á la Europa Monárquica. Al pro·eeder así, ha y que creer que no está solo.

X.X.X.
Julio 8 de 1898.

--------•------- L! UIAGINACION INFANTIL.

El niño percibe el mundo exterior de uu modo que
-difiere notablemente de las percepciones del adulto.
La influencia de la imaginación sobre los sentidos le
,presenta los objetos dotados de propieda_des que el
adulto no encuentra en ellos, y en cambio no vé sus
-cualidades esenciales. «Un niño de dos años cinco
meses que miraba los martinetes del piano que esta•
•ba tocando su madre, exclamó: «El buitre!•:- Otro ni•
..ño de cuatro años, habiendo trazado una F vuelta t:n
sentido co11trario. trazó luego otra al lado en forma
--&lt;,orrecta de mane'ra que quedaran las dos letras asl
F "iJ· y viéudolas atentamente dijo: «E8tAn platican-do." La yerba llora dijo otro niño, viendo un mañana
el jardín cubierto de rocío. Una niñita cambiaba con
.frecuencia de Jugar los guijarros del arroyo por que
«debían de fastidiarse si estuviesen obligados á permanecer inmóviles sin ver más que los objetos que
los rodeaban ..... .
Qué extrañas analogías, qué asociaciones absurdas
,son estas que producen tales percepcionea? En el estado de nuestros conocimientos del esp,íritu humano,
es más fácil afirmar la existencia de esos fenómenos
,que comprender el mecanismo intimo de su causali,dad. Los terrores que siente el· niño tienen el mismo
obscuro origen, y ei no es posible curar esos males
Jimaginarios, es porque no podemos comprenderles
bien. Un niño de cuatro años explica á su padre el t-e•
rror supersticioso que le inspiran las tinieblas: ¿Sabes
.lo que yo creía que era la obscuridad! Una inmenaa
-criatura de color negro con una boca y ojos."

***

NATURALES DE FILIPINAS

EL MUNDO.

_ Domingo 10 de Julio de 1898.

Esta transformación caprichosa de los objetos, na-tura! en el niño, constituye la base de sus placeres: se
deja envolver po~ la imag~nación y iueg·a .c.on ella
·sieudo esta su umca ocupación y su d1stracc1on pre1ferente. Cuando está solo crea ficticios camaradas;
sillas, canapés, poltronas, son sucesivan~~!1te ~oches.
,ferrocarrile,:1, buques, etc. A su vez la mntta tiene un
amor casi maternal por un informe trozo de madera;
-es la muñeca de su predilección que no desd~ñará
nunca por las más perfectas "&amp;u muñeca," como ella
-dice, ¿no ha sido sacada de la nada con los tesoros de
la imaginación?
Con razón los Códigos de procedimientos criminales de los países en que hay juramento judicial, no
aceptan las declaraciones juramentadas de los niños.
Los médicos y los criminalogistas han demostrado
qué poc,, crédito merece el t~_!timo_nio de un~ c~n-eiencia inlantil. ¿Es que el runo miente por rnst),.n.·
.to? Será verdad, como Jo afirmaba Rousseau. que el
niño nace pervertido moralmenie y que sólo pttt!den
mejorar su ccndición misteriosos agentes? No, el error
-estaba en tomar por perversidad original un rasgo
p~icológico que se destaca. La mendacidad infimtil
'j'.)rocede de la- imaginaeióa sobreexcitada por el te·
wor, por el interés y, á ~ecea. por ~I solo pl_a cer de un
j111&gt;go cna,l quiera; un ~uego peligroso cier~amente
'f!U" eonviene no ,ptmJ.e¡· d6 vista. Pero acaso para

combatir un mal no es lo mejor determinar su~ orige•
nee?
La imaginación dirige los primeros pasos de la reflexión y se mezcla de una manera extraña á sus resultados. Notaremos de paso algunos hechos.
Los niños norteamericanos explican sus ideas sobrenaturales por medio de comparacione~ mecánicas:
el trueno es un gemido de Dios, ó bien es el ruido de
sus pasos sobre 1a brveda celeste ó por los martillazos
que está dando, ó por el estrépito del carbón que lle·
van a su casa: "ideas que demuestran el candor con·
que el niño humaniza á Dios haciendo de él un respetable burgué3 con su casa y su bodega de carbón."
La mayoría de los niños campesinos atribuyen el
vit:nto al mov.miento de los árboles,-inversión singular del orden real de causa y efecto Los seres vivos que primero crecen, en su concepto, están sometidos a un proceso contrario, en el periodo último de
la vida "Cuando yo sea grande y tú pequeña, dice
una niña á su madre, -te llevaré en mts brazos, té
vestiré y te pondré en la cama. Intuición profunda
que contiene en una imagen todas las leyes de la evo•
lución y disolución.
Los ensueños, las ficcioRes, las metáforas infantiles imitan las intuiciones y los desc!lbrímientos del
artista y del sabi.; pero ¿no es del mismo modo como
"las consecuencias empíricas de los animales imitan
los razonamientos de los hombres" según decia Leib·
nitz? Por humiliante que parezca la e&lt;1mparación es
legitima
!'ara conocer mejor la verdadera naturaleza de la
imaginación en sus primeros fulgorea, conviene ob·
se~v11.r al niño artista.

*** que la investigación de
Nada seria mas interesante
los primeros signos de una vocacion naciente: ai en·
canto sutil de la infancia, se unirá el misterioso atractivo del genio. Pero puede alguna · vez el psicólogo
estar seguro ae tener efectivamente en el sujeto de
observación un a!."tistaengermen? Nada engaña tacto
como los prodigios prematuros, eso es co,:1a sabida;
además, la psicología de la infancialliata de ayer;
cómo creer que se haya encontrado un observador
competente, imparcial y preciso de los primeros años
de lvs grandes bombres? Los que han estado cerca
de ello,:1 no piensán en referir el desarrollo intelectual
que presenciaron sino d~spués' d~ la _hora de la glo ria, y cuando la ternura o ta admiración hacen despreciar ó abultar ciertos detalles peculiares. Grethe,
Jorge S ..md, Tolstoi y Pierre Loti evocan curiosos
recuerdos personales de su infa_ncia E'.'n ~emorias ó
autobiografitL@. Estas restauraciones son siempre sospechosas, no porque haya duda sobre la exactitud de
los hechos; pero si es verdad que el pasado sobrevive
en el presente, no lo es menos, sobre todo tratándose
de poetas, q ut' se resucitan los recuerdos de ayer con
el alma de hoy
Todo lo que se sabA·de la imaginación de los grandes artistas durante s u infancia, nada tiene de característico y podría afirmarse á. priori. Hay, no obstante algunos hechos curiosos. Con frecuencia se ha
répet1do que Mozart á los catorce años, oyó una sola
vez en l:t capilla Sixtina, y luego escribió de memoria ':ll miserere de Allegri que los papas de una manera terminante prohibían copiar Hay otros ejemplos,
menos conocidos, de precocidad y riqueza de imaginación auditiva increíbles. Reyer cuenta el caso de
un niño de nueve meses que repetia exactamente las
notas tocadas ¡m el piano. El hijo de Stumpf subla regularmente la gama cantando, á. la edad de catorce
meses. En cuauto á los pintores, las imagenes de la
línea v del color son las más numerosas ea su infancia y las que recuerdan con mayor facilidad.
Los pintores y músicos tienen esta especialización,
esta intensidad de recuerdos desde sus primeros años,
sin que piieda decirse, ni mucho menos.que esas cualidades sean un privilegio exclusivo de los niños ar.
tistas; puede afirmarse con seguridad que son el lote
común de todos los niños Aunque en grado menor
sin duda y bajo formaa muy diversas, todos tienen un
orden de i.magenes de su predilección. De ahi procede la identidad quA se supone con tanta complacencia
entre la imaginación infantil y el talento creador; de
ahi dimanan las locai esperanzas de los padres del
niño prodigio y suF humillantes decepciones ulteriores. No es fácil arrebatar al presente los secretos del
porvenir, ni Jo es discernir en una inteligencia que
nace los gérmenes del genio futuro.

Nu-ei.it.rol!il grabados
El desastre de "La Bou rgogae"

Maravilla de arquitectur¡i naval, un palacio por la
suntuosid11d de su Instalación y una torre flotante
por su fortaleza, t11l era el transatlántico cuyo choque
con uu p1ebeyo buque mercante, produjo la espan·
tosa catástrofe que llena d e con~teraación dos continentes.
Del trágico suceso só)o c~nocemos. su lam_entab\e
fin; el mundo entero se mchna cou p1ad0Ra simpatta
ante el dolor de los hogares enlutados de las victimas ......
En el torbellino de los acontscimientos pronto quedará perdido el eco de las dolorosas lamentaciones; y
acaso muy pronto oigamos voces m~s serenas que
nos hablen de los dtosastres d el mar, como de un .recuerdo triste d&lt;1l pasado, al anunciarnos que la ciencia, esa maga infatigabl~,4t8- ~ncontrado en.sus maravil&gt;loRos arseo'lles la con¡ uractón de los pehgres que
asechan entre las nieblas del oceano .... . .
Un transporte de tropas
Al romperse las hostilidades entre Eipaña y los Estallos U ,ti i •s creiase que la guerra tenddá por único

27
teatro loa mares antil'anos; pero he a.qui que surgen
los acontecimientos inesperados de Filipinas y con
ellos la necesidad de enviar á. DewdV refuerzos para
sostener su posición, dificilisimi y de graves responsabilidades, entre los triunfantes insurrectos de Agul•
naldo y_ la desesperada y tenaz. resistencia del ejército del Capitán General Augusti.
Con presteza y aún COA precipitllci_ó~ se orgl!-nizaron las expP.díciones militares á F1hprnas, saliendo
de San Francisco los tran3portes, uno de los c11ales
a¡:&gt;arece en nuestro grabado.
E3 de ve:-se ese hormiguero hu~ano tlpic? ~~ su
aspecto general: los soldados americanos de F1hp:nas
más que hombres de armas, par&lt;1cen pioneers. Son los
antiguos ganaderos que recorrían las praderas de
Dakota los buscadores de oro de los creelcs callfornianos. av~nturerosaudaces, obstinados que pie,1san más
en los productos tropi~ale; d ~ ·!!-' Filipinas, que en
épicas luchas con los metas del Cid.
El Tlz/aao y su hija
La ilustración de carácter artístico que damos en
el número de hoy enriquecerá la colecció11 de nues•
tros abonados con una obra digna. de los mayores elogios, y escogida con cariñoso e3~ero.
.
¿Quién no desea un retrato del 1lust~e colorista ~eneciano? y quién no encuentra ct1ntupl1cado el ménto
de la adquisición cuando á más d el retrato del p:ntor
eminente tiene un cuadro como el que hoy ofrecemos
al publico?
Naturales de Flllpíaas.
L'l. guerra ha puesto de moda el e3tudio de la g~ografia politica dti las islas FlJipinas. Todis las re vu·
tas de alguna importancia publican relaciones de
viaje, más ó ménos interesantes, y descripciones más
ó menos exacus del archipiélago español insumiso:
toda e!a literatura de ocasión subraya. las dificultades que tendrá la potencia bajo cuya autori~ad caigan las Filipinas, para encauzar en una corriente de
orden y clvilizicion tintas poblaciones l!.eterogdneaa
y salvajes, autoctonas la.s unas, productJ de d iferen·
tes mezclas de razas las otras;-rndu rebeldes á las
sujeciones y refractari"s á las idea:1 y prác1lcas de
una vida superiur.
La~operacioaes militares solirJ Ssntlago de _.Cuba.
Aún no ha llegado el pavoroso drama de las Anti•
Has á. su escena final y ya son incontables las heroi•
cidades de los bravos combatientes que libran en esto~ momentos los comba.tes decisivos de la campaña.
De mortuis nihil nisi bonum, v en efecto, nunca
como en esta ocasión puede hablarse con tan justos
elogios de los que han perecido en la pelea.
Con qué vi~or han sábido luchar iberos y norteamericanos! El numero de los muertos y heridos e3tá abi
para atestigu.1rlo: en esta guerra no ha habido cobardías.
~ueetro ,rrab,do representa uno de esos encuen•
tros parciales, tan frecueates en los asedios. Los adversarios, luchando frente a frente, casi pudiera decirse cuerpo á cuerpo, personalizan sus odios contra
la nación enemiga: ya no es un pueblo, ea un hombre el que se alza enfrente, amenazador y airado, y
es preciso matar antes de que él hiera. _La pasión
patriótica se enardece, y el hombre, poseido por el
instinto, ya n o es soldado, es una fie~a como en los
tiempos en que el troglo..ita vivía á. expensas de las
tribus hostiles ..... .
La caricatura ea el Extranjero

-España y Francia -La verba malévola del ca_ric 1turieta pinta á Eipaña y á Francia como dos mu¡ere11
¿buenas ó malas? Por lo menos Jijeras de cascos; E,paña no tanto, gracias á la experiencia triste de sus
revoluciones Mientras su compañera llevada por uno
de eso:1 arranqiJes de su temperamento ciprichoso,
se entreg'l confiadamente en manod de cu:as y solda.dos, España, muy t riste, se queda haciendo filosofías, con su pandero roto y su abauico en el suelo
-El ingenioso Fischietto no les juega en esta vez nin•
guna mala partida á. los japoneses suponiéndoles la
intención de sacar las cash.ñas con las·manos d11l gato en el brasero de las Filipinas. ¿Son realmente lo~
japoneses los ingleses del Asia? Pues mal harían si
no aceptaran las consecuencias aceptando la analo•
logia. Por lo demás es de pensarse si no habria en es•
ta supuesta actitud espectante y pérfida del Japón
más realidad que ......... la caricatura del Pischieto.
-Reproducimos la caricatura del gato americano y
el ratón español cuando menos á titulo dt' muestr¡¡,
gráfica de la opinión de la prensa austriaca durante
el mes pasado, que fué el mes de las profecías en
falso.
-La idea de que Lord Salhbury reniegue de Mr.
Chamberla;n por la endiablada p llitica que con ta uta audacia predicóé;te en la reunióndeBirmingham,
no es la primera vei que se ha ocurrido en la prt!nsa
cómico-gráfica de Europa. Gracias á la polltica de
aislamiento de lot Gran Bretaña, los pollticos i ngleses
tienen un raro privilegio: tJdos loa periódicos, de to•
das las opinione;, de todos los paises (ahora agregare•
mos, europeos) saben que las caricatu:as contra el
gabinete de Inglaterra tendrán público que las ap lauda si son buenas y que las acepte por muy malas que
sean
-El Gran TL/;rco. Pocas veces se ha inspirada con
tanto aclerto el célebre periódico de Vieqa como en
esta ~aricatura. Mientras Europa entera tiene toda sa
atención embargada por el conflicto hispano-americano, la ferocidad rnusulm'lna divierte sus oai.os rega.ndo un pnco de sangre de cristianos. Llenos de piedad
por la; víctimas qw.e hicieron, recordamos el Terror y
laJnquisicíón, y cuando ahí, casi á nuestra viata, se
han cometido crimen es más grandes y más cru6les, no
se nos ocur.e pensar Jo que será. para las generaciones del porveni.r la histJria s1ngrienta del sigl.o )ffl'X,

�, ·uo
l luullllo"" JU ,!,·
EL 'Mu~
-=============~ -

J

llll U Út',

1~:,o

Domingo 10 de Julio de 1898

~T. MUNDO

29

para él vacio de toda alegria; y después de un periodo de pesadumbre hosca
feroz, volvió á sus estudios de otros tiempos y empezó d!' nuevo á herborizar.
Todo el dia andaba por el campo ó por la playa inclinándose con vehemencia sobre
las flores ó las alga~,como si en su8 olore~ aspirara algunos átomos de la adorada
criatura que había p enetrado en el seno de las cosas.
Un hombre que rt:coj -, plantas, eabe curar; las masas populares no vacilan nunca
re. p-ecto á la solidez d., e;ta deducción, y fundado,, en ella los indigentes de Vomero empezaron á perseguir al herbolario para hacerle consultas y pedirle remedios.
Al fm, cansado de defenderse cedió a los que le importunaban, y pronto halló
y aún buscó ocasión de aplicar sus conocimientos médicos. Cuando se celebraba
su beneficencia, Laurvig ,se encojía de hombros sonriendo desdeñosamente, pues
muv bien sabia cuál era el aguijón que estimulaba su a,án en estas luchas
coñtra la m'uerte, contra la feroz enemiga que Je despojó de su "único bíen. Curando y sanando probaba la voluptuosidad de una revancha, la embriaguez furiosa
dl'l duefüta que abate al adversario por t,uien fué abofeteado, y c&amp;da victoria
obtenida sobre la ladrona tenía tenia para él, el sabor de una venganza personal.
.Puco afable, celoso de su soledad y avaro de sus palabras, no se le conocía
má; arpigo que un perro dané3, bellisimo animal de piel negra, manchado de
b ,anco en la cabeza, que entendía al nombre de Rampollo y conijtituia la sociedad
habitual del Doctor Peter. E~te hombre de corazón cerrado no tenia,comunfcación
intima sino con aquel co.;ipañero; y su dolor se fundía á veces en la insondable
dulzura de los amorosos ojos del perro y entonces sabia sonreír á la plegaria
muda que brotaba de aqu~llas pupi1áS calientes, eternas y humildes solicitadoras de un s gno de afecto en la cara del amo. Por destroz .. da que estuviera el
alma del Doctor, hallaba medio de venir á los labios ó á las manos, en una fraseó
eu una. c&gt;1ricia para el abnegll.do amigo.
R!l.mpollo seguia á Laurvig a sus vi~itas llevando al cuello ~l cesto que contenía
loB medicamentos y que en las ex curs10nes campestres serv1a para guardar la;
coleccioues que iba recogiendo el herbolario.
Desde Capo-di Monte hasta el puerto, todos los lazaroni conocían !Isa pareja inseparable, y .cuando el perro negro aparecia por alguna ca!lejuela, los ~lien~es del
médico se asomaban á puertas y ventanas para saludar sm ceremoma á il buen
d otare Pierino, pues ya se sabia que á poco aparecería é ,te con su paso lento,
su ámplio y flotante levitón, su cuerpo un poco encorvado, su espesa barba rub'a
cubrit,ndo la cara casi hasta la frente pensativa que abrigaba bajo los anchos
arcot1 de las cejas, los ojos claros del pais de los mares descoloridos, esos ojos en
donde erraba ahora la mirada distraída y abismada de la gente que vive record11ndo una ventura perdida.
·
Ya llevaba Laurvig algu11os años de este modo de vivir cuando estalló el cólera
de 181&gt;! y C:esde lut'go la epidemia empezó á cebarse en los cuarteles del Mercado. Se habría dicho que la bestia invisible escapándose de la sentina del barco
en que vi.10 oculta, corrió directamente á su .::entro natural, al nido secular d~
las t 1:1rrible¡¡ infecciones, á ese laberinto de callejones sombríos, mal olientes pc.r
las pe,caderias y puestos de legumbres, privados de aire y de luz bajo la opre•
sión de grandes edificios leprosos que sacuden sobre el pavimento, con los ha·
rapos sórdidos que cuelgan de balcones y ventanas, los miasmas de los tugurios
donde bormigu11a la piara de la peste.
Entonces se vivia en Nápoles por la calle y se morfa también: por las mañanas
esas tristes moradas se vaciaban, pues hombres -mujeres y niños sallan apresura•
dos para agruparse ante el vendedor de sandias, como si este ganado humano
118 hubie.1a prepuesto salir al encuentro de la epidemia ó esperarla en el um •
bral de las puertas.
.
y la epidemia pasaba y hacia cada vez nuevas victimas; las unas abandonándo se con fatalista resignación, otras arra•trándose hasta las puertas de las iglesias
1:1ntre Ja multitud que entonaba plañideras letanias que se interrumpían y se con•
tinuaban por 1áfagas, como azuzadas por 111 angustia, cada vez que pasaban los
carros mortuorios con su cosecha macabra.
La depresión general prndncla un efecto excitante en el ánimo del Doctor Pe•
ter. La Iadron.1. que te habla despedazado el .corazón y á quien él habitua!mente
persegnia con cnidadosas emboscadas, la traidora Muerte, le ofrecia al ftn una
batalla campal y le era dado combatirla á toda hora con golpes redoblados, exal•
. Desde luego empiezo declarando valientemente que el Doctor Pet 1r La"Jrvig tándose en esta lucha y contando orgullosamente las presas que arrebataba al
~ra de Bergen, Noruega, aua 4 ue nuestros vigilante~ protec&lt;?ionistas literarios mónstruo.
.
.
.
Laurvig no reposaba ni un minuto, empuJado por energia magotable de odio
11e enfurezcan y gruñan previendo un nuevo caso de ibsenlatria.
Al saberse esta proclldencia de est11 personaj11, el l~ctor por su parte esp~rará y rencor contra la potencia deatructora contra la matadora de niños, á la cual su
ver en el relato el desfile de gentes pálida1 v de!lmadeJ&gt;td.ls, con cabellos lác1os y imaginación daba forma corpoul algunas veces y la conv~rtia en r~alidad qui!Dé•
ojos de foca, al rededor de un personaje parecido á aquél fllnebre Dr. Rank de la rica á, fllerza de luchar con ella cuerpo á cnerpo, de sentirla vencida como s1 le
Maison de Poupée que dice laR palabras y hace los gestos de amor con voz de oprimiera la garganta coa la mano.
Una tarde en que regresaba,por el camino de Vomero, un hombre le detuvo á
fantasma y contracciones de cadáver.
.
.
.
Si tuviera libertad para iuventar, serla de ~eguro m1 héroe gen_mnamente pan- la entrada de la Calata de San Sebast iano, que ei! una de esas rampas estrechas,
1!ienae, criado y nacido en Montmartre, pero todo . el valor de m1 cuento ~s~á en infectas bordadas- de caserones, donde vive la gente más desheredada.
-¡Do~tor! por el amn·de Dios, suba usted á ml e.isa, Ha.y una enferma que se
la autenticidad de los peraonajes y de los hechos ta es como me fueran certificado
por un magistrado napolitano, amigo mio, una tarde ~n 9.ue paseando P?r el muere.
muelle de Cbiatamone filosofábamos sobre los bellos sentimientos que á ocas10nea
Laurvin"' edtaba muy cansado por el rudo trabajo del dla; y como ni aún baflorecen en el corazón de un bandido.
bia almori'ado su cuerpo pedía gracia. estando adem ts vacio ya el cesto de me•
Pues el Doctor noruego era un original, muy conocido en Nápoles donde dicinas que R ;mpollo llevab3: al cuello. -~íguió pnes andando, pero el ho':Jlbre, que
residió largos años habitando en unl!, casucha solitaria oculta entre un matorral p recia estar fllera' de si, le ~nterrump10 el paso. E ;te hombre no cl!-uhvaba por
de aloea del lado de las pendientes de Vomero
su aspecto: vestido de andraJos, llevando gorra. encarnada de marmo, sacudla
y 1e llamo Doctor, no porque oficialmente ejer_ciera el b.onor!fico arte á que se · febrilmente una cara hueoosa curtida por el sol, erizad!!. por una barba negra,
co"!sagran las bien intencionadas persona~ l!-utonza~~s por el Estado para prolon· trastorn'l.da por el espant.&gt; y con miradas como las del tigre que ha caido en la
gar nuestros sufrimientos. En un princ1p10, adq umó sus grados por amor, á la
· T eresa l a que se muere.
ciencia y practicaba la medicina curando gratis á los pobres por amor á la hu~a- trampa.
-Doctor, es forzoso que suba usted. ... E ; m1· h"lJa
nidad según parecla, pues pen~trando 1:11ás hondament~ en su carácter no conJu- • Este grito de padre despertó u11 eco doloroso y profundo en el alma del Uoctor
gaban con esta condncta las m1santropias del oersonaJe.
que sin agregar una sola palabra sig11ió á aquel in1eliz á trav_és de una calleju~la
Rico, viudo, padre de una hija que adoraba, ·La~rvjg salió de s_u p_ais para vi- montuosa, trepó una empmada escalera y entró en la. bub.ard1lla que le fué de1ugvificar á esta chicuela enfermiza con el sol de Itaha y no lo consiguió, porque la nada.
.
.
niña se le fué de entre las manos en las taldas mismas del Vesubio. El padre ~n.t:1. la luz de una lámpara de hierro colocada sobre una de las dos sillas que com
tonces se quedó á vivir en el lugar mismo en que el mundo resultó de 1mprovll!,o

Una buena puñalada.

�-

so

ponian el mobiliario de la pieza, estaba la enferma
acurrucada sobre un colchón y apeua11 cubierta por
escasas ropas. Tendrla veintt1 años á lo sumo.
.Al oir t:l ruid,, que hicit1ron los recien venidos, deeató 1011 nudos de1 pañuelo r&lt;,jo que le cubrla la cabe·
za, y sus largo11 y Hbundantes cabellos cayeron sobre
11us bombru~, dej11ndo dt:ijcubierta una cara agobiada
P.ºr la enfo:1U1t'a11d; pero que ccnservaballoeas de oe•
,Jeza e.scul~t1!'sl qut: por bU corrección recordaron á
Laurv1g, c1ei t11s figuras dt1 mármol que reposan sob!e los BRrcófago11 de la antigua Grecia. Sus grandes
o~os nl'gros y _ac,miuadol'eP, brill11baii con el brillo fi•
mestro_ ~e IH fiebre y pasaban altern1ttivameote con
expres100 suplic·aute de la im!\gen dt1 la Virgen que
estaba I lav.. da eu la pared, id rubtro del D1 ctor.

Terrible ~ra el at.aque y ael lo comprendió Laurvig
d11sde la primt-ra OJl'ada; y en co11Pecut1nci11. rl~asol vió
obrar con actividad y energía Euvió al pad~e dt1 Tt1•
reqa á una drogunfa para 4ue trajera las medicinas
neceeariat1, y él miemu bajó apre,1urado á com¡,rar co•
bertoree de lana
Nunca habla sentido má~ intensa. voluntad de ven•
cer á la m:ierte
Incll?ado sobre el colchón, mientras el p11dre em•
brutec1do por d dolor, sentado c.. rca, segula reaqui. nalm~nte todoa RUA gestos Laurvig procuraba sobre
loe m:embroe heh1dos de la euftrma, reacciones viol~ntae que pudieran retrotraerá la. vida; r estuvo eRP!ando la. vuelta durante largas h rae y no se retiró
smo haRta muy avanzada la noche, cuando el sopor
tranquilo de la jóven le hizo concebir alvun11
eepo•
0
ranza.
Pero no abandonó el campo;y al tercer día su triunfo era un heeho. El rjo ejertitado de Laurvig se conVt'nció cuando vió rt,aparecer el vigor jnveu1J ori!U•
lloso de ~l. mismo en aquellod grandes ojcs negros~en
la flexlb1ltdad de aquel cuerpo "'6otil y en el carmln
de granada madur11. de aquello: labios que sabc,reaban los alim~,ntoe rrafdoR por el Doctor
Entoncf'e 11e retiró prometiFndo volver. y no bif'n
babia doblado la e~quiua de la Calata de San Stbaistian_o, cuando al notar que su perro no venia con él Je
silbó para llam11rlo. El animal no apareció y Laurvig
volviendo sobre sus pasos, regresó á la casa del padre
de Teresa y preguntó en seguida en todas las tiendas del tránsito.
. Conocían en ~fecto á Rampollo, y hasta le hablan
vuto por la mana1111, pero uiuguno podla dar nüticias
de ~u paradero. Después de una hora dt1 vanas indagaCJonee .,¡ Doctor tomó el camino de su casa muy
preocupado, pno con la esperanza de ~1e el perro se
le habría anticipado y ya estarla allí. Sin embargo,
Rampollo no hab1a venido y su amo lo aguardó sin
éxito durante todo el dia.
1:º~ la noche se presentó á las oficinas de la policía,
refmó HO peo_a, y ofre~ió uua fuerte gratificación al
qu~ le devolviera su fiel compañero; y como el Comí•
sar10 se habla encontrado varias veces al médico en
los barrios bajos que ambos visitaban con frecuencia
por dieti~toe motivo.e, se interesó en el caso y pidió
~etalleec!rcunetanc1adoe Apenas terminóLaurvi"'
su
0
mformRc1ón. le dijo el Comisario:
-N? me diga uijted más. Vaya. usted á la casa de
Agostmo Greco y será milagroso que no deje usted
algo entre sus manos. Este Agoetino. padre de Teresa,
es un? de nuestros más redomados bribones, un camorrista de marca mayor. Ya sabe usted á Jo que llamamos en Nápolee La Camorra: es una aeociadón de
mal_hechores corta~~oleas y rateros, que conservan en
la ciudad las trad1c1ooes del bandolerismo, cargadores del m:u~lle ~n_eus ratos perdidos, viviendo ae algunos oflc1os visibles y de muchas industrias reservadas, entre ellos está la fuente de todo asunto delictuoeo. Hace tiempo que tenemos los ojos puestos en
él y en su bPllislma hija qu1&gt; eR una bribona por el estilo. Usted lt1.i h?zo uu b~mflc10 y cll,1,1 en cambio le

Domingr 10 de Julio de 1898

EL MUNDO
rob11,ron su perro: esto es lo más natural, pues serian
capaces de robará San Pedro, si son de plata, las llaves del cielo en el momento en que el apóstol lee
abriera la puerta. No busque usted más.
Laurvig regresó inmediata:nente á la Calata de
San S eb,11,tiano y con la mirada y la palabra exploró
y regibtró la conciencia del camorrista, procediendo
con 11everidad1 sin disfrazar demae;ado sue sospechas
de las que el hombre no pareció quedar sorprendido.
Agoslino le dejó hablar haHa el fin, y luego le
diJO:
-Escuche usted Le dt:bo la vida de mi hija y daria mi piel por devolver á Ubted su perro Yo lo encontraré e... donde quiera que se halle. pues la policla
no sirve para maldita la cosa. Con ella estarliA Udttd

en primer lugar, despistado
porque nadie en todos lo~ pal.
ee11 habitados tienetant11.
brújula para desorlentar11e y
desorientar á loe demás, como
le ¡&gt;asa á la policla Y en vano
se desvelarla usted v se afa
narla y pondria el grito en el
cielo, pues ni por esas ni oor
las otras dejarla de estar
buscando haFta f'I día del juicio final sin obtener resultados, mitmtr11e que yo conozco á todoR loe ladro•
ne" de 11eri oP .v sólo en caso de que le hayan matado
no queduíll rf'medio; pero si vive aún y tbtA en Nápol.-K e~ré ustf'd se¡?uro eomo de que es sangre la
sangre dt1 San Francbco, de que lo recobraré v se Jo
llevaré 4 U•ted.
•
Poco ~nnvencido y mal tranquilizado el Doctor Peter vol v1ó á su casa, ahora compleatmente solitaria y
apenas salló en los dlas ~iguieutee A vi,itar á algun'oe
enfermos. La muerte le h11 bla arrebatado á su hija v
los.hombres le hablan robado á su Rrnigo ¡,parit qti'é
fatigarse ya en favnr de l&lt;1s hombres? Cuufinac o eu bll
laboratorio,.r~machando su tristeza, sA ocupan11 11 0
más en clas1f1car plantas v maldecirá la humanidad
El sábado por la tarde. cuandr st1 uomó á l11. vent,.,
na para arroj_ar sus pequeñas penaR de pobre hombre
en la gran tristeza de la mar, un t:btridente Jadr do &amp;e

dejó oir en el camino y le hizo palpitar fuertemente el
corazón.
Algunos minutos después Rampollo acariciaba las
ro&lt;11lla11 de su llmo con todas las demostraciones de
alegria y de terneza que pueden ser explicadas con la.
te11gua qut1 lame y la cola que se mueve agitadam,mte.
!Jetráas dt11 animal, en el dintt1l de la puerta, Agoetino .e ostentaba con su gorra enca~nada y eonrit1ndo
tslltieft:lhv pero con la 11onriea modebta del que
cumplido eu deber.
- ~ a le habla dicho á usted que se recobrarla, pero
no fué la. policla quien lo encontró sino yo. ¡Buena
t:st4 la policia! Yo conozco á todos los ladrones de pe•
rro11.
Deepertado por estas palabraeá sus obligacio1ws de
gn titud, Laurv1g interrumpió sus efusiones con Ram•
pollo, fué á su secretai1-e lo abrió, t..imó un ~ruebo paquete de billetes de banco y loe llt1vó al Camorrista.
l!.:ott1 retrocedió con la frente ob6curedda y demostrando cowo pena y asombro; pero al v1:r qut1 el Doctor
trat11 ba dt1 inoist1r1le cortó liA palabra con ademán reoudto.
-No! nada de eso, usted salvó á mi hija .V yo Je devud vo A bU per ·o. E~ necesario qu1-1 cad.. pt1rsonaame
algo t1n tl wundo; eoo ije compn,udt1 E.itamos á roa•
110. guarele usted bU dinero.
Laurvig 11rrojó t1l ·dine-ro sobre la mesa y vino al
howbre con las dos manos cordiatu1eute teudidae.
-¡Pt1rdóu y gracia!!! Je dije; dtmt1 Ubted la mano.
Agodti110 rt1trocedió sin correspouder á los deseos
del uoct,,r y lt1 dijo, como avt1rgouzado y con una voz
humildt1 y wuy triste:
-Nu, uu! 'larnpoco eso, tampoco e.io La mano de
un hombre honrado como u1&gt;tt1d uo debe ostrechar la
de un horubrn como ~ o. Adios.
Y cerraudo tra11 de el la puerta, df'sapareció.
Al dli&amp; siguiente una im¡.,uloióu iu.,tmtlva llt1vó á..
Laurvig á la Galata de San &amp;bast,ano. Teresa estaba
sola en riU casa, gravt1 y pt1uoat1v .. , y acogió fríamente
al IJoctor.
-¿Y tu padre, dónde está?
-.1!:n la caree!. Acaban ,t., lleHirselo, parece que por
moLivo de una puftalada.
Laurvig no pudo obtt1ner de la jovtln más confidencia11. Ob.,tmadd. t1n su mmi1nno 1 Lt,uld como un reproche eu 11u mirada eéria.
El Doctor se p1edentó en la piisióo, solicitó hablar
con el .Qirector y le interrogó ,wbre el caso ..e A"'Od·

ha

tlll~

o

-Ah! ¿el Camorrista'! dijo el fnncionario; al fin le te·
nemos ya, por cau11a de una but1ua puñalada que en
una sangrienta riña le dió á uno de u11 colegas, al zapatero G1rolamo que entre c.trns eopecialidades tenia
la del robo de peri·os. Si se pueJe dar crédito á Jo que
dicen esas g-1:~tes babia roba ,o un animal. parece
que de la propiedad de usteu. Es prob11ble que hicieron el robo por l:Uenta y mitad á pesar de cuanto
alega en contrario ese bribóu de Agoetiuo porque ¡;i
no ?q~é razón habla par!l qut1 v\U1.t1ra á inq~1ttar á su.
amigo, Entre ello::1, segun bu Cod1go especial quien
robó una cosa es el úntco &lt;:¡ue tiene dert:cho Aella y
no hay Dllda que respeten ~¡;os m11lhechorue t11nto ~omo el derehho de sus cerupañeros de oficio. Sin duda
Agootlno fué á reclamar ~\1 partt1, GiNlamo se negó á..
pagar; t:l otrv se apodt'rÓ del perro por la fuerza 811.·
1it1ro~ en breve _á relndr los cuchillo¡;, y el zapatero
recibió una henda dt1 11111.uo maestra. No escapará.
E::1 A~é mia, una buena puñalada que no,1 libra de un
bana1uo y nos pone á cub1t1rto dtll otro.
Laurvlg Presentó tíniid,mente otra hipótebís otra.
ve_rsión, pero no habiendo !?.grad~ más que hace: eonn,1r al D1rect_or, c~mpre,1d10 que iba á et1r iuútil inFiat ,r. E11e func1ooar10 habl11, reconstituido la escena. del
criwt10; y cuando un funcionario hace una recomti-

31

EL MUNDO.

Domingo 10 de Julio de 1898.
tución de esail', todo t:l mundo sabe Jo peligroso que es
intentar modiricarla aunqut' st:a con la ve1 dad.
El- Doctor se rt'tiró pues, pensativo, repitiéndose
maquinalmente la. fra1,e que acababa de oir; esa frase llena p11 ra él de u11 11t1..,tidc profundo, una vt1rdad
trAgic11 y una cruel ironía; una buena puñalada.
Eutooi:e, fué cuando acudió al Magist1ado
de q 11ie11 obtuve este relato, y con la l'Sperau•
za. de llumiu11r á la justicia Je refirió á en
manera los incidentes del caso y los refirió
-dice el escéptico hombre de ley-con premeditada benevolencia
-¿Y qué hicieron ustedes de .Agostino? pregunté á mi amigo.
-¿Qué quería ustf'd que hiciéramos? Mandarlo á galt1rae ¡Diablo! por uni puñalada
semeiante .... ,Y además. t'l bentficiario, el
zapatero quedó bien muerto ..... .
-Sin embargo, el móvil. .... .
-Todos u8tt:des son a1:,i.. ....... por el estilo
de Lombroso! ~i se les scucb11ra. la jul'ticia
cie.,.a y manca á fut:rza de escrúpulof 1 cor·
tarl11. cabellos en vez de cortar c11bez11d b:l
análisis psicológico es una cos11, mi querido
amigo, y la justicia es &lt;,tra c~sa si111pl6: m•. ·
cánica; y cu11ndo no es a,i deJa de ser JU·ll·
ci11.. Y si sed, Jara conmover y embarazar por
las sutilezas bentimentales d.-1 primer n111u•go á quien 11e lt1 ocurriera amar il ,u, pnr.,e

más que á las personas. ya tendria donde tropezar.
Meta usted teoriae de Ibsen entre los artículos del Có•
digo, y verá l_o _que resul~al Por otra parte, es.e Laurvig era un &lt;,r1gmal y se hizo más orlgtnal aun deepué11 de esta aventura. Figúrese usted que el mejor
lila se embareó p11ra su pal11 con su pPTro v 11d.-má;;

0

con la Teresa A quien se dice que adoptó, que la casó
en Bergen con otro sabio como él r que legara á la
pareja toda 811 fortuna. ¡Pobre ch:cal Crea usted que
no va á ser fel.z. Apuesto á que extraña ya nuestro
sol y los tiempos en q ue comla sandia por las ca!les
llevando los piés desnudo::1 y cantando coplas p1carescae.Ni eiq11iera tiene alli r1ores enct1ndidas y aromosas que prender á sus cabellos.
Morirá de nostalgia b»jo aquellas brumas,
ó bien, golondrir,a libertada, huirá entre las
,ombras de aqu~llas noches tan largas y
vendrá á reunirt!t' con su padre.
-Porque vamo~ á ha,•er indultará .Agos•
tino, para complacerá loe filósofos psicoló·
gicos y filantrópicos ~· .. .. por amor a.l arte,
murmuró confid.,ncialmt-nte el MagiFtrado.
¡Una puñalada tau h.-1 mosa! afiadió luego
con el gesto y la voz de un perito . .. . administrada de abajo para a,riba, con todas las
reglas. No; no ha) como nuestros hombres
para conservar l11s tradiciones de la puñalada mortal, dá~ica, hermoea; de la. buena
¡,uñalada!
E.M. D- BoGuÉ.
(ds la Academia francesa.)

LOS AMORES DEL COMETA
De oro, &amp;81 e&gt;d la cauda del cometa. Vien0 d11 las in·
mensa¡; p1·.,fuouida1lt1a del es¡;acio .v ha dejado t1n las
pú1s d~ criatal que tienen laa estrellas, muchas dt1 sus
qued~ ja::1 luminosas Las coquet.i11 quieit1r11n atraparlo; pero el cometa pasó imp11,-ibe sin ,olver loe ojoa,
como Ullses por entre las 11irenl\e. Vtlnus lt1 provocabR con su voluptuoso parpadeo de meái1i n ,lche, como
si va tuviera sueño y quisiera volverá ~u cada acom•
paiíada. Pero el cometa vió el talón alado de Mercu
rio que eonrela mefütofélic:.mente, y rasó muy formal a la reepetotble distancia de veinti~iete mi,lones
de leguas. Y alli le vei11 Yo creo que ttn uno de sus
viaj.-e halló la estrella de niev11 á donde nunca llega
la mirada de Dios, y que llaman loe místicos Infier
no. Por eso trae erlz• e los cabellos. Ha visto muchas
tierras muchos cielos, sus aventuras amorosas hacen
que las Siete Cabrilla3se desternillt:n de risa, y, cuando imprima sus memorias veréis como las comprarán
los planetas pan leerlas á escondidas, cuidando de
que no caigan en poder de las estrellas doncellitas.
Tiene mucha fortuna con las nujeres: es de oro!

*.*

,

No me habla sido presentado. Yo, comunmeote, no
recibo á las cuatro y treinta y dos minutos de la madrugada; y ese gran noctámbulo deja sus sábanas
azules muy tempra'!o para e,piar la alcoba de la au•
rora por el ojo de la llave, Juego que la divina rubia
salta de su lecho con loe brazod desoudoo y el cabello
~uelto. Su puplla de oro eepla por la ct1rradura del
Oriente. Td vez en ese instantt1 la aurora baja las
tres gradas de ópalo que tit1nt1 su lecho nupcial, y
busca, para cubrir sus plantas entumidas, las pantuflas de mirtos, que loe áo~elee forran por dentro con
plumas blancas desprPnd1das de sus alas. Y él la mira, la drcuuda con el áureo fluido de 1ms ojol!; la pal •
pa con la vista; siente las blandM ondulaciones de
11u pecho, ve cómo entorna loe párpados, de?cubriendo sus pupilas color de no me olvides, y recibe en el
rostro las primeras gotas de roclo qut1 van cayt'ndo
de las trenzas rubia,i, cuando la diosa moja su CiAbeza en la grao palangan'\ de brillantes, y aliña con el
peine de marf,l au cabellera dtlscompueeta por la almohada El cometa está enamorado. Por eso se levanta muy temprHnJ.

*
**
Cuando los charios nnuociaron su llegada, yo dudé
de su existencia Crei que Pra un pretexto lle! Sol
para obligarme á dejar el ll'cho eu la11 primeras horas matinales. El padre de la luz tslá reñido cunmigo
porque no le hag·o versos y porque no me gusta 11u
hija el alb11..
La blancura irreprochable de esa mujer, me de~eepera: y desde que 11mo con toda t:I alma á una morena, odio á las rubias y sobre todo á las Inglesas. La
noche es moren&gt;1 ...... 1como tú!Perdój1 Deb1 habt1r dicho: como usted!
Pero el cometa, á pesar ele e~tae dudas, nistla. Un
eacerdÓte que iba 4 decir su mi.a antes del alba lt1
habia visto. No era, pues,· un pretextv del hirvient.,
sol para tenerme desvelado y vengarse de todos miR
deevlo~. Los panaderos le cooocian y saludaban. El
gran viajero del espacio estaba en México.
Loe graves obaervaJoree de Chapultepec no han
desplegado aún sus labios y guardan una actitud
prudente, para no compremeterst1. No sabeo toda'l"ia
si ese comet&gt;t es de buena familia. Y tienen 11obradi
sima razón. No hay que hacer arulFtades con un des•
conocido que, ll juzgar por las trazas, eti un aventurero polaco. Sobre todo, no hay que liarle dinero. ¿A
qué ha venido?
La honradez del cometa es dudosa. Sale, á la ma•
drugada. del c11liente camarln en que duerme la aurora, y no contento aún con deshonrarla de este modo, eepla por la cerradurra de la llave hasta que aca ba de lavarse. Yo no sé sila aurora es ca1,ada; pero.
séalo ó n@, la hora en que el comete. sale de su casa,
no habla muy alto en p:o de su reputación.

F.I com1 t \ no es caballero. llace alarde de sus be·
llaqueriu: sale con insolencia, afrentatJdo _á los a_11·
tro,1 pobres con el lujo imponente de eu traJe, y, HD
rn~peto al pudor de las. eotrellae virge~ee, c(,mpr~mt1·
te la ho ,rosa reputación dt1 uua et nora. JI.o tlt'ne
vergüonz11. Uuando mt1nos debla ewaozaree en uua
capa.
Vanamente esperé que el gran desconocido apare•
ciera eu el cielo. aso de mi 11lcoba. Para este ex.:ursionist11, out1 no viene de Chic11go, no hay hombrt'S
ne.tables ni vid,tae de etiqueta Tuve, pue~. que eeperarle eu pié y armado, como aguarda un celoso al
amaute de su mujer, para. darle al pasar, las buenas
noches Er11u las cuatro y media dela madrugada Las
estrellas cuchichearon entre el detrás de loe abani·
coe, y algo como un t1norme cho_rro_ de ch~mpagne,
arrojado por una fuente azul sed1buJÓ en Or1e1.,ttl Era
el cometa Laluna, esa gran bandeja de plata en
donde pone el 801 monedas de oro, se eecondia, desveladiA y pálida en Oeste. Los lucnroe y ~-o temamos
frio.
Aún hacia noche, pero se vela confusamente. El si
lenclo era profundo; dormía todo, menos el cielo que
se ,ba "clarando ya por t:l Oriente. ¡Cielo del alba, no
hay pintor que te pueda robar tus tibios. tiuteel Eres
azul, pero dt1 un azul color de rosa FranJa11 estrechas
dt: pequeñas nubes invisibleeparecia como que aguar•
dabau en tll horizonte; pero tan vagas, tan confusas,
que no habrían 1,ido v.elblee, el no fut:ra por el refle•
jo 1,uavemeutt1 col&lt;'rldo que marcaba l!Ut! contornos,
parecido á una hoj!l de oro envuelta en gasa tranep11rente.
En la parte del cielo que iba invadiendo el alba, las
estrel1ae 11t1 ahogaban t1c la luz nacieutt1, como perl11_s
caidal! ~n el war! Algun~s luceros, má.11 gruesos, l&gt;nJlabau .. un con resplandor extraño, part1ci110 al 4ue
tienen loe diamantes. No eran chispas de fut'go res
plaudecieudo sobre manto obscuro, .,ino fulgores de
1uz blanquizca relampagueando sobrt1 un ft.,u~o apé
nas colorhto y cat1i Juruinoeo. Nada hay qui, mejor
~iwbolict&lt; ta virginidad. Después de contemplar este tlS·
pecuculo. 1,e sieute el dulct1 ahinco de entrar quedo,
muy quedo, a la caliente alcoba donde está IN cuna y
act:rca11doee á ella de pnutillae, besar loe pá1 padod
del niño qut1. duenne entre colcha,1 blancas como ee•
pumlls.
A poco, el enorme chorro de chRmpagne fué ere•
cit:udo. como impelido por nna fuerza mas potente y
i,pareció por fin el núcleo del cometa. La aurora Si&amp;·
hó á dt-jarlt1 b ... 1,ta la puerta. Pero él enamorado y
atrevidu, no siguió su c11mino hacill. d zenit Le vi pa·
rarse 1:u el diuLel y clavar .,u mirada en el agujero de
la llave. La veía! Ya loe caballos blancos dt1 liA dio::ia
te uncian al carro de marfil. y prepar11ban 1011 cama•
ritta11 0:11 el pó1 tico su carc11x dt1 rayot1 igoeoe. El CO·
meta. no apartaba su vi~ta. de la alcoba. ¿E11tarla ce•
Jo11ujl La11 estrellas palidecian tembl11ndo ele pasión.
¡Tienes razón, oh Aurora! ¡Qué hermoso es! Amale
ron ,.¡ .. 101a v dPjll que destrence tu cabellera rubia.
Las 1:stre11a; te t:11vidian y Véuue clava en él inútil·
mente su mirada. ¿De dónde vienes, oh celeste a ven·
turero? Veinte millone11 de siglos hact1 que camioaa,
v cada dla recorres un millón de leguas. ¡Oh ~i pudlei·ae referir tus i.ventura11l ¡,Eres un r11sto de la neb ulosa primitiva que desgarrada en un númer:, inmenso
de gironee, formó a: conden.arse, el Sol la Tierra y l_os
den áe planttas? ¿Qué hay en ~sos a.stro~, cuyos mis terios no ha potlido sondear m el OJO gigantesco de
los telescop10s? ¿Hay corazones que ama11, bocas que
besan y cerebros que piensan?

*** astrónomos no saben aún
¿Qué son los cometas? Loe
qué oficio tienen en la harmoni... del universo. Para
el poeta son los carros en que van las almas de una

estrella á ntra, esto es, de un sol á o,ro sol. La verdad
es que nadie ha adl vmado todavla el em_plo:o que tienen en la c, )mena. inmensa del espacio. Son 1011 inútiles los vagos, los colibrls de luz que besan en la boca
á l~s e1,trell11s Su númtir&lt;, es inmenso. Keplero dice
que hay más cometas tn el universo que ptcee en las
&lt;,ndas de l~s man:'s. I1oagiuaos el hormiguear de
esos delfines gigautt1sco:1 cuyas escamas n&lt;,S dt1slumbrau á cincueuta mlllon••s de ll'guas.
::11uchoo aman al Sol. Sienten asu atracción, como el
amantt1 siente la mirnda dt !.!U novi11, y van á él, trazando una parábola g gant11, como avalanchas de oro
que bajan la pendif'11te ot'I Iofierno. Aei se amal Las
maripo11as van á la luz .Y loe comet.tB van al Sol. Pero
la luz de ta bujla qut'ma las alas de las mariposas; y
el gran Sultán, c1:ñid,1 111 cuerpo robustlsimo con armadura incandescente, despide lejos á los cometas
enamorados que se nct1rcan. Y vuelven á d1:ecender
como avalanchae, por tll iufinito, clavando biempre su
mirada en el gran foco dt1 luz. Se alejan á distancias
incomensurab!es, com loR gimnastas cu11ndo van á
emprender su carrera, v luego se precipitan otra vez
al o.!éa1:to de llamaR qÜe invenciblemente loe atrae.
Los cu metas son iu t , os que han recibido un puntapié
dtJISol.
La súbita aparición de et-tos viajeros impetuosos,
alarma como trlstt1 v~ticioio á loe indoctos. Para esto!.!, un cometa es el pr.,1:,agi ~ de la peste, los terremotos 9 la guerra Los que menos les co11cedeo 1 suelen
atribuirles una influeucia dl'cisiva en la temperatura
y en laR i-staciones. Tras el cometa de lHll en Frat1cia, vino una abundan1l~itJJ11. cosecha. Sin embargo,
la cienc!a desmiente estas ideas. Los cometas. separado!.! de la tierra por enorml-imas dietaucias, no pueden ejercer inf1ueucia alguna en nuestra atmósfera.
Loe ravos luminosos y ca1or1f1cos que los comttae desprenden ó reflej11n. son mt1uos intensos que los rayos
de la luna, y éotoe no caueau uiJtgún efecto eenbible,
aun concentrados en el foco dt1 loe mayores leutes.
Los cometas uo Ajereen pu.. 11 iufluencia 11lguna l'n ·Ja
atmó,fera. terrestre, ni s&lt;,n 11nuncio11 luminosos. Si lo
fuerau, ya habrlan aparecidv cien cometas para anunciar el Aceite de San Jacobo.
El vu1go, no obstante, insiste en suponer que son los
nuncios providenciales de alguna cal11rnicia&lt;1: loe batidore::1 de la muerte. Apenas fué visible para nosotros
el comtta qu&lt;1 hoy á todos maravilla, comenzó á circubr la fatal nueva de que el có '. era, dando un brinco
de ¡;im11asta.. h• bia pasado de .Manila a Chiapas.
Las graudee epidemias no van en atunento como
piensa 1. muchos. Jenner ha matado á 111 viruela y Paeteur ha quitat\o el antifaz á muchas epidemias Lll hi·
git-1ne tient1 sus grandt:s al'mas para defenderse y no
t'S hora ya de exclamar con Guy Chauliac: 111\1011U1os
qin amigos y nos entierran ein oraciones; el padre no
visita al hijo moribundo; la caridad ha muerto y ya
uo ex st11 ta esperHnz a." La viruela no diezma ya Jais
poblaciones europt•as como f'n la Edad Mt:dia; ni loe
mit:mbroe gangrenados ee desprenden del cuerpo,
por vir.ud de la pelagra; ni mueren doce mil personas Pn un dia de e11a te1 r1ble enfermedad que 86 manifeetaha por medio de copio11leimos sudores y que
Infestó Ioglatara en el siglo XV. La peste negra que
fué á Furopa dd Oriente, ya no auiquíla las ciudades. Eu aquel tiempo, mnrian ,,,.inientos apestados
en loe hospitall!e de Parb, .v el 1:-'" p 1 teula qui, bendecir en Avlgoon las aguas d1!1 Ród11n,, , pora que alll
arrojann áloe muertos, que no eab1an ya en los camposantos.
Para mi, esa es una voz que h11n hecho correr los
diputados suplentes con el fin do alarmar á loe propietarios. Confieso piAladioamente, sin embargo, que
tuve algunas horas de zozobra. Yo no conozco el cólera, ese judio errante de la tierra, como no conoeia
tampoco los cometas, esos judíos errantes d el espacio.•
Pero el cólera existe y hace trescientas vict imas por
dla en las islas F ilipinas. El monstruo, no domado

1

�EL MUNDO

32

duerma tu previsión, para que no adivines los
se deEencadena, y los que no creemos en Mahoma, que
desengaños y las decepciones que nos trae 111 poi ve•
estamos en peligro de morir vlctim!ls de esa epi~emia -nir.
El mundo está viejo, pero nosotros Romos 1óven~s.
formid3bl11 desarrollada por la suciedad canómca de Cuando
estés en un baile, no pienses nunc.. en la dialos rlevotos musulmanes que fueron á visitar la tumna del alba ni en el frio de la salida, porque tus hom·
ba d.,J profeta.
Afortunadamente en eFta vez el cometa no ha sido broa desnudos se estremecerán, como sintiendo el ás ·
nuncio de la peste. ¡Llorad, oh hei:m nos Gayosco, pero contHcto de un cierzo de Diciembre, y sentirá:s
subirá tu garganta el boRtezo imprudente del fast1
porque el cóhira no venrirá!
¡Llorad. oh hermanos Gayc,sso! Vosotros no presen· dio. La esperma brilla y hay mucha luz en los especiaPteis e~as epidemias, y el cólera que actualmente jos, en los diamantes y en los ojos. La música retoza
reina en Chiapas, es una in&lt;ligestión de hojas de plá· en el espacio, y el wals, como la ola azul de an río
alemán, arrastra las parejas estrechamente uni&lt;1as
tano complicada con átomos de añil!
como los cuerpos de Paolo y de Francesca.
Las copaR de Bohemia desbordan el vino que da ca***
lor al cuerpo, y la boca entreabierta de la mujer dePero, quién piensa en ese horrible fin del mundo, rrama esas palabras que dan calor al almil. El alba se
oh vida mia!
espereza entrt-tanto y piensa en levantarse. No penJd olor de las rosas dura poco y el champagne se semos en ella. Afuera sopla un viento frío que rasga
evapora en impalpables átomos, si le dejamos, olvi- las desnudas carnes de esas pobres gent&amp;s que han
dadz.:&gt;s en la copa. Nuestro cariño vuela á donde van pasado la noche mendigando y vuelven á su casa SÍL
las nohs que se pierden gimiendo en el espacio. Ma-· un solo mendrugo de pan negro.
fiana tú tendrás canas y yo arrugas. En tus rodillas
No pienses, por Dios, en la capota de pesadas piesaltarán contentos tus chicuelos. Descuida: tenemos
t:empo para amarnos, porque el amor dura muy poco. les que duerme, aguardándote, en el guardarropa, ni
Cierra de noche tus balcones para que no entre muy en los cerrados vidrios de tu coche. Fin del mundo y
tem¡ rano la luz impertinente de la aurora, y procura salida de un baile, todo es uno. Fiual de fiesta mezcla-

Domin¡ro 10 de Julio de 1 fM
do de silencio y de fatiga, hora en qu&amp; se apagan loe
astros y cada cual vuelve á su casa, aquellos á dormir bajo las ropas acolchonadas de su lecho, éstos &amp;
descansar entre los cuatro muros de la tumba. Las
bujías pavesean, lamiendo las arandelas del Pnroscado candelabro; los pavos del buffet muestran s~s. roí·
dos caparazones y sus vientres abiertoJ; los mus1coe,
luchando á brazo partido con el sueno, com&lt;! Jacob
con el ángel, no encuentran a~re en s~e ~ulmones pa•
ra arrojarlo por el agudo clar1_ne~e, m vigor e0: su~
flojas articulaciones para esgrimir el arco del v1olln,
sobre. la blanca lona que cubre las alfombras, hay m~chas flores .Pisoteadas y muchas blondas hechas trizas; las muJeres se van poniendo ojerosas, Y el pol~_o
d~ arroz cae como el pólen de una flor, de sus meJt·
Has; los coch~ros, inmóvHes,duermen. en el pescant_e,
envueltos hasta la frente en sus ca.rncks; este es elfm
del baile1 este es el fin drl mundo. Pero-aguarda un
momento -falta el cotillón!
Restons! L'etoile vagabon~e
dont les sagas ont peur de lom,
peut ~utre, en emp:-rtant le monde,
nous laisséra dans notre cotnl

te.... Pero señvr, ¿qué tendrá de extraño que se que·
con fuego juega? Ri no llamamod la atención, si no fomos mujeres de vi.\ ta los hombres nos
dejan por otra que Jo sea, por otra que atraiga las mirauas rie todos .... ¡Y luego nos llamau fal~ad! ¿Quién
tien11 la culpa de ello'&gt; ¡U,tt&gt;des, tiito, ustedo:,s! Ya lo
dijo Sor Juana Inés de la Cruz:
Queredla.~ cual las hacéis
ó hacedlais cual las buscái,;.
Ustedes nos obligan á ser falsas puesto que falsas
nod prefieren. ¿Una mujer para el hogar? ¿Una mujer
para que nos ame sin alardes en la ~uventud y nos
cuide con amor en la vejAz? ¡Qué risa! Eso no lo quie •
re el hombre; porque el hombre, poco práctico, en general, vive al dia en lo tocante á sentimientos...... Hoy
locura de amor, .m añana risa, al otro venganza", luchas .. .. y vuelta á empezar. ¡Qué desgracia la nues
tra, tilto, qué deegracia!
Pero todas esas gazmoñerías, todos esos alardes
de lujo y vanidad, todas esas sonrisas ... .?
- Son reclamos de cazador.
-1.En todas Jae mujeres?
-En muchas.
- ¿Ytú .. ?
-Yo ...
Aquí un movimiento de cabeza que expresa melan •
eolia y disgusto; Juego, un suspiro ... . Después silencio absoluto que dura largo rato. El tio permanece como pensativo; la sobrina fe contempla con ansiedad
disimulada por una sonrisa de raza, eterna.
De pronto:
-Oye, sobrina: ¿Cuántos años tienes?
-Treinta y uno,
-¡Has dicho la verdad!.

me quien

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHANDPLAIX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 2.

MANUEL GUTIERREZ NÁJlilRA,

SIN CARETA
Qué tal, tito? ¿Se ha diveTtido usted mucho en el
baile?
-¡Psch!
-¿Verdad que no?
-Yo tampoco.
-Pues sonreías mucho.
-¡La fuerza de la costumbre! La mujer dPbe sonreír siempre; cuando soltera. para agradar á todos,
cuando casada . ... para lo mismo.
-¿Cómo?
-Tendrá usted qu11 acostumbrarse á mi franqueza,
tiito. Yo, suelo decir la verdad ...... cuandv no hay por
qué mentir.
- ¡Locuela!
-Nada de eso ...... Práctica, conocedora de 1,,s
hombres: e~to s_oy .. . : Y porque lt-s conozco, hngo &lt;'arnaval de mi ex1stenc1a y los -,mbromo ... ... sin car1•ta.
Aunque, no crea usted que la,i demás mujeres hacen
otra cosa ......... Son hipócritb y s11 lo callan; son hipócritas y lo nie~au cuando los hombrl's les desnudan el alma con la palabra ......... Si stñor, si: hay que
sonreír siempre, ¡siempre: ......... y para agrada:- á todc.s; cuando solteera JJ&amp;ra atrapar marido .... (Pobres de nosotras) Cuand•• c»sadas ...... para agradar
á todos, y que las lieonjas de los hombres halaguen
y envanezcan á nuestra hombre .... Si us,edes, ti. . ito
fueran de otro modo, podría la mayor parte de las
mujeres, yo la primera, quitarse la careta; pero mientras subsista la vanidad del macho, divorciada de la
dicha prá~tica del hogar, 111, mujer sólo podrá ser
hembra con todas las embri11gueces del perfume y todas las voluptuosidades de un sueño de ángeles con
levadura de pi aceres.
Y luego se nos censura, y si caemos .... doblemen-

33

EL MUNDO

Domlngo 10 de Jul.o de 1898

Nuevo silencio; luego:
-OyP: 1,quieres cas 1n tt1?
.
La sobrma no contt1st.1: se ruboriza y le mira sonriendo a la vez que inclina la c11beza sobre el pecho
mirada y postura que la favorecen mucho.
'
=~~~~-~~?ondeis, sobriua?
-¿QuiereR casarte?
-;.con quién?
- Conmigo.
- ¡l'i. ... i ... to!
-Redponde. _Yo no soy joven: pero tampoco sufro
achaques de la Juventud ..... . St ne permanecido soltero hasta hoy, culpa es de vosotras, que nunca os
quitáis la careta como tú acabas de q 11itárte.a ante
mi. ..... ¡E11,! ;Quiéres ca~ar•e conmigo?
-¡Hay ...... don Antonio, qué cosas &amp;lene usted!
-Pero . ... .
·
-1.Me querrá tal como ~oy?
-Más que sienclo como me lo p11reclas antes.
· -Entonces aquí está mi mano, tiit .. ... .
-Antonio ......Dejo de ser t(o para ser e~poso. Con
q•te, sirveme otra copa de champagne, y .........¡por
nuestra dicha venidera!
-¡Y abajo la careta femenina!
-Eso: quiero que me ames ¡sin carPta! .. . ............
Dos horas después, y Asolas en su gabinete lasobtinit~ se hace la siguiente reflexión, sonriend¿ con sinceridad: .
-¡Sin care~a!. ... ¡Po_bre tiito!. ... Me conviene...... es
un buen partido: relat1vamPnte viejo y muy rico
Llanote como él solo ... , ..¡Claro! por eso le gusto :: ::
¡con la careta de la sinceridad)
LUIS DE VAL:

-: Es verdad que empezaba á hacer calor porque
-el sol estaba alto y derramaba sobre el camino
una luz blanca y ruda que cegaba en tanto que
ya, más lejos del mar, la brisa se debilitaba. Por
-eso allí los árboles eran más vigorosos y algunos
lentiscos aparecían como manchas verdes en la
llanura amarillenta. Se oían rumores extraftos y
entristecedores que no recuerdan nada de nuestros bosques; gritos, .no cantos; gritos de amor
lanzados por los pericos, risas burlonas de papa•
.gayos grandes y negros de ojos redondos, silbidos de mirlos, y graznidos lúgubres de las papan·
.gas, esos buitres 'lUe por encima del hormigueo
de la vida están esperando y salmodiando la
muerte.
Después d'e una série de llanos áridos, barridos
por el viento, la caravana llegó á la cumbre de
una colina que limita la posesión francesa. Del
-otro lado, nuevas llanuras sembradas de mon•
tículos arcillosos y de pequeños estanques que
retrataban como espejos el sol. .
.
Ivon se ·detuvo de improviso, se limpió la frente y llevó á sus labios el calabazo.
Luego limpiando cuidado3amente sus bigotes,
iijó sus ojos en el horizonte y dijo extendiendo el
brazo:
-He ahí Ambohimarina. sobre esa montan.a de
eumbre plana, á la :zquierda del Monte Cuadrado.
De Chalmont conocía bien este monte que había observado muchas veces desde la mar, con
esa especie de sarcófago que ostenta sobre la ci.ma, excresencia calcárea de aristas pulidas por
los vientos y por las nubes. Parecía enorme,
más fantástico que nunca, visto desde la tierra; y
-su vecino el Monte Heinaud por su curva incli.nada semejaba un coloso petrificado en el momento de huir.
-Hemos llegado, dijo el Comandante.
-Todavía no, repuso Ivon; es el efecto que
_producen las montan.as: parece que se lils podría
tocar con tender la mano.
-Sobre todo cuando está limpia la atmósfera
•como hoy, aftadió el doctor dirigiendo en torno
.miradas al parecer indiferentes. Pero observaba
con tanta atención, que no habría escapado á su
perspicacia ni la menor menabnda esa aran.a microscópica que mata con su picadura.
-No estamos lejos del arroyuelo prometido,
dijo Ivon, y seria conveniente que lleguemos para
.almorzar allí. Son las once ¿ verdad?
-Dónde está el arroyuelo?
- A dos pasos de aquí. Vamos!
-No distingo más que tierra desecada, repuso
el Comandante siguiendo con su mula entre arbustos moribundos, montículos de arcilla y algunos charcos de agua estancada. Nada tiene de
bello el país en esta estación, tierra caliente y sin
vegetación exhuberante, me hace el efecto de un
pájaro desplumado. Santa María, Mayota y las
Comoras son tan mal ,anas como esto, pero siquiera son beJlas.
- Es que aquí falta el agua, observó Lerbon y
esta eterna brisa del Sudeste lo a.brasa todo. Haga usted de cuenta que esto es la Provenza con
i,u sol y su minstral.
-Ah bribón! dijo el Comandánte que era pro-

venza!; se atreve usted á comparará la rica Provenza, brillante y perfumada, con esta desolación?
-En dos meses cambiará todo, dijo Ivon conciliando . ... vendrán las lluvias.
· - Y las fiebres con ellas, aftadió Lerbon.
-La brisa cesa, y no se ven más que sel vas de
verdura.
--Y tierra viscosa en que no se puede caminar,
dijo el doctor.
-Triste, trist!l y feo país, exclamó el Comandante.
Camina, Paquita!
Paquita era el nombre de su mula, mansa y
buena, que al oirse llamar apresuró el paso.
El arroyuelo de lvon no debía estar if-jos, pues
ya se le adivinaba entre un maciso de árboles
que estaba á la vista, pero no esos pobres esqueletos de árboles con sus ramas quebradas por e!
viento, sino vivos, sanos y vigorosos, rodeados
de lianas que Jo;; salpicaban de flores.
Ivon se bajó de su mula, y llevándola por la
brida entró en un camino de travesía y le imitaron los tlemás.
El viejo intérprete no había mentido, pues era
en efecto encantador ese rincón oculto detrás del
seto de lian~s y violetas. Allí, al borde de un arro •
yuelo que descendía en cascadas de roca en roca,
se ostentaba un bosque, fresco oasis en medio de
tanta tierra roja y pedregosa: grupos de bambues
alzaban su follaje que la brisa hacía ñantar, toda
suerte de gramíneas y de helech.os cubrían las
rocas con sus encajes y aquí y ali/\ grandes árboles, takamacas, palisandros y ébanos tendían sus
ramas, al través de cuyas hojas el sol no osaba
penetrar. Pero lo más regocijado en ese país de
fuego, era el arroyuelo, claro, límpido y riente
que se desgranaba y retorcía antes de esparcirse
por la ancha represa donde iba á de'!can3ar.
I von y el criado Jaques ataron las mulas y luego instalaron sobre una pietlra plana los elementos de un confortable almuerzo de touristas.
Durante estos preparativos, el Comandante y
Lerbon sentados junto al agua y silenciosos, fatigados y languidecientes sufrían esa impresión de
soledad, de vacío, de angu$tia, que producen las
mortíferas tierras de Madagascar. Ni un pasajero
habían encontrado en el camino sino una impresión
de veneno de lazos tendidos, de enemigos ocultos. Y
en este bosquecillo donde se habían refugiado, al
abrigo del sol, como aprisionados, .oían sumbidos
de invisibles insectos, gritos gemebundos, casi
humanos, lanzados por los macacos, esos monitos
que tieneu ojos de mujer. En lontananza, otra
vez la tierra roja, desnuda y montaftas áridas y
melancólicas en su rígida petrificación.
Lerbon pensaba acaso en las araftas que iba á
encontrar; pero de Chalmont ¿por qué había de
entregarse á sentimentalismo pueril? ¡Qué rápido
corre el pensamiento! Este arroyuelo le recordabn.
otros conocidos y amados, donde también habiJ.
flores y pájaro, y más lejos los campanarios, las
casas de humeantes chimeneas y por todas partes
caras amigas que saludan y sonríen.
- Vamos! exclamó le,,antándose. Estoy picado
de la aran.a.

'

-Dónde está la aralia? preguntó presuroso
Lerbon.
-En mi pensamiento, amigo mío.
-Temía yo al ver á usted tan triste qu¡; estuviera enfermo. Vamos á comer, Comandante. Eso
es mejor que son.ar.
-Sí á comer; dijo Ivon, aunque no había sido
consultado.
Y el viejo intérprete á quien nada· preocupaba,
demostró que un cerebro descansado es lo mejor
que hay para el buen apetito.
Pronto fué devorado el almue:-zo y como los
mo!'quitos no permitieron la siesta prometida, se
siguió el viaje bajo un cielo obscurecido de improviso por densas 01,1bes que empezaron ~ lan•
zar gruesas gotas de lluvia.
Convenía apresurarse para llegar antes de que
se desatara la tempestad y apresuraron el paso
por consejo de I von
Cerca del fuerte de los Hovas que se distinguía
en la cresta de una montan.a, algunos hombres
amarillos aparecieron, marchando ligeramente
con las espaltlas desnudas y llevantlo á la cabeza
voluminosos fardos. Los campos empezaron á distinguirse mi\s verde¡¡; innumerables vacadas custodiadas por pa'storcillos armados de pértigas,
pacian la yerba y ameuazaban al pasar á la caravana.
· Al fin á las tres y media llegaron al pié de la
montan.a dondci ya les 'e,iperaban los emisarios
del Gobernador Samelorar&gt;anava'ritanana. Eran
dos y tenían pretensiones de civilizados. De la
raza amarilla, llevaban las piernas desnudas, los
cabellos de un negro azulado, lisos y lustrosos, y
en torno de la cintura á guisa de calzones de bafto, unos trapos azules de algodón. Pero lo que
producía el efecto más cómico, era el modo con
que se habían creído acomodar al traje europeo
poniéndose en la cabeza y el torso los objetos más
inesperados. Sobre el pecho sin camisa ostentaban un chaleco bordado de donde sus brazos de
un amarillo sombrío, emergían desmesuradamente largos; á la cintura y pendiente de un tahalí,
un sable y en la cabeza un sombrero de pelo
negro.
Uno de ellos avanzó hácia Ivon y le estrechó la
mano como antiguo amigo, le dijo algunas palabras en hova y vino á inclinarse respetuosamente
an~e los otros.
-Es un 12° Honor; tiene grado de·capitán, le
· conozco desde hace tiempo y es buena persona.
-Qué quiere?
-Es enviado para da:-nos la bienvenida y dice
que los cargadores están con las sillas de manos
detrás de aquellos árboles. Anuncian que el fuerte nos saludará con cañonazos
--Responda usted, dijo el Comandante, coi:servando difícilmente su seriedad, que estoy muy
complacido de la acojida que me dispensa Su Ex•
celencia y muy conmovido á la vez; pero que no
vengo con carácter oficial sino como amigo de
esta inteligente población hova, única en mi opinión capaz de regenerar este be!lo pais tan com•
batido por rivalidades de raza; que vengo como
amigo y así deseo ser tratado.

�34 ===============~=======~E::;L~MUND~~;;;:º~•===============º;;;.,;,;ºmtn~;gg=o_;l=O=d=e=J=u=lt=o=d=e~l=898~Traducido esto, el embajador pronunció un
largo discurso que el intérprete condensó así:
-Dice que agradece el honor y que Francia es
un hermoso país.
-También este lo es, interrumpió Lerbon.
-Que los hovas son unos amigos fieles de 10s
franceses; que esta visita es una prueba de esas
buenas relaciones . ... que el Presidente y la Reina .... y en fin, es necesario que dirija usted un
cumplimiento á la Reina. Esa es la costumbre.
-~eno, dijo el Comandante que empezaba á
impacientarse, dígales usted que bago votos sinceros por la salud de la Reina, que encontrará
siec-pre á Francia pronta á secundar su hábil política y que se retiren sobre todo, y avisen al Go
bernador que hemos llegado.
A esto respondió el otro con largos cumplimien ·
tos al Presidente de la República, pero .no daba
muestras de querer marcharse.
-Y qué esperan todavía? preguntó el Comandante con impaciencia.
-Creo que un obsequio.
- Un obsequio?
-Sí, cinco francos por ejemplo, contestó el intérprete que conocía las costumbres del país.
¡Cómo! Cinco francos á un embajador? preguntó asombrado Lerbon.
-Pero de Chalmont que había visto muchas cosas en materia de embajadores, se acercó al 12°
Honor y le deslizó discretamente en la mano dos
pesos fuertes.
•
Entónces la cara del hova, hasta allí grave y

cen una emoción de placer que sin eso no sería
tan viv.a.
Derrepente en una reducida meseta el sendero
termino en una muralla de rocas rectas, sin asperezas, que habría sido imposible franquear sin
las escalas que llevaban los hovas.
Con mil precauciones los carga.dores apearon
á los franceses, plegaron las sillas de manos y tomando la delantera se I.rnzaron por las escalas,
en tanto que el hombre flacucho dirigía á Ivon
un largo discurso, al cual é3te contesté:
-Conozco esto mejor que tú.
Y ásu vez explicó al Comandante y al Doctor que
después de esta primera escala se hallaría otra
meseta y luego otra muralla y otra y otra que
se franquearían con escalas y que pasadas todas
se llegaría á Ambohimarina.
-Entónces, dijo el Doctor, permítame usted,
Comandante, pasar primero pues iré más tranquilo sabiendo que usted me guarda las espaldas.
-Con mucho gusto, le contestó sonriendo de
Cbalmont.
La ascensión en suma no era tan terrible y el
Doctor la hizo con la premura de quien desea
verse libre de un mal paso.
Cuando se hubo franqueado la última muralla,
Ambohimarina construida en anfiteatro y rodeada de una muralla de piedras sin cimiento á la

.. .. .,

ser·ia, se aclaró de súbito, su sonrisa se hizo grata. se inclinó servilmente y condujo á los viajeros al punto en que estaban los fitakones ó sillas
de manos.
Allí había además una docena de hombres que
debían descargar las. mulas y subirá la roca los
equipajes de los viajeros. Las mulas debían quedar abajo guardadas por Jos artilleros.
El 12° Honor se lanzó corriendo á escape para dar 81 Gobernador aviso y el otro embajador
quedó para servir de guía. Como un gato ó como un mono trepaba á saltitos pcr las peñas llevando la espada en las manos á guisa de balancín.
De Chalmont iba contento, pues era muy curiosa_esta expedición que pocos europeos habían
emprendido, y la gente tan original que había
empezado á conocer, le divertfa. No venían aún
las mujeres, pero ¡qué ridículas serían si como los
hombres tenían la manía de imitar á Europa! En
fin, ya se vería.
- Y bien ¿subimos? Dijo Lerbón impaciente.
-Cuando quiera usted. Sólo esperaba que las
mulas quedaran descargadas.
A un signo de Ivon ios cargadores, robustos y
vigorosos, de piernas y espaldas desnudas, suspendieron las sillas de manos en que ya los viajeros se habían colocado.
- A caminar! dijo entónces en hova un individuo flacucho cubierto por el «lambah, traje nacional que no es sino una sábal!a puesta de modo
que deje libres los brazos.
En el acto emprendieron la marcha los c~rgadores haciendo prodigios de habilidad y de equilibrio por el sendero peligroso, acompañando su
andar con un canto plañidero y monótono.
El Doctor Lerbon, que no las tenía todas consigo ni pensaba siquiera en sus arañas, y se agarraba á la silla _silencioso y cerrando los ojos para no ver el abismo espantoso cuyo fondo era
más profundo á medida que se avanzaba.
De Cbalmont, aunque más sere·no, no dejaba
-de se!'.ltir esas palpitaciones del corazón que haciendo circular la sangre con más calor, produ-

usanza pelágica, apareció sobre el último contra
füerte y á unvs cien metros apenas del borde del
abismo..
Allá arriba los cargadores estaban ya con las
sillas desplegada~ para hacer subir á los viajeros
á fín de que entraran conforme á la etiqueta. Y
cuando hubieron subido, los cargadores sin apresurarse y gravemente penetraron por una puerta de piedra que parecía- ser la única que daba
acceso á esta especie de Kasbah, pero no riente
como los de Argel siI:o gris, súcio, pobre, sin estilo, desde donde se divisaban callejuelas estrechas, tortuosas y empinadas con casuchas bajas
entre las que hormigueaban animales domésticos
revueltos con gentes amarillas; Acrópolis de pueblos pretensiosos sin otro monumento que uua troje habilitada de templo protestante y al fín de
la aldea una casa cuadrada de piedras que llamaban pomposamente Palacio de Gobierno.
Cerca de la puerta se oyó rechinido de cadenas,
y una yez franqueada; aparecieron una treintena
de soldados sin más ropa que unos calzones blancos y que estaban armados de fusiles viejos y mohosos. Un capitán que les mandaba tenía sable sin
cubierta, y un clarín se desmorecía tocando. La
multitud presurosa obstruía la calle principal
abundando mujeres, metidas en las lambas ó blusones y chiquillos desnudos que se les trepaban
por las piernas. Numerosos perros salieron y en
ellos Ivon se fijaba atentamente.
El 12° Honor se presentó luego abriéndose paso á garrotazo limpio y se colocó á la cabeza del
cortejo dirigiéndolo al Palacio.
En e~ um~ral de este monumento, orgullo de
Ambohimanna, un hombre de figura inteligente
y dulce,-con la cara e~cuadrada en un marco de
cabellos canos y crespos, el pescuezo erguido
dentro de un cuello falso, alto y duro y orgulloso
luciendo un soberbio uniforme de subprefecto,

terminado por unas plantuflas da alfombra que
desdecían del conjunto. Salió amablemente al
encuentro de los viajeros, les estrechó las manos.
y los introdujo á un salón amueblado escasamen- ·
te con una mei,a y sillas, les ofreció cerve:.¡a y
les dió cordial bienvenida deseándoles grata y
larga permanencia en Ambobimarina, Pero comprendiendo que necesitarían descansar, tuvo el
tino de no entretenerlos demasiado y de no invitarlos á comer sino para el siguiente día. Les
anunció que allí conocerían á las notabilidades
del país y que les iba á hacer conducir al alojamiento que les tenía preparado.
Después de estos cumplimientos golpeó en un
vaso como en una campana y se presentó un joven
de veinte a:iios, sonriente, y vino á estrechar la.
mano á los viajeros. Usaba dolman de oficial, pantalón blanco y botas amarillas; su cara r1osplandecía con una eterna sonrisa y sus cabellos untados de pomada embalsamaban el salón.
- Mi sobrino, dijo el Gobernador por boca de
I vun: habla el fracés y va á asegurarse de que nada les falte á ustedes. No hay que olvidar que les
espero mañana á las seis de Ja tarde.
Luego, al despedirse agregó:
-Ah! ma:i1ana es domingo. Tenemos aquí una.
iglesia protestante de la que soy el pastor, y si
quieren ustedes asistirá los oficios, les v.eré allí.
con agrado. ~on á las diez.
-No faltaré, dijo el comandante que estaba deseoso lle verlo todo, y estoy muy reconocido por
tantas finezas y atenciones.
-Son un honor para mí.
Cambiados estos cumplimientos, salieron alfin;
y guiados por el sobrino fueron á la casa dispuesta par~ el Comandante y el Doctor.
-No vuelvo de mi sorpresa, decía Lerbon: es
encantador este sub prefecto que si tuviera la piel
más blanca y zapatos embetunados, nada dejaría.
que dese1tr.
·
-En efecto .... pero el sobrino tiene una cara.
que yo he visto en alguna parte, aunque no puedo recordar hien en cual.
Este, que se había quedado atrás para decir algo á su tío, vino y tomó al Comandante del
brazo.
-Mi tío, dijo, no puede dejar el gobierno, pero
yo simpatizo con los extranjeros, adoro el progreso
y me propongo ir á Diego y pagar á ustedes su
visita. Me llamo Volanabé.
-Nombre más fácil de retener que el del tío,
observó Lerbon.
- Verdad que sí? dijo el joven mostrando todos los dientes al reir. Y.... saben ustedesloqueeste nombre significa en Hova?
-Me agradaría sabeilo, dijo de Chalmont.
-La gran luna,. y pienso que indica nobleza
antigua, contestó siempre riendo. Luego ya serio
prosiguió: Ultimamente me cásé con una joven.
noble también, pero es pobre y sostenemos nuestro rango con trabajo. ·
-La vida es pues cara aquí? preguntó el
doctor.
-Para el pueblo, no: para mí que amo el progreso sí. Llevaré á ustedes á mi casa y verán: es.
chica; y como he llevado á vivir allí á las doR hermanas de mi mujer que son huérfanos .. . .
-Tiene usted un buen corazón, dijo el Comandante.
A poco Volanabé se detuvo frente á una de las.
casas más grandes de la ealle y dijo pomposamente:
-He aquí, Seño:es, la casa de ustedes: les suplico que pasen. Abnó la puerta y los viajeros vieron á un hombre, una mujer y una jovencita, que,.
sentados en el suelo, comían a¡.,resuradamentecon los dedos bolas de arroz cocido, derramándoseles en el suelo por la precipitación.
El sobrino frunció el entrecejo y apostrofó rudamente á los pobres hambrientos.
El_ hombre y la mujer se levantaron haciendohumildes reverencias y balbuciendo excusas en.
tanto que la niña se precipitó sobre una esc~ba.
Y barrió cuidadosamente los rlesperdicios del triste banquete interrumpido.
Luego los indígenas cargaron varios paquetes.
· que tenían preparados, y mirando en torno suy º•
como para convencerse de que nada.dfljaban olvidado, salieron con premura.
-Tienen aire de ladrones, observó Lerbon.
Donde van con esos paquetes?
-:-Son los dueños y habitantes de esta casa á
quienes se expulsa para alojar á ustedes. Aquí
no se conocen las casas de huéspedes y así se
0

__})omlngo 10 de Juho 1898

J!":L MUNDO.

aloja á los extranjeros caracterizados, lo cual no pero por esta tarde nada necesitamos, pues J ac•
ques preparará lll comida con las provisiones que
sale muy caro al Gobernador.
. trajimos sin ocurrir al comerciante ni á los bue- ¿Y á donde se van á refugiar?
-Con los vecinos; la gente pobre no es egoista nos oficios de la Srita Ravouna. ¿A que horas
y yo mismo no ·tendría trabajos para encontrar comeremos, Jacques?
alojamiento gratis.
-Son las seis ...... A las siete.
Volanabé vino sonriendo; habfa explorado la
-Pues bien, prosiguió el Comandllnte. Estamos
casa que tenía dos reducidos aposentos provistos á las órdenes de Ud. querido SefiorVolanabé para
de una cama cada uno, un salón sin muebles y ir á presentar á su familia nuestros respetos . . A
un comedor con mesa blanca y algunos escabe- las siete vendremos ácomer,fumaremos una pipa
les. También echó una ojeada á la cocina y vien- y á dormir. ¿No está bien, Doctor?
do to&lt;lo en orden, quedó complacido.
-SábiaJllente pensado, respondió Lerbon.
-Está bien, dijo; hay utensilios de cocina y
-Pues
yo, dijo el intérpr~te, si no me necesimanera de hacer fuego. A dos pasos de aquí vive
tan
U
des;
voy á verá algunos amigos antes que
un individuo que vende un poco de todo y que
entre
la
noche,
y además, agregó al oído del Coproporcionará las provisiones .... Ravouna, hermandante,
sospecho
que anda por aquí el bribón
mana mayor demi mujer, sabe algo de francés y
que robó los perros de acuedo con mi mujer. Mahará muy contenta las compr:is.
-Gracias, dijo el Comandante. Es usted muy fia.na temprano volveré.
-Basta mañana, le dijo de Chamont estreamable.
-Pero advierto á U1&gt;tedes que no intenten pa- chándole la mano, y volviéndose á Volanabé le
preguntó: ¿Y Ud. vive lejos de aquí?
garle sus servicios.
·
· Ivon sonrió y el Doctor dijo con sencillez:
-Oh! ni pensaremos tal cosa. . . . Una dama
noble, sobrina del GobPrnador. . . l
.....:Justamente, dijo Volanabé. Sin embargo; ..
-Sin retribuir sus servicios, concluyó el Comandante que creyó interpretar el pensamiento
del joven, existe siempre una manera de hacer
aceptar un obsequio. No es así?
-No, no, insistió Volanabé, ni obsequio ni dinero á ella que se avergonzaría mucho. Si ustedes al partir quieren dejarle un recuerdo, me darán á
mí, pero á mí, la suma que
.le destinen, porque el dinero es lo mejor, y mi mujer
y yo compraremos á Ravouna algo de su gusto.
-Qué tal! murmurólvon
a.l oido del Doctor.
-Decidid amente, dijo de
Chalmont sin:
pestañar, Ud. es
muy amable y
todo lo prevee

35

==-

-No. aquí enfrente, en la quinta casa á la izquierda. Vamos?
-Vamos.
·
La c11sa era más grande que el alojamiento del
Comandante, y los muebles menos escasos. Cuando entraron los viajeros, aunque acababa de obscurecer, ya la sala estaba iluminada por una lámparn de petróleo que acab~ba de colo_~ar sobre
una mesa una joven de quince años llJernmentc
vestida.
Cerca de ella, otra joven apenas de mas éÚad,
con ojos aterciopelados, facciones r~gu~ares Y_ el
cuerpo robusto, envuelta en un pemaaor de _mdiana muy escotado, vigilaba esta operación
con ansiedad.
Frente á un espejito colgado de la pared entre
dos cromos, otra. mujer bella y eleg11ntemente
vestida, también con un peinador, se ocupaba en
anudar sus cabellos.
No hubo presentación pero era facíl derecono."
cer que la dama robusta era la esposa; la que se

�36

EL MUNDO.

Domingo 10 de Julio dfll 1~

-Cómo! exclamó Volanabé. Se van ustedes? mente n egros ó azules puos daban á su fisonomía
peinaba Ravouna y la que arreglaba la lámpara
algo de indeciso y cambiante.
Y el vermouth?
la hermana menor. ·
Así seria su alma?
-Gracias. Ni el Doctor ni yo lo tomamos nun-¡Petróleo en Ambohimarina! dijo el ComanParecía muy joven; á lo más niez y siete aftos.
ca. La misteriosa sen.ora de Volanabé se acercó
dante.
·
Por un instante (lstuvo asustada al ver surgir
-Oh! yo amo el progreso, exclamó Volanabé de nuevo al oído de su marido, y le dijo algunas
un hombre de las tinieblas; pero reconociendo
palabras.
avanzando para ayudar á su cuftadita.
-Entremos, a:iladió éste, es preciso que acep- que era de su raza y no distinguiendo las insigEsta dejó la lámpara y corrió á refugiarse á
un rincón sombrío, la Sra. Volanabé de pronto sor- ten ustedes algo de mi casa. Dice mi mujer que nias del Comandante, sonrió y dijo en francés:
-Qué hace usted por aquí á estas horas, quién
prendida y asustada por la aparición súbita de va á hacer un poco de arroz y se los llevará para
le autorizó?
los viajeros, permaneció unos momentos con la los postres.
De Chalmont dió algunos pasos hácia la puerta
-Es usted muy amable y su esposa también,
fisonomía inquieta pero reponiéndose pronto hizo
y descubriéndose, contestó respetuosamente:
pero que no se moleste.
un gracioso saludo.
-Seftorita: siento mucho J:¡aber caneado á us-Sí, sí; insistió Volanabé. ~o debe.usted rehuRavouna apresuró su tocado y vino C'.&gt;n decisión á tender su mano, orgulloáa de poder de- sar. Si no puede estar listo para los postres le es- ted alguna sorpresa y le pido perdón. Pero temo
que los ladridos de este perro despierten al soltará para el desayuno de maftana.
cir en francés.
'
-Como ustedes gusten, dijo despidiéndose el dado ·hova ¡estaba tan dormido! Perdóneme us-Buenos días, Señores, buenos días.
Tenía preciosas manos en verdad esta chica Comandante á quien desagradaba esta obsequio- ted, pero en· efecto no tengo autorización para
venir.
salvaje, de rjos negros y facciones correctas y sa rapacidad.
-Pues entre usted y ocúltese pronto. Está pro-Y descontento y entristecido sin saber por
el Doctor part&gt;cía v1:rla sin disgusto.
hibido venir aquí y si alguien ve á usted, podrá
Entre tanto Volanabé que había logrado Poner qué, arrastró al Doctor detrás de sf.
Aun no habían dado las ocho y ya los dos via- pensar el Gobernador que está usted en conniá punto la altura de la mecha-, llamó á la r,iila y
después de tranquilizarla, con _palabras afectuo- jeros habían acabado de comer, melancólicamen- vencia con mi padre.
Entraron pues en un aposento arreglado con
saa, le dijo que ofreciera sillas á los viajeros.
te iluminados pr-r dos velas 1iundidas en et cuello
gusto y sencillez, cerró la joven la ventana y
Se trajeron seis sillas y colocadas en círculo de otras tantas botellas vacías.
De Chaln_iont dejó su escabel, se puso una ca- volvió á la puerta desde donde exploró el horitomaron asiento, las damas de un lado, y los caballeros del otro, como en Franc!a. Después de un pa, deslizó un revolver en su bolsa y declaró que zonte con cuidado.
Una vez tranquilizada, volvió con el perrillo
breve silencio empleado por ellas en observar á iba á fumar su pipa á la calle; pues no tenía ganas de acostarse. El Doctor prefirió seguir en que seguía todos sus movimientos, cerró la puer•
los recien venidos, preguntó el Comandante.
-¿No habían visto nunca blancos?
casa .para-apuntar en su di11rio, dijo, numerosas ta exterior y abriendo otra que comunicaba con
observaciones que tenía pendientes.
-Nunca, dijo Volanabé.
departamfmtos interiores, llamó dulcemente:
-Sí. ... dijo Ravouna: el :Mayor ....
Afuera la noche estaba sombría, sin luna; negra
-Papá, l)apá!
Pero su cuñado lé cortó bruscamente la pa- en la tierra entre las calles estrechas pero lumiNo se oyó ninguna respuesta.
labra.
nosa en el cielo que no volaba nu'be alguna. Un
-Duerme, dijo ella. ¡Pobre de mi padre! Ha.
- Vieron ingleseE hace mucho tiempo.
ligero vapor que subía del rnelo, esparcía en la sufrido tanto hoy que no me atrevo A aespertarlo
Después dijo un hova algunas palabrasáRavou- atmósfera una dulce frescura de rocío; raros tran- ámenos que tenga usted algo importante que cona que se levantó y fué á traer vasos y una bote- seuntes se deslizabar: silenciosamente á lo largo municarle.
lla de vermouth.
de las casas, con sus piés desnudos. De Chalmont
-No le despierte usted, dijo de Chalmon, doEn estos momentos, aprovechando el lugar que observó que sin embargo de estar cerradas ya to- minado por el encanto de esa voz joven y fresca
quedaba vacante cerca del Doctor, la nin.a se das las casas la de Ravouna estaba abierta; y ya de intlexiones tan h.:.rmoniosas y que se expreacercó á éste lentamente con .a ire interrogativo había pasado, cuando volvió la cabeza y d:stin- saba en correcto francés. Luego agregó:
y se arriefgó á tocar la cadena del reloj con la guió á álguien1 hombreó ~ujer que salió escapan-Solamente la casualidad me ha conducido
punta del dedo. El.Doctor queriendo sacar el reloj do y siguió un camino opuesto al suyo.
aquí, casualidad que bendigo, pues ignoraba que
con todo y cadena paracnseftarlo• más bien, sacó
De Chalmont siguió su paseo resuelto á ir has- en este país habitasen compatriotas míos. A sacasualmente á la vez un luis de oro, que rodó por ta el término de la calle y volver sobre sus pasos berlo, habría venido antes.
el suelo.
para no estraviarse. Pronto cesó de haber casas
-No somos franceses, mi padre por lo menos; yo
La nifta y Ravouna se lanzaron en su perse- á los lados y la calle se convirtió en un sendero si puedo reclamar ese título, pues nací de madre
cución, pero fué Ravouna la que lo rec0gió.
estrecho que conducía evidentemente al punto francesa en el Canadá. trli padre es inglés y se
-¡Qué lindo! exclamó: ¿y es de oro, pero de más alto de la aldea, donde debía estar la bate- llama el Mayor Stephenson, yo me llamo Nelly.
oro?
ría de caftones de que había oído hablar, y acer-Yo Juan de Chalmon, dijo el oficial. ... Y el
Oro puro, contestó el Doctor.
ca de la que se le había dicho que orgullosos de Sef1or su padre de usted está al servicio de los
-Aquí, dijo el cuil.ado no nos servimos más ella los hovas no permitían que se Ie acercara hovas?
que de la plata y por eso la sorprende.
ningún extranjero. Pues él iba á Mercarse! Con---Podría ser, contestó la joven Mn embarazo.
-r\Y cuántos pesos vale? preguntó Ravouna. forme iba subiendo aumentaba la claridad en torno Tiene enemigos en el Canadá y grandes tristezas ..
-Cuatro.
suyo y distinguía mejor los objetos en el espacio . Yo perdí á mi madre .... Papá enfermo de gota.y
Ella vaciló un poco, pero no pudiendc resistir descubierto; vió sentado sobre una piedra A un viejo y cansado no tenia ya esperanzas de prosá la tentación, tomó una mano á Lerbon y le dijo soldado hove dormido al parecer, con el fusil perar; y como se le había dado una larga licencia
con voz 11-cariciadora y suplicante:
colocado sobre las rodillas y pasó junto á él sin y se le ofreció venir aquí, vino para revisar las
-¿Me la regalas?
despertarlo, pero no pudo avanzar mucho á cau- baterías y reconstruir los fuertes, pero no instruAunque el Doctor no había soñado en hacer sa de un pretil que bordeaba un abismo. Siguió ye á los soldados. En Francia como en Inglate :
obsequio : de esa natúraleza á una joven noble costeándolo y llegó á un talud que tenía escalo- rra construyen barcos y caftones para otros paísobre todo después de la recomendación de Vola- · nes de piedra; y más arriba y del otro lado, ab- ses y mi padre levanta fortificaciones. Es decir,
nabé, rogó á la joven la -aceptase como un re- solutamente escondida de la vista llegó á una casa las construiría si se le dieran los medios y si los
cuerdo.
de madera, adornada con persianas verdes, pre- hovas que creen tener la ciencia infusa le O) eran
Las otras dos habrían deseado obsequio seme- cedida de su jardincito y cuya modesta coquete- mejor: pero se desconfía de él y tiene aquí mujante y eso se leía en sus ojos hasta que Vola- ría causaba admiración en este país. Por una chas contrariedades lo mismo que en Tananarine
nabé con su excelente corazón vino en auxilio de ventana del primer piso se escapaba un haz de de donde venimos. Oh! si supiera usted lo que es
la pequen.a.
luz muy viva. El Comandante se detuvo aunque este país? espero que lo dejaremos pronto.
-Sabe usted? dijo el Comandante: la pobreci- le habría sido fácil aproximarse pero ¿para qué?
- Pronto? preguntó con presuroso interés el
cita quiere también un recuerdo. No es por el di- Vacilaba, pues, cuando un perrito saltando por Comandante.
nero, sino por guardar.
la ventana se puso á ladrar y entonces pensó que
---Lo más pronto posible, pero no sé cuándo.
Bien habría querido pedir para su mujer, pero acaso el soldado despertando y distinguiendo su ¡Depende de tantas co3asl
no se atrevió muy A pesar suyo. Mas tarde se le silueta podría cazarlo, por lo cual era preferible
Luego mirando bien al oficial, sonrió y le dijo
presentaría la ocasión.
avanzar resueltamente, entrar en la casa y expli- con ingenuidad: .
,
-Toma; dijo el Comandante A la nin.a.
car su presencia del mejor modo posible. Con
-¡Qué extrafto es y qué agradable encontrar
- Recíbelo y dale un beso al Comandante, dijo esta idea avanzó hacia la ventana iluminada y aquí un europeo y de la buene sociedad .... 1PeVolanabé en francés y en hova, en tanto que su cuando ya llegaba la puerta se abrió y apareció ro usted me ha sujetado á un verdadero interroesposa muy preocupada se preguntaba cómo lo en el dintel una joven que sostenía tn la mano gatorio sin exolicar por su parte cómo es que vino
haría para tomar su parte en las largueza~ de los una lámpara cubierta por una pantalla de blon- hasta esta casa. Vamos, ya escucho. No sabía us. extranjeros. Luego llamó á su esposo y le habló das verdes.
ted que hay un fuerte en la población? Un fuerte
al oído en secreto.
De Chalmont estupefacto se detuvo: la joven muy débil é inofensivo, de lo cual me felicito y
La nilla se acercó lentamente al Comandante, y era blanca! Sí, blanca y .... ¡qué blancura! De aún pienso que si los hovas lo ocultan tanto, 'es
después de golpe depositó un beso en su megilla, esa que no ha sido maltratada nunca por el vien- para hacer creer que es terrible. No sabía usted
bes'.&gt; frío, rápido, fugitivo; dado de orden supe- to ni por el sol y cuyo brillo aún no empana ca- que desde hace cerca de un mes habitamos aquí
rior que dejó á de Chalmont una impresión de- ricia violenta alguna; de esa blancura sonrosada mi padre y yo?
·
sagradable.
de la salud, sobre la que resalta el carmín de los
-Tengo el sentimiento de decir, seiloritll que
Tenía prisa de dejar á esta familia tan poco in- labios que al través de las sonrisas dejan entre- lo ignaraba absolutamente.
'
teresante y presa de su disgusto se levantó brus- ver otra blancura: los dientes:
---Pues
bien,
yo
ya
sabía
que
vendría
usted
á
camente y dijo al Doctor.
Era linda? Acaso no; pero seductora sí que es
-Le parece á usted que nos vayamos? Ya es mejor; seductora por su tez, por sus espesos ca- Am bohimarina, porque los hovas han hablado muhora.
bellos rubios, por su talle esbelto, por su seno cho de esta visita y decidieron que durante ella
Aunque el Doctor no parecía tener la misma opuleoto, por sus brazos mórbidos, por sus ma- mi padre y yo permaneceríamos confinados e~
repugnancia que su amigo por las caras negras, y nos delicadas, por mil detalles que se imponían nuestra fortaleza, lo cual me tenía muy afligida.
conversaba amigablemente con Ravouna se le- . al primer golpe de vista. Acaso su nariz no era
vantó en el acto.
perfecta ni tampoco el óvalo de su cara; sus ojos
(Continuará)
- Cuando usted guste, dijo.
grises, verdes tal vez, habrían debido ser franca-

?.7

EL MUNDO

Domingo 10 de Julio de 1898.

PAGINAS DE LA MODA
..
•

,,tf'
i
::~,

FIG. !-GRUPO DE TOILETTES PARA LA E STACIÓN

Lecturas para las datnas.
EL LUJO

Desde tiempo inmemorial se ~a escrito en todos los
&gt;tonos, recorriendo la gama ~us1cal, des«;te ~l 1,1ás alto
hasta el más bHjO anc1temat1zando el luJO 1Dmoderado como una plag'a social: p_ero _tod, s se han ocupado
-ea~i sfompre, del SE'XO déb!l, BID A?ordarse ~ef sexo
fuerte; es decir, de los que usan h,gote y perilla! y
esto, no podemos menos que confe11arlo, en una ID·
justicia.
Nos explicaremo~.
.
Se dice que el luJO en las rnuJeres es :una plaga, una
.gangrena social, y los q~e eftO han dicho han ac_erta.do una verdad palmar111: como vulgarmente se dice
-de tomo y lomo; pero nos atrevemos á preguntar ¿el
lujo en los varones no es una pl11ga tan funesta como
la primera? Indudablemente que l'i, y para probarlo
-diremos algunas verd11des que, aunque amargas y
-doloroEas, to por e~o dejan dt1 ser verda«;tes.
ApenHB un niño dej'I de serlo porque piza los dora-dos uP1bralt&gt;s da la juventud y aba1!don~ l!L escuela,
.aunque su instrucción sea !lula é m~uf1~u~nte para
pasar " un seminario, á un hceo, á _una of1c10a, a una
-casa de comercio para comenzar, s1 a~i puedellam_a~se, su vida pública, cuando algunos padres de faunha
sin pon ersc á reflexionar lo qui' h aren, y los males que
-caupan á sus hijos, procuran rodearlos de toda clase

de comodidades aunque sus recursos sean limitados nar su existencia en un hospital, en una cárcel ó hasy muchas vectls tenga.u que ~acer p~nosos sacrificios ta en un patíbulo.
¡Qué r11sponsa.bilidad tan grande para los padres
para que vistan con elega,nma. Sustituye la ci- aqueta
ó el saquito de lienzo con el aristocrá.tíc_o flux_de ca- que sacan á sus hijoRde la esfera. social en que nasimir francés ó con la levita pasada de rico pano Y el cieron y los acostumb raron á un refinamiento, á un
lujo inmoderado!
sombrero de seda.
¿Y cuál es la recompen~a que muchos padres inconLa trangformación se complPta, v el niño se convierte sin haberle costado ningún trabajo. ni alguna slderdos alcauzan por su funesta. ceguedad?Que muclase 'de sacrificio,· en un dandy ; es un joven ele- chas veces sus hijos los niegan y se avergüenzan de
decir que Eon los autores d-, sus dlas, porque siendo
gante.
·
Desde ese momento el adolescense se cree un hom- unos humildes obrerod ó unos campedinos honrados,
bre de p:o~.echo y aunq~e sea más cob~rde que una no van vestidos comn eílo.,
Pensad; padres de familia, las verdades '!ueacabagallina s~ 111zga más vahen te que un Cid; y aunque
sea más tonto que Bertoldino se cree más sabio que mos de acentar; dejad que los vu estros se vistan con
decencia y hasta c0n elt-gancla, si les cuesta su traCicerón.
Su máxima es «que el traje h!lce al monaje,, y como bajo: pero huid del lujo iumoderado, que tanto en el
se ve elegantemente vestido pi enza que todo lo me- hombre como en la mujtlr, está conduciendo á su
completa ruina á la presente generación. El lujo es
rece y es acreedor á. toda clase de consideraciones.
ERte modo de pensar, esta cegued11d son fune.,tos una llaga, una ¡rang,·ena. social de que los homb_res
y labran su completa ruina,Llegaal fiu un dia en que sen11atos deben libertarse como de una peste contael padre, la madr~ y hasta la hermana, que han tra- giosa.
J . 8. DE A N::&gt;A.
bajado de dia y de noche para sostener á unhar11gán
á un pillo ó á un perezoso de marca mayor, lo abandonen á su~ propios esfuerzoa. ¿Qué sucede entonces? Que el joven, sin poder trabajar, se acostumbra
A trN AMIGO QtrE SE CASA.
á ve. tir con un lujo que no puede ROstener y se convierte en un ju ador, en un caballero de industria,
Mi querido Luciano: recibo la noticia de tu proyec •
en un estafador"ó en un ladrón de primer orden.
Vestir modestamente"es-pITT"a"él uua deilionra ypro• ta-do- matrimontP, y-ti'" t'eltcito-.
CáRate, yo te lo acousejL1. ¡Bendito sea el matricurar so..tener el lujo á que lo acostumbraron. aunque el mundo se desquicie, acabando por irá termi- monio!
00

�38

Domrn¡ro 10 de Julio de 1898

EL MUNDO

"'-"--=====================~~~~===========---"'=--....='.==-=======--

Dm,,f,. rro 10 élP Julio élP 1898.

EL MUNDO.

m·nietrsdor de tu casa v la fpJicidad de tu hogar no
8Pa mermada por la faita de ha1ina.
Tú no sabes que rara es la semana en la que Pn
uua cua no se rompe el tubo del quinqué, la eopern
ó la botlllla dt'I vino. llena por supuesto; ni el guto
que supon ti ~alir á dar una vuelttcita por el Pro do y
volvt'r.e á casa, ni otras muchas cosas que debieran
ensPña1 ta ron prefPrencla al latin y á la literaturaprecPpti va, p11ra que el hombre no estuviera en las Ba
tut'cas dm··nt" los. mt'jores aiíoR de su vida.
Ahora bien; como amigo que tl' aprecia lo que á un
hermano, voy á. ponertti de m11.nifie8to el ¡?allLO dia1 i",
mensual .v anmll de una familia compue~ta tan , oln
de marido y mujer, con una criada que se aviene á.
todo. incluso lavar, pla.,char y demás.
Supono-o que la salud de e.e matrimonio e~tá k
prueba da bomba y para nada nPceeitan dPI médic,·
ni de la botica Supon¡!'o que no ha.v sucPFlón, queja
mb tienen qne hacer viajes, ni van al teatro, ni a
café ni A nada que cue~te un céttimo.
¡Cuidado que es suponer!
Y fl:ate e1.1 la teriible realided del dos y dos son

L! MUJER AMERICANA.
La he coi:ocido aqui, e.n la madre patria, engalanando algún salón aristocrático, ó sentada muellemente en un ,andeatt; la he visto de cerca y de lejos,
,iempre encantadora, espiritual, interesante, atrayendo con esos ojos vi vos y brilladores que reflejan el sol
tie los trópicos.
La¡¡ mujeres americanas tienen algo indudablemeute que se iuentifica conmigo
\ o no eé qué extraño ó iuexplicable estremecimien•
to se apodera da mi cuando e.trPcho la mano de una
criolla, Se me antoja pulsar las fibras de su corazón,
siPnto el vértigo del placer.
Las mujeres de América Fon el hermoso complemento de ese UlUndo IIPno de flores, y de luz.y de aromas,
que tiene poc techumbre un cido puro y claro. por
suelo un vergel y por albergue dorados palacios llerws
de marmo!Ps, saturados de esencias, ahítos de lujo.
Todo tisto puedes &amp;preciar, mi querido amigo, mejor que yo por todos conceptoP: haR r acido en la !fabana, y la lmaginacióu fecunda y bri !ante que t_e ha
conquistado a4mnde v allende los u.ares muy Justa
fama de novelb1a, te hac., JJenetr11r, l0n til anteojo de

cuatro.

GASTO DIARIO
PESETAS

Y cuando leas que Ptl destinan 15 pesetas para vPs•
tirse la eFpos!I., pc&gt;nrlrán l'I grito en el cielo. ll&amp;mandote tacnñr y miserable. Tú no les lleves la contraria y
sigue la lectura callan&lt;lo las suma parciales. Ellas
te irán haciendo bueno lo que dPjo anotarlo. Cuando
sumes y di!!'!IS que el total 11eciende á 4 089 GO pPsetas
y recunden que tú solo ditpones de 3000 habrá. mutación: cambio da aspecto y de tono en la mamá., la
cual te diiá que ... .sin embargo, una mnjPr de su casa, de uua peseta hace doF; que con cuatro trapitoe

Desayuno.
Chocolote de cinco reales la libra y parn
lrPs ............. .... ..... . .................. S
Y no pienFeK en que la dom éstica aproVPchti
para su dPsayuno nada dPI dia anterior, por•¡ue no lo hará así la maten.

0,41

Al11merzo.-Dos platos y en.~alada.~
0,50

Un plato ligerito de ll'gumbres ó vl'1 dura...
Otr(\ dti carne, ~compañada de gui~antes, to
mate o patatat1; siempre aprovechando lo que
Jé la estación . . . . . . . . . . ............ . . . . . . . . . . . .
Te suprimo el postre que es co~a rara eu
invierno; pondremos uba enealada á gazpa-

ni&amp;ta, y de americansita joven y hasta soltero, PR cul•
to á la verdad de croni~tR. de te.tigo presencial é imparcial de las bellt&gt;zas americanas

RECETAS UTILES
POl\lADA PARA BLANQURAR LAS MANOS Y LA CARA

Tomar:
Miel fma .............................
Jabón blanco ue l\fan1ella r11Rpado ....
Blanco de ballena, fresco............
Benjui...... .. .. .. .. . . . . .. . .. . .. . .. .
Storáque........... ........... .... .. ...

1.::0

cho..........................................

0,10

Comida.-Cocido principio y postre.
G.arbanzos ................................. .
Uarne ..................................... .
Chorizo .... .. . .... .. .......... ...... ........ .
'focino ...................................... .

2.2"\
07,"i

02'.'i
O 21l
OJO

~~:~(~i¿·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·. ·.-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-::::::::
F!G, 2-TRAJE DE FOULAllll,

Conozco á tu prometida, joven recomenda ble, bien
instruida en las labores de su sexo, y que Lo apt rta
ca piral alguno al matrimonio.
Tú también eres un thico inH, uido. Hace dos mP•
ses termin11ste tu carrera, y diepones de un sueldo
anual de 3,000 pesetas. Pero en las aulas no te han enseñado lo que gtt~ta un matrimonio de tu clase y de
las necesidades de que lÚ y tu pre.metida estáis acostumbrados.
Y quiero que lo sP¡.111F, para que 8Cas un buen ad-

O1;;
100

Por aquello de poder decir que comPs prit,ciplo; porque, chico, con una pt&gt;H ta poco11 calamares y langostinos comprará,.
Postre .................................... .
Pan y vino para ambas co1Lidat1 .......... .

FIG, 4,-TR.AJE DE FOULAHD PARA CALLE,

Ga~tos generales del dia.
· Cordilla para el gato...................... .
:=-E.te renglón no lo suprimas. Si alimentas al
gato ccn el sobrante delameFa, que eobr&amp;rá
poquito. se hará ladroncillo y te dPjarásin cena f:ll día menos pensado Tampoco debes aU·
primir el gato; más caro te saldrá si los ratoneR Re meten con la ropa.
Tab.iC0 para ti y fMf.. ros para toda !acara... ,
Impre1,istos.-Este es el re1..oglón terrible, y
sin embargo salo pongo..................... .

Surnemos............... ...

020 Diferencia: 1 089 60. Pero que no valga lo dicho. Tú-.
085 puedes hacer que 1~ misma familia de tu novia, juntaml'nte con ésta, ponga el usto bwno á esta nota de
gaFtos. Llegas esta noche á casa de tu amada, sacas0,03 el The Patent London, de., y como quien da poca importancia A la corn. empiezas á leer el plan de vida
que propone uno. Al oir la canti~ad de algunos rengloneP, dirá la mamá: ";Jesús qué miseria! ¡Valiente,
comida! ¡Con una pesPta, vaya un piincipio que ._podrán poner para tresl"

hace más que otras con un bazar, y por último, ¿có•
mo se arreglan otros?
A e•to pueden conte~tar los u•ureros. las casas de
préstamos, loF libros de deudJres en los establPcimientos abiertos 111 público, lo, sablazos á los ami·
gos, las i-regularidades cometidas en cer tros y ofici·
nas dPl estado y toda la sPria de inmoralld11des que
transforman al hombr .. hourado en canalla. Y .ruelvo
á re11etirte que no predico contra el matrimonio. Tti
recomiendo que te caseti como manda muy sábiameu·

030
030

G, 71

Pesetas 6,71, que multiplicadas por 30 días
hacen un gasto mensual de ............... .
A las que hay que añadir los gastos genera-

Mezclar esas sustanciM en frío en un morterJ de
marmol, y en s:i defecto, en un vaso de porcelana
procurando obtener un producto perfectamente ho'.
mogéneo. Cuaudo la pasta esté bastante amasada
compacta, se dibidirá en pastillas ó tablillas poniél.
dolas á secar en sitio caliente.
'
Se emplea de la mioma manera que los jabones per•
fumadoij,

les del mes.

Al&lt;Ju.iler de habitación modesta, cerca de
tu of1cma ..................................................... .
Ya sé Que las J•ay más baratas, pero estil.n
11eparadas fiel centro, y lo que ahorras en habitación lg gastarás tin tranvla ó suela.
Uria~a ................ . .............. . .......... ..
No sé Ri ¡,odrás encontrarla por ese prPcio
y que sepa pl,mchar y guisar. Lo que si sabrá
será alimentar á su famflia ó á su novio á tu
costa. beberse el vino, quitarte los pañuelos
la paciAncia y hasta la esperanza de tu salva~
ción tal vez.
Alumbrado y calefacción ....................... .
Aquí entra todo el carbón, tanto d de la cocina como el del brasero ó estufa; el tubo, que
se rompe con -una frecuencia irritante, ó lo
rompe la criada por tener un pretexto para
Ralir anochecido, que es su hora predilecta·
velas, lamparilla para la cocina, farol dela es'.
calera, la semana que te corresponda en turno, etc. Ptc.
Calzado para ti y para tu mujer ........... .
Vestido para ti. ......................... ..
Id. para eLa ............................... ..
Se que lees los periódicos ...................... .
Gastos de correo y escritorio ............... .
Jabón .... ............................................... .
=""
Es muy poco para lavarlo todo pero vaya
::,. po: si hay alguna partida que encuentres ex~ . ce11iva.
· -; Reposición de vajilla rota .......... ... ..... ..
Ya verás qué manitas tienen las criadas de
" 15 pesetas.

50,00
te la San•a Madre Iglesia E:;ta lltita de ¡?a.toe Bóln
quiere enseñarte que •i llegas á. jefe de famili11 d.-bes reducirlos de manera que no lleguen a las 3,000
pesetas Para ello no te avergül'nces df:l dedr á tiempo "no tPngo" "no puedo" ni de que te vean comer
unas patitas guisadas ni dtt ostentar orgulleso un
remiendo en los pantalones .v un rnmbrero de moda
atrasada. E3te consejo t'S el mPjor rf:lgalo de boda
que puede dedicarte tu mejor aruigo.

.15,00

M.G

25,00

]000
]000
1500

150
200

4,00

2,00

----

Gasto:total al mes. . . . . . . . . . . . . .. 335,bO
dan el gatito del año: pesetas 40-29,60. A las

FJG. 3-l!Lii:GAKTE KODELO DE ESTÍO,

250 gramos.
200
,,
50
,,
30
,,
15
.,

. que por 12
.:,,;': que serla una falta de previsi_ón_ no aumentar siquie
---, ~..,. ;/ ra 60 pesetas ¡ ara entretenimiento de ropa blanca
-·-:= •·' ~ mobiliario, esterar, desesterar y otroR g11stos.
De aqui resulta qu~ para continuar de caFado tr11.Undote como de soltero. ó algo peor, necesitas pesetas 4.~,60 siendo asl que tú solo diepones de aooo.

•

FJ,} 5 - Tlli.JE NB.GRO DE PASEO.

FIGl"ltAS IJEL

7

larga vistl\ de tu talento, Pn todos los detalles de Pn•
cauto sorprendiendo lo bello en sus más inadvertidas
manifesta cioneF.
Nada ha podido escaparse á. tu fantasía, nada que
no haya trasmit·do tu pluma con riqueza de colorido.
Lo sé y apelo á ti, á quien 1levó la toga á PuertoRko y á la Habana para desempeñar los más elevados
cargos de la magi~tratura, pua que me digas y ,¡., pa•
so se entPren aquellos de mis lectores que por a,·aso
lo ignoren, qué ~s la mujer puerto-riqueña y 111 cubana.
PrPséntame pueF, el tipo ruás acabado de esa bella
y gracio,,a iR leña nae!~l en la tierra que forma uno de
los ped11zos más que:rnos de la patria, y bajo 1011 pliegun rlel pabellón que no pudieron abatir los colo8"" del
mundo v Raludara con cariño de padre á los habitantes de América llevándol8s el progreso moderno la
civilizació_n y el ~ariño de un pueblo grande y ge~eroso que tiene siempre los brazos abiertos para sus
hijos.
Yo he soñado tan sólo á la mujer puerto-riqnetla de
un modo i~perfecto, limitado mi espíritu por loe estrechos horizontes de mi pobre imaginación, encerra .
do en el pequeño clrcu_Jo de su vue·o, que no logra
elevarse á las altas regiones de lo ideal desde donde
puede apreciarse y conocerse á las mujeres americanas.
•
Y cuenta, Guerrero, que no es pasión de america-

AL 15-UNA PLANA DE TRAJES PARA BEBÉS Y UN TRAJE DE PRIMAVERA PARA SEÑORITA

�Domine-~ 10

EL MUNDO

40

-

o, Julio de 1898

Nuestros 5irrabados
FIG. 1.-GRUPC DE TOILETTES PARA LA RoTACIÓN.

••••

Nuestras lecturas pueden escoger un bonito modelo entre esos cuatro que les ofrecemos y que están en
gran boga en la actualidad.
El primer modelo es de un entero estilo sastre, con
jacquet de primorosa hechura.
Los otros tres constituyen variaciones más ó menos
originales de los figurines que damos al principio.

TOlllOII,

:NVJIBao 3.

IIIBXICO, JIJLIO 17 DE I898,

FIG. 2-TRAJE DE FJULARD,
La falda es de Foulard completamente Jis,i, gris
acero, sin otro adorno que una c.nta de tafetán que
forma ángulo en el frentt, de la blusa y rodea toda la
parte posterior de la misma.
El cuerpo es de g11ipure con las mangas y basquiña
de seda del mismo color que la falda.
Elegante corbata, última novedad.
FIG. 3-ELEGANTE MODELO DE ESTÍO.
Todo el adorno consiste en cadenilla sobre seda
acordonad.a azul pálido.
Cuerpo blusa con draperla de satin azul obscuro.
Plastrón muselina de seda blanca acordeón.
FIG. 4-TRAJE DE FOULAR PARA CALLE,
•El efecto de este modelo es de que tiene doble falda
gra ciaij á la disposición de los volantes
El cuerpo tiene un yoke y mangas de guipure en
tanto que el corpiño es de seda plissé.

FIG, 5-TRAJE NEGRO DE PASEO.
De seda negra con gran aplicación de muselina de
seda, á tres grandes volantes. Aplicación segunda de
bordado.
Bolero ligeramente figurado por la propia aplicación dt, muselina de seda.
FIG. 6-TOILETTE DE DIAB DE CAMPO.
La falda es completamente lisa, dd satin.
La especialidad está sólo en el cuerpo que tiene una
gran aplicación de must,Jina de seda acordión, con
cinto y collar ele blina.
FIGURAS DEL 7 AL 15.
Una plana de trajes para bebés, para niflos de 3 á. 5
años, y un encantador traje tle primavera para señorita, hecho de must'lina, figurada con hermosas aplicaciones de doble volante y plastrón de guipure.
Nuestras lectoras podrán ballar en esa plana, algu•
nas muestras de labores para casa.

FIG 6-TOJLll:TTE DFJ DIAS DE CAMPO

LA ··CARICATURA EN EL EXTRANJERO
(VEASE

LA EXPLICACIÓN DE NUESTROS GRARAD&lt;'S.)

,,. l ~... ,-

.\

;i~;· =-;: '\CL
,::

EsPAÑA (dlrigi,\ndose á. Francia) Caramba! Al fin y al .
cabo, y al paso que vas, te quedarás como yo.
(D er Floh, Viena.)

.

"

EL J APON.-Pobre gente esa! ·Qué trabajo~ se están to.
mando para p1 epararme ia conquista de las Filip1naP,

Fi,schieti.

EL PKURITO SA!,ISBCJ'lY,-God-

EL GATO AMERICANO Y EL RATÓN
lilSPAÑOL,
(Der Floh.)

EL GRAN_TURco Y C&lt;tE rA.-EL TORCO: La viej11o Europa está muy
entretemda y puedo darme gusto con eatos cristianos.
(Dffl" Floh.)

dam! moldita !Hg-racia qu • m~
hacti esto delleval' sobr" el omo
nn loe? cofl'lo Chambe la in .. . .
tan umversal.

&amp;1 roariscal !@lanco, &lt;rapitán General

J

ae

la 9s1a

ae (r uba-

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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        <name>Desastre de La Bourgogne</name>
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                    <text>Domine-~ 10

EL MUNDO

40

-

o, Julio de 1898

Nuestros 5irrabados
FIG. 1.-GRUPC DE TOILETTES PARA LA RoTACIÓN.

••••

Nuestras lecturas pueden escoger un bonito modelo entre esos cuatro que les ofrecemos y que están en
gran boga en la actualidad.
El primer modelo es de un entero estilo sastre, con
jacquet de primorosa hechura.
Los otros tres constituyen variaciones más ó menos
originales de los figurines que damos al principio.

TOlllOII,

:NVJIBao 3.

IIIBXICO, JIJLIO 17 DE I898,

FIG. 2-TRAJE DE FJULARD,
La falda es de Foulard completamente Jis,i, gris
acero, sin otro adorno que una c.nta de tafetán que
forma ángulo en el frentt, de la blusa y rodea toda la
parte posterior de la misma.
El cuerpo es de g11ipure con las mangas y basquiña
de seda del mismo color que la falda.
Elegante corbata, última novedad.
FIG. 3-ELEGANTE MODELO DE ESTÍO.
Todo el adorno consiste en cadenilla sobre seda
acordonad.a azul pálido.
Cuerpo blusa con draperla de satin azul obscuro.
Plastrón muselina de seda blanca acordeón.
FIG. 4-TRAJE DE FOULAR PARA CALLE,
•El efecto de este modelo es de que tiene doble falda
gra ciaij á la disposición de los volantes
El cuerpo tiene un yoke y mangas de guipure en
tanto que el corpiño es de seda plissé.

FIG, 5-TRAJE NEGRO DE PASEO.
De seda negra con gran aplicación de muselina de
seda, á tres grandes volantes. Aplicación segunda de
bordado.
Bolero ligeramente figurado por la propia aplicación dt, muselina de seda.
FIG. 6-TOILETTE DE DIAB DE CAMPO.
La falda es completamente lisa, dd satin.
La especialidad está sólo en el cuerpo que tiene una
gran aplicación de must,Jina de seda acordión, con
cinto y collar ele blina.
FIGURAS DEL 7 AL 15.
Una plana de trajes para bebés, para niflos de 3 á. 5
años, y un encantador traje tle primavera para señorita, hecho de must'lina, figurada con hermosas aplicaciones de doble volante y plastrón de guipure.
Nuestras lectoras podrán ballar en esa plana, algu•
nas muestras de labores para casa.

FIG 6-TOJLll:TTE DFJ DIAS DE CAMPO

LA ··CARICATURA EN EL EXTRANJERO
(VEASE

LA EXPLICACIÓN DE NUESTROS GRARAD&lt;'S.)

,,. l ~... ,-

.\

;i~;· =-;: '\CL
,::

EsPAÑA (dlrigi,\ndose á. Francia) Caramba! Al fin y al .
cabo, y al paso que vas, te quedarás como yo.
(D er Floh, Viena.)

.

"

EL J APON.-Pobre gente esa! ·Qué trabajo~ se están to.
mando para p1 epararme ia conquista de las Filip1naP,

Fi,schieti.

EL PKURITO SA!,ISBCJ'lY,-God-

EL GATO AMERICANO Y EL RATÓN
lilSPAÑOL,
(Der Floh.)

EL GRAN_TURco Y C&lt;tE rA.-EL TORCO: La viej11o Europa está muy
entretemda y puedo darme gusto con eatos cristianos.
(Dffl" Floh.)

dam! moldita !Hg-racia qu • m~
hacti esto delleval' sobr" el omo
nn loe? cofl'lo Chambe la in .. . .
tan umversal.

&amp;1 roariscal !@lanco, &lt;rapitán General

J

ae

la 9s1a

ae (r uba-

�LASEMANA
14 ele Julio.- Festividad democrática.- Regocijos público,.,-Una mujer abogado.-E'iperanzas de emancipaeión.-La mujer libre.
La Colonia Francesa ha conmemorado con la
pompa usual y el regocijo y entusiasmo que le
son caracterís1icos. el aniversario de la toma y
destrucción de la Bastilla.
Todo México se ha a1mciado á esa conmemo·
ración. Hay para ello razones de orden frívolo,
pero las hay también de orden elevado y serio.
Celebramos con los franceses el 14 de Julio, como con los espaftoles á la virgen de Covadonga,
desde luego, porque es una fiesta, una ocasión,
siempre bien venida para nosotros, de echar una
cana al aire, de abandonar el trabajo y los negocios, de olvidar las preocupaciones y enojos cuotidianos.
Si es cierto, como lo affrma Stuart .Míll, que la
mejor manera de ser feliz es · no preocuparse de
la felicidad y que los goces más delicados son
no los que deliberadamente se buscan y preparan, sino los que sobrevienen inesperadamente,
l os que se cosechan al paso sin haber salido á su
encuentro; nosotros somos unos de !os pueblos
menos felices de la tierra, porque nuestra preocupación dominante es buscar los placeres y alcanzar la felicidad. Gozar! buscar afanosamente
en los arenales de la vida la pepita brillante y
valiosa; atr11par al paso la brizna fugitivadel placer ;- y una vez atrapada, gozarla en el presente
a u n cuando se haya de llorarlamaftana; divagarse
con el goce frívolo del momento, descuidaPdo la
previsión del porvenir; gastar en las tandas hoy
el peso del gasto de maftana; pintm· i·enado para
no desaprovechar la ocasión de pescar juiles en
una zanja; hacer San Lunes, A trueque de perder
el jornal y el em pleo de que se sub~iste; faltar á
u na cita de importancia por dormir una siesta reparadora; rom per la alcancía para improvisar
una tamalada, y empeliar el jorongo para preparar mole y pulque curado, tal es nuestro modo
de ser y la fórmula abreviada en que condensamos la vida.
Por eso somos capaces de asociarnos á cualquier conmemor ación, lo mismo á la de la caída
del Imperio Romano, que á la de la toma de
Constantinopla. Pero tratándose del 14 de Jul:o,
h ay, ya lo decíamos, razones de carácter superior, qu e nos instigan y estimu lan á celebrar ese
aniversario al igual de los franceses miswos.
E l 14 de Julio es una conmemoración no francesa, sino human a . La toma y destrncción de
la Bastilla simbolizan la conquista de todos los
privilegios por el pueblo y el derrumbamiento de
todo un régimen abusivo é injusto.
La humanidad entera ha recibido el contra
golpe de una revolución, sangrienta y cruel, asoladora y arrasadora; pero ha cosechado los bienes inapreciables que derivan de sus principios.
No sólo Francia, sino el resto de Europa y toda
América, es decir, e1 mundo civilizado, han recibido de aquella revolución una orientación nueva y mejor hacia la libertad, la democracia y la
justicia. Nuevos horizontes se han abierto, grandes emancipaciones se han realizado; el hombre
puede hoy ser más grande y mAs feliz, el progreso
social más rápido y más sólido, y especialmente en
el orden económico, el principio de libertad del
trabajo, el derecho de todos á todo género de
propiedad, la abolición casi completa de los monopolios y la de los gremios, han regenerado al
mundo y permitido el colosal desenvolvimiento
industrial moderno.
Más ó menos claramente, frauceses y extranjeros comprenden estas grandes cosas, tienen la intuición de estos grandes principios y perciben
su fecundidad, y cuando se trata de festejar, de
solemnizar simbólicamente su eclosión y su difusión, las ceremonias y _regocijos encuentran eco
en todos los espíritus y simpatías en todos los
corazones.
Además; el colmo del plac.er es divertirse entre
franceses. El francés es por excelencia sociable·
la forma habitual de su humor es la alegría la d¿
su trato la finura y la pulcritud, la de su ca;ácter
la. expansibilidad. El inglés se divierte, si es que
los ingleses se divierten, fríamente, con circunspección, en silencio, cada cual para sí· el francés se divierte en voz alta, su alegría n'o se concentra como en el foco de una linterna Rorda,
sino que ir:-adia, se espa1 ce, lo inunda y lo ilu-

Domingc 17 de Julio de lb'98

EL MUNDO

42

mina todo como una lámpara de f;liemens; el italiano; el espall.ol, el mexicano, son también ent!1siastas, pero sin freno; turbulentos, pero un
mesura; halaraquientos, pero sin moderación;
pasan fá.cHmente de la chanza á la ofensa; del
entusiasmo á la agresión; de la anécdota salada
al cuento verde; del desparpajo á la licencia. Si
melosos empalagan; si asiduos importunan, si
obsequiosos hastían; se empelian en hartarnos y
nos importunan; son exigentes, nos fuerzan á
imitar sus locuras, y antes -nos piden placer para
ellos, que nos comunican el suyo. El fl'ancés, por
el contrario, pareC\e preocuparse exclusivamente
de nuestra comodidad y no de la suya, de nuestra satisfacción y no de sus goces; sabe conservarse en límites razonables de expansión, refrena
sus impulsos; cuando se prodiga se está vigilando y nunca es más dueiio de su razón que cuan•
do parece haber perdido el ju!.cio. Ademá.s, el
francés bebe, pero no se embriaga; chancea, pero
no insulta; retoza, pero no maltrata. De ahí que
todo el mundo esté contento entre franceses, que
en sns fiestas reinen no sólo la alegria y la cordialidad, sino la más absoluta corrección y que
se pueda confiadamente á su lado pasar horas
gratas y momentos de placer sin mezcla.
Esa mesura, esa expansión contenida, esa putc1itud sin mogigatería y esa desenvoltura sin Ji.
cencia, constituven el secreto de sus fiestas siempre animadas
siempre brillantes y á la vez
pacificas y tranquilas.

y

Tenemos el gusto de participar á nue-;tras lectoras litigantas que ya tienen á su disposición
una abogada á quit'n encomendar sus pleitos. María Asuución Sandoval es la 1fatilde Montc1ya de
la Jurisprudencia, la primera dama mexicana titulada de abogado. Ya veo desde aquí el gestito
de disgusto de muchas lectoras al recibir la est upenda noticia: 1Por manera, se dirán, que esa
mujer prefiere bojear el Digesto en vez del libro
de 1:o..:10a; ensartar argumentos y no agujas, coser latinajos y no remiendos, y enredar intrigas
en lug11r de ovillar madejas! ¡Bonita andará la
casa de esa licenciada: los trastos rotos, los muebles empolvados, las ropas deshilachadas, los
nilios enmaraiiados y el marido probablemente
tegiendo frivolíté. ¡Pero eso si, la jw·isconsulta,
con las enaguas sucias, sin chinos en la frente,
mal f&lt;tjada y mal forjada, alega1·á de buena prueba ante los tribunales, mientrl!.S los hijos, en poder de la servidumbre, comerán crudo ó quemado, y vestirá.n manchado ó roto!
Un poco de c11.lma seftoras mías; no se necesita
ser abogada para no ocuparse de la casa, ni asistir al marido, ni descuidar á los nilios; por millares las conozco yo que se pasan la vida en P la teros, en visitas y en las tiendas de ropa; que no
se paran en la cocina ni se preocupan de la recamarera; que ponen su bogar en manos de la ama
de llaves, sus hijos en manos de la institutriz ó
más radicalmente en el «Colegio Baz» ó en «El
Sagrado Corazón~ y que no tienen la disculpa de
asistir á sus enfermos ó de ir á iitigar á los tribunales.
Ya sé que todo puede ser motivo de caricatura y que pocas cosas se prestan á ello tanto
como la emancipación de la mujer; pero de que
una cosa sea ridícula ó lo parezca, no se infiere
que sea mala, y entre nosotros es más racional
inferir lo contrario. Nosotros encontramos ridículo al hombre económico, al prudente y cauto,
al entusiasta por sus convicciones, al trabajador
rudo, al apóstol entusiasta. En ciertas categorías
rnciales, parece ridícula la mujer que guisa, cose,
se encierra á cuidar de sus hijos, ama y es liel á
su marido, se cubre los hombros para ir al baile
y al teatro, y nadie puede poner en duda que todo eso es bueno aunque sea reputado ridículo.
En nuestra raza y en nuestro país encontramos
siempre vituperable ó ridículo aquello que no nos
agrada ó qut- no podemos realizar; tiránicos y
des1;&gt;óticos por naturaleza y murmuradores por
hábito y mala educación, tenemos una medida
fá.cil para estimar los vicios y las ridiculeces agenas: llamamos vicios A las virtudes que no poseemos y calificamos de ridiculeces nuestras incapacidades. En nuestras clases populares quien no
es _ebrio y refl.idor, despilfarrndo é imprevisor,
qruen no golpea y sacrifica á su mujer, quien no
hace San Lunes, es un ser despreciable ó ridfou1~ á los ojos de los borrachos y de los perdula-

nos.

Pero si pre,;cindimos momentáneamente de

nuestra manía de criticarlo y opacarlo todo, y nos.
hacemos el ánimo de ver la cuestión seriamente,.
no podremos menos de reconocer que se necesitan
una energía escepcional. un gran amor al estudio,
una noble aspiración y una inteligencia privilegiada, para, siendo mujer, afrontar la opinión,
desafiar las preocupaciones, vencer la vergüenza,
y el escrúpulo é i1?.scl'ibirse, seguir cursos, estudiar, aprender y conquistar un título profesionalEn Norte América nada más llano; ahí respetopor las convicciones 11genas, acatamiento de la li•
bre voluntad de los demás, aplauso para el éxito,
lauros para el triunfo; en México nada más escabroso, todo se opone, todo conspira á mantenerá cada cual en esfera humilde; tvdo lo que brilla
nos irrita, todo lo que descuella suscit&lt;l. envidias
y odioR; entre nosotros hay un crímen que nadie,
perdona, una culpa que no tiene redención, lade
singularizarse, la de abandonar el camino trillado de la rutina, la de rebdarse contra la inferioridad injusta y contra la opresión inmotivada. y ·
si la rebelde es una mujer, en,onces Anatema sitr
y ese anatema lo lanzan precisamente las mujeres,
Hay. en el caso que analizamos, la más notoria injusticia y la má.s incomprensible inconveniencia en hacer caricatura y en formular vituperio.
María Asunción Sandoval, como Matilde Mon•
to ya, como todas las muieres de su clase, trabajan,
por ennoblecer á la mujer, por sacarla de u na
indebida servidumbre, por redimirla de la ignorancia y de la miseria, por conquistar las posiciones distinguidas, por hacerlas figurar no como,
mufl.ecas, ni como joyas, ni como instrumentos
de placer, sino como coll\bcradoras efectivas del
progreso humano, como asociadas al movimiento
intelectual del mundo y como factores reales &amp;
importantes del bienestar, no sólo material, sino
intelectual y moral de la humanidad y de la Patria.
Son precisamente voces y manos femeninas las.
que deben aclamar y aplaudir á esas pr cursoras y á esas apóstoles de una regener11ción tan
justa como necesaria. La mujer, hasta aquí, ha..
sido un mueble de luio, fuerza es que comience
á ser un instrumento de trabajo y que colaborecon el h )mbre á las grandes faenas de la civilización.
0

&lt;]}ankee
NOTAS A 1000 VAPOR
C E

N IAG.ARA

A

~HICAGO,

T~r~ble, martiri_zll;dora, hecha de cielos grises en.
mov1m1eutos vert1g111;osos y de ráfagas comp1tt1stas
de un m llón de aguJas de acero por minuto fué Ja..
tarde que pa$é 11n el Niágara. Inolvidable po;que el
perenue despeño del !'io en los abismos no tenla el
carácter profundamente pasional, y trágico de las ho•
ras matinales. Ya no babia lucha, ni torbellinos-de nieve, ni grandes bocanadas de aliento polar; la mortaja
blanca calda sobre la tierra, era tan espesa qu11 apenas dejaba adivinar las rígidRs formas del cadáverde _la veg~ta_ción; bajo ella, el rio, entre aquella inmobihdad 1hm1tada, parecia formado de crepúsculo y
agonia: aquello era el simbolo glge.ntesco de lo eternamente fugaz é inútil de la vida.
Con estas reflex:_iones de moralista estupefacto en Ja,
cabeza1 y en los p1és un frio de tumba vi11ja, Rali del
carru&amp;Je de la compañia explotadora de la admiración
de los turistas, por unos vericuetos convert1doR ª°'
c_harcos de a~ua h.elada; ·llegamos al bord11 super~or de la cortm&lt;t de rocas que separa la calda ame•
rica.na de la canadense y cos dimos de nuevo de ma~os á boc~ ~on este Niá~ara hipnotizador y que jamás..
Jamás quisiera uno deJar de ver, cemo si deseara sorprender un momento en qµe se detuvieRe el río y s&amp;·
qu~dara coagul&amp;do en la orilla del precipicio y cristalizando ~u corriente verti~inosa en la cornisa det
abl~mo, d11Jaee escapar la mrna de agua lanzada ya
hacia el rio, mostrando en un desgarramiento formidable el ~equeleco granítico de la barranca v Juego,
enmu ~eciera todo, todo c~llara y un silencio·igual al
de los mstantes del génesu que precedieron á Ja palabra creadora, reemplazara este perenne murmullo,
hecho de truenos y de tormentas.
Lo ciei to es que la _fiebre d_e fantaseu, de describir,
de comparar, de urdir metá1oras y oordar imágenes.
ee apodera de todos ante el Niágara. Primero deprime, ~um~rge y disuelve el espíritu en espumas y arco-iris; viene la reacción y luego un febril trabajo,
mental sucede Ala eetul'!efacció~. Lo que se busca al
través de todo est~ caleidoscopio de se~eacionee quea~aba_n, por mof!,otizarse _en una impresión sola de adm1rRc1on y de 1mpotenc1a, es fiistr y definir bien el•
fenó111&lt;1no. pat'H lltt"~ rs11 lit ne,qativa,en el interior dPl!
alma y reveiarla á bOlat. y. di~f1·utarla sin cesar......... _

Domingo 17 de Julio de 1898.
De toda nuestra contemplación vespertina,
dos momentos me aeombruon y me encantaron: la vi~ta del río en el lugar en que prepara, en que arma su gigantesco salto y el
panoramH total desde lo alto de una altísima
torre de fierro en un establecimiento de la
ciudHd de Niágara.
Avanz!imos de roca en roca; t"do el río ve•
nla hacia nosotros; todo él se componía de
cascadaf; todo él se compone de ensayos; cada cien varas emprPde un salto toda la cor riente de orill;i a orilla; toda ella se encrespa y se preci pit&lt;l de golpe. Aquello es limitado,
definido y breve relativamente y parece infinito cómo el mar¡ quiere uno sorprender en
aquellas olas sin aescaneo y sin fatiga, una
expresión de angustia y de miedo al acercarse á la calda, al azotarse en el abismo.
Estábamos llenos de agua., helada nueet,os
fmpermtables chorreaban agua escupidos sin
cesar i;or aquel oleaje desesperado, e! río se
convei-tla para nosotros en UL&amp; ducha sin
fin. Y sin embargo, no acertábamos á movel'nos nuestra mirada se prendía á cada ola y
la s~guia en sus evoluciones desefperadas,
asistla á su agonía trágica y la veía.hundirse
y desaparecer con un grito espantoso en la
sombra.
Aquellos millones de dramas idénticos perennemente renovndos, nos retentan dolorosamente Yo no veía cómo porlria separarme
de allí: no acertal-a á moverme, no me iba á
mover; el deaeo imposible del Fausto de I\Iarlowe de deshacer su alma en moléculas infinitas v dispersarlas en el espacio, se apoderaba de mi, el budista eecc.udido en el f_ondo
de mi temperamento perezoso que asptra al
Nirvana por la flojera de soñ~r d~rante toda
la eternidad, se asomaba á mis OJOS, r desde
esa ventana contemplaba al rio correr, correr, correr.........
.
.
.
.
Por desgracia mi imagmación traba¡aba.
funcionaba el dinamo ment..l y vela claramente el retroceso de la catarata de una en
oti·a cortina de rocas (porque todas las peq~eñas caídas previas que tenia ante los OJOS
eran las grandes del porvenir) hasta llegar
al Ja"'O de donde parte el rio, que entonces
se dirramará directamente en su gigantesco
cañón de granito. Yo no lo veré ...... no lo
creo .. . ... Uno ó dos millones ae años (siento no haber recojldo ·el dato aritmético precisof pero tal ha de ser (millón menos ó millón
más) el tamaño del tiempo que nos separe de
ese que será el de la metamorfosis definitiva
del Mágara . . .. Tal vez los hombres de este
siglo estaremos de vuelta ento~ces en e~tepurgatorio terráqueo ... .. Quizás no M:1 buen amigo el Coro•
nel Santa Fé que tiene la felicidad de vivir en intimas
relaciones con lo supra.sensible, podría darme una
consulta sobre el caso ...... Pero para qué volverá es•
ta Tierra si no se vuelve con lo que se ama? ...... Es
preferible al espectáculo del Niágara, un rincón del
espacio desde dondE' podamos contemplar el salto de
la via láctea, el rio de mundos, en la noche del ínfluito.. . . .. dans le trou du charbonier,

!i:LMUNDO.
DAMAS MEXICANAS

***

Srlta. Julia Zárate
D&amp;btEXICO

Fotografla de Torres.

casi sin conciencia, en que nos sumerge el dulce hipnotismo dA los e~pectáculos inmensos ....... Pero u~niamos que tomará las ocho en punto el tren de Ch1cago ....

.......

Qué pasó en aquella noche? Como habiendo encontrado todo el Pullman ocupado, á pesar de haber sep_arado nuestros camarotes ó lechos (al gufto) de~de
New York, logramos, encontrarnos mt bueu amigo
Ateridos, cansados, como si hubiésemos andado 43 Genaro Ft:1rnández y yo, lu~ares cómod~s par3: dorleguas en loe ventisqueros polareR, vimos con ojos de mir? E3 posible que eaoe milagro se ~ebiest:1 al rnglé,
de mi compañero, tan claro que yo mi~mo lo enten~la
eetátua les pruebas pirotécnicas de un señor con as
pecto de gitano que explota una fue!lte de carburo ó y que difícilmente lo entendian los yank~es que solo
sulfuro ae hidrógenoó algo por el estilo, en combus - enti,mden el inglés obscuro. Es muy po ~ Jle; el resultión perenne, y cuya flama encerrada en u11; tubo, ha- t11do fué lidmirable; tenia yo tal cansancio de alma y
ce maravillas entre ellas la de poner horriblemente de cuerpo; la seneació':1 del Niága_r9: ~ab a apurado
lividos y feos Úo~ circunstantes; no lo digo por mis com · p"'r tal modo en mi esplritu _la ~e':1s1b1hdarl, que me
pañeros y por mi, que éramos feos de antemano, pero podía considerar muerto pd1_colog1~ente Vagameute
las señoras .... En fín, la luz que convierte en dinero oi que querían que yo deJase mi maleta abierta: di
el guebro aquel, es muy poco galante ..... Cru~amos mis llaved al conductor á quien en aquellos in3tantes
el centésimo museo, resbalamos por entre los mismos habría dado también mi cabeza y luego supe que comocasines, cuentas blancas, pagayas, pipas de palo y mo la linea férr~a unas veces corria por e_l Canadá y
esquimosde todos tamaños y colores que ya conocla- otras por loe Estad 1s Unidos, habla necesidad de de•
mos, saludamos á una 1niss que debe de pe~tenecer á la jar ,;xpedita. la acción de los aduaneros. Ese luego fué
misma fábrica que las otrail de los okoe museos, to- á las ocho de la mañana del dia siguient~; des_perté
mamos el ascensor y subimos a la cupulilla de una to- fatigado, porque en sueños habla yo seguido viendo
al Niágara y ya me cala en!ª cab11za ~omo el Gangee
rre altísima de fierro ....
Panorama incomparable; la ciudad de Niágara sa- cae en la del dios de la trimurtl indica, ya lo vela á
cando las puntas de sus chimeneas y _los remates de mis pifls desde la cuerda de Blondin, ya rodaba por
sus tejados rojos de la gran placa de meve que ia ~a- la calda espantosa encerrado en un barEII, como otros
bf a cristi.lizado en la mañana, estaba á nuestros p1é3; lo habían hecho. De modo que, en suenos, me morí
allá en el horizonte el Canadá esfumado, desvaneci- dos ó tresveces,y muchas más, si secuenLanlas muerdo, de,leido en una masa gris de moléculas ile agua; tes de miedo.
Ello es que después de almorzar me ~asé algunas
el sol se adivinaba por una cl~ridad m!lyor en el v:ago
plateamiento de la bruma occidua. B&amp;JO esa claridad horas viendo con cierto estupor, es decir, hecho un
venia convulso y ronco, encabritándose y relinchando estúpido, el paisaje gris, opaco y sin carácter que anel rio; no no dice esto mi impresión; es una metáfora, te mi se extendía, sin darme cuenta Je nada; por lo
probable~ente recordada, de las que ~sa~J.ios clási~os menos de nada me 11cuerdo. Creo que entonces fué
.
.
siempre que hablan de un río. Me di¡o cterta ocasión cuando dormi de veras
Un horizonte áspero, repulsivo, espmado de chimePablo M:acedo, qne el Niágara le h~bla hecho la i mpr~sión del mar metid., en una bandeJa y derramado stn neas negras, frío, húmedo y negro de nubes de humo
cesar en el abismo. Aquel río sin márgenes, por9.ue que complicaban lo fúnebrA del panorama, nos r eve:
la niebla las borraba y que venia con estremeclmrnn · ló la cercanía de Cbicago. Estopa1!io-~. como de~ia m1
tos epilépticos hae~a el bor~e de la h_err~dura, e_ra compañero, en una enorme estación fAa Y. sucia; p~magnifico, acongoJador, inspiraba admiración y pie- eamos por sobre veinte pares de ferrocarriles, lt:1 huidad· habría uno querido pararlo, desviarlo ...... pero mos el cuArpo á seis ú ocho locomotoras que arras•
esto' no era fácil. El río se bifurca y dando su segun- trando cadenas interminables de wagones ije metian
da rama un rodeo, viene aquí mas cerca á f~rmar la bajo techo sin decir "Iierro va" v tomamos un coche
incómodo y caro que nos condujera á nuestro hotel
cortina derecha y elegante de la calda amer1ca_na.
Las escamas del rio se apagaron, su masa gris co- en el corazón de aquella ciudad exu_berante.
Era claro que entrábamos en una mmensa víscera,
rría cada vez más opaca, el tumbo inmenso !lenaba
con su trueno loe dmbitos; el espectl\culo subhme ya en una formidable entraña de uno de los tres ó cuaera más bien oído que visto. La noche fué comp~i- tro cuerpos que en el orden econó~ico componen la
cando de sombra y de misterio aquel panorama sm Unión; Chicago no es un cere~ro, Ill u_n corazón, es
comparación posible; los focos eléctricos que la nie- un estómago ó cosa asi; turbi_o, frío, mcol~ro, combla rodeaba de halos opalinos, marcaban la_s lineas. de puesto de masas de construcciones ~oscas, em la mela ciudad ¡:erezosa y fria. Y yo, hombre su¡eto al im- nor int11nción estética, pero grandisim~s, pero. defo;·
perio de la carne, en forma'.de beefteck, habría reuun mes, aquella ci•1dad que tiene dos terC1os de siglo ae
ciado á comer con tal de seguir soñando frente de edad1 me hizo el efe::to de una Nueva-York d&lt;&gt;scasca.aquella tiu~ebla, ese divino ensueño, sin contornos, rada de todo estilo, de toda hermosura, de todo color

r.·. .

y originalidad. Pero eso si, loe cereales, los
ganados las carnes circulan ; por to1tas las
canale~ ~enas y arterias y se amontonan en
todos los ;rincones ·" esquinas de ebttl gran
vaso de alimentación. La atmósfera compuesta de átomos de agua y de carbón 11110Hal
llegaba á ser casi irreepirable para nu1 stros
pulmones que acaba 1an de_ lle,iarse cun _el
gran viento oxigena?º del Niágar&amp; y confirmaba en nosotros la idea ds 9.ue ª!1dábarnos
por una sección de un tubo digestivo; la humedad que dejaba la br~ma ~n las pare~ee
nos parecía cierta espe~1e de Jugo g-ástr~co
y yo temla instaute por mstanteser digerido
por Cbicago, la inmensurable tripa; mt compañero, que es de puro h_ueso, eonrela des ·
deñoso aute esta. perspectiva.
Eran las tres de la tarde y llegamos t'asi á
obscuraa á nuestro hotel; no era ni el Aud~toriwni ni el Palmer, pero era una buena ~asa confortable; e.tos y ankees E¡ue Vil':) y vienen incesantemente, 110n quienes meJor han
entenrlido el modo de rodear el reposo de condiciones de comodidad absoluta; tienen que
ganar en calidad lo que pierden Au cantidad;
tlllos hal! encontrado la fórmula material del
de,;canso intensivo. Yo se los agra,tezco.

Anduvimos una hora por el .-:entro de la
ciudad. vimos algunos de esto,; f,momenales
edifi::ios á que Nueva York nos 11abia a~os•
tumbrado; pero más sombrios, más ~UCIOB,
más improvisados; en aquella tardtl apizarrada y densa el pórfido negro y el granito rojizo hacen efectos lúgubres. Pero e~ fin. es.os
edificios decían algo, tenlan una ~1sono1_111a,
una presuntuosidad de advenedizos ricos
que no dejaba de llamar y hasta de embargar la atención. Desgr~ciada~ente e~tos
modelos de arquitectura rndustrial .v m!llonaria (permita~eme decirlo así ) t"Stá.n barajados con casas de oficinas tao completa~en:e
desnudas de arte, que acaban por pronuc1r
no sé que vaa-o deseo de cou1ett.-r uu crimen
y de renova~ el incend~o que hace más de
treinta años devoró á Ch1cago.
Tomamos un elevador en una de estas casas; entramos en una oficina. ¿~l Sr. C~nsul
de México? preguntamos- U~ ,Joven si111:pático, amable, que me reconoc10 en seguida,
se levantó vivamente; nos abrazamos Y. quedamos amigos de veinte años en un mmuto;
era Felipe Berriozábal. Salimos con él; visitamos de paso varios edificios¡ como era n1&lt;tur'll, hicimos alto en una estación de bomberos. No se encrtispen m~s _lec~ores; no voy á describirles esta maniobra descnbidisima (estoy faltando al
resp~cto que ~ebo á _la Academia) de los bo[!1beroe
americanos m la rapidez con que quedan casi automáticamente metidos en sus pantalones, cuandu los
dispierta la campana de alarma, (supon!!'o que dormirán sólo con un ojo) ni la instantaneidad con que
vomitados por los tubos se encuentian sobre los caballos repentinamente guarnecidos, arrastrando bombas cuyas calderas están siempre á media presión, y
pasando del sueño de. sus c~mas eolteriles, casi sin
transición á la pesadilla roJa de las llamad, de los
chorros ,1J agua y de fuego, á los gritoij de las victimas á los truenoa de los desplomes y á la muerte quizás; 'no, no le.i ,tescribiré nada.
Ya era ple- u noche ó por lo menos, plena sombra,
cuando sal11nos de ahí; las ¡randee avenidas mercaotiles surcadas por w , gones funiculares, que manejaban unos hombrones vestidos de hopalandas forradas
de pieles estaban apretadas de ¡?ente é iluminadas de
blanco y 'oro, por la luz de los focos incandecente,1
que brotaban á torrentes de los escaparates y por la
que bajaba en amplias vibraciones de las lámparas
ae arco. Surgiendo sin cesar de las penumbras palpitantes forma~as en derredor de lo~ altos cayados de
fierro que sostienen los g lobos eléctricos, á la zona dt:1
luz cruda que las ~añaba de liv~dez espectr~l ó ~ la
que emitían los cristales de las tiendas y las ilummaba de.costado, las jóvenes obrerasque por millares ~alian de loe almacmes para tomar sus elevados ó su&lt;1
tranvías, corrlan por las aceras envueltas en senda,;
capas de paño, con sus ca~astilias e11; la mano y_ l(),;
ojos muy abiertos y muy f1¡os como si una mano irrt:1sistible las atrajera hacia él.
Penetramos en un edificio que tiene la singula l'idad de tener algo así como un patio central, cer,ado
por cuatro muros que se elevan á la altura de diez y
ocho ó veinte pisos. Desde el centro del patio nos parecía que estábam?s en la boca d~ un telescopi~ invertido; cuando re1amos desde arriba se nos antoJaba
el tiro de una mina Esto se llama el Temp lomasónico;
en el elevador que nos llevó á aquellas s 11blime11 altura?. nos encontramoa de conductor á un muchacho
mejicano; ve.ti~io perdido dela E xposición de Chicago. Abajo, en el bar tomamoa un bock de helada cerveza contemplando un espléndido mosaico romano
que representaba el Descubrimiento de América; á alguna distancia parecía aquella riquiPima obradearte
un tapiz de alto liso, También era uu resto de la
Exposición. Entonces loe yankees se moriau de amor
por España y :a pobre princesa Eulalia creyó que la
Federación americana estaba a.namorada dó ella....
J u..To SIERRA.

�44

t!:LMUNDO

Domingo 17 de Julio de 1898

Domingo 17 de Jullo de 1898

EL MUNDO

45

acudió á satisfacer aquellas demandas, usando terreno, todos los puntos estratégicos que rodean
de toda la perfidia, de toda la doblez de que es la ciudad asediada, se fortificaban á toda prisa;
capaz un senor mahometano en las épocas de de- los habitantes pacíficos habían salido ya hambriencadencia.. Mandó á sus esbirros con regalos y tos y desolados á bu-;car amparo bajo las tiendas
:RESUMEN. - INSURRECCIONES EN CHINA. - LA . presentes para conquistar á los jefes de los del invasor; en vano el jefe espanol tondía la
BARBARIE DEL PUEBLO Y LA ltARBARIE DEL GO· rebeldes y transgresores de las le~ es internacio- vista en el horizonte, buscando un punto donde
BIERNO DE PEKÍN.-NUEVAS OCASIONES DE RE· nales; se congregaron todos baj:&gt; las tiendas al- b:-illara la luz de ia esperanza. La llegad11. del
PAl&lt;TIMIE,NTO.-Los PUEBLOS Q,UE VIV:E¡N y LOS zadas en son de paz; compartieron los soldados. General Pando con las tropas de auxilio, ac11so
PUfBLOS QUE MOEREN.-SALVAJlflMO MARROQUÍ. del Sultán con ellos el pan y la sal; se junta- sirvió nada más p,ara aumentar el número de víc-MATANZAS Y BARBARIE. - LAS RIVALIDADES ron sus manos en las mism.c..s abluciones hume- timas .. ... .. . ¿Quién podrá acusar á un jefe que
EUROPEAS Y LA EXISTENOIA DE MARRUECOS.- d~cieron sus labios en la misma copa de' hidro- se rinde, falto de elementos de combate y presa
LA HORA SE APROXIMA.-LA R,ENDICióN DE SAN· miel; y á una sefüil convenida salieron á relucir los· de una sombría desesperación? Linares, el jefe
TIAGO,-PRELIMINARES DE LA PAZ. - EL GRAL. yataganes y las gumías; se dispararon l&gt;ts largas superior, yacía postrado y gravemente herido,
TORAL y EL GRAL. SHAFTER.-HEROISMO DE LA Y certeras espingardas, comenzó la terrible ma- Vara de Rey, el segundo, había muerto. En vano
DESESPERACIÓN, - EL PUEBLO ESPAROL y LAS tanza. y un montón de cabezas,cortadas á cercén, se le urgí&gt;\ por el General Blanco y por el go
AllENAZAR DE LOS CARLÍSTAS.-EL PORVENIR DE fué ofrecido en homenaje al bárbaro Sultán co- bierno de Madrid. para que resi~tiera hasta la
muerte ..... . ¿A qué sacrificar inútilmente milla·
ESPAKIA.-CONCLUSIÓN. ·.
mo tributo sangriento de la salvaje hazana.
res de soldados en una lucha sin objeto?
Cadáver corrompido donde se amontonan los
,gérmenes de la putrdiCCión, el imperio cllino
***
*
Co~ razón los ojos todos de la Europa se vuel.
* *
que acaba d-, sufrir pequen.as desmembraciones
ven sm cesar á las playas rifeiias, buscando la
La rendición de SantiA~o de C11ba signific i los
cediendo importantes puntos estratégicos de s~
manera de convertir ese país de caníbales en una preliminares de la paz. Tenien·d o los americanos
territorio á Rusia, á Alemania y á la viejtl Ingla- colonia civilizada, haciendo entrar al re~rasado
tan amplias bases de oper11ciones, fácil les será
terra, v uelve á presentar tristes manirestaeiones
pueblo marroquí, de grado ó por fuerza, en el Pnviar formid!l ble expedición contri\ Puerto Ríco.
de su condición morbosa y á poner en evidencia
á la: vista del mundo. signos claros de su disgre~ sendero de los pueblos cultos. Si no fuera por las No hay escuadra que lt&gt;s detenga el paso para harivalidades que provoca, por los et-los que brotan cer n uevo,s desembarcos en otros puertos de la
,gamón secular. Una formidable insurrección sin
pt r su. futura suerte, por las ambiciones que á to- ' costl\ septentrion11l, mientras pasa la estación de
más objeto que la matanz&gt;l, sin más fin que el
dos empujan, tiempo ha que el imperio sherifia- lluvias para poder, sin dificultades, l\Sediar la
derramamiento de sangre, en medio de escenas
-crueles y de feroz salv:1.jiim &gt;, ac 1ba de estallar. n? habría 'desaparecido ae la haz del planeta. Habana por mar y por tierra.
La influencia morttl que ha de ejercer en las
Algún mandarín de esos que :ipenas sienten el T1e~po ha que Francia, Italia, Inglaterra. ó aun
la m1sm~ lJ:,ipana, hubiera tomado posesión de guarniciones españolas este hecho de armas, tie_yugo del dominio imperial se ha dejado sorprenese terr1tono por su propia cuenta, ó con el con- ne que ser inmensa. Engreirios los invasores con
der, y el populacho feroz se ha entregado á 3u
curso de las demás naciones. Pero sucede con sus victorias,tendrán que sufrir las guarniciones
barbarie tradicional, cercenando cabezas y emM-irruecos en pequen.o, lo mismo que con el impapándose en sangre. Para sofocar la revuelta, perio turco: todos convienen en que tiene que es pan.olas la angustia de la derrota.
No más ssingre. no mAs escenas de exterminio,
para reprimir á los rebeldes, el Hijo del Cielo ha
desaparee,er, todos están de acuerdo en que por no m&lt;ts espec~áculos de horror en las tierras ,rnapelPdo á medios idéntico!!, y las tr.opas imperiarazúues de lesa h,\lmanidad debe arrojarse del tillanas. Que una paz honrosa, evite en lo porveles-han el:'trado á sangrP y fuego en Foo-Cban.
otro_ lado del Bó-f 1ro á los hijos del profeta, pero r:ir nuevas catflstrdes.
.
*
nallie se atreve aisladamente á ejecutar el acuer*
*
Si el impío Don Uarlos y sus partidarios AntiLa Europa se estremece ante tales horrores;
do, temiendo que á la hora del reparto, vengan las patriotas se levantan en armas contra .,J Gobiery si se pudo ver casi con indif.,r,mcia las hecacomplicaciones y tal vez la guerra universal.
no constituida y lanzan un reto á 111 dinastía rei-iombes de Armenia y del As:a Menor, si fueron
Así Marruecos: codiciado por todos, vive no de nante, estamos seguros de que con el Rey nifto, bacausa de simµles protestas las matanzas de cri,su vida culta, no de su actividad de pueblo civi- tallarán todos los elementos sanos de España para
•,t ianos en l'rebizonda y Erzeroun, por temor de
li~ado, sino á favor de las rivalid&lt;1des que des- rechazar las huestes del absolutismo, para opoque el Sultán de Turquía, en slls sacudimientos
nerse al retroceso secular que ocasionaría el
de muerte, conmovitra á Europa y provocara pterta.
Pero un día llegará en que esas rivalidades se triunfo del pretendiente.
la guerra universal, las matanzas de Cnina no que- acallen, y Frnncia tal vez, la que tiene sus avanDura es la tare11,ardua la empresa; pero en el
-darán sin castigo, y darán ocasión á que se apre- zadas en Argel y por ende está más próxima á remomento actual, la Espana mon!lrquica, la Espasure el famoso reparto ya iniciado en las riberas
cojer esa herencia, ó Inglaterra asentada sobre fia de tradiciones gloriosas y de brillante histode Petcnilí, donde el Imperio germánico tiene ya
el peñón de Gibraltar, tienda la mano para apo· ria, tiene que proceder á restan.ar .much11.s heriuna base de operaciones, donde la Gran Bretaña derarse del territorio marroquí. No está lej,ma la
ha obtenido un puerto de importancia para el fatídica hora en que desaparezca el podrido im- das, á enjug&gt;1r mucb&gt;ls IAgrimas, á trab~j\r con
fe y con denuedo PO la reconstrucción de uu estaabrigo de su escuadra f0rmidable, donde Rusi!l.
perio
con
toda
su
coorte
de
miserias
y
de
barbado social que se derrumba.
Jia extendido su poderosa influeucia al tender las
· Ojal,\ que ese pueblo qne no se abate en sus
-cintas de acero de sus caminos estratégicos á rie.
desastres.
Pncuentre en ~í mismo el vigor suficien_través de la Manchuri11. que la unen al puerto de
te y llls suficientes energí 1s, para hacer frónte al
Vladivostock. J&lt;'irmes las potencias en su tarea de
Por más que todavía sea asunto de discusión porve1ifr.
no intervenir sino en aquello'! asuntos de que pueentre los dil'ectores de la cosa pública en EspaX.X.X.
den sacar algún provecho, veremos que pronto, na, por más que todavía vacile el Ministerio de
15
de
Julio
de
1898.
si la insurrección no es sofocada, acuden en nom- $ ,,gasta, temiendo las manifestaciones de la opibre de la humanidad para hacer cesar las matannión pública y tal vez las amenazas del odiado
zas, para acallar las crueldades, para enjugar la carlismo, parece que es llegado el tiempo de ha"Sangre derramada, aunque por cada nota diplo
blar de paz, y hacer cesar con concesiones m1s
la fabricación de perfumes.
mática, por cada intim&gt;lción al Imperio del Cielo,
ó menos dolorosas, la tremenda guerra con los
-arrebaten un pedazo de territorio, obtengan nue- Estados Unidos. que por cerca de tres meses ha
La extracción dt1 los perfumes es un arte emiuen--v.1.s prerrogativas y avancen un paso más en el tenido smpensa l&gt;t atención del mundo civilizado.
t emente complejo: la fragilidad de las flores l:i. tecamino de la conquista de esa inmensa agreSantiago de Cuba, que era como el baluarte nuidad de t-tl 11roma, lad cantidade~ que e,s nece~ario
.gación de pueblos y naciones, uoid.:&gt;s ·por la hisavanzado ante la invasión americana en 111s tie- tratar y la violencia dt1 la evaporacióu, explican fáciltoria y congregados en la misma zona, pero sin rras de 111. revuelta Antilla, ha caído después de mente las dificultades del problema. H11y otras conJazos positivos, sin la trabazón necesaria que un sitio de algunas semanas. R•Jta la escuadra sideracionPs además La misma plant&lt;.1 no florece
de una manera igual á distintas horas del dia; el aiconstituyen las grandes naciúnalidades.
de Cervera frente á las costas meridionales de re cálido y la luz aumentan moment.. ueamente l:l.
'Ay de los pueblos declarados en decadencia!
Cub11, sin esper,rnza de refuerzos que pudieran producción de aroma y la suprimen de un modo com~ay de las naciones caducas á quienes declar\n venir de la metrópoli, sin probabilidades de au- pleto si se prolonga mucho tiempo.
débiles y enfermizas las grandes potenci,as! Su xilios que pudieran llegar de la capital de la isltl,
Dan meuos perfume las flores cortadas bajo la luz
hora ha sonado en el espacio y en el tiempo, y aislada la ciudad y el puerto de toda comunica- fuerte del sol que cuando se recojen en las primeras
horas de la mañana; su aroma es menos fuerte en lod
:será cuestión solamente de tiempo y espacio la ción, reducida á sus propios r¿cursos, agotada ~erren
os.altos, fríod y humedod que en 1011 s11cos, badeclaración de su definitiva. suerte.
la guar1lición en el rudo combat~, escasa de pro- JOS y calientes
A lu mil cuestiones delicadRs de manipuli,.ción.
viswnes y viendo lev1mtarse detrás de SU!' mu- adaptadas á la clast1 de cada substancia. 11romática;
• ***
ros agrietados el fantasma fatídico del hamhre; se 11g1egan pues las complicacion11s de madurez odoFrente á frente de las costas europeas, á muy falta tal vez de municiones de guerra, y con la rifera y de recolección en el momento propicio, que
eorta distancia de las comarcas meridionales, ba- angustia moral de su aislamiento, ha teni&lt;io que reclaman un largo aprendizaje para la fabricación
:ilando sus tierras en las ondas azules del Medi- sucumbir, salvando sólo lo que podía sa:v11.rsc de los perfumes.
terráneo y levantando en el horizonte sus agrestes frente de las exigencias del invasor: la vida
***
.montafias que se divisan desde las playas espade
sus
soldados
.
El
departamento
de
los
Alpes Maritimos en el Sur
.fiolas, Alzase el imperio marroquí, presa codic1a¿Qué aguardabii el General T0ral después de de Franci&gt;l es un jardín muavilloso qnp ha valido a
-da de todos, que sesostienetrabajosamente entre verse c~rcado por todas partes, imposibilitado de la
perfumería francesa una suprem.cla indisfruta-su corrupción interior, atacado de disgregación, hacer una salida vigorosa, incapacitado para ha- bl~: es ademas, el gr¡¡.nero de las perfum&lt;ria!! .d e otros
.herido de muerte y llevando en su seno los gér- cer una resistencia heróicai' ¿Quién era capaz de pa1ees.
1
La hermof!a ciu&lt;lad de Gra~se, centrQ único .ie flo•
menes morbosos de todos los paises muslímicos. exigirle que condujera al sacrificio, que arrasres, en el mundo entero, tiene df'Rd"' hact1 varios siTambién allí ha estallado la insurrección, aho- trara á una muerte cierta á sus millares de glos
una industria agrícola considt1rable1 intertsaute
,gada en sangre y sofocada en barbarie por los subordinados, sin tener siquiera una esperanza y muy pintoresca
·
A la salida del ~ol y antes d11 que sns rayos hayan
soldados del Sultán.
remota 'de triunfo? El General Shafter recibía á calentado
las flored, y algunas veces do, noche. llamll.Queja banse los súbditos extranjero'! de las la continua nuevos refuerzos para sostener su~
dos con las voces de un cuerno d11 cazador cullndo
irrupciones piráticas de los ká bilas rifofios, nunca posidones: á un regimiento se agregaba otro re- am~naza
la tempestad, todos los cortadores, niños y
saciados en su obra de pillaje; quejábanse de Kimientu, á las baterías de montaft11, se añadían muieres, se reunE'ln para empezar su faena; y ya tre•atentados múltiples efectuados por los esclavos las baterías de shh,; todas las desigualdades del pando por los á.rbJled, ya edcondido:1 bajo la tupida.
nominales de su magestad sherifiana, y pronto

ll)olitictt ®tntntl.

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Domingo 17 de Julio de 189b

EL MUNDO,

vegetación del suelo, proceden cuidadosamente a la
recoh,cción de las flo,:es.
En su gran mayoría son italianos, porque en esas
epocas de tarea excePiva no basta el personal &lt;'rdinario y como a todo1 los centros cosecheros. llegan en
multitudes compactas los mercenarios, joru11leros de
ocasión.

rá, pues, un neutro indeferente. inodoro, discreto al
punto d11 extraer la esencia solamente Este ideal no
se ha e&amp;contrado todavia, y hay que conformarse con
un disolvente de mediana calidad que produce desde
hace algún tiempo resultados casi satisfactorios: ta'.
e• la gri.sa, mezcla de buey y puerco, lavada, hervida, prep11rada con mil precauciones que ha le~ado la
tradición desde ios tiempos
deDioscórldes!-Puede reemplazarse con aceite de
olivo,muy puro, ó· c1.n aceite ntiutralmo refinado.

**i&lt;

que rPquiere. La fábrica más modesta posee cuatro
mil cajas y las que producen en grande escala, tienen
más de cuarenta mil. Cada caja no puede contener►
11n efecto, mas de 500 gramos de grasa y una tela 1 kilógramo de aceite.
Para tranPformar las grnsas perfumadas por maceración ó enfleuraje en extractos, pónense aquellas en.
contacto con alcohol en recipientes animadofl de movimientos alternativos muy rápidos, ha~taque el alcohol se haya apoderadu uel perfume. Entonces se I&amp;
separa trasegándolo.

Domingo 17 de JuilO de 1898

EL MUNDO

Glm irante v oficiales superiores ae la flota eSPañola ae $antíago ae (!uba

¡Cuánto m,jor fuera que á voluntad pudiéramos
abrir ó cerrar el espléndido abanico de los vientos ó
el 11brasado abanico de las ondas de fuego que manda el sol. ó el verde y espumoso abanico del oleajJ
en los revueltos mu·esf
Entonces la industl'ia multiplicarla su potencia hasta lo inconcebible
Confiemos en el porvenir.
JO&amp;Él ECHAGARAY,

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LAS FUERZAS DISPERSAS.

Tales son los dos métodos
Ya en otra ocasión hemos dichn, qu3 la cantid11d d&amp;
principales: deRtila clón y di- fuerzas que definitivamente murieron para la indussolución. E&amp;ta última, cuan- tria humaaa en nuestro viejo globo. es enorme.
do se hace en caliente, toma
Toda combinación química realizada y que hael nombre de maceración. ya dado por producto un compuesto estable, npreSólo dos floreR. el azahar senta una fuerza, ó mejor dicho, un trabajo consumiy la rosa son susceptibles do que la indust.r ia no utilizará jamás.
de destilación. Se echan
E8 un peso que está en la parte inferio,· de su cacien litros de agua y cin mino; es un péndulo que lle1'(ó á su posición inferiorcuenta kilógramos dt' flores de equilibrio; es en resumen, una atracción que aproxial alambique. Al hervir el mó dos masas cuanto podía aproximarlas.
agua, desorganiza las celPor eso afirmábamos que toda el agua que existe
di 11 as que apri11ion1m la en la Naturaleza represent11 una energía ya ga&amp;tada~
esencia y la pone en liber- la que se gastó al unirse el hidrógeno con el oxigeno.
t11.d; los vapores se conden¡Cuántos millones y millone~ de caballos de fuerza
san en una serpentina fria y que ya no existen para la mdmtria, representan 1ai
el agua y la esencia caen aguas de los mares!
á un vaso florentino en el
r lo que decimos del mar podemos decir rle la cosLA RECOLECCIÓÑ "E FLORES,
que se separan poi~ la dife- tra sólida del globo; cada formación geológica es corencia de densidad.
wo la loza de piedra de un inmenso cementerio ó
Una vez cortadas las flores se las va colocar do en
Los alambiques son, ó bien de fuego ó de vapor de como las c~nizas de un gigan~es~a hogllr; metaleR' y
sacos para llevarlas cargadas en asnos á la fábrica en doble fondo. El agua de refrigeración procedti de las metales oxidados. restos de mfmitas combuetiones.
donde las reciben las obreras y dePpués de apartar las fuentes que bajan de las montañas circunvecinas,
Apenas si las minas de carbón de piedra se han
mejeres las extienden sobre el embaldosado de una cuyas corrientes atraviesan la ciudad de Grasse, pa
salvado de esta muerte universul; ellas, por Ja afinisala fresca quedando á disposición del preparador.
sando sucesivamente de una á otra fábrica para ser- dad del carbono con el oxigeno, no saciada todavía
vir al otro extremo de la población los molinos de representlln la fuer.ta de que hace un siglo está vi~
aceite que estRn en la llanura.
***
viendo la industria.
Los fabricantes de perfumes deGrasse han sido adPero aijf y todo, las fuerzas naturales del esferoid&amp;
Antes de enumerar los diversos procedimientos de
fabricación, creemos convemente decir algunas pa- mirablemente favorecido!! por la naturaleza en su terrei,tre no eeti\.n agotadas pQr completo.
preciosa
industria,
que
labras sobre el perfume, explicando cómo nace, en
ofrece aspectos artlsticos y
dónde reside y en qué condiciones emana.
El aceite esencial está localizado en las celdillas de pintorescos, no sólo en lil
la cara superior de lo, pétalos y de los sépalos, en las recolección de flores &amp;!no
partes superficiales. glándulas salientes y receptácu- en la destilería que se halos poco .l?rofun~os de esos órg-anos; está asociado á ce "n grutas antiguas del
ace1te11 f1Jos, resmas, gomas y tanino!!. Las células no anfiteatro montañoso.
son tan solo receptores de esenci'l, sino fábricas de
esenciH; el perfume no es el resultado de un desdoblamiento sin, de un acto de vitalidad
La maceración se aplica
A v:eces se acumula la esenc_i11 en gotit..s en la epi- á la violeta, á la 11.c11cia, al
dermis; á veces se escapa baJo la forma de eflnvios narciso y también á la rosa
aromáticos á medida que se produce. H1ty sejrúu es.o y al azahar.
dos cl11ses de fiores: aquellas cuyo perfume ex steenFrente á cada horno de
teramente condensado antes de que comience la eva- baño de Maria hay mujeres
por11ción y 11quell11s en que nace puco á poco alg1mos ocupadas en derretir gr11sa
momentos antes de evaporarse.
en vasijas estañadas dentro
Ei1ta diferencia es de muy fácil observación. Cuando de las que arrojan las flose despedaz11 una rosa queda en los dedos un olor de r es, manteniéndolas surosa muy marcado; si, por el contrario, se hace la mis- mergidas l á una tempera- ·
ma operación cou un jazmln el olor que se produce tura de 6ó durante media
es dedagradllble
hora. En seguida las sacan
ycolocau loHesiduosama' •
*
gamados en una p!'ensa hi**
D_e aqui derivan dos métodos diferentes de fabrica- dráulica para extraer las
cación. La11 flores que abanrlonan fácilment~ su aro- últimas partlcullls de cuerma concreto, se !ratan por medios rápidos y violentos pos grasosos. Pero no ha
como la destilac1ón, las otras exigen un proce.iimien- bastado una sola macerato más pausado, más fino y paciente, hasta que pro- ción para perfumar la graduzcan lentamente su perfume, requiriéndose ade- sa: á penas es odorlfica. En~~8 J?&amp;ra esta clase de flores, el uso de un separador tónces las obreras vuelven
LA SELECCIÓN DJ!I FLORES EN UNA F.lBRICA DB ,PERFU.MBIS
fl8lologlco, de un disolvente.
á practic1&gt;r la misma opeHay otra dificultad: separar el aceite esencial de ración hasta que el cuerpo grasoso haya adquirido
Muchas quedan,_ que en más de una or.asión hemos
las resinaP, taninos, impurezas, en una palabra de la potencia odorlfera que se desee.
enumerado; por eJemplo las mar~as, el oleaje del mar
t?do ese c:ortejo perjudicial 'lUe acompaña á la es en•
Necesitanse cinco kilógramos de floree aproxima- los
vientos, el calor sol~_.., las dife1 encías de tempera:
.c1a.
damente para perfumar un kilógramo de.grasa. Emtura en gen~ral, las ca1das de agua y muchas reacUn ~isolvem~ se ll_evará una buena parte de estas pero, hay flores que exigen nalla menos que veinticlo!J,eS qutm1cas no realizadas todavia.
mll;ter1as extranas; ª! es por ejemplo, soluble en loe li- cinco manipulaciones sucesivas.
Sm embargo, para Que 111 industria utilice la maqu1dos llcuosos que impregnan los tejidos de la flor
ror parte de estas fuerzas, hay una dificultad prác
se llevará coue1go los malos olores. l'ero hay que te'.
t1ca.
ner eu cu.-uta que no sea demasiado activo é impida
En
teorl~
pueden
uiilizarRe
tod11s
ellas.
y
como
la.
que ti a1uwa l!ti desarrolle. El separador perfecto seEl e:nfleurage se emplea para el jazmin v la tubero
teorla es cierta, en la práctica también puede utT
sa. En cai&lt;'nes de madera z3:ree; pero no en la práctica industrial, en la que 1:
de 95 c11ntfmetros de lon- m~n~ como elemento principallsimo el elemen•- 0
gitud, 60 de anchura v 8 de nomico.
ecoprofundidad, y con fondo
No
pueden
utilizarse,
repetimos,
la
mayor
art&amp;
de vidrio ee extiende una de las fuerzas antes enumtradu porque está P d .
capa de grasa por medio p ersas
•
u isde una espátula v sobr11
_N
o
están
reconcenti·adas
en
una
pequeña
flvten
ella otra capa de flores Lae B_1en al contrarío, sobre enormes superficie 81'ó n t
cajas se apilan por seccio•
:foºb~en Y á veces por todo el espacio que ; 0
nes de treintll á cuarenta
colocando unos encima de
El carbón de piedra Re utiliza porque basta
otras. De este modo que marlo en 11! hueco reducido d., un ho
quedan las flores encerradas construcción del hogar y de la mág!f~¡ aunque la
herméticamente en cáma- cuenta mucho, la cantidad de trabajJ indus~tl- ;aporras frescas pudiendo exha- en la máquina se obtiene. compensa con vra~ 1: qu&amp;
lar su aroma en las mejores l os gastos de la maquinaria. Hay ganancia· h x_ceso
condiciones
rés al capital; hay progreso de la induetria 'L ay mte El dia siguiente se reem- produce de la in~ustria. Lo que se produce· es ºmqáue se,
e queplazan estas flúres con otras Jo se ha cansumido.
nuevas hasta que la pomay
otro
tanto
podemos
decir
d11
las
caldas
de
da tenga la intensidad de
En una catarata hay veinte ó cien mil cab ¡y;uad
perfume suficiente. Para
reconcentrados en pequsña superfi •ª 08 &amp;.
fabricar aceites olorosos vapor
comtruyendo
una ó varias tu-binas h
ere, y en
por este procedimiento se movilizar uua fntrza
considerable.
emos log-rado,
· sustituve el cristal de las
Toda fuerza reconcentrada en mini
.
cajas por una malla sobre
la que se coloca una tela de ser recogida Y puede ser ex lotadamo esp~c10 pu~aunque el receptor térmico ó hidráurpor la 111dustr1a.
embebida de ace.te.
porque más vale en fuerza ó en diner~c(~u~ed cfstoslo;:
La operación es demasia- mo, este es el simbolo conven i
0 m sd
do larga, dura por lo menos fuerza recogida, que 111. fuerza e onaI e &amp;qt)ella). la.
tres meses y además cues- bricar el artefacto receptor
que 86 consumió en fa,DESTILACIÓN EN UNA FÁBRICA DE PBRFUHES
ta mucho por el material
En cambio, o,ras fuerza¿ de l
a naturaleza, con eer
0

=

d

~:i!i

ª

La cama número 15

Don Vlctor Concas,
Contra-Almlrante Cervera
Comandante del Infanta «Maria Teresa•
Don Emilio Dlaz Moreu, Comandant.e del •Crlstobal Colón•
Don Juan LazaR'a, Comandant.e del •Almirante Oquendo»
Don .A.nonio Enlate, Comandante del •Vizcaya-

nmensas. están desparramadas: son inmensas en conjunto: por cada unidad de espacio son muy pequeñas.
Y si el receptor ha de recoger una cantidod cottslde•
rabie de fuerza, como ha de extenderse á grandes es•
pacios ha de ser extensisimo, costoso, imposible bajo
el punto de ·vista industrial.
En este caso se encuentran para no citar otras fuerzas naturales, las mareas, el oleaje, el calor solar y los
vientos.
Respecto á las mareas, ya en otra crónica vimos de
que manera la industria humana ha procurado salvar
la dificultad. No hemos de repetir lo que en aquella
ocasión explicamos.
El oleaje del mar es oha gran fuerza que representa millones y millones de caballos de vapor; pero es
una fuerza extendida por toda la superficie de los
mares y es, además, una fuerza muy variable, y en l!U •
mo grado irregular: und.S veces está rizada la superficie del Océano; otras veces la hinchan olas de dimencioned gigantescas. Algur:os esfuerzos se han realizado, sin embargo para recoger la energía que el
subir y el bajar de las olas represeuta; pero las dificultades prácticas ó las dificultades industriales, por
mejor decir, ningún invento de los varios que existen
ha podido vencerlas por completo.
Podemos repetir, casi palabra por palabra, para el
calor solar, lo que hemos dicho para el oleaje de los
mares. El calor solar es una fuerza que se mide en
cada hora por mulones y millones de caballos de vapor. Si estuviera má3 recogida serla un manantial
mcalculable de fuer za para la industria; pero el oleaje de fuego le sucede lo que al oleaje !1e los Oc~anos,
que está disperso por toda la iuperflc1e de la tierra.
Para ·recoger veinte ó treinta caballos de va por,
aun suponiendo. que se hubiera .r~suelto de una ~anera satisfactoria 1.. cuestlóu teor1ca, seria preciso,
que el receptor se estendiese á cent.-nares de metros
cuadrados, que reconcentrllse lo que esti disperso, y
para 11!10 la maquinaria ó el artefacto habla de llegar
á todos los puntos á que la dispersión llega.
No se presenta, sin embargo, este problema tan dificil como el anterior. y existen sobre esta materia
estudi&lt;'B trabajos v ensayos de bastante importancia.
Con el calor solar. recogido por espejos y recon&lt;:enttado sobre pequeñas calderas, se ha hecho her-

vir el agua; se ha utizado el vapor en pequeñas máquin.u; Re ha sacado ag!la de los pozos
Et problema teórico-práctico ei,tá resuelto: el problema industrial no lo está todavia.
Los receptores de fuerza emple&gt;1doA son muy costosoR en comparación de la fue·za recogida.
El verdadero problema podrla plantearse de este
modo: conRtmir un receptor de ca1or solar muy barato por metro cuadrudo y que, por lo tanto, pudiera
económicameote extenderse á uuos cuantos centenares de metros superficiales. .
Proyectos hay también en este sentido, más no sabemos q..1e ninguno se h11y11. realizado
Y lo que sucede con el ole11je de los mares y con
el calor solar, sucede con la fuerza del viento.
También representa una energla disponible verdaderamente. gigantesca Pero no sólo está esparcida
por todo el espacio, sino que está sujeta á grandes
intermitencias y aun parece estar reservada pdra la
.naturaleza para determinadas regiones
Los molinos de viento son muy antiguos, pero desde que la electricidad tomó puesto en el campo de la
industria. el clásico molino de viento se ha rejubenecido con el apéndice de los acumuladores.
Materia es esta, sin embargo que merece capitulo
aparte.
El objeto de la presente crónica era únicamonte el
de probar que existen grandes fuerzas naturales no
explotadas aún, y ·que la dilicultad para explotarlas
reside principalmente en su dispersión, casi pudiéramos decir en su excesiva descentralización
Todo en la industria, como en la Naturaleza. y en
111 sociedad, debe estar sujeto á peso y medida y ley
racional.
Hay casos en que la concentración no conviene; pero hay ca~os en que la concentración de fuerza es
elemento de vida y de progreso.
Si con las fuerzas dispersas de la Na~uraleza pu
diéramoe hacer á voluntad lo que se hace con un
abanico (y perdóneseme la imagen) el problema quedaría resuelto.
El abanico se cierra y en pequefio volumen se recoge el varillaje: es UD&amp; verdadera concentración da
elementos.
El abanico se abre y ocupa gran superficie: es una
verdadera dispersión,

Entre las impresiones más hondas de mi juventud,
guardo eeta cuyo recuerdo tenaz atenacea mi espirita siempre que el 11zar me pone en presencia de esos
adorables grupo3 iufantiler-; que corren gozosos por
lo~ parques en dlas de asueto.
Hace de esto ya muchos años. Una tarde paseaba
solo sin más objeto que dar descanso á mi esplritu
y vigor al cutrpo. .l'riaquiualmente me dirigí á un
hermoso p11rque de los alrededores, en el que mil y
mil veces he pasado horas inolvidables solo con la
compañia de mis iibros,-esos· librós que gusta. uno
de leer cuando quiere escaparse de las tareas y preocupaciones de la vida cuotidiana cediendo á los re•
ciamos misterioso~ del ideal.
Pero estaba dicho que aquella tarde no leerla yo mi
Hermann v Dorotea, el sabroso ictilío, que nunca he
podido hojear otra vez porque con soloverellibrosurge inquietante y sombrio el recuerdo que hoy evoco.
Sucedió que estando casi ten di ti.o en una de las bancas dtl parque, cruzó por la avenida solitaria que y o
escogi como retiro, una parvada de niños y niñas: todos elegantlsimos, y alg:inos, los más, primorosos. No
eran hijos di' rico, sus vestidos de telas bara.tas asilo
indicaban. pe!'o pertenecían indudablemente á esas
familias que aunque pobres saben dar á sus niños una
distincióu de modales y una pulcdtuct. en el aseo que
hace de ellos pequt&gt;ños prlncipes.
No lejos del lu~ar que yo ocupaba se detuvieron
l&lt;'s niños de mi historia y á iniciativa de uno de ello;
los más ágilt&gt;s y robust.:is tomaron por asalto los naranjos que ali babia para cojer ramos de azahares
que luego ofreclan con señoril galantería á las n:ñas
del grupo. No pocos sustos llevaron los gimnastas in•
cipienteE; al trepar por los troncos se resbalaban
otros ya en las ramas altas vir:ieron 111 se.ero, cayen'.
do sobre el acolchado de la tupida verba. Las niñas
se morían d_e mi11do y querían disuadirlos &lt;te sus intentos que Juzgaban temerarios.
Sobre todo uno de los niños, el que parecla más audaz, llenó de ansiedades á las niñas por su peligrosa
ascensión, de rama en rama hasta lo alto dt' la copa
~e un ár_bol viejo,_el más viejo acaso del bosque.-BáJat11! báJate, le gritaban; pero él, ob,tinado, seguia
haciendo impo&amp;ibles evoluciones de cirquero para"'ª·
0
nar las ramas más desviadas del tronco.
Ya iba y o á in ter venir para a1:onsejar al niño que
bajase, cuando de pronto oi el chasquido de una rama que s,. desgaja, luego un ruido de hoja8 azotadas
:v lo que vi cuando cayó el imprudente, fué tan con~
fuso que sólo recuerdo que levanté en mis brazos á
una de las niñas, desmayad~ ó muerta, yo no lo@abia.
Al caer la gruesa rama dtó sobre el pilón de una
f~ente antigua, y rebotando hirió mortalmente á la
ruña causándole graves lesiones en la espina dorsal.
En un mo!ll_ento se llenó el parque de padres y madres de fam1ha que al saber que babia bllceuido uua
desgracia. acudier-0n .~nsioao11 creyendo cada cual
que t'l hendo era su h1Jo.
La madre de la niña v.vfa lejos y fué de las últimas
e~ llegar y tras de ella, corriendo, venia otra niña, su
hIJ&amp; tambi~n. Ya e~taba alli el médico practicando
un reconocimiento de la contusión.
"¿Vivirla?" Esa fué la única palabra que pudo articular entr11 sollozos la madre. SI, podia vi.v ir la niña
dijo el médico,-un hombre de cuarenta años, aspee:
to duro y corazón de santo.
La niña vivirla; pero la curación iba á ser lenta dificil, costosisima. ¿Cómo solve1Jtarla la madre vi~da
que ape1;1as se sostenía. con su trabajo, los gas'tos de
la curación?
Era preciso adoptar un partido y el Do1:tnr impuso
las condiciones bajo las cuales únicamente se encargarla de la ~uración. No podia venir al pueblo diariamente; su ch.entela embargaba todo su ti.-mpo en ¡08
pueblos vec11;1os y s.n un tratamiento asiduo la enferma se monria.
-"La llevaremos al ho~pital de las hermanas de la
Caridad? propuso el ·médico.
-Si, Doctor, dijo la madre; sálvela mted y á todo
me resignaré ....
C~antas veces fui á vicitar á la enfermita encontré Junto á aqu~lla ~ama, la ca~a número 15. á Ja
~~dre con los OJOS hrnchados de msomnio, fijos en su
h1Ja que se morta leiitamente.
La enfermedad fué larga. muy larga y más dolorosa para la madre que para la hija.
L~ aiña duerme ahora, descansa en una tumba que
no tiene más flores que las que yo le llevo
.i"! la madre? Pobre mujer . . ...... También yo Ja
v1s1to, pero ~? en su tumba ¡oJalá que hubiera muerto cómo su h1Ja!
Vive de _un recuerdo que apa,ró su razón. y como
en el hospital donde perdió á su hija siempre que ¡¡ 6.
goal man.comio la encuentro junto á una cama vacia sobre la qne vé su delirio á una niña agonizante
Al verme_en_t_rar me dice entre sollv:..os.-Mf niña se
muere; m1 nma se muere1........ ..
. Pobre! jamás. se i.partará ya de su recuerdo dolondo la cama numero 15.

H. WATSON,

�EL MUNOO.

48

NUESTROS GRABADOS
El Oeneral Ramón Blanco,
Oobernador
y Capitán general de la Isla de Cuba.
Damos cabida en la primera plana al ret"ato del
Marqués de Péñ01. Plata, jefe militar supremo de las
fuerzas españolas en la Gran Antilla.
Encargado por ~l gobierno de Madrid de resistir á
la invasión con rodas las fuerzas de su mando y con
cuantos elementos se han puesto á su disposición, en
él están fijas todas las miradas y su conducta como
militar está sujeta al juicio tremendo de la opinión.
Hay otra circunstancia que lo hace más viPible en
fa guerra actual; á medida que los partidarios de la
paz ganan terrnno en J.., pública oprnión de España,
él se manifiest01. intransigente y es &lt;ie lo, que creen
9.ue la lucha debe continuarse sin tregua ni descanso.
Los acontecimientos futuros decidirán si su11 ideas
eran fruto de una convicción racional ó engendradas
en sus arrebatos de soldado.
El Almirante Cervera y los comandantes de Is
escuadra de Santiago
Refiérennos las agencias cablegráficas que antes de

Según se ve en ese
informe los Palacios
deBella11 Artes seconstru.vE&gt;n á gran prisa; la
obra de la planta baja
está casi por completo
terminada, y pronto
empezarán á fijarse
loe pavimentos del pri•
mer piso y la cubierta
metálica que de.be rematar la nave del Palacio Central.
Se espera que para
1&gt;l primero de Enero de
18!!!! ePtará concluida
la fábrica, como lo estipula el compromiPo
del Director general
de la obra.
Don Ignacio Cervantes
Los arquitectoR ten[Pianista cubano.]
drán puc11 más de un
año para hacn las t'!l·
culturas del exterior v todo E&gt;l decorado interior. F.sta será mucho más Ju.josa que la del Palacio dA la Industria al que reemplazará el f;ran Palario de Bellas
Artes en el p.óximo certamen uuiversal de Parla.
Entre otras novedades el nuevo Palacio tendra un

Oomlngo 17 de Julio de 1~
ralelo á la galería de Máquinas, único vestigio que
queda de la Exposición de 1889.
Este Palacio estará en part" oculto trasdeunaruente de proporcionE&gt;s gig~nte@cas, fondo maravilloso
que limitará la per~pec:iva del Campo de _Marte: sus
juegos de agua se 1lummarán con 11;tz. eléctrica cc.mo
aquellas fuentes de la pa~ada Expos1c1ón
Aunque sólo faltan vt-intidos meses para la apertura. del gran certaml'n internaci~nal, se ve por el
informe del Ministro que los trabaJos actuales han llegado á un grado &lt;1e avance comparativament~ mayor, t-xcediendo en much11s t1E'm11n~s1 á los de igual
tiempo en la Exposlcion de 1, f9; dice que las construcciones que se levantarán en E&gt;l Campo de Marte
y en la Esplanada de los Joválido• no pod:án equipararse, desde el punto de vista de las d!ficultades ma• ...
teriales. al domo Central y rnbre todo a la Galería de
Maquinaria cuyas armaduras _de 115 m~tros son el
tipo más audaz de la construcción metálica moderna.

El pianista Cervantes
Damos en l'Fte número el rE&gt;trato del distinguido artista qui- r11cibió t11ntos y tan entusiastas ap!ausos el
vi11rnes último en el Teatro del Conaervator10.
El clásico salón no estaba muy concurrido; pero
;.podía darse un público cu,vo voto signifique triunfo
mflR füonjero para un artista?
El Sr. lJervantes tocó con admirable maestría obras

Exposici"6n Universal de 1900.-Los nuevos Palacios del Campo de Marte.
.• .

t.~ -~.

~-~-t::.-

... {~,t~~~t:

PALACIO DE LA EDUCACION,

decidirse el Almirante Cervern á abandonar m rl'fugio en la babia de Santiago, donde estab01. al abrigo
de los fnert~s, couvocó una junta de oficiales superiores de marina. á bordo dl'l bnque-iusignia,y que
en ella se acordó intentar este último recur o.
Obrando por propia inspiraciéo, urgido por órdenes superiores ó de acuerdo con sus subordinado@, el
Almirant11 eFpañol se lanzó en busca de una victoria
problemática, pero con la conciencia serena dd que
cumple con su deber.
Presintiendo t II ve:i: su derrota ante fuerzas superiorn~. x:o vaciló un punto, y supo ca••r si no muerto,
prisionero envut-lto en lod ptiegued de eu bandera.
La Exposición Universal de 1900.
No hace m11ehos días que el Ministro de Comercio
de la República Francesa envió al Presidente Faure
un informe pormenorizado oobre el estado actual de
los trabajos preparatorios para la Exposición univHsal de U,00.

!nmenFO salón d&amp; conciertos cu va utilidad se impone
á la ciudad de Paris, tan rica en teatrod de toda clase,
y que sin embargo no cuenta pa1 a esas audiciones que
estén de moda en la actualidad, más q I e con la sala
del Trocadero, tao impropia por sus detestables c.;,ndiciooAs acústicas como por su apartamiento del centro de Parls.
M. Louret es el arquitectq encargado de la construcción de esa nueva sala y del decorado de la inm 0 nsa esealinata de hierro y mármol y de u11 estilo enteramente moderno.
En el Campo de Marte las construcciones no están
tan adelantadas como en los Campos Eliseos; apenas
si se han echado los cimientos.
V11rc_o llier, Blavette, HermaJ:!t y Sortais son loil encar¡rados de los palacios laterales del Campo de Mar•
te. Henart edificará el !-'alacio ue electricidad pa-

FUyas y obras agenas que interpretó maravillosamPnte.
No estaba Rolo el pianista cubano; acompaiisl.banlo
esa noche arti,;tas que también valen mucho: la señora
Caridad Ecay de Pérez. distinguida di,;cfpula del
s11ñor Cervaotl's, y la notable ~eñora Galvao de Nava
que can.ta con exqui~ftl'z deli_ciosa; los señoreH Aguirre y V11lalpando, tan c.onoc1dos y que tan aplaudidos fue.ron en toda la Repúhlica cuando formaban
parte del cuarteto del Conservatorio; y por último PI
señor Dettman cRntante de romanzas selec t&gt;lA qui,
con airosa habilidad y la ,fütjncióo de un e,tilo corr11ct1Pimo iaterp1 etó la "E,trella d e la Tarde" dtil
Tanbaü~sAr.
No es esta una crón:ca. Oj~U. que lo fuera para rAn dir nuestros home .. sjes á las dam'ls y co bailaros que
de11empE&gt;ñaron los numero11 d el espléndido concierto
Cervante11.

Domingo 17 de Julio de 1898.

A

EL MUNDO

HONORES TARDIOS

una del!iiconocida

I

I
Dicen, dicen que es dlirna-tu hermosura
•de la púrpura, e1 cetro y 11' diadema;
&lt;1icen que es ~u _alma virginal y pura,
que todo tu vivir es un poema.
Que es ritmico tu andar y ioaJe,tuoso,
-que en tu mirada hay vastos horizontes,
y que te envuelve un algo misterioso
como el azul de los lejanos montes.
Que en tu redor esparces la alPgria,
•como la encina que á la grey defiende
su sombra, cuando el sol uel mediodía
las ígneas alas sobre el mundo extiende.
Que en la ruda b11.talla de la v,da
alta tu frente, nunca se doblega
como el pendón dA nave combatida
-que á mojarse en las ondas jamás llega.
Que el ansia de ser bueno, en tu presencia,
inuod:i el alma y de ella se apodera,
y el ideal rev. ve en la conciencia
como la tierra al sol de primavera.
Que acaso sufres y que acaso lloras,
sola, incompleta, en tu misión ,,ublime,
cual de un laúd, en las nocturoM horas,
perdida nota que en las sombras ¡,ime.

Mientras aqui vivió,-genio profundo,
poeta, grande artista, hombre de ciencia,tanto valió ante el vulgo su presencia
cual la de un zascandil ó un vagamundo,
Y él sostuvo angustiado y gemebundo,
-entre la hostilidad é indiferencia,el combate fatal por la existencia,
el incesante batallar del mundo;
Y as! cruzó entre penas y zozobras.dejando el rastro de inmortales obras,
de la Tierra en los ásperos senderos;
Discutido por nécios y pedantes,
desdeñado por viles traficantes,
y mordido por áspides rastreros ....

JI
Murió!. ... y levanta al punto su alharaca
la caterva locuaz de eFcribidores,
-que en luengos ditirámbicos loores
á relucir sus excelencias saca:
Toca la prensa su oficial matraca
decretándole póstumos honores;
y en su casa, ex-mansión de los do'ores,
pone el Concejo una marmórea placa:Su nombre aclama funebre concurso;
lo aprende todo chico en las Pscuelas:
y 011 relumbrón de todo mal discurso;
A los nietos lo enseñan las abuelas;
y lo aplican del tiempo en el t~anscurso,
A calles, callejones y plazuelas .... . .

II
Por libra1 te de mal y de quebranto
del dolo, del .engaño y del hastío, '
:yo te envolviera, como en regio manto
en el girón de juventud que es mio. '
Peregrino del Bien y de la Idea
de lejos miro la anhelada cima; '
soldado de la vida, en la pelea
combatí en todo ~ol y en todo clima.
Subl desde el abismo hasta las cumbres;
han sangrado mis plantas y mis manos
he escuchado gem'r las muchedumbre;
he sentido ru~ir los oceanos.
Del llanto y del placer oi los retos;
de la suerte sufrí las veleidades,
hay sepulcros que guardan mis secretos,
i,.Jta:res hay_ que guarda? mis ~eidades.
Ni la envidia tenaz, m el odio ciego
han quebrantado mi nativo brío.
conozco del verano todo el fuE&gt;gJ,
-conozoco del invierno todo el frío.
Cual la hulla que guarda entre sus vetas
la luz y el fuego de l'Xtinguidos soles,
y que arrancada de sus hondas grietas,
-nos devuelve su ardor, sus arr,.boles,
Tal cónservo dd alma en lo profundo
las ensfñanzas de mi hogar bendito;
•que iluminan mi espíritu errabundo,
-entre las sombras, y el i:lolor proscrito.
De la existencia en la penosa marcha
mi pobre corazón las guarda ufano,
-como el pmo del no1 te entre la escarcha
la hermosa veste que le dió d verano.
-Te ofrezco mi tesoro de cariño,
mi esperanza, mi fé, mis ilusiones;
te arrullaré como la madre a, niño,
cuando rujan deFh!'chas las pasiones.
Abrojos no hallarás en tu sendero;
la ciencia del dolor ya me ha enseñado
.á seguir del destino el derrotero:
¡sólo saben vivir los que han llorado!

I1I
¡Munificente soc;edad! ¡bien! ¡bravo!. ..•
ese afán de apoteosis y ovaciones
á tus difuntos lnclitos varones,
con alma, vida y corazón alabol
Pues los egregios próceres, al cabo,
s011 de la Patria timbres y blasones;
y sin Pilos. perecen las Naciones,
y aun fuera el hombre como ilota esclavo...~
Mas te diré, con la franqueza mía,
que se me ocurre esta pregunta. al verte
justicia hacerles póiituma y tardia:¿A los hombres que endiosas de esa suerte
preferible el honrarlos no seria
más en la vida, y menos en la mue:rte!
NOMA

POST UMBRA

Al soplo helado de implacable muerte
Cayó el titán; y en su postrer mirada,
Una chispa de génio quedó inerte
En la pupila inmóvil y apagada ..... .
¡Relámpago siniestro de heroismo
Que se hundió en la tiniebla abrumadora,
Como al beso monstruoso del abismo
El resplandor flotante de una auroral
Aquél último esfuerzo del coloso,
Que en ansias de vc,lcán el alma crea,
Fué en el éter 'de un cielo tenebroso
La estrella que cintila y parpadea...... ... .

III
¡Dios no lo quiera! Musa de mi Jira,
eres un sueño encalJtidor y vago:
•como el eco del viento que suspira
entre las cañas que retrata el 1!!.go.
Hasta que rompa la mortal cadena
crni alma, y torne á su pristma mo1·ada,
escrito está que la candente arena
.azotará mi frente fatigada
¡Adiós! ¡Adiós! ensueño de un momento:
·vuelve la onda al vórtice inclemente,
-á su eterno soñar mi pensamiento .
.á, romperse entre rocas el tO'rrente.

Después ......... todo pasó! Ya nadie nombra
Al héroe que al volar se sintió herido,
Y rodó como un átomo de sombra
A la bruma insaciable del olvido ........ .
Pero la ful'rza prediga y creadoraQue deja á la materia que sucumba,
No encierra el pensamiento e·n la traidora
Anfora de misterios de la tumba.
Ese rayd de luz no se aprisiona;
Ni se apaga, ni muere, ni se esfuma
Como endecha de amor que el ave entona
O como flor temprana que perfuma.

SANTIAGO PÉREZ TRIANA.

"¼tf.,~
~-~-

EL DESTINO

Flota vibrante en la extens!ón vacía;
Y gérmen del ideal, nuevo y fecundo,
Semeja al astro ~ey que de la umbría
Surge otra vez á iluminar el mundo)

El destino es de sombra y convulsiones;
La ola que 83 agita y se adormece,
Y en los albores de la vida mece
La nave incierta de las ilusiones.

PEDRO ALCALÁ.

Mas llega el huracán de las pasiones,
El risueño horizonte palidece,
Y la ola se levanta y se estremece
·Con la furia de ansiadas explosiones.

¡SURSUMI

Cual látigo de lumbre que al cielo azota
En plena faz, el rayo restall1J. seco;
El trueno se difunde, despierta el eco,
Y en el ámbito obscuro vibra y rebota.
Arranca intermitente y áspera nota
La dura marejada, del peñón hueco,
Y en la base le prende fosfóreo fleco
Chocando en sus artistas domada y rota.
Al furor del océano, la nave trema;
¡Ay d.e la audáz que lucha perdido el rastro!
A bordo hay quien implora y hay quien blasfema ... .
J0h vida!. ... 1Oh duelo!.. . .. . Muo.o trabaja el astro
Y horadando la sombra, de paz emblema, ..
Flamea sus luces blancas como alabastro!

¡El naufragio del alma es imponente
En el revuelto océano de la vida ......!
Navega entre caricias de un ambiente
Donde fulgura la ilusión mentida,
Y de improviso se hunde en la vertiente
Del cruel sarcasmo de la fé perdida!
PEDRO ALCALÁ.

---------------PALACIO DE LA El,ECTRJCIDAD

La ciencia. la filosofía y la historia tienden á pa1Sarse sin Dios; pero el atte, la moral, la vida misma
en sus múltiples manifestaciones no pueden prescindir de ese Supremo ideal.
G. M. Valtour.

P. LLONA,

· Al pleno sol

ESTEBAN MAQUEO CASTELLANOS.

Oaxaca, Mayo de 1898.

�EL MUNDO

Domln¡ro 17 de Julio de 1898

Domingo 17 de Julio de 1898.
Pero León habla apoyado las espaldas sobre l&amp;
puerta cerrada. profundame11te comt~rnado
-¡Oh, no no te irás, no lo pPrmitiré nunca! Si me
abandonas no tendré otra cosa qué hacer que arrojarme desde eRa ventana al empedrado. Yo te juro mi fidelidad; te juro 4111' aquí (golpeándose enérgicamente el pecha) tan ~ólo reina~ tú; que por ti soy capaz
de todo . . .. no me a.bandonl's. espera á convencerte de
la razón ó sinrazón de tus FOPpP.chas. me suietRré
sumiso A la prueba qu11 tú señ~le~. tanto. que·al fin
no tendrás qué hacer más que devolverme tu cariño
que 11s mi mayor rlquPza ..... .
Y Elena se quedó; pero ¡de qué manera! haciendo

León y Elena, los dos jóvenes, hallabmse ligados un año hacia de la miHna
manera que los pájaros, con terr.ura intima, dktada por la sil!lpatia que una 1,11
otro habla dePpertado un conocimiento accidental.
Ella habia sido dependiente de una corsetería en donde él compraba los hermosos corsés para su~ hermanas Seducido vagamente por la mall&gt;vola s"nrisa y
un si es no es coqutto de la mucharha. León, después de cono&lt;'erla había vuelto
dos ó t~es veces más con pretextos fútiles casi siempre, embria-gándo~epoco á poco
con la idea de una nueva conquista.
Y cu~ndo s~ pequeña vivienda de eFtudiante acomodado y alegre fué abandoneda de 1~prov1_so por una_ com_pañera accidental y traviesa, á León pareciole lo
más sano (mhab1tuado al a1slam1ento) llevará m lado á aquella rubia dependiente de almacén, para llenar con una tsposa el vacío de la in&lt;&gt;'rata fugitiva.
L!l- C?nquieta no fué del todo fácil; pero León la akanzó al cabo de dos meses
de as1dmd.. d.
Elena era sola, su esplritu, de rnyo soñador. experimentaba de continuo in~ana_s contrariedades: ¿No e!'a demasiado triste el verse obllg..da á trabajar desde 1,;s
primeras hora~ d_e la ma~ana hasta la noche, de pié frente á las puertas de un almacén qu11 en i~v1erno _dt&gt;Jaban ~enetrar helarlas rachas de viento; tolerando la necedad de una chentelaJamás satisfecha, en tanto que otras mujeres de ~u mismq,
edad-y á muchas conocla que iban ahí-ignoraban por completo el sacrificio de lPvantarse todos los días, ¡todos lo dias á la misma hora! vest1rse apresuradamente
y t::otai sobre las aceras de muchas calles. salpicada por las regaderas de los barrenderos, para llegar al fin á soportar durante el largo día el mal humor de una
Madame exigente y rl'celosa?
Una vez resuelta, Elena abrió los brazos á la tentación: no volvieron á verla
más por el almacén; sus alas la llevaron l'n breve desde el humilde cuartucho de
una casa de arrabal hasta la cómoda vivienda que León la dió por suya.
. ¡Qué hermosos los dlas pasados en aqut&gt;lla deliciosa comuniónl Ella, al principio, habla man!festádoRe triste y dolorida; se qul'jaba de él por sus pasadas
aventuras y au I de cuando en cuando, ¡la m11y artera! dejaba 11scapar l'n·
tr~ sus sonrosados dedos regordl'tes con que cubría su delicioso rubor una lágnma que León evaporaba en la lumbre de un beso.
No obstante, se sentía ella muy á sus anchas en su nueva existencia·1 habla da
do un gran paso en la realización de sus deseos: se levantaba con loé párpados hin•
chados de dorml~, cua~do el sol habla recorrid? un tercio de su carr11ra; 4 menudo
un coche q~e Leon tra1a de-regreso del trabaJo, llevaba á la alegre part&gt;ja á trav_és de la crndsd, al campo inundado de luz en el cual jugueteaban como dos mariposas.
El se manifestaba más y más adicto á el!a. La habla comprado seis vestidos en
el trans~u.r~o de cuatro mesl's; los , ,anebles de la vivienda futiron enriquecidos con
la adqms1c1ón. de dos colga!1ur1111 y una a_lfombra para la reC'ámara, un tocador
de gr!ln luna bi~elada y un comodo fauieuil en que gustaba ella de permanecer recostada horas enter11s.
Por las tard_es, cuando los ª'!lantes _perm~necian l'n casa, mientras ella bor-la ba
ca~tando á med1a_voz, ~l recorna el d1apaEon de @us sensaciones, escribiendo sin
ap.es1;1ramiento D1 _fatuidad como muchos de aquellos Hl'ntimentales que, sin temor
á_ criticas porq~e ~amás se 11xponen á ellas, desarrollan en secreto sus tl'ndenc1as y sus admiraciones al arte.
As_! hablan perman~cido todo el verano y parte del otoño, cuando un suceso vino
á agitar la suave corriente de aquella exietencia.
Una mañ_ana, Elena, aguardando el regreso de León habla l'Dtretenldose l'n revolver los ~a¡onl's de un mueble. ¡Un guante lila! 1Un guante de mujer que no era
suyo! ¡Ah, mfame!

Probó á ponérselo pero fué en vano:
el guante dt&gt;bia haber pertenecido á
una mano más fina que la suya y de
dedos más afilados. Este detalle la cho&lt;'Ó: cuando Sfl preparaba á abandonar
la prenda, rnblevose en ella la coquetería d~I se~o, v algo como un soplo
de ~um1llac1ón la quemó la frente.
D1,puesta como se hallaba á admitir
que León hubieRe tenido otros amons, ~I amor propio agitose en ella ante la 1clea de l.\\ inferioridad de su hermosura Rabió ypat,.ó como un chiquillo y prt&gt;paro~e A confundirá su esposo con aquella prueba palmaria
-¡Ah. infil'll ¿De tal manera pagas el sacrificio hechopor mi? ¿Es ést11 la fidelidad que me jurabasi1 ¿Así cubres,
la deuda de cariño que conmigo tient&gt;s?
. El habla_quedádose eetupefacto ante tal recibimiento, de,
pie en el dintfll de la puerta de entrada. Y enfrente airada.
como un ang:el extermi.:ador, agitando la pruPba del delito, erguiase J!.lena sobre l_as puntas de sus pequeños piés
trémulos de furor los labios que una respiración agitad¡
entreabría.
Ante esta seductora actitud, León, deRpués de cerrar Ja.
pue~ta, babia ~delantádose sonriente, olvidando las reclama~iones y abiertos los brazos hacia Elena.
Sm embargo, ella no se dió por vencida.
· ¡O~, qué pronto llega el desengafio; con cuánta razón
me resuit!a á ser tu ~spo~~; _he aqul lo que me da• á trueque de mi amor y mis caricias!. . . .
~
-Y •i Y'! te dijera, interrumpió León, que ésto no l'B más•
que una mñeria tuya, que no amo á nadie más que á ti?
-¿Y cómo lo probarlas?
.. · ·
-De una manera bien Rimple: acércate, toma asl11nto junto á mi: yo te conta1 é cómo te amo. de qué manera has idoapoderándote poco á pocíl de mi corazón que hoy e~ todo
tuyo. Eso es de un pa11ado Que nada t'ene para t( de pellgro~o por9ue desd~ tu venida está por completo envuelto•
en el _olvid~. Lo unico real, lo único verdadero para mi
eres tu á quien amo tiernamente.
-No, no te creo. exclamó Elena: esto mi~mo me ase ura•
bas y he aquí que las pru,.bas te confundt&gt;n tú meeng~ñas1
me has engañado durante mucho tiempo.¡Oh, flios mio!
-N_o, Elena, te as.-guro que tu conducta es injusta para.
conmigo .. ... .
. -Y yo que d~Rcan_shba en una fe ciega; que creía á pie·
JUntillas 11n la ► l!1Ct'r1d11d de tus palabras ....
Después, poReirta de un arranque de energla·
-Todo acabó en~r,.. no~otros: slg-ue como lo deseas· 0 volveré á mi pobre rx1strnc1a, al trabajo hoT'e~to á mi ~rledad
de huérfana. á llorar t ternamente mi desdicha' Adiós1 que el!
cielo te perdone. . . . . .

•

independientes sus babitaciont&gt;s indefinidamentP; poseída de una imperante energía, ocultamente halagada por la sumisión del apasionado esposo.
León habla abrigado grandes esperanzas de reconciliación cariñosa pasada la primera impresión, No ha•
blan salido de casa durante el res tu del día; cuando el
crepúsculo incendió las nubes en el azul. á la hora del
paseo á i? largo de la amplia calzada que conduce al
legendario bosque, Elena negose á salir, contrariando la costumbre estaolecida, y permanecieron silP.n·
ciosos, el uno hojeando sin leer un libro, ella sentada
cerca de la ventana, contemplando abstraída la fuga
de la tarde.
Una vez que las sombras invadieron la estancia,
León habla acercadose cautelos11mente á su amada,
y tomándola de improviso entre sus brazos empezó á
besarla de manera ruidosa y apasionada. Ella debatlase en los brazos que la aprisionaban, impotente
para escapar. rehuyendo el rostro A las caricias
aferrada al f auteuil y negándose á sucumbir, hasta que
él, desaleutado por tamaña reFistencia. abrió tristemente los brazos dejand&lt;' huir á su presa.
-Sé clemente, le decla siguiéndola hasta el sillón
en que habla vuelto á sentarse, aleja de ti esas sospechas que te irritan: ¿cuál va á ser mi tormento viéndote constantemente en esa actitua?
Ella le recordó su promesa: le sujetaría A prueba
durante algún tiempo; no le quedaba á él otra cosa
que someterse
- ¿Y voy á permanecer sujeto á la tortura. de mirarte cerca de mi, á mi alc!l.nce, sin que mi bocll pueda posarse en tu boca, sin que mis manos tiemblen al
contacto de las tuyas?
-No califico de tortura esta privación y bien puedes soportarla en tanto que mi~ dudas se desvanecen·
por ahora, mi resolución está tomada; más ta-:de, yiI_
veremos . ...
Lentamente ee puso de pié y encecdió una bujla
añadiendo:
-Hoy no tengo apetito; baja, pues, á cenar solo: yo
voy á acostarme.
Y bostezando de manera provocativa y sensual desapareció en la alcoba contigua cerrando la vidriera
tras de el.
León babia quedado envuelto en la obscuridad
de la pieza ab11ndonada por su esposa, apoyado en
eu el sillón cercano á la ventana
Pensó entonces hacerse fuerte ante sus amarguras·
tomó asiento en el mismo mueble ocupado por ElenJ
mometltos antes, y púsose á contemplar los astros iluminados en el azul.
Desde la calle subían hasta la habitación los rumores del movimiento en las últimas horas: loa gritos de
los vendedores de cigarros y periódicos, el rodar estrepitoPo de los carruajes sobre el empedrado, el silbato de los conductores de tranvías ó la rlspida voz
de un medlgo implorattdo la caridad en el dintel de
una pu11rta.
.
Acababa de tomar asiento. cuando sintió pl'lnetrar
en su cuerpo apoyado en los cojines del f auteuil
una dulce sensáción de calor tibio que le acariciaba
•~ eJ?idermis: y sus mir!),~_as volvieron de pronto á la
vidriera cubierta con v1sullos por la cual babia desaparecido Elena.

51

EL MUNDO.
La sombra de ésta, yendo de aqui para alll, proyectábasc rápidamente sobre los cristales; dePpué•, se detenía; León vió á la sombu alzar los brazos hasta la
cabeza bajarlos lentamenti, al bu~to en la actitud de
un eaperezamiento prolongado, y borrarse despué~
en la vidriera iluminada aún.
Se puso de pié y dió dos pasos en dirección á la alcoba: en sPguida, dolorosamente reFi¡ro11clo, volvió
espaldas á la puerta, cerró las madera~ de la ventana
y se tendió vestido •obre e ' sillón
En el mi~mo instantA escapó de la alcoba el crujido
de un mu11ble y el ruido sordo de algo que cayese sobre la alfombra del pavimento.

-¿No piensas leva.ntarte hoy.? P.rl'gunta·1a algunos
dias después Elena á León, acercándose al leclio en
que éste habla pasado la noche: ¿piensas permanecer
acostado indefinidamente?
Aproximábase al decir esto, provocadoramente semi.:ubierta por los encajes y las blondas del peinador,
dejando radiar á la luz de la mañana, ante los ojos
brillantPB de León, sus brazos descubiertos y la cincelada blan&lt;'ura de s'I garganta.
-Son las nueve, añadia. y no se haota cuándo te
propones volver al trabajo, pueeto quP. ahora como
11yer ha papado la hora de oficina sin que tú pares mi&lt;,ntes en ello. ¿Qué piensas
hacer tthi, durmiendo eternamente?
León no contestab'I., contemplando con mirada ávida á. veces, á veces triete y
s11ntimental, la figura deseable de su Elena en cuyo, labios vagaba una son·
risa burlona. Cada palabra,
cada. sonrisa ó actitud de
Elena eran para el esposo un incentivo tenáz
procurado arteramente por
ella con el ánimo de ex11l
tarle hasta lo inconcebible;
en alguna ocasión, habla
s~ntido flaquear sus desigmos ante los raptos de vehemencia de su victima; se
sentía presa de un oculto
pánico cuando León dejaba asomará su semblante
la manifestación de torvos
impulsos s"lváticos que aceleraban las palpitaciones
de su corazón y marcaban
intensas sombras bajo sus
párpados; pero al cabo, la
tormenta di~olvlase sin estallar y la muchacha tntregábaae nueva.mente á las
faenas de su deleitoso mar•
tirio.

Deepués del desayuno, Ll'ón, embar¡z-ado aparentamente por alguna idea,, habla pretextado urgentes
ocupaciones y salido de la vivienda á la calle, y dos
horas después, i''lbando .v con la apariencia de un
hombre alegre, retorpaba á su habhación, daba un
ligero saludo á. Elena y dirigiase en seguida á su eRcritorio tomando ante él asiento. Púsose después de
un rato de meditación, á revisar uno por uno los pa•
peles que encerraban su1.1 cajones, inutilizando aquellos que carecían de importancia; á veces, y con la
libertad de un individuo seguro de hallarse eolo. detenlas11 en su labor de ciePtrucclón y apoyando la barba entre las manos, q aedábase meditabundo por n,omentos; en seguida, los papeles dPspedazados tornaban
á caer sobre el pavimento aligerando el contenido
del escritorio.
A través de las cortinillas quP cubrían la vidriera,
Elena obijervaba curiosa y ávi1¡¡.mente cóU10 León,
dePpués de un rato de inmovilidad, dl'jaba correr sobre el paf'el ld pluma, aceleradam.-11te. como aquel
que tiene mucho qué eijcribir en poco tiempo, y avivose su interés entonces como al soplo dd viento la.
hoguera.
La comida fué hecha más lentamente que de ordinario; mostraba él una alegria impaciente, colmando
de atenciones á Elena y hallando en todo un pretexto
para reir y bromearla, ora buscando con su pié el de
ella bajo ia mesa, ora trayendo á su memo1 ia los primeros días de conocimiento mútuo, cua11do la d~m1ta
con altivo continente, extendía sobre e1 mostr;1dor
del almacén las mercancias, ponderando sus cualida- ,
des; después, Elena fué á sentarse á la Vl'ntdua con
l'l bordado entre sus manos y León instalóse dti nuevo ante su escritorio.
Cala lentamente la tardP¡ sobre el cielo clarlsimo r
sereno destacábanPe las nubes iluminadas por l'l vivo fulgor del sol poniente que al descendl'r ~obre el
enorme mau~oleo de las montañas es parcia sobre éstas, sobre el Ocaso deslumbrante. por encima de los
árboles y en derredor de las nubes un harmonioto y
cambiante brillo metálico.
El bullicio de las avenidas adquiría un aspecto diferente del de por la mañana; ai~pPreábase por los
sitios de mayor importancia ese contmgente dP movi•
miento que ofrecen los mini11terios y los ban&lt;'0S una
VPZ fioalizados los trabajos del dla; crecía el movi•
miento de viandantes y vehículos, y en el ambiente
esp11rciase un soplo de tranquilidad y reposo, producto de las agitaciones del día.
León, prosiguiendo en sus C'cupaciones, formaba
apuntes:
l. Carta al Comisario de Policía.
2 id. á Ernesto (despedida á los amigos.)
p id. al apoderado (para que prepareá la familia)
4 id. al director di;, la Oficina (despPdida.)
5 id. al propietario (adelanto dos meses de renta)
6 Otra á Ernesto para que cobre las libranzas y
entregue su producto Integro ..... .
Ll'ón sintió de pronto que dos brazos nerviosos se
ligaban á su cuello en tanto que Una lágrima ardiente caia sobre el escrito, é inco::porose rápluamente
procurando desasirse de aquella opresión.
Una avalancha de sollozos escapó de la garganta
de Elena, que cubria de besos apasionados la b1 ca. la
fr:&gt;nte y loA ojos de su Leon, poseída de una agitación inusitada.

o

Sin flmbargo, estaba dispuesta á la reconciliación;
pero á una reconciliación
en que no se adivinara su
deseo, y como para realizarla no encontraba forma
alguna que deja,a satisfechas sus intenciones, encargábase de éxcitar al desde.o a do esposo con el fin
de que éste encaminase la
situación á un resultado favorable.

�Domingo 17 de Julio de 1008

EL MUNDO

52

me siempre; que serás para conmigo la mism!l
de otros tiempos, sin absurdos reucores ni tiranias? ¿Sii' Pues bien, 8erénate y borra de tu
alma toda sospecha, porque ya he _{)restado desde luego el juramento que me exiJes.
.
Y Lt:ón, dicho esto, atrajo hacia sus labios la
frente enardecida de su Etena
-Sin embargo, _añadió ella déjame_ satisfacer mis deseo.; quiero deskozar con mis ma•
nos esos papelel! odiosos que escribiste: de esta
man1;1ra yo quedar~ más tranquila y el recuerdo de tu locura se borrará más pronto ....
-¿Y qué pueden preocuparte eso~ papeles
que nada tienen de odiosos. prorrumpió León
con una carcaj11 da, ni que relación guardan con
tus congojas esos escritos inocentes;&gt; Estas loca,
decididamente!
·
Pobres artículos que mi amor á. las letras escribe y que han dado margen á tus cavilaciones
de mujer deliciosamente suspicaz!.....................

-¿Qué te suc1;1de! preguntaba asomb:"ado
León, ¿Estás enferma? ¿Por qué esas lágrimas?
Me sorprendes sobre manera con tus arranques
¿te has vuelto loca?
-No me engañes! No quiero, ¿Itas oido? no
quiero que hagas eso, porque me moriría de
amargura! ¿Es decir que _uada v.i.le t;l cariñ_o
que ttl consagro, q 110 no te importan mis lágnmaa, que soy para ti insignificante al extr1;1mo
de cometet tú un pticado, el más imperdonable
y odioso;&gt;
-Pero, intermmpió él, ¿podré creer lo que
dices cuando mil pruebas me has dado ya d11 tu
indifernncia? ¿(.\ué puedo esperar de. ti?_Nadal
Esto I" convencido de que no hay muJersmcera
y de que la constancia. es cosa desconocida para
todas. Además, es extraño lo que haces en este
moment.,,; tú estás nerviosa, es 11ec6sario ver
mañana mismo al méiiico para que te examinti
y señale el régimen que mis te convenga. Ve á
vestirte mientras yo pongo en orden e11tos papeles y saldremos en seguida á dar un paseo
por la Calzada... . H1;1 pensado comprarte algo
que vi en uno de tantos aparador'.'s y que quiero que actea conozcas para que me d1;1s tu opi•
nión.
-No! Nn estoy dispuesta á salir en tauto que
tú no me jures por lo más sagrado, que renunciarás á tus proyectos, que no te matarás porque no quiero que te mates .... Júralo! No vaciles un i11tante!
-¿Y pu1;1do creer que en cambio tú hasdeamar-

HallábanEe sentados la uno junto al otro, cari•
ñosamente enlazados; eu el cielo obscurecido
princiriaoan ásurgir aqui y acullá, con sus luces parpadeantes las estrellas. y de la sombra
de la estancia, entre un mágico redoble de ca•
ricias, surgían COLIJO en un nimbo las siluetas de
ks amantes espoFos ~obre cuyas cabezas desplegaba sus alas la felicidad ..... .
AURELIO

G. CARRASCO.

Ilustrac1ones de Hernández.

~

EN LOS BANOS DE MAR
Los dos amigos, terminado el almuerzo, entretenianse en mirar desde las ventanas dtil café la gente
que á la sazón ,ti,;curria por el boulevard
Parecían embargados por e~a iiulce melancolia que
en los caracteres soñadores suelen producir las tardes
de otoño.
-¡Cómo envejecemos!-dijo uno de ellos, suspirando profandamente -En otro tiempo, en tardes parecid..s, sentia yo el diablo en el cuerpo. Hoy sólo me
quedan los recuer&lt;ios. -Quien asi hablaba era un hom•
bre de ur;o, cuarenta y cinco años, de fisonomi'i simpática y bastante ~rueso.
Su compañero tenia alguna mil.sedad y no menos
carnes, pero demostraba bastante mejor humor.
-¡Ay, amigo!-decia-Yo envejezco sin enteraime
de ello, y estoy siempre alegre, encontrándome fuerte y ~ igoroso. Cuando uno se mira todos los días al
espejo, no nota las mo'dificacíones que en el rostro
imprime la ma1..o destructora del tiempo Esta sola es
la causa de que no se muera uno de tristeza á los dos
ó tres años de comenzar la ruina.
Para darse cuenta de tales estragos hay que permanecer seis meses sin contemplarse en el espejo.
¡Entonces si que causa efecto!
¿Pues y las mujeres? ,Cómo las compadezco! Toda.
su felicidad, todo su poder, toda su vida, están en una
belleza que dura diez atíos
Yo envejecí sin darme cuenta. Cuando me juzgaba
poco más que, un adole~cente, iba á entrar en los cincuenta años. Sin embargo, no sentía enfermedad alguna, y vivía feliz y tranquilo.
La revelación de mi d11cadencia tú vela de un modo
¡:encillo, al par que terrible, y me causó una impresión
que duró mád dti seis meses. DeM¡,ués hallé resigna•
ción bastante para transigir casi a1egremente con la
verdad amarga.
·
Como casi to,los los hombres, he estado enamorad,,
con frecuencia durante mi juventud; pero sólo una
vez me enamoré de veras.
Era muy hermosa aquella mujer
Conoclla en Etretat, á orillas del mar, poco después
de la guerra
No puede darse playa más linda que aquelh,. Pettueña, en forma de herradurA, rodeada de caprichoS0d acantilados que penetran gran trecho en el mar,
parece escena encantadora y digna de las hermosas
mujeres, vestidas con colorea claros, que por alli circulan v conquistan. El sol ilumina el brillante cua•
dro, re·flejándose en aguas de verdoso azul.
Lós curiosos siéntanse cerca del agua con objeto
de contemplar á las bañistas, que bajan envueltas en
elegantes y Amplias caphB, arrojadas luego con gracioso movimiento para sumergir en las olas hirvientes, las carnea pulidas, con dulces escalofríos y esrre•
mecimientos de placer.
Alli puede juzgarse la belleza con verdadera exactitud pues se examina á. la mujer de los piés á la cabeza,' sobre todo á la salid~ del baño.
La primera vez que vi de ese modo á. aquella, me
quedé embelesado. Hay rostros cuyo encanto entra
en nosotros tan bruscamente, que la impresión producida nos desvanece. Cuando los encontramos, parécenod haber dado con la mujer á. quien debemos
amar. Yo, por lo menos, experimenté entonces esta
sensación.
Hfceme presentar y muy pronto comprendi que
aquella mujer habla herido mi corazón:
Sufrir el dominio de una mujer es cosa horrible, al
par que celestial. Es má.a que un suplicio, y parece á.
la vez una felicidad increíble.
Su mirada, su sonrisa, loa cabellos que a~itaba sobre su frente la brisa, los menores movimientos de
su cuerpo, me enajenaban, me trastornaban, me enloquecían.
Hablame dominado con sus gestos, con sJs actitud68, hasta con las cosas que usaba y que á mi me pa•
reciaD hechiceras.

Enternecfame @ólo con ver su velo sobre una silla
ó sus guantes sobre un velador. Sus vestidos pareclanme inimitables. Ninguna otra llevaba sombreros
como aquellos.
Estaba casada. y su esposo iba á verla todos los sábados, para marcharPe los lunes; pero esto me importaba poco No sé porqué no sentia celos: jamás sér alguno me babia parecido tan poco digno de atención
como aquel hombre.
tCómo adoraba yo en aquella mujer! ¡Qué hermosa
era!
tCreia vinculadas en ella la gracia y la elegancia!
Nunca como enton::es he compreddido que la mujer
es un sér delicado, llt&gt;no de encantos.
Jamás habla comprendido lo que hay de seductor
en la curva de una mejilla, en el movimiento de unos
labios, en los menudos pliegues de una oreja, en la
forma de una nariz.
Esto duró tres meseP. Después partí para A!llérica
desesperado, guardando en la memoria un dulcisimo
recuerdo.
Siguió poseyéndome de lejos como me habla poseí·
do de eerca, sin presumirlo ella tal vez.
Pasaron los años; pero no trajeron el vivido. Su en•
cantadora imagen permanecía siempre ante mis ojos
v en mi alma. Mi ternura le era fiel Su recuerdo era
pa1a mi el mt&gt;jor y más hermoso que había encontra•
do en la vida..
¡Qué poca cosa son doce añ~s en la existencia de
un hombre! Deslizanse lenta y dulcemente. Se suman
11

con tal rapidez, dejan tras de Pi huella tan breve y
se desvanecen tan pronto, que al volver la vista atras
no se comprende cómo ha venido la vejez. Parecíame que solo algunos meses me separaban de aquella
delicksa temporada en Etretat.
Durante la primavera últímafuime áMaisons-Laffitte para comer con unos amigos. En el momento de
partir el tren RUbió á. mi vag-ón una señora gruesa,
a.compañada de cuatro niñas. Dirigí una mirada distraída á. las viajeras, y observé que la madre tenia
una cara de luna. llena., sirviéndole de marco un sombrno adornado con cintas nt'g:a@.
Respiraba fuertemente, cansada d1:,I apresuramien•
to con que habla tomado el tren; las niñas comenzaron
á. charlar. Yo abrí un periódico y me puse á leer.
Cuandn pasábamos por Asniéres, díjome de pronto
a&lt;¡uella dama:
-Dispense usted, caballero, ¿es ustel el señor Garnier?
-Si, señora.
Entonces ella comenzó á reireRtrepitosamente, añadiendo cua1,do pudo rlomina r la risa:
-¿Usted no me conoce?
Vacilé. Creí, en efecto, haber visto aquella cara. Mas
¿dónde y cuAndo?
No pudiendo salir de mi vacilación, dije al cabo:
-Si, creo conocerla á usted; pero no recuerdo· su
nombre.
-¡La señora Julia Lefevre!
Jamé.e he recibido golpe semejante.
Ureí en aquel momento que todo habla terminado
p3:ra _mi. y pareclome que se descorría un velo ante
mis OJOS para mostrarme cosas horribles.
¡Era ella! ¿Ella, aquella mujer casi vulga.r? ¡No ca.bia duda! Las n1 ñas qua la acompañaban me asombraban tanto como la madre Habla.as tenido después
de haberla yo perdido de vista, y ya parecían pedir
un puesto en la vida.
Crei hab~rla visto el dla anterior, y sin embargo,
¡qué cambio tan grande! Stint! un dolor violento en
el corazón, y protesté indignado con.rala naturaleza
reprochándole su obra de destrucción brutal.
'
Contemplé.bala azorado, sin saber qué decir. Le di
la ~an(!, y al dársela, s_entf que ias lágrimas acudian
á mu, OJOS. Lloraba su Juventud perdida, lloraba su
muerte.
Ella también se sentla emocionada, y balbuceó con
pena:

-He cambiado mucho, ¿verdad? ¡Qué quiere usted!
Todo pasa Ahora sólo soy una madre, una but1na ma:
~re. Todo lo demás ca terminado. Ya suponía yo que
s1 nos encontrá.bamo~, no me rec?nocerfa, También
usted está muy cambiado; me ha sido preciso observarle mucho tiempo, para estar se~,!lra de no equivocarme, ¡Está. usted lleno de canas! l'. a se ve. ¡Han pa11ad? doce años? Mi hija mayor tiene ya diez.
Miré á. la niña y callé en ella _alg!&gt; !1e los antiguos
encantos de I:1 madre, tod~yia mdec1sos, casi sin formar . .. .¡La vida me parecio tan rápida!
.L.lega~os á Maisons-Laffite Besé la mano de mi
v1eJa amiga y me despedi. No babia acertado á decirle más que futesas. Estaba demasiado conmovido para hablar.
Cuando me vi solo en casa, me contemplé lar 0
tiempo en 1~ luna. del espejo y acabé por recordar 1o
que habla B!do, viendo con el pensamiento nú bigote
c~staño, mi cab.el!o ne~!º y una fisonomía joven
!l,Un.._. ... Era Y:1 vieJo,y dtJe para mi: ¡Adios hermosa
Juventud! ¡Ad10s!
GUYDE MAUPASSANT.

Domingo 17 de Jullo de 1898

53

EL MUNDO

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORlGlNAL DE MARC DE CHANDPLA.IX-ILU8TRACIONE8 GRABADA.~ EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

"Número· 3.
Y he aquí que con audacia francesa hizo usted
Ú'acasarsus proyectos. ¡Eien, muy bien! Pero es•
toy tan sorprendida, que ni he invitado á u~ted
á sentarse: aquí está una silla y aquí el periódico
de Tananarive escrito en malgacho y en francés.
Voy á dejar á usted un momento para prepararle
una taza de té, yo misma, á fin de que los criados
no se enteren de nada, á lo menos antes de que
yo los prevenga.
- Se:florita: estoy verdaderamente conmovido
por tantas bondades y ... .
-Ya me dirá usted eso más tarde. Voy áabrir
la puerta. No hable usted.
Y se llevó un derlo á los labios con tanta gra•
cía que no parecía una dama imponiwdo silencio,
sino un ni:flo enviando un beso vo!ti.do.
Se fué y volvió á poco, trayendo con mil precauciones, una tetera en la mano derecha, y en la
izquierda, tazas, platos y azucarero, en tanto que
con los brazos comprimía la lechera contra su
-seno.
-.Ayúdeme usted, dijo riendo, porque si no se
cae todo; pero antes cierre usted la puerta.
De Chalmont se dió prisa á ct&gt;rrar que era lo
más importante y luego ayudó á Nelly á desembarazarse del servicio del té; pero en esto, viéndose
tan cerca de la jóven, tocando sus manos delicadas y tersas, en esta entrevista tan inesperada,
estaba de tal modo conmovido que la sonrisa de
Nclly se borró y aún apareció reservada al arreglilr la mesita y tender la servilleta. Sehabíaenojado? No porque en la conducta del oficial nada
había habido reprochable. Se había conmovido
también?
Cuando vino este pensamiento á la mente del
Com,mdante, Nelly le pareció más seductora y
sintió como un presentimiento de que iba á amaria pt:ro le rechazó en el acto. ¡Era tan jóven con
relac;ón á él! Y además; una vez partiendo de
Ambohimarina ni la más remota posibilidad quedaiía de volvtr á verla.
Acercose pues, ya sin p!"ecauciones, á Nelly que
ari eglaba la mesita del té y le dijo:
-Quiere usted que la ayude? Pero noto en el
aspecto de usted que se arrepiente de haberme
-dispensado tan benévola acogida.
-Yo? Contestó la jóven rápidamente. No está
biel! que dig;1. usted eso .... Pienso, es verdad,
pero en la partida de usted que quisiera yo retar-dar todo lo posible y me pregunto cómo vamos á
salir de este apuro.
-Cuál apuro?
-Pues sí. Cómo va usted á salir de aquí sin
11er visto? Ei una casualidad que el centinela se
haya dormido,porque hay sargentos y capitanes
que los vigilan y A quienes temen mucho.
-Explicando la verdad de lo que me pasó y
que no conocía la consigna ....
-Correríamos el riesgo de no ser creídos y de
que se acuse á mi padre de traición.
-Acusación que nada significa en las circuns•
tanelas en que Francia está respecto de los hovas .. . . Nosotros tenemos el protectorado de la
Isla.
-Pero el gobierno de la Reina no da al protectorndo la misma significación que usted, se
-creen libres y trabajin en secreto contra Francia
y juzl{arian que nosotros, es decir, mi padre ....
-Eso no me lo perdonaría yo nunca, dijo de
Chahnont muy inquieto .... Y qué sucedería si
sospecharan?
- Poca cosa. Nos envenenarían.
-Me hace UE"ted temblar, dijo él, aproximán·
dose á la jóven y tomándole la mano en un arran,q11e tle terror más fingido que real. ... pero no
111 u II trevo á creer .... 1
.lfüa lanzo una mirada rápida y dulce 11,unque
1111 poco sorprendida, y desprendiendo lentamente
la ruano, dijo sonriente:
-No: acaso por consideración á ,nuestra calidad de súbditos ingleses, nos tendrían ciertas
consideraciones y solamente nos despedirían, olvidándose sin duda de pagar á mi padre.
Y como de Chalmont inclinara la cabeza sin
saber qué contestar, Nelly a:fladió:

-Despué3 de todo esto, no disminuirá mi do-.
te .... Como no tengo nada!
-Es usted demasiado bella. para necesitar de
dote.
-Pero para qué seguir hablando de eso.
Quiere usted que ponga leche en su té?
-Muy poca. Gracias; contestó él maquinalmente y empezando á inquietarse deveras. Serían
fundados los temores de esta nifla? Sin embargo,
no era imposible partir pasando lejos del centi•
nela. )

-Un sabio francé;i que me acompafta y al cual
dejé en mi alojamiento, diciéndole que iba á un
cor to paseo.
-Nadie hab ía hlblado aquí de tal Doctor. Pero esto me da un1l. idea. Aguarde usted. Todo
puede arreglarse y si mi plan resul ta, no sol1l.·
mente irá usted á su casa sin ser visto y sin correr peligro alguno, sino que hasta podn,mos vernos mañana y todos los demás días. Sólo que
será necesario que u,ted h&lt;J.g l cuanto yo le diga.
Me lo ofrece usted?

-Por evitarle un disgusto, h tré hasta impo li•
-Por nada en el mundo. dijn, querría yo ser '
causa de un disgusto para usten: dentro d~ bre- · bles.
:._vamos A. verlo. De pront 1, nec.es~ta usted
ves instantes partiré v le prometo que nadrn me
disfr11zar'!e ahora.
verá, así debiera cost1.rrne la vida.
-Y11, lo h~hí&lt;t pensRd"; pero ~i el dizfrazno es
-Oh! no, yo le suplico, le rnego, excla~ó ella
con esoanto no lo intente usted, se mat11.r1a. S.) lo difícil, el p1t1wl riel P"r,nn Hj • sí lo es y sería mé.s
' que ustP.d trajo, y que es muyan- grave la fiit.11&gt;1.,•ión fii '"~ nie df'c;c uhrit&gt;ra.
hay el .sendero
-Bueno. V»o 'lllA f'ffi ,i,.za n'!tP.d á desobedegosto. De ambos lados lit roca está tajada á pico
cerme.
Y i1n p~nmP.'-11? !i:•pPre n-.ted ...... Una
y el abis1110 es ·m uv profundo. No .... yo no le
vez di ~fraz~rio rle hov,, s,d tlrem &gt;&lt;; los dos ..... .
dejaré á usted irse ac;í.
Nelly v,rnil n u11 m" m"nt,, , tom,'l el perrito que
· -Sin embargo, es neces!lrio que. par_ta ya Y
sin retardo, pues temo que el Doctormqmeto por estab'l dormi&lt;lo Pn e l ,nfll&lt;&gt; !,) •1indió en sus rodillas y 1tc&gt;1 ric iAnrlolo pr,1, íg 1ió ••fln los ojos bajos:
mi tardanza se ponga á buscarme.
-Dejará usted aquí su r op t. Luego... (es nt&gt;-Un Doctor! Quién es?

�54

cesario no omitir detalles) se levantará usted los
calzones hasta arriba de las rodillas y las man•
gas arriba de los codos. Como es usted morenoa:liadió arresgando una mirada y bajando luego
los ojos-no será sospechoso y si se descalzara
usted no habría más que pedir. Aquí acaba la
p_arte más difícil de mis explicaciones, dijo, y con
áire de travesura arrojó bruscamente el perrillo
á los brazos de Juan.
Este que no se lo esperaba, dió muestras de
una sorpresa que resultó cómica, y entonces ella
empezó á reir con una risa franca, joven, harmo·
niosa, que hacía brillar sus dientes y ondular su
seno, y humedecerse sus ojos, y tan comunicativa que el Comandante rió también.
-Pero no seamos tan ruidosos, a:iladio Nelly;
pues si papá despierta se preguntaría qµé es lo
que sucede aquí. Le pareceré á usted mal educada; pero es bueno reir alguna vez, sobre todo si
se piensa en un.p lan que va á dar buen resultado.
Luego, viendo los esfuerzos que hacía el Comandante para no dejar escapar el perrillo que se
rehusaba á seguir en brazos de un extrafio, volvió á reir.
Desde que diez y ocho meses antes, Juan salió
de Francia con su barco, no había tenido un momento tan agradabie, una impresión tan grata de
deliciosa intimidad, una ráfaga de olvido de todo
tan completa. Le parecía que había conocido á
Nelty desde pequefüta y veía como muy natural
la familiaridad con que se trataban.
Estas ideas cruzaban rápidamente por el cerebro del marino, mientras Nelly reía y mientras
perdía él la nocion del sitio en que se hallaba.
Después Nelly se sentó junto á su nuevo amigo
y empezó á acariciar al perro que ya no pensó
más en escaparse.
-Es necesario que se familiarice con usted,
dijo, porque esto forma parte de mi proyecto; y
ya que me ha perdonado usted mis ni:lierías píendo conmigo de tan buen corazón, voy á continuar
refiriendo á usted lo que he proyectado.
. -Soy todo oídos.
-Pues bueno, ya que esté usted vestido de
bova, en cuanto sean las nueve y media .... no
son todavía?
-Son las nueve.
-Tenemes tierrpo. A las nueve y media, saldremos usted, Prince y yo,
-Quién es Prince?
-Es el perrito que al fin se decidió á dormir
en los brazos de usted. Acarícielo para estrechar
las amistades.
--Muy bien .. ,. No recuerdo donde he oído
ese nombre,pero poco importa. Siga usted Nelly.
-Caminará usted delante de mí;y Prince que
conoce bien el camino, nos precederá á muy corta distancia. Durante todo el trayecto no me hablará usted palabra, y en el momento exacto en
que Prince pase cerca del centinela, diré á usted
en voz alta una frase en hov a cuya significación
es esta: «Carga el perro, gandul perezoso, no
ves que le lastiman los guijarros?» Pasará usted
entonces junto al centinela corriendo para alcanzar al perro: yo llegaré casi inmediatamente, cruzaré algunas palabras con el soldado que me conoce bien, para decirle que voy á ver al Gobernador porque mi padre está enfermo y usted
seguirá andando sin apresurarse, pero sin detenerse.
-Y luego?
-Luego ...... Voy á decir á usted, pero tenga muy presentes las instrucciones que le acabo
de dar: nuestros movimientos tienen que ser precisos á fin de que esté usted el menor tiempo posible á la vista del hova.
Estaba encantadora así Nelly con su seriedad
y su mímica expresiva para dar realce á las palabras, y de Chalmont sentía tentaciones de abrazarla pero se conformaba con acariciar á Prince
que más cari:lioso ya y despierto, le lamía las
manos.
-Muy bien, bravo, seftorita Nelly! Confíe usted en mi inteligencia y sobre todo en la decisión que tengo de evitar á usted un disgusto. Haré todo lo que se me ha indicado y ¿desoués?
-Después, punto final: Usted se va para su casa, siempre con Prince, no hay que olvidarlo, y
yo voy realmente á ver al gobernador. Eseoji
las nueve y media, porque á las horas es cuando
vienen las rondas y cambian los centinelas; así,
cuando regreso yo después de las diez no estará
en el punto el mismo soldado y no se admirará
de verme regresar- sola. Al gobernador le diré

EL MUNDO.

que ha empeorado papá (lo cual desgraciadamente es verdad) y le pediré que vaya á verlo el
Doctor que acaba de venir.
Vacilará, ya lo sé; ofrecerá enviar á mi padre
en fitakon á la casa de usted pero le diré que bastará con una visita. Luego para conciliar le diré
que mi padre y yó estamos prontos á cambiarnos á otra casa fuera del fuerte mientras permanezcan ustedes aquí y en fin, lo amansaré. Eso
corre de mi cuenta.
Pero el tiempo vuela y no hay que perderlo:
arréglese usted.
De Chalmont, á quien quedaban todavía algunos escrúpulos dijo:
-¡Qué va á decir su papá de usted! y luego,
el cambio de casa ...... ¡cuántas dificultades he
producido á usted por mi tontería!
-No se cuide usted de eso: mi padre se felicitará de poder consultar á un médico y acaso lo
alivie su sabio amigo de usted. Además, a:liadió
sonriendo con una sonrisa que acabó de cautivar
al marino: así, nos veremos todos los días, lo que
será muy grato después de nuestra aventura.
Mientras usted se prepara yo voy á despertar y
prevenir á oapá. Los minutos corren. Es tiempo
de obrar. Vuelvo en el acto.
Sin dejar al Comandante lugar de responderle
salió y volvió trayendo un sombrero y un traje
de hova; y se apresuraba á salir otra vez cuando
de Chalmont la retuvo:
-Oígame usted, le &lt;lijó, voy á obedecer,,pero
atiéndame una pregunta, mejor dos, y luego enmudeceré como un pescado. Primera: no convendría que saludara yo al Se:lior Mayor? Segunda:
por que quiere usted que me lleve á'Prince á la
casa?
-Contestación; ya tendrá usted tiempo mafiana para ver á mi padre, y en cuanto á PrincP., como quedaría yo muy inquieta sin saber ;;i había
usted llegado bien, lo llevará usted para colgarle al cuello un billete en que me lo avise y soltarlo para que vuelva á mi lado con esas noticias
de usted qúe leeré antes de recojerme. Vístase
usted, volveré á dar á su disfráz la última mano•
Todo sucedió conforme á las previsiones de
Nelly. Bajo el pretexto de correr tras del perro,
de Chalmont pasó como una saeta junto al centinela en tanto que la joven atraía la atención del
soldado noticiándole que iba á ver al gobernador
para un asunto urgente.
Juan tuvo tentaciones de esperar á Nelly; pero
no era esa la consigna que había recibido y siguió resuelto hasta su casa siempre con Prince
en los brazos. Al entrar vió que ya el Doctor se
había retirado á su aposento, desde el cual y sin
abrir la puerta le dij-0.
-Ya comenzaba á inquietarme y no quería
dormir sin que usted regresara; pero estoy tan
fatigado que me acosté. ¿No le pasó nada desagr.1dable?
-Nada, Doct0r.
-Bueno. Pero ya me ol'Vidaba .... Apenas había usted salido cuando vino una visita; no la vió
usted?
-A quién?
-A la se:liora de Volanabé que trajo el arroz
prometido.
-Ah! es verdad. Jtfe había olvidado de ese
obsequio.
-Al instante se regresó descontenta y llevándose su arroz. Buenas noches, Comandante. No
se olvide usted de cerrar la puerta.
-Buenas noches, Doctor.
Mientras hablaba, de Chalmont había escrito
con lápiz estas palabras en un pedazo de papel,
"Gracias, de todo corazón. Llegué sin tropiezo. Ansío que 11.egue la mañana para ver á usted. Buenas noches, seftorita Nelly.
• JUAN DE CHALMONT.'j .

Levantó á Prince de una caja de galletas exquisitas donde lo había puesto á darse un banquete; le ató al cuello con cuidado el papelito y
abriéndole la puerta lo dejó libre.
Prince partió á escape y de Chalmont se acostó.
Tarde hubo de dormirse, y al amanecer tuvo
un suefto del cual después apenas se acordaba y
en que se mezclaban las risue:lias caritas de unas
sobrinas pequefluelas que tenía en Francia, con
otra carita también infantil y bella que le decía
que hay tíos que se casan con sus sobrinas y la
pasan muy bien.
-Buenos días, Comandante; excúseme usted
por haber entrado de improviso: dijo una voz

Domingo 17 de Julio de 189(1

Vomln1to 17 de Julio 1~

gruesa que no era la de su suefio. De Chalmont.
despertó.
-¿Es usted,Ivon? preguntó frotándose los ojos.
¡Qué diwblos traen á · usted por acá tan de ma-:lianal
- Es más tarde de lo que usted se imagina. Ya
dieron las ocho.
-Imposible! ¿Ya se levantó el Doctor?
-Hace tiempo. Por allí lo encontré que iba .
con Ravouna á buscar óperas.
-Operas?
-Unas arailas que parece que se llaman así.
-Ah! Epeiras ...... Y qué paquete es ese que·
trae usted?
-Justamente me permití entrar porque se medijo que esto era importante.
-Que cosa?
En vez de contestar Ivon registró sus bolsillosy de una cartera grasienta extrlljo una carta.
-Tenga usted.
El olor á violetas que se desprendía del sobre
hizo comprender á de Chalmont desde luego quién,
le dirigía la carta que decía así:
«Querido Comandante»:
«Estoy muy contenta. Exito, gran éxito en toda.
la línea. El Gobernador apesar de sus resistencias ha sido completamente vencido, lo mismo,
que la barbuda persona que pondrá en manos.
de usted esta carta y un paquete conteniendo los.
vestidos de usted, y que de pronto no simpatiza•
ba conmigo.
"Se nos ha dado una casa que hay junto al'
templo, y al amanecer hemos empezado á transladarnos á ella. Como esto no es difícil está casi
terminado, ¡había tantos cargadores y tan pocos.
muebles!
"La sola i_dea de ver al Doctor está mejorando,
á pitpá. Esperamos á usted pues con su amigo
á las nueve y media sí es posible, y luego meacompaftará usted si gusta al templo, porque el
Gobernador levantó la consigna á nuestro encierro y hasta nos ha convidado al banquete oficial'
de ~sta noche. Temo que papá no pueda ir, pero•
yo iré y ¡ya verá usted si me luzco!
"Ahora me encontré á Prince echado sobre los,
vestidos de usted, y porsupuesto que rega:lié un
poco al atrevido, pero no más un poco porque su
acción me probó que ya le quiere á usted.
"Envío á usted mil expresiones afectuosas de·
parte de mi papá, y yo estrecho á usted cordialmente la mano.
"Hasta muy pronto, querido Comandante.

-Quién es usted para hablarme así? Me dijo ella
en francés. Conmovid,o al oír el idioma patrio y
maravillado al ver su valor, comprendí que había estado un poco grosero y le dí mis excusas
diciéndole lo que soy; un buen hombre, antiguo
marino, Ivon, intérprete que vengo acompa:liando
al Comandante del Colibrí y al Doctor Lerbón.

NELLY, 11

Esta carta llenó de regocijo á de Chalmont.
Todo iba bien y suindiscretopaseo de.la víspera
no haría disminuir la dote de Nelly. Pero quéquería decir con eso de la persona barbuda queno había simpatizado con ella?
Saltó de la c1:tma para vestirse; y como Ivon·
diera señales de partir,
-No, le dijo, quédese usted, y mientras mearreglo explíqueme qué ha pasado entre usted y
la joven que me envía esta carta. Ante todo:
dónde la encontró usted?
-Ah! Un pimpollito! contestó Ivon, y amabley valerosa! Lastima que sea inglesa! aunque meha dicho que más bien era francesa .... Es preferible por que de los ingleses no hay que fiarse,
aunque entre ellos suele haber gente buena. En
fin y para venir al asunto, esta ma:liana tempranito paseaba yo al pié del fuerte, cuando vi ve•
nir una multitud de hovas que traían muebles,
paquetes, el diablo y su equipaje! y luego á un
inglés en un fitakon. Tras de él venía una joven.
con un . perrito. Al Mayor yo lo había visto alguna vez en Tananarive pero no sabía que estuviera aquí; parece que vino hace poco y que está
al servicio de los hovas, lo cual es un oficio de
los demonios que he probado. De pronto vi á la
ni:lia, que me ·vió también como si quisiera hahlarme, y luego vi al perro que me había llama-do la atención por ser bull dog, raza que no hay.
en Ambohimarina.
-Ah! es verdad .... dijo el Comandante era,
Prince; no es así?
-Exactamente, contestó Ivon sorprendido ¡que,
b~en se acu~r?á usted del nombre! Lo llamé y
vmo á acariciarme, y entonces lo tomé en brazos.
y dije en inglés á la joven: Es de usted este perro?·
-Y muy rnío!-Pues bien, es usted una descarada y mie11.te. Este perro lo ha robado usted. Frunció el entrecejo, corrio hácia mí, levantó la mane&gt;
y_¡cáscaras! me habría dado la bofetada del siglo
s1 no hago un cuarto de conversión.

'

.

Mientras hablábamos la silla de manos seguía
su camino sin que el Mayor se apercibiera de nada. Cuando ella supo quién era yo, se calmó y
me dijo con mucha gentileza: «Lo perdono á usted, venga conmigo y le explicaré lo que debió
preguntarme con más cortesía. No soyunaladro·
na: compré el perro y lo compré caro sin saber
que era robado aunque debí figurármelo. Diré á
usted el nombre del ladrón y en cambio usted me
hará un servicio: como mi padre está enfermo y

EL MUNDO,

usted me ha dicho que el Comandante del Colibrí
trae consigo un Doctor, voy á escrtbir una carta
al Comandante para rogarle que me lo traiga y us•
ted llevará mi carta. No es así? Y yo quedaré
muy agradecida y hasta le daré á usted el perrito con todo y que lo pagué y ya le tengo cariflo.»
Todo esto me lo decía con mucha gracia y . ...

55

' reconocido y la mujer de Volanabé no lo había
do: en todo caso podía negar.
-A todo lo que nosotros decíamos, prosiguió
Ivon, contestaba que no se había equivocado, y
entonces, para que no vaya con todo el mundo á
llevar sus disparates, cambié de conversación y
diestramente l&lt;l dejé entender que yo sabía mu-

qúé habría usted hecho en mi lugar,
Comandante?
-Lo que usted sin duda hizo.
-Claro. Le devolví el perro, la
seguí y medió la carta y el paque-· '
te y aquí estoy. Ese es el desenlace
de todos los asuntos en que intervienen mujeres. Me dijo que tenía
trajes y joyas de valor y que no
quéría confiarlo á los hovas que
son muy ladrones y quería que us-.
ted lo tuviera en depósito mientras
se termina su cambio de casa. Vendrá á buscarlo esta tarde. Acepta
usied ó le devuelvo su paquete?
-Déjelo usted aquí. No tengo
inconveniente en encargarme de él
y lo pondré en mi caja de seguridad,
contestó deChalmont encantado de
las habilidades de Nelly. Pero
quién robó al perro? no dijo su chas cosas de su marido en lo relativo á sus vianombre?
jes á Diego y á todas sus intrigas. Creo que ha•
-Sí; Volanabé; y a:liadió que brá comprendido y no hablará.
convenía desconfiar de él, que
-Hizo usted mal en tomarse ese trabajo. Qué
iba con frecuencia á Diego dis- mal puede causarnos que se crea ó nó á la mujer
1
frazado y que nos espiaba. Segu- de Volanabé?
ro que fué á casa para hacer haTodo eso me parece 'lUe no tiene importancia.
blar á mi mujer que por fortuna
-Quién sabe! Hay que desconfiar en las munada sabe de mis negocios. No jeres.
importa; ya lo castigaré cuando
-No siempre ha practicado usted esa regla
llegue el día. A propósito de V o- viejo bribón!
.
'
lánabé, al venir aquí me encon-Y
bien
que
me
pesa.
En
fín,
puesto
que
tertré con su mujer que parece descontenta. Sabe usted qué pre- miné mi comisión, me retiro. Si me necesitan ustedes, Jacques sabe donde me encontrará.Adios.
tende?
- Hasta la vista.
-No.
Luego
que Ivon partió, de Cbalmont desató
-Pues dice que anoche fué usted al fuerte y
cuidadosamente el paquete que debía contener
que ella le siguió á usted de lejos.
De Chalmont se estremeció imperceptiblemente. las joyas de la se:liorita Nelly y sacó sus vestidos
-Y añade que allí debe usted haber dormido, colocando en cambio los de hova que le fueron
prestados IR. víspera.
porque estuvo acechando y no lo vió regresar.
Estaba en esta labor cuando entró Lerbon que
-Esta. loca! dijo de Chalmont que parecía no
en el acto fué puesto al corriente del favor que
querer dar importancia al caso.
-Eso le dijo Ravouna, asegurándole que á las deseaba el Mayor inglés.
diez oyó á usted entrar.
El excelente Doctor encantado de poder ser
Así pues, Ravouna no lo había visto disfraza- útil, guardó su caja de botánico, se vistió cuida-

�~,-====;o=====================~E~L~MU~ND~;O~•~======--======~D;,;o;,;;m1n;;;;;;;:g&amp;ao;;.,;;;,17;.,,,;;de===Ju=l=.lo=d=e=-18..9_o_

dosamente y á las nueve y media los dos franceLa sala de donde salieron era la única que teses se presentaron en la casa de Nelly.
r fa puerta para la calle; el otro aposen to estaba
Como Volanabé hablaba inglés y francés, el comunicado con el patio y con dos cuartos de
Gobernador lo envió pero más ·bien en clase de dormir. En el fondo del patio, cocina y cuarto de
espía que de intérprete, y él fue quien hizo las criados.
presentaciones.
-Ya vió usted toda la casa, dijo Nelly, que
De Chalmont y Nelly se saludaron como si fue- por cierto está todavía muy desordenada. Papá
rala primera vez que se veían, pero ella encon- quería detenerlos á ustedes á almorzar, pero
tró medios de ser elocuente sin hablar. En los ¡asómbrese usted! yo me opuse. Mañana vendrán
veinte segundos que estuvo su manecita presa · ustedes y ya todo estará listo para recibirlos. Esen las del marino le dió á entender: «si viera us ta noche comeremos en bárbaro, lo cual será muy
ted que contenta estoy volviéndole á ver.» Luego . 'divertido. Quiere usted fumar?
penetrada por no sé qué pensamientos amorosos
- Gracias señorita, es usted muy amable.
que adivinó en la mente de su amigo, levantó los
-Qué busca usted? Fósforos? Voy á traerlos.
ojos muy dulces, muy radiosos, muy ardientes, y Sié1Hese usted mientras en ese sillón.
los puso como una caricia en los ojos de Juan.
-No se moleste usted, tengo fósforos; usted
El Mayor era un escuálido personaje de cin- me a bruma con sus bondad 1s; estoy confuso.
cuenta ailos de edad, muy alto, muy colorado,•
- Fume usted y no se preocupe, vc,y á ponermuy calvo, con una gran nariz que no indicaba me los guantes y el sombrero. ¡Lástima que no
hábitos de sobriedad. Mientras Juan y Nelly se· nay a aquí una iglesia católica!
.dirigían cortesías secas, el Mayor hablaba con
- Cómo! es usted cató!ica? preguntó Chalmon_t,
Lerbon.
sati~fPcho sin saber por qué, de esta comunidad
-Doctor, le decía; agradezco á usted mucho de religión.
que haya venido y hasta me siento mejor. Maña- En el Canadá todas las familias de origen
na creo que podré pagar á ustedes su visita.
frances lo son, contestó Nelly ar.reglándose fren-Ya veremos, contestó el Doctor. Por ahora to al esp,,jo. ·
siéntese usted, sefl.or Stephrnson pues debe usted
Cuando hubo terminado interrogó sonriendo:
sufrir mucho con ese pié hinchado, pero el estado
-Qué le parece á usted mi sombrero?
general de usted no tiene nada de grave; p:enso
- Encantador. Esas cintas verdes resaltan adque padece usted solamente de gota. Me permite mirablemente combinadas con el color de los causted auscultarlo?
bellos .
. Y y-olviéndose alComandante y á Volanabé, pro- Sí; el verde sienta muy b~en á las rubias. á
s1gu1ó:
las rubias encendidas, á las rubias venecianas co-Si fueran ustedes tan amables que me deja- mo yo. Le agradan á usted los cabellos de este
ran solo un momento con el enfermo? . .. . usted color? Hay quienes los detestan.
también seflorita, pero tranquilícese usted: el es•
- Esos no han visto á usted nunca.
,
tado del seflor Mayor no puede inspirar temores
-Cuidado con esas galanterías que me dice
y confío en que pondremos á raya á la enferme- usted sin sentirlas! Debe usted encontrarme muy
dad.
tonta y yo tengo la culpa por haberme mostrado
-Qué bueno es usted! dijo Nelly, y qué con- demasiado infantil y expansiva, pero .. . . ¿qué
tenta estoy de oírlo hablar asíl Luego afiadió: Co- quiereusted? Nuestro encuentro inesperado en
mandante, es necesario obedecer; venga usted A · país bárbaro, nueotro orígen común, la carrera
mi aposento y usted también, Volanabé. Usted de usted que me encanta y en fin, que me parece
fumará un cigarrillo si gusta mientras yo voy á cemo si desde que nací conoc:era yo á usted ... ·.
los olicios.
Pues me voy á corregir y á ponerme muy formaVolanabé vaciló: aunque conocía bien el fran- lita desde ahora.
cés, no sabía la significación de la palabra 11us-Hará usted muy mal, porque me cautivan
cultar. Además, c!á cuAl entrevista era preferible esos deliciosos charloteos de pajarillo. A mí se
asistir: á. la del Comandante y Nelly ó á. la del me figura también que toda mi vida he estado al
mayor y el Doctor? Al fin se decidió.
lado de usted, y aún me recuerda á una nilla á
-Me quedo aquí si no estorbo, pero no haré quien quiero mucho.
ruido, lo prometo.
-Nelly se volvió lentamente y preguntó con
-Quédese usted amigo mío, dijo el Doctor con voz seca:
aire malicioso, pero ni se mueva, ni hable.
-Una novia?
Juan siguió á Nelly.
· -Juan se echó á reír.

-Una novia! No ve usted que soy viejo para
eso?
-Viejo? Usted no piensa una palabrn delo que
dice y hasta me creo que está u~ted procurando
que á mi vez le diga galanterías. Tanto peor,
porque no se las diré; y en cuanto á la ni1'ía á
quien quiere usled mu cho, quién es?
-Una que me dice tio aunque no somos nipa rientes. Tiene casi la edad de usted y es hija de
mi mejor amigo.
-Pues que edad tengo yo?
-Diez y siete afios á lo ·más.
-No soy tan chiquilla: diez y ocho, y cumplidos ya, seilor mío. Para qué quiere usted achicarme, para que le diga yo tio? Me sería muy satisfactorio. Desgraciadamente mallana se va usted,
pero siempre me agradará escribir á usted cartitas
muy cucas que empiecen así: «Querido tío . . .. ,.
Justamente la plaza está vacante porque yo no
tengo tío ni tía, ni hermanos ní nadie &lt;iJUe me ame,
excepto mi papá. Cuando tenia seis afl.os perdí A
mi madre, y luego se me puso en el convento de
donde salí hace dos años para reunirme con mi
padre á quien pocas veces había visto. Ya ve usted que estoy en aptitud de ser una sobrina acepta ble .... Pero no digo más que frivolidades con
todo y mis propósitos de enmienda. Debe usted
tener de mí una opinión detestable. Quiere usted
ser indulgente conmigo?
-Soy un torpe, que he despertado en usted re
cuerdos dolorosos. Ayer se portó usted no sólo
comouna persona grande, sino caritativa, hábil
y valerosa. Me hizo usted un gran servicio y no
sé ni como explicarme para manifostar mi gratitud.
-No hablemos de eso, pues obrémáseninterés
propio, que por el deseo de favorecer, Pero en
cambio de ese servicio, voy á pedir á usted otro:
quiere usted abotonarme este guante?
Y Nelly levantó hasta el codo la manga de su
vestido y enseñó un brazo tan blanco, tan satinado, tan hermoso, que uniendo esto á las redondeces del talle quedaba uno bien convencido sin
necesidad de largos discursos, de que ya no era
una chicuela.
Temblaron las manos del marino al ejecutar la
delicada tarea, y se sintió más conmovido de lo
que creía estar. Todas esas niñerías, esos juegos
más ó menos inocentes, esas coqueterías, le tenían mareado y sin hallar palabras para seguir
la cox:versación,
Todo lo que él sabía de Nelly es que que era
bella, muy bella, y en el fondo de su alma sentía
que la amaba, pero no era capaz de aprovecharse de una impresión pasajera de la niña, ó de la
exaltación de su mente para engañarla. Oh! no.
En cuanto á casarse, ni él lo creía cuerdo ni ella
habría tal vez aceptado.
Y Nelly qué pensaría?
Estaría divirtiéndose? Pensaría dominarlo para reir en seguida, ó estaba ensa yando sus habilidades por instinto en este país donde no había
nadie digno de contemplar sus encantos?
Toda esto pensaba al abotonar el guante y se
sentía ridículo y descontento á la vez, muriéndose de ganas de alzar los ojos y ver una boquita
cuyo alienlo sentía en la frente y en los cabellos.
Nelly era valiente, no arrojó ni un grito cuando Juan por su falta de habilidad le pellizcaba la
piel, sino que lo ayudaba sonriendo. Comprendía
lo que estaba pasando en el alma del marino? Al.
fin se retiró ruborosa sin esperar el último botón
porque lo cubría, dijo, la manga; fué al espejo y
se puso co~ una mota polvos de arroz en la cara.
LuE'go preguntó:
-Le di á usted las gracias?
-No las merece mi falta de destreza.
-Yo soy una indiscreta que porquesememanifiesta un poco de cariilo, abuso. Es verdad que
estará usted aquí tan breve tiempo . . ..
De Chalmont se acercó y le dijo riendo:
-Quiere usted que empecemos otra vez?
Y como avanzaba la mano hacia el sitio en que
quedaba sin colocar e! botón, ella tomó esa mano
y dijo á Juan:
-Vamos á ver á papá: ya ha de haber terminado la consulta. Ansío conocer el resultado.
En efecto; el reconocimiento había concluido
ya y el Mayor se había vuelto á vestir y el Doctor escribía un método que Volanabé cuidaoade
ir leyendo colocado á espaldas de Lerbon.
( C'ontinuai·á.)

PAGINAS DE LA MODA

F!G. 1,-TRAJE PARISIENSE DE FOULARD

�•
EL MUNDO

58

Lecturas para las damas.

Domingo 17 de Julio de 1898

Domingo 17 de Julio de 1898.

Lectural!il para las artistas,

La hidroterapia y la tisis

Consejos de una . Prima Dona

Según afirma Winternitz, la hidroterapia es uno de
os mejores medio11 preventivos de la tubtirculosis en
' odos aquellos á quienes la herencia ó una complexión
enclenque hactin fácilmente tuberculizables.
Y añade dicho autor, que la terapé ntica está siempre desarmada contra enfermedail tan temible. Los
medios higiénicos única.mente pueden utilizarse con
algún éxito y entre esos medios es preciso colocar en
primera fila la hidrote:.-api:i. fria.
El agua fria puede calmar ,a fiebre, hacer desaparecer los sudo ·es, moderar la tos y la expectoración
y produce, en fin, favorables modificaciones en el estado local.
El médico sueco Aberg, gradúa de este modo el
empleo de la hidroterapia tin la tisis:
1.° Fricción muy lijera con la esponja, esprimiéndola sobre la nu~a, la espalda, la cara y el pecho. Esti
fricción se hará por la mañana primeramente, y más
tarde se repetirá dos ó tres veces por dia, teniendo
cuidado de no esprimir la esponja sino moderada·
mente.
2.0 Laciones sobre las mismas partes del cuerpo con
1eg-11dera.
3 ° Baño completo de duración muy c&lt;.rta.
Lo especial del método de Aberg es la temperatura
del agua empleada Este médico recomienda hacer
uso del aguii. tan fria como sea posible a Oº para las
fricciones, á. 7° para el empleo de la regadera y á 18°
para los baños Los febricitantes soportan muy bien
estas bajas temperatur...s, contra lo que pudiera suponer~e.
Winternitz recomienda el empleo de agua ue 7° á
8° para las lociones.
(El Mes Médico, de París.)

El cultivo de las flores.
MME. SEMBRICH .Á LAS JÓVEN-S CANTATRICES.

Sin duda alguna, el riego de las macetas es una de
las operaciones más delicadas de este género de cultivo. En efecto la falta de agua ó el exceso de humedad pueden ser igualmente perjudiciales á las pla1..1ta8,
Serán, pues, bien acogidos algunos consejos á este
respeto, hov que tantos aficionados se ocupan dela horticultura. Tititien tanto11 atri.ctivos las flores, es tan
interesante su v.egetaciGn, que todos, aun en las ciu&lt;iades, quieren cultivarlas, en los balcones. en sus
apo~entos, y muchos en sus jardineras de sala, ponen
á prueba su competencia en el arte.
Pero hay novicios que por falta de exoeriencia, por
más empeño é inteligencia que despliegan salen mal
en ~u intento.
En el aspecto gentiral de la planta, se recon.&gt;ce
cuándo es necesario regarla, suponiendo que no se
baya fijado la atención en la superficie de la tierra
de la maceta, pues cuando está seca, es señal de que
hay 1.ecesidad del riego. La planta, cuando necesita
riego, toma un a~pecto que desde luego reconoce un
ojo ejercitado. Sin estar completamente marchita, las
yemas y las hojas no están como antes y si se tardara
mucho en regár la planta, se podría causarle graves
perjuicios.
Cuando se riega una planta-bien entendido como
lo aconsejo en tiempo oportuno-nunca se le debe regar á medias. Debe mojarse toda la tierra de la maceta, y para cercionar@e de que ebto se halogrado, es
necesario que el riego sea tan abundante, que el agua
salga por la parte inferior de la maceta.
Los riegos enteros son preferibles á los medios rie~os. Los primeros se hacen con menes frecuencia, y
además. cuando las plantas están expuestas al s.l, •
deben hacerse en la tarde, para que la tierra pueda
embeberse bien de humedad duránte la noche. De
otro modo, regando en la mañana, el calor del dia y
el ardor de los rayos solares, hacen evaporar una
parte de la humedad antes que la tierra y las raíces
hayan podido mojarse bien.
Independientemen.e del riego, para refrescar las
plantas y limpiarles el polvo que les caé, se les dá
una ligera rociada con agua. Esta operación debe
practicarse cuando el sol no cae ya sobre las plantas,
y cuando ya se han regado las que lo necesitaban
porque despues queda la superficie de todas las macetas húmeda, y no seria fácil reconocer las que necesitan riego.
En lugar de esa operación que se practica con una
jeringa especial, ó con una regadera de agujeros muy
pequeños, en los aposentos se refreEcan las hojas de
las plantas, lavándolas con una esponja muy suave.
Un punto muy importante en lo relativo al riego de
las plantas. es que el agua que ha servido para regarlas, haya e~tado mucho tiempo á la temperatura á que
están expuestas las plantas que se van á regar.
Para dar vigor á las plantas que están en macetas,
en cubetas ó en cajones, se puode emplear de cuando
en cuando, abonos liquidas para regarlas, pues cuan,
do ya han permanecido mucho tiempo en la maceta,
deben tener muchas raíces, pero es necesario hacerlo
con mode~ación; porque si se 11mplean estos abonos
en fuertes dosis, se poarian quemar las raices.

FIG.

2 ESPALDA DEL TKAJE

El músico como el poeta nace. pero no se hace. La.
música no es la creación de la inteligencia sino dfl la.
imaginación y de los sentimientos; el trabaJo y el cul·
tivo asiduo forman al artis•a.
M,1chos preguntan. la prima dona puede hacerse?·
No; la artUa no puede confecdonar.ie como el traj..,
de figurín, por el patrón. El estudiante ancioso del
éx,to debe llenar, como cantante. ciertos requisitos.
· Debe comenzar pe r el conocimiento ext· nso de losfundamentos principales del arte.
El tecnicismo de la música debe formar 11ábito en
Jugar de estudio. Debe saberse tan á fondo que uun
ca ocurra tener que pensar en él y por añadidura la
imaginación y la originalidad son tan neceserias como las cualidades de vocalización.
La educación musical qué recibí en mi juventud
me ha servido notablemente en mi carrera profesio
nal. Comencé por estudiar el piano y el violín á loscuatro años y nunca me imaginé que. pudiera tener
voz de ca11tante
:Mi padre, artibta de habilidad algo más que ordina- ia fué mi prim'er maestro hasta que cumpll los ocho~
y deFde entoucPB hasta que tuve diez años toqué ambos instrumentos en conciertos públicos. Despué$
continué bajo la enseñanza y dirección del profesor
\Vilhelm Stengel que era director del Conservatorio
de Lemberg, Alemauia.
Como casi todas las jóvenes cantaban algo en caFa,
por lo menos cui.ndo me ocupaba en trabajos agradables, y una vez que el Profesor Stengel me oyó por
casualidad alabó mi voz. En otra ocasión durante
uno de mis condertos indicó á varias personas prominentes que no sólo poseía talentommical sino también una voz de timbre. y tanto me rogaron que cantara que al frn tuve que acceder.
Después de algunas piezas escojidas,
alguien hac· éndose. eco del Profesor Ster,-.
gel dijo que yo debla estudiar el canto.
Por entonces pasé á Viena para estudiar
el piano con Liszt y mientras tanto tomé
lecciones de vocalización con Mons. Rouktkamki, y después de algunos meses pa·
sé á Milán bajo la dirección de
Giova1Ji Lamperti.
El canto ahora es mi arte;
para él vivo y todo lo demás
me atraemuypoco.Pocotiem.po después fui á Londres donde concluí mis estudios con
Francii'CO Lamperti, padre de
Giovani, haciendo mi debut
en Dresden.
De e~te resultado se infierA
que mi educación mUbil'.al fué
comrleta ó que por lo meno,;
adquirí los requisitos necesario'.! ¡:;ara comprender y dominar los trabajos más diflciDIB FOULARD FIG l.
les. Mi consejo por lo tanto á.
todas las que desean alcanzar

,Xt
-, ', .
~

,.,-..

~-.~'

:.

FIG, 3.-TOQUEl'A DE D UELO

l 'IG. 4 .-T : CA D'!' DUELO.

59

EL MUNDO.

FIG, 5,-.l!OMBRJDRO E-LA

RECETAS UTILES
POMADA CONTRA. LAS ARRUG AS DE LA CARA

FIG. 6-TRAJE FRANCÉS ESTILO SASTRE

Tnterln llega el dia en que los hombres y también
hs mujeres, aeamos siempre jóvenes, hermosos, tersos
y robustos; lnterfn algún afor-un°do perfumista. invente un potingue que oponer á la acción destructori.,
de los años, he aqui una pomada que si bien no resuelve por completo tan interesante problema, puede
cuando menos producir cierta ilusión borrando alguna arruga de la cara.
Fundirá fuego suave 30 gramos de cera blanca, á
la que se le incorporarán sucesivamente, mer.eando,
y batiendo la mez1il11, 60 gramos de jugo de cebolla ó
bulbos de lirio blanco, estrafda por expresión, y quince gramos de miel de Narbona ó mny buena miel, perfumar añadiendo 12 gramos de agua de rosas.
Se emplea por unción, todas las noches dándose en
la cara.

el éxito en el arte, es que se procuren igual conocimiento.
La condición esencial del éxito y la consideración
muy especial oue deben tener_ presente las que eatudian, es aceptar las enseñanzas de sus profesores. Lo
original que exhiban dará oportunidad á los profesores para fijar la voz, la cual si no q11eda en su propio
tono se cansará en la mitad del tiempo que debiera
conservarse·. La voz por naturaleza se fij á menudo
por si sola y entonces todo lo que se exige es un buen
prof.:sor. A su elección debe concurrir más cuidado
del que se piensa porqu11 los resultados dependerán
por completo de los métodos que se adopten en la enseñanza.
La mejor edad para comenzar los estudios de cantó es la de diez y seis años y entonces solamente bajo la dirección del prdesor. Debe ponerse una atención esmeradisima en el arte de respirar, porque el
aliento le es tan necesario á la cantatriz como el agua
al buque.
Hay que meditar en lo·s pasajes que se van á cantar y crear los sentimientos que debe haber dominado el corazón del autor. pues de este modo solamente
puede infundirsele la expresió,1, desde el instante en
que cada modulación de la voz obedece directamente
al esfuerzo mental.
Mucho es lo que II yuda. el conocimiento de , arias
,enguas, con especialidad la italiana que por su e~fonia presta á la vez un encanto más y la hace exhibir sus mejores tonos. Paia cantal' en alemán Je .r.equitire un conocimiento perfecto de la enunc1ac1on
de la palabra, pues este idi&lt;troa requi~re más expresión. El francés debe estudiarse también. La cantante no debe cantar sino aquello que está. escrito, porque una vez que ..bandoue su esfera pierde sus mejores notas.
.
.
La cantante que se mete á cantar pasaJes escr:tos
para soprano arruina su voz á tAl punt? que hace peligrar su durabilidad. No veo la razon pai:a que la
que use su voz con inteligencia y con las debidas precauciones no la retenga en toda su fuerza, pureza Y
\
dulzura durante diez ó veinte años, quizás toda la vi, ,~~"
da. Por ejemplo: tómese la voz de la Patti, de la Al~
bani y la Nilson, artistas que han alcanzado la edad ¡,-,e f' .17,-,,,_:;.,
madura y que sin embargo conservan el campo con
aceptación bien gennal. ¿A qué se d~b~ esto? Simplemente á que en toda su carrera h1c1eron uso de
su voz de un mo&lt;io adecuado sin 9.busar en lo más
mínimo.
La habilidad de cantar bien no se conquista en una
batalla; es una lucha larga; pero mientras más lo s~a,
mejores son los beneficios. La voz es como una pieza. de maquinaria, que puede descomponerse, por lo
que no debe usarse continuamente.
Basta con que se cante ocho meses al año y dedicar
al descanso los cuatro meses que sobran.
.
En estas vacaciones que tomo anualmentl:, me d_1. vierto descanso pero no abandono el estudio y de¡o
dti co~tinuarlo ~ólo seis ú ocho semanas. He seguido
practicando til piano y el violln y aunque Dada más
toco por distracción, no deja d~ enorgullecerme las
fue1zas que tengo sobre ambos mstrumentos.

LIG 7-TRAJE SAS'.fRE DE f AÑO NEGRO

Por la mañana ee enjuga con un lienzo seco antes
de lavarse.
Las mujeres de Suecia emplean para.conservar el
c11tis freRco y sin arrugas el sig-uiente procedimiento:
Toman 125 gramos de miga caliente de pan de centeno, cuatro claras de huevos frescos y medio litro de
vinagre de vino, lo cual mezclan y baten durante un
bl!,en rato, luego lo pasan á través dti una tela esprim1éndola, y se lavan :a cara durante tres dias con esta mezcla.
COLD·CREAM DE FAMILIA

Compra fln la botica ó en casa el droguista.
Aceit~ de almendras, reciente ....... JOO gramos.
Cera blanca, nueva. .. . .. .. .. .. .. .. 10
.,
Blan~o de ballena, fresco.. . . . . . . . . . 10
,,
• ~m· ; Fundir l_a cera y el blanco de ballena al baño María
:;....-"'!l:""'1,■;
':"\!, con el ~ce1te de_ almendras; aromaticese coa un agua
.'. aromática destilada, un alcoholato ó esencia cual- quiera.
Se guarda en bote ó en frasco. Este cold-cream es
de confianza; da buena brillantez y suavidad al cútis
sin atacarlo ni ajarlo.

Nueliiltros 2"raba.dos
FIG. 1-TRAJ"E PARIRIENSE DE FOULARD.

Es de foulard en satín Liberty. Campo bl!lnco figurado.
El efecto del traje es plenamente princesa.
El cuerpo es de pleuo foulard con el otro material
su_p~rpue11to.
Los volantes que rematan la falda son de una suprema elegancia.
FIGURAS 3, 4 y 5.
Damos bajo estos número8 un hermoso sombrero y
dos tocas de duelo de elegante y sencilla factura.
FIG. 6-TRAJE FRANCÉS ESTILO SASTRE.

Es de paño ligeramente azargado y claro.
Cuerpo jacquet con chaleco figurado que cierra un
cordón de seda con alamares. ·
Solapas cubiertas de raso 'blanco con bordados de
seda en gulas.
Plastrón de muselina de seda blanca acordeóR.
Falda lisa sin más adorno que un volante circular
del mismo género.
.
FIG. 7-TRAJE SASTRE DE PAÑO NEGRO.

FIG. 8-TRAJE PARISIENSE DE CUPFl

Tiene un jacquet corto y estrecho severamente ribeteado en las aos alas con cinta de seda.
La misma cinta orna la falda completamente $Obria
y el extremo inferior de las mangas.
Las solapas están doublés de seda blanca.

�60

Domingo 17 de Julio de 1898

EL MUNDO
FIG. 8-TRAJBI PARISIENSBI DE CREPÉ,

Los trajes de crepé están muy de moda este verano.
Ei que ofrecemos á nuestras lectoras es de crepé
beige con aplicación de cadeniña en la forma que se
ve en el grabado.
La falda lleva el bordado en el borde :.nferior y á la
izquierda en una hermosa aplicación.
El cuerpo tiene forma de blusa al frente y se abre
sobre un hermoso yoke de gasa blanca.
FIG, 9-00RSAGE NIÑA,

•

NUMERO 4

MEXICO, .TULIO 24 DE 1898

TOMO II

Ligeramente ablusa.do ade ante y tendido detrás
con tres fruncidos en el talle y de seda brochée gris
pero con bouquets pompadour, cruzada delante y ornada de triple ruché bucleada de 'muselina de seda
crema, encu!Ldrando un plisée de seda gris perla.
Triple ruché bucleado también doblando el cuello
y ornando el remate inferior de las mangas.
Cinturón de seda gris perla anudado á la izquierda.
Este corsage puede llevarse con una falda de la
misma tela
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FIG. 9-0CRSAJE NIÑA

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FIG. 10-00RSAGE MARGARITA,

En dral_) de seda con pequeñas basquiñas triangulares, abierto en el centro en rombos sobre un plas•
trón de terciopelo guarnecido de botones de oro
Revés y cuello Valois en satln blanco con galones
oro. Mangas justas del mismo género. Cuello y corbata de muse!ina.

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FIG. 11-DOS MODELOS

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FIG, 11-DOS MODELOS

Gran aplicación de punto de seda en el primero, sobre
satln rosa, leve, formando un emred'.'S del mejo_r
gusto; en el segundo gran plastrón de plisé y aplicación &amp;ambién
consistente en volantes decrescentes. Todo de eatln.
FIG, 12-TRABAJOS P.I.RA LAS DAMAS,

Una nueva colección donde se hallarán los más graciosos modelos
para niños.
_

General

W. R· $1tofter

DEL EJERCITO DELOS ESTADOS UNIDOS

~' IG 12-TRABAJOS PARA LAS DAMAS

FIG, 10-0 0RSAJE MARGARITA

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Domingo 17 de Julio de 1898

EL MUNDO
FIG. 8-TRAJBI PARISIENSBI DE CREPÉ,

Los trajes de crepé están muy de moda este verano.
Ei que ofrecemos á nuestras lectoras es de crepé
beige con aplicación de cadeniña en la forma que se
ve en el grabado.
La falda lleva el bordado en el borde :.nferior y á la
izquierda en una hermosa aplicación.
El cuerpo tiene forma de blusa al frente y se abre
sobre un hermoso yoke de gasa blanca.
FIG, 9-00RSAGE NIÑA,

•

NUMERO 4

MEXICO, .TULIO 24 DE 1898

TOMO II

Ligeramente ablusa.do ade ante y tendido detrás
con tres fruncidos en el talle y de seda brochée gris
pero con bouquets pompadour, cruzada delante y ornada de triple ruché bucleada de 'muselina de seda
crema, encu!Ldrando un plisée de seda gris perla.
Triple ruché bucleado también doblando el cuello
y ornando el remate inferior de las mangas.
Cinturón de seda gris perla anudado á la izquierda.
Este corsage puede llevarse con una falda de la
misma tela
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FIG. 9-0CRSAJE NIÑA

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FIG. 10-00RSAGE MARGARITA,

En dral_) de seda con pequeñas basquiñas triangulares, abierto en el centro en rombos sobre un plas•
trón de terciopelo guarnecido de botones de oro
Revés y cuello Valois en satln blanco con galones
oro. Mangas justas del mismo género. Cuello y corbata de muse!ina.

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\.

FIG. 11-DOS MODELOS

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:.-

FIG, 11-DOS MODELOS

Gran aplicación de punto de seda en el primero, sobre
satln rosa, leve, formando un emred'.'S del mejo_r
gusto; en el segundo gran plastrón de plisé y aplicación &amp;ambién
consistente en volantes decrescentes. Todo de eatln.
FIG, 12-TRABAJOS P.I.RA LAS DAMAS,

Una nueva colección donde se hallarán los más graciosos modelos
para niños.
_

General

W. R· $1tofter

DEL EJERCITO DELOS ESTADOS UNIDOS

~' IG 12-TRABAJOS PARA LAS DAMAS

FIG, 10-0 0RSAJE MARGARITA

,f ...
~·

�62

. EL MUNDO.

un momento en que nos creímos en el carro de la
diosa india y temiendo circular sobre cadáveres.
Al llegar á la estación, asalto y escalamiento; la
invasión de los Bárbaros. La gente de la verbena
SUMARIO - Benito Juárez.-Suntuosa manifestación de previendo lo que después aconteció, quería á toduelo-La gratitud popular. - Verbena oe San Angel.
-Vias de incomunicación.-Granizada de fuego.-tJe da costa escalar el tren é ir hasta Tizapam á
trueque de poder regresar á México. Gritos, emlllésmeri'l.,-Su talento.-Sna éxitos.
·
pellones, malas palabras, presiones de prensa hiVerdaderamente suntuosa estuvo el 18 de Judráulica; el tren se atestó de gente; los menolil,
lio la manifestación de duelo en honor de Benito
Juárez. La figura heroica é impasible del patri- sentados; muchísimos, de pié, apuntalados unos
cio, no la esfuma la lontananza, no la amengua el con otros; no pocos, colgados de los bHandales
tiempo; su poderosa silueta se destaca en el con- de las plataformas, de las manijas del gai-rote, de
las jameas de la!:! puertas; había pasajero que no
fuso tumulto de la historia patria, con perfiles de
camafeo, con lineamientos de bajo relieve. Y es tenía en el tren sino la punta de un pié y dos ó
queJuárezfuéála vez grande, bueno,inteligente y tres dedos de la mano aferradas á algo.
En Tizapam nos esperaba una ovación; los
probo, enérgico y hábil, y que consagró'toda su vida
paseantes
domingueros aguardaban en la estaá la conquista de la Libertad y á la reconquista de
ción
un
tren
para regresar; grande fué su decepla Patria. Su vida fué la lucha, su placer el trabajo, su descanso la muerte. Nacido en humildí- ción é intensa su cólera al verlo llegar atestado,
sima cuna, hijo de pura raza indígena, y por con- repleto y tomado de antemano por entero. Grisiguiente, paria, comenzó áluchar para ilustrarse, tos, rechiflas, mueras á la Empresa, amenazas á
para conquistar un título profesional, para ele- los primeros ocupan tes, todo fué en vano; no se
varse á la magistratura, para redimirse del pe- pudo embarcar un solo viajero de esa procedencado original de ser indio y para emanciparse cia. En San Angel el nuevo.tumulto por idéntica
de la esclavitud de la ignorancia y de la mise- razón y en Mixcoac, Tacubaya y San Pedro de
ria. Rendida esta primera etapa de la jornada, se los Pinos. El tren humeante, atronador, envuelto
enamoró de la Libertad, de la Patria; entró de en fuego y saludado al paso por las imprecaciofrente en linea de combate y conquistó la Prime- nes de la multitu4, parecía un monstruo en fuga
ra Magistratura de la Repúbllca; mas no para perseguido y acosado por un pueblo delitante.
Llegamos á México con dos horas de retardo,
descansar en el goce y en las grandezas del pocambiamos
las de lujo por las de brega, ósea, la
der, sino para volverá luchar de nuevo contra
la reacción aliada al enemigo extranjero. Todos locomotora incendiaria por las mulitas, y á la alsabemos su éxodo; su peregrinación á través del de- tura de la plazuela de San Juan, caimos de proa
sierto, sus tormentos de hombre y sus angustias de en un profundo barranco abierto por la Empresa
patriota: la derrota acosándolo, la muerte amena- del saneamiento. Entiendo que touavía el wagón
zándolo, el hambre, la sed, la desnudez y el desam- permanece ahi".
Y yo que iba en busca de aire puro, de vastos
paro torturándolo. Triunfó al fin, la Reforma yla Se .
gunda Independencia fueron su obra; la Patria horizontes y de un poco de soledad! Pero n0 me
no ha sido con él olvidadiza y ha hecho de su se- vuelve á atrapar la Empresa del Ferrocarril del
pulcro una Meca á la que lleuden los fieles de la Valle; otro día que se me ocurra ir áTizapam, alRepública y los admiradores del prócer, á depo- quilo un burro; así llegaré más aprisa y con masitar las flores de la gratitud. Imitemos ese gran yor comodidad.
ejemplo; Juárez nos anseftó cuanto va-le y cusmto
puede la virtud de que estamos menos dotados:
***
la constancia; de él debemos aprender á aliar las
De Mésmeris está haciendo las delicias del púaltas virtudes cívicas con las nobles virtudes p~i- blico mexicano. Es un transformista rival de Frévadas y á saber sacrificar familia, riquezas y bie- goli y tan acabado como él en su género. Estos
nestar personal á los intereses superiores de la artistas escéntricos son en general una maraHumanidad y de la Patria.
villa.
Dotad_o s de gran talento, bohemios por lo co*
**
mún; revelan dotes excepcionales, habilidades
Por mal de nuestros pecados, se nos ocurrió el múltíples, capacidades especiales. Casi siempre
Domingo pasado tomar el Ferrocarr:l del Valle y son políglotas; De Mésmeris, por ejemplo, habla
empi·enderla á Tizapam en busca de aire puro, de con envidiable corrección su lengua materna,
vastos horizontes y de un poco de soledad. Igno- que es el italiano, el español, el francés, el inrábamos que San Angel festejaba á la Virgen del glés, el alemán y el portugés.
Carmen; de haberlo sabido nos hubiéramos queTienen muchas cuerdas en su arco; son actodado en casa. Y desde luego el Ferrocarril del res, cantantes, bailarines, prestidigitadores, equiValle no es un medio de locomoción sino un ins- libristas, ecuestres; practican algo el ocultismo y
truwento de tortura; ¡qué muelles! ¡qué asientos! algos la medicina; dicen la buena ventura y sa¡qué persianas desvencijadas! ¡qué gotear del pe- can horóscopos; tienen remedios infalibles para
tróleo de las lamparas! No bien el tren se puso los males incurables; dan excelentes recetas de
en marcha, comenzamos á ~xiarnos, una densa cocina y suelen invitar á la prensa á íntimas y
humll.reda se colaba por las ventanillas y por las divertidas reuniones á las que sienten, á veces,los
numerosas grietas, hendiduras y agujeros de las invitados no poder concurrir.
especies de huacales en que caminábamos; quiEn general esta clase de seres son f~lices, si bien
simos encerrarnos, pero ninguna persiana funcio- no siempre son ricos. En el fondo de su retina esnaba ni ninguna ventila giraba ni ninguna puerta tán pintadas los más grandiosos y los más pintodeslizaba en su corredera; momentos después, rescos panoramas cómo en las hojas de álbum de
espectáculo grandioso, una granizada de fuego un pintor turista; su corazón guarda las emociosólo comparable á la que descargó sobre Sodoma nes de sus múltiples aventuras, de sus amores cosy Gomorra, comenzó á azotar los carros; en el mopolitas, de sus triunfos artistícos, de las quietecho de hoja de lata del wagón, se oía un redo- bras de sus empresarios; veteranos y aventureble siniestro, de uno y otro lado veíanse por las ros de la vida, todo lo han visto, todo lo han senventanillas pasar como centellas tizones incan- tido, todo lo han experimentado; una punta de
descentes que pautaban el espacio con líneas de escepticismo emana y un grano de aplomo queda
fuego, algunos de ellos, candentes aerolitos, grue- de su vasta experiencia y de sus muchas a ver.sos como avellanas y hasta como nueces, birando turas, y De Mésmeris, como Frégoli, lleva á la es- ·
de bordo se introducían al coche. El fuego se ini- cena ese bagage de observación personal y de
~ió á la vez en la crencha rubia de una prima y estudio individual de todas las cosas y de todos
en la falda vaporosa de una compatriota, y hubo los hombres.
que acudir en su auxilio y extinguir á papirotaNo se necesita menos para representar sucesizas el voraz elemento que amenazaba destruir tan vamente y en unos minutos, ya la nifta melancó
bellos allavíos y poner á la vista mayores encan• lica y tierna, ya la matrona imperiosa y exigente;
tos. En la canal de un fieltro de quesadiJla se ya el viejo caduco, ya el joven impetuoso, y para
alojó cautelosamente una chispa, y ~cabó por abrir- pasar sin transición de las furias de Otelo y las
se paso hasta el cráneo de un pasajero; otro· idem perfidias de Yago, á la ternura y á la pureza de
se sacaba después á puilados el cisco que le había Desdémona. Para ser un Mésm&lt;::ris es forzoso te•
caído en los bolsillos.
ner un álbum de instantáneas en el que se hayan
Al llegar á San Angel, el pánico se apoderó de coleccionado todos los aspectos del ridículo, tonosotros;una multitud compacta, comprimida, ín• dos las matices de la pasión, todas las aparientimamente amalgamada llenaba la plaza del Car- cias de la idea. Se necesita, además, todo un mumen; en vano el tren silbaba y repicaba; la mul- seo de trajes, de actitudes, de movimientos; un
titud, embobada con un desollinador que escalaba juego completo de voces y entonaciones, l!e diael palo ensebado, no abría paso al tren y hubo pasones y de ritmos q'le permitan copiar y re-

LASEMANA

Domingo 24 de Julio de 189o.

'producir lo mfsmo al pueblo que á la aristocracia, al Instituto que á la Alta Banca, al clero que al 1
ejército, á la mujer que al hombre, en todas y cada
una de las circunstancias de la vida.
El Arte escéntrico de De Mésmeris es un caleidoscopio de la vida humana y se necesita gran .
talento para abordarlo y una maravillosa intuición de la vida y de la realidad para interpretarlo.
De Mésmeris lo posee y el público se lo reco-noce y se lo oplaude.
LOPEZ l.

-------•-·-----ll)olitirn ~tntral.
RESUMEN.-LA RENDICIÓN DE SANTIAGO DE CoBA.-UN MISTERIO IlIPENETRABLE.-Los DOCO·
MENTOS OFICIALES Y LA INTERVENCIÓN OFICIAL.
-EL GENERAL TORAL y EL GOBIERNO DE MADRID.-COINCIDENCIAS.-AMERIOANOS Y CUBA·
NOS.-RENCILLAS Y RIVALIDADES.-LA JUNTA
CENTRAL DE NUEVA YORK Y LAS PROMESAS DE
Me KINLEY.-LA CAMPAÑA DE PUERTO R100.Co11rnATES SANGRIENTOS EN LO PORVENIR.-Los
CARLISTAS Y EL PARTIDO DE LA PAZ.-AMENAZA
Y TEMORES.-EL PATRIOTISMO DEL PUEBLO ES·
PAÑOL.-ÁTRÁS LA OLA NEGRA,-CONCLUSIÓN.
Desde que fueron conocidas las condiciones
bajo las cuales se rindieron al General Shafter
los defensores de Santiago de Cuba, mucho ha
variado la opinión respecto á aquellos hombres,
que tras sus fuertes y trincheras defendían la bandera gualda y rojo. Mientra.. se creía que la ciudad asediada iba á caer en poder del invasor,
falta de provisiones, escasa de víveres y pobre
de elementos de guerra, se pensó que el General •
Toral caía en medio de su angustia, al peso de
la fatalidad y cedía á una fuerza superior, ante la
cual era inútil toda resistencia y estéril cualquiersacrificio. Pero cuando se ha sabido, según la información cablegráfica, que entre los pertrechos
de guerra entregados al vencedor, se cuentan diez millones de cartuchos, el ánimo se suspende y se piensa en algo sombrío que ha pasado
en el interior de Santiago.
¿De quién es la culpa, si la hay, de no haber
intentado una salida victoriosa, de no haber rotoel cerco que nunca fué perfecto, de no haber resistido hasta agotar la abundante provisión de
municiones de guerra que tenían á la mano los.
sitiados? En un documento oficial, puolicado ya,
dice el General Toral que las condiciones de la
capitulación fueron arregladas de acuerdo con el
Capitán General de la Isla de Cuba, que había
consultado al Gobierno de Madrid. Nuevos informes desmienten tanto la intervención del General Blanco, como la del Ministerio Sagasta en la
expresada capitulación. Quedará siempre un misterio por descubrir, un punto sombrío que nos
oculta la verdad de las cosas, un problema que·
no podemos resolver.
También á propósito de la destrucción de la
escuadra espaftola en las costas meridionales de
Cuba, se habló de órdenes superiores recibidas.
por el Almirante Cervera para que saliera de la
rada de Santiago, aunque en su salida habría deencontrar: una derrota caFi cierta. Después, el
Ministro de Marina Seftor Auftón, ha negado que
existieran esas órdenes, y sobre elilustremarinoespaftol se ha lanzado terrible acusación.
Curiosas coincidencias que sólo el tiempo podrá explicar; extraftas obscuridades que alguna
vez alumbrará con luz meridiana la triunfadora
verdad.

*

**

Entre tanto, allá se disponen los soldados prisioneros á marchar al patrio suelo, tristes, desarmados, con la angustia en el rostro por no haber
alcanzado el triunfo que anhelaban. Las guarniciones de las plazas vecinas á Santiago, comprendidas en la capitulación, se disponen unas á entregar sus armas, en tanto que otras preparan una
resistencia inútil, pero firme y sostenida, apoyadas en las leyes militares que los rigen.
¡Vano intento! El nuev o régimen se ha establecido definitivamente en Santiago de Cuba. Si es
cierto que ha desaparecido la autoridad que representaba al gobierno espaftol, también es verdad que ni la ciudad, ni la provincia, se han
puesto por el Gener.tl Stiafter en manos de los

Domtngo 24 de Jubo de 1898.

todas las fortalezas de la
costa, para cooperar con el
ejército en sus movimientos agresivos.
Exentas del bloqueo por
más tiempo las costas de
Puerto Rico, y más próxi•
mas á la metrópoli, han podido recibirmayoreR recursos para resistir la invasión;
allí el c lima es menos inclemente, as guarniciones no
están fatigadas con luchas
anteriores, todo hace creer
que la resistencia puede ser
muy eficaz¡ pero también
aquella isla pacífica y tranquila no se acomodará á
los sacudimientos que traen
consigo los azares de la guerra, y quién sabe hasta dónde influyan en los combates
los clamores de la gente pa•
cifica, demasiado •pacífica,
para ver sin recelos, sus
ciudades bombardeadas, y
sus campos fecundos con•
vertidos en campamentos.
Si fueron terribles y sangrientos los combates que
, . precedieron á la capitulación de Santiago, y se vie,
ron las costas meridionales
manchadas con las olas rojas después del combate na.val en que fué destruida la
escuadra de Cervera, no
creemos que sea sin dificul'tades y sin sangre la cam~
pafia de Puerto Rico.

insurrectos. Con gran prudencia, con exquisito tacto,
el jefe americano ha establecido un régimen militar;
mas como quiera que los
pueblos necesitan alguna
autoridad para su régimen
interior, ha apelado inmediatamente á la gran institución democrática, al gobierno municipal, á cuyo
ampa!'o quedan todos los
habitantes, y á cuya salvaguardia se ponen todos los
intereses materiales de la
población.
Naturalmente, los cubanos, que ansiaban entrnr en
son de guerra á la capital
de Cuba Oriental, han visto desvanecidos sus sueftos
y evaporadas sus bellas
ilusiones, cuandorecibieron
la orden ineludible de per
manecer en sus campame1 •
tos, con prohibición expresa
de entrar en armas á la ciudad de Santiago. Han comenzado las rencillas, han
estallado las pequeilas rivalidades entre el ejército americano y las huestes de Ca·
lixto García; los oficiales
cubanos se retraen un polo
de la lucha; dispuestos como estaban A nombrar m
gobernador de la provincia, siéntense como ofendidos ante las decisiones del
Cuartel General de Shafter,
y hasta ha llegado á temerse una colisión entre las
tropas aliadas.

***

***
No juzgan del mismo modo la situación los representantes de Cuba, que en
Nueva York han mantenido
viva la llama de la revolución, y han trabajado des·
de el territorio extranjero
por allegar elementos á la
insurrección, proporcionando primero el apoyo moral
y luego el material del pueblo y del Gobierno americano, en fil.vor de la causa
de Cuba. No juzga del mismo modo 1a Junta central
revolucior.aria, que ha ex¡ resado por la v , z a11torizada de uno de sus wii mbros más conspicuo ,
la satisfacción que Jp, causa la marcha seguida
por el ejército americari0, y la 11ctitL1d re-uelta
de su Jde en e l arr~glu intedor del territorio sujeto á su autoridc1J.
Los que ven con verdadero cariño 1 ,s intereses reales de la patria cubana, sab,m por 4ut1 se
someten á las decisiones del vencedor sin procurar inmiscuirse en los asuntos interiores, hasta
que llegue la hora del triunfo ddinitivo. Quizá
confían, fundadamente, en la declaración solemne del Congreso americano, cuando al aprobar
las resoluciones famosas de la intervención arma da en los asuntos de .Cuba, protestaron, á la
faz del mundo, que aquella intervención había de
dejar intacta la soberanía del pueblo cubano para darse el gobierno que mejor cuadrara á sus
deseos y que mejor conviniera á sus intereses. Si
el Congreso hubiera reconocido la independen·cia de Cuba y el gobierno que representan Ma
ssó, Méndez Capote y los qne funjen como ministros de Estado de la naciente República, causaría
verdadera extrafteza que no se nombraran des•de luego autoridades cubanas y se comunicaran
al llamado gobierno central de Cuba los avances de las fuerzas invasoras, para sujetarlos á su
jurisdicción, á medida que fueran vencidas las
autoridades militares espaftolas. Mas como no ha.
habido tal reconocimiento, preciso es confesar que
Shafterobra,deacuerdo con el gobierno de Was. hington, en la esfera de sus facultades, y de conformidad con la resolución del Congreso americanc.

63

EL MUNDO

NEW YORK,-DESPEDIDA DE LOS VOLUNTARIOS,

*

* *

Una vez en poder de los americanos la ciugid
y el puerto de ::$o111tiago, base de futuras operit
clones, parece que IÍay una suspensión de ést11s
s )bre el territorio de Cuba, y toda la actividad
de la ma1 ina y del ejército, se v11n á concentrar
sobre la vecina isla de Puerto Rico. De varios
puertos del Atlán~ico comienzan á zarpar los primeros transportes con tropas, armas y provisiones, que constituyen la formidable expedición
contra la pequefta Antilla. El Gral. Miles, autoridad suprema en el ejército de los Estados Unidos, es el que toma el mando en jefe de esta expedición, donde acaso, después de las lecciones
recibidas en la costa meridion11i de Cuba, se tomarán mayores precauciones, se evitarán inútiles efusiones de sangre, se procurará hacer más
seguro el golpe,para hacer menoscostosalacampaila portorriqaefta.
No ha mucho que el Gral. M11cías, Gobernador
y Capitán General de Puérto Rico, ha~ía vrotestas y juramentos solemnes de mantener incólume el honor de su bandera, de combatir hasta la
muerte en la defensa de aquel tnritorio confiado
á su valor, y ·ofrecía derram11r su sangre antes
que conse·n tir que la tü,rra portorriquefta fuera
mancillada por la planta del extrnnjerc-.
Ha llegado la hora de nuevos combates. La escuadra del Almirante Sampson que tiene ahora
por única misión mantener estrecho el bloqueo
de las costas cubanas, tiene facilidad de desprender todos los buques que sean necesarios para ·
proteger el desembarco de las tropas expedicionaria;, atacar por mar las plazas fortüicadas y

Todavía es para Espaftá
,una amenaza constante la
sombra delos carlistas, que
· se proyecta negra y fatidi• ca en las abruptas monta•
. ftas del Norte. Por declara,
ción expresa del pretendiente sábese que él ha prometido permanecer quieto
y tr,anquilo hasta que cambienla!! actuales circunst11ncias; pero diciendo que en:trará en actividad· no sólo
de palabra, sino también de
obra, cuando llegue el instante supremo de la liquidación; y llama así á las
condiciones de la paz.
Y estas condiciones ya se repiten y murmuran
por lo bajo. El partido de los que quieren la pa~
á cualquier precio, vlextendiéndose y ganando
la ¡.,úbJica opinión, en todas las esferas sociales.
8e ~iente el estremecimi1mto del desastre, se resp ira una atmósfera de angustia, se oyen los clamo!'• s de las viudas y las· lamentaciones de los
hué1 fanos; se escucha el rumor de los miles de
obreros que han quedado sin _ trabajo; se ve por
todas partes la tristeza y la desolación de los
campos que han quedado sin cultivo, de las plazas que han quedado sin movimiento; y en esta
ola ascendente tiene que verse envuelto el Gobierno, y transigir y mediar entre los que desean
llegar pronto á las labores de la reconstrucción,
y los que anhelan seguir la lucha sin tregua, el
combate sin descanso, la guerra cruel hasta la
muerte, hasta el aniquilamiento.
Si la suerte adversa que hasta hoy ha seguido
á las armas espaftolas no cambia de rumbo, y
nna victoria notable, si no decisiva, no viene á co1 onar los esfuerzos de los que defienden la causa
espailoia, no llega á confortar los ánimos, pensamos que á pesar de todas las amenazas del
carlismo, habrá que secundará los que pÍden la
paz. Los pueblos no se sui.cidan nunca. Que yenga Don Carlos con sus hordas negras . A encender
las hogueras de la guerra civil; que ardan fas
teas del incendio y que alumbren cuadros y espectAculos de horror: hay todavía energías y v:ri•
lidades en el pueblo espaftol, para vencer por ter•
cera vez á la hidra del absolutismo encarnada
en el impenitente Don Cárlos. Acaso esta vez no
habrá tolerancias de-ningún género, no habrá
contemplaciones de ninguna clase, y los que aman

�EL MUNDO,

64

Tlm,.ing-o '.H dP ,Julfo df'I 1R9P

Domin,ro 24 de Julio 1~

65

EL MUNDO,

molde artistico una cantidad devida poqitiva, calie~t.e, palpitante, :-eal. Asi ~n Un drama nue_vq, en Virginia, á pesar de su clasicismo; en lo Positivo. á. pesar
de su trabajo de adaptación; en Lances de Horwr, á
pesar de su tesis, lo que se impone lo que se destaca,
conmueve y subyuga, es el aliento enteramentehumano con que la pasión y el dolor y el vicio y los conflictos emre alma y alma aparecen y bat!'-11ª!1· . .
Ese arte no puede se· nunca transitorio m c1rc11nstancial. Cuando muestra su labor cumplida se hace
contemporáneo y conterraneo de·t?da:: las épocas y
de todos los hombres.
Y en ello, precisamente, ha estado el secreto de que
Ta.mayo, sin escribri! ha más de treinta año~. haya
seguido siendo la primera de nuestras «actuahdades•
dramáticas, y sea hoy, l}IUerto, no un nombre que _se
borra, síno una gloria que se engrandece y se afll'•
ma.

el progreso y el engrandecimiento de la tierra
espaftola, arrancarán de raíz la mala yerba del
tradicionalismo, que ha extendido sus ramificaciones por todas partes del edificio social, y las
lanzarán á los cuatro vientos, para que no quede de esos hombres negros más quela triste sombra de su recuerdo.
Así lo exige el bien de la patria espaftola.

X.X. X.
21 de Julio ne 1898

~n el mundo de los r17illo_narios
EIJprogreso y la dicha humana.
Leyendo las curioRas y extrañu narucion.is del
Mundo de los millonarios piensa uuo 8 Lu 4 uo::rer en d
cuento dt1 Lafomaint1 en que figura uu po:::TO que con
sólo sacudir las ornjad hacia catir de tillas oro, diamantes y joyas prt1ciodlsimal!,
.
Pero reahuente hay gt1mes tau ricas en este mundo? ......
¿Existen acaso personas que sin ninguna de las moleetas obligaciones que impone á los soberanos el ori•
gen de su lista civil, pued-,n gastar sin mermas para
el capital dosciencos mil francos diarios? Al pensar
en ebtos sere~ extraordinarios¡ experiméntase cierta
melancolla, porqut1 entonces y sólo entonces comprendemos que los archi·millonarios no 1100 folices ó
que al menos .u fortuna no deriv.i. directamente de
los millones 4ue han acumulado.
Tafter da uu sabio condejo álos tour1stas: llevar en
su~ exp11diciout1s poco dinero y mucho buen humor.
El pli.cer no se cowpra y el que no lo tiene consigo
corre el peligro deno t1ncomrar10 en ninguna parte. Lo
mismo sucede con el g·ran via;t1 de la vida, porqutl,
en verdad, dtldJJUé; de hab11r v1oto, ó leido algo de lo
que ocurre 1:1u el Mundo de los millonarios, nos pre•
guntamo11 para qué sirve el dint:ro: sólo es envidiablo, la sue1tt1 de 1011 que consag1 an sus rentas coloealcs a al!rnna obra de benefkeucia ó civilizacióu;
¡0 ., demás parece q uc han perdido lo que Montaigne
llawaba. 11 e1 sentido de la vida" vo::getando como esos
Boudhas de orv que se admira e1.1 !as Pagodas de Indo-China.
O encontrais que sea. digna de envidiarse la vida
de 1:1se afortunado cuyo único placer consiste en. salir en su coche que él mismo guia, lanzando los caballos á todo el correr de sus pié$ iigerisimos, por las
calles de una ciudad enmedio.d~l azoramiento de la
multitud que se agolpa en las ace1 as esperando á cada instante un vudco trágico ...Par11. dar empleo á los
setenta poneys de sus caballerizas hace circo con
media docena de carros de bancoti que giran vertigino~amente en la playa en medio de una multitud del!·
pavol'ida de mujeres y de niños que no hallan á qué
santo encomendarse. Si un pobr1:1 diablo se t1ntl'egara á esos estúpidos y pehgrol!os esparcimientos, liarla
con su cuerpo en la cárcel ó seria encerrado vitali•
ciamente en un manicomio; pero se trata de un millonario y la po1icia no lo importuna porque á la meno.·
indicación que se Je hiciera abandonaría la ciudad,
re•irando de la circulación ditiz millones anuales por
lo menos y ¡qué diablo! diez millones no son una cifra despreciable aun en el pals de los millonarios.
El hecho no es único: una milloraria americana,
, Mrs. Hetty Green no paga contribuciones Esta mujer extraordinaria ha encontrado en su riqueza misma fuerzas suficientes para pont:rse en pugna y hacer capitular á una ciudad t~n opulenta cowo Chicago. c.;11a misma refiere la anécdota:
"Tenia, dice, mi dinero en cinco bancos de Chicago y á los cinco les comuniqué mi resolución de rt1tirar de ellos mis fondos. Los banqueros se pusieron
dA acuerdo pa_ra. dirigirse al R.ecuadador de contri·
buciones: ¿sabéis lo que están h11ciendo? le dijeron.
Vais á expulsar de Chicago millones y millontis. Si
¡0 creis bt11..éfico para la ciudad cobradle contribu•
ciones á Mrs. Green; pero no contéis en lo sucesivo con nosotos para ninguna de vuestras operaciones"
Mre. Green se puso muy contenta por el buen
resultado de su estri.tagewa. "~l recaudador se quedó de una pieza, agrega la archimi1lonaria. Ya no
tuvo valor de cobrarme y en vista do, eoto dejé mi di•
nero en los bancos."

***

UNA TESIS DE F0GAZZAR0

CUBA,-ESTACION Dl!l LLUVIAS: EN LA MANIGUA
l l'BA.- ESTACIÓN DE l.LUVIAS: EN LA CIUDAD,

**º
El buque caminó días r días; hasta que los excursio1listas llegaron á la Tierra del F11ego en donde
desembarcaron, y '111rantt1 una semana, hubo fíe,tas
y bailes en las selvas virgenes. Ll\ señora Cansirto es
bella., pero siempre se ha negido á. c,i.sarse. Ya s11
puAdesnponersi habrá sido por falta de pretendieotias
El prestigio de los título11 de nobleza de la pobre
Europa ejerce una fascinación ~ingular sobre el espiritu de las ricas herederas americanas. Sabido 1:s
que muchas d11 ell1s se caian con los nobles :ngleses
y franceses. El matrimonio de Mi3s V.i.nderbilt con el
duque de Malboroug causó en los Estados Unidos
una emoción extraordinaria sobrexcitada por dos sentimientos opuestos: el org11llo y el de3contento; la satisfacción por el honor que recibía el oro americano
y el disgusto por su exportación al extranjerc
He aquflostérminos en que loanunciaroJolosperiódicos de New York; este es, oor otra parte, el estilo
que gasta en los encabezados de toda noticia má.s ó
menos interesante:
MISS V ANDlllRBil,T,
Nuestr11. nreva duquesa.
D~to~ biográficoij de la gran heredera
que Vi&amp; a adquirir

E~ ve.dad que la señora Green. por más que se per•
mita estas estravagancias y tenga cien millones, no
dej&amp; de ser una pobre al lado de la sef!.ora Cansino
UN TITULO EXTRANJERO
que vale más del doble y es la mujer mas rica del
CON LOS MILLONES nJ11 VANDERBILT,
mundo. Vive ordinariamente .,n Santiago gastando
en tr1:n regio,- lo llamaremos atf á falta de otro epíNo es notable ni se ha distinguido:
teto. Juzgad si nó: su palacio de Macul, con jardines
es et tipo medio dela joven americana.
y dependencias, se extiende desde las puertae de SanEdad, estaturll, cómo se vist11.
tiago hasta las Gordilleras. Un dia invitó á los oficiaSus habilidades, su género de vida y
les de la escuadra americana de los cuales veinte
SU ENORME FORTUNA,
aceptaron la invitación Puso la ciudad de Santiago
Aspecto
(Personal de.~cripcion.)
á. su disposición ordenando que todos los gastos que
hiciesen los bravos marinos en teatros~cafés, tiend?s,
Ed-:id: 18 años. Altura: 5 piéa 6 pulgadas Color de
etc., corrían por cuenta de ella A veces-Ofrece á sus los cabellos: negro Color de los ojo.~: ob ~curo intenso.
huéspedes una isla para que hagan en ella cu1mto Cejas: !lelicadamente arquedas. Nariz: ligeramente
quieran y los hace conducir en alguao de los steamers remangada.. Peso: 116 libras y media. Pié: pAqueño,
que forman su flota.-Un día hizo arreglar un buque -empeine arqueado. Número dPl calzado: 3 Longitud
de su propiedad con todo el lujo imaginable é invitó del pié: 8 ¡tttlgadas y media. Manos: delicadas, dedos
á cincuenta personas para que hiciesen con ella una delgados Número de lo-~ guante.~: 5¾. Longitud de la
excu1sión, embarcóse una orquesta, provisión de mano: 6 pulgadas. Mediáa del talle: ::!O pulgadas. Ta
champagne que habría bastado para formar un rio, maño de la falda: 4-l pulgadas Rostro: ligeramente
eu fin, todo lo que la fastuosidad de esa gente ha ovalado. Tinte: muy claro, mf'jilla~ rosadas 11ar·ba:
im&amp;ginado para divertirse con el mayor costo posibie. puntiaguda, signo de vivacidad. Boca: pequeña. y

sin carácter. Dientes: blancos y bien conservados.
Labio.~: gmesos. con una c,uva si,mejante al arco
d1:1 \Jupicto. Talento y habilidades: música. pintura,
leng-uas. Tú.lento principal: ninguno. Dote: 10 millones
de dollars. Furtuna por venir: 5 millones. Orejas: pequeñas y pegadas a la cabeza. Cabeza: redonda y bien
eqULlihrada. Gusto especial: ninguno. Color favorito:
rosa Sport: tt1unis. J!Jjercicio favorito: bicicleta.
Lo que no i11d1caba li&amp; Personal descripcion de la
rica l:ieredera, pt&gt;ro que no dl'jaro11 litl dt:cir los periódicos más graves. es qne Miss Vanderbilt vivia
rodeada de- una multitud de animales prediltictos:
avestruces, ibis, buitrei. águilas. serpientes, etc. El
dia de la ceremonia matrimonial. habla en la iglesia
flores cuyo precio no bajó sin dud11. de cien mil dollars!
Este puffismo esti\., como s11 vé. muy lejos de las
discretas atenuacione.i de futuoeidad que constituian
antaño el buen gusto aristocráttco .....

En este género de crudaq ostf'ntRciones, un tipo excelente de millonario es Edwa1 d Drouin. El año de
1886 era eepecier,, ne una casa de Philadelphia, tenia
l'ntonces quince años P0co des¡.,ués lanzó~e á la especulación de ~ewillas y awoutonó millones sobre millones con una rapidez sin precedeute A~ ora vive en
Atlantic City y g.i.l!ta diez mi'lone.- al año.
Su gran placer couAiste en luchar con un macho
cabrlo enorme, sintiéndose plt·namtinte satisfecho
cuando logra cl~var en tiPr"a 1011 cuernos lle e1l digno adversario. U La ve1, fué á un banco con motivo de
algunos negocios, y dtispechado Dro11in porque uno
de loe f'mpleados Je ·tr11tó con pocas lltenciones, el
mismo dia compró todas las &gt;1cciones del banco para
desped.r de la casa al dependiente que tuvo la desgracia de disgust•rlo.
Hay otro millonario que se ha hecho célebre por la
exageracióu con que hace u~o de los diamantes; los
lleva hasta en los cordones de los zap11tos. Todos loe
botones de sus pantalo1,es son rle diamantes; los mangoR de sus paraguas éentellean; los manublios de la
bicieleta fulguran .. . ... Aun d J noche usa diamantes
l'n la ropa de la cama y en su bat11. adornada de pinturas art'stlcas.

Y es curioso notar que todos, ó cas! to..;os, han ea\&gt;ido Jo que es la miseria; ellos son los autores de su
for tuna edificada entre rudezas de la adversidad y
privaciones. ¿Qué magia ha formado estas colosales
fortunas en tan pocos años? Oómo han ganado el pri•
mer millón, el único, según se dice que sea dificil '.1-d·
quirir? Es el secreto del país del dollar, cuya vida
es un perfecto hervidero de actividades; por cien que
llegan á los esplendores de la opulencia, cuántos serán los que se quedan en el camino, vencidos por la
suerte!. ...
Ciertamente el azi&amp;r debe de influir; pero no olvidemos que hac influido también en el é::nto de estas ambiciones, la incansable laboriosidad, el genio de los
negocio, la int.repidez, el espiritu de aventura y el
vafor. Qué ejemplo más significativo que el de Joseph Puiitzer? Hace treinta años llegó á Saint Louis,
-desconocido, sin influencia ni dinero; se hizo repórter de un periódico. De repórter paso á re~actor, de
redactor á editor, y luego fué propietario del New
York World.
Cuando compró este periódico, en 1883. tiraba 35,000
ejemplares. Cinco años despl.lés el World llegó á tirar
'750,000 cuotidianos de 16 páginas y000,000 semanarios
-de 52 páginas! Mr. Pulitzer gana diez millone.e al año.

DON MANUEL TAMAYO Y BAUS.
Como si en estos tan negros dlas toda pena y todo
dolor quisiera entrar á saco el corazón de España viene hoy la muerte de Tamayo, de una de las glorias
más excelsas de aquella nación, á poner en el alma de
eus hijos nuevas amarguras.
Silenciosamente, en la laboriosa soledad de su rPtiro académico, alli donde p.i.ra siemrre quedará colgada 111 pluma insigne de D Joaquín Estébanez_. y alli
donde el erudito, y el bibliófilo y el elegantis1mo disertante dieran descanso y aun procuraran olvido al
genio de.sil~l~i&lt;'nado y entristecido, ha muerto el autor
ilustre de Un dram an·uevo. ¿De qué? ¿A qué edadlSon esos detalles sin import11ncia al lado de lo demás:
y lo demás-doloroso y lamentabilisimo-es queaque-

lla resplandeciente antorcha intelectual no brillará
ya nunca.
En el orden soc'al, civil y politico. don Manuel Tamayo y Baus, era una «respetabilidad». Director de
la Biblioteca Naci&lt;'nal. jefe del cuerpo de Archiveros
y Bibliotecarior,, académico, secretario perpetuo de
la Española. mantenlase en la llnea media á que euel11n llegar, no los Tamayos, sino esta levita solemne
ó aquel frac aparatoso .........Sin necesidad de ser Ta•
mayo, es decir, el primero y más universal poetadra•
mático español de nuestros tiempos, habria podido
ocupar las mismas posiciones burocráticas y académicas y llegará. mayores alturas. No son precisamente el genio ni el g1 an talento los que abren la mayor
parte de las puertas: antes suelen ser advertencia
para que se echen llaves y funcionen cerrojos ..... .
En la vida polltica, Tamayo no pasó de carlista platónico; y hasta su platonismo polltico acabó cuando
un buen movimiento del Sr. Pidal lo puRo en compromiso de aceptar un nombramiento de D, Alfonso: la
direción de la Biblioteca.
Cabe, pues, en una tarjeta la biografía de Ta.mayo
cómo un hombre extraño á las letras. Y sin embargo,
la vida ciudadana, la vida obscura y pacifica de los
Archivos y la Academia parecía satisfacerle en extremo. Aquel buen señor, un poco achaparrado y á la
burguesa vestido, con sus gafas montadas en oro,
con su especie de media barba mefistofélica, metido
con su berlina en la fila de cuches de laCastellana ó
del Retiro, dab-a idea de un rentista,deun alto funcionario á. quien el Estado paga un carruaje-alquilón y
pasea una feliz y estéril vejez ant e los demás mortales sin sueldo,sin cochero y sin uniforme.
¿Er.. eso Tamayo?

***

Relativamente su personalidad literaria no es de
nuestro tiempo Lo más saliente, lo más «hecho&gt; de su
obra es anterior ála Revolución de Septiembre. A pesar
de ello, nada más sincero ni iná.s firme ni más general que el respeto y la admiración con que el nombre
de Ta.mayo ha sido pronunciado aun después de treinta años de silencio. Y es que Tamayo pertenecía á la
raza de poetas creadores. Con ser maestro en el artificio y enla habilidad teatrales, con tener muy suelta y
acertada la mano para la preparación de efectos y la
urdimbre necesari~ á todo poem11. dramático. lCI ::w.minante en él es el genio: la facu'.tad de vac!ar en

' No hace cuatro meses todavía que visitó Francia el
eximio litera.to italiano Fogazzaro y al abandonar la
Ciudad Luz se dirig·ió sin pérdida de tiempo á la Ciudad -EterLa.
El 31 de Ma!'zo dió en el gran salón del Colegio Romano ante S M, li&amp; Reina de Italia y un concurso numerlsimo, una interesante confertincía sobre este te•
maque se le hab1a propuesto para que lo desarrollara:
"El progreso y la dicha humana"
Damos á continuación en un breve resúme!l la tésis
original y elocuente del escritor italianu.
"¿Ha aumentade el progreso la suma de dicha de la
humanidadl"-Si, afirma Fo~azzaro, La evolución de
la humanidad o.ienta á los rndividuos haci&gt;i la satisfacción cada vez mayor de sus deseos materi~les y
de orden moral.
Esta marcha ascendente no podrla compararse á
una linea recta de una manera absoluta pero á lo
menos es posible representarla bajo la forma dt1 una
espiral.
La causa del prog-rebo es incocogno~cible para
Herbert Spencer. y Fogazzaro, por el contrario, cree
discernirla cada dia con mayor clarid·td.
"Cada vez, dice el conferencista. se precisa mejor
en la conciencia humana la causa del progre-o bajo la
forma de un poder misterioso que atrae hácia si á la
humanidad,"
HHy dos coss.s que creeFogazzaro evidentes: l.º Un
cono~imiento más y más exacto de Dios por obra de
ia ciencia; 2 ° la multiplicació11 de vinculos de unión
entre los hombres En esto consiste el progreso innegable de nuestro tiempo.
En lo que se refiere á la corrupción engendrada
por el refinamiento de la civilización, no hay motivos para que nos inquietemos de un modo exagerado.
N:is hallamos en preeencia de verdaderos accesos de
fiebre. Esas fiebres han matado las civilizaciones antiguas, porque eran esencialmente e11;oistas y desconocían el principio de la subordinación del presente
al porvenir; pero tales perturbaciones no pueden
aniquilar la civilización cristiana
Por el contrario, la favorecen, eliminando los elementos más nocivos y a11tisoci11Jes
El sentimiento de la solidaridad, de la subordinación df'lpresente al porvenir es paraFogazzaro el fenómeno culminante y la garantía más firme del pro,
greso contemporáneo.
·
Es, además, una fuente de felicidad perenne para
el alma humana. En ese principio e~triban, pues, las
leyes de la humanidad.
La ciencia reconoce en el espíritu individual la
acción de un trabajo que ha durado Pigloe y siglos;
todo eér viviente es solidario del que le J1a precedido
y del que le seguirá. J;'or eso la muerte es sólo un accidente y cree Fogazza•o en 11110 destino sublime del
hombre, más allá de la tumba."
Por esta árida y sucinta exposición podrá apreciarse el interés de los problemas metafii!.cos y eociides
discutidos ¡,or el literato italiano.
En su conferencia se encuentra la elevación de miras 1 que di,tinguill.!oe discursos del autor, sobre la teoría de la evolución y 11u concordancia con loe dogmas
cristianos.
Fogazzaro es darwiniano ardiente y católico sincero. Ya otros espíritus selectos, en América principalmente, lo habían precedido en esta conciliación
del evolucionismo y la doctrina religiosa; pero en
Italia es el inioiador del movimiento, y un iniciador
por cierto de gran autoridad
No se podría negar que la fusión de ideas anglosajonas y germánicas en esta alma latina, hará del
gran novelista filósofo, uno de los pensadores europeos rnás peri,onales de naestroe tiempos.
Comenzamos por repetir lo que dicen los demás y
solo más tarde nos atrevemos á pensu libremente.
fules Demaitre.

*"'*.

Los que viven en el mundo literario ellbPn que ser
célebre es ser desconocido por la gran mayoría.
Paul Bourget,
En preRencia de fas luchas entre la fuerza -y la justicia, el mundo de loe intereses materiales, sin odios
ni preferencias, calcula. la utU.idad de los resultados
G. M. Valtour,

�Domingc 24 de Julio de 1898

EL MUNDO

66

Nuel!lltros e-re bados

Lra manifestación en honor de ~uárez
El General W. R. ~bafter.

Juárez, "el autor prominPnte de la obra de reconstrucción de la patria", recibió Pl 18 de Julio en rn severo mausoleo los homen~jes que en pomposa solero·
nidad anualmente conmemoran la muerte de nuestro
insigne regenerador.
Ya hemoP dado oportnna noticia. dela cPremonia en
nuestras ediciones diarias y uno de nuestros compañeros ha dt&gt;jado correr de su pluma fra8es palpitantes de emoción "La Patria ha cubi1:ntu la tumba de
Juárez de un infinito número de flores, flores de todos los matices y de todos los perfumes.

LA TUAlBA DEL SEÑOR JUÁREZ

JEFES Dlll L~ ESCOLTA PRESIDENCIAL

Ante aquella invasión de nectarias quedó oculta la'
yacente estátua de u.ármol, que reposa en actitud
blanda y serena sobre el mausoleo, y en su derredor
los centenares de miles de cálices difúndense aún ca•
lladamente como poéticas lámparas votivas en una
capilla llena toda por un recuerdo.
Uada año va la primavera á llamará esa tumba que
no responde, porque la tumba y ia primavera no son
hermanas Cada Julio desgaja sus tallos floridos para e?redarlos en coronas de nácar y de fuego, con
destmo á ese mau~oleo que guarda cenizas donde ar-

El 18 de Julio es ¡:,ara México un dia solemne, un
dia de luto, y no sin razóri además de los edificios pú·
blicos, se cubren de crespón los círculos sociales _v
las Legaciones extranjeras, como un signo de simpatia á nuestra Patria.
¿Por qué olvido, por qué desdén inexplicable señalóse entre todoP e11te año un respetabilisimo centro
extranjei:o, por la ausencia de muestras de duelo en
su exterior?
.
El nombre y la figuradeJuárez no simbolizan odios
ni exclu8ivismos: fué el rt&gt;presentante del ideal democrático y liberal, es decir, de la fraternidad de los
pueblos. La obra lle la Reforma abrió nue8tras puertas y ofreció nuestro suelo á los extranjeros de buena voluntad: ¿n,. es razón ~ue su memoria sea universalmente y con cariño venerada por todos los que
en esta patria mexicana vivimos en el consorcio armónico del trabajo y de la libertad.

El General William Rufus Shafter, jefe de las fue r -zas expedicionarias uorte- americanas que tomaron
la ciudad y provin~ia de Santiago de Cuba. es uno de..
los veteranos del ejército de los Estados Unidos del
Norte.
Nació en Galf1sbourg, Eotado de Michigan, el 16 de
Octubre de 1835; tiPne pues cerca de 63 años de edad.
A principios de 1861 se alistG cumo voluntario del
Ejército de la Unión en calidad de TenientA del séptimo Regimiento de Michigan Un añodPspués ascendió á ,nayor del 19 Regimiento de Michigan
Fué hecho prisionero por 1011 confederados en la batalla de Thompson's Station el 5 de Marzo de 1863, per•
maneciendo tres meses en pod11r del enemigo.
EL la batalla de Fair Oaks fué nombrado Coronel
encargándose del mando de un Regimiento de tropa~
de color desde Agosto de 186i hasta la terminación
de la guerra.
IJ.uando e11 Noviembre de 1866 dejó el Bl'lrvicio de
voluntarios recibió el nombramiento de Brig-adlerGeneral y pasó en comisión como Teniente Corocel
del 41 ° de Infantería del Ejército regular de los Estados Unidos
Hasta entonces todos sus ascensos babian sido concedidos en campaña activa; pero como siguió prt&gt;Rtando sus servicios en tiempo de paz, el año de 1897
recibió el despacho de Brigadlu -General en promoción regular
Los acontecimientos que se hav sucedido con ocasión de la campaña de Cuba atraen la atención pública sobre esta figura del ejército invasor.
l:omo mmtar ha llevado á cabo una emprPsa dificil
y al mismo tiempo se ha distinguido por la hidalguía.
de su comportamiento con el vencido, no menos que
{,Or su conducta correcta y prudente en la ciudad de

EL COCHE DEL SEÑOR PRESIDENTE

dió en otro tiempo el ideal de la Reforma con llamaradas de ?rto al levant~miento del Sol, y parece que
la memoria de Juárez tiene el singular privilegio de
los árboles, absorber la savia de los centenarios para
crece-: hácia los cielos"
El señor Presidente de la República fué el primero
que dejó en la capilla sepulcral su corona una corona hecha de camelias, pensamientoi y ros'as aprisionadas entre anchas hojas de begonia. En pos del Jefe del Estado, venian ks señores Ministros la familia
d~l héroe y las innumerables representa~iones del
EJér~ito, del Poder Legislativo, de los Tribunales de
Justicia, de los E@tados y de las Sociedades patrióticas y mutualistas.

UNA FIESTA ORIGINAL.

Sant'ago, á la que según dicen los cablegramas no oprime ni causa las vejac;ones que
sufrenordinariamentelos pue•
blos tomados por conquista.
La partida de los voluntarios
Las mujeres norte-americanas no han sido un elemento
adverso al estado de guerra;
por el contrario, las ha singularizado en esta ocasióll la
simpatía rayana en entusiasmo con que se h -n asociado
á la politiea adoptada por la
Nación del Norte á fines de
Abril último
No quiere decir esto que todas las que ven partirse á la
~uerra á sus hijos, hermanos
o prometidoe no sientan ese
desgarramiento delas fibras
sensibles de la mujer, que ei;i
mujer en todas partes. pese
á los convencionalismos literarios puestos en moda por
ciertos viajeros que sin observar más que el barniz superficial de las sociedades,
han creado ese i;:po facticio
de mujer sin nervios ni emociones profundas.
Sin nervios puede ser: la
norte-ameiicana difiere delas
mujerPR de otros pa.ises en
Psa selfishness quelaacostumbra deijde niña á vivir de una
vida propia, á buscar dentro
de si misma fuerzas y estimu
los para vivir; que le crea en
1ma palabra, una personalidad original y robusta.
Pt&gt;ro esto no es necesariamente una negación ti.e hs
cualidades quellevadas al ex•
tremo constituyen debilidad
y esclavizamiento de seres im •
potentes; no, la norteamericana no es una rebelde ni una
insensible marisabidilla Los
ejemplos de mujeres refractarias á la misión de ternura y
abnegacion que les impone la
naturaleza son deformaciones que hacen una variedad,
no ef tipo de la raza, ni siquie
ra. constituyen una gran ruay ~ria desconsoladora como algunos creen. Seres faltos de
ponderación en el caráctl'r y
de buen sentido en la conduclllANJLA.-LA IGLESIA DE &lt;lAN SEBASl'IÁ~ CONVBIRTIDA E~ HOSPITAL
ta, naufragan en el escollo
que tienen todos los ideales:
la exageración sistemát:ca.
Como á un despo3orio con la patria II évanlo sus pa¡Cuántas son las jóvenes norte-americanas que al
impulso de hondos afectos han consagrado su unión dres y sus hermanos al altar que guarda los ex- votos
con los voluntarios en el campament&lt;&gt;. junto al estri- de la familia. Al_pié de esa misma ara su padre y sus
bo de los trenes ó en los muelles, ante los bu'lues que abuelos vinieron como él á consumar la inmolación
se llevaban á sus esposos de un dfa, de una hora, á de toda una existencia entreg-ada á los ignotos pelila guerra lejana, á los peligros de la fiebre implaca- gros del mar v de la guerra.
¿No está allf, á su izquierda, el viejo marino retirablfl y de las balas enemigas! ....
do cuyas narraciones Inclinaron su infantil vocación
Al menos, seamos justos con ellas.
á las aventuras épicas del Océa.nc?
La madre llora ¡madre al fiu! pero no ha.ce vacilar
La estación de las lluvias en Cuba.
la decisión del adolescente. La sostienen en su sacrificio heroico toda una tradición de madres abnegadas
y la creencia ciega de que sus ors ciones serán amuleAun á los que vivimos en ciudades que como Mé- tos y la bendición de la Virgen, eficaz salvaguarxico tienen anualmente una temporada de lluvias dia que ampararán á su hijo contra los huracanes del
copiosas, entabladas con regularidad, no deja de sor- cielo y las tempestades flameantes del combate.
prendernos el aspecto de la ciudad antillana, a.negada durante toda una estación bajo las pertinaces cataratas diluviales. Es por demás melancólico elasoecto
Un hospital de saogre
de esas calles desiertas en las que se suspende toda
manifestación de la vida, como no sea la que puertas
adentro, tieja oír en este tiempo de guerra y calamidades la voz de sus quejas, dolientes como la canción
Después de la acción librada en Cav1te por los es•
perenne de la lluvia estival.
p~ñoleJ y norte-americanos, la Igle11ia de San SebasY entretanto la manigua aprisiona en la malla de tián de Manila vióse de pronto C)nvertida en hospital
sus follajes y en la turra de sus pantanos, á las esca- de sangre para la curación de los españoles heridos
sas partidas de guerrilleros é insurrectos qur ae avenel combate.
turan en aquel laberinto tropical. Sin la. complicación enNo
falta para dar carácter al cuadro la figura clásiinternacional la guerra habria sidc una tela diaria- ca en la historia del htiroismo femenil, de la hermana
mente tejida y vuelta a destejer. No era aquella una
la caridad.
guerra sino una exasperante porfia de los. unos pro• de"La
Cruz Roja" ha organizado legiones laicas de
curando encu.entros campales y de los otros esqui- mujeres dispuestas á todo, los sacrificios. por ri-mevándolos entre quiebras y malezas, verdaderas gua- diar en lo posible los tristes y sangrientós infortunios
ridas de merodeadores, fnaccecibles á un Pjército en de la guerra.
orden regular de c11mpaña.
Las sociedades m,)dernas deben eminentisimos serSólo dos grande¡; masas de combatientes, dispuesá esa institucion admirable concebida por el
tas á la pelea y (leseosa.s de lanzarse á un exterminio vicios
humano más generoso y respetable; pero no
colectivo, podfan dar al conflicto la solución final que móvil
á las hermanas de la caridad, cuyo nombre
e11pera con ansia el universo, para bi.en de la Nación olvidan
dulcemente poético. abre una de las páginas más
que ha sufido estoicamente el desangramiento dolo• blancas del catolicismo.
roso de su vitalidad.

LA OOMl'l'IVA

Son tantas las coronas que la gratitud nacional lleva é esa tumba, que llenan el interior del mausoleo y
por fuera lo convierten l'ID un monte de flores
. ~a voz simpática de Peza. evocó la memo~i11, del
i!1sig?e Px:esidente en aplaudidas estrofas, y el distmgmdo Jurisconsulto Sr. Raygosa pronunció un
amplio y soberbio panegírico escuchado por los conC'u:-rentes con el respeto que inspira siempre el raro
mérito del orador
·

¡Dio• prote}a sus arma~ y su vida!

jDIOS PROTEJA SUS ARMAS Y SU VIDA!

El joven marino, como los antiguos caballeros de la
leyenda que velaban sus armas en el santuario del
castillo, pone su espada bajo el amparo de la Virgen
tutelar, ímp..,trantio para la iniciación de· su carrera
loe divino,, auxilios.

67

EL MUNDO

Domingo 24 de Julio de 1898

La Patria es para muchos una enferma que decla•
ran incurable á fin de no preocuparse por los reme•
dios que necesita.

'

La Comedia francesa ha celebrado fln el Trocadero una
fiesta de carácter en extremo
orig'ÍDal, destinando sus prod:.ictos al monumento que se
nigirll. en honor de la trági•
ca del Siglo XVIII Mlle. Clairon.
La prePideLcia de honor
fu é concedida á M. Jules Ola·
retie. La fiesta fué una evo·
caclón de todas las artes tea·
aales: Tragedia. Comedia,
Canto, Poesia, Música y Baile,
tales como las cultivaban y conocían los tiempos brillantes
de los abates. p etimetres y
marqueses.
Entre las piezas que representaron los actores dl:'I la comedia Francesa ene! Trccadero figuran los más delic11dos
fragmentos y escenas de Zaim v del Barbe;ro df Sevilla,
recitando también poemas y
madrigalPs del siglo galante.
Los artistas de Ia ópera Cómica cantaron trozo&amp; &lt;1e esas
óperas graciosas de Mozart y
de Gretry y las canciones del
refinado abate Voisenon.
El clavicordio, la viola y Pl
harpa sonaron en honor de la
célebre actriz cuya ~loria se
perpetúa en nuestro siglo pro·
saicr.
Hubo bailes del tiempo de
los Luises: minuetos y gavotas para los que vistieron los
más vistosos trajes los primeros artistas de la ópera.
La ceremonia terminó con
la coronación de la trágica y
u11a. lectura de los versos que
le dedicó Voltaire.
·
Todos los pormenores de la
encantadora matinée aparecieron en un programa artfstico,ilustrado por Alberto Guillaume, y que fué vendido en
la sala del Trocadero por
quince de las bailarinas más
bonitas de la ópera.
El furor que hace todavía
en Paria el arte del siglo
XVIII es uno de los fenómenos más curiosos y significativos de nuestra época utilitaria.
Vivimos ahogándonos en
nuestro medio estrecho y sin
DE SANGRE
alientos ni estímulos para
·
crear con originalidad formas
artls ticas nut&gt;vas que satisfagan á la gran exigente.-la fantasia-vamos á tomar en los tiempos que
fueron un poco de aire fre11co y ·puro que vigorice
las almas sedientas de ideal.

PATINES DE RUEDAS NEUMATICAS

:..

,..

Pocos serán los que andPn p01· su pié en el siglo futuro Esto significa que habrá muchos cojos?
Nada de e@to; por el contrario, aún sin bici.::leta ni
motociclo podremos recorrer grandes distancias con
velocidades vertiginosaP,
Ya en el Bosque de Boloña. de París, es fácil ver
11qui y allá algunos aficionados al nue, o modo de lo·
comoción: los patines neumáticos.
Los antiguos patines de ruedas pequefíaP. sólidas. han
sido abandonado~,
olvidados ya. No
podían servir y de
hecho no servirán
sino en salones de
pavimento perfecta
mente pulimentado.
Hoy se ha imaginado un patín con
dos ruedas, en vez
de tres que tenia el
antiguo, y colocadas una delante de
la 1, tra lo que le da
gran semejanza con
el patín de hielo.
.,._demás tienen las . Patines de ruedas neumátlcasestno bl•
.á t
clcleta, para correr en los caminos orrue das un dI me ro dtnarlos.
de 15 á 20 centimetros y yantas de cautchuc llenas de aire como las bicicletas.
Están montadas en una armadura de acero de 30
centimetros de longitud, que se amarra al pié por medio de correas.
Parece que es posible recorrer de 15 á 20 kilómetros por hora en un buen camino, Es una máquina de
correr; pero probablemente fatigará más este ejercicio que el de la bicicltta.

�EL MUNDO

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Domingo 24 de Julio de 1898

Domingo 24 de Julio de 1898

li'T, 1\.fTNnO

EL TELEGRAFO SIN HILOS.

CURIOSIDADES CIENTIFICAS

Teoria é historia del problema-Conocidas son
ya las experiencias de Hertz que han permitido comprobar la posibilidad de traLsmitir á distancia rayos
electricos comparables á los rayos lumiuosos Estos
efectos se obtienen empleando una bobina de Rnmp·korft, un oscilador eapecial y un resonador. El oscilador consiste en principio, en dos esferas metálicas
pulimentadas, en ~omunicación con superficies metá.licas.1Rlve y Sarazin han observado q " e a1.menta considerablemente la producción de oudas haciendo es-tallar la chispa en un liquido aislador. Cuando funcio•
11a el aislador, compruébanse loe efectos á die,ancia,

EL AIRE LIQUIDO Y SUS APLICACIONES IN0US 'RIALES

Produccién del aire U.quido.-Qué lejos estamos ya
de la época en que los sabios creían permanentes
ciertos g1tses es decir no susceptiblt1a ae pasar del es·
tado gaseos~ al liquido El 5 de Noviembre de 1877 M.
L. Ca1lletet logró licuar el ga~ acetileno que 1istaba
inscrito en l1t lista de los r1icalcitrautes; el 2?. d_e Noviembre obtuvo el mismo resultado con el b1ox1do de
azoE'I· poco después, el 24 de Diciembre del mismo año
de 1877 el oxigeno y el óxido de carbono entra.ron á
formar parte de la catego~ia de gases suctiptibles d_e
liquefacción. El año termmó con un gran acontec1miento: el 31 de Diciembre de 1877 el aire, el azoe y
el hidrógeno pasaro1.1 al estado liquido. Los gases
permanentes no eran y a sino un recuerdo de la historia cieutifica.
A decir verdad las operaciones se hacían en pequeña escala no produciendo más. qu~ algunas g_ot1tas de
liquido, 9 bien en el case del h1arogeno una ligera neblina de condtm~ación
El resultado se obtenla por el procedimiento Cailletet coro primiendo los gas~s y enfriándolos al 0(?erarse la dilatación. Con el obJeto de llevar ¿;ás leJos el
enfriamiento y alcanzar el punto critico del oxigeno
(-113º), evaporó etileno licuado en_ el vacío como lo
habla hec,,o Faraday con el protóxido de azoe.
Con este método los señores Wroblewskiy Olszeus•
ki produjeron el año de 1883 cautidades apreciables
de oxigeno, de azoe dey óxidll de carbono llquido11. El
aparato qut1 emplearon abatía la temperatura hasta
los-139º l!:n 1884, Mr. James Dewar de la 8Lciedad
Real de Londres, siguiendo el mismo camino y perfeccionando los aparatos, obtuvo volúmenes de gas liquido muy superiores.

**•

Hasta aquí sólo se trataba de experiencias de laboratorio. Mas de diez años hubieron de trans-11rrir para que viera el mundo la fabricación indut1trial del
aire liquido y sus múltiples aplicaciones á la química
y á la llletalurgla. Este resultado considerableª" elebe á los trabajos de un físico alemán, Linde, de Municb Ultimamente el doctor Arzonval instaló en su
lab ira.torio en el Colegie, de Francia una maquinita
de tres caballos de fuerza, encargándose Linde de la
instalación.
Ea notable la disposición del aparato de Linde con
el que puede el sabio alemán resolver económicamente y de la manera más sencilla el problema de la licuación del aire. Sus predecesores empleaban tres
máquinas para producir el frío por evaporación, sirviéndose para obtenerlo de liquidos á cual más volátil; ácido carbónico, etileno, oxigeno La explotación
de este sistema complicado era impropio para los usos
industriales, pero M. Linde ha auoptado el principio
fecundo del enfriamiento por la dilatación del mismo gas, principio indiGado por Cailletet, aunque con
ciertos artificios extraordinariamente ingeniosos.
Proscripción absoluta de refrigeradores auxiliares:
el aire se enfría y BE.' li~úa por si mismo! Todo el mecanismo se reduce á una bomba que comprime el aire
y á una serpentina en la que se dilata de uua manera
continua empleando una sola llave. No siendo gas
perfecto el aire, enfriase por dilatación á razón de un
cuarto degrado por atmósfera, para enfriarlo á-200.º
temperatura necesaria para la licuación, serla preciso
comprimirlo, préviamente á 800 atmósferas cuando
menos. Este trabajo de compresión serla E.'lílorme y pa•
ra suplirlo ha empleado M. Linde toda su sagacidad,
encontrando medios ingeniosos: 1.0 acumular los efectos de la dilatación continu11; 2 ª, no permitir que el aire se düate hasta llegar á la presión atmosférica.

[Experiencias de M. Ducretet]

hilos e y d al condensador de la bobina de inducción.
Los hilos f y g del circuito inducido de la bobi~a están relacionRdos con los dos extremos del oscilador
(núm 4). En una cubeta R, llena de un liqui&lt;\o aislador h1&lt;y dos esferas cuya distancia _puede regularse á voluntad. Eotr11 ellas brota la chispa, lo que se
puede observar en O. Uno de los hilos de un _extremo
exterior se relaciona :¡,or medio de h con la tierra; el
otro por medio de i se liga á una varilla vertical sostenida en un taburete.
Tenemos ya pues todos los aparatos necesar~os ~ara una instalación transmisora. Cerramos el c1rcwto
de la corriente P ' por medio de un interrumptor colocado lateralmente y ponemos en movimiento el motor
del interruptor. Cerramos en seguida el conmutador
colocado Robre la misma tabla y con ayuda del manipulador M se establece una serie de contactos breves
ó largos; de este modo se producen entrti las esferas

dente. El desplazamiento más pPqueño es de 15 centímetros y el mayor de 2 metros 50 centímetros; la fr~cuencia del choque de las olas es por término medio
de 3 á 5 por minuto "
.
Por medio de un mecanismo muy sencillo y apro•
piado se relacionan edas b,uras con una bomba que

1

.t -~-'~
1et-~

UTlLIZ~CION DEL IIOVJHIENTO DE LAS OLAS

A parato que funciona desde hace un ello, en California. El movimiento de los flotadores mueve una bomba que surte de agua un
receptáculo. Rsta agua se emplea en mover una rueda Pelton.

EXPER IENCIAS CON AIRE LIQUIDO
1.-A"CIÓN DEL IMÁN SOBRE EL OXÍOFNC LIQUIDO ,2.-ACCIÓN DEL AIRE LÍQUIDO SOBRE EL HIERRO,
3-FUBRZA EXPLOSIVA DRL AIRE LÍQUIDO,
4 -EXPLOSIÓN DE UNA ESPONJA,
{&gt;,-HUEVO Y BOLA DE CAUTCHUC FLOTANDO SOBRE EL AIRE LÍQUIDO,

La acumulación de efectos se obtiene por medio de
una serpentina formada de dos tubos concéntricos de
15 metros que entran uno en otro. El tubo interior
sirve de conductor al aire comprimido á 200 atmósferas que sale de la bomba; al llegar al ex-tremo se dilata en el seg,mdo tubo á 20 atmósferas y lo recorre
en sentido inverso d~spués de sufrir un enfriamiento
de 50º por la dilatación. En este segundo trayecto
cede el frío producido á la otra corriente de aire que
viene con pre,ión de 200 atmósferas, de suerte oue al
llegar á la extremidad del segundo tubo vuelve á
la óomba el aire dilatado, des1;ués de haber cedido
todo el frio de la dilatación al ñuevo aire que llega.
Los dos tubos están enredados en serpentina, para
ocupar un sitio menor aislándose en una caja de madera llena de lana. De este modo la temperatura baja progresivamente hasta la licuación completa cuando el aire acumulado en estado liquido cae en el recipiente que se adapta Ala parte inferior del aparato.
· ,La maquinita del Colegio de Francia, gracias á los
principios según los que ha sido construida, gastl4
apenas 3 caballos de fuerza por hora para dar un litro de aire liquido. Hay máquinas mucho más grandes de 50 y 100 cabllllos que productin de 60 á 100 litros de aire liquido por hora.
..**

Experiencias y aplicaciones.-El liquido se evapora
muy lentamentt1 y puede conservarse horas enteras
en un recipiente de cristal de dobles _paredes entre
las cuales debe hacerse el vacío de Crookes. Si se
vierte el aire liquido en una alcarrara la evaporación
hace oajar su temperatura de-191° á-220°
El oxigeno hierve á-194º el azoe á-182° y el aire
á-191°. Compréndese que por efecto de la diferencia

OTRAS CUATRO EXPERIENCIAS
6.-SOLIDIFICACIÓN DEL MmDCURIO. 7 - MARTIL: O DE MERCURIO SOLIDIFICADO,
8.-SOLIDIFICACIÓN DEL ALCOHOL.
9.-EXPERIENOIAS CON UN CIGARRO, · 10.-FORMACIÓN DE LA NIEVE SOBRE EL l&lt;'UEGO,

en loe grados de ebu\lició e, el aire liquido se enriquece ráp1dameute de oxigeno: M. Linde afirma que es
posible obtener 6 metros cúbbos de gas oxigeno por
medio de aire licuado con tres cab11llos de vapor. No
podía ser más barato el oxigeno .........
En los Estados Unidos, Mr Trtpler h!lce funcionar
una máquina análo~a á la de Linde con la que, según él, fabrica 150 litros de aire liquido por hora con
una fuerza de 50 caballos.
El oxigeno licuadn obra frente á un imán como una
aguja d , acero. Se llena un tu bit:-, se le suspende de
un cordón y acercando un electro-imán el tubito obedece á la atracción.
Los vaporee engendrados por la ebullición á una
temperatura de 191º bajo cero sun pesados, se dispersan eB derredor del vaso que contiene el aire liquido y se arrastran como nubes cargadas sobrela mesa
de experiencias; es una catarata de aire.-Una bola
.:.e cáutchuc flota sobre el liquido, y cuando se saca
de él se rompe en mil pedazo~. Un huevo sumergido
durante un minuto en el aire liquido, se endurece com 1 el plomo y se rompe á la menor prePión; un objeto de hierro se rompe también fácilmente al salir ael
liquido. El cobre y el platino son maleables á la tempPratura de-191° No hay para qué decir que el aire
liquido tit1ne una enorme fuerza de espansión puesto
que para volver á su estado primitivo necesitaría
ocupar un volúmen 748 veces mayor.
S-, 11, na de aire liquido un tubo de acero, y se les
pone un tapón bien apretado; al producirae la evaporación salta el tapón -violentamente, como el de una
botella de cbamp11gne.
Si á una esponja embebida de aire liquido se le acer
ca un cerillo prodúcese una explosión inmediat saltando en todos sentidos los fragmentos de la esponja·
El mercurio se so idifica á 40° Una gota de aire Ji.
quido produce la transformación del mercurio en una
pieza resistente; tan resistente que se puede utilizar
como martillo y clavar con él alguoos clavos .... El
alcohol que se prefiere al mercurio para hacer termómetros porque no se congela en ningún clima, se solidifica progresivamente: sumécjase en un vaso de
alcohol un iubo lleno de aire liquido y á poco la maza de alcohol formará un bloque compacto. Hasta
hoy nunca se habla visto alcohol sólido.
Citemos por último otra experiencia. El gas ácido
carbónico, producto de la combustión del carbón ·se
licúa y se solidifica á-32: aproximando un cigarro á
un vaso de aire liquido, se vé cómo el humo del cigarro se va transformando en nieve. El ácido carbón.co
que procede de la combustión del papel y del tabaco
se solidifica rápidamente bajo la forma de ténues
cristales. Puédese repetir de otro modo la experiencia, causando la ilusión de que se hace nieve sobre el
faego. Se sumerge un carbón incandescente en un
vaso lleno de aire liquido: bajo la influencia del oxigeno el carbón sigue artliendo; pero el ácido carbónico producto de la combustión se condensa. se licúa,
se solidifica y cubre de escarcha el carbón También
se hace la experiencia poniendo al fue~o un recipiente de vidrio con aire liquido; el gas del fuego se transforma en nieve de ácido carbónico al tocar las p11redee dt1l tecipienttl. .Se diría, al ver esto, que el calor
produce nieve!
Para t~nninar acentuemos este hec'ho: f'] hombre ha
llegado á produeir artificialmente temperaturh inff'I•
riores á las que se observa en la naturaleza. En los
Polos, l" temJMlratura más baja osci11t entre -60º y
-70°: los flsicos han logrado los - 260. 0 Un pequeño
esfuerzo más y habremos alcanzado loe -273º, es decir, et cero aoso.um,

PUESTO RECEPTOR

PUESTO DE TRANS.MISIÓN

EL TELEGRAFO SIN HILOS,
'Por medio de un condnctor discontinuo de forma cir•
·&lt;miar que condtituye el resonador; entre lae dos ex•
tremidades del conductor brota una chispita de induc-ción.
.
Ese es el principio fundamental d~ la prod1;1cc1ó~ y
de Ja tra.nsmisión de las ondas hf'r•z1a11a~ á d1stanc1a,
de una manera análoga á las ondas luminos11R Regún
'la teorla de Maxwel. La experiencia ha venido á ro'bustecer esta tAOria. sin dar lu~ar á dudas
El año de 1890 M E. Branly rnventó los radio-c01~ductoree. Son éstos aparatos reveladores muy sens1'bles á las ondas que se emiten, por larga que sea la
distancia.
Utilizando esos aparatos y los principios de que he•
mo~ hablado, realizo e_l profesor ruso Pop?ff t:1 añ~ de
1895 varias experiencias de telegrafb sin hilo; ideó
un aparato para registrar las on-ias elActricas producidas por las perturbaciones de lll atmósfera y transmitir á distancia señales re~istradas por un rereptor
según el sistema Morse. Ultimamente 1\1. Ducretet, en
ta Exposición de la Sociedad francesa de f\sica ,Y en la
Academia de Ciencias, repitió estas experiencias, obteniendo resultadoe verdadflramente curiosos.
.Explicación -Puesto transmisor. En nuestro grabado hemos rnpuesto una instalación tranRmlsor_a á la
izquierda y otra receptora á la derecha. Lo.e diversos
aparatos están repres~ntados como s_eles dispone palas experiencias uméndolos con hilos de una ma•
nera scbemática. La corriente enviada por un pequeño generador eléctrico P' llega primno alint~rruptor
1 cuyas funciones vamosáexphcar Estacorr1entelir.;0 sólo par• poner en movimiento el motor colocado 1:n
]aparte superior del interruptor. Este es de mercurio
encerrait.i en el receptáculo K; 1:ncima ha:y- alcoh?l
protegido por una cubierta metálica¡ la varilla vertical interruptora está relacionada c_on el árbol del
motor eléctrico y la anima un moyiml~n~o altérnativo
rectllineo. Se han tomado estas d1spos1c1ones para el
Interruptor porque las chispas de ruptura que estallan t:1n el airo producen una temperatura "levada que
-deteriora las superflciea metálicu é impiden la maréa rt-gul&amp;r de la bobina de inducción. De una fuente eléctrica exterior IIPga á Puna corriente hRstalos
extremos del conmutador colocado á la .derecha so;
bre la tabla del interruptor,. sale por ~l hilo a. l)ega. a.
segundo extremo de la bobma, atrav1eP!l ~ 1 circmto
inductor, sale de nuevo por el antepenult1mo extre•
mo y por el hilo b llega á un manipulador M ~eprese~tadu en 3. Este aparato consiste en una varilla ver~ieal que se sumerge manualmente en ~n liqnido aislador apoyándose en 1.na parte metál_,ca para cerr_ar
el rlrcuito. Permite conducir la c_orr10n~e por el c1~culto primario de la bobina tl.e mducc.ón: al sahr
del manipulador sube la corriente por l,ll Jiilo e, á un
extremo del interrumptor, después at,av1esa una varilla vertical, el receptor de mercurio ~. vuelve al
conmutador l de aquí á la fuente eléctrica P; lo~ dos
~xtremoe últimos del interruptor están unidos ~~os

"ª

Ay B chispas y una serif' de descargas largas ó breves.
Las ondas eléctricas se transmiten á distanciaá través
del espacio y se recogen en la iDPtalación receptora.
Puesto receptor.-En el que aparece á la derecha del
grabado eneontramos desde luego en el campo y á
cierta distane,a, una barra vertical de-atinada á recoger las ondas eléctric-as semejante en todo á la que
vimos en el puesto transmisor. En F está el tubo radio-conductor con un golpt1ador automático G que toca el tubo después de cada recepc¡ón y lo deja en su
estado primitivo El segundo hilo baja á la tierra T.
Estos condi.:tores hacen el oficio da colectores delas
ondas eléctricas. Hay en el punto receptor, además,un
renovador polarizado R muy s""nsible, una c11mpana
S, un registrador Morse y otro renovador R para
fraccionar los elementos de 1.. pila local que hace funcionar el apara.o desde que ee pone en accián el radio-conductor. El registrndor Mor!'E'I de M. Dueretet
es automático; reghtra sin necesidad de telegrafista todas las ondas eléctricas emitidas ya en la atmósfera, y_a por el puesto receptor ó cualquiera otra fuente. M 1Ducretet ha dispuesto un registrador horario
de marcha continua durante ocho dias para regia•
trar las ondas eléctricas y atmosféricas en los observatorios.
Como se vé, estas experiencias presentan ~ran interés y demue~tran que ee ha resuelto á satisfacción
un problema q\le hace algunos años nadie so hubierli
atrevido á plamear.
UTILIZACION GEL ■ OYl ■ IENTO DE LAS OLAS,

Entre las fuerzas naturales disponibles sólq hemos
aprovechado en grande escala las corrientes de loe
nos y arroyos. El viento apenas Pi se utiliza indus•
trialmente, el movimient.&gt; de las mareas muy poco y
el de las olas nada en lo absoluto, y sin embargo todas estas fuerzas s:gnifican un buen número de kilográmetos en reserva.
Se hlln hecho algunas tentativas, á veces con cierto
éxito, pero si no se ha continuado la empresa débese
indudablemente esa inconstancia á que la fuerza de
las &lt;Jlas siempre irregular, no está locallzada prec:sa•
mente en donde mejor pudiera utilizarse, por la difi•
cultad de construir fábricas y otras circunstancias no
menos atendibles.
Pero hoy que es cosa ordinaria la transmisión de
fuerzas por medio de la electricidad, serla oportuno
y conveniente volverá reanudar la tarea. Ee lo que
ha hecho una Sociedad americana en el Estado de Ca
lifornia.
Sobre un warf que avanza ll0metros mar adentro se
han fijadotresflotadoresde 3metros, que rematan en
otras tantas barras verticales de modo de que la ola
imprima en ellas un movimiento ascendente y deseen-

arroja el agua á un receptáculo herméticamente cerrado, de tal manera que á medida que va entra~do
el agua comprime el aire que está e~ la part_esuperior.
D6 este modo dispónese de agua b&amp;J0 presiónl la que
se emplea en hacer girar una rueda Pelton aaherida
á un dinamo; hasta hoy sólo se ha aprovecb.ado la corriente para el alumbrado eléctrico
La fuerza motriz de que se dispone es de 2 á 4 ~aballos; pero el costo de la instalación no pasa d~ diez
mil francos y la Compañia suoone que con una mstalaclón mejor se podria obtener una fuerza cuyo i~porte seria 65 francos anuales por cat-allo, lo que equivale á menos de 20 céntimos al dla. Con un motor
relativamente débil solo puede pensarse en cargar
acumuladores; pno si se disp1IBiera de centenares de
caballos serla posible diatribulr A distancia la energía eléctrica.
Hemos hablado de la rueda Pelton. No es ésta una
invención nueva; sus prime.ras aplieaciones reJ:?0~tan á quince años, pero ~s poco co~~cida. El prmcipio en que se funda cone1st6 eL ut1hzar el agua animada de gran velocidad, como cuando cae de una altura da 500 á 600 metros ó que la arroja el aire comp~imido; lleva en su circunferencia cubetas con una arista cortante en medio. Al salir el agua del tubo choca
fuertemente contra las cubetas, cayendo después.de
comunicarles el movimit1nto que trata. La instalación
de este tipo de rueda es muy rudimentaria; su potencia varia con el diámetro y con la velocidad que trae
el agua, pAro ya es suficientemente f.ierte uua ca.ida
~600metru.
.
Hav ruedas Pelton que con 15 centlmetroe de diámetro tienen un poder de muchos caballos; las ~áe
grandes no miden 2 metros. Una rued!l de este t~po
de 90 centímetros de diámetro y un peso de 80 k1Iógramos, produce cien caballos cou una calda de agua
de 600 metros y gira con una veloc_idad ~e 1,150_ rev~luciones por minuto Una rueda h1dráuhca ordmar1a
no utilizarla la fuerza viva de la caída sino sólo el pe

Rueda Pelton que utmza agua bajo presión y que reemplaza
las ruedas hidráuilcas de graudesdilimetros.

so del agua sob~e un brazo di, palanca que tiene la
1Uerza del diámetro de la rueda; en ciertos easos han
legado li. medir 20 metros, como sucedió en una mina
de Irlanda en la que era objeto de curio1ldad esa in&amp;·
talación gigantesca.
Puesto que hablamos de ruedas hidráulicas, digamos de paso que se podrla utilizar, con más frecu-,ncia que la que se cree posible las corrientes rápidas
de agua colocando sobre ellas, como se hace en el Danubio,-ruedae hidráulicas instaladas en barcas que
se amarran á la orilla.-Sobre todo, con auxilio de la
electricidad seria esto ventajoso; un dinamo ocupa
muy poco lugar y la energla eléctrica que engendra
se transmite á cualquier parte con un hilo.
La transmisión á distancia de la fuerza motriz nos
permitirá aprovechar una gran parte de las que pone
á nuestra dispoelcu~n la naturaleza y que no hemos
utilizado por falta de medios para aplicarlas á la industria.

�PSIQUIS.

era un vaso de follajes,
colocó el bastón nudoso,
siguió luego hacia adelante,
trepó•por la escalinata,
cruzó el pórtico. Las av&lt;-s
cuchicheaban:-;.Quien viene?
· ¿Es un santo? ¿Es una imagen
desprendida de su nicho?
No; es un hombre.
El caminante
se borró al fin en el fondo
de las sombras impalpables.
VII

T

¿Lo conoces? Es un cuento
con que divierten las madres
á los niños, en las frias
tristes noches invernales,
mientras ese vagabundo,
el viento, silba en las calles
sus baladas quejumbrosas,
é invisibles manos ágiles
tamborilean en todos
los empañados cristales.
¿Quieres oirlo? Pues mirame
profundamente: que radien
en tus pupilas de onix
las arenas de diamante
que se encienden t&gt;n tus ojos
cuando quieres deslumbrarme.
¡Oh versos! Aves ingratas!
Volved ~ e~p~ender el viaje;
ya torno m1 primavera,
¡Oh versos, ingratas aves!
Abrid las alaR azules
y anidad en mis romances!
; v

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.,,,,)'''

(4l,
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,
A

II
Hace mucho tiempo, mucho,
muchos años, siglos hace
que aquella iglesia ruinosa
parecia en lo distante
un capricho de las brumas
suspt»ndido de los árboles.
A lo lejos, era masa
informe; mas acercándose,
claramente se velan
dombos, torres, arquitrabes,
un pórtico hecho pedazos;
grifos, endriagos, arcángeles,
y en equilibrio pasmoso
columnatas por los aires.
Y los fragmentos de muros,
cual desgarrados velámenes
recortaban las lejanas
'
y azules diafanidades.
.... En aquel claro de bosque,
le~rosa1 desmoronándose,
la 1gles1a muda y sombría
meditaba.
-Los diamantes
de tus pupilas, fulguran ....
¿me alientas?.. Pues bien que radien
¡Oh romántica!Hace tiempo
mucho tiempo, siglos hace ..•. . .
III
. Pero como no hay tristeza
srn consuelos, la gigante
ruina triste y silenciosa
gozaba en sus soledades.
Por las mafianas-¡Si vieras!. . , ...
Al rayar el deslumbrante
primer brote de luz virgen
el fondo de lapislázuli

del horizonte, salían
de los f·isos y arquitrabes,
del gótico campanario,
de las alas de los ángeles,
de los muros cincelados,
del nicho de las imágenes
los pájaros 'e n bandadas '
bulliciosas y cantantes.
Y cuando el sol encendía
sus vivos arcos triunfales
tras las montañas borrosas
y las nieblas dAl paisaje,
en las rotas columnatas,
en los torcidos pilares,
en las truncadas agujas,
en los huecos de las naves,
brillaban-hechas de átomos
inquietos y centelleantessutiles gasa@ de ero
como girones de chales.

tornasolado, intranquilo
de libélulas errantes.
La yerba menuda y verde
se inclina ... . ofician las aves ....
¡Ahl La iglesia no t»stá sola;
hay creyentea como antes.
La tristeza halla consuelo;
y aquella ruina gigante,
llena de antiguas memorias
y de eternas soledades,
medita:-¡Oh naturaleza!
Eres madre, buena madre!. ...

IV
¡Ah! No está sola la iglesia,
hay creyentes como antes:
¿No "es cuántas charladoras
golondrinas en el ábside?
Son las monjas de este templo... ..
Los gorriones son los frailes ... .
.En las guirnaldas de piedra
hay muchos nidos.
Y salen •
de las negras hendeduras
en cortinas de follaje,
fas moradas campanillas
las caléndulas salvajes, '
los jacintos de alabastro,
los bermejos tulipanes,
las margaritas ¡¡ilvestres,
y, bordando el cortinaje,
á trechos-manchas de púrpuralos mirtos color de sangre.
Y las felpas de los musgos
verdinegros y joyantes,
festonean los contornos
con tapicerías árabes,
que parecen des~arradas
á los impulsos del aire
en calados rosetones
y tréboles colosales.
¡Ah! La iglesia no está sola;
hay creyentes como antes;
es la musa de las floreF;
¿No ves cómo los rosales
por la toaca escalinata
extendieron sus ramajes?
Suben, suben en tumulto;
son devotas matinales,
religiosas campesinas ....
Van al templo .... Ya es muy tarde.
Los violetas han llegado
hasta el coro, y columpiándose
hacen de cada corola
un incensario fragante.
Los claveles hl'n erguido
sus pompones en fafanjes,
las ortigas ornamtintan
el ara de los altares,
y. la amapola que tanto
cuida el raso de su cáliz,
se asoma entre el espinoso
laberinto de zarzales.
Es la musa de las flores;
hay proce~ión, un enjambre,

V

•

¡Pero qué triste te pones,
templo en ruinas, por las tardes.
cuando se duermen los pájaros.
las flores cierran sus cá1ices,
y las parásitas negras
de las bóvedas, pintándose
sobre el Ocaso, parecea,
inmóviles, rectas, grandes,
como fúnebres airones
de cimeras de gigantes!
Largo, horizontal y débil,
fatigado del via1e,
como un venablo de oro
llega á prenderse un instanteen la cruz del campanario
que al cielo sus brazos abre,
ur. rayo: el último aliento
de la luz agonizante!
¡Tornad como siempre, frias,
sigilosas, impalpables,
Oh tinieblas, las calladas,
las traidoras, las constantes!
¡Tornad!. ... Y la triste iglesia-.
medita: -¡Oh Dios, cómo arden
las estrellas! ¡Qué infinita
fulguración de diamantes!
Es unP capilla ardiente
el espacio .... ¡Qué millares
de lámparas en el cielo!
¡Qué trans¡,ar encia en los aires! ·
¡Ay! ¡Si viniera algún astro
en mis sombras á clavarse!
1Ayl si alumbraran mis sombras.
sus trémulas claridades!

VI
Una noche de Diciembre ....
¡,Cómo fué? ¡Nadie lo sabe!
Noche, fria, tanto, tanto,
que en los cielos irradiantes,
las estrellas derramadas
como lluv ia de azahares
temblaban .... Y llegó solo
triste y solo, el caminante. '
Entre las hojas de espino
de un capitel que volcándose
~obre la yerba del suelo

..

De repente, crujió el templo
y re.ámpag os fugaces
cruzaron la sombra. como
luminosos estandartes.
¡Y se hizo el milagro! El pórtico
se alzó severo. triunfante,
se completaron los muros,
y se irguieron los pilares,
y se abrazaron los arcos
y se combaron las naves.
La arquitectura gallarda,
esbelta, elegante, ágil.
en una ascensión gloriosa,
fué elevándose, e'evándoPe,
hasta clavar sus agujas
en el zafir!-Ni un detalle
perdió; ni santos ni reyes,
ni en la ojiva los cristales,
ni en las guirnaldas las hojas,
ni en los mu"os los encajes,
ni en las piedras las aristas
ni las vetas en los mármoles.
Hasta ta herrumbrosa máquina
del reloj, pausada y grave,
•comenzó á. seguir el tiempo
grano á grano, instante á instante.
VIII
¡Cuánt11 luz en la tallada.
cancela!... ¡Qué! ¿Viene álguien?
A lo !ejes un reguero
de antorchas inunda el valle.
Y en el bosque espeso y hondo,
aquí y allá, entre los árboles
van picando la tiniebla
llamas rojbs ,y brillantes.
Todo vive: la campana
se balancea 1:1n los Aires ....
¡Acudid almas en pena
que la misa va á empezarr,e!
Y en literas, en corceles,
en masa, por todas partes,
llegan nobles y plebeyos,
la princesa, los infantes,
pecheros y campesinos,
los obispos, los abades.
Suben por la escalinata;
pasan la cancela, invaden
el templo .... se oye que grita ·
la mulfüud anhelante;
quiere entrar, y no es posible
que penetre: ya no cabe.
Y por dentro ...... ¡cuántos cirios!
Constelaciones radiantes,
que inceudian los arabescos,
liacen áscuas los altares,
ponen flecos amarillos
á las columnas en haces,
ó :ncrustan de pedrerías
los ornatos de las naves.
Los candelabros de plata
chispean .... ¡Cuántos arranques
· de inesperadas fulgencias.
ciegan, en torno del áb3ide.
¡Qué vividas colgaduras
en los áureos barandales!
¡Qué floridos ornamentos!
¡Qué matices! ¡Qué contrastes!
Y abiertos en los atriles
¡cómo albean los misales!
La muchedumbre se agita,
se encrespa ondula, combate,
como las aguas de un rio
que sienten estrecho el cauce
y desesperadas bullen
,
hasta saltar por las márgenes.
Todo brilla y resplandece:
La seda de los briales,
el brocado de los paliod1
el oro de .los collares,
las dalmáticas de púrpura,
los joyeles de brillantes,
el terciopAlo de obscuros
reclinatorios, y el traje
heráldico y r.-camado
del ejército de pajes.
La procesión se adelanta.
cruzan lentos los ciriales;
los incensarios voltean,
el humo borda los aires,
rompe el órgano en sonoras
harmonias celestiales ....
La multitud se arrodilla,
pasan obispos y abates,
y toca en el campanario
)a gozosa. la incansable:
¡Acudid almas en pena
La misa va á terminarse!
IX

¡Cantó el gallo! Surgió el alba
y la lluvia de azahares
se diluyó en las azules

71

EL MUNDO

Domingo 24de Jubo cte 1898.

¿Lo conocías? ¿Te agrada?
¿Lo he contado bienl .. .. Pues dame
tus manos, quiero te11erlas
un instante ¡un solo instante!
Me siento dichoso cuando
con la mirada me aplaudes.
Dime: ¿Es cierto que está en ruinas
tu corazón? ¿Que no late?
¿Que están los nichos vacíos?
¿l.,lue se 1'an caído los ángeles?
¿Y que cantan los recu erdos
alguna vez-fieles avesy que las flores marchitas
de tu ternura se abren
si en tu nublada memoria
brilla el sol de otras edades?
.... Mi amor llegó: el taumaturgo
el buen mago, el nigromante,
hasta ese templo. Oala
la noche de los pes,.,res.
Se acercó triste y cansado
-¡fué tan penoso el viaj, 1y en medio de las riiinas
gritó: ¡Que asciendan las naves!
¡que resplandezcan los cirios!
¡que se adornen los altares!
Corazón; vive y palpita
soy el que esperabas: ¡ámame!
Mira: llegan An tumulto,
fa tigados, anhelantes,
-dolientes almas en· pena
que de sus sepulcros salenambiciones, e~peranzas,
y delirios y ansiedades.....
las más nobles, las más ricas,
las más bellas, las más grandes,
ilusiones-h,s princeoasy los ensueños-los pajes¡Oh hermoso templof Al conjuro
de mis deseos levántate ... .
mi felicidad te invoca ... .
Va á amanecer ... Es muy tarde ...
Y mi amor, el taumaturgo,
llama y no contesta nadie ....
Y se pone de rodillaR ....
¡Y el milagro no se hace!
Lrrrs G.

URBINA.

¡Madré :rnía!
(FRAGMENTOS)

VenU.e et videte Bl est·dolor
sicut dolor meUB.
·

I .
Cuando dAjó de quejarse
Yo me incliné sobre el lecho,
Y sobre su frente húmeda
Le di un beso ....
Todos de alli se ausentaron
porque el contagio temieron,
Y al verla sola .... tan sola,
Sentí miedo ... .
Y por la angustia vencido,
Y sollozando y gimiendo,
¡Madre! .... grité madremia!....
...... ¡Qué silencio!. . . ...
II
Abrid la caja; mir&lt;\ndome
Se quedó por tanto tiempo,
Que temo que todavía
Tenga los ojos abiertos ....
Envuelta en blanco sudario
Parece que está durmiendo:
Encended los cuatro cirios
Y venid todos, recemos.
"Oh Madre de los Dolores
Que al ver á tu hijo muerto,
Exclamas entre sollozos,
Alzando la vista al cielo;
!Ved si dolor como el mio
Cabe en el humano pecho!
¡Oh Madre de los Dolores!
Ve si hay dolor como el nuestrof
. III
invioladas claridades!
Llegó el céfiro, el heraldo,
el que despierta á las aves,
el que derrama en la yerba
á puñados los diamantes.
Y el milagro de los sueños,
la orfebrería elegante,
de un solo golpe se hunde,
se rompe, se vuela, cae,
se esfuma, se desvanece
y se borra y se deshace.
Y en las rotas columnatas
en los t.:ircidos pilarf' s,
en las truncadas agujas
en los huecos de las naves,
brillaron-hechos de átomos
inquietos y centellantessutile&amp; gasas de oro
como girones de chales ..... .
Cuando el sol trazó en el cielo
sus vivos arcos triunfales
tras las montañas obscuras
•y las nieblas del paisaje,

•

salió de la iglesia el triste
misterioso caminante,
tomó en sus manos el seco
nudoso bcrdón de viitje,
y se alejó entrl' las brumas
y se perdió entre los árboles.
Queoó la rüina eola
con sus flores y sus aves ..... .
Una noche de Diciembre ... . . .
¿Cómo fué? ¡Nadido sabtil
X
¡Cuento azul! ¡Sencillo cuento
de los tiempos medioevalesl
Te pareces á mi vida,
te pareces á los lances
de mi amor ...... ¡Se te parecen
tantas historias vulgares!
¡Oh mi romántica! Mirame
profundamente: que radien
en tus pupilas de onlx
las arenas de diamante!

Las florecitas de Mayo
Que puse sobre su féretro,
Mirad ¿lo v~is? .... ya, de pena,
Se murieron.... .

IV
Cuando la aurora, del monte
Bajó al campo, sonriendo
Lloró al mirarme llarund~
Camino del cementerio ......
V

Al pié del sauce, cavando
Cantaba el @epulturero:
'
Abra su seno la tierra,
Abra sus puertas el cielo ....
ENRiQUE_FERNÁNDEZ GRANADOS,

31 de Mayo de 1897.

- - ----~.,

�flomtnp 24 de Julto de ll!!jf'

EL MUNDO,

EL LEON DE BRONCE
Aquello fué horrible; te aseguro que. fué _horr~le.
Bien cutlgado t,dtoy; como no puedcm_ 1magmar o os
·ueces ue me condon1t.!°0D, los Hlguac1lesque me con;
~ujer,.,? a la cárcel v el carcP.IMo que me g:.uardad S~
ellos supiesen mi secreto, me dejal'ian en libefta • · ·

•Mi secreto! No lo saben; ¡no lo sabrán. nunea. ¿Para
Qué?
A ti 8 ¡ quiero revelbtelo, A fm de que me
comPi.dezcas. de que me consueles, de que conozcae
mi desventura .... ¡Sufro tanto! Oye y no me tomes

or un loco Te juro que es verdad.

P Si el pech~ f ..a era trasparente, si en el sitio donde late
mi corazón qe abriese una ventana y_ te ~sornases A
mirar or e'la, lo verlas con tus pro_p10s0J0B ¿Queverlas?. ,P_ . Vas a saber.lo, A. saberlg tu sólo. Escucha la
historia de mi martirio y luego calla; calla siempre!

Al fin vino la noche Y pasaron horas y dieron l~s
dos en un reloj de la vecindad; todos dormían en. ~
casa; el pado sataba obscuro¡ ¡muy_ obacj!º~i?r~leº/~
asi uo podria ve,.me nadie, ni yo Dl]BIDO,
del cuarto del av.-ro reflej11.ba_los resplandore; de una
lamparMla quP é1te dejaba encendí~"' ant68 e. ªdºªi
tarse Era su úu co despilfarro. Deb1a tener m1e o
h. sn1~bra. Estar en lu tinieblas es estar á eoh1s con
el remordimiento.
.
Amarré u ,tt. cuerda de nudos al slféizar demt ven·
taua v la dejé caer con ID;ucho_cuidado, poc~ ~ ~oco~
au . ue no hicitiae ninguo ruido; luego cog e ca
pón d~ la m+&gt;sa un puñal de boja firme y ~ortan~e, cu·
J os brazoe remedabHn una media luna mvert_1da y
{dornada en uno dA sus extremos por un Jeonctl~o d~
brvnce· me descaké; aubi al antepecho e ma era,
me p,us·e fl horeajadai1 en él; afümeé 18; cuerda Yd ~mecé A bajar despacio muy despacio, apoyAn orne
p n la a1ed con mis piés dt-snudos y en la cuerda con
:ita m~nos tembloroua· hubo un Instante en que, presa de terrible alucinación, crel que la cuberda_se co1f~
vertla en el cordel de una horca y busca a mt cue .
para elttrangularlo ... Aquell~ pasó prtontob ªt~rgtoi:~
lantasen la ventana del avaro, en rea r.
~ente la vidriera; pen~tr~ por el hueco liu~tb~:o 9Óe
&amp;P.&amp;recia delante de mis oJo.s y entré en a a ac1 n.
E~taba enfrente de mi victima.
á
El avaro dormía con la cabPza calda ~acia atr 8 y
el busto fuera de la sábana No he visto tm~gen más
re 1,gnante que la suya: su cara huesosa, ltvida, establcubierta de arrugas, que se desprendían de su
cráneo calvo y amariJlento, para extenderse por sus

no se la reveles A nadie.
.
. ,.
.d
No sé explicarte cómo se aposentoenm1crtr.neo1 ea
tau ruin· pero es lo cierto que no pensaba en o~a cosa.
Al iguatde e::as pl,ntas que nace~ e~t.re_lasgr1eta~ de
los muros ruinosos y siendo al prmc1p10 mpercep~ble
mancha verde, se extiende pronto y cre~en Y se esarrollan y trepan por el mUI o adelacte é !nvaden Aisu
victima de granito, est~ idell ~rotó en m1 ~erebro
determinada, confusa, meonsistente; su primera
. rictón fué tan rápida, q~e apenas Pi me di cuenta e
ella· no hice caso; tmogmé q_ue se habla ldo
~o
vol;er nunca; pero aquella idea tenla la con I~ u e
los traidores· acechaba en la. sombra y echó ra ces, y
comenzó A e~tender¡;e con si~ilo; y ~repó por todos
los füamentos nerviosos d~ ~1 máquma de, pensar y
ocupó las celdillas microscopicas dc;mde_gestan los ~ecretos de la voluntad y las determm~c1ones de.J JUii
un dia se levantó delante de m1, despótica, a~:o~'v~nte, Unica. Era su esclavo, no tenia más remedio
que obedecerla.
.
Asi vivl mucho tiempo, mu~ho; solo en m1 pobre·
a en mis ambiciones, en anatas de placer_ de for- (
:®a de poderlo ........ Ea dec~r, sofo. 1;10, con ella,,,/
con 1[maldita idea causa de m1 perdición
.
y de mi deKgracia.
.
Mil veces, cruzando el estrecho !ecmto
' .
de mi habitación. entablaba esos diálogos
en que la personalidad se duplica: en qu•1
el hombre se dobla par~pregun·
..
tarse y responderse. Tu ya cono·
,
ces estos dialogo&amp; de uno ~olo,
durante loa cuales el bien discurre como un justo. Y el mal argu,._ ¡;
menta como un sofista.
.
-Soy joven, decla ~no de m~s
Yo, y mijuvent1:)-d S':p1erde ent.1e
los jirones de mt traJe Las muJe·
res no me mirRn; 1..,1:1 h~1~bres me
desprecian; mis amb1c1ones ~e
agostan, mis anhelos de pla_cer
no 86 cumplen. Si yo fuE'ra rico,
inmensamente rico, tend ·ia cuanto mi deseo apetece. ¡Y esto es
imposible!
-¿Imposible? ¡,Porqué le con testaba mi otro Yo, por q~e no
quieres. Con despre4;&gt;cupac1ón Y
con audacia se consigue todo ¿Qu'é dices?-La verdad; no es
esta la vez primera que la escu·
chas ni tampoco ea la primera
vez 4ue te indico el ~odo de con·
se~tr lo que amblc1onas.-¿Ro·
bando al v1ejo?-Sl, vive en el pisn ter:
cero de esta ca¡;a: su ventana cae dAb&amp;Jo
de la tuya·1 es un at.varo Y.ue poaee mucho
oro, está. s olo y es débil .-Por qué no lo
intentaa?-Porque no quiero cometer nn
.
crlmen Además el avaro defenderla 11u ~rea.
está alÚ no se aparta de ella, es un oh&lt;1t ic?lo
vivient~ ¿Cómo voy á vencer ePA ohtilculo Como se vencen todos los obstáculos en el mundo suprlmiéndolos,-¡No contento con propoi;enue
un• robo me propones un asesinato!. ..... ¡Cflll 0 I ¡cá·
llat . . .. ~ Eres un infame.-¿Infame porque tepropon0 matará un avaro caduc~. que ha hech~ su fortuna
fon la de~graeia de sus prÓJlm~a? El Yie.JO posee un
ctt udal enorme que de nada le P.trve y A. nadie aproye·
cht1· esta execrado por losl 1 ombrPS vmaldito de D1m;
de 1t1ada goza y todos le a_borrecell; y_o trato de qut,
St:&amp;i\ dueño de ese tesoro¡ tu que erE's Joven, vigoro ·
801 inteligente,aud11.z que pue~~B utilizarlo en v;entur11. propia y acuo en btmeflcto rle tu~ seme1an·
tes
¿Soy infMme por eso? .... No sé a1 seré infame.
IÚ eres cobardeé imhécil -¿Y la ley?-La
tey' se ha escrito para que los tontos Ja sutran y la
eviten los hAbilea -Repito que !!alles.-Y yo repito
que no te quiero obedecer.
Aht tienes lo que hablaban ellos A. todas_ ~oras; &amp;hi
t1 6 nes cómo la maldit\ idea de mllt&amp;r al v1e10 se fué
apoderando de ml¡ abi tienes cómo una i:oche decidí
roc1tarlo y preparé el crimer,
Mi lan era senctllo. El &amp;VA.ro-te lo be dicho antes-vYv1a sr lo, y para evitar el calor del verano, dejaba entreabierta la ventana de su alcoba todas las
noches.
A uella ventanR. eE¡tab111. debsjo de lamia¡ ~na cuer~
dK. Je er" suficiente para realizar mi proposito. p~scender por la cuerda, penetrar en la alcoba del v1e~o.
sor renderle dormido. acercarme á él y herirle con
unf de eso&amp; goll&gt;es que r.o ceden puesto A la defensR.
ni ocasión al grite, un golpf'I en el pecho ó en la gar·
ganta era obra de un instante; luego cerrarla la ventana 'abrirla el arcll, y una vez dueño del dinero,
uld;la por la puerta de :a escalera, la cerrarla cen
doble ll~v«.-, subiría á mi cuartr 1 y despuéaé.oc~lt~r~i
tesoro i\ eng_añar á la gente, á desplflt&amp;r a la JU~1cJª'
á ser t'eliz ¿Quién ibR. á saberlo? .. . .No. cabía u ~li"staba en lo firme el Yo que me aconse.Jab~ el ase&amp;t·
n'ato del avaro· el otro que lo tachaba de crimen, era
un mentecato, 'un pusilánime . ... un pobre hombre,

ªPdº:
/¡ªfó

pe~o

:!

:!

d!

d\

PºY

ADIOS

Veraneando en Mtxcoac.

párpados, por sus mejillas, por su nariz, estrecha Y
1a.rgt1, la cual encorvAodose en. el centro de su tra•
yectoria y cayendo sobre los labios del avaro, parecia
un candado lle carne c,,ustruldo por la Nateraleza
para cenar lu11 secretos de su boca aumida, falta de
dientes y dtti!proviata de expresión. Un ronquido fatigoeo Bd escapaba por aquella boca . . Di algunos.pasos y negué junto á la cama¡ alcé el puilal, Y deJ&amp;n·
dolo caer cou fuerza, lo envainé hasta el ~augo en el
cuello del vh•jo Este xbrió los ojos, me miró ~on mAa
asombro que dolor, hizo una mueca horrible _y quedó
inmóvil, con loa labios contntdos y las. pupilas ~esmesurad•mrnte abhirtas. Un chorro tibio y pegaJo~o
salpicó mh; dedos. Era su sangre. . . . Rabia suprimido el obstáculo
Lo que faltaba hacer no ofrecfa peligro; pero necesitaba darme prisa. Extendt el brazo para apod~urme de las llaves que t-1 vit·jo tenia ocultas deb&amp;]O de
la almoh8dn, al cabo tropecé con ellas. Por fin iba á
ser rico, feliz, ¡qué ventura! En aquel 1:11-omento sentl
un dolo?" agudo en la mano con que suJetaba ~1 arma
cubiertll ut, sangre. Miré y vi una cosa horrtblP, El
ltón que adornaba el mango de I!li puñxJ se babia
erguido sobre la reluciente media luna,_ erizada la
melena de bronce, y amenazadores los 0308.
.
No tt\ sonrías .... no me contemples con la lást1ml\
compasiva con que se contempla A los locos No _fué
un delirio te juro que ea verdad; el león 1::staba ,v1vo 1
deegarran'do mis mli.sculos con sus uñas de hierro¡
dispuesto á hundir sus dientes en mi carne ... - Abri
la mano; el puñal cayó sobre el suelo_ desnudo, .produciendo un ruido estridente y metáhco y la ftera

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHANDPLAIX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,
Verei6n española de "El Mundo Ilustrado'"

r'

°
ªºJi~

d

11

a artándose de la empuñadura di:&gt;nde eEtaba soldada
s: dirigió hacia ml lanzando ru1?1doe es1u1.ntosos,
El miedo horrible que me invadta fué cay~an~e ~~~
no prorrumpiese en un grito de espa1H~hutr en twr
saba en el tesoro del adva;o; p~nsya~~
pasC: haciaJa
cuanto Antes, y traté e acer Ond. •
h · mis pier•
ventana; pero Pl león ab~lanzA 1 o;~e ~~: diminutas
nas con fuerza i~concebd,ble
bé inli.tilmente trataproporclonea, Y t1ra nde, ': ro ' quef é ttcercando á lt1.
ha de ~itorb_ar su pror,óst~, 1m~e Jt, él bttciéndome
cama dPl vi~JO, Y me pusbo ht ª1"da por donde o:otaba
clavar los OJOS en la. anc ~0
u~rla ver aquello y
un hilo de sangre. • • · · · \
. ,q I
La fit,ra apo•
•
me
Todo
mutl
•-••
tra té d e aieJar • • • · 1 . -0 atarazando
mi pel h o
, Andose en el cuerpo dt" vteJ Y. t ba a.ili
No po·
Con 8U8 garras de bronce, !-Dt Be~J: ~ectao e~t8rm.int1.r
di&amp; ~rnapar. Para cons~gutr Je ira Pde terror, ganoso
A mt adversario., -.Y ciegu
hieavalancé aobr8
de herir, neceai~ado de s1:t.lrar¡e, lo empuñe con maPI puñal que brillaba en e 15ue o, i
ue me
no agitada y convulsa, caí sobre mt enem g O,_q óvil
miraba en actitud de reto desde el cuerpo mm
del avaro. y empezó la lucha.
i tible La
Lucha espantosa, aob~enaturalt ildi!~c;fcho Amis
fie:-a se arrojaba A mt gargan a,
con fu~or y
brazos; mordía en ellos, deistirozán~~~ºa\a wiB gotPets,
cuando yo trataba de her r a... esa
á
saltando de costado, em?istienl? 6 fr~1~f:ft:~m~~
dose diestramente bácia atr 81 yo es el arma no
la dejaba caer una vez Y otra; :pero n el del ~vaencontrando su cuerpo, iba A bun_dirae e . d 8 el
ro, produciéndole nuevas Yh sangrie~ta:!r!~~s:
mi
avaro, inmóvil en su lee o. pM.rec a "ble de subocon sus ojos mates y con la mueca horri
ca desdentada y satánica.
d
lt d las fuerzas el su or
Senti que me iban fa an
taa ancha~ y abrasabrotaba de m_l frente
•aban por el cansandoras1 mis mus culos se . Jte minar de u.na vez.
cio de la lucha Er~ Pfectso rapreté con ira el
8
recogl
:::r;\mcaJados loa dienmango te i~as 1a'a pupilas y anhelante
tes, con_ rac·,o· n desplomé mi brazo sola respira i , .
bre a 1Lera..
El ¡¡olpe fué certer~; h• bia
toeaao al.león; pe_1=0 m1 puñal,
resbalando sobri¡, aquel _organismo de bronce con. cb~rndo
angustioso, no conaig~nó h~rirlo¡ no lo conseguir~&amp; nunca_ . __ t.,a lucha era tnutil, ~i
enemigo inmortal, mi P~~cJ.l·
ción cierta. Cuando vtuc1do
por el miedo retrocedl dos pa•
1508 y abri la boca. con angustia ocurrió una cosa hornole.
El 'teón dió un salto formid&amp;·
ble v entró en mi boca, y se
desli.zó por mi garganta, deaarrándo.a con sus uñas.
g L&amp; fiera estaba d.entro ~e
mi yo la sentía romper mlB
ca;nes arañar mis huesos y
seguir' su camino, estuvfl '
punto de desvanecerme.••••
Luego experimenté un dol.or
mAs agudo, más hondo; la he•
r&amp; habia Jiegado á mi pece.o y
me mordia en el corazon. .
¡Y aqui estA, en mi corazon,
nutriéndose de cada uno de sus latl•
dos verdugo de mi vida; del que no pO·
dri.'librarme nadie, ni la muerte,
que como la fiera vive de?tro demlt aj,
ma y el a1ma es inmortal, tri. con e a
todas partes!
JOAQUIN DIO"'KTA.

- - Y o no pu•éln '1arte un oldo
c, 00 de reonja~ 1us plumu
ni puedo dar" un amhlente
donde encleudu.s tu luz pura.
A LU9A.,

-VRB a decirme adto11 .. .1
-Si. que te f'Xtrañai'
No ves que truatt'I y IE"nto
vá concluvPndo el dia?
No vea como se "pif'rde
el sol tru la montaña
Envuelto por vapor .. a
de incierta IPjania?
-Es porültima vez ... .?
· -81, que no sa bPB
Cuánto el invierno cruel agoi't&amp; y seca,
Cómo mata lu flor•• y las aves
y en tristisimo P1ial el prado trueca?
-Pero .... es tu adioa poatrt•r?
-Si, cuando el alma
S n fé ein ilusionesi. df'screidR
No pu'ede darte vida ni,afcccior:iesi
Porque ni tiene amor DI tiene vida;
Si de leyes fatales al impt:"rio
Formas un eslabón de mi cadE'na,
Rompe el acero, mata la gangrf'na
con el remf'dio heró1co del cauterio.
-No te vayas mi bien . . . .
-¡¡¡Que 110 me vM.yal!! .
¡La pn1det11t.inación! El atav1Rmo'
La lucha de la t•arnP&gt; triui:ifadora.,
De la materia vil. del e~o111mo,
Con el alma divina y Foñ1odnra'
¡Adios! Adío!§! ali.n ,~ ama el pecho mio,
Ali.o sufro con tu póna y tu1:1 dolores;
Que te maten mil vecE"B mis amores
y no mueras de hastio.
P&amp;.DltO ULLOA.

73

EL MUNDO,

Oomtnro 24 de Jnlio 1898

Número 4.
Al ver el Doctor á Nelly le dijo:
-Puesto que usted, Sellorita, es qnien debe
-cuidar al sellor Mayor, diga usted esto: régimen
.soberio, nada de salazones ni de licores, vestidos
-de lana, evitar la humedad y darle las medicinas
que mandaré de Diego. Por el momento, está á
pnnto de terminar el acceso agudo y por si vuel-ve he dejado estas instrucciones escritas.
-¡Qné agradecidos le qnedamos á usted! Aquí
escribió usted que trae consigo la veratrina que
hay que dará papá. Yo la iré á buscar esta tarde
á la. casa. de ustedes.
-No quisiera ocasionar á usted esa molest!a.
-Déjeme ustod hacerle esta visita y al mismo
tiempo veré cómo están instalados; y si les hlta
algo, hallaré placer en serles útiles.
-En todo caso, nos será usted agradable, dijo
•el Comandante.
-Pues están muy bien estos sellores, dijo Yo•
lanabé: yo Jo preparé todo.
-Entonces, no hay que hablar; dijo el Mayor
·irónicamente y luego afiadió: excúsenme ustedes
seno res, si no acompatlo ANelly esta tarde, pues no
puedo salir como lo sahe bien el Doctor: si tuvie-ra yo mejor alojamieLto no permitirla que estn-vieran ustedes sino en mi casa; pero ya ven qne
las habitaciones no son grandes aqui. En todo caso cuento conque maliana me acompaliarán los
-dos á comer al medio día.
Será un gran placer para nosotros, dijo el Comandante.
Ya es la hora de los oficios, dijo Nelly. Vamos
-Comandante?
-Yo también voy, dijo el Doctor.
-Entonces deme usted el brazo, setlor Lerbón.
El Doctor y la joven se tomaron del brazo y en
J&gt;OB de ellos iban de Chalmont y Volanabé.
Ella apoyaba apenas la mano, tan levemente
que ni aun dejaba sentir su pesoi pero su bombr J
se apoyaba en el de su compallero y parecía así
-clavada á él, marchando el mismo paso, siguiendo
todos sus movimientos y sin separarse un instante.
Lerhón parecía rabioso y rejuvenecido con toda
-esta juventud cuyo brillo reflejaba sobre él.
Dónde bahía aprendido Nelly todo esto? Don·de los pMaros aprenden á volar, se preguntaba y
:respondla ele Chalmont, pensando luego que po•
•dríaestanitla ser una deliciosa querida, pero tam•
bién una esposa encantadora.
En la iglesia, Nelly, ~ntre el Doctor y el Coman•
•dante, habría edificado A un trapista; permanecía
de rodillas, con los bellísimos ojos sin apartarse
,de su devocionario católico sin una mirada para
la multitud curiosa que Ja rodeaba.
Todo Ambohinarina e•taha a!Jí: los dos generales, los coroneles, los capitanes, loe notables
del país con sus mujeres y sus hijos, estos uní~
lformemente vestidos con una blusa azul Araíz de
la piel y las mujeres con trajes de seda, de cachemira ó de algodón. Pocas iban calzadas, pero to·
das llevaban sombreros de paja ó de fieltro, muy
.adornados.
Volanabé ganó un lugar aparte y tomó un acordeón en las manos; 3U mujer Ravouna y la chiquilla estaban á su lado y de repente entonaron
no salmo q.u e fué coreado por la concurrencia.
Volanabé hacia con su acordeón el acompalla•
}miento.
Los franceses qne se aguardaban algo discordante y monstruoso, quedaron agradablemente
·sorprendidos y encantado• de la afinación, la harmonía y el arte con que fueron ejecutados esos
coros y basta se sintieron conmovidos por aquellos cantos primitivos 1 en tono menor, sencillos,
dnlces y tristes.
Cuando terminaron, el Gobernador, vestido de
-clérigo comenzó un sermón del cndl los asistentes
parecieron no preocuparse mucho, pues hablaban
•entre sí en voz baja, mostrando las mujeres y los
trajes cnyo bnen gusto les cansaba admiración.
Un canto mAs vivo, más alegre, una especie de
marcha terminó la ceremonia y la multitnd salió
·silenciosa esta vez ante el Gobernador que se babia vuelto á poner su uniforme de prefellto, flamante y nnevo.

Estrechó la mano á Nelly cnando pasó junto á
él, Je preguntó si estaba contenta y recordó á los
franceses que les esperaba A las siete.
Nelly ofreció otra vez su brazo al doctor y estnvo muy amable 'pero sin coqneterlaalguna para
con él ni para el Comandante que iba á su lado.
Volanabé habla quedado acompallando á su.iote•
resante familia.
En el umbral de sn puert•, Nelly estrechó á los
franceses la mano afectuosamente, dió las mAs
exvresivas gracias al Doctor, é hizo una reverencia muy digna, elegante y ceremoniosa que le debieran haber ensenado para las grandes circunstancias en el Convento de Montreal.
Lerbón parecía estudiarla como A un insecto
curioso, ó á una yerba rara.
-Encantadora! exclamó al fin en voz baja.
-Una epelra mauritia no es tan bella, dijo
sonriendo de Cbalmont.

te y luego, sin aguardar respuesta se tomó del
brazo del Doctor.
La frase de N elly trajo al espíritu· del marino
el recuerdo del servicio que le debla y por el que
aún no demostraba su reconocimiento.
Nelly seguía conversando con el Doctor, pero
derrepente volvió la cara y vió á Juan, y Juan la
vió A. ella con una mirada tan tierna, tan ardiente, ta.n dulce qne encendió en los ojos de la nilla
una luz que ya Juan había sorprendido en ella
una ó dos veces esa maftana.
En la casa, Nelly se ocupó particnlarmente del
Doe.tor; vació con él la caja de herborizar y parec!ó interesarse enormemente por la botánica y
por el estudio de las arácnides.
Lo que aprendió sobre las aralias en gener~l y
sobre las epeiras Madagascaricenses en particular, la dejó maravillada; y luego, que el Doctor
se explicaba tan bien y era tan indulgente! No

....,,,,

Íiíi{f,i

.e\

En efecto, dijo el Doctor con solemnidad.
se molestaba ni un poco cuando la manecita de
-Qué estarAn ustedes diciendo? preguntó Ne- Nelly tropezaba con la suya queriendo tocar las
lly que veía las sonrisas sin oir las palabras. Se flores esparcidas sobre la mesa, ni cuando se re•
estA usted riendo de mi sel\or de Chalmont? Ni fugiaba familiarmente á sus brazos en un moviporque he estado muy formalita qneda usted con· miento de espanto, cuando aJguna arafl.a salía
tento, decididamente, no tengo éxito con usted! de los compartimientos especiales de la caja del
Serla yo muy dificil de contentar respondió el Doctor.
aludido haciendo un saludo tan ceremonioso como
El Comandante parecía escuchar atento la lecel de Montral.
ción del naturalista, pero de lo que se ocupaba
-Decimos que es usted adorable yeso es todo, . era de estudiará Nell,1 cuyos movimientos llenos de gracia le parecían absolutamente natura.agregó el Doctor.
-Esas cosas, Doctor, no se dicen á las nitlas, so- les. A veces ella se aproxiwaba al Comandante
bre todo si no son verdad: pero los perdono h us - Y tomándole la mano le decía:
- Y ea usted esto.
tedes, dichosa de tener á mi vez algo que perdoY él se dejaba arrastrar por el encanto que esnar ...... Adios, sen.ores, hasta la tarde.
ta nil\a derramaba profusamente en la habitación
Y luegc ttlladió de improviso:
Y si acompal\ara yo á ustedes ahora basta su por sus sonrisas, su gracia, su alegría, flores más
casa? Eso les evitaría estarme esperando esta bellas que todas las recoj:das pos el Doctor.
En cua.nto á Lerbon nunca babia encontrado
tarde, y me dari/\ d gusto de traer más pronto la
medicina á papá: Espérenme un minuto, voy A un auditorio tan complaciente y si se atreviera,
convidaría á Nelly á almorzar.
buscar á Prince y vuelvo.
N elly dijo de pronto:
-Prince .... y que es eso? preguntó el doctor.
-¿Qué hora es?
-Un perro contestó el Comandante sin dejar
-Las doce y enarto, contestó Jnan.
sospechar que babia tenido sus amistades con él.
-Y papá que me espera! exclamó ella con esPrince vino con Nelly, é hizo cariliosos halagos panto. Me voy, pero despnés de todo estoy coná de Cbalmont.
tenta de que haya pasado la mal\ana.
-Ayer debió nsted tratarlo con muchas bon-¿Por qué? interrogaron los dos.
bades y está agradecido, dijo N elly distraidamen•
- Vean ustedes respondió mostrándoles una.

1

--

�75

74
arana qu~ subía por la pared; ya empezó la tarde y ver una arana significa ..... .
-Esperanza, concluyó Juan.
-Si. ... esperanza dijo ella sonriendo y mirán•
dolo frente á frente.
Luego, llamando á Prince que dormitaba en
un rincón, estrechó la mano al Doctor, dándole
las gracias por la medicina y por el buen rato
que la había hecho pasar.
El excelente Lerbon entusiasmado por el éxito que acababa de obtener, hizo intención de
aproximar sus labios á la mano de la nifl.a que tenía entre las suyas, pero ella no le dió tiempo y
alegre é ingénua le presentó su frente para que la
bes11r11.

EL MUNDO

voz baja con aire miste!'ioso y protector estas palabras enigmáticas.
-No diré nada al Gobernador.
-¿Nada de qué? dijo el Comandante.
Volanabé tomó una actitud más misteriosa todavía y ¡¡parentaba no querer explicarse; pero
luego, cuando al Comandante qéjó en sh ' casa le
dijo familiarmente, estas palabra6:
-Pero no era por el fuerte ¿verdad?
De Chalmont vaciló un momento sobre si seria
lá mano ó el pié lo que pondrían en la cara ó en
las espaldas de la Gran Luna pero reflexionó que
Ivo,n se encargaría más tarde de ese cuidado y
se contentó con encojerse de hombros como quien

Domingo 24 de Julio de 1898.

Domfngc 24 de Julio de 1898

EL MUNDO.

ca del otro cuando creía que babia fumado bastante y lo colocaba en la suya. Por lo demás,
los d~s eran muy amables; ofrecieron un vaso de
cognac á cada uno de sus visitantes y no les
ofrecieron cigarros, sin duda porque no tenían
más que el que estaban pasando de boca á
boca.
Al volver á su c11sa los franceses vieron con
tristeza que el Doctor tenía un violento acceso
de fiebre.
Yo no soy Doctor, dijo Ivonsinmalicia alguna,
pero la fiebre de Madagascar y yo nos conocemos bien. Como la estación no está avanzada, eso
no será cosa de cuidado, senor Lerbon, y vino de
que. ayer debe usted haberse fatigado; r~c?jase
usted temprano, tome qumma y
mañana no repetirá el acceso.
Lerbon dijo que no si, habfa
fatigado en el viaje de la víspera y que otras veces había caminado más; pero encontró bueno
el consejo de su '.colega el Doctor 1von,
tomó su quinina y se
acqstó.
El Comandante,
' .
desolado por
'.·.
este contra·.
tiempo en.
cargó á I von

,
/

Al Comandante le estre•
chó solamePte
la mano diciéndole en voz baja y muy
contenta.
'&lt; ~
-Ya no hay plaza va..,". &lt;~~
cante .... ya tengo un tío,
pero ese tío no es usted.
Y él quedó encantado de que la nill.a
no le hubiera presentado también la
frente.
En el resto del día el Comandante de·
cidió _visitar á la fam_ilia de Volanabé que á la luz
del dia_y con sus traJes domingueros le pareció
menos mteresante que la víspera. Estas damas
estaban muy entrajinadas con la comida oficial
á la que asistieron en su calid;id de sobrinas del
Gober~ador. Había que preparar la ropa de ceremoma, que hacer algunas compras y esto demandaba mucho trabajo.
-;--Y muchos gastos, anadió Volanaoé muy pensativo.
Entonces el Comandan.te hizo á la Senora Vo•
lanabé un bu~n reg~lo e!1 especies sonantes y la
cara del _marido se llummó de alegría, ilonriendo
con sonrisa-tal que los extremos de la boca le llegaron á las orejas.
Después de_haber dado las gracias, él deslizó en

.

no entiende ni le interesa entender lo que le han el cuidado del enfermo y se dirigió al palacio def
Gobernador. Un soldado le introdujo directamendicho.
Por esa insinuación le trajo el recuerdo deNe- te al comedor donde cuando él llegó habían en•
lly; y pensando en ella toda la tarde pasó sin sen- trado todos los convidados excepto Nelly. No·
tirlo varias veces cerca del templo protestante vendría? Su _padre_ estaría ~,&lt; enfermo? Con tal
é no hubiera coen su paseo por Ambohimarina pero no entró ni de que este imbécil de Vola
tampoco á la casita situada -al lado y que t~nía metido alguna tontería!
Allí estaba Volanllbé más emperefilado y unta•
una ventana, desde la cual pudieron verle sin
do de_pomada que de costumbre, y con sus botas
que él lo notara.
Después, en compailía de Ivon fue á visitará amarillas de los grandes días y su uniforme de
los dos generales que poseía la ciup.ad, uno de sargento, paseando su mirada de satisfacción entre los generales, los coroneles y sus mujeres que
los cuales no estaba en casa.
~
El otro en traje íntimo, desnudos los piés y la buscaban el lugar que les correspondía.
-Donde está el Gobernador? preguntó el Co•
e~palda gustaba un vaso de cognac y fumaba uncigarro en compa:ilía de su mujer; es decir, que mandante.
-En la' cámara de al lado, informó Volanabé
cada uno ásu turno retiraba el cigarro de la bo-

está con Miss Nelly y con la seilora de Andevourante. Ya iremos á verlos cuando haya yo senalado sus lugares á estos senores.
-Quién es la seiidra Andevourant?
-La mujer del primer General, de éste. Y designó á Bancis, á quien de Chalmont bahía visto
en la tarde ocupado en fumar y beber cognac.
-La colocará usted allí, prosiguió Volanabé,
frente al Gobarnador. Usted se sentará á la derecha de ella y Miss Nelly se sentará á la derecha. de usted.
Y á la derecha de Miss N elly?
-El Doctor.
-Tiene fiebre y no pudo venir.
-Ah! lo siento, hay que cambiar los lugare~,
pero no me preocupo por esa dificultad, vaya
usted á encontrar al Gobernador. A la derecha
de Miss Nelly colocaré á un Coronel que sabe algo de ingléa, pero que de francés no conoce una
palabra.. . Soy discreto, eh?

El Comandante, sin responder se dirigió al salón donde estaba el Gobernador calzado con bo•
tas charoladas, rígido como la justicia, y dirigiendo hácia el comedor miradas impacientes.
-Quiére usted, excelencia, que vaya yo á ver
lo que pasa? decía Nelly en inglés.
Pero al verá de Chalmont volvió al sillón que
había dejado y dirigiendo al oficial. un saludo
amistoso, anadió:
-Aquí está uno de los invitados que nos dará
noticias de los otros.
El Comandante, de gran uniforme, llevando al
pecho una condecoración, se inclinó ante su ex•
celencia negra que ee dignó sonreirle y tenderle
una gran mano enguantada.
Rogó de Chalmont al Gobernador excusase la
ausencia de Lerbon que estaba enfermo, y luego
aproximándose á Nelly que estaba encantadora,
le tomó la mano y se la besó respetuosamente.

-Diab!o! Comandante, dijo en voz
baja Nelly, he envejecido desde esta
mailana?
-Desgra&lt;:iadamente no ha envejecido usted lo bastante pero sin embargo, en traje de ceremonia está usted
más crecidita.
Y temiendo haber ido demasiado lejos, afl.adió:
-Además, perdí la esperanza de que
me presentara usted la frente.
-Está usted celoso del tfo?
- Y del amigo.
- Usted ha comprendido bien: lamano, las dos si usted quiere, pero la frente para el Doctor.
De Cbalmont veía bien que después
de esas manos que se le ofrecían había
brazoR blancos y mórbidos y luego Ún
busto griego y pensaba que no seria
penosa la situación de quien las manos
obtuviera y hacía para sí tan deliciosas
conjeturas sin poder ex.p resarlas en
alta voz. De consiguiente se conformó
en responder por medio de una de esas
sonrisas qut; significan gratitud sin
que se sepa á punto fijo lo que quieren
decir.
l'or otra ·p arte, no había oportunidad para lanzarse en largas disquisiciones, ·porque tan pronto como llegaron, la muchedumbre de los invitactos
vino á presentar sus respetos al Gobernador.
Nelly ·se dirigió modestamente ácolocarse entre las damas negras á quienes dirigió ama bles cumplimientos sobre sus trajes; pero cuando se terminaron los saludos, el Gobernador fué
á donde el:a estaba para hacerle presente que el banquete era en honor
de los extranjeros y para ofrecerle el brazo y lle•
varla á su asiento.
De Chalmont les seguía con la senora Andevourante y luego el General su esposo con la mujer
de su inmediato subalterno; luego la esposa de
Volanabé y por último las de los demás oficiales.
Un potage líquido, negruzco y frío, fué servido á los convidados que lo veían por la primera
vez. sorprendiéndoles más aún el pan que un expreso había ido á buscará Diego la noche prece•
deme, galantería que fué sugerida al Gobernador
por el progresista Volanabé que sabía muy bien
lo mucho que los europeos estiman ei pan y quiso que figurara no sólo en la mesa sino h11sta en el
menú. Porque había un menú en tarjetll de letras
verdes con la nomenclatura de los platos y vinos
que se iban á servir.
Decía así
hova:

en

�~MUNDO

76

FIIDNANA.
Soapi.
Dipaina. (el famoso pan.)
PS!tidpo~ ] (cbieharos y sardinas.)
ar mma
Varona ritra si vary.
Jeli peso.
Mang1&lt; voankaso.
FISOTRO.
Hant Sauternes.
Bondeau wine. (Burdeos inglés)
Oporto wine.
Volnay wine.
Cbampagne.
Whisky.
Anissete.
Mis Nelly con pretexto de leer el menú, se in•
clinó y pidió excusas al Comandante porque se
acercaba demasiado á él para salvar suropanneva del contacto del Coronel vecino y luego dijo
que había para comer, pichones, poHos, chícharos, sardinas, pericos en arroz, mangos y pláta•
nos y luego cambió una sonrisa con la sefl.ora
Andevourante y la cumplimentó respecto á su
traje; resolviéndose por últimv A tomar una ala
de pichón. Pero hacia todos estos complicados
movimientos con una gracia extremada, convencida de que la observaba el Comandante y como
para testificar que nada tenla qué temer de un
exámeI?.

Era en lo que menos pensaba Juan, en medio
de ese pueblo salvaje donde la bella canadiense
por ser canadiense y por ser bella, le hacia olvidar todo, basta la diferencia de edad y se sentía
unido a elido por ese encanto con que se respira
una flor cuyo perfume no puede ser venenoso.
Durante la mayor parte de la comida estuvieron muy cohibidos los invitadoF; pero deseoiios
de comer convenientemente observaban con cuidado al Gobernador, á Miss Nellyy al Comandan•
te, nadie osaba levantar la voz y en espera de los
platos siguientes, cada uno bebía para matar el
tiempo. Molestada por todos esos ojos blancos y
fríos que estaban fijos en ella, Nelly cambiaba
apenas algunas palabras e.on el Comandante; pero sentía impresiones semejantes A las de él y se
sentía feliz con su afecto adquirido en aquella
tierra de negros. Juan que era ya su amigo, podía ser hasta su protector en caso necesario, y
por momentos Nelly se hacia la ilusión de que estaba realizándose el sueiio de independencia, ambición y deseos precoces que desde un alto antes
le venia intrigando el espíritu y haciendo hervir
su sangre; conquistar un marido.
Al servirse el Champagne fué cuando la acti•
tud de los convidados dejó de ser tan embarazosa y las lenguas empezsron á desatarse: los generales y los coroneles demasiado comprimidos en
sus uniformes, los desabotonaron; la seiiora Andevourante se quitó una especie de golilla tricolor
que le apretaba la garganta y algunas otras nobles damas, entre ellas la fdmilia de Volanabé,
se desabrocharon los corpillos.
Nelly que proseguía en sus ensue!los, alzó su
copa, hizo un movimiento por el cual casi apoyó
su cabeza en el hombro del Comandante y le di•
jo en voz Oaja y acariciadora:
-Juan ..... .
Pero traída á la realidad por el mismo sonido
de su voz, se detuvo de pronto, se ruborizó muy
confusa y se decidió al fin á tomar el único partido pósible: reir.
Juan, sin embargo, había dirigido á la joven
una mirada que no manifestaba ni la menor sorpresa ni el má.s leve descontento y que más bien,
benévola y afectuosa, solicitaba la continuacióri.
de un discurso tan bien comenzado.
Cuando Nelly hubo reído lo bastante para coordinar mientras reía, sus ideas, proaiguió diciendo con presteza:
-¡Es curioso eso de que derrepente venga á
los labios nna palabra en vez de otra! ¿No le ha
sucedido á usted nunca? Yo quería decir: "Comandante" y me parece que Jo que dije fué
11 Juan. u Ya mi mortificación me ha castigado.
-No se apene usted; las contusiones de esa
clase son comunes y por otra parte Juan es mi
non.bre y este ·nombre ridículo nunca me babia
parecido harmonioso hasta que lo oí pronnnciado por usted. Llámeme nsted Juan siempre que
guste, por puro favor, diga al fin lo que iba a decirme.
-Siempre burlesco! ¿No lo había usted adivinado? Pues bien: en vista de que ha llegado la

hora de los brindis y de que el Gobernador no
tardará. en pronunciar su discurso que ya mascolla á su• solas, quería yo anticiparme y decir
á usted sencillamente: Comandante ..... .
-No: Juan . . .... nsted dijo, Juanl
-Dejemos sentado que dije Juan. Prefiero esto, porque la palabra cComa11dante• me intimi•
da. Yo, que soy un poco hija de la naturaleza y
no conozco el mundo, iba A decir: cJuan: una inglesita mny francesa por el corazón, á quien va
usted á dejar mallana y ll quien tal vez no vol ve•
rá A ver nunca 1 guardará. eiempre un grato recuerdo de usted, hace votos sinceros porque sea
usted feliz y vuelva pronto á su patria y al seno
de las personas que ama.• Eso es lo que iba á
decir; y luego, chocando nuestras copas al uso
francés, habrla alladido el tradicional: •á su salud! •
.
Nelly pronunció su brindis con extremada sencillez y su acento sincero, cordial y natural, conmovió al Crmandante; además ,estaba ta·n linda!
-Sefl.orita, le dijo; ante todo es usted encantadora: me han conmovido prqfundamente sus palabras y estoy avergozado de haber dejado que
se me anticipara usted con su brindis. Yo también
hago votos sinceros por la dicha de \lllted, y más
que nsted, haré recuerdos de estos días, porque
á mi edad se olvida menos pronto y ..... .
-No bable usted de su edad; eso es ridienlo;
parece un propósito formado de antemano.
-Bueno, dijo de Chalmond riendo: hé aquí que
ya cortó usted mi discurso. Pero véamos ¿ll qué
propósito se refiere usted?
-Usted debe haber observado, contestó e1la
con aire de enojo, que digo cuanto me viene A
los labios, en tanto que usted no obra del mismo
modo y se nota cierta afectación de su parte para achicarme á mi y envejecerse usted. ¿Es por
atraerse una galantería? No. ¿Entonces porqué
es? ¡Verdaderamente me encuentra usted demasiado peq ueiia.
Dígamelo u_sted con franqueza, porque á su
respuesta le voy á dar importancia trascendental.
Juan habría querido tomar el asunto á la ligera, pero Nelly que lo comprendió, le tomó la ma•
no sin cuidarse de los convidados y estrechándosela en un arrebato de impaciencia, de ternura y
de amor y viendo al marino con sedienta ansiedad, exclamó:
-Respóndame usted seriamente: yo se lo ruego.
Una confesión habría conducido necesariamente á otra y por eso Ju•n vaciló buscando una
respuesta, pero su sonrisa y sus ojos respondieron antes que la boca y acabó por inclinar la cabeza como un vencido. Entonces se dulcificó la
expresión dela fisonomía de Nelly y un relámpago de alegría vino á iluminarla. Le abandonó
su manecita suave y tersa que Juan estrechó con
pasión y á su vez bajó los ojos, feliz, sonriente y
al mismo tiempo pensativa.
-Miedo! decía para sí, tiene miedo de amarme.
Y esto era lo que en efecto sucedía; pues de
Chalmont se sentía con miedo de cometer una
villanía ó de caer en ridículo con alguna importunidad.
Una sola cosa le tranqnilizaba:su próxima partida, y este pensamiento trajo la calma á su espíritu y á sus labios la sonrisa más natural. Comprendiendo que babia sido adivinado y con la
rsperanza de disimular sus sentimientos reveladores de debilidad, hizo como el medroso, que
cuando atraviesa de noche por un bosque som:
brío cuyo misterio le espanta, entona canciones
belicosas- que luego interrumpe pidiendo gracia,
al oír el ruido mAs leve.
Exagerando el tono de la galantería, dijo al
fin, no sin esconder las miradas:
Oh! nv, sefiorita: no es usted una chicuela sino
una joven encantadora, adorable y bella, digna
del amor más profundo, mAs sincero, más firme
y ....
Juan vaciló de nuevo asaltado por el temor,
pues la joven por oírla mejor se habla acercado
tanto que sus alientos se conrundian.
-Y qué? pregunto ella con voz tierna y conmovida.
- Y si hablo con tanta frecuencia de la diferencia de edad que hay entre nosotros, es que
desde ayer esta realidad se presenta tenaz ante
mis ojos bajo una forma de lamentación muy ridícula y sobre todo, superflua; pero usted no se
burlará de esa ridiculez puesto que confesársela,
es dejar de tratarla como A unll pequelluela.
Nelly no contestó desde luego sino que paseó

Domingo 24 de Jnlio de 1898

Domlnl!'O 24 do Jnllo do 11198

su mirada sobre los convidados que hablan d&amp;
improviso cesado de conversar.
No queriendo abusar de sn triunfo dijo con
ademán regocij•do.
-Habla usted como nna esfinge. Lamentaciones? No comprendo bien. Ridíenlos? puede que sí,
pero no el sentido que usted pretende. SerA necesarlo que volvamos á hablar de esto otra vez,
pues ahora hay un silencio que acaso ha sido provocado por indicaciones del Gobernador. Prepárese usted ll oír su discurso y á responderle con
más claridad que A m!.
En efecto: los hovas se hablan abotonado sus
uniformes, las damas arreglarron un poco sus trajes y cada cual inmóvil en su asiento parecía en
espera de algo solemne.
El Gobernador dirigió nna mirada en torno de
la mesa y cuando estuvo convencido de que to•
dos le prestaban atención, tosió tres veces, y co•
menzó con voz fruerte y en lengua bova este dis- •
curso que ya debía haber servido en otras ocasiones para casos semejantes:

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA

••Sefi.or: seiiores:

«Soy ciertamente el intérprete de todos vosotros y de la gran nación malgacha al manifestar
lo felices que somos recibiendo en suelo hova (1
un representante tan distinguido de nuestra grande amiga la República francesa.
«Su presencia aquí es una nueva prenda de
amistad que estrecha los lazos de afecto que
unen a ambos pueblos; cuando los corazones se
estiman, las inteligencias se comprenden y esto
asegura que nada vendría A interrumpir esta harmonfa que es tan necesaria para llevar A buen
término los vastos proyectos de ci,ilización que
que ha concebido el Gob:erno de la Reina para
asentar nuestra autoridad benefactora sobre toda
la tierra de Madagascar.
«Para cumplir esta misión, nosotros necesitamos si no de los consejos, si del concurso de una
nación ilustrada, rica y poderosa y la Reina ha
e;cogido para ese objeto á la Fraocla.
cSeilores y sellaras:
cMi sobrino el capitán Volanabé va A traducir
al francés mi discurso: y cuando baya concluido
uniremos en el mismo brindis el nombre venera:
~o-de la Reina Ranavalooamanjaka y el del Presidente de la República francesa. Luego brindaremos por nuestro huésped el Comandante del
Colibri y por nuestra bella amiga Miss Nelly Stephenson.
T~dos los invitados ~speraron de pié, que el
sonriente Volanabé rep1t10ra casi textualmente el
pretencioso brindis del Gobernador y luego gritaron. por tres veces hip! hip! hurra! y tomaron
sucesivamente con frenesí salvaje con motivo de
los di versos brindis propuestos.
Desde luego contestó el Comandante con palabras de gratitud y de elogios para el Gobernador y rectificó bábilmunte la afirmación de haber escojido la Reina á Francia como su aliada
sino que Francia expontAneamente había venid¿
por amor á los hovas.
Volanabé tradujo este uiscurso qne no pudo
ser comprendido por aquellos cerebros que el vino perturbaba pero que fué aplaudido A reventar. Se bebió otra vez por la Reir.a, el Presidente
Y. el Gobernador, y con gran satisfacción los convidados se sentaron por rm y las conversaciones
recomenzaron más entusiastas, más ruidosas más
libres que la vez anterior.
'
La sellara de Vclanabé, Ravouna, y algunas
otras damas que se ahogaban bajo sus corpillos
decidieron desabrocharlos enteramente y algu'.
nas1 como la generala Andevourante se los quitaron.
Nelly no se fijaba en nada de lo que pasaba
en _torno suyo; replegad~ en sí misma, pensaba
fehz en su amor, tan ráp1dam~nte concebido
que le llenaba sin embargo la vida.
y
Seria muy grato volver á Europa á Francia
oírse llamar la sellara de Chalmond° ó tal vez'
sellara Condesa, porque Juan debía de fijo tener
un título. En eso babia sonado, pero reflexion •
ba quo no era es,a ambición la que la movía si:o
un amor puro y desinteresado.
'
~~n esa r.cultad_de. embellecerlo todo y eM
fac1hdad de autosu¡est1va que las mujeres p~seen
en tan alto grado, apartaba de su conducta toda
id~• de ~álculo para no v~r más que un senlim1ento srncerv que la dommaba a pesar suyo.

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(Continuará)

FI0.1-TRAJEl l'ARISlENSE DE TAFETÁN y GUIP UR"!C

77

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78~==~======-===---~---=-=======~EL~~MUN~~D~O~.======-=========,.;D;;;;o;;;m;;;,l~n~~,;,º.;;2;,;4,,,,ll=".;;J,,,,11.;.;Jl.;.,,o.,;d=11=1=R91'==-nía es perfecta y no h11y qn11 tener miedo á.
L ectura para la lil úainas
difguetos matrimonial~s por diferencias de
caracteres.
Keely no habla a humo df'I pHjas.
La música del cuerpo humano
Ant11s óe hacer público ~u 111¡,r,mioso iuvento, lo ha experim1mtndo nada mt&gt;nos que con,
Interesante á las damas
tres mil pe~eon .. s casadas ó rrñxim11s á cafarse. y dice querariHima v ..i-. hi vi~to desmen1ida su teorla de •que D() hav f •lic.dad•
LA ATRACCIÓN DE LAS AL\!AS -EL CARÉCTtilR.
posible entre marido y mujer Rila~ notas
Lo1. SIMPATÍA, -LA ANTIPATlA.-ACORDES.musicales distintas de uno y otra no forman
DISONANCI,\S,
harmonfa al ~er riadas ni mfp.mo tiPrnpo.,
Uno de los invento~ má~ sorprendenteR de
Pero los tubos Keely no Fólo ~irven nara
r~te ~ig-lo t'B el QUA pretende ha bAr realizadeterminar esa h11rmonfa, sino qnP también
do PI Profe1rnr K11ely, hombre que hace año¡¡
sirven para dará conocn el grarlo rl,i 11ner&lt;'rPó una revolución en los motores v se hizo
gla de los cara.cterAB si el dlap11zón &lt;le la no•
millonario.
·
via vibra con mas fuerza que el del novio, 110Lo• poetas. Joq novefütae v los filósofos hacabe duda que ella RerA quien lleve loR panb\.Rn frecuentemente dfl e!la ·misteriosaatractalones en la casa. Sólo 11sas dos apli caciorión dA las almas qufl llaman •afinidad elecnes para comprob'l.r la 11rmnnia de caracte•
t.iva , á falLa de nombre más preciso. Grethe
res, ó sea la afinidad electiva .v pau metituló •Las afinidadPs elPctivas, una de sus·
dir la energía compara1iva de caritcter,
novelas. Pero faltaba un inventorprA.ctico cobastan para hacer iuteresamlsimo el invento
mo ahora se estilan. q1tP idease la manera de
del Profesor.
dar forma exterior y mati&gt;rial áes11 ser.timienPero échese á volar la im11gin11ción v seto de las almas. y de apoderarse d11 él como
verá qué inmenso porvenir y r¡ué desarrola ciencia se ha apoderado. ile ese fluido aún
llo más sorprendentA agu11rd,. A esOR tnbos
miRterioRo llamado Elpc•ricidad.
Keely, que marci,n hov el primPr paso ¡,ara
El Profesor Keely afirma que ha conseguireducirá manifestaciones mAteriale11, cosas.
do eeo.
que hasta ahora hablan Pido tPnida~ como
Su teoría es que c11da Per humano tienA
p_ntrimonio exclusivo é impalpable del espl·
notas P.alienteR de carácter v corrientes de
rIIU
•impatía que sintetizan ~u na'turaleza ent11rR.
Terminaremos con una obRPrVR&lt;'ión hecha
La Arlncación. el disimulo. el amor, pueden
por Keel.v, y que será leída con interéd pormodificar pasajeramente P•os rafgos de caloQ músicos.
rActer y Psas simpatías. Pero la naturaleza
Dice el Profesor que las vibrncionea del'
verdadt1ra del individuo acaba siempre por
diapazón su11len prolongarse bastantA v que
sohreponArRA, puPR como dice 111 refrán cas- ·
A veces. combinadas las de dos amantes. pro~
tA!lano: •genio y figu1·a ..... • Y la cne@tión es
ducen harmonfas verdaderamente celPstiacómo •e pu11de conoc"'r el caráctt&gt;r de la
les .V tal. como han podido producirla,; hasta,
verdadPra natura(A1.a de una perRona.
ahora solo los grandes maestros.
De cada Rer irradian ondaR eléctricas QU"',
z.
1iunqu"' muy ténuPs, son füsceptibles, Aro·
nleando p~ra rPcibirlaR, aparatos delicados.
En esos t&gt;fluvioa va envuelta-según Keelv
-la verdadPra naturaleza. de la persona de
que preceden.
, .• 1
RECETAS UTILES
El Profesor. para recogerlo y hacerlo mll!~~
nife@tarse en forma que puedan apreciarlo
nue•tros sentidoR. ha idea&lt;io unos rec11pto.¡.
MANCHAS ELANOAS Y ROJAS DEL CUTIS
ree Po forma de tubos que al ser cogidos y
'!!'.,
t•midos en la mano durante algunos eee-un!-:~ •
Estas alteraciones de la piel son una fealdos. hacen vibrar el diafragma de que esdad de que no saben librarse muchas persotán provistos.
nas. A veces son muy tenaces y sobre todoEl diafragma esU en comunicación con un
en los días calurosos del estío.
diapazón extremadamente sensible, el cual
Se combaten con buenos resultados con:
vihrH entonceP. también y da una nota.
I. Bálsamo de la Meca.
EB'a nota es la caract,eristica d11l individuo
II Tintura de Benjui.
que tiene el tubo, pues cada persona tiene
III. Leche de almen.dras amargas ó de
11egún parece, su nota propia que no es igual
rosa.
á la de ningún otro.
VI. A~ua. de lirio, asociada á una pequeLR aplicación que, por ahora piensa dar
ña cantidad de eubcarbonato deªº"ª·
el Profesor Keely A su invento, es puramenV Bórax en eolucion de 10 gri,moR en l()()i
te filantrópica. Compadecido de la vida de
gramos de agui de rosas ó ti.t-1 plantaje, ó en
FIG
2-UNHERMOSO
GRUPO
Dil
NOVEDADES
martirio que llevan loe matrímoniosmRl ave100 gramos, mitad agua de l'Odas, mitad agua.
nidos, quiere impedir que esto~ se realicen.
de azahar.
Al efecto, pedirá á los novios que ames de formali- no hay acvrde, sino disonancia; y esa es-según el
Se empieza por lavar las manchas con agna tibia,
v.arse sus relaciones, comprueben por medio del tubo Profesor-la mejor prueba de que sus naturalezas son se enjugan suavemente con un lienza fino Después
de su invención si sus dos naturnlezas están en har- antit~ticas, y de que no podrán ser fel;ces viviendo se empapan en una de las preparaciones indicadas ymonía, es decir si dan notas ruusi;:ales que formen un jur:tos, aunque un pasajero enamoramiento les enga- se deja ¡,ecar.
acorde.
ñe haciéndoles creer en otra cosa.
Hay que reiterar las aplicacione¡¡. haciéndolas con.
Por ejemplo, si la irradiación eléctrica de la novia
En cambio, si al dar la irradiación de la novia el preferencia por la t.oche al tiempo de acostarse
produce en el diapazón un SoL y la del novio un LA, SOL la del ·novio da un Mr. ó un SI ó un Do, h harmo
';te

ósculos inefables impre~,
nados del néctar infinito
la mente como pobre viajera de los sueños, se abisma.
y se pierde en 103 intrinca.dos senderos de lo ideal; la.
falda blanca delaalmagto•
riosa, el traje nupcial y loe
albos azahares, la ilusión y
el amor óogendrando mirajes, ¡¡onen elcaminodel ensueño, leja.nías eu la ruta
del espi~itu
Por eso exclamab.ael poeta, cuando le pedia á. la niña de sus pensamientos que
no vistiera de luto:
11
Lo negro es Jo mis triste
Lo más sombrio;
Negros son los pesares
Negro el olvido.
No te vistas de negro
Que al verte cual la noche
No sé qué siento."
11

................. ··········
• • • • '..!' • • • • • • • • • ' .

.........................
. ... .............. .
'

11

"Cuando mi pobre cuerpo
Baje al sepulcro
Y el hado á separarnos
Venga :mportuno,
Viste entonces de negro
Y ve á llorar si me amu
Al cementerio."
Viudedad doliente signi•
fica esa falda que parece
llevar en sus pliegues las
!!ombras de la auRencia y el
tedio del recuerdo; ausencia horrible sPmeja el traje
negro que alberga en sus
arrugas las tristezas del alma. La noche del no ser
ha dejado reflejadas en el
vestido de luto todas las
amarguras de una ete:na
•lespedida, todos los desconsuelos de n:iestro espíritu

•

FIG. 6-TOILETTE

nm PASEO

El Treje Negro.
Parece que todos los infortunios han acumulado su
amarga tinta para teñir las telas con que se visten
loe desventurados de la vida.
Las telas negras llevan impregnadas lágrimas, recuerdos é imposibles, y tal parece que las tristezas
del alma se acurrucan en la sombra del traje, y que
loe duelos del corazón se arrebujan en loe pliegues del
vestido negro.
Una mujer que viste luto, es algo como un ciel., tenebroso, por la luz de sus ojos que se apaga, un horizonte obscurecido, por la rubicundez de las ~ejillas que palidece; un m{lr tempestuoso po~ las sonr~sas
amortiguadas que se pierden en la severidad del henzO negro en que €e r,flejan.

FIG,

Fl'.l.4

79

EL MUNDO

Oominiro 24 de Juho dA lRAA

5

Negra es la ausencia que nos hun&lt;le en desengaños
ó incertidumbres, negra la realidad que mata nuestree creencias y negra la muerte que nos lleva dehnproviso á los nuestros, á. los que tanto amamos.
En las noches en que los cielos amontonan sus som •
bras y el esplritu acumula su.i pesares; en esa11 horas
negras en las que el alma sueña con su antigua patria
y la materia descansa de sus pesadas luchas; cuando
seres ideales vienen á nuestro lecho y nos besan con

FIG. 7-DOSTRAJRS DJD PASKO

por loe que se han ido, por loe nuestros á qmenes tanto
amábamos.
Que la tela blanca de la desposada, como lampo luminoso en las negruras del ensueño, sea siempre un
miraje, y que mi eepiritu, E&gt;n su ruta ideal. como pobre
viajero lleve el grato recuerdo de una falda clara y
no las trijtezas de un vestido negro.

Las miradas deben refulgir en el cielo de la vida,
las mejillas han de esplender como arrebol en el espacio del cariño, y las &amp;onrisas han de ser como brisas
delicadas en el mar de la existencia.
Y lo negro mata esas miradas, marchita el color de
las mejillas y entristece las sonrisas.
!No te vistas de negrol-FARICO DE GRECIA,

�'TOMO U

FIG, 10-CREPÉ DE CRINA, AMARILLO, CON BLONDA
DE CHANTILLY

Nue¡;¡ztros e-ra.b a.dos
FIG. }-TRAJE PARISIENSE DE TAFETÁN Y GUIPURE,

Las modistas tienen e~pecial cuidado de que los
trajes para campo, sean de géneros vistosos á la vez
que ligeros, e_sco&amp;'iendo para e~to con el mayor cuidado las combmac1ones necesarias.
El traje que señala nuestro número 1,
es de tafetán malva, con amplia aplica•
.
.
ción de guipure.
El cuerpo tiene un yoke cuadrado
,;
del mejor efecto con plissés finos que
¡
van del uno al otro lado; bajo el yoke
hay utJa banda de guipure crema, con
otra pequeña aplicacion punt~ada y el
'1;'"":t.;&gt;..
corpiño tiene delicados fruncidos que
vuelven á repetirse bajo la basquiña al·
¿_;~., .i:?~~;;{
ternando con un gran plissé que rodea
r.:::=' :.;:.a::/
toda la falda. entre dos nueva11 bandas
de ~uipure, una ampllsima, en el borde
de 1a falda y otra en la medianla, más
angosta

flores y en el segundo alternan en guias y lineas paralelas. Museta ligera en el segundo dejando ver un
plastrón acordeón Sombreros de paja de Francia con
grand s aplicaciones de tul blanco y borlas el primero Y. el i!egundo de blonda y plumas rizadas.
0

FIG. 8-CAPOTA

y

JA"QUET.

Dos elegantes val'iaciones, de los descritos frecuen•
temente y cuya descripción h.olgaria.
FIG. 9-PAÑn ROJO Y SATíN NEGRO,

1Jna hermosa combinación que no
rleJa de estar de moda para rubias y
morenas
Este tiene plena ralda con cinco pliegues en la parte posterior y tres órde•
' nes de cintas de satin negro en el re•
, 11rnte de la misma.
El bolero tiene también ribete am•
plio de satín, oue se aplica así mil!mO
i,n dos hermosas bandas á izquierda y
derecha.
Peto de blonda de Bruselas con dos
¡?randes volantes superpuestos cubier•
ta de muselina d!l seda papillón.

FIG, 2 -UN fil!IRMOSO GRUPO DE
NOVEDADES.

FJG. 10-CREPÉ DE CHINA AMARlLLO CON
BLONDA Dlll CHANTJLLY

Compónenlo: Un frock para niña de

La falda e11 completamente lisa sin
más aplicación que la de chantilly en
el borde inferior
Bolero elegantísimo, todo cubierto
de la misma blonda; gran cinturón
Alternado con otra banda de chantilly
y plastrón-de muselina de seda-collar con elegante lazo á la izquierda.
Mangas muy aj11stadíiscon abullonado
muy ligero.

3 á 4 anos, un hermoso traje de foulard

estilo escocés, sin más adorno que apli•
cación de cadenillas de seda, un plastrón plissé de muselina blanca; yockey
ligeros y un cinturón de satfn obrnuro:
y un frock para niña de 8 á 9 años de
adorable elegancia.
FIGt'RAS 3 y 4.
La figura tres nos muestra dos mo•
delos de cuerpos de muselina blanca,
para casa y c3mpo con ade,rnos de
cinta.
·
La figura cuatro un traje de campo
también, para dama y otro de dril asar•
gado para señorita.
El primero es de sarga de seda figurada con sobrefalda y cuerpo ribeteados de chenill•1 de seda negra, cuyo
dibujo á rombos sirve también de tema
en las mangas, tm la parte posterior
del cuello -y el talle. E1 segundo sólo
lleva una ligera aplicación bordado en
el jacquet, en cuatro parlllelas y en
los bordes del jacquet y la falda.
FIGURA 5,
Prenda interior para dama, de alpa•
ca con cintas de felpilla.

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

Cna11:do un traje de estilo princesa
eeti\. bien hecho, luce extraordinaria•
mente: pero requiértlse suma habilidad
en la factura
Este que ofrecemos á nuestras lec•
toras, es de una gentil originalidad.
Todo de l'gera cachemira violeta de
parma, muy ceñido, con aplicaciones
de guipure en todo el frente de la fal•
da y en el cuerpo, aef como en los n.
ger()s yockeys de las mangas y en el
cuello.
FJu. 12-TRAJE DE TAFETÁN AZUL.

FJG. 6-TOILE'rTE DE PASEO.

Es de paño de estlo azul mate coro•
puesta de una gran falda plissé en for ·
ma á la altura de un volante.
Cuerpo plissé de la misma suerte
con pliegues separados y guarnecidos
de bordados de seda á la altura del peto.

FIG, 12-TIUJEl Dlll TAPJHÁN AZUL,

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

El corpiño se abre sobre un peto de muselina de
seda azul fincé y rematado por una gran corbata pa·
pillón.
FIG 7- l'OS TRAJES DE PASEO,
De gasa acordonada ambos, variando de muy di•
versa manera los dibujos que en el primero recuer•
dan el estilo escocés, itera más grande cordones de
Eeda atados junto á los hombros formando grandes

MEXICO, JULIO 31 DE 1898

FIG, 8-CAPOTA Y JAQUET,

Falda de merlia vuelta con tre~ órde_nes de bandas ondulantes figuradas y
dos grandes.
Yockey pleno con hermosos plisséa
agajados, de muselina de seda blanca.
Peto orlado por dos bandas ondulan•
tes de la misma forma que las de la fal•
da. Mangas ang-ostasligeramente fruncidas con ligerlsimo bullón,

Nelson

Gt.

lbliles,

GENERALÍSTYIO DEL EJERCITO DE L'lS E3TADOS U~ID03

•

NUMER05

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>'TOMO U

FIG, 10-CREPÉ DE CRINA, AMARILLO, CON BLONDA
DE CHANTILLY

Nue¡;¡ztros e-ra.b a.dos
FIG. }-TRAJE PARISIENSE DE TAFETÁN Y GUIPURE,

Las modistas tienen e~pecial cuidado de que los
trajes para campo, sean de géneros vistosos á la vez
que ligeros, e_sco&amp;'iendo para e~to con el mayor cuidado las combmac1ones necesarias.
El traje que señala nuestro número 1,
es de tafetán malva, con amplia aplica•
.
.
ción de guipure.
El cuerpo tiene un yoke cuadrado
,;
del mejor efecto con plissés finos que
¡
van del uno al otro lado; bajo el yoke
hay utJa banda de guipure crema, con
otra pequeña aplicacion punt~ada y el
'1;'"":t.;&gt;..
corpiño tiene delicados fruncidos que
vuelven á repetirse bajo la basquiña al·
¿_;~., .i:?~~;;{
ternando con un gran plissé que rodea
r.:::=' :.;:.a::/
toda la falda. entre dos nueva11 bandas
de ~uipure, una ampllsima, en el borde
de 1a falda y otra en la medianla, más
angosta

flores y en el segundo alternan en guias y lineas paralelas. Museta ligera en el segundo dejando ver un
plastrón acordeón Sombreros de paja de Francia con
grand s aplicaciones de tul blanco y borlas el primero Y. el i!egundo de blonda y plumas rizadas.
0

FIG. 8-CAPOTA

y

JA"QUET.

Dos elegantes val'iaciones, de los descritos frecuen•
temente y cuya descripción h.olgaria.
FIG. 9-PAÑn ROJO Y SATíN NEGRO,

1Jna hermosa combinación que no
rleJa de estar de moda para rubias y
morenas
Este tiene plena ralda con cinco pliegues en la parte posterior y tres órde•
' nes de cintas de satin negro en el re•
, 11rnte de la misma.
El bolero tiene también ribete am•
plio de satín, oue se aplica así mil!mO
i,n dos hermosas bandas á izquierda y
derecha.
Peto de blonda de Bruselas con dos
¡?randes volantes superpuestos cubier•
ta de muselina d!l seda papillón.

FIG, 2 -UN fil!IRMOSO GRUPO DE
NOVEDADES.

FJG. 10-CREPÉ DE CHINA AMARlLLO CON
BLONDA Dlll CHANTJLLY

Compónenlo: Un frock para niña de

La falda e11 completamente lisa sin
más aplicación que la de chantilly en
el borde inferior
Bolero elegantísimo, todo cubierto
de la misma blonda; gran cinturón
Alternado con otra banda de chantilly
y plastrón-de muselina de seda-collar con elegante lazo á la izquierda.
Mangas muy aj11stadíiscon abullonado
muy ligero.

3 á 4 anos, un hermoso traje de foulard

estilo escocés, sin más adorno que apli•
cación de cadenillas de seda, un plastrón plissé de muselina blanca; yockey
ligeros y un cinturón de satfn obrnuro:
y un frock para niña de 8 á 9 años de
adorable elegancia.
FIGt'RAS 3 y 4.
La figura tres nos muestra dos mo•
delos de cuerpos de muselina blanca,
para casa y c3mpo con ade,rnos de
cinta.
·
La figura cuatro un traje de campo
también, para dama y otro de dril asar•
gado para señorita.
El primero es de sarga de seda figurada con sobrefalda y cuerpo ribeteados de chenill•1 de seda negra, cuyo
dibujo á rombos sirve también de tema
en las mangas, tm la parte posterior
del cuello -y el talle. E1 segundo sólo
lleva una ligera aplicación bordado en
el jacquet, en cuatro parlllelas y en
los bordes del jacquet y la falda.
FIGURA 5,
Prenda interior para dama, de alpa•
ca con cintas de felpilla.

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

Cna11:do un traje de estilo princesa
eeti\. bien hecho, luce extraordinaria•
mente: pero requiértlse suma habilidad
en la factura
Este que ofrecemos á nuestras lec•
toras, es de una gentil originalidad.
Todo de l'gera cachemira violeta de
parma, muy ceñido, con aplicaciones
de guipure en todo el frente de la fal•
da y en el cuerpo, aef como en los n.
ger()s yockeys de las mangas y en el
cuello.
FJu. 12-TRAJE DE TAFETÁN AZUL.

FJG. 6-TOILE'rTE DE PASEO.

Es de paño de estlo azul mate coro•
puesta de una gran falda plissé en for ·
ma á la altura de un volante.
Cuerpo plissé de la misma suerte
con pliegues separados y guarnecidos
de bordados de seda á la altura del peto.

FIG, 12-TIUJEl Dlll TAPJHÁN AZUL,

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

El corpiño se abre sobre un peto de muselina de
seda azul fincé y rematado por una gran corbata pa·
pillón.
FIG 7- l'OS TRAJES DE PASEO,
De gasa acordonada ambos, variando de muy di•
versa manera los dibujos que en el primero recuer•
dan el estilo escocés, itera más grande cordones de
Eeda atados junto á los hombros formando grandes

MEXICO, JULIO 31 DE 1898

FIG, 8-CAPOTA Y JAQUET,

Falda de merlia vuelta con tre~ órde_nes de bandas ondulantes figuradas y
dos grandes.
Yockey pleno con hermosos plisséa
agajados, de muselina de seda blanca.
Peto orlado por dos bandas ondulan•
tes de la misma forma que las de la fal•
da. Mangas ang-ostasligeramente fruncidas con ligerlsimo bullón,

Nelson

Gt.

lbliles,

GENERALÍSTYIO DEL EJERCITO DE L'lS E3TADOS U~ID03

•

NUMER05

�8:?

LASEMANA
RESUMEN-Seis ejecudones capitales Pn Oaxaca.-Te,
rrible ejemplo.- La lucha entre el criminal y la sociedad.-Armas iguales.-Adulterio y asesinato.-La
más negra de bs traiciones.-Esa mujer no debe 8tr

EL MUNDO.

nnmtniro 31 do Julio 1898
Oomlngo 31 de Julio de 1898.

ven Juan C. Vazquez, miembro de una distinguida familia de Mazatlan.
No tiene duda, esos hombres eran carne de
horca; no debemos llorarlos, antes felicitar á Ja
Justicia de Oaxaca por su recdtud y su entereza.

83

t9olitica Obtntral.
LA GUERRA HISPANO·AMERIC.ANA.-Los PRELIMINA..-

R ES DE LA PAZ.

*

**

Por fío ya es un hecho que el Gobierno Espafiol se ha resuelto á pedir al de Washington las.
Y á proposito ¿qué género de pena, que espe- condiciones de paz. El Embajador de Francia.
La Justicia del Estado de Oaxaca ha d11do terrible ejemplo á todos los delincuentes del país, cie de castigo merece Casino del R11.so, asesino ante la Casa Blanca ha sido el encargado por el,!
enviando al p11tíbulo y ejecutando de un solo gol- del Presidente Municipal de Santa Cruz, en Tlax- Gabinete .de Madrid de entablar las negociaciope á seis delincuentes de la peor especie, á los cala? Protegido, colmado de favores y de distin- nes preliminares para el arreglo de la paz.
Los que hemos visto con dolor cómo se derra-.
asesinos crueles, traidores y alevosos del Sr. Tro- éiones por su víctima, estimado y considerado por
ella, casi de la familia, del Raso, hombre nada maba la sangre á torrentes, cómo se derrochaba
va mala.
La primera impresión que una hecatombe de vulgar y que ha recibido alguna instrucción, el din~ro en Ja lucha terrible entablada por dos.
esa naturaleza pr!&gt;voca, es la del horror, y las pri- no encuentra mejor manera de pagar los servi- pueblos que representan los intereees de distinmeras reflexiones que acuden al espíritu, son las cios recibidos, que enamorar, seducit, hacerse el tas razas, los que hemos seguido paso á paso los.
de un sentimentalidmo extraviado y los de una amante de la esposa de su proLector; sorprendido episodios de esa lucha desigual en que las ventadeclamatoria tan elocuente como hueca. ¡Cómo! una noche en brnzos de la adultera debió, estoico, jas han estado constantemente por parte de los.
en pleno siglo diez y nueve, en sus gloriosas pos- impasible esperar la muerte ó interponerse caba- americanos, y hemos admirado el heroísmo del,
trimerías, se lava aún la sangre con la sang-re! llerosamente entre el esposo airado y Ja cómplice pueblo espafl.ol ofrecido en holocausto poreltriun¿Es remedio al homicidio, la pena capital? Para de su delito, é implorar para si la muerte y para fo de una idea, m&gt;1.rchando ciego al comoate sin
vengar la muerte de un hombre se sacrirican seis, ella el perdón. Cuando un hombre de mediano aquilatar lo, peligros, sin medir los obstáculos,
¿y eso se :Jama proteger la vida humana? A tan- corazón se ve arrxotraio por pasión irrefrenable sin ver loe&lt; abismos abiertos a sus pies, sino sóloá los brazos de una mujer casada, debe dar por fijos los ojos en su bandera orlada con los nimto equivale ese bárbaro proceder como á
firmada su sentenc:a de muerte, hacer á su extra• bos de gloria que han cantado sus poetas y sus.
vio el holocausto de su vida y saber morir. Pero historiadores; loR que hemos percibido desde nuesquita1' el dolo1· de la cabeza
del Raso pertenece á la peor categoría de los tra tierra apartada las lamentaciones del huérfaquitando la cabeza que lo siente.
hombres perversos, á la de 103 ingratos; tal vez no, los ayes de la viuda, las dolorid:ts quejas de
es un cobarde, y al ver aparecer al esposo, an- la madre, los gemidos sofocados de la esposa queUna madura reflexión sobre el problema resti- tes que éste tenga tiempo de reconocerlo y de satuye el problema á su verdadero punto de vista y ber de qué se trata, hace fuego sobre él y k, hiere han visto desaporecer en las fauces insaciables.
del Moloc de la guerra á los seres más queridos,
lo reduce á las proporciones de una operación de muerte.
á los pedazos más caros de su corazón; los quequirúrgica repugnante, sangrienta, dolorosa; peEl esposo ultrajado, casi agonizante, tiene to- sin prevenciones ni prejuicios, sin preocupacioro preservadora y salvadora del vigor y de la
vida del organismo social. Nada m~s odioso que da vía el tormento de ver cómo su desleal compa- nes de ningún género, sin apasionamientos de
una cauterización con el hierro canden té; las car- ftera y su iof11.me asesino lo desoalijan, se apo- ninguna. naturaleza hemos comparado fríamentenes humean, la sangre hierve con siniestros chi- deran de su dinero y de sus joyas y huyen á ocul- los elementos con que cuenta Ja Unión .Americarridos, un vapor nauseabundo se esparce y pro- tar, sabe Dios en qué antro, sus criminales amo- na en pleno gocP de su fuerza y poderío, con los.
que tiene á su disposición la Monarquía espaflola
voca vértigos, escaras negruzcas aparecen y de res.
lo que !ué organismo vivo, palpitante, activo, deYo quisiera ver desde aquí la cara que pondrán agotada por tres años de guerras coloniales; ameja solo placas de escoria, tizones negruscos, in- los filántropos y abolicionistas de la pena de nazada de divi~iones, cprrofda por los partidos,
sensibles é inertes. Pero la operación, cruel en muerte al relato de tan infame crimen! ¿No les acosada por las rivalidades interiores, amenazasí misma, cuando se ejecuta en úlceras infeccio- parece que 1v mejor sería Ha.mar á los fugitivos, da por la guerra civil y sola y abandonada en Slh
sas, en cánceres corrosivos, es fecunda en bienes amonestarlos uulcemente, hacerles prometer que congoja por las Potencias Europeas .... los quey salvadora de vidas. El organismo desembara- no volverán á hace1·lo; exhortarlos al bien y á todo esto hemos visto, sentimos una especie de sazado de gérmenes nocivos y de tejidos dafütdos, Ja v:rtud, casarl:&gt;s, especialmente por 111 Iglesia, tisfacción al ver aproximarse el fín de todas esrecobra Ja fuerza y lit salud, la dicha de vivir; unc1, vez muerto el Sefior Rosario; buscar la re- tas angustias y llegar á una resolución honrosa.
desaparecen los dolores agudos, lor ardores que- productiva inversión de sus economías v esperar para entrambos brligerantes.
L"os pueblos no están obl:gados á alcanzar la.
mantes, l11s punza.das asesinas y e] sacrificio de sentados su regeneración y ~nmienda? Procedien•
una colonia de celdillas dafünas basta para curar do así no se corre riesgo de agregar una gota de victoria. Los ejércitos y las escuadras que marmales mortales.
su sangre impura á la generosa del Seftor Rosa- chan al combate nunca van con las seguridades.
Lo mismo en sociedad: el criminal, el bando- rio que con tanta profusión derramaron. í ya que del triunfo. No son los triunfos modernos los delero, el hombre desnaturalizado que no respeta al esposo le llegó su ho1·a y que la fatalidad lo con- la , i~ja Esparta en que la estratega y el soldavidas ni haciendas, el asesino, como en el caso dena á la muerte ó á la desgracia, siquiera que do que salfa en defensa de Ja patría tenían el dede Trovamala, de un anciano impotente, ciego, la intempestiva intervención de la justicia no ba- ber ineludible de volverá sus hogares con su essolo, confiado; el cruel destructor de vidas hono- g... dos víctimas más; ya tenemos bastaL t} con cudo cargado con ]03 laureles dtJl triunfo, ósobresu escudo en vuelto con los sudarios de la muerte•.
rables que machete y garrote en mano viola el una!
hogar, hace irrupción en el sagrado de la alcoba,
En este terrible crimen no se sabe á punto fijo Menos asperas nuestras costumbres, menos exise congrega en bandas numerosas y desenfrena- quién es más culpable, si la mujer ó el amante. gentes nuestros deseos, basta á los combatientes.
das y hiere y golpea y tortura y destruye, no es
La mujer que viola la fé jurada, que mancha el cumplir como b:ienos las leyes militares, basta á
un hombre, es una fiera; no es nuestro semejan- tálamo, que pone sobre la frente de sus hijos un los pueblos ofrecer las resistencias que impone
te, es nuestro enemigo; y si forma cuadrilla debe estigma de infamia y de vergüenza, que, como di- el Qódi¡ro de honor, basta á las naciones cumplirexterminársele con mayor razón que si delinque ría Otelo, hace ruborizar al pudor mismo, que en la e~fera de su actividad y en el orden lle Jo
solo.
paga con falsías y con traiciones la protección, posible las aspiraciones populares, par1t que seLos partidarios de la abolición de la pena de el amparo y el amor del esposo, no debe en con. consideren libres de toda responsabilidad.
muerte nos dan envidia; ¡quién, como ellos, pu- . trar para su culpa remisión. El matrimonio es
Ya otra vez Jo hemos dicho: no existen los suidiera creer que los hombres son todos buenos; una institución sagrada que uniendo á un solo cidios colectivos; es cruel y t~rrible empujar ab
que la dulzura y Ja convicción son los mejores hombre con una mujer, redime en lo posible al ser sacrificio, y al sacrificio estéril, álas ciegas mulcorrectivos del delito y del crímen; que cebándo- humano de las fatalidades animales á que Jo con- titudes que se deslumbran con oropeles, que selos en las Penitenciarías se apaga su hambre de dena Ja Naturaleza, que corre un poderoso velo sugestionan por vanos resplandores, qµe se pamalsanos placeres y su sed de criminales aten- sobre nuestras más necesarias é intimas miserias, gan mucho de 10s impulsos instintivos, y sólo á.
tados, que su corazón, tierno como de paloma, se que encubre y suaviza las brutalidades del ins
fuerza de desengaflos atienden á los dictados deabrirá a las predicaciones de, misionero, á las su- tinto, que idealiza y ennoblece una función y que la razón.
gestiones del moralista, á las aspiraciones del fi. hace al hombre menos animal y más espiritual.
Las clases directoras, los grupos pensa.dorPs,
lántropo y que el crímen desaparecerá el día que Es la mujer quien menos debe romper ese pacto los que representan los intereses legítimos de E:1,
desaparezca el castigo!
que hace compatible su fanción suprema de ma- pafia, há tiempo que abogan por la paz, há tiempo que reclaman la suspensión de tantos y tan
Desgraciadamente nada de esto es verdad; hay dre con su noble pudor de ser civilizado.
estériles sacrificios, há tiempo que reclllman una
hombres fieras como hay hombres corderos, por
La esposa que rompe el pacto vuelve á la cateinstinto, por organización, por naturaleza, por goría de hembra; se prodiga cuando del:iía reser- dirección nueva en las actividades y energías dell
atavismo; una fatalidad comparable sólo á la que varse y se entrega cuando debía guardarse. Y so- país, para enjugar tantas lágrimas vertidas, para.
rige la vida del tigre inclina á aquellos al mal, bre todo si es madre, su delito ni tiene ni puede cicatrizar tant1ts heridas sangrientas, parn c,..garcomo A estos al bien, educación, buen ejemplo, tener redención. En cuanto al amante, no hay para tantos abismos abiertos, para llama1· tantos ob3,
principios, consejos, nada vale, nada puede con- él pena bastante severa; quien nos roba Ja espo- táculos levantados á Ja regeneración y á la reconstra sus tendencias á la destrucción; A estos se les sa nos debe su vid!l; quien nos quita A la vez la trucción de un pueblo quq se siente fatigado dedebe sacrificar, suprimir, eliminar para defender mujer y la vida .... ! lástima que sólo pueda me- la lucha. cansado del combate, agotado por el,
sacrificio.
á la sociedad contra.sus atentados, y para que no recer Ja muerte.
difund1m en ella la mala semilla.
A eso tienden las negociaciones que por fin seY tan es así que uno de los fusilados de Oaxaca,
LOPEZ l.
ha decidido á entabl&gt;tr el sefl.or Sagasta. ArrastraRafael Castellanos, asesinó en la carcel al preso
do á lá guerra contra su propia voluntad, jefe de
l&lt;'rnncisco Gonzalez y otro, Marcos Vela seo, comeuna situación quP. él no había creado, enfl'ente
tió un homicidio proditorio en la persona del jode una crisis que no pudo evitar, convencido a,i
fin de Jo inútil y estéril de todas sus tentativa&amp;.

madre.

EL MUNDO

Don C!arlos ae @?rbón, Duque ae roaaria,

i!a Princesa rouia

PRETJiNDlENlE Á LA CORONA DE ESPAÑA

para contrastar y vencer á un enemigo superior, Muy de prisa, tuvimos tiPmpo apena~ d~ ~~ihr ~\
se decide á pedir lt1. paz, después de las catástro- enorme Hottil Palruer, el glga!ltesco Atu.litonum: mis
lectores creerán quti soy vród1go en eplttitod de aufes por tierra y mar en Cavite y en Santiago de mento· la verdad ec que los E,tados U nidos en s11 conCuba.
junto ysus detalles 1J.Jerecen los susodichos epit~tos
¿Que, hay que hacer nuevos sacri~icios~ ¿q~e, no y no merecen otros.' .h:I Auditorium, mlls granrl1oso
debe esperarse nada de un enemigo v1ctonoso? quizás, que los hoieles de primer orden de N~w York,
con su tt:atro que puede conteuer algunos millares_de
¿que, ha de conseguirse poco de un ~u~blo nuevo personas cart:ce dtil supremo lujo de confort artlst1co
que arroja osado el guante á las vieJas monar- del Waldorf, que tistá á punto también de tt1ner s~
quías? .... Pues por csv; por eso hay que apresu- teatro y cuyo jardín es ya. uno de los centro3 de reu
. .
rarse á entablar las negociaciones de paz, para niór dti1 Nt:w York eltigaote.
Nuestro amable cicerone quería que. v1s_it~ramos ~¡
que las pérdidas sean menores, par~ que cese de edificio
en q11t1 se halla el palacio de J11st1c1a· no qmcorrer ese río de sangre y de lágrimas que em- ~e. Cuando pienso en la _ignominio~~ c~;serna que e~
papa el suelo espafl.oJ y salpica los hogares de Méjico llamamos "Palacio de J11st1c1a. no mti que
luto; para que el territorio sufra menos ~olorosas dau ganas de hacer compa1·aciones en detr1m,mto de
biliario.
.
amputaciones; para que todas las energias laten- miElequilibrio
cielo seguía gris; atravesábamos_ una es_pec1e de
tes que quedan al país se dediquen con amor, atmósfera de ag ..a. porfirizada. reducida á impalpadespués de tan dolorosa exp~riencia, á la alta_ Y ble polvo que no ocultaba lod ~dificios, q 110 sólo los esmeritísima tarea de reconstruir toda una patria, fumaba en laa aristas elevadas, en lo~ balaustres de las
corn1zas y lo,¡ remates de 'as mansarr.a~. E\ lago acot1de restablecer en sano equilibrio, después de las tado
á nutistra izquierda, sin un sollozo, Sin :un mursaludables enseftanzas de la pasada luch~, todo murio escamlldo 1evls1mamente de plata páh~a.. nos
enfriaba con su aliento húmedo; un barco d1buJaba
un nuevo estado social, político y económico.
Es llegado el momento supremo de las pru~- su fantá1:tica silueta en la ntibhna del horizonte.
bas ahora es cuando se va á ver en las clases di:r**
rectoras y en los partidos y fracci~nes políticas
Entramos
por
un
largo
viaducto de madera desde
que se disputan el poder en l~ atribulada _E~pafta, quiénes son los que se gman por ~e~timien- donde dominábamos los campos que l?ºr aquel lado
limitan la ciudad, convertidos en v:astis11,1os t~bleros
tos vinculados en el verdadero patriotismo, Y en cuyas casillas acotadas por r~c1os travesanos de
quiénes se dedican impíos_ á medr~r bajo la som- palo, se clasifican diariamente millares de r~ses
A ciertas horas del dla toman éstaq ~l cammo de las
bra de un falso amor patrio, empuJ1td011 por torgalerías puentes que nosJtros segu1amos en aquel
pes egoísmos.
momento y penetran en el matRdero; todo está muy
X.X.X.
limpio lavado y restregado á porfia, pero todo per29 de Julio de 1898.
manec'e resbaloso, grasoso á fuerza de ~augre Y unto
derr,..mado por doquiera; un tufo de e3t1ércol, de carne viva y de animal muerto se cuela ror las vías resiratorias y determina desde aque momento ha_sta
fa vuelta al aire puro un estado de nausea cootemda
qu11 no tiene nada de paradls•aco.
.
El escenario de los primeros pasos d!' esta roJa Y
hedionde tragedia, es muy poco comphcado; un alto
envarillado de hierro que recorre. l?s cuatro lados de
una pieza que tendrá cuatro ó qumiento3 metros cuadrados· de las varillas cuelgan en ar!?oilas, p1ra due
pueda~ correr sin tropiezo é inceunt11mente, sen 0:1
NOTAS A TODO VAPOR
garfios de hierro. A un lado la entradll de las reséS
que se precipitan en una especie de estrecha canal de
CARNE
madera; á un lado de esta canal funcionan dos ó trns
hombres fuertemente muscullldos .Y armados ?,6 maMuv temprano emprendimos el viaje; ibamos. á ver zos de hierro pasando por un p,w1mento pegaJoso de
sangre y bab~; subimos á un balcón desde donde se
lo más caracteridtico de este repent1!10 y prodigioso
.
emporio de los granos y dela carne; 1bamos ver los domina toda la escena.
Entran las reses. encajónanse golas, r~c1ben sendos
estable,.irnientos de matanza de Armor &amp; C. , uno de
golpe•
secos
11n
el
testuz
y
ruedan
fulm1_nad_os.
por un
los excell'los emperadores de la mai;,teca y del Jamón;
aqni fllt Chi,.ago P.ntTa un Tio de m11fz y sale conver- plano inclinado de donde, atadas rapidl81mamente
t,do eu carue cte puerco (puesto que este gr~no es el por las patas traseras, son enganchadas y levant_adas
alimento principal del risible y solemne ammal con- á la altnra de las varillas y _a:Jl quedan BUApend1das,
denado por el hombre 111 pecado capital de la gula) convulsas aúu y con el hocico embadurnado de mu-

t

ae

Roltan,

ESPOSA D.El DON CARLO:!

cocidad y sangre TJ lo ~:.to es m 1mentllneo; _cien ó
do:1cient·1s re-1e:1 son S&gt;lcrmcada:1 tin ali;-11no:1 mtnut,H
y no bien se le:1 ve iz idas, cuando ha.ciéod?las corr.ir
por lai v Lriila:1 qued-rn dt1la:-1te de lo-1 eu11h11ler~a: C·&gt;n
uu solo movimien,o de es,;oa artistas la yug.1lac1ón se
verifica y dej rndo correr la sangre á negros ~orbow ·
nes de la Pnorm" hnida, las resesson empllJl\das á
otra sección en donde, ya casi exangües, se les d11d•
pr¡j i de las vhceras en un: s_a~tiamén_, y luego _Pon
de:1pPllejadas por otro regimiento hediondo, y roJo y
as! llegan á la cuarta varilla en donde div_idida ~u
dos cada Ms v enju 00ada con eriormes espon¡as, baJ i
del g ..11cho á' uoo-1 ºcarros ad hoc q11e violentamen&amp;e
las llevan á los refrigt1radores ¿El suelo quedará con•
vertido en un hacinamiento ho~rible de eacombr&lt;&gt;s
animales? No· la limpia se verifica con singular pr.&gt;steza; l1L sangr~ corre por las canales del piso, las vl~cAras, las cabezas, las pezuifas, las pieles, son recogidas instantáneamente y lltiv&gt;ld&amp;i á departamento:1
e"peciales en q11e todo se aprovecha¡ de la sangre se
obtiene una sub:1tancia de que se hacen objetos s~mtijante;; á los de goma laea._coo los vellos ~e lupitl•
les se !lacen pinceles, y las pieles. la mater,1a córnna
y las pezuña.e de los carneros van al Japon y todo:1
los intestinos y todo, t(Jdo se utiliza. El ingen·o de e:1te pueblo para dividir el trabajo y para obtener ~e la
industrialiZ&gt;lción de un producto natural el maximun
de rendimiento es pasmoso.
Mis compañero:1 se, empeñ iiron en verlo todo; yo qn ~
tengo una evidente vocación al marti_rio con tRl q11_e
se pueda irá él cómodamente, es decir, que yo 9111zás subirla al Ca.vario si pudiera hacerlo en fumcnlar, me dejé guiar. Fuimos, pues á_ver mataralgunoi
centenares de carneros; pobres victimas, con sus grandes ojos humanos, llorosos, re:1ignados; era aqu!'lla
una d"go llación de inocentes, de slmbolos de lamocencia, yo tenla lmpetus de romperleala c11,beza á sus
herodes. Luego pen.etramos en otro _matadero, el &lt;l"
los cArdos, el i'1Agocio supremo en Ch1c:•go ;.no le llaman Porcopoli$? ¿No es la tierra del Jamón y de la
trichinal'
Tristes animl\les, mueren sin dignidad, mueren en
caricatura; sus chillidos, después del silen~io de lo:1
otros sacrificados, irrita; sus actitudes, su f1sonomla,
por decirlo asl, son cómicas. Y luego c11ando se los
ve pasar en una cadena sin fin por las ~anales llen~s
de aguR caliente con unas figuras furiosamente r1•
dlculas, para ser epilados, pri~t1ro, y despe)lej~d.os
después, la risa se vueive carcaJada. 1Qué ii:i1ustic1al
Era la nuestra una risa que tenla algo_ de lugubre y
noi dejaba desc:mtentos de nosotros mismos.
Despué:1 vlsitll.mos los departamentos en que doscientas muchachas. hermosas algunas de ellas, hl!-cen
paquetes de picadillo que olf_a muy bien y á m.1 !11ª
produjo náuseas. En sPguida v1mo:1 hacer mantequilla
con aceite anim,i.1,-m ugarina-y un poco de crema.
De la 1tolicuación de estas gra~as resulta la mante•
quilla que comen las tres cuartas partes de los yankees y que est:\.n comenzando á hacernos comer ~
nosotros. E3 infame; cuando al calor de la boca se ltqulda, se siente que es aceite; es una iniquidad. . Yo
decla para mi coleto: con 811 pan se lo coman. y_Juré
no volverá comer mantequilla en los Estados U01doR.
y lo cumpll. Pasamoa por los refrigeradores, inmeL -

�EL MUNDO

84
sas catedralPs de carne formadas de diez ó doce naves cuyos r,,jizos, calados muros están he chos rle •millares de mita'Cles de reses colg adas en intermin11blll11
hileras, bajo -uu frio polar; no11 enseñaron un trozo ne
carne incorrupta que tenia vei te años. Tiritando,
estrangulado el estómago por el horror y el asco, im
pre.siouado por el tono neutro de muerte industrial
que alli reinaba, pensando que la premisa obligatori L
de todo jamón sabroso era el martirio de uno de esos
gordos y ventrudos per.:onajtls, cuyo risible martl·
rio acababa yo de prt&gt;1seuciar, sal! del me t-1.dero, de
jándome referir que en i,.a sola casa de Armar and
Cº St' habían matado ese dia cinco mil coch1uos y pueden matarse dit&gt;Z y seis; tres mil cu11trocientos carneroR y siete mil doscient~s resPs Supe también que los
ochocientos ó mil obreros que alll tfllbajau ganan diez
ó quince centavos por hora. que las rayas y gastoe suben á 120,000 .,esos mensualt&gt;s y otru cosa11 que he
oh·idado; mi rnemoria no tenia en aquellos momentos
su plasticidad acostumbrada.
Toda la ciudad me parrcia hecha de carne grasosa
y sanguinolenta; cuando en los apar.. doreR de la~
tiend11s de come~tibles ó "" las puertas de los r e.~taurants vela vo, y t&lt;l!tO se v,i A cada veintl.l pasos, un
gran carnero nesollado, purpurtlo, r1c•&gt;, en tornasolea
dos músculos envueltos en su aponeurosis, gruesa malla de adiposidad muerta. me invadia un a~co inefablfl.
Mlentr11s mis compañeros, bajo la hábil dirección de
Berriozábal, comian copios.. mente en uu inmenso
salón cuyos muros y techos eran espejos, Y? tUYf'." &lt;JUe
circunscribirme á una taza de té y á una mdefm1da
repetición del valsecillo de modll, tocado por una or-

Domingo /ll de Julio de 1898

Oomfn,rn 31 dP .Tulio de 1898.

EL MUNDO.

Ofelia ó con el pecado sentimental de Gretchen, no
:a:*•
con este animallsmo erótico de las regiones que el
Pe_nll_ando en estas i;:oeas semi -tristes, entré en un desierto lHme con su lengua de fuego.
café cantante (llamémoslo así.) Abajo babia una gran
Oos muchachas si11mes11s simpll.ticas, ris™'ñas, bes,
cervecl.lria en que 1:1ntraban y salían nlegreme11te mu- tialee, de abultado estrapentin, c&lt;'mo las hotentotas
chas Rt-ñoritas que ahf desembarcan de todos los con- que llevan li. la espalda á sus hijos parados, en vertitin,mttlS, sabiendo que Chicago es uno de los princi- calidad perfecta. maravillas de esteatopigia, cantaron
pales mercados de carne del mundo.
acump11ñadas de guitarras primitivas, guiEn aquel teatro asistimos á unas tandas divertidlsi- tarrbién.
d11 la época cuaternaria, unas melopeyas lenmag; en primer lugar porque no babia cantos de ne- tarras
111.nguidas y opae:as.
gros. capaces de sugerir el suicidio con su monotonía t&amp;R,
Tenian, desde medio muslo, las plernlls y los piée
:.,oológicamente melancólica. En seguudo lugar por- desnudos. con unas ajor.:as en los tobillos, ca paces de
que en vez de cantos negros, escuchamos cantares e.-rvir de cintura floja á la menos esbelta de nuestras
irlandeses.
aquella pareja de paquidermos
Nos arecieron llenos de melancolia ardiepte, dig- pollas. Y sin embargo,
se movia con cierta graciosa agiliaad
nos de pais del arpa; dignos de la isla verde; dignos adoleecentPS
Robre sus bae1-1e que parecian atacados de elefanciasis.
del verde mar; y los bai113sf Tan simples, quiero dt1ci:1 Hondamente
fastidiados, causadoey;enervados, abantan sencillos, tan inocentes, como bailes de niños, encantadoramente ineipldos ¡qué bonito todo esto! Yo dopamos aquel lugar ..... .
tengo una gota de sangre irlande,ia en las venas y
aquella guta me tiñó de irlandés toda la b&amp;ngre
al oír e¡¡os cantares y, al ver á las caut?doras, dos
De focos como estos irradian las lineas negras de
de ellas, sobre todo. eran p1•r la armonía perfecta de las liof'&amp;S, por el color suavisimamente rosado una lnme,,sa red de impureza cosmopolita que ende la pit'I y del cabello.por la profunda obscuridad de vut-lve al Chicago nocturno.
Centenares, millares de sacerdotiza~ de la Astarté
los O(·eauicos ojos 11.zules. verdaderos tipos dti belleza.
E~ta raza céltica hace más f,na \ mái poética, diga- internaci"nal, vagan eutre la sombra ó se reconcenmos, á la raza sajona cuando con ella se mezcla. y tran en E»l bajo y pestilente tugurio negro ó en magniaqui en loe Estados Unidos crece y se multiplica con ficos palaciod d"II pecado donde los opulentos retretes
tal vigor, que acabará p )r abeorver,e toda la savia en que se sacrifica á todos los vicios en todas las force! Ar bol s11jón, ó la mitad de esa 1&gt;avia; la ,,tramitad mas, semejan fragmentos vivos d~I Festin de Babilocorre dti Ctlenta d11 ,os alemanes. Ya verá Iuglatt-rra nia de Rocht'grosse.
Un joven médico americano que ha estado en Méun dla, lo qu11 de todo estort&gt;1sultará; Irlanda está.destinada A ser la cuestión de Cuba de mediados del si- jico y que nos acompañaba á nuestro hotel, nos det liaba lus ritos de estoo nefaudos cultos y que seria
glo próximo,

1

EN UN PUERTO FORTIFICADO. -'Bt:QUE .MERCANTE DET:RlNIDO

questa más ó mf'nos italiana ó húngara, flanqueada
por un mlstico harrnonium. Hubo al_go menos monótono por fortw,a: un grupo de jóvenes de la flamame
Universidad de Cbicago invadió 1,l restaurant armados de pintoreecos garrotes con moños del color distintivo de éste, queserá un plantel maravilloso, y cantando en coro no sé que breve, guturaly jocoso estribillo; se sentaron en derredor de una g-r an mesa y se
dispusieron á comer alegeremente: aquellos muchachos, 11. pesar de ser sajones, tenían la sangre efervescente como los Tinos espumosos; no hay me,or
Champa;;ne que la ju.ventud.
Las grandes Universidades hoy- en plena actividarl aqui y las en formación de Cb1cago y San Francisco, cuyos egresos superarán á cuanto gasta nuestf'O gobierno en la Instrucción Pública, pondrán
rápidamente á los E~tados Unidos en la categoria de
los grandes pueblos creadores de civilización. Aquí repitiendo como estribillo eso de que el pueblo americano es un pueblo esencialmente práctico, queremos
decir que los yankees desprecian todo cuanto es teoria y ciencia pura ó encumbrada filosofía, Error inmenso; los centros de enseñanza superi,,rentre nuestros vecinos, son laboratorios tan admirablemente dotados de inetrumt'ntoe de progreso intelectual que estos
diablos de hombree qne lo ambicionan todo y todo lo
logran, que en el siglo futuro el centro de gravedad
de la elaboración de la Teoria, será probablemente
norte-americano. Cuándo tendremos nosotros no ya
una universidad de Chlcago, sino una escuela superior, una sol&amp;!

En segundo lugar uoa orquesta árabe dejó oir sus imposible trascribir, ni en latin siquiera. La civiliza•
expresivas y desa1;1acibles inarmonla11; no sé para qué ción tiene sus inmensas cloacaR á donde va todo lo
las dejó oir; esa musica debla siempre ser subjetiva, que ella t·it¡¡ra, desorganiz&gt;\ y defoca, para hacer la
exist.ren el fuero intimo, como loe casulstas decimos,y dt~ha precaria d11 unoij cuantos grupos selectos; es el
alli permanecer inviolable y muda. Acompásdeaque- sistema de tout a l'egout. En ese albañal florece. hija
llos agrios atabales y roncas guzlas empezó á mover- de la miseria y de la noche, la espléndida fLr · negra
se una mujer, lentamente primero, en girada rapidí- del vic,o..
sima. después y al fin vertiginosamente, en que
JUSTO SIERRA,
ci.si no se vela la figura y pólo .se ad vertía el mo vi•
miento; cuando la joven rotatoria terminó su danza
inveroslmil nuestra situación era imposible, esti\.bamos co11tagiados, nuestros nervios hablan l111gado á
una tensión dolorosa, ib11mos á ponernos 11. bailar tam- La escuadra del Almirante Cámara
bién, nos explicábamos las rondas prodigiosas de los
derviches en las mezquitas de Oriente.
'Viuo luego el cuchi-cuchi, la famosa danza del vien•
L!'- última flota de guerr~ que pos~e España, la del
tie, bailada ó expresada., diremos, por una egipcia almirante Cll.mara, encammóse hacta Manila á fines
de g-randes ojos urentes, negros como un brasero del de Junio por la ruta del Canal de Suez para vo,ver en
infierno. de gran boca roja, ámanera de herida abier- seguida á lo.a costas españolas desistiendo de su reta, y espantobamente sen:mal sobre la dentRdura de mota exped'ción.
marfil africano. A compás de un r,tmico movimiento
Dos veces pagó la flota loe dere.chos de portazgo en
de caderas, el vientre desnudo comienza pot· ~legar- el canai, que ascendieron 11. $3:20 000 duros, oro con
se en ondas concéntricas y acaba por verdaderas loe que se gravG inútilmente el Tesoro de Espada.
gesticulaciones convulsivas que le daban un einies•
Parece que hubo en Madrid algunas vacilaciones
tro aspecto de maecarón de fauno epilAptico: no he sobre el destino que deb1a darae á esa flota y que las
visto nada ni más curioso ni más horrible. A seguida opiniones anduvieron muy divididas: el hec'ho conouna blondin&amp; y enjuta americana se presentó á hacer cido para todos es que tras de algunas aventuras cu•
10 mismo, y á pesar de sus abominables contorsiones
rioeas que en seguida reseñaremos, la flota de Cáno logró sino hacer reir; era la caricatura odiosa y mara regresó á los puertos patrios, abandonándose
repugnante del cuchi-cuchi. No, los cabellos rubios definitivamente por el gobierno español todo plan de
no casan, sino con el sensualismo inconsciente de ataque naval contra loe americanos en aguas asiáU-

Duke reclamo

E

�86

cas ó americanas. Tal vez los
rumores de la expeaición de
Watson al Mediterráneo djeron consistencia al plan de
una defensa bien orgimizada
que hubiera sido imposible si
se distrae la única escuadra
hábil antes del desastre de
Cervera v la única en térmi •
nos absolutos, despuée de la
batalla del :3 deJulio, para enviarla A alguna de lascoloniaR
amagadas, desamparando la
metrópoli.
El 26 d~ Junio último, á las
9 de la mañana:, el vigla de l11s
oficinas de la Com¡;añia del
Canal de Suez enPuerto Sard,
anunció el arribo rle los doce
navlos del Almirante Cámar11:
inmediatamente que se supo
la nueva, la multitud ansiosa
de acontecimientos extraordinarios, invadió los muelles
presenciando el desfile de la
escuadra El Ptlayo con el pabellón almirante amarró el primero frente al consulado de
E~paña, el Carlos V veDia en
po., de JI v se dir:g-ió al Cherif; él Patriota, el Buenos Ai
res, el Audaz, el Rdpido, el Colón el Proserpina, til O.,ado, el
San FranC-.:sco, etc, etc., fueron tomando los lugares má3
conveniente@ en el puerto.
El recibimiento que se hizo
á los marinos españoies fué
cordial. A eso de laa cuatro de
la tarde la música Intornacio•
nal, bajo la dirección &lt;lel maestro Portirli, tocó la Marcha de
Cddiz en medio de la multitud
quese amontonaba frente al
consulado de España y que
&amp;?laudia frenéticamente. Sin
embargo á las cinco corría va
el rumor de que haolan surgido dificultades entre el cónsul
de España y el gobierno del
KhPdive sobre el aprovisionamiento de careón de la flota.
La policla estaba sobre las
a r mas, aprestándose para impedir manu militari, que las
casas de comercio vendiesen
carbón á la escuadra. Los únl cos 1lepósitos de combustible
en Puerto Said están en poder
de Worms y Cª, Sa.,on-Baztn, Wills y C.ª y de la Coal
Compay; todas estas casas recibieron la siguiente circular.

•

EL MUNDO.

Domingo 31 dP Julio de 1~
que daba cuenta de su viaje
con motivo de la
últnua guerra entre el Imperio del Sultán y el Rdno de
Grecia, En ese estudio resaltan por modo .singular las fa.
cultades de observación d, L
espíritu anglo-sajón y la frialdad con que los soldados yanketis, aun los más entusiastas.
para la técnica de la guerra,
miran 1011 asuntos que A esta
se refieren. sin deseu tenderse
jamás delas condicioues sociales de otro orden á que están
subordinad11s ni e11castill11rse
en la torre de su especialidad,
pues antes bien adwira cómo
son antes que guerrerros, hom.
bres práctico11 dispuestos Areconocer que la humauidad no
tiene por fiu ú ltimo la discordia nerenne 11ino las actividades· pacificas productoras de
dicha y bienestar.

a. Turquía

r

Don Carlos de B9rbdn, Duque-

de Madrid y su esposa.

· La Rgitaclón Carlista de España va á encontrar un cama
po fecundo para sus propó11itosiniestros en el aniqui!Hmiento de España y la relativ,. debilidad de su gobierno tru
una lucha bien larga y la 110lución desfavorable del conflicto internac·onal.
Las reivi11dic11ciones que intent!l. el preteuuiente, son de
aquellas que sólo pueden hallar eco en el fondo de conciencias entenebrecidas por la ignorancia ó la maldad, pues no
son de nuestro siglo ni merecen respeto esos merodeadores delll poUtica que al amparo
dA una :radición desacreditada ante el bueu sentido, se
erigen aute si y ante las turbas estúpidaa como rt&gt;presentantes de aupuestos designios
providenciales. Jamás han
pensado estos fanáticos ó mistifica dores alegar méritos perrnnales para suplantar gobier.
nos estable~idos y retr, traer
la historia de un pueblo á sus
dlas do embrutecimiento: no,
su propaganda y su acción
no son ni la difusión de un
sistema racional de gobierno
Port SaYd, 26 de
ni el e11fuerzo fecundo de los
Junio de 1898.
lucha•lores del progreso. AcaSeñor: Tengo el honor de
so les falte, como al pretenponer en conocimientc de usdiente Don Catlos hasta esa
ted que el gobierno de S. A.
autoridad moral que hace de
el Khedive examina en este
les fanáticos seres vigorosos
momento si hay lugar á que
esclavizados á un ideal, respese autorice el embarque de
tables aun en sus extravíos y
carbón para los buques de la
LA CLASE MEDIA EN EL CAFÉ COLÓN, PASEO DE LA REFORM-.
duelios de si mismos, para imescuadra española y se opon•
poner silencio A toda pasión
drá por la fuerza á que se le@ prove.1 de combustible en Suez, recibiendo ali! órdenes terminantes parR que
que no sea la de su misióu y
antes de que se haya tomado una resolución defini- abandonase el puerto dentro de las veinticuatro ho- á todo apetito que la desvirtúe ó contrario sus
fine~.
tiva.
ras, y por ningún motivo hiciese carbón en aguas suSoy, etc.
jetas á Ru autoridad
Don Carlos ha sido un calavera y aun en Venecia
Ya en otras ocasionPs hPmos hablado de la escuadra hizo figura como Tenorio, contrastando singularHussein Oassif (firmado)
Cámara, de sus unidades de combate y de la fu!lr- mente su conducta con la de su primera esposa la
Esta circular escrita en términos de sobra enérgi- de naval
que representan. Con ella iban cinco traus- au11tera y noble princesa Margarita de Parma. Viudo
cos era tan~o más grave, cuanto que fué redactada á za
portes, antiguos tran.11a•lánticos de la española, que se ca~ó con una hija de la orgullosa casa de Roban;
consecuenc_ia_ de un despac~o en lenArna ár11be dirigi- conduelan á bordo fuerzas de tierra dPstinadas á uuir- cuyo lema es "No puedo ser rey; desprecio la dig1.1ido por el M1mstro del Int,.r,or á S. E. Hussein P1tehá se á las del Capitán General de las Filipinas.
dad de Principe; soy un Rohan.11 Joven, bella y altiva
Oassif, y_ que ~J Ministro del interior está bajo la dela
espoPa de Don Carlos, es tal v11z demasiado altiva
pendencia casi a.b~oluta de lord Cromer, es decir, de
para qu11 sus hijastras no vean con disgusto á la que
Inglaterra. Por ultimo, en el veto del Ministro habla
deben 11cat11r como madre creyéndose superiores á
una frase que caracterizaba el mensaje; la frase deell~ en alcurnia. ¿Deriva de este sent;miento la resocía asi: "Se le dardn todos los elementos á la escuadra
NUESTROS GRABADOS
lu~1ón fatal de Doña Elvira, y hay que a•ribuirle el
en caso de que vuelva á España. 11
origen de la aventura toscamente ridicula de la hija
En vista de esta actitud, el Almirante Cámara, por
El Oeneral Nclson A. Mlles.
de Don qarlos? El pretendiente á la corona de Espaconducto del Consul&amp;do. elevó una @ollcitJd al Ge ña no qmso, á !o que parece buscar explicaciones ni
bernador General pidiéndole que le permitiera surtirDesde los primeros anuncios del conflicto empezó paliativos; y para condenar enfAtieamente á Doña El•
se de carbón, y como no se accediera li lo que deseaba, á sobresalir
fig.ira de este vetuvo que hacer su embarque de combustible en alta terano de lalaguerra
eeparatieta,
.
mar valiéndose de mil arbij;rlos.
jefe de los más distlnguitfos del ··re=-~-=:,:-,-::
\ Hubo algün incidente diplomático con motivo del Pjército norte americano que por
paso de la escuadra orden de antigüedad en el serviy de su e~ tación en cio, no menos que por prooios
Puerto Sard y Suez. méritos y una df di&lt;'ación asidua
SPgún las capitula- á su c.1rrera, llegó á ocupar el
ciones khedivales no puesto de Generallsimo de Jaq
puede comunicars1 á fuerzas de tierra de aquella Relos eurcpeos ningu- pública
na orden sino por
M11nda actualmPnte la expedicc;nductc de sus res. ción de PuPrto Rico en donde
pectivos cón.11ules y •in duda, á juzgar por el SPsgo
en el caso, Hmsein diplomático que va tomar.do la
Oassif, obedeciendo cuestión, poco tPndrá que hacer
instrucciones preci- como s.o ldado el General Miles y
sas hizo á un lado esa mucho acaso como organizador
dispoRicfón, lo que si la isla gu11 ha invadido en son
motivó una protesta de guerra pasa ¡:orun tratado de
del Cónsul de Es- cesión á poder de los Estados
paña.
Unidos.
Una vez que la esUnll de las revistas mensuales
cuadra hubo pasado de mRyor crédito y circulación,
el canal rumbo al publicó bar.e pocas semanas un
PROFESOR D. CARLOS J. MENESES OrientP, hizo estación
estudio del General Miles en t:l
SANTIAGO DE CUBA-PALACIO DEL GOBlllRNADOR

Domingr 3l de Jallo de 1~

87

EL MUNDO

vira, repartió esquelas de luto anunciando la defunción de la culpable.
Pero ni este escándalo, ni los que él ha dRdo á (jiario durante tantos años, llenando de anécdotas los
periódicos del mundo entero, desvi1tn á este ambicioso de sus sueños autocráticos que ofenden la cultura
de España como la ofenderla un asalto polltico capitaneado por musulmanes.
Afortunadamente más de uno de esos representantes del derecho divino figurarfa al lado del novelesco Cristian de Iliria, tipo acabado y cómico del soberano sin corona y sin el prestigio del mérito que reclama nuestro siglo á todos los que pretentien
gobernar pueblos.
Desde el fuerte
La elocuencia de los artilleros es de las quq más
se insinúan. Un cañonazo de aviso, ¿no se detiene el
buque? Me le dispara otro con punterta más próxima
al blanco, y otro y otros más que lo destruirán si la
desobediencia del buque mercante no cede ante tan
significativas demost:aciones.
Dulce reclamo
En más de una ocasión habrán observado nuestros
abonados que las ilustraciones artlsticas de este semanario aunan al mérito real de las obra!! que les sirven de modelo una cualidad que las hace doblemente
valiosas en una colección destinada á los hogares.
Casi siemnre buscamos esas escenas dtl interior en
las que todo es gracia, sonrisas juegos infantiles. La
preciosa niñita de nuestro grabado no puede ser más
mteresante y adorable: esa. niña es la infancia candorosa, la vida del corazón en sus revelaciones aurorales
La clase media en el café Colón
Entendám'.lnos en cuanto al término para conocer
lo que designa. ¿Qué clase social es la que aqul llamamos clase media?
En lenguaje serio de prensa ó de academia la clase
que vive entre la que blasona titulos ó posee millones
arriba de ella y la que subsiste penosamente con el
producto exiguo de su trabajo personal abajo, esa
es la clase media; es decir, esa masa activa, laboriosa, inteligente, previsora y rica si no opulen.ta: _la de
los propietarios modestos, la de los profes1on~stas.
funcionarios, industriales etc, etc, En lenguaJe corriente llamamos claAe media la de los inclasificados
que no visten chaqueta pero que no saben llevar bien
puesta la levita; la de las niñas cuyo sombrero denota falta de recursos pecuniarios y de gusto para aderazar adornos; la de la matrona solemne que ha~la de
Echegaray y entiende diflcilmente á Pérez Escnch.
De ese mundo son los tipos y á él debe referirse la
Pscena de nuestro grabado, reproducción del Café
del Paseo en uno de los dias de Carnaval
El Maestro Meneses
"Un supremo artistk que ha llegado al más alto grado de la estimación de los amantes de la música; uno
de los los pocos sostenedores del arte en nuestro
pais. 11
La presentación que hace el gran pianista de sus
dicipulos en el local de la Cámara de Diputados, ha
demostrado que el Sr. Meneses es un JJ.:faestro, que ha
hecho escuela y que es cor: juetica acreedor á la inmensa reputación que tiene su nombre en el mundo
del arte.

LA GUERRA MODERXA-EMBARQUE DE CAÑONES

Si como oimos y admiramos A sus discipulos,
pudiéramos escuchar su maravillosa, inspirada
ejecución ....... .
Casa del Oobernador de Santiago
Pronto pasará, con el desenlace del conflicto Hspano-americauo, el interés que despiertan los lugares en que se desarrollan los acontecimientos militares que hemos seguido paso
á paso.
Antes de que acabe el último acto de la tragedia hemos querido reproducir aqul los sitios
más importantes de la provincia de Santiago de
Cuba, asi como los edificios públicos y particulares que tengan especial interés:
Embarque de cañones.

La movilización de los ejércitos y del material rle guerra es uno de los problemas más graves de la guerra moderna, La de 1870 maravilló al mundo por la prodigiosa celeridad con
que puso .H.lemania un ejército sobre el campo
de batalla, movilizándolo con una exactitud de
concepción y una ejecución tan mecánicamente
precisa que en seis semanas no babia un soldado fuera de su puesto estratégico.
Et transporte de tropas y artillería por mar,
centuplica las dificultades: nuestro grabado representa con pasmosa realidad el esfuerzo de
mgenio y disciplina con que el hombre ha logrado vencerlas.
El parabo en la tierra seriiL esto: los padres
siempre jóvenes; los hijos siempre niños.
Victor Hugo.

L.A. ESCU.&amp;DRA DEL ALMIR.Ali!TE CÁMARA EN PUERTO SAID

En el mundo del alma, la segunda floración
difunde más perfume.
Mauricio Paleól,ogo.

�DomlDJ" 81 de Julio de 189,,. •

1!.L MUNDO,

~,~~~l

11

'Estamos en plena temporad11. de lluvias. Algunas
publicaciones cientiflcas se han ocupado en la11 nuevas defen&amp;as inventadas contra las &lt;lescargaa eléctrl·
cas, y no creemos inoportuno resumir en pocas pala•
bras el estado actual de la cuestión
Créese generalmente que un p&gt;t rarrayoa se forma
de una varllla meté.lica de hierro ó cobre tan alta co•
mo sea posible1 con su extremidad superior de platl·
no, aguzada, y unida por buenos conductores á u11as
placas metáhcaa coloca.das bajo de tierra para establtcer la comunicac:ón.
Resulta de esta diilposicióu que si durante una tempestad ocurre una descarga. eléctrica entre una nube
y el pararrayos, la descarga seJuirñ el conductor, difuud1éndose Pn la tierra, á condición de que se hayan
observado todas las precauciones necesarias.
Una creencia errónea, n¡iuy generalb.ada todavla 1
atribuye al puarr&amp;yos un espacio eficaz de protección comprendido en un cono de revolución con su
punta en la del pararrayos, sien io su eje la varilla y
11u radio de base el doble de la altura del aparatiJ.
Una multitud de casos han demostrado palmariamente que ea&amp; hipótesis no se fundaba tttn ningtin h~cho
cierto y estaba muy lejos de responder con exartitud
á la realidtt.d No puede indicarse la distancia á qut,
llega l&amp; esfera de acc:ón de un para-rayos¡ es deseo•
nocida y depende de una serie de circunstancias ina•
preciablea
Las varillas de los pararrayos son pe 0 adas, estorban y Aveces sonmá.11 peligrosas queütilesycast sif'im·
pre alraea lae df&gt;scargas atmosféricas. Si el conjunto
del aparato se halla en buen estado, no hay que temer
accidentes deplorables; pero si el conductor es débil,
si está desprendido ó tiene @oluciones de continuidad
los p ~Ugros son graví11imos.

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L/lf'"-dv s~

-Condueteur. -- - -Condvet•ur en tranc:Mto. -CouU.iire.
o Pointe . !DlSouelitcr."eheminh av•e t.uJ'&amp;u •"' t.Ole.

RED D111 CINTAS DB OOBRBI INSTALADA EN EL TJIIOHO

Las dieposicioBes tomadas por los mé.s escrupulo•
so1 y acreditados constructores de pararrayos, supri·
men por completo las .grandes! varillas, empleando
puntas de pequeña longitud y uniéndolas entre et por
medio de láminas de cobre rojo, para hac~rdel edi·
ficio que quiere protegerse, una é. modo -le jaula. La
armadura metálica constituye una pantalla que detie•
en todas las descargas eléttrlc11.s.
Inspirándose en fas instrucciones de la Academfa
de Ciencia&amp;, alguuos constructores han reemplazado
las puntaa agudas de platino, que eran malas por un
cilindro de cobre rojo de cincu,nta centlmetroe de
long.tud y cu:va f.arte superior forma un ángulo de
15º con la vertica .
En nueetras ilustraciones aparece la. vista g-eneral
de una casa rle los alrededores de Paris, proTista del
pararrayos MHdé. La figura muestra toda la red

~·

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~~

89

EL MUNDO

.gulador A que manea la palanca B mientras no ha sipara dirigirse, por uu&amp; parte-A. la extremidad sur de do arrojad&amp; por uc pistón cierta cantidad de aceite,
New York, Exchange Office, e3:.tendiéndose una rama en el concepto de que el aceite tarda en salir ese tiempequeña hé.cia el este, y tres más grandes, casi para•
jti.etamente.
lelas, al norte, para elserviciodelainmenea peninSula poExammemos
ahora los receptores que permiten seEmpleando audf!,z_ metáfor,a,. designase en Paria con en que se asienta la gran ciudad norte-am~rlcana.
parar
t-1 cilindro á su llegada: difierer. en la of1cina
•el nombre de servicio tel,egrafico el envio violento de Habrá., además, una linea especial que, pasando por
cart&amp;B por medio de cilindros que ee deslizan en el el puente de Brooklin llegará al barrio de este nom• central y en las subalternas. En ~stas el cilindro llega
velozmente á. una sección de tubo R. que tiene dos
interior _de un tubo baj~ la ac~191:1 del aire comprimí•
veces ijU longitud, y que oscila sobre goznes coloca.
do. No sm razón se queJa el pubhco de esos mensajes bre.
Ya están terminadas dos de e&amp;RS lineas, la del
-neumdticos, como se les llama actualmeñt~ porque Exchange
Office y una del Norte que
en relación al servicio postal ordinario no economizan llega á la altura
de 111. calle 42.
-el tiempo que se gana utilizando el telégrafo.
Los tubos tienen un diámetro de 203
milimetroe; cada linea esté. formarla
por dos conductos que corresponden A
los dos sentido,&amp; de la circulación. ha116.ndose fijos uno al lado del otro y á
una profundidad del suelo de O,m91 á
2m:M para reunirse á las extremidades
del tr~yecto como lo indica la figura
schemdtii-a reproducida dela excefente
3-INSTALACIÓN SEHIOllATICA
pub1ieación Scierúific Am~1ican.
Los cilind~os conductores se mueven
con una velocidad de 48 kilómetros por
dos en su parte med[a; el cilindro comprime el aire
hora aproxiqiadamente (haciéndose losenvios de co• de:ante de si, lo que juntamAnte con una placa de rerreepondenc1a cada 121{2 segundos) por la canaliza• sorte dispueEta ad. hoc contribuye Aamortig-uar el cho•
ción indieada en el acherna, y segúu la dirección de que, y cuando ha entrado al receptor el aire comprilas flechas parte el airt, di:,) compreacrjpara volver áél. mido sigue pasando por loe conductos A para volver
El compresor c instaiado Qn la Oficina Central en · al transmisor y termmar su ciclo. Por otra parte, la
via el aire á a bajo una presión de 12 kilógramoe por llegada del cilindro abre una válvula que impide la
declmetro cuadrado en el tubo de lanzamiento: el ai- proyección de retroceso del cilindro mientras uoa
re se precipita con velocidad creciente Y presión de• parte del aire de escape pone en acción el pistón D
creciente, reducida A menos de 20 kilógramos en la
que hace oscilar R de tal modo que el cilindro se des·
estación de arribo B de la oficina receptora; pero lice en E: el empleado puede apoderarse de él tanto
1-UN TRANSMISOR
vuelve por el segundo tt1bo para Uegar por Ultimo al más fé.cilmente cuanto que el platillo de contrapeso
receptAculo en que se efecttia la aspiración del com- cae al choque.. se coloca horizontalmente y presenta
No obstante, si la aplicsción es poco feliz en el su• presor.
por decirlo asl su carga al agente de Pervicio Cuan•
El cilindro es de acero deun eepP.sor de08de mili- do el platillo vuelve A tomar su posici(m en 3 ó 4 se-puesto que se quiera reemplazar el telégrafo con el
metro:
como
en
los
servicios
pneuma.ticos
ordinarios,
gu.ndos. tod.&gt; queda dispuesto para otra operación co•
'tubo neumAtico, en principio este género de trans•
pÍ'ovisto de dos anillos que aseguren su contacto mola descrita. Haremos notar que el tubo R, tiene en
misión de correspondencia ea de lo más int"'resan· e11té.
intimo
con
el
tubo
para
impedir
que
el
aire
se
escape,
la t-xtremidad una superficie curva P que ciete y puede prestar grandes servicios para la acumu•
rra absolutamente la canalización cuando R se
lación de las cartas y bultos postales, en el ceo•
"tro de las ciudades extensas. Las piezas ordiinclina.
El receptor de la Oficina central difiere algo
narias, cartas y pliegos de t , da clase, que tan
de este tipo. El wagonciJio conductor llega á
difícilmente se recoje rle las oflcinalf' eeeunda•
una cámara con una puerta vertical ·p1 y ami Ti&amp;B para reconcentrarlas en una oficina princinora su velocidad comprimiendo el a re que
'l)al y enviarlas á sus destinos respectivos,
hay delante, y en cuanto al aire de la canaliza•
-exigen para su transporte coches ó carteros
ción vu.elve a, recep¡i\culo y al compresor por
•que cuestan mucho y proceden cou demasiada
e,scapes que le dan acceso á un tubo vertical.
lentitud.
Una parte del aire comprimido por el cilindro
sigue d tnyecto indicado por una flecha en el
grabado,y deprime un pistoncillo B levantado
Es evidente que una instalación pneumé.tiea
por un resorte que obra en sentido opuesto¡ es·
de este género sel'ia semejante á. las que hay
te moYimiento 11aca el cajón de un gran pi1tón
-destinadas al servicio de cartas •telegramas en
pne&amp;mático vertical A que puede verse sobre
Paria, Londres, Viena, Lyon, Marsella, etc, etc
la puerta P.
El tubo parte del compresor volviendo á él el
El aire que "Tiene del compresor se encuentra
-('otro extremo, de suerte que el aparato empuja.
asi admitido en A que se levanta. La presión
.Y atrae á. la vez un cilindre que recorre el tt.bo.
ligera que se ejerce tras el cilindro lo lleva has•
Esta idea á lo que parece data de dos siglos
ta. el tapón J y se puede recogerlo y abrirlo; de
atrás, puesto que Dionisia Papin, en 1667 eome•
paso ha tocado el dedo D que sube el cajón de
'tió un proyecto semejante a la Sociedad real
A de suerte que éste bRja cerrando P.
de Londres; Van Estln, imaginó algo an6.golo á
Como se ve por las explicaciones que hemos
fines del siglo pa.sado 1 y Medhurst el año de
dado, este sistema 11.e comunicaciones postales
1810 llegó á. proponer que bJ1.rla el transporte de
ttende A. operar una verdadera revolución en el
-viajeros por un tubo neumltico. En 1867 Beach
servicio urbano de correos. Doede luego, y
instaló en N ew York una linea que debla reciprescindiendo del tiempo que se gana, hav que
bir directamente las cartas depositadas en los
tener en cuenta de una manera especial pro•
buzones
greso realizado con la supresión de un ejército
El año de lb93 se creó por primera vez un ser·
ae intermediarios que por muy aptos y leales
vicio complPto de tubos postales en grande es que se les suponga no tendrán nunca la exac•
cala haciendo la instl:ll&amp;ción en FiJadelfia la
tltud impersonal ni presentan las seguridades
.BatcheUer pneumatic Tube Company. la cual es·
del wagoncilo pneumátic_o.
tableció !a comunicación entre la Oficina Cen·
Otra consecuencia y no muy despr"'ciable se
tral de Correos y la oficina colectora. de Ches•
deriva del nuevo sistema: no sólo la&amp; oficinas
nut Street, distantes una de otra un kilómetro.
postalfls pueden recojer sus beneficios; una in- Los tubos tenlan Om, 152 de diá.m ·troy podían
4-0FICINA SlllCtnrDA.RIA RECIBI~NOO
finidaddeinetiuciones ganar&amp;n tiempo y econopor consecuencia servir para un movimiento
mizaran molestias y trastornos eetablecieodo sus tu..
•considerable de correspondencia.
y_ por último la parte dehmtera se cubre con un tRpón
bos de comunicación · con el correo Los bancos, las
de fieltro¡, cobre que amortigua los choques á la lle- oficinas públicas, los periódicos están en el caso y
gada. Na a t!ene de p~rtícular por otra parte, si no ea muy en breve aprovechad.o el resultado de tan Util
su magnitud, pues debiendo ser de la mlyor capaci• invenC'ión, tanto má.s Util cuanto que esté. perfecciona•
El éxito ha sido posteriormente tan completo • que dad posible mide eu longitud 51 centimetros. La tapa da hasta lo último.
-cuando se autorizóá la Tubular Dispatech Co. de New es de visagras y se asegura con un fuerte pasador;
Y no sólo emplearlo los tubos neumáticos en el ser•
York. para que estableciese un sistema aná.logo entre cuando no cierra bien, el cilindro no puede deslizarse
vicio postal sino que por esa fecundidad de aplicaciones
la GineraL Post Office y algunas sucursales, se deci• -por el tubo.
-dió copiar la instalación de Filadelfia. Por otra parte,
Como el aire circula constaBtemente por la canali- que caracterizan el ingenio cientlfi"o de nuestra ciel plan que se quiere ejecutar ee :realmente de gran- zación, necesario es hacer uso de apa~ atoe tranemiso • vilizaciórl, se les irAn encontrando usos que tihora ni
des proporciones: trátase de un sistema de tuhos que res y rectptores para que &amp;la partida se pueda colo- aun sospechamos. pero que no sorprenderAn dentro
j&gt;&amp;rtan de la G.P. O. (abrev:atura con que se desi~na car en el tubo el cilii1dro, ó quitarlo cuando llegue. de poco. Ya en algunos almacenes se emplean wa•
para el transporte de pequeño@ bultos de
la Oficina General de Corroas, General Post Office) Los transmisores designados con las lecras a y n en goncillos
nuestro echema son toO.os del mismo tipo. Dispuestos uno á. otro lugar del e&amp;tablecimiento, sólo falta amsobre el tubo pneumUico tienen una sección móvil pliar y perfeccionar el procedimiento.
de dicho tubo la que se transforma, haciéndola oscilar en un eje horizontal E, en partb integr~nte del canal, pudiéndose también separar como si fuese un
'
fragmento del tubo hecho con un doble
corte de sierra. Las extremidades de la
o
A
sección móvil esté.u ajustadas de l,na ma•
nera tau completa que las junturasno de·
jan escapar el aire.
Regularmente el transmisor en la posición de espera no forma parte integrante
de la canalización, el tubo receptor se ha
. movido hacia adelante mientras que dos
18.minas por un movimiento solidario, cie•
rran los dos orificios libres de la canalización: cl aire circula entonces por el tu•
bo en forma de U marcado con la letra
o
F. Cuando se haya deslizado un cilindro
conductor en el tubo receptor y se quiera
poner éste en linea con la canalización
para que el aire ~mpnje el wagoncillo, se
moverá con la palanca B un cilindro pneumAtico inclinado b. La regularidad de los
envíos que se hacen cada 121/ 1 segundos
-f&gt; RH.OltPCIÓN RN LA OFICINA CENTRAL
s
e obtiene por medio de un aparatito re2-UN RECEPTOR Dlll OFICINA BlllCUNDAR-IA
'-OS TUBOS NEUIIATICOS POSTALES DE NEW YORK.

CURIOSIDADES CIENTIFIOAS
Ull IIUEVO PARARRAYOS

Domingo 31 de J olio do 18911

Diremos, para terii.tnar; que las nuevas iDB·
talaciones ► On mucho más económicas que
lae antiguas do larga varilla y que d .. de
hace elgunos sños todas las experiencias
que se han hechopara probar su eficacia, dan
resultados utisiactorlos.
EL CAÑONERO "VlSUBIUS"

J

Desde que el 11 Ve.subins 11 ha tomado una
parte activa en la guerra actual, empleando
obu11es cargados con algodón pólvora y dis
parAndolos con éxito contra las fortificaeio •
ne11 enemigas, se ha reconocido que el 11 V#subinst como unidad de combate, es todo un
éxito.
El calificativo 11dinamitero 11 que He ha apll·
cKdo á este barco, es del todo erróneo, pues
el II Veaubins 11 jamás ha urojado :proyectiles
de dinamita. l ué construido para la ddensa
de los puertoa y debió disparar obuses car•
gados con dinamita.
Es un barquito tan esbelto y_ gracioso como un yacht y mh rápido que la mayor par•
te de esos barcos de placer.
Su velocidad es de 21 n:idos I poco más
ó menos 25 JJ1illas inglesas por hora. Tiene
250 pies de longitud, deaplazA 95() toneladas
y sus mé.quinas deParrolh&amp;n 4 000 caballos de
UNA CASA CON PARARRAYOS MILDÉ
.tuerza; cuando está descargado, cala 10 piea
dA cintas dft cobre instaladas sobre el techo: las tres 11 pulgadas.
.l!;sU. armado con tres caflones de dinamita que son
puntas está.o unidas entre si y ael mismo lo esté.o &amp;
loo conduetores troncales delas chi •11eneas con tubos de en r~alidad tres tubos fijos que salen del puente de•
palafltio. También as canales metá.licas est&amp;n unidas lantero á ángulo agudo; estos tubos miden 55 pies
al l!listt1ma en diversos punto:,. Loa conduc.ores que do largo por 15 pulgadas do diimetro. El corto lonba1an A lo largo del edificio en dos puntos opuestos gitudinal adjunto, muestra cómo están colocados PSse ponen en contacto con la canalización de aguas de tos cañones. Son fijos y no pueden ser desplazados
en ningú~, sentido1de manera que,para apuntarlos,es
la ciudad.
A este respecto recordamos que la Academia de
Cienttas, en una memoria e,epeoial. reconoce que pa•
ra realizar de la manera mis prudenta la mejor pre•
1ervaclón de los efectos del rayo, es .ndisp,msable
establecer b•tenas comunicaciones entre el aparato
del para-nyoe y todas la&amp; piezas metálic&amp;s de cierta
importancia, tanto interiores
como exteriores, conductos de
a~ua, de gas etc.. Ptc En laa
c111dlldes la comunicación se
obtienfl en mPjores condicio·
nea eu lo relativo á conductos de sgua los que presentan granae1 superficies metá•
licas, acarrflando un volúmen
dft agu" considerable.
En la figura primera la inshlaciónse vé en una chimenea,
con un remate de 60 A 80 centímetros. Con la11 di venas die·
po&amp;lcionee que aca.bamos de
indicar, se asegura un paso
fé.cll A la corrientfl, sin provo•
car deicargas en lA.s rPgiones
superiores de la atmósfera.
Los conductor011 exteriores
ltL 11 Val!IUB[U811
que comunican con el Puelo la
r~d instalada en el techo 1 de•
el barco. Por esta razón seria di·
ben ser objeto de euidados prolijos y mtnuclosns, ha• necesario mnver
11
11
ciendo que presen~en la mayor•--superficle y sobre to• fleil para el Vesubius bacPr blanco en un objt-to en
do una masa suficiente AIln de que resistan los etec• movimiento; pero le eaJ4cil, según se experimento
toa de fusión de las fuertes descargas. Muchos son, ya, hacer un eficéz fuego contra las baterlas de tieen efecto, los accidentes que han ocurrido por fu. rra. Los proyectiles empleados en estos cai\ones son
do 10'/, pulgadas do diAmetl:O y de 9 ples do largo,
sión d,j los conductores.
Emplease la cinta de cobre estañado de tres centi- afectando la forma de un cigarro monstruo. Son bue•
metros de anchura por dos milimetros de espesor. cos y la materia explosiva, ordinariamente algodón
Estas cintas ee fijan á los muros aprovechando las pólvora, de que esté.o cargados, se Inflama por un
molduras y salientes de su superficie. Remata el pa· fu.lmtnante que estalla al cltocar el proyectil contra
rarrayoe en Uerra una espiral de 15 metros hecha con un cuerpo duro ó por un mecanismo que puede ser
un conductor formado de un alma de cobre rojo esta• regulado antes de hacer el disparo.
La fuerza empleada para di11parar ea la del airA
ñado cubierto por una envoltura de plomo antimonioso. Tiene la ventaja de que no se oxida jamAs,cual• ccmprlmldo; un manómetro fija la cantidad de aire
quiera que sea la naturaleza del suel(!, y e&amp;tf.\ es ya necesario para lanzar el proyectll á. la distancia re•
·
un !'vanee de la mayor importancia. La altura de la querida.
El disparo se hace por medio de palancas; el proespiral es de 8 á. 10 centimetros¡ es posible en conseyectil
sube
ré.pidaml
nte á una altura de 3IO pies y
cuencia establecerlo en el fondo de un pozo que ten- ~
ga sólo de 15 • 20 eentlmetros de agua de nivel cons• en seguida camina horizontalmente en perfecta line'a
recta y por fin desciende y da en el blanco.
ta.nte.

•

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•

CÁMARA D111 LA8 MÁQUINAS

TUBOS OA1tONB8 SOBRlll 'BL PUENTE DBL

11

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Domingo 31 de Julio de 1898

EL MUNDO

La última noche de la novia.

1
1

11

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~~

·:lt~

. ,, 'lí',

,

U ANDO Rosita despertó toda medrosa y
extremecida, el ruido babia cesado, pero á
poc&lt;• volvió á comenzar máR sonoro, más
redoblado, más persistente Era algún ratoncillo travieso que devoraba algo en el
inte-ior del antiguo armario normando; si,
no cabe duda: er • 11lgún ratón:
Rosita se incorporó lentamente en su gran
lecho de madera esculpida: lecho suntuoso,
rodeado de anchas colgaduras de seda que
le daban aspecto de dosel, frotó sus párpados con dedod perezosos. tosió y be puso &lt;\
-~ escuchar
.
•
Siguió otro intJrvalo de silencio.
Al travéd de los cristales de la ventana se
distin~uia una espléndida claridad de luna;
y p_e naiente del techo la antigua lámpara de
aceite velada por numerosos encajes colór
de rosa, enviaba sobre el lecho sus rayos
.'
misteriosos No había que temerá la'-bscundad. Cabalgando en la s0111bra no podían venir los duendes y los vestiglos á in·
vadir el viej~ castillo s~ñorial. Los habitantes s·niestros de la selva negra se quedarían allá, f1ltra_ndo el Jugo de plantas venenoRa~, tamizando polv&lt;&gt; de huesos
huma~os. y haciendo con tales ingredientf's hervidos en sangre de niños, esos
brevaJes mfernales que permiten leer claro en el libro de la naturaleza.
Las hadas y los silfos si podían venir, pero esos no espantan, sacuden sobre los
lechos polem de amapolas, y luego cantan canciones apacibles que i,,spiran ensueños dulces de felicidad ....
El ruido volvió á comenzar.
pecididamen~e R!Jsita no p~dia ~ormir. L" parecia eEtar oyendo que allá. á lo
leJos, un gran t&gt;Jérc1to marchat&gt;a siguiendo á los tambores que redoblaban sus
toques militares.
Por otra parte; la idea de su matrimonio la desvE&gt;-laba también. Eso de ir á cas_arsP, ella qu_e desde cuatro años antes tomó la resolución de quedarse para vestirá Santa Rita! y luego, casarse con un aldeano vigoroso y mofletudo, aleg-re
. c~n eter~a alegria vulgar y orondo como los manzanos de sus propiedades de
m11lonar10 ... .
1' ,,_.,,.

BALADA DE KLINGSOR

Pero era nt&gt;ceEario obedecerá su tia qi..e la recogió de~de pequeña, la ci:ió y educó con maternal ternura y se desvivió siempre por hacerla feliz. Ahora l:&gt; tia estaba ya con un pié en H1. sepultura, y quería ¡pobre anciana! colocar á su sobrina antes de saldar sus cuentas con la vida.
En todo esto pensaba Rosita, ó talvez no peneaba en nada, viendo sobre el
mármol de la chimenea un gallardo músico de porcelana que eEtaba en actitud.
de tocar el violin y sucedió que entonces el ruido del ratón volvió á sacarla de.
sus cavilaciones Levantó la colcha de seca ornada de pájaros azules y flores.
bordadas, retiró las ricas sábanas de lino, y al de;-lizarse del lecho, apenas envuelta en su leve y
vaporoso traje de
dorm;r, sintió un delicioso es treme:: imiento, y sin cuidarse de Clllzar sus piéR
sonrosados. e o r rió
sobre la alfombra y
fué á abrir la puerta de encina del antiguo armario,
Había alh trajes de
marquesas de dos
cientos años ,te antigüedad, telas y terciopelos de ramazones que nose tocaban
nunca; y levantando una saya del siglo XVT, deseubrió Rosita una linda chinela.
de, ras_o de donde salió d;lndo u~ salto, el ~atoncillo gris de_ cola sedosa, autor
de, ruido y que se quedo unos mstantes mirándola con sus OJOS de cristal penetrantes y vivos.
'
R_osita lanzó un ligero grito de terror; pero luego, medio tranquilizada y mediocuriosa, tomó la chinela y rt-gre1&gt;ó y deslizó su cuerpo delicado y friolento entre.
los corbertores de la cama calientes aún
P~ro au!lque hubiera cesado todo ruido, Rosita no podía conciliar el sueño. Coloco la chrnela en la mesa de noche v se puso á vestirse lentllmente, con la esperanza de que esta monótona labor la adormecería; luego tomó un libro místicoy se fué á. sentar junto á la ventana con intención de leer á la luz com'.Jiuada dela lámpara y de la luna.
_Tampoco pudo leer. Al lado de la ventana estaba
aun la me~a que se trajo al aposento para que cenara. alli Rosita que no habiil _querido esa noche concurru· al co~edor y que hab1a pretextado eHar enferma p~r_a librarse de la conversación de las numerosas v1s1ta~ que est11ban en d castUlo con modvo de
su casamiento.
Sobre 1~ mE&gt;sa no quedaban má.s que algunos platos, la caJa de dulces, copas, la bote11a de vino y la.
garrafa de agua. ¡Cosa curiosa! en el centro de efta
garrafa, por una rara combinación de la luz se vela.
como flotand? entre dos aguas al vi,,Jinista d~ porcelana de la ch1me_nea, pero no esbelto v gallardo como era él, sino r1dictUamente enano barrigón y mofletudo.
'
Rosita sintió un arrebato de ira contra la garrafa.
lE avan~ó á la mesa para romper ese cristal que asi
e de~f1gurab~ s;u más que~i?o bibelot, pero apenas
caro bi? ,de pos1cion deeapl!-uc1ó del agua Ja figura,
Y surg10 d~ nuevo en la chimenea hermosa y atracti-•
va coro? s1e':[lpre, tocando su violín de sonidos dulces y m1stenosos,
;.Era en ef~cto ese violín el que sonaba?
Rosita_ª"· r~ó de sus preocupaciones. 1·Tocar deveras un v10hmsta de porcelana!
Esa. IJ?ÚBica q~e se oía en el aposento, debía sn·
el dehcioso conJunto de los ruMos noctarnos pene~rando por la vE&gt;ntana entreabierta: canto de ruisenores en_amorndo.s, chirrido de grillos filarmónicos,.
murmur1? de arroyuelos, susurro de auras entre la
fronda, piar de mdos desvelados, serenatas de los silfos desde las corolas ....
fero no; la.':llúsica V(;nia justamente del lado de la.
c~1menea 'f fJJándos~ bien, se vela que el violinista..
m1croscóp1co ¡qué miedo! movía ágilmente su arco v
hE;rfa con él las cuE;rdas doradas del instrumento dimmuto. Como Ros1ti. no quería seguir vieudo cerró
llena de tE;rr_ores la ventana, corr;ó á su cama, ~e desnudó prec1p1tamente. se ocultó bajo las sábanas y cobertores apretando mucho los párpados y tapándo•
con las manos los oídos.
.e
A -e~co se durmió y empezó á soñar.
Sono qu~ e_ra otra vez una chicuela de vestido corto; y que vm1endo de la alde!l cercana, habla encontrado por E;I _cam_l~o á su vecino Verneuil; que le dió,
tanta _mort1f1cac1on verlo, que al pasar el puenter.íllo
de_ Sarnt Ormand estuvo á punto de perder el equilibr1~ y caer. Entonces tendió la mano, tomó la de su
vecmo ... y despertó.
·
Rosita entre ~ueños hl!-bfa en efecto tendido el brazo, habla tomado la chmela que estaba ·en la mesa..
de noche, y cuando despertó quedó admirada del
asombrosa e~cadenamiento que tienen todas las e 0 .
sas de esta vida.
. Esta_ &lt;:hinela de raso blanco que acababa de haber
• .
sido v1s1tada por un ratóu, vino al mundo en tie
pasados bordadacuidadcsamente de manos dt&gt;Rosita, manos delicadaR v dieiosque dejaron sobre la tela lilas y campánulas de primoroRo colorido Todo eÍ ras.
sa?oentr~stecedorquedespertabalachinela, revivió de improviso ~n el alma
la Jov~n inocente y. turbada
eRosita entone.e~ como ahora, habita?ª en el antiguo casfllo de su tia, Ja cual
era toda su fam1ha a un lado del cast1llo, apenas á medio kilo metro de dista •
tenían los Verneuil su casa de campo, techada de tejas rojas en medio de u hncia,
to con tantas rosa,¡ que pareciajardln ó con tantos perales. manzanosLv av~ll:er~os que pareciahuerto.Por aquellos tiempos vino de Paria á visitarlos un p• rle~t
Joven que también se apellidaba Verneuil y se quegó á pasar las vacaciones e e
la casa de campo_ ~sto sirvió de pretexto primero para reuniones ceremoniosa!
entre ambas famillas y luego para una dulce intimirtad.
Cuan~o la tia n~ llevaba á su bella sobrinita á e.omer ciruelas al huertc de los.
Verneml, era el primo, elegantemente vestido y en~uantado con corbata blan
Y crJ;sant~ma en el oj9:ldelalevita, quien venia á visitarlas. La tia se ponla á e~~
Fer o á teJer por si m1Fma sus Il'E'dias de hilo de Escocia ó bien~ e ocu ba
alguna criada los deFpojos de antiguos trajes de pastoras del Trianon qife: A f;~~

Pt

Domingo 31 de Julio de 1898.

91

EL MUNDO

Rosita deslumbrada ante las mil galanterías y distinciones que tuvo para con ella, se enorgulleció de
lucirlo como adorador; y toda trémula y emocionada
se dejaba arrastrar por la diclta al bailar con él.
Ese dia fué cuando Verneuil la dió su primer beso
en la mejilla y como ella en vez de resistí~ se dejó
llevar en delicioso abandono, la besó también en los
labios.
Tres dias después el apuesto y encan~ador jóven
fué á. dar su tierna y respetuosa despe&lt;!Ida á to~os
los vecinos prometiendo Vl)iver muy pronto. Ro~1ta
llorosa vfó aesde su ventana, salir de la ca~a de campo al sobrino del señor Verneuil en la calesa de dos
caballoR que le condujo por la avenida sembrada de
álamos, agitó desde a1ll su pañuelo blanc~ en se_ñal
de "adiob" , turnó á sutl labores domé:1t1c11s, triste
pero pensando en que, en efecto, p_onto regresaría
ue Parle su novio para casarse con ella.
De todo ese ~-ran poema de amor, Rosita no conser•
vaba más objetos materiales como recuerdo, que algunas flores secas y una de la3 dos chinelas de raso,
pues la otra se habia ido con Verneuil. Los dias pasaron.
y las flores fueron palideciendo. ~I ~igui~nte estlo Veri:euil no vino á pa~ar 1.. s vacaciones, m los estios sucesivos tampoco, y lentamente has~a l .s rememb!anzas de esa época feliz se fueron pomendo descolor1das
como los hilos de seda de ia chinela de rato blanco
que acababa de sn visitada por un ratón,
Y la bella, sentimental y soñadora joven ~mpezó á.
dedicarstt sin gran dolor á vestir á Santa Rita, y ha
bria pasado en esa tarea lo':! años que de vida Le qui'•
dab11n, p,,rque el novio á qu,en esperaba no volvió
nunca.
O más bien si vino, gracias á la
amante solicitad de la tia que con
la edad se habla vuelto muy cuidadosa y que no queriendo morir dejando sola á Rosita, se lo presentó
una bella mañana bajo la forma de
uno de esos aldeanos ricos de levita muy corta, zapatos muy largo~,
de appecto desmade.ado que sequ1tan obsPquiosamente el sombrero
con el más fútil motivo y que tienen
siempre muchas vacas en sus establos y más piezas de ?ro en su
bolsa de cuero que sonrisas en sus
labioP. El tal pretendiente le agradó á Rosita Jo mismo que cualquie•
ra otro de su calaña; y con el hábito que tenia, de obedecer siei.Dpre
á su anciana tia, aceptó el ca~ade l&gt;uenas rentas le hablan IE&gt;gado aquellos abu11los mlento sin protestar, y ya hasta eijinmóvile&amp;y unifOrIJ?a~os que ador~aban en cuadros taba listo el traje de novia.
pomposos la sala pr1ne1pal de\ cast11lo. Duran~e este
Y he aqui ~ue la noche víspera
tiempo Verneuil acaso por distraerse, y Rosita del de ,a boda, Dios quiso, ó acaso el
modo más inégsuo, se hablan ido aproximando de diablo travieso, que un ratoncillo
modo que sus corazones q11edaran muy cerca. lo ~ás desvelado viniera á deFoena~ y recerca posible el uno ~"l otro. Y estas er11-n sonn~llB vivir en el corazón de Rosita todo
y
por una flor que cambiaban, y ~s~as erau conv11rsac~o- el mundo de sus recuerdos y de sus
nes interminables por los más fut1les motivos, Y d1s- tristezas, al reapue1er la. chinelita de raso blanco
cusionesacaloradas sobre si parll el sombrero tal t&gt;ra quH te· fa casi o! vidada..
mejor pluma negra ó blanca. ó si en el volante cuál
Como una procesión fantástica aparecida del foco
debían ponerse blondas de Malinas ó punto de A~en- de una linterna mágica, pasaban frente á los ojos dei
son, y riñas y rabietas por nada y ~!Lda, y ese conJu~- . Rosita, mezclándose á veces y confundiéndose. los
to en fin de amargas y dulces nmerias que conFt1- cuadros de ,m pasado y de su presente sin. qu" putuye eso tan adorable que se ~a convenido t&gt;n lla- diera, á peHar de sus esfuerzos, conciliar el sueño. y
llevaba ya muclto tiempo (de·de que a'pagó la luz) de
m11.r amor.
Precisamente por estos dias venturosos fué cuando tener los párp:idos fuertemente cerrados para escllRoilita para corresponderá un deseo del primo de los par ¡loca ideal más fá.cilment11 aEi de 1tquellas visiones.
Verne;il, habla b •rdado las chinelas de rllso, de l~s
Viendo que ni asi lo~raba_el anhelado reposo, buscuales una era la que acababa de sacar del armar.10 có á tit1ntas una cer• 11la, hizo frotándola contra el
de nogal y que muchas veces colo&lt;:ó entonceR: V aun muro nn pequeño arcoiriP, la desea bezó, tomó otra y
después con amoroso celo en sus p1és pequeñitos que á poco un botón de oro lució en el extrE'mo de la buse embellecían más aun dentro de ese calzado V se- jia rosada que había en su mesa de noche.
mejaban los de una had:i. que el encantado_r ~erlin
Como los niños pequeñitos que nn pueden rE&gt;si•, tir
hubiera dejado olvidada en aql?-el obscuro ~mcon de al deseo de ver lo que les asusta. Ro~ita lo primero
provincia. Ro1&gt;ita llevó sus chmelas al bail_e de los que hizo fué dirigir sus miradas á la chimenea.
de Cantarive donde el ahijado de los Chavmevrnnt
¡No estaba ali! el microscópico violinista de porcetocó la flauta' el Señor de Verneuil el clavicordio y lana!
_
11u gallardo y' elegan_te P~bríno _el harpa de p~dales,
Se había ido con otros músicos á un rincón del apoEste, lo mismo que s1 hubiera sido para un ha.1le de sento y les conversaba alegremente. ¿~uiénes eran
Parla, aprisionó su pescuezo en un ~i;iorm11 Y r_esplan- esos músicos? Ah! si. los conocla muy bien, eran andeciente cuello de camis11., se embut10 t1n el aristocrá- til!:'U0B amigos. Empezaron á tocu una especie de
tico frac y llevó en fin todas las prendas del gran ¡,olka ó gavota, de bellas combiuaciones musicales:
vestido de etiqueta

Cantaba la flauta. le respondía el viollo y entraban
luego el clavicordio y el harpa de ped,ües, formando
todos un concierto delicioso. El aposento, tranef!)1·m~do en salón de baile tenla luz, mucha luz que 1lum1naba. á las alegres parejas de bailadorel!, que danza•
han emocionados.
Derrepente la música cesó y las parejas se rletuvieron.
..
-Toca ustedlaflauta como un Marcyas, d1Jouna voz.
-Y usted m11ravillosamente el Clavico~dio, stñur de
Verneuil, añadió otra l'0Z.
Pero las mayores alabanzas eran para el harpista.,
el Pobrino del señor de Verneuil
Rosita, que estaba en el salón de baile, vistiendo
su tra.je de boda, se acercó 11.l ijitio e11 que los mus1cos eonveri1ab11n, y entonct&gt;B Verueuil, el haryista,
vino á ofr11cerle una rosa que ella se colocó eu el
pecho.
Luego los otros músicos preludinron un wals que
Rosita y Verneuil se lanzaron á bailar. Ro,ita se sentia esbelta y ligera como un niño, giraba rápidamente llevada por SUR chinelitas de raso blanco bordadas
que h-abia v uelto d e:,trenar, y se estrechab&amp;;t mucho
contra su compañtiro. Después cesaron de bailar aun·
que la música seg!lia y se fueron á reclinar l!-1 balcón
desde rlonde se veian los gran~es árbole, casi neg_ros,
las silueta:1 de los montes le.1anos, y arnba el c10lo
Ieutejuelado de estrellas parpadeantes
Hacia un airecillo fresco y perfumado, Rosita sentia quo le latía el r.orazón como si tistuviera á pu ato
de rompér11el1&lt; y Verneuil la tomó por la cintura e.1
amoroso abrazo, se inclinó lentamente y la be, ó con
beso feor I y apasionado, en el cuello, abajo de la ore-

ja, en el punto mismo en que Rosita tenia unos rizos
muy suaves y sedosos
-Rosita ......... te amo, te amo, te amo!
Rosita se , xtremeció toda en una eFpecfe de éxtasis voluptuoso v extraño ... .IR música, no .... el violín solamente, continuaba tocando en sordina y entre tanto los labios seguían apretados al cuello sobre los rizos, transmitiendo p11ra lo más intimo del
cuerpo un fluido tibio que penetraba adentro, II!UY
adentro hasta lo profundo del alma, y la música sPguia, segula, y el fluido penPtraba, haEta que de súbito y con estallido seco y doloroso una cuerda dd
violin reventó .. . .

.............. ········ ........... ....... .................. .
'

A la siguiente mañana, la tia, de~pués de oír PU misa y rezar su rosario, vino á. llamar con mano temblorosa á las puertas del aposento de Rosita, Pntró IUP-·
I!:'º .v halló la bugla extinguida Pn el candelero, E'l
violinista de p1rcelana despedazado sobre la chimenP.a, y á Rosita en su cama, muerta y con una chinPla de raso blanco que apretaba con la mano contra
su Reno.
Rosita murió de la ruptura de una aneurisma.
·

JAVIl!R SANTA MARÍA.

�EL MUNDO,

. 9i!

llnmtnro 31 ~~ Jnho 11198

Lo que no pude hacer al día 11lgutente; lo
hubiera hecho al otro, y estaba resuelto á
matarme si la desgracia seguía persiguién•
dome. Pero me ha faltado tiempo para realizar mis propósitos.
El Presidente le escuchaba con extraordinaria atención. ·
-Señor- continuó Lavardin-tengo una
madre enferma y anciana, que vive lejos de
Parle Cada mes le enviaba la mitad de mi
sueldo, y la infeliz ignora mi falta ymi detención. Si se me condena, la pobre vieja morirá de desesperación y de vergüenza ....
El abogado defensor estuvo elocuentlsimo,
y t&gt;l Presidente le animaba agitando maquinalmente la cabeza en señal de aprobación.
El Fiscal pidió contra Lavardin la aplicación de la ley.
El Presidente guarda silencio. Ha de resumir el debate, y teme no tener fuerzas para
ello.
Al fin se resuelve á cumr lir con su deber,
y, sin quererlo, hace hábtlmente la defensa
dPI acusado.
Después de haber formulado las preguntas á las cuales debe el Jurado contestar,
abandona consternado el ealón de la Audiencia.
_T ranscurren algunos minutos y luego se
O} ó un campanillazo .
. E~ Jurado considera culpable A Lavardln,
s1 bien reconoce ale-unas circunstancias atenuantes en su favor.
El Presidente está agitadisimo y sus ojos
b..illan con si:rigulares resplandores
Sus movimientos son bruscos é irreflexivos y nada hay de magestuoso ni de digno
en su actitud.
Con voz trémula y apagada dijo al fin:
-En atención á ]as circunstancias atenuantes que militan en favor del acusado ...•
Su acento era cada vez más débil, y apenas se le oyeron estas palabra&amp;:
- ...... El Tribunal condena á Andrés Lavardin á dos años de cincel y al pago de las
cust&amp;A.
.
-El Presidente debe estar enfermo-decian los abogados al salir del Palacio de
Jmticia.
Chaverny regresó inmediatamente á su
casa! al He.gar A elh:1. no correspondió á las
Margarita, Condesa de Casa Romero
mh.mfestac1ones de cariñ1' de su esposa ni
RES1DB_NT111 EN LA CAPJTAL.
á. los besos de su hija, 7 se lcostó rendido
por una f:ebre iutensls1ma.
.
Hab'a cumplido con su deber; pero-su deJorge. Nada ha cambiado, solo se cuenta c'&gt;n un la• ber iba á matarle.
Sin embargo. al dla siguiente se levantó
drón más
Salió á. la calle, se prespntó en el El'seo y celebró
Por la no~be en el Circ?lo paga su deuda de la vrs, ·
tera; á mAdla noche empieza á tallar y al rayar el al • con el !'residente de la República una entrevista que
a, cuandt? sale del establecimiento, ebrio de gozo. duró una hora.
l_leva consigo cincuenta mil francos que ha ganado al
Al dia siguien~e se lela en el Diario Ql'icial el indulto de Lavardm.
''
JUPgO.
1
A las diez de la mañana, los treinta b lletes vuelven
Pero aquella miama noche fué Chaverny victima
á estar en la caja. Todo b" terminado y nada hay que de un ataque cerebral.
temer, nadA. mis que el recuerdo dA lo ocurrido.
En. uno. de los ~omentos de lucidez que tuvo, se
Durante todo el dta estuvo nervioso v decla para si: volvió hac1~ su hiJo, lo mismo q11e en otro tiempo su
- ¡Si Mr La!)ce hubiese vuelto de pr"onto! ¡Si se hu•
padre, y diJo:
.
biese deecubterto el robo, estaba yo perdido p...ra
-¡La. coucjencía! ¡La. conciencia!
siempre!
Eatas fuPro1, las últimae palabras del infortunado
Jorge de Chaverny.
IV
A. DAUDE.T.
DAMAS DISTINGUIDAS

EL SECRETO
I
Jorge de Chaverny babia terminado la ca-

rrera de Derecho. Su familia le habla legado un nombre sin mancha; pero su padre
magistrado de provincia, carecla de fortun~
por haber preferido casarse por amor á casarse con una dote.
Hacia mucho tiempo que babia muerto la
madre de Jorge y en cuanto al Conde de Cha•
verny, cuando se convenció de que iba á
morir, llamó a Jorge y le dijo:
-Note ~ejo ninguna deuda pendiente. Esa
es tod11. mt fortuna. Has terminado con apro•
vecbamiento tus estudios. Vé a. Paris y presenta esta carta al abogado Mr. Lance· es
amigo mio y te admitirá. en su despa~ho
donde ganarás lo suficiente para atender A
tus nect:Sidades Si llegas A ser magistrado
no olvides que tu padre murió con el alm~
tranquila, por9ue ~iempre sigui~ los impulSOFI de su coc(:1enc1a. ¡Dame el ultimo beso!
Jorg~ besó la helada frente de su padre.
El anciano perdió el conocimiento· pero al
cabo de una hora recobró el ReJtid~ y murmuró afanoso, mirando á su hijo:
- ¡Lct. conciencia! ¡La conciencia!
. A los pocos instantes exhaló el último suspiro.

II
. Al cabo de uu mes, Jorg-e ejercia las func1nnes de pasante de Mr.Lance.
El ti bogado era un tipo que compensaba
con su silencio en la casa, el flujo de su palabr,a. E&gt;n la AudienciA..
H~mbre de erudición, muy elocuente. in~en1oso y malévolo en una pieza todo el
mundo le temfa y nadie le profesaba afecto
alguno.
. Jorge de CbA.veroy ganaba en su casa quimeatos francos al mes. Mucho m!ls de lo que
necesitaba para vivir modestamente.
Dotado de una fisonomia seductora alto
distinguido. no pudo resistir A las ten'tacio:
n_es di:, to.do género qnA ofrece la vida de Pana. J Ul(•&gt;, gauó y perdió, :·E'lcorriendo con
arreglo á ia~s ganancias y pérdida1, la 'escala de 1~11 v10lentas emociones que acompafian al Juego.
Un11. mañana entró (?baverny en el despacho deMr. Lance, plhdo 1 extenuado, convulso. Rabia
pasado la noche ~n el Circulo, donde había perdido
to~as sus gA.nanc1as y además veinticinco mil francos
baJo pal11bra de honor. No babia más remedio que
pagarlos iutes del,térmiuo de veinticuatro horas.
Y ~lli: eu su gabmete, se hallaba Jorge con los ojos
enr0Jec1~os y la barba en la mano, pensando en lo
que debu~ra hacer y en lo que pudiera ocurrir
¿Ganarlo~? ¿Cóm~? ¿Pe~irlos preRtados? ¿A quién?
¿!',. su prlnc1pa_I._ al mtrans1g_ente abogado que no vac1larla en sacr1f1carle á. sus iras en vez dA salvarle generosamente?
Y sus ojos se dirigían hacia la caja cuya llave tenia en @u poder y en la que babia cincuenta mil francos. AIU estaba su salvación, pero á costa de un
crimen
Mr. Lance Iba y venia de su despacho al de Chaverny.
Tan pálido estaba el pasante, tan extraña era su mirada, que el _ahogarlo le preguntó bruscamente:
-¡,E.stá. us1ed enfermo?
-No, se~or, ~ontestó Jorge con voz temblorosa.
Salió el rn.fehz á las once con objeto de almorzar·
pero le fué imposible probar bocado
'
Entonces. se puso A divag_ar por los muelles, con la
cabez&amp; ard1endu y perséguido por la obstinada idea
del robo
¿Pero lo ~r&amp; acaso? No. Se trataba únicamente de
u~ empréstito ignorado y nada ml\s. Cogería treinta
mil trancos; pagarla su deuda y Pro baria fortuna c.. n
los cmco Ulll francos restantes. Y una voz le decta en
el fondo del alma:
-¡Ganarás al juego. reemholsarás la cantidad sustraída y te salvarás! ¡No Vllciles!
0

III
A las dos de la tarde vuelve A estar Chaverny en
su despacho.
Todo cuanto hay de honrado en él lucha contra su
funesto proyecto.
. Entr~ de pronto Mr. Lance, examina algunos legaJOS, y dice después á. Jorge:
~algo para Chateauroux, donde tengo una vista
Edaré ausente tres dias. Adiós.
·
Al e:abo de media hora Jorge estaba solo sin temor
á testi~o alguno: y la caja excitaba m&amp;s' y más su
tentación con su promeH de Hlvnle
Chaverny cierra CA.utelosamente la i,uerta dejando
la llave en la cerrad11ra para evitar toda mirada indistreta, y baja las cortiuas de las ventanas.
Eatá resuelt&lt;;l á Wdo y no hay nadie en la casa.
S11.s manos t1emblan pero su corazón ha deja1lo de
palpttar con violencia. El sudor inunda su frente .....
Cuando abre la pesada puerta de la caja, retroc"de
porque h_a creido ver un roetro amarillento que le mira y le dice:
-¡La conciencia!. ...
Chaverny se enjuga la frente y se echa á reir. Sus
mano~ se apodera.o de treinta billetes de mil francos.
La CA]&amp; está cerrada; vuelven á levantarse las cortinas de las ventanas y el sol inunda el despacho de

Han transcurrido veinte años. Mr Lance ha muerto y _Jorge de Cbaverny ~e ha casado despué:1 de haber mg!'esado en la magutratura
E~tA fati~~do por el trabajo, tiene la cabeza cana y
ha de pres1d1r er. breve un, vista en los tribunales de
Paria.
Su mujer vive todavía, y causan las delicias de
aquel matrimonio una hijA. ~· un hijo, que, como Jorge
y como su abuelo, está destinado A. la magistratura.
Cbaverny es complet~mente feliz.
La vista n~ ofrece ningún asunto interesante Chaverny examma los autos que le han presentado y en
los que sólo se trata de cuatro robos y de una estafa.
Sin embargo, entre los primeros fig11!"aba un proceso que le llama prpfundamectl', la atención.
Cuando ha recorrido el legajo se levanta sobresaltado y se Jleva las manos á la cabeza.
Cree haber leido mal y reanuda su lectura. No, no
se ha eq~lvocAdo. Lav~rdfn, cajero de la casa Canselme,1 era Jugador _¡Lo m1s~o que Jorge en otros tiempos. Vn dia perdió~ perdió y robó cinco mil francos de
la c11Ja _de su principal con la esperanza de ganar y
de res.t1tuirlos sln des~~rtar la más minima so!-pecba.
¡Lo m1~:110 que Jorge! Lavardin babia perdido, sin hab~r poa1do reembolsar¡ se h.. bia descubierto el robo,
é iba á compare.cer ante el Tribunal.
. -;Y voy yoáJuzgarle!-murmuró Cbaverny aterror1za~o.-¡Es.postblt,I ¿Estoy soñ mdo acaso? ¿En qué
~e d1ferenc11t. de mi ese hombre, de mi que soy su
Juez? Su crimen es el mio. ¿Puedo 1 por lo tanto condenarle?
'
Chaverny sintió deseo de presentar su dimisión.
Pero ¿por qué razón? Otro más severo que él podria
condenar A Lavardin al mAximun de la pena. ¿No tenia, por el contr.ario, el deber de seguir en su puecto
para mostrar&amp;e mdulgente con aquel desdicha . . . o? ,

v.
Llegó el dia de la vista.
Lavardin se. presentó casi sereno ante el Magistra•
do q_l!e debía Juzgarle.
-No tuve intención de robar-dijo Lavardin llorando.-Crei ganar y restituir el dinero é. ml principal antes de que pudiera abrigar la menor sospecha.

LEJANIA

Tú_derramas en torno de las cosas

un ahentu de tibiu primavera·

Y llevan como tú también la; rosas

el alma del pe1 fume prisionera.

Relicario de un sueño, en que se inclina
_la luna como plA.clda azucena
mlentr~s el alba dora la nebli~a
Y convierte la luna soñadora
en algo triste que á n;torir camina,
Apare~es como algo que se aleja
que acaricia el oído
'
que ~.rrulla, que su~pira y que se queja
tan suave. tan dulce, que semeja
el arrullo de un pájaro en t-1 nido.
Y te vuelvo á mirar ~ortando flores
allá en lc,s campos húmedos y tersos
donde be@é en tu frente á los amorea
Y me besaron los primeros veraos.
Torna, torna de nuevo¡ ahora que be vi 8 t0
cómo el ala t.lel negro sufrimiento
me cubre arrodillándome ante el Cristo
y también ante u~~ejo pensamiento,
Tengo anhelos de fé, de té sincera
de pensar como entonces;
tan solo en ti, desde la luz primera
hasta el toque selemne de los broncep.
To!ºª de nuevo; como en otras veces
enséname á soñar, pues lo he ol vid JI.do·
como ens~ña la madre junto al lecho '
al débil mño las primeras p:eces
sobre el muelle colchón arrodillado
y con lae nuuos jun,as en el pecho.
M. E. PEREYRA.

93

ELMIJNDO.

Domingo 31 de JnHo de 1898.

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHANDPLAIX-ILUSTRACJONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,
Versión española de uEl Mundo Ilustrado"

Número ó.

:

sns labios se unieron en un beso oprimido y prosolemne, bajo la mirada lejana de los astros bri- longado y lnego como si estuviera deliciosamente
¡Qué feliz se sen tia de que la hubieran conviaterrado, murmuró quedo, muy qnedo:
dado á esta fiesta! y con todo y eso vela sin pe- llantes.
Y se oprimía contra Juan, con los ojos medio
-Te amo Nelly, te amo .... !
sar que se acercaba su término, para huir de la
cerrados, la frente ardiendo, el corazón palpitan·
SI: Juan estaba aterrado y feliz al mismo liemcompall.la de tanto negro incorrecto!
do de modo qne parecía qnerer sallrsele del pe- po; feliz porque sentía esos traneportes cuya épo·
El Comandante la acompall.arla seguramente,
cho, los oídos atentos á la frase qne ansiaba ..... ca parecía haher pRsado para él; feliz por haber
contento también de sustraerse á la orgía de los
Pronto se distinguió la casa del Mayor, junto sentido la presión celeste que mezcla las almas más
hovas qne empezaba á ponerse repugnante y as!
al templo en cuya pnerta habla tres gradas.
de lo que pueden ligar.e los cuerpos, pero aterrado
no se separarían; y para no abreviar los pocos
lban á separarse asi?
enisu honradez por el grave compromiso que acamomentos que les quedaban de estarjnntos darían
Nelly dijo:
baba de contraer haciendo sn confesión.
un paseo, lo que les permitirla respirar un poco y
La solemnidad de su acento al pronunciar aquedesembarazarse de esas exhalaciones de que sen•- -Hace calor: quiere usted que nos sectemos
tía impregnados sus vestidos, por más cuidado aquí? ¡Son tan bellas las noches después de estos lla frase trascendental en medio del silencio imque había tenido de alejarse de su vecino el Co- días estivales! Lueg@, entraré á casa y devolveré ponente de la noche, arrojaba el espanto en todo
A nsted su libertad ....
su ser.
ronel .
. Bruscamente desprendió sus labios de los de
Y pensaba, pensaba levantando en el aire castiEl Comandante le contestó con voz acaricia•
su amada, y se irguió. Ella entonces echó los dos
llo sobre castillo; el corazón deliciosamente redora:
brazos desnudos al cuello del marino, y con liemovido por el amor y por la esperanza, las mi-Si nos sentamos, el aire de la noche y la falradas perdidas en el infinito aunque fijos los ojos ta de movimiento le darán á usted frío: es prefe- bre, con amor, con delirante arrebato, exclamó:
-Oh! Juan, No se arrepienta usted de lo que
en la faz augusta de SnExcelencia el Gobernacaminar.
acaba de decir; leo en el alma de usted y por eso
dor, y pensaba .... cuando la trajo á las reali- rible
-Frío! exclamó Nelly, sinliendo que echaban
te amo tanto; no se arrepienta usted de sus paladades de la tierra un criado amarillo que la tocó
llamas su cabeza y su corazón.
bras y rcpítalas porque ¡si viera usted cómo me
casualmente al pasar.
Y soltando el brazo en qne iba apoyada, se
hacen feliz! El recuerdo más
Pronto iba á concluir la comida: los servidobrillante d~ mi vida entera
res ruidosos desembarazaserá siempre el de esta no ban la m.Jsa y se servia el té
,.'.·.
che en que un grito sinceá la inglesa y unR intermi1 '
ro exhalado de nna alma
nable serie de licores, delos
leal, vino á ball.ar de lnz y
que el Coronel hova no dede felicidad el alma mía.
jó de hacer provisiones pues
"
Msll.aca se va usted y ya
iba prevenido para tomar y
no vol veremos á vernos nunllevar.
ca!. . . . Déjese usted sin
Advertido el Comandante
,_, preocupación arrebatar por
del proyecto de N elly lo
sus sentimientos, y repita
agradeció vivamente; y noque me ama. . . . y lnego
tando que ya se ponía luego
uos separaremos llevando
A varios cigarros se lo avidulces memorias que, por
só á la nill.a que levantán•
lo menos á mí, nada ni nadose con resignación se didie me arrancará.
rigió al lngar donde se ha-Si, Nelly: yo la amo á
llaha el Gobernador, acoro ·
usted desde qne la vi; y si
pall.ada de Juan. Apeló á
lamentohabérselo dicho, es
todos sus conocimientos en
porque después de estos corel idioma del pajs para dar
tos instantes de ventura,
á Su Excelencia las gracias
nuestros deberes respectien su nombre y en el del
vos van á apartarnos para
Comandante; alabó la comisiempre.
da, los vinos y la elocnenLa joven sonrió con triseiadel fu.ncionario 1 y cuanto
teza y respondió:
habla hecho y dicho en to·
- Cuando se ama uno
da su vida.
bien, sabe siempre enconPor mny poca analogfa
que tuviera Su Exct'lencia
qnitó el abrigo y corrió á sentarse en las gradas trarse. A.unqne -sea por un minuto me ha amacon el pavo estúpido y vanidoso, pne11 era de piedra.
• do usled y yo le qnedo agradecida cualquiera
en el fondo una buena persona, quedó mny pa-Imprudente! le dijo Jnan renniéndosele: de- que fuere mi destino .... No me interrumpa usgado de tales ala bauzas; y si no insistió sino muy me nsted ese abrigo.
ted .... Yo tengo en electo sed de ternezas y de
débilmente en detener á los europeos, ha de
Nelly ooedeció, dominada como un nill.o, por amor, y desde el principio me hizo usted comhaber sido sin dnda porqne ya tenía como sus e\ tono de autoridad afectuosa con que Juan le prender que no se casarla con una chiquilla de
otros convidados, necesidad de dar suelta A los habló.
mi edad, ni menos sin saber quién soy ni de dónbotones de sn uniforme.
Entónces lentamente y con mil precauciones de de vengo; hace nsted bien, no debe nsted incuLos demas hovas, ebrios ya, ni notaron la par- ternura, volvió á ponerle el abrigo, le arregló los rrir en esa locura ó á lo menos yo no debo pertida de Nelly y del Comandante.
lazos sobre el pecho, le levantó el cnello y sen- mitirls; pero todo esto no por los motivos que nsAfuera, la noche era profllnda .en la tierra, pe- t~ndose A su lado, en un primer movimiento ins- ted piensa de que sea yo demasiado joven para
ro alegre y estrellada en el espacio qne los dos tintivo de que no lué duell.o, extendió el brazo usted ó que sea uRted demasiado viejo para mí;
enamorados contemplaron sintiendo la turbación para estrecharla contra su pecho, acariciarla y creame: si alguna vez encuentra, en condiciones
diferentes de las mías, una mujer de mi edad qne
misteriosa de lo infinito. Luego sus mir:adas se abrigarla.
encontraron, sonriendo los dos, y sus manos se enPero vino la reflexión, lnz de previsión ó de le ame tan lealmente como yo, mAs por nstedque
trelazaron como para hacer un pacto de unión. prudencia y contuvo sn brazo á medio camino, y por si misma, que esté pronta y feliz como yo paEsto no duro mAs qne nnos instantes, pero fué la mang tímida, avergonzada, se contentó con ra consagrarle toda su vida, su corazón y sus pensuficiente para transmitirá sus cerebros el himno a poyarse en la piedra á espaldas de la jtiven.
samientos en cambio de e~,q Rte(•.ción grave, se~
de pasión que vibraba en sus corazones.
A pesar de eso, como si la iniciación de e~e rill y profunda que he sos¡, ,;: e- i.,&lt;t.o en usted, no
Nelly en seguida se apoyó en el brazo de su movimiento hubiera transmitido una irresistible V.Acile: cAsese.
amigo y silenciosos y felices iban vagando al azar
Nelly pronunció su discurso como persona que
atracción, Nelly se reclinó sobre el pecho de Juan,
á través de la aldea dormida y dirigiéndose sin
y lijando en él miradas de pasión, parecía decir- ha reflexionado largamente sobre su situación y
darse cuenta de ello á la casa del Mayor.
le sonriente y agradecida: "¡qué feliz soy!" Se sobre el amor; que siente de veras lo que dice y
Para qué hablar?
entreabieron sus labios y dejaron deslizarse la que aunque se emociona al explicarlo llena así
Nada de cnanto hubieran podido decir habría palabra ºgracias" con tal entonación, con tal dul- un deber. Evitó ante todo tomar un tono lacrimotenido ni el poder ni el encanto de aqnel apretón zura, que equivalió á ese te amo que brota de los so, sentimental ó ingénuo que no habría cst•do
de acuerdo con sus maneras independientes y que
de manos. Habría sido imitilóembnsteradespnés corazones verdaderamente apasionados.
1
no convenía A relaciones nuevas, por mucho q11e
El
Comandante
inclinó
la
cabeza
abrumado
por
de eso, toda lrase que no fuera: "te runo'
hubiesen andado largo camino en corto tiempo
la
tempestad
de
apasionados
deseos
que
en
ella
Pero una vez pronunciada esa frase no podía
gracias A la complicidad de circunstancias excepse
agitaban;
y
poseído
él
también
de
gratitud
y
ser recogida y tendría la significación de un jucionales. Por el contrario, si al concluir de hacasi
sin
conciencia
de
lo
que
Fucedia,
lentamente
ramente eterno ... . Nelly no se resolvía ádecirla,
blar
tomó las manos de Juan, lué de un modo
pero quería escucharla en medio de esta noche filé acercando sn boca á la de Nelly hasta que

r:·-;:o-.·:

'

�94
cordial, enteramente cordial como las estrechó;
su voz se había serenado y un relámpago de alegrta iluminó su faz. Parecía un amigo, un amigo
ijiqcero que da consejos desinteresados sin gran
esperanza de que se le baga ca&amp;o.
Juan, aunque extraviado por la fiebre, conservaba suficiente criterio para comprender que no
estaba en un camino muy seguro por más que
fuera muy sgradll ble y 1,Hfirió ese tono ligero
en materii1sgravcs, aunque al mismo tiempo le
preocuparan las reticencias inexplicables que
contenía el discurso de .Nelly. «No debe usted
casarse conmigo&gt;-«No debo permitirlo&gt;- «Otra
joven que no esté en mis condiciones» ....
Mientras se aclaraba un poco el problema, Juan
cubrió de besos la mano amiga que se le tendia
y dijo:
-Gracias por el consejo, sef!.orita Nelly, pero
pienso que correrá la misma suerte que la mayor
parte de los consejos. Ya comprenderá usted que
cuando la víspera de una separación hemos cometido la imprudencia ....
Nelly hizo ademán de interrumpir esta frase
pero éi no ie dió tiempo y sigu:ó muy resuelto
acentuando mucbo ciertas palabras:
-La imprudeucia de confesarnos nuestro amor:
yo, á pesar de mis ideas bien definidas, y usted,
a pesar de sus razones que ignoro, no habiendo
obrado hoy en el sentido de su indicación es probable que no loha1 é nunca, ni podría, puesto que
usted se pone fuera de su consejo.
-En decto, contestó ella, nuestra conducta,
aobre todo lamia, ha sido loca. Usted á despecl!o de sus resoluciones ha cedido á mi atracción,
en un arrebato de amor siu ninguna idea de cálculo, sin premeditación (y esto me enorgullecerá
eternamente) pero las reflexiones no tardaron en
venir, llegaron ya y por eso he querido ser yo
quien ponga punto á la novela antes de que usted cierre el libro. ¿Y habla usted de imprudenciasi' Usted ha comeLido una, pero yo oé á donde voy
y sé que ni se casará usted conmigo ni haría bieu
si se casara, de :o cual 11e convencerá cuando le
diga las uzones graves en que me fundo, más
serias que la diferencia de edlid. «Sé bien que
no puedo aspirará un hombre como usted; y que
sólo me casaré (~i me Mso) en una clase iuferior.
Eso es todo. Sin embargo, amé á usted desde que
le vi, lo confieso francamente como digo todo, y he
ansiado que me amara usted también y que me
lo dijera; pero á eso he limitado toda mi ambi•
ción y todo mi ensutflo. No pido más.»
Cada vez entendía menos Juan esta situación
y se preguntaba quién seria entre él y la nifla el
más loco de los dos. Tranquilizado sin emblirgo,
y dejándose arrastrar por ia embriaguez del momento dijo:
-Si, Nelly, la amo á uated mucho, mucho.
Ella le apretó la mano en muestra de gratitud
y agregó:
-Si, esto es loco, es una fantasía de chiquilla
sof!.adora. No me ritla usted ahora ya que partirá maJlana; aleje to&lt;10 escrúpulo puesto que me
ha dado una gran alegría que no será seguida de
dolor alguno. Por mi parte no creo haber hecho
á usted ningún mal porque su amor, por i.iucero
qPe sea, no es bastante profundo para hacerle
padecer largo tiempo si llCaso le hiciera pade•
cer ....
Luego abandonó de improviso la mano 'lUe
había tenido entre las suyas, y con labios ardientes besó en los labios al marino con uu beso de
despedic!a.
-Oh! diga usted, diga usted sin temor y sin
pena, diga otra vez que me ama!
-Te amo, te amo, te amo, repetía él ya enloquecido y cubriéndola de caricilis.
Entonces ella se desprendió del abrazo, se levantó, y poniendo las dos manos sobre los hombros de Juan para impedirle que la siguiera, le
dijo mirándolo con ojos suplicautes y cobardes
á la vez.
-Quédese usted aquí, amigo mío, tenga piedad
de mi y déjeme el tesoro de esas palabras de
amor, que pienso no repetirá usted cuando sepa
que soy una hija natural recojida por caridad en
el Convento de Montreal, que mi madre era la úl•
tima de las criaturas, que mi padre esun antiguo
sub-oficial arrojado por ébrio del ejército inglés .... Oh! ruego á usted que por compasión
no diga ahora una palabra más.
·
Y luego cerrando con un nuevo beso más tierno, más apasionado, los labios de Juan para impedirle que hablara, le abandonó de improviso y
dió á correr hacia su casa.

EL MUNDO,

Juan no pensó en seguirla.
Se pasó las manos por la frente, se restregó los
ojos para asegurarse de que estaba despierto y
luego se echó á reir.
-Qué! Estaba loca esta chiquilla; loca de atar,
ó qué demonios pretendía?
Qué pretendía? Sus ideas no estaban bastante
claras para permitirle responder á esta pregunta.
Puede ser que ambos hubieran bebido más de
lo regular en el intemperante banquete de los hovas; y pensando en esto tomó rápidamente el camino de su casa, encantado de poder dirigir na•
da más que ese reproche á su conducta para con
la bella inglesita.
Entre tanto, Nelly en su aposento se desvestía
lentemente sonriendo frente al espejo.
Loca la hermosa Nelly?
Ah! no. Había comprendido bien que ciertas
cosas debe uno decirlas por sí miemo, antes de
que bocas indiferentes las relaten de mala mane•
ra. Además, su confesión tenía el mérito de la
sinceridad y se sentía como aliviada del peso de
un remordimiento.
Luego, en su imaginación fértil se había desarrollado súbitamente todo un plan que le hacía esperar que volvería á verá Juan y que ac11so se apoderaría nuevamente de él, cuyo plan según su propio criterio era inspira.do únicamente
por su amor. Y por eso era por lo que la hermo
sa Nt·lly sQnreía voluptuosamente á su espejo desvistiéndose poco á poco y admirando su cuerpo
de estátua,
Apenas regresó á su casa, el Comandante fué
á llamar á la puerta del Doctor que no dormía,
pero que se sentía mejorado y hasta preveía que
al día siguiente iba á tener un apetito voraz, regocijándole la idea de ir á almorzará la casa del
Mayor y de la sefl.orita Nelly.
-Qué criatura tan fresca y tan encantadora!
Un regalo de los ojos. Verdad?
El Comandante hizo un signo de aprobación
pero siu manifestar demasiado interés y le con•
sultó si dos ó tres horas después del almuerzo no
sería prudente regresar á Diego, aunque temía
que el viaje fuera fatigoso para. Lerbon y por po
ca que fuera la fatiga ninguna razón les obligliba
á partir desde luego pudiendo diferirse la marcha
pAra el siguiente día.
El Doctor á punto de acordar la prórrog:1. se
arrepintió, pues le desolaba la idea de que por
su causa se alterara el programa del viaje. El reposo de la noche le repondría y además, salvo el
descenso por las escalas, todo el camino en fita •
kon era más bien para dormir que para cansarse.
Insistió de Chalmont declarando que en eeta es•
tación no le preocupaba el Colibrí y que por la.
salud dd Doctor consentiría sin la menor pena en
quedarse dos días más. Pero Lerbon insistió en
la partida y no habiendo má.s que decir arubos
amigos se recojieron.
Pero el Comandante no podía conciliar el suefl.o y tardó dos largas horas en dormirse. Durante
ese tiempo cuAntas reflexiones! No tendrían consecuencias las palabras de amor que acababa de
•pronuncilir? En verdad, una bija natural, cuya
madre había sido una perdida y el padre un éblio
arrojado del ejército, no era un brillante parlido.
Así lo habla comprendido ella misma y cor,f&lt;Jsó
su amor sin temer que su confesión comprometiera al Comandante, lo cual era de agradecérsele
por la responsabilidad que ql1edaba suprimida así.
Pero si bien se ahorraba todo lazo también &amp;e
prescindía del placer de ese amor, tan embrit1gador y atractivo ...... De todos modos, lo mejor
era partir y no pensar más en este asunto.
Sin embargo, siguió pensando ...... Pensaba
que toda joven es sof!.adaray que vale mucho esa
flor de lo ideal que embalsama la vid11 y que
puede cultivarse aun teniendo mucha rectitud de
espíritu.
Nelly había deseado oír el grito de pasión de
un hombre que estuviera más arriba de sus aspiraciones. Era esto un capricho de sofl.adora? Puede ser, pero era capriclrn peligroso. ·
En estos momentos, también ella se desvelaba
preocupada por su aventura reciente? Cuál era
su propós~to real, aquél que reside en lo íntimo y
que no suele uno coufesarse á ~í mismo?
Todas estas cavilaciones hacían pasar ante sus
ojos una procesión encantada de cuadros vivos como los que torturaron á San Antonio en tiempos
pasados. Y si no rechazaba sus visiones con la feroz
energía que le valió la gloria al bienaventurado,
deseaba ardientemente á lo menos que el sueno
las borrara de su cabeza!

Domingo 31 de Julio de 189b.

Al día siguiente, en vista de que Lerbon estaba ya restablecido, de Chalmont mandó llamar á
Ivon y le ordenó que de acuerdo con Volanabé
arreglara la partida para salir A las dos del~ tarde· si á las dos y media. las mulas estaban hst8Ben' la aldea del Pié, á las siete llegarían á Diego y
á las ocho cenarían en el Colil&gt;ri.
Jacques bajo la dirección del Docto~ ~arfa los
equipajes y entre tanto el Comandante m~ á despedirse del Gobernador y otros personaJes; volvería á las diez, y á las once estarían en la casa
del Mayor.
Dadas estas órdenes salió; y corriendo como si
tuviera mucha prisa, hizo su visita á las autoridades. Cuando regresó, encontró á Nf,l)y en gran
conferencia con el Doctor, pues habfa venido á
informarse del estado de su salud y hallándolo
bien trabó con él conversación y presa de un súbito deseo de aprender botánica é historia natural, hasta le pidió libros para estudi!lr.
Con mucha naturalidad, sin la menor timidez
y como si nada extraordinario hubiera ocurrido
la vi~pera, Nelly estrechó al Comandante lamano y siguiendo su conversación con el Doctor,
manifestó que el deseo de instruirse le había venido de un suelio que tuvo la I!Oche anterior.
¡Vaya un suefl.o raro y espantoso! Una hada
se le había ...parecido, joven y bella, pero con los
ojos sin iris ni pupila, solameute unos globos blancos, inmóviles, como los que tienen las estátuas
de mármol. Se acercó á Nelly la besó en el seno
sobre el corazón, con labios al'dientes y causándole dolores atroces: «be perdido mis ojos áfuerza de llorar, le dijo, y quiero que sufras como
yo .... amarás y no te amarán á tí." Luego se
fué volando por la ventana entreabierta.
Inmediatamente vino otra hada también muy
bella, pero tenia los cabellos blancos y le surca•
ba la frente una honda arruga, apesar de que en
todo su cuerpo brillaban las morbideces de la
juventud. Esta besó á Nellv la frente haciéndola
sentir emoción deliciosa y ie dijo: «Yo te traigo
el remedio contra las angustias torturadoras del
amor; el consuelo y el olvido están en la ciencia .... hazte sabia!•
Este lindo cuentecillo de hadas lo terminó Nellycomo convenía, riendo, y cerró tan bruscamente un libro de botánica que á ser otra persona
quien así lo cerró, habría sufrido una reprimenda del DJctor, pero la joven ¡lo hizo con tanta
graciA!
-Ya. es hora, dijo Nelly; vamos á verá papá?
Y mientras el Doctor acomodaba cuidadosamente sus libros, ella se llevó á Juan aparte y le
dijo:
-Tvda la noche estuve sotlando cou usted ....
no creía amarlo tanto.
De Chalmont, no hallando qué contestarle se
conformó con estrecharle la mano carinosamente.
Ella afl.adió sonriendo:
-Pero estoy resignada y seguiré el consejo
de la hAda protectora: trabajaré.
Y como ae Chalmont. sonriente iba a. contestar
en tono de broma, ella le interrumpió gravemente diciéndole:
-Silencio! no se burle usted de mí. y déjeme
creer hasta el fin que me ama usted algo todavía
apesar de mii cor,f ,siones y apesar de todo. Va
á srr tan pronto la partida! ..... .
Y par11. evitar una respuesta ó para aprovecharse del limoso "quien calla otorga" agregó en
v::iz alta y alegremente.
-Bueno, Doctor, ¿ya está usted listo? ¿qué
aguarda usted para ofrecerme su brazo~
Abandonando libros, insectos y cuanto tenfa
Ler~on vino solícitCI y quedó t,m encantado d¿
sentir apoyarse en ~l la manecita blanca y suave
de N elly, que no vió cómo una Epeira Mauricia
se estaba escapando de la caja.
En casa de Nelly el Mayor estaba esperando y
en cuanto vió venir á &amp;us invitados se adelantó
á ~e~ibirlos, manifestando que se encontraba muy
ahviado.
- Si, si, dijo ~erbon, esto va bien, pero acuérdese usted de mi recomendac:ón: nada de alcohol!. ...
No la olvido, Doctor.
.~er? _n? bien habían entrado al salón cuando
diJo dmgiéndose á su hija:
~Nelly: haz.el favor de traer 1&gt;l Vermouth.
Nelly lo traJo y obsequió A l11s visitas y Stephenson '.'ªció tqn rápidamente su vaso, que hubo_ necesidad de llenárselo de nuevo para que
brmdara con sus nuevos amigos.

Domingo 31 d&amp; Julio de 1898

95

EL MUNDO

-

- ------~¡
-1

.¡
¡,

glés me ha prometido un empleo en Canadá si le
llevo de Madagascar ciertos informes ....
- ;,Militares? dijo negligentemente de Chal·
mort.
-Comerciales más bien? preguntó el Doctor.
El Mayor observó A los dos franceses, vaciló Y
luego dijo:
.
-Si, comerciales, puesto que Inglaterr~ no tiene sobre esta isla ninguna idea de conquista.
-Así lo creo, dijo el Comandantx_puesto que
la isla está bajo el protectorado de .I&lt;'rancia, pero de todos modos y aunque no sea sino á título
de mera curiosiosidad, siempre es útil recojer
datos militares ... .
-Y guardarlos, agregó riendo Lerbon.
-Bah! lo que yo poseo en este particular, carece de importancia, d eclaró modestamente el
Mayor. De todos los pu~blos, el fran~és es el que
ha explorado mejor la isla y el que tiene de consiguiente datos más precisos. sobre sus elementos
militares.
Nelly que había llegado oportunamente, oyó
esta conversación con interés; y sin embargo no
tomó parte en ella y se limitó á decir al Mayor,
que el almuerzo estaba. servido.
.
.
El almuerzo no fué alegre ni expansivo, pues
el Mayor no brillaba por su inteligencia . Y no
pensaba sino en beber sin llamar la atención; el
Comandante parecía preocupado; Nelly tris~
seguramente por la partida de sus nuevos ami-

gos, en vano se esforzaba por
aparecer galante y solo el Doctor contento y rejuvenecido
aparecía con rosto tan radiante como el día en que descubrio que había araftas diurnas
y araf!.as nocturnas.
Cuando pasaron á la sala á
tomar el café, Nelly desapare•
ció un momento y fué A su
cuarto de donde sacó un paquete cerrado que decía en la
cubierta:
«Itinerario secreto de Majunga á Tananari ve por el Mayor.H. Stephenson»
Tomó la' pluma. y escribió abajo: Recuerdo del
autor ·al Coinandante del Colibri. Luego volvió
á la sala, guió há.bilmente la converaación á. tr~tar de los orígenes de la raza hova, y cuando vió
que su padre y el Doctor se arrojaron con ardor
en ese asunto, dijo en voz alta:
-Comandante: mientras estos sei'lores discuten ¿quiere usted d11,rme su opinión sobre unas
acuarelas que he pintado? Venga usted A verlas.
-Con mucho gusto, Sefl.orita; dijo el Comandante sonriendo aunque le alarmaba la idea de
una entrevista tan peligrosa como la de la vi spera.
Ya que ella tuvo la generosidad de no abusar

de su triunfo pues comprendía que no podía ha•
ber matrimonio entre ambos, habría sido mejor
evitar toda confidencia y separarse de golpe sin
una nueva lucha. De antemano temía él la fascinación que Nelly ejercía s?bresu espirítu, qu~ lo
embriagaba y lo enloquecia. Pero ¿cómo evitar
ese peligro?
.
.
. .
. .
El Doctor los vió partir con envidia, casi sm•
tió celos, y lamentó haberse dejado aprisionar en
las ruedas de la etnología;perotuvoquequedarse
con el Mayor, el cual aprovechó al instan~e la
salida de su hija para beberse un vaso de wh1skY'.·
Una vez en su cuarto, Nelly se puso á volti·
jear nerviosa, cortad11, como quien no sabe lo
que quiere, y luego, súbitameoteresuelta, un tan-

�to pA!ida y con los ojos bajos abriendo el csjón de
nna cómoda:
-Aquí están mis horribles acuarelas de colegiala, pero no lo traje I!. usted para enseliárselas,
no! Dentro de nnas horas va usted á partir y es
casi seguro que no ~os volvamos A ver nunca.
Nada tenemos ya que esperar el uno del otro, ni
nada tampoco que temer ...... Déjeme acabar, se
lo suplico ..... , Nada que temer. Lo digo sobre
todo por mi, pues una vez hecha nuestra confesión reciproca y después de mis revelaciones,
mucho tendría que temer si usted se quedara,
pero nada si se va. , . . . Respecto á usted guardarl!. nn recuerdo de sabor especial en el depósito de sus otros recuerdos ...... primero con un
poco de remordimiento que se irá borrando hasta
que venga el total olvido ... .luego se casará. usted en Francia ..
-Pero Nelly, querida Nelly
¿estA usted loca? ¡Qué está us-

ción del Mayor, y luego ...... qué me habla usted de itinerarios en estos momentos en que sólo
me preocupa el amor?
-Tiene usted razón: dejemos eso y vamos á la
sala. Después lo llevaré á la casa de usted y eso
me dará pretexto para verlo una vez mas. ¡Qué
feliz me hace la convicción de que me escribirá
usted! Vamos ..... .
Al pasar frente al espejo, Nelly se arregló rápidamente el traje y los cabellos, luego abrió la
puerta y se dirigió 1\ la sala.
Juan que estaba como embriagado por la felicidad, recobró su sangre fria al ver al Mayor y
como si tuviera prisa de retirarse, dijo alegremente:
-Pienso, Selior Stephenson, que habrá usted

ted diciendo así!

- 'Comprendo su admiración.
No está usted habituadoá oir hablar así á las nilias de mi edad
pero eso es porque su situación
difiere mucho de la mía, lo cual
es una bendición de Dios para
e-111\s que no tienen ni mi corazón
ni mis deseos ó que aparentan
110 tec.erlos pues quedarían de•oladas si alguien sospechara que
s1t bían ciertas cosas .... que sin
embargo no ignoran. Pero el tiempo vuela, mí querido Juan; no
tP1•go intenciones de quejarme
11' de llorar; amo á usted y .....
Sintiendo que las pasiones rujian en suinterior, conmovido por
este amor doloroso y vibrante
que veía en ella y que juzgaba
sincero, en estos momentos de
eterna despedida, Juan la inte-

•

-Es nna locura decir esto al
partir, pero yo también amo á usted, nifla, como nunca me había
creído capaz de amar.
-Justamente porque nos estamos despidiendo me he atrevido
á decir á usted que le amo, pues
comprendo que en otra ocasión
tal vez no me creería. Pero ahora no duda usted ¿verdad que
no duda?
-No, Nelly: te creo y te amo,
Y la estrechó nerviosamente
entre sus brazos.
Ella se dejó acariciar; y con
la cabeza reclinada en el pecho
de Juan prosiguió á media voz:
-Quisiera ser fuerte, pero no
pnt-clo contenermis lAgrimas;qué
feliz soy! Mi confesión creída por
ust,.cl contiene la discuJpa de mi
tondncta tnn condenable en apariencia. -No me juzgue usted
con rigor ...... si me he dejado
1urastrar sin resistencia en esta
pendiente, es porque sabfa yo
que se iba usted y no qnlse que
J.P. NWRPAra la única hora feliz
de mi vida.
-¡Que encantfl 'tiene tu voz,
Nelly, y que dulzura tienen tus labios! Te amo,
te amo, te amo .. . .. .
. Y brnscamenr_e desatando el abrazo que los
hgaba, retrocedió algunos pasos y dijo con fir.
meza:
-Te amo, y me quedo.
Un relámpago de alegria pasó por los ojos de
Nelly, pero conteniéndose tomó con efusión la
mano de Juan y le dijo,
-No: no puedo consentir eso. Es preciso que
parta usted en seguida y que vuelva á su barco.
Allí lo pensa":á usted, y si es cierto que me ama,
ya encontrará usted la manera de volver A ver·
me. Pero lo que mas le conviene á usted es olvidar todo esto y no buscarme mas.
-lile autoriza usted á escribirle algnnas veces?
-Y contestaré con exactitud. Pero vamos á la
sala A ver al Doctor. Ah! me olvidaba: vea usted
esto, es un itinerario que mi padre juzga muy importante y que le regalo á u•ted con una dedicatoria de mi letra.
-No, Nelly, no puedo aceptarlo sin autoriza-

El Mayor dió las gracias y se excusó de no.
acompaliar á ans invitados, en tanto que Nelly·
murmuraba:
-¡Quién sabe!
Luego la joven estrechó la mano á_ sus amigos.
y luego permaneció en la puerta s1gméndol?scon,
la mirada hasta que desaparecieron I!. lo le¡os.
Cuando esto fué, corrió á su aposento, se dejó,
caer en un síllón y lloró .. . ... Por qué?
¿Alegria, tristeza, emoción, inquietud? De todo,
había un poco .en las lagrimas de Nelly.

0 om.Jngo 31 de Jubo 4e 1898.

EL PLAN DE NELLY.

En la noche de ese mismo día, .
á las ocho, un bote conducía dela rada de Diego SuArez A bordo,
del Colibrial Comandante, al Doctor y Prince.
Prince?
SI, Prince también.
El pobre perro errante, cambiaba otra vez de duelio y venía á la población en que nació;,
,
sin
demostrar por esto último la
,
menor alegría. · Por el contrario,
lloraba y olfateando sin cesar portodos los camarotes, arrojaba gri' tos cortos y pla:ttideros, lo cual•
··t. '
duró toda la noche.
He aquí lo quehablasucedido:,
Algunos minutos antes de que
la caravana saliera de Ambohimarina, mientras Jacques, lvon
y el Doctor mismo, despachx ban,
los equipajes, Nelly acompallada.
de Prince, llegó muy fatigada y
encontrando al Comandante soloen el patio, le explicó por qué babi-a venido tan tarde, á pesar suyo, para despedirse. Por mAsque habla empleado horas ,v mAshoras en buscar el itinerario, se·
le había extraviado y por hO no
lo pudo traer como tenía prometido. Quién lo habría tomado?
Seria Volanabé que estuvo en su,
casa en el breve rato empleado
por ella para orar en el te10plo
por el buen viaje de sus amigos?·
.
""
No es posible que se hubiera
~
atrevido á entrar al aposento de
*'
Nelly. Acaso ella misma, que con
lo de la partida tenla la cabeza
á pájaros, hubiera guardado el•
'
paquete quién sabe á dónde.
Juan le dijo:
-Es usted una chiquilla. Cree que tengo necesidad de algún objeto para acordarme de usted?
De todas maneras, Nelly decía..
que le era muy doloroso haber
perdido tan preciosos apuntes y·
eso en momentos en que la partida era inmediata y no volverían.,
á verse más.
,,
,,,.; \ .
-Pot qué no hemos derennir- ·. . .
nos otra vez? dijo Juan: no lo.,,--:,
~
prometo, porque no puedo: pero,
quién sabe?
-No quiero esperar, contestó Nelly, y me resigno convencida de antemano. Pe-ro pido una sola cosa: cumpla usted su promesa
de escribirme siquiera una carta.
Acababa de decir estas palabras, cuando seoyó (,, Ivon que decía desde atuera
-Faltan cinco minutos para las dos: v~y á •.
avisar que todo esta listo, vámonos.
Nelly había oldo bien: quedaban no mas quecinco minutos. Entónces se dió prisa y enjugando una lágrima, murmuró:
-Juan: hágame usted un favor muy grande. .
Va usted á decir otra vez que soy una chicuela
pero ¡me haría usted tanto bien aceptando .... 1•
Quiero que se lleve usted consigo á Prince y que
tenga usted presente que lo he abrazado mucho y le profeso un gran caril!o. Esto es una tontería,
pero no rehuse usted, se lo suplico, el tiempo co- ,
rre, Ivon va á venir, y aún falta que me despida
yo del Doctor: tranquíllcese usted, soy fuerte y
no lloraré, sonreiré si fuere necesariJ 1 ya verA .
uste~ .... AbrAceme pronto, pronto ¡oh! cuántole ame! Con todo mi corazón.-(ContinuardJ

- ~-1
•

/"l
~

_,

encontrado grata la compal!ía de mi amigo, pero
el tiempo ha volado y me veo en la necesidad de
despedirme de usted y de la Seliorita Nelly. No
olvido la galante hospitalidad de usledes y espero que la próxima vez que venga yo á Diego, me
pagarán mi visita.
-Ay! no puedo prometerlo, porque los hovas
no me consienten mucha libertad. . . . . . Sin em•
bargo ....
-Sin embargo, heremos todo lo posible, ·aliadió Nelly, notando que ya la lengua de su padre
no estaba muy expedita. Me agradar!\ mucho visitar nn barco de guerra y ver además la rica colección de aralias del Doctor Lerbon.
Al decir esto último, dirigió al sabio nna de
sus má.s arrebatadoras sonrisas.
-Seliorita Nelly, dijo amablemente el Doctor:
la visita de usted será para mis aralias y para mi
nn gran favor. Adios, y no hay que creer en •uelios. Quién no ha de amar á usted? Adios, selior
Stephenson; de Diego enviaré A usted las drogas
prometidas.

l!:L MUNDO

rn.

.

rrumpió diciendo:

97

Domingo 31 de Julio de l!lll'

EL MUNDO.

A

Gli:ffoéh

La siesta
[A BUbéD M. campos.)

Dt&gt;ecama, es la hora . n
. e lo .alto. desciende
en sueltoR gironee la ro13: cahn!l, d
el Sol-tgneo loto-su cáhz enc1en ~lcina.
y t&gt;l fuego que. esp arcd~~~~~~t;~ ces hor~:
Descanll&amp; m1 re 1011..
•
la tierra vomita su alient~ tie fragua,
ya tedas lns flort.'S marchitas es~áe~fi~~a
el pez-áurea flecha-nervioso
\ag ondas del Agu~, 1
y sale á loa bancos de arena el ca1m&amp;n.

•••

Su oliente resir.a surlc\ el lii:¡uid~mbar
-11roma enerva.nta, selvático yd rl~bar
perfumt'S e
Y el aire. con ténues
it 1I sedeño abamco.
1
r;e'f!~º ~~rd~ ~~p a!!iente. no tardes. t~ espero,
l bam~ca á. la sombra del plátano use1la,
a.
6 el toldo de un gran parasol. ...
;~ ~~!~e flauta del ind1.o h~maq~ero · · · ·
¡Oh ven, m1 tranqm a,
mi tierna, mi dulce toNaz torna~ol.1

!a

•••

dJ~~~~ ~~:~e:i:.~ t:~I ~Th~!bl~n•f~if•~f~,°he
tu ob~curo cabello P.be::li ~~s~lba triunfante.
que enreda sus aom
. .d f
¡Tus ojost-En ellos con fulgt o tego,
Amor-mariposa voluble-hace ga ~
batiendo do~ pétalos de orol y ~z11~,
1
en ellos un vivo¡~~cd¡zv;!e~~
Ala . . , . ..
·en ellos esplende la lumbre del Sur!

'

.

[Del álbum del Sr. Edua.rdo Me1o y Andrade.]

.
d
ue vudve del torneo
Belleza tmrnfa 0 r8: q
b ' t de et1plendor
Con el es.:udo heráldico cu
•;eteo
Detente: tJOy poi,t~I escus!: :11:s el trofeo
De mis galantes r1mae:~antaF· cantando en tu loor.
,
Q ue traigo b&amp;iSta tus P
o vi tu triunfo,
olfmpicl_l grand eza.'
Yo v t · · · · Y
cicias A tus p1és,
y vi como rodaron Vt\~
'
de bellez 1,
Deidades con teiSoros rnmeusoes realeza
Altivos y potenltes bl}z~nsi~ trillo el ·ancho frés.
Manchados ya os gu 6 ·
.
;-ue intrépida esgrimiste:
Yo vi las reg1as ar_ma t~ altivo porte real,
T11 rostro de c"uc&amp;:SIC · aetas ue encendiste
Los "'.'ayos de tul! ºJºt;i1a
y 1uigo convertiijte
En luz de alguna 68 ;eño 'que vuela al ideal.
Ea llamas d" un en1:1
d- - gentil cla.rineria.,
y oi que la estruen ºS:himno triunfador,
Regó sus notas_ de ore. e
•ada de barmonia
y al eco des~ idmeasb c~gc Un beso con que ungía
Siguió ~I cruJtrlb efunnt:s d~..diosa. d~l amor.
L&amp; g1orl&amp; tu a a re __
vuelves del noble y leal torneo
y ahora quehya Aldico cubh,rto de eSplendor,
Con el e"cu.do er
lleva mi trofeo:
¡Oh, Rcünal pasa·· · · pas~~ ti mido aleteo
Las rima.e qude ru_mo1~: cantando en tu loor!
Acá dentro e m1 a
,

tet

'

Luis FntA.s FERNÁNDEZ.

~f

La funeraria

••

Pareces querube tendido en la cuoa

. •CA oyendo de c:clóglcos sor es,
1a muSl
t
vito de luna

ó bien. tremu\an e rad,.., l&amp;cteos bollones.
prendido en U'!-- co_po deRc&amp;nP.&amp;. ya es hora:
Desc1tnsa, m1 rema.
d h
o
la tlerra vomita su ahento . e o~nn~ flor
"todo se A.duerme, no se irgue u
....
¡118. entre las ramas el ave ct1.nora
sacude el bochorno,
y t-n tanto, yo arrullo tu ensueño de amor .
JUAN

B.

DELGA~O.

J:~~~

lal:~:~~~{::to

;i:l

!,a canción del nauta, del mar y de la onda.
Un barco!: ta.u sing~lar,
ue finge A la mente rncautR.
i a. visión de uu sueño nauta,
peregrino del azar • • • •
De su prora, si el bramar
del viento no las ab_oga.
surge una voz que rnterrrga,
surge otra voz_ que resp~nde:
una voz que dice: ¡dónde
y otra voz que ordena: ¡boga.1

8

Cae la somb r a
: 0 ~~i~:~c:éerfano
como un man10
b d o
e doblea-a el pesar del a an . on
qu
:, d enorm~s desahentos.
co(}b8 ~~:~gt~isie es el llanto de lo,4 hijos
,
da.mente sobre el féretro. .
due cae s3.r ! cu&amp;n triiStea son las lluvias
e los 1t11.u!~:a que segó el Invieri:i,o!
ªºt~emuerte llega VKcilante y pálida,
cubierto el rostro por el manto uegro,
como uu visitante que tmrortunu.
y . nt&amp; silenciosa sobre e lecho.
se.
moribUt!do, qul e
rueba a, esquivar e sop .
pque le hiela ,as sienes, y se ierlgue
asido á su11 cabe ,os.
con t l terror
as! El cada.ver,
Qué noche de amarg11r
en la torva quiíltud del aposento,
medita en 111.s eternas soledades
i1 8.rbPl caldo en el desierto.
coy~:•torno.del difunto se congrega,
b .0 las lucf's de los cirios trémulos,
&amp;J un collar de Uvidas bacantes
com 0
O dó recuerdos.
u{)~ºP:!:~;¡~~~~8 la luz de los blandones
ba·11.~do temblorosa. sobre el velo
dellas siniestras viudas solloz~nt(s
q ui, atenacea sin cesar el vé~t,go
leteando los suspiroiS
que puebla el desconsuelo,
:~mo arvada de nocturu~s av:es
hi"as
la Tiniebl)t. y el Misterio.
~ la exaltada m,;:,nte qu~ ºª~!raga
de la pavura en el pr?fundo .pielago,
ve surgir cien diabóhCHS qutmeras
arvada dó vora · es cuerv_os_.
0
cCJÚh ~uá.n triste es la marcha s1g.1\osa
'uesi ue al cadA.ver el corteJo!
coé.nq enstivos mécense los s~uces
cu
uietud del cementerIOI
en~ªcuri: ~ristes las flores de las tumbas!
los cipreses del jardtn, qué tétricos!
¡"610 el ave gorjea (acaso el ave )
osee de 111. muerte los secretos
p y la tierra ha caldo poco A pow
con su redoble de sonidos huecos,
y las corona.a cubren el sepul~ro,
los pasos &amp;8 pierden á. lo leJos.
y y despertando las tinieblas, miran
ómo en fecunda inspiración el vienta.
~a entonando un solemne De Profun_ is
del mustio sauce en lo ... sonoros nervios.

cí:::fa.:cia

•••
Hincha1 rugie~do, el tit&amp;n
Atlante su ola hera,
f
como un gran vi1-1ntre que uera.
¡, parir á Leviatb&amp;n;
entre los soplos que van
ca~bando el mar q~e se azoga,
surge una voz que mterrog1t,
surge otra voz que rerpodn1e:
una "ºz que clama: ¡dón e.
y otra voz que ordena: ¡boga!

•••
Pobre ánima que avanza
con su galerR. por lo~
océanos h&amp;cia un Dios
t
Un rib'azo . ... que no alcanza
y Vanamente s~ esperanza
con el abiemo d1alo~a. • • · · ·
surge una voz que mterroiª'
surge otra voz. que. respof e:
una voz que gime: idónde. t
y otra voz que ordena: ¡boga.
AlUDO NERVO,

fe

fi

AURELIO

G ONZALEZ CARRASCO,

�98

EL MUNDO.

Domingo 31 de Julío 1898

PAGINAS DE LA MODA

Dolaj.ngo 31 de Julio de 1898
del prójimo, tildando A las de su sexo que visten el
sencillo ropaje de la mode,tia.
La niña que reciba en el hogar la educación, que
le dA una madre cariñosa y buena,quese desvela por
tener buenos 11jemplos y A quien se la inculca el desprendimiento y el desinterés, la modestia y el pudor.
será una mujer respetable y respetada, merecerá la
consideración de todo hombre honrado; la estimación
que se captará no se limitará á los suyos solamente,
f'i que tRmbién se hará extensiva entre todos los que
la traten y vean con los ojos del desinteréd sus buenos sentimientos, si e,s pobre. tendrá conformidad en
las necesidades que indudablemente la pondrán en
Ja lucha constante con las tentaciones de los hombres
buscará con el trabajo honroso el modo de hacer llevar la vida honestamente: desoreciarA toda riqueza
que no sea adquirida co,1 delicadeza y sin detrimento del honor y la virtud. si la dePgracla se empeña en
aembrar eeprnas de d!s,gusto en el corazón, sumiéndola en el infortunio en donde será victima de los
males y precipititda enla sima del descrédito, y vién •
dose agobiada por la fatiga tengan que sollcitar la
protección de las almas caritativas, lo hará con deli•
cadlbima modestia: demostrará. con firme abnegación
que no hay poder humano que pueda quebrantar una
voluntad enérgica y mucho menos corromper los sentimientos cuando é;tos se han formado en la escuela
del pundonor: si es favorecida por la fortuna. prestará. todo género de alivio al necesitado, prodigará con
desprend·miento las buenas obras, solicitará. 111 me•
nesteroso para apagar su eed de alivio con el bálsamo del consuelo.
¡Ah! mucho puede influir la modestia en el norvenir d,, la mujer; ella puede evitar múltiples sufrimientos y las grandes penalidades á. que está expuesta
por la debilidad de su sexo y la veleidad de su carácter
Ninguna mujPr puede presumir de que con su be•
lleza, ijUS atractivos y coquetismos basta para que el
hombre se prosterne y la rinda llmoroso culto, no el!
pre.:iso reunir aquellas cualidades que forman las
delicias del corazón y llenan al espirita de consoladoras mi•iones ensanchando el alm.l con grata é inefable ilu8ión.
Penetremos en ·.m lu~ar en donde la de•gracia ha
sumido en la pobreza a una familia, en éf hay una
madre anciana, y fatigada por el peso de los alío~,
más aún, por el infortunio; el hueu esposo y excelente

99

EL MUNDO
padre que la sostenla, murió dejando con su dulce
compañera, tre~ hijas en la mas completa orfandad;
á la anciana como toda buena madre, es natural que
la preocupe el porvenir de su11 hijas, ella sabe que
estas están bajo la vijilancla de un juez severo, que
castiga sin contemplaciones. y muchas veces con dema~iada injusticia -la sociedad: también conoce por
experiencia las murmuraciones del vecino, que con
ojo malicioso escrudiña todo lo que p.iede servirle de
cróuica pRra divulgarlo en calidad de secreto; pero
desgra.ciada11ente dicho secreto se l-lxtiende por todas partes haciendo blanco de calumnia A las rná~
puras reputaciones; pues s ..bido 11s gue cada cual
quita y le aumenta según su capricho. lntl-lrroguemos
á 11111 jóvenes, veámos en qué eatado se nallan
sus ánimos.
Ah lector! no lo dudeis, si la modestia ha Rido
inculcada en sus corazones, oiremos palabras
de resignación y conformidad, sus casti~imos
labios serAn incapaces de proferir una blasfemia; ocultarán sus males con dignidad y pudor;
rehusarán adoptar una
mejora en sus sufrimientos si esta puede lastimar enlo intuno de sus
sentimientos: mas si por
el contrario descuidada
ha sido la educación, llena de mimo y toleran•
cia .... entonce~ ¡ay l so·
lo veremos act ,1s deverg on zosas impúdicas,
que nos horrizarán
porque la inmoralidad
pen11tra en donde no ha
habido f,eno para tener
las pasiones, las niñas
educadas en la escuela
~
del interés. que ven malos ejemplos en sus ma
vore~, no tendrán pudor ni mucho menos modestia; el materialismo
metalizar&gt;\ sus corazo•
nes,ensus ojosnoha.brá
!Agrimas porque gus sentimientos estarán· disec~dos por la indiferencia,

FIG,

Las primeras podrán tener penalidades múltiples en
la vida, pero bajarán á. la tumba con la paz del alma y
conciencia Jimpla. Las segundas satisfacen sus mun ·
danales caprichos, colmarán sus deseos, gozarán de
todos los gustos que pueda haber en la tierra, mR' el
dia. fun11stls,mo dtil aesengaño, cuántas van á exh~lar
el ultimo suspiro.en el misero lecho de un hoPpllal,
olvidadas completamenttl y lamentando no h» ber sido
modestas sufren cruentltimo11 remordimientos.
Puede que haya alguien quien nos juzgue exajerados en nuestros escritos, puede que sean muchos
los,que los desaprueben en todos sus sentidos; emP.ero, deseamo11 contribuir al perfeccionamiento de la
humana especie de la cual formamos parte; y en efte
concepto, nada; m nadie podrá ha.cernos retroceder;
hemos experimentado todo género de desengHños;
hemos sentido y llorado con nue~tra buena madre
multiplicad11s c11lamidades en medio de la
desesperación; á ella, y sólo A ella debemos
aquellos consejos que nos han desviado del
mal; ella nos ha infundido el respeto que
siempre hemos tenido por la mujer modesta; ella n.&gt;s ha recomendado la. moderacion
en todos nuestros actos, ella constantemente
nos exhorta pua que no desmayemos en inculcar buenos ejemplos en la incipiente juventud, y ella en fin, es la que ha formado
nuestro corazón. siempre humilde ante la razóni siempre sensible
por las agenasaes~racias, y muy
en particular por la mujer que
reune las bellisimas dotes de la
modestia.
"Siempre se puede hacer el bien
aún en la indigencia." Asl pueP,
creemos hacer un bien á alfunat•
madres recordándoles que .o pri
mero que deben enseflar á. suf _,,. - ·
hijas es el ser modestas, de mane
ra que puedan !'vitar en todo
tiempo y circunstnncias, caer en
el proceloso mar del descrédito

FJG. 1.-TRAJE PARHIE:SSE DB ESTÍO

La mujer modesta
El talento de la. mujer
consl~te en saber ser
modesta.
L. l. A.

Los padres que anhelan para sus hijas un porv11nir lleno de contento. y dt1licia, que abrigan la Jisongera esperanza de que sean el fuerte báculo que lo

sostenga en la edad decrépita, los cuiden con cariño- hace á las niñas acostumbrarse á la malicia: cuando
sa solicitud cuando se encuentran postrados en el le- lleguen
á ser unas señoritas nad·1 eabrán hacer que
cho del dolo1 , abatidos por las er:fermedadeR d11l cuer , sea de provecho:
acostumbran A e•pPr11rlo todo de
po, y les prodiguen sus consuelos en los sufrimientos sus padres, d~ Russehermanos
y muchaR veces ),asta
del esp!r1tu y el tedio del alma., deb1minculcarles des- del extraño: s1 lle~an á casarse_precipitá~
al espo,o
d11 la mñez los bellos sentimientos del pudor el amor Y lo hacen contraer compromisos 1rnper1ores
A sud
al trabajo y á la virtud, alardeanao slemr,re·'con can- . fujlrzas, sólo por safüfacer RUR caprichos; descaradadorosa modeetia.
demol'trarán. R_u disgusto por los trRbajos doUna educación demasiado descuidada y tolerante, ment11
mésticos; serán envidiosas y egoístas, y murmurarán

4 -TRAJlll SA!!Tltlll

FIG, 2 - TRAJlll Dlll PIQUÉ

FIG, 3 - TRAJE DEI PAÑO AMARlLLO

EMILIO GrnoN S.

FIG. 5-TRAJlll PARA NIÑA.

�Oomln¡¡!'G 3l de Jul;o de 1898

EL MUNDO

100

denuncian mis leales primorl's. Tú acechas, tú aco·
mt:tes sin dar la cara A tus victimas, q11e agonizan
maldiciéndote porque hieres y no curas, porque ma•
tas y no mueres.
-Calla, to11ta. que tires del engaño em_blema. Mira
tus vivos colores; polvo vano que en mis manos se
deshace, asl t os halagos, asl los giros bellos con que
facinas las almas ingenuas
-Razó n tienes, rHpaz ladino Mi belleza es polvo
si la palpan. En cambio, si tú tocas lo~ corazo1:1es, l_os
conviertes en llamas v l11ego en ce111zas. DéJame 1r,
que á nadie ofendo. Yo no iré á denunciar tu Kcecho,
pero si á las zagalas Ancuentro les diré. 11 011,zadorcitl\8 de mariposas, segidme. que eo_v la tlmida iJuijión.
Huid del Amor, q11e t1s audllZ y traidor"
N.

FIGS.

10 Y 11-DOS MODELOS

BOLET

TOMO U

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1898

PERAZA.

DEI JACQUETS

RIFA DE MUJERES

FJG, 7-Tll.AJ"l!I DE CICLISTA

Es por dl'máe curiosa la costumbre que cay en al~unae_poblacioutie de la provincia de Smoleoeko, del
1mper10 ruso.
· .
Cada ti;es meses se escoge una joven bellR r, virtuosa con objeto de rifarla; se emiten 5,000 billetes
de á rublo cada uno, 11. loe que tienen derecho los jóvenes y viudos de la población y de las localidade11
vecinas
Hecho el sorteo, el agraciado puede casarse con la
joven ó ceder sus derechos á algún amigo
Aei mismo la rifada puede rehusar al favorecido
por la suerte.
La joven recibe loe 5 000 rublos que produjo la rifa
como dote, y en l'l caso de que no se verifique el en•
lace, se reparte la mitad á cada uno y en paz.
Por lo general lns jóvenes rifadas aceptan como marido al dee:gnado por la suerte, siendo esos matrimonios un modelo de felicidad conyugal.
FIG, 9-TRAJE SASTRE

Lectura para las da'Dlas

EL SERVICIO DOMESTICO
LOS QUE SUBEN ·y BAJAN

Una gota de agua que babia eet11do millares de
años con 1: e demás en un 111~0. sintió de pronto que
se transformaba y adquiría ligereza extraordinaria.
Estaba evaporándose.
-¡Tengo alae!-dijo flotando sobre el lago-Adios
amigas Ya babia presentido muchas veces que mi
naturaleza era distinta de la vuestra. Voy II las altu•
rae, al pala de las nubed y de las águilas. Ya no nos
veremos más.
.-:-No te enorgullezcas-le dijo otra gota que habla
VIaJado mucbo.-Yo be estado en esas altas regionl'e
y sé que no se permanece en ellas mucho tiempo. Pide á Dios que cuand" caigas, quizás hoy mismo, te
deje volver á e~te lago tranquilo. Eres como todas
nosotras: un poco de calor te eleva; un ligero enfriamiento te hace descender.
-Aunque eso sea-repuso la soberbia partlcula de
vapor. Hil. llegado mi época feliz.
-¿Quién sabe? Acaso esta.a destinada á hundi.rte en el terreno y encerrarte para siempre en una
cueva obscura.
.
Algunos días después, la gota, condensada, caía
sobre una hoja, resbalando por ella temblaba, resi~tiéndose á deepnmderRe.
Venia de loe cielos: iba fatalmente á rodar sobre la
tierra.
FElRNÁNDEZ BREMON,

AMOR E ILUSION

Quieta te has de quedar, voluble alada; le dice el
niño: aleve á la traviesa mariposa. ¡,A qué ir de flor
en flor diciendo á torlas que las amas, para luego dejarlas engañadas y tristes?
Y la mariposilla, irónica. le responde:
-Dame, nifio tu constancia; dame tu quietud, dame
tu fe. Sentado estás en el brocal de esta fuente, aguardando á las zagalas l!encillae que no han amado para
herirlas en el corazón, una ahora, otra después, y á
todas sin píl'dad. Te finges cingo y no yerraslo~inocentee pechos A que disparas. Yo beso á las flores, tú enloqu11ces á las donctlllaP. Yo vuelo por doquiera y me

FJG 8 -MODEL() DE

PRUIA\"ERA

Qu~janee y con justa razón muchas famili its de la desmoralización que hay e11trt1 los criados. Raro A~, en
efecto, el que cumple honradamente con eu11 obliga•
ciones y que puede llamarse un buen eirvie11te, pnee
generalmente sucede que loe que se ofrecl'n á de1 empPñar el ?fido de cliados. tengan defectos y viciosque constituyen un verdadero tormento para las familias Inveterad.o es el vicio de sisar, dt suerte que
ya no llama la atención y por lo mismo no es á él al
que nos rPferimoe, sino á otros más graves y trafcendentales. Entre la gente de nueftro pueblo no es por
fortuna frecuente l'l rc.bo, pero en cambio son muy
comunes loe caeos de hurto, cometidQe en las casas
casi ~iempre por loe criados, que como no son cogidos infraganti niegan desc1tradaml'nte l'l hecho, y
basta se atreven á amenaza,. con dejar el Jervicio, desuerte que los amos trae de haber perdido su rlinero,
ropa ó alhajas se quedan sin sirvientes. La embria.
guez que los insolenta. loe hace i11eubordinados v
perder el respeto y la obediencia, única cualidad qu·e
conserva la di8c;pfina doméstica; puede decir~e pQr lomismó que es muy raro el sirviente que no es altanero é irrespetuo110 ocasionando disgustos a las familias que por no ver8e pri ;adao de sus servicios tienen
necesidad de sufrirlo con vicios y todo A estos malesdebe agregrrse el más funesto, el más perjudicial. el
que causa más escándalo y del cual adoll'cen las criadas. Cas-i todas ellas eje cen la prostitucióti clande~ti•
na, siendo el vehículo para propagar las enfermedades i'1feccioeas que hacen sus vlctlmae á jóveoes
inexpertos ó poco escrupulosoR quti no temen contraer
tales enfermedades, ignorando fin duda, que mman
su existencia y la de sus descendientes.
No exageramos asegurando que los que se dedican
al servicio doméstir,o constituyen una verdadera plaga social que t~n.emos la desgracia no ya de tolerar
&amp;loo hasta de d1e1mular, puesto que necesnriamPnte
tenemos que recurrir á ella para los trabajos domésticos. Pero si es inevitable, eremos que puede remed_iarse ha~ta donde sea posible haciendo que la autor:dad expida u ... reglamento sobre criadoes y expidié~~olee boletas que sean una garantla para las
fam1hae De este modo, lo repetimos, si no se evitan
Pe remPdian al menos los male, que li"'"ramente
he0
mos señalKdo.

•

EL PRIN01F6 D6 Bl8Mf\ROK
(De una fotograna de Pllartz, tomada en Klsslngen.)

•

NUMERO 6

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1898, Tomo 2, No 5, Julio 31</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Oomln¡¡!'G 3l de Jul;o de 1898

EL MUNDO

100

denuncian mis leales primorl's. Tú acechas, tú aco·
mt:tes sin dar la cara A tus victimas, q11e agonizan
maldiciéndote porque hieres y no curas, porque ma•
tas y no mueres.
-Calla, to11ta. que tires del engaño em_blema. Mira
tus vivos colores; polvo vano que en mis manos se
deshace, asl t os halagos, asl los giros bellos con que
facinas las almas ingenuas
-Razó n tienes, rHpaz ladino Mi belleza es polvo
si la palpan. En cambio, si tú tocas lo~ corazo1:1es, l_os
conviertes en llamas v l11ego en ce111zas. DéJame 1r,
que á nadie ofendo. Yo no iré á denunciar tu Kcecho,
pero si á las zagalas Ancuentro les diré. 11 011,zadorcitl\8 de mariposas, segidme. que eo_v la tlmida iJuijión.
Huid del Amor, q11e t1s audllZ y traidor"
N.

FIGS.

10 Y 11-DOS MODELOS

BOLET

TOMO U

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1898

PERAZA.

DEI JACQUETS

RIFA DE MUJERES

FJG, 7-Tll.AJ"l!I DE CICLISTA

Es por dl'máe curiosa la costumbre que cay en al~unae_poblacioutie de la provincia de Smoleoeko, del
1mper10 ruso.
· .
Cada ti;es meses se escoge una joven bellR r, virtuosa con objeto de rifarla; se emiten 5,000 billetes
de á rublo cada uno, 11. loe que tienen derecho los jóvenes y viudos de la población y de las localidade11
vecinas
Hecho el sorteo, el agraciado puede casarse con la
joven ó ceder sus derechos á algún amigo
Aei mismo la rifada puede rehusar al favorecido
por la suerte.
La joven recibe loe 5 000 rublos que produjo la rifa
como dote, y en l'l caso de que no se verifique el en•
lace, se reparte la mitad á cada uno y en paz.
Por lo general lns jóvenes rifadas aceptan como marido al dee:gnado por la suerte, siendo esos matrimonios un modelo de felicidad conyugal.
FIG, 9-TRAJE SASTRE

Lectura para las da'Dlas

EL SERVICIO DOMESTICO
LOS QUE SUBEN ·y BAJAN

Una gota de agua que babia eet11do millares de
años con 1: e demás en un 111~0. sintió de pronto que
se transformaba y adquiría ligereza extraordinaria.
Estaba evaporándose.
-¡Tengo alae!-dijo flotando sobre el lago-Adios
amigas Ya babia presentido muchas veces que mi
naturaleza era distinta de la vuestra. Voy II las altu•
rae, al pala de las nubed y de las águilas. Ya no nos
veremos más.
.-:-No te enorgullezcas-le dijo otra gota que habla
VIaJado mucbo.-Yo be estado en esas altas regionl'e
y sé que no se permanece en ellas mucho tiempo. Pide á Dios que cuand" caigas, quizás hoy mismo, te
deje volver á e~te lago tranquilo. Eres como todas
nosotras: un poco de calor te eleva; un ligero enfriamiento te hace descender.
-Aunque eso sea-repuso la soberbia partlcula de
vapor. Hil. llegado mi época feliz.
-¿Quién sabe? Acaso esta.a destinada á hundi.rte en el terreno y encerrarte para siempre en una
cueva obscura.
.
Algunos días después, la gota, condensada, caía
sobre una hoja, resbalando por ella temblaba, resi~tiéndose á deepnmderRe.
Venia de loe cielos: iba fatalmente á rodar sobre la
tierra.
FElRNÁNDEZ BREMON,

AMOR E ILUSION

Quieta te has de quedar, voluble alada; le dice el
niño: aleve á la traviesa mariposa. ¡,A qué ir de flor
en flor diciendo á torlas que las amas, para luego dejarlas engañadas y tristes?
Y la mariposilla, irónica. le responde:
-Dame, nifio tu constancia; dame tu quietud, dame
tu fe. Sentado estás en el brocal de esta fuente, aguardando á las zagalas l!encillae que no han amado para
herirlas en el corazón, una ahora, otra después, y á
todas sin píl'dad. Te finges cingo y no yerraslo~inocentee pechos A que disparas. Yo beso á las flores, tú enloqu11ces á las donctlllaP. Yo vuelo por doquiera y me

FJG 8 -MODEL() DE

PRUIA\"ERA

Qu~janee y con justa razón muchas famili its de la desmoralización que hay e11trt1 los criados. Raro A~, en
efecto, el que cumple honradamente con eu11 obliga•
ciones y que puede llamarse un buen eirvie11te, pnee
generalmente sucede que loe que se ofrecl'n á de1 empPñar el ?fido de cliados. tengan defectos y viciosque constituyen un verdadero tormento para las familias Inveterad.o es el vicio de sisar, dt suerte que
ya no llama la atención y por lo mismo no es á él al
que nos rPferimoe, sino á otros más graves y trafcendentales. Entre la gente de nueftro pueblo no es por
fortuna frecuente l'l rc.bo, pero en cambio son muy
comunes loe caeos de hurto, cometidQe en las casas
casi ~iempre por loe criados, que como no son cogidos infraganti niegan desc1tradaml'nte l'l hecho, y
basta se atreven á amenaza,. con dejar el Jervicio, desuerte que los amos trae de haber perdido su rlinero,
ropa ó alhajas se quedan sin sirvientes. La embria.
guez que los insolenta. loe hace i11eubordinados v
perder el respeto y la obediencia, única cualidad qu·e
conserva la di8c;pfina doméstica; puede decir~e pQr lomismó que es muy raro el sirviente que no es altanero é irrespetuo110 ocasionando disgustos a las familias que por no ver8e pri ;adao de sus servicios tienen
necesidad de sufrirlo con vicios y todo A estos malesdebe agregrrse el más funesto, el más perjudicial. el
que causa más escándalo y del cual adoll'cen las criadas. Cas-i todas ellas eje cen la prostitucióti clande~ti•
na, siendo el vehículo para propagar las enfermedades i'1feccioeas que hacen sus vlctlmae á jóveoes
inexpertos ó poco escrupulosoR quti no temen contraer
tales enfermedades, ignorando fin duda, que mman
su existencia y la de sus descendientes.
No exageramos asegurando que los que se dedican
al servicio doméstir,o constituyen una verdadera plaga social que t~n.emos la desgracia no ya de tolerar
&amp;loo hasta de d1e1mular, puesto que necesnriamPnte
tenemos que recurrir á ella para los trabajos domésticos. Pero si es inevitable, eremos que puede remed_iarse ha~ta donde sea posible haciendo que la autor:dad expida u ... reglamento sobre criadoes y expidié~~olee boletas que sean una garantla para las
fam1hae De este modo, lo repetimos, si no se evitan
Pe remPdian al menos los male, que li"'"ramente
he0
mos señalKdo.

•

EL PRIN01F6 D6 Bl8Mf\ROK
(De una fotograna de Pllartz, tomada en Klsslngen.)

•

NUMERO 6

�102

LASEMANA
SUMARIO-Mendicidad latina y mendicidad anglo-sajona.-ProceHmiento oratorio y procedimiento ejecutivo.-Dos razas y un abismo.-Cubierto adicional en
todas las meiall.-Rapto y atrapamiento.-Una pianista enamorada.-Escuela de cadetes.

EL MUNDO
Ante procedimientos de esta índole se estrella
nuestra oratoria, se despista nuestra dialéctica;
el anglo-sajón, que tiene el buen sentido de no
hablar, tiene el talento de no escuchar y no nos
queda más que uno de dos recursos: llamar al
gendarme, cosa que importuna nuestra pereza, ó
bien, y esto es lo más práctico, poner de hoy en
adelante un cubierto suplementario en nuestra
mesa.

*

Domingo 7 de Ago8to de 1898
mentos de la historia de la humanidad v al arquitecto para remontar hasta los orígenes de los tipos primarios derivando de ellos inspiraciones para la moderna construcción.
Dice el señor Salazar: "ea la actualidad nada puede hacer producir ni dará luz una arquitectura completamente nueva, enteramente original, puesto que
no hay por ahora ninguna raza nueva que traiga un
sentimiento que interpretar, desconocido actuah;nente. Lo original, lo inventado, lo nuevo, si se produce,
está conc11bido con elementos preexistentes, siendo
incueationab'e qu~ nada st1 puede crear de la nada.'•
La arquitectura de un pueblo no es un producto
aislado y ~in relaciones con la vida y costumbres de
la sociedad: resulta del temperamento de la raza y de
las condicior:e¡; especiales e'l que se desarrolla ese
pueblo dentro de su medl 'l, Si las condicienes localesdel medio no varían, es lógico que todos los países
constituyan con elemento~ é inspiraciones de los diversos periodos d_e su arquitectura un ~stilo propio
moderno por medio de una transhrmacrón sucesiva.
é insensibles trausiciones.
Es mauifiesta la afinidad de las antiguas construcciones mexicanas con las del antiguo oriente; los monumentos de Yucatán, Chiapas, Oaxaca, etc, traen á,
la memoria los de Egipto y Asiria, y con su riqueza
exuberante pueden proporcionar los elementos de
una ornamentación fecunda y flexible Los grandes
muros incrustado~ de ~eandro8, relieves y geroglificos-labores prec1osis1mas-de los fastuosos edificios
de Uxmal, Kabah_y Chicheultza,son elementos originales para formar nuevos modelos dt1 una arquitectu•
ra ti pica nacional. 'l:n esta parte de su estudio pasa el
autor del terreno abstracto al concreto, de la teoiia
á la demostración aduciendo tres ejemplos que son:
l. 0 el monumento conmemorativo de Cuauhtemoc en
el Paseo de la Reforma, obra del señor Francisco M.
Jiménez; 2 ° el pabellón de México en la Exposición
Universal de 1889, del arquitecto Don Antonio M Auzit con la colabura-:ión del Dr. Antonio Peñafiel y
3.0 un proyecto para el mismo edificio he•:ho por ios
señores Vicente Reyes, José M. Alva y Luis Salazar.
El monumento de Cuahtemoc, acaso el menos puro
arqueológicamente, de los tres mencionados, está sin
embargo lleno de vida y parece que surge naturalmente del medio deccrativo que lo rodea: desde luego se vé que ese y no otro alguno debe ser el género
arquitectualque cuadra con la calzada y con los opulentos ramajes de los árboles que le dan sombra.
El Pabellón Mexicano de la Exposición de París
que todos velan con curiosidad-y en el q_ue sin duda
nadie habría parado mientes si hu bien sido concebido en el estilo neo-clásico,-fué una aplicación del arte tlahuica, ostentaba.el simbolismo del teocalli 1 reproduciendo integro el lineamiento exterior y la silueta
del antiguo tipo monumental.
El otro proyecto era una aplicación habilisima de
los elemen~o~ :lrquitecturales. de1Palll1:lque y de Mitla
para un ed1f1c10 que respondiese á exigencias exclusivamente modernas.
Estos tres ensayos de arquitectura nacional son por
demás signtficativos, son tres soluciones distintas de
la ecuación teórica desarrollada y documentada por
el Sr. Salazar en su estudio. Pero ¿por qué esa ecl.ación no ha tenido un número infinito de soluciones?

**
Para medir la profundidad del abismo que seU na pianista enamorada no es un fenómeno
para las razas latina, si es que la hay, y anglosajona, basta un botón. Todo el hombre, decía extraordinario y á la inversa el hecho es igualun pensador, está en cada uno de sus actos y lo mente real: no conozco, en efecto, una enamomismo se disciernen el pensamiento, el carácter, rada que no sea más ó menos pianista. Amar, llolas propensiones y los ideales de una raza y de rar, suspirar; fundir en otra la propia existencia,
un pueblo en las proezas de su historia, en la es- darse cita dos almas en el idE&gt;al, ¿qué significa, á.
tructura de sus instituciones, en las formas y pro• qué ccnduce, de qué sirve si no se está en capacidad
cedimientos de su literatura y de su arte, que en de ejecutar al clave en los ratos de melancolía
su vestido y sliste,nto, en sus usos y costumbres La Stella confidente ó no se puede acompailar en
familiares y basta en la forma en que practican tono menor aquello de
la mendicidad.
Soñé y o un ángel
Cuando un latino, y especialmente-un mexicaDe luz cubierto ....
no, y particularmente un indígena, tiene hambre
ó necesita dinero para pulque ó mezcal, aborda á
No bien, pues, una mexicana se ·e namora, coun transeunte, se reviste de un aspecto de,doloro- mienza para los vecinos el tormente; se sienta al
sa compunción, baja dulcemente los ojos y en tono piano, comienza á sacar de oido el vals lánguiplaftidero, casi en canto de letanía, comienza: Ni- do que bailó con él, la danza palpitante á cuyo
fi.ito, por los buesesitos de su madrecita y las ce- compás le declararon su atrevido pensamiento, el
nizas de su papacito, por lasnifütas, por los siete acompañamiento de M'amasti mai! deNonm'ama
dolores de María Santísima Virgen, por la Divina piu! ó más simplemente de T'amo ....
Infantita, por el Santo Nillo de Atocha, un centa viSi la cosa apura, se toma UQ profesor y van á
to para mi pan! Dios le dará á usted más, la Di- medias Kramer y Tosti, Bertini y Tito M:attei,
vina Majestad se lo pagará, las santas ánimas ben- Eslava y Alejo Infante. Y dan las diez, las once
ditas se lo agradecerán! Niño, por vida suyita, y las doce, y la niña al piano y los vecinos en peun centavito! ..... y así sucesivamente durante pitoria.
diez kilómetros. Si obtienen, nueva letanía y acEsto es lo habitual, lo general, y repito que no
ción de gracias interminable y pegajosa como hay que asombrarse de ello. Pero lo que sí sale
lombriz solitaria.
de lo común, lo que puede consolidar la gloria
Esta invocación á toda la corte celestial, esa de cualquiera pianista y crearle una fama de otro
avanlancha de diminutivos que va hasta formar- género é igualmente ruidosa que la de su habile uno ad hoc al pronombre posesivo suyo, esta lidad dactilea, es vestirse de hombre, abandonar
humilde cantilena susurrada casi sin voz, descu- el hogar patP.rno y emprenderla á San Luis con
bren el temperamento oratorio, suplicante y com- un cadete. Este plan abortó por completo; el conpasivo de la raza y revelan la fé en el discurso,
fidente, un. confidente con moralidad y sentido
la confianza en la palabra, la convicción de que común (!) dió el soplo á los papás de la.s dos fugila compasión y el sentimentalismo excitados son tivas, porque eran dos y las dos evidentemente
el móvil de la conducta latina y de que el verbo pianistas, y raptores y raptadas fueron sorpreues el primer motor de toda la actividad de una didos y reintegradas éstas á su domicilio con gran
raza. El corazón y el espíritu latinos son volca- contentamiento de padres, tutores y superiores
nes en actividad, calderas en ebullición, pero que
gerárquicos.
tienen un cráter: la boca, y una válvula de seguEste idilio manqué me sugiere la filantrópica
ridad: la lengua, por donde se escapnn las lavas idea de aconsejar á las pianistas enamoradas, es
y los vapores; una vez que hemos hablado, re- decir, á todas las pianistas, que en 111ateria de fu•
cobramos la calma, la tranquilidad del espíritu, gas no cultiven sino las de Sebastian Bach, que
En el mismo Congreso de Amerieanistas al que nos
la serenidad de nuestra conciencia: hemos cum- no practiquen otras escalas que las cromáticas y· hemos referido, decía enfaticamente Don Teodoro
plido cc,n nuestro deber. Hablar nos dispensade
las naturales, que no tengan más aspÍ'raciones Juárez hablando en pura lengua nahuatl: .. . . "Solo
obrar; cuando hemos dicho lo que queríamos, ya que las indicadas en la pauta, que hagan silen- México, por no sé qué maldición del cielo, no ha tenido quien fomente su lenguaje, desarrollando y culpodemos prescindir de lograrlo.
cios completos cuando se les propongan raptos y tivando la lengua azteca, dulcísimo idioma de los meToral, después de haber dicho que la, palabra
calderones prolongados mientras la dominante xicanos" ... .
rendición no se conoce en el diccionario castellaLit misma fatalidad persigue á la arquitectura abono resuene en la Vicaría ó en el Registro Cino, ya no tuvo necesidad de batirse y con ese
rigena; porque si es muy larga la serie de los monuvil.
mentos arqueológicos, es pobre en extremo la de los
rasgo oratorio y con echar d$lspués ln culpa á la
Siguiendo este método que podía !!amarse de la arquitectónicos. Lord Kingseorough, Waldeck Dufatalidad, ya podfa rendirse sin esc1•úpulo; había
perfecta pianista enamora.d a, no tendrán que te- paix, Chamay, etc. fueron analista¡¡ de las ruina~ mecumplido como buen latino.
mer nada de sus amados padres ni de la moral xicanas; pero aún no ha habido [quien haga grandes
Lo más florido y granado delaguerrabispanosintéticas de los antiguos v1istigios
indignada, ni correrán el peligro de fundar ·es- . reconstrucciones
discifrados por aquellos.
amer:cana, por parte de España, han sido los edicuelas de cadetes en vez de propagar las buenas
Si México hubiera tenido un Vitrubio ó un Vignola.
toriales de los periódicos, los discursos en las
c_ue con el auxilio de las indagaciones arqueológicas
cortes, las proclamas de los Almirantes y de los escuelas musicales.
Por lo demás, todo acabará bien y el cura no coordinara y clasificara sus resultados, componiendo
Generales, terreno fecundo en que las papas frucun tratado, una gramática de aquellas formas arquitardará
en marcar un compasillo lento sobrelasca- tecturales,
cuántas derivaciones, cuántos números se
tificaron y se multiplicarou como la semilla del
formarían con las unidades y elementos esparcidos y
tibico. Después de haber hablado ¡que más daba bezas de las pianistas y las de sus adoradores.
aún no·catalogados! Antes deque sehubif senacumulavencer ó ser vencido!
LOPEZ l.
do en un Gran Museo Nacional todos los tesoros arVolviendo á nuestro tema: Cuando un amequeológicos mt1xican, s,-con un procedimiento sabio
en demasia-á muy pocos era dado estudiar las prericano tiene hambre, busca una casa de bueciosa~ ~uinas del pais y eso á costa de largos y penona apariencia, aspira desde la calle las emasos VUIJ6S.
naciones culinarias que de ella se desprenEl mundo de los estudiantes de historia y arquitecden; hecha su elección, entra resueltamente, sube
tura conoce y aun está familiarizando con las ruinas
del Acrópolis de Atenas, pero quién há visitado ese ot1o
las escaleras sin saludar al portero, llega al coAcrópolis occidental de Yucatán?
medor, suelta apeni.s un « ••. d m01·ning!» lacónico y
El Ingeniero D. Luis Salazar acaba de publicar una
Los vestigios verdaderamente originales de la ardespreciativo, toma asiento, se sirve y devora en memoria
que había presentado a! Congreso de Ame- quitectura griega_ son bien pocos; los iniciados los asilencio la comida del amo, y una vez satisfecho, ricanistas y que tiene por titulo "La Arquitectura y ben y saben también, que casi no hay dos ejemplares
se retira dejando á la familia sumida en la más la Arqueologia.11 El estudio del señor Salazar es muy d(: la t~ab~zón corintia ó de la base áti~a. Las mil y
profur;ida de las estupefacciones. Esto es rápido, si- ínteres¡¡nte porque señala nuevos rumbos á la arqui- mil aphcacrones de esas formaii son derivaciones dedel porvenir y dilucida con éxito la siguiente bidas á la propagación clásica y literaria quede ellas
lencioso y práctico, como todo lo que es sajón; tectura
tesis: 11Si México ha visto nacer y morir una arqui- se ha hecho, al constituirlas en ley-es y reglas teóriesta raza va derecha á su fin y pone la mano so- tectura llena de originalidad, es posible resucitar en cas. Y podrfa afirmarse que el numero de vestigios
bre su objeto con lafirmeza con que el balcón cla- nuestro país formas arquitectónicas eminentemente auténticos de la arquitectura helénica no es con
',_
mucho superior á los restos del arte de los mayas .
va su garrs. enlapaloma.Desdeftosoelsajóndelas nacionales."
El autor trata la cuestión teórica y prácticamente.
Esto no siO'nifica de ningún modo que la perfección
figuras 'de retórica, de los tropos y artificios de Afirma
que asi como la arquitectura antigua auxilia la intensidaa estética de la arquitectura helénica puela oratoria y de la poética, menospreciando al eficazmenie á la ciencia arqueoló¡~'ica,, la arqueolo- da compararse con las formas trapezoidales de UxDios Logos y tributando culto al Dios Opus, lle- gía á su vez puede ser un factor de importancia para • mal.
Tal comparación corres~onde á otro orden de ideas·
ga, ve y vence, devora nuestro alimento, consu- el arquitecto moderno. El análisis de los monumentos
antiguos es una fuente de reminiscencias sugestivas: pero no perjudica á la tesis de nuestra estudio coX:
menuestrovino y seretira conun «••• dbay!» instan- la
interpretación de los diversos estilos y su corre- la cual se demuestra que asi como existe, por eje::Oplo
táneo, devorando de paso en la despedida una lación con las formas sociales de la época que los un arte árabe, bien determinado en sus formas típi:
palabra entera, como lu hizo en el saludo.
produjo, sirven al arqueólogo para descubrir los ele- cas irredu~tibles y susce¡,tible de indefinidas, mttg-

~a arquitectura nacional

103

EL MUNDO.

Oommgo 7 de Agosto de 1898,
nffícas derivaciones, del mismo modo deberla de haber un estilo mexicano con toda una seri11 de aplicaciones posibles.
Objétase principalmente á estit resurrección que el
gusto estético y las exigencias de la vida. moderna,
son esencialmente diversas del gusto y de las necesidades que privaron en los tiempos remotos; pero esta
objeción no tiene fuerza, pues aunque las condiciones
sociales y los usos del tiempo de Pericles, difieren de
los del tiempo presente, por una serie de transformaciones sucesivas, se ba llegado de las enormes columnas dóricas del Pa1·tenon al simple t1nlazamiento toscano que informa las columnatas de los patios burgueses.
Y en lo que se refiere á la adaptación de las formas antiguas al gusto moderno, sin salir de los ejemplos indicados, pregnntamos ¿quién hay que al pasear
por la calzada de la Reforma no pretiera el monumen
to de Cuaub.temoc al de Colón,-éste, de gusto académico moderno. aquél, inspirado en el antiguo estilo
de los mexica?
***
De algún tiempo á esta parte vuelve á debatirse en
las revistas europeas la cuestión de "la Arquitectura
del porvenir." La revolución del sistema de conHrucciones es un hecb.:, consumado: se ha introducido definitivamente la armazón de hierro y acero, del mis-

Las columnas, los frontones, las balaustradas, etc.,
quedarán para los edificios monumentales de cará~ter err.inentemente público: lo demás será una arqut•
tectura, por decir asi, de incrustación puramente de
curaóiva.
El arquitecto del porvenir que pondrá una ·colum•
nata en el segundo piso sin sost,mes en el primero
-aunque esté apoyada en cariátidt1s aladas ó sin
alas,-provocará á risa, como quien quisiese )?ll\ntar
una fila de plátano~ mucho mts altos que el nivel de
la calle, suspendidos ó sostenidos con vasos de la al ·
t ura de un primer piso.
La arquitectura 11t1l futuro deberá, pues, abandonar el engrane clásico que no tiene ya razón de ser
más que para determrnados Adificios; deb&lt;&gt;rá libertarse de la imitación de un estilo dado en su cenjunto; deberá atenerse al puro esplritu decorativo del
mismo. desarrollando 1011 puros elementos originales.
Hasta hoy se ha procedido de lo general á lo particular, del andamiaje á las formas ornamentales, y será
preciso hacer todo lo contrario.
Y aquí surge naturalmente la pregunta: ¿seria posible redimirse de los antiguos estilos y buscar moti·
Ji.OS nuevos fuera de aquellas fuenttos de un arte palado y muerto?
·
Mas es negittiva la respuesta, pues lit arquitectura
se repliega sobre si misma, valga la frase: la pintura
y la escultura tienen por modelo, por fuente de ina·

yectando sus reflejos so~re los futu~os ed~ficios de
ladrillo acero y mayóhca. ¿Qué d1ferenc1a habría
pues. e~tre formar el ti¡ o decorativo con elPme~tos
árabes, griegos, egipcios, ó con los del a_rte tlahuica?
En tal virtud pod·án renacer las creacroneij exube·
rantes de los siglos olvidados y de lo~ primeros ingenieros aborlgenas. Y México podrá asi ~norgull_ecerse con justo titulo de no _pedir prebta das msp1rar1?nes
para sus monumentos, smo que tendrá una propia y
verdadera arquitectura nacional.
ADAMO BOARI

Jolitim {jttttral.
La muerte de Bismarck.

Después de ochenta y tres aftos de luchar y
combatir con sus ideales, a(',aba de extinguirse
una gran vida que forma por sí sola. la historia
toda del moderno Imperio Alemán. Bismarck ha
muerto en su retiro de Friederichsruhe, solo, triste,

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Croquis de la Isla de Puerto Rico.
mo modo que se sustituyen los puentes férreos á los
de madera y á los de cal y canto, tan costosos éstos, y
aque1los tan provisionales y frágiles. Los muros no
son hechos ya para sostener, sino para ser sostenidos.
La "steel constructión " ha empezado á emplearse en
México, tímidamente si se quiere; pe·o á no dudarlo,
aentro de pocos aiios tendrá toda suerte de aplicaciones en este país. Aparte de las razones de economía y de su mayor adaptación á lo¡¡ usos modernos,
hay una ventaja estática enorme en favor de la construcción de hie~ro y acero por las condiciones peculiares de México, país amenazado constantemente por
las oscilacioneR eeismicas y quizá por los terremotos.
La construcción de ladrillo y acero, por cuanto con
ella se puede hacer de los edificios sistemas rlgidos,
soporta perfectamente las oscilaciones más violentas, reumendo á esta ventaja que ya es inmensa la11
de poder hacerlos á prueba de fuego, "fire froofing.
Ciertamente, si la construcción americana toma auge en -México, esto no quiere d..:cir que arraigue a9.ui
el gusto americano; el sistema de fabricación no tiene que ver nada con la forma estética exterior. Siendo
un hecho que el ladrillo está destinado á suplantar la
piedra costosa y rebelde al labrado. este país, donde
reina el sentido de la ornamentación, podrá á su antojo dar vuelo á sus gustos sin sufrir las restricciones
del torpe cincel.
Una vez aceptada. la "steel and brick constructión,11
debe necesariamente cesar el ordenamiento clásico.

gotable imitación la verdadera naturaleza; la arquitectura, en ca!llbio, tiene por modelo, por inspiración,
por modelo unicamente los productos del mismo arte arquitectónico del pasado.
Aquellos que creen posible intentar una decoración enteramente nueva, realista, sin preocupación
de las formas del pasado, serán escultores d11 rica
imaginación, pero nunca arquitectos. Toda tentativa
en ese sentido ha fracasado.
En la Exposición Universal de Chicago habla un
"Palacio de la Pesca" del arquitecto ! ves Cobb, en
el cual todo el decorado se componía de reproduccioses de la flora y la fauna marina; pero aquellas anguilas enredadas en las columnas, los peces y ranas
agrupados en los éapiteles, nada tenían que ver con
el naturalismo de las hermosas catedrales francesas
de Souíllac y Avallon. Más reciente todavía Bolberg
ha pretendido aplicar en Stokolmo el estilo floral á la
arquitectura: la misma dirección siguió 'vVelgreen en
sus obras decorativas; por ejemplo, en el camino de
piedra en el que hay damas veladas, danzando entre
flores.
Pero todas estas pruebas han resultado grotescas
porque la arquitectura vive de si misma, vive del pa'.
sado, y una vez que se elimine el escollo de la inte•
gración compleja, la dlf[cultad del lineamiento general, el arquitecto del porvenir podrá con mayor
aplomo ?iscernir y_aprOV(:C~ar los elementos simples
de los diversos estilos, asimilar sus cualidades, pro-

rodeado de sus hijos y de sus nietos, y lejos de
las pompas imperiales que lo acompaftaron cuanexplendía en el pináculo del poder.
Su ocaso no ha sido como el del astro rey que
se extingue entrenubes de púrpura que le forman
cortinaje, y mares iie nacar que le preparan su
sepultura. Se ha apagado la luz de su inteligencia en la soledad de su retiro, en el castillo fabricado sobre la dura roca, nido de águila desde
donde desafiaba las últimas ondulaciones del mar
de la política, que iban á perderse al pié de sus
murallas seculares. Él, que guardó en su cerebr"
el pensamiento germánico, que encarnó en su espíritu gigantesco la idea de una patria alemana,
que hizo br otar de su cerebro como brotó Palas
Atenea del cerebro de Júpiter, la gran Germanía
armada y esplendorosa que recibió el homenage
de todos los de su raza, y que casi llegó al apoteosis en vida, cae en el abismo de lo desconocido, provocando el duelo nacional, haciendo aparecer lágrimas en muchos ojos; pero fué tan firme
su obra, tan ruda su labor, tan eficaz su trabajo
al fundar los cimientos del Imperio, al levantar
ese edificio colosal donde, modernos césares ro-

�104

EL MUNDO,

EL MUNDO

Domln2'0 7 de Agosto de 1898

105

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�EL MUNDO.

106
manos, se hnllun sent11dos los Hohenzollern, que
no se ha alterado .en nnt.la ni se echa de me11o.s la
falta del gran estadista en el mecanismo guber1iamcntul que dirige solo Guillermo II.

***
Cuando se contempla ern figurn gigantesca que
llena por sí sola :a historia del prPsente siglo en
la gran Germanía, se pueden i,dmirnr sus deli11Paruientcs de titán, sus partes forjadas á martillo, sus contornos ciclópeos, fundidos al fragor de
]As tormentas, sus facciones broncíneas eincelad11s por el rayo de la guerra y la expresión adusta de surostro, modelada eutre el fragor de tod11s las tempestades.
No es Bismnrck un personaje del s:glo XL"'\..
Pertenece á las edades medioevnle3, á los puriodos feudales en que la lucha entre los pueblos
vecinos y las razas comarc,rnas, ern una lucha de
muerte; pertenece á les tiempos en que los burgos se mnnumitfon de los barones, en que los
siervos de la Gleba gemían bajo el duro yugo de
los seilores de horca y cuchillo, en que los margraves defendían á filo de espada con sus mesnadas, su dominio sobre el terruiio; y en que los
burgraves simguinarios, arrollaban ;'t sus rivales
y ahogaban las ;;spiruciones del pueblo y de los
nobles inferiores, en torrentes de sangre a l resplandor de los incendios.
No pertenece Bismat ck á 1a era moderna que f/e
enorgullece con la conquista de todos los deí echos, que se ufana con el parlamentarismo, que
se ennoblece con las libertades, que levanta á
los humildes, que redime á los oprimidos, que ensalza á los miserables, que establece la igualdad
legal entre los hidalgos y los pecheros, entre los
nobles y los villanos; á esta era que ha l1orrado
it golpe de zapa el c¡arcomido edificio del derecho
divino de los reyes, que ha levantado sobre lamermada soberanía de los monarcas absolutos la augusta soberanía de todos los pueblos. No, Bismarck
no pertenece á esta época del jurado popular y
del sufragio universal: pertenece ít la época del
absolutismo. y todas sus miras, todos sus conatos,
todas sus luchas titánicas, toda su labor, las dedicó á la resurrección del sacro romano imperio,
ll!'rebatando para Prusia, lo que los siglos habían
dado á los hjjos de Rodolfo de Hapsburgo.

Difícil seria seguir paso á paso al estadista alemán que acaba de morir, en su grande y gloriosa carrera política; pero se impone de tal maner a su grandeza, tan grande ha sido su significación en la historia contemporánea, que mal que
nos pese, tendremos que bosquejar los hechos
principales de esa vida que nos d11rán á conocer
d carácter indomable del que tuvo á orgullo
llamarse el Canciller de hiecro.
Desde que se sentó por primera vez en los escaftos de la dieta prusiana, ha~ta que, due:flo absoluto de los destinos de Alemania, después de
la victoria en Sedan y de la coronacién de Guillermo I en el palacio de Versalles como Emperador de Alemania, su voz nunca se levantó para
dt:fender los derechos del pueblo. Amigo de los
privilegios y de las prerrogativas de la Corona sobre las aspiraciones del pueblo, siempre opuso el
valladar de su pecho robusto, á la palabra de los
apóstoles de la buena nueva, y á la semilla de los
filósofos que habían depositado en el surco los
gérmenes de una Alemania Nueva, pero protegida por la sombra de la libertad. El choque formidable de las guerras napoleónicas había des .
pertado el espíritu germánico á una nueva vida,
se sentía por todas partes el deseo de respirar
llnevos aires; la ansia de constituir nuevas socied&lt;1des, la sed inextinguible de beber en fuentes
claras, el espíritu moderno. La losa pesada del
feudalismo, había pesado con pesadumbre inmen.
tia sobre los hijos de Arminio, la raza potente y
vigorosa pugnaba por romper los lazos que la
ataban á las viejas tradiciones y, un sent:miepto
general de constituir una nueva patria fuerte y
JJOderosa, era fruto del ehoque más formidable
que había habido entre las ideas dela revolución
que llevaban los soldados franceses con su espada y su fusil, y los sedimentos de la tradición,
que habían formado hasta entonces la vida del
pueblo.
'rodo astaba preparado para la evolución pacífica. La multitud de régulos y príncipes que gravitaban como satélites en torno de la casa de
.Austria, también aspiraban ellos mismos á un

nuevo orden de cosas. Bismarck concibió el pensamiento de recoger todos esos elementos dispersos, de encauzar todas esas fuerzas vivas, de dirigir á uu objeto todas esas potentes energías, y
á la realización de eso que parecía un sueño, dedicó los aflos mejores de su vida.
El Gr1m I&lt;'ederieo, el Rey Sargento, había puesto ~•a los fundamentos de la potencia militar
de Prusia; su monarquía se constituyó en un campamento, su palacio en un cuartel, sus ministros
en oficiales, sus agentes en soldados, su actividad
toda se dedicó á constituir el ejército. Frescos
torlavía y envidiados los laureles de Blucher, era
preciso buscar la grandeza por la conquista; tendió los ojos por t0das partes el director de la política prusiana, y se dirigió contra Dinamarca
que, incapaz de resistir, dejó como trofeos de la
victcria los ducados de Holstein y de Schleswig,
entre las bayonetas de Federico Guillermo. Después de esos triunfos, Prusia quedó dueña del
Bá llico.
La revolución de 1848 que como hoguera resplaud~ciente había estallado en las calles de Pa•
rís, se propagó á Alemania; los pueblos reclama•
ron de la casa de Austria la supresión de la pohtica absolutista de .Meternich, sancionada al
parecer de una manera permanente, después de
los conciliábulos odiosos de la Santa Alianza. L11.
idea de libertad había germinado en la Alema•
nia del Norte, era preciso segregar aquellos do·
minios del cetro de los llapsburgos, para constituir con ellos la joven nación, siquiera hubieran de pasar del dominio austriaco á lahegemonia
prusiana.
Hábilmente el en~onces conde de Bismarck,
Embajador de Prusia en las Tullerías, acalló todas lns suspicacias del tercero de los X apoleones.
Aseguró su neutralidad y en el caso necesario
hasta su misma alianza, con refinada astucia engañó al que entónces se llamaba árbitro de los
destinos de Europa; atrajo á sus filas las huestes
Yictoriosas de Víctor Manuel que luchaban también por constituir una nueva Italia, y venció al
Austria en la terrible y fulminea batalla de
Sadowa.
Ya estaba alcanzada la supremacía de Prusia
sobre los pueblos germánicos; era. necesario que
e3a supremacía se transfigurara en un Tabor, se
engrandeciera con una nueva conquista, llenara
el mundo con el himno de sus victorias, y otra
vez la diplomacia prusiana con motivo de la revolución de Espafla que derribó el trono de los
Borbones y expulsó de su patria á Isabel segunda, obliga á .1:&lt;'rancia á una guerra desastrosa.
Prusia estaba. armada de punta en blanco; Francia entregada á las fiestas del cesarismo. se en•
con traba desprevenida: las jornadas de Sedan y de
i\[etz abrieron á los soldados de l\falthe las puertas de París y el Rey Guillermo pudo ser proclamado Emperador de Alemania en el Palacio histórico de Luis XIV.

Entre tanto, el pueblo alemán deslumbrado
con tantos resplandores de gloria, hipnotizado
ante los fulgores de tanta grandeza creada en pocos aflos, no se cuidaba de ver que cad11. paso dado hacia la unidad alemana, era cercenándole derechos y esca.timándole prerrogativas.
Fundose el Imperi@ Alemán sostenido por la espada de Mo'.tke y la intelig1mcia deBismarck, dióse una constitución que templaba la autoridad
absoluta del monarca teutón, se abrieron las cámaras dei Imperio y la3 dietas del reino de Prusia; pero una nación que se había constituido so•
ore la base de !as glorias militares, tenía que propender necesariamente al cesarismo que apenas
mitigaban las voces de los diputados del Heichstag, que eran ahogadas cor. lus cantos del vivac
en que vivía el Imperio.
La obra de Bismarck estaba concluida. Los primeros aiios fueron dedicados á afirmarla, á sostenerla, á cimentarla en sus fundamentos seculares.
Mientras vivió el viejo rey Guillermo, primer
césar germánico, á su lado estuvo el viejo batallador; imposible romper la comunión del anciano cés&amp;r con fü viejo canciller. Juntos habían
alcanzado el triunfo, y debían estar cobijados
los dos bajo el só!io del Imperio. Entre ellos no
cabían rivalidades, entre los dos eran imposibles
las envidias, juntos impusieron su soberana voluntad en el Congrcrn de Berlín, para hacer pesar por primera vez la supremacía del nuevo Imperio en los destinos de Europa.

Domingo 7 de Agosto de 1898

*

**
Había cumplido su misión el águila deSchoen-.
haussen, ya estaban vigorosos sus polluelos y
podía retirarse á su nido construido en las abruptas rocas.
Después de cerrar los ojos á su augusto compaflero de luchas, el viejo Emperador Guillermo,
después de presenciar el efímero reinado de Fed,erico el Noble, en el que muchos esperaban algo
de reacción liberal¡ pero que llevaba el gérmen
de muerte al ascender al trono, el Emperador
Guillermo Segundo, joven, altivo, orgulloso, anhelando seflalarse y distinguirse de sus progenitores, y dueiio absoluto de su soberana voluntad,
nL1 podía consentirá su lado tanta grandeza, ni
tolerar otra energía más que la suya en la dirección del Imperio.
Bismarck •e retira A su ..:astillo solitario dP Fre drischsrue, desde donde á las veces se dejaba escuchar su voz autoritari.:l., pero á donde iban á
morir, callauas las olas de la política a:emana.
Su misión estaba concluida, pudo envolverse
en su manto de príncipe y esconderse en su TP.•
tiro sin que un momento se conmoviera. el edificio gubernamentol del Imperio. -Desde el punto
en que Caprivi fué creado canciller, Bismarck
babia muerto para la política.
·
Sus últimos aflos son los de un viejo burgués
que se dedica á gozar de las dulzuras del bogaren medio de la opulencia y comodidad que le
han proporcionado los ahorros de su joventud.
A veces se escucha como el bramido dPl león,
se siente el zarpazo de sus múseuloR de acero:
cuando revela á los ojos atónitos de Europ~. que
la alianza franco-rusa en que hoy se apoya el
equilibrio europeo y los partidarios de la p11z, fué ·
arreglada por él en buen tiempo, y la dej&gt;lrou escapar los sucesoros de su viejo compailcro.

***
Tal es la figura de bronce que acaba de caer
en las sombras de lo desconocido. Fundida de
una pieza, modelada á golpes de martillo, se erguirá serena sobre pedestal de granito, proclamando la grandeza de un pueblo que quiere
constituirse, ia. sereuidad de un cáracter indomable en sus aspir'aciones, inflexible en sus destinos.
que camina frío y sereno á la realizacíón de un
ideal.
Que Bisma::ck sirvió :\. la monarquía, puso sus
actividades á disposición del Trono más que á
favor de los pueblos, no importa ;eso no amengua.
su grandeza. Contribuyó á la cristalización de
un gran Imperio, que entra por mucho en el coneier-•
to de los pueblos civilizados, y eso basta para.
que tenga derecho á la inmortalidad.

X.X.X.
.Agosto 5 de 1898.

EL PRINCIPE OTTO VON BISMARCK
Por una extraña coincidencia el Canciller de Hierrl).
murió en las últimas horas del dia que la Iglesia conmemora como aniversario de la muerte ne San I••nacio de Loyola, fundador de la Compañia de Je~ús.contra la cual sostuvo Bismarck la más ruda camp11ña..
de su hrga exidtencia de batall11dor. Bismarrk y Loyola, separados como están por abismos profundos
tienen un punto de contacto: si aquél fué el palad1t.:_'
del derecho divino de los reyes contra los derechoR
del pueblo y éste eostuvo con tezón la supremacla deL
Pontificado sobr11 los reyes y emperadores, ambos.
co1..isagraron su vida á un lema semejante "absoluta.
sumisión á un jefe, llevada hasta el extremo de diri•
gir eu conducta para hacerle adquirir una suma mayor •le poder "
Bismarck nació en un pueblo de Prusia el dial.º de
~bril de 1815, algunas semanas antes de que llega.ra
as~ ocas!&gt; en ~aterloo, la estrella de Nap••león. En.
su mfancia lo mismo que en la Universidad en laquepa,ó los primeros años de su juventud. el 'futuro di-plomático rePpirabacon el aire el esplritu de reacción
contra las afirmaciones de la causa popular. com11cuencia ln!llediata de la caí-la del Emper11dor. Et
p~dr~ de Bismarck er!' un hidalgo prusiano, oficial del
eJérc1to que pronunciaba con más reverencia la palabra rey qne la palabra patria, y asi no es de extrañar quela "Voelker l!ruehling" (primavera de los pueblos) no iluminara el espiritu del joven alemán sustraído por completo á la influPncia liberal del ~Ppiritu fI ancés importado á Alemania y aclimatado alli durante la efímera dominación napoleónica.
E~uca_do como los nobles de su tiempo, @u vida uni-versttaria no salia de los clrculos aristocráticos que
repudiaban los idealPs republicanos de algunos de
sus pr~feso~es; siguió_ la carrera judicial y luego la.
adm1mstrat1va, al servicfo del Estado pensillno después de haber desempPñado sus deberes milita/es en..
un regimiento de arisiócratas.

Domingc 7 de Agosto d11 H,~

107

EL MUNDO

como premio á sm serviSe hizo cargo de la posecios, la diguidad de_Duque
sión que tenta por su pade Lauenburgo.
dre en Shoenhan~t&gt;n, lugar
Desae entour.es vivió el
de su nacimiento, admi•
Príncipe de Bismarck e1t
nistrando esa tierra, y á los
su retiro, sin tomar parte
treinta y dos años entró
en los negocies públicos, los
á la vida politica como
que sin embargo no podfau
miembro de la A,amblea
&amp;erle índifer11ntes al autor
provincial y desde luego
del Poder imperial alemán,
llamó la atención por su~
cuyo jefe reinarite, sintiénexageradas teu denci a~
dose fuerte y capaz de
r e11ccionarias
o &gt;rar con independencia,
Protestó enérgicamentP
d'ó de @ano al Jea! servicontra la idea, tan cara A
dor de su abuelo Guillerlos corazones alemanes, de
mo T.
que la emancipación poNo se obscureció Bi~litica fué el objeto del 11-'marck en su nueva vida ni
vant»miento popular di-'
dejó de ser por un momen1813 loU&gt; é insistió en qutto el que babia Rido duranloa prusianos comt-atierou
te el periodo activo de s ,l
pr imero por su rey y en seexistencia,--un hábil diplogundo lugar por la patria
ma tico capaz de revolucioLa historia verá en aqu, lh
nar el mundo entero con sus
iniciación ¡,olftica d11l esta•
manejos sutileF;-más dti
dista la clave de la obra de
una vez se estremecieron
toda su vida.
pueblo. parlamento y sobe•
Durante la época revohtrHno con, Bus inte1tcionacionaria de la insurreccióu
das revel~cionPs, alg-u11as
contra los reyes y prlnci
de ellas verdaderas indid ·
pes alemanes mantuvo la
crecionee.
m1sma 11ctitnd anti-libe
Ahora que su vida se ha
ral clamat1do contra tal mao' extinguido pasan 11us hPclpaciÓJl del pueblo. Sostu•.
chos y su nombre al dom'vo con firmeza que la mo
nio de la historia,-!.. Ju~tinarquia era la única forciera, la Implacable. Ella
ma de gobierno acPptab lP:
medirá su talla y apreciaujamás se inclinó su espiri
do la moralidad de su obra
tu II nte el principio de la
dirá friamente lo qúe fué
soberanla pop11lar.
para su p11tria, para su siEl año de 1851, su rey 1,,
glo y para Europa ese homconfirió un cargo con el
bre extraordin11rio.
que asumla la. repr111111n
tación de Prusia en el Go
bierno de lll. Confederación
Alemana. Hizo rápidos pro
Croquis de la
g resos en 11u carrera diplo
Isla de Puerto R i&lt;'o
mática. Reconociendo I a
debilidad de la Conleder:.Las operacioneq del Geción tuvo el proyecto d,·
neral Miles en la I~la de
aprovecharla en benPfici"
Puerto Rico continúan á
del r eino de Prusia dPI qu11
pesar de lasnegociaciones
quiso hacer una nación pode p11z entablada1;1 entre el
derosa para que se aduc Presidente Me. Kinle.v y el
ñara de la hegarmonía d ·
Sr. Camben, l\liniPtro do
los paises germánicos y lll• ·
Francia en Wuashington
R"ara por último su rPy á
y actualmente PlenipotenEmperador hereditario.
ciario de España y su reCc,n estos propósitos en·
presentante en las confetró al servicio dela casad!'
rencias diplomáticas de la
Hohenzorlern, y nunca 11e
Casa Blanca.
ha visto un ag11nte má~
Y dado que las hostilidal11al ni más empeñosa que
des se suspendan, para liien
Bismarck por el engrande
de los paises contendientes
cimiento y poderlo del so•
y de la humanidad, el ma•
berano á cuvos intPr"'~e~
pa que aparece en nuesconsagró su eiistenciB. D ·• tri¡. tercera plana será de
empeñó su ~apel con tan11Uma utilidad á los 11,,ctores
to ahinco que á veces ~"
de "EL l\frNDO ILUSTRADO,
desentendía de la voluntad
para que sigan los acondel rey y aún la contrariatedmientoe, mi litarrs ó de
ba en pro de los fines lle la
El Príncipe de Bismarck en la Estación de A.uhalt en Berlfn.
otro orden, que ha~au de
din astía.
[De un cuadro ori;¡lnal de Fritz Werner]
desarrollarreen la hermosa
El año de 1862 ocupó un
isla antillana.
puePto distinguiuo en el
gobierno prm,iano al que habla representado como neral cuando loa ejércitos alemanes pasaron la fronembajador en San Petersburgo y Paria. Ya se habla. tera; celebró con el Emperador Napoleón la conferenEcos de la guerra
preparado para su obra magna y con toda la ,mer~ia cia de Frenois después de Sedán; trata con Favre en
de su carácter y la fuerza de su inteligencia. auxilia- FerriereR. imponiendo al representante dfl la "Defensa
La lectura de los sombrios despachos de la g-uerra
dos por su vigor flsico extraordinario, empezó la ca- ,Nacionnl 11 condicionPs quP hacían la ¡;az imposible. y y l:l impresión que esa. lectura ha causado en Esp,tña,
rrera de ePtadista que pocos como él han sabido se- por último, hacA en Vtirsalles la coronación de Gui- Pugiere á los artistas de dos publicacione11 peniu~uR'Uir, venci11ndo dificultades inauditas para coronar- llermo, Rey de Prusia, como Emperador dinástico do 1» res los dibujos que por artisticos, inspirados y sigAlemania. firma un armi~ticio y los preli:nin&amp;res de nificativos, rt,produce hoy nuestro Semanario
la con el éxito más completo de sus planes politicos.
Su primera tentativa consistió en debelar á los re• la paz de VPTsalles v el tratado definit;vo de 1 rancInútil Pxnlicarlos. El comentario huelga donde hay
preRentantfl~ di&gt;! pueblo con el fin de robustecer la fort cuy1111 ratificaciones fueron canR"eadas el 20 de tal intensidad de expresión artística.
r egia autoridad, y para lograr su intento, hizo que se Mayo de 1871 Entre tanto la gratitud de su s,1berano
Al r!'unirloR en una composición nos propusimos dar
le dies3 gran importancia á los elementos militares le dispensó el titulo de Principt1 y una dotación con- ánuestros lerto res una impresión de conjunto que redel gobierno. Cuando los medios normales eran ine• siderable.
sulta admirable, pues los cuatro grabados se cumplef.caces, h&gt;tcla s11spender la Constitución y gobernanVencida Francia, los esfuerzos de Bismarck tien. tan acentuando lo que cada uno de ellos dicP; muda
do sin curar8e de los derechos del ¡.,ueblo para decr11- den á lograr un aumento constante del e1é:cito ale- y patética historia de un duPle nacional! quien vea
tar por el voto de sus representantes los gastos pú- mán, suRcitándose con tal motivo grav11s conflictos con atención esa plana de nuestro semanario comblicos. pasaba por sobre la oposición liberal y su entre el Canc.ller y el Parlamento. A fin de no verse prenderá á fondo la realidad de la actual situacióu
dictadura no respetaba ni aú11 los fueros de la no- obligado á sostener anualmente una lucha contra las del pueblo ibero y laR calamidades que lo entristt&gt;cen.
blPza.
Los originales d11 donde tomamos nuestro graba.do
resistencias parlam11ntadas inicia la combinación llaDesatendiéndose del aspecto amenazador de la opi- mada .~eptenato según la cual, el prl'supuesto militar valen mucho. por el art11 y la Pjecnción técnica de lo~
nión del pueb,o prusiano, inició si¡. politica agresiva se vota por periodos de siete años Despué~ de la cri- grabados de "Blanco y Negro" y "Barcelona Oómica, 11
contra el Austria y los Estados alemanes E¡ue preten• sis de 1887 disuelve el Parlamento y el que le sucede, el público dirá si han desmerecido al pasar á nuesdfan favorecer 11us intereaes en la Dieta, jugando con vota un a11mento del efectivo dPI ejército en tiempo tra publicación.
tal habilidad que de11poseyó á Dinamarca de los du- de paz. Ohtiene lai, leyes militares mostrando los pecano11 d11 SchlesviR" Holstein en provecho de Prusia, y ligros con que amenaza á Alemania el Imperio mosNOTA.S E IMPRESIONES
el 3 de Julio de 1867, después de la batalla de Sadowa covita y divulga por medio de rns periódicos, el traquedó Austria á discrecf(ln de las amhiciones prusia- tado de 1878, basta entonces secreto y que constituia
nas. Est11 es el principio del papel verdaderamente ac• la alianza Austro -Alemana contra Rusia.
El hombre que tenga necesidad de mi es el hombre
tivo de Bismarck.
La 11cción diplomática del Principe, siempre omni- que yo necesito.
potente, Re distinguió por la accesión de Italia á esa
Th.ADAM.
alianza, formándose en tal virtud la Triplice.
•*
,.**
La mue,·te del Emperador Guillermo debía ser faEl año de 1867 se organizó la Confederación de la
Qué feliz me siento por no ser irlandesa! Odiarla
tal
para
el
poder
ilimitado
del
creador
y
Canciller
del
Alemania del Norte, integrada por veititidos Est.1do:J
demasiado á Inglaterra.
que representaban una poblaeión de 29 millones d-e Imperio alemán: paFÓ el breve reinndo de Federico
LADY FULLBRTON.
ITI
y
su
hijo
y
sucesor,
Guillermo
II,
no
hizo
nada
al
habitante11 Discernida la Presidencia de la Confedeprincipio
que
pudiera
señalar¡¡e
como
una
11firmación
* •
r ación al Re;r de Prusia, Bismarck fué nombrado CanNo es tan fácil como se cree tener imparcialidad y
contra el autoritario minlstro El año de 1889. transcuclll11r y Presidente del Consejo Federal.
0
En la lucha entre Franela y Alemania, cuyos ante• rrió sin incidentes; pero el 1. de Febrero de 1890, le b~nevolencia, cuando hay algún interés de por me•
cedentes son demasiado conocidos para que nos de- fué aceptada la dimisión de Ministro de Comercio é dio.
AL!''JANDRO Du.&amp;!AS.
tengamos á pormenorizarlos, los acontecimientos mi- Industria del Reino; conservó durat te alirinas semalitares afPctan una importancia capital; pero no obs- nas la. cancillería del Imperio, el Ministerio de Rela**•
tante, el Conde Blsmarck no deja ni por un momento ciones Exteriores y la Presidencia del Consejo de Mi•
El efecto de una educación muy intensa es impo·
de ser PI alma y el primer personaje de la situac!?º nistro de Prusia, v finalmente, el 20 de Marzo renun- ner al 11epiritu una tensión tal que la realidad se h~ cti
como Minhtro director y como diplomático; su acc1ou ció á t!'dos eso11 titulos y funciones. retirándos11 á invisible.
personal en todo se hace sentir: sigue al Cuartel Ge- Fríedrichsruhe. Uua orden del gabinetll le confirió,
En LOCKROY.

..

•

•

�109

EL MUNDO

Domingo 7 de Agosto de 1898,

LA CA.RICA.TURA. EN EL EXTRANJERO

- ___

...

-

EGOS DB Lft OUERRft

Los infortunios que ha
lamentado España en su
lucha contra los Estados
Unidos, imponen silencioá
la verba de los caricaturistas de la República del
Norte, y aunque no sea sino por breves días dejan
en paz al enemigo postergado para romper lanzas
con el pro·lable enemigo
de mañana. España no es,
ni puede ser ., ·a para los
Estados Unidos un adversario y mucho será si los
tratados de paz no han de
señalar en la historia la
formación de una nueva
corriente de simpatías en•
tre vencedores y vencidos.
Mucho se ha hablado ya en
loa Estados Unidos y la
prensa. de ese pais ha he•
cho declaraciones significativas acerca de los sen·tlmientos de concordia que
substituyen con frecuencia
en los encuentro~ •le pueblos enemigos á los odios
más 3:rraigadoa; s.i la guerra sirve para algo será
ciertamente para poner en
contacto á hombres que
creyéndose fieras, acaban
por llegar al convencimien.
to de que sus enemigos
abrigan sentimientos dignos de alabanza y que no
hay ni una huella en ellos
de la barbar:e ó de la fero.
cldad qne antes les atri·
buian.
Sea cual fuere la solución que se le dé al problema filipino. Alzase ante los
I&gt;!_anes del gabinete de
w ...shington, madurados
acaso de acuerdo con la
co·te de Saint James, la
actitud un 1,i es no es ame•
nazadora del Emperador
Guillermo II, ese hombre
que pretende· aparecer en
Europa como heredero y
representante de loa jefes
más conspicuos que han
impuesto ála historia como
realidad el sueño portentoso de un Sacro Romano
Imperio Germánico. Natu•
ral es que la democracia
americana, - acostumbrada como está y hecha á ma •
ravillas menos facticias y
formales quelae realizadas
por el genio y el poderío
militar de loa emperadores
germánicos, - natural es,
df'cimoa, que rompan á reir
dudando mucho que la expansión natural de las sociedades modernas. orientadas hacia un ideal de per•
feccionamiento y bienestar
dentro de las mayores libertades posibles, encuen •
tre un obstác..tlo serio en
las violentas afirmacionP-s
de ambición insaciable que
nos prepara, acaso para un
porvemr muy próximo. el
Joven heredero dela coro•
na imperial de los Roben•
zollern.
Tras de ese desprecio con
que miran los periodistas
yankees á Guillermo, tratándolo como á un niño voluntarioso, ocúltase quizá
la sugestión inglesa: ¿quién
sabe? Lo cierto es que de
bambalinas afuera 110 aparece en el juego escénico
más que ese personaje extraño, nuevo en la historia,
más nuevo en la diplomacia y hace dos meoes aún,
desconocido por completo
en la cuestión del Extremo
Oriente: el yankee.
La índole de esta publicaCLón nos veda toda par•
cialidad y aun la simple
complacencia de dilettantti
divertidos, para que pudiéramos hacernos cómplices
del fun que ocultan estas
caricaturas: les damos ca•
bida en nuestras col,1mnaa
como curiosidad, y á titulo
de revisteros !ro.personales que comentan loa acontecimientos sin curarse de
eus consecuencias remotas
en la historia, nos permitimos subrayar esta aitua•
ción extrafia é inusitada

i

,

--

,~,

1

'

eu los antecedentes de las
vit•jas Cancillerlas,
(.!ué sorpresas tan desconcertadoras presenta la
vida! Una república del
Nueve Mundo, ayer in~ignificante, entrando en pri·
m~ra fila y deungolpe, a la
palestra en que miden sus
armas las potencias del
Congr~o de Viena y de la
Tripüce ........ .

~
, ..

Anécdotas Bisma.rkinas.

.

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¡CUIDAI.&gt;O!
Tio Samuel advierte al Emperador de Alemania del peligro de tocar esa sierra.
(N. Y. Herald)

Muere un hombre ilustre
y se abre para la prensa el
filón de la;; anécdotas, filón
tanto más rico cuanto que
como nadie responde de Ja
autenticidad de la literatura anecdótica, todos loa que
tienen más ó menos inge•
nio llevan á ella su ('Ontm·
gente amparado por el anóuimo.
El viaje que hizo Biamark
á Paria el año de 11:67 d1ó
ocasión á 1011 caricaturistas
europeos para hacrer de las
suya~ á expensas del famoso diplomático prusiano.
Loij fraucese;; no se entusiasmarou grandemente
con la vi;;ita que le haclan
á Napoleóu el Rey de Prucia y i;u .Primer Ministro, á
pesar d.e los deseos que te11la el Emperador de hacer
á ~us hué;;pedea uua mag•
nlfica rec~pción.
Guillermo acaso pudo
creer sinceras las manifes•
taciones oficiales y nada
expontáneas de 1011 pari·
aieusea; peroBiemarck vela
claro y no se dejaba enga•
ñar.
Un embajador quería perauadir1e de que· en la revista de 1aa Tullerias, tl
pueblo habla gritado muchas veces:
-"Viva Bismark. 11
El ministro de Guillermo
contestó fríamente:
-Os equivocais no gritaba el pue1:&gt;Jo11Viva Bismark"
sino 11V'Ja Biemark" ( ah!
está Biamarck); no es lo
mismo que decis, pe1 o eso
me halaga tanto como un
''viva."

***

Cuaudo el conde Bismark repreaantaba al Reino de Prusia en la Embajada de San Petersburgo,
fué una noche á cenar á la
casa del Primer Ministro
moscovita.
La noche estaba obscura
y al salir d, la casa fu é
asaltado Bi;;mark en medio
del patio por U!J perro quo
se vino ladrando tras él.
Inmemediatameute salió
al balcón el dueño de la
casa, que no era otro que
el Priocipe Gortschacoff, el
cual gritó:
- Señor Conde, señor Conde, por favor no muerda
usted á mi perro!
La anécdota no ser! autentica, pero pasó por tal
haciendo las delicias del
público y de loa salones de
San Petersburgo du!'ante
muchos años.

***

Una vieja adivinadora española dice:1a buena ventura al joven Emperador de Alemania.-Veo á un
vejete alto con una mota cana en la barba. Usa chaleco con eat:rellaa y pantalón rayado de rojo.
Cuidado con él, Guillermito; no intantes pegarle con tu guantelete caballeresco, porque tendrás mucho trabajo.
[N. Y. Journal)

Un diplomático inglés
lord F.. . . se hallaba dé
visita en un salón parisiense. Uno de loa nifü.s de la
casa derribó un velador
"Pillete" le dijo la madr~
(petitpolisson,) reprendiéu&lt;lolo. El diplomático preguntó qué significaba
aquella palabra y la seño•
ra, confusa y avergonzada
de haberla empleado en
presencia de personas ex~añaa, le dijo que petit p olisson era un niño 1nge11ioso é inteligente.
En eso ~ntra Blamark y
al serle presentado al inglés, éste le dijo:
-Señor de Biamark, ten•
go el honor de saludar al
pillo más grande de Europa (GTand polieson).

�EL MUNDO,

110

Domingo 7 de A1rost.o de 1898

Domingo 7 de Agosto de 1R98

111

EL MUNDO
cación. Durante el santo sacrificio, renovó muy

I.
La pequella capilla de
Nuestra Se!lora de la Castidad, era la preterida en
la iglesia parroquial de
Tlauzingo. A toda hora del día, veíase repleta
de orantes, pues que la fama milagrosa de la santa imágen habíase propagado por muchas leguas
á la redonda y no sólo era venerada por los buenos vecinos tlauzinguenses, sino también por los

bajo la · advocación que reza el letrero de
l~ esquina i11ferior derecha. »
No estaba firmada tal epístola, mas acompafláb1mla cuatro notas bancarias de A quinientos duros, que el Cura Don Abundio
_estrujó entre sus manns presa degozo, pues
de tiempo atrás acAriciabx Ja idea de hacer una
capilla lateral en la iglesia, para eternizar con
ella su paso por aquel curato. De fijo que él habría dedicado su proyectada capilla al muy glorioso Senor SBn Expedito, santo con quien simpatizaba singularmente, pues contra el natural'

de los villorios circunstantes; y aun dP. la no lejina ciudad, solían ir peregrinac:ones de damas
elegantes, cuyos lujosot1 atavíos volvían locos A

los del lugar, encantados y enorgullecidos al ver
que su vi!"gencita querida, recibía homenaje de
tan linajudas gentes.
No databa de antallo la atracción de la parro-

miembros, que más hubieran cuadrado á rudo t,borador de la tierra proficua, que á bisollo cleriguillo.
Mostróle D. Abundio los cuatro billetes y la mi·
si va, y con infantil alegria y dándole palmadas
en la espalda, le dijo:
-Anda, muchacho, trae pronto un martillo para abrir la caja. ¿Qué santo será? iA que ha hecho completo el milagro la Providencia y nos ha
enviado un San Expedito!
No era San Expedito el lienzo, encuadrado en
rico anaquel tlorentino de gran primor.
Sobre fondo muy obscuro, Como evocación de quién sabe qué sombrías profundidades, destacábase una gran mancha blan•
ca, modelando los contornos de un cúerpo de
inmaculada horra. La
doncella que representaba á la Santa Vír6 en
inviolada é inviolable,
ergulase esbeltamente
en suave actitud uncia

quia tla1;1-zinguense: algunos aftas apenas haeia 1
que en c1ertc.. maftana, llegara un carro á la casa
cural, cargado con una caja de madera, y el conductor entrególa al cura juntamente con una car-

ta que para él traía.
El bueno del padse Abundio, por más que en
el sobrescrito leyera: Al Senor Cura de Tlauzingo.-Con una caja,-dudó que el enviofueserealmente para él, así estaba de poco acostumbrado
á_ recíbi_r misi_vas y oosequios. Pero á las categóricas ahrmac1ones del d.Uriga conductor decidíoee al fin á abrir la carta 1 y vió que decí~ así:
« Un artista que ama el rU➔tico recoO'imiento de
la iglesia parroquial de Tlauzingo, :nvía en donación para ella la imagen adjunta, suplicando
al Sellor Cura, disponga que sea colocada en altar especial y obtenga del Illmo. Sellor Obispo,
el permiso necesario para que sea venerada

de los clérigos rusticanos, Don Aba.ndio nunca
d?jaba las cos11s para el otro día; pero ya que su

p1q suello tardaba en realizarse por falta de dineros, se conformaba de buen grado con que la
capilla fuese dPdicada á esa anónima donación
. siempre que el Setioi Obispo otorgara su Jicencia:

l

Ya le llegada su torno al muy glorioso
santo que firma Hodie.
Al P. Abundio poco le importaba conocer la procedencia del envio; tenía profundo convencimiento de que, mientras
más inexplicables son los hechos, más anda en ellos la intervención providencial;
y así, nada halló de extrallo en que hubiese alguien que, sin prurito de accionar
graci,s ni de pedir mercedes y por pura
sunpatía artística pRra el templo de
aquel humilde lugarejo, fuese capaz de
desprenderse de dos talegas de pesos y
de enviarle un cuadro.
Porque era indudable que la imagen á
que la ca-rta aludfa, era pictórica: amen
de la advertencia epistolar referente al rótulo colucado en una esquina, pregonábalo á las claras lar )rma alargada y ma.
gra de la caja.
Repuesto de su placer el ;ura, dióse a
llamtir A grandes voces al vicario, en
tanto que el automedonte, cumplido su
encargo, se perdía entre una nube de
polvo, al trote dé sus rocines.
-Padre Luis, criatura, venáver lo que
nos manda Nuestro Sellor para la Iglesíal
Acudió el P. Luis, flamante vicario de
Tlauzingo. Era un garrido mozo de equilibrada salud, sin coloraciones ultra-sangíneas, pero sólidamente crecido y robusto, mal caía la sotana sobre sus recios

sa. Vestía alba túnicR amplitlotante que por m, .
do castísimo esbozaba las venéreas curvas yqne
cerrándose de súbito en el cuello y en los pui\m,:
sólo ~ostraba de aquella carne núbil, el rostro
de prima veral frescura, y las manos mifionas y
ducales. Abajo, la veste perdí.ae en las sombras
A manera de paulatina incrustación.
Del estrecho enlazamiento de las manos, 1ll~adas A _la altura del sene, surgía con chocante
msolen;-ia una ama~ola; capricho de pince · 1i:,1a
que qmere poner ro¡o sobre blanco.
La gran mancha blanca daba sensación de algo
muy puro y producía deslumbramiento de albura, que aumentaba en intensidad con la contero·
plación del rostro de aquella á modo de visión
celeste, rodeado de opulentas crenchas rubias. como chorros de oro. Partlase la cabellera por me•
dio de la cabeza y caía luego sobre los hombros
en harmónicas ondulaciones. Sin diademas ni au reolas la virgen, parecía resplandecer su flavo
cab~llo con luminoso nimbo, y rayos de luz desped1an los OJOS, grandes ojos obscuros que miraban honda ! derechamente con ingénua curiosidad. Una etnta, blanca también, atravesando con
tersu~a la frente de sien A sien, evocaba el estilo
de Siena Y de Florencia, con Botticelli y Bcnozzo y Fra Angélico.
Al ~escubrir el cuanro, exclamó elPadre Luis
extático:
- TU,rris eburnea!

El letrero á que aludía la carta del incógnito
donante, era este:

«Nuestra Sellora de la Castidad.•

enérgicamente sos protestas de amor y de pureza
y apodóse maldito y maldecido si A ellas hubiere
de faltar.
Era un pro~igio de meticuloso cuidado !acapilla de Nuestra Sel!ora de la Castidad, en la parroquial iglesia de Tlauzingo; había siempre tlores
frescas y húmedas, muchas flores por todas par tee:, en los jarrones del altar y en los vasos dela!'i
cornisas; pendía de lucientes eslabones un lampadario de oro, sin interrumpción ardiente¡ quemá•
banse en broncíneas Anforas ricas refinas surianas de aroma suavemente capitoso .. .. . .
Todo eso era la materialización del culto que
absorbia al P. Luis.
Y al caer la tarde, á I, hora del crepúsculo vespertino que es para las almas solladoras la de los
regocijos íntimos; cuando el último beso del sol
muriente engendra misteriosas penumbras en las
lejanías de los campos, y alarga sobre el pavimento de las iglesias la policromía de los vitrales
góticos; cuando el cesar de los ruidos callejeros
anuncia la ascención de la noche y se alegran los
bogares con el descanso y se vacían los templos
para que lC's hogares se completen, el joven vica•
r~o acudía á la capilla de su bien amada virgencita y se entregaba á la oración. Cumplía primero las preces que la Santa Sede tiene impuestas á
· los sacerdotes, y en seguida entregAbase á sus
propias iPspiraciones y decía á la Virgen cosas
que más que oraciones, eran confidencias y char•
las.
Narrábale con largueza todos los pensamientos
que habían atravesado su mente durante el día,

II
Torre de marfil fué, en efecto, para el joven
vicario de Tlauzingo, y en ellaencerró el perfume todo de sus amores.
El amor á la madre de Cristo, creación sábiamente femenil sin cunalidades, e~ la atracción
suprema de los seminarios y enciende en vivas
llamaradas de entusiasmo el alma de los garzones místicos que hallan en la Siempre Virgen
ternuras de mayor humanidad que en el Crucifijo. Creen ellos amarla por modo reflejo· creen
y firmemente, que en ella aman á 111. madre dei
Cordero, y que la aman por electa de Dios y como amada Suya¡ mas en realidad es para ellos
una deidad por sí, equipotente á Cristo austero
y más accesible y allegada por materos! y feme'.
nina. Las tocas monjiles, en CRmbio, més se prostern11n ante el Crucificado. D~ la misma suer•
te, en la familia humana, obra el sexo. Eso es
eterno y ineludible. Tuvo Zeus, en el paganismo,
sacerdotizas, y camUos Atenei\.
Y muy especialmente y dc,sde jovenzuelo. nutrió el P. Luis ese santo amor por la Madona, y
ointióle mayor y más vehemeate á medida que iba
aprox.imá.ndose el día de su tonsura.
Cuando por vez primi'ra, allá en el seminario,
habí&gt;t. sentido los aguijones mundanos, aeertó A
vencerlos con facilidad á tuerza de jaculatorias
marianas, y A MariA. prometió solemnemente su
pureza y ofrendó sus diarios combates contra el
más cruento é invencible de los enemigos del
alma. Vivía en Ella y por Ella, y era todo Suyo.
De todas las Rd vocaciones y representaciones
-comunes de la Virgen, ninguna llenaba, empero,
sus propios altísimos anhelos;antojAbanseletodas
easi vulgares y casi pedestres.
Por eso encantóle el cuadro de Nuestra Se!lora
de la Castidad, y prometióse desde luego dedicarle todas sus energías y toiios sus sentimientos, felicitAb•la por la afluencia
ya que pintura y advocación respondían tan jus- de fieles en IR capilla ó por
el nuevo ex-voto prendido
tamente A sus ensuefios.
Sin duda, e!Se!lor Obispo mostróseescrupuloso en los manteles del altar,
para autorizar el nuevo culto y aun infinuó que prometíale funciones y de A su juicio era ese asunto que A Roma competía; vociones, y reiteraba, cada
más el P. Luis, con la ayuda de cierto notario día. los juramentos ·de su
eclesiástico, asAz bisbiringo y de talentosa faDla, propia dedicación en cuerlogró convencer á Su Uustrísima de que la nueva po y alma.
1Y cuán dulcemente pre- •
adv0cación 1 en resumidas cuentas, no era otra
que la muy antigua dt la Purísima Concepción miaba la Santa Se!lora ta·
les ternuras! El P. Luis sende María.
Consintió, pues, el :)bispo y procedióse á cons- tía la paz en ,u corazón y la
truir la capilla requerida; mas como se viera que tranquilidad en su concienlos dos mil duros del donante no bastaran para la cia, y su vida era un rosaobra, con todo deleite de su corazón presentose rio de dias felices y de inal P. Luis oportuuidad deservir á la Santa Se!lora efables goces. Su mundo
é hizo vender unas parcelas de panllevor, quepo- era la cap'lla, y en él disfrutaba plena venturanza.
seía por ftt.miliar herencia.
El Cura D. Abundio bro
Con presteza concluyóse la capilla, merced á
meaba
á menudo con su vi•
la eficacia y atención del vicario, y con supremos
éxtasis cantó él mismo la solemne misa de dedi- cario:

Oye, P. Luis, hoy no te inclinaste al pasar tren·
te al tabernáculo. Ya con tu Virgen no te das
tiempo ni atención para nada, y ten por segnro
que eso llace dallo A tu alma.
Pero un dia esas bromas cesaron, porque el vi•
cario respondió &lt;le mal modo.
-Padre, yo sé lo que hago! Déjeme usted con
mi devoción, pues por elia soy capaz de dar mi
sangre . . .. . .
Y D. Abundio pensó para sus adentros:
-¡Qáspita, esto parece ser más serio de Jo que
yo me imaginaba!
Y sonrió dulcemente.

III

. ..... .. . . . , .. .. ............. .............. .

....... . ......... ...........................

La noche estaba tría y lluviosa.
Hetirábase el P. Luis después de sus vespP.rtinas oraciones, cuando al entrar a ltt. sacristfa fué
detenido por alguien que precipitadamente preguntó:
-¿lss usted sacerdote? ..... .
-¿Si?
Pues. padre, venga conmigo un momento y dígnese escucharme.
Sintió el vicario que le tomaban del brazo y
le conducían hacia el circulo de luz que sobre el
pavimento vertía la !Ampara sacramental. Pudo
ver ~ntónces á su interlocutor, y reconocerle va•
gamente: era el caballero que la víspera habfaído
á buscarle solicitando pRra una moribunda confesión y viático. El cual, á su vez, mirando el ros•
tro del vicario:
-Ah, es usted mismo, pndre! No sé su nombre,
de otro modo á usted hubiera buscado directamente, porque 1 en fin, usted debe saber cuAn buena era su alma, puesto que usted la confesó . ...
Li víspera, esa misma voz que ahora le hablablaba-pero con unaespresión de tortura-había
le suplicado que fuera presto á asistir á la muriente que pt!dia los auxilios religiosos.
-Dónde es la casa? . .. . Iré luego, sólo necesito el tiempo necesario para renovar el aceite de
unR lámpara que se está acabando ....
Era·Ja horade sus rezos en la capilla de la Castidad. Pero el otro, insistió con energin:
-No, padre! Venga usted conmigo luego, está.
algo lejos, es allá en el Castillo, y pide con insistenci4 un sacerdote . . ... .
A orill11.s del pueblo, derrumbábase lentamente
un caserón de señorial abolengo que, por su leuda! aspecto, la gente llam,iba el Castillo. Dc•habitado de tiempos Atrás, habhllo ocupado desde
hacía pocos ataos una rareja, cuyo misterioso pro•
ceder traía á mal trn.er i~ todas las imaginaciones
del lugar, mayormente cuando supierou los tlauzinguenses, que los que ayuntados vivían en el
Castillv, ¡no habían pasado p01· el santo sacramento del matrimonio!
El cnserón surgía en medio de un parque, de
un parque hirsuto y a1Jandonttdo, con estanques
secos y mármoles polvosos, como soñó d 1 Annunz10. Y e11os, sus habitantes, jamás cruzaban por las callejtis de
Tbtuzingo: bastAbales el parque para sus paseos. El senor
sulia tomu los trenes dt tiempo en tiempo, con rumbo &amp; 1~
ciudad vecina, y regresaba cargado de telas, de bastidores y
de brochas; en cuanto á ella, aparte de una vieja que consigo
tr~jertt11 A su venida,-vieja silenciosa y discreta,-quien les
servia y les cocinabt1., nadie en el pueblo la conocía . ...
Cu•ndo llegó el P. Luis, la enferma agouizaba; eu la obscu-

�112

rielad del cuarto no pudo el sacerdote verla el rostro; más escuchó sus euipas, las eulp11 s de una
pecadora arrepentidu, dichas entre sollozos humanos y temores de ultratumba, y conforme ~l
ritual, casó á los descarrindos, in artículo mortis.
Después ella había muerto. Aún estaba en el
centro de la parroquia el caU1falco que babia s~stentado su ataúd, esa mañana, durante la misa
de requiero.
..
. .
-Y bien ¿qué se ofrece?-d1Jo el vicario al
viudo.-Estoy á sus órdenes ..... .
-Pttdre, la prometí que roe confesaría hoy, !
quiero cumplirlo ...... Me lo pidió tanto: agomzante, que no pude negárselo. Pero n? quiero engañar á nadie: sólo ven~o por cumphr la promesa, más no i;oy creyente .... Voy á contarle á usted mis yerros, mis yerros que usted .conoce ya
por ell11 misma, puesto que fuero11 nuestros yerros ...... ¿Yerros? Padre se puede llamar falta
el haberse amado mucho?
Y el vicario dulcemente:
· -El amor no es pecado, .... . . por el contrario, es precepto. Pero precisa amar santamente ... . .. La esposa de usted, está ya con el Seiior
que todo lo perdona; ¿por qué no sigue usted su
ejemplo y se reconcilia con la iglesia? Ell~, h1
muerta, se lo pidió a usted, y usted se l_o tiene
prometido. mas no una confesión convencional Y
sin fé, que no es confesión y que nin~ú_n sac~rdote puede conceder, sino un arrepentimiento sincero y profundo de las faltas come1idas y una
confianza ciega en la misericordia de Dios 'y en
las atribuciones de su iglesia ..... .
-No puedo, padre.
-¿Y por qué?
-Porque no creo.
El P. Luis sonrió para sus adentros. Opinaba
en efecto como opinan todos los que siempre han
sido receptáculos de fe, que la no creencia es más
una ocupación moderna, una auto-mistificación,
que un sentimiento real y sincero. P;i,ra él, todo
ateo e"a jacobino, no conocía-¡qué iba é conocer él, que 'ele las faldas maternales pasó al stiminario de Pradela, y del seminario de Prao.ela ~
la parroquia de Tlauzingo! ni la frialdad analltiea que des_trnye, ni la reconstrnccion afirmati ya
del positivismo. Y tenía el vicario plena convicción de que en esot. espíritus ap11rtados de la
senda religiosa, se puede operar fácilmente c?n
palabras dulces y obtener asombrosas convers10nes. ¡.Ah, y para conversi9pes, ahí estaba el milagroso poder de Nuestra Se.flora de la Castidad!
¿Pues no con ella había convertido al mismísimo
Juez del Registro Civii, ex-coronel Chinaco y
blusa roja, que hoy era porta-estandarte de las
"Hermanas del Santísimo?"
Y formó luego su plan para volver al redil á
aqnella oveja descarriada: prepararía su corazón
á bienhechoras ternuras por medios puramente
humanos, y luego le llevaría á la capilla de la
Castidad; allí la Inviolada J)oncella baríaelresto.
Y así:
-Creer es muy fácil cuando se tiene voluntad ,
para ello. La promesa que tiene u,;ted hecha

EL MUNDO

n, mingo 7 de AgoHto de 1898

Domingo 7 de AgnFto ,1 .. 1!,IQ,II

no debe tomarla com0 referente nl hecho concreto de
ta confesión; es promesa tácita de creer, y ~ebe u~ted
cumplirla puesto que dice que tanto amó á quien la tien&lt;:
hecha . .... .
Y el otro, febricitante:
-¿Que si la amé? Ah, padre: uste~
no sabe cuán10! ¡Si era ella parte de m1
ser! llfire, padre: me parece que desde
que ella se fué, yo ya no vivo; me parece que eila se llevó mi alma; la amé co_n
todos mis sentimientos y con todos mis
sentidos, y fní suyo como ella
fué mía: sin reservas. Y hoy,
padre, ya mi vida no será
más que un luto eterno, no sen\ más que una noche eterna
y obscura ....
Un sollozo enorme interrumpió sus frases y de sus ojos se
desliza1·0n sendas iítgrimas
que el P. Luis vió temblar trágicamente brillantes, so. bre su3 pestañas largas y
negras. El momento propicio, según el vicario,
había llegadú. Tomó del
brazo al viudo, que se
dejó conducil' como un
niiio, y con paso firme
le encaminó hácia la capilla de la Castidad.
Mientras encendía
las velas y el otro
contenía sus soll0zos pegando la frente á los helados muros de la capilla, el
...
P. Luis daba gracias al cielo porque le había sido dado poner su vaba aún en las manos; por lo cual y por la
propio amor en aigo eterno, perdurnble y no en &lt;'pinión del médico adscrito á este Juzgado, no pucriatura mortal y transitoria. Y profusamente do dudarse de que se trataba de un sui~idio. Inteiluminada la capilla, miró el cuadro que hacía r1'ogado el Cura Pár1'oco, manifestó que ésta e1·a
destacar sobre su fondo obscuro la mancha blan- su opinión igualmente, pues le constaba que la noca y diáfana de la Virgen. Y sonriente:
che ante1·io1· el vicario se habia 1·ecogido como de
-Anda, 1:iña mía, salva esta alma!
costumb1·e después de acornpaffar al decla1·ant&amp;
Fué hacía el pecador y rodeánaole con sus bra- hasta m1ty entrada la noche y que le habla pedido,
zos, buscó las entonaciones más dulces y las fra- las llaves del templo, manifestándole haber olvidases más tiernas para decirle:
do 1·enovar el aceite de una lámpm·a; que conoció
-Ea, aquí está la Todopoderosa, la madre de al mum·to desde muy joven en el Seminario dePraDios; mírala y no tardarás en caer de rodillas.
dela. y que era y habia sido siemp1·e de tempera-

.......... .. .................... ............

mento extremadamente ne1·vioso é imp1·esiona-

........ . ................ . . ·•· ............. . ble . ............................. "

Púsose lívido como un cadáver y estremccióse
como por choque eléctrico, el viudo, cuando
vió el cuadro. Y gritó:
-Pero, padre: ¿por qué traerme aquí? ¿quiére
usted matar!Ile acaso? . ... Ah, no, usted no puede
saberlo. porque nadie lo sa.be: pero yo voy á decírselo. Esta imágen es su retrato, lo pinté yo mismo y lo doné ~í esta Iglesia porque quise que todos se arrodillaran ante ella. Sí,padre, y lallamé
casta porque lo era! Sólo fué mía y guardó mi
amor como una reliquia. Ah, padre, ¿para qué
vendría á verle? Este cuadro me desespera: mis
labios buscan sus labios y mis ojos sus ojos .... y
t:.stá muerta, padl'e, está muerta! .Ah, quiero que
esos cabellos me cubran otra vez, quiero que mi
cabeza descanse. sobre ese seno como tantas
veces .... . .
Y, loco, se aproximó al cuadro, ascendiendo
, por las gradas ael altar. Mas el vicario le detuvo
con férrea mano y lo arrojó basta el fondo.de la
capilla. Eu.tonces el pintor, dijo:
-¿Le parece sacrilegio, padre? ...... .
Pues bien, me voy. Allí dejo el cuadro,
adórenlo .... Ella la verdadera, fué mía,
sólo mía, y .... ha muerto .... ha muerto!
Y sacudido por nuevos sollozos, el artista atravesó la iglesia y se perdió en
las sombras de la calle ............... .

................. . .............

Este es un fragmento de un aeta
que levantó al día siguiente el Juez
menor de la villa de Tlauzingo:

" .......... en la capilla
llamada de Nuestra Sefl.ora
de la Castidad del templo
parroqaial, de esta villa, el
cadáver del vicario Luis X.,
estrangulado con una esto•
la, cuyos extremos con ser

El sacristán de Tlauzingo, que lloró muy de
veras al padre vicario, tuvo, sin embargo, un
consuelo: para sus exequias no fué preciso armareatafalco, pues aún estaba allí el que acababa.
de servir para la muerta del Castillo.
¡Y es tan broruoso armar catafalcos!
JUAN SÁNCHEZ .AzcoN.A..

-------"•-·------HISTORIA VULGAR
¡Oh., cómo en mi mente gravosa e.1 recuerdo!
¡La ira hizo eterna su triste impresión!
En un mar de fuego, detrás de los montes,
hablase hundido la gloria del Sol,
y en negra bandada las sombras noctumas
cubrian !a tierra de luto y pavor,
salitmdo medrosas de sucias callejas,
de obscuros follajes, de viejo torreón.
La esquila doblaba .... Su lengua de b~onc&amp;
llamaba á las gentes á hacer oración,
algunos transeuntes cruzaban las calles,
alzaban los coches confuso rumor.
Liorosa mendiga de harapos cubierta
tendiendo la mano que el cierzo entu~ió
á algunos señores con débil acento,
'
pidió una limosna . ... ¡en nombre de Dios!
¡Ob., cuánta vergüen;;a pedir le eausabat
Yo vi en sus mejillas arder el rubor,
brillar en sus ojos hundidos el llanto
y temblar su mano y gemir su voz!
¡Quién sabe si sób ptinsando en sus hijos
sufría animosa tan duro baldón,
sus hijos que acaso en sucia guardilla
se ~sta_bau muriendo sin pan ni calor!
S1gu1eron hablando los nobles señores;
la triste demanda ninguno escuchó ... .
¿Quién obliga al prócer que vive en la holgura.
en sucios harapos fijar la atenciónl
JJe nuevo sus_quejas alzó la cmtada,
de nuevo hacia ellos la mano tendió
y_eo_n voz qu~ ahogaban rebeldes sollozos,
g1m1ó: ¡una lunosna por amor de Dios!
¡Punible osadía!. ... ¡La pálida mano
gue pan imploraba un traje manchó . ...
La escoria, el andrajo, no tiene derechos
¿cómo es que insolente molesta al señor?
Un l•ombre de aquelloR miró á la mendiga
y en justo castigo la dió un bofetón......
¡Un rayo de luna, cayendo del cielo
Chispeó en diamante que el rostro ;asgóf
ANDRÉS CAL-.:ÁNEO Y DIAz

-POR UN MARIDO!

•

'NOVELA. ORIGINAL DE HA.RO DE OHANDPLAIX.

Ilustraciones grabadas en nuestros talleres.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 6.
Y Nelly rodeó con sus brazos el cuello del Comandante Y le d:.ó
•en los labios un beso largo y apasionado.
..
Después se aproximó al viejo Bretón y le d1Jo: .
Ivon, ye le perdono á usted pero no le doy mi perro, p~rque
-estuvo usted muy duro conmigo la primera vez que nos vimos,
pero se lo regalo al Comandante y así la victoria queda de todos
modos á. la Francia.
Ivc-n sorprendido quedó mudo por unos instantes y luego, en
'Un arrebato de entusiasmo exclamó:
-Bravo, sefiorita Nelly, viva Francia ..... ! usted merecía ser
.francesa.
.
Ella tendió su manecita al Doctor que ya estab!t mstalado en
·su fitakon y después de una muy afectuosa despedi~a, cuando la
caravana estaba en camino, Nell-y se puso de rodillas, arrancó
1ma flor de las muchas que había cerea de ella, la besó y luego
la arrojó con tanta habilidad que fué á caer en las manos del
Doctor.
.
He aquí todo lo que el Comandante había visto en 1os momentos
-de partir de Ambohimarina, y he aquí enlo que pensaba al entrar
ensueamarote preguntándose si todo ese pasado era un sueiio y
:si verdaderamente había estado fuera de su barco.
Prince olfateando por todos los rincones y llaman~o á su ama
-con ahogados gritos. le trajo al sentimiento de la-rea-hdad.
Era una verdad t¿do lo que había visto.
.
Pero lo que no vió es que despu_és ~e la p~rt1~a de los v1aJeros, Nelly entró en la casa que hab1a sido habitación del Co~an-dante y se puso :\ llorar: luego, pensando en _que los p~opuital'ios legítimos de la humilde morad~ no tardar1an en vemr, sacó

EL MUNDO

113

�EL MUNDO,

114

de su bolsa un paquete, lo dapositó sobre la cama con mano trémula y se escapó espantada y
corriendo.
Sus sienes ardían, su frente estaba empapada
de sudor, su corazón palpitaba tan fuertemente
que sintió un dolor físico y se vió obligada á andar con más lentitud. Hasta se detuvo un momento y dirigió una mirada a I sitio de donde acababa de separarse, como si estuviera pronta á
volver sobre sus pasos.
Pero después de una corta vacilación, hizo un
gesto decisivo y tranquila entró en su casa, atravesó la sala donde su padre dormía en un sillón
y fué á encerrarse en su cuarto y á pesar de la
emoción que la agitaba tcdavfa, recordó que babia prometido á de Chalmont escribirle y tomando papel y pluma empezó la redacción de un diario sincero como lo son todos los diarios.
Durante este tiempo los propietarios de la casa
que había sido prestada al Comandante, volvieron
y la recorrieron ansiosos de ver ü algo se les babia perdido, pero ePcontraron todo completo y en
orden y descubrieron además sobre el lecho un
paquete de papeles cubierto con un eobre
en el que había escritas palabras para
ellos incomprensibles.
Este paquete era el obsequio que Nelly había dado por perdido, y estas palabras decían:
«Itinerario secreto de Majunga á Tananarive por el Mayor H. Stephenson.&gt;
«Homenaje del autor al Comandante
del Colibri.»
Estas buenas gentes reunidas en Consejo de familia ante el hallazgo, resolvie
ron enviarlo al Gobernador y asilo hicieron sin perder ni un instante.

blicaron una traducción los periódicos de aquellos días.
Mientras ella escribía, de Cbalmont reflexionaba en que de seguro la jovencita, que reinaba en
Passandava, tendría un gran éxito en Paria, no
precisamente cerca del gobierno, sino entre lapoblación, porque era una negrita mizy linda y llevaba su elegante traje Ara be con una majestad
natural templada por la encantadora languidez
criolla.
A. pesar de su origen Ara be, las mujeres sacalavas n0 se cubren el rostro, lo cual era circunstancia favorable, tratándose del de Binao que era
dignJ de ser visto y aun admirado; ni blanco ni
cobrizo, sino más bien como dorado por un rayo
de sol, ostentaba dos ojos muy negros y muy
grandes coronados por largas y rizadas pestai'ias,
tenía las manos pequei'ias, los piés desnudos
sobre las sandalias que. se ligaban á las piernas
mórbidas con cintas de oro, y un cuerpecito robusto, gallardo, flexible y tentador hajo las telas
leves que lo cubrfan. ·
De Cbalmont la veía escrib;endo; pero pronto

..

_~ ~~ ~~

,ir ...

IV

LA REINA. BINA.O
Dos meses habfan pasado desde que el
Colibri zarpó de la rada de Diego Suárez.
Al día siguiente de su regreso de Ambobimarina, el Comandante de Chalmont
recibió una carta oficial del jefe de la División Naval en que le ordenaba prescindir de su viaje á las Comoras y dirigirse
sin tardar Ala bahía de Passandova, soberbia recortadura de un país fértil y
boscoso que perteneció á los Sacalavos y
que habría pertenecido luego á Francia,
si razones políticas no le hubieran hecho
preferir tratar con los hovas, siendo por
consecuencia de ese tratado el Gobierno
de los Hovas, el único á quien Francia
reconoció como legitimo y aun exhortó
á los Sacalavos á someterse á la reina
Ranavalo, bajo el protectorado francés.
L os Sacalavos no entendiendo de sutilezas diplomáticas, lo que vieron claramente fué que la Corte de Esmirna envió A su territorio basta allí independiente una multitud de funcionarios hovas
que substituían á los de su propia raza,
raza fuerte y leal, descendiente do los
oficiales de Mahoma, y que Bínao misma, la reina Sacalava, no era sino uno de
los súbditos de Ranavalo á quien detestaban.
Sin el apoyo de Francia, ni los jefes Sacalavos
ni su soberana se atrevieron á resistir con la.. armas,
pero enarbolaron e: pebellón francés como para
desafiar á los hovas á arriarlo. Los hovas no se
atrevieron y se contentaron con sei'ialar al Gobierno francés esta situación irregular decidiéndose
entonces que fueran los franceses mismos los que
hicieren esa operación.
El Comandante del Colibrí fué comisionado para esa triste misión, así como para exhortar á los
Sacalavos A someterse, haciéndoles comprender
que bajo la autoridad hova estaba Ja mano oculta de Francia y que no quedarían abandonados.
Esta declaración no bastó para tranquilizar A
la reina Binao cuando de Chalmont se 1a hizo, y
ba:llada en llanto le suplicó que la condujera á
París donde quería arrojarse á los piés del rey y
pedirle justicia. De Cbalmont n@ intentó convencerla de que el Jefe de Estado de Francia no es
un rey; pero lo hizo comprender que tan largo
viaje no se podía resolver de improviso, y era mejor escribir y esperar la respuesta.
Binao era de resoluciones firmes: aprobó la
idea y escribió una carta conmovedora que fué
en efecto enviada á Afr. Grevy y de la cual pu-

dejó de verla y apareció en su lugar una joven
b:anca, sí blanca, en traje descotado y que le
sonreía diciendo: «te amo.»
Era ya ridícula esta obsesión que llevaba dos
me,es de estarlo persiguiendo, apesar de sus esfnerzos por olvidar.
¡Decir que había tenido á Nelly en sus brazos,
que la había besado y que si se hubiera quedado
esta felicidad duraría aún ...... 1
Pero no: hizo bien partiendo, alejándose y, haría mejor evitando tornar á ponerse bajo el encanto de esos ojos dominadores, de esos labios
rojos, de esos dientes brillantes, de ese cuerpo
tan blanco y tan arrebatador.
¿Y por qué entónces la escribió?
10hl una carta banal, muy estudiada, meditada
largamente para que no llevara esperanzas ni promesas. En cambio, él había recibido cuatro, cada
una de doce ó más páginas, verdadero diario en
que estaban todos los actos de Nelly, sus pensamientos, sus deseos y sus suei'ios, donde le instaba á volver y en donde alguna vez surgía un ardoroso «te amo» entre mil frases de apasionada
ternura. Cartas que la mostraban viviente conmo-

Domlniro 7 de Agosto de lll 8'

vida, candorosa y apasionada, cartas que Juan
leía y releía sin cesar.....
Estos pensamientos eran una obsesión ridícula.
para un diplomático que en esos momentos estaba frente á una pobre reina afligida que necesitaba algún consuelo, reina negra, es verdad, pero,
bella, noble y graciosa.
Terminada la carta, Binao vino á decirle:
-Escucha: aquí está mi carta, te la leeré en tu,
barco y luego la enviarás á tu rey.
-Al Presidente, dijo de Chalmont, sonriendo,
¿y por qué no me la lees aquí?
-Porque no quiero, porque no puedo permanecer aquí ni un momento más: hay muchos hovas, yo te ruego que me lleves á Nossi-Be que es.
población francesa y allí permaneceré basta que·
llegue el día de mi viaje á París.
El Comandante reflexionó sobre este proyectode 1.. joven, y basta temió que pudiera acarreardificultades al gobernador de Nossi Be, pero pesando en su ánimo el caso, vir.o á convenir en
que era ésta una buena solución y en que el Gobernador no se la tomaría á mal. A.si pues, dijoá Binao:
-Dices bien y comprendo tus sentimientos. Eres una reina digna. Ven entrenosotros y nos será honroso recibirte..
l\1i barco no es muy grande pero NossiBe no está lejo11; partiremos ma:ilana á la.
hora que quieras y llegaremos allá tres.
horas más tarde.
-Eres bueno, le contestó Bínao. Ahora no podremos partir porque falta pocopara que anochezca; pero oye, llévame
á bordo esta misma tarde porque no quiero dormir aquí, pues les tengo miedo á,
los hovas y á sus venenos, y tengo miedo de todo. Voy á dar órdenes á mi hermana Otavi para que dentro de pocos.
días se me reuna llevando lo que nos pertenece y entre tanto me contentaré con.
lo que puede llevarse en una maleta. Ven
á buscarme dentro de dos horas, y ya.
estaré lista. Mira, no voy A serte enojosa
y para no ocupar mucho sitio en tu barco, me haré muy pequeliita, muy pequei'iita.
Pobre magestad caída! para apoyar su
súplica, se arrojó á los brazos del Comandante, ensayando la manera de hacerse
muy pequei'iita, y Juan la abrazó, la besó en s_u~ ojos de gacela y se despidió
tranqmhzándola y ofreciendo volver dos.
horas debpués, quedando ella desde luego al amparo del pabellón francés.
Cuando salió á la puerta, se encontrócon Prince que lo aguardaba· Prince ese
perrillo tan feo que fué caus'a de nu~ un•
francés y una americana se encontraran
ciert~ noche en una posesión malgRcha.. ,.
Prmce había contraído por su nuevo
amo una gran afición y le segi..ía por todas partes; así es que ahora que le dejóen e1 barco, se había impacientado y después de una hora de espera, rompió con.
toda consideración, se arrojó al mar y vino violentamente á la playa. Realizado
su dese~ de encontrará Juan, expresaba.
su al~gna de la manera J?ás entusiasta.
Quién sabe cómo la imaginación de
Juan, fué vagando desde el origen desconocido
de este perro al orígen bastardo de Nelly, yacabó por. p_r~gunt1lrse como quien combate contra.
un preJu1c10: ¿pues qué en el fondo no todos los
seres venimos á resultar hijos naturales?
Pero esto está bueno p~ra dicho en tésis general; concretando la cuestión quedaba planteada
así: ¿debe uno ó no, casarse con una hija natural?
Definitivamente, no!
Y sin embargo ¿por que? Desde el instante
que es P? bre, no puede du_rgir la acusación de q::
el casamiento sea promovido
.
. por el interés s·IDO
que por el cont rano, constituye un acto de ge .
rosidad, de desprendimiento, pero estas virtud~!
en este caso son de aquellas que más vale no te~
nerlas.
Juan !1º quiso h~ndirse más en estas cavilacio•
nes; f viendo á Prmce que después de haber per~
seguido á un gato, Ja emprendía con las galli
de la vecindad, lo llamó enfadado.
nas,
-Ven acá, perro feol Es preciso no retozarmás que ~on los otros perros y dejar en paz á los.
demás animales, pues el dfa que sus dueftos tematen á palos, harán muy bien.

Domingo 7 de Agosto de 1898.
Prince inclinó la cabeza unos instantes como
para reflexi~nar sobre tan sabio consejo y luego,
fijando los OJOS en su amo, parecía decirle:
-Todo eso seria muy discreto; pero ¿qué hacemos aquí, parados junto á esta puerta? Regresemos al barco, ya que en tierra hay tantos peligros.
-Tienes razóu, Princc; á bordo está. uno tranquilo y los escollos más peligrosos no están en el
agua, pero no podemos regresar al
barco desde luego,
porque espero á
Binao, reina de los
esca l a v o s ~on
quien espero serás
muy atento. Aho-

ra pienso en que hay que
dar algunas órdenes previas á la recepción de esta
encumbrada personita: vamos á la playa.
Allí encontró un botecito de á bordo que le esperaba.
-Madic, dijo al patrón, vuelve á
bordo en el acto y dile al Teniente que
me envíe la lancha grande, tripulada
por gente vestida de gala para conducir al barco á la reina de los escalavos. A nuestra llegada, toda la tripulación formará en los
puntos acostumbrados, se izará el pabellón y se
dispararán veintiún cai'ionazos. ¿!las comprendido
bien, hijo mío?
-Sí, Comandante.
-Pues bien, date prisa.
Madic saltó ágilmente al bote que llevado por
cuatro remos vigorosos, voló sobre las aguas
tranquilas de la bahia.
-Buenos muchachos! decía el Comandante,
mientras el bote se alejaba: esa, esa es la única
familia que un marino debe tener.
Después se dirigió bácia la aldea por la cual

EL MUNDO.

anduvo vagando antes de volver á la casa de Einao, á fin de dar tiempo para que viniera la lancha que había pedido.
Por el camino siguió pensando en Xelly, y recorrió otra vez en su imaginación el problema
del matrimonio; las diferentes clases sociales que
hay, la grave cuestión de los hijos naturales y
hasta la ley de la herencia, en tanto que Prince
sin tener en cuenta los consejos que le habían si-

do dados, corría hacia todas las gallinas y gatos
que encontraba por el camino.
Cuando llegó á la puerta de Einao, el Comandante estaba convencido ya de que un marino francés podía casarse con una hija natural como Nelly, sobre todo si mediaban ciertas reservas. De
pronto en Francia liabía que presentarla como
huérfana, y además de que no habría motivos para sospechar su origen ¡qué salón había de cerrársele cuando se llamara la Condesa de Chalmont?
Pero se necesitaba también que el Conde aumentara su fortuna para rodear á la joven de lujo y comod:dades y que presentara su dimisión

115

para no verse en la necesidad de dejar sola con
frecuencia á su esposa .... era preciso que ella
rompiese con el atavismo y que la hija no resultara por el estilo de la madre ¡y estaba tan dispuesta á parecérsele!
Se necesitaba también (¡ay! estoera imposible)
que Juan fuera más joven .... No, en definitiva
era una locura eso del matrimonio en semejantes
condiciones.
En todas estas cosas iba pensando al llegar á la casa de Binao. Sin reflexionar lo que hacía,
empujó la puerta y encontró á la
joven reina que, bañada en lágrimas daba sus instrucciones á su
hermana Ottaví, pero que en cuanto vió al Comandante eniugó altiva su llanto y· diJ~ tiODriendo y con gesto ue resignación.

-Estoy pronta y me entrego confiada!\ tí como
A un hermano. Cuando
quieras partiremos.
-Entoncee, desde luego, contestó
Juan que creyó preferible abreviar
las despedidas.
Binao hizo una se:llal á dos sacalavos para que tomaran los rquipajes que estaban listos ya, dió un beso á su hermana r ogándole que no
la acompai'iara, y sin llevar consigo más que una
criada, modestamente á pié-¡pobre reina caitla!
siguió al Comandonte á través de las arenas ardientes de Passandava.
Con la movilidad de impresiones propias de
su edad y de su poca cultura, Binao se consoló prontamente al llegar á bordo, halagada por los honores militares que se le hicieron y que la llenaron
de orgullo tranquilizándola contra los atentadcs
de sus enemigos los hovas. Comió con buen apetito acompa:ilada de Juan y del Doctor que se divirtieron mucho con sus preguntas inocentes, y
bebió con gusto el champagne conviniendo sin
embargo, en que esta bebida es de las que prolli-

�116

be el profeta Mahoma. El excelente Lerbon, ga•
}ante E&gt;iempre con las ·damas de todos los colores, con tal de que fuesen jóvenes y bien formadaF, no permitió que Binao pasara, trabájos en el
salón y le cedió su propio camarote·p asándose ~l
11.l comedor, donde se coñformó con poner una
hamaca; pero recordando sus colecciones que
estaban esparcidas por todos los muebles, y lamentando su 11mabilidad, no pudo dormir en toda la noche.
T11mpoco la reina durmió. El-Doctor la oía gemir y suspirar y más de una vez tuvo intenciones de acudir á consolarla y á ver de paso sus
colecciones. ¿Lo hizo? El Comandante no lo supo nunca, pues le traía preocúpado el recuerdo
de Nelly.
Al día siguiente, tempranQ, todo el mundo estaba en pié á bordo del Colibri. El Comandante
subió al puente para dar la orden de zarpar y
Binao colocánµose á su lado dió su adiós á la playa, y el Doctor entre tanto entrnndo al camarote
pudo convencerse de que estaban muertas ya todas i-us araflas, suceso que le habría desolado si
no fuera porque en ese instante recordó que estaba en vía el.e un importante descubrimiento que
iba á añadir una página importante á su obra y
se puso á escribir.
Dos horas después de su salida de Passandava
el Uolil&gt;ri franqueaba el pintoresco canal que separa Nossi-Bé de Nossi-Comba,y echaba el ancla
en el puertecillo de Hell-Ville en el fondo de esta maravillosa rada que no sin razón comp«ran
los mttrinos con la famosa de Hío Janeiro.
Encantados por los paisajes que se ofrecían á
su vista, Bina o olvidaba su odio á los hovas y el
Comandante su amor á Nelly, y ambos permanecían en el puente sentados, mirando sin ha'blar,
cuando su atención fué atraída al mismo tiempo
por una piragua del pa1s que parecía venir al
barco.
-Se diría que dentro hay una mujer, observó
Binao estendiendo su brazo desnudo circundado
por un brazalete de oro.
-Es posible, respondió el Comandante, sin
duda alguna lavandera que viene á solicitar ropa
interior, ó alguna vendedora de .. . .
Pero no acabó la frase pues viendo mejor, palideció y tomó febrilmente el anteojo.
-No; no es nada de eso, dijo Binao, sino una
mujer blanca y rica,
Binao tenía razón.
La piragua avanzó rápidamente y ya sin necesidad del anteojo se distinguía á una joven blanca, que impacitnte excitaba á remar con rapidez
al negro que la conducía.
Juan de Chalmont sintió que su corazón palpitaba violentamente .... No soflaba, no. Era ella,
en qui"'n estaba pensando sin cesar desde hacía
dos meses. No podía imaginarse por qué suce•
sión de acontecimientos habría venido, pero el
hecho es que estaba allí y le sonreía tiernamente.
Desde su partida de Ambohimarina, Juan estaba como un enfermo que sufre, se agita y desespera de recobrar la salud, y he aquí que de improviso la salud viene. Ya no padtcía, ni era viejo; y los paisajes que le rodeaban eran maravillosos y la vida era bella porque amaba, sí, amaba ..... .
Pero era necesario evitar e1 ridículo y no olvidar en el puente de ese barco, que era su Comandante.
La piragua iba á atracar.
El Comandante entonces, con voz tranquila dijo á Binao.
- Yo conozco á esta joven; excúseme usted,
voy á recibirla.
Y gravemente avanzó há.cia la .escala á donde
Nelly se había lanzado ya valientemente.
Juan sintió impulsos de abrirle los brazos y
estrecharla contra su pe~ho y de decirle "¿si vieras con que afán te esperaba?" Pero descubriéndose ceremoniosamente le tendió la mano y le
dijo:
•-Sefiorita: es un gran placer para mí volverá
ver á usted; sírvase .subir y decirme á qué debo
su inesperada visita que espero no será motivada por contratiempo alguno. ¿El 1\fayor no está
peor de sus males?
-Oh! no, ningún contratiempo y papá sigue
muy bien con las medicinas del Doctor Lerbon.
¿Pero como se entra aquí? No entiendo esto de
los barcos.
-Tome usted mi brazo; se lo suplico.
Y sin pensar más en Binao en la cual ni aún se
fijó Nelly, Juan pasó entre los marinos respetuosos
y bajó á su cámara acompafiado de la joven. El

EL MUNDO.

Doctor ocupado en sus labores de sabio ni les oyó
-pasar.
Nelly sonrien:io dirigió una mirada en torno
.suyo y preguntó:
-¿Estamos solos aquí?
-Solos.
Entonces ella le abrió los brazos y awbos se
estrecharon con efusión.
-Oh! qué dicha, decía, es e,;ta de volverse á
ver. He pensado tanto en tí! Cuando partistes
de .A.mbohimarina creía que te olvidaría fácilmP.nte y que no tendría intento alguno de rebelarme contra el destino qu~ nos separaba, pero
luego comprendí que era imposible. Yivía en tí,
constantementP, como si tuviera derecho para
ello, como si fuera tu mujer ó tu bijR. ó un ser
creado por tí y p11ra tí ¡ay! amándote de un modo que nunca soflé fuera t,rn profundo. Te amo:
y si esto te enoj&lt;1, Eé caritativo y no me dejes
sospechar tu des,·ío. Calla, c11lla todavfa y no me
mires con esos ojos de cólera que me d,m ruiedo.
Ya sé que me porto como un chico mitlcriado y
que merezco que se me rilla muy fuerte, muy
fuerte ..... .
El la besaba no pudiendo resistir á los impulsos de su corazón.
-Ne!Jy, Ne:ly mía, te amo, yo también te amo
así, con toda la vida; pero es una locura todo esto que hacemos y que decimos ....
-Tiene usted r11zón, mi Comandante, contestó Nelly esquivando las caricias, pero es tan agradable ~er loco así de cuando en cuando!
Luego se alejó, se sentó ~n el divAn y dijo:
-Vamos ... . y a estoy muy formal ita con todo
y mi dicha ¿está bien así?
-Ya sabe usted Nelly cuanto la amo y que no
puedo ni un momento ocultárselo apesar de que
podría yo ser su ....
-Chut .... calle usteJ, pues ni usted mismo
cree lo que va á decir: a su edad todo hombre
es joven y yo ya soy una mujer. Nos amamos
¿porque no nos lo hemos de decir? ¿qué mal hacemos?
-Sí, ¿pero después?
-¿;Después? La pregunta es cruel . ... ¿pero
por qué amargar con esos pensamientos nuet1tra
dicha y llorar la próxima separación cuando apenas nos estamos reuniendo otra vez?
-Es verdad, Nelly, pero me espantan los progresos que hace mi amor, y siento algo como remordimientos ante la idea de ligar la juventud
de usted á ....
-Ah! si no hubiera más que esta razón .... y
Juego ...... la partida está tan próxima otra vez!
Yo estoy aquí de paso y tal vez me iré esta tarde. ¿Cu&lt;rndo volYeré á ver á usted?
-Calle usted, se Jo ruego. En la alegría de
volver á verla, no había pensado en eso. Dice
usted bien, gocemos del momento presente y Dios
hará lo que quiera del porvenlr.
Entonces el111. se sonrió, le echó los brazos al
cuello y prosiguió en voz baja:
-Oye! déjame ocultar la cara contra tu pecho
para decir esto: "te amo, te amo".
Juan le tomó amb'11.s sienes, le levantó la cabeza, le vió l1ugo rato los ojos entrPcerrados por la
emoción y le dió un bP~o en los 1~ biM.
En este momento Nelly retrocedió. lanzó un
grito de horror y tendiendo el brazo hacia la puerta exclamó:
-¿Quién es esa mujer y por qué viene aquí?
Binao que se había fastidiado sola en el puente, vino para preguntar al Comandante á que hora la llevaba á la casa del Gobernador. Sin ruido, porque calzaba sandalias, avanzó Y. permanecía sonrien•e en el marco de la puerta, en actitud de estátu11. con el brazo levantado que sostenía
la cortina. Viend') 111. impresión que había causado, se aproximó á Kelly, le tomó la mano y se
la besó humildemente como para excusarse. Luego con mucha dulzura le preguntó:
-Lo amas tu?
Nelly no sabía que responder y ruborizándose
. dirigió al Comandante una mirada interrogadora.
_Este, dirigiéndose á Binao le dijo:
-Oye, Binao, si en algo me estimas por el pequeflo servicio que he tenido la dicha de hacerttl,
me vas á jurar que no diras á nadie lo que acabas de ver aqui.
-¿Pues qué es casada ella? preguntó Binao
con su lógica de chicuela inculta.
-No.
-¿Y tú?
-Tampoco.
-Entonces ¿de que tienen miedo?

Domingo 7 de Agosto de 1898

DomJngo 7 de Agosto de J '&lt;98.
-No puedes comprenderlo. Júrame que nado&amp;
dirás.
-Lo juro, dijo Binao poniéndose la mano en el
corazón.
-¿Quién es y por que esta aquí? insistió Nelly
en prPguntar.
-Es la reina de los sacalavos, dijo tristemente
de Chalmont, pues t!'aido A la realidad recordó
que tenia que ir á la casa del Gobernador y luego partirá Diego, tan triste ahora que ya Nelly
bahía salido de Ambohomarina.
Y á todo esto ¿por qué Nelly estaba en NossiBe? nihabia pensado en preguntárselo.
-Es la reina de los sacala vos, repitió: desposeída
por los hovas prtfiere emigrar en vez de vivir
entre sus antiguos enemigos y viene á Nosei-Be
en demanda de la hospitalidad francesa. La tomé
en Passandovil esta maflana y la voy állevar ante
el Gobernador; luego volveré á bordo y seguiré
viaje á DiPgo donde deberé aguardar al jefe de la
División Naval ámenos de que aquí reciba yo
nuevas ordenes. Pero ustedNelly; ¿cómo salió de
Am bohimarina?
-No tengo prisa de irá tierra, interrumpió
Binao, quédate aun con tu amigo, me es grato
verlos felices á los dos.
- ,Qué buena es usted, seflorita, dijo N elly muy
respetuosa estrechando las manecitas de la reina,
qué buena es usted que piensa en los otros cuando debe estar t,m afligida! Pero no quiero retar•
dar su marcha y si usted consiente descenderemos á tierra los tres. El Comandante no va á
zarpar tan pronto como se fig11ra.
-¿Qué sabe usted Nelly?
•
- Que va usted en efecto á encontrar nuevas
órdenes en casa del Gobernador.
-¿Cuáles? ¿Y usted está de paso aquí? ¿Va us,
ted á Diego? ¿Cuándv?
- ¡Cuántas preguntas! Hace un momento no
las hacía usted.
-Es cierto; cuando después de larga ausencia
vuelve uno á verse, no hay de pronto más idea
que la de verse juntos otra vez.
-Es cierto. Y esa poca curiosidad y su actitud de usted son lo que me ha tranquilizado a pesar de su 1 palabras desconsoladoras. Temía que
me hubiestl usted olvidado ...... su carta era tan
corta y reservada! no como las mías en que dejé
hablar al corazón. Pero estamos abusando de usted, reina, dijo volviéndose á Binao: vamos, y por
el camino referiré á ustedes por qué estoy aquí.
Binao la escuchaba sonriente y asombrada.
-No; no abusan ustedes. Estoy enc1rntada de
oír cómo hablan las mujeres blancas, cosas tan
lindas.
·-Cuando amamos. Ame usted Binao y hablará C')mO ye, y ni aún pensaría en la corona per•
dida.
Juan besó á Nelly tiernamente y le dijo:
-¿Pe1 o es verdad que voy á permanecer aquí
conti~o? Dime todo lo que sabes.
-Si es cierto y más todavía ... . figúrate ...•
figúrense ustedes que ..... .
Pero decididamente el Comandante no debía
11ún saber la verdad, por que en este momento
llamaron á la puer1a y Nelly, desprendiéndose
de sus brazos, fué á sentarse al lado de la reina.
Adelinte, dijo de Chalmont.
La puerta se abrió y apareció el Doctor Lerbon teniendo sati~fecho en la mano un frasco destapado. Prince que sin duda se había encerrado
con él le seguía con la cara de quien acaba de
despertar de un largo sueflo. Viendo que el Comandante no estaba solo, hombre y perro se de•
tuviP-ron un instante; pero Princetuvo la decisión
más rápida y abriendo mucho los ojos y agitantando la cola, se lanzó sobre la~ rodillas de Nelly y la empezó á acariciar.
-Todo el mundo te ama, dijo Binao, hasta loa
animales .... ¡Eres tan dulce y tan bella!
Nelly hizo una encantadora mueca de gratitud
y desembarazándose de Prince, tendió las manos
al Doctor que sorprendido no sabía que hacer con
el frasco.
-¿Cómo, Doctor, no me reconoce usted?
-Ya lo creo! pero no tengo la decisión tan rápida como Prince, ni puedo portarme como él, lo
cual en verdad que me es muy sensible.
-Déjese de cumplimientos, ponga en ese frasco en 1a mesa y venga usted á abrazará su amiga.
Lerbón dejó el frasco y abrazó á Nelly afect110samente.
-Le veo á usted muy contento, Doctor, dijo
ella.
Oontinuard,

EL MUNDO

117

UN VIÁJE DESÁGRÁDÁBLE
Esperaba yo á mi amigo Révol en la estación del ferrocarril Je Lyon. Llegó el tren; fren•
'te á mi comeuzó á vaciarse un wagón, pero yo no percibía á mi amigo. Salieron suce@ivamente un hombre gordo y una mujer gorda, dos niños gordos arrastrando abrigos y maletas, una nodriza gorda llevandn en sus brazos un niño gordo, luego paquetes, una jaula
eon canarios, una máquina de coser y por último un perro gordo que sacaron de un asiento
bajo el cual dormía. Al fin apareció Rebol que delgado como era,pareclaaún más detrás de
aquel cargamento humano.
-¡Pob!'e amigo! le dije
-Nó. me respondió. no me compadezcas, por el contrario, bendigo á estas gentes. Si
supieras el consuelo que he tenido de verlos subirá mi wagón! Su salud y robust11z me han
compe11sado del riesgo que he corrido de morir ámanos de un loco que durante media hora
me ha tenido bajo el cañón de su revólver.
-¡Un locol exclamé. Si, un loco, un Joco de atar. Yo te contaré todo en el coche.
-Ahora me ve11 reir, pero entonces ....
Hicimos tra@ladar su maleta á un carruaje y poniéndonos en marcha me dijo!
Subí en Laroche á un compartimento de primera, donde no habla @ino un viajero
que en el rincón opue~to mi·aba por la portezuela. Partió el tren y el h 1mbre se volvió hacia mi: su mirada y su sonrisa me prod11jeron una impresión extrem~damente desag.·adable
sin que, de pronto, pudiera explicarme la causa. Tenia la cara larga, en figura de rombo y
su parte inferior terminaba en una barbicha punteaguda. Ni un solo cabello en el cráneo; sus
ojos, de un verde marcado y su soi,risa, tenían una fijeza inquietante. Sin embargo, me pa•
reció que procuraba ser ama ble.
-¿No le incomoda á usted el olor? me preguntó.
Creí que solicitaba permi@o de fumar, pero en sus manos no vela cigarro alguno y me
limité á centestarle con un ademRn tan vago como su pregunta.
-¿Percibe usted olor á mosca? dijo cortesmente, no es desagradable, pero es necesario
estar acostumbrado. ¿Es usted médico?
Le hice señal que nó Pareció dudar de mi respueata, me examinó con atención perspicaz y desconfiada y repuso.
-Yo al lo sc,y. He hecho un estudio sobre los animales quevuel~n,son los únicos que me
'interesan por el batimiento que sus alas propaga en esas ondas oduriferas el efluvio absoluto.
-¡Ohl dije con inquietud.
Ya ~abia á qué atenerme. Miré el ventanillo, el tren corria á ¡?ran velocidad. Consulté
el indicador; durante una hora, hasta Joigny, no habla parado. Busqué la campana de alarma pero justamente se encontraba arriba de la cabeza del loco que -co me quitaba la vista
-de encima siguiei:;do la dirección de mis miradas, de pronto exclamó con tono imperioso:
-¿Es usted médico?
-No, señor, no soy méd,co?
-Entonces, dijo con aquella lógica desconcertante que á veces tienen los locos, ¿por qué
mira usted la rampaniila? ....
Desabr,tonó su paletot, un buen paletot con cuello y mangas de p!eles, y sacó un revolver de bolsillo.
-¿Es usted médico? repitió.
-No, señor, contesté con desesperada sinceridad y vacilando entre el partido de arrojar•
me sobre él y arrancarle su arma, á riesgo de que me matara, ó ablandarlo por la dulzura.
El Joco me dijo con tono melancólico:
-¡Vaya! Está ustPdloco, le compadezco Y agregó.
-No me gustan los locos; sin flmbargo, ,os cuido por pura caridad porque ten¡;o buen
eorazón. En mi hoepital cuido cuatro mil quinientos veinti.;1ete, digo, cuatro mil qumientos
veintisels. Olvidaba que uno de ellos murió ayer
-¡Ah! .... y ¿cómo murió? le dije fingiendo ur. interés que estaba bien lejos de sentir.
-Muy fácilmente, dijo el loco, 10 maté.
Y haciendo funcionar su revólver envió una bala sobre uno de los vidrios, se volvió
lentamente teniendo su revólver en mi dirección, á la defensiva, el compartimento se habla
llenado de un humo azul que se disipaba poco á poco y el ruido de la detonación se había
perdido en el que producía el tren.
- Le digo á usted esto, continúo con satisfacclóu. para probarle q•1e no Je temo á los locos. ;.Tendría usted la extrema amabilidad de cantarme un aire de ópera?
Su voz era dulce, insidiosa y persuasiva; pero á través de sus párparlos medio cerrados,
me espiaban sus ojos como los de un gato en acecho.
-No sé cantar, me atreví á decirle.
-¡Sil exclamó el loco con voz tonante, usted sabe, sabe y quiere engañarme, como lo
hacen todc,s.
¡Cllnte!, me ordenó. Y no mire de ese modo la puerta ni la campanilla de a.larma!
-Se~a usted que no h_ay nadie en el compartimento de al lado, lo he visto bien antes de
montar a. tren. Cante, porque adoro la música.
Y dirigiendo negligentemente su revólver hacia á mi, continúo:
-Voy á contar liasta diez: uno .... des .... tres ....
No esperé que llegara sino hasta el siete y me puse á cantar con todas mis fuerzas la can•
cioncil!a de 111\ialbrouk.11 El loco balanceaba, á compás la cabeza y parecla gozar con delicia.
-No está mal. dijo al fin de la segunda copla. ¿Sabe usted ~olar?
Lo miré con estupefacción y terror.
-Volar, explicó agitando sus dedos con gracia, volar en el aire?
Vacilé en comprometerme ignorando si mi respuesta me atraerla una bala en mitad del
pecho. La mirada del Joco resplandecia de piedad y de triunfo.
- Yo si sé, me dijo.
Un rayo de esperanza me animó y simulé la más viva admiración.
-Eso le sorprende! dijo con ironía, no sospechaba usted semejante cosa, se habla usted
dicho: "heaqui un pobre diablo que no conoce nada de la vida, un bobo, un necio;" no eedisculpe usted, porque ha tenido esa idea, la estoy mlr1mdo ....
¡Pum! Se oyó otra detonación, el loco habla disparado.
-Mirad vuestra idea; la he matado al vuelo. Y agregó severamente:-¡Cuidado con otra!
-¿Habéis hablado de volar? aventuré, ¡oh, 4.ué feliz seria si viera una cosa tan bellal
¡Qué descubrimiento tan admirable! ¡Cómo quisiera veros volar!
Juntaba las manos con admiración. El loco me lanzó una mirada inepirada:
-¿Lo desea usted sincE'ram_ente, J?rofundam_ente, absolutamente? Su voz tenia una entonación solPmne, Ul'l fervor mlst,co ammaba su f1sonomla.
-Mirad! me dijo:
y se inclinó, descorrló el pasador de la portezuela, la abrió, tomó empuje y añadió con
acento de sospecha: Ueted es médico!
Vió en mi semblante tal desesperación tan estúpida y horrible angustia que se conmo·
vió y dijo:
-No, no es usted médico: lo calumniaba, ya veo que es usted un Joco.
Pu~s bien, si yo he aprendido á volar es por la salud de los locos que de esa manera podrán evadirse de sus en~ierros; es para el alivio de los miserables; para que los obreros puedan transladarse sin fatiga á su trabajo, mi descubrimiento está consagrado al mayor bien de la humanidad. Voy á lanzarme, va usted á verlo y volando á lo largo del camino llegaré á Montereau antes que usted: ¡atención!
Sus ojos estaban llenos de fé y de caridad, un éxtasis de iluminado brillaba en su largucho eemblante. Me invadió profunda piedad, y le dije:
-Esperad, todavfa. Yo le creo, le creo á ojos cerrados, pero los demás ... , . .la multi
tud ...... tendrá dudas. Vamos á llegará la estación ..... .
Consultó su reloj y exclamó: -En once minutos.
-Vamos á llegar á la estación, insisti, alll os lanzareis, aqcendereis al espacio y todo el
mundo se prosternRrá al veros, el jefe de estación blandirá en vuestro honor su cachucha
galoneada y yo gritaré tbravo! con todas mis fuerzas.
-Si, . ..... si. ..... decía el loco, e! jefe de estación ...... ust~d gritará bravo! hurra l. ... ..
y en su entusiasmo comenzó á quitarse los botines que arroJó por la ventana, im pantalón
siguió el mism? camino y s~s calzoncillos volaban tam_bién en momentos en que el tren silbaba· entonces se detuvo: -He aqui e 1 momento di'o· ¡oh q
ltl
tud! ya veo al Jefe de estación, los veo á todos, ate~món que voy á lanzarme!
'
,
J ·
ue gran mu ·
y al precipitarse cayó en loe brazos de dos guardianes y un médico que avisados de su fuga le esperaban y ¡0 recogieron apresuradamente
-Entonces fué, con_cluyó Révol, cuando. todas esas gentes gordas y sus grandes pa1uetes invadieron mi compartamiento. Con paternal sol!citud ad é á ¡
dri
2a á colocarse y acaricie al perro cuyos OJOS humanos y dulces me tranquilizaban.
uy
a no •
p AUL MARGUERIT'r.E,

�118

EL MUNDO,

Uomlnlfo 7 de Agosto de 1~

Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

119

cepto una, han sido ébrios consuetudinarios, y que aún alguno de ellos ha muerto ya á consecuencia de su vicio.
El hombre, pues, que, al buscar su cara y dulce mitad, obra con prudencia á
fin de evitar uncasodeatavismofotal,se preocupa ya por la educación de sud hijos.
Si la Pedagogía toma en cuenta lad lt&lt;yes del atavismo ó de la hereneia y nos
hace reflexi,:&gt;nar sobre ella, si nos pone de manifiesto que el trato dado por el marido á la mujer tendrá futura resonancia sobre el carácter de esos seres tan queridos que han de llevar nuestro nombre y por quienes somos capaces de los mayores
sacrificios si lleva á nuestro espíritu la convíccic&gt;n de que la labor educativa puede comeuzar desde los albores de la vida del niño, si nos da luces para sentar conveniente y sólidamente los cimientos del im¡;ortante edificio de la educación 4110,
según sea bien ó mal dirigida, hará á nuestros hijos felices ó de11graciados, y si
todo~, por regla g,\neral. estamos llamados á. ser padres de familia, es evidente
que el dominio de la Pedagogla se extiende mucho mAs allá de los linderos de la
escuela y que su est11dio puede interesar no sólo al profesor de instrucción primaria sino á todos los hombres en general.
No es por cierto mi humilde y dt1sautorizada voz la primera que se alza para
afh mar que el estudio de la Pedagogía es de interés general. Herbert Spencer
con inimitable elocuencia hace notar, en su interesante obra sobre la educación,
cuán 11bsurdo, cuán incomprensible es que el hombre se aficione preferentemente
á cuidar la prole de los animales más bien que la huya propia En efecto, señores,
es muy extraño qne mientras uos interesa vivameute lo relativo á la crla y ceba
de las reses, al adiestramiento de los perros de caza y á la producción de soberbios caballos de silla ó de tiro; manifestemos el más alto desdén por las cueEtiones
que atañen á la crianza y educación de los niños, como si un hombre valiera meno~ que un animal y como si la raza anglo-sajona no nos estuviera gritando, por
decirlo así, á voz e:a cuello, cuanto vale un país de hombres vigorosos é ilustrados.
Concluiré mis razonamientos con las ,igulentes palabras del ya citado Spencer: «Seriamente hablando, dice, ¿no es un hecho sorprendente el que, aún dependiendo del tr~tamiento demos á nuestros hijos, su vida ó su muerte, i&lt;u ruina ó ~u
bienestar moral y físico, sin embargo, 110 concedamos ni una palabra de instruc•
ción espPcial á aq_uellos que más tarde habrán de cumplir con los deberes del padre de famllia? ¿No es monstruoso pemar que el destino de la nueva generación
haya de dejarse á merced de irreflesivas costumbres. impulsos ó caprhhos uni•
dos á las sugestiones de ignora11tes nodrizas y á laR preocupaciones de las abuelas? Si un comerciante iniciara sus negocios
sin conocimiento de la aritmética y de la tenaduria de llbros,
protestaríamos contra su indiscreción y esperaríamos ver las
funestas consecuencias.. O si un hombre, antes de estudiar
anatomía, se estableciese como cirujano, nos sorprenderíamos
de su audacia y compadeceríamos á sus pacientes. Sin embar~o, el que los padres !!omiecen la difieil tarea de educará sus
hijos, sin tener idea ninguna de los principios fisicoP, morales é intelectuales que deben guiarles, eso ni causa sorpresa
con respecto á los autores, ni inspira lástima p:ira sus victimas A los miles de niños que ya han muerto, agréguense los
cientos de miles que aún existen con delicada y raqultica
constitución, y los millones que crecen y no ~on tan suficientemente robustos como debieran serlo; y entónces se tendrá.
idea del mal ocasionado al géner6' humano por los padres que
ignoran las leyes de la vida_."

PAGINAS D.E LA MODA

DIA DE PRIMAVERA
PARA MADEMOl&lt;1ELLE . . ..

Cerca del blanco tronco de la haya, estarías vos, señorita con
vuestro sombrero blanco, vuestro vestido blanco, vuestra alma
blanca. Yo tendría mi negro dolor. Procura ria ha ceros soñar
dulces sueños, y el laúd no tendría para vos sino los más acariciadores sonidos.
-Si, dice ella-más esa villa italiana ¿no será la morada de
la más infeliz de las mujeres? Los árboles sombríos forman un
misterioso recinto de duelo. El agua de los arroyos parece monologar extrañas historias de amores difuntos. El ere púsculo
inunda con su ténue tinta. de melancolía todo el pa·saje. El anciano que contemp1a meditabundo las linfas parece la encarn!lción de un triste pasado. Los mhmos niños que juegan cerca de la "villa" no alcanzan á hacer que mi alma encuentre una
sola nota de alegría.
-Nuestra alma, á veces, contagia con sus males el alma de las
cosas.
RUBEN DARio.

FI«. 2-TRAJEDE GASA

L ectura para las dainas

LAS BEGONIAS

FIG, 1-TRAJE PARISIENSE PARA VERA;O

Las flores son una de las cosas que más contribuyen á hacer atractiv.1 Ia vida en el campo, pues no solamente embellecen el panorama que se presenta á la
vist a por todas partes, sino que embalsama el aire que
se respira. Por eso es que, á nuestro juicio, las florea
no deben faltar en ninguna finca, ya sea. grande, ya
pequeña, ni tampoco en las casas que dispongan de
algún terreno en que poder formar un jardín por pequeño que sea, y aún en los casos extremos, s~ deben
tener algunas en macetas puestas en cualqwer vent ana en que dé el sol.
Como son tantas y tan diversas las plantas de flores
y las de hermoso follaje que hoy se cultivan en los jardiues, cada floricultor y cada individuo tien sus favo ·
ritas, pero hay algunas que no pueden menos de agradar y convertir en admiradores á cuantos las ven.
Entre las flores, es reina la rosa porque á su gran
tamaño, hermosos tintes y grato aroma aduna una variedad infinita de formas y colores; pe~o enti:e !as
plantas curiosas y elegantes por su follaJe, .se dist,n·
g'llen decididamente las begonias, introducidas e~ la
botánica por el sábio francés Miguel Begón, de qmen
ha tomado su nombre.
La extraordinaria belleza del follaje de muchas de
las variedades de esta especie de plantas, justifica la
gran estimación de que goza toda la familia entre los
floricultores y la generaU~ad del· público, ~de'!1ás,
hay también algunas especies cuyas flores rivahzan
oon los geranios en exhuberancia y variedad de tinte11.
Otra de las cualid~des que distinguen á las bego-

nías es que v.iven y medran en condiciones y circunstancias que serian fatales para otras plantas, por ejemplo, cuando "ª pone en algún tiesto en alguna ventana del lado Este, donde no reciben casi nada de la
luz del sol. Aún la exposición al Norte. donde la luz
del sol no les da nunca, no es obstáculo para su desarrollo, con tal que la temperatura no baje de Mi grados F, pero siempre conviene sacarlas al sol de vez
en cuando.

El tramiento one dBbB darse álos hijos.
HEREOÍAS.

De una importante conferencia peda&lt;&gt;'ica dada en
Guanajuato, tomamos los siguientes interesantes datos útiles á los matrimonios y á las madres de familia.
Hay un hecho existente desde hace si¡los en la
conciencia de la humanidad, según lo comprueban
algun?B proverbios de uso com~!1· como de tal palo,
taí astilla, á tales padres, tales h1Jos, etc.
·
La antropologla, ciencia qu~ sirve de base á la Pedagogía, hi hecho estudios profundos y serios sobre
este asunto. ha llamado en su a•u:ilio á la estadlstica
y ha patentizado que existen geneologlas enteras de
desequilibrados, de hombres perversos, de criminales
que han ido transmitiendo fatalmente á ~us hijos, como ter~ible herencia, un organismo predispuesto al
vicio y al crimen Esto es lo que se llama la ley del
atavismo. Pero no sólo los cónyuges viciosos pueden tener una descendencia perversa; puede ésta generarse igualmente de los histéricos v de los epilépticos. El Sr. Dr. Manuel F lores aseg:111:a en au "Tratado elemental de Pedagogia" haoer conocido á una
histérica., cuyos hijos toao3, hombres y mujeres, ex-

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3 - NUEVO :MODELO DE TOCA

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�Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

120

Cada. uno sa.be donde,

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Un pobre desea~a separase de
su esposa, con quien basta entonces babia vivido, al parecer
en paz y en gracia de Dios.
El juez conocía á los esposos,
y preguntó al marido:
-¿Por qué se quiere usted separar de su mujeri' ¿No es virtuosa?
- Si, señor.
-1.No es trabajadora?
- Si. señor.
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-¿No es buena madre?
-Si. señor.
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, ~-~-. .:, -Entonces si tiene tan buenas
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cualidades ¿cómo quiere usted
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dejarla?
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Al llegar a qui se quitó el hombre un zapato:
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- ¿Ve us.ed este zapato, señor
. ·• juezi'
;;~;\
,¡1,_. J -Si, señor.
-¿No es nuevo?
},~,1Í
-si: señor.
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-1.N o está bien hecho?
-SI, señnr.
-¿No ei; buena suela y buen
becerro?
-SI, señor.
-l'ues sin embargo, este zapato me aprieta.

TO.M:ou

.MEXICO, .AGOSTO 14 DE 1898

EL GRAN TEATRO JUAREZ EN GUANAJUATO

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-¡Ya!

-Y lo mismo me pasa con mi
m'ujer. CADA UNO SABE DONDlll Llll
APRIETA ~L Z4PATO.

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Torta. de cama.rones enteros

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FJG.

5-CALZONES PARA NIÑAS DE 6 Á 13 AÑOS

jacquet es redondo, con jockeys y mangas an~ostas,
con aplicación en la parte inferior de muselma de
seda.
Falda plena de satín crema leve con gran adorno de
guias y flores adornos.

FIG, 2-TRAJE DE GASA,

ulo de los más hermosos modeh,s para el estío, con
cuerpo blusa cerrado en bandas, abnénclosesobre un
plastrón de tafetán finisimo, cruzado en bandas también.
Cinto de raso en lazos caprichosos ornando el _rordo superior de la blusa y la falda, con lazos caprichosos.

Se frien en manteca ajos y gitomates picados, y se les ponen
clavo, azafrán, canela y pimienta en polvo,estandosazonadaesta salsa, se le añaden alcaparras,
pasas, almendras, sal, vinagre,
un pedacito de azúcar, perejil
deshojado y los camarones limpios y cocidos; cuando esté de
buen punto, se &amp;},arta del fuego
y se revuelve la pasta con huevos
batidos, poniéndose todo en una
cazuela con manteca, encima se
le ponen rueditas de betabeles
cocidos, y en seguida se añade
gitomates y cebollas rebanadas,
cubriéndose todo con el resto de
los huevos y pasta, y poniéndo•
se á cocer á dos fuegos. Se puede servir con salsa de chile.

; ~ &lt;1&gt;.'-~f~--~ .

( .\~t(

•

Vista de uno de los ángulos del foyer.

LOS PESCADORES DE SIRENAS.
FIG. 4--TOILETTE DE PASEO.

CURIOSIDADES
La mujer sabe de eso-Papá, preguntó un niño á su
padre, ¿de cuántas palabras se compone el idioma ca3tellano?
Tu madre es quien entiende de eso, hije mio. Pre•
gúntale á ella.
-La pequeñez del hombre es la base de su soberbia. por eso los más soberbios son los más pequeños.
_:_Una fuerza de ~ien mil bayonetas puede ser vencida por otra de ciento cincuenta mil. Una idea santa,
san~amente pra-cticada, no hay poder que la venza.
-El mérito de las mujeres no brilla sino después
que ha pasado la luna de miel: es l&gt;reciso casarse con
ella~ para saber lo que valen" -Richtev.
-El matrimonio á los 20 años, es un peligro; á los
30 una esperanza; á los 40 una necesidad.
Los unos Pura te nombran
Los otros Concha te llaman,
yo, en vista de tu dureza,
tus tretas y tus escamas,
opino que Concha Pura
es el nombre que te cuadra.
11

Péscame una, oh egipan pescador, que tenga en sus escamas
ardientes la irrisada riqueza metálica que decora los admirables arenq~e&amp;. Péscame
una, cuya cola bifurcada puede_hacersonar.en el pav~
real marino y cuyos costado~ fmos y reluc~entes tengan aletas semejantes á orientales abamcos dA pe•
dreria; péscame una que tenga Terde_s los cabellos,
cerno debe tenerlos Lorelay, y cuyos 01ostengan fos·
forescencias raras y mágicas chispas; cuya-bo&lt;:a salada bese y muerda, cuando no c~nte las canciones
que pudieran triunfar de la astuc1_a de Ullses; cuyos
senos marmórP.os culminen, flore~i~os de_ rosa Y cuyos brazos, como dos albo~ y divrnus p1thones me
aten para llevarme á un abismo de ardie~tes placeres. en el país recóndito en donde los palacios son hechÓs de perla, de coral y de concha de nácar.
Mo s esos dos sátiros que se divierten en la costa de
alguna ignorada Lesbos, Tempo ó Amatunte, son
clertitmente malos pescadores. El uno viejo y fornido,
se apoya en un grueso palo nudoso, y mira con_ cómica 11strañeza la sirena asustada y poco apetecible
que su compañero ha pescado, Este saca la red y no
parece muy satisfecho de su pesca. De la red, de los
cabellos de la sirena, chorrea el agua formando en el
mar clrculos concéntricos. Sobre las testas bicornes y
peludas, se extiend~ al beso d~l dla, un fresco follaje,
mientras rema en su fiesta de oro, sobre nubes, tierras y olas, la antorcha del Sol.

FIG 6-0AMISAS DE NOCHE PARA NIÑAS Dlll 8 Á 14 AÑOS
FIG, 3-NUEVO MODELO DE TOCA,
La originalidad de esta toca, más que en @u escarapela de seda, más que su elegante penacho de plumas
y su hebilla fantasia, está en los manojos de cerezas
que alternan graciosamente coB chifones de raso.
Lo recomendamos especialmente á nuestras lectoras.
FIG, 4-TOILETTlll Dlll PASlllO.
Falda de sarga azul guarnecida de galones azules
y metal, doublé de seda azul.
Cuerpo ornado de los mismos galontis y abierto sobre ui: plastrón de satín blanco rayado de ne~ro.
Corbata de encaje. Cjnturon anudado á la izquierda, de tafetán violeta Mangas justas con pequeños
yockeys ornados de galones.
FIGURAS 5, 6, 7 y 8.
INTJllRIOR PARA SEÑORAS,
Cumplimos nuestro propósito de dar con intervalos regulares, esta sección que ofrece modelos graciosos de labores de casa y ropa interior.
Damos hoy lindos modelos de calzones y camisas
para niñas y de chambritas de lino y batista de encantadora novedad.
ROPA

•.

1
1

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!

NUESTROS GRABADOS

·1
FIG, 7-0A!USAS PARA NIÑAS Dlll 10 Á 14 AÑOS

FtG. 1-TRAJlll PARISIENSE PARA VERANO
Desde ~e empezó el verano, las novedades que inauguró fueron, con toda especialidad, los jacquets de se1ia ó de satin, hechos regularmente de color negro;
á medida que ~a est~ción avanza, la popularidad de estos tra1es es _mayor; el que
señalamos en IR figura numero 1, es de la
casa Félix de Paria y de un efecto admirable. El jitcquet negro y ceñido . de salón,
"e abre en dos solapas elegantis1mas, dcublée de satín &amp;la.neo sobre el pecho. Como
adorno lleva galones de felpa de ~eda. El

FIG, 8-0AMISETA Y OALZONlllS PARA NIÑITAS

Gran escalera en el vesU:bulo

•·

NUMERO '1'

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

120

Cada. uno sa.be donde,

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&lt;•,'

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,f/4.? '1':;

,,J;,%., },f

1

Un pobre desea~a separase de
su esposa, con quien basta entonces babia vivido, al parecer
en paz y en gracia de Dios.
El juez conocía á los esposos,
y preguntó al marido:
-¿Por qué se quiere usted separar de su mujeri' ¿No es virtuosa?
- Si, señor.
-1.No es trabajadora?
- Si. señor.
';j, ,'f-?
-¿No es buena madre?
-Si. señor.
.
'
&amp; ,. ?~~~
, ~-~-. .:, -Entonces si tiene tan buenas
,•-· .._,....·,:-:·-·
cualidades ¿cómo quiere usted
•.-..~,::_
dejarla?
' ;
Al llegar a qui se quitó el hombre un zapato:
/;'
- ¿Ve us.ed este zapato, señor
. ·• juezi'
;;~;\
,¡1,_. J -Si, señor.
-¿No es nuevo?
},~,1Í
-si: señor.
//'
-1.N o está bien hecho?
-SI, señnr.
-¿No ei; buena suela y buen
becerro?
-SI, señor.
-l'ues sin embargo, este zapato me aprieta.

TO.M:ou

.MEXICO, .AGOSTO 14 DE 1898

EL GRAN TEATRO JUAREZ EN GUANAJUATO

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-¡Ya!

-Y lo mismo me pasa con mi
m'ujer. CADA UNO SABE DONDlll Llll
APRIETA ~L Z4PATO.

L,

I

...

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Torta. de cama.rones enteros

-:~¡~~

~· -/::""\(~

FJG.

5-CALZONES PARA NIÑAS DE 6 Á 13 AÑOS

jacquet es redondo, con jockeys y mangas an~ostas,
con aplicación en la parte inferior de muselma de
seda.
Falda plena de satín crema leve con gran adorno de
guias y flores adornos.

FIG, 2-TRAJE DE GASA,

ulo de los más hermosos modeh,s para el estío, con
cuerpo blusa cerrado en bandas, abnénclosesobre un
plastrón de tafetán finisimo, cruzado en bandas también.
Cinto de raso en lazos caprichosos ornando el _rordo superior de la blusa y la falda, con lazos caprichosos.

Se frien en manteca ajos y gitomates picados, y se les ponen
clavo, azafrán, canela y pimienta en polvo,estandosazonadaesta salsa, se le añaden alcaparras,
pasas, almendras, sal, vinagre,
un pedacito de azúcar, perejil
deshojado y los camarones limpios y cocidos; cuando esté de
buen punto, se &amp;},arta del fuego
y se revuelve la pasta con huevos
batidos, poniéndose todo en una
cazuela con manteca, encima se
le ponen rueditas de betabeles
cocidos, y en seguida se añade
gitomates y cebollas rebanadas,
cubriéndose todo con el resto de
los huevos y pasta, y poniéndo•
se á cocer á dos fuegos. Se puede servir con salsa de chile.

; ~ &lt;1&gt;.'-~f~--~ .

( .\~t(

•

Vista de uno de los ángulos del foyer.

LOS PESCADORES DE SIRENAS.
FIG. 4--TOILETTE DE PASEO.

CURIOSIDADES
La mujer sabe de eso-Papá, preguntó un niño á su
padre, ¿de cuántas palabras se compone el idioma ca3tellano?
Tu madre es quien entiende de eso, hije mio. Pre•
gúntale á ella.
-La pequeñez del hombre es la base de su soberbia. por eso los más soberbios son los más pequeños.
_:_Una fuerza de ~ien mil bayonetas puede ser vencida por otra de ciento cincuenta mil. Una idea santa,
san~amente pra-cticada, no hay poder que la venza.
-El mérito de las mujeres no brilla sino después
que ha pasado la luna de miel: es l&gt;reciso casarse con
ella~ para saber lo que valen" -Richtev.
-El matrimonio á los 20 años, es un peligro; á los
30 una esperanza; á los 40 una necesidad.
Los unos Pura te nombran
Los otros Concha te llaman,
yo, en vista de tu dureza,
tus tretas y tus escamas,
opino que Concha Pura
es el nombre que te cuadra.
11

Péscame una, oh egipan pescador, que tenga en sus escamas
ardientes la irrisada riqueza metálica que decora los admirables arenq~e&amp;. Péscame
una, cuya cola bifurcada puede_hacersonar.en el pav~
real marino y cuyos costado~ fmos y reluc~entes tengan aletas semejantes á orientales abamcos dA pe•
dreria; péscame una que tenga Terde_s los cabellos,
cerno debe tenerlos Lorelay, y cuyos 01ostengan fos·
forescencias raras y mágicas chispas; cuya-bo&lt;:a salada bese y muerda, cuando no c~nte las canciones
que pudieran triunfar de la astuc1_a de Ullses; cuyos
senos marmórP.os culminen, flore~i~os de_ rosa Y cuyos brazos, como dos albo~ y divrnus p1thones me
aten para llevarme á un abismo de ardie~tes placeres. en el país recóndito en donde los palacios son hechÓs de perla, de coral y de concha de nácar.
Mo s esos dos sátiros que se divierten en la costa de
alguna ignorada Lesbos, Tempo ó Amatunte, son
clertitmente malos pescadores. El uno viejo y fornido,
se apoya en un grueso palo nudoso, y mira con_ cómica 11strañeza la sirena asustada y poco apetecible
que su compañero ha pescado, Este saca la red y no
parece muy satisfecho de su pesca. De la red, de los
cabellos de la sirena, chorrea el agua formando en el
mar clrculos concéntricos. Sobre las testas bicornes y
peludas, se extiend~ al beso d~l dla, un fresco follaje,
mientras rema en su fiesta de oro, sobre nubes, tierras y olas, la antorcha del Sol.

FIG 6-0AMISAS DE NOCHE PARA NIÑAS Dlll 8 Á 14 AÑOS
FIG, 3-NUEVO MODELO DE TOCA,
La originalidad de esta toca, más que en @u escarapela de seda, más que su elegante penacho de plumas
y su hebilla fantasia, está en los manojos de cerezas
que alternan graciosamente coB chifones de raso.
Lo recomendamos especialmente á nuestras lectoras.
FIG, 4-TOILETTlll Dlll PASlllO.
Falda de sarga azul guarnecida de galones azules
y metal, doublé de seda azul.
Cuerpo ornado de los mismos galontis y abierto sobre ui: plastrón de satín blanco rayado de ne~ro.
Corbata de encaje. Cjnturon anudado á la izquierda, de tafetán violeta Mangas justas con pequeños
yockeys ornados de galones.
FIGURAS 5, 6, 7 y 8.
INTJllRIOR PARA SEÑORAS,
Cumplimos nuestro propósito de dar con intervalos regulares, esta sección que ofrece modelos graciosos de labores de casa y ropa interior.
Damos hoy lindos modelos de calzones y camisas
para niñas y de chambritas de lino y batista de encantadora novedad.
ROPA

•.

1
1

l

!

NUESTROS GRABADOS

·1
FIG, 7-0A!USAS PARA NIÑAS Dlll 10 Á 14 AÑOS

FtG. 1-TRAJlll PARISIENSE PARA VERANO
Desde ~e empezó el verano, las novedades que inauguró fueron, con toda especialidad, los jacquets de se1ia ó de satin, hechos regularmente de color negro;
á medida que ~a est~ción avanza, la popularidad de estos tra1es es _mayor; el que
señalamos en IR figura numero 1, es de la
casa Félix de Paria y de un efecto admirable. El jitcquet negro y ceñido . de salón,
"e abre en dos solapas elegantis1mas, dcublée de satín &amp;la.neo sobre el pecho. Como
adorno lleva galones de felpa de ~eda. El

FIG, 8-0AMISETA Y OALZONlllS PARA NIÑITAS

Gran escalera en el vesU:bulo

•·

NUMERO '1'

�EL MUNDO,

122

LASEMANA
Es ya cosa corriente que París carece de
atractivos duranteiosme3es de verano; pero atractivos no quiere decir sucesos, y así se explica que
vengan henchidas de notas, á cual más curiosa,
las revistas de la gran capital. ¿Es en alguna de
ellas ó en las columnas de nuestro pobre noticierismo,-que con razón llamamos Crónica neg1·a,
-donde be encontrado ese refinamiento supremo del crimen,-el crimen filosófico y doctrinario? :Marcos López es un simple carrero y puedo
asegurar que hasta la fecha en que fué consignado á los tribunales no había leído, ni imaginado
leer, una sola página deloe flamantes teóricos de
las escuelas anárquico-socialist1:ts; y aún creo que
ni de nombre conocía á Ravacholl, Vaillant v
sus secm,ces. Prueba evidente de que las inteligencias extraordinarias,-así se alojen en el ce•
rebro inculto de este carrero ó de aquel gaftán,no necesiten de una educación especial para concebir, desarrollar, y aun para aplicar y propagar
una teoría, es qe Márcos López al ser aprehendido por robo de un tercio de azúcar, alegó que había cometido el hurto porque .... el duefto del
azúcar es hombre rico, y según el credo moral
del delincuente López la propiedad es el robo. Ya
imaginais los resultados de la misión apostólica
de .lllárcos López en ese foco de cultura que se
llama Belén: su propaganda nos proporcionará la
fortuna de contar dentro de poco tiempo con una
poderosafalanje de comunistas y anarquistas, tanto
mejor dispuestos á la propaganda por la acción,
cuanto · que no habrán •derivado su sistema
de una teoría, sino de un hecho,-la pena que impongan las autoridades al futuro jefe de los enemigos de la sociedad.

,_

Pero si por un concurso de fatalidades que
asombran, nuestro pueblo manifiesta algunas tendencias al crímen, en sus formas violentas, en
cambio, las clases media y superior, no admiran
precisamente por un olvido e4 traordinario de la
propia conservación. Cayó el. duelo en desuso, el
duelo-tragedia, y hoy el duelo farsa no se desen
laza en la Concordia sino en et Juzgado; los conocidos caballeros J. O. y M. H., apadrinados por
otras cuatro iniciales, dirimen sus querellas en
un acta y para salvagnardia de su honor conservan en sus gavetas el párrafo de gacetilla correspondiente. La. riña trágica no es el sucedaneo necesario del duelo. ¿Quíén piensa en arriesgar la
vida en esta tierra felíz de la eterna primavera?
Ni aun los que van á Sll!ciclarse están al cabo de
su determinación. Matarse .... y para qué, si la
comisaría se encarga de impedirlo? Un joven, impulsado acaso por una de esas negras melanco•
lías que nublan el espíritu de los pollos imberbes
á quienes el papá echa en cara sus hábitos depravados y su holgazanería incurable, huye de la
casa paterna y á poco envía un ultimatum en el
que ha garrapateado con ortagrafía que excusan
las ·c ircunstancias su resolución definitiva, el suicidio. Mientras la madre y las h6rmanas lloran,
rezan y sufren síncopes, el hermano del suicida
corre á recoger su cadáver el cual vuelve por su
pr0pio pié, sano, salvo y acaso satisfecho de su
comedia. Habrá que agregarle á l¡i. estadística
una partida,-suicidios frustrados,- y será la
más numerosa.. .
'

,_

Creamos á los periodistas franceses. Los microbios y los automóviles son los grandes enemigos de la existencia humana. En París, por ejemplo, ya nadie piensa en vivir desde que los
chauffeurs surcan ld.s calles en sus máquinas
vertiginosas, derribando á éste, aplastando al
otro y aterrorizando por todas partes á los indefensos transeuntes de infantería, que ya no van
al Bosque ni se aventuran por los bulevares temerosos de regresará casa con el cráneo hendido ó algunas costillas menos. En México nos contentamos,-buenos burgueses tradicionales -con
las antiguas plagas endémicas. sin pedir á Ía civiJizaci&lt;in procedimientos destructores inéditos. A
título de curiosidad tenemos un ejemplar de automóvil en la persona de cierto americano grave y tieso, infatigable chauffeur que á bordo de
su auto-ciclo recorre la ciudad en todos sentidos
y á todas horas con una velocidad uniforme de
cuarenta kilómetros por hora. Va usted al Paseo
de la Reforma? pues á poco aparece en un extremo de la Calzada nuestro ·hombre, digo, nuestra mAquina; pasa, y se pierde á lo lt&gt;jos en un

abrir y cerrar de ojos; y así en todas partes,
frente al Correo, en Plateros, en Buenavista, en
Belen, el moto ciclo zumba, rt&gt;pica, aturde, y deja á los transeuntes boqui-abiertos. Ese hombre
y esa máquina, ubicuos y semi-fantásticos, son
un conjunto inseparll.ble, forman una pieza que
nunca se dt sarma, y á fuerza de verlos tau to
creeis en una entidad, una representación abstracta del reclame, puesta. al servicio de alguna
casa constructora de automóviles. Evocais el personaje misterioso de .Julio Verne, aquel inventor
de una máquina para volar A quien vió una maftana París asombrado, evolucionar por los aires
y sentarse luego en las torres de Nuestra Se:fl.ora
y en la cúpula de la columna Vendome. A diferencia del novelesco nadador aereo, el hombre
auto-ciclo ele México un día dejó de ser el prodigio de nuestra vida callejera, y los curiosos de
Plateros rieron de buena gana al ver un automóvil d~sbocaclo, y tras del automóvil á su duefio y
parte complementaria corriendo desesperadamente hasta alcanzarlo. Adios prestigio! un autociclo que se desboca-como cualquier bruto pursang - no sale ganando con la comparación,
no satisface los ideales estéticos de nuestro pueblo ginete y dumador. ,_
P.or lo visto los que no van al teatro obran
cuerdamtonte, porque más divierte una escena callejera por anodina que sea que el monótono desfile de las mismas figuras, eternamente iguales á
sí mismas, entre los frisos y la rampa. Y no hablo de Mésmeris ¡si al menos todos se transfo1·•
maran como él al presentarse ante su público!
Pero ni Pepe Vigil con toda la f11stuosa varied~d- cle su indumentaria deja dp. ser el mismo Pepe
V1g1! en todas sus obras y papeles. Y los coristas .... por le menos de ellas quisiera hablnr con
todo ~l respe~o qu~ merecen esas sexagenarias,
que s1 cantan mal tienen la disculpa de su edad
valetudinaria y que compensan su cruel entonación con supremas ventajas decorativas. Lo exótico, ó por mejor decil', lo anacrónico, encanta,
l?º un gran este~a contemporáneo viste jubón y
c1:fl.e espada med10eval para escribir novelas moder_nísimas? Así las antiguas coristas y i.ntiguas
muJeres de nuestros _teatros; hay peto que pasa
del busto de una sacerdotisa á las carnes adiposas _de·una burgu~sa Renacimiento, y falda campesrna qu~ se aphca á lucir los primores de una
bayadera. Y los hombres .... Un amable espectador vecino mío creía reconocer entre ellos antiguos subalternos de Yamagata, reconcentrados
desertor~s de las filas de Aguinaldo, y todo ·¡~
que la Micronesia, Polinesia y Melanesia produce
do ~ás rar? ! est!ambótico en materia de singularidades f1S1ológ1cas. El anuncio azul que habla
de la fusión de varios cuerpos corales promete
má~ de lo que im~gmaron los fecundos · empresanos. Una colección de ochenta variedades ....
Deberfon repartir en dos ó más funciones el espectáculo.
,_
. Y el p~blico lo verá con agrado; porque al
f~n las constas _tienen un mérito,-aunque negativo, no son afici'onados. Oh! los aficionados ....
Desde que hacen su primera salida á los verdes
campos de lo lírico, helos ahí convertidos en gallardos pa_vos reales, autores, oficiantes y narcisos á un tiempo ~e su incipiente gloria. El ilogismo más que la risa caracteriza específicamente á
la humanidad, y si nó ¿por qué esos aficionados
que escuchan un aplauso de estímulo quieren ver
er. la corte3ia del público algv como una sanción
conmemorativa? No, mis queridos especialistas
el espectador imparcial de las butacas os din\
que un público· que ha llegado en su tolerancia á
d~jar inadvertido~ los defectos para que el principia~te cobre ánu~o, no autoriza estos pecados
capit~Ies de la vamdad de ciertos artistas. Los
qu_e tienen el talento y la fortuna de vencer las
pnm~ras jornadas sin pagarse de triunfos ..•
relativos,-muy fáciles en ail.os de esterilidad _
son los únícos merecedores de la simpatía popular; p_ero por d~sgracia es contado el número de
los discretos.

,_

No hay razón para extremar los pesimismos.
li:l arte ofrece á los selecto~ la solemnidad de sus
r~~os augustos. Después de las audiciones exquisitas de Meneses la velada fúnebre de Bismarck
en la que volvió el maestro á empu:fl.ar su irre~
prochable batuta, Profunda significación yacentua~o sabor germánico el de esa conmemoración,
sabia! noblemente impregnada de los perfumes
artísticos de la Patri!\ alemana A la quedió el di-

Domingo 14 dt&gt; Agosto de 1889.

Dómin!Z'n 14 de AJroeto de 1898.

funto Canciller nueva organización dentro de lo~
viejos m0ldes, cerrando los eslabones dela cadena imperial con la masa que esgrimía en su brazonervudo Martel el osado. Los hombres como Bismarck no pertenecen á la humanidad, por más
que su nombre y sus hazanas sean de la historia;·
pertenecen á un pueblo, representan sus tradiciones, esclavizan á ella y á los destinos de la
Patria sus esfuerzos, y la Patria los santifica en
el recuerd o y los consagra como héroes ó semidioses . . Pe10 la humanidad, poniéndose fuera,
de las ideas dogmáticas de un convencionalismo,
los declara justiciables ante la amplitud del criterio sin vasallajes. Los alemanes han hecho de
la solemnidad bismarckina un acto esencialmente patriótico, religioso, encerrándose en la capilla de sus creencias para dar forma á la expresión de sus dolientes recuerdos y de sus altivas
aspiraciones nacionales.

,,.,,,
Dos raptos la semana pasada y tres en ésta.
Es mucho, pero no es todo; lo curioso esla rabiosa
huelga de h#os que escandaliza y divierte á nuestra socie'dad, el toque maestro está en las nuevas Bplicaciones invers11.s del Código Penal. El
feminismo hace su aparición en México de una.,
manera original. Una doncella ha tenido la hu•
morada de cometer un t1·iple rapto contra :a voluntad de sus victimas, y lo más adorable de la,
aveutura es que los raptados, acaso sin compensación de ninguna especie, van á ser huéspedes.
de Belen. La raptora merece algo más queuna encerrona en las Vizcaínas, destino que le ha asignado la voluntad paterna. Cuidado, caballeros!·
el caso puede repetirse y .no sería malo reformar
·el Código en el capítulo respectivo; nuestra h onra y nuestra tranquilidad están amenazadas por·
las sef/.oritas rapto1·as. A defenderlas contra la
ola ascendente del movimiento feminista.

DICK,

RESUMEN-Fin del confflcto htspano-amerlcano.-Las:
condiciones de paz.- Espana acepta las bases Impuestas por el venee1lor.-Los partidarios de la guerra. _
Vanas esperanzas.-La sltualllón de Espana.-;,(lué
ha hecho el partido llberal't-La fuer,a de las cosas
-La obra de Sagasta,-Los partidos. -La voz del pue-h
blo.-Concluslón,
Después de prolongadas meditaciones y de consultas repetidas con los diferentes corifeos de 103
partidos políticos; después de analizar detenidamente la situación donde no se encuentra un rayo•
de luz, y convencerse de que la lucha por desespe!ada que sea, por más que se cuente con el he:01smo de los soldados, tendrá que ser estéril érnfe~unda para la causa espaftola, el gabinete q u~
preside ~l Sr. Sagasta, autorizando debidamente
al Em_baJador de Francia cerca del Gobierno d eW~shmgtou para representar los intereses del
rem~, ha decidido admitir las condiciones depaz impuestas por el presidente Me. Kinley.
Presentada la contestación de Espa:fl.a por M.
~ambon ante la Casa Blanca, hubo breve discusión sobre pequeftos detalles, se discurrió un po~o _sobre Ugeros incidentes, y quedó convenido,
ult1mamente, según las noticias que nos comunican las agencias cablegráficas, que, aceptadas.
en lo fundamental las proposiciones de paz formuladas por la Casa Blanca, pronto se hariai)
constar en un protocolo firmado por los respectivos representantes, constituyendo así las bases á.
que_ se han de sujetar los comisionados de ambas
naciones, que han de reunirse á la breveJad pJ-

•

123

de restaurar las fuerzas agotadas en lucha
DAMAS DISTI.NGlJIDAS.
sible en París, para convenir el tratado de
paz definitiv!\.
desigual.
*
* * los que sostienen
***
Digan cuanto quieran
Grande es !'a responsabilidad
que tiene
toda vía la guerra á cualquier precio, los que
ante la nación espaftola el ministerio Sa•
pretenden que Espafta se desangre hasta Jo
gasta; grandes han sido las dificultades con
último en una lucha desigual, los que anheque ha tenido que luchar en el interior y
lan que el pueblo espaftol llegue al mayor
fuera del país. En el interior las facciones
extremo de sus sacrificios; digan cuanto
republicana y carlista, se aprestan á la luquieran los que abogan por una resistencia
cha, pretendiendo aprovecharse del deseontenaz, heroica y sin límites, es lo cierto que
tento general, que oe11siona la derrota, pael gabinete esp11ftol ha obrado en esta ocar a derrivar la dinastía en provecho propio.
sión ur~ido por las circunstanci11s. Al acepPor fuera un enemigo fuerte, poderoso y
tar la situación que heredó del partido conenorg-ullecido con sus victorias, exigiendo
servador, no se ocultaban al Sr. Sagasta y
sacrificios de territorio, ya que no puede
á sus partidarios, las dificultades con que
cobrar indemnizaciones en numerario; y e~
tendrían que Juchar; oíanse y a los rumores
medio de estas angustias, la voz del pueblo
sordos de próxima tempestad, relámpagos
exaltada por los agitadores de oficio, acucárdenos surcaban el horizonte anunciando
sándolo y haciéndolo respons11,ble de la gran
te~l'ible tormenta, el suelo mismo de la pacatástrofe. Se necesita de la energía del antria cspaftola se hallaba sacudido y agitado
ciano liberal, para permanecer enhiesto, firpor convulsiones tremendas. La insurrecme en el puesto que se le ha confiado, y
ción cubana combatida á sangre y fuego por
resistiendo el vendaval que en su torno se
e.l Gral. Weyler, no había sido sofocad11.
desata.
Muertos algunos de los principales caudiSi alguna vez se exigen responsabilidades
llos de la revolución, brotaban nuevos camcreemos que se hará justicia al jefe del parpeones que sostenían en la manigua la bantido liberal.
dera insurrecta. Firmado en Bit1cnabató un
X.X.X.
convenio entre los jefes tagalos y el Capitán
Agosto 11 de 1898.
General de Filipinas: dá.base poi· concluido
y fracasado el intento de Aguinaldo y sus
socios en el Archipiélago Magallánico, por
más que se sentía cierto descontento que
no había podido ser arrancado de raíz.
Entre tanto los trabajos de las juntas' re•
volucionarias cubanas · no cesaban en los
Estados Unidos, allegando elementos y con,
citando voluntades áfavor de su causa; y podía c1c1lcularse, sin necesidad de vista pro--NOTAS A TODO VAPOR
fétic.c\, que en tiempo no remoto, era de teSeñora Esperanza Navarrete,
merse la intervención armada de la Unión
MARQUESA DE LARRINAGA,
americana, contra el dominio español en las
RUINAS
[Residente en México.]
tierras antillanas.
Dos guerras coloniales en apartadas v remotas muros de Cavite, y acaban en la capitulación de
_Estasform!dables ciudades americanas no son para
regiones. habían necesitado de innúme;os sacri- Santiago de Cuba, bajo unas bases que habría -vrstasendos o tres días; se hacinan de tal modo en el senficios en sangre y en· dinero, por parte de la Me- rechazado en otras condiciones elpatriotismo es- sorio las imágenes y las impresiones.y cansan por tal extrópoli; ya la opinión se sentía vacilar, y no fal- pañol, pero que fueron impuestas con dureza por tremo los esfuerzos para retenerlas que acaba cualQuiera por sentirse enfermo. Este Chicago renaJido destaba quien aconsejase el abandono de Cuba, para el implacable vencedor. Todavía habremos de pués del incendio de 1872 como por ensalmo-selibrarse de posibles complicaciones y aligerar al ver en juicios posteriores, la depuración de la senta mil edificios en treinta años-con sus avenidas
Estado de la pes!lda carga de una guerra larga, conducta del general Montojo por su derrota de interminables, mal pavimentadas, bordadas de altísimuros cuadriculados por aberturaR iguales, sin
costosa, que hab1a sembrado ya el luto en mu- Filipinas, y del general Toral por su rendición mos
ornamentación ninguna, especie de murallas ciclópichos bogares, y aún la miseria en muchos terri- en Santiago.
cas que se suceden dti manzana en manzana, á veces
torios.
interrumpidas por edificiotes obscuros ricamente columnados de mármol ó pórfido, ó por brechas ceTal era el estado en que recibió el poder el Sr.
***
rradas por maderos y donde aún no hay construcciones
Sagasta. Los acontecimientos se precipitaron; el
Pero faltos de medios de combate, deshechas las ó por casas en vla d"' erección y que asi, en in~
desgraciado incidente del «Maine,» exaltó los ániescuadras
de que podía disponer el gc,bierno es- mensos bloques y por medio de mecanismos que funmos de los que abogaban en el Capitolio por la intercionan admirablemente, se elevan á muchos metros
paftol,
imposibilitado
de desprenderse de los últi- sobre el nivel del suelo para dar entrada á dos ó más
vención; se desechó como inútil el expediente de
reconocer derechos de beligerancia á los insu- mos elementos navales que le quedan para la de- cuerP.OS nuevos; este Chicago parece á propósito para deJar en el cerebro la impresión y el recuerdo de
rrectos, se discutió la independencia de Cuba y fensa de las costas peninsulares, sin poder remitir una Babel de las regiones frias.
auxilios
de
ninguna
clase
ni
socorros
al
apartado
se llegó á un acuerno, cuando las dos Cámaras
Y como van y como vienen y como parece que no
colegisladoras convinieron en pedil' á Espa:fl..a archipiélago de Filipinas, lo mismo que á las An- se paran nunca, los wagones. los carros, loe coches la
el retiro de sus fuerzas navales y marítimas, au- tillas; abandonados á sus propios recursos y á sus gente, todo trabajosamente encajonado en el cauce'de
aquellas ampliascalles y desbordándose en las esquinas
torizando al presidente para emplear las fuerzas solas fuerzas los Capitanes Generales de las colo- con ímpetus de torrente y rumores mayarescos. Alde mar y tierra de los Estados Unidos, á fin de nias antillanas y del Archipiélago Magallánico, gunas yeces tomábamos sin qutirer el paso de ataque de
llevará cabo esta determinación, y hacer que el bloqueados los puertos todos de Cuba y Puerto la cori:1ente humana que nos ?ompr.mia y arrastraba,
pero s1 alguna cosa logrará siempre no mexic•mo es
pueblo de Cuba se diera el gobierno á que tenía Rico por numerosa escuadra que impide que ven- la
de ser perezoso en medio de la actividad de' un
derecho. La guerra fué inevitable, el ministerio ga de fuera cualquier auxilio, cercado en Manila mundo y la de vagar negligentemente en medio de
el
general
Augus"ti,
reducido
al
recinto
de
sus
liberal la aceptó como una necesidad imprescincien mil individuos que corren montados y espoleadible: fué á ella no por su propia voluntad, sino fortificaciones y· acosado por las tribus tagalas, dos por el jockey impasible é implacable del amor al
Nuestro compañero de paseo nos enseñaba
obligado por las circunstancias, urgido hasta el en tanto que el contra almirante Dewey recibe dollar.
numerosoe refuerzos en hombres y provisiones en esta Calle del Estado que vo crefa que terminaba
último extremo, después de haber agotado cuanen San Luis Missouri, el limite á donde habla llegado
tos recursos le ofreció la diplomacia. Las poten- de guerra, ¿á donde iba el gobierno prolongando el incendio en 1861
la
lucha?¿
Con
qué
objeto
dejar
perecer
en
el
comY un recuerdo me bailaba en mi memoria. A mi me
cias europeas en quienes pudo confiar un mo~_ran impresión este incendio porque lei su des•
. mento, vieron desarrollarse los acontecimientos bate á millares de soldados heroicos; que con ad- hi~o
cr1pc1on en El Journal des Debats. que recibía el excon pasmosa indiferencia y frialdad nunca vista, mirable valor han hecho prolongada centinela en celente y paternal anciano M. Guilbault, director pey fué preciso abandonar toda esperanza en la in- los muros de las plazas fortificadas en Cuba, en ritlsimo del Liceo franco-mezicano en donde yo vivía
terposición de sus buenos oficios. La misma voz Puerto Rico y en .filipinas? ¿Eµ qué fundarse pa- á la sazón.
La descripción, si no recuerdo mal, venia firmada
del Papa que hablaba en nombre de la cristian- ra llegar al extremo de dejarlos perecer en el despor el brillante é infortunado Prevost-Paradol; haamparo,
sin
tener
medios
para
auxiliarlos?
¿Por
dad fué desoída; las palabras del lwmbre .blanco
qué no acudir á tiempo para ahorrarles nuevos blaba del inmenso primer tren de auxilio formado en
del Vaticano se perdieron en el espacio, entre el
para socorrer á Chicago que ardla; el tren
sacrificios,
para economizar 1:1angre, para dispu- aNew-York
·todo vapor pa1tió y llegó á la ciudad incendiada
rumor bélico de los grandes aprestos que hacía
tarle vidas preciosa., al monstruo de la guerra? después de arrojará eu paso centenares de miles de
la Unión Americana.
¿Por qué no evitar el rubor de nuevas derrotas, llamamient1s al pueblo americano para que se apresacaso sin combates y solo por el aislamiento y tase á socorrer á la hermana abrasada; inútil es decir que esta voz no clamó en el desierto; fué oída y al
*
la miseria?
calor de estos actos de solidaridad·humana. ha in*
*
Eso es lo que ha visto Sagasta, eso es lo que cubado la enorme confusión de razas, lengllas y cosSi hay que achacar algún error lo mismo al gabinete liberal que al gobierno conservador, es de ha pesado su ministerio, eso es lo que ha discu- tumbres que se llama los Estados Unidos, esa alma
es la Patria
no haber vivido prevenidos á cualquier evento y tido en largas conferencias con los jefes de par- que
Poco antes de llegar á Chicago el tren paró; la via
no haber creído en la posibilidad de la guerra, tido, y por eso se han decidido á aceptar las con- atravesaba un bosque espeso que era presa en aquepor más que veían los preparativos que se hacían diciones impuestas por el vencedor, duras, es llos instantes de una fo1·midable conflagración tampor el gobierno americano. Ese error, esa impre- verdad, y dolorosas, pero que al fin evitan nue- bién. Obstáculo inesperado é insuperable. ¿Qué havisión, han sido causa de que al estallar la gue- vos dolores, nn,evos sacrificios, y dejan al país cer? Pregunta del conductor. ¿Los durmientes están
quemados?Contestación:empiezan á quemarse. La exrra, solo se hayan visto series continuadas de con vigor para trabajar . en esa obra gigantesca citación profunda que causa ene! frlo temperamento
descalabros y catástrofes, qtl.e empiezan con la de reconstruir todo un estado social, de cicatrizar de loe anglo-sajones la presencia de un gran pelidestrucción de la escuadra espaftola frente á ' los hondas heridas, de enjugar raudales de lágrimas, gro, se ha conver.tido en el yankee, en el deseo inven-

L

,,.,,,
El Principal es ya una Corte de los Milagros·
aunque de buen tono¡ duelos á navajazo vil en
el for_o, duelos entre coristas hembras, duelos entre c~banos y espa:fl.oles, entre bonánsulos y Ric~u:ditos. Hay en ese teatro un espíritu de ~ombativ1dad que va opacando el brillante contingentede _escándalo de las verbenas populares. Lo3 mo~ahstas que concurren al Principal están perpteJ?s y no h~llan á qué causa atribuir la impetuosidad erótica y guerrera de los beligerantes. Si
la paz entre Espaiia y los Estados Unidos no lo,
remedia, y mientras cambia la estación convendría operar un descenso artificial de la' temperatura. Seria de una novedad deliciosa y tranquilizadora este anuncio: Sábado en la noche, tandas,
con refrige1·ador.

EL MUNDO.

�124

Domingo 14 de Agosto de 1898

n,mtr.go 14 de Ago!lto de 1898_

EL MUNDO

cible de sobreponerse al obstáculo poniendo dA su
parte á ;fuerza de audMia, el azar, ó lo quA llamamos
así. El conductor del tren pronunció .el All right sacramental y Go ahead .... adelante, adelante, adelante, besados, lamidos, mordidos por las llamas, so•
focados casi y adelante, adelante ...... á todo vapor, á
todo vértigo .... y llegó el tren á la in1:1ensa ~oguera
de Chicago saludado por un hurrah sm térmuio.
El escritor francés presentaba á los latinos como
ejemplo este hecho; asl, les dicA, ael debemos movernos, asi se hace asl 11e vence. Es verdad, asi hay que
moverse para no quedarse atrás, hay que pasarse l!'
vida moviéndose, moviéndose y moviéndose 1Qué v1
da tan hermosa y tan t~rrible e~ta vida yankee, Dios
mio! Cuand'l Prevost Paradol. nombrado m,nistro de
Francia en Washington la vló de cercá, se pegó un
tiro. El maestro Spencer (desde entonces lo quiero
más) interpelado en un b11nq uete en N eW' York. para
que, en vittud de sus observaciones, formulas.e. u!l
consejo al pueblo americano, coutestó: este es m1 um•
co con.,ejo: sefíored, sentaos.

***
El frio se acentuaba en aquellos po~treros dlas ~e
Octubre; muy divertido cuaudo se traduce por la cns·
talizaclón de todas las molécul11s de agua de la atmósfora y su precipitación en f,ores de inmac,ulada
espuma como hace dos dias en la nevada del Niága
ra ó mu'y agradable cuando el aire inmóvil y glaci•l
baja como un bloque inmenso y en él inmerge el cuerpo que se deia picar y morder vc,luptoosamente en la
p'el y flota ágil y vivo en la masa aer11a, como un na·
dadur en el agua fria y transparente; eR abominable
cuando el vi11nto sopla y fustigan las rAfagas y pare
ce penetrar en los tubos de los huesoe, cumo el que
nos regaló el,Michígan mientras en un ligerlsimo carru11je r11corriamos E&gt;l Parque Jaeksou en que flo•
reció en gigantesca flora de yeso, de piedra y de hie·
rro, lo Exposición, la Feria del mimdo como aqui la
llaman, y que hoy es un cam¡,o de i·uina, ·aunque no
dt' soledad; no b.ay modo, pues, de ~itar la Elegía á
las ruinas de Itálica.
• ,
Un ejército de trabajadores recogía los restos de los
eflmeros y ostentosos palacios que doro yankee agio•
meró en breve tiempo á orillas del lago y que en
unas cuantas horas deshizo el incendio; por todas
partes llenaban de escombros e , vastlsimo parque,
fragmentos de madera, de hierro, de piedra artificia),
que aqul y ;.llá formaban tristes monliículos; avanzando, uh poco, vimos l.as' enormes masas de hierro
del Palacio de las máqumas, deformadas y torcidas
por el fuego, y formando un brutal y espantoso con•
Junto, como si una mano 11atánica hubiera hecho un
amasijo de zócalos, columnas, traves y techumbres y
con él hubiese bombardeado la tierra de11de un circulo del Infierno. Ma• allá de aquellas torres Eiffel .
convertidas en tirabuzones, tomamos la vía monumental que conduela al primoroso la,guillo que estaba al
pié del edificio principal de la Exposición, incinerado casi por la hoguera formidable; la estátua rigida
de la República; que surgla del agua, está ah!, toda•
via despostillada y lúgubrei ahl estan las grandes estátuas de ~nimales que boraaban la vla, ahi el colosal
marino y el enorme labrador; todo muestra ya la osa•
menta bajo la deleznable muscul11,cíón de Staff. todo
va á desaparecer, todo está en agonía IY qué agonial
la infinitamente lívida agonía del yeso y del cartón
piedra.
Un espectáculo angustioso: el convento de la Rá·
bida, copiado con .notable exactitud á ·or1llas del Mi·
chigan para hacer más característica la Exposición
Colombma, aún está en pié; alza tristemente en aquel
crepúsculo de ópalo sus parede11 que nacieron viejas
y sus esquinas gastadas, y abre sus puertas y ventanas sin ornato, frias y sin luz como los ojos de un ca•
dáver......... Al pié del convento está amarrada una

-.

-del sol ee babia apagado en la sombra de abismo de
la noche.
Tenia yo tal seguridad de no encontrar una sola
-estrella en el cielo que ui por un momento tuve la
-ocurrencia de levantar los 0J0B. Preferla ver los primorosos juegos de luz eléctrica que los anunciadores multiplican en las calles. En un café de irlandei,es, ó en aonde cantaban irlandeses. hicimos alto.
Una especie de cleriguillo pálido y ardiente, como un
jesuita regicida, declamaba más bien que cantaba
una imprecación terrible contra los opresores ingleses; era la voz de la Irlanda norte •americana que recordaba el gran apóstrofe de Walt Whitman: "¡Oh!
11
• Irlanda, '¡oh! anciana madre, una palabra: alzate del
"suelo so'lre que yaces abatida. con la frente hundi"da entre las rodillas; levanta el velo d11 tus blancos
·"cabellos en desorden, porque sábelo, ese por quien
"lloras no está en esa tumba, es una ilusión; el he"redero, el hijo que amas no ha muerto aúu; el Señor
11
• no ha muerto, vigoroso y joven ha resucitado en otro
11
• Pais. Mientras que llorabas junto á tu harpa rota,
"junto á tu harpa regia, muda ya sobre este sepulcro.
'"El que llorabas ha sido trasportado á lo lejos; vientos
"'propicios, lo empujaron por la mar, y hoy, henchidas
·"las venas con sangre de nuevo joven, prospera y ere•
11
• ce gigante en la tierra de una Patria nueva."
Salimos, y en la primera encrucijada que a.tra"''}·
.samos, presenciamos un espectáculo con el que ya
estábamos casi familiarizadús; en New York lo habiamos presenciado con frecuencia mis compañeros
.YYº·
Un grupo de seis ú ocho perllona.s se hablan insta.lado bajo un fanal eléctrico; treinta ó cuarenta cir-cunstantes formábamos el obligatorio público de bobos con que cuenta toda manifestación al aire libre.
Les actores de esta pequen.a comedia característica,
eran verdaderos tipos de impavidez. Uno de ellos )levaba una banderá, otro un fanal semi-chinee~o, el
'tercero un banco que pudiera servir de tribuna, otros
&lt;loe tocaban de acuerdo sendos acordeones. Cada. uno
de estos individuos era al mismo tiempo oradcr, co•
;rista, músico y porta-faros ó porta-estandarte: era
una sección ael salvation army, del ej6rcito de salva•
ció n. E.n aquellos momentos tresciento1.1 ó quinientos
grupos idént!cos á édte funcionaban enChicago. Des·
JJUés de un 'himno ó salmo cantado con la música de
uno de los aires en boga, sube uno de los ocho indi•
-victu.os; todos llevan una especiedeuniformequecon.siste en una levita larga en guisa de sotana, y un casquete como los de los jockeys ó ciclistas y prorrumpe
en un discurso lento primero,precipitado y vehemente al fin; tal fué el que nos tocó o¡r. Pintó el orador
loa estragos cada vez mayores que el vicio hacia en
-Cb.icago é :nvitó á los que olan á afiliarse en el Ejér,cito de salud. Despué3 d , l discureo los dos individuos
que delante del orador mantenían tendida la bandera
~mericana, reco¡?"ieron su lienzo, moviérorise los acordeones ae lo lindo, el faro se levantó en alto, el jefe
,ó capitAn entonó una ferviente jaculatoria, al que
hicieron todos coro con la música del after the baU y
&lt;i':lspuée de recibir algunos óbolos, entre ellos loe
nuestros, continuaron su excursión.
Tengo muy pocos instintos militares; cuando lei "El
()onsulado y el Imperio me ere! General; ¡qué diablo!
M. Thiere, era un mariscal de Francia, s'n haber es•
.,grimido en su vida otras armas que la lengua, la pluma
y el tenedor; tan general me ere!, qne un general de
veras, mi respetable amigo el Sr. Berriozábal estuvo
-á punto de hacerme Coronel provisorio durante el pe•
riodo en que el S·. Iglesias se empeñó en constitucionalizar la oposición invencible del país á la reeleceión de un ilustre y obcecado repúblico. Pudo ha-c-erme Coronel, ero soldado nunca. Pero admiro á
los soldados en e sacrificio, me encantan en forma de
-defensores heróicos de las causas buenas y á veces
hasta de las malas, son mi delida desfilando pfntorescamente al son de las fanfarrias bélicas y les tPngo
-cariño bajo las especies d':l alumnos del Colegio Mili•

f

Fachada del Teatro .Tmtrez

Teatro .Tmirez.-•El Salón visto desde los pateos primeros.
tar. Y m11 parec11 di~no de loa esta idea deun barbón
puritano inglés, Mr. Booth de redimir df'l vicio á la sociedad, formando, por medio de una mú!lica de quin•
to orden, de una elocnencla de sextn, y de un desprecio al ridlculo de primera calidad. una giganttisca
guardia social que cuenta sus soldados por centenares de mil, que arrostran las lapidaciones de las multi
tudes y las censuras de los sabios y los prudentes.

reproduccióa de la Santa Maria; la caravela no se balancea, no se mueve; p,uece un ataúd saque!ldo, quieto y lamentablemente solo en aquel rlncóu abrigadó
del vfonto que apenas plegaba las olas como con un
hálito fatigado de moribundo.
El cuadro era sinie~tro; parecla aquello un nitufragío en que se hubiesen CC'mplicado en lúgubre conjura el tiempo y el e~pacio, los siglos. el olvido, el desprecio y aquel sitio mortuorio y aqu11l Rgonizar de
dia de otoño. Los empresarioR de la Feria llamaron á
España para decorarfe con ella, con el empeño con
que los advenedizos colocan en sus salones un viejo
mueble hli!tórico; Espafla coqueteó con aquel pueblo
musc~loso y ro bu.to, d"' quien t11mla y prevela un
ultraJ11 supremo. Mandó sus tesoros artlsticos y arqueológicos, y todo lo que simbolizaba el mágico enc,into áe su pa~arfo he1·oicamente aventurero, las ca•
ray, Jas de Colón y todo cuanto en_carnaba la gracia
aristocrática de su presente, la prmcf'sa Eula1ia· el
robusto y brutal mocetón se quitó ante todo estd !IU
gorra de marino, saludó y se sintió con más apetito
que nunca.
·
Un pabellón alemán, un templo japonés,' perfectamente cpnser,ados, bonitoR .v vulgres formarán parte de la oroamen•ación defin tiva tl.11 e¡te parque que
va á ser poblado de árboles y flores y ser;l 1 de s~o-u~
0
ro, una maravilla deotro de r•ocos ario~ Lo más h er•
mo.so de todo cuanto perdonó el incendio y será consolidado y traducido en la ete.roidad de la1iedra y
del mármol. &lt;'S este palacio d11 las Bell11s , tes en
que un a, quitiicto europeo, según mis informes 'sumó con verdadera ele~ ancia y buen gusto alg~nas
imitaciones muy puras de i.,s monumentos helénicos;
e~e será el Museo artístico del Parque nuevo. super!or, como aep_ecto, al fa'!loso metropolitano de New
í ork, y soberbiamente situado Pntre jardines que
sirven de marco al. espejo vivo del lago.

El vesUbulo de.sde·la puerta de cu tralla. al salón del patlo

Las ciudades de Europa y los Estados Unidos han
silbado despiadadamente las procesiones ruidosas del
Ejército de salvación, arrastrado por el lodo sus ban•
deras de Circo, despanzurrado sus tambores y apedreado sus insignias. Bieu ¿por qué? Convengo en
que esa promiscuidad de entusiasmos súbitos de hombre.. y mujeres en favor de la regeneración social y
la forma que toman se presta á la explotación de unos
muchos por unos cuantos. ¡Vaya una novedad! Casi,
casi, pudiera decirse que esta es la forma de toda organización social y el Siglo que ha jnventado puede
decirse. las sociedade11 anónimas, no puede 1trrojar la
primera piedra.
Mas vo me siento desarmado ante la tenacidad de
estas valientes prédica•s contra la. borrachera y la
prostitución...
·
En un café de gente non sancta en Chicago, se presenta uua muchacha bonita, una antigua hetaira; risas generales. curiosidad uuánime;la muchacha sube
tranquilamente á una mesa, toca en su violín una sonata ti'erna de esas que conmueven mucho á los sajones; murmullos. La muchacha en seguida cuenta
su historia (la histoda de Magdalena) é invita con la
voz inpregnada de sollozos á sus antiguas compañeras á hacer lo mismo que ella. Silencio general.
A eso me resigno a r, te ePta asociación ya enorme yrica y tolerada; ya no silbadd., ya no lapidada, al silencio. ¡Ay! el silencio; pensar en el silencio teniendo
en perspectiva cinco días de ferrocarril continuo, es
un horrible suplicio,

.Tusto Sierra.

El desastre de "La Bourgogne."
lRelatadopor la señora V. Lacasse, única dama del pasaje
que se salvó del naufragio).

*

.
**
Dispomamos
ya de poqui•lsimo
tiAmpo, debíamos
tomar el tren directo para el Paao a11tes de las nueve
de la noche y el crepú3culo, la· gran aureola palida

125

EL MUNDO

{)antina. al lado del -vest1bnlo.

Aun no despuntaba el primer albor de la mañanadel
dia cuatro de Julio, cuando me dl'spertó e áspero soni
do de la trompeta de bruma. La exitación que en mis
nervios produjo impi&lt;:lióme volver á conciliar el sue•
ño y medio vestida volvi a1 lecho.
'
Cerca de las cinco, ·un crujido horrible trajo á mi
espiritu la idea de una probable catástrofe y temblando de miedo salté de la cama y rompí á llo!'ar.
Mientras yo me vestla, mi esposo precipitábitse á la
cubierta á fi!J- de inquirir lo que ocurría.

�'
EL MUND~O~=======~=======,;;D;;;o;,;;m;;;in;;¡g¡,;o;,:1;;;;4=d;;;e;,,;A=·ggo=s==to==d=e=189-=8-·_

1!6

mente, para su~ergirse por el la~o ~~ proa, produciendo un ruido rnfernal é indescriptible
El hundimiento determinó en aquel lugar la formación de un maelstrom, cuya fuerza de succión atrajotoda la masa de náufragos, ahogados unos, y luchando con la muerte otros. NueFtra frágil balsa, obedeciendo á esa ley fisica, también siguió h linea de
hundimiento de "La Bourgogne, 11 pero por una mera
casuahdad al desprenderse un enorme trozo de obra
muerta, en su fuerza ascenc:onal oblicua, f_ué á darle
en un lado, arrojándonos asi fuera del radio que formaba el rnaelstrom ..... .
En nuestro derredor escuchábanse lastimeras ~oces implorando auxilies que, por las circunstancias
del'momento, nadie podía impartir. Cada fragmento
de madera que del fondo del mar llegaba á la superficie, era invadido por aquella turba de desesperados,
que con su peso hacían zozobrar el leño Falvador.
La bruma que tan demamente nos había envuelto
se iba disipando por momentos y. el_ sol alumbró por
fin el teatro del desastre, donde umcamente quedaban t•es balsas y un bote, éste con el fondo vuelto
hacia arriba y con más de treinta náufragos que ansiosos luchaban por asirse á él.
Otros dos botes ya estaban á Jerga distancia del lugar de la catástr..ife y un pequeño esquife lleno de
mujeres y niños, infortunadamente fué tocado por un
ventilador del "Bourg_ogne," en los momentos que se
hundía, y se fué á. pique con su carga humana, en
medio de los ayes más desgarradores y tiernos que
jamás escuché.
·
No lejos de nosotros también hundiase otro bote,
debido al gran número de los que en él querían escapar de la muerte.
Nunca podria yo describir tan espantoso cuadro.
Muchas y trist!simas paginas se requieren par~ ese·
patético suceso! ¡Que el Dios de los buenos se encargue de llevar el consuelo á los que hoy sufren, y acoja en su inmensa bondad á 1011 ya muertos! ........ .
Por espacio de dos horas ningún buque pasó al al•
canee de nuestra vista, yhubierasid9 verdaderamente imposible pasar la noche sobre la balsa que con
bastante dificultad nos contenia, pues los que no cupieron se asian á ella, con todo el cuerpo suml'rgido
en el mar, y ya estaban casi yertos de frio. ¡Que eternos son los momentos de aquellos qu.e en su inmensa
desgracia se ven obligados á esperar!
De pronto uno de los que tripulaban la balsa exclamó·-•Allil .... allil .... -seña !ando el horizonte co11-

Teatro Juárez --El sal6n visto desde el proseenio.
Breve fué el tiempo que tardó en regr_esar; su rostro estaba lívido, aus miembros agitábanse convulsiva.mente y con dificultad pudo balbutir las siguientes aterradoras palabras:- 11 Victoire, nos hundimos! ...
¡Corre!. . .. ¡Ven l. ... 11
¡Los instantes eran supremos y no babia tiempo
que perder!
Sin 41oncluir mi tocado, volé á reunirme con mi esposo y ya sobre cubierta, nos dimos prisa para pnnernos los salvavidas, ayudando á. o.ras familias para
que hicieran lo mismo, pues todas estaban poseídas
á tal grado por el pánico, que no hacían otra cosa que
ir y venir, al acaso, sin darse cuenta de que "La
Bourgogne" se hundía con suma rapidtiz. ·
En un instante la cubierta quedó oculta bajo la revuelta multitud de pasajeros: unos gritaban desespe•
radamente, pálidos y con el terror pintado en el semblante, otros permanecian cual si hubiesen sido clavados en la obra muerta, agitando las manos con febril ansiedad, inconscientes del inmenso peligro que
nos amenazaba.
Entre los pasajeros babia varios sacerdotes: uno de
ellos multiplicábase en todas partes, repartiendo sus
últimas bendiciones entre aquella masa de gente que,
en tan angustiosa situación, arrodillábase ante él implC1rando salvación y valor para resignarse con la
suerte que le esperaba.
8:ste noble ipóstol, sereno, resignado y sublime
consolaba á todos, yendo y viniendo de un lado al
otro del buque, sin demostrar el terror que á los demás agitaba, y sin pensar en procurarse un salvavidas.

El Capitán desde el puente daba órdenes, más su
voz se perdía entre los clamores de la multit11d: su fi •
gura destacé.base en el obscuro fondo del cielo, y valiente esperó el trágico fin de la "Bourgogne. 11
Súbitamente se inclinó el buque sc.bre fa. banda de
estribor, formando la cubierta un ángulo agudo con
el mar, y siendo ya imposible el mantenernos en pié,
entramos en un bote que, aunque estaba amarrado
todavia al costa.do del buque ya no podla contenerla
gente que á él habla acudido para salvarse.
Pocos momentos permanecimos en el bote, pues
no obstante c¡ue el vapor se sumergia, la pequeña.lancha estaba bien afianzada de sus ganchos y no daban
traza de cortar loe amarres.
Al ver esto mi esposo, con suma dificultad me arras
tró haci11. una balsa que se hallaba en la popa: y justamente llegamos á ella en los momentos en que la
embarcación acababa de inclinarse sobre su co11tado
de estribor, y las olas saltaban de un lado al otro del
maderamen arrojándonos al mar con nuestra balsa.
Con esfuerzos inauditos logramos ponernos á flote
sobre las mal unidas tablas, las que fueron asaltadas
por una veintena de nadadores. El peao de ellos, mayor que la fuerza de flotación, causó el hundimiento
de la balsa, y todos quedamos suspensos en las olas
esperando el ansiado retorno del precioso leño. No se
hizo e3perar mucho, y en seguida volvimos, aunque
ya en número más reducido, á ocuparle, arrodillándome yo en el centro pa:·a guardar mejor el equiiibrio.
"La Bourgogne" que habla empezado a sumergirse siguiendo un plano inclinado, según la posición
antes descrita, ahora el0vaba su proa, y desviándose
un poco de su sitio, trazó un zig-zag longitudinal-

Domfn¡ro 14 de Ago11to de 1898,
su brazo extendidohay algo que parece
un buque!. ... •
Al ¡,rincipio nadie
tiió crédito á sus palabras, pues nuestra vista se habla acostumbrado á ver tantos
muertos, que la idea
de una próxima s..11va&lt;.ión era para nosotro e una paradoja
inadmisible; más pronto nos pudimos convencer de nuestro error,
viendo á lo lejos las
nubecillas tie hum o
que se escapaban de
las chimeneas de un
buque.
Con la esperanza del
socorro, J!lresto adquirieron nuestros ateridos múrculos las energías perdidas en tan
horrenda lucha.
Todos nos apre¡¡ta·
mos á bogar en direcció~ al vapor, de la
meJor manera que pudimos, y nueetra ansiedad crecla por momentos al pen~ar qu.e
podíamos quedar
abandonados en me'
dio del océano si el vigla no noR avistaba
con oportunidad
¡Dios mio, ¡qué instantes aquellos tan angustlosoo!
La cabeza de algún
compañero de balea
con seguridad ha de
haber encanecido en
esa tan angustiosa mañana!
Poco a poco el punto
negro que á lo lejos
veían nuestros inyecta dos ojos tomando
forma, y dos horas después pudimos, con bastante gusto nuestro
distinguían alSteame,!
·que babia causado el
desastre de "La Bourgogne", pues trala la
proa deformada.
~
Los pocos naufragos que habíamos quedado en la balsa nos
volvimos locos de júbilo cuando el "Cromartyshire" echaba al
agua sus bates para
impartirnos el tan desea ~o socorro. Se
arroJaron los ca bles
y después de alguna~
dificultades y no po~os baños, quedamos
mstalados en diversos
camarotes. ha biéndome tocado· el del Capitán.
¡Jamás he experimentado m11yor bienestar_ y alegria que
cuanoo entré al camarote en compañia de
la eaposa del Capitán
del buque que causara nuestra inmensa
desgrac:a! Empecé á
tocar las paredes,y todo, todo lo que en mi
alrededor babia no
estando convencida aún de mi salvación: y pi.ra comfllemento de mi dicha se me antojó que los fajarilºs, con sus cantos dulces, celebraban, acaso, e triuno que había obtenido de la muerte cuerpo á cuerpo!
¡Cuán agradables pareciéronme las flores!. ...
***
Cuatro horas de3pués de que fuimos recogidos á.
bordo, "El Grac;:ian" era avistado, y una vez eambiadas las señales del caso,
dirigió su proa hacia nosotros, remolcó al buque
averiado y nos condujo
al puerto de Halifax donde desembarcamos el dia
se;s de Julio.
¡Nunca podré olvidar lo
confortable. lo hermoea
1 y hospitalaria quema pa•
reció la tierra firme de
los Bancos de Nueva Escocia!
¡Aún el vértigo me atrae
con su desconocida fuerza!. ... ¡Y mi retina guardará. por mucho tiempo
las negras sombras que
:Mme. Vlctolre Lacasse. la muerte produjo en torno mio!

lJn sal6n contiguo al foyer.

EL MUNDO.

127

@u regreso más que
armar las estructuras
de fit·rro, colocar la
ornamentación de Japili 11uevo (f:'reproof)
la cnpinter!a, muebles y cortinajes.
Cuanto se tr11jo para
el teatro fué confeccionadu en E,tados Unidos. por las mPjores
casas especiafütas de
Chicago y Nt·w York.
Algunas otras cos11s,
como muebles del foyer, telón y manto de
arlequín, 11si como el
gran candil, son hel'hOs en París por los
señores Bertraud, Tailet y el telón pintado
por el gran pintor escenógrafo señor Lavasta del Teatro 'de la
OperaCómicadttParis.
Todas las obras, tanto de ingenieria como
de ornato, fueron terminadas en Guanajuato bajo la dirección de
los señores Malo y Rivas Mercado.
La ornamentación
traida de Chiaago la
colocó el señor J. Cabrera (hijo).deMéxico.
Y este señor también
ejrcuti&gt; la parte de
pintura, siguiendo en
todo las instrucciones
dadas por el arquitecto Rivae é ingeniero
Malo.
En un principio, por
indicación de estos señoree, se pensó en
traer las decoraciones
tales como vistas y
previstas, rompimientos y telones de fondo,
bambalinas de Italia y
Pari~, pues sabido es
que á la gran perfección y habiliaad de los
pintores escenógrafos
de esos paises, se reune la gt·an ventaja de
la baratura en el precio; pero elseñor Obregón González creyó
poder por medio de un
concurso entre los señores Américo, Herrera y Pérez, obtenerlas
aqui reuniendo buenas
condicionrs de pre cio y de savoir {aire.
Al efecto nombró
una comisión de personas nota bles de Guanajuato, entre los que
figuraban los Sres. Alcázar y Castañeda para que hicieran un contrato por terceras par•
tes de la decoración
que se necesitaba, con
cada uno de esos señores pintores ya nombrados.
El Teatro ocupa una
manzana aislada. Su
frente ve al Oriente y
ostenta un pórt,co
monumental formado
por una gran columBl desastre de "LaBoorgogne''
nata que abarca dos
'
pisos.
' ~Cinco grandes entradas dan acceso al público de
patio y palcos.
Las galerias y palcos terceros tienen sus entradas,
Muy cerca está el dla en que debe inaugurarse el escaleras y expendios de boletos especiales, complegran teatro Juárez construido en Guanajuato, y cree- tamente independientes.
mos conveniente anticipar á. nuestros lecto!"es el coEl Ayuntamiento y Gobernador tienen i~ualmente
nocimiento de alguno« detalles de esta primorosa obra por las calles laterales sus entradas y-e,caleras para
de arte, cuya terminación se debe al progresista éin- lleg11r á sus respectivos palcos.
teligente Lic. D. J oaquln Obregón González. Cuando
Hay además otras cuatro puertas de salida para el
se Inaugure tendremos el gusto de publicar cada una público en caso de incendio.
de las maravillas de este edificio.
El servicio de los artistas, entrada y salida de ma•
Su costo total fué de $600,000 más ó menos, v lama• terial de la escena, queda asegurado por detrás con
yor parte de esta cantidad fué gastada por el Gral. D. entrada especial.
Manuel González en su época, siendo la otra, y no
Como el edificio tiene numerosos balcones en cada
pequeña, la q_ue ha empleado el actual Sr. Gobernador para deJar completamente terminada la obra. uno de sus pisos que dan á las calles laterales, hay
Comenzada en la administrción del Gi"al. Aotillón, también escaleras de salvamento, de acero, colocadas
fué después abandonada la obra durante 18 años has- al exterior.
SI á esto se agrega que el telón de asbestos inte•
ta que el Gral. González, coutando con los recursos
rrumpe toda comunicación con el foro y que todo el
suficientes, determinó concluirla.
Al efectv pidió al arquitecto Sr. Antonio Rivas Mer- Teatro está provisto de agua, con presión de varias
cado, el proyecto y presupuesto respectivos para tt\r· atmósferas, se comprenderá que un incendio nocauminar la obra, introduciendo grandes reformas y ba• · saria desgracias ni grandes desperfectos materiales.
La ventilación por medio de tanto balcón que da
jo uµ plan más lujoso y más de acuerdo con la i~ea
moderna de seguridad y salubridad requeridas pa- al exterior, si se quiere, será directa é inmediata;
pero además, el foro y la sala, tienen su ventilación
ra esta clase de edificios,
Aprobados que fueron los planos del arquitecto y tomas de aire perfectamente establecidas,
En cuanto á lo verdaderamente notable de este
Rivas Mercado, éste, asociado del ingeniero Alberto
Malo, fueron á los Estados Unidos á contratar y ha- Teatro¡ es la .Parte artfstica; llama sobre todo la atencer ejecutar bajo su dirección, todo lo necesario pa- ción e interior de la sala de espectáculos. Es de ar•
ra el Teatro, asi como el de Silao, á fin de no tener á ~uitectura morisca,

Teatro de Guanajuato.

�EL MUNDO

128

Grnpo de alumnos ciclistas del Liceo Francés
~

El desarrollo nstco en los nilios
El dig~o y culto director del Licto Francés M F é·
lix Weill y su intellge11te y activo colabor3:dor M.
Dupargue, han tenido una feliz idea org~mzando
lln ese establecimiento que cada dla adquiere. más
créclito entre las familias mexicanas y ext~a1,Jeras
de la Capital, un grupo de alumnos ciclLtas, 9~e funciona plenamente en los diae de con,qé y que d10 mues·
tra~ de suma habilidad en el manejo del moderno
aparato en las carreras que tuvieron verifícativo el
14 de Julio último, dla en que ese que podriam~s llamar Club infantil de cidistas, se estrenó con éxito.
Publicamos con estas notas una fotografla del gra ·
closo grupo á la derecha d ~ la cual aparece M. W eill Y
á la izquierda M. Duparque.
.
Como verán nuestros lectores, el núcleo de petits
sportmen es nutr~do_y en él figuran niños d~ todas las
edades intermediaruis entre los 6 y los 16 anos
Causa placentero asombro ':er laelegantt: facilidad
"ºº que Eisoe chicuelos maneJan sus máqurnae, roer•
ced á prévios y pacientes ejercicioo en qut:1 M Dup_ar·
que, Presidente como si dijéramoa del Club. ~a sido
iufatigable, y en que las palabras de aprobación de1
señor Director del colegio sirvieron de poderoso estimulo. Cualquiera diria al ver la hel'mosa fotografia,
que tiene por fondo el rarq ue umbroso y pródigo
de brisas e dudables rle Colegio, que los ciclistas
..dolescentee Hon los más hábiles á juzgar por su con-

Domingo 14 de Agosto de 1898

129

EL MUNDO.

Clement Petit, Maure!, Marron, Pérez, Guill~n, Montauriol García Manrique, Couttolene, Garcidueñas
Nelson', Tumoine, Ponce, Burgos, Vent, Laborde y
Linder.
d 1 ·
El Sr. Weill y el Sr. D~parqu~, dando to a .ª importancia debida á la eábia máxima m_~ sa"!a in cor_pore sano alternan hábilmente por mtm~terio de_l ciclismo el' ejercicio vigorizador con las tare~s mtelectualee, y merecen por ello nuestro más smceroaplauso.

La policía de Madrid impide la eiHttlaei6n
de peri6dicos.
Cuando llegaron á Madrid las noticias ~el. denetre
de Cavite ocurrido el lº de Mayo, loe periócuc.oe de la
capital de España, admirables por la oportuntdad de
su informacion, dieron á la estampa todos los pormenores de tan grave acontecimiento.
La policía de Madrid, llevada de un celo taJ?, importuno como necio quiso ~uepender, y d_e h_echo impedía
en las callee,la circulac19n de loe per1_ódicos que contenían noticias de loe sucesos de Cavite.
Pronto tuviPron conocimiento de loe desmanes de
la policia las autoridades superiores. y de~de lu~go
ordenaron el restablecimiento de la hbro circulación
de loe papelee públicos.

Sra. Lucrecla A..llen de Romero.
+ en Nueva York.
Sus palcos volados llevan á guisa de barandillas,
unas filigranas de oro de un gran efecto. El arco de
pro•cenio es riquisimo, de bellas proporciones y brillantes coloree.
La profusión de toqutis de metales de todos eones,
asi como las 400 luces incandescentes que alumbran
la sala, dan un conjunto feérico.
Hay en el primer cuerpo un hermoso foyer, salón
de toilette y bufett para las damas, situado en el
Gran. Patio de cristales.
Este teatro puede contener unas 1,500 localidades.
Todos sus asientos son americanos y apropiados á
lo caluroso del clima.

!Jópezanza {jutiéztez· 8T6enoez.
Vino del país donde florecen loe naranjos ......... del encantado país que envuelve
el sol en llamaradas de oro; vino, y se trajo consigo guardados cuidadosamente en
lo intimo de su alma, murmurios de olas y cantos de ruiseñores, eu~piros de brisas y
arruyo,, de frondas, to•lo ese conjunto de rumoree. misterioso y solemne, que puebla
las selvas al mar vecinas, en las transparentes noches tropicales
Ese era su tesoro de artista, su tesoro amado que le hacia arder la sangre en las
venas y- que le encendiay avivab'.I el fuego de la inspiración. Pero todne loe amores, como las religiones, nece, itan culto, y el culto de loe ideales harmónicos es la música como
el de los ideales luminosos es la pintura y como el de loe ideales infinitos es la poeeia. '
Esperanza ~oñó en la mú~ica y ~eepertó de.~'!! sueño arrancan~o i'aurele·e á la gloria, y aplau•
,os á la fama. El Conservatorio Nacional la acoJ10 en su seno, y ano por año la concedió las más
altas distinciones y prt mios en toda la época de su aprendizaje.
.
Dicen que el estudio del piano es lento y dificil. Así debe creerse. Ese impasible, se resiste á
las instigaciones de loe frlvoloe y no entra en comunicación con las almas vulgares ni lo con~-_
mueven fas . súplicas, ni !º ablanda 13: constancia, ni el amor mismo. tiene poder sob~e él, como
no sea dommador y altivo. A semeJanza de las mundanas capr1choeae, el piano se burla de
todoir á t dos atrae y loe deeeeper3: y martiriza, sin concederles más que ineipidoe favores: pero
llega su !!legido, su amad~ de! corazón, su señor, y la fiera se amanea y viene á lamer las manos que la castigaron, y á g~mil y sollozar de felicidad al contacto de una caricia.
El piano! ......... máquma imponente se os ríe á las barb11e con sus teclas blancas y grandes, que pal'ecen los dientes de una enorme boca de clown · pero llega
el artista y reeul_ta que esa máquina tie¿e alma y nervios y delicadezas de ~iño mimado y _arre~atoe de gladia~or enfurecido. Piano y pianista se ~strechan en
abrazo convulsivo, se besan con felina desesperación, se desprenden de la tierra y roban al mfimto la augusta emfonia de los astros.
Cuando un artista viene, es Puk, el perseguido de las abeJae1 quien baila sobre sus manos y las hace recorrer el teclado. produciendo músicas deliciosas; y mientras toca el artista sigue Puk derroclíando el caudal de sus gorgeoe, aprendidos durante muchos ~fgloe en las selvas que ha llenado de encanto el reir de loe
manantiales y el parlotea1 de los nidos. Pero si no es artista quien llega, Puk vuela, vuela con sus ahtae de duende y se va á seguir jugaudo con Flor de Chícharo
y Tela de Araña.
-Está usted solo? preguntaban una vez á Mozart.
-No, contestó; estoy con mi clavicordio.
Y en efecto, los pianistas no están solos nunca. El pie.no, gran amigo de todas la_s horas, guar~a !11 capital de loe recuerdos y siempre cariñoso y lleno de inefables ternuras, suele, entre las cenizas de alguna memoria muerta, encender la chispa de una ilusión venturosa.
E~peranza sabe todo eso porque es artista de corazón y ha conseguido, como la pareja enamorada de que habla Victor Rugo, prender al .silfo por las alas y
no deJarlo que se vaya nunca.

VIEJOS ROMAN·r lOISMOS

DE "ACUARELAS"

ae ~ruselas

Det museo Snternaéional

AVES
A Jesús E. Valenzuela.

Para Bernardelll, dlrect.or artístico
de la

L
Niña! .. Qué hondo recuerdo arrancas
Era un alero mi corazón
cuajado siempre de aves blancas
cuando en mi cielo nacía el eoL
ExuberanciJ.s. vida, firmeza,
todo le trajo la juventud.
Ayl pero huyeron de su belleza
as e.ves blancas de la pureza
como espantadas de tanta luz.

-~·

l

La Sra. A..llen de Romero
Una de las damas más distinguidas que figuró en
esta capital y en la de los Estados Unidoij.
Esposa de nuestro representante en Waehigton ha
dejado al morir un desconsuelo inmenso entre las
damas de las dos naciones vecinas, de las que fuá
honra y ornato.
Norte americana por nacimiento, por su matrimonio con el Sr. Romero adquirió la nacionalidad mexicana y nuestra tierra recojerá su cadáver
Las honras fúnebres que se h'cieron en Washington
á la distinguida señora y las que se le preparan en
México, indican el alto y gran aprecio que disfrutaba en ambos países, por sus mérito@ y virtudes eminentes.

Domingo 14 de Agosto de 1898,

Lapollctade Madrid impide lacirculaci6nde peri6dicos.
fin da aGtitud junto á sus máquinas Empero los cicfütas niños compiten con ellos m,1y ventajosamente
á las veces, batiendo records proporcionados á su
edad y dando muestras de una soltura admirable.
Mencionaremos los nombres de los niños que figu·
ran en el grabado, estampando de paso un elogio pa- ·
ra su uniforme de campaña, muy elegante Y. gracioso:
Moreau, Bourlon, Combaluzier, Huguenin, Dublan,

**,.
mayor prodigalidad

La pereza es la
del mundo.
Pierde lo incalculable en relación á lo que se podría
hacer en el presente, lo que es irreparable una vez
pasada la hora; porque la hora es imposible volverá
encontrarla por poder ninguno del arte ó de la naturaleza.
Jeremías Taylor.

IT
Y fue más tarde, de aromas suaver,
árbol umbroso mi corazón,
donde.cantaban azules aves
cuando en mi cielo eubia el sol.
El sol se puso vino la obscura
y negra noche de mi dolor,
•/
y se perdieron en la espesura
las harmonias de mi ventura,
aves azulee de la ilusión.
III.
¡Sol de mi cielo, ya no me alegras!
Es templo en ruinas mi corazón,
lúgubre nido de aves negras
(
entre las sombras de m1 dolor:
,,
Un misterioso rayo de luna,
pálido y leve hilo de luz,
esta tiniebla sólo inportuna ....
¡Que no se apague! . ... Es mi fortuna,
es un recuerdo de juventud!

{ i;\
·,

I
Y de pronto loe negros nubarrones
se abren, como boca de caverna;
y aparece €ID el fondo del espacio,
transparente y azul, la luna llena.
Matizan;,e las nubes desgarradas
con coloree de ámbar y de perla,
y la luz, en loe gruesos ~oteroneR,
simula un vivo chaparrón de e~trnllas.
El chubaRco del Sur silvando a;ia,ta,
los pinos Reculares d" la, Rierra;
y rompe con estruendo el ole11je
sobre del peñallcal de la ribera.
II
No lejos del recodo en g11e amontona
el vaivén de la mar, mPnuda. arena,
sobre la que, en lati noche~ estrellad1s
Re recuestan y saltan la8 NPrP.i1las ... .'
En fluctuación que á zozobrar lo empuja,
va la barquilla frágil y ligera
sobre las olas turbias y encree'padas
que en espumajes de furor revientán.
Y en tanto que en la barca combatida
· un pescador anciano rema, y rema,
la huerfanita, con las manos juntas,
sobre la playa arrodillada, reza!. ...

JOSÉ B E CERRA

J)

NIEVE TA.BDIA.

Grupo de alumnos ciclistas del Liceo Francés.

OCCIDENTAL

III
Súbito, retorciéndose espantosa,
se alzó la mar, como montaña inmensa,
-!espedazó el timón de la barquilla,
y una racha terrible abrió la vela . ...
-Oh Dios! Entonces convulsiva y loca
se puso en pié la niña macilenta,
# á tiempo que el anciano la bendijo,
,, le-vantando á los cielos la cabeza . . ..
) ¡Después abrióee el espantoso abismo
,, eo~bió la ba·r ca y se cerró trae ella! ... :
,i?.• ¡La niña alzó loe brazos, y en seguio.a
,.,;, cayó, como un cadáver,en la arenal

IV.
!Oh tiempo! Dejo las puertas francae;
veloz penetra, que si es verdad
que todo arruinas, que todo arrancas,
cual la" azulee. como las blancas,
le.e aves negras te llevarás!
LUIS G. URBINA.

Trae de vernal temperatura, nieva.
En los recien reverdecidos campos
tiende la nieve silenciosos ampos
sin que las hojas ni los tallos mueva.
Mae, presto, el sol á deslizarse prueba
por fugaces y súbitos escampos,
y ~e trasluce, á los inciertos lampos,
baJo el copo sutil, la fronda nueva.
L11 nevasca en las sendas derretida,
en árboles y cuadros permanece;
y en medio á su blancura esplendorosa,
verdeguea la yerba humecida,
surgen violas moradas y se mece
con nieve entre sus pétalos la rosa.
J. GARCÍA RonRiíGUEZ.

EsTa&amp;LLA

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--~_;-fl•

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LA SEGADORA-Cu.adro de Reabur.

L.A. PODA

Antes de que la gaya primavera
loe despojados árboles del huerto
vista otra vez, cultivador alerto
empuña la sonante podadera.
Guiada entre el ramaje la tijera
por mano vi~orosa y ojo experto,
corta la inútil yema, el ramo muert.:,
y la flor que aparece tempranera.
Y cuando en loe manzanos y rosallls.
al soplo de las auras matinales;
vuelvan á susurrar hojas lozanas,
loe que hoy sufren heridas dolorosas,
serán loe que más bellas den las rosas
y más grandes y dulces las manzanas.
J. GARCIA RODRIGUBZ.

�130

EL ?tfilNDO

Domingo f4 de Agosto de 1898.

CUENTOS DE SOBREMESA
-Mis quer'dos a1,1igos-dijo el Doctor Poupardot,
poniendo su tazll en el platillo y arrojando UDI\ bocanada de hum&gt; del excelente cigarro que fumaba,-es
muy bonito el concurso general, las distribuciones de
premios y los recuerdos de colegio, pero no es todo
color de rosa en el oficio de antiguo camarada de clase, según la experiencia que hice el mes pasado,
-¿Cómo? le pregunté,
-Con aquel animal de Galimard
-¿Cuál Galimard? ¿el que estuvo connosotros en el
liceo?
-El mismo.
-Vamos! y qué se ha hecho aquel buen Galimard?
-Se ha vuelto muy viejo.
-Cómo, muy vie¡o? Supongo que no lo será más
que nosotros. Éramos de la misma edad aproximadamente.
-Pues bien, querido Galimard tiene hoy cuarenta
años más que nosotros.
-¡Que bromal
-No es una broma, vais á verlo.
-Sell. Pero al menos nos dirás cómo se ha operado
ese milagro.
-Figuraos que el mes- pas-ado Galimard llegó súbit1tme'lte á Parle. Porqué? Por una razón bien sencilla.
Hacia quince años que plantaba coles en su provincia
c:uando una bella mañana se imaginó que en aquel
penoso oficio habia contraído una enfermedad mortal.
No comía, no bebla, no dormla, asilo afirmaba, y
sintiéndose perdido, una idea cruzó por su genial cerebro.
-¡Vaya!-se dijo golpeándose la frente-ya tengo
lo que me hace falta!
Poupardot, mi amigo Poupardot que se ha establecido en París como médico,_!}o dejará morir as! como
asi á un antiguo camarada Me examinará, me cuidará,
me salvará. Corramos á verá Poupardot.
Y vino á verlo Es decir, que llegó á mi casa un domingo á Jaij siete de la mañana, al baj,u del tren, y
me declaró tranquilamente que teniendo necesidad
de mis más asiduos y atentos cuidados, no se moverla
de mi casa hasta que estuviera radicalmente curado,
Ya me conoceis cuán débil soy.
Me describió minuciosamente todos sus males fiei-

coa y morales, eUB tristezas y sus esperanzas, su pasado, su presente y su porvenir. En asuntos de intereses no andaba mal, pues no solumente conservaba
su heredad sino q11e la habla mejorado notablemente,
agregándole extensas porciones de terreno, compra-

do á sus convecinos Para. completar su ventura, un de París Cada cuarto de !:!ora, drin drin, era la cambuen matrimonio lo habla pue~to en po•eeión deotras panilla del teléfono queme llamaba y Galimard,siemtierras y una abundant11 sumll de dinero en tltu!os de pre Galimard pidiendo hablarme
A la vigésima cuarta vez rompi.rabioso, mi aparato.
la deuda pública que formaban la dote de su mujer
Esta er11 lo que se llama una alma de DioP¡ tenia Aquello me costó cien francos de reparación y una
ocho años menod que él, carácter blando y jovial, be- docena de visitas á que no concurrí por no haber sido
lleza sana y atractiva y otras muchas cualidades '1D· advertido á tiempo.
Al dia siguiente tocó el turno á los relojes neumá .
tre las que descollaba su habilidad para hacer paeteles de liebre y compotas de manzana que se comia
uno los dedos tras el bocado.
Ahora A~taba en cama todavia á consecuencia del
último alumbramiento; un chiquitín, tamaño de gor
do, el aéptimo de la Bf'rie, pero pa:1ados los cuarenta
diae la baria venir á Paria con todos eue váetago~,para que yo la cenociera y ella conociera la capital.
Entre tanto, él ee instalaba conmigo y yo mismo le
cuidarla, put&gt;s de e1,e modo y fiado en mi antigua
amistad estaba mas &amp;1'11,'uro del rPeultado.
No me atrevi á ponerlo á la puerta; un cuarto de
hora despuee estaba instalado en una cámara al lado
de la mi11 y al,i ePtuviera aún si al cabo de quincedias
no hubiera encontrado el medio de librarme de él.
-¿Era molesto?
-¡,Mo1esto? es poco. decid que mi casa se habfa vuAlto inhabitable: imaginaos un mocetót: que andaba
por todas partes como en su casa que lo desarreglaba todo, quA ocupaba á mle tres criados para eu ser•
vicio, cambiaba las horas de mis comidas. se instalaba
en mi gabinete cuando daba con~ulta á un cliente, y para coronar su obra entr11ba á las dos de la mañana
h-ciendo un ruido terrible con las puertas.
-¿Y su enfermedad?
-No tenia ninguna. Galimard se habla cuidado y
nutrido muy bien durante muchos años, y ;;u enferme
dad era sencillamente un exceso de salud.
-¿Entonces? . .... .
-Entonces, el movimiento que se daba en Parle su
:primia la causa de su malestar, se sentia cada vez meJor y no pensaba en regresarse.
Hasta llegó á pensar en lo conveniente que seria no
llevará cabo el viaje de su mujer, porqnt,-me reveló en confian:&gt;ia-habia tropezado casualmente con
una joven, modelo de virtudes y linda como una amapola, á quien le habla hecho creer que erR soltero y
con la cual teni11 relaciones honestas desde hacia una
semana.
Como me rPfiriera que esa virtuosa joven trabajaba en un café cantante echando al aire coplas de color subido y bl.'itando jotas y boleras, traté de desvanecer su error haciéndole ver era dificil si no imposi- ticos. Al principio _no los había notado creyendo que
ble que ninguna virtuu genuiJa, pero ni siquiera eran como los reloJes co_munes, pero una mañana, á
falsificada pudiera txistir ni subsistir en establt&gt;ci- consecuencia _de un acc1~ente sobrevenido á un tubo,
mientos de esa categoria. Pero ¡qué babia de conven- todos los r eloJes del barrio se detuvieron á la ve,z
cerlo! por el contrario montó eu cólera, me tachó de
?'allmard pr&lt;'guntó }a causa y yo pasé dos horas exenvidioso y á no sl'r por la habilidad con que supe phcándole ~ómo funC\ODaban aquellos aparatos.
apaciguarlo haciéndote ver que podla yo estar equiF1;1é precu,~ C?nduc1rlo al tal_ler donde se fabrica
vocado, creo que me rompe una silla en la cabeza
el aire compr1m1do que se arroJ&amp; en seguida á Jos tuLo dejé, pues, con rn capricho que en último análi- bos, mostrarle aquellos tubos que corren subterrásis me libertaba del peligro de que un bello dia ama- neos en t~do Parle y alimentan á millares de relojes cuneciera en mi casa con to1a su familia, v procuré no yas aguJas marchan lgualt&gt;e . ~ada mi_nuto, es decir,
preocuparme m ie por lo que le ocurriera en el mal cada vez que una nueva porc10n de aire se introduce
camin~ á que podían llevar!o su natural fogoso y su á los tubos.
carencia absoluta de conocimiento de la localidad.
Pero cuando supo que aquel sistemR lo tenia en
Además, Parle lo divertia enormemente; como en su casa, aquello fué o~ra C?sa, "¿Cómo, el rf'll&lt;'j que estaba
vida babia venido, todo era nuevo para él: los monu- alli, sobre su propia chimenea, en en propi11 cámara
mentos, las calles, las plazas los jardines públicos lo~ marcab~ IR hora que le enviaban de allá abajo, po;
picos de gas, la luz eléctrica, ¿qué se yoi' ...... E;t t~lé- 11quel boplo de ¡ilre reg ul11r e.:b.ado en los tubos cada
fono, sob!'e todo. le producía una admiración profun- minuto? ¡Ohl era verdaderamente prodigiosolRecibir
da. Tengo uno en mi gabinete. Un dia Galimard que el agua y e! gas á domicilio por tubos subterráneos,
andaba de paseo encontró una distracción inteligente: ya_ era ~dm\rable, pero ¡la hora!. . . . aquello confundia
consistía en platicar •~onmigo desde todos los puntos la imagmaciónl

Domingo 14 de Agosto de 1898

131

EL MUNDO

Era media noche y_ yo me retiré dejándolo en con- permaneció sentado, abriendo desmesuradamente los
temrlación delante de BU chimenea.
ojos, entonces exclamé con un grito de estupor.
A día siguiente, mi criado que había entrado en la
-¡Dios mio! ¿qué te ha sucedido? ¡estás completacámara de Galimard, me comunicó que babia roto el mente cano!
tubo de su reloj, sin duda mirando cómo funcionaba
-¿CompletamentA cano? repitió con aire de espanto.
Una idea infernal surgió en ml esplritu.
·
- -Enteramente. Mirat.,
:- ¿Está roto el tubo de su reloj? pregunté á mi
Dócilmente saltó de la cama y corrió hacia el especriado.
jo de la chimenea.
-Si, señor, enteramente.
Al contemplarse eé estremeció todo su cuerpo
-¿Y qué hace ahora?
-¿Ed posible? exclamó.
-¿El Señor Galimard? Duerme.
-¿Está bien dormido?
- Profundamente.
Me levanté de mi
escritorio, pasé á
mi gabinete tocador y tome un paquete de polvos de
arroz y una borla,
luego, de puntillas;
me dirigl al cuarto
&lt;le Gahmard. Abri
la puerta con pre-caución: Galim11rd
en medio de la rama y boca arriba
-dormia el sueño de
la inocencia; me
acerqué é impregnando la borla ae
polvo de arroz, con
mano ligera, ineent1ible, para no hacer le cosquillas, le
empolvé pacientemente loe cabellos
y la barba..
Poco á poco, bajo
la finalluviadepolvo, su barba y cabellos tomaron un
tinte g~ie qui' acen •
tué gradualmente
basta el blanco más
puro. Cuando juz
gué completa mi obra, gu'ardé la pnlvera en mi bolsiDetrás de él yo hacia &lt;?estos como un hombre dello y tocando á Galimard en el hombro, exclamé con sespAra do.
voz natural: ,"y; - '¡
-Pero en fin, le dije, ¿qué b.ae hecho, qné te ha su-Y bie11, mi viejo, ¿cómo va esta mañana?
cedido?
-¿Acaso lo sé? contestó enloquecido.
Despertó sobresaltado, se incorporó en su lecho y

Me babia aproximado á la chimenea.
-¡Ab.! dije bruscamente, ya caigo! ¡Desgraciado,
tú has tocado este reloj!
-¡Si! murmuró Galimard, cuya voz no era más que
un soplo
-Y lo has deell.rregladol mira el tubo, está roto.
-;.Y bien ... ?
-Pues bien, triple imprudente ¿no comprendes lo
que te ha sucedido?
-No.
-Y. sin embargo;
es bien sencillo, supongamos que e~e
•·
tubo, es de gas, si
lo rompes¿qué efecto se produce?
-¡Tomalun e1,cape de gas.
-Pues bient lo
que llega por ese
tubo no es gas, sino
horas.
-¿Y qué?
-Que has tenido
toda la noche un es•
cape de horas eu tu
cámara, y tan to,
queahor11 ... .
-¿Ahora .... ?
-¿A quéhorahas
roto esoY le dije, sacando mi reloj.
-No recuerdó,
pero ere,; que fué á
media noche.
Miré mi reloj y
movi los labios como si estuviera haciendo un cálculo.
-Ahora, le dije
fríamente, tú tienes
ses ental siete años!
Arroj un grito
de terror, se precipitó sobre su pantalón que se pnso
con febril rapidez y
cinco minutos des pué~, con eu maleta en la mano. bajaba de cuatro en cuatro, los escalones de la casa.
Nunca lo he vuelto á ver.
JOSlllPH McNT~T.

LOS VIEJECITOS
I

La señorita d'Outreval vivia en el extremo de la calle de Recoletos. en una casita que cubrían con su
.sombra. las altas torres de la Catedral. Muy cascada,
muy arrugada, no teniendo fuerzas más que para
arrastrarse de un sillón á otro, pasaba las horas atizando el fuego con sus tembloroPae manos cubiertas
con mitones¡ adormeciéndo~e en dulces y vagas somnole1,1ci«e, en que los recuerdos del pasado le fluían
al corazón oyendo á una cotorra verde que. con eu
voz aguda gangueaba sin cesar las mismas frases: y
cuando el eolhacia 1•1 mPdio dla, iluminaba por un ine•
tante los empolvados vidrios, observando loR carruajes que rodaban afuera. sobre la• grandes y húmedas
ba1dosas.
Ella no echaba de menos ninguna fPlicidad, ni tenia. nostalgia alguna y aguardaba su fin con la altiva indiforencia de: creyente que entrevé el eterno
descanso á travé3 de lae estrellas
No habla en el silencioso ea.Ión ningun reloj qu"'
marcara la huida del tiempo.
Sola en el mundo, la última de su nombre, no contando los años que se agregaban á lo.i años y que le
abrumaban con eu peso¡ la solterona estaba reducida
á la compañia de su sirvienta casi tan vieja como ella
y de un pobre caballero de Malt11.1 que la habla adorado en otro tiempo en Combletz; y que c!l-da tard~,
-como un devoto que va piados9 mPnte á recitar su oficio á la iglesia, descendla cojeando desde el otro extremo de la ciudad con su bastón de puño de oro y
sue zapatos de lazos, á tomar una taza de té y á hacer una partida de pharaón de á dos centavos.
Entre estos dos abuelos, esta amistad era CJnfiada,
apacible, tan suave como el olor de esas frias rosas
de invierno cuyos pétalos deshojados dejan sentir al
menor contacto cierta impresión de hielo.
Ellos no reñian jamás; tenían el uno para el otro
esas delicadezas del corazón tan entemecedoras y
casi infantiles. Se olvidaban al~nas veces de su
edad y chocheaban exquisitas cosas, sonriendo como
.A lejanas visiones entreviatd8 en la nieve.
S1lvina babia llenado la e~trech11 habitación del señor de Nauvicourt de baratijas que ostentaban las
consolas, de cuadros de sederlas, de bordados simbólicos, de sentimentales grabados, según la moda de
antes.
El caballero, por su parte, se privaba de ~u rapé
economizaba sus mezq_uinas rentas para de tiempo en
tiempo llevar á. su amiga un ramo de violetas ó un
cartucb.o de almendras que juntos roían después con
sus bocas desdentada¡¡. .
II
Hubiera sido preciso verlos bajo el resplandor amarillo de la lámpara que cubría una gran ~antaya de
guipur antiguo con sus sllut-tas de pájaros cuya
sombra se movia sobre las paredes, sus dedos huesosos que temblaban al arrojar las cartas, y sus anteojos que se deslizaban á cada instante.

El vapor del té subía por encima de lae tazas; ellos
reflexion11ban gravemente, titubeaban; contaban los
puntos á media voz. ee animitban, se despertaban poco á poco dA la alucinación de todas esas figuras que
danzaban delante de ~us cansados ojos. y 111 fin de la
partida, el caballero aproximaba su silla con un aire
desembarazado, char111ba, aventuraba un cumplimiento sobre el aroma de ioe polvos ó el color de las
cintas, se inclinaba. besaba -por encima de los mitones
las manos que la señorita d'Outreval le abandonaba,
moviendo 111 cabeza, y entonces decia con inflexiones
tiernas:
-¿Od acordáis, corazón mio, cuán cruel fuisteis
conmi2'o?
Ella suspiraba sin responder nada y pensaba entonces en que b.abian sido jóvenes, en que sus corazones hablan lattdo en unldono, en que demasiado
coqueta y demasiado romántica, habta ella de repente vuelto á otro lado la cabeza y cantado una nueva
canción.
Se acordaban de las frias ciudades de Alemania en
donde tiritaban, de las batallas iuútiles, de las escarapelas blancas que prendían á los remendados vestidos de Corte¡ del destierro tan largo, en el cual, ein
embargo, ee hi,,bla tan arrogantemente luchado contra la mala suerte; bosquejado tan tiernas aventuras
y roto mucb.as espadas, tanto por la buena causa como por los lindos ojos de las hdllas emigradas.
-¡Cómo bailaba este audaz cornet.t de Dragones!
¡Cómo hablaba de las mujeres con el insolente aplomo de eus veinte añoel ¡Vómo sabia hacer sonar sus
espuelas en loe corre&lt;1ores é implorar por lo bajo una
cita!
•
EIIR, ¡cómo había sufrido y llorado para resistir á
la tentación de est11 dulce voz 11rdorosa y vibrante
que la suplicaba, para ser la más fuerte y encerrarse en su orgullo como en una torre iuaccesiblel
1Cómo le babia él idolatrado! ¡Cómo habla deseado
cerrar con sue incesantes y deliciosos be&amp;os sus grandes ojos de terciopelo, donde por momentos ardia no
sé que luz eep,ritual y turoadoral y puesto que ella
lo deaecuaba y lo ridiculizaba, con su sonrisa incrédula, puesto que ella tarareaba una copla burlesca
cuando él pretendía supremos asaltos, él había huido
y en veinte batallas habla jugado su piel como se
Jut&gt;ga un luis.
¡Qué cruel fuisteis conmigo, Silvinal repetía él con
la mirada perdida en el vacio; y la señorita d'Outreval ropetia muy dulcemente:
-¿S11rlamoe los mismos buenos amigos que somos
ahora, mi querido caballero?
Después, ella llamaba á eu sirvienta: se dejaba besar aún la punta de los dedos, acompañaba al señor de
Nauvicourt hasta la puerta, y mientras él baJaba la
escalera, a.poyándose en el p.isamanos de fierro, exclamaba con voz inquieta y paternal:
-Sobre todo, tened mucho cuidado en el último
escalón.

III
Pues una noche, 11lloe charlaron un largo t:empo,
bPbieron, s'n apercibirae de ello, tantas t11Zas de té
que poco á poco sus ojos se cerraron y se durmieron
en mitad de sus ensueños acostumbrado•, la boca entreabierta y las manos caldas y oecilllndo, como dos
buenos viPjos que han velado b.aRta demasiado tarde.
La sirvienta. á quien no llamaban, continuaba su
s_u eño en la cocina. Lae bujtas s3 consumieron hasta
el candelero: e! fuego ~e apagaba.
El día penetraba eutre las cerradas persianas¡ loe
pájaros cantaban en loe árboles del jHrdln, y de repente el repique que anunciaba la primera misa, la
misa de los slrvh,ntes. de la gente pobrP, estalló fuera. concluyendo bruscamente en una lluviii de notas
agudas y sonoras que sacudió loe vidrios. La ulle se
despertaba. Los carros de los hortt&gt;lanos deecendian
á gran trote por la plaza del Mercado
La señorita d'Outreval entrt&gt;abrió los párJlados. se
estiró, bost1::zó ,Y &lt;tió un gran grito de estupor al ver
al caballttro que roncuba apaciblemente en el fondo
de su sillón con la peluca al través y lll corbata desatada.
El grito hizo enderezarse sobres11ltado sobre sue
poco seguraij piernas al Sr. de Navicourt
Se miraron con un azoramiento cómico de culpables á quienes un marido celoso acaba de sorprender
y que avergonzados, no osan articular palabra.
-¿Era eeo posible?
¡Et caballero habla pasado toda la noche alli.
¿Qué irhn á suponer? ¿qué irían á decir las perversas comadres, las buscadoras de escándalos?
¡Ella seria la fábula de la ciudad! ¡Estaba irremeciiableplente comprometida! ¡ella, la inmaculada que
no habla jamás cometido ni un pecado venial! '
¿Cómo saldrla él á esa hora, en pleno dia sin ser
visto de los vecinos y los canónigos que iba~ á Maitines? ¿qué pensarla la dirvienta?
La pobre vieja se desesperaba, sollozaba en su pañuelo de encajes, y murmuraba con un tono lamen tahle:
--¡Qué desgracia! ¡qué desgracia!
Mientras tanto. el Sr. Nauvicourt habiendo arre•
glado el _lazo d~ BU larga corbata y arreglado eu pefl!ca, tosió como un hom1:Jre que se prepara á pronunciar un gran discurso, bien que mal, enderezó el torso, y muy conmovi•to, con entrecortadas palabras.
-Habría un m~dio, s~ñor,ta . ..._un medio_de reparar .... nuestra distracción . ... decid, ¿queréis concederme vuestra mano? ....
Silvina Je miró fijamente y tembló todo su cuerpo.
elloa se abrazaron dulcemente sin decir nada.
Y hé aqul por qué la señorita d'Outreval ee casó á
los ochenta y cuutro años con el caballero de Nauvicourt, y no llevará en su entierro las blancas vestiduras que hacen pensar en las alas de los ángeles y en el b rote de lao azucenas.
RENÉ MAIZEROY,

�Domfn,rc 14 dt- Agosto de 1~

EL MUNDO

132

D omingo 14 de Agosto de 1898.

133

EL MUNDO.

¡POR UN_ MARIDO!
NOVELA. ORIGL""TAL DE MARC DE CHANDPLA.IX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 7.
-Sí: ese frasco tiene un perfume muy vivo que
posee propiedades particulares y me ha traído á
1un descubrimiento importante.
Binao dijo:
-Es un perfume indio: contiene aceite de pal1mero, sándalo y el jugo de una planta.
-Quisiera conocer esa planta, dijo el Doctor
y la conoceré. Pues este frasco se dejó destapa·do en mi camarote que cedí á la reina anoche; y
1
lioy al recobrarlo tuve una dolorosa sorpresa hallando á mis araiias muertas todas en torno del
frasco. Así lo creí de pronto pero luego noté que
no estaban sino adormecidas y mientras pensaba
en esto, como el perfume me mareaba, tapé el
!frasco y A poco las araiias empezaron á caminar.
Entonces, el perfume las narcotizaba! Para estar
cierto llamé á Prince, le dí á oler el frasco y se
·durmió también.
-¿Y usted? _preguntó~elly sonriendo.
-Yo sentía más bien cierto bienestar.
-Sí, dijo Binao, este perfume atrae á los
insectos y los adormece. Los indios dicen
•que se hace uno amar poniéndoselo en todo
-el cuerpo.
El Doctor dijo riendo á Binao.
-En ese caso regálame un
tfrasco.
- Y á mí otro, aiiadió el Comandante.
-Ese efecto sólo lo produce
-en las mujeres, respondió seriamente Binao.
-Déjeme usted, pues, éste, di.jo Nelly.
-Si lo quieres. . . . pero tú
no necesitas de eso.
-Exacto, concluyó el Coman·dante. Pero ahora que el asunto
·del perfume estl\ agotado ¿no me
dirá usted Nelly por qué está
aquí?
-Pues bien, mi padre y yo,
·como la reina Binao, hemos sido
·expulsados por los hovas.
-¿Expulsados? dijo el Coman-dante.
- Oh! yo! dijo Binao, partí por-que quise.
Pues á nosotros se nos puso á
la puerta y sin pagar á mi padre
'lo que se le debía.
-¿Y qué va á hacer ahora?
-, .
preguntó el Comandante.
é '. \
-¿Porquélos expulsaron?pre- ,
~.. ,
~untó el Doctor.
,,~
-Pues yo por mi aturdimiento
~,
tuve la culpa, Re~ordará usted,
/ ...,,
'Comandante, que le ofrecí un plano de Madagas·car que había sido levantado por mi padre y contenía un intinerario secreto; para cumplir mi ofre-cimiento, puse de mi propia letra:
«Homenaje del 1tutor al Comandante del Co1

TRITONIADA.
Cómo surgen mis memorias ante d Mar alborotado! ·
El Mar es mi padre augusto .... Deja, deja que recuerde ....
En los viejos episodios fui tritón enamorado
de un11 joven oceánida oji-verde.
Sus cabellos impregnaban de su olor mi cuerpo todo,
cuando trémulos mis brazos musculosos la ceiiían;
sus cabellos eran alga 1 verdinegras, que de iodo
y de ozono los perfumes embriagantes despedían.
Qué dichoso si los besos de sus labios escarlata
se posaban en mis labios, descendían por mi tronco
y erizando de deleite mis escamas de oro y plata,
inspiraban A mi oblicuo caracol su canto ronco . . . .
¡Cuántas veces, en la noche, de la luna á los reflejos,
en la roca hospitalaria más distante y más esq_uiva
constelada de rojizos carapachos de cangrejos,
entregábase á mis ansias, ardorosa ó pensativa!

EL ORGULLO DEL VENCIDO.
L
-¡Avanza! Aunque es muy áspero el camino,
Siguele con valor
De la jornada al fin puso el destino
El fin de tu dolor.
Rompe las ligaduras de la tierra
Que encadenan tus piés ....
Toda eeoeranza el porvenir te cierra
• Si dudas . ... ¡Anda, puée! ... . . .
Ya sé que es fatigosa la penditnte
Que tienes que subir;
Mas el que siente lo que tu alma siente,
Por ella tiene que ir.
No vuelvas la cabeza y sigue andando ....
Pararse es vacilar.
¿Qué tardas mucho?-Llegaráe . . . . .¿Qué cuándo?
· ¡Cuándo debas llegar!
¿Brota la sangre de tu piel? ¡Qué importa
Si vas hacia un edén!
¡La jornada más larga es siempre corta
Si se camina al bien!
Yo te aseguro que tus tristes quejas
Pronto han de tener fin ....
Olvida tu pasado .... ¡Lo que dejas
Es tan pobre...... tan ruin!
Pasiones bajas que tu eér ligaron..... .
Estúl)ida ilusión ....
Ansias locas é mnobles que dejaron
Seco tu corazón.
¿Y qué hal'aste? ¿Qué dicha te dió el mundo
A cambió de tu afán?
Ninguna, Con el impetuo profundo
Que tiene el huracán,
Arrancó la esperanza mantenida
Por un fatal error,
Logrando que en el árbol de tu vida
No quedase una ilor.
Justo es, por tanto, que tu amor le niegues.
¡No lo supo apreciar!
¡Ya verás su mideria cuando llegues ...•
Donde debes llegar! ... .

II

-Tienes razón . . .. ¿Qué importa la fat'ga
Que consume mi sér?
Sólo un afán mi corazón abriga:
¡El poderla vencer!. .....
No supongas que el áspero sendero
Me da espanto. No tal. ...
Quien quiere con el ansia que yo quiero,
Lucha y llega al final.
Me atrae aquella luz resplandeciente,
Y hasta ella tengo que ir...

Cómo hendíamos las olas irritadas ó serenas,
con su mano entre mis manos y en la suya mi pu.pila,
y qué dulces serenai.as nos brindaban las sirenas
en los hoscos arrecifes de Caribdis y de Scila!

...................... ......................................
Quién dió muerte á mis venturas? Un delfín gallardo y bruno.
-Te burlaron?-Me burlaron.-Te vengaste?-Sabiamente:
Demandando su tridente formidable al dios Neptuno,
los clavé sobre mi lecho de coral con el tridente . .. .
Cómo surgen mis memorias ante el Mar alborotado!
El Mar es mi padre augusto . . . . Deja, deja que recuerde:
En los viejos episodios fuí tritón, enamorado
de una joven oceánida oji-verde.
.AMADO NERVO.
México, 1898.

Bien dices ... :Aunque es ruda la pendiente,
Pararse es sucumbir.
La blandura del suelo me sujeta;
Quiere hundirme quizás.
Mas siento la arrogancia del atleta
Que no se vuelve atrás!
Tienes razón .... El mundo ha despreciado
Todo lo que le di. .....
Con su desdén mi rabia ha despertado ....
¡Y ahora me vengo asil
Sigo .. ¿no he de seguir? Lo que era un sueño
A realizarlo voy,
Y el mundo, que me tuvo por pequeño,
Ha de ver lo que soy.
¿Qué importan la fatiga y el trabajo
Si se han de compensar
Con el placer que vean los de abajo
Que al fin puede llegar? ...,

III
-.Espera .. .. Ya es inútil. ... Te has vendido ....
No sigas .. Me engañé...
Loco estás .. No cambiaste ....Yo he creído
Que tu orgullo era fé.
Vuelve dt nuevo al mundo que encadena
Tu vida y porvenir,
Porque resulta estéril tu faena ........ .
¡Nadie te ve subir!
-,¡Nadfe?-No.-Pues entónces imagino
Que es una insensatez
Luchar con la aspereza del camino,
¡Y me vuelvo otra vez!
LUIS DE ANSORENA.

Quién es Gliffnéh.•. ?
Al Lic. Manuel Marrón.

Gliffnéh es la dulce niña de blonda cabellera
Que en mágicos ensueños el bardo concibió
Cual una de esas sllfides que surcan la pradera
A las cadencias lánguidas de amante ruiseñor.
Ella es la que rompiendo mis negras nostalgias
Llevóme con sus alas al reino de lo azul
Donde al brindarme suaves é ignotas si~fonfas
Vibrar hizo de nuevo mi tétrico laud.
La v:rgen, que al abrigo de rosas perfumadas
Que forman como un manto teñido tm arrebol
Cambió por frescas flores mis flores deshojadas
Y al corazón ya muerto con besos despertó.
Por eso yo la adoro!; por eso cuando tiende
Sus alas-rosa y oro-la brisa matinal
Y á los nivosos pc\talos de las camelia; prende
Millares de perlitas de limpido cristal,
Mis pasos inseguros dirijo con anhelo
En pos de su adorable poético jardin
Y corto las campánulas, azules como el cielo
Para alfombrar con ellas su regio camarín. '
Y entonce entre las ramas de colosal parota
Desgrana sus melifluos arpegios el turpial '
Y canta enamorada la pálida chiltota
'
Mirando á los polluelos que pronto volarán.

i{bri.»

Las ondas del torrevte se ocultan fugitivas
Entre los terebintos pintados de carmin,
Entreabren sus corolas soberbias sensitivas
Y el sol surge entre nubes de gasa carmesi.

SONETO
(PENSAMIENTO DEI AiUlAND SILVESTRE.)

¿Todo en el mundo, abismo de amargura
cambia, desaparece ó cae vencido;
'
todo se precipita en el olvido
ó en el seno de negra sepultura?
No: que hay algo eternal, algo que dura
at través de la edad, firme y erguido:
el corazón del hombre, combatido,
y de las hijas de Eva la hermosura.
Si; la belleza, fuente de poesía,
que en el pagano altar brilló sin velos,
sigue retando al esplendor del dia;
Y ardiendo en fiebres. cóleras y anhelos
el corazón del hombre desafía
'
hoy como ayer, las iras de los 'cielos.
MANUEL REINA.

¡Oh reina! ¡oh soñadora! ¡princesa de un pasado
Que de~hoj&amp;ste lirios al pié de un ataudl....
~
Magnifica corona los elfos me han mostrado
Con que ceñir anhelan tus sienea de querub.

............. ... ····················· .............. .

E&amp; ella, la que en noches calladas y tranquilas
Cuando la luna vierte mirifico esplendor
'
Descien?e hasta mi alcoba que alumbra~ sus pupilas
Y entusiasmada vuelca la copa del amor.
La que me arrulla cuando letal melancolfa
Acerba y punzadora se adueña de mi ser
L~ rubia por q:uien tengo inmensa idolat~fa,
M1 ensueno, mi esperanza ...• esa es, esa es Glüfnéhr
EDUARDO MELO Y ANDRADE,

,.

Pues yo no supe donde puse el tal plano, que
estuvo á punto de dejarme sin despedirme de us:
tedes porque había ofrecido llevárselo al Coman. -dante al tiempo de partir. El caso es que á pocos
·días, el Gobernador mandó llamar á mi padre y
-con el plano en la mano le dijo: «Mayor, ya no
necesitamos de los servicios de usted. Volanabé
-porque allí estaba Volanabé, más sonriente y
·empomadado que nunca-va á dar orden de que
·se preparen los fitakones para conducir á usted
á Diego y dejarlo con sus amigos los franceses.»
Mi padre quiso dar explicaciones, pero le fué
'imposible hacerse entender de esos brutos.
-¿Pero cómo_ cayó ese documento en las manos del Gobernador? preguntó el Doctor miei:i'tras de Chalmont reflexionaba.
-Eso es lo que nunca pudimos averiguar. ¿Sa'ben ustedes lo que dicen ellos? que lo encontraron en la casa que ocuparon ustedes en Ambolbimarina.
-Imposible, dijo el Comandante.

-Sin embargo, es lo que pretenden, y como
decía Ivon, en esto se debe ver la mano de Volanabé, pero esta nueva picardía no le ganará el
paraíso y el viejo Ivon es un valiente á quien
siempre le conservaré gratitud
-Por qué? preguntó Lerbon mientras Juan
seguía preocupado.
-Volanabé nos condujo g, Diego; y como no
estaoa11 ustedes ya allí, (lo que fué para nosotr Js
una gran decepción) pensamos en el viejo marino y lo fuimos á ver, refiriéndole lo que nos había sucedido. El se indignó, nos instaló en su casa y fué á ver al Gobernador francés para que
nos concediera una entrevista. Nosotros entre tanto fuimos á' la playa cavilando en nuestra desdicha. l\ri padre estaba abrumado, pues aunque el
Gobernador consintiera en repatriarnos ¿qué iba
á hacer él en el Canadá? Yo le consolaba dicien_.--·-- ~ --:··- .

.....

/·,=,../__ · .~'""·,

Mora Foutssy que apenas volvía de su terror nos
contó la escena que acababa de presenciar.
-¡Bravo por Ivon, bravo! exclamó Binao, ese
trato se merecen todos los hovas.
El Comandante y el Doctor no pudieron prescindir de reírse de la salida de Binao, mientras
Nelly continuó:
Lo que más nos interesaba era la respuesta del
Gob¿rnador y como Ivon lo comprendía así cor•
tó el relato de su mujer y nos dijo: «El Goberna•
dor espera á ustedes y tiene una colocación para
el Mayor.-¿Aquí? interrogó mi padre.-No, pero
cerca, en las islas Qomoras con un inglés muy rico que vive solo en sus tierras, se fastidia y necesita un dependiente.» Todo esfo era bastante
vago é inesperado; pero el Gobernador nos dió
informes más precisos y mi padre, instigado por
mí, aceptó. Por el camino daré á ustedes más detalles, porque ya es tiempo de que vayamos á tierra; mande usted echar al agua la
lancha.

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do que mis conocimientos me permitían dar clases de canto, piano, dibujo y otras materias y
que sus parientes de allí podían ayudarlo á colocarse; pero lo que me desolaba era partir sin
despedirme de ustedes.
- Seil.orita, dijo PI Comandante, no puede usted figurartie lo apenado que estoy por la parte
que tengo en ese d1:sastre.
-No lamente usted nada, pues ya las cosaf se
arreglaron conforme á mis deseos. Pero déjenme
continuar, y mientras, mande usted, Comandante,
preparar 111 lancha que nos va A llevar á tierra á usted á la reina y á mí. Pues bien, mientras
nosotros paseábamos Ivon volvió á su casa y encontrando allí á Volanabé, objeto de sus odios y
rencores, le dijo: «Al fin te cojí, perro ladrón y
ladrón de perros,» y sin darle tiempo de escapar
tomó un rebenque y le administró una tunda de
mano maestra. Mora Foutsy no se atrevió á pedir gracia para su compatriota sobre el cual llovían los golpes. En estos momentos llegamos mi
padre y yo y entonces pu.lo escapar el ecnpomadado Volanabé á quien no quedó ni un dieute para sonreír, porque todos cayeron en la golpiza y
que salió baiiado en sangre, arrastrando una
pierna y en estado desastroso. Ivon, radioso dejó su rebenque, nos estrechó las manos y luego,

El Comandante llam_ó, y mientras daba
sus órdenes, Nelly ail.adia:
'·
.A los pocos días un barco nos
J. \,, \
trajo aquí; pero como ninguna lí·
\
nearegularuneá11Iadagascar con
las Comor'as, el Jefe de La División Naval nos autorizó á tomar
pasaje en el Colibri que se dirige
á esas islas.
-.Aquí, en el Colibl'i.2 pregun•
tó Juau sorprendido.
-Aquí, para ir á. una isla, se
necesita un barco, dijo Nelly
1 riendo del efecto que la noticia
causó al Comandante, y aiiad.ió:
se diría que eso le es á usted
desagradable. .A mi! estuvo á
punto de gritar el Comandant~
en un arrebato que le habría traicionado, pero se contentó con
decir:
-Me será muy satisfactorio,
seil.orita, contribuir á que olvide
usted los disgustos que sufrió con
morivo de nuestra visita á .Ambohimarina.
-Yo, declaró el Doctor, estoy encantado y siento que el
viaje que vamos á hacer con usted seiiorita,
no sea alrededor del mundo. ¿Cuándo se
embarcan ustedes?
-Pienso que será dentro de dos ó tres
días, y entre tanto espero que tendré el gusto de verá ustedP,s con frecuencia. .Además,
creo que el Colibri no va di!'ectamente á
Mohelia que es donde debemos desembarcar, sino que va antes á Mayotta; luego se detendrá en
.Anjouan y por último en Diego, según he oído
decirlo al Jefe de la División N1lval. El Comandante va ahora á recibir del Gobernadorinstrucciones sobreel particular. Diga ust,id Doctor:
¿qué es Mohelia? Loignoro, pero mejor no me lo
diga usted. No he sido tan halagada por Madagascar que lamente dejar esta tierra. Lo que me
tiene encantada es hacer una travesía en un buque de guerra y además, si no le agradamos á
Mr. Thomas Poole, (así se llama el propietario)
regresaremqs al Canadá llevando una buena provisión de recuerdos.
TerminabaNellyestasexplicaciones cuando vino un marinero á avisar que la lancha estaba lista. Binao, Nelly y el Comandante escoltados por
Prince que no sabía á quien seguir de estos dos,
descendieron á tierra y se presentaron al Gobernador q 11e los recibió muy afablemente.

V
DO~DE EL DOCTOR EMPIEZA Á VER CLARO
-¡Diablo! dijo ei Doctor tomando á peqe:flos
sorbos su café hirviendo. Decididamente el café
helado sería mejor y es de sentirse que mi imbé-

•

�EL MUNDO,

134

Vomlngo 14 de Agosto de 1898

lugar en que estaba se raya con estrías rápidas,
cil criado haya'roto la máquina de refrigerar que
como relámpagos que producen la ilusión de:
funcionaba tan bien.
crepitaciones lejanas.
-¿Fué su criado de usted? Yo creí que había
La frente del sol emerge deslumbradora; y súsido el mío.
·
bitamente de un solo golpe el cielo y la mar se•
-En fin, quien quiera que sea,la máquina está
inundan de claridades . .... .
inservible y es absolutumente necesario que tenAllá á lo lejos en la superficie de las aguas que
gamos otra esta misma tarde: hizo usted bien al
parecía ilimitada y desierta , aparecieron un is•
recordármelo.
lote primero y luego otro y otro y otro aún .....
-Es indispensable, y voy á tierra á procurarA medida que el barco avanzaba, más islotes.
me una.
aparecían, se soldaban entre sí y tomaban nue-¿Con este calor? Ni lo piense usted, amigo mío,
vas formas: luego se vió que eran las cimas de
voy á enviará Jacques.
un mismo país del cual aún no se perfilaban las.
-¡El calor' estoy acostumbrado; y con mi quicostas. Una de estas cimas era bien característita-sol y mi casco no le temo. Déjeme usted, Coca, con su cúoula redondeada y sus pendientes
mandante, pues prefiero ir yo mismo porque los
rápidas incliñadas por igual en todos sentidos, un
recurscs no abundan en Nossi-Be y Jacques nada
verdadero pilón de azúcar ligeramente inclinado..
encontraría, en tanto que yo no volveré con las
como si la base hubiérase carcomido por un cosmanos vacías.
tado.
Si se trajera usted también algunas flores. : . . .
El Mayor Stephenson, indiferente á las belle-Es verdad, y aguas de t0cador, y perfumes:
zas de la naturaleza dormía en su camarote con
-Decididamente piensa usted en todo: pero
sueilo profundo; el Doctor acababa apenas de leella tiene el precioso perfume de la reina Binao
vantarse y estaba tomando una taza de café para.
que narcotiza los mosquitos .. . . . .
ponerse inmediatamente á ernribir, siguiendo su
- Y que provoca al amor, concluyó sonriendo.
costumbre de dejar listas con la primera luz maLerbon. ¿A qué hora viene con su padre?
tinal, dos ó tres páginai, respecto á las araftas; Ne'¾:~
lly con traje de ma:liana blan-Esta noche, á las ocho ó á las
-"\.
co de fra?1ela, y un abrigo de
nueve, pues ya sabe usted que zar-,-: -\
seda,azul, se apoyaba en el paparemos á las diez.
samanos del puente al lado de
-Pensaba que comerían aquí.
de Chalmont. Maravillada por
-No quisieron, ó más bien, no
la belleza del espectáculo, olpudieron, pues aún les quedaban
vidando la presencia de los
por hacer algunos prepara.tivos; ademarinos que les rodeaban, se
más, tenían invitada á la reina Biestrechó contra Juan y reclinao que se ha apasionado terriblenando la cabeza en el pecho
mente de Nelly y también me hadel marino, le dijo.
bían invitado, perono
-¡Qué bello, qué bello es.
prometí que iría y me
esto y qué feliz soy!
propongo permanecer
Luego, volviéndo en sí seá bordo.
separó de Juan vivamente y·
- Hará usted mal,
porque apenaría á Nele preguntó:
que es tan afectuo-¿Qué cima es esa?
sa. ¡Vaya una criatu- Esa, le contestó el Comanra encantadora! . . ...
dante es el Ouchon- gui que.
Valiente, adicta, resignifica pilón de azúcar.
suelta, instruida y so-Y éste otro?
bre todo, bella. Será
-"' t
-El cerro cuadrado.
feliz quien la logre por
.¡_.?
La isla entera era Mayotta,
esposa.
una
isla gallarda y riente que- -:_.....•E.. -¡Qué entusiasmo,
ocupa un sitio equidistante entre Africa y
Doctor! ¿Piensa usted
. , _
Madagascar y que es producto volcánico.
ofrecerle su mano?
. '
como las Comoras brotadas de una in-Ay! si tuviera yo
-,; ,h,..._
mensa erupción.
la edad de usted! Si
_ j,l!:1.:p · ·"
Acercándose, todo aparecía sereno, repo-yo fuera usted . ...
?::il~=""'~·
sado y agradable y había en casi todas di-Juan se ruborizó.
recciones grandes árboles entrelazados por ·
-Pero no hay gran
lianas de flores brillantes; una bóveda de diferencia entre usted
verdura sombría que recortaban aquí y allí con
barque
del
Mayor
y
su
hija:
en
primer
lugar,
Mr.
y yo, Doctor.
-Enorme .. . . diez ailos por lo menos, y ade- Thomas Poole, el rico propietario de Mohelia ha- manchones de un verde más claro, vastos plan-bía sido muy correcto dirigiéndose á las autori- tíos de caña de azúcar. En algunos raros sitios.
más, está enamorada de usted.
dades francesas para que le designaran la perso- aparecía la roca volcánica lustrosa, guinda, so•
El Comandante intentó sonreír.
na
á quien debería llevar á su lado, con la con- bre una tierra roja y muy fértil en que surgían,
-No se ría usted, amigo mio, eso es bastante
visible para que no lo baya notado un viejo como dición si de que fuera de origen anglo-¡¡mericano, al capricho altos cocoteros cuyo tronco desnudoyo, y si se lo digo no es para preocuparlo, sino Stepbenson, que tenía ligas con los franceses, que y esbelto coronado de soberbios abanicos, rom-para im¡pirarle confianza y que no se oculten de el Gobierno inglés desconfiaba de él y que se pía la monotonía del paisaje.
El barco avanzaba con rapidez y todos los de-había malquistado con los hovas, sería un agente
mí.
-¡Es que usted es el enamorado y está ce- con quien podría contarse en caso dado y por talles empezaban á mostrarse bañados por la reseso lo escogieron aunque tenía reputación de be- plandeciente luz: los islotes cincelados, esparci. loso!
dos en torno de la isla principal; las recortaduras
bedor, pero también la tenía de honrado.
El Doctor se ruborizó á su vez y exclamó:
Esto complació á Juan, pues Nelly no le min- de la playa cubiertas de arena dorada: algunas.
-Yo, Dios me libre! pero le tengo á usted envidia .... Y si algún día tuviere usted contrarie- tió puesto que su padre fué dado de baja por em- casas blanqueadas con cal al uso árabe tachonadades y tristezas y necesitase de apoyo moral y briaguez solamente y no por embriaguez y robo ban con puntos blancos el follaje, y al rededor deese conjunto, bastante lejos ne la orilla, el ancho
consejos, no siga siendo reservado y tenga fe en mí. como Juan temía.
Stephenson es honrado, decía el Jefe Naval y cinturón de coral, dique natural apenas visible,
- Sí, pero usted no sabe todo lo que yo sé sobre el padre, sobre la madre y sobre la niila mis- su palabra era para el Comandante un Evangelio. al ras de las olas que se revolvían sobre él, rebo-Largo espacio de tiempo permaneció pensati- sando espumas hlancas.
ma; usted no ha oído sus palabras atrevidas, amorosas, experimentadas ya; usted no conoce la vo en un sillón, abrumado por el calor sofocante
Más allá de estas rompientes, en el interior deturb'.\ción, el miedo y el encanto ¡ay! el encanto de la tarde, y después llamó á Jacques y le dió la corona. dormitaba un pequeilo Mediterráneo,.
orden de que le alistara un traje de paisano.
omnipotente que ejerce en mí, deseó decirle.
un lago apacible sembrado de islotes fragantes.
Apesar del rigor de la temperatura, apesar de colocados allí como cestos de flores.
Pero nada dijo; y más contento que disgustado
del descubrimiento de su amigo, no quiso enta- la lluvia que se preparaba ya, impacientado por
-Oh! qué feliz soy! qué feliz soy! gritaba Neblar discusión y se abandonó á la grata idea de la espera enervante, se dirigió á la casa del Ma- lly cuyas miradas s~ cruzaban á cada instanteyor, no sin prevenir á Jacques que no vendría á con las de Juan; y á veces añadía en voz muy
que no tardaría Nelly en venir al barco.
-Entonces, ha.ata la noche, dijo el Doctor. No comer y que regresaría al bar.co á las nueve con baja: y cuánto te amo!
me espere usted á comer, pues estoy invitado por el Doctor, el Mayor Stephenson y su bija.
Era el momento de la baja mar y el agua esmi compailero el Director del Hospital y volveré
taba agitada por una ondulación que al retirarsaVI
con el Mayor y su hija en el bote que mande usdejil. ba ver por breve espacio algunas cimas de la
ted para ellos.
corona madrepórica, de modo que parecía impo-AMOR,
REY
DEL
UNIVERSO
....
-Desde á las ocho estará en.el muelle á la dissible que barco alguno pudiera penetrar mas allá
posición de ustedes.
No más una ligera tinta rosada en el horizon- y llegar al mar inter_ior tan sereno, tan apacible,.
Cuando el Doctor se fné, el Comandante acu•
te indicaba la próxima salida del sol. En esos tan atractivo.
dió personalmente á ver si todo estaba en orden
No obstante, fijánd0se bien, se distinguía quepaists no hay aurora ni crepúsculo-Todo es ráen el comedor y el salón que iba á poner, con sus ·
pido. Venus se apaga de improviso como si un en determinada extensión las olas no reventaban,.
camarotes á disposición del Mayor y de su hija.
soplo poderoso hubiera pasado sobre ella; y el el agua permanecía azul como la profundidad deLuego volvió al salón, releyó las instrucc:ones
que había recibido de su jefe y se puso á estudiar
en su colección de cartas marítimas, la ruta que
iba á seguir.
Nelly había sido bien inforn;iada. Aunque el
Comanaante debía aceptar como pasajeros al Mayor y su hija, no por esto debía modificar el itinerario, fijado de antemano, sino ir á I\layott;. y
permanecer allí uno ó dos días informándose del
Gobernador si tenía comunicaciones para los sultanes de las Comoras que acababan de someterse
al protectorado francés; luego irían á Anjonan
donde conferenciaría con el sultán y en seguida á
Mohelia donde podía quedarse algunos días; pues
allí había peligre de una rebelión contra el sultán y era necesari'J restablecer la paz sobre bases sólidas. Terminada esta misiva, iría á la gran
Comora y volvería á Mayotta y á Diego Suárez,
donde daría cuenta.al Jefe de la División Naval.
En una carta amistosa este Jefe ampliaba sus
instrucciones y explicaba por qué autorizó el em-

11r

~t!:

lr.T, MTThJOO

Domingo 14 de Agosto de 1898

los cielos y allí estaba «el paso» hacia la cual, mando. ¿Sabes que me intimidas cuando tomas
sin ocuparse porelmomento de Nelly, dirigía cui- esa ¡¡ctitud?
- Vamos, no te burles de mí: eso no está bien,
dadosamente su barco de Cha!mont.
·
-Cuidado, decía á los marinos encarg11dos do amada mía.
-Pero si esto es serio, muy serio; te encuentro
la maniobra, atención todos. Rectos, sobre el alinea.mento de las pirámides.-A babor, más á ba- tan superior á todo el mundo que me das miedo
bor.-Hay que desconfiar de la corriente. Bien, á á veces y basta me pregunto cómo ba1&gt; podido
virar ahora. A estribor rápidamente, toda la ba- hacer caso de mí y si es verdad eso de que nunca me olvidarás y que me seguirás amando así.
rra, toda sin miedo. A estribor.
El Oolibri, obediente, seguía por todas las si• Dime, dime si es verdad.
- Locuela! Bien sabes que sí, y basta me imanuosidades del paso, enmedio de los arrecifes
y pronto hubo de penetrar al mar interior, ese gino que be vivido amandote toda la vida.
-Así me sucede; y apesar de cuanto se diga
lago apacible lleno de islas que semejaban canastillas de flores. Ya no quedaba pues por qué preo- en contrario, no creo que sea pecaminoso amarcuparse, pues quedaba el barco al abrigo de la se así. ¿Qué piensas sobre eso? A veces me vietempestad y de todo peligro en esa rada maravi- nen escrúpulos porqu! la religión nos ordena
llosa que los ciclones no visitan nunca y donde amará Dios sobre todo. Pues bien. . . . yo ....
la linfa transparente no sabe lo qne son olas ui No, no: decididamentt: es muy malo e8o que iba
á decir. Oyeme, ayer al regresar del paseo,
espumas.
No se necesitaba sino aproximarse á IR peqne- cuando me dejaste para ir al hospital á buscar al
1!.a isla de Zavuclzi donde habita el Gobernador Doctor, entré á la iglesia. Era yo tan feliz que
y echar el an.c!a muy cerca de tierra, casi á la tenía ganas de llorar, de orar, y ví al cura que
sombra de los gre.ndes árboles que reflejan su estaba á punto de salir y le rogué que me confesara .... le conté todo, todo lo que pensaba y me
silueta alargada en el cristal del fondeadero.
regail.6 repitiendo varias veces.
- Fondo, gritó el Comandante.
-Es preciso amará Dios más que á sus criatuEran apenas las siete de la mailana y no podía de consiguiente pensarse todavía en la visita ras y así él bendecirá vuestra unión. Luego se
al Gobernador. El Comand11nte terminó de dar dulcificó un poco, me preguntó cuándo sería el
sus ordenes y para huir del baldeo que iba á co- matrimonio y le respondí que dentro de tres meses ¿te parece mucho tiempo?
menzar, bajó al aalór. acomµailado de Nelly.
-Bueno, dentro de tres meses: tan pronto coPero á punto de entrar le dijo con voz muy ba•
ja seilalándole la cortina que cubría la puerta del mo venga el oficial que deba remplazarme, te
iré á buscará Mohelia, bien que no está lejos y
camarote del Doctor:
- Silencio: no interrumpamos á nuestro amigo vendremos a Mayotta y nos casaremos allí, en
en el calor de sus inspiraciones; vamos mejor á esa modesta iglesia que se divisa desde aquí: mí
la cámara de usted y luego le enseilaré la mía; rala! Luego esperaremos el paso del vapor-e.o
v erá usted que bien instalada estoy.
· rreo y volveremos á Francia con derecho de amarnos y a á toda luz.
El la hizo entrar.
-Ob! qué bueno, qué bueno!. ... y no nos vol - Oh!, dijo ella, ¡qué lindo está todo esto! ¿sabe
usted seilor que es usted muy coqueto? Esos ta- veremos á separar. Eso me hace el efecto de un
pices de Turquía, ede aubre-cama, ese espejo ve- sueilo, y tengo miedo de despertar. ¡Que no sea
neciano, ese bronce.......... qué admirable mailana ese día bendito de nuestra unión! ¡Cuánto amo esta isla! Pero si me olvidas en ese tiempo!
bronce!
Tres meses tienen muchos días, muchos. r,Qué
-Es Diana, la casta Diana.
- ¿ Y esta mujer que está en este cuadro?
- .1!:s mi hermana, vive en Rusia y hace tiempo
que no la veo.
- ¿No tiene usted más parientes?
-Ninguno .
-¡Pobre amigo mío! Entonces usted es más
digno de compasión que yo! Al menos tengo á
mi padre.
Esta soledad de usted me hace amarlo más ...
Pero ¡que digo! si ya no es posible que crezca mi
amor .... Tú ocupas todos mis pensamientos, todos, y á veces en esta obsesión, me imagino que
tengo aspecto de loca y que todos leen en mi pensamiento. Figúrate, el otro día en Nossi-Bé,cu11ndo jugaba yo con ef chico del Gobernador, de improvisó lo abracé con delirio yledije. ¡«AyJuan,
J uan, cuanto te amo.» Su madre riendo me dijo:
«Cuánta ternura, seilorita Nelly, pP.ro nose llama
J uan sino Eduardo.» Entonces me ruboricé como
u na colegiala y no supe quP. contestar .... y me
reprochaba en secreto mi acción y te culpaba. también un poquito.
- Vida mía .... Ven para que te abrace yo como abrazabas á Eduardo.
Juan se sentó en un sillón y ella saltó á sus rodillas y le enlazó el cuello en dulce abrazo, diciéndole:
- Y me amarás siempre así, siempre, siempre?
¡Qué b~llo será vivir juntos y poder estarse besando todo el día sin que me den remordimientos!
porque esto que hacemos ahora es malo ¿sa•
bes? .... Me parece que estoy soilando desde que
vine á Nossi-Be, porque estaba segura de verte y
te vi al fin. Luego, no nos hemos separado: digo,
· sí, perv anoche, la noche solamente. Y luego, como no más un tabique me separaba de tí ..... .
quise salir y acecharte, ver cómo dormías y me
vestí y salí y .... ¡qué cosa tan particular ¡t:ú tenías el mismo pensamiento y nos encontramos á
medio camino. Entonces corrí, me volví al lecho
y cerré ha.gta la escotilla á pesar del calor ¡qué
calor hacía! ¿Verdad? Y me dormí más dichosa.
- ¿Dormiste bien?
-Como una reina ...... que duerme tranquila. No deEperté sino hasta esta mailana cuando
llamaste á mi puerta para preguntarme si quería
ver la entrada de M:ayotta. De un salto me levante y salí y pude abrazarte antes de que salieras
al puente. Qué hermoso estaba todo en el cielo y
el mar, qué liermoso, pero no tanto como tú. Se
te veía soberbio, y magnílico al dar tres voces de

..

135
vas ha hacer mientras pasan? ¿Por qué no? ....
pero iba á decir una tontería; eso no es po~ible,
hay formiílidades que llenar y aquí no es como
en América donde se casa uno con tanta facilidRd; y además, mientras estés á bordo no es posible. Mailana ó al otro día, me dejas en M:ohelia
y te vas ....
-¿Crees que regresarás algunas ocasiones dentro de esos tres meses?
- No; es muy raro que venga yo á las Como•
rRs .. .. Pero ahora, voy á estar algunos días en
MohelÍil.
-¡Cómo volarán estos tres meses! ;,Pensarás
mucho tiempo en mí? y si me olvidas! Desde que
te conozco, lils mismas ideas, las mismas, están
dando vueltas en mi cabeza como un caballo en •
el circo. ¡Qué miedo dan las separaciones cuan·
do se amll ! ¡Cómo haría yo para que me recordaras noche y dia , teniéndome sin cesar en tu cabeza y en tu corazón como yo· te tengo á tí! Sí
pudiera irme desde luego contigo ....
Y lo contemplaba pensativa mientras él cubría
de besos sus manecitas.
-Oye: le dijo luego. Voy á darte mi retrato,
un retrato que me hice para tí expre~amente cuando estuve en Diego-Suárez. Me puse el traje que
te agrada; aquel con que concurrí al banqnete
del Gobernador de Ambohimarina. Tú, me darás
el tuyo y de día lo llevaré conmigo á donde vaya y de noche.....
Nelly se interrumpió vacilando; él la pre~untó:
-Y de noche? qué harás de noche?
Pero ella no le contestó, sino que prestó atención á un rumor de voces que se oía afuera.
-Silencio! dijo: oigo al Doctor y creo que está en el salón.
-¿No será tu padre? interrogó el Comandante
algo intranquilo.
- Va mus á ver, dijo ella muy serena. ¡Pobre
de papá! hace ya tiempo que no me ocupo de él
porque mis pensamientos son todos para tí.
En los momentos de salir de la cámara, Juan
preguntó:

�136

-Apropósito de tu padre. ¿Qué le has dicho?
¿Le has lla.&amp;lado ya de nuestros proyectos?
-Para qué? No se usa eso entre nosotros. Ya
habrá tiempo de decírselo más tarde, cuando sea
necesario. ¿No es más bello amarse así, sin que
nadie lo sepa y sin deberse á nadie más que á
uno mismo? Está uno más cohibido cuando sus
padres están al tanto ...... ¿no eres de mi opinión?
~ .Sin explicarse por qué, Juan prefería también
que no se lo dijera al Mayor Stephenson.
-Es cierto, dijo sonriendo, tú siempre tienes razón: déjame besarte una
vez más.
Y luege entraron al salcín.
No era el Mayor quien hablaba. Como la víspera había bebido mucho,
dormía aún apesar de los ruidos formidables que se producen siempre al llegar á puerto una embarcación de vapor.
.-::-Era Lerbón, que detrás de su cortina se
entregaba á un monólo•
go muy animado.
-¡Sorprendente,
sorprendente, sorprendente! decía; nunca hubiera creído que una
presa tan grande ......
¡;;. Nelly interrumpió el
monólogo sacudiendo la
cortina y diciendo desde afuera alegremente:
-Eh! Buenos días, ,
Doctor querido, ¿qué le .
sucede á usted que á

.EL MUNDO

sopechaba sino imperfectamente, en tanto que
nhora tengo ya uua certidumbre absoluta, indis•
cutible.
-Sobre qué? preguntaron á la vez el Comandante y la joven, vagamente inquietos por el temor de que su conversació~ hubiera sido oída.

Domingo iJ.4 de Agosto de 1898
marote que ocupa usted, pero desde hace dos días
la transladó á este otro, sin duda también en una
escotilla.
-Sí, dijo Lerbon y este animalito tan benéfico
como interesante, me ha tejido en breves horas
un mosquitero diáfano, y tapando con su tela la
boca de la escotilla y sin privarme de aire ni de
luz, atrapa al paso moscos y mos•
quitos.
-Yo, dijo Nelly, para librarme
de esos enemigos, tengo
cosa mejor: el
perfume de
Binao.
-Es verdad, dijo Lerbón, pero la

Domingo 14 de Agosto de 1~

137

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA

FIG. 1-DOS TRAJES PARA JilL E'-TÍú

Lectura para lallil damas
Las labores manuales
. Entre los conocimientos lndiRpensables á toda mu~er que quiera poner en práctica los principios más
importantes de la economia doméstica, se encuentra,

~ hora como esta no ha salido de su concha?

Pero el Doctor nada había maliciado ó á lo
No tiene usted vergüenza! ¿A.caso ignora usted menos así lo creyeron ellos cuando les dijo con
que hace ya tiempo que hemos dado fondo fren- aire de triunfo:
te Mayotta?
1
-Ya sé por fin ahora para qué sirve el hilo de
Lerbón levantó la cortina y salió al salón. Lue- plata en ziz-zag. L~ Epeira Mauricia se ha decigo tomó la manecita de Nelly y la besó galante• dido por fin á revelarme su secreto.
mente sin apresurarse, como quien saborea una
Como Nelly parecía no comprender, el Comanfruta delicada y después dijo c·o n acento de cun- dante le dijo sonriendo:
.
vicción:
-Es bueno, sepa usted que el doctor ha con-Pero querida seiiorita, decididamente usted seguido domesticar una araila grande de jardín á
me trae la dicha. Imagínese que acabo al fin de la que los sabios llaman Epeira Mauricia. Prime•
descubrir lo que tanto había buscado y que no ro la hizo construir su tela en la escotilla del ca-

Epeira es mejor porque no se limita A desembarazarme de esos dípteros: figúrese usted .....•
pero no va. á creerme ...... figúrese usted que
en este momento está en vía de comerse una de
las más corpulentas mariposas crepuscularei!:-una.
esfinje! ¿Cómo 111. capturó? Es fácil de verse, por
que la infeliz presa está rodeada aán del lazo de
que se sirvió su matadora. ¿Y sabe' usted cuál es
este lazo, Comandante?
(Continuará)
FIG. 2-TRAJ E PARA NIÑO

sin duda alg,una, el conoeimi.-nto perfecto y amplio
de las labores manuales. Ba~ta. para comprobar edto,
fijarnos en la diforencia notable que existe entre el
hogar de una madre de familia. que no tien11 conocimientos en las labores manuales y el de aquella qµe
ha tenido la felicidad de cursar dicha asignatura. Alli
todo es desaseo, gasto excesivo y falta de atractivo;
aqui puede verse la economía, el buen gusto y la corrección en el corte, pero sin derroche.
·
Desgraciadamente, á pesar de la gran Importancia
que tienen las labores manuales. su enseñanza está erateramente descuidada en las escuelas, pues aunque
año por año, acudimos alli para admirar las suntuoFas exposiciones de costuras hechas por las alumnas,
hay que advertir que esos trabajos han sido dirigidos
por perso!las que no se cuidan tanto como debieran,
por seguir una metodologla convenientemente en sus
clases.
Una lección de costura en nuestras eFcuelas primarias, bien puede tomarse como i,J tip,:&gt; de la más completa anarquía, en donde los conocimientu adquiridos son ficticios y pasajeros, pues se han dado sin orden y sin método; por más que éste sea preconizado
por todos, descuidado por !a mayoría y necesario para el éxito de nuestros trabajos. L.t elección de las
labores que han de hacer las alumnas durante el año,
queda al capricho de cada una de ellas ó al gusto de
los padres de familia, transformándose.dicha clase en
una especie de aquelarre de primorosas hadas, que
hacen brotar de entre sus manos, como por arte
mágico, las blancas garzas bordadas en seda y oro
para los biombos al estilo oiient&gt;al, las flores de nacarados pétalos y la rizada espuma del finísimo encaje
de bruselas. Esta profusión de quehaceres heterogéneos. tiAne algunos inconvenientes, entre ellos. perjuicio para sus discípulas, que se dedican á las lt bo•

res que más son de su agrado. descuidando quizá las
que le serán indispeusablt&gt;s más tarde y por otra parte, ut. trabajo ímprobo é infructuoso tal vez para la
maestra, qnEI no puede mutiplicar su, tención, para
atender il todas debidami,nte. Así, pues laenst:ñanza
de las labores manuales, debe ser slm11ltá.neamtlnte,

FIG 3-TRAJ E PARA NIÑO

�138

EL MUNDO

recibió hospedaje en casa de un caritativo boticario
amante de imprevistos y de novedadee.
Los bicicletistas tienen el esplritu de cuerpo. El
señor Bonvalot pretende que cuando su "Club" se encapricha en pedir algo, no hay fuerza humana que
le resista.
En el caso presente, se ha demostrado que se es 11nglo•11Bjón ó no se es. El dueño del "Caballo blanco"
pr~tendió ser amo de su casa. y no tenie~do que _c01:~tar con su diputado ni con H . .Ayuntamiento, dificil
fué "hacerlo andar." Según la ley inglesa habla un
sólo modo de molestarlo; este es acusarlo de
"haber faltado á sus
ob!igllciones de hotelero," rehusando alimento y hn~ar á una
señora ciclista bajo ,
pretexto que llevaba
un traje que vestía separadamente cada uno
de sus miembros. Esto significa calzones,
palabra que la buena
sociedad inglesa no
permite se pronuncie.
Las palabras que sirven para designar el
contenido de ese contenientes siendo por
completo prohibidas,
habrá que usar é in•
ventar cantidad de efemismos para defender
ante los tribunales un
asunt" en que sólo es
cuestión de objetos
queno11epueden mencionar.
Un repórter ha ido á
entrevistar al dueño
del 11 Caballo blanco"
quien le manifestó que
el pleito que se le promueve lo tiene sin cuidado y que exigirá se
presente la señora ante los magistrados de
la Ley, con el traje que
llevaba, seguro que
admitirán que tenia
razón en criticarlo.
Apenas circuló la
noticia de ese incidente cuando la prensa
inglesa comenzó á. re ·
cibir infinidad de cartas referentes á la
11~ran cuP;stión de Darkrng." La mayorla de
los ingle11ee está en
contra del hotelero por
amar al principio.
Son anglo-s,ijones y
no menos quisquillo ·
sos sobre el capitulo
de la independencia.
Pretenden vestirse co ·
mo bien les parece, y
rechazan el d~recho
de censura en los hoteleros.
¿En qué se mete ese
hombre? ...... ¡que lo
abandone desde luego toda su clientela!
Algunas mujeres se
rebajan hasta usarles
y dicen más ó menos.
FIG. 4-ELEGANTE MODELO DE VERANO
3:1 «traje racional&gt; no
es una especialidad
homogénea y desarrollarse por medio de ejercicio~ de los bicicletistas. Es el traje del p_orvenir. Se busprogre11ivos. Seria además conveniente, que una mis- ca su forma definitiva desde hace anos en los Estama profesora dirigiera á las alumnas en todos los cur- dos Unidos y en la Gran Bretaña_ por ~edio de sosos en que se subdividiera la ensefünza de las labo- ciedad de muje:·es inteligentes é mst~mdas que se
res manuales. Si atendiendo á estas ref.irmas, se pro- preocupan de la higiene y de las necesidades modercurase dar la preferencia á lo úcil y á lo indispensable nas engendradas por nuevas actividades_ Las ena- .
aRtes que á lo vistoso y superficial, es seguro que ca- guas largas recogen loa microbios. Con~tituyen un
da alumna al cerrarse para ella las puertas de la es- estorbo y á veces un peligro para las muJer~s que se
cuela, quedaría habilitada competentemente para el entregan á los juegos de los hombres. El traJe ae !_as
establecimiento de un nuevo hogar, feliz en lo que á «señoras bicicletistas• represen~a unl!- de las. soluciones del problema y quizá la meJor Aun considerando
esta parte de la economía pudiera corresponderle.
que la solución fllera mala, nada tiene que vei: con el
MARÍA M. ROSALES.
hotelero sin 1 con las diversas ligas que trabaJan de
ambos !~dos del océano para substituir U!} traje práctico á nuestros atavíos de animales de luJo,
Liga del traje para mujeres ciclistas.
Los ín~leses, menospreciando la política d~l. día,
las comphcaciones 9-ue pu_ede atrae1 la gu~rraH1spano .Americana, sus rntenc1ones secretas con relación
Hay ~ran alboroto en Inglaterra entre las señoras á las propiedades españolas que van próximamente á
y señoritas bicicletistas. I..;a "liga dd fraje-1·acional" ponerse en subasta pública secreta, bajo el martillo
se ve obligada á tomar en mano la causa de la vic- de la diplomacia, han gastado saliva. tinta y algo de
tima 11
talento en sus ataques contra el Caballo Blanco y en
El escritor .Arbe de Barine ha tomado apuntes so- su defAnsa.
bre tan interesante cuestión y cuenta su erigen y
En el siglo tres los Padres de la Iglesia se opusieconsecuencias.
Una pareja legitim~mente unida por los lazos del ron enérgicamente á que los hombres recortaran sus
matrimonio salió de Londres en 11tandem11 y pretendió «tunicas• considerando como muy afeminados aquepasar la noche en la. pequeña ciudad de Darking que llos que «adoptaban el traje bifurco, importado de
Persia.•
sólo posee dos hoteles decentes.
El "León colorado" se negó muy civilmente á reciEn Oriente, las mujeres usan aún ese t•aje con~ebir los pasajeros, pero no escondió que era con mo- nado. La justicia inglesa no se ha pronunciado 11un,
tivo de los pantalones cortos de la señora. El "Caba- no da su sentencia. .Algunos pretenden ~ue si la mullo blanco" no puso formalidad al~una en su negativa jer es bien formada, los calzones sondehciosos. Unas
y cerró la puerta sobre las narices de la cansada pa- maestras de escuela se quejan que el uso de esas funreja: "¡No recibimos señoras en trajes de fantasial" das, convierten sus disclpulae en hombres.
exclamó el hotelero.
Muerta de frío, mojada y desfalleciente, la pareja

Domingo 14 de Agosto de 1898.

Domingo U de Agosto de 1898

139

EL MUNDO

Plantas -venenosas

Nuestro• Grabados.

Muchas hay que tocamos diariamente y creemos son
inofensivas. Para enumerarlas tendríamos que hablar
no en griego sino en latín, tomando en cuenta que
aquí se bautizan las flores, los arbustos con entera
libertad.
Lo que no necesita griego ni latln es el germen de
la papa el cual contiene un veneno temible. Este se
llama solanina, se encuentra en las hoj&lt;ls de la planta
y sólo el tubérculo bien 11eparado de su vástago está
exento de él.
Debe cuidarse quitar á las papas la base del germen, con buen cuchillo y cuidadosamente. Esto se
llama el ojo de la papa
Es muy general pelar las papas sin.extraer ese germen Cuando las papas maduran en sacos. en cajll.s ó
en almacén, deben recortárseles todas las partes verdes.
La solanina causa males de estómago é irritaciones
de intestinos que siempre se atribuyen é otras caueas.

FlG. 1-D0S TRAJES PARA EL ESTÍO,
Hermosos y ligeros, el primero de bengaliua á gra~des rayas, con cuerpo bolero, ornado de J.na capeh•
na de gasa btanca pfüsé y abierto sobre un plastrón
plissé t.-mbién de la misma; cinturón de seda asargada y mangas juntas con un pequeño volante en el remate.
El segundo, de gasa figurada con blusa de plissé,
abierta sobre una pechera de lino semi-cubierta fOr
gran corbata fantasía, y con dos solapas triangulares
muy elegantes, doublees de seda, cinturón negro de
seda acordonada.
Hombreras ligeras ornadas de pequeños volantes
ó cintas que se repiten en la basquiña y en el remate
de las mangas.
FIGURA.S 2 y 3-0')S TR\-TIB P \R \ Nc'io.
Un frock, delantero y espalda, de sarga con
blusita marinera y ci11turón blanco y un trajecito sastre de sarga también. formado por una
blusita de gran novedad y pantaloncito de bombacho.
FlG. 4-ELEGANTE MODELO PARA VERANO,
Es un traie de piel de seda de una encantadora originalidad. .Asciende la falda hasta formar
un elegante coeeleto y se abre á todo lo largo
sobre un fondo de 9atln bordado y en el cuerpo
sobre un gr11n plastrón de muselina obscura
pli~~é.
Un medio jacquet con tendAncias á. estilo bolero, que es una primorosa aplicación de bordado, asciende formando un cuello Médicis, alterna con yockeys en los hombros; muestra mangu ajustadas can aplicación de cintas de seda
negra.
Un pequeño volante de m11selina de seda orna la parte inferior de las mangas.
FlG, Ó-TRAJEDE CALLE-DELANTERO Y F$PALllA.
El corpiño es fantasía, hecho todo de tafetán
y muselina de seda, la cual asoma asi en el peto
como en las mangas, á través de ligeras bandas
cruzadas por galoncitos de beda en ángulos.
Gran plastrón plissé de m11Selina con gola
Médicis.
Dos bandas de la misma á ambos lados de la
blusa, prendidas á los hombros por elegantes
rosetones.

FIG. 5-TRAJ"El DE CAL!:E. DELANTERO Y ESPALDA

,.**
Creemos que más vale que la mujer quede mujerr
pues al convertirse en hombre, pobre de nosotro&amp;
!Ya nos da bastante trab11jo!

--------·--------

FlG. 7

Precio dela mujer
Cierto sabio italiano se l1a dedicado á. reunir con•
cienzudos datos acerca del precio que alcanzan las
mujeres en los paises en que su venta es todavía co·
rriente.
Entre los cafres una mujer hermosa acostumbra
valer 70 cabtzas de ganado lanar.
l!:n el Estad o de Mishmi en la India, vale 20 cabezas de cerdo.
En Tin:.or se dan por u11a esposa 200 ó 300 búfalos y
ademas una infinidad de ovejas.
Entre los Samoyedos una joven soltera de elevada
familia se paga con cuarónta rublos de plata, do,¡
pieles de zorra, seis metrcs de paño rojo, una cace10la de hierro y cuatro pides de castor. Como ca~i la totalidad de los hombres no pueden dar todas estas cosas, muchos toman un partido más .... -económico
pordecirlo asi- de robará las mujeres.
Los esquimales las pagan C&lt;'n 100 á 150 rengíferos.
Los orampos dan por una mujer dos vacas Uu pretendiente ricQ paga adómás tres bueyes.
Los Balakeles, en el Africa ecuatorial, compran la
mujer con algunos dientes de elefante.

Las mujeres médicas

FIGURA 6
Otro frock para niña de 2 á 3 años, de muselina de seda, ceñido arriba del talle por un lacito de seda rosa y adornado de tiras bordadas,
prendidas sobre loe homt&gt;ros, á derecha é izquierda por '.azos de seda rosa también.

Se estan multiplicando en los Estados Unidos en
proporción extraordinaria. En el año de l&amp;fü se contaban 527, se cuentan ahora 4,5001
Parece que muchos de esos honorables practicantes tienen productivas clientelas y algun&amp;J de ellas,
que no eon seis pero pasan de tres, ganan fácilmentesus $5,000 oro anuales.
Conociendo nuestra afición á lo nuevo y á lo desconocido, no creemos errar al opinar en que algunas dec
esas Doctoras. sobre todo siendo bonitas, establecerlan.
en nuestra Metrópoli unagrancompetencia médica, si
se resolviera avisitarnos.Hay que recordar que mucho&amp;
enfermos sanan ó cuando menos se alivian á la vista.
de un Doctor que les simpatiza. En el dolor de muelas, es caso tan frecuente, que ni debe mencionarae.

FIGURAS 7 y 8
Seis prendas de ropa blanca para niños, propias para labores de mano de señora3, Da senc1lla factura y última novedad.
' FlG. 9-TRAJE SASTRE PARA VIAJE
Es todo de sarga gris acero, en forma de
bata, con falda plena y adornado con cintas
paralelas de seda clara.
Dos filas de botones fantasía ornan el peto
hasta la basquiña.
Dos alas de mariposa de falla blanca figurada, forman elegante solapa á la derecha
Manga justa con varias órdenes de pequti·
ños yockeys.
FlG 9-TRAJE SASTRE PARA VIAJE

FIG.8

,,,,............................................................................, .....................................................................

La escena en santiago de Cuba.
FIG. 6.

(Kladderadatsch, Berlin.)

Después de una minuciosa investigación, las potencias deciden que Tío
Samuel no es un mal cliente.
.
(Puck, N. York)

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11

•

-La paz, nin.a, con las últimas noticias de la guerra.

•

NUMERO 8

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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