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                    <text>Domingo 19 de Noviembre de 1899.

EL MUNDO

31(1

Encontró más de lo que esperaba. De la caja
musical surgió Blanca-Bella, que era la que había cantado sin que el rey lo advirtiese. En el estado en que el rey se hallaba, puede juzgarse el
efecto que producirfa esta súbita aparición.
Blanc~-Bella estaba mlis hermo~a, y el rey fué
con ella más carifloso que nunca. Se amaron mucho· ningún enemigo turbó su ventura; fueron
sie~pre adorados de sus súbditos; tuvieron hijos
tan hermosos como ellos. y no cesaron de ser
protegidos por la serpiente, quien les r:galó el
castillo de alabastro, en el que establecieron su
corte.

EL DESPACHO

¿No has visto, cuando prendes la hamaca en los naranjos

Antes de que pudiera ve~garme, ni aun d~rme
cuenta de mi mal, ya la obscuridad del encierro
me cercaba. Horas eternas pasé á solas con mis
celos, sordo al ruidoso traqueteo, sin otro afán
que el de terrible venganza.
Al fin un hombre pálido y ensangrentado me
dió libertad, despnés de colocar en mi ala un des-pacho.
¡Qué cuadro desde lo alto! Una ciudad murada
ocupaba el centro de inmenso valle, surca~o por
un río de rojizas ondas. En torno pueblos meen•
diados, campos sembrados de 11rmas y de cadáveres, y llenando de humo elambiente y el esp~cio de clamor, un círculo de caftanes tronando sm
tregua.
Mi horrib'le pena se mitigó al pronto ante aque•
lla inmensidad de sufrimiento. Pero el recuerdo
de mi amor perdido venció á mi dolorosa curiosidád y tendí el vuelo. Al mirar por última vez á
la ciudad, á la cual afluía innúmera muchedumbre dispersa y derrotl;\da, sobre la puerta de la
mnralla flotaba una manchita blanca. Se rendían!
Volé á todo vuelo, con la vaga idea de que era
portador de la noticia de un desastre y exclamando con feroz alegría:-¡Voy á vengarme! Ví
entre suenos ruinas humeantes, mieses abrasadas, campos desiertos, soledad y muerte que n~
me apiadaban .... ¿acaso eran comparables á mi
duelo?
Al llegar sin aliento me aguardaba el jde, que,
apoderáudo~e turbado de mi despecho, huyó dejando mi jaula abierta ....
En ella estaba sola la infame ...... quiso fingirme am0res ... . .. ¡cuánta hiel y qué amarga
· cabe en nuestro pecho! A picotazos la maté y su
sangre enrojeció mi plumaje.
Desde la airosa veleta contemplé á mis pies la
gran ciudad insurreccionada, Yo había sido el
portador de la infausta nueva que la enloque•
cíll ...... ¡Venganza justa! ¿Por qué habían destruido mi felicidad?
Por las anchurosas vías circulaba negro torren•
te entre bramidos de cólera. Y al ver el estruend~ con que se hundía un trono, me pareció que
el mundo lloraba en los funerales de mi dicha
muerta, y que era la sangre que goteaba mi pecho la que ensangrentaba á París.

¡Qué alegre vida la nuestra en los palomares
de París!
¡Qué paz tan dichosa; bien cuidado por ague•
llos simpáticos veterar.os, adorados por nuestras
companeras!
De cuando en cuando, por ejercitar nuestro
instinto, nos llevaban lejos, muy lejvs, durante
horas enteras, encerrados en grandes banastas,
oiamo~ en las tinieblas entrechocar ruedas velo•
ces sobre carriles rle hierro, silbidos agudísimos
y trepidación atronadora, que nos angustiaban al
principio y á los que nos habituamos en breve.
Al llegar á puntos elegidos, cada vez más distantes del palomar, nos daban suelta. Eramos
dos centenares: deslumbrados al principio, nos
elevábamos á gran altura, con atolondrado vuelo
y describíamos ancho círculo volando iguales.
De repente, nosotros, los guiones, sentíamos la
misteriosa atracción del palom9r, ese impulso secreto que nos orienta y guía más allá del límite
de los sentidos más perfectos, y allá íbamos como flechas, seguidos por los pisteros de instinto
menos seguro. Y ¡qué peripecias! Ora las aves
de rapiil.a dispersaban el numeroso bando; ora
elevadas montanas nos oponían valla casi insu•
perable, y el viento contrario y la nieve fatigosa.
Algunos faltaban al recuento; otros ostentaban
heridas de garras ó perdigones. Pero ¡qué al6gría al llegar! ¡Con qué júbilo nos acogían los
veteranos! ¡Con qué amor nuestras esposas! ¡Bendito aquel adorado hogar tranquilo, tan apacible,
pese á los atributos bélicos que le adornaban!
Un día uno habló de nuestra misión guerrera,
y aseguró infatuado que se contaba con nuestras
alas, como preciosos elementos de la defensa na•
c,ional. Milagro fué que no muriéramos de risa
al oírle. Nuestros irónicos arrullos alarmaron á
JUAN ARZADUN,
los veteranos de cabellos blancos, tan pacíficos
como nosotros; ¡y decir que éramos de guerra!
¡Quelle blague!
Pero no hay dicha eterna. A mediados de Julio del 70, una actividad desusada reinó en nuestro palomar; los veteranos encanecidos hablaban
de la guerra con los dientes apretados y un aire
fiero del que yo no les creía capaces.
Nuestros companeros fueron expedidos por
centenares á todas las plazas fuertes del territoI
rio, al Este sobre todo, y les esperamos en balde
durante muchos días. El primero :,ue regresó
Yo mojaré una pluma del ala de un arcángel
herido en una ala nos refirió cosas horribles. Ha•
Eo la más blanca estrella,
bía visto aldeas incendiadas, ejércitos inataca- y en la olorosa página de un pétalo de nardo
blea, legi'Jnes en derrota arrastrando su desaTe contaré mis penas.
liento por todos los caminos, dejando en pos de
sí muertos y más muertos, de bala y de fatiga.
Sin duda, el despacho que traía. confirmaba
aquellas cosas horrendas, porque durante todo el
Serías mi perfume, si al florecido valle
día oímos maldecir á nuestros custodios; por vez
Tu paso dirigieras,
primera nos olvidaron á la hora de nuestra co- ¡Pues orlaría todos !05 flecos de tus rizos
mida, y tarde y al re,·és, nos sirvió un viejo con
Con mucha Primavera!
los ojos encendidos, que se mordía los mostachos y si algún día unieses á tu adorable espíritu
Mi alma de poeta,
por no sollozar.
Estas escenas me llenaban de fúnebres presen- ¡En todas las batallas y en todos los torneos
Serías mis bandera!
timientos, pero la horrible realidad la superó en
¡Oh!
flor
de
las e.urora.;, sultana de las tardes
breve .
Y maga de las tiestas,
Una t,arde el anciano tembloroso, jefe de los Señora del castillo de oro de mis suelios
demás, vino en persona á sacarme de mi celda,
Y esplendorosa reina!
tan bruscamente que no pude despedirme de mi
amada compailera.
III
-Alguna mi•ión difícil-pensé sin temblar,
viendo cómo en mi presP.ncia preparaban con ex•
¡Oh! ¡cuánto me subyugan tus árabes pupilas
quisitas precaueiones la ceata que había de conY tus pestafias negras!
ducirme.
¡Bien sabes que á tus galas es1:oltan mi_s ternuras
Antes de guardarme en ella cometieton una
C,,mo rendidas siervas!
crueldad inenarrable, El jefe mismo me vol- ¡Bien sabes que en las flores azules del romero,
vió á mi celda, en la que vi, estupefacto primero,
Que en tu balcón golpean,
y enloquecido luego, a. mi rival odiado ocupando Cuando abres las persianas, se agitan mis canciones
Como un tropel de abejas!
mi puesto, arrullando á mi adorada companera . .

De tu oriental flor&lt;Jsta,
Caer mis azahares que esmaltan los primores
De tú amplia cabellera?
Pues bien, esas caídas de símbolos nupclale~
Son flores que voltea
El melodioso enjambra de versos de mi lira
Que síguente doquiera.
¡Porque eres la paloma, la Venus de mi patria,
La Musa prindpesca,
La luz de mis malianas, la luna de mis noches
Y el canto de mi selva!

Año V I

Tomo

[l

México, Domingo .26 de Noviembr~ de

r~o&lt;.J

Número

IV
¡Escucha! Cuando exoirP, me arrojas una lágrima,
Que en el fulgor de ella
Se 1:1.vará mi alma para ascender radiante
A la celeste esferal
Entrar al Paraíso, que es donde van las novias,
Mi espíritu desea,
¡Para tejerte un solio de rosas y de astros
Al lado de Graciela!
GUZMÁN PAPINI y ZAS.

1

l

r· .
1

CRISTO.
Recepción en el patio central del Palacio Nacional.
Venía de Oriente, como el Sol. Venía
de la Mesopotamia,
dejando sobre mares y desiertos
larga estela de lágrimas.

Fot. de El Hundo.

Su inefable mirada, siempre triste,
se quedaba en las almas,
como un rayo de sol, hecho brillante,
se queda en la montaña.
Su palabra era pan. Y la echó toda
sobre la hambrienta raza
que gruñó al recogerla. ¡Cocodrilos
atrapando una garza!
Y mientras él, humilde, proseguía,
como uoa nube blanca,
lloviendo sobre estepas infecundas,
su bendición de lágrimas;
la tribu miserable se nutría,
de aquel pan con substanc_ia
que fecundó malditos embriones
de flores escarlata.
Y se fué la blanquísima silueta
perdiendo en la distancia ... ~
Como un dolor, la negra cabellera
le caía en la espalda ....
Ya sólo quedan de él, del compasivo,.
fulgores da miradas,
como raros diamantes, incrustados
en el duro carbón de nuestras almas.
JOSÉ MARÍA QUEVEDO..

La Junta Directiva organizadora .de la manifestación.

Fot. deJ'. P. Amago..

22

�312

EL MUNDO.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

¡,
¡
1

Es bueno leer, de c11anrlo en _cuando, algunas pá.
glnas de cualquier libro de Lamartine, abiertas
al acaso. Eso rejuvenece. E'! una e~capatorta de
mucbacbo á las campiiias luminosas del ideal donde
el bc,rizont:, como el del mar, es sólo una línea de
claridad azul. No hay poeta que, como Lamartine,
sepa bacer de la vida un" melancólica aspiración,
una perfumada nube de incienso, un vago y tímido
suspiro, un extático sueño de amor y de esptranza.
Para este maravllloso narrador de Ja11 co:,as di vlnas,
la existencia es un combate bíbll~o entre ángeles y
demonio.;. Las mujeres de este sublime lírico tienen
las p~oporciones inverosímiles pero sugerentes de las
vírgeoe'I prerrafaelitas. Cuando las vemos en nuestra
fantasía, venir hacia nosotros, con silencioso paso de
sonámbula~. tenemos miedo de que al más ligew ruido de una afiuranza torpe, abran las alas y se echen á
volar como pájllrossorprendidos. En verdad queGrazlella y Julia :son ángeles caldos. Han tomado de la
realidad la f,,rma más delicada é ia:precisa, y el contorno de su cuerpo, de líneas purificadas y suaves, se
deslfe en la luz, como pronto á &lt;'.e~vanecerse.
Pero en el momento en que Lamartine baja la mi.
rada y se pone á contemplará loshomlires, es un ad.
mirador, un vidente, un profeta, un intuitivo filósofo
de ltmpia y caudalosa elocuencia. Allí están sus Gi1·ondi·1ws, magna obra de pensador y de poeta que, á
través de las decepciones y vicisitudes del espíritu humano, nos sirve todavía para confortar y vig-orfzar nuestra fe desfalleciente y nuestros débiles é inciertos entusiasmos.
Ent-:-nces Lamartine es vigoroso, enérgico, terrible y de sus cláusulas de fuego salen las voces atropellándose y armadas como guerreros que de improviso oye~en á lo lejos el toque de guerra.
La H istoria de los Glrondinos es un libro de aliento y fuerza, ent·e cuyas hojas palpita, como águila
prisionera, el alma loca de nuestra amada Francia.
Taine, un observador sereno, un estupendo f?OCiólogo, un minucioso y admirable analista, ba pensado
más, pero ba sentido menos los episodios de ese inaudito melodrama de la revolución francesa que es algo
así cerno el desbordamiento del mar del dolor y de la
mlserh1.
Y sin embargo para juzgará aquellos ho=ibres colosales repletos de pasión y de odio, tiene Lamartine
no sé qué milagrosa adivinación. Es un profundo psicólogo, que amplifica. la vida sin desproporcionarla.
Como .Miguel Angel, engrandece y vigoriza ,ms figuras con un dibujo lleno de relieve y atrevimiento.
Mas esos seres titánicos siguen i;iendo, á pesar de la
estatura gigantesca que al poeta plugo darles, hombres mezquinos, vasos de sentimientos ruines, juguetes de una inexorable y tremenda fatalidad.

***
Despué!&gt; de leer algunas páginas de los Girondinos
de Lamartine puedes irá ofr, i;i quieres joven escéptico, la ópera de Giordano que es el triunfo de la actual temporada en México. Ei una música becha á
propósito para acompafiar este pasaje doloroso:
... . ~Sesenta y do&amp; cabezas habían rodado la ·víspera entre el primer discurso de Robespierre y su caída.
Entre ellas se coi:tatan la de Roucber, autor del poema de los Meses, esos Fastos franceses y la del joven
poeta Andrl!s Cbenier, la esper.anza entonces, el luto
eterno después de la poesía francesa. Estos dos poetas estaban sentados el uno al lado del otro, en el
mismo banquillo, con las manos atadas á la espalda.
Hablaban tranquilamente del otro mundo, y con desdén del queabandonaban;apartaban la vista de aquel
tropel de es~lavos y recitaban sus versos, inmortales
como su memoria. Manifestaron la firmeza de Sócrates. Sólo Andrés Chenier, al verse en el pat íbulo, se
dió con la frente en un poste de 1a gulliotina diciendo: 1Es lástima; algo tenía yo aquí! lJnica y tieroa
reconvemión al destino, con la cual &lt;;e quejó, no de
la vida, sino del numen arrebatado antes de tiempo.
La Francia, como Ofelia, la loca de Shaskespeare,
arrancaba de su cabeza y arrojaba. á sus pies, entre la
S3pg re. las flor~s de bu propia guirnalda.&gt;
La ópera de Giordano es de una arrebatadora se,.
noridad, es ruidosa, desbordante de clarinada.s, hasta el punto de ahogar muchas veces las voces ó de
combi11arlas de una. manera extraiia que impresiona
por la verdad de la descripción. Así deben de haber
aullado las multitudeb desenfrenadas y ciegas. El
maestro italiano muslcó la época de un modo admirab'.e. Su ópera suena á canto patriótico. H iy en
ella una mezc:a conmovedora de grito&amp; de venganza,
de lloros de desesperación, de himnos de triunfo, de
rumor de batalla!l. Está hecha en un soberbio to:10
lírico. Es viva, furiosa, exultada. Oyese en ella el
crugir de la carreta, el rechinar de la gulllotlna, los

·]amentos de los débiles, }ns arengas de los revolucionaric,s, y á lo lejos, fragmentos ne Mar.•ellesa entonados por las muchedumbres hlstérica11. El idilio de los
amores de Andrés Cbenler y de Magdalena de Colgny apenas si pasa cantando, á través de esa música
febril, la eterna estrofa, ~e ritmo lánguido y doiien•
te; apenas si en rápidos silencios mientras callan un
instante los tambores v la multitud se b, cansado de
alular, suena el chasquido de un beso furtivo, ó la
palabra dicha en voz unclosa y pura como un cántico
Así tenía que i,er. Ese es el colorido r.on que tenía
que pintarse '?Se torme'ltoso episodio. Giordano puso
ea él, todo su talento ju venll y logró rudur la ficción dramática de un artístico ambiente de realidad.
El .Andrés Ohenie;- f'S obra escrita con genial y subyugadora audacia. Tiene escenas grandiosas, d~sarroll11das con entereza y soltura extraordinarias. El
compositor hallé amplio el camin.:&gt; aunque escabroso
y echó por él á su inspiración en busca del sa¡:-rado
ideal del arte. La creación de Giordano, si bien meditado, está becha con sobuda espontaneidad. Hay
en ella efectos teatrales, pero no rebuscamientos. Es
una música que sale sin esfuerzo cocno brota el agua
de los manantiales. Posee ignoro qué nuevo y virginal encanto. Es anunciadora d~ fuLUras concep~iones
artísticas.
¡Oh. de estaópern moderna n1s quedarán imborrables recuerdos! ....
***
Adela Gini ha sido la heroína d~ este triunfo artísco Sus raras facultades dramáticas se prestan para
interpretará estas mujeres sublimes que cortan el
conflicto con su muerte ó desatan el nudo con los crispamientos de su angustia; de estas mujeres que lloran
con todos los dolores, aman tofos los infortunios, estrechan á su corazón todas las tristezas, rezar, junto
á todas las agcnías, mueren con todas las afrentas.
Temperamento intensamente apasionado, sopló su
aliento p1deroso sobre la figura imaginada por el poeta, le infundió su espíritu abierto á las emociones
como una flor á los rayos del sol, y surgió la conmovedora encarnación de Magdalena, palpitante de verdad y de vida. La Gini ha descubierto los secretos
del corazón humano: sus recursos escénicos no son
solamente obra de una meditación bonda, sino que
entra en ellos, por mucho, el arranque sincero, la
expresió11. eilpontánea que es la caracteristica de
los grandes artistas italianos.
Como cantante, la voz de esta soprano corresponde
á las facultades de la actriz. Aunque la voz ba perdido quizá algo de su frescura y flexibilidad, es pastosa y limpia todavia y está impregnada de entonaciones elrgiacas que enternecen basta las lágrimas.
Es una voz que, cuando quiere, se deslíe en una ternura infinita, como los astros en el azul del cielo
cuando aparece la mañana.
Y así fué como la Magdalena de la Glni ha logrado,
como dice el poeta, triunfar del olvido.

***
.Andrés Ohenier es la noticia de la semana, la noticia que pudo recoger la crónica de entre el montón
de apuntes de los reporte'l·s.
Joven escéptico, te aconsejo que después de leerá
Lamartine vayas á oirá Giordano. Uno y otro han
hecho óperas sonoras sobre temas de la R evolución.

i!L TEATRO OBSCENO
Y LA. F.RIVOLJ.OAD FEMENINA .

U na última producción escénica en la que el estilo
y las artistas han rasgado Lodos los velos y ostentan
el uno toda su cr udeza y las otras t8dos sus encantos vestidos de una simple hoja de parra, ha venido á sembrar la alarma y á producir escándalo. En
el seno de las familias hon~rables se h ,m formulado vehementes y justas protestas y se ba r~suelto no
poner más los pies en teatros que tan po~o se respetan y respetan tan poco á su público; la prensa ha
levantado indignada la voz y ba propuesto á las empresas la institución de «teatros de hombros solos&gt;
en los que puedan darse cita t1dos los viejos verdes,
todos los lagartijos iosust;anciales, todos los pseudocala veras de vecindad y á donde las damas que se estiman y los hombres que estiman á las damas, sepan
de antemano qne no deben jamás concurrir.
Prensa y particulares nci Be han cónformado con
protestar y vituperar, sino que se preocupan de buscar remedio á un mal cada día más grave y á un escándalo cada. vez mis ruidoso, y como para encontrar
remedios nada hay más e.fbn que investigar causas,

Domingo 26 de Noviembre de 1899

Domingo 26 de Noviembre de 1899.
todo el mundo se ba afanado por llegará averiguar.
las y const!guir definirlas y nemine discrepante se ha
opinado que es el público mismo el culpable.
No era difícil llegará es:io conclusión; prensa pror.az, literatura libre, teatro obsceno, suponen público
frívolo, mal inclinado, am:mte de la difamación y de
la calumnia, de la obsicnidad y de la exhibición pornográfica. Sin público d_e este género toda publicidad
inconveniente sería imf)OSible y el libro, el teat ro y el
periódico se verían obligados á amoldarse á las e:xt.
genclas del decoro y de la moral, si el público les impu~iera esa actitud y los obligara á ese modo de concebir y realizar el arte.
Dasde el momento en que sin público adecuado
las formas diversas del arr,e no pueden subsistir, ea
claro que la enmienda y el mejúramiento del arte suponen uno, correlativo, en las inclinaciones, lat1 costumhres y las preferencias del público. Corregido
el público, el mal desaparecería y~ante el vacío delos
salones de espectátulos, autores y empresas buscarían y acabarían por encontrar su camino de Damasco.
Formulado a~í el correctivo se percibe desde luego
cuán dtficii es poder aplicarlo y cuán larga, labor!o.
sa y tardía en resultados sería la empresa de moral!.
zar el arte moralizando previamente al público. Vi•
cios emanados de la raza y de la educación, tendencias que la tolerancia del medio ha arraigado y desen vuelto, sólo se modilicm á través de los siglos y
mediante cambios radicales en el medio ambiente.
Hay una parte del público, honorable. moralizada,
de costumbres morigeradas: padres y madres de familia, !::ombres laboriosos y austeros, damas bonestas que se abstendrán, que ya desde hoy se abstienen
de concurrir á ese género de espectáculos, que n1e.
g,m el contingente de su presencia, de su dinero y
cm mayor razón del estimulante aplauso, á ese géne.
ro de ;&gt;oraografía teatral como á todo género de por.
nografía, y si la proporción de esta clase de público honesto fuera suficiente, no habría espectáculo
obsceno posible.
Pero bien que la mayoría del público piense con
esa rectitud y proceda con esa cordura, existen clases
sociales bastantes á alimentar ese zénero de recrea.
ción malsana y á llenar los teatros de esa clase, CO·
mo á sostener publicaciones y producciones de arte
Inconvenientes y desmoralizadoras. Solterones, viejOB
vE:r11:lS y sobre todo la jw;entud dorada de la goma,
del calaverismo y de la aventura, subvencionan, á vece!! con esplendidez, todo género de malsanas instituciones y constlt::yen público bastante á dar vida y
auge y procurar lucro á este génno de empresas explotadcras de vicios y de malas pasiones.
Que la juventud ame los placeres; que sedienta de
goces toque á cada paso los lindes de Ja prostitución;
que beba. que juegue, que busque amores fáciles y se
deje arrebatar por el torbelltno de la vida alegre y
aventurera, es tan deplorable como ir~emediable. Todos ó casi todos tenemos una época en la ..-ida en que
de¡;os y arrebatados, impetuosos é inexpertos, caemOB
en tentaciones reprobadas, nos pervertimcs más ó
menos, hasta que el hastío, los desengaííos ó nuevas
aspiraciones nos encarrilan y nos traen á la buena
senda.
Perc una cosa es el extravío y otra más grave es
su publicidad; un&lt;\ cosa es el vicio y otr~ su ostentación ; una cosa es el P.rror y otra su d1vulgaclón, y
nosotros no sólo padecemos esa pasajera enformedad
juvenil que nos impulsa á todos lo-i excesos, sino que
sen'timos igualmente la necesidas de bacerla pública,
de darle notoriedad. El placer discreto no nos parece grato; necesitamos de la plaza públ~~• de espectadores y de auditorio y querríamos er1g1r tablados
para practicar nuestros vicios.
Fh,rece entre nosotros el espectáculo inmoral porque satisface á la doble necesidad que sentimos de
practicar ó de contemplar el mal y de practicarlo ó
de contemplarlo en público. Uon sólo qu&lt;:! nos faltara
esta segunda propensión, con sólo que, au.ique vicio·
sos, no fuéramos escandalosos; con sólo cer1ar puertas y correr persianas al rededor de nuestras abyecciones, bast aría p'l.ra que el espectáculo pornográO.co
muriera de inauíclón. t:H nos embriagáramos, como
los ingleses, á puerti cerradii, no ser~amos menos bo•
rracllus. paro darí,uno11 mtlnos mal eJemplo y produciría.mus menos escándalo.
E,ta tendencia á ostentar nuestros vicios t iene
t,ambién su ra.zón de ser. El hombre joven es lo que
la mujer quiere; agrad u y conquistar á la mujer es
una de las aspiraciones preponderantes d~l bombre,
y esa propensión tan natural y tan dom1a.i.dora es,
según el caso, freno ó e1 pue1a para las pasiones; estímulo ó valladar p.i.ra la, constumbre~; cebo ó retraent e para los vicios. L1. LDUjer holandesa y la alemana
son CIJ,S(ll'itas, laboriosas, mujeres de bogar y de familia, y sus preferencias y simpatías p~r los hombres
que piensan y proceden como ellas estimulan á éstos
á, la vida metódica y arreglada. E a Holanda Y en
Alemania, es casi desconocido el calavera, y cuando
los hombres tienen vicios ó aventuras, las ocultan.
En Inglaterra y los Estados U nidos las mujeres gustan de los hombres de trabajo, de empresa, de iniciativa, capaces de acumular millones, serios Y adus•
tos; el gomoso Inglés está siempre forrado de I un
hombre de trabajo: comerciante, iud..istrial, polít.oo.

~

La americana despreciaría á un hombre que no fuera respetuoso y sumiso con las damas, y así son los
.americanos. Cuando Byron escribió el Don Juan, fué
, buscar su t ipo á España; el tipo del joven Inglés es
Robtnsón Cr usoe, nt1 Lovelace ni Grammont Caderouse. La italiana gusta del amor pasional, arrebat.Mto, trágico, cap:lz de conducir á la muerte y á la
~t,'8trote, y t rágicos, impetuosos y dramáticos son
108 italianos. La ·francesa ama al hombre de socle-dad, de mundo y de salón; encuentra poético que su
pretendiente haya tenido amantes y batíduse en

313

EL MUNDO.
duelo: el calavera de buen tono, semi velado, casi
discreto es un tipo trecuentíslmo y esencialmente
francés.
En Espafia, en México, en toda la América latina
privan, en las preferencias de la mujer, el lagartijo, el
ser frívolo, elegante, y sobre todo, desocupado, imítll é insustar&gt;cial; el calavera turbulento, pendenciero, estilo Perico V ,die ó Pepe Bucbelll, es objeto de
singulares preferencias y realiza valiosas conquistas
femeninas. Cuando la novia ó la promet ida lo ve medio ebrio, del brazo de una mujer ligera, cuando sabe

que ha. perdido una fuerte suma al juego ó la ha empre11dido á palos con U!) amigo en la cantina, llora,
sufrt', se siente mor!r, piensa en el claustro ó en ~¡
suicidio; pero lejos de despreciarlo lo ama car.la dfa
más y en lo íntimo de su conciencia siente cierta vanidad de amar y ser amada de un hombie que ba vivido, que ha mo.ripo.~eado, que ha hecho tantas conquistas y que ella tendrá la gloria de subyugar y de
rendir.
El gomoso siente vagamente que el géuero chico,
1a cantina, el bacarat y otros excesos sun nuevos tí•

j

Un grupo de la C'ol-Onia Alemana.

lolonia Au stro-llú 11ga1"Ci

Cownia Espaftola.
fr to,¡raJ!as de J . P. Arr.aga,

�Domingo 2ll de Noviembre de 1899

EL MUNDO

314

315

Domingo 26 de Noviembre de 1!199.

Fot. de J. P. Aniaga.

D esfile ele los m anife:;ta'flte.~ en la Plaza de la Constitud6n .

El Sr, Lic. Rafael Dondé p1·onunciando su

-acepta, como acepta los grabados hechos según las

discu1·so ante el Sr. Presidente.
Fot. de El Mundo.

tulos á la preferencia femenina, garantías de más
frecue:1t,es Y. preciadas conquistas, y que acaso su asi&lt;lua as1stenc1a á la platea del teatro libre, le facilita el
atrapar una heredera rica que pague los trastos rotos
y cubra las brechas que el vicio y la incuria han
abierto en su patrimonio.
Como se ve, el ejemplo y el estímulo vienen de
arriba; la frivolida5. de la mujer, los vicios de su educación, sus arrebatos pasionales, su amor á lo llaero
á lo inconsistente, sus preferencias por la maripos~
sobre el águila y por el libertino sobre el hombre
fuerte, son parte principalísima y causa indirecta.
pero eficaz, del desenvolvimiento de nuestros vicios,
y como consecuencia de ellos del auge :ie los esDectáculos pornográficos.
·
E l b-Ombre no es circunspecto sino allí donde la
mujer es sensata, y de la mitad ó más de nuestro~
vici~s tienen la culpa la frivolidad y h ligereza femenmas.
DR. M. FLORES,

Comi~iones de los Estados.

LA GRAN MAN'IFESTACION
En honor del Sr. General Diaz.
NUESTROS

GRABADOS.

Permftasenos seiialar á los lectores de nuestro sem3:narlo los grabados que á la Gran Manifestación ~e
refieren, como una prueba de la perfección que en
b!ev_e tiempo ha alcanzado en nuestro país t:1 P"·
rwdismo Ilustrado, poniéndose á la altura de las rt.
yistas de esta índole que se publican en el extranJero.
Y pase no ~o~o inmoil2stia sino ce mo expresión
del orgullo leg1t1mo que caui,a la sath,facción de dar

Fot. J. P. Arrlaga.

f otografías, sin poner reparos. porque conoce las difi•
i:ultades de la labor perjodfstica. Nosotros limitando
nuestros esfuerzos al medio tono, somos más exigentes
en la •aceptación de los originales fotográficos y de
aquí procede que nuestros fotógrafos sean más ex-i¡Ulsitos y hayan logrado dominar todas las dlliculta&lt;1es del arte, haciendo en las peores condiciones de
luz y en los sitios menos a;roplados, fotografías que

serían muy buenas, excelente.~, si ~e hicieran en el gabinete.
Es muy grato para nosotros hacer aquí una mención pública, muy honorlfica., para los fotógrafos, Señores Arriaga (E ~píritu Sa.nto) y Romero It&gt;ái'íez (de
los talleres de EL MUNDO).
También sefialamos el hecho de la rapidez con que
fueron ejecutados en nuestro taller de grabados, los
de la Gran Manifestación que publicamos, pues si esta hubiera t enido lugar el viernes, el sábado habría

Eot. de El Mundo.

podido Imprimirse nuestro semanario, sin perjuicio
de la ejecución perfecta de nuestras ilustraciones.

... **

Nada tenemos qué decir sobre la Gran Manifestación, cuyos pormenores son conocidos de nuestros lectores por la ampiia Información de la prensa diaria:
nuestro deber está cumplido al publicar los grabados
que aparecen en las primeras páginas de EL MUNDO
!LUSTRADO.

cima á una empresa para la cual los medios han sido
C?n mucho, inferiores á las dificultades que era pre:
c1so vencer.
Compárese la parte gráfica que hoy publicamos en
las primeras páginas con los grabados de actualidad
de las revistas europeas y se verá que podemos presentar_ los nuestros s.in temor á ninguna comparadón,
p_ues s1 examJnados desde el punto de vista de la exactitud los nuestros salen airosos, la oportunidad con
que los damos á la estampa es la misma de que tanto hacen nlarJe los editores de ultramar.
Los periódicos ilustrados de Europa dan grabados
en los q_ue la :ealidad queda á veoes velada por la Imperfección, disculpable, del trabajo fotográfico, y luego sobre esos modelos imperfecto&amp; los grabadures en
madera hacen planchas convencionales que el públie&lt;&gt;

Desfile de los mnnifestantes al partir de la Alameda.
ret. J. P. Arrlagli,

L os manifestantes en e.~per a del Sr. G1·al. Di az en el p atio central de Palacio.

Fot. de El Mundo.

�l)Omtngo 26 de Noviembre de 1899.

Domingo 26 de Noviembre de 1899,

EL MUNDO.

316

1

t'

Alrededores d e M éxico .

1

foé que la construcción de fincas adecuadas menudeara, y ! la construcción pesada y et~rna de los espaft~les, que tod~via pued~ verse en la an•
tiga&amp; finca veramega de los Arzobispos de México, sucedieron construcciones de nuevo estilo, construcciones modernas y elegantes,
siendo b primera que rompió de lleno ccn la rutina y que por
aquel entonces mllyor atención llamó, la finca del negociante
francés Monsieur Bardet, que sucesivamente pasó después á. la
propiedad de Don Martín_ del ~a~tillo, :f.H~istro del Imperio, de
Don Manuel Romero Rubio, M1mstro vanas veces de la República, y que hoy posee uno de los miembros de 111. familia Escandón.
En nuestras revueltas intestinas y en nuestras guerras ex
iranjeras. T acubaya ha hecho gran papel y más de una vez
ha grabado su nombre en las páginas de nuestra historia.
A menudo ha sido cuartel general de fuerzas sitiadoras de
iodos los bandos y desde Tacubaya dirigieron sus operaciones
varios generales antes de tomar nuestra metrópo!i, como MArquez, cuando se salpicó de sangre inocente en
1859, y el General Don Porfirio Díaz al mando de
las fuerzas liberales.
Por su posición estratégica, el jefe que tomaba
Tacubaya podía considerarse casi duetlo de la Capital.
En la cruenta guerra que con tanta desgracia sostuvo nuestro país centra los Estados Unidos del
Norte, los campos que rodean ! Tacubaya se im pr11gnaron de sangre: la batalla del Molino del Rey
tuvo efecto á un tiro de callón de la población citada.
El Plan de Tacubaya, expedido por el general
Santa-Anna para recuperar y afirmarse en el poder,
fué signado igualmente en la entonces villa que le
prestó su nombre.
I,os seis kilómetros escasos que separan á Tacubaya de la Capital, han
sido recorridos por ,ía férrea desde hace cerca de cincuenta años, empleándose primero tracción de vapor y luego tracción animal. Actualmente existen dos vías, una de tracción de vapor y otra de tracción animal, cuyos vehículos podrían cómodamente recorrer el trayecto en

Jm·din de San Diego.

TA.CUB A Y.A..
Hay en el Museo Vaticano un enorme mármol
que representa el Nilo: u n anciano, soberbiamente musculado y de luenga barba, en actitud yacente, se entretiene jugando con un enjambre de
pequeftos amoreillos, chicuelos yocundos y regordetes, que se le trepan por todos lados, que
se asen de su barba y de su cabellera, que cabalgan sobre sus rodillas, mientras que el viejo,
con una benevolencia de abuelo, les deja hacer y
les !1}lra con expresión de caritloso orgullo. El
anciano es el Nilo, los chicuelos son los afluen•
tes del poderoso río.
Es hermosa esa alegoría tan de acuerdo con
e ~ antropomorfismo pagano que tiende á. humanizar cuanto plásticamente representa, y que en
todas sus creaciones, con esa humanización constante, pone un gran sello de vida amplia y opulenta.
Y al recordar ese mármol, paréceno, que no
sólo cuadra al asunto que r11presenta, y que con
mucha propiedad podemos ver en él
un símbolo de las grandes ciudades,
en medio de sus pueblecillos circuns
tantee, de esos villorrios que ee acurrucan en torno de la metrópoli como
los niftos en las faldas maternales ó
junto ! las barbas del abuelo.
No hay ciudad de importancia quP
carezca de ese marco de lugarejos que
le son por cierto modo tributarios, y
que nacen, crecen y florecen Asu abrí •
go Y bajo su protección. Y ·casi todos
los pueblos que rodean á. las grandes
ciudades son hermosos y pintorescos,
ó cuando menos, hacen la impresión
de tales, por fuerza de su contraste
con la monotonía y la febril agitación
de las ciudades. Entorno de Parisbrotaron Passy, Suresnes, Saint-Cloud,
Saint-Mandé, etc.; en torno de Méxi-eo, Tacubaya, Mixcoac, San Angel,
Atzc~potzalco, Tacuba, T lalpam, Guadalupe, etc.
.
La cadena de montes que encierra
el hermoso Valle de México, engasta
i toda una pléyade de pequenas po-

blaciones frescas y floridas, cuyas casucas blanqueB.n sobre la eterna verdura de los llanos y se
destacan sobre el fondo obscuro de los boscajes,
E l cie1o del Valle de Méx ico es un cielo casi
único en el mundo, por su limpidez y su diafanidad atmosférica, y nuestro azur nada tiene que
pedir al proverbial azur de Italia. lle aquí una
prueba: todos conocemos el magistral ¡)aisaje
de Don José María Velasco, que representa la
Villa de Guadalupe Hidalgo, y la ciudad de México, vistas desde el cerro del Tepeyac.
En ese lienzo, nuestro maestro-•paisajista copió
el insondable azur de nuestro cielo con asombrosa fidelidad, y expuesto el cuadro en París, en
1889, muchos le tacharon de falso y de exagerado, y aún los que conocían el cielo napolitano se
preguntaban ante el lienzo mexicano:
-Pero, ¿en qué parte de la tierra existe un
cielo tan maravilloso?
La respuesta era obvia: ¡en México, seft.c,res
nuestros!
Esa esplendidez natural de nuestro clima, de

El Mercado.

nuestros paisajes y de nuestro cielo, hace resal•
tar todavía más la belleza intrínseca de las poblaciones del Valle de México y si satisfecho,
podemos estar de la cultura creciente de nuestra.
metrópoli, no menos satisfacción ha de proporcionarnos la belleza de los pueblos adyacentt,a,
que son siempre el complemento obligado de lai
grandes ciudades.

*

**
Hemos hablado de pueblos.

Pues bien, - a tout
seigneur tout honneur,-Tacubaya no es ya un
pueblo: es una. gran villa con honor es oficiales
de ciudad,
Tacubaya es víeja, hasta donde en este país
puede haber poblaciones vieJas. La factura de
sus construcciones m!s antiguas y una que otra.
inscripción que los ojos pacientes pueden encontrar-en la Parroquia, por ejemplo,-se remon•
tan al siglo XVI, es decir, al primer o de la do•
minación espatlola, de suerte que Tacubaya fué
uno de los primeroil cacicazgos que los iberos es•
tablecieron en torno de la conquista•
da y reconstruida TenoxtitlAn.
¿Dióse importancia é impulso á. la.
población en los primeros tiempos?
Parécenos que no, si hemos de juzgar
por la rara mención que de ella ha•
cen las viejas crónicas, y decimos ea•
to á reserva de lo que sobre el partí•
cular juzgue el erudito Don Luis GonzAlez Obregón.
Pero es el caso que, pobre y aban•
donada, ó rica é impulsada por la me•
trópoli, Tacubaya se fué desarrollan•
do paulatina pero seguramente, y que
en breve fué sitio de veraneo campes•
tre de mucha gente noble y principal,
tradición que, por muchas causas, se
ha conservado hasta nuestros días, no
obstante haber adquirido hoy tal des•
arrollo y tal índole urbana la población que, salvitndo el inconveniente
de los justamente zarandeados Ferrocarriles del Distrito, vivir en Tacuba·
ya equivale ya en todo sentido A vivir
en México.
Como lugar de veraneo, natural

31'1

EL MUNDO.

El observatorio.
menos de cuarenta minutos. Como es sabido, en la última se va á
emplear próximamente la. tracción eléctrica, por vez primera en nuestra
Capital, y además hAllase en vía de conclusión el nuevo carril para
tracción de vapor, que va á. denominarse «Ferrocarril I ndustrial,&gt; de
suerte que las comunicaciones de Tacubaya con la Capital, llevan buenas
trazas de mejorarse por la competencia, para bien de ambas
poblaciones.

***
Pero, para recibir una. impresión completa de Tacubaya moderna, para sentir todo el atractivo de aquel riente retotlo de
lametrópoli, es preciso ir en carruaje y descubrir paso ! paso
•ua bellezas.
Cl
El camino es delfoioso: la calzada de la Reforma primero, el
futuro boulevfl,rd de México, bordada de chalets y sembrada
de monumentos, que á la hora matinal, umbrosa y recién rega•
da, brinda exquisitas frescuras que hacen olvidar el monótono
aol de las ciudades; después, el parque de Chapultepec, cesto de
verdura coronada por la airosa magestad del Alcázar, Y por
últimolos dos tramos de calzada que unen A Chapuhepec con
Tacubaya, umbrosos también, bordados de frondosos !rboles, '
Y de pavimento propicio al carruaje y á la bicicleta.
La entrada de Tacubaya está marcada por la casa habitación de la soberbia hacienda de la Condesa, que
•e extiende hasta tocar las lindes de la metrópoli
Y que, por desgracia, no está. cultivada como debiera estarlo. Allí, se experimenta una sensación de
campo: el mugir de la vacada y el acre olor de los
establos recuerda todas las delicias de la bucólica,
mientras que la brisa de los montes, soplando libre
Y sin obstáculo, riega sobre toda la campiña su sano olor de yerba fresea y de tierra húmeda.
Esa sensación de campo amengua. no obstante,
al entrar en la antigua can~ Real de Tacubaya, hoy
Avenida JuArez, que r ecibe desde luego y conduce
hasta la plaza principal de la. población, la de Car-

L a Parrvquia.
t11gena. Es e·s a una calle de ciudad, flanqueada de sólidas construcciones
tiradas á cordel, sin jardines frontales y sin carácter rústico alguno.
La única nota agreste está constituida por la doble fila de aftosos y grandes árboles á orilla de las banquetas, que la sombrean de tal suerte que
nunca en la Calle Real de Tacubaya reverbera el sol; es una penumbra
discreta y deliciosa durante los hostigantes calores del
1 estío.
Al primer tramo de esa calle, en el minúsculo jar•
din de la Ermita, la vía se bifurca sobre un arco que
tiene toda la apariencia, á primera vista, de )03 triunfales del foro romano, pero que, bien visto y consi•
derando las exiguas construccio11es adyacentes, aparece impropio, de poco gusto, sin objeto, sin estilo y
sin arte. Es el arco de la casa Mier y Celis, cuyo solo
mérito está en la mano de obra de la piedra labrada. La vía se bifurca, hemos dicho: recta prosigue
la calle Real hasta desembocar en la plaza de Cartagena; el 01ro ~razo fórmalo la calle del Calvario,
moderna y graciosa, que muestra verdaderas casas
de campo, rodeadas de amenos jardincillos por los
cuatro costados, y que, ! su vez, desemboca en la
.Alameda.
Porque, como la mayor parte de las ciudades mexicanas, Tacubaya también tieLe su jardín principal,
llamado Alameda tal vez porque en él no hay muchos álamos. La Alameda de Tacubaya está. bien cuidada y es un hermoso parquecillo.
Para unirse con la calle Real de la Alameda, parte la tortuosa calle de
la Doct,ora, con su puente sobre un río eternamente seco y con el nuevo
mercado central, amplio y moderno, bien provisto y mucho más limpio
y mejor acondicionado que la ma yor parte de los de la Capital.
La plaza de Cartagena, que hemos setlalado como el centro de la población, ofrece
un aspecto muy pintoresco, principalmr,nte
los domingos y los días festivos
en que numerosos naturales de
los lugarejos Próximos, acuden á.
vender sus productos agrícolas
y sus artefactos. En tales días la
plaza hierve de gente y los trajes
blancos de los indios, salpicados
aquí y acullá. por la nota roja y
caliente delos zarapes,fomran un

Plaza ele Cartagena.

•

�EL MUNDO.

318

Domingo 26 de Noviembre de 1899.

Domingo 26 de Noviembre de 1899.

3111

EL MUNDO.

LOS NlJEVOS C ARROS DE LOS FERROCARRil~ES DEL DISTRlTO.

La E7·mita.

•

En dos clases pueden tlividirseaus habitantes: los que sólo veranean y los per,
man entes.
Hay en Tacubl\ya activa vida decomercio, más que suficiente para sus trece
ó cat0J.'.Ce mil habitantes, y goza de amenas distracciones públicas, tales como
las audiciones que los domingos da una
bacda militar en la Alameda por lamafl.ana y en la Ermita por la tarde,
En suma, no ya como pueblecillo veraniego, sino como casi barrio de la me•
trópoli, Tacubaya es uno de los puntos
más agradables del valle de México, y so.
porvenir será brillante, como ya lo de,
muestra el afán de construcciones que
ha ligado la ciudad de Tacubaya con la
métropoli.
La propiedad en Tacubaya aumenta
de valor cada día más, el comercio se
desarrolla de una manera notable, el
Ayuntamiento actualmente tiene e&amp; caja
más de cien mil pesos, y todas estas son
razones más que suficientes par11 justifi•
car nuestra predicción del futuro bienes,
tar de Tacubaya.

conjunto lleno de color y de vida y muy grato á
las miradas exó,icas.
Las calles Jatera!es de las que hemos apuntado, son igualmente cuidadas, rectas y ostentan
fincas hermosas y propias para el veraneo. Entre
estas son notables, especialmente por sus jardines, las de los señores Ernandón, la de Don Ig·
nacio de la Torre y
Mier {1mtigua casa
Bá1·ron), la de Don
Antonio de Mier y
Celia, la de Don Romualdo de Z1mora
y Duque, la de Dvn
Fernando de Teresa, y otras muchi\s
que alargarían h
lista en demasía.
Y he ahí que Tac u baya reune, á ,
más de su proximidad á la metrópoli,
otras dos ventajis:
tiene las comodidades y todos los r ecursos de un a ciu h 1 y tiene el cam JJ, el pleno
cam;io, á Stl'I p11'lrtas, coa sólo eac1miaer3e á
ciu.lq11ier.1 d! su1 3il.b:irbio3,
_.
j _J

SARDÍN.

***
La vida de Tacubaya es uniforme y tranquila,
pero no es tampoco la de un pueblo rústico y
aislado.

nr,lle del Calvario.

La Alameda.

Intt1·i1w d e u n cm·1·0 de primera de la via de tra cción Pléctrica.

Cm-ro de dos pisos de la via d traccitn el éctr ira.

ta Fotografía de las nubes.
El afio p•óximo pasado publicamo8 en estas columnas unas fotol{rafias de uubes obtenidas en el Observatorio Metereológico de la Escuela Normal, é indicamos la importancia rle esta clase de investigaciones.
El Sr. Profei-or Luis G. León ha dirigido á nombre de
lacSooiedad Mexicana para el Cultivo de las Ciencias,&gt;
una excitativa á los Señores Directores de los Observatorios de la República y á las perso:ias amantes de
laclencia metereológica para que desde el día p:imero del año entrante, se dediquen á obtener fotografías
de las nubes, anotando la hora de la observación, la
clase del meteoro, el cuadrante en que se obse1 va, la
ve:ocldad con que camina, si dió ó no lugar á lluvia, etc.
•
Los estudios durarán todo el afio de 1900, que será conocido entre los meteorologistas mexicanos con
el nombre de caño de las nubes.&gt;
Para la fotografía de las nubes hay que advertir
que cada vez que hay nubes sombrías sobre un fondo
azuló blanco, no es difícil obt3ner buenas pruebas con
placas de gelatina, bromuro de plata y con un obturador que permita pequefias exposiciones. Pero para la
fotografía de las nubes blancas y ligeras, tales como
los cirrus y los cirro -cúmulus que se destacan sobre un
fond~ de cielo azul claro, se presentan algunas dificultades. En efecto, sobre las placas ordinarias, la acción fotogr:Uica del azul es cal!i idéntica á la del blan.
oo. Se necesita, pues, buscar un artificio para opacar
la luz azul del cielo, pero conservando la luz de las
nnbes. Sin esto, la;; aparieni1ias nebulosas quedarían
muy débiles en el cliché, tanto para las medidas como para las reproducciones positivas. No se obten,
drla más que un cielo casi uniforme.
Para evitar este incoovenien te, se emplea entre otros
procedimientos, el de interponer sobre el haz luminoso una pantalla amarilla. El azul del cielo no conteniendo rayos de ei.ta luz en cantidad apreciable, será detenido, mifmtras que las nubes impresionarán la
placa fotográfica por su :m. amarilla.

Con las presentes líneas publicamos dos fotografías
de nuhes obtenidas por el Profesor León el día 6 del
presente mes á la 1 de la tarde.
Son unos hermosos cúm·ulos con tendencia á eon vertirse en pallío-cúmultlS.
El viento los disipó cercarle las tres de la tard?.
El rumbo de aparición fué de N. W.

LOS NUEVOS CARROS
DE LOS

Ferrocarriles del Distrito.
La próxima inauguración de la vfa de tracción
eléctrica, ·hace oportuna la publicación de los g1abados que representan el inter10r de un carro de primera clase y uno de dos pisos de los que próximamente pClndrá al servicio público la empresa de los
Ferrocarriles del Distrito en la mencionada vía, que,
como saben nuestros lectores, se extiende de la Villa
de Guadalupe á San Angel.
No describiremos estos nuevos euros, pues con ver
los grabados basta para formars'l cabal y perfecta
idea de ellos.
Se dice que los carros de primera clase son muy
elegantes y que t ienen todas las comodidades apetecibles.
.
Una de las reformas reglamentarias que se pondrán
en vigor, es la disposición terminante de que e.o se
detengan los coches para que suban ó bajen los pasajeros, sino en las esquinas.

Una civilización entre los hielos.
En el país del oro.
Las grandes civilizaciones se han cristalizado á la
orilla del mar ó de los grandes ríos de las regiones
templadas. Era lógico que la humanidad se orientase
hacia los puntos de menor resistencia.
Pero los progresos milagrosos de la ciencia y de la
industria todo lo ban cambiado, toda vez que el hombre puede corregir la naturaleza á su antojo. Se
acerca la hora ea que la inclemencia de los climas sea
un facto~ despreciable que no impedirá ya que toda
la tierra sea indiferentemen:e habit able y que las S)·
ciedades florecientes y las fecundas civilizaciones se
desarrollen en la zona glf.cial cuyas riquezas, largo
tiempo inaccesibles, yacen inutilizadas.
Klondyke da el primer ejemplo. Dawson es ya una
ciudad casi tan civilizada como París, Londres y Berlín. El cbampagne es algo y aun algos más caro, pues
cuesta así como veinte pesos oro la botella; pero hay
en cambio más se~uridad que en los bulevares de París, y esto lo confiesa más de un viajero francés de
los que borronean cuartillas en las grandes redacciones parisienses.
En Dawson son muy raros los crímenes, y cosa curiosa, en un país en donde la codicia debía de ser
atroz, dominan los crímenes pasionales en las estadísticas de la delincuencia.
El oro, factor de tantas maldades y de tantas degradaciones, el amor al oro, la pasión '}Ue hace nacer en los hombres y que llevó á tantos y tantos
aventurero'&gt; á las ingratas regiones do.nde se asienta
Da.wson City, es el autor de ese nuevo centro de ci•
vilización que será en lo porvenir una de las ciudades célebres del mundo, cuna futura de grandes di•
nastías de m1llonarios y acaso de sabios, poetas, filósofos y estadistas.

�Domingo 26 de Noviembre de 1899,

))omtngo 26 de Noviembre de 1899.

EL MUNDO.

321

EL MUNDO.

e

EL :MONTE RAINIER YEL PARQUE WASHINGTON
Desde 1790 conoclan los espaOoles 1• reglón del estrecbo de Puget y la inmensa montana llamada Ta.
coma por los Indios.

l.

¡

En 1792 ,Vancouver hizo trecuentes explo!'actones
en el estrecbo de Puget (l'uget Sound) y levantó unas
cartas de )a reglón. A los monteR que veía á Jo lejos

t

les dló los nombres de B•ker y Roo:! y al Tacoma Je
puso el de R Linier, en b.oaor de Los lores del Almi-

rantazgo inglés. Los americanos conservaron esos
nombres geográficos, aunque era má.s natural que
cuando menos al monte Tacoma se le restituyese su

designación lodfgena.

La magnificencia del monte R:\lnler y las bellezqs
excepcionales de lo'i slth,s tnmecllatos b1cieron nacer
en los Eitados Unidos el deseo de bacer de aquella

----

reglón un parque nacional. Et gobterao, con muy

...... ~." .. ---- -

muen acuerdo, ha tomado d eterminaciones semejan-

tes para el Yellowstone en Wyomiag y para el célebre valle Yosemlte en California.. InspirAndose en
esos precedentes1 el afto de 1893 ordenó Cleveland
en una proclama que se reservase para el Estado una
extensión dJ 3:) mll,as cuadradas en cuya superHcie
ouedara comprendida la parte occidental d ;.l monte
Ralnter y una gran extensión de bosquP.s vírgenes.
La. parte orieotal de este terreno diHere de la occidental por el cllina, la fauna, lc:1. flora y el aspecto
de los paisajes. Las pendientes occidentales de Ja
montana tienen más cascada.11 1 y los preclptcios son

-

El Mo e Rainier
que las alturas nivosas, van á conocer el maravUloso
Valle del Paraíso, célebre en el muado por sus patsa•
jes ,:raodlosos.
El valle está. situado en una región cuya altura
varfa de 1,500 á 2,000 metros. Para llegará él, el

que espeso, en un lugar delicioso por su aspecto
agreste y primitivo, une á esto una ventaja más, sua
aguas rerruglaosas y gaseosas con las que se ha formado allí una reputada estación de ag uas t ermales.

El

•••

Paraíso -visto desde la cima del Monte Rainier •

1 de los electros polarizados ó de la corriente alt.eroatl va y de alta teaslóa , permltla obtener todos
108 electos c:n sólo dos h!los.

'DU&amp;

A Ha de facilitar 1, protección oficial de t ao bella
comarca, el 11 de Junto de 18 91\ se propuso al Congreso de los Estados Uoielos una ley para ec.saocbar
el dominio que alll tiene el Estado y forma r despué&amp;
un parque de grc:1.0 extensión que llevará el nombre
de «Parque Washington.&gt;
En el último período de sesiones de la anterior Le.
gh:;Iatura iba A votarse la ley en referencia, pero h•
habido moratorias que Im posibilitan la sanción presidencial, indispensable para dar A esas maravillas
Jtaturales y á esos bosques antiquísimos, notables en
el mundo entero, la protección que ha. de salvarloe
de manos destructoras.
Es rle suponerse que muy pronto quedará fo rmado
y reglamentado el E,randioso cParque Washi ngton.&gt;

La cienci a de los espectáculos.

1·uue del

mo tienen tres ó cuatro metros de largo caben varias
personas á bordo, pero no vast.no una en cada buque.
Decir que el tripulante est~ cómodamente Instalado
serla exagerar, pero, en fin, no le falt,a un regular
a,:itento sobre los acumuladores. Mueve el timón Y
tiene al alcance de la mane una manl vela que le permite int,.oducir resistencias en el circuito para variar
las velocidades é lnvert.tr la corriente y cambiar dirección. Ilay un conmutador para encender lámparas
incandescentes en el tope de los mástiles y que representan proyectores ó sella.les. Por último, tiene al alcance de la lllaDo un revólver cargado de cart.ucbos
sin proyectll coa el que hace el bombardeo.
Para subir á bordu el «Almir,lnte&gt; levanta una
parte del puente que está bajo una torre, una chi•
menea ó a1gúu otro apéndice importante y una vez
sentRdo todo vuelve á su Jugar y él queda oculto á la
vista de los espectadores aunque pu~da ver perfectamente el campo de maniobrai;, al través de numerosos orificios que tiene la torre.
Los buquas condenajos al naufragio no son tan
completos como el descrito y como hacen pocas evoluciones no tienen mecanismo: un hombre que cami•
na en el piso del estanque los lleva en hombros, y en
el momento oportuno encienda los ruegos de benga~a
que producen el incendio y los bace naufragar según
las instrucciones que se le. hayan dado.
De noche. sobre todo, el tspectáculo es muy bri•
nante y termina con una gran revl&amp;ta naval en la
que hay petardos, fuegos ae bengala é iluminación
eo. la ciudad y en las fortifica.clones.

•••
Ahora se trata de otro combate naval, más en
grande, por lo cual se ha tuscado un sitio á extramu:ros de París y se ha hecho un vasto estanque de
10,000 metros cúbicos. Ese estanqne representa la
rada de un a lmportinte ciudad que se ve á lo lejos,
1'Qdeada de montanas y guarnecida por excelentes
:fortificaciones.

. -. :

--

,,ri'.

~

-,\,Y_

. ~i

•

Combate naval en miniatura.

Bosque de '.l'acoma, Camino del Valle del Paraíso.
frecuentes, sobre todo cetca del monte Rainter :uyos
muros rocallosos se elevan Aalturas enormes. Al Norte y al Sur el suelo descleade gradualmente y los
boJq ues son má.s espesos; abundan allf los cedros y
los pinos de hasta cuatro metros de dlli.metro y noventa de altura.
El R11.tnter no es como el Monte Blanco, punto
culminante de un, larga cadena con picachos nevados,-es majestuoso en su aislamiento con el Fuji
Yama del Japón y se eleva á mils de 2,500 metros
sobre las alturas que lo rodea!l. A lo lejos, desde la
nueva ciudad de Ta.Coma, se admiran sus contornos
majestuosos que le dan el aspecto cte una colosal pt~
rámide truncada que se desta.ca en el cielo á 4,400
metros sobre el nivel del mar.
Eite monte es un volcá.n apagado de cuyo crlter
se escapan adn vapores sulfurosos .

turista atraviesa bosques magolflcos formados de pinos de la especie blanca, roja, amarilla y la llamada
de Alask,, árboles de grao corpulencia.
Long Mirea es el Jui¡ar donde babltualmente se detienen los turi~ta.... Sitn~'i11, en el tundo de un bos-

Hace diez afios, los periódicos francesf's hablaban
de un especMculo náutico arreglado por M. Soltgoac
para el nuPvo circo cuya pista se transforma en piscina. Diez pequeilos acora1.ados ejecutaban todas laa
operaclo □ es de un combate naval, y cosa notable, In•
teresa.ate desrle el punto de vista cientifico, no habla
tripulantes á bordo, no obstante lo cual, evoluciona-bao los buques en todos sentidos, hozaban callana•
zos, se incendiaban, se iban á pique, etc., bajo la di •
rección de un solo hombre oculto entre bastidores 7
que manejabi un teclado en co::uotcación con lo&amp;
,paratas eléctrlooa. El empleo de la corriente contl•

El Arsenal.

El puerto, las f01·tificaciones y la ciudad.

Un buque mercante escoltado por baques de gue.
na y protegido por los ruegos de las tortlflcaclones,

-entra al pue rto con provlslo~e3 . para la ciudad. La
Got.a enemiga, compuesta de torpederos y ~couzados,
Yiglla la rada y corta toda comuotcac16n con el
mar. D e ese conflicto nace el combd.te entre los bu•
"!•as 1 el bombardeo de la ciudad y de lo• fuertes.
Los espectadores ocupan una gradería de 80 me•
'tros á la orllla del estanque y al ver los buques creen
11,ne son acorazados reales y verdaderos vistos Jesde
"'1Uy lejos.

•••
Ea 1870 se hizo la primera ascensión en el Monte
Ralnler, dlrlgleado la expedición el general Hazard
Stevem1.
Pasaron por el camino que siguen a.et ~al mente t.odos los turistas, es decir, por el Valle del Paraíso y
las rocas cte Gibraltar.
Después de pernoctar en la cima bajaron por el
mismo camino. Al referir su expedición determina•
ron el movimiento de curiosidad que puso de moda
el pico R,lnler.
Ea Octubre del mismo allo de 1870 los sabios Wllson y Emmons, de la expedlcióa geológica del paralelo 40' en los Estados Ualdos, hicieron otra ascensión en la que recogieron Interesantes datos elent!ficos.

El bombardeo .

•

De diez allos á la !ecba•el• monte Ralnter es más y
mils visitado por numerosos turistas, los cuales, más

Entre b,stldores está el cArsenal• donde se alista
'Y prepara las unidades de combate para que entren
1!n acción.
Los buques se mueven per su propia tnerza¡ cada
de ellos está pro•l•to de una baterfa de acumula&lt;foreo, un motor eléctrico, una héltce y un timón. eo.

"ºº

BafloB de Long bffres.

Inte1"ior de un acorazado cm el "almirante•• á bo,·do.

�Domingo 26 de Noviembre de lo99
EL MUNDO.

322

Mas si de la Omnipotencia
Mayor bien deseando estás,
y á rezar al templo vas,
Y una maravilla quieres,
Pide á Dios ... . Ser como eres,
¡No se puede pedir más!
JAVIER SANTA MARIA,

Mérida,

De u n poema que todos bao escrito
y todos e.c,lb1ré.n. J)Orque es la esen•
cla misma de la vida,

En la ventana tú; ye junto al muro;
tu mano entre mi mano prisionera;
y en el confín del borizonte ol:iscuro,
la lun,¡, alzando su amarilla esfera ..... .
-¿Me das un beso . . .. ? P or mi amor, te juro,
que es tuyo el labio que tu labio espera.
Nadie nos mira. Ven l Si Amor nos hizo,
cede de Amor al invencible hechizo.

·---------------------------------------------·
E L MILAG RO.

Tu frente virginal de blanca nieve,
sa tifió de rubor, pvr ser más bella,
y ce,n tu mano de alabastro, breve,
me dijiste que nó. ¡Blanda que1ellal
-¿Tc:mes, repuse, mi amorosa aleve,
que deje el beso de mis labios huella? . . ..
Y el fuego huyendo de los tuyos rojos,
busqué la luz y te besé en los ojos.

(Del album de la Srih.. Manuela Llzarraga),

Cuando á Dios rezando estás
1,Qué cosas le pedirás
Con esa boca de guinda?
Eres buena y eres linda
Y eres feliz ¡,quiéres más?
;.Si? Pues pídemelo á mí
Qne en mis reinos de poeta,
Una colección completa
De maravillas reuní.
Coronando un pe!íascal
Tengo un castillo feudal
Tan inmediato á las olas,
Que vienen, de espuma llenas,
A dejar conchas y arenas
En sus campos de amapolas.
De nocbe allí las sirenas
A cantar empiezan solas;
Y antes de que el día vuelva
Ya se oye juntos cantar,
.A. los faunos de la selva
Y las sirenas del mar.
T ras las torres almenadas
Hay princesas encantadas
Desde hace siglos dormidas;
Y Po los amplios corredores,
Guerreros y trovadores
Que cantan CO?las sentidas,
Y cantan himnos de amores
De sus liras á compás.
¿Quiéres, Nelly, quiéres más?
Pues cuanto sue!ía el deseo
Y finge la fantasía,
Yo lo conquisto y poseo
¡Me lo da la poesía!
¿Quiéres nubes astros, flores,
Fuentes, peces de colores,
Lucernas, cocuyos, aves,
Limpios lagos, selva u.!!bria?
¿Templos de góticas naves
Llenos de melancolía,
Vitrinas de tonos suaves
Y aras donde el alma mía
Se te ofrezca en holocausto?
¿Quléres grutas misterl'.&gt;sas?
¿Quiéres de Siebel las rosas?
tQ·Jiéres las joyas de Fausto?'

~

• Gloria, placer, alegria,
Irisadas ilusioóes
Que animan los corazones
Y pueblan la fantasía,
Encantada pócsía
Que del .mundo.es embeleso
Y en el cielo enciende el día,
1Yo a tesoro tod~ eso 1
y no vale lo que un beso
De tu boca fresca y pura
Llena de miel y de esencia.,
Lo que vale..tn.Jnocencia.
Lo que vale tu hermosura.
Lo que vale la ventura
Que gozas en tu existencia.

REQUIEM.
La luz por las ojivas penetra y biere
Los lienzos que nos cuentan largos martirios·
Se oyen las notas tristes del MISERERE· ,.
Se quejan las campanas, lloran los cirios.:..

1► 95.

FRAGMENTO.

SRITA . MANUELA LIZARRAGA [DE MERIDA.]

Luego el alma, turbada en su retiro,
sa asomó á tus pupilas con ternura,
y de tu pecho se escapó un suspiro
mezclado de plac:!r y de amargura.
Juego fué más ardiente tu respiro
y tu mano en la mía más segura;
que el capullo de rosa, antes opreso,
abrió las alas al calor del beso.

Poema del amor! ¿Quién, en la aurora
juvenil de la vida, no ha temb!ado,
al recibir de la mujer que a.dorl¼
el dulce beso de su labio amado?
¿ Y qué mujer, cuando el amor devora
con su torrente ciego y despe!íado1
pudo tener el corazón en calma,
Tranquilo el pecho y en silencio el alma?

La luna resbalaba el disco suyo
y en silencio lloramos de alegría;

tú, feliz, al saber que yo era tuyo;
yo, feliz, al sabe1 que tú eras mía.
Luego, turbando ese silencio cuyo
la.mento singular enardecía,
Joco yo de pasión, tú de ansia loca,
nos desmayamos al juntar la boca.

Extiende la tristeza su negro manto,
El alma, en lo pasado, vuela perdida,
A todas las pupilas acude el llanto
De los viejos dolores sangra la heri'da.
¿Quién no siente del pecho las fibras rotas

Al ver que le recuerda cada sonido

"Esas que a.compafiaron, dolientes ~otas
Al pedazo de su alma que se baya ido?'
En tropel los recuerdos brotan y vienen
E l hombre se concentra dentro sí mism~
¡ Y los ojos que miran al suelo, tienen '
La suprema fijeza q ue da el abismo!
El Réquiem funerario suena en el coro
Apagados ac,1rdes que se agigantan
Y ascieudeo en concierto dutce y s~noro
Unas notas que lloran y otras que canta~.
Sus notas son el himno de los dolores
La humanidad que llora sus alegría.~'
Es la profunda queja, son los clamor~
De todas las humanas melancolías. . '
AlJí, cual un arrullo, dolfonte brota
Del corazón herido la íntima fibra
La plegaria y el grito lanzan su n~ta
Modula la esperanza, y d amor vibra'.

Cuando ·partí, so!Ianáo en el mal'iana,
noté que, como un áugel de consuelo,
flotaba en el azul de tu ventana
con alas de paloma tu pa!íuelc ;
y, desde el borde de la mar cercana,
prestando vida á mi amoroso anhelo,
flotó el mio también.-Y al ser mecidos,
fueron dos ave&amp; que buscaban nidos.
MANUEL UGARTE.

U Nf\ DELf\OION INVOLUNT f\Rlf\

Allí de lc1, paloma la lastimera
Queja, que apenas _nace fugaz desmaya,
Las nacientes canc10nes de primavera
Y el tumbo de las olas sobre la playa{

La rubia mamá bordaba tranquilamente y su
liijo Mario, sentado en la alfombra., recortaba una
hoj'l con figuras de soldados rojos y azules.
Cuando más entretenidos ~ataban, se asomó á
la puerta el papá.
-Mario, chiquitín, que te vista tu mamá. Va•
mo'I a. pasear.
La setl.ora arrugó el ceiio y siguió bordando
-eomo si nada hubiese oído; pero Mario, se puso
en pie de un salto y abrazándose de las piernas
del papa. se a pretaba contra él como un gato mi•

El canto de los cisnes en la laguna
Y soplos de tormenta que se dei;at~
Arrullos maternales sobre la cuna '
y lejanps rumores de catarata. '
Tiene todas las notas del sufrimiento
Encierra de la vida todo el amargo '
Ese pr?fundo _li~quiem, pausado y iento,
Ese adiós al v1aJero del viaje largo.
Y del órgano en tanto las notas graves
Con un clamor de ruego, suave y dolie~te
A_l subirá los cielos, cual grupo de aves '
Piden misericordia para el ausente.
'

Y parece que el alma, libre precito, •
Que los lazos del mundo por siempre deja
Enendidas las alas al intinito,
'
Al compás de 'lUS notas, fugaz se aleja . ..•
La l~z por las ojivas penetra y hiere
Los henzos que nos cuentan largos martirios·
Se oye1;1 Jas notas tristes del MISERERE, •
Se queJan las campanas, lloran los cirios.

. . .. .. . . . . . . .. .. .. .

París, 1897.

323

EL MUNDO.

Domingo 26 de Noviembre de 1899

.. . . .. . . . . . . . . ..

... . ... . ........... . ... .

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4 •

••

;,is;, Luego lentas pisadas que ya se alejan,

Y el d?lor que nos clava su diente agudo,
Las brisas 9ue ~n las ramas tristes se q úejan.
La tierra silenciosa y el cielo mudo!

10ado.
-Papa.sito, papa.sito querido, decía riendo y
bailando de gusto.
-Vamos, Eugenia, viste á Mario porque se ha•
·ce ..arde.
-Pero 1,es cierto que lo vas á llevar contigo?
preguntó sorprendid1t, sin dejar su labor.
- Figúrate. . . . Tengo dos horas libres. Esto
-es un milagro, porque Mario jamás sale conmigo.
- Si vas á llevarlo al Pincio piensa que hace
:mucho frío.
-No, no lo lleva::é al Pincio. ¿No es cierto,
monín, que lo mismo te da ir al Pincio que á
-cualquiera otra parte?
-Sí, papadito, siempre que vaya contigo y que
:mamá me ponga mi traje de terciopelo .
-En el Castillo está muy húmedo, dijo la se1lora.
- No iremos al Castillo. ;,Quieres que no salga
el chiquitín? ¿Estila celosa?
-Vaya u na tontería, dijo alzando los hom•

'broa.
DIEGO URIBE,

Levantóse lentamente, como con repugnancia,
anduvo de aquí para allá lentamente, abrió todos
loa roperos sin encontrar lo que buscaba, y por
tin, A llls mil y quinientas vistió A Mario.
Este entre tanto, de pie en la cama, se agitaba
como un diablegín mientras Je traían el vestido:
jugaba con su padre, pedía que le hiciera cosqui•
llas, y se dejaba caer sobre las almohadas. ríen•
-do A carcajadas y besando al papá el cual A su
~ez se acostaba junto á Mario.
Mientras la seflora vestía al niflo, al ponerle las
medias y al anudarla las cintas de los zapatos se
tncl~nó como par a besarl&lt;&gt;, pero en realidad para
decirle algo en secreto.
Ptro no había modo de conseguir su intento
porque el setl.or no se apartaba de allí, co;nplaci-do en la contemplación de su hijo.
L~ 11etl.ora puso mal el primer botón y no lo
advirtió sino hasta que llegó al último. Tuvo que
-empezar de nuevo su tarea. Mario rabiaba de
tmpaciencia. Ya tenía el sefior el sombrero pues-

to y todavía a ndaba la seftora buscando un pa•
:ll.utlo para el niiio.
- Le daré el mio, Eugenia, si lo necesita.
-No lo necesitaré; vámonos, papa.sito.
- No vayas A comprarlP. juguetes, le dijo la se•
:iiora á su marido, en voz baja.
- No tengas cuidado.
Lll maml\ besó la frente de m hijo y aquel beso faé tan largo que se dijera que quería darles A
sus labios la expresión de un lenguaje desconocido. S,llió á la antesal,i, y mientras el padre y el
hijo bajaban. salt,mdo y hllblando á vocea.
-¡Mario! gritó la se:ll.ora.
- ¿Qué, mamá?

-Ove.
-Dime desde ahí lo que quieres, mamasita.
-Vas á tener frío, toma tu abrigo.
- No, no tengo frío. Adios, mamá.

Al llegar á la puerta de una barraca en donde
habitt tíl{res enjaulados y cocodrilos en una laguneta, el valor y la curiosidad de Mario disminu •
yeron .
Miraba á su padre con una cara que revelaba
la lucha interna entre el miedo y la curiosidad.
Ni se atrevería á dar un paso.
- ¿Son muy grandes los cocodrilos, papá?
- 8í y tú muy cobarde.
-¿Son del tamaiio de Nana la cccinera:&gt;
-;:,on de otra forma, son largos y aplastados.
- Vámonos de a,uí papá . Ya me contarás cómo son los tigres y los cocodrilos, eso es mejor,
y ahora puedes comprarme un juguete con el di·
nero que les i oas á d1tr en la barraca.
-No, ya tienes muchos juguetes.
-¡ y si vieras cuántos tiene Alejandro! Son muy
bonitos, tienen mecanismo para andar. Hay un
ferrocarril con tres wagones y viajeros adentro;
en la caldera está el maquinista, muy negro; po•
brecito! Alejandro tiene también un circo con
caballos que dan muchas vueltas. Y tú, papá, ¿tenías juguetes cuando eras chico?
-Yo no tenía tantos como tú.
- ¿Y hacías travesuras?
-Menos que tú.
-¿Y te pegaban??
--Sí, monín.
-¿Y te dolía?
- Algunas veces.
-Mira, papá, ~uando mamá. me da un cachete
no me ca.usa mal; lloro y grito por no dejar.
Ahora ya no me pega.

-;,Y quieres mucho á tu mamá?
-Sí, papa.sito, pero á tí te quiero má.s.
- No digas eso. ¿Por qué me quieres más qué
A tu mamá?
-Porque A tí sólo te veo á la hora de la comida, mientras que con ella estoy á todas horas. Si
me crmpras un juguete diré que á los dos loa
q uiero igual.
- Vamos, mentiroci!lo. ¿No q uieres ir á comer
un helado en casi\ de Singar?
-Sí, papá , un helado de frambuesa, color de
rosa.
Después de comi,rse su helado muy despacio
para que le durara, Mario quiso llevarle A su mamá
unos pastelillos. ¡Pobrecita mamá·, se habfa que•
dado en la casa y no comió su helado! El mismo
le llevaría los pasteles, enredándose en u 'l de 1o
la cuerda del paquete.
-Papá, J.CUá ndo sea grande podré comer un
helado todos los días?
- Eso te haría daft.o.
-No, no me haría daiio. Papá, yo quiero ser
c0racero.
-¿Y si te qaedas chiquitín? Eres uca criatura,
eres mi ni:ll.ó mimado .
-Mira, dame mucho de comer, p iira ser grande y grueso, porque si me quedo chiquitín no
me harán coracero.
Al paslir por la calle Nacional, lo deslumbró el
aparador de la. juguete,í• de Natalí y se quedó
mudo de asombro. Tantas maravillas le extasiaban y se puso á contemplarlas con los ojos fuf.
gurantes de deseo.
Con su mamcita apretaba la de su papá, como
para comunicarle su i,stremecimiento: el rostro
pálido, y las mi radas llenas de asombro, formulaban una súplica mudt1, tsn elccuente, que el pa•
dre no puclo resistir y eutró á lt1 tienda para com•
prarle un juguete.
-Eotoy contentísimo con esta aldea que me
compraste, murmuraba el niiio cuando iban camino de la casa. ¿Cullntas casas crees q aé tieÓe?
-Veinte tal vez.
-Bueno, pues te daré veinte besitos y si hay
una iglesia con campan&gt;trio te daré un beso muy
largo. Estoy muy contento porque con este ju•
guete me divertiré mucho en casa. El viernes
mamá. me compró un aro y una Te lota. ¿Para "'
qué me sirven un aro y una pelota en la casa? Podría romper los muebles y los espejos, ¿no?
-Pero podrías divertirte con ellos en el Plncio.
-No, no, en el Pincio no. Dondeyn me divier•
to es en la villa Pamphil Y'. El viernes fuimos maro~

�EL MUNDO.

324

y yo; en el coche iba muy aburrido, pero mamá
me dijo: «Al llegará. Pamphily, bajaremos.»
- ¿Nunca babias ido en coche cerrado, Mario?
- Nunca. papá,
-¿Y en Pamphily jugaste con tu aro y tu pe•
lota?
- Sí, mientras mamá platicaba con Ricardo.
-;.Con Ricardo?
-Sí, papá..
- ¿Y qué hacía allí Ricardo?
-Se andaba paseando. Me estuve un momen•
to con él y con mamá, pero no me hacían caso,
v entonces me fui corriendo delante con mi pe•
iota. La pelota se fué rodando hasta otra aveni•
da y por buscarla se me perdió mamá. Oye papá,
¿~i yo me hubiera extraviado en el bosque me
habrían comido los lobos?
-Sí. . . ... tal vez. Y ...... ¿tu mamá?
-La encontré cerca del coche en dondt me
aguardaba ya.
.
-¡,Cuánto tiempo te estuvo aguudando?
-Cinco minutos, papá.
- ;.Cinco minutos nada más?
-O cinco horas. Me regaftó y yo me puse á.
llorar. La _culpa la ttnía la pelc,ta y le pegué. Ri·

cardo subió al coche con nosotros y bajó las cortinas; no se veían las calles. Nos apeamos en
Ripetta pero antes Ricardo le dió á. m11 má un beso
en el cuello. ¿Por qué baria eso, papá.?

.. ~N;s· f~í~¿~ y éi S~· q~~dó
0

0

~~- ~i ~~~h~. 'p~;~.

;.por qué besó á. mamá.? El no es papa.sito, ni ea.
Mario, el chiquitín mimado, para que bese á mamA.
Dile que ya no lo haga, papá.
-Ya se lo diré.

* **

La madre esperaba A su hijo en la antesala
poniendo atención al ruido de sus pasos.
'
-;.Estás sólo, Mariojl
- Si, mamá., !!olito. PapA me compró una ald e~Y paste les para tí.
Estaba pálida y temblorosa; el nifto la mirab11.
con sus ojos candorosos y brillantes.
·
-;.A dónde faé tu papá., Mario?
-Fué á decirle A Ricardo que no te bPse.
-¡Hijo mío! gritó, y cayó en tierra con los brazos abiertos.
MATILDE SERAO.

UNA VENGANZA.
El naturalista después de levantar el bordado
gorro, para cosquillearse la cabe:i;a calva, con los
afilados dedos, y alzarse hasta la frente las gafas de color, para restregar los ojos irritados por
la prolongada lectura, salió de la pieza en donde
durante tantas noches como aquella, se había
entregado á los estudios quA constituían su espe•
cialidad, y le habían dado nombre entre la gente
docta.
Y recorriendo piezas amplias y solitarias, en
cuyas paredes la bugía le dibujó, caricaturizAn•
dolo, su cuerpo · envuelto en aquella larga bata
floreada, empequeileciéndolo y alargá.ndolo, extraordinariamente, ridículamecte, llegó al cuartucho húmedo, lóbrego, destinado A bodega y biblioteca.
La bugía seilaló con su dedo luminoso las grotescas figuras de todos los desechos de la casa
que habían ido á sepultar allí, en desordenado
hacinamiento, en abigarradísima multitud.
Unos zapatos viejos hacíanse guifios, burlán•
dose de una an~igua bailera que, reina destrollll·
da, ostentaba aún los brillos de la corona, y unos
sabihondos librotes, muy serios y orgullosos, aunque vestidos de polvo, y olvidados en ridícula
postura de vulgares ebrios que van á caer.
Dejó en el suelo la amarilla palmotoria para
levantar el viejo diccionario, y vió entonces moverse a lgo muy cerca: ¡un animal! Y lo ba:ll.ó de
luz; era una lagartijilla entumecida, asustada,
acasc medio dormida ó moribunda que, apenas
po Ha menearse.
y era preciosa, ¡qué piel! hubiéraso creído que
era un trozo de cé3pe~húmr,do y animado.
¡Un ejemplar raro!
¡Un buen ejemplar!
Con la hoja brillante del pe1uell.o cortaplumas
de cubiertas de concha, la pinchó en mitad de la
espalda, la prendió contra la madera del piso y
¡cosa rara!, sintió que un estremecimiento le recorrió el cuerpo, y le pareció que un quejido dé•
bil, apenas ptirceptible, quejido de lagartija, extraflo como lamento de flor azotada, brutalmente
golpP.ada por el viento, salió de la boca del ani•
mal herido.
Vió con tristeza cómo se retorcía ansiosamente cómo levantaba del suelo la cabez11, agitaba
la~ manos y la delgada cola haciendo esfuerzos
para huirá aquella mortal presión, y sólo conseguía hacerse mayor la herida. Deseó que muriera pronto, para ahorro de sus dolores y sus ansias· sintió en el pecho un pequeflo -oeso de tris•
tez¡ y de temor que bien pudiera ser remordi•
miento por el crimen cometido. Ante los agóni•
cos estremecientos del reptil, recordó á. cuántos
a nimales babia aA.do muerte, sólo porque eran
hermosos, para enriquPcer so colección, á cuántas
plantas había sorprendido en momentos de amo·

Dominio 26 de Noviemhre de 11199.

Tlom1n2'0 26 de Noviembre de 1899.

Cuando volvió á. sentarse ante el tapete verde de la.
mesa, notó que Uovia.
Hasta entonces, y toda la tarde, con aburridora constancia se hllbía oido el repiqueteo de los dedos ociosos de la lluvia, en la vidriera de 18. pieza. T uvo frío •.
Tendió sobre la tapa del tintero el cuerpo de la in•
fortuna da criatura, y abrió nuevamente el libro .
En el fondo negro de la taza de café apar eció un ojo•
brillante que le miraba atentamente. Retiró la bugía.
Se s~n~ía fatigado, sentía en el rostrola calentura de
la irritación, v resolvió irá. la cama.
Mientras se desnudaba oyó á un grillo que en un
rincón de la pieza silbab9, y silbaba. Otro•
le contestó; le despertaron la idea de esos
b11ndoleros que en mitad de los obscuros..
caminos, se ponen de acuerdo para salir a¡l
encuentro de la victima que se aproxima,.
por medio de silbidos significativos.
Luego, un negro moa•
cardón revoloteó en tornosuyo. Quién sabe que le
dijo en su lenguaj~ y conuna voz ronca v solemne,.
como la de un ·riscal acu•
sador ante los jueces.
Con el cuerpo ya cu•
bierto por las blancas sA•·
banas del lecho, y la ca•
beza oculta entre el espeso velo de la obscuridad.
tendido sobre la alcoba,
quedó pensando: «¡si los.
deudos de los animHle&amp;
muertos por losnaturalis•
tas,
se vengasen!»
rosa unión y con la misma hojll l&gt;rillante del cor
Y los grillos silbaban en los rincones de la al•
ta.plumas de cubiertas de concha, había roto esos
coloquios con la muerte. Pensó en las muchas coba. Había aumentado el número. Dentro dealegrías criminales que babia experimentado la escala aguda de sus voces, había infinita va•
cuando se apoderó de esos lYUenos ejempla1·es, y riedad; eran muchas voces distintas, seguramerr
sintió un remordimiento equivalr,nte á la suma de te de muchos grillos iguale5.
Y el negro moscardón zombab'\ &lt;iicien do qu:én
muertes que habfa causado. ¿Tenía él derecho
sabe qué en su lenguaje silbado y con voz ronca
sobre todas aquell&gt;1s vidas?
Esp:.&gt;ró; los movimientos se hicieron menos rá- y solemne.
En el techo los alacranes gritaron algunas pa• .
pjdos, menos fuertes, menos frecuentes, y a1 oa.
bo vino la inmovilidad, se fué aquella pequefia labras, gorgoritearon algunas frases.
Sobre
el
buró
se
oyeron
·
p
asos
menudos
y
d1a•
vida.
Salió rumbo á. la mesa de estudio con la pal- cretos, y cautelosas palabras, apenas murmura•
matoria en una mano y el cadá.ver flexible en la das.
Después le pareció sentir esos pasos ligeros.
otra; por el vientre blanquizco asomaba la punta
menudos, sobre sus piernas, como si un ratón co·
brillante del arma.
·
Y tomando por pantalla la pared, nuevamente rreteaee por encima de él.
se entretuvo la bujía en dibujir ri&lt;liculizá.ndolos,
Algunos cuerpos poco pesados caían desde e)
los cuerpos del vivo y de la muerta.
techo sobre el suyo. Pero eran tan leves los gol·
Pareció en un m(lmento que iba á. saltarle á la pes que, sólo por su excesiva sensibilidad, el na•
cara el animal aun vivo, y en un temblor instan- tura.lista podía darse cuenta de ellos. ¿Sería ap~en·
táneo, dejó caer su ejemplar el nervioso natura- sión suya? ¿De veras estaría.u cayéndole encima
lista.
algunos animales? .. ..

1

l

Sintió en la cara la misma ligera molestia que
babia eent.ido tantas veces, al tropezar en un jardio con una telarafta tendida de un árbol á. otro
cercano, y quiso pasarse la mano por lA. cara, pe
ro una ligera presión Pj ~rcida en el brazo se lo
impidió, la presión de una lig1tdura hecha con del
gado hilo; ¡y no pudo vencerla!; era un hilo del
gado y fa~rte como finisímo alambre de acero,
un extraordina"io hilo de arafla.
Pretendió incorporarse; l'O pudo; iguales ligaduras le oprimieron en las pLirnas. en los brazos,
en el tórax, AD todo el cuerpo, y le oprimían mfts
y más, como si alguien estrechara las mallas de
11 qnella grande y extrafla red. Cuando no pudo
absolutamente moverse sintió sobre el cuerpo el
cosquilloso y horripilante andar de innumerables
aratlas.
y las vió, las pudo ver milagrosamente, á través de la compacta sombra. Entonces pudo darse
cuenta de su angustiosa situación.
Un golpe de horror le hiio estrem ~cer,
Las ara.ti.as recorrían por todas partes el techn,
entrllndo y saliendo por las ropas que mostrahlln
algunos agujeros. Los ratones con tezón trabaj&gt;l•
b&amp;n y abrían otras nuevas bocas en laR sAbanas
despedazadas, y mientras roían incansablemente,
moviendo sus hociquillos en donde temblaban los
largos bigotes, haclanle muecas, y le clavaban en
Ja cara, como desafiándc,le, sua miradas brillanteP, negras, vivarachas.
Bien pronto la obra estuvo concluid!\.
Las ropas roídas con faria, le rodaban sobre
el cuerpo en pelmazas, como grumos espesos d"l
j11bón, y hasta como cenizas volaban los mAs pe•
quetlo11 pedazos.
Entonces comenzó una invasión inesperada.
Del cielo de la pieza se desc.0lga ban las arai\11s, '
bajaban por sus hilos, cabriolellndo y deteniéndose A trechos, como esos saltimbancos que en
los circos detcienden de los trapecios por una
cuerda, poco á poco, tomando figuras efectistas
ó ridículas. Luego se desprendfan cerca de su
cara y oía la agitada respiración de los pu!mones
de las a raiias funambulescas.
Se de~ató una lluvia negra, muy negra; los ala•
cranes chirriaron, agitando sus tenazas, caían, se
revolcaban sobre él, lograban tomar su posición,
y ligeramente se resbalaban por la cama. Algunos como por distracción le hirieron con sus armas. E l dolor le atrofió los órganos voc1des y no
pudo gritar.
Alguna colmena se vació y el emjam~re invadió la pieza. Todl\s las abejas seguían á su reí•
na; el ruido que producían era ensortlecedor, y
reianse cuando él, el desgraciado naturalista, cerraba instintivamente los ojos al verlas acercAr•
sele aterradoramente, hasta rozarle las mejillas
con sus alas.
¡Las abejas! y pensó en la miel y en los cirios.
Anunciándose á la puerta con ruidosos aleta•
zos, llegaron aviones y salangos que rompían á.
gritar como si viesen una ave de rapiila. No salla aún del nuevo temblor miedoso que le causaba la reciente aparición, cu11ndo hizo su entrada
triunfal, como todas las suyas, nna nube de lan•
gestas que hacían retumbar el aire con su estru.,ndoso vuelo.
Bandadas espesas de mosquitos revoloteaban
por todos los ámbitos de la pieza museo.
Sólo él, él que era un notable naturalista, po•
día distinguir las voces de tantos animales, y po•
dia distinguir unas de otras las variadas especies.
Mientras se fijaba en los mosquitos, cuyas picador~ tanta molestia le causaron siempre, un en• ·

325

EL MUNDO.

zó á. chupar la sangre
basta d ..jarlos pálidos,
muy pálidos, ceráceos,
«Debían llamarse bemófilos. » -quiso gritar.

!-

L
jambre de cantáridas le llamó la atención. No
pudo fijarse en el hermoso color de los élitros,
porque pensó en 111 fiebre que iba A causarle el
olor de ellos; y sintió la fiebere, y quiso esca•
parse al delirio que veía aproximárs.elel
Bajó la vista; el suelo estaba sdfombrado; desagradable alfombra l\nimada. Por los pies del
catre subían escorpiones rabiosos agitando des•
sesperadamente los garfios de sus colas ya henchidos de veneno, y sobre ellos cabalgab&amp;n las
tará.ntulas.
Se arrastraban penosamente incontables aligatares iguales á los del Nilo,-con los ojos desbor•
dantes de sangre y los cort!lntes dientes descu•
bie rtos,-pero empequeilecidos hasta como una
lagartijilla; ¡ h, la lagartijilla muerta!
Tortugas que andab1n inusitadamente despacio, tortugas viejas, subían también produciendo
con sus carapachos al chocar, ruido de castafluelas rotas, manej!ldas por manos torpes. Y abrían
las bocas para morderle y le mordían, ¡qué dolor!
Había en la movediza alfombra un fragmento
rojizo que se agita ha sin cesar, y b. illaba á intervalos, como las lentejuelas de u, traje fant4stico, cuando las golpea la luz: las hormigas. Su•
bían, subían y cubrían completamente las cuatro
piernas de lR. cama. En los cuatro estremos del
catre vió á cuatro cuervos que graznaban á com•
pás.
Describiendo elipsoides, voltejearon entonces
en derredor de sus ojos unas falenas. Se le ocu ·
rrió: r,despedirían luz sus ojos? ¿El estaría vien·
do á. favor de esa luz?
Y p11rpadeó repetidas veces.
Sir.,tió en los pies un hormigueo y logró ver á
dos hormigas que se colocaban riendo-de veras
refan -en una misma línea, y se preparaban á.
A correr. Empezaron la carrera en línea recta,
cada una por una pierna.
Ellas creían que era carrera, y el cosquilleo le
molestaba profundamente.
U n hidrófilo se le clavó en los labios, y empe•
0

Una abeja se le había
prendido en Pl vientre,
y empezaba á introducirle poco á poco el
aguijón.
El naturalista recordaba el suplicio de Prome•
teo y él se creyó un sen•
tenciado de lo!! diúses.
El piquete de la abeja
fué la seflal de ataque.
Todos los animales se
avalanzaron sobre él y
le picaban ó le mordían
por todas partes, hasta
los de ordinario más ino•
fenslvos, como las golondrinas. Algunos no OOD·
tentos con herirlo, le
arrancaban pequefios pe·
dazos de c11r ne. Le pa•
reció que era un caballo
muerto arrojado en mi•
tad de un muladar pobla•
_J
do de hambrientos ZOt"i•
lotes.
En un Angulo de la alcoba convertida en jrnla•
una triste tórtola lanzó su lúgubre cucú.
Las hormigas fatigadas, seguían, sin tomar des•
canso, su carrera á través del cuerpo del infeliz
sabio, lleno de piquetes y mordeduras, salvaban
las zanjas abiertas y desbordantes de sangre, y
les dejab'ln paso libre las araflas, los alacranes,
los grillos y las hormigas sus compafleras. El las
vió aproximarse y apretó los labios blancos, te•
mía que le entrasen por la boca, perc, no llegaron
y aignieron su camino.
Creció su angustia. ¿A dónde iban?
Al llegar á los ojos se detuvieron; P-ra el punto
marcado para final de su carrera. Todos los animales cr,lebraron la llegada con gritos.
¡Apareció una lag-artíja con un cortaplumas de
ca1.1has de c0ncha clavado.en la espalda!
Se arrastraba penosamente, quejáoase con
amargura.
Y empezó su peregrinación sobre el cuerpo
destrozado.
Por última vez quiso gritar, llorar, moverse,
correr, huir. ¡Imposible! Cuando ella llegó al
corazón se detuvo.
Muchas hormigas comenzaron á. subir sobre el
cortaplumas, como A una percha.
·
¡Iban hundiéndolo poco á. poco en el pecho del
naturalista!
Las dos hormigllB se arrojaron al fondo de los
ojos como dos nadadores á un estanque.
Su desfallecimiento creció grandemente.
Y lo último que vió, con los oj J i! ya ciegos, fué
otro naturalista igual á él, quizá. él mismo dentro del vientre de una gran vaca que se e~hibía
en un tablado, y un mono con la cabeza llena
de canas que le hacia muecas de burla y de des
precio.
FRANCISCO ZÁRATE

Rurz.

�326

EL MUNDO.

Domingo 26 de Noviembre de 1899.

Año VI

LA ULTIMA JORNADA.

Tomo 11

México, Domingo 3 de Diciembre de 1899.

Número 23

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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EL MUNDO.

Domingo 26 de Noviembre de 1899.

Año VI

LA ULTIMA JORNADA.

Tomo 11

México, Domingo 3 de Diciembre de 1899.

Número 23

�..
EL MUNnO.

328

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Ahora que con motivo de la zarzuela de unos jóvenes literatos, estrenada reciencemente en el Principal se babia. del arte popular mexicano, bueno es
recor'dar q:ie el vlejd\Fidel es el padre de este género de poesía que tiene el don de despertar en las
multitudes el amor á estas tres cosas santas: la P:ltria, la Libertad y la Belleza.
Guillermo Prieto es bardo de alta entonación líxica cuando canta á esas sus deldades. Con la caoellera y el traje en desorden en un di vino. arrebato1 vuela su inspiración á las alturas. Sus libros de
ve rsos contienen fragmentos de epopeyas gloriosas.
Es olímpico narrador de batallas. Su Romancero es
una marcha tocada en m~dio del campamento por
una banda de clarines de guerra. J ..:gó de joven en
el Olimpo. Es un lwplita.
Mas este poeta homérico, es también á las veces
Arlstófanes. Nadie como él para la sátira de costumbres. Y antes que par11. la sátira, para la pintura;
todo un Melssonier por lo fino y por lo intencionado.
Después de leer la Musa Callejera de Guillermo
P!'ieto se queda uno satisfwho, sonriente, tranquilo,
como el que torna á casa, ya entrado el día, de vuelta de un paseo matinal , después de empaparse en las
campiñas, de rocío, de perru~e y de sol. No conozco
artista que despierte la emoción de modo más sencillo y natural.
La rima corre fácil y ligera, dAliciosamente desalii'!.ada, retozona y risuei'!.a, como linda muchacha
que, á medio vestir, salta del lecho despertada por la
luz de la aurora.
Los hábitos populares toman artístico y brillante
atavío en caprichosas conversaciones de versos de arte menor que chorrean picarezca gracia. Los roman.
ces y seguidillas, sobre todo, suenan á canción de callejuela, acom pafl.ada de rasgueos de guitarra, y risas
frescas como de mujeres alegres.
Se antojan los sueños -de_ Ffdel á manera de esos
sueños coloridos, de esos pa1saJes esfumados que la
fantasía de los nUios suele ver en un frasco de cristal
lleno de agua, y puesto á través de la luz. Todo en
elles es límpido, !rizado, radioso. Todo derroche de
color é inquietud de ondas.
y en aquel relampagueo de reflejos, el verde es esmeralda, el blanco nieve, el rojo púrpura.

*

**
La Musa Callejera es un hervidero de chinas t,jínegras y brunas, de clwrros barbudos y de léperos parranderos, y audaces.
Por allá va la enagua roja salpicada de lentejuela,
siguiendo el rítmico movimiento de las caderas; la
zapatilla azul como chapín de reina, h01Iando el empedrado de las plazas; el rebozo de &amp;eJa transparente
y abrillantado como chal de odalisca, prendiéndose
en las birolas de plata de las botonaduras. Allá va el
sombrero deslumbrador, lanz11.ndo chispas de oro de
los galones, y sobre la chaqueta de cuero, el zarape
de bordaduras vívidas, agitando los hilos del fleco.
Cada romance de Prieto es un cuadro pintado á
grandes brochazos, pero de un efecto admirable. Como
esos lienzos tan estimados por los devotos, deben ser
contemplados á cierta distancia.
¡Qué color! ¡Qué movimiento! Os acercáis y todo
se desvanece. Sólo quedan grumos de pintura, montones informes de color, como si alguien t raveseando
se hubiera eritretenido en frotar sobre aquel lienzo
una paleta. Guillermo Prieto es un poeta altísimo
\iue habla en caló. Ma~ el dialecto popular sale de
sus labios excelso y purificado.
y es que el lenguaje de envilecida dicción y aspecto bajo sirve de verbo á ~asiones nobles, á ide.~les supremos, á ter~~nos l_nfimtos, como tosca vasija que
contiene exquisito vmo.
El bardo desciende á las últimas capas sociales para
sorprender costumbres y arrancar al argot obscuro las
ideas grandiosas como la negra piedra del mineral los
átomos de oro que la abrlllantan.
li'idel hizo versos con el idioma que vacila y tartamudea. Volvió á las crisálidas mariposas.
En esas estrofas se agitan nuestros t ipos nacionales. Sólo que á través de la poesía del maestro, aparecen esos tipos idealizados.
Apenas hoy fermento ?e vicio en esos protagonistas callejeros. El patriot1smo, el amor, la compasión,
la lealtad, encubren las perversidades, las degradaciones . los odios. Alli todo es bueno; el contento
sano, Ía ironía. inofensiva, la embriaguez jocosa, el
chiste a1ado.
Fidel es un modelo que debe servir á nuest1os jóvenes literatos para costumbres y tipo~ del país, ahora
que el género chico ha tomado ese serio y provechoso
camino.

***

En este combate de teatros, á última hora ha
triunfado el Nacional. ¿No es verdad que todos celebramos esta conquista del Arte, esta toma d~ una
plaza amurallada por la indiferencia, esta hábil batida á los insurrectos contra el Buen Gusto?
La victoria de la ópera ba sido completa, á pesar
de las desgracias y contratiempos de \a última semana.
Hemos oído Carmen y FausU&gt;, durante ella, y las
dos magnas obras pudieron salvarse sólo por el respeto y el amor que de antaño les tenemos.
¿Quién ha dicho que Carmen es e_spañola?. No, sellor; Merimée, el creador del tipo, hizo una g1t~na, y
Bizet, el maestro, una andaluza ..... . traducida al
francés.
Las pasiones sí pueden ser espallolas:son un horno;
caldean. Hay mucho fuego y mucha luz en el dra1!1ª·
Huele á clavel el aire y suena la guitarra á lo leJoS.
Y á pesar d9 eso, á la letra y á la música se les conoce que, aunque bien disparadas, no son de España.
ál pasar los Pirineos se refinaron con.o le sucede
al aceite, y al vino. De la monotonía de los cantares
ibéricos Bizet hizo maravillae de movimiento. Enriqueció con nuevos sonidos las castañuelas, la pandereta y la gui¡,arra. Vertió una gota de champagne en
las cañas de Manzanilla.
En cuanto al Fausto . . .. ¿le parece á usted bien,
sei'ior Sienl, que en lugar de hablar de la audición
hable de Goethe?
El viejo Goethe era un impasible. Amaba la serenid~d olímpica dé la eterna belleza. Meditativo profundo, hundía tranquilamente su pensamiento en el
Océano de la vida, sin temor á los temblores de la
ola. Analizaba mucho este poeta excelso que no sintió jamás los frenesíes de las pasiones cuando se
exaltan ni los arrebatos de los ideales cuando se enloquecen. Por eso las creaciones de este inmóvil sublime son todas símbolo. Bajo el nel{ro birrete de
Fausto sueña la Humanidad; con la carcajada de Mefistófeles se ríe la Duda; dl corpiño azul de Margarita, como el níveo peplo de Helena, cifle los s~nos palpitantes del eterno femenino.
¡Feliz tú, buen viejo, divino viejo, que arrellenado en tu sillón, de rojo y oro, puesta la mano firme
subre la ruuosa mejilla, serena y pensadora la frente
bajo el bla~co palio de la peluca, escéptico, burlón y
risueño, viste pasar la procesión desordena.da de
n·1estros anhelos, el tumultuoso séquito de nuestras
esperanzas, el apocalíptico desfile de nue~tros dolores, el visionario cortejo de nuestras ambiciones, el
infame. aquelarre de nuestras perversidades! ¡Feliz
tú que pudiste reunir lo disperso, atar lo alado, encadenar lo enfurecido en nuestras almas, y sin rencor y sin odio, nos arrojaste, viejo Goethe, tu ironía
hecha libro para que nos reconociéramos en Fausto,
amáramos á Margarita y tuviéramos un fiel compaiiero de insomnio en Mephistol Gracias á tí, nos asomamos á la véntana OJival en busca de la Verdad
Eterna, durante las noches diáfanas y frías de tu
Alemania, y nos sentamos junto á la nliia rubia, á
la fresca sombra de los árboles, para deshojar flores
y contar melancolías ... . . .

Domingo 3

ne Diciembre de 1899.

ecuación especial (cada alm&lt;1 tiene la suya), no es
sensible á todo en el mismo grado, el poeta (hablo
del músico) no lo vió todo pero lo que vió lo vió bien
y nos lo dice encantadora.mente.
Así el primer acto es francamente !.imbólico; la incurable friYolidad de la sociedad en vísperas de la Re.
votución, ftivolidad heredada de un siglo entero de
galanteos y placeres; el amor á la virtud, predicad1,.
por Rousseau y su secta con vertido en una moda en
un juguete, en una especie de traje á la griega 'quedeja.ba á la naturaleza toda su libertad de movl~ientos y de extlibiciones, el amor á la libertad del géne.
ro humano profesado por las marquesitas de tacón
alto, meJia calada, seno al fresco, peinado en las nu.
bes: deliciosas cabezas de Boucher y de Watteau, que
en las puntas de las picas, iodaviaconservarfanlosrlzos del tocado empapado en sangre coagulada y sobre
la tez lívida dt: muerte, el carmín y los lunarcillos delos afeites postreros; la igualdad aclamada en los salones con las rosas y los pomos de esencia en las na.
rices para no sentí~ el aroma animal del pueblo soberano; la fraternidad profesada en forma de luises de
oro dejados caer en las manos negras y húmedas del
hambre, por las manecitas finas de uñas rosadas y
piel de seda, y un sordo delirio por gozar mucho, por
gozar pronto, por saberlo todo, por apurarlo todo,
como si en la luz azulada y triste que SE' mezclaba á
la de las bujías al fin de una noche de baile, se ad!.
vmase una agonía, un fin; de todo eso hay un poco
en el primer acto, que parece un idilio en los umbrales de un cementerio. Marquesas; perfumados abattirw.~ que agotan la dulzura de vivir, como el futuro
príncipe oe Benevento; poetas declamadores; lacayos
insolentes en quienes el odio y la envidia maduran á.
los próximos proveedores de la guillotina; pastorcillos de comedia acicalados y pomponados y trascendiendo á jazmines y el grupo escuálido, brutal y astroso de los famélicos, en quienes la plebe del día.
siguiente muestra los colmillos afilados y la gola roja,
son los personajes de ese primer cuadro un poco Incoherente y murmurante y_ vago como era la época;
delicioso paisaje decadente y lánguido al través del
cual serpea el grácil dibujo melódico de una gavota.
fin de s :glo ....
Muy bien; pero siyo hubiese sido el autor (no aoy poco presuntuoso como veis) le habría da.do un segundo
cuadro á ese simbolismo claro del co=iienzo, habría
contado y puesto en acción la vida de las prisiones
durante el Terror; allí precisamente donde estuvo
Chenier, en donde conoció y cantó, en las inmortales
estrofas de la Joven cautiva, á la d llCJ uesi ta de Fleuryla Magdalena de Coigny del libre¡¡o: dice así la prisionera:
La i!usión fecunda aquí en mi seno habita,
Sobre mí en vanc pesan de una pri&amp;ión los muros,
Pues mías las dos alas de la esperanza son;
Cuando escapa á las redes del pajarero impío,
Más feliz y más vivo del cielo en los espacios
· Cantan to vuela el ruiseñor.
¡y qué! 1morir yo puedo! yo que duer1no tranquila.
y que tranquila velo, sin que en vigilia ó sueño,
El cruel remordimiento me haga padecer.
1Mi bienvenida al día me ríe en tantos ojosl
y en tantas frentes triste¡¡, un poco de alegría,
Con solo mi presencia casi bago renacer!
¡Oh! mi hermoso viaje tan lejos del fin se ballar
Voy; de los verdes olmos que bordan el camino,
A penas los primeros acabo de pasar;
Y á penas de la vida en el festín que empieza
Los bordes de mi copa, que llena todavía.
Un instante mis labios acaban de tocar.
Estoy en primavera, q::iero ver la llosecha;
De una estación en otra yo como el sol deseo
Mi afio concluir .. . .. .

................ ............ ............

A propósito de Andrea Chenier.
¿Queréis, amables lectores míos, y pacientes y nobles, que dejemos por hoy el Transvaal á punto de

p~:r~~:t~:f~:irn~~~h~!~!s

;~1f!º;d:~gs
~~~:~~!
por los maxims y los dum-du:ms y á los tagalos probablemente ya despojados de su Aguinaldo ysu hosca y
bravía libertad, y al Emperador Guillermo borrando
con la champaña de Windsor el telegrama al presidente Kruger, para hablar un poco de arte, un poco
de un poeta muerto á los treinta ailos y que por eso
me es dolorosamente querido? Supongo que decí&amp;:
¡Bah! Veamos. Ved, lectores.
En la obra aplaudidísima de Giordano y que es de
veras interesante, la música traduce con elegante sobriedad algunos de los principales elementos de aquella época infernal y divina y los combina en un tono
de pasión y de sangre. El joven artista italiano se metió dentro de aquella gran historia como en uno de
los círculos dantescos, procuró vivirla, dejó que se
imprimiera hondamente en su alma y nos tradujo en
música su impresión; es reducida, su alma por su

Y por cierto que esta joven cautiva no fué lapasión del poeta; fué la encantadora mujer que en al·
gunos divinos versos llama Fanny (Mme. Laurent•
Coulteux); y por cierto que la bella Franquetot de
Colgny salvada de la guillotina á fuerza de oro por
su ama~te M. de Monrond, se casó al fin con este caballero y pudo ver brillar la aurora del renombre de
su cantor que murió en plena noche; la luz que brotaba de su tumba tardó mucho en traspasar el olvido· los dioses los dioses heléniccs de este último de
lo; poetas paganos, que mostraron, como suelen, su
dilección por él haciéndolo morir joven, le dieron lentamente la gloria; don divino, don eterno.
Pero vol vamos á nuestros carneros; la vida de las
prisiones durante e!"Terror, allí, sobre todo, donde
abundaban los nobles, las señoras y la gente de buen
tono, al través de miserias indecibles y de mortales angustias, continuó siendo la vida t_rí~ola de los salones y los boudoirs; citas amorosas, liaisons d&lt;tngereuses,
bailes, comedias en que reían las muchachas Ylaa
viejas de la horrible protagonista Mme. la Guillotine,
eso constituía la ocupación de los prisioneros que no
pudiendo evitar la muerte le hacían la mamola. Algohabría dado, por ver musicada una escena de este género, con el antiguo lacayo bacien~o el papel con tan:
ta energfa trágica burilado en sus iambos por Chenier ·
Et sur les gonds de fer soudain les portes crlent;
Des juges-tlgres, nos seigneurs,

Domingo &amp; de Diclemtre de 1899.
Le pourvoyeur para.it. Quelle sera la prole
Que la hache appelle aujourd'hui?
Ch!Ulun frissonne, ecoute; et cb~cun avec joie
Volt que ce n 'est pas encore lu1.

y el pueblo asomado por ahí bajo las nuevas espe.
eles de soberano abso:uto, decorado con el gorro fxi .
glo de los antiguos libertos, descalzo y hambriento,
como en el coro de los famé!icos del primer acto, pero

aatlsfecho con su coron¡¡, roJa;
.... il demande du pain,
Oo lui donne du sang. Il vol tomber des tetes;

II chante et ne sent plus la faim.

y entre risas, desmayos, gritos de an11;ustia, solloga-

r.os de agonía, y risas, y ecos de carmai'iolas y de

ira serpea-: el dibujo melódico de la gavota fin de

slgio .... trasporta.da al tono menor para darle aire
de marcha fúnebre ... . ¡obl qué bien, que bien, en
esta&amp; escenas que yo sueño, daría valor á las transiciones-que son todo el arte-Adela Gin! con su maravtlloso poder de expresión.

329

EL MUNDO.

No, los poemas perdurables son los del sentimiento, esa es la.sola verdad que eterniza el arte: la del
amor, la del dolor, que es la misma; querer descubrlr
las causas de las cosas, hará de un poeta un Fausto,
nunca un Da11te; nunca un Virgilio, este otro rimador
divino que pegaba el oído al corazón de la naturaleza
y murmuraba, escuchando sus misteriosos latidos:
son las lágrimas de las cosas.
Pero si la empresa de Pste último heleno era imposible, el solo intento engrandece el alma .... Y así,
entre ensuei'ios de amor indeciblemente voluptuosos,
que parecían depurarse al ser vaclado1:1 en el molde
purísimo del arte, el joven hijo de Bizanclo, que llevaba en sus venas la helénica sangre materna y que
había nacido á la inteligencia silabeando los poemas
homéricos, llegó risueño á los umbrales de la Revolución.

*
* *

Era una aurora, la saludó, en el estilo de los líricos de su época, como una venida de sol; había rastros de sangre en esa aurora, sangre derramada por
la demencia de las multitudes hambrientaii, pero es*
**
to era pasajero; efectos de púrpura en el Oriente; asCbenier es casi un ausente en la obra; viva y pre- cenderfa
Apolo en su carro de oro y las nubes se disisente está Magdalena, no Chenier que es allí un dul- parían y la
luz serfa., en el zafir inmaculado, esa
ce y declamador poeta erótico cualquiera, sólo ha nueva luz nueva
entrevista por los grandes precursores,
servido de pretexto á la descripción de las pasiones seria la libertad. ¡Ohl qué sublime delirio, qué emde aquella época convulsivamente trágica, en que briaguéz sagrada; asistir al Génesis de un mundo
los cantos eran rugidos y los suspiros esterto:es de mejor: en la noche del 4 de Agosto, en el momento
agonía· diez ó doce poetas como ese deben de haber de
suprimir para siempre el derecho feudal á ruegos
muer~ en la guillotina. No, la ópera de Giordano de la nobleza y la Iglesia, la Asamblea nacional prodebía titularse «La Revolución:&gt; el protagonista es nunciaba el fiat lux de la flamante creación.
Gerard y Gerard es la Revolución.
Adorador de la libertad, pero desde arriba, in
Chenier era otra personifil;3.ción no tan grande, excelsis, una libertad inmaculada como la Pallas-Aquizás pero más bella; es la poesía pagana, de már- thené, una diosa de acrópolis helénico, digna del
mol p~ro y claro como el dios de Klaros, mutilada
de Fidias y de la adoración de Atenas, una lipor el martillo de los iconoclastas y arroja:la de su cincel
bertad á la griega, 1:1. república, no como los griegos
pedestal enflora.de, á un charco de sangn La poe- la habían practicado, ¡~r 1sino como la habían amado
sfa pagana ha tenido después imitadores, repr,1duc- algunos de ellos, los Cbenier del tiempo de Periklas;
tores perfectos, pero no en mármol blanco, sino ne- pero el joven poeta francés olvidaba que esa libertad
gro de pesimismo y de dolor secrAtu (pienso en Le- por él adorada, que esa redentora de manos }luras,
conte Dellsle). Chenier no es eso, no es un imitador, que esa agua lustral más clara que la de la fuente
aunque Imita, no es un reproductor, es un creador Kastalia, no había existido nunca; pensaba en Arísde poesía transcripta en lengua inbelénica, exacta- tides y en Catón, ¿por qué no recordar á Kleon, á
mente como lo eran los Alejandrinos, los deliciosos .A.mytos, á Clodio? .... En suma, confrontaba, muy
poetas del ocaso espléndido de la poesí!l' griega; es lo pronto inquieto, desilusiona.doy triste, su ideal platómismo que Tibulo, que Catulo, también creadores, nico de virtud republicana, con la realidad brutal que
también latinos que reproducían, pero que eran poe- crecía tumultuosa ante sus oj0s de. artista, y vaciló y
tas completos, poetas griegos en latín; de esta selec- dudó .. . . Despuéi,, cuando vió todo respeto humano
ta y exquisita familia fué este «primer poeta de su escarnecido, cuando presenció el arrastramiento de
época, el artista superior y delicado que reabr~ó las la inocencia sobre el pavimento ensangrentado de las
fuentes antiguas y abrió las modernas.&gt; (Tame- calles por las multitudes epilépticas, cuando asistió
La .Revolmion-VI).
al estupro feroz de la impúber libertad republicana,
¿Abrió las modernas? No creo; no hay en su copa todo lo que en él había de pasión por lo bueno y por
una sola lágrima cristiana y si el siglo XVIII es el lo bello subió desde sus entrañas en una ola de hiel
fln del movimiento esencialmente pagano del Rena- á sus 1a'bios y empezaron sus odas á silbar como el
cimiento, ca.si exactamente como el período alejan- sarcasmo (el himno á los soldados de Chateauvieux)
~rino de ciencia y de flébil y deliciosa poesía, fué el y luego á crugir como e~ hierro ~ndente plantado
período final de la cultura helénica; el alma cristiana · en la carne vi va, y luego mventó el iambo francés, pa·que renace con las alas teñidas de sangre por la Re- ra desahogar su cólera inmensa, inmensamente novolución eu el alma de Chateaubriand, anima toda la ble y justiciera: los alejandrinos combinados con los
poesía moderna hasta la de los que la rechazan con octosílabo!ó! con una maravillosa gracia de movhniendesdén ó con ira en nombre del arte puro; no, no to suelto, ctljerón en rimas alternadas lo que nadie
hav un solo vislÚmbre de ese espíritu nuevo en la se atrevía á decir, lo que nadie quería pensar: que
poesía de Andrés Chenler; cuando decía:
aquellos imbéciles trágicos que subs~ituían la liber811,r des pensers nouveaux f aisons des vers antiques tad con la guillotina, pasarían, mondan, ó moralhablaba de pensamientos, no de sentimientos: el mis• mente cambiando la adulación al pueblo en adulaterio, la inquietud, la sublime angus~ia del senti- ción al César, y trocando la blusa de la secci6n por la
miento cristiano, el don de lágrimas de la poesía mo- librea napoleónica, ó materialmente, y estos eran los
derna, que ha tornado á perder la fe conquistando mejores tragados por el ídolo que babían levamado
como elemento supremo el incurable dolor de haber- sobre la~ aras volcadas de la justicia y la piedad ....
la perdido, todo &amp;to es un mundo, ni entrevisto siquiera por el divino poeta del Ciego y de la Joven ta*
múina. El pensamiento nuevo, sí; la eterna ambición
**
de los poetas de alas grandes: reducir, como Lucuando aparece Chenier en el drama lírico que ·tocreelo, la ciencia de su época á fórmulas poéticas, dos hemos aplaudido, ya circulaba en manos de mucontar, al son de la lira, los orígenes del Uni verso y chos la oda á la matadora de Marat, á Carlota Corde la Tierra y de la sociedad, mostrar todas sns le- day,-'la Juana D'Arc del homicidio. Al piE: de este
yes resumidas en una ley suprema y todo movimien- artículo la encontrarán nuestros lectores rápidamento, es decir, toda libertad, convergiendo hacia la uni- te traducida.
~ y sumándose en el orden. Vano empeño este de
El poeta no sólo tenía un gran valor, sinouna~ran
hacer decir á la lira la verdad de la ciencia, que es razón, no en santificar á la homicida, sí en a~~uar. un perpetuo d.e-llenir, una relatividad perenne; hoy sí, la: no en levantar el pui'!.al sobre los que hicieron
mai'!.ana no, siempre quién sabe; empresa sobrehu- imposible, con la guillotina, la consolidación de la
mana la de hacer caber en una ánfora delicada y pu- república en Francia, pero sí en enderezar su ~usa
ra del Cerámico,
altl va y vengadora en frente del patíbulo y decir al
Terror, encarnado en unos cuantos demen.~ y en mul' ocean et.ernel oú bouillonne la vie
chos cuantos foragidos: no sólo eres crimmal, eres
estúpido. Es muy fácil y puede eso servirnos para
que era lo que Andrés quería .... Pasan, se mo::lifican
ubrir nuestras pavorosas pusilanimidades cívicas,
las doctrinas de los sabios, la verdad de un gran s.s. ~n la máscara de una feroz virilidad retr~specti va
tema se dt!rrumba minada por sus errores y el monu- ensalzar el Terror, cubrir con flores el cuchillo de la
mento poético que la contenía se deshace en fraguillotina como si fuese la espada de Harmodio oculmentos 11ue cubre el polvo de la eterna marcha hu- fa bajo los mirtos, y atizar )as lámparas que ardían
mana. Suelen esos fragmentos ser gemas fulguran- en los altares dc,nde recib~a culto el sag1·ad.o cerrazón
tes; de esas hay en el Hf!l-m.es, que empezaba el poeta de, Marat; pero esta manía Jacobina, buena !?ara asus4 ~uejar; pero una obra imposible.
tar á los ignaros ó á los cobardes, no seducirá nunca
Lucrecio la llevó á cabo y del sorprendente edificio ni á ;a justicia ni á la historia.
&amp;ólo retenemos un ángulo de cornisa, la hoja de acanArmar á la Revolución con el hacha, para combato admirablemente volutada de un capitel de már- tir á los enemigos intericres, aunque est~s fueron
mol, un trozo de friso digno de Fidias, la estatua creados e,xpi·ofeso por los errores de los legisladores, enmutilada de Venus:
hGrabuena: los instantes eran supre~o~, formidables
los peligros; Francia era una plaza s1t1ada, hervía la
Alma Venus hominum divomque voluptas.

conspiración á sus pies, el patriotismo en forma de
cólera roja, le congestionaba el cerebro v no había
remedio: la muerte era una arma que defendía la república; mas poner esa arma en manos de la pasión
más brutal, más ciega, másimbécil, encargándoselaá
la injusticia misma personificada en unos animales
de instintos puros de sangre, encarg:n el castigo á los
ant ropófagos, esto es indefendible, h8.l&gt;t,1 la defensa
se v11elve horrenda. Y si el Terror constituirlo adrede
pan no poder jamás discernir la culpab1 h&lt;lad de la
Inocencia, t iene alguna explicación pató'og-ica cuando la república est aba en peligro, después, cuando la
Coalición fué becha pedazos, cuando fué vencida en
Fleurus y el peligro cesó y la republlca. sP. volvió
Invasora y los ejércitos he1oicos de la revolución despert aron los ecos de la gót ica Alemania con lase&amp;trofas de la Marsellesa, entonces ¿ qué significación
podía tener? ¿que era más que una de las má• temerosas aberraciones que han afligido á la hii,toria?
Y, sin embargo, sig uió y siguió: la guillotina no se
LJaclaba, tenia que devorará la revolución misma, tenfa que hacer posible á Napoleón.
Cuán heroicamente grande aparece el joven prisionero de Saint Lazare, irguiéndose en medio de ..stos
horrores con · su lira de fierro en la mano p:ua rimar sus mald-iciones elocuent es. Falta este Chenler
en el drama, así corno fal t a el poeta griAgu; y cuenta
que no incrimino al autor del libretw por babn alterado casi toda. la historia del poeta, este era isu &lt;lerecho, Ri de tillo resultaba una obra de arte; en manos
de uu creador de belleza la historia sólo puede ser mat eria prima transformable, pero cuando se quiere resucit ar en el mundo ideal del arte una peri,onalidad
histórica, preciso es respetar su alma y su carácter,
que es la e~teriorizaclón del alma. ¿No os parece,
lectores?

*

* *
Bueno, ¿habéis leido por curiosidad el proceso de
Andrés Chenier publicado como introducción de sus
obras en prosa? Lo habéis leido con sus e-qui vocaciones y sus equívocos, su redacción s~l vaje, su ortografía inverosímll? qué efecto os ha producido? A mí me
ha causado siempre la impresión de un efebo hermoso y tierno mitchacado hasta la muerte por las férreas patazas de unas mulas desbocadas, ¿ Y sus pus.
t reros versos, su último suspiro de poeta, ese que
Glordano traduce en una esquisit•a melodía:
«Como un rayo postrero, como una ráfaga última,
ensayo mi lira al pie del cadalso; pronto vendrá mi
turno.-Acaso antes que la hora girando en circulo
haya descansado en el pulido esmalte su pie vigilante y sonoro, el sueño de la tumba, pesará sobre mis
párpados-antes que el verso aquí empezado, baya
llegado á la última de sus dos mitades, quizás entre
estc.s pávidos muros, el mensajero de la muerte, negro reclutador de sombras, conmoviendo con mi nom.
bre estos largos y sombríos corredores, en que, solo
entre la multitud, discurro aguzando estos dard&lt;1s
perseguidores del crimen, de súbito la rima suspen.
derá en mis lábios. Y cargando de ligas mis brazos,
me arrastrará, atrayendo en tOI!:!O mío á mis tristes
compaileros cautivos; todos me conocían antes del
mensaje espantoso, pero no me conocen ya.
«Y qué ¿nadie sobrevivirá para conmoverá la historia, sobre tantos ju~tos asesinados? Para que es.
tos omino~os foragidos tiemblen ante sus retratos,
negros de semejanza, para descender hasta los infiernos, anudar el triple látigo, el látigo de la venganza ya levantado sobre los malvados; para cantar sus suplicios! ¡Ah! ahoga tus clamores; sufre,
corazón pre!'íado de 1)dio, hambriento de justiuia...
Virtud, llora tú si muero.&gt;
Bravo, poeta, así se muere; así se pasa, ó con infinit a misericordia, 6 con supremo valor; eso corno
decía. uno de tus augustos abuelos, eso es morir en
roí. Tu corona ensangrentada empezó á irradiar sua .
vemente en la tumba y después fué una constela ción frente á la cual gira en su órbita inmensa el
sol del artie. Eres más que un poeta; eres la musa
trágica del amor á la verdad y á la justicia.

--1 ~ J ~
A CARLOTA DE CORDAY.
E jecutada el x8 de Julio de x893

¡Qué! mientras que los perversos y los cuh .Jen
consauran entre los inmortales á su Marat, e, ,, ,;i,.
grim~ y sollozos ó fingidos ó sinceros, y que. ~u ..~r bio sacerdote de este ídolo vil, un reptil iwpu•, , vo
mita desde el fango del Parnaso un bimno inf,,,. e ú
pie de sus altares.

*

*
La verdad calla! En su* gélida
boca, la leng11 , r•.i.
ralizada ,por el miedo, escatima un justo homc ..aj~
á las proezas gloriosa.si ¿Vivir es, pues, ta.n 11 '!c.•~
¿Cuál es el precio de la vida, cuando, esclaviza.o , el

�EL MUNDO.

330

pens&lt;\miento bajo un yugo ominoso, se esconde á todos los ojos temblando en el fondo del corazón?

***
¡Ohl no, no, yo no quiero honrarte á tí en silencio,
á tí que creíste re!&gt;ucitar á Francia con tu muerte Y
consagraste tu vida á castigar el crimen. La espada
armó tu brazo, nifia grande y sublime, para avergonzará los dioses, para reparar su iniquidad de haber
dado á un monstru..i las facciones de un homb:e.

*

Sí la serpiente neura, *en* su caverna impura, sintió, ~l fin, desgarrado por tu mano segura, el venenoso tejido de sus horrendos dhsl A l~s entrañ~r. del
tigre, á sus dientes homicidas, tú v1mste á pedir los
lívidos miembros, la sangre de los hombres que de.vorado había!

***

Sus ojos moribundos alcanzaron á verte, soberbia
en tu alegría, felicitar tu brazo y co~templar tu presa. Tu mirada decía: «ve, tirano fur10s0, ve, corre _á
abrir el camino á tus cómplices. Fué ~u mayor dehcia bañarte en la sangre humana, báñate en la tuya
y confiesa que hay dioses.&gt;

***

La Grecia, ilustre niiia, de tu valor admirada, habría agotado los mármoles de Paros, para colocar tu
imagen al par de la de Harmodio y d~ la de su amigo· cien coros en tu tumba, con embriaguez sagrada,
hahrían cant~do á Nemesis, la tarda y lenta diosa
que hiere á los malvados en su solio dormidos.
;;:

cuando, sin temor y sin apoyo frente á_ ellos, tu dulzura, tu simple y magnánimo lengua¡~, les enseñó
que, por potente que el crimen sea, qmen renuncia
á la vida es más potente que él.

***

Bajo el gentil aspecto de tu jovial sonrisa, largo
tiempo los senos impenetrables de tu alma, ocultaron
la suerte segura del perverso. Así acumula decretamente la borrasc!l el cielo azul, que rie, mientras se
apresta mudo á fulminar los· montes y á sacudir los
mares.

*

* *cuando ibas al verdugo,
Joven, brillante y bella,
llevada, parecías, en triunfo al himeneo; tu frente
era apacible, serena t,u mirada; en lo alto del cadalso,
tranquila despreciaste la rabia de un pueblo abyecto,
servil y fe0undo en ultrajes, que sólo así sé cree soberano y libre.
***
La virtud sola es libre. Honor de nuestra historia,
nuestro inmortal oprobio vi ve allí con tu gloria; tú
sóla fuiste un hombre y v~ngaste á los hombres.
Nosotros, viles eunucos, rebaño cobarde y sin alma,
sabemos repetir algunas quejas de mujer; mas pesaría el hierro á nuestras flaca,s :nanas.

***

Tú no pensaste nunca que á los.manes de Francia,
que á su venganza tuera bastante un traidor muerto, ó que tú sola podías sacar del caos sus dispersados miembros: querias, inflamando los corazones timidos, un despert'lr de hierros sob~e esos parri_cidas,
hartos de sangre, grasos ;!e infamia y de rap1iia.

*'*

Mas la Francia abandona 9.1 hacha tu cabeza, y á
quien prepara fiestas es al monstruo rodeado de sus
compai'lerosdiunostodos desu suerte. ¡Ohl Cuán no.
ble desdén son~eía en tu boca, cuando un foragido,
queriendo vengar á la fiera, creyó ponerte_ pálida
mostrándote la muertel

*

***

E&amp; un criminal menos, que se arrastra en el fango· y la virtud te aplaude; de su viril encomio, oye,
bella heroína, oye h voz augusta. 1Obl Virtud, el
puñal, he aqu[ tu arma sagrada; el pu~al, s_ola esperanza de la tierra., cuando el rayo deJa reinar el
crimen y te vende á sus leyes.

* *él y t u~ ~lniestros _jueces
El debió ponerse pálido,
y nuestro ominoso senado y sus mm1stros ommosos,

Domingo 3 de Diciembre de 1899.

J)olll1DgO 3 de Dlotembre de 1899,

EL PLACER Y LA FELICIDAD.

EL MUNDO.

331

MONTERREY.-Manifestación en honor del Sr. General Diaz.

Acaba de darse un caso de suicidio típico, característico, admirablemente descriptivo de cómo
solemos entender la vida, de la desmesurada
importancia que damos en ella á todos los goces á todos los deleites, á todos los placer es y
tlo '1a bancarrota de la felicidad que resulta de
aspirar tan sólo á ser felic_e~.
Un joven de buena !aD11l~a he~eda. un8; fortuIJ'ta no despreciable. S1 hubiera sido mgles, norframericano ó siquiera francés, su primera
preocupación habría sido . invertirla en algo
productivo, hacerla fructificar, acrecentarla.
Tomándola como punto de apoyo y sirviéndose
del trabajo como de una palanca, hubiera emprendido, negociado primero en pequeña escala,
después y poco á poco en mayor proporción;
hubiera comenzado con un tendajón y hubiera
i,c-abado con un almacén. Acumulado grano á
grano el ahorro diario y el fru~o del trabajo cotidiano hubiera empezado poquitero y acabado
inillonario; se habría casado, fundado y educa&lt;lo una familia numerosa, socorrido desvalidos,
fundado obras benéficas, calmado hambres, vest.i.do desnudeces, restañado lágrimas, prodigado
consuelos y hubiera vivido largos años feliz y
derramando en torno suyo el bien y la felicidad.
A lo largo de esa senda de labor y virtud
hubiera .cosechado flores y frutos, gozado de las
más nobles satisfacciones de la existencia, del
respeto de sí mismo, de la posición dignamente
conquistada, de la conciencia de ser útil y bueno
y de haber llegado á ser poderoso con sólo el propio esfuerzo y la personal energía.
Ante los inevitables contratiempos de la vida
y ante las dramáticas peripecias de sus empresas y de sus negocios hubiera encontrado como
consuelo la fé en sí mismo, la nobleza del
fin perseguido, y al sentir la presión de las energías internas, jamás abatido y siempre confiado,

01·ganizp.ción de la procesión civica en la Alameda Porfirio Diaz.
Fot. D. Lagrange.

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1
El Estanque de Saint- Cucufa.

M. Bucquet.

hubiera afrontado adversidades, soportado catástrofes y hubiera sido feliz en fuerza de no preocuparse de la felicidad.
Así proceden y así viven los hombres fuertes
Y los pueblos enérgicos; "tiran" sobre la felicidad por elevación; apuntan, como los billaristas,
por tabla. Se proponen un :fin cualquiera, la riqueza, la gloria, la grandeza de su patria ó de
su familia, la conquista ó la propagación de la
verdad, cualquier cosa difícil y remota, elegido el fin se consagran á realizarlo, luchan y
bregan, salvan obstáculos, sortean escollos, inventan medios y combinan cálculos y siempre
c?n la vista fija en el norte que los guía, sólo
piensan y se afanan por llegar á la meta. Si se
les _p regunta ¿ cuáles rnn tus goces, tus sa.tisface1ones y placeres? Contestan: luchar y si
posible es, vencer.
Nada más profundamente sabio que vincular
la felicidad en la lucha. Desentenderse de la dicha
actu~l y tangible, menospreciar la victoria misma sm dejar de perseguirla; gozar con solo combatir,_ disfrutar con solo emprender, hacer del
.tra~aJo un deleite, de la lucha una voluptuosidad
es Jugar una "mala pasada" á la adversidad,
burlarse del sino que nos condena á la desgracia,
reír á las barbas del destino que nos acosa y
:ranformar la parrilla de San Lorenzo en el
echo de rosas de Cuauhtémoc.
La ~icha es esquiva y voluble, huye de quien
1a persigue y busca. á quien la desdeña, hay que
t nderle r edes como á un ave, que ofrecerle ces Y anzuelos como á un pez; los niños que
pretenden atrapar mariposas con las manos, corren, giran, saltan, se afanan y fracasan; sudorosos Y agitados acaban -por caer rendidos
Ylallorosos con el corazón desolado y las manos va-

e s.

Tal el suicida de que antes hablábamos.

Una vez en poses1on de su herencia se traza un
plan descabellado, estilo Espronceda, propio y
peculiar de nuestras almas volcánicas y de nuestros corazones ardientes. ¿ Qué quieres? parece
decirle la fortuna ¿ trabajo, prosperidad, posición,
grandeza, gloria? Pues ahí tienes los medios de
alcanzarlas. El contesta: quiero gozar, quiero
inundarme de dicha, disfrutar de todo, aspirar
todos los perfumes, sentir todas las embriagueces,
habitar todos los paraísos, amar á todas las huríes. Y se lanza y aquellas embriagueces son de
alcohol con resabios y náuseas; aquellos perfume~
son de alhucema; aquellos cálices de amargura.
Las huríes, mercenarias; los amigos parásitos,
los paraísos, antros. En vano clama :
Inventad otros placeres
Otro mundo, otras mujeres!
No 1os hay; los grandes goces humanos son de
imaginación y no de realidad; las emociones extremas y. sublimes son propias de poetas y no de
vividores. :Mientras más sed se siente de goceH
inéditos, refinados, exquisitos, más turbias é
impuras resultan las linfas que han de calmarla.
1Iahoma colocó su paraíso más allá de la vida,
porque no existe ni puede existir en la tierra.. La
sed de placer mata la felicidad; el sibarita acaba por no tolerar en su lecho de rosas las arrugas de un pétalo. Consagrarse al placer es condenarse al sufrimiento y á la muerte, como consagrarse al ocio es condenarse á trabajos forzados. Por no querer slúrir, por rehusar la lucha,
por aspirar tan solo el deleite el hombre se ata
al pie una cadena de galeote.
Para sentir blando el jergón es necesario
rendirse de fatiga en el trabajo; para encontrar
delicioso el pan es forzoso no abusar de la trU-1
fa, para beber con avidez el agua pura es inclispensable no estragarse con el alcohol~ para sen-

tirse feliz en el seno de la familia hay que huir
del casino y del club. Una ley natural é ineludible
obliga al trabajo para que sea grato el ocio,
Pxije haber sufrido para ser capaz de gozar é
impone como precio de la felicidad una indispensable dosis de sufrimiento.
Quien olvida esta ley ó trata de transgredirla
se condena al hastío ó á la desesperación. El infortunado suicida que despedazado el cráneo yace
desnudo y abandonado sobre la plancha del
anfiteatro en espera de la autopsía, es ejemplo
vivo y palpante ele ese olvido y de esa transgresión.
La fórmula de la felicidad está toda constituida en la frase profunda de Juan Valjean á
un ladrón:
-Ah! quieres holgar? pues trabaja.
DR. MANUEL FLORES.

LA GRAN MANIFESTACION AL SR GENERAL:nuz
EN MONTERREY
De La Voz de Nuevo León tomamos la siguiet:Lte
completa reseña de la notable manifesta·!lón con que
fué acogida. la candidatura del Sr. General Díaz para·
la Presideucia de la Repúbiica:
La circunstancia de estar próximo el tiempo en
que debe efectuarse la renovación del Poder Ejecutivo, ha movido á todos los que sienten verdadero interés por el progreso de México á fijarse en la persona que ha de desempeilar tan alto puesto; y ninguno
se ve, dadas las notables condiciones por que atraviesa el país, que pueda ser más á propósito que el integérrimo y notable estadista Sr. General Porfirio
Diaz.
Al conc~birse la idea de que hacemos mérito, procuróse con prudencia explorar la opinión pública, y

�EL MUNDO.

ésta de un modo maní fie~to i,e ha pronunciado en fd•
vor del ilustre caudillo de la paz.
Es i rnpos!ble arrancar oe la conciencia del pueblo
mexicano, el afecto que si,mte hacia el gobernante
moclelo, que ha sabido encumbrará México, notable•
mente, y encumbrarlo por me&lt;iios tan firmes que ellos
mismos harán que sean perdurables losadelautosque
alcance en las luchas del trabajo.
La minería, la agricultura, el comercio, to-lo ,o
que es grandioso elt!mento para el progrebo de los

833

E L MUNDO.

indlforente á tan justa muestra de gratitud y patrio•

Hnnterr.-y. Manifestación en honor del Sr. General Diaz

C'omimza el ilnfile i/P. Ta p l'nce.-ión cirfra , snlir 11dn de la AlamPcla Porfi1'io Diaz.

po~ingo_3 de Diciembre de 1899.

Domingo 3 de Di~lembre de 1899.

tiSmO.

Fot D. Lagrange.

p11ehh,s, ha p&lt;,dido encontrar apoyo en el esfuerzo táneas simpatías que se sienten pr~,fundamente por
del acLU"I Primer Magistr ldO d e la República, y así , el que asi ba hecho grande y próspero á México.
es ..:orno palparnos esta voluntad incansable y perseOomo al principio expresamos, las clases que mlis
v,mrnte, que no cesa en su labor por robustecer la suponen en ~l país, se propusieron bacn una maniobra que t1n patrióticamente principió á levantar festación de aprecio en honor del Sr. General Díaz.
por sobre los escombros de nuestras extintas revoluEn México se efect~ó esa manifestación, según lo
clúnes pasadas.
Todo esto lo sabemos los que hemos visto cómo esa ha expresado la prensa; y 11qui en esta ciudad, que
obra ha ido agigantándose, alentada por un.L vo- hlen refit·ja la atinada gestión g ubernativa del seilor
luLJtad enérgica. En estos hechos radican las espon- Presidente de la R ~pút.lica, no be podía permanecer

El jueves de la semana que boy termina, á la vez
.que en la Capi tal de la República se verificaba lamanifestación de que antes hablamos, aqui tenía lugar
la misma, entusiasta y digua, como la hemos presenciado todos los que asistimos á ella.
o~conformidad con el programa y ceremonial respect,i vos la que aquí se efectuó tuvo un éxito hermol
1IO cual convenía á la alta personalidad á quien se
de1fü,aba.
En la procesión civica que partió de la Alameda
Portirio Dlaz, figuraban las representaciones del comercio, la banca, agri~ultura é industria.
La procesión cívica formaba un conjunto verdaderamente grandioso. Cada corporación llevaba al frer.. te el estandarte que la simbolizaba, y cuatro músi-0as Iban interpoladas en la columna. Se distinguió,
por las especiales banoeras que llevaban los que for•
maoa.n el grupo respectivo, por un carro artísticamen te ornamentado y aun porlo numeroso desu per-sonal, la Cervecería Cnauhtemoc, así como los gremios
de obreros presididos por el Sr. Marin Peña, y la S'Jciedad del Sr. Pedro Treviíio.
Por lo demás todos los grupos se esforzaron en pre.sentarse decorosamente y centenares y centenares de
pequeiias bauderas con los colores nacionales ondean~º en lo alto cuando la música sonaba, daban un aspecti&gt; arrebGtador á la solemne procesión cí vic;;, en
la que no se advirtió una nota discordiante ni un
solo atropello siquiera; y bien se miraba que Lodos
i;in excepcion interpretaban el objeto de la fiesta y se
conducían como á ella correspondia.
Contri buyeron á su mejor organización las acertadas disposiciones con que fué preparada y la correc-0ión del Sr. Ingeniero Ignacio Morelos, maestro de
· ceremonias y las personas que le servían de ayudan•

tes.

Al llegar los manifestantes á la plaza de Hidalgo,
e n donde se levantó una amplia plataforma, frente á
la er,tatua del padre de nuestra independencia, el Sr.
Lic. D. Vicente Garza C,intú, pronunció un discurso
,(que ha merecido muyjustos elogios).
El paseo siguió en la Alameda Porfirio Diaz, con-0urridísimo por todas las clases sociales y amenizado
po,· tres bandas de música.
E n lo general casi toda la Ciudad se engalanó para
la llest,L óe que hllblamos.
Los eddkios públicos y particulares, presentaban
en sus fach;1das bellos adornos, figurando con profu~lón muchísimas banderas que ostentaban con ga•
llardía nuPstros colores nacionales.
Las P;azas de Zaragoza é Hidalgo estaban hermO·
:$&amp;mente adurnadas con multitud de banderas y gallardetes.
Por 1~ noche 13. iluminación de las Plazas de Zara;goza é Hidalgo y la vistosa ornamentación atraían
-con sus encar,tos irresistiblemente. Millares de focos
,Incandescentes ele colores y de luz de arco derrama-

Un transporte inglés batido po,. la tempestad en el Golfo de Vizcaya.
ban su fantástica luz sobre aquellos hermosos lugares.
La serenata, no obstante que al principio de ella
hubo un paréntesis ocasionado por una fuerte 1luvia
1ntempestiva, estuvo esplendidfslma, durando basta
las once de la noche.
Gratos recu.erdos dejó en el alma la manifestación
que Monterrey ofreció al Ilustre Gobernante de Mé•
xico, al Ciudadano dlgnísimo, cuya histori.:1, sin manella ofrece nuestra patria como ejemplo de h eroica
virtud y de excelso patriotismo.

co obrero de la ventura bumanR.
Que su inmarC€sible memoria sea
el faro que alumbre el camino u.:
los que empiezan á vivir.
LUIS E. Rmz.

LA

NOVELA
DE

LA INSTRUCCION PRIMARIAEN MEilCO
DR. VALENTIN GOMEZ FARIAS

II

DON V A LENTIN GO::IIEZ

T,a c&lt;
,mitha hace alto en la Plaza de J;idrtlgo, e11 donrlP se fo d'il·ige un d iscu1·.,o dr.qde l o alfo d'! una p lnt(.f&lt;,rm a en qve se reunen los estandades

de las corpo1'adone.~ que la t ormai·on.

Fot. D. Lagrange.

F ,, IU .\S.

En el límpido cielo de nuestra amada Patria se
...,resenta, cronológicamente, como segundo astro de
la enseñam.a primaria el bene mériro Dr. Valentín
G lmez Farías, 11amado por muchos el Patriarca de la.
Dem~cracia.
Ocupando la primera. Magislatura de la República,
el memorable afio de 1833, expidió leyes y reglaroe ntos que hermosamente forman la magestu.osa port ada del ya sólido templo erig idJ á la lnstn.1,cci6n P rimn,ria en la Nación mexicana.
La claridad con que percibió los caracteres funda•
mentales de la Enseñanza pública, el acierto con que
sustit nía lo informe y sin objeto con la coordinación
de medios ¡,ara alcanzar un fin, bien definido, y la
inflexible voluntad con que emprendió la gran tarea,
hacen de este notabilisimo ciudadano, más que factor politico, po:leroso ariete de la refori:na y el pro•
greso sociales.
E3te sencillo, pero sincero y grato recuerdo, es bu•
milde homenaje al inteligente, al bueno y al enérgi•

"El Mundo Ilustrado."
CJmo lo ofrecimos á nues,
tros lectores, este mes recibirán TODAS las entregas '}Ue
faltan para la conclusión de la
n ovela de Víctor Hugo,

"Nuestra. Señora. de Fa.ris."
En nuestro próximo número reanudaremos el r e parto,
pues ya llegó el papel en que
se imprime esa novela.

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·ttianufa11turali en,ia ciudad de :l\uebla;
y el análisis de la materia.prima vino

á comprobar una vez más q ue los

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má rmoles mexicanos, cualesquiera que
sean sus especies variadas, compiten
con el artículo similar que á los Es•
tacos Unidos se importa ue ot1os países.
Debe mos hacer constar que los mármoles que mayor aprecio tuvi eron en
el Ce1 tam~n, fueron los que presentó
el :::ir. D. Amador Cárce:ias, de l11s ri cas caot&lt;&gt;ras que tiene en Jimulco,
del Estado de Coahuila. Los vit,itantes tomaron diversos info1'mes acerca
ae esos mármoles, los cuales obtuvieron el primer premio. Las ricas cnuteras del seflor Cárdenas se verán muy
en breve explotadns en toda forn:a,
constituyendo la nueva Industria una
fuente más de riqueza para el Estado
de Coabuila.
Otros artículos, como las frutns secas, alcanzaron el debido premio; gustan mucho los norteamericanos de esos
productos, principalmente de los pro,·enientes de la zona tórrida de México. Algunas de nuestras frutas son
poco ó nada conocidas y por esa circunstancia no tienen demanda en 1,,s
grandes mercados; pero hay otras en
cambio, que desde hace tiempo bao
sido aceptadas y que van cobrando ma.
yor demanda. Por lo que respecto á
las frutas frescasGde las que no se enviaron ejemplares á la Exposición, po-

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México en la f.XI1osició11 Internacional de san Antonio Texas,
EI vasto contingente que el Gobierno Gentiral de México y el de
Coa hulla remitieron á la reciente Exposición Internacional de San
Antonio Texas, fué bien recibido en aquella impJrtante población
con la que pocas relaciones comerciales había entablado nuestro país
antes de ahora. No hay hipérbole alguna al asegurar que los miembros de la DJreclón del Certumen esperaban mucho de nosotros, pues
ei,,taban y están ciertos de que nuestros elementos industriales y
agrícolas bien podían entrar en concurso con los de algunos Estados
de la Unión Americana, lo que resultó exacto del todo, con beneplácito para los productores mexicanos y provecho para los comerciantes de una extensa región próxima al Bravo.
Entre los numerosos artículos enviados á Sao Antonio, llamaron
Ja atención prerer&gt;nte los deshilados y mantas flnils del Estado de
Durangu, ciertos cereales de zonas septentrionales, los azúcares de
Morelos, los vinos de frutas que se ehboran en esta ciudad, los chiles jalapellos, poco ó nada conocidos en los mercados de Téxas, y las
labores manuales de sel'loras, debidamente apreciadas por los conocedores y las cuales no entraron en concurso por no haberse presentado en el Certamen ohjetoR similares que pudieran fundar la competeocin. Fueron también dignos de figurar e n la Exposición los ri •
cos cigarros y tabacos elaborados en México por casas bien conocldos y acredl1 a das. En este ramo se encuentra nuestro país á una alttJra superior á la de los Estudos Unidos, toda vez que los productos naturales siempre han tenido la meJor aceptación en los mercadnR norteamericano!&gt;.
~o c,bstante qur los Estados Unidos pueden ser considerados como
el granero del mundo, las muestras de trigo que fueron de México
llamaron la atención por la calidad del cereal. Bien saben nuestros
vecinos, que México tiene escasa producción de los principales ce· reales de consumo, pero no lgn.:&gt;ran que en materia de calidad los
nuestros s~n superiores á muchos de los que sus terrenos producen.
Fueron objeto de especial atención las figurillas de tecali que se

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dr mos decir que su calidad es superior á las análogas del país veci•
no y que la compE&gt;tencla que con las de California vienen 1,osteolendo, será mayor dentro de algunos a!I s.
A juzj!'ar por los cooceptvs vertidos en público por los se!IoresSayers y Hogl!', Gobernador el primero y ex-G,Jberoa'lor el segundo
del Es~ado d e T i:xas, el Interesante concurso de México determinó
el éxito de la Exposición.
El Estado de Coahulla remitió su contingente por separadt\;cuan•
tas riquezas agrícolas, lndustriales y mineras posee esa entidad federatl va figuraron en el Certamen texano. Quiso &lt;ji sef1or Goberna.
dor Cárdenas corresponder ampliamente á ,a especial invitación que
recibió para concurrir con los productos del Estado que gobierna, y
pudo lograrlo, dando provecho á los habi~aótes de Conhulla y contribuyendo al desallo comercial entre los mismos y los hombres de
negocios que tienen de vecinos muy cercanos.
El contingente pre~entado po· el Delegado del Gobierno de México, constante de productos de esta capital y de algunos de los Esta•
dos de la Unión, obtuvo veintitres premios; el del Estado ,deCoahulla alcanzó cincuenta y seis.
Los grabados representan los salones del Departamento de Méxt.
co, en los cuales se exhibieron la mayor parte de nuestros p1 oductos. Ea estanterías de rlc 1 madera 7 vitrinas se ven las botellas de
vinos, aguardientes y llcorei, las frutas secas, los puros y cigarros,
los deshila.rlo,, las pinturas al óleo y acuarela~ que Ll\n bien reclbi•
&lt;fas fueron, los varios folletos y muestras de pro iuctos minera.les
que envió el Instituto Geológico de esta el udad; en suma todos los
artículos producidos ó elaborados en el país.
Ei Departamento mexicano, que obtuvo el primer premio por su ador
no y dec•,u io, e~tatn coustruido de madera, revestida en su Interior
por elegante taplc_rfa. de raso de los colores nacionales, en plissé. El
aspecto de los salones era agrad,ible por el colorido de lqs adornos y
por la excelente colocación de los objetos, que fo:mabab. artístl-cos
grupos.
Cuatro medallas especiales fueron concedidas por la Dirección del
Certamen: una de oro para el Sef1or Presidente Dfaz, otra de plata
para el selior Secretarlo de Fomento, Ingeniero Fernández Leal, y

SALONES DEL DEPARTA.MENTO MEXICANO EN LA. EXPOSICION INTERNACIUNAL DE SAN A.NTONIO,TEXAS.

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�Domingo 3 de Diciembre de 1899.

EL MUNDO.

336

EL MUNDO.

il37

UN GRAN BUQUE MODERNO.

Un entierro en Dawson (.b..londike)

dos de bronce, una para el señor Gobernador de Cuahuila y la otra para el señor Ingeniero .Albino R.
Nuncio, Delegado del Gobierno Federal en la Exposición. Los premio3 ordinarios, acompañados de sus
respectivas dlplomas, se entregaron ya á sus duefios.

ENKLONDIKE
Hemos elegido para esta plana dos grabaaos que
muestran aspectos típicos de lo quses la vida y también de lo que es la muerte en la metrópoli boreal.
El primero es el cortejo fú::J.ebre de .Mrs. May L.
Edgren, hija del Capitán Bennett, célebre en aquellas regiones. La llevan á su última morada los fieles

perros que pocos días antes la paseauan, feliz y sonrlente, por la llanura cubierta de nieve.
No es un entierro común y corriente, pues se trata
de una persona distinguida. cuya muerte habrá sido
comentada en Dawson como lo es la de una Carnegie
en Nueva York.

** *
El otro grabado es el arribo de un cargamento de
o.-o á Dawson.
La policía escolta el convoy, cuyas mulas cargan
cuatro sacos de oro cada un:1,. Los sacos pesan cincuenta libras del precioso metal.

Ensayarlo éste, los bancos pagan de 80 á 90 frao
cos por ooza de 31 gramos.
Luego lo envían al Canal!~ ó á los Estadc,s Unidos.
Una cláusula del contrato celebrado por los Bancos y
las Compafíías de seguros marítimos estipula que en
1~s buques que hacen la travesfa á Vancouver ó San
.l!'rancisco no podrá embarcarse más de cinco millones de oro virgen en cada envío.
·
Como rasgo curioso diremos que algunas de 111&amp;
notas que hemos consignado en Et Mundo llustradosobre la vida y costumbres ne Klondike, las tomarnos dlrectamentP. de periódicos de Dawson en donde
hav cinco publicaciones, una diaria y cuatro semanarias. ·

La navea-ación marftima se ha transfor~ado t'.ltalmente en ~tos últimos tiempos, no sólo por la aplicación del vapor, sino por el aumen~o de la velocidad
que se ha obtenido después de aplicada la máquina
de vapor.
para satisfacer la necesidad creciente de rapidez
en las comunicacirnes, vemos que se ponen á flote buues cada vez más gigantescos.
q La flota pacífica se h1. enriquecido con dos poderosos leviatanes, el Kaiser Willulm y el Oceanic.
Pero al mismo tiempo que ganan en velocidad ganan en comfort los buques modernos. El 1ujo que hay
en algunos de ellos es extraordinario. Los buques
belgas que hacen el servicio entre Ostende y Douvres
&amp;&lt;&gt;n soberbios; pero no igualan el lujo de los grandes
paquetes de la Co:npaffia de Mensajerías Maritimas.
Esta Compaflia es la más antigua de todas las de
navegación en Francia. Actualmente tiene líneas
que surcan el Atlántico del Sur, el .Mediterráneo, el
Mar Negro y que pasando por el Canal de Suez llegan á los puertos de Indo-China y .Australia. En esta última tiene sus buques mejores para luchar con
la&amp; Compañías inglesas y los habitantes de la Gran
Bretaila la prefieren á los buques de las empresas de
au tierra.
·
Entre las últimas adiciones de la flota. de las .Menaajerfas Marítimas, debemos citar el Laos y el CordiUere.s, que ofrecen el lujo más grande que se baya
TiatO fl bordo y acaso en los mejores hoteles.
El Laos fuá puesto al servicio público en Julio de
1897; es un poderoso navío de cerca de 150 metros
de longitud total por 15,50 de anchura; desplaza
8,910 toneladas y en las wuebas dió una velocidad
de 18 nudos y medio, aunque ordinariamente camina
con una velocidad de 16 nudos, no teniendo que entregarse á la terrible competencia de tos trasatlánticos que hacen el servicio de Nueva York.
El Lao3 tier..e cabida para 143 pasajeros de primera clase, 71 de s~gunda y 81 de tercera.
Lo notable de este buque es su elegancia, como lo
es de casi todos los de la Crmpañfa propietaria del

El Paquebot "Laos·•

Las últtmas aDlicaciones de la ciencia
Los rayos X y la. Tipografía.
Ya se~habla mucho en el mundo científico de la impresión por medio de los
rayos X.
Dicen los que pretenden saberlo que
esta aplicación clentffi.ca está en sazón y
que muy pronto tendremos libros y periódicos sin el concurso obligado de los
tipógrafos.
Hace algunos años se pensó en reproducir sobre bleques de hojas de papel los
caracteres de una hoja-tipo, empleando
para ello la corriente eléctrica, como Jo
hizo Caselli en el pupitre de su telégrafo
de 1864.
L0s rayoh X presentan un resultado
más sencillo y día á día se multiplican
las tentativas de los sabios .en todos los
lugares del globo.
Los rayos X pueden atravesar cien hojas de papel yuxtapuestas é imprimir radiográfica.mente todas á la vez en el momento en que E.e las sitúe ante un manuscrito-tipo ó un texto, para lo cual basta exponerlas algunos instantes á los rayos Roentgen.

ÚJ/&gt;8.

Una conocida casa recibió el encargo de amueblar
y decorar el salón ae conciertos de primera clase, así
como la entrada principal y dos corredores del puente superior.
En el puente principal está el gran salón que se
domina desde las galerías con balaustradas situadas
á uno y otro lado de un gran espacio libre de donde
re:ñbe luz el salón.
Es maravillosa esta parte del buque. Las galerías
cayas balaustradas y puertas se ven en el grab~do
que representa el gran salón, están decoradas al estilo Luis XIII con profusión de ornamentos de un
gasto exquisito. Hay en ellas notables panneaux de
flores obra de un artista de talento, M. Cerbron. El
mismo grabado nos presenta, transversalmente al salón, una balaustrada de madera y un vestíbulo cou tapicerías, que da al salón de música.
Este l1ltimo es ::na joya estilo Luis XV: también
lo reproducimos en esta página.
Las puertas vidrieras, fas maderas esculpidas, los
espejos, ias pinturas de Cerbron sobre las pue, tas, el
clt;lc, pintado por .Moreau-Neret, todo esto hace olYidar que está 11no en un buque.
La parte decor!ltiva del gran salón es de Jo más
bello y la profusión de luz y la amplitud di, la esta.a-

***

Gran salón.
cla hacen olvidar al viajero la sensación de '.\sfixla
que se experimenta en los buques de otra clase.
El salón de fumar es también elegantísimo y el aspecto de los dos que aparecen en esta página les indicará á nuestros lectores lo que será esa otra maravilla del lujo de los buques modernos que tienen la
primacía. en materia de seguridad, comfort y buen
gusto.

Con lo dicho se comprende cuál es el
nuevo sistema de impresión.
Para imitar la tlpografía se cubre de
tinta grasosa el papel-tipo y se escribe en
máquina con tinta azucarada ó engomada, obteniéndose con el desarrollo ca.rae- teres negros en fondo blanco.
Para imprimir las dos caras del papel se sensibilizan en bandas paralelas, de tal modo que las líneas
del anverso correspondan á las interlfneas del reverso; se pega el texto de ambos lados por bandas y en
caso de corrección, se rectifica ndda más la banda que
contenga el error.
Naturalmente es posible radiografiar muchos bloques á la vez; si se opera con 20 bloques de 100 hojas
cada uno, se obtienen como 6,000 ejemplares por minut,o, pues se desarrollan y se secan automáticamente. Así, pues, diez personas producirían en ocho horas de trabajo más de 7.500,000 de ejemplares, desarrollados, lavados y secos.
Todo esto es seductof, pero la máquina de escribir
no proporciona un texto regular y elegante, a~í es
que tendríamos muchos ejemplares aunque detestabl~s,. á meuos que se perfeccione la máquina de escribir y se obtenga con ella un texto que pueda servir de tipo.
También hay que examinar si industrialmente el
tiro es más económico por la radio~rafía que por la
prensa mecánica.
Esta ec; la incógnita del problema; pero de todos
modos la impresión radiográfica podrá ser muy útil
en ciertas circunstancias y servir como auxiliar del
invento de Gutenberg.

NOTAS
Cuando visito un país me preocupo menos por conocer las leyes que por saber si las aplican.
Montesquieu.

*
* *valen lo quP, su gobierno.
Las alianzas de un país
G. Valbert.

***

El"cumplimiento del deber, como toda victoria, es
tanto más glorioso cuanto mayores son las di.ticultalles que se han vencido.

Llegada de un convoy de &lt;&gt;ro á Daw,on.

Sal,ón de

C&lt;&gt;ncurtos.

Valtour.

I

�EL MUNDO,

Domingo 3 de Diciembre de 1899,

Et reflejo, el olor, la flama y la imagen.
Una tarde que estaba muy pobre, más pobre
todavía que el día anterior que estuvo tan pobre,
Albo Cirilo, hacedor de Vc!rsos por vocación y
muerto de h'¼mbre por costumbre, se empezó á
convencer de que el tiempo era largo. No habiendo podido di~traer su fastidio ni por su aplicación ferviente á. acabar un soneto, tomó el partido de dar una vuelta por el boulevard: allí al
menos se oye ruido y se ve muchas cosas.

Al torcer una esquina, c imino del bonlev&amp;rd,
vió por las cuatro ventanas abiertas de un primer piso un suntuosísimo salón, donde bajo los
cristales deslumbrantes de las aranas coruscaban
los moarés rojos de las tapicerías y de los muebles y chispeaba el oro de las molduras: algún
salón preparado para una fiesta. Y más lejos,
por el claro menos iluminado de otra ventana se
veía las sedas pálidt1s y. los encajes vaporosos de
un lecho. Albo Cirilo, expulsado tre3 días antes
de un hotelíllo de la C'llle de Alemania donde ocupaba un enarto miserable.juzgó brutal, mediocre
y burgués el lujo de aquellos salones, y banal el
elegante misterio de aquella alcoba. Y seguía au
camino, cuando vió. sobre el asfalto brillante por
la lluvia el reflejo del palacio. Lo vió hermoso,
se mclinó, lo recogió como se haría con una hermo9a tela, lo dobló cuidadosamente y lo guardó
en la bolsa derecha de su gabán para hacer uso
de él en caso de necesidad.
Un olor lo atrajo. Guiado por su instinto notardó en encontrarse frente á un almacén de comestibles, donde tras el cristal de los escaparates,
apezonados aquí y ~llá por las negras redondeces de las trufas, ostentaban los pavos sus enormes vientres entre dos platos de rombos adornados con perejil, bajo una especie de emparrado
donde se entrelazaban ramas de cerezo y de donde colgaban naranjas y anonas con la corteza
chorreando azúcar.
Desde que ya no tuvo crédito en el fonducho
situado en la esquina de la calle de Alemania y
del Ahorro, Albn Uirilo comía en las mafianas
(nunca comía en las tardes) en un mezquino restorante que vendía por seis céntimos una tajada
de ternera porque era de caballo, y por tres una
costilla de carnero porque era de perro. Cirilo

despreció los pavos, volátiles prosaicos y vulgares, los rombos tan eatimadoa en las cenas de
bodas y en los banquetes burgueses, las frutas
maduras aunque exóticas, y sólo las diminutas
naranjas que temblaban en el aire le pqrecieron
graciosas, tan graciosas que las habría mordido.
Una sola cosa le agradó completamente: el incitante olor de los manjares y el fresco perfome
de frutas que exhalaba todo el almacén. Entre
sus dos manos que cerró apresuradamente para
que nada se escapase, aprisionó aquel olor y lo
puso en el bolsillo izquierdo del gabAn. Qt1izá.
se presentaría ocasión de servirse de él.
Una multitud ávida, en la que se veía por entre
los cuellos de los hombres adelantarse cabezas
de mujeres con lo~ ojos deslumbrados, en la que
se crispaban con instintos de apropiación los punos
codiciosos, se agrupaba, se amont0naba, se encarnizaba. frente á un escaparate de joyería que
en un enorm~ estuche de terciopelo azul pálido,
mostraba todas las alhajas de la archiduquesa de
Tesalia: collares de triples sartas de diamantes del Brasil, brazaletes de rubíes del Cabo y
pendientes abiertos en pétalos de zafiros, como
rosas hechas con esplendores az11les. Cuando llegó de su provincia, Albo Cirilo traj) consigo una
crucecita de oro hueco. q ne su a bue la, una anciana con la cabeza RiPmpre envuelta en una mascada roja, muv ab ·igada, con las manos seniles
vueltas hacia los brazos di&gt;I sarmiento, bajo la
gran chime!'lea, le había confiado como un talismán; y como la habfa empefiado en tres francos
en el Monte de Piedad no se explicab!\ que se
pudiese codiciar las vt1lgares alhajas modernas
hechas con piedras finas que se encuentran en
todas partes. Lo que hubiera querido ver era ·la
diadema de la P11loma Pico de Hierro, con que
Camira, reina de Asiria, viuda de Menonés y de
Nino, se engalanó para desposarse en el sepulcro real con
el cadá.ver de Ara el hermoso.
Sin emb11rgo, derram ,do por
encima de las cabezas atónitas
el esplendor del i&gt;scaparate era,
muy bello. Levantando una
mano, Albo Cirilo atrapó aquella flama como se haría con
una ma.-iposa de luz y la encerró en uno de los bolsillos
de su chaleco. En ciertas circunstancias las menores cosas
pueden ser útiles.

En la plaz¼ de la Opera, se detuvo frente Ala
escalinata de breves peldafios á ver las mnjerea
hermosas que b!ljaban de los carruajes. Primeramente aparecieron muchas viejas y muchas
feas, porque con frecuencü, las pobres son Ju
que en compensaciin de tantas cosas que no tienen, poseen h gloria (más gloriosa en los vestidos sucios y los harapos) rle tener veinte an.os y
de ser guapas. Sin emb11rgo, he aquí que salió
de un coup_é capitonado_ de seda malva, y aquí,
y allá., lummoso de espe¡oe, la perfecta Princesa
en quien triunfa el m&amp;s milagroso deslumbramiento qlle pueda producir una mujer, y que
tiene, aprisionado y oculto, bajo una bruml\ de
encajes, las gracia~ de Afrodita, hechas con espuma marinq, redondeada y solidificada por la primera caricia de la mano de un dios. Albo Ci"ilo
se quedó frío. Y no era que tuviese alguna mujer cuyo amor lo apartase de cualquier otro amor•
su último amor fué una criada de cortesana'.
una mujer casi vieja, casi sucia que se encontró
en el fonducho de la esquina delas calles de Alemania y del Ahorro; sino que poco pagano (desde que el Pttrnaso no existe se ha renunciado al
Oiimpo) se había consagrado á las pálidas y delgadas y melancólicas gargantas de las vfrgene~,
ya enflaquecidas por el próximo martirio; y la
fdrviente devoción de su sueno ac,niciaba aque,
lla belleza divin1:1.. Corno se alejara vió en uno
de los espejos del coupé la imagen de la Prince~a
que se volvía á tomar su abanico olvidado. Y
aquella.imagen més bella que la mujer de quien·
era imagen lo entusiasmó á tal grado que se precipitó sobre el coupé para robarla. La multitud
entonces se arrojó sobre é', lo injurió, lo amenazó con conducirlo á la cárcel. fuá necesario golpearlo; pero él se dejó maltratar y se alejó,
contento, porque había aprisionado la imagen en
su rauda m11no. La guJtrdó en una de las b:&gt;h u
de su gabán, pero no en una de las de abajo, sino

Domingo 3 de Diciembre de 1899.

EL MUNDO.

en esa bajo la que late el corazón. Aquella ima.gen la sabría emplear muy bien, ¿cuándo? al insiants tal vez.
Atravesó el boulevard, la Calle Real, Cruzó la
plaza de la Concordia, costeó el Sena, caminaba
velozmente por la banqueta del muelle entre los
transeuntes á cada momento m&amp;s raros. No habiendo dormido desde hacía tiempo en un lecho
cansado, con el vientrA adolorido á causa del po'.
.co alimento, sombrío por las tinieblas que arroj aba en él la esperanza extmta, y también de
solado por no ser querido ni por la criada de la
,oortesana, .b uscaba algún refugió donde pudiera
eatar solo, aunque triste. Sabia que existe un
puente cuyo primer arco cubre una ancha acera
embaldo~11da. Allí había dormido algunas veces.
..Reconoció la escalera, se encontró completamente solo bajo la ojiva del arco, y el silencio ruido·10 del agua corría á lo largo de las piedras,
Divagó largo tiempo.
Y sonrió
De la bolsa derecha de su gabán sacó el reflej o del salón y de la alcoba, más bello que la alcoba y que el salón, tapizó con él las piedras gri..aes del puente y todo el crepúsculo y quedó enmedio de una fiesta. Como tenia hambre tomó de
-su bolsa izquierda el olor de los manjares y de
las frutas, y sobre una mesa ofrecida por el reflejo del salón hizo un hermoso festín. Pero ¡es tan
lúgubre comer á obscuras! Se acordó de la flama
que llevaba en su chaleco y al instante ardieron
por todas partes diamantes más luminosos que los
diamantes, zafiros más azules que los zafiros y
todas las mar11villas deslumbrantes de una ideal
j oyería; no, no eran más cl11ros los fulgores de
las pedrerías de la diadema de la Paloma Pico
de Uierro. Y en la incomparable luz, entre la
pompa soberana de las telas y de los muebles de
oro se puso á comer, teniendo en las manos un
-cuchillo y un tenedor de plata, platillos fabulosos
y frutas que no se maduran más que en el jardín
de l~s He~pérides. Comía furiosamente, comía y
-comia Si por momentos se veía obligado A
cerrar los ojos á causa de la mucha luz que había en torno suyo, no podía dejar de abrir más,
más, y siempre más la boca, á causa de su
apetito renovado por manjares milagrosos é imprevistos. ¡Pero es tan fastidioso cenar solúl Y de
la bolsa de su gabán, esa bajo la cual late
el corazón, sacó la imagen, la imagen más bel la que la Princesa, la imagen que parecía una

339

frágil mArtir demacrada. Y cenaron juntos, la
imagen y él, en el suefio del palacio y en el sueno de las pedrerías. Pero como el suefio A
veces exige la realidad la llevó, reflejo ideal, al
reflejo del lecho más misterioso en el inefable es,
tremecimiento de las sedas y de los encajes. Y
de la misma manera que había comido mucho A
la luz de engaflosas el Árida des, softó mucho sobre
aquel lecho de ilusión. Y se sentía transportado
en una purificación celeste, hacia los países maravillosos del amor, donde los goces se perpe•
túan y se realizan los más locos deseos. Y sofiando, soflando, le faltaron las fuerzas y el aliento y desfalleció extasiado.

*

* *
Algunas horas después de salido el sol, el trasquilador de perros y descuatizador de gatos que
une á su oficio ordinario la fnnci ~n de afeitar al
aire libre á los marineros de los buques mercantes, vió á alguien que estaba muerto sobre el embaldosado, baJo el arco. Ft1é á avisar al comisa1 io de policía que se apresuró á acudir acompafi11do de un médico. Un tumulto de gente que se
amontonaba _en torno del muerto, viendo los mis~rables vestidos, murmuraba: alguien que se suicidó á causa de, la miseria, alguno que se murió
de hambre. El Doctor, con una rodilla en tierra
comprobó la muerte de Albo Cirilo. Pero ¡qué
asombro cuando después de un examen atento
del cadáver declaró que contrariamer.te á. todas
l11s ver0similitudes debió morir de un exceso de
mesa, d.i indigestión en una palabra, y de algún
otro exceso, un exceso de amor. Y los ojos de
Albo Cirilo no
cerrados aún, estaban secos y
calcinados como
los de un hombre que hubiera
estado mucho
tiem¡&gt;o con la cabeza adelantada
hacia un horno,
ó que durante
muchas horas hu•
hiera visto de
frente a! sol.
Ü.ATULLE

MENDES.

OUf\TRO PRETENDIENTES
En la aldea, entre las muchachas casaderas,
'tan aólo la hija del labrador Denizot era hermosa,
oon la belleza de la campesina, las mejillas rosa-das y los brazos bien torneados y llenos de hoyuelos. Ademá.s, Celestina tenía mucho de seflollita, pues había sido educada en la ciudad, en el
-colegio de las Hermanas.
Así, pues, los más apuestos mozos del pueblo
habíanse enamorado locamente de la hermosa, y
-cada uno juraba conquistar su amor. Entre los
enamorados contábase Teodoro, el hijo del al-calde, un p0co pagado de sí mismo y que se morfa por ejercer su mando á propósito de todo.
~ lemente era el segundo enamorado, un moreno
muy peripuesto que estudiaba para profesor; y
'?ra el tercero Aug:!sto, albafiil inteligente, trabaJ ador obstinado y hombr, de constitución robus•
ta que se ganaba espléndidos jornales. Era el
enarto pretendiente-i1un cuando nadie lo sospe~hab_a-Desiderio, un jovenzaelo pálido, cuya
intehgencia era mucho más aventajada que su
,Pers_ona, de modestos i-leales y de carácter de~ as1ado tímido para osar ponerse en competen·ci11 con los otros, contentándose con suspirar en
secreto, y sin permitirse otra cosa que lanzar á
la bella Celestina una mirada de soslayo cuando,
al llegar el domingo, la muchacha iba á la misa
P~sando entre la fila de sus admiradores, muy
bte~ vestida, con su aspecto un poco altivo que
hacia á los mozos atuzarse nerviosamente el bigote, mientras que Desiderio se ocultaba detrás
de ellos, avergonzado y confuso.
F.l tio Denizot y su hija no habían hecho aún
'111 ~le:ición. Celestina era deml\siado joven.

-No l~ casaré sino hasta que pasen tres afios,
-había dicho el labrador;-de aquí á entonces
hay tiempo suficiente para escoger la mercancía
y pesarla bien. Dentro de tres anos Celestina hará su elección.
Así, los enamorados decidieron hacer proezas
para ver cual de ellos se llevaba á la hermosa
muchacha cuando llegara el tiempo fijado.
-Los galones! -dijo el primero, á quien gustaban las campaflas y quien, por otra parte tenía

qu~ hacer_ su servicio militar;-no hay para las
muJeres smo la gloria; los galnnes de oro sobre
las mangas y un hermoso uniforme. Voy á eng~ncharme eu .Aftica, y dentro de tres afios, á
m1 vuelta, ya con el grado de sargento, me despos11.ré con la bella Celestina.
En cuanto á. Clemente, que estudiaba para profesor, había resuelto irse á la ciudad para ingresar en la Escuela Normal. ·
-Profesor en un colegio, proresor en la ciudad, he ahí lo que es preciso que yo sea; un ver dadero senor como M. Duhamel el profesor de
matemáticas en el Liceo, que va por allí con su
gran s?mbrero_ de copa, su bastón bajo el brazo,
Y una mstrucc1ón superior. De esta manera eclip•
saré á todos los campesinos.
. Por lo_ que hace á Augusto el albafiil, no temendo smo sus brazos para trabajar tomó también su partido.
'
-Tr.,s aflos .... es preciso que en tres afios
haga yo una fo:::-tuna, una verdadera fortuna; quA
pu~da yo llena~ con oro un gran saco, para constrmrle á Celestma un castillo que haga palidecer
á todos_ de envidia. Precisamente acaban de ser
descubiertas en América unas minas de oro· allí
es donde los hombres esforzados hacen dU f~rtuna. Yo me casaré con Celestina.
Y Augusto se fué también como los otros llevando. algunas economías y sus dos fuerÍes y
nervudos brazos.
Y ~sí fué como ~n 1~ aldea. no quedó más prete~d1ente que Des1derio, tan mofensivo, tan tímido, que nadie_ se fijó en él .... y sí por la primera vez Celestma.
Ahora que estaba él solo esperándola A Ja ea-

�340

EL MUNDO.

Domingo 3 de Diciembre de 1899.

Domingo_ 3 de D~ciembre de 1899.

341

EL MUNDO.

CANCION DEL ALCOHOL

lida de la misa y que los otros no se enc?ntraban 1111! para_ ocultarlo con sus estudiadas posturas, Celestma no podia deJar de
mirarlo al pasar; y él, desembarazado de sus rivales, parecía más
Acaricio al Dolor y lo duermo
alto y menos delgado, y sus grandes ojos se haci~n más dulces
con mi onda que robo al Nirvana.
y tiernos cual'.ldo, con la punta de los dedos, o!rec1a el agua benEste siglo caduco y enfermo
dita á la muchacha. Así, poco á poco, Celestma llegó á encon·
me apura, me apura como una tizana.
trar gran placer con la presencia de Desiderio.
_
Y un hermoso día de primavera, fastidiada por la ausencia
-:*** •
de sus pretendientes, instintivsmente_bus~ó á alguie~ á su ~erredor y sus miradas cayeron sobre Des1der10, mudo é mmóv1l, ab
Soy blanco, soy rubio, soy hecho con rayos de sol
sorto en la contemplación de
soy negro, s: y verde, soy rojo: me llamo el Alcohol~
su amada. Ella entonces sintióse también conmovida, y
su corazón latió fuert~mente
Contemplad la mundana balumba;
como nunca había latido ni
impotente el hambriento en su afán,
por el hijo del alcalde, ahora
y
ve á sus hijos cual larvas de tumba
en .Africa,ni por Clemente que
que sudan miseria, gritándole: pan!
estudiaba en París, ni por Augusto que se había marchado
¿Mas que importa la sucia caverna
á buscar· oro á Klondike.
y los gritos del lívido enjambre?
al entrar en la humada taberna,
El tio Denizot, al caoo de
se borra, se borra el fantasma del hambre ...•
algún tiempo, sorprendióse vivamente al encontrarse, en su
*
paseo por el campo, con la
* *
pequefta vifta de Desiderio,
El que llora imposibles amores
tan bien cuidada, que el fruto
y de lutos eternos se cubre,
parecía doble, y las cepas
y vió muertos sus sueños, cual flores
más eRpesas.
que tronchan los vientos del pálido Octubre,
-¡Vaya con el perillán de
En mis brazos de mago se enreda
Desideriol ¡Quién lo hubiera
y realizo su ardiente deseo:
creído!. .....
yo le tiendo la escala de seda;
Absorto estaba á la vista de
le finjo la dicha que tuvo Romeo ..... .
tanta belleza, cuando se presentó Desidnio, un tacto conToda pena se aboga en las cubas
fuso por hallarse delante del
donde bulle la sangre de Bacc,
padre de la que adoraba.
exprimid hs pletóricas uvas
-Y el perillán se pone co·
y alzad el sonoro .:arquesio d:osiacol
lora.do siempre que me encuen
tra, como si me hubiese robado algo,-pensé el naje con su gran sombrero de copa, su bastón
*
* *
bajo' el brazo, y su levita bien abrochada.
viejo.
.
El tio Denizot al encontrarlo en la calle quedóSoy blanco, soy rubio; soy hecho con rayos de sol,
Y como dijera esto en voz alta, un campesmo
malicioso que á. la sazón pasaba, dijo al tio De- se encantado y mientras le echaba los brazos al soy verde, soy negro, soy rojo: me llamo el Alcohol.
' ternura que ponía 1agr1mas
.
cuello con una
en sus
nizot:
*
- No enrojece por lo que te robó, sino por lo ojos, se decía interiormente con unsentim_iento d~
* *
que quiere robarte .... ¿.Acaso no has observado orgullo: «He aquí el marido que necesitaba mi
El anciano que trémulo marcha,
las tiernas miradas que dirige A tu bija á la sali- Celestina; hoy verá cuánta raz.5n tenía yo en
apoyando los piés sobre ruinas,
querer
esperar
hasta
el
último
momento.»
da de la misa?
con la frente cubierta de escarcha,
- Al fin volvemos á verte, querido Clemente.
El tiv Denizot nada dijo, y se fué prontamente
con la vieja frente cubie"ta de espinas,
Mucho
tebas
hecho
esperar;pero
ahora
sí
que
to
A su casa para interrogar á Celestina.
Halla en ::::í su ya muerta energía;
- Cierto- dijo la muchacha- y es verdad tam- das tus ansias quedarán satisfechas y tus esfuerzos
soplo en él los alientos del fuerte,
recompensados. Celestina es tuya y la boda se
bién que lo quiero.
y al calor de mi roja ambrosía
efectuará tan pronto como lo quieras.
-¿Y los otros, Teorloro, Clemente, Augusto?
piensa el pobre viejo que engalía á la muerte.
-¡Cómo! ¿no sabe usted. tio Denizot?-dijo
- ¿Para qué se fueron?-dijo Celestina.-Sime
Clemente
un
tanto
sorprendido-¿no
sabe
usted
hubieran amado estarían aquí. ¿Es que puede uno
*
* *
alejarse de los que ama? Lo que ellos querían que me casé en París y que traigo conmigo á mi
esposa?
eran vuestras tierras. Además ¿dónde están ellos
Y ese :oco genial que vislumbra
El viejo, avergonzado y confuso, no encontró
á la gloria-querida cruelahora? Han visto ya el mundo Y. nos han olvidauna sola palabra que contestar y se alejó apreY sólo halla la envidia-penumbrado, es seguro que no se acuerdan de nosotros.
que marchita en su frente de augur, el laurel.
-Veremos-dijo el viejo-tienes que esperar suradamente.
Al llegar á su casa, fué Celestina quien le dijo:
hasta que llegue la fecha que he f!jado.
En países de ensueño se pierde,
-Padre mio, acabo de ver pasar por aquí á
-Pero, padre ¿por qué he de esperar si es á
y el arcano ideal quizá ve,
Clemente,
tan
repantingado
en
su
levita
y
tan
Desiderio á quien amo?
cuando prendo en su cráneo.la verde
-He dicho que tres ailos,- dijo secamente el . ridículo que aunque me suplicase de rodillas que
estrella de absintio que amó De. Musset.
consintiera en ser su esposa, no accedería yo por
tío Denizot.
nada á su petición. .Amo á Desiderio y pido á us*
* *
ted su consentimiento para casarme con él.
Pronto iban á terminar esos tres ailos, cuando
Con mis aguas lustrales, remedio
-Lo tienes hija mía. Yo también he encontrael hijo del Alcalde volvió. Buen soldado, ofi- do en la calle á Clemente, y me ha parecido lo
el fastidio del oro: el spleen,
cial, pero de conducta completamente deprava- mismo que á ti, muy ridículo y muy pagado de
y á mis risas febriles, el tedio
reprime un bostezo, se vuelve.Arlequín.
da, con el rostro ennegrecido, el uniforme aban- sí mismo. Avisa á Desiderio que consiento en tu
donado y sucio, y un olor á ajenjo que no le aban- boda con él, y dile, además, que lo e..timo y que
Enrojezco la faz de la Anemia,
donaba nunca, Parecía haber envejecido diez siempre lo he querido por haber reconocido en
mi caricia es mordente y extraffa;
ailos, y desde su llegada se instaló en la taberna, él al hombre trabajador que para nada se ocupa
y en el fino cristal de Bohemia
- Ya lo ve usted, padre, ¿á qué esperar más?
ríe la burbuja del áureo champaña.
en vanidades.
- He dicho que tres ailos.
Y la boda se efectuó ooco después en uno de
Sí! yo arrullo al dolor y lo duermo
Vino después Augusto. Tras de largas fa- los más hermosos días de primavera. Desiderio
con mi onda que robo al Nirvana.
tigas había logrado recoger en Khmdike un po- estaba radiante de alegria y el rostro de CelestiEste siglo caduco y enfermo
co de oro, pero habiendo caíjo enfermo, su pe- na coloreado por la felicid11.d, parecía una rosa
me apura, me apura como una tizana.
queflo tesoro le fué robado, y con terribles penas silvestre caídA sobre la nieve de su hermoso tray trabajos había logrado volver al pueblo, gas- je blanco de novia.
*
tando lo poco que le quedaba en su pasaje y en
* *
ENRIQUE CORMIELLE PERIER,
medicinas. Al verlo no se le hubiera reconocido,
Soy blanco, soy rubio, soy hecho con rayos de sol,
tan amarillo estaba y tan pegada tenía la piel á
soy verde, soy rojo, soy negro: me llamo el Alcohol.
los huesos. Lo había perdido todo, hasta su fuer•
za y estab'l oculto en su casa, lleno de confuRAFAEL LOPE7..
sión.
.:....Ahora sí, padre, ya no hay que esperar-dijo Celestina con impaciencia. Amo á Desiderio,
¿para qué peraer más tiempo?
-Falta Clemente ..... .
El tío Denizot estaba ansioso por la vuelta de
Clemente, pues mucho era lo que á sus oídos babia llegado sobre las aptitudes del muchacho y
sus éxitos.
Y al fin llegó también; venía hecho un pe~rn-

IV
Colombina sale de su es•
condite y se desespera porque ama á Pierrot. En su
angustia va á colgarse de
su chal; pero vuelve la cara,
ve al Amor niilo de pie en
el altar y se arrodilla é implora su auxilio con fervor.
El Amor sale de su inmovilidad, se anima, sonríe, se
de'spereza, cambia de postura y recita unos versos.
-Puesto que siempre me
has servido y Pierrot te
abandona, voy á proporcionarte los medios para
que lo castigues. Te olvida por la luna sin saber que
ese amor es insensato. Diviértete á eosta de él y para curarlo de su insania,
conviértete en

~ \\
~~,'!
-·

,r¡~'

HADA DE LA LUNA,

la luna, exponiéndose á caer en el agua. Salta al
brocal y se inclina. Quiere coger á la l~na en el
agua que le refleja y quiere besarl '\ y se tiende en
la orilla. Se moja los dedos y bebe un poco de
sgua que lo hace estornudar como un gato resfriado.

II

PIERROT ENAMORADO
DE

LA LUNA.
La escena pasa en un parque Watteau baila~o
por la luz de la luna. Setos vivos. Bruma sutil.
La luna llena, en el centro de la decoración, se
refleja en un estanque azul rodeado por un brocal de mármol blanco. En primer término, á la
derecha, un altar del Amor, baftado por la claridad de la luna y cubierto de guirnaldas. En el
zócalo, la estatua del Amor-niño, con arco y carcaj, y dos alas blancas, se destaca blanco Y sonrosado en el cielo pálido.

...................... ............. ....... ..

I
Pierrot llega corriendo como si alguien lo persiguiese. No viene vestido de largo saco flotante
da algodjn; trae una blusa algo ajust~da de primoroso Gi!les. Tiene la cara enharmada como
siempre y la cabeza cubierta con su montera yu~
eombrerillo. Huye de Colombina quien le p~rs~gue como una abeja importuna cuyo rumor uri1ta. Ella lo hostiga ó quizá lo cree loco porque está
enamorado de la luna. y ¿por qué no habí:3- de
sentir ese amor? La luna es bella, suave, brillante, pura como un lirio, magnífica como una rosa•
La contempla y la admira arrobado.
Le canta una balada.
Se arrodilla y eleva hasta ·ella una oración. .
Lo llama con palabras dulces. Implora su piedad,- ¡Nadal
Quiere ir á ella, puesto que ella no :viene á él.
Una navecilla está amarrada A la orilla del e~tanque; entra en ella y levanta los brazos hacia

•

Suenan los timbales, caen
la" ropas de Colombina y
aparece en la forma de media luna, vestida de falda
corta de g-asa azul sembrada de pedrería y con
una diadema en los cabellos. El rostro, los brazos y las piernas tienen la l}alidez d9l astro,
La luz nocturna se va disipando.
La luna del cielo, por efecto de transparencia,
se reduce á su cuarto creciente,
Suspira un scherzo.
Es la primavera.

V
Pierrot despierta y admira, deslumbrado, al
bada de la luna. ¡Qómol ¿es ella? Sí, ella es; ha
bajado á la tierrs: baila, simbolizando rn
danza la juventud de
la Luna y su propia
juventud. Pierrot qui e•
re sujetarla, pero fa
virgen se le escapa de
entre las manos v lo
amenaza como si· fue.
ra una cabra, con 11\
punta de la media Inna luminosa, prendida
en los cabellos.

Llega Colombina, vestida con su falda rayada y su chal lila, Le hace á
Pierrot amargos reproches. ¿Por qué
huye de ella que lo cuida tanto y le da
golosinas? ¿Ya no se acuerda de las
piernas de carnero asadas, de· los enormes jamones, de las tortillas de huevo tiernas y sabrosas? ¿Y los vinos
suaves que calientan la sangre, y el
champagne que estalla y hace espuma? ¿Y ella, el regalo más suculento,
merece tanto desprecio? Sin embargo...
y se mira y encuentra que sus gracias
son dignas de un Dios.
Pierrot permanece insensible.
-¡Vamos! Elh lo engaftarA con un
capitán de bie-otes de media luna,
insolente y bello.
Pierrot no se inmuta.
-Entonces lo dejará por Arlequín,
el brillante abigarrado.
Pierrot sonríe con incredulidad.
._
- ¡Vaya! pues en ese caso, se irá
con un banquero barrigudo, de cuyo vientre bro
tltrán los luises de oro.
Pierrot se encoje de hombros.
Ella se desespera.
-Me mataré, dice.
-Perfectamente, yo te ayudaré. ¿Qué quieres,
1
cuchillo, cuerda, fuego, veneno?
- ¡Ay! exclama Colombina; ¡qué desgraciada
soy! Todo por esa Luna maldita, pintada de blanco, horrible, vieja, decrépita! ¡u_fl ¡horror!
y amenaza con el puilo á su rival, escupti en el 1
estanque sobre su imagen. Pierrot indignado la
amenaza y Colombina se ríe de él. Pierrot la
persigue y ella se refugia en el altar del Amor.

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III
Pierrot vuelve jadeante por la inútil persecución, Prefiere vagas amenazas contra Colombi·
na invisible y cediendo á la fatiga se tiende sobre un banco de flores y se queda dormido.

V;i.f!,-_v. t

:,¡

.

.'

�342

EL MUNDO

Otra vez suenan lo timbales.
El hada de la Luna se convierte en luna llena
con un disco diamantino en la frente. Al mismo
tiempo la media luna del cielo ilumina todo su
hemisferio. Se eleva un andante. Es el estío y la
noche está clara. Se oye una danza sensu9l y
lánguida: es la madurez de la luna, la luna mujer. Pierrot quiere estrecharla entre sus brazos,
pero como está ella helada, lo hiela. ¡Birl
Sa~nan de nuevo los timbales.
El hada de la Luna se transforma, ya no lleva
en la frente sino un cuernecillo pálido y los cabellos se tornan grises. La luna del cielo se opaca, se opaca hasta no quedar sino un peque:fl.o arco luminoso. La noche se ensomorece. Suspira
un adagio. Espira. la danza del bada; es el oto:110 de la luna y el oto:fl.o de la m·u jer. Pierrot se
siente triste y desengaftado como ella, cuy a melancolía rechaza al amante.

Se oye el redoble de los timbales.
La luna desaparece. La noehe es obscura, Es
el invierno; nieva. La diadema desaparece de la
frente del hada que se aleja entre las sombras,
mecida por el lamento de un scherzo. Por fin
Pierrot la pierde de vista.

VI
Asoma-el alba triste y fria.
Pierrot se frota los ojos. ¡,So:fl.6? Se siente fa.
tigado. El frío de la maftana lacera su cuerpo y
lo asaltan mil reflexiones burguesas. Si estuviera en &amp;U ca1,a al lado de Colombina no sentiría
frío, comería. bien y bebería mejor. ¡Y los goces
del amor! . ... ¿Para qué exponerse tanto? Siente que ya no ama á. la luna. Llueve, el viento lo
molesta; ¿y Colombina? ¿A dónde habrá. ido?
¿Con Arlequín, con el capitán ó el banquero? ¿Se

OFRENDA.

Un perfume sutil de primaveras
.Me mostró como un ramo de jazmines
Tu seno, y en tus mieles y satines
El enjambre guardé de mis quimeras.
Quiero bajo el frescor de adormideras
De tus ojos, mirar nuevos confines,
Y distraer mi luto en los jardines
Azules de tus lánguidas ojeras.
Y en cambio de tus llses opulentos,
En cambio de los místicos ungüentos
Que hay en tu cabellera luminosa,
.Mi juventu1, que exhalará en las gradas
De tu altar, á la luz de tus miradas
Su perfume como una tuberosa.
. EFREN REBuLLEDO,

-------..•-------FUGACES.

Si eres p.iloma, yo tengo un nido
sobre mi pecho, blando y mullido,
para que arrulles, mi dulce bien:
será ese el nido de tus amores
donde te besen brisas y flores
de un armonioso, fálgido edén.
LOS BESOS.

Dame tus manos puras: una gema
Pondrá en cada falange transparente
Mi labio tembloroso, y en tu frente
Cincelará una ftílgida diadema.
Tus ojos soíiadores donde trema
La Ilusión, besaré amorosamente,
Y con tu boca rimará mi ardiente
Boca un anacreótico poema.
Y en tu cuello velado por las gasas
Del corpiño, pondré un collar de brasas,
Que tus bombros pulidos y morenos
Queme, y cuando en tu alcoba lo desates,
Ruede como una lluvia de granates
.Martirizando el lino de tus senos.
EFREN REBOLLEDO,

Si eres ensueíio, tengo una mente
bañada en rayos del sol ardiente
que hiere el prlsm!I. de Jo ideal:
allf viviendo feliz y hermosa
entre ilusiones eolor de rosa,
serás la reina, la sin rival.
Si eres aurora, tengo en el alma
límpido cielo que en grata calma
luce esplendente su regio azul:
cuando tú llegues á ese palacio,
tendrás alfombras de oro y topacio
y albos cendales de leve tul .. . .. .
Mas si al fin eres mujer altiva
que cruza el mundo provocativa
cual bella sombra de una visión,
para ti tengo luz en la mente,
nido en el pecbo, cielo esplendente
dentro del alma, y un corazón.
RANULFO PENAOOS.

Domtnge 3 de Diciembre de 1899.
ha~rá matadc,? _Sí, probablemente; todo ha con.
clmdo y ya no ,e queda más salida que collt'arse
de un árbol. Coge el chal de Colombina , haee u
nudo c?rredizo y busca con la vista una r ama :
propósito.
Entonces el Amor extiende el brazo y en clásico verso r~procha á Pie~rot su inconstancia. El
Amor es quien ha convertido á Colombina en el
h~da de la Luna, á fin de curar de su pasión A
Pierrot.
Si éste promete ser cuerdo, se la devolverá.
. -¡A.mala siempre! dice el Amor en tono imperioso.
Juramentos apasionados de Pierrot, el Amor
bendice á la pareja.
Fuegos de bengala.

p AUL

-.A.ilo VI -Tomo II

México, Domingo

10

de Diciembre de 1899.

MARGUERITTE.

E@.PEJISMO
Los dueloq de mi vida
son nubes que se alejan.
Hoy al tender la aurora
su rosado cendal sobre la niebla,
.;alí á llorar en mi ruinoso huerto
la inclemente orfandad de mis tristezas;
todo hallábase en pie, todo cambiado,
y en su dfa nupcial la primavera
ceñía una corona
de orquídeas y violetas.
El friso de las lilas festoneaba
el calado ojival de la glorieta,
la fimbria del rocío
temblaba en las libélulas,
colgaban en los olmos
sus balaustres de plata las falenas,
y en el raso del musgo los helechos
dei,ple¡mban sus túnicas de seda.
Vestí mi plectro entonces
con pasionarias y con rosas nuevas;
tomé la pauta de mis viejos bimnos,
dejé mi luto y me sentí poeta.
Los duelos de mi vida
son nubes que se alejan.
Mis dichas resurgieron;
volví á cantar la reja
velada entre jazmines,
nelumbos y camelias;
torné á evocar la imagen
sobre el marfil de cuya sien la estrella
temblara como nívea mariposa
sobre el diáfano tul de una caléndula;
soíié con un esquife fulgurante,
con un lago de .i.zúcnbares y anémonas,
y entreví la eminencia de una costa
s0bre el pórfido azul de cuyas peñiis
destacara el castillo de la dicha
la corona triunfal de sus almenas.
Todo alzaba otra vez en su lenguaje
la canción fes ti val de las promesas;
mis suelíos ·renacían,
tornaban mis quimeras.
Los duelos de mi vida
son nubes que se alejan.
PEDRO J. NAÓN,

1

0L ftzeoid ente· del ?5zanovaaL y ou eopooa.
•

Número 24

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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EL MUNDO

Otra vez suenan lo timbales.
El hada de la Luna se convierte en luna llena
con un disco diamantino en la frente. Al mismo
tiempo la media luna del cielo ilumina todo su
hemisferio. Se eleva un andante. Es el estío y la
noche está clara. Se oye una danza sensu9l y
lánguida: es la madurez de la luna, la luna mujer. Pierrot quiere estrecharla entre sus brazos,
pero como está ella helada, lo hiela. ¡Birl
Sa~nan de nuevo los timbales.
El hada de la Luna se transforma, ya no lleva
en la frente sino un cuernecillo pálido y los cabellos se tornan grises. La luna del cielo se opaca, se opaca hasta no quedar sino un peque:fl.o arco luminoso. La noche se ensomorece. Suspira
un adagio. Espira. la danza del bada; es el oto:110 de la luna y el oto:fl.o de la m·u jer. Pierrot se
siente triste y desengaftado como ella, cuy a melancolía rechaza al amante.

Se oye el redoble de los timbales.
La luna desaparece. La noehe es obscura, Es
el invierno; nieva. La diadema desaparece de la
frente del hada que se aleja entre las sombras,
mecida por el lamento de un scherzo. Por fin
Pierrot la pierde de vista.

VI
Asoma-el alba triste y fria.
Pierrot se frota los ojos. ¡,So:fl.6? Se siente fa.
tigado. El frío de la maftana lacera su cuerpo y
lo asaltan mil reflexiones burguesas. Si estuviera en &amp;U ca1,a al lado de Colombina no sentiría
frío, comería. bien y bebería mejor. ¡Y los goces
del amor! . ... ¿Para qué exponerse tanto? Siente que ya no ama á. la luna. Llueve, el viento lo
molesta; ¿y Colombina? ¿A dónde habrá. ido?
¿Con Arlequín, con el capitán ó el banquero? ¿Se

OFRENDA.

Un perfume sutil de primaveras
.Me mostró como un ramo de jazmines
Tu seno, y en tus mieles y satines
El enjambre guardé de mis quimeras.
Quiero bajo el frescor de adormideras
De tus ojos, mirar nuevos confines,
Y distraer mi luto en los jardines
Azules de tus lánguidas ojeras.
Y en cambio de tus llses opulentos,
En cambio de los místicos ungüentos
Que hay en tu cabellera luminosa,
.Mi juventu1, que exhalará en las gradas
De tu altar, á la luz de tus miradas
Su perfume como una tuberosa.
. EFREN REBuLLEDO,

-------..•-------FUGACES.

Si eres p.iloma, yo tengo un nido
sobre mi pecho, blando y mullido,
para que arrulles, mi dulce bien:
será ese el nido de tus amores
donde te besen brisas y flores
de un armonioso, fálgido edén.
LOS BESOS.

Dame tus manos puras: una gema
Pondrá en cada falange transparente
Mi labio tembloroso, y en tu frente
Cincelará una ftílgida diadema.
Tus ojos soíiadores donde trema
La Ilusión, besaré amorosamente,
Y con tu boca rimará mi ardiente
Boca un anacreótico poema.
Y en tu cuello velado por las gasas
Del corpiño, pondré un collar de brasas,
Que tus bombros pulidos y morenos
Queme, y cuando en tu alcoba lo desates,
Ruede como una lluvia de granates
.Martirizando el lino de tus senos.
EFREN REBOLLEDO,

Si eres ensueíio, tengo una mente
bañada en rayos del sol ardiente
que hiere el prlsm!I. de Jo ideal:
allf viviendo feliz y hermosa
entre ilusiones eolor de rosa,
serás la reina, la sin rival.
Si eres aurora, tengo en el alma
límpido cielo que en grata calma
luce esplendente su regio azul:
cuando tú llegues á ese palacio,
tendrás alfombras de oro y topacio
y albos cendales de leve tul .. . .. .
Mas si al fin eres mujer altiva
que cruza el mundo provocativa
cual bella sombra de una visión,
para ti tengo luz en la mente,
nido en el pecbo, cielo esplendente
dentro del alma, y un corazón.
RANULFO PENAOOS.

Domtnge 3 de Diciembre de 1899.
ha~rá matadc,? _Sí, probablemente; todo ha con.
clmdo y ya no ,e queda más salida que collt'arse
de un árbol. Coge el chal de Colombina , haee u
nudo c?rredizo y busca con la vista una r ama :
propósito.
Entonces el Amor extiende el brazo y en clásico verso r~procha á Pie~rot su inconstancia. El
Amor es quien ha convertido á Colombina en el
h~da de la Luna, á fin de curar de su pasión A
Pierrot.
Si éste promete ser cuerdo, se la devolverá.
. -¡A.mala siempre! dice el Amor en tono imperioso.
Juramentos apasionados de Pierrot, el Amor
bendice á la pareja.
Fuegos de bengala.

p AUL

-.A.ilo VI -Tomo II

México, Domingo

10

de Diciembre de 1899.

MARGUERITTE.

E@.PEJISMO
Los dueloq de mi vida
son nubes que se alejan.
Hoy al tender la aurora
su rosado cendal sobre la niebla,
.;alí á llorar en mi ruinoso huerto
la inclemente orfandad de mis tristezas;
todo hallábase en pie, todo cambiado,
y en su dfa nupcial la primavera
ceñía una corona
de orquídeas y violetas.
El friso de las lilas festoneaba
el calado ojival de la glorieta,
la fimbria del rocío
temblaba en las libélulas,
colgaban en los olmos
sus balaustres de plata las falenas,
y en el raso del musgo los helechos
dei,ple¡mban sus túnicas de seda.
Vestí mi plectro entonces
con pasionarias y con rosas nuevas;
tomé la pauta de mis viejos bimnos,
dejé mi luto y me sentí poeta.
Los duelos de mi vida
son nubes que se alejan.
Mis dichas resurgieron;
volví á cantar la reja
velada entre jazmines,
nelumbos y camelias;
torné á evocar la imagen
sobre el marfil de cuya sien la estrella
temblara como nívea mariposa
sobre el diáfano tul de una caléndula;
soíié con un esquife fulgurante,
con un lago de .i.zúcnbares y anémonas,
y entreví la eminencia de una costa
s0bre el pórfido azul de cuyas peñiis
destacara el castillo de la dicha
la corona triunfal de sus almenas.
Todo alzaba otra vez en su lenguaje
la canción fes ti val de las promesas;
mis suelíos ·renacían,
tornaban mis quimeras.
Los duelos de mi vida
son nubes que se alejan.
PEDRO J. NAÓN,

1

0L ftzeoid ente· del ?5zanovaaL y ou eopooa.
•

Número 24

�EL MUNDO,

344

Dirflctor. LIC. RAFAEL REYES SPIJDOLA.

---------------------------------------

J.':i;tos horizonte~ de Diciembre, con sus blancas
y pctID.d11s cortinas ele brumas, sus montañas obscur:1s erizadas de ramazones secl\.S y l:iU luz triste
y soñolienta, provocan en los espíritus contemplativos una (le eeas melancolías mansas y suaves que
nús llernrn &lt;le la dulce resignación de ,·ivir.
Los grise8 pai~1:ijes ele invierno tienen en las
campiñ11~ americanas una belleza exótica. "Gn camino, tomo un cinto de tierra hlllnecla y negra,
tnt re do~ fila.:; ele árboles desnudos, un llano de
ycrbaje marchito, sobre cuya alfombra de verde
muerto. va silenciosa y pausadamente la vacada,
un pe&lt;lazo de jardín silvestre regado de pétalos
amarillentos y podridos, una lejanía envuelta en
, aho tenebrO!so, picado aquí y allá, por ]a cruz de
un ('ampanario. ó la boca ci'líndrica de una chimenea. ó el espinazo rojo de un tejado, despiertan en
nosotr:os una vaga y fantástica idea de In vida,
semejante á la emoción que experimentamos reconlanclo "Olla vieja leyenda clel N'orte, dormida
hat(.; mnt:ho tiempo en el fondo de la memoria.
He a&lt;¡uí el encanto que en este n1es nos ofrece
]a tierra que no tardará en deshacerce .en flores
En verdad que el invierno en :México no es otni cosn que una coquetería de ]a Primavera, que gusta
v,~siirse con tocas de luto y telas de matices opacos y atasiarse con gasas de niebla virgeu, ó peE:arlos mantos de brumas. Mas á través de este
trilje severo, cómo se adivina á la munduna pom!-'OSa y elegante, y cómo sonríe la pícara y traviesa
muchacha por entre el velo de largos y rígidos plieg,.1es. Estos campos solos, límitados por la franja
de acero de una agua. inmóvil, estos campos sin
fi~uras humanas, estos campos que se extienden
colllO desperezándose de fastidio hasta las remotas
se:aanías, son efímeros telones que de un momento á otro se transformarán, como en una comedia
de magia. en parques luminosos, en floridas colgt·ii urm:., en guirnaldas de pájaros, en aire azul,
rn11eical y deslumbrador.

qunm. ningunas tienen el delicioso encanto que
los que nos trae el buen Diciembre.
El Carnaval es una prolongación de las saturrnlies; es una costumbre romana que se ha filtrado
al través de los siglos y ha invaclido las sociedad&lt;~a modernas. Los señores se confunden con los
sirrvos, y el vicio, que se oculta dentro del abigarrado traje ele chillantes tono5-, nutoriZ'ado por la
c:ivHizaeión, arroja su carcajada orgiástira en la
yfa pública, )', beodo cínico, abraza con üupúdico
deseo el talle r ecio de las bacante;, y besa los
,lesflorados labios de las hetaira,.
El C'arnarnl abre la puerta de la orl(ÍU á las pa:,j1,nes romprimiclaF-. orna con rosa.R frep,cas las
Jrt!ntes jm-eniles, pone ósculos lúbricos en las hol'&lt;lS, toques ele luz quemante en las pupile:3 y vino
11r1l icntf' en los ,·asos.
El Carnaval se adorna C'On ca¡.;cabcles. ríe y se
(•rn briaga en las obscttras barraras de los barrios.
rnnta copla.-, obscenas, como los fialti!Tibancos.
La virtud frunce el ceño, v v,1 cerrando, con
,·ue•~tas de lJa\'e, las puertas eie los hogares honrntlo3.
La Semana Santa no es una fiesta. El Cristiani~mo ha puesto en e~a época el sello de in.finita
tristeza &lt;le sus ceremonias: apenas si el último día
descorre el negro velo ele los altares, arroja. puña~los de amapolas en el pórtico ele ]as iglesias y
ileja flotar las nuhes de incienso en el ambiente
violeta de 111. prima\"era.
Rn Semana Santa los niños juegan y los espírit m: contemplativos meditan. El cielo sonríe.
l:if: flores inundan los campos, e1 aire se perfuma
al pasar por ]os bosques; pero en ht ciudad las
ni 111as piadosas rezan, las músicas tocan marchas
júnebrcs, y la curiosidad vacía los hogares y llena
los templos.
La Semana Santa es triste v es la fiesta de la
primavera; y-oh contraste___:la noche Buena es
,,legre y es la fiesta clel Invierno.
Porque la Noche Buena es la fiesta del hogar,
la íutima, la ele las ternuras, la de las expansiones, la de los recuerdos.
¡ Oh, mes de las noches azulea. mes de las noches claras, mes ele la ~oche Buena, bien ve-

&lt;:;&gt; ,/1-'v-

;. Y ele qué podemos quejarnos? ~ os dan mañaRin aurora, mañanas morenas, que no vienen
vc~ridas ele blanco como van las niñas á la primera c·omunión, sino, por el contrario, cubiertas en
rardos mantones, como las devotas á la misa del
nlbu; nos dan tardes frías, lúgubres, con el sol
clorótico que cae sin majestad y sin fausto en la
cenicienta hornaza del Poniente; pero en cambio,
q•1é noches divinas, inmaculadas, puras, empapaclos de claridades 1nisteriosas, tejidas con argentinas transparencias, ele cielo tan profundo que no
parece sino que, ascendiendo, se aleja á cada instante de nosotros, de horizontes tan cristalinos
&lt;(He en ellos los níveos y sutiles vellones de las nubes se nos figuran alas de ángeles que pasan.
.~bajo no bay rosas; se han manchado y d~stefüdo las púrpuras; no hay lirios, se ennegreció la
plata de las urnas; el viento,al pasar, cerró piado-~mente los ojos azules de las violetas 1nuertas
y ele! quebrado y torcido alfiler de oro de las
;nargaritas se desprendieron los pétalos estrujatlos y marchitos. No hay ramas, no hay hojas,
no hay ni&lt;los, no hay pájaros que canten los salmDs funerales de las flores.
.
Pero las flores, que no son más que las almas
b~1cnas que se cansaron del encierro de la carne,
;·esucitaron allá arriba en el infinito cielo fulgurante, en el inmortal y sereno jardin que habitan
lo..: ensueños y riegan de lágrimas las esperanzas.
Allí están meciendo sus corolas de luz al hálito
rnave. que sube de ]a tierra, de los castos suspiros
y cic las tranquilas oraciones. Alli están las flores
herhas a~tros, allí están las rosas transformadas
en luceros joyantes, y las margaritas vueltas temUic-rMas estrellas.
¡ Oh, noches ele Diciembre, noches puras, mmacnLalas y cliYinas !. ...
n.l:;

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1

"C::&gt;- ~ ~ -

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¡ Oh. mes de las noches radiosas, m es de la No(;l1e Buena!
En Diciembre, la humanidad se reconcilia con
la alegría. Entre todas las fiestas con que el muno o civilizado celebra los grandes acontecimientos,

-

Domingo 10 de Dlcleml re de 1899.

Domingo 10 de Diciembre de 189~.

LA VIRTUD PERNICIOSA.

Siempre que la conducta humana no va dirigida por
la razón y por la ciencia, que los sentlmleotoo é lm
pulsos que la sugieren y la. dictan no se ven contra·
pe8ado• por la reflexión y el cálculo, la cooduc1oa .;
e-xtravía, hierra. el golpe, se desvía de su objeto
•nele eo la mayoría de los casos orillar i re•ultad~
contraproducentes.
El hombre obra Impulsado por el instinto acoose
jado por la reflexlón ó arrastrado por la p~slóa· d;
abí que haya actos lm,Untivos, actos reflHlv~ 1
actos pasionales.
Deet:itos tres motores de nuestra acción, el primero
fS clE'g11 y rectilíneo, el último impetu06o y turbulento; sólo el segundo es ponderado, proporcluuado al re•
soltado que se busca, adecuado a.l fin que se quierealcanzar. Si el hombre quiere obrar ret t twente, hi
aspira. á que sus obras alcancen la posible perrec~lóo
s1 anhela el éxito y la realización de sus prupóstWO:
no d~be dejarse guiar ni por sus solos im"tlotos ot
por sus solas pastones. y ya que no sea dable ni desea.
ble despojarse completamente nt de los unOR ni de
los 1..,t,.ni,:;, debe ponerse á ambos el vigoroso y rieldo
freno de la razón y de ta reflexión. Sometido á. la accióu del solo tnbtiuto, el ho:nbre es un animal y, ve,.
ces una simple mltqulna, bajo la presión de las solu.
pasiones es un vc, Jcáo en erupción; sólo por lll acción
per;lstente de la tria razón , es propia y verdaderamente un hombre.
1nstintos y pasiones se fundan y amalgaman para.
constituir los vicios como también las virtudts hu~
manas; lnsLinto y pasión son la avar icia, la lujuria,
la gula; instintos y pasiones son el patriotismo1 la.
fllantrop1a , la caridad.
Ante esta asimilación del vicio y la virtud, con los
Instintos y las pasiones: sorprende en extremo que
siendo común su origen y común su naturaleza, todo
el mundo esté de acuerdo en aconsejar se moderen
los viclo3 y s~ atenúen bajo la influencia de la ,olun.
tad, que no es atoo la. reflexión y la razón en acthldaJ, y que nJ se aconseje lo mismo respecto de lu.
virtudes, que también su&lt;?len necesitar gobierno y di•
rección, y cuyos extremos necesitan también freno
porque suelen ser perniciosas.
Ante la celosa ceguedad de Otello todo el mundo
cl•wa y protesta; oe admira estéticamente el tipo,
pero el hombre resulta odioso y repugnante. Pua:iamos horas enteras en aconsejar al moro brutal
un poco de sangre fria y de sentido co múo bastantes
nido!
á restltu!r la rectitud á su conducta y la calma Asu
&lt;:;&gt; $ &lt;::&gt;
corazón. Si llegáramos á encontrarnos cara á eara coa
Al rededor de la !)lesa llena de viandas se en- Ilarpae-,m le reprocharlamos su parsimonia, le harla-labian las cónversaciones familiares, los cliálogos mos reflexionar en que la. prudencia, es decir, la ra~
zón, aconseja la economía, pero repudia la av1rtcl1;
que, vierten, corren de boca en boca las pa- que la pasión de poseer y el instinto de acumolu,
labras que acarician, las sonrisas que besan.
necesitan moderación y freno, y que el tuen sentido
Dentro de los hogares los cuerpos se juntan basta á establecer el justo medio entre atesorar ala
y las almas se confunden.
tasa y despilfarrar sin medida.
cPiensa en lo ue haces, reflexiona en lo que InAfuera silba el viento, parpadean los mech eros
solirt:: las desiertas aceras, lrny soledad, silencio tentas, calcula á o que te expones, medita en el mal
que á veces interumpen ]os ecos ele músicas 1eja- que puedes ca.usarte y causará los demás1»son fra&amp;el
1
!1as, ~• el tronar de los cohet es que rayan con que todos tenemos en los labios en rreseocla de 08
vicios, de las malas pasiones y de los ciegos arreba¡,arábolas ele oro el esmalte bruñido ele los cie- tos agenos y no se nos ocurre decir lo mismo y aco•
!os y derraman en la transparencia clel aire una sejar lo mismo cuando se trata de las pastones nobles
Rora de colori&lt;los fulgores. _\ fuera hay frío y y generosas. ¿E~, aca.80, porque éstas, intrfosecameo•
t&lt;l buenas no daflan, no perjudican jamás cualesqule•
tristeza. .
.
_!\.dentro están }os ambientes tibios, ]03 reflejos raque sean su grado y su exageración? Tal eftrma!?-C'renos, los rejocijos castos y las almas tranquilas. ción es insostenible ante la experiencia diaria; uo
Adentro se hacen confidencias tiernas, se cantan hay virtud, por excelsa que se la suponga, que lle,..
,;}l~ncicos, se sueñan cosas blancas. Y á un gol- da á cierto grado de exaltación no resulte perolclroa
pe de ala de ]a esperanza se pienc;;a en el porvenir y contraproducente, que no pueda sembrar la desola,
y la ruina eo la sociedad.
azul, tachonado de estrellas é infu:úto como el clóo
La caridad irreflexiva, ardiente y ciega, crea y•
firmamento del mes último del afio.
tlmula la vagancia, la pereza y el vicio y trae A1..
1Fiestas de Diciembre! Bajo las arcadas de h eno
pueblos á la decadencia; el amor locondlclooal y slo
que despiden aromas de penetrante frescura, ba- Hmites de los padrea á los bijos, conduce á coosentlr•
jo las caprichosas arquitecturas ele ]os farolillos los, á tolerar sus !altas y con ello á pervertirlos y eJ•
venecianos, ll8y viejos risueños que e,·ocan su travlarlos; la abnegación absoluta y la sumisión 11D
pasado, r ostros infantiles radiantes ele angélica protestas de la esposa al esposo, esti mula Aést.e, la
lnfidel\dád y al olvido de sus deberes conyugaleo; el
tr'rnura y jóvenes enamorados que cuchichean.
patriotismo rectilíneo, Intolerante, Irreductible Y
Lns músicas suenan á serPnatas ele mandolinas
extremado, conduce á los pueblos á descuidar su~
las c uerdas h eridas vibr,m con una. dulzura ex~ grf'S01 la. enmienda de sus vJcios, el mejoral_Dlento de
tr;1ña 1 como de cristal que se J"Omne.
SllS condiciones matertaleE-¡ la. generosidad s:n Hmltel
Y cuando el alba prenclC sus florones de nácar crea el parasitismo y fomenta la a.byeción cor1$D 1•
No acabaríamos de senalar los estragos que en 11
en ln cre.;ta de las montaña.: cae ~obre los párpados un sueño hermoso en el que van ú. reposar sociedad y en el corazón de los demás hombrea pueden cau(\_Br las ,•1rtudes excesivas si la ratóa ao gula
ntwf5tras ilusiones.
¡ Oh, noches ile Diciembre. nM•h""' ,,l ,.. los cie- su Pjerciclo, si la n flt&gt;xlón no las orienta y eafreBI
sus excesos. De ahí un resultado para.dojal en •~
los profun&lt;los y de las fiestas apacibles! ...
rler.cla: que puede bHber hombres ad mirables pouu

1

-S:::,. $ 'v-

El Xacioual cerró s 11 1:; puertas: ha quedado varía la jaula. Aún suenan en nue¡;:tro,· oídos los
últimos gorjeos de estas aves de Italia que de
c nando en cuando hacen su n ido en nuestro
vetusto teatro como en una. vieja techumbre.
Los "dillettanti" están tristes. Que esperen un
poco. Para consolarlos viene surcando el mar
~fnría Guerero.

coadar

virtud y excecrable• les por resultadJS de su
ta. Tal Torquemada que en su exaltación por la e
asoló la cristiandad; tal Robespierre cuyo excelso.,,..
triotlsmo y acendrado amor á la llbe1ta 1 y á loa prtoclplos de justicia le hicieron crear el i,,-,w Y cooslituir la gu11lottna permanente.
Tan es así, que la sabiduría de las Ncu-'if/Nt3 eoclerf'I
al lado del veneno el contraveneno, y que a.l tleat
máximas como: chaz bien y no veas á quléo,&gt; P~
na.otras, temperantes y mitigadoras, como
rldad bien entendida empieza por sí mismv. &gt;

,ta_.

345

=

EL MUNDO.

EstJa consideración determinó nuestra actitud espectante. No debe uuodesmentiruna cosa sino cuando está seguro de su tal•edad. Suponed que hubléra.
mos .desmentldo formalmente la noticia del fin del
mundo. En rigor podf'?.mos bacerlo· luli Informes re•
cogidfls por los 1cporteri-, las car~ ae provincia y
los cablegramas del ex .. nrnjero nos proporcionaban
d!l'tos para afirmar que la cat.ástrore era improbable;
sm embar~c1 , lo ia,p~ob11ble no es Imposible y si el
mundo se hut&gt;ind acabado á pesar de nuestras aseveraciones en contrario ¿cu,U babría sido nuestra. situación ante los lectoru al día siguiente? E-1 cierto que
aun en ese caso nu babríamos quedado tan ma.l ante
el público, pues nuestras medidas estaban tomadas de
antemano á tia de dar una información completa y
rápida del acontecimiento.
Será paraotraocaslón. Parece que el senor de Falb.
el astrónomo vienés que lanzó la noticia, se engafló
de medio á medio.
Ya tendrá ocasión de vindicarse. Anunció que la.
tle1ra chocaría. con ua cometa.: como se ve, la noticia
tenía cola .• \ caso el ctioque se verificó sin que nt la
tierra ni el cometa pararan mtentes; pudieron estar
distraídos, preocupados. A todos les sucede eso. La
tierra más qu e na,lle, tler.e mot.lvos para andar un
poco ensimismada; no hay existeacia máR ngitada
que la suya. ¿ Qué mucho. que no viera al cometa?

•
••
Quedamos en que el señor de Falb se eaganó; á
menos
que su error haya sido voluntario. Quién sabe
Miulstro Plenlpote=c hulo de J{élglca.
si ese caballero es un filántropo y nos quiso dar algunas sema.oas de ilusión y bact!rnus palpar lo efímero
L'\ virtud exaltada, ciega, extátlca é Irreflexiva, es de ciertas pasiones y de dertas vanidades. Es ev)denvirtud dé poeLas y de ar~1stas 1 ao es virtud de hom- te que la Idea del próximo fin del muodo es benéfica.
bres práctico~, ni de pensadores strlos, ni de ttlóso- Al principio se resiste uno, pero &lt;lespués de reflexiofos profu udOb¡ es peculiar de olilns románticas y bo- na, todo se acepta, porque al Hn·y al cabo, la catás,
0adorus, FiUele ser arma que se ef.grlme para preten- trote colectiva es menos dura que la muerte individer ofender sin conseguirlo, eM peculiar de patrwtems dual que se nos espera tardeó temprano. Lo ml\s pey no de patriotas, de txaltados y no de howbres cir- noso es la idea de la separación, la perocupacióo por
cunspectos.
los que sr. quedan cuando nos morimos; pero si todos
Se puede ser modeto de vtrtudeR y ei-tfmu 1o de vl- emprenrferuos Rlrnultáne'imente el viaje, la cosa camcl0t.; practicar la caridad y loment,1r la pertza; sen- bia de ª"pecto, y el tal viaje s~ bace excursión de
tirite inundado de patriotismo y dañará su pafs; s~r recreo. Los lamentos, el dulor, el luto son palabras
fanático :r ser por eso mismo 1 perseguidor; tilántro• sin s~otido.
po y dtti"io~o, con 13. s,1}R, condición de que esoFi St:DtiPensad todo el blt&gt;n que ha.riamos si realmente tumlentos sean exalta.dos, esas virtud es extremaR, esas vléramrns la segurlriad del tin próximo del mundo.
pa•dtJDes ciegas.
Eo primer lugar no nos preocuparfa tanto el qué diUn hombre mel.'!tana.mente experimentado, que rán, desa.parecerfanconvenctonaltsmos; ya. Renan nos
haya vivido un poco, estudiado algo y esté dotado ha mostrario en su Abelte de Jouarre los f:::liceb efec•
tan sólo de buen sentido tiene un modo seguro da tos de esa libertad de la conclencla.-Todos se ponprever si un hombre llegari\ ó no á ser pernicioso y drán en paz con eUa y verlamos tal vez tanto á los
dantoo. P,ra ello le basta inquirir si los vicios ó las pueblos como á los individuos acatar, sloulera por
'Ylrtudes del Individuo en cuestión son extremadas ó algunos dfai,:, los grandes principios de la. solidaridad
enjeradas.
y dt? la fraternidad qu~ todos predican y nadie obeEn siéndolo, no cabe ya duda, aquel ser podrá ser deCE". Apuesto á. que si d~ ven1s se anuncia el fin
y será dailoso, y, modelo de virtudes, puede, sin con- del mundo para quince dlas de la fecha, los ingleses
cietcla. y casi sin responsabilidad, causar graves reconocerían sin vacilar la Independencia de los bóem\lea.
ros. Mucbas cuestiones sociales se resolverían por sí
solas y la polltlca aparecerfa bajo otro aspecto.
En efecto h oy se presenta cómo cuestión muy grave la resistencia del gabinete á las primeras batallas
parlamentarlHi- y sus prnbahillda.des de vida. hasta la
época de apertura de la E'&lt;posición. Ciertamente,
más quJsiera prolong-t.r su vida hasta el fin del mundo. ¡ Esa si sería una bermoi.a caída ministerial!
En matn:a de pacitlcaclón y concordia no podía
tampoco inventarse nada mejor: es imposible sonar
,1n.1. amnistía más completa.
¡ Y cuántos que no pueden llegar al término de sus
aspiraciones, las colmarían si el mundo estuviese en
víi-p~ras de rend'r la c~rgal La Academia, por ejemplo, tiene dos vicantesy seria llegado el caso, ó nunVida nueva y nuevos propósitos.
ca lo será, de que lo(\ candidatos que se presentan cada vez que hay elección y qne nuoca son elegidos, lo
El anuncio del próximo ti n del mundo coiacldió en
fueran en esta coyuntura. Ilay y,entes que se contenEuropa con un fenómeno de los más curiosos é in- tarían
con ser inmortales siquiera por una quincena.
quietantes : cuatro parlamentos, el francés, el alemán1 el 1tallano y el belga, abrieron sus sesiones á la
vez. Probablemense eso era lo que hacía creer en el
•
tln del mundo. En efecto, siempre se ba dlcbo qui) el
••
fin del mundo sería. anunciado por signos alarmanNo hablo de Jos procesos en vb de Instrucción, los
tes, por perturbaciones precurspras y la reuni ón de
cuales se juzgarfan de un modo más co1dlal. En vístaatos parlamenws realiza plenamente la prorecfa.
Sin embargo, la alarma era infundada: el muado peras de una. catástrufo no tendría importancia que
no termina aún y la. noticia que iba tomando cierta :M. Deroulede se propusiese ó no alterar el orden de
consistencia no será para la mayorfa de ouestrOi co- cosas establecido. Habta Jas cuestiones de Imperio,
legu sino un tema de disertación á la francesa. Ea RepúbilM ó Realeza perderlan su Importancia. Todos tr ansigirfa.n lo bastaate para reconciliar los á.ot.l!'raocla todo se res u el ve en cróoicafZ.
Nosotros, por nuestra. parte, nos hemos propu':!:sto mos y al i,;er más corta la vida.. vlvlriamos mejor.
observar una reserva que nue~trus lectores sabrán e&amp;- Quedamos, pUPS, en que el Dr. Falb es un filántrot'O,
tlma.r en lo que vale. No le hemos dado gran crédito á menos quu sea todo lo contrario, por~ue bien pueA la nueva alarmante porque nos parecía. difícil que de ser un gran miAAntropo. Lo cierto es que nadie
un acon tecimiento de tanta monta, como es el ti.o conoce á. ese seflor Fa.lb; nunca se habfa habla.do tandel mundo se produjese sin que lo anunciasen pre- to de él hasta que anunció el fin del muodo. Bien
viamente Et Diario Ofl,,iat ó á lo menos la Agencia puede ser que al verse viejo y con la muerte encima,
ll•vas. Es Imposible que el fio del mundo nos baga quisiera que los demás slotleaen lo que él siente ante
tronar sin que el gobierno tenga aviso y sin que á su el to 1.ie or not to be. Es un consuelo para los ancianos
vez nos comualque la nueva por algún medio oficial, creer que después de su muerte vendrá el diluvio.
NI aun los más 11ustres se libran de este ettolsmo,
estando como estamos tan Interesados en el asunto.
Craemos, pues, que todas las noticias que circula- que ea iostlntlvo. Hay uo&amp; graciosa anécdota de la
ban no tenían un apoyo serio, aunque por otta par. época del sitio. Vfctor Hugo, el gran poeta algo olte todo ea posible; bien podla ,acabar el mundo á lo vidado ya y á quien hace de actualidad en eatos
meJor é inopinadamente; tantas cosas se han visto y momentos la publlcaclóo de su libro cCosas vistas.&gt;
una noche en que tenía. invitados, les dió cueata con
tantas veces se ha venido el mundo abajo!
81· Bm·ú11 ele ilfonrhP.m·,

El fin del mundo en Francia

S1·. Celedonio C. Ortiz,
Vlee-Gobernador de Sonora, en ejercicio del Poder EJceuttvo.

su solemTJldad babltual, de un medit&gt; que se le había.
ocurrido para que te!'mlnara el sitio de París.
-Es muy sencillo, lt-s dij o. Maflana., solo, sin armas, yo, Víctor Hugo, me dirigiré á las tnaR euf&gt;migas .... Me expondré al fu(\ilawienlo. Caeré, berido
d~ muerte .... y el Bit.o habrá. termlaadol
-Para vd. ! . ... le dijo tímidamente uno el~ los
oyentes. Vfctor Rugo encontró la observación irrespetuosa. y tal vez lo era; pero no por eso dejaba de
ser muy exacta..
El caso del Sr. Fdlb no es Idéntico, pero cada cual
cree lo que se le antoja y es muy posible que el fin
del mundo esté muy próximo para el abtróoumo vienés.
Por lo que hace á nosotro:i, parece que 1:,e nos prorroga el plazo. Aprovecbémosto, sin abusar y aun
procuremos ¿por qué nó? ser más justos, más tolerantes, más fraternales. Respetemos la. opinión agena, moderemos nuestros ímpetus en las polémicas,
esforcéa_wnos por ser mej ores, má" razonables y si lo
conseguimos, ese será verda.d~rawente el ti.o del
mundo!. .....

LOS PRIMEROS FERROCARRILES
No sólo las clases ignorantes 1 sino personas de notoria ilustración, fa~osos l1teratos, ti&amp;blos estadistHS
y hombres de ciencia, aceptaron eo un principio á
regailadlentes la magna. invención de la locomotora,
y unos en serio, otros en broma.1 ya. abiertamente ó
de maaera embozada, se declararon rnemlgos de las
vías terreas, suponiendo que ne prosperarían.
El célebre autor de Los tn,:; Mosqueteros, Alejandro
Dumas, hizo muy escamado ~u primer viaje en ferrocarril (~e Bruselas á Gante), y según confeslón
propia, obltgado á. ello por no eucontrar otro medio
de locomoción. Verdad es que babfan ocurrido dúS
descarrilamientos en aquella vía.
cLos caminos de hierro de S. M. Leopoldo I (die )
hacían de las suyas .... Como el establecimiento de
las locomotoras de vapor acabó con tas postas, noi
vimos obligados, á. pesa r de aquellos dos accidentts,
á tomar el ca.mico de hierro de Gunte, á. riesgo de
caer de cabeza en el tercero .... Los ferrocarriles se•
rán una maravillosa lovención para los comtslonlst1s
y las maletas, pero de seguro son la ruina de lo pintoresco y de la poesl&amp;.&gt;
El famoso doo Modesto La!uente (Fray Genmdio),
en su amenfslma obra 7'eatro social o.et siglo XIX, puso al frente de uno de sus sabrosos artículos las siguientes líneas: cPercanclllos acaecidos en los ca:nlnos de blerro en todo el pasado Julio del presente
ano (1846).&gt;
A continuación enumera los desastres !erro1larlos
de París, Bruselas, Valenciennes, Orleans, Ipswicll,
etc., etc., y 1efiere estos percances (dice) coada. má.11
para que sirvan de a.visillos saludables .... &gt; Y term!na así: «Esto no obsta para que ...sea. uaa dc:licia viajar por caminos de hierro, y más en Espana, donde
somos tan cuidadosos y precavidos.»
A dos célebres personajes franceses, Thlers y A1·ag:-1 no les entró por el Ojo derecho la nueva invención. El primero decfa en 1835: cCoovengo en que
los caminos de hierro otrec~n algunas ventujas para
el traasporte de viajeros, pe ro lhnitando el servicio
á pequeüas Haeas (sic), y eso en poblaciones de gran

�EL MUNDO.

346

A. SANTIAGO TLANGUISTENGO.
De g-ran provecho ha sido para los alumnos del Colegio Militar la expedición de este año, pues en ella
hicieron grandes aplicaciones prácticas de sus conocimientos en el arte de la guerra.
El lunes 27 del Noviembre tuvo el ~fecto el simulacro en las inmediaciones de Santiago. En el tomaron parte con los alumnos algunas tropas que los auxiliaron en sus operaciones de práctica.

Domingo 10 de Diciembre de 1899,

347

EL MUNDO.

.,.
....

importancia, como P,uís&gt; (?) El mismo Mr. Thier&amp;
declaró en 1842, que los ferrocarriles csólo podrían
ser u tlliza.dos .. . . por las clases ricas,&gt; y no se olvidó
dd mencionar espantosas catástrofes.
Mr. Arago, á pesar de su sabiduría, hizo fiasco en
clase de profeta. Allá por el aiio de 1838 escribía
cPongáw0nos t&gt;n guardia contra las fantasías en materia de locomotoras de vapor; desconfiemos de la
imaginación, la loca de la casa, (como la llama Malebranchl·), y riámonos á todo trapo de los que creen
que los ociosos ricos podrán á primera hora de la mañana marcharse á Tolón para ver aparejar la escuadra, almorzarán en Marsella, visitarán los establecimientos termales de los Pirineos, comerán en Burdeos y antes de que expiren las veinticuatro horas
pod1 án regresar á París ;&gt;ara asistir al baile de la
ópera .... Rebajen, ret&gt;ajen de eso las nueve décimas, para el caso de que se lo lleve todo la trampa al
primer trayecto.&gt;
Algunos periódicos de la época, espallo'.es y extran,
jeros, se declararon abiertamente hostiles y refracta.
ríos al nuevo sistema do locomoción. Decían entre
otras cosas: cNo hay para qué ocuparse de esos visionarios que pretenden cubrir el país de ferrocarriles y
reemplazar las diligencias y postas por ese nuevo medio de transporte. ¿Hay algo más 1idículo, más absurdo que sostener que una locomotora nos llevará con
dob te velo::idad que una diligencia?&gt;
En la misma Io¡;laterra, cuna de las primeras locomotoras, el entonado y doctoral Times, se expresaba
en estos términos, algunos meses antes de inaug urar
se la línea férrea para viajeros ent re Stockton y Darlington (27 de Septiembre de 1825):
·
e Es evidente que la mayor parte de los proyectos
relativos á la creación de compailías que se proponen explotar esas nuevas vías de comunicación que se
llaman caminos de hierro, han sido ideados por gentes que desconocen por completo Jo que es un fei:rocarrll. Nada menos pretenden que alcanzar por medio de locomotoras una velocidad de 16, 24 . ... y aun
32 klómetros por hora, y sabido es que la mayor velocidad que &amp;e ha logrado hasta ahora. en las vías mineras es de 9 kilómetros.
e La perfección á que aspiran en la época futura es,
pues, más que problemática. Además, las locomoto.
ras act'lales tienen un peso enorme: las qne hacen
servicio e'l la mina de Killingworth, pesan ocho to neladas, y un peso tal lanzado á la velocidad de que
se habla destrozaría los carriles y la máquina y los
coches descarrilarían .... ¿y qué esfuerzos no serían
precisos para volverá ponerlos en su lugar?&gt;
L1 impresión del Times queda sobradamente disculpada si se recuerda que los primeros ensayos ferroviarios (como todo lo que empieza) estaban erizados de dlfümltades, y había que luchar con infinidad
de inconvenientes que poco á poco han ido desapa,
reciendo.
Se inventaron los mis absurdas sistemas .... Creyendo que las ruedas resbalarían por falta de cohesión sobre la superficie del ~arril, propásose que éste
y aquellas estuviesen provistos de asperezas 6 ranuras transversales; otros in ventores, creyeron resol ver
el problema fabricando ruedas dentadas que encajasen en ios rails, es decir, un ferrocarril de cremayera
para :erren os llanos ..... .
Bien justificado está que la primera locomotora
útil, construida por Stephenson, y que andaba sus
trein t a kllómetros por hora, la locomotora Rock.et
(cohete) se conserve como una reliquia en el Museo de
Kensington!

La eXI1ellición de los alumnos del Colegio Militar

Domingo 10 de Diciembre de 1891!

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BOUGUEE.EAU.-La Vfrgen de los Angeles.

La fortificación se construyó bajo la dirección del Teniente Alfredo Gutiérrez, con el concurso de 1011
principales alumnos que habían cursado la clase de fortificación pasajera. Aquella se hallaba en una elevada colina, cruzada por dos caminos difíciles.
Antes del simulacro, el General
Vlllegas dispuso que los alumnos
de artillería hiciesen con los caiiones :ie batal;a, Bange, y con los de
montaiia, Mondragón, el tiro directo é indi~ecto, á una distancia de
4,000 metros, observándose con gusto el resultado dado por los caiiones
mexicanos del Coronel Mondragón.
Estos ejercicios comenzaron á las
nueve y media y terminaron á las
once, teniendo los alumnos la di• rección
dP.l Capitán Rafael Eguia
Lis.
Los tiros más notables que se hicieron fueron los
primeros de tiro directo, con caiiones de batalla.

** *

El simulacro comenzó á las once y veinte minutos·.
El Colegio comenzó á moverse, destacando su línea
de exploradores, seguida de la cadena de tiradores,
sostén y reserva, llevando dos piezas de artillería. Salieron los alumnos de la Hacienda de Ateneo.
La columna de Zapadores había tomado el pueblo
de Almoloya, de donde salió dividiéndose en dos columnas, sostenidas éstas por fuerzas de caballería.

Santiago y Calpulhuac habían sido tomados por
otras fuerzas de caballería las cuales se msvieron para dirigirse al punto objetivo.
Generalizado el ataque, hubo un momento en que
los alumnos ganaron con rapidez la altura-de la colina, en combinación con los Zapadores, hacién.:ose un
fuego nutridísimo.
Este asalto dló por resultado la ocupación de la
fortificación, la cual estaba protegida p,ir dos piezas
de montaiia.
Tomada la posición, las bandas tocaron diana.
La multitud que seguía con interés to:las las peripecias del asalto, prorrumpió en nutridos aplausos Y
en vivas al señor Presidente de la Eepública y al seffor General Villegas.

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**

La construcción de los puentes fué muy notable.
el de balsas, lo dirigió el cabo de alumnos, Gustavo
Acosta, ejecutando la obra en ocho horas. Este puen•
te se colocó sobre el río de Almoloya.
El Teniente de Ingenieros, Rodrigo García, se hizo acreedor á felicitaciones, por el puente colgante
que dirigió, el primero de este género que han tenido tropas mexicanas.
Se aprovechó una barranca de quince á diez y sie:
te metros de profundidad, y de poco menos de 3o
metros de anchura.
Pasaron sobre él todas las tropas y los alumnos, Y
al llegar una de las piezas de batalla Bange_ al ceo·
tro del puente, se corrió uno de los cables y aqu~l
pareció ceder en resistencia, pero no fué así en realidad, pues el pesado caffón siguió hasta salir sin no•
vedad.

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�Domingo 10 de Diciembre de 1899.

EL MUNDO.

348

Domingo 10 de Diciembre de 1699

349

EL MUNDO.

El Señor 'Ministro de Bélgica.
El Selior Barón de Moncheur nació en Bru •
selas. Es miembro de una antigua familia
originaria de la parte francesa de Flande&amp;.
Empezó su carrera diplomá.ticacomoag regado á la Legación de Bélgica en La Haya,
el afio de 1883.
Pasó luego á la Legación de Madrid en
calidad de secr~tario y con el mismo rango
diplomático estuvo después en Viena, B~rlín y Lisboa.
El año de 1892 se le nombró consejero de
la Legación de Bélgica en Roma. Después de
haber desempeliado las funciones de en?a.rgado de Negocios en Luxemburgo rec1b1ó
en 1897 el nombramiento de Ministro resl•
dente en México y hace algunas semanas le
llegaron las cartas que lo acreditan como
Ministro Plenipotenciario en nuestro país en
donde se ha hecho acreedor al respeto y á las
simpat,ias del público por el acierto con q_ue
desempelia sus funciones así como.Por la rn•
teligente atención con que estudia los problemas económicos que más nos interesan Y á
los cuales ha consagrado un folleto notable.

EL V ICE-GOBERN ADOR DE SONOR A·
Publicamos en otro lugar el retrato del Sr. Don CeJedonio C. Ortiz, vice-Gobernador del Estado de Sonora, encargado por ministerio de ~a ley del ejercicio
del Poder Ejecutivo de aquella entidad.
También publicamos un grabado que representa el
acto de la inauguración de las tranvías de Hermo•
sillo.

(.,lub de Ciclistas de la Isla d el Oa1·men.

OAXAOA. -Manifestación en honor del S1·. Geieral Dlaz -F1rente al Teatro Ju&lt;lrez.

y fidelidad, reprob~das por el hombre libre, y el primer acto de deferencia llevará en sí el germen de la.
hipocresía. La soberanía absoluta rige par la sujeción de los súbditos al código de su hipocresía y el
parlamentarismo, apoyándose en el sufragio unlver.
sal, finge la soberanía popular con· el espejismo del
vot'l electoral. La hipocresía es inherente á la fa •.
milia des~e la primera manifestación con tendencia.
á la futura asociación conyugal. Los novios se ocul.
tan sus defectos, y sometida ya á las imposiciones.
del Código, pone la esposa en juego toda su educación atávica para obtener por la astucia del marido cuanto en virtud de su autoridad legal y de su
carácter dominante pudiera rechazar, explicándose
así la inferivridad social de la mujer. El nlilo, con
su voluntad naciente, tiende á emanciparse de los.
padres, y colegial, cohibido por la prohibición de satisfacer los arranques espontáneos de su imaginación, devora á hurtadillas las lecturas que se le niegan. Más tarde, en Job cuarteles, en las oficinas, en
las redacciones, aparece la hipocresía Mmo mal necesario, y contrapesa les impulsos de los que se esfuerzan en esparcir la verdad, á costa de aparecer
como peligrosos pan la seguridad social. La madre,
que con una selia hace salir á su bija del salón donde va á referirse el escándalo del dia, se considera
idónea para saborear las más perversas conversaciones. El entusiasmo de una educación bipócritamente·
teñida de idealismo, nos hace á los veinte años romper lanzas contra estas bajezas, pero la gente sen•
sata de mayor edad, reprueba esa co!!ducta, y cuando,
llegamos á los cuarenta cesa nuestro franco quijotismo, y desarmados, callamos, porque á la par que ne•.
cesario, consideramos ese mal como incurable.

Mandó edificarlo el Conde de la Valenciana en el
último tercio del siglo pasado.
La parte arquitectónica del edificio es una verdadera obra de arte.
Los mineros del lugar tienen por este templo una
veneración grandísima.
Cuando se trató de demolerlo, porque se creía que
aliriéndose allí una entrada ó boca, aumentaría el
p1oducto de la mina, los barreteros s~ opusieron
tenazmente.

UN DlSCARRILA M llNTO
DEL

Ferrocarril dB sonora.
Una persona de Her·
mosillo nos en vía fotograrías referentes al último descarrilamiento
del Ferrocarril de Sono•
ra, ocurrido al llegar e.
tren de pasajeros á la estación de la capital del
Estado, el día 13 de Noviembre último.
El descarrilamiento
causó la muerte de un
pasajero y otras desgracias personales que llenaron de alarma á la so
ciedad de Hermos11io.

en la Sorbona, el país se conmovió, y la Cámara de que lo refin'ldO se con¡¡ervase entre los que quisieran
diputados emitió su opinión. Maillet, que emplea en culti vario, pero que se diese á la inmensa mayoría
su trabajo la nota humorística, deduce de todo lo pu- tan sólo lo conveniente y adecuado al fin del aprenblicado la absoluta incapacidad de los universitarios dizaje. La disputa enardeció á los contendientes, pe•
para rerormar la Universidad, porque casi todos ellos
caen en puerllidades y sutilezas dignas de la ironía
de Rabelals, y siguiendo cada cual su especialidad,
rooomlendan corno medios soberanos ó rechazan como Inútil el estudio de la filosofía, la retórica, la
qufmlca, las matemáticas ó el que se les ocurre. En•
tiende el autor que la discusión act11al puede compararse á la que Robre la equitación se entabló hace
treinta ai'íos, siendo entre ambas las relaciones muy
estrechas y enseñanzas semejantes.
Hubo un tiempo en que la equitación fué algo muy
sabio y complicado, y en que un buen ginete obtenía
más consideración que la que se otorgaba al que poseía un titulo académico. E '. prestigio de la equitación, caldo con la nobleza, conservó la tradición legada por los grandes maestros, y halló asilo en la Escuela de Ca.ballería de Saumur. El arte de montarse
afinó, los caballos aprendieron á saludar, á bailar, y,
graciosos y amanerados como señoras de la antigua
corte, recibieron en los carrausel.s los aplausos que
desde las tribunas les mandaban los iniciados en
aquel arte sublime. Los detractores del sistma declan que la Escuela de Saumur tenía por verdadero
objeto educar caballos manejables, dóciles, capaces
S a n Juan Bautist&lt;t Tabasco.-Manifestación
para &amp;alvar obstáculos y te.-renos difíciles, inaccesi•
en honol' d el 81·. General, Dlaz.
b1~•a1 miedo, fuertes y ardorosos, propios para las
rudas necesidades de la guerra. La equitación prác- ro al cabo las exageraciones se calmaron, y p':&gt;co á
tica se ponía enh'ente de la equitación sabia. Los poco se impusieron los métodos razonables que hoy,
ginetes sabios, como ahora los uní versitarios, veían con aplauso de todos, predominan.
Otros ejercicios han sufrido igual transformación.
mezquindad en los otros, desdeliaban un trabajo pu•
ramente útil, y hablaban de un pasado glorioso in• Media docena de sesiones bastan para iniciar en el
herente á la raza francesa. Los prácticos pretendían baile, del que hicieron nuestros abuelos casi una filo-

¿UTILIDAD O MODA?
I n augU1°aci6n de las t1·anv-ias en H e1·mosillo, Sono1·a

Fot. Monteverde.

TEM PLO DE LA VALENCIANA

LA HIPOCRESIA SOCIAL.

Es notable el templo de la Valenciana, de Guanajuat.:i, por las grandes riquezas que encierra. El tabernáculo del altar es d~ plata extra.ida de la mina,
así como los antiguos· candelabros que se conservan
todavía.

Alcanter de Brahm hace en La Oritiq¡,w rápidas é
incisivas consideraciones acerca de la hl pocresía social. Admitido el estado de guerra como natural entre los hombres, todo vencedor someterá al vencido
por medio de convenciones de obediencia, respeto

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LOS NUEVOS FINES DE LA E DUCACION
Este problema de la educación preocupa mucho los
ánimos. Arturo Maillet lo trata también en L a F rance de Demain, después de haber examinado los t rabajos á que ha dado lugar la investigación comenzada
hace tres alios por La France E xterieure, al pedir su
parecerá cuantos tuvieran algo que decir sobre tan
interesante materia. D1éronse muchas conferencias.

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Guaiwjuato. - 1'emplo de la l'alencicuw.
D esca1·rilamiento d e un tren de pasajeros en la Estación ele 1Ie1·mosillo, Sonom.
Fot. Monteve"&lt;le,

La manif1'sf.ací&lt;in en la Alameda
de la Libe1·tad .

so fía; la es¡Jada ha dest ruido al florete; y si se necesitaban seis años para manejar el florete bastan seis
semanas para presentar un tirador de espada aceptable. La educación general no debe escapará esta ley,
y rompiendo los moldtis en que se e!icerraba hace
un siglos debe lanzarse baci11, el porvenir, sin que
al adoptar los métodos que dan á Inglaterra una juventud vigorosa y emprendedora, se disminuya en
nada el carácter nacional, ni se haga más que ajustarse á las necesidades del día.

EL PELIGRO FRANCES
Y LA EXPOSICION UNIVE RSAL.

A la cabeza de la Rivista Politica e Letteraria, aparece, sin firma, un artículo rotulado «El peligro francés,&gt; en el que se revela espíritu hostil á la Exposición Universal que el ai'io próximo !::a de celebrarse
en Francia.
Según el anónimo escritor, y dado el lugar del trabaJo, la redacción de la Revista, la realidad de una
Francia desinteresada, generosa, guerreando en 61
mundo, convertida en paladín de la justicia, de la
libertad y de la frat ernidad, si ha podido existir alguna vez en el transcurso de los siglos como ideal de
algunos pocos individuos superiores que encarnaban
un principio humano, cual recientemente ha sucedido con ocasión del proceso Dreyfus, no ba sido
atendiendo á la masa de la namón, más que una fal~
sa, peligrosa y nociva leyenda, lo mismo para Francia en si miRma, que para el mundo entero. No son
el desinterés y la generosidad virtudes obligatorias
para los pueblos; mas nadie, como Francia, ha vrganizado sistemáticamente el egoísmo propio coa perjuicio ele los demás.

�Domtngo 10 de Diciembre de 1899,

3GO
Algo de esto sabe Italia, porque desde los tiemposde Pepino y Cario Magno, y desde la fundación del
poder temporal, objeto constante de la vida política
francesa, y pasando por Carlos VIII, Luis XII, Francl ..co I, Luis XIV, la Revo~ución, Napoleón I, los
Borbones, los Orleans, Thiers, Gambeta ó Mac-Mahón, y cuantos presidentes y ministros se han sucedido en el último decenio, sea cualquiera su nombre
y origen, sólc ha vis1,o una guerra declarada ó sorda,
func!ada en la conquista ó el predominio, y empresas en que Francia exigía usurario interés. Citase
con frec:iencia el egoísmo de la política inglesa; pero
Italia, en su renacimiento nacional, sólo debe á Inglaterra simpatías y amlstai, tal vez por la_ prvpia
conveniencia, perú leales y sinceras.
Carácter del pueblo francés es el de asociar la idea
de patria á un irreductible sentimiento de superioridad, bárbara vanidad nacional, que le hace intervenir á título de tutela con las armas ó con la diplomacia en los asuntos de otros pueblos, no exentos de
responsabilidad en el hecho por la perpetua adulación que con cualquier motivo prodigan á Francia,
cantando su generosidad y desinterés á compás que
acrecía en ella la tendencia egoista y exclusiva. No
es extrail.o que el humo del incienso provoque una
aspiración permanente á la dictadura intelectual.
En los últimos ail.os ha pasado la nación francesa
por terribles crisis internas. A partir de 1870, se la
ha visto recorrer una senda de errores, pero dete•
niéndose siempre al borde del abismo en que parecía
próxima á precipitarse. Ha sabido sortear la guerra
civil, ora le incitasen á ella los anarquistas_ó los imperialistas de Boulanger, y con exquisita. prudencia
ha evitado los conflictos de Terranova y Fachoda. En
el proces0 Dreyfus la energía de algunos hombres superiores se ha impuesto, evitando el espectáculo medioeval de una proscripción judía.
Hoy la Exposición abre á Francia un periodo de
paz y de fiesta, que la lucha antisemita ha podido
truncar, como la cuestión politic:i. la Exposición de
18i8. El éxito grande, inesperado é imprevisto de
esta última, fué parte á una política internacional
invasora, turbulenta, ofensiva, acrecida por el de
1889. Fuera prudente en la actualidad, por parte de
los Eitados europeos y cou respecto á la Exposición,
una reserva que llevaría á Francia un equilibrio mental y la consiguiente tranquilidad internacional. El
festejo universal que se prepara s6lo puede servir para aumentar un ansia de aventuras en que se confundan semitas y antisemitas, adversarios y defensores
de la República. El peligro francés es ahora para el
mundo más inminente y más grave qut:l nur.ca.

· LA MAQU INAR IA TEATRAL
El Ca.ba.llo de Troya en la. Opera. de Paris
El teatro de la Opera de París acaba de montar
una obra de Berlioz, cuya primera parte, bajo el
nombre de Los Troyanos, se re?resentó hace poco en
la Opera Cómica. La otra parte, que se está representando en la Opera, se llama La toma de Traya.

EL MUNDO.

Domingo 10 de Diciembre de 1899

EL MUNDO.

Damas

gramos. Las narices, los ojos y la frente están escuJ
pidos y lo demás está hecho de tablas ensamblad~
como las de un pavimento.
Como el Teatro de la Opera no presenta diariamente la misma pieza y un accesorio de este calibre e,itorba dem&lt;tSlado, era preciso que se pudiera desarmar al
caballo; y para ello se ha dispuesto cables que corren
dent ro de anillos ad hoc y subea y bajan las diversas
partes del c.i.ballo. Por lo que hace al armazón, en
mf\nos de una hora se desarma.
Sin embargo, cuando las obras representadas en la
semana no exigen muchos trabajos escénicos, el caba.
llo queda intacto, pero hay que ponerlo á un lado
para lo cual se le levanta á una altura de cincuen~
centímetros y mientras algunos maquinistas retiran de allí el pl.rno inclinado en que descansa otros
le dan una desviación de noventa grados y á ~na señal se le deja caer sobre otra vía de rieles perpendicular á la primera y por donde se lo llevan al fondo
de la e.;cena. Es de ver esta maniobrll angustiosa para los qne la presencian; á cada momento se cree que

351

Mexicanas.

Simulacro del transporte del caballo pvr los troyanos.
La gran particip1ción que to'Ili el célebre caballo
le da á la. obra un carácter cómico que no ca-:-ece de
encante.
í"' Lo probable es que Homero, Virgilio y lo&amp; otros
autores que sobre el caso escribieron, seguían más ó
menos literalmente lo que la tradición decía sobre un
suceso militar que. hizo mucho ruido en el antiguo
continente; pero bien vista la cosa, no es de creerse
que los griegos fueran tan niños para encerrar á sus
guerreros más reputados en un armatoste de palo,
n_l que los troyanos cometieran la torpeza de permitir que entrara al recinto de la ciudad un cuartel
tr~nsportable sin advertir que venía poblado de enemigos. Por otra parte, aun cuando hubiesen llegado
á ese extremo de candor, dados los medios de trans•
porte de las grandes masas con que contaban entonces los hombres, mucho tiempo se habría necesitado
para conducir el caballo al Jugar de su destino.
Pero los_poetas y los músicos no se paran ante esas
tnenudencrns y para seguirlos á donde los lleva su
capricho, se han visto precisados los
hombres prácticos de fines del siglo
XIX á construir el Caballo de Troya.
Y ahí tenéis á M. Vallenot1 el hábil
maquinista del Teatro de la Opera
encargado de la tarea que ha llevado
á buen remate como podrá verlo todo
el que pase la vista por lo'&gt; grabados
de esta página.

va á caer sobre los maquinistas la enorme masa suspendida de dos cables.

*
* *
El caballo no es habitable, pues el libreto no exige
la entrada y salida de los guerreros griegos delante
del público; pero tiene que atravesar la escena en toda su longitud, saliendo de los bastidores á la izquierda del espectador para entrar por la brecha del muro
de la ciudad en el Jado opuesto.
"Esto da lugar á una interesante procesión formada
de troyanos que arrastran el caballo.
Como por grande que sea el escenario no se produciría la ilusión de un largo trayecto, han ideado los
maquinistas el siguiente engafio: las cuerdas de que
tiran los troyanos se atan al caballo, el cual se supone muy lejos (en realidad esté muy cerca, detrás de
las bambalinas);,pero las cuerdas estan enrrolladas

* **
Los documentos instructl vos no abundan: sólo uno que otro bajo-relieve, y:i.
gastado por el ~iempo, recuerda lo que
fué ó lo que imaginaron en la antigüedad que fué el caballo de Troya.
En los comentarios de La lliada y
de la Eneida se dice entre otras cosas
que las piernas estaban hechas con cuatro troncos de encina joven y que el
cuerpo y la cabeza eran de pino rojo.
Para seguir esta descripción, los barnices empleados imitan la coloración
de las maderas de que se habla en los
poemas citados; el conjunto resulta, y
podemos admitir que así era la máquina de guerra que construyeron los helenos para entretener sus ocios durante el sitio.

*

**
El caballo de la ópera tiene más de
¿¡ metros de alt ura y descansa sobre
una plataforma de 3 metros de largo
por 2 ó 3 de ancho; pesa 4,200 kilógramos.
Las piernas forman la base de una
gran armasón sobre la cual se adaptan
·el vient-re, la grupa, los lomos, las cost illas y la cabeza del animal; sólo éstl\
tiene 3} metros y pesa más de eoo klló-

El caballo.
en varios tambores instalados dentro del armazón Y
provistos de frenos á fin de que aquellas queden ti·
rantes como si en efecto los troyanos arrastrasen un
peso enorme.
En realidad, el caballo se mueve por la acción de
las máquinas que lo a.rrast:an sobre una vía herrada en plano inclinado para figurar el talud q ue con·
duce á los muros de la ciudad.
El efecto que produce esa masa al atravesar la
escena es imponente y ate~tigua un éxito más de la
mecánica teatral.

S1·ita Elena Labat de México.
Fot. de tange.

EL HIJO DE LA TRISTEZA.
( DIE HERDER).

A la orilla de un arroyuelo, que se deslizaba
IDurmuraodo entre guijas de colores, estaba sent ada la Tristeza, mustia y silenciosa como siem•
pre...... Entregada por completo A sus melancólicos pensamientos, tomó distraidamente entre
A lll dedos un poco de barro y se puso A modelar
la figura de un nilio.
Pasó J úpiter por allí, y admirado de ver el trabajo a. que la Tristeza se dedicaba, Je pregun~ó:
-¿Que es lo que haces, oh diosa pensativa?
-Ya lo ves . ... esto es eólo una tosca imita-cióo de la r ealidad-contestó.-Pero tú, padre
de los dioses, podrías si quisieras darle alma y
vid11.
-,Que viva, pues, y me pertenezca!- exclamó
Jti.piter.
-¡Oh, no .... , no me prives de él ¡es tan lindo!
-dijo la diosa estrechando contra su seno A la
tierna criatura q ue le sonreía.
Entonces d ijo la Tierra:
-Este nilio me pertenece, es mío, puesto que
ha salido de mi seno.
-¡Esperad!-replicóJúpiter.-Aquí viene quien
ha de fal111r el pleito en favor de alguno de nosotros; resignémonos á acatar su decisión.
. Era Saturno el que llegaba., el cual, con la sab~~uria que le da la experiencia dd los siglos,
d]JO:

.

- Que ese nilio os pertenezca á los tres; eóa es
la voluntad del Destino. Tú, Júpiter, que le has
dad~ el alma, le poseerás después de muerto. A
ti, Tierra, te corresponde el cuerpo; no tienea
derecho á más .... Pero tú, Tristeza, su madre,
le poseerás mientras viva, nunca te abandonara.
Y 8118 sufrimientos se prolongarán hasta el sepulcro.

ZARZUELAS MEXICANA_S -Personaj es de «La Cuarta Plana,,
Fot de Lange,

�•
EL MUNDO.

352

Domingo I O de Diciembre de 18 911.

Domingo 10 de Diciembre de 1899.

roe eo el Circo, ignora lo que ea el esplendor del
IDAB espléndido de los dioses olímpicos.
Al dar vuelta al límite del fondo, allí sobr e
todo, se eleva_ el alma al verlos, en medio de
ese esfuerzo siete veces renovado á cada carrera y con peligro cada vez mayor, á medida que
lo; caballos van juntos más arrebatados y con
mayor fatiga, ebrios de su propia fuga y de los
golpes que los fllst'gan, y de los clamores del
Circo entero exaltado con las maravillas del voltear. ¡Nada más admirable entonces que el cochero inclinado sobre el caballo de mano y reteniéndolo mientras que azuza á los otros tres para que el cárro sólo r oce el poste y no detenga á
la rueda! ¿Hay algo más trágico, más adecuado
para sobresaltar el corazón que el choque-sucede A veces - de una ruc:da contra el poste, que
el carro despedazado en el momento, y que el

353

EL MUNDO.
cochero que cae entre las patas de los caballos,
en momentos en que otro carro se precipita Su·
bre esos obstáculos imprevistos, y que un tercer o y un cuarto vienen á estrellarse, formando
así en un minuto, los caballos, los carros, las
r iendas, los ammales y los hombres una. mezcla
horrorosa y magnífica, convulsa, intrincada, mul.icolora y multiforme que se muere en medio de
una nube de polvo de oro, sobre el amarillo tapiz
de la arena que purpuran manchas de sangre y
que semeja la piel de un león constelada de anchos carbunclos? ¿Hay algo que embriague m(ls
que el delirio del momento augusto en que la victo"ia se decide, cuan jo la multitud enterd. puesta de pie, jlesticula, vocifera, au'la y desencadena huracanes de cólera y de entusiasmo?
¡Vengan, pues, si deben venir, los días anua·
ciados por las aves de siniestro augurio! ¡C,mti-

núen las nuevas sectas royendo en su base el culto de nuestros antiguos diosesl ¡Acaben los bárbaros de devorar nuestras fronteras! ¡Encamínense á su fin los destinos de la Cindad de las
Siete Colinas! ¡Qué importa! ¡Dejemos que digan
y que hagan, y vivamos! No será la generación
de hoy la que vea esas cosas fúnebres. Y, entre
tanto sucede eso, Roma sigue siendo Roma, la
única Roma, la prestigiada y prodigiosa Roma,
la Roma en donde se levantan mil doscientas estatuas de cocheros, la Roma en donde los emperadores guiaron carros, la Roma ev donde un
caballo estuvo á t'unto de srr Cónsul, la Roma,
en fin, donde cuando se dan carreras en el Gran
Circo, trescientos ochenta y cinco mil espectadores son los pétalos vivos de esta colosal rosa de
mármol.
,JEAN RICHEPIN.

EL RETRATO SOBRE LA PARED DESNUDA.
JI. JI. JI. JI. JI. JI. JI. JI. JI. JI. JI. J ) ..-i $ $ JI. JI.

En aauel 11,posento donde me alojé en los primeros días de ese invierno tan crudo, habh quedado un retrato de mujer, sin cuadro, clavado en
Ja p,1r ed de la pieza que iba á ser mi cuarto de
tra bdjo. Lo miré apenas, en tanto que los _criados ponían mis mueoles en su lugar, Rostro borrado, vago, una pintura mediocre, El anterior

OUENTOS DE Lf\ DEOf\DE,NOlf\ ROMf\Nf\
•

L A S

C ARRERAS

Df'jemos que grulian los estoicos de cráneo cal
vo, barbudos, bebedores de agua avinagrada!
DPjemos que digan que la corrupción de las
costumbres públicas y privadas ha hecho de Roma la cloaca máxim11 del mundo! Dejemos también q11e declamen los que se jactan de viejos
quirites, sin tener de viejos quilites más que las
ct&gt;jas enmarañadas y las piernas en arco! Drjémosles que catonicen contra las i:uevas sectas
que van royendo en la base el culto de los antiguos dioses protectores de nuestra gloria, y que
escipionicen contra los bárbaros que, poco á poco, van devora1,do las fronteras dd imp~rio! Dd·
jemos que todos esos pájaros de siniestro augu rio graznen, que lús destinos de la Ciudad de !as
Siete Colinas se acercan á su término. Dejémos
los y vimamos, porque los or áculos sibilinos llOS
aseguran la eternidad, porque los bárbaros están
lejos, porque las costumbres son lo que siempre
fueron, por que todavía nos aman los dioses, por que el imperiú á pesHr de tod(I está en pie, porque,
finalmente, Roma no dejará de ser Roma mientras subsista el Gran Circo construido por Julio
César, reconstruido por Nerón, hermoseado por
Tito, restaurado por Domiciano, concluido por
Trajano, y en donde las carreras se dan hoy ante trescientos ochenta y cinco mil espectadores .
¡Por Epona. diosa de los caballos! ¿No basta
para nuestra gloria este arte de las carreras con
q •1e se entusiasma el pueblo todo, desde las clases más altas hasta los últimos infelices de la más
humilde plebécula; _este arte maravilloso entre
cuyos adeptos se cuentan no sólo aficionados sino hasta los especialistas y los emperadores,
este arte que prt firieron á todos los d11más un
Calígula, un Nerón, un Vitellio, un Lucio Ve
ro, un Cómmc.do, un Caracalla, un Domiciano,
un Heliogábalo? ¿Se ha olvidado qué prestigio
Je dan hechos históricos c0mo éstos, por ejemplo:
Vitellio que en su juventud se dedicó á curar en
las caballerizas de los azules; Calígula que rega1 ~ dos millones de sostercios al cochero Eutycbio
que era del partido de los verdes; el mismo Calígula que quiso nombrar cónsul á ~u caballo Iocitato? ¿En suma, no tendría yo raz&lt;', n par?l. de•
cir quti quien niega la grandP1.a de las carreras
es porque está enteramente ciego, toda vez que

el Gran Circo es por sí solo grande crmo una
ciudad y toda vez que Roma posee unas doscien•
tas estatuas que representan cocheros de circo?
¡Oh, grandeza de las carreras! ¡Y sus delicias,
y su embriaguez, y los esplendores de semejante
espectáculo, y los encantos sin número que en
ellas encontramos! .... ¿quién pudiera pintaros
A no tener, á la vez, el soplo épico del viejo
Eonio, la gracia descriptiv,-1. de Virgilio Marón,
la. abundar.ciR de Ovidio Nasón, la precisión de
Manilio, el ingenio de MarciaP Y no obstante,
¡oh suaves y feroces placeres! ¿quién puede ha b !•
ros gustado sin desear pintaros?
En cuanto se llega al Circo, en sus alrededores, bajo el vestíbulo de arcos, ya so está en
medio de la fiesta. y del goce, con la multitud
que pulula tumultuosa, y se empuja frente á las
popinae que humean con las frituras, á los mostradores de quienes venden vino, á ~os acróbatas
que lucen su faerza y su destreza, A l0s astrólogos y á los brujos vendedores de pronós1icos, á
las danzadoras gaditanas que mueven la cadera
y el vientre al martilleo d.e los crótalos y al re sonar de los tamboriles. ¡Ah, cuánto mienten los
que afirman que ahora hay desprecio para los
antiguos dioses! No tienen sino venir aquí para
ver con qué fervor se hacen sacrificios á Baco, á
Ceres, á Venus y al rojo niiio de L\mpsacol
Empero ya estamos en el Circo, al que huhimos de penetrar sin trabajo, no obstante la multitud de los q ue llegaban, gracias á tantos vomitorios sabiamente dispuestos ¡Qué inmenso hormiguero de cabezas el de esas gradas en t.,rma de
anfiteatro y cúyas últimas fil9s tocan al cielo!
Dada esa luz que tamiza el velario de color de
azafrán, dijérase una cesta de flores humanas
dispuestas en crátera; y de esta crátera salen risas, gritos, canciones, llamadas, en continuas explosiones que zumban y crepitan, que se hinchan
de súbito y estallan como una fanfarria cuando
lod cousulares ó la 1 Vestales, ó tal mimo célebre
ó cual cortesana a.'1mirablemente hermosa, entran, y sobre todo, cuando César se sienta en su
palco y con el esplendor fürmeimte de la pedrería finge que el Sol ha descendido sobre la tierra.
Y decir que todos esos ruidos se apaciguan:
primero un grutiido sordo semejante al lejano
estrépito del mar, luego un murmullo ligero, y al
fin un prdundo silencio en que únicamente se
oyen los latidos de tamos corazone3, en cuan-

to se ve a~a.recer en el balcón que domina la entrada principal al que preside las carrer as y que
arrojará en la arena el sudario blanco, solemne seilal de la salida! ¡O.il Entonces todos los
rostros se ponen graves, te.dos los cuerpos rígidos,
en inmóvil actitud de estatuaE; todas las miradas
se dirigen hacia las barreras tras de las cuales
piafan los caballL s impacienteb! Esa es la concordia entre los ciudadanos, la perfecta concordia
en que trescientas ochenta y cinco mil almas se
funden para ser una sola alma., la propia alma de
Roma.
Bruscamente alza el vuelo el sudario, r echinan los cerrojos, se abren las barreras, salen las
cuadriga&lt;1 por el espacio abierto y con ellas y á
la vez truena el clamor unAllime de todo el pue•
blo que saluda á los concurren tes, á esos héroes,
á esos dioi;es, A los sublimes cocheros.
Sólo los filósofos ó los pontífices, hábíles para .
pcnetr11r los arcanos de las cosas, podrían decir
qúé significan los colores de las facciones; por
qué, en el origen, nada más había blanco y rojo;
cuándo y por que misterio ée Bgregaron el verde y el azul; cómo. é inútilmente, intentó Domiciano ail.1tdir el púrpur1t y el oro, y qué ley del
Destino quiso que no quedann sino dos: el verde que representa la tierra y el azul con que se
figura el cielo. En cuanto á mí, sólo sé una cosa:
aue frenética é inquebrantablemente org ulloso,
porque en esto sigo á los emperadores Calígola,
Nerón, Lucio Vero, Cómmodo y Heliogábalo,
estoy por la facción verde; y si algún día Roma
debe pert:cer, sea cu1mdo dtfinitivamente triun•
fe la facción azul! Así entiendo mis funciones de
ciudad11no romano y la gloria. de Roma .
Pongamos punto á las disertaciones y continuemos describien-:o la carrera que, entre torbelli•
nos de polvo, va á toJo empuje, Ver des ó azules, los cocheros sublimes son lo más bello que
pueden contemplar los ojos de los mortales. De
pie sobre sus carros ligeros, pequeiios y de dos
rnedas vertiginosas, con las túoicas cor tas y sin
mangas, con loi gorros que cuelgan sobre la
frente y azotan las mejillas. con los crujientes
látigos y con los amplios cinturones en donde s~
enrollan las riendas y de donde cuelga el cuchillo destinado á cortarlas en caso de caida, los
cocheros son la imagen misma de Apolo, ó para
decirlo mejllr, son todas las encarnaciones -vivas
de él. Quien no vió correr á los sublimes coche·

locatario, pensé, olvidó este retrato y vendrá
por él dentro de un momento ó maiiana. Resolví
dejarlo alli y no tocarlo; tal vez sería precioso á
quien viniera á reclamarlo. Pero nadie lo reclamó. Como dos días más tarde me Bentara ante
mi mesa me molestó á la vista. Llamé: ya mi
criado se lo llevaría y lo refundiría en algún rincón, Esperando, lo contemplé con atención; Y
cuando al llegar el criado me preguntó: ¿Qué
desea el seiior? Nada., le respondí. Porque se me
figuraba que reconocía no aquel retrato sino la
mujer cuya imagen era.
Bi, la. r econocía, segura, indudablemente.
¿Quién era? No lo hubiera podido decir. Aquellos cabellos castailos sin brillo, aquella frente un tanto amarillenta, muy lisa, atravesada
por una sola arruga, aquellos ojos que tenían el
azul gris de los lagos poco profundos ¿dónde los
habia visto, vivos? no lo sabía. El verlos me causaba una melancolía que no carecía de dulzura, y
al mismo tiempo me pareció que flotaba en el aire un olor de fuego extinto, de ceniza, como si
el viento que se colaba por la chimen6a hubiera
esparcido en torno mío, spÍ&gt;re mi, antiguos recuerdos.
Oh! exclamé.
/
Bi, era Ja. semej,nza, evidentemente deb!da á
la casualidad, per}udicada además po~ un pmtor
torpe, de la tiern1i amiga, amante casi maJ¡.ernal,
de la tlulce cons?.ladora que con sus brazos siempre abiertos á mi llegada, siempre clemente en
mis faltas,fué ~l caro arrullo de mis primeras fatiaras y mis r,,rimeros arrepentimientos.

¿D:nde estaba? donde están los muertos. Aquel
olor á ceniza que había llenado el cu11rto era ta l
vez el perfume de su lejana tumba. A través de
mis lágrimas más vagamente veía el retrato.
Después tuve un temor: que se me quititse aquel
retrato. Pero pasaron muchos días sin que tuviera noticia del locatario anterior y acabé por per
suadirme que el. lienzo era mío. Le puse un cuad ro de madera negra, pero no lustroso, donde coloqué un ramito de esas flores que parec.i endo
muertas no se marchitan. EN el sosiµgo de mis
horas inquietas, tener allí, frente a mí, muy cerca, á la dulce y consoladora amig11.
Pero una vez que, obligado á un trab11jo nocturno, había encendido todas mis lámparas y las
bujías de cuatro candelabros para que hubiera
claridad bastante, no pude al lev1rntar los ojos hacia el retrato, retener un grito de sorpresa. No,
r.o, ya no se parecía. á la maternal amante de mi
adolescencia. ¿Qué engailo ó qué ilusión me hicieron reconocerla en él? Por borrado que estuviese, culpa del torpe pincel, se asemejaba, no
podía dudarlo, á la resplandeciente y maravillo•
sa criatura que en un añ.o de goce y de gloria
encantó mis ojos é inflamó mi espíritu. La iluminadora de mis viríles aiios triunf11ntes, extinta
¡oh! hace tanto tiempo, estaba allí, 11rdiente-mente · bella, como un astro vuelto á encender.
Y estaba seguro de ello, aunque viese mal el retrato en aquel deslumbramiento.
Durante algunas semanas, dormí durante el
día y trabajé por la noche. ¡Oh! si me dejaran ti
retrato. Le había hecho un cuadro de oro, radiante, donde ardí~ un ramillete, cada dfa. renovado, de lirios de oro y de sangrientas adormider as. Y cuando veía extinguirse mi genio lo reavivaba á la llama de la resplandeciente y maravillo0a criatura.
Pero una vez que, 11gobiado por el estéril es fuerzo de los desgarradores y penosos trabajos por la ideal obra
nunca acabada, me babia dormido con la cabeza sobre la mesa, tuve,
despertado por la luz del
alba, una extraña sorpresa -yiendo el retrato. Y
pensé que durante mucho
tiempo había estado loco. No, no, no tenia ninguna relación con la belleza de la espléndida
amante y de la lumino•
sa inspiradora! Aquella
vez vi, al pálido rubor de
la aurora, poco esquisita. es cierto, demasiada
humanizada tal vez por
mi pintor poco idealis•
ta, á la deliciosa criatura
que, siendo tan niila, y
tan casta se dignó amarme, siendo yo ca.si viejo, y que con su primave•

ra hizo el sol de mi otoilo. Ella también había
muerto ¡ab! como mueren tódas. Pero la volvía
á ver, en la ingenuidad de su juventud próxima,
semejante á todo lo que aerá flor, canto, rayo, y
no lo es aún. Estaba seguro de ello, aunque apenas me fuese visible al través de las lágrimas que
teda en las pestañas como un rocío matinal.
Durante varios ml'!ses, trabajé á las primeras
claridades de la maliana. ¡Qué desastre si el antiguo locatario me hubiera pedido el retrato! En
el cu~dro de madera pintada de blanco ponía, cada aurora, una pequeña margarita, una sola margarita, ó un lirio silvestre ó una eglantina apenas
sonrosa.da; y bajo el seráfico candor ae la deliciosa niila que se dignó amarme, siendo ya casi
viejo, mis poemas se llenaban de un aliento fresco
como la brisa, y de perfume de rosa que no ha
reventado aún.
Pero poco á poco me entró el desdén de las
obras antes realiza.das y el fastidio de J1;1s obras
futuras. Ya be.cía largo tiempo que estaba alojado er: el aposento donde el locatario anterior había dejado el retrato, Y cada día se parecí!l. menos aquel rt trato á la niña muerta algún tiempo
resucitada en él. Bien pronto ya no se le pareci9
nada.. ¿Serh que habría recobrado lus rasgos de
la triunfal amante ó de la maternal amiga? No,
ya no se asemejaba á ninguna de las que amé y
que me amaron; no se asemejaba á nadie. Ya no
veía en él más que cabellos castaños sin brillo,
unli fre·n te un tanto am'\rillenta, muy lisa, atravesada por una sola arruga y unos ojos que te•
nían el azul gris de los lagos poco profundos. Y
ya no pensé en él, ya no lo miré; no hubiera
sentido ninguna pena si hubieran venido á !levárselo.
Sin embargo me asombré, sin tristeza, por otra

�EL MUNDO

354

parte, un día (¡cuánto tiempo había pasado desde
que habitaba allí!) un día que, alzando los ojos
noté que el retrato no estaba en el muro. Llamé
á mi criado que se había envejecido á mi servicio; tenía los cabellos blancos como yo; le pregunté:
-¿ Ha venido el antiguo locatario?-Pare Jió sorprendido.

-Nu, sell.or, respondió, no ha venido nadie.
-Entonces, volví á preguntar ¿quién se ha llevado el ratrato?
Me vió como quien vé á un loco.
-¿Qué retrato?
-El retrato que estaba en esa pared.
-No ha habido ningún retrato en la pared, me
dijo.

Domingo 10 de Diciembre de 1899,
-Bien, es posible, respondí, retírate.
-Y no me entristecí. No hay aposento nuevo
do:ide vara aquellos cuyo corazón vive aún no
traiga el recuerdo cambiantes imágenes; pero des,
pués de los aftos viene al fin el invisible olvido
que se lleva los retratos de 111, pared desnuda,
CATULLE MENDÉS.

A.i'io VI-Tomo 11

Número 25

México, Domingo 17 de Diciembre de 1899.

7, .

~ •$°d1.rwler f8S7,
De "El Jardín de los poetas."
ANDRES CHENIER
De cólera sublime el alma llena
y de piedad ardiente,
defiende al rey, con ímpetu valiente,
cuando el furor contra el monarca truena.
Y á prisión reducido, se enamora

de cautiva hermosura
que, olvidando la propia desventura,
por las desdichas de su, patria llora.
El rostro de la bella, dolorido,
y su seno de nieve
dignos son de inmortal bajo-relieve
en pentélico mármol esculpido.
Arde el sol en la rubia cabellera;
la luna en su mirada,
y en su frente má.s pura y nacarada
que la ccncha en que Venus la luz viera.
Junto á su amada tiembla de alegría
y de pasión el vate,
y es su cerebro arrulladora late
la paloma torcaz de la poesía.
Y grita ante el ,fantasma de la muerte
cuando fiero le acosa:
«Quiero vivir para mi joven diosa;
. quiero vivir por defender su suerte,
cQuiero vivir-después con ira clamapor saciar mis furores
azotando á. los viles opresores
de la nación, con látigos de llama.
«Quiero ¡oh franceses! conservar la vida,
para teftir mis manos
·
eon la sangre infernal de los tiranos
y escupir en su frente maldecida.&gt;
Y cuando, en tarde lúgubre y helada,
al patíbulo sube,
en los edpacios flota negra nupe
eual funeral bandera desplegada.

LUNATICA.
li'lsta yo que amo exaltado
las neurosis de la lucha,
me hipnotizo entre las redes
de esas tus miradas húmedas:
¡sonámbula de los cielos!
¡sirena de las alturas!
Cuando rondando las nubes
vas, con tu rostro de viuda
y con tus gasas de novia,
recuerdv las aventuras
de las damas que escondidas
van á las citas nocturnas ....
Tú, que eres la rosa blanca
sobre el mármol de la tumba,
así pá.lida y enferma
quizás tus pecados purgas.
¡Oh, tíaica inconsolable,
traviata de las penumbras!
Tú eres la pálida diosa,
que ebria de opio, triste y mustia,
hace mil telas de arana
y mil siluetas esfuma;
y duerme, y duerme, soll.ando
con fantasmas y con brujas .. ,,
Vas y vuelves y te alejas,
y apareces y te ocultas,
siguiendo exóticas ansias,
trl.lzando invisibles curvas,
¡con la blanca frente erguida
entre la estelaria chusma! . ...
Copa de un festín volcada
por la embriaguez de la altura,
derramando eternamente
eucarísticas espumas
y nítidos azahares
en adormecida lluvia ....
Por tu faz desencajada
y el beso que te circunda,
eres un copo de nieve:
algo así como la urna
en que yacen las cenizas
de las estrellas difuntas ... .
Tal vez, tal vez-¡oh misterios
íntimos de la Natural-tú eres la lente fantástica
con que un ojo enorme estudia
los microbios infinitos
y las monstruosas burbujas ....
JOSÉ S. ÜHOOANO,

&gt;·

LASMANO!i

Más süaves que un bálsamo, mis besos
FervienteR han ungido su blancura,
Y en mis rimas elogio su hermosura
Sin igual en los Paros y en los yesos,
Cuando hundes su marfil en tus espesos
Cabellos, las empapas de frescura,
Y mis fastidios sabe su ternura
Cambiar en inefables embelesos.
Bajando de su palma bondadosa,
Cuando estoy triste siento en mi ardorosa
Frente un haz de caricias boreales,
Y en las noches, calmando mis anhelos,
Las miro levantadas A los cielos
Mostrándome los astros inmortales.

LOS OJOS
Felinos y traidores como el viejo
Mar, su calma engafiosa me fiiscina,
Y veo en su llanura cristalina
Cruzar mis ideales en cortejo,
En sus aguas serenas, un reflejo
Verdiobscuro dibuja la divina
Esperanza, y como una golondrina
La ilusión raya el ónix de su espejo.
Mirando su cristal pérfido y hondo,
Presiento tempestades en el fondo,
Zafiros y coral en sus arenas,

ti

Y al abismo atrayendo mis miradas,
Saliendo de sus ondas hechizadas
Oigo el canto traidor de lu sirenas.
EFREN REBOLLEDO.

Y Chenier, sofocando sus querellas,
dice en la Guillotina:
«¡Muero por la verdad, virgen divina,
coronada de abrojos. y de estrellas!»
Del crepúsculo rueda á la vislumbre
la cabeza del lírico valiente,
y, en copioso raudal, su sangre hirviente
salta sobre la fiera muchedumbre.
MANuEL REINA,

Un

Lector de Baoccacio.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1899, Año 6, Tomo 2, No 24, Diciembre 10</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO

354

parte, un día (¡cuánto tiempo había pasado desde
que habitaba allí!) un día que, alzando los ojos
noté que el retrato no estaba en el muro. Llamé
á mi criado que se había envejecido á mi servicio; tenía los cabellos blancos como yo; le pregunté:
-¿ Ha venido el antiguo locatario?-Pare Jió sorprendido.

-Nu, sell.or, respondió, no ha venido nadie.
-Entonces, volví á preguntar ¿quién se ha llevado el ratrato?
Me vió como quien vé á un loco.
-¿Qué retrato?
-El retrato que estaba en esa pared.
-No ha habido ningún retrato en la pared, me
dijo.

Domingo 10 de Diciembre de 1899,
-Bien, es posible, respondí, retírate.
-Y no me entristecí. No hay aposento nuevo
do:ide vara aquellos cuyo corazón vive aún no
traiga el recuerdo cambiantes imágenes; pero des,
pués de los aftos viene al fin el invisible olvido
que se lleva los retratos de 111, pared desnuda,
CATULLE MENDÉS.

A.i'io VI-Tomo 11

Número 25

México, Domingo 17 de Diciembre de 1899.

7, .

~ •$°d1.rwler f8S7,
De "El Jardín de los poetas."
ANDRES CHENIER
De cólera sublime el alma llena
y de piedad ardiente,
defiende al rey, con ímpetu valiente,
cuando el furor contra el monarca truena.
Y á prisión reducido, se enamora

de cautiva hermosura
que, olvidando la propia desventura,
por las desdichas de su, patria llora.
El rostro de la bella, dolorido,
y su seno de nieve
dignos son de inmortal bajo-relieve
en pentélico mármol esculpido.
Arde el sol en la rubia cabellera;
la luna en su mirada,
y en su frente má.s pura y nacarada
que la ccncha en que Venus la luz viera.
Junto á su amada tiembla de alegría
y de pasión el vate,
y es su cerebro arrulladora late
la paloma torcaz de la poesía.
Y grita ante el ,fantasma de la muerte
cuando fiero le acosa:
«Quiero vivir para mi joven diosa;
. quiero vivir por defender su suerte,
cQuiero vivir-después con ira clamapor saciar mis furores
azotando á. los viles opresores
de la nación, con látigos de llama.
«Quiero ¡oh franceses! conservar la vida,
para teftir mis manos
·
eon la sangre infernal de los tiranos
y escupir en su frente maldecida.&gt;
Y cuando, en tarde lúgubre y helada,
al patíbulo sube,
en los edpacios flota negra nupe
eual funeral bandera desplegada.

LUNATICA.
li'lsta yo que amo exaltado
las neurosis de la lucha,
me hipnotizo entre las redes
de esas tus miradas húmedas:
¡sonámbula de los cielos!
¡sirena de las alturas!
Cuando rondando las nubes
vas, con tu rostro de viuda
y con tus gasas de novia,
recuerdv las aventuras
de las damas que escondidas
van á las citas nocturnas ....
Tú, que eres la rosa blanca
sobre el mármol de la tumba,
así pá.lida y enferma
quizás tus pecados purgas.
¡Oh, tíaica inconsolable,
traviata de las penumbras!
Tú eres la pálida diosa,
que ebria de opio, triste y mustia,
hace mil telas de arana
y mil siluetas esfuma;
y duerme, y duerme, soll.ando
con fantasmas y con brujas .. ,,
Vas y vuelves y te alejas,
y apareces y te ocultas,
siguiendo exóticas ansias,
trl.lzando invisibles curvas,
¡con la blanca frente erguida
entre la estelaria chusma! . ...
Copa de un festín volcada
por la embriaguez de la altura,
derramando eternamente
eucarísticas espumas
y nítidos azahares
en adormecida lluvia ....
Por tu faz desencajada
y el beso que te circunda,
eres un copo de nieve:
algo así como la urna
en que yacen las cenizas
de las estrellas difuntas ... .
Tal vez, tal vez-¡oh misterios
íntimos de la Natural-tú eres la lente fantástica
con que un ojo enorme estudia
los microbios infinitos
y las monstruosas burbujas ....
JOSÉ S. ÜHOOANO,

&gt;·

LASMANO!i

Más süaves que un bálsamo, mis besos
FervienteR han ungido su blancura,
Y en mis rimas elogio su hermosura
Sin igual en los Paros y en los yesos,
Cuando hundes su marfil en tus espesos
Cabellos, las empapas de frescura,
Y mis fastidios sabe su ternura
Cambiar en inefables embelesos.
Bajando de su palma bondadosa,
Cuando estoy triste siento en mi ardorosa
Frente un haz de caricias boreales,
Y en las noches, calmando mis anhelos,
Las miro levantadas A los cielos
Mostrándome los astros inmortales.

LOS OJOS
Felinos y traidores como el viejo
Mar, su calma engafiosa me fiiscina,
Y veo en su llanura cristalina
Cruzar mis ideales en cortejo,
En sus aguas serenas, un reflejo
Verdiobscuro dibuja la divina
Esperanza, y como una golondrina
La ilusión raya el ónix de su espejo.
Mirando su cristal pérfido y hondo,
Presiento tempestades en el fondo,
Zafiros y coral en sus arenas,

ti

Y al abismo atrayendo mis miradas,
Saliendo de sus ondas hechizadas
Oigo el canto traidor de lu sirenas.
EFREN REBOLLEDO.

Y Chenier, sofocando sus querellas,
dice en la Guillotina:
«¡Muero por la verdad, virgen divina,
coronada de abrojos. y de estrellas!»
Del crepúsculo rueda á la vislumbre
la cabeza del lírico valiente,
y, en copioso raudal, su sangre hirviente
salta sobre la fiera muchedumbre.
MANuEL REINA,

Un

Lector de Baoccacio.

�EL MUNDO.

356

Dom1ngc 17 de Diciembre de 181111

na.l la dicisión de la Corte sobre su competencia.

de Suez y de Panamá la estatua J.c Lesseps para
absolverlo así ante la histori.1 :le los carg-os c0n
que sus contemporáneos llem,ia pretendi1ll) mandi..r ¡:,u nombre il:J.s~r'?.
'l la predicción s~ lrn cumpE-h
} .t,~eps tiene una e,-t.11t11. E.,; un 1frrnfod•Jl' ce
ultratumba.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Esta es, año por año, una semana ruidosa,
J&gt;orque las tiestas populares, &lt;:omo el mar inquieto, atruena el aire con sus algazaras y sus
ruidos.
Sin embargo, para los espíritus solitarios y silenciones, estas alegíras escandalosas y frenéticas
t ienen una invencible repugnancia.
A veces esos rumores se convierten en causa
dolorosa de mil pern~amientos extraños y extravagantes quizá.
Es singular cómo ciertos ruidos, cierts notas
y ciertas voces nos desgarran, vierten en un segundo en el alma todo el dolor, toda la locura
y angustia que puede contener.
Un gran poeta describe así un estado de ánimo
que provocó un r uido cualquiera.
Escuchaba, esperando, y oí otra vez aquel
ruido que parecía salir de mí mismo, como arrancado á mis nervios, y que resonaba dentro de
mí com,o un llamamiento íntimo, profundo y desconsolado. El débil y caprichoso sonido pasaba
sobr e mí, como sembrando espanto y delirio, pues
al punto tuve la potencia de despertar el horroroso desconsuelo que de continuo dormita en el
alma de todos los humanos. ¿ Qué era ? Era la
voz que grita incesante en nuestro pecho, que
n os echa en cara, de modo continuo, obscuro y doloroso, punzante, inolvidable y fer oz todo cuanto
hemos hecho y al mismo tiempo lo que
hemos dejado de hacer ; la voz de los vagos remordimientos, del pesarirremdiable, de
los días acabados, de las mujeres que tal
vez no hubiesen amado, de las cosas que desaparecieron; las vanas alegrías, las muertas esperanzas, la voz de lo que pasa, de lo que huye,
de lo que engaña, de lo que desaparece, de lo
que hemos conseguido, de lo que no conseguire~~s nunca; la :flaca vocecilla que pregona la _inutilidad del esfuerzo, la impotencia del espíritu y
la debilidad de la carne. Me decía con su breve
murmullo, que comenzaba á cada paso en el trist e silencio, todo cuanto confusamente había des~ado, esperado, soñado, todo cuanto hubiera quendo ver, comprender, saber, apreciar; todo cuanto mi pobre, insaciable y débil espíritu había rosado con la inútil esperanza, todo aquello hacia
lo que intentó volaT, sin conseguir romper la cadena de ignorancia que lo sujetaba.
. Eso es lo que las almas solitarias y contemplativas suelen sentir en la honda noche, cuando
pasa frente á ellas la verbena popular con su algazara de mar inquieto.

Se ha levantado por fin una estatua á Fernando de Lesseps, el "gran francés," como le
llamó Gambetta en un momento de entusiasmo y
el pueblo parisiense en un instante de delirio.
¡Oh! merecía ese homenaje, á pesar de su caída de Panamá.
La obra monumental de Lesseps, ó bien la obra
monumental del siglo XIX, había de ser sin duda alguna el Canal de Suez.
Y un día, la mirada que se detuvo en Suezla lengua de tierra desde donde viera Moisés
desaparecer en las aguas de la marea que subía
el famoso ejéricto de Faraón- detúvose en Panamá,_ la tierra por donde pasó Bolívar para ir
hae1a el Sur á completar la Independencia de
América.
Panamá fué la tumba de grandes capitales, del
, honor de muchos hombres y de millares de perso1 nas. Y un contemporáneo escribía estas pala1ras á raíz ele la muerte del gran hombre:
E l venerable anciano hubo de ser condenado
como corruptor de altos empleados públicos, pero
la sentencia no fué notificada. La dureza empleada en el ruidoso proceso se calmó llegado que fué
el momento de anunciarle el fallo de los altos
T ribunales de J usticia. ¡ La cana cabellera del
moribundo anciano impuso el respeto que s~ debe á la desgracia. ¡Pobre viejo! ¡murió ignorante del formidable escándalo!
La posteridad habrá de le.antar .i. fa entrada

"ª

Los periódicos italianos anuncian el próximo
estreno de una ópera de Puccini : ''La Tosca,"
Me causa extrañeza y no acierto á explicarme
con claridad cómo los elementos dramáticos de
Sardou, tan deleznables y poco piscológicos, tienen, según parece, un atractivo tan grande para
los modernos compositores, todos ellos profundos conocedores del corazón humano.
Ya es sabido que Sardou, según la frase de
un escritor célebre, posee fortuna, gloria, un público atiborrado de golosinas, y una crítica idólatra.
Porque golosinas, y no alimento sano y fortificante, son las obras dramáticas del aplaudido
autor de "Dora."
Sar dou ha sido un gran triunfador, porque ha
sabido explotar á maravilla todos los asuntos de
interesante actualidad; posee el instinto del momento oportuno para lanzar una producción á la
escena. Ah! y conocimiento teatral. . . . . vaya si
lo tiene!
El conoce todos los ocultos resortes, todo el
convencionalismo escénico, todos los golpes de
efecto, y ahí le teneis dominando al público,
emocionándolo, forzándole á aplaudir, y manteniendo en apogeo sus obras por más de doscientas y trescientas representaciones.
Cuando Sardou llega, y llega las más veces, á
armar una obra con toda clase de tramas, logra
escribir escenas interesantes, diálogos, frases enérgicas, situaciones conmovedoras que absorben por
completo la atención del espectador.
Pero cuando de vuelta del teatro, se recoge uno
en sí mismo para analizar la impresión, nota inmediatamente que el artificio á que ha recurrido
Sar dou, no deja la más leve huella en el espíritu, ni genera una nueva idea, ni, como los grandes maestros, imprime el troquel de sus creaciones en la encendida plancha ele la memoria. La
impresión, pues, ha sido rápida y efímera. Inmediatamente volvemos en nosotros para reconoecr
el engaño.
Ah! las situaciones son falsas y están tejidas
con hilos mu,v gruesos; los personajes son manequíes, no hombres; Sardou ha logrado el movimiento, no la vida .... pero es un diestro prestidigitador que nos entretiene con sus juegos y escamoteos. Un crítico suyo dice : es un almacenista
de juguetes, que tiene á la venta preciosos muñecos parlantes. Sardou no se propone más que
una cosa cuando escribe: conquistar al público
á toda costa, achicándose á su medida cuanto
haga falta . Su ambición no va más allá de los
aplausos. Ya con esto se empieza á comprender.
Xada tan penoso como una verdad. Sarc1ou ameniza las verdades dislocándolas. Exagera todos los
pormenores, hasta ponerlos en caricatura;
coloca en un rinconcito novios de mantequilla,
y divierte á la concurrencia con juegos de salón.
Pero el armazón crujiente y defectuoso de sus
dramas está cubierto por telas brillantes y coloridas; suele asomar un alambre y rasgar ·1a vestidura, pero el habilidoso constructor pone allí
más luz y más interés para que la vista se deRlumbre y el criterio se divague. Es un consumado maestro en su arte, iba á decir oficio.
Sardou ha puesto su gran talento á disposición
del gusto dominante.
Dicen que cuando alguien le echa en cara sus
defectos, él se sonríe maliciosamente. Es académico; es popular; y tiene rentas suficientes para
p~gar un palacio. ¿ Puede ambicionar mayor gloria un hombre á quien el teatro ha dado todo
ésto?
No obstante, después ele la "Fedora" de Giordano, viene la "Tosca" de .Puccini.
Veremos qué pudo hacer ron este drama. de
un desesperante efectismo, el exquisito cantor
de Mimí y de Manón.

o~ go 17 de Diciembre de 1899.

1.-El Ministerio '\Yaldeck-Rousseau.
2.-Bl socialismo tranformánclose en partido
de gobierno.
3.-Un libro de Han, ~obre la intervención.
-!.-Lo que debemos á los Estados Unidos durante la intervención.
5.-Lo que ellos nos tlebieron.
Me empeño en creer que M. Waldeck-Rousseau
sacará su ministerio arnnte hasta el próximo receso; es Jo que se llama "un tour de force," en espafiol de "boulevard." :Xo ha siclo para él un lecho
de rosas Ell tal ministe1:io; el hombre menos jacobmo del mundo republicano, se ha puesto en ciertos momentos el chaleco de grandes solapas de Robespierre, y el más anti-colectivista de la F rancia
política, parece dar oídos á las sujestiones de su colega lifillerand que tiende á hacer del Estado un
órg¡¡no del "trabajo en lucha con el capital."
Esta actitud es sumamente curiosa, interesante
é inquietante; en honor de la verdad, nadie crevóque esta reunión de hombres venidos de puntos
tan distintos y tan distantes, para reunirse detrás
de una trinchera y cerrar con sus cuerpos una brecha, pudiera militar bajo una misma bandera al
día siguiente de la retirada del enemigo. ¿Hasta
dónde llegarán para mantener esta unión las concesiones mutuas? ;, Se ha formado un socialismo degobierno que de hoy en adelante puede tomar parteoficial en la dirección de la República? La verdad
es que si el partido socialista tiende á transformarse en uno de sus grupos más importantes desligándose por completo del anarquismo'(antagonista por
esencia de toda organización social procurada por
el Estado) el partido liberal se ha disuelto Tª ar
declarase impotente para facilitar la solución de lascuestiones sociales, por no mermar la facultad dol
individuo para disponer de lo suyo á su guisa, "para
usar y abusar," según la definición clásica, y que,
por consiguiente, niega al Estado el derecho de
obligar, v. g., al patrón de una fábrica á asegurar
contra la miseria final á los obreros inutilizados.
Este liberalismo del antiguo tipo es ya una reliquia; ahora el liberalismo parte en sus programas
de esta verdad, á cuyo establecimiento ha concurrido todo el trabajo de la sociología moderna para
definirse : individualismo y socialismo son denominaciones vanas si se presentan como antitéticas ;
precisamente el derecho individual está en razón
directa de su carácter social, y el objeto del Estado~
hasta en los tér1uinos mismos en que lo indican
las constituciones como la nuestra, está formulado
por una ecuación entre el interés social y el derecho individual: los derechos del hombre son la
base y el objeto de las instituciones sociales.
W alcleck-Rousseau representa este libernl isn10
nuevo, que no es moderado, sino moderador ; quetoma en cuenta todas las condiciones que al Estado
moderno rodean, todas las exigencias j Listas cie l0s
grupos que luchan por el pr•uer en el campo político y que las resume en una conrErión s11pre11lll :
la existencia de la República.-Cuando aceptó, con·
tal cual modificación, con tal ó cual letrero, la exhibición ele la bandera roja en la gigantesca manifestación política llamada "el triunfo de la República," yo temblé : de veras me pareció que una
concesión más y el ''leac1er" del partido republicano puro en Francia se volvía socialista y entraba á
depender ele :Millerand su colega, á pesar de sus:
breves declaraciones desdeñosas en la sesión en que
obtuvo tamaño voto de confianza : "nos hemos
puesto de acuerdo para defender á la República, Y
yo no había de ir á buscar mis colaboradores entre sus enemigos: pero ni mis colegas socialistas ni
,vo hemos abandonado nuestros programas y, pasada la urgencia cada uno encontrará el suyo."

Y yo me preguntaba: ¿ pues qué, el peligro no
ha pasado? Y me respondía: tal vez se espere el fin
ele los demasiado largos debates en ''la Alta _Corte," es decir, en el Senado, ejerciendosusfunc10nes
de cuerpo judicial. ¿ Cómo terminarán estos debates? Me parece un indicio claro del resultado fi-

desde la verdaderamente pecaminosa que pone en
parangón al diestro y agradable (y poco escmpulos?) narrador Luciano Biart, con el exquisitísimo
artis~a,que se firma Pierre Loti, hasta la que niega
con iromca cortesía á los mexicanos el apellidar
'.'una ~uerra de independencia" á la lucha con el
imperio y la intervención.
_Eso f~é, sin embargo, en toda la fuerza del térmmo; s1 una guerra eminentemenr.e nacional so~t~nid2 contra un ej€:rrit0 ex~r.rn,iero que ha invacl_1do un país para organizar en él un gobierno que,
sm raíces en la historia, en las costumbres ó en
la opinión, esté perennemente á la merced de
su sostenedor y bajo su tutela forzosa y forzada,
no e~ una guerra de emancipación y de independencia, mal pueden llamarse guerras de independencia las de Polonia en la última década del
siglo pasado y en 1830 y 63; la de Italia en
48--49, la de España iniciada en 1808 y la de
Alemania en 1813. No es preciso que una guerra nacional tenga por objeto "sacudir un yugo
secular" para poderse llamar de independencia,
dad.
Pero el mismo Presidente del Consejo lo ha di- basta que se trate de un "yugo extranjero," pacho: el peligro ha pasado. La penúltima vez que ra que lo que sea. No es, pues, legítima la censura
se reunió la Cámara, hubo necesidad de organizar del señor Hans, es una "chicana" de palabras.
toda la policía de París en torno del Palacio del
Y aquí va un recuerdo mío muy perlegislativo y acuartelar la guarnición; el ministe- sonal: yo, simple y gordo estudiante de filorio aotual no ha necesitado de cincuenta gendar- sofía y derecho, complicados con la lectura asidua
mes para cuidar de la seguridad de los legislado- de los folletos antinapoleónicos de V. Rugo y de
res en la apertura de la sesión actual. El peligro, cuanta obra revolucionaria podía pescar, asistí
á algunas conferencias de hombres perfectamente
pues, ha pasado.
Pero entonces surgió la idea, y era necesario que probos y liberales que dieron su adhesión al imBUrgiese, de aproVJJChar las lecciones de la expe- perio, en virtud de este razonamiento que oí reriencia para preservar á la república de confüc- petir cien veces: la República no puede restatos análogos, á los que la hicieran tambalear: blecerse contra el empeño del emperador franblindarla mejor para aumentar su coeficiente cés resuelto "evidentemente" á apurar en Méde resistencia á los choques. Todo lo que en mate- xico todos sus recursos hasta lograr la pacificaria de reorganización de la dirección suprema del ción; el gobierno legal de J uárez va á acabar
ejército y de la justicia militar, se ha propuesto ó ó ha acabado, sin substitución constitucional podecretado ya á ese fin, sin duda ha sido muy bien sible; J uárez para sobreponerse á los franceses,
pensado. Pero además, se han proyectado leyes un necesitará venir en los bagajes de cien mil amepoco inquietantes y ele cierto aspecto jacobino,aun- ricanos : la independencia del país, que es antes
que tal vez sea una simple apariencia : me refiero á que la República, tiene, pues, dos amenazas sula ley sobre asociaciones, que hará imposible la premas : el imperio sostenido uor los franceses;
vida de muchas asociaciones religiosas, y la que li- la república restaurada por los americanos. Tenemita la libertad de enseñanza con el pretexto de mos, pues, el deber de ayudar á quien trate
reglamentarla. No las censuro, no conozco los tex• de impedir estos dos peligros. Los que habían
tos; pero no desearía que, para desquitarse de la hablado con M:aximiliano (nodía yo citar
parte activa que una. fracción del clero y de los cle- nombres, lo haré en mis memorias) afirmaban
ricales, t omó en la inmensa confabulación para que el príncipe les había comunicado condesprest igiar á la República, á que dió origen el fidencialmente este programa: si el partido liasunto Dreyfus, se dictasen leyes que pudieran ser beral me ayuda, prometo, en primer lugar, y
tachadas de sectarias y se abriese un nuevo perío- esto de acuerdo con las miras de Napoleón, condo de "Kulturka.mpf." Claro que la República será solidar la obra reformista, con ó sin el asentiperdurable en la proporción en que mejor organice miento de la I glesia. En segundo lugar, hacer
la educación de las generaciones nuevas; inútil por medio de la paz no sólo impuesta,
claro que á eso tienden las leyes de salvación pr?- sino aceptada y por medio del divorcio con el
mulgadas bajo los auspicios del eminente Julio partido "mocho," que nos atraerá á los liberales
Ferry, que los clericales llaman ''les lois scelera- militantes, la permanencia ele los franceses en
tes," pero claro también que ellas bastan, y que México; obtenida así esta independencia, yo doy á
abandonaría el partido liberal su papel ele modera- ustedes (decía Maxirniliano) mi palabra ele honor,
dor, si para satisfacer la clerofobia socialista, a~o- de que me considero un jefe provisional y de tranyase al gobierno que renovara una lucha confes10- sición de la nación mexicana, -que, una vez consolidada nuestra independencia en ambos sennal.
Mucho más mal ha hecho al catolicismo como tidos, hemos de llamar al pueblo á una consulta
secta política en Francia, la actitud republicana de libre, enteramente libre. y si se pronuncia por
León XIII, que todas las prédicas iconoclastas de la República, entregaré el gobierno á quien elija;
los clubs socialistas, y se trata de no arranca:le las lo natural es que sea J uárez.
Ahora es cuando vemos la dosis formidable
riendas de la mano convirtiendo á la república en
de
ilusión que había en este modo de pensar;
1lil gobierno de pe;secución. Por fortuna, la actientonces
era muy difícil, casi imposible, ver claro
tud de W. Rousseau enfrente de la tentatin de
y
ver
recto.
De este error vino la adhesión
supresión del presupuesto de cultos y de la embajada en el Vaticano, tranquiliza bastant~ Y s~ ele muchos al Imperio, no del deseo "inhumano"
triunfo da esperanzas fundadas ele que, s1 permi- de traicionar á la Patria; creyeron servirla, los
tió pasear por las calles de París la bandera roja, que no estaban obcecados por la pasión política
ó religiosa, los que no podía.u partir del concepto
el andrajo de guerra civil, como le llamó ~~betta, de que no hay patria sin religión y menos conaun guarda la enseña tricolor de la repubhca, su
tra la religión. Y cierto, la franqueza en aparienlema verdaderamente nacional de "libertad Y
cia incontestable, del razonamiento que acabo de
paz."
simplificar en unas cuantas proposiciones realza
~
el mérito de quienes se mantuvieron firmes en
. Alberto H ans, el oficial imperialista que, con la torno de la bandera republicana en una lucha
imparcialidad posible en un vencido y. en un pro- que durante una época, fué sin ilusiones, casi sin
fllildamen te adolorido contó en un libro que es esp;ranza; esto lo ha de haber oído alguna vez el
popular, las trágicas y heroica; peripepcias del sitio Sr. Hans de boca de nuestro común amigo el Sr.
de Querétaro, acaba de reunir en un folleto algu- A1tamirano.
nos ar tículos recientemente publicados sobre los
historiadores mexicanos de la guerra de I ntervenEl autor sirve á sus lectores franceses una sución. T odo lo que ha ganado el antiguo oficialito posición que aquí y allá habrá de parecer peregrifrancés de la brigada del cruel Ramón Mé'?-d~~' en na. Hablando de la necesidad de la guerra entre
serenidad de juicio, en equidad de a~recrac1on Y los Estados Unidos y Francia, caso de que Napoen exactitud de información lo ha deJado ver en león III se hubiese resuelto á dejar en nuestro
su muy breve, pero muy inte~esante op-ásculo .Es- país el ejército de la intervención, da como segura
-to lo decimos á pesar de no estar conforme~ ~on el la rendición de las tropas francesas, lo que efectiexcelente escritor en toda una escala de opm1ones,

La ley abre la jurisdicción del Senado como Corte
cuando se t rata de un "atentado," y los "derudelistas" y colegas están acusados de "complot; pues
~tas" y colegas están acusados de "complot,' pues
la primera parte del atentado, y se declaró competente ! Es un Pº?º f?rzada la i_nterpretación, pero
indica cierta sohdandacl de miras entre el Ejecutivo y el Alto Cuerpo. Habrá, pues, condenación de
algunos, leve, probablemente; 1:11as ~ueclará establ-ecido qye no se puede conspirar impunemente
contra la República, aunque como los mismos acusados han dicho,'sus conspiracioPes fueron pueriles· esto es buscar el ridículo como circunstancia
ate~uante, dijo W. Rousseau. Y quedará demostrado que la conspiración no tenía importancia "interna" de ninguna clase, pero sí la tenía
"externa;" sí podía súbitamente constituir un nucleo de resistencia al gobierno, que en la tremenda
excitación de los días en que se rejuzgó á Dreyfus,
podía hacer nacer un peligro de suprema grave-

357

EL MUNDO.

vamente es indudable, y conjetura que á consecuencia de esto, habría caído el trono imperial en
Francia, lo que habría retardado la guerra con
Alemania hasta que los franceses hubiesen estado
en aptitud, por la realización de un plan de reformas militares, de aceptar la guerra con probabilidades de buen éxito. H ay en este ensueiío uos hipótesis pasmosas: la una consiste en creer siquiera posible (y lo posible sólo es conjmable) que
con la conciencia plena de una guerra inevitable
con los Estados Unidos, el emperador francés hubiera dejado aquí al ejército; éste habría sido el
más consciente de los suicidios y el más estúpido.
Consiste la otra en pensar que los alemane~, que
no sólo habían pem;ado en la guerra con Francia
y la habían preparado minuciosamente, sino que
clescle Sadowa estaban, con los ojos clarividentes
del terrible Bismarck, en acecho de una &lt;:oyuntura, no hubiesen aproYechado la guerra con los Estados Unidos para caer sobre la Fraucia desarmada y vencida de antemano; no habría habido ni
Sedan ni Nietz por ventura, pero de seguro habríanse registrado espantosos desastres en París,
Lyon y Burdeos ó cosa así, no habría sido la
ane~ión de Alsacia y Lorena la que se habría
registrado en el tratado de París, sino ademáslasumisión de la Champaña y la entrega de la escuadra.
Precisamente esto fué lo que determinó á Xapoleón á retirarse: tres cosas exi&lt;1ían con la exigencia de tres fatalidades inelucttbles, la retirada
del ejército francés : la. la imposibilidád ele aclimatar en el suelo mexicano formado por la laya ele
las revoluciones, una monarquía : la resistencia
?reci~nte ó decreciente, p_ero incesante del pueblo
a los mvasores, que llegó a fOTmar, para estos mismos, la demostración perfecta de la primera verdad
queestá documentada ya y lista para ser utilizada
por la historia: 2a. la amenaza cada vez más clara
de una guerra con la triunfante federación.americana; _cierto que_hubo_ unmomento en que se pensó
orgarnzar la resistencia y en que Napoleón ofreció
á Bazame mandarle los refuerzos uece~arios, pero
esto fué una de tantas veleidades uel irre,,oluto
soberano, y pronto se encomendó á. la diplomacia
dar un aspecto decente á un abandono ineYitahle :
3a. el estado de la cuestión germano-italiana en Europa. Si antes de Sadowa pudo haber vacilación
no la hubo después; la concenb-.1ció11 v rcor"aui~
zación de todas las fuerzas de FrnT•.CÜJ. er11 la ~eccsidacl suprema. Y estas tres fatalidades se con,binaron con una espontaneidad admirable: la resi1tenci~ del país_fué la base de la política ~¡;:pectr..nte primero, exigente después y apremiante al fin
del gabiente de Washington; esa fué la base: fué
la fuerza ele esa política el :fin de la o-uerra de secesión y la posibilidad de dar al ejército triunfante un empleo que, por cierto, habría sido desastros~ para nosotros, y que nuestros generales republicanos, aun en forma ele ayuda voluntaria. decl~naron ó, 1:echazaro~; y fué la ocasión pará esa
misma politica, la actitud de Alemania. Todo esto
resulta ya bien claro para el que estudia los detalles de esta lejana tragedia de ayer.
-S:::,..(X:&gt;-

y las lucubraciones clel Sr. Hans nos inducen á
resumir _aquí algunas observaciones sobre la ayuda
que debimos á l~s Estados Unidos, y que, hay que
confesarlo paladmamente, sea cual fuere su móvil
y aun cu~ndo ést~ se juzgue limitado precisamente á la misma sene de causas determinantes de la
famosa fórmuL rle lii. doctrina Monroe, el resultado obliga la gratitud nacional; la flamante carta del Sr. :Mariscal ha dicho en esto una incontrovertible verdad. P ero puede decirse algo más; yo
creo que aun cuando la guerra de secesión se hubiese pro1ong-ado tres años más, los franceses se
habrían visto obligados á abandonar su desatentada empresa mejicana y el imperio habría venido por tierra; así es como este problema debe
estudiarse, es inútil plantearlo en este otro sentido : ¿ los republicanos habrían acabado por oblig~ á los franceses á reembarcarse después ele vencidos en los campos de batalla? Esto es ocioso
históricamente hablando, porque la discusión no
llegaría_ nunc~ ~ _un fin cierto; no tendría objeto,
por la 1mpos1biltdad de pocler aplicar á la cuestión un rigoroso cálculo ele probabilidades.
Planteada la cuestión en los términos indicados
basta, en mi sentir, .fijarse en las tremendas difi~
cultades que fueron atajando la libre acción de
Francia en Europa, desde la entrada en plenaactividad militar del reino de Prusia en la lucha con Dinamarca para comprender lo que antes dijimos: no

�358

Domingo 17 de Diciembre de 1899.

EL MUNDO.

hab~'l posibilidad para Napoleón de dejar comprometida la espada del Imperio en ninguna aventura marginal; le era forzoso, angustiosamente
forzo~o, tener en mano todo el ejército. Las exigenc:ia.~ de los l◄;~tados Unidos precipitaron esta
decisión, ó mejor dicho, proporcionaron á Francia,
ante la Europa ansiosa, un pretexto para volverse y
desamparar á stL infortunada criatura, sin neceE-idad de renilar º"ten~iblemeute sus gravísimos
temores por su propia eofüenueión.
:E:-to en nachi meHoscaba el servicio que los
Esta.dos l 'nidos nos pre:,taron; sencillamente
tiende á demostrar que si la. República les del&gt;ió una condición de primera importancia para
realizar ::-u triunfo ele fi7. no les debió la vida.

Pero ~i iue,:timahlc fué ese servicio, nosotros no
i::ólo pusimos al gobiemo de Washington en condicione,- de pre¡;tarle. por nuestra resistencia tenaz, ~ino que antes nue,-tra actitud constituyó también un 1:-enicio tan seüalado á la Unión americana. e~ decir. á la causa federal, que si no supera al que nos hicieron, sí es de elemental equidad histórica ponerlos e n parangón.
Constan estos hecho,-:-lo. Lo que Napoleón
Jil llamaba "el gran pensamiento de su reinadoº'
eonsi,-tía en crear un imperio en :México bajo los
au;,.pitio~ de Frn11cia, llamado á ejercer una suerte
ele lwgL•monia ~obrt• d mundo latino-americano
y á rnntencr el movirnitnto expansivo de los Estado, nido~. Con c:,;h• pensamiento "de derriere
la trte" fné el imperio francés á la convención
de Londres Y e~lo mi11i,tra la clave de la actitud
ele Franeia
la ejec·nción del convenio tripartito.--:.?o. ParlL· import,mtísima de la realización
de su de¡;ignio era pam Napoleón, no sólo la prolongac·iún ele la guerra de Secesión, sino el triunfo
ele lo" rnnfedcrado:-. f"'l decir, el desmembramiento
de la rniún anglo-americana. Y no hizo sobre esto
una tPrmiuank dec-larac·ión pública por los escrúpulos de Inglaterra. c,uyo gobierno deseaba unir
fm poi ítiC',l á la imperial, pero que no lo osaba
hasta , er hien dibujada la situación militar de los
E~tado~ rniclo~. rna gran fracción de la opinión ingle,:a, á peBar de la general antioatía hacia
la c·au,-a ele la e•claritud, apoyaba vivamente la
actitud ho~til ít los del Xorte; de aquí vino, como
primrr pa,:o, la declaración de neutralidad entre
lm- cm1trineankt-, que tendía á dará una guerra
ci,il 1111 f•arác-tcr internacional.
IIalag-anclo lo,: enH1t·ños napoleónicos la Emperatriz Eugenia ~- el duque ele Morny. hermano
ha,:tar&lt;lo del emperaclor, empujaron á Francia haeia }fhi&lt;"o para re:,;talll'ar el predominio del elemento hi,.pano-L•ele,:iú,tieo la una, para realizar
un agio inmen:--o el olro.
, \l c·ornenzar lc1 g11Prra de intervención todo
era irnlec-i-o en la eontiencla norte-americana. nada
podía lll'&lt;'Yer~e. no en ruanto al resultado que
generalmente ~e juzgaha favorable al :Norte, sino á
Ht dura(·iún qur lo;:: ronoreclores caleulaban en 10
años. ~las en lo~ último~ tercios ~fo! uíío de (i'?,

r

en

Domingo 17 de Diciembre de 1899.

J ackson primero y L ee después infligieron tan serios descalabros á los federales, q1te la. toma de
Washington llegó á dars:i por cier1.,1. Y he ,v¡uí lo
que de e:,ta n•miniscenci,1 re3•1: tu: si de ;,[ayo de
62 á Mayo dl' 63 los franceses no lrnbieran tenido
todas sus mirn:; concentradas en la conq ui~ta de
Puebla; ,;i no hubiese limitado su acción al camino de V cracruz la victoria del General Zaragoza; si esta victoria que inmovilizó al invasor
no hubiese permitido poner en movimiento los
elementos de resistencia posibles en un país agotado por la última cruentísima guerra civil, el
ejército franeés dueño desde entonces de México
y de las pri neipales ciudades u.el Iuterior, dueño de
los puertos del golfo, habría arrojado su espada en
la balanza del lado del Sur y habría arrastrado á
Inglaterra y á Espafia en pos suya. Entonces el
desmembramiento, destino forzoso, íbamos á decir
"biológico'' del enorme organismo anglo-americano se habr ía anticipado de un siglo y no es una
insubstancial metáfora decir que el porvenir del
mundo americano palpitaba en la bandera de victoria de Zar,1goza.
Cuanuo en l\Iayo de 63 Puebla fué tomada, el
cuadro había carn 1)iado ya; en vano dijeron las
ilumiuaciones de Richmoncl el regocijo de los
confederados por nuestra derrota; precisamente
en esos días la caída de Vicksburg, el Sebastopol
de la rebeli/n," en poder de Grant y la formidable
batalla de Gettysburg, comenzaban el período
agónico de los estados escla,·istas. Y la resistencia
que enlodas partes presentamos y la m'cu;idad
de los francese~ de dispersar sus columnas en todo
el país, y la ~ituación que definían así los oficiales, " no es nuestro más que el terreno que pisamos," y J uárez, que por su granítica persistencia
dió á la, Intenención el aspecto trágico de un
empeño insern,ato en lucha con la inmutable fatalidad, hicieron imposible todo plan de ayuda á los
secesionista,;. Cuando la invasión lanzó hacia el
N orle su postrer oleada, cuando Brincourt aeupó
Chihuahua, todo había concluído, la guerra ciYil en los Estados Unidos había pasado á la historia.
TodaYÍa no hay suficiente perspectirn para trazar una historia definitiva de la Intervención,
pero sí es tiempo de que la generación que la Yió
como un apasionante y grandioso drair,a. la cuente, sacrificándolo todo á la Yerdad, intentándolo
cuando menos; no faltará, según creo, quien acometa la cmpre~a de nuestro lado; del francés toca
hacerlo á Hans; tiene para ello condiciones espceiales de buena fe, de ciencia notable de los h1&gt;cho,,,
ele amor por el país en que comenzó Ht Yida de
soldado y de facilidad y limpidez ele estilo que le
son garantes del buen éxito. Ojalá. Ahora, lectore;, ramos Ít hablar de lo que pasa en el Exterior.
Tienen ustedes para bien saber y mejor entender .... . .

_j~J~

Patio di' la fábl'ica En el fondo el departamento donde comenzó el incendio.

tfetnando

359

EL MUNDO.

empezada con tan buen éxi~o &lt;;ontra la resistencia de los hombres, se contmuo más encarnizada
y sa.ngrienta co~tra la ma~e!ia inert~ y enemiga.
Diez, cien, doscientos, qllllllentos millones, nada

bastaba, aquellos arenales. absorbían el oro, como
Hoy que la gratitt~d de los accionistas del Canal
de Suez elern grandiosa estatua al prodigioso ingeniero y al fecundo é infatigable hombre de empresa, que rompiendo un istmo, corno Je un hachazo, m~dificó la C?~figuración del planeta y
transformo las cond1c1ones del comercio del
mundo; hoy, que una obra de reparación se lleva á cabo, lenmtando ante la posteridad la figura
del grande hombre sobre el océano de iniquidall
en que naufragó su prestigio, importa recordar
q:Uién fué el hombre y reavivar en la frágil memona de los hombres y para enseñanza de todos
el ejemplo de sus energías, de su labor inmensa.,
de sus luchas y de sus triunfos.
De L esseps, más que "gran francé~ " título
que justificadamente le otorgaran sus' con temporáneos, era francés completo, acabado tipo de
lo que de más noble, más grande y más 'brillante
tiene esa raza privilegiada. Era francés porque era
c'.1-ballcresco, gal~ntc y p_ulcro ;_ cuando el 4 ele Septwmbre, su amiga de mfancia, la Emperatriz
Eugenia, se Yió como )Iaría .Antonieta, sitiada
por una multitud indignada, ciega, dispuesta á
todas las Yiolencias y á todos los arrebatos, de
Lesseps, hendiendo la furiosa multitud Yino á las
'J'ullerías á ofrecer su brazo como apoyo y su pecho como escudo á la infortunada soberaP'l.
Ri era francés por lo c-aballcresco, lo era mús
ai'.m por el brillo de su talento, por el ímpetu de
su voluntad, por su desparpajo y su "cranerie''
para manejar hombre!', eosas y fortunas, y por
el carácter grandioso y altamente poético ele sus
eoncepcione~ técnicas. Romper un itsmo, comuntcar dos mares, di,:poner como un tábm,) el Jet ii.l
del canal de Suez al beso Í!l.t:111•&gt; v á la f 1:~d,a
completa de la ola amarga de! .\J c·.hirrrú n&lt;'O &lt;·r,·1
la onda i-alobre del }far Rojo, antes parece un
poema, una epope_ya., que :m hnrdo i.rr1u,1.in material. Ese carácter épico reYestían fos c·,rnquisl.13
napoleónicag y ese eBpleJHlor mágico el de,potismo
del Rey Sol, y esa grandiosidad, bien que trágica y sin ic~tra, los exce~os de la Gran He\'olución.
Grandiosas y bellas, tal es el carácter que el espíritu fran&lt;'('s da á todas sus concepciones y ]¡¡
energía francesa á todas sus ideas. La de Lesseps
era empre$a tan temeraria, al parecer, y al parecer también tan irrealizable, que cuando el Gran
Francés propu!'o eRe retoque á la ohra del Creador
y esa. portcnto!;;a ernlución al comercio uniYersal,
f'.C vió, como todos los genios, tratado ele iluso, y el
recelo, la dc•confianza, la sátira y ha~ta el anatema, se le atra,·e~aron al paso.
Lesseps, como Colón, hizo frente á la tempe,tad y persereró en ~u magna obra. Sedujo con
la magia ele im palabra la imaginación oriental
de Jsmail, recorrió Francia, hizo una propagan&lt;h
febril y pcr;,e,·erante, nucYO apó1'tol propagó la
fé )' dió al fin comienzo á sus tareas. La luc-ha

Estanques de aceite inctndiados.

El lunes 1t después de las diez de la noche se declaró un lncendlo en la Fábrica de Aceites de la f'alle de las Delicias negoclacllln de la que son doeftos los s
Go ál H
N b I te¡
n canll 'ad
de aceite depositada, 108 bomberos hábUmence d1rlgld01 cortaron el luego pocas horlU! después. Se eeiunan lae pérdldas'en máa de '50,000. Por esta cantidad ea~t! ase~tr:Ja J!i::'egoc~a~i~n":n
• gra

rocío. Ejércitos de trabajadores con la portentosa
artillería de una maquinaria formidable apenas
lograban arañar la rebelde corteza terrestre; el
istmo se defendía tenazmente contra aquella violación, ya era la roca dura é impenetrable que levantaba ante el trabajo de zapa reductos inexpugnables, ya la arena movediza que tendía redes y organizaba emboscadas y oponía el derrumbe y el hundimiento de los esfuerzos de la excavación; brotaban á veces las aguas subterráneas y
anegaban, inundaban y ahogaban los trabajos y á
los trabajadores. Aquello no era un canal, era un
abismo que había que colmar con oro. Inglaterra miraba aquel esfuerzo ciclópeo con irónicas
ojos y esperaba con burlona sonrisa el desastre.
De Lesseps se multiplicó ante el peligro y se
agigantó ante el obstáculo; la fecundidad de su
genio y de su saber técnico inventó recursos para
todos los eventos, soluciones para todos los problemas, teoremas para todos los cálculos. E l ingeniero vencería si el financiero combatía á su lado,
y Lesseps se hizo financiero el más fecundo, el más
ingenioso que puede darse. Inventó títulos cuya nomenclatura seria interminable, creó valores sin
cuento, ideó combinaciones :financieras prodigiosas; consumió un capital enorme, de imprevisible
magnitud y abrió al tráfico el canal en presencia de t estas coronadas con la bendición de obispos
y de gerarquías eclesiásticas y rodeado de cuanto de más grande é ilustre tenia entonces la Europa civilizada que aplaudía, incensaba y casi deificaba á aquel hombre.
Aquel opoteosis debía tener su cruel y doloroso reverso ; la materia vencida en Suez, tomaría
su revancha en Panamá y el vencedor de las
arenas del desierto, había de ser vencido por los
fangos del Chagres y los peñascales de la Culebra.
¿ Por los fangos y los peñascales? No; la justicia
histórica dirá que el coloso fué vencido por la
maldad y la corrupción de los hombres. Aquel
Austerlitz tuvo como epílogo un Waterloo, pero

Monumento e1·i9ido á Lesseps en Puerto Said.
no fueron un barranco y una escarpada meseta los
que obstruyeron y cortaron el camino del triunfo, fueron abismos de iniquidad y monst ruo~os
hacinamientos de vicios los que cerraran el paso
al triunfador de Suez é hicieron de Panam1 un
Waterloo.
Las finanzas salvaron la empresa de Suez, los
financieros hundieron á Lesseps en P·m:un!t, lo
saquearon, lo despojaron, lo arruinaron en complicidad con politicastros venales; y ese abismo es
incolmable, y ese buitre insaciable y si devoró
seiscientos millones sobre mil cutrocientos hubiera acabado por devorarlos todos y por vaciar la
alta :finanza y la baja política en sus cajas fuertes todas las medias de lana ele Francia.
El proceso de Lesseps no fué el ae 1m homhre,

fué como el de Galileo, el ele una época y el de
una institución. Condenado por los jueces salió
de la prueba engrandecido ante la opinión por
el injusto martirio; arrastró las gloriosas cadenas
de Colón, vistió un sambenito como Giordano
Bruno; pero la sentencia que no se atrevieron á
aplicarle le ungió vítima, sus ca,denas se transformaron en palmas y su coraza en laurel.
L os accionistas de Suez, enriquecidos por Lesseps. le levantan un monumento expiatorio y lo
rehabilitan ante la posteridad. Ese monumento
acabarán por hacerlo suyo Francia y la humanidad.
Dr, M. FLORES.

�m, HUNDO.

360

Domingo 17 de Diciembre de 181111.

ALREDEDORES DE

vomlngG 17 de Dlcíembre de 1899

EL MUNDO.

361

MEXICO.-TLALPAM.

1 ...

Antiguo c ·
z 3 G t
·
5. Alberca de la «F~ma ·Monta esa ,.ªm~n~:t1~- t.
~u; Y,tmdandan~ial de las Fuentes.-4. El canal de la «Fama Montañesa.»
11
,
uen es.- . v1 a a e .a casa de la Sra, Landa,-8. Ermita del Calvario.

1, Casa del 81·. Espinosa - 2

,1. Casa del L ic. Victoriano .Agüei•os.-2. Oasa del 81·. h·i~s.-.3. Una calle de '!~álpam. -4. Casa en q 1.1,e estuvo preso el libei·tador Morelos. Tiene una
lápida con za inscripción siguiente: «In Memonam. Esta fué tu prisión ¡oh gran sol~a~o! Por el crimen de habernos libe1·tado .»
fí. _ El Mercado én conslrucción. - 6, Oasa del Sr . Balme. - 7. El Mercado en ;,ervicio. -8. Detalle de la Alberca en ias Fuentes,

�Domingo l '7 de Diciembre de 1899

EL MUNDO,

362

de pie, con la cabeza erguida mostrando su obra gigantesca. La vista de esa
estatua disipa la atmósfera de tristeza
é incertidumbre dolorosa., que opacó los
últimos años del prodigioso Innovador.
Recordamos, sin quererlo, las fotografias que lo representaban, débil, paralitico, hundido en un sillón. Gracias
:l M. Fremlet y !l. la compañia, veril. el
r.. ,mdo al Fernando de Lesseps que fué
á, la vez una naturaleza tau enérgica y
un gran seductor: al "Gran Francés,"
erguido, glorioso, transfigurado, en el
teatro de sus proezas.
En la mano izquieraa tiene Lesseps
un plano, el del canal, tan fielmente reproducido en el bronce, que bastarfan
sus indicadones para hacer de nuevo
la obra.
En el pedestal se lee el nombre de
Lesseps, y más abajo, entre una corona,
la divisa "Aperire terrarn gentibus."
El monumento parece que surge del
brazo de mar formado por de Lesseps,
á la entrada del puerto.
La obra de Ifremiet fué conducida á
Puerto-Said por un buque inglés, porque ninguna compañia francesa se
atrevió íí transportar las enormes piezas de bronce. Amagado el buque por
una tempestad en el Golfo de Gascuiia,
regresó á Ing}aterra, para comprender
de nue,o su viaje que llevó íí cabo con
felicidad.

UNA INSTI'IUCION :MONASTICA
~)º(~

El P. BaiUy, director de «La Cruz,&gt;
senta la figura histórica del "Gran
Francés," asi es que sólo hablaremos
~)º(~
aqui del monumento que consagra á la
El 17 de Noviembre se inauguró en memoria del eminente Ingeniero la graPuerto Said la estatua de Lesseps, cos- titud de los accionistas del canal.
La estatua es obra del célebre escult eada por la Compañia del Canal de
tor Fremiet. Tiene siete metros de altuSuez.
En otro lugar se pubilca un artículo ra y se levanta sobre un pedestal de
en que el Doctor Manuel Flores, pre- ml'ls de diez metros. M. de Lesseps estl'l

LA ES 'l'A'IUADE M. DE LESSEFS

Acusados de conspiración los Padres
que dirigen "La casa de la buena prensa" de Parts, han recibido visita domiciliaria, en la que se dice que diez comisarios de policta encontraron la enorme suma de un millón ochocientos mil
francos, dentro de una caja de hierro.
Justa ó injusta la acusación, culpables ó inocentes los venerables Padres
de la Asunción, dueños y gerentes de
esa casa editorial, lo cierto es que la
institución que han fundado y que llega á un grado de prosperidad asombroso, despierta la curiosidad del mundo
civilizado, porque muestra uno de los
organismos Industriales m!í,s Importantes, puesto al servicio de la idea católica.
~·~
Los Padres de la Asunción ocupan
en Parfs, en el barrio de los Campos
Eltseos, la casa número 8 de la calle
de Francisco I y las que tienen los números 3 y 5 de la calle de Bayardo.
La sala de redacción de la casa es
muy vasta y trabajan en ella mlis
de cincuenta escritores de planta.
La imprenta est:l admirablemente
montada. Los talleres de composición

dan ocupación á m~s de cien sei'ioritas, obreras, aprend1ees y correctoras
bajo la dirección de Hermanas de ~
A:sunción. Los talleres de tiro tienen.
diez y nueve prensas de las mejores.
marcas y de los sitemas m!\s perfeccionados. En el subsuelo hay dos motores.
de vapor que mueven esas mli.quinas y
los dinamos de luz elcétrica, y un motor auxiliar de gas. En los talleres de,
fotograbado, de encuadernación y en.
los demás anexos, trabajan otras cien
mujeres. Por último, las oficinas de en_vfo y la administración, tienen un personal numeroso, organizado admirablemente. El efectivo total de empleados se ele,a á la cifra de quinientas..
personas.

e&gt;omtngo 17 de Diciembre de 1899.

363

EL MUNDO.

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¿ Qué relación puede haber entre un.

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establecimiento industrial de tan vastas proporciones y una comunidad religiosa? Héla a qui:
La idea de los fundadores de "La
casa de la buena prensa," se condensa
en los siguientes
términos:·
"Como la Iglesia tiene la facultad maravillosa de adaptar sus medios de acción á las exigencias de los tiempos, la
enseñam:a de la cátedra debe reforzarse con la propaganda por la prensa; al·
periódico propagandista de ideas sub-versivas. d~be oponerse el periódico sano." La empresa de los Padres de la·
Asunción, es la aplicación de esta fórmula.
Este es el origen de sus publicaciones
periódicas, veinticinco por todas, y de•
su diario de á cinco céntimos "La
Cruz."
Algunas cifras bastará.u para Indicar
el desarrollo y la gran prosperidad de·
esa casa. "El Peregrino," fundado en
1873,. tira 190,000 ejemplares: "Las·
Com·ersaciones Dominicales." 102.000;
"Las Vidas de los Santos." 500,000~
"La Cruz," fundada en 1883 y eser!:
ta á la manera de los diarios popularestiene un tiraje de 190,000 ejemplares~
"La Cruz del Domingo," con "El Labrador," para. los campesino!'(, tira ... .
520,000, y "La Cruz de los '.\farinos, . . .

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10,000.
Si á los periódicos, desde "El Cosmos," gran revista cientffica. hasta "Et
l\Ies Literario y pintoresco," y "Noel,"

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revista. infantil semanaria, se añaden
los libros, las estampas y las fotografías para proyecciones luminosas y clnematogr:íficas: si Ré considera que cada año hace circular la casa, ciento,
treinta millones de hojas impresas,
que todos los dfas le lleva el correo,
más de seiscientas cartas, y , por último, que con su personal administrativo y obrero, tiene cincuenta escritores de planta, na.die extrañará, onE&gt; los
reverendos Padres ocupen tres edificios
con su gran instalación.

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Imprenta de la «Casa de la buena prensa,&gt;

�364

Domingo 17 de Diciembre de 1899.

EL MUNDO

Domlncro 17 de Diciembre de 1899.

mente, algunas arrodilladas, con las manos juntas, mostrando al cielo sus cabelleras tronchadas ..
Un eg,pitán acercó su caballo:
-Todo está listo, mi coronel.
Los cabellos cortados ,estaban alineados por
tierra, formando cerco a la plaza, á semejanza
-de un cortejo de serpientes ....
El coronel, muy divertido, pasaba delante de
las caballerías, corriendo al trote. Tras de él
iban los soldados á caballo, y se complacían i"'ualroente viendo á las mujeres que en medio d~ sus
llantos, se cubrían la cabeza con sus pañoletas
v mantillas.
~ Los cabellos eran negros, y de ellos se exhalaba
un suave y dulce olor á jardín . ...
De pronto el coronel detuvo su caballo.
-¡Dragones! gritó.
Y luego, de un salto, se puso al frente de sus
soldados, diciéndoles:
-¡ Poned esas melenas en lo alto de vuestros
-cascos!
Un estallido de risa se alzó del escuadrón.
Todos á la vez, se avalanzaron sobre las cabelleras, y como las había en profusión, cada uno
tomó la suya. Las más eran sedosas, "infantiles,"
:si cabe la palabra, y ondulaban como en los campos el trigo; otras espesas y pesadas, que harían
inclinarse hacia atrás las cabezas de los guerreros.

LOS

PENACHOS

A principios de Diciembre, poco después de
Entre tanto, los grupos de mujeres llegaban
que Lannes saliera de Tarragona, un escuadrón como rebaños; las calles se inundaban de zagalede dragones entró á esta ciudad.
jos claros, y mil voces agudas llenaban el aire
Era un gran regimiento destrozado, aunque con improperios. Una vieja, con los brazos lepoco temeroso, diezmado por las emboscadas, tan vantados, chillaba más que nadie.
abatido por los sufrimientos, que la mayor parLos soldados escoltaban á aquellas infelices;
te de sus hombres parecían viejos. Preocupados las bonitas sonreían, pero casi todas caminaban
únicamente por la gloria, habían atravesado la • á viva fuerza, con los dedos engrifados, presas
Europa y, de 1805 á 1808, eran los últimos del An- de horrible desesperación. Al oir las carcajadas
tiguo Ejército, los que durante las marchas re- de los dragones, insultaban al coronel, y algunas,
ferían sus aventuras, contando á los quintos con más valientes, lanzábanle guijarros á la cara.
voz baja que temblaba todavía los terribles su-¡ En montón, en montón 1
cesos de Austerlitz.
Había algunas que daban el seno á sus chicuelos desnudos; otras con un santo furor sacu-&lt;:::&gt;-()..;:::,,
dían ~us vestidos. Se les seperaba de los' viejos
en
qmenes encontraban amparo, y de los niños á
-¡Alto!
Habían llegado á la plaza del mercado, rodeada los que infundían valor. Una muchacha se daba
de bajas casuchas. La ciudad parecía muerta. Sólo golpes en el pecho y las otras hacían con su sanse oían, de tiempo en tiempo, las pisadas de unos gre el signo de la cruz, arrojándole después sozuecos ferrados, la monótona canción de los bre los soldados; y la vieja gesticulaba y gritaba
arroyos que cruzaban la ciudad y el inmenso grito del viento de la montaña que soplaba á lo
lejos ....
-i Hola! dijo el coronel; que registren las
casas!
El tal coronel contaría á lo más unos treinta
años. Era delgado, rubio, y seguramente al fuego de los eombates había ido á buscar todas las
heridas que, de pies á cabeza; se ostentaban en su
cuerpo. Columpiándose nerviosamente en la silla
de su caballo, miraba hacia las puertas que los
soldados estaban ya demoliendo, y se acariciaba
sus rojos bigotazos atuzados á la "gauloise.'
-i Ah! con que se han encerrado esos brutos!
En efecto, mujeres, ancianos y niños se habían
encerrado en las casas al ver llegar á los dragones.
-¡Juntad á las mujeres! dijo el coronel.
El terror invadió todas las casas y la ciudad
entera abrió sus puertas.
-~o se encuentra ni un sólo hombre dijo
un oficial.
'
-¡Diablo! dijo otro, esto quiere decir que
se nos prepara una emboscada.

7

0

con una voz tan ronca y tan terrible, que á lo
lejos, entre los inmóviles pelotones, los caballos
espantados se encabritaban . ...
-¿Ya? preguntó el coronel, ¿ están aquí todas
las mujeres?
-Todas.
-Bien; id ahora por todas partes á buscar tijeras!
Varios soldados, guiados por tres de las muchachas menos furiosas, entraron á las casas,
volviendo á los pocos minutos.
Entonces el coronel se acercó á las mujere~
y tomando á una por el cuello, al mismo tiempo
que señalaba á las demás con un gesto :
-Cortadles á todas el cabello, dijo, sin excep·
tuar á ninguna y á raíz de la piel.
Y se echó á reír mientras subido en su caballo, que se impacientaba po; lanzarse á la carga, miraba en derredor á las mujeres.
Adivinando más que oyendo el mandato, éstal'
se lanzaron sobre los dragones, entregándose e11a~
mismas á las cortantes hojas de las tijeras. Ilubieran querido morir, pero sostenidas fuertemente, no pudieron moverse ya, y bien pronto, con lo,
cuellos inclinados, vieron sus hermosas cabelleras
caer por ti.erra .....
Se les cogía por el talle, haciéndolas adoptar
una postura que las obligaba á deponer el orgullo de sus altivas cabezas, y ellas entoncel'
mordían con rabia los puños de las espadas.
Sus gritos fueron inútiles. El coronel, desde
su caballo miraba que ninguna fuese exceptuad,1
y asistía con regocijo á la operación. De la nuca á la frente, los hermosos cabellos caían formando una cascada, los unos largos, tan largo~
que llegaban al suelo, los otros espesos y opnlentos; y todos caían, caían á los pies de los
soldados, como velos, como pesados paños que
resbalan ....
-¿Ya? preguntó de nuevo el coronel, ¿ están
ya tonsuradas todas las mujeres?
Sólo se oían los gritos de las infelices. La mayor parte de esas cabelleras estaban prometidas
á la Virgen. Las mujeres se quejaban dolorosa•

La tarde caía. A los débiles rayos de un sol
melancólico, estos hombres parecían ochocientos
fantasmas, y las cabelleras que fl.otahan sobre
,sus cascos, semejaban ochocientas fuente~ ue
·sangre negra .... Un viejo sargentrJ, de altura
prodigiosa, balanceaba en alto el hermo5o pena-cho. Otro llenó sus botas con una d.e aquellas
·cabelleras. Un subteniente separó en dos bandas
la que á él le tocara, y hundió en ella su rostro,
:aspirando con voluptuosidad su perfume, mientras reía de júbilo. Algunos soldados muy jóvenes,
-escogian las más hermosas y aspiraban también con
-delicia el suave alor que emanaba de ellas. Esto
duró una hora. Al fin los cascos estuvieron listos.
Estos cascos habían sido en otro tiempo "á la
Minerva," y estaban todos acribillados por las balas y los sablazos, habían cambiado de dueño más
de una vez; habían cruzado la Europa y, de 1805
.:á 1808, eran los últimos del Antiguo Ejército,
,que durante las marchas, posados ya otras cabeias, contaban á los asombrados ginetes el gran
;suceso de Austerlitz.

365

EL MUNDO.

Sonó de pronto, una trompeta.
Inmediatamente el regimiento se puso en marcha. Todos los soldados eran altos, y de sus penachos se exhalaba un aroma delicioso.
El coronel desenvainó su espada y se colocó á
la vanguardia. De pronto oyóse un grito, y una
vieja que salió de entre unos matorrales, echó á
correr tras de los caballos. Era la vieja que poco
antes gritaba enronquecida por el furor. Uno de
los soldados se detuvo para arrestarla, y como no
se le hubieren cortado los cabellos, el coronel exclamó:
-¡Y bien .... . .
Alguien proporcionó al pronto unas tijeras.
-Deprisa ..... .
Los cabellos blancos como la Jlleve, cayeron al
suelo.
-Para mi casco! se dijo el soldado.
Y colocó en él aquella cabelicr&lt;1. l~iai:ca qu&lt;' parecía nimbarlo con una luz suave. En me&lt;liú •~e l.t
confusión de los soldauos, la vieja se reYolv1a como
una leona herida.
-Xada importa, dijo el coron,_•J, v mirando hacia la montaña, agregó: alli eslarán sus hijos esperándonos en el desfiladero.
Y á su grito de ¡marchen! los escuadrones se
pusieron en movimiento pasando junto á las mujeres que con los puños apretados, les lanzaban mil
injurias.
Los viejos soldados pensaban en la emboscada de
la montaña, pero los jóvenes veían en su imaginación á sus madres y herma.nas. Uno de ellos volvió
el rostro hacia las mujeres, y casi llorando, les dirigió un saludo.
A la salida de Tarragona, las veredas no son anchas; hay que cruzar caminos erizados por los picos de las rocas.
El regimiento avanzó por un desfiladero, caminando así por espacio de una hora, entre la sombra
azulosa de una tarde fría, hacia la emboscada, hacia los españoles, sin duda hacia la muerte. Y quizá una de aquellas mujeres que !'le habían quedado
allá en la plaza, arrodillada y atenta, se P,mocíon:1.ba mirando á la tropa vagar por los montes, decreciendo poco á poco como una banda de pájaros que
van ele viaje, y entristecida, se preguntaba mirándolos, cuál de todas aquellas cabelleras que agitaba el viento, sería la suya .... . .

&lt;8uento&lt;1

8i3 Íanco&lt;1.

Una Vieja Historia

GEORGES D' ESP.\ ,ni Ea.
l")uesto que tú lo quieres, sea, i oh hermana armoniosa!
Pero créeme: ha mucho tiempo que de mi pluma huyó el perfume lilial; ha mucho tiempo que
mi pluma, de infatigable mariposa que era, revolando siempre en torno de todas los pensiles y libando en los cálices de todas las rosas, se ha trocado, fatalmente, en acero disector que sólo busca corazones que mondar y estados de conciencia que
sorprender.
~las no importa, amiga mía: cuando vienes á mí,
radiante con la núbil alegría de tus quince años,
dando al aire el áureo chorro de tus cabellos y dispersando saetas azules y húmedas con el arco augusto de tus cejas, no sé qué viejas remembrru1zas
se esperezan y cantan en el fondo de mi alma y no
sé qué fulgores alumbran las crecientes sombras ..... .
Y tú, no me temes porque sabes que no pido más
caricia á tus·eucantos que el inefable júbilo de verte vivir; porque sabes que para conmover mi pobre
espíritu, aún sembrado de i-omanticismos á pesar
de todo, me basta contemplar tu virginidad nimbada de divinas inconsciencias.
Y quieres cuentos . ... . Pues bien, para tí, es
preciso que mi pluma sea virgen y santa, amorosa
y pura, blanca y piadosa. Lo será, por arte ele tu
blancura y el.e tu pureza, por tus ojos color de cielo~ por tu frente de marfil, por tu boca de frambuesa, por el oro de tus cabellos ....
Y porque tú lo quieres, amiga armoniosa.

I
Esta es una vieja historia que en una tarde de
deshielo, mientras las alburas de la niern se manchaban ele lodo y los hielos del estanque se rompían con fragqres cristalinos, me fué narrada por
el vetusto, marmóreo Cupido de un parque muy
viejo y muy sombrío.
¿ Conoces tú esas estatuas de mármol, sucias y

�t •

EL MUNDO.

366

Domingo 17 de Diciembre de 1899

carcomidas por la lepra de los tiempos, que se es- no saben abstraerse en la contemplación de las co- jaron el cincel para acariciar la lira en cantos
conden en los recodos de los viejos parques? ¡Po- . sas silenciosas y quietas. Por lo demás, casi todos que solían empezar así:
"Ninón, rubia Ninón, mi .Amada, mi Delicia"
brecillas ! En sus pupil~ petrificadas, siempre he . los desocupados quieren ser poetas ó casi todos los
Cuando la piedra con sus rebeldías inconscie~:
creído hallar un amargo reproche; paréceme que poetas son desocupados: no lo sé de fijo. No me incuando allí fueron colocadas, para ornato de aque- . terrumpas y escucha: cuando se viene á un parque tes y purificadoras, detenía por un momento el
llos vastos asilos de amor, el enarcamiento de sus como este y en una tarde como esta, ó se viene á torrente de, . imp~tus con que el a~tista quería
labios debió ser más amable que el que hoy osten- cumplir mecánicamente un precepto higiénico ó hacer de 1Ill su obra maestra, Rogel10 no juraba
tan, y parecéme que hoy guardan un coraje pro- se viene á recrearse en tristezas y en despechos; y sino por Ninón. Y cuando quedé concluído y safundo y eterno contra estas nuevas generaciones como casi todos los hombres lloran desdichas de tisfecho él, para premiarse, como suprema reque no hemos sabido sorprender las delicias de la amor, y como todas las desdichas de amor tienen compensa, se atrevió á robar el primer casto
línea que recorta albamente los sombríos hacina- remedio, oye una historia que ha de servirte y beso á los frescos labios de su Ninón . ..
Y así pasó el tiempo .. .
que es tan vieja como la primavera y tan etermientos de las matas y de los arbustos.
Un día, como todavía hoy sucede, la sonronamente
nueva
como
la
prü.aavera
:
El Cupido de quien tengo la historia que voy á
saua_y pura Ninón fué puestai entre dos capas
11arrarte, habíase pasado luengos años inmóvil sode tierra para que durmiera el sueño eterno,
bre su pedestal, &lt;le suerte que sus ojos sin vida haIII
env11elta en las alburas de la batista y encebían visto ú muchas parejas enamoradas, y sus oírrada en una blanca caja, capitonada de raso.
dos de mármol habían escuchado los madrigales de '
Rogelio estaba inconsolable. Quiso hacerme pemás de diez generaciones. Había sido el confiden-:Ningún mozo ha amado tanto como amó
te forzado de más de un conflicto amoroso, y á sus Rogelio, e~ que me dió forma de la masa inex- dazos, porque decía que yo le recordaba su amor
pe,rdido. No sé por qué no lo hizo, pero dejó el
pies habían rodado las lágrimas de muchas vírge- . presiva de la piedra.
nes que hoy son polvo en las entrañas de la tierra,
Fué en los últ imos tiempos de los reyes ves- taller entre sollozos y por mucho tiempo no seny que, si vivieran, tendrían la suerte de contero- tidos de seda y de pelo empolvado, cuando gra- tí sobre mi dura epidermis más que la caricia
plarse entre nosotros en la veneranua calidad de ciosamente se reclinaba sobre las lises de Francia torturante del olvido y del polvo. .
Y volvió á pasar el tiempo .
bisabuelas.
la r.u bia. majestad de María .A.ntonieta y cuanUn día mi sueño fué interrumpido por un
.Aquella tarue de deshielo en que trabé relacio- . · do se presentía entre las vagas brumas del futuro,
- rumor de besos : Rogelio, el inconsolable Rogelio
nes con tan experimentado Cupido, r ecorria el · el pavoroso brillo de la cuchilla popular.
parque en pos de no importa qué quietudes, cuap.Rogelio amaba á una Ninón encantadora, son- amaba á otra, había olvidado á Ninón y se em~
do escuché un gemido, un gemido angustioso que rosada como un clavel y pura como azucena- briagaba de besos en unos labi.os nuevos!
Y mientras tanto, la pobre Ninón en su
perecía surgir del fondo de algún sepulcro milena- · (pensé en tí, oh her~ana armoniosa !)-y esa Nir io, y que detuvo mis pasos con el imperio de un nón ama:ba á Rogeho que era hermoso y gallar- tumba ....
conjuro mágico. Y, como era de rigor, lniré en do entre los gallardos y los hermosos.
IV
torno mío y no ví nada. Mas persistía la queja, y · La conoció durante un lninuetc campestre en
persistia de tal manera desgarradora que, en me- • los p, ados de Versalles y con ella danzó la paAl llegar aquí el relato del marmóreo Cupido
dio de mis propias tristezas, senti una piedad infi- vana, á los ojos del buen rey Luis que, al mi- un burgués cruzó las avenidas del parque y l¡
nita y me creí capaz del consuelo. ¿ Pero á quién rar tan apuesta pareja, tuvo una amplia sonri- estatuilla enmudeció.
consolar. si á nadie veía?
sa _de buen padre de sus pueblos y de cerrajero
Yo temblé, creyendo que no conocería ya el final de la historia. Pero cuando el burgués se
Seguí la dirección contraria al viento que en feh z.
sus vibrantes ondas traía. el gemido y tras mucho
Se amaron locamente. Ninón amaba á Rogelio hubo alejado, sonando su pesada cadena de oro
buscar. dí con un montón de nieve que envolvía co:1 el abandono y todas las timideces de los sobre la redondez de su enorme vientre intea-paren temen te alguna escultura. Escuché el sus- . primeros amores; le amaba con toda su alma na- rrogué al Cupido :
'
piro con mayor vehemencia, me acerqué más y da más:. así se ama por vez primera.
-¿ Y mientras tanto, qué sucedió á la pobre
más al níveo bloque y no dudé ya: de él partía la
Rogebo amaba á Ninón ... ¿cómo la amaba? Kinón en su tumba?
queja maravillosa que tan inoportunamente había Ah ! n? p0dré decírtelo : pero sus manos que en
-¡ Tenía frío !
roto el silencio vespertino del parque umbrío.
a9.uel entonces esculpían mis formas, tremaban
JUAN S.A.NCHBZ AZCON.A.
Empezaron mis manos á desgajar la nieve endu- sm cesar y alguna vez-¡ mira qué pícaro !-derecida, y poco á poco fué surgiendo la marmórea
escultura del Dios .A.lado, con su carcaj al hombro,
con su arco al cinto, con sus alitas frágiles y desplegadas.
o
Debieron mis ojos prenderse en ella con manifiesta estupefacción, porque, interrumpiendo
el gemido, surgió de la impasibilidad del mármol
una voz uniforme y pausada, y dijo :
.
-Se admira un hombre de que el mármol gima,
cuando la nieve lo profana? Sepan los hombr~s,
que cuando la piedra es símbolo, la piedra llora . ..
JUVENTUD DE MUS SI T

Año VI - Torno ll

México, Domingo 24 de Diciembre de 1899.

°"0-)0(°"0-

II
Y prosiguió de esta suerte el marmóreo Cupido
del bosque umbrío:
·
-Tu piedad es rara; es rara la piedad que liberta á los mármoles de los abrazamientos de la nieve.
Voy á premiarla . . .. ¿ Qué buscas en este parque
solitario en tarde de deshielo? Es evidente que no
Yienes á mover tus piernas ankylosadas nor el reuma ni á emancipar tu vientre de una indigestión
laboriosa, puesto que en tu testa no miro uno solo
de esos hilillos de plata que consigo traen semejantes sinsabores. Támpoco acudes á una cita de amor_,
porque los besos y los madrigales se entumecerían
en el frescor de este fin de invierno y en estos tiempos sólo se ama al calor de la chimenea. Ni higiénico ni erótico es tu paseo: luego eres poeta y vienes
á soñar tontamente, como todos los poetas.
-Pero,-dije entonces á la parlera estatuilla¿ no puede traerme aquí alguna otra causa ? ¿ Es
acaso preciso ser un enfermo á un amante ó un poeta para reco"!rer un parque?
El Cupido no contestó de pronto; su frente de
piedra pareció contraerse un momento, como por
una abstracción ó por una ofensa, y en la tersura
del mármol señalóse un reborde impoluto y opaco,
cual rastro de un cincel incipiente. Y con voz severa, con severa voz que luego fué dulcificándose
paulatinamente basta recobrar su extraña y rítmica monotonía, habló el Cupido en el silencio de la
tardemoribuncla,mientras algunos pájaros errantes
quejumbrosos y friolentos, entonaban vagamente,
allá en las alturas de la arboleda desnuda y albinegra, quién sabe qué plegarias vespertinas. Y dijo :
-Te quise llamar poeta, por no llamarte desocupado. Hoy sólo estos visitan los p~rques en_ tiempos de nieve, porque ya las generac10nes modernas

1

l\Iimi Pinson, la griseta
seductora,
arrulla, dulce y coqueta,
con su risa trina.dora
la juventud del poeta.
.Tunto !í su amada, el cantor
da al olvido
toda amargura y dolor,
al pie del rosal florido
donde mora un ruiseuor.
Y ella, con vivos fulgores
en los ojos,
al vate de sus amores
ofrece sus labios rojos
y una corona de flores.
Y á la luz de astros radiantes
y entre notas argentinas
tlel a,e, estallan triunfantes
las rotas frases divinas
Y el beso de los amantes.

------~-

---= - -

~

II

tarde resph1mleeiente
y aromada,
reclina el genio la frente
sobre el cabello esplendente
de su gentil adorttda;
cuando, envuelto en áurea bruma,
cruza el cielo
cisne blanco cual la espuma.
que, herido, pierde en su vuelo,
una ensangrentada pluma.
Con rápida sacudida
se alza el vate,
y ase, el alma conmovida,
la pluma en sangre teuida
cual lanza tras del combate.
Y arranca. de ella el tesoro
ele sus más tristes canciones,
bajo cuyas alas de oro
i,e anegan en dulce lloro
los dolientes corazones.
Agosto 97.
MANUEL REINA.
En

VIRGEN PALIDA
..,:::&gt;-)0(°"0Pfllida como una lila,
nevada gardenia en flor,
la neurótica vacila
entre el claustro y el amor.
Y cuando reza, medita,
6 los pétalos arranca

de nevada margarita,
por lo bella, por lo blanca,
La colocarfa yo:
en un verso 4e Verlaine,
en un lienzo de Watteau,
6 en un m!írmol de Rodin.
RUFINO BLANCO FAMBONA.

FLORES DE INVIERNO,

Ouadro de M. Simonidy,

Número 26

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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EL MUNDO.

366

Domingo 17 de Diciembre de 1899

carcomidas por la lepra de los tiempos, que se es- no saben abstraerse en la contemplación de las co- jaron el cincel para acariciar la lira en cantos
conden en los recodos de los viejos parques? ¡Po- . sas silenciosas y quietas. Por lo demás, casi todos que solían empezar así:
"Ninón, rubia Ninón, mi .Amada, mi Delicia"
brecillas ! En sus pupil~ petrificadas, siempre he . los desocupados quieren ser poetas ó casi todos los
Cuando la piedra con sus rebeldías inconscie~:
creído hallar un amargo reproche; paréceme que poetas son desocupados: no lo sé de fijo. No me incuando allí fueron colocadas, para ornato de aque- . terrumpas y escucha: cuando se viene á un parque tes y purificadoras, detenía por un momento el
llos vastos asilos de amor, el enarcamiento de sus como este y en una tarde como esta, ó se viene á torrente de, . imp~tus con que el a~tista quería
labios debió ser más amable que el que hoy osten- cumplir mecánicamente un precepto higiénico ó hacer de 1Ill su obra maestra, Rogel10 no juraba
tan, y parecéme que hoy guardan un coraje pro- se viene á recrearse en tristezas y en despechos; y sino por Ninón. Y cuando quedé concluído y safundo y eterno contra estas nuevas generaciones como casi todos los hombres lloran desdichas de tisfecho él, para premiarse, como suprema reque no hemos sabido sorprender las delicias de la amor, y como todas las desdichas de amor tienen compensa, se atrevió á robar el primer casto
línea que recorta albamente los sombríos hacina- remedio, oye una historia que ha de servirte y beso á los frescos labios de su Ninón . ..
Y así pasó el tiempo .. .
que es tan vieja como la primavera y tan etermientos de las matas y de los arbustos.
Un día, como todavía hoy sucede, la sonronamente
nueva
como
la
prü.aavera
:
El Cupido de quien tengo la historia que voy á
saua_y pura Ninón fué puestai entre dos capas
11arrarte, habíase pasado luengos años inmóvil sode tierra para que durmiera el sueño eterno,
bre su pedestal, &lt;le suerte que sus ojos sin vida haIII
env11elta en las alburas de la batista y encebían visto ú muchas parejas enamoradas, y sus oírrada en una blanca caja, capitonada de raso.
dos de mármol habían escuchado los madrigales de '
Rogelio estaba inconsolable. Quiso hacerme pemás de diez generaciones. Había sido el confiden-:Ningún mozo ha amado tanto como amó
te forzado de más de un conflicto amoroso, y á sus Rogelio, e~ que me dió forma de la masa inex- dazos, porque decía que yo le recordaba su amor
pe,rdido. No sé por qué no lo hizo, pero dejó el
pies habían rodado las lágrimas de muchas vírge- . presiva de la piedra.
nes que hoy son polvo en las entrañas de la tierra,
Fué en los últ imos tiempos de los reyes ves- taller entre sollozos y por mucho tiempo no seny que, si vivieran, tendrían la suerte de contero- tidos de seda y de pelo empolvado, cuando gra- tí sobre mi dura epidermis más que la caricia
plarse entre nosotros en la veneranua calidad de ciosamente se reclinaba sobre las lises de Francia torturante del olvido y del polvo. .
Y volvió á pasar el tiempo .
bisabuelas.
la r.u bia. majestad de María .A.ntonieta y cuanUn día mi sueño fué interrumpido por un
.Aquella tarue de deshielo en que trabé relacio- . · do se presentía entre las vagas brumas del futuro,
- rumor de besos : Rogelio, el inconsolable Rogelio
nes con tan experimentado Cupido, r ecorria el · el pavoroso brillo de la cuchilla popular.
parque en pos de no importa qué quietudes, cuap.Rogelio amaba á una Ninón encantadora, son- amaba á otra, había olvidado á Ninón y se em~
do escuché un gemido, un gemido angustioso que rosada como un clavel y pura como azucena- briagaba de besos en unos labi.os nuevos!
Y mientras tanto, la pobre Ninón en su
perecía surgir del fondo de algún sepulcro milena- · (pensé en tí, oh her~ana armoniosa !)-y esa Nir io, y que detuvo mis pasos con el imperio de un nón ama:ba á Rogeho que era hermoso y gallar- tumba ....
conjuro mágico. Y, como era de rigor, lniré en do entre los gallardos y los hermosos.
IV
torno mío y no ví nada. Mas persistía la queja, y · La conoció durante un lninuetc campestre en
persistia de tal manera desgarradora que, en me- • los p, ados de Versalles y con ella danzó la paAl llegar aquí el relato del marmóreo Cupido
dio de mis propias tristezas, senti una piedad infi- vana, á los ojos del buen rey Luis que, al mi- un burgués cruzó las avenidas del parque y l¡
nita y me creí capaz del consuelo. ¿ Pero á quién rar tan apuesta pareja, tuvo una amplia sonri- estatuilla enmudeció.
consolar. si á nadie veía?
sa _de buen padre de sus pueblos y de cerrajero
Yo temblé, creyendo que no conocería ya el final de la historia. Pero cuando el burgués se
Seguí la dirección contraria al viento que en feh z.
sus vibrantes ondas traía. el gemido y tras mucho
Se amaron locamente. Ninón amaba á Rogelio hubo alejado, sonando su pesada cadena de oro
buscar. dí con un montón de nieve que envolvía co:1 el abandono y todas las timideces de los sobre la redondez de su enorme vientre intea-paren temen te alguna escultura. Escuché el sus- . primeros amores; le amaba con toda su alma na- rrogué al Cupido :
'
piro con mayor vehemencia, me acerqué más y da más:. así se ama por vez primera.
-¿ Y mientras tanto, qué sucedió á la pobre
más al níveo bloque y no dudé ya: de él partía la
Rogebo amaba á Ninón ... ¿cómo la amaba? Kinón en su tumba?
queja maravillosa que tan inoportunamente había Ah ! n? p0dré decírtelo : pero sus manos que en
-¡ Tenía frío !
roto el silencio vespertino del parque umbrío.
a9.uel entonces esculpían mis formas, tremaban
JUAN S.A.NCHBZ AZCON.A.
Empezaron mis manos á desgajar la nieve endu- sm cesar y alguna vez-¡ mira qué pícaro !-derecida, y poco á poco fué surgiendo la marmórea
escultura del Dios .A.lado, con su carcaj al hombro,
con su arco al cinto, con sus alitas frágiles y desplegadas.
o
Debieron mis ojos prenderse en ella con manifiesta estupefacción, porque, interrumpiendo
el gemido, surgió de la impasibilidad del mármol
una voz uniforme y pausada, y dijo :
.
-Se admira un hombre de que el mármol gima,
cuando la nieve lo profana? Sepan los hombr~s,
que cuando la piedra es símbolo, la piedra llora . ..
JUVENTUD DE MUS SI T

Año VI - Torno ll

México, Domingo 24 de Diciembre de 1899.

°"0-)0(°"0-

II
Y prosiguió de esta suerte el marmóreo Cupido
del bosque umbrío:
·
-Tu piedad es rara; es rara la piedad que liberta á los mármoles de los abrazamientos de la nieve.
Voy á premiarla . . .. ¿ Qué buscas en este parque
solitario en tarde de deshielo? Es evidente que no
Yienes á mover tus piernas ankylosadas nor el reuma ni á emancipar tu vientre de una indigestión
laboriosa, puesto que en tu testa no miro uno solo
de esos hilillos de plata que consigo traen semejantes sinsabores. Támpoco acudes á una cita de amor_,
porque los besos y los madrigales se entumecerían
en el frescor de este fin de invierno y en estos tiempos sólo se ama al calor de la chimenea. Ni higiénico ni erótico es tu paseo: luego eres poeta y vienes
á soñar tontamente, como todos los poetas.
-Pero,-dije entonces á la parlera estatuilla¿ no puede traerme aquí alguna otra causa ? ¿ Es
acaso preciso ser un enfermo á un amante ó un poeta para reco"!rer un parque?
El Cupido no contestó de pronto; su frente de
piedra pareció contraerse un momento, como por
una abstracción ó por una ofensa, y en la tersura
del mármol señalóse un reborde impoluto y opaco,
cual rastro de un cincel incipiente. Y con voz severa, con severa voz que luego fué dulcificándose
paulatinamente basta recobrar su extraña y rítmica monotonía, habló el Cupido en el silencio de la
tardemoribuncla,mientras algunos pájaros errantes
quejumbrosos y friolentos, entonaban vagamente,
allá en las alturas de la arboleda desnuda y albinegra, quién sabe qué plegarias vespertinas. Y dijo :
-Te quise llamar poeta, por no llamarte desocupado. Hoy sólo estos visitan los p~rques en_ tiempos de nieve, porque ya las generac10nes modernas

1

l\Iimi Pinson, la griseta
seductora,
arrulla, dulce y coqueta,
con su risa trina.dora
la juventud del poeta.
.Tunto !í su amada, el cantor
da al olvido
toda amargura y dolor,
al pie del rosal florido
donde mora un ruiseuor.
Y ella, con vivos fulgores
en los ojos,
al vate de sus amores
ofrece sus labios rojos
y una corona de flores.
Y á la luz de astros radiantes
y entre notas argentinas
tlel a,e, estallan triunfantes
las rotas frases divinas
Y el beso de los amantes.

------~-

---= - -

~

II

tarde resph1mleeiente
y aromada,
reclina el genio la frente
sobre el cabello esplendente
de su gentil adorttda;
cuando, envuelto en áurea bruma,
cruza el cielo
cisne blanco cual la espuma.
que, herido, pierde en su vuelo,
una ensangrentada pluma.
Con rápida sacudida
se alza el vate,
y ase, el alma conmovida,
la pluma en sangre teuida
cual lanza tras del combate.
Y arranca. de ella el tesoro
ele sus más tristes canciones,
bajo cuyas alas de oro
i,e anegan en dulce lloro
los dolientes corazones.
Agosto 97.
MANUEL REINA.
En

VIRGEN PALIDA
..,:::&gt;-)0(°"0Pfllida como una lila,
nevada gardenia en flor,
la neurótica vacila
entre el claustro y el amor.
Y cuando reza, medita,
6 los pétalos arranca

de nevada margarita,
por lo bella, por lo blanca,
La colocarfa yo:
en un verso 4e Verlaine,
en un lienzo de Watteau,
6 en un m!írmol de Rodin.
RUFINO BLANCO FAMBONA.

FLORES DE INVIERNO,

Ouadro de M. Simonidy,

Número 26

�...
368

Director: LIC. RAFAEL REYES SPDDOLA.

---------------------------------------------

A1;1taño, era es~a una temporada de jolgorio
contmuo, nueve dias de apuros y trajines ví,,peras
de otras tantas noches de fie,tas alegres en las
cuales no faltaban, por supuesto, su hora de rezar, su r~to de concierto, y un resto de baile para
que lo~ Jóvenes quedaran contentos.
~~é~1co se divertía en masa, el )léxico aquel ele
la_ Cmd_ad de los palacios," el de las calles con
canos abiertos, y empedrado común más lleno de
escarpaduras que una montaña, el de las ventana•
con r ejas ele prisión y los balcones con toscos ba:
randales, el de loJ faroles colgados en m edio de las
calles, el de las puertas claveteadas; ese :\léxico
que ~ontemplamos con cierta curiosidad risueña
al hoJ;ª~ cualquier libro viejo, y detenernos ant~
una, lam_ma de dibuj,o _algo infantil y perspectiva
conv en c1onal, ese ::\Iex1co que vive en los artículo~ de P ayno y _de Zamacois, en los versos de Juan
D 1az Cobarrubrn~ ~· en la " Linterna )Iágica" de
Facundo; ese Mex1co que se va delineando ante
n_oso~ros con precisión fotográfi&lt;'a, cuando en el
rmcon del estrado cursi, fuera de la charla loca de
l~s _muchachas, y de la grave conver sación de los
v!eJos, nos ponemos á echar palique con la más anr~ana de la casa, una viejecita de rostro rugoso baj" la~ clos blancas ondas del peinado, de mascada
colorida sobr~ el to!so enjuto, la cual nos cuenta
e1_1 su lenguaJe sencillo y pintoresco, lleno de modismos Y adagios, y mientras sostien e en la mano
hu_esos_a Y declamatoria una colilla humeante, los
episodios y costumbres de aquella época maliciosamente c~ndida é inocentemente supe;sticiosr..
Era el tiempo de las "Posadas " el tiempo go1,oso de los "peregrinos," las noches de procesión
casera en qu~ se cantaban las letanías y los villancicos, acompanados de los pitos de caña de los much~chos, fos panderos de los papás, y las risas y cuchicheos de los novios.
Entonces toda la tarde era animación y bullicio.
La Plaza de Armas parecía un mar agitado en el
que flotaban-mástiles verdes-las ramas del pino
chorreando _hebras de h eno; se balanceaban las
barracas baJo las cuales se guarecían cordilleras
d~ confites como pequeños volcanes cubiertos de
meve, ó a_ltos d~ pastillas como montones de piedras preciosas, o filas de pereg rinos, en supuesta
mar~ha por los pedazo_s de co_rteza de árbol, rocas
fingidas de aquel cammo fatigoso; gritos de los
vendedores, tumulto y batahola, ansia de lleo-ar
/i la casa par~ colocar el " Uisterio," dentro de las
ª!c.adas de pmo y he~o, puestas en el lu,e-ar mas
v1s1ble de la sala; gorJeos de los niños entusiasmo
de los g:randes y animación y tumulto por todos
los ba_rrios de la Ciudad; eso era la tarde de aquellos dias.
Por las noches las calles quedaban solas, alum-bradas por la lu~ ?lanca de los astros-en ,\léxico
l~s noches de D1CJembre son la primavera de los
ci_elos~y por los faroles colocados de distancia en
d1st_al!c1a, que derramaban una luz tan macilenta
Y debil que más parecían lámparas de ~,illa ue
n? representantes del alumbrado público:Pero\o
bien sonaban las ocho en los r elojes de la ciudad,
cuando de las c~sas cerradas, altas y bajas, &lt;'hiras
y grandes, surgia la salva de las "posadas:" un
regu~ro de c?hetes que rayaban la atmósfera con
caprichosa~ hneas de oro; una flora aérea, luminosa y ~~imera; rosetones carmesíes, ramilletes
azules. lmos de llama deshojándose en el viento.
. y el transeunte sol? que caminaba por la desierta acer~, ,tal vez sm familia, sin hogar y sin
amor, per c1b1a brotando en una onda de gozo de
cada ventana, d~ cada puerta, de cada case. et' ru,..
m?r. de las or~c10nes, los acordes de cristal de las
mus1cas, las risas de los niños y los suspiros de los
enamorados.

- Hoy au~ queremos retener esas costumbres que
ano por ano están más leios de nosotros· aun hav
"puestos" frente á la Alameda, y "po;adas" en

EL MUNDO.
las casas de nosotros los burgueses; pero ya en los
puestos hay pocos peregrinos, y en las "po~adas"
no se cantan vi)lanciccs. Esta animación que ahora tenemos no es fresca, es recalentada. Hemos
perdido el entusiasmo, como hemos perdido otras
muchas cosas.

Estas noches de i11Yierno empapadas de azul
con salpica~uras de astros s~n muy hermosas, so~
lo que, como los alfileres del frío asaetan en o-randes puñados las carnes descubiertas, muy pocos
transeuntes se atreYen á cruzar bajo el toldo Lliáfano &lt;le los cielos, las calles .de la capital.
Xo hien principia á caer la sombra, cuando se
va q~edan&lt;lo de_sierta la vía pública; en la gran
avemda l_~s cornll?s de los elegantes se desgranan,
la l'.roces10~ qu e nene del paseo se rompe y bifurca a cada mstante y h ronda de luciérnagas que
fosforece desde la Calzada de la Reforma hasta el
fin de la "gra!1 a_rteria," se derrama por las calles
transversales md1cando el rumbo de los carruajes.
Y queda únicamente brillando por un momento
sobre el crepúsculo de cris~al del Ocaso, la aguja
de uno que otro campanario con su toque (le Juz
en el remate.
Per? ya s:&gt;bre el plano obscuro de las fachadas
se en cienden los escaparates de las tiendas marcos de resplandor amarillo, tras los cuales lu~e una
fantasmagoría de colores; los cambiantes de las telas1 _la desl~m brante rutilación üe las joyas, los
gumapos brillantes de los juo-uetes v los reflejos
de raleidoscopio de las botell~s.
' •
·
Entretanto los huevos de leche de la luz
eléctrica arrojan su claridad temblona v linda hacia el cordaje aéreo del telégrafo. La decoración es
bella, pero le falta movimiento y vida.
"Ya las parejas de enamorados no van como en
pr1maYera á pasear su felicidad á la ca.ida de la
tarde y á decirse ternezas, aisladas entre la multitud inquieta.
A las nueve ele la noche ya no "flanean" los niños, c_antando sob~e las aceras rebosantes; ya no
se detien en las muJeres hermosas en bandas risueñas, soñando con los ojos entornados ante las telas y los encajes fantásticos ele los escaparates.
Y cuando el reloj de la Catedral da las diez ele la
noche, n o Quedan en las am_Plias avenidas más que
uno que otro gru_p? de ebrios, alguna mujerzuela
rezagada que va tmtando nor el arroyo desierto, y
alguno que otro enamorado escondido en el vano
obscuN de la fachada. .
La ciudad queda silenciosa v triste. Sólo las esfrellasrien en la transparencia infinita ele los cielos.
Xacla palpiti1 en el sutil cortinaje del viento. Acaso
el poeta. vidente que vela, sorprende rastros de
almas y huellas de oraciones en la diafanidad del
amhiente.
Sin embargo. hay seres que no se preocupan
del invierno ni procuran calentar sus ulaceres
junto á la lumbre del bogar t ranquilo.
Los ''bars" abiertos durante la noche arrojan á la vía su cudrilútero de fulgor amarillo. De
allí salen, como de una hornaza diabólica la carcajada cínica y la palabra brutal y obsc~na.
Es el antro de los desterrados ·del amor y de
la virtud.
Y si leYemente, por un ra~go de malsana curiosida.d, entrea_brís Jevem_en te la vidriera, podéis
v~r en un ~meón 1ummoso estP. personaje invariable. Es viejo, decrépito, sucio, macilento. En- ·
tre. una b~rba hirsuta de canas amarillentas y
lacrns, gesticula con dolorosa E&gt;xpresión la boca
desdentada. Sobre la palidez de los pómulos asoma una manc~a cárde~'l y tras los opacos vidrios
de tm?s anteoJOS de barillas torcidas, chispean bajo
las CeJas ásperas y blancas, las pupilas claras y vivas, como dos puas de acero.
·
Alrededor de la mesa ele e~te patriarca del
alcohol, se_ agrupan unas cuantas caras estúpidas y nerviosas que parecen iluminadas por la
llama verde de un ponche invisible.
. Cerrad. Allí no hay aleirría sana. ¿ Que oís tambi~n algazara y risas? Son las tristezas que se embriagan.
Seguid por las calles solitarias. Ya nadie pasa.
Y no es que clue:r:man los habitantes ele e,ta riuclad abandonada, es que el amor bueno se ha queen casa para bendecir el in vierno que
Junta las bocas y las almas .. . . .

?ªªº

Domtni?o 24 de Diclemhre rle l ll!li.

Domingo 2 4 de Diciembre de 1899

Los niños han escrito muchas cartas y los h
bres sonreímos. Estos pequeüos sOJiRdor·eº 1 om.11
.
'
~ te marav1 as nos contagian con su fe inocent e },'
b 1,
d
. .n CiH1a
a_ con, enA ?ªt· ª, vedntana, ur1 zapa tito e~pera el
mi1agro. sis ira, e seguro S:rn ta Cla u, : 1
cita misterio,;a. De allá \'eil(l;..-t • del Ori·e tH, ,i .1
·el ·
' '
n e azu 1
empah ec1do por un~ serena fulgeucia y atrave8 ar.i
con. su ma~to amarillo, su_ barha de niC\·e . sa
goria ele mgromante
la crndacl Jormi•,',
1.1- 1Y)e1&gt;e
•
t ~-aer, comdo s1em~re, un cargamento de c: huchcrias, q~e es(1e leJos, en la marcha apresurach á
la claridad blanca de las estrellas brill•1 r:111 '.
. t sment e como un eJérc1t.o
· · &lt;le luciérnao-as
'
' ' ,lllqure
,
,.. .•,, o
t an]aran en aparec~r •obre la esfumada cre~tería
q ue r ecor tat el ho~JZonte, reflejos de acero, astíl1as e1e p1a a y relampagos
fran'eados
de m:it·l('C,;
. .
J
como pe dazos de iris roto.
.
Espera á tu regio protector, za.patiHa charola&lt;l,1
que, cuelga_s, del barandal, l_anzando brillos d!!lce~,
y tu tambien, obscura botita de tacón o-astado
·
pun t a roi'd a ~ e1unesca,
y todos los quei:, curiosa-v
~1ente asom~1s por entre las brumas de las rcJ~,. como atisbando en la remota perspectiva ];1
sub1ta y _d e,lumbradora aparición; esperad la hora anuncrnda, en el mi•terio de la noche
)':__en el fondo de cad~ _uno. de rnsotros, pt•quenmes en vela, _qt~e habeis deJa&lt;lo la tibieza de
la alcoha por recibir los premios relesiillles. el
a~ba sorprender-á el juguete, la moneda ó la o-:&gt;losma.
i:,
Y o sé bie~ qu~ las manos de los ángel e, preparan esta ~1len c1osa '·kerme~sc" de la inorenria.
¡Oh, es c1ert? ! Ya por el mar azul profundo
de la noche. vienen bogando ''barcas de cr:~tal
llenas de lirios" ....

t

d;

r

Dejemos la descripción de la fiebre taurin&lt;i para otra vez. Que no se interrumpan egtas HneP~
serenas con aquellos alborotadores r ecuerdos. El
entusiasmo r ayó en frenética locura.
No mezclemos al azul del cielo el púrpura de
sangre.
::N"o falta rá lu ~ar. Y además, acaba de pisar e~ta
tierra María Guerrero. Pongámonos en pie 1n r;i
saludar al Arte excelso .... .
LUIS G. U RBIXA.

LA BENEFICENCIA PRIVADA.
Nada fija mejor el nivel &lt;le civilización &lt;le
los pueblos, que la organización de las instituciones de beneficencia. L os pueblos primitivos, h~
hordas salvajes, las tril&gt;us nómadas, desconocen d.:
t~do punto la caridad y ni la practican entre si
m menos aun con los extraños. En muchas de esas
agrupaciones, lejos de amparar y defender al in~á~~o, al enfermo, al anciano, se ies sacrifica por
mutiles y onerosos. En áspera y cotidiana luchil
por la vida, esos hombres se deshacen de tod,1
"impedimenta," aligeran lo más que pueden la carga, sueltan lastre para mejor marchar y ya, como en Esparta, sacrifictn al niño deforme, y.1
como en China, ahogan al hijo sobrante, ya conu
en la India, instituyen para las viudas el deber de morir con el esposo que las mantiene, y.i
coro~ entre las canacas, suprimen del catálogo al
ve~c1do de la existencia y asan y condimen tan
en barbacoa á sus padres ancianos ó á sus nudres impotentes.
Con los progresos de la civilización estas costumbres salvajes y menos que animales, se dulcifican; la caridad reviste la forma negativa de 110
dañar; para pasar más tarde á la forma positiva y activa de hacer el bien. Son los potentado:;
de la tierra, los monarcas, las castas pri,·ilegiada~,
las únicas ricas y poderosas, las que fundan !ns
instituciones de beneficencia, las que crean asilos, hospitales, orfanatorios, las que distribuyen í1
la puerta de claustros y palacios las migajas tle
sus banquet~s y los restos de sus festines. En
Ro~- se distribuye trigo á la plebe romana_ .Y I_J
solicitud de los poderes públicos va hasta mstituir el circo gratuito para solaz del público; en
la España medio eval al rededor de cada convento pululan mendigos á quienes se ctiEtribuycn
vi veres; los señores feudales van siempre rode~dos de parásitos, á quienes mantienen y dan 1:mosna.

~ os_ monarcas absolutos suelen mostrarse esplcnd1d~s
fundan gr~ndes in,tituciones de beneficencia de _su prop10 peculio., (léase del fruto ~e sus exaccio~es) p~ro la caridad privada langmdec~, apenas s1 se eJerce de la mano á la man?, baJo. la forma ele pobr~s y_ raras limosnas, ó
bien, b~JO _la
una hosp1tahclad momentá nea
y transit,oria. Y no \rnede ser de otro moclo bajo
esos r eg1menes, 1a riqueza pública está concentrada, la monorolizan contadas JJersonas V el resto es P?bre, miser~ble, casi mendigo.
•
De tiempo e~ tiempo ~urgen filántropos eminentes, como V1ce1;1te de Paul, como Carlos Borromeo, q1;1e mendigan para l0s pobres, que piden y obtienen, y con ello fundan instituciones
benéfic~s sin llepar, á pesar ele sus esfuerzos, á
ge~eral1zaclas ~ a promover acentuado movimiento
privado en su favor.
La caridad_ priva~a no se generali za, fortifica
y_ pr?spera, smo baJO el régimen industrial que
d.stribuye en muchas manos una inmensa riqu;za1 que crea burgueses má; opulentos que
prmc1pes, que unge reyes del oro del fü,rro del
carbón, ~el trigo á_ innumerable~ particul~res,
que desvmcula la riqueza ele mrnos de ks castas
privilegiadas y la difunde á torrentes en la masa
de los pueblos.
En csh1s rondiciones el archi1:1illof'll!,:,1 ']t,c 11'.l
luchado, t rabajado y sufrido y que ha acumulado
tesoros Pª~- sin transición y sin l'Onciencia, casi
de la avaricia á la generosiclacl, de la codicia
al ~esprendimiento, de la "tominería" á la prodigahda~. Al período de w ncentración y de acumulación sucede el de expansión y distribución.
Saciada su ambición, atesorados los caudales conj 1:1~ado todo peligro de miseria, allegadas probabilidades de mayor lucro, el millonario comienza á perc_ibir que hav seres oue sufren, que hay
dolores_ sm consuelo, penas sin r ecompensa, lab?res _s m fruto, y oue el comb11te en que él salió
victonoso, ha dejad_o tendidos en el campo
mucl~os luc)rndores sm f?rtuna, muchos paladines sm gloria; que otros, m~uficientemente armados, se aprestan á una lucha en que sólo les espera la derrota. El potentado abre entonces sus
cajas, prodiga á manos llenas lo yue acumló gran o á grano, funda hospitales para los herid:is
en la pelea, asilos para los inutilizados en la
campaña, escuelas para armar á los inermes; y
como los potentados nululan y los millonarios se
hacen incontables, la caridad privada extraofici~l, pr~spera, se prodiga y alcanza p~oporciones maud1tas y refinamientos sibaríticos.
Tal pasa en Francia, en Inglaterra, en ~orteAmérica. Ya es la baronesa ~ataniel ele Rostchild que lega millones y millones á la beneficencia; ya la señ ora Hea;t, que funda una Universid!!d; ya otras mil qu e crean ho$pitales sunt uosos como palacios, que levantan y sostienen escuelas monumentales y que organizan soberbias
ambulancias en caso de guerra.
Tal comienza ya á pasar entre nosotros como
consecuencia natur11 l de nuestra prosperidad y
&lt;l~l aumento y di fusión de nuestra riqueza.
Siempre hemos sido caritativos de la mano á lamano; pero desde la conquista hasta la r eforma fueron
los gobiernos, el clero -:y contacl0• magnates quienes hicieron importantes fundacione, benéficas.
Cortés fundó el Hospital ele Jesús; Lorenzana,
La Cuna; muchos ho•pita les el clero y el gobierno; }faximiliano ó más bien Carlota, "La ~fatern idad ;" alg,:¡TIOS mineros r icos como Borda, instituciones de importancia,
.
Después de la Reforma las fundaciones piadoi:as de origen privado fueron nocas; pero no esrasearon las de origen oficial. La ::\Iaternidacl de
Puebla es privada; l a Casa Amiga de la Obren1. también, a,t como los asilos de Colón ~f
rl_e Mendigos. Con esas instituciones uareció ini":ar~E' un r enacimiento de la car idad, v el Asilo
de Niños que acaba de fundarse en el Saltillo
e~ ele ello uTJa prueba. Un :filántropo sin hijos
nuiso hacer el bien á los hijos agenos, y con
~~gró closcientosmil pesos á fundar un asilo modelo
rl" la infancia, con todo el confort y el refinaT'' 'Pnto ele exigencias que h ubiera. Querido ofre"~r 4 su propia prole. Bn él vivirán "en familia"
l 0 R huérfanos, los abandonados y los deshereclMlo&lt;&gt;. Serán pocos para que puedan estar bien
noisticlns v recibirán no sólo l a cas'l, el vestido. el surtento y maternales cuidados, sine
t 11m bién enseñama que eleve su nivel moral Y
los arme ele p1mta en blanco para afrontt.r la
lucha por la vida.

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1

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J

369

mr, Jm-lff&gt;O.

Grande obra y gran ejemplo; todo corazón 110ble debe conservar el nombre de ese noble filánatr opo que no sólo supo ser espléndido para
con _la orfan_da&lt;l, sino que supo dar á su filantrop1a la meJor de las orientaciones. Xo hay forma &lt;le caridad m~s tierna, más noble y más pura,
que la que se eJerce con la niñez.

~ ---PROF.t.:TAS ENGAIAI03.
-&lt;::&gt;)O(-&lt;::&gt;
Los enemigos declarados .de los caminos de hierro neg~ban á é3tos toda importancia comercial,
estr atégica, etc., por la razón (para ellos incontrover tible) de que las máqumas no alcanzarían la
deseada perfección para correr con gran velocidad
Y que _no era posible que prosperasen.
'
i 9mén les hubiera dicho que antes de morir
el siglo hablan de llegar á ser los ferrocarrile" el
factor más importante clel moderno pr ogreso
En nada acertaron. . . Consideraban el mavor
~le los abrnrclos pretender_ que los trenes sobrepuJaran en un doble la velocidad de las diligencias ..
Y he_ aouí _la progresión que ha resultado del perfecc1onanúento de las máquinas :
En el año de J825 recorrían en una hora las
locomotoras 9 kilómetros. En 1829, 25 kilómetros. En 183-!, 34 kilómetros. En 1838, 51 kilómetrcs. En 1839, 62, kilómetros. En 1868 (tipo
Crampton) 70 á 80 kilómetros. En 1899 9o'y más
kilómetros.
'
El tren que recorre el trayecto de Farfar á
Perth (Escocia) devora una distanem de 52'29 kilómetros en 33 minutos; unos 95 kilómetr os por
hora.
i Y aún se pretende duplicar esta velocidad
en?rme, suprimiendo en los trenes todo objeto
sahente que oponga resistencia al aire!
K o hay para qué hablar del inmenso desarrollo
alcan~~clo por est,e medio .de_ locomoción, que va
adqumendo d~ d1a en día gigantesras proporciones; baste decir que solamente en Alemania se fabric~n al año 1,500 locomotoras, y que en la a&lt;·tuahdad la longitud de las vías férreas en serYirio. es tal. que "podría" tenderse con ellas una
"doble" vía desde el planeta á sn satélite.
Si tan equivocadamente discurrían los sabios
;. oué extraño es que el vulgo se mostrase acérrimo enrmi!rn de los ferrocarrilE's?
_ En tod?s los naíses, y espe_cialmente en Espana. las primeras locomotor11s rnfuniliernn al pueblo ve~dadero terror, en parte justificado, porque
(s~a. dicho, d~ paso) la imperfección de las prim1tiva~ maqumaR y sus acce~orios, coches, frenos,
Ptc.. &lt;'&lt;'11sionab'l frecuentes de,rarrilamientos . . ..
I~a regla general era seguir viajando en diligencia, más cara, más lenta v m:Í&lt;; incómoda que los
trenes. pero en cambio más ~einrra.
AdPmás. clecíaf'P que el eqtablecimiento ele laR
vías -frrrea, haría imoosib1es 1~ pa1;tos: que el humo :l~ l"" loco1:1otoras envenenqr[a el aire; que
mor1nlll lo• pá1aroq; que ht:; chispas cfo las m.íquinas incenc1iarían los poblados y caseríos, por cerca de los cuales pasa,e el ferrocarril; que qued,,rían en la m:seria infinidad de arrieros, carreros
m:worales. nosaclero&lt;&gt; v empr esarios de coches . ..
Tan arrlligadas estaban estas creencias, que mnchos pueblos de no escaso vecindario, se opusieron ron inusitada tenaridad á que pasara por su
término tal ó cual vía férrea en proyecto.
Fiemplo ele est!l irra&lt;'iomil te•tiiruclez tenemos
en Fraga, importante nohlación de la provincia de
Hnesca. que hizo sobr&lt;'humimos esfuerzos para
evitar que pa~ara por allí el ferrocarril, y sil} él
,-i!{lle á estas horas. habiendo crnedailn rezagada v
"fuera ile concurso" entre otro,- pueblos que van
rreciendo v prosperando. I &lt;rUal lamentable condurh1 siITT.JÍÓ Carmona, (Sevi1111.) y cu&lt;indo "volvió en
sí," despuPs de ver oue se iba· queilanclo á la cola,
empleó todaq SU'- influenrias. su dinero y sus rerursos P.n rorregir el daño que por voluntad propia se haMa causado .. .. hoy ruenta ni1d!l men0R
nne con dos vías férreas que la unen á la capita 1 v al resto de España.
Tampoco f'e había Pnamorado de los ferroca-

i"

rriles el gQbierno español, pues como &lt;leda un escritor &lt;le aquella época (ld-1.ü) "en lugar de fomentar, proteger, alentar, activar y favorecerá la;;
empresas de ferrocarriles, lo que ha hecho ha sido
emlJar,azarlas y _entorpecerlas cuanto ha podido,
su,c1tandolas mil obstáculos, tropiezos, dilacionc.y dificultades:' Es la eterna historia ele esta pobre Espeña ....
La primera concesión que se dictó en la Península ll?va la fecha &lt;le 6 de Abril de 18-!,5, parJ.
la _sección d~ Almansa, comprendida entre )Iacln~ y _AranJuez_; pero no fué ésta la que se inauguro p1rmero, smo la de Barcelona á ~lataró en
;¿g de Octubre de 18-!8, concedida el 16 ele )lar7,0 del mismo año. A esta sig-uieron 111 de .\.ranjuez, Langreo á Gijón, Valencia al Grao, etc.
l&lt;,xtrernadamente curio,o era ob~erYar el indecible asomb.ro, la estupefacción que, ~egún testigos presenciales, causaba á las sencillas gentes del
camp? el ver pasar con rapidez Yrrtiginoi,:a el tren,
escupiendo ~apor y echando chi,pa~, sin que atinara_n á descifrar aquel enigma .... ¡ Tantos coches
corriendo · sobre la vía sin auxilio de mula~ n ¡
caballos ! Proverbial es ya la explicación ele aruel
palurdo : Los caballos iban dentro . . .
'
,otro moti~•o de terror eran los "tunnels,'' que
as1 se deno1:1i;1aban entonces los túneles, hasta que
se castellamzo la pala~ra; á muchos infundían pavor, con sus bocas abiertas v tenebrosas dispuestas ~ie_mpre á lra¡wr•e los trenes que e~ ellos se
pr ecipitaban con ruido ensordecedor . ..
Los relatos de lo que entonces pasaba las escenas á que &lt;lió lugar el establecimient~ de los
primeros ferrocarriles, nos parecerían ahora cuent~s y exageraciones anda! u1,as si personas muv
dignas .de crédito no las confirmasen en calidaZl
de testigos presenciales. Eran frecuentes las •io-re.
/, 1
'l:)
siones a os trenes, pedrada,, disparos de armas de
fuego, y hasta el hecho criminal de poner obst;iculos en los_ '~rails" ó r~il~s
He oído decir que
algunas v1eJas superstic10sas YO] vían horrorizadas
1~ cabeza y se santiguaban al ver pasar el tren,
firmemente persuadid~s de ~~e aquello tenía que
ser por fuer1,a alguna _mvenc1on del diablo; y que
la gente moza, las muJeres sobr e todo, si bien má i
despreocupadas en cuanto á la inter\'ención diabólica, lloraban presenciando la ver tiginosa marcha del tren, que conducía elegantes viajeras, alegres Y confiadas .... "Ay, pobres señoritas! (0rrritaban) ¡ Se van á matar!"
.
C.:n respetable amigo mío, el sefior B., me contó el siguinente caso, con el cual daré término á
estos breves apuntes :
D~cho señor hizo un viaje de Córdoba á 1Iaclrid
el an~ d_e 1865, cuando no había más trayecto
ferrovrnno que desde )ladrid á Alcázar de- San
u~n. 'l'uvo, _pues, que ir desde Córdoba á esta
:1Itima pob~a?ión e1; diligencia, y entre sus companeros ele viaJe_ vema un, pobre señor casi ciego, ó
enteramente CJego podna considerársele, pues lle,·aba una venda sobre los ojos. Iba á Madrid par.1
someterse á una difícil operación y acompañ.íbale un hijo suyo.
'
Des~ués de mu:has horas de diligencia llegaron
á ~lcáza,r; el sen?r B., al transbordar al tren,
se_ 11_1stalo en el mismo departamento que sus pri1mtivos compañeros de viaje.
Apenas se puso el tren en movimiento exclamó
el caballer o ~nferm? &lt;le la vista:-¡ Cara~ba, qué
hermosa y bien cmclada carretera! ¡ Qué marcha
más ~~ave! Así debiera ser todo el camino .. .
Sonnose el señor B., tomando aquellas frases
por una broma, y nada contestó; pero algún tiempo después tornó el caballero á decir :
-¡ Es extraiio ! ¿No les choca á ustedes el tiempo que tardan en mudar el tiro?
Compre~dió ,ento_n~es el se~?r B. que aquel caballero cre1a aun VJaJar en chhgencia, y va iha ;1
sacarle de su error, cuando le detuvo con un o-esto
el hijo del ciego.
l:) •

f

, :-Ruego, á usted_ que no le dé explicaciones,diJole al 01do.-M1 padre no sabe que viaje P'1
el tr~n ... Cre~ que sólo hemos cambiado de rlil ¡_
grn~ia; pero si ,se entera de que vamos en ferro/"'Arril. Fe apeara e11 1n primera estación sin que
fm-7.S!S humana&lt;&gt; le obliguen Acontinuar el viaje
Le horrorizrn los trenes. . . .
· ··
Como es ele suponer, el silbido ele la m·fo11in,1
el tufillo del carbón v mil detalles más revelarn~
al caballero la verdad. . . Se puso tnn desazonado
v fuera c~e sí, que hubo ner.,sidad ile suietarlo ...
T◄'n_ la pi:_imera estación en donde hizo alto el tren
(V1llacanas) se apearon padre é hijo.

�3i0

EL MUNDO.

EL SOLDATIO INGLES.
-&lt;:::,,~~

X? es este un estudio sobr~ la organización,
~•ual_1dac!';5 ~- defectos técnicos del ejército inglé&gt;'.
mstitue1011 que levanta en los días que corren una
polrnreda de críticas á cual m,ís se,·era por f'U
notoria deficiencia para afrontar una campaña
contra fuerza~ bien apercibidas. Tal vez en otro
artículo digamos algo acerca de la organización

DGmlngc 24 de Diciembre de 1899

hay en los regimientos cuando van á relevar á los
soldados que cumplen su senicio de ocho años en
la India. )Iuchos, empero, quieren que se les llame á ese servicio; los atrae lo desconocido y saben
que las penalidades no abundan allá, pues por lo
contrario, la vida es mejor que en la metrópoli.
Lo,., ocio¡; son interminables y las distracciones infinitamente variadas. X o ha·v servicio manual en
el cuartel; todo lo hacen los 'indígenas. ¡ Hasta los
barberos son indios que afeitan á sus clientes en
la cama! Los cocineros son indios también y le
sin·en el té al soldado i y se lo lleYan á la cama!
Afeitado y animado con el calorcito del té, se
decide el buen soldado á dejar la cama nara hacier
ejercicio militar, tarea bien corta _y nada fastidiosa.
Entretanto, los indios hacen la cama, asean el
dormitorio y mudan ag-ua.
Cualquiera se sentiría tentado de ir á disfrutar
e:,a riela mimada. Aun los peligros que allá se corren tienen sus encantos, los ele la guer ra naturalmente, que en los del clima no haY quien piense.
Por eso hay tantos imberbes en las füas de los
regimientos tropicale~ con ~er tan arenturado paun ad9lescentc meterse en las hornazas ele aquel
cluna. ); o obstante que se prohibe la admisión
de incli,·iduos menor~s de veinte años, no escasean
Fo!daclos ele dieciseis;
pero ¿ cómo impedirlo?
En el Reino 'C'nido no hay "estado civil " de lo
que resulta la imposibilidad de rechazar los infractores. Desde W"ellington hasta Kapier y Wolseler. todos los generales ingleses se han quejado
amargamente de este obstáculo para la buena organización del ejército: la frase de Lord Wolselev
e:: célebre : "mientras 110 se pueda determinar la
celad de un hombr~ como la de un caballo, por
el examen de los dientes, e~to no se remediará."
El clima diezma á los jóvenes en Egipto y en las
Indias, pero las 1·íctimas no se preocupan.

ra

li

PrPpará11cl ,se para el baile.

ele los ejércitos de la _Gran Bretaña. y de los países
que forman el J mpeno de S. ::\I. la reina Yictorifl.
Por hoy nos limitamos á hablar del soldado inglés, d~ ~u vida en el cuartel y en campaña, del
proced1m1ento que ~e emplea para reclutarlo y de
la formación de la ofi¡.,ial i&lt;lad, así como de las relaciones que existen entre esta :y la clase subaltern_a. Estas. iJ;clicaciones casi enteramente descripüvas, sernran para C'omprencler las causas de donde de:ivan las cuali,dad_es y defectos del ejército
,:ometiclo hoy á la ma~ rigorosa prueba experimental en las regiones :-ud-africanae.
El soldado inglés i::e di fcrencia del soldado continental en que es mercenario. En las otras nacio11es europeas de importancia, el scrl'icio militar es
oblig~to~·io y univer,-al: Inglaterra, apoyada en la
impenor1dad de su:; fuerza:;, cree que le basta y sohra par a las cxiirencia~ de su política con un ejército de tierra limitado. Si no tuviera que mantener
la paz en las India,. y adquirir y con¡:errnr_ colon ias, no vacilaría en licenciar su ·ejército.
apltcando al de,arrollo de la flota las economías
obtenidas de tal suerte.
Las exiguas proporcione¡., c1el ejército le permiten á Inglaterra, atraer eoldados con ~l cebo ele
Yentajas pecuniarias. El ejercicio de las armas es
para_ esa gente una profe&lt;ión lucratirn que les proporciona elemento::, para ,·il'ir cómoda y alegrement_e. Ko sólo,_ sino que puede llamarse regalada
eFa nda : á las siete RC lernntan, se desayunan á las
ocho, comen á la una. á la, cuatro v media beben
té, se pasean hasta la,, diez de la noche V á esa hora se recojen. Entre las horas señaladas, h acen
ejercicios que duran una ó dos horas, limpian sus
armas, se asean, fuman Y charlan. El cuadro es idílico : convida á hacer~e· soldado de S. M. n.
~

Para reclutar f,lolc1aclos en un t iempo y en un
paí~ en que la industria paga tan buenos salarios
á los obreros inteligenles y enérgicos, hay que dirigirse á las clases é indi,·icluos que carecen de tales cualidades, á los que en vez de luchas buscan
ociosidad, á los que quieren comodidades gratuitas y un porvenir aseg-urado contra toda eventualidad. El resultado es que las fatigas de la guerra los
ho~rorizan, aunque la guerra sea sn destino, voluntariamente acéptado. Prueba de esto el pavor que

p

•
las des~rciones, una vez que se divulga la lista de
los des1gnadoF, se les abruma á fuerza de trab ·
' .stas . é mspecc10nes.
.
.
8.JO&amp;
)' se l es a tm·ele _con 1ev1
El
cuartel se connerte en un_ mfierno : carros de
transporte, caballo~ que J:&gt;iafan, maletas que ruedan por las escaleras, muJeres y niños que lloran
toques ele clarín, ladriclo3 de perros. . . .
,.
El_ ~oldado que tiene ía~ilia legítima, la lleva
consigo; Tos otros ~e d~sp1den de los suyos y en
marcha. l:Tnos y otros, a fuerza, no lo disimulan.
son mercenarios que cumplen con su deber á re~
gañadientes.
Con todo, el valor no les falta. Lo han probado en todos los campo, de batalla. P ertenecen
á_ ~na raza "igorosa, habituada á todos los ejerClClOS corporales, Pe han fo~·t!fic~do con un régimen regular ~· altamente h1g1é111co y tienen cualidade;:, que valen r¡;¡ucho, flema v ·amor propio
C_iertamente, habituados como están á las como~
el 1cladeR, no las dejan a;;í como quiera; en Crimea
lnás de u_na vez lleg-aron con rPtardo á la cita y
e~o para mstalarse en el vivae con lujos de "confort" que no comprendían los franceses. Pero á
la hora del fuego, el francés los admir ó por su
bravura.
El ejército ingléR parece una supervivencia del
antiguo ré~imen; pu~~le _verse en sus filas algo de
lo que halna en loR eJerc1tos france¡;es &lt;lel sio-10 de
Luis XY, rcclutaclos en el Puente Nuevo / compuestos de soldado,- con apodo, valientes, pero sólo cuando les daba la gana, ~' tan inclinados á la
cle~erción, que tenía que adoptarse por fuerza la
táctica lineal que mantenía á los soldados codo
-con codo bajo la ineesante vigilancia dP los oficiales.
LoR "recruiting officers" OJ)eran en la Plaza de
Traialgar. Los tales "recruiting officers" son cabos ó sargento¡; retirados, á quienes se pao-a, además de ~u pensión, un tanto por cabeza d~ reclutas que logran alistar. Pm:an las de Caín para
atraer gente y aun tienen que apelar al charlatanismo en la enumeración de las ventajas de la
vida del regimiento. El oficio ele reclutador n o e
sólo difícil sino aleatorio, pues qi abundan las ~·-.1citudeR ele alistamiento en años de malas cosechas ó cua1~do hay huelga, ~n cambio hay t iempos
~n :iue nadie ~e presenta y el reclutador tiene que
1r a las aldeas a deslumbrar ron su uniforme á
los mendigo,, á los ngahunclos y á 10s inconstantes, sus clientes habituales.
El que se alista rara ,·ez se arrepiente. Ko hav
por qué, como podemos Yerlo, si rerorremos el interior del cuartel. Llamemos á un dormitorio á las.

Granaderos de la gu m·dia,

J

Al tocar diana .

EL MUNDO.

371

l

L er-tum &lt;fo la 1,1·.lP-n d,,t dia á !r(guardia
~os hombres_ maduros, por su parte, no se engnen con In_ nda a,·enturera, abominan de ella,
}_ cuando 1ec1ben or~en &lt;.le ~narrha sienten qu:~ Ja
b_erra_ se les abre baJo los pies. Obreros sin porvem~ _alts~ados en el ejército por pereza, jefes de fan11h:1:, irregulares, la deFerción es la única sal ;í!,
que tienen para eludir las órdenes de movilización
y en efcto, deFertan, á reser va ele darse de alta e~
otro regimiento, cosa no muv difícil dada la falta
de medios fehacientes para identificar á las
personas. De ese modo evitan el destierro temido
y sin correr grandes peligros reciben una nueva.
p_r_ima. Esta circunstancia. explica la gran proporcwn de desertores que aparece an las estadísticas del ejército inglés. Para evit&lt;Jrla se toman mil
pecaucioRes, tales como no publicar sino hasta
última hora la lista clefinitira del destacamento de
relern. Encierran al batallón, doblan guardias se
pone un co~dón de ,~entinelas á lo largo de 'los
muros exteriores. El prevost serl!eant" y sus ayu1
" como se les ~llama -recorren
.
dantes,-" sopones
los barrios de mala fama, la estación y' el interior
del cuartel. Si con tanta vigilancia se logra evitar

Domingo 24 de Diciembre de 1899.

siete de la mañana, mientr as el oficial de guarciia
Ta. y viene, calentándose al pasar por la chimenea
del garitón; un letrero nos dice el número de solda.dos que hay en el dormitorio v el peso del carbón que se les da semanariamente. Cada. uno de
ellos r ecibe diariamente doce onzas de carne, una
libra de pan y tres peniques para legumbres, sal,
etc. En el dormitorio los "nuevos" andan en ca··
misa y los veteranos están tendidos á la bartola
en sus camas; en el patio hay grupos de soldados
que se abotonan el uniforme con una mano y llevan con la otra. una escudilla de estaño, y los castigados juegan con las escobas. A las ocho, el clarín anuncia la hora del de~ayuno : los dormitorios
están ya aseados, las camas ·hechas, todos los solda.dos lavados de cara y manos y la. mesa puesta.
Se sirve el te y el extra del día, mantequilla,
arenques ó "porridge" (harina de avena.) Además
se proveen á su costa de alguna otra cosa que
compran á un soldado vendedor que va de dormitorio en dormitorio con sus mercancías.
El capítulo de la gastronomía merece lugar
aparte. El soldado inglés tiene un estómago de
gran capacidad. Frecuenta la cantina y un almacén anexo en el que se vende t oda clase de artículos de consumo diario; los precios son muy bajos, porque hay compensación en los que tie~en
las bebidas. Los bebedores pagan por los sobnos,
cosa muy moral. Sólo está permitida la venta de
cerveza, y el alcoholismo i.iende á desaparecer del
ejér cito. En cambio, no se matan ele hambre, como lo hemos dicho. En el c-áfé del "Casino" se
sirve por un penique: un plato .~e sopa, un plato
de arroz ó café y pan con mantequill~.
¿Y los ejercicios militares? El maneJO de las armas y las evoluciones figur_an apenas en _los
cuadros de distribución del tiempo. A esos eJerc-icios hay que agregar la ginmiu:ia, ~l "football"
y los otros "sports., nacionales. La vida del cuartel es divertida v sin duda por eso hay soldados
que salen sólo 1.lila ó dos veces al añ~.
.
La autorización para contraer matnm01uo "S un
favor que sólo se diRpensn: á. iJs e~eo¡{idí~~ ']UP.
t ienen siete año~ de ~rri,.10., y un ahorro 1.c C'lll·
co libras por lo menM. Como las mujeres de los

Soldado de caballf1'ia .
soldados ganan algo lavando y planchando nara los
demás, el matrimonio es un privilegio, objeto ele
las ambiciones del soldado.
Los cabos y sargentos pueden casarse á voluntad, y no es esa su única prerrogativa. Como los
oficiales son grandes señores que no han de mezclarse en detalles de poca monta, se valen de los
cabos y sargentos, pagándoles bien sus servicios,
no sólo con dinero sino con miramientos. En los
bailei,., el sargento le da el brazo á la esposa del
oficial.
Estos viven á lo grande y entre ellos no se ve
la diferencia de graduación sino á la hora de servicio. Pertenecen á la misma casta y eso los iguala.
En la mesa cada uno preside por turno.
Los oficiales hacen sus estudios en los grandes
establecimientos de instrucción, Eton ó Harrow,
y después cursan dos años en el colegio militar de
Sandhurts, en donde pagan como dos mil pesos
anual~ de pupilaje. Otros proceden de las fi.la.q
de la milicia y este medio de reclutamiento tiende
á generalizarse. Lo que no se ve es pasar de la
clase ele tropa á la de oficial, por ascenso, sino
en ciertos cuerpos especiales y subalternos, como
trenes y ambulancias.
¿Y qué decir del lujo de los oficiales ingleses? Tienen para el juego &lt;fe polo, caballos de dos
y tres mil pesos y dan banquetes esplén~idos.
Pero si visten con elegancia y aun son remilgados,
no por eso dejan de ser Talientes hasta el heroísmo. llijos de una raza vigorosa, !On enérgicos,
!:ensatos, y il@bre todo, tienen una. sangre fría admirable para afrontar los peligros de la guerra.
Estas cualidades, su fortuna y el prestigio de su
pOiic-ión y ele su educación excelente, los ponen
á la altura ele las emergencias más difíciles.
;. X o es esto todo lo que se necesita para ser un
wldaclo de primera? Es mucho, pero aún falta
algo que no se suple con nada y que sólo se adquiere con la experiencia de las maniobras y de
la. guerra científica.

1:1jneiode velota enel vaisvasco.
¿ Os ac-ordais de "Ramuntcho"?
Uuando Pierre Loti se aduerme muellemente.
entre los brazos de madame Chrysantéme, enfrente de un paisaje rojo sembrado de árboles pequeños; cuando contempla. los rayos de la luna
desde una terraz'a argelina; ó cuando de la inmensidad del desierto ve destacarse la blanca túnica flotante de un spahi, no impresiona tanto,
no traza tan hondo surco, como cuando del brazo
de Ramuntcho excursiona por las soberlxas montañas del país vasco.
Y es que la armonía de los hombres y de las
cosas resalta en ese libro de una manera maravillosa: para aquellas montañas, aquellos hombres.
Ilombres sanos de cuerpo y de espíritu, fortificados por la salubre brisa montañesa, viven los
vascos una vida amplia y robusta, una vida poderosa y desbordante, en estrecho y constante mariclo.je con la intemperie y el movimiento que, eon
sus caricias bienhechoras, fortalecen sus músculos hasta darles la consistencia del acero.
Esos hombres fuertes y sanos, necesitaban, naturalmente, un "sport" nerte y sumo, al aire libre, bajo las ardientes caricias del sol. Y e~e
"sport,'' es el juego de pelota.
La pelota es para los vascos una verdac!er&amp; pasión. La afición es en ellos congénita y si se pregunta á un niño vasco Qué es lo que le causaría
mayor plaecr, responderá siempre que desea una
pelota.
En el país nsco cada aldehuela posee su frontón más ó menos formal, más ó menos rice, pero
el frontón es allí tan necesario como la iglesia.
J~l vasco juega á la pelota diriamente, como si fuera una tarea fisiológica. é imprescindible, y es claB@,
que en un momento dado llega á serlo realmente.
El obrero, en un instante que el trabajo le deja
libre, aprovec-ha el tiempo ejecutando un centenar
ele rebote,; ]os domingos se organizan grandes
partidos entre los más hábiles jugadores y todo
el pueblo aeude á presenciar su espectáculo favo-

�372

EL MUNDO.

Domingo 24 de Diciembre de 1899,

Domlngc 24 de Diciembre de 1899

373

EL M TTNDO.

¡QUIETO!
~ JI~

El formalismo legal tiene en Francia aspectos
ridículos, casi incomprensibles para nosotros, que
por más que _se diga, no estamos tau empan'..anados en la rutma como los pueblos del Viejo Mun&lt;lo. Y a nuestros lectores saben lo bastante a('('rc,a
&lt;lel proceso seguido ante la Alta Corte de Fran~u
cont ra los señores Deroulede )' sc.cios por conspiración contra las instituciones, y todos los que no
e,;tán muy al tanto de esto,; escándalos, los ignoran
porque ya les fastidia la eterna grita ele protestas
contra-protestas, declamaciones efec:tistas y toda
la balumba que divierte á vece:: ~- aturde siempre
al Universo, porque las agitaciones y golpes dramáticos de la política franc·esa tienen el privilegio
de resonar en todo el mundo.
El grabado que publicamos representa una escena curiosa : para fijar el decreto de "decheance"
contra los conspiradores que tienen representación pública, va el ugier á los sitios indicados
acompaftado por un corneta y por el individuo que
pep:a en los muros los papele~. El ugier lee el
papel y se lo pasa al pegador mientr as el corneta
hwza al aire sus ríspidas nota~.
Las cosas se hacen en forma. :v más desde que
los fotógrafos de las graneles puhlicaciones anclan
en busca de asuntos para grabados.
El señor ugier y sus auxiliares desempeñan las
fun ciones de su cargo preocupándose más por "salir )iien'' en las negativas de los fotógrafos que
por llenar una formalidad á la que, allá en su fuero íntimo no le dan mucha importancia.
Llega, pues, el grupo á la puerta del Senado,
procede á cumplir con rn obligación y al oír la
VC'Z del fotógrafo que hace cabez,t : ·'"(;no, dos, tres,
¡quieto!'' se paran con firmeza en actitud de "pose" y no se mueven hasta que c-ae el obturador
de la cámara.

Partido de 1·ebute en una aldea de tierra vasca .
rito, con más ardor y más entusiasmo oue los
andaluces y l os castellanos cuando van á la plaza
de toros.
A las veces los jugadores no pertenecen á la
misma aldea, y, entonces el amor propio sube de
p unto y el conibate atlético adquiere enormes
proporciones. Españoles y franceses-no importa,
con tal de que sean "vascos"-cifran todo su orgullo en que su lugarejo venza á los otros.
Lo más curioso del caso es que, por lo general,
l as apuestas no son mayores _,. la codicia nada
t iene que ver en el .entusiasmo de los combatientes.
Los vascos aman su juego de pelot.J., por él mismo.
Los especuladores ciudadanos han querirl.n transformar ese juego regional, noble, sencillo é inocente, en una mina de tspeculación para arrancarse mútuamente puñados de oro y fajos de billetes de banco, y en gran parte lo i1an lografk•,
establecien do frontones en varias ciudades de España, en Buenos Aires,- donde el juego ha alcanzado puntos inauditos-en el Brasil y en México
mismo.
Pero el juego de pelota tal como es, noble,
desinteresado, persiguiendo sólo un viril solaz, sólo se encuentra en las blanquísimas· aldeas que,
cual bandada de palomas, cubren las arideces de
la montaña vascongada.
~&lt;$.

Es inútil de;;cribri t' el mecani~mo del j ucgo, ptwsto que en México todo el mundo lo conoce.
Basta presenciar un partido para darse cuenta
de la suma ele habilidad. de conocimiento y de
fuerza que es nece~aria para dominar el juego, y
para explicarse las atléticas cuadraturas y las
acertadaR musculaturas del pueblo vasco, vivificadas y forma~as al :vunque de un ejercicio tan viril.
Es tan general y tan arraigada la pasión por
la pelota en el ¡mehlo va.~co, que hasta los eclesiásticos suelen tornar parte en el juego. Leemos
en una revista que los actuale~ párrocos de San
Juan de Luz ·~.; &lt;le Biclart, son "pelotaris" de
primera fuerza.
En e} país vasco, puede decirse que cada muro.
cada pared, se convierten en frontón; la nelota se
halla siempre á mano y los pequeños partidos se
organizan constantemente y por doquiera. En urio

queotr omurohay inscripciones que prohiben usar
para rebote, pero pu ede estarse seguro de que, en
para el r ebote, puede estarse segur o. de que, en
ese caso, el dueño de la pared no es. ·vasco. ¡A
un vasco jamás se le ocu rrir ía hacer semejante
prohibición!
El juego ele pelota original y geJ1.uino es con
guante ó á mano limpia. La mayoría de los vascos
-aun los pertenecientes á clases elevadas-tienen
la palma derecha ligeramen te encallecida á fuerza
de jugar á man o limpia; los jugadores profesionales la tienen curtida y endurecida como un pedazo
de &lt;mero y privada de toda sensibilidad.
A menudo. durante el juego, la mano i:,e inflama
y se deforma por la afluencia de la sangre. No es
raro entonces ver que el jugador suplique á. cualauiera de los presentes, que le aplane la mano con
los pies. hasta voh-erla á sus proporciones naturales.
La invención de la "chistera" es relativamente
reciente y data apenas de unos treinta años. Alp-uien ha llamado á la chistera el "cañón rayado"
de los pelotaris, y el calificativo es justo, dada la
gran fuerza que el combo adminículo imprime á
la pelota.

Para lo~ buenos jugadores vascos se ha abierto
un nuern horizonte, porque merced á la fiebre de
apuestas pelotáricas que se ha desarrollado en las
grandeR ciudades españolas é hispano-americanas,
son coritnltados en muy buenas condiciones. El
primero. que ohturn una contrata semejante, fué
el expertí~imo "Chiquito de Eibar," hace unos
quinc-e mios, y desde entonces quedó formado el
:rremio de pelotaris profesionales, que aumenta cada día n~á,.
El mencionado Chiquito de Eibar, Portal, Brau,
Inm. )fa.neo do Villabona, )fardura, Elícegui, Beloqui ~- otros, llegaron á ganar_vercladeras fortunas.
Ac-tualmente no es raro que buenos pelotaris sean
contratados para. América á razón de siete ú ocho
mil francos mensuales.
Lo¡,, pueblos de Azcoitia, Azpeitia, Rentería, Eihar. Yerga.ra, Marquina, son céleb'res en los anales
del juego de pelota por los pelotaris célebres que
nacieron en ellos.

Actualmente el Brasi1 es el país en que con mayor fuerza florece la afición y los pelotaris más altamente cotizados son, entre otros, los hermanos
Salazar, el Chiquito de Ondorroa, Zabarte, Oláis,
Pasieguito ~• Ga:mborena.
Fuera de España, en los demás países no ha podido aclimatarse el juego de pelota. En París se hizo una intentona hace algún tiempo, por miembros
de las Colonias española y latino-americana, pero
fracasó.
A últimas fechas se sabe que el sport euskaro ha
sido inscrito entre los que figurarán en Vincennes
con motirn de la próxima Exposición internacional.
¡ Ojala se extienda, porque-prescindien do ele
su faz especulati\'a-es uno de l os sports más Yiriles y hermosos en que el hombre sano puede lucir la fuerza ~- la habilidad de sus músculos !
SARDIN,

Rra. Doña Trinidad N

ll11

Maas.

¡Qnii't,,! E1,ce11 as del proceso cont1·a JJÚ·oulede,
AS I L.O F"AR-"· I-IUe:RFANAS.
~~

m día primero del entrante se inaugurará en la
capital de Qoahuila esta casa de_ beneficencia fundada por el señor Don Ennque M:aas y su
esposa, Doña Trinidad Narro de :Maas, quienes
han cedido para tan noble objeto una hermosa
quinta situada en la parte más pintoresca é higiénica de la ciudad.
El asilo está dotado con e] &lt;:apita] de doscientos mil pesos que le asignaron los fundadores y
según la voluntad de éstos, las niñas asiladas
recibirán en él, educación, amparo y protección
cariñosa que les haga olvidar su de,gracia. En
tal virtud, y para que las beneficiadas sean atendidas con toda eficacia, se limita á cuarenta su
número, á menos que los rendimientos del capital
permitan ampliarlo, y sin que el aumento redunde
en perjuicio de las ya asiladas.
La quinta en que está el asilo es un local admirablemente apropiado á su objeto por las excelentes condiciones higiénicas que reune.
El señor :Maas es oriundo de Guterloh, Westfalia; vino al país el año de 1846 ~- en 48_ se e~tahleció en el Saltillo. donde contraJo matnmomo
con la señora Dofül Trinidad K &lt;1rro. Los esposos

or. D on E 111'ique Maas.
Maas n o han tenido hijos en su unión, :v hoy, que
cuentan con una gran fortuna, consagran buena
par te de ella á aliviar la suerte del huérfano.

OC: ORDEN DE LA EMPERATRIZ.
~

SALTILLO - Asilo « Tl'inidad N .ilíaas&gt; para /mé1'{anas.

JI,~

En un país dende el absolutismo es cosa qu e nadie se atreve á di~cutir, donde hay que aceptar ciegamente y sobre la marcha la orden de un superior,
el monarca má~ juüo y más sabio debe temblar
ante las fatales consecuencias de un mandato irreflexivo ó precipitado (,i es hombre de conciencia),
puesto que nadie o,aría hacerle objeciones, por
descabellado, c-rnel ó torpe que fuera lo que )llanda~c.
· J~jcrnplo mu~· c-urio~o de e~to es la siguiente
?nécdota, que el Conde ele Segur incluye en sus
memorias, aRegurando que se trata. de un hecho
rigurosamente hi~tóric:o, ocurrido en la corte de
RuRia, bajo el reinado ele Catalina II.
1:'n extranjero inmen~amente rico, llam:vlo Snderlan&lt;l, había-e naturalizado en Rusia y era ba1t-quero ele la C'orte.
Su amení,:imo trato, rn amahilidacl para con todo el mundo, ~- espec-ialmente ~u intachable h1,n raclez, le ~1ábían granjeado grande::; simpatías en la
capital; pero de nada mostráhase el más satisfecho que de la prirnnza en que c~taba con la Emperatriz, la cual sentía por Suderland un cariñoso
afecto y le ilistinguía sobremanera.

�.ltL HUNDO,

374

Una mañana despertó al banquero su ayuda de
cámara con la estupenda noticia de que la casa esta.ha rodeada de guardias y que el Jefe superior de
policía deseaba hablarle mmediatamente.
Reliew, que así se llamaba dicho j,efe, entró en
la habitación de Suderland con una cara
tan tristona y compugida que nada bueJl,o presagiaba.
-Señor Suderlancl,-le dijo-heme aquí en situación penosísima. . . ¡ E~toy verdaderamente
consternado . . . . . . y tanto que, á serme posible,
presentaría ahora mismo la dimisión de mi empleo
para no verme obligado á ejecutar la orden que
acaba de dar nuestra Soberana, orden tan severa
que me espanta sólo el recordarla . .. Cuando tan
irritada está con vos S. M. muy grave debe ser el
delito que habéis cometido.
- ¡ Yo, caballero !-respondió Suderland.-Si
vos ignoráis cuál es mi delito, no esperéis que os
lo declare, pues estoy tan ignorante como vos de
cuál podrá ser. . . ¡ Por mi honor os lo juro! P ero, en fin, ¿ qué orden es la que debéis cumplir ?
-¡ Ay, señor !-&lt;lijo Reliew bajando los ojos.En verdad que me falta valor para decíroslo . . ..
-¿ Habré perdido la confianza de la Emperatriz?
- Si fuera sólo eso no estaría yo tan consternado, pues el favor perdido puede recobrars.e.
-¿ Me desterrará tal vez á mi país r
-Eso sería, sin duda, una contrariedad, pero
con vuestras riquezas ¿ dónde no se vive á gusto:'
-¡ Dios mío !-exclamó Suderland temblando.
-¿ Me querrá enviar á la Siberia '.-'
-¡Ay! De la Siberia vuelven algunos, aunque
pocos. . ..
- ¿ Quiere encerrarme en una pri$iÓn ?
- ¡ Qué suerte para vos si fuera eso !
-¡ Bondad diYina ! ;. Ordenará. pues, que me
apliquen el tormento del "knout"?

-Terrible es ese suplicio, pero muchos lo resisten sin perecer.
-¡ Cielos piadosos!-&lt;lijo sollozando el infeliz
banquero.-¿ De modo que mi vida está en peligro? .... ¡ 'l'an buena y complaciente como ha sido siempre conm:.go la Emperatriz, que ayer mismo me habló con tanto afecto .... ! ¡No, no puedo creerlo! Por farnr, acabad de explicaros .. . .
¡ La muerte será menos cruel que la insoportable
espectación en que me tenéis!
-Pues bien, mi querido señor Suderland,-&lt;lijo al fin el jefe de policía con voz ahogada por
la emoción. Nuestra. graciosa. Soberana me ha dado
orden para que hoy mismo. . . os mande disecar.
-¡ Disecarme !-gritó el banquero en el colmo
del terror.
- Sí, disecaro,-, ni más ni menos que á un pájaro 6 un perro. . . de esos que se ven en los museos de historia natural.. ..
,-¡ Dios me valf!a ! ¿ Habrá perdido el juicio la
Bmperatriz? Pero vos, señor Reliew ¿ cómo no la.
habéis hecho comprender la extravagancia y barbarie de esa orden inaudita?
-¡ Ay, mi pobre amigo! Hice más de lo que,
en otro caso, me hubiera atrevido á hacer, permitiéndome formular humildes objeciones ...
Pero la augusta Roberana montó en cólera y con
tono irritado me dijo: "¡ Salid de aquí inmediatamente, y no Of\ olvidéis de que la primera de
vuestras obligacione~ es obedecerme sin chistar!"
Imposible sería. describir la desesperación del
banquero, que Reliew contemplaba con harta. pesadumbre; pero como el tiempo transcurría, y era
forzoso pensar en la propia seguridad, por mucho
que le interesase la agena, el jefe de policía advirtió á Suderlancl que sólo le dejaba un cuarto
de hora para disponer sus asuntos.
:Entonces el pobre señor le rogó por todos los
santos del cielo que le permitiera escribir cua-

Domingo 24 de Diciembre de 18H,

tro letras á la Soberana y que le diera de vida
el tiempo preciso para recibir respuesta ó denegación de ella. Tantas fueron sus súplicas que Heliew, haciendo constar que su complacencia podría ponerle en grave peligro, accedió á la solicitado y él mismo se comprometió á llevar el pliego, no sin poner antes guardias de vista al reo
con la consigna (bajo pena de muerte) de no de:
jarle salir de la habitación, ni hablar con nadie
y que si alguno intentase penetrar en aquella pie~
za fuese detenido por sospechoso.
Y a en la calle, se sintió Reliew sin valor para.
presentar;;e á la Emperatriz con semejante embajada . . .. y ocurriósele la luminosa. iilP.a ile poneren autos de aquel negocio al conde de Bruce rogándole que se encargase d.:; tan espinosa . c~misión cerca de S. 1'1.
· Cuando el conde supo de lo que se t rataba
sospechó que el jefe de policía se había vuelt;
loco, y por primera providencia mandó á los criados que lo ·sujetasen, mientras se llamaba á un
médico. . . . Las lamentaciones, gritos y resistencia de Reliew no dieron mejor resultado que confirmar las sospechas del conde; acordándose luego de Suderland, cuyo escrito tenía á la vista
partió inmediatamente á su casa; pero al quer e;
penetrar en la habitación donde gemía devoradopor la impaciencia el mísero banquero, los guardianes de éste, cumpliendo la rigurosa consigna
recibida de su superior, uetuvieron al conde, encerrándole en otra estancia.
Por lo que se ve, no llevaba trazas de desenmarañarsé aquel complica.do negocio: los guardias esperando nuevas órdenes del jefe, este prisionero del conde, el conde en poder de los guardias y Suderland entre la vida y la muerte, aguardando la. contestación de la Emperatriz .. .
Por fortuna, un alto dignatario de la corte,
atraído á casa ele Suderland por rumores que ya
corrían en la corte acerca ele una "vasta conspiración," pudo hablar con el conde y sin perder tiempo transladó la noticia á S. U.
- ¡ Corred,-díjole la Emperatriz,-y mandad
que dejen libre inmediatamente á ese pobre Suderland, cuyo terror será capaz de quitarle el juicio.
No sin trabajo se comiguió libertar á los presos; y cuando éstos se hallaron relativamente tranquilos en la cámara imperial, díjoles Catalina II :
-Sabed, caballeros, que desde hace algunos
años tenía yo un precioso perrito llamado "Suderland". . .. Esta maiiana amaneció muerto, y ordené á Reliew que lo hiciese disecar. Me pareció queReliew no aceptaba con gusto el encargo, é interpretando yo eso en el sentido de que, por una necia vanidad, juzgaba denigrante la comisión, ledespaché con bastante acritud sin más explicaciones ..... ¡He ahí. lo que ocasionó este incidenteridículo ... que pudo haber ,:ido trágico!
R.\.MIRO BLANCO.

-------•-------nuestros

abona~os.

GRAN EOIClON DE "EL QUlJLTE."

Los P11padas P,•ra,lolPs Fuentes y «Jlinuto» que f1-abnjan en la Plaza «l,fh:fr,. •
LFot. de Ln~ge.)

Hoy recibirán los abonados do este semanar i@
el primer pliego" de la obra. de Cervantes que
publicamos. cumpliendo la promesa. que les habíamos hecho.
Como se ve, la edición es lujosa y los grabados
ele alto valor artbtico. Cu;µiplimos, pues, ampliamente nuestro compromiso al ofrecer la obra
magna de la literatura española en una edición
digna de su mérito, v en la cual insertaremoslas ilustraci011es de Do.re y ele Balaca, que han sido hasta hoy los ilustradores más notables del
tiuijote.
-Las pági11as primeras que hoy damos, son
una gara11tía de lo que podemos hacer en
el orden del perfecc-ionamiento de nuestros trabajos para. satisfacer los deseos del público que
nos favo:rece.
Hemos ordenado un sobretiro del "Quijote"
para responder á la demanda de esa obra, que repartiremos sin r ecargo en el precio á loS" nuevos
abon ados con el primer número de Enero.
,
"NueF-tra Señora de P arís" quedará concluida
en la primera quincena l"!.e Enero.

Domingo 24 de Diciembre de 1899.

EL MUNDO

;¡75

�EL MUNDO.

376

.oomtngo 24 de Diciembre de 1899.

Domingo 24 de Diciembre de 18119.

rías I Y se echo á reir

RBOf\L0 DE, NA.VIDf\D ·
Cuando se cerró la puerta, el corazón de Weston
latió fuertemente al mismo tiempo que de sus labios se exhaló un suspiro. Un viento frío barría
en las calles los copos de nieve, y á lo lejos las
campanas anunciaban con alegría que era noche
de Navidad. Mientras Weston abrochaba cuidadosamente sus guantes, por la cerrada puerta salían, débilmente, las nota:.; del piano: era Isabel
quien tocaba; y Weston la veía en t&lt;u imaginación,
con su puro y delicado per.fil, y su tiOnrisa discreta.
Mientras cruzaba la avenida, mil pensamientos
bullían en su imaginación. ¡ Cuán loco era! ¿ Qué
derecho tenía él, un pobre profesor de matemáticas de la escuela de Señoritas en Howm:d, para poner sus ojos en la hermosa Isabel? Ni qué razón
había para que hubiese ido á pasar sus vacaciones
de Navidad á Nueva York, en vez de irse á la quinta de sus padres, donde debía estar ya? ¡ La quinta! Eso era todo lo que poseía, "ensó amargamente; y ¡ cómo había de llevar a11í á esconder á
la pobre joven! Oh!. . .. ¡ cuán avergonzado se
sintió esa noche, cuando Llabel le dir igía la palabra!. y qué ruda le pareció su mano mientras
oprimía la de I sabel al despcrliTse ! ¡ Qué locura
pensar en ella! ¿ Por q•ué se le ocurrió á Buckley,-su condiscípulo y á la vez p1·imo de I sabelen un momento de espontaneidad cordial, llevarlo á pr E)sentar á la casa de aquella linda joven
que, sin saberlo, le causaba tantas preocupaciones? ¡ Cómo envidió el pobre W eston á su amigo
Buckley porque, siendo tan tarde, aun se quedaba
esa noche en casa de su prima. muy sentado cerca del piano, oyéndola cantar, con toda la familiaridad del amigo íntimo y del hermano! I sabel
aún estaría cantando .... Oh! su dulce voz! su
acariciadora y dulce voz!. .. .

1

El viento seguía soplando con fuerza. De
pronto, alguien se interpuso en su camino.
-¡ Feliz Navidad tenga usted, caballero! ¿ Sería usted tan generoso de proporcionar una ayuda á una infeliz mujer que hoy mismo ha enterrado á su marido, y que tiene dos hijos enfermos? ...
El profesor no pensó por esta vez en su corto
sueldo, y llevando la mano á uno de los bolsillos
de su paletot, sacó una moneda que alargó á la
vieja, quien se alejó rápidamente; pero, junto con
la moneda, salió del bolsillq un pequeño paquete,
envuelto cuidadosamente y atado con un listón
azul.
W eston, asombrado, no se cansaba de dar vuel-

tas al paquetito sin comprender lo que aquello sería. ¿ Cómo había venido á dar eso á su bolsillo ?
¿ Sería acaso una mala pasada que alguno de sus
amigos querría jugarle?
Después de un momento de vacilación, decidióse por fin á romper la envoltura del paquete. Era
una cajita de cartón. Abrióla. ¿ Qué había ~dentro? Un pequeño corazón de plata, reluciente
como un diamante. Lo tomó en sus manos para
examinarlo ..... ¿ Qué significaba aquello ? ... .. .
De pronto la calle pareció iluminarse con una luz
nueva, y á esa luz Weston creyó ver un rostro de
mujer .. .. sí, era ella que se levantaba del fondo
de su pensamiento, la misma, era Isabel con su
dulcísima sonrisa y sus grandes ojos .... X o, no
era una ilusión. Se apoyó en el poste y sé entregó
á los más halagadores sueños. ¡ Sería posible! Es
decir, que ella había comprendido la gran adoración que le profesaba, y mirando su humildad y
timidez le daba ese corazón, significándole con él
que admitía su afecto y que ella también. . ...
Una inmensa alegría sintió que le subía como
ola, del corazón al cerebro. Sintió que sus piernas
vacilaban, y que le faltaba la respiración.
-11.fañana, pensó, mañana volveré á verla, y entcnces podré decirle cómo la amo y cómo la he
amado desde el primer día que la ví.
Corto se le hizo el trayecto que debía seguir
para llegar al hotel. Deseaba ya estar solo y poder entregarse á sus pensamientos. La imagen de
Isabel transformar ía su cuarto.
Prendió la luz, colocó la cajita sobre la mesa y,
acercando una silla, sentóse y quedó mudo y pensativo ante el pequeño corazón, con la misma placidez con que los devotos clavan sus ojos en las
imágenes.
Sus pensamientos comenzaron á tomar forma, y sin descender del
país de los ensueños,
pensó de una manera
más formal. Cierto era
que su sueldo no ascendía á una gran suma, ni
mucho menos ;-aquí la
sangre se le subió al rostro--pero dentro de tres
años, quizá dentro de
dos, sus entradas serían
mejores. Y lá casita en
que el profesor de matemáticas vivía, allá en
Howar.d, ya sería suya
para entonces, y cada vez
que llegara á ella, una
vez terminadas sus clases, Isabel estaría esperándolo en el pequeño
vestíbulo. ¡ Y qué alegres
veladas serían aquellas,
endulzadas por el canto de la joven! ·
A este pensamiento,
los ojos de Weston se llenaron de lágrimas. ¡ Y
cuando pudiera llevar á
Isabel á la casa paterna!
¡ cuando su madre pudiera estrecharla entre
sus brazos!¡ Oh! qué hermosa i.a encontraría, le parecería un ángel y
cómo iba á quererla .....
Y en su imaginación veía abrazadas á las dos
mujeres, el cabello blanco de la anciana junto
á los rubios bucles de I sabel; la morena frente de su querida viejecita, apoyada en el hombro
suave de la niña encantadora ...
Era tanta la emoción de W eston, que las lágrimas resbalaban por sus mejillas, mientras repetía con sorda adoración:
-¡ Bendita, bendita sea!
Unos bruscos golpes dados á la p~erta, lo sacaron de su ensueño; y á la pregunta de ¿quién?
la voz del muchacho portero respondió:
-Una tarjeta para usted y u:::i. caballero que á
la puerta espera.
Weston abrió precipitadamente y se encontró
con que la tarjeta era de su condiscípulo Buckley.
-¿ Digo al caballero que suba? preguntó el
muchacho.
- Sí, y r1ue pase, respondió Weston.

l

Y de pie, en ei dintel de la puerta, esperó la
llegada de su amigo, mientras pensaba:"¿ qué motivo puede traerle á mi casa á esta hora? nunca
han sido frecuentes sus visitas." Un pensamiento repentino cruzó por su imaginación: ¿ sería
algo que viniese á echar por tierra sus ensueños?
Un siglo le pareció que tardaba Buckley en subir la escalera.
Rápidamente se dirigió hacia la mesa, tomó la
caja donde brillaba el corazón, y la sepultó en
el bolsillo.
Buckley entró en el cuarto con mucha naturalidad.
-Buenas noches, Weston; ya imagino que te·
extraña verme aquí á semejante hora; pero no ignorando yo que acostumbras salir muy temprano,.
quise venir á buscarte hoy rmsmo.
-¿ Se trata de la s(lñorita Isabel? ¿le ha sucedido algo ?-preguntó W eston.
-No, nada ha ocurrido á Miss Carston, está,.
bien; sólo que. . . ha sucedido una cosa graciosa,
inesperada ...
W eston, muy nervioso, acercó á Buckley un:)
silla para que tomase asiento.
Sentóse Buckley. La luz de lámpara iluminaba su rostro, bastante hermoso, aunque un
poco ajado por la vida disipada; y su aspectoelegante contrastaba singularmente con la apariencia humilde de aquel cuarto de hotel de segundo orden. Sacó su cigarrera ofreciendo un
papelillo á W eston; pero, éste, con un movimiento·
de cabeza indicó que no fumaba.
-Pues bien, dijo Buckley, lanzando una espesa bocanada de humo; la cosa es por demás
graciosa, y vas á oírla. Después que abandonaste
la casa de miss Carston, ésta se puso 5- cantar y
yo aún permaneci allí. Cerca de ias once me d€spedí, y al tomar del perchero mi paletot y comenzar á ponérmelo, Isabel, mirándome de pronto, fijamente, me preguntó con gran ansiedad:
"¿ Es éste su paletot de usted?" á lo que yo hubede contestar. "Por supuesto." Entonces ffilSS Carston, echándose á reír con toda su alma, se puso á
gritar: "¡ Dios mio, Dios mío! ¡lo que he hecho!''
Y entonces me contó ésto : que había comprado
para mí un regalo de Navidad, pero que Pª! ª
que mi sorpresa fuera más agradable al ver.o,
pensó no dármelo en propia mano, sino ir secretamente á donde estaba mi paletot y echar la
cajita en uno de los bolsillos para que y_o la
encontrase al llegar á casa. "¡Oh! las muJeres,
agregó Buckley, siempre andan haciendo tonte-

EL MUNDO.

dad.

Después continuó:
-Aquí está lo gracioso, qu_e en vez .de echar
la cajita en m1 paletot,
fué á echarla .. . .. .
.Al lle~ar aquí se inte-

l

doble! ¡ Fervor de las misas celebrada~ ante el
ara de incontaminada blancura! ¡ Embnaguez de
besos bebidos en los cálices de las purpúreas bocas! ¡ Apuraría todos esos goces. Y lernntaría el
Una hada me dió una perla orgullo de mi frente.
diciéndome :
.Pero en aquel momento la mujer q~ie. ado~o se
-Todos creen que las perlas apoyó sobre mi espalda, curiosa de nu silencio, y
se forman en las conchas, y no sentimuycercadel bigote ese soplo tierno precursor
es así. Las perlas son lágrimas del beso. Oh! qué hermosa es. ¿ ~le encantaría hasta
que caen en el mar de las pe- aquel grado la perla-mujer más bella quizá, pero
queñas Elegidas, regañadas por no más deliciosa'.-' ¿ Acaso, por el amor á la perf~~r::=-)
Santa Gudula y Santa Veróni- ción hay que renunciar á imperfecciones exqms1l_=-,
ca, (institutrices del paraíso) tas y adoradas r P erdería tal vez. Por otra parte,
por haber hecho novillos á lo al contrario de los grandes amantes que conducen
largo de la Vía-Lactea.
consigo un innumerable rebaño de Elviras desola-Siempre lo había dudado, das, yo he tenido ~iempre,-lo confieso--el horror
afirmé.
de la novedad.
-Por lo demás, repuso, no
¡ Qué hermo;;o sería habitar un palacio don~e
se trata ele esto. Mira bien lo como el que Pedro Comeille evocó para Psych1s,
que te doy. Es la más clara, la todo está hecho para el deleite de los ojos! La nomás pura, la más exquisita de bleza de las arquitecturas tiene por qué agradar á
las lágrimas lloradas por los co - las almas enamoradas de los poemas bien ordenados
legiales del cielo. Ni Teodoro y blanºcoscomo rcale8 vestíbulos. Pen~é que no sería
de Banville hnbiera podido en- malo convertir la perla en un soberbio edificio. ¿ Y
contrar una imagen digna de fi- si se transform:1ra en un suntuoso dominio, de angurar el milagroso esplendor chas avenidas, donde se pasearan hasta el horizonte
suave de esta perla. En una del mar mis suciios seüoriales? ¿ Si hiciera de ella
un corc~l rápido como el viento, de crines de repalabra: es perfecta.
-Cómo te agradezco tu re- lámpagos que me llevara por los v~rtigos d~ la
ilusión? ¿ Si la transformara en vestidos ta11: neos
galo, buena hada.
-Me lo vas á agradecer más. como no tuvo iguales Sardanápalo en su trmnfal
A esta perla maravillosa que hoguera, ó en un festín cuyo olor, derramado por
nada se le podría comparar, 1~ todas partes, fuera á despertar el hambre resucitahe concedido, tocándola con nu da clt: 3rillat-::i::,·arín y de 11onselet, ó una carroza
varita de avellano incrustada resplandeciente que atravesara entre el entusrnsmo
de rubíes, el milagro de con- de las multitudes, ó un manto de Emperador, ó
' vertirse, según tu deseo en no una corona tan cle~lumbrante que se humillaran
importa qué sér ó qué cosa y ante ella todos los diademas y todas las tiaras? Toconservar bajo su nueva forma das estas metamorfosis de la perla tenían por qué
su belleza incomparable. Esco- tentarme.
Podía también desear que se convirtiese en el trocoge pues : y si quieres que se con~ierta en es~r~lla,
brillará inmediatamente más radiante que Smo Y
Venus y Orión y Aldebarán. .
-Ah! grité entusiasmado, qU1ero que sea .. . ..
-¿ Una mujer? interrumpió el hada. De tí esperaba ese deseo · sabiendo que no eres de aquellos,
bastante raros, por lo demás, á quienes inspir~ horror el tono rosado de las frescas bocas íemerunas.
Sin embarcro no te apresures; nos solemos arrepentir de l~s' decisiones prontas. _?eja P!sar tiempo, reflexiona, y sobre todo, suena. Manana !endré á ver la elección que has hecho. ¿ Convemdo?
-Convenido.
-Hasta mañana, -poeta.
-IIada, hasta mañana.

El Poeta y la Perla

con la mayor naturali-

.

-

tem1pió bruscamente y mirando á_ W eston:
- ¿ Qué tienes? le preguntó te sientes mal ?
El profesor dió algunos pasos por el cuarto, y
rehaciéndose cuanto pudo volvió á sentarse diciendo:
-No, no es nada, gracias. Continúa.
Buckley sacudió la ceniza de su cigarro y concluyó diceindo :
-Pues no hay más sino que te has venido con
mi regalo de Navidad, y vengo á reclamártelo. A Isabel le dije que lo probable era
que no lo vieras; pero ella no quedó tranqu~a
sino hasta que le hice formal promesa de vemr
á recogerlo. ¿ Has dado ya con él?
,
Weiton echó hacia atrás los bucles que barnan
BU frente. Sus dedos apretados en la caja en
el fondo del bolsillo no podían alargar el regalo á Buckley. Por fin, haciendo un gran esfuerzo, entregó á su amigo la caja. , .
. _
- ¿ Será ésto? dijo con voz deb1l fingtencto
una sonr isa.
-Gracias Weston, respondió Buckley, gua~dándose la caja. Gracias, y permite que me retire, lo que no haré sin decirte que _Isabel Y yo vamos á casarnos Nuestros viejos han arreglado ya
el negocio v yo me dejo guiar por ellos. Des:
pués de todo no es Isabel una muchacha desp~eciable, y por otra parte no gusta de romanticismos, lo que me halaga mucho.
El profesor se clavó las uñas en las nalmas
de sus manos, y estuvo á punto de caer sobre
la mesa.
- ¡Cielos! exclamó Buckley al verlo, tú estás
malo. Vamos á que tomes algún confortativo, ó
permíteme ir por él.
Weston movió la cabeza:
- No es nada, no es nada, el frío ... . Siento
mucho haber sido la causa de que te molestaras,
teniendo que venir tan lejos, con esta noche.••·
- No eso no · dijo Buckley. En fin, todo se
ha arreglado. B~enas noches, no olvides ir á la
boda.
Al abrir fa puerta un gran murmull? lo i_nvadió todo. Un cañonazo se oyó á la dist~nCia,
Y en seguida todas las campanas de la cmdad
repicaron á vuelo.
- Noche de Navidad, gritó alegremente :i3uckley, mientras bajaba la escalera. Muy feliz te
la deso, Weston; aéüós otra vez.
,
El profesor cerró despacio la puerta Y au~
8~ ~uedó allí por algunos instan~es. Después,. dingiéndose hacia la mesa sentose en la silla,
mientras dejaba caer la cabeza entre sus manos. · ·
THEODOSIA GARRISON.

377

II
A decir verdad, estaba seguro de que ni la
refl.ección ni el sueño,
modificarían en modo
alguno, mi instintivo y
racional anhelo. ¿ Qué
tesoro equivaldría á la
más bella de las perlas,
convertida en mujer?
Ya el éxtasis que hizo
reventar en un instante todas las rosas de la
tierra, y encenderse la
luz y cabrillear el profundo mar
cuando
Afroditaseirguió en medio de un tenue vestido de espuma, me encantaba el corazón y
el alma, y, no lo creeréis el cuerpo también.
' estrechana,
'
V ería,
poseería la Quimera eternamente esperada Y
nunca alcanzada de la
perfecta belleza, la perfMta belleza que hizo
reir de placer y sollozar
de desesperación á los
Fidias y á los Cleómenes. ¡ Religiosos transportes hacia el infinito
cielo constelado de estrellas! ¡ Adoración con
las manos juntas y lue. go abiertas á la divinidad de la garganta, una

�.l!lL MUNDO.

3 78

Domtngo 24 de Diciembre de 1819.

no ele rayos y de nubes donde se sienta el Padre
Eterno y donde yo me sentaría á mi vez, lo que,
en wrclad, me dejaría sumamente perplejo.

III
Al üía siguien te. de8pués de tantas r eflexiones y
sueño~. no quedaba en mí la menor vacilación.
Cuando entró el hada, c011templaba yo con ojos ser eno,- la perla que me había dado y que había p uesto, entre los papeles de mi mesa, en una copa de
bronce, en medio de un volumen de L eón Dierx y
otro de José María de H eredia.
l\Ic preguntó:
-;, Has hecho ya tu elección, poeta?
-8í, hada.
-¿.?efinitivamente?

Año VI- Tomo IC

-81.
-¿ Y no sientes ninguna tristeza por los bienes á
que has debido renunciar?
-Xinguna.
-¿ Xo dirú~ nunca que em1)leaste mal el privilegio que te dí?
-Kunca.
-Hahla pues, dijo el hada.¿ En qué quieres que
8e conYierta la perla, que bajo su nueva forma, que
será tu~·a, g-uardará su belleza incomparable?
-Yo le re8pondí : en un Soneto.

M é x ico, Domingo 31 d e Diciembr e d e 189 9.

►

CA'r ULLE MENDES.

A LA. MEMORIA DE PABLO AB.AOS.
He escuchado de pronto, en torno mío
Como un. rumor de algo que se muere,
El eco de una cuerda que se rompe,
El eco de una lira que enmudece.

~~

~~

( DE LESSING)

Plutón recibió la visita de Mercurio, que había bajado al Averno para ofrecer ·sus servicios
al dio5 de las tinieblas.
- ¿ Quieres algo para el mundo de los mortales?
-preguntó el mensajero de los dioses.
-Sí,-contestó Plutón.-Mis Furias han envejecido lllllcho; el constante trabajo les ha quitado
fuerzas y no martirizan á los réprobos con todo
el rigor que marcan las or denanzas. Deseo, por
lo tanto, relernrlas . . . ¿ X o podrías proporcionarme otras, jóvenes y fuertes? Anda, pues, y busca
por el mundo tres mujeres que puedan substituir
dignamente á mis pobres Tisiphone, Megara y
Alectona. (1)
Mientras ~Iercurio partía velozmente á cumplir
el encargo, Juno daba instrucciones á Iris, su diosu favorita .
-Venus,-le decía,-se muestra muy orgullosa é impertinente por tener á su lado las tres
Gracias, de quienes se cuentan en el Olimpo algunas historietas . . . . Quiero avergonzar á V enus
y humillarla, haciéndome servir ele tres doncellas
absolutamente castas, que jamás hayan amado y
delinquido (siquiera sea en el pensamiento) en materia ele amor .... ¿ X o se atreve á decir esa odiosa Yenus que todas las mujeres están sometidas
á su imperio ~- al del rapazuelo, su hijo? Vuela,
pues. mi l1uena Iris, y buscas por el mundo tres
mujeres de una castidad severa é inquebrantable.
Obedeció Iris, y no dejó rincón alguno de la
tierra sin visitar. . . ¡ Inútiles esfuerzos! P ersuadida de que no le era posible complacer á Juno
r egresó d'}salentada al Olimpo.
- ¡ Cómo !-gritó la diosa.-¿ Vuelves tan sola
como partiste? ¡ Oh, castidad, Yirtud sublime,
cuan ol Yi,lada te tienen los míseros mortales!
-Excelsa Juno,-contestó Iris,-hubiera podido traerte tre;; jóvenes perfectamente castas, que
jamás habían amado á ningún hombre, que á ninguno habían favorecido con una sonrisa v cu yos
corazones nunca habían palpitado á impi1Ísos c1el
más le,·e J.e~co amatorio. . . Pero ¡ay! llegué demasiado farde .. .
-;.Y bien?
- )Jercurio, en nombre de Plutón, se había ya
apoderado de ellas.
-~ F ;, posihle? i Tres jóvenes que eran la castidad, la virtud misma, que no habían amado
nunca ... ! ¿ Qué quería Plutón hacer de ellas?
-Furias ...
(1) F ;,to;: nombres significan : "rabia, carnicería
y envillia."
•

Yo conoc_í esa lira eu otro tiempo
Fugaz, fugaz, primaveral y alegre;
La conocí cubierta de amapolas,
La conocí ceñida de laur eles.!
~

¡ Cómo vibraba el ritmo cadencioso
Lleno de amor y de ternura siempre,
A la luz de la estrella matutina,
Bajo el follaje de las hojas verdes!
~~

¡ Ay, cómo entonces se acercó al oído
L a rima de tus versos dulcemente,
Con la magia de un himno que despierta
O el hechizo de un canto que adormece!

SIN SOMBRAS.

~

~~

Y áun oigo, dulce bardo t us cantare5,

La noche no es triste, si el cielo en que arde
el último rayo que alumbra la tarde
conser va los vivos reflejos del sol:
la noche, con astros lucientes y blanco!:'.
no -es triste si llega prendiendo en los flancos
de agreste montaña su azul pabellón .
Si esconde el ocaso su cinta escarlata,
si flotan las nubes con or las de plata,
si brilla la nieve del alto volcán;
si todo se cubre con diáfano velo,
que es luz en el astro, cambiante en el cielo,
color en el lirio y estela en el mar.
No es triste la· noche cuajada de estrellas;
n o es triste, si el aire, fingiendo querellas,
inclina los juncos y arranca un rumor;
si nace el misterio. si surge el encanto,
y ocultos exhalan, el ave su canto.
¡ la flor su perfume y el alma: su amor!
¡ Oh, luna, flor casta del cielo en la noche !
¡ Abriste en la somhra tu pálido broche
y viertes doquiera tu mística luz!
El árbol se argenta con claros reflejo,.;,
se esmaltan los campos, esplende á lo lejos
la selva, y el monte se viste de azul.
¡ Oh d iáfanas horas! ¡ Oh breves instantes!
los ángeles bajan y vuelan errantes
trayendo rocío, consuelo ~' amor.
Reptiles ~· monstruos descansan inermes:
¡ Oh anciano que vela!-, oh niño que duermes!
vuestra alma se hn, ido en busca de Dios!
¡ F eliz tú, si llevas la noche en el alma!
¡ Felices r ecuerdos que viven en calma!
¡ Felices memorias de cándido amor!
La noche no es triste, si el cielo en que arde
el último rayo que alumbra la tarde,
conserva los vivos reflejos del sol!

Lms G.

URBIXA.

En esas lejanías de la muerte
Donde la juventud alzó las torres
Que nunca al polvo derrumbadas Yienen !
~~

Cúspides altas donde el sol deshace
Del desengaño ~· de la echtd las nieves.
Donde van á abri_garse los suspiros
Que le arrancan al pecho los re,·eses !
~º~

Torres á cuyos pies, más tarde. ,emos,
J,a;; pocas dichas que en el alma duermen
Echúndose á volar como los pájaros
Que al sol las plumas de S115 alas tienden!
-&lt;::)- ~

~

'l'orres ú en.vos pies la fosa se abre,
Que guarrla el barro que la vida envuelve,
Do Íl la vida renace, como el tuyo
El espíritu en medio de la muerte !
"0-v,C ~

Donde hov escuchas nuestro acen to amigo,
Donde rnn ,i llorar los que te quieren,
Donde el último Rueño venturoso
Entre los brazos de la gloria duermes.
~~,;:::,..

uuo

Duerme! . ... y tu sueño venturo~o halaguen
L eves auras de amor de tu Campeche
Y del hermoso mar que tanto amaste
El dulce arrullo de sus ondas Yerdes !

.,

)lé.xico, 1-! de Diciembre de 1899.

,TOSE PEON CONTRERAS.

j

Número 2 7

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>.l!lL MUNDO.

3 78

Domtngo 24 de Diciembre de 1819.

no ele rayos y de nubes donde se sienta el Padre
Eterno y donde yo me sentaría á mi vez, lo que,
en wrclad, me dejaría sumamente perplejo.

III
Al üía siguien te. de8pués de tantas r eflexiones y
sueño~. no quedaba en mí la menor vacilación.
Cuando entró el hada, c011templaba yo con ojos ser eno,- la perla que me había dado y que había p uesto, entre los papeles de mi mesa, en una copa de
bronce, en medio de un volumen de L eón Dierx y
otro de José María de H eredia.
l\Ic preguntó:
-;, Has hecho ya tu elección, poeta?
-8í, hada.
-¿.?efinitivamente?

Año VI- Tomo IC

-81.
-¿ Y no sientes ninguna tristeza por los bienes á
que has debido renunciar?
-Xinguna.
-¿ Xo dirú~ nunca que em1)leaste mal el privilegio que te dí?
-Kunca.
-Hahla pues, dijo el hada.¿ En qué quieres que
8e conYierta la perla, que bajo su nueva forma, que
será tu~·a, g-uardará su belleza incomparable?
-Yo le re8pondí : en un Soneto.

M é x ico, Domingo 31 d e Diciembr e d e 189 9.

►

CA'r ULLE MENDES.

A LA. MEMORIA DE PABLO AB.AOS.
He escuchado de pronto, en torno mío
Como un. rumor de algo que se muere,
El eco de una cuerda que se rompe,
El eco de una lira que enmudece.

~~

~~

( DE LESSING)

Plutón recibió la visita de Mercurio, que había bajado al Averno para ofrecer ·sus servicios
al dio5 de las tinieblas.
- ¿ Quieres algo para el mundo de los mortales?
-preguntó el mensajero de los dioses.
-Sí,-contestó Plutón.-Mis Furias han envejecido lllllcho; el constante trabajo les ha quitado
fuerzas y no martirizan á los réprobos con todo
el rigor que marcan las or denanzas. Deseo, por
lo tanto, relernrlas . . . ¿ X o podrías proporcionarme otras, jóvenes y fuertes? Anda, pues, y busca
por el mundo tres mujeres que puedan substituir
dignamente á mis pobres Tisiphone, Megara y
Alectona. (1)
Mientras ~Iercurio partía velozmente á cumplir
el encargo, Juno daba instrucciones á Iris, su diosu favorita .
-Venus,-le decía,-se muestra muy orgullosa é impertinente por tener á su lado las tres
Gracias, de quienes se cuentan en el Olimpo algunas historietas . . . . Quiero avergonzar á V enus
y humillarla, haciéndome servir ele tres doncellas
absolutamente castas, que jamás hayan amado y
delinquido (siquiera sea en el pensamiento) en materia ele amor .... ¿ X o se atreve á decir esa odiosa Yenus que todas las mujeres están sometidas
á su imperio ~- al del rapazuelo, su hijo? Vuela,
pues. mi l1uena Iris, y buscas por el mundo tres
mujeres de una castidad severa é inquebrantable.
Obedeció Iris, y no dejó rincón alguno de la
tierra sin visitar. . . ¡ Inútiles esfuerzos! P ersuadida de que no le era posible complacer á Juno
r egresó d'}salentada al Olimpo.
- ¡ Cómo !-gritó la diosa.-¿ Vuelves tan sola
como partiste? ¡ Oh, castidad, Yirtud sublime,
cuan ol Yi,lada te tienen los míseros mortales!
-Excelsa Juno,-contestó Iris,-hubiera podido traerte tre;; jóvenes perfectamente castas, que
jamás habían amado á ningún hombre, que á ninguno habían favorecido con una sonrisa v cu yos
corazones nunca habían palpitado á impi1Ísos c1el
más le,·e J.e~co amatorio. . . Pero ¡ay! llegué demasiado farde .. .
-;.Y bien?
- )Jercurio, en nombre de Plutón, se había ya
apoderado de ellas.
-~ F ;, posihle? i Tres jóvenes que eran la castidad, la virtud misma, que no habían amado
nunca ... ! ¿ Qué quería Plutón hacer de ellas?
-Furias ...
(1) F ;,to;: nombres significan : "rabia, carnicería
y envillia."
•

Yo conoc_í esa lira eu otro tiempo
Fugaz, fugaz, primaveral y alegre;
La conocí cubierta de amapolas,
La conocí ceñida de laur eles.!
~

¡ Cómo vibraba el ritmo cadencioso
Lleno de amor y de ternura siempre,
A la luz de la estrella matutina,
Bajo el follaje de las hojas verdes!
~~

¡ Ay, cómo entonces se acercó al oído
L a rima de tus versos dulcemente,
Con la magia de un himno que despierta
O el hechizo de un canto que adormece!

SIN SOMBRAS.

~

~~

Y áun oigo, dulce bardo t us cantare5,

La noche no es triste, si el cielo en que arde
el último rayo que alumbra la tarde
conser va los vivos reflejos del sol:
la noche, con astros lucientes y blanco!:'.
no -es triste si llega prendiendo en los flancos
de agreste montaña su azul pabellón .
Si esconde el ocaso su cinta escarlata,
si flotan las nubes con or las de plata,
si brilla la nieve del alto volcán;
si todo se cubre con diáfano velo,
que es luz en el astro, cambiante en el cielo,
color en el lirio y estela en el mar.
No es triste la· noche cuajada de estrellas;
n o es triste, si el aire, fingiendo querellas,
inclina los juncos y arranca un rumor;
si nace el misterio. si surge el encanto,
y ocultos exhalan, el ave su canto.
¡ la flor su perfume y el alma: su amor!
¡ Oh, luna, flor casta del cielo en la noche !
¡ Abriste en la somhra tu pálido broche
y viertes doquiera tu mística luz!
El árbol se argenta con claros reflejo,.;,
se esmaltan los campos, esplende á lo lejos
la selva, y el monte se viste de azul.
¡ Oh d iáfanas horas! ¡ Oh breves instantes!
los ángeles bajan y vuelan errantes
trayendo rocío, consuelo ~' amor.
Reptiles ~· monstruos descansan inermes:
¡ Oh anciano que vela!-, oh niño que duermes!
vuestra alma se hn, ido en busca de Dios!
¡ F eliz tú, si llevas la noche en el alma!
¡ Felices r ecuerdos que viven en calma!
¡ Felices memorias de cándido amor!
La noche no es triste, si el cielo en que arde
el último rayo que alumbra la tarde,
conserva los vivos reflejos del sol!

Lms G.

URBIXA.

En esas lejanías de la muerte
Donde la juventud alzó las torres
Que nunca al polvo derrumbadas Yienen !
~~

Cúspides altas donde el sol deshace
Del desengaño ~· de la echtd las nieves.
Donde van á abri_garse los suspiros
Que le arrancan al pecho los re,·eses !
~º~

Torres á cuyos pies, más tarde. ,emos,
J,a;; pocas dichas que en el alma duermen
Echúndose á volar como los pájaros
Que al sol las plumas de S115 alas tienden!
-&lt;::)- ~

~

'l'orres ú en.vos pies la fosa se abre,
Que guarrla el barro que la vida envuelve,
Do Íl la vida renace, como el tuyo
El espíritu en medio de la muerte !
"0-v,C ~

Donde hov escuchas nuestro acen to amigo,
Donde rnn ,i llorar los que te quieren,
Donde el último Rueño venturoso
Entre los brazos de la gloria duermes.
~~,;:::,..

uuo

Duerme! . ... y tu sueño venturo~o halaguen
L eves auras de amor de tu Campeche
Y del hermoso mar que tanto amaste
El dulce arrullo de sus ondas Yerdes !

.,

)lé.xico, 1-! de Diciembre de 1899.

,TOSE PEON CONTRERAS.

j

Número 2 7

�380

Director: LIC. RAFAEL REYES SPilfDOLA.

Bnropa ·'fin de ~iglo".-1. La Tríplice: Alemaui;l y ~u balance político.-Austria-Hungría,
¿ morirá el Imperio ?-l talia, ¿ habrá recaída?
2.-La duplice: Rusia.-Alta presión exterior.
-Expansión sin hiatoi-.-Francia.-Su nueva
orientación; su problema social y coloniái.--Dosciento¡; millones ele peFo~.
3.-En torno del Mediterráneo clásico.-En el
Mediterráneo escandinavo.
-!.-Inglaterra sola.

&amp;L MUNDO.

Su pro8perid11d industrial -es inmenM-, superior
á cuanto sus hombres de Bstado habían previsto;
puede inundar al mundo con sus artefactos, lo
inunda va.
'l'iene el Emperador que necesita: murmura de
él, le re;;iste, ruge ,:.ordamente á vece;:, pero su domador la magnetiza, y lo adora, en realidad; cosa
singular, no hay un alemán que le perdone, por
eiemplo, el haber de,µedido ca:-:i bru~amente al
viejo Bi~mark de la política y del trono diplomático en que se había ,;entado, y todos admiran, sin
embargo, el ra:-:go de energía .Y de ".-:elfhelp" que
aquel desaeato demo:-tró. Lo, ímpetus de paladín,
los ardorc1, de apóstol, la, actitudes de profeta,
que lo hacen apnreccr de repente como Ralido de
una armadura &lt;le la Edad }Iedia, encantan á las
mujereRyi::eimponen á los hombres; sus 'impromptus" político-: prorncan corajes, temores y algunas veC'e~ :-:ilbido,; : pero ninguna inquietud profunda, ninguna protc.:ta formidable, porque saben que
todo les i-ale bien á la postre.
La poteneia en auge de la producción alemana,
el inmenso capital en ella itwertido, la extensión
de ~u comercio neee:,itan mercadoi; seguros, y de
aquí la idea colonial: el mundo amnrillo y el negro,
e1-tán amagados de comprar la bisutería alemana,
porque el mundo blanco amenaza encerrarse entre las mu ralla~ de China del proteccionismo á todo trapo. De aquí e~as posei-iones de aborde y de
núcleo en In, rostas afriranas, en el }lar Amarillo,
en Hamoa; de aquí el ,·iaje del Emperador á Inglaterra: tenía que ir á besar la mano de su abuela la
noble y hon rnda anciaua, éasi sagrada para su pueblo, en momentm: en que la ultrajaba infamemente e:ia parte &lt;le la prensa francesa que ultraja el pudor ele toda~ la,; mujeres )' que la de buen criterio
y de buen tono, que e;; la mayoría en Francia, por
fortuna, e,-tigmatizó con su reprobación caballerosa y digna. Xo •e necesitaron para ello, las alusiones irritantes del 8r. Chamberlain y el incidente
quedó cerrado &lt;'Oll la digna y cortés invitación del
almirante Bere,&lt;lorf al representante de la marina franre,a en Londres y con la elegante y amable
C'Olltestación tle é~te. Corno era natural, al besamanos :;ig11ieron la~ entrevistas entre el Emperador
y su l1inif'fro de Rela('iones con los :Ministros ingleses, se puso en limpio no un protocolo de alianz2,, pero sí un pro~rama de acuerdo respecto de ciertos puntos ob:-&lt;:nros en que podía surgir algún conflicto y á ¡.eguida voh-iót1e el Emperador á su Imperio, no sin e,tampar de paso nn be,o en cada una
de las mejillai&lt; en flor de la fresca y encantadora
reina de Holanda, bef\o que clebe haber sonado mal
en los oídos de la vieja A.lbión como decimos los
viejo;; afi&lt;:ionado~ í1 la,; fra:;e~ estereotipadas. Y
luego,~' cuando se hahlaba de que la tríplice estaha á punto de con,·ertirse en cuadrúplice, el Sr. de
Buelow, pron uncia su gran tlii&gt;curso sobre política
exterior y adió:, alianzas y adiós ilusiones; y luego
vino el voto de un copioso crédito para la marina
de guerrn y adiú,- ilusiones y adiós alianzas: porque es claro. toda nación que hace crecer en Europa su marina, tiene delante á, Inglaterra.
La marina e,, la imprema necesidad &lt;le los puehlos coloninleB, v Alemania tiene la necesidad ele
~erlo; así C'ree ¡lespejar paulatinamente su enorme incógnita ,ocial. Y no hay imperio colonial
sin marina: Ri en vez de gastar España el dinero
de América en perennes aventuras de guerra, lo
emplea en crearse. aun después del desastre de "La
Invencible'' una marina superior á todas las otras,
limpia de corsarios los mares del Nuevo lfondo y
~alrn su imperio C'Olonial, ó al menos cambia las
conclicionei- de 511 emaneipación; así lo comprendió
á. principios del :-:iglo pa::1aclo el pobre Alberoni, pero era.ya tarde, Inglaterra habiacrecido. Y como sigue creciendo en el Océano, resulta que toda empresa marítima se la encontrará. en sus rutas merrantile, ó colo11ialeR; á todos ba. tomado un siglo
tle delantera y es difícil batir el "record" este.
Resultado: para Alemania ya no es Francia la
nrimera preocupación, ei\ la vieja Albión, y cuando
Chamberlain decía que la raza teutónica y los dos
grupo, anglo-;.ajones deberían hacer se solidarios
por su común origen r sus interefles comunes, la
p rensa alemana contestó "te creo" y el Emperador
dijo para su coleto "te veo."

1.-l"na centuria lega á la que le sigue todos sus
problemas,más complicados por las soluciones parciale~ que periódicamen te encuentran; toda solución á medias es ingerto tle un problema nuevo en
el viejo problema troncal, como decimos en español de ,-ccretaría de vía:; 1le comunicaeión; con lo
que lograulOS debilitar la C'Ue~tióu prim itiva multiplicando las derivadai&lt;. Y dejando estas reflexiones naturales en un viejo floricultor como yo,
daremos un brinco en materia C'0n la ligereza que
me caracteriza. Y creed ¡oh ! mi, lectores, ¡oh! pequeño g rupo de mii' lectore~, ¡oh ! po;;trera ilusión
de mi rnnidad literaria, creed que el reproche de
''ligereza" que algunas peri'onai; de aplomo suelen
lanzarme por ahí (hablo de m is amigos, naturalmente) no me enoja; halaga en ~erreto mi orgullito sentado sobre u n respetable petle»tal de gordura y de años;¿ ligero yo?¡ Oh ! Pimpleas, ¡oh ! musas, ¡ oh! T erpsicore, la de los piés alígeros, ¡oh!
Esculapio, dios prohibidor de féculas y exterminador de las tres razas del ilu,;trado autor de "El
porvenir de las naciones hispano-americanas," yo
os voto, si hacéis de mí un hombre ligero, coronas de flores y lfüarione~ 1le agua clara deliciosa y
fría, como "La. niña boba." que nos sinió }1aría
Guerrero en la copa de oro de su gracia pura y de
su talento impareahle.
¿ Qné dirían mis lectore,: ~i con e;,te motivo(¿ con
cuií.l ?) les hablara ahora de la triple alianza? Pues •
aquí va: la triple-alianza, la tríplice, el "dreibund,"
no existe, ha pasado á la historia. ¿ ('ómo? ~omprendo que es un atrevimiento ít la } Ir. Chamberlain, lanzar esta paradoja á los cuatro vientos
cuando precisamente los ·'cables" últimos nos hablan de ,:u renovación solemúe v el 1Iinistro de Relaciones del Imperio Austro-himgaro, Goluchowski, acaba de declar ar que nunea ha sido tan firme
como hoy. ~o importa, in,-i,-to: he aquí por qu~.
· Cuál era el objeto ele la alianza entre A.lemama
Au~tria para el An4ria ~ Pre:,errnrla un poco
de Italii1, un mucho ele Rn,-ia y a-,eg-nrarle su posición preponderante en una parte ele la península balkánica. P ues en el mismo di;,curso en que
dice que la tríplice e~ perdurable, el $r. Goluchow;,ki, participa al m un&lt;lo que, desde hace dos
añof', la armonía de Au,.:tria ,. Ru•ia uo puede ser
más cordial, que el acuerdo ~obre todo lo concerniente á la península balkánira e~ íntimo y que
mejorará más y má:,. ;, Entonce~, c·uál es el objeto
de la alianza por el la&lt;lo au,.triaeo? Xo ~e palpa ya.
¿ Y por el lado italiano? E l últ imo dil"curso de la
corona no dijo una palabrn de la tríplice, ¿ ohido?
Si, pero ya no hay má~ qne oh·idos Yoluntarios ¿ y
n&lt;-r qué? Porque la triple-alianza, para los italianos, era contra }~ranein, rontra la Francia papista,
contra la Francia colonial en 'l'únez y la Tripolitana. Ahora bien. la FranC'ia papit"ta (nos referimos
á la polí tica) no exii,te; el Papa la ha desarmado;
la Francia en Túnez ha mejorado la situación de
las colonias italiana¡.: y la Tripolitana problablemente iría al poder de Italia con má~ beneplácito
de Francia que de Inglaterra; además, las relaciones económicas entre las dos hermanas enemigas 11yer, son hov de mu•YO tan estrechas,
que bajo la presión de la comunidad de
intere!\es toda desavenencia irá desapareciendo. _La triple-alianza ceM. de ser un objeto
1le primera necesidad para Italia; es un artículo
de lujo; les cuesta mucho; le ha costado un deficit
enorme y una trabajosísima existencia füranciera.
Luego si ya no es un fin de propia conservación
La sue1-te del imperio austro-húngaro preocu¿ cuál puede ser el fin de la tr,:nlire? Yee.lDOf Ale- pa también hondamente á. los políticos europeos;
todos sabemos qqe es este imperio una combinamania.

y

Domtngo 3 l d~ Diciembre de 1899,

Domine-o a1 de Diciembre de 1899.

ción, no una nación; puede haber una nación formada con razas distintas: Alsasia y Lorena eran
francesa~, de alma y alema?-a~ de sangre; pero no
hay nac1on donde hay distmtas nacionalidades
es decir, grupos étnicos ó históricos que tien:
den con todas sus fuerzas á la. autonomía y que
no pueden ser una federación, porque son profundamente antitéticos entre sí: e~to sucede con Austria-llungría. Los magyares son odiosos á los eslaros, á quienes dominan duramente; por solo esta
circunstancia, los alemanes del imperio, igualmente odio::;os á los tcheques (eslavos de .Bohemia) son
aliados de lo$ húngaros; pero los c~lasos sometidos á Hungría y los eslaros polacos de Galitzia, no
tienen los anhelos de autonomía que sus congéneres lo~ bohemios. Todo este mundo heterocréneo es
un ~difi~io que se llama i~perio austro-l~ímgaro,.
gracias a una clave: la vida. de Francisco José·
muerto éste ¿ qué sucederá? El sobrino hereder~
es de una in:,ignificancia popular; ¿ subsistirá el
imperio? Lo;; bohemios formarán un reino aparte; los esla \'O~ polacos seguirán la suerte de sus
hermanos y caerán en manos de los rui,os; los otros
e~lavos se unirán á los balkánicos para formar una
federación entre el Adriático y el Mar Xegro · los
alemanes se unirán al imperio germánico qu.'e sea•omaría entonces al ~Iediterrá.neo por el Adriático en Trie~te? Los húngaros formarán otro reino
como los bohemios? Quién lo sabe? Los optimista!"
y puede que tengan razón, afirman &lt;1ue antes
llegar á un desmembramiento que desequilibraría 1!1~s de lo que ya está á la vieja Europa, se
reumrrn un nuevo congreso de Viena, como en los
comienzos de nuestro siglo, y reconocida la neceRidad de e;;:a entidad híbrida como cuña para
impedir el de~moronamiento de la paz y la reapertura de otra enorme cuestión de Oriente, formaría una federación de autonomías, presidida por
un emperador Habsburgo; puedeu los profetas
echarse á. volar entretanto.

mitido;; po~ ~- Loubet, retira sn mano de la urn~delaHepubl!ca y Re da al diablo. Todas son pamplmas que _l~. Delcas~é ha deshecho en su discurso
sobre la pohtiea exterior ante la Cámara de Diputados; l_a aha~za perdur~ por, la, si~1ple razón de que
su obJeto _;;e a.clara meJor drn a dia y como coincide
con el _obJeto alemán y como de lo que se trata es
~e obh~tll' ~ lng!aterra á compartir con ellas su
mdefürnlo_ imperio colonial, de lo que la dúplicti corre r1e5go es de hacer:;e tríplice á su vez sobre todo desde que las marinas de los Estdos Únido:1 )' el J~pón puede~ reun_irse á la inglesa. Hace
muchos anos que nadie sabia lo que esas marinas
signifitilhan; China y España han demostrado á
sus expensas el verdadero precio de los barcos que
las fulminaron en breves combates.
Y á propósito un oficial francés hablaba en no
sé cual periódico de I)arís, de la facilidad para la
n:iarina de evitar, encerrándose en los puertos contmen talci;, el ataque de las superiores escuadras
inglesai,; ''e' est bienot d it." Ahora resulta que
Francia está desprerepida para una gran guerra
marítima; d~spre~enida ante la fuerza gigantesca de sui- vecmos msulares tanto como ante la mar~na no!·~e-americana )o estuv~ España. ¿ Es posible? ); i buques sufic1ente1&lt;, m entre los existente,; bai,;t~ntes de primer orden, de acero y capaces
de me&lt;.l1rse con los gigantes de C'atorce y quince
mil toneladas que los inglese:- multiplican, ni la
defensa de las costas bien organizada, ni los puertos coloniales en un grado superior ele utilización,
etc. Si en estos momentos egtallara la guerra que
cuen tan que Mr. Chamberlain cle,ea, para rehacer
el prestigio perdido á orillaA del Orange y ·del 'l'ugela, Francia quedaría descalahrada en el Golfo
de T onkin, en las Antillas, en el l1editerráneo.
Ciertamente yo no me atrevería á decirlo ¿ con
qué competencia? ¿ con qué datos? Pero esto y
más dice y prueba en un estudio flamante Ed.
Lockro, dos veces ya }finistro de 1Iarina, perfecto conocedor de las nece~idacles ingentes del
departamento que en los ministerios de concentración ha regenteado. Y la comprobación de que no
son exajerados, se infiere del consentimiento de
las Cámaras francesas en arrojar i-obre los hom~
broa de un presupuesto enorme en el capítulo de
gastos de Guerra y :llarina, dosciento,, millones (en
pesos mexicanos) dedicados á la defensa marítima. Quién no desearía vivamente que Francia
abandonase sus perpetuas reyerta~ en que dos centenares de "tapageur~·, á quiene,;· ,:eguirán eternamente las multitudes ignaras y lmlliciosaR, pretenden imponerse á las a~amhlen~. al gobierno, al

d;

¿ Y la sacra Italia? Si alguna nación necesita
concentrarse, neutralizarse para toda ambición
exterior, completar y organizar su deficiente unidad nacional, que brotó de un gran arranque de
entusiasmo, pero que al día siguiente de los Cavour, de los Garibaldi y lo:, Yíctor llanuel, resul ta llena de dificultades y lagunas, y reparar concienzudnmente las ruinas de su erario, es la noble
nación latina. Si recae, todo quedarií. aplazado,
todo volverá al azar, si recae en el error de una
políti&lt;:a colono-militar; parece que los ingleses
la quiernn arrastrará ocupar una buena parte &lt;le!
8udán .Y del valle superior del Silo, para que ellos
puedan concentrar sus elementos en el .A.frica ..lustr~l ¿ á cambio de qué? ¿ De una futura alianza.
contra el Xegus. de Abisinia? La aYentu ra sería
peligrosísima y la posición de Italia en E uropa
~ería p recaria; ni los alemanes, ni los r usos, ni
los franceses le perdonarían esto; lo que es gral'"e.
Italia pre~enta en estos tiempos el grandioso
espectác·ulo de un gran "risorgimento" intelectual en que domina el espíritu científico de nuestro siglo, sus fuerzas no están compartidas, como
en el Renacimiento, entre la ciencia v el arte; la
primera domina, la era industrial será su resultado, y el arte erguirá después su figu ra eterna
de mármol de Carrara sobre el pedestal gigantesco de la verdad científica; la verdad, que es lo relativo, adquiere periódicamente en el alma inmortal de los latinos, ese esplendor que es la belleza y que ilumina al mundo.
Entonces si que la profecía del "re galantuomo'º se habrá realizado; Italia habrít hecho de sí
misma una nueva guiadora de la civilización humana: es s1i destino.

2.-La al ianza franco-rusa ¿ está deshecha como la otra? ¿la dúplice ha corrido la propia suerte que la tríplice? Así lo aseguran alguno8 ; los
hombres de estado del "Petit journal" lo hon declarado terminantemente, como que están en tod~
los ápices de la diplomacia; üÍ se lo hacen creer
al menos á los quin ientos mil especieroA, cor..ieteros
y provincianos que forman su principal clientela.
Por no haber aceptado una alianza ó por lo menos un acuerdo, como dice Mr. Chamberlain, con
Alemania en las cuestiones coloniales, el Emperador Guillermo alióse con Inglaterra y el 1.'sar,
ya descorazonado por los ataques al ejército per-

país ... . .

r
1

l

1

j

R u~ia marcha mejor; la ma&amp;i de la poblaciún
sigue soportando como un tlecreto &lt;lel Althlimo el
despotismo paternal y hierático del autócrata, las
clases ilustradas suspiran silencio~amente por el
liberalismo del porvenii; que probablemente ~erá
imposible antes d_el siglo XX~ y entreta~~o algunos restos cruelf¡;m10, de la !erren opre,1011 pa,;ada, como la deportación á :-iiberia, tienden á de~aparecer.
•
lh11,ia es una enórme ma,a l)oreal ~iu f'Olución
de continuidad su imperio colonial es ella. mi...mn.
Rusia se sient; europea, pero se quiere aRiática,
quiere ejercer la hegemonin en el _.\.sia. E~ dueñ.t
de todo el septentrión del conti1~e11te.. ha, !)or~ado
la frontera meridional de su mipeno 8ibenano
por un ferrocarril que dentro de poco tiempo habrá puesto en comunicación Cherbourg en el Canal de la Mancha con Plterto _.\.rturo en el Golfo de Petchili · al Snr de esto,: ocho millones de ki'
.
lómetros de terraplenes
herrado~ que _t~enen
por
estaciones fortalezas y que e,;tan m1htarmente
a!ministrados por el -;,.ohierno, e:-\tím ln Per.,ia,
ya casi un protectoradd"ru;;:o -". todo el ant_iguo Ir~n
át-iao é ingrato, en donde e-ni,, no ha~·. mas que t.,
tío é ;nvierno en donde el calor ei; ma, inerte que
en el Mar Roio y el frío irrual al del Spitzherg. un
horror climatérico, pero al través del c·1ial el ru ...o
altaico, mestizo de e::,lttro , de tátaro. hu~ul la
&gt;.1trada á China por lo-: itinerario!'- clásicos &lt;l~ los
Djingliis-Khan y ]os Timur-Leng y la ~pro.x.m~aeión al paraíso que riegan con i-u abamco :fi~nal
10!, siete hindrn, que luego ;;:e trenzan_ en el Hi_ndo
y bajan al Océano; el camino &lt;~e AleJan5lro trmnfante: 1trrancar ]a India á Joi- mgle~es o ayudarla
á arrancarse sola, ¡ qué tentado~ ensueii? ! Y tr~.(arse la mavor parte del com_erc10 ~e Ch!na, i q~
Mbrosa. tentación! En el Asta vera el siglo pro-

,.

EL MUN{)().

ximo desenlazarse el duelo formidable comenzad()
en los tiempos prehistóricos entre el germano y
el eslavo.

- ~ºº

países moribundos, como decía cru,,:
m:,nte en cierbl. célebre ?casión lord Salisbury,
y..~en en torno del :Mediterráneo ó cerca de el
es 1'1~rquía, es Grecia, es la península ibérica. Y~
TYI, :10 de estas profecías, la historia está llena
ue cadáveres de pueblos fuertes y de resurrecciones de naciones moribundas. Y tal nación gigavt~s?~, que veía señale~ claras de agonía en la 1.nprev1si_on suprema de .España en lucha con los Estados
Umdosha revelado una incuria igual, hasta ser sorprendente, llevando á sus bravos soldados á ser ruRilados _y capturados nor un puñado de pastores
sud~afncanos. No me vengan á mí con cuentos:
encienda V., no en la cabeza, sino en el corazón
le un hombre
un gran ideal ó una oerran pasión'
.
(] aR ¡~as1ones
son anetito~) y póngale V. un buen
::\Iartmy-henry en las manos y verá maravillas. En
~tma, hay algunos de estos agonizantes que nece:ntan federarse á otros para viYir al lado de los
Mloi-ales propietarios &lt;.lel globo, ¿ hay im posibilidad ele federarf'e? Pues es caf:i segura la muerte;
loR _tur~os n? ;~e pue~en unir á los balkánicos por
1nt1patia, 111 a los hungaro~, sus congélleres, por
la re! 1gión y la distancia, pue,; á sucumbir; los
helenos y los eslavos del Sur del Danubio , pueden federar~e? Pues lo deben hacer. ¿ E,-p;ña y
Portugal pueden formar un pueblo polítiC'o, como
10 forman por la historia y poi· la raza? Pues háganlo; así España tornará in•tantáneamente á ser
ma potencia de segundo orden, esperando el
,orvenir, y Portugal, &amp;irudirá el vasallaje mercan
j] que, en nombre de Inglaterra, le impuso el
, Jrnelo del actual vencido de los ''boers"en)Ia1
~er~fontein.
Esa 1nisma política está indicada pa_ra los escandinavos; en lugar de inventar pretextos para
"'eJ·ertas mortale,-, suecos y noruegos, reúnanse cou
Dinamarca y . ... . P ero ¡ qué diablos de mapa de
Euroua estoy haciendo, lectore8 ! ¡ Cnir, reunir 1
Ahí es nada; preci8amente e~o es lo diííci l, lo fác-il e-; dividir. En fin, dejemo$ al futuro congreso
tle Yiena esta tarea. Será sen:-ible que allí ni vosotros ni yo tengamos ..-oz y voto.
-!.-Inglaterra parece sola; 'ªu amistad con
los E,;tados l;nidoi-, repicada á vuelo en los
cliscursos optin1istas del señor Chambedain,
e;; positiva, por ahora; mas tiene tantas,
tantas prohahilillades de ruptura y desgarrones en lo porvenir; la masa del pueblo americnno le e~, en realidacl, tan indiferente; los elementos irlandés y alemán, crecen con tal rapidez
dentro de e•a ma&amp;i; ao11 estos elementos tan poco
de\'Otos á Inglaterrn, que sólo forjándose ilusiones
Íl propósito, Be puede c:reer en e;;ta solidaridad setular, de que en la I~la madre se jactan lnA pnlí.
tiros de cierta ei:lcuela. 8u, recientes ofertas á
_.\.lemania en Africa y A::1ia, á expenAAs de Portu~111, le traerán la benevolencia del gobierno del
Kai;:ser, que. ;;:in e~o. y viendo lejana la alianza
marítima con Francia y la. realización (cinco ó
,;eis años) de sus nuevo,; programas marítirnoR,
habría tenido buen cuidado de manife~tar otra
cosa, que amistad ,iincera hacia los súbdito,, de Su
Urado,:a Abuela. Pero mientra¡.: tenga mayor número de entrada-; .Alemania en la zona de lo. dorn inarión inglesa, ya en Asia ó en Africa ó en lR.
.-\u¡;tralasia in~ular, mavor ;:erá el conflicto de mtere~es y de apetitos entre regiones ifüulares y
re¡óoue,1 continentales.
Inglaterra debió á su ai~lamieuto geogr-~r.co la
imposibilidad de Rer atacada y la facultad de tomar parte á su g1tsto en las luchas europeas; las
fomentó á porfía durante todo el siglo XVIII y
lM &lt;'nmienzoA de e,-te, para que la deja~en en
1ibertad de organizar para siempre su imperio colonial y marítimo; por eso tomó parte en el siglo
pasado en las lucha;; entre Austria y Francia, por
e~o en la guerra de Siete Años, por eso en la10 coalic·iones contra la República revolucionaria y ~apoleóu; era claro, mientras Francia que, por su
posición, era entonces con España la sola temible
para ella, ~e lanzaba. á los descalabros de la Guerra de Siete AñoA, Inglaterra se apoderaba de su
imperio colonial en .América y la. India, y proC'Uraba desorganizar el de España; mientraR Franeia recorría Europa en pos del caballo de Napoleón y daba vida á una epopeya verdadera, ;,uperior á cuantas la historia ha engendrado, logia-

terra deshacía su poder marítimo en Trafalgar.
'l'odo para ella fué ganancia, su sol)('rbia no conoció límites; pero era una potencia colonial, luego co?tinental, au°:que muy lejos de Europa;
rn~s Europa se fabrica una paz forzada, su industria y su trabaj? crecen y se agigantan, pieasa
en buscar colomas nuevas en los huecos que la
orgullosa había dejado en el umndo y se tropieza en todas partes con una Inglaterra colonial
apenas militar . . . . Y resulta este u 11 curiosísim¿
apéndice al libro que sobre la superioridad lle los
anglo-sajones ha hecho )f. Dei&lt;molinR.
No importa: la sangre inglesa y holande~ que
se derrama en el Africa Austral, e,; una impiedad:
da horror, p~nsanclo en las cau,.:a~ tle la guen-a,
tanta desolación y tanto luto; admiran los oficiales ingleses, exponiéndose má.: que i,;us soldados
á las balas boeras; y sorprende la habilidad ele los
campesinos y pa.store de las repúblicas libres;
el _tercer acto de la campaña va á ahrirse; fué el
primero la invasión del territorio inglés por los
boers, que llegó á los sitios de ~Iafekin~, de Kimberley y de Ladv Srnith; fué el segundo el a¡.:censo
de Methuen y de Gatacre de me::eta en mesefa.
hasta las orillati d_el Orauge, y el de Buller por
los escarpados vencuetos que llevan de Pieterrnaritzburgo ó Colenzo: este acto terminó con tres
derrotas, una por ejército asaltante. :Mientras llegan los lords Robert~ y Kitehenrr, con "us copiosos
refuerzos, todo parece paralizado, todos se preparan á un choque decisil"o. Y será el acto tercero
del drama sangriento.
Entretanto, pueden hacer mái- mal á los ino-leses la epizootia en lo,; caballos y la debilitarión° de
las guarniciones de la India, que el bien que les
baga la llegada de los ,·encedores &lt;le los afghanes y
de los dervises.
Los boers se atrincheran y seguros de que no
serán atacados hasta el año entrante, han ido en
grupos numerosos á sus aldeas á celebrar la Xavidad y á reparar con crece¡¡ en una noche de amor
robusto y sano, las pérdida;.: que les ha ocasionado
la sagrada defensa de la Patria y del Hogar.

--------·-------E.l Arte y la Barb arie,
~

. A ~o largo de la po_h·oros~ calzada que la impaciencia hace parecer m~e~mmable, una impetuosa
oleada humana se prec1p1ta, corre, grita, se atrope)la en un frenético afán de llegar cuanto antes,
pnm_ero que los demá~. En pintoresca á la vez
q~e 11!1pouente confusión toda clase de Yehículos,
v1etorias, landaus, clogcart", faetons, tirados por
poderosas yeguas ó por microscópicos ponneYS · jinetes en briosos caba\lo~, o~tentando bordados,'galones, chapeta,, reluciente~; peatones vestidos á la
moda de todos los países y á la usanza de todas
las clase,: sociales; mujere~ dando al viento como
penachos de guerra las vi~tosas plumas de sus
sombreros, desplegando y haciendo flotar como estandarte_s de combate, la5 gasas, las cachemiras y
l?s encaJe5 de su ata do; lagartijos de exiguo vestir y formidable "rotten ;'' payos agobiados hajo
~l peso de monumentales sombreros de felpa: muJ~i:_es del p~eblo envueltas en rebozos multicolores;
nmos, ancianos, todo confundido, mezclado, tum~ltuoso y movido por el mismo impulso y siguiendo la mifima pendiente, corren, chocan, se
arrollan, fie empujan.
Si ,no fuera la elegancia del atavío, la bulliciosa
alegria que re~e.lan, el entusiasmo expansivo que
?stentru1_, se d1r1a que h11n&gt;n en tropel de una
munclnc1ón ó de un hnn&lt;.limiento. ¿ A dónde van
envueltos en la den,a polrnreda que el sol clora v
que la luz ~uatiza? ¿ Yan ataso á pre!'enciar el desfile armomo-o tle la teoría griega en los juecros
fl?rales? ¿ Acuden tal Yez al inmenf-o teatro á ~ir
como el coro comenta Jo~ &lt;lolores de Ed.ipo ó canta las glorias de Aquilea? ,: Sale al cneuentro del
v~ncedor ele )[arathón, 1lel héroe victorioso en
cien combates? ~o; ~quella multitU&lt;l ebria ya de
pl_acer y todavía sedienta ele emociones, va al
Circo_ Moderno, al combate sangriento, á. la lucha
salvaJe del hombre con la fiera, á los toros!
En el inmenso anfiteatro la esperan las emocio~es punzantes,. los sacu&lt;limientoR s11lvajes del peligro, las embriagueces de la lucha, las repugnan-

�382

J)omingo 31 de Diciembre de 1899,

Domingo :n de Diciembre de 18H,

EL MUNDO,

'F.L MUNn O.

La Guerra Sud-Africana.

Una battl'ia inglesa de montaña capturada por los boeros.
cias de la matanza, escenas odiosas de deserción v
anatomía, charcos de sangre, vísceras regadas po·r
el suelo, convulsiones de agonía. A disfrutar de
ese placer de dioses acude anhelante, á gozar con
esas escenas de pesadilla se apresta impaciente.
El espectáculo es grandioso y salvaje; los lu'.!hadores se atavían como para una fiesta; desfilan vistosos, bordados, recamados; el circo henchido, atestado, parece un mosaico de telas, de plumas, de joyas;por doquiera flotan :flámulas, ondean estandartes, brillan colores vistosos. Un inmenso clamor estallaá cada paso, y cuando la lucha comienza, aquella multitud, ebria de entusiasmo, ondea como un
océano, ruge como una tempestad, silba como un
viento desencadenado; á veces se precipita en cataratas la granizada del aplauso, á Yeces atruena el
estridor de la silba. Todo es allí ensordecedor Y
deslumbrador. La "corrida" es una orgía, con sus
chuscadas de carnaval y, sus episodios de tragedia.
En los toros el hombre arroja al circo la vestidura decorosa de que lo han medio cubierto dos
mil años de civilizRción y ostenta su alma desnuda; da rienda suelta á sus pasiones, saca á luz
el fondo animal de su naturaleza; rompe las trabas de, lo convencional y de lo conveniente, y se
abandona á sus peores y menos y nobles instintos.

Cómo les dan agua á los caballos en los campamentos ingleses.

------- -- -

.1

J

Soldado.; in¡JltJ11c11 cu,11bat itmdu

á

la marte1·a de lv11 boeros.

j

Geneml W. F. Gatacre.

Grita, blasfema, se agita como un energúmeno, pi- de un castillo feudal, no fueron bellos, ni concede á la fiera bravura devastadora, al lidiador arro- bidos con algún fin estético; fueron útiles, necejo ciego y audacia salvaje; protesta si no hay sarios, como lo son _hoy los braseros ó las puertas;
:sangre; ruge si ve despertar el instinto de la con- pero el tiempo los ha ungido bellos y hoy gozamos
servación; le exasperan las reticencias y los tan- contemplando las ruinas de un castillo feudal. Un
teos, y no se sacia sino cuando el bruto destruc- revólver es casi ridículo porque es moderno; una
tor cae á su vez aniquilado, vencido y tinto en espada es bella y noble. Los trajes romanos, medioevales ó de épocas remotas, se hacen bellos con
sangre.
¿ Cómo explicarse ese regreso al estado salvaje? el tiempo, y no tienen estética alguna asignable
¿ Cómo comprender este momentáneo olvido de to- nuestras levitas ó nuestros pantalones.
Lo que pasa con las cosa¡, pasa igualmente con
do un pasado de civilización? No es como muchos lo creen una especialidad de nuestra raza, los actos hum.anos. Cazar fué una necesidad imuna· peculiaridad de nuestra educación, la acen- periosa, una tarea enojosa; se iba de caza, no por
tuada inclinación que mostramos á ese sangrien- recreo, sino á más no poder, para purgar de
to ei"pectáculo. Tal opinión no es sostenible ante .fieras el bosque ó de alimañas la campiña; hoy es
los progresos que en la delicada y culta Francia un placer, porque es un acto viejo, inútil y par odia
hace la tauromaquia y ante el acentuado placer ó remedo de otro necesario v pasado.
Luchar y boxear fueron actos indispensables de
y afición que ostentan nuestros "primos" y nues·
defensa
personal antes de las instituciones de potras "primas."
Xo; no hay pueblo, no hay época, no ha_v civi- licía, y hoy los ven los anglo-sajones como especlización que no tenga y haya tenido predilección táculos de placer y ocupaciones recreativas. Los
por algún género de sport ó de espectáculo sa.L- moros, al invadir España, la encontraron plagada
rnje. La Grecia antigua y la antigua Roma te- de toros bravíos, peli~rosos y que imposibilitaban ó
nían la lucha, el circo y muchos sports más ó me- dificultaban el trabajo y la circulación Fué necenos salvajes; en la Edad Media, los torneos; en sario para extirparlos, aprender á luchar con ellos,
la civilización musulmana, los toros, de donde los y así nació la tauromaquia. .
Desde el momento en oue la cosecha de lo bello
heredó España y después la Amér ica latina; los
se
hace en el almácigo de lo pasado y
anglo-sajones cultivan el box, de un salvajismo imponderahle, las peleas de gallos, v recientemente el
'·foot-ball ," más salvaje aún, si cabe; y la caza, he•
catombe de seres -inocentes y ya inofensivos, es
igua)mente recreación salvaje y despiadada.
Y todo esto tiene su arranque y su razón de ser
en leyes y condiciones fundamentales de la naturaleza lnimana, que la civilización puede apena¡¡
modificar, pero que no llegará nunca á tranformar.
Es ley ineludible de la naturaleza humana, que
el tiempo todo lo embellece y que por el hecho
de ser antiguas las cosas asumen un acentuado
carácter estético. Y es un hecho, igualmente, que
lo estético es en el fondo una imitación, una parodia, una reproducción, á veces, de lo real. De la
combinación de estos dos principios resulta que
el pasado, por el hecho de serlo, acaba por ser hermoso y por consiguiente, doblemente. el remedo
de lo pasado.
No importa que un acto, una costumbre, un
objeto, no hayan revestido en su principio carácter estético alguno; con el tiempo acaban por
adquirirlo.
{,'n1eral Lo1'd Methuen.
Las troneras, almenas, puentes levadizos y fosos

�Domingo 31 de Diciembre de 1899.

Domtogo 31 de Diciembre de 1899

EL MUNDO.

384

~l lengua.~e de la. América. I spañola.

clesde el punto en que lo pasado, en general,
no fué pulcro. ni moral, ni civilizado; desde el
momento en que lo que llamamos espectáculos
y·'sport;· 0 on de toda preferencia remedos de acto~
de seres inc-ultos y menos civilizados que nosotros,
es inevitaule que el e:opectáculo y el ,:port nos retrotraigan á la barbarie y que haciénuonos Yivir
en el pa,-ado. reaviwn en nue~tro eorazón emociones baja-. remuevan en nueRtro e,-píritu ideas
atrasada~ y Ol&gt;tenten ante nuestra , i-;ta e,pectál'ulo~ repugnantes.
E~ta cloc.·trina no ab,nelre. explica. y habrá que
e•per,u á que la. civilización y la rultura emejezcan JJara que los espec·tác·ulo, puedan ser ;;iempre
pulc·ro,- é ineprochable;::. Y aún a,,í. cuarnlo nuestra.,; c·o,tumhre:; ,ean vieja~. }a;, que la;; reemplacen
serán mú, refinada" y Ja.; nuestras pareeerán to,;c·as y bárbara~ y saln1je sn parodia á nue,;tros remotos ~rn·1•~ore".

~

L a Comisión de diecionario que preside Don
Juan \ alera. ddJÍ,L informar á la ~\.cademia Española, i;obre la. eom·enil'ueia é inconveniencia de
emprc•nJcr el l'stucli_o de los americani,,-mos y neolog1smc;; que• _Don Ha·ardu l'alma, escritor peruano
y cor re_8ponchentl' ue hl s\t:adl'nHa. propone en rn
libro titulado ·· Hctuerdo~ de 1'.spaña. ·
E l Sr. D. Eduardo Benot. que tanta,; prueba~
ha da&lt;lo de ~u alt.i ilustr,Hjón tiloló"tea. eomo lo
a cr e&lt;litun su~ &lt;li\·cr,-a:, ol.irfü; ~obn, li~"iih,tic:a ca~tellana. fué l'l del&gt;ignado vara llcn1r la~ oz en nombre ele la N)]11i~ión del di&lt;·&lt;·ionario.
D es¡mé~ de bre\·e exordiu en c¡ue el Sr. Benot
hizo c·alnro-o t'll('()lllÍt&gt; c1el Sr. Palma c-omo hombre
de let ra~. elijo (¡uc lamentaba que el literato peruano hubiera da(!o · Ú Pntl'nder que en la Atademia
dominaba espíritu &lt;k ho~tilidad contra ..\mériea y
los amcritano~: ptH&gt; t•l ··c-ordón ~anitario," fra;e
del i':ir. Palma. que difü·11lta el ingre~o de neologismo,; en el di('(·ionario. tmo su origen en el exagerado amor ch• lo, antiguo, a(•iulémi(·o, ú lo que
ellos entendíau ne&lt;·e:;ario para t·onscn·ai· la pureza
del lenguajl', pero no en ¡,a~ion&lt;'illa, polítieas. Y
t a n cierto er,1 e4o. que el eordón ,-anitario había
mirauo emno fran&lt;lulenta no ,;ólo la entrada de
rncahlo, venido~ de tieri..a,: lej1ma,-, ,ino también
la de los naciuos en la Penhi,ml,1 rni~ma v u,ac1o;por todo~ lo,; qne saben e~c-rihir. tale;; c·omo ";;umariar," ·'agredir,'' ·'liina&lt;lor ,'' " eaptac-ió11:· '·ext eriorizar:· ·'maritata&lt;' "(•ompenetra('ión," "8ilueta." ..liberali~mo," ..rac·ional i-1110.'' "esperpento·· y otras 1·,rneha~ palalJrai' ele que no aleazamo~ á
tom ar nota. Pero lo~ tiempo;; han cambiado. y la
hi~toria de la relajat·ión del antiguo ~i:;tema (adopt ada con la mayor l;ueua re por acaclÍ'mieoR de autitudeF y c·onocimiento,:, pero á quiene• yo no t:tubeo· en talifü·ar de t,rirerio,.; r-&lt;trecho•), ~e encuentra heeha de m:i&lt;1o ma~i•tral en el reeiente
diFcur,o de rerepción de Don Daniel Cortazar y
en la conte:;tac-ión de Don Eduardo de SaaYedra.
'"Ambos di8c·urKos-añatlió el orador-son testim o11io de la Y11riación del ;:i,:t ema impue,;to por el·
espíritu amplio y liberal de la época, y· esta con-

LA TARANTELLA
La . "Tanrntella'' es uno de Jo;, bailes re"ionales
o
que tienen má, carácter y mayores peculiaridade;:.
Se cliferene1a de ca,-i todos los demás bailes regionales, aun de los mismos italianos.
Xinguno que haya e~taclo en el Sur de Italia,
en la bella Xápoles ó en la enc·antadora isla de
Capri, ha dejado de ver bailar la "tarantella," y
es seguro que ese baile le ha dejado recuerdos
imperecederos, por la gracia v la armonía de sus
movimientos.
•
Es cierto que lo esencial ele casi todos los bailes populares es igual en toda e, partes: la representación de una pantomima am orosa. Pero los
elementos de ella var ían siempre y hay algunos
bailes en que es da&lt;lo representar desde el amor
más puro hasta la pasión más desenfrenada.
A estos pertenece la "tarantella." El carácter
y la intención de quienes la bailan es lo que realmente define el baile. que puede ser de un eroti!'mo pagano ó de una deliciosa ingenuidad.
Los mozo, Y las mozas de la Italia meridional
aman la "tarantella"' ron todo el ardor de $U sangre y ~e entregan á ella en cuerpo~- alma. Cuando
no ha:r parejas. con frecuencia se ve á las muchac:ha;: que enlazan sus numos con el tradicional
pmi11elo para danzar alegremente al son de las
guitarrillas ó mandolina1:1 y dél pandero.
'C'na escena de estas es la que representa nuestro grabado. que e,: un fragmento de un bonito
c·uaclro del pintor alemán Hermann Katsch.

EL MUNDO.

vice1ón mía es la que deEeo que arraigue en el no nos pasma de admiración porque es de ocurrencia diaria, si el capitán de cada buque pudiese alccreuro del l:,r. Palma y de los americanos todos.
terar á. su antojo el Código de banderas?
Para. que una lengua sirva. de vehículo de las
Comentir que una lengua se disperse en diai&lt;lcai; ú rnu&lt;.:hos millones de almas, es preciso que
ledos,
es un ultraje á la civilización; es tanto cola lengua i-c con,,erve sin variat·ión en su esencia,
y que .:ca al mi6mO tiempo :;u,ecptible de los au- mo lernntar barreras intelectuales entre los pueblos, á semejanza &lt;le las murallas de la China; y
mcntoi:: exigidos por las diferencias de climas, inseso no lo hará la Academia Española, rechazando
titurio1w1:,, costumbres, ele. Si viviesen aún los
antiguo, rom,mo,, su latín no ~ería ahora medio de sm examen, sin diséntirlos, los neologismos americ•anos c¡l).e en su libro nos propone nuestro estudio&lt;·omunieal'ión entre los pueblos que hablan los diaso .r querido compañero de Limll.''
h•do,; en que ~e di,;eminó la lengua de Roma; y
'l'erminó así, de-pués de más de uaa hora que
ningún romano entendería ú lo, italianos; ni á los
durÍ&gt; ~u corree-to di,,('urso. el re,,petable Sr. Benot,
france~e", n i ú lu,; portugue-e~. easte!Janos, cataen me&lt;lio de fenoroi&lt;as folicitaciones.
Janl'H, etc·.
.\c·ademia, en rota&lt;·ión unánime, acordó que
t:1 ~r. Bl'not oyó mnchm• mmmullos &lt;le "¡bien ' " en La
el ;;uplemcnto dPl "l)ic-c·ionario," cuya irnpre•·, 11rny bien!" (•ntre lo;; académit·o,;, cuando dijo:
tiión ah-anza ya 11 la letra V, se consideren todos
"Yo &lt;'rro tan perjudicial p] propósito de ha(!er
lo, americ·,rni"mo~ y ¡1eologismos que la comisión
&lt;¡UP el &lt;•a,-tel lano ,:ólo ,;irrn para lo,: penin&lt;"ulare.::,
de le.\.i&lt;'o r,time dP ,,,rn, f:'niente admisión.
c·omn el de qne »u mi,-ma lengua sirva sólo para
Jo~ anwric·ano~. E,; contrario á la civilizaei6n y al
trato humano l'l acordonar Ja,- lenguas v hacer que
,e ('Oll\' ic•rtan en dialedof' . . \ntl'" aislaban á Jo,;
Remolque de los barcos de electricidad.
puehJo, la, di ...tancias, el t iempo y las diferencia;;
-&lt;::&gt;o~-::,..
rh• IPngnaje: pno. por fort u ila, lo" pmgre;;oi:; moderno~ han anulado el espaeio .\' el tiempo. Ei
La lentitud ton que lo~ pequeños vapores retiempo ho_v no tiene tiraniaf:. Al día siguiente de
mokahan
por lo, canales á las embarcaciones de
la rnuPrte &lt;le ( 'a,;telar, lo, diputado~ del Congreso
vela y á .las grandes lanc·has, que muchas veces,
de la HPpúhlil'a .Argentina oían· la triste noticia
por Hl exc-e,i,·o pe-o. ~uperaban en fuerzas de rede pie y en ¡,¡ rná:&lt; religioso silencio.
Xo pa-a. por dewracia, lo mi~mo con las dife- Hir-tencia ú la &lt;¡nl' podían ejercer los vaporcitos
remolcadore;;, ha hed10 que en el canal de :Finow,
. reneia¡: de lo,- idiomas. Todavía cf:as diferencias
Alemania.
~e hi&lt;·ienm experiencias, aplicando un
&lt;liticnl1all el eomercio nniver::-al. ruando no ,e opocarril remolea&lt;lor i;](&gt;,•tric:o. que ha dado muy
nen á él. llay, c:iertamente, tre" idiomas por eu_vo
bueno, re;,ulta&lt;lo~ y que c•F seguro que en breve
medio ~e comm1ican entre ,-í Jo,;, pueblos eiviliza~&lt;' aplicará en otro,: 1·anale".
do": el inglé~. el e,pañol _v el írancé;;. Son entenComo verún m1el&gt;tros lec-tores en el grnbado que
dido~ rn toda,- lai-; eoRtas, y romtih1ren una espe•
&lt;·ie de lengua ttniverRal con tres formas diferen- le~ ofrecemo~. el proc·edimiento no puede ser más
te:&lt;. Y atentará ú la ci,·ilizaciún quien no impida :,eneillo: á un l-aITO pequeño,-que se mueve sobre el carril elé('tric·o del ;;i~tema ele cable que ya
por todo" Jo;: medios posible•, la dialectización de
cono('en, y que ,e ha aplicado á los tranvías ele
t'"ª" ll'ngua,. E;;. pues, p reci"o e011servarlas en su
es~nt·ia. ,v darle,; flexibilidad ba,-tante para que re- e~ta eapital.--e ata el cable que ha de remolcar
el barco y el remolque 'le efectúa de una manera
ciban lo, aumentos necei;ario,;.
Do;, bu&lt;¡nes se entienden en alta mar por medio Hegura y rápida. ¡ &lt;lran ahorro de tiempo y di&lt;ll'l Cí&gt;&lt;ligo lntemacimial ele ::eüales, sin saber lo~ nero!
tripnlaillef' &lt;le un barco la lengua de loR tripulan te.;
&lt;le! otro. ;, Y podría realizar,e e~te prodigio, que

LA TARANTELL.A, baile populm· de Nápoles.
Cnad1·0 de H. Katsrk.

LA CARICAT UR.A. EN EL EXrrRA ~JERO

¡Bu,en bocado!

Godl . .... .

Los DOS ASPE CTOS DE LA CU.ESTION.
Der Walu·e Jacob, Stuttgard

El Tio Pablo pasa 1·evista á .ms tropae.

Pwnch, Londres.

'

J
Remolqne de um•cos en el f'wwl de Finow, de Ebersu:ald1,, Alemania, pvr medio de la elect;•icida&lt;t.

,1

385

�3136

F:t, MUNDO.

Domingo 31 de Diciembre de 1899.

Damtngc :n de Diciembre de 1,911

387.

EL MUNDO.

L,f\ FRINOESA OTILlf\
Levantóse la jon)n maquinalmente dejando las
blanduras del cojm en que estaba reclinada. Se
~cercó á la alta ventana y miró largo r ato hacia la
-ciudad que se destacaba sobre la cinta sombría del
regio parque.
Un grupo de doncellas tañía dulcemente las
-cuerdas de las tiarhas y de los laúdes cuyas notas

.,

llenaban los ámbitos de la torre octágona. La prin'Cesa Otilia nada oía porque era sordo-muda d~ :1a'Cimiento. Más de veinticinco años había v1V1do
-apartada del mundo :;in más comunicac_ión con
:sus semejantes, que alguno~ gest?s, rep~tidos . por
los que la rodeaban. Su ex1sten~ia corna tnste'mente, tan tristemente que la Jo,·en _nun?a sonreía; sus ojos color ele agua muerta, OJ?S sm p~n:sarnieHto y sin ensue1i.os, brillaban baJO los parpados con· el resplandor ele una piedra ~alsa ..
La intE,liz sordo-mulla nació del n'.atm1;1omo ~~l
rey de !::licilia con una prima, matnrnon_10 pohti'C0 oblio-ado. cuyo fruto in,ano enfure~1ó al r ey
· quien 1~0 paró ·hasta repudiar á su pruna Y es-

d
El rev no amaba á la princesa de boca mu a Y
d e mira.da ausente, cu_rn inmóvil y plácida belleza
'nunca se animaba. La hahía r eclmdo ~n u!1 departamento aislado del palacio, en,donde J?-IDªs entraron Jo¡, cortesanos. Los sombr1os follaJes del par
Que rodeaban. ocultánrlolo. el torreón. de míu:m~
rosa donde la dulce Otilia vivió desde su nacimiento hasta la época en que comenza~a á mar'Chitarse lentamente rodeada de sus ociosas dontellas.
, f lt d
Los torneos y las cortes de ,amor, 't ª ª
e
tesas galantes fiestas, el espectaculo stempre nue-

~ a

1

'1

l

ª

Yo del mar Y de sus horizontes, el moYimiento ele
la baliia, la· entrada y salida de las galeras y la
alegre turbulencia clel pueblo que circula en el
muelle y en el canal, tal Yez habrían distraído á
la princ:esa enferma; pero el rey tenía rergiienza de ella porque empañaba el lu•tre de su estirpe.-Oculta en su torre de mármol y en su jardín
umbroso, la pálid11. Otilia no salía de rn recinto
sino para asistir á alguna ceremonia regia y siempre su prestigiosa belleza impresionaba hoo.clamente al pueblo.
Sólo en raras ocasiones el Yicjo rey consentía
en wr á su hija. Su actitud hierática ante el desfile ele lo, guerreros cortejos, era la ele una reina:
la inmoYilidad de su rostro era majestuosa; creería~e al rerla que había nacido para reinar entre
nubes de incien$0 ~- bajo una lluvia de flores en.las
fiestas litúrgicas. bajo las altas bó,·edas de las catedrales. El orgulloso monarca Yeía su noble sangre. bajo el esplendor del oro, ele las pedrerías
y de los pesados armiños que cubrían á la joYen.
)las esas oc:asiones eran raras v de cor ta duración. El corazón del rey estaba clominaclo por el
amor ele su hijo, nacido de un segundo matrimonio celebrado después de la desgracia de la madre ele Otilia. Era el príncipe un jo1·en ele veinte
años, caprichoso y vehemente, que escandalizaba
al reino .'° cli,·ertía al pueblo y á la burguesía con
el lujo de sus fa,·oritas y de sus amigos.
) [enos que á su padre veía Otilia á su hermano.
Xo le gustaba pasar el tiempo con la muda de
mirada inquieta y ademanes de sueño; tanta gra,·edad lo amedrentaba. La pobre no tenía más
distracción que hojear los gruesos misales iluminados. pintar tapices con figuras humanas ó recibir
á los tejedores y joyeros que venían á presentarle. los unos, combinaciones de dibujos y colores
para las telas; los otros, modelos de ?r~ches, brazaletes " collares. Estas eran las umcas horas
claras de Sll soledad.
En la ~ornbra del gineceo cubierto de cristales,
las doncellas que se morían de tristeza, tocaban
con sordina para distraerse, ó jugaban en los rincones apartados.
La princesa estaba de pie,?~ la ventana, co~
las manos apoyadas en el alfeizar, pero sus mir adas no buscaban como otras veces, los campanario'° má!" allá de las palmeras y de .los cipreses,
¡;ino aue ~e fijaban con singular atención en los
jazmines y clemátides que había al pie de la
torre.
Tres hombres habían entrado al jardín. Los
tres, jóYenes ~- desconocidos para ell~ . . Uno de
ellos era aran señor; los otros dos, mus1cos, uno
tocaba h~ flauta y el segundo el violín, un
Yiolín particular; (cuyos sonidos penetrantes
brotan sólo al contacto del arco.) llamado
"violín ele amor.'' El jornn noble sentóse e~
un banco circular y clespleganclo un pergafill110 manuscrito que tenía en
la mano, hizo
una sefial á los otros dos, y la princesa, que desde lo alto de la ventana los Yeía, como en el fondo de un pozo, alejados, y cárdenos. por el reflejo de los cipreses,, ~egu1a con atenc1~n los movilnientos de los mus1cos. Uno se llevo la flauta
á la boca v el otro apoyó el violín en el hombro.
El joven gran seño~, ~levaba el compás; seguía
el ritmo con los movmnentos de su cuerpo y
evidentemente cantaba cosas que la princesa no
podía oír. Aquella música era algún concierto galante destinado á la amada del joven del manus-

crito, y si habían elegido aquel sitio, sería para
ensayar con toda tranquilidad. Ba~taba ver la cara febril del joven noble, sus ojos húmedos y su
actitud extática, para comprender que tanto la
letra como la música eran obra snrn.
Por primera vez lamentaba la p~·incesa no oír
los son idos ni el rumor delicado de las palabras.
Todo atraía en el joven dcsconocido,-su ,·ivacidad, su palidez ardiente, sus ojos húmedos_ de
emoción y la gallardía de su talle. Otilia habría
querido conocer la beldad á quien se di;rigía el
tierno epitalamio, porque aquello no porlía ser
canción ni serenata, y el galán sabía muy bien lo
que hacía al elegir el jardín solitario de la princesa sordo-muda para ensayar su obra. 8orclo-muda !. ... Sentía una angustia infinita al recordar
su miserable estado.
Una de las doncellas se acercó á la ,·entana
cuando se r etiraban los tres jó,·enes, pero pudo
reconocer al poeta.
E ra Beppino de Fiezoles, á la sazón favorito
del pr íncipe, quien le había dado todo;: los empleos de la corte, sin exceptuar el de amante de
corazón de la hermosa duquesa Simonetta de Aydaga, querida del delfín.

\

Esa noche, la princesa Otilia vió en sueños
al desconocido y á los músicos del jardh1; pero
¡ oh novedad milagrosa! oyó dulces sonoridades,
una música divina que llenó !.'U alma de júbilo,
que la extasiaba y la ha.cía desfallecer. ·como si

�388

su carne temblara de frío un momento y luego
circulara por ella un fuego abrasador.
Al día siguiente, al &lt;lar el reloj las cuatro de
la tarde, una semación dulcísima, hasta entonces
desconocida para ella, la forzó á ponerse en pie
y' la arrastró á la ventana.
Ya estaban en su sitio los tres artistas, el poeta sentado y los do~ músicos de pie. La flauta y el violín ritmaban una lánguida chacona
y siguiel1(1o el aire ardiente v amanerado de la
danza, Beppo pronunciaba ,:ersos formados de
palabras suplicantes, en los que había quejas y
elogios para una, dama. La prince,:a sorda comprendía el ~entido de la recitación y su alma se
llenaba de pena porque las rimas ~' ·1a música se
dirigían á otra mujer. Su corazón, súbitamente
iniciado, adivinaba la querella de amor.
Los versos del noble florentino celebraban la
sedosa y rubia ca bcllera de una beldad insensible
de carne ambarina y transparente como las uvas ·
c~lebraban la frescura húmeda y roja de los la~
b1os de una dama, cuyas pupilas eran de acero

rr.r, \ffNDO.

nomtnl!'o 3t de Diciembre de 1899.

Domingo

:n de Diciembre de 1899.

Sus .sueños se poblaron e~a noche de visiones deliran tes.
Pocos días dc,;pués,
una tarde en que el príncipe ~Uejandro, tendido
sobre sus cojines de
terciopelo de Génova
y sui: tapiceB de 8cutari,
jugaba con la~ trenza~ de
la bella Simonetta ¿ "Qué
se hac·e n ue~tro ~eñor
Beppo ., ? preguntó irnl iferentemcnte la duque~a,
El príncipe heredero,
con la lengua e~tropajosa por la embriaguez,
contestó : "X u e s t r o
Beppo debe estar loco;
se olvida de nosotroR,
¿ no os parece? ya hace
tiempo que no le vemos.

UN SUEÑO

y parecían puñales. Sin conocer el sentido de las
palabraf:, la prince~a Otilia sabía que sus cabellos
eran negr.o~ y lustrosos, que su palidez era intensa y que sus ojos eran azules como turquesas.
Cogió instintivamente el espejo que estaba á
su alcance sobre una mesa y se vió en él. Cuando
miró de nuevo hacia el jardín, el joven la veía.
La princesa Otilia se ~onrojó y echó el cuerpo
hacia atrá~.
Al día siguieute volvió á la ventana, Beppo y
sus compañeros ya estaban en la glorieta de los
cipreses y el violín y la flauta cantahan lánguidamente.
Pero, ¡ oh milagro! ya la música no era la misma; imploraba, más persuasiva y tierna, y la princesa sorda podía oírla. También los versos eran
otros: no hablaban de los ojos grises, de una rubia ele tinte de ámbar, sino de laR pupilas de
agua marina v de agua muerta, de una beldad
lunar con cabellos de tinieblas.
El poeta cantaba, con los ojos puestos en. ella,
y la -princesa, ebria de dicha, ya no se miraba
al e~;eio.

rencia, una caéta silenciosa en Bruges la 1Iuerta, un yac:ht en la rada de Argelia ..... Dios satodo lo que poseían.
Hacia un año que habían partido de su isla
,in Yoher, sin dejar en la casa ni siquiera un
criado de confianza que la atendiera, y sin dar á
nadie su,; nuevas ~eñas.
Habían pasado el inviemo en el Cairo porque
la ~eñora to,ía, y ahora:, en lugar de ir á pasar
el e~tío á alguna de sus po~e:;iones á orilla;; de
un lago de }..,:cocia, habían decidido pe una manera bru,:ca. ,-enir á. pasarlo ú su isla encantada,
como Clara la llamaba.
Y habían quericlo \'enir a,-,í de improviso, á
rnrpremlerla en el mi,terio de su n-ituraleza
ahandonacla. Celo,os de que otros lo hicieran ante~ que ello~, llegaban ,olo~ para ,.er los primero;;
&lt;1ne pu•ieran ele nue,·o la planta en ac;uella,; aYenidas cubiertas de- un fino mu&gt;&lt;guillo, B:1jo de
una~ roca¡;; oculta~ por frondo-o,; árbolc,, habían
clejado e$corn1ida la llaYe ele la puerta &lt;le entrada.
-Ya no,; acercamo~, dijo Hirnp,-on, Prepárate
á ,-er bien, Catarina, eRto CR nuern para tí.
La pequeña no conocía esto, por haber pa,ado
todo el año con una tía que re:&lt;iclía en E&lt;limburgo.
-He aquí ya la iglesia ele )Jarieourt !
-Pronto \'eremos ya nuestra i,;la, y el castillo y el jardín. Prepárate Catarina, mira. cuando
lleguemos á aquel ca•taño, entonces podrás ver
el río, la i;:la, el ca,;tillo, el jardín . todo .. .
&lt;.Jatarina batió palmaR y dijo al perrillo :
-Prepárate tú también, Loo.
Y al lleg-ar al castaño, el mi~mo grito de estupor se escapó de lo~ labios de los Simpson.
-¿ Y nuestra isla?. , . . .
El lfarne ,e extendía por todas parte~ azul y
tranquilo.
La isla, con su castillo, su jardín, sus fuente~,
la isla encantada había desaparecido .....
-Un campesino, que en ese momento pasaba por
-allí, se detuYo con curiosidad al reconocerles y
se los dijo todo.
El último invierno había habido una inundación tan terrible, corno en diez años no se viera. La crecien te subió muchí;,iino y la pequeña
isla bien pronto quedó sumergida. Por algún tiempo quedaron aún á la vista las tor recillas del edificio y las copas de los alto;;; árboles . .. después la
casa se fué á fondo, y los árbole,, arrancados por
la corriente. habían huído quién sabe á donde.
Nada quedaba de lo que antes había allí.
Xada había podido aviAárFeles. porque como
todos ignoraban su paradero ....
No quisieron ya e,cuchar al campesino, y volviénclm,e al ómnibu~. cargado de baúle;;, mientras que Catarina derramaba abundantes lág-rirnaR. los Simpson, tristes y pemativos y sahoreamln acaso una voluptuo•irlad más ama;ro-a, v
má~ delicada que cuantas h u hieran probado ÍrnRta
entonce;,, Yeían brillar al sol ern cinta de ao-ua
tranquila . hajo la cual quedaba hundido su ;1eño en la forma ele m1 castillo ele ladrillos rosados ...... .

ue

l

- ¿ Y para qué ha de tomarse el trabaio de vernos? ¿Xo es por ventura el favorito, el mimado
de Vuestra Alteza-? Lo habéis hecho conde, gobernador de Cer deña, á puñados saca dinero de
los cofres y puede aspirar á todo, Ha llegado
hasta pretender hacerme su querida.
- ¡ Cómo! ¿ se ha atrevido?
-Y duraute una semana de él solo dependió
conseguirlo. ¿ Xo es él, después de vos, el caballero más alto del reino? Pero el florentino tiene miras más altas : hace hablar á los 1:rndos y
oír á los sordos.
-¿ Qué queréis decir con eso?
-Xada que no sepa toda l a corte, con excepc1on de S. lI. y vos. Id á pasear mañana á la
hora de la siesta al jardín particular de la princesa.
-Otil ia, mi hermana? Bella duquEí'a Simonetta, si habéis mentido os decapitaré.
De allí á dos días, la princesa Otilia tuvo una
espantosa pesadilla. El hermoso conde de Fiezo-

389

EL MUNDO.

les, acompañado de los mus1cos, le dió su concierto de costumbre. L a canción era ardien te y
apasionada. y la princesa, incli11ada en su balcón
·se extasiaba. oyendo los reclamos de amor . .. cuan:
do de pronto el poeta palideció y la sombra de
los cipreses se hizo má,; densa. Fiezoles calló y
la
princesa
vohió en sí de su arrobamientoJ fría
l
,
lie angustia.
.\l día siguiente, cuando des--.ertó, un paje con
la librea del rey, le entregó un curioso cofre deVene&lt;'ia cubierto de pierlras precio,as. L a princesa lo abrió y vió en el fondo, sobre u n cojín
de seda, la cabeza, caliente· aún, del floren t in0,
Beppo, A l instante se apoderó de ella una fuertefiebre que se la llevó esa m iRma noche,
Así murió la. pr incesa Otilia por haber escuchado "el ,·iolin de amor."
,
JEAN LORRAI N.

j

l

J

En aquel perezoso ómnibus, cargado de baú- hermosa mans1on de ladrillos color de rosa, con
les, al paso de dos ycguab que camtanai.Jan m o- viguería de cedro, y "parterrc5'' esmaltadcs de flolest adas por los t.í.ba11os, y t ras &lt;le un cochero yue res que se metían en el agua.
se m oría ele sueño, los 81mpson, agobiados p or el
Se hubiera, creído que las hadas lo hacían tocalor y en meclio de un ~ol rabioso, no podían do; así &lt;le pronto los albañiles, carpinteros, heya co11 tener su impaciencia,
,
rreros y pintores llamados á toda pnsa y recom¡ Qué largo se hacía el camino!
pensados ampliamente, habían terminado el ediAl salir de una colina apareció el niarne, cu- ficio.
ya cinta clara tan pron to cruzaba un vallado co-¿ Te acuerdas, Santiago, del maestro de obras
mo desaparecía en las inmensidades del terreno, que siempre andaba con una rosa en la boca?
yendo á morir entre los árboles . ... .
E;,e sí que sabía dirigir á su gente!
-¡ Oh, Santiago! dec:ía la m ujer, deliciosamente
-Y aquel pintorcillo patizambo que mienvest ida con trajecillo vaporoso de muselina, ti;as trabajaba cantaba tan bonitas canciones ...
mientras su rostro, coloreado por la luz del sol, Pero, ved que ya estamos al final del camino;
semejaba una rosa viva de· esas que llaman "ro- ¡ qué musgos tan tiernos y qué flores_! Catarina,
sas de Inglaterra,''-,•erdaderamente la idea es prepárate á hacerle á tu madre unos hermosos
encan ta elora . . . . ¡ esto de llegar uno ú su casa sin ramos.
prevenir á nadie, así de sorpresa . . ..
La señora dijo:
-Sí, el encanto de lo imprevisto no l o tiene
-Estoy pensando que somos unos mnos al
nada,-respondió su marido, un hombre joven obrar así; ¡volverá la casa sin haber dado orden
todavía, delgado y corpulento ú la vez,-Creo de que se arregle! Quizá esté húmeda, fría , naque dentro de media hora podremos contemplar die la ha ocupado, nadie nos ha dado noti&lt;'ias ...
desde lo alto de aquella colina n uestra isla her-¡Bah! respondió Simp,on; panr qué serviría
el dinero, entonces, si no ínese para arreglarlo
mosa.
-¡ Qué felicidad, Santiago ! ¿ R ecuerdas , qué todo al instante?
alegre fué la última primavera, cuando se nos
La mayor debilidad de los Simpson era comocurrió comprar esta isla para fabricar en ella ,prar un pedazo de iierra en todos los países donnuestro castillo? Y los árboles maravillosos del de habían estado, posesión qne abaJ?,donahan á
jardín ... . los pájaros, las fuentes . .. . ¿ Llegare- poco :¡ que muchas veces resolvían no ver más.
De esta manera poseían un viejo jardín en Flomos tan pronto como dices?
- Sí sí· respondió Simpson ; veinte minutos á
lo más ' no' tardarnos ya en estar a 11'1.
-P;ro papá si nuestra casa está en una isla,
tendremos que ' nadar para entrar a l cast'111o ?.. ·, .
Esto lo decía una pequeñ a que apenas contana
siete años de cabellos rubios y 'ensortijados que
le caían s~bre una pelerina blan ca de linón.
-No respondió Simpson riendo, hay hotes y
una gr;n barcaza para pasar á l~~. animal;s.
-Entonces, dijo Catarina, acanciando a un
perrillo de ojos inteligente~ que la ohsen·aba, pareciendo comprender la pregunta-¿ e11tonces
Loo entrará también al bote?
-Por supuesto, re;,pondió la mad1:e.
.
¡ Qué sueño tan hermoso el que_ halmm _reahza&lt;lo
los Sirnpson ! Asíduo~ YiajcroF, neo;, ? l_i brese satisfacían todos sus :fantaFeoR. IJacla d1ec1ocho meFes que, al pasar por este bonito rincón. &lt;le la
Fran cia, descubrieron en el nlarne esa 1~la encan tadora, plantada de encinos y sauce,. Co11!pra,rla construir en ella una ca$a, plantar en el J,ll'dm
t;da clase de árboles, regarlo por medio de canalizaciones, transplantar á él flores rara~ de otros
países y amarrar á la puer ta tlll gracioso hoteeillo · 'todo esto no había sido obra más que de
tres 'meseR.
.
En tres mc,es, al golpe mágico de la varita '.1e
11 na hada.-v esta hada era C'lílra 8impson,-la 1~la se había transformado; h alJía allí ahorn una

L

PXC'L Y VICTOR )U.RG'GERITTE.

�Domingo 31 de Diciembre de 1819,

EL MUNDO.

390

Jaramn go.

•bomtngo 2 de Julio de 1899.

EL MUNDO.

13

EL KU~YO DODEC.ASILABO.

&lt;:::::,.)C(&lt;:::::,.

I
El palacio está desierto, roto el arco; por la ojirn
va filtrando el sol que muere su mirada. pensativa.
su mirada agonizante, como el beso de un adiós;
el pinar parece un túmulo, vibra el arpa de las hojas,
traza el mar i;:obre la playa la inscripción de sus congojas
y en ~u zambra el viento errátil de lo ignoto mela en pos.

II
El c,:tanque está derruído; con saeta refulgente
no herirá su borde trunco la ígnea luz de un nuevo
ni ha d() Yerse á la princesa dibujada en su cristal:
se han deshecho los sillares, las estatuas han
y en el pórtico la alondra clama en lúgubre
por el ara un tiempo rhida del ho_v mustio flores

•
Oriente,
caído,
gemido
tal.

(A Amado Xervo.)
:\Iusa, prende nuerns ritmos en las liras.
nueYas formas, nuerns triunfos, nuevas palmas;
q~t~ en las for_m_as ya gasta~ª? sólo inspiras
neJas cosas. vteJOS temas, vieJas almas.
Xo en el carro de dos ruedas que gemían ·
bajo el peso del augusto Juan de :Mena:
hemistiquios de seis radios, que corrían
doblemente triunfadores en la arena.
Xo en la forma en que cruza claroscuros
la barquilla de sus locos pensamientos,
que va en busca de los puertos más segur0,
al azote despiadado de los vientns .....

III
De la antigua balaustrada se alza el lirio entre las grietas;
en el parque no hay nelumbos, no hay orquídeas ni Yioletas,
ni en la rerja abren su búcaro las campánulas en flor;
sube el musgo como víbora por la informe escalinata,
la ventana está vacía, no hay libélulas de plata
y la hiedra en laR columnas prende el mantotrepador.
IV
E~e lóbrego palacio que en su afán selló el ol vi&lt;io,
fué el magnético palacio por mis sueños erigido,
1
1 y al blasón de cuya clare puse el timbre de mi fe;
la princesa de su estrado, me dejó, fué la esperanza,
'salió en busca de -la dicha, la vió hundirse en lontananza.
y del rumbo de mi huella desvió el rumbo de su pie.
PEDRO J. N AON.

NY:UPHEE
~

La cuadriga del sol baja á Poniente,
." al ir veloz po.r la celeste arena
siente que Apolo su ímpetu refrena ... .
pero vuela sobre or o incandescente.
Se hunde en el mar, que en su hálito potente
y entre su sangrienta luz el orbe atruena;
y ya en la noche límpida y serena,
torna en plata su púrpura el Oriente.
Es la Jiora: al boi:de de la-clara linfa
tiende sin flechas el carcaj la ninfa.
Todo es paz. Muge el ciervo en los breñales.
La luna alumbra el nocturnal concento :
y el dios Pan, ante el ritmo de su aliénto,
ríe al ver que se animan los rosales.
ROSENDO VILLALOBOS.

Musa, canta tus cauciones en la nueva
triple forma de los nuevos cuatro radios:
carro de oro que á la musa rauda lleva
al escape por los líricos estadios.
Son tres golpes remachando la cadena,
son t res altos que coronan tres alturas:
se dirían tres corceles_ que en la arena
estamparan cuatro firmes herraduras
Triple lengua dragoniana, que vibrante
lame el cuerpo de la musa que se crispa:
triple corte sobre 'el dqrso de un diamante,
sobre el cáliz de una rosa triple avispa . ..
Es la sístole y la diástole en el verso,
vaivén loco de las olas en la lira,
trino alegre que gorjea limpio y terso,
aspa triple que en los aires rauda gira ....
Finge trípode en que r¿ja llamarada
arde, y rasga las penumbras más remotas:
es conjuro de sibila que inspirada
da tres veces en tres tonos cuatro notas . .. .
l\Iusa, canta; que así puedes en un día,
ya que tiran de este carro tres corceles,
conquistarte tres imperios de armonía
~- ceñirte tres coronas ele laureles . . ..
Lima, 1899.

JOSE S. CHOCAXO

FIO. !.-GRUPO DE TOILETTES PARA CASA.

Conocimientos útiles.
Manera de desecar nores.

No todas las flores se prestan á la ~nservación por
medio del desecado· las rosas, pensamientos, marga•
ritas el senvita trepador, la violeta, la amarantina
-00einea, la naranja y globulosa son más á propósito
que otras especies.
.
Se cortan de la planta antes de que bayan ab1ert0
absolutamente su corola, casi en el estado de capu•
no tratando de que tengan un buen trozo de tallo
pa~a sujetarlas; la operación se bace por la tarde. .
Se atan por parejas para poderlas colgar de un b1lo dentro de la caja, de modo que no se toquen una
á otra.
Ji
Luego debajo como 0, 50 ó 0,60,_ se coloca ~na gera capa de azufre cerrando la caJa Y se deJan doce

MANTECA REQUEMA.DA.
horas para que se saturen bien de los vapores azufrados· entonces se nota un ligero cambio de eolores.
Las 'rojas se vuelven blancas, _pero el color primiPara hacer bien esta salsa, empezad por dorar la
t ivo vuelve al cabo de dos ó tres días.
Si los pétalos conservasen todavía alguna bume- harina en la manteca ó en la grasa, hasta que haya
dad, habrá necesidad de cerrar nuevamente la caja tomado un bonito color rojizo, evitando sobre todo
que se queme, y meneándola continuamente. Tapad
hasta que sequen.
Deberá tener la caja un ventanillo de cristal para entonces la cazuela exactamente y metedla debajo
del hornillo, dentro de ceniza caliente; la salsa, sin
las observaciones.
Luego se pone en una babitaeión bien seca y orea- peligro de que se queme, continuará haciéndose, lo
da, teniendo cuidado de que no penetre el sol ni ba- que exige media hora larga. En este intervalo, reti•
je su temperatura hasta cero, siempre, por supuesto, rad de vez en cuando la cazuela de la ceniza y menead bien el contenido, colocándola de nuevo en su
colgadas sin contacto mútuo.
Sin más preparación se forman ramos del mismo sitio. La harina cocerá bien de este modo sin queaspecto que recién cortados y que sirven para con- marse, y la salsa, del mejor color posible, no habrá
contraído acritud alguna; mojadla con caldo consuservarlos largo tiempo.
.
Las rosas blancas thé no dan buen resultado; las mado ó salsa del guisado que se prepara. Este es el
único método que hay para hacer una buena requemargaritas pequeilas son mejores que las grandes.
Para conservarlas pueden encerrarse las cajas en- mada de manteca.
tre capas de arena fina dejando los pedúnculos al aire por las crillas.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ILUSTRJ\00
s0ssca1rr.1os xzssu•L roa ,u .iu ! t.fi!l
Jo&amp;X JOSM U

ENERO 7 DE 1900.

AÑO Vll--TOMO 1--NÚM. 1
J)irecior: Lic. B..&amp;.l' AEL BEYES SPtllDOLA .

•

•

!!BLIOTEC.A. UNIVERS!TMII A
''ALFO'lSO REYES''
(

•

r o1mo RICARDO COVARRU81A9

_) ~
'-,_,.

J(ofable arfisfa española

'

B AJA ACTUALMENTE E N E L TEATRO NACIONAL,
1

1 '

"

--:7 .

. /_
.

•

•

;.

FONDO
RICARDO COVARRUBIAS

L• CA.PiT AL, $l,'!b

Gerente: AJITOll'IO CVYÁ.S,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Enero de 1900.
de las cosechas incendiadas. Cada· noche, la pesa-'
dilla de una revolución visita mi lecho . . , .
Sueño que mi sagrada cabeza y mis inviolables
miembros, son paseados en pequeños pedazos ha~ta por las más remotas ciudades del remo. Sena
más feliz como simple labrador, con una carreta
de madera, 6 como humilde marinero con una vieja barquilla.
.
.
., .
• .
He consultado á mis astrologos y a mis mag1cos · por mucho tiempo me disgustaron sus rcspue~tas y por eso mandé estrangular á nruchos de
eJlos. Por fin uno, adivino ciego y centenario, me
dijo :
-"Rey Gaspar, emperador del mundo, monta
tu caballo de guerra y dirígite al propio tiempo
hacia el mediodía v hacia el Poniente; una estrella
hasta hoy descono~cida, aparecerá en breve; oriéntate ei¡ la estrella, sin desesperar nunca. Una noche la estrella quedaráse i11móvil y,con un triple
ray~ alumbrará la cuna de un dios. i Si este dios
acepta tu fé; serás salvo y bienaventurado.
He atravesado Asia, co nla mirada fija, todas
las noches, en la estrella que me ha guiado
á través de las brumas y de los temporales ele la nieve. Pero cabalgo de este mismo modo
desde hace ya muy cerca de dos años; me siento
fatigado y quisiera descubrir al dios mañana,

Fué en el último año del reinado ele H erodes el ta ron eus trompas y lanzaron un ber~i~o frn·:oso:
Grande, príncipe de Jetusalén, que gobernaba á los los tímpanos y los tamboriles les 1mtabm, las
judíos en nombre de César A?g~sto, ~!nperador orejas, los rostros amaril1os y lus cuerpos vestide ]os Romanos. üna tarde ele nwrnrno, a lo 1argo dos de acero, entre el humo rojizo, los asustaban
de la playa Occidental del Mar Muerto, dos extra- El joven Rey ordenó desde su elevado tro110 ~ue
ños cortejos se acercaban lentamente el uno al se hiciera alto; el Rey _guerrero, con un tL•rr1ble
otro, á la luz de una multitud de antorcha~. _El golpe ele tam-tam, detuvo á su tropa, y 3.'.Tt~Hs l...:1que venía del Norte, llevaba al frente u~1a rnus1ca raYanas se observaron largamente, en un silenc·1t1
bárbara ele pífanos estridentes y tambonles de co- preñado ele amenazas. Los reyes cambiaron cm?abre. Rodeado de gueneros de rostros aplanados y jaclas y cada uno de ellos quedó mu,v sn,:pre11d1do
feroces, color de azafrán, con barbas negras como &lt;le] informe que le llevara su propio enviado.
el jaspe, con cabelleras torcidas en largas tre1~za~,
Una hora más tarde, al abrigo de una tienda
avanzaba, jinete en un corcel acorazado, con 1a!m- de pllr¡nua, reclinados sobre cojines, cerca de un
nas de acero, una especie de gigante, mas amarillo brasero en que los esclavos quemaban ios rnás exde faz y de aspecto más inquietante que el resto ele quisitos perfumes del Asia, los dos viajeros na.rrásu séquito; sus ojos negros y duros expresaban la Uanse el por qué se encontraban en aque~!a noche
insolencia de la dominación; un enorme mostacho sobre las tétricas riberas del Mar Muerto.
neuro
caíale hasta por sobre el vecho: con su cas-Soy el más infeliz de los príncipes-dijo ,,¡
0
co de acero v su cota de malla, brillaba sinies- Rey que venía del Norte.-Mi imperio es tan var.,..to,
* * *
tramente, cu~ un dios exterminador, vor encima que no conozco sus límites en la región en que
A
su
vez,
el
Rey
joven
ele rostro blanco, levan de un bosque de picas, de lanzas, de hachas, ele el sol se pone. Por todos lados, mi poderío no cesa
mazos y ele anchos sables curvos que rev~rbera- sino al encontrarse con la mar ó con montañas tan tándose trabajosamente sobre las flores de oro de
ban el rojo fuego de las antor~Jrns, co~o si estu- altas, que el pie del hombre jamás p'odrá violar- sus cojines, tornó la palabra:
-Hermano mío, yo soy aún más digno de lástiviesen impregnados de un roeto sangriento. )lás las, Todos los pueblos amarillos tiemblan bajo mi
lejos, en Ja retaguardia, una fila de _mulas ?ar- mano. Poseo provincias en que las flores siempre ma que vos; yo, Uelchor, emperador de la India,
gadas de tapices y de tiendas de campana, camma- están lozanas y los frutos siempre dorados, y po- · dueño de un reino en que brillan todos los esplenba pesadamente, estimulada por los roncos gntos seo desiertos c~1yo sólo recuerdo hace estremecer- dores de la tierra, en que las piedras preciosas
de esclavos semidesnudos: alumbradas por el fla- se: en ellos jamás se funden los hielos, nunca se pululan sobre el suelo cu.al las florecillas sobre
mear del real cortejo, arrastraban sobre las piedras encuentra Un animal viviente. El corazón de mi los campos.
'-!ero yo mismo y los reyes mis servidores y la
y las aguas negras del lago maldito, una visión ele reino es un vasto campó mágico sobre el que peinaudita
multitud ele mis pueblos, sonros esclavos
sombras monstruosas.
sa una eterna bruma surcada de demonios y de
Mas el formidable rey no veía á su alrededor ni fantasmas, cuyas voces, más tiernas al oído que de los diez mil dioses ubícuos, que nunca duerá los guardias que velaban sobre su misteriosa ca- los cantos de las vírgenes, atrae á los hombres ha- men y jamás sonríen. Numerosos sacerdotes, imbalgata, ni ]a mar impura, unida com? el mármol cia abismos sin fondo. Tengo también bellos y placablemente orgullosos, los más sabios y más
de una tumba:, ni el e.ampo color de violeta y sur- anchos ríos, muy cómodos para el transporte de ricos del imperio, sacerdotes sín piedad que jacado de vapores lívidos, ni las montañas tenebro • las cosechas, pero que en excesiva abundancia más han acariciado un dolor humano, odian á los
guerreros, desprecian á los pobres, efectúan los
sas que se alzaban en_ las_ profundidades del de- alimentan á los caimanes.
espantosos ritos de aquellos dioses. No hay un
sierto. Con la cabeza rnclmaela hacia su derecha,
Todas esas miserias que no traen más que pademiraba con ojos fijos y íebricitantes de terror re- cimientos á mis súbditos, no me impedirían, en valle, ni una selva, ni una montaña en doncl.e no se
ligioso, una gran estrella ~e ~ro que se. asomaba verdad, vivir alegremente. Llámame el Hijo del eleve un templo deslumbrador cuyas cúpulas y topor el Poniente y que solitaria se deslizaba en (;1elo y mis autecesore¡ fueron todos Hijos del · rres parecen amenazar al cielo. Allí, de 'dí.a y de
los repliegues del azur.
,
..
Cielo; pero en mi intimid~d, para mis doce cen- noche, los sacerdotes oran por sí mismos so1amente.
El otro cortejo, el que segu1a la playa mendio- tenares ele mujeres y para mis hijos, mi nombre Enormes reptiles se enroscan en torno de los fenal proveniente de las horrib_les estepas de Ara- es Gaspar. Por desgracia, el Hijo del Cielo no co- roces ídolos y cuidan los tesoros, de los cuales
bia, era todavía más extraordmar10. La luz vaci- noce á su padre celestial. ... Soy el pontífice úni- ni una sola pieza de oro ha caído nunca en las ma. .
lante de antorchas elevadas por esclavos de tez co ·ele un dios incierto. que surgió del cerebro de nos de un huérfano.
A las veces y con el fin de honrar la estatua
broncínea revestidos de blancas túnicas y con la. lm gran filósofo y que murió hace muchos cientos
ele las cien bocas clevorantes, queman, en hogueras
cabeza cubierta de velos blancos, alu111braba una de mlos.
tan altas como los templos mismos, á jóvenes
procesión de elefantes negros, ataviados de púr~Iis templos, sin sacerdotes ni adoradores, siem- mujeres más graciosas que la aurora.
pura sobre cuyas espaldas se apretaba una multiprn están vacíos. :Mis pueblos se conforman con diNuestros dioses no aman más que á la muerte
tud de hombres de rostro pálido, ele ojos dulcísiYinidades
tan asquerosas como ridículas, ante cu- y no dan m[1s que la muerte. En cada primevera,
mos y con trajes de seda de color bermejo, cubierevocan á la
tos ,fo pe~rería. Algunos ancianos, con la frente ya presencia, por buena política, yo me veo obli- desde las riberas de su río sa!?Tildo
o
'
.
ceñida de pequeñas bandas de lana blanca y cuvas gado á hacer riverencias. ¡ l?iguraos, augusto her- pes te y Ie arrojan como alimentos la mitad de
mano, á escorpiones del tamaño de bueyes, á ca- mis imperios, y el!-tonces, en mis magníficas ciudabarbas descendían hasta la cintura, llevaban cojines de armiño sobre los cuales temblaban chispas ballos con cabezas de serpiente, á dragones eri- des, falta á los vivos el valor ele enterrar á los
diamantinas; encantadores jefes arrancaban á li- zados de prnmas, á sapos cuyo hocico se trae-a- muertos.
Hace ya 1;1ucho tiempo que un profeta, u;,
geras cítaras de áureo cordaje, melodías lentas, do- ría sin esfuerzos al más grande de vuestros elelorosas, de una suavidad enternecedora: ascetas de fantes! Un gran dios quimérico y una multitud santo, pr~curo arrancar las almas á aquel1os diodescarnado cuerpo, ojos muertos y árido rostro, ele monstruos 6 pintados en te1as, son, por cier- ses terroríficos; mas no supo hallar más remedio
salmodiaban sordamente, sin interrumpirse nun- to, bases de una sei•ja policía. En rigor, con mi que el re1;1unciamiento á la vida, el sueño profundo
ejército, mis espías y mis verdugos, yo podría ase- del espíritu, un sueño vacío de ensueños sin
ca, melancólicas oraciones.
'
gurar la paz pública. Si una provincia se insu- amor ip. esperanza, en la cima de una columna
6
En medio del cortejo, en donde la música llo- rrecriona 6 rehusa los impuestos, desencadeno soen
el
recodo
de
una
roca.
/
raba, sus acordes más tristes, en donde la plegaria bre ella cien mil soldados ávidos de todos los bieYo quise ~scapar_ á esas dos ryligiones ;.,,pulcraera más lúgubre, marcnaba un elefante colosal nes terrenales. Tengo suplicios muy elegantes y
completamente blanco, adornado con una torre de razonablemente atroces; ese muchachón que he les._ Un sab10 vemdo desde muy lejos, desde las
marfil en cuya plataforma se reclinaba, entre la puesto hace un momento á la entrada de nuestra regiones del Occidente, me dijo una tarde:
-"l'ronto nacerá un dios de, bondad en los connieve de .pieles preciosas, un joven de una belleza tienda, es mi ministro de justicia : con un golpe de
fines
del Asia. Ponte / en elimino á lo largo del
maravi11~sa, envuelto en armiño, coronado d~ ru- navaja }mee volar á veinte pasos la cabeza de un
mar de Persia : te p¡:éclecerá una estrella que no
bíes y que parecía languidecer ele mortal lasc1 tud. hombre en movimiento.
conocen tus sacerdptes, y ella bañará con sus áuY todos, arrullados por los murmullos sagrados,
Mas la ad versa fortuna me trae á menudo em- reos rayos el tabérnáculo del dios. ¡ Y si éste
iban en actitud y con gestos hieráticos, semejando
ídolos perdidos en el pavoroso cr~púsculo de un barazos demasiado crueles. De tiempo en tiempo, U! bendice, tus pueblos quedarán consolados!
templo, atentos sólo á sus ensuenos, _sm ver_ m ejércitos de salvajes, venidos no sé de dónde, caí- te bendice tus pueblos quedarán consolados!"
la montaña ni la mar, ni el campo desierto, º! la dos tal vez de la· luna, se arrojan sobre mis más ri.:
noche cintilante. Sólo el joven Rey seguía con la cas comarcas y todo lo pillan y á todos pasan á
mirada, llena de u.na ternura infinita, el cur:o ele cuchillo. Cuando aparecen mis generales, ya no
Melchor y Gaspar se durmieron fraternalmente
la estrella solitaria que le sonreía desde el L--:clo encuentran á nadie ó, si alcanzan al enemigo, ge~ lado á lado, cerca del perfumado bracero. Am ba;
neralmente
son
batidos
de
un
modo
vergonzoso.
del cielo.
Entonces, el pueblo, cuyo espíritu es naturalmen- ti;opas encendieron fogatas en las playas del lagó
Los dos fantásticos cortejos ya no se encontm- te falso, se irrita contra mi dios y lo culpa de to- fun.ebre y al despuntar el día la mila~rosa estrella
ban ahora sino á una débil distancia, el uno ,]el dos sus sufrimientos; y, como ese dios no perte- palideció y se apagó entre los prime;os rayos del
otro. De repente el macizo carapach_o ~e los eJ,,- nece más que á mí, es á mí á quien el pueblo pi- sol.
fantes fué sacudido por un estremec1mient., ; ag1- de cuenta. de la sangre vertida, ele las ciudades y
. Los dos reyes, diariament~, no prosegujan su
v1a¡e antes del crepúsculo vespertino. Hasta la

•••

Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILTTSTRADO
Melchor lo invitó el acercarse y el ruinoso camello condujo ponposagmente á su cababllero entre
el imperial elefante )' el éaballo de guerra acorazado de acero.
-¿ Quién eres? ¿ De dónde vienes- ¿A dónde
vas:-dijo el rey del blanco rostro.
-Soy Baltazar, el emp_erad~r de los hombres
negros, el prí~cipe. de Afnca. \ engo de un _u:undo ele clesolacion. \ ~y á donde me lleve esa e¡,tJella
y llevo el Divino. Xiiio que reposa en tila l~1z de
la estrella, el susp1ro de dolor de la r_aza neºra . ,
•-Iremos lo~ tres, hermano m10,--contesto
:Melchor-v entonrcs nuestro viaje será ,·ercladeramcnte' ulla peregrinación del género hru1~ano.
S encendieron las antorchas y el corteJo prosiguió su marcha por las de!oladas so.lecla~~s Y
por los sendero~ de la montana, con d1recc1011 Ít
Jerusalem .
Hasta que rayó el dia, contó Baltazar, el son de

•

la sed ele las bestias feroces y de los asesinatos.
Pero quisiéramos aprcndel· algo de to_dos esoss:i;
frimientos y no podemos; allá, un ~1c10no.~o rromás que lo que pueda saber un recién nac1 o. .
da nuestra Yida para en el fondo de u.u agnJ~r~
sombrío. Knestros dioses no .nos prop~rc10nan ~1·~guna luz. Son pequeño::; choses deb~les que :
nen miedo y que i-e. e:,eo1~?en &lt;l~baJO ,ele las ozas del hogar, e~m.o lagurtiJos, gr11,lo~ o ct~lc~r~i~
Somos demasiado ign0mntes para rnrnnta1 J1 eJ,
res djoses. Yo he llamado á los e_ncantadore~ mas
hábiles : dornc~tica11 á las serpientes, pe10 no
aduermen los corazones infundiéndoles esperanzas
d ..
Sin embargo. uno de esos encantadores me IJO
un día:
,
. C
d h ,.
-"HeY del Africa, Yete a Asia. nan
~)aS
lleo-ado .\ las plavas de un mar azul como el ;1elo,
set~ ap~recení lrna estrella, del_ lado del.. Norte.
Prosigue tu ruta. siguiéndola s.iempre:, Una _noche ella se detendrá sohre un dios recten nacido.
Ad¿ras [¡ ese peqncfiuelo y todas las llagas de tu
raza se curarán ..

°

* ••
Uelchor, Gaspar y Baltazar, ~·ep?saron tocl? un
día en tierra de .Palestina. Al s1gu1ente c:epusculo la .estrella brillo ron un fugor _tan vivo, q_ue
to'das presinU~ron cei~c~no el t~rmm? de su "~~je. ~.\scenclieron por ar1das colmas, a cu~os pies
se extendía un rnlle y en cuyas faldas ardian fueo-os por doquiera, que alumbraban á muchos pa~fores con sus reballos y sus perros. En medw
del Yallc, cabe un burgo, una pobre construcción apoyada {1 una gruta ele rocas, estaba como
iluminada por tres rayos de oro que se desprendían de la misteriosa estrella.
Gaspar hizo callar su n_1úsica bárbara. Melch~r
impuso silencio á las oracwnes de sus ascetas: so-

•

•

•

hora ele la tarde, recostados en los umbrales. c1e
.sus tiendas, paseaban silenciosamente _sus nuradas Ol· J.1s tfont~ montañas á la mar gns, por la
-cual pasaban los vientos sin trazar una sola
.arruga.
. b
, .
1
nielchor escuchaba la queJum rosa mus1ca c_e
Jns cítaras; Gaspar se hacía can~~r la s~mbr1~
-eronica de su abue lo, glorioso HtJO del Cielo. a
.qui~n los Tártaros sacrílegos habían sacado los
-ojos y arancado la lengua.
nespués, se plegaron las tiendas _Y l.os dos ~ortejos mezclados, se pusieron en rnovu111ento en · tor•
no ele ambos re~·es.
~
Ya Ja estrela brillaba sobre el ooraclo azul del
-&lt;Jielo ocidental. En ese instan.te, ,des~e lo alto d_e
:SU torre, el rey hlanco aclv1rt10. a un ,..num ~ arul&gt;ante y lo señaló al re~' amarillo. hl arr1ba~1te
-era un negro, jinete en un ~amello, con las pier1rns desnudas y el cuerpo cubierto ape1~as por·algu~
J1os pedazos de piel, con. un turbantillo de colo1
,&lt;ludoso atra,·esaclo sobre la frente, y con. un. rosal
,en la. mano. ]~l camello, roído por la miseria,. es'
&lt;lo de fatiga Y de hambre, con las vod1llas
,enua
,
b JI el
·
s en
-(!ns1mgrcnta_clas, alargaba sus e ~1 as pierna
tre las rocas y los cardos de! ?amrno: .
-Será algún esclavo fug1tivo.~1Jo G~spn~,~
pero su cabalgadura no lo llevara. ,muy !eJOS. r, Q¡,
_gustaría, hermano mío, pmbar en el la ligereza de
mi verdugo?
.
· ¡
~{e]chor contempló al llijo del C1e o con un estu por desdeñoso.
.
b •
·
-Nb.-dijo-yo tomo á este mocen~e ~Jo_ 1111
t . , Si es de estas tierras. po&lt;lra gu1a1nos
prto ec~wdn. las malezas v de los pantano:::.
á
· raves e ·
' ·
¡·· .
·t agudo
. En ese momento, el negro e io un gn o,
'
l111 rito de júbilo; con una mano se apreto el peg
la otra agitó su turbante, saludando
e ¡10 V COil
- ]
d .nfan
la radiosa estrella. Después, con ~ena ee e i .
iil placer, esperó el paso de los ,euores del Asia.

los pífanos y ele los tamboriles, la_s desgracias de
su pueblo; hah]ó ele los des1ert?s sm fin, estériles,
en los cuales no se encuentra 111 una gota ele agua;
del inflamado huracán que ahoga á. los ,·iajeros
dentro de una coJumna de arena ardiente; ele los
pantanos á cuyo borde se respira la muerte; de ,las
selras. de {irbolcs gigantescos, siempre sombn~s,
ele las cuales el hombre no puede volver á salir;
del hormio-uero de las serpientes cayas solas miradas dan°la muerte, ele los leones, las hienas, !as
panteras: ele los cocodrilos que pululan en los nos
y en los lagos; de las ham.bres, de las costumbres
feroces ele ]as tribus que comen holllbres, de las
exterminaciones, de los pueblos destruidos á sangre y fuego y ele los piratas, cazadores de esclayos, que en todas las cost.as echan sus redes á las
vírgenes y á los niños,
- eso no es nada aún,~clecía el nobre rey Baltazar.-Ya tenemos la costumbre del hambre, de·

�•
EL :MU NDO ILUSTRADO

Domin go "/ de Enero de 1900.
Domingo "/ de Enero de 1900.

lo se escuchaba el can to de las dtaras que expre•
saban una melodía moribunda, sembrada de suspiros y de sollozos. L os rebañ os miraban sin miedo el desfile de los elefantes, los perros se acercaban á olfatear á los esclavos y á los hombres de
armas. Algunos pastores cantaban con tan dulce
voz, que Baltazar lloraba y reía simultáneamente.
A media noche, los tres reyes se· apearon de sus
cabalgaduras, y seguidos de sus e:;c:larn~, qu e llevaban pr eciosos presentes, llamaron á la~ p uer tas.
:'.\Ielchor llevaba un incernmrio de oro en que
ardía el incienso, Gaspar un.a cazuela &lt;le oro en
que ardía la mirra, y Baltazar no ten ía en las manos más que su r osal.
Abriéronse las puer tas : era u n establo desnudo y frío, en don de entraba el viento del in vierno. Sobre la paja de 1111 pesebre dor mía un niñ o. r na mujer joven, vestida ele blanco. estaba
sen tada á la cabecera ele la pobre cuna, mientras
que un buey á la derecha del pesebre y u n asn o á
la izquierda, calen taban al n iño con su aljento.
:Mas los tres Magos habían reconocido al Dios, y
los tres h umanos se pr osternaron delante de J esús, con las fren tes en el polvo.
L os azul es vapores del incienso y de la mir::-a
ascendieron hasta el techo, por entre cuyas mal

unidas vigas veíanse el cielo, las estrellas y un aci:namien to &lt;le blancao alas y escuchábanse murmurios angélicos.
Gaspar ófreció primero sus presentes : u n haz
de armas incrustadas todas de diamantes.
-Señor,-dijo,-mírame pr ostemado an te t u
debilidad, á mí que me sient0 en la cima de la
grandeza humana. T e he buscado para obtener t u
alianza en .1a guerra y después de la guerra. H az
que e,-tas armas Yeng;m á cualquiera que elere su
brazo con el fin de re bajar m i pocbrío.
El X iño seguía durmie11do. Y , en las alturas,
las voc:es celestes respond ieron :
-Soy el dios de los pacíficos y no quiero más armas que la dulzura y la misericordia. L as que me
ofreces, ~ólo Eervirán á los reyes que, en los futuros
siglos degollarán á mis pueblos como á cabritillas
indeíensos.
i\Ielchor j un tó las manos mientras que sus esclavos desenvolvían delante del pesebre telas de
oro y de seda y vaciaban. sobre h1 paia del estab lo pu ñados de piedras pr eciosas.
-8e1ior-dijo-por largoR h e escuchado la ,,
labra de los sabios, y su sabiduría 1¡ e ha parecido
Yanidad. H e Yenerado á los san toF, v su sant iclad
no era más que una men tira. H e buRcado un dios
de vida con ahínro, y no he en cont rado más que

el duelo y la muerte. T oma, señor, todas mis riquezas, todos mis tesoros, y haz que el júbijo reflorezca sobre las metrópol 1s de mi imperio.
El Xiñ o seguía durmiendo. Y los ángeles respondieron :
·•
_ ..::;oy el Dios de los pobres; n o qu ier o más tesoros que la. pureza. Recoge tus presentes : ellos
sólo sen ·irían para mis pontífices y mis sac·erdote~ que, olviclando mi de,nudez, se vestirán deseda y se comtelarán de esmeraldas y de a metistaR.
A su Yez, Baltazar ~e al'l'odilló, ±ornó entre sus.
manos los piéR ele! Xiño y los besó llorando :
- P equeño Dios, más blanco y más dulce que•
la luz : no tengo qué ofrecerte, más que mi corazón y rnis lágrimas. Ten piedad de nii-· herman os
y roncede tu amor á nuestra inmensa t risteza.
· Ento~ es Jesú~ deRpertó y sonri ó ; abri ó sus pequefi os ñrazos y dejó caer una bendieión infa ntil
sohrc las miserias humanas.
Y soh_re el terho del ef;tablo. en tre el fulgor de
la estrella, Jo¡; angele,; de alas blan cas cantaron:
- ¡ Glor ia á Dios en las alturas, y naz en la tierra á los hombres de buena voluntad !

Cortada la línea, el hambre consumará la derrota
y aca.rá de dispersar las fuerzas ya disgregadas.
Por esto dice el Gen eral Hamley : '' Los que ven la
guerra desde lejos,creen que un general sólo piensa
en dar ó parar el golpe ; pero la verdad es que por

EL MUl\TDO I LUSTRADO
g uardia á retaguardia, agotará en un día ~os _ei~men tos del distrito ocupado, y que para vivir ::.! sig uiente necesitana t raer convoyes de los distritos circunvecinos ó apelará los almacenes de la base de operaciones. En consecu encia, si el país es

ocupado. Ningún general ser~a a_bsu~lfo por 1~ Corte Marcial si ordenara la d1stnbuc1on de v~ve~es
de r eserva en casos que no seanabsolutamente mdispensable obrar así.

REVISTA GRAFICA DE LA CAMPAÑA
~

E JflLIO GEBHART.

•

•
Ca.fión na.val del Gral. White en La.d;y Smith.

cada mirada que dir ige hacia adelante, mira cien
veces hacia atrás para estu diar y \tigilat su línea
de comunicación.''
En otros tiempos, cuan do los ejér citos eran
m en os numer osos y no tenían piedad para los habitantes de los países ocupados, éstos les daban
pr ovisiones; pero hoy los almacenes centralizado,:;.
son indispensables. El sistema moderno se funda
en estas tres máximas : l a. Obtener la mayor suma
de provisiones del país oclipado. 2a. Establecer en
las líneas de comunicación provisiones que suplan
l a falta de ellas en el país. 3a. T ener una reserva
de provisiones para algunos, días, por si fa~ta1~ ,en
el país ó se intercepta la lmea de comumcac10n .

estér il y si. n o pueden venir los víver es con r?gul~ridad y de una manera cierta, el general se ve obligado á dispersar sus fuerzas en un ár_e a extensa,
exponién dose á una derrota fragme,ntana., E n 18_1-!
el Mariscal Blucher n o pudo dar v1veres a sus cmcuenta y seis mil hombres y los repartió en cuatro
column as; Napoleón aprovechó la ocasión, y con
cuarenta mil h ombres derrotó sucesivamente á los
cuatro grupos aislados de su adver sario.
..lunque l os ejércitos modernos obtienen la mayor suma de pr ovisiones del país ocupado, no pue-

Los grabados que hoy figu~a~ en la sección de~tinada á la r evi¡;ta de las hostilidades en Sud-Africa tienen &lt;rran poder sugestivo, pues con verlos, se
co;11prend¡ más de un episodio de esta lucha tan
fecunda en heroicidades.
La Qal i&lt;la que h acen los ingleses de la plaz_a
; itiada, en un t ren acorazado, es empre~a que ex1&lt;re de quien es la in ten tan, valor t an fno y sost~~ ido, que sólo una disciplina per f~cta_ l~ace posible ; l a impetu osidad, el arranque mdiv1dua~ que
mant iene la ten sión de espíritu del co~ba~1ente,
8e t ruecan en estos casos p or un a obed1enc1a pasi rn y automática ~ l as ~r d~~es de los jefes, Y. por
el desprecio de peligros m v1s1bles, y por lo _m1smo
más amenazadores. Se comprende el obJeto de
estas salidas : explorar las pos~ciones de las fu?r ·
✓,a s sitiadoras, atacarlas y qmt,íirle á 1(1s batenas
enemigas la eficacia de u n fuego no perturbado. ·
)lucho se ha comentado la importancia de los
cañ on es de la brigada na rnl que tiene á sus órdenes
-el Gen eral ,,hite en Lady Smith. Presentamos en
n u estros grabados 11110 de esos cañon es, haciendo
fuego en lo más rudo de la jornada que lleva el
nombre de batalla de Lady Smith (30 de Octnbre.)
Por las dimen siones de la pieza, se comprender{i
que teniendo tales medios de ataque el general
inglés, los del ejército contrario no han de ser poco
perfectoe, cuando puede con ellos contrastar en
sentido vent ajoso los esfuerzos del defensor
de Ladv Smith.
Los bóeros se han h echo acreedores á la nota
de excelentes en el manejo de la artillería. Sahido es que esa arl.lla está manejada por notables
oficiales alemanes y franceses. Como la configuración del país permite á los bóeros si tuar su
artillería en colinas y gargantas, invisibles para
el enemigo, más ele una vez se han visto los ingleses tan rudamente acosados por un fuego certero,
que tienen que retirar su artillería violentamen te,
so pena de perderla, como le sucedió al General
Buller, una de cuyas baterías quedó en p oder ele
0

• *.
Cada soldado inglés lleva consigo ración para
un día y la consume sólo cu ando falta cualquiera
otro r ecur so. L a ración diaria se le entrega al
r endir las faen as del dfa, y consiste en una libra
de carne fresca, quince onzas de pan y cuatro de
otr os artículos. Estas provisiones le duran hasta
que se h ace el pr óximo r eparto. Concluído éste,
los carros del regimiento se cargan con nuevas
provisiones suficientes para una ración ordinaria
y otra de r eserva por cada s~ldado de los. q~e
componen el regimiento. 'lienen la com1s1on
de llevar las provision es á los carros, las columnas
del Cuerpo de Servicios del Ejérctto: un a división de infantería está atendida por tres de esas
columnas y un cuerpo de ejército de tres divisiones t iene á su ser vicio diez columnas.
Tren acn a.za.do d3l Ejérci to I ngl és en Sud-A fri ca..

• **

Cómo se provee de víveres el ejérci foinglés
en Sud-fifrica
~

La curiosidad que despiertan l os acon iec;imien tos ele Su cl-.\.frica n o se satisface 1•011 h1 d1,1r ia lectura de las noticias cablegráficas. L,, nwyoría ele los lectores busca en las reviscns .\1l0s
más preci os, narraciones metódicas, ,i,;t·1dios
técnicos sobre las cuestiones de orden m il itar cuya Rolución buscan en el campo de batalla lo~ "Cnerale~ ele los ejércitos beligeran tes. P ara fundar
p r011ósticos rac:ionales y explicar los varios sucesos d? la guerra, son in dispen sables estos dato,:,
p11es a fa l_ t ~ de ellos todo es confusión y caprichosas SUP0RlCl0n es.
Ya ·que desgraciadamen te las hostil idades t iendPn ~ prolongar se, no n os faltar ía t iempo para
publicar en el curso de la campaña, artículos ex-

pl icatiYOS sobre armamentos, medios de adquirir
proviRiones ele boca, organización de los trenes
de sitio y movi lización y t ranspor tes de los ejércitos adYersar ios. P ara empezar ha bla r.emos del
problema ele las pr ov ision es para el ejército inglés, remitién donos al estudio que ·ha hecho del
pun to u n oficial que escribe en periódicos londinenses.
El problema más interesante que dehe resolY(&gt;r
un general en campaüa es la ali men tación de los
soldados. L a d ificultad aumen ta en p roporción
á la distanci a- que lo separa ele la base de operacio11es, no sólo p or el t iempo mayor que requiere
Pl tran porte ele pro ri siones, sino por el peligro
que corren los vehículos de caer en poder del enemigo. P ara evitar ese peligro, es necesario situar
deRtacamentos que guarden de trecho en trecho
la lín ea de conninicaciones. P ara dar un ejemplo, supongamos que los ingleses hubieran empleado todas sus fuerzas expedicionarias en in-

vadir el Transvaal cruzando el Estado Libre ·
X ew!1ort liahr ía sido el pr imer cen tro el~
depósitos &lt;le las pro,,isiones traídas del
Cabo ó de otras rolon ias por los con tratistas. Al
alejarse las fuerza~ de X ewpor t h abr ía que estahlerer un o, dos ó tres depósitos mús, por ejemplo, en Colesberg, Bloemfontei n y e n algún otro
punto. E videntemente ser ía fácil para un cuerpo
de )1ócr os fla nqu~ar las líneas inglesas para destrmr el ÍcJTocarril ó aporlerarFe ele sn almacén de
provisiones, y para eritarl o ,;e apelar ía á los eles- .
tacamen tos e~calonado~ en la Yía, ele lo que se infiere que mientras nHÍR larga es la línea de comun icación, Ron mayores las fuerzas que deben separarse del cuerpo Lle operacion es, debilitándoseéste en proporción. La i mportm1cia vital de la
lí;1ea de comunicación se com prende al pen sar queaun derrotado, puede nn ejército rnhaccrse si ~e
mantiene en relaciones con su baFc y centro &lt;le
depósito.

La ración de r eserva se compone de carne conservada, vegetales y galletas. La dificultad princip al consiste en obtener la carne fresca para _1~ m ción ordinaria. E n país amigo todo se facilitasiempre que haya dinero para pagar. al ?ontad?:
lo grave es obten er provision es en terntono hostil,
pero todo lo vence el tacto de los o:ticiale~ . que
hacen la compra, si saben despertar la _cod1c1_a Ae
l os habitantes. Si la dificultad raya en 1mpos1b1li·dad, hay que emplear la fuer za Y. r esolver~? á todo,
pues no tardará en declarar se la msurrecc10n de los
· habitantes.
Cuando los lugares ocupados por el ejér cito no
tienen r ecursos suficien tes, hay que buscarlos más
l ejos y enviar escoltas que cuiden de las provisiones hasta traerlos al campamento, es lo que se llama ' formar un "convoy."
Dicen los alemanes qu e una fuer za de treinta y
cinco mil hombres con diez mil caballos, que opere en un país medianamente fér til, con u n frente
de cinco millas y una distancia de n ue,e, de rnn-

,,,

Artilleros ingleses poniendo en salvo su artillería. en un comba.te.

den atenerse sólo á esos recursos, principalmente
cuando la inminencia de una batalla r eclama la
con centración de fuerzas. Para ponerse á cubierto
de esa emergencia todo cuerpo de ei ército, lleva
su tren d&amp; víveres que tiene raciones de r eserva
para tres días. Esta reserva y los dos que llern
el soldado consigo, y las columnas de provisiones, le permiten operar cinco días independientemente ele las líneas de comunicación y del J?a ís

los bóeros, porque éstos no dejaron con. vida á los
animales que conducen las piezas y carros. En
la lámina, se ve el desconcierto de l os artillero~
ingleses,, temerosos de no sacar á tiempo sus tren es del objetivo del fuego adversario.

------·-·---.:.__ _

�EL MF~DO ILüSTRADO

r.omingo 7 de Enero de 1900.

Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO IL.USTRADO

•

'rod;aóa &amp;ur ae~. ·:.~...
· la ri)i2&gt;ma quirJí ·....
··_:.-.&gt;·:·.
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uif) á de

iocóo Gallar

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•

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¡/ - -: a&amp;c ael Q)r ku1ái~ander

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Enero de 1900.

Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
que sabe. y mejor que el cura de 1a
1 o
dolora de Campoamor. Como en a c ·
media de Bretón .lf ¡ secretario Y uor
Cristián viene á ser Doi~ l'a/iricio Y
Cyrano Don Eugenio.
Don Fabrilli,o
exclama:
-¡Billete
ele amor!,•••
Yo ignoro esos embolismos

.A.BGUDIE:NTO
DE

"CYRAN O DE BERCERAC,''
ACTO I
Salóu del palacio de Borgoña, donde
se verificaban las representaciones dra,.
1m1tic:a S en rn.o.
Supónese que se rn á representar
La Ulorisc. Uran concurrencia y varieuad de personajes. Haguenea,1 (Dfaz)
lmblanclo con Ligniére (UrquijoJ cuenta á éste y á lo~ nobles que le acompañan, que Cyrano. en uno de sus
desvlauteii de guaµu, ha probibido al
t"ómic:o )lonttleury que trabaje lluraute un mes. Ragueneau, &lt;lueíio Je la
hoster!a llamada de los Poetas, desel'1be á su modo el c-arácte.r de Cyrano,
y alude ii la celebridad que le ha proporcionado su ellOIJlle · nariz. Cadete
de Gasc1111a, poeta. sol&lt;lado y caballero,
espadacb!n, valentón y pródigo ....
Erase 1111 hombre ti wui 1w,-iz pegado.
Aparec-e Magdalena Robín ~.Sra. íJue1Tei &lt;,1 llau1:1da Hox:ina, ¡1reci1111 u•! 1:,
época. protegilla del conde Unicl1t', pl"ima ele Cyrano. que la ama en silencio,
y enamorada ele Cristián de ll.euvillete, también cadete de Gascuña, muchaello de tortos alc~wtes. pero buen mozo.
Comienza la representación de La.
Clori.~e.
Sale )lonttleury. CJ-rano (F.
J\lendoza,) grita desde una silla.-¡Fuera, tunante!-El piíblico se le viene enci09l. al tl'emeni.Jón que afronta con
desparpajo las iras gPnerales. El vizconde de Ya! Yert (:.\l. :\Iendoza,) le reta personalmente. Cyrano le suelta una
tirada ele Yersos y una e!'tocacla "á, un
tiempo." Consumada la suerte, arroja

l➔'abricio
conquistará
la pretendí,.- ~ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ,· cla
de s~ para
principal.
Aquf llega
el_ heróico Cvr-ano al colmo ele . .. &lt;tUruismo.

Finge· la ,·oz de su amigo y . entona
el ]Iimno ele amor para conmoYer y renclir á Hoxana, que en los transporte~ Y
deliquios de la pasión. junt3: sus -~ab10s
con los de Crlstián. Gran s1tuac1on de
ópera. sin mfisica (saJvo la que tocan
uentro unos pajes en sus tiorbas ó guitarrai, para avisar la preseoncia de algún
importuno). ~\Iefistófeles ele Bergerac,
Fausto ·d e Ne.uYillette. '.\Iargarita Robín .
.Janlín. balcón ... basta el rayo de luna
para el inayor efecto teatral.
ün fi·aile ca,puchino, que viene como
llorido deJ cielo, casa inmediatamente
á Roxana y Cristián. Este y Cyrano
parten de seguida para Arras con la
compaiifa.
La noche de boda está afin lejanaexclama el burlado Gufche.
-;,:'lle escribirá-pregunta Roxaua.
- Os lo prometo-contesta. ... Cyrano, y cae el teló~
ACTO IY

A.et:&gt; I .--Escena. última.

, _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _.aao_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

ciento. Ocho follones malandrines dejó
tencliclos el fuerte brazo del gascón,
huyendo los demás.
Llega Roxana, hace confidencia de
sus amores á Cyrano, y le pide que
proteja á Cristián.

Acto !.--Escena III.

una bolsa de"' oro al escenario para indemnizar á los cómicos y se queda sin
dinero para cenar .
En la escena siguiente desahoga sus
penas amorosas con su amigo Lebret
(Robles.) El. CFano, ama locamente á
su prima. Roxan.a, sin atreverse á revelarla su se&lt;;reto. porque /, cómo bal&gt;ría ele quererle 1i. él con aquella nariz?
Una dueña (Sra. Herrero) le da una
cita de parte ele Roxana. Termina el
acto saliendo el bra,o gascón á librar
descomunal batalla contra cien boml&gt;res, que e~tán ~postados para matar
á su amigo Ligmére.
.
Con 15 luchó el Cid en Zamorn victorioso: g;:¡ le sacará de ventaja Bergerac.
ACTO II
Interior ele la Hosterfa ele los Poetas. Rai:ueneau. pastelero Y amat~in-,
felicita á C)·rano por su duelo con '· ~1vert. Corno Cyrano. que se bate é 1~provi~a á la par. Ragueneau hace tortas y hojaldres en ,erso.
. .
(Srita. ~u1lrez) su muJe1. se deLl·,-a
..
ó
ja querer ele un farfant n Y b""otudo
i.,
mosquetero. parroquiano de la cas_a.
Esta señora prefiere las armas a las
le~~=:ios poetas Je dan _coba literaria
ni dueño del establecimiento Y co~en
de gorra. Se hal&gt;la del combate de os

ºe~rse dueño y señor de Roxana, pero
h ,.
fallan sus planes.
l!:scena del balcón. El Ileso de Ro.cana.
'.\lagdalena Robín, Cyrano de Bergera'&lt;' Cristián de ~ou,illete.
E~"'ta escena tiene también un prccedente,
pordeel Bretón.
lado cómico,
en laEugemo
c1t~a
l"Ome-dla
Allí Don
entona una serenata, fingiéndose Don

Asf se lo promete él, todo abnegación.
Como el capitán de El Juramento está
á punto de romper.

Campamento en Arras. al amanecer.
Cyrano anima y conforta á los gascones, desfallecidos por el hambre y las
fatigas de la guerra, y le escribe á Cristiírn una
carta
paraatraRoxana.
Llega
éstadeenclespeoicla
una carroza,

v~sa udo el campo español eneniigo y
confiacllt á la ''proven-ial hida lgufa castellana." Xuestra proverbial hidalgufa
la deja pasar no sólo á ella, sino acompañada de abundantes y exquisitas provisiones de boca.
Roxana y Cristilín solos, dfcele aqueDon Kuge11io:
lla .que está enamorada de la belleza
-Está bien.
lle su alma retratada en sus escritos, y
Do,i Jl'a!Jricio:
que aunque fuese deforme de cuerpo
Pondere usted bien mis ansia;; . .... . le amarra lo mismo. Desesperación de
Cvrano estribirá cuanto llaga falta y Cristilín al ver que Roxana ama el alma
adiestrará á su amigo con su much_a la- ele Cyrano. autor de las cartas. Oyense
tia.
los disparos {le la arcabucerfa. Cristián
Je serrtis ton esprit, tii seras mci Mute.
sucumbe de los p1'imeros. Roxmna y
r or de pronto. le entrega una cartn sus compañeros rodean el cadáver. Sueque ya tenla escrita y no firmada, de- na una desca1:ga. Caen casi todos. Un
cla rantlo su propio amor.
oficial español aparece diciendo: ¿ QuiéEscena final.
nes son estos va tientes?
El amante ele Lisa, que vió achicarse
Cyrano responde:
á Cyrano con Cristián, se crece y "le to-Ca,detes ele Gascuña.
ma la nariz." Cyrano le abofetea delante ele todos y termina el acto segundo.
ACTO V y último
ACTO III
Quince años después-1655.- Jardíu
Jardfn y plaza. ,La casa de Roxaua. de un conYento. Una capilla. Roxana
Jlluro y balcón esca/ali/e. El pastelero llora la muerte ele su esposo, con el que
Ragueneau nos comunica. que su ~eñora no cambió más que un beso. Entra Cyha tomado las de Yillarliego con el con- rano, herido en la cabeza mortalmente
sabido parroquiano de los mosta&lt;&gt;ho¡¡.
y á traición por un lacayo vengativo.
Además los poetas se le ' han comido Delira, :y al ofr de labios de Roxana
la pasteler!a y está arruinado.
las primeras frases de la carta de desRoxana se entusiasma con las cartal'l pedida por él eRcrita y que ella. encontró
de Cristiiin. escritns por Cyr,ano, y éste sobre el cadáver de IJristián, r epite todo
oye con reprimida amargura los elogios el contenido. Roxana descubre entonque hace la mujer amada de su afor- ces el amor ele Cyrano y su sacrificio,
tunado riYal.
y exclama:
E l conde ele Guiche anuncia qne loR
-¡Vive. yo te amo!-Pero es tarde.
cadetes ele Gascuña van á levantar el
El brarn gascón muere prorrumpiensitio que ban puesto los españoles á la do en arrogante frase.
ciudad de Arras. Este conde pretencle
- Genio y figura basta la sepultura.
ele sol. aurora, Parnaso.
Y luego más adelante:
Do11 Fa!Jricio:
... En un billete
quiero declarar la llama
que me devora.

Pasion queridci
i:::at 11u t o ,tq.i,:

Pero reprime los impulsos ele su corazón.
Oh!

110:

yo dcho

morir.
Entran los cadetes de Gascuña (Señores Soriano, 111. l.\Iencloza, T?rner,
Montenegro, Blasco. Juste Y "\•al&lt;&gt;ntín) y su capitán Carbón de Castel-Jaloux (Sr. Cirera.) Cyrano los presenta al conde de Guicbe (l\fedrano.)
A,p arece Cristián, nuevo en la compañfa. y deseoso de ba~er una bom1?rada se burla de la nariz de su temible
co{n1mñero. Est~ resignado Y fiel á
su promesa, aguanta la_ burla co_n
asombro ele todos. Solos los _d~s. arrojase Cyrano en brazos ele C1;1_stifin.
Le perdona su provocac1on. S_abe
que ama á Roxan~:.. á,, quien él qmere
"con fmte1•nal carmo. Sabe que R;o·
xnna corresponde á aquel amor. c_ristián es sn hermano. Rasgo sublime
que no•será el último.. ni el mej?r }e
este carácter excepc10naJ.. C1·1stl.an,
a "radeciclo. clisculpa su 1mprudenc~ , desea cliri¡?ir una carta á su amada. 'que tenga mucha miga y m~chos
requilorios. Pero el pobre no entiende
de esas cosns.
. .
calla11do

¡Quien .~u¡iirra.

escnbir!

Afortunadam ente, ahf está su amigo

Acto III.--Escena. última.

�Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

~~
BALA.DA..
Era una noche sombría
y el viento triste gemía,
cuando en la calle ·desierta
la niña el arpa tañía
de hambre y frío casi muerta.
Se puso la niña en pie
y un hombre se le acercó,
.'° le dijo . ... no se que;
y la niña gritó: ¡No!
y el homb¡ infame se fué.
Y era la noche sombría,
y el viento triste gemía,
cuando en la calle desierta
se quedó la niña muerta
junto al arpa que tañía.
DIEGO VICENTE TEJERA.

De ~~11 Libro de las Burlas.11
XXVII
¿ Que si me duele? Un poco; te confieso
que me heriste á trai&lt;,ión, mas por fortuna
tras el rapto de ira vino una
dulce resignación .. . . Pasó el acceso.
¿ Sufrir? ¿ Lolrar? ¿l\Iorir? ¿ Quién piensa en eso?
El amor es un huésped que importuna;
Mírame como estoy; ya sin ninguna
tristeza que decirte. Dame un beso
Así; muy bien; perdóname; fuí un loco;
tú me ctuaste,-gracias,-y ya puedo
saber lo que imagino y lo que toco:
En la herida que hiciste por el dedo,
¿ que si me duele? Sí; me duele un poco,
mas no mata el dolor. . . No tengas miedo ...

XXVIII
Por las áureas estrías de tus ojos
cruza, como un relámpago, el coraje,
y la efímera espuma del ultraje
mancha tus labios, á mordidas rojos,
Bien muestran tus histéricos enojos,
la ruano que se crispa entre el encaje,
las rígidas arrugas de tu traje,
tu pie impaciente y tus cabellos flojos.
• ¡ Qué torpe fuí! Cesó la confidencia
y te hablé de mi amor ele mi existencia,
que va embebida en tí, de mi alma absorta;
te dije la tristeza que me aflije,
te dije que soy tuyo .... y no te dije
que estás muy linda . . ¡ Y eso es lo que importa!

LI
J;&gt;eja que me refugie en el ensueño
como niño miedoso en el regazo
de la madre, que me ha tendido un lazo
la vida, y yo soy débil y pequeño.
El mal, en abatirme tiene empeño;
para emprender la lucha, brazo á brazo
con él, yo necesito en breve plazo
del invencible talismán de un sueño.
Déjame ir; la vida me traiciona,
el ideal se aleja y me abandona
en la senda más áspera y sombría:
Si ya no quieres ser mi compañera
en el viaje al país de la Quimera,
acompáñame tú, Melancolía.
LUIS G. URBINA.

�Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

.Jllaría~uerrero

clásicos. El corral de la Pacheca volvió á ser la casa solariega de Lope y de Calderón, de Alarcón
y Tirso.
Años de inoh-idable esplendor fueron aquellos
para el Teatro Español. María Guerrero, dignamente. secundada por Fernando Díaz de Mendoza,
desempolvó las obras clásicas que yacían olvidadas en el polvo de las bibliotecas eruditas ylasllevó
ú i,;s tabla-, con todo el decor0 _v el n•;;pc·l0 &lt;¡;1e
{: t.:des rnomentos artístic0s ,,.,; de\,ido. Y :ll ln,fo
de los colosales gigantes del siglo XVII, estrenaron sus obras novísimas los autores que hoy son
licnra y decoro de la escena española: Echegaray,
Galdós, Sellés, Feliú y Codina, Cano, Blasco, altc-mando con los jóvene~ que andaban necesitat1,1~ de protección y aliento para sus ensayos
dramáticos, como Anzorena, Ballesteros y tant0s otros.
Aquella;- gloriosas campañas consagraron á
~!aria Guerrero como Reina indiscutible de la
cs.-cna egpañola; público y crítica unánimes asi
lo proclamaron, y después, cuando realizó su más
ca1a ambición de pasear por el mundo todas las
irnnarce~i hlcs glorias del teatro español, la descontentadiza y desdeñosa crítica prisién primen\ la er1.1ilita y severa crítica italiana, la entusiasta y talentosa crítica americana así lo reconocieron, complaciéndose en aplaudir sin reserva&lt;; á
la herm,.~a actriz que está realizando la obra
meritoria niás hermosa, más artística que alllla de
r.rl-riz coPc-ibió jamás:
Recorrer el Universo civilizado, mostrando
mueren, para consolar á su afligida patria con la
v.-,r tocb,; partes las glorias pasadas que nunca
(lfrenda dP. frescos laureles, de recientísimas desd tchas.
T.o que hasta hoy ha dado á la escena en el Racional, nuevo para nosotros á pesar de sus año~. es
una sola µarte de las novedades que aún nos ofrece
(aparte de lo selecto de los contemporáneos) y entre otras, la obra famosa de Rostand, "Cyrano de
Bergerac," cuyo argumento publicamos hoy.

En uno de los salones del palacete que habita
en :Madnd 1\laria Guerrero, hay un hermoso retrato de la e~1mente actnz, pmtado por ]!]milio Sala
cuando aquella tenía once años apenas. Y en la
bella cabecita pálida y reflexiva, donde brillan con
destellos de inteligencia los grandes ojos, negrot
y soñadores, fácilmente se adivina ya el poderoso
talento que había de alzarse pocos años más tarde
con el imperio v señorío de la escena española.
Creció ~1aría· felizmente en un medio esencialmente artístico; su natural buen gusto se afinó y
creció; entreg.'.1ndose al arte aquel temperamento
nervioso, senido por una inteligent:ia ciara y penetrante. Poserendo conocimientos musicales
poco comunes, a·dmiradora entusiasta de los grandes pintores, sintiendo profundamente las bellezas literarias, su pasión dominante fué el teatro;
compenetrarse en el pensamiento de )os grande,
dramaturgos dando movimiento, calor y vida á sus
concepciones íué su ambición predominante, ambición que, para bie'1. de la escena española, pudo
ver realizada.
Doña Teodora Lamadrid primero, el 1-!rnn ('oquelín más tarde, fueron sus maestros, y sólo tuvieron que enseñarla lo que de puramente mecánico tiene todo arte. La expresión dramática, la
adiyjnación y adaptación rápida del carácter de los
personaje~, el conocimiento perfecto de la ínilole
y condición de las obras, eso no necesitaba ~faría
Guenero que nacl:e se lo eneeñara; lo poseía en grr.•
do sumo, cual luego tan cumplida v gloriosamente lo ha mostrado.
María Guerero es madrileña n eta; madrileña de
nacimiento, de esencia, de corazón; y :Haría fué
testigo ele ~ns primeros triunfos escénicos. Al lado
de Don Emilio }[ario, en el Téatro de la Comedia
-único coliseo madrileño en quP, por aquel entorces se rendía culto respetuoso al arte escénico
-debutó )Iaría, mostrándo.se desde los primeros
papeles por ella interpretados, maestra del buen
decir, actriz irreprochable, llena ele gracia, de finm-a natural sin amaneramiento de espíritu, elegancia y distinción.
Ru esbelta y bien proporcionada figura, la peregrina belleza de !'U expresivo rostro, la música
encantadora de su voz clara, dulce y melodiosa,
su incansable constancia en el traba.jo, su comunicativo entusiasmo, su talento poderoso, rápidamente se impusieron al público, siendo para ella
un t riunío cada combate, pero ganando todos los
grados hasta el capitanato general de la escena,
por acción de guerra, en el mismo campo ele batalla.
Primera actriz de la compañía de Emilio ~Iario
todos los autores dramaturgos españoles la esco~
g ieron ele preferencia para intérprete de sus obras
y allí creó la "Mariana" de Echegaray, la "Dolores" ele Feliú, la "Augusta" ele Galdós, la "Gloria" de Ca~o y tantas otras figuras femeninas de
acusado reheve, que tanto deben ele su vida inmortal al autol' que las imag;inó, como á la artista que
supo interpretarlas.
Pero )Iar íá Guerrero necesitaba mayor_ espacio
para desarrollar cumplidamente sus facultades
l ihertad absoluta para real izar sus vastos pro~rec~
tos ar tísticos, iniciativa propia para exteriorizar
sus planes de renacimiento escénico. El anuncio
ele la subasta para el arrendamiento del Teatro
Español la ofreció ocasión propicia la realización.
ele sus deseos, un¡i jovencita, casi una niña, prumetía hacer lo_que acaudalados y hábile~ ,~mr,resariu;,
Jo que grandes y respetados actores 11ü hahían c·onseguido: resucitar aquel cadáver glorioso que se
llamaba "Teatro Español." K o contaba parn tan
bravo empeño más que con su talento, su exc¡u;,·ib
buen gusto, su voluntad inquebrantabl e. Y realizó con creces lo prometido.
El derrumbado coliseo de la Plaza de Santa
Ana se convirtió en pocos meses en la sala de espectáculo más elegante de Madrid; aquella sala
que años antes sólo era frecuentada por venerables
momias y modestísimos burgueses domingueros,
fué punto de reunión de la más encopetada aristocrática y elegante sociedad; y ante todo y sobre
todo en aquella escena donde la escéntrica Miss
Surline se zambullía en su acuarium, donde las
magias tenían su asiento, volvieron á resonar,
alados y melodiosos los versos maravillosos de l os

a

La estimación pecuniaria de la obra, se obtiene
por comparación con los datos que hay de la
apertura ele los túneles montañosos. El del San
Gotardo cosió á la razón de 3.800,000 franco8 por
kilómeti'.o; el del Arlberg (11 kilómetros) se hizo
en cuatro años y su presupuesto fué de 4.000,000
por kilómetro; el del Simplón que tendrá 20 kilómetros, no costará más de tres millones kilómee
tro con un avance de 4 kilómetros por año. A me&lt;:ida que !'e perfeccionan los procedimientos científicós, las obras de esta naturaleza se hacen más
violentamente y con menos dinero.
El ingeniero proyectista calcula que el túnel intncontinental se puede abrir en siete años y que
n0 se gastará en la obra más de 123.000,000 de
francos.
•
Creese en Francia que esta obra gigantesca no
es inferior al Canal de Suez, legado maravilloso
que deja nuestro siglo al que va á empezar, y dicen también los franceses que el túnel ínter-continental tendrá como corolario la gran línea férrea
de Marruecos al Senegal y al Golfo de Guinea.

El Túnel de Gibraltar.
El i11geuiero francés M:. Berlier ha presentado
al gobierno español un proyecto para comunicar
por ferrocarril á Europa y A.frica.
A medida que se explora este continente, misterioso hasta hace pocos años, aparecen enormes
recursos reservados para quienes sepan y puedan
explotarlos.
Los franceses má~ que I1ingún otro pueblo, tienen interés en buscar por tierra una ruta coioni ~,
¡ue ponga en contacto directo la metrópoli ~- las
uosesiones africanas. El túnel intercontinenta: v
~ 1 1bmarino entre Esuaña y M:arrueco~, eD í'Omhr"ílCión con un ferrocarril de Tanger á Lall::i-1\i ,,ghnia. ~cría-así lo dicen las revistas francesas al hablar de este proyecto-el principio de un
gran desarrollo colonial.
El estunio de las cai-tas marinas que consignan las nrofundidacles del mar en el estrecho,
llevan á la conclusión ele que es preciso renunciar
á la línea más corta, esto es, la que va del cabo
Ciris prarruecos), á la costa española (14 kilómetros). Estas profm1didades son de tal naturaleza. que forman peHdiente;. violentisimas, algunas
de GOO metros. En cambio, la línea recta de Vaqueros (España) á Tánger ()Iarruecos) tiene profon:
el iclacles mucho menores (396 metros como máxi1;1um, dando por resultado pendiente de 25 milímetros por metro. La longitud de la línea es de
32 kilómetros.
('orno el primer trazo presenta dificultades invencibles, es necesario adoptar el segundo, por
más que los trabajos de perforación en ambas costas, eleve la cifra de longitud total del túnel á 41
kilómetros. Estos trapajos, que son de -tres kilómetros en España y de 6 en Marruecos, no pueden evitarse si- se quiere reducir la pendiente á la
proporción indicada.
En el lado español, el túnel así trazado. en~
troncaría con la línea española que recorre el litori,l entre Málaga y-Cádiz y pasa por Algesiras y
Tarifa; en Africa se prolongaría siguiendo el trarn de Tánger Kais el Kebior, Fez Oudjda y Lalla
Magbnia para encontrar la red ferrocarrilera argelina.

.EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 2
·

MÉXICO, ENERO 14 DE 1900.

8UBSCR!Pr.IO!l llll!NSUAL FORAIHA, Sl.50
IDEM IDll:I( EN LA CAPITAL, SL2á

Geren te: AJll''l'OJll'IO CUYAS.

llirecto:r: Lio. BAl'AEL BEYES SPÍJll'DOLA.

CYRANO DE BERGERAC. •

•

~;:-~
Muy pronto tendremos entre nosotros al buen
Cyrano de Bergerac. Ha viajado mucho; ah?ra V1ene de España; trae de allá prestada la vestimenta.
La espada, no; es suya, aunq ne al parecer, ?s la
misma que usó el valiente ele Cetvant~s. Aqm 11ega cargado de laureles y de hazañas. T_odo en él ~
atrevido y audaz. Hasta el nombre,-d1ce un escritor hispano,-parece reto. Hay en las seis sílab~s
que lo componen, un no sé qué de ostentoso atrevimiento que desafía. Entre las letras que componen
ese nombre suenan las espadas y las espuelas, y se
ve el sombrero de gran penacho. ¿ Admitirás que el
nombre es una representación de la· cosa ?-pregunta Sócrates en el diálogo del divino filósofo.
Pues es~ poeta fanfarrón y nobilísimo, Oyrano,
es un espíritu caballeresco, representa una época,
es la gracia y el valor franceses personificados.
No falta quien encuentre en este bravucón rasgos ele Don Quijote. Hay, efectivamente, en él,
cierta semejanza por cuanto á que, en ese vaso
francés se han mezclado el vino, la champaña y el
vino generoso: bravatas francesas y locuras españolas. Cyrano, como Don Quijote, es una caricatura
del ideal.
La comedia l1eróica de Rostand, por otra parte, no es más que una comedia de capa y espada,
que ha podido esucharse-clice un cronista~n el
moderno corral de la Pacheca, como si fuese obra
legítima de cualquier resucitaao ingenio de la
corte.
Rostand, de quien se dijo que había entrado en
el reino negro de la locura, ha obtenido el mayor
triunfo teatral de la época. La gloria le llegó cargada d.e presentes y riquezas. Ex1to más ruidoso no
hubo en París hace poco más de dos años. Y de
París se extendió á Italia, á Inglaterra, á España.
Damos en otra página el argumento de esta obra,
~tomándolo del " I mparcial" de )1adrid.
El mismo reputado diario dice lo siguiente acerca de le representación dada en Madrid por la
compañía que trabaja actualmente en el Nacional.
"La obra ha sido puesta en escena espléndidamente, á todo lujo, especialmente en lo tocante al
vestu ario. Es un buen preceldente, digno de ünitarse en las producciones españolas.
Fernando de Menaoza ha dado en esta obra un
gran paso adelante en su carrera artística. Su Cyrano es una verdadera creación. Sobre todo, en la
escena del duelo, en la presentación de los cadP.tes
(cadels en francés, segundones de casa grande entre
n?sotros), y en la escena tan inspirada y tan hábllmente compuesta del balcón, fué un artista de
cuerp,o entero. Logró muchos aplausos, que compartw con él María Guerrero. En general, todos
lo~ demás (iplp?sibles de citar nominalmente por el
numer~) trabaJaron con esmero. Mención especial
para C1rera y todos sus cadetes. La dirección deescena muy acertada. En suma, un éxito de honra.
y de provecho."

Señor qeneral 2011 felipe _B. .Berriozáhal,
Secretarlo de guerra y ]Ylarlna.
Jraci 6: 23 de A ,rono d e 1827.

(Pot. More.).

•

t 9 de Ene r o de 1900.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

.Jllaría~uerrero

clásicos. El corral de la Pacheca volvió á ser la casa solariega de Lope y de Calderón, de Alarcón
y Tirso.
Años de inoh-idable esplendor fueron aquellos
para el Teatro Español. María Guerrero, dignamente. secundada por Fernando Díaz de Mendoza,
desempolvó las obras clásicas que yacían olvidadas en el polvo de las bibliotecas eruditas ylasllevó
ú i,;s tabla-, con todo el decor0 _v el n•;;pc·l0 &lt;¡;1e
{: t.:des rnomentos artístic0s ,,.,; de\,ido. Y :ll ln,fo
de los colosales gigantes del siglo XVII, estrenaron sus obras novísimas los autores que hoy son
licnra y decoro de la escena española: Echegaray,
Galdós, Sellés, Feliú y Codina, Cano, Blasco, altc-mando con los jóvene~ que andaban necesitat1,1~ de protección y aliento para sus ensayos
dramáticos, como Anzorena, Ballesteros y tant0s otros.
Aquella;- gloriosas campañas consagraron á
~!aria Guerrero como Reina indiscutible de la
cs.-cna egpañola; público y crítica unánimes asi
lo proclamaron, y después, cuando realizó su más
ca1a ambición de pasear por el mundo todas las
irnnarce~i hlcs glorias del teatro español, la descontentadiza y desdeñosa crítica prisién primen\ la er1.1ilita y severa crítica italiana, la entusiasta y talentosa crítica americana así lo reconocieron, complaciéndose en aplaudir sin reserva&lt;; á
la herm,.~a actriz que está realizando la obra
meritoria niás hermosa, más artística que alllla de
r.rl-riz coPc-ibió jamás:
Recorrer el Universo civilizado, mostrando
mueren, para consolar á su afligida patria con la
v.-,r tocb,; partes las glorias pasadas que nunca
(lfrenda dP. frescos laureles, de recientísimas desd tchas.
T.o que hasta hoy ha dado á la escena en el Racional, nuevo para nosotros á pesar de sus año~. es
una sola µarte de las novedades que aún nos ofrece
(aparte de lo selecto de los contemporáneos) y entre otras, la obra famosa de Rostand, "Cyrano de
Bergerac," cuyo argumento publicamos hoy.

En uno de los salones del palacete que habita
en :Madnd 1\laria Guerrero, hay un hermoso retrato de la e~1mente actnz, pmtado por ]!]milio Sala
cuando aquella tenía once años apenas. Y en la
bella cabecita pálida y reflexiva, donde brillan con
destellos de inteligencia los grandes ojos, negrot
y soñadores, fácilmente se adivina ya el poderoso
talento que había de alzarse pocos años más tarde
con el imperio v señorío de la escena española.
Creció ~1aría· felizmente en un medio esencialmente artístico; su natural buen gusto se afinó y
creció; entreg.'.1ndose al arte aquel temperamento
nervioso, senido por una inteligent:ia ciara y penetrante. Poserendo conocimientos musicales
poco comunes, a·dmiradora entusiasta de los grandes pintores, sintiendo profundamente las bellezas literarias, su pasión dominante fué el teatro;
compenetrarse en el pensamiento de )os grande,
dramaturgos dando movimiento, calor y vida á sus
concepciones íué su ambición predominante, ambición que, para bie'1. de la escena española, pudo
ver realizada.
Doña Teodora Lamadrid primero, el 1-!rnn ('oquelín más tarde, fueron sus maestros, y sólo tuvieron que enseñarla lo que de puramente mecánico tiene todo arte. La expresión dramática, la
adiyjnación y adaptación rápida del carácter de los
personaje~, el conocimiento perfecto de la ínilole
y condición de las obras, eso no necesitaba ~faría
Guenero que nacl:e se lo eneeñara; lo poseía en grr.•
do sumo, cual luego tan cumplida v gloriosamente lo ha mostrado.
María Guerero es madrileña n eta; madrileña de
nacimiento, de esencia, de corazón; y :Haría fué
testigo ele ~ns primeros triunfos escénicos. Al lado
de Don Emilio }[ario, en el Téatro de la Comedia
-único coliseo madrileño en quP, por aquel entorces se rendía culto respetuoso al arte escénico
-debutó )Iaría, mostrándo.se desde los primeros
papeles por ella interpretados, maestra del buen
decir, actriz irreprochable, llena ele gracia, de finm-a natural sin amaneramiento de espíritu, elegancia y distinción.
Ru esbelta y bien proporcionada figura, la peregrina belleza de !'U expresivo rostro, la música
encantadora de su voz clara, dulce y melodiosa,
su incansable constancia en el traba.jo, su comunicativo entusiasmo, su talento poderoso, rápidamente se impusieron al público, siendo para ella
un t riunío cada combate, pero ganando todos los
grados hasta el capitanato general de la escena,
por acción de guerra, en el mismo campo ele batalla.
Primera actriz de la compañía de Emilio ~Iario
todos los autores dramaturgos españoles la esco~
g ieron ele preferencia para intérprete de sus obras
y allí creó la "Mariana" de Echegaray, la "Dolores" ele Feliú, la "Augusta" ele Galdós, la "Gloria" de Ca~o y tantas otras figuras femeninas de
acusado reheve, que tanto deben ele su vida inmortal al autol' que las imag;inó, como á la artista que
supo interpretarlas.
Pero )Iar íá Guerrero necesitaba mayor_ espacio
para desarrollar cumplidamente sus facultades
l ihertad absoluta para real izar sus vastos pro~rec~
tos ar tísticos, iniciativa propia para exteriorizar
sus planes de renacimiento escénico. El anuncio
ele la subasta para el arrendamiento del Teatro
Español la ofreció ocasión propicia la realización.
ele sus deseos, un¡i jovencita, casi una niña, prumetía hacer lo_que acaudalados y hábile~ ,~mr,resariu;,
Jo que grandes y respetados actores 11ü hahían c·onseguido: resucitar aquel cadáver glorioso que se
llamaba "Teatro Español." K o contaba parn tan
bravo empeño más que con su talento, su exc¡u;,·ib
buen gusto, su voluntad inquebrantabl e. Y realizó con creces lo prometido.
El derrumbado coliseo de la Plaza de Santa
Ana se convirtió en pocos meses en la sala de espectáculo más elegante de Madrid; aquella sala
que años antes sólo era frecuentada por venerables
momias y modestísimos burgueses domingueros,
fué punto de reunión de la más encopetada aristocrática y elegante sociedad; y ante todo y sobre
todo en aquella escena donde la escéntrica Miss
Surline se zambullía en su acuarium, donde las
magias tenían su asiento, volvieron á resonar,
alados y melodiosos los versos maravillosos de l os

a

La estimación pecuniaria de la obra, se obtiene
por comparación con los datos que hay de la
apertura ele los túneles montañosos. El del San
Gotardo cosió á la razón de 3.800,000 franco8 por
kilómeti'.o; el del Arlberg (11 kilómetros) se hizo
en cuatro años y su presupuesto fué de 4.000,000
por kilómetro; el del Simplón que tendrá 20 kilómetros, no costará más de tres millones kilómee
tro con un avance de 4 kilómetros por año. A me&lt;:ida que !'e perfeccionan los procedimientos científicós, las obras de esta naturaleza se hacen más
violentamente y con menos dinero.
El ingeniero proyectista calcula que el túnel intncontinental se puede abrir en siete años y que
n0 se gastará en la obra más de 123.000,000 de
francos.
•
Creese en Francia que esta obra gigantesca no
es inferior al Canal de Suez, legado maravilloso
que deja nuestro siglo al que va á empezar, y dicen también los franceses que el túnel ínter-continental tendrá como corolario la gran línea férrea
de Marruecos al Senegal y al Golfo de Guinea.

El Túnel de Gibraltar.
El i11geuiero francés M:. Berlier ha presentado
al gobierno español un proyecto para comunicar
por ferrocarril á Europa y A.frica.
A medida que se explora este continente, misterioso hasta hace pocos años, aparecen enormes
recursos reservados para quienes sepan y puedan
explotarlos.
Los franceses má~ que I1ingún otro pueblo, tienen interés en buscar por tierra una ruta coioni ~,
¡ue ponga en contacto directo la metrópoli ~- las
uosesiones africanas. El túnel intercontinenta: v
~ 1 1bmarino entre Esuaña y M:arrueco~, eD í'Omhr"ílCión con un ferrocarril de Tanger á Lall::i-1\i ,,ghnia. ~cría-así lo dicen las revistas francesas al hablar de este proyecto-el principio de un
gran desarrollo colonial.
El estunio de las cai-tas marinas que consignan las nrofundidacles del mar en el estrecho,
llevan á la conclusión ele que es preciso renunciar
á la línea más corta, esto es, la que va del cabo
Ciris prarruecos), á la costa española (14 kilómetros). Estas profm1didades son de tal naturaleza. que forman peHdiente;. violentisimas, algunas
de GOO metros. En cambio, la línea recta de Vaqueros (España) á Tánger ()Iarruecos) tiene profon:
el iclacles mucho menores (396 metros como máxi1;1um, dando por resultado pendiente de 25 milímetros por metro. La longitud de la línea es de
32 kilómetros.
('orno el primer trazo presenta dificultades invencibles, es necesario adoptar el segundo, por
más que los trabajos de perforación en ambas costas, eleve la cifra de longitud total del túnel á 41
kilómetros. Estos trapajos, que son de -tres kilómetros en España y de 6 en Marruecos, no pueden evitarse si- se quiere reducir la pendiente á la
proporción indicada.
En el lado español, el túnel así trazado. en~
troncaría con la línea española que recorre el litori,l entre Málaga y-Cádiz y pasa por Algesiras y
Tarifa; en Africa se prolongaría siguiendo el trarn de Tánger Kais el Kebior, Fez Oudjda y Lalla
Magbnia para encontrar la red ferrocarrilera argelina.

.EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 2
·

MÉXICO, ENERO 14 DE 1900.

8UBSCR!Pr.IO!l llll!NSUAL FORAIHA, Sl.50
IDEM IDll:I( EN LA CAPITAL, SL2á

Geren te: AJll''l'OJll'IO CUYAS.

llirecto:r: Lio. BAl'AEL BEYES SPÍJll'DOLA.

CYRANO DE BERGERAC. •

•

~;:-~
Muy pronto tendremos entre nosotros al buen
Cyrano de Bergerac. Ha viajado mucho; ah?ra V1ene de España; trae de allá prestada la vestimenta.
La espada, no; es suya, aunq ne al parecer, ?s la
misma que usó el valiente ele Cetvant~s. Aqm 11ega cargado de laureles y de hazañas. T_odo en él ~
atrevido y audaz. Hasta el nombre,-d1ce un escritor hispano,-parece reto. Hay en las seis sílab~s
que lo componen, un no sé qué de ostentoso atrevimiento que desafía. Entre las letras que componen
ese nombre suenan las espadas y las espuelas, y se
ve el sombrero de gran penacho. ¿ Admitirás que el
nombre es una representación de la· cosa ?-pregunta Sócrates en el diálogo del divino filósofo.
Pues es~ poeta fanfarrón y nobilísimo, Oyrano,
es un espíritu caballeresco, representa una época,
es la gracia y el valor franceses personificados.
No falta quien encuentre en este bravucón rasgos ele Don Quijote. Hay, efectivamente, en él,
cierta semejanza por cuanto á que, en ese vaso
francés se han mezclado el vino, la champaña y el
vino generoso: bravatas francesas y locuras españolas. Cyrano, como Don Quijote, es una caricatura
del ideal.
La comedia l1eróica de Rostand, por otra parte, no es más que una comedia de capa y espada,
que ha podido esucharse-clice un cronista~n el
moderno corral de la Pacheca, como si fuese obra
legítima de cualquier resucitaao ingenio de la
corte.
Rostand, de quien se dijo que había entrado en
el reino negro de la locura, ha obtenido el mayor
triunfo teatral de la época. La gloria le llegó cargada d.e presentes y riquezas. Ex1to más ruidoso no
hubo en París hace poco más de dos años. Y de
París se extendió á Italia, á Inglaterra, á España.
Damos en otra página el argumento de esta obra,
~tomándolo del " I mparcial" de )1adrid.
El mismo reputado diario dice lo siguiente acerca de le representación dada en Madrid por la
compañía que trabaja actualmente en el Nacional.
"La obra ha sido puesta en escena espléndidamente, á todo lujo, especialmente en lo tocante al
vestu ario. Es un buen preceldente, digno de ünitarse en las producciones españolas.
Fernando de Menaoza ha dado en esta obra un
gran paso adelante en su carrera artística. Su Cyrano es una verdadera creación. Sobre todo, en la
escena del duelo, en la presentación de los cadP.tes
(cadels en francés, segundones de casa grande entre
n?sotros), y en la escena tan inspirada y tan hábllmente compuesta del balcón, fué un artista de
cuerp,o entero. Logró muchos aplausos, que compartw con él María Guerrero. En general, todos
lo~ demás (iplp?sibles de citar nominalmente por el
numer~) trabaJaron con esmero. Mención especial
para C1rera y todos sus cadetes. La dirección deescena muy acertada. En suma, un éxito de honra.
y de provecho."

Señor qeneral 2011 felipe _B. .Berriozáhal,
Secretarlo de guerra y ]Ylarlna.
Jraci 6: 23 de A ,rono d e 1827.

(Pot. More.).

•

t 9 de Ene r o de 1900.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL O:ENERAL BERRIOZÁBA1

=

LA VIEJA GUARDIA.

•

l fa muerto el General Berriozábal; traidora
llolt·•1cia que_ minó sus fuerzas, sin remedio, púsole en Lreve tJ..!mpo, en los dinteles ele la ctnn1dad.
J:~; _!a tmnba del General Berriozúbal se podría
cscr1b1.r esta sola frase, que smtetiza su exnmmcia: "&lt;..:incuenta y tres afios de servicios ú la Patrü~; '' ¡ni necesita más epitafio, ni má3 elogio necesita! Septuagenario, abrumado por la enervante
carga. de los _trabajos que demandaba su pue.:to,
1l~vando e8Crita en l·ada una tic sus arruga~, una
lustoria t.le sacrificio por el país; ese hombre ~e
erguía, no obstante, incan:;able para Ja labor.· dc~clefian&lt;lo sus viejas dolencias física.:;, burlándo:-:c
ele !:iU ancianidad, pre~to siempre á una reform ·1.
manteniendo avi:mra la rigilancia de su complexn
ramo gubern ativo, ostentando por lema e~te
Jema: '_·nulla die sine labor:'
La viejá guardia ~e va; rirns su crepúsculo¡;;:.: más
admi rab]e
que 11uestras juveniles anror.u-.:.
Hombres han sido Ios que !u, integraron y la integran aún, de vigores homéricos. Cuando caen,
como en el c.livino poema iliático, sus armaduras
retiemLlan sonorosa~ sobre ellos!
Lns luchas de innarrables epicismos que sosturo
la patria, hicieron la selección de esa. familia de
~uerreros que cn]minan hoy, encanecidos, como
rngcntes montañas. Quien pudo salir con rida de
aquel hervor de fatigas titíi.nicas, acrisolado surgió.
Vigores caldeados en la ht&gt;rnaza de aquellas guerras santas de Intervención y ele Reforma, no podían desmentirse después, y no se desmintieron.
Duerma en paz el buen solda.do, el infatigable
trabajador, el hombre honorable que corno recordábamos ayer, en uno de los diarios, tuvo la entereza de morir, según sus propias frases, "como
buen soldado: en su puesto."
Y, s11 puesto, íué el tlebet· siempre rnmplido,
antes en los campos ele ha.talla defendiendo la
causa ele la República y la Libertad, después en
el alto puesto que se le confiara y que desempeñó
con el más grande es!uerzo de buena roluntacl.
Hace t res días, 1os honores militares que se le
tributaron, no fueron una despedida, porque el
nomh re del Ge nera1 Berriozába l viv irá latente t:ll
el l~jército.
Duerme en paz el .veterano. El cariño de lo5 mexicanos velará su inmutable suetio !

ª*u

1.-Alta justicia.-Francia parhunentaria.S ueños ele tiranias.- Reformas.
2.-Dos propaganclar.: panbritanismo y pani~lamismo.
3.-Impresiones boers.

I.-La alta Corte ha hecho en Francia con
Derouléde, Guerin y · Buffet, alta justicia; acaso
hahría sido preferible que hubiese hecho "jns•
ticia" á secas, sin epítetos. Todos lo presentíamos
y cuantos escribimos sobre estas cosas, lo a1rnll·
ciamos. ¿ No es cierto? Esta conspiración, que se
reduce ú tres conspiradores (los demás han sido
absueltos), que casi no se conocían, iba á ser
castigada. no por un tribunal, sino por un partido.
Lo ha sido duramente, la mano ha sido ruda; esperamos que se levan tará pronto de ·encima de esas
tres cabezas huecas. ¿ Qué ha querido hacer la alta Corte? un escarmiento, claro.
El proceso en cuan.to llegó á las partes con•
cretas de la acusación, estuvo ú punto de tornarse risible; resultaba que los testigos en que
el Ministerio Público se apoyaba, emn más bien
de descargo y resultaban favorables á los prcftuntos reos, y hubo que renunciar á sus declara-

ciones, ~o sin agravio de la defensa, que quería,
con razon, aprovecharlas. La verdad es qµe el
Ministerio Publico estaba poco preparado para
• esto; parece que no estaba preparado para nada;
contaba con el fallo de la mayoría del Senado,
favorable á sus conclusiones, y lo demás resultó
un vru10 aparato. ¿ Y bien, el fallo es injm.to en
consecuencia? Ya lo dijimos, se trataba de un juicio político, y si todo es relativo, aun trat.á.ndoso
de just.icia, cuando de política se trata se ilega á lo
relativo de lo relativo. Porque,¿ no e~ cierto, lectores, &lt;1uc si se hubiese tratado de un homicidio,
probablemente hab.rían sentenciado lo mismo la
mayoría del Senado que la minoría, lo mismo M.Falliere~ r¡ue M. Deroulede? ¿ Y no es cierto que
si las elecciones huhiesen dado una mayoría en
el Senado ú loR realistas, Buffet habría sido absuelto. y ~¡ á los "tapagenis" habría salido en
1riunfo tlcl Luxemburgo, el poeta Derouléde?
l'ues eso es lo mús relativo que puede hallarse.
l''.stuvo mal pronuncinda la sentenci{I. ¡oh! no; e!-o
es otra co~a. ¿ Quién creyó en la conspir~ción efectiva? Nadie.¿ Quién creyó en una especie de.conspira&lt;·ión latente, que en medio de la eferre:-:cencia
púhliC'a podía de súbito tomar las proporciones
de una. guerra civil? rr odoi--. ¿ Quién sti.puso evidtmte que en e~te caso póclrían conjurar::e fácilmente lo.: e..;:taclos mayoref- ele los pa r tidos militantes, pnra acaudillar la revuelta.? Mucho:-.
;, Formaban los tres acu¡;;ados la p rimera línea en
c~os e!-ita&lt;lo,; mqyores? Rin duda; mas en eso no
~e puetle fu nda~ uoa. sentencia, si no han sido
traducidas en acto:s. Ja¡.:, intenrione~ por clara-,
1~ue ~ean, no caen bajo el dominio &lt;le la. ley. En
la sentencia se hará una compo$:.ición de indicio:;
\' conn.tos. bastante .débi1e5. á fe mía, para fun~farla . Pero la dureza de la pena: diez años de
destierro ó de reclusión en mm fortaleza. ¿ en
qué !l3 fun:iarú? Esa pena eR romo el ·1ucro
·u surario, (¡ue sube en r-azón del rie:-:go que el prefrnmi.,;tn corre ele no recu perar ¡.:,u Lleuda; la pena
ei:;.rá en relación con el peligro que corr:a la, Hepúb1ica: Lle e$:.0 sólo son jueCes los fra nceses, los senat]ore:.:, los políticos: no:.:otros nos excusamos..

L1 Repúblic.-1. en Francia., no corre en realidad
peligro mús serio que el de las incurables discordias entre los republicnnos; la voz que ha resonado
en lil casa. mortuorifl del gr1rn León Gambettn,
11,unando á la unión. debería ser escuchada. Deber'. an :mnrnrse los partidos en dos grupos solos: el
liberal .Y el socialista . con su grupo moderador int::rmediario, y entonces ¡,:í funcionarían normalmente las instituciones parlamentarias; si éstas
han tenido en lnglatcrnt vida tan sana y robusta,
consiste en que la oligarquía reinante hasta hoy.
~e dividió desde su orígen. en dos partidos, qu('.
perfectamente organizados para el gobierno, P.e
pueden turnar normalmente l.1 ilirección de lo;;
negocios del país. Ahora estos partidos están profundamente modificado~ : el elemento irlandés, un
demento de prote;ta y de repu]¡;:,a í1. todo lo hritú1: ico. inconsideradamente inc:luído en el Parlamento nacional (era el error formidable que
Gladstone querí;1.. reparar c:on el ªhome ruleº' ú
autonomía de Irhmcla) ha sido la lerndura que lrn
hecho fermentar, descomponer.:e ." trastornarse íi
los viejos partidos, mientrns la incYitable exte11sión creciente dada al sufrag io popular. preparn
In. clisoluci/m definitiva de la ariscocracia en una
democracia industrialista é imperialistn , esr. de qne
precisamente ~lr. Charnberlain c1niso ser el portahandera y que, por una &lt;le las mús audaces evoluciones de que hay recuerdo en Ja historia política ele nuestro siglo, convirtió en el ala izquierda del partido conservador. logrando Íl un tiempf)
deshacer el partido liberal histórico y desorgani-.
zar el antiguo "tory" ó conservador, que hoy ¡.:,f'
llama "unionista." Ma.~ sea lo que fuere, estos
partidos nuevos ya tienen la tradición y el núcleo
lle partidos gubernamentales, y c~o hace posible el
parlamentarismo inglés, 1o repetimos.
El parlamentarismo eu Francia no es el gobier•
no del parlamento, es su omnipotencia; un gow
hierno significa. la acción perfectamente definid11
de un órgano limitado á su función , y eso no es allí
el Parlamentarismo. En Inglaterra puede serlo,
mas no lo es; la opinión se lo impediría. Es verdad que en las graneles crisis sociales el parlamen-

Domingo 14 de Enero de 1900.

Domingo 14 de Enero de 1900.
to inglés no conoció trabas y legisló sin empacho, :50bre asuntos religiosos, y decreto credos y
dogmas y persiguió atrozmente la libertad de conciencia; mas no juzguemos á las instituciones en
la.5 épocas críticas, sino en las normales. para.
encargarnos, no de su potencia, sino de su resistencia. J:.s verdad. que la omnipofencia de una a::;ainblea, heredera y perfeccionadora del absolutismo
de ]{icbelieu y Luis XIV, pudo salvará la Frnncia
revolucionaria, de ser ahogada en su cuná. por la
Europn coaligada; pero es verdad también, que
estas tiranías de las asambleas, producen las
anarquías y las dicta.duras terribles si gloriosas, de
los Cromwells y los Napoleones. El parlamentan ~mo, considerado como el poder ilimitado de Wlª
asamblea que tenga á stB pies el poder ejecutiVo
y el jlllliciaJ, no es un gobierno n0rma1.
El parlamentarismo importado, como en Francia, encontrará para funcionar hoy normalmente.
esta dilicultad suprema: fué •inventada la m{1quina
por una aristocracia y para una aristocracia; lamarea democrática rompe y .sumerje estos rn~canismos complicados y finos. En Francia, por eso,
µudo l1abe r un régimen parlamentario, cu11ndo,
en pos de la tiranía napoleónica, surgió la dominación de la oligarquía burguesa. obra de fa Hevolución. Bajo los Borbones y Orleans, de 1515. á
1848, e:~a. oligarquía reinó y hubo u na época 11011.
ro3ísima y fecunda de parlamentarismo. Pero entonces la democracia era una vaga aspiración delas nrn~a~, una prédica mística de los Lamesmais
y los Larordaire .Y los Leroux ó un fanta~eo denoveladores como Eugenio Siie ó Jorge Saml. Hoy
no, hoy la democracia, la multitud lo invade todo
con .su gran marea, y como Ja asamblea nace de e1la
.r ella ni sabe ni puede contenerse, de ella pro,·ieneuna dictadura colectiva, no un gobierno. lo repetimos.

¿ Qué remedio Íl este mal grave? Desde aquí f105
parece (ya lo dijimos en una de nuestras ··reYi:,tas,·' y 11 r iesgo de errar en nuestro papel de entrometidos, que tien e un encanto especial é irre!ó=istible para los "revististast) nos parece que lo
mejor sería una reforma de este género : sacar la
elección del Presidente de manos del poder leg1slat!Yo y darla á los Municipios, á las Conrunas.
lle Francia; este elemento electoral tiene la ventaja de esta r constituido de antemano, de poder
funcionar instantímeamcnte, á impulsos de una
conYocatoria. del Poder Ejecutivo, del Gabinete;_
1le ser el escogido del poder municipal, el más
popular ele los poderes populares. el ele más tradición histórica, el mlls genuino de todos; se eritnrá así la elección directa del pueblo, difícil de organizar ªad hoc," sin graves peligros, y que haría
al Presidente hijo de m1 plebiscito, base fundamental del cesarismo, porque quien reune en sus
!-ola persona el voto de una nación, se cree s,1perior á todos los otros poderes constituido~, de
donc1e dimana irresistible tendencia. á la dictadura,
ciue si es ele! orden militar, corno suele, resulta un
gobierno personal. un cesarismo.
Fso es. lo que quisiernn Deroulécle y amigos; eso
es lo que secretamente ansían muchos, en e130 sóJn
rreen y esperan, cuando expresan con hiperbolismo
cómico, sn horror por el gobierno parlamentario;
en ellos es, no lo dudo, un acto de patriotismo:
"Cesar, c'est la revanche;" por lo menos es la i11,,'lsión. Y como no hay "revancha" posible. sin
nliRnz;t . .Y como no haY alianz,1 posible parn. quien
provoque una guerra., y como jamás provocarán Jos
alemanes una guerra sin objeto, resulta que un
canelillo militar al frente de una República ele
guerra, es uno de los sueños más insensatos que
imaginarse puedan, una pc~adilla "egri somnia."
Pero la reforma no debe ]imitarse á substraer
ele la elección y. nor ende, de la tute1a del Parlamento, al Jefe del Estado; debe al mismo tiempo
hacér~ele no irresponsable como un monarca, como lo es hoy, sino responsable juntamente con
:;;us Mh1 istros, que f'n este caso pasan á ser verdaderos Secretarios clel Presidente, dejándolos casi
rnern del akance cle1 Poder Legislativo, como en
lo~ Estnclos Unidos, como en nuestra constitución.
Así la tiranía m inuciosa de los representantes del
pueblo que hov se jerre por medio del asedio constante ele los Ministros. que tienen que rendirse ,í
las exigencias de sus amos, que los pueden hacer y

E L MUNDO ILUSTRADO

mas del imperialismo; imposible le parece la forma
¡111litica.
_ Un parlamento ímperilll en Londres, se comp,mdría de una minoría colonial y una mayoría
rngleea, y entonces ¿para qué les servía á las colonia• y por qué habían de aceptarlo? Sería acabar
l'0n. sus sendas autonomías sin compensación alguua. Probablemente un imperio político trae, ía i, la larga la supresión de liberta.des políticas,
~ne era lo que preveía y deseaba el célebre historiador ]'ronde: "la Oceana-unida ("UnitedO,;cana") debe ser gobernada como un navío de
rue:rra" entonces había que borrar la divisa de
l .ord Beaconsfield adoptada por los conservadores:
• •·in·perium
et libertas;" no; ó imperio ó libertad.
• 2.-Puede ser que haya pasado bajo vuestros
Y Si el imperio político no es posible, menos lo
ojoi=; la reprodución de un "entrefilet" del "Sun"
(•~ el comercial ¿ cuál puede ser la base de este sint-h.: l..111dr&lt;&gt;s que en el mismo número en que auuu•
-ciaba la derrota de Sir Redvers, en las márgenes dicato, de este "trust," de esta federación aduana!
t1el l111rela, proponía con la sei-icd;,,.d cun. qnc los ele intereses mercantiles? El libre cambio, el
j1:~·h·61:"e. dicen sus bromas, un pla11 ,le dirir::iún y ··1 rec: tradc/' es una especie de dogma económic-o
&lt;.J ¡::-Lrihurión de Francia que se vc:r' ticarit Ue:ctro 1•n·,1 los ingleses. V crdad es que algunas Cámaras
de diez a1los : todos los pueblos que roílenn ú Fran- de Comercio han pedido tarifas protectoras con,:;ia ,itraparán su buen pedazo; quién la Champaña. 1n1 la ::izúcar importada de los países en que estn
(p1ién la parte septentrional, quiénes Ja merid.io- industria tiene primas, "porque permitiendo esta e:ntrada libre, dicen, creamos la más loca de la.-;
J);tl~ y la I sla de Francia con 'París en el cen1n1,
J,J~ ii1gleses. Este es un chiste; {i. él reS;)OlHliürun protecciones, la de las industrias extranjeras ...
l'l¡ro estas tarifas no podrán decretarse aunque el
](1:-: fi :rnceses con la repartición en progra•ra del
:-•..'iJOr Chamberlain se empeñe; un derecho sobre
1111 !h•l'io británico: no sé si daban Landre~ y su &lt;lis•
hito ú. los transvaalianos, pero sí concedían el 1~aís C'fcctos de primera necesidad tendría por cOnse,1e Gales á los Chinos, dejando la punta carbo- t 11c11e:fa el levantaviiento de los proletarios : Innífera de Cornwall, el "Lond'sor end," al príncipe hlaterra cstll provista, en gran parte, de vh:eres,
por sus colonias; trigos de la India y el Canadá~
de Gales, en recuerdo de Santa Helena.
La verdad es q1íe el odio intenso de los ingleses hma y manteca de Australia, té de Cevlún. azúcar
de llüuricio ~- Jamaica; el día que esfos ártículos
JWI' Francia, en estos momentos sólo puCde compal·arse al de Alemania por los ingleses. Estas pasio- sub.an por efecto ele una tarifa, hay un catacli~mo
nes con las que, naturalmente, nada tienen que 1'n Londres; y r íanse ustedes de los tumultos Ian ~r los gobiernos que contiin\an en las más co- f iJ1ue.
i-'ues bien, si Inglaterra es libre-cambista toneetas, si no cordiales relaciones, á la larga, si no
¡,c•: tluran, imprimen un cambio ~n la dirección de t.:Imente, fatalmente son proteccionistas las colola brú jula política. Los britanos, sea dicho en ho- ~ll·.s _:_ porque las colonias apenas tienen rentas
11~ 11_nores, apenas pagan otros tributos que los mu•
1\t)!'""dc la verdad, se han mostrado en los últimos
-.:1contecimientos, admirables de sangre fría y de nic1pales y sus presupuestps, por ende, son emiGoeii nio de sí mismos; nada de tempestades de ira ncnwmente aduanales, luego necesitan tarifas pro1...ontr&amp; el Gabinete ni contra los generales, críti- tectoras ¿ ~- qué unión aduana! posible ha.y entre
h bre-cam b1stas y protectores? El imperio mer&lt;'flS fuertes pero moderadas, y emplazamientos de
b opinión á los responsables para aj ustarles cuen- cnn til es 1m suefio.
El militar, si que es realizable dice Dilke ·
fas cuando la guerra haya concluido. No hay que
fia r, por supuesto; una multitud es en todas partes nn:1 flota. inmensa y un gran ejército formados
'CI mjemo animal feroz, cuando sus pasiones se pro rrnta en tre ]a metrópoli J'.: las colonias y es
~xacerban, lo mismo latina que sajona; más vál- ~me~tro el mundo; allá Ya el comercio do v3. Ja
ri.tlas de desahogo t iene quizás en sus vociferacio- IJandera.
--Pnes C'Sto: contestan los buenos in o-Jeses -de
nes delirantes la multitud latina, y no ha pasado
11,ucho más de un siglo desde que la presión de la ;·leja _cepa, muy egoistas y muy prú~ticos, es
!w~ J!l8sas exasperadas en los comienzos de la gue- olrc, su~no, es el peor de todos. En primer Jugar
na de Siete Años, obligó á un tribunal á condenar 11t&gt; e:- cierto que ]a expansión comercial esté en
raz ,:m directa, de la e:-:pansión armada. Y aqui
-Ú un gran soldado inocente, al Almirante Bing,
rntran lo_s numeros y ]a estadística para funclaL·
· &lt;Jlll' íué ejecutado al pie del palo mayor de un bu11ue de guerra, :í. pesar de los esfuerzos que hizo e, _1_11parac1ones: en 1883 el imperió contenfo ..305
p,1ra salvardo, Chatham, exponiendo su inmensa 1~· 11 nes de habitantes distribuidos en un área de
· po¡rnlaridacl.
7 n1i1J?nes de millas cuadradas-; en 1897 contenía
L.n. actitud de Alemania ha conmovido á Ino-la- 133 m,lloncs d_e habitantes en una superficie ele 11
,; c·na; q11e la soñada al ianza con el imperio no lle- 1111Hone8 de m11Jas cuadmdas. Pues bien en 83 la
tl'aza. &lt;le realizarse pronto, á pesar de los anun- Orm1 Rretalln exportaba 305 millone~ de esterli-cie,s del costoso ministro de las Colonias. Y todo ~1m:, tn 97 exportó 294, al cabo de una Laja con~el ;nuncio piensa en la única, en la ,·erdadera en !~!1tr•: después de adquirir Egipto, p1~rte del
1,! l!atural alianza: con los anglo•sajones de Ámé• ~: 1~er, }11. rosta de los Somali~, Socotora. los países
r1 c-,1. para re1)8rtirse el imperio, ya que no ]a pro- n_c. los Zec1rnanas y los Znllls. el Africa Oriental v
JÚL•ihid del mundo extra-europeo. Esto es lo que ( UlfraJ_. cte .. cte.! result~ que las exportariones
.::(' il.1ma el "pambritanismo ;" pero tiene sus in- l~~'~ ~ªJ~do d~ ü lib ra~-.: 17 c!wlin~s por cnbeza. ú 5
-conn·nientes que en un estudio concienzudo ex- ~t ,H11&lt;:.: 1, chelme~. 1" no solo, smo que se ha no•
u1,lo que _en lns nt~merosas adquisiciones inglesas
1Jº' ;¡; una excelente revista europea de que toma1110.: estos breves datos. El panbritanismos tiene
el t·.omerc10 C'XtrilnJcro aprovecha más que el hril'Ol' l,ase la doctrina de "la lifavor Gran Bretaña" t _'llll'O. c?mo ha suredido en Egipto con el c-omerc 11 1110 dicen allá del "imperialiimo," como se dice fl-:l _v!em¡¡!1 Y el belga. _Y es que Inglaterra roya en todas partes. Es la opinión dominante en r~r1na n~as ~on e1 e:-ttranJero que con su~ colonia~.
t11das las naciones heridas en su sistema nerrioso l or c:ons1guiente, no es cierto que el comen·io ~ipor el industrialismo á todo trance y el anhelo gn la ~3fola llel nado de guerra: el imperio milifehnl ,de r1q_ueza, es un cas? gigan_tesco de mega- hu ,~~ ~nútil. Es il~f1ti~ y es im¡)o¡.:,ihle. porque r e•
l ornnma namonal. Ahora bie~, el ID1perio, se han (!llC!JJ 1a ~m ~ran eJercito y el servicio ohligatoTio.
preguntado algunos soldados mrrleses tiene cuen- J~?r c?n~1gn1_ent~, en la Isla. 1rndie lo soportaría.
ta &lt;l los inglese~? El imperio p:ra las ~clases popuLl E'JC'rCl~o _rngles f-e eom poue de la c1 ristocracia
forns es una gigantesca y :flamígera decoración de ~n la oficrnlid~cl y del pueblo ínfimo en 1a tropa;
guetra, de victoria y de abundancia. Para Ja oli- J_~is__c·J.~s&lt;'s med1~s d_esdc Jo!- b;rnquero:-- Jrn¡;:,ta los ope,rarquía es un mecanismo político combinado en 1,11 ro~ ele 1,as .fab ricas detestan el :-ervicio militar,
1wo,recho de sus pri,·ilcgios, como lo es todavía Ja rg1 c. fld e1~1as, _arrancando el obrero de su industria
constitución inglesa. Para los mercaderes es la "!l &lt;:I 111(.lJOT tiempo de la vida, acarrearían la infew
c\"ploiación privilegiada de los mercados colo• l'!Ol'~1fo,l i_ndn¡;:,t}·ial _en Jnglaterra:como ha sucedido
:niales con e~clusión de tod? elemento extra-~ajóll, en 1- ranrw. 1. dcJemos, por ahora. e::;te capítulo.
(•:&lt; t..p formidable y maravilloso "bussiners." El
~
&lt;&gt;mi~ente _repúhlico Ch. Dilke es el propugnador
_~\I icniras buscan los europeos el modo de do&lt;lc-1 tmperw militar, y para realizar su propósito, ]):11mr el mundo asociando razas, los asiáticos se
lrnr.e una vigorosa censura de ]as otras dos for ~ th s-pon&lt;&gt;n á presentarles resistencia terrible asodeshacer á su antojo, cesa.ria, y cesaría sí el más
.grave de los inconvenientes que en país latino, sobre. todo, puede tener la institución parlamentana. S, hecho esto se constituye un poder judicial
soherano, en los límites en que lo serían los otros
dos _poderes, ~erdadera, única base de cuanto or•
g,rn1l'imo político crea tener por objeto el respeto
ni. derecho, u.n poder judicial soberano é indepen•
diente por medio de la inamovilidad, entonces el
gol,icrno parlamentario en Francia, habrase tro•
tado en representativo y vivirá y con él perdurará
fa Hopública.

á

'"ª

T

•

ei:111do religiones. Tal es el caso del islanismo que
C\'it.l.entemente tiende á unificarse en una acción
t·IJJl\Ún cimentada sobre su Biblia, el Korá,n. Esta
t oalición de los musulmanes contra los cristia1108 Fe dirige H la recon~titución del Kalifato, que
¡,n'tl.'11dc ejercer el ~ultún de Coustautinopla Abd,1!-Hamid, lo c1ue halirfo logrado ya, si no fuese
11orque, según~las tradicinne~ islámicas .. sólo pue•le r-:er Kalifa quien pertl·rwzca ¡, la familia del
pro!da y el c111p('rnllor turco 110 L&gt;&lt;llticipa de este
di,·i1.o ptirilegio: el 8ultún de )farruccos, si es,
~i11 ciubargo. como el ('herif dC' la M.t1cca, que tam-,
lii,·in es de 1a familia lle )fahoma. ha consagrado
,;nir i~ Abd-cl llamid y hasta cierto punto lo reco111K·(• eomo Kalifa. e:- dec-ir. como jefe de fodos los
creyentes, ya hay rnuc·ho rnrnino andado.
J·J pnnis.Janismo proc:e&lt;le. cn primer lugar, enf-111h'l :1rndo. S'_l área de vropaganda; esta religión,
M1110 la rr1!ó=tiana, cjerc·en ~in eee-ar el proletarlSmo
y. nn hay duda. f1ue en d .:\..frica t:'ntera, hasta en
,,¡ L.\trc•1110 ;Sur del rontinente negro. en la I11dia
_,. r11 L'hina hau hecho en todo este i;io-lo rnuchos
111í1~ prosélito:.: que los eri:-tianos ; &lt;le la~ religiones
111or.1le:-:, e:3 dec-ir. que tienen por fundamento la
1,liligoci{m
de la soc-iahili&lt;lad. el islanismo' inferior
. .
t1:c~r](·11me11te al cristiaui:--mo. Je aventaja en la fa(·il 1dad de acon1odnr~e mejor al temperamento de
l~: rnzn~ cíllidas; sic•mpre pl'Odurirll mayor sensa; ·1011 o~tre Jos negros el pan1í:-o de lfahoma, lleno
de !tur1s. de aYes, de flores y de agua fresca. que el
'·:-:J11to-si111to-santo que muere v renace eternamente c•n el éxtasi!- pere"nne ele lo's cielos.'' (Chatcau1,ri·rnd.)
J,oB
se oro-anizan
ensanchando sus
. pauislanistas
.
o
.i.;í'c-•acwnes 6 eofradías religiosas sin cesar· es
pro_huble que en los principios del siglo próximo
no JJ.t_r,a. u~1_solo mahometano del Sultán abajo que
no l'!-te nfihado en una de estas órdenes monásti•
c-?s que e-alientan y recalientan el ardiente fanatismo ele los sectarios. El punto de intersección
Lle .iodos estos afiliados. que abundan en grandes
grupos, hasta en el comzón del desierto africano
es la lfccca; ahí se ren, se entienden, se cambia~
pa!Dbras de esperanza, y consignas ele acción. Por
L;SO la$ peregrin aciones á la Mecca á pesar de todas
las protestas, de todos los consejos de salubridad
':an s1~odo cada día más crecidas y con más ahinc~
org-muzaclas .. . ..
llay algunos hombres tenazmente optimistas en
Enropa que, con todo el desalentador espectáculo
. 9ue 1•resenta la guerra del Transvaal sucediendo
a la c~~~renc1a de la Haya, persisten en creer en
la lJOs1~iltdad d_e una federación europea; creo en
?lla á pies pun tillas; creo que el día que los chinQs
~ !os árabes puedan proporcionarse el modo de
hllJ1~cnr grandes cañones como los que funcionan
&lt;'U t olenzo y en Lady Smith, los europeos tendrát\
qui~ federarse, pero no para la paz, sino para defemlerse eomo los hóeros ....
3.--.Y yo os quería hablar de los bóeros de ]as imprc!:-1ones ~e un priSionero bóero, mis le~tores. PePI espacw me falta y el fastidio os sobra. Lo deJarrmos para m~jor oportun _idad: reréis al c~noeerl¡ts, como una de las mayores ,·erdades q
¡
·1
¡·
.
ne os
E-ocio ogo$ 1ian c 1eho es é8tn; ~1ue el secreto del va•
J~r ~:~oral (tanto rale. _decir soci~l) de un pueblo1
con. t..te en la eduí'ac10n del caracter. v que entre
un
. pueblo
.
.de un e°ran ear·íct,..,·
• "' . ,,. otro ,¡· e una gran
,' 1c1~L' ia, _h:·tunfnrú siempre el primero. en igualdad
&lt;l&lt;• t·ond1r1one~ de poblarión ? recursos. Ese es el
nrn1bo Yerclatlcro
.. . de. la selección , es decir, d e¡ pro~r1, .: 0 ~- 111 Cff1 11zar1ón.

:º

---1 ~ J ~
2Jescubrirr¡ienfo de una huella ce ..l'indrée.
&lt;c&gt;O&lt;c&gt;l[a ce,
me .;:C'S _nn razaclor de forn~. noruego
In 15,:Ja del ReY
Carlo~· • dl
,.,, OI S plLS. '
]descubrro
0 · , ohre
j
•
)Cl'J:!. r1rnta . lrn_a hoya que- según todas las probalulidaclcs. p1~0,71enc de ht expediribn ~\ ndrée.
Li: boy~ esta Yacín . ele ~uerte es que el hallazgo
no tiene nT1.portancia.
De~puPs de_ Llos años, _la~ lm·estigaciones hechas
en Groen lanj Hl. en la tierra de Francisco J os,; .
en la rosta :Korte d_c Slberin, han resultado itúr~/
tuo~as, ): es ya cas1 ~np?s~ble dudar de la muerte
~e Andree y de sus mtrep1dos acompañantes. ~:a
Stol, o1mo mismo, ya no se tiene ninguna eHperanza de que regrese.
·

~l¡s

�Domingo 14 de Enero de 1900.·
EL M~O ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 14 de_ F.nero de 1900.

oCos funerales oel Sr. general Eerriozábal.'

ciedades obreras, las que llevaron sus estandartes
y sus coronas.
E l miércoles en la noche, después de que se cerraron l~s puertas del Palacio, numerosas personas
pretendian entrar y ya no fué permitido por haber una d1SpoS1cón especial al efecto.
E? todos los edificios públicos ha ondeado el pabellon nacwnal á media asta, y en muehos de ellos
se col_ocaron cortinajes tricolores con J1.1zos negros
en sena! de luto .
. Van_10s á mencionar un detalle: hace tiempo al
d1s?ut1rse la nueva ordenanza militar, ~e trató del
articulo de honores militare::;, en el 1-ent-ido de re-.
formar el existente.
El señor General Berriozál.ml. que era una de
J~s p~ L·sonas que discutía, opinó que el cañón deb1a d1s¡~arar cada media l,1o r~ en señal de duelo por
el _P_res,dente lle la Hepubl,ca y cad~ hora por el
Mmistro; con su carácter jovial decía que él era
modesto, y que si di scutía con c:&lt;.ilor este asunto.
era ~orque estaba seg uro de. estar organizando sud
prop10s funerales. No se engañó, de~graciadamente, p_ues el ~rtículo en cue~tión, al fin reformado.
ha sido aplicado para él por primern vez : a-:í es
q~e desde su muerte, e1 cailón no dejó de hacer
disparos cada hora.
-&lt;:&gt;O&lt;:,,.

'rerm inada la exposición &lt;ld c·adúrer, con
s ujeción ,: lo disp~iesto. para el sepelio, á las dos
&lt;l e la tardf; del viernes, rendían su guardia Jo~

•

Frente a.l Pa.la.cio llra.ciona.l .

?o,lor_es, y apenas fné avistado por el Cuerpo de
l:..Jcrc1:o, hts b~ndas que llevaban sus cajas y cor11~tas a la sordina, batieron marcha al pasar el cad1wer; todas las tropas y sus jefes presentaron
las armas.
Este acto f_uf' de lo!=: más imponentes en la se~e r~ ccrem~nu1: los subordinados saludaban por
ult11na ~ez a su .lefr, y también por última vez
las ensena~ de nuestrn patria se inclinaban ante
~!. ~t'.erp~ m~.rt: de quien tantas Ytces supo pa~ca, las victo, 10:--a:-- en los campos de batalla.
Ll e~amos al Pan!eón, y el cortejo, siempre
c~ca.Le,mdo 1;or
scnor General Díaz, Liceneiado
1
\
Hl'JSC;d _\' EmbaJacJor Clayton, se dirigió hacia la
L_oton&lt;la de los. Homhrei:: Ilustre:-. donde se hal)\a preparado 11.npro,·isaclo
salón con senciJlo
ª.do,.'n~ que &lt;'0~1s-,Rtía en moJios de punto negro,
lienzo,. de merino .Y coronas de cedro.
I'. l ar,to. oficial no fué menos imponente: El
&lt;l.llH~o .rnt1mo. el compaiiero de luchas aunque
l'n d1st111fas esferas, 1-;eiior .Lir. Don lanac.io M _
r i~c·.a!, ahordú la tribuna, y en nombte del E ·ª
Cl'ÍlYo, 1.H·onmwió la brillante oración fúneb!~
&lt;iuc• p11hlw;~n10s en ~~te. mismo número, porque 11 ~
hemos podido
del de,eo
de da, r á cono. prcscmdir
.
~
t·C;r lftn valiosa pieza á nnestros lectores.
los. . .:eüo,·e,
Ge,lera1 L.IC.
V dIl ahlaron
. l " , en seauida
h .
'
"
~
. , UflH.o Zarate, Diputado Antonio de la Peña
)_ Hey~s .Y Mayor José i ,~anuel ílutiérrez Zamorn, q111ene~ con sufl conocl(las aptitudes, supieron

e!

La capilla ardiente en el Salón de

EmbaJadoie■,

El cortejo en ma.rcha..

La desaparición eterna de aquel hombre re;petable, el sepelio .del señor General Berriozábal,
iué motivo de elocuentes y grandes demostraciones de que la . Patria, sabe estimar á sus bue110s hijoE.
Hnremos una descripción de la capill,1 ar&lt;lientú.
Los muros v toda la drapería carmes~ tle\ ,rra n
dosel se revistieron de merino negro. Bajo
corona que protege dicho dosel y alumbrado por cliycr~os focos incandescentes colocados en un reíiccto r, se veía el r etrato á colores del señor General
Borriozába), en w1 elegantísimo marco dorado.
Se colocó el ataúd en un plano inclinado y qui1íi.ndosele la. cub ierta superior, q11edó al descubj erto el r uerpo inanimado del ilustre veterano del
]~jéreito, vestido con su uniforme de General de
])ivif.:ió11 y medio envuelto por nna bandera tricolor que tiene su historia de batallas.
F11 la parte superior del túmulo se velan las charreter;lfl, la. banda azul y e1 sombrero montado, r e11rcsentación del alto grado militar del muerto.
Formando semicírculp, se colocó gran númeto
ele macetas y los trofeos que representaban las diYersnR Armas del Ejército. La Infantería, por medio de pabellones de fusiles Maússer, clarines y
tHJnhores enlutados. La Caba1lería, por medio de
c·a~ro.:.. corazas y lanzas ant~guas. Representan á la
artillería dos cañones sistema Hotchkiss, montados en enroñas cuadrupedales y varias cajas de metralla. El euerpo de Ingenieros estaba representado

1;

por pabellones de palas, zapapicos y cestones, y la
Marina por medio de una gran ancla.
Al pie del retrato del señor Beriozábal, se veía
un trofeo de banderas históricas, y al pie del ataúd
otro trofeo del mismo mérito del anterior, siendo una de las banderas, la que perteneció al Batallón de Libres de la Guardia Nacional de Toluca
y otra á un Batallón de Mlchoacán, que por mucho tiempo sostuvo el General Beriozábal.
Las cuatro banderas que\ hemos citado, fueron
entregadas al Museo de Artillería, por el seüor Ministro, seis meses antes de su muerte.
La plataforma estaba iluminada por cuatro candelabros colocados en los ángulos del féretro, y por
los dieciséis focos de luz incandescente que penden
ele los adornos de m etal que coronan los magníJlcos ti bores.
Una ancha faja de merino negro corría por toda
la extensión del cornisamiento del salón, el cual
es veía inun&lt;lado de luz, pues se aprovechó la nueva. instalación eléctrica.
-&lt;::&gt;()-&lt;::&gt;,

'l1oda ]~ noche del miércoles permaneció custodiado el cadáver del ilustre General por un grupo de miltares ele alta graduación que en las antecámaras del Salón de Embajadores esperaban su
turno, en tanto que en torno del ataúd los de
guardia con la espada desnuda velaban de eenti-

nelas.

~s entrantes guardando 1a mayor compost 11 rct
recibían su guardia después de hacer un saludo militar al cadáver que r eposaba en medio de un rcrdadero lecho de flores y coronas.
Desde las seis de la mañana del jueves se reanu?ó el envío de_ ofrendas florales, llegandoª ser más de doscientas coronas, ent re las cuales.
s~ ~n~ontraban las de todos los cuerpos de la guarmc1ón y de todos los j efes militares, así como nu~erosísim?s. de person~s allegadas al finado, &lt;:uya&amp;
vrrtudes c1v1cas le hab1an captado numerosas .-.impatías.
El personal de las legaciones y consulados, envió,
sus coronas con grandes lazos de seda. é inscripciones dedicatorias ; el lujoso fére tro quedó cubiertopor las flores .
-&lt;:&gt;O&lt;:,,.

A las seis de la mañana se abrieron ele ntwYo al'
público las puertas de la capilla ardiente. para dar
paso á los numerosos visitantes que va se en&lt;:ontraban r eunidos en los corredores dei Palacio.• esperando el momento oportuno para. entrar á ;·isitar el cadáver.
El desfil e de las manifestantes se hizo en el mayor orden, y poco á poco aumentó el número de
éstos, calculándose en tres mil personas las que durante las pruneras horaa de la mañana desfilaron,
frente al catafalco.
Visitaron el c·adáver diversaa comisiones d'e So-

últimos of:ciales que velaban el cadárer y se haci:m ]os preparativos para Ja ..;ond ucción del
.ataúd, cuya tapa estaba_ ado rnada con p lacas y
agarraderas de plata cmcelada; los numerosos
asletentes, em picados, part iculares y Jefes del
Ejército, proced ieron ú Jlevar las coronas hasta las
plntafornrns enlutadas que estabnn preparadas al
&lt;'fecto, y momentos ·después, se organizaba el cortejo fúnebre á cuya cabeza iba el señor Presidente de la República, sus Secretari os de Estado, su
E~Jado .Mayor y los más caracterizados miembros
del Cuerpo Diplomático.
A las tres en punto, partía el cortejo yendo por
delante el féretro que llevaban en hombros los sef&gt;ores Lic. Capdevielle, Capitán Aguil!ón y Tementes Pedro Castni\cda y Alberto Aragón.
Colocado el ataúd en ]a flamante carroza tirada por seis frjsones lujosamente enjaezados, ios
circunstantes oc uparon, seg ún designaciones señaladas de antemano, ]os carros que Jcs correspondían, y la carroza se puso en marcha.. 'l'anto
1as aceras de las calles como las azoteas y balcones se veían literalmente 1lenos de gente· las fuerrn.:, militares que debían hacer ]os houo;.es de ordenanza, esperaban la llegada del cadáver en las
i:nmediaciones del Panteón ele Dolores, de suerte
es que en todo el trayecto, sólo acompañaban al
cndáver los miembros ctcl Estado Mayor del Ministro de la Guerra y los particulares, funcionarios y empleados que ocupaban los carros.
Serían las cuat ro de la tarde, cuando llegó á

•

Paao 4e la carro.a. frente al Pe.lacio •--•
1 a1..
-ep

�D ommgo
.
14 de Enero de 1900.•

Domingo 14_de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

j)rofecfora de _las Bellas. firfes.

elocuentemente recordar los méritos del finado,
({Ue momentos después descendía á la fosa, al
mismo tiempo que las Bandas le rendían el último honor y las baterías saludaban con su estruendo al que para siempre nos abandonó.
Terminada la triste tarea, los dolientes, silenciosos, volvieron á ocupar los carros que debían
conducirlos á :México, en tanto que las fuerzas,
tc:rminada la ceremonia fúnebre, hacían los honores al Primer Magistrado de la Nación, dejando
fas Bandas que .resonara nuestro Himno Patriótjco en aquel recinto de la muerte.

,

Si algú~ mágico ~ijera á un arquitecto capaz
&lt;le poseer 1~eas grandiosas y ambiciones para realizarlas: "Tienes derecho de formular dos deseos "
es seguro que el arquitecto respondería: "Pido u~a
basta extensión en un lugar muv bello y millones
. que 'tales deseos
a' granel"P
. . ero es seguro también
no los consideraría sino como un ensueño.
Ese ensueño acaba de realizarse para el francés

ORACION FUNEBRE
PRONONCIAD.!.

j)or el Sr. ~ic. Ygnacio jlfariscal,
Jefe del Ga.binete.
~

Señores:
Otra_ pérdida sensible para la República, otro
fiel am1go del Primer Magistrado, otro de sus co·laboradores arrebatado por la muerte. En menos
de ~ años, Dublán, Pacheco, González, Romero
Rubio, Matías Romero; y ahora Berriozábal, su
c·ompañero de armas, su Secretario del Despacho
durante la época de regeneración y progreso, hoy
ya tan avanzada. Hombre de acalorados sentimientos, pero también d~ convicciones profundas
:i.n camino á l a. Roton da. de l os :Hombres. Ilustres· ~
y de inmutables principios, la religión del honor y
del deber fué su único y ferviente culto, el móvil en pundonor caballeresco de otros siglos. .Apenas Cerro de Guadalupe, donde la Fortuna coronó la
constante y poderoso de su infatigable actividad. terminado el cunfücto con el enemigo exterior. trente audaz de nuestros guerreros, lo fué también
De esa religión no sólo se mostró tidelísimo obser- sin a~pirar á recompensas ni empleos militares ó durante el sitio de Puebla, defendida con no mevante, llegó por su temperamento á ser fanático civiles, continuó modestamente sus estudios, y una nos honra, aun cuando allí sucun1bieron nuestrassectario. Fanatismo de1 honor y del deber que só- vez recibido de ingeniero, cl~clicóse á importantí- armas á la fuerza y al destino. Prisionero del ejérlo c9mprenden las almas pri'vilegiadas.
simos trabajos ele su profesión, que le dieron nom- cito francés, pudo escaparse y prestó aún, por alPara probar cumplidamente mi aserto sobre el bre en los Estados de México, Tlaxcala y_Michoa- gún tiempo, su eficaz ayuda al Benemérito Juácarácter de Berriozábal, para demostrar que esa es cán, siendo además el origen de su módica fortuna. rez e~ su éxodo glorioso, para salvar la nacionalila apreciación de un ánimo sereno en otras cirNo tardó en llegar otra crisis muy seria para dad y las instituciones.
cunstancias, no el arranque de mi pecho hoy lace- México, ya no por irrupción extranjera. sino por
Sus trabajos en la paz no desmerecen al lado derado por la muerte de un amigo, r.onvonrlría reco- la explosión natural de intereses contrapuestos que los laureles que conquistó en la ~uerra. Su consarrer todos los principales hechos de su vida pública. fermentaban en nuestro pueblo desde su indepen- gración al servicio nacional, su celo y laboriosidad'
Por desgracia me es imposible hacerlo en este ins- dencia. Vino la guerra civil llamada de Reforma, apenas igualables, su integridad absoluta por entante, ni aun á grandes pinceladas, ni menos con y Berriozábal, obedeciendo á sus simpatías y con- cin1a de la más atrevida -sospecha, eran prendaSc
la mesura y el cuidado que lo hará la historia al vicciones~ desde entonces hondamente arraigadas, notorias para sus amigos y aun para sus enemigosconsignar sus ínclitos servicios á la patria. Baste, fihóse entusiasmado entre los reformistas. NobJ- más preocupados. Como Gobernador del Estado,
sin embar go, recordar que desde su tierna adoles- ble Eué su cooperación para el triunfo del partido de .México, en sus floridos años, como Ministro decencia, cuando, huérfano y confiado á sus mezqui- progre~ista y constitucional, que lo señalaba con J uárez en edad madura, y luego en la provecta ~nos recursos, estudiaba en el colegio de Minería, orgullo entre sus prohombres.
avanzada, como Secretario ele Guerra durante la.
apenas se anunció la guerra de invasión americana,
próspera administración actual, no descansó un•
Bien conocida es la evolución de esa terrible lu- momento para alcanzar los más halagiieños resul-ofreció cuanto entonces podía ofrecer, su carrera,
su porvenir, su vida llena de ilusiones y esperan- cha de tres años en oti·a más larga y más terrible, tados, los ideales á que siempre aspiraba. Visible·
zas, en holocausto á la defensa nacional, y militó que sirvió no sólo para mantener á raya una inter- testimonio de sus largas y provechosas faenas lo,
con honra distinguida en una contienda que ya no vención extraña, promovida por los jurados ene- dan los numerosos volúmenes recientemente publideberíamos recordar, señores, sino al ::-endir ho- migos de la Libertad, sino para derrocar un im- cados sobre organización del ejército, sin hacer·
perio impopular y exótico.
menaje á nuestros héroes.
mérito de la moralidad, disciplina y levantado esEn tan tremenda. crisis, siguió Berriozábal liLit causa de la Nación fué para él como su caupíritu de nuestros militares, que hoy con justicia
sa personal, y la promovía con el mismo entusia."- diando con valor y constancia cuanto pudo y se lo enorgullecen á todo buen mexicano; cualidades:
mo fervoroso, además de un desinterés rayano permitió la suerte. Héroe del 5 ele ~fayo en el que ya los distinguían, y él supo cultivar con afanoso empeño. Nada lo hada desmayar en su labor·
continua y fatigosa, ni las más arduas dificultades,
ni la oposición con·que pudiera tropezar, ni la enfermedad y los achaques de una constitución mi--nada por los años y el trabajo excesivo, porque él
los dominaba todos con espíritu fuerte y siemprejoven. :Mas ¡ay! que al fin vencieron ellos, como en,
definitiva vencen y vencerán en lo futuro á la pohrc humanidad. Pasó ya como pasan las más brillantes, las más soberbias olas del Océano, estrellánclose y des\·aneciéndose en la costa.
;, Y de él nada nos queda? Mucho nos ha quenado todavía, que así como algunas de esas olas
depositan en la arena ricos tesO'l:os al parecer perd idoi:: en 1m naufragio, así deja nuestro amigo, en
ia,; pla! as del mundo que ab~ndona, preciosas y
~agradas reliquias, prendas val.iosas de su paso por
la tierra. Nos deja, sí, un esclarecido ejemplo queimitar, legado á todos y muy especialmente á la juventud que emprende ahora la azarosa carrera dehombre .público; y á nosotros los que lo amábamos
2011 el viejo cariño, ora de camaradas y hermanos·
en el campamento, ora de compañeros en pacíficas
tareas, nos lega una tiernísima memoria, que no
ha de perecer mientras vivamos, guardada en e!
relicario de nuestro¡; corazones.

Señora j)hebe fi j(e~rfs, .
M. Emile Bcnard, un arquitecto de cincuenta "
cinco años, que en 1867 obtuvo el Gran Premi~
ele Roma. Encontró al mágico, mejor clicho, á la
hada, y sus dos deseos han sido ya ~atisfechos.
La hada e~ la señora Phebe A . Hearst, apelliclada Appersm antes de Ru matrimonio, y nacida
t;&gt;n 1843. Desde 1891 es viuda, colosalmente rica
del Senador californiano Jorge R. Hearst.
'
California, comarca muL"ho mái- joven que los
Estados del Este, se esfuerza por desquitarse del
tiempo perdido.
Conocidas son las graneles -Cni rnrsiclades clel
bste: Princeton, Harvanl, etr.

Sa~ Francisco quier~ poseer algo mejor que el
Colegio Harvard, glona de Boston, y la señora
Phebe ~earst ha creído hacer un buen empleo
de s1;1s millones de dollars, realizando el grandioso
capncho de sus c9mpatriotas.
, El asunto se ha .desarrollado rápidamente. En
1
E~ero
de 1898 abnóse un concurso preparatorio,
~ªJº un prog~ama redactado por M. Guadet, Pro~esor de la Escuela de Artes de París. Pedíasc
a_ los c?ncu~rentes un proyecto de conjunto aproptado a ~n m~enso terreno sito en Berkely, cerca
d_e Sfn ]ranc1sco, y pa~a tal objeto se les propor1·1ono un plano, en relieve, del referido terreno.
Se necesita~a tomar en cuenta quince instituto,,
de diversa importancia material, casas de bah:tación para cinco mil estn&lt;liantes, gimnasio•, rn11,-;eos, etc.
J~l jurado internacfonal, reunido en Amberl':-.
&lt;'ll Octubre de 1898, retuvo once proyectos sohre
noventa y ocho que íuerón prer-entados.
llnbo entonc:t'f: un nuevo c:oncuroo entre los autore., de los proyectos retenidos, quiene,-;-curio,o
detalle-eran. todos, antiguos discípulos ele la E,&lt;'lll'la de ~ellai, Artes de Parí$. Tres eran Iran&lt;;e,-e:;,
llj) austnaco, uno suizo y seis americanos.
_1-;oc ~egnndo concnrso fué juzgado en San Fran&lt;·1sc:o. en el mes de Septiembre próximo pa:--atlo.
Los conc:urrentes presentaron planos en ma 1·or e,eala y e~,tudi~~ ~letalla~os de uno de los gr~1po,. á
~u elecc1on. Segun se dwe, hubo lanms duda- aterca de la atribución de las primas ofrecidas, á partir
de la segunda; pero el primer premio de 50,000
franc~s, fu_é acoraado por unanimidad, al pro_vect o
de M. Em1le Benard, cuya superiorida,1. tanto t&gt;n
el conjunto como en los detalles, era incontestable. Fué á la vez el más armonioso, el más práctico
y el mejor adaptado al terreno.
La ciudad univer;;itaria tendrá proporcione, colosales, ai::ombrosas. y ciertamente no se construiní en un día, ni en dos ó tres años. Pero )l. Benard partió ya para San Francisco, y no se tardará
mucho en colooar la primera piedra ..
Desde ahora tiene á su disposición cincuenta millones ele francos, de los cuales la señora Hearst
proporc~onó más de la mitad. Eso bastará parn
constnJn' uno de los grupos, calculándoi,e el costo
total ele la Universidad. en doscientos millones de
• francos, que es seguro no faltarán, á medida que

0

Despllés de l.a. inhuma.ción.

LA_füIYERSIDAD DE CALIPo'n.xu.

se vayan necesitando, pues la señora Hearst no ha
asignado0 á su generosidad más límites que los de
su fortuna.

Hacemos notar que la generosa señora Phche
Hearst es la misma que acaba de pensionar á nue~tro notable acuarelista Alfredo Ramos Martínez,
para que· marche á París á perfeccionar sus conocimientos y á desarrollar su talento artístico.

Recuerdos del baile de caridad.
La inol vida.ble fiesta verificada en el Circ:o Teatro Ornn la noche del lunes prrmero &lt;.lel actual,
grabada ya en los recuerdos ct.e cuantos t uvieron
1,t fortll11:a de asistir á ella, podrá perpetuar,,c y
dar una_ idea de lo que fué á las personas que no
~oncurneron, gracias á.la magnífica Iotograim que
a med1a noche sacaron los Sres. Schlattman llnu,,.,
empleando por prrmera vez, y con los mejoreb reoulta.do,, un nuevo procedimiento: una cornl.Jinaeión d~ luces ~léctrica y de magnesio, que produce
la (•!andad umforme que se necesita, para que queden en la placa basta los más mínimos deta.lles.
. Copia de dicha fotogtafía, es el grabado con que
1ln,-;tramos las dos página,s del centro de este número, y nuestros lectores podrán calificar su mérito
á la vez que se formarán juicio exacto· de la fiesta:
(1ue con el loab¼! fin de realizar obras de beneficencia. organizó la Colonia Americana residente
en e;;t a l'Í t~&lt;lad y á la ~al cooperaron distinguidos
i1orteamencanos, que v1ven en distintos puntos de
la Repúhlica.
La galería del Circo convertida en tupido bos'Jlle. entre cuyo ramaje brillaban hilos de plata;
lo,: grnncles macetones orientales llenos de flores
entre cnyos pétalos cintilaban focos incandescen~
te;;. lo~ gabinetes estilo japonés, la profusión de luz
y lo~ lienzo;, con l~s colores de nuestra bandera y
la ele los E8-taclos Umdos, que cubrían los antepechos
de los paleo~. daban al salón un aspecto precioso·
pero _f'u mejor adorno consistió en la belleza y ele:
gm1crn de las damas que asistieron á este baile que
~-a ha hecho época en los anales de nuestras ~ancle:; fie,:ta~.

�•

•
BL O Rf\N BftlLE DE Of\Rl'Df\D.

FOTOGRAFIA

TOMADA

A

MEDIA N OOH°S POR LOS SRES. SCHL!&lt;\..TTMAN HERMANO-.~.

�•

EL MUNDO ILUSTRADO

LOS FLORISTAS.

Domingo 14 de Enero de 1900.

DlDlJ'S'l'lUA.S POPlJ'LA&amp;ES.
Ca&lt;la país y cada comarca tienen sus industrias
populares típicas, pequeñas industrias que no po-

&lt;'as veces son reveladoras cJc, ,urrrndC&gt;s in.s.tintos artísticos, y que, estimularlas por el favor del público
y protegidas por la ap1ic-:wión df' siF-tcmas .Y procc•climicntos científicos y modernos. muchas Vt&gt;C'("S
Jlegan á ensanchar~e d(' un modo nrnravilloso, t rooínclose, de casi di~trac-(·iones tra&lt;licio1rnles , uc
1
eran, en verdaderos ramoF- de pingiie cxplotarió11
y en factores. por CJl{!r, de la Hcti,·Klnd y riqueza

nacionales.

A ese respecto

tenemos

1111

ejemplo muy f'!n-

&lt;·uente en los taHadores de mad eras ele Suiz:1. ] fn
1lichb Ju.Ji~ Leclcrcq que en cada suizo genuino

hay tres }rembrcs: un cazador) un relojero y un
1a11ador de maderas. ¿ J'or qué? 1-'or tradirión.
8encHiamcnfe; porque los hijos Yen el trabajo de
í:iU:i padres, Jo imitan . Jo aprend en y luego lo enf'.ó(liian á los nieto~. Bn las . florjda s falda s ele los
Alpes y á orillas de c•sos lagos suizos maravillos;.11Jente bellos, los f•nmpe:::inos:, mientras ven p.:1c1•r
el ganado, ó mif'ntra!- df'~can~an un instante ele la
pc r~cn·uC'ión del '"hork." rntrctienen el ocio de ~n~
111;rno-;tallando nrndern. rn tiloso cuchil loy un bloque de madern i-,u;t\('.dt• c•:0-a:5 &lt;¡ue c1h11ncl;1n Cn losre~i110::os, helvétil·Os hoi::que:--, le:: bn::tan ¡Mra harer
primore~. bui;::fot::, cajas labrada~ ph•gadera:--. jugnetes, animaleFi, alto y bajo-reliC'\'C!~. etc. J·:n nn
distracción y dada la g-encraliclad de su tfülll tt}Jriucipio ern~ artefoe:-to:::. c-01110 producto:-: 1lt1 llllH
factura, no eran ron~iclera1los como una indui-tria
lucrativa. Por lo general dábanse obserp1io
como prendas de amif:t;i,l y el111 Jo::: talismanes de
amor que se camhiab:m los mozo~ y las mozas. ])e •
ro el '"'turismo" emprzó {t fijarse en ellos y nlgnnas 6guril1as fueron compradns á los pastores y
guías de la mont.aña en buenos chC'lines y libras
de la vieja Inglaterra, que pregouó en bre~e la

Cortando .1.orea.

factos de madera y cuerno y esos característicos
rl'lojes "de cuco?"
En ?úé~xico tenemos también muchas de esas pcc¡ueiias industrias &lt;p1e bien pueden, con el tiempo y el trabajo, organizarse de modo de llegur ú ser ramos Jucrativos, y qua ya ahora son altamente apreciados por los extranjeros que nas visi -•
tan, no obstante de que todavía se halJan en embrión y de que apenas son cultivados, con rudi-

En el mercado .

habilidad de los "Ho!zschneider (cortadores ele
madera) de Suiza.
¿ Qué sucedió entonces? Que para los campei;;inos se abrieron nuevos horizontes; que comprendieron aquéllos que en un rató de tranquila labor
pocfrhm g.111arse tanto ó más que en todo un dia
de pe! ipToso ascenso por las cuestas nevadas, recogiendo matas de "edehveiss" y matando chivos;
.v qup, desde entonces se dedicaron con ahinco á
labrar matler~, creándose una competencia '}lle
como era nautral, muy en bre\'e ocasionó gran mejoramiento y variedad en 1os productos.
M,\s fordc. 8C estableciero!l. fábricas enteras de
ohjetos de palo tallado, y con la poderosa ayuda
del capital y de las máquinas, la tradicional habilidad ele los suizos es hoy una gran industria que
halla demanda por doquiera y que rinde cuD.11tiosas utilid11dei-. ¿ Qui(,n no C0JlO(·e hoy C'sos arte0

;'1 ser un ramo de trabajos que aumente nue~tra
exportarión y nos produzca buenas sumas de dilH:ro.

•••
Empeza remos con los floristas.
];as flores han JJ egado á convertir1w í'n artículo
casi de primera necesidad, y no es nada clespreci;1ble el consumo que de el1as se h11re diariamnt.J
en todas las grandes ciudades.
_.\parte de la afición general qu.c existe por las
flores, Ja vida social, los usos estahlerido:::. han aumentado sn consumo, y éste es tal. que en ~l éxiro
y sólo en el "kiosko de las flores' · l1a habi,lo día
en que la venta llegara á mil pesos.
Diíícilmcnte se encontrará un rjncón de la tierra en que la naturaleza l1aya prodigado sus tesor os floral es con mayor 9pulencia y en mús rarie&lt;lnrl
que en nuestro suelo. Niza mismn, e~n ent·anfoclora X iza que surte &lt;le flores á todM los boudoir
eleg-antes de París y que está represe ntada en colores y en perfumes sobre todas las mc:::as alegre-.
de la metrópoli del mundo, la ruismn. Xiza . clcein10~. ;;:~l'Ía ,~encida si con nuestros pen~iles i::e n1iclie:-e Pn torneo floral.
•
De.de las flores más lozanas que por propia vida
C'xuhenmte y rica brotan" expontáneamente y f'!lbre11 nuPbtros campos con Ja alegría de!'-lbordantc
de la plel.iC', como las amapolas multicolore¡;:. ha !sta
la:--: m,ís ariRtórratas, las reales princesas de Jn Florn. corno las gardenias, las camelias y las delicada.'- ro&amp;1s ingertndas que exigen un cuidado prolijo: todos las flores, todas las variedades, existen

•
EL MUNDO_IL1:T8_TRA_DQ

entre nosotros y existen en una abundancia que
maravilla.
. ·d d. d
t
La floricultura, bajo la berngrn a
e nu_es ro
el.1ma y eon la riqueza
· savia}. ele nuestra
t berra,
t·
está muy lejos de ser en_ Méx1coclese_ ar e me 1c 1loso ó mejor dicho, esa mtrmca a ciencia que e~
en Europa, en donde cada planta ha_ menester
ele un cuidado más sabio y más sostemdo que el
que la más cariñosa &lt;le las madres pudiera prestar
al más delicado de los r ecién n.acidos. ~on una
,oca ele buena voluntad X un cmdado _casi superfi~inl v nada afanoso, nuestros pensil~s florecen
''loca"'mente," como dice el poeta, :J 1:&gt;rmdan, ~urante todo el año, su perfumada Y_ óp1ma cosec~a.
La mesa central de Anáhuac_ pierde sus arideces en el risueño yalle de México, de modo que
los alreelores de nuestra metrópoli son ve_rclad eros
,rerjeles en donde la flora más. variada revienta sus
multicolores penachos y salpica_ sus notas yo_cuuclas sobre la verdura de una prnnavera cas~ l'?IDterrumpida. Ixtacalco, Santa Anit~, Xoch1m1Jco,
Mixcoac, Tacuha)'a, San Angel, Tlalpam, _Co_voacitn: son los nombres de lugares y _lugare¡os que
ciñen los contornos de la metrópoli ~ex1cana, y
son los nombres de otros tantos vcrJeles en perenne florecimiento.
No obstante tal opulencia, el precio de las flores
escogidas no es en llféxico tan bnJ? como pud1~m
rrecrse, debido á la demanda que tienen e? la crn~
dad v á la facilidad de obtener altos preetos, ~U)
especialmente de parte de las col_onias extran¡~ras
que estún acostumbradas á adqmnr en susdpai:-:es
muy' caras las flores. Por otra parte, suce_ e con
el de las flores lo que con todos los peqnenos &amp;omercios que no están dehidan,mte orgaruzad~s :
no presidiéndolos una explotación en. forma, t os
efectos de la competencia, en el prec10, son ardíos y poco sensibles.
Una viSitn matinal al mercado de las flores, reocija grandemente. Un penetrante perfume safura la atmósfera y 1ma plétora de colores se esarce en las grandes canastas y tapIZ~ el pav1~ento. Las crisantemas blancas, amarillas, ;frdes moradas cual rebeldes cabelleras, marav1 osa~ente acl~atadas en nuestro suelo, abren al
sus enoTmes corolas, hllmeUas alln por ~l roe o'
las violetas en enormes mazos, cantan el trrnnfo ~e
su humild;d vencedora; las clahalias-"flor mat;
dita
belleza senza cnore"-derrochan . co1?!' a
falt~ de perfume; las amapolas, con s~ risadmrlente, se burlan de la aristócrata palidez e as

~º'.

~q,;~Ú~

ro;: ·
una inefable sensación d~ fr~scura.
y no sólo en el centro del mercado ora ' s::.º
también en las esquinas de las calles mis J°én
cas se mira ese bienhechor espectácul,o e as tr
res v en torno de los vendedores md1~enas, o o~
" uino·os" igualmente frescos, de rubrns y sonroºa '~mÍssis" se disputan los ramilletes qu~ lian
~e ::rullar á la ritm ítica ondulación de sub!Stuo._
•
orte de las flores, de los pue . os c1rEI transp á la ciudad se efectúa dianan-,;mr
cunvecmos
Los ~dios efectúan la ro~wl,a
muy ele mauana.

a~:

mos arr1"ba ' hay grandes huertas
1 cul~
destinadai; exclusivamente ª.
tivo &lt;le gar&lt;lenias y ?ameJ_ms, y
producen ca&lt;la año varios millares
de pesos.
. b tra,
Las flores so n la poes1a a s ~ta . harer ramo:; es hacer ver~ol!,.
·Vimo~
'
ya que 1a, ma t e11-·• pnma
lld a e n .MéxiC'o v trataremos
b
au
~., .. sies
ahora de ::u "elaborac1on,
que elabor.1ción puede }ltl!nar~c
al agradahlc esfuerzo art1st1co e e
rimar fl ore~.
. ]
Ya. el ilu5tre Barón AlcJatlC ro
de lrumboldt, hizo notar qu~ _loa
in 1ígenas &lt;le est.1 tierra poseialn
' muy íehz
• lll
· t UJClOI
· ·' 1 t'nara, a
Ulh\.
combinación do los color?s ) Js
claro que tal cualidad. les sirve e
mu cho en la industrta floral: t
Ffeetivnmcntc, los flor1s as
rne;icanos !?-011 h{tbile:; para ra~-~11ficar las Rores de suerte que r~bal~
len sus bellezas y formen ronJuntos armónico:-; y bellos. Los ramos
co munes y corrientes que se ex•
te en el mercapenden d .mrLlllllen
~¡_
do ya sea que obedezcan á una ::i
m~tría minucioi-5a, 6 que esté~ hechos si n "pa rti pris" mar?a o _Y
·•
ostentando ¡;:óJo el atractivo ctc
la va riedad y riqueza ele las flores,
.ion en lo ge neral , obras que
. ha•
muy en favor de las d1spos~ciones relativas de nuestros md1genas.
.
P ero la cornpetent1a y ensena_11za de aigunos floristas extranJe.
los han refinado mucho,
ros,
• . fioy
hoy en díl crean ot_ras piezas rales que realmente pueden ser c011s1cleradas como

bia~

T ipo de :llo:data mex:ioana.

.
l
ar el alba, arnnrran tas
de sus huertec1llos
''t ¡ El., ) ' a enraygran d es bultos los trnnsflore~ ¡o~ ~~ad en donde verifican el separo.
ladan fio:et tro i~ales, como la camelias, en su
Las
pb
or íerrorarril, procedentes
mayor parte arri an p
m a ues por
de Orizaba, Córdoba Y _Jalapa,h:;his ~e\randes
demás originales y cunosos,
fume y su
hojas de plátanos, que_ conservan su per
frescura por mucho tiempo.
.

r::t;

Naturalmente, hay t•s es~e;!ª~Ti~:t:e
cios aJ comercio de 1~s ore~ui~ de Ja perfumada
la ciudad, doble
Soncantidda?
esos iasólos de los santos rum~~:::-;n~:ncepci~~~,:i~."d~~~;:' A~i;:n;i~v:,tcPaZ
los de fiestasé gde los p~didos extraordinarios que
rua etc. am n
¡ 1 1
'
ndo se verifican grane es )a I es.
1,
se meen cua
. .
de la ConmemoraOtro día muy propw10 es e1
.
l d
. , de los ·Muertos, porque las Rores tienen e don
~~;1mbolizar al propio tiempo, besos y recuefái::
En las ciudades de tierra caliente que c1

ob~asn~:ti~;;~- liras, cojmes, coron~s mortuorias,
dorno floral 'de tejido de mihrc, glllrnaldas, ªfor~o de mesas v hab1t11ciones: t~do ha progresac o y
gusto y habi:,dad.
el _,
to o uernue
.
fl
d ante las primeEn el mercado ele las ore:i, ur
h b ·1. ras horas de la mafiana, es muy grande la a fl1 o'
)' de piezas el' d d ]o" fabricantes el e rami·11etes
·

stra

r:1es. e L~s md í_gentas ttr~~v~~~~neº~tº:!e:at::i1:ª6
·aez y en un tm an e
d
f:ansforman una pi_edza quee~1ºse1::e¡·~~!~ ;p;;~
Jeto al consunu or, Y
. .
.
cf!~s se' sirven de sns dientes como prmc1pa1 rns4
~rumento cortante para trozar los tallos de las flo1 bilo con que han de ligarlas.
reDa~a la atención de los extranjeros la frecu:;
t• costmnbre ele sem_brar elntretlas fl~r:s,t~:..'Jen' ro ·as fresas y es digno e e no arse s
iisnlo" de nuestros floristas que en las fresas ven
fiores de carne.

• * •que hemos resena
- do,
á la industria
s1m1
ac
a
"
l
flore.:
uede considerarse la de "encerar as
. . , que
futimamenle se ha d·esarrollado ba~tante y que es
muy apreciada de propios y extranos.
•
Él procedimiento consiste en someter las flo~es
sueltas y los ramos ya formados, á un hgero
ño de transparente parafina, de sder~llqu:!: delme sobre cada flor, cada ho¡a y ca a
o,
adísima capa que proteja las flores de la destr_ucg_ó
Con tal procedimiento, los colores no piernada ab,olutamente, y las flores p~~seJJª~
el a.ipecto de flores de cera, pero con 1;1-Il~ . ~ a
en ¡~ forma )' en los colores, que sena irunutable
por cualquier otro artificio.
.
Las flores enceradas se conservan lozanas J_)OI
muchos días y aun por me,ses, cuando la operación
se ha llerndo "á cabo de una manera perfecta. y al
través de la parafina puede perc1brrse algo del
vago perfume original.
1 d
El éxito alcanzado en las exposiciones flora es e
Mixcoac Covoacán, San .Angel, etc., que siemp.ro
han agr¡dado grandemente á los numerosos_ turistas ue año por año ~os visitan, deben .estimular
á n!stros floricultores, tanto en el _cultivo de las
flores como en la mannfactma de piezas florales.
lo dijimos: en ese punto, pocas comarcas
ueden competir con nosotros. .
.
p No es mérito nuestro: es gracia de la nahnaA . ·1 l

fo~:

i~:~n

mentarios proced.imicntoF, por unos cuantos indígenas.
A esa clase de nuestra industria, nacional ~ertcnece la manufactura de filigranas ele plata, la de
enseres de barro poroso en Jalisco, Jade ornamentación y pintura con plumas naturales, la ele la
extrruia "Jaca" indígena de las jícaras y tandcjas
de Uruápam, etc., etc.
Nosotros desdeñamos: por lo general, esa clase
ele artefactos; pero no pasa lo mismo á los extranjeros, para quienes r esultan aquéllos de un exotismo atrayente y que, con ojos menos acostumbrados y m{1s imparciales que Jos nuestros, saben
apreciar sus bellezas y peculiaridades.
Rs, pues, interesante, ocuparse un poco de
esas pequeñas industrias y de ver de cerca á quienes las cultivan. No será remoto que mañana.,
lo que 1loy desdefiamos 1an injustamente, llegue

Domingo 14_ de_Enero _de 1900.

Ya'

Un• bonJ.ta. piesa.

leza.
OSCAR HERZ.

•

•

�•
EL UUKDQ ILUSTRADO

Domingo 14 de Enero de 1900.
nir aquí con el fin de asistir á los funerales
que en un principio se había pensado hacer en México, previas solcmnísimas exequias que habían de
Ycrificarse en nuestro primer templo, pero obtenido el permiso neceSario. se resolvió despu és translada.r el cadilver embalsamado Íl la citada citHl11&lt;l
de a\iorclia.
La translación se verificó. y por los telegramas
que hemos recibido. Silbernos quu en toda la Ar-

Domingo 14 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

qui&lt;liócesi que c~taba á cargo del :Sr. Arciga.. han
!-ido unúnimes las rnanifCstc1c·io11es de co nclolenria
y muy ~olemnes la!- l'xequiai:,; &lt;1ue ~e ,·erificuron en
la :-;unluo:,o catc&lt;lral moreliana. t¡ue en época nada
r&lt;.•111ota, hará aiio r medio. ful' dec·orada é inaugu~urmla C'OD gran 1lompa. drhid9 ili zelo del Pü~tor
muerto.
Xuestras ilu~traeione~ rl•prr:-t•iitün el acto &lt;le los
funernlcs, que se no; (•omunic-a fueron de lo más
concurridos y suntuo:-:o.:. .

•••
Jlc aquí lo~ tclcgra111a1&gt;:
)loreha, Enero 11.-En la tarde d('] miércoles,
(k'spués de las honrosas ccremo ni_as Júncl,res, ce-

:J/mo. Sr. :Uon José :Jg17acio firciga, fir;(obispo de Jt(orelia.
t

E nero 7 d e 1900,

lebmdas en la Catedral ele la _\ rqui&lt;liócesi para
honrar la memoria del cligníoimo .Prelado, se cerraron las puerta¡,.. quedando w1a guartlia de honor
,·eJando el cadárnr del Sr. Arciga.
J-:1 jueves, á. las ocho &lt;le la mañana . '=e depositó
C'I cadáver en un ataúd lujo~o y ~e form ó el cortejo fú nebre. L a. comitiva era presidida por muchas
perronas con velas encendidas. ~• el cadáver eonduc-illo en hombros de cuatro sace rdotes.
L o más di~tinguido ele la ~oc·iedu,l de Morelia
ha a::; istido á los funerales . En lns azotea::;, en los
halcones y en las culles del trán1'ito, $8 apiñaba la
multitud, y hubo neeesidad de c¡ue las f.ucrzas de
~eguridad del E¡,:hulo COll$:errnra11 el orden.
Se calcula que mús de 20,000 personas se habían
c·ongregado en las inmediacione3 del P antéón general.
En un terreno de propiedad particular junto al
mismo panteón. se abrió una fosa rerestida de piedra en su interior. y Ee dice que la capi1la que se
levantará como monumento al S.r. Arciga, servirri
para inaugurar una e~pecie de Panteón católico ó
lote 11dscrito al Pan teón general.
Poco después de las 11 de la mañana llegó la
fúnebre comitiva; el cadáYer Iué depositado en el
salón de e3pera. Antes de cerrarse la caja, el Juez.
del Registro Civil la reconoció y certificó la existcnt:ia del cadárer.
, Después, el 8r. Deún. Don Julián Vélez, re,·eslido de copa pluvial. benJijo la fosa y entonó so-

SALIDA. DEL COBTEJ'O.--Catedra.l deKorelia.. •

ll•uinc responso.

Muerte del .Ilmo. Sr. Arciga.

•

r

La rei na i111phu·;1hle, la ir~exorable muerte.
nrrebató_ cn la 1-t•111~1n11 que 11(•alJ;i de pasnr. otrÜ
pcr~ onnliclacl por 11111 t ítulos distingnid11: el llu~trísimo s.r. Don .J oi-i• lgnac-io Arc1ga, Arzoi"li:-po
dC'. )~orelrn. t~·a::- tl t.· pt.•nos.a. enfermedad, clejú de
C'x11'r el clormngo lllltt.•rior.
l a en bien dc·lil·1u lo estado. rc:-olvió ,·enir í1 c:::ln capital en h11~(·.1 1h• ~alud: pero :,:u m11I er;i inemcdiable y al fin ,e llegó al funesto desenlace que
1a. ciencia habín pronosticado .
. LH g ravedad dL·l il u:-trc enfermo ~e aecntub tlc:-;de el :-itbndo en l11 IIO('hc y lo~ Preludo~ !li mo. Sr.
Al11r~ún y el Obi:-:po dl' ()ucrétttro. previendo que
el tn .. tc 1nomp11to i-t.' a&lt;:crcaba. le impnrtieron lo.:.
último¡,: a u xilio¡,. L':-pirituales, en l11 Ci.1$:fl del Sr .
' 11 irso Sa«:'n3. parit.&gt;ntt.• &lt;id finado . donde e.:-:tabu ;ilojndo el ~r. Al'c- i~11 y H&lt;·ilL·rió su defunción.{¡ la.; clo~
de la tarde dt·l domingo•
Er¡¡ el fin11do hornl11'l' t.le relenrn lc3 t'ualidn&lt;lr5:
in1-trnído. Yirhtoi-o y un protector infatigable de
1n ju\"entud. f'II l·11.n1. i11:,:trucción ponía espctial
cmpeJio. que s it• 111p1·t· ful• fruC'tuO$:O co mo lo demuc5tl'lll1 lo~ ntlt•lnmoi- ;t\cam::aclo:; en el n•11omLra do ~uni1111rio de )l on•lia.
'l'a l&lt;'i&lt; prendfü: rnlit•rnn al Prelado general e.:.timn cic'm. rnu,r 111·in&lt;·ipc1l111e11te entre los habi tant e$:
de :Morelia. capit.11 donde :,:e recibió la noti cia. de
su muertP con mani fo!-til &lt;· iones de viYa co ndol encia.
Los prin c· ipal c~ agri('ultores, come rciantes é inclu~tri ales de Morelilt telegrafia ron á raíz del acontceímento, mu.ni fce.tondo 4 ue se preparaban á

ve-L.-----------:-----.;P~l!_:•:n~p:!•~'"!!º;;'P~•:!l.!•!:•~M~••:!•:!;ll!_:•:;,·_______________J
En camino para el Pa.n.te6n.

�Domingo 14 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 14 de Enero de 1900.

PABELLÓN DE B.1JMil11A,
1-:1 pal,cllón de llumanía, también destinado i,
figurar en la Exposición Universal, se leYnni:t
atrás de la línea de construcciones que ho1'Cl rr.!1
d ~cna, lo cual es de scntir:::e. Por la originalidad
y el aspeeto imponente de su arquitectura, este
C(~ific:io merece ocupar un lugar de primer rango:
sin embargo, eslá suficientemente aislado para pruducir un gran efecto, y el cuadro de hermosos ítrboles que Jo rodean agrega u.na nota pintorec::. :1.
al conjunto. Es el primer pabellón que se enc:ucntra partiendo del puente del Alma y subiendo h1rn:ia el puo.nte ele los I11vúlidos y está muy prú-'·i1~w á lo~ pabell ones helénico y se rvio, que cst[m
:n~pirados directi1111entc en el arte Bizantino. El
pabellón de Rumanía procede del mi:.:mo orig¡__•n
arquitectónico, pero co n la diíerc11cia de que i:l~
formas bizantinas importadas están modifirad:1 ..
por influencias étnicas y con~tituycn un arte prupio y nacional. La arquitec-tura. roman,t. crrsi cx.clnsivamente religiosa, ha dejado numerosos rnnnumcntos en clií•tintas pro,·incia;;, cuyo conjunt o
forma la Rumanía actual. Xo oh~tm1te nurnr •·
rosas visicitudes, las inrn:--ione.-:. dt· lo~ H1rtaro:-: .,·
clc.:pués las de lo~ tnrco:-:, c~to/" pueblo~ indornahl&lt;•:,
no Irnn dejado ele defender su nacionali&lt;laíl y ~11
relig-ión. l~l arte estaba ea:-i. t.•xc-lusin11ncnte rC'f11f)ado en los monnsterios fortificatlos, que en ~•¡
mayor parte se edificaron en las gargantns ele lo~
montes I'\arpathe~ . Al abrigo de esa~ espe¡;.a5 11 :11-rallas se levantaron iglesiao que la pieclacl de J.,::;.
teles decoraba co n una riquc¡;a desconoeicla, eo11 to
pnctlc verse en la célebre igl('Sia de .\ rgi.s..

Si }a Rumanía ha conserrndo &lt;ll':s&lt;lc hace ta-;to
tiempo hasta nuestros días }a tradición hizantin¡t.
esto se debe á las creencias religiosas, á la ortr: •
,loxfa que ha permanecido inmutable. Por otra Darte, en este país, constantemente atacado por'· Jo¡,;
jnvasores que siempre estaban acampados en ::-~• s
fronteras, no se podría producir la infiltración de
]as artes extranjeras, como sucede en otras nac:nncs, ía,orecidas por la paz, entregadas al comercio y en relaciones con el extranjero.

El pabellón de la Rmnaní,1. tal como lo rcpresc1o-

-Bien, dijo Mac Carthy .. . Entonces ¿ puedes

llevarme hasta allá?
-Lo haré, repuso el hindu con tranquila resignación.
-¡Andando, pues!
Dieron vuelta á un soto y hallaron un se ndero

natural, formado por el curso de las aguas de Invierno. Los tres hombres avanzaban penosamente
y con mirada aguda veían hacia la penumbra.
El roce de sus vestidos contra los ar\m¡;:.tos, de
sus pies sobre el suelo, se confundía casi con el

zumbar de los insectos y con los ligeros temblo-

Acaba de morir el crepúsculo tras de las colinas

r ornpuc:-to de piezas de orfeb rería. que ¡;:e suponcJlL'rtenec·icron e-orno botín á )Qs Godoí-l. :E stas piez,1:- figur11ro11 en la C?xposicii:m de 18ü'i'.
l "1111 z:,elección entre estas riquezas. comµomlril
nu nrn:-:t•o ar'lueológico c¡ue serú colocado en las guJc• rl.1:-: Lle! ¡rnhellón. Habr{i. además. en éste, un
nm.~.m íficn res taurant. donde además de senir:=e
lo mÚ:-! c-xqui:;ito de- la cocina do R.umanía, c¡ue es
farno~a. se exhibirá una gra11 orquesta de iudígc11.1:i: que ya t·n otra ocnsión estu\·o en boga en
P;irís.
~El ( 'omisa rio GC'neral de la Rmuauín es el scii or Ollane:-co, Ll iplomático, Presidente ele 1a Acidl'mia, literato y poeta &lt;le gran taleñto.

EN EL CAMPO DE MARTE

ta nuestro gral.,ado, está compuesto con elcmenlo:;
tOmados de los edificios más célebres de Human h1
y que no se remontan más allá del siglo XTT.
Ln Rumanía es rica en antigüedades romana~:
sus habitantes aun lo~ má s ignorante~. conse n Tan
Yivo el recuerdo del Emperador 'rrajano. {¡, qui0n
le atribuyen indistintamente todos los monurnc1;.
t,os en ruinas, cualquiera que Eea 8u origen. El Mn •
ECO cle·BucHrest, enriquecido so bre todÜ con donu1.ivos de particulares. po¡:=ée objetos del mús itl w
jnterés, entre olros, el famo:::o te¡;:oro de retros~s:

l)i &lt;·ho palaeio. uno de los m{l!; hermosos que P.g11n1rím rn la Exposición de París, está construído
ií la ·i zquierda del puente del Sena, para el esper·tad,,r riue esté t:olocado en el Trocadero. Ha c-e
ªpend ant'' _ron el palacio pe las florestas i-cspe&lt;-: o
del c· u11l tiene mu chas se mejanzas de estilo. hl
que se debe seguramente á que fué dirigida la
&lt; (;nsHuccjún por los mismos ingenieros. Sin emLnrgo, la semejanza no puede notarse en los detu-

lle~ ni en h1s grandes lineas, está en el conjunto
~icndo un estilo original, constituye el ~elio
dr lo:; autorm,. Estos no se han creído obligad1..•~
ú };is n•~titucioncs &lt;le un estilo cualquiera; sus
fatlrnda.s ~ou muy modernas -con detalles de capr~ •
c·!io y fantasí~ bien colocados, puesto que se trat:1
rle t•ditkio~ provisionales que han de figurar t•n
íJUL·

In h¡,osiriún. y han tenido cuidado de que el ,ht ino qul' ~e darádlos editieios que han dirigido.e8té
c·;1mc-terizailo pir los emblemas y alegorías 11uc
110 tlej&lt;1n duda e n el espíritu; pero que se •acerea n
rnucho á In antigiiedncl griega ó latina.
. \ ~i j)or ejemplo, la escalera exterior frnnrnnli.'ntc ;1bierta. co n sus ramplas y balaustradas. ,c;;.e
poclría lrnher modernizado. c1uiLíndole el aspedC1
ele- lo::: grandes galerías de la vieja Roma y de la
no menos antigua Athenas.
Xo obstante e:,tos que pudieran calificarse de defedo8. rl c·onju11to, lo reprtimos, es de lo más· her111080 y tiene. por otra parte, detalles de poRitiYo
1rn.'•rito.

=

a~

recobró su empuje y rebotó. El hombre se dejó

lagos nadaban en medio de la luz anaranjada.
Bavadjí se acercó á Mac Carthy : su horror se

compensaba con el intimo orgullo de servir á

,,se irlandés rechoncho, de pupilas belicosas, de

Al salir de una especie de desfiladero entre las
r ocas, Djuna se detuvo tembloroso y extendiendo una mano, suspiró:

Se deturieron . James tomó

Sobre una superficie simosa aparecía uno ele
esos rincones donde la majestad de las fuerzas
libres y la lucha de los instintos y de las plantlls
crean el esplendor y la podredumbre. Recortaba
la lima las higueras, los troncos secos, los bordes

de las hojas; tejía encajes entre las yedras, los
líquenes, los ricinos, y sobre un pantano que azol\'aban viejas cortezas, cañas á 1:nedio podrir y
algas esmeraldinas; el firmamento parecía hecho
de constelaciones ramusculares, una fauna si-

niestra t repaba y huía por sobre el suelo ó flotaba en las ondas pesadas. Por todas partes una
confusión de génesis y de agonías, de sombras si-

niestras y de brotes de flores argentadas, de efluvios húmedos y palúdicos, de finas esencias de
plantas aromáticas. En los intervalos del silencio se escuchaban los rumores de alguna. fuente
misteriosa que parecía subte,ránea, y el lamento

lejano de los clrncales.
-¿Allí? preguntó Mac Carthv. ¿Es ese el lugar exacto?
-Un día de invierno, coiitestó Djuna en voz
baja, persigníendo una oveja perdida ..... ví á la
Devoradora de hombres en la entrada de su cavernfl .....
Y con voz casi indistinta y tiritando. todo
eu cuerpo, agregó:
Shandranahur, e1 mismo que desapareció :n19che,
fué también testigo y en este mismo lugar, &lt;le una
escena semejante ...

11110

ele ]os rifles

one había. dejado llevar á Ba,-ndjí; á fin de tener
el brazo más ligero y más seguro en el momento
supremo.
Sin miís nalabras, deteniendo el oa8o, 11egaron
los tres 81 .block v se arrodillaron. Una m11leza fina loi:; cubría y bastaba á hacerlos invisibles; pero adelantanilo el rostro se podian advertir los
menore~ detalles del claro. apenas cubierto ele
phrntíli::: hajac;;. é iluminado toclo.
SunYemente. Mac Carthv ¡.;e inelinó por encima de la piedra y ncercó la frci1te á la maleza.

-Allí.

-Acababa de devorará una joven .... Después
EZPOSICIÓJI' DE PABtS.--P a belldu. de , um.~nfa,

-"Dam it all!'' murmuró James.
Sin embargo, alentado por la. persistente indiferencia de la Deroradora de hombres, el labrador
se arrastraba mús a prisa . Una desgnrradora esperanza alumbró sns pupilas; pero para desaparecer
en seguida : oyó que la fiera se movía . Bruscamente
caer en tierra) cataléptico, de nuevo entre }as
patas gigantescni-. fre1itc á frente ele las uñas pá-

II

, X11rlio1rn. re11omhr11da por su miel, no mer&lt;:&lt;·c.
,, lo que parece, la misma reputación por la cultnra
dl· ~u$ c-o:-t umhres políticas.
En la, cleeeiones legislativas de Mayo de 189~
tre~ c-a1~diclatos_ eR~!hau frente. á frente en la pri~
merH. r1 r,·11n scr1pcwn de esta cmdad : dos favorecido~: el Doc-tor Ferroul. socialista revolucionario.
}í. Bnrfüol. oportunista. y B. Cros-Bonnel radical
Tan 1:eJiida fné l;i elec·ción. que hubo nec:sidad
repetu· el e:;c·rutinio. y;\ [. Bartisol obtuvo algm11)~
,·otos de 111a1_rnría, pero ~u elección fué nulificada.
Y triuntó clC'fiuitivamente J[. Ferroul. Pero éste
no se confrntú ron una victoria tan calurosamente clisp~1fad,1. sino que quii:;o y logró poner á sus
rompehllore~ l111jo l,t acción rengadora de las leyes para que ft1L'Sen &lt;'81'tigados por los írau,le~
t:lectorales que ~r• Je¡;; imputaban.
. ~or razón._tnn e:draor&lt;linaria. en Carcasso111:-,
sitio de n•1m 1.on ele la eorte de Assises de l'Amle,
nr ahn ele ,·enfirnrse. un gran proreso sensacional.
Ocupar!)ll el lJan&lt;¡u!llo de los acusados treint,1 y
c1utlr~ perso1111¡::.. d.e importancia, entre ellas, trece
&lt;'~ni;:~Je.ro::. murntipa!e::-:. dos mm:inos, M . ~urrcl,
~x-l\f1m~tro. 1L Rarh;:;ol, ex-raml,dnto, y el ex-prc1~rto &lt;lel .deparh11_ne11to. En la fttH1iencia figuraron
c1e11to "emte te:-.t1gos. y cuatro notables aboO'ados,
e~1bt• otro.e;;.. )[arty, antiguo )[ini::-:. tro del C~rnerc10: se .tomaron medidas extraordinarias para co,~~errnr el ~rd_en, y todo (•:;to fué para . . . :nevar
a un a,·en11111ento general.
:.,

de ti~o.

ma, rondaba el peligro en torno ele ellos, transfi-

:fisonomía ruda y buena, irascible y afectuosa.
-¿ Ya estamos? preguntó James.
-Sí, amo.
·

.Cos fraudes electorales en Jfarbona.

movimiento ele Shanclranahur i¿J1posibilitó toda
intervención: su cabeza se foterponía en la línea

gurando el aspecto de las cosas. insrrihiendo por
escotadnm de dos selvas.
donde cpllera símbolos absurdos Y pcnetrante!-1.
La tierra, todavía cálida del ardor del día; la
• Barndjí ' f Djuna, á la pro){imidad inevitable de
súbita cesación de la brisa; los ,rumores de anila peripecia, caían en una especie de hipnosis,
malidad nocturna, la belleza del firmamento tenfuente ele la pasiva bravura de tantos orientales,
dido sobre comarcas no sometidas al hombre desfuente .de éAAs resistencias tranquilamente obstipués de los millares de millones de años de ci1·ilizanada!- an te la.s cuales el Occidente ha rctrored ición; una fecundidad implacable, feroz, vasta coc1o en ocasiones. Con las pupilas en:::.anchadas y
mo el éther, invencible como eL Océano, asaetea· el 'f)Cn~amiento semi-apaQ'ado. ihan como sonámba, dominaba, sorprendía el corazón &lt;le James Mac
lmlos, en hmto que en :Ma.c Carthy, la voluntad,
Carthy, y lo llenaba de una plenitud de grandeza los nervio!-. la razón, daban una Yiva batalla: pero
y de poemas.
la. costumbre de esos minutos te rribles hacía que no
'fras de él iba un lnnnilcle hijo de la Inclia, Ba- fuera dudosa ~u conducta: creía en la firmeza de
vndjí el Guía, flaco, &lt;le hombros altos y encorva- su brazo. en la lucidez y deci!,ión de su pupila.
dos, tallad'o en un minimwn &lt;le mate r ia, pero •Con las palpitaciones más rápidas de su corazón,
de cabeza lúcida, y boca buena, inteligente. Por ~entía ]a vigorosa voluptuosidad de los valientes,
delante, Djura, el explorador suministrado por la la eléctrica alegría de una lucha en que no podía
aldea de Nardonarés para que indicara el cubil de mezclarse dolor alguno.
•
la t igre, de la devoradora de hombres que hacía
Rumiaba esas cosas, á la manera noco analítica
pocas noches se llevara á otro labrador.
de loe.; h ombres de acción, cuando vió que Djuna,
A medida que avanzaban, murmuraba la noche sobresaltado, se volvía. hacia él.
con voz más alta y más terrible, prolongábase en
-All í. .. . en ese claro .... tras ele! block de
la llanura el rugir de lus fieras, y grandes murciépiedra.
•

y 18. Luna) gigantesca, se alzaba en la frangeuch

EJI' EL C.&amp;KPO DE M.4.BTE.-•P a.bellón de la llll'. uina Merca.n te.

res de las higueras. Una suav idad fúneb re, una
frescura siniestra y como ateroiopelacla. venía de
tod as las indecisiones del alrededor. Corno una al-

mirar .í otra parte, como si tuviera una indiferencia absoluta pam su presa, adormecida. Entonces Shandranahur. arrastrándose y describiendo una cnrv,1 lenta, logró franquear {rnos dos me tros. ~foc Ciuthv miraba acercarse el rostro lívido
del inícl iz y de" nneYO apuntó; por clesgracia, un

III
Se llenó su alma ele indecible horror.
En medio del cloro, á diez metros, á la entrada
de un cuhil formado por dos blocks superpuestos,
perfila_ba la forma ele la fiera soberana, de la colosal tigre acurrucada.
Entre sus garras mon~rnosnr,¡. yacía el labrador
Shanclnmalrnr. No estaba muerto. ni aun herido.
ó al menos graYemente. La penetrante mirada del
irlandés veía que sus párpados se abrían y se
cerraban á intervalos bastante largos. y que su pe-

cho palpitaba como pecho de gorrión cogido en
una trampa. La tigre le fijaba ele una manera
indolente, con las pupilas meclio encogidas, como
una gata .fija un ratón; J como una gata. hubo
1m momento en que •soltó sn µresa y se tendió
en posición de negligencia, de falso descuido, de
grncia que duerme.
El irlandés. con el rifle al hombro, no se atrevió á tirar; una revolución de cQlera, de piedad,
de dolor, hacían que su mano estuviera mal segura.
Transcurrieron dos espantosos minutos. Des-

pués lentamente, muy lentamente, Shanclranahur

lidas I de los graneles ojos terribles.
-¡Juega con él! murmuró Djnna que se había
unido á Mac Cartlnr.

-Sí, agregó éste; juega con él esa condenada
fiera.
Las tinieblas habían entrado en su alma. Vió
crecer, en apoteósis lúgubre, á la fiera que, todavía
eu nuestro tiempo, domina en el antiguo Indostún
y que más que á clifforar á los hombres, se atreve
á d ivertirse con ellos.
En medio del espanto del momento entrevió,
por algunas fuerzil.S sutilmente desalojadas, por
un poco más de astucia unida á la terrorífica velocidad á la musc,,latura de los tigres, por una
nad.a de espíritu de asociación, que todavía era

i:

posible el reinado del felino . A la vez subió en
él un espíritu de venganza, un violento deseo de

abatir á la Devoradora de hombres, sin matarla.
de atormentarla y de insultarla, de hacerle sufrir la supremacia del sér qu e tornaba en su presa

desde seis años : ¡ Calma!
Por grados consiguió que su corazón latiera
menos aprisa, que la cólera cesara de en.marañar
sus pupilas.
Entre tanto, la t igre, con movimientos liger os
y rápidos volvía y revolvía á Shand.ranaur, gmttan-

clo ásperamente del goce de dominio y de poder.
El infeliz, encogido, semejaba á algún ínfimo herbívoro caído sin defensa en poder de la reina de
los juncales y de las selvas, que, ahíta, quiso r ecobrar su juego supremo: retrocedió sin premura,

fremente de voluptuosidad, impresos en todos sus
·movimientos el desafío de los fuertes á los débiles,
símbolo brutal, ligero, elegante del combate por
la vida.
Cuando estm·o á dos yardas, se quedó inmó'°il, y entrecerró sus párpados. Expresaba la per-

fecta certid1ID1bre, la voluntuosidad de ese banquete ele carne ,--irn. que bien pronto resolvería darse
ella, la siniestra magnificencia del músculo triun-

fador.
Empero el vencido no renunc ió á la esperanza.
El instiJlto de viYir palpitó invenciblemente en
el fondo de su pupila. "Y dominó la convicción de
que sería inútil todo es-fuerzo. Desnnés de un ins-

tante de incertidumbre, y absolutamente, como la
primera vez, se enderezó v comenzó nuevamente
su fuga ele arrastre, cAlrn.rio de angustia, de es-

panto y ele humilde energía.
Ma,c Ca rthy había reconquistado ahora su entera Sa.DJ?Te fría. Dejó que Shandranahur se apar-

tara de la. línea. de tiro v permaneció vacilante
un segundo entre la. prudencia que le ordenaba

herir en el corazón y el punzante deseo de cas-

tigar á la fiera ..... .
Sonó la detonación. En medio de la nube de
humo se percibió la silueta ele Shandranahur que

los codos. La luna ilu,minó en pleno s¡1 rostro tor-

se ponía. en pie . v In tigre que aullaba, rota una
pata, ~r levantándose con estupor.

cido por la mueca de un terror inmensg., El toque
de la Muerte había puesto rígida su ffl!'ca, y llenado de estupor y agrandado desmesuradamente
SUF pn pilai;:.
Voh,ió la cabeza hacia }a tigre. Parecía. ·ella

-¡Valor! gritó el irlandés, que estaba. más allá
del hlork de abrigo.
Shandranalrnr corrió : la tigre dió un salto corto y rápido; pero no tuvo t iempo de da.r otro:
una bala de James le rompió otra pala. Derriba-

se movió, e.-xtendió }as manos, se enderezó sobre

•

�•
EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 14 de Enero ~e 19.00.

tL MUNDO ILUSTRADO
_AÑO VII--TOMO I--NÚM. 3

MÉXICO, ENERO 21 DE 1900.

Director: X.i c. B.A.FA.EX. BEYES SPÍ lfDOX.A..

da, impotente, bramando horriblemente, enseñando sus- anchas garras, fingía un horrible emblema
de la fuerza.
Shandranahur, refugiado tras del vencedor,
perdió, por el excesivo goce de la vuelta á la vida,
el uso des us músculos, y sostenido por Djuna, estupefacto se apoyó en el block de piedrn.
Mac Carthy tomó de manos de Bavadjí su segundo rifle y fué en tres pasos sobre el animal.
Intentó la tigre levantarse, ó al menos arrastrarse hacia el europeo y empujó su cabeza monstruosa, sus mandíbulas devoradoras de carne hui;nana, aquellas mandíbulas en qte tantas vértebras
fueron machacadas y confundidas tantas existencias; pero cayó sin fuerzas: James hubo de contemplarla con satisfacción vengadora y cruel, decíase que ya comprendía ella el poder del hombre;
q u e no osaría si quedaba libre, apoderarse de su
presa en las aldeas, ó que de matar lo haría apresurada y con susto, como se mata á un enemigo
peligroso.
·
·
-¿ K o la matas, señor? preguntó Bavadjí.
-No, la llevaré prisionera .. .. ¿Estás herido
Shandranahur?
-No, señor; sólo un poco débil.
Y vino á arrodillarse ante el euroneo y le besó
la mano con humildad. Gratitud y admiración infinitas brillaban en sus grandes ojos negros.
-Bueno _... . buen&lt;_&gt;, dijo James con ternura.

Una red de bambús ]a encerraba en una especie
de
jaula muy baja.
vadjí van á traer cuerdas, lienzo, parihhela y carLas
gentes de Nardonarés se apretaban en torgadores?
no de la tigre, que aun parecía formidable, con
- Ah! señor. , .. me siento más seiruro junto de
grandeza de deidad soberana, de deidad semejante
tí A11e tras de una triple muralla de bronce. •
-En ese caso, Bavadjí, puedes irte .... ¿Está á.las fuerzas mortíferas, á las siniestras potencias
de enfermedad y de muerte que han servido paen buen estado tu rifle
¿Sí?. , . Bien . ... . .
ra
que la India haga innumerables Entelequias.
Vete.
•
Unos á otros se ,alentaban, se tranquilizaban,
Bajo el cielo tan puro, la noche refrescaba. El
firmamento bebía el calor: la llanura debía estar sobre todo, con la presencia del europeo, y en el
glacial; pero, al menos, se difundía una tibieza en- momento en que 1os cazadores se aprontaban á alcantadora, una atmósfera de ensueño, ligeramen- zar al monstruo, un viejo S"e acercó, y dijo:
-Ya estás reducida á la impotencia, Devoradote pesada por la expir ación carbónica de los árbora de hombres; ya estás dominada y cautiva .. ...
les.
¡ 1::-n hombre te venció! Ahora conocerás la supreCaía la luz como nieve de átomos.
Ecitrellas muy pálidas, como que se ahogaban en macía de nuestra raza: bramarás tras de las barras
el zenit profundo, en los lagos imponderables de· de una jaula y los chiquillos irán á reirse de tu fu.
ror ! ¡Verás ciudad tras de ciudad, y desde lo alto
la Vía Lactea.
1í,nc Carty se sentó sobre una gruesa raíz de ár- · de los carros, pasar el jm¡cal y la selva de cuyas
bol y contempló á la tigre herida: tuvo, en momen- delicias nunca ya disfrutarás!. . .. ¡ Tu vida será
tos, piedad, calosfríos de misericordia que sugirió una humillación profunda, porque profanaste la
el esplendor nocturno; pero al voltear el rostro y nobleza de nuestros hermanos, y porque gozaste
ver á. Shandranahur pálido todavía y temblar á con sus angustias! . . . .
La fiera gimió debilitada por el sufrimiento; y
rada bramido lie la tigre, resurgía su cólera más
en
su sustancia obscura v en su cerebro estrecho
fuerte, semejante al odio contra un sacrilegio.
y feroz, creyeron los hi1idus que aceptaba ella la
IV
supremacia del hombre.
Cuatro horas más tarde la fiera era ya cautiva.
J. H. ROSNY.
Su cuerpo entero estaba amarrado.

¿Temes quedarte conmigo mientras Djuua y Ba-

r. . .

UNA POESIA RUSA.
Em])ezaba ;uayo cuando cayó rota la
lnverual yesttdura de Mosc.-ou. y cada
jirón de ella deshacfase en lluvia brillante que fecundaJ.m la tierra ll!lst:l
('ntonces c:omo pe,triti&lt;:Mla; y era· de ver
la colosllll cúpula ele! Salvador. donde se
quebraban refulgiendo maraYillosamenll:e los rayos de un sol primaYeral,
y cólll0 en los Mboles, que resucitaban
ií, l:1 1·i(la, asomaban, rompiendo la dura
,corteza, esos vel'des y menucl1simos brotes que son promesa de floridos ramajes.
Ya el v-eloz trineo no cor1fa las canes. Sin los pesa,dos abrigos de te1-ciope1o y pieles, se :11clverUa mejor la esbeltez ele las clamas: y en los mercado¡;;
donde se agrupaba la gente del pue.blo
con aire de fiesta, y trajes de chillones
percales las mujeres. y con la blusa r?ja del "mugik" los hombres y los chicos en los mercados babfan ya desapa1·ecÍdo lrus burdas y a!Us.imas botas ele
paño impermeable, las apenas curtidas
pieles de carnero. lo$ recios muletones
obscuros, y 'los sa.cos llenos ele pluma
con los que se cubren en el duro lecho,
ó al acostrurse en la "pieska" (que es
una enorme estufa), sobre la cual duermen las pobres ge'lltes tle Rusia. En los
tablaclillos Q'lle sostuvieron durante la
eruela estación las tarteras donde un
ne""t"l.1:uco pringue se vefa (cuando lo. mano &lt;ie.l comprador levantaba 1~ acolchadas tapa,deras) pescados ele un.posible clasificación, con las ca~as r~lena.s de cebolla picada y pmmenta en
!!1:ano y los ahumados arenques, ext€'11~idos' sobre rebanadas de pan negro,
que tenían el aire !le viejos ~ascotes dol'aclos sobre escombros pe~icl1dos, veianse en Mayo, muy col?ca.d1tas sob1-e pa.peles, sartas de rosquillas amasaclrus no
O

.;é con qué, '·b3rnizada~·• con clara de
11 ue1·0

v ",~tlornatda s" &lt;:on el menudo
grano' !le la aldormidem que se pega
:í ella$ clibujam.lo en f&lt;U brillante Sllll&gt;Cl'ficie manchas como la ,iruela malig11a .•••

En anrbos lJaJTiles rPíll.llSe nn,dar los
1)P,pinos eu espesa salmuera, los pepinos
q'lie i;,ou la tletlicia tlel pueblo ,¡·uso, Y
que lo mismo en la ca1baíía que en la
mesa señorial, son sen·idos y se com€'11
r•on gusto; y más allá a.piñábanse, sobre.
\Jlesillas clesvencijaidrus. frutas secas,
que acaso en siglos anteriores fueron
cogidas, y que, como reliquia, el vende~lor judío guarda de año en año. con •l a
clulc(' esperanza de eugañar al pol&gt;re
&lt;llablo que oompil:e poi' un par ele l&lt;0pekar aquella negruzca é incalificable
mercancía. ..... .
CoJ110 la uieve no €'1ll1Jaííaba los cristales de los escapairates, en todos ellos
!l. montonálxmse en llanrn tiva confusión
e'1 percal de mil flores, los bor'Clac!os. de
colorines, los pañ-uelos de seda as1át1ca.
r pndorosamente co1ocaclo euti-e chamnras ,istosas algún cors{) muy pespunteado y acabmlito. quP es la tenta&lt;'ión
•le la pr~umida maritornes. y que es
,m martirio desde el momento que somete sus recias costillas á la presión de
los hierros y ba'lleuas clel co1-sfl á la
moda.
En esos dfas, c,-perados con ansia.
&lt;lespués el€ "duco meses" ,de no ver en
los hol'izontes más q_uQala _blancura de
la nie,e confunclicla a t'111"1eJOS con la linea gri,:; de los celajes, la Naitura:leza
ofrece uno de sus más grandiosos esnectáculos !í s11s adoraclo1,es. El rfo Moskowa. be1Mlo dur!tnte el invlerno-y por
el cual cruzan los patinactores, que, como jóvenes que s~n, gustan de di,ver-

tiL-se sobre el ahismo-apea1as calienta
íll sol. la capa ele nie1-e que lo cubre
como si fuent de polvo de má11mol, derrítese, y se 1•p tersa y reluciente sn
~uc·ha superficie formada por un eJ10l'll1e cristal de l1ielo que á veces tiene
,m metro ele espeso!'. A esa primera seiial cid deshielo. toda la ciudad espera
1-,p,c!'earse viendo de nue,o el agua del
llookowa removida y espumeante al
paso ele los ln1ques. ~- al fin un dfa eil
hielo se agl'ieta, pesgá.r:rase con fomni•la,h le esuru,enclo. y en !eruta onda a•l
principio, y Jupgo con e1 fmpetu de una
sobrehumana p,1sión contenida, el agua
&lt;'one l'lll?iem'lo. se arremo1ina, estrecha
y clestro,m Pl neYaJOo témpru10 que ~emeja corde1·illo exánime, y suoo, y sube, arrastrando en su encrespado oleaje ramas, troncos ele ár·boles. el plateaclo per. que quedó muerto entre los hielos. la golondrina que pe1·clido el rumbo cayó n1 río cuando el agua lo cristalíz:i bn. ~• se desborda por las pobladas
orilfas. salpica,ndo los muros, a1,ra:ncando los ftrboles, coronando sus e.",IJ)umas
C'0B lo'&gt; roj i7.0S resplamclores del sol que
hl'il1'l en lfl s· revueltas oncla:s con fosforescenC'ias fantl't1&lt;-ticas. y ávida de movimiento y ele illmita,da extensión, no
para el flg1m . Sll loca caa-rera, y busca
el Oca, y unida con él, sigue basta el
Volga canda.loso. y el Valga la lleva
basta el mar CaSIJ)i0 ....
Por aquellos dfas cliéronrue á ronocer
una poesfa rnsa. bt-eve, extraña y eufóndca, hasta el punto de que, aun no conociendo el idioma en que estaba escrita, recrPaba con su airmónica resonancia el oído; modelo de esas poes1a.s que
sólo los poetas del l'torte pueden sentir

y Pxpresa,r senci•llampnte. r que son como sil V'{'stres flores, con algo de siniestra ne_r¡l'Ura en su cáliz.
Héla aq·nf:
"La selva verdegu&lt;'aba en el llano,
;r: Nl s11s pinos ele ramas obscuras. fest ouea.das de más clairo color, la h1z de
la aurora dejaba luminosos puntos, y
en sus nidos recién hechos, las tnamora das ])ft1·ejas de golondrinas canita.ban. presilllt iendo la nueYa nielada que
dentro de poco tendrían que alÍ!Illentar ....
"1' eu el. recodo mií,s hermoso de la
selrn, cloncle lrnbía más flores olorosas
r los ruiseñores cantabain mejor. y el
delo. ft tra,6s de los pinos secu'lares,
se vislmnuraba azul; allí don&lt;ie más
esplénd.ida y tranqu~la se ofrecfa á ]()IS
ojos la Natu1·ale¾a en calma, aHí. colgado de un árbol y balanceado ligeramente por la brisa primaveral. se Yefa
el cad,wer de un homb1re .... "
Confieso que tuve mucho tiempo delante el~ mí la silueta de aque-1 ahor"ªºº en medio de la selva llena de vl&lt;lH, y á YPces. al pasaa· por esos pinares. que son el mayor encalilto de Ru,;i'&lt;I. temo lm1
llflr pendiente d&lt;e un árbol
1m hombre muerto. que qulZ'á!&lt; ba sufri,fo sin ser &lt;'011s(Ylrudo y que ni aun tiene
tumba donde reposar .....
"Bra:n&lt;tkow." e,l ruutor de esa pOPsfa.
oue traducida pierde su encanto mayol',
la formfi, ha escrito otra.e; muchas que
~l público no cooocerá nunca. '·Rrautkow" vive solo, aisla.do; aiborrec,e la puhl!cidad y rechaza la gloria; porque el
&lt;lrama de su juventud es dp ,aquellos
que la sooiedacl critica despiadadamente y no olvida poi· el gusto de re!me a,l
recordarlo .....
SOFIA CASANOVA.

LA PRIMAVERA BE LA·VIDA.

SUBSCRJPr.10~ MENSUAL POB ...NE.I., $1.00
IDEM IDEM EN L.I. C.1.PIT.1.L, SL/25

Gerente: A.llfTOl!l'IO cU'i'J.S.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Circo Teatro Orrin</name>
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                    <text>•
EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 14 de Enero ~e 19.00.

tL MUNDO ILUSTRADO
_AÑO VII--TOMO I--NÚM. 3

MÉXICO, ENERO 21 DE 1900.

Director: X.i c. B.A.FA.EX. BEYES SPÍ lfDOX.A..

da, impotente, bramando horriblemente, enseñando sus- anchas garras, fingía un horrible emblema
de la fuerza.
Shandranahur, refugiado tras del vencedor,
perdió, por el excesivo goce de la vuelta á la vida,
el uso des us músculos, y sostenido por Djuna, estupefacto se apoyó en el block de piedrn.
Mac Carthy tomó de manos de Bavadjí su segundo rifle y fué en tres pasos sobre el animal.
Intentó la tigre levantarse, ó al menos arrastrarse hacia el europeo y empujó su cabeza monstruosa, sus mandíbulas devoradoras de carne hui;nana, aquellas mandíbulas en qte tantas vértebras
fueron machacadas y confundidas tantas existencias; pero cayó sin fuerzas: James hubo de contemplarla con satisfacción vengadora y cruel, decíase que ya comprendía ella el poder del hombre;
q u e no osaría si quedaba libre, apoderarse de su
presa en las aldeas, ó que de matar lo haría apresurada y con susto, como se mata á un enemigo
peligroso.
·
·
-¿ K o la matas, señor? preguntó Bavadjí.
-No, la llevaré prisionera .. .. ¿Estás herido
Shandranahur?
-No, señor; sólo un poco débil.
Y vino á arrodillarse ante el euroneo y le besó
la mano con humildad. Gratitud y admiración infinitas brillaban en sus grandes ojos negros.
-Bueno _... . buen&lt;_&gt;, dijo James con ternura.

Una red de bambús ]a encerraba en una especie
de
jaula muy baja.
vadjí van á traer cuerdas, lienzo, parihhela y carLas
gentes de Nardonarés se apretaban en torgadores?
no de la tigre, que aun parecía formidable, con
- Ah! señor. , .. me siento más seiruro junto de
grandeza de deidad soberana, de deidad semejante
tí A11e tras de una triple muralla de bronce. •
-En ese caso, Bavadjí, puedes irte .... ¿Está á.las fuerzas mortíferas, á las siniestras potencias
de enfermedad y de muerte que han servido paen buen estado tu rifle
¿Sí?. , . Bien . ... . .
ra
que la India haga innumerables Entelequias.
Vete.
•
Unos á otros se ,alentaban, se tranquilizaban,
Bajo el cielo tan puro, la noche refrescaba. El
firmamento bebía el calor: la llanura debía estar sobre todo, con la presencia del europeo, y en el
glacial; pero, al menos, se difundía una tibieza en- momento en que 1os cazadores se aprontaban á alcantadora, una atmósfera de ensueño, ligeramen- zar al monstruo, un viejo S"e acercó, y dijo:
-Ya estás reducida á la impotencia, Devoradote pesada por la expir ación carbónica de los árbora de hombres; ya estás dominada y cautiva .. ...
les.
¡ 1::-n hombre te venció! Ahora conocerás la supreCaía la luz como nieve de átomos.
Ecitrellas muy pálidas, como que se ahogaban en macía de nuestra raza: bramarás tras de las barras
el zenit profundo, en los lagos imponderables de· de una jaula y los chiquillos irán á reirse de tu fu.
ror ! ¡Verás ciudad tras de ciudad, y desde lo alto
la Vía Lactea.
1í,nc Carty se sentó sobre una gruesa raíz de ár- · de los carros, pasar el jm¡cal y la selva de cuyas
bol y contempló á la tigre herida: tuvo, en momen- delicias nunca ya disfrutarás!. . .. ¡ Tu vida será
tos, piedad, calosfríos de misericordia que sugirió una humillación profunda, porque profanaste la
el esplendor nocturno; pero al voltear el rostro y nobleza de nuestros hermanos, y porque gozaste
ver á. Shandranahur pálido todavía y temblar á con sus angustias! . . . .
La fiera gimió debilitada por el sufrimiento; y
rada bramido lie la tigre, resurgía su cólera más
en
su sustancia obscura v en su cerebro estrecho
fuerte, semejante al odio contra un sacrilegio.
y feroz, creyeron los hi1idus que aceptaba ella la
IV
supremacia del hombre.
Cuatro horas más tarde la fiera era ya cautiva.
J. H. ROSNY.
Su cuerpo entero estaba amarrado.

¿Temes quedarte conmigo mientras Djuua y Ba-

r. . .

UNA POESIA RUSA.
Em])ezaba ;uayo cuando cayó rota la
lnverual yesttdura de Mosc.-ou. y cada
jirón de ella deshacfase en lluvia brillante que fecundaJ.m la tierra ll!lst:l
('ntonces c:omo pe,triti&lt;:Mla; y era· de ver
la colosllll cúpula ele! Salvador. donde se
quebraban refulgiendo maraYillosamenll:e los rayos de un sol primaYeral,
y cólll0 en los Mboles, que resucitaban
ií, l:1 1·i(la, asomaban, rompiendo la dura
,corteza, esos vel'des y menucl1simos brotes que son promesa de floridos ramajes.
Ya el v-eloz trineo no cor1fa las canes. Sin los pesa,dos abrigos de te1-ciope1o y pieles, se :11clverUa mejor la esbeltez ele las clamas: y en los mercado¡;;
donde se agrupaba la gente del pue.blo
con aire de fiesta, y trajes de chillones
percales las mujeres. y con la blusa r?ja del "mugik" los hombres y los chicos en los mercados babfan ya desapa1·ecÍdo lrus burdas y a!Us.imas botas ele
paño impermeable, las apenas curtidas
pieles de carnero. lo$ recios muletones
obscuros, y 'los sa.cos llenos ele pluma
con los que se cubren en el duro lecho,
ó al acostrurse en la "pieska" (que es
una enorme estufa), sobre la cual duermen las pobres ge'lltes tle Rusia. En los
tablaclillos Q'lle sostuvieron durante la
eruela estación las tarteras donde un
ne""t"l.1:uco pringue se vefa (cuando lo. mano &lt;ie.l comprador levantaba 1~ acolchadas tapa,deras) pescados ele un.posible clasificación, con las ca~as r~lena.s de cebolla picada y pmmenta en
!!1:ano y los ahumados arenques, ext€'11~idos' sobre rebanadas de pan negro,
que tenían el aire !le viejos ~ascotes dol'aclos sobre escombros pe~icl1dos, veianse en Mayo, muy col?ca.d1tas sob1-e pa.peles, sartas de rosquillas amasaclrus no
O

.;é con qué, '·b3rnizada~·• con clara de
11 ue1·0

v ",~tlornatda s" &lt;:on el menudo
grano' !le la aldormidem que se pega
:í ella$ clibujam.lo en f&lt;U brillante Sllll&gt;Cl'ficie manchas como la ,iruela malig11a .•••

En anrbos lJaJTiles rPíll.llSe nn,dar los
1)P,pinos eu espesa salmuera, los pepinos
q'lie i;,ou la tletlicia tlel pueblo ,¡·uso, Y
que lo mismo en la ca1baíía que en la
mesa señorial, son sen·idos y se com€'11
r•on gusto; y más allá a.piñábanse, sobre.
\Jlesillas clesvencijaidrus. frutas secas,
que acaso en siglos anteriores fueron
cogidas, y que, como reliquia, el vende~lor judío guarda de año en año. con •l a
clulc(' esperanza de eugañar al pol&gt;re
&lt;llablo que oompil:e poi' un par ele l&lt;0pekar aquella negruzca é incalificable
mercancía. ..... .
CoJ110 la uieve no €'1ll1Jaííaba los cristales de los escapairates, en todos ellos
!l. montonálxmse en llanrn tiva confusión
e'1 percal de mil flores, los bor'Clac!os. de
colorines, los pañ-uelos de seda as1át1ca.
r pndorosamente co1ocaclo euti-e chamnras ,istosas algún cors{) muy pespunteado y acabmlito. quP es la tenta&lt;'ión
•le la pr~umida maritornes. y que es
,m martirio desde el momento que somete sus recias costillas á la presión de
los hierros y ba'lleuas clel co1-sfl á la
moda.
En esos dfas, c,-perados con ansia.
&lt;lespués el€ "duco meses" ,de no ver en
los hol'izontes más q_uQala _blancura de
la nie,e confunclicla a t'111"1eJOS con la linea gri,:; de los celajes, la Naitura:leza
ofrece uno de sus más grandiosos esnectáculos !í s11s adoraclo1,es. El rfo Moskowa. be1Mlo dur!tnte el invlerno-y por
el cual cruzan los patinactores, que, como jóvenes que s~n, gustan de di,ver-

tiL-se sobre el ahismo-apea1as calienta
íll sol. la capa ele nie1-e que lo cubre
como si fuent de polvo de má11mol, derrítese, y se 1•p tersa y reluciente sn
~uc·ha superficie formada por un eJ10l'll1e cristal de l1ielo que á veces tiene
,m metro ele espeso!'. A esa primera seiial cid deshielo. toda la ciudad espera
1-,p,c!'earse viendo de nue,o el agua del
llookowa removida y espumeante al
paso ele los ln1ques. ~- al fin un dfa eil
hielo se agl'ieta, pesgá.r:rase con fomni•la,h le esuru,enclo. y en !eruta onda a•l
principio, y Jupgo con e1 fmpetu de una
sobrehumana p,1sión contenida, el agua
&lt;'one l'lll?iem'lo. se arremo1ina, estrecha
y clestro,m Pl neYaJOo témpru10 que ~emeja corde1·illo exánime, y suoo, y sube, arrastrando en su encrespado oleaje ramas, troncos ele ár·boles. el plateaclo per. que quedó muerto entre los hielos. la golondrina que pe1·clido el rumbo cayó n1 río cuando el agua lo cristalíz:i bn. ~• se desborda por las pobladas
orilfas. salpica,ndo los muros, a1,ra:ncando los ftrboles, coronando sus e.",IJ)umas
C'0B lo'&gt; roj i7.0S resplamclores del sol que
hl'il1'l en lfl s· revueltas oncla:s con fosforescenC'ias fantl't1&lt;-ticas. y ávida de movimiento y ele illmita,da extensión, no
para el flg1m . Sll loca caa-rera, y busca
el Oca, y unida con él, sigue basta el
Volga canda.loso. y el Valga la lleva
basta el mar CaSIJ)i0 ....
Por aquellos dfas cliéronrue á ronocer
una poesfa rnsa. bt-eve, extraña y eufóndca, hasta el punto de que, aun no conociendo el idioma en que estaba escrita, recrPaba con su airmónica resonancia el oído; modelo de esas poes1a.s que
sólo los poetas del l'torte pueden sentir

y Pxpresa,r senci•llampnte. r que son como sil V'{'stres flores, con algo de siniestra ne_r¡l'Ura en su cáliz.
Héla aq·nf:
"La selva verdegu&lt;'aba en el llano,
;r: Nl s11s pinos ele ramas obscuras. fest ouea.das de más clairo color, la h1z de
la aurora dejaba luminosos puntos, y
en sus nidos recién hechos, las tnamora das ])ft1·ejas de golondrinas canita.ban. presilllt iendo la nueYa nielada que
dentro de poco tendrían que alÍ!Illentar ....
"1' eu el. recodo mií,s hermoso de la
selrn, cloncle lrnbía más flores olorosas
r los ruiseñores cantabain mejor. y el
delo. ft tra,6s de los pinos secu'lares,
se vislmnuraba azul; allí don&lt;ie más
esplénd.ida y tranqu~la se ofrecfa á ]()IS
ojos la Natu1·ale¾a en calma, aHí. colgado de un árbol y balanceado ligeramente por la brisa primaveral. se Yefa
el cad,wer de un homb1re .... "
Confieso que tuve mucho tiempo delante el~ mí la silueta de aque-1 ahor"ªºº en medio de la selva llena de vl&lt;lH, y á YPces. al pasaa· por esos pinares. que son el mayor encalilto de Ru,;i'&lt;I. temo lm1
llflr pendiente d&lt;e un árbol
1m hombre muerto. que qulZ'á!&lt; ba sufri,fo sin ser &lt;'011s(Ylrudo y que ni aun tiene
tumba donde reposar .....
"Bra:n&lt;tkow." e,l ruutor de esa pOPsfa.
oue traducida pierde su encanto mayol',
la formfi, ha escrito otra.e; muchas que
~l público no cooocerá nunca. '·Rrautkow" vive solo, aisla.do; aiborrec,e la puhl!cidad y rechaza la gloria; porque el
&lt;lrama de su juventud es dp ,aquellos
que la sooiedacl critica despiadadamente y no olvida poi· el gusto de re!me a,l
recordarlo .....
SOFIA CASANOVA.

LA PRIMAVERA BE LA·VIDA.

SUBSCRJPr.10~ MENSUAL POB ...NE.I., $1.00
IDEM IDEM EN L.I. C.1.PIT.1.L, SL/25

Gerente: A.llfTOl!l'IO cU'i'J.S.

�•
Domingo 21 de Enero de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

)Ylarla querrero
Y ElTEATRO CLASICO ESPAÑOL.
~

María Guerrero se va á lo que ,licen muy en
breve cte la Metrópoli que tanto la. na qt'.eri&lt;lo y
mimado, y donde tan brillante terr.pon~!la.
hecho. Recorrerá los teatros de Puebla,•i..rtlllJHtJt1ato Monterrey, San Luis y Guadalajara; c:a!
q~iera de ellos superior á los q~e tenemos en México y acaso torne por Marzo a abnr un breve
abo~o en el que procurará darnos lo mejor de
lo mejor.
,
Ya hemos pasado J&gt;Or el primer deslumbramiento. hemo;; vii,,tc, ya á la mujer en su real tamano;
hémos comparado, porque aunque las comparaciones son odios!s, en esto de .arte dramático se
imponen, y tenemos, bien almacen~do ó c~mpando por sus respetos en esos cornllos dichosos
donde el que paga cinco pesos-ó no los pagaba derecho á opinar, nuestro juicio enterito sobre
la actriz. Como si dijéramos-y para que no se
quede sin decirlo, allá va-~Iaría Guerrero ya
está juzgada de Dios, si á Jo que afirma el antiguo
latinajo, la voz del pueblo es la voz de Dios; podemos ya discutirla; en este laberinto de nuestra
vida su presentación resulta lejana, relativamente
lejana, y sabido es que ciertos taniaños, se determinan, se hacen precisos, se proyectan y definen.
mejor con las distancias.
¿ Es una gran actriz la señora Guerrero? ¡Oh!
bien sabemos los mexicanos que ni por campanada
de bacante nos hacen la gracia los señores europeos
de tornar en cuenta nuestros laudes ó nuestras catilinarias.
Lo que del viejo continenteeviénenos consagrado por la fama, debe ser indiscutible para nos pecadores. Perclidos "en un rincón del mundo,"asendereada frase!-en un rincón del mundo que
va sin embargo haciéndose notar en el idem, ¡ qué
sabemos, pobrecillos, si hay más cielo, más sol y
más ambiente en que tender el ala temblorosa,atormenta&lt;la del amor al espacio! Nuestro caso es el
propio caso ele doña Inés de Ulloa, (mi señora
doña Inés!) confinada en la celda de su comento
y á quien Don Juan acaba por ilustrar . .. demasiado acerca de lo que hay por ahí afuera. Como
habremos de opinar por tanto! Qué sabe el neófito
de los misterios que oculta el velo de Tannit!
¿ Somos por ventura un público ó "la forma" de
un público? ¿Somos un hecho ó una virtuaiidad?

lla

cés; y por alto modo loable es en el español haber
sabido elegir su modelo.
.
El "resto·' de la compañía ... ¡..:-\.h! aquí querriamos ser un poquillo seYeros, más creemos que María Guerrero ·sabe tanto como nosotros á este respecto. Con cuántasdi:ficnltades ha luchado ele fijo la
distinguida actriz para lograr la selecc:ón que ya
se advierte en su compañía, para mostrarnos actores cómicos como el ·'Polilla" del ·'Desdén con
el Desdén!" 'l'odo se andará y se andará de modo
y manera que un día no lejano ese grupo simpático, al cual sonríen donde quiera la cJrdialidad
y el afecto, sea terso, absolutamente teno, sin otra
ingencia que la de ella, pero sin deslucimiento alguno.

• *.

:Me imagino yo la sorpresa de los buenos españoles cuando les dijeron:
-Ustedes tienen un gran teatro clási:co, acaso·
el mejor del mundo.
A los Españoles ha siclo preciso decirles muchas
cosas que han olvidado. Gn buen genio, algún hada madrina de María Guerrero, lanzó entonces á
ésta en bella retrogradación hacia el siglo de oro,
~- ella tornó ele allá como ele un maravilloso jardín de las Hespérides, trayendo consigo frutos de
oro p~ro, divina leche y tfüina miel; ambrosía de
los Dwses Inmortales.
Ningún talento ele buena ley hace este viaje en
balde. Recordemos á Ruben Darío, prestigioso
apóstata de religiones incoherentes, que se fné á
excursionar por las :floridas heredades e.a Fray
Luis y de allá vuelve 1'esticlo de amor á los niaestros y lleno de respetos clásicos.
_1faría Guerrero se enamoró de aquellos frailes
milagrosos, doctos en teología y conocedores donosísimos del mundo, y se dijo:. "Vamos á oforitt.
carlos" y glori:ficádolos ha con el tino, con propie.
dad tal, con tan escrupuloso estudio que nos los
impone sin esfuerzo, á nosotros &lt;1ue 'en las aulas
solíamos indigestarnos hasta ele Homero--á quie~
Hermosilla aplicó el sanbenito de una traducción
en verso con todas las propiedades ele la adormidera.
Cómo, pues nué no era una literatura momificada ya esa literatura oficialmente admirada
por todos los q1ie pegamos nuestra boca á las ubres
pletóricas ele la vieja madre? Pues qué la travesura
el emheleso, la ática sal&gt; la donosura de antaño'
son aún re~liclad_es que viven y palpitan? Pues qué:
se puede aun reir con Lope, discretear con Moreto y pensar con Calderón?
***·
Ante el mérito de estas pacientes y amplias rePno, c:m eso y todo, yo üic:ti:mo viejo_, castizo
surrecciones,
casi palidecen, por ser tan 0urande
como el garbanzo, súbdito de mi regalada volun'
tad, voy á permitirme el lujo de opmar, de decir los otros méritos de María Guerrero. .
.Abrillantar el recuerdo de la patria, incrustar
á mi guisa lo que se me ocurra sin darme cata de
propios y extraños, y opinaré con tanto más agra- con suave y segura mano de reina en nuestros cedo cuanto que en esta vez casi no voy á censurar, re~ros la convicción de la vieja grandeza ele Espues que censurar hay poco y que elogiar harto, sin . pana; hacernos amar por la emoción lo que fríanecesidad de que uno se encarame á las ramas de ment~ admirábamos por heredismo, magna tarea
es, seno;·a.~ por ella merecéis mucho de los mesh-os
la hipérbole.
y
de los extraños!
Y es el caso que en mi concepto, :María Guerrero es una gran aétriz, que sobresaliendo en · De tal suerte, en modo tal han triunfado de
ciertos caracteres, en determinadas obras, goza del nue~o merced á vos los clásicos, que vuestras copreciado y poquísimo común privilegio de una medias modernas-salvo las catalanas-inaenuamente insistentes, infantilmente doctrinari~s, te. flexibilidad de talento singular.
Podrá estar ora á grande altura, ora á menor, na&lt;'es en arreglos convencionalísimos ele hecho,; enderezados
á probar tesis ortodoxas' no nos ouustan
según sus idiosincracias y las afinidades más ó me.
nos misteriosas que hay siempre entre una actriz srno porque vos las hacéis.
Vuestro recuerdo es ya nuestro, señora. Hemos
y esta ó aquella creación de un genio; pero siempre es ella, con profundo estudio, con alto respe- de encen_derle una lámpara cuando marchéis una
to al arte, con recursos inspirados, con g~niali- blanda lámpara votiva que centellee clulce;rnnlo
dades adorables. Es siempre ella enseñoreada de en nuestro corazón donde habéis semb1;aelo la es•
la escena. Es siempre ella, dominadora del público. piga de oro de la emoción noble y santa.
Y sed bien venida y que Dios os acompañe!
.Algunas veces acuérdase de que es española y entonces solloza . .. con ese sollozo que ya nos sabemos
AMADO XERVO.
de memoria, timbre genealógico de qué sé yo
cuantos actores que de memoria no quisiéramos sabernos; mas afortunadamente la actriz moderna
~e impone á los resabios, á los heredismos, á la
~
fatal tradición, y entonces ... ¡ oh! entonces, todo
homenaje es merecido por su t3:lento.
En estos momentos, en que María Guerrero
En Díaz de ifendoza hay discreción, no en ese nos tiene envueltos en una densa atmósfera de arsentido misericordioso, conciliador y diplomático te español, y en que "}[inuto" y Fuentes nos tieque los cronistas de teatro van dando á, la pala- 11&lt;:n illlpregnaclos basta la médula, de pr&lt;~í.a,;
lJrilla, á las veces despectiva como el desolador tauromáquicas, viene á mi memoria un hecho.h1?epíteto de "virtuosa" aplic11clo á una fea; sino dis- roic9 que rcuercla á E,parta y con el que ,;e cuneción en el buen sentido del vocablo: justa apre- 1,ri~ d\ gloria e~ famoso matador P edro Romaro.
c-iación de los caracteres, sobriedad, conciencia,
Lnriendase bien que no se trata de una proeadaptación serena, repugnancia á toda exajeración. za taurina, de una ele e~as hazañas en las que el toFernando Díaz de Mendoza ha estudiado mucho rero ostenta, á la vez que su valor, su · destreá ese gran mago que se llama Coquelín; á la legua za, burlanc.lo las furia;; de la res y sus brutales
S'} ve la influencia omnipoderos.1 de! ir.genio franllCO!netidas; no se trata de c:1 qniebro en b ~1.r::,
0

HEBOE Y TOBEBO.

•

•

Domingo 21 de Enero de 1900

de un volapie en· las tablas, sino del sacrificio lfo
una vida en ara;; del 'pa~riotisrno y ele la clignida&lt;l.
Era el año de 1809; el gran X apoleón, el hacedor y clesfacedor ele reyes, había sentado sobreel trono de San Fernando á su hermano ,J osé.
E~paña arel ía; detrás de cad,t matorral se emboscaha un defensor de la nacionalidad y ele la j1,tiria; los frauceses no eran dueños sino del terreno
c¡ue -pisaban, y el rey José escribía á Napoleón:
'•]-&gt;ara gol,emar á España, necesito leva¡itar diez.
mil cadal~os v disponer de un ejército de quinientos mil honibres." El rey de pega hacia una figurilla bien triste en 1[adri&lt;l, viviendo menos preciado,
casi solo, sin más corte que su casa militar y tres
ó cuatro partidario~ e~~ñoles, tibios y poco entusiastas pnr su rey.

EL M"'(JNDO ILUSTRADO

para que sea un excelente c011trapunti?ta y un ~dmirable improvisador; nunca olndare las variaciones que en cierto día de Pascua y en el Canon
ele misa improvisó estando yo_presente, acerca de
este motivo melancólico, tan oído JJOr las calles
ele París:

~-&lt;:::,-

Para dar m1 poco ele animación y de vi&lt;la á aq11ella tótrica corte, para presenta, al tey ,losé al pueblo de }fadrid y para promover una manifestación,
ya qne no dr.entw,iasmo, siquiera de simpatía hacia el mo11ai-ra exótico, se organ:zó una suntuo~a
corrida que debía de presidir José Bonaparte.
Pedro Romero se encontraba á la sazón e11 1faclrid, y un poeta y dramaturgo adicto al nueYo rrg.imen, se encargó ele abordarlo y de proporner!,i
que toma:-;e parte en la corrida.
-Xo puedo, sei'ior, contestó con contrarie&lt;lt1&lt;1
el rnajo--mai'iana al amanecer parto para Sc1·illt1.
-Ko partirái- sino basta el martes. El !une.•,
&lt;le por fuerza torearás en Madrid.
-)lucho placer tendría en obedecerle, agn•gú
Ho111ero, pero eso que me pide es imposible.
-Pues tiene que ser; los carteles están y.1 in11-•reso$. Tú eres quien tiene que dar esplendidez
al espectáculo y serás pagado con largueza.
-La corrida, replicó con entereza el majo, ~k he presidirla ese rey que nos han traído ahora · al
brindar el primer toro, tendría que doblar la 'rodilla a~te él, y Pedro Romero, no la dobla, si11n
ante Dws y ante Don Fernando VII, que es el único monarca que reconcen los verdaderos espailoles.
El e~sario palideció hasta la lividez, contra.jll
los labws en un mohín de cólera, y .después ,1e
1ma pausa, exclamó con sarcasmo:
. -Pues la dobl~rás, mal que te pese. Pre:
viendo tu renuencia, he dado aviso al Corre&lt;lgio1;;á es!as horases~ás vigilado por la policía y no
1·c-dras salir de Madrid hasta no haber toreado el
Junes. Pi~nsa lo que haces; tienes mujer é hij0~,
Y los que tienen esas cosas si st1ele no temblar ante
. lai, ,lstas ele un toro, suelen temblar pte los palos
1
de la horca.
El emisa~·io ~e . retiró; Pec~ro permaneció unos·
m•)mentos mmov1l y pensativo, después lernntó
la caheza y se dirigió tranquilamente á su albergue.

•

Empujé la puerta, cuyos bordes estaban recubiertos con burlete y entré en la iglesia á la hQra
¡ Ropa vteJa que vender!
de la misa mayor.
.
¡ El trapero!
'Cna ráfaga de aire tibio, en que se combmaban
Estuvo tan hábil como el músico Bach, y estoy
€1 olor de los cirios encendidos, el perfume del
incienso y el tufo del calorífero ine clió en el ros- convencido de que al oírlo, lloraron de alegría•
tro, al m.ismo tiempo que llegaban á mi oído el mística en el Paraíso todos los ángeíes, arcángeles,
penetrante rumor de las monedas de diez céntimos serafines, querubines, potencias, virtudes, tronos
.aaitadas en la vieja. bolsa de terciopelo por la da- y dominaciones.
n~a postulante, y el canto llano, penetrante, uní- • En mi estado normal, soporto la música; pero
sono, de los chantres ,que decían allá, en el fondo cuando estoy triste, la amo, en especial la música
de iglesia. Por eso iba á visitar á Hermann.
de la iglesia, en el coro:
En aquel día estaba triste ¡oh! tan triste como
-"Et cum spiritu tuo."
Pero dí media vuelta á la izquierda, pasé por un mes de lluvia "en un puerto ele mar." ¿ Por
una pequeña puerta ojival y de repente dejé 'de qué? ~o lo recuerdo. Quizá á cau;;a de la niebla
}lercibir todo ruíelo, respiré la atmósfera perncla tjue siempre me produce una inquietud abrumade las cuevas y recibí en los lwmbros una impre- dora, ó tal vez por melancólica .displicencia, por~ión desagradable de frialdad: me encontraba al que la vida es corta y los días son largos. ¿ Sería
pie ele la escalera de caracol que conduce al cuar- · tal vez la causa de .aquel pliegue que sentía en
to del órgano, en donde iba á ver', en este do- el corazón, la deslealtad de algún a.migo ó la inmingo, á mi a.migo Hermano.
fidelidad de alguna mujer? ¡ Qué importa! Como
¿ Ha notado el lector la semejanza que hay en- ,quiera q ne fuese, tenía el espíritu conturbado;
tre las escaleras que conducen al cuartu~ho ele los mariposas negras volaban por mi cerebro, y me
organista.s y las de los entresuelos de las tiendas sentía inclinado á acusar al destino de no darnos
de vinos? Tal vez por este parecido mi amigo la felicidad más que en dosis homeopáticas.
Hermañn es muy aficionado á tomar en el alEl órgano de Hermann-~oel ~- Chapsal nos
muerzo vino de Chablis y caracoles, y suele llevar obligan á escribir esta frase bárbara--es "uno" de
algunas manchas de la salsa de éstos en la inamo- los más "grandes" de París: visto desde la nave
vible corbata blanca, todo lo cual no es obstáculo del templo, tiene un aspecto magnífico. á ocsar

~0-&lt;:::,.-

a"e su orname1!ación de pes1mo gusto, c.on sus
· altas torrecillas, sus enormes tubos ele perspectiva
que hacen pensar en las cartucheras de un circasiano gigante, y sus angelotes de madera tallada,
Yesticlos con pompa mundana v con los carrillos
inflados para soplar en sus trompetas ele oro. Subí
la escalera medio á obscuras, con menos cansancio
que vago pesar, y llegué hasta el sitio de llermann.

Llegó el lunes y la hora de la corrida.
:l~a~lrid pare?ía un cementerio; nada de aq1!c!
bulhc1oso y a1:imado desfile rumbo al circo; fütua
d~ caleser~s m n~anolas; nada de gl'itos de alegría
ni de man1festa?rnnes de regocijo. A lo Iaruo de
la carrera, los picadores, oabizbajos ytristone;y las
carror.as ele matadores y banderilleros. La pl· 7.
·
,.1.
e.,' t aba t am b.'
ien el es1erta.
Antes de la llecrada ael(•'
rey Y para -~acerl_e menos ,perceptible el desair;
de la po_blac1on, piquetes ele soldados hicieron una
leva y a culatazos llevaron alaún
público á L.l
0
plaza.
'
Llegado el momento de la muerte del toro P.c·n~~ro se acer~ó á tomar lo~ trastos, y al ha~erio,
d10 en voz haJa una: orden á un peo'n E,st
.
1 't'
•
e nlaHI·•
es o un estupor profundo y como que se rehusab~
~ obedecer, pero un ademán imperioso y tma m:rnda pentrante e.le Romero, le hicieron doblar la
cabeza y son!eterse. Fué el peón á los medioó&gt;
.:111rara11do
a la re&amp;' en trapo, l·'«- enfiJ,o y l a 1anzo
' ~
,
en lmea recta sobre el matador Rome . .ó
· á l ;!
•
10 v1 ,e111r a Hera; se cruzó de brazo~ se cua-1-,, ,
f t
·
~,
lUO a SU
ren e, y sm ~;splegar la muleta ni apercibir d
est~que, se deJo arrollar por ella.
J,omer? cayó y rodó por la arena enn1clto en
una ?ube &lt;le
vo; el toro lo enbistió, lo pateó, lo
lanzo por los. aires sin que el matador
descru 7 ara
l os brazos m 1anzara un uri to en1·, un
~
d
_
o
gellll.do·
v
cua~ o sus _companeros acudieron al quite -U:,(1
en t;er~a banado en sangre y moribundo. . ' } , '
. y dicen que el rey José, moviendo con el ,.
liento la cabeza exclamó.
e. ,L"¡ Es imposibÍe domar ¡¡, este pueblo!"

Pº!

))r. )Y1. Flores.

Encontré á mi amigo sentado en su taburete,
con los brazos cruzados, delante del teclado.
l ';w•isamente en aquel momento, clominanüo el
ruido de pisadas que desde las na,es laterales llegaban hasta nosotros, se oyó como á lo lejos la
,·oz gangosa del diácono:
-"Secuentia Sancti E, angelii .... secundum
:Matthaeum."
Entonces los dos c.angrejos de cinco patas que
sirven de manos á H ermann-vercladeras manos
de pianista-cayeron sobre el teclado, y un raudal de notas que causé un estreme.cimiento en el
corazón, se produjo tan claro, tan poderoso, tan
nutrido, tan sonoro, que apenas me dejó oír el coro. ele fieles que se unían á la música del órgano
para responder al diácono :
-"Gloria tibi, Domine."
Precisamente aquel conjunto armonioso, era el
que yo buscaba.
Pero el instrumento · debía permanecer mudo
hasta el fin del Evangelio, y, mientras tanto después de haber estrechado ·el cangrejo que ' Her0

•

�EL MUNDO ILUSTRADO
• macén pintoresco,"undibujo del hábil Granville, en el que se halla
r epresentado ese singular efecto de perspectiva. Y todas mis dichas
de niúo me acudían á la
memoria en un efluvio
de recuerdos. ¡ qué felices horas aquellas en que
abría mi caja de acuarelas y mojaba el pincel
con la lengu.a para iluminar los grabados de
un viejo librote! Quien
no haya tenido un ejemplar de los primeros
años del "Almacén pintore, co," antes de su
primera comunión, no ha
~iclo niño. ¡ Qué lejos
estaba ya de mi aquel
hermoso tiempo! Y me
~cntía más triste, más
. dcsgraciclo que nunca.
Sin embargo, el Evangelio había concluido,
los "Dominus vobiscum''
Yolvían á comenzar, se
había dicho el "Ci-edo"
y se llegaba al Orfertorio.
En este momento de
la misa, el órgano funciona sin acompañamiento, como se sabe. D~spués
de haber sacado y empujado algunos registros,
Hermann, teniendo sus dedo~ huesosos colocaclo;;
en formas de ·pata de araña sobre el teclado, y con
las piernas encogidas para oprimir los pecla_lcs,
hacía surgir del mágico instrumento un sublime
canto de oración,. y allá abajo, en el santuario,
donde se balanceaban los incensarios rítmicos,
se acababa de presentar el pan bendito.
0

mann me tendió muy cordialmente, apoyé los cpdos en una barandilla del órgano, al lado de uno
de aquellos ángeles sonoros de trompetas que era
verdaderamente monstruoso visto de cerca, con
sus mofletes de tritón de las aguas de V enalles.
Desde el sitio en que me había colocado, el golpe de vista er a admirable. La mirada podía descubrir hasta el fondo del ábside; y en verdad que no
me desagradan esas iglesias jesuíticas del siglo
XVIII, en que las nubes azuladas de humo de incienso suben hasta confundirse con los rayos de
sol que penetran por las grandes ventanas sin vidrios. Esas columnas corintias, esas estatuas del
gusto de Bernin, esos púlpitos de columnas retorcidas, esos deslumbradores altares, con sus nubes
de mármol y sus rayos de sol de madera dorada,
todo eso es de mal gusto, aunque sea de mucha
perspectiva y muy suntuoso: eso es propio del arte decllfmatorio, conforme; da idea de una plega- ·
ria escrita por un retórico, es cierto; representa
el período de decadencia, tQdo lo que se quiera;
pero á mí me gustan más San Roque ó San Sulpicio, que todas nuestras iglesias modernas, copias
de basílicas bizantinas ó de catedrales del siglo XV.
•
•
Sin embargo, aquel día, lo repito, estaba triste
y tenía ganas de llorar; nada podía distraerme, y
mientras que la nariz del diácono cantaba en monótona variedad de sonidos el pésimo latín en que
se tradujo el Evangelio, yo permanecía apoyado en
los codos en una posición de abandono, cerca del
coloso mofletudo, y dejaba caer mi mirada precisamente por debajo de mí mismo, como una plomada.
· M:uy grotesca és la humanidad vista desde semejante posición. A cada instante algunos fieles
entraban y sallan, y los sordos golpes d~ la puerta forrada de burlete retumbaban detrás de ellos
y acompañaban irregularmente la lejana salmodia del diácono. Y · veía pasar á UJ¼ hombre muy
grueso, cuyo abdomen ocultaba los pies y qµe parecía rodar sobre su vientre; con su morrión en un
brazo, un soldado, del que no se veía más que. el
círculo de su cabeza rasurada, el borde superior
de las orejas y su par de charreteras rojas; dos papalinas blancas que ocultaban á dos hermanas de
la caridad, y parecían alas que se agitan con el aspecto de dos enormes pesadas mariposas. Las calvicies eran especialmente dignas de verse desde
aquella altura; su desnudez, á las veces cruzada
por un surco, brillaba; y pude explicarme el error
del águila que habiendo suspendido una tortuga
en el espacio, tomó el cráneo de Esquilo por una
piedra, con la cual podría romper el caparazón de
su tortuga, y mató de un golpe al trágico griego.
Todos l~s que pasaban no tenían aspecto de
figuras humanas hasta que habían andado unos
cincuenta pasos en la nave central 6 en las laterales, y me recordaban un antiguo dibujo del "Al-

•

•

~

Domingo 21 de Enero de 1900

Domingo 21 de Enero de :í.900

EL M:U:NDO ILUSTRA.DO

visto al entrar situados debajo de_ la caj~ del órgano, infelices mujeres con rosan~, ancianqs de
pie ó de rodillas sobre su gorra, criadas con papalinas de aldeas,¡ por vida m~a! ¡ ta~to_peor para
los pue no pueden destinar cinco cent1mos para
la alquiladora de sillas!, vieron pasar por dclar~.te de sus narices las cestas vacías qne los monagmllo~ conducían á la sacristía, balanceándolas con
ademanes incultos. ·
.
En la situación fastidiosa de árnmo en que me
hallaba, aquella injusticia me molestó._ Hermann había vuelto á abrir y cerrar los r egist~·os;
había escogido las flautas más dulces y los somdos
más suaves para dejar oír ''las voces celestes" y
llenar la vasta iglesia• con un himno d? dul~ura y
de serenidad. :Me sentía con el corazon agitado,
y entonces tomé esta nota que acabo de encontrar
en un cuaderno de apuntes :
'-'La felicidad se parece al pan bendito de la
mil:la mayor: solamente se reparte un pedacito los
domingo·s y no todos los fieles participan de él.'º

uinas ara la guerra que tienen e~ constante es\ctacln al mundo entero, tanto mh cuanto que
pi
. , dole "pendan" á esos destrucfores efe~tos,
1acien
, t· d uerrillas
están los que producen la tac ,1ca e, g .
que en parte han acloptado los bo~ro_s, a lo &lt;11:1: se
·uzua or los telegramas que á d1ano se reci en,
Ju~ ior ellos se vé que son relativamente pocas
ias patallas formales que presentan y -~rnchas l~s
escaramuzas, que casi sin interrumpc1on se venfi~~
t
Los trenes blindados que repre~en!an nues r~s
ilustraciones, son unas de estas maqumas defensivas y ofensivas, muy útiles si se pueden 1:s_ar, por
la violencia en. los reconocimientos, la íac~~1dad de
dar un flanqueo oportuno ú ocurrir en_ ~l instante
preciso á dar alL'l:ilio á los puestos, deb1_htado~ por
el enemigo; pero cuyos efect_os esta haciendo mefic.íz muchas veces, las astucias y estra~age!nas de
los bóeros, que provocan catástrof~s, 1mpi?en el
il\'ance de los euros ó hasta los estac10nan y logran
hacerlos prisioneros, quitando en ~l mome1:t0 ~el
ataque los rieles por donde la resistente _1;1aquma
debiera caminar sembrando la destrucc10n Y la
muerte.

Pepito Rodriguez Arriola
~

El relato de viaje más antiguo.

E L BEB E P I ANISTA.

En i,l salón de concierto de la casa Montaño,
en Madrid, se presentó hace muy poco tiempo
á la admiración de la numerosa concurrencia que
llenab,1. el local, el niño Pepito Roilríguez Arriola, que á los tres años de edacl toca el piano con
un aplomo, una ejecución tan inverosímil para
sus diminutas manecitas y un instinto de expre-

~

••

••

&lt;:::&gt;,

•¡La espléndida torta! ¡ El triunfante bollo!
Este predominaba en mantel inmaculado, y se adivinaba, al admirarlo desde lejos, que debía oler
bien y estar recién hecho.
Después ele las oraciones, .aparecieron dos grandes cestas circulares llenas de trozos de pan bendito, pequeños y grandes, las llevaban cuatro niños ele coro que iban precedidos por un rozagan- •
te pertiguero con entorchados, dotado con un par
de pantorrillas que hubieran ·hecho soñar á Catalina II si las hubiera visto parecidas en un granadero
de su guardia. Cuando el real bollo había desaparecido al momento: sin duda estaba reservado para
el señor cura.
El pan bendito fué desde luego presentado á
los mayordomos de la iglesia, que estaban sentados en el banco de las autoridades.
Eran graves burgueses vestidos con pesadas
ropas de invierno, llevando gorras de terciopelo,
sentados en sillas de coro con la actitud tranquila y segura de los ricos : tomaron sin escrúpulo
entre sus &lt;ledos cubiertos, con guantes forrados,
los mayores trozos, y después de haberse santiguado, los comieron con lentitud: algunos de e;;os
encargados de la fábrica, ya antiguos amigos de
la casa, tomaban un segundo pedazo, y también sión, que fuera muy difícil de creerse si nQ hubieun tercero, y sacando de su bolsillo un periódico sen presenciaclo el hecho gran número de personas
envolvían con cuidado la torta para llevarla á su serias.
familia.
Según refiere su señora madre, solía, para c1isCuando las cestas llegaron á las primeras filas trnrrlo, colocarle ante el piano, en cuyas teclas golde fieles, cerca de la mesa de comunión, iban ya peaba como todos los niños; pero un día oyó tobastante mermadas; pero aquellos á quienes las car unos compases de jota, y cuando acudió á Yer
presentaban, gozaban toda vía de privilegios: quién tocaba, vi{', en el colmo de la sorpresa, que
devotos conocidos. damas piado,;as y postulantes, la impresionó vivamente, que quien tocaba era
penitentes del padre Tal ó Cual, todos feligreses su hijo.
notables, que tenían sus nombres ó suA iniciales
El niño Rodríguez Arriola no toca con um1
grabadas en una placa de cobre en el dosel de su exactitud automática que revela un largo aprenreclinatorio.
dizaje mecánico, se equivoca á veces, y cuando á
Esos aún pudieºr on tomar buena porción de su oído disuena un acorde ó una nota se le escapan bendito y hacer de él su pequeña provisión. pa, rectifica con plena conciencin. rl ln disonanA la décima ó duodécima fila no había ya mas que cia.
varios medianos trozos; despué~, á j:rsar de la
La precocidad de su ingennio musical, no ahopresencia de la hermana, las huerfanitas de papa- ga en este niño su natural carácter, y á cada molina negra y esclavina azul no fueron más discre- mento renuncia á la ovación del público para echar
tas; de modo que las gentes más retira~1as regis- á correr y jugar, y cuando escucha el aplauso, rié
traron en vano el fondo de las cestas; solo encon- y aplaude también, exclamando en su deliciosa
traron insignificantes migajas.
media lengua:
Cuanto á un grupo de pobres que yo . había
"¡ Bavo, bavísimo !"
0

INTERIOR DE UN TREN BLINDADO.

LA GUERRA EN SUD-AFRICA.
-&lt;::,..tf' -&lt;::,..

Si por algo es notable la guerra del Transvaal
&lt;!On Inglaterra, prescindiendo ya de la~ c~usas que
la motivan y del denuedo con que los deb1les se defienden en esta vez, sosteniend~ su autonomía,
tratando de ensanchar sm posesiones ~ cau~ando
mal al enemigo, que por su parte esta valientemente empeñado en la campaña, es_ porque esta ha
venido á ser, como lo fué la sostemda entre España y los Estados Unidos, un desastre aprovechado
para poner á prueba los más modernos m~entos de
máquinas de guerra, las má~ nuevas _t~orias sobre
-estrategia y las más caractenzadas op1mo~es ~e los
que están afamados como peritos en la ciencia de
la guerra.
En efecto, en la pasada guerra de Cuba, fuero!l
los torpederos, los cañones navales de gran calibre y alcance, la c~paci~ad de lo~ _buqu~s de guena, los que manten1an fi3ala at,enc1on umvcrsal durante aquellas desastro~as e~cenas qui; ya por fortuna han pasado á la historia; en la epoca a~tual,
dejando aparte las consideraciones que ~ug1~ran
los verdaderos motivos de la guerra, que msp1ren
]os sentimientos humanitarios al ver que la sangre de los valientes está regando los campos de
batalla, mucho se prestan al estudio, tan~o ~e los
militares como de los civiles, los acontecumentos
·de hoy por cuanto se relacionan con los progre110s realizados hasta ahora para hacer más ~~caz la
guerra más rápida en sus resultados dec1S1vos y
tal ve;, tal vez, mucho menos perjudicial aunque
más costosa.
Las destructoras bombas de Lidita, las célebres
balas Dum-Dum, que hay quien asegure no son tan

modernas como se presume, que ya han sido _condenadas eq épocas r emotas y _que e~ la actu~hdad,
tiene su empleo no poco numero de opositores,
los cañones de gran calibre, y por _últi~no, los trenes de acerado é impenetrable bhndaJe, son má-

Es el contenido de un papiro de la colección Gor enischeff, de San Petersburgo.
. .,
El nombre del autor es desconocido, pero v1v10
probablemente en tiempos ~e 1:8 _duodé~ima dinastía cuando Egipto estaba prmc1piando a ensanchar
su; fronteras y á explorar el mundo interior.
El Yiajero de quien se trata hizo, por lo tanto, su
excursión hace 4-l siglos.
.
Su objeto fué buscar las minas de oro de N ~VI~,
y refiere que la tripulación de ~u barco con~1stia
en 50 marineros de los más valientes de la tierra
de Egipto. Llegó á un gran océ'.1-no y se acercó á
una isla donde, al levantarse v1ento, las olas alcanzaban una .altura de ocho codos. El buque se
hizo pedazos y no se salvó nadie más que el jefe
de la Expedición. Arrojado á la costa, pasó, tres
días sin ver á nadie, y al hacer fuego para elevar
un sacrificio á sus dioses, escuchó un ruido parecido
al trueno, y se le presentó una inmens~ serpiente
con el cuerpo jncrustado en oro y la piel de color
de lápislázuli.
Otros muchos prodigios refiere el viajero con respecto á aquella isla, de la cual pudo salir y regresará Egipto, gracias á un barco que pasó cerca de
ella y que vió sus señales.
Entre otras cosas refiere que la isla aquella aparecía y desaparecía á voluntad de la gran serpiente, lo cual puede tener como fundamento el hecho
de que en tiempo remoto cubría la llanura que hay
junto á. Bahr-el-Ghazal, un gran lago seméjante al
de Victoria 1'yanza, donde había grandes masas de
vegetación flotante que á cada momento cambiaban
de sitio ó desaparecían.

.

SOLDADOS INGLESES OCUPA NDO UN 1:RE N.

•

•

�E L MU:NDO :::LUSTRA DO

Domingo 21 de Enero ele HlOO

Domingo 21 de Enero de 1900
t~s roja~, acento peninsular, tab¡~C•) C'r. boca v 153 •
liva_zo poTr el colmillo. 'ral es el ,{tr.1iici,nH) del
Coliseo ~ uevo.
·
. Cierto que :va el nombre de h calle anUJJ('i.t fl
giro : eso de Coliseo da á entenr1&gt;: qu~ ~e trnLt de
ieatro5, aunque hay quien pretende que da á ent en2er &lt;¡ue se trata de circos. Pero circo:; ó 1ea-

NgEZTRA NIETR@r?@LI
Cuando se sabe observar-dice un ilustre viajero
--es muy fácil llegar á "sintetizar la sensación"
de una ciudad que se ha visitado, en un color, en
una frase musical ó en un perfume.
Esa observación es riaurosamente cierta y llega
á tal extremo, que no ~ólo es dable sintetizar la
sen,ación de una ciudad, sino hasta la de una
calle.
En las metrópolis cada calle suele tener un aspecto genuino. Bl movimiento de los negocio, y del
trabajo llega á imprimir sobre cada calle una determinada füonomía.
Suele suceder así, que doR calles I imítrofes difieran radicalmente de aspecto entre sí.
Y )[éxico no se e~capa á ese fenómeno: nuestras
('alles tienen sus peculiares fisonomías y es asunto
c-urioso el obserrnrlas y señalarla~ siquiera ~ea á
\'Uela pluma. y digo esto. porque para entrar en
detalle•. ~e neceiütarÍtln verdaderas monografías.

calculable trascendencia. F:n Paríf-, para todas las
per wnalidades del arte y &lt;le la política exi~te una
euriofa y tiránica obligación : "faire son boulcvard."
El que no "hace su boulevar&lt;l," no logra natla
nuevo, 11i sabe luchar y pierde todo lo que haga-

EL MUNDO ILUST RADO

F.n verdad, ca,i sólo allí reside nuestro me! ropolitai1i~mo.
.
En la esquina. de la Sorpresa, nue;;tras muJen•s
que van á comprar telas; en las pu?rta~ del Jockey
('lu b, nuei-tro;; hombres que van a deJar;:e ,·er; y
en medio, las ;:eüoras que van á la Sorpresa y los
~cñorc~ que van al J oékey Club, mezclado~ con

de la noche. ¡ Oh, los revendedores! Ese gremio
paree~ que aumenta en progresión geométrica: antaño era planta casi de:5conocüla entre nosotros,
cuyo más conspícuo representante era "Uarterita~ ;" pero hoy son ya incontables, pulúlan por
doquiera, llenan la calle, y á la hora de las funciones, asaltan con una tenacidad que volvería lo-

•

L A AVENIDA DE P LATEH.OS.

nado en prominencia social. El paseo por el boulevard es una necesidad común á todo,; los notables y guay del que ose descuidarla: se nulifica
irremisiblemente.
Lo propio pa~a en ) l éxico, "toute proportion
gardeé:'' es preci;;o dejar-e ,·er cliriamente. ·cuantlo
menos una hora, por Platero;:, para ser alguien. .á.
pie ó en coche, e-;o no importa; pero e~ preciso
aparecer diariamente por Platero•.
Rn Plateros encontramo, á '·toclo )léxico."
Las niña, ,·an {t comprar sn~ listone~ y su8
rintas. Los "niño~" 'l"an á exhibi r sm jaqueB y
suf' americana~.
Y a,:í Fe puebla Platero~ y ha8ta re,ulta elegante.
El Duque Job fijaba la órbita de ~B i&lt;leale5
metropolitano,:.

gente de ambos sexos que no va á ninguna de
ambas partes, pero que
por Plateros.
Eso ele las puertas del Jockey, es muy nuestro: aquí no habrá t errazas como en la Rue Roya le, pero hay zaguanes. Cuestión de co,tumbrcs
y de imaginación!
Para los metropolitanos es tan grande la influeneia de su Plateros, que lo extrañan ha,ta en
el mi¡;;mí,-imo boulevard de los Italianos.
Y hacen l1ien: allá nadie lo c0noce á uno, v en
Platero;, todos nos conocemos.
·
Entiénclase bien que por Plateros, á pe;;,u de
la~ tradiciones municipales, de San Franci,co y de
~u puente. y ele otras _co8as, se entiende;
.
&lt;le,de la eFquina de la Sorpre a
hai'ta Ja,, puertas del J ccke.v Cluh.

"desde la esquina ele la SonH·r,a
hasta las puertm, del Jockey Club.''

E, PIRITU S.\XTO

"ª

Yo no sé cómo explicar á Don Luis González
Obrcgún y nuestro popular poeta Juan de Dios
Peza, el origen del n ombre de esa calle. pero sí
puedo a~egurar que, h oy en día, nada tiene que
ver con ella el verdad ero Espíritu Santo.
IIo:v eR la calle de las ferreterías · y ele los
·'corotes."
¡ ('oyote¡;; en )íéxico ! Sí, eñores: en )léxico hay
coyotes, lagartijos y otros animales. Sólo que nuestro, co~·otes anclan en dos pies y no ladran pe'
ro " ~uge~tionan." "Los "coyotes" son los i;orreclore,- ele acciones de minas.'
;, Que qt1é tiene que ver lo uno con lo otro? Xa&lt;la ah.;o&lt;lutam&lt;"nte, mientra~ no intervienen los
"pichone,;" pero CJiando interYienen e,-to:1. . . e:i
otra co,a.
En la calle tlcl Bspírioo Santo está la Bol$a ~\linera y en la calle clel Espíritu Santo jue¡r;i. h
ma~·or parte de los bolsillos ele la metrópoli.
En eonRecuencia, la calle clel Espíritu Santo es
una gran calle.

1!:L J OCKEY UL UB.

tros, ,: &lt;tué má, tlá? Del génern t;l1ico á la pista
en que el "clown" se disloca estÚ!1iila:nenl~, ni1 lwy
más que un paso.
,
La bitucaión del teatro Principal. el JT'Ús viejo y el más renova&lt;lo de nnestrci tc,1;,rM, cxpliea
sati,factoriamentc la afluencia eu ,;,,,t calle. ; l'ero
la de los toreros? Allí no hay "rJ~os,'' ni ~,gen_cia:; del ramo. ;, Por qué, pue~, nr,,fi!'fPll l'Sa &lt;·alle los "pulcros" retoño, ele Pepe-Hillo y ele Costillares? Ese es un mibterio callejero que tal vez
pue&lt;lP explicll',C, atendiendo á e-,1 ·• oliclariclad''
del arte español, ele &lt;JUC ~t• hahlaha últimamente.
La fi:;onomía ele la calle del Coliseo Nuevo cambia también según la~ hor·a~.
Por la mañana, á la hora del en~a!·o, tranr,itan
por ali í tiples, ten ore~, cori~tas de "ambos"
sexo~ y autores ... dramático, repre~entado:; y por
repre,entar.
-Oye, "Bachicha.''-grita uno,-;, me acompañaB á tomar una copa?
-Tengo ensayo.
-8í. J)ero "no entra~'' ha~ta el . (E~ decir,
Jia&amp;ta el So. número de la piez1.)
Y la gente de teatro ,Ya y viPne. echa su copa
y en,,1rn alternatirnmente.
F:n el pórtico del teatro, ,e agolpan los revendeclorC'~, haciéndose de lor,ilidaclc:,; para la función

1!:N LA ESQUINA DEL COLlt:iEU.

co al general ) Iethuen si la obi;:ervara al pie rle las
t r incheras bóeras.
Los jueves y los domingos, poco &lt;le;:pué,-. del medio día, la calle se anima extraordinari;1mente á
causa de las funciones vespertinas. El púhlico vespertino es siempre y en todas partes un público

Así pueden llamar~e mucha~ otras calles alejada~ del centro, que tienen muy peculiares fisonom1aK, pero que no entran ya en el movimiento
genuinamente metropolitano. .
Hay algunas que tienen hasta olorei; propios,
como las de ,J e~ús, que huelen marcadamente á
talabartería.

.l:CL PAS.W i) E N LA ALAMEDA.

COLISEO NUEVO
La calle del Coliseo Nuevo tiene también á no
dudarlo, su tipo y su· :fisonomía propiOs. '
Es una fisonomía rasurada, como la &lt;fo nn actor teatral ó la de un matador de toro$, con pc;nado "hacia el público," capa as¡,aii.ob c,¡n ''Ul'l-

UX GIROX DE YANKEBLAXDIA.
A media cuadra, allá por el Hotel Iturbide, la
fisonomía del boule\'ard rómpese de repente y
abre un parénte,is que se cierru: una Yez pasada
la bocacalle &lt;le Uante.
E~e parénte~is viene á formar un g ironcillo de
Yankeclandia, ~in que ~epamos de cierto por qué
razones.
Pero es el caso que allí se reune la "colonia:"
nm~ricana que_ no tiene la honra ele per tenecer al
&lt;·a•mo re:-pect1,·o. Tabaq uería~, cantina~, ramisería,, hotel: todo allí e,; america no y casi, casi da
miedo trafüitar por e~e fragmento ·del boulc,ard
.
,
'
i,;1 110 e,-ta uno ~eguro de ;aber ingié;:.
P ero e, un lugar tranquilo: lo,-. americano~ no
,lis(•nten en voz alta ni se meten &lt;·on nadie abso1ntamente. :-,uelen . al p,1,ar. "te,tercar:10,.. un puco; pero e,o depende, como ditr ua .nni~o mi•J,
ele que rnn ·•a,·entajado,- de e~tatura " recios en
el andar.''
·
.\llí puede harer,e un,1 ob,errnción : la co~tumhre dt&gt; ma,car tabaro. hrn gráfie,1 ent.rc los hijos
del tío H~rn, ~e c•ornierfr &lt;·on fa&lt;·ilidad . en )léxico,
en la de&gt; fumar de una m·mera hárhara.
F,..a e, una coni¡ui~ti1 de nue,,tro, puro~.

PL.\TEHOS Y SAX FR.\.\"CISCO
La arteria principal, el centro de la actividad
comercial y elegante de todas la,; c,1pitales; es muy
l'emejantc en todas las metrópolis.
Así pues, visto á cierta horas, nuestro "boulevard" no se diferencía mucho de una calle europea. Es cierto que á Plateros y San Franci,:co le;;
llamamog boulerard sólo porque se nos da la gana, pues esas calles no tie11en ninguna de las características inherentes á un "boulevard." Pero
e o es porque nosotros no tomamo esa denominación en su acepción lata; sino que con ella querernos dar á entender, simplemente, una calle movida y populosa.
Y en tal ~entido tenemos razón; á las hora, clel
mediodía y del crepúsculo vespertino, es igual, en
esencia, nuestra avenida central, al "Corso" de
Roma, por ejemplo.
¿ Cuál es la genuina fisonomía de Plateros?
La de una "calle de metrópoli," sencillamente.
El ir y venir de los desocupados elegantes; la
afluencia de los hombres de negocios que necesariamente tienen que transitar por ahí para dirigir~e á su "cupaciones; la ¡;ituación de lo que putliéramos llamar el "comercio femenino,'' esto es,
el de joyas, encajes y sedas; todo contr ibuye á dar
animación y vida á esa calle, pre~tándole el delicio,;o aspecto de un verdadero centro de cultura
y de eleganria.
En Plateros po&lt;lemos ver de~&lt;le PI emplea&lt;lo que
regresa de su palatina oficina. ha,!t el elegante
de,;ocupado que no tiene má~ quehacer l'i rnáR
preocupación que "ir á Plateros.''
Porque eso de "ir á Plateros" tiene una in-

de la Alameda, último refugio de nuestro no;:;tambuli~mo metropolitano.

EL CENTRO D E LOS «COYOTKS.&gt;

ruidoso y rico de color: de las clauclicantes calandrias clc-cienden familia, patriarcale:' que no olvidan en rn casa ni al ''último recién nacido;"
bu~na gente burguesa que no ,:•1hc, ni puede, ni
qmere tle~,·elarse, y que acude á la, ''matinées" con
ánimo ,-.incero &lt;le divertir. e de vcr&lt;lad.
En la noche ~'1. calle del Coliseo X ne Yo, su he
de punto y le arranca rn primacía al ''houleYard."
Este tórna-e cle,-ierto después de la~ ocho tle la noche y entonces la gente se va al Cofüeo.
El teatro traga y vomita espertaclore~; las- estridente11 C'arnpanillas que anuncian el final ele cada
tanda. rernenan simultáneamente en todas las
rantinas circu)1vecinas y la gent::- que vive de noche tran~ita y vuelve á transitar ha~ta que el último campanillazo la obliga á ir en bu,ca -ld tibio
lecho ó á seguir su brillo ante los azorados leones

,· El rumbo del Ra~_tro, naturalmente, pudiera
~1rnbohzar,-e por mecho de una gran mancha de
:angre. puesto que con ella-en sentido material
a 1~ par que figurado-e,,.tán cubiertos lo~ ilislingu,dos tablajero~ y carniceros que por ailí transitan.
Pero ~ para qué hablar de ello~?
Xo. los metropolitanos no salimos de nuestro
Platero.; y de su afluentes directos!
SARDIN.

�EL MUNDO ILUSTRADO

porningo 21 de Enero ~e 19~0

· Domjngo 21 de Enero de 1.900

EL MUNDO ILUSTRADO

llna obra de arfe.
Puede servir de emulación
á los que actualmente vivimos, y generalmente estamos acusados de ser indiferentes cuando se trata de
apr€Ciar las obras de arte,
el hecho de que las generaciones que nos han antecedido
han sido más justicieras y
entusiastas, si se les considera desde este punto de vista,
y prueba de lo que dejamos
asentado es el buen número
de verdaderas reliquias del
arte, que se consei·,·a en el
seno de las familias, y que
hoy solo son verdaderamente
apreciadas por los inteligentes.
U na de estas preciosas reliquias, que son recuerdo de
aquellas épocas en que la ·facultad de perpetuar lo verdaderamente bello, hacía
grandes y hasta inmortales
á los hombres, es indudablemente el cuadro de que da-•
mos una muy vaga idea en
la ilustpción adjunta, que
representa una Virgen hermosísima debida al pincel
del renombrado pintor Francisco Rizi.
Este cuadro fué adquirido
en una respetable suma por
el señor Héctor Labadie, y
es una de tantas reliquias
de las que al principio decíamos conservan las familias
de hoy, como una muestra,
que debiera estimularnos. del
amor que teman nue·,tros
antepasados á las p1wlnc·clones de mérito d 11. ing-e1~io
liumano.
'
Francisco Rizi, el autor del cuadro á que venimos refiriéndonos, con su solo nombre es capaz de
p:.estigiar cualquiera de sus obras; como puede

,.

verse por los muy ligeros datos biográficos que refiriéndose á él nos vamos á permitir recordar á
nuestros lectores.

Nació en Madrid el año Je
mil seiscientos ocbo y murió
en el Escorial en 1685; fué
su maestro Vinet Carducho
y tan aprovechado resultó
que en el año de 1653, valorizadas sus muchas obras ele
pintura, el Capítulo de Toledo lo nombró su pintor
predilecto y se le confió el
decorado de la renombrada
Catedral; también decoró el
templo de Notre Dame, y
por último, terminó el Viejo
Palacio de :Madrid, obra de
la que se encargó bajo el reinado de Felipe IV.
Era además un buen arqui tect.o.
Los templos de Madrid,
Toledo, Segovia, El Retiro,
el E¡corial y otros muchos,
conservan sus más preciosos
cuadros, acerca de los cuales
los más inteligentes han
vertido el juicio de que si
algo hay entre sus obras que
pueda calificarse de incorre.c:ción de estilo, nadie podrá dejar de reconocer en
esos cuadros un colorido admirable, sello de stis más
importantes obras, sin que tal
cualidad deje de hacer perceptible otra no menos valiosa : la ele la fecundidad de
su talento artístico revelado•
en el gran número de cuadros
que terminó.
La Virgen adquirida por
el señor Labadie es una de
las obras en que más puede
advertirse el mérito del colorido y la verdad ele la expresión, de suerte es que tiene
un gran valor, tanto por su
mérito como por su antigüedad. Sahemos que hay quien haya ofrecido la suma ele cinco mil pesos, pero el señor Labadie no se
ha resuelto á deshacerse de tan valiosa obra.

; Pabellón de la Bosnia. . Hsrz:sgobina sn la Rxposición ds París.

EL TRABAJO.
ÜUADllO DE A . SCHRAM.

Entre el pabellón del Austria tan rico en su
modernismo, y el de la Hungría que, por el contrario, es como una antología de los estilos arqueológicos del reino Magdyar, se levanta el pabellón
de la Bosnia-Herzegovina. Estas dos provincias
están en virtud del tratado de Berlín, ocupadas
por el Austria,
La gran exposición que ha de verificarse en este año mostrará palpablemente los progresos que
se han realizado en aquellas comarcas; pero antes
de indicar cuáles serán los prod~ctos sometidos á
la apreciación de los espectadores, es necesario hablar de la construcción que aquellos pueblos han
mandado hacer y que es tan original como pintoresca en su aspecto agreste.
Se nota desde luego una alta torre macisa que
:flanquea á la izquierda el edificio, que es una es- .
pecie de castillo fortificado.
•
A los ladt&gt;s se abren unos pórticos que reposan
sobre columnas cuyos chapiteles tienen una gracia severa en su simplicidad, especialmente uno de
ellos, decorado con gran¿ies cabriales de exquisita
originalidad.
.
Todos los detalles de escultura y de decoración,
sonde inspiración oriental, sin referirse de una manera precisa al estilo turco ó al árabe; la influen• eia local se ha apropiado y modificado ventajosamente estos elementos extraños; la característica
del nuevo estilo así formado, es una sobriedad de
líneas de un efecto poderoso.
La n¡.arquetería ejecutada en Bosnia, es del
mismo orígen de estilo y en ella son notables las
puertas, cuyos tableros afectan combinaciones de
líneas rectas á diversos ángulos muy interesantes
y mucho más graciosas que nuestros inmutables
tableros rectangulares tan monótonos.

El conjunto de la construcción no resulta poi;
todo e~to me~os agreste, porque hay u:fa preponderancia considerable de las par~es desnudas sobre
las ornamentadas. El estuco blauc0 de los muros
se aviva con el contraste de las maderas, que conser van su color natural y si algunas notas coloridas

se introducen después, serán de tonos muy discretos.
El juego de los relieves y de las grandes sombras
reflejadas, será muy suficiente para quitarle toda
monotonía al edificio.

�Domino-o
o 21 de Enero de 1900

EL MUNDO I LUSTRADO

~a&lt;"-&lt;:&gt;

La o-ran distancia que nos separa de la frontera
Nort/ muy especialmente de Sonora, es causa de
que en el centro de la República no se eonozcan
sus detalles, y pasen casi inadvertidos los esfuerzos
y fatigas que están reatiza1~do y sufr:n las trop,as
de la Federación en la activa campana que estan
hacienclo á las tenaces tribus rebeldes que habitan
en las riberas del río Y a qui; pero no sucede lo
mismo con los vecinos del mencionado Estado de
Sonora, que encontrándose mny cerca clel camp_o
de operaciones, y estando, por otra parte, muy directamente interesados en el término de la campaña, están al tanto de todas sus p.eripecias.
Así es como se explica que en todo el Estado y
muy principalmente en Hermosillo,. se profese
gran estimación al señor !teneral Lms E. Torres,
que es quien con incansable actividad y buen acierto, dirije desde hace tiempo la campaña.

vecinos &lt;le Bermosillo organizaron con motivo de
su viaje que hizo recientemente á ése ciudad el señor Torres para el arreglo de asuntos del servicio.
La recepció?l. fué verdaderamente brillante : las
principales calles por donde había de pasar á su
arribo, fueron adornadas con varios arcos triunfa• les, las fachadas también se adornaron y multitud
de habitantes pertenecientes á todas las clases sociales, fueron á recibirlo, ó por lo menos presenciaron su llegada á la población, desde las aceras, balcones y azoteas.
El primer arco, sencillo en su decorado, se levantaba en la avenida que queda inmediata á la
Estación por donde arribó el señor General Torres. Estaba sostenido por cuatro columnas que
realzaban so~re gruesas pilastras, cuyo decorado
simulaba cantería. En la parte alta, dentro de un
semi-círculo, artísticamente adornado, se veía pintada el águila mexicana, entre palmas y laureles
y en el remate del arco se leía esta inscripción:
"Honor y gloria al ínclito soldado "General Luis
E. Torres."
El segundo arco, de -gran altura, se colocó en
. una de las calles más espaciosas de la ciudad de
Hermosillo : sobre pedestales, cuyo adorno cenU na demostración de ese afecto, fué -ind-q.da- t ral consistía en grandes coronas de laurel, se
blemente la recepción que los más caracterizados sieron dos estatuas que representan á la Paz: I-1-~r-

m,-

U;
t-:1.~r,~

gabinetes europeos pidiéndoles que se comprometan á • impedir el cumplimien"ti de los tratados de comercio con China en las regiones que
dominan. Después ele algunas r esisteJH·ias cedieron
husia y Francia. Alemania no sólo cedió, sino que
se puso de parte de los Estado¡,, Unidos.
La puerta abierta significa, pues, que en el I:rnperio chino el comercio ele todas las potencias extranjeras tendrá clerchos iguales. Comprometida
Inglaterra en su lucha con las Repúblicas africanas, los Estados Unidos intervinieron muy á tiempo, impidiendo tal vez que valiilas de esa circunstancias las potencias continentales, lticiera11 por su
ctienta el reparto del Imperio Chino. La primera
caricatura, p11blicada por el "Worlrl" de Nueva

MÉXICO, ENERO 28 DE 1900. .

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 4

8 UB8CRl ~lON llENSU.lL ll'OB.lNB.l, f l .:--.0
IDBIII lDBll .&amp;:I Lol O.lPIT.lL, ft.25--

Gerente: All'TOJl'IO 011YÁS.

Director: Lic. BAl'AEL BEYES SPIJl'DOLA,

'
indios may¡s de Yucatán, que también se espera lograrse muy pronto, será absoluta la paz en todo el
territorio mexicano.

LA CARICATURA EN EL EXTRANJERO.

•

fL' J\VUNilO 'ltUSTRADO.·

mosas mujeres con el pecho semi-descubierto, b_ajo
el embozo de un largo manto y llevando en la diestra la significativa oliva.
En el remate del arco v en el centro, se pintó
un bonito monograma del Jefe del Ejército, á
qtúen se dedicaba la fiesta, y á uno y otro lado del
mismo remate, encerradas las letrás dentro de paralelóo-ramos
simétricos •y adornados con arle, se
o
veía la siguiente inscripción:
"Al Ciudada110. General Luis E. Torres, el
Círculo de sus amigos.''
En el tercer arco se veia el retrato del General.
Nuestro corresponsal, al hablarnos de e,te asunto, nos dice que el entu¡,iaf'rno foé general y que á
las públicas demostraciones sucedieron otras muchas de_sus amigos íutimos que pro~uraron agasajar en todas las formas usuales al Jefe de es~a campaña que afortunadamente se espera termmar en
breYe plazo, con lo cual, )' con la sumisión de los

GRANDES FIESTAS EN HERMOSILLO.

Dos de las caricaturas que r eproducimos, se
refieren á lo que ha dado en llamarse "la polí_tica
de la puerta abierta," política en la que se interesan principalmente Inglaterra, los Estados Unidos
y el Japón. La puerta abierta no. es la libertad del
~omercio extranjero en China; la significación de
la frase es esta: Las potencias europeas tienen en
China "esferas de inflúencia," regiones en las que
tienden á destruir completamente la soberanía
del I mperio.
Ya esto se ha explicado en las columnas de nuestro semanario. Los Estados "Gniclos quieren para
su comercio los mercados de China y como ''las
esferas de influencia" le obstru_ven el paso al tío
Samuel, el Gobierno_de Washington se dirigió á los

'

•

York, sugiere lo que en su unión se proponen las
tres potencias representadas en ella. La segunda
estampa muestra al tío Samuel abriendo la puerta china en su propio heneficio y dando á entender que no permitirá que la cierren Francia y Rusia.
Hemos reproducido muchas caricaturas relatirns á la guerra· sud-africana. En todas se ve el
sentimiento de viva satisfacción que causan en el
continente los reveses de Inglaterra. Si á dar
cuenta ele E!se sentimiento se limitara esta nueva
reproducción, sería superflua. La insertamos aqui
porque en forma ingeniosa representa á ~Ir. Cha.mberla in, el autor de la guerra, calentando ocultamente el termómetro de los acontecimientos para
que señale victol'ia cuando en realidad la temperatura es de muchos grados bajo cero ("muerte en
.erterrnómetro de la estampa.) El público se maravilla ~' no acierta á comprender cómo es que nieva
y el termómetro mnrca más de veinte grados ....
ele victoria.

~,W\ ARIEJ\TA
@1L
1

Se 'ijor ~er¡era/ Bernardo iteyes,
Secretario de Estado y del Despacho de Guerra y Ma rina .

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domino-o
o 21 de Enero de 1900

EL MUNDO I LUSTRADO

~a&lt;"-&lt;:&gt;

La o-ran distancia que nos separa de la frontera
Nort/ muy especialmente de Sonora, es causa de
que en el centro de la República no se eonozcan
sus detalles, y pasen casi inadvertidos los esfuerzos
y fatigas que están reatiza1~do y sufr:n las trop,as
de la Federación en la activa campana que estan
hacienclo á las tenaces tribus rebeldes que habitan
en las riberas del río Y a qui; pero no sucede lo
mismo con los vecinos del mencionado Estado de
Sonora, que encontrándose mny cerca clel camp_o
de operaciones, y estando, por otra parte, muy directamente interesados en el término de la campaña, están al tanto de todas sus p.eripecias.
Así es como se explica que en todo el Estado y
muy principalmente en Hermosillo,. se profese
gran estimación al señor !teneral Lms E. Torres,
que es quien con incansable actividad y buen acierto, dirije desde hace tiempo la campaña.

vecinos &lt;le Bermosillo organizaron con motivo de
su viaje que hizo recientemente á ése ciudad el señor Torres para el arreglo de asuntos del servicio.
La recepció?l. fué verdaderamente brillante : las
principales calles por donde había de pasar á su
arribo, fueron adornadas con varios arcos triunfa• les, las fachadas también se adornaron y multitud
de habitantes pertenecientes á todas las clases sociales, fueron á recibirlo, ó por lo menos presenciaron su llegada á la población, desde las aceras, balcones y azoteas.
El primer arco, sencillo en su decorado, se levantaba en la avenida que queda inmediata á la
Estación por donde arribó el señor General Torres. Estaba sostenido por cuatro columnas que
realzaban so~re gruesas pilastras, cuyo decorado
simulaba cantería. En la parte alta, dentro de un
semi-círculo, artísticamente adornado, se veía pintada el águila mexicana, entre palmas y laureles
y en el remate del arco se leía esta inscripción:
"Honor y gloria al ínclito soldado "General Luis
E. Torres."
El segundo arco, de -gran altura, se colocó en
. una de las calles más espaciosas de la ciudad de
Hermosillo : sobre pedestales, cuyo adorno cenU na demostración de ese afecto, fué -ind-q.da- t ral consistía en grandes coronas de laurel, se
blemente la recepción que los más caracterizados sieron dos estatuas que representan á la Paz: I-1-~r-

m,-

U;
t-:1.~r,~

gabinetes europeos pidiéndoles que se comprometan á • impedir el cumplimien"ti de los tratados de comercio con China en las regiones que
dominan. Después ele algunas r esisteJH·ias cedieron
husia y Francia. Alemania no sólo cedió, sino que
se puso de parte de los Estado¡,, Unidos.
La puerta abierta significa, pues, que en el I:rnperio chino el comercio ele todas las potencias extranjeras tendrá clerchos iguales. Comprometida
Inglaterra en su lucha con las Repúblicas africanas, los Estados Unidos intervinieron muy á tiempo, impidiendo tal vez que valiilas de esa circunstancias las potencias continentales, lticiera11 por su
ctienta el reparto del Imperio Chino. La primera
caricatura, p11blicada por el "Worlrl" de Nueva

MÉXICO, ENERO 28 DE 1900. .

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 4

8 UB8CRl ~lON llENSU.lL ll'OB.lNB.l, f l .:--.0
IDBIII lDBll .&amp;:I Lol O.lPIT.lL, ft.25--

Gerente: All'TOJl'IO 011YÁS.

Director: Lic. BAl'AEL BEYES SPIJl'DOLA,

'
indios may¡s de Yucatán, que también se espera lograrse muy pronto, será absoluta la paz en todo el
territorio mexicano.

LA CARICATURA EN EL EXTRANJERO.

•

fL' J\VUNilO 'ltUSTRADO.·

mosas mujeres con el pecho semi-descubierto, b_ajo
el embozo de un largo manto y llevando en la diestra la significativa oliva.
En el remate del arco v en el centro, se pintó
un bonito monograma del Jefe del Ejército, á
qtúen se dedicaba la fiesta, y á uno y otro lado del
mismo remate, encerradas las letrás dentro de paralelóo-ramos
simétricos •y adornados con arle, se
o
veía la siguiente inscripción:
"Al Ciudada110. General Luis E. Torres, el
Círculo de sus amigos.''
En el tercer arco se veia el retrato del General.
Nuestro corresponsal, al hablarnos de e,te asunto, nos dice que el entu¡,iaf'rno foé general y que á
las públicas demostraciones sucedieron otras muchas de_sus amigos íutimos que pro~uraron agasajar en todas las formas usuales al Jefe de es~a campaña que afortunadamente se espera termmar en
breYe plazo, con lo cual, )' con la sumisión de los

GRANDES FIESTAS EN HERMOSILLO.

Dos de las caricaturas que r eproducimos, se
refieren á lo que ha dado en llamarse "la polí_tica
de la puerta abierta," política en la que se interesan principalmente Inglaterra, los Estados Unidos
y el Japón. La puerta abierta no. es la libertad del
~omercio extranjero en China; la significación de
la frase es esta: Las potencias europeas tienen en
China "esferas de inflúencia," regiones en las que
tienden á destruir completamente la soberanía
del I mperio.
Ya esto se ha explicado en las columnas de nuestro semanario. Los Estados "Gniclos quieren para
su comercio los mercados de China y como ''las
esferas de influencia" le obstru_ven el paso al tío
Samuel, el Gobierno_de Washington se dirigió á los

'

•

York, sugiere lo que en su unión se proponen las
tres potencias representadas en ella. La segunda
estampa muestra al tío Samuel abriendo la puerta china en su propio heneficio y dando á entender que no permitirá que la cierren Francia y Rusia.
Hemos reproducido muchas caricaturas relatirns á la guerra· sud-africana. En todas se ve el
sentimiento de viva satisfacción que causan en el
continente los reveses de Inglaterra. Si á dar
cuenta ele E!se sentimiento se limitara esta nueva
reproducción, sería superflua. La insertamos aqui
porque en forma ingeniosa representa á ~Ir. Cha.mberla in, el autor de la guerra, calentando ocultamente el termómetro de los acontecimientos para
que señale victol'ia cuando en realidad la temperatura es de muchos grados bajo cero ("muerte en
.erterrnómetro de la estampa.) El público se maravilla ~' no acierta á comprender cómo es que nieva
y el termómetro mnrca más de veinte grados ....
ele victoria.

~,W\ ARIEJ\TA
@1L
1

Se 'ijor ~er¡era/ Bernardo iteyes,
Secretario de Estado y del Despacho de Guerra y Ma rina .

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Enero de 1900.

Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

,·

.
Revistas Políticas y Literarias.

asiáticas.)' parte ·quizás de la flota que tend,ria que •
' .
iiltentar socorrerla$. Y no es -menos cierto que
á la polític~. alemana una ·mutilación del poder de
Francia, sabría á miel sobre hojuelas. Entonces
sí que Francia olvidará el tratado de Francfort
Gll'BBJU. O JDCPOSICIOJI'.
y. " la rcrancha," y contraería para vengarse, una
~
Quítome los anteojos color de rosa del Joc- alianza C;On Alemania, esto es seguro. Mas á estor de Cándido, que son los que uso generalmen- ta tentación, los alemanes resisten muy bien, porte para ver de lejos, como habrán ustedes notado, que saben que al día siguiente del desarme maríy con la vista natural quedo sorprendido del as- timo de :Francia vendría el aniquilamiento merpecto de las cosas, y mi optimismo ingénito recibe cantil de Alemania, y la entonces indefectible
un go-J.pe rudo.-¿ Qué nos reservará el año final ligaanglo-américo-janonesa, barreríalas costas chidel siglo, el "año santo," en sus sorpresas? Si la nas desde el golfo de Tonkin al de Petchili. Y han
guerra, ¿ cuál p.iede ser, qué forma puede tomar t0mado otra actitud: dejan á los rusos continuar
que n0 constituya una gran calamidad humana? su cerco for~oviario de la China Septentrional,
El antropofagismo, la esclavitud, la guerra, han para comumcar á Kroustadt con Port-Arthur
sido, si11 duda, horribles urgencias de los tiem- dé•janlo~ fü:slizarse cautelosamente en Persia qu;
ros crepusculares que han pasado á ser necesida- ser:~ suya cuando_los ingleses hayan tomado á Predes de los períodos históricos y viven aún como toria (_no es condición indispensable;) ven con
exigenciai, facticias de nuestra mala organiza- buen ojo las decisiones de las cámaras francesas
ciém. social, que ya acabó en los grupos superiores en favor de- un crecimiento marítimo colosal que
de la hnmanidad con los caníbales y los esclavos, habrá. producido en diez años todos sus resultados
pero que en dos siglos más, apenas podrá extir- y ellos se preparan á hacer lo mismo; y más aún,
par la guerra, porque para ello precisa que toda en lugar de la alianza de que hablaba Mr. Chamlueba f;rmada entre los pueblos, pase á la catego- berlain el otro día, las declaraciones d~ Herr Büría de guerra civil, y está lejana esta federación low en el Reichstag, nos lleva ií. cien leguas de
internacional; pero todo lo que mantenga ese ale- ella; las protestas de correcta amistad entre las
jamiento es una calamidad de primer orden, y candlnías no faltan, por cierto; pero la sordi¡.a
no hay cosa más idonea que engendrar la guerr:i que le~ pone la declaración de que Alemania
que la gut-rra y ... Detengamos esta corriente de puede ,ersE: obligada á tomar cierta actitud enérfilosofía humanitaria, cuando al día siguiente de gica si continúa la captura de buques en las cosla conferencia de la Haya el más grande imperio tas africanas, da á las primeras su verdadero valor.
Porc¡ne como se los ha dicho· el ca.ble á mis lecde la tierra se arma como una catapulta y lanza
todos sui:: recursos de hombres, armas y dinero tores, vhora resulta que los víveres inttoducidos
corno an bJoque gigantesco para aplastar á dos ~o á :mu.plaza ~~tiada, sobre lo que no h~y duda:
republiquillas libres de Sud-Africa, ~sto desco- smo a una nac10n en guerra con otra son para
esta, si ésta es Inglaterra, contrabando 'de guerra.
razona al más tenaz optin:.ista.
Come, ui: eco del terrible cañoneo que asorda la ""\' a ;L srr dE:finido todo ello por una nueva confecuenca pE&gt;&lt;lregosa del Tugela, se siente en Eur~a, rencia internacional, según parece, mas entre tanto los ingleses, tergiversan, aplazan y retardan
l!O un clamor, sino un rumor, como los subterráneos que suelen preceder á los terremotos, un. ru- su resolución respecto á los buques harineros alemc,r ileclio de indignaciones contenidas, de de- manes,~ los súbditos del Kaiser rabían.
Esto es bueno; quienes va,mos á. la Exposición
seos de aprovechar para morder en la carne viva
c:n los continentales, de ganas de matar estos ape- · e.e París, aunque sea embarcados, como yo, en un
titos, rompiendo dientes y garras, de parte de los "estereoscopio," nos alegramos de que esta actitud
insulares. La situación es esta : en el momento u.el imperio germánico impida á los ingleses, (es
preeiso en que Inglaterra llegaba á la plenitud de decir á los imperialistas, porque el grupo inglés
su pcríoJo de extensión, en que resultaba la pri- self'cto consideraría el caso como una insensatez
mera potencia mercantil europea, asiática, austra- suprema) declarar la guerra á Francia cuando haliana y africana, la guerra sud-africana ha ve- y_an pacificad~ el Af~ica Austral, q~~ es un :i¡royecnido á demostrar su impotencia militar, medular, hto, que comienza a ser una obses10n en el señor
dicen algunos, accidental, afirman los ingleses; Mini~tro de las Colonias que cree que ·con los
creárnoslos, siquiera para conservar el saludable t riunfos marítimos hará olvidar sus impremeprestigio del "sport," en general, y del "foot hall" ditacionr.s terrestres. ¿ Querrá ser un Chatham
y hacer estremecer la tribuna y el océano, como el
en particular.
gran
"commoner" con su odio á Francia? Tiene
Surgen de esta situación dos encontradas coel
a
fo,a
demasiado burguesa y manufacturera, senientes: los franceses y los alemanes desean quitar á la gran isla su supremacía africana, y ha- gún &lt;li&lt;•~n, para tamaño papel trágico. Habrá,
cer irrealizable el famoso imperio ferroviario de rues, exposición y, ó mucho me equivoco, ó mi
Cccil Rhodes del Cabo á Alejandría: un golpe en preseniimiento de que la presidiría el gabinete
Egipto sería importante ¿ si los turcos quisieran '"''a ldeck-Rousseau está en camino de realizarse;
poner~-e al frente de esta tentativa~ -Los rusos, la mejoría precaria de los primeros días de la aclos franceses y los alemanes quisieran compartir tual legislatura se ha ido consolidando sin cesar
con iugleses y japoneses la preponderancia en en torno del gobierno, y es que la nación entera
.Asia ¿ si los rusos quisieran apoderarse de la Per- repugna á. la~ crisis hacia gobiernos estables y se
sla y amagar la India? En Australia no es posi- fija poco en las doctrinas ó en los sendos marbeLle disputar nada á los sajones, ni es necesario; tes estampados en sombreros de los ministros
hay allí un enjambre de futuras naciones cuyos in- ¿ qué importa que Gallifet sea conservador, y Mitereses contrapuestos á los de la madre patria, lleraud socialista, si gobiernan? Eso es todo.
Jusfo Sierra.
acabarRn por separarla de ella; el imperio oceánico de Inglaterra no durará un siglo.
Para unir contra la orgullosa .Albión apetitos,
por otra parte contrapuestos, resulta indispensa~~
ble que la actitud de Alemania quede definida: si
cediendo á ciertas impaciencias, á ciertas instanEn concepto de los moralistas, secundados p~
cias y á ciertas codicias, Alemania hubiese con- los clramaturgos y novelistas de la antigua chatraído compromisos serios durante la visita de pa y de la vieja escuela, el primer resultado y el ·
Guillermo II á su augusta abuela, la situación po- rnás tremendo castigo del crimen QS el remordidía ser precaria para Francia; porque la actitud miento. Ay! del que delinque, del que, cegado
del imperio alemán puede inmovilizar á Rusia y por la 11nsión ó mal inspirado por un cálculo erróred ueir fa cuestión á un duelo marítimo entre neo roba ó estafa, hiere ó mata. Desde ese funesto
Yrancia é Inglaterra. Un inglés á quien se ha- momento de exiravío su vida se transforma en un
blnba de esta posible futura lucha, decía hace po- in.6ernc; una voz interior, pertinaz y aterradora
c:as noches en el "Jockey Club:" "¡Oh! es ver- lo inc:rimina v maldice; ante su vista desfilan los
dad que los franceses tienen una excelente mariri.a E:mangrentados cadáveres de sus víctimas; los
y buques submarinos que parecen ser temibles; huérfanos despojados y hambrientos, las jóvenes
pero lnglaterra tiene la seguridad de convertir seducidas y lanzadas al vicio; las viudas macilená todos los buques franceses en buques subma- tas deefilan y ostentan sus harapos, su vergüenza,
su macilenta y ojerosa palidez; de sus lívidos larinos, si la guerra estallase."
La yerdad es que una guerra entre Francia é bios se escapan anatemas, sus ojos hundidos y caInafaterra dada la desproporción de sus fuer~ davéricos despiden fuego siniestro.
Así acosado y atenaceado el criminal, pierde
za; marit~as, costarían á Francia sus colonias
EL EX:T-ERIOR!

LA LEYENDA DEL CRIMEN.

el' apetito y el sueño; todos los manjares son acfb_ar, las más puras linfas, nauseabundas y corruptas. De noche un insomnio tenaz poblado de fanta;,mas lo tortura y lo aterra; si alcanza á conciliarel sucfo, horribles pesadillas lo atormentan; el
frío i;udor de la congoja lo baña, el nudo en la
garganta, de la angustia, lo ahoga y lo asfixia.
En vano clama,. en vano implora, en vano llora,.
los implacables fantasmas lo persiguen sin tregua;
punzan en su corazón todos los -dolores; y extenuado, exhausto, agobiado y abatido, se ~xtingue)' muere corroído pac el remorqimiento, h-i:1.s larga y lwrrible agonía.
·
'l'al eg el cuadro; ante sus sombríos lineamientos, füF pavorosas penumbras y sus tétricas lontananzas, a.penas se comprende que exista el crilllen, y 11i se concibe, siquiera, la reincidencia.
De ser cierta y exacta la descripción, hace siglosoue la humanidad fuera buena y virtuosa, y que
los ricios y los crímenes, expulsados del muncto
p0r el látigo del remordimiento, hubieran dejado
campo abonado al florecimiento de todas las virtudes.
La reRlidad es ya otra cosa. A lo largo de la
estrecha é interminable galera que un .siniestro
farolillo alumbra apenas, y en cuyos muros hace
danzar sombras prolongadas, echados como cerdos
en la piara, yacen cien, doscientos criminales de
la pw1r cRpecie. Aquí, el reñidor famoso, paladín
de banio, héroe de encrucijada, que cuenta por
C'ientos lol' •delitos de lesiones y que podría bañarse
,:m la i:,angre que ha derramado; más allá el horuic-i&lt;h alevoso y traidor que acecha, se embosca y
n1da á mansalva y sin compasión; luego el salteadr,r, terror de los caminos; el ladrón habitual, el
verdugo de niños, el inquisidor de mujeres y ancianos. La linterna del guía alumbr~ cabelleras
hirsutas, caras patibularias, á veces rostros imberbes ó iufantiles, v todo aquello duerme y ronca
i:·omo quii:,ieran a'ormir el moralista y el· :filósofo~
Kjngnn súbito grito de terror y de angustia; ningun. de~pertar sobresaltado é inquieto; ninguna
1·es1ma~1ó_n opresa y agotada. Antes que galera
de pres1&lt;l;o, aquello parece dormitorio de obreros
i:,e~di~os del sal1;~able cansancio del trabajo, que
cleJa libre el espmtu, alegre el corazón tranquila
la conciencia.
'
¿ Dónde las pesadillas que hacen encanecer?
¿ dónde el insomnio in~ranquilo y agitado?¿ dónde
el terror de terroríficas apariciones ?¿ dónde el su&lt;lcr frío, el erizamiento de cabellos del pánico?
En el uuen deseo de los moralistas y en la fecunda imaginación de· poetas y literatos.
_ No; por desgracia para la humanidad, el remotrtimie11to es la excepción y no la regla es característico de las alm~s nobles, orillada~ al delito,
y no de las masas mcultas, educadas en el mal
ejemplo y dentro de torcidos principios de moral.
1•;1 remi&gt;rdimiento amarga la existencia de la
muJer honesta que ha cedido á la seducción·
~lcl l,nmbre honrado y de buenas costumbre~, qu;
unpulsaJo por la miseria, estafa ó roba; del celoS'l qt&gt;e rnata en la ceguedad de m pasión; del '1110
l! tT:t~: a•do fuex-u del carril de sus princip~os, hier ~ ú JJU. tn en duelo; pero no Itay qun buscail o,
m se puede encontrar en el seno de la ignorancia
crónica, de la miseria negra, ne la inmorali&lt;lau
habitual, que caracterizan á los desheredados de
la fortlrna, del saber y de la virtud.
D ~cmor?-imiento e_xiste donde quiera. hay
lion&lt;~ad nativa! educación esmerada, principios
de virt,1~. noc10nes de moral, y existe entonces,
no sólo para lo malo que se hace, sino hasta para
lo bueno que se practica, si ello entraña dolor
y sufrimiento agenos. Las buenas madres sie11~en rerno~dirniento por haber castigado á sus hiJOS; loF Jueces probos por haber aplicado las c,everi,fades ~e la ley; los patrones honrados por bn?cr despedido á un mal obrero ó á un dependienta
n~:6_e1 ;_ los ~ántropos por haber negado un se:·vicio imposible y dejando por imnosibilidad de
hacer el bien.
De ahí esta para.d oja: "el remorm.J...¡iento sólo
existe e~ las almas que no necesitan de él, y falta, , prec1sament~, en aq~ellos seres para quienes
serw un freno o un castigo."
_:ne ahí que el mal subsista, que el vicio y el
cnmen se perpetúen, y de ahí también una inexoralil~ ~~mecuencia, la de que sólo la educación,
sensibilizando el alma pa,ra el remordimiento
puede cooperar á la extinción del crimen.
'

~r. }Yl. Flores.

-r---:--------------___,;;;,.,--~---lROMA.--Apertura de la "Puerta Santa."
\

•

�Domingo 28 de Enero de 1900.

RL MUNDO IWSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

_ Doll:_ingo, 28 de Enero de 1900. _ __

]&gt;arque

ifecreafivo.
~

'C'na compañía americana, que cuenta con cien
mil pesos de capital, acaba de obtener concesión
por diez años, para establecer un centro de recreo
&lt;1ue sera enteramente nuevo en México, por la variedad y originalidad de las distraccione:; que en él
han de establecerse.
La compañía, para llevará cabo su empresa, ha
-comenzado por tomar en arrendamiento, también
por el término de 10 años, un extenso lote de terreno propiedad del señor D. José Sanchez Ramos, y en él se construirán, además de bonitos
jardines, todas las instalaciones necesarias para
las más novedozas diversiones.
·
El terreno está situado á dos cuadras de la Reforma y casi á la misma distancia del centro, que
la que tiene la Alameda,.así es que tanto por esta
,circunstancia, como por• el propósito que tienen
los empresarios de que en el nue,'O Parque ¡;e
observe la mayor moralidad y quede prohibida la (;lltrada á determinada clase de pew'11a~.
puede c.reerse que será aquel sitió un gran centro
,de re1mi(m.
Entr e las di,·ersiones que se van á establecer,
-c11r11tu!se en primer término un ferrocarril "escéni-co," cuya instalación reprooenta nuestro grabado y
-que jndudablemente agradará en México.
De la Estación, que está al nivel del suelo, se
•eL.!!va lr. vía de un sólo riel. á la altura de setenta
pi6s, :, recorre un largo tramo, con el fin de q t¡e

del
de_
Jiecreo.
- _ _ _ _ _ _ __
L.,.._ _ _ _ _ _ _ _ferrocarril
____
_j)arque
_ _,_
___
• Fl tiro al blanco tendrá también su novedad,
adeinús clE&gt; que á los buenos tiradores 8e les otorgar{, u premios: cada vez que un tirador dé en el blanca, una banda automática dejará oír los más escogidos y rn,Jclernos trozos musicales.

edificios públicos, sino también poque, tratándose
de los cuarteles, esta mejora que significa un
alivio en la t riste rida que llevan nuestros soldados, beneficia á la población, que antes j'llzga_ba los cuarteles como peligrosos focos de infección,
La mayor parte de ellos han sufrido reformas
de más ó menos importancia, contándose muy
principalmente los de Sari José de G:racia, Peredo la Piedad, que está para termmarse, lo
.mis;10 que el ele San Juan 'I'eo~i)macán y otro~;
los ya concluídos en defimhva y que mas
llenan su objeto, son los que representan nuestras ilustraciones: el de Tacubaya que se levan'ta sobre el terreno que antes ocupaba en el rumbo conocido con el nombre de "San Diego" un
cuartel de artillería, hoy eatá destinado al
cuerpo de caballería y es un edificio sumamente ámplio. Su fachada es de dos cuerpos, toda
de cantería. y la remata un escudo de las armas
nacionales.
En la parte alta están la Comandancia, el Detall, la Pagaduría, la Academia de Oficiales y .
el Archi~o, y la planta baja está destinada en su
primer patio á cuadras para la tropa, almacenes
de armas y equipo y otros departamentos del
servicio. En el segundo patio están los macheros
para la caballada, los bebederos, la mariscalía,
etc.
El edificio de San Lázaro, que mide una gran
extensión de terreno, fué construído por una
compañía americana á la que se contrató la
obra. Está echa con materiales ele primera calidad y el edificio todo se divide en tres grandes
compartimientos: el de la ala derecha está destinado á un cuerpo de Caballería, el del centro á
la Escuela de Tiro al blanco y el de la izquierda
á un batallón de Artillería.
Además de lo moderno de su fachada y la amplitud del local, es justo hacer mención de la
buena distribución que se ha dado al terreno,
pr oveyendo á estos cuarteles de todos los departamentos que son indispensables para el mejor
servicio y la mayor comodidad de la tropa y los
jefes que la mandan.

wr~

:i¡ Sumo Pontifice

regresa. á sus departamentos.

€/ principio
flño
_______oel
..________
_ Saqfo.

departamentos, donde según las cromcas extranjeras, hizo Su Santidad una gran revelación.
Sabemos todos que en el mes de Marzo próximo,
León XIII; cumple 90 años, edad que aunque
sea doloroso, hace preveer el :fin no remoto de su·
larga existencia. El P ontífice, según esas mismas
crónicas, es el primero que espera s11 muerte;
pero la espera sin impaciencia y sin temor, lo cual
revela á la vez que su buen juicio, su poco apego
á la vida y la serenidad de su conciencia satisfecha de haber cumplido con su misión sobre la
tierra.
Daba gracias al Sér Supremo por haberle concedido la dicha de haber consumado tan simbólica ceremonia, y refiriéndose á su muerte, dijo:
"No volverá mi mano á toear esa puerta porque ya se acerca el día en que llame por última
vez á las puertas de la eternidad; pero mi sucesor, que es joven, si se le compara conmigo, podrá
hacer
que hoy he hecho y presenciar los grandes trmnfos de la Iglesia Católica, Apostólica,
Romana.
Las frases de S: S. se han prestado á muchos
comentarios; pero es casi unánime la opinión de
que al hablar de su sucesor se refería al Cardenal
Geróni.mo María Gotti, y e~ta creencia se basa no
sólo en la predilección que Su S:mtidad ha demostrado siempre por el citado CJardenal sino en
lo~ ho~~·osísimos _antecedentes que 1e na., 'valido el
mas solido prestigio dentro y fuera del Vaticano.
El ~arde1:al Gotti tiene en la actualidad sesenta Y cmco ~nos de edad, se educó en una Univers1~ad_de G~nova, que es su país natal, y á los 17
ano~ mgreso á la Comunidad Religiosa de los "Carmelitas Descalzos" á la cual aún pertenece,

L a Capital del Orbe Católico acaba de presenReTestido con su pesada cap&amp; de las gn11des
ciar la más solemne ceremonia que prescribe el cere.monias y llevado en la "Silla. _Gestatoria," se
Ritual Romano : la apertura de la " Puerta San- presentó en el pórtioo de la, mencionad~ entrata," ceremonia que corresponde á la promulgación da, que por tantos años hab1A perm~nec1do oculdel año Santo ó Jubiliario, que es de penitencia ta detrás de un muro, porque segun lo precepy de indulgencias especiales.
tuado en el Ritual, una vez que termina el año
La ceremonia, verificada con toda pompa el 24 . de las indulgencias espECiales, la puerta se cubre
de Diciembre último, á las once de la mañana, r e- con una tapia y así permanece hasta que llega
v:istió en esta vez caracteres de tal naturaleza, que el día en que deba volverá abrirse.
El Pontífice iba acompañado con gran pompa,
creemos oportuno darlos á conocer, para lo cual
comenzaremos por insertár algunos antecedentes: por los Cardenales, Patriarcas, Arzobispos, ObisLa ceremonia de la promulgación del "Año San- pos, los Generales de las Ordenes religiosas, los
to," fué instituída el año de mil trescientos por representantes de las Cofradías J Sociedades reel Papa Bonifacio VIII, y, según su primer acuer- ligiosas y la guardia "Noble," la guardia "Suido, debía verificarse cada cien años, á partir de za" y la guardia "Palatina," formaban la escolta
aquella fecha; después se acordó que la ceremonia de honor del cortejo.
Tan luego como descendió de la "Silla Gestadebía tener lugar cada cincuentaaños, y por .último,
toria"
Su Santidad León XIII, recibió de manos
el Pontífice Paulo II, ordenó que hubiera año
del
Cardenal
Vannutelli, Gran Penitenciario, un
de penitencia é indulgencias especiales, cada
veinticinco años, decisión que desde aquella épo- martillo de oro, donativo valioso que para este
ca se había observado :fielmente; pero que, por acto hicieron los católicos del Reino de Italia,
circunstancias especiales, no se verificaba hace y el Pontífice avanzando hasta la puerta dió con
setenta y cinco años: en 1825 fué la véz última él tres golpes sobre la puerta, que auuque' ya preen que se verificó antes de ahora; después de parada para la apertura, aparecía por medio de
aquella fecha las circunstancias pohticas la ha- hábil artificio cubierta con una capa de estuco
bían impedido: en 1850, Su Santidad Pío IX, es- gris con vetas negras, sirviendo de adorno al severo muro una gran cruz dorada.
taba desterrado en la Gaete, y en 1875 no quiso
Al dar el primer golpe el Pontífice dijo: ".A.bránel Pontífice salir del Vaticano donde se le consideraba como en cautiverio, por temor tal vez de se las puertas de la justicia y entrando celebraré
provocar con su salida, nuevas y graves compli- al · Señor." Al dar el segundo martillazo pronun-S:::,.,(X::,.
caciones con el Gobierno de Italia; pero Su San- ció estas palabras: "Yo entraré, Señor, á vuestra
Para terminar, y volviéndonos á ocupar de la
tidad León XIII, que en este particular se ha morada y con fe os adoraré en vuestro templo;"
apertura de la "Puerta Santa," consignaremos esJ
al
tercero
exclamó:
"Abránse
las
puertas
pormostrado más conciliador y menos temeroso, ha
te detalle curioso: entre la multitud que se apique el Señor está con nosotros."
vuelto á poner en uso la antigua institución.
ñaba el 24 de Diciembre de 1824 á las putrtas de
Al tercer gol)Je del martillo la puerta se abrió la Catedral de San Pedro, en Roma, con motipermitiendo el paso al Santo Padre y á su nume- vo de la promulgación de este mismo jubileo, se
roso séquito. Acto continuo ofició Su Santidad, encon!,raba un seminarista que tenía en aquella
El día y á la hora citada, el Pontífice procédió y después que hubo cumplido todas las prescrip- época 15 años.
á la apertura de la "Puerta Santa," que está si- ciones del Ritual y dado la bendición á los fieEste jov~n se llamaba G~o~cchino Peccí; el que
tuada á la derecha de la entrada principal de la les, sin demostrar la menor fatiga volvió á ocuhoy _e~ Leon XIII y ha vivido tantos años para
Catedral Qe San Pedro en· Rolll.ll..
par la "Silla Gestatoria" y fué conducido á ¡¡u¡¡ _preiil1d1r en esta vez tan grandiosa ceremonia.

!º

e

•

•

euarfel de (!aballe ría de San ,_piego, .Tacubaya.

•

1os nuevos Cuarteles.

d()F-CT(' aquella eleYación, además de las sensacio~es
(]lle pMduce caminar co':10 si se fu~r_a en el. a1~·e,
los pasajeros puedan admirar los belh~1mos pats~¡~s
rlel Valle de México que quedarán baJO el dommw
dejas miradas de los espectadores.
Entre los nuevos edificios que recientemente se
Antes de descender, el tren pasará por un túnel han inaugurado en esta capital, deben mencioqn'3 tc·ndrá unos tr escientos piés de l~rgo, _Y allí narse los cuarteles de 'I'acubaya y de San Lázaro,
los pa~a,ieros tendrán una nueva y bomta rl1strac- no sólo porque ellos sean una ·demostración de las
Gión. nues en el túnel ~e han de colocar los más · ac tiYidades que desplega la actual Administración
jngeiii'osos aparatos eléctricos.
en reformar y hacer adaptables .á su objeto los

•

(!uarfeles de (!aballería y firfillería en la €scuela de 7iro de Saq .Cá~aro.

�Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO :::LUSTRADO

"0()-&lt;:::&gt;-

qm, conceptuamos inocente!,, quienes Yisitan el
:i\1 u8eo con deleite y guardan siempre buenos rect.cr&lt;los de ,su visita.

entre ambos uuanla proporciones con la distancia á
que se encue1~tran. Pero como el f:ouvrc est~ ~n Par,s y uo~otros en México, es lógico que ns1temos

Sncede frecuentemente que aquellos que han
nacido y viYido en el seno de las ciudades, sean
atplellos que menos las conozcan en detalle.
Y el hecho e explica con facilidad, pues dlos
no sienten las c·nriosidades concretas del que \·iene
&lt;le fuera y viene con la intención de "ver" tales y
cuales monumentos y establecimientos.
Pero hay ciudades en que tal fenómeno se obserrn con mayor daridad, y entre esas ciudades, está
la nuestra. cuyos habitantes se conforman con c-onoeer las -ext;rioridades, y no se preocupan para
wida por conocer más detalladamente las curioi:i&lt;lades que la metrópoli encierra.
Basta tomar eomo ejemplo cualquiera de nuestros edifieios mús notables, como la Catedral, y
¡,reguntar á la gran mayoría de los metropolitanos:
---r~tedes eÓn~cen la Catedral?
.
y ~estoy seguro que la gran mayoría contestará
con una carcajada. ¡ Cómo no han de conocer la
Catedral!
Pero vamos á cuentas: conocer la Catedral por
haber acudido á ella tal~s y cuales veces, ya sea
para 0ir misas ó para atraw~arla y ahorrarse camino, no es conoeerla.
Pre!!'untad,
pues, á esos metropolitanos:
o
,
- ¿ Sahen u ..tedes qué cua~ro; . buenos, que
obras de arte, qué recuerdos h1storicos, etc., h '
en la Catedral?
Y entonces. va no reirán, porque no lo saben.
Luego la mayo~ía de los metropolita:r:ios no conocemos ni nuestra Catedral.

Jardí17 en el pafio principal oel )Yluseo.

• *.
Lo propio sucede con nuestro decantado "~~usi&gt;o Nacional" que solemos abandonar á la curiosidad de los turistas americanos y de los "payos"

Porque-~abedlo, señores metropolitanos-una
n:,-:ita al )luseo Xacional es altamente intere&amp;ante, y mayor será el gusto que proporcione,
mientra¡;; mayor sea la ilustración del ~isitante.
¡ Pero los metropolitanos
nos conformaremos con
Plateros. y del mi rno modo
que hay muchos parisien•es
que nunca hm traspue.,to
los umbrales delLouvre. hay
muchos ·'mexicano::; de ~Ié"xico ., que nunca han entra- .

EL MUNDO ILUSTRA.DO

de antaño ha sido generalmente
apreciada y comprer&gt;dida su gran
utilidad.
.

Nuestra N}etrópoli.
E.l Museo Nacional.

Domingo 28 de Enero de 1900.

el )Iu•eo Xr.cional. . . mientras podemos visitar el
Louvre.
Desde luego, nuestro Museo no es artístico, sino
científico é histórico. X o le pidamos, pues, telas
ele graneles maestros ni mármoles de eterno y
uni~ersal renombre: pidámosle "documentos"
c:imt.íficoR é hi$tóricos, ejemplares de los reinos
naturales, que nos faciliten una enseñanza obj•:tirn, y nada más.
Y tales, los tiene ampliamente nuestro Museo
Nacional y son más que suficientes para compen~ar su viRita y para agradecer al Gobierno el interés que á ese Establecimiento dedica.
•

l'uede decirse que el nuestro, en
su carácter definido de Museo, data
&lt;le 1 31, en que los gabinetes-consel'Yatorios existentes con anterioridad, íueron reorganizados y refundidos en un establecimiento nuevo
llue se denominó Museo Nacional,
a moción del conocido historiador
Don Lucas Alamán, que ocupaba entonces el puesto de Ministro de Relaciones.
De la útil reseña debida á la erudita pltmia de nuestro compañero
en la prensa, Ingeniero Don Je~u~
Galindo y Villa, toma¡nos los Riguientes datos acerca de los gabinetes-conservatorios á que acabamos
de referirnos y que, juntos, forman
el primitivo ·~useo :N'acional.
l:,! primero que dispuso cole&lt;:tionar de una menera metódica
todo~ los documentos sobre antigiiedades mexicanas y que anteriormente
se &lt;:onsel'\'aban en el Arch iI o
clel Virreinato, fué el famoso Don Antonio )faría de Bucareli y 'Crsúa, que gobernó la ~uern Es~aña de
1771 á 1779, y que dispuso qur lo3 menc10nados
doeumentos pasasen á • la Heal 'Cniversidad
'·como luga-r más á propósito p,ua el n~o de sus
noticias."
•
Tal colección de documentoR ,·ino á constituir
una base para estudios históric-os y arqueológico~. pero faltaban documento,; más &lt;:oncretos y
menos sujetos al individual criterio é interpretación de cronistas é historiadores muchas veces
desconocidos y no pocos anónimos.
Por los años de 1789 á 179-1, ~iendo Yirrey de
Kuen España el segundo Conde de Revillagigedo y habiéndose emprendido ciertas obras de pavimentación y nivelación de la Plaza Mayor de
México, encontráronse en el piso de ésta numerosas piedras arqueológicas que grandemente
interesaron á los sabios de la época y que indugeron al Virrey á ordenar que ~obre ellas se hiciesen minuciosos estudios y que fueran t ransladadas á la "C'niversidad, tal como Bucareli había
ordenado que se hiciera con los documentos escritos que á ciencias arqueológicas é históricas se
referían.
Entre esas piedras encontróse también el

Sala de 7(isforia )'/atura/,
cli¡:;posición del Presidente de la República, Ge11eral Don Porfirio Díaz.
J:sa~ piedras arqueológicas y los documentos
que hemos mencionado, constituyeron el embrión
del esta hlecimiento que más tarde se ha llamado
Mmeo Xa('ional y que, como ya dijimos, fué fundado en 1831, agregándosele un Gabinet&lt;: de
Historia X atnral que desde el año da l :3U l·\ istía en la mismá Universidad.
Durante el efímero y parcial Gobierno del
Archiduque }faximiliano de Austria, se dispuso
que el Museo fuera transladado á una parte del
edificio que hoy ocupi por entero y que dió su
nombre á la calle en que se encuentra, pues fué
construído para casa de moneda bajo el reinado y
por orden de Felipe V, siendo Virrey de Nueva España el Marqués de Casafuerte, setún reza la inscripción que, con muy curiosa ortog-rafía. campea
en ancha lápida sobre la puerta principal del
edificio.
El ~fu•eo Xacional ha sido un rico venero de
datos y materiales científicos para quienes se han
ocupado de estudios arqueológicos, de Historias
X acional y (leneral, y ha sido objeto de la atención y del trabajo de muchos hombres ilustrados
que consagraron y consagran sus energías y conocimientos para darle la clasificación y forma
moderna que hoy tiene.

j(istoria j)atria.--C!an¡a en que rr¡urió el }Jenen¡érito
}Jenito Juárez.

•

Fachada del )Yluseo )'lacional.

do por el ancho y adornado
portón de la calle de la Moneda!
Dios me guarde de comparar el Louvre con nuestro Museo.
La diferencia

,\ ,:í pui&gt;,·, para refrescar el recuerdo de quienes
ic, conoeen, nos ocuparemos un poco del 1Iuseo :N'ac;onal.

• *.

Antigua es la institución de los museos, ya sea
fundados por particulares ó por Gobiernos, pues

A muy grandes rasgos, cu~l convie1;1e á un
artículo de índole puramente mformati~a, hemos recorrido la historia del Museo Nacional, Y
¡. grandes rasgos también vamos á reseñar su actual estado.
Tres son las secciones principales en que se
divide : Ar queología, Historia de México é Historia atura!, y las tres se enriquecen día á día
por donativos tle particulares y adquisiciones del
Gobierno. Hace pocos años (en 1895) se agregó
una sección de Antropología y Btnografía, que
en grabado ofrecemos hoy á nuestros lectores y
que, no obstante sus reducidas proporciones,
es interesante por los ejemplares que contiene,
en especial por la colección de cráneos y esquele_tos de las razas aborígenes del país.
La entrada al Museo ofrece una impresión
muy halagüeña por el escrupuloso aseo y el nimio
cuidado que se advierten tanto en el vestíbulo
T

-

Sala de fiqfropon¡etría.
enorme monolito en que está labrado el calendario azteca, monolito que, en infinitas reproducciones es conocido en el mundo entero y que en
alegorias muy á menudo sirve ele símbolo _de
todo nuestro pasado preibérico, Ese monolito
fué la única pieza, de las encontrad~s, que no se
transladó á la Universidad, pues fue colocado al
pie de la torre Oeste de la C~te~ral, encomendándose su cuidado á los com1sar1os de la obra
de la Basílica, que por aquel _entonces se ~ concluía, y en este sitio permaneció hast~ el_ ano de
1885, en que fué llevado al Museo };ae1onal y
colocado en el lugar en que hoy se encuentra, por

Existen también dos catálogos antiguos del lfuseo ~acional : uno r~Jativo á las colecc10nes arqueológica é histórica, publicado en 1882
por lo!'. señores Profesor Gmnersindo Mendoza y Dr. Jesús Sanchez,
y otro que sobre el mismo asunt.o
publicaron en 1827 los Padres Lndoro Icaza y Rafael Gondra, con litografías de Waldeck.
Han ~ido Directores del )fosco
los sefiores: Presbítero Isidro !caza,
Presbítero Isidro Rafael Gondr~,
Licenciado Fernando Ramírez, Ltc-enciado Telesforo Barroso, Doctor
Bilimeck. Profesor Ramón l, Alniráz Profesor Gumersindo :Mendo;r,a
y Doctor Jesús Sánchez.
Act ualmente es Director nato del
Mu~eo Xacional, el ·Sr. Don Franci;;co del Paso y rrroncoso; pero c )mo este señor después de haber repre~entado á )léxico e1;1 ~l cuarto
Centenario del deEcubnm1ento de
Amériea, ha desempeñado y desempeña comiRiones científic_as en F:uro~a, lo suh~t.ituve dignamente, como Duector mtermo, el Dr .
Manuel Urbina.
.
La institución euesta al Gobierno api;ox1Jnadamente diez mil pesos anuales, l en el ~tltimo
año fué visitada por más de do~c1entas mil personas.

€1 templo de 3en¡poala.

El catálogo completo del actual Museo Nacio- ~de entrada, como en el risueño jardín que orna.
nal de México, comprende nada menos que diez el ámplio patio divisorio de la entrada y de la
tomos que corresponden á varias secci.ones espe- Galería de Monolitos. Los mozos del establecicial~s y qu~ fuer~n escrito~ por los señores In- miento están todos uniformados y el servicio rlel
gemero Jesus Galmdo y Villa, Profesor Alfonso }foseo no va en zaga á los de sus análogos euroL. Herrera, Doctores Manuel Urbina, Román peos.
Ramfrez, Manuel M. Villada y Ricardo E. CiLa galería de Monolitos es altamente interesancero.
te Y l_a más ?onsiderable, sin duda alguna, de la
El Museo Nacional, además de sus colecciones, posee una vasta biblioteca que consta de Aménca Latma. Contiene cerca de cuatrocientas
más de cinco mil volúmenes y en su propia im- pjezas, originales todas, y procedentes de excavapr¡mta publica sus "Anales," publicación llena c1~ne~ practicadas en diversos puntos del pafa.
Múl~1ples son los :fines á que las razas aborígenes
de interés que fué fundada en 1877.
destmaron las piedras labradas que se encuentran

•

•

�Domingo 28 de Enero de 1900.

•
Domi~go 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
en la Galería : hay allí ídolos, objetos destinados
al culto, urnas, piedras de juegos diversos, etc.
Las salas de cerámica y reproducciones son también muy interesantes y encierran copias de códices de gran celebridad. Son frecuentes las visitas que sabios extranjeros verifican á estas salas,
en busca de datos fidedignos sobre la historia primitiva de los antiguos pobladores del Anáhuac y
reinos adyacentes.
Los salones de Historia natural contienen numerosas colecciones pertenecientes á los tres reinos.
Entre los animales hay muchos exclúsivos de
nuestras regiones, especialmente aves, así como algunos ejemplares únicos de mónstruos y fenómenos.
En los salones de botánica figm:an más de veinticuatro mil plantas nacionales y extranjeras, perfectamente clasificadas, que proceden de diversos
orígenes, pero que, en su mayoría se deben al señor Dr. Bilimeck las extrangeras, y á los señores
Pringle, Villada, Bárcena, Peñafiel y ürbina, las
mexicanas. .
Igualmente rica es la colección mineralógica.
Los salones de Historia Patria, aunque de creación mucho más.reciente que los que acabamos de
mencionar, ocupan ya una buena parte del Museo
Nacional y contienen muchos objetos históricos
pertenecientes á diversas épocas.
Hoy sólo hemos querido dar una idea general
de lo que el es Museo, pero en artículos subsccuen-

EL MUNDO ILUSTRADO

EL NUEVO MINISTRO -DE LA GUERRA.
~

Para realizat esta empresa se formó una sociedad
anónima que integran distinguidos caballeros, cuya
riqueza por una parte y
su buen gusto por otra,
·d ejan .garantizado que la
obra sea perfecta hasta
donde sea posible.
El autor de los planos . y
director de las obras · ha
sido el señor Herrera Gutiérrez, y nuestros grabados representan la fachada que constará de tres
pisos y llevará tres entradas, el interior que, como
se ve, quedará decorado
con mucho lujo, empleándose el estilo "Renacimiento" francés y el "pafond," que co.ntendrá alegorías cuyos bocetos se han
clasific1do de antemano como de méríto, y que serán
pintadas. al óleo por el señor Herrera y Paz.
C,.&gt;mo dato~ que deb1m
ser halagadores para nuestros lectores, agregaremos
Fachada del :Teatro ce/ lfenacimienfo.
que las plateas y palcos
tendrán gabinetes ·destinados á tocador para señoras y que los citados departamentos se amueblarán lujo:amente.
El "foyer" que corresponde á la línea en que están los palcos primeros, también estará lujosamente amueblado. En el salón del patio podrán
colocarse según se tiene calculado, unas cuatrocientas ochenta butacas. Los demás departamentos son palcos segundos y galería.
El escenario está bien dispuesto y llevará adornos que corresponderán al decorado del resto del
edificio en su arcada, que además contará con un
telón de "asbestos," substancia incombustible, que
prestará grandes servicios en los casos de incendio.
Sobre el "plafond" irá una caja acústica que
podrá graduarse, según la naturaleza del espectáculo.
Los miembros que forman la mencionada socieda~ anónim~ tiene el proyecto, digno de elogio
por cierto, de rnaugurar el nuevo Coliseo contratando á verdaderas estrellas del arte.
'

Acontecimiento notable de la semana que aca.ba de pasar, ha sido indudablemente el nombra.-

La música de gran mérito, los versos :flui.dos y
agradables, el argumento con "reminiscencias históricas, las decoraciones "pintadas con cuiaad.o
y_produciendo el mejor efecto, los trajes vistosísrmos, en resumen : montada la pieza &lt;'OU g-rnn
aparato.
Esta es "Atzimba," la ópera que ha clel~itado
al ,P~blico de Arbeu en la semana pasada, y &lt;'n:vo
merito podrá ser de más en más apreciado cuamlo
el número . de ensayos y represenbtcion~s, haga
que los artistas todos, dominen sus papeles.
_En nuestro próximo número consaO'raremos
mayor espacio á "Atzimba" con el fin d.e dará conocer sus escenas principales.

Los autores de "Atzimba."
~*~

No entra en nuestro propósito, al honrar las columnas de este
semanario con los retratos de los
señores Ricardo Castro y Alberto
Michel, hacer un -juicio crítico de
"Atzimba," la pieza que, titulada
modestamente opereta, se estrenó
recientemente en Arbeu y ha sido estrepitosamente aplaudida en
cada una de las noches de la semana que acaba de pasar. Ni necesitamos hacerlo, cuando en la prensa diaria, plumas t~n bién cortadas,como la
de Gustavo Campa, han emitido ya sus
caracterizadas opiniones acerca de la valio,a vroducción del talento musical de Ricardo Castro
y la .han logiado cuanto es justo.
Al dar la estampa sus retratos, nos guía el
deseo de ren ir un pequeño homenaje .í, los autores.
de tan preci a obra, y dejar apuntado en "El
Mundo Ilust do" un verdadero acontecirn iento
en el teatro exicano.

•

miento que el señor Presidente de la República hizo á favor del señor General Bernardo Reyes, para.
que desempeñe la Cartera de Guerra y Marina.,
nombramiento que ha sido bien recibido y que 1111
califica de acertado.
Aceptado el nombramiento que fué expedido
con fecha 24 del corriente y prévia licencia que
conce9-ió la Legislatura de Nuevo León 'para que
el señor Reyes se separara del Gobierno de aquel
Estado, la solemne protesta pública se verificó ante los miembros del Gabinete y en presencia de
los empleados de la Federación, el jueves último,
y tal acto fué motivo ele demostraciones afectuosas
hacia la personalidad del señor General Reyes que
es bastante conocida por sus méritos de militar
valiente y pundonoroso, por su dedicación al estudio de todos los ramos que han adelantado
en el arte de la guerra, y por los progresos que ha
alcamado Monterrey en el tiempo que lleva el señor Reyes de gobernar la porción del territorio
fronterizo que le fué encomendada.
'l'a~es antecedentes, así como el hecho de que
el senor General Bernardo Reyes, conoce practicamente las necesidades del Ejército, justifican la;,
demostraciones que se han hecho en su honor y hacen esper ar que las gestiones del nuevo Secretario
Estado produzcan el adelanto ya iniciado en el
importante ramo administrativo que se le ha confiado.
Los antecedentes de la vida militar del señor Reyes ~on. bastantes honrosos como puede verse por
los s1gu1e1:1tes datos: Nacido en Guadalajara el año
&lt;le 1850, mgresó muy joven al Colegio .Militar de
aquella capital, y cuando apenas contaba 14 años
se alistó á las órdenes del jefe Ornelas y formando desd_~ entonces· part e del ejército Republicano,
combat10 contra las fuerzas imperiales· en Michoacán fué hecho prisionero, pero en 1866 formó una
nueva expedición y fué á combatir nuevamente al
Norte de J :i,lisco; al triunfo de la República fué
uno de los Jefes que sofocaron la revolución iniciada en Sin.aloa, y en 1870 tomó parte en la pacificación de Zacatecas.
Sus ascensos desde arférez, fuer on en rigurosa.
escala, habiendo obtenido el grado de General en
1880, como pr emio de la bizarría que demostró
en la acción de VillaUnión, en la cual fué gravemente herido.

?e

•

Ultimo retrato del Sr. Lic. Don Kat111s B.omero, Ex-embajt.dor de México en Estados Unidos.
Cópia del cuadro al óleo que pintó e l Sr. M ar!auo Silva y será
remitido 11. la Embajada d~ México en Washington.

BAILE D FANTASIA EN TEZIUTLAN.
~

j)ecorado inferior,
tes, nos. ocuparemos en concreto de las diferentes
secciones que lo forman.
SARDIN.

EL TEATRO DEL "RENACIMIENTO."
~

Entre los muchos progresos de ornamentación
y embellecimiento de la ciudad, que se han realizaclo en los últimos años, progresos que son de- 1
masiado cstensibles · para quien después de algún
tiempo de ausencia, visite actualmente la metró- t.i:lll'.•'-'~!!lt.-,.
li, buena falta hacía un teatro, que por su decara-.
do, su amplitud y sus demás condiciones de. higiene y de "comfort" satisfaciera á las necesidades
sociales que hemos alcanzado. Esta necesidad,
según todas las probabilidades, quedará satisfecha
con la construcción del teatro del "Renacimiento" que se está llevando á cabo en el local que antes ocupaba la alberca del "Factor;" obra, ya tan 1
adelantada, que su terminación se anuncia para
fines de Abril ó principios de Mayo, y de la cual
ya podemos dar algunos informes á nuestros lector es en lo que se refiere á decorado.

No necesitamos detenernos en consideraciones, para demostrar lo mucho que habrá ganado la Metrópoli, cuando este teatro abra al
público sus puertas, pues son bastante ilustrados
nuestros lectores, para comprenderlas desde luego, y con tanta más razón, cuanto que estamos informados .de que en punto á ventilación, hiO'iene
b
y prevenc10nes para los casos de siniestros, todo
tan descuidado hoy en nuestros coliseos, nada tendremos que desear.
Y, esto en lo que se relaciona á comodidades irnpe
riosas que es necesario atender indispensablemete, que
en cuanto á lo que demanda el grado de cultura que
hemos alcanzado, es indudable que el nuevo teatro llenará en este orden una de las
más grandes necesidades.
El mobiliario será de lo
pues se
importarán directamente ele Europa y Estados Unidos, lo mi mo que
las ricas telas que se utilizaran en los "portiers."
Las obras se están llevann.o á cabo con toda actividad
y esto hace muy probable
que la inaguración solemne
pueda verificarse en el tiempo que han señalado los propietarios.
\
~

}'lafpnd con alegorías !J caja acústica.

-

La' señora Josefina Mata y Ocampo de Carrera,
nieta del héroe de la patria Don Melchor Ocaml)o, visitó hace pocos días la ciudad de Teziutlán,
donde es muy bien querida.
Su permanencia allí fué motiYo de significativas demostraciones de cariño, entre las que
se cuenta, un baile de fantasía con que se le obsequió.
La fiesta, como todas las que se verifican en aquella rica población, r esultó magnífica;
un grupo de señoritas y caballeros ejecutaron el
aristocrático baile del "minué;" la mayor parte
de las jóvenes lucieron bonitos trajes, principalmente un grupo de gitanas que cantaron á la perfección una jota. Nuestro grabado representa
á tan hermosas señoritas v lamentamos no poder
dar á la estampa otras ilustraciones que se nos
remitiero11, por haber resultado Yeladas las
placas.
•
La señora Mata de Carrera cuenta con grandes
simpatías en Teziutlán, P?rque ha sido muy benéfica en ese lugar. Habiendo ella heredado los
sentimientos de filantropía de su padre, del señor
General Mata, que aun cuando ya descansa en el .
sepulcro, vive todavía en los recuerd?s d~ los ~exicanos y vivirá si!3mpre ennuestrah1stona patria,
fa referida señora de Carrera es la protectora de
cidida de los establecimientos de beneficencia
que existen en Teziutlá~, y todos los hijo~ ~e esa
ciudad, grandes y pequ:nos, conservan rcrmmscencias muy gratas del senor Mata que, como es sab ido, fué en política una figura notable, en sociedad un cumplido caballero, y para los desheredados de la fortuna un bienhechor afable y desprendido.
En Febrero próximo voherá á Teziutlán la se-

ñora de Carrera á su regreso de Martín.e~ de la
Torre, á _donde va con el· fin -de que se haga la
exhumación de los restos del señor General Mata
que deben lier transladados á la Rotonda de lo~

Hombres Ilustres, de esta ciudad, donde ya se
e~cuentra el monumento que los guardará para
siempre y que dimos. á conocer á nuestros lectores
en un grabado publicado con anterioridad.

•

�•

Domingo 28 de Enero de 1900.

• EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Enero de 1900.

Lf\ ULTIMA ENT~EVISTf\.
.por salvarla. Acaba de comprarle la villa Smeralc1i con la esperanza de que e5te país, todo- lleno de
sol y de flores, le volverá la salud. Pero ¡ n~da!
¡ Bien honda está la ponzoña!. . .
·
Rosel.-Pero en fin, Doctor, ¿y la ciencia? .. .
El Doctor.-¡ Ah! pobre amigo, ¡ la ciencia! .. .
¿ pretendéis curar el corazón ron la ciencia? . . .. .
N ó, nó; no hay que esperar ya. El fin es inevitable, y será muy próximo, si el remedio supremo
que voy á ensayar con vos .....
Hose!, (vivamente).-¿ Conmigo?
J◄~l Doctor.-Sólo una revolución del sentimiento puede efectuar el milagro. Al ,eros de pronto,
tras ausencia tan larga, experimentará una indecible sorpresa y con esta vcnd rá la crisis que
espero con tanta ansiedad.
Rosel.-Pero su marido .....
v{ü¡¡?
El doctor, (un tanto confuso.) 1fe las he compuesto de manera que esté ausente por algunas
horas. Como médico, creo estar en mi deber luchando hasta con el mismo
impo~ible y no preooupándome sino por el resultado
feliz de mi enferma. Soy yo
quien os ha llamado y quien
os trae. Cargo con la responsabilidad. ¿ Consentís, pues?
Rosel.-Sí ... sf.. . sm
duda. ¡ Pobre mujer!
El Doctor, (llegando á la
puerta de la villa).- Esta
es la casa. Entremos .....
¡Ah! se .me ol v1daba; una
palabra : recordad que para
ciertas ocasiones hay mentira\ que pueden ser -bienhechoras.
El D9ctor y Rose! penetraron ar jardín;·-'un verdadero
paraíso, esmaltado de geráneos, amarilis y cris~temos. Lo:; rosales. y' lo·s heliotropos adornan la verja.
Después ele atravesar : una
avenida ele 1ilas, llegan á una
El Doctor.-A casa de la señora de Anglese.
terraza cubierta de vidrios de colores y adornada
Rosel, (deteniéndose estupefacto).-A cas~dela por grandes ventanas. El aroma de las flores del
señora de Anglese? .... ¡cómo! -¿ Ac~so habeis ol- . jardín, llega hasta allí, difundiéndose en el aire
tibio y suave. En una poltrona rodeada de cojines,
vidi,.do que hace dos años . ....
El Doctor.-No he olvidado nada. Hace dos reposa la señora de Anglese, casi acostada, y muy
años, obligada por un sentimiento que ;1onra mu- pálida, con grandes círculo,; negros al derredor
cho á la señora de Anglese, y de comun acuerdo de sus ojos, y agitada por la re3piración fatigosa
vos y ella, r esolvistéis c?rtar de un~ ~anera ~rus- de la fiebre.
ca las relaciones de am.1stad que ex1sb~n entre los
El Doctor, (alegremente.)-Seiiora, os traigo
d~s. El motivo de la separación no lo ignoro tam- una visita .... el sefior de Rosel!. . . .
·
poco. Ella, de honradez intachable, tem.1endo, _no
(Incorporándose bruscamente con un movisin razón, las hacechanzas de amor, y no ocultan- miento nervioso, más pálida todavía, como si todosele ya el sentimiento que-º~ llevaba co~ t_a~ta da su sangre afluyera al corazón, la señora de Anfrecuencia á su casa, os suplico que partierais, Y glese mira con ojos febriles, sin comprender lo
vos consentísteis, juzgando que pues la aventura que ve.)
no podría ir más lejo? ep. ti:~tándo~e de un_a ~lma .
E l Doctor.-Nuestro ~ligo que está pasando
como aquella, el callllno meJor sena poner tierra una temporada en Niza, ha Yenido á pedirme nuede por medio entre los dos.
.
vas dé vos, y á fe mía, eomo )ºO no vivo tan lejos
· Rosel.-Además; recordad la tercera c1rr1ms- de vuestra casa, he querido traerlo para mostrartancia: que el marido no parecía verme con Lnc- le un caso de enfermedad, donde el paciente no se
nos ojos ....
restablece porque no quiere .....
El Doctor.-Eso es; el señor de Anglese co(Rose!, á la sefiora de Angle e, que permanece
menzaba ya á entrar en cuidado al observar la in- sin dar respuesta.)-Espero, seúora, que no guarfluencia que ejercíais sobre su_ mujer. Después de daréis por esto resentimiciilo algm.10 al Docesta ruptura cordial, voz ha,béis e~ trado en_el gra~ tor? ....
mundo, y como, al fin, no habéis nunca expen(La seliora de _;\nglesc, con una sonrisa que ilumentado por la señora de Anglese una de esas pa- mina de pronto su rostro entristecido.)- Xo, sesiones exclusivas .....
ñor; no le Q"nardaré resentimicn to alguno. . . . ni
Rose!, '.tranquilamente.)-La he amado bastan- á vos tampoco. . . . Si Tra ,,ornan lo ha autorizado, sé la significación que ésto tiene: que cree
El Doctor.-Sí, lo bastante para conservar un :va mi estado más grave de lo que p,irece y que ...
recuerdo agradable. . . pero un recuerdo que no en fin, no me asüsto mucho por eso; todo es lo
mismo para mí!
sería capaz de daros la muerte.
Rosel.-¡ Oh, no! como á ella tampoco ...
El doctor.-¡ Qué locura! Por el contrario.
El doctor, ( deteniéndose g ravemente.)-¿ Ella? Yo no lo hubiera permitido absolutamente si vues¡ ella se muere!. . .
.
.
, tro estado fuera como creís, sefiora; y esto se ha
Rosel.-¡ Qué locura! Cierto es que siempre fue hecho con todas las precauciones debidas ... El sedelicada; pero . . . veamos, ¿ qué es lo que tiene ñor de Anglese, vuestro esposo ha salido .... .
ahora? ¿ cuál es la enfermedad? .....
La señora vivamente.-¡ Ah!
El Doctor.-Ninguna .... el hecho es que se va
El eoctor.-Sí ..... fué por algunas horas á
. . . que se va ... Una idea moral, y con ella se le Mentón, enviándome recado de que viniera á
-rala vida, así, poquito á poquito y ca_da día más. acompañaros, así pues, he venido, y ahora permi,Su marido, loco de dolor, lo ha intentado todo tidme que pase á prepararos la poción,_he encon-

(L~ maravillosa decoración del cabo Martín con
su colina de pinos y sus villas _y ch_alets que d~scienden hasta el mar. Del Medrterraneo tranquilo
y azul, se 1evanta una bruma ligera ~ue da al paisaje el tinte que tienen las co~as .vistas en sueños ... El Dr. 'ravernan y Jacobo de Rosel, cruzan
una estrecha vereda bordeada de álamos entre cuyas ramas se filtran los rayos de un sol color ~e oro.
Es el sendero que conduce á la villa Smeraldl, propiedad actualmente, del señor de A_~glese).
,
Rose!, (continuando la conversacion.)-lba ya a
abandonar á Niza, cuando recibí. vuestra carta y
no tuve slno tomar el primer tren que sale para
ac:i. Así, pues, mi querido Doctor, dadme algunas explicaciones. ¿ Qué negocio urgente es el_.
que os ha obligado á llamarme?¿ Y-adónde me lle-

•

'

trado una nueva fórmula que. . . permitidme, señora .....
La señora de Anglese.-¿ Para qué esa nueva
fórmula, Doctor?
•
.
El Doctor.-¡ Cómo! La vida es buena mient!as
vemos á ·nuestro lado amigos carifiosos que se mteresen por nuestra salud ...Acostaos, ~-efiora. (El
Doctor le ayuda á recostarseentreloscoJines, y lue"º diriaiéhdose á Rose!) os doy un cuarto de ho~a sola~ente. No prescribo la simpatía sino á dósis homeopáticas-. (Sale el Doctor). . .
(La seilora de Anglese, con las meJ1llas coloreadas. )-Acercaos, señor Rosel. ... un poco más ...
me fatiga mucho hablar en voz alta ... _. .
Rose!, (acercándose.)-Entonces es 01erto .. ¿Na
me guardais rencor? (Por toda respuesta, y con un
movimiento expontáneo, ella le tiende la ~anosu pobre mano crispada, de palidez mate, sm una
gota de s~gre, transparente, qúe él agita de una.
manera efusiva.)
RoseJ.-¡ Cómo tembláis, sefiora, ¿ tenéis :frío?
La señora de Anglese.-Sí, mucho frío, siempre
lo siento .. . La llama ·se apaga. . . habéis hecho
muy bien en veni:r. . .
·
Rose!, (protestando).-¡ Pero es que yo no he venido por eso! ¡ Yo os lo juro! Constantemente he
estado pidiendo á Tavernan noticias vuestras, y
hasta hoy me permite venir seguro de vuestro estado que es v.i,siblemente mejor ...
(La señora de Anglese con una tristeza resignada).-No me engañéis, amigo mío, no tan fácilmente se engaña á los que están ya tan cerca del
fin y que ven todas las cosas de la tierra con una
lucidez extraña! Si el D?ctor ha permitido que
vengáis, no es sino porque. . . Mas ¿ qué importa
el motivo? Estáis en mi casa ... he allí nna alegría con la que yo no conoo.ba hoy, y que ha traído
á mis labios una som:isa.
Rosel.-Si viérais qué profunda tristeza siento
de oír que os empeñáis en hablar así. ... con tanta
desespe!ación .. .'.
.La señora de Anglese.-¡ Oh! no; si yo no tengo
desesperación alguna; por el contrario, estoy muy
contenta de morir. El último momento que, para
los demás, es tan terrible, no lo veo yo sino como
una cosa dulce, dulcísima, será un suspiro un po,co
más largo que los demás, con el rostro vuelto á la
pared ... eso será todo ...
Rosel.-¡ Qué insensatez! Vos no estáis en el caso de hablar así, señora. Yo que he dejado de veros

por espacio de dos años, puedo decirlo con verdad y
sin temor de equivocarme : os encuentro mejor que
antes .. . es decir ... menos cambiada . .. ¡ Oh! ¡ muchísimo menos!. .. estáis igual.
'
La señora de Anglese.-No obliguéis á vuestros
labios á pronunciar palabras que están desmintiendo vuestros ojos. No tengo ya ni esperanza ni ilusión alguna; pero os digo que no me siento ape. nada por ello. Asi, pues, no hablemos más de eso.
Me hacéis una visita, quizá la última, y me siento hoy muy feliz, no amarguemos estos breves
instantes con pensamientos tristes.
Rosel,(después de una pausa.)--Hay,sinembargo,
una cosa en vos, que no ha cambiado, una cosa
que se ha hecho más bella . . . vuestra mirada, señora, vuestros grandes ojos llenos de infinita dulzura y de luz ... Sí, los miro, los veo tales como
los ví la primera vez que nos encontramos, hace
tres años, en casa de la Duquesa de Lignery, y tales
como los ví también, un tanto entristecidos, cuando nos vimos la última vez, para separarnos! ...
Y ¡ vamos! que no han estado lejos de mi pensamiento ni un minuto!. ...
(La señora de Anglese, sonrie con aire de duda.)
Rosel.-Es que nunca os be olvidado, señora,
¿no acaso os he dado la más grande prueba de
amor, separándome de vuestro lado?
. La señora de Anglese.-Sí, ciertamente y os
pido perdón por mis palabras,¡ Oh! si vuestra afección no es como mi salud, _podéis decir cuanto
queráis que yo lo creeré todo!

EL MUNDO ILUSTRADO
Rosel.-¡ Tened cuidado! no sea que una impruRose!, retirándose y saludando á de Anglese con
dencia .....
voz muy baja.-Os pido perdón, señor! ·
La señora de Anglese.-¡ Oh! ¡ qué imprudencia!
De Anglese.-No ... yo lo sabía!. .•.
Ayudadme ... Deseo estar por algunos momentos
Rosel, vivamente.-Es decir que vos, señor, hade pie en la vida, y así, á vuestro lado ... V os me ºbéis permitido .....
sostendreis bien ... sois fuerte ... y luego que yo
De Anglese, con un gran sollozo.-Ya lo veis,
no estoy muy pesada. (Rosel la ayuda á lev?-ntarse, señor de Rose!, es que yo la amaba más profunday ella se incorpora en la poltrona, sonriendo infan- mente que vos! ... ..
tilmente.) ¿ No es cierto que no peso nada?
MICHEL PROVINS.
Rosel, con galantería.-Asi es, el peso es de un
recién nacido ... el de un pájaro!. ...
La señora de Anglese.-Llevadme hacia el aire,
hacia la luz! Las aves cuando presienten su muerte, van á cantar una vez más sobre la copa de los
altos árboles! Vamos allá, al borde de la terraza ... ¡ oh! pero qué lejos! ... no parece sino que
nunca habremos de llegar allá. ¿ No os fatigo, seLO QUE SE DICE mr l'lrU.DBm.
ñor de Rose!?
Rosel.- ¡ Oh! no; pero vos ¿podréis? (Mirándo~
la anhelosa y pálida como la cera).
(La señora de Anglese, sin responder, y contem- 3497.-Este es el ~úmero, de actores y actrices que
plando el admirable paisaje.)-¡ Qué hermosa na- te~emos en Espana, segun la última estadística.
~uraleza!. .. Me parece que nunca la he visto! . ..
J Y :pensar que con tres mil cuatrocientos noven¡ Qué azul está el mar! un azul suave .. ... allá, w1 t~ Y srnte cómicos de ambos sexos no puede orgael horizonte, donde se balancean aquellas velas mzarse una compañía para el teatro Español!
blancas!. .. ¡ qué lejos!. .. ¡ y aún es más atrás tvNo puede se_r, ó m~jor dicho, no debe ser.
davía donde voy yo!. ....
_Tengo por _mdudable que en ese considerable.
(Rose!, sin encontrar palabras con qué respon- numero de art~stas, h~y por lo menos treinta. ó cuarenta que senan utiles y á p:ropósito para realider.)-¿ Por qué pensar siempre en eso?
La señora de Anglese.-¡ Y esas flores que na- zdar lo que parece irrealizable. ¿ Qué menos se puee calcular'.'
cen hasta en las rocas ... ¡ mirad! todas esas flores
No d~é JO.-qne entre los tre&amp;-mil~cuairoeientos y :pico. que andan por esos pueblos haciendo
comedias,, abunden los Vicos y los Calvos, porque
a~go. sabnam~s de ellos en Madrid; pero de rovmcias ha salido el notable actor Fuentes, que~le~aron con ellos á Buenos Aires la Guerrero y Menoza; de provi~cias hubo que traer al muy notable"aetor Gonzalez para reemplazar á Mendoza en
~ Cyrano ;" _de provincia_s vinieron Julia Sala y
,ªr;en Cobena, y en su tiempo la Boldum y
na . ubau, y entre tres mil y pico de actores ue
a~roJa el censo, alguno se podría escoge¡-. esto
tlene duda.
'
Con ellos, y con los que aún no han salido á la
escen~ y muestran felices disposiciones (yo tengo
t~es o ?uatro ~lumnos sumamente dispuestos) sena fácil orgam~ar algo. Porque en este bajo ~un- .
d~ no hay nadie necesario, y si (lo que no uiera
Dios) en un día desaparecieran Thuillier
Do
nato y la Cobeña y la Pino y la Ortega y tanto;
ºtrº\rmo _c~nstituyen- el núcleo de artistas que
e pu ico tiene costumbre de oír, otros vendrían
porque el teatro no puede morir. Lo que hay e~
qu~ en el teatro ~ucede lo mismo que en la poÚtica . lle_vamos_ tremta años de ver representar · la
co!fledia 1;ac_10nal á los mismos actores, y con los
~smos conucos malos vamos tirando. Pero el púhco ama 1~, novedad, y cuando viese una docena
de actor es Jovenes, bien unidos y bien d' . ·a
repr~sentando muchas comedias nuevas, et~~s;¿
pub!:ºº se encargaría de alentarles. Los autores
espanoles no ª!~ hoy comedias á los teatros, poroue las compa~rns son deficientes, y no suele ha• bler etn ellas mdas que uno ó dos actores en quienes
e au or vaya escansado.
t· pe los teatros por horas, en los cuales lo,; firis as se ven conde~a~os á no interpretar más ue
· .i.yo aroma llega hasta aquí. . .las rosas, los heliotropos, las retamas ... ¿ No recordáis haberme lei- chulo:, ratas, mumcipales, timadores aguado~e-do un pasaje de d'Amunzir, en aquel camino bor- ras~aneros, novilleros, y demás }Jerso'nal Lajo
a literatura canallesca se podrían sac,rr muy buedeado por las retamas en flor?
nos actores, Y, sobre todo, actrirt&gt;s, ane l:is ha
Rosel.-Sí .... lo recuerdo . . ...
muy] notables y con much,; r:1lento . (~u;én du.J:~
La señora de Anglese.-Es decir que existen se- que as "estrellas" de A polo, la Zar~i:1°ela Esla;a
res que, en este paisaje maravillo110, bajo el calor ~n uf teatro serio podrían ~ar un gran resultado
del sol, en medio de esta alegre naturaleza, pueon as dos Seg~ras, J oaquma Pino, Lucrecia Araden amar .... amar libremente, sin ser culpa- na. Prales, Bru, y tantas otras que tienen her
bles? .... . ¿ Es decir, que hay seres para quienes :osa ~ura ,Y gran talento de la escena, hay par;
esa dicha existe? (Su voz tiembla y cada vez se haacer siete_u och_o damas de teatro de verso
ce más débil) ¡La dicha! para mí, nunca ... mmNo es difícil, ni mucho menos, llegar á ~eunir
ca ..... ¡ Dios mío, siento que voy á morir, ¡ per- un buen cuadro de compañía cómicodramática
donadme! . ... Adiós, señor Ro~el .. ..
cu_ando sabe;111os que hay rodando por Es añi! "t~is
Rose!, asustado de ver su semblante inmóvil.- mil cuatrocientos noventa y siete" actofes de am¡ Diana!. . . .. ¿ Qué tenéis? . .. ¿ No ois que os ha- bos sexos,no h3:y para qué desesperar; lamavor arblo? . .. ¡ Respondedme !. .. ¡ Socorro, socorro!
t~ de estos art~stas vive:d dedicados á represeEtar
(Violentamente la toma en sus brazos y la lle- prnfas ralas y a cantar cancioncillas de teatro á 2
va hacia la poltrona. Bruscamente, dos puertas se r~a e~ a hora. La entrada en el teatro ande les
abren, y Tavernan y el señor de Anglese se preci- digmficar!a, trabajarían con más entus~mo y l
pitan prorrumpiendo á la vez en un solo grito ·de ªfte e!panol lo ganaría. A fuerza de echarnos pir
: sue o, en dtodo género de cosas, hemo3 llegado
terror).
creer que ebemos andar en cuatro ie~ v· e~to
-¿Muerta?
no es ve~dad; lo que sobran en Espa~a··~on eleEl doctor, inclinándose sobre el corazón de la 13:1entos aislados para reedificarlo todo L
señora de Anglese.-Aun no; pero . .. ¡ esto se ha hón _es dar con quien te?ga medios y. tesó~ cua~~
acabado! no recobrará el conocimiento . . ..•
reunirlos y hacer un conJunto.
P

ARTISTAS ESPAÑOLES

Ma-

\o

j

Rosel.-¿ Me permitiréis hablar de una manera
franca?
La señora de Anglese.-Sí, y yo también voy á
hacerlo.
Y a no pienso sino en Dios, amigo mío, en Dios á quien he obedecido hasta el sacrificio ... Todo se ha acabado en mí. . . siento que
no queda en mi sér rasgo ninguno de pasión humamana ... es solamente en mi alma donde queda algo muy dulce que es lo que va á causar mi muerte ...
Rosel.-¡ Diana!
La señora de Anglese.-Es por haberos amado
ta,nto cuando yo ni quería ni p(jdía ser vuestra ...
eso e¡ lo que ha acabado con mi vida. Esta confesión que hago, la oirá esta noche mi_ confesor, y
Dios habrá de perdonármela ¿no creis? No hay
para qué llorar y entristecerse. (Al ver que Rosel
.se cubre el rostro con las manos). Ya lo veis voy
á morir en medio de un sueño tranquilo y dulce ... y vos conservaréis de mí un recuer~o m~y
puro casi inmaterial, el r ecuerdo de las histonas
que ~o se concluyen aquí en la tierra! . . .
Rosel .(mirando que ella hace un ezfuerzo por levantars;.)-¿ Qué es lo que intentáis?
La señora de Anglese.-Levantarme, sí. ¡ Lo
que no he hecho en un mes!.,. Hoy me porto com () u:ia nifü:...

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Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de ·Enero. de 1900.

EL MUNDO I LUST RAD O

La Compañía "Scalchf' de Conciertos.
En achaques de andante teatrel'Ía, el público se
ha convencido de que más vale "uua" María Guerrero que "diez" Pardavés, y paga cinco pesos por
tres actos de Moret ó Lope con mayor agrado, que
veinte pesetas por los de.;1~udos de las "In;;tantáneas" y las romanzas del Sr. Vigil.
~º~

.-J-~

"El Mundo Ilustrado," que siempre ha recogido
en sus páginas todo lo que se relaciona con los
grandes acontecimientos artísticos, presenta hoy
á sus lectores á los principales mie1:1bl'o.&lt; de la Compañía de conciertos, á cuyo frente figma la seiiora
Sofía Scalchi, y que según anuncia. dará solamente cuatro audiciones en esta capital.
Si nos convirtiéramos en eco de la fama de que
vienen precedidos, anunciaríamos en estas líne~s
la llegada de un grupo de artistas verdaderamente
notables; pero la experiencia nos hace i,ier cautos
y no haremos en estas Jíneas derroches de elogios,
pues esperamos que en lar ;n-imeras audiciones
queden comprobados los méritos de estas celebriJades.
En cuanto á la señora Scalchi, que ya es cono-

SE1i'OK.&amp;. DE P.&amp;.SQlJ'.&amp;.Ll, S oprano.

\

La Capital de la República ha demostrado en estos últimos tiempos, que no sólo "sabe" sino que también "puede" pagar espectáculos caros.
Si en materia de arte se había calumn'iado un poco al público, en asuntos econó'inicos se incurnó en un error al imaginar que no habría dinero bastante para, sostener Compañías á pnc:os más altos que los que ordinariamente rigen
en nuestras salas de espectáculos.
De Agosto á la fech9,, hemos tenido dos
compañías de ópera-la temporada de la
Chalía en Orrín y la "season" de Sieni
en nuestro primer coliseo-la campaña
de María Guerrero, brilJ~nHoi'lla como
resultado artístico y como negocio; y en
perspectiva una serie ele audiciones de la
Scalchi, otra temporada de la "t¡oupe"
española y el "prospectus" Padereuski.
Decididamente la buena ciudad de Mé:x:c) va queriéndose codear con las grandes capitales.
Y si no, aquí está la prueba: un aficionado á la estadística, ciencia q~e, á las
veces, hace hermosas instrumentaciones
1:,11néricas, nos hace saber que sólo en el
1~1es de Enero de este año se han ~astado
en cliversione~· públicas más de "doscientos mil peso~."
A este dato debenos agregar que un
empresario de teatros americano que nos
visita actualmente, estucha nuestro "medio am hientc" artístico con objeto de
inaugurar campañas ew 'micas, trayéndonos buenas compañ:a~. partiendo de los
precios que en estos últimos meses se han
eatisfecho.

S I.:íiOK.&amp;. S Ol'l.&amp;. SC.&amp;.LCB:l .

cida en líéxico, solo queda una reserva que hac_er
antes de presagiar sus triunfos :¿ conservará las m1~mas facultades qut: durante su corta permanencia
en la metrópoli la elevaban al gr ado de competir
con Adelina Patti?
8i esto es así, el público de líf•xico es indudable
que va á tener oportunidad de hacer una ovación
á una de las verdaderas estrellas del arte, pues aun
cuando mucho se ha adelantado en gusto artístic),
es unánime opinión que la que can tó como lo hizo
la señora Scalchi, una "Semíramis" que aún se
recuerda en México. en todas partes y en cualquier
t iempo Rerá aclamada.
La señora Sc1lchi, no solo en México, donde relatí vamente hemos visto tan poco de arte, sino en
el mundo entero, en las más ~rand es :v populosas
. ciudades europeas ha.sido calificada cern o un genio.
¡ Ojalá la podamos admirar r evestida con tan
preciosas facultades !

.. 'l :

~

~
G)

0

SdO:B DE P.&amp;.SQlJ'.&amp;.Ll, Te nor.

ellos más que lo que refieren las crónicas
extranjeras y que vamos á transcribir
en extracto:
El tenor Pasquali, jov_en y de buena
presencia, es natural de Palermo y hombre de posición social, puesto que tiene
el título de Ingeniero Civil, pero entusiasta por la música cambió el compás y
el teodolito por el teatro, y se dice que
ha resultado un tenor lírico de los qué
lláman la atención en su género y que
han conquistado fama y triunfos en los
principales teatros de Estados U nidos.
La soprano, seü.ora de Pasquali, une á
su belleza sorprend~nte muy buenas
dotes de artista, distinguiéndose, sobre
todo, por su manera de vocalizar que le
permite rematar perfectamente todas
las notas que emite, con una pureza qu-i
llama la atención.
El barítono Franceschetti, dícese 11ne
es· muy conocido en Europa y que ha
llegado á ser predilecto de diversos miembros de las familias reales, entre otros,
del Príncipe de Gales y de la reina Margarita, quien le regaló en alguna vez
un fistol de brillantes valiosos.
P or último, el U aestro Director señor
Lo Verdi, también viene precedido de
fama y se califica ele muy notable.'
Entre sus triunfos se refiere el que obtuvo con motivo de una composición
que se titula "l\fareha de los Reyes," y
que fué dedicada á los morntrcas de Italia. La primera ejecución de esta pieza
fué dirigida por el autor, asistieron los
mencionados monarcas y tomó parte en
la audición un coro compuestp de mil
señoras que se escogieron entre la principal noh11 z, ele ltalia.

--1----------------------------------------------------·--------~B,OMA..--Apertura de la "Puerta Santa."

•

~

.&amp;.. l'K.&amp;.lll'CESCKE'1''1'1, Barit or.o.

En cuanto á los dem:í.s artistas no sabemos de

•

�RL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

D~mingo, 28 de Enero de 1900.

})arque 1{ecreafivo.
•
V-na compañía americana, que cuenta con ci~n

mil pesos de capital, acaba de obtener conces10n
_por diez años, para establecer un centro de recreo
-que será enteramente nuevo ~u :M:é~ico, por la v~riedad y originalidad de las d1stracc1011es qu~ en el
ban de establecerse.
La compañía, para llevará cabo su empresa, _l;1a
-comenzado por tomar en arrendamiento, tamb1en
_por el término de 10 años, un extenso lote de terreno propiedad del señor D. José :::!anchez ~amos, y en él se construirán, además d~ bomtos
jardines, todas las instalaciones necesanas para
las más noveclozas diversiones.
El terreno está situado á dos cuadras de la Reforma y casi á la misma distancia d~l centro, que
la que tiene la Alameda, así es que tanto por esta
•circunstancia, como por el propósito que tienen
los empresarios de que en el nuevo Parque se
-0bscr,'e la mayor moralidad y quede prohiliida la entrada á determinada clase de per,r-ua~,
puede c.reerse que será aquel sitio UJ'.!. gran centro
•de rennión.
Entre las diversiones que se van á establecer,
-c1,h1taRe en primer término un ferrocarril "escéni•co," cuya instalación repre6enta nuestro grabado y
,que indudahlemente agradará en México.
Uc la Estación, que está al nivel del suelo,- se
-eleva la vía de un sólo riel, á la altura de setenta
pies, ~• recorre un largo tramo, con el fin de que

}errocarril del }'arque de 7lecreo.

L..---------------,-------------F.1 tiro al blanco tendrá también su novedad,
además de· que á los buenos tiradores se l_es otorgar(, n premios: cada Yez que un tirador dé en el bla~ca, mm banda automática dejará oír los más escogidos y m,Jdenios trozos musicales.

El Sumo PonUflce regresa á. aus departamentos.

€/ principio iJel flño Sar¡fo.
-------··-------

La Capital del Orbe Católico acaba de presenciar la más solemne ceremonia que prescribe el
Ritual Romano: la apertura de la "Puerta Santa," ceremonia que corresponde á ta promulgación
del año Santo ó Jubiliario, que es de penitencia
y de indulgencias especiales.
La ceremonia~ verificada con toda pompa el 24
de Diciembre último, á las once de la mañana, revistió en esta vez caracteres de tal naturaleza, que
creemos oportuno darlos á conocer, para lo cual
comenzaremos por insertar algunos antecedentes:
La ceremonia de la promulgación del "Año Santo," fué instituída el año de mil trescientos por
el Papa Bonifacio VIII, y, según su primer acuerdo, debía verificarse cada cien años, á partir de
aquella fecha; después se acordó que la ceremonia
debía tener lugar cada cincuentaaños y por último
el Pontí?ce Paulo II, ordenó que' hubiera áñ~
de_ l_)e~ntenc~a é indulgencias especiales, cada
vemticmc,o anos, decisión que desde aquella époc~ se habia_ observa~o fielmente; pero que, por
circunstancias especiales, no se verificaba hace
setenta y cinco años: en 1825 fué la vez última
en que se verificó. antes de ahora; después de
aquella fecha las circunstancias pohticas la habían impedido: en 1850, Su Santidad Pío IX, estaba desterrado en la Gaete, y en 1875 no quiso·
el Pontífice salir del Vaticano donde se le consideraba como en cautiverio, por temor tal vez d~
pro_vocar con su sal~da, nuevas y graves complic~c10nes ;ºn el Gobierno de Italia; pero Su Santidad Leon XIII, que en este particular se ha
mostrado más conciliador y menos temeroso, ha
vuelte á poner en uso la antigua institución.

El día y á la hora citada, el Pontífice procedió
á la apertura de la "Puerta Santa," que está. si- .
tuada á la derecha de la entrada principal de la
Catedral de San Pedro en Roma.

departamentos, dónde según las crónicas extranjeras, hizo Su Santidad una. gran revelación.
tfal;ernos todos que en el mes de Marzo próximo,
León XIlI, cumple 90 ,años, edad que· aunque
sea doloroso, hace preveer el fin no remoto de su •
larga existencia. El Pontífice, según esas mismas
crónicas, es el primero que espera su muerte;
pero la espera sin impaciencia y sin temor, lo cual
:evela. á la vez que ~u buen juicio, su poco apego
a la v1&lt;la y la seremdad de su conciencia satisfecha de haber cumplido con su misión sobre la
tierra. .
l!aba gr~cias al Sér Supremo por haberle concJdtdo la dicha de haber consumado tan simbólica ceremonia, y refiriéndose á su muerte diJ·o:
"11.T
]
,
•
'
'
~,o vo vera ·rru mano a tocar esa puerta porque 1ª se acerca el día en que llame por última
vez a las puertas de la eternidad; pero mi suce'Or, que es joven, si se le compara conmigo, podrá
hacer
que hoy he hec_ho y presenciar los grandes tmmfos de la Iglesia Católica, Apostólica
Romana.
'
Las fr~ses de S. S. se haJ?. prestado á muchos
comentarws; pero es casi unánime la opinión de
q111e _al_ hablar d_e su su~esor, se refería al Cardenal
CJ;erommo ::\-1aria Gott1, y esta creencia se basa n
solo e~ la l?redilección que Su S:mtidad ha de~
mostrado siempre por el citado nardenal sino
Jo: ho'.1¡'-"0sí,;imos ,antecedentes que le fütu 'valido e~
mas so rt1o prestigio dentro y fuera del V t·
FI, C d
I ,, t . .
a 1cano.
.
, . ar c1~a u-o ti tiene en la actualidad sesenta y cmco ~nos de edad, se educó en una· Univers1~ad_ de Q~11ova, que es su país natal y á los 1 'l;'
ano~ mgreso á la Comunidad Religiosa'de los "Carmelitas Descalzos" á Ja cual au' n pert enece,

Revestido con su pesada capa de las grandes
ceremonias y llevado en la "Silla Gestatoria," se
presentó en el pórtico de la mencionada entrada, que por tantos años había perman~ido oculta detrás de un muro, porque según lo preceptuado en el Ritual, una vez que termina el año
de las indulgencias especiales, la puerta se cubre
con una tapia y así permanece hasta que llega
d día en que deba volver á abrirse.
El Pontífice iba a&lt;;ompañado con gran pompa,
por lo~ Cardenales, Patriarcas, Arzobi.',pos, Obispos, los Generales de las• Ordenes reli!riosas, los
representantes de las Cofradías J Sociedades religiosas y la guardia "Noble," la guardia "Suiza" y la guardia "Palatina," formaban la escolta
de honor del cortejo.
Tan luego como descendió de la "Silla Gestatoria" Su Santidad León XIII, recibió de manos
del Cardenal Vannutclli, Gran PenitenciariQ, un
martillo• de oro, donativo valioso que para este
reto hicieron los católicos del Reino de Italia
y el Pontífice avanzando hasta la puerta dió co~
él tres golpes sobre la puerta, que aunque ya preparada para la apertura, aparecía por medio de
há~il artificio cubierta con una cap¡¡. de estuco
gns con vetas negras, sirviendo de adorno al severo muro una gran cruz dorada.
Al dar el primer golpe el Pontífice dijo _: "Abránse las puertas de la justicia y entrando celebraré
Señor." Al dar el segundo martillazo pronun-&lt;:&gt;-ex::,..
c10 estas palabras: "Yo entraré, Señor, á, vuestra
Para term inar, y volviéndonos á ocupar de la
morada y con fe os adoraré en vuestro templo;"
Y al terce:·o exclamó : "Abránse las puertas por- apertura de la "Puerta Santa," consignaremos este detalle curioso: entre la multitud que se apique el Senor está con nosotros."
ñaba el 24 de Diciembre de 1824 á las pu1;rtas de
Al t ercer golpe del martillo la puerta se abrió la Catedral de San Pedro, en Roma, con motipermitiendo el paso al Santo Padre y á su numevo de la promulgac~ón _de este mismo jubileo, se
roso séqulto. Acto continuo ofició Su Santidad,
enconlmba un semmansta que tenía en aquella
J. después q~e hubo cumplido todas las prescrip- época 15 años.
c10nes del Ritual y dado la bendición á los fieEste joven se llamaba, Gioacchino Peccí · el que
les, sin demostrar la menor fatiga volvió á ocuhoy _e~ León XIII y hii vivido tantos añ~s para
par la "Silla Gestatoria" J fué conducido á su¡¡ pres1drr en esta vez ta1t grandiosa ceremonia.

.

Cuartel de Caballería de San j)iego, .7acubaya.
dP,f.de aquella elernción, además de las sensacio~es
c¡ue produce caminar co~o si se fu~r_3:_en el. at:e,
• l0s ·Jasajeros puedan admirar los belhsunos pa1sa:¡es
ilel Valle de México que quedarán bajo el dominio
dr ias miradas de lo;; espectadores.
.
· Antes de descender, el tren pasar{1 por un túnel
q1v:i tmdní. unos trescientos piés de largo. y allí
los pa?a,ieros tendrán una nueva y bonita distra;cióu. nues en el túnel se han de colocar los mas
ingc~i'osos aparatos eléctricos.

!o

ª!,

•

•

Los nuevos Cuarteles.
~

Entre los nuevos edificios que r ecientemente se
han inaugurado en esta capital, deben mencionarse los cuarteles de Tacubaya y de San Lázaro,
no Rólo porque ellos sean una demostración ele las
actividades que desplega la actual Administración
en reformar y hacer adaptables á su objeto los

edificios públicos, sino también poque, t~atándose
.de los cuarteles, esta mejora que significa un.
alivio en la triste vida que llevan nuestros soldados, beneficia á la población, que antes juzga. ha los cuarteles como peligrosos focos de i.níección.
La mayor pa,rte de ellos han sufrido reformas
de más ó menos importancia, contándose muy
principalmente los de San José de G:racia, Pe·redo la Piedad que está para term.marse, lo
misr:i.o que el de' San J uan Teo~i~uacán y otro~;
pero los ya concluídos en defimtiva. y que mas
llenan su objeto, son los que representan nues"tras ilustraciones: el de Tacubaya que se levanta sobre el terreno que antes ocupaba en el rumbo conocido con el nombre de "San Diego" un
curtel de artillería, hoy e.stá destinado al
cuerpo de caballería y es un edificio sumamente ámplio. Su fachada es de dos cuerpos, toda
de ~antería y la remata un escudo ele las armas
nacionale,.
En la parte alta están la Comandancia, el Detall, la Pagaduría, la Academia de Oficiales y
el Archivo, y la planta baja está destinada en su
primer patio á cuadras para la tropa, almacenes
de armas y equipo y otros departamentos del
servicio. En el segundo patio están los macheros
para la_ caballada, los bebederos, la mariscalía,
etc.
El edificio de San Lázaro, que mide una gran
extensión de terreno, fué construído por una
compañía americana á la que se contrató la
obra. Está echa con materiales ele primera calidad y el edificio todo se divide en tres grandes
compartimientos: el de la ala derecha está destinado á un cuerpo de Caballería, el del centro á
la Escuela de Tiro al blanco y el de la izquierda
á un batallón de Artillería.
Además de lo moderno de su fachada y la amplitud del local, es justo hacer mención de la
ouena distribución que se ha dado al terreno,
proveyendo á estos cuarteles de todos los departamentos que son indispensables para el mejor
servicio y la mayor comodidad de la tropa y los
jefes que la mandan.

•

�EL MUNDO :::LUSTRADO

Domingo 28 de Enero de 1_900.

•

Nuestra metrópoli.
El Museo Nacional.

que conceptuamos inocentes, quienes Yisitan el
iJ useo con deleite y guardan siempre buenos recr,crdos de su visita.

~~

•

entre ambos guarda propor~iones con la clis~ancia á
que se encuentran. Peroc:nno el~ou-vre est~ ~n Par,s y nosotros en .México, es lógico que v1S1temos

Jardíq en el p afio principal oel jffuseo.

*

Lo propio sucede con nuestro decantado "~~uS!'O Nacional"' que sol emos abandonar á la cunosidad de los turistas americanos y de los "payos"

EL MUNDO ILUSTRADO

cfo antaño ha sido generalmente
apreciada y compre.:idida su gran
utilidad.

Sucede frecuentemente que aquellos que han
nacido y vivido. en el seno de las ciudades, sean
aquellos que nren os las conozcan en detalle.
Y el hecho se explica con facilidad, pues c:llos
no sienten las curiosidades concretas del que viene
de fuera y Yiene con la intención de ·'ver', tale~ y
cuales monumentos Y establecimientos.
P ero hav ciudades en que tal fenómeno se observa con ma)'Or claridad, y en tre esas ciudades, está
la nuestra, cuyos habitantes se conforman con conocer las exterioridades, y no se 1Jreocupan para
w1da por conocer más detalladamente las curioi,iilades que la metrópoli encierra.
Basta tomar como ejemplo cualquiera de nuestros edificios más notables, como la Catedral, y
i:,reguntar á la gran mayoría de los metropolitaUJ)s:
--; estcdcs có'noccn la Catedral?
Y ~stoy seguro que la gran mayoría contestará
con una carcajada. ¡ Cómo no han de conocer la
Catedral !
.
Pero rnmos á cuentas : conocer la Catedral por
haber acudido á ella tales y cuales veces, ya sea
para oir misas ó para atrawsarla y ahorrarse camin o, no es conooerla.
Preguntad, pues. á esos metropolitanos :
- ¿ 8ahen ustedes qué cuac!ro~ . buenos, qué
obras de arte, qué recuerdos h1stoncos, etc., hay
en la Catedral?
Y enton ces, va no reirán, porque no lo saben.
Luego la ma:ro~ía de los metropolitanos no conocemos ni nuestra Catedral.
**

Domingo 28 de Enero de 1900.

Porque--~abetllo, señores metropolitanos-una el 1fu•eo Xí:cional. .. mientras podemos visitar el
Y1sita al .'.\fu,eo ~acional es altamente i.ntere- Louvre.
&amp;ante, y mayor será el gusto que • proporci_one,
Desde luego, n uestro .M:useo no es ar tístico, sino
mientras mayor sea la ilus- ci&lt;&gt;ntí6&lt;'o é histórico. No le pidamos, pues, t elas
tración del visitante.
cl'e grandes maestros ni mármoles 9-e· eterno y
¡ Pero los metropolitanos uni~ersal renombre: pidámosle "documentos"
nos conformaremos con eicntíficos é históricos, ejemplares de los reinos
Plateros, y del mismo modo naturales, que nos facili ten una enseñanza obque hay muchos parisiemes j-3tiva, y nada más.
que nunca h:rn traspue,to
Y tales, los. tiene ampliamen te nuestro }foseo
los u mbrales del L ou ue. hay X acional v son más que suficientes para compenmucho~ "mexicanos de ::\Ié- !&lt;ar su visita y para agradecer al Gobierno el inxico'' que nunca han entr a- vtcrés que á ese Establecimiento dedica.

Puede decirse que el nuestro, en
su carácter definido de Museo, data
de 1831, en que los gabinet.es-co_nservatorios existentes {!On antenoriclad, fueron reorganizados y refundidos en un establecimiento nuevo
que se denominó Museo Nacional,
á moción del conocido historiador
Don Lucas Alaroán, que ocupaba entonces el puesto de 11inistro de Relaciones.
De la ú til reseña debida á la' erudita pluma de nuestro compañero
en la prensa, Ingeniero Don J e,us
Galindo y Villa, tomamos los siguientes datos-acerca de los gabinetes-conservatorios á que acabamos
de r eferirnos y que, juntos, forman
el primitivo l\Iuseo Nacional.
•
:El primero que dispuso coleccioSala de 7(1:Sforia )(atura/.
nar de una menern metódica
todos los documentos sobre antigüedades mexicanas y que anterioru:ien~e dii-,pMición del Presidente de la República, Gese conservaban en el Archi\'O
del VHret- n eral Don Porfirio Díaz.
nato fué el famoso Don Antonio ~Iaría de Bu.E~as piedras arqueológicas y los documentos
careÚ y Ursúa, que gobernó la Xucrn Ei;;~aña de que hemos mencionado, con stituyeron el embrión
1771 á 1779, y que dispuso que los rn_enc:10n~dos del establecimiento que más tarde se ha llamado
documentos pasasen á la l{eal 1: D1Yers1dad M:u 0 eo Xacional y que, como ya dijimos, fué fun"como lugar más á propósito para el u;,o de sus dado en ] 8;31, agregándosele un Cabrnete de
Historia Satura! que desde el año ,le J.S·iz (•\Ísnoticias."
•
.
,
. .
Tal colección de documentoR vmo a constituu tía en la misma Universidad.
una base para estudios históricos y arqueológiDurante el efímero y parcial Gobierno del
cos, pero faltaban documentos más concretos y Archiduque l\Iaximiliano de Austria, se dispuso
menos sujetos al individual criterio. é interpreta- que el Museo fuera t r ansla&lt;laclo á una parte del
ción de cr onistas é historiadores muchas veces edificio que hoy ocupa por entero y que dió su
desconocidos y no pocos anónimos.
nombre á la calle en que se encuentra, pues fné
Por los años de 1789 á 179-!, siendo Virrey de construído para casa de moneda bajo el reinado y
Xueva España el segundo Conde de Revillagige- por orden de Felipe V, siendo Virrey de Nueva Esclo y habiéndose emprendido ciertas obras de pa- paña el Marqués de Casafuerte, según reza la insvimentación y nivelación de la Plaza :Mayor de cripción que, con muy curiosa ortoirrafía. campea
México, encontráronse en el piso de ésta nume- en ancha lápida sobre la puerta p rincipal del
rosas piedras arqueológicas que grandemente edificio.
in teresaron á los sabios de la época y que induEl l\fooeo X acional ha sido un rico venero de
geron a1 Virrey á or denar que sobre ellas se hi, dato y materiales científicos para quienes se han
cüisen minuciosos estudios y que fueran t ranslaocupad.o ele estu dios arqu eológicos, de Historias
• dadas á la Universidad, tal como Bucareli había
Nacional y General, y ha sido objeto de la atenordenado que se liiciera eón los documentos esción y del trabajo de muchos hombres ilustrados
critos que á ciencias arqueológicas é históricas se
que consagraron y consagran sus energías y coreferían.
nocimientos para darle la clasificación y forma
Entre esas piedras encontróse también el moderna que hoy tien e.

Sala de fiqfropon¡efría,

i(isforia j&gt;afria.--&lt;:aJT/a en que 11'/Urió el jJeneJT/érifo
jJenifo Juárez.

Fachada de/ -)Y1useo J(acional.

do por el ancho y adornado
portón de la calle de la l\Ioneda!
Dios me guarde ele comparar el L ou\rre con nuestro Museo.
La diferencia

,\ ~í pue,·, para refrescar el recuerdo de quienes
k, conocen, n os ocuparemos un poco del .M:useo Nacional.

• *.

Antigua es la institución de los museos, ya sea
fundados por particulares ó por Gobiernos, pues

• enorme monolito en que está labrado el calendario azteca, monolito que, en infinitas reproducciones, es conocido en el mundo entero y que en
alegor ías muy á menudo sirve de símbolo de
todo nuestro pasado preibérico. Ese monolito
fué la única pieza, de las en contradas, que no se
transladó á la Universidad, pues fué colocado al
pie de la torr e Oeste de la Catedral, encomendándose su cuidado á los comisarios ele la obra
de la Basílica, que por aquel entonces se concluía y en este sitio permaneció hasta el año de
1885: en que fué llevado al Museo Nacional y
•colocado en el lugar en que hoy se encuentra, por

..

Existen también dos catálogos antiauos del )fuseo Xacional: uno relativo á las colecciones arqueológica é histórica, publicado en 1882
por los señores Profeso; Gumersindo Mendoza y Dr. J esus Sanchez,
y otro que sobre el mismo asunt_o
pulilicaron en 1827 los Padres Ts1&lt;loro Icaza y Rafael Gondra, con litografías de W aldcck.
Han sido Directores del Museo
los señores : Presbítero Isidro lcaza,
I&gt;resbítero Isidro Rafael Gondr~,
Licenciado Fernando Rarnírez, Licenciado Telesforo Barroso, D octor
Bilimeck, Profesor Ramón I. Alcarái, l)rofesor Gumersindo Mendoza
y Doctor Jesús Sánchez.
Actualmente es Director nat? del
Museo Kacional, el Sr. Don } rancisco del Paso y T roncoso; pero CJmo esl!e señor después de haber reprc~entado á lléxico ei:i ~l cuarto
l'entenario del cleecubnmiento de
América, ha desempeñado y desempeña comiKiones cien tífic_as en F:uro~a, lo s~bstituye dignamente, como Director mtermo, el Dr.
11:anuel Urbina.
.
L a institución cuesta al Gobierno ap~x1~aclamente diez mil pesos anuales, "! en el ~ltuno
año íué visitada por más de doscientas mil personas.

A muy grandes rasgos, cua_l convie1:e á un
artículo de índole puramente mformatrv_a, hemos r ecorrido la historia del ::\Iuseo N ae1onal, y
á grandes rasgos también vamos á reseñar su actual estado.
Tres son las secciones principales en que se
di vide: Ar queología, Historia de México é Historia Natural, y las tJ.:es se el\riquecen día á día
por donativos de particulares y adquisiciones del
Gobierno. Hace pocos años (en 1895) se agregó
una sección de Antropología y ]&lt;}tnografía, que
en grabado ofrecemos hoy á nuestros lectores y
que, no obstante sus r educidas proporcion(JS,
es interesante por los ejemplares que contiene,
en especial por la colección de cráneos y esqueletos de las razas aborígenes del país.
La entrada al Museo ofrece una impres10n
muy halagiieña por el escrupuloso aseo y el nimio
cuiclado que se advierten tanto en el vestíbulo

€/ templo de 3eJT/poala.

El catálogo completo del actual Museo Nacional de México, com prende nada menos que diez
tomos que corresponden á varias secciones especiales y que fueron escritos por los señores Ingeniero J esús Galindo y Villa, Profesor Alfonso
L. H errera, Doctores Manuel Urbina, Román
Ramírez, Ma)Juel M. Villada y Ricardo E. Cícero.
El l\-Iuseo Nacional, además de sus colecciones, posee una vasta biblioteca que consta de
más de cinco mil volúmenes y en su propia imprenta publica sus ".Anales," publicación llena
de interés que fué fundada en 1877.
·

de entrada, como en el risueño jardín que orna
el ámplio patio divisorio de la entrada y de la.
Galería de Monolitos. Los mozos del establecimiento están todos uniformados y el servicio del
Museo no va en zaga á los de sus análoaos eurnpeos.
º
L a galería de Monolitos es altamente interesa
te Y, l_a más ?onsiderable, sin duda alguna, d a
America Lat rna. Contiene cerca de cuatroci tas
piezas, originales todas, y procedentes de E}l'.cavaci~ne~ practicadas en diversos puntos _&lt;
y'l país.
Múltiples son los fines á que las razas iytorígenes
destinaron las piedras labradas que se encuentran

�Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
en la Galería: hay allí ídolos, objetos destinados
al culto, urnas, piedras de juegos diversos, etc.
Las salas de cerámica y reproducciones son también muy interesantes y encierran copias de códices de gran celebridad. Son frecuentes las visitas que sabios extranjeros verifican á estas salas,
en busca de datos fidedignos sobre la historia primitiva de los antiguos pobladores del Anáhuac Y•
r einos adyacentes.
Los salones de Historia natural contienen numerosas colecciones pertenecientes á los tres reinos.
Entre los animales hay muchos exclusivos -de
nuestras regiones, especialmente aves, así como algunos ejemplares únicos de mónstruos y fenómenos.
•
En lós salones de botánica fig11ran más de veinticuatro mil plantas nacionales y extranjeras, perfectamente clasificadas, que proceden de diversos
orígenes, pero que, en su mayoría se deben al señor Dr. Bilimeck las extrangeras, y á los señores
Pringle, Villada, Bárcena, P¡ñafiel y Urbina, las
m exicanas.
Igualm~nte rica es la colección mineralógica.
Los salones de Historia Patria, aunque de creación mucho más reciente que los que acabamos de
me•cionar, ocupan ya una buena parte del Museo
Nacional y cóntienen muchos objetos históricos
pertenecientes á diversas épocas.
Hoy sólo hemos querido dar una idea general
de lo que el es Museo, pero en artículos subsecuen-

Para realizar esta empresa se :formó una sociedad
anónima que integran distinguidos caballeros, cuya
riqueza por una parte Y
su buen gusto por otra,
dejan garantizado que la
obra sea perfecta hasta
donde sea posible.
El autor de los planos Y.
director de las obras ha
sido el señor Herrera Gutiérrez, y nuestros grabados representan la fachada que constará de tres
pisos y llevará tres entradas, el interior que, como
se ve, quedará decorado
con mucho lujo, empleándose el estilo "Renacimiento" francés y el "pa- .
·fond," que contendrá alegorías cuyos bocetos se han
clasificado ele antemano como de mérito, y que se/in
pintadas al óleo poi' el señor Herrera y Paz.
Como datos que debnn
ser halagadores para nuestros lectores, agregaremos
Fachada del :reafro oel lfenacimienfo.
que las plateas y palcos
tendrán gabinetes destinados á tocador para señoras y que los citados departamentos se amueblarán lujosamente~
"
El "foyer'' que corresponde á la línea en que están los palcos primeros, también estará lujosamente amueblado. En el salón del patio podrán
colocarse según se tiene calculado, unas cuatrocientas ochenta butacas. Los demás departamentos son palcos segundos y galería.
El escenario está bien dispuesto y llevará adornos que corresponderán al decorado del resto del
edificio en su arcada, que además contará con un
telón de "asbestos," substancia incombustible, que
prestará grandes servicios en los casos de iµcendio.
Sobre el "pla:fond" irá una caja acústica que
podrá graduarse, según la naturaleza del espectáculo.
Los miembros que, forman la mencionada sociedad anónima tiene el proyecto, digno de elogio
por cierto, de inaugurar el nuevo Colise·o, cóntratando á verdaderas estrellas del arte.

Domingo 28 de Enero de 1900.

•

EL MUNDO ILUSTRADO

EL NUEVO MINISTRO DE LA GUERRA.
~

La música de gran mérito, los versos fluídos y
agradables, el argumento con "reminiscencias históricas, las decoraciones pintadas con cuidado
y produciendo el mejor efecto, los 1.rajes vistosísimos, en resumen: montada la pieza ron grnn
aparato.
.
ksta es "Atzimba," la ópera que ha dcl~itado
al ,P~1blico de Arbeu en la semana pasada, y rn:vo
mento podrá ser de más en más apreciado cuaudo
,
'
e1 numero . de ensayos y representaciones, haga
que los artistas todos, dominen sus papeles.
En nuestro próximo número consao-raremos
mayor espacio á "Atzimba" con el fin de dar á conocer r;u¡¡ e1icenas principales.

Los autores de "Atzimba."
~*~

No entra en nuestro propósito, al honrar las columrias de este
semanario con los retratos de los
señores Ricard.o Castro y Alberto
Michel, hacer un juicio ·crítico de
"Atzimba," la pieza que, titulada
modestamente opereta, se estrenó
recientemente en Arbeu y ha sido estrepitosamente aplaudida en
cada una de las noches de la semana que acaba de pasar . Ni neeesitamos hacerlo, cuando en la prensa diaria, plumas tan bién cortadas,como la
de Gustavo Campa, han emitido ya sus
caracterizadas opiniones acer ca de la valio~n. pro&lt;1ucción del talento musical de Ricard0 Castro
y la han elogiado cuanto es justo.
Al dar á la estampa sus r etratos, nos guía el
deseo de rendir un pequeño homenaje á los a1üores
de tan preciosa obra, y dejar apuntado un "El
}fundo Ilustrado" un ver dader o acontecimiento
en el teatro mexic¡mo.

ll'ltimo retrato del Sr. Lic. Don Katias Bomero, Ez•embaJador de M6ltiao en Esta.dos ll'nidos.
Cópia del ~nadro al óleo qne pintó el Sr. Mariano Silva y seni
r11mtt1&lt;10 6. la Embajada de K éxlco en Wlll!blngt.on.

Acontecimiento notable de la semana que acaba de pasar, ha sido indudablemente el nombramiento que el señor Presidente de la República hizo á favor del señor General Bernardo Reyes, para
que desempeñe la Cartera de Guerra y Marina,
1,1ombramiento que ha sido bi~n recibido y que se
califica de acertado.
Aceptado el nombramiento que fué expedido
con fecha 24 del corriente y prévia licencia que
concedió la Legislatura de Nuevo León para que
el señor Reyes se separara del Gobierno de aquel
Estado, la solemne protesta pública se verificó ante los miembros del Gabinete y en presencia de
los empleados de la Federación, el jueves último,
y tal acto fué motivo de demostraciones afectuosas
hacia la personalidad del señor General Reyes que
es bastante conocida por sus méritos de militar
valiente y pundonoroso, por su dedicación al estudio de todos los ramos gue han adelantado
en el arte 9-e la guerra, y por loB progresos que ha
alcanzado Monterrey•tm el tiempo que lleva el señor Reyes de gobernar la porción del territorio
:fronterizo que le fué encomendada.
Tales antecedentes, así como el hecho de que
el señor General Bernardo Reyes, conoce practicamente las necesidades del Ejércit~ justifican-ia"
demostraciones que se han hecho en su honor y hacen esperar que las gestiones del nuevo Secretario
de Estado produzcan el adelanto ya iniciado en el
impor tante ramo administrativo que se le ha confiado.
Los antecedentes de la vida militar del señor Reyes ~on_ bastantes honrosos como puede verse por
los siguientes datos: Nacido en Guadalajara el año
&lt;le 1850, ingresó muy joven al Colegio Militar de
aquella capital, y cuando apenas contaba 14 años
se alistó á las órdenes del jefe Ornelas y formando des~~ entonces parte del ejército Republicano,
combat10 contra las fuerzas imperiales; en Michoacán fué hecho prisioner.o, pero en 1866 :formó una
nueva expedición y fué á combatir nuevamente al
Norte de Jalisco; al triunfo de la República :fué
uno de los jefes que sofocaron la revolución iniciada en Sinaloa, y en 1870 tomó parte en la pacificación de Zacatecas.
Sus ascensos desde arférez, fueron en rigurosa
escala, habiendo obtenido el grado de General en
1880, como premio de la bizarría que demostró
en la acción de VillaUnión, en la cual :fué 0o-ravemente herido.

•

BAILE DE FANTASIA EN TEZIUTLAN.
~

j)ecorado inferior.
tes, nos ocuparemos en concreto de las diferentes
secciones que lo :forman.
SARDIN.

EL TEATRO DEL "RENACIMIENTO."
~

Entre los muchos progresos de ornamentación
y emhellecimiento de la ciuaad, que se han realizaclo en los últimos años, progresos que son deinaEia&lt;lo cstensibles para quien después de algún
tiempo de ausencia, visite actualmente la metróli, buena :falta hacía un teatro, que por su decorado, su amplitud y sus demás condiciones de higiene y de "com:fort" sati~faciera á las necesidades
sociales que hemos alcanzado. Esta necesidad,
según todas las probabilidades, qu_edará satisfecha
ton la construcción del teatro del "Renacimiento'' que se está llevando á cabo en el local que antes ocupaba la alberca del "Factor ;" obra, ya tan
adelau.tada, que su terminación se anuncia para
:fines óe Abril ó principios de Mayo, y de la cual
ya podem.Qs dar algunos informes á nuestros lectores en lo q~e se refiere á decorado.

No necesitamos detenernos en consideraciones, para demostrar lo mucho que habrá Oo-anado la Metrópoli, cuando este teatro abra al
público eus puertas, pues son bastante ilustrados
nuestros, lectores, para comprenderlas desde luego, y con tanta más razón, cuanto que estamos informados ~e que en punto á ventilación, higiene
y prevenciones para los casos de siniestros, todo
tan descuidado hoy en nuestros coliseos, nada te~dremos que desear.
Y, esto en lo que se relaciona á comodidades impe
riosas que es necesario atender indispensablemete, que
en cuanto á lo que demanda el grado ele cultura que
hemos alcanzado, es indudable que el nuevo teatro llenará en este orden una de las
más grandes necesidades.
El mobiliario será de lo
pues se
importarán directamente de Europa y Estados Unidos, lo mismo que
las ricas telas que se utilizaran en los "portiers."
Las obras se están llevando á cabo con toda actividad
y esto hace muy probable
que la inaguración solemne
pueda verificarse en el tiempo que han señalado los propietarios.
~

j)lafond con alegorías !I caja acústica.

La señora J osefi.na Mata y Ocampo de Carrera,
nieta del héroe de la patria Don Melchor Ocampo, visitó hace pocos días la ciudad de Teziutlán,
donde es muy bien querida. ·
•
Su permanencia allí :fué motivo de significativas demostraciones de cariño; entr e las que
se cuenta, un baile de fantasía coi¡ que se le obsequió.
. La fiesta, como todas las que se Yerifican en aquella rica población, resultó magnífica;
un grut,o de señoritas y caballeros ejecutaron el
aristocrático baile del "minué;" la mayor parte
de las jóvenes lucieron bonitos trajes, principalmente un grupo de gitanas que cantaron á la perfección una jota. Kuestro grabado reptesenta
ú taa hermosas señoritas v lamentamos no poder
dar á la estampa otras ilustraciones que se nos
rem iticro~1, por haber rcsu ltado Ycladas las
placas.
La señora Mala de Carrera cuenta con grandes
simpatías en 'l~eziutlán:, porque l1a sido muy benéfi.c·a en ese lugar. Habiendo ella heredado los
sentimientos de filantropía de su padre, del señor
General Mata, que aun cuando ya descansa en el
sepulcro, vive todavía en los recuerdos de los mexicanos y vivirá siempre en nuestra historia patria,
la referida eeñora ele Carrera es la protectora de
cidi&lt;la de los establecimientós de beneficencia
que existen en 'l'eziutlán, y todos ·1os hijos de esa
ciudad, grandes y pequeños, conservan reminiscencias muy gratas del señor Mata que, como es sabido, :fué en política una figura notable, en sociedad un cumplido caballero, y para los desheredados de la fortuna un bienhechor afable y desprendido.
En Febrero próximo volverá á Teziutlán la se-

ñora de Carrera á su regreso de Martínez de la
Torre, á donde va con el fin de que se haga la
exhumación de los restos del señor General Mata
que deben ser transladados á la Rotonda de lo~

Hombres Ilustres, de esta ciudad, donde ya se
e?-cuentra el m~num~nto que los guardará para
siempre y que dimos a conocer á nuestros lectore¡¡
en un grabado publicado con anterioridad.

�Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Lf\ ULTIMf\· ENTREVl8Tf\.
(La maravillosa decoración del cabo Martín con
su colina de pinos y sus villas y chalets que descienden hasta el mar. Del_Mediterráneo tranquilo
y azul, se levanta una bruma ligera que da al paisaje el tinte que tienen las cosas vistás en sueños ... El Dr. Tavernan y Jacobo de Rosel, cruzan
una estrecha vereda bordeada de álamos entre cuyas ramas se :filtran los rayos de un sol color de· oro.
Es el sendero que conduce á la villa Smeraldi, propiedad actualmente, del señor de Anglese).
Rosel, (continuando la conversación.)-Iba ya á
abandonar á Niza, cuando recibí vuestra carta y
no tu ve sino tomar el primer tren que sale para
acá. Así, pues, 'mi querido Doctor, dadme algunas explicaciones. ¿ Qué negocio urgente es el
que qs ha obligado á llamarme? ¿ Y adónde me lleváis?

•

El Doctor.-A casa de la señora de Anglese.
Rosel, (deteniéndose estupefacto).-A casa.dela
señora de Anglese?. : .. ¡cómo! ¿ Acaso habéis• olvidado que hace dos años .. . ..
El Doctor.-No he olvidado nada. Hace dos
años, obligada· por un sentimiento que ,honra mucho á la señora de Anglese, y de comun· acuerdo
vos y ella, resolvistéis cortar de una manera brusca, las relaciones de amistad que existían entre los
dos. El motivo de la separación no lo ignoro tampoco. Ella, de honradez intachable, temiendo, no
sin razón, las hacechanzas de amor, y no ocultándosele ya el sentimiento que os llevaba con tanta
frecuencia á su casa, os suplicó que partiérais; y
vos consentísteis, juzgando que pues la aventura
no podría ir más lejos en tratándose de una alma
como aquella, el camino mejor sería poner tierra
de por medio entre los dos.
Rosel.-Además; recordad la tercera cirrunstancia: que el marido no parecía verme con buenos ojos ....
El Doctor.-Eso es; el señor de Anglese comenzaba ya á entrar en cuidado al observar la influencia que ejercíais sobre su mujer. Después de
esta ruptura cordial, voz habéis entrado en el gran
mundo, y como, al fin, no habéis nunca e~perimentado por la señora de Anglese una de esas pasiones exclusivas .....
Rosel, (tranquilamente.)-La he amado bastanJ.. J

••..•

El Doctor.-Sí, lo bastante para conservar un
recuerdo agradable. . . pero un recuerdo que no
sería capaz de daros la muerte.
Rosel.-¡ Oh, no! como á ella tampoco ...
El doctor, (deteniéndose gravemente.)-¿ Ella?
¡ ella se muere! ...
Rosel.-¡ Qué locura! Cierto es que siempre fué
delicada; pero ... veamos, ¿ qué es lo que tiene
ahora? ¿ cuál es la enfermedad? .• ... .
El Doctor.-Ninguna ... . el hecho es que se va
... que se va . . . Una idea moral, y con ella se le
v,i la vida, asi, poquito á poquito y cada día más.
Su marido, loco de dolor, lo ha intentado todo

por salvarla. Acaba de comprarle la villa Smeraldi con la esperanza de que este país, todo-lleno de
sol y de flores, le volverá la salud. • Pero ¡ nada!
¡ Bien honda está la ponzoña! ...
Rosel.-Pero en fin, Doctor, ¿ y la ciencia? ...
El Doctor.-¡ Ah! pobre amigo, ¡ la ciencia!. ..
¿ pretendéis curar el corazón con la ciencia? ... . .
N ó, nó; no hay que esperar ya. El fin es inevi table, y ser~ muy próximo, si el remedio supremo
que voy a ensayar con vos .....
.
Rosel, (vivamente).-¿ Conmigo?
•
El Doctor.-Sólo una revolución del sentimiento puede ef~ctuar el milagro. Al veros de pronto,
tra~ ausencia tan larga, experimentará una indecible sorpresa y con esta vendrá la crisis que
espero con tanta ansiedad.
Rosel.-Pero su marido .....
El doctor, (un tanto confuso.) M:e las he compuesto de man~r~ que esté ausente por algunas
horas. Como medico, creo estar en mi deber luchando hasta con el mismo
imposible y no preocupándome sino por el resultado
feliz de mi enferma. Soy yo
quien os ha llamado y quien
os trae. Cargo con la responsabilidad. ¿.Consentís, pues?
Rosel.-Sí. . . sí . . . sin
duda. ¡ Pobre mujer!
El Doctor, (llegando á la
puerta de la villa).-Esta
es la casa. Entremos .....
¡ Ah! se me olvidaba; una
palabra: recordad que para
ciertas ocasiones hay mentiras qu~ pueden ser bienhechoras.
El Doctor y Rosel penetraron al jardín, .un verdadero
paraíso, esmaltado de geráneos, amarilis y crisantemos. Los rosales y los ·heliotr~pos adornan la verja.
Después de atrav.esar .una
avenida de lilas, llegan á una
terraza cubierta de vidrios de colores y adornada
por grandes ventanas. El aroma de las flores del
jardín, llega hasta allí, difundiéndose en el aire
tibio y suave..: En una poltrona rodeada de cojines,
r~p?sa la senora de Anglese, casi acostada, y muy
pahda, con grandes círculos negros al derredor
de sus ojos, y agitada por la respiración fatiaosa
0
de la fiebre.
El poctor, (alegremente.)-Seüora, os traigo
una v1S1ta. . . . el señor de Rosel! . . ..
_(Incorporántlose bruscamente con un movimiento nervioso, más pálida todavía, como si toda su sa?gre afluyera al corazón, la señora de .Anglese mua con ojos febriles, sin comprender lo
que ve.)
_El Doctor.-Nuestro amigo que está pasando
una temporad~ en Niza, ha venido á pedirme nuevas de vos, y a fe mía, como yo no vivo tan lejos
de vuestra casa, he querido traerlo para mostrarle un caso de enfermedad, donde el paciente no se
restablece porque no quiere.....
. (Rosel, á la señora_ de Anglese, que permanece
sm ,~ar respuesta.)-Espero, señora, que no guardareis por esto resentimiento alguno al Doctor? ....
_(La señora de Anglese, con una sonrisa que ilu1:nna de pronto su rostro entristecido.)-No senor; no le irnardaré r_esentimiento alguno ...'. ni
á vos tampoco .... Si Travernan lo ha autorizado, s~ la significación que ésto tiene: que cree
:va mi estado más grave de lo que parece y que ...
e°: fin, no me asusto mucho por eso; todo es lo
mismo para mí!
El doctor.-:--¡ Qué ~ocura! Por el contrario.
Y O no lo hubiera pernntido absolutamente si vuestro estado fuera como creís, señora; y esto se ha
~echo con todas las precauciones debidas . .. El senor de ~nglese, vuestro esposo ha salido .... .
La senora vivamente.-¡ Ah!
El ,doctor.~Sí ..... fué por algunas horas á
Menton!. envian~ome recado de que viniera á
ª?ompanaros, as~ pues, he venido, y ahora permitidme que pase a prepararo1i1 la poción, he encon-

trado una nueva fórmula que ... permitidme, señora .. ...
La señora de Anglese.-¿ Para qué esa nueva
fórmula, Doctor?
·
El Doctor.-¡ Cómo! La vida es buena mientr¡i
vemos á nuestro lado amigos cariüosos que se interesen por nuestra salud ...Acostaos, señora. (El
Doctor le ayuda á recostarseentreloscojines, y luego dirigiéndose á Rosel) os doy un cuarto de hora solamente. No prescribo la simpatía sino á dósis homeopáticas. (Sale el Doctor).
(La señora de Anglese, con las mejillas coloreadas. )- Acercaos, señor Rosel. ... un poco más .. .
me fatiga mucho hablar en voz alta .. . ..
Rosel, (acercándose.)-Entonces es cierto . . ¿No
me guarda.is rencor? (Por toda respuesta, y con un
movimiento expontáneo, ella le tiende la manosu pobre mano crispada, de palidez mate, sin una
gota de sangre, transparente, que él agita de una
manera efusiva.)
Rosal.-¡ Cómo tembláis, señora, ¿ tenéis frío?
La señora de Anglese.-Sí, mucho frío, siempre
lo sien.to ... La llama se apaga. . . habéis hecho
muy bien en venir ...
Rosel, (protestando).-~ Pero es que yo no he venido por. eso! ¡ Y o os lo juro! Constantemente he
estado pidiendo á Tavernan noticias vuestras, ~
hasta hoy me permite venir seguro de vuestro estado que es visiblemente mejor ...
(La señora de Anglese con una tristeza resignada).-No me engañéis, amigo mío, no tan fácilmente se engaña á los que están ya tan cerca del
fin y que ven todas las cosas de la tierra con una
lucid?~ extraña!_ Si el Doctor ha permitido que
ve~gai~, no es ~~no porq?-e. . . Mas ¿ qué importa
el motivo? Estais en nn casa ... he allí una ale9ría_con 1~ que yo no contaba hoy, y que ha traído
a mis labios una sonrisa.
. R?sel.-Si viérais qué profunda tristeza ·siento
de ou que os empeñáis en hablar así .... con tanta
desesperación....
La seño~~ de Anglese.-¡Oh! no; si yo no tengo
desesperacion alguna; por el oontrario, estoy muy
content~ de morir. E~ último momento que, para
los demas, es tan ternble, no lo veo yo sino como
u1:a cosa dulce, dulcísi1;1a, será un suspiro un poco
mas largo que los demas, con el rostro vuelto á la
pared . . . eso será todo ...
Rosel.-¡ Qué insensatez! Vos no estáis en el caso de hablar así, señora. Yo que he dejado de veros

Domin"gc · 28 de Enero' de 1900.

EL MUNDO lLUSTRADO

p_or espacio de dos años, puedo decirlo con verdad y
R~sel.-¡ Tened cuidado! no sea que una imprusm temor de equivocarme: os encuentro mejor que dencia . ....
ante_s ... es decir ... menos cambiada .. . ¡ Oh! ¡ muLa señora de Anglese.-¡ Oh! ¡ qué n:r.i:prudencia!
chísrmo menos! . . . estáis igual.
Ayu~adme ... Deseo estar por algunos momentos
La señora de Anglese.-No obliguéis á vuestros de pie en la vida, y así, á vuestro lado ... Vos me
labios á pronunciar palabras que están desmintien-• sostendreis bien ... sois fuerte ... y luego que, yo
d_~ vuestros ojos. No tengo ya m esperanza ni ilu- no estoy _muy pesada. (~osel la ayuda á lev!illtarse,
sion alguna; pero os digo que no me siento ape- Y. ella se mcorpora en la poltrona, sonriendo infannada por ello. Así, pues, no hablemo\ más de eso. tilmente.) ¿ No es cierto que no peso nada?
Me hacéis una visita, quizá la última, y me sien~?sel, c?n galantería.-Asi es, el peso es de un
~o• hoy muy feliz, no amarguem-0s estos breves recien nacido . .. el de un pájaro!. ...
mstantes con pensamientos t ristes.
La señora de Anglese.-Llevadme hacia el aire
Rosel,(después de una pausa.)--Hay,sinembargo, hacia la luz! Las aves cuando presienten su mue/
una cosa en vos, que no ha cambiado, una cosa te, van á cantar una vez más sobre la copa de los
que se ha hecho más bella. . . vuestra mirada se- altos árboles! Vamos allá, al borde de la terrañora, vuestros grandes ojos llenos de infinita dul- za .. d oh! pero qué lejos!. .. no parece sino que
zura y de luz . . . Sí, los miro, los veo tales como ~unca habremos de llegar allá. ¿ No os fatigo, selos ví_ la prime!"ª vez que nos encontramos, hace nor de Rosel?
Rosel.- j Oh! no; pero vos ¿podréis? (Mirándotres anos, en casa _de la Duquesa de Lignery, y tales
como los ví tam L1én, un tanto entristecidos cuan- la anhelosa y pálida como la cera).
(La señora de Anglese, sin responder, y contemdo nos vimos la última vez, para separar~os! . ..
Y. ¡vamo~! que no han estado lejos de mi pensa- plando el admirable paisaje.)-¡ Qué hermosa namiento m un minuto!. ...
tura!eza! . . . Me parece que nunca la he visto! ...
(La señora de Anglese, sonríe con aire de duda.) i Que a~ul está el mar! un azul suave . . ... allá, e'"l
Rosel.-Es que . nunca os he olvida.do, señora, el horizonte, donde se balancean aquellas velas
¿.no acaso os he dado la más grande prueba de bla1;-cas!. . . ¡ qué l~jos!. .. ¡ y aún es más atrús tv•
daV1a donde voy yo!. ....
amor, separándome de vuestro lado?
. La se~ora de ~nglese.-Sí, ciertamente y os
(Rosel, sin encontrar palabras con qué responP~~o perdon por mis_palabras, ¡ Oh! si vuestr! afec- der.)-¿ _!'or qué pensar siempre en eso?
é10n 1:1º es .como mi salud, podéis decir cuanto
La senora de Anglese.-¡ Y esas flores que naqueráis que yo lo creeré todo!
cen hasta en las rocas ... ¡ mirad! todas esas flores

Rosel, retirándose y saludando á de Analese
con
0
voz muy baja.-Os pido perdón, señor!
De.Anglese.-No .. . yo· lo sabía!. ..
}losel, ~i~aménte.-Es decir que vos, señor, habeis permitido . ....
pe Anglese, con un gran sollozo.-Ya lo veis,
senor de Rosel, es que yo la amaba más profundamente qv.e vos! ... . .
MIOHEL PROVINS.

ARTISTAS ESPAÑOLES
LO QUE SE DICE mr M.4.DRm.
~ex:!,,

,
t()49"''.-E ste es e1 numero
de actores y actrices que

e~;mos en España, según la última estadística
ta 'y sk~:ªª: q~e codn tr¡!s mil cuatrocientos noven~
.
comicos • ambos sexos no puede or a
m~rse
compañía para el. teatro Español g T~np~e e se_r, ó mejor dicho, no debe ser .
númer~ dJ~;ti~~~;~:ble que en ese c~nsid~rable
renta que serían útil:/or men?s. tremta o euazar lo que parece irrcaliz~bf p~oQpo?ito para realide calcular :
e. e: ue menos se pueN o diré yo que t 1
.
.
tos y pico que a /n re os tres mil cuatrocienL
comedias abundenn Jan PV~r esos pueblos haciendo
'
.os icos y los C 1
algo sabríamos de ell
M. d . a vos, porque
· •
os en a r1d · pe d
vmcias ha salido el notable acto Tu ro e provaron con ellos á Buenos Ai { G entes, que lledoza; de provincias hubo res tª uerrero y Menble actor Gonzál
que raer al muy notael "Cyrano ·" d ez pa~a ~eempl~zar á Mendoza en
Carmen C
e provmcias vmieron Julia Sala Y
ría Tubau~ /:;tle et~e~u~!fmpo_ la Boldum y Máarroja el censo al auno
yd ~ico de actor¡:!s que
tiene duda. : 0
se po ria escoger; esto no
Con ellos, y con los que a,
h
escena y muestran felic diun °:º. an salido á la
tres ó cuatro alumno es spos1c10~es (yo tengG
ría fácil organizar al;o s;mamente dispuestos), sedo no hay nadie neces ..· orqu~ en este bajo munDios) en un día desa ano, 1 s1 (lo que no quiera
nato y la Cobeña y l prec1eran Thuillier J ·Dootros como constituy:n fº ! ª Oltega .Y tantos
el público tiene co,;tumb;e ~uc ~o : artistas que
porgue el teatro no puede e º!r, Lo ros vendrían,
morir. o que h
que tn el teatro sucede lo m·
ay, es
ca : llevamos treinta a d8mo que en la políticomedia nacional á lo no~ e ver representar la
mismos cómicos malos\:,ismot actores, y con los
l)lico ama la novedad
mos ir~do. Pero el púde actores jóvenes, bie~
do vies~ una_ ~o?ena
representando muchas com
y bien dmg1dos,
público se encar aría
e ias nuevas, el miSJnQ.
españoles no dangho c~e ªá~ntarles. Los autores
eme las compañías sln d~ _1a\ á los teatros, porber en ellas más que un e, cien es, y no suele hael autor vaya d~scansadi. o dos actores en q11ienés
De los teatros por horas e
tistas se ven condenado á , ? 1os. cuales lo,; Rrchulos, ratas munici a1 nf. mterpretar más que
castañeros n'ovillerosp ed ifadores, aguad ore:-;,
la lit§ratu~a canallesc~ !e ;~ ~ ¡,ersonal Lajo de
nos actore1&gt; y sobre tod
na~ sac;ir mu_v lmemuy notabl~s y' con m ho, ac,trir1's, oue las hay
•
uc r; 1 :? ento · (' ; · d
que 1as "estrellas" de A 1 l - z . c. {u.en u,la
en un teatro serio d ,Pº o, a arzuela y Eslava,
Con las dos SeaurafºJ ~ian _dar 1.n gran resultado?

ur~t

r

!º

b-

f

C::flºª

Rosel.-¿ Me permitiréis hablar de una manera ·.J.yo aroma llega hasta aquí ... las rosas, los heliofranca ?
tropos, las retamas ... ¿No recordáis haberme leíLa señora de Anglese.-Sí, y yo también voy á do un pasaje de d'Amunzir, en aquel camino borhacerlo.
Ya no pienso sino en Dios ami- deado por las retamas en floI'?
go mío, en Dios á quien he obedecido hast~ el saRosel.-Sí .... lo recuerdo . .. . .
crificio . .. Tod? s,e ha acab~do en mí ... siento que
La
señora de Anglese.-Es decir que existen seno queda en m1 ser rasgo nmguno de pasión humares
que,
en este paisaje maravilloso bajo el calor
mana . . . es solamente en mi alma donde queda algo muy dulce que es lo que va á causar mi muer- del sol, en medio de e~ta alegre n;~uraleza, pueden amar .... amar libremente, sm ser culpate ...
• bles?_. ... . ¿ ~s decir, que hay seres para quienes
Rosel.-¡ Diana!
La 'señora de Anglese.-Es por haberos amado esa d~cha ,e~1ste? (Su_ voz tiembla y cada vez se hace mas debil) ¡ La dicha ! para mí, nunca ... nuntanto, cuando yo ni quería ni p~día ser vuestra ...
ca• . ... ¡ Dios mío, siento que yoy á morir, ¡ pereso es lo que ha acabado con IllÍ vida. Esta c~e- donadme!
.... Adiós, señor Ro~el ....
si?n que hago, la oirá esta noche mi confeso1' y
Rosel,
asustado
de .ver su semblante inmóvil D10s habrá de perdonármela ¿ no creía? No hay ·
para qué llorar y entristecerse. (Al ver que Rosel i Diana!. . ... ¿ Qué tenéis? .. . ¿No ois que os hase cub~e el rostr? con las manos). Ya lo veis voy blo? . . . ¡ Respondedme !. .. ¡ Socorro, socorro!
(Violentamente la toma en sus brazos y la lleá monr en medio de un sueño tranquilo y dulce . .. y v?s. conser~aréis de mí un recuerdo muy va hacia la poltrona. Bruscamente, dos puertas se
puro, casi mmaterial, el recuerdo de las historias ª?ren, y Tavern_an y el señor de Anglese se precipitan prorrumpiendo á la vez en un solo grito de
que no se concluyen aquí en la tierra! ...
Rosel, (mirando que ella hace un ezfuerzo por le- terror).
vantarse.)-¿ Qué es lo que intentáis?
-¿Muerta?
La señora de Anglese.-Levantarme, sí. ¡ Lo
El doctor, inclinándose ~obre el corazón de la
que no he. ~echo en un mes! . . . Hoy me porto. co- señora de Anglese.-Aun no; pero ... ¡ esto se ha
ID') u:::1a mnr..
acabado! no recobra:rá el conocimiento .. . ..

.

.

•

y

.¡,

na. Perales, B°rú, tA!fu~i:~ra~no, Lu~recia Aramosa figura y gran talent d 1 que faenen herhacer siete í{ ocho damas ~e ~ escena, hay para
No es difícil ni much
ea ro de verso.
un buen .cuadr~ de com/ -~en~s, _llegar á r~unir
cuando sabemos que ha a~ia c micodramática, y
mil cuatrocientos nove~t:º /n·d~ f,ºr Españ.~ "ires
bos sexos no hay para u, d sie e actores de amt~ de est~s artist~s viie~ Js~~pe~ar; }amavor parpiezas malas y á cantar c e_ icailfs a representar
reales la hora. La entradanc1onc as de teatro á 2
dignificaría, trabajarían : en e¡ teatro ~rande les
arte español lo ganaría Aºr ID s ~ntusiasmo y el
el suelo, en todo éne; d uerza e echarnos por
á creer que debem~s an~are cosas, hem?3 llegado
no es verdad., lo que sobranen
en cuaEtro Pte.s,
.v e~to
8
11;1entos aislados para reedificarlo t 0 ~ana son elefaón es dar con quien t
. o. La cuesreunirlos y hacer un
y tesón para

f

co:~:t:edios

�· Et MUNDO ILUSTRADO

D6hm:go 28 de Enero· de_ 1900.

•

La Compflñía "Scalchi" de Conciertos.
•

EL

MUNDO ILUSTRADO
•

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 5

MÉXICO, FEBRERO 4 DE 1900.

Director: Lic. BAFAEL BÉYES SPflll'DOLA.

8UBSCRJPr.TON MENSUAL FORANEA, 81.50
!Dl!M IDElll EN LA CAPITAL, $L25

Gerente: AJll'TOJll'IO CUY ÁS.

En achaques de andante teatrel'Ía, el público se
ha convencido de que más vale ''uua" María Gue' y paga cmco
·
rrero que "diez" P ard aves,
pesos por
tr~s actos de Moret ó Lope con mayor agrado, que
vemte pesetas por los clesi~udos de !as "Instantáneas" y las romanzas del Sr. Vigil.
-&lt;:::,.,CX::,..

SEÑOBA DE PASQUALI, Soprano,

La Capital de la República ha demostrado en estos últimos tiempos, que no sólo "sabe" sino que también "puede" pagar espectáculos caros.
Si en materia de arte se había calumníado un poco al público, en asuntos económicos se incurrió en u11 error al imaginar que no habria dinero bastante para sostener Compañías á pr€c:os más altos que los que ordinariamente rigen
en nuestras salas de espectáculos. ·
De Agosto á la :fecha, hemos tenido do~
compañías de ópera-la temporada de la
Chalía en Orrín y la "season" de Sieni
en nuestro primer coliseo-la campaña
p.e María Guerrero, brillnnH ;'lla como
r ~i::.¼.tdo artístico y como negocio; y en
perspectiva una serie de audiciones de la
Scal~hi, otra temporada de la "troupe"
espanola y el "prospectus" Padereuski.
Decididamente la buena ciudad de Méx:c:&gt; va queriéndose codear con las 0"'randes capitales.
Y si no, aquí está la prueba: un aficionado á la estadística, ciencia q1.1.e, á las
veces, hace hermosas instrumentaciones
numér icas, nos hace saber que sólo en el
~ ~e E?ero de, cs~e año se han 15astado
en cl1verswnes pub!tcas más ele "doscientos mil pesos."
A este. dato deben os agregar que un
e3:llprnsano de teatros americano que nos
v1s1ta actualmente, estudia nuestro "me'.lio ambiente" artístico con objeto de
.maugurar campañas e,dnicas, trayéndonos )menas compañ(a«. partiendo de los
precios que en estos últimos meses se han
.i:atis:fecho.
0

"El Mundo Ilustrado,') que siempre ha reco"'ido
en sus páginas todo lo que se relaciona con° los
grandes acontecimientos artísticos, presenta hov
á sus lectores á los princiµales mie1:1h.1·0-&lt; de )ii, Cmdpañía de conciertos, á cuyo frente figura la señora
Sofía Scalchi, y que según anuncia. dará. solamente cuatro audiciones en esta capital.
. Si nos conv~rtiéramos en ecp de la fama de que
vienen precedidos, anunciariamos en estas líneas
la llegada de un grupo de ll'ftistas verdaderamente
notables; pero la experiencia nos hace ser cautos
~
y no haremos en estas líneas derroches de elogios, ~•!i)
pues esperamos que en la:: , ;¡rimeras audiciones ~. • •::
queden comprobados los meritos de estas celebri- •
,
.,,-..,¡..,.~ lades.
•
J◄'
t ' 1 S
·
© 8
SEfrOB DE PASQUALI, Tenor.
· _n cuan o a a senora calchi, que ya es cono· ellos más que lo que refieren las crónicas
extranjeras y que vamos á transcribir
en extracto:
El tenor PasquaH, joven y de buena
presencia, es natural de Palermo y hombre de posición social, puesto que tiene
e~ título de Ingeniero Civil, pero entusiasta po~ la música cambió el compás y
el teodolito por el teatro, y se dice que
ha resultado un tenor lírico de los que
llaman la atención en su género y que
han conquistado fama y triunfos en los
principales teatros efe Estados Unidos.
La soprano, señora de Pasquali, une á
su belleza sorprendente muy buenas
ªotes de artista, distinguiéndose, sobre
todo,. por su manera de vocalizar que le
permite rematar perfectamente todas
las notas que emite, con una pureza quJ
llama la atención.
El barítono Franceschetti, dícese qne
es muy conocido en Europa y que ha
llegado á ser predilecto de diversos miembros de las familias reales, entre otros
del Príncipe de Gales y de la reina Mar~
garita, quien le reg.aló en al"'una vez
un fistol de brillantes valiosos.º.
Por último, el :Maestro Director señor
Lo Verdi, también viene precedido de
fama y se califica ele muy notable.
Entre sus trin~fos se refiere el que obtuvo con motivo de una composición
que se titula "Marcha de los Reyes" y
que :fué dedicada á los monarcas de 'rtalia; .L~ . primera ejecución de esta pieza
:fue d_mg1da por el au tor, asistieron los
mencionados monarcas y tomó parte en
la_ audición un coro compuesto de mil
senoras que se escogieron entre la princiSl".ÍiOBA SOFIA SCALCBI.
pal noblez1 de Italia.
cicla en México, solo queda una reserva que hacer
antes de presaiiarsustriunfos : ¿ conservará las mismas facultades que durante su corta permanencia
en la metrópoli la elevaban al grado de competir
con Adelina Patti?
Si esto es así, el público de Mbxico es indudable
que va á tener oportunidad de hacer una ovació-a
á una de las verdaderas estrellas del arte, pues aun
cuando mucho se ha adelantado en gusto artístico,
es unánime opinión que la que cantó como lo hizo
la señora Scal_c~i, ur¡a "Semíramis" que aún se
recuerda en :Mex1co, en todas partes y en cualquier
tiempo será aclamada.
La señora Scllchi, no solo en México donde relativamente hemos visto tan poco ne a1:te, sino en
e~ mundo entero, en las más graneles y populosas
ciudades europeas ha sido calificada cerno un "'enio.
¡ Ojalá la podamos ad.mirar revestida co~ tan
preciosas facultades!
~

A , FBAJll'CESCHETTI, Baritcr.o,

En cuanto á los demás artistas no sabemos de

Fausto sin

)Yfefisf6fe/es.

,.
Cuadro de Eduardo Grunneri.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 4, Enero 28</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Atzimba</name>
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        <name>Baile Teziutlán</name>
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        <name>Cuartes de Caballería</name>
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        <name>General Bernardo Reyes</name>
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        <name>La leyenda del crimen</name>
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        <name>Museo Nacional</name>
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        <name>Parque recreativo</name>
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        <name>Principio del año Santo</name>
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        <name>Teatro del Renacimiento</name>
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                    <text>· Et MUNDO ILUSTRADO

D6hm:go 28 de Enero· de_ 1900.

•

La Compflñía "Scalchi" de Conciertos.
•

EL

MUNDO ILUSTRADO
•

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 5

MÉXICO, FEBRERO 4 DE 1900.

Director: Lic. BAFAEL BÉYES SPflll'DOLA.

8UBSCRJPr.TON MENSUAL FORANEA, 81.50
!Dl!M IDElll EN LA CAPITAL, $L25

Gerente: AJll'TOJll'IO CUY ÁS.

En achaques de andante teatrel'Ía, el público se
ha convencido de que más vale ''uua" María Gue' y paga cmco
·
rrero que "diez" P ard aves,
pesos por
tr~s actos de Moret ó Lope con mayor agrado, que
vemte pesetas por los clesi~udos de !as "Instantáneas" y las romanzas del Sr. Vigil.
-&lt;:::,.,CX::,..

SEÑOBA DE PASQUALI, Soprano,

La Capital de la República ha demostrado en estos últimos tiempos, que no sólo "sabe" sino que también "puede" pagar espectáculos caros.
Si en materia de arte se había calumníado un poco al público, en asuntos económicos se incurrió en u11 error al imaginar que no habria dinero bastante para sostener Compañías á pr€c:os más altos que los que ordinariamente rigen
en nuestras salas de espectáculos. ·
De Agosto á la :fecha, hemos tenido do~
compañías de ópera-la temporada de la
Chalía en Orrín y la "season" de Sieni
en nuestro primer coliseo-la campaña
p.e María Guerrero, brillnnH ;'lla como
r ~i::.¼.tdo artístico y como negocio; y en
perspectiva una serie de audiciones de la
Scal~hi, otra temporada de la "troupe"
espanola y el "prospectus" Padereuski.
Decididamente la buena ciudad de Méx:c:&gt; va queriéndose codear con las 0"'randes capitales.
Y si no, aquí está la prueba: un aficionado á la estadística, ciencia q1.1.e, á las
veces, hace hermosas instrumentaciones
numér icas, nos hace saber que sólo en el
~ ~e E?ero de, cs~e año se han 15astado
en cl1verswnes pub!tcas más ele "doscientos mil pesos."
A este. dato deben os agregar que un
e3:llprnsano de teatros americano que nos
v1s1ta actualmente, estudia nuestro "me'.lio ambiente" artístico con objeto de
.maugurar campañas e,dnicas, trayéndonos )menas compañ(a«. partiendo de los
precios que en estos últimos meses se han
.i:atis:fecho.
0

"El Mundo Ilustrado,') que siempre ha reco"'ido
en sus páginas todo lo que se relaciona con° los
grandes acontecimientos artísticos, presenta hov
á sus lectores á los princiµales mie1:1h.1·0-&lt; de )ii, Cmdpañía de conciertos, á cuyo frente figura la señora
Sofía Scalchi, y que según anuncia. dará. solamente cuatro audiciones en esta capital.
. Si nos conv~rtiéramos en ecp de la fama de que
vienen precedidos, anunciariamos en estas líneas
la llegada de un grupo de ll'ftistas verdaderamente
notables; pero la experiencia nos hace ser cautos
~
y no haremos en estas líneas derroches de elogios, ~•!i)
pues esperamos que en la:: , ;¡rimeras audiciones ~. • •::
queden comprobados los meritos de estas celebri- •
,
.,,-..,¡..,.~ lades.
•
J◄'
t ' 1 S
·
© 8
SEfrOB DE PASQUALI, Tenor.
· _n cuan o a a senora calchi, que ya es cono· ellos más que lo que refieren las crónicas
extranjeras y que vamos á transcribir
en extracto:
El tenor PasquaH, joven y de buena
presencia, es natural de Palermo y hombre de posición social, puesto que tiene
e~ título de Ingeniero Civil, pero entusiasta po~ la música cambió el compás y
el teodolito por el teatro, y se dice que
ha resultado un tenor lírico de los que
llaman la atención en su género y que
han conquistado fama y triunfos en los
principales teatros efe Estados Unidos.
La soprano, señora de Pasquali, une á
su belleza sorprendente muy buenas
ªotes de artista, distinguiéndose, sobre
todo,. por su manera de vocalizar que le
permite rematar perfectamente todas
las notas que emite, con una pureza quJ
llama la atención.
El barítono Franceschetti, dícese qne
es muy conocido en Europa y que ha
llegado á ser predilecto de diversos miembros de las familias reales, entre otros
del Príncipe de Gales y de la reina Mar~
garita, quien le reg.aló en al"'una vez
un fistol de brillantes valiosos.º.
Por último, el :Maestro Director señor
Lo Verdi, también viene precedido de
fama y se califica ele muy notable.
Entre sus trin~fos se refiere el que obtuvo con motivo de una composición
que se titula "Marcha de los Reyes" y
que :fué dedicada á los monarcas de 'rtalia; .L~ . primera ejecución de esta pieza
:fue d_mg1da por el au tor, asistieron los
mencionados monarcas y tomó parte en
la_ audición un coro compuesto de mil
senoras que se escogieron entre la princiSl".ÍiOBA SOFIA SCALCBI.
pal noblez1 de Italia.
cicla en México, solo queda una reserva que hacer
antes de presaiiarsustriunfos : ¿ conservará las mismas facultades que durante su corta permanencia
en la metrópoli la elevaban al grado de competir
con Adelina Patti?
Si esto es así, el público de Mbxico es indudable
que va á tener oportunidad de hacer una ovació-a
á una de las verdaderas estrellas del arte, pues aun
cuando mucho se ha adelantado en gusto artístico,
es unánime opinión que la que cantó como lo hizo
la señora Scal_c~i, ur¡a "Semíramis" que aún se
recuerda en :Mex1co, en todas partes y en cualquier
tiempo será aclamada.
La señora Scllchi, no solo en México donde relativamente hemos visto tan poco ne a1:te, sino en
e~ mundo entero, en las más graneles y populosas
ciudades europeas ha sido calificada cerno un "'enio.
¡ Ojalá la podamos ad.mirar revestida co~ tan
preciosas facultades!
~

A , FBAJll'CESCHETTI, Baritcr.o,

En cuanto á los demás artistas no sabemos de

Fausto sin

)Yfefisf6fe/es.

,.
Cuadro de Eduardo Grunneri.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Febrero de 1900.

Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

ué lástima dan estes blances y sonrcsados -~ijo~
Je las húmedas praderas verd~s de A?10n o
de sus azules montañas que la .mebla es ~a y
vi~tan las alegres caravanas de. "sportmen, morir y morir entre las rocas sedientas de syr:
de las cuencas del Orange ·Y del Tugela · : · d
bóeros carne rica y sana, no carne destmaf ª.
'
ser consumida
en la guerra por e1eber pro es10nal como la•de los soldados, sino de lab~3:doresbde
trabajo y hogar, jefes de grandes fam1has, a orrecedores del alcohol (este es el secreto de . ~u
resistencia) y bravos con sus tres a~ma~, adnmable" en la sangre la una, en la conciencia la otr~,
la ;ercera en la mano: la salud, el amor á la patna
y el rifle...
. .. d
d' d
Dicen que hay naciones c1v~hza as ¿ ~n ';
andan? Muéstrenmelas ustedes; s1 las hay, e: que
haceni9

do bajo la pesada tiara de oro y llevando en las
manos sendas espadas: la del poder _so~re Ro1;1a Y
la del poder sobTe fl mundo; aq~el Jubileo fue como un apoteo~is de la teocracia. Aquel Papa se
creía un verdadero rey de reyes, sobre su tiara el
cielo, las coronas á sus pies; inmenso de majestad
y de soberbia, el futuro condenado al mfierno
l. El año santo.-2. La epopeya Sud-africana.- del Dante llegó al altar, en torno del cual en
3. Un troz@ de literatura académica.
enormes platos de cobre, recogían l?s sacrist~nes
el dinero y las joyas que los peregrmos ofrec1an,
1.-¿ Remplazarán las tropas italianas á Ias in- y allí entonó con voz robusta y temblona (yo la
glesas en la guarda de las recién conquistadas oí) un "Te D~um': coreado en "?n lat~ que
comarcas del Sudán, para que puedan los ven- más bien parecia hungaro, polaco o aleman, por
cedores de Ondurman ir á tomar parte en la ope- las apiñadas multitudes que llenaban hasta revenraciones del General Buller para socorrer á Lady tarlas las naves del templo, se derramaban por los
Smith, que tienen traza de durar bastante? Pu- atrios y formaban una pirámide en derredor de
dan los políticos europeos de que ~n ~al ave~tu- la famosa estatua de San Pedro (un bronce romara pueden meter los ingleses á los 1~ahanos, mie~- no probablemente un Júpiter), cuyos pies enortras sea Ministro d~l rey Humbe~to
Sr. Vis- m~s se iban gastando á fuerza de besos.
Quién había de decir á aquel rey de re~es, al
conti-Venosta que es la prudencia IIllSma Y el
mismísimo talento. ¿ Qué podr~ ofrecer !i:i,gla; vicario de Cristo, que poco tiempo despues, so3.-No· resisto á la tentación de ensayar, par_a
terra en cambio de esto? ¿Una alianza mantima. bre el solio mismo, un bandido, á sueldo del rey solaz de mis lectored, la traducción de un bn¿Pero, contra quién?¿ Contra F~~ncia? Ser~a _es; cristianísimo de Francia, había de golpear sus llantísimo fragmento del discur~o. que, al to~~r
to insensato. ¿ Una compensac10n en Egipto.
carrillos sagrados y rubicundos con su guante de posesión hace pocos días ele su sit1~l de acadenuLos ingleses no han de soltar de grado una sola fierro· eso sí no lo ví, pero lo ·supe, (la verdad es co, pronunció Lavedan, tan ?~noc1dopor la grayarda del valle del. _N_ilo. ¿ Una guerra di des- que l¿ supe poco menos de seiscientos años des- cia maligna con que ha satll':zado los, defectos
quite contra los ab1S1mos, los b?ers negro~. Esto pués\ que á consecuencia de ese desacato hornm- de la sociedad elegante de Pans, .con solo retr~equivaldría á extrangular á Itaha con los rmpues- do Bonifacio VIII había muerto de dolor y de tarla fielmente. Este trozo literario, es una fimtos que exigiría tamaña a~en~ura.
.
ira,' no era para menos. . , .
.
,
sima página de historia; ved si no. Se trata de los
Es preferible que los _italianos sig~n desenPero el jubileo no muno; smo que como servia años de explendor y confianza loca del segundo
volviéndose en paz, trabaJo~amente, , b:en lo ~a- para poner en contacto íntimo á la cristianidad con imperio francés.
.
.
bemos, desde el punto de vista econoIIllC0, mara- Roma y además dejaba en los nla~nes de co~re
"Nuestros mayores habían sentido el reJuvevillosamente desde el intelectual y que, por ahora, · de los sacristanes un óbolo excesivamente pm- neciruiento que trae consigo un género de rnanlse contente con vigilar por la segmidad de los pe- ciie vino la idea de repetirlos cuantas veces se festación de que todavía guardaban aunque menos
t&gt;
'
pudiera.
Se pudo des~~ luego eD: 1_350 y, au~iq_ue repetida, la saludable costmnóre : un regreso de
. r e"'rinos del "Año Santo."
Han visto los lectores en todos los diarios los el Papa estaba en Avmon, la cnshandad fue, m- tropas victoriosas. París había visto desfilar bapormenores de Iª. curios~ cerem~nia _con qu~ se vitada tlolemnemente y estimulada por todo gene- jo una metralla de rosas á nues~r?s soldados enfl~abre cada veinticmco anos el ano del Jubileo, ro de perdones é indulgencias, á hacer á la tum- quecidos y atezados por ese dmno . sol de Italia
echando abajo una puerta de la basílica de San ba de los Apóstoles una visita que el Pontífice que una vez más les daba la p~tma de la gl?Pedro durante esos mismos años cerrada y por se disponía concienzudamente á no hacer. La ver- ria. . . El presente era, pues, lummoso, prometia
donde' penetra solo el Papa. Por. cierto que _la dad es que los Papas de enton~~s estab~n halla- el porvenir cosechas iguales á las del pasado. Los
alocución con este motivo pronunciada por Leon dísimos con la dulce vida de Avmon, baJO el dul- hombres llenos de ardor, cumplían aún sus juraXIII, que, probablemente, _morirá durante e~ año ce clima que vió crecer (en ese tiempo precisa- mentos de fidelidad, las mujeres olvidaban gussanto no tiene nada de tierna para el gobrnrno mente) á la Laura del Petrarca1 como una tosas los suyos; todo el mundo podía pensar e~
italia;o. Mientras el rey Humberto no obligue flor franco-italiana· esto de flor lo digo por puro divertirse indefinidamente; todo el mundo se diá alguno de sus hijos ó sobril:os próxi~os á orde- respeto á mi viejo' colega-"si parva licet com- virtió. Si M. de 'l'alleyrand hubiese arrastrado
narse y lo haga Papa ó lo deJe en cammo de ser- ponere magnis"-el Petrarca, porque Lama de todavía entonces en nuestro planeta su pierna
lo, esta riña íntima y perenne entre el Papado Y bería compararse más bien con un árbol fruc- coja y hubiese podido aún en lo supremo de su
la Italia nueva no tendrá fin. El arreglo, un tuoso, puesto que por cada centenar de son~tos insolente y seca vejez, lanzar una initada "in
"modus vivendi" cordial, debería partir de esta (y fueron muchos centenares) q~~ el su?lrme extremis" sobre aquella época de encantador aturconvicción, dadas las condiciones políticas y so- cantor le dedicaba, ella claba un h1Jo plácida Y diinient.o del segundo imperio, habría repetido
ciales del mundo civilizado, ni el Papado puede correctamente al señor su esposo. A esto se ex- su frase rectificada: "quien no ha vivido entre
morir, ni morirá Italia: las cosas que_ engendran ponen los poetas viejos que se enamoran ele mu- 1859 y 1867, no ha conocido el deleite de vivir."
largos siglos de historia no mueren Slll0 duT~nte chachas no poetas-'-y lo de "po~tas" pue~e su.......... Saltando de la concha del apuntasiglos. Y este es el caso para los dos enemigos priinirse en ambos términos, y s1 profundizamos dor, en guisa de diablo de Hoffmann, aparece con
domésticos. Deberían, pues, hacer la paz; el mun- más diremos, que esta enfermecl_a~ . petrarcuna el violín en la punta de los dedos, una especie de
proviene del doloro~o deseq~hbnq e!1tre la Paganini de baile de ópera, ojos de brasa, acento
do aplaudiría.
Me parece que estoy viendo, de esto no hace edad y el corazón, y s1 profundizamos mas . . ... de brujo, que alza su arco mágico y á compás
más que seiscientos años, á Bonifacio_ VIII, gran- pero no profundizaremos má~. El buen ca~~r de lill vuluptuoso ritmo aterciopelado y ardiente,
dote de clomplexión pletórica y subido por ende de Laura inventó con este motivo el amor platon~- arrebata á todos aquellos títeres desenfrenados
de c;lor, penetrar el primer día del año de 130? co · sus contemporaneos y los nuestros prefen- en una zarabanda de risas y de besos. Instantá,
en la pintorescamente remendada catedral, se1;111- rán' siempre los platones de cobre ~n que recog1_an
neamente brumas polcas picarezcas, blondo!; valses
bizantina y seinirománica de San Pedro, destruida los sacristanes de San Pedro las lrmosnas del JU- alemanes, cuadrillas la pierna al airf.l, tiernas
impíamente .por Julio II, para _levanta~ el mag- bileo.
melodías, rondeles suspira1i.tes, brindis fogosos,
. nífico templo actual ¿ pero. hab1a neces1~ad para
Y precisamente á este jubileo de 1350 fué me- báquicas estrofas, eróticos triunfadores, coplas
construir la una, de destrmr la otra? S1, veo al ser Petrarca y fué todo el mundo; calculen uste- de "Sable" t letra de Perichole, he aquí que os
gran Papa, no sólo por el cuerpo y por su saber des que, dicen los c;ronistas , que á pesar d~ que desgranais, sin interrupción ni tregua, arrebatanteológico, sino por su orgullo, llevado en. hom- apenas permanecían un ~1a en .Roma, s1em~re do en vuestras alas de cristal más allá de los mabros por los mitrados sobre la sede gestatona, ro- hubo un millón de peregrmos dentro de la c1Us res, de los desiertos, hasta los extremos de la tiedeado de las plumas multicolores de los altos aba- dad! Y calculen también, que sólo • regresó á rra, el nombre del hechicero parisiense, del denicos ª"'itados por los :fl.abelíferos, respirando á sus hogares la décima parte de los que empr~;i- monio de genio, llamado Offenbach. Durante
pulmónºpleno, porque debía de es~arse ,sofocando dieron el viaje. Supón~ase que hay exagerac10n diez años esta "verba de Meilhac y Halevy y la
el aroma (diablo) el aroma de tremta o cuarenta en todo ello; p1rns, á pesar de eso, resulta esta una inspiración ebria del músico rivalizaron entre sí
mil peregrinos sucios, empolvados, dest;oz~dos peregrinación más co;p~osa que las que se hacen· de fantasía y de buenos hallazgos, para tocar en
por la fatiga, venidos al través de los asp~rnrnos á París en las Expos1c10nes.
1867, durante la Exposición, al "summum" de
vericuetos de los Alpes y. de los emponzonadores
la risa loca. El éxito, tamaño ya, de aquel género
. pantanos de la comarc~ romana, desde los valles
~
teatral, tornóse delirio, algo de que nuestros podel Vistula, del Danubio y del Sena, cp.ando no de
bres sucesos favorables de hoy no pueden dar
2.-Ya
nadie
quiere
comentar,
sino
de
pa~o,
eslas tierras altas de Escocia ó de las márgenes de l~s
idea. París tuvo en el estío de 67 una insolación.
ta
lucha
entre
ingleses
ybóeros
en
las
pendientes
"fjords" escandinavos, o~ien~o á fiebre,. á pudnDesde la apertura de "la fiesta de la paz," la vieja
ción de suciedad y de m1sena, pero gntando en escarpadas de colinas convertidas en baluartes, e,n
capital tallada y transformada por Haussmann,
medio
de
la
temperatura
de
horno
de
panadena
todas las lengu:ts y sacudiendo sus harapos de todos
hermoseada de jardines por Alphand, había atraílos colores en derredor del Pontífice que surgía de del verano austral. La sangre derramada allí
do y sorbido al pueblo de los extranjeros venidos
debe
de
tardar
en
coagularse,
debe
de
quedar
caaquella ola de olor vivo, pOTque tenía un banco de
de todos los puntos del globo y sin poseer todavía
liente
y
clamando
al
cielo
corno
los
profetas
demicrobios en cada partícula, apenas atenuado por
la Babel de fierro de Eiffel, teníamos, sin embarlas nubes de incienso de que clérigos y rnónagos cían ....
¡Pero nadie pagará esto! Pero cómo es posible go, la confusión de las lenguas, de los trajes y de
hicieron derroche en aquella procesión memoraque la civilización humana vea corno con anteo- las testas coronadas. Nunca á lo largo de los bouble.
d 'd' .
No, no se parecía á la modesta y re uci 1srma jos desde la galería de un teatro, este feroz asal- levares diéronse los transeuntes de manos á boca
ave cándida que se lla~a L~ón XIII,_ e_ste parece- to que emplea dos ó tres semanas para apoderar- con mayor número de soberanos. El "parterre"
ría sin las dos lucesitas vivas y maliciosas de los se de un montículo que resultará escarlata de san- de Talma quedaba sobrepujado, se transportata á
oj;s el cadáver blanco é impalpable de un alma. No, gre, y que será seguido de otro.s y ?tros, sólo pa• las "Variétés," cuyas hojas ele venta de localidades
Bonifacio VIII no parecía un muer~o, parecía ~a ra satisfacer un poco de amor propio hecho ama- se volvían ~as pág~as del "Almanaque de Gotha,"
institucion viva y sanguínea, moviéndose fatiga- cijo con un poco de amor de oro ... Qué pena y el repertorio. Botm de la celebridad y ele la glo-

º!

:i·ia. Dos veces fué el Emperador á aplaudir "la
Oran Duquesa" en compañía de la emperatriz y
viéro~se allí los reyes de Babiera, de Portugal, de
S~ec1a, el T sa~, los grandes duques, sin excepción,
~1~11:arck, Th1ers y _los roirodas, los hospoda~, el
I aicrm y los Kasil Bey, los Ismail Pa•chá . . . . No sigo el recuento, no puedo citar á todos esos desaparecidos, cuyot nombres son hoy,
_para nuestros comprimidos corazones, una angw,tiosa evocación. ¡ Ah! todo era descuido y ventura;
se desenlazaban Ias últimas peripecias del drama
·de México~ no se hablaba de desarme; fabricaba
.Europa con empuje inillones de fusiles, y algul~o~ de ellos atrozmente perfeccionados, podían
'tirar, así se decia, siete veces por minuto. Más de
un observador displicente creía husmear la bo·nasca. Nadie quería escuchar. Tomábase el tiemJ&gt;0 como era y era radioso, de veras. Extasiáhase la
muchedumbre ante la belleza de su soberanía y de

la altiva elegancia del príncipe imperial en su poney. La princesa Matilde daba con el tono del "esprit," el ejemplo de la caridad, reina de un salón
que desde entonces ha permanecido abierto á las
manifestaciones de todo pen!amiento generoso y
tradicionalmente francés. Noche á noche en la
ópera el V outleville, el "Gimnase," los maestros,
ya consagrados ele la música y del drama, Gounod
con Romeo y Julieta, Sardou con "Nos bons villageois." Dumas hijo con las ideas de Mme. Aubray," afirmaban la gracia natural, el ingenio y
el poder de nuestro genio escénico y cada día traía
al pueblo inmenso de los ociosos y los ricos de
todos los pueblos un espectáculo, una distracción,
diversiones y juegos nuevos. Daumout arrastrando
reyes y emperatrices en el vuelo de nieve de las
crines .de los cien-guardias; revista de Longchamp dedicada al 'l' ·ar y al rey de Prusia, cuya
bonachonería de papá grande gustaba, ambigús

en las Tullerías, en que los jóvenes y flamantes
oficiales de guías se divertían, con discreta ironía,
inirando al grueso canciller de fierro atacado en su
uniforme blanco-; funciones de gala en la sala
Ventadour con la Patti; grandes cacerías en Cou:fl.ans; conferencia~ de Lesseps aclamado en el pabellón ele Suez, solo istmo que entonces se preveía;
por donde quiera estandartes, oriflamas, guirnaldas de verdura y de flores, mástiles embanderados,
globos, iluminaciones, campanas, "Te Deum" después del pistoletazo del polaco, vivas al emperador,
y viva el rey y viva el Sultán y vivan las mujeres
y viva todo y los himnos de veinte naciones concertándose con la más tranquilizadora y admirable de las confraternidades....."
Bien trazado el cuadro á .pincel franco y jugueteando con todo~ los colores de la paleta.¿ No os
parece?

Jus fo Sierra.

e!

•
•

•

oCa eorregidora de C,,ueréfaro ~oña Josefa órfiz de :Oomínguez.
~~añana, día en que la Patria celebra la pronnilgac1on de la Carta Pundamental de nuestras in~tituciones democráticas, se descubrirá en el jardín
&lt;le Santo Domingo, la magnífica estatua sedel).te,
-de la Corregidora de Querétaro, Doña Josefa Ortiz de Domínguez, presidiendo el acto solemne, el
,Sr. Lic. D. Rafael Rebollar, Gobernador del Distrito Federal. •
La referida obra de arte, la conocen ya los lectores del ".Mundo Ilustrado" y hoy, tributando justo homenaje á la distinguida matrona, heroína
de nuestra Independencia, publicamos su retrato
cauténtico, así co1:10 los siguientes fragmentos clel
cartículo en que se refiere á ella el conocirlo escrilor
D. Francisco Sosa, en su libro "Mexican')~ J)istin.guidos."
"Guárdanse en las páginas de este libro como
-en panteón sagrado los nombres de Hidalgo , de
sus heroicos compañeros, y debe guardarse también aquí el de Da. :Haría Josefa Ortiz de Domín.guez, á quien generalmente se coooce por "La
Corregidora." Para trazar su biografía son incompletos, es verdad, los elatos que existen; pero para
-ensalzar su gloria, para recordar cuán inmensa es
la deuda de gratitud que los mexicanos tienen
para con ella, siempre hallará palabras quien le
·tributa, como el autor de esta obra culto ferviente."
'
"Hija de un capitán del regimiento llamado de
los ".Morados," de apellido Ortiz, y cuyo nombre
no nos ha legado la historia, Da. :hiaría Josefa Or:tiz nacio en la ciudad de México. Dotóle la natural eza de extremada hermosura, Y. puso en su corazón sentimientos más hermosos todavía."
''Un día, el Lic. Don .Miguel Domín"'uez hizo
una visita al Colegio de las Vizcaínas, y ~ ,er á la
-encantadora pensionista prendóse de su belleza
J la solicitó en matrimonio; obtuvo su consenti~
miento, y en breYe unió su suerte á la de la seño:rita Ortiz. Merced á la posición social del Lic.
Domínguez, fué éste, á pesar de ser mexicano,
llombrado Corregidor de Querétaro, cargo el más
-elevado en aquella ciudad, á donde pasó en seguida con su esposa y e,ltró al ejercicio de sus fnn-ciones.''
"Un~, de los principalis promovedores ele la revoluc1on de 1810 fue Allende. Pues bien:
Allende era nada menos que el presunto esposo
-de una de las hijas del Corregidor ele Querétaro.
Nada ~ás natural que Allende, que frecuentaba el trato de nuestra heroína, y que por consiguiente conocía su rnronil entereza, ::us ideaR democráticas, la inicia¡;e en los secretos de la revoln-ción que se preparaba. Ella abrazó la causa 1;on
el entusiasmo y la fe con que la mujer se decide,
con el ardor con que desea reali zar sus pensamientos, con el valor heroico que muestra en los
g-randes momentos de la vida, en los sucesos que
)legan á abatir al hombre mismo; y una vez inicia-da en la Tevolución, trabajó inscesantemente por
ella; y como no sabía escribir, según apuntamos
ya, apeló al ingenioso recurso de recortar las letras de los impresos que caían en sus manos, y
con ellas, juntándolas con laboriosidad de que
s6lo una mujer és capaz, hacía sus escritos en

•

papel de china, y una cohetera le servía de
influir en la política. Pegaba las letras sobre
correo, ocultaba el papel entl'e los cohete¡;, y p..ir
este medio daba ú los conjurado~ avisu8 ir,;i:; 0[F&gt;rtunos que los que cualquiera otra gente habría podido proporcionarles, pues las circm1~ta11r.ias de
ser ella esposa de la primera autori&lt;ia-l de Q,uerétaro, la _ponía en aptitud de i;ub1~r cuanto interesaba á su partido ..,
''Hizo más todavía : empleando el p0(1or invencible que ejercía sobre el Corregido;·, su eBposo,
le indujo á abrazar la causa de la Independencia;

·y como si esto no fue~e bastantP, ga,tú la 1nay0r

parte de su fortuna en fomentar la insurrección.''
Hidalgo, el venerable caudillo de ésta, había
señalado uno ele los primeros días del mes de Octubre ~e 1810 para dar el grito de guerra, porque
c?ns1der aba tener para entonces á su disposic1ón las armas y municiones que con el :i:úor tiigilo estaba reuniendo, y gracias á la Corre_g-i!lom
pudo Hidalgo &lt;lar el grito de Independcnc+: la noche del 15 de Septiembre.
Septiembre.
El Corregidor y su espo:;a fueron reducido- á
prisión. Rl primero quedó libre bien ,)Miir0 .
exigíolo así el pueblo amotinad.-,. y temiendo
tal vez que sucediese lo mismo cpn su esi,osa, foé
ésta traída á México con fuerte e~r.olln :· ·
"En el camino, dice uno de !!US hiógraCos, el
Sr. González de la Torre, era una prnclam:t viviente : venía seduciendo á los soldados y jefes, y aún

los denostaba cuando lo juzgaba conv~niente, llamándolos cobardes y menguados, incapaces de
comprender y de volver por sus derechos.; diciéndoles que ellos eran mexicanos y que debían trabajar por su independencia. Si algún oficial le
imponía silencio. ella. decía Gue se le había mandado traerla, pero no hacerla callar, y que no callaría, y seguía perorando. Nunca admitía nada del
Gobierno español. Se le llevaba la comida, y la
volvía con desprecio, alimentándose sólo con lo
que llevaba ó con lo que lograba c:&gt;mprar. Así
llegó á México, y en la puerta del convento del
Señor de Santa Teresa, á donde venía consignada,
exclamó con desprecio mirando á la tropa, estas
textuales palabras: "Tantos soldados para custodiar á una pobre mujer; pero yo con mi sangre
les formaré un patrimonio á mis hijos:
"Realizóse por fin la Independencia en 1821,
recogiendo Iturbide el fruto del árbol plantado por
millares de héroes, muchos de ellos sacrificados
por el mismo Iturbide. Realizóse la Independencia, y cuando el afortunado caudillo de su último
período se hizo proclamar E mperador, la Sra.
Ortiz de Domínguez, para quien la democracia
era ui;i. dogma, vió con desagrado profundo la
proclamación del Imperio, y quando la nueva
Emperatriz le mandó el nombramiento de primera dama de honor, rehusó ella aceptarlo, con frases surnawente enérgica, _,.
"Vino en seguida la República, y la señora Ort iz de Domínguez lle,·ó estrechas relaciones de
amistad con Don Yalentín Gómez Farías, con el
General Victoria ~' con los personajes más distinguidos, llegando á ejercer marcada influencia sobre Victoria. Presentóse éste una noche en la casa
ele la heroína despué;: del saqueo del Parián (1828,)
y como entendiera ella que Victoria celebraba
aquel esrúndalo, que aunque no ordtmado, sí había
sido tolerado por él, imlignóse la honrada matrona
~' manifestó á Yictoria que aquel paso dado contra
],)¡; capitalistas españoles, era una infamia y una
d,.,gradación para l\fhico, y que si ella había procurado la Independencia, jamás aplaudiría lo que
Íllese contra el deber, aun cuando se tratase de
lo~ que habían contrariado la revolución v sacrifü·ado á sus raudillos. Exaltada hasta el e~tremo
le ordenó que saliese de su casa inme"diatament;
y ~ue no vol rie~e á poner los piés allí. El general
salió. de la casa despa rnrido. sin sombrero, y fué
preciso que un criado fuéFe á alcanzarle para entn•gárs~o."
"Cuando consumada la Independencia se nom~iró una Junta de hombres notables para preiniar
fl las personas que habían procurado la libertad de
:;\J_éxico, la Sra. Ortiz c1e Domínguez, á quien se le
h :zo saber el objeto ele aquella Junta declaró de
una manera terminante que ella nada quetía."
"No se crrn que Doña }Iaría Josefa Ortiz de Do~íng~:ez, por su, carácter indomable, por su partic1p~c1onen el ma~~rasc~ndenta~acontecimientoque
registra nuestra h1stona, perdió aquellas virtudes
que hacen de la mujer un sér bello y dulce, :í.
cuyo lado encuentra el hombre como tranquilo
p uerto para guarecerse de las tempestades de la
vida.''

�Domingo 4 de Febrero de 1900. ..

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Febrero de 1900.

se alza un orden corintio colosal que comprende
dos pisos, siendo uno de ellos más importante y
estando el otro afectado del carácter secundario
que debe imprimírseJe para que no pierda su importancia el orden arquitectónico que los encuadra. La riqueza de los claros que corresponden al
primer piso y la sencillez de lqs que corresponden
al segundo, dan exacta idea de este carácter, y el
entablamiento que enlaza á los intercolumnios,
viene á dar á estos dos pisos el aspecto de u.no
sólo. En las alas y los cuerpos salientes de la fachada principal, los intercolumnios están formados
por pilastras, y el motivo central, por columnas
empotradas. Igual disposición se ha adoptado para la fachada posterior, que en estructura sólo difiere en lo principal, en la adversión de un hermoso
pórtico, en el basamiento para que puedan llegar
á cubierto los carruajes, hasta la entrada del edificio. En las fachadas laterales, en las ''loggias"
se admiran en las columnas aisladas, que por sus
grandes dimensiones, han de ofrecerse á la vista
imponentes, pues cada columna tiene un metro
de diámetro inferior y 10 de altura. Las dime.nsiones de cada "loggia" son de 38 metros de largo por 7 de ancho y 2 de alto.
Es inútil continuar describiendo los detalles,
pues los dibujos que ilustran este artículo los dan á
conocer suficientemente y en ellos puede verse•
que en la fachada principal, en cada cuerpo saliente
hay un nicho que encierra un grupo escultórico

SB. INGENIEBO EMILIO DONDÍ:,

Autor d el proyecto.

Palacio del Poder Legislativo Federal

cío hasta el del orden colosai, tiene 10 met~os dealtura, el orden colosal hasta donde ter:°1ma la
canal de la cornisa 13.55 metros; las , áticas _quesop.ortan las cuá.drigas 6 me~ros. La cu~u~a tiene22.50 metros de diámetro. La altura mmlllla del
edificio desde el nivel del suelo es d~ 30.90 metro~,.
la altura hasta la eJ!itremidad superior de _las cuadrigas 40.40 metros y hasta el coronamiento dela cúpula 56 metros.
.
.
Las entradas del edificio son cmco arcadas en
la fachada principal pa~a pedestres (peatones),
otras tantas en la posterior que . está": ocultas por
el pórtico para que lleguen en carruaJe, _3 puertas
secundarias en la fachada lateral que mira al Sur
y dos en la que ve al N?r_te.
La armoniosa composición que forma parte de
las fachadas laterales y que constituye ~l conj1~n:
to en la gran Cámara y sus dependencias, lucira
desde ia calle de Tamaulipas y desde su opuesta
de la Exposición, que probablemente llevará el
nombre entonces de calle del Parlamento.
De todas las fachadas, las más bellas serán las la-

~

En u.no de los números de nuestra publicación diaria, hemos hecho la descripción de la "Plaza de la República," en la que va á quedar situado el edificio de que ahora nos ocupamos, dándolo á conocer hasta dqnde nos es posible en breves
lineas y por medio de nuestras ilustraciones que
provienen de fotogl'afías tomadas directamente
del proyecto aprobado.
L a planta del Palacio será de forma rectangular y con las dimensiones siguientes : 170 metros
de Norte á Sur y 120 de Oriente á Poniente. Su
fachada principal tendrá vista al Oriente, frente
á la Plaza ya descrita, y corresponderá á la parte
del edificio destinado á la Cámara, y la posterior
con vist a al P oniente, será la que corresponda á
la de Senadores. Sin embargo, debido á la disposición interior del edificio, podrá llegarse indist intamente por cualquier lado á u.na .ú otra Cámara,
sin recorrer más que el espacio indespensable,
debido esto á la escalera de honor en el centro
del edificio.
•
Sobre un ámplio zócalo que estará á 2.40 metros del nivel del suelo, se erigirá el suntuoso
Palacio de dimen siones poco . comunes en nuestros edificios cont emporáneos. Este zócalo estará
coronado por una rica balaustrada y á él se ascenderá por ámplias escalinatas.
Las formas arquitectónicas del P alacio L egislativo, están inspiradas en las creaciones grieg..s que obedecen todas á maravillosas leyes geométricas y son la base de toda construcción estable y bien concebida : son sencillas, grandiosas y
variadas.
En cuanto á lt1. descripción detallada de la arquitectura que constituye el Palacio, diremos que
sobre un basamiento decorado con vigorosas bueñas ó almohadillas y que tiene 10 metros de altura,

y que todos los cuerpos salientes del edificio, en
las ·distintas fachadaS', están coronados por un
ático que sirve de pedestal á una cuádriga contribuyendo en conjunto de todas ellas á dar alegría
á la cor recta linea horizontal con que se termina
el edificio y que sólo interrumpen las ánforas situadas sobre el eje de cada columna.
V amos á p.ar ahora las dimensiones pr incipales
del Palacio :
El basamiento, desde el nacimiento del edifi-

. &lt;-,il!ff
;¡.¡
l1!:!"c·

,.

~

Con este triste título se ha designado en Inglaterra la semana que comenzó el nueve de •Diciembre último, y con j1,Isticia se ha bautizado así; pues
en ella· tuvieron tres grandes descalabros conse-.
cutivos, las f¡¡.erzas que 1están peleañdo por Su
Majestad Británi(:a, contrk los.indomables republicanos de Sud-Africa, c11.¡yo Valor y esfuerzo tienen
admirado al mundo.
·
El primer desastre lo sufrió el General Methuen
en ".Modder River;" el segu ndo, que es al que se
refieren nuestras ilustraciones, tocó al General
French, y eJ tercero al General Bnller, al intentar
el paso del 'l'ugela.
~l segundo, en la ·batalla de Magersfontein, el
11 de Diciembre, fué tal \'ez el más formidable, y
unos lo atribuyen á la traición de los guías que
vendieron á los ingleses; pero otros muchos opi11an que se debió á la precipitación del General,
que sin deber nacerlo, porque desconocía el terreno y si tenía expjriencia &lt;le lo que significan la
vigilancia y estrategia de los bóeros, se puso en
movimiento por la noche.
Pero sea de esto lo que fuere, que es muy difícil
~veriguar la Yerdad cuando se está muy lejos de
los acontecimientos y turbulentas pasiones que
se agitan á su d·e rredor, el hecho es, que según
los tristes cuadros que damos á la estampa, en
aquella jornada, las armas bóeras quedaron · rictorio~s y sembraron mucr:te y desolación en el
campo inglés.
·
Tristes, tristí:,imas escenas estas, en que el rnlor
sucumbe al plomo homicida, el amor al semejante parece evaporarse y ouedan reinantes el utgullo y las ambiciones: muy t ristes, sí, pero las estamos presenciando.
Yed, estimable~ lectores, en esos campos donde
:flamea la bandera de la bendita "Cruz Roja," los
résultados de aquel comb:~.te, donde según las crónicas recibidas y ya comprobadas, más de mil ingle-

ses regaron con su sangre
los campos de batalla.
La "Cruz Roja" ... Incidentalmente la hemos· ,
méncionado, y aunque todos nuestros lectores sa- ,
ben los ·humanitarios fines
que ella,persigue y que tan
respetada la hacen, es
impo:iible dejar de detenerse á contemplarla, cuando brilla como. astro de
primera magnitud en el
tempestuoso cielo de la
guerra.
La mujer tiene su patria: la caridad, y bajo su
manto irradia luz, consolida esperanzas, crea , 1,!siones, desvanece desengaños.
En esta cruenta lucha
que estamos presenciando,
aunque á muchas leguas de
distancia, la mujer ha c:mservado el puesto que le está reservado en la "Cniz
Hoja .. , Por centenares se
cuentan las quedespreciando posición, juventud y
hasta l~s más caras ilusiones, se encaminan á los
campos de batalla; desafían ,·iscisitudes y peligros
y vau en busca de heridas,
1
cuya sangre haya de restañar, lágrimas que enjugar. rwuerdos que guardar
'-------'------------------y dolores qne endulzar.
¡ Benditas sean!

Las brujas y la ignorancia.

rachada lateral (Su:i;)

terales~ porque en ellas se podrán ver las diferentes partes del nuevo monumento, con formas tan
correctas como pueden admirarse ya en los dibu-jos que hoy damos á conocer~ y que al decir de
los inteligentes, tendrán u.na variedad de lineas
extraordinarias, no obstante su sencillez notoria
propia del elevado destino del P.alacio.
Este edificio que ha empezado ya á construirse, será honra de la República de México, tendrá
trascendencia en nuest ra historia de la arquitectura, y como corrección y pureza de estilo, no tendrá rival entre los grandes monumentos edificados
en nuestro país durante la dominación española.
La Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, se propone que todos los edificios que rodeen la Plaza de la. República,. tengan un carác. ter apropiado en relación con el edificio.
•
En nuestro próximo número, daremos datos
de la distribuc"ión interior del Palacio.

CURIOS~ BAJO RELIEVE.

l
rliJ,-,
•• ~

LA SEMANA NEGRA.

~L MUNDO ILUSTRADO

•
~

En una de las salas del Consejo Superior de Salubridad existe un bajo relie\'e, en el cual, con minuciosidad de detalles que maravilla, se ha repre.sentado el Hospital General, cuya construcción ha
·de quedar pi·óximamente terminada.
-o menos ~riosa que el bajo relieve es la foto.grafía de donde está tomado este grabado, siendo
ele tener en cuenta que ,e tomó la VISta en el interior ele la sala que está mal acondicionada y hubo
necesidad de ero lear la luz de m,1 nesio.

De "El Libro de las Burlas."
XX
:\1icniras toca C'hopín, el buen maesi ro,
ó el p~r&gt;ta neurótiro recita,
"'' rlrnrlo con la hermosa señorita,
en \"UZ baja, del último Riniestro.
Y ;;ul'ro mucho! ... Bah! P ero soy diestro
rn ~onreir y en ocultar la ruita;
mi tristeza· es amarga, es infinita ...
mas qué apacible regocijo muestro.
E:-~nv vencido al fin; cesó la I ucha;
yo qm'&lt;lo triste _v ella indiferente;
su a1:inr fué poco y mi desgracia es mucha;
Y e11tre tanto, burlona y sonriente,
ella, en el fondo del salón., escucha
del joren barbilindo el "flirt" corriénte.

..Cuis f;'. llrhí,¡a.
r ach a da principal (Oriente).

En una larga correspondencia, que se n~s _dirige
desde Zotzocola mineral del Estado de Mex1co, se
nos habla de las' proezas de una mujer que se llama
Luisa Bautista y cuvo retrato damos á la estampa.
"Luisilla, la ~inba~cadora," como actuah_nente se
le llama, encontró el medio de explotar la ignorancia de los indio-enas que viven en aquel lugar y al
efecto, hizo cir~ular la Yersión de que padecí~ ataques de catalepsia, durante los cuales, una Virgen,
muy v(fnerada á inmediaci911es de Chalma, se posesionaóit. de su sér, y por boca de la enferma conversaba , con sus hijo,, los mortale~.
· La noticia se hizo sensacwnal; de todos los
puntos cercanos par tían numerosas romerías, que
iban á presenciar el "milagro," y po~ supuesto,
abundaban la$ e,cenas más chuscas que imagmarse
pueda pues la "Yir"en" tenía ocurrencias tales como q~e una músicaedel pueblo, tocara el wals "El
cielo por un beso; ' ó que el vec:no "fulano'' matara un carnero v se diera un almuerzo ele barbacoa.
Por otra pai·te. las limosnas se multiplicaban y
Luisilfa en com1Jlicidad con otro tal Blas, que colectaba ' lo donativos r propal a ba e1 " mt·1 agro"
por todas partes. hubiese llegado_ á re1~nir una
fortunita, si la autoridad no se hubiera v1Sto pre·&lt;sada á poner coto á tamaña supercl~ería. cuyas
proporcwnes
ya
eran alarmantes,
porque'.la"Virgen,"
por boca de Luisa,
.
·1 predisponía á los
vecinos. de unos
pueblos, contra los
de otros distintos,
y el fanatismo habría llegado á tal
extremo, que se temía hubiera una
revuelta.
La embauéadora
y su cómplice, se
encuentran actualmente eIJ la cárcel,
y con esto ha ter¡:ninado tan grosero engaño.

-11

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Febrero de 1900.
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CAN'l'0 PRIMERO

I
Y llol'a y llora el pequeño,
y llora sin espera:nza,
que ,en Yez de arniJla1,1e el sueño,
su madre se fué á la {lanza:
¡por eso Hora e'! pequeño.
¡Ay! es Ja tarde sombría!
ya va declilDau.do el dfa
tra.s de la obscura montaña ..•
¡y en Ua desi.e rta cabaña
no ha,y q•nien pren-Oa Ja bujía!
Mas . ..d,e pronto, escúchase una
voz, y en medio de •l a sombra
bruna,
el niño siente unos brazos
que ilo sacan de aa cuna.
¡N-0 es un sueño!
Es .Mina,
Ua vecina,
la del semblante risueño
como la luz matutina:
es Alina

que va á do1·mu· al '.P equeño.
Y le ca,nta,
con ,UJlla te rnura smnta,
me!lodiosos estribi4los:
"IDn la rama de la hi«nera
duermen cuatro ,paja.i·illos
· en hilera ...
no .Jos mLres, no .Jos mires
envlldiosa,
no suspires,
que ,en ·l os á11.•boles de enf&gt;rente
los ase&lt;'ha una serpie11te.
Ya fas l&gt;la'll'cas amal)oJas
ha,n oor:rado sus ,corolas;
ya tJa. hma s6!lo espera
qu,e este nJño esté dormido,
~'" ••a n&lt;1,~·,se, sin ruido,

g';oemcv en do.1 canloJ JJOZ 8TGazÍcv 6nziqucl~

por fa cercal!la ladera ... "
Y así lie cauta, a.morosa,
mientras '()l'&lt;!'ll.de ,en Ja cabaña
1a bujfa,
porque ya la. luz del cH~
~ pe11di6 ti,a,s 11a montana. ...
11

En la oar,1-.etera ol&gt;scura
tan sólo el viento rn11.a11um•a ...
1,1edan las hojas ,caí&lt;la,s
l)Or el Abrego ,ittnpeilidas;
Jos á,lamOól que bo1,dean
el ca.milllo, ',e estr,e,mecen,
y entre la soml:&gt;ra, pai-ecen
gig-a ntes que cal&gt;ecMn;
todo ,com•ida aJ a-e.poso
en el valle silencioso;
tan só'lo jun&lt;to á la rpueJJta.
ele la. ca.baña desierta,
f&lt;E! es&lt;.-ucha la voz de Alina:
·· ...,l a ,l uz quisiera. 11ielaie11 tu frente a:la.soastrina,
mas ~a .l uz no ¡puede entrar,
que ya corrf la cortina."
Con la ,ca:ucf6n de la luna,
en cl fon&lt;lo de 11.a · cuna ·
qned6 el ,p equeño. dorm~do,
como un ,pájad'O en te-1 rndo;
,. Alina siempre cantando
para. q~e no se despierte,
va. A 1-ewover ,l os tiwnes,
• cuan.do l!Jdvierte
· que á la puerta están ll1!unando.
-·1'emprano acabó la danza,
11,·,wmrura en ,tono de chanza,
~- sólo abnh-é la. puerta.
si prometéis no hacer ruido,
porque el niño está dormido:
y despierta.A,! entreabir.:e ;¡a, ;puerta,
aipágase la bujía ...
No es Lncfa,
la ma.d,re del peqrueñ11.1elo;
á la incierta
luz del cielo,
mi.ra Alina que es U'Íl hombre,
y al ab1•irle, con recelo
le l)regunta po1· su_ nombre.
- :U-i nombre no 11I11P01-ta naoa,
d,ice con voz fa tigatla;
al •pasar junto a•l rnolino,
f'cll aquella. encrucijada. .
que al fin está &lt;1e.l camJU?,
,¡ oo a-secho, tras de run ,p mo,
do!\ hombre..~ en embos:caJCla;
rnn.s como dejé, una tarde
mi .carabina, olvid.a&lt;.la
en casa del moli'I1·ero,
antes que ser prisionero
prefe1ri ser nn co~aa·de,
,. me batí en retmula.
Xiña, eSIJ)'erO en tu bondad
que por un solo momento
· me des hospital:id11d
mientras recobro el aJJento ...
y Ali11a. ,le dioe:-e.ntrad.
que lLQUÍ tomaréis a.sien~c.
-Soy de tienas mu_y leJana.s ....
añade e,1 T~ién venido.
,ron ,tono triste y sentido:
mas cuamdo vueh"a. á mi hogar,
ten po1· cierto
q~1e yo te ha,bré de ma,n dar
las miís hermosas ,manzanas
de mi l111e1·to;
y en las pi-ime1,a,s semanas
de todas Ja.s primaveras,
te envim·é \'()SU.IS tempranas .....

III

-¡ Oh, las a·osa.s! la.-s prefiero
á ,Jas más Uin.das manza11as!

.l'un1o. virve un jardánero
que tiene un iqvernadero,
y hay rosas hasta en Ene~·o;
pero lllO son tan lo7Al.llas
como sus otras herm!lDaS
que ll!acen •por ,p1·lmavera.
en la esmaiJtalda pradera.
... ¡Ah! ya. m11 esta,ba olvidando
del pecrueiio. . . no hagáis t'il!i.do .. . .
tengo que segudr cantando
porque no está bien dormido ....
"Ya. las hlancas amapoJas
rleshojai·on sus eo1·olas.
Se ,han eerra.do Jas ventanas
donde crecen mejoranas
y tomillos
Ya. en fa ,r ama de fa higuera
duermen cuatro pajarHloo
·
en hilera ....
no aos mires, no los mii'e&lt;S
envldJosa,
no suspires,
que en los árboles de enfrente
las a;se,cha. una se1,pientle."
-¡Qué ,dulces ,cauciones sabes!
•á la voz de tu ca.riño,
se dormi1rian [as aves
como ,se &lt;iuerme tu nllño
¿ Dónde aprendiste á cal!ltrur?
-; Yo?. . en el bosqU"e .. en ell pinar ..
en la. cercana ladera,
o vendo aJ ruido tt,ina1· .... .
·--¡ 011 ! no te rías, esipe1,a,
¿es acaso, tu hermanfüo
ese ,tierno gorriondllo?
-No. señor. que si así fue1,a,
más alegre yo estU'Viera;
soy Mina,
•
la rveci.na.;
mas quiero á los niiños tanto,
que cu,a,ndo e!,,C'UChO S'U na~_to
siento en cl alma una e,,-prna . •• ,
v ~ste ;pob1·e pequeñuelo
fa,n,a ·c-011 tal desconsuelo.
que apenas su voz e.'!Cucho,
veng-0 a!l 1,unto sin tal-danza
á do1unÍ1l&lt;iJ.O con m&lt;i canto,
,pues se queja,
por(Jue su madre :lo deja
por h·se al pueblo á Ja danza.
- i. Y tú :n'tmca vas, Allina?
•-Suelo ir alllá. por ,emno,
con ¡a hi.ja. iclel hortelano,
una m't1cha.cha. di,~im1.
que con su obscuro justi'llo,
su falrla de muselina
v su 111.Ddar rle pajarillo,
pm·e,c,e una golondrina.

IV
Mientras llal:Jllrul ele esta suerte,
~-imen 1os vientos afuera .....
tan .sólo ,u,n •1ucero vierte
su lmr,, en la. ca1,ietera;
v en ~a. cabaña. sombrfa
no han prendido la bujía:
quie1't' evJta•r el viajero
11111 e. aO ver por la cen-adura
de la. puerta mad segura,
desc-nbmn su ipa1'8Jdero.
-Y dime. dulce cantora.
¡, qu(&gt; haces MJUf entre estas ruinas?
-:\fo Jievan-to ,con la aim-ora;
cuando q1üero, soy pllilltora,
y rae llevo las ovejas •

fL pacer á lasecolinas;
euido ta.Dlbién mis abejas,
mis flores y ml&lt;s galHnas.
-Tus padres serán felices
d&lt;.' rt:u ,·oz bajo el imperio . ...
--¿ :M is ¡JJadTes? ... . . J.Ja !,argos años
q11e están eu e:! ,cem~te1,jo
bajo lo-s Yiejos cast:a nos ...
Y una •lú-grima traidoTa
de honda. l)ellfl, &lt;lielatora,
rueda. pura. y cristalina,
por ea! sembla:nte de AJ;na.
-ViYo con 'llllOS pa.0 tores
1:ln &lt;&gt;eñudos como hmaiios.
Por ,e!\o &lt;''UaJlidO ,Ja. am·a,u
los borizom,es colora,
at,andbno la ca.baña.
y me voy á fa ,montaña
con el rebaño de ovejas;
por (&gt;SO en el colmenar
paso Ja tarde en ct1Jdaa:
lla.s abejas,
v en las mañam1s ,he,nuo=,
en ,casa. (le las v,e,cil!las,
d efiendo á la ' lUll1'il)OSaS
deil pico de 1as g:rlli11as;
po1·que si pa'dres ;t;u,viera,
en el hogar estuviem
preparnndo ,Ja;:¡ casta.ñas
en el fuego de Oa ho1·nilla,
rn len tras fa gata a.11111!'.i lla.
mi' hiciera mil mnzm·añas;
y al ,mono1ogm· eteruo
de las. aspas del molino,
hiciera. con el meril10,
vestidos para el im·i{'rnO;
ó hilara en '18'. meca el lino
frente 1i fa venita.na aftegre
que abierta está hacia. el camJno ..•
l\la,s no .. . .. q ne fuera de ,casa,
ocio.53. mi vida. rpa.sa.
.. . . ¡ Por eso en mi c-o,razón
siento tanta collli)llsió11
cuando los Dliños se quejan
porque sus padres •los d t&gt;jan !

V

-¡ Qué forhma, hne,ia A-l ina,
,para. este pobre Jlº'] lleño,
tener tan dn!ce vecina
que venga á 11.r1,ulla.r 1'&lt;11 s,wrfo!
mas escucha: ¿qué dijeras
si s111)ieras
que en uua. triste cabaña.
más pobre que ésta, y más frfa,
l lo!'ll. otro llliño, á po11'ia,
de Ja l!loche 1i Ja maña.na,
sin que la mano 11eclosa.
de u na nrnj er ca.1,iñ osa
lo consuele en s,n ngonfa ... ?
•
--;. Qué dijera?
al punto .Allna. responde:
/.dónde está ese niño. dónde?
eso es ¡o que reSJ)(l!Tldier11.
y á vea1lo rul instaa1te fu era.
Y el hombre, temblamlo. dijo:
- Pnes vive en ,la cm-retera,
y el desdichado es rni hijo ....
~~

CAN'l'O SEGU~DO

I
Trurde e,s ya. 8oml:xra niuguna
queda tlotruudo en el cielo;
surge, de pronto, la. •luna,
Y al ver su hiz blainque-cina, ·
huye á escondense rl mochueio
tJ·111, de alguna
Yieja ruina ...
Los pica.ellos de Jos montes
reco1-tan :los horizontes·
en ~a noche s.ilenrio~n,'
la luna, como 'llna dio·sa

todo á tu ll!Jdo se olvida:
la pena, ru tiellJJ)O .. ..la 1·!da . ..
mas es,pea.·o,
di.ce con voz temblorosa,
t]ue ,mi suerte
,q,u,errá. que yo Vlllel'"ª á verte;
y en ,1,a noche si1Jenciosa
tu imagen evoC8l'é,
y ,tus &lt;'runciones oiré ...
-Y yo espero,
dice .Mina, ruborosa,
que os vaylíis . . . eJ tiempo ipasa ...
III
solo está el ruño en la .casa. ...
-¿ y a ím a máls á la perjrnra. •, 'P'rendedme, :pues, la. bujfa,
•dijo A•lli:na, 0011 b·istum.
que ya lllO tal-da Im~ia .....
-¡AmarJa! exclamó el vjajero! A.J ofr qu,e ·l uz i~ :pr&lt;Je
Cullllldo vo1Yi6 el jar,dinero
,cou acento tan smc~·o,_
ú podar el Limonero,
p.ren'de nu fósforo el vm1et·o .....
podé. 1:nmbién, mi ,tei"llura;
Y !1fi eiuoeuderse iJ,a J1ama,
T el 'áll:bo-1 no florreló
Almn, confusa, ex,clarna:
~· mi c-iwiño ... mmió'.
-¡Santo Dios! ¡el mo1ine1'o! ...
Mas ¡a.~·! que j3'llláS un canto
,5e oye en el boga,¡· desie1-to:
y s61lo ,se e,s,cucha el 1lanto
del niilo, siempre despi,er,to.
-¿ Y no ha,y ailguua. v&lt;ecina,
dijo Alina.,
que al niño por un instante . . . ?
-JLi calbaña,
de las otras, muiy distante,
&amp;e a.Jza huraña
al fi,n de la caJ.·retera;
tan sólo ¡a.y! el C.IIIli:nante
oye •la voz lastimera ...
-i. Y 11uién p1·epa1·a la sopa?
¿ Y quién dentro . oel ru:ma:rio
degenda1io,
ordena y ~uanla la. ,ropa ·1
-Una vieja tan lma·aña.
como la triste ca.baña,
q11e. mienb'as voy a1 t1'llll&gt;ajo
&lt;le prjsa, y por e'l atajo,
hace la. n1da. faena
y me IJ)repa.1'!\. la ce.na;
ti/~
mas nunca oo sus brazos toma.
al pequeño,
jamás arruma su sueño,
y á. su triste faz no asoma.
la sonTisa. de ve:ntnra
V
que fulgura
en un seml:&gt;la[lte hala,giieño.
-Sf, yo soy, dice I?ernan'do
Y el niño llora'llclo está,
oon tono insieguro y Wan&lt;lo;
y Hora sin esperanza.
yo, que te rudoro•y que sueño
po1,c¡11e después de la. danza,
-por da. lllOChe
nadie Lrá.
que juntos vamos cruzando
á. dormil&lt;lo con un canto
el mundo, Y. que soy tu uueño . .. .
mientras olvida su llamto.
Deja que mi fünO'l· te diga,
... Y con s,u ,oz .cristalina:
duil~ a.miga;
-Iré yo, a.-esponde A~ina.
comprenlde que yo te quiero
c-on lllll c311•,1fo s:incero,
IV
y que s.i tooo be callado,
es pru·qJUe tú no has dejado
-¿ No te asusta la pobreza?
que al'l!Js cobre lllJi espeu:anza ....
,con acento C()lllJDovido
ya 110 ves, cuando •te sigo
preg1mta el desconocido.
en Ja danza,
-:'líe asusta mlis la 1siqueza,
6 quiero valsar c001tigo,
dice Alina, con nobleza;
huyes de rni, d~ueñosa,
y tanito mdedo me inspi~·a,
como frágil mariposa,
que cuando voy á fa danza.
y si te hal:lo en el sendero
,con la. bija del jrurdilnero,
a,l ocaso,
si me invita el molinero
con ligero
á bai]'llll' la contt'll.danza,
paso
de bija. buena, haciendo a.lrerde,
huyes, tnwbién, pr,e,surosa ..... .
Je ddgo que ya es muy 1:ai,de
comprende que si l)udiera
y quie ruiites de obscurecer
mor.ir por ti, yo lo hiciera,
tengo á casa. que volver.
qu,e sin ti no vale nada
Y €&lt;So que .no hay e,n la a.Ji.lea
mi vida desYenturada ..... .
muchaicha que no il.e vea
ya ves l-0 que en tu memruia
con afán ...
!l-.eco1&lt;darás de mi historia. . ....
Asf, pues, vuestro pequeño
¡ sj'j 1la estrella
se ba. ele dormh· con mi éanto,
clara y beJla
he de h· á. secan· su lla:n to
qu,e numine mi destino,
y á llevaa,le un dúlee sueño.
seña.,J ando otro camino!
-Gracias mil, bella ca-nt01,a;
.... ¡ Si fueras tan gemerosa.
Ja diicha. vas 1i llevar
que me dejaa·as quererte!
á mi entristecido hogru: ...
¡si á tí me uniera. la. s,ue1-te !.. .
Y .A.lina '1e -dice :-Ahora
¡s,i qulsiems .ser mi esposa! .... .
ved que es muy ta:l'Cle, y,a es hora
Y á la luz de la bujía,
.paJ-a vos de 1-etornru·,
ve A.lina su gallardía,
,porq't1e, acaso, el pequeñue'.lo
su 1·ostro de tez morena,
Jl,orando esté sin consuelo ...
¡ pobre niño! ·id con presteza.,
1a frente 'Doble y serena,
y los grandes ojos negros
no lo volv.á.is á dejar ...
-¿Es ya muy tarde? el viajero
, que la mira.u,
,p regunta coo exb·añeza ...
Y, tomando su somb1-ero:
-Siento, ilice, gran tt·isteza.
al,dwrte mi despeilida ...
el curo que nos casó,
¡poco después me escribía,
y oo is11 e34-t:a. me decía:
"l'ercióna4a. porque ha muerto."
¡ Oh, qué su1e1rte ta'll impía!
¡ qué mai•afüi!
¡qué caldena
tan extraña.,
con un eslabón de pena
y otro eslabón de a,l egria! ...

/

~

• Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUNDO :::LUSTRADO

sus haces oe luz desata;
ilos á,la,mos del ,camino

mecen sus hojas de p:lata;
y en el otero H!CÍlllo,
se oye, en u11 árboll, un trino ...
Y oo tanto que eu la. espesura
el vi'e'llto llora y murmura
con un tono Jastimero,
a.J:lí en la cabaña obscura,
cuenta su historia. el viajero . ..
-Con ~ ,corazón m-.1,s triste
que amrurlillas · SOlll las hojas
por otoño;
llena el a1ma. de congojas,
y en e·I &lt;pecho
hlen clawa.das c-omo da,r dos
más espinas
que las que tienen los ca,rdos,
asi voy por el ca,mino
que seña'ló mi destino ...
Cuando todo se nos muere
y no queda en el hogar
ninguno que nos espere,
nos echarnos á l:&gt;usca:r
con anhe1o
y ail a:~ar,
un consuelo_;
y si log,ra.mos halJar
una d'l1lce compañera
•
que ,com:pwrtilr nuestra. suerte
quiera,
{í la iglesia deil lugmvamos, al pll!Dto, á e:nJazai·
nuestro. v-ida. con -l a suya,
y erutonces, al búste hogar
fos pá,jruros de aa dicha
vueJven de nuevo á anida.r.
Cua.noo mis padres murieron,
de fa casa silenciosa
esos plijaros huyeron;
mas voilvieron
CO;U mi esposa;
y en el hogar apagl!Jdo
aJ.-dió •l a ileñ• olorosa.,
y el humo alegró el tejado. . . •
11

Tres ve,ces, el jru·dinero
fué á po&lt;lru· el limonero;
tres veces, con la nevada
se l:&gt;l0J11q ueruron las col:inas, .
y tres veoes, la. bandl!Jda
alegre de golornJ.,rinas
se lllCUlfTUcó en el alero.
Cuando una ta.J.,de, al hlegaiá. mi casa, y pregull;rur
por m~ esposa,
Rosa,
el ama de1 pequeiluelo,
me 1·esponde
con 1-ecelo
y al oído,
que la señora ha saJiido
y que elila no sa.oe adónlC1e
habrá ido.
¡Oh, dulce Allina! ¡qué sal&gt;es
del mundo y sus fe'.lon!as,
tú que has pasa'1o tus dfas
con los ni'fios y Jas aves!._..
. . . Mi e,spooa. jalllláS Yolv16
al hogar triste y desiel'to;

"1-~

.r
empañados por ,l a rpena......
7fú_
Y al fin con 1·oz tem b'1oTosa
ti~
y a,¡·gen tlna,
~
dice Allna:
tz;
-j&lt;"ó1~? ha ele ser vne!:',t ra ,esposa una h1Ja de ,la. mo1Jtaüa!
No es eier to que en el .camino
en ~rn¡11 pobre Pabaiia
'
os sumergiera el destino:
ha t iempo sé ele meruO!rtia
vuesitm Mstor.la;
conozco bien e l mndiuo ..... .
Y poi· ,e;so
voy de ,prisa.
cuando el camino atJ,a.vieso;
pon111e ,una l111milide pa,sto1,a
que se levanta iá ,l a ll'lll'Ol'a,
no poclTia
da.ros la. anslada a.lJegrrn..
-i. Pero no ve,s que te quiero?
ir€i])etkt,

con m1gustia eJ moliI1ei,o.
Y eina, sin oír. seguía
c1ieientlo con a marg1wa:
Yoo que la maJ.1.-veantura
no8 viene con ,e;i diJDe-ro,
lo sé ·porque el jrur,¡linei·o
me lo dijo,
y la otra tm,de contó
que la madre de 1roestro hijo
por ánterés se casó.
_-Rar,óu ti~me ,el ja1•din,ero,
d100 Fernando en voz baja;
¡pero tú no e:res aJh,aja.
que se veooa por d i.ne-ro.
esta noche lo hns 1)'l'Ohaido .....
¡no me llagas desv,e,nturaldo!
¡mtra, Allinp, que ,te quiero! .....

VI
:.\Ias siempre A.Una impasible
á l:l. voz del m0Jin,e11:o,

mieiu.tras él dice: "te quiero,"
ella responoe: "¡im,posible!"
VII

Y Ja noche sileneiosa
que en luz d e Jrnna. ,se baña,
sobe·{' los "'ª mpos 1'0J.)osa ...
Tan sólo aUí en la cabaña
se oye :ruido ....
y surge u.na voz extraña
que es, á veces, un gemi,do
que se J1eva.
el viento de -la. montaña ..... .
VIII
Ya Femando, entristecido
va á despedirse de .A.Nna,
cua,udo, herioo
po'r Jidea repentina:
-Ya no quisiera i!llsistir,
Je dioe, en mi ,Joco empeño;
mas .... ¿ vas. á dejar morir
•
,a,l ;pequeño? ....
Con tu canto

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•

�Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
¿no ilrá.s á. anullrur su sueño?
Dime, ~a,
¿ ya no siffilites uua espina
~uaúdo oy~ de un nlñ? el -luo,nto? . ..

IX
¡Ay de Ali:na
,ta vecina,
ita del ooml:llarute 1is-ueño
como ~a Juz matutilna!. ....
i ª'Y! de Alina,
que ha baja.do aa cabeza
¡porque nota, &lt;:on tristeza,

que ya á vacile.r empieza.
FeTI13llldo en aJquel momento
co'bra ,a,1iento: .
-¡ Piensa, dice, Jo que el ruiño
te ama.ria!
¡y piensa con qué canifio

á. tu cue-llo en,].aza.1•fa
sus ma,necita.s de a:ooúño!
.... ¡Ay! Alrna, ¿qué dijeras
si supi,era.s
que 19.Jlá en el hog,a1· desierto.

en una trurde .lh1viosa
ha.1I~ra,n a :! niño muerto! .....
- ¡Callad, ,por I&gt;Jos! ya vencida,
dice .AJina, conmovi-0a ....

una e m ~ a os ,espera • • .•
y &lt;,!, SO'llXlendo,

Y de nuevo, ruborosa.,
con la 1·oz ent.erneclda,
a¡?-rega en tono sillcero:

X

Mas al Llegair á ia. puerta,
una d11da se despiierta

e.n 'la memoria de A,lina,
y,

teml&gt;l'rundo:

de ll'ernru:ido;
hemos ~hrudo en olv,jdo
que a,l fin de .la. canetera

-'I'rañgo aquí mi c,aa,aibina ....
no temas, ahora comJ.)l·endo
que ,los dos hornhres que ví,

son dos iílaunos a:mantes
que han unido su destino,

y .que ertie.n&lt;Íen, vrucilruntes,
sus 4-amas, hacia el romino ....
Aoiós!. .... .

Y rnieutra.s Fernando
se despille, s,uspirando,
en el otero Ye&lt;:ino
se oye, en un lÍll'bol, tm trino ...

El Pabellón R~al de Espana en la ·Exposicion de París.
---------------

•

La arquitectura española nos ·es casi desconocida. Mientras que muchos tratados especiales y
una avalancha de publicaciones ilustradas nos
dan á conocer hasta los más insignific.m tes monumentos de otros países, describiéndolos coi¡;
prolijidad, se pueden contar las obras que estudian la España monumental y de ella sólo la parte
morisca y no muy á con~iencia.
Por otra parte, pocos son los ''touristas" . que
van á España, y en cambio no hay uno que no se
crea obligado á visitar la Italia, pulgada á pulgada
de terreno.
Y sin embargo, son numerosísimas las'c~iurlades
magníficas y las poblrciones pintorescas que en
España ofrecen al estudio y á la aclmirac:9n de
lós inteligentes, bellos y curiosos modelos arquitectónicos.
Durante el curs~ de los siglos, España ha seguido el movimiento general que ha venido modificando, etapa por etapa, el arte de constr1:1ir y
las formas arquitecturales, pero no sin poner un
sello característico y un color local originalísimo
en las construcciones que hizo.
De este modo se desarrollaron en España los diferentes períodos del arte gótico, en sus comienzos,
en su apogeo y en su dcc1dencia, pero con fórmulas muy particulares, porque en el.arte gótico fué
en el que hubo mayor compenetración con el morisco.
,
En el siglo XYI, después de las victorias de D.
Fernando el Católico, la raza española adquirió
una real preponderancia. Las artes y las _letras alcanzaron una magnífica extensión, y este esplendor fué atirmado por la inusitada prosperidad, que
era la consecuencia del poder español en los dos
hemisferios, cuyas riquezas afluían á la metrópoli.
De aquí nació una fiebre de construir, indicio
seguro de la prosperidad ele lm pueblo, cuya consecuenc:a fué un número enorme ele edificios magníficos.
•
La :España tomaba parte entonces, como era natural, en ese fenómeno de ernlución regresirn, que
se llamó el Renacimiento.
•
K o solamente defienden los españoles la ]Jrioridad, sino que afirman que pl Renacimiento español .produjo obras estéticamente superiores á
muchas de las que el mismo movimiento artístico
produjo en c.J resto de Europa. Esta• opinión está
asentada en una obra importante: "España Artística y .Monumental,,, donde leerno esta frase significati ,·a:: ...... "En la época de Carlos V, nuestra -arquitectura crece, se desarrolla Y_ engalana;
pone á contribución el pasado y es la pnmera entre
las JJrimeras."
Por supuesto que cada país de Europa reclama
con i"ual pasión, no menor buena fe y grande acopio el~ pruebas, esa superioridad de concepción artística en la época del Renacimiento; la verdad es
que el movimiento fuS general é igualmente po'leroso en toda Europa, y que en cada nación tom? el
vuelo v recibió el sello más ó menos característico,
oriainal y ·hermoso del arte local; y como España
atr~vesaba en aquellos momentos por su período ele
apogeo, el Renacimiento español creó verdaderas
mara,illas-al imprimir su impulso á un pueblo pretórico de riquezas y energías.
Este inolvidable período de g.randeza artística,
es el que se procuró sintetiz~r_ ~n el ~1ennoso pabellón de España, en la Expos1cwn proxana.
.
Se hizo una habilísima. selección entre los edrficios más r enombra'(J.@s, resultando un verdadero
mos;ico de fragmentos típicos, cuyo principal mé-

rito corno conjunto, estriba en el talento con q:1e
se unificaron elementos tan variados.
El Pabellón Real de España está situ!!do:cn 11
margen del St:na, entre el de Aleman:a y el &lt;lel
principado de llfónaco; ocupa un rectángulo ele 25
por 28,50 metros; la torre más alta tiene 28 rnet.ro:;

mús, la sombra de sus pórticos está refrescada
por el agua que brota de una fuente que ocupa el
centro del espacio descubierto.
En el patio del centro, hay una escalera monumrntal.
Los edificios españoles, de los cuales se han

l .

•

EL MUNDO ILUSTRA DO

ARTE MELANCÓLICO

dice 11!. Allna.:

-¡AJ fin!. ... sieré vuestra esposa;
jdos en paz .. •\.. Que ya os qu[ei·o.

-¡ Esperad t dice al ofdo

Domingo 4 de Febrero de 1900.

-&lt;:::&gt;&lt;X:&gt;

Cuando se intenta un estudio comparativo entre
nuestros usos y costu¡:nbres, nuestro carácter y
nuestro género de vida y se les pone frente á frente
de la índole general y de las tendencias habituales
del arte nacional, salta á la vista el más inesperado
y el menos explicable contraste. En la vida corriente somos ~uguetones, bulliciosos, decid\'Jres,
frívolos; nos encanta el retozo, nos subyugan lamaledicencia, la anécdota y el calembourg. Huimos
cuanto podemos de las conversaciones serias, detestamos las visitas de cumplimiento, abandonamos
las reuniones de etiqueta; hasta nuestros negocios
más interesantes los tratamos en broma y los debatimos con alusiones picantes y cuentos verdes.
Una· persona grave cae en medio de nuestros
placeres y regocijos, como\ un carámbano en un
puchero hirviendo; préferimos la sociedad de los
hombres que nos deja toda nuestra libertad de
palabra y de acción, al trato de las damas que nos
impone recato, mesura y discreción.
Los bailes y tertulias comienzan siempre como
visitas de pésame; todo el mundo está cohibido y
aburrido; á poco los hombres· comienzan á desertar del salón para refugiarse en la antesala y formar ahí corrillos donde dar suelta en voz baja á
la conversación ligera, y poco pulcra, á la risa mal
comprimida, á la sátira mal disimulada. Las señoras mayores platican ó bostezan solas en el sofá, y
lJls niñas bonitas se impacientan en las "góndolas"
y sillones, lanzando miradas furtivas y envidiosas
á la antesala.
Rompe el baile, ó mejor dicho, no rompe_ él sino
la música, y el anfitrión tiene que salir á la antecámara á reclutar bailadores:
- V amos, señores; á bailar! esas mnas están
sentadas! Joven, anímese usted! busque companera!-y la juventud ardiente se pone en movimiento lenta y perezosa como soldados soñolientos
á quienes se despierta, á gritos para "la fagina."
El hielo no comienza á fundirse sino cuando
se fuerza el vapor á beneficio de dos ó tres distribuciones de "rompope," de ponche, ó de Champagne, según clase. Se necesita ese excitante artificial para promover la promiscuidad de los sexos,
para disolver los corrillos masculinos y sólo "entre dos aguas" y con la vista turbia van los hombres á la sala y se apersonan con las damas ó con los
funcionarios. Un baile en ¡ieco es como una velada de difunte sin perjuicio de que en la velada
del difunto los "dolientes" del círculo digan chascarrillos y rían á hurtadillas.
Cuando un amigo nos invita á comer á su casa,
tratamos diplomáticamente de inquirir si la señora co~e en la mesa. En este caso, privados de chacotear, de poner los codos en la mesa, de decir horrores y de "sonar" la boca, vamos á "revienta
cinchas" á tirones y salimos disgustados, arrepentidos. Si la reunión es de hombres solos, "ancha es Castilla!" y seguros de beber seco, de hablar disparates y de romper la vajilla, nos divertimos como niños y gozamos como "unos desesperados."
A esta índole de carácter, á estas costumbres
bulliciosas y juguetonas, debería corresponder
un arte "cancanesco," el vaudeville en el teatro,
los cascabeles y los ritmos violéntos en la música,
la pornografía y las situaciones escabrosas en la

DE BEGBESJ&gt; DES.A.lllTAANITA.

Cuadro de Rlos.

Fot. Ramos.

novela, los cuadritos de género y 19: prodigalidad
del desnudo en pintura.
· Los franceses son bulliciosos y festivos, si bien
más socnales y pulcros, y su arte es también ligero,
de género bullicioso y festivo; los ingleses son serios y monótonos y su arte es pesado, lento, taciturno; los alemanes, místicos, soñadores y metafísicos poseen un arte filosófico, trascendente, simbó!ico,_ nebuloso; el italiano es pasional, candente,
mspll'ado y su arte despide :fuego.
Nosotros tenemos un arte perfecta y diametralmente opuesto á nuestro carácter y á nuestra vida.
~o hablo del arte novísimo literario, plást~o ó musical, imitado del francés, del noruego ó del alemán; arte de "aplicación" superpuesto y mal cosido á nuestro medio moral y social, arte que pocos practican, de que algunos fingen gustar y que la
masa ignora ó no comprende. No; me refiero al arte
q_ue _emana de las masas, espontáneamente, sin artificio, con la naturalidad con que brota la flor en
la rama. Pues bien, ese arte que llamaremos nacional, no. porque no_s sea peculiar y propio, sino por
ser hacia el cual tienden nuestras inclinaciones espontáneas y nuestras instintivas y no rebuscadas
preferencias, es esencialmente triste, profundamente melancólico, irresistiblemente romántico.
. La música popular, desde el alabado que los indios entonan al caer la tarde, hasta la canción amo-.
rosa que el pelado acompaña con la guitarra y
lanza durante el "gallo patriótico," es desgarradora y dolorida,. está hecha _de suspiros profundos,
de lamentos tnstes, de queJas llorosas· la letra dice: ¡ Quiero llorar! ¡No puedo más! ¡Vivo sufriendo! Hay una, típica, cuya popularidad :rué inmensa y que se entonaba hace años en todos los salones

1
· Llorar y n:ás llorar es ml destino!
¡Llorar con el dolor y la alegria!
Y aunque llorando vivo noche y dla,
oufro llorando y lloro sin cesar!

•

de Chopin.
Nuestra poesía es tambiéngemebundaydolorida.
Plaza, á imitación de Esproncéda, es una hornaza,
vive en el infierno, sufre como un condenado; Manuel Flores, llora lágrimas amargas como las de los
judíos que colgaron sus arpas de los sauces; Juan
Díaz Covarrubias, Acuña, Uuenca, Job, todos sufren y lloran ¡ que más! hasta las décimas de Sixto
Casillas respiran dolor y tristeza y un velo de
severa melancolía envueh-e las odas académicas
de Carpio.
Lo mismo la pintura; mística, • anhelante del
más allá, no crea Kermeses bulliciosas como las
de Teniers, sino dramas bíblicos, poemas sentidos,
martirios de santos, torturas de réprobos. Hasta
e~ las pulquerías suelen encontrarse curiosos espe-c1menes de lo dolbroso, lo trágico ó lo triste. La novela y el drama populares,· no son el Quijote que
hace reír como hace pensar, ni la comedia festiva
estilo Moliére ni el sainete moderno francés. Los
carteles rezan "Juan el Cochero," "El Campanero
de San Pablo," "María Juana ó la Loca de Sevilla"
y nuestros dramaturgos y novelistas no han hecho
casi sino obras de "?a.pa y espada."•
Por manera que en la vida no hacemos más que
reír, en el arte tan sólo sabemos llorar · en la realidad jugueteamos, en estética sufrimo~, y los cascabeles y sonajas de nuestra existencia las transformamos en el arte en campanas de rebato ó
fún~~res esquilas. ~nomalía ..... no; ley natural e mexorable que unporta estudiar y de que prometemos ocuparnos.

•

y en tod,s las '"''"'""'
que decía poco más ó menos:
·

[

~• es un hermoso detalle copiaéjo de los palacios del
Renacimiento. en lo,, que figuraba como elemento
principal y. recuerdo del feudalismo. El Pabellón
consta de dos grandes salas alargadas, perpendiculares al curso del Sena y que encuadran un patio
rodeado de columnatas de estilo árabe, pero cuya
procedencia viene de más lejos, puesto que reproduce el "impluvium" de la casa romana. El patio
es 1!n precioso refugio en los días de calor; ade-

mán en vuelto en brumas? X o; los solloz de Tosti,
los gemidos de Campana y las infinitas melancolías

LOS ".A.llt.A.TElTBS."

Del natural, Fot. Ramos.

Cuando después nos empezamos á civilizar y á
tomar al extranjero nuestra música de uso diario,
¿ qué fué lo que adoptamos? ¿la cancioncilla francesa, alada como mariposa, chispeante como carbunclo, ligera y frágil como tela de araña? ¿ la torpe y pesada melopea inglesa calzada de· zapatos de
dos zuelas y envuelta en
Wather-proof? ¿ el tierno
no y profundo "lied" ale-

2&gt;r. jrf. Flores.

EL HERMANO PINTOR.
I.
El padre abad espía. Por la grieta
Que abre el muro rugoso del convento,
. V e en la celda un infólio amarillento
Donde hay una mayúscula incompleta.
-Es la doliente y mística silueta
De un extático monge macilento
De ojos llorosos y cabello al vie~to
Y un nimbo en torno de su faz de asceta ...
Con las manos unidas sobre el pecho
Arrodillado junto al pobre lecho
'
El hermano pintor parece inerte.'
Dijérase que el nimbo peregrino,
Que trazaba en el "riejo pergamino
En su pálida sien traza la muerte!'

/flcardo J aimes Freyre.

•

�•
Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUKDO ILUSTRADO

D~mingo 4 de _Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

PARA LA CAMPAÑA DEL YAQUI.

LA CABEZA DEL MUÑECO.

Ya tienen conocimiento nuestros lectores, de
que en el Estado de Yucatán, se c·stá empleando
g-nrn 1.c,ividad en la campairn que ha sido indispelldabJe librar para someLer al orden ú los indios
rebeldes de ay_uellos rumbos, que con HUS abusos y
depreciaciones, están siendo un obstáculo para el
mayor progreso ele aquella riquí~i 1na region.
J~l Gobierno General ha puesto el mayor empeüo en realizarla, y se e~pera que muy en breve
&lt;juede en teramente pac1ticado aquel l&lt;~stado y
i-,ometida á las autorictade~ la indomable tenac1d,1d ele aquellas tribus.
Nuestras ilustraciones reprei;entan, la primera,
{¡ los vapores "'l'e'huantepec ... "Taba~e:o•· y '·Yuc-1tún," atracados en muelle ele C'oatzacoale:os, Estatado de Veracruz, que condugeron á las tropas de
la lla. Zona, que estaban en J uch itán, E8tado de
Oaxaca, al mando del General Bravo, para la guerra con tra los indios mavas, el día 13 del último
Octubre.
·
La segunda, está tomada en la playa dL• (',)ab:,lc·oalcos, á las cuatro de la tarde del rit:ido clía,
euanuo ya las t ropas están li1;ta:; para &lt;:!nil,arcar,;~ á bordo de los vapores rneneionado~.

¡ Al fin! las últimas palabras aletearon en la
habitación; toda quedó repleta de silencio, y dejaron al muñeco rodeado de la atmósfera viciada
con el humo de los cigarros que consumieran aquellos hombres, durante todo el tiempo en que habían permanecido allí encerrados, sosteniendo

•

,

Regatas en Tuxpam.
C'on el fi n de celebrar en aquella localidad los
trabajos que se han emprendido para que el señor General Don Porfirio Díaz, continúe al frente
de la Presidencia de la República en el próximo período constitucional, se organizaron entusiast as
fiestas en que llamaron mucho la atención,
unas regatas ver ific:tdas el día 6 del pasado Enero,
ante numerosa ooneurrencia, que estaba ansiosa
de presenciar el hermoso torneo, en el cual tomaron parte distinguidas señoritas de aquella población.
K ue:;tro grabado representa el bote de regatas
denom inado "Hi de Septiembre,'' que fué el vencedo r, é iba tripulado por las persona siguientes :
Timonel, Sr. Celestino Basañez F.¡no.
Primer llcmo de Popa, Sri ta. Cata!Tna Basañez.
Segundo Remo de Popa, Srita. Flora Florcnc:a.
Tercer Remo, Srita. Regina Messick.
Cuarto Rerno&gt; Srita. María Oamacho.
Quinto Remo, Srita. María Florencia.
Sexto Remo, Sr ita. María Marabota.
, La ilustració1~ _ha sido to~ada de una fotograf1a que nos remitieron los scnores Oirp A. Fano y
Ca., de 'f uxpam, Veracruz.

una charla para ellos amena y para él detestable.
No pocas • ces pareció que esa charla iba á caer,
per o alguien la apuntalaba, como edificio en peligro alguno lo levantaba, como en los frontones
los buenos jugadores lo ha~n con la pelota cuando va rebotando muy cerca del suelo, próxima
ya á rodar solamente.
Se desesperó porque no P"tl:,l abrir la ventana
y estaba condenado á pasar así, envuelto en la
gasa azul del humo, la noche entera.
Y con el pensamiento suspiró largamente, hondamente. ¡ qué suplicio!
Tras unos cuantos instantes que pasó encerrado en una caja de cartón, lo desenvolvieron, lo
• desabrigaron del papel de china que se le enromaba en el cuerpo, lo desnudaron á la vista ele toda
la familia.
¡ Cómo lo alabaron!
Pasó de mano en mano: ¡ qué bonito!
Y cada uno que lo examinaba, al darle vueltas
entre los dedos, le ha.cía temblar la cabeza, aquella cabeza, fuente y receptáculo de sus padeceres.
Temblando lo •dejaron despiadadamente ·sobre
la mesa, con el peso enorme de la sombra sobre sus
débiles espaldas.
Desde aquel día sus sufrimientos fueron mayores de los que había experimentado en el escaparate de la Mercería.
Casi no tuvo desde esa vez una hora de reposo.
Continuamente tenía en movimiento la cabeza, su cabeza buena y pesada, su .:abeza de plomo,
cabeza de estúpido, ¡ ojalá que de veras lo hubiese
sido!
Con esa cabeza, siempre estremeciénclosele, sentía revolotearle en el interior el pensamiento, como ave asustadiza que caída por una ventana
dentro de la iglesia, se azota contra las bóvedas,
buscando torpemente la salida.
Los primeros días, cuando lo deiaron olvidado
sobre algún mueble, aquel niño de cabellera rubia
y tez brillante, igual.es á las del gran rorro que

en la tienda había, y el cual llamaba "Papá" y
"~famá," si le oprimían un botoncito oculto bajo
las ropas,abrigaba la esperanza de que iba á descansar, de que se le sosegaría la cabeza y podría dormir, dormir con su pesado sueño de plomo.
Pero no, alguien paasaba pisando fuerte, por
cerca de él, y se estremecía el mueble, y nuevam~nte empezába á temblarle la cabeza, á vibrarle el cerebro.
Otras veces en medio del
silencio de la noche un
carruaje pasaba á toda
prisa, y la casa se estremee: ía, y la cabeza coronada
con pesadísimo sombrero puesto de través emJJezaba á colmnpiársele de
atrás á adelante.
Algunas veces no se explicaba la causa de sus estremecimientos;,
¿ sería
que hasta el movimiento
de la tierra le hacía daño? porque él había oído
decir un día, que la Tierra giraba.
El rorro que en la juguetería había sido su compañero ele escaparate, hablaba cuando le introducían aire pero no pensaba;
al igual del caballo de madera, y el "clown" de porcelana, tenía siempre quieta la cabeza.
¡ Pero él! ¡ Qué injusto
había sido su creador! ¿por
qué le había hecho un
cuerpo de muñeco y le
había puesto &lt;:abeza de
hombre, cabeza que pensab:i?
Si al menos le hubiese sido dado hablar, habría
pedido que se la arrancasen.
El niño de cabellera teñida por el sol y tez brillante como la de porcelana del rorro de la t ienda,
había roto en su presencia muehos muñecos caros; al llevárselos el Papá le había recomendado
que los cuidase.
El había acar:ciado la esperanza de que también le arrancara algún día la cabeza temblorosa,
se la separase de aquella varilla delgada y larga

•

que, como espina, tenía clavada en mitad del cráneo.
Y no; era su favorito, era su juguete querido,
el único que con su presencia le estancaba el llanto, en los ojos brillantes y azules, como lagos
que retratan el cielo.
Tras las noches sin sueño, largas noches pasadas
sintiendo el frío de la ~oleclad, venía el niño inconscientemente cruel, inocente de las torturas
que con sus manecitas hoyueladas y blancas provocaba, y reía, reía hasta enrojecer y fatigarse,
ante aquel temblor ele la cabeza, esclava de todos
y nunca de, su dueño.
La tarde en que ~e Yió parado en el barandal
del balcón, cuánto deseó que lo dejaran caer; un
paso, un paso solamente y se habría estrellado
contra las losas de la acera, pero ¡ no podía mover
los pies!
Por aquel cariño dañoso del chicuelo, rRra vez·
cumplía con sus debere,; de pisapapel. Rodaba
por todos los muebles de la casa; unas veces en
la sala de espera: allí una niña que tenía 15 añps
y los ojos muy negros, lo tomó entre las manos; y
repetidas veces sonriente, le sacudió con fuerza;
no supo qué grande era el mal que causaba.
Muchas horas ha.bía pem,ado él en aquella niña, y había sen:tido no verla cerca, no estar sufriendo entre sus manos.

¿ Por qué no habría vuelto? Y a que él no podía
ir en su busca,¡ sí casualmente se le hubiera pl'endido á los encajes de su vestido y se lo hubiera
llevado]
Un día lo habían dejado sobre el piano; cuando el temblor de su pobre cabeza empezó á hacerle pensar, vió en derredor mucha gente; miró
muchos ojos hermosos, sintió perfume de mujer,
los dedos de la joven sentada ante el mueble, traveseaban sobre las teclas, y un hombre apoyado en
la cubierta, allí en donde "él" estaba de pie, decía
acompasadamente frases amorosas y deceptivas.
Cómo gozó y sufrió COI?, las notas que saltaban
por debajo de él.
Sintió deseos, unos deseos inmensos; de llorar,
y las lágrimas agolpadas ante sus ojos cerrados
para el exterior, le rodaron sólidas y pesadas por
dentro de la cabeza y al rebotarle le hicieron aún
más daño, le provocaron dolores más grandes,
Alguien lo tomó y al volver á colocarlo sobre el
mueble, lo volvió de espaldas hacia la ejecutante.
Entonces pudo verse en el espejo. ,Hasta entonces se cono.ció; con la mirada siempre hacia el
frente, no sabía qué cuerpo le sostenía la cabeza,

�Domi~go 4 de Febrero de

•

rno_o.

EL MUNDO ILUSTRADO
él pisaba y la vió caer sin sentido sobre la alfombra, y contra la mesa hacerse sangre
y ¡ no pudo auxiliarlo!
La cabeza le temblaba inusitadamente; pensaba,pensaba mucho; recorría su pasado y miraba hacia el horizonte de lo porvenir y se miraba desesperante, desgraciado, extraordinariamente infeliz.
Aquellos hombres se hal)Ían estado al I í toda la tarde, iban á descanzar, iban á
ver á sus mujeres, iban á gozar, á vivir, ¡ ¡ á dormir!!
Y él no, él no tenía afecto , no tenía comodidades, él
ni siquiera podía haberles
gritado: "yo también pienso,
también siento; yo también
amo y odio, también vivo,
pero con una vida de muñeco que tiene cabeza de hombre, con una vida sin igual,
con la vida de una cabeza que
separada de su tronco, siguiera
viviendo muchos
díaE&gt;."
Y la cabeza seguía balanceándose sobre la varilla elástica,
Le dolía por todos lados ;
parecíale que le enterraban
en muchas partes gruesos clavos, y sentía la vibración continuada como debe
sentir el estremecimiento el alambre telegráfico
cuando le pasa la corriente.
El trozo de plomo desprendido de la, bóvetla
craneana le rebotaba dentro de la cabeza; y á veces se le quedaba quieto en alguna sinuosidad como
doloroso tumor.
.
Ese trozo de la misma sustancia que estaba hecha su cabeza ¿no sería su pensamiento?
Por la calle pasó despacio un carro cargado con
rieles, levantando mucho ruido, y haciendo temblar el piso.
El estremecimiento se le acentuó, se hizo más
fuerte y continuado el temblequeo, y nuevamente
se desesperó.
Sm dolores aumentaron; sintió como si se le
derritiera por el interior la cabeza; igual se~1sación

qué cuerpo sostenía á "él," porque ¿ él no era su
cabeza?
Y él mismo, agitando la cabeza se contestaba
materialmente y con acción sentenciosa que sí,
que sí. . ..
Se entristeció ¿ pues, no tenía. aspecto de estúpido?
El traje multicoloro, de pésimo gusto, con las
manos,-aparentaba tener manos,-"perdidas"
en los bolsillos del pantalón, replegaba hacia atrás
el largo abrigo que le cubríí\,, Y tenía a_!:&gt;domen redondo y abultado c~mo de hombre satisfecho, corno de burgués rechoncho; él que, si alguna ventaja tenía, era }a de no comer, porque no lo necesitaba.
¿ Su cara? una cará amplia y eu-nosa, cara de
hércules cándido, bueno, bonachón, tonto.
Si hubiera podido hablar, y hubiese dicho qué
pensaba, nadie le hubiera creído, sólo por el aspecto ele idiota que tenía. Sin embargo, pensaba, -:,· pensaba como hom brc barbudo-aunque
ridículamente barbado.-AdemáR, el stúrimiento
le había tlespertado extraordinariamente la inteligencia.
Mucho tiempo estuvo contemplándose en el
espejo hasta que, agobiado, desvanecido, triste,
se le detuvo el pensamiento, entró en reposo absoluto su cerebro, con la cesación del movimiento
de la cabeza que tan to odiaba: se odiaba á sí mismo, con odio destructor, odio mortal.
Sólo unos cuantos días, m"u_v pocos, tres, había
sido feliz; no había pensado.
Por la noche el niño rubio lo dejó acostado en
un librero Y cuando él mismo fué á sacarlo de
allí, llevaba el rostro muy pálido como si lo hubiesen bafiaelo con cera, y los ojos muy hundidos,
corno si hubiesen estado á punto de sepultarse en
sus propias órbitas:
Pobre niño; él le amaba á pesar de todo.
¡ Ah! él había sufrido no sólo con sus dolores;
estaba sentenciado á ser testigo mudo del drama
que se desarrollaba como entre bastidores en aquella casa. El había asistido á las aterradoras desesperaciones de aquel hombre, dueño suyo, que,
creyéndose sólo se mesaba los cabellos y rugía por
sollozar. Alguna vez ese hombre clavó sus ojos
que destilaban lágrimas en el muñeco de cabeza
fuertemente estremecida y quedó pensativo; tal
vez sospechó por un momento el suplicio de aquella cabeza.
1
Otra Yez fué despertado bruscamente; la dueña
ele la casa tomó entre sus manos un papel que

EL MUNDO

ILUSTRADO
SUBSCRIPCIOl&lt; Ml!:NSUAL FORAN1U,, SI ,r,o
lDXM IOBM XN LA CAPITAL, $l.~

MÉXICO, FEBRERO 11 DE 1900.

·. AÑO VII--TOMO I--NÚM. 6

Gerente: Alll''l'Olll'IO ClJY ÁS,

Director: L i c . B.Al'AEL BEYES SPÍJll'DOLA.

•

habría experimentado, cuando lo fundieron en el
molde, si ya entonces hubiera tenido vida, si hubiera entonce;; podido sentir ya: pero no; la vida se
la había dado fatalmente aquel bamboleo.
Al menos los hombres cuando odian la vida,
pueden dejarla á un lado.
,
Y bien, ¿ no dicen que la cabeza manda y gobiern~ al cuerpo?
¿ Por qué él 110 podía ni levantar una ma,no?
Y el esfuerzo del muñeco fué terrible ....
En la mañana encontraron la cabeza caída á los
pies del muñeco, y las manos, ¡las manos que había sacado de los bolsillos clel pantalón! crispadas
y en alto, cerca de la varilla elástica, ya quieta, rígida, y en la ~ual antes se balanceaba la desgracia
del pisapapel.
FRANCISCO ZARATE RUIZ.

•

•

•

II

COMPLAINTE.

PÓRTICO.
-::::&gt;O~

Villano, trovador, fraile ó guerrero,
Con hoz, breviario, bandolín ó espada,
Fuera hermoso vivir en la pasada
Heróica edad de corazón de acero.
Fuera hermoso, en verdad! Si fraile austero
Yer á Dios con extática :mirada;
Llevar por la Esperanza constelada
Y la Fe, el alma, si infeliz pechero.
Si trovador, en el feudal castillo
Cantar guerras y amor, al suave brillo
De los ojos de hermosa castellana;
Combatir, si guerrero, noche y día,
Asaltar, lanza en mano, una abadía,
O acuchillar la hueste musulmana!·

•

•

Va mi pálida quimera
A enredarse, como una ave,
En la onda, crespa y suave,
De tu blonda cabellera.

I
Eres la rosa ideul
Que fué la Princesa-rosa,
En la querella amorosa
De un menestrel 11rovem:al.
Si tú sus trovas quisieras,
Llegarían, como un ruego,
Los serventesios de fuego,
En harmoniosas hogueras.
Darías al vencedor
Los simbólicos trofeos,
En los galantes torneos
De la ciencia del amor.
Incensado por el aura
De la dulce Poesía,
Su cetro Clemencia Isaura.

Serías el lirio humano
Que halló un rey, bajo su tienda,
En la brumosa leyenda
De un meinensinger rhiniano.
En tí vería el guerrero
Perla~ y rocío, co1'f!o
En el tesoro del gnomo
Que de,cubrió un hechicero.
Tendrías un camarín,
Por las hadas adorn;id,),
En un palacio enca11tado
De las márgenes del Rhin.
Y en las noches de las citas,
Bajo el rayo de la luna,
En,idiarán tn fortuna
Loreleys y Margaritas.

III
Mientras pensativo y triste
Junto á la cruz ele un sendero:
E~trechara un caballero
La banda azul que le diste.
En tu ventana ojival,
Dulcemente reclinada,
Oirías la balada
Del ardido Parsifal.
Y de un juglar, que ha traído
S'* harpa cubierta de flores
La h isto ria de los amores '
De Crimilda y de Sigfrido.
En tu blanco camarín
Por las hadas adornado
, el sagrado. '
R esonana
Cántico de Lohcngrín.
Y a mi pálida quimera
Se ha enredado, como una ave
E n la onda crespa y suave '
De tu blonda I cabeitera. '

'Jficardo Jaimes Freyre.

--·

..--

•

.

,,,,

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1

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esfafua de la &lt;Jorregioora ~oña Josefa órfiz de ~on¡ínguei,
4eeoubiertael5 del aotual en el jardfn de Sa.•to D~minll'o,-Ké:rloo, D.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domi~go 4 de Febrero de

•

rno_o.

EL MUNDO ILUSTRADO
él pisaba y la vió caer sin sentido sobre la alfombra, y contra la mesa hacerse sangre
y ¡ no pudo auxiliarlo!
La cabeza le temblaba inusitadamente; pensaba,pensaba mucho; recorría su pasado y miraba hacia el horizonte de lo porvenir y se miraba desesperante, desgraciado, extraordinariamente infeliz.
Aquellos hombres se hal)Ían estado al I í toda la tarde, iban á descanzar, iban á
ver á sus mujeres, iban á gozar, á vivir, ¡ ¡ á dormir!!
Y él no, él no tenía afecto , no tenía comodidades, él
ni siquiera podía haberles
gritado: "yo también pienso,
también siento; yo también
amo y odio, también vivo,
pero con una vida de muñeco que tiene cabeza de hombre, con una vida sin igual,
con la vida de una cabeza que
separada de su tronco, siguiera
viviendo muchos
díaE&gt;."
Y la cabeza seguía balanceándose sobre la varilla elástica,
Le dolía por todos lados ;
parecíale que le enterraban
en muchas partes gruesos clavos, y sentía la vibración continuada como debe
sentir el estremecimiento el alambre telegráfico
cuando le pasa la corriente.
El trozo de plomo desprendido de la, bóvetla
craneana le rebotaba dentro de la cabeza; y á veces se le quedaba quieto en alguna sinuosidad como
doloroso tumor.
.
Ese trozo de la misma sustancia que estaba hecha su cabeza ¿no sería su pensamiento?
Por la calle pasó despacio un carro cargado con
rieles, levantando mucho ruido, y haciendo temblar el piso.
El estremecimiento se le acentuó, se hizo más
fuerte y continuado el temblequeo, y nuevamente
se desesperó.
Sm dolores aumentaron; sintió como si se le
derritiera por el interior la cabeza; igual se~1sación

qué cuerpo sostenía á "él," porque ¿ él no era su
cabeza?
Y él mismo, agitando la cabeza se contestaba
materialmente y con acción sentenciosa que sí,
que sí. . ..
Se entristeció ¿ pues, no tenía. aspecto de estúpido?
El traje multicoloro, de pésimo gusto, con las
manos,-aparentaba tener manos,-"perdidas"
en los bolsillos del pantalón, replegaba hacia atrás
el largo abrigo que le cubríí\,, Y tenía a_!:&gt;domen redondo y abultado c~mo de hombre satisfecho, corno de burgués rechoncho; él que, si alguna ventaja tenía, era }a de no comer, porque no lo necesitaba.
¿ Su cara? una cará amplia y eu-nosa, cara de
hércules cándido, bueno, bonachón, tonto.
Si hubiera podido hablar, y hubiese dicho qué
pensaba, nadie le hubiera creído, sólo por el aspecto ele idiota que tenía. Sin embargo, pensaba, -:,· pensaba como hom brc barbudo-aunque
ridículamente barbado.-AdemáR, el stúrimiento
le había tlespertado extraordinariamente la inteligencia.
Mucho tiempo estuvo contemplándose en el
espejo hasta que, agobiado, desvanecido, triste,
se le detuvo el pensamiento, entró en reposo absoluto su cerebro, con la cesación del movimiento
de la cabeza que tan to odiaba: se odiaba á sí mismo, con odio destructor, odio mortal.
Sólo unos cuantos días, m"u_v pocos, tres, había
sido feliz; no había pensado.
Por la noche el niño rubio lo dejó acostado en
un librero Y cuando él mismo fué á sacarlo de
allí, llevaba el rostro muy pálido como si lo hubiesen bafiaelo con cera, y los ojos muy hundidos,
corno si hubiesen estado á punto de sepultarse en
sus propias órbitas:
Pobre niño; él le amaba á pesar de todo.
¡ Ah! él había sufrido no sólo con sus dolores;
estaba sentenciado á ser testigo mudo del drama
que se desarrollaba como entre bastidores en aquella casa. El había asistido á las aterradoras desesperaciones de aquel hombre, dueño suyo, que,
creyéndose sólo se mesaba los cabellos y rugía por
sollozar. Alguna vez ese hombre clavó sus ojos
que destilaban lágrimas en el muñeco de cabeza
fuertemente estremecida y quedó pensativo; tal
vez sospechó por un momento el suplicio de aquella cabeza.
1
Otra Yez fué despertado bruscamente; la dueña
ele la casa tomó entre sus manos un papel que

EL MUNDO

ILUSTRADO
SUBSCRIPCIOl&lt; Ml!:NSUAL FORAN1U,, SI ,r,o
lDXM IOBM XN LA CAPITAL, $l.~

MÉXICO, FEBRERO 11 DE 1900.

·. AÑO VII--TOMO I--NÚM. 6

Gerente: Alll''l'Olll'IO ClJY ÁS,

Director: L i c . B.Al'AEL BEYES SPÍJll'DOLA.

•

habría experimentado, cuando lo fundieron en el
molde, si ya entonces hubiera tenido vida, si hubiera entonce;; podido sentir ya: pero no; la vida se
la había dado fatalmente aquel bamboleo.
Al menos los hombres cuando odian la vida,
pueden dejarla á un lado.
,
Y bien, ¿ no dicen que la cabeza manda y gobiern~ al cuerpo?
¿ Por qué él 110 podía ni levantar una ma,no?
Y el esfuerzo del muñeco fué terrible ....
En la mañana encontraron la cabeza caída á los
pies del muñeco, y las manos, ¡las manos que había sacado de los bolsillos clel pantalón! crispadas
y en alto, cerca de la varilla elástica, ya quieta, rígida, y en la ~ual antes se balanceaba la desgracia
del pisapapel.
FRANCISCO ZARATE RUIZ.

•

•

•

II

COMPLAINTE.

PÓRTICO.
-::::&gt;O~

Villano, trovador, fraile ó guerrero,
Con hoz, breviario, bandolín ó espada,
Fuera hermoso vivir en la pasada
Heróica edad de corazón de acero.
Fuera hermoso, en verdad! Si fraile austero
Yer á Dios con extática :mirada;
Llevar por la Esperanza constelada
Y la Fe, el alma, si infeliz pechero.
Si trovador, en el feudal castillo
Cantar guerras y amor, al suave brillo
De los ojos de hermosa castellana;
Combatir, si guerrero, noche y día,
Asaltar, lanza en mano, una abadía,
O acuchillar la hueste musulmana!·

•

•

Va mi pálida quimera
A enredarse, como una ave,
En la onda, crespa y suave,
De tu blonda cabellera.

I
Eres la rosa ideul
Que fué la Princesa-rosa,
En la querella amorosa
De un menestrel 11rovem:al.
Si tú sus trovas quisieras,
Llegarían, como un ruego,
Los serventesios de fuego,
En harmoniosas hogueras.
Darías al vencedor
Los simbólicos trofeos,
En los galantes torneos
De la ciencia del amor.
Incensado por el aura
De la dulce Poesía,
Su cetro Clemencia Isaura.

Serías el lirio humano
Que halló un rey, bajo su tienda,
En la brumosa leyenda
De un meinensinger rhiniano.
En tí vería el guerrero
Perla~ y rocío, co1'f!o
En el tesoro del gnomo
Que de,cubrió un hechicero.
Tendrías un camarín,
Por las hadas adorn;id,),
En un palacio enca11tado
De las márgenes del Rhin.
Y en las noches de las citas,
Bajo el rayo de la luna,
En,idiarán tn fortuna
Loreleys y Margaritas.

III
Mientras pensativo y triste
Junto á la cruz ele un sendero:
E~trechara un caballero
La banda azul que le diste.
En tu ventana ojival,
Dulcemente reclinada,
Oirías la balada
Del ardido Parsifal.
Y de un juglar, que ha traído
S'* harpa cubierta de flores
La h isto ria de los amores '
De Crimilda y de Sigfrido.
En tu blanco camarín
Por las hadas adornado
, el sagrado. '
R esonana
Cántico de Lohcngrín.
Y a mi pálida quimera
Se ha enredado, como una ave
E n la onda crespa y suave '
De tu blonda I cabeitera. '

'Jficardo Jaimes Freyre.

--·

..--

•

.

,,,,

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~~

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1

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I

14 d
f

esfafua de la &lt;Jorregioora ~oña Josefa órfiz de ~on¡ínguei,
4eeoubiertael5 del aotual en el jardfn de Sa.•to D~minll'o,-Ké:rloo, D.

r.

�Domingo 11 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Febrero . de 1900.

•
lJlll'.A. VISTA DE P.6.CKlJC.6..

•

j)achuca.
~

Quienes no hayan visitado Pachuca, tendrán conocimiento de su importancia como centro minero, sabrán que no sólo en las montañas que rodean
la población, sino en todas las que existén en el
extenso Estado de Hidalgo, se abren infinidad de
bocas, por las cuales el pueblo obrero desaparece
en los días de trabajo, como por escotillón, para
arrancar á las entrañas de la tierra las riquezas
que contiene, á costa de labores fatigosas y de peligros sin interrupción que han costado millares de
vidas, pero que ha.n producido valiosas é innúmeras barras de oro y plata llevadas á todas parte;;
del mundo, y la riqueza de aquella población, que
hoy recuerda las épocas de las grandes bonanzas;
pero que aun en su pasajera decadencia, ocasionada por la inundación de las minas, cuenta con
elementos de trabajo para emplear millares di
brazos.
Sabrán también, aquellos q11e no conozcan Pachuca, que estrecha y reducida la cañada que forma aquel grupo de montañas, los pobladores han
invadido sus laderas y construido en eilas sus habitaciones; pero es difícil imaginarse el precioso conjunto que forman aquellas casas de desigual altura, sembradas en las faldas de las montañas.
Panoramas tan bellos como el que hoy representa nuestro grabado, son los que se admiran por
donde q~era que la mirada se fije, y en determinadas horas del día ofrecen extraordinaria animación que los hac.e aun más hermosos.
En las primeras horas de la mañana, aquel sinnúmero de vericuetos, de estrechos callejones, iluminados por los primeros rayos solares, se v¡;n cruzados en todas direcciones por los trabajadores que
se encaminan á las minas, y por las mujeres que se

Fot. -de Angel 111. lllaldonado.

•

dirigen á hacer sus compras, y aquella muchedumbre, vista desde lejos ascendiendo con relativa dificultad ó bajando Yelozmente, cautiva las miradas.
Después. cuando todo aquel enjambre de trabajadores ha de8cendido á los immensos subterráneos
á arrancar á fuerza de pica y dinamita las piedras
minerales y las mujeres han regresado á sus hogares, la ciudad entra casi en silencio; pero el viajero
tiene todavía mucho que admirar en aquellas laderas: por todas partes se desprenden de las altas
c-himenea5, entre aquel panorama, siempre bello,
densos penachos de humo, que al elevarse en el espacio, van pregonando la laboriosidael constante,
el trabajo no interrumpido de aquella simpática
población.
Por la noche, cuando se encienden los faroles
del alumbrado de aquellas callecillas irregulares,
cuando á través de las ventanas se distinguen las
luces con que los habitantes se alumbran en sus
hogare~, el aspecto cambia, pero es no menos hermoso y se admira lo mismo que durante el día.

las hojas con todos sus variadísimos colores y los
lotos, y las crisantemas y los asfodelos.
'
Veo _absorto los iris misteriosos, y vuela mi
pensamrnnto al helado Norte ó al ardiente Mediodía.. ó al voluptuoso paraíso oriental.
Suntuosidades de las esmeraldas engarzada~
en el oro fino, eleslumbramiento de los topacios
hechos con rayos de sol cuajados, duelo de los
azabaches y de las obsidianas; luces de los amatis•
tas en las sombras ele las liturgias: yo os he adornado y poseíelo y explorado los arcones profundos de los ojos.
Cuando _los he visto tristes, los he visto llorar;
}' sabe~l_: s1 los negro~ lloran, el llanto corre por,
las meJillas morenas en diamantes cristalizados•
los ,verdes deja1: caer las lágrimas como gotai;: d~
rocio; los castanos, se m~ antoja que manan úmbar,_y en cuanto á los azules, estoy seguro que
destilan perlas.
i V,irg:~n encantadora! ¡ qué claros son tus ojos
Y que diaf~na tu frente! Tu frente es muy blanca y tus OJOS muy verdes,-y junto me parecen tu
fre~te la_ pal?ma J tus ojos las hojas de oliva que
envia Dios a ~1- esperanza. Cuando me ves,
Gr~schen, veo el ms de tus oja.s, tan azul y tan miste~ioso, como las lejanas montañas. Si pierdo tu
~'l{',&lt;::&gt;,
m irada en la tuya, ~fao-dalena miro un t .,., l
En mis viajes por el país del sueño;me he pa- · que tuest~ el medio-díaºy que ~uavemente b:;~:seado á la orilla de los mares de los ojos .erdes, cea la bnsa.
, A tus ojos negros, Zulema, me asome he asomado al borde de los abismi;,s de Jos mo ~orno a un estanque cuajado en la orilla de
negros, y levantando la mirada la he perdido Nenufares.
en los azules como en las profundidades de lo~
, L~ voluptuosidad, el orgullo, la dulzura el
cielos.
vertigo,_ todo resulta en vuestras profundidade~.
Las pupilas ele los ojos negros asemejan lu. ~01s la . esperanza, evocáis la ilusión, su es:
ciérnagas brillanelo en la obscuridad; lucen las de t~ona1s la tnsteza, vestís el luto; sois todosglos
los verdes, como li.s reflejos de los astros en una placeres y todas las amarguras.
cisterna; parecen las de los azules dos cirios
, Algunas veces que os he visto laraamente os
dentro ele dos espirales de incienso.he robado muchos secretos: en vosotros
'd
En los ojos florecen los más hermosos jardines: transparentes, he admirado todas las riq~e;:;

POR LOS OJOS.

¿f~

EL MUNDO ILUSTRADO '

los ni.ares: caricias como algas aterciopeladas, discursos al mismo tiempo realistas y místicos,
.ansias ávidas como esponjas, lujurias rojas como saludó la -aurora de la nueva. centuria, la centucorales, perlas voluptuosas. Explorando vuestro ria de la grandeza marítima y colonial ale€ter, azules soñadores, he visto arder el sol, pa• mana.
Se equivocaron, S. M. el Kaisser y el Imperio
lidecer la luna y relucir la estrella de la tarde y
y
la
cronología alemana, á mi modo de ver. ¿ Pudo
la polar y todas las constelaciones luminosas. En
vuestra selva, ¡ oh, garzos! he cqntemplado las haber comenzado el cómputo de la Era Cristiana
doradas naranjas de las Hespérides y las man- el año cero?¿ No se tomó como punto de partida
zanas incitantes del Edén, y esperezándose negli- en el monaster io en que comenzó á adoptarse este
gentemente las lascivias como traidoras panteras, nuevo modo de computación (reza la tradición que
y atarazando mi carne las concupiscencias como un monje, Dionisio-el pequeño, fué el inventor de
tigres feroces. . Sondeando vuestras tinieblas, la Era Cristiana en el sig~ de Justiniano, que hoy
negros impenetrables, oígo allí en el fondo del llamamos el siglo VI) el día del nacimiento de Jeabismo despeñarse un torrente, y adivino en sus sús, corespondiente al 25 de Diciembre del año
linfas erpumas furiosas y cabrilleos fosfc re~rcn- 752 de Roma (luego se pasó el cómputo para regularizarlo al primer día del año 753) y ~e diJO
tes.
En ocasiones me recordáis la Edad Media: la primer año después del nacimiento de Cristo, prinobleza orgullosa de las castellanas, las torres mer año de la Era de Cristo? Pue~ 8l e~to es eieraltivas, las ventanas de colores, y revivo en vues- to, (para mí es evidente) cuenten ustedes; y ó un
tro brillo la majestad de los esmaltes y de lo~ siglo no tiene cien años ó el año de 1900 es el año
metales: el oro mate que simboliza las altas proe- centésimo de la décima nona centuria; porque si
,:as, lj plata luciente de las escleróticas que se quiere hacer de todo año 99 un año cien, y eso
testifica el candor; el celestial azur que reproduce pretenden los alemanes, oficialmente, resulta que
la inocencia, el aristocrático senople que resume el primer año 99 tuvo por punto de partida secular
,rn :,ño cero, y no diciendo esto nada, 1endríael valor, y el sable triste que en los blasones de
los caballeros quería significar el disgusto de la mos la sipgularísimi.. conclusión de que_.Cristo ha.
bía nacido en n ingún tiempo, es ctecir, que,
vida.
Yosotros me habéis hecho conocer todos los cronológicamente no había nacido.
Sé que es esta una verdadera cuestión "fin ele
excitantes: ol. opio adormecedor, el champaña sentimental, el café concentrado que atiranta los siécle" y que se renueva cada fin de siglo desde el
nervios, el humo fragante del tabaco que inspi- año de H00; pero yo aseguro que no he de variar
ra los sueños hermosos; todo me habeis br inda- de opinión como vereis,lectores, si llegamos, como os lo deseo, al año de - 2000. Lo que ofusca un
do hasta la saciedad,
Por vosotros he entrevisto los vicios, he pre- poco en este asunto es el cambio de milésimo, eL
sentido los crímenes más atroces y me he sacudi- paso de 1899 á 1900 ¿y qué?Eso indica que al p1rndo al impulso de las avasalladoras pasiones. An- to mismo de terminar el si~lo XIX adquiere un
te los verdes de aúreos matices, he sentido l&amp; milésimo designativo; y nada más y nada menos.
ago~ía de los jugadores; el oro de los garzos que Tomar pie de e:.te cambio en las cifras seculares
encierro dentro el cofre de mis labios, me ha he- equivalfü:ía á empeñarse en que el siglo que ahorn
cho experimentar el tormento de los avaros; los acaba no podía ser el siglo rn, porque su milésimo
negros me han aconsejado la horrible traición y había sido 18. "Y amén."
~
los celos tenebrosos. Los azules me han enseñado
la virtud.
2.-Ahora sí las tropas inglesas en número noY .sois cobardes y engañosos como vuestros due- tablemente superior al del enemigo se mueven á
ños, ojos inquietantes. Vosotros, verdes, ¿ no sois un tiempo á lo ·1argo de toda la linea de asalto hapérfidos, y en ocasiones no mostráis
reflejos cia Bloemfoenteine en el centro, French y Gata,
azules como el amor que es vuestro espejo? ¿ Vo- ere y Lord Roberts dentro de pocos días, haci 1
sotros, negros, ¿ no os soléis rayar de relámpagos Kiroberley el ala izquierda con 1\Iethuen y rumbo
verdio bscuros? No os ensombrecéis acaso los gar- á Lady Smith el ala derecha, que manda Sir R.
zos cubriendoos de tinieblas? Azules, ¿no como el Buller. El movimiento es IJ.apoleónico si carga al
cielo os doráis ó palidecéis, ó amenazáis con vues~ centro, si logra Lord Roberts "concentrar en un
tras nubes tempestuosas?
momento dado el mayor número de fuerza sobre
Y yo os a&lt;foro á todos, ojos arrebatadores. Tras el punto más débil," según la máxima del gran
las pestañas como hebras de oro ó como hilos de hombre de guerra.
ébano yo adoro vuestra claridad; bajo los cielos
Todo urge ya á los ingleses, todo es para ellos
incontaminados de las frentes , yo exalto con apremiante, es preciso para el prestigio del imperio
vuestros ortos y me entristezco con vuestros oca- que un puñado de pastores heroicos luchando por
sos; amovuestrasojeras que os rodean como aureo- la patria cesen de reducirlos al papel de nación
·Jas de mártires; bendigo vuestros párpados que invadida, pequeña y lamentable, como se infiere de
en el placer os cubren con su velo bienhechor; los informes, manifiestos y discursos de los perio.admiro vuestras cejas de ámbar ó de crespón que os . distas, ¡;renerales y ministros de su venerable Maadornan como guirnaldas invertidas, y sois mis jestad Victoria. Si leyese esos documentos quien
-señores y yo vuestro esclavo, porque desde. que no estuYiese en antecedentes, juraría que toda la
os claváis en mí, llevo vuestra mirada, verde ó fuerza y todo el abuso de ella estaba del lado de
azul, ó dorada ó negra, como una flecha luminosr, los republicanos de Australáfrca. Esto no pued-e
en mi corazón.
s~guir así ;ya el discurso acerado, implacable y hábil del Ministro de las Colonias, acentúa una reac€/ren lf ebol/edo.
ción contra este estupor que las noticias de Afr;c.i.
han causado en la nación; esto recueraa la época
en que un gigantesco y teatral antecesor de M:r.
Chamberlajn, el elocuente "commoner" William
Pitt (Chatham) decía en el parlamento al empezar la guerra de siete años: "mi intención es sacar
á Inglaterra del estado de enervamiento en que se
encuentra y que permite á veinte mil soldados
franceses trastorna.d a" ¡Oh! no, no queremos comparar al grande hombre, con el honorable ministro
1,- -~ de Siglo.~2- Un I?Oco de meteorología unionista; pero la altiva y glacial seguridad con
polttica . nublazones en el Asia Central y en Ecripque asegura, después de la más infructuosa de lail
0
to; tempestades en Australáfrica.
campañas, en su discurso del lunes, que Inalatera
desarmará para siempre á las repúblicas herma1.-E°: cierto libro de historia, conocido de nas, recuerda un poco el tremend_o oraullo de
los estudiantes de esta c~pital, ~e varios profeso- 9hatl\am y da idea del temple romano del alma
res y de u:-1;os cuanto~ amigos mt0s, digo que Car- mglesa.
1&lt;:_s V nac10 en el pnmer albor del siglo XVI, el
ª:1º de 1500. Pues estoy C?nvencido de que asenEs claro que urge la solución, y como sólo puet~ un er!or; Carlos V nació en el último año del de ser esta el triunfo en la guerra, hay que oh
siglo qumce. Pero no deja de desconcertar que tenerlo, y no extrañar íamos que el teri-il 1e tles1
:aún o~cialmefi:te se s?stenga que 1900 es el pri- tructor futu_ro del_ ~range y ~el Transvaal, fuese
mer ano del siglo vemte; y más• oficialmente 110
en persona a prestdll' esta obra contra los samnipuede ser; en Alemania, se ha celebrado con fiestas, atravesando iml?asible los viricuetos y cañones
tas pomposas, el primer día del año el nacidel Drakenbe~g, e~1zados de rifles bóeros, el momiento de un siglo, y el Emperador en u~o d,i su, noclo en el OJO gris y la sonrisa desdeñosa sub-

rayando el bigote ausente, Claro es que .urge,
porque los marinos anuncian "dos granos" en
distintos puntos del horizonte: uno en el Valle
del Nilo, la sublevación de las tropas egipcias en
Khartum, que es la boca del Sudán y que nulificaría toda la campaña hecha contra los derwise&amp;
y amagaría el protectorado inglés en el Valle
Superior del Nilo, si tomase incremento; y el otro
es la movilización (¡ah! eso sí, por vía de ensayo
~ada más), la movilización de un cuerpo de ejército desde el Cáuc1so ruso á la frontera de Af•
ghanistá.n en ocho días. Si las operaciones en el
Africa Austral fuesen coronadas por la victoria,
prontamente, estos granos probablemente se
disiparían; unas cuantas rachas, un poco de lluvia sobre el mar grueso y espumoso y el navío que
lleva la foi.tuna del Imperio británico, surgiría
airoso del chubasco, desgreñando en el viento la
doble estela de humo de sus chimeneas y arrastrando sobre las olas vencidas la orla del "jack"
empurpura~o con la sangre de los bóeros subyugados. Entonces sí habrá á bordo de los buques
empavesados de Francia, Rusia y Alemania, muchos "hurrahs'' y muchos ''hoch ;" pero si no,
pero si el éxito se hace esperar semanas y meses,
entonces las Cancillerías que velan sobre la paz
del mundo, empezarán á cambiar diáloo-os respecto de Egipto: ¿ puede ó no Inglaterr~ garantir,
en las ac~uale, circunstancias la paz de Egipto,
tan relacionada con ·la seguridad de Suez ?" preguntará Francia,-Xo puede, no lo creerno", di•
rá Rusia, á quien dicen empeñada en armar de
1\Iaiisers y de ·Dehauges á los súbditos abisinios
de M:enelik. -"Quién sabe, responderá Alemania,
se lo preguntaremos." Y si · la tal sublevación
que quizás no sea más que una invención de lo~
buenos ~eseos de las potencias continentales,
tomase mcremento, Herr Bullow, propondría
que el Sultán, bajo la mirada benévola de la Euro•
pa no inglesa, restableciese el orden y ocupase
mili tarmente el Kairo.
En cuanto al avance hacia la India, es fatal,
ese es uno de los caminos de la expansión asiática de los rusos y, tarde ó temprano vendrá este
conflicto preparado por todo cuanto hace Rusía en Asia y esperado por los ingleses. Lo singuJ,ir es qur la noticia de lit movilización rusa ha
sido recibida sin pestañear en Inglaterra, y l; expl)c_ación que ~s una reagravación (un ensayo
militar). ha sido graciosamente aceptada por
:l:.?rd Salisbury. Si esto hubiese pasado hace un
ano, Inglaterra habría manifestado ruidosamen•
te Ru descontento y Lord Roberts no habría ido
al Cabo sino á la frontera del Afghanistán.
Una serie de demostraciones navales contestarían_ á 1~ sorda mala voluntad de Europa, aún de
Italia, disfrazada por la cortesía perfect1- y la CJ·
rrección de los gobiernos.
~~

.La tempestad verdadera está en Sud-Africa ·
Y ?orno no es ppsible decir á mis lectores nad¡
mas que lo que los cablegramas dicen, y como
cuando se trata de operaciones de guerra tienen
la palabra los caüones, metámonos en el campa•
mento bóero y tomemos nota de algunos hechos
que refrescan el corazón, no por odio, ni por
mala volanta~ al gran_ pueb!o inglés que profun.
clarn~nte admiramos, smo en abstracto, por decir¡? asi, por su belleza moral, tan rara en nuestros
tiempos.
:
Ya _todo se ha dicho de la rapidez con que se
orgamzan, del sencillo entusiasmo con que marchan, del valor robusto con que se baten los "comunandos" del Orange y del 'l'ransvaal. Pero
hay alg_uno~ hechos que precisa dejar consignados
en la h1stona, por su grandeza augusta y severa
medallas d~ bronce perenne que han de guarda;
en ~u rebcano todos los pueblos débiles.-He
aq;u un~ de ellas: la sorpresa de Elandslaa!!te
!ue terrible; 300'. bóeros bajo los rifles de 7,000
mgles~s; en med10 de la derrota y para proteger
la r~tll'ada del grueso de la fuerza sorprendida
se situaron en un "Kopje" que cerraba el cami~
no ._. . ocho bóeros ?ºn el General Kock y allí se
bati;ron hasta morir, pero los co~añeros se
~~ab1a1;1 pu~~to en cobro, ~ saben ustedes de algo más
homenco que ésto? Y es enteramente auténtico: los nombres de los ocho héroes han sido pia•
dosamente conservados, de seis de ellos por lo
menos,_ al que debe añadirsé el del conde' alemán
Zeppelm, muerto al principio del combate con
bravu:a ext_raordinaria. Entre esos héroes e~taba
el sabio emmente Youge, sobre cuyo cadáver, de

'

_,,

�EL MUNDO ILUSTRADO
cía el profesor Mansrelt (Ministro de la Instrucción Pública), estas palabras espartanas: "De
Youge, estuviste siempre en el rango de honor en
las batallas, lo mismo en el "raid" de J amesson
que en Elandslaagte. La libertad de tu país te
fué más cara que la vida; tu muerte sirvió de baluarte á centenares de hermanos tuyos; fuiste
un hombre." Otro de estos héroes, Schainck,
era un poeta; suya f!S la ..marsellesa" del Transvaal que comienza así:

"¿ Oís rugir al león de Inglaterra? Ese rugido
estremece como un ti:ueno inmenso las comarcas
del Africa Austral. Pero el pueblo, el nuestro,
demasiado tiempo hace aplastado por los que se
jactan de sojuzgar al mundo, se levanta, se iergue, se insurge."
"Al galope de sus rápidos caballos, vuelan desde las ciudades y las aldeas, de la montaña y del
"veld" los libres hijos del Africa Austral."

Domingo 11 de Febrero de 1900.

Domingo 11 de Febrero de 1900.

EL :MUNDO ILUSTRADO

"Son robustos é inconmovibles como robles;
nunca llegó el miedo á su médula ru á su corazón. Son pobres pastores; no conocen la. &amp;"uerra;
pero quien confía en Dios, .ha.ce .de la deb2hdad la
fuerza." Este poeta tenía vemticuatro anos.

. _J ~ J

~.

•
que la elevaron al rango de heroína; justi~can la solemnidad que r evistió,
enmedio de su sencilléz, la ceremonia oficial verificada el pasado día cinco,
en el jardín que antes llevaba el nombre de Santo Domingo, y que desde la
fecha indicada se llama "Jardín de la Corregidora."
En nuestras ediciones diarias, dimos crónica detallada de esta fiesta,
que fué presidida por el Lic. Rafael Rebollar, Gobernador del Distrito liederal, á la que concurrieron muchas personas, y en la cual, figuraron como
oradores los señores Antonio de la Peña y Reyes, que pronunció un magnífico discurso, el conocido poeta Don Juan de Dios P eza, que recitó como
él sa\ie hacerlo, los versos que en este número publicamos; el Sr. D.
Ildefonso Estrada y Zenea que leyó la preciosa compos:ción que dedicó á la
Corregidora el inolvidable Manuel Gutiérrez Nájera, y las niñas Lolita
Ruiz, y otra alumna de una Escuela Nacional, graciosa niña de seis años que
con notable grncia pronunció un discurso qué contenía párrafos tan entusiastas como éste :
-"Aquí tenéis á la Virgen de Guadalupe-dijo la niña presentando
el estandarte-el lábaro precioso de nuestra Independencia! Saludadla,
mexicanos, como la saludaron triunfantes en las montañas de las Cruces, los
patriotas de 1810; sí, contenpladla con inmenso cariño, porque ahí en medio del campo de batalla, en medio del fragor del combate, vió agonizantes
v tendidÓs á sus pies, á sus inditos, sus hijos predilectos : allí los vió caer
~rrollados pqr las metrallas enemigas;. pero cayeron con la frente serena,
v coronada con los laureles inmarcesibles de los valientes. Miradla con
~quel cariño inmenso con que el insurgente la veía al darle su último
adiós, su última mirada; ella fué testigo, señores, de nuestras lágrimas y de
nuestros sufrimientos; y hoy viene llena de alegría á presenciar el regoci;t0
de nuestras fiestas; sí, aquí tenéis á la Reina del Cielo, sostenida por mi débil mano, y adornada con estas humildes ramitas y estas sencillas flores.

Beiior General Coronel Luis E. Torres,

ascendido§. General de Brigada con fecha 4 del actual.

¡Salve, ?(eroína!
~{)'..,,

Es la. que no.:; congrega, m1s1on divina:
¡El justo apoteósis de una heroína!
Eternizada en bronce, diciendo al mundo
Con orgullo tan n0ble como profundo :
"Contemplad á una diosa de nuestros lare5,
"Numen, penate y perla, de lo~ hogares,
'·Para ella mirra., la.uros, renombre, gloria
"Y un altar perdurable sobre la Historia."
Fué de aquellas mujere:; prede~tinadas
A brillar como estrellas inmi:culada~
En ese firmamento donde derrama,
Su bendición el pueblo, ,m luz la Fama!
¡ Una palabra suya bastó tan sólo,
Para darnos renomhre de polo á polo!
Es la mujer encanto, luz r con~nelo
De todos los que sufren en eBte suelo ;
Refugio en los azares de la fortuna,
Bajo sus alas de ángel guarda la cuna;
Faro en las tempestades nos da la calma;
Artífice del cielo modela ei alma;
Búcaro inmaculado de hermosas flores,
Todo lo diviniza con sus amores;
Mártir que resignada, laR zarzas pisa,
Esconde el sufrimiento tras la. sonri6a;
¿ Quién no la ha visto amante junto á su lecho,
La plegaria en los labios, la íe en el pecho, .
Prodigar amorosa tantas ternura,;
Como estrellas la envidian en la,; alturas?

ESTATtTA DE LA CORBEGIDOBA.--.4.specto deljardin
du..rantela ceremonia oficial.

.
INAUGURACION DE LA ESTATUA DE LA CORREGIDORA.
---------·- ----En nuestro número anterior, tuvimos oportunidad de recordar los relevantes méritos de la señora Da. Josefa Ortiz de Domínguez, que tomó tan
activa participación en la Independencia de nuestra Patria, y tales méritos

l11U'.XICO, D. F .-•Casa de la.l, del Indio Triste, donde falleció la heroina.

¡ Oh! mexicanos agradecidos, aquí tenéis á la estrella refulgente de nuestro
cielo, la. nítida perla de nuestros mares, la suave brisa de nuestros campos,
el grato aroma de nuestras flores, la blanquísima ondina de nuestros lagos,
- la nívea hada de nuestros vírgenes bosques, bajo cuyo estrecho manto se
hallan protegidas las benditas almas de nuestros héroes."
Nuestras ílustraciones representan la casa donde murió la egregia Corregidora, la casa que en Atzcapotzalco se conoce con el nombre de "casa de
los Morales/' donde por mucho tiempo vivió la misma heroína, y el aspecto
que presentaba el jardín en el momento en qúe se descubrió la e11tatua.
AT.ZCA.PO.ZA.LCO, D. F.--C ,s;i. da l&gt;s "llual es" d ondevivitS por al gd.n. tiempo.

¡ Ay de los corazones en que no alcanza
A penetrar un rayo ele la esperauza !
Corazones secados por los placeres
Que niegan las virtudes de las mujeres;
Que al soplo huracanado de orgullo necio
Premian sus sacrificios con el desprecio,
De todo goce puro laten proscritos;
¡ Ay de los corazones que están marchitos!
Gusanos que emponzoñan cada floresta.
Esos, parte no toman en nuestra :tiesta.

A celebrar venimos la mujer fuerte,
Que sin temor ni asombro frente á la muerte,
Aprisionada y sola, su audacia pudo
Burlar grillos y r ejas, ser arma, escudo,
Antorcha, fe y aliento de sus hermanos
Para volcar el trono de los tiranos.
Ella le dijo á Hidalgo: "sonó la hora
"De ser grandes y libres, en esta aurora
"Levantarás al pueblo que está oprimido;
"Todos nuestros secretos han sorprendido;
"Hoy 6 nunca; no temas prisión y muerte;
"Dios está con nosotros y Dios es fuerte."

Be!ior Gene~al de Brigada Francisco A. Vélez,

Seiior Ganeral de Brigada Kipóllto Charles,

ascendido l. General de Dl&lt;fsl6n en la m!Ema fecb·a.

á qulec se extendl.; la patente de su grado eu 1a milicia Permanente

Ante aquellas palabras el héroe aneiano,
l\Iira al cielo un instante, tiende la. mano,
Consulta el libro aug11:,to ele su coneiencia;
l\lira al pueblo, y da el g rito de Independencia.
¡Y tú fuiste,.egregia, noble Señora,
De aquel Supremo arranque, la iniciad_ora;
¿ Quien á tu voz de mando no fué obediente?
¡ Eras luz, fe y amparo del ins1Jrgente!
Te adoraban aquellos hombres sencillos
Que á la par que soldados eran caudillos;
J~os que nada tmieron débil ni falso:
¡ Urandes en el combate y en el c.1dalso!
Tú lo.s viste luchando pobres y rudo•,
Errando en las montañas casi desnudos;
Sin anhelar honores, fama ó riqueza
Xi lo, regios blasones de la nobleza;
Hu en.sueño fué Yer libre la indiana tierra;
Su esperanza Ja, muerte; su afán la guerra,
Y por ellos alzaba, preees ferviente,¡ Oh matrona que amaron los insurgente~!
Si la. mano ele Hidalgo tocó tu mano;
Si tú á la lid hrnzaste, al héroe anciano
Y de todos los suyo' fuiste la. guía:
r. Que te dirá la to~ca palabra mía?
Sefiora, tú no has muerto; llena de gloria
Yi virás en los fastos de nuestra historia.
El pueblo te bendice y agradecido,
Para que nunca duermas en el olYido
Labró tu efigie en bronce; tu efigie santa
Que sólo ve coronas bajo su planta.
¡ Salve, matrona excelsa ! ¡ Sal-re. Señora,
Del grito de Dolores instigadora!
Bl pueblo que te otorga sus bendiciones,
Hoy te tiende una alfombra de corazones:
¡ Los corazones libres de tus hermanos!
¿ Qué más podemos darte los mexicanos?
Mira á tu pueblo: es grande, n·oble y felice:
¡ Bendícelo, Señora, cual te bendice!
México, Febrero 5 de 1900.

Jua,¡ de j)ios }'eza.

HORAS DE: AMOR.
¡ Hermosa noche .... ! Noche de estío . . .•
Silencio augusto, suave calor,
Mudos los nidos entre la fronda
Dormido el silfo sobre la flor.•
:f'.legan las brisas sus alas diáfanas,
Corre la fuente sin murmurar,
Y se levanta, ¡ lámpara de oro!
La luna llena rasgan&lt;lo el mar.

Lit onda es de plata.. plata fundida
Que hierve en ancho, negro crisol ....
Lágrimas brillan en el espacio,
Son ele l!t noche, viuda del sol.
Gentil plumaje de cocoteros
Recorta un fondo de c:elo azul,
Y arriba cruzan celajes raudos,
Rupciales Yelos de blanco tul.
Cúhrese Oriente con luminosa
Ténue cortina ele gasa gri;;
Las nebulosas parecen humo
Y las estrellas flores de lis.
Embelesados los ruiseñores
Duermen del bosque bajo el capuz,
Y las lucernas aman y mueren
Como el poeta, virtiendo luz.
Aqui mi Nelly viene anhelosa
Al grato abrigo de este peñón,
Aquí es la cita. ...... ¡Cómo imp1:c:ente
Salta en mi pecho mi corazón!
Aquí mi Xelly viene anhelosa
Cuando la noche mediando está,
Y antes que el a.1ba luzca en el cielo
Tiende las alas, vuela y se va.
Llega, me mira, y en sus miradas
Arde el incendio de la pasión;
Luego me besa. . . . . . . ¡ Rojos y dulces
Como la fre a sus labios son!
Es tma virgen núbil y bella
Enamorada musa gentil,
Conjunto prócer de nieve y rouas
Ebano, púrpura, seda y marfil.
Siempre que hablamos, estalla el diálogo
En incoherente, loca explosión;
Frases con alas. . . . . . saben á beso
Y t ienen música como canción.
Las horas pasan....... Se oye de súbito
Lejano y dulce trino de amor,
Y ella porfía como J ulieta :
"Ro, no es la alondra, es ruiseñor."
Como á la llama la mariposa
Y á los nectarios el colibrí,
Viene á mis brazos, voy á su boca,
Bebo su aliento, se abrasa en mí.
¡ Que las lucernas sigan brillando!
¡ Que siga eterna la noche gris
Con sus celajes, velos de novia,
Y sus estrellas, flores de lis!
Que · los ansiosos Tritones callen;
Que al mar no asorde su caracol;
Espera Vesper, detente .Aurora,
Dejad que duerma, que duerma el sol.

•

Javier Sat¡fa }Ylaría.
~

•t

�Domingo 11 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

•

P uesto de Sodas.

agrado cuanto que en él figuran muchas de las distinguidas señoras y señoritas de nuestra mejor sociedad.
Los puestos en general estaban adornados con lujo y arte y sentimos
que la falta de espacio nos obligue á no representarlos todos en nuestras
ilustraciones.
.
El Banco estuvo á cargo de las Srtas. Soledad Moreno, Julia Ca.stelló,
Elena Moreno, Alejandra Castañeda, Merced Moreno y María Blazqueti.
En el puesto de "Sodas," la señora Guadalupe Cacho de Caso y
Romero Rubio de Teresa y señorita Dolores Teresa, demostraron el refinamiento de su exquisités y buen gusto.
El puesto de dulces de fantasía. era también uno de los mejores y
más bien atendidos; á su frente permanecieron la señora de Alfredo Bishop
~Iason, y señoritas Alejandra. Castañeda, Ma.ry Hay y Dolores Licea.ga..
. El puesto de confetti estaba atendido por la señora Beatriz Redo de
Zaldívar. El adorno era bien. sencillo, pero del mejor gusto; la pared del
fondo ostentaba ricas colgaduras crema, sembrada. de rosetones de otro
géuero, que le daoan preciosa vista.
El ,puesto de pasteles y helados aparecía como el más deslumbrante
entre los demás; las Sras. de Scherer y Moylan tuvieron el buen gusto de
ornar el pequeño espacio de teneno, con una tela de seda, recamada de
plata, al estilo Renacimiento, que producía. un efecto soberbio.
El puesto de "trastes" de Gua.da.la.jara fué "sui generis" en su adorno; coustituíanlo en la pared del fondo, una acuarela. mostrando las torres
de la Catedral de Guadalaja.ra, encuadrada en la parte inferior los largos
trípodes de madera dorada, que sostenían las muestras de la variada cerámica tapatía, como jarros chocolateros, ollas para pucheros, botellones,
etc.
Estuvieron encargadas de los puestos, las señoras de Lancáster Jones
y Palomar de Corcuera.
La cantina con sencillo adorno de banderas nacionales y extranjeras y perfectamente ~urtida., estuvo á cargo de las señoras Samaniego de
l i'\ ;g0 y Terreros de Algara y señoritas Josefa Algara Terreros, María
tuisa Iñigo, Gila O'Gorman, Dolores Rubio, Paz Cortina, Anita Rubio y
•reresa Torres.
El puesto de rifa, estaba regenteado por las señoras Dolores Cervantes de Riva, Bárbara Martínez del Río y Refugio Terreros de Rincón
Gallardo y señoritas María Rincón Gallardo, Guádalupe Cervantes, Lupe
Rincón Gallardo, Catali-na Escandón, Ana Riva y Cervantes, Cristina. Terreros, Carolina Smithlein y Lupe Terreros.

LA KERMESSE EN MINERÍA.
No fué un gran éxito indudablemente la fiesta celebrada el último
-domingo á beneficio del asilo Colón; pero de ello no hay que culpar ni á
las distinguidas damas que con tan loables miras la organizaron, ni hay que
-decir tampoco que las familias mexicanas, que siempre han dado muestras de buena voluntad cuando se trata de obras de beneficencia privada,
-en esta vez se hallan rehusado á ocurrir al llamamiento que les hacía la
-Oaridad. Sucedió que la Kermesse fué arreglada en el corto término de
,ocho días, por dificultades insuperables, y muchas familias no recibieron
.á tiempo sus invitaciones, otras dudaban de que la fiesta se verificase y
-otras, por último, ya tenían distribuido el tiempo del domingo cuando
fueron invitadas.
Pero decir que la jamaica no fué un gran éxito no es decir que fuera
un fracaso y la mejor prueba es el cuadro que por. nuestro encargo tomó
el fotógrafo señor F. lf. Stiffler, y que hoy publicamos con tanto más

Puesto de productos de Guadalaj&amp;ra.

Jll Banco.

En el de obj~tos varios estaban las señoras' García Teruel de Raro
Camacho de Landa y Goyález de Algara y señoritas María Algara An~
· gela de Raro, Ana Algara, Amalia Diaz, Dolores Lascuráin, ·Dolo;es de
Landa y Paz Campos.
El de té se encomendó á las señoras Mariscal de Limantour y Cañas
de Lirnantour, Laura, Carmen y María Teresa del Villar y l\fatilde
Hu.arte.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

•

Domingo 11 de Febrero de 19~0.

=

Domingo 11 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•
•

UN SECRETO TRISTE.

--Tengo pesares ... me dijo inclinando ISU linda cabeza como avergonzada.
-¡Cómo! . .. ¿.tú tienes penas? le pregunté.Nadie lo diría, en tus ojos hay felicidad, se ve
que eres dichosa ... Cuando te presentas en un salón, todas las miradas se fijan en ti, las mujeres
te sonríen con envidia, los hombres te admiran.

Calló, y con la mirada fija en su abanico parecía contar las :figuras que le
decoraban.
Me i¡_entía preocupada. Mi amiga sufría, no se que cúmulo de tristezas presentía en su vida tan dichosa en la
apariencía.

~-✓
Y o había estado fuera de la cmdad cerca de un
año, durante ese tiempo se hicieron las relaciones
con el que hoy era su esposo; ámi regreso la encontró casada, y volvíamos á vernos, en esa reunión
ofrecida en su casa.
No sé cuánto.tiempo pasó desde que nos sentamos cerca del balcón detrás de un biombo, ella
con la mirada :fija en su abanico, yo procurando
adivinar qué era lo que me ocultaba.
El preludio de un vals, y una voz que decía
"¿ Por qué tan triste?" hicieron que volviéramos
á la realidad.
·

t

(

\,

.

\..~

en el teatro deslumbras por tus joyas, por tu,, .
trajes, por tl!- hermosura. Si yo fuera poeta, te
llamaría la Reina de la noche, porque es cuando
más brillas.
-Bueno ... sí. .. me contestó con sonrisa
triste, sé que tú me quier~s un poco y por eso, me
ves así; pero ... no soy feliz! y un sollozo ahogo su
voz.
-¡ Dios mío! ¿ qué tienes? ¿ qué te pasa? ¿ qué
deseas?
-No estoy contenta, ¿qué deseo? ... .no lo
sé . . . Mira, todo eso que dices me tiene ya cansada,
es horroroso tener que hablar ciertai cosas sólo
p:tra una misma.
-Tu esp.oso ... dije tímidamente.
-Sí me interrumpió, se ocupa en todo lo que
puede divertirle, menos en mí. . . . además, no
me entendería. En el baile, en el teatro, rodeada
de gentes, como hoy me ves, me siento sola, tengo frío en el alma.

Ella se levantó bruscamente y ........ el Sr. D.
me dijo.-Servidora-murmuré.
Nada de particular tenía una presentación de
estas; pero por qué me impresionó tanto la mirada dél Sr. D .... fija en mi amiga? por q:ué ella
con los labios pálidos, las manos temblorosas, no
podía apartar sus ojos de lós de él? ... Nos sentamos, un malestar indefinible se apoderó de mí,
quise levantarme.-No, me dijo ella, con voz opaca, no te vayas.
El le dió un pomo de. cristal y una carta, tomó la mano de ella unos instantes ... Gracias, gracias, amigo mío, le decía estrechando su mano, y
más pálida que una muerta le sonreía. Y o los miré azorada y ... lo confieso con pena, huí. casi sin
despedirme de nadie.
A la mañana siguiente cuando me disponía para
levantarme, después de haber pasado una noche
de insomnio y presentimientos, entró mi criada
con una carta. Ignoro qué terror se apoderó de mi';
la abrí. Era de ella; decía así:
"Anoche sorprendiste nú secreto, he luchado lo
que no tienes idea....siento que mi corazón se ofusca, no tengo valor para sufrir más. No quiero tener que bajar mi frente avergbnzada, prefiero
morir.....Piensa alguna vez en tu . pobre amiga.

X.}'.

�Domingo 11 de Febrero de 1900.

Domingo 11 ' de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

-

.

.

E:L SINIE:S.T
..

_,....-.__

__,.,..,e. ,.. '-'

EL MUNDO ILUSTRADO
e

O.- ·oe:

Ambulancia dela. Colonia.Fr•ncesa. en el 'l'~ansvaa.l.

Una Rápsoda Rusa.

&gt;

l. Vista del Volcán á. las 8 a.m. del dla 20. Pequefla l!'rnpclón constante, anterlor al siniestro y

que aun dura.
·
s. Cos1ado W. del "8:\~rado Corazón de Jeslls" Derrumbe de la arquerfa del vestlbulo, del
que se ve en pié un grueso pllar; desgaja miento completo de la cdpula, con enormes cortaduras que
pa ·tleron los tragaluces, y truncamiento del remate de la misma.
ó. Extrem &gt;N. de la calle de Los Once Pueblos. vléodose en el fondo el templo del Sae:rado
Corazón. Cuadra del frente del costado E. del Semluarlo, en cuya faja de manzanasde E. á. W. se
encuentran grandes destrozos.
•
.

E.l siniestro en Colima.
No son los desperfectos que nuestro$ grabados
representan, los únicos que causó el Illovimiento
seísmico que sentimos en México el &lt;;lía 19 del
pasado, y que abarcó una zona muy extensa, ha•
bién.dose sentido con mayor fuerza que en ótras
partes, en Guadalajara, y sobre todo, en Colima,
•don.de el fenómeno revistió caracteres excepcionales, sembrando pánico entre la población., que

.

~
. ..,_,..._,

::.

¡;:;,, ~ .....,

~ .:Y.

'~---- . -~ t z , . _ ~

2. Costados E, y N. de la Catedral. Derrumbamiento ne las cornlsassuperiores, de las almenas
grandes de cl1pula y tor•es, y d ~l remate del cimborrio de una de éllas que sustentaba una cruz·
desgajamiento de la media naranja d" la cúpula y gran cuarteadura del muro de la espalda; nota'.
ble desviación de la torre d"l N.
4. .Kxtremo N, de la calle &lt;1e •Las Cabezas,• en que los electos fueron mayores. En la casa que
se ve en primer térmlno_quedó muerta una jóven de 14 a!ios y lesionadas dos personas.
6. Calle de «La Garita de México,• en la confluencia de las que forman el punto llamado •Siete
Esquinas,• en que quedaron todas las casas averiadas.

veía iniciada una erupción. del volcán y, temía
que ésta, tomara mayor es proporciones. ·
En la correspondencia que con motivo de este
siniestro nos dirigió nuestro corresponsal acompa- ·
ñando las fotografías que representan nuestros
grabados, se nos dice, que además de los perjuicios
señalados, la torrecilla del reloj público se desplomó; la casa de Don Juan de Dios Brizuela perdió parte del cornisamiento; en el Seminario Conciliar, además de muchas averías, una gran campana cayó al suelo; en la calle del Jardín, cuadra
anterior al paso del Río "Principal" quedaron

destruidas cuatro ca3as, salvándose los moradores, no sin haber corrido gran peligro. Esa calle
parece ser la línea que dividió la ciudad en dos
zonas, pues no en toda aq\lella se sintió el temblor
con la misma intensidad. La casa conocida con el
nombre de antigu~ Garita de .México, completamente se desplomo.
·
El aspecto que todavía en la actualidad ofrece
Colima, puede dar idea de lo fortísimo que fué el
temblor, pues casi todas las casas resultaron. averiadas y ha habido necesidad de apuntalar sus fachadas.

•

Los periódicfos r usos han anunciado, r ecientemente, la muerte de una
mujer singular: Irene
Fédorovna,
que vivió 85 años, y constantemente
dejó admirados á sus cJmpatriotas
por el talen.to que tenía para improvisar cantos líricos y épicos.
Esta mujer era originaria de la
provincia de Olonetz, que es la única de Rusia, que pobre y desolada, y
sin vías de comunicación, conserva
entre sus habitan.tes algunas ráp.soclas,
mujeres que caminan de poLlación en
población, cantando y recitando á los
aldeanos aventuras maravillosa de los
héroes y los hechos sensacionales de
muchos siglo¡; atrás.
I~ntre estas mujeres, Irene fué
verdaderamente notable: no sabía
leer ni escribir, y sin embargo, guardaba en su memoria más de sesenta
mil versos, facult?d que conservó
hasta su muerte.
Estas poetizas rusas se distinguen
por el cuidado que ponen en tram;mitir interminables poemas, de madre
á hija, y así se perpetuan por centenares de años .
En las poblaciones cortas de Ru~ia,
~e llama á la rápso&lt;la en los días de
duelo, cuando la mujer llega á la casa
~e coloca delante de la silla en que el .
difwito tenía costumbr e de sentarse.
y hace su elogio fúnebre, improvisado.
~o es esta la única ocupación de la
rápsoda, pues lo mismo se le llama
para duelos que para los festines lo~
matrimonios y los bautizo~.
'
La que nos ocupa, iué muy hermo!:'a en su juventud, ya anciana era de
trato afable y simpático á la vez que
se mostraba enérgica y de ideas firmes como puede verse por el siO'uiente
0
resgo de su vida.
En 1867, cuando su reputación se
había extendido por todas partes, un

acaudalado per,onaje tuvo la idea de hacer copiar
todos_ ,los versos q~i_e aquella mujer recitaba, y le
o~rec1? su protecc10n. Ella conte~tó: "ni conozco
ni qmero tratar á los señores. Yo canto para mis
aldeanos."

P ero no dejó de comprender que su muerte se
acercaba é iban á perderse todos sus versos así
es que desde aquella proposición, recorría las'ciudades Y l~s aldeas; pero ya no sólo con el afán de
recoger hm?snas, sino que se prestaba de la meJOr voluntad á dictar sus cantare~
cuando era algún aldeano qnien se lo
pedía.
Cuando consideró que sus o0.000
'".e,rsos no se olvidarían, crey6 su rniRion cumplida Y entonces sí aceptó
la protección de Lord Phillipoff, en
&lt;;n~a casa _de St. Petersburgo, pasó los
ultimos anos de su viua.

De "El libro de las burlas."
XXII

. ·' .·'

Jo:11
e-orno
~u;;c-~
C¡ ue a

la• memoria
en un viejo
el r0cuerd~
'er:es en llll

la ir~pacien.te idea
arcón trémula ma~o
del amor lejano
'
sombra centellea.

Jlemueve, por hallar. lo que desea
entre !o más recóndito y arcano '
lc1,- harntijas de la vida .... En v~no 1
es &lt;:an~acb é i~.1útil la tare~.
·

U11a~·~1a el arcón los mudos cascab 1
lo· ,. 11
f
e es,
~ s map~i:; e1e e, los oropeles,
q uehradas Joyas y marchitas flores;
pero el amor de mi alma se ha perdido
q~e rnbmente me dejó el Olvido
'
trrnte.~fl~, desencantos y dolores! .. .

.Cuis ~- lfrbina.

lJna. rápsodll rnaa.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Febrero de 1900.

-•::::a

{:Jna Erupdón · del Etna.

EL l'\UNDO ILUSTRADO
.

MÉXICO, FEBRERO 18 DE 1900.

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 7

80BSCR1Pr.J01&lt; MENSUAL Jl'OJtANEA. Sl.iíO
lD&amp;M IDKlll KN LA CAPITAL, $1.2/&gt;

Gerente: Alll'TOlll'IO CtJ'YÁS,

Director: Lic. BAl'AEL BEYES SPÍlll'DOLA.

;

•
•

•

El 19 del último Julio-el mismo día en que
las poblaciones de Roma y de la campiña roma:-a
· fueron fuertemente sacudidas por terremotostambién el Etna volvió á manifestarse en actividad
después de siete años de ,wmpleto reposo.
A las 8 de la mañana del mencionado dia el gigantesco cráter del Etna arrojó una espesa y vigorosa columna de humo, acompañada de tupida
lluvia de cenizas y de grandes ruidos subterráneos
que infundieron el pánico entre los habitantes de
las cercanía!f. El fenómeno sólo pudo ser observado
• durante un cuarto de hora, porque después la. cima se vió envuelta en pesados y tempestuosos nubarrones..

Fué una. verdadera casualidad que el conocido
pintor alemán Alejandro Kircher se encontrara
en aquel.los momentos en los alrededores del volcán y hondamente impresionado por el curioso espectáculo fijara sobr~ el papel el aspecto del fenómeno, que hoy podemos ofrecer á los lectores del•
"Mundo Ilustrado."
La columna de humó y las cenizas arrojadas, llegaron á alcanzar una altura que se calcula en diez
mil metros, y las cenizas cubrieron un gran radio
de terreno en torno del volcán.
Las poblaciones circunvecinas se conmoviero~
mucho, y temerosas de una erupción en gran escala. que les trajera el fin trágico de loa q.esventura-

dos habitantes de Herculano y de Pompeya, empezaron á abandonar sus hogares, llevándose sus
grandes y sus pequeños tesoros.
·
Gran trabajo costó á la policía el tranquilizarlos y hasta ahora es ~uando han vuelto á su vida
y tareas normales. Opma la comisión de naturalistas que fué á estudiar el fenómeno, que por ahora
no es proba.bl~ una erupción en .forma, pero que
puede I_&gt;roducirse dentro de algún tiempo. Están
pues, disculpados los buenos sicilianos al no sentirse muy á gusto en tan inquietante vecindad.

Sr. Secretario de Gobernación Don :Manuel González Cosío,
ascendido á General de Brigada con fecha 12 del actual.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Febrero de 1900.

-•::::a

{:Jna Erupdón · del Etna.

EL l'\UNDO ILUSTRADO
.

MÉXICO, FEBRERO 18 DE 1900.

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 7

80BSCR1Pr.J01&lt; MENSUAL Jl'OJtANEA. Sl.iíO
lD&amp;M IDKlll KN LA CAPITAL, $1.2/&gt;

Gerente: Alll'TOlll'IO CtJ'YÁS,

Director: Lic. BAl'AEL BEYES SPÍlll'DOLA.

;

•
•

•

El 19 del último Julio-el mismo día en que
las poblaciones de Roma y de la campiña roma:-a
· fueron fuertemente sacudidas por terremotostambién el Etna volvió á manifestarse en actividad
después de siete años de ,wmpleto reposo.
A las 8 de la mañana del mencionado dia el gigantesco cráter del Etna arrojó una espesa y vigorosa columna de humo, acompañada de tupida
lluvia de cenizas y de grandes ruidos subterráneos
que infundieron el pánico entre los habitantes de
las cercanía!f. El fenómeno sólo pudo ser observado
• durante un cuarto de hora, porque después la. cima se vió envuelta en pesados y tempestuosos nubarrones..

Fué una. verdadera casualidad que el conocido
pintor alemán Alejandro Kircher se encontrara
en aquel.los momentos en los alrededores del volcán y hondamente impresionado por el curioso espectáculo fijara sobr~ el papel el aspecto del fenómeno, que hoy podemos ofrecer á los lectores del•
"Mundo Ilustrado."
La columna de humó y las cenizas arrojadas, llegaron á alcanzar una altura que se calcula en diez
mil metros, y las cenizas cubrieron un gran radio
de terreno en torno del volcán.
Las poblaciones circunvecinas se conmoviero~
mucho, y temerosas de una erupción en gran escala. que les trajera el fin trágico de loa q.esventura-

dos habitantes de Herculano y de Pompeya, empezaron á abandonar sus hogares, llevándose sus
grandes y sus pequeños tesoros.
·
Gran trabajo costó á la policía el tranquilizarlos y hasta ahora es ~uando han vuelto á su vida
y tareas normales. Opma la comisión de naturalistas que fué á estudiar el fenómeno, que por ahora
no es proba.bl~ una erupción en .forma, pero que
puede I_&gt;roducirse dentro de algún tiempo. Están
pues, disculpados los buenos sicilianos al no sentirse muy á gusto en tan inquietante vecindad.

Sr. Secretario de Gobernación Don :Manuel González Cosío,
ascendido á General de Brigada con fecha 12 del actual.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Febrero de 1900.

• das de les que están aburridos de no ser dueños
A los impenitentes, á. los impacientes, á los que
del po~er, ! que frecuentemente es preciso some- no crean que, menos l¡¡. honra nacional, hay que
ter a v1 va fuerza; esto, por desgracia, es necesario. sacrificarlo todo á la paz, deberá la América del
Y ya lo hemos dic_h?, la paz es preferible á todo, Sur, la apertura más ó menos lejana de un pe-·
p_orgu~ es la _condición del advenimiento del pe- ríodo de intervenciones extranjeras, en la forma
nodo mdustnal, y entonces las instituciones li- que todos sospechamos y tememos, y que será, sin
bres surjen del estado sccial y no bajan del esta- duda, un infortunio, pero que quién sabe, si á la
'-•En los Estados Unidos: costumbres do mental ~e los_ legisl3:dores y estas son las que remota posteridad, no parezca lo que la interlmpolltlcas de los lmpol/tlcos.
perduran. S1 se siente cierto crispamiento nervio- vención francesa á los que aquí sintetizan, no
2-••Patologla Sud•amerlcana.
so ~uando se .leen la; crónicas de los homenaje~ sin juicio, su opinión en el célebre proloquio:
ofic1~les tributados a un Arzobispo, porque trae "no hay mal que por bien no venga."
1.- La guerra civil ha estallado , en el Ken- de Europa un hueso de San Leandro, el enojo
tucky! diríamos aquí al saber que dos particl()s no puede ser contra un_ pueblo mal educado, (¿ no_/vtA5tuJ~
que en ese Estado de la Unión Americana se dis- sotros est~os muy leJos de esto?), sino contra
putan el gobierno, se entreasesinan, se arman, un clero ignorante para quien no tiene lecciones
gritan, luchan y se dirigen al Presidente McKin- la historia, y que funda su dominación no en el
ley para que les preste auxilio. El Presi~ente catoli_c:sm? J?Oral, como el clero .católico angloreune á su consejo oficial y .... no les hace caso. amencan.o, smo en las supersticiones puramente.
Ni habrá guerra civil, ni habi'á nada; en un Ahora bien, el _clero español é hispano-america•
-&lt;:&gt;O-&lt;:&gt;
momento dado, si no hay transacción, si el nú- no. e~, en esto, 1~sensato, porque el sentimiento
mero de vidrios rotos, de puertas quemadas, de rehg10s? 9.ue se alunenta con supersticiones, con las
Seguro estoy que más de cuatro de mis discrecráneos quebrados toma proporciones un tanto supersticiones des~parece, y las supersticiones,
que
son
los
parásitos
mentales,
ó
desaparecen
ó
tísimos
lectores, han oído á algún literato de faz
considerables, irá un poco de tropa federal, manpllida y cabellos largos, expresarse así, con voz
tendrá el "statu quo," legisladores y "goberners" matan.
El Ecuado: h~erve en_ conspiraciones y se es-· sepulcral:
se quedarán mirándose como perros de porcela-Los editores me matan; yan á chupar mi ju•
na, y si la Corte de Justicia tiene algo que decidir, tremece, gracias a los p~JOS de _los vencidos para
decidirá, y aquí paz y después gloria.
v?l~er á aqu~l desg_r~ciado é mteresante país, a\ go, el jugo de mi cerebro, como si fuese éste caña
Nunca recomendaremos bastante la admira- r~g1men semi-teocrat1co en que vivía; nosotros habanera, y cuando sólo reste el bagazo, un órgable virtud de los norteamericanos, de no apurar m podemos defender, ni nos podemos entrome- no atrofiado, inútil, me arrojarán de fijo al cajón
cuestión íntima ~e la política de estas de los desperdicios, ahí donde van los inválidos
nunca el derecho, de no ir hasta al fin de lo que ter 1;n
creen que les es debido, de presinrJ.ir de lo que Repubhcas; nos falta la mformación suficiente· de la idea, los agotados, los dispersos!
Y el lector discretísimo, ó los lectores discrepueden considerar ~ prerrogativa política desde per_o. este defecto queda compensado con la mayo;
el momento que, tuerto ó derecho, interviene, una fac1hdad que te°:emos, viendo de lejos, de ver tísimos, que lo mismo da, al cual ó á los cuales
decisión de autoridad facultada para ello. ¿ Qµién más claro el conJunto. Y ya lo hemos dicho to- supongo compasivos y buenos, se separan del liteno tiene presente el celebérrimo caso de la fal- da revolució~ armada que· no tenga por objeto rato, murmurando: ¡ pobrecillo! y acaso, acaso
sa elección de Mr. Rayes que, en realidad, había romper obstaculos supremos que impidan la en- aplican á los editores sin entrañas, epítetos di&lt;T0
sacado en 76menos vol:osque el candidato democrá- trada de un grupo humano en la vía de la civili- nos de oírse: ¡ tiranos!, ¡ crueles!, etc., etc.
Sin embargo, á riesgo de contrariar la opinión
tico y que por una jugada de la mayoría republica- zación, no es legítima. •
na de la Cámara de Diputados, apareció con los voLa paz,. condici~n del progreso que en los pue- de muchos de mis colegas y acaso, acaso la de
tos requeridos?
blos ~mericanos s?lo puede ser obra del capital muc~os de mis amigos, voy á permitirme entrar
¡ Qué escándalo, qué gritería, qué aprestos de extrano, porque solo ella puede darles seguridad
en cierto g~nero de consideraciones, á propósito
lucha, qué irritación contra la "infame superche- es preferible á _todas las revueltas, á todos lo~ del agotamiento intelectual, del "surmenage•.•
ria," qué preparativos belicosos! Aquí, poco pro~ramas políticos, que, por regla general, no (palabra nueva que ha tomado carta de naturalimás ó menos, por el mismo tiempo, estábamos son. 1!1ás que caretas de apetitos bastardos y de zación en Francia y que empieza á naturalizarse
envueltos en una terrible lucha civil, por codicias brutales. El Perú y el Brasil forman en México), de la atrofia, y anexos.
l:i necesidad, de barrer con un gobierno civil cuyo en una escala más alta que las antiguas RepúbliCl~ro e~tá que no intento ·analizar ni la siani- •
J'Ploj retardaba, en materia de progreso nacional, cas federadas del Norte de Sud-América. Todavía ficac1?n m la aplicaci6n de tales vocablos; t~rea
del que marcaba las aspiraciones del pueblo mexi- en ellas la generación que ha vivido de la revuel- semeJant~ ~e llevaría más lejos de lo que quisiecano. Aquí la solución fué una revolución triun- ta y que disputa los puestos administrativos á ra; voy um~amente á manifestar cuál es generalfante, allá una decisión de la Corte de Justicia, su- fuerza de pronunciamientos, está en pie y es 'vi- mente el _onge~ de ese coco de los literatos, y cógerida por los intereses del partido republicano, gorosa; todavía las presicjencias parecen cuarte- mo en_ m~ hunulde concepto, no son los editores
dió la razón á los defraudadores y todo el mundo se les ge~erales y_las administra?iones campamentos; los prmc1pales culpables de que aquellas bestias
sometió.
todavm el gobierno del Brasil vigila, revólver en f~~oces, que se alimentan de cerebros como pu2.-Aún no sale Sud-América del periodo mano, á los grupos monarquistas que usan este diera:ffios nosotros alimentarnos de sesos de va·
anárquic3, resultado del sistema español, que nombre de cierto prestigio popular todavía para ca, vivan y medren.
abrirse
paso
hacia
el
presupuesto
y
el
abus~
·
tofué todo lo contrario de una preparación á
Empiezo por confesar que estoy absoluta plela libertad y de las tremendas dificultades d.avía la ,,Política del "quítate tú para qu¡ me namente convencido de que la literatur; ue
' q
del problema economico, dos premisas que s1ente .Y? se resuelve en asonada, motines y lu- antes daba "honor
...- '. más no renta, " en 1os t·1empos
han hecho de la política ó arte de vivir chas civiles, tanto allí como en el Perú en donde que corren en 1u.éxico, no da ni renta ni ho
nor
del presupuesto, la sola industria nacional á la tiránica, pero firme y enérgica administración generalmente.
~el
Dr.
Pi!rola
ha
sucedido
legalmente
la
del
seexplotable y explotada por los grupos oligárquicos
_Es_a ave d~ gayo plumaje y harpada lengua, va
que se disputan el poder. Las noticias que de nues- nor Romona, hombre generalmente estimado, aún ahcai~a y ~ri,st~ por el mundo, y no porque sea
tros hermanos latinos tenemos, desconsuelan y fuera de los círculos político~, y que si adopta un páJar~ mutili no; yo creo, que tan benéfico es
comprimen el corazón; pero nos vemos, vemos una conducta i1;0placable con los revoltosos, y á la 1&gt;atna un h~e~ato, un poeta, como un agrinuestra· suerte actual, nuestras esperanzas, nues- s~ma~ente benevola para toda tende?cia progre- cultor ó U!i mecaruco, un artista ó un guerrero.
s1~ta~ maugurará una era definitiva para esa Re- Los más grandes acontecimientos de la humanitro pasado y no desesperamos.
K o desesperamos; el cambio de productos en- publica llamada á gran porvenir.
d1td han llegado á nosotros y conmovido nuestros
tre inmensos grupos humanos, hoy apenas en conChile y Argentina están arriba; ya parecen li- corazo~es, merced á la magia del verso . la !liada
tacto, apenas está iniciado y la demanda de los bres ~e accidentes epilépticos, ya parecen, más ~l ;ntiguo Testamento, los libros s~tos de ~
1
frutos tropicales crece sin cesar en los países la primera_ q1:1-e la segunda, capaces de asegurar!1- iah los Evangelios mismos, ¿ qué otra cosa son
templados por la latitud ó por la altitud; pense- se un monlllento plenamente normal. En Chile Slil~ ~rmosos .poemas, escritos por grandes oemos en que la ciencüt antes de un cuarto de siglo, hay hon~os males sociales que remediar, es cierT1rteo anunaba con sus cantos á los hombres
habrá matado la !ebre de los litorales atlánti- t~; la oligarquía que es en realidad, el único go1 rt5, ~arf el combate. San Francisco de Asís
cos, y antes de medio siglo, la población habrá tri- bierno normal en las sociedad~s humanas nece- poe Jz~ a a virtud para hacerla amable Cha
plicado, si no por la atribución á los inmigran- sita abrirse más, ser menos una casta s~r más teaubnand buscó para reconstituir el c .
tes de tierras nacionales escasas en las tierras tem
un g~~po director que explotador pu:o; esto es 11:º en Francia, corroído or 1 . dif ri~ iam~}Jladas, sí por el perfeccionamiento y la coloniza- cuestion que el desenvolvimiento económico suel lado poético, suhlime~:te er;~ztrc:e~~
ción de los "latifundia," á que tendrán que llegar mado con la educación general, resolverán lentaq ... . . .
á riesgo de atraerse una ley agraria sobre sus mente; valía la pena de precipitar esta evolución
N e~, _pues, 1~ poesía, no es, pues, la literatura
• cabezas, los agricultores sud-americanos y los sería esta la honra del partido liberal chileno ta~
a1go mutil por cierto. Si andan de capa caída en~
mexicanos también.
intelige_nte, de tan notable sentido práctico. En tre nosotros, débese ¿ quién lo duda? a'· que M' .
P ero entretanto, las cosas tienen por allá mi Argentma todo, naturalmente, está subordinado co e ·
á · ·
ex1~pieza . -v1vrr, la vida de los pueo1os libres.
triRte cariz: Venezuela atacada de epilepsía poli- á la restautación del crédito que, á pesar de las
~mo; faltale al pueblo iJngt,:ación y'
tica., engendra una guerra civil por medio de grandes riquezas de aquellas pri vílegiadas co- ~~ ~un
igamos
o
e pasada, necesitamos por abo;~
otra, y sin norte y sin guía, y sin otra bandera marcas, naufragó en 1884 á fuerza de inmoralidad
más labradores que romanceros má
á .
que la ambición, que ni es ambición siquiera, sino de mala fe y de avidez desapodera~a. La adminis~ que forjadores de décimas má~ ind s 11:ec mcos
codicia brutal de los cabecillas, el grupo de lapo- tración del General Roca, seria y bien intencio- novelistas; no ha llegado ai'.m la ép~:!r:lfs1 •iue
blación que tiene bajo sus pies á un pueblo pa- nada, comie_nza á r_ecoger los frutos de un plan para nosotros; la cultura se manf
e 1 ro
sivo y desesperado, pero resignado, saqueado y modesto y bien meditado, que permitirá á nuestros de las clases distinguidas (y al dec~~nt
el
sarwrado impíamente, se divide en bandos que hermanos argentinos, que alguno ha llamado : no me refiero á los ricos) como auf s mgu1 as,
bat;llan sin cesar. En Colombia, el gobierno con• los mexicanos de Sud-América, dar vuelta, poi mantenía en los convento~.
iguamente ~
servador y el buen sentido del partido liberal' segunda vez en el curso de su dramática histo~onfieso
asimismo,
que
la
ma
·or
moderado, tratan de impedir las protestas arma- ria, al cabo de las tormentas.
editores son barateros; tienen )que parte de los
serlo en un

Domingo 18 de Febrero de· 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

_país donde el periodismo lleva una vida anémica ·
aún y delicada.
~ero también confieso y será esta m1 tercera y
última confesión, que ni la literatura ni los edi•
t?r?s son los verdugos de los ''plumitivos,'' que
-&lt;l,ma un amante de la galiparla; que la primera
s1 no es una madre, no es iampcco una madrastra
~quí: será cuando más una tía, y que á los segundos no debemos reputarlos unos D,oclecianos, unos
monstruos policéfalos que por sus cíen bocas chu_pan la savia de todos los literatos pobres, unos pulpos que aplican los tentáculo, desu avaricia á todos
los cerebros que piensan, hasta extraer la última
esquirla de oro que contienen.
Bien, dirá el lector estimabilísimo, literato ó
profano, niega en buena hora la citusa, el efecto del
agotamiento existe. ¿ Quieres ejemplos? Ahí está
X.,, ahí está Y.1 ahí está Z. ó mejor dicho, ya no
•están, ya no alientan, múrieron en las brechas y
han dejado sin pan á sus hijos, sin calor SU$ hoaares ... Rehabilita al pulpo; pero esconde antes lo,·exangiies restos que testifican su veracidad implacable .....
Mu)· bien, amigos míos; el pulpo existe, vire.la
hidra, alie~ta e_l monstruo, si; convengo en ello;
pero ¿ sabe1s como se llama ese mónstruo, esa hidra, ese pulpo?
Lo diré en infi.ni ti vo :
Se llama trasnochar, se llama beber, se llama .. .
también morfina, éter, café, ajenjo ... "rn nombre
~s ¡ legión!"

El agotamiento intelectual.

!ª

El cerebro es un manantial inagotable hasta abreva con el ajenjo para ver surgir de las heces
que lo azolva la senectud, es un árbol que constan- opalinas la musa pálida de Musset; se inyecta moriemente se desnuda y se recubre de frondas y de fina para hallar estímulos ficticios; aspira éter panidos, al cual nunca le falta el soplo de Favonio ra: sumergirse en piélago de infinitas vaguedades;
fre,co ó de Céfiro suave, hasta que el invierno de abusa del café para que sus nervios vibren hasta
la suma vejez lo arropa por siempre en su sudario romperse, para que ~e encojan y tiemblen al meblanco. Pero nuestros bohemios de ahora ciegan nor ruido, como pequeñuelos azorados; quiere la
aquella fuente. secan este árbol antes de tiempo, vigilia perpetua para condensar más vida en medebido á sus excesos. Matan la gallina de los hue- nos tiempo; busca en los licores embriagantes exvos de oro ....
citaciones periódicas; violenta á la naturaleza que
Gladstone, un anciano glorio,o, que vivió pen- en su; mudas páginas le dice: "Yo hago estallar
sando, consenó octogenario todo el vigor de su mis yemas c1da prima vera; sazono mis frutos
talento, todo .el brillo de su inteligencia privile- rada otoño, y en el invierno me embozo en mi jaigiada; León X:111, otro anciano glorioso, versifica que inmaculado y duermo: economizR tus fuerzas;
aún admirablemente en la lengua de Horacio y de la diaria tabor exige el diRrio repo•o! ..
'l'ibulo, durante sus ocios; Julio Simón escondía
Violenta la naturaleza, sí, debilita su organismo;
bajo el blanco cabello que coronaba su frente, pro- odia al método, se granjea la neurosis y luego
digiosa fuerza intelectual: Humboldt, á edad sucumbe como mariposa, que apenas ha mostrado
avanzada asombraba al mundo con la grandeza de en el espacio la seda recamada de oro de sus alas.
su sabiduría; Can tú ha muerto lleno de savia,
Y la musa elegiaca llora durante un día sobre
como los cedros del Líbano, milenarios que abate sus féretros, y exclama: ¡ una víctima más! ¡ una
ti rayo.
esperanza muerta en flor!
¿ Por qué, pues, nue,tra juventucl, arr,iyo de
.... En tanto el anciano, el octogenario prulinfa vigorosa, que aún ve en el recodo de 1,i tlore~- dente y sabio, asómase á la ventana de su gabineta el manantial fecundo de donde vino, se agota te de estudio, ve pasar el fúnebre cortejo y soncuando el Xilo y el Amazonas, el Tíher y d .Bra- ríe, (aquella sonrisa es de conmiseración y t risvo corren vigorosos á centenares de millas de sus teza), y murmura esta sola palabra: ¡ suicidio!
fuentes límpidas?
Ya lo he indicado: porque esa ju•'PÍ1tud ama
FROU--FROU.
el exceso.
Esa juventud tiene á gala estar enferma; se

•

•

ejecufivo de la guerra del Gransvaal.

f~:-

t. . -

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°.

•

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et ~tº

•

1-Jacobus-Martlnus-.Andrev Wolm•ralll'. 2-FranclF-Wllllam Relb, Secretarlo de El:tado h"ehalk-Wlllen Bu r ~ J h
H
de sus heridas. 5-Petrus JacobusJoubert, eomandank! general y Vice-presidente de 1a·RepObllcaSud Africa': ·6-S;p~~:~~Jot~ªnnusj!'flche~ock, herido en Elandslaagte y muert.o i consecuencia
7-Pleter-Arnoldus Cronjé, superintendente de ·1os lndlgénas. a es• auius
ger, presidente de la 'RepObllca Sud-Africana.

En números anteriores, nuestros grabados han
l'epresentado á los combatientes bóeros, aguerri1ios soldados con fisonomías de aldeanos, á quienes un patriotismo verdadero y una fe absoluta
•-en sus derechos, están haciendo invencibles.
Ellos son ·el brazo que verifica el exterminio;

nuestro grabad? de hoy, la cabeza que dirige ese
brazo: estos seis hombres agrupados al rededor
del Pres.idente Kruger, son el alma de la resistencía pu~sto .que forman el consejo ejecutivo bóero;
el gobierno de la defensa nacional.
Xada los distingue de los guerreros que com-

•

ponen el ejército, ellos mismos son guerreros
pe_ro más instr~íclos, más avisados y más al tan~
to de las ne_ces1~ades polí~icas. Saben prever y
sa?en . º?'.ar . cuantas naciones reputadas como
ma~ ~ml,zadas que la República Sud-Africana
envidiarán tener tales jefes!
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Febrero de 1900.

Domingo 18 de Febrero de 1900.

• FT, Mrt'-rno n ,n~rrn Ano

Fo~ografbs tomadas á medi!I. noche por 'J!'. M. Stiffer.--Tercera Or den de San .A.g- ustln 3 .

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•

TI GRf

Fotograflas tomadas por Cm/1/o Lange•.-Protesa número 2.

~R.AillERTO MICHflautordel libré~

. Jlt~im6a y euau.itemoc.
Hace ya cerca de treinta años, asistimos llenos
de emoción y de curiosidad á la primera y única
representación del "Cuauhtemoc" de Anicetc
Ortega, en el Teatro Nacional. Eran los buenos
tiempos, la edad de oro de la ópera en México.
Tarnberlick, el rey de los tenores y el " lion du
jour" de entonces. no había querido decir adiós
al público entusiasta, que noche á noche lo aclamaba, sin interpretar una creación nacional, una
ópera de autor mexicano.
En un salón aristocrático, entre una taza de té
y una copa de Charnpagne, propuso á Anicetu
Ortega, gra.n "amateur'' musical, que compusiera
algo, cualquier cosa, un acto lírico que él cantaría con gusto en su beneficio ó en el de Angelf
Peralta. Aniceto aceptó, pidió un libreto á alguno
de nuestros egregios literatos, y en dos ó tres semanas libro, música, vestuario, atrezzo, todo estaba listo y el "Cuauhtemoc" fué estrenado y
frenéticamente aplaudido.
¡ Qué interpretación! Tamberlick hacía el papel
de uuauhtemoc, Angela Peralta representaba·
á su esposa ó á su amante, Gassier, el incomparable y el imponderable, á Hernán Cortés. En punto á propiedad escénica nada más podía apetecerse; Tamberlick había calcado su traje de un retrato de Moctezuma II que poseía Don Mariano
Riva Palacio, y que los más autorizados " mexicanistas" habían encontrado de una autencidad indiscutible; el traje de Angela Peralta, llevaba el
"visto bueno" de Alfredo Chavero; Gassier había ·
compulsado retratos y manuscritos para " vestir"
el Hernán Cortés. ¡ Y qué macanas, y qué teponaxtles, y qué teocalis sangrientos, y qué ensayos
esmerados y qué impecable ejecución!
"Cuauhtemoc" hizo furor; Ortega, que por tantos y diversos títulos lo merecía, se cubrió de gloria, y el público creyó por un momento, que había nacido la ópera nacional y entonó hosanas y
aleluyas.
Treinta años después Castro surgía; como Cristo, su "Atzimba" nació si no en un pesebre, al
menos en modesta y humilde cuna; pero los reres _magos vinie;on á saludarla y á ofrecerle su
m~1ens? y sus anforas perfumadas y sus homenaJes smceros.
Cm'iosa reflexión resulta de comparar esas dos
obras, esas dos épocas y esos dos acontecimientos
a~tíst_icos; reflexiono que puede revestir las apa•
nencias de un término geométrico y que expresaríamos así: El progreso del arte teatral en México,
la ejecución está en razón inversa de la concepción.
O de otro modo, á medida que nuestros creadores más estudian, más aprenden y mejor conciben,
encuentran menos elementos de interpretación Y
de transmisión al púbHco de sus vastas creaciones. Después de la Ristori María Guerrero· despu~s de Tam~erlick, Luján . Sólo en ta~oma•
qma y p~lotansmo hemos progresado, puesto que
al Estuchante han sustituido los Salazar, y que

después de Gaviño he~os admirado á Fuentes.
En cambio, qué abismo entre las creaciones
de antes y las de ahora. Aniceto Ortega era inspirado, ardiente; pero romántico, melódico é italiano; su "Cuauhtemoc" estaba fundido en los
moldes, entonces familiares, de "Lucía de Lammermoor" y de "Linda de Chameunix." "Cuauhtemoc"
gorjeaba como un zenzontle y .filaba la nota como una alondra; Hernán Cortés procedía por
el método del "recitado," del "andante," deJ
"allegro ;" decía : Oh nobles "tlascalecas" (porqll-e jamás pudo decir tlaxcaltecas), con los mismos acentos é inflexiones con que Edgardo dice:
Oh mía Lucía. La orquesta acompañaba con bajo
fundamental "esta escala" y acordes "plaqués"
de guitarra, y pareció una audacia infinita que
en un momento dado, bosquejara un jarabe tapatío para acompañar una danza de indios.
"Atzimba," es otra cosa; es el presente en contraposición c~n el pasado; es el hoy, tal vez el
mañana, frente á frente del ayer; es música dramática de verdad, alegra el oído, conmueve el alma. La música se amolda á las situaciones, al carácter de los personajes, á la índole de sus caracteres y de sus pa,siones. Villadiego es viril y apasionado; Atzimba tierna y semisalvaje; Perafán
chispeante y soldadón; el Gran Sacerdote solemne y sanguinario.
El respeto al color local es completo y en sí religioso; Villadiego no canta en indio ni Atzimba
en "español" y la marcha tarasca es una creación
origµial, vigorosa, característica y típica. Y lue-go, cuánto derroche de ciencia, cuánta profusión
de armonía., cuánta novedad contrapuntística é
instrumental!
Si Aniceto Ortega era anticuado, como lo imponían el gusto y las tendencias de la época; Castro e~ modernísimo por el sentimiento, por la concepción y por la "fachara." Sus lágrimas no son
de miel sino de acíbar; sus sollozos no son fingidos
sino reales; sus entusiasmos no son de aparato,
sino que arrancan del corazón y llegan al alma.
Pero, seamos justos: con los actuales precios,
merece elogio la empresa de Arbeu que monta
piezas como "Atzimba."
Nuestro elogio, también, para Chole Goyzueta:
ella ha hecho esfuerzos inauditos. Los demás artistas han hecho lo que han podido.
Pero no hagamos reproches, que serían injustos,
dado nuestro medio y nuestras circunstancias:
contentémonos con hacer justicia al mú•sico y al
libretista que supo crearle personajes y situaciones capaces de despertar su estro y dibujar versos á los que la armonía nada quita y de los que
mucho toma.
Y formulemos, para concluir, un voto : que
"A.tzimba" llegue á tener intérpretes · dignos de
ella y escenario más basto, ya que no se puede pedir ni empresarios más baratos ni público más
entusiasta. - 2Jr. Jr1. Flores.

~ERVIDO

~R. HANDRO OIAZ
Hirepan-Guefirero.
,~, ' "'"'

Fotograflas tomadas por Emilio Lange.--Protesa número 2. ·

�E~IUNDO ILUS_TRADO •

=-·
J'otog-rafias tomadas á media. noche por J', 111. Stiffer.••'l'ercer Orden de San ·Ag-ustln 3.

Domingo 18 de Febrero de 1900.

Domingo 18 de Febrero de 1900.

EL ~UNDO ILUSTRADO

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'DO ILUSTRADO

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•

NkJEBTRA mf:TR®r?®Ll
E.l Museo Nacional.
• &lt;::&gt;O&lt;:&gt;

•

Dijimos. en nuestro anterior artículo sobre el
}.'[useo Nacional, que habíamos de ocuparnos
más concretamente de las curiosidades que encierra. Vamos á empezar con los salones dedicados
á la Historia Patria, desde la Conquista hasta
nuestros días.
Cuatro son los principales salones de la sección
á que vamos á referirnos y todos se encuentran en
el primer piso del magnífic0 edificio que ocupa
el Museo.
Llama desde luego la atención, en el primer salón, la rec : m strucción en madera de dos soberbios
ejemplares de la arquitectura auctóctona, especialmente la del gran templo de Cempoala, cuyo
grabado hemos dado ya. Esas reconstruccciones
son el fruto de mjnuciosos trabajos de distinguidos
arqueólogos que se sirvieron de las ruinas hoy existentes como base de su tarea reconstructiva.
Las paredes de ese salón se hallan'cubiertas por
los retratos al óleo de todos los vireyes de la Nueva España, desde Mendoza hasta O'Donojú. En
los cuadros hállanse también, los escudos heráldicos de aquellos nobles señores que en nombre
ele los Reyes de Castilla administraron y gobernaron á la colonia tal vez más pingiie de América.
Interesante por demás es el espectáculo que ofrece esa. galería de retratos, que á más de su interés intrínseco, ofrece una gráfica enseñanza de la
indumentaria durante los siglos XVI á XVIII.
Del justillo aterciopelado de Mendoza al bordado
uniforme de o ·Donojú, ha,' toda una etapa de la
historia humana, y ambas prendas simbolizan toda
]a evolución t,¡ue sufrió nuestra patria en su período de rnsallaje.
Ho~· los vireycs, desde sus dorados marcos, miran con la impasible é inexpresiva serenidad de la
pintura á todo el )léxico nuevo, emancipado ele
hecho y de derecho, de cuerpo y de espíritu, que
va á sonreírse de la ccremonil . de sus actitudes
y de lo adusto de sus ceño•. El público se detiene
ante tal ó cual retrato, ele cuyo • original tiene
más claras noticias: ante Mendoza y Velasco, los
organizadores; ante Hevillagigedo y ante la faz
volteriana de Bucareli. ¡ Cómo no ha de conocer
á estos últimos-cuando hay qmen se los señale
-si tenemos uM calle ele Revillagigedo y un paseo
ele Bucareli 1
En cambio, el hombre ele letras halla, ante aquellos retratos, un vasto campo de evocación histórica.
&lt;::&gt;()&lt;e,,

En el segundo salón aparece desde luego, el retrato del Conquistador D. Rernaird~ Cortés que,
á c1ecir verdad, desiluciona á todas aquellas imaginaciones enardecidas para las cuales un gran
capitán y un gran conquistador tiene que ser, forzosamente, un Adonie. D. Hcrnando ni tuvo se1\o de fiereza vi rik ni aspecto hél ico, á juzgar por
el auténtico retrato del :Musco ~acional.
Muy cerca ha.y varias armaduras de conquistadores, una de las cuales ::e atribuye al uso de Don
Pedro de Alvaraclo, porque sobre la coraza tiene
grabado el nombre de aquel capitírn.
Interesantes son dos aparatos de madera y hierro, para "dar g-arrote;· que ::e encuentran en
este salón y que fueron utilizados en muchas ejecuciones de reos durante la época colonial. Por
lo visto, el tétrico aparato se ha escapado á la general evolución de la mecánica, pues los "garrotes''
ú "horcas' 1 que se hallan en nuestro Musco Nacional son idénticos á los usados aún en algunas coma reas de España.
No ha sucedido lo mismo con los baúles, pues los
que se encuentran en el Museo y que son ~jcmplares de la industria española del siglo XVII, distan
mucho ele parecerse á los que hoy se estilan. Aquellos son pesrulos y pr,imiti,·os, pero tienen el mérito de lo antiguo, y más de un artista moderno diera
por el los buenos doblones, aunque no fuera má• que
para que le sirviesen de guarda trapos. ¡ Quién sabe á quién pertenecerían, quién sabe quién los· habrá traído ú. Nueva l~spaña! Yo me complazco en

•

figurarme que guardarOn ropa de mujer, ropa
oliente á ambar, de alguna dama. linajuda que vino
tras el marido ó de alguna linajuda pecadora que
vino tras el amante ... . . i Pero quién sabe si sólo
habrán guardado los paliacates de algún virrey acitarrado!
Los espejos que ornan los muros---0bra del siglo
XVJil-no tienen nada de particular en cuanto á mérito artístico, pero sí poseen el misterioso
atractivo de que en sus lunas "se miraron rostros
que ya. no son ..... ,,

=

Confieso ingénuamente--y creo que lo confesarán también todos aquellos que visiten el Museo
por simple curiosidad y no por afán · de estudio-que las dos salas anteriores que, como heQlOS visto,
guardan curiosidades pertenecientes á la época colonial, no me interesan tanto como las que siguen,
que se refieren á México independiente y que de
manera elocuentísima nos recuerdan las cruentas
luchas necesarias para la consolidación de nuestra
nacionalidad y evocan el recuerdo de hombres-titanes que dieron sus energias y hasta su sangre por
crear y legarnos la felicidad nacional de que hoy
disfrutamos.
Parece Que en 'esas salas mora algo de esos hombres: en las ropas que de ellos hay allí, ¡,arece que
ha quedado guardado su perfume rle héroes y de
grandes, como perdura el perfume de las rosas marchitas en las cajitas ''color de oro,, que han guardado los recuerdos del amor.
'!'oda nuestra historia está allí.
Un estandarte tricolor-¡ pero cuán marchitos
sus colores!-rccuerda el pSJ'udo--imperio del Archiduque Maximiliano. Lleva por lema, alrededor
del águila coronada, esta inscripción : Equidad en
la Justicia. Es el eetai¡darte de la extinguida Orden de Guadalupe. Y ante la mir.da de la mente,
surge un cuadro desbordante de brillo y de color:
los caballeros de la Orden, terciada la banda verde,
van en procesión á la catedral á celebrar un mreDeum" por el desastre último que han sufrido los
patriotas republicanos que, hambrientos .Y ensan~-rentados, pugnaJl por arrancarle al águila nuestra
la áurea corona imperial que tortura sus sienes
indómitas. E( estandarte surge por sobre las cabezas de los caballeros y el Gran Maestre ele la Orden,
Max:imiliano, eleva al cielo azul sus azules ojos .Y
dá gracias á la l)rovidcncia que por un momento ha
permitido que la Usurpación triunfe sobre el Derecho. Hoy el estandarte es objeto de curiosidad en
un Mu.:co .Y el Gran :Maestre duerme el sueño eterno en las imperiales y reales criptas de la Catedral
de San Esteban .. . ..
Y á poco andar nos encontrarnos con un gran retrato del Archiduque, á caballo, en soberbio tordillo, saludando á un pueblo imaginario .Y seguido
de generales de gran piocha y gran aparato. Es bello el Archiduque, fríamente bello, con su tez de
leche y rosn y sus barbas de oro. Yo concibo que
las dama.9 se hayan enamorado de él y le haya,, de-.
íenclido. ¡Joven, hermoso y ron el prestigio de
cien generaciones de realeza! Al decir el&lt;: quienes
conoci eron al Archiduque, el retrato ostenta buen
parecido; artísticamente, no pasa, empero, ele ser
una medianía. Airosa la actitud, pero amanerado el
dibujo y sombrío el color. El colgante y clúsico belfo de la casa de Hapsburgo, una vez más aparece
más propicio al beso que al mando.
Por bajo de un retrato, azás ingenuo, del Corrr,iidor ele Querétaro, Sr. Domínguez, yacen una
tina de mármol y un canapé, que sirvieron á la
Archlduquesa Carlota, cuando era joven, bella y
se creía Emperatriz.
Y á dos pasos, una humilde cama de bronce,
cual puede tenerla cualquier, hombre de mediano
pasar, pero exornada con las armas de la República, evoca el recuerdo del Benemérito de las Américas. En esa. cama exhaló su último susPiro el
Gran Patriota, en la noche del 18 de Julio de
1872.
La cama está cubierta con la bandera nacional
oue ondeó frente al Convento de la Rábida, en
España, en el año de 1892, con -motivo del festival en celebración del cuarto centenario del descubrimiento de América.

EL MUNDO ILUSTRADO

Jóvenes eran las dos; más el
cabello de la mayor era blanco y
su rostro indiferente y frío se~ejaba el de una estátua marmórea.
el rostro de la otra estaba surcado por lágrimas; eran tristes sus
grandes ojos azules, y la boca re-velaba una patética languidez.
·
Cuand? el crepúsculo murió, la más joven incli!
nóse hacia_ los encendidos leños, y estremeciéndo'"e, extendió las manos ante la chimenea, creyen. do calentar con aquellas brillantes llamas, el frío
de su corazón. Cuando no pudo ya soporia_r el si-

No es sólo la cama 1 la que recuerda al Gran
J uárez. Están ahí su banda presidencial, sus anteojos alounas prendas de ropa y la mascarilla
qui'¡ o;tenta algunas venerables canas del Inolvidable.
En un marco de cristales, puede verse la plum'.1.
con que !ué firmada la Constitución de 1857, así
como la carta autógrafa que garantiza su autentit:dacl.
En enormes escaparates de cristales se puede
contemplar la vajilla de gala que sirvió al Archiduque. Es de plata maciza y cada una de sus piezas
lleva grabada una )[ entrelazada con un., f latin1,
que probablemente han de significar : "lfaximiliano l." La corona imperial se o:;tenta sobre cada.
monograma.
Dícese que }laximili:rno empleó mur-lios díaa
para determinar la forma que habia ele da,·,c ,,
ese monograma, ideándolo entre las 111il preocupaciones que le asediaban cada vez que se trataba de
algún asunto de c2rernonia, de aparato ó de etiqueta, y que jamás le asediaron cuando se trataba ele resolver puntos de vital importancia para
su deleznable Gobierno.
De las piezas de la vajilla la más notable es, sin
duda alguna, un centro de mesa de gran tamaño,
adornadQ de amorcillos y de otras figuras alegóricas.
Y de nuevo surge la evocación: la mesa desborda de alegría, como las copas desbordan de
Champaña; se oye á lo lejos el rumor de la mazurka que se baila en el gran salón de Embajadores, y. en torno de la mesa hay derroche de aparato : deslumbran los bordados de las casacas chambelanernas y las amplias crinolinas de las damas
entonan coros de frú-frús. A la harmoniosa música del habla ele Cervantes se unen ríspidos clamoreos alemanes y melosas frases de la lengua de
Galia. El Emperador lleva á sus labios su copa,
olvida por un momento la espada de Damocles
que tiene suspendida sobre su cabeza, se siente
feliz, se le figura encontrarse en su querido Miramar, arrullando sus ensu~os poéticos las azules
ondas del mar veneciano ..... . Bazaine sonríe y
!a tira de la barbilla, dice galanterías á las damas
y se acuerda ele i\apoleón y de Versalles, sin presentir siquiera el negro aietazo que la ~esgracia
ha de dar en breve sobre su frente dentro de los
sombríos muros &lt;le )Jetz . . ...
rrodo eso han ,,isto, con ojillos lisos y apagados,
los amorcitos que exornan el centro de mesa que
presidió los banquetesdel "Príncipe Barbad~ oro."
Forman contraste con tan espléndina vujilla
unas humildes piezas ele cristalería que p1~dC::necicron al otro Emperador fusilado, á It11r!,1llc, enpl
retrato eslá pintado en los cri:.:rnlc.:. E~as pir·~::i::1
no fueron testigos ele tan grandes suntuosidade'i
clmo las otras: servirían para tomar los vinos calientes durante los caseros "tresillos,, que9 organizaba el último de nuestros liberlaclores, último
cronológica y sociológicnmente.
Cerca del pequeño escaparate que guarda los
recuerdos de Hurbicle que acabamos &lt;le citar. se
encuentra la silla de montar que usaba Maximiliano cuando fué aprehendido en Querétaro. Ei;:; una
si~la. "raquera,, cl1yo fu ste o~tenta una forma que
ha tiempo ha pasado de moda. En torno de la "cabeza·' míranse huella,;; de roz:1.duras ele htzo, pero es
ecguro que no proceden de las archiducales manos, pues Uaximiliano sólo llegó á nacionalizarse
por fuera, en la silla vaquera y en el sombrero
ancl~o: Sus blancas man.os más eran hechas para
ncar1~1ar bellezas íememnas y para tañer poéticas liras, que para lazar potros brutos y becerros
en brama. Es fama que el Archiduque sabía galantear muy bien á las damas y nos consta que hacía
versos, aunque malos. De sus cualidades de equitación, no hay crónicas.
Entre tantos recuerdos de ambos imperios, está un trozo de madera: un pedazo del árbol cont•~
el que fué fusilado el ilustre Melchor Ocampo. Y
• su austera sil ueta de patricio y de reformador
opaca las brillanteces de los Emperadores.

joven, quizás. más joven que tú. Ignorante d~ las
cosas d_e la vida, sólo pensó en que jamás podría
renunciar á su bebé; en que moriría ella también
cuando él estuviera lejos de su vista. En su anrustia no tuvo más ~~e o~a~, y Dios fué bueno, p:nsó
ella,, porque el ~uno v1v16. Pocos años después, su
~ebe se convertta en un robusto, alegre y cariñoso
¡ove':'; y la madre no dejaba nunca de arrodillarse
para dar gracias á Dios por la vida de su hijo
Pero llegó un día en que Satán y todas las furia~
parecieron desencadenarse . .. un día en que el sol
se escondió tras de las nubes para no brillar otra
1ez . .. El·¡oven, el hijo adorado, había abaI1donado el hogar, había huido ... · y el corazón de lamaJ_re quedó roto . ... roto; su fé huyo también · su
Vida no fué srno algo ya inútil, arruinado . . . Algún
tiempo después, el hijo volvió á donde su madre
estaba, pero no á su bogar, porque un gran tropel
de gente, alegre por su vuelta, hízolo su presa,

El Señor Gral. Don Manuel González Cosio.
Bien conocidos los relevantes méritos del actual
Secretario de Gobernación, no intentamos hacer su
b10graiia, ni seria posible dar idea, en· tan breves
!meas, de_los importantes servicios que ha prestado
á la Patria, como militar y como civil luchando
en los campos de batalla, cuando as[ lo requerían
los males que afligían á la'Nación y desempeñando
después'. con talento y laboriosidad puestos de importancrn en la Administración Pública.
P•em10 á esos méritos militares ha sido elascen~
so á Gral. de Brigada delEjércitoPermanente que
por acuerdo supremo, se dictó á su favor, co~ fecha 12 del mes en curso.
Su carrera militar se inició e;,_ una de las épocas
más acut-as para el país: el año de 54 obtuvo el
g,rado_ de _S_ubteniente de Iniantería, al salir del
Colegio )11htar, y en el período transcurrirlo hasta
el _64! su valor, sus aptitudes y el invariable cumplimiento del deber, le habían hecho ganar el grado. de G;eneral Coronel, que fué en el que lo encóntro el últuno ascenso.
En aquellas luchas, en aquella vida de constantes riesgos )'." fatigas, fué donde demostró sus méritos de patr10ta el Señor General González Cosío
que se _batió b~~rramente en 1860, en las accione~
de Penuelas, :Silao, Guadalajara y Calpulálpam
que fué un triunfo para el Gobierno Liberal
'
En 1861, hizo la campaña de la Sierra de Xi~hú
c?ncumendo al · hecho de armas de Cadereyta,
Má~quez, que termrnó en la acción de Jalatlaco.
En 1863, se halló mandando el importante punto de Santa Inés, en el sitio de Puebla.
En_ 1867, con el carácter de Cuartel Maestre de
la brigada que defendió Zacatecas· contra ataques de fuerzas imperialistas, contribuyó á cubrir
la_ retirada del personal del gobierno de la Repúbh~a, salvá_ndo]o de ser capturado por Miramón.
l re~mo a sus méritos civiles, es el puesto de Secreta~_,o de_ Gobernación, con que lo honró el Jefe
del E¡ecutivo en el año de 1895 y en el cual permanece hasta el presente. Ha desempeñado puestos de tanta importancia como estos: Diputado al
Congreso de la Unión; Visitador General y Jefe
de las fuerzas de Zacatecas; Diputado á la Legislatur'!- de _la misma Entidad; Magistrado del Supremo Tribunal_ de Justicia, del Estado; Gobernador Const1t_uc10nal del mismo; Diputado y Senador en vanos períodos, habiendo presidido la
Cámara al trata,se asuntos de importancia. En
18_86 se hizo car¡;o de la Presidencia del Ayunta~iento de l_a cmdad de México, y en los cinco
~nos y med10 que permaneció al frente de puesto
e tanta 1mportancia administrativa quedaron
comprobadas sus aptitudes con las notables mejoras que en todos los Ramos Municipales se llevaron á cabo.
En~rc estas se encuentran ]as siguientes: construcción de Mercados apropiados á las necesida~cs de la muda~; perfeccionamiento del servicio
e e aguas; c~eac16n de nue,,os jardines públicos·
reglamentación del servicio de Rastro y sobre to'.
do, _consagró especial y fructuoso cuidado á los neg?c1os hacenda~io~, habiéndose tratado en su
hemp_o el Emprestito Municipal de Lóndres, que
tan bien se ha empleado en su mayor parte en la
magn_a obra del desagi ie del Valle de Mérico, y
también_ en su época se establecieron las bombas
&lt;le $. Lazaro.
Como Ministro de Com un icacion~s y actualD?e°:te como Secretario de Gobernación, sus inicmt1ras y s~ buena voluntad para secundar los aetos _del Gob1erno, se han traducido en obras y dispos1c1.ones de las más útiles y acertadas, que no
necesitamos comentar; basta enumerarlas: aumento de la red telegráfica, con especialidad hacia l~ frontera de Guatemala en época en ne se
ventilaban_ di_fíciles asuntos diplomáticos; •~mento de mov1m1ento postal y rebaja en el porte. se
comenzaron entonces trascendentales obras en' los
puertos; se establecieron faros y se resolvió 1
asunto del ferrocarril de 'fehuantepec. Como
cretar'.o de Gobernación, ha emprendido la construc~10n _del Hospital General, terminó la de la
P~mt~ncl.8.I'ía, se inició la construcción de un mameonno. ~n la Castañeda, se han reglamentado
los serv1c10s de policía, se ha mejorado notablemente _el. ramo de Beneficencia Pública; y como
obrda ele mm.e~sa tra.Ecendencia se ha comenzado
l a el Saneamiento de la ciudad.

y

J

lcncio que reinaba en la estancia volvió el rostro
1mcia su amiga sentada tranquila,;,ente á su lado:
-¡ Oh!-exclamó--¿por qué no hablas? ¿No ves
-que mi corazón está roto ... roto . .. ?¿ PorquéDios
lm sido tan cruel' ¿ Por qué me quitó mi niño?
El era mi vida, mi todo; era mi regocijo y hubiera
:alegrado todos mis años venideros . .. No; no me
hables de fé. ¡ Cómo puede tenerse fe cuando ·al
primer soplo muere toda esperanza, toda felici-d~d!. ... : Tú ... tú no puedes comprender ....,
tu tan fria, tan altiva . . .. ¡ oh! nunca has sufrido!
1
"Tu no puedes saber, ... .
Entonces su amiga 8e inclinó, y aunque sus ojos
-estaban llenos de piedad y de lágrimas no· desbordadas, sus manos, firmes, no temblaron cuando
·atrajeron hacia si á la jov.en.
--:-Escucha,---0ijo-voy á contarte una historia,
la }nst~ria de una mujer que conocí, de una mujer
:cuya_ vida. eom_o la ~uya, !né toda amor, luz y
fehc1dad. ·Su existencia habia estado libre siempre
-de inquietudes y pesares. Pero un dla, las nubes
-comenzaron ú. amontonarse. Su niño cayó enfcrtno, y todos aSeguráronla que moriría. Ella era

OSCAH IIERZ.

•

•

llevóselo, púsole un nuevo vestido. . . un vestido
rayado, después una cadena á su pié, y . ... "
Pe_ro su rnterlocu~ora interrull\J/iéndole :
1 Callal-sus¡mo mas que di¡o-no acabes·
i oh! yo no sabía. . . . .
'
Y levantándose, llegó hasta la mesa donde se
desmayaban ¡:ra~des ramos de blanquísimos lirios;
arr¡tstró hacia si las flores y hundió el rostro en
ellas, á la vez que, con temblorosos labios, murmu raba ';'".ª plegaria de gracias.
U na deb,J llama surgida del moribundo fuego
puso en los lirios, un toque de oro fingiendo á ¡~
vez un mmbo en la cabeza de la joven quien de la
penumbra de su do1or, acababa de ver brotar un
nuev:o rayo de esperanza, de amor y de fe .. . .
Mientra,s que su am iga, silenciosa y grave, sentjbase allt entre la .sombra, pensativa, inmóvil.
con el rostro oculto entre sus manos .. . ..

Xafherine g /ack,
&lt;:::&gt;CK&gt;

s!-

�I

Domingo 18 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

ATZIMBA ·
~

Nuestro artículo relativo á la magnífica p~ez~
que se debe al Maestro Ricardo Castro y al mspirado Alberto Michel, juzga imparcialmente, es- 1
t a producción del talento, acerca_ de la cua~, han
dado su opinión verdaderas autoridades mu~1~ales.
Las crónicas descriptivas de nuestras ediciones
diarias, se han encargado de lanzar á la publicidad
los detalles de "Atzimba," calificando sus trozos
más escojidos, sus escenas más vigorosas, el cnidaque se ·puso en montar la obra, y que puede
calificarse de excepcional, no obstante los defectos
de que adolece, en la indumentaria.
Nuestros grabados de este número darán idea
perfecta, á los lector.es que no hayan asistido á las
representaciones de "Atzimba" de lo que es esta •
pieza, y nuestro pliego musical, les permitirá conservan él "intermezzo," calificado como lo mejor
de la partitura.
Permítasenos, ya que no se trata de nosotros
mismos, que jamás consideraremos perfectamente cumplidas nuestras obligaciones para con el
público, hacer un elogio de las fotografías de donde tomamos los retratos de los personajes, los cuales se deben al fotógrafo Sr. Emilio Lange, y las
del escenario, que por un nuevo procedimiento, el
del magnesio explosivo, fueron tomadas por el señor F. M. Stiffer.

•

•

EL MUNDO ILUST,RADO

AÑOVII--TOMO 1--NÚM. 8

MÉXICO, FEBRERO 25 DE 1900.

Direcióo:r: Lic. JU.PA.EL H.EYES SPfJll'DOLA..

1º

POH.

EFRÉN REBOLLEDO

1a última manifestación en Puebla.
Los dos órganos, tremendos ó suaves
Lanzan todos los sonidos de· su orquesta,
Y los cantos aletean, como aves
En la enorme majestad de la floresta:
El Te Deum imponente y fervoroso
Y la Salve de querellas apacibles
Como un buho el De Profundis tenebroso
Y la Salve de aquellas apacibles,
Y en las fiestas cuando el monstruo toca á vuelo
Sus campanas de redobles argentinos,
Se levanta de sus torres hasta el cielo
Una salve de estruendosos torbellinos.
México, Enero de 1900.

~

Los habitantes de aquella capital ~ue siempre
han demostrado grandes simpatías e invariable
adhesión al actual Primer Magistrado de la República, acaban de dar una prueba más de los citados
sentimientos, con motivo de la manifestación que
organizaron los particulares, el comercio, la industria y, en suma, los más distinguidos miembros de la sociedad poblana, para postular al señor General D. Porfirio Díaz,. como candidato para la Pi:.esidencia de la República en el próximo
p~iódo constitucional.
El entusiasmo fué general, . los manifestantes
recorrieron las calles principales, siendo su número muy considerable, y los carros alegóricos
que se dispusieron merecieron elogios.

Recortando el espacioso firmamento
Con el filo de sus líneas, á la lumbre
Meridiana, y en los bloques de su asiento
Desplomando su asombrosa pesadumbre;
O ·en las tardes, elevando la católica
Opulencia de sus torres desoladas
A los ámbitos del cielo, en l&amp;. simbólica
Amargura de las manos levantadas;
O en las noches impregnadas de idealismos
Y serena claridad, bajo las luces
De los astros, sumergiendo en los abismos
Insondables las cabezas de sµs cruces:
Se alza el templo centenario y majestuoso,
Ostentando la agobiante maravilla
De su peso, puesto en pie como un coloso
Ante toda la ciudad que se arrodilla.
Cuando el lazo de sus lenguas sobrehumanas
Desanuda, y el estruendo de sus iras
Lanza al aire, se oye el son de sus campanas
Como el eco de las cuerdas de dos liras:
De tres antros que retumban imponentes,
Diez esquilas acordadas y veloces,
Siete bocas que en acordes diferentes
Se platican, y por todas veinte voces.
;

Veinte gritos resonantes y ruidosos,
Unos tiples, otros graves, estos bajos,
Que despiertan como dedos armoniosos
Con sus bronces formidables los badajos.
En sus bóvedas, las albas indecisas
Desparraman sus fantásticos fulgores,
Y los siglos ven pasar en sus cornisas
Meditando los Patriarcas y Doctores.
Dentro, llena los espacios el inmenso
Murmurar de las litúrgicas salmodi~,
Y se elevan entre el humo del incienso
Rutilando las espléndidas custodias.

,

1

SE COMPONE CALZADO.

SUB8CRIP'1I0 l&lt; MENSUAL FORANIU,, $1.50
I DIIM I DEM IIN LA CAPITAL, $1.25

Gerente: A.Jll'TOllrlO CUYÁS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 7, Febrero 18</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>I

Domingo 18 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

ATZIMBA ·
~

Nuestro artículo relativo á la magnífica p~ez~
que se debe al Maestro Ricardo Castro y al mspirado Alberto Michel, juzga imparcialmente, es- 1
t a producción del talento, acerca_ de la cua~, han
dado su opinión verdaderas autoridades mu~1~ales.
Las crónicas descriptivas de nuestras ediciones
diarias, se han encargado de lanzar á la publicidad
los detalles de "Atzimba," calificando sus trozos
más escojidos, sus escenas más vigorosas, el cnidaque se ·puso en montar la obra, y que puede
calificarse de excepcional, no obstante los defectos
de que adolece, en la indumentaria.
Nuestros grabados de este número darán idea
perfecta, á los lector.es que no hayan asistido á las
representaciones de "Atzimba" de lo que es esta •
pieza, y nuestro pliego musical, les permitirá conservan él "intermezzo," calificado como lo mejor
de la partitura.
Permítasenos, ya que no se trata de nosotros
mismos, que jamás consideraremos perfectamente cumplidas nuestras obligaciones para con el
público, hacer un elogio de las fotografías de donde tomamos los retratos de los personajes, los cuales se deben al fotógrafo Sr. Emilio Lange, y las
del escenario, que por un nuevo procedimiento, el
del magnesio explosivo, fueron tomadas por el señor F. M. Stiffer.

•

•

EL MUNDO ILUST,RADO

AÑOVII--TOMO 1--NÚM. 8

MÉXICO, FEBRERO 25 DE 1900.

Direcióo:r: Lic. JU.PA.EL H.EYES SPfJll'DOLA..

1º

POH.

EFRÉN REBOLLEDO

1a última manifestación en Puebla.
Los dos órganos, tremendos ó suaves
Lanzan todos los sonidos de· su orquesta,
Y los cantos aletean, como aves
En la enorme majestad de la floresta:
El Te Deum imponente y fervoroso
Y la Salve de querellas apacibles
Como un buho el De Profundis tenebroso
Y la Salve de aquellas apacibles,
Y en las fiestas cuando el monstruo toca á vuelo
Sus campanas de redobles argentinos,
Se levanta de sus torres hasta el cielo
Una salve de estruendosos torbellinos.
México, Enero de 1900.

~

Los habitantes de aquella capital ~ue siempre
han demostrado grandes simpatías e invariable
adhesión al actual Primer Magistrado de la República, acaban de dar una prueba más de los citados
sentimientos, con motivo de la manifestación que
organizaron los particulares, el comercio, la industria y, en suma, los más distinguidos miembros de la sociedad poblana, para postular al señor General D. Porfirio Díaz,. como candidato para la Pi:.esidencia de la República en el próximo
p~iódo constitucional.
El entusiasmo fué general, . los manifestantes
recorrieron las calles principales, siendo su número muy considerable, y los carros alegóricos
que se dispusieron merecieron elogios.

Recortando el espacioso firmamento
Con el filo de sus líneas, á la lumbre
Meridiana, y en los bloques de su asiento
Desplomando su asombrosa pesadumbre;
O ·en las tardes, elevando la católica
Opulencia de sus torres desoladas
A los ámbitos del cielo, en l&amp;. simbólica
Amargura de las manos levantadas;
O en las noches impregnadas de idealismos
Y serena claridad, bajo las luces
De los astros, sumergiendo en los abismos
Insondables las cabezas de sµs cruces:
Se alza el templo centenario y majestuoso,
Ostentando la agobiante maravilla
De su peso, puesto en pie como un coloso
Ante toda la ciudad que se arrodilla.
Cuando el lazo de sus lenguas sobrehumanas
Desanuda, y el estruendo de sus iras
Lanza al aire, se oye el son de sus campanas
Como el eco de las cuerdas de dos liras:
De tres antros que retumban imponentes,
Diez esquilas acordadas y veloces,
Siete bocas que en acordes diferentes
Se platican, y por todas veinte voces.
;

Veinte gritos resonantes y ruidosos,
Unos tiples, otros graves, estos bajos,
Que despiertan como dedos armoniosos
Con sus bronces formidables los badajos.
En sus bóvedas, las albas indecisas
Desparraman sus fantásticos fulgores,
Y los siglos ven pasar en sus cornisas
Meditando los Patriarcas y Doctores.
Dentro, llena los espacios el inmenso
Murmurar de las litúrgicas salmodi~,
Y se elevan entre el humo del incienso
Rutilando las espléndidas custodias.

,

1

SE COMPONE CALZADO.

SUB8CRIP'1I0 l&lt; MENSUAL FORANIU,, $1.50
I DIIM I DEM IIN LA CAPITAL, $1.25

Gerente: A.Jll'TOllrlO CUYÁS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

&amp;Jer101

- . ts d»:etm~

1•••c/ Papa ye/ clericalismo.
2.Francia y la República sectaria

•

1.-Nosotros hemos aplaudido sinceramente,
más aún, hemos seguido con minucioso interés la
política tan característicamente conservadora como anti-reaccionaria de León XIII; conceptuamos
una suprema fortuna para.la Iglesia, que después
del reinado eminentemente apostólico y batallador
de Pio IX, hombre de alma angelical, pero de corto
espíritu, baya reinado el de este inteligentísimo
italiano que es uno de los tipos más finos de su
raza, acostumbrada durante siglosáoponerálapresión de la fuerza aceptada en bloque, la flexibilidad
y el talento que la deshace en partícul!ls y torna
deleznable el mármol y el granito; tiene esta viTtud italiana la fuerza que atribuye Polibio al vinagre con que deshacía Hannibal las rocas de los Alpes y que. desearía conocer el General Buller para
desbaratar los "kopjes" del Natal.
Es, en suma, una cualidad heredada de los romanos adquirida cuando fueronfuertes,ymaravillosamente desarrollada cuando :fueron débiles; se puede concretar en estafrasetiueunamigomíoaplicaba
á uno de nuestros políticos: es inquebrantable como
la seda. Gracias á esta flexibilidad ha podido el
Papa, siendo intransigente y tolerante al mismo
tiempo, acomodar la vida social de los r.atólicos
cuyo código político era el "Syllabus," que parece
condenar las bases fundamentales de las sociedades modernas, á las ntX!esidades políticas de cada
Estado y, aplicando su criterio absolutamente conservador, en el alto sentido de la palabra, ha intentado obligar á los fieles á someterse á los gobiernos constituí.dos que, según su maestro Tomás
de Aquino, son de institución divina, precisamente
por estar constituídos.
El catolicismo en Europa domina políticamente
en Bélgica, España y Austria; domina socialmente
una parte del imperio de Alemania, la mayor fracción de los Estados polacos sometidos á Prusia y
Rusia y de los húngaros y eslavos del dualismo
Austro-húngaro, la mayoría de la población francesa é italiana, de la holandesa, en la Gran Bretaña, la totalidad de la península ibérica, etc. En
Asia, Africa y Austral-Asia, el contingente católico es insignificante, como lo es el del cristianismo
en general; en América impera casi sin rivales en
las comarcas latinas y disputa el predominio á los
Estados U nidos y el Canadá.
Este es un hecho inmenso y el gobierno que no
lo tuviera en cuenta, como quisieran con el más
notable instinto anti-sociológico los sectarios de
aquí y de todas partes, se suicidaría más 6 menos
lentamente.
¿ De qué proviene este fenómeno?
¡Oh! no teman mis lectores; no voy á pedantear aquí con una explicación histórico~psicológica
muy complicada y que me enredaría mucho, del
hecho de que el sentimiento religioso indesarraigable del alma humana colectiva ha encontrado
en las razas de educación ó de espíritu latino ó
helénico (sólo diferenciadas por matices en su
crist_ianismo) la forma apropiada de sus anhelos
sentrmentales, estéticos y autoritarios. Mas no importa; es, lo repetimos, un hecho social de formidable importancia; se creyó que la Reforma
:P:·i~ero y }ª. Revolución ~rancesa después, lo cemnan á immmas proporciones· ha sido lo contrario; al ~educirlo, en cantidad,' al comprimirlo, lo
han hecho más denso, más sólido, más fuerte.
La acción del Papa ha consistido en libertar
al catolicismo de su tendencia á convertirse en clericalismo, que es la deformación política de la religión, y de mantenerlo en su pura órbita social.
Los demócrata-cristianos belgas, exageran, pero no
tuercen el programa del Pontífice cuando inscriben en una plataforma electoral : supresión progresiva del trabajo industrial de las mujeres casadas; pensiones obreras; reducción de ·la produc. ción y consumo de las bebidas alcohólicas; iguald~d _de todas las escuelas primarias, privadas y
publicas, ante el derecho de obtener subsidios del
Estado; abolición de los reemplazos militares; el
''home-stear" (la pequeña propiedad doméstica. insecuestrable), etc.

'Domingo 25 de Febrero de 1900.

Domingo 25 de Febrero de 1900.

Pero, en cambio, desvirtúan y se rebelan con- sa por ser también una sociedad d~ proce~e~tra el Papa los clericales que maldicen la escuela tos secretos y de obediencia, es decir;' _de disciplilaica (defendida en los Estados Unidos por el emi- na incomparable, presenta el singulansIIDO cas~ de
nente Arzobispo Ireland) porque la escuela laioa ser una oligarquía muy ~e~rad~, muy gerarqU1Zaestá destinada á dar un carácter religioso al amor da y excesivamente tradicionalista y con~erva~ode la Patria con total independencia de los cre- ra, que sostiene, fuera de ella, en el ~edio social
dos, de las religiones positivas que tienen para en que vive, vida de cript~g~mo, _e~ t!iunio de la
sostenerse y propagarse el campo infinito de la democracia social la pubhc1dad ilmutada de los
acción privada; se rebelan los que en España, v.g., actos oficiales y l¡s reformas á_ todo trance. .
Ministros, profesores, magistrados, fun~10nasostienen el carlismo; el obispo de Barcelona que
decía hace poco : "Puesto que sufrimos con increí- rios, diputados y senadores, tales son los veh~c~os
ble paciencia desde hace tanto tiempo, la injusticia de la influencia masónica en la tercera repubhca
de ser administrados, enseñados y juzgados en francesa y aunque una vez en el pod~r, todos e_llo~
castellano, lo que nos causa grave daño, mostré- se hacen cargo de que no deben su U:OJ:lºrtancia a
monos, cuando menos, exigentes para que se nos su carácter masónico, sino á su prestigio perso~al
enseñe en catalán todo cuanto se refiere al cielo en las masas democráticas, burguesas, proletanas,
y nos pone en relación con Dios en nuestras aflic- o en los círculos políticos del parlamento, no ~aben ni quieren romper sus adherencias á la asocia,ciones."
León XIII no prohibe, al contrario, á los cató- ción oculta que á cada instante les recuerda ~ue
licos, tomar parte en la política, lo que equivaldría es su madre y que á ella deben volver. Ahora bien,
á privarlos de sus derechos de ciudadanía; lo que esta sociedad tiende claramente á hacer de la reles prohibe, es hacer de la religión un instnmien- pública un instrumento de lucha contra el catot? de política y comprometer sus intereses supe- licismo en Francia. Y preciso es confesar que no
r1ores en conflictos de partido que no son en su- tiene poca culpa en ello la insistencia, en mi senma, sino choaues y colisiones de apetitos. Lo que tir imprudente, con que León XIII, ha hecho llode esta re&amp;'la escape es digno de censura de parte ver sus condenaciones y anatemas contra la masode la Iglesia, ¿ por qué no lo ha de ser de represión nería, es la política de poner entre la espada y la
de parte del Estado? Se ha criticado acerbamente pared, que lleva á las grandes resoluciones al acoá Gam betta, haber dicho en un célebre discurso: rralado; la masonería acorralada se propuso para
"el clericalism~, he allí el enemigo." Se dijo que volver golpe por golpe á complicar á la República
eso era arroJar en las multitudes que son . en su delito religioso y volverla sectaria. ¿Lo lograndes masas de combustible, las
teas grará? No lo cr~o.
El reciente proceso de los "Asuncionistas'' y las
de la discordia civil. Pues poco más ó menos lo
~ismo dice ó quiere decir S. S.; y es un síntoma manifestaciones episcopales á que ha dado marb!en ~rave y propiamente "fin de siglo" la impa- gen, parecerían indicios del triunfo del espíritu
ciencia con que los círculos católicos militantes y anticatólico; no es lo cierto, sin embargo. ''Los
los cleros frecuentemente, y con ellos los obispos "asuncionistas" y sus órganos en la prensa, sus
Y alguna vez hasta los cardenales-arzobispos so- "cruces," se habían convertido en un organismo
portan con_impaciencia el yugo del Pontífi~e y militante de primera importancia y desobedecienobedecen, si es que obedecen sus amonestaciones do casi descaradamente al Papa, y con el pretexto
y preceptos; no sería extraño que en muchos cen- de comoatir á los enelllÍgos de la religión, han ba~ros de es~os se hicieran votos por su "tránsito" tallado cdn una vehemencia terrible contra el libea la eterrm_dad, con la esperanza de que su sucesor ralismo y la República; en el Asunto Dreyfus se
vuelva su hbert~d al cleric~ismo y le deje la rien- mostraron implacables; de allí ha venido el golpe
da al cuello; si tal sucediere, diez años después que se fundó en disposiciones perfectamente leto~a la Europ~ parlamentaria habrá proclamado gales aunque caídas en desuso quizás.
· Un "Kulturcampof" sería una desgracia pala mdependencia entre la Iglesia y el Estado.
ra la República; las luchas conéesionales son causa
de divisiones incalmables en un pueblo y, por en2.-A esto nos obliga, á esta lucha sin cuartel de, de mortal debilidad; hasta Bismark se vió oblicontra el Estado laico nos obliga, dicen los cleri- gado á retroceder en este camino en pleno medio
cales en Francia, los avances de la República sec- protestante, y la Revolución francesa debió su imtaria. No es del todo infundado el reproche; hay port~ncia pa_ra fundar un régimen político á sus
que confesar que existen dentro de la Repúbli- medidas ~;1ti-religiosas principalmente; una simca, elementos que estarán en vía de preponderar, ple reacci~n ~ontra el espíritu sectario de la priaparentemente al menos, y que quisieran conver- mera Republica, fué causa de la tiranía aceptada
tir al Estado en un ariete para destruir el catoli- Y a~lamada ~e Bonaparte. Sólo quienes no han escismo en particular y el cristianismo en general; tudiado 1~ historia más que en las novelas ó en las
no es fácil esta tarea, como pueden emplearse en declamaciones de los folletistas, y no en los docu~ued~n. aconsejar á un gQbierno una poella dos siglos, pueden gastarse veinte, no es fá- ~~ntos,
htwa antirreligiosa; es un suicidio.
cil deshacer en las leyes, lo que está en los sentiPero toda la historia moderna, no hay que olvimientos; las leyes son en talento como chorros
darlo,
ha converjido á reducir á la religión á su
de agua sobre planchas candentes, se vuelven vacampo
espiritual y á su papel sao-rado
en donde es
O
por, humo.
Uno de los elementos que quisiera poner, como inviolable. Toda la historia ha marchado á este
un marbete á la construcción de la República en fin: el Estado debe ser laico. Sólo el Estado laico
Francia, famoso estribillo de V oltaire, un "delen- gara1;1ti~a la li1?ertad humana en su expresión
da Carthago ;" "aplastemos al infame," es decir, más mtrma, la libertad de conciencia. El catolicisacabemos con el catolicismo, es la franc-masone- mo co~o apoyo de régimen político, tiende por
ría. No cabe duda que, aunque mucho menos nu- su propia virtud, porque se cree obligado á estirmerosa de lo que se cree, en Francia misma, en par el error con la palabra ó con la fuerza con
donde está en auge, y mucho menos rica de lo el sermón ó con ~l auto .de fe ó con la cruza'aa, á
que se supone y de una influencia intelectual muy establecer 1;u~ régimen teocrático, y si como todo
mediana, gracias á no sé qué sello literario que ca- hombre religioso lo cree, las sociedades se mueren
racteriza las producciones de las logias que tienen en el camino que les traza un leo-islador supremo
el don de recordar el estilo ( ?) del inmortal farma- no es posible dudar, hay que acataT la voluntad d;
céutico de Flaubert, no cabe duda, repetimos, que este I~gislador divino que ha hecho imposible en
la masonería es una fuerza por el ocultismo de la socied~d actual todo régimen teocrático· cuansus procedimientos, por el simbolismo de sus ri- d~ Voltair_e decía, bendiciendo al hijo ele Fr~nklin,
tos y por el espíritu de obediencia á que somete Dio~ y Libertad, quería decir que Dios ha ido
con ahinco á sus adeptos. Ahora bien, toda fuerza poruendo al mundo clel lado de la libertad que es
'
se centuplica en la imaginación é influye· sobre el supremo vehículo de la moral.
Y t?do cu~nto en el Estado tiende á debilitar
ella cuando es lllÍsteriosa, cuando es oculta. Esto lo
saben b:i.en los masones, y por eso, á pesar de los su caracter laico, todo cuanto constituye un pod
esfuerzos ?echos en todas partes, para hacerla pa- da~o al catolicismo ó al protestantismo para de:~
sar de sociedad secreta á asociación pública, se han tr~i! ~ste carácter, es un absurdo, es también un
estrellado en el instinto conservador de los su- sme1dio_. A este papel se ha limitado hasta ahora
premos consejos de la orden. Si la masonería se el , gobierno de M. Valcleck-Rousseau · si sale d
hiciese pública, sería una de tantas ligas republica- alh, ~ulpa _será de la acción combinad~ de dos in~
la masónica y la clerical. sería d _
nas m~s ó menos apoyadas por el poder; mientras transigencias,
plorable.
'
c
que a~1 como es, organizada para combatir la influencia reactora de la compañía de Jesús, que paJusto Sierra.

SUBGETIVISMOS.
oCos 2&gt;orrringos en el 3óca/o.
~

Por la plaza principal de esta metrópoli, pasan
·como por una prolongada exhibición, todas las
-cfases sociales. En los días de trabajo el trajín de
la vida vuelca en el gran cuadrilátero de esa vía
_pública, las multitudes humanas que van y vie.nen como poseídas por un indómito furor de locomoción . Es allí donde puede verse más que en
parte alguna, el delirio del tráfico IX, á pleno sol,
,Y al aire libre. El carruaje, el coche de alqui1er, la bicicleta, el tranvía, arrastrado por mulas
pacientes y soñolientas, ó el vagón eléctrico que
_parece afianzado al alambre por la barra oblicua
·de su "trolley," forman las más caprichosas pro-cesiones, en medio del gentío que diseminado en
todas dire&lt;!ciones por la plaza, semeja, á vista de
pájaro, un bullir de granos de arena impelidos y
.jugueteados por el viento.
Pero así como en los días ordinarios la vida se
-esparce en ámbito de la plaza, desde las viejas
portaladas de la Diputación y Mercaderes, hasta
la fachada de esa antigua colmena que se llama el

EL MUNDO ILUSTRADO
Palacio Nacional ó el plateresco pórtico del Sagrario, la mañana del domingo, la actividad y el
movimiento se estrechan, se comprimen y muéstranse en un hervor ruidoso, en el jardín del Zócalo, cuyas torcidas y combinadas calzadas suelen
parecer estrechas á los pausados y lentos transeuntes.
Sólo que el jardín del Zócalo no abriga, bajo
úl Yerde palio de sus árboles faldas de seda, , elegancias altivas ni orgullos aristocráticos. Es por
Jo general, la pobreza honrada, la sana burguesía,
la burocracia baja y sin ambiciones la que se apiii.a alrededor del kiosko, buscando la fresca somLra de los ramajes florecidos y espesos, para oír
un trozo de ópera vieja, de ópera de melodías fáe;iles aprendidas desde la infancia, á una banda militar en cuyos instrumentos hace el sol mil doradas coqueterías.
No, claro que no hay sedas ni terciopelos en
lrif' "mañanas del Zócalo," ni circundan el jardín
las hileras de carrozas flamantes; pero, en cambio,
l•ay la alegría sincera del domingo, el triunfo del
frabajo ~ue se pone á descansar unas horas para
seguir con más alúnco el día siguiente; el r egocijo del hortera que se ve libre por instantes de su
esclavitud y su faena, el goce del artesano que se
ha vestido de limpio y oído misa, y que, anhela
encontrar fuera de la embriaguez y del vicio, una
fuente de recreo en las resonantes fanfarrias y
bajo los protectores follajes.
Las mañanas del Zócalo tienen un vago y sabroso misterio de cosas buenas, de gentes sencillas
y de almas castas y risueñas.
La doncella de labor, la costurera, la aya, la
ama de llaves tienen allí su sentir y su paraíso
los domingos por la mañana. Y los empleados de
tiendas humildes, el escribiente de veinticinco
duros, el cobrador de casas de barrio, oyen cantar
también entre esas frondas al pajarito de la
gloria.
El pueblo se pasea á sus anchas, como en dornin~os propios, por el asfalto de esas banquetas;
~e sienta en el brocal de las fuentes, acurrúcase
en las estrechas bancas de fierro, deja flotar sus
harapos en el aire de oro del día y en un plácido
amodorramiento, oye las polkas y las danzas, cuyos
temas vulgares llegan á sus oídos como una caricia
sobrenatural.
El amor cuchichea por allí con inquietudes de
alondra y palabras de comedia casera; pero es un
amor sentido, bien hallado en aquel paseo á donde hace una escapatoria de su encierro semanario
en un cuarto destartalado, en un taller sombrío
ó_entre minuta y lllÍnuta, sobre un apolillado pu~
pitre.
El lujo, la soberbia, la vanidad, pasan alrededor
cl_e este lugar de dichas sinceras, despreciándolas,
sm querer mirarlas siquiera, sin volver la cabeza, rumbo á Plateros, á la Alameda á la Reforma
á donde está todo lo que brilla y ha~e ruido.
'
Entretanto la luz hace prodigios en el "Zócalo,"
en los árboles, en las flores, torna sedas los percales de las muchachas, vuelve diamantes sus cuentas de vidrio, y pone en sus ojos toques de alegría.
Y un coro de granujas, olvidado del hambre
aplaude á rabiar á la banda que acaba'
de tocar los "Aires nacionales," y pasa en carrera loca y á risa tendida, una
bandada de niños, persiguiendo una
bola de goma color de púrpura ..... .

lar¡ie/ €ysseffe.

•

La Exposición de. París.
"0-(&gt;&lt;::&gt;-

Los grabados de algunas fracciones de la Exposición de París, que ofrecemos hoy á nuestros
lectores, les darán una idea de la magnificencia
que Ta á revestir esa enorme fiesta de la gigantesca metrópoli. Sin embargo, aunque nuestros
grabados están tomados del natural y por competentes dibujantes, la impresión que producen
no puede compararse ni remotamente con la que
producirán los originales, pues les falta vida, movüniento y calor. Ni siquiera ha sido posible hac~r notables sus proposiciones; ¿ quién diría, por
eJemplo, que la cas&lt;;ada que se mira al frente del
"P~lacio de la Electricidad," lllÍde nada menos que
tremta metros de altura? Fué menester, para hacer!~, crear todo un sistema de canales para proporc10n~rse el enorme volumen de agua que era
necesario J que brota de inmensas peñas hacia el
Sena.
¡ Figúrense los lectores el efecto que producirá
esa gran cascada, que por la noche será iluminada
por_millares de invisibles lámparas eléctricas,
teniendo como fondo el magnífico Palacio de la
Electricidad, que será á su vez un ascua de luz!
El Palacio de la Electricidad contará con el mayor número de luces eléctric.as con que hasta hoy
haya contado edificio alguno, y con su torrente
de luz marcará el sitio en que oficia la diosa
Moderna, que para_ e~ siglo venidei¡o aún nos promete ma~ores pr?digi?s. En ese palacio, el visitante hallara una smtesis de todo lo que la electricidad ha ~echo, en todos los ramos, de manera que
sea ~mpbament~ comprendida su colosal importancia. El palacio es obra del Ingeniero Hernand
y la cascada del Arquitecto Paulin.
Con objeto de no cansar la mirada en la cont~:11plación exc~usi~a de edificios modernos y tambien_ p~ra cubnr r1ertas calles adyacentes que no
se d1stmguen por su belleza, la administración de
la E~osición concedió á, una empresa particular
una area de 300 metro~ a lo largo del muelle derecho del Sena, cerca del Puente de Alma, para
que_ construyera lo que se ha llamado "Le Vieux
Pans."
El viejo París será en la maro-en del Sena lo
q_u~ la "Aldea Suiza" en l_a izqu~e~da, es decir, un
sitio el~ r;c_reo que al nnsmo tiempo ofrezca interés _histonco, por tratarse de fidelísimas reconstrucciones.
El viejo ~arí~ será una representación plástica
Y una reumon s1stemada de edificios de la capital
francesa e?- la Edad Mefüa, en el Renacimiento
Y. en los siglos XVII y XVIII. Dichas construcciones formarán calle~ y plazas que mostrarán
tra11s~untes ataviado~ conforme á la época correspondiente.
Son _auto~~s, de la idea el dibujante Robida, y
d ~ la eJecuc10n los arquitectos Heulhard J Bénou-

�Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
ville. La mitad del víejo París está sobre el
agua, en una plataforma de cinco metros de
altura sobre el nivel del Sena. Viniendo del Puente de Alma, se penetra á él por la reconstrucción
de la puerta San Miguel, que existió hasta el año
de 1864, y de allí se llega á las de la Plaza de
Pre--aux--Clercs, que era el viejo lugar de reunión de los estudiantes.
Mencionaremos algunas de las reconstrucciones. Por al'lí se mira la casa natal de Moliere, no
lejos de la torre principal del primitivo castillo
del LouYre. Pasando por la "Porte des J acobins"
llegaremos á la vieja iglesia de Saint--Julien des
Ménétriers," que en el siglo XIII fué mandada
construir por los músicos á los juglares. Eso es de
la Edad Media. Del Renacimiento, vemos los viejos mercados que se quemaron en 1551 y el antiguo Teatro del Mercado, en el cual dará conciertos el conocido maestro Colonne con su orquesta. Los siglos XVII y XVIII estarán respectivamente representados por el "Pont--au--Chauge," el antiguo palacio real, la escalera de la
Santa Capilla, etc.
La última nota moderna en· el "Vieux Paris,"
será el alumbrado nocturno, que será eléctrico y
qu,e iluminará las entradas triunfales históricas
que han de verificarse.
Hasta ahora, el estado de las construcciones
cambiaba de aspecto sin cesar; pero ya ha alcanzado su forma definitiva y por eso nos es posible
presentar vistas á nuestros lectores.
Uno de nuestros g-rabados representa la hermosa plaza de los Inválidos con los principales edificios de la Administración francesa.

El Parque Monceau, de París, donde ya se destaca íelizrilente sobre una verde alfombra de verba, el monumento de Guy de Maupassant bien
pronto aumentará su ornamentación con otro mármol: El monumento de Ambrosio 'l'homas, por
Falguiére, y nuestro grabado reproduce esta obra
nueva que el escultor acaba de terminar.
El eminente compositor está sentado sobre una
roca, en la actitud de meditar y tiene entre sus de-

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El proceso de los padres Asuncionistas.

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[Vease el articulo de lase~unda plana.]

MONUMENTO DE AMBROSIO THOMAS

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Febrero de 1900.

Padre Plcard.

dos, la pluma que trazó las bellas páginas musicales de "Mignon" y de "Hamlet."
En la base de la roca, lo contempla Ofelia, una
de sus heroínas y deja escapar de sus manos las
flores que ha recogido.
Este monumento en mármol blanco, será un precioso adorno del citado parque y se debe á la iniciativa de los señores Bertrand y Gáillard, Directores de la Academia de Música.

EL PROCESO DE LOS PADRES ASUNCIONISTAS
~

Sensacional ha sido en París el proceso que se
inició contra los sacerdotes católicos de la Orden
de los "Asuncionistas,'' acusados de haber tomado
partidpación directa en varias
conspiraciones políticas y de
haber sostenido y redactado varios periódicos.
Los sacerdotes fueron exclaustrados, se les redujo á prisión, y al terminarse la secuela
del juicio se les llevó á jurado,
siendo este acto el que representa nuestro grabado.
Los más caracterizados
miembros de la Orden fueron sentenciados y el Cardenal Arzobispo de París,
por haber hecho varias visitas á sus correligionarios, fué indirectamente

Pa1re Bailly.

Padre Hlppolyte.

multado, pi:ies por determinado t iempo se le_ han
retirado los emolumentos que daba el gobierno
francés á algunas diócesis y arquidiócesis &lt;le aq,1ella República.

EL PABELLÓN DE LA NORUEGA.

•
1
' 1

-&lt;::,..()-&lt;::,

La Suecia y la N omega, unidas por un pacto federal en 181-!, puede decirse que celebraron un
matrimonio de conveniencia y no de inclinación,
de suerte es que jamás ha existido buena armonía
entre los dos Estados y no sería remoto que llegaran al "divorcio."
Estos antecedentes sirven para comprender por
qué Nomega ha querido estar aisladamente representada en la Exposición de París, por medio de
un pabellón hermosísimo que nuestro grabado representa y que lleva la pretensión de ser premiado,
porque se le ha hecho figurar en el catálogo de
exposición de construcciones modernas.
Por su parte, Suecia, ha
querido hacer la competencia y su pabellón es también de lo más hermoso.

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�Palacio del Puen~ Alejandro.

Palacio de las Manufacturas
nacionales.

Palacio de industrias dive:raas.

Palacio le Cerá.mica
7 Omtaleria.

Clipula de los Inválidos.

Palacio de Industrias diversa.a.

Palacio de las Manufacturas
nacionales.

~clón extranlera.

.Cos eoi/lcios de la exposición en la j)la~a de los jr¡válidos.

Palacio de la Electricidad 7 Castillo del Agua.

El vi ejo l'uis.

€xposició,¡ :J11fernacional de J)arls.

'

Pilar del Puente Alejandro,

�.'
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Febrero de 1900.

•

-¡ Ay, hijo mío! tu mano ya se enfrió, y no
brilla en tu mirada aquella luz de empuje!¡ No late
ya tu corazón! ¡ Corre en anchás olas tu sangre
desde una profunda y amplia herida! ¡ Pobre de
mi niño mimado, Orso Paolo! ¡Lo mataron! ¡Malditq, tres veces maldito, Micheletto que fué tu cobarde asesino l. .. ¿ Qué haré ahora sin tí? ... Moriré . . . Es lo único que me queda ... Ni marido,
ni parientes, ni amigos . .. rrú eras mi solo bien,

terrible cuadro y sobre esa lúgubre escena, su velo
de luto.
rrras de algunos minutos, alzóse Saveria, con
arrebato de desesperación y la mirada vuelta al cielo:
:..__i Muerto!. . . ¡ Muerto! exclamó. ¿ No habrá
alguien que lo vengue? ... ¿ No habrá alguien que
castigue á su infame asesino?
-¿ No estoy yo aquí, preguntó inopinadamente
una voz.
Laanciana,aturdida, volvió el rostro.
Allí r.staba una joven, de pie, inmóvil, tras de ella. Su rostro estaba tan
pálido como el de la víctima. 11rill•lmn los ojos con brillar sombrío y raro. Había en ella algo de fantástico.
-~ Quién eres? preguntó fün·eria,
muy trémula.
-Benedetta, la amarla de tu hi_io,
Ja que le dió su c·:.,razón.
¿ Y tú, tú, quieres vengarlo~ preguntó ansiosa.
--Sí; mi cora·~ón s.rngra como i::ui:;
heridas, y mis lágrjrnn_.; no se sccar:ín
en tanto no venguJ á Orso Paolo!
-Bésame, bésame conesaspalabras
buenas que acabas de pronunciar J
que son un h{tlsa1110 para mi tlohr;
tú sí que ~ras dig □ .t de ser la mujer
&lt;le mi pobre hijo. Ve, y cuando me
traigas cortada la mano derecha de
Micheletto que fué el asesino cobarde
te bendeciré y te llamaré mi hija.
Echóse Benedetta sobre el cuerpo
V
inanimado de su prometido, y puso uu
beso último en los labios fríos y sin
color.
mi única esperanza ... Tú eras el único sostén
En seguida, y levantándose :
do esta pobre vieja . .. ¿ Por qué tú, Dios bueno,
-Basta de lágrimas,---&lt;lijo.-Nos queda la vida
me arrebataste al hijo que tanto quería? ... ¡Eres para llorar al que ya no existe ... ahora ... pensecruel! ¡ Oh! ¡Blasfemo!. ... No sé lo que me di- mos en vengarlo.
go . .. ¡ Me vuelve loca el dolor!. .. ¿ Quién me deY alzando la mano sobre el cadáver, gritó:
volverá á mi hijo, á mi Orso Paolo?
Micheletto morirá por mi mano, sí, lo juro;
A.si hablaba, sollozando, la anciana Saveria.
y volviéndose hacia la anciana Saveria, añadió :-0
Arrodillada cerca del cadáver de su hijo que no me v uelves á ,~ .... . ¡ adió~!
muerto por una bala yacía al p,e de un castaño
No acababa de decir estas palabras, cuando
grande, contemplaba en silencio los raso-os desfio-u0
mezclada con la sombra, desaparecía.
rados por los últimos espasmos de la mu~rte.
Transcurrió el tiempo ...
Caía la noche poco á poco, extendiendo sobre ese
En una mañana, salía el bandido
Micheletto de la cabaña de un pastor, cabaña perdida en medio de
Monte--Mufragia, cuando vió venir
una muchacha pálida. No obstante
su palidez, la reconoció, era Benedetta.
-¿ Dónde vas, 1:lenedetta? preguntó el bandolero á la vez que se
acercaba.
-¡ Te buseaba, Michelctto!
-¿ De veras, Benedetta? ... ¡ Qt1é
dicha!. . . Jiíira: te amo; mira; muchas veces te rogué que fueras mía,
y siempre te negaste. . . . Ahora
¿ quieres ser mía?
-Tal vez.
-¡ Tal vez ! repite , repite esas
palabras que me llenan de esperanza, y que me vuelven loco.
Tornó la joven los ojos al cielo y
permaneció callada.
-Oye, Benedetta,-siguió el bandido-olvidemos el pasado; olvidemos que mis manos se tiñeron en la
sangre de Orso Paolo. Me volvió
asesino el amor que te tenía .... .
Estaba celoso . . . Sufría tanto ... .
Creía que lo amabas. . . Pero veo
ahora que no era asi. . . Porque no
estuviste conmigo. . . . Me amas,
¿ verdad que sí, Benedetta? ... . .

Huyamos de aquí; vamos á Cerdeña : ?lií viviremos juntos, libres y felices. Bebe en mi bota eu
seiial de reconciliación, y yo beberé después, Y
nuestros corazones quedarán unidos.
.
-Bebe tú primero, Micheletto, respondió Benedetta con voz rápida.
Alegre, el bandido, llevó en seguida la bota á
sus labios; pero en tanto que con la cabeza atrás y
los ojos en el ciclo, bebfa á grandes tragos, Benedetta con movimiento ágil, sacó del corpiño un
puñal y Jo hundió entero en el pecho de ~iicheletlo.
Dió 61 un grito á la TCZ que soltaba la bota; se
llevó las dos manos á la herida de que salían olas
de sangre, y cayó, como una masa, sobre el piso.
Sus ojos, vagos, desmesuradamente abiertos, se
fijaron sobre Benedetta que, con los brazos cruzados, permanecía frente á él, y fríame nte le miraba debatirse con las últimas convulsiones de la
agonía.
-¡ .Me muero!. .. murmuró el bandido con voz
espirantc; ¡ me muero! .. . Ya te vengaron, Orso
Paolo !
Comemaba el estertor de la muerte.
Repentinamente, J por supremo esfuerzo, se enderezó sobre un codo empapado en sangre y exclamó :
-¡ Ah! Benedetta . . .. Benedetta . .. tú lo amabas.
Y no bien dijo esto, exhaló el último suspiro.
Bcnedetta, con ale2"ría feroz, asistía á aquella
escena, y contemplaba el cadáver de la víctima tendido á sus pies.
Luego se inclinó y apoderándose de la mano derecha de Micheletto, cerró los ojos, y con el cuchillo todavía ensangrentado_, cortó el puño.
Se puso en pie precipitadamente y sin volver
los ojos á Michcletto, se dió á correr.
La noche estaba negra.
8oplaba, con violencia, el ''libect:io."
Los grandes castaños se doblegaban al esfuerzo
de la tempestad y hacían oír un murmullo extraiio ·
creyéranse las quejas.de un moribundo.
·

Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

En el sendero que conduce á la aldea de Ticaja, adelanta trabaíosamente una mujer .
Llegó á una de las primerai chozas, se detiene
jadeante, agotada, y llama :
-Madre, madre, ábreme.
-¿ Benedetta? . . . preguntó una voz de adentro.
-Sí, yo.
A.brióse la puerta.
Una ráfaga apagó la lámpara que en la mano
traía la anciana Saveria.
La obscuridad fué completa. ·
-¿ Qué? preguntó Saveria con voz ansiosa: y
con voz llena de ansiedad añadió: ¿ ya te puedo llamar hija?
La joven respondió sencillamente:
-¿No te he llamado madre?
Y entró, cerrando detrás la puerta.
Saveria encendió la lámpara, y cuando la luz todavía difundía débil claridad, Benedetta arrojó al
suelo un "derecho" humano, manchado de sangre.
-Con esta mano mataron á Orso Paolo, dijo
tranquilamente.

La ancíana miró la mano de Micheletto, primero
con terror, después con goce, y la recogió: sin pronunciar una palabra, tomó un haz de leña de junto á la pared, y salió.
Agobiada de fatiga, siguióla Benedetta, sin saber lo que la anciana haría.
Fueron algunos instantes por enmedio de las
t inieblas.
La anciana se detuvo.
Habían llegado á una nlazoleta.
, Pocos instan.tes ,después, millares de chispas sub1an hasta la mma de los g-randes árboles.
Dentro de la hornaza, arrojó Saveria la ensangrentada mano del asesino de su hijo. Con rabia
febril activó el fuego sobre el que, sin cesar, arrojaba nuevas ramas.
Benedetta la veía y sollozaba.
Un viaiero que en esos momentos hubiese pasado, habría huído con espanto creyendo ver dos
brujas de Macbeth. . .
'
"'C:,.Q&lt;::,,.

I

"'C:,.Q "'C:,.

Noche á noche, cuando suena el ªAngelus," van
dos mujeres vestidas de negro á arrodillarse á
"Ca.stagnedo."
Después de que rezan piadosa.mente, vuehen á
la aldea, y los labradores nue vuelven de su faena
diaria se descubren movidos por el dolor de tan
gran infortunio.
Y refieren, persignándose, que cada año en el
mismo dia, cuando el campanario de la parroquia suena el toque de media noche, se ve un fuego
muy grande, encendido en la encrucijadade"Oastagnedo," y se escucha una voz que, como si saliera
de un sepulcro, dice :
¡ Benedetta, tú lo amabas!

Filippo J'onelle.

Cuando. la última 1l~rnita se apagó, la anciana
corsa deshizo con un prn la fogata.

Rotonda de los héroes de
En nuestras ediciones diarias hemos dado extensos detalles acerca de una artística Rotonda donde los héroes de nuestra Independencia nacional,
que actualmente se guardan en la capilla de San
José, de la Catedral de México.
Los grabados adjuntos son fotografías tornadas
de un boceto en yeso, qu e del proyecto tomó el escultor señor Alciati y que figurará probablemente
en la Exposición de París.
Ofrece un aspecto majestuoso, dominando el estilo Luis XVI. Sus tres cuerpos están bien proporcionados, midiendo el basamento, que afecta la
forma de una cruz griega, incluye:ndo la ext~nsión de las escalinatas ·20 metros, siendo también
de veinte metros la altura de la extremidad de la
c11pula á la base.
La Rotonda lleva cuatro arcos ó portadas magníficas correspondiendo á cada una su escalinata de ~ceso, en cuyos pedestales se ven grandes
ánforas funerarias, medio envueltas. por severos
paños.

Una racha violenta dispersó los tizones Y las
cenizas.
-Ya se hfao ]a justicia, dijo Saveria ~on voz
conmovida ... Ya lo vengamos . . . Ven, h1Ja mía;
mi casa es la tuya . . . Ven, lo lloraremos~untas.

11 uestra

Independencia.

Los cuatro esbeltos pórticos llevan elegantes
columnatas de orden dórico, que se destacan admirablemente. Las pechinas de los arcos ofrecen
atributos guerreros y gloriosos, símbolos de la
lucha y de la inmortalidad. Unos escudos, festonados de ornumentación rica, sirven de claves.
En los espacios intercolurnnios se ven dos series de tableros : unos superiores, en los cuales se
ven medallones que representan los bustos del Cura; Hidalgo, de los Generales Allende, Aldama y
Jiménez, del Cura Morelos, del Cura Matamoros y de lo.s Generales Pedro Moreno y Javier Mina, cuyos restos son los que se conservan en la
Catedral.
Se asegura que también están depositados en
la misma capilla de San José, los restos del héroe Don Víctor Rosales, mas parece que éstos no
se han podjclo identificar.
La segunda serie de tableros llevan escudos de
armas y trofeos de la época de la Independencia,
y están colocados abajo de los anteriores, siendo

de mayor tamaño. Su composición es muy hermosa, viéndose en magníficas haces las armas antiguas, pistolas de chispa, mosquetones, pedreros,
cañones de forma desproporcionada, si se les compaTa eón Jos que ha producido el progreB-o de la
guerra, clarjnes, tambores, sombreros jaranos de
anchas alas y galoneada toq11illa, la bandera de
la Guaclalupana y otros atributos.

E.l cornisamento es también muy hermoso y lleva en realce triglifos y coronas, grandes palmas
en sus mayores espacios.
Cada uno de los pórticos centrales está rematado por nn basamento ático, que llevan-inscritas
cuatro fechas memorables, en cifras romanas.
(1810, 1811 y 1821).

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Domingo 25 de Febrero de 1900. ·

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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MU:tl'DO ILUSTRADO

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Nuestro traje Nacional.

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Entre los ejemplares más preciados de_ la indumentaria pintoresca, se ha encontrado siempre

nuestro traje nacional, el del clásico "charro,"
que en Europa es más comúnmente conocido con
la denominación de "ranchero."
Poro en palses extranjeros jamás' se _le ha interpretado con propiedad, y las alteraciones que
iufre son tales, que á los mexicanos mismos se nos
antoja algo exótico, Hemos buscado en los tratados de indumentaria de mayor renombre los capítulos relatiYOS á nuestro traje nacional, y en los
tratados de mayor renombre le hemos encontrado
alterado,
Los viajeros franceses, alemanes y americanos,
que tras de breve estancia en esta tierra publican
libros acerca de México y sus habitantes, manifiéstanse todos gratamente maravillados de l'luestM
traje nacional, y algunos se limitan á expresar su

maravilla por medio de exclamaciones: "Ah, le
charro! "Qu'il est riche!" "Qu'il est beau!,. mientras que otros, ya sea por mala memoria ó por
enardecimiento imaginativo llegan á asegurar que
los trajes de nuestros charros son de terciopelo,
recamados de piedras preciosas.
De ello resultan las absurdas interpretaciones
gráficas q11e á montones se presentan en :E uropa
sobre el traje nacional, y de las cuales es ejemplo típico aquel enorme cartel anuncio de una chocolatería, que hace pocos años inundó París y que
representaba á un mexicano ataviado de felpa azul
celeste, con un manto de armiño, un sombrero incrustado de pedrería y un rostro de ...... fascmeroso.
No disputamos el· rostro, porque nunca hemos
pretendido en México ser prototipos de belleza.
En cuanto al traje, preciso es confesar que si bien
tiene una originalidad absoluta, ella no estriba
precisamente ni en la magnificencia de las telas,
ni en la prodigalidad de las piedras preciosas.

El genuino traje nacional, lejos de buscar telas
muelles y preciosas, escogió la piel curtida, porque
es la que mejor responde á sus necesidades.
Los atavíos nacionales se forman de acuerdo con
el género de vida de los pueblos, y de esa suerte sería absurdo buscar terciopelo en los trajes de gentes que pasan su vida en el campo, lazando potros
y herrando becerros,
S_i fuéramos á buscar el origen de nuestro traje
nacwnal, es evidente que lo encontraríamos en
los primeros iberos que se entregaron á colonizar y
labrar el país,
Las anchas alas del sombrero surgieron á la neceStdad que nuestro sol esplendoroso impuso á
aquéllos, de proveerse de una defensa fácil y portátil. El empleo del cuero, no es más que la falta
de otra tela duradera y de fácil adquisición en comarcas que carecían de elementos.
Después, han venido las reformas, los adornos, los bordados, y se han creado industrias que
en nuestros días revisten importantes proporcio-

nes, resultando que el traje nacional da trabajo á
muchos talleres y movimiento á considerables capitales.
La industria de la sombrerería, que es una de
nuestras principales industrias, debe su auge á los
sombreros jaranos. El sombrero mexicano goza
de universal renombre, al grado de que muchos
léxicos de idiomas1 extranjeros, la palabra "sombrero" está aceptada con la significación neta de
sombrero de muchas alas,
La forma general de nuestro sombrero ha sido aceptada en todos los países tropicales, en donde es preciso defenderse contra los rayos del sol.
Pero es necesario confesar que en esos países, nuestro
sombrero ha sido ventajosamente reformado,
construyéndose de paja ó de fieltro delgado, y conservándole así sus beneficios sin sus defectos, de
los cuales, en el sombrero mexicano, es el mayor,
su extraordinario peso.
Hay "jaranos" que con el grueso de su fieltro y
el oro y la plata de sus adornos, pesan hasta más

de dos libras! El peso mínimo es de catorce onzas.

se~ ej_aban cabezas de animales llamados "champetas 1 o chapetones. Hoy se usan menos v han sido
substituídas
por las iniciales del pose1i'dor 6 por
La moda no ha perdonado tampoco á los chabordados
de
oro
y plata, Muy oomúu es el nso del
rros y los ha hecho modificar muchos detalles de
es~udo
nacional,
en proporciones colosales.
su indumentaria. Muy especialmente en el som, Dentro de la copa se lleva el ''barbiqttE'jú,'' que
br~ro se notan esos cambios: antaño }a copa era
ba¡a Y. redonda, ornada de ancha y pesada toqui- sok'\ s~. usa c:uando se da rienda suelta ~l en.hallo,
11a,_ mientras g1~e hoy es ancha y puntiaguda, se- clctrmcndosc entonces por bajo de la nariz,
Ls muy variable el valor de un somlircro charne¡ando un p1lon de azúcar. El pliegue de las anrro,
1!epefül~ 1!ndo particularmente de fa cnulidad
chas alas no sólo sigue los caprichos de la moda,
de
oro
ó plata que lleve en sus bordados. Hay alsmo también las costumbres del regionalismo: hay ·
g1111~s
que
ui-an el bordado hasta en las das y e..;o
qm:mes la usan plana y quienes la usan levantada
exphca que puede haber sombreros hasta de á cien
atras y plana por clelante,
pt'~OS-

Otra. de las inn~vaciones ele la mo~a, (!Onsiste flll
que mientras anhgua_mente se prefería para los
sombreros el fieltro hso y de color unido --aplomado de preferencia,-hoy se prefieren l;)S sombre¡os de pelo y los multicolores, Los hny hasta
so\_cr.nos.
Antaño, á uno y otro lado de la copa, se usaban unas figurillas de m~tal que, por lo general,

'

Sin c•m!.mr;:ro, los charros elegantes son s'lbrios
t"'n el bor,laao de sus sombreros y se fija.u má~ en
la figura del fieltro,
Las ciudades de Puebla y de México son las q ne
mayor fama gozan como pro~uctoras de sombreros.
Y daremos un dato curioso: la mayor parte de
los fabricantes son alemanes y franceses.

�Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUR'I'RA DO

Decíamos arriba que el material preferido para
la construcción del traje de charro, es la piel curtida. Aparte &lt;le su duración es también el material más propio para el clima, pues, contrariamente á lo que pudiera creerse, tiene la propiedad de
constituir un abrigo uniforme.
Mucho ha adelantado nuestra industria en la
preparación de esas pieles, así como también en su
bordado, habiendo· algunos ejemplares que forzosamente tienen que llamar la atención.
Pero el traje se construye también de telas tej idas.
Un adminículo indispensable para el charro de
buena cepa, son las "chaparreras," pantalonera de
piel. abierta en el medio y abotonada á lo largo
de las piernas, que tiene por objeto preservar los
pantalones de los roses del lazo y de los zarzales
del camino.
Esas chaparreras también han sufrido transformaciones, pues se man hoy lisas y ya no con pelo.
Las sillas de montar constituven otras de nuestras especialidades nacionales. Son de extrema comodidad y forman un conjunto armónico con el
traje del ginete. Pueden ser de gran riqueza, ynosotros conocemos una, adornada de oro, cuyo valor
no baja de tres mil pesos. La forma general del
fuste de las sillas. no ha sufrido variación alguna
al correr del tiempo, pues sólo se nota cierto cambio en la m:1yor ó menor inclinación de la "cabeza."
Pero últimamente se nota la tendenci~ á suprimir los "vaquerillos," esos trozos de piel colgante
que cubren las cantinas, quedando la "silla corta.,
que es la más usada actualmente. En nuestro graba'do damos modelo~ de ambas monturas.
Las rozaduras del lazo se advierten en torno de
la cabeza de la silla, y las sillas de buenos charro:;,
llegan á inutilizarse por tal roce.
La guarnición de cuero de las sillas, va generalmente 1ordada de plata, v el herraje suele ser ele
plata maciza. Hay cabezas primorosamente cinceladas. Otra innovación notable que se ha aplicado á
la montura mexicana, es la que se refier.c á los estribos. Eran éstos antiguamente de madera y piel,
siguiendo la forma general del pie y acabando en
aguda punta, levantada hacia arriba. Esa forma t9nía la ventaja de defender muy bien el pie, especialmente al cruzar caminos zarzalosos, pero la
práctica la ha mostrado como peligrosa, pues se hace difícil retirar el pie con la rapidez necesaria en
determinados casos.
Los estribos que hoy se usan son mucho más
sencillos y están hechos ele madera y acero.
He ahí otra industria que ha hecho progresos :
el labraje del acero para arreos del traje y de la
montura nacionales. Se fabrican algunos estribos,
frenos, etc.,deaceroniqueladocon incrustacione, cle
plata, que á más ele ser de una solidez á toda prueba, son ele magnífica vista.
A más de la sombrerería, ele la peletería y ele los
trahajoR en acsro, hay aún otras industrias tributarias del traje nacional, tales como el tejido de
fibras de ixtle, henequén y otras, para cabezales,
cinchos, etc.
No recordamos qué escritor ha dicho que un
charro mexicano armado y montado, puede compararse á un arsenal. H av al~o de cierto en la frasecilla. pues además del obli!rndo revólver de seis á
siete tiro!';, el charro usa puñal, machete y suele
usar carabina. Fl lazo es otra arma que, en buenas manos, puede ser terrible. ¡ Díganlo si no los
hún~aros v los anstriecos que acompañaron al Archiduque Maxin1iliano!
~º~

En la parte gráfica que acompaña á este artícul o, pueden ,erse modelos de los objetos constitutivos de nuestro traje nacional.
No podemos dudar de que éste sea pintoresco;
pero ¿ es estético?. . . Algunos lo afirman, otros lo
niegan. Nosotros no lo hallamos ni más ni menos
estético que los de todos los pueblos que llevan vida á la intemperie.
C~da día se hace más raro el tipo del charro
mc~1cano y la mayorí_a de quienes visten el traje
nacional no lo hacen smo por capricho. Tal vez con
el tiempo ese traje no vivirá sino en la tradición
como ha sucedido con el de la "china poblana." '
Por eso hemos querido consignar en "El Mundo
Ilustrado" los arreos del charro, tal como suelen
u sarse aún, y también para que normen su juicio y
pongan coto á sus exuberantes irnaginaéiones los
extranjeros, bajo cuyos ojos pase este Semanario.
OSCAR IIERZ.

BELLEZAS MEX I CANAS.

tL MUNDO . 1LUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 9

MÉXICO, MARZO 4 DE 1900.

Gerente: All''l'Oll'IO

Dt¡reolor: :Lio. B.l.l!'AEL BEYES SPfJrDOLA.

Fot. Mora.

Srita. MA.BfA DE LA GABZ4., da Má.l&lt;ico

Hay un papel entre mis versos, mudo
cómplice del recuerdo que me exalta;
lo abro temblando, á la memoria ayudo
y en el silencio de mi hogar desnudo
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
y libre del afán que lo consume,
vuela al pasado para ver tu traje,
besar su falda de crugiente encaje
y embriagase otra vez con su perfume.
El labio tiembla entonces y te nombra,
y vuelvo á verme en la risueña estancia;
las cortinas del tul, la obscura alfombra,
y derramando entre la grata sombra
un regalo de flores sin fragancia.
El piano abierto; en el atril al~u na
romanza que cantaste en la mañana;
el tibio ambiente que á la luz se aduna
y el tembloroso rayo de la luna
prendido en el cristal de la ven tana.
¿ Qué viento de armonías celestiales,
de músicas y besos suena en torno?
De. mi lámpara en grupos desiguales
asciende el humo en blancas espirales
y dibuja en la sombra tu contorno.

Allí estás, amor mío, no te escondas
que ya mis ilusiones vuelan francas,
del pecho surgen en lumineas ondas
tal éomo surgen de las verdes frondas
ebria3 de miel las marjposas blancas.
X o te escondas; que ya mis alegdas
son flores que abren el cerrado broche;
derrama luz sobre las sombras m.ías
y déjanse decir como Tobías;
hay un ángel en medio de mi noche

.Cuis g. llrblt¡a.
ETEFHA.

Ru~ ojo$ 80n dos negros diamantes de Oircasia
llenos de Injuriosas penumbras y quimeras;
' su piel de lirio t ienen las vírgenes del Asia
y sus :fe] inas curvas las indicas panteras.
Subyuga y enamora con indolente gracia;
hay en sus venas sangre de antiguas bayadera.s;
su cuerpo exhala el grato perfume de la acasia;
en m alma duerme el eco de muertas primaveras ....
¡ Oh, rara flor de encanto! Su pérfida hermosura
esconde filtros hondos de espasmo y de locura
venenos misteriosos, que matan dulcemente! '
¡Oh! hermana de M:edea! ¡ Serpiente que fas(cina !
Que llevas en tu boca de reina bizantina
el beso voluptuoso como el hachís de Oriente!

.Ceopoldo 2&gt;/az .

SUB8CllIP11I0l( JRN8Uil FOB-UIJl.l, lJ .IIO
IDBll IDBll BN LA CJ.PlT.U., fl. 25

EL PRIMER ESCALÓN.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUR'I'RA DO

Decíamos arriba que el material preferido para
la construcción del traje de charro, es la piel curtida. Aparte &lt;le su duración es también el material más propio para el clima, pues, contrariamente á lo que pudiera creerse, tiene la propiedad de
constituir un abrigo uniforme.
Mucho ha adelantado nuestra industria en la
preparación de esas pieles, así como también en su
bordado, habiendo· algunos ejemplares que forzosamente tienen que llamar la atención.
Pero el traje se construye también de telas tej idas.
Un adminículo indispensable para el charro de
buena cepa, son las "chaparreras," pantalonera de
piel. abierta en el medio y abotonada á lo largo
de las piernas, que tiene por objeto preservar los
pantalones de los roses del lazo y de los zarzales
del camino.
Esas chaparreras también han sufrido transformaciones, pues se man hoy lisas y ya no con pelo.
Las sillas de montar constituven otras de nuestras especialidades nacionales. Son de extrema comodidad y forman un conjunto armónico con el
traje del ginete. Pueden ser de gran riqueza, ynosotros conocemos una, adornada de oro, cuyo valor
no baja de tres mil pesos. La forma general del
fuste de las sillas. no ha sufrido variación alguna
al correr del tiempo, pues sólo se nota cierto cambio en la m:1yor ó menor inclinación de la "cabeza."
Pero últimamente se nota la tendenci~ á suprimir los "vaquerillos," esos trozos de piel colgante
que cubren las cantinas, quedando la "silla corta.,
que es la más usada actualmente. En nuestro graba'do damos modelo~ de ambas monturas.
Las rozaduras del lazo se advierten en torno de
la cabeza de la silla, y las sillas de buenos charro:;,
llegan á inutilizarse por tal roce.
La guarnición de cuero de las sillas, va generalmente 1ordada de plata, v el herraje suele ser ele
plata maciza. Hay cabezas primorosamente cinceladas. Otra innovación notable que se ha aplicado á
la montura mexicana, es la que se refier.c á los estribos. Eran éstos antiguamente de madera y piel,
siguiendo la forma general del pie y acabando en
aguda punta, levantada hacia arriba. Esa forma t9nía la ventaja de defender muy bien el pie, especialmente al cruzar caminos zarzalosos, pero la
práctica la ha mostrado como peligrosa, pues se hace difícil retirar el pie con la rapidez necesaria en
determinados casos.
Los estribos que hoy se usan son mucho más
sencillos y están hechos ele madera y acero.
He ahí otra industria que ha hecho progresos :
el labraje del acero para arreos del traje y de la
montura nacionales. Se fabrican algunos estribos,
frenos, etc.,deaceroniqueladocon incrustacione, cle
plata, que á más ele ser de una solidez á toda prueba, son ele magnífica vista.
A más de la sombrerería, ele la peletería y ele los
trahajoR en acsro, hay aún otras industrias tributarias del traje nacional, tales como el tejido de
fibras de ixtle, henequén y otras, para cabezales,
cinchos, etc.
No recordamos qué escritor ha dicho que un
charro mexicano armado y montado, puede compararse á un arsenal. H av al~o de cierto en la frasecilla. pues además del obli!rndo revólver de seis á
siete tiro!';, el charro usa puñal, machete y suele
usar carabina. Fl lazo es otra arma que, en buenas manos, puede ser terrible. ¡ Díganlo si no los
hún~aros v los anstriecos que acompañaron al Archiduque Maxin1iliano!
~º~

En la parte gráfica que acompaña á este artícul o, pueden ,erse modelos de los objetos constitutivos de nuestro traje nacional.
No podemos dudar de que éste sea pintoresco;
pero ¿ es estético?. . . Algunos lo afirman, otros lo
niegan. Nosotros no lo hallamos ni más ni menos
estético que los de todos los pueblos que llevan vida á la intemperie.
C~da día se hace más raro el tipo del charro
mc~1cano y la mayorí_a de quienes visten el traje
nacional no lo hacen smo por capricho. Tal vez con
el tiempo ese traje no vivirá sino en la tradición
como ha sucedido con el de la "china poblana." '
Por eso hemos querido consignar en "El Mundo
Ilustrado" los arreos del charro, tal como suelen
u sarse aún, y también para que normen su juicio y
pongan coto á sus exuberantes irnaginaéiones los
extranjeros, bajo cuyos ojos pase este Semanario.
OSCAR IIERZ.

BELLEZAS MEX I CANAS.

tL MUNDO . 1LUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 9

MÉXICO, MARZO 4 DE 1900.

Gerente: All''l'Oll'IO

Dt¡reolor: :Lio. B.l.l!'AEL BEYES SPfJrDOLA.

Fot. Mora.

Srita. MA.BfA DE LA GABZ4., da Má.l&lt;ico

Hay un papel entre mis versos, mudo
cómplice del recuerdo que me exalta;
lo abro temblando, á la memoria ayudo
y en el silencio de mi hogar desnudo
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
y libre del afán que lo consume,
vuela al pasado para ver tu traje,
besar su falda de crugiente encaje
y embriagase otra vez con su perfume.
El labio tiembla entonces y te nombra,
y vuelvo á verme en la risueña estancia;
las cortinas del tul, la obscura alfombra,
y derramando entre la grata sombra
un regalo de flores sin fragancia.
El piano abierto; en el atril al~u na
romanza que cantaste en la mañana;
el tibio ambiente que á la luz se aduna
y el tembloroso rayo de la luna
prendido en el cristal de la ven tana.
¿ Qué viento de armonías celestiales,
de músicas y besos suena en torno?
De. mi lámpara en grupos desiguales
asciende el humo en blancas espirales
y dibuja en la sombra tu contorno.

Allí estás, amor mío, no te escondas
que ya mis ilusiones vuelan francas,
del pecho surgen en lumineas ondas
tal éomo surgen de las verdes frondas
ebria3 de miel las marjposas blancas.
X o te escondas; que ya mis alegdas
son flores que abren el cerrado broche;
derrama luz sobre las sombras m.ías
y déjanse decir como Tobías;
hay un ángel en medio de mi noche

.Cuis g. llrblt¡a.
ETEFHA.

Ru~ ojo$ 80n dos negros diamantes de Oircasia
llenos de Injuriosas penumbras y quimeras;
' su piel de lirio t ienen las vírgenes del Asia
y sus :fe] inas curvas las indicas panteras.
Subyuga y enamora con indolente gracia;
hay en sus venas sangre de antiguas bayadera.s;
su cuerpo exhala el grato perfume de la acasia;
en m alma duerme el eco de muertas primaveras ....
¡ Oh, rara flor de encanto! Su pérfida hermosura
esconde filtros hondos de espasmo y de locura
venenos misteriosos, que matan dulcemente! '
¡Oh! hermana de M:edea! ¡ Serpiente que fas(cina !
Que llevas en tu boca de reina bizantina
el beso voluptuoso como el hachís de Oriente!

.Ceopoldo 2&gt;/az .

SUB8CllIP11I0l( JRN8Uil FOB-UIJl.l, lJ .IIO
IDBll IDBll BN LA CJ.PlT.U., fl. 25

EL PRIMER ESCALÓN.

CVYA.a

�Domingo 4 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL REPRESENTANTE DE "EL MUNDO"
EN VIAJE PARA PARÍS.
~

ra que se nos hace, y "agarra!" "alza!" "llega!"
"aguanta"! "cóbrate á proa!" "todo á babor!"
"atraca! y hétenos al pié de la escala; empapados,
transidos; pero sanos y salvos, contentos y orgullosos de haber capeado aquel horrible temporal.

A bordo del "VersaUes," 1S de Febrero de 1900.

Los buenos ferr-0carriles, como las mujeres honradas, no tienen historia; de ahí que un viaje á
Veracruz por la linea del Mexicano, haya pasado á
la categoría de cosa banal, común y corriente, sin
peripecias y casi sin atractivo. El panorama, es, á
partir de Boca &lt;lel M-0nte, grandioso é imponente;
pero está, por decirlo así, muy "man-0seado," y á
fuerza de verlo y de volverlo á ver, acaba por producir la misma impresion que las decoraciones de
la Pata de Cabra que nos encantaron cuando niños
y nos dejan fríos cuando viejos.
Y a el paso del "Infiernillo" no· nos hace estremecer, ni Metlac eriza nuestros cabellos. Como la Suiza del Bompart de Daudet, aquello es peligroso y
terrorífico sólo en apariencia y por pura fórmula.
Desde el momento en que ningún tren se ha despeñado en esos abismos, han Perdido todo su interés,
y sólo las niñas reinilgadas lanzan grititos de espanto y fingen taparse los ojos al circular por
aquellas cornisas del abismo, para llamar con ello
la atención de los viajeros jóvenes y elegantes.
En el vagón hay muchos pasajeros, pero muy banales: dos recién casados, la mano en la mano, pupila frente á pupila, esperando y deseando el paso
por los túneles. A ratos, ella dormita recostada en
el hombro de él, dentro de poco él será quien se recueste en el hombro de ella y ronque su siesta convirtiendo á su esposa en almohada; más tarde ron-cará cada cual donde quiera y se recostará donde pueda; es la evolución conyugal. Una parvada
de jovencitas.del Sagrado Corazón que emigran como golondrinas en busca del claustro y huyendo
de las leyes de Reforma. Este rincón del carro es
fúnebre y hace revolotear en el espíritu muchos
pensamientos negros. Al ver tanta juventud y tanta belleza condenadas á la esterilidad y al encierro
perpetuo, se siente ira y tristeza. Una de las nov_icias me explica que los votos no son perpetuos
smo renovables cada cinco años, y que admiten refrendo oomo las boletas de empeño. En vez de suspirar, admiro la habilidad jesuita y la sabiduría
táctica de una retirada palmo á palmo. Y a que el
voto perpetuo asusta y retrae, ofrezcamos el voto
temporal, revocable á plazo, con refrendo; "entren que después saldrán!" Con esa táctica se hace una buena recluta. Si las caseras exigieran contratas de arrendamiento á perpetuidad, jamás encontrarían inquilinos. El contrato á término salva la dificultad.
Más lejos, un grupo de españoles, verbosos,
mal hablados, que comen como lobos, beben como
cubas, cantan, gritan y disparatan como locos y tienen en jaque constante los castos oídos de las futuras monjas. Por lo demás, todo el mundo es español dentro y fuera del vagón, los frailes que suben ó bajan en las diversas estaciones, los agricultores y comerciantes que van de aquí para allá por
sus negocios, los cantineros de las paradas, algunos
empleados ..... etc., etc. Y luego nos hablan de
conquista pacífica! Si las conquistas pacíficas fueran posibles, la reconquista sería ya un hecho. El
español, que fué todo, entre nosotros, en la época colonial, se confinó en el abarrote después de
ella, y hoy, gracias á su labor tenaz, ásueconomía,á
la solidaridad con sus compatriotas,á ventajosos enlaces y también á sus pocos escrúpulos, ha llegado
á todo, ha invadido la agricultura, la industria, la
banca y vive y prospera y se enriquece sin menoscabó de nuestra autonomía, sin mengua de nuestra dignidad.

El "Versalles," de la Compañía Trasatlántica
Francesa, que ha de servirnos de cárcel durante
la travesía, es una jaula dorada, coqueta, acicalada.
Uonozco vapores de más porte y de más lujo- pero
difícilmente habrá otro más estable en el ~ar y
más -cómodo ; tiene deslizamientos de góndola, suaves balances de cuna; no sacude arrulla· no salta
ni cabecea, ni rueda, ni marea. Su salón: su come~
dor, sus camarotes, todo es amplio bien ventilado
f re~c?, confortable. Pero hay algo 'en él superior y'
casi mcomparable; su cocina sana exquisita de
alto _Y d~licado _gusto, que ali.:Oenta' sin estrag;r y
deleita ~i~ hastiar. Y como si todo conspirara á hacer dehc10sa nuestra travesía la servidumbre es
p~l~ra, ~ervicial, g~lante, y 1~ oficialidad atenta,
d1st~gmda, obseqmo~a y ocupada de la seguridad
Y bienestar _del pasaJe. El capitán es alto como
una t-Orre, v1goroso como un hércules dotado de
una voz maravillosa, sonora, pastosa q~e recuerda
~a _de Justo Sierra y que ha de sona; como trompa
epica, en el puente, mandando en los días de tempestad._ Con un capitán así, se va impunemente á
cualquier parte.
El tiemp9 magní:fie-0, la mar divina, la brisa
fresca; una travesía modelo. Y a hablaremos de ésto más largo al pasar los canales de Bahama y la
Florida. No quiero elogiar la mar en los momentos
de la_ lu_na de mi_el. Al fin mujer, es variable y
camb1ad1za y pudiera muy bien reservarnos algunas sorpresas.
Cierro este artículo en la bahía de la Habana
frente á los restos del Maine, símbolo mudo y elo~
cuente de la ruina del poderío colonial de España.

2Jr. jYl. Flores.
ME:XICO
E'.'I' LA

BXPOSICION DB PARIS
Es para los "pesimistas" una elocuente .lección
el hecho de que México haya :figurado y figure hoy
entre las naciones cultas, e:a lugar distinguido :
el que le corresponde como nación joven, llena de
vigor, y casi en posesión de una prospridad cimen-

tada que puede perfeccionarse cada día más y de
la cual, si por galantería quiere compartir con el
extranjero, por conveniencia, por necesidad de su
iniciado desarrollo lo ambiciona.
Buscando ensanche á sus adelantos científicos,
nuestra nación ha enviado á hombres aptos para
cada caS-O, á los congresos científicos que se han
verificado de liiez años á esta parte, lo mismo en
Rusia, que en Berlín, España, Italia, ;Francia, Norteó Sud-América. En las Exposiciones, comenzando por la anterior que se verificó en París, hasta
las que han pasado punto menos que inadvertidas,
México ha estado representado, y México también,
ha acogido con ostensible beneplácito á los Congresos que han resuelto reunirse en nuestro territorio.
Hay quien califique de derroche los gastos que
cada una de estas representaciones significa; estos
son los "analfabetas."
Por el contrario, aquellos y son muchísimos, que
están convencidos y tienen como cosa juzgada, la
necesidad en que estamos de darnos á conocer, de
hacer ostentación de la riqueza de nuestro suelo y
~e ~t~aer á él brazos y capital, aplauden, y con
Justicia cuanto esfuerzo está encaminado á tan elevados fines.
. En la época actual, cuando la Francia, que
siempre ha estado á la vanguardia en materia de
iniciativas, convocó al mundo entero para el gran
certamen con q~e ha de cerrarse el siglo, natural era que México no pudiera permanecer indiferente.
Lejos de eso, se ha puesto el mayor empeño en
q_ue e~ nom br~ de la Nación ocupe un puesto distrng~n~o y as1 lo hace esperar el asiduo trabajo
prelimrnar que realizaron en México los doce grupos nombrados por la Secretaría de Fomento para
o~ganizar la Exposición de productos, artefactos,
riquezas naturales, etc., etc., con que cuenta el
país.
En París también se ha trabajado con actividad y nuestro "pa?e~lón," que en su oportµnid:3-d hemos de descnb1r, dará honra á nuestra nac10nahdad.
Hace meses se trabaja en su construcción y dec~rado Y b~ de quedar terminado á tiempo segun las últ~mas n?ticias recibidas, y q.ie no; lle,g-aro~ al mismo tiempo que las ilustraciones que
publicamos en este número.
_ Represe1;1tan, éstas, el lugar de estudio del se~or Ingen~ero Anza, estando á su lado los dibuJantes mex1ca:1_os, entre los cuales se encuentra Manuel Anza (h1Jo) _qu~ fué de ellos, quien primero
obtuvo plaza de dibuJante en el Comisariato :mexicano.
La otra _fotografía representa el interior del taller del senor Juan de Dios Fernández, se encuentra al fondo trabajando en el modelado de una

águila, que se colocará en el frente del Pabellón
Mexicano; acompañan á Fernández, sus oficiales
y algunos extranjeros que le ayudan en las labores que dirige.
La tercera :fotqgrafía representa el "Pabellón"
-de M:éxico, tal como se encontraba el mes pasado.
Alli están retratados los señores Anza y Fernán-dez.
Este último está comisionado por el Gobierno de
l a Feueración, y además, como profesor de Arte
-decorativa de la Escuela de Artes v oficios de Toluca, lleva la comisión de hacer algunos estudios
relativos al arte expresado para aprovecharlos en
-el establecimiento de que es profesor.

• *.
Entre los jóvenes empleados en el Comisariato
.Mexicano en París, hay algunos alumnos del mismo
Instituto de 'l'oluca, á ouienes indudablemente seTá este viaje de gran utilidad, por los conocimientos que adquieran durante su permanencia en la
.gran Exposición.
Las últimas noticias recibidas, traen la nueva de
,que el Pabellón Mexicano está ya casi terminado,
faltando solamente algunos detalles de decorado.
Nuestros compañeros de Redacción; ,que según
.anunciamos en su oportunidad, salieron para París, cuidarán de dar á conocer á nuestros lectores,
los hechos más notables que ocurran en el gran
-certamen, y muy especialmente los que con México
1,e relacionen.

1

Aspecto que presenhba el pabellón de 1116:dco el mes pa1rado.

co y á una distancia de doscientos metros, y siguió después una nutridísima fusilería. Los bóeros, estos tiradores de primera fuerza, no pod ían
desear mejor blanco para dirigir sus tiro3 con acierto, y la matanza fué espantosa.
Para colmo de infortunio, otras tropas inglesas que estaban situadas á retaguadia, rompieronr
á su vez, el fuego, sin darse cuenta de las posiciones en que se encontraban los combatientes, de
donde resultó que los infelices higlandeses, recibían además del fuego enemigo, el de las ametralladoras inglesas.
El General W anchope, murió, como queda dicho, en aquella terrible emboscada, y nuestro grabado representa el improvisado sepulcro que se
le hizo á su cadáver, en el mismo campo de batalla.

•

El Ingeniero Anza y sus empleados

LA BATALLA

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•

DE MAGERSFONTEIN

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Llegada á V eracruz á la hora reglamentaria. Sopla un nortecito "chocolatero." Hace algunos años
hubiéramos tenido que pernoctar en V eracruz y
pagar tributo á la fama pululante de los hoteles.
Gracias á las obras del Puerto, la bahía está navegable y aunque agitada, permite la circulación. Un
botero, chiquito, aceitunado, vestido de blanco y
con un chilapeño en la coronilla nos ofrce sus servicios y los de una lanchita que parece lanzadera.
El Comandante del.Buque "Escuela-Zaragoza." Azue
ta, el más galante de los caoitaner. de navío, nos
ofrece su lancha para conducirnos á bordo y que
ocho vigorosos bogas conducen. Aceptamos la hon-

EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 4 de Marzo de 1900.

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...

-

Taller de decorado en Parta.

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.

De todos los fracasos que las tropas inglesas han
.sufrido des&lt;le el principio de la campaña _del ~r~n~vaal el más penoso para el amor prop10 bntam-co,
sido el que fué consecuencia de la batalla de
Mao-ersfontein, librado por Lord 2,Iethuen, el 11
-de Diciembre, entre ~fodder y Kimbcrley .
La célebre ln·igada de los higlandese:; quedó diezmada. Su jefe el General Wanchope, mu rió en el
--combate, y por último, el General_ ,Lord_~Iethuen,
ha perdido mucho en su reputac1on 1~:11l!tar.
Este combate tuvo dos fases muy d1stmtas : en
la p1:imera, la artillería inglesa preparó la fae-na con un cañoneo de seis horas; en la segunda los hio-landeses, después de una larga y fati_go~a marclrn á media n_o?he, de?erían, según el
plan, sorprender las posic10nes, boeras; pe~o suce-dió que ellos mismos cayeron en una terrible emboscada.
Los higlandeses, soldados de los más escogidos,
-obedeciendo á órdenes incomprensibles, avanzaban en filas cérradas, en columnas por compañías,
formando un blok compacto. El día apuntaba
,cuando se dejó oír un primer disparo sobre el flan-

ha

~.

t ,_,

., ~1
.,,,

Nuestros lectores, sabrán ya, por los telegramas
de los periódicos diarios, que la guerra ha tomado otra faz distinta v de todo punto adv~na
para los bóeros, quienes han comenzado á sufrir
derrotas; se vieron obligadas á capitular las fuerzas que e,taban al mando del General Kronje, y
en Inglabrra ha renacido la confianza de gue las
armas &lt;le esta mción, quedarán definitivamente
victoriosas en perentorio tiempo.
~~

�EL MU:NTIO ILUSTRADO

Domingo 4_ de Marzo de 1900

73

_ Do.ningo 4 de Marzo de l!lOO.

NUESTRA 1\1:ETRÓPOLI.
EL DESPERTAR DE LA CIUDAD.
~~

Durante horas enteras, la noche ha envuelto á
la ciudad en las sombras. La ciudad duerme. Por
calles y por plazas no hay más signo de vida que

el parpadeo de los focos eléctricos y los puntos
luminosos de las linternas gendarmeriles.
Aquí y acullá, la luz desbordante detrás de discretos cortinajes, anuncia sitios de reunión. Las pisadas irregulares de un ébrio, sobre las losas del
embanquetado, se mezclan y cortan el rítmico y
presuroso anclar de un criado que va á la botica
en pos de una droga salvadora, mientras que á lo
lejos, cada vez menos distinto, se oye el rodar ~e
un coche. Algún gallo desvelado lanza su ríspida
llamada en medio del silencio nocturno. Eso es
todo, la ciudad duerme.
Una hermosa masa de sombras, punteada de
claridades eléctricas; es la metrópoli.
Un perro ladra en las afueras y en alas del
viento llega su ladrido quejumbroso que es una
nota más de tristeza sobre la tristeza de las sombras. Al voltear una (lsquina se escucha un rumor
de pisadas menudas y, ·á poco, sobre la uni-

formidad de las · sombras que pueblan el arroyo,
se advierte un "hervor" de siluetas en vivo movimiento y se escucha un concierto de gruñidos:
son los cerdos, las piaras, que lentamente se encaminan al matadero, aprovechando las horas
n octurnas para que el beso del sol no derrita
sus lomos henchidos de grasa. Detrás de la piara, los guardianes, en andar pausado y mecánico, pacientes por excelencia, haciendo mover el
rebaño á fuera ele sonoridades, interjecciones y
ch icoteos al aire.
De pronto se abre una puert!i cercana á una
esquina y al abrirse arroja sobre las aceras un
chorro ele luz. Y como un enjambre de fantasmas, brotan del suelo siluetas embozadas hasta
la barba y sosteniendo en la cabeza enormes canastos en forma circular, y se precipitan hacia
adentro del almacén iluminado, detrás de cuyos
mostradores y sobre andamiajes á modo de pesebres, se alzan las pilas de pan humeante, que garridos vascuences de blanca blusa distribuyen en
los canastos. Mientras unas siluetas siguen penetrando, otras salen ya con sus canastos cargados,
y al trote se dispersan por toda la ciudad, regando
á su paso un tierno aroma de harina recién cocida .....
En otra esquina el trotar del panadero es interrumpido por un chiflido agudo y prolongado y
por el galope de una manada de toros, que, como
las piaras, van al sacrificio para alimentar á la ciudad que se espereza y que en breve saciará su hambre. Detrás de las bestias, los vaqueros, rompiendo la brisa matinal con los vivos movimientos del
lazo, dan rienda suelta á sus corceles, cuyos cascos golpean el pavimento que pocas horas más
tarde cruzarán los carruajes y los peatones.
En el Oriente empieza á surgir un ligerísimo
golpe de luz y las pesadas moles de las torres y
de las cúpulas, se recortan sobre un cielo que empieza á teñirse de los primeros destellos de la aurora.
De repente los focos eléctricos parpadean levemente, se apagan, dejando ver por un momento
aún puntos rojos sembrados á lo largo de las calles en distancias simétricas, mientras que las linternas de los gendarmes se agitan en la penumbra
del día que nace, nerviosas ante la proximidad del
relevo.
Y el sol, el eterno sol, empieza á verificar su
entrada triunfal por calles y por plazas, luchando
con la neblina matinal que desgarra y deshace con
sus tibias caricias.
Se coloran de oro las torres y las cornisas de los
edificios, rumores nuevos rompen el silencio, y entre todos dominan el campanilleo de los trenes
eléctricos y los cascabeles de las mulillas, que emprenden el primer viaje, y el claro grito de los pilluelos que pregonan á voz en cuello "El Imparcial" y que se lanzan á los cuatro vientos de la
metrópoli para satisfacer la avidez de sus habitantes, siempre alerta tras la noticia del día.

barre la c11le. Son los aprehcndiaos, por f~ltas leves, durante el día anterior, y á quienes la autoridad impone ese pequeño trabajo de utilidad pública.
Manejan la escoba y las regaderas, los unos con
o-esto de vieja costumbre, otros, con movimientos
~ergonzantes, baja la vista, temerosos de ser vistos~
con muchos buenos propósitos y un cúmulo de
arrepentimientos en la mente. El pueblo les llama "los patinadores." ¿ Por qué? Averígiielo Vargas.
El movimiento callejero va acentuándose especialmente en las esquinas. que es normal estén
fllanqueadas de una tienda de abarrotes y de una
pulquería. A la tienda acuden "doncellas de servir," apretado el rebozo en torno de sus bustos
friolentos, hirsuta la cabeza sin peinar y enrojecidos los ojos por el súbito y reciente abandono
del lecho.
Frente á la pulquería, entre maldiciones para las.
mulas y carcajadas para los amigos, los carreros
descargan el blanco líquido-porción mínima delos quinientos mil litros que "entran" diariamente,--que por las anchas bocas de las barricas se dE:s-

F.L MUNDO ILUS'I'RADO
nuevan sin cesar y que con deleite de hambrientos
alojan en sus estómagos el humeante líquido. De
tiempo en tiempo se a.cerca al vendedor algún
cliente de americana 6 de levita y toma sus hojas : algún trasnochador que desea reconfortarse y
"curarse la cruda," por medio de esa infusión,
que entre la gente de armas tomar goza de gran fama para el caso.
Uno que otro ébrio torna á su casa, si la tiene,
ó vaga al azar. Acandilados los ojos é incierto el
paso, miran á la luz del sol como á algo desconocido. Y en una esquina, U".l. gomoso, con el paletot abierto sobre la irreprochable casaca, aspira
con avidez el aire matinal, cansado y extenuado
de toda una noche de "baccará," de wiskey y de
amor barato ...
Para contraste de esos pequeños cuadros, poco
edificantes y de esos transeuntes de vida airada,
cuando las campanas de los templos, con voces claras y yocundas, empiezan á convocar á los fieles
á las primeras misas, de todas partes acuden parvadas de mujeres piadosas, arrebujadas en sus
mantos, menudo el andar y baja la vista como si
temieran sorprender cuadros como los que mencionamos antes. Pero hay que hacerles un reproche. ¿ Cómo lo diremos? . . . La mayor parte de
esas damitas piadosas van al templo sin que el
agua haya puesto su ósculo purificante sobre sus
mejillas de rosa. ¡ Y no hay que olvidar que hasta
las rosa.a han menester el riego!

borda en los cueros rígidos y mal olientes, que el
"''jicarero" recibe, saboreando "una de á dos."
A la puerta de la tienda hay una mesa, sobre
l a cual humea un aparato sui-géneris, cafetera
-enorme, especie de horno, cargada de café barato
J de infusión de hojas de naranjo y rodeada de ta:zas y de tazones multicolores, que pasan á las manos de una media docena de engarapados que se re-

~

La gran nota de vida que 'lrosentan las madrugadas, es el movimiento en los mercados.
Las canastas, rebosantes de verdura, van y vienen; se prepara el sustento de la gran ciudad, el
sustento que ha de darle fuerzas para el t ra~ajo,

porque la ciudad trabaja incesantemente, como lo
veremos en el próximo artículo.

Os~ar ;{erz.

CARNAVAL.
La crónica de esta ex-fiesta, verificada (?) la semana que acaba de pasar, está hecha en dos pala1:Jras: "El Carnaval en México, no existe."
Pasaron, y según todas probabilidades, juzgando
JJOr lo actual, jamás han de volver, las fiestas entusiastas de que nos hablan las crónicas de antaño. Los bailes de :fantasía entre personas decentes, las "chuelas" picantes, ingeniosas é inofensi-vas, las estudiantinas dignas de admitirse en los
:salones más distinguidos, los trajes lujosos, el entu:aiasmo de aquellos días, ¿ dónde están?
Decimos con Becquer : "no volverán."
Los que aún no llegamos á los cuarenta años,
.apenas si nos acordamos de la estudiantina española, cuyos miembros de carácter alegre, vestidos
,con trajes correctos lucían en todas partes sus
~ptitudes de músicos y cantantes.
De la estudiantina mexicana, aue +..mbién fué
muy aplaudida, solo nos viene el recuerdo cuando
-vemos (que es rara ,ez) al Maestro Austri.

~

7

Rodeados de gendarmes encapotados, un concurso de indíviduos heterogéneos y desarrapados,

Fou.. RamLs.

Decimns J.i ,·cnlad si asentamos, como es cierto, que el último martes
después de estar toda. la tarde en la Reforma, no pudimos encontrar más qne
dos asuntos con que ilustrar estas líneas, que quisiéramos fueran crónica:
un grupo de ciclistas y la carretela en que iban niños graciosamente vestidos. ¡ Lástima de esta fiesta!. . . . pensar que es t a::::. hermosa en otras
partes.
Aún es tiempo de procurar su resurrección, arrebatando sus restos á
las manos "non sanctas" en que hoy se encuentran.
En los teat ros. . . . . . . No haremos crónica de io que son esos bailes; allí sólo puede observarse; pero decir: ¡nada!
La orgía, después de un desliz, de_un pri~er escalón muy fácil de bajarse, como que está alfombrado por afectos y alumbrado por ilusiones.
Más. tarde: u~a existencia consumida, agotada; una mujer con huellas de tristeza en el semblante, con íntimos dolores en el alma refuo-iándosr
en el templo, ha~tiándose de \~do, b:1scando el arrepentimiento y sirviendo
de he~aldo, publicando que es polvo," con la negra cruz que sella su frente.
¡ Prllller escalón!. .... ¡ Martes de Carnaval!. .... ¡ Miércoles de Ceniza!

�Do,ningo 4 ele Marzo ele

rnro.

EL MUNDO ILUSTRADO

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MARTES DE CARNAVAL.

MIÉRCOLES DE CENIZA.

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�:DominD"o 4: de Marzo de 1900.

EL :MUND0 ILUSTRADO
¡ Cuántas han salvado
así estos ángeles de caridad! Cuántas también
han sucumbido, pero con
la sonrisa en los labios,
después de haber auxiliado al que sufre!
Si algo hay que tener
en cuenta en este movimiento femenino, es que
no solo la mujer de clase humilde, ó aquellas á
quienes liga el afecto con
alguno de los militares
en campaña, son las que
se afilian á la "Cruz Hoja;" si.no oue también señoritas y señoras distinguidas han abandonado
comodidades, hogar, todo cuanto puede proporcionar una posición desahogada y una vida en toda su plenitud, para correr tras el peligro, tal
vez tras de la muerte.
Nuestro grabado representa un grupo de
damas irlandesas que van
á penetrar al campo de
la guerra, llevando en sus
manos en vez de la exterminadora espada, la
venda y el antiséptico,
y en su alma resignada y
bella, como iluminada
por la virtud, ~l consuelo
para derramarlo y la intrepidez necesaria para
Selioritas Irlandesas afiliadas á la "Cruz Boja"
disputar sus presas á la
L--~----------------------------- muerte.

LA MUJER-&lt;:::&gt;-~
IRLANDESA.

Transporte de voluntarios.

Los soldados de Irlanda se han distinguido en las
actuales y sensibles luchas de Sud-Africa, por su
pericia, su disciplina y su indomable bravura; la
mujer de la misma nacionalidad ha conquistado
verdaderos lauros al apresurarse á marchar á los
campos de batalla afiliándose á la benéfica institución de la "Cruz Roja."
Muchos de los hospitales que están atendidos
por las caritativas hijas de Irlanda, que llevan
su intrepidez hasta el grado de entrar en las lineas dominadas por el fuego, y exponiendo sus
pr0pias vidas, han salvado las de muchos de aquellos que han rodado, bañados en sangre, sobre el
campo.
Un vendaje oportuno, una sutura, la detención
de una hemorragia, la inmediata curación, en una
palabra, y habrá más probabilidades de que se salve una existencia.

¡Adiós! . .. Las dos embarcaciones se alejan una
de otra. A cada instante es más ancha la faja de
agua movediza que las separa . ... ya es imposible
percibir el grito del alma que nos dice, ¡adiós! ....
la vista ya no distingue el blanco pañuelo que agita, trémula de emcción, la mano de la madre anciana, de la esposa enamorada, ó del infantil vástago que por primera vez siente verdadera tristeza.
¡Adiós! .... Tal vez, ¡ adiós para siempre!
El mancebo, gallardo y animoso, el padre de familia á quien el deber arranca del hogar y hasta
aquel que solo en el mundo vá sereno en busca

~

de la muerte pensando que tal sacrificio se lo ~pone el amor á la Patria, han ocultad? sus rmpresiones en los ~omento~ d~ la despe~da y han
forzado á sus lab10s para fmgir una sonrisa, y han
ordenado á sus ojos no dejen escapar el llanto.
Pero el transporte se aleja; ya no ven sus ojos á
los seres arna.dos que han quedado allá, sobre cubierta, ó en la playa, y entonces la válvula se abre
y los dolores, los presentimientos, las dudas, los
pensamientos negros, se escapan y producen desencadenada tormenta.

Domingo 4 de Marzo de 1900.

SUBGETIVISMOS.
~

.,Ca .l'llameda de todos los oías.
Es un~ cosa averiguada, y por averiguada insubstancial ya y sin interés, que la Alameda es un
paseo que se ha transformado hasta tal punto, que

no lo conociera ahora el bueno del P ensador Mexicano que hizo pasar en él largas horas de aventuras y picardías al travieso Periquillo Sarmiento.
Aquel bosque de altos fresnos, de copados ála-

EL MUNDO ILUSTRADO

Como todas las cosas han ido cambiando en la
ciudad, nuestro gran paseo, rejuvenecido, á cambio del aspecto dulce y melancólico que perdió, ha
adquirido un cariz tan simpáticamente risueño,
que flores, árboles, céspedes y follajes se dan cuenta y observan cuanta escena chusca ó doliente, se
desarrolla por calzadas y glorietas.
Hoy la Alameda es la preferida de los estudiantes, el palacio de los ociosos, el Versalles de
los vagabundos, el santuario de los amantes, el
jardín ele Seminario de las niñeras y el paraíso
de los niños. El aspecto que toma por las mañanas esle paseo es del bullicioso despertar de una
pajarera. Todo allí es ruido y movimiento: los
chorros de las fuentes yerguen en el aire su varilla de plata virgen, cantando el regocijo del día.
Los jardineros á todo correr bañan las plantas y
los árboles, y los paseantes y transeuntes van y vienen apre3Urados, como impelidos por un soplo
de vida fresca y primaveral
Durante la semana la Alameda, ríe tranquila de
~us enamorados, de sus nerezosos, de sus estucliantea y de sus niños; á todos los recibe en traje
d_e casa, sin componer, de trapillo, como suele decuse, que es como las mujeres y las flores se ven

jo el brazo ó vejetes de ojos libidinosos, y
el Neptuno, de barba borrascosa, se apoya con cierta agradable melancolía en el puño de su triden,te,
Los pájaros travesean de rama en rama formando
una dirnreta aJgarabía.
Mas los domingos, la Alameda se viste de limpio, peina la cabellera de sus arbustos, lava sus
estátuas, limpia y bruñe el espejo de sus fuentes,
se emperifolla, y en su calzada preferida, entoldada para tamizar la luz del sol, tiende á lo largo
hileras ele sillas, que conformadas y tiesas, semejan
w ldados en una r evista militar. Ese día, la gente
in vade el paseo; pero no la de todos los días, sino
otra, más elegante, más orgullosa, altiva, con
humos de riqueza y porte de fingida aristocracia.
Las mujeres con vestidos deseda,coronaclas por caprichosos sombreros, en los que se enarcan las plumas ó se extienden las alas; los hombres, con flor
en el ojal de la levita, y bastoncillo juguetón entre los dedos de la mano enguantada. Y la concurrenc·a, substituyendo la natural fragancia, c1e la&amp;
rosas, por el perfume elaborado de las Droguerías,
mariposea en tomo de los prados, en una confusión
vistosa y multicolora.
Tocan las músicas piezas escogidas, cuyas sonoridades ahuyentan á los pájaros y hacen huír á las
mariposas. Y aquello no es campo, no señor, es una
prolongación de Plateros y San Francisco, una sucursal de la "gran avenida," un sitio para lucir trajes y exponer vanidades.
Y esta Alameda de los días de fiesta, tan adornada, tan bulliciosa, tan llena de remilgos y coqueterías, es, sin embargo, menos simpática que la

más lindas. La Venus de bronce, en su divina
desnudez para saludar á sus amigos y admiradores
que por lo general son jovenzuelos de libro ba-

de diario, la sonriente, la de los enamorados, la
de los estudiantes, el Versalles de los vagabundos
y el paraíso de ~os niños.

colate. Esta ó aquella pareja del pueblo, se escurría bajo los árboles, cuchicheando en su charla vulgar y deshilachada las mil y mil tern,ezas de
los enamorados. Era la Alameda sitio de sano
recreo y asiento de emociones campestres, donde
los ánimos serenos, podían recrearse á sus anchas,
en la profunda tranquilidad de la naturaleza.
~

LA. P4.Z, POB LOKB4.BDO.--Estátna que figura
en la Exposición de Paria.

SOLDADO BOEBO.
~

Tras cruenta yhoméricalucha, la másencarnizada, aunque t ambién en la que más estrictamente
se han observado las leyes de la guerra civilizada, que ha presenciado el siglo actual, comienza á
entreverse la victoria de los ingleses sobre las
huestes "boers." .
El General Kronje prisionero después de su capitulación incondicional, es respetado de sus mismos enemigos, que no tienen embarazo en ser los
primeros en elojiar el denuedo, el valor y el patriotismo de los ''boers."
Y, así es justo: basta ver el tipo de un soldado
bóero, como el que hoy damos á la estampa, para
formarse juicio de que en hombres así, hay conciencia del deber y valor para llegar hasta el sacrificio.

1----------------------------------------

Soldado bóero.

'l'ransporte de voluntarios.

mos, de sombrías calles y misteriosas enramadas,
aquel cuadrilátero de espeso y penumbroso verde,
que se tendía á orillas de la vieja ciudad colonial,
circundado de zanjas de agua obscura y márgenes
yerbosas, y accesible por cuatro inmensas puertas de hierro á cuyos barrotes se enredaban caléndulas y campanillas, háse convertido en un
paseo á la moderna, con su embanquetado de cemento, sus árboles un tanto ranuíticos, pero peinados y recortados con exquisita delicadeza, sus
fuentes con estátuas y figuras alegóricas, sus combas calzadas que tapiza arena rutilante, sus kioskos
d3 hieno, sus torres con reloj y su jaula de pájaros,
bajo cuya rotonda de alambre, vuelan, se esponjan
y saltan de los más caprichosos y coloridos plumajes.
Aquellas bancas monumentales que circundabo.n
las glorietas con sus rígidos balaustrados de piedra, están substituí4as por cómodos asientos hechos con cintas y barras ele hierro a.rtísticamente
pnlielas y colocadas. El aspecto místico, de serenidad de ég1oga, que, según los costumbristas de
antaño tenía la Alameda, ~e ha perdido casi todo
eomplcto, y apenas un viejo tronco, rugoso y ceniriento, una que otra rama lujuriosa y apretada de
hojas, algún paraje lleno de humedad, de"'silencio
y de sombra, recuerdan las descripciones de "Fidel," y los cuadros retóricos ele Don Niceto de Zarnacois.
En tiempos remotos el paseo de la Alameda
era lugar de cita de personas serias, de hombres
graves, empleados de alta alcurnia y funcionarios
respetables que, tarde á tarde, pasábanse en provechoso palique, las tres ó cuatro horas que separaban el plato del puchero de la jícara de cho-

ALREDEDORES DE MÉXICO.

Casa del Sr. D . Francisco J. Hidalgo, en 'l'acuba.

I

�Domingo 4 de Marzo de 1900.

EL M:UNTIO ILUSTRADO
Los periódicos de esta casa han ahonado
siempre el arte barato, accesible al dilettantismo de los pobres, el arte que embellece
ENARBEU
y no pervierta, que agrande el deficiente de
cultura popular y no pueden menos, siendo
~
La Empresa del Arbeu ha montado última- consecuentes consigo mismos que hallar
mente la "Boh.emia," esa ópera que va siendo po- plausible el esfuerzo de la Empresa y u.e los
pular en México y que ha sabido de manera tan actores del Teatro Arbeu.
Las popularizaciones de ciertas partituras
completa poner en tensión nuestros nervios y despertar en nuestro ánimo tantas impresiones dor- suelen ser fatales y muchas veces se premidas. Cuantos asistieron al estreno de la obra gunta uno si lo raro y lo exquisito no es
temieron si nó un fracaso sí una decepción: y esto más feliz que lo humano. l, na vez que
atendiendo naturalmente á los elementos con que una música se apodera del alma p.e la mucuenta la Empresa del Arbeu y con que contaría che_dumb1:e,_ por su carácter pasional y por
cualquiera otra empresa dedicada espec;almente su mteltg1b1hdad, el destino que le cabe es
al "género chico" y por excepción al "grar;ide." destrozo. Primero se la mima, se la ensalLa "Bohemia," sin ser una obra que en toda su za, se busc~ para ella un cuadro noble y belatitud pueda llamarse difícil, sí es cuando men.)s llo; despues se la profana, se la abofetea
poco abordable para teatros que tienen con espe- se la vuelve rey de burlas y se la hace pa~
cialidad en su cartel zarzuelas simplísimas y de sar por todos los escenarios sirviendo de
menguado alcance. Natural era, por tanto, el te- l1;1dibrio. A iuerza de inepcia~, de colaboramor del público, y como el resultado superó á las c10nes, de mutilaciones y rectificaciones auesperanzas, el público ha visto con complacencia daces, tórnas~ inc?nocible aún para quien
las diversas representaciones que de la obra se han la compuso. Testigo la Cavallería Rustica~ª, á quien su propio carácter de inteligibidado.
No diremos, que sería hipérbole, que la obra lidad y de v~rdad ha perjudicado, hale
ele Puccini haya correspondido al ideal que de ella puesto Sanbemto ele ignominia. Entendátenemos; mas aún, fuerza será afirmar que la ve- ~onos, una cosa es vulgarizar la buena múmos deficiente; pero estas deficiencias que son po- sica, es ponerla al alcance de todas
cas por fortuna, están de sobra compensadas por las fortunas; pero respetándola; es abarala baratura del precio, y lo simpático del tarla, pero no pon~r i:rianos burdas y peca?oras sobre el lucimiento de sus pácrinas
cuadro artístico que canta la obra.
Hay tal embeleso en esa música que es "nuestra" rnmortales. Así se consigue inspirará. las
más que ninguna otra porque ha sabido despertar ~l~ses populares, el sentimiento de lo bello,
en nuestros espíritus todos los sueños dormi- e mfund1rles veneración por los maestros.
H_ay, pues, dos extremos en la interpredos; tiene tal encanto para nuestros corazones ese
eterno sollozo pasional que se enreda á las cuer- tae1on d~ toda obra de arte prestigiosa: la
das de las violas, de los violines y de los violon- excelen~1~ de la representación que es uri
celos, que aun profanado muchas veces p::&gt;r can- grai'. m~nto, y .profanación que pone matantes ignaros, nos subyuga, nos hace suyos. X o ~os mexpertas a eJecutar una labor superior
es este, empero, el caso de Arbeu. En Arbeu la a su esfuerzo en todo.
Claro está que los artistas del Arbeu no
":Sohemia" es aceptabilísima, está regularmente vestida y los cantantes si no traspasan los lindes de lo han _alc_a~zado lo primero: pero tampoco
mediano, sí forman un cuadro armónico y agra- han mc1d1do en lo segundo. Su labor no es
dable y se esmeran. No hay que olvidar, sobre to- excele1'.te, pero es discreta; distinguiéndose
0.o, que esta ópera es ópera de á un peso cincuenta los artistas Sra. Goyzueta, Srita. Dimarías,
centavos-y en ciertos días de á un peso-y que Sr. Parra y Sr. Llera, sin que por eso dino obstante, supera á otras "Bohemias" de no g~t¡1os que los demás han estado infemuy feliz memoria oídas en ·México y re- nores á las esperanzas de los abonados del Teatro en cuestión.
presentadas por compañías no del todo loables.

Do:.ningo 4 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

"·L f\ BOHEMlf\"

iADIOS!

- - --

(DE LOBD BYBOlll'.)

-&lt;::&gt;-0 '°'0-

Adiós ... !. 1 si es 1?-i eterna deepedida,
Adios, por siempre adiós!
Aunque me niegues todos tus perdones,
Te adora el corazón! .
·'

t

Ojalá que este pecho enamorado
Donde tu frente halló
Dulce reposo y donde tú gozaste
Los sueños del amor
Pudiera abrirse como se abre ~n libro
Brillar cual brilla un sol
Para que vieras, vida de mi vida
'
Cómo te adoro yo! '

,

'

Ojalá que est~ pecho enamorado,
. . Que no conoces hoy,
Te hwiera ver lo grande, lo infinito
Que encierra su pasión ·
Entonces á tu frente de azucena '
.
Teñiría el rubor,
Viendo que tu desprecio al alma mía
Sin justicia la hirió!
Aunque escuches del mundo los aplausos
Por este golpe atroz;
Aunque brote en tus labios la sonrisa
No te ilusiones, nó,
Porque e~as ale~ías aparentes,
Tristes miserias son
Y debes ofenderte, si eres n~ble
Con mi propio dolor! '

!ª

Aunque las faltas de la vida mía
Me llenen de baldón
' e:. no podré encontrar en, m1. camino
Que, ...
Otro brazo mejor
Que a~uel que me estrechaba para herirme
Por detrás y á traición?
Fot. Torres Hnos. Profesa 2 .

P ublicamos dos fotografías que ilustran estas
líneas: la una representa á la Sri ta. Dimarías en
su grac!oso papel de Museta;la segundaá los cuatro
Bohemios : Schauard, Colline, Rodolfo y M:arcelo.

INCOHERENCIAS.
~

Amo alma y cuerpo, dualidad que funde
De la vida las ondas emociones
Soy la corriente que retrata estrellas
Y presa en cauce pedregoso corre.
A tu hogar ¿ á qué voy? Dentro de tu alma
N'ada á 1~1i ardiente delirar responde;
Cuan feliz el pastor grita, y su grito
Rudo y veloz, lo multiplic1 el monte.
En vez de yedra que lasciva enlaza
Despedazando los endebles brotes
Sé linfa grata que al renuevo besa
Y con sus besos lo con vierte en roble.
l&lt; res buena, perdona que así te hable
Cterra tu alma, no hagas cual las flores
Que ~e dejan robar por los insectos
Y céfiros y pájaros flU polen.
;. He _cambiado, mi bien? Sí, todo cambia;
~o tiene lo monótono fulgores
En Ctriente, la nube es blanc~ ·espuma
~scua en las tardes y crespón de noch~.
~ ~nea s~ré tu esclavo, yo soy sombra,
Tu el :anal de_ argentados esplendores
Pero tu eres 1111 esclava, porque siempre
A la 1uz rodeará la sombra móvil.
Amo alma y cuerpo, dualidad que funde
De la vida las hondas emociones ·
Soy la corriente que retrata estreÍlas
Y presa en cauce pedregoso corre.

fibel C. Sa/azar
Pri¡icipales pe:raonajea de "La Bohemia"••Fot. Torres Hnos. Profesa 2.

¡Llanto desolador!
Ah ! ya veras cuán tristes viviremos
Apartados los dos.
Ya verás cuando venga la mañana
Y nos despierte el sol,
Como cada uno llorará un vacío
En su lecho de amor.

Ah! no te engañes, en el mundo muere
Poco á poco el amor;
Pero la ausencia rápida, imprevista,
No es el olvido, nv
Para dos corazones que eran'antes
Un solo corazón!
Tu corazón
. es joven, tiene vida,
T iene fuerza y vigor;
Ensangrentado en medio del combate
Vive mi corazón·
Por eso al separarnos par; siempre
M:e muero de dolor
Porque llenos de vida... ¿ vivir;mos
· Separados tú y yó?
Estas duras palabras de martirio
Mucho más tristes son
Que el llanto derramado ante un oadáver,

):~r

: ~ . • ,..-~.

=-!':

.ift
i,·

Cuando quieras tener algún consuelo
En tu horrible atlicción
Cuando la hija -de tu alma, nuestra hija,
Comience en dulce voz
A balbutir las frases que te escuche
.
Dime, dime por Dios, '
Si has de enseñarla á pronunciar mi nombre
A amarme como yo
'
La adoro, aunque no pueda acariciarla
¡Pobre hija de mi amor!
'·
Cuando se cuelgue de tu blanco cuello
Con infantil candor
Cuando te bese con filial cariño
.
Y estén juntas las dos,
Piensa en aquel que, en su terrible ausencia
Te dá su bendición·
'
Piensa en el que soñó dicho~a hacerte
Como á un rey, como á un dios!

I

Si en sus tiernas facciones hallas al0O'O
De las que tengo yó,
Y recuerdas, á aquel que, para siempre,
Te da su eterno adiós
Yo sé que ha de ~mblar dentro'tu pecho
Tu ardiente corazón
Y han de latir con un latido 'unísono
Las almas de los dos.
'
Todas, todas mis faltas las conozco

.
Y_te pido perdón;
M1 demencia de amor el mundo icrnora
0
E insulta mí dolor ·
Todas mis esperanzas van ~onticro
o ,
Corno tu sombra son
Y se marchitan ¡ ay ! como las' flores
A las que· falta el sol.

Como se agita el fuego que alimenta
,
. Volcán en erupción,
Asi se agitan i ay! mis sentimientos
Al eco de tu voz ·
y mi orgullo supremo, qu; la tierra
Domar no consiguió
Se doblega ante tí, que me ab~ndonas
Y te pido perdón
'
y hasta el alma, antes fue;te y abnecrada
Me está diciendo "adiós.'? '
Pero si toda queja es llanto inútil
Y el mal se consumó
Si mis palabras, niña, nada val~n,
Y nada mi dolor
Los pensamientos negros que no puede
Nunca expresar la voz,
Se rebelan y brotan, aunque quiera
Ahogarlos la ra'zón!
Adiós!. . . ya . desunidos pa,ca siempre,
Desgraciados los dos •
Sin los laz?s del alma, q~e el destino
Fiero despedazó•
H erido desangrado y aúi{ viviente
El noble corazón•
Sin el consuelo de morir t~anquilo
.,
~altándome tu amor : '
Ad10s te digo, vida de mi vida
Adiós, por siempre' adiós!

Jlligue/ }Jo/años Cacho.

�EL MUNDO ILUSTRADO

DomiEgo_4 de Marzo de 1900.

~uentos morbosos.~ R_in,ón de taberna.
Ante el busto burlón del sátiro, semiescondido
entre el lujurioso follaje de la espesura, ocurrieron las inolvidables entrevistas; las palabras escondidas de amor se atropellaban en los labios varoniles del artista, acompañando el himno sobe-

rano de aquellas tardes solemnes é iban cayendo gota á gota en el alma abierta y apasionada de
Laura.
Ella sonreía apenas; escuchando ansiosamente
los juramentos eternos, y cual si fuesen los hilos
de una madeja, iba separándolos, ar1ótándolos con
la precisión de que era ca¡,áz su memoria, para
vestirlos á su manera con el ropaje de luz del ensueño.
Su hermosura de mujer, rebosante de encantos,
resplandecía más aún entre los rayos de sol que
de tiempo en tiempo, saeteaban las hojas satinadas de los ramajes con sus deslumbrantes fulgideces. Sus grandes ojos iluminados por el ensueño,
y abiertos por la esperanza, parecían estar inmóv·iles.
Era aquel un amor exquisito, empezado en el
rincón de una taberna, dignificado más tarde por
la constancia, y trocado al fin en pasión inmensa.
¿ Cómo pudo aquel poeta, celebrado ya por la
soberana inspiración de sus estrofas, ir rompiendo una por una, las energías poderosas de su númen, envilecido por insaciables desvaríos, y
aguijoneado por enervantes arrebatos?
Historia breve y triste cuyos episodios se •fueron marcando paso á paso, netamente, en un cerebro antes lleno de luz; para ir dejando tan sólo
llagas incura?Ies, manchas imposibles de lavar,
todo un crepusculo de negruras y soledades.

Bra una nocl1e de placer, en el rincón obscuro
de aquella taberna memorable, sobre la mesa que
más tarde presenció el desfile de sus infortunios;
llegó rendido, ~astiado, sintiendo en la garganta
las blasfe,mas a punto de escapársele, las maldiciones á punto de brotar, y en el alma el inmenso
desconsuelo del hastío ..... .

La taberna estaba sola; el patrón dormitando,
un ebrio apurando el último sorbo . . . y la penumbra silenciosa se empeñaba en arañar los
rincones, agujereada apenas por un pico macilento de gas.
¡ Qué procesión dantesca, la que vió desfilar
con los ojos del alma. .... su infancia sin
amparo, y su pasado de
hijo bastardo sin ternezas; su juventud loca y
despeñada; la soledad
de su crecimiento, debido al acaso, á las misteriosas potencia., de la
especie, á las luchas
secretas de su ser físico,
desenvolviéndose en inconsciente evolución; debido tal rnz á su talento
aprisionado en aquella
carne mezquina, como
una extraña flor crecida
en los bordes del pantano ...... !
¿ Para qué recamar el
horizonte, con los panoramas divinos del sueño,
para qué fijar en él como un sol de oro, el fulgor de la estrofa, ó la
irradiación esplendente
del himno . . .. ?
¿ Para oué vivir entre
can tos y flores, si los
cantos iban á estrellarse contra las rocas de un
mar solitario y las
flores habían perdido
hasta el último átomo
de aroma?
No había de llegar la
hora suprema, en que el
amor trajese anidadas e
inexables las soñadas caricias, los dulces espasmos, el bagaje anhelado,
que debiera ensancharu11
corazón inmenso, caldear
-los desbordamientos de una alma inmensa circulando victoriosamente por los nervios triunfan-

tes ... . .

De pronto, ... como visión evocada en aquellas
horas amargas, crujió 1a nuerta de la taberna y
entró á esas altas horas, aterjda por el frío y quizá por el h.ambre, la rapaza callejera de mirada
rnsolen~e, de perfi1 provocativo, de boca lasciva, y
se sen to á su lado ....
AJ principi~, la aparición inesperada de aquella
muJer, romp10 bruscamente el cristal de las quimeras, pero después vinieron la calma y la confianza.
Aquella insolente _mujerzuela, tenía singular
atractivo, fascmando rnsensiblemente más y más
al encandecer las penetrantes
'
pupilas de los ojos negros, al
cantraer el perfil vigoroso rebosante de coquetería, y al entreabrir los sedientos labios
lascivos, en los que se dibujaba impetuosa.mente el deseo .. .
Y era que otro sér intangible,
aparecía entonces con su cohorte de locuras y ardimientos; .. .
el amor humano que se habrí.,
paso en aquellas , naturalezas
antagonistas, para juntarlas en
el apoteosis del contraste, arrojando para siempre aquella
hembra lujuriosa y callejera
en los brazo• trémulos de pasión del exquisito soñador.
'-

.. ... . .... . ..

Y comenzó el idilio morboso en el rincón obscuro de la
taberna. . . . Saeteaba el frío,
parpadeaba macilentamente el
pico de gas, el ebrio se ha-

EL MUNDO ILUSTRADO

bía marchado fambaleando, y frente á frente de
la pareja enamorada, segúía dormitando el patrón,
abrazando á su pipa llena de polvo y de tabaco.
Tras una larga serie de infortunios, de !lerroches de amor y de exhuberantes desperdicios de juventud, ella empezó de nuevo sus antiguas correrías, .. ... y en aquel jardín público, frente al busto de mármol del viejo sátiro, una tarde solemne los desunió el último coloquio.
El poeta estrujándose el alma, llegó á la . ta•
berna favorita y esperó que la noche y el vmo,
acompañasen á la llegada de esa otra noche negra
é inmensa del olvido, que cuajaba sus crespones
amortajando las nieves de sus recuerdos.
Se esfumaron con el alcohol las nítidas siluetas
de los ensueños aún frescos y olientes como ramos
de flores. . . . . . de pronto estalló á la puerta,
la carcajada sonora de una voz bien conocida,
coreada ruidosamente por el timbre varonil de un
hombre ... La hembra adorada apareció en el
dintel seguida de su acompañante .....
¡ Oh crueldad del idilio victorioso, que se empeña en aumentar los recuerdos pasados, aun fl&amp;tantes en aquel nido de amores soberanos!
El poeta volvió el rostro, cerró los ojos angustiosamente, y enardecidos sus nervios por la contracción del celo, del ultraje y de la cólera . ....
invocó el rencor .. . .. ; se precipitó con la rapidéz
del rayo sobre la insolente mujerzuela, arrojándola al suelo, clavándole de pronto ambas manos. en
el cuello, y acompañando su estertor repentmo
con una plegaria inmensamente dolorosa ... .. "~'e
adoraba."

AÑ O Vll--TOMO I--NÚM. 10

\

Ya era tarde para salvarla . .. . , el galán había
huído buscando la negrura de la calle, el patrón
despertando, dejó caer su pipa llena de polvo y de
tabaco; y el poeta arrodillado ante la víctima, cerró sus labios con un ósculo infinito, mientras
el llanto brotaba de sus ojos surcando por sus
mejillas ..... .
México, Febr,ero de 1900.

Jrfanue¡ 7orres 7orija.

•

MÉXICO, MARZO 11 DE 1900.

8UB!\r."!Jpr.JO:if MTNSUAL l"flBA ~EA., C1 .MI
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,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

DomiEgo_4 de Marzo de 1900.

~uentos morbosos.~ R_in,ón de taberna.
Ante el busto burlón del sátiro, semiescondido
entre el lujurioso follaje de la espesura, ocurrieron las inolvidables entrevistas; las palabras escondidas de amor se atropellaban en los labios varoniles del artista, acompañando el himno sobe-

rano de aquellas tardes solemnes é iban cayendo gota á gota en el alma abierta y apasionada de
Laura.
Ella sonreía apenas; escuchando ansiosamente
los juramentos eternos, y cual si fuesen los hilos
de una madeja, iba separándolos, ar1ótándolos con
la precisión de que era ca¡,áz su memoria, para
vestirlos á su manera con el ropaje de luz del ensueño.
Su hermosura de mujer, rebosante de encantos,
resplandecía más aún entre los rayos de sol que
de tiempo en tiempo, saeteaban las hojas satinadas de los ramajes con sus deslumbrantes fulgideces. Sus grandes ojos iluminados por el ensueño,
y abiertos por la esperanza, parecían estar inmóv·iles.
Era aquel un amor exquisito, empezado en el
rincón de una taberna, dignificado más tarde por
la constancia, y trocado al fin en pasión inmensa.
¿ Cómo pudo aquel poeta, celebrado ya por la
soberana inspiración de sus estrofas, ir rompiendo una por una, las energías poderosas de su númen, envilecido por insaciables desvaríos, y
aguijoneado por enervantes arrebatos?
Historia breve y triste cuyos episodios se •fueron marcando paso á paso, netamente, en un cerebro antes lleno de luz; para ir dejando tan sólo
llagas incura?Ies, manchas imposibles de lavar,
todo un crepusculo de negruras y soledades.

Bra una nocl1e de placer, en el rincón obscuro
de aquella taberna memorable, sobre la mesa que
más tarde presenció el desfile de sus infortunios;
llegó rendido, ~astiado, sintiendo en la garganta
las blasfe,mas a punto de escapársele, las maldiciones á punto de brotar, y en el alma el inmenso
desconsuelo del hastío ..... .

La taberna estaba sola; el patrón dormitando,
un ebrio apurando el último sorbo . . . y la penumbra silenciosa se empeñaba en arañar los
rincones, agujereada apenas por un pico macilento de gas.
¡ Qué procesión dantesca, la que vió desfilar
con los ojos del alma. .... su infancia sin
amparo, y su pasado de
hijo bastardo sin ternezas; su juventud loca y
despeñada; la soledad
de su crecimiento, debido al acaso, á las misteriosas potencia., de la
especie, á las luchas
secretas de su ser físico,
desenvolviéndose en inconsciente evolución; debido tal rnz á su talento
aprisionado en aquella
carne mezquina, como
una extraña flor crecida
en los bordes del pantano ...... !
¿ Para qué recamar el
horizonte, con los panoramas divinos del sueño,
para qué fijar en él como un sol de oro, el fulgor de la estrofa, ó la
irradiación esplendente
del himno . . .. ?
¿ Para oué vivir entre
can tos y flores, si los
cantos iban á estrellarse contra las rocas de un
mar solitario y las
flores habían perdido
hasta el último átomo
de aroma?
No había de llegar la
hora suprema, en que el
amor trajese anidadas e
inexables las soñadas caricias, los dulces espasmos, el bagaje anhelado,
que debiera ensancharu11
corazón inmenso, caldear
-los desbordamientos de una alma inmensa circulando victoriosamente por los nervios triunfan-

tes ... . .

De pronto, ... como visión evocada en aquellas
horas amargas, crujió 1a nuerta de la taberna y
entró á esas altas horas, aterjda por el frío y quizá por el h.ambre, la rapaza callejera de mirada
rnsolen~e, de perfi1 provocativo, de boca lasciva, y
se sen to á su lado ....
AJ principi~, la aparición inesperada de aquella
muJer, romp10 bruscamente el cristal de las quimeras, pero después vinieron la calma y la confianza.
Aquella insolente _mujerzuela, tenía singular
atractivo, fascmando rnsensiblemente más y más
al encandecer las penetrantes
'
pupilas de los ojos negros, al
cantraer el perfil vigoroso rebosante de coquetería, y al entreabrir los sedientos labios
lascivos, en los que se dibujaba impetuosa.mente el deseo .. .
Y era que otro sér intangible,
aparecía entonces con su cohorte de locuras y ardimientos; .. .
el amor humano que se habrí.,
paso en aquellas , naturalezas
antagonistas, para juntarlas en
el apoteosis del contraste, arrojando para siempre aquella
hembra lujuriosa y callejera
en los brazo• trémulos de pasión del exquisito soñador.
'-

.. ... . .... . ..

Y comenzó el idilio morboso en el rincón obscuro de la
taberna. . . . Saeteaba el frío,
parpadeaba macilentamente el
pico de gas, el ebrio se ha-

EL MUNDO ILUSTRADO

bía marchado fambaleando, y frente á frente de
la pareja enamorada, segúía dormitando el patrón,
abrazando á su pipa llena de polvo y de tabaco.
Tras una larga serie de infortunios, de !lerroches de amor y de exhuberantes desperdicios de juventud, ella empezó de nuevo sus antiguas correrías, .. ... y en aquel jardín público, frente al busto de mármol del viejo sátiro, una tarde solemne los desunió el último coloquio.
El poeta estrujándose el alma, llegó á la . ta•
berna favorita y esperó que la noche y el vmo,
acompañasen á la llegada de esa otra noche negra
é inmensa del olvido, que cuajaba sus crespones
amortajando las nieves de sus recuerdos.
Se esfumaron con el alcohol las nítidas siluetas
de los ensueños aún frescos y olientes como ramos
de flores. . . . . . de pronto estalló á la puerta,
la carcajada sonora de una voz bien conocida,
coreada ruidosamente por el timbre varonil de un
hombre ... La hembra adorada apareció en el
dintel seguida de su acompañante .....
¡ Oh crueldad del idilio victorioso, que se empeña en aumentar los recuerdos pasados, aun fl&amp;tantes en aquel nido de amores soberanos!
El poeta volvió el rostro, cerró los ojos angustiosamente, y enardecidos sus nervios por la contracción del celo, del ultraje y de la cólera . ....
invocó el rencor .. . .. ; se precipitó con la rapidéz
del rayo sobre la insolente mujerzuela, arrojándola al suelo, clavándole de pronto ambas manos. en
el cuello, y acompañando su estertor repentmo
con una plegaria inmensamente dolorosa ... .. "~'e
adoraba."

AÑ O Vll--TOMO I--NÚM. 10

\

Ya era tarde para salvarla . .. . , el galán había
huído buscando la negrura de la calle, el patrón
despertando, dejó caer su pipa llena de polvo y de
tabaco; y el poeta arrodillado ante la víctima, cerró sus labios con un ósculo infinito, mientras
el llanto brotaba de sus ojos surcando por sus
mejillas ..... .
México, Febr,ero de 1900.

Jrfanue¡ 7orres 7orija.

•

MÉXICO, MARZO 11 DE 1900.

8UB!\r."!Jpr.JO:if MTNSUAL l"flBA ~EA., C1 .MI
lDEX lDEM EN U, CA.PITA.L, Sl ~

,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Marzo de 1900.
Domingo 11 de Marzo de 1900.

gunda línea de defensa; él con la retaguardia, se
ha visto que no llegaba á cuatro mil hombres, contenía á Methuen y trató de deslizarse entre Frensh
y Hoberts; pero el primero desbarataba el asedio
de Kimberley y ponía á Kronje entre Magersfontein, él y el generalísimo Melhucn avanzó, Roberts
cerró, Frensh flanqueó y el triimgulo se ,,o]vió un
círculo de fierro en derredor de l\ronje que quería
aprovechar el e.mee del río para e~capar y que quedo en él clavado.

'••En el Africa Austral.
2 •• s1c vas non vobls.
3,-En los Eslarl1'B Unidos.

1.-Mucho de lo que está sucediendo en el Sur
de Africa lo habíamos previsto vosotros y yo, lectores·

.
ni' á vosotros ni á m 1' nos l11zo

c•1s0 eI

Gene~al .Toubert y de ali[ ha. venido el principio
del fin; quizás se os ocur:a la ligera. observación de

que siendo probable, (diremos modestamente, seguro), que el her_oico anciano no haya tenido noticia de nuestras md1cac10nes, s1 no, como sabe las
admirables disposiciones que para generales tenernos mis lectores y, sobre todo, mis lectoras y yo,

claro es que nos habría hecho caso. ¿ Y qué le
aconsejábamos? Esto sencilla1:11ente : 11_? pierda V?,
tiempo, mi General, no se disperse \ d. al traves
de todas las fronteras del Orange y del Natal la
línea de defensa, amoutónc-a Yd. sobre r,ady
Smith, haga Vd. lo que hoy ha hecho Lord Roberts todo el mundo sobre un punto, todo boer
sobr; Lady Smith, que de esta "lady" pueda d_ecirse lo que decía Quevedo de la fam_osa Do~a
Dinquindaina.

".Fuimos sobre vos, sen0r.1, 111:i~

gente que sobre Roma, con Borbón por Carlos
quinto."
Aquí hubo un error primordial debido, sin du-

da, á que pareció impolítico no ceder al deseo_de
los orangianos

de apoderars~

del

adan!antmv

Kimberley y de su mayor diamante, la Estrella
del Sur como diría Julio Verne, el fulgurante CecilioRh~desy deaquíresultóque,dividido entre los
dos sitios el ejército republicano no p~do darse un golpe irresistible sobre ninguno de los
dos puntos y hubo necesidad ele formalizar los
asedios y voló el tiempo y se dejó llegará Methuen
al Modder y á Buller al Tugela, casi á la vista de
las dos plazas sitiadas é inmediatament~ hubo necesidad de organizar la defensa de las hn~as de si;
tio en las orillas escarpadas de los dos nos, y asi
pasó la primera fase ele la guerra, la que, á t~do
trance debieron aprovechar los bóeros, la de la mferioridad numérica de los ingleses; en cuanto estos se sintieron iguales en fuerza á los republica-

nos y empujados por la opinión inglesa fríamente
colérica (cólera blanca) á causa de los primeros
desastres comenzaron la serie de operaciones contra las t:opas de cubierta, como los franceses dicen, y de aquí la serie de sangrientos descalabros

de Mergersfontein y Colenso. D~sde ent_on_ces las
operaciones se redujeron á tentativas _casi siempre
terminadas en un fracaso; el hero1smo de los

=·=

Sábese lo demás; diez días de resi.,;;tencin contra
un cerco de artillería que cañoneaba á los boers á
quemarropa y al fin la refl.dici6n á un enemigo tan

noble y cortés como asombrado de la proeza.
Hendido el general orangiano todo cambiaba; el

terrible capricho del asedio de Kimberley sólo hubiera tenido explicación con el asalto y la captura rápida; ahora resultaba todo contraproducente.
Resulta una excelente línea de apoyo, el ferrocarril del Orange á Mafeking, probablemente liberada ya, para invadir por el Oeste las dos repúblicas á través de un terreno bastante doblado, es
cierto, pero mucho menos que el que J¡a sido preciso escalar á los ingleses.
Como tenía que suceder, el General Joubert,
que estaba á punto de hacer sucumbir por inanición y enfermedad á Lady Smith, tuvo, primero,
que debilitarse, erfriando {i un grupo considerable de burghers á soc:orrer á Kronjc, y que ara.;o
no tuvo tiempo de reuníuele; y luego al saber el
desastre del General Orangiano, abando11ó su5 posiciones á lo largo de) Tugela, que nunca J1abrian
tomado los ingleses, y se ha reconcentrado á toda
prisa, cubriendo el ángulo montañoso que forma el
límite del Natal, el '-!.'ra.nsvaal .Y el Orange, y
por donde difícilmente pasara Buller, y ha ido á

ponerse al frente del ejército que se rehace en Coiesberg, frente á los ochenta mil hombres que tiene á mano el feldmariscal Roberts. Si logra reunir allí cuarenta mil hombres siquiera, el avance

inglés quedará contenido.
.
De todos modos, la humillación del amor propio
inglés ha con el uído; i::i deben su victoria á la circunstancia de haber acumulado sobre los republicanos una fuerza que les era s€is ú ocho veces
superior, las defensas ele Kimberley y Lady Smi!h
son gloriosas y admirables. El honor está salvado. ¿ No sería bueno salvar la lmmaniclad, tratando sobre la base ele la independencia de este
puebl¿ holand és ele! Aírica, tan digno, tan admirablemente digno de vivir libre?

=

2.-Todo el mundo ve la fría eficacia con que
los rusos sin decir nada, sin frases ni amenazas,
están aprovechando ]a conccntrñción de 1a energía inglesa en el Sur de Africa, para avanzar s_u

boers entusiasmó al mundo, y el pueblo inglés,

plan tradicional y formidable _de hacer del c~~ti-

muy admirado y muy po~o amado, se sin_tió con

nente asiático una dependenr1a ¡noscov1ta.

flema y orgullo indesmenhdo, s~Jo en me~10 ele la
antipatía universal. Pero de aqu1 todo pQdia resultar, menos la paz; Inglaterra no_ celebra ut~ tra~ado si.no en la tienda de campana de la victoria;
esperar otra cosa, era imposible, por desgr:icia.

I 1enen ya toda el Asia septentrioual y gigantescas líneas férreas realizadas ó por realizar, surcan esta
inmensa zona fría, por donde el golfo de Petchili,

el vestíbulo principal ele la China marítima quedará unido al Báltico; tienen lo principal del Asm

La llegada de los generales m~s notables ele
que podía disponer la Gran Bretan~, al teatro de
la guerra, y la inmensa aglomeración .de refuer-

central es suyo el 'l.1urkestán, organizado militar-

zos en sus manos, hizo comprender bien pro~to

sia, menos por el lado persa. Ahora bien, Pers1a

que el tercer período se acercaba, el de la s?penor.idad numérica de los soldados de S. M. Victoria.
Después de reforzar los dos ejércitos extremos y
de impedir todo movimiento ofensivo en el Molder
y el Natal Lord Roberts pudo formar un ejército
tannumer~socomo cualquiera de losotros dos para

operar sobre el centro seguro de que los boers poca
cosapodríanoponerle. Mientras ta!ito toda la atención se concentraba sobre el vie¡o Joubert en el
Natal en donde Sir R. Buller se rompía la cabeza
contra los "kopjes" que cerraban el paso á Lady
Smith. La línea de defensa era enorme, la aglomeración estaba en los extremos, frente á ciertos

vados del Moclder, se adelgazaba forzosamente y
ahí acumuló el genralísimo un nuevo e¡ército lenta y concienzudamente; cu_ando él mismo se cer-

cioró de que todo estaba hsto, ))USO al frente de
esta cuña de acero al más mtrépielo y decidido de
los generales, á French, y lo lanzó entre Kronje
y la capital del Orange, derecho sobre Killlberley
con 20 000 hombres; el general republicano presintió Ía maniobra, pidió auxilios á ,Toubert, despachó su gran artillería y una parte de su e¡ército
sobre B!oenfon.tein para concentrarse en la se-

y

mente el Turkestán chino está bajo su vigilancia; el mar Caspio ha quedado encerra_do eil Ruha caído bajo la protección del imperio ruso; Rusia se encargará ele facilitarle un empréstito que

EL MUNDO ILUSTRADO

en que se haya la India de hoy, y_ de _la que las,
de la
Edad iredia, que acaban con una tercera narto
de la población de Europa en pocos meses, apenas
dan m1a idea, el ejército en la lnd1a casi sólo puede servir para mantener el orden en una_ P?blamús Iúauhres crónicas de esas ep1dermas

ción siniestramente exasperada. por el ~ufnilllento.

sin esperanza . La lucha en el Afghalllstan puede
ser, pues, favorable á los rusos y dominad~ esta
comarca y su prolongación al Sur, el Beluchistán,.
resultaría que tendrían flanqueada toda la cuenca
del Indo á la que pugnarían ¡,or descender.
Admirables diplórnatas los rngleses, ya que_ no,
han podido evitar lo que en Persm. ha. sucec1do,
tratan de crear á los rusos un terrible obstáculo.
en los mares chinos, y el día que los j~poneses sedecidan á disputar á los rusos la posesión de Co-

rea, contarún con todo el apoyo directo del llllperio británico. Pero el Japón no parece querer morder el anzuelo; el imperialismo tiene sin d1;1da graYÍsimas molestias; es un sistema más glonoso que.

confortable.
De modo que de los pobres boers puede decirse,.
"~ic

non vobis;" creeis defender vuestr~ mde-

YOS

pendeneia, estáis defendiendo la hegemoll!a rusa,
en Asia.

=

3.-i. Por qué decía Lord Rosebery, cuya
polít'c,, según lforley, es el nno de Chamberlain embotellado con "la etiqueta" ele!
liberali•mo, por qué esta guerra con los ,
boers

nos ha

revelado

un

odio general

en-

tre los pueblos civilizados? Xo hay la! oclio; lo.
que acaba de decir elocuentemente Deschanel, el
joven presidente de los diputados en Francrn, _el
flamante académico, es una verdad; el pueblo 1n-

glés es profundamente respetable y admirable. Pero espanta que, al día siguiente de las teorías pacíficas de la conferencia de la Haya, provocase una
guerra de dominación sin una sola. circunstancia

atenuante en favor del gigante que trataba deaplastar al débil.
, .
Nadie ha aprobado en la Europa y la Amer1ca,
sensatas, los insultos y los furores contra el pueblo.
inglés y la venerable dama que lo rige, y que está por encima de todo iI1sulto y de toda'falta derespeto. Pero en los mismos Estados Unidos, tan

ligados hoy con Inglaterra, la opinión de la mayoría se ha colocado resueltamente del lado delos holande,es, al grado de que, el Presidente McKinley, parece resuelto á asumir la amistosa actitud del Presidente Faure en la lucha con España_
Los Estados Unidos pueden hacerlo, les toca
hacerlo, y serían oídos. La pacificación muy laboriosa, pero segura de las Filipinas,

el

creci-

,

I

dado humilde. Además, tenía el defecto de ser al¡¡o

El regimiento estaba en batalla, sobre 1;m repecb.o de la vía férrea, sirviendo de bhrnco a to~o
el ejército prusiano, amontonado enfrente, baJO
ciales no cesaban de gritar ¡ acostaos! pe.ro. nm-

gún soldado querla obedecer y el fiero regm11euto
seguía de pié, agrupado alrededor de su ba.nd_era.
En eae gran horizonte del sol pomente, ele trigos
en espiga y de pa1;tos de ganado, aquella masa de
hombres, atormentados y enrueltos ~u el manto

con una guarnición escasa, que en tiempos nor-

.

/

,

su hijo en nodriza pensando en él sm cesar. Cuan.
'
do el fastidio lo atormentaba, hacía un viaje á Metz
de donde regresaba contento, después de mirar

mer torbellino de un huracán formidable.
El hierro caía como una Jluvia sobre el repech?,

en donde no se ola sino la crepitación de la fusilería el ruído sordo de las gábatas, rodando entre
la fo~&amp; y las balas que vibraban eternamente ele un
extremo á otro del campo de batalla, como las cuerdas tendidas de un instrumento siniestro y rehunba.nte. De tiempo en tiemJJO, la bandera que se alzaba sobre las cabezas, agitándose al viento de la
metralla, perdíase entre el humo; y una ~•o_z grave y fiera, hacia oír, dominando el estrepito d_e
laa armas y las quejas y juramentos de los
dos estas breves palabras: "A la bandera, h1¡os

su bandera., siempre en el
mismo sitio, siempre tranquila, siempre recostada
majestuosamente contra el

muro. Esos viajes que él
verificaba en una sola jornada, hacían nacer en_ su

h~n-

alma el valor y la paciencia; hacíanle soñar con
c-11mpos de batalla, con marchas gloriQsas y ~on las
grandes enseñas tricolores, flotando á lo leJoS, en
las trincheras prusianas. . . .
.
.

mí~s, á la bandera" . ... Entonces un oficial, vago
como una sombra, ágil como una flecha, desapa!·ecía un instante entre la niebla roja; y la heroica
enseña volvía á desenvolver sus pliegues por en-

La orden del día del J\Iariscal Ba.zame, hizo

cima de IR batalla.
Veintidós veces había caído .. . . Veintidós veces
su asta tibia aún fué heredada de la mano de un

rodar por tierra. las bellas ilusiones.

era si no un andrajo glorioso en manos del sar~en-

murmuraban animándose y excitándose con gri-

tos de rahia · '1evantando los puños hacia un punto
ele la ciudad como si sus cóleras designasen á un

(

\

culpable .. . '¡AtrapadleL . . í_Fusilém~sle!. .. Y
los oficiales guardaban silenc10, apartandose del
bullicio. aYergonzados de haher leído á cmcuenta

r

to Hormus, vigésimo tercio abanderado de la ¡ornada.

mil valientes, bien armados aún, aún vigorosos,

miento estupendo del movimiento mercantil quese traduce por un exceso constante en las rentas,.
que pronto permitirán aliviar mucho los impues-

tos y que ha obligado al Tesoro americano, (quetes en sus cajas, substrayéndolos á la circulación),
á poner á la disposición de los banqueros como-

coronel le dijo: '"l1ú tienes la bandera, mi bravo
sargento ; guárdala." Y sobre, su viejo uniforme
campaña, bien pasado ya, a c~~sa ~e 11.1. lluvia
y el fuego, la cantinera sobrec?sJO, al mstante, un

cien millones para dar pá.vulo á las transacciones,.

cordoncillo dorado de subtemente.

&lt;!:

tiene por costumbre de amontonar 1os exceden-

todo es indicio de que el partido republicano,
quedará en el poder, que el tipo oro será el definitivamente adoptado, y que el presidente actual se-

. .

.

Este orgullo, {mico en su vida de hwnildnd, ir-

guió el cuerpo del viejo mi_litar; _Y la costum~re cl_e
andar encerrado, con los

rá reelecto. El imperialismo americano ha triunfado; ¡ que sepan los estadistas ele la nación vecina,
hacer favorable este triunfo á la libertad humana, si no quieren que sea efímero ! Amén.

OJOS

mente con Ja mirada en lo alto, para ver flotar
el fragmento de tela q?e se mantenía en s~1s manos, siempre derecho, siempre fi~~~' por enc1m~ de
la muerte, por encima de la tra1c10n y por encana

de la derrota.
Nadie ha visto, en época alguna, un h~mbre tan
dichoso como Hormus, cuando en los d1~s de ba-

talla tenía el asta entre las manos afirmandola en
su estuche de cuero negro. Ni hablaba ni se movía· y serio como un sacerdote, tenía el aspecto

de guardar ;na cosa sagrada. '!.'oda su vida y toda
su fuerza estaban concentradas en esos dedos que

-&lt;:,.()-s;::,..

Secó sus ojos turbios el villano,

se crispaban alrededor de un harapo glorioso, sobre

Y con paso medroso y vacilante,

el cual rodaban las balas. Sus ojos llenos de fie-

l!'ué á postrarse ante un Cristo agonizante,.

reza miraban de frente á los prusianos, y parecían
deci~: "AtreYeos, pues; ensayad siquiera de venir
á robármela! .. .
Pero nadir. ni aun la misma muerte lo ensaya-

Símbolo eterno del tormento huma.no.
-"Piedad, Señor!"-Su labio palpitante
Por decir su dolor pugnaba en vano;

Y extendió el Cristo su llagada mano
Y brilló la piedad en su semblante.
-"Señor, venganza!"-En la profunda he-

(rida,
Abierta en un costado, una encendida
Gota de ,sangre apareció ... El villano
Sonrió entre las sombras . .. En sus ojo~
Ilabía extraños resplandores rojos
Y una ancha daga en su crispada mano.

II
El tal sargento Hormus era un viejo tont?, que
casi no sabía ni escribir su nombre y que hab1a em-

leado veinte años en ganar los galones _que_ adort.ba.n la manga de su casaca. '!'odas las miserias del
expósito y todos los atontamientos del cuartel, se
reflejaban en su frente baja, e? su espalda abovedada por 'el saco, en su rostro mconsc1ente de sol-

la orden del Mariscal que los entregaba sin combate al enemigo . ..
· Y las banderas? preguntó Hormus palideciendoG • • • Las banderas también han sido embargadas con los fusiles, con el resto de los equipajes,
con todo ....
¡Ha ... Ra ... Rayo de Dios! ... -balbuceó el
pobre hombre- ... En todo caso, aún no tendrán
la mía . .. Y ligero como una bala, se echó á correr
hacia la ciudad.

baJOS, se carnlno de::¡-

de entonces en el hábito de marchar orgullosa-

HOCSIGNUM.

1,!na _mañana,

Hormus vió al despertarse, mucha agitación en el
campamcnt~. Los soldados, reuniéndose en grupos,

moribu.'ndo por u~ valiente que volvía á levantar-

la. Y cuando, ya por la noche, lo que quedaba del
regimiento-un puñado de hombres apenas-se
batió lentamente en retirada, aquel pabellón ya no

donde rodaban los cañones sin dirección y donde
las primeras tropas del mun~o desmoralizába?-'e
por el ocio y por la falta de nveres y de noticu1~,
mu riendo de fiebre y fastid10 al pie de sus fusiles.
,
Ki los jefes ni los soldados cretan ya en cosa.
alguna; sólo Hornrns guardaba aún la confianza.
Su harapo tricolor le hacía creer en todo; y 1111entras él Jo sentía {¡ su lado estaba seguro ele que nada se había perdido. Desgraciadamente, como ya
nadie se batía el coronel guardaba las banderas
en su casa mis~a, en un barrio de Metz, y el ~rav~
subteniente vivía como una madre_ que tuviese a

inmenso de la humareda confusa, tema el aspect_o
de un rebaño sorprendido á campo _raso en el pn-

tarla de ferrocarriles que, 1igados con los rusos,

males llega á 75,000 soldados blancos y 15,000 indígenas, sin contar las gua1dias de los reyezuelos;
en el estado espantoso de hambre y de peste

1

el bosque. Se fusilaban á ochenta metros. Los ~fi-

le permita pagar sus deudas á Inglaterra y de dole harán formar parte económica y pronto militar de la gran Rusia; la gran Ru•ia conquista
así el derecho de asomarse por el ¡rolfo de Oman al
mar indico, su ilusión más cara. Duefi? ó semidueño de Persia, que borda el Afghamstán y el
Beluchistán que lo separan de la India, el imperio
del Tsar puede pensar en seguir pacíficamente su
absorción; á dos ó tres jornadas ele Ilerat está
ya; dueño de esta población, la toma de posesión
del Afghanistan entero será la consecuencia : el
part:do joven en Inglaterra (antes de la guerra
boer) ha asignado los alrededores ele Kandahar y
de Kabul como el escenario ele las luchas futuras,
y están resueltos á disputar-palmo á palmo_ el Afghanistan á los rusos; dadas las actuales circunstancias no lo podrían hacer. La india cuenta hoy

tartamudo; más para ser abanderadó no se necesita
gran elocuC'n&lt;:ia y la misma tarde de la batalla. :;u

ba. Después de Borny, después de Gravelotte, después de las batallas más terribles, la bandera continuaba su camino, deshecha, agujereada, transparente, llena de heridas; mas era siempre el viejo

Hormus quien la llevaba.

III
Después. . . llegó Septiembre, el tjército eit
J\Ietz, el bloqueo, y esa larga parada en el fango,

IV
rrambién en Metz la animación era inmensa. Los

guardias nacionales, los guardias móviles y los burgueses, se agitaban gritando; las diputaciones recorrían las calles vibrantes y precisadas, dirigiéndose á la casa del Mariscal.-Hormus no veía nada,
no oía una palabra; hablando consigo 1nismo, subía
á grandes pasos la calle de Faubour_g.
¡Robarme mi bandera!.. . ¡Pues no faltah
más .. . ¡ Acaso es posible robar una bandera!. . . .
¡ Acaso tienen derecho!. .. Si les quiere dar algo
á los prtt!=:ianos, que ]es dé lo suyo . . . sus carrozas
doradas, su rnj illa magnífica traída de México ...
Pero mi pabellón ... El pabellón es mío .. . El pabellón es mi dicha, mi fortuna . Y yo prohibo terminantemente que lo toquen!
Todas estas frases incompletas, estaban cortada,
por la marcha y la tartamudez. Pero en el fondo,
él tenía su idea; una idea bien firme, bien precisa:
tomar la bandera, llevarla flotante al seno del regimiento y pasar luego sobre el vientre ele los p,usianos con todos los que quisieran seguirle.
Cuando llegó al fin de su camil10, ni siquiera le
dejaron entrar. El coronel, furioso también, no
quería recibirá nadie ... Pero el viejo Hormus no
entendía así el asunto, y jurando, gritando y empujando al plantón, "mi bandera, decía, dadme mt
bandera!" . . . Al fin se abrió una ventana.

�EL MUNDO ILUSTRADO

¿ Eres tú Hormus?
Si, mi coronel, yo . . .
Todos los pabellones están en el arsenal. . . no
tienes necesidad sino de presentarte ahí para que
te den un recibo.
-¿ Un recibo r . .. ¿Para qué?
- Es la orden del Mariscal ...
-Pero ... coronel. ..
-¡ Déjame en paz!. .. Y la ventana se cerró.
El viejo Hormus vaciló como si estuviese borracho y repitió entre dientes :
-¡Un recibo ... Un recibo!
.Al fin, púsose en marcha, por segunda vez, no
pensando sino en que su bandera estaba en el arsenal y que era necesario volverla á ver, .!Ostara lo
que costara.
V
Las puertas del arsenal estaban completamente
abiertas para dejar el paso libre á los carros prusianos, que esperaban su cargamento en el patio inmenso. Hormus 8intió, al entrar, que un escalofrío
agitaba sus nervios. Todos los demás abanderados,
cincuenta ó sesenta oficiales, silenciosos é _indignados, estaban allí. . . Y todos aquellos hombres
tristes, con las cabezas desnudas, agrupándose detrás de los enormes carros sombríos, daban á la escena un aspecto de entierro. La lluvia aumentaba la
emoción de tristeza ...
Los pabellones clel ejército de Bazaine estaban
amontonados en un rincón, coníundiéndose sobre
el suelo fangoso. Xada má3 terrible que el espectáculo de esos fravnentos de rica seda, pedazos de
franjas de oro y de astas destrozadas, arreos gloriosos echados por tierra y manchados de lluvia y de
lodo.-Un oficial de administración los iba cogiendo, uno por uno; y al nombre de su regimiento,
pronunciado en alta voz, cada abanderado se acercaba para recojer un· recibo. Derechos é impasibles, dos oficiales prusianos vigilaban el cargamento.
¡ Y vosotros os ibáis así! ¡ oh santos girones gloriosos! desplegando vuestros agujeros y barriendo
tristemente la tierra, como banda de pájaros que
t uviese las alas rotas! ¡ Vosotros os ibáis con la
vergüenza de las grandes cosas humilladas y cada
uno de vosotros se llevaba un pedazo de la Francia!

El sol de las largas jornadas dejó su sello entre
vuestras arrugas marchitas . . . Vosotros guardáis,
en las marcas de las balas,
el recuerdo de muchos
héroes desconocidos, que
cayeron muertos al azar,
bajo vuestras franjas tricolores!. ...
Y a llegó tu turno, Hormus. . . . Ahí te llaman ..
Ve á buscar tu recibo.
¿ 8e trataba de un recibo, cuando una bandera
francesa, la más bella, la
más mutilada, la s1_1ya,
estaba delante de '8us
ojos?.. El viejo sargento se
figuraba estar aún allá arriba, de pie sobre el repecho de la vía férrea ...
Su ilusión le hacía oir el
canto de las balas, el ruido
de las gábatas que rodaban y la voz robusta del
coronel : "A la bandera,
hijos míos, á la bandera" ..
L u e g o s1:1s veintidós
e-amaradas muertos, y él,
vigésimo tercio abanderado, precip\itándose á su
vez para levantar y sosl.€ner el pobre pabellón que
vacila, falto de brazo .....
¡Ah! ese día había jurado
defenderlo, gua.rdarlo hasta la muerte .. Y ahora ..
Sólo de pensarlo toda la
sangre del corazón le
subía á la cabeza ... Ebrio,
sin sentido, lanzóse sobre el oficial prusiano, arrancándole· su enseña
idolatrada para agitarla de nueyo entre ~us manos;
para levantarla aún, bien alta, bien recta y para
gritar: ¡ A la ban ! . . . . Pero su grito fué cortado
entre su garganta ... y sintió temblar el asta que
se le escapaba de sus manos ... En e,;e aire malsa-

J)aderewski
Ejemplo de lo que valen la
laboriosidad y la constancia para llegar á la perfección, es indudablemente el célebre pian.isnista que solo por dos noches
consecutivas, la de ayer y 111 de
hoy, provocará la admiraóón
de los "amateurs."
En las notas biográficas que
referentes á él hemos recogido,
las dos circunstancias dichas
resaltan en todos sus actos y lo
caracterizan ..
Paderewski nació en Podolien el 6 de Junio de 1859 y 120co ó nada interesante se sabe de
su infancia. Es más, hace cuatro años todavía, su fama de
magnífico pianista no era universal, como hoy ha llegado á
ser.
.A la edad de 12 años ingresó
al Conservatorio de W arsaw,
donde estudió armonía y piano;
revelaba desde luego buenas
dotes y una dedicación asombrosa para cultivarlas, así es
que no tardó en hacer progresos.
Deseando ampliar sus conocimientos pasó á Berlín donde
continuó estudiando en la Nueva Academia de Música. En
1879, cuando solo contaba 20
años, fué nombrado Pro~esor
de Piano del Conservatorio de
W arsaw, donde comenzó sus

:Jg,¡acio

J .paaerewsk1: célebre pianlsfa.

Domingo 11 ~e Marzo de 1900.

D~~go 11 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

NUESTRA l\lfETRÓPOLI.
LA CIUDAb TRABAJA.

•

Y el trabajo de las ciudades está muy lejos de
parecerse
á ese otro trabajo, rudo tal vez y fatigan-&lt;:::,,()~
Una ciudad, es siempre un símbolo de trabajo, te, pero sosegado y plácido, que se desarrolla en
y en las metrópolis la intensidad del trabajo es los campos, c1be las rubias sementeras,, á la luz
mayor, porque la competencia, con su poderosísi- amplia y vivificante del gran sol que remueve las
entrañas de la generosa tierra y fermenta las salubres emanaciones de la vacada. El trabajo de las
ciudades es un trabajo nervioso y febricitante,
una lucha material, en que el vencedor no puede
ocultar nunca su victoria, ni el vencido su derrota. Es un trabajo que suele pasar por sobre miHares de cadáveres, que suele ir tronchando ilusiones
y esperanzas, que va caldeado por las pasiones más
intensas y que de las frentes fatigadas no arranca
gotas de sudor, sino gotas de sangre!
¡ Ah, las ciudades! Cuando Emilio Zola quiere
encerrar tantos gritos del alma en una exclamación seguida de un punto admirativo, hay quien
finje no entenderle, hay quien se acuerda irónicamente de las "palabras, palabras, palabras" del
príncipe danés. Y sin embargo, cuántas veces dice más un punto admirativo que una docena de
páginas retóricas! Y al pensar e~ el trabajo de
las ciudades, al pensar en la ruta que sigue, al
pensar en el enorme ejército de vencidos y de
desertores de esa cruenta lucha, no hay nada que
sintetice tanto la impresión que experimentamos,
como la lacónica exclamación del viejo maestro
mo aguijón, impulsa á los hombres á multiplicar naturalista: Oh, las ciudades!
ta femenina prende blancos delantales sobre las
·sus esfuerzos para poder triunfar y vivir.
morbideces de su busto ... Porque en nuestra MePero basta de digresiones y vamos al grano.
Desde que los primeros fulgores del sol, des~*~
trópoli ya la mujer trabaja, y á fe que no es ese
'pués de haberse detenido por breves instantes soLas máquinas despiertan con el día y á los pri- uno de nuestros menores progresos.

no, en ese aire de muerte que pesa terriblemente
sobre las ciudades rendidas, la bandera µo _podía
flotar. . . Nada de orgulloso, nada de fiero podía
vivir ahí ... Y el viejo Hormus cayó fulminado ...
ALFONSO DAUDET.

estudios y permaneció en ese puesto hasta 1883,
fecha en que emprendió una serie de viajes y dió
sus primeros conciertos en Slavonia, Rumanía.,
Austria y otros puntos.
Poco tiempo después fué nombrado Profesor del
Conservatorio de Strasburgo y en este emplo
tuvo un raro rasgo de modestia que puede servir
para Yaluar su amor al arte y su talento: en Viena
llamaba entonces la atención el maestro Leschetitzky, y Paderewski reconociendo su mérito, renunció su puesto y fué á Viena con el fin de pedir
al afamado músico lo admitiera como discípulo.
Siete meses de constante estudio fueron basrnntcs parl que el maestro asegurara á Paderewski
que su ejecución se había perfeccionado; pero esto
no obstante, fué hasta 1887 cuando se presentó
ante el público de Viena, que lo mismo que el
de París en 188&lt;l lo aplaudieron con verdadero
frenesí.
Fué por este tiempo cuando recibió una decepción : emprendió un viaje á Londres y aquel pueblo que no acoje con entusiasmo sil10 á los artistas
que ra conoce,_ lo recibió con tal frialdad, que en
~l pr1mer concierto que dió, las entradas alcanzaron la ridícula suma de 300 marcos. Tal vez esto
éxcitó el a~or propio de Paderewski, pues siguió
da~do conciertos hasta que su mérito fué reco'loc1do y tanto, que hoy es el artista predilecto de
la aristocracia dondinense.
. En cuan~o á sus aptitudes, asegúrase que no
tiene nrnl mterpretando la música romántica de
Chopin; como compositor muchas ele sus piezas
han alcanzado éxi~o y en cuanto á su carácter de
boca e~ boca co:ren anéc_dotas que lo presentan
como tipo exepc10nal : cmda extremadamente de
su larga y esp~sa_ cabellera, consagra al estudio
~uchas h~ras d1a~1~mente; cuando viaja lleva consigo un piano mmrntura y en él estudia durante
la travesía.
~

_bre las torres y las cúpulas, se desparraman á lo
largo de calles y de avenidas, el trabajo general
€mpieza en la metrópoli y va desarrollándose esa
"ca.za al dollar," que Mark Twine ha descrito con
tanta maestría.

meros clamores matutinos se funden los gritos del
vapor, gritos que convocan al trabajo, diario, monótono y metodizado, que, á pesar de su monotonía, es tal vez el menos torturante y el que deja
más tranquilidad al espfritu y más dulzura al corazón.
•
Las fábricas se abren y por sus anchas puertas penetran el enjambre de obreros. Van ellos
decidores y bromistas, ellas frescas y de buen humor. La brisa de la mañana los anima, les azota
la sangre y les vela por unos instantes la perspectiva de todo un día de labor cansada que entumirá
sus miembros y pondrá sobre sus párpados vendas
de plomo. Eso vendrá después : pero, por el momento, solo los anima el goce de vivir y hasta el
pito fabril les sabe á saludo de bien venida .Penetran todos y acuden á sus puestos .
Poco á poco las risotadas van apagándose, la labor empieza y la ri,a y la labor no se '·llevan" muy
íntimamente. El rún-rún de las máquinas y el rítmico golpear ele los mazos reinan ahora, únicos J
solos, en los grandes edificios industriales. Y así,
hasta que las sombras de la tarde luchan con el
sol y lo vencen ..
' Las planchas de madera, que durante la noche
han cubierto la tersura de los escaparates, van ca!·endo una á una, movidas por manos de mozos soñolientos. Y en los escaparates aparecen las mer, cancías, artísticamente dispuestas-(es un arte
arreglar escaparates)-mientras adentro, en el almacén, la escoba entona su cotidiana oración susurrante y la gente de mostrador cambia la chupa
de calle por la de trabajo. Aquí y acuyá una 11ilue-

. Védlas cómo marchan por las calles y plazas, batiendo el asfalto con rítmicos taconeos. Van de
prisa porque van al trabajo. Bajan la mirada, porque, á veces, un choque de miradas paraliza y retarda el paso, y es preciso llegar al almacén á hora fija. Si algún audaz se atreve á atravesarse en
su camino_ y di;rigirlas_ uno de esos madrigales de
este prosaico fm de siglo, ellas le miran con ceño adusto y su mirada parece clamar: ¿ Qué, no
ve ustecl que yo trabajo?
Dejadlas que pasen : no detengais nunca la marcha de una de esas damitas que trabajan. Su tra-

�Domingo 11 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Dommgo 11 de Marzo de 1900.

bajo mismo os demuestra que no quieren que detengáis su marcha. Es preciso respetarlas.
En todos los transeuntes matinales se advierte
una actitud febricitante: los domina la idea de llegar pronto. Cerca de los edificios gubernativos
bulle el enorme enjambre burocrático. Se compone de algunos viejos y de muchos jóvenes. ¡ De
muchos jóvenes, por desgracia, que al resignarse al
pasar la vida frente á un escritorio cargado de
minutos, confiesan elocuentemente su cobardía para la lucha, y no pocas veces también su impotencia!
Y en la plaza principal, obligado centro de la
vida metropolitana, afluyen los tranvías, que al
trotar de las mulillas ó al impulso poderoso de los
"troyers," acortarán distancias y economizarán
tiempo, que en la ciudad, más que en ninguna otra
parte, es dinero acuñado. ,
El enorme hormigueo urbano, es por sí sólo,
símbolo de trabajo. Todos Is rumores, toclos los
movimientos significan trabajo. Y el clía en que
ese trabajo se interr~mpiera, la ciudad, con sus
pompas y sus galas, vendría abajo como un enorme castillo de naipes.

"Para comprender bien
el carácter del edificio,
conviene recordar que en
· 1889 el pabellón de México era una ve.rdaderal
curiosidad en el campo ele
Marte. De la manera más
sujestiva recordaba el arte
antiguo rle aquel país
antes de la Conquista
espaJi.ola y era más que
un pabellón, una manifestación patriótica que
hacía México ante la faz
del mundo entero en aquel
monumento que el país.
elevó, como lo proclama
el seJi.or Peñafiel, "á la
gloria del más bravo de
aztecas,, Itzcoatl, y á ~a
del más infortunado de
sus defensoreis, Cuauh temoc ."
"El programa del señor
.Anza, e3 hoy enteramente
distinto. Hace once afi.os
se nos presentaba la glorificación del pasado, y
hoy, }léxico quiere hacernos apreciar su presente,
constituído por un rápido desenvoh·imiento económico que ha entrado
en un largo per íodo de
paz, de progreso y de
prosperidacl."
"El edificio está construído según el estilo neogriego tan preferido en el
:;egunclo imperio; es am-

-&lt;;::,,*-&lt;:::&gt;-

1

•

Los trabajos especialistas imprimen á determinadas calles una fisonomía particular. La comunidad de intereses expontáneamente, estrecha y crea
centros. En México hay varios barrios que recuerdan los viejos "gremios" de los tiempos pasados.
rna doble paralela de calles, desde Cadena hasta Don Juan Manuel, está ocupada por el alto comercio, cuyas transacciones se hacen generalmente sin tener la mercancía á la vista, por ese alto
comercio, cuya sola mercancía es muchas veces el
dinero mismo.
Es el barrio de los bancos y de los banqueros.
Por las aceras cruzan y recruzan los corredor es.
Es un banio que "hw'!le á riqueza." Se oye
el tintineo de los pesos y se ven muchas carteras
henchidas de billetes. En las calles estacionan lujosos trenes : es Mercurio que va en coche. Muchos
iberos y muchos alemanes.
Por Jesús, se encuentra, en cambio, el comercio al por menor. Quincallería, mercería, jarciería
y otras "ías" que surten las tiendas provincianas.
Llegan los compradores cubiertos de anchos sombreros y sonando los pesos dentro de sus "víboras"
de cuer o.
En Cordobanes, el aspecto cambia : son aquí señores ataviados de negro, de sombrero alto, que
llevan debajo del brazo grandes carpetas atestadas de documentos y de expedientes. Es la calle de
los Notarios, de los abogados. Está allí el Palacio
de Justicia: allí se pleitea y se discute. Todo el
mundo se conoce, todo el mundo se sonríe. Es la
sociedad en manos de Digesto. Y hay en las miradas un aire de triunfo, cuando dos ele aquellos señorones se cambian un "¡ Buenos días, compañero!"
En la Encarnación y San Ildefonso, los e.-.tudiantes. Ese es nuestro "barrio lattno," pero sin
Musettas ni Mimís, y de ese hemos de ocup1rno;;
en otra ocasión.
Hemos visto que la ciudad trabaja incesa'ltemente. Desde el albañil que sube un ladrillo apoyándose en peligrosos andamios, hasta el potentado que en muelle carruaje acude al Banco á trocar un cheque por un fajo de billetes.
Pero hay dos castas de trabajadores netamente
metropolitanos, exclusivamente metropolitanos,
floraciones genuinas de las grandes ciudades : los
trabajadores callejeros y los que trabajan para diversión de los otros.
A los primeros pertenecen los limpia-botas, los
papeleros, los billeteros, los revendedores, et'.!.
Esos viven precisamente de las grandes muchedumbres urbanas, esos son metropolitanos hasta 1a
médula del. .. alma.
Y los segundos, son los actores teatrales, los g ue
trabajan cuando los demás descansan, los que comen con la risa de los otros, como los dentistas
comen con los dientes de sus semejantes. Y el trabajo de ellos es rudo: ensayos, estudios, repeticiones y desveladas. ¡ Parece increíble que todavía ''el
teatro" anide en tantas cabecitas romántica~!
Queda otro curioso grupo de trabajadores: los
periodistas para quienes no hay día ni noche, hora ni minuto; para quienes la vida no es más que
un alineamiento de " columnas" ... .
Pero punto final, porque estas ya son intimidades.

()scar J(erz.

EL PABELLON DE MEXICO
EN LA EXP0SICI0N DE PARIS

He aquí cómo se expresa un periódico parisiense
al referirse al l'abellón de
de M.éxico:
"Al desembocar del
Puente del "Alma; sobre
la margen izquierda del
Sena y frente á las oficinas del Comisario General de la exposición, el
Pabellón de :México se destac¡t admirablemente entre
el grupo de lo:; otros edificios extran_jeroi;.
"La 'superficie del terreno que ~e ha eonee&lt;li1lo
á 1.Iéxico eR relativamente
BOSQUE DE BOULOGNE.,•Monu.mento erigido á la memoria del ingenieroD'Alphand, á quien se daba el nombre de •• la Embellecedor de Pa.r1B"·
vasta, liO metros, l y su
arquitecto señor Anza, no ha podido sacar mejor plio, sus departamentos están bien distribuídos:
partido del fraccionamiento he&lt;'ho.
y cabrán perfectamente numerosos objetos.

~*

es invencible el soplo de tus encantamientos;
abriste las cién puertas del dulce Paraíso
y entró el desordenado tropel de pensamientos.

¿ No viste á nuestras almas sentir con tus ternezas,
orar con las piadosas plegarias que tú rezas,
tener sobre los hombros la cruz de tus dolores,
reír con tus placeres, llorar con tus tristezas,
crisparse con tus odios, amar con tus amores?
Oh, Aurora, oh, Maga, oh, Reina, oh pálida heroina
de todos los dolores, oh intérprete divina
del regocijo sano del burlador risueño .. . .
¿ Verdad? De la fantástica y ardiente Palestina
viniste; de la Tierra Sagrada del Ensueño.

..Cu1"s

~mm.~¡
1

j)ara )YÍaría ~uerrero.

En la sutil maraña de agudos diECreteos,
sobr e las bordaduras de hermosos galanteos,
entr e la plateresca retórica efectista,
en la pomposa urdimbre de rancios devaneos
sentimos cuál se prende tu corazón de artista.

Viniste de la Tierra Sagrada del Ensueño;
del mundo imaginario y ardiente, del risueño
país azul que baña de sol la Fantasía;
de donde surge el canto, de donde brota el sueño,
de donde el bien florece, de donde nace el dí-a.

Tú alientas en aquellos maravillosos seres
que llevan luz, ternura, virtud, amor, decoro;
te conocimos antes de que llegaras; eres
la 1!iáfana silueta d~ todas las mujeres
que cr eó el sublime sueño del gran siglo de oro.

Del I deal, Señora. Tú patria es esa; vienes
d€ nuestra misma patria. Y bien, aquí, nos tienes
~arfados de tributos que nuestro amor te entrega;
a ti nos acercamo~ por coronar tus sienes
con rosas de los bosques americanos : llega.

. . ... Y bien, he aquí, Se1iora, que partes; en buena hol'n,
,; Hegresarás en breve? Dices que sí, Señora
con tu genial cabeza de pensa.ti va Palas.
Si cae la noche, mientras que vuelves tú, la Aurora,
$e cerrarán las flores, se plegarán las alas.

Planta tu tienda de oro, reposa en nuestros la.res,
desciñe tus cabellos, y escucha los cantares
de bienvenida que alza la Juventud en coro;
descansa, peregrina de los celestes mares,
desciñe tus cabellos bajo la tienda de oro.

Alza tu tienda de oro, oh amada peregrina!
recoge tus cabellos y cese la divina
fábula milagrosa que le aprendiste al Arte;
no temas por el nido, traviesa golondrina;
¿ Regresarás en br eve? No nos olvide~; parte.

Reposa y habla; míranos en tu redor, atento~,
tu voz es un susurrro de música soñada;
que aduerman nuestros vagos y tristes pensamientos
tus épicas historias, tus milagrosos cuentos,
tus fábulas de hechizos, divina Scherezada.

¿Regresarás? Te esperan los soñadores; ellos
alzan tu tienda de oro, recogen tus cabellos,
y escuchan por vez última tu d ulce voz soñada.
Y á tí tienden los brazos y cargan tus camellos
y te repiten : torna, divina Scherezada.

Te conocimos antes de que vinieras; eres
la diáfana silueta de todas las mujeres,
que cruzan por la vida, serenas y triunfales;
artísticas visiones, esplendorosos seres,
encarnación de excelsos y santos idea_les.

Eras el Arte. El Arte, la luz, la poesía,
lleg-abas de los mundos de donde nace el día;
y del infolio abierto, de páginas polvosas,
se alzaba tu figura, como una Epifanía,
cantando en viejos versos, leyendas dolorosas.
Blanca, impalpable, pura, remota é imprecisa,
como girón de nube que desflecó la brisa,
delante de nosotros cruzabas por la escena,
trayendo á flor de labio la antigua y fácil risa,
la de Moreto y Tirso, la risa casta y buena.
Y tú lo viste-¡ oh Maga!-lo que tu genio quiso
en un instante pudo lograrlo; era preciso;

l'abellc!11 de lll6:rlco en la Ezpo1Jici6,n de l'arl1J.

Oh resucitadora, tu majestad es rara;
encier ras un misterio; del numen que te ampara
sólo los escogidos la inspiración reciben;
no ha muerto la Riquelme, no ha muerto Baltasara,
en todas tus brillantes metamorfosis, viven.

g. lfrbiqa.

Y recordamos ese perfume que tú exhalas,
y esa genial cabeza de pensativa Palas,
y esa sonrisa, y esa radiante alma sonora;
pasaste abriendo flores y despertando alas ..... .
dí tú, si no habíamos de conocerte, Aurora?

'.

~;;;ll~ll..

EL MUNDO ILUSTRADO

:r;.
·;~

En auras de cariño y admiración te envuelves,
y partes, y nos dejas, y partes y resuelves
huir hacia otro mundo, mejor y más risueño;
,.l ~ allí no torna nadie, y tú dice,: que vuelves ..
que vuelves de la Tierra Sagrada del Ensueñ,).
Febrero, 27' de 1900.

. Como un homenaje á María Guerrero y un r ecuerdo dé la
lmllante temporada dramática, por ella iniciada y seo-uida con·
tanto brío, "El Mundo Ilustrado" consagra cuatro páiinas á la
solemne velada, que en honor- de la primera actriz española se
efectuó en el Conservatorio Nacional el 27 de Febrero últ~o
y publica las piezas literarias ahí recitadas que pudo obtener.
'

�Domingo 11 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUST RADO

Quién habrá que nos demande
cuentas por mimarte!. . . Dí,
no eres noble? no eres grande?
pues en la patria del Ande
nos gustan almas así!
BAL B I NO D Á V ALOS

Todo es grande aquí, señora;
los volcanes, el verjel,
las tinieblas y la aurora:
si este. suelo te enamora,
quéflate, cabes en él!

fi )Ylaría ~uerrero

Si es ala tu pensamiento,
si es ala tu divagar,
si es ala tu sentimiento,
quédate, que nuestro viento
es ancho para volarr

fimado )Yervo.

A MARÍA GUERRERO.
Hay una voz que proclama
esta ley al orbe fiel :
"Aura, haz tu oficio, embalsama,
mujer, haz tu oficio, ama,
flor, haz tu oficio, da miel!
"Sol, haz tu oficio, levanta
el palio rey de tu aurora
sobre la montaña santa;
alondra, haz tu oficio, canta;
paloma, haz tu oficio, llora!"
"Artista, haz tu oficio, yerra
del mundo por la extensión,
pues que J ove te destierra,
moviendo sobre la tierr~
cerebros y corazón."
Gran verbo, á cuyos rumores,
á cuyo in.flujo inmortal,
las auras riman olores,
la mujer difunde amores,
el cáliz forja el panal;
El sol quebranta los gonces
del orto, irisa las brumas
y hace que alienten entonces
la esquila, alondra de bronces
y el gallo, clarín de plumas;
El río, crencha de plata,
iris real que se mueve
y en cristales se desata;
el clavel, boca escarlata,
y el lirio, boca de nieve;
El nido, mágica poma,
la fuente, arpa diamantina,
ó espejo á que el cielo asoma;
la flor, astro con aroma,
y el astro, flor que ilumina.
Gran verbo! .. _ Tú, mi señora
quisístelo obedecer
'
y con tu voz seductóra,
dijiste :-"Pues soy aurora
mi oficio es amanecer."
Y errando de clima en clima
. tu esplendor
'
a' nos vmo
y niéxico te sublima,
porque tú ei:es una cima
y aqui se empolla el condor.

Quédate sin sobresaltos :
nuestro azur, do va tu anhelo
te bañará en sus cobaltos: '
quédate, estamos tan altos,
que puedes besar al cielo.

Poesía.pronuncia.da por su autor en la velada
que en honor de la eminente actriz se
verUl.có el 27 de Febrero en el Teatro del Conservatorio llfacional de lll:1isica.

·1

Del infinito es vecino
nuestro valle; 1tquí t u historia
excelsa será y tu sino,
y ahorrarás mucho camino
para llegar á la gloria!
~

Es muy bella la creencia
que arrmas tú en el p1 oscenio,
de que, mas que á la conciencia,
Dios se asoma á la existencia
por las ventanas del genio.
Allí donde un genio, en pos
del aniut'tipo va, ahí
Dios y el genio están, los dos
en uno; si el genio es Dios,
Dios, señora, vivé en tí.
Y en tí vive de manera

,1u~ L·n mostrarse tiene e.•t; ,c.fü:,,
cual se muestra en la ancha esfera·
cual se muestra en la quimera,
'
que es la novia del ensueño!
~·~

Enaltecer la emoción
ó enlazar mil emociones
en haz vivo de pasión,
y fundir mil corazones
en un solo corazón;
Hacer al verso vivir,
hacer ai rrilmen soñar
y al espíritu sentir
y á los labios sonreír,
y á las pupilas llorar;
Dar ímpetu al Ideal
que arrastrándose camina,
esta es misión que no ha igual :
divina, hidalga, inmortal;
hidalga, inmortal, divi~a!
Esto es, señora, crear;
esto es decir: "levantáos!"
al indolente pensar;
esto es, señora, incendiar
con r elámpagos el caos!
Tu gloria excede á la glorie.
de los héroes que hoy enlaza
nuestra enseña de victoria.
Ellos son flor de una historia; ·
tú, eres flor de nuestra raza.
~~

¿ Fué una ilusión? .. . quizás que suelen ellas
de quien las sigue en su trayecto errante,
con su fascinación, en un instante,
el alma transportar á las estrellas.

No ves que venció tu a:fá11
los prejuicios! recelos
· de ayer, y umdos ~stán
más que nunca m1 :Morelo:;
y tu trágico Guzmán ?

Mas, verdad ó ilusión, cuando la fama,
de vuestra gloria, paladín ufano,
anunció que aprestaba el mexicano
su homenaje á la artista y á la dama;

No ves que con pompa igual
se juntan en pabellón
opulento y fr~terna!,
t u castillo y m1 nopa~
y mi águila y t u león?

el júbilo traspuso los reales
límites de la vida, tendió el vuelo
é invadió el misterioso y alto cielo
que habitan las criaturas ideales.

Son más hermanos ah11 rn
por tí, la hosca cimitarra
y la macana, señora;
el águila voladora
y el león de fipra garra;

Yo, por ventura, hallábame cruzando,
en alas de poéticos ensueños,
una región poblada por los sueños
del Fénix inmortal, de Lope, cuando

E igual pesan en el fiel
que tanto amor mide y suma,
nuestro escudo y tu cuartel;
la mitra de Moctezuma
y las joyas de Isabel.

gallarda, hermosa, fresca, deslumbrante
á la postrera claridad febea,
reconocí entre muchas, á Finea,
por parecerse á vos en el semblante.
La niña angelical, ya nada boba
desde que Amor transfigurarla pudo
dándole, á su malicia, ingenio agudo,
y á su belleza, idealidad que arroba;

~

Marquesa, tú que un destello
luces de ar te soberano,
tú que llevas en el cuello
el toisón de blanco vello
del ingenio castellano.

atenta y señoril, cual quien escucha
aconsejarle cuanto hacer ansiab~
oído y blanda voluntad prestaba
con grande anhelo y complacencia mucha.

La de perfil que es blasón
arcaico, porque atestigua
tu arcaica contemplación:
Un perfil de reina antigua
de un antiguo medallón;

No por tenaz y caprichoso empeño
ni rencorosa emulación secreta,
sino cual hijas, todas, del poeta
que más honra al teatro madrileño,

Cerebro que tanto puedes,
maga de un país tisueño
que nos repartes mercedes
de alteza .. . No me concedes
que te regale un ensueño?
Y encedora, tus preseas
nos deslumbran con su alarde
de luz, porque son ideas ... .
Marquesa, que Dios te guarde!
Artista, bendita seas!
Febrero 27 de 1900.

la vocinglera turba repetía
que si á la Boba preferís, señora,

Oyeme, gentil amiga,
pues lo requieren de mí,
lo que las damas de aquí
me demandan que te diga.

,.

Te saludan, claro está;
y te admiran ¡ qué bobada!
Si no he de contarte nada
que tú no lo sepas ya.
Dicen que mucho me quieres
y yo lo vengo á creer :

crédula~ usaban ser
en mi t iempo las mujeres.

¿ No una vez, mi fe completa
en el maestro tirano

y son tantas las prendas que atesora,
gracias á vuestra noble simpatía;
la dama Boba, ingenua, sin cultura,
parlera como alondra en la campiña,
con su lenguaje natural de niña
animada de alegre t ravesura;
la Boba misma enviaros debería,
cual t ributo á que sois merecedora,
el parabién que todas, ¡ oh! señora,
dirigiros clamaban á porfía.
Sonrió pensativa la doncella,
tendió hacia el horizonte la mirada
y la clavó en la luna plateada,
que asomaba su faz radiosa y bella.
Dejó, por breve espacio, sus pupilas
inundarse de luz, evocó en manso
y dulce arrobamiento de descanso
la emoción de otras épocas tranquilas,
y del rojo botón de aquella boca,
abriéndose los labios purpurinos,
brotaron mil conceptos peregrinos
que fuera el recordar jactancia loca.

¿ Qué dijo del amor; qué de su fuego?
¿ cómo explicó su poderoso influjo
y la inquieta emoción que la sedujo
á amar con un candor extraño y ciego?
Lo ernuché, sí, y aún guarda mi memoria,
cual de lejana música perdida
que, en la noche esparciéndose, trepida
errabunda en el aura vibratoria,
ecos sueltos, girones de elocuente
alabanza por vos, en la sonora
niebla desparecidos. . . . .. . Ved, señora,
los primeros que acuden á mi mente:

me hizo tenderle la mano
y recibí una palmeta?
¿ No al de danzar le creí,
que me llamó mentecata?
¿ No al ejemplo de mi gata
con mi novio al desván fuí?
¿ No confiada· y cautiva
caí en las redes de amor?
¡ que el creer es lo mejor
he de pensar mientras viva!

Si, pues, en tu afecto creo
n o lo juzgl'len rustiqueza,
que nueva vida me empieza
cada vez que en tí me veo.

Y la existencia me das
cou tal donaire, señora,
que si aún fama alcanzó agora,
á tí lo debo nomás.
Si boba, fínjeseme boba,
en mis iras, iracunda,
en mis ardides, profunda
y astuta para mi alcoba.
Cuando el amor se apodera
de mi honesto pensamiento,
débole á tu entendimiento
mi transformación entera.
Cuál se enciende en tu semblante
cuando arde mi corazón,
la llama de la pasión
en t u pecho palpitante.

�.

Domingo 11 de Marzo de 1900.

RL MUNDO ILUSTRADO

::,

Mis amorosas razones
salen de tus lindos labios
cual 110 pudieran los sabios
enseñar con sus liciones.

]fas, ¿ qué mucho, si en tí alienta
cuanta mujer singular
pudo el gran Lope crear
en sus comedias sin cuenta?

'l1ú imitas mi devaneo
con la naturalidad
del que siente de verdad
despertársele un deseo.

La Casandra recelosa,
la Discreta Enamorada,
la Estrella desventurada,
la Bel isa melindrosa .... .

De la Boba es muy justa la gratitud, señora;
¿ quién, sin vuestro talento que la anima y colora,

á todas tu alma divina,
de todas el pensamiento
cobra vida, fuerza, aliento
por tu inspiración divina,

y si á la vida mortal
Lope de Vega volviera,
presto la sien te ciñera
con su corona triunfal!

y entre espumas de sangre y corrientes de fango
viran á, la 'l'ebaida por virar á Cipango.

á la ley imperiosa del anhelo moderno,
redimirla pudiera de un hondo olvido eterno?

Mas el Arte moderno como Dios compasivo,
iluniina á ocasiones el bajel fugitivo

En su tiempo cua.jábanse los rosales de rosas
al conjuro del genio-que fecunda las cosas;

fulgurando sus rayos de brillantes destellos
que alumbran unos rostros ext rañamente bellos!

hoy tiemblan en los pétalos amarillos é infectos
lágrimas congeladas, y pululan insectos.

Cuando á tales tragedias dais, sellora, su turno
con solemne grandeza os calzáis el coturno.

Por sobre las mfradas reprimidas con ceño,
aun fl01a una infinita- necesidad de ensueño,

Ya con gracia inocente sonreís de ventura;
ya con trágica risa simuláis la locura,

mas qué busca, y qué alcanza inmortal ni durable
el espíritu enfermo por un mal incurable?

y en siniestro arrebato que estremece y espanta
asesináis con Agueda, y tembláis con }.,uen.santa.

En el mar sin riberas de la duda, mar muerto,
narega un bajel negro que no va á nigún puerto.

i Oh Arte poderoso aterrador, inmenso,
que al espíritu afianzas y mR11tíenes suspenso!

Su cordaje es de plata y sus velas de oro,
mas ningún argonauta lleva en él su tesoro.

¡ Oh Arte delicioso, consolador y bueno
que acaricias y halagas con tu soplo sereno!

Los forzadós por vida que esa nave tripulan,
al Capitán Destino su rencor disimulan,

i Or Arte deleitable que, festivo y ele prisa,
ágilmente desgranas el co1lar de la risa,

y hallar gustan á veces distracción y embeleso
ciñéndose dogales al corazón opreso.

¡ Oh Arte, infinito, inmortal multiforme,
algím Dios debe haber que te inspire y te informe!

Quieren ver sus dolores hechos carne, hechos hombre
de músculos de hierro y estatura que asombre,

Dichosa tú, Vestal que alimenta su llama
y felices nosotros que admiramos tu fama.

y en la ola arrojarlos, que un mal Genio desata,
donde siempre la hidra Fatalidad los mata.

México, Febrero 27 de 1900.

Quieren con sus grilletes aherrojar ideales,
bajo un cielo sin astros y en un mar sin fanales;

f:·

Balbino Dávalos.

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DISCURSO PRONUNCIADO POR EL SR. LIC. DON JUSTO SIERRA.
Señora:
Habéis oído cruzar por nuestro ambiente, cargado de polvo, pero saturado
de luz, gallardas frases musicales, que
cerca ele ,·uestros oídos murmuraban:
"bien ven ida mensajera del arte y de la
gloria, bien venida, resurrectora del culto puro de lo bello, bienvenida." Con
sólo haber hecho un signo mágico de
vuestra mano blanca en el cielo de nuestras noches sin ideale:- artísticos casi,
casi sin estrellas, hu.Uéis borrado el imperio absoluto de los géneros inferiores,
de los que, en deforme lenguaje á veces y
á veces con el sensual é irresistible encantocónque,en manos del pueblo de vuestra
tierra, habla la guitarra &lt;le las zambras de

Aragón ó en las "juergas" de Andalucía
solo se dirige á nuestros sentidos, sól~
provoca sensaciones, si.n penetrar más
allá, sin sondar más hondo, sin volar
más alto, impotente para iniciar uno de
esos divinos acordes que sólo resuelven
la vibración de una alma ó la nota de un
sentimiento inmortal. Hablásteis señora, el idioma de la realidad interior, de
la pasión humana en lucha trágica po,
dar vida á inalcansables ideales los corazones muertos palpitaron de nuevo J
la emoción disputó el cetro á la sensación pura, y ya no reinó solo el "ge-·
nero chico," que si como género es amable á veces, como "imperio" es abominable, porque reduce el' horizonte de
la vida artística con las turbias y volup-

tuosas Y venenosas emanaciones de la taberna;: la mancebía. "Todo esto habéis oido, d~c,r, á _los_ mexicanos en su español
morb,_do Y s~n angulos, pero acariciador y
lánguido. l'8as frases hoy van á repetíroslas los poetas con su voz de oro, y penetrarán en vuestra alma juvenil, cantantes y aladas cmo un ritornelo de
amor y de admiración. J&gt;ara entonar en
~uestro loor el ca.nto délfico ó la cxtranam~nte ardiente y besaclora. canción
amer,ean~, solo necesitarán decir lo que
han sentido, y transcribir en su música
id~al, las impresiones con que os habéJS apoderado de sus voluntades. Pueden hacerlo ¡ay! son jóvenes, la juventud
es el supremo secreto de los poetas ... .
y luego ¡ es tan fácil rimar con vuestro

Domingo 11 de Marzo de 1900.
nombre todos los vocablos melódicos de nuestro
idioma! No necesitan, para ello, ni pulsar sus liras; bástales dejar correr sobre ellas el estremecimiento de u.na caricia .. . .

¡Ah! ¡ si me fuese dado hacer lo mismo! ... Antaño, cuando palpitaba el corazón sin dolor-porlJUe et corazón de los viejos sólo late dolorosamente--antaño sí. . . y al trazar estas palabras, resurge ante mi una visión de lo pasado, casi del
siglo pasado, una de esas visiones retrospectivas
que son, para cuantos comienzan á sentir baja
la temperatura de ]a vida, una delicia y un tormento . . ..
Era una emperatriz romana, sellora, una augusta
,1buela vuestra . .. se llamaba Adelaida Ristori ...
Aquí en este lugar, allá enfrente, resplandecía la
diosa de mármol vivo; cuando se dignaba encarnar
en la humanidad inferior, dejaba su sitial de marfil y arrastrando el áurea túnica por la blanca escalinata que rayaban las sombras simétricas de las
columnas dóricas y seguida por la trágica teoría
&lt;le las pasiones sobrehumanas y los dolores supremos, ~e mezclaba á las multitudes estremecidas que
rodeahnn el templo ... ]~ra 1{e&lt;lea, exterminando,
1 ,ara apagar sus celo~, el germen de las razas nuevas
en su-; propios hijos; era .Fedm asb;ticndo á la disolución de su alma en el inAerno del amor físico;
cm ... . Eso era siempre la sublime Adelaicla, ,)
la nudre inconí=olable ó la amante inconsolada ...
eso era la olímpica, r-eñora, que con un só]o ademán, con un sólo acento parecía complicar en sus
dolorer, á la humanidad entera ... Allí la veo; allí
]a cní=;1Jzamos su cortei::irnos y sus poetas: resonó In
,·o;,: amada siempre de Altamirano y su arenga_fué
una diadema. de perlas para la frente de la rema;
el Conservatorio la rodeó de mú¡;:¡ica y poesía; el
eminrnte patricio que dirigía la Re¡}ública, ";1ió
rn ex,¡nisibo homenaje H los nuestros .. . y p~so la
inmortal, diciéndonos: uvuelvo," y _í=e perdió en
una noche de trimúos y de gloria ... ¡Ay! ¡no volvió; ¡ no ha vuelto!. ..
Otra vino, y ésta, á pe~ar del "peschent" faróniro, y ele la sacra diaclern~ ?izant_in_a, no era augu~f a· era heroica· no era cla~1ca; sub1tamente parecia
rli;ina ...... La seguían fascinados nuestros ojos,
nuestros aplauso!!. nuestros corazones, á veces para1iznclos de asombro: era extraña, singular, satánica; ne, no era una diosa, era una. mujer, era la
perpMua protagonista de un drama que no ~stabo
í'n la obra, sino en ella, de un drama snbJehv_o _de
delirios sensuales, deéxtar-is mír-tico~, deneuro_s1s1?cnrables .... Era Sarah Bernharclt; su g~mo sm
gemelo, no daba vida á los per,sona¡es del
poema escénico. sino que los hacia . v1v1r en
e]la • no derramaha su alma en las creacwnes dramática!-, sino que las arrojaba en la hoguera de su
pasión y ele su sangre, y no quedaba en el fondo
más qUe 1rn eterno bronre de _arte .. . ·. Sarah,
siempre Sarah ... Fe~ora,, ifaTgar_1ta, Ga_uti,er. Teodora, Doña Sol. Fru--fru. no ex1st~an, solo ella,
sólo ella, .. . j Oh! cómo ~os conmovia, nos emb~g-aha, nos hacía sufrir físicamente .. • Y en me 0
de las espantables borrascas clel corazón, como en
la célebre tempestad del mar de Ht~go, se ola la
campana sonora del iant{istico _arrecife, resona1J,
resuena aún la campana ele cr1i::tal de su voz, e
la voz rle Sarab ... Por aquí pasó •~:es que vos, nos
dejó Bollozanter-, enfermos de emocwn; no convencidos, pero sí tristes ....
-&lt;e:&gt;o-&lt;e:&gt;

i Oh! vuestra dulce modestia me di~e, ,,me lo~~
d.icho )'H "no equivoquéis, no compare1s : . .. .L .
os. aclmuo é.. ,'dó
..
comparo,' senora.
senc1·11amente
.
No .:ois ni la dio~a homérica n! la eum m
'
p
· vos sms una persona•
¡::ublime del arte. ero S'OIS , 't é" en la escena
lidad neta y clara, ¡oh! Maria, en _,s
. antes·
.
h
ó · no dimensiones g1g
,
pr?porciones. arm meas, ,
de las ue lloran,
i::01~ una mnJer de las que rie~,
. is \oda equirle las que aman_. de las qu~ viven, tº1as otras, 1J
librio ponderación v g-racia. · · · •
d
1
estatt;a, ele mármol de Pa1os á
:~~;:vi~
hronce corintio atormenta o por e
{ fino V puro
!izado en convulsión suprema; á vos\ orfebre del
relieve orlado de laurel perenne por u

ªº)

~~:~t

Renadmiento en _la_medaltat:i~r~~1;~grado, ingéSo1s un renacnruento. . de un culto que E&lt;lnua y encantadora _sacer~obza
ue el espíritu es
recia muerto á qmenes ignoran q

EL MUNDO ILUSTRADO
un eterno creador de energías imperecederas, una.
fuente inagotable de inmortalidad y de renovación; habéis consagrado vuestra inteligencia y
vuestro cariño, á mostrar que vive siempre lo que
el arte una Yez esculpiera en la masa de miseria
y gloria que se llama el corazón humano ...
Y os entendemos mejor que á las otras, que á las
sobrehumanas, porque no necesitamos levantar l-0i:;
ojos para veros, s-ino que os miramos frente á noso.
tros. cercana, precisa, viva; y os entendemos mejor, porque no só]-0 habláis nuestro idioma, que
no acierta á desatar el bocablo en matices de iris,
ni en halos luminosos, ni en resonancias melódic!ls
que lo funden en la frase, sino que lo cristalizn en
gemas geométricas como los diamantes c¡ue engasta el lapidario; sino que habláis también, y rliga
nuestra emoci6J.1 con cuánta elocuencia, el idioma
ele nuestro$ sentidor-, de nuestros anheloi::, ele nuestras angustias, y, porque os comprendemos cual si
el eco fuérais 'de nuestra voz interior, nos subyu~áis sin esíuerzoynos hacéis tocaren el paroxismo
del horror ó del dolor, como 1a ola mansa y transparente que al tocar la roca se encrespa y salta y
rompe su transparencia en convulsos girones de espuma y su muel1e elegancia en trágicos gritos de
abismo .. . .

Y así resultáis la perla más pura de la í'0rona
artística de España, de la corona qut: uo ha rnído
á los pies de nadie, que nadie ha vio1f.i1n. ni !'1a
&lt;le~hecho en fragmentos ensangrent:.ul,&gt;s; cliYina t:orona que quedaría suspendida sobre el mar en que
naufragase la historia ibérica, comoelnimbodepe~pctua luz sobre el cadáver flotante de la 1111\rtir
cristiana. . . . . Sois la perla ae Psa corona, porque
encarnáis, porque sois la comedia española: la naturaleza transforma un trozo de carbón en luz solidificada, el genio español s11pc, co n anúJoga potencia, con pedazos de realid&gt;J.rl ri~füle ó espnntable,
tallar diamantes de poesía y dtJ ensueíio ... Eso es
la comedia, así la entendéis; así la vivís,así sois.¿ Se
ha repetido en la historia lit ~•raria de unestra civilización esa rrodigiosa éacilldad con que !os
maestros del siglo XVII haí'ínu correr un sentimiento: ora s011ris'.l., ora l ◄ .~•.·in:;1, al trarés &lt;le las
r111rl'J'ic·,i.::ionrs cla ia existe,::: ii.. pan1 clctcner!o en
un remanso enflorado de rosas y mujeres ó dejando
r&lt;'mper entr~ ellas y seguir :Pl pernliente lrn('ia el
ti Uismo? ¿ Se he repetido esü consQrcio ele Ji ri:;:mo
en la expresión, de realismo en la pasión, y de
romanticirn'IO en la acción, que, convergiendo por
todas las filigranas ele la imagen y todas las inverosimilitudes ele la trama, se funde y resume en un
gran golpe de emoción que embarga, como si hubiera pasado ante nuestros ojos- la visión misma
de la ,·ida, intensa como una fulguración fugitiva, como un relámpago, y dejando t:as de sí la
muerte, su inmortal sombra?
Todo ello lo hemos visto en vuestros ojos, lo hemos adivinado en los latidos de vuestro pecho,
lo hemos sentido, vivido en vos ... Y ¡oh! sorpresa, os hemos visto como quien sólo pasa un umbral, salvar, con donosa gallardía, el abismo gue
separa el cnmarín de antaño, vecino del sant~rnrio,
clel sa]ón moderno que confina con el escenario; os
hemos visto pasar sin una vacilación sola desde ese
mundo facticio en que la religión y el honor tenían
el mismo altar, y Jesucristo parecía crucificado en
la cruz ele la espada, al mundo nctual en que cada
uno esconde con ,ergiienza su ideal crucificado en
su propio corazón; os hemos visto venir ele la mujer del drama de Lope, ?oronada con las enormes
pelucas rizadas de las remas ele Velázquez, ahog~da por el corpiño de brocado y en¡~ulada en ~l tisú del tontillo seguida de la duena hipnotizada
por el oro de los ga Janes; os hemos visto • oculta detrás de las celosías que calaban el diálogo como un encaje y guardaban el calor de los besos frustados y deshacían
el llanto en lentas perlas tibias ele amor y de deseo;
os hemos visto venir ele e~a~ mujeres que p1recen
pulverizar la emoción en los átomos de oro del concepto y el discreteo, pero en quienes á veces se refleja el infie.rno ele amor y de pecado que el gran
Lope llevaba en el fondo de su vida, á la mnjer
creada por Echegaray, ~ la tragedia patoló¡l"ica,
torturadora, grandiosa, 1mpos1ble, cierta; tierra
abonada con sangre, miseria y crimen: tierra amasada con·fragnientos de abstracciones, de virtudes ó
vicios personific~dos, .co~ vis~ones y símbolos, y
sombras y clariv1denc1as infinitas, con todas las po-

•

dredumbres y todas las purezas, tierra satánica,
arcilla del infierno, de la que si¡rge como una planta negra el drama, sobre el que palpita, como una
flor del cielo, un corazón de mujer.
-&lt;e:&gt;o-&lt;e:&gt;

¿ Cuál es la cierta, vo5 lo sabéis, Señora, sin duda cuál es la real, la del teatro antiguo, la de Lope; pomo de cristal en que la pasión vierte u.na gota de esencia que basta á perfwnar una época, o7
mo los granos de almiztle ele los sarcófagos_ eg1pc10s
qne han perfumado la muerte durante cmcuenta
siglos, ó esta mujer &lt;le ]~chegaray, la hiperbólica
heroína de una sola, de una misma tragecliaquepudiera llamarse "entre el deber y el deber," perpetuo conflicto moral resucito por la pasión, según
el dogma. romántico, y que saca á lt1 mujer de la.
verdad humana general, para colocarla, no en la
verdad particular, sino en la excepcional, y a.hí desvanecerla en metáforas y sublimarla en lirismos
de modo que su contacto con larealidad,seacomoel
contacto de una nube elóctrica con la tierra, por
medio del rayo, del crimen, de la muerte?
¿ De qué depende que la emoción viene siempre
y que pugna por contener un sollozo inmenso el
pecho comprimido hasta la agonía? ·¿Por qué esa
fábula trágica que parece desarrollarse no en la
tierra, sino en un planeta más cercano al sol, produce en nosotros el efecto de una realidad YÍl•ida
que surge de nuestro iJJterior y se torna movimiento y drama en ]a escena? ]~se es el secreto de vuestro autor preferido; secreto que con~iste, pr ventura, en que, por absurdas que las conmbinaci6ncs
teatrale:; i::ean, por excesivos é irreales que los caracteres parezcan, por deformados que resulten los
sentimientos, asilos siente y los vive el autor dentro de su alma, con jncontrastable energía y así
nos lo impone.
Si es el secreto del autor y el vuestro; vos no.-;
habéis revelado la unidad del genio dramático de
España, que no puede comprenderse fuera del
"medio" español, dicen críticos conspícuos, lo que
es nada más una media verdad.
Nos habéis rev,elado esa unidad profunda, con
sólo interpretar las obrai:., con sólo mostrarlas en
acción sobre la escena donde vuestros el istinguidos compañeros de labor os secundan con tanto
acierto, en &lt;londe con vos colabora con tan exqu~
sita é inteligente devoción del arte y del artista, el
admirable Gabriel de 3Ieclina de ayer, vuestro Fernando de siempre. Al veros, al oíros, al sentiros,
hemos comprendido que la mujer del teatro de Lope es, no ]a abuela ele lfl mujer escénica de Echegaray, sino la misma, transformada, complicada
infinitamente por el "medio" social, como la ele
Calderón es la de Zorrilla y García Gutiérrez, como la de Tirso y ele ~forclo es le ele Uoratín y ele
Bretónyparamostrnrno3 que en toda esa literatura
eminentemente convencional, no hay de :ficticio
más que la trama, ni hay de Cacticio más que la
imagen, pero que el sér interno vi\1e con la más
intensa de las vidas, habéis encontrado un arle
sorprendente, el ele ~er vos misma, el de no forzar
ni vuestro ta]ento ni vuestra exl?resión á traducir
otra cosa que lo que sentís; á ser ingenua, á ser
si-.Jf'era, á. ser honrada, puesto que Ja plena confurmidad con nosotros mis-mos es la fórmula mi~ma de la honradez; esa propiedad de vuestro bien to, ese candor con que os abandonáis á los rec·ursos que os sugiere vuestra conciencia de artista, e , en vos, señora, tan graciosamente natural, que añade siempre á vuestra voz acariciad,:ra v grave, un acento peculiar que suelen imprimirle flexiones infantiles; ellas hacen recordar
la perenne ingénua que en vos vive, el agua clara
que hay en el fondo del vaso de hlgrimas y •angrc.
Revelímclonos así vuestros poetas favoritos
(otros nos los habían presentado, vosotros nos los
habéis revelado- habéis refutado la teoría de que
fuera de España no existe la mujer del drama español; locura: es la misma ele todas partes, es un
sér frágil y clivino, viviendo en el medio social
que el hombre ha hecho para ella; ¿qué digo? en
un medio que es el hombre mismo, y reobrando
con el sentimiento contra ese medio, hasta mocliñcarlo y apropiarlo á su evolurión. ¡ Oh! no, señora.
ni vos ni yo somos "feministas," no es cierto? e.;
decir, si lo somos en el sentido gemtino de la palabra, porque deseamos que la mujer siga siendo
mujer, mientras el "feminismo" es la doctrina que

�•
EL MUNDO I LUSTUA:DO
enseña el modo de convertir á la mujer en hombre, lo que debe de ser por todo extremo molesto y feo. ¡ Oh! no~ ¿para qué queréis ser iguales
al hombre, si le sois superiores? Yo no sé si en
vuestra patria se verifica ésto, pero de la mía os
sé decir, hablando en serio, que el fenómeno se
verifica y que, moralmente, diez mejicanos no valen una mexicana; yo, al menos, no haría el cambio. Pero sin ser feministas, habrá que convenir
en que es preciso facilitar á la mujer la modificación del hombre; y ella tiene en el sentimiento
una energía de tal potencia, que todas las de la naturaleza nada son en comparación suya .... Todas las fuerzas naturales sumadas llevan á una interrogación para la que el Universo no tiene respuesta, las energías morales, las corrientes, de la
sensibilidadllevaná una suprema afirmación : Dios;
y esta afirmación es la respuesta á la pregunta del
Universo.

Pero dejemos estas filosofías, señora, y volvamos á vos, que pertenecéis á la única parte de la
filosofía que suelo comprender, á pesar del griego, á la Estética, es decir, al Arte. Y váis á ver
cuán indiscreta es mi curiosidad. Cuando os
-veo subir con tan gentil presteza por la escala de
las pasiones, que es la continuación en la sombra
de la escala de- J acob que lleva al cielo, me planteo este problema : ¿ cómo esta sencilla mujer de
corazón y de hogar, habla con tan admirable instinto el verbo mismo de los dolores incurables, de
l os amores imposibles que, como la túnica del
Centauro, sólo se arrancan con la vida, y sale de
un delicioso episodio de la vida galante discret eado por Tirso ó por Moreto, enflorado de conceptos y salpicado de cristalinas gotas de harpa, ·
y penetra en una pavorosa sima moral, de esas
que sabe abrir en el fondo de la conciencia humana, para nuestra tortura, el poeta excelso, el
gran inquisidor Don José Echegaray? ¿ Cómo pueden vivir juntas vidas tan disímbolas, unirse con
pocos minutos de distancia tanta paz de existencia

FEDERICO CHOPÍN.
~

P aderewski, el renombrado pianista que actualmente nos visita,
t iene predilección por la música ile
Chopin, según puede ver~c por Li.
preferencia que le dá en los prog ramas de sus conciertos, y tal predilección no car ece de fundarn€Jlto,
puesto que hay entre pianista y
compositor puntos de semejanza de
car ácter y sentimientos.
Estos eran en Chopin de tal nat uraleza que uno de sus biógr afos
decía :
Nació par a amar, murió por
amar.
Amó en ~u infancia, amó más en
sus mocedades, apartado de su patrio
hogar, apartado de los suyos; y expiró amando locamente.
En el pueblo Zelazowa W ola, cerca de Varsovia, y en el año 1789, vió
la luz Federico Chopin.
La música empezóla á estudiar á
los nueve años con el profesor Zywna, que le enseñó la escuela de los
grandes clásicos, especialmente Bach.
En esto, viendo el príncipe Antonio Radziwill (al cual fué presentado
Chopin) que era un joven de talento
y porvenir, se encargó de sufragar
su educación, colcándolo desde entonces en uno de los mejores colegios ele Varsovia.
Entonces Chopin entró de lleno
en la ~l ta sociedad, que se lo dispnta ba para oir de sus lindas manos las ":\Iazurkas" que iba componiendo. De esta época. datan sus primeros amores con una hermosa varsoviana· amores contrariados, que
indujer~n en su alma el desengaño;
llaga tan terrible como provechosa.
Chopin empezó á cantar en s~s
composiciones las penas del corazon

y tan fieros gritos de combate; la inefable dulzura
del arrullo maternal junto á la cuna en que aletea un niño, y esas supremas amarguras que
Guimerá obtiene resumiendo en una lágrima toda la amargura del océano? ¿ Cómo se puede ser
así; vivir con un mismo ritmo tantas vidas; descomponer el rayo de sol de la existencia propia en
el iris discolor de tantas otras, terribles todas,
todas iristes .. . ... ?
¿ Me permitís adivinar ese secreto y darme sin
esfuerzo la solución de ese problema? Vuestra vida de mujer explica vuestro arte de actriz; sabéis
amar, y en la serenidad tranquila de vuestro afecto finca el maravilloso depósito de energía, que os
transfigura de continuo; y no ~y que escudriñar
más, señora, toda mujer que sa~ sentir, es capaz
de perder al mundo con un latido de amor y de
redimirlo con una gota de dolor; ¡y cuántas y
cuántas han visto discurrir su vida entre un paraíso silencioso y un cal vario ignorado!

He tratado, no &lt;le aquilatar vuestros méritos,
que para ello habría sido preciso apurar, con arte semejante al vuestro, el esfuerzo por reviviros
aquí en vuestras creaciones y vuestras interpretaciones, sino de darme á mí mismo cuenta de
vuestr o derecho al homenaje que aquí os tributamos. Y no sería yo un mestizo hispano-americano, si, para concluir oote monólogo, no os diiese
dos palabras de política : lo sé, lo sé, es de zafios,
según dicen, hablar de política con las damas; pero vos habéis sido reina de España, y sólo cuanto al interés del pueblo atañía, aclaraba vuestra
razón nublada por los celos .. . . De un interés parecido se trata aquí; somos una demccr acia que se
va formando en la escuela obligatoria, todo cuanto con la educación nacional tiene conexiones íntimas, solicita ardientemente nuestro interés : somos una personalidad latina
por todos los elementos de nuestro espmtu; todo cuanto, en medio del forzoso cosmopolitismo en que tenemos que movernos los pueblos

Domingo 11 de Marzo de 1900.
americanos, tienda á reforzar nuestra personalidad, nuestra fisonomía propia, nuestra autonomía psicológica, nos permitirá, lenta, pero seguramente, resistir y dominar todo empero de absorción social;. somos una democracia que prepara
sus cimientos y esboza su corona de cultura superior. Y vos, señora, nos servís á maravilla para
todo ello; porque en la educación nacional el teatro es un agente de primera importancia, y vos
sois el teatro; porque para mantener nuestra personalidad n.acionaJ., necesitamos principalmente
mantener nuestro idioma pegado al tronco por
donde la savia sube, y vos sois la literatura clásica,
no la relamirla y refinada, sino la copiosa, robusta
y salubre de los grandes maestros del siglo XVII;
porque en la cultura superior, la artística, es la
flor misma á que la planta tiende, y vos sois esa
flor, sois el estimulante eficaz, por su gracia misma, que nuestro genio dramático espera para
cristalizarse en obras bellas. Ya veis cómo, modesta y buena como sois, resultaréis una necesidad'para contribuir con nosotr os á formar el alma nacional. ¿ Os gusta la empresa? Así lo ha creído el Jefe del Estado, que con una solicitud siempre joven
y siempre nueva, prepara y presiente todas las
manifestaciones de la vitalidad mejicana en lo
porvenir.
Por eso ha firmado con vos, en el documento
que se os ha entregado, un pacto de alianza; es un
pacto leonino, para vos el honor, la utilidad para
nosotros, y para el naciente plantel, que os pide
unos cuantos instantes en que unimisméis vuestra
doble existencia de madre y de artista .. . .
Colaborad ¡oh! dulce princesa latina del arte
y del ensueño, colaborad en esta obra, asociaos á
nuestro anhelo; dejad aquí guardadas algunas gotas de la esencia de vuestro talento y de vuestro
corazón . . . Seguros de ello, desde hoy os saludamos como nuestra, os amamos como un alma que
une, y esparcimos nuestros votos por vuestra
glor ia y vuestra vuelta en la estela del barco que os
lleve á la P atria ¡ oh! ¡ María! y que os alejará
de nuestro ojos, no de nuestra admiración, ni de
nuestra gratitud.

Domingo 11 de :Marzo de 1900.

F,I, MUNDO TT,TTR'T'R Ano

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herido, hasta que convino con su
familia distraerse efectuando algunas excursiones artísticas, que celebró por varias capitales de Alemania.
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Aprendió el estudio de la armonía
con el profesor J oseph Elsner; y,
en ocasión de estar verificando un
viaje por el extranjero, estalló súbitamente en Polonia la terrible revolución del 29 de Noviembre de
1830.
En esta época compuso sus "Polonesas," todas tan hermosas y tan
descriptivas por su ideal tan elevado
y poetizado. Siguieron Luego los
''Preludios, Estudios Nocturnos, las
Sonatas y los Conciertos."
Después de conocer á su amiga
Jorge Sand, Chopin enfermó prontamente, pues el amor que sentía
hacia la célebre escritora le era irresistible por inmenso.
La enfermedad se d:sravó prontam€:'1tE, y decidió ha ·cr un larn-o viaje por España al obj-jto de p1~curar
el restaLleciwient.&gt; J.e su sulutl, pasando po, esa cirnh.'!. cou uir.:ic.::1ú1.
á la isla de "Mal'.i:,rca, pun!-o elegido
para el reposo deseado.
~ e. Sand, al saber la gravedad
que iba adquiriendo la eufermetlatl
~e su amado, dirigióse rápidam ente
a ~fallorca en busca de su querido
amigo; mas Chopin sentíase cada vez
más enfermo y delicado. En Valldcmosa compuso el hermoso preludio
en re b' el cual representa el ruidro
que hacía la lluvia al caer sobre los
vidrios d.e la sala donde él estaba escribiendo.
Chopin, sintiéndose más enferno, abandonó rápidamente Mallorca
dirigiéndose con la ~and á París, e~
cuya capital espiró el año de 1849.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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del símbolo, aventurero del ideal, idólatra de_ la rima hermosa que se despliega elegante, grácil, lumínea como el amplio olán de una aurora bol
•
real . . . Con tu pe~mi~o i~c ~cerco á 1~ lu~ . •; i e~
tan bonita!. .. (ric-nc-nc-nc.) Pero ,ay. tu sa
fl bes que mucho nos creemos poetas y no lo somos :
· " que otros los somos y no se n_os cree·. . . que ~n
la ola crespa de la fama, ha.r quien donuna Y sur¡e,
f quien flota I_la.da m~s, y quien se swnerge y desa:
parece. . . Los pr1rne!·os i qué poc~s!. . . los_ se
gundo.s somos la mayona, una. mayona ~e amb1c1~sos, de contumacc~, de rebeldes, d~ mcoD:ve~.c1blcs, de engañados por nuestra pr?P'ª conviccwn,
que luohamos persiguiendo la qmmerci .... ¡Pero qué hermosa es tu luz!. .. no ?irnos al que nos
grita ¡tonto!; no e!1t~~dcmos smo. á la voz de
nuestra. íntima eonv1rc10n que nos dice para halaélitro3; es decir. uua mistificación. una eugañifa, garnos "¡poeta!""¡ o-enio!" .. . tu verso es oro puro acuñado en imp;rial troquel . .. " Los últimos,
una solemne mentira.
Otros te dirán que esa. versión es una calumnia: los que naufragan, son aquellos que intentaron ir
que los grillos ~antan, si canto puede llamarse á la al Santo Graal, y· al emprender el cammo se les
rí~pi&lt;la y única nota que lanzan cada vez que se desplomó encima el orbe ... son los olvidados, los
lfls ocurre, al bla.1100 rayo de la luna ó en la es- que más filósofos, se resignaron y abandonaron el
madrigal por el mostrador y el hexámetro por el
re,a tiniebla d~ las noches d_el Estío.
. •
Los más profundos, los mas JUICIOs?s te d~ran arado ... Los rebeldes, (ric-ric) los contumaces, no
que la verdad es .... que no se sabe s1 los grillos nos conformamos jamás con la derrota, .. ·.· _¡Jaca.ntan ó no, y el porqué de sus arrcbatod canto- más! (ric-ric-ric-ric-ric). ¡Oh! luchamos y v1~1mos
cantando, cantando perdurablemente, ... ¡ Si queras. Y la razón es obvia:
remos hacernos oír y no nos oyen!. .. Pero tu h_iz
es fascina.dora!. . . Y no nos oyen, pasamos sm
'• g¡ mentir de las estrellas,
hacer ruido como el espectro de Ellsinore, y sin
Es un segu ro mentir,
embargo, cantamos ... (ric-ric-ric) no quieren
Porque ninguna ha de ir
creer que somos poetas ... Y la obsesión de la gloA preguntárselo á ellas."
ria aJcanzada por los otros, nos persigue, nos hosY bien: yo te voy á decir algo sobre el parti- tiga, nos espolea. . . ¡ tu luz es lo más bello que
hay!. . . y cantamos siempre por alcanzarla .. . .
cular.
.l'.'ste era un grillo: un hermoso y fuerte ¡¡ri- ric . .. -ric ... -ric ... y nos morimos cantando !
Nuestra más natural transfiguración¿ no te pallo, negro, de lustrosos élitros, ágiles moV1m1entos, ojos de miope y que traía á la Cola un es- rece que debe ser en grillos? nos transfiguramos,
padín corno el de Mephisto. Todo un guapo gn- pues, en lo que fuimos en vida; grillos; grillos
llo que una noche en la que tu atento servi~or que no se sabe si cantan ó si su canto es un ruíd~,
buscaba con ahinco un rebelde consonante, péno- una frotación desesperada de élitros .. . Y segmla en ristre y con la cuartilla de papel, limpia mos en nuestro nuevo sér, cantando, cantando
aún enfrente á la luz de mi veladora entró revo- siempre como unos poseídos,. . . ric. . . ric ....
loteando por' la abierta ventana y después de re- ric .. . . y esto nos asesina!
Y mi grillo se precipitó á la flama; oí una crezumbar dando vueltas por el cuarto, cayó en nupitación
rápida, acaso un grito, y cayó muerto . ..
tad &lt;le la cuartilla destacándose como una tremenYo no sé que otra transfiguración emprendeda mancha de tinta. Encogió el aurláz los remos,
plegó las alas, palpó el papel con las finas ante- ría.
Lo que sí sé, Blanca Rosa, es que desde ennas, y concluyó por encarársemc, mirándome de
tonces no hago versos. . . ¡ Le tengo un horror á
hito en hito.
ser grillo!
Después de un momento
€sfebán ]tfaqueo &lt;!asfellar¡os.
de aquella mirada, llego á
mis oídos una risita tipluda y burlona . . . . . . Era
el grillo, sí Blanca Rosa,
era el grillo quien reía
Rompe sus colla res
y quien acabó J&gt;Or decirme
De aceradas cuentas
sarcásticamente:
La lluvia tediosa,
-Buenas noches, poeY en tristes can tares
ta. . buenas noches . . .
Y baladas lentas
Sentíaimpulsosde aplasMi fastidio glosa.
tar al importuno:
Me
Sus finos cabellos
comprendió sin duda, pues
Cuelgan en manojos
me dijo :
De alambres sutiles,
-No te incomodes ..
Y el dolor tras ellos
vengo de muy lejos. .
Húmedos los ojos
vengo de cantar, allá en
Muestra sus perfiles.
el campo, sendas secretas
Echado en la alfor.::bra
á Venus Véspera, empinaDe obscuros florones
do en la excitante flor
RI lebrel bosteza,
de una espiga de maíz ... .
Y su larga sombra
V:i abiierta ~l pasar
En Jos corazones
tu ventana, y escapándo'fiende la tristeza.
se por ella un reguero
Cuán tediosamente
de luz : y como la luz es
Mi amargura ll oras
mi obsesión, como me
En tu queja vana,
ciega y me atrae, como me
Y mustia y doliente
quema y la adoro!. .....
Las triviales horas
me colé de rondón v aquí me tienes. ¡ Qué bella
Tu rueca devana.
lttz la de tu lámpara!
.
Finges con tus notas
Una rápida inspiración detuvo en mis_ manos
Querellas extrañas,
el libro alzado para desplomarlo su?re el rntruso.
Rezos conventuales,
-¿ Por qué cantan tanto los grillos?-le preY coreen tu gotas
gunté.
,
.
Cual grises arañas
-Ohoóóó .... Tu pregunta es peregrma . ..
Sobre los cristales.
¡ pero que espléndida luz la de tu lámpara! ... puea
Banal y porfiado
verás: (y la notita ríspida y ácroma del canto se
En la calle suena
dejó oír suavemente modulada) ¿ Quién creerás
Tu repique lento,
tu que soy yó?. . . Pues yó soy tú .. . ¿ te admiY su són cansado
ras?. . . espera. . . no precisamente tú. . . hablaTraduce mi pena
ba en sentido figurado . .. pero yo soy uno que coY mi aburrimiento.
mo tú, fué poeta, soñador empedernido, amante

ll!-""'~--~!"'"'----"'."'----r11

}fe preguntas, curiosa impenitente, por qué no
hago ya estrofas, por qué no bordo ya versos ....
· Ay Blanca Rosa! 1· rrenao tantas razones! ...
' "Este era un grillo"
º ... Te voy a. dec,r
. un
cuento.
"Este era 1&lt;1.n grillo" ... ¿ Conoces tú á los grillos mi rubia Blanca Rosa? Sí de seguro: los has
visÍo serios enlutados, con sus obscuros élitros
que semeja~ la toga de un inmutabl e magistrado ó la dalmática de 11n canónigo en dia de muerto~; con sus grandes ojos fijos, inmóviles, de. penetradora mirada, v sus patas tr:aseras parecidas
á las piernas de lin escueto lacayo. . . á mi me
simpatizan los grillos. Sorprendo en ellos, á veces,
actitudes de filósofos profundos: en otros, creo
que son políticos furibundos que se disgañ.itan por
hacerse oír, y cuando reunidos lanzan al aire, en
las noches, su fanfarria estridente, en alegre estudiantina, y cantan y cantan hasta que llega la
aurora huyendo entonces á dormir sin preoc_upaciouea en el cubil obscuro, creo que son traviesos
cursantes de Derecho Romano que han "corrido
gallo," y entonces ... hasta los quiero! Yo he sido
estudiante, Blanca Rosa.
Y sin embargo; no hay animal más malamente
clasificado, más enigmático y menos bien compreudia'o que el grillo ...

\
•

•

S'! Exposición de Artefacto■ de lo ■ alumno■ del• Escuela Indust:riaJ Militar "Porfirio Diaa:."

NUESTROS GRABADOS
La educac/6n

los

boeros.

Ha llamado mucho Ja atención, durante la guerra que actualmente sostienen Inglaterra y los
bóeros, que estos últimos se hayan acreditado como magníficos tiradores, cualidad que ha costado
bien caro á los ingleses, porque han perdido ameritados y valientes jefes de su ejército, sobre quienes han hecho tenáz puntería los enemigos.
La maestría en el manejo de las arma3, es consecuencia forzosa del hábito, del ejercicio constante, y este punto está muy bien cuidado entre
los educadores bóeros que enseñan á tirar al blanco á los niños desde su más temprana edad, según
puede verse en el cuadro que reproducimos.
La mujer más nerviosa, nos decía un conocido tirador y Coronel del Ejército, el indigena
más rudo, el hombre más pusilánime, están en a.ptitudes de llegar á ser magnífico3 tiradores, si se
les sabe educar y se les sujeta á una práctica constante.
Los bóeros, que según parece, siempre se han
ocupado en prepararse para la guerra, observan
cuidadosamente esa enseñanza.

LA BALADA DE LA LLUVIA.

Si á un naturalista le preguntas por este animalillo, te responderá que "es un insecto de la familia de los coleópteros, especie de los etc., etc .. . "
Si á una vieja mojigata, te dirá que es un aninullillo acreedor de todas nuestras consideraciones
porque acompañó cantando en la noche de su cautiverio al divino Jesús.
Pero ninguno te sabrá decir por qué los grillos cantan como cantan; desesperadamente, vibrando satisfechos la cuerda única de su pobre
laúd. Al contrario; muchos de sus observadores
te dirán que no es verdad el canto de los grillos;
que ese canto no es otra cosa que el ruido arrancado por el frotamiento veloz de las patas sobre los

de

=

=

Cn el campa,nento Inglés.

Una de las dificultades con que ha.n tropezado

las fuerzas inglesas, ha sido las lluvias constantes
que han caido sobre su3 campamenlos, ocasionando que los soldados enfermen, los aperos se maltraten y los víveres se descompongan. En cambio, gracias á esas lluvias, los campos están produciendo magníficos pastos.
-&lt;:&gt;O -&lt;:&gt;

Joahannesburg.

Damos hoy una vista de la mencionada ciudad,
que es una de las más ricas del rrrnnsvaal, y que
más violentos progresos ha realizado. Su población
es numerosa, cuenta con magníficos recursos y los
habitantes, en su mayoría, son blancos.
-&lt;:&gt;CX:,.

Kermesse en San Pedro (Ca;; h,)

La galante sociedad de aquella rica 1 egión algodonera, estuvo &lt;le plácemes en los &lt;lía , 4 y 5 del
actual, con motivo de haberse organi -ado varias
fiestas, cuyos productos se destinaron á beneficio
del Hospital de Jesús.
Entre estas fiestas, á las que dió 1,·gar la inauguración de la parte del• edificio, cr,yo construcción está terminada, fué la más sobr ~saliente una
kermesse, en la que tomó parte Jo L .ás selecto de
aquella sociedad.
Los puestos, que fueron numerosLs y con adornos del mejor gusto, estuvieron servidos por las
señoras y señoritas siguientes:

Señoritas Paz Corral, Sofía Ornelas, Octavia
Benavides, Esther Diaz de León, María Medellín,
María González, María ~fijares, Domitila Valdés,
Heladia Perchez, Paula Ruiz, Amalia Serrato,
Elisa y Josefa Vargas, María Valdés, Esther Palacios, Pilar Ocadis, Sofía Zertuche,
María Carmen Medina, Luisa Cervantes y María
Zertuche.
La fiesta íué espléndida, y se colectaron para el
Hospital más de $800.
Las fotografías que hoy publicamos, las debemos á la bondad del señor O. W. Stephenson.
-&lt;:&gt;CX:,.

La Escuela Industrial **Porffrio Dlaz.!11

Ya en nuestras ediciones diarias nos hemos ocupado con la extensión que merece, del importante
plantel citado, que existe en la ciudad de Moreha,
y al cual dispensa decidida y empeñosa protección el Gobierno de Michoacán.
Merced á ella y á la buena dirección del establecimiento, se han realizado allí rápidos progresos,
que pudieron ser valuados públicamente en las últimas fiestas ele Febrero, con motivo de la exposición de artefactos, debido á los alumnos, que se
abrió en esos días. Nuestras i\usiraciones cla.n
idea de lo que es este edificio, y el aspecto que
presentaba en el momento de la apertura solemne de dicha exposición.

•

L _ __ _ _ _ _ _....

€/rér¡ /febo/ledo.

I

Octavia Benavides, Paz Corral, Bofia Ornelas,
•a.aria B esendez, Juana A. B amirez,
l"ra.nciaco Pa.s.

Sri.ta.. Jla.za.da. Bezendez y Prancisoo Paz.

Delfinl\ Espinosa., D r. P. &amp;uh:, Trinidad Bamfrea,
O. B. de llrlendoa:a, Consuelo A. de Viezoa,
Lutaa P , de Hernimdez, B. efuQ'io 11. deJledellin

�EL MUNDO ILUSTRADO

D omin(Yo 11 de Marzo de 1900.
o

-

-

ILUSTRADO

LA GUEBBA EX SUD-■AFBICA.
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 11

MÉXICO, MARZO 18 DE 1900.

Director: L i c . B.&amp;.l'A.EL BEYES SPÍJll'DOL&amp;..

Campamento inglés después oe ur¡a formenfa.

Vista de Johanr¡esburg, ur¡a oe las rr¡ás ricas ciudades de Sud-fifrica.

K..&amp;.lll.&amp;. A:a'TOJll'lETA Elf SlJ P&amp;ISlOlll'.••Cuadzo de CH. L . K u llar.

Jl{uchachos boeros ejercifánoose en el flro .

80BSCRIPCJ01' MENSUAL .!'ORANltJ,, Sl.00
!DEM IDEM EN LA CAPITAL, 81 211

Gerente: A.lll'TOlll'lO CtJYÁS

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

D omin(Yo 11 de Marzo de 1900.
o

-

-

ILUSTRADO

LA GUEBBA EX SUD-■AFBICA.
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 11

MÉXICO, MARZO 18 DE 1900.

Director: L i c . B.&amp;.l'A.EL BEYES SPÍJll'DOL&amp;..

Campamento inglés después oe ur¡a formenfa.

Vista de Johanr¡esburg, ur¡a oe las rr¡ás ricas ciudades de Sud-fifrica.

K..&amp;.lll.&amp;. A:a'TOJll'lETA Elf SlJ P&amp;ISlOlll'.••Cuadzo de CH. L . K u llar.

Jl{uchachos boeros ejercifánoose en el flro .

80BSCRIPCJ01' MENSUAL .!'ORANltJ,, Sl.00
!DEM IDEM EN LA CAPITAL, 81 211

Gerente: A.lll'TOlll'lO CtJYÁS

�EL MUNDO ILUSTRADO

'--Rule Britannla. 2--La paz en
la tribuna. 3.--Un drag6n
en la tribuna.
-&lt;:&gt;()&lt;0.-

1.-lndudable es ya; nosotros no lo dudamos
nunca· recuérdenlo mis lectores: Inglaterra va ii.
t riunf~- ha triunfado ya. Piensa anexarse el
Tramv~l y el Orange : las dos repúblicas caerán,
ya no bajo la "suzeranía," sino bajo la plena soberania inglesa,y con este motivo Inglaterra tendrá que convertirse en imperio militar; ocupac~~n
militar de Sud-Africa; refuerzo de la ocupac10n
militar de la India, quizás reducción de los régulos indusemi-independientes, rajas y _m~harajas, á una sumisión más estreeha, en prev1s10n del
avance ruso, ya ostensiblemente preparado. Pero
noimportaeste advenim:itnto del militarismo; está
justificado, dice fieramente el futuro Lor? Chan:berlain, por las necesidades de nuestra mdustna
y de nuestro comercio: ¿ Cuál es el mayor de nuest ros intereses? decía hace tres ó cuatro años; el
c,,omercio imperial ; tenemos ante nosotros un gran
ejemplo: el imperio alemán.
E n un estudio sugestivo sobre la ciencia y la
f uerza alemanas, leíamos en estos días, muy buenas razones que demostraban cuan discutible es
que el Ministro inglés tenga razón asi~ando al
imperio y al comercio alemán las relaciones de
cau.sa á efecto ; pero esto interesa poco, es una
cuestión abstracta; lo importante en el estudio á
que me refiero es la demostración dada de la rivalide.d mercantil de Alemania é I nglaterra, en la
que la primera triunfa en toda la línea; demostración clara porque se funda en documentos oficia-·
les publicados por el ministerio inglés. Y lo r.urioao del caso es que la marcha de A!emania es
admirable si se t iene en cuenta la ventaja inmensa
que dan á la isla sus arsenales, su flota mercantil
y, sobre todo, su enorme imperio colonial, que es
para ella un mercado forzoso, de donde le es fácil alejar clientes extrañ0&lt;:,
A pesar de todo, si indudablemente Inglaterra
conserva su supremacía manufsdurera, y todavía
90n las capitales industriales del mundo Manchest er, Birmingham y Glasgow, amenazadas cada día
mÁ8 de cerca por la industria alemana y norteamericana hoy y mañana-mañana tratándose de
grandes grupos humanos es un día de veinticuatro
años por lo menos-mañana por la industria amarilla (china y japonesa) que no tendrá risas, á la
que los europeos tendrán que oponer murallas de
China . . . . aduanales
Pero si esto es evidente, lo es también que la
capital del movimiento marítimo mercantil del
continent e es Hamburgo, que ha triplicado su tonelaje en veinte años, pasando de 2.085,000 toneladas en 1875 á 6.300,000 en 1896 (salidas) y de
2.118,000 á 6.445,000 (entradas) en los mismos
años: diez mil quinientos buques, hace quince
años entraban y salían en Hamburgo, hoy más de
Teinte mil ; Liverpool queda, pues, en segunda fila.
Los alemanes dicen: no se t rata de imperio mercantil y colonial, lo que supone una expansión de
tuerza armada, se trata de pura expansión mercantil, el imperio para nosotros es el imperio alemán en Europa, ya ese lo realizamos, ya es incólume; precisamente su incolumidad nos permite con11agrar nuestras energías como nuestros antepasados de los tiempos anseaticos á disputar á los
otroa la hegemonía mercantil del mundo.
Y lo están logrando. Un Cónsul inglés dice: "La
oompetencia de los alemanes es cada día más ruda;
en todos los rincones del mundo pueden palparse
la perseverancia y la empresa de los alemanes ;
ganan terreno sobre nosotros los ingleses, gracias
á au mejor conocimiento de los mercados, á su deaeo de satisfacer todos los gustos, á su voluntad de
poner pie en todas partes y á su tenacidad á quedarse en donde se han parado." Esto lo repiten fodos los documentos consulares publicados por el
gobierno inglés. Nosotros, los mexicanos, sabemos
_ bien el talento con que el prodltcto alemán se
apropia al gusto de la clientela; entre varios ejempl09 que de ello pueden citarse, está á la vista de
la población de la. capital; nos referimos á los
''juguetes de posadas." Tod,a esa porcelanería de-

liciosa y trivial, empezó por un ensayo, y hoy ha
tomado ya proporciones colosales y compite con
la canastilla ó el cucurucho de papel del pobre, por
su baratura, y proporciona al rico verdaderas
obras de arte industrial pequeñas, frágiles y lindas, de las que ya nadie puede prescindir.
Así han hecho, así hacen con otros artículos; y
á esta facultad de amoldarse á todos los gustos y
de estudiar el alma de los pueblos que convierten
en clientes suyos, debe sus triunfos mercantiles
Alemania: todos hemos leído el libro eminentemente sugestivo de Desmolinns: "A quoi tient la
superiorité des anglo-saxon :" en él compara los
métodos de enseñanza inglés y alemán; y naturalmente, pone el primero sobre su cabeza y condena á los alemanes á ser perpetuamente batidos por
los britanos. Y es sumamente curioso ver la refutación constante de la tésis de Desmolins por los
documentos ingleses que atribuyen unánimemente
á la ciencia alemana, á los métodos alemanes, á
las escuelas imperiales de ense,ñanza moderna la
razón de la victoria mercantil sobre los insula:es.
Primero dicen, admirablemente preparado~ para
el estudio de todas las lenguas habladas, procuraron deshacer la hegemonía lingüística que ejercía
I nglaterra sobre el mundo asiático-afric,,no, y en
Europa misma, y en el continente amerieaDti; r.ada comerciante escribió en su propia lengua, y el
"t&gt;,(•rit&lt;,rio'' inglés, ignorante orgullo,;o lle otrn
h!11gt1;1 .&lt;pe no fuer¿ el inglés, se vió obli~aclo .i,
rt&gt;rmTir al auxilio alemán, que las escribía tt11.fa;;
é, que las aprendía con sorprendente rapider.; luego el mercader alemán se ha deslizado en la clientela británica ("espía" dicen los ingleses, " lucha
dor'' replican los alemanes) y hablando á cada uno
su propio idioma y estudiando minuciosamente
las tarifas arancelarias para poder reducir á un
minímum los derechos, han presentado una mercancía cada vez más barata y cada vez menos inferior al cliente seducido.
La "National Review," órgano del imperialismo
inglés, dice en un reeiente artículo : "¿ Por qué los
alemanes nos están venciendo? Por su educación
superior á la nuestra en sus aplicaciones, en sus
métodos, en su organización; por su ej~rcito permanente de hombres de ciencia." Este triunfo
científico no se limita naturalmente al comercio,
sino que transforma de priesa la industria y la
agricultura : véase un ejemplo sobre este cap_ítulo:
decidieron los alemanes entrar en competencia con
los franceses en el artículo "azúcar de remolacha."
La tierra alemana se presta á este cultivo mucho
menos que la francesa; pocos años después en esa
tierra inferior obtenían una remolacha que rendía 12 por ciento de azúcar; mientras que la francesa sólo producía el 7 por ciento. ¿ Cómo había
sido esto? A fuerza de ciencia, dice el informe del
parlamento francés: la ciencia le ha enseñado á
alimentarmejorsu ganado, sus plantas, á combinar
sus abonos químicos, etc. El triunfo de los alemanes se debe, en esto como en todo, á una educación perfecta y á una enseñanza elevad,a.
Damos, pues, por consumada la conquista de
Sud-Africa; no importa : antes de medio siglo estará en el arbitrio de los holandeses africanos resucitar su nacionalidad. Pero al otro día de su triunfo, I nglaterra se encontrará con problemas más
graves que el que acaba de resolver á fuerza de
hombres y de libras.
~

2.-Encantados estamos de seguro todos los que
en estos países hispano-americanos esperamos el
día del desarme, el día del Tsar, como el santo advenimiento de las palabras que desde la tribuna
del Reichstag alemán han sido enviadas á Francia
por el canciller del imperio en persona. Si esta
especie de tregua en que la Europa armada se encuentra, se tornase paz, la paz de Dios que reclamaba la Iglesia en el Medio Evo, brincaríamos (el
que esto escribe no puede brincar más que en estilo
figurado) brincaríamos aquí de júbilo. El desarme
en Europa significa un excedente enorme de brazos
y capitales sin empleo lucrativo en aquellos países
en que todo está explotado; y vendría una conflagración social que no salvaría nada, que orlaría de
sangre el manto de la riqueza en Europa y lo
trocaría en púrpura imperial, en represión violenta, en tiranía pura (el hongo ineludible de los períodos anárquicos.) Habría necesidad, para evitar
esta terrífica situación, de dejar correr sobre las
:i.egiones inexplotadas del mundo, muchos hom-

Domingo 18 de Marzo de 1900..
bres, muohos capitales, y por más que las c~lonias
absorbiesen mucho de estas fecundas corrientes~
nos tocaría una buena raza, lo que precisa.mente necesitamos; preparémonos á ello; mo~tremo&amp;
que aquí hay y puede haber paz en el pa1s, honradez en la administración, justicia sobre uno Y
otra, y aseguramos un núcleo de colonización y ~e
capital que refluirán sobre todo nuestro porvernr~
libertándonos de temores.
¿ Pero de dónde se infiere ese Aleluya? me diréis; confieso que me dejo ar_rastrar un poco por
la imaginación, aunque á sabiendas; confie~o j a¡l
que está lejano ese día; preveo qu~, me monr_é ~m
verlo; presumo que vosotros tambien ¡ oh! mis Jóvenes lectores; pero aceptemos los buenos au~urios. Y tomemos como uno de ellos el del príne1pe
Hohenlohe. Discutíase en el Reichstag una proposición que conducía á suprinir en el "Reichsland " en el territorio anexado, el régimen de gobier~o militar y de excepción. El gobierno imperial no considera todavía oportuna la medida : asegura que el artículo que confiere poderes dictatoriales en Alsacia-Lorena, en la práctica tiene tan
poca aplicación, que un señor que fué secretario
del gobierno del territorio durante cuatro años7
confiesa que ni siquiera había leído el tal artículo.
Agrega el Ministro que la población del país anexaao es ya en su mayoría germanófila y leal;
pero todavía hay una memoria anti-alemana é indica que en donde se fomenta y vive este espíritu
es en las esferas eclesiásticas, sobre todo. Y como
de esa oposición puede surgir, de un momento á
otro, un estado difícil, entonces tendrá su aplicación el artículo&gt; dictatorial. El Canciller pronuncia
estas palabras que no son para hacer palpitar de
alegría el corazón de los pacíficos, convengo en
ello. "No hemos adquirido la Alsacia-Lorena por
medio de un voto popular, sino por la fuerza. de
las armas, y queremos guardar el país así reconquistado : estamos en nuestro derecho." Pero al
terminar ruiclara el príncipe lo siguiente : nuestras relaciones con el gobierno francés son las mejores que pueda imaginarse y las disposiciones del
país alemán son, respecto de Francia, igualmente
cordiales.
Esto nos basta por ahora; otra vez hemos dicho
cómo el problema de Alsacia-Lorena, tiene que resolverse por la fuerza de las cosas y la acción del
tiempo; el día que los franceses estén convencidos
de que la voluntad de los loreno-alsacianos es continuar siendo alemanes, la cuestión no tendrá razón de ser. Cinco años después habrá comenzado
el desarme.

Domingo 18 de Marzo de 1900.

la Guerra tiene más hábito del campo de batalla
,que de la tribuna." Mas no; pronto hizo de la
tribuna un campo de batalla; y sin embargo, á
fuer de consumado hombre de mundo, estuvo en
-extremo cortés. El discurso del señor Pelletau,
muy contra la voluntad de su autor, sexá causa de
inquietud, de indisciplina en el ejército y de ale_gría. entre nuestros enemigos." Y se opuso con la-cónica y rotunda altivez á que se nombrase una
,comisión parlamentaria.para investigar los abusos
,que en el éjército se cometían; si hay responsables, el gobierno, pero sólo el gobierno los descubrirá y los castigará, dijo el :Ministro airado. La
mayoría de la Cámara lo aplaudió frenéticamente;

UN LIBERAL ILUSTRE.
Honramos hoy las columnas ele este semanario
-con el retrato del distinguido liberal Señor Doctor General Don José .:\Iaría 1\Iata, á propósito de
llaberse verificado en la semana que acaba de pa:sar la solemne translación de sus restos, que es-

SB, GEJll'Blf.AL D. JOS:é JII, JIIA'l'A

EL MUNDO I LUSTRADO
y para atenuar el mal efecto que la derrota, que el
desarme de Pelletau podía causar entre los socialistas amigos del relator y de dos de los Ministros de su Gabinete, M. Waldeck Rousseau pronunció un habílisimo discurso en que consoló al
maltrecho diputado y defendió al ejército con la
superior discreción que hacen de él un incomparable orador de parlamento, un "leader" en toda la
fuerza del término.
He aquí la peroración del discurso del P~e~idente del Consejo: "Si ha habido algunas debihdades
en el ejército, precisa poner frente á ellas el espíritu de sacrificio, de abnegación, de trabajo, con
que han acudido los oficiales franceses al levanta-

miento de la Patria; y si es verdad que debemos
abrir los ojos para contar bien las ~~ltas, necesario es mostrar todo lo que á la nac10n ha dado
el ejército como prendas del porvenir y como razones para creer y esperar."
Un Ministro republicanQ, pero conser!ador y
patriota ¿ hablaría major? ¿Y qué nos importa
que se apoye en el socialismo, si con sólo apoyarse
en él lo transforma en una fuerza de progreso y de
orden?

efecto, el inmortal que hoy recordamos se propuso
llevar pan y abrigo al pobrecito niño, y concl~yó
por iluminar su inteligencia con la luz de la mstrucción elemental, y dar calor á su corazón con la
disciplina del trabajo.
El progreso de esta, por excelencia grandiosa
obra había sido tan notable, que en el año de
1852, sostenía ~\lcocer veinte escuelas, con una
asistencia de cuatro mil niños. A todos se enseña-

puesto que hasta á fines de 96 dejó de pertenecer
al Ministerio, por no estar conforme ya con las
ideas políticas que iba desarrollando el finado Presidente.
El señor Cabral se retiró á la vida privada y
ejerciendo su profesión, se hizo de renombr~, _lo
que le valió que al morir de una manera trag1ca
Reina Barrios, el nuevo Presidente, señor Estrada
Cabrera, solicitara su concurso para la reorgani-

E:J:JIIO. SB, LIC. D. JIIA.Jll'D'EL CA.BBA.L,
Mlnfsgro de Guatemala en México.

SB, D . VIDA.L A.LCOCEB,

~

3.-¿ Conocéis al General de Gallifet? Yo sí;
todavía recuerdo, cuando pasaba unas vacaciones
de estudiante en Veracruz al fin del imperio, haberlo visto dos veces cuando menos, sentado "refrescándose" con otros oficiales, en los portal.e,, dH
la plaza; allí había también conocido á .Dupin, el
feroz contra-guerrillero, rojo como una IJn¡rosta
y risueño en sus barbas de plata a,;ulo~a, con un
gran sombrero de paja, el dolmán azul abierto
sien:;pre, los pantalones turcos metidos en uuas
formidables botas amarillas, 1m1 pistoht dorn&lt;1a al
cinto, y en las manos el inmenso bastón de un alcalde fusilado, ahorcado ó quemado por él, no sé.
11:. de Gallifet tenía un aire elegante, marcial y vivísimo por el chispeo de sus ojos, sobre todo. Era
aquel su segundo viaje á Méjico; en el sitio de
Puebla le habían destrozado el vientre, y curado
con mucha dificultad, había vuelto á encargarse
de un mando en el camino de Paso del Macho á
Veracruz, en que desplegó mucha intrepidéz y no
poca dureza de alma.
Las crónicas de algunas de las últimas sesiones
de la Cáma.r a de Diputados en Francia, nos proporciona el picante placer de ver moverse, casi de
ver "cargar sable en mano," al primer ginete del
ejército francés, sobre Camilo Pelletau, el relator
de la comisión del presupuesto de la guerra. Con
motivo de algunos abusos que había logrado poner de bulto el relator radical y de ciertas r~
ponsabilidades que había entrevisto, pronunció un
discurso ó una requisitoria contra el ejército que
había enloquecido de entusiasmo á los ultra-socialistas por enemigos del ejército y á los monarquistas por enemigos del gobierno. El Ministro de
la Guerra se plantó en la tribuna, se apretó el cinturón y partió-"Señores, decía el Presidente
Deschanel, debéis comprender que el Mlnistro de

taban sepultados en M:artínez de la Torre y fueron ba; á muchos se alimentaba; á algunos se daba
traídos á México con el fin de inhumarlos en la albergue, y para los mayores se iniciaron talleres.
¡ Loor eterno á quienes con cariño, abnegación
·Rotonda de los Hombres Ilustres.
'
Tal honor es enteramente justificado, pues el se- y acierto consagraron su inflexible voluntad en bien
iiíor Mata, fué en su vida política un liberal de con- de los demás, en provecho de la niñez menos venvicción y formó parte del célebre Congreso que turosa, y por eso más digna de generosa considevenciendo las dificultades creadas por la época J ración!
.:arrostrando todos los peligros, nos dió la Cons.Culs
lf uiz.
t itución que aún nos rige.
................
E n su vida social se distinguió como filántropo
J muy especialmente en las poblaciones de la
:Sierra del Estado de P uebla, se venera su memoria por los bienes que supo el señor Mata dis¡pensarles.
-&lt;&gt;-º-&lt;&gt;Con motivo de la llegada de los restos, la CáAcaba de llegar á esta capital el mencionado Dimara de Diputados quedó convertida en capilla plomático, que viene investido por el Gobierno de
:ardiente y el viernes en la mañana fueron con- Guatemala, con el carácter de Enviado Extraor-ducidos á. ella.
dinario y Mir:.istro Plenipotenciario acerca de
El sepelio se verificó con toda solemnidad, el nuestro Gobii,rno.
-&amp;('11or General Díaz presidió el duelo y una briEl Sr Cabral tiene 53 años de edad, es oriundo
gada de las tres armas al mando del señor General de Quetzaltenango y desde muy joven ha prestado á
•Cueto, hizo los honores que marca la Ordenanza su patria servicios de importancia, en los elevados
-:y corresponden al grado militar que tenía el ilus- puestos que ha desempeñado en la Administración
ttrc muerto.
Pública.
Su carrera de abogado fué hecha rápidamente y
apenas recibido, obtuYo un importante empleo en
el ramo de Instrucción Pública, pasando después
á desempeñar en varios departamentos de la vecina República, altos puestos en la Magistratura.
En 1879 formó parte de la Legislatura de ConsTuvo su tercer eminente campeón en el esclarecí- tituyentes que firmaron la Constitución que ac-do filántropo VidalAlcocer. En una pieza del curato tualmente rige á nuestros vecinos del Sur, y desde
de la Palma, (México,) el memorable año de 1846, entonces siempre ocupó un lugar en las asambleas
á iniciativa de él nació, estimulada por dulce cari- como uno de los diputados más prominentes.
-dad, una pequeña sociedad para proteger á la niEn 1892, durante el Gobierno de Reina Barrios,
ñez desvalida. ¡ Pero qué hermoso es el bien, y fué llamado para desempeñar la cartera de Instruc-con que esplendor luce el sol de la bondad! En ción Pública, durando en el Gabinete cinco años,

e.

El Exmo. Sr. Lic. Don Manuel •Cabral.

La Instrucción Primaria en México

zación del poder judicial, desempeñando algunos
puestos públicos de importancia en ese ramo, hasta que fué investido con el cargo diplomático que
lo t rae cerca de nuestro gobierno.

A F RODI TA.

-&lt;&gt;º-&lt;&gt;
Tras idílico amor; de entre las brumas,
Que ciñen la cabeza de una ciega,
Tras idílico amor; de. las espumas,
Surgió radiante la belleza griega.

Y boga en su barquilla nacarada,
Abriendo brecha por la espuma roja,
Es Astharté, la muerta, la olvidada,
La que sus curvas en las aguas moja.
No la arrastran dragones en su viaje
A través del Eger adormecido,
Son palomas de espléndido ropaje
Que en las aguas del mar tienen sú nido.
Ardiente concepción; mitogonía
De una raza de artistas soñadores,
Que animan el ideal de su poesía
Y en el mármol encarnan sus primores.
La Venus Afrodita, está animada;
Corre en sus venas helenismo fuego;
Y en sus clásicas curvas va incrustada
La vida y la expresión del pueblo griego.

México, Febrero de 1900.

.]ual/ .}J. Orci.

�Domingo 18 de Marzo de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

f\0Uf\R6Lr\8.
Carolina estaba enferma. Un mal extraño que
ningún médico podía co:ajurar, la iba consumiendo
poco á poco, como va la llama consumiendo el
aceite de la lámpara del templo.
Un día, Carolina pidió que le llevasen todas
las fiorés que aquella mañana habían abierto en
el jardín.
Muchas rosas y violetas, campánulas y azucenas fueron á caer á la roja sobrecama. Parecían
cab€zas cortadas en alguna fiesta. de Nerón y arrojadas á un helado mar de sangre.
Una rosa que aun conservaba unas cuantas gotas de rocío, las vació con exquisita languidez en
la nacarina mano de Carolina.
Como las gotas de rocío no eran precisamente
rocío, sino lágrimas de una hada que lloró en la
noche, se transformaron en mariposas y se fueron
volando por la entreal)ierta ventana.
Carolina se quedó pensativa un largo rato. Después, enjugando una lágrima rebelde, cogió las
flores que estaban esparcidas en la roja sobrecama
y les dijo:
-"Voy á morir, pero antes de irme, quiero dejaros mis ensueños, que son muchos.
"Tú, Rosa Roja, que te pareces á un cuento ele
Ruben, escucha:
"Te lego mis ensueños bárbaros, aquellos que
eran endiablados castillos mágicos, donde vivían
dragones de grandes ojos, lagartos negros, culebras que silbaban como el ~iento y alimañas tan
rapaces, que en las obscuras noches penetrabn á
los castillos perfumados á robarle la inocencia á
las vírgenes dormidas."
La Rosa Roja soltó la carcajada y le dijo:"Gracias."
-"Tú, Rosa Blanca, que te pareces á un sueño de Catulle, escucha:
-'"fe lego mis ensueños pálidos, aquellos que
eran príncipes poetas de largos cabellos, aquellas
que eran_ diminutas islas de amor, donde las vírgenes arroJaban la pesada carga de la inocencia en
lo8 brazos de algún amante de cabello ensortijado."
La Rosa Blanca se rió melancólicamente y le
elijo :-"Gracias."
-"Tú, Violeta Morada, que te pareces á u11a estrüfa de Verlaire, escucha:
- "T~ lego mis ensueños pálidos, aquellos que
eran casitas blancas que encerraban amante;; tiernos; aquellos que eran cuartetos donde las reinas
caían á los pies de los esclavos."
La Violeta Morada enjugó una lágrima y le dijo :-"Gracias."

-"Tú, lívida azucena, qu_e te pareces á un
poeiµa de Gautier, escucha:
-"Te lego mis ensueños blancos, aquellos que
eran una tumba muy linda, sembrada de nieve y
de estrellas; una tumba con un solo ataúd, en el
cual yo durmiese para siempre, mientras el ángel
de mi guarda llorase perlas que fuesen rodando
por la nieve y entonando canciones de amor."
La azucena, llorando como lloran las rocas después que la ola las ha salpicado con su espuma,
le dijo:
-"Gracias."
.
de copa para que
- "T'u, campánu1a, que suves
,-

el rocío deposite sus gotas crista)inas y que te pareces á una japonería de Lotti, escucha:
-"'fe lego mis ensueños ne,gros, aquellos que
eran sudarios danzando al compás de una orquesta tocada por todos los astros; aquellos que eran estúpidos brujos que en sus melopeas amargas, maldecían á las vírgenes,.esas bellas castidades, y ensalzaban á las cortesanas, esas bellas lujurias."
-"Gracias"-murmuró sollozando la campánula.

D E U N L I BRO
~

PARA ELLA.

I
La virgen que los ojos soñadores
admiran en mis lienzos ideales
no reza en las vetustas catedrales
ni danza en los alegres corredores.'
No juega enamorada con las flores
ni c,scucha tras las puertas ojival~s
las zambras de las guzlas orientales
el canto de los viejos t rovadores.
'
-La virgen de mis lienzos aletea
donde el bajel sin mástiles estaba,
murmura donde el ábrego vocea
palpita donde choca la metralla'
sonríe donde el rayo centellea'
y duerme sobre el campo de batalla.

Francisco _píaz S ilveira.

Y o no nací para r eír; en vano
el sol baña en sus oros mi cabeza.
Soy gentil-hombre del dolor humano
y envuelto voy al insondable arcano
en el manto imperial de mi tristeza.
Nunca supe de bien; supe de dolo,
de frío y soledad; mi ser remeda -....
la noche pertinaz que cubre al polo.
Dejadme con mí angustia, estoy tan solo!
Si me ouitan mi angustia, que me queda!
II
Me quieres, bien lo sé, piadosa y franca
desciendes á mi mal con heroísmo
y ahí, do todo es negro, tu eres blanca :
florecita de nieve en la barranca
y estrellita de paz en el abismo!
Me quieres, bien lo sé; pero me espanta
pensar que mi existencia es tan obscura
que tu almita de luz, tu almita santa,
negra se volverá con sombra tanta
por querer que amanezca en mi negrura!
Como amaste el invierno siendo Flora!
como amaste el desiert o siendo broche!
_c omo amaste el erial, ave canora!

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Marzo de 1900.

INAUGURACIÓN DE LAS OBRAS DEL DESAGUE DEL VALLE DE MÉXICO.
Carolina afirmó la cabecita blanda en 1~ blanca almohada, y lánguidamente, como ~a l~~p::
poco á poco, se durmJO p .
que se va apa.,.ando
. "'
·. rei'a vJ la Rosa
siempre, nuentras
la R,osa l{ OJa
Blanca enjugaba una lagnma.

Ayer, según estaba anunciado, debe haberse celebrado con modesta fiesta oficial-de la que daremos crónica en nuestro próximo número-uno
-de los acontecimientos de más importancia de los
últimos años y de verdadera trascendencia, tanta, que su sola realización bastará para fijar una
-época en las páginas de nuestra historia P atria.
Nos referimos, como lo indica el rubro de estas lineas, á la terminación de las Obras del De..sagiie del Valle de México y á la inauguración de
.su funcionamiento, que tan soüados y benéficos
r esultados nos proporcionará.
Al fin, después de siglos enteros, en los cuales
.se venía persiguiendo el ideal del Desagüe, desJ)Ués de trabajos monumentales que costaron vi•das y riquezas, desde los tiempos de la d6minación
•española, vemos hoy terminada esa obra gigantes"Ca, gobernadas las aguas de los lagos que rodean
.á, México, que eran todavía no hace mucho, una
..amenaza constante para la ciudad, por las inunda-ciones que podían ocasionar, y cuyas aguas han
comenzado ya á desaparecer, merced á esas obras
-que se llevaron á cabo en los últimos años.
Ligadas íntimamente esas obras, por otra parte,
.-á las del saneamiento de la ciudad, su trascen&lt;lental importancia r esulta todavía mayor, y justifica la idea de que su inauguración debe considerarse como uno ele los más grandiosos acontecimientos que hemos podido presenciar en estos
·últimos tiempos.
Xuestras ilustraciones representan algunos de
los trabajos más importantes que tuvieron que

II.-LA HAD.i.. Y LA BRUJA.
La hada.-Bruja fea, si tienes tanto poder, haz•
me una perla de una lágrima perjura.
La bruja.-"Lo que me pieles, es imposib~e. _En.
cambio, si quieres te haré un sol de una lagrima
sincera."
III.-1\II 1IODELO
Yo era entonces un pintor cual Rafael.
La fama de mi nombre llenaba el mundo.
Un día quise tener un modelo divino. En lai.
tierra no encontré lo que
deseaba.
)Ie fuí al cielo. Golpeé el aldabón de la Gran
Puerta y me abrió San
Pedro.
L e confié la cuita que·
me marchitaba. :Me dió
á elegir entre las más lindas de sus vírgenes.
No encontré lo que deseaba.
Salí cabizbajo del Cielo.
San Pedro, llena la mi-rada de odio, me dijo:
-"Sois un majadero.
Lo que bmcáis no existe."·
Seguí anc1anclo.
J
En el paraíso de :Mahoma encontré m1a hurí
de ojos negros y de en-cantos irresistibles.
La traje á mi taller.
Cuando ya desnuda corrió á mí, sentí un vahíoen el alma.
Desde ese día la amé tanto, que ya nunca másJtude pintar.
Perdí mi fama. El nombre mío nadie lo recuerda, pero en cambio, ella lo pronuncia y yo suefio á su lado.

Jgnacio j)érez

I •

El proyecto, que al fin se puso en ejecucwn,
aunque con algunas modific:acione~. íué el ideado
desde la época del gobierno e,pañol, por Don :-simón Guzmán, pro.vecto que también intentó llev,u
á cabo en 18-1:H, el in¡;eniero americano, C;1 pilún
Smith.

Ji.

+♦
como tú que eras lampo de la aurora
pudiste enamorarte de mi noche!
Dios lo sabe; El te trajo á mi morada,
señaló á nuestro amor la selva obscura
y hoy que penas en medio á la jornada,
yo reclino tu frente inmaculada
en el hombro inmortal de mi ternura.

P uente-acueducto para. el Bio de Guadalupe Jlidalgo,

III
Y el cielo prueba nuestro amor; el gozo
se alejó gorgeaudo ele tu reja
donde el sol alumbró tanto alborozo
y hoy ya tu no eres más que un gran sollozo
y yo ya no soy más que una gran queja.
Cuantas dichas ayer en nuestra escena!
pero el ala de D ios cubrió el sagrario
y sin piedad de tí que eres tan buena,
te clavó en el madero de la pena,
te trocó en virgencita del calvario!
Mas que importa! el tormento es soberano
dispensador de gloria y de belleza;
mi estrellita, mi flor, dame la mano
y vayamos envueltos al arcano
en el manto imperial ele mi tristeza.

,

emprenderse para encauzar las aguar en el gran
canal, dan idea de lo que es éste, y una de nuestras vistas representa el Palacio de los Virreyes
-que existe en San Cristóbal Ecate~ec.
Este edificio, que ayer fué visii ado por los
•concurrentes á las fiestas inaugurahis á que nos
;referimos, es un verdadero monumento histórico :
él sirvió de prisión al inmortal 1\lorelos en los días
-que precedieron á su fusilamiento glorioso.
Demos ahora á conocer algunos datos acerca de
los trabajos realizados:
Todos los gobiernos, desde los de los virreyes,
~e habían preocupado constantemente por realizar
las obras del Desagiie y multitud de proyectos se
presentaron y estudiaron para ser desechados en
:seguida, porque no aseguraban el resultado que
,-se buscaba, ó eran impracticables en algunos deta,lles.
Entre estos proyectos, el más afamado fué el
•de Enrico Martínez, que se llevó á cabo con al_gunas dificultades, haciéndoseentonces el colosal tajo de Nochistongo, que costó la vida á millares de
"indígenas, pero que gracias á él se logró desviar
-el curso de las aguas del Río de Cuautitlán, con
'!lo que disminuyó 'mucho el riesgo de las inunda&lt;aiones en la ciudad de México.

De entonces acá, muchas veces se intentó la reaiización del trabajo, pero siempre se presenta•.on
dificultades insuperables, hasta que en 1879, el ser",u1 fo1:e:11t ro Don Luis 11;spi11_;Bfl, ,a pn~J al fre11tc de las obras y dió principio á la apertura del
tajo de Tequisquiac. Todavía después, hubo una

Vista. actual en la. curva. del kilómetro 43. 5.

interrupción en los trabajos, hasta que por último
en 1885, el Gobierno General y el Ayuntamiento,
decidieron con loable empeño, vencer todas las dificul tades y proseguir la obra hasta su consumación, que tan afortunadamente se ha logrado, pero
para esto ha h abido necesidad ele hacer graneles sacrific;os.
·
El Ayuntamiento, al iniciar»e los tr-abajos, gastaba en ellos la suma de $-W0,000 anuales, y para
asegurar la terminación, se vió precisado á contrata.· en Londres un empr éstito de ;E 2.300,000, que
rasi en su totalidad se invirtieron en el desagiie, previa amplia autorización que el señor General Díaz otorgó á las personas siguientes qt1e formau la Junta Directiva :
Presidente.-General P edro Rincón Gallardo.
Yocales.- Lic. José lves Limantour, Francisco
Hi vas L+óngora, Lic. Pablo 1facedo, Casimiro del
Collado, Luis G. L avíe, Pedro del Valle, Luis
Garría Pimen tel y Román S. de Lascuráin.
Ro~endo Espa1:za, Secretario.
El pro·yccto del Desagiie, que se ha seguido, tiene dos objetos : primero, r ecibir las aguas sucias
y los desechos de la ciudad de 1\Iéxico y conduei rlos fuera del Valle; segunrlo, gobernar las aO'uas
ele todo el Yalle, dando salida al exceso de éstas
y mantener los lagos á un niYel constante.
Este proyecto consta de tres partes: un canal

InstaliLción para. los cimientos del puente-acueducto en el Bio Chico.

��Domingo 18 de Marzo de 190!,

E L MUNDO ILUSTRADO

D omingo 18 de Marzo de 1900.

MEXICO MODERNO

(((

COl.ONI ~ OEL. P~se:o.

'- ,

~

- --:::::::::-

#

-. -.

i i::

E L MUNDO I LUSTRADO
mas resbalan por Hts mejillas como el desgrane
de un collar de perlas.
¡ Y es curiosa la gama de su llanto!
De repente, cuando menos se espera, entre una
de aquellas carcajadas y uno de estos llantos, Bebé pronuncia su primera palabra : "mamá ó papá,"
vocablos ambos que parecen hechos, en casi todas
las lenguas, para que sean los primeros que pronuncie el rey Bebé.
E~e es qiro día de fiesta; el regocijo entonces
no tiene limites.
¡ Bébe ha hablado!

-

(V,
~
.

-

),

-s::&gt;-0 -s::&gt;-

#-•

el

~ey ~ebé.

Aun en las democracias más genuinas existe un
enjambre de pequeños autócrata,, de pequeño~ reyezuelos absolutos, que sin apelación gobierrn111
sus reinos, que no conceden franquicia~ con:;titucionales ni parlamentarias, que no tienen má~ ,1ormas de gobierno que :;u eterno capr:cho Je ixlo:;
los días.
Son pocos sus súbditos, muy comm1n11,nie no
pasan de dos, pero les son fieles hasta h mnert~,
les quieren con verdadero amor y lo:; re_yezudos
no tienen que temer de ellos ni revuell:1,;, ni conjuraciones, ni exigencias.
Los mayores acontecimientos polítfoo~, por generales y terribles que sean, no traspa~aa los i;mites de esos pequeño:, reinos y los rey,,;rnelos uguen imperando contra todo viento y m,u·ca.
Este tipo de autócratas ee llama en la vich diaria : El Rey Bebé.
Desde antes que Bebé llegue al mu!h1o, Lle=J&lt;li.!
que la noticia de su arribo es recibida, no por lvs
nervios del cable, sino en el dulce misterio de un
beso y de un rubor, el que va á ser su reino se
conmueve todo y los prcparatiYos del triunfal arribo se manifiestan en níveos encajes y en impalpables batistas, en sedosos listones y en alegres cascabeles que han de arrancar la primera sonrisa
de Su Majestad pequeñísima y han de envolver sus
miembrecillos que parecen hechos de hojas de
rosa amasadas en leche.
-Se habla de Bebé como de una promesa. Se
trazan luengos y muy eruditos cálculos de probabilidades sobre el color de sus cabellos y el volumen de su nariz, y surgen difcusiones sobr e su
sexo.
Una mañana, Bebé ha llegado. Su ro,:ada carita emerge de entre la blancura de las blondas y
sus ojillos se cierran con obstinación, simulando
desdeñar todo lo nuevo que á su ,ista se ofrece
y extrañar la dulce quietud del maternal reo-azo.
Pero su imperio ha empezado. Su primer° grih fué su primera orden y fué orden inapelable:
el seno materno lo obedece y sacia sus primeras
avideces.
La Autocracia surge. _. _.

t

Desde entonces, ya no hay paso ni dcci~ión importante que se dé sin pensar en Bebé, que e,
el árbitro supremo.
Pero, por mucho tiempo toda vía, ~ché ~e 1!1anticne impasible ante tantos homenaJes. Bebe 110
e, más que una bolita de carne que duerme durante todo él día y que no dc,pierta sino para
pedir alimento.
Son, en vano, todos los· e~íuerzos de la mamá
por hacerlo sonreír y vanas son las pretensiones
del padre porque los pequeño, ojilh, ~e fijen en los
;m_rM. Bebé no hace caso, sigue desdeñoso y hcr-

Pero aún íalta una etapa para que el reinado de
Bebé acabe ele consolidar2e. Esa etapa es su pri1ner
paso. Cuando con los brazos abiertos y semejanio
á un juglar torpe que pretendiera atr:n:esar pol·
sobre un alambre tendido, ~e atreve Bebé á dar
su primer paso, es como en el dla en que en los reino8 se declara la mayoría de edacl y la ~upresión de
la Hegencia.
En lo de adelante, Bebé dará sus órcleneR conscientemente, en lo de adelante hablará y exigirá.
.\.lguna rez lm: padres pretenderán contrarürle;
algunas veces fingirán enojos. Pero Bebé los &lt;lcsarrna y los subyuga con una inclinación de cabeza Y una ri:;ita.
Bebé quiere un muñeco: ~e le dá el muñeM;
Bebé quiere un caballo : se le da el cab!lllo; Bebé
rompe la porcelana del ~alón: Bebé tenía derecho.
Las "gracias" de Bebé son or~ipotentes y por
evitarle una lágrima bien se puctl! arriesgar hasta.
una vida.

lf:
mético, dividiendo su tiempo entre el sueño venturoso y la glotona caricia del pecho matcrnq.
Un día, Bebé -parece que fija su mirada en al~uno de sus súbditos, parece que arruga el ceno,
que entreabre la boquita y qu~ se sonríe. ~n t~do caso, si sonreídose ha, ha sido una sonrisa rapida como un suspiro. Pero ha bastado ella para
inundar de gozo el alma de sus padres, y ese
día es un día de fiesta. La noticia circula y pasa
á conocimiento de parientes y de amigos, y todo
el mundo aplaude y se regocija.
¡ Bebé se ha sonreído!
-s::&gt;-~

-Unas semanas más, y la sonrisa se convierte en
risa franca.
Bebé se fija ya en las cosas y en las gentes, y
cuando se le suena una sonaja ó se le muestra un
polichinela giboso y multicolor, Bebé contrae los
labios poco á poco, echa hacia atrás su cabecita y
acentuando el enarcamiento de su boca, acaba por
lanzar al aire un desgrane de notas argentinas,
una carcajada fresca y sonora como el c1errum be
de un chorro de agua en una íuente de mármol.
¡ Y es curiosa la gama de su risa!

r

-s::&gt;-0 -&lt;::&gt;-

y su reino va acercándose á su fin. Llega m1
día en que las gracias de Bebé toman a,pecto de
travesuras. Llega un día en que lo que- antes hr.cía.
sonreír, disgusta. Es cuando Bebé ya baliendo de
ese periodo de los dos á los cinco años en que su
autocracia era completa.
Ahora, ya no se le perdona fácilmente: ha de someterse á las exigencias de la buena crianza y ya
sería peligroso eternizarle su caprichoso gobierno.
Duele, pero es preciso.
El Colegio viene á ser el Parlamento del Rey
Bebé. Ya va á tener quien esté por sobre él, ya
va á v_er contrariados alguno$ de sus dc~eos, como
el Kaiser ve contrariadas sus aficiones marina&lt;;,
¡ Y pensar que hay veces en que es derrocado!
Cuando tras de él viene un hermanito, éste, por
derecho natural, her eda el imperio.
Pero el nuevo Bebé viene á ser, en resumen el
mismo Bebé. Porque el Rey Bebé es múltipl~ y
es uno.

¿ Quién no ha reconocido el imperio de Bebé7
Bebé es la suprema prenda de unión entre los
hombres.
El padre :proc~r q~e es capáz ele explotar al pa?re proletario, tiene a menudo su Bebé procer que
Juega y besa al Bebé proletario. Aquella divisa
del 92-égalité, fraternité,-hoy en día. solo es observada por Bebé.
Y no hay dolor igual al de la desaparición del
Rey Bebé.

C ~Sf\ DE:L 5F\
1

~F\_F\CIF\_G¿f\~N\OOS.

1

-s::&gt;-~

Entonces, tras de la tácita abdicación, empiezan
los padres á desempeñar su papel de súbditos. Bebé modifica por completo la;; anteriores condiciones de la vida de ambos y con invisibles pero
fortísimas ligas los aherroja en torno de la cuna.

:Has Bebé llora también. Cuando la satisfacción
de sus caprichos es imposible, cuando quiere que
del cielo se le baje el sol ó la luna para jugar
con ellos, entonces sus ojitos se humedecen, su naricilla se contrae, su pecho se estremece y al fin,
gime, gime Bebé como un cervatillo y las lágri-

Cuando el médico frunce el ceño y mueve la
cabeza y Bebé se aboga entre las blondas de la
cuna, parece que un Mlito &lt;lo frío ha penetndo
al h?~ar. Sus ojitos van adquiriendo vidriosa~ inmov1)1d~des, su rostro ;:e enciende y se ennegrece v
sus dmunutas manos eRtrujan fa_blancura de laR sáb_ana~. _ La mirada maternal RC prende á él como
s~ q_u1s1e;a defenderlo: &lt;le;:earían las madres materializar a la muerte, para disputarle su presa, pam
luchar con todas las fuerzas de su alma y con todas las fuerzas de sus brazos.
Cuando vence Ella, el sollozo se clava en el pe-

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Do~go 18 de Marzo de 1900.

cho de las madres y tienen la sensación precisa de
un arrancamiento de todas sus entrañas.
Y se va el pequeño féretro cubierto de flores y
de blancuras y Bebé va á dorminmtre cuatro paredes de tierra.¡ Pobrecito!, exclaman unos. ¡ Cuán feliz!, dicen otros. Las madres, ellas, no dicen nada,
pero lloran ..... .
Los padres no lloramos-¡ sí, á las veces !-pero
en el ataúd de Bebé se nos va toda el alma, porque
solo Bebé es ya capaz de conmovernos, porque
solo Bebé nos da la insaciable sed de ser buenos ...
¡ Oh, bendito, bendito Rey Bebé!

Osear J(erz.

Vista general del viejo Paria seg-0.n Bobid&amp;.

Maravillas de la Exposición de 1900.
~

El viejo París.
El viejo París, construido según los dibujos de
Alberto Robida, sobre las márgenes del Sena, es
una de las más sujestivas maravillas que se idearon para el certame,n parisiense. Es una reprod11cción ingeniosa de la vida pública y privada de
los tiempos pasados.
El artist_1j, no se limitó á tomar apuntes de una
sola parte de la ciudad, en un tiempo determinado.
Su decoractlm contiene modelos de todos los siglos, figuran allí lo mismo la Santa Capilla que
construyó Luis XII, que un fragmento del Puente
del Cambio, edificado bajo el reinado de Luis XIII
ó los parajes más frecuentados en las épocas de Luis
XV y Luis XVI.
Entre lo más notable se cuenta la Iglesia &lt;1e
Saint-Julien-des-Ménéstriers, el pilar de San Eus-

La nueva Biblioteca
de Fomento.
-&lt;::::&gt;-o-&lt;::::&gt;En los grabados adjuntos se ve el departamento que ocupa actualmente la nueva Biblioteca de
la Secretaría de Fomento establecida recientemente y próxima á se.r inaugurada.
En esta Biblioteca se va á implantar por primera vez en el país, de manera oficial, el sistema
decimal de Dewey para la clasificación y colocación de los volúmenes; sistema que ha sido universalmente aceptado por los buenos resultados en el
rápido manejo de las obras, aun cuando éstas sean
en número basto y considerable.
La estantería que cubre las paredes es del todo
nueva y se ha empleado en su construcción madera
de cedro de la mejor calidad, que no tiene más
pulimiento que el del cepillo; su capacidad es suficiente para dar cabida á más de diez mil grandes
volúmenes ó más; se hizo uso de la más fina tela
de alambre para cubrir las ventanillas de los estantes, pues la experiencia ha demastrado amplia-

taqnio, las torrE!&amp; del Chatelet, fragmentos del Louvre, y un gran número de habitaciones particulares
interesantes más que por su arquitectura por los
recuerdos que provocan.
Robida, ha desplegado verdadero ingenio en su
producción, que si ha resultado buena y exacta,
es porque contenía elementos adquiridos en largos
años de labor. Ha recorrido basta los más humildes lug::,res de la Francia, ha estudiado sus monumentos antiguos y los libros le han servido para
conccer las costumbres de nuestros antepasados
con tal perfección, que no se puede recorrer su
"París Viejo," sin encontrar en cada detalle arquitectónico y en cada ornato, un recuerdo claro
y persistente de todo aquello que la historia de
Francia ha ap:mtado en sus hojas, muy especialmente en lo que se refiere á la "Edad Media."
Teniendo á la vista las contrucciones á que venimos refiriéndonos, no se puede dejar de pensar
en las deslumbrantes Cortes de los últimos monarcas, en los abusos del poder, las aventuras amoro3as, verdaderos escándalos de la época, los due-

los á media calle, y todos aquellos episodios se
ligan y la memoria los anima, haciendo que se asista á tolas aquellas escenas, aunque hoy ya casi
nada exista de aquel viejo París que Robida ha tenido la feliz idea de resucitar.
Aquel París se hundió, se perdió para siempre
á los golpes de barreta de los constructores modernos y desde Bonaparte al Barón Haussmam ya estaba completamente transformarJI..
Al aparecer la revolución, estaW intacto, tal co~
mo en el certamen se le vé hoy reproducido en el
ángulo del Puente del Alma y la plaza de Billy, y
después de haberlo visitado se siente necesidad de
hojear albums antiguos y obras como las de Juan
Se.bastián Mercier, para inquirir cómo era la fisonomía de la capital de Francia en el año de 1879.
Dirigiendo la mirada hacia arriba, se ve á Luis
XVI, rodea~o de sus gustos simples, tales como
comer mucho; á la reina de menos apetito y gustando más de dar pávulo ~ la murmuración, yendo
á Versalles acompañada del Conde de Artois, el
más seductor de sus hermanos políticos, y parece

me,nte que los libros deben aerearse para evitar
que la polilla los destruya antes de tiempo.
El otro grabado muestra el salón de recepciones
del señor Ministro de Fomento, el cual se halla
situado en el piso superior del hermoso edificio de
Minería. Su decorado, con ser tan sencillo, reu1;1e
las mejores condiciones del buen gusto y de exquisita elegancia. El mobiliario es positivamente
rico y confortable, propio para lucir en las grandes
recepciones que se hacen en Fomento.

EL CARNAVAL EN XALAPA.
~

Bastante animados estuyieron las últimas fiestas
del Carnaval, en la mencionada capital del Estado
de V era cruz. En el casino se verificó un baile
de fantasía al que concurrieron las más distinguidas familias de la localidad.
Nuestras ilustraciones representan á algunas de
las bellas señoritas y caballeros que tomaron parte
en la fiesta .

Beflorita Emilia Aparicio.
Fot. de F. Bueno.)

•

S. Hern~dez Pérez. R. Malplca. C. Zamora E. Aparicio. R. Foro. M Franceschv F. Hernández
V. VU.aoueva. C. Corral. R. Hernáodez Pérez. L. Flgue•oa. L. Cor::al. Maria Josefia• Guido ·
Ana Maria Corral. Nllla A. Hernindez Pérez.
·
Fot. F. Bueno.

Iglesia de San Julian de loa Menestrales.

A. Ostos. A. l"ranceschy. G. Bouchez. S. Corral. R. Bouchez F' A ·
di F
C. Guzmán. E Rechy. E. Medina. c. Bouchez, s. on,z. G. .soÚch!~z~e1k ·s · iueoo. L. Bouchez.
Domlnguez. F. Dom!nguez. V. Zamora. F. D1az. R. Rocha, H Zamora i ~e ez. 1 · 81!.nchez. M.
S. Es1eva. I. Ochoa. M. Corral. J. A. O~hoa. o. Bouchez.
·
· • anzón. A. L. Trigos.

Casa de Koliére.

�•

Domingo 18 de Marzo de 1900.

E L 1fUNDO IJ DSTUA~O
escucharse las coplas callejeras en que la maledicencia y la calumnia hacen su víctima á la regia
señora.
En cuanto á París, está animado. El Louvre y
las Tullerías rodeadas de estrechas callejuelas que
son verdaderas madrigueras. La isla St. Louis,
una verdadera cloaca, con sus muros ahumaclos v
teniendo sus callejuelas, por todo a1lorno, una muititud de cerdos y aves de corral.
La circulación de la gente no empieza sino en el
barrio de Chaillot, donde actualmente están los
Campos Elíseos y allí se daban cita los j u6adüri's
de pelota.
El lujo, la riqueza, todo lo deslumLrantc de la
vida, se concentraba en el l'alacio Real, en \'Uva:;
galerías se instalaban los joyeros, los lil.Jrc,1•03, ·10s
jugadorPs, los cafés y los r estaurants en tanto que
los jardi11c5 quedaban libres para los gálaulc.; y peligrosos encuentros.
En mc1lio de aquel lihertin:tje, solo el teatro podía ofretcr un placer honesto. .,\llí estali,t el teatro de la, Opera. una tienda de m.1,dern, sonora cümo caj,t de violón que el arquitecto de la Reina ha1Jía con~truído en 65 día.; y donde aplaudía al célebre tenor J elyott, una concurrencia constante y
numerosa que solía diseminarse en los pa,illos,
donde reinaba amable libertad.
El "Teatro Francég," imtalado sobre la margen
izquierda, del Hena, ocupaba un edificio seYcro y
allí sí se guardaba re;:;peto al público.
Eran reina·
la Rancourt

aquel centro de placer honesto,
Gau$sin. Molé, Dazincourt y

Las transformaciones de la moda masculina
en el Siglo XIX.
-&lt;::'.&gt;-*-&lt;::'.&gt;-

Aunque las transformaciones que ha sufrido la
indumentaria masculina en los últimos cien aüos
no han resaltado tanto á la vista como las de la
indumentaria femenina, no debe creerse por eso
que hayan ,-;ido menores y hoy que nos encontram os en los lindes del siglo, creemos interesante pasarles una pequeña rerista, teniendo á la vis la
figurines que caracterizan perfectamente las diversas épocas porque ha atra\'esado la macla masculina.
Los bordados metálico,, la seda y los ene-aje~
murieron con el brillante siglo XYIII, de tal
suerte que el p resente encontró como tipo llamativo de la indument2ria masculina, el ele! "lncroyable'' que es la figura central tlel pr imero de
nuestros grabados y que nos servirá de base para
seguir las paulatinas transformaciones subsecuentes.
De las cuale~ son las primera, de origen inglés y en general puede decir~e que esa nación es
la que ha impreso el car.ícter determinante del
traje marnalino en c•le siglo. El inglfü;, como
práctico, empezó 11 rnprimir todo lo simplemente
aparatoso.
La primera figura del primer grupo, muestra
una especie de i;aco corto, llamado "::ipemer•· que
se u"ó para protejcr el frac claro y que daba buen
aspecto al traje. El sombrero de copa bajo, empezó á. rnb6tituir al tricornio francés.
La tercera figura del grupo lleva 1.111 a h r igo ó
sobreloclo largo, con eo~turas atrá&gt;&lt; ~, sin ella~ por
clelan,te, algo entallaclo, con cuello alto _y triple
pelerma, Como el grabado lo im1ic'.l, esta pieza
p_rocluC'c buen efecto, aunque el cuello y la pelcrma le hacen aparecer algo pesado é incómodo.

tL MUNDO ILUSTRADO

Fleury, son los importantes personajes depositarios
de aquellas tradiciones y
los defensores del gran
arte.
En esos tiempos fué la
aparición 1kl comediante
"J eannot" que despertó la
envidia de todos y mereció las fclicitaeiones de
María Antonieta.

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 12

MÉXICO, MARZO 25 DE 1900.

__________________________________

Gerente: .A.Jll'TOlll'IO OtJY.iS

l &gt; ~ : n Lic. B.A.P.A.EL BEYES SPDl'DOL.A..

_,_

-'•;-·

Pobre "J eanot," aquello le llenó de humo la cabeza y lo hizo caer en el
ridículo.
Una vez lo invitó á comer el Duque de Durás
y al presentarlo á los demas comensales dijo:
-"8eñores y seüoras:
.A.qui tenéi$ á "Jeanot"
-Scüor Duque :- repuso el comediante-aquí ~oy
)l. Volange.
-Sea contestó el Duque,-pero
como
aquí
queríamos á "Jeannot;' :M.
Yolange queda de,-pedido
de mi casa, . .. ..

L a. ca.lle de Ba.mparh en el Paria antiguo.

Pero á qué seguir recorriendo aquellas escenas
que recuerda la vista del Parí5 Yicjo, si para describirlas, no bastarían muchos volúmenes?

Basta decir que aquella comlrucción es una manwilla, una de las idea má, felices que se han tenielo para dar interfs al gran certamen.

Llern pantalón estrecho con bota larga y sombrero
de fieltro rodeado do un ancho li~tón. ,
Pa;:~rnog al aegundo grupo que representa modas
ele 1830 y que aún no muestra notables progresos
comparado con el grupo anterior, pues el talle corto, el cuello alto, la ancha entrada de brazos v la
manga estrecha han perdurado en los abrigos y
en los fraqucs; pero el a,pccto en conjunto se

JÍavo res transformaciones se iniciaron á mediado; del siglo, desde 1848. (Tercer grupo).
El "Burnus" de la primera figu ra se diferencia
notablemente de todos los abrigos anteriore~ y su
analogía con el burnus oriental se explica porque
lo inició en París el Emir Abd-el-Kader que en
18-1. 7 fué llevado prisionero por el General Lamorciére. Caía ampliamente, con anchas mangas
abiertas, doble ribete y ornamentación de pasamanerías. Lleraba también cuello de terciopelo
y muy visibles costuras exteriores en forma de
capricho~os dibujos. E l fraque que lle\'a la tercera figura muestra aún un talle relativamente
corto, pero tiene ya cuello ,alteado y amplio~ faldones plegados. Los chalcc,s claros y lhmatiYOs formaron en esa época el "clou" de la inuumentaria ma,culina; los hubo con bordados de seda sobre terciopelo. Después de 1830 las levitas tmieron talle largo como lo muestra la figura central.
Por sus costuras y por el ensanche de sus falr1onr,, tenían, empero, una forma que hoy nos di,¡rusta. Los pantalones eran estrechos y con pialeras. El sombrero alto aumentó la altura de la
copa y recogió las alas.
El cuarto de nuestros grabados que ostenta síilo
dos figuras, corresponde á la moda de 1860 y año,
próximos y estarnos seguros que todavía. exÍ,tir:.n
algunos ~iejos verdes que en sus guanlam,p 13
tengan piezas rezagadas de la forma que mue,tra
el grabado,
Fl saco, • llamado tam uién americana i&lt;Ttialmen t e rnrg10 entonces y 8e llevaba muv corto,
Do enton~es á acá tocio el mundo recuerda las
tran,fo:mac1ones, q'.1e ha tenido miestra inclu~
mentar1a y nos hmitamos á dar el último rrnhaclo, que representa la moda actual, para qu; sirva
de contraste y de comparación con los anteriores.

-

t. La mola a' e mpezar el siglo XIX.

ha corregido siempre y el corte se ha pcrfeccio11ado, de modo que las líneas delanteras de botones
se cierran ya de una manera si métrica, Pero
hay todavía exageraciones que desluc·en, por
ejemplo, las raras solapas que hacen perder los
efectos del entallado. Los pantalones son ya largos y en la primera figura mueRtra una caída
muy elegante. La segunda figura tiene pantalones
e:::lirado:; con pialcras y también la parte alta se
ha modificado, suprimiendo el bur do "tapa-balaz'l" y Sfüb,li tnyéndolo con una pretina que se
a~emeja ya á, la ac:ual.

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3. L&amp; moda 11. mediadoe del IJlilo.

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La moda en 1800

L&amp; moda 11. linea del Siglo XIX.

1

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EN EL CAMPO.---CUADR0 AMERICANO
2. La moda en 1830,

8oBSCRIPCION K IINSUJ.L PORANJ:¿ , $J.ll0
lDli:11 IDU 11:.N L¿ c¿plT¿L, $1.~

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Domingo 18 de Marzo de 1900.

E L 1fUNDO IJ DSTUA~O
escucharse las coplas callejeras en que la maledicencia y la calumnia hacen su víctima á la regia
señora.
En cuanto á París, está animado. El Louvre y
las Tullerías rodeadas de estrechas callejuelas que
son verdaderas madrigueras. La isla St. Louis,
una verdadera cloaca, con sus muros ahumaclos v
teniendo sus callejuelas, por todo a1lorno, una muititud de cerdos y aves de corral.
La circulación de la gente no empieza sino en el
barrio de Chaillot, donde actualmente están los
Campos Elíseos y allí se daban cita los j u6adüri's
de pelota.
El lujo, la riqueza, todo lo deslumLrantc de la
vida, se concentraba en el l'alacio Real, en \'Uva:;
galerías se instalaban los joyeros, los lil.Jrc,1•03, ·10s
jugadorPs, los cafés y los r estaurants en tanto que
los jardi11c5 quedaban libres para los gálaulc.; y peligrosos encuentros.
En mc1lio de aquel lihertin:tje, solo el teatro podía ofretcr un placer honesto. .,\llí estali,t el teatro de la, Opera. una tienda de m.1,dern, sonora cümo caj,t de violón que el arquitecto de la Reina ha1Jía con~truído en 65 día.; y donde aplaudía al célebre tenor J elyott, una concurrencia constante y
numerosa que solía diseminarse en los pa,illos,
donde reinaba amable libertad.
El "Teatro Francég," imtalado sobre la margen
izquierda, del Hena, ocupaba un edificio seYcro y
allí sí se guardaba re;:;peto al público.
Eran reina·
la Rancourt

aquel centro de placer honesto,
Gau$sin. Molé, Dazincourt y

Las transformaciones de la moda masculina
en el Siglo XIX.
-&lt;::'.&gt;-*-&lt;::'.&gt;-

Aunque las transformaciones que ha sufrido la
indumentaria masculina en los últimos cien aüos
no han resaltado tanto á la vista como las de la
indumentaria femenina, no debe creerse por eso
que hayan ,-;ido menores y hoy que nos encontram os en los lindes del siglo, creemos interesante pasarles una pequeña rerista, teniendo á la vis la
figurines que caracterizan perfectamente las diversas épocas porque ha atra\'esado la macla masculina.
Los bordados metálico,, la seda y los ene-aje~
murieron con el brillante siglo XYIII, de tal
suerte que el p resente encontró como tipo llamativo de la indument2ria masculina, el ele! "lncroyable'' que es la figura central tlel pr imero de
nuestros grabados y que nos servirá de base para
seguir las paulatinas transformaciones subsecuentes.
De las cuale~ son las primera, de origen inglés y en general puede decir~e que esa nación es
la que ha impreso el car.ícter determinante del
traje marnalino en c•le siglo. El inglfü;, como
práctico, empezó 11 rnprimir todo lo simplemente
aparatoso.
La primera figura del primer grupo, muestra
una especie de i;aco corto, llamado "::ipemer•· que
se u"ó para protejcr el frac claro y que daba buen
aspecto al traje. El sombrero de copa bajo, empezó á. rnb6tituir al tricornio francés.
La tercera figura del grupo lleva 1.111 a h r igo ó
sobreloclo largo, con eo~turas atrá&gt;&lt; ~, sin ella~ por
clelan,te, algo entallaclo, con cuello alto _y triple
pelerma, Como el grabado lo im1ic'.l, esta pieza
p_rocluC'c buen efecto, aunque el cuello y la pelcrma le hacen aparecer algo pesado é incómodo.

tL MUNDO ILUSTRADO

Fleury, son los importantes personajes depositarios
de aquellas tradiciones y
los defensores del gran
arte.
En esos tiempos fué la
aparición 1kl comediante
"J eannot" que despertó la
envidia de todos y mereció las fclicitaeiones de
María Antonieta.

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 12

MÉXICO, MARZO 25 DE 1900.

__________________________________

Gerente: .A.Jll'TOlll'IO OtJY.iS

l &gt; ~ : n Lic. B.A.P.A.EL BEYES SPDl'DOL.A..

_,_

-'•;-·

Pobre "J eanot," aquello le llenó de humo la cabeza y lo hizo caer en el
ridículo.
Una vez lo invitó á comer el Duque de Durás
y al presentarlo á los demas comensales dijo:
-"8eñores y seüoras:
.A.qui tenéi$ á "Jeanot"
-Scüor Duque :- repuso el comediante-aquí ~oy
)l. Volange.
-Sea contestó el Duque,-pero
como
aquí
queríamos á "Jeannot;' :M.
Yolange queda de,-pedido
de mi casa, . .. ..

L a. ca.lle de Ba.mparh en el Paria antiguo.

Pero á qué seguir recorriendo aquellas escenas
que recuerda la vista del Parí5 Yicjo, si para describirlas, no bastarían muchos volúmenes?

Basta decir que aquella comlrucción es una manwilla, una de las idea má, felices que se han tenielo para dar interfs al gran certamen.

Llern pantalón estrecho con bota larga y sombrero
de fieltro rodeado do un ancho li~tón. ,
Pa;:~rnog al aegundo grupo que representa modas
ele 1830 y que aún no muestra notables progresos
comparado con el grupo anterior, pues el talle corto, el cuello alto, la ancha entrada de brazos v la
manga estrecha han perdurado en los abrigos y
en los fraqucs; pero el a,pccto en conjunto se

JÍavo res transformaciones se iniciaron á mediado; del siglo, desde 1848. (Tercer grupo).
El "Burnus" de la primera figu ra se diferencia
notablemente de todos los abrigos anteriore~ y su
analogía con el burnus oriental se explica porque
lo inició en París el Emir Abd-el-Kader que en
18-1. 7 fué llevado prisionero por el General Lamorciére. Caía ampliamente, con anchas mangas
abiertas, doble ribete y ornamentación de pasamanerías. Lleraba también cuello de terciopelo
y muy visibles costuras exteriores en forma de
capricho~os dibujos. E l fraque que lle\'a la tercera figura muestra aún un talle relativamente
corto, pero tiene ya cuello ,alteado y amplio~ faldones plegados. Los chalcc,s claros y lhmatiYOs formaron en esa época el "clou" de la inuumentaria ma,culina; los hubo con bordados de seda sobre terciopelo. Después de 1830 las levitas tmieron talle largo como lo muestra la figura central.
Por sus costuras y por el ensanche de sus falr1onr,, tenían, empero, una forma que hoy nos di,¡rusta. Los pantalones eran estrechos y con pialeras. El sombrero alto aumentó la altura de la
copa y recogió las alas.
El cuarto de nuestros grabados que ostenta síilo
dos figuras, corresponde á la moda de 1860 y año,
próximos y estarnos seguros que todavía. exÍ,tir:.n
algunos ~iejos verdes que en sus guanlam,p 13
tengan piezas rezagadas de la forma que mue,tra
el grabado,
Fl saco, • llamado tam uién americana i&lt;Ttialmen t e rnrg10 entonces y 8e llevaba muv corto,
Do enton~es á acá tocio el mundo recuerda las
tran,fo:mac1ones, q'.1e ha tenido miestra inclu~
mentar1a y nos hmitamos á dar el último rrnhaclo, que representa la moda actual, para qu; sirva
de contraste y de comparación con los anteriores.

-

t. La mola a' e mpezar el siglo XIX.

ha corregido siempre y el corte se ha pcrfeccio11ado, de modo que las líneas delanteras de botones
se cierran ya de una manera si métrica, Pero
hay todavía exageraciones que desluc·en, por
ejemplo, las raras solapas que hacen perder los
efectos del entallado. Los pantalones son ya largos y en la primera figura mueRtra una caída
muy elegante. La segunda figura tiene pantalones
e:::lirado:; con pialcras y también la parte alta se
ha modificado, suprimiendo el bur do "tapa-balaz'l" y Sfüb,li tnyéndolo con una pretina que se
a~emeja ya á, la ac:ual.

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3. L&amp; moda 11. mediadoe del IJlilo.

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La moda en 1800

L&amp; moda 11. linea del Siglo XIX.

1

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EN EL CAMPO.---CUADR0 AMERICANO
2. La moda en 1830,

8oBSCRIPCION K IINSUJ.L PORANJ:¿ , $J.ll0
lDli:11 IDU 11:.N L¿ c¿plT¿L, $1.~

�D o.ningo 25 ae Ma.:zc tle 1:J00.
Domingo 23 de Uarzo de 1900.

'•••Francia contra Inglater ra. 2.••Un
nudo nueva en la cuest /6n de Oriente. 3.--EI trébol en Irlanda; la civllizacl6n en Austral-Atrica.
~"e&gt;

terra necesitan concentrar lo mejor de sus fuerzas; los ataques por medio de desembarques en
ludo-China, Madagascar, Tunez ó Argel, sólo pueden hacerse con tropas sacadas de las guarniciones
coloniales y es de esperarse que en cada colonia
francesa haya la suficiente cantidad de tropas para
impedir esto. Porque es preciso tener en cuenta,
que dada la posición de Inglaterra en el :Mediterráneo, el mar Rojo y el mar de la India una tentativa de emplear la escuadra en socorrer las colonias, podría terminar de veras en un Sedan maritimo. Las colonias y la metrópoli en caso de guf!rra deben quedar resueltamente incomunicadas.
En suma, el papel defensivo de la escuadra francesa en caso de guerra con el imperio británico, debe
ser casi nulo.

1.-Las declaraciones del Ministro de Relaciones en el Senado Francés, han asegurado el buen
éxito de la Exposición. Lo:; temores de guerra
para el fin del verano entre Inglaterra y Francia
han perdido su carácter angustioso: los dos pueDebe ser ofensivo; porque el papel de los débiles
blos se darán oficialmente la mano y el Príncipe en la guerra debe consistir en atacar; escoger el
de Gales comerá con M. Loubet durante la Expo- punto débil y concentrar allí en menor tiempo
sición y quizás acepte una invitación á bailar en el la mayor fuerza, tal es el secreto de la guerra. ¿ Y
Hotel de Yille con su sobrino el Tzar. Sin embar- qué es lo que debe ser atacado? Los buques mergo, una herida profunda queda en lo íntimo del cantes ingleses? Imposible; el comercio marítimo
amor propio &lt;le cada pueblo; Faehoda y el Trans- inglés tiene que ser m vulnerable para una marina
vaal: Fachoda, significa la bandera francesa arria- notoriamente inferior á la marina inglesa. La verda ante la intimación de un general británico en dad es que una guerra de corsarios aprovecharía
un lugar aún no conquistado por Inglaterra; el más á los ingleses y que poco ó nada podrían hacer
Transvaal, quiere decir el aplauso inmenso de los franceses sin bases para proveerse de víveres,
Europa, en todas partes serio, pero risueño y bur- de carbón, de mun;ciones, en suma sin refugios
lón en Francia~lo que escuese más, el aplauso, de- y sin combnotible, puesto que la marina de la reicimos, con qu•ha sido saludado el valor de unas na dominaría y guardaría la entrada á los pasajes
republiquillas que apenas han podido armar cin- propicios.
cuenta mil hombres dispersos en una area enorTodo el poder de la escuadra debe pues conme, valor que ha forzado á Inglaterra á apurar . centrarse en un objetivo, custodiar los convoyes
sus recursos militares ordinarios y extraordinarios de desembarque de doscientos mil franceses en la
para operar el aplastamiento por la masa. Los L,la; el proyecto acariciado por tantos en Francia
ingleses no perdonaron á Francia su ironía sar- desde hace ocho ó nueve siglos y que solo los norcástica, y se han soltado en amenazantes dicterios mandos pudieron realizar; el intento de Roche y
sus periódicos envenenando la sangre del pueblo y Xapoleón, vuelve á ser una obsesión para los francomo natural represalia de los chistes de la pluma ce;.e,,. Pero es imposible á pesar de la excelente
y del lápiz, indeciblemente g roseros algunos, y que artillería y de los afamados submarinos que nadie
parecían traducir de veras la opinión y el encono sabe lo que serán; es imposible mientra:; Inglatede las multitudes francesas. "Gna guerra podía sur- rra pueda concentrar en la ~!ancha las dos tercegir de esta situación; á fuerza de mo~trarse los rns partes de sus barcos v puede hacerlo y sabe
dientes, podían los dos pueblos acabar con un hacerlo. Sobre el mar el inglés recobra toda su
rugido de cañones.
superioridad y muestra toda su energía : (ln tierra
necesitarán tres para uno; en el mar les basta uno
~
para uno, pero también puede tener tres. Si la
No faltó quien dijera: una guerra entre In- :futura triple alianza fuese entre Alemania, Rusia
glaterra y su rival, acabaría en un Sedan maríti- y Francia, entonces si debe abrir mucho el ojo la
mo de Francia. Las revistas francesas han pu- vieja ~Hbión; entretanto que disponga sus maletas,
blicado recientemente opiniones menos pesimis- rellene sus carteras de bank-notes, se cale las lentas; uno de los más autorizados peritos en estas tes y, con el paraguas bajo el brazo, emprenda el
cuestiones, con el nombre de "programa naval de camino á la Exposición.
1900," ha dado á la estampa un Yerdádero plan
de campaña marítimo contra Inglaterra; conviene
en dos desventajas capitales de Francia en la lucha;
la. la inferioridad numérica de su flota, 2a. la falta
2.- 'l'odo cambio en una pieza del ajedrez eude un notable hombre de mar al frente de la fu- ropeo, aunque sea el de un peón, puede producir
tura guerra.
complicaciones graves; el príncipe Fernando ele
Pero á estas verdades encuentra dos atenuantes Bulgaria á punto de proclamarse monarca es un
de importancia : la ilota inglesa, á pesar de su peón que da jaque al rey. Este tablero de la peenorme superioridad, se encontrará realmente nínsula balkanica ha sido di,puesto con mucho
disminuida por la imposibilidad de tripularla toda, cuidado en el congreso de Berlín y cátalo ya moimposibilidad proclamada en el parlamento inglés dificado. Bismark lo había arreglado á su gusto
y por la inferioridad, confesada también por los para neutralizar la influencia rusa en la Turquía
ingleses, de su artillería de marina resnecto de balkanica: la Herzegovina y la Bosina, comarcas
la francesa. Y en cuanto á la falta de ·un gran eslavas, fueron un regalo al imperio austro-húnJefe de mar, habrá que esperar que las cir- garo que no había hecho nada por libertar á los
cunstancias mismas lo creen; el grupo marítimo cristianos del "creciente" otomano, lo que los
militar donde hay tanto joYen oficial tfütinguido ru~os no perdonaron y tenían razón; ellos si halo producirá.
•
bían luchado, ensangrentado el camino del Balkan
¿ Y cuál será el papel desempeñado por la flota á Santestéíano, ellos eran los emancipadores de
en caso de guerra? Asegurar la defen-;a de las cos- los eslarns y no obtuvieron más que el pedazo de
tas contra los ataques de los ingleses? ~\ fé que tierra que prolonga la Rusia meridional hacia la
no, porque á pesar de cuanto se ha dicho respecto boca del Danubio, la Besarabia arrancada á la Rude la insuficiente defensa de las costa, france~a,, mania; del congreso de BerHn, del Emperador
éstas pueden def~nderse sola,. Si e" cierto que ¿\lej1ndro II herido en su orgullo de autócrato
hay cierta carencia de personal para la artillería, pan:,tavo, de Gortchakoff burlado por Bismark
no lo es menos que estando en disponibilidad una data ~l primer cambio _de miradas entre Rusia y
buena parte de la artillería del ejército acudirá en Francia, de donde la alianza ha nacido.
auxilio del punto atacado. Con solo pe;-:ar la di. Gn r~ino de ~umania, enteramente indepenficultad real que tuvieron los americanos para diente; !-Ildependiente también, un principado 'y
dominar ó callar siquiera una ¡¡ola fracción de cos- luego remo de Servia y un principado de Bulo-aria
ta fortificada en Cuba, se comprenderá que en este bajo la suz~rania del Sultán al N. del Balk~n y
punto nada tiene que temer Francia. Y para otra Balgarta (la Rumelia oriental) más directanada deben tomar parte las escuadras en tal de- mente unida á Constantinopla al S. La Macedonia
fensa.
__
arrebatada álasambiciones búlgaras y devuelta pleTampoco la deben tomar en la defensa de las namente á 'l'urquía y la bravía é indomable Tehercolonias; los ingleses para defenderse en Ingla- nagora (que llamamos á la italiana "Montenegro")

completaron las ca~ill~s en que pareci~ quedar definitivamente distnbmda la ex-Turqu1a europea..
Los búlgaros quedaron muy descont~ntos y la agitación alli casí no ha cesado : los servios se han resignado con la pérdida ~e la. Bo.snia y la Herzegovina y bajo la influencia aust:iaca ha~ hecho de
sus principículos unos reyes independientes desde 1882. Los búlgaros no se conforman con haberse de hecho anexado la Rumelia. oriental Y
constituído así una mayor Bulgaria, quieren Macedonia, también codiciada por los griegos; pero
el caso es que los turcos son capaces de no dejársela quitar ni por unos ni por otros y ya han
demostrado de sobra que cuando se meten á guerreros son los mismos valientes que pusieron toda
la reaión bakánica bajo el nivel de su cimitarra
con los Soleiman y los Bayazid. Pero es claro
que el "concierto europeo" que solo de vez en
cuando toca unas cuadrillas de honor ó un pasodoble, no ha de consentir en que renazca una
guerra entre cristianos y turcos. Pues á pesar de
todo, los búlgaroi:. tratan de ~rillar á ella las cosas ;
todos recordamos que despues de acomodarse perfectamente á la influencia exigentísima de Rusia,
la nación búlgara, que hizo, deshizo y rehizo al
príncipe Alejandro de Battemberg, se ha conformado con un Coburgo-Orleans, que, nacido á la
sombra del imperio Au,tro-húngaro para hacer
jaque á Hu~ia, se ha reconcil iado después ~on el
Tzar. E~te joYen príncipe quiere (¿ ayudaqo por
quién?) proclamarse rey de Bulgaria, según los
últimos teleg-ramas; y corno ser rey de Bulgaria
quiere decir romper toda liga con el Sultán, éste,
más exigente desde sus triunfos en Grecia y seguro de la amistad con Alemania, probablemente se oponclrá. ¿ Qué saldrá de allí? ¿ Un a specto
nuevo de la cuestión de Oriente, es decir del modo
con que el imperio turco ha de desaparecer?

EL MUNDO ILUSTRADO

~a por su superioridad numérica á la superioridad del ")Iaine ... La antevíspera había sido el semtelect~al de los blancos; los Yiejos hábitos que gundo ani\'ersario de la "rnladura'· y manos pia-cofüt1t man la &lt;l1ferenc1a entre su,, tribus tienuen dosas habían cubierto &lt;le ramaje, de guirnaldas y
-á bol'l'arse y eonc:luirán por cle,aparecer y la ea- flores el fúnebre "pecio." ~fotmalmente considefrería
:;erá
L,1 rado, aquello ,emeja los resto, de un corcel gene.
., dentro &lt;le poco un todo homo{J'éneo.
o
mstrncc10n se derramará más y más y con ella de roso y pujante muert,o ei1 el campo .Y medio devo.generación en· generaeión irá tlcsarrollúndose el rado por lo., buitre.s. Se distingue¡¡ Yagamente una
&lt;!ercbro del cafre, que podrá entonces rirnlizar espina. dor~al y una sucdión de vértebra,; las cuacon. el. blanco en la explotación de los oficio,; y dernas simulan costillas; láminas de acero cle.;ga_profesiones; querrá entonces po~ccr, adquirir, con- rradas pare&lt;'en colgajos de piel; hay cordajes que
.servar; :;e intere~ará quizás en los neaocios públi- son tendones _v una claridad con Ye~tigios ele YÍScos; el &lt;lía q ne todo e~to :;ea una realidad habrá . ceras deBtr.iz:ida,. La bo_va roj,1 en que el bu.
i rente a' frente
clo,, razas que conserrarún ' rn hu- que c:;taba améllTaclo, da idea de un,1 cabeza deman idad respcctini y qué, profundamente enemi- sollada.
.gru; tenderán á exterminar-e. l~,tc es, pues, agrega
)foralmente e0 e dc~pojo es una e,finge y un
lllr. Bryce, el porvenir de los -- bóers·• principal- símbolo. 1.:-na c,finge, porque cneicrra un misterio
mente, y coneluye que la, obra de Inglaterra con- hoy y siempre impenetrable: un nuevo )Iá,ca-quif:ltado d Trafürnal,•e,- una ohm &lt;le eiYiliz.1c1ón. ra de Hierro. cuya careta e,t:'1 á la Yista, pero
porque ella contribuirá á salrnr á los holan&lt;lese:; cuya identiclad se ignorará ,icmpre. ¿ ()nién pro&lt;le los africano:; ..... .
vocó la c1tá,trofe? ¿ Fué accidental ó intencional?
Es e,te el caso de &lt;lec-irá la mejicana .... no me ¿ J.,a,; trc,c:entas Yíctilllas del dt&gt;~astrr fueron ~:1,defienda, compadre ....
crific·adas al patr:oti;mo español ó á la ambición
imperiali,ta nmerieana !' ;, O un ;;imple az,ir, una
piptt mal apagada junto á la :-,111ta Bárbara fué
_J ~ ~
ba~tante á clar prete,to á la guerra _\' dar al tra,tc
con el dominio colonial de Fsp:tñ:1 ~ Impo;;ihle a,·eriguarlo. "El c,tado clr l:l cu",tiún ·· lo formula ha
NUESTROREPRESENTANTE
el boga de mi bote, catal[m y t:lciturno:-"Ellos"
E.UMBO Á LA
dicen que fuimos nosotros; ·110,otros dPcimos que
fueron ·'ello~.·• . . . . . . . .
P ero ademá, de ser mister;o. e~ símbolo : de un
-&lt;::::,.()-&lt;:)..
lado la ruina, del otro el triunfo. A pOC'0, pasos
.La Bah/a de la Haban;:..--Las restas del del e,queleto del buque se elern orrrullo~o y
66
Maine.!l!l••EI gran problema y el nue• altirn el palo mayor; las flores que Orl~lll el despojo, parecen de tumba, las que en Yislosas auirva 66Máscara de Hierra.!l!I
nalch.s circuyen el palo mayor, ¡;on de mástil de
Febrero 17 de 1900.
fie,ta ó de arco triunfal. Aquel má,til erguido
sobre
las olas y dominando el desa,tre habla muv
Elite artículo, sin metáfora, me lo gano con el
.sudor de mi frente \' doY "de ribete'' á la mal- alto al cspírit·u y parece como que q~tiere decir:
e;;ta ruina ha surgido el triunfo; aquel despo-dición divina la vibi·ac1ó;1 de mis tin1panos y el
JO
es
España: _vo so_y el imperiali~mo americano.
.aturdimiento de mi cerebro. Escribo entre • do~
E,ta impresión se arcntúa con la con,ic1eración
-orquestas ·wagueriana:; estridentes y atronadora~.
A babor y e,-Lribor se embarea el carbón conte- de lo, rnce,os po,teriore,; : h~ ric-torü, ele Ca ,·inido en dos chalane~. E~o de chalanes es un eu- te y Santiazo ). la ocupación ele Filipinas: la infemismo; más bien debían llamarse Leviatanes. fluencia en China y en Samoa, la alianza angloame.Son los tales, unas barcas &lt;le ochenta á cien me- ncami qu~ ha h.echo e,tremecer á Europa. y que
tros de largo, quince á Yeinte ele ancho y cinco ó ,lmenaz,1 mc·enclrnrh y c·ambiar los lin.:amientos
.seis de profundicla&lt;l; nada ele camarotes aparejo,; de -,u mapa .... y el punto de partida de esa transni "impedimenta'' de ninguna especie.' 1'lús qne formación al nnmdo e¡; un amontonamiento de
ca hles eorritlos y de fierro, ,·iejo~ que surge de la
.barca::. i:;on eoncahi&lt;lade,, repleta:; de carbón.
El progre,o, que en todo se mezela y que tan- onda amarxa y en torno del cual rondan lo, tihutas cosas hecha á perder, ha dotado á esas barcas rone,, c·omo ~i aún e~pemran cadá\·cres que devorar ... .
-O.e una e,peeie d~ noria gigante:;ca moYitla por
***
Tapor y 1¡ue permne un embarque de "oro necrro ..
Por una ine,itthle a,oC'iación de idea, v como
,tan rápida c.omo incómoda p11rn el especta~lor.
Aquelht nona r~ige, silva, grlla, gime. aturde y un eon-uelo en medio (1c tan tas a~echanza~ ·,e conmarea .. _\lgo diera yo porque \Yagner hubiera Yicrte el espíritu á los sucesos cleÍ Sur ele ,\frica.
pre,-:nciado un embarque de c1rbón. El, que tan ¡Ah! cómo Ios hóero;: reconfortan todo~ los co..adll:1ll'able~ onomatopeyas dejó e:;critas, como la razone~ inquietOR; cómo retiemplRn toda~ las enerforJa de la espada de Sirrfed y la más dulce gías abat idas:' cómo tiC'nden á la dcbiliclad lama-0.cl fuego en las \falkiri~s, hubiera heeho una no en rn luclrn contra la. :fuerz1. ¡Qué diera vo
-obra mac,-tra ele vigor y ele grandeza rcmcdanclo por un "Jiundo .. ó un "Imparcial'· que me inf¿r•en la orquesta el rechinar de las cadenas, ol crujir maran al día de la~ peripecias clel drama analode las palancas. el frotar de la, rueda,, dentadas hóero (¡ue ha C'Videneiado lo que pueden los ;uede esa. nuíqui1rn infernal que sin saberlo, puedo hlos rc-nelto~ á lnc-har v á morir aún frente á los
.afirmar que es de orígen amerir-ano.
. poderosos de la tierra!
Apenas basta á eon,olarme de ese "caíarnaun ''
-el as_peet~ clelicio:-o y únieo ele la haía. Es mágico;
es '\ enee1a alu,1.nbrada: es Constantinopla namforn:mcla por K1emen., :· llal$ke. l~n anfiteatro
lumrno,o ,e extiende al rccledor del buque: el
•contorno de la bahía lo dibuja y lo ciñe un cinturó1~ ele ped~erh.1. La~ azulo:;as iucc.:; ele arco; los
.:a~anllen lo5 foco- de rnea,;descen tes; las 1in ternas
l'OJas. n•r11e5 y azule, de las emhurc-acione;; consA UNA R U BIA.
tela? de rubí;~• topacio,. e:-meralclaR y zafiros aquel
-&lt;:::&gt;~
honzo!1te y a lo lejo,; la, luces del easerío tendido
-á la fal1Lt de h1, eoli1n, :;imulan un enjambre
Perdona'. Lilian, pero tengo antojos
-de cueuyo~ en repo-o.
De saber 51 es el ~ol el que ha fundido
Ye n~cia es 1:11H~ ,·ieja clu~¡ue$a del faubaurg R.
rru melena triunfal de oro encendido
Germam, em:eJec1cla y arrumada que ostenta mu&lt;iue .á un:i auror~ de 1fayo diera antojos.
--chos. perg-ammos y poca,; joya,; lll perla de las
, D1m;, ¿ en que sa.ngre ele elaYeles r ojos
Antilla,- es una ,ultana oriental toda bordada y
] ~I boton tle tus labios se ha teñido?
recamach1 ~' tendi&lt;la rnluptuo$amente á la orilla
;, En qué rayo de luna se han dormido
•del mar. '\~enecia e, eiudacl de arquéologos, de
L as hú,me~1a.s turgue~as de tu, ojos?
--v1eJoi,; arclrn·erO$. de natur~lista, empedernidos;
¿ Que cll\'lno cmeel ha modelado
1a ~abana~ de n?clie. es cmdacl de jóvenes enEl mármol ideal de tu escultura?
tusiasta~:' oohern10s. lleno~ de Yida. que gozan con
'l,'u pas~~ ..... -~. e1 (l eseo enamorado,
1os senwlos :' n~ con la razón y que no repudian lo
Re pien1c en tu eucarística blancura .....
moderno y lo Y1vo, para tributar culto á lo viejo
Alma que aun al amor no ha despertado
:y lo muerto.
Maravilloso lirio de hermosura ...... ! '
Mi primera peregrinación ha sido á los restos

J

-exposición de París.

?e

Irlanda gracias al valor desplegado por sus hijos en Austral-áfrica, ha merecido de la reina reconocida no solo en la libertad y el derecho, sino la
prescripción de usar "la rama de trébol," emblema
de la nacionalidad irlandesa y añaden despachos
recientes que el "coercion bill," la ley de excepción sostenida antaño calurosamente por Mr. Balfour y que mantiene una suerte de estado de sitio en la isla oprimida, ó si la frase es un poco
dura, diremos comprimida, vá á ser derogado con
motivo del ,,iaje de S. ;\L á Dublin. En este camino
poco faltará para que el ministerio unionista constituído precisamente con ·objeto de impedir la
constitución automática de Irlanda, el "homerule," lo recomiende y lo adapte; por lo demás, esta es cuestión de tiempo, pero es indefectible, Irlanda llegará un dhl al gobierno propio, como llegó á emanciparse de la supremacía de la Iglesia
anglicana, lo que parecía un cataclismo á principios de nuestro siglo y ho.v es un hecho normal
qtte parece haber existido siempre.
El avance de la ola democrática que, á cada
r eforma periódica. do la ley electoral, se acerca
más al sufragio universal, ahogará el imperialismo
y el unionismo, hoy sinónimos.
Curioso es, sin duda, que una guerra formidable
emprendida en una comarca colonial y que es la
tardía, pero natural consecuencia del modo brutal
con que Inglaterra quitó á Ilo!anda sus colonias
africanas traiga por resultado la libertad de la som~ti~a Erin; y que la libertad de un pueblo comprimida allá, resulte acá triunfante.
Si este fuera el resultado de la guerra con los
boers, tan~o 1;1ej~r; tanto .mejor, no porque nos
:parezcan m mas m menos dignos de la. libertad, los
irlandeses q~e los campes(nos del Orange y del
Tra.nsvaal, smo porque la libertad tiene al fin, que
abrirse paso; 1 es segu~o que los bóers anglicaniz~do~. como di?e el Manscal Roberts, seguirán creCJendo y ~ultiplicándose, y cuando dentro de unf
cuarto .de siglo, la riqueza mineral de J ohaneRberg~
haya s!do agotada, volverán, por la fuerza de la:;
cosas, a recobrar su independencia de que tan dignos han sabido mostrarse.

. Verdad es que en ton ces, dice el célebre publici!t~ ~ryce, otra potencia habra crecido en Australafnca: ,los cafres, la mancha negra: esencialmen!e prolificos, los cafreR, se multiplican en proporciones tales, que pronto superará.u en la balan-

Vicente flcosfa.

I
Ya de pie, sobre los brazos
de la cruz, turbó el misterio
del augusto cementerio
al compás cle,:;fallecicnte de siniestros aletazos.
D ejó luego de la pampa la morada ya sombría,
y escaló, remando, al cielo
para hundir ~u largo iJlelo
en el seno de las nuhes, en la a?'mósfera vacía ..•

II
En las noche,; inrernales,
al palacio del magnate
cautelooa llega . .r bate,
bate el ala, y pone miedo,, el crujir de los cristales.
En la cuna llora el niño .. Pasan ráfaaas de viento
•
'
como 1mitre,;
en bandada, o
y la joven tbposada
palidece; ~uíre angu~tias de fatal presentimiento.

III
Con su ritmo funerario
de la mí,-:era huharclilla,
donde roj,1 llama brilla
con reClejo, angu~tio,.:o,, lanza el a,e su graznido.
La mendiga reza .,· tO•l' .. . l'a;-an nieblas enlutadas,
y del alto campanario
con rn ritmo funerario
se desprenden knta mcn te la, postreras campanadas.

Camargo.
L AS GARZAS,
-&lt;:)..)0(-&lt;:)..

Ya, como lle--atado nmillete
De azucenas. un grupo imaculado
De garzas por el aire $Ocegaclo
Que el ritmo !le c~e rnelo se so~ete.
. \'an l:~eia e.l paln!eral, que amor promete.
Si un paJaro rntcrpone•e extraviado,
Contra él esgrime el t·~cuadrón airado,
De su pico de amhar el florete.
_t:a \'an muy lejo,! Su-, radiantes galas
D1v18a apena~ la mirn1la inquieta,
Del \'Uelo de las armónicas escalas
Y cuando lllUl'Yc el sol-reaio poetaSe Ye el palio de lino de su~ ala~
En el fonclo dr un t-ic•lo ele violeta.

Více,¡fe flcosfa.
SONETO.
-&lt;:),o-&lt;:),

Vienes, dolor, 1-in aYi&lt;armc, mudo
corno l.t sombra c¡ue á tu pa,o riega~,
y eon tu cLmlo Yeneno-o pega~
en el templado acero ele mi escudo.
De tu bla~ón de omnipotente dudo
Y río de ~n afán..... y entonces lleg,b
Y tu ala enorme ele f;,1tún de~plea•is
• b' , ,
o t ra rez ante mí. ne~ro ~· sañudo.
i Oh, dolor. tu pre~encia no me asombra!
cuanto tu ac-ento funeral me nombra
por ver qué hiere~, por mirar qué ;rrancas
hoy que, marel.1ito, entre la obscura sombra:
rueda. el manoJo de gardenias blancas!

J:uis

g. )Ylurillo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domin¡~o ~ií

ae Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Marzo de 1900.

cCas óbras del J)esagüe del Valle de jWéxico.
LAS FIESTAS INAUGURALES.
NOTABLE DISCURSO DEL SEl':OR GENERAL DIAZ,

1 ,1

&gt;1cruas que constantemente amenazaban im~n&lt;larla.
s~ construyeron altos bordes y diques resistentes
para protejer al suelo firme de la ci~cla_cl, P.ero sus.
clefe1wls, que demandaron gra~ la bo~·10s1d~~' ~o
fueron tan resistentes, que pudieran unpedn, bajo el reinado de ~IoTctezuma Ihu~camina, qu~ l,os
ríos que afluyen al \ alle, en u~ ano muy lluv1?'~º,
ocasionaran una gran inundación que destruyo la
mayor parte de la ciudad. . .
Desde entonces data la 't1táruca lucha, cuyo término nos ha cabido contemplár, y que :fué iniciada entonces por el Rey ele 'rexJoto, ~l Bahio
Xetzahualcoyotl, que levantó un gr,m dique de
16 kilómetros de loncritud, para protejer á la capital contra las fuert~s corrientes y que dejó dividido en dos porciones el lago central.
Aquellas obras, emprendidas con todo esfuerzo y actividad, estaban bien concebidas, y satisfaciendo su objeto libertaron á la ciudad de las
constantes inundaciones; pero más tarde el imprudente Ahuizotl mandó abrir brechas en el dique,
volvió á aparecer el peligro y la cii1dad se inundó.
nuevamente hasta que se volvieron á hacer nuevas
defensas, y la ciudad pudo prosperar y engrandecerse.
Hasta entonces los aztecas. Después, en 1519,
cuando Cortés llegó al Valle, las agua• ocupaban
una gran parte ele la planicie, y sin darse comple- •
ta ~uenta de lo que hacía, mandó destruir el dique,
de Netzlíualcoyotl, para sitiar la capital. Los demás diques fueron completamente abandonados,
Trabajos á brazo en el Canal, kilómetro 47 y mP&lt;I lo
y más ó menos destruídos por el tiempo, pero toCumplimos el ofrecimiento que hicimos á nues- , - - - - - - - - - - - - - - - ~ - - - - - - - : dos inservibles para su objeto.
tros estimables lectores, al ocuparnos en este núDurante muchos años, las lluvias no fueron,
mero, con la mayor extensión posible, de uno de
abundantes, y no se advertía el peligro de las.
los más grandes actos realizados, no ya durante
inundaciones, ni se tomaban medidas para prevela Administración del señor General Díaz, • sino
nirlas, así es que, en la nueva capital, fundada por·
durante el siglo, á cuyo término, con tanta rapiCortés, se construyeron buenos edificios, etc.
déz nos acercamos.
En 1553, bajo el virreinato ele Don Luis de YePero antes de ocuparnos de las fiestas inaugulasco, la abundancia de las aguas plmiales deter-rales, pennítasenos llamar la atención acerca de
minaron una nueva inundación; el Gobernante cilos grabados que representan los trabajos emprentado puso la mayor diligencia en combati_r el mal, yclidos y ya hoy realizados, porque en ellos está el
al efecto, construyó, á semejanza del dique de X etmejor argumento que podemos emplear al sotitezahnalcoyotl, un albardón curvo que se levantaba
ner, como h ijas de nuestra más íntima convicción
por el nlmbo de San Lázaro, y que por el ~ortelas tesis siguientes :
llegaba á la calzada de la Villa, y por el Sur á.
la. Las Obras del Desagiie del Valle de ñiéxila de San Antonio Abad.
co ha venido siendo la más granile necesidad
Obra fué esta tan estéril, como las anter iores,.
pa ra la hoy capital ile la República, desde que los
puesto que á los pocos años, en 1580, volvió {i.
aborígenes fundaron Tenoxtitlán y los Reinos inmunc1arse la ciudad, siendo Virrey Don •Mantín:
mediatos, porque de la re.:.foación ele esas obras
Enríquez, en cuyo tiempo fué cuando por primera
depenile casi en su totalidad el buen estado sav~z .se pensó en el clesagiie directo; pero desgra-nitario de la población y suprimen el riesgo de las
cia~am_ente, cuando ya se discutía la idea y á ella.
inundaciones.
se mclmaba el Virrey, fué removido al Perú y el'
2a. No sólo las poblaciones del Valle y la capiasunto quedó en tal estado.
· ·
tal estarán beneficiada:; con las repetidas obras, siEn 160-!, la ciudad fué víctima, una vez más
no que todo el país sentirá aumento ele bienestar.
de una inundación, y el Gobernante de esa época'
3a. Sólo es:fuerzos titánicos y una constancia
el :;\Iarqués ele :;\Iontesclaros, pensó en buenas obra;,
inquebrantable, aun llegándose al ::acrificio, fuede defensa, per o cleshechó la idea del desacriic diron capaces de lograr la terminación de las obras.
recto Y se limitó á buscar el medio de conte~cr las·
4a. Los bien es que dimanan ele estas obras en
Puente en el kilómetro 43.2 del canal, camino carretero
aguas en terrenos situados á mayor altura que ell
su liga íntima con los demás del Sanpo~;n~to de la
de CU&amp;Ul,ltlén.
Lago de Texcoco.
.
ciudad de México, sólo pueden ser comparados con
los que ha disfrutado el país en los últimos cinco lustros de imperturbable paz.
Bastaría para demostrar que la realización de
las Obras clel Desagiie, eran una necesidad ingente, decir, como es cierto, que aún antes de la
Conquista, durante la dominación española y to&lt;los los gobiernos que después han regido á la Nación mexicana, han hecho esfuerzos infructuosos
por cierto, para llegar al fin que hoy se ha llegado.
Los aztecas, siguiendo sus tradiciones respetando las órdenes ele sus sacerdotes, que p~·obablementc, se sintieron atraídos por el hermoso
y rico Valle, fijaron en su centro su residencia, si~~iéndose muy satisfecl10s, porque en aquellos sitios encontraban cuanto necesitaban para
su subsistencia y la práctica de sus costumbres;
p_~ro no tardar on mucho en reconocer su imprevis1~n, cuando fu?dada la ~ran Tenoxtitl~n, ,que hab1a de llegar a ser la ciudad de México, se vió
amenazada y hubo qu e defenderla del flujo de las

•S&lt;llhia del a1tua:de la presa.

Vista antes de la terminación de las obras en el k!lómetro 65.

,,

~o~· la mi~ma é&gt;poc.1, He construyó el dique de San dado cle1110.• tradn l'll -¿~ de Dit·;unbre ele rnos.
to de Don Bnrico era !meno, y no t,mló mucho en
Cnsto!&gt;al, &lt;le más de una legua ele longitud, la qué la;; nguas tenían conientc, ¡-uc,; en e~a f&lt;.,drn
ordenarle que prosiguierti Hl!' obras.
1)l'efa de Otuml&gt;a, Hohrc el río ele S..Jiian Teo- en medio de una gran fic.,ta, Enrí('o Jlartí1wz tlió
Fn 1Ci09, tnanclo aún no e~tahan terminadas los
tihuacán, rn rc,co11~Lruyú el rlique de ,icxicalzingo salida á la,; agua:; del c·anal.
rí_o,. tuvie:~n una gran crec-ieute, la~ obras no pu_y se construyo, en terre110:; ¡,oro,o~. la llamada
. rn aiio cl_espu~~ ht obra qucilú inútil. El go- &lt;l1rron util1zar~e, y entonc·es se determinó la mapresa del Sur, que absor!Jía la~ ag-1w,: protl ul'ida, bierno colon1al, por economía mal enternlicla, quiYor inundación de Méxito. e1 uc se recuercla en la
JH&gt;r laa fuertes corrientes del J'cdreg-nl de San "º 4.tw el ,;ocavón ,eeon~truvera ,in 1111 reve,timienlti,:101:ia, v qu e fué una vcrd-atlera hec1tombe, pues
.Angel.
to ~óli1lo, ~e produjeron &lt;i'errmnhamit•nto,-, el "º¡wrc•&lt;·wrnn en ella 30.000 personas y duró cinco
l'ero todas estas y otras muc:lrn, ol,rn,: ,·erifi- c:avón se azolvó. ya Ul&gt; elió ,al ida ú h~ ag-ua~ '! e,to
aíios.
·
·&lt;·a,las en esos mismos tiempos rernllahan infnl('Lo~ m,tlquerientes de
tuosas como lo demuestrá el h ec·ho ele qne de,pué:;
}Iartínez lleg-aron á
1lc c·onstrnídas. en el año de lfiO')' la ciudMl ,natribuirle á él la respon~rió. inu_ndaciones parciale~ que le ¿riginaron perRa hi li&lt;lad &lt;le! desastre
.;¡111crns_ 1rrep,~1\1.bles, y de aquí l'Íno, que por fin.
d ieiendo q Uf' intencio~
D. Luis de "\ elasco, II )Iarqués ele Salinas. ac·ep11almente había tapado
tara el proy:?to ele de,agiie di recto. en que hahía
el SO('avón . "'&gt;' se le puso
)Jen,;ado e! \ nrey D. Martín Emíquez. lfr,uelto
preso: pero no tardó en
. it lievarlo á ~abo, fné ~ecunclado por el notable
demo~trar ~u inoeencia
ioah10 D. Enr1co ñiartínez, quien asociado á un
y c&lt;·har en cara al GojC',&lt;uita, _Y!. Juan S~nchez, presentó un proyecto
bierno no haberle dado
~le ilesag11e. que en smtesis, consistía en sccruir por
los elementos hasta~tes
l111 soca,·ón la línea marcada con anterioridad, la
¡mra terminar el reves-&lt;lcl Xorhi,tongo y dar por allí ~ali&lt;la á la~ agua;:
_t i mten to. }[ás tarde, el
ckl \'allc qne lleg-arían ha,ta el río &lt;le Tula v de
}Iarq_t;éH de Cadereyta,
..-alli pa,,;arían al Pánuco, del cual e5 afluente el
tam hien c·on vencido de
])rimero.
la homlar1 tlel proyecto
Lo~ constantes peligros, lo,; -verrladero,; dc,a,::Vlartínez. que con constres que las aguas causaban, hicieron que la erntcrnc.ia Unquehr-antabiló,
-presa ,e acometiera con tanto brío. que ,e pu•irnm
había c'omenzaclo á conEn • Oos Puentes.• Recepción de los trenes.
-á la obra millares de indígenas. muchí,;imo,; ele Jo,.:
l'ertir ~u ~oc:avón en ta'&lt;'nale~ fallecieron, pero en poco meno,; ele un mi.o'.
jo abierto, quiso dar im-el socavón &lt;]Uedó terminado en una longiturl de
pulso á las obras; per o
:seis mil metros. Al mismo tiempo se hi('ieron el fué c-au~u de ,-ería:,; ili,tu~ione" aecrta ele la bornlad
~u, hueno~ deceo~ se estrellaron ante la falta de
fajo abierto. descle el desemhoque del ,oc·ahón · del_ p~oyetto de Emito }fartínez, quien lo ,o4enía
elementos pecuniarios.
e11erg1ea111ente. hacienclo ver la razón de ;::u frac·al1a.::ta el Salto de 'rula v dos canales fle conclucc·ón
~•:,:tá idea ~iguió teniendo ar·eptaeión, aún des~o. Sin embargo, en l(il-1, la Corte ele J,;;;pai'i.a enl'ió
-cle las aguas. uno para Zumpango :· otro para el
p_ue;:: de la muerte de Enrico Martí1,e;;, y se conal Ingeniero Arlrián Boot, que gozaba de gran fa1·ío rle Cuautitlán.
t:nuaron 1~1s ohr~s. pero eon tanta lentitud, que
ma; _opinó éste que &lt;lehía prevenirse el peligro por
Todavía nac1a pudo l~grarQe, no oh,tante que la
"º'º
despuei&lt; de_ ,1glo y medio r¡ued6 tl)rrninada la
medio ele 1lefensas, y en lfi23 Re ahanilonó el ~om ente del pro:·ecto, en el fondo, porque ~e le hiciraprrtura del taJo de :Yochi,;tong-o. ele! cual todavía
ron muchas innovaciones, es la rni•ma que acaba t·a1·ón &lt;le :'irochistongo: pero el Yinev, :;\farqué,;
al preRentc ,e con~erva un lnren tramo. sobre cu,de realizarse, )' no obstante, también. haber que- ele Gúlvez, tenía la comiccióu de qne· el pro!·ec!·o bordo corre la línea ele! Ferroearril Central.

-

-,
1

1

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1

1

1

Y¡sta de los Talleres en San Cristóbal Ecatepec.

11

.
•

.
- - - - _ _...,.._ _ _ ..,...~,:,T--r'.:

Draga "Lucy" kllóme1ro 39.

Dra~"&amp; •Cu,ubtemoc,• l&lt;ilómet rn 39.

�EL MU~DO ILUSTR_\DO

Domingo 25 de l\farzo de 1900. ·
Domingo 25 de Marzo de 1900.

'

EL MUNDO ILUSTRADO

•

EL ULTIMOR ETRATO
DEL SR. GRAL.

D. PORFIRIO DIAZ
Muy justificado es que á propósito de la tern,inaci6n de la n,onun,ental Obra del Desagüe del Valle
de México!l,honren,os hoy las páginas de este Sen,anario con la últin,a totografla que se ha ton,ado
del Señor General Diaz!I pues por
aquella obra!I el pais entero debe
enviarle sus felicitaciones.
Nosotros se las envian,os sin,:eras y respetuosas!/ porque ven,o s en esas obras!I uno desusn,ás
h ern,osos triunto s!I que a c aso !I lo
enorgullez ca l egltin,an,ente!I tanto
6 n,á s q u e n,ucho s d e sus a c t o s
adn,ini strativos y sus vi ctorias
en la guerra!/ porque ha den,ostra•
do en esta vez!I que infatigable y
estorzado!ldespués desus hazañas
n,ilitares!I en n,edio de sus dil/ciles tareas de gobernante!/ ha teni do bastante constancia para sostener una lucha de veinte años!I
hasta lograr ver realizada la obra
n,agna!I que le ha conquistado un
lauro tan hern,oso.
Si no existieran tantos y tan poderosos n,otivos para que el pals!I
agradecido al Señor General Dlaz!I
vea en él uno de sus n,ás grandes
hon,bres!lbastaríaéste por si solo!I
para perpetuar su n,en,oria.

'

Despuécl &lt;le aquella obra gran&lt;lio~a, pero que
no llegó á satisfacer los .fines que se buscaron,
no ha habido gobierno del ~léxico indepern1iente
que no se haya preocupado en lograr el de,agiic;
pero unas Yeces nuestras reYueltas políticas, otras
nuestros frecuentes cambios de gobierno, y :;icmpre la falta de recursos, y tal vez más l¡ue c~to, la
de energías para realizar el bien nue hoy hemo;;
alcanzado, no sin i&gt;acrificios verdadero,, como puede verse por los siguientes datos, hicieron nulas
todas las tentativas.
En 1879, el Sr. Ingeniero D. Francisco ele Garay
pr esentaba un proyecto que, basado en la idea primordial ele Enrico 1fartínez, aseguraba el desagiie
perfecto del Valle de México; y entonces fué
cuando el señor General Díaz, que siempre ba dado
á esta obra toda la importancia que merece, reeolvió llevarla á cabo. Entonces comenzaron á palparse las dificultades, se vieron los sacrificios que
sería necesario hacer; pero con la energía que todos reconocemos en el Primer :Magistrado de la
N ación, tan empeñosamente secundado en esta
vez, no cedió en su propósito; y si bien es cierto,
que en un principio no fué posible acometer la empresa con toda actividad, más tarde, un decreto
de 16 de Diciemhre de 1885, autorizó al Avtmtamiento de la capital para suministrar la amialidacl

Puente en el kilómetro 2'2.2 del Canal, camino carretero de Pacb,uca.

de :j;-:lOO,OUU, destinados á la pro,ecu&lt;:ión de las
obra~, y por dispo;;ición d.el Supremo Gobierno, comunicada á la ~ecretaría de Gobernación el 2
de Febrero ele 1886,- se creó la Junta Directiva,
suficientemente autorizada y con facultades bas~
tantesparadirigir y administr11r la inver.;ión de Jo;;
fonüos. De entonces acá, las o·l a,; ,e eniprcndierón
con toda activi&lt;lad después de :iaber exa minádo~e
por peritos, las de revestimiento del tramo del
túnel abierto }ª, así como la clase c1e materiales
que se habían empleado, y de haber1;e aprobado las
proposiciones que hizo el Ingeniero Don Luis
Espinosa, inclican&lt;lo la conveniencia ele que se mo-

Sr. Gral. D. llll¼nuel Gonzá.lez Cosi o,
Secretario de Estado y del I&gt;Espacho de Gobernación

clificara el trazo del canál entre Mé.,:eo y San Cristóbal, acercándolo á Cerro Gordo y retirándolo algo más del lago de Texcoco para que se apro,·echara una ligera pendiente.
Los trabajos preliminares, para elección de materiales, modificaciones que se juzgaron tan benéficas como urgentes, y muchas de ellas económicas, duraron dos años, y al referirnos á este
punto, debemos hacer mención eBpecial del señor
· Ingeniero Espinosa,
que trabajó con inconcebible la boriosidacl, produciendo informes y clanclo so;
luciones verdaderamente notables, que
merecieron la aprobación de peritos tan
competentes como los
Sres. Ingeniero, Gargollo y Parra, Leandro Fernánclez y Roberto Gavol.
·
Entre °F1 1s trabajos
más notables pueden
citar§C la diminución
de la pendiente del
antiguo proyecto, conservando el gasto de
17metroscúbicos para
P uente provisional para el camino carretero de Cuantltll!.n, kilómetro 43 2.
el túnel, diminución
que hizo se ganara

•

7

una altura de 2 m. 75, que fué propicia para el
mejoramiento de la descarga de hl,:; atarjea~ de la
C:él!Jltal; la redlH c.ón de la exc,tYaüón tlel canal,.
c:ijando po:,ibil1c.1a&lt;l de auli1entarla si así lo &lt;lemo~traban las ncce,i&lt;lades, con lo cual se ahorraron más de un millón de metros cúbicos de e:xcavac-ión del canal, y la impugnación qne hizo al
dictamen que rimlió el Ingeniero belga León Derote, quien comi~ionado por nuestro Gobierno vino á ~Iéxie:o, eRtudió el proyecto y propuso reforma,; que el señor E~pinosa demostró qne eran
inadmisible,:; y que debía subsistir lo aprobado p.a·
la Secretaría de Fo.mento el año de 1879.

Sr. Gral. D. l'rancisco z. Mena
Secret.trio ae Estado y del Despacho de Com~icacione• y Obras Públicas.

Después ele estos trabajos fué cuan do se con~rata~on ~as obr~s ele construcción del túnel de
requ1xqm.ac, pnmero, con los .señores Read y
C'_amph~ll, que no pudiendo co11cluirla por causa;
aJenas, a su voluntad, rescindieron su contrat
d.espues con los señores Pearson.
o, Y
Casi 'veinte años de constante labor c1' l 1
t .. b" á 1
'
, e lle las.
con ia. . ? :st cu os que parecían insupera ble" ,0hrepornendose
á
las
crisis
financi·e
.,
:s,tan"'
l
, •
ra:s, cont ra
cho -tem ·prest1tos,
haciendo verdaderos º• ºfi .
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.,acn c1os
a:s a mver u 1a suma de cuarenta ·11
1'
e
' OS
·t
m
I ones e e
P :s , se neces1 aron para la realización
el
t
P;oyecto, que sólo ~nergías inquebrantable es e
d1an haber llevado á término . la d 1 - eGs por al D',az como J efe Supremo· de le senor
ene~ ., .
del ~eñor General ~Ianuel Gonz'l eª J., ac1on; las
l ., . ~
a ez os10 que tra
)aJo l'e1s anos como Presidente Mu . . ' l
'pués al fundar el )Iinisterio d
nic1p~, Y. (leshizo el empréstito de Londres e ~on~u?1cac1ones,
energías á la o-io-ante~ca 0b . y echco - muchas·
Franci~co z ~r"
'
ra' las del senor Gral.
~- • 1 ena, como Secreta•·
d
E
y_ las de los señores General R' n~ e ;,staclo,
Lic. José I ve,;; L imantour Lui i~on_ G~llal'(lo,.
blo :Uacedo Román S La'
.s av1e, Lic. Pa• scuram
yM
,
c, ontreras, 'que formaron
M
. anu_e1 Maria
1
cuya administración se termª· esa ]Directiva, bajo,
•
maron as ob .
·
supieron secundar con pat . t'
rns, y que,
resolución del Jefe Sup r10 idsmo verdadero, Ja
. . .
remo e la N 'ó
, .Al prmc1p1o de las ob
ac1 ~ parte de la Junta Directiv~o for~aron también
tín Cerdán, Don Casimiro c1:1s~?nes Don .Ag-usO
dro del Valle y J. Rivas Go
ado, D on Pengora, todos los cua-

Sr. General de División Don Porfirio Díaz, Presidente de losEstados Unidos Mexicanos.
VX.TDltA l'OT OGBAl'IA TOJIIADA POB IIIIOBA.

Propiedad artta&amp;lca uecan,da.

�=

Domingo 25 de Marzo de 1900.

Do;n;ngo 25 de Me.rzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

enoraullece de haber llevado á ténnino esa obra,
que ~stá considerada, justamente,, ~omo ~a prllllera en su género, no sólo en Amenca, smo en el
mundo entero."
· Más por qué decimos que los beneficios que
di~an~ de estas obras, sólo pueden ser comparados con los de la paz que disfrutamos? . ...
Porque es la verdad: la paz ha arrebatado á la
muerte sus víctimas de la guerra, ha aumentado

nuestro crédito en el Exterior, ha hecho que de
todas· partes afluyan capitales, ha creado se_guridades han engendrado confianza y ha producido,
en sum~, progreso y tranquilidad.

Las Obras del Desagiie y las del Saneamiento
arrebatarán á la muerte las víctimas de las epidemias y de las enfermedades infe!iiosas, y al saberse en el Ext_erior el mejoramiento del estado
sanitario en el río que in las condiciones anteriores era bien temido de los extranjeros, au-

•

mentará' la confianza, se alentará el deseo de buscar entre nosotros fuentes de trabajo y de riqueza, y ya no sólo los capitales, sino también los
hombres de empresa y de trabajo ,•endrán á nuestro suelo en inayor número, de todo lo cual es de
esperarse, se deje sentir mayor bienestar en el
país.

Vengamos ahora á la inauguración de la tit-ánica mejora, acto solemnísimo, verificado el sábado 17 del actual y del cual ha de conservarse
inmortal recue1:do en las páginas de nuestra historia:

;Al levantarse·la.g compuertas de S. Lá.Zaro.

les, á excepción de los dos últimos, cuyo5 retra- explica por qué, en los barrios de la parte oriental
tos no pudimos obtener, figuran en la plana que de la ciudad, la rnortaJidad -alcanza la inrnro:iimil
les hemos consagrado para perpetuar el recuer- proporción del 70 al 72 por mil.
'·A mayor abundamiento, todas esas aguas, cardo de la focha en que la ciudad ha alcanzado bien
gadas
de dflsechos oqránicos que dPlenidos á las
tan incomparable, y la posteridad conozca á los
E;otoras
ilc la C'iudail, eran mortífero:., hacE:n ra!preclaros ciudadano~ que supieron llegar hasta el
tn para ir á feC'unda-r los campos agríc,Jhn, llesacrificio por as.egurar su bienestar.
Además de los miembros de la Junta Directiva, van en sí un b"11H'O para la agri1~ultura, y ª!l.l'Ofio-uran en esa plana el señor Ingeniero Don Luis vechadas, darán al país, con creces, todo lo que ha
á suceder:
B~pinosa, cuyo celo, dedicación é inteligencia, gastado en las obras del desagüe. Así
á
la
salida
del
túnel,
las
aguas
servirán
para procorno Director de las Obras, solo puede ser comparada á su modestia, los señores Ingenieros Juan ducir fuerza motriz, y más adelante irán á deSoto Dnrán é Isidro Díaz Lombardo, que no con rramar sus tesoros en el seno de las tierras de la1nenos esfuerzo lo ayudaron en sus tareas. Sir ,v. bor.
1-'earson, contratista que ayudó á salv,ar obstácul9s,
~
y el señor Ingeniero Don Fra·ncisco de Garay, au"Si se compar.a, por último, los sacrificios que
tor del proyecto que fué aprobado en 1879.
costaron las obras actuales con los que exigieron
¡ Loor eterna á tan ilustres benefactores de la otras menos útiles, encaminadas al mismo fin,
Patria!
no puede uno menos de asombrarse de la baratura
Pero, enumeradas, aunque tan sucintamente, de aquéllas.
las dificultades que hubo que vencer, establecido el
"En efecto, sábese que en las obras de la desviaparalelo entre los esfuerzos de cinco generaciones ción del río de Cuautitlán, que estuvieron á caro-o
y los que en 20 años se han hecho n~.r::i. realizar de los padr~s franciscanos, y que tardaron much~s
las obras del Desagiie del Valle; ¿es cierto que es- años, murieron, sólo en tres años, doscientos mil
tas revistan importancia y trascendencia tales, que indígenas, extenuados por la fatiga y por lo rudo
hayan merecido tan preferente atención y la ero- de las labores .. Si se pudiera precisar exactamente
gación de tan extraordinarios gastos?
los gastos que se hicieron en la época del Imperio
Sí, si es cierto, no sólo porque con ellas se ha azteca y del virreinato, veríamos que sobrepasan
logrado el gobierno absoluto de las aguas de los muchísimo á las que ha terminado el México inlagos, que están más ó menos cercanos de la ciu- dependiente.
0
dad, con lo cual desaparece todo pelig¡o de inun"Con estos ligerísimos informes, bastará para
rnlcladorde : !~ ¿ee~: ~e~~:~: 1~º:~nTeno:z:tltJá.n.
dación, sino porque mejorará el estaio sanitario que nuestros lectores aprecien por qué México se .,______ ______________J
&lt;le la población, y así hemos creído demostrarlo en ~ - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - una de nuestras ediciones diarias, en los térmi- 1
nos siguientes :
..,
"¿ Qué beneficios obtendremOB con esta obra?
Fácil es contestarlo. En lo jllCeBivo, las aguas vertidas en el Valle, seguirán"'1ste trayecto: Las del
escalón meridional, convergiendo á los lagos de
Chaloo y Xochimilco, vendrán, unas por el canal de la Viga, otras por el río de la Piedad y,
paeando en parte por el sistema de atarjeas de la
ciudad, servirán para lavarlas é irán después al
gran canal, donde se reunirán con las del lago de
Texcoco y con las de los lagos de la parte Norte
del Valle. Después se precipitarán en.el túnel de
'J'eqnisquiac, y por último, irán á desembocar del
otro lado de la serranía, fuera del recinto del Valle.
No habrá, pues, peligro de inundación, aún
en los años de más abundantes lluvias.
"Por otra parte, sabido es que antes de estas
obras, todos los desechos de la ciudad de México eran conducidos por nn sistema imperfecto de
canales subterráneos, que los llevaban al lago de
r.rexcoco, verdadera. cloaca, que recibía en s.u seno
la enorme cantidad de MEDIO MILLON de met ros cúbicos d.e inmundicias por año, inmundiciAs
cuyas ema.nac10nes nos traían los vientos del Noroeste, sobre todo, en la época invernal. Así se
lo11tanttoea tomada en e1 mo':°ento de firmar el acta en s. Uzaro.

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os Ulolu•M e, RECT!V,¡ .

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El gran dique en los momentos:de ser visitado por el Sr. Presidente.

Ciento ochenta personas, entre las cuales se
contaban los miembros del Cuerpo Diplórnatico,
los Secretarios de Estado y otras de representación
política social, fueron invitadas por medio de
lujosas esquelas, y á las ocho y media de la mañana
del citado día se reunieron en la Plaza de la Constitución, para ocupar, momentos después, los vagones especiales que las condujeron á San Lázaro.
En aquellos terrenos estaban f~rrnados, eu línea desplegada, los Batallones 210. y 250. y el 7o.
Regirniento, fuerzas que presentaron las armas, á la
llegada del señor Presidente, en tanto que las bandas bat ían "marcha" y tocaban el Himno Nacional.
A inmediaciones de las compuertas se levantó
una extensa tienda de campaña, 'desde la cual pudieron los circunstantes presenciar la primera cer emonia de la inauguración, que consistió en la
apertura de las compuertas, que dando paso á las
aguas de las atarjeas de la ciudad, son el punto inicial del canal.
Acto continuo, el señor Rosendo Esparza, se-cretario de la Junta Directiva, dió lectura á la siguiente acta, que fué sub~cripta por los señores
General Díaz, Secr etarios de E stado, Miembros del
Cuerpo Diplomátieo, personal de la Junta Directiva del Desagiie y otros ~nuchos de los presentes :
De~pnés de esta ceremonia, se descubrió una
placa en bronce, donde se lee la siguiente inscripción:
" El día 24 de Enero de 1897, siendo Presidente
de la República el señor General de División Don
Porfirio Díaz, y bajo la administración de la
Junta Directirn del Saneamiento de fa Ciudad de
MéÁico, presidida por el señor Lic. José I. Limantour, se dió principio á e•t a~ obras. de arner clo r1n

Domingo 25 de :Marzo de 19UU.

EL MUNDO ILUSTRADO

Boca de salida del gral(tún•I.

el proyecto formado de orden del Ayuntamiento
de 1888, por el señor Ingeniero Roberto Gayol."
-&lt;::..,.~

A los pocos momentos, la comitiva ocupó los trenes especiales que habían de conducirle hasta el
PVnto donde acaban las obras.
.
El viaje fué de lo más agradable, tanto por las
manifestaciones de regocijo que hacían los vecinos y autoridades de los puntos por donde pasaba
el convoy, como porque todos los viajeros tuvieron ocasión de admirar los detalles ele las obras,
algunas de los cuales representan nuestros grabados.
A las once y meaia ele la mafrana se llegaba al
sitio c:n q·1e ~e unen el canal y el túnel a e Tequisquiac ; la comit iva presenció la apertura de las
compuertas y después, los trenes continuaron su
marcha ha~ta un punto inmediato á la desembocadura del túnel de Tequisquiac, v por último, se
lllegó á Zurnpango á las dos y media de la t arde.
En esta población hay una construcción sólida,
de dos cuerpos. que ha ocupado la Dirección del
Desagiie, y en el pat io principal de esta finca, con\·enientemente decorado, fué donde se sirvió el
banquet e.
Este fué ofrecido por el señor General Pedro
Rincón Gallar do, corno Presidente de la Junta
del Desagiie. y en su correcto brindís, después ele
hacer mención de la importancia de las obras y
los benl ficios que ellas han de producir, encomió
con el más caluroso ent usiasmo, el apoyo y decid ido empeño del señor General Díaz, invariablemente demostr ados para la r ealización de las
obra$, que según frase de uno de nuestros diarios,
" las hubieran firmado con orgullo los Romanos ó
los em presarios del Panamá."

Hubo otros brindís: el del señor Ingeniero :Manuel María Contreras, proponiendo uno por el señor Lic. José !ves Lima1itour, que por enfermedad
no pudo asistir al bánquete; proposición que fué
aceptada por el Sr. General Díaz, y el del señor
Lic. Raigosa, qu_e como apoderado de Sir W. Pearson, propuso un brindis por los trabajadores que
corporalmente ayudaron á la consumación de Jas
obras' y pintó en patéticos términos la vida y abnegación del peón mexicano.
Antes de regresar á :México, se firmó el acta siguiente:
"En el desemboque del Túnel de Tequixquiac,
Mun.i_cipalidad del mismo nombre, Distrito de
Zumpango, del Estad o de México, las personas invitadas á la comida que se sirvió en éste lugar, hoy
diecisiete de .Marzo de mil no,ecientos, de común
acuerdo y con el mayor entusiasmo, resolvieron levantar la presente acta con el objeto de celebrar el
fausto acontecimiento de la terminación ele las
Obras del Desagiie del Valle de México· obras emp~e~d_idas, según_el, plan que concibió ~n el Siglo
d1ec1s1ete Don S1mon Méndez; modificadas y amplia?as siglos después en proyectos presentados por
~á_b~les pentos; l!evadas á debida ejecución por la.
1mciativa del senor General Don Pedro Rincón
G~llardo, Ingeniero Manuel l\f. Contreras y demás
miembros del Ayuntamiento de mil ochocientos·
ochenta y ~inco; impulsadas por nobles y levantacl~s sent1ID_1entos del señor General Don Porfirio
Diaz, Presidente d_e la República, administrados
con _la ~ayor eficacia y honradez, por la Junta Dir ectiva? m stalada el año de mil ochocientos ochenta Y _seis, -~ concluídas bajo la acertada é inteligente d1_recc1on del señor In¡reniero Don Luis Espino,sa_, obra~ magna_s y benéficas que libertarán á
:Uex1c? -~e _mundac10nes y mejorarán las condiciones h1g1e!1icas de la Capital y su Valle."
Int_enc10nalrnente, al referirnos á los brindis, no
m~nc10namos el que pronunció el señor General
D1az, porque_ no hemos podido preECindir de cerrar est~, su~mta síntesis de las fiestas con la reproducc1i111 !ntegra de su notable discurso.
Helo i'fl!l:m:

Domingo 25 de llfarzo de 1900.

EL 1IU:NDO ILUSTRADO

v ,u a tomada desde el tren en movimiento. Manlfeetantes eu_ el:puente;.sol&gt;re
el cami no de c uautitlen.

Tornos para levantar las compuertas de la gran presa.

Que si en aquel memorable día de &lt;livina ins- ron qne durante m uchos año~ TI? se ~ntent.ara otra
piración, este hra vo é inteligente pueblo recobró. ele i:;u género, no obstante la md1scuttble nece,:m1a&lt;l
de hecho su .soberana facult.a&lt;l &lt;le gobemar se á de su complementaria. En este estado las cosa~,
sí mismo, y su asiento en el concur;,o &lt;le los pue- vino con el siglo XIX la heróica guerra de l nblos libr es, hoy, 17 de Marzo de 1900, nos he- clepen&lt;lenc:a, con ,m trernen~1o séquito d~ t_odas
mos man umitido de opr-obio~a ~enidumbre, cnyo h s guerras civiles é internac1onal~s que sm mtetributo hemos pagado hace más de cua~ro siglos rrupción se ligaron para determm ~r el !_argo Y
con miles de vidas de n ue~tros c1mpatr1ot.as; he- 1loloroso período &lt;le gest~ción polít1co-socrnl qt~e
mos entrado sin r ei-erva en los sorteo~ que designa- había de nutrir y hacer vrnbles nuestra autonorn1a
ban las víct ima~ y hemos &lt;levora&lt;lo la vergiienza y nue~tros poder es )lacionale~, . que aún de!'-pués
que ent rañan esas penas necesar ia, con_que la na- ele reconocidos por el mundo civ1Uzado, fuer on por
n tiempo lloéo efectivos en el interior.
t.uraleza castiga las faltas contra la h1g1ene, que al11ú
0
t)urante
a1{uel sangriento y deYastador período,
generalmente Jo son cont ra la digni&lt;lal1 y i¡l r esno obstante q ne toclos los gob ierno, reconoc1cron
peto de sí mif'-mo.
.
,
Esas agua~ pluviales, cargadas de matena~ orga- ¡'¡ e~ta C:)lo,al empr e,a toda la irnporl-ancia que
nicas que por mil vertientes afluyen á la cue~ca, merece, la (llc'.araron urgeute y ambicionaban la
en cuyo fon&lt;lo tuYieron nuestros mwore, la nn- homa 1lc ejecutr ln, ninguno le dedicó trabajo
previsión ele fundar hermosas y rica;, éiudacle,. en- que amerite mcn~ión; hasta que la So~erana Rctre las que se cuenta la capital de la Repúhlica, ¡n·e,enteción );' acional la expell:'ó ampliamente el
fueron, durante muchos siglos, motivo de peligro, día 16 ele Diciembr e de 1885; y acto contínuo,
de constante alarma y ele positivos y muy dolo- el Supremo P o&lt;ler Ejecutivo creó y autor izó comr oso:: sacrificios para las \'HJaR y fonunas de sus pcte11temcnte una Junta. Dir ectiva ele las obras
del De$agiie de la Ciudad y Yalle de }l éxico : .v
morador e~.
•
La expulsión de ecas rcrnicioí'a-; agua, foera &lt;le c,la honon1hle, que ya me siento autorizado á llala cuenca, fué siem pre objeto de la má~ grata y mar Benemér ita ,Junta, clespués de catorce años
más n oble ambición &lt;le todos y cada uno &lt;le los &lt;le inteligente, concienzudo y no interrumpido
gobernantes que sucesivamente r igieron los des- nah,1jo, \'iene hoy á tener el honor y envid iable
t inos ele e~ta pintoresca y r ica fü•rra &lt;le Cuu1h- ~afofacción, ele ponerla al servicio público.
_\hora sí, ya. podemos contar con que desde
t emoc, de H idalgo y de Juár ez; y la más imperiosa
los
pr imeros años del siglo, á cuyas puertas estay constan te dernarnla de la civiliz,1ción en f~vor
mos
tocando, ;:erán cubiertos de hermosas grnnjas
de la higiene, de la vida y hasta de la decenc1a --¡
decoro de medio millón de seres humanos que vi- y abundantes mana11tiales, de ricos prod uctos, e,os
vía mos en el fango, y que ten íamos dered10 á vivir espacio;:os terreno,, que, como lecho ele lagos, han
sido fuentes y almacenes de fiebres perniciosas y
como viven los hombres en n uestro siglo.
El gobierno virreinal, haciendo 1ioo de ::;u tifo, y cuyas perspecti vas salvajes y r epugnantes,
omnímoda autoridad sobre los indio~. mandó abrir nos han agraviado tancr uel como inmerecidamenel túnel, hoy tajo de Nochistongo, par a expulsar te, calumniando ante el extranjero, nuestra verdael río de Cuautitlán , uno de los más caudalosos dera civilización actual.
Si un día se ocurriera á la humanidad en sus
relativamente, entre los afluentes á los lagos de
gener acione,; más ó menos r emotas, convocar á
1féxico.
,
El can,ancio que produjo aquella obra monu- concurso sus g.r-andes obras ejecutadas en el úlmental, y la rclatiYa confianza que in . iró, hicie- timo tercio clel ·Biglo XIX, n uestros descendientes,

refiriéndose á la del Desagiie_. podrían decir con
noble orgullo : AQl'[ 1&lt;: SL\. C'SA DE LAS Dg
~l .r.X.ICU. \" e,e orgullo ,ería muy lJien íundaclo, ~i sobre la magnitml, nohle;,;.1. de objeto y
mérito arquitectónico de e~te gran trabajo, ~e
tiene en cuenta. c¡ue fué emprendido con Yalentía
clurante ,un período de abatimiento :financier o,
tan acentuado, que el mundo mercrntil jamás
había \' i,to, ni n1 imaginación se había atrevido á
~uponer uno eemejante. P ara medir su gravedad,
lmste ~a ber que al paso que se cli,,min uían notablemente las entradas del füco, ~e doblaban sus
deudas, doblando también el volumen de las obligaciones pactadaf' para Hl ~enicio; y se reducía
á menos de la mitad el valor de la escasa moneda
con que contáhamo, para pagarlas.
·
~e11.ore~ : Hagamos votos porque semejant es
~omlm1i-; no yuel van á oh-curecer el horizonte de
la P atria, felizmente al boreado por una aurora de
na&lt;:iente pro~peridad; hagámo,los muy sinceros
por la colmada felicidad de las naci01rns amiga'&gt;
de ?11éxico, tan dignamente r cpre2entada1; cer ca de
"11 gobierno, y porque nuestra posteridad per ciba
todo el beneficio que hemo8 de legarle en esta
traFcendental mejora, 110 :Sólo corno un bien de
utilida&lt;l m&gt;tte1·ial, ,ino muy principalmente como
olijet9 de en°eñanza, ó enseiíanza objetiva, de lo
que valen la paz _v los cuantio~os y ricos bienes
que son frutos neceoar ios inmediatos.
En fin, señ "&gt;res, brindemos porque la gratitud
y merecida, estimación pública se comerven siempre frescos en el corazón del pueblo par a la benemérita J unta Directiva ael Desagiie, como bla8Ón de muy encumbrada y bien ganada nobleza.
Brindemos por el correcto empresario de obras
púlilicai;, distingu ido y buen amigo n uestro, Sir
\Yeetman D. Pear son, y por el Dir ector técnico
de esta obra mon umental, ingeniero L uís Espinosa.,
cuyo nombre dejamos simbolizado en ella misma,
para que lo conozcan las generaciones futuras en
~u impert urbable clesfi le, " ha-&lt;ta las más r emotas
tengan ocasión ele tributarle su respeto.

e

Señor Presidente:

Boca de sal!f·a del ti11'el y punto Inicial del tAljo de Tequixqulac.

Señores:
Las altas apreciaciones y encomiásticas frases
que acabamos de escuchar, revelan la buena volnnt~d con que la Junta Directiva del Desagiie magn~:fi.ca el mod~st? contingente c~n que hemos pod1~~ c~ncurr1r ~ ~sta gran meJora, que viene á
reivmdicar la higiene de este hermoso país y á
regenerarlo en las postrimerías del siglo xÍX
Al darle las gracias por tamañ.a honra d~bo
d~clarar y declaro con toda sinceridad que 'el ménto de esa_ p~rticipación, si alguno tiene, corresponde á _mis ilustrados Secretarios de Estado e
.. cuya sabiduría y. patriotismo
me he inspirado.'
n
.
, que
al aseend. rado civismo, que á la inteligente y no inte~run:1p1dalabor de la Junta, ~e debe la pronta termmac1ón de esta
obra, cuya entrega so. . grande
,
l emne. a1 serv1c~o
publico, es un hecho de tan
gran llll~ortancia y tales trascendencias
ra
nuestra viaa futura, que bien merece quedar rf\_
trado en
anales del pueblo mexicano al glado Y á prox1ma altura del "16 de Se t· 'b d
1810."
P .iem re e

!º~

El banquete en Zumpango.

•

La Me11a de Honor.

�EL MUNDO ILUSTRADO

AMOR DE ACRÓBATA
La aparición de _\ ugu:-;to y Laura en medio del
resplandeciente circ:o, rodeado de un público compacto y abigttrrado, fué :-:aluchula con gritos &lt;le entusiasmo y aplau:-0s atrnnadore:.. La pareju, rngi&lt;la de las manos, i.-alu1laln1 adoptando postnrn:-:.
académicas y entornanc]d los oj1)S: mientras l'a.r],)s, el payaso ele la, crmi¡rnllía, batien(lo '(,:U:-i calzones. de poliehineht, en~&lt;meirnba dt: júbilo ~u l,ot,tza
de bermellón. abierta ha::ta las orejati.
Cuando eesú lii algaz,-ira. Aug-u:-:;to :.e' acercó A
una cuerda que pendía de mi elevado trapecio y
subió por elht, ágil y elegante. hasta encaramarse
allá en lo alto, perdido en la penuml&gt;ra. del te-

7

signarse, g,nándose siquiera con la idea de que
Laura no amaba ni era amada. Cuando .Augu3to
manifestóle un día su loca pasión, Carlos 1no\-ocó una soez reyerta., que terminó con la intcrYención &lt;le la policía.
De~dc entonces los dos rh:alcs ~e odiaron, ace&lt;'h{rndo~e nrnhrnmente, roídos por Jo;-; mismos celo::;. en un temor creciente de veTse. substituíUos
ci uno por C'l otro. el'.imerá.ndosc cu :::us difíciles
prueh,1:-: de n.rrúh,1.tas, que redurnlahan en beneficio
de L'é~,1r. J,~¡.te, por su p,ute. cerraba lo~ ojos al
&lt;ll'a111,1 que se desarrollaba á su l.ado, c·mf-iado y reflexiYo. calculando los pi-orechos que reportaban
tl ::11:-- hoh,illoi aquel par de necio~, a:.;ombrando á los
público:-: de la1' ciudades que retorrían &lt;.•n una &lt;;on tinua emulación e:-timnluda por la. pn•sc11cia &lt;le
] .i.tn rn.
.\qt1l'll11. noche Auguslo se había decidido, y en
un momento en que . se hallaron mios, ante:-; de
:-altar al pieadero. t·ogió de ]¡_¡:,. manos á Laura y
la c mfoF-:.ó su pa~ión cou frase:: halhuceante-,;
micnt1·as. que Carlos hacía estallar al público en,
c-ctrcajadas interminaliles con :rn:-: f{tc-iles gracias de
cl°'n1 cn&lt;;;urnllMlo. Laura, con los ojos hajof:., movía su ruhia. cabecita diciendo que nó: pero con
la sonrii!B. de ternura. que iluminaba su rostro, le
d(c:a que ~í. Augusto 110 pudo c-ontener~e: al,rió
:-11;-; lm1ws de hierro y C$;trechó :.obre Sll Corazón ú
,1quclla 111ujercita cs(¡niYa _v coquetuela, al mi:.mo
tiempo que (';1rlo~ ~e presentaba a1ltc ellos annnci{mdn!e:- su turno. queUámlo.se phmtado .'° extútiC'o delante lle aquel grupo amoro:-;o, pre~a de una
angu.-.tia infinita r¡uc mrnrcaha aún más las dos cej,,s. pintilfla:,; con hl'tún en mitad de su frente .

=o=

rl10, cei1teileando. como un reguero de a;3cua~. con
~u juhonciJ lo "':' sus borcegtües Ue seda salpicada
de lentejuelas de oro.
En :ieguida . Laura., la fulh\mhuln de currns nerviosas y fugitivas, vaporosa cutre el remolino de
sus gasa.s. fué izáda de fa cintura, colgada de un
¡¡lambre invi:-ible, Latienclo Btlii alita:- doradas. sonriente y aérea como un arcángel. hasta tocr1r una
alta plataforma c·olocada ~tl otro extremo del l'irc:o,
desde donde &lt;lehía lanzar:-e en lo:, hrnzos &lt;le .:\ugnsto cogida de un pesado aro ele hierro, en que
remataba una maroma pendiente del centro del
techo.
Allá arriba, perdidos lo~ el.os entre las penumbras del techo, se mir&amp;ron palpitantes d~ ansieclad, dominarlos aún por !~, impre~ión del reciente abmzo que había .s.ellado la iuicjación ele su~
amores: tanto tiempo per:,:¡eg-uiUos por Augusto y
cvitador; discretamente por Laura.
Llegó el rnomento .. dcci:-ivo. ~..\ugusto giró c;on
todo su esbelto cuerpo de ntleta sobre la harra tlL l
trapecio y quedó colgado de los pie:-:, e:.:;perani!o
el adorado cuerpo de Laura. ii quien veía im·ertida
ofreciéndosele ú distancia y preparándose á eutrcgársele envuelta e11 el hur;1c:ui de su Yuelo. con
.., todo el impulso Yiok'lito de ,.:.u C'uerpo lanzado al
vacío, abandonánclo¡;;e á la fuerza i iTc~i:.;tihlc que
· amenazaba inrru""tarla eu 1 ('On1ztln clel enamorado.
1

Cuando ~\ugu:-to en }[n11tevi1leo .-.e rnc-orporó
al "Cü·co Fénix.'· "':'&lt;L Laul'a form,1ba parte de la
compaiiía. y desde el primer momen~-~. sintió 11or
la jove-n una intensa pa:::ión. azuzacfa. cada Yi..'7. 111i-,
por el misterio que enc·eri:aba ht Yi1la ele c~ta l1e•
lleza avasalladoTa de loB- púhlic·o:: &lt;.'n q1te :,:f'.• exliil,fa. César. el empresario de lt1 c:ompaü.h. un hor~·acho de buena ley, hábil y cazuno para su negoc-10. la presentaba como i1 :::u hermana. tapancio
rnafiosan:ente todos lo~ re:-l'lui¡::iolf por cloncle pmltoran cleshu,rse las curio~a~ inda;r-ac-ione~ de lor, li-_gones. inquietos por la vida. clt' una intimidad matrimonial, que obscrn1han IM do:-: hermanos.
~in otorgar otn1 co:-¡1 qnC' la miel ele sus i-onrisas y
Lt sugestiva rariri,1· de suo miradas. tenía e:-::clavizailo desde tiemJ)OS atrú¡;: ,í CarlM. el• clown Ue la
compañía, con un imperio ~oherano y absoluto;
.Y é~te. con sumisión dt' bcsfot uncida. llegó á re-

Fué un ninmento de vivbi11rn ,111:-iedad. Laura,
dQ.-:de :-u elevado asiento. se l.lejó caer agarrada con
la;,:_1 do:; llHlll05 al aro de hierro: v. describiendo en
el e~pacio una parábola lumiuo~ii, fué á caer en los
hr.l"?:o.-. de Augusto, quien, con el cerebro congestionado y fuera de :-:í. la. izó rápiU.ameute hasta depositar tlll he~o fugaz en lo8 rizos de oro que cubrían
fa frente de ht joven: y cuando la hizo girar el,•
izquierdn ÍI derecha corno á una muñeca Y la lanzó
al entuentro del aro, que volvía de5cribiendo ¡.u
gigantc~c1 c-urva. era tarde y
el &lt;le~a ..:tre fué irreparable.
La joven i-nlo pudo rozar con
sus uiia:; el fugitiYo aro y :,;e
precipitó corno un proyectil sol
hre una colwnna que sostenía
el techo, lanzando un ¡ ay! de
rnnerte. en medio del chtmorn~o lamento del público.
Laura se habí,a partido el
eránco. Entre la numerosa barl:1hunda dt' curioso-5 y policiales
nue rodeaban el cadáver, Carlos, con su gruesa nariz de
Cyrano .v su ancho rostro pin.,
tarrajeado. Rollozaha ruidosamente, dando á aquel cuadro
de rnucrtc una rara expresión
de fo r·~a c-óm iC"i.t.

Domingo 25 de Marzo de 1900.

Domingo 25 de Marzo de 1900.

de una lluvia de frases innobles. cuyo eco se pe!."día como un rugido salvaje en las desiertas callejuelas de nichos.
.
De impror_iso ca.y.ó e.ntre _1?3 dos combatientes
César. jurando ele 1mltgnaGJOll:
,
-¡ Ah malditos! ¡ Ab be:-:.ti,hi! ¡ Pelearse: as1, en
e::;te lugar sagrado!. . . ¡ Basta ya, de~~mos, basitt!-J,: iutcrpouiéndose cutre ellos logro septtrarlos.
--Pero decidme, imbéciles,;. por qué ha siclo esto?
Cuando oyel las quejas y se expl~có la cau:a _de
la riña, que&lt;ló:-:.c atónito y exchlmo con tragico
ademán:
-~Cómo?¿ (~ómo decí:;? ¿ Por el amo.r de h1 di funta. no es e:;o? .... ¡ fü:ito sl que e:- para. ch.er~c de
e5paldas! ¡ Si quien debía rajaros á los dos soy yo,
canullas!
Interrumpió¡.,c ,rntc la actitud de Augusto que,
como un Hércules abatido se inco rporaba con los
caUeJlos erizados; y ante la etltupicla expresión de
Carlos; cuya ensangrentada uariz de Cyrano_ se
alz,1ba olfateando la revcla.ciún de un imprevisto
de:,engaño.
-Sí, yo que era ... Sa.bedlo, pues que está muerta .. . . . q_ne era su marido.
·
.i\queU-a revelación produjo un efecto desnst rorn en lo~ ,los- rivales, que ba.llrncd;ll'On á. la véz.
-;, ~ o era u:-;ted su hermano?-E$=o lo decía. en beneficio de la. compañía. M~
c·asé con ellt1. a.nte¡;; que la co nocierái:-:. vosotros ....
Parece que era hija de un cochero de Buenos A ir(•~: jamá;:; he podido er1.her otra co:-;~t. . ... Ffaciéndol1.1 pa.-;ar poT mi heffüana obtuve negoc ios diYinos ..... ¡Dios mío, habe rse nrncrto á lo mejor
-:,· de un modo tan horrible! ¡ 8e acabó la fo rt una
tlel circo, se acabó!
Permanecieron "!-.ilenciosos, cnsim i~mados en la
insen~ata burla de su pasión; Juego, ene-arándose
rápúJamente el uno ~ti otro, dominado&amp; po r un
mismo sentimiento &lt;le conciliación, se estrecharon
las manos.
-l-1 emos ~ido unos brutos, compañero.
-Tan amigo:, como ante:;.
Y. ~in h,1hlar más. se marcharon, trno detrás de
otro. ron p;i.:o-. brilo~ .v ac·omp:i~ados. por una

NUESTRA l\;fETRÓPOLI.
LA VIDA ESTUDIANTIL.
rrambién es amplísima y pintoresca la faz de
la ciudatl que se instruye.
.
Los colegios, laboratorios de las inte1igencias
futuras, encierran haces de esperanzas y son el
porvenir que se va formando y elaborando paulatinamente hasta adquirir formas precisas.
Los instructores constituyen un gremio altamente simpático, que no siempre ocupa el puesto
social que le corresponde, y cuya ruta erizada muy
á menudo &lt;le asperezas y de decepcionc8, es un
crisol de prueb,1 que no resisten, sino los caracteres constantes) abnegados, apostólicos por cierto
modo.
La evolución porque nue~tro lféxico ha pasado
durante el último cuarto del siglo que fenece, ha
iinpreso su huella en el cuerpo &lt;le profesores. Ya
no el dómine clásico de palmeta y ¡¡;afas verde,; que
torturaba con su inútil rigor las almas medrosas de
los niño.s; ya no la m-aestra. ignorante que no veía
más allá de las páginas ripalcle,cas. Hoy los profesores normalistas en su mayor parte, han tenido
tiempo y elemento:; para pre.pararse á su delicada
tarea : hoy saben lo que traen entre manos y los
frutos de la mo&lt;lerna pedagogía, que e3 eminentemente ·experimenlal, ni comparables son con los
de antaño. El profesorado moderno estudia ·y trabaja y su pa.rte femenina se ha emancipado ya

E jerci c io s m ilita.res e n la E s c uel a P r i ma r i a..

El aspecto de un Kindergarten es idílico : los
muchachillos, algunos de los cuales aún tienen
incierto el andar, se acurrucan en torno de la
maestra, que para ellos guarda solicitudes maternales y que, entre un b~iO y un carttmelo les
enseñan el santo alfabeto que ha de ser lla\'e y
base de toda su jnstrucción futura.

surco de polvo sobre laa mejillas de ros.a. Entonces las maestras tienen que ser madres, que enjugar esas lágrünas y volver hacer reír á las boc¡_uitas que exhalaban gritos.
A la hora ele salida, el Kincl-eirga.rten parece
una fie~ta. Van los papás y las mamás á recoger
á sus pimpollos y por doquiera se desgranall sin- .

Clase de Qu.imica. prá.ctica. en la. Escuela. lTormal para Profesora.s .

Horu brecitos con
enaguas y hembritas
de cuatro primo.Yeras,
alter nan el silabeo de
dos letras con el crtnje
de mm pelolti de hule.
La hora de recreo en la Escuela liorma.l pa:ra. Profesor•••
A las voces surgen dlferencias y de los &lt;'uriosos ojillos brotan esas lágrimas iniant iie.s 11u~ fonías de besos. Y las maestras quedan solas y la ·
tienen la merced de no herir el alma y de evapo- algarabía cesa y en las piezas dé clase que, más que•
r arse ~con u na caricia, sin dejar más huella que un tales, son piezas de recreo, vuelve anidar la t r isteza.
•
Más tarde es la Ernuela Elemental: entonces
se verifica. la división de sexos entre la gente menuda y los primeros pantalones gastan sus rodillas
contra las me.sas escolares: Empieza el uso de Jil;ros, cartapacios y pizarras; empieza la época de
los lápices. de fas plumas y de la tinta, sobre todo
de la tinta, que se obstina. en ensuciar las inq111etas
manecillas y que salpica los bab€'ros para desesperación de madres y de niñeras.
!i~i,:e período es el ·más largo y el más arduo dP
la instrucción. Dura hasta qne se transpasan J0:3
,linteles de la Preparatoria ó de ]a Nor mal. Es el
período d.e las primeras impresiones conscien tes
ya y analizables, el que imprime el decisivO impulso moral y marca rutas y vocaciones. Es también
el de los recuerdos más sabrosos para la edad ma1-hlra, el de las emcciones •ingénuas que se graban
fuertemente y que jamás van envueltas en dejos
de amargura, como las que vienen después.
E l paso de la Escuela Piímaria á la de la preen la Escuela. Primaria.
poración .m arca una etapa inolvi&lt;lable que se

de aquellas absurdas limitaciones &lt;le con?cimienLos que antaño convertían en pTofesora a cualesquiera mucbachilla de buena voluntad.
¡ Oh las rnaestritas ! Al verlas remar sobre esa
loca t~rba de cabeller as desatadas y boquilas chil lonas y locuaces, se comprenden las Julces idealizaciones de Edruundo de Amicis.
La ciudad se instr uye con tesón.
Desde el "Kindergar ten" hasta la e!cuela prosional se trabaja con lm mismo objeto. Toda-s las
escuela·s vienen completán dose.

=o=

'Delante del nicho en que
habían rnetiUo á empujones
el ataúd, tan pequeüo como el
de un niño, el &amp;1.cerdote, ennwlto en su capa pluvial, de un
ajad.o te reiopelonegro con franja1' dorada:;. concluyó el fúnehre ritu.11 hacienU.o asperjes de
agua bendita. rodeado del grupo de acróh,1.tas. los que, termina.da la cerenionia, se disper:-aro11 por !.ts sombrí.-1r, calleja::. de uichos.
..-\ugu.:to y Cado)'\ i11archi1ha11 lado {, Lid&lt;).
~in lrnhl-ar"c, a~e:::tándo~e. do reojo. mirnüa.,s
JHlnzantc ...; de odio. Bru:-:&lt;'arnente Carlos, con ]a
faz conge~tionacla. e:-:tall6 cnenrúndo.se á August.o.
-¡C,rn;1lla! ¡Canalla! ¡'rú la mata:-:.te, co'rnrdc'.
Augu:-to, por única respuesta. ladeó sn n¡r•rpo
de atierc1 y. {1 t(¡rlo vuelo de su brazo ~1e e1wi1Ía .
c.le-==C'ur_g-6 1,n JJmie1azo en la cara de CHrlr,::., 'lUe ca~
~'Ó ele e:-palda:-;. salpicando con la sangre que ,i Lor~)oneR le . .saltaba de su gruesa nariz de e.nano, la
Jmuaculada l,lanc·ura de las lápidas.
.,-\llí fné la lucha. c·uerpo á cuerpo. en alJ1•1.u-:n.;;
fon pnll(.'roso:-:: que las costillas crujían, rn me&lt;lio

EL MUNDO ILUSTRADO

l·c.tllejuehl ...;ilecc:o~a. en cuya:-: p,Hede:- ulanq ueaclaa :;e abrían larga:-; hilernF-:. de nic·ho~ vacíos, en
los que zumbaban e11j,u11hrc:;. tle- z.únganos y mosr:.trdonc:,: pro1lutie11do un r~mor na/',al y persistente como el murmullo &lt;le n~a.-; sofoc,1claR v oc ultas: las risas i:.u,;pirosa:.; de los e:,ttuc letos ~que se
mofaban &lt;le.aquella imbécil fari;a d~ la vida, re4
matada en tr-agedia mortal.

•

Lima-1900.

fiure/ío .l'irnao.
Ejercicios militares

•

•

�RL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Marzo de 1900,

Domingo 25 de Marzo de 1900.

CIERRO EL LIBRO.
chuela y ]es dan taba; t al vez haya en eHondo de
esas bromas un pequefío gérmen de envidia : ~as
no hay para ello razón; ¿ no está. en perspectiva.
la carrera que á. todos podrá igualar?
Los estudiantes viejos dicen que los _de hoy han
venido abajo; que ya no saben divertirse, que la
gente no les hace ya caso.
. ,
. ~'
En efecto, antaño, cuando ex1stian ~rad11.!1onales
competencias entre fac ultad á facu_ltad, de S. Juan
de Letrán á S. lldefomo, de .Mmeria á S. G regor10,
los estudiantes hacían ruido. Llegaron á organizar batallas. campa les ú pedrada limpia. ~::~ cierto que eso se lla ma hacer ruído, pero un rmJo que
no sabe á dian a.
Uás tard e, en la primera época prepara.to1:ia, se
cultivó la broma más fina ya y hubo golpes estudiantiles que hau dejado eterna~ cr~nicas;
Se le temía á la broma estud1ant1l, y a la hora
de clases no había quintañona beata ní chica bonita que no se encomendase á Dios si tenía quepasar por el te.mido ~an Ilclefon so. .
Ahora, lo rcpetnnos, e~o no e:uste ya.
P ero hay un Kentülo en que nuestra moderna
estudiantina ha gnnado mucho: hoy ya no hace
política, cual pretendía huce-rla. ant~io.
.,
K o hace muchos mese¡,;, un a ma111festac10n con
ribetes políticos que quisieron organizar algu?os
r esagados, no tuvo rnl1.¡,; resul tado que causar risa.
J\iás vale a3Í, para el los y para nosotros.
L aborator io de Fisica eu la E scu ela N . P repa r atoria

EL MUNDO ILUS'l'HADO

&lt;::&gt;()&lt;::,,

Cierro el libro donde puse
como en una fosa el ánima
y me quedo meditando
tristemente en tu inconstancia.

Salpicarán mil pálidos despojos
tus lágrimas de fuego, amada mía;
y, siempre amantes, tus inmensos ojo~
verán mi rostro hasta que torne el d1a.

Tuviste razón, mi vida
no pudo hacerte Su esclava,
ni en el mar de tus caprichos
sirvió mi fe de atalaya.

La noche que pasó, los cirios rojos,
la profunda y glacial melancolía:
en Ja urna que guarda tus abrojos_,
caeT verás como ceniza fría .

La cárcel de mi ternura
era estrecha, y en mis ansias
las cadenas de mis brazos
te apretaban, te apretaban,

Y todo quedará triste y doljente:
tu palidéz cortándola el cabello,
tu fresca boca en mi marchita frente;
y yo, mientras el alba se precisa,
sin poder abrazarme de tu cuello,
ni prender en tu boca una sonrisa..

¿ Qué fué mi amor? Centinela:
¿ qué fué mi pecho? Muralla,
celoso alcaide el deseo,
calabozo obscuro el alma.

jlligue/ € . j)ereyra.

Eres coqueta, eres linda,
eres joven y tu falta
fué la del ave, que un día
por huir, rompe la jaula,

Alborada de Invierno.
-&lt;::,(X:,,

La luz del alba con vigor creciente,
rasga las sombras de la noche obscura,
la niebla se levanta en la llanura
y la brisa glacial hiela el ambiente.
Pardas nubes de forma diferente
se van acumulando por la altura,
y el sol, que no calienta n i fulgura,
se asoma en los confines del Oriente,
:Mudos están los pájaros cantores,
los árboles del bosque solitario
con rudo embate el aquilón cimbrea.
y en el prado, que ya no t iene flores,
se extiende como fún ebre sudario
la fría escarcha que el marjal blanquea.

Cierro el libro pesimista
que dic'e : La vida es mala,
efímeros los placeres,
mentidas las esperanzas.

Osear 7(erz.

El hombre se aburre en vano,
y la boca de la nada,
bosteza tragando sueños
y á la vez, bebiendo lágrimas.

'

El infinito sonríe
sobre la estulticia humana,
el dolor es viejo achaque,
y vieja locura el alma.
Bien hizo en venir el triste
recnerdo de tu inconstancia
para consolar mis dudas,
y entretener mis nostalgias.
Cierro el libro y también cierro
los ojos, y por mi estancia
en un ambiente de oro
como en un ensueño pasas.
Me sonríes desde lejos,
me acarician tus miradas,,
y el perfume de tu carne
por mi cuerpo se derrama.

No te aborrezco: ¿ qué cul¡o;
tuviste de ser ingrata,
si para nuestra desdicha
yo fuí cárcel y tú ala?

Observatorio en l a. Escuel a N. para Profesoras
Vid a i n '4.ma

manifiesta moral y materialmeute. Las faldas y
pantalones se alargan y apa recen la ~onrüm coqueta y provocativa en los labio:; ele la~ dt1.mi:-elas y
el indi spen sble cigarro éntrc loti de lo,:; garzonc:;.
Para elJas empiezan las mi:-:irnf,; amornsa~ y Jos
floreos caJlejeros; para ello~ la genuina vida &lt;le
estudian te.
Otro es ya el carácter ele las clas.es y de laR aulas_,
carácter que ya no.ha de variar mucho en los profesionales. Desaparece n los castigos y se precisa
el estudio serio y especialista..,ese que, tiene que hacerse con toda conciencia, so pena de irá aumentar
el enorme ejército de náufragos, de "destripados,"
que luego extienden cu va no las manos deses})erada~, pretendiendo asirse de cualquier cosa, y
que sucumben al fin, arrebatados por el rudo oleaje del• lucha por la vida.
A decir Yerdad. la vida. estudiantil de México
está mu.v lejo5 &lt;le poseer el colorido brillante de
la alemana, por ejemplo, y la ruidosa jovialidad
de la fran cesa..
K o es decir, sin embargo, que deje de ser alegre.· Cuando aún no tiene veinte aiL01- es siempre alegre y lo único que á la vida estudiantil de
fo$ diferentes comarna:=,; imprime color y caracter
especiales. ¡;: on las costumhres ~, la. tradición.
El estud iante mexicano no tiene más preocupación rea] que la ele los e.J.:árneneF. P ero, ¡ Dios mío !
como el ali.o es largo, tiempo ha,r ele ahogar y de
esconder esa preocupación durante seis largos meses, para. entregarse al fin, en brazos de ella, desv.elúndose como serenos .Y sórbiendo enormes can ti-

dacles de café, que á ser genuino, alzaría en un
conoiderable por ciento la costeabil"idad del negocio cafetero.
Cuando los e5tudiautes no sori de firme residcnc:a metropolitana, viven generalmente en ªcolonias" que á menudo usan de severo:.-; exchu;ivismos de :Estados ó cuando menos ele región. Hay
colonias fronterizas, surianas y tapatía1-.
Esas colonias son viviendas de prandes casai; de
vecindad en donde se hacían camastra3, muebles
de heroica r esi'-tencia y libros. Allí, mientras
unos se entregan á las arideces Jel Digesto ó los
detalles de la Anotomí_¡,. topográfira. otros celebran
fecundos "firn o'c!oks tequilas'· al son de una
guitarra de5templada.
El e~tudiante mexicano conoce la ciudad al dedillo y f.lie diseminan por toda ella si n m ás distintivo ostensible que el manoseado lihro debajo del
lJrazo. Goza ele ciertas prerrogativas que 1e tiene
conced idas la ~irnpatía general: -;e le perdonan
bromas del mismo modo que se Je perdonan cuotas.
La mujer no intel'\'iene en la vil.la de nuestros
estudiantes sino en carácter de novia ó en fortuitas y pasajeras aventuras. La griseta no es
pl anta de nue:-:.tro suelo y á decir verdad no ha
'tenido substitución que la valga.
A las vece.'- i-;uelen colocarFe, cmno nota~ exóticas en medio de la hohemia est udian til, señoritos
estudianter.i. con dinero, que visten bien .Y llevan
vida elegante y que solo tratan al gremio dentro
de los muros de la Escuela. Los compañeros les
miran co n cierla ironía y muy á menudo les ven

ÚLTIMA.

BELLEZAS MEXICANAS.

Cierro el libro donde puse
como en una fosa el alma,
y me quedo t ristemente
meditando en tu inconstancia.

Santiago :Jglesias,

SBITA.. CA.BMElll' ZA.M:BBAlll'O GUTIEB~EZ, de J!lonteri:ey.

qué ocultos en]aces entre
tu desdén y estas palabras?

CROQUIS.
-&lt;::,(X:,,

El libro y tú me aconsejar,
cuídate, la vida .es mala,
efímeros los placeres,
mentidas las esperanzas.

Oh, tus manos me parecen al unirse
Suplicantes en espera de consuelo,
Dos palomas prisioneras 4,ue hacia el cielo
Con angustia indefinible quieren irse.

P or los dos sufrí .. . . . ¡ Qué
en el libro que es una ánfora
de errores, encontré un grano
de verdad y eso me basta.

impor ta!
Tu inviolada boca finje al entreabrirse
Y mostrar dientes albeantes como el hielo,
Mariposa que asaetearon en su vuelo
Los granizos, que no pudo sacudirse.

Cruzaste por• mi camino
y en tí como en áurea crátera

bebí mi gota de néctar. , , , .
¡ Muchas gracias! ¡ Muchas

gracias!

Tu cabeza cuando rueda tu cabello
Por tu espalda, senos pálidos y cuello,
Es cual urna rebosante de miel rubia;
Y tu llanto sin quemar t u faz resbala,
Cual resvalan de los cisnes sobre el ala
Las tenaces gotas freEcas de la lluvia.

¿ Qué símbolo misterioso
hay entre tí y estas páginas,

.flbel C. Sala;rar.

•

él ir¡cendio en &lt;:!olima.

..., t

E studiando

L------ --------------- ---:------ --"

'

La información de nuestros diarios tiene ya al
tanto á los lectores de este semanario, del siniestro
ocurrido el día 3 del actual en Colima.
El fuego devoró en su totalidad la plaza del
mercado y nuestros grabados r epresentan el incendio habiendo sido tomados de fotografías que nos
re~itió nuesho corresponsal en aquella ciudad.

c..__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ___J

•

�Domingo 25 de Marzo de 1900. '

EL MUNDO ILUSTRADO

e, qeneral French.

fL MUNDO ILUSTRADO

El mencionado militar, J eíe de las fuerzas de
caballería del Ejército inglés, es á quien cupo la
gloria de haber llegado el primero á Kimberly. Su
auxilio á aquel puuto y la bizarría que desplegaron sus fuerzas en el ataque, pueden considerarse
como el punto inicial de las derrotas de los bóeros, pues sin él, tal vez no hubiera triunfado Lord
Roberts, ni habría capitulado el valiente General
Kronj e.
No obstante esas derrotas, la lamentable guerra de Sud-Africa, aun tiene que dejarnos muchas en!óieñnnzas, en lo que se relaciona con el
amor á la patria y á la libertad, en cuyas aras .se
sacrifican los intrépidos bóeros, sorprendiendo cada vez más al mundo entero con su abnegación sin
límites y ~u defensa sin precedente; porqu e á

AÑO VII--TOMO I--NúM. 13

bireoior: Lic. BA.l".&amp;.BJ:. BEYES SPf•DOLA..

MÉXICO, ABRIL 1q DE 1900.

8vB8CRJPCI01'1 HENSOil J'OB.lNH ., IJ ,60
!DIUI JDB:lll U L&amp; C.i.PIT¿J., 11 .Z

Gerente: .&amp;.Jl'rOJfIO CUT ÁS

pesn r do las victorias alcanzadas últimamente por

las fu erzas inglesas, nada anuncia que esté próximo el fin de la guerra.
1~1 viejo presidente transvaaliano, se asegura, lo
ha dicho así en una entrevjsta: "Estamos dispuestos ú la paz, y é3ta se hará en cualquier momento
si se reconoce nuestra autonomía. De otro modo,
seguiremos luchando y Dios--no nos abandonará."
Ko es de esperarse, por desgracia, del proverbial
orgullo de la nación inglesa, acceda á esa demanda, y por olra parte, tampoco e~ de suponerse
prescinda el pueblo bóero de sus derechos y aspiraciones; así es que la guerra continuará, continuará el exterminio y solo con la desaparición de
e::a raza de valientes, se habrá llegado al término.
¿ Qué otra cosa puede esperarse, si nó, de un
pueblo que lucha como luchan los hóeros. rau;:ando la admiración de sus mismos adversarios, por

.Eape.ra.nd o e l X"e g r eao d el emba.rio.

el estoicismo que demuestran en todos sus combates?
Y á mayor abundamiento, las últimas noticias
cablegráficas que se han recibido, nos comunican
que lejos de apoderarse del ejército bóero, el de~diento que se podría imaginar, sabiéndose
los descalabros que ha sufrido, sus filas se engrosan
cada día con nuevos campeones resueltos á vencer

ó á -morir en la demanda, y hasta las mujeres y los
niños se han aprestado al combate.
Se asegura que se ha formado un cuerpo de 2,000
amazonas y no hay razón para poner en duda la
noticia, si se atiende á que en otras veces, los mismos ingleses han dicho en sus crónicas de la guerra, que las mujeres y los niños, despreciando la
muerte, han Jlegado hasta los puntos más peligrosos llevando á los soldados refuerzos de parque,
medicinas, víveres, etc.
Entre estas mujeres de excepcional aliento, se
encuentra la mujer del General Kronje, que lo
mismo que sus hijos, lo acompañan hoy en su honroso cautiverio.
Para dar más crédito á lo noticia hay que tener
en cuenta la educación y temperamento ele la mujer bóera, que es enérgica y animosa, y está ejercitada en la equitación, en el manejo de las armas,
y sabe resistir como un hombre las mayores privaciones y fatigas.

•

0.B.4.L. P.BEl!lCK, J efe dl la. Ca.b allerla I n g l esa.

UN EMISARIO INGLES.

Emiaario i n 1rl 6a en campamento boeX"o.

~ uestro grabado relativo, representa el instante en qu~ un emi~a~io inglés, bajo bandera parhunentana,. C'S rec1b1do ~n el campo bóero para
~er r~nduc1do á presencrn. del jefe del ejército,
y es mtercsante porque en él se vé claramente
que en la lucha actual se han estado obs'3rvaudo
fielmente las leyes de la guerra civilizada.
El e~isario, am~a:a~o por la bandera parlamentarm, puede d1r1g1rse solo y sin temor de
ninguqa especie, al campo enemigo, se le respetará y sea cual fuere el motivo y resultado de las
prop~iciones do que haya sido portador, se le
perffilte volver 11ano y salvo al campo contrario.

DICHA COMPLETA.
CU.ADBO D.E LOBBICB:Ólll'.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 12, Marzo 25</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amor de acróbata</name>
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        <name>Bellezas mexicanas</name>
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        <name>Desagüe Valle de México</name>
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        <name>Exposición de París</name>
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        <name>General French</name>
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        <name>Incendio en Colima</name>
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        <name>Retrato Porfirio Díaz</name>
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        <name>Vida estudiantil</name>
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                    <text>Domingo 25 de Marzo de 1900. '

EL MUNDO ILUSTRADO

e, qeneral French.

fL MUNDO ILUSTRADO

El mencionado militar, J eíe de las fuerzas de
caballería del Ejército inglés, es á quien cupo la
gloria de haber llegado el primero á Kimberly. Su
auxilio á aquel puuto y la bizarría que desplegaron sus fuerzas en el ataque, pueden considerarse
como el punto inicial de las derrotas de los bóeros, pues sin él, tal vez no hubiera triunfado Lord
Roberts, ni habría capitulado el valiente General
Kronj e.
No obstante esas derrotas, la lamentable guerra de Sud-Africa, aun tiene que dejarnos muchas en!óieñnnzas, en lo que se relaciona con el
amor á la patria y á la libertad, en cuyas aras .se
sacrifican los intrépidos bóeros, sorprendiendo cada vez más al mundo entero con su abnegación sin
límites y ~u defensa sin precedente; porqu e á

AÑO VII--TOMO I--NúM. 13

bireoior: Lic. BA.l".&amp;.BJ:. BEYES SPf•DOLA..

MÉXICO, ABRIL 1q DE 1900.

8vB8CRJPCI01'1 HENSOil J'OB.lNH ., IJ ,60
!DIUI JDB:lll U L&amp; C.i.PIT¿J., 11 .Z

Gerente: .&amp;.Jl'rOJfIO CUT ÁS

pesn r do las victorias alcanzadas últimamente por

las fu erzas inglesas, nada anuncia que esté próximo el fin de la guerra.
1~1 viejo presidente transvaaliano, se asegura, lo
ha dicho así en una entrevjsta: "Estamos dispuestos ú la paz, y é3ta se hará en cualquier momento
si se reconoce nuestra autonomía. De otro modo,
seguiremos luchando y Dios--no nos abandonará."
Ko es de esperarse, por desgracia, del proverbial
orgullo de la nación inglesa, acceda á esa demanda, y por olra parte, tampoco e~ de suponerse
prescinda el pueblo bóero de sus derechos y aspiraciones; así es que la guerra continuará, continuará el exterminio y solo con la desaparición de
e::a raza de valientes, se habrá llegado al término.
¿ Qué otra cosa puede esperarse, si nó, de un
pueblo que lucha como luchan los hóeros. rau;:ando la admiración de sus mismos adversarios, por

.Eape.ra.nd o e l X"e g r eao d el emba.rio.

el estoicismo que demuestran en todos sus combates?
Y á mayor abundamiento, las últimas noticias
cablegráficas que se han recibido, nos comunican
que lejos de apoderarse del ejército bóero, el de~diento que se podría imaginar, sabiéndose
los descalabros que ha sufrido, sus filas se engrosan
cada día con nuevos campeones resueltos á vencer

ó á -morir en la demanda, y hasta las mujeres y los
niños se han aprestado al combate.
Se asegura que se ha formado un cuerpo de 2,000
amazonas y no hay razón para poner en duda la
noticia, si se atiende á que en otras veces, los mismos ingleses han dicho en sus crónicas de la guerra, que las mujeres y los niños, despreciando la
muerte, han Jlegado hasta los puntos más peligrosos llevando á los soldados refuerzos de parque,
medicinas, víveres, etc.
Entre estas mujeres de excepcional aliento, se
encuentra la mujer del General Kronje, que lo
mismo que sus hijos, lo acompañan hoy en su honroso cautiverio.
Para dar más crédito á lo noticia hay que tener
en cuenta la educación y temperamento ele la mujer bóera, que es enérgica y animosa, y está ejercitada en la equitación, en el manejo de las armas,
y sabe resistir como un hombre las mayores privaciones y fatigas.

•

0.B.4.L. P.BEl!lCK, J efe dl la. Ca.b allerla I n g l esa.

UN EMISARIO INGLES.

Emiaario i n 1rl 6a en campamento boeX"o.

~ uestro grabado relativo, representa el instante en qu~ un emi~a~io inglés, bajo bandera parhunentana,. C'S rec1b1do ~n el campo bóero para
~er r~nduc1do á presencrn. del jefe del ejército,
y es mtercsante porque en él se vé claramente
que en la lucha actual se han estado obs'3rvaudo
fielmente las leyes de la guerra civilizada.
El e~isario, am~a:a~o por la bandera parlamentarm, puede d1r1g1rse solo y sin temor de
ninguqa especie, al campo enemigo, se le respetará y sea cual fuere el motivo y resultado de las
prop~iciones do que haya sido portador, se le
perffilte volver 11ano y salvo al campo contrario.

DICHA COMPLETA.
CU.ADBO D.E LOBBICB:Ólll'.

�Domingo lo. de _Abril de 1900. _

EL M:UNDO ILUSTRADO

,

EL EXTA:RIOR,
~

•-•Imperios monárquicos é imperio•
,-epub/lcanos.2.-•Transformaciones.

Perú, en efectos coloniales, le de la Costa-firme;
y la reciprocidad mercantil. "Las cuatro naciones
deberán considerarse como unidas por la alianza
más esti:echa, ofensiva y defensiva, para su conservación y prosperidad" ¿ Cuanto apostamos á que
en la primera asamblea orgánica del imperio, milord Salysbury, no hace más que amplificar estas
palabras del conde· de Aranda?

está ya de moda, es la proposi~ión del senador Hpara. solicitar de_ Nicaragua su m?reso ~ la fede~ción norte-americana, porque alh van a constrwr
los americanos un canal interoceánico. No, qu.e
diablo, que nadie tome por lo serio esta _pr~posición · son nuestros votos; este sistema de mv1tar á.
la· a~exión con el pretexto de que va á realizarse
una gran mejora, que de seguro, habrá de favorecer más al comercio americano que al de Nicaragua, es una doctrina inadmisib_le; afortunadamente el Senado rechazará la idea y Nicaragua
el proyecto; no faltaba más ¿pues á cómo se cuotizan en el mercado de la civilización humana, la
independencia y la libertad? ¿ O esto no es más
que para l_os fuertes?

1.-Es muy interesante seguir, ya no digo en la
historia (y es toda la historia) smo en los sucesos
que hace pasar dos veces al día ante nuestros ojos
el telégrafo, el perenne movimiento de integra~
ción, desintegración y reintegración de las cosas
humanas. En verdad, que la eléctricidad parlante
El imperio ó la federación imperial británica
ha suprimido el presente; el presente es nada, dice no puede ser una ciudad mercantil; ya lo dijicon profunda convicción Fernando Mendoza en mos otra vez, no puede ser .u n "zolverein," los
el "Loco Dios," es nada. Y a lo creo como que intereses económicos de las entidades federadas
así llaman el momento infijable en que lo pasado son profundamente divergentes y hasta antagónise convierte en lo porvenir; pero antes de la elec- cos; si se respetan, nadie se sacrifica por la otra,
~
tricidad y del vapor, nos hacíamos la ilusión de • si la Gran Bretaña no se resigna á ser el pelícano
2. -¿ Hay un movimiento separatista en Espaque íbamos de descanso en descanso, había un del Siglo XX, el imperio mercantilmente consipresente, era lo pasado . . .. hoy no, hoy la huma- derado, será un nombre. ¿ O será un instrumento ña? Los periódicos europeos hablan de eso y ennidad percibida en el tic-tic-tic del telégrafo es de ataque y de dominación armada para defender cuentran en la conducta de los catalanes síntomas
una torre de Babel, habla todas las lenguas, grita la I ndia contra los rusos, para arrebatar sus colo- inquietantes; sería curioso que mientras se contodos los gritos, rie todas las risas á un tiempo. nias asiáticas y africanas á los franceses, para solidan grandes imperios formados de nacionaliY hoy se vive más, es claro, como que dejamos im~edir á lo~ alemanes formarse un imperio co- dades colocadas á grandes distancias las unas de
infinitos ecos de vidas estrañas mezclarse al cla- lomal en China ó en el Africa ecuatorial? Este las otras; precisamente con el pensamiento de
mor de la corriente de la nuestra y hacerlo más será el objeto, tal será el fin. De aquí viene la mantenerse así unidas, España por medio de una
intenso y complicarlo más, pero vivimos menos exaltación de espíritu militar que ha nacido de la monarquía federal regresase á su Edad Media y
porque toda la rapidéz de las otras existepcias gu~rra Sud-africana y que las derrotas y las vic- se redistribuyese en provincias independientes que
aumenta la de la nuestra y la empuja y la precipita tonas _han_ oment~_do; de aquí vienen los planes de pronto entrarían en competencia y en lucha. No
en el perpetuo "devenir," como yo diría si no orgamzac10n, de_ eJerc1tos al modo continental que 1o creemos; en todas las grandes crisis españolas
fuese un académico. . . . . Antes era cada vida un transfor~ara, s1 s~ efectúa, el modo de ser políti- han resucitado los empeños separatistas como la
hilo de agua de un gran río, hoy es el mismo hilo, co y _social del remo unido; de aquí provendrán trama de la historia, la que no se ve, la que se
pero en una· caída incesante, una molécula del t~mb1én dos cosas : la mayor libertad de las colo- esconde bajo los l:iordados y los recamados de
Niágara.
m~s, que antes de un cuarto de siglb serán repú- las glorias políticas y militares, es el alma obscuQuisiera preguntar á mis cuatro lectores á qué ~h?~S absolutamente dueñas de sí mismas y la coa- ra y poderosa del pueblo, la que no c-ambia sino
vienen todas las filosofías estas .. .. No sé, es una l1_c10n de las naciones europeas amenazadas : Ru- co1;1 una. lentitud pasmosa, mientras en la superficie social una revolución se ha consumado en
impresión momentánea que os traduzco después sia, Alemania y Francia
~
el fondo del mar humano apenas empieza 'allí
de leer setenta telegramas y de adquirir el convencimiento íntimo de que el "vamos por parte5''
¡ Entonces Inglaterra contará con otro imperio ' los siglos son horas. En las horas que han p~sado
de todos los que disertan de palabra ó por es- sajón: los Estados Unidos! ¿ Quién sabe? El im- ya p~ra el alma cat-alana desde que en los albores
crito, es ya casi imposible y como, sin embargo, perio británico vencedor de coalición continental de~ siglo pasado luchó á brazo partido por un arpara hacer una cosa preciso es empezarla, aunque sería P?r tal extremo formidable que los Esta- c~iduque de Austria, á quien no se ocurría á nasea por el fin, empecemos . . .. .
dos Urudos se verían obligados á rendirle parias die llamar "extranjero," como ha llamado á la
reina regente un periódico de Barcelona la trasEmpecemos, ya que de descomposiciones y re- y á subalternársele; esto no será.
_Eentretanto, el tranquilo y risueño Mr. Me formación del catalán en español se ha v;rificado ·
composiciones se trata con estas cuestiones imperialistas que están á la orden del día y probable- Kmley espera la renovación de su candidatura de hay ya mucha comunión de recuerdos gloriosos,
mente estarán á la orden del siglo .... Un minis- la_ Convención republicana, que se celebrará en sobre todo, de dolores, de miserias é infortunios
tro del "Dominio," un canadense que es un_bos- F1_ladelfia en J un~~; es seg~ua la postulación y lo de esos inmensos que identifican á dos gru~
tano- latino, Laurier; ha revelado al mundo lo que mismo la re.elecc10n. Todo lo indica .La famosa pos humanos para siempre, entre españoles y catalosmismosingleses sospechaban mucho, pero sabían platafo~ma de San Luis Missouri se ha cumplido· lanes, para que los síntomas separatistas que hoy
poco : que el imperio británico pasa á ser de un las tan_fas ultraproteccionistas de Dingley ha~ se nota~ re_spondan á un mal positivo y hondo.
Mas es mdudable que si nadie en Cataluña
hecho á un derecho, de una situación á una ins- fav?~ecido el desarrollo , del capital industrial, la
quiere,
deja: de ser. español, muchos catalanes, la
titución, y que va á reunirse en Londres una asam- pohtica de los tratados de comercio r eclamada coblea especial que organizará el imperio; y ésta D?-º ?ompensación por los agricuitores no prote.c- mayo!ia qmzás, aspiran á seguir siendo dentro de
es la obra de l\Ir. Chamberlain, con ella quiere c~omstas ó menos proteccionistas acaba de réci- Esp_ana acentuadamente catalanes; la diferencia
compensar el mal efecto de la terrible guerra que bir satisfacción con el flamante t;atado comercial de mtereses mercantiles, industriales económicos
sucitó en el Cabo y que ha sido una gran se- con Francia; 1~ adopción del patrón de oro, aun- en s~m~, entre las diversas comarc~ españolas,
gadora de vidas jóvenes del "high-life." En de- que poco propia para tener contentos á los mine- tr~era s1em~re esta, c_onsecuencia, que sólo puede
nedor de un macizo formado por la Gran Bre- ros det Oeste, h_alaga mucho á los reyes de la ban- evita~ por un espmtu de mutuos sacrificios de
taña y la India, es decir, por una isla libre, regia- ca y. ?el negoc10, que tanto contribuyeron á la concesiones recíprocas, incesantemente renov~das
mente libre, una península esclava en Asia y otra elecc10n del presidente actual, y váyase lo uno en_ las leyes hacendari~s que deben estar siempre
isla cautiva, regiamente cautiva, en Europa, se · por lo otro. Pero en la plataforma de San Luis an1D1adas p_or una equidad superior, que sólo ueagruparán las colonias de Australasia, de Aus- había un parrafillo en favor de la ayuda á la Li- de n~utrahza:se por el papel de ¡µbitro enp los
traláfrica y del septentrión americano y forma- bertad_ de Cu?a, y de ese parrafillo ha nacido el conflictos de mtereses, enminentemente nnparcial
y s~reno, que debe desempeñar el monarca. y en
rán una vasta, una inmensa federación ¿ con qué I mpeno amencano.
ver ad, que un monarca no puede tener ra;ón de
objeto? l\1isterio.
P~1_es el imperio ha sido la otra capital de Mr. ser
en el mundo civlizado.
Estas ideas imperiales no son nuevas por cierto; McKinley y sobre esa plataforma imperial se haL_a
descentral!zació_n administrativa tal como el
en el siglo pasado las formuló en términos pre- r~n las elecciones próximas; van á ser un plebisciS'os el Conde de Aranda ante Carlos III después cito, un voto en pro ó en contra de la reelección gob1er~o del senor Silvela la ha própuesto no les
de haber firmado el tratado de París en 1783, fe e9uivale á otro en pro ó en contra del imperio. Se- ~ast~, Juz~an,~o por l~s exaltadas manifestaciones
-&lt;le bautismo internacional de los Estados Unidos: ra en pro el de la mayoría, de una gran mayoría. "~l · meetm?, de Lénda, los catalanes quieren un
o~e-rule, una completa autonomía dejando al
ningún profeta de fuera ó de dentro de la Bi- La guerra obscura, monótona y confusa en Luzqn,
blia, ha vaticinado en términos más precisos lo :pudo ~er un escollo para el triunfo del programa go~ierno central por misión única la 'política exporvenir como el testarudo conde Aragonés, · de imperw.l, ahora no; ya se convirtió en hábito el sa- tenor. ~sta es la federación; el viejo ensueño requien se burla con tanta gracia como encono el ber que todavía se baten en las Filipinas, y, aunque ;:spectivo ~el venerable Pi y Margall. Esta sería
a. desgracia para España. norque la d bil ·t ,
jesuita Coloma. Y allí está: después de preci- constan~es, los combates parciales no tienen im- hondamente
b
' l.'.
e I aria
, ' oy que necesita concentrar toda
sar las razones que tendrían las colonias españolas p_o_rtancia; to~?s tienen por segura la pacificasuil
en~rg1a
en
restaurarse
muy
inteli&lt;Tente
J muy
para hacer su independencia y la dificultad ex- c10n_; es ~uesbon de tiempo y yo creo lo mismo.
s enc10samente En la
, 1 º
trema de impedirlo aconseja al rey que "se des- El n!1pe~10 republicano, más aún, democrático repúbli
·
penmsu a, monarquía ó
haga" de esas colonias continentales, que distri- a1:1énco-msular, entra pues, en su período orgá- federacft~
~uede, n~ debe haber mas que una
buya la América española en tres grandes mo- mc?; mucha oposición encuentra en los Estados tiene la urtión : ~sp¡na Y p~~tugal, porque ésta
, o a isgregacion por objeto.
narquías: la de :México, la del Perú, la de la Costa ~mdos entre gente muy seria y de mucha conAfortu~a~amente, en la provincia catalana ñav
Firme; y añade: V. M. tomará el título de Em- cienc1_a; la verdad es que la gran sombra de
perador.
W_ashmgton_no se proyectará sobre la nueva y for- gran oposic1?n al predominio absoluto de Barcelona, que ,seria la consecuencia indeclinable de la
. Aranda, desoídó por desgracia, por insigne IDidable entidad que ha sur&lt;Tido en el mundo d
desgracia de España, asignaba al imperio un fin la guerra con España; ahora°dominan otras idease au_tonomm y la clase obrera se muestra bastante
claro que nos constituía en la parte más intersante otros afa7;e~, otros hombres; estos hombres pare~ fria :1nte estos º?natos de federalismo; no tiene
de él; se trataba de preparar la defensa contra la ~!n n:;iro_ticos, por lo inquietos, por lo insacia- fe _ni . en unos DI en otros para las medidas de
inevitable expansión anglo- americana; era pues ah::r." o llllporta, el camino está trazado y "go ~~Z~ªfs~ 1es tia do que exije sin cesar: la lirni taeg
e as rnras del trabajo los se!rllros
un inmenso organismo de resistencia, nunca de
los
obrero~
inutilizados, la prohibición del trab~:
ataque. Y las ventajas para la metrópoli ¿ cuáles
Lo que nos parece de pésimo gusto, y no nos
~e l~s muJer~s en las fábricas, etc. En una Catal~eran? A más de la de no perder radicalmente atrevemos á decir una violación clara del derecho
sus colonias, una renta para el erario imperial, un abuso más claro de la fuerza, porque este e~ nda hbre, ~emen, ,Y con razón quizás, el despotism 0
e una ohgarquia de patrones.
pagadera en plata, la de México, en oro la del un modo anticuado de decir las cosas y que no

f

y

n1:

¡e

Justo Sierra.

;

Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

La Exposición de Paris.
~.;:::,,

En tanto que otras naciones han presentado,
-en los edificios erigidos á orillas del Sena, como una
antología ele sus artes nacionales, arreglando y acumulando una serie de motivos tomados de los edifi-cios típicos tle los países representados, Bélgica ha
transportando de una pieza y con las mi~n.rns proporciones del original, uno sólo &lt;le ;;u:; ed1fic10:; : el
l'alacio Municipal de Autlenaerde, qne es una vero.em obra de arte y un verdadero monumento que
con inte!ITidad absoluta se ha oirec;do á la admiración de los visitantes &lt;le la Exposición de rnoo.
Flandes, y por consecueucm Bélgica, fuero~,
durante la Edad Media, el teatro por e_xcelenCla
del movimiento de las Comunas; catla cmdad, de
_grado ó por fuerza, adquiría su carta de liberta?
y desde luego comenzaba á gobernar:;_e por sus ed~les que instituían su justi~ia especial y admtnistraban sus finanzas propias.
Las comunas de Flandes no sólo se oponían á los
señores tanmbién á los grandes Duques y llevaron
su osadía hasta el punto de hacer resistencia á Carlos el Temerario. La tranquilidad de que enton_c~s
_gozabaJ) esas poderosas ciuda_clcs, le:; pe~m_1tia
alardear de sus riquezas, hac:enclo eomtrmr los
más suntuo&gt;'0, palacios municipale~.
Francia no llegó, en tiempo de la:; Comunas, á
construir tan grandes "Maissons C'ommuns," pero
en revancha, las regias c,Ltedrales ~ervían de
centro de reunión á los burgucseR.
Entre los Palacios á que venimos refiriéndonos,
tres se pueden citar eomo verdaderas maravillas:
el de Bruselas, el de Louvin y el ele Audenaerde,
entre lo~ cuales es difícil decülir cuál sea el que
tenga más valor artístico.
Bl de Bruselas tiene una fachada de 80 metros
y su torre Re eleva á 140 metros, v f~é construído en 1406; el de Louvain, construido por los
años de 1448 á 1463,se compara, al verlo, á u-qo
inmensa pieza ele orfebrería petrificada.
En cuanto al de Audenaerde, que representan
nuestros grabados, dice Lemmonier en sus notas
de viaje.
" Cuando Re ha visto .el "Hotel de ville" de BruFelas y el ele Louvain, :falta todavía ver el de Au&lt;lenaerde. Este no palidece ante sus dos rivales,
por más que elloi. hayan impresionado Íuertemeni.e el espíritu. Es menos extenso que el de Bruselas, pero en ~us propoFcione~ reducidas y la abun-d.ancia de sn ornamentación, hay una simetría elegante, que .Re impone y le comunicn una belleza
aparte. Una c:encia admirable ha combinado el
decto de e~ta exquisita arquitectura, desde el
punto de viRta de una. armonía tan perfecta, que la
gracia y la irresistible seducción del detalle, no se
}Jercibe sino cuando se les estudia. De otro modo,
fascina la belleza del conjunto."
EJCPOSlCIÓlf DE P.4.BIS.---Pa.bellón de Bélgica..
Por otra parte, si la ornamentación de la fachada es tal, que no hay un pedazo de piedra sin
labrar. la disposición arquitectónica es de una
tiene el referido edificio y que serán reproducidas seantes, sus carretas tiradas por vigorosas mula'!
sencillez absoluta.
Entre las ,-erdaderas bellezas artíRticas que con- en el Pabellón de la Plaza de Orsay, se cuenta la enjaezadas á la Valenciana, se habría convertido
sala de los "Echevins," que también figura en en lllla ciudad puritana, llena de tragin comerc:al,
nuestras ilustraciones de este número.
de ruido de maquina ria y de humo de ch imeneas·
pero triste y aburrida, tac:iturua como lo son 1~
-------•------mayorfa de las ciudades de 'Norte-América.
Trataba de antemano &lt;le consolarme de aquella
transformación y de buscarle su lado bueno. Me
d_ecía "Cuba es riquíFima, sus azúcares pueden sur~)o&lt;~
t~r al mundo y sus tabacos son los primeros de la
berra; puedo proclu_cir café, vainilla, fruto:! tropiLa HabaQa de ayer y la HabaQa de hoy.
cales, maderas preciosas; en suma, es una isla de,
Febrero 22 de 1900.
oro: Necesitaba para llegar al "Hmnun" tle prosp~ridad y grandeza, de _que es susceptible, un goAl Ilegal' á la Habana, mi primera prcocup:1- b~erno menos opre,or, libertades comerciales y cación ha sido desembarcar, visitar la ciudad y ha- p1tale$ _emprencledorc,; para ronstruir ferrocuriblar, con cuantas personas están interesadas de las les, _mcJorar puertos, reconRtrni r los arrasndos incosas de la política, del comercio y de las (i nanzas, ~c~ios y rehacer lai; plantaciones. Libertades podel presente y del porvenir de Cuba, dt! ~us espe- ltt1cas y C?~erciales y capitales emprendedores .
ranzas de autonomía, del mejoramiento &lt;le tiUS pued~ summ1sLrarlos el Norte, debe haberlo hecho
condiciones y de todo cuanto atañe á su:; inte- ya y a esta hora Cuba y su capital, la Habana, dcreses.
b~n- ser me?os alegres, pero más libres, menos buConfieso que mi primer paReo por la ciudad fué lhc1osas y Juguetonas, pern más r·c1s; menos ciuparamí una decepción. E1:1peraba encontrarla trans- dades de placer y más ~entras del trabajo. A esta
formada é inconocible, muy poblada de yankees; }~ora la mercancia espanola, cara y de inferior cacréía, sabe Dios por qué, que no oiría hablar más ~1dad en razón de la protección ele desmesura ó meque inglés, que no vería mas que soldados y fun- JOr, del prohi_bicinionismo que la escudaba contra
cionarios americanos, y que en suma, ,ll¡'lella Ha- la coll}petencia, ~ebe haber sido reemplazada por
bana, casi andaluza, que conocí hace diez años, vi- el, art_wulo a_mencano. _Ropa, calzado, sombreros,
brante de ¡ olés! y de rasguido de guitarra con sus maqumas, w1skeys y vmos de California, frutas v
Salón pr1nc1pa.l.
cafés bulliciosos, sus portalerw.s henchid;s de pa- conservas, todo debe ser yankee. "American bar•~
,

Nuestro Representante rumbo á París.

�Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
"Gracerie" "1.Ioney Exchange," "Goods for sale;"
"Spa.nish' spoken ;" tales deben -ser 100 rótulos y cartelones que se ostenten en las calles. Y el
templo metodista, la distribución de biblias, la logia masónica, deben estar en auge.
"Debe ser curioso ver circular por las calles á
los marinos vencedores en Santiago, con su gorrilla azul y su gran cuello vuelto; á los policías
y voluntarios yankees con sus uniformes grises
y sus fieltros de anchas alas; á las "pTimas"· coronadas de sombreros de "quesadilla" con interminable pluma de "guajolote," á los pastores protestantes y funcionarios administrativos, de redingote y corbata blanca, ahí donde hace diez años, bajo las "lonas" protectoras no se veían más que
hombres del pueblo, en pechos de camisa, caballeros y "señoritos" de sombreros de "jipi," mulatas descalzas y con pañoleta y guapas mozas, pero guapas de veras, de mantilla española y rosa en
loa cabellos."
Llegué, ví, y en efecto ... nada había cambiado .
Creí encontrarme en la bahía un par de acorazados
y media docena de cañoneros, como en tiempo de
la dominación española, y no había uno ni para
un remedio. En las calles sigue habiendo de todo,
españoles, cubanos, negros, mulatos y guapas moza.e; pero no yankees. En un día de ir y venir
por todae partes, solo vi un soldado; la policía es
cubana; lo son igualmente los empleados del correo
del telégrafo, de la aduana, los inspectores sanita.rioo; siguen siendo españoles ó cubanos los comerciantes y el comercio. Un hecho lo probará superabundantemente: ¿ pasan á creer mis lectoree que no he podido hacerme servir en toda la
Habana un ''bitter-curazao?" Nadie lo conocía ni
había oído hablar de él ... y á esto le llama~ la
influencia yankee! Otro caso : buscaba en las tiendru! no sé qué cosa y no podía encontrarla; un
individuo, compadecido, me indicó que.fuera á la
ea.lle de la Muralla, en casa de los americanos y
que encontraría lo que deseaba. Ya pareció el pei:ee, I?e dije, comercio americano tenemos! fuí y
efectivamente sobre no encontrar lo que necesitaba resultó que en casa de los americanos todo
el mundo era español y que me llamaron guasón
olWLdo al entrar saludé en inglés.

Pa:m transformar la Isla de Cuba en un centro
de (lOmereio y de industria americanos, los yankees
necesitan comenzar por transformar el clima de
Mi futura colonia. Cuando Fray Gerundio salió
de &amp;pafia y viajó por Francia se sintió súbitamente acometido de un inmenso afán de trabajo
é impregnado de espíritu de empresa. Dejó de ser
español y se volvió francés; llegó á comprender y
penetrar las ventajas del trabajo asíduo, del ahorro
metódico, de la audacia prudente y de la iniciativa
inuovadora. Volvió á España con cien grandes
proyectos en cartera, decidido á promover mejoras,
á. plantear industrias, á iniciar reformas. Llegado
á Madrid, la sujestión del medio se operó; volvió á acostarse tarde, á levantarse más tarde aún;
á concurrir al café y á los bastidores del teatro; á
despilfarrar el dinero, á criticar al gobierno y
quince días después había olvidado y los ratones
roído los cien proyectos grandiosos y renovadores.
Cuando los ingleses van á Andalucía visten de
corto, toman cañitas de manzanilla, pasean con las
manolas, cantan y bailan flamenco y son á diario
infieles á_sus esposas.
Tal me parece á mí que va á suceder con los
yankees en Cuba. El clima los enervará; los volTerá perezosos y despilfarrados; en vez de fundar
ingenios dormirán siesta y en vez de levantar fábrieas jugarán partidas de dominó en el café.
Algo de eso esta pasando ya.
Los pilotos de la nave no se apresuran ni á
organizar ni á reorganizar; llegan á sus oficinas á
las once y media y se retiran á las doce menos
cuarto; se mecen en la hamaca en el resto del día
J duermen á pierna suelta toda la noche.
Como dice Daudet de los funcionarios franceses
de Argel, son conquistadores conquistados por el
clima. Harán ahí lo que todo el mundo hace trabajar p@co, gastar mucho y divertirse ' aún
más y habrán conquistado un mercado más para
8U~ productos; pero no una estrella adicional para
su pabellón. Un yankee tropical es inconcebible;
trasplantado á Cuba perderá su resorte y su nervio; se !iciará en hojas como las plantas del país

y dará frutos voluminnosos, aromáticos y jugosos;
pero no nutritivos.
Y he aquí por qué al volver á la Habana m~
encuentro con que "Veinte años después" es lo
mismo que los "Tres mosqueteros."

LA ~IAR!!!
~

A BORDO DEL "VERSALLES"
Febrero 77 de 1900.

1

MiiS lectoree disculparán sin duda las inc&lt;&gt;therencias de este artículo. A punto fijo no se en
estos momentos si estoy de pie, acostado ó sentado, si tengo ó no tengo los pies en ~l techo, si
el escri'torio está bocabajo ó patas arnba. Todo
al derredor es movedizo é instable, todo gira, oscila, salta ó rueda. Siniestros crujidos de maderamen; ruido fúnebre de cadenas y fierros, como
en las casas de espantos; cascadas de vagilla que
se despeña y se hace "trizas;" de tiempo en tiempo
figuras pálidas y ojerosas &lt;le pasajeros, pasan,
vacilantes y trastavillando como si estuvieran
ebrios. Al exterior, silvidos y rugidos de viento,
agitación frenética del oleaje, .fulguracioncs de relámpago, estallidos de rayo de entre los cuales surgen los gritos de maniobra., los silvidos de
mando, los ayes de los mareados y los rezos de
las monjas. Hace mal tiempo, el ciclón que
arrasó, casi la Bretaña, nos honra con una caricia
de su cola de monstruo.
El mar es ..... la mar!!! En él, como en la
mujer, todo es aparente, falso, engañoso y cambiadizo. Es infinito, interminable y nada parece
más pequeño y limitado; el horizonte de mar
parece poderse tocar con la mano; es profundo
como el abismo, en su seno cabe holgadamente las
cordillera de los Andes, y todo él se vuelve superficie; parece blando, muelle, inconsistente y
sus andas llevan con desparpajo masas enormes
y leviatanes disformes; cuando salpica con sus
espumas parece que las ninfas riegan perlas y
cuando acomete con su oleaje parece que los tiranos apedrean con peñascos. Rizado por la brisa es verde pradera en la que pacen y juegan
blanquísimos r ebaños; sacudido por el huracán
es una charca de lodo espeso en ebullición.
La mar y la mujer son idénticas; t ienen las
mismas sonrisas y las mismas perfidias; las mismas
apacibilidades y las mismas furias; tienden los
mismos brazos y las mismas redes. El mar sereno es Margarita acariciada por Fausto, y agitada
y tempestuosa es Medea bautizada por Gason. La
mar promete goces como la mujer placeres y la
mar como la mujer los hacen pagar con torturas
y para que la identidad sea completa, la una
y la dtra encierran misterios impenetrables bajo
su movediza corteza, son volubles como el viento
y fecundas como la simiente.

Qué travesía! Nada más pintoresco ni más doloroso. Hemos visto mares azules, verdes, sonrosados; puestas de sol candentes entre nubes_ incendiadas; alboradas de nacar y rosa en cielos
aborregados; mares de aceite y mares de azogue
y hemos visto mares de leche y de fango, tempestades, huracanes, hinchamientos amenazadores
del oleaje ; abismos cavados bajo la quilla, montañas coronadas de espuma como de nieve los volcanes, naufragios .... todas las cuerdas de la lira!
El ''vómito" que acababa de asesinar á Adela Gini
en la Habana nos ha amenazado con sus miasmas
y las brisas heladas, las lluvias pertinaces y las
brumas inpenetrables nos han "acatarrado" (sic)
con romadizas, reumatismos y nevralgías.
~

Todo eso lo hemos visto y lo que es peor lo
hemos sentido.
Una travesía con mal tiempo
comienza por ser un sport, pasa después á la
categoría gimnástica y acaba por un verdadero
y desenfrenado "clownismo." Hay que aprender
á andar, á estar sentado, á tenerse en pie.
Para ir de un punto á otro se trazan las más
complicadas curvas y las más vistosas espirales.

=-- Domingo
.

lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

La f.amosa línea recta entre dos puntos es m1 mitoy la verticalidad una hermosa utopía.
Nada está quieto, ni conserva su pos1c10n;
hombres y cosas pierden toda compo~tu~a. L os
vestidos tienen en sus perchas oscilac1ones deahorcados en sus cuerdas; los cuadros hacen reverencias y salutaciones ceremoniosas; las botellas
y los vasos patinan sobre el skating &lt;le los manteles; los vasos de las "polkas" se salen del cuello de los botellones y las maletas rodando en loscamarotes golpean aquí y allá con la tenacidad
del ariete y la regularidad del martillo.
L avarse, qué problema! rasurarse, qué peligro!'
vestirse, qué hazaüa! Se anda siempre sobre el
alambre de Bland ín; subir, es un escal-amiento;.
bajar, una. caída: en los pasillos los muros lanzan y "restan" á la gente como los pelotaris "sacan" y "restan'' la pelota. Se consume una cantidad prodigiosa de fuerza muscular y se impenden
esfuerzos inauditos para poder estar quieto. Por la
noche, en la cama, no hay manera de descansar ni
de dormir; el cuerpo en el camastro rueda como
una canica; t.an pronto se está en el colchón
como en la pared; hay que asirse á un pasamano
"-~.,
d h oc '' ~Jara ,no caer; se pasa sm
· cei;ar .de la pos1c10n ~uprna, a la lateral; ya se está bocarriba -ya
bocab~Jº , la. m~r voltea y rueda al pasajero como
la cocmcra la fritura y resulta de ahí que á bordo
Y con mal 'tiempo nada hay más fatigo~Ó que
el descamo.
Pero en ,-nm,a,. más vale e.si; e,; preíeribleJJ
en el fondo lo doloroso á lo monótono; con el dolor
y el peligro del pasado, se hacen las dulces melancolías y los intensos goces del futuro y en
la vejez, rodeados de nuestros nietos en el salón de familia, tendremos la satisfacción inefable
de contar lo que es una tempestad en el mar y de
gozar con el espanto de las mujeres y el a~ombro
&lt;le los niños.
Si el viaje continúa tan accitlentado vamos á
volver insoportables.

Para poder alzar OEado el vuelo
Con menos pero de la tierra al clelo,
Sor Juano.lnbi de lo. O,n.

En pos de almo laurel y dgcta oliva
Dejado el bosque y la natal cabaña
A la corte viniste que no empaña
Tu candor ni con su oro te cautiva;
~

Y en el claustro te albergas fugitiva
Qué pureza y virtud y paz entraña
Y desdeñas del mundo amor y· saña
Muerta á sus ojos, á las letras viva.
-&lt;:::,.()-&lt;:::,,

De t u alma los nobles ideales
No alcanzaba á llenar el bajo suelo,
Ni á beber de tu ingenio en los raudales.
-&lt;:::,..()-&lt;:::,,

.. _¿6:

Y te desatas "para alzar el vuelo"
"Osado" y libre en trovas inmortales
"Con menos peso de la tierra al cielo.' '

:A:·:.-:
.. i- ·

.,

Clearca Meania.

.

.·.' 't' .
-

I'

• .' ~· 'J

...

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"

4• \ P,;,.

......

De el libro '·De las burlas ''

XXI
Y a está; no tengas miedo de mi pena;
no me pondré en ridículo; precisa
fingir, y fingiré, ¿ V es? la sonrisa
acude á mi semblante y lo serena.
¡Vaya un ejemplo el tuyo!. .. ¿M:agdalena? ...
,¡ Te iiguras que un Cristo se improvisa?
¿ 9ue te perdone así? Vas muy aprisa;
Oallate: ei; lo mejor, no estás de vena.
Y bien : me voy, termina tu tocado,
no te alarmes, lo sé, no es de buen tono·
no rolveré á llorar como he llorado:
'
tú guarda tu maldad y yo mi encono ...
¿ Uomo b11enos amigos? ... Aceptado.
¿ Qué &lt;!uieres más? .. ¿Perdón? .. Pues te perdono.

oCuis

q.

Urbinc.

Luchan el cierzo y austro; leve bruma
El valle, el monte y el zafir empaña
Y rumoroso sus arenas baña
Inquieto el mar con irisada espuma;

'

. • •. o I·

..

~

,.

Bn grupos, balador y ágil trashuma
El rebaño y se llega á la cabaña
Donde no lejos de un rival sin saña
Sacude el gallo la mojada pluma;

·•
.
~.
i
o

Y arrástranse las nubes son sublime
Susurro en el pinar. ¡ Cuánta belleza
La tenue, blanca luz al cuadro in1prime!
-&lt;:::,.Q -&lt;:::,,

SOL PONIENTE.

Adorno del granito, la flor se mira flava
que en apacible tarde la agreste cumbre dora,
y el océano lejos dilata brilladora
la fimbria de su espuma mientras la luz acaba.
La niebla está en el valle. La alondra qué can(taha.
calló sus meloclías, el humo se evapora
de los pajizos techos, y la campana ahora
del mar al sol se junta y el "Angelus" alaba.
Sus greyes los pastores aguijan en el llano;
de la hondonada s1;1oe lento clamor lejano
cual ec~s de un ab1s~1_0 que van en triste enojo.
FranJas obscuras tmen del horizonte el velo·
y el sol ya :moribundo sobre el opaco cielo, '
las varas de oro cierra de su abanico rojo.

y del invierno acrece la rudezJ.
Este llover tenaz que á el alma oprime
Con in.finita y plácida tristeza.

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EL MUNDO ILUSTRADO

Do~ingo lq. de Abril de 1900.

clf(ézrco JI el dalva6or.
Oportunamente hemos dado cuenta, en nuestras ediciones diarias, de la cordial acojida que el
Salvador dispensó á nuestro Encargado de Negocios en Centro América y de las entusiastas manifestaciones de afecto y· consideración dirigidas,
con este motivo, al señor General Díaz. Acabamos de recibir un volumLnoso paquete de periódicos salvadoreños, donde se detallan esas manifestaciones. En la imposi bildacl de copiarlos íntegramante, nos complacemos, aprovechando
nuestra edición ilustrada, en hacer público que México corresponde á esos afectuosos sentimientos y en r eproducir la fotografía del digno Presidente de la
simpática República.
La excursión de nuestro representante, según los dichos periódicos, fué una verdadera. y continua ovación, desde que pisó las
playas de Acajutla hasta que emprendió viaje á Costa Rica. Fué
á esperarlo á dicho puerto el Subsecretario de Relaciones Exterio_...
res, señor General Cañas, quien,
al brindar en el lunch ofrecido á
nuestro Enviado, le dió la bienvenida en nombre del Gobierno: un
tren especial llevó á la comitiva
hasta San Salvador, y á su llegada, pueblo y Gobierno se esmeraron en el más delic1do trato y
las más finas atenciones, con bailes, comidas y serenatas. Dice el
Diario del Salvador del 23 de Diciembre último:
"A las 9 p . rn. ocupaban sus
r espectivos asientos en el lujoso
comedor del 1Iotel Nuevo Mundo,
que resplandecía de luces eléctricas, los siguien tes caballeros : D.
Federico Gamboa, Ministro de
México en Centro América, y su
secretario privado señor Meneses,
Dr. Rubén Rivera, Ministro de
Relaciones Exteriores; Dr. Don
Fidel A. Novoa, Uinistro de Hacienda; Doctor Don Francisco
A. Reyes, Don A. B. Agacio, General Don J aan J . Cañas, Subsecretario de Relac;iones Exteriores;
Don Rafael Vega Górnez, Doctor
Don Daniel Huezo y Paredes, Subsecretario de la Gobernación;
Coronel Don J acinto Castro, Subsecretario de la Guerra; Don Tomás U garte, Cónsul de México en
el Salvador, y Doctor Dpn Carl os Varaona, Abogado consultor del Gobierno.
Ofreció el banquete al señor Gamboa, el Doctor Don Francisco A. Reyes, en fáciles y expresiv-ps términos, y acto continuo, contestó el obsequiado coh la donosura que él acostumbra en
tal es casos.
En el curso de la comida hicieron uso de la
palabra el Doctor Don Rubén Rivera ~• el General Don ,Tuan J. Cañas, impresionando agradablemente á la concurrencia."

Desde las seis de la tarde cÓmenzaron á reunirse en el Parque M:orázán numeroso;; grupos de ciu?adanos de todas las categorías sociales, llegando
a formar un total aproximado de más de tres mil
personas.
Formados en el mejor orden y precedidos de
multitud de faroles chinescos, dirigióse la gran
comitiva, del Parque al H otel Nuevo Mundo, donde se aloja el señor Ministro.

•

~

-&lt;::::&gt;,

Agrega el mismo Diario del 28 de Diciembre:
"Como estaba anunciado, aye·r noche veri:ficóse
l a ovación al Excelentísimo señor Don Federico
Gamboa, Ministro de 1Iéxico ante el Gobierno del
Salvador.
La manifestación popular, espontánea fué entusiasta.
'

,,

Exnio. Sr. Gral.

a.

Toniás Regalado!f

Presidente de la B.ep"tiblica del Salvador.

A los hombros era conducida una alegoría, en la
que sobre una columna dorada de _sólida base y
elegante capitel, veíase el retrato del General Don
Porfirio Díaz, Presidente de ~léxico, sobre el
cual se uníalJ. por un laz.o los pabellones mexicano y saln1doreño. Todo arreglado con muv buen
gmto artístico.
•
m pueblo vivaba entusiasmado al pueblo mexicano, á su Presidente y á su :Ministro señor Gamboa.
Los miembros de la Junta organizadora, acompañados de personas distinguidas de esta sociedad,
cerraban la. marcha al compás de los alegres
acordes de lh Banda de los Altos Poderes.
Frente al Hotel, lujosamente decorado, habíase
colocado la tribuna para los oradores encargados
de ofrecer la ova~ión y para todas aquellas perso-

nas que quisieran hacer uso de la palabra.
También frente al Hotel encontrábase ya preparada la orquesta, dirigid-a por los profesores Don
Flabio Pineda y Don Manuel Montoya. Componían la orquesta más de 40 filarmónicos, escogidos entre los más distinguidos de esta capital.
Al llegar la comitiva frente á las habitaciones
del digno Ministro mexicano, oyéronse vivas al
Presidente y pueblo de México, á su Ministro y al
Presidente del Salvador. Vivas que fueron contestados por el señor Gamboa, aclamando al pueblo y Gobierno del
Salvador.
Principiaron los discursos, haciendo uso de la palabra el joven
poeta Don José María Gomar,
quien en correcta alocución, llena de expresiones de afecto hacia
el pueblo y Gobierno mexicanos,
ofreció al señor Ministro Gamboa
la manifestación popular que se
se Je hacía.
Hicieron uso de la palabra en
térrn i11os galanos y cultos, los señores Ge11eral Don Juan Cañas,
Doctor Salvador Rodríguez, Doctor Rubén Rivera, :rüinistro de la
Gobernación, Don Vicente Acosta y Doctor Manuel Cabrera, todos ellos á pedimento y por aclamación popular.
Hacer elogios de los brill:mtes
"improntus" de los oradores, ye
conocidos por sus talentos, es
ageno á una ligera revista como
ésta.
Después de los caballeros mencionados, y enmedio de atronadores aplausos y vítores, hízose oír
la voz del señor Gamboa, quien
manifestó su agradecimiento por
el obsequio que se le hacía y sus
simpatías personales y las del Gobierno mexicano -para con el pueblo y Gobierno de~ Salvador.
Continuó la orquesta ejecutando piezas escogidas del repertorio
nacional.
El pueblo, por aclamación, solicitó del señor Gamboa que saliera con él á dar un peseo
por las calles de la ciudad, á lo
que el señor Gamboa accedió con
el mayor placer.
Y-a á esta hora, que sería las
10 p . m. la concurrencia había aumentado notablemente, llegando
á más de 4,000 personas.
En medio al entusiasta grupo, veíase al festejado acompañado de los señores Doctores Fidel A.
Novoa. Ministro de H acienda; Doctor Rubén Rivera, :Ministro de la Gobernación; General Juan
J. Cañas_, Subsecretario de Relaciones Exteriores,
Coronel Don Jacinto Castro, Subsecretario de la
Guerra; Doctores Don Francisco A. ReYes D. Rafael Yega Gómez y muchas otras perso1ias'de viso.
Recorridas las calles principales, llegaron con el
pueblo al Parque :Motazán, donde el señor Gamboa
volv~ó á hacer uso de la palabra, dirigiéndose en
particular al pueblo, haciendo elogios de su cultura y demostrándole siempre grandes simpatías.
En este lugar también hicieron uso de la pala~ra los Doctores Rubén Rivera y Salvador Rodnguez.
pel Pa~que_ Morazán íuése toda la comitiva á
deJar al Casmo Salvadoreño" al ' Excelentísimo

Domingo lo. de Abril de 1900.
:señor Gamboa, quien se despidió de todos en los
términos más corteses.
·
Siguió. el ~compafiamiento, precedido por la
.Junta Direct~va y otras personas importantes,
hasta el Palamo Consistorial, donde fué obsequiado
el, pueblo_ de una manera espléndida, distrilmyendole licores y refrescos.
~asada la distribución al puebÍo, la banda tocó
f~gma, Y todos con un orden admirable empren-dieron la marcha para sus domicilios.
P ero no. podía terminar así tan simpática y
:alegre manifestación.
Yarios filarmónicos, entre ellos algunos de los

EL MUNDO ILUSTRADO
que habían tomado parte en el concierto frente
al Hotel_ N"ueYo .Mundo, dispusieron obseqqiar por
su propia cuenta y de "motu propio,'' al señor
Gamboa con una serenata que le fué llevada al
Casino, donde se encontraba aún.
Recibiólos el seJi.or Gamboa con la amabilidad
que le caracteriza, obligándolos á entrar á los salones del Casino, donde estuvieron tocando más
Je dos horas.
La ovación hecha al Excelentísimo señor Ministro de México deja muy gratos recuerdos. Ya
por lo espléndido ele los fe:;tejos. como por la siro~
patía que produce de un pueblo á otro pueblo."

Seguramente la mutua simpatía entre las dos
Repúblicis libres y hermanas. tienen que avivarse,
con efusiones tan espontáneas y tan estimables.
P ueden estar seguros los salvadoreños de que aquí
se les quiere y estima cuanto se· merecen : prueba
de el_lo es la satisfacción con que nuestro pueblo
~a visto que el Ejecutivo brindó franca hospitalidad al Salvador para que exhiba sus productos
en el Pabellón Mexicano durante el próximo certamen de París.

'

Jncendio del r:'eafro Oe la C!on¡edia Francesa.
El día 8 del actual se registró en París un he,cho que conmovió hondamente á aquella bulliciosa población, cuyo aspecto habitual fué modifi-

ralmcnte ocupada por ambulancias, fuerzas de
bomberos, policías, imaginarias y los curiosos que
lograban acercarse para ver cómo la fachada del

De fotografía 8'llvia.da por nuesti,o representa..nt , en Paria.

-cado bruscamente al acabar de pasar el medio día.
La actividad de los negocios casi se paralizó y entre las multiutdes que recorrían las calles se
:adrnrtía.n semblantes espantados. Todo se debió
.á que con la mayor rapidez se había propagado
una nueva desgraciada: el teatro de la "Comediafrancesa" estaba ardiendo!
A la misma hora, desde muchos puntos de Par ís, se veían elevarse, en el centro de la ciudad,
_gruesas 1mbes de humo negro. Al largo galope de
los caballos, las grandes bombas de vapor, envia-das por iodos los cuarteles, cruzaban las calles, y
-con el ruido que su tránsito pr ovocaba, no había,
-en menos de diez minutos, persona que ignorase
1~ noticia d~l incendio. Puede decirse que_ el pá,
mco se habia apoderado del corazón de París, y
-enmedio de él, incontable mu ltitud se dirio-ía
hacia
0
la plaza del Teatro Francé1&gt;.
Para_ comprender la aglameración de gente, basfa decir que el siniestro se inició á la hora en
-qu~ los trabajadores salían de rns talleres y todos,
olvidando sus quehaceres se dirigían inmediatamente al sitio ele los sucesos.
Razón había para ello, no hay francés que no
,se haya sentido inclinado hacia aquel teatro don•de los em pera el ores y reyes del mundo entero acu-dían á aplaudir á los "ChefR-d'oeuvre" del "sprit"
irancés.
Aquella vieja casa de Moliére tenía gran presti:gio, era atracti,o, tal vez porque nadie dejaba de
Tecordar l:,is animadas soirées que en él se verifical)an, aun en honor de los más altos huéspedes de
la capital de la Francifl.
Aquella plaza, que tanfas veces se vió llena de
¡:meblo entusiasta, el día del siniestro estaba lite-

teatro, tantas vccJs decorada con arle, en quellos
momentos era escalada por todas partes.
Entre la multitud ee escuchaban los más ani-

moeos comentarios acerca de las pocas segurida- ·
des q~e los teatros ofrecen y muchos, mostrando
sus billetes _de entrada, manifestaban que habían
e~capado milagroSll:mente á la catástrofe, porque
debian haber astisbdo á la fanción anunciada para
la tarde de aquel día.
~o les faltab'a razón: aquel día iba á representarse '~~ajazefl y "Le deputé de Bombignac," la
CJmpama estaba muy bien aceptada y había gran
drmanda de entradas.
Si una hora y media más tarde se inicia el siniestro, tal vez se hubiera r egistrado UJ.1a hecatombe.
tanto es así, que á la hora en que se dió la voz de
_alarma ya estaban en_ el teatro todos los artistas
que iban á tomar par te en la representación.
He aquí como refiere la prensa france;;a este
acontecimiento, que ha sido verdaderamente sensacional : •
"Pasado el medio día, los obreros y maquinistas
del teatro, que ya estaban listos para encargarse
de sus respectivas labores, escucharon una explosión, y momentos después vieron las primeras llamas que iniciaban la destrncción. Dieron aviso á
uno de los artistas que estaba vistiéndose en su
cuarto y previno que se toca~e la campana de alarma; pero la confusión, como sucede en esos casos, se apoderó de todo~ los ánjrnos, todo se volvió
gritos y carreras y entre tanto, los hilos eléctricos
de la campana de alarma quedaron fundidos y
el fuego hizo sus más rápidoB progresos.
8in esta cirCllnstancia, tal vez se hubiese loo-ra0
do salvar la mitad del teatro.
Yeinte minutos después de iniciado el fuego, había tomado tal incremento, que no sólo la escena estaba envuelta en llamas, sino que éstas salían
por las Yentanas de la fachada principal.
P or más que los bombero~, la policía y la fuerza acudieron con toda violencia, el siniestro fué
inevitable, el teatro se redujo á cenizas y hubo he-

\

De fotografia enviada por nuestro representante en Pai fs.

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Abril de 190~

Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

)

ridos de más ó menos gravedad, pero_ lo más lamentable fué la muerte de Madmoiselle Jane Henriot, que iba á representar el papel de Zaire y
1ue había llegado demasiado temprano para tener

tiempo de vestirse con propiedad. Estaba en su
cuarto cuando el fuego se inició y no llegaron á
sus oídos los gritos de alarma. sino cuando el incendio estaba muy avanzado. Al salir de su cnar-

E- f1º11Jbrec_1to
·

l

-Valiente, noble y justo Conde de las .Almuj,as, mi padre y señor, ¿ por qué me dejáis en la casa
en vez de llevar me á combatir contra los moros?
¿ Acaso no estoy ya en edad ele guerrear, puesto
que cumpliré doce años el mes próximo? ¡ Vive
Dios, sabed que soy hombre y capaz de demostrarlo!
.Así habla Miguelillo, el hijo y heredero del
conde, y habla con tal seriedad, que su me.dre y sus
, dos hermanas, no se atreven á reirse, no obstante que no les faltan las ganas. En cuanto al
conde mismo ni siquiera sonríe, y á sus ojos acuden lágrimas de jubiloso orgullo, al pensar que su
hijo es digno de él. Y le contesta igualmente serio:
-Ya sé que eres hombre, Miguelillo, y capaz

de demostrarlo. Y estoy seguro que lo demostrarás combatiendo contra los moros. Sí, pues, te
dejo en casa, no es porque no te considere apto
para la guerra, sino 'porque, partiendo yo, es necesario, precisamente, que en la casa se quede un
hombre.
-La razón me satisface, replica Miguelillo, y
os doy mil gracias, mi padre y señor, por habérmela explicado. Estad tranquilo y tened por
seguro que no os arrepentiréis de haberme confiado, durante vuestra ausencia, la defensa de
vuestra casa y de vuestro nombre.
Mientras que el conde estrecha entre sus brRzos á su hijo bien amado, la c:i::.&lt;lesa no puede
evitar un cambio de miradas irónicas con las hermanas de Miguelillo; y la orgullosa dama, desde lo
a~to de sus treinta y nueve años, y las dos muchachas, una de -veinte y la otra de dieciocho años,
murmuran simultáneamente: ¡ Oh, el hombrecito !
-Sea! contesta Miguelillo, que las ha escuchado. Seré en efecto un hombrecito, pero un hombrecito que tendrá el suficiente valor que las circunstancü1s exijan. Juro por mi patrón Santiago,

que derribó al Diablo. que c.-omo él sabré derribar
á todo aquel que hacer quiera afrenta al blasón
del conde de las Almuja5, mi padre y señor !
Esa misma tarde partía el conde y :M.iguelillo
exige que en lo suce~ivo. todos los de la casa no
le llamen ya )Iiguelillo, sino Don Miguel, y que
los e~cuderos de la serridumbre vengan á pedirle
á él, á Don Miguel, las órdenes y la consigna de
la ca;:a, puesto que él es su guardián y su hombre.
De e;;a suerte han pasatlo meses y meses y ha
transcurrido hasta un año: y no solamente ambas
hermanas v la condesa han cesado de hacer caso
á :Miguelillo, sino que hasta la servidumbre misma ha dejado de obedecerle. Pero el hombrecito
sigue velando sobre la casa, puesto que es su guardián puesto que es su hombre .. .. . .
-¡ Alerta, alerta! ¡Levantáos todos, escuderos
de mi servidumbre, y á las armas! Ladrones y
asesinos se han· intro&lt;lucido en la mansión de mi
padre y señor. He llegado á tiempo para matar á
uno de ellos, pero los otros se escaparon por los
jardi:o.es. ¡ Perseguidlos, apresadlos! ¡ Alerta, escuderos de mi servidumbre, y á las armas!
A esos gritos de .Miguelillo todo el mundo se ha
levantado. Se han reco_rrido los jardines y las cercanías, pero no se ha encontrado á nadie. Efectivamente, los ladrones y los asesinos han huido
~uy ,sigilos~~ent~ sin duda,,ímes no han dejado
mngun vestigio ru de su hmda ni de su lleo-ada
absolutamente ninguno.
"' '
En cambio, en las habitaciones había testimonios de su presencia, sangr ientos testimonios que
probaban que_ :Miguelillo no había gritado "alerta"
en una pesadilla de niño asustadizo, sino que realmente tuYO que habérselas con una banda de feroces brigantes, puesto que había matado á uno.
Su cadáver yacía en la propia recámara de la
condesa, al pie del lecho de la condesa de las Almujas; y Miguelillo, no se había satisfecho con
atrav~sarle el_ corazón de una estocada, sino que á
renglon seguido le había deshecho la cabeza con
el puño de la espada,pegando tantas y tantas veces.
qu~ el rostro no era más que una masa informe y
rOJa.
[.Ay! debieron ser muchos esos asesinos, para
deJar en tan poco tiempo tan sangrientas huellas de su paso; á saber, tres t ristes muertaF: la
condesa de las Almujas, apuñaleada en su lecho y las dos hermanas de Miguelillo, apuñaleadas
también_en la recámara pr óxima,
en el dmtel mismo de la puerta
del cuarto de su infortunada
madre!
No extraña á nadie que Mio-uelillo haya perdido la cabeza,ºante tal desastre, hasta el grado de
empeñarse en deshacer el rostro
del miserable asesino; ni extraño
es que no haya recuperado después esa razón perdida. ¿ No había tenido suficientes motivos para quedarse loco?
Y está loco, en efecto, el pobre
Miguelillo; no puede contestar
al juez que le pide detalles, que
quiere saber cómo pasaron la,1
cosas, cuántos eran los asaltantes,
por dónde se fueron v &lt;!Ómo los
notó Miguelillo y cómo pudo resistirlos.
Miguelillo permanece siempre
estupefacto, con la mirada fija,
vacía la cabeza, muda la lengua,
como una estatua. No sólo· no da
detalles, sino que parece haber
olvidado el horrible ac;onteciase!qn-q op!panns !S pmn 'oiua~
en un sueño soñado por otro que
no fuera él.

to la sorprendieron las llamas, cayó desvanecida Yla asfixia se encargó de lo demás.,
.
La biblioteca del teatro y algunas decoraciones,.
fué lo únieo que se logró salvar.

En tal estado lo encuentra, al volver ele la gue-rra seis meses más tarde, el noble, valif'nte y justo Conde de las Almujas, cuyo· corazón amenaza
reventar al peso de tantos desatres. Su digna esposa y sus amables hijas han muerto asesinadas, ysu único heredero, Miguclillo el hombrecito, no
es ya más que un idiota lamentable!
·
Solo y enfrente de ese mudo, el conde llora la
destrucción de su casa. Pero hé ahí que, de repente, el mudo habla, sí, habla con una voz en queya 'no_ solloza la demencia y en la que, por el
contrario, palpita la razón. Y Miguelillo, abrazan-do á su, padre con un abrazo viril, le dice en seguida, gravemente y clavando la mirada en sus
ojos:
-:Noble, valiente Conde de las Almujas, mi paclre y señor : hace seis meses que finjo haber perdido la razón v la palabra, para no revelar á nadie lo,
qtie sólo á vos quiero revelar, á saber : que no,
tenéis que arrepentiros de haberme confiado, dur ante vuestra ausencia, la defensa de vuestra casa y de vuestro nombre ....
Y al conde estupefacto, narra la verdadera historia que todo el mundo ignora; narra cómo,.
cierta noche ovó reir á través de la cerradura del
cuarto dé la condesa; y narra que también él fut
á mirar por esa cerradura ....
-¡.Ah! exclama, noble, valiente y justo Condede las Almujas, mi padre y señor : perdonad QUP
no manche mis labios y vuestros oídos diciendoos
~o que ví. Que os baste saber que_ maté, cuál debía,
a los culpables y á los testig-os de la infamia. Al
hombre le desvestí y le desfiguré para que se leconfundiese con un vulgar facineroso y no se lecreyesen ladrón de vuestra honra. De este modo, el
b~asón de nuestra casa perdura puro, supuesto que
nmgu~o sabe su mancha. ¡ No, ninguno en el mundo, m~ _padr,e y señor, ninguno más que vos y yo r
Y sere1s el umco que lo sepa, pues el único testi"o
que existe d~ esa ve:giienza, mi señor y pad;e,.
oh ,n?ble, v3:hente y J:1-sto Conde de las Almujas,
el umco testigo que existe, es este hombrecito que
no lo dudéis, es hombre y capaz de demostrarlo! '
Y tal diciendo, Mig-uelillo el hombrecito después de haber abrazado de nuevo á su padrecon un abrazo viril, le estrecha 1-a mano lealmente,_ya no_ como hijo sino como igual, ya no con lágrimas srn_o con ·estr ellas en los ojos. En seguida,
de una puna.lada en pleno corazón, á los pies de su
padre ~e mata.

Jean lf ichepín.

(8uentcs del &amp;'{aniccmic
E:L CREADOR DI HOMBRE:S.
En plena sala de la Exposición de la .Academia,
se lo dijo aquel hombre conceptuado por todos
como maestro, se lo dijo en voz baja, cortando la
frase con sonrisitas q1i1e hicieron el efecto de alfilerazos al pobre joven pintor.
-En efecto; ese Judas está bien muerto; pero

Un dí-a se lo dijo un compañero : "Deja los cuadros y dedícate á algo más práctico; que vas á
volverte loco, y sin conseguir el triunfo."
Todos lo desalentaban, todos lo creían inútil!
fa demostraría con el tiempo que se habían equivocado.
¿Volverse loco? ¡ Ah! serí!I, volver á volverse
loco, porque á despecho de las precauciones tomadas por su familia, para que no lo supiese, un
buen amigo se lo había hecho saber.
Había sido al cumplir los 11 años. En efecto;
él lo recordaba muy bien; es
aecir, recordar que había estado
loco, precisamente no, eso no.
Y ¿ por qué se había vuelto
loco? ¿ Cuál habría sido su locura?
¡Era extraño! no lo recordaba; que no sepa el loco cuál es
su locura, es natural; pero
¿ por qué no ha de saberlo después? Si no está ya loco, debería record-ar al loco que él representado durante una época
de su vida, el loco que él había
sido antes. A ver, haría un esfuerzo de memoria. Si se pudiera haciendo un esfuerzo, alcanzar en la memoria lo que se desea y se ve muy alto, muy lejos,
lo mismo que en los gimnasios
se llega á alcanzar el techo,
asiéndose de un cable, y subiendo por él.
Pero no, no ienía ni un hilo
de cuyo extremo tirar y tirar,
hasta que llegara lo que había
más allá, dentro de una caja
por donde se asomar-a el cabo
del hilo mismo.
Sentía entre los dedos las canicas, sentía el atractivo desvanecimiento del columpio, se
veía en aquel gran patio acom.
pañado de sus primos lidiando al hermoso perro negro; pero de$pués ,después
chocaba contra el paréntesis que se abrí:t en su vida, caía en una honda laguna, una laguna de aguas
negras, muy negras, que se le presentaban en su
pasado.
Y se perdía, se hundía, en aquella laguna, por
más que l:ichaba desesperadamente para alcanzar
la superficie y mantenerse en ella caminando en la
dirección que deseara.
~xperim1:mtaba _la angustiosa sensación que exp_enmentar1a perdido en un amplio salón obscuro,
sm poder hallar la salida.
Sentía una inexplicable impresión ele vacío dentro de ~l mismo, primer o, y después fuera, pero de
un vac10 cercano, como si estuviera en peligro de
caer en un pozo próximo, obscuro y profundo, muy
obscuro y muy profundo.
_Y dese,1ba no pensar más en aquello. Inconscientemente imprimía fuertes sacudidas á su cabeza, como para ~uyentar una idea que hecha
moscardón le cosqmllase con necia insistencia en
el cráneo.

no porque se haya ahorcado, no; usted es quien
lo ha matado; igual estaría si lo hubiese presentado vendiendo á Cristo; falta expresión, falta vida. ¿ En dónde están las huellas que dejó es-a vida
al desprenderse de este cuerpo? Decididamente
tienen razón los cr onistas : usted nunca podrá pintar más que cadáveres. E sa figura acaso con un
soplo de vida ....
-Qué crueldad-y el infortunado creyó que tollos los visitantes habían oído la opinión, que todos
iban á verle saltar la vergiienza que sintió subirle
al Nstro en una gran oleada; y hubiera deseado
arrancar de la pared su cu-adro y echar á correr
c.-on él á cuestas para ir á esconderlo en donde naLl ie pudiese hallarlo.
Desde entonces fué su constante pesadilla esa
opinión : "no podría pintar más que cadáveres."
¡ Y aquel soplo de vida!
Bien; trabajaría mucho, estudiaría mucho, y pasaría la mañana y la tarde, ... y la noche en su
taller.
;. Por qué no habría de dar vida á sus figuras al
lrausladarlas al lienzo, si las sentía con vida en su
-¡ Diaulo! Sería grave eso de volverse loco.
interior?
Y en el taller pasó muchas horas en mangas de . ) ~ .co~enzaba á recorrer á grandes pasos la
h_al?~tacrnn. procurando recorrer y silbar con precamisa, con el vestido manchado, el cabello en dec1s10n un, trozo ele ópera, ó recitar sin equivocarse
sorden, y con el pincel en la mano. Y siempre su
'
obra era coronada, con corona de espinas, por el una poesrn, que él había aprendido muy bien.
fracaso.
Sentado, tranquilo, empezaría.
Sentía las palpitaciones de la concepción, con
¡ El segtmdo verso lo había olvidado!
placer materno, pero luego experimentaba la doloY ¿ desde cuando? ¡ desde el día anterior!
rosísim-a tristeza de la madre que esperaba ansiosa
E:a serio que empezaran á escapárselo
ver el fruto de su vientre lleno de vida, y mira desl~s ideas. como se le escapaban las mapués nacer un cadáver.
riposas, _cuando ya creía tenerlas apre,e\. cada nueva derrota que suiría, pasado el motadas baJo su sombrero, allá por la época
mento primero de desesperación furiosa, acopiaba
de los 8 años.
nuevas energías, nuevos bríos para la lucha.
Tomó el sombrero y se descubrió la cabeza.
Triunfaría al fin, porque perseveraba.

Siguió repitiendo el primer verso, y el segundo
no 111lgaba.
Se pasó la mano por la. frente, y ti·opezó oon el
sombrero.
D:er;r'ibó la silla al ponerse en pie de un salto.
1Y
vió fil espejo el rostro encendido, y sintió
sudores....... .
No, pero no estaba loco; estaba excitado.
Desde el momento en que pensaba que podía estar loco, ya no lo estaba.
Ya vendría la tranquilidad.
¡ Ah! pero ese sí era un mal sintormi: ¡ él mismo
trataba de convencerse de que no estaba loco!¿ No
sería e:;e el principio? ... . .
El aire fresco de la noche lo tranquilizaría; era
bueno un soplo que apagase aquella fragua que
tenía en la frente.
No quería estar solo; tenía horror á la soledad,
horror á la }.¡)cura: ese era ¡el horror al vacio ! tenía miedo al loco que quería asaltarlo.
Fué en busca de amigos; ¡ ellos también! "¿ Qué
tienes? ¿ Traes algo raro?" En verdad, vienes Ol(traño."
.Al acostarse, menos exitado, repetía que tendría
que confesar -alguna vez que se habían equivocados
sus figuras vivi rían; y sonriendo añadió: yo encontraré ese soplo que ha. de darles vida.
En sueños vió á una Venus imya que paseaba de
bracero con un capitán del ejército, por la Gran
Avenida; ¡Vivía, vivía! Luego unH. gran torre en
actitud de a'trojarsele encima (¿ Sería la de Pisa-?)
Y él, tendido en la orilla de la convexa cúpula de
una catedral, sentía que un sueño irresistible lo
iba dominando poco á poco; al pensar en que rodaría á la muerte, si se dormía, hizo esfuerzos
gr-andes para no dejarse vencer por aquel sueño
traidor, y . . . . . ¡ de veras despertó!
Repuesto µn tanto del susto, som:¡ó, sonrió de 61
mismo; también reirían de él los demás si se volvía loco. Unos lo compadecían, otros se reirían,
los demás allá se horrorizarían. Y él ¡ ignorándoló1
El no quería que lo comprendieran; siempre le
había repugnado inspirar lástin1a; y necesitaba tener completo el pantágrama de sus sentimientos
para poder. coresponder á los que inspira.se, y
poder odiar, y despreciar ... . .
Seguramente por el tiempo que había descansado del peso -agobiador de su miedo, lo sentfa:-más
fuerte que antes.

se

.

.

.

..

.

.

.

.

.

.

Y ahora, suponiendo que volviese á estar loco
¿ cuál sería su locura?
'

r

-·
-~·--&gt;tt .
~

'

�Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
¡Cualquiera!; una repetición continuada del
tema que tuviera entre manos~ cuando lo asu~tara
la locura· uDa frase, . .... ¡quien :mbel; su tia la
loca repcÍ.ía constantemente : "Yo, soy yo."
' razón.1
Y' despué.;;; de todo, ¡aque11 a. 1oca t ema
Pero no él no llegaría á estar lo(•o otra ,,ez; se
mataría a,;tcs que consentir en llegar ú estar

loco.
Llegó á la fonda ya muy entrada la t?nle. .
Los sirvientes so nreían 1:tl verlo; :,;1 rv10 especias
al vino · bl' llevó á la bocn el tapi'm de corcho en
\'CZ de ~rn pedazo de pan; y (·omo hL i;erv.illeta no
quisiera c.~társele fijlt en un lugar. hL azoto c:on Iu-

rhi. contra el suelo.
Cuando las sombras comenzaron á entra r en el
gabinete, aúu per1nauccía allí, agitand~ nerviosamente entre los dedos, un pedaw tic 1mga de pan.
hscapÓsele clC' entre los dedos el e~fcroide, y al verlo caer sintiú la misma. impresión &lt;le terror que
habría 'sentido, si so le hubiese caído algún objeto
quebradizo, c:=:.timad ísimo parn él.
8e in(lin6, y ayudado por In luz do un í?:,foro,
buscó ha.••d.1.L encontrarlo, el e--feroide de miga de
pan.
..
1
renía una grieta, que le pilr('l'IO una bocaza que
re:a grandemente.
P odia ~C'n-i r aquella boln w1.ra una. caheza, y
empezó Íl modelar un cuerpo pan1 la. cabe7:a .
Quién :-ahe l'i á Dios le sttldrh1 po r cásualidud la
cabeza del hombre, cuando luchaha por da~ íorma, una forma humana, al barro t¡uc revolna entre las man o:-i.
Y le hizo mucha gracia la idea. y rió estr~pitosamente.
C«ando iH:abó el mulleco, lo apoyó contra la boteila que tenía {'Jl frente. Le parecib que s~ movía,
girando de un lado para otro, sohre un pie.
Y lo rod eó con un soplid o ¡ se mor:n 1
Gritó con íuria: ''he triu □ faUo, he triunfado;
encontré el ~opio, ¡ lo encontré!'' -y echó á correr entre gritos y gesticulacione'l.
Las pa redes de 111 celda estaban aprctaclas ele
figuras á li'Lpiz unas y pinc-eladas otru!s.
Y apoyado~ &lt;'ontra la pared, á lo lilrgo de] muro,
en los rin C"o nes, ó tendidos en el suelo, estaban
los futuro!t- hombrC's, los muñeco¡,; ele barro. Unos
con la caheza inclinada sobre el pecho y los bruzos
caldos, en postura de ebrios que yu no pueden llegar á su rasa. Otros con 1n ícnte levantada, en actitud orgullosa. como si p1·etendieran desafiar con
la mirada &lt;1uc les falta.

LAS VOCKS DE: LA DUDA.
I
Oh siglo! á tí, que en la verdad ~eposn3,
qué te importa el dolor! Mas¿ nu adtvrnaa
que ese eol de tus albas luminosa~·
es una flor c1ue brota entre tus rumas? ...
¡Qué valL' que hayan perfumac.la.s rosas,
ai para. &lt;·ada rosn hay cien espinas!
¡ Que hayan ele 11ochc luminosos rastros.
si una nuhc no más cubre cien astros!. ....
Víctima de este e.ig1o, que responde
-jamú::= al corazón-sólo á la mente,
dudo del porvcniL" que se me ese-o nde
y á la vez desespero del prescn le.
¿ A dóndC' irá la Jlumanid11d . il ,1ónde,
sin levantar la pensati nt frente.
buscando á Dios, no por el altn ,•íclo,
sino ara-.o c-uído por el sucio .... ?
¿ A tlúnclc iri.'\ la llunrnnidad C'llllsada,
sin fe en l'I Porvenir. que s.iempre obseu ro
pre~énta~e ú la. tímida. mirada
del e~píritu Ué!Jil ó in~cgurn:'
¿ A &lt;lúnde se hnlla el fin de c,ta jornada?
¿ Dónde el principio cstú de ese futuro
con quC' ~oñó ]a Humanidad un &lt;lía,
cuando el al ma soiiaba todavía ... ?

i Oh! _vo también me río del estulto
que anle el ídolo tiembla; mas precisa
que lenga siempre el sacerdote un culto
y siempre el luchador una divisa ...

Caras lristes, muy tristes algunas, y desbordantes de alegría otras, como si hubieran retratado la
expresión del semblante de su creac~or, en lo:; momentos etl que les dió forma.
Algunos sentados recordaban_ los ídolos indios,Los tendidos con la cara al cLelo, y los brazos a
lo largo del cuerpo, parecían cadú.vcrcs que, en la
plancha del anfiteatro aguardasen el &lt;•ruel hii,l uri
del disector
Y él con las ropas manchadas, barrosas la cam
y las manos, se abstraía en la. fabricación de un
nuevo hombre, ó iba de un lado para otro, entablando conversaciones con sus fantochc3, explicíLndoles proyectos de creación. Por mon:enlos, se
quedaba fijo en mitad de la pieza, temendo ansiosas miradas en derredor, 1mrando atentamente
á alguno que le parecía haber visto moverse.
A un visitante le explicó durante una tarde,
cómo debía. de ser la "combinación química perfecta que necesitaba obtener en un soplo preparado,
para que pudiera volver hombre á un muñeco,"-y
con grito~ destemplados, g ri tos furiosos, crispaclores, grito.s loco~, pidió retortas y matraces.
La lluvia de sombras que caía sobre la tierra se
hacía más copiosa, más den!:ia.
Ya habían sido recogidos y aprisionados on sus
celdas, tocios los asi lados que antes vagaban por el
jardín y los patios.
A lo lejos se oían gritos destemplados, y se
Yeían temblar las flamas ele las lampa rilla.5, ~n las
farolas ele los corredores.
El loquer o, al dar vuelta á la llave de la puerta
que cerraba una celda, lanzaba al cielo sus últin.10s
bostezos de la tarde, ya consolado con la idea del
próximo clcscanso, cuand o fué llamado de la Administración.
-"Qué íastidio"-y á paso lento se encami nó á
la pieza en donde el Administrador, ca lada la vieja
gorra, como era su incurable costumbre 1 y saboreando &lt;lo cuando en cuando el cigarrillo, in:,cribia
en el registro las generales del úl timo huésped ll egado.
Le entregaron, como un íard, aquel bulto
humano1 y él lo tomó bruscamente por un brnzo,
y lo hizo caminar, lo r emol có hacia adentro.
AJ recorrer el patio, de cuando en cuando, el idiota volvía la cara y veía al loquero, con esa risa especial de los idiotas que sale breve, seca y co rtada,
como enlrc golpes de hipo.
-Y ahora á buscarle lugar,-se dijo el loquero.

Palpite un sacro ve rbo en cada insulto;
un germen salto en la voltaria risa;
fecúndese á la par que se derrumba:
i pase el arado encima de la tumba!
No piense nadie que en la cruz me escudo
y con el brillo celestial me ciego;
mas yo no quiero ser el siervo mudo,
que avcno.s tiene frases para el ruego.
Yo, si duda mi siglo, t.ambién dudo;
yo, si niega mi siglo, acaso niego;
pero no tengo libertad en vano:
sea el siglo mi ley, no mi tirano!
¿ A qué Yivir, si el alma es soplo leve?
¿ A qué luchar, si el már.; l.lllá no existe?
La lógica del Siglo diecinueve
muy lógira será . . ... ¡ pero es tan t riste!
¿ Quién bajo el peso del dolor se mueve,
y 8urge, y ele otras formas se reviste,
si Lázaro ¡ay! espera el anunciado
grito clo Dios .... i y Dios está callado!
¿ Como resucilar? ¿ Cómo se aspira
ú sacudir el vugo, si la l clea
por los infiernos de la duela gira
y espantada de Dios revolotea? .....
La Humanidad, que con sorpresa mira
t.odo á Sll rededor, porque es aira
y tieno el sobresalto del delito,
caída está : cayó de lo infinito!

La Hltmaniclacl caída y Dios ~u~¡wnso:
ni RIia sube hacia El, ni m baja ú leila.
La Fe solo es el alma del incien¡:o,
que se disipa sin dejar más huella
que un montón de ceniza. Horror inmenso
mata la lu z de la divina estrella,

Pasaban por el frente de la celda repleta de futu ros hombres.
-Aqui puedes quedarte por lo pronto-y lo
empujó á la celna.
. ,
hl creador sumido en la penumbra de un rmcon,
no pareció culvcrtir la visita. . ..
.
.
De pronto sú oyeron g ritos fo rtisrmos, gritos
que llenaban al as il o.
Acudieron.
El infoliz idiot11 era sacudido con fuerza, por su
compañero de celda, que gritaba:
-He triunfado, he tri unfado ; se mueve, se
mueve.
El idiota fijabtL en él sus ojos ~i n n.1irada, reía
con una risa. hipm;;L, halbucía p-alahras 1ncmnprensihles.
El loco seguin sncudiénd olo, y en tono que no
~e definía~¡ en\ de mando ó admiración, agregaba:
"lmbla, hal,la, y luego: he triunfado, he triunfado!

Domingo lo. de Abril de 1900.

,

EL MUNDO ILUSTRADO

las desesperaciones del gusano
y las tristezas lóbregas del cuervo . ....

no me digais que erea y que no niegue,
ni me digáis que niegue y qu e no crea!

1ya que la muerte para el hombre es sólo
el abrazo del hijo
la madre!

'J'odo un mundo de sombras á caído,
se ha roto y se ha esparcido
en las campiñas de mi ideal risueño,
por donde el alma va, huerfana y viuda:
mi alma. fué ayer la púrpura del sueño;
mi alma es hoy la mortaja de la duda!

i Dudar! siempre dudar! Siempre la vida,
de un ideal suspendida,
oscila cual un péndulo agitado,
que al marcar en la esfera de la mente
todas las ilusiones del pasado,
marca todas las dudas del presente ..... .

El hombre ahí se rí e de sí mismo
con amargo humorismo ;
porque ve que sólo es en s.u8 tormentos
glóbulo de jabón, •i uego de esp umas:
es una vanidad sin ornnmentQ;;,
como si fuera un _µavo real 1:1in plumas!

¿ Cómo arrancar de la razón la duda,

Ah! la cicntia aprendamos encermtla
en esa carcajada :
si la muerte es mejor, vivir 1í prisa!
Mas . . .. no debemos de reirno::i tanto;
porque tal vez en medio de h1 risa,
con el esfuerzo se nos salte rl llanto!

Wla amó á la mujer, ella amó al hombre,
y quiso unir su nombre
á todos los impulsos y progresos;
y sólo halló, tras de las luchas fieras,
altos montones de roidos huesos
coronados de tristes calaveras! . . . .
¿Quién sondeará el sepulcro, y de la bruma,
que en el fondo se esfuma,
con un puñal de luz rasgará el pliegue?
Mientras haya algo afuera de la idea,

que su garra filuda
clava en todo el que canta y el que sueña?
¿ Cómo aclarar el turbio escepticismo?
¿ Cómo ablandar lo duro de la peña?
¿ Cómo alzar una cumbre en el abismo?
i Morir para saber! Ante la fosa,
donde todo r eposa
y donde acaban la ficción y el dolo,
torpe es que el can de la blasfemia ladre,

"º"

José S. Cl¡ocano.
Lima-1894.

•••
Cuando ~e lo (•ontaron al nuwl)lro, son rió y
aiíadió:
- N unco. habría podido pintar más que cadáveres.
FRANCISCO ZARATE RUIZ.

guía una vez del mago peregrino
que hoy en busca de Dios tuerce el camino ....
Ya que el vicio es la ley del mundo entero,
ya que Dios cede su corona al vicio,
nada del mundo ni de Dios espero:
ni del Mal cierto, ni del Bien ficticio . .. .
Hastiado de las luchas. sondear quiero
de la tumba el abierto precipicio,
desque en el viajo ele la humana suerte
la ,,ida L'l" el camino dí• la muerte! .....

El nuevo edificio del Casino Españo:I
De:;c]e hace tiempo tenían varios miembros distinguidos de la Colonia Española, residentes en esta capital, el proyecto para la erección
de un edificio de la propiedad de la citada colonia, que reuniera las condiciones necesarias para
quedar en él establecido el Casino Español.
La citada idea vino á formalizarse hasta el
año de 1895, en que se formó una Sociedad Anónima en la cual figuran caballeros tan respetables
como los señores Lic. Sánchez Gavito y D. José
U . Bermeji11o, se compró desde luego la casa número 1½ de la calle del Espíritu Santo, que en
otra época formaba parte del convento que en
dicha calle existió y que llevaba el mismo nombre;
se procedió á convocar ingenieros tanto de esta
capital como del extranjero, á efecto de que, presentaran proyectos para la realización de la obra,
que próximamente se emprenderá.
Entre los
proyeclos presentados merece particular atención
el de los señores ingenieros Robles Gil y Zozaya,
el que se dice vá á ser adoptado.
Nuestro grabado presenta la fachada del edificio que será toda de cantera labrada de estilo árabe,
adunándose con el del Renacimiento, que tendrá
la halconería balaustrada de piedra siguiendo hasta donde es posible el mismo estilo, el resto del
edificio.
La parte baja, como se ve, parece ser débil
con relación al resto del edificio; pero esto
es . en virtud de que la Junta Directiva,
resolvío que la parte baja, exterior, quedara
destinadn á almacenes; tendrá la citada
fachada cuatro grandes puertas; la primera del
lado Sur será la de entrada al Casino y las tres
restantes serán las de los almacenes, de la puerta
de entrada al" precitado centro de reunión; sigue

un pasillo que dá acceso á un gran patio
que con techumbre de cristales, pavimento de madera y un bonito decorado quedará
convertido en el salón de tertulias y bailes que
se verifiquen en el Casino; estando además destinado este salón á. academias. En las crujías laterales de esta sala quedarán instalados los billares, restaurant, cantina y otras dependencias.
En el segundo cuerpo ó sea el entresuelo, se
piensan establecer las oficinas de la Legación y
Consulado Español, salón para Juntas, Biblioteca
y salones para juegos de cartas, dominó y ajedréz.
El tercer cuerpo del edificio estará formado de
pequeñas habitaciones que se destinan á caballeros socios dP.l Casino que se encuentren en esta
capital sin familia.
En e] atico, como se vé, ostenta la citada construcción dos bonitos remates con los escudos de
España y México.

Proyecto para el Palacio de Justicia.

=

De verdadera importancia es la obra á que se
ha dado principio para la nueva construcción
que se destina para Palacio de Justicia del Ramo
Civil, y que se encuentra situada en donde en
otro tiempo existió el antiguo Cmvento de la
Enseñanza, en la calle de Cordobanes.

Uamamos la atención de nuestros
lectares!I acerca de los n,agn/1/cas Ba•
netas que publican,as en este ntín,ero,
con el pseud6nlmo de " Olearco Wleonia!l!I, que es el qu'e usa el lima. Sr. Pagaza, Obispa de Veracruz.

II
¡ Cuántas veceM, de pie sobre ]a fosa,
quise romper 1a losa,
creyendo hallar tras de la loza el cielo
y de otrM mundos el divino rastro:
si la n u ht~ ante tl l a8tro tiende un velo
{1 travé:,i. ele C!-O velo brilla el astro!
'
j Cu.í.nta~. ,le &lt;'cmenk&gt;rio en cementerio
lw Yiolailo el mi:-lcrio,
'
hundiendo mi razón, ll rnu de vida,
de la lllll&lt;'rte rn los fíuwhre-; horrores
'
C'trn I h11 nden :iu C'nheza t•i.:t remecida
e n la ho1•n del leó n lo~ do1m1doresl .....

Ya

el Po111Uate, L)llt~ aturdió mi mente,
la hom presente.
ha. de r,1:-g-ar lu~ f\omhrzi~ de mi abismo·
ya, el l(•on no ha de rugir en el desierto;
sepu~tarnlo mi SU('ilO, 1í un tie mpo mismo
111)

l' II

ha, sido tum lm, ente rmdor -v muerto!.
El i1~uila que aye r murió en el monte
inmenso el horizonte,
siente hoy, al ver el porvenir humano
que coníunde en la tumba al rey y al sier.o,

Proyecto para. el nuevo Palacio de Juatici a.

•

Según el proyecto l1ccho quedará un edificio
completamente adecundo al objeto á que M destina. En cuanto á la distribución interior, las
oficinas estarán reunid11 ~, las que por su relación
y semejanza deben esta rlo; res pecto al estado material del edificio en la actualidad, hará un año
y medio que se repuso el segnndo y tercer patio;
reposición que mejoró el aspecto interior y &lt;lió
alguna más comodidad á las oficinas allí situadas.
En el nuevo local se aprovecharán los dos salones de Jurados, que quedarán disponibles luego
que se terminen, el C'i11co de Mayo próximo, )as
obras del Palacio de Justicia del Hamo Penal,
situado en Belén .
Jm grabado que ho_y publicamos, representa Ja
mitad de la fachada por el lado Poniente, pues
como se sabe, el edifirio se encueHtra dividido
por una pequeña capilla.
Pt,ra hacer una separación de las oficinas, que
son de índole diversa, en la citada construcción,
estarán colocados los tribunales federales en un
patio y los del Distrito Federal· en el otro.
La idea de esta mejora fné de los señores Secretario de Justicia y Procurador del ramo, en el
Distrito Federal, quienes se dirigieron at señor
Presidente de la República, el cual desde luego
apoyó la idea, oyendo á la vez á los señores Magistrados que forman la Suprema Corte de J usticia de la Nación.

�EL MUNDO TLUR'T'R~no

.
10·• de Abril de 1900.
D om¡_ngo

~L MUNDO 1LUSTRADO
AÑO Vll--TOMO I--NÚM. 14

:Director: Lic. ll.A.FAEL BEYES SPÍNDOI..\..

MÉXICO, ABRIL 8 DE 1900.

SUBSCRI PCIOI&lt; MENSUAL FORANEJ., SI.~
lDEM JDEM EN LA CAPITAL, Sl

Gerente: A.NTOllíIO ClJY ÁS

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CRISTO EXPIRANDO SOBRE L~ CRUZ.
¡DIOS MIO, PEBDCNALOS!
cu.a.n:ao DB v.a.s DIO:lt.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El creador de hombres</name>
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                    <text>EL MUNDO TLUR'T'R~no

.
10·• de Abril de 1900.
D om¡_ngo

~L MUNDO 1LUSTRADO
AÑO Vll--TOMO I--NÚM. 14

:Director: Lic. ll.A.FAEL BEYES SPÍNDOI..\..

MÉXICO, ABRIL 8 DE 1900.

SUBSCRI PCIOI&lt; MENSUAL FORANEJ., SI.~
lDEM JDEM EN LA CAPITAL, Sl

Gerente: A.NTOllíIO ClJY ÁS

•I

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CRISTO EXPIRANDO SOBRE L~ CRUZ.
¡DIOS MIO, PEBDCNALOS!
cu.a.n:ao DB v.a.s DIO:lt.

�EL MUNDO ILUSTRADO

t.--La conferencia da la Haya.
2 •••/nglaterra y el Africa austral; los
votos de América.
3 •••• Rusia y Turqula.

En el parlamento belga y en el Reischtag
alemán se han hecho alusiones entre irónicas
y tristes á la ine:fic-acia de la Conferencia
de la Haya y, cierto, hay para qué: la terrible campaña en el Africa Austral, abierta
al día sio-uiente de la Conferencia, y que ni pudo
ser evitada ni ha podido ser atenuada, y si han pensado en ello las altas potencias que firmaron los
protocolo;:, es para descorazonar al optimista más
r ecalcitmnte. A eso aludía el monseñor que en el
parlamento belga mezclaba á sus observacio~es
m elancólicas sobre ese tema, unas cuantas alus10nes de mal género á la política de Inglaterra; el
ministerio lamentó la ofensa por boca de uno_ de
sus miembros y dió plena satisfacción á los in~leses
y á la reina; muy bien hecho•; era esto de rudimentaria cortesía. Pero es la verdad que esta lucha
sangrienta en las cuencas del Tugela, del Orange
y del Va.al parece un comentari? sa~cásti~o de
conferencia; verdad que el arb1traJe obhgator10
fué desechado; pero, en :fin, el espíritu _paci:fica~or
que animaba ,á los altos delegados. ~ubiera de~1do
encontrar una forma de intervenc1on que hubiese
neutralizado la obra de muerte. El espíritu del
Tzar Nicol ás se transparenta en sus invitaciones,
y aclaraciones, la conferencia debía en ~u ánÍ:111º
imperial significar, sobre todo, un paso mas, un rmportante paso, en la solidaridad hum~a.
. .
Sobre esto, precisamente, pronunc10 el M1mstro de Relaciones del Imperio alemán contestando
algunas interpelaciones s?cialistas, cier~as frases
categóricas correctas y frias como la hoJa de una
espada,
las que hay que doblar tristemente la
cabeza. El Emperador Nicolás había adoptado como norma del concierto que provocó valiente y
humanamente la vieja divisa: cada uno para todos,
todos para cada uno.
..
Lo contrario proclama el conde _de Buelow: ?~da
cual para sí mismo. En las cuest10nes de poht1ca
internacional el Imperio, dice el Ministro, no reconocerá nunca otra guía de conducta que la "salud pública" del pueblo alemán. Estamos_ convencidos, son su s palabras, que un Estado mdependiente tiene en sí mismo su :fin; que no puede, en
el dominio político, reconocer :fines más altos qu_e
los de la protección de sus intereses y el $.ostemmiento de su independencia para realizar l o que es
el objeto mismo de su existencia.
De modo que su :fin humanitario. no lo es para el
Imperio, si en algo se comprometen_ ¡,u~ ~nter~ses;
como dice un oocritor, eso es el mdividuahsmo
internacional en lucha con la solidaridad humana.

!ª

ante

!.-La nota de costo de guerra Sud-africana se va pi"ecisando ya en Inglaterra; el sacrificio de hombres se calcula poco más ó menos
en ninte mil hasta la entrada del mariscal Roberts á Bloemfontein, entre muertos, heridos y
perdidos; el sacrificio de dinero es com_~ d~ 400
millones de nuestros pesos. Y como el eJercito ha
crecido mucho, y como la guerra sigue y cuando
haya con cluído comenzará un largo período de paz
armada, ha sido preciso equilibrar el presupuesto
y evitar el "deficit" con impuestos nu~ios; á lo;
ino-leses, aunque están perfectamente dispuestos a
pa~arlos, les parecen altos; con decir que sólo sobr: el impuesto á la renta (income-tax) el recargo
será del 50 por ciento, podrá comprenderse que no
son precisamente leves los tri~utos que se preparan.
Hay algunos periódicos serios como el "St James
Gacette," que no sólo no los encuentra ieves, sino

endiabladamente pesados.."Ros hemos arrojado,
dice, en esta guerra "inevitable'' con el fin de desembarazarnos de los "colosales" armamentos boers
que habían llegado á costar "seis millones de libras" y co.n el propósito de mejorar ~as pe_rspectivas de lucro y las condiciones de ex1stenma d_e
una ciudad del 'l'ransvaal, y para ello hemos sacrificado 10,000 hombres, gastado cien millones de
libr as desconcertado nuestro sistema colonial en
'
.
Sud-Africa, y probablemente toda nuestra orgarnzación interior. Cada boer sometido nos saldrá costando dos mil libras, cin contar las que nos costará
gobernarlos."

La muerte del gran patriarca guerrero de los
boers dará motivo para otra proclama del shuffeta,
caudillo de las tribus ó Juez (como lo fueron Sefté, Gedeón ó Samson) del padre Kruger, en que
citará tres ó cuatro salmos en honor de su amigo,
que será llorado por los "comandos" y seguido en
espíritu hasta su última casa, por todas las almas
honradas c1e todas las Patrias honradas, empezando por la de su Majestad la piadosa reina Yictoria:
"Dios, dirá el viejo Patriarca sobre la tumba de su
amigo, Dios le reserYó el supremo consuelo de dormir el sueño eterno en su tierra todavía libre. Juremos que siempre lo será esta tumba."
¡ Noble y gran pueblo éste, y cómo merece ser
libre y ser respetado, y qué aplauso inmenso de 1~
civilización humana recibirá el Imperio inglés s1
lo respeta y lo deja libre! Si logra ser vencedora
y hace esto, la gratitud de la Holanda africana le
será más provechosa, que la sumisión por la fuerza y la opresión y la tiranía. Esperemos de Inglaterra un supremo ejemplo; habrá mostrado así que
coJ1serva íntegro su resorte moral y que siendo
bondadosa y generosa, resulta ser la mejor calculadora, como siempre.

Por lo demás, la falta de J oubert sólo será moral; desde el punto de vista militar quizás no. Ya
estaba viejo, tenía m3s tierno el corazón de lo que
acaso convenía en una guerra desesperada y todos
saben que al temor de sacrificar á sus boers se debió que dejase al tiempo, y no á una acción rápida
y decisiva, la rendición de Lady Smith, que habría cambiado un poco la faz de la lucha: Seguro
de que Buller no podría llegar á la plaza sitiada
mientras él no se retirase, en lo que tenía perfecta
razón, esperaba que los sufrimientos acabarían
con la resistencia del General White; y estaba á
punto de lograrlo, cuando el plan estrátégico de
Lord Roberts, obtuvo feliz suceso en el Estado L ibre y lo obligó á retroceder para no ver cortada
su retirada hacia el Transva.al, lo que permitió
avanzar á BuUer, dejando escapar por el ángulo
septentrional del Natal, al invencido viejo custodiando sus inmensos convoyes.

J oubert había sido el autor del plan estrictamente defensivo, observado lo mismo en el Tugela qu e en Moder River; ¿ creería que esta actitud
era un deber religioso, ó no confiando en la absoluta sumisión á la discip lina de sus soldados-labriegos temería un desastre si intentaba aprovechar el desor den causado entre los ingleses por
sus rechazados asaltos, para atacarlos y convertir
las derrotas en desastres? Esto segundo debe ser
la verdad.
Lo es también que en estos momentos ya, un
núcleo del ejército boer (leáse "buur") tiene todas las cualidades de permanente; se ha transformado educándose, lo han educado Buller y White.
Gataere y Methuen y los Sres. Roberts y Kitchener; una enseñanza objetiva ele primer orden, la
de la sangre. Y cuando Inglaterra ha rechazado
toda proposición de paz, basada sobre una independencia tan admirablemente defendida, el espíritu de los primeros días de la lucha, saturado de
seveo entusiasmo bíblico, ha renacido con pasmoso vigor. Nada parece haber producido en él un
serio eclipse; los desastres en el Estado libre, cuyo
nombre han cambiado oficialmente los ingleses,
con muy }?Oca prudencia, por cierto; la superiori-

Domingo 8 de Abril de 1900.

Domingo 8 de Abril de 1900.
e:;;;;;;

dad aplastante de las fuerzas del generalísimo Roberts; la muerte ele J oubert, no han sido bas~antes
para hacerles per&lt;ler el aplomo, y ahora el grito de
guerra de los comruandos es "libertad á nuestros
hermanos del O!~ano-e ·" y la verdad es, que un¡¡
vez salvado con una°m'archa estupenda de audacia
y de acierto, el gran convoy que custodiaba Ollivier, con sus burghcrs, han vuelto á la carga y en
cortas partidas diseminadas en derredor del campamento de Robert;; en Bloenúontein, en donde
hoy ochenta mil homqres, por lo menos, espían todos los movimientos del ejército inglés y lo acosan
sin cesar. Un episodio de esta resuelta táctica ofensiva es el sangriento combate &lt;le Tabachu y la
captura de un convo~ de, nunicion~s de gue_rra y
de cerca de dos batenas, a pocas millas de distancia del cuartel general. Hechos de este género ~abnín de multiplicarse y seguro es que la lucha mdecisa y homicida va á prolongarse durante todo
el otoño austral y entrará en el crudísimo invierno (que á nuestro verano corresponde) antes quizás de que los movimientos conjugados ele Roberls y de Buller hayan convergido en Pretoria.
Es, pues, una necesidad cada día más aprelllÍante
la paz; zafo está el honor militar inglés de toda
cen sura depresiva; ningún ejército europeo habría
tenido en ese país y con esos hombres mejor éxito que el que tan caramente va conquistando á medias el ejército de la Reina; más Yale la paz, seguro
que los "boers" la aceptan con todas las franquicias de los extranjeros en los distritos auríferos
que plazca á l\Ir. Chamberlain exijir, y quizás basta con un serio desarme, si el gabinete de Winsor consiente en reconocer la independencia· ele las
dos republiquil1as heróicas en los términos del último tratado. No nos cansaremos de hacer votos en
América por esta solución.

Decimos en América y no excluimos de ella ni
siquiera á la América inglesa; el Canadá se ha asegurado, gracias á la solícita premura con que ha
enviado sus contingentes, la gratitud de su vieja
metr0poli que le pagará no sólo ensanchando, si
cabe, su s franquicias, aunque el "home rule" canadense es casi completo, sino apoyando ~ás resu eltamente las pretensiones que en el asunto del
Klondike ha manifestado y que son perfectamente incompatibles con las que los Estados Unidos
harán en su tratado con Rusia, cuando la cesión,
ó mejor dicho, la compra de Alaska. Pues á pesar
de todo, estamos seguros que allí como en el partido liberal j.nglés, es general la simpatía respetuosa
á los bóers q_ue luchan hasta hoy con mejor suceso
que los canadenses durante la guerra de siete años
que les costó su independencia.
Esa simpatía es declarada en los Estados Unidos;
el senador Masan asegura que el 95 por ciento de
la población de los Estados Unidos simpatiza con
los boers y en el sentido de una expresa manifestación de simpatía en favor de estos bravos; sólo la
decisiva influencia del P residente deseoso de no
causar una desazón á Inglaterra que, por más que
hoy se niegue impidió á Europa defender á España
en la_úl~ima conti~nda, puede detener un paso de
tamana nnportanc1a moral en el Congreso americano.
Esciertoquedeltextodelnuevotratado Hay-Pauncefote que nuli:ficó el famoso tratad0 Clayton-Bulvier , que en realidad había impedido la construcción del canal de Nicaragua, por la exigencia de
que todo se hiciese de común ae;v.erdo por ambos
contratant~s, es cierto, decimos, que ese tratado,
( el nuevo) mcluye terminantemente en su artículo
60. estjl. frase: estos arreglas tienen por objeto "estrfchar los lazos de amistad y "alianza" que existeR
entre las partes contratantes" y á ella se refería el
ministro Chamberlain cuando de "alianza" entre
Inglaterra y los Bstados Unidos habló hace dos 6
tres meses, pero no es menos cierto que el gobierno
y sobre todo, el pueblo americano se han esforzado
en probar cuál era el alcance que á esa palabra daban y que es mucho menor que el de un pacto recíproco de defensa y abtque, como suelen ser los tratados de alianza, como lo es el de la "Dreibuncl" y
probablemente el de Francia y Rusia.
Ojalá que Inglaterra, lo repetimos y lo cliremo•
siempre, se convenciera de que fuera de Europa

-

EL MUNDO ILUSTRADO

-

se profesa franca admiración por ella; y que el
~entilllÍento del mundo no sólo está compuesto
de simpatía profunda hácia l os débiles que saben
mostrarse tan fuertes, sino de tristeza de que el
pueblo más grande quizás de la civilización humana parezca incapaz de un gran acto de equidad y
de justicia.
3.-Resultó inexacto el informe sobre las pretensiones del príncipe Fernando de inaugurar su
monarquía de Bulgaria y proclamar su independencia; deseos no faltan, pero la presión de Europa le impide moverse. Mas por otro lado vienen
.graves aflicciones al imperio del Oriente: los rusos han solicitado grandes concesiones de ferrocarriles en el Asia Menor, que, de ser otorgadas,
probablemente pondrán en peligro las relaciones
-del Sultán con algunas potencias y que seguramente acabarán por convertir h.. Anatolia en provincia rusa. El caso es que por más que el Sultán ha
rogado los rusos permanecen :firmes; y que el ejér4
-cito del Cáucaso sube á proporciones inusitadas

y que,. . . . habrá concesiones, naturalmente ....
.l&lt;]l 8ultán oye muy bien de ese lado, el del Mar Negro.
.
P orque, según parece, los armamentos de Rusia
en el üáucaso y en Crimea, constituyen la amenaza más seria que e l Asia Menor haya visto, en este
siglo, crecer en su horizonte. Turquía debe todavía á Rusia una cantidad muy fuerte de la indemnización de la última guerra, indelilllÍZación que
no cobra sino cuando quiere obtener alguna concesión ú obligar al Ildiz-K.iosk á seguir determinado rumbo, y ahora se encuentra ante una petición
formal de permisos µara construir una red de ferrocarriles en Asia Menor, en Anatolia, como los
turcos dicen. Estinla el Sultán que esto equivale
á ceder á Rusia la rica península, y los ingleses y
por ventur a los alemanes deben de apoyar la resis.tencia de la Puerta. Rusia hará sus ferrocarriles;
la enorme masa del I mperio asiático-europeo que
se articula y organiza rápidamente, ejerce presiones irresistibles; está en el caso de que dos ó tres

grandes campañ as perdidas apenas harían huella.
en aquel cuerpo de infinito vigor latente todavía.
Y nosotros nos alegramos de veras de que Rusia
adquiera el predominio en la comarca en donde
con la venia, sino es con la orden del Emperador
musulmán, se coJi.eten los horripilantes asesinatos de las comunidades cristianas de armenios que
recientemente han escandalizado al mundo.
Los turcos que siempre han sido diplomáticos
:finos están gastando ahora muchas coqueterías con
Francia, y según parece, el viejo wrro de M. Cons-tans, desterrado de la política militante á la embajada de Constantinopla, es el personaje á quien
más oye el Padischá. El objeto de estas coqu eterías
es neutralizar á Rusia, me parece que lo 9.ue más
lograrán será neutralizar á Francia, que ya lo está.

_jtAA5t:DJ~

m uerte del Sr. Dr. L avista, acaecida en la noche
del día cuatro del corriente.
El Sr. Lavista estaba reputado como una eminencia médica y muchas veces representó á nuestro país en Congresos reunidos en el extranjero.
F ué presidente de la Academia N. de Medicina
y los Doctores más reputados le llamaban "Maestro."
¡ Descanse en paz!

e! 2

de fibríl.
"0-(X&gt;.

DR. RAFAEL LAVISTA.
t

El 4 de Abril de 1900.

La ciencia médica está de luto con motivo de la

l~l lunes de la semana que acaba de pasar, se
celebró una gran :fiesta mihtar en conmeruora&lt;:ión
del glorioso aniversario del asalto de Puebla, el
2 de Abril de 1867, por las tropas republicanas al
mando del Jefe del Ejército de Oriente, (¾eneral
Porfirio Díaz.
La :fiesta consistió en notables maniobras lllÍlitares, ejecutadas en el campo de San Lázaro, por
una división de las t res arruas, que sirvieron para demostr ar una vez rná's los adelantos- que ha
alcanzado nuestr o ejército, su disciplina y su magnífica instrucción en un todo ajustada á las énseñanzas ele la más moderna táctica militar.
Pocos años, tal vez ninguno de los anter iores, ha
sido tan granrle la concurencia que asistió á esta
fiesta.Frentealc:ampo,yá una di$tancia conveniente, se levantaron sólidas tribunas que se adornaron con buen gusto y fueron ocupadas por más de
cinco mil personas invitadas, entre las que se contaban los miembros del Cuerpo Diplomático, los
secretarios de Estado, muy distinguidos militares,
funcionarios públicos J particulares.

Bl S,il.or General Bernardo B.qea :, au Estado Ka:,or.

Sres. Gral. Diaa y Embajador Powel Cl:,ton, en
la tribUJ1a de honor.

L os alumnos del Colegio Militar daban guardia de honor al pie de las tribunas y un magnífico servicio de policía conservó el mayor orden
entre la multitud, que ocupando todo el rede,Jor
del paralelógramo señalado para las maniobras,
estaba ansiosa por presenciarlas.

�..Domingo 8 ele Abril de 1900..

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Abril de 1900.

1

EL MURDO ILUSTRADO

1

Después de las maniobras

El señor General Díaz, héroe de la jornad,i gloriosa que se conmemoraba, salió á las ocho y minutos c•c la ~alle de Cadena, lucí.l. su uniforme
de iala y adc,rnabn su pE:cho numerosa., conclecora&lt;&gt;iones. Ginete en un precioso cahallo y a.::ornpañado de los Generales Escudero, Vélez, Pezo,
lfier, Villarreal, Ruiz, Cacho, Bri~aéüer Orti;;
Monasterio y los miembros del Eataoo .Afayvr, Sl•
dirigiG el señor Presidente hacia Sarr Lázaro.
En todo el trayecto, y tanto á la ida como á rn
regreso, fué objeto el señor General Dfoz de calurosas maniiestaciones del pueblo, q11e á su paso
lo vitoreaba y prorrumpía en estrepitosos aplausos.
Al llegar al campo fué á recibirlo el señor. Mi-

t

el sitio más á propósito para dominar con fa vista la perspectiva que se desarrollaba.
A las nueve y minutos de la mañana, el Sr. Presidente comenzó la revista de las tropas, terminando á las nueve y treinta y cinco.
Se extendían en linea desplegada, cubriendo las
alas, la caballería, y en el centro, la infantería,
intercaladas las dos baterías de artillería; hacia los
extremos estaba.la sección de Ambulancia.
Luego que terminó la revista, se dirigió el Supremo l\fagistrado hacia las tribunas, acorupaúadv
del Ministro de la Guerra y los Estados Mayores.
Todos los concurrentes prorrumpieron en aplausos
y "vivas" al señor General Díaz, quien pasv á to-

r

Aspecto de las tribunas.

nistro de· la Guerra, las baterías hicieron los hu•
nores de ordenanza, las bandas tocaron el Himno
Nacional, y la multitud allí reunida saludó al ilustre veterano con vivas prolongados y nutridos
aplausos.
Antes de que dieran principio las maniobras,
seguido del señor Ministro de la Guerra, de la
Plana Mayor de Generales y Estados Mayores,
brillante séquito digno de un cuadro y objeto de
los comentarios más encomiásticos, recorrió el señor Presidente todo el campo, en distintas direcciones, deteniéndose en algunos puntos, como fué
frente á las Baterías de Artillería, en la línea &lt;li. •
visQria Norte y en el puesto de Socorros que era

mar asiento en el lugar de preferencia, ele h tribuna de honor, teniendo á su derecha al rnñor Mariscal, y á su izquierda al señor Embajador Clayton.
A las nueve y media llegaron al campo de la;,
operaciones, las señoras Romero Rubio de Díaz, de
Teresa y de Elízaga, siendo recibidas por los .señores Mariscal, Raygosa y Lancaster J ones.
Luego que el señor Presidente tomó asiento en
la tribuna dehonor, dieron principio las maniobras
que se ejecutaron después, con una precisión admirable, al mando del señor Ministro de la Guerra,
según el instructivo que dimos á conocer en su
oportunidad.

Las bandas se habían incorporado á sus Batallones y Regimientos.
.
Veintidós fueron las evoluciones, siendo de notarse el alto grado de instrucción que han adquirido m¡estros soldados, pues sus movimientos eran
tan seguros y tan uniformes, que no había más
que pedir.
Pero. hay un punto más notable aún por lo que
respecta á la instrucción de nuestro ejército; nos
referimos á la marcha en linea desplegada, evolución que fué aprobada en todo su mérito por los
táeticos, y en todo su brillante efectismo por los
profanos en la ciencia de la guerra. En verdad, esa
marcha en línea desplegada, por soldados de las
tres armas, llevando un
frente de 1,600 metros
próximamente, parecía
una inmensa linea recta
avanzando como á compás, sin perder su condición geométrica, en lo
más mínimo.
A las once en punto
dió principio el desfile de
los Cuerpos en columna
de honor frente á las tribunas, en el orden siguiente: descubierta, General José María Pérez,
Jefe de la División, con
su Estado Mayor y escolta; Coronel Victoriano
Huerta, Jefe de la Brigada de Infantería, con su
Estado Mayor y escolta;
Batallón de Zapadores
con su Jefe, el Coronel
Manuel Plata; una Batería mínima de batalla, 3o.
Batallón de Infantería,
otra batería mínima de campaña, 160. Batallón de
Infantería, con su Jefe, el Coronel Juan de la Mata Echeveste. En seguida, el Coronel Manuel Blázquez, Jefe de la Brigada de Caballería, con su Estado lfayor y escolta; 7o. Regimiento con el teniente Coronel Pascual Uría, á la cabeza; el 9o Regimiento con su Coronel Tomás Fernández, y des-pués la Sección de Ambulancia. A la retaguardia
caminaba una Sección del 3er. Regimiento.
El señor Presidente, los Secretarios de Estado
y miembros del Cuerpo Diplomático, presenciaron
de pie el desfile de las tropas, _que terminó á laa:
once y media en punto. .

JESÚS EN GETZEMANÍ.
l'otografla instantanea toma.da al paso de la. artillerla..

I

,.

Cuadro de K, Kofman.

�Domingo 8 _de Abril de_ 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Refiere el Evange1io, hermanas mías, que entró J eaús en J erusalém mo ntado en una pollina,

y que el pueblo tendía las capas á su paso y agitaba palmas, en muestra de regocij•o, y entonaba
hosanas. Esta triunfal entrada á ciudad santa, me
parece muy semejante, en muchos ca50s, al solemne día del matrimonio. J erusalem es, por
ejemplo Santa Brígida. A la pollina ha reemplazado el landó en que llegan los no,·ios. La ciudad
... iligo la iglesia, está adornada y de fiesta. Al
observar el infinito número ele flores que hay, orlando las columnas y tapizando las paredes, se cae
en cuenta que para la feliz pareja es aquel día su
día de Ramos, t:l principio de su Semana Santa.
El órgano canta ¡ hossannas 1 como el pueblo de
J erusalem. La mu1titud ~e divide en dos grandes
masas, para abrir calle á los triunfadores, y murmullo de admiración cortesana se alza y se extiende en la majestuosa naYe de la iglesia. Ya entraron en Jerusalem! Ya comenzó la gran Se~a-

nal
Os hablo, por supuesto, séñorjtas, de los matrimonios hechos ligera y atolondradamente. Para lo~
que se hacen como Dios manda, J erusalem es
más piadosa y menos tornadiza . Para éstos al día
de Ramos siguen la Anunciación, el Nacimiento y
otras fiestas simpáticas y poéticas. :Más para los
primer,,,:; en pos dei L~'miingo tld Ram11ti '7ienc •:
indefectiblemente las rrinieblas, el ªpa.....~ de mi
este cáliz," los azotes, el pésame, y por último, un
amigo traidor que mete la mano en e1 plato, un
desesperado que se ahorca ó un amor muerto y sepultado que nunca, nun ca resucitará.
Para que no paséis por este calvario, voy á haceros algunas advertencias.
Ante iíodo, caballéros y clamas, no entréis en Jerusalem, ó sea en el matrimonio, con e1 fin de hacer alguna redención. Hay algunos varones, ejemplares y magnánimos que suelen &lt;lec.i r á la que va
á ser su esposa: "yo no te perdono porque amaste
mucho." Esto es de consecnencir.s &lt;lesastrosas. Procuren ustedes, caba11eros, que sus futuras hayan
amado lo menos posible. Kuestro maestro Víctor
Hugo dijo : No maldig-áis á la mujer q110 cae; pero no dijo que nos casáramos con ella.
-&lt;::&gt;O-&lt;::&gt;

Y en cuanto á ustedes, señoritas. ruegoos también que no penséis en redenciones. lifuchas de vosotras aman ó creen amar á un botarate, á un perdido, á u~ jugador, á un ebrio más ó menos adelantado, y al pensar en casarse se dicen para su
coleto ;-mi amor lo redimirá!-Esto es muy noble, aunque algo Mdaluz; pero tened en cuenta
que la única redención que se ha. realizado fué á

expensas de la vida del Redentor.
Tampoco, señor.itas-y esto os lo djgo para que
seais felices-imagineis que vais á hallaros la feli~idad. Sueñan algunas que al casarse, su vida mudará completamente, y que todo será sonrisas, mimos, cariñosos halagos de la suerte, y como la vida siempre es la. vida, como las enfermedades, los
pesares, etc., no se guardan con el vestido de novia, que ya no vuelve á usar la esposa, el desencanto es lamentable. A mí no me dan lástima los
que se quejan de no ser dichosos. Esto es quejarse
de que no hay sol por la noche. Pues, si 110 hay,
¿ para qué vamos á quejarnos? Confórmense ustedes con obtener los premios chicos, las "aproximacione~" en la lotería, porque el premio principal
sólo le toca á uno, y ese uno es casi siempre un
desconocido á quien nunca llegaremos á conocer.

-ªNo te diré como tu confesor ó como Hamlet,
el primero con su fe y el otro con su duda: Entra
á un convento. Ko; tú tiene;; oh-o destino que
cumplir, tan abnegado y útil como el de las monjas; pero no pidas -al amor más de lo que el amor
te puede dar. Pídele, por el matrimonio, el medio
de cumplir tu natural destino, y si te da la maternidad, queda satisfecha. Sé indulgente para con el
hombre y reconocida para con Dios."
Prefiero, hermanas mías, que entréis en el matrimonio con alguna desconfianza y hasta con algún temor, á que entréi.:, con desmedidas esperanzas.
:Pensad que de la pasión, del apóstol traidor, de
la. cruenta agonía, podréis libraros y de Beguro
os Hbraréis, si obráis cuerdamente: pero bueno es
que no va.vais enteramente seguras de escapar al
ayuna de los días rnntos y de los azotes más ó menos leves que la sueTte aplica siempre á todos los
humanos. Procurad, sobre todo, que vuestro amor
no muera, ó que solo muera apai:_entemente, corno
el Salvador, para résucitar á los tres días, y vivir
la inmortal y , serena vida del espíritu.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA RESURRECCION Y LA VlDA.
Junto al sepulcro al fin la planta helada,
Uis ojos, turbios ya, 1e ven por dent ro;
Pero ¡ bendit o Dios! no en él encl~entro
Las sombras y el Yací o de la nada.
Ve el alma, ele sus culpas 11terrada,
Ru fe brillar en el obs.cur_o centro.
Y vo asistido, en su espacioso centro,
CoTl la promesa de Jesús sagrada.

vk

Huela mi vida fué,
r ia mi suerte,
Graves mis culpas ¡ ay! y el alma herida
De cristiano temor lágrimas vierte,

Y se conturba y tienibla; mas no olvida
Que el Redentor para endulzar la muerte,
Dijo: "Yo soy resurrección y vida."

)osé }r1aría

~~a

.l)árcena.

-----------------

-&lt;::&gt; O-&lt;::&gt;

LA ANTlGUA FE.

Ko penséis al casaros, señoritas :-Voy á ser feliz. Decid :-Vamos á ser dos, y mis µena.s y mis
alegrías aumentarán, porque sufriré con él y gozaré con- él. Y cuando seais dos, sed tres y .... cuatro luego ... ¡ Vaya ! hasta cinco, para que podáis
ajustar el sistema decimal; pero .... 110 os aconsejo, os deseo que no agreguéis muchos sumandos,
porque las sumas largas son complicadas y dificultosas. En fin, sumad, sumad cuanto queráis; pero
á medida que el esposo vaya aumentando las multiplicaciones enel librode caja . Dividid poco, ó mejor dicho, entre pocos; el amor entre los vuestros.
Restad menos.
Yo creo que la felicidad, á pesar de lo que antes
dije, ó más bien para explicar lo qu e elije antes, no
es tan difícil de en.con trar. Solo que no la conocemos, pasa inadvertida por nosotros y no nos asimo:;
ele su brazo ni siquiera la saludamos. Y luego exclama el hombre:--¡ Ah! ¿ cómo era aquella .. t--¡ Y
sí aquella ..... era !
Nosotros creernos que la felicidad- es una. se
ñora muy alta, muy hermosa, muy rica; y la felicidad es bajlta ele estatura, algo pálida, pero muy
buena. muy bonita, muy de su casa, muy humilde. Al hallarla decimos :-Esta lia ele ser la hermana menor de la felicidad, la hormiga de la casa, la
Marta que trabaja . Y no; es la misma! Corno no
hace ruido, cuesta trabajo saber en dónde está. Como es muy vergonzosa, casi siempre está eseondida. Pero vosotras, sefioritas, la encontraréis, sin duela alguna, siempre que no 1a esperéis, porque la felicidad está muy ocupada y no puede ir á toc1as las
casas en que la aguardan, sino siempre que la busquéis solícita y cariñosamente.
Cásense ustedes: ¿ no -ven que todo lo que vuela
tiene dos alas?
Pero si no os sentis con la prudencia y tino necesario para saber acomodarse con otro carácter,
para triunfar de vosotras mismas-porque es
triunfar el ser vencido por amor-entonces, no os
caséis, ámenos que no queráis ser asesinos.

El amor sabe mucho; preguntadle. Y si así lo
hiciéreis, señoritas, el amor os lo premie; y si no,
os lo demande.

}r1anue/ f;ufiérrez )Yájera,

-&lt;::,

•=

.,1

Cruzaste al fin, amiga, los desiertos
U mbrales misteriosos de lo arcano,
Y puedes evocar bajo tu mano
Las almas invisibles de los muertos.

La tierra y el espacio, antes desiertos
Para tu corazón ya no cristiano,
Pobláronse de seres, mas en v~no;

Tu pensamiento y tu alma siguen yertos.
¿ A qué buscar- lo que la vicia esconde
Si lo ignorado siempre te responde
Con ambiguas palabras de sibila?
Sacude ya la eluda que te asalta'
Y torna hacia la Cruz tu fe tranquila;

Que si te falta Dios, todo te falta !

.!)albino :Oáva/os.

---------------A

NEMESIS

De el libro de las "Misticas' ..

-&lt;::&gt;$&lt;e&gt;-

T11 brazo en el dolor me precipita;
me robas cuanto al ánima recrea
y casi nada tengo: flor que orea
tu aliento ile simun, se me marchita.
Pero crece mi íe junto á mi cuita
y clamo como el justo de Idumea:
HAsí lo quiere Dios: Bendito sea;
el Señor me lo da y El me lo quita."

Que meclre tu furor; nada me importa.
"puedo todo en Aquel que me cmiforta"
y me resigno al duelo que me mata;
porque, roja Yisión en noche obscura,
Cristo va por mi vía de amargura
agitando su túnica escarlata.

=

Alejandro Dumás, (hijo) daba estos consejos algo tristes, pero algo cier tos, á una muchacha casj
tan buena como vosotras, á la Anita de Fancllló:

Domingo 8 de Abril de 1900.

ROSA MÍSTICA.
Cua.dro de la. Srita. Alicia lllla.ria. 'l'erJsa. Eoterm.a.ns.

'

�Domingo 8 de Abril de 1900.

E L MUNDO I LUSTRADO

Domingo 8 de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

XIX

t

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.

• · • t d Jesús ••Amor materno.-•Los
-t.-lnvocaci6n■••Pureza virginal.--Ave Mar i a-••N ac1m1en o e
•
sabios de Orient e . --Herodes.--Hul da de Egipto.
11.--0risto.--su predicación.--Sus milagros.-•EI lábaro del Gólgota. 111.--Stabat Mater.
Las tres coronas.--Slmbolo del dolor. llf, ••La Asunción. V,••Ple_garia.

Rosa á la orilla del Jordán nacida,
I nmaculada virgen de Judea,
Estrella de los cielos despTendida,
Aura del mallso mar de Galilea,
Lirio del valle de perenne vida,
Luz que los ojos de Jehová recrea,
De la prole de Adán gala y encanto,
Madre del Hombre-Dios, tu vi.da canto.

"No soy, exclama, el ángel iracundo
"Que abraza pueblos y preside males;
"Ven&amp;o á anunciar que el Redentor del ·Mundo
ªSe afb~rga en tus entrañas virginales.
ªDe la gracia de Dios raudal Íecu_ndo
. "Desciende de las cumbres celestiales.
":Maria gloria á tí. Del cielo amigo,
. es contigo.
. ''
"Soy el' eco no más. D10s

IIr
Inspirado por tí, regio caudillo
En Covadonga alzó la cruz gloriosa;
El de Urbino copió del cielo el brillo,
Pulsó León la cítara armoniosa;
Inspirado por ti, trazó nlurillo,
Su bella y lastimera Dolorosa
Y al trasiaclar al lienzo sus enojos
Soiió tu faz y adivinó tus ojos.
IV
Yo el eco quiero ser de· tu voz pura,
El a]ma que comparta tus pesares,
Plectro de oro que alabe tu dulzura
En plácidos y férvidos cantares.
Pedestal de tu angélica hermosura,
Incienso que se abrase en tus altares,
Césped que pise tu nevada planta,
Pecho que .&amp;1ciencla tu mirada santa.

V
Ni el oro a-crisolado, ni el ligero
Copo de nieve, ni el arrullo blando
Del céfiro del alba lisonjero,
Ni el rocio azucenas coronando,
Ni de la infancia el ~ueño placentero,
Ni de las tiernas palomas niveo bando,
Ni el diáfano cristal, ni el claro día
Igualan la pureza de i\[aría.

VI
¿ Qué misterioso sér los aires hiende,
Larga huella dejando luminosa?
Raudo hada. Nazaret el vuelo tiende
Y de :María en la mansión reposa;
Lino sutil desde sus hombros pende
Que le envuelve cual nube vaporosa,
Y con doradas flores en gufrnalda
Sus cabellos que flotan por la espalda.

Nueva estrella su luz -al orbe envía
Y abrillanta el azul del firmamento ·
Para anunciar del hijo de María
El ya profetizado nacimiento; ,
Sirve á tres sab10s de certera gma
Que acuden á prestarle acata•rniento
Desde remotos climas del· Orjente,
Y adoran á Jesús humildemente.
XIV

YIII

II

El arpa dame del querube ardiente,
Que Reina del empíreo te proclama;
Dame que brille en mi abatida freute
De tu alma iuspiracjón la intensa llama;
Desrnnece las nieblas de mi mente
Y eu casto amor mi corazón inflama.
¡ Qué· üweucible poder tendrá mi Jira
Si la Madre de Dios mi canto inspira!

XIII

VII

I

'l'emienclo Herodes la funesta suerte
Que le reservan implacables hados,
Si creciendo Jesús con mano fuerte
Rompe su cetro y reina en sus estados,
Manda que den inmerecida mueTte
Sus dóciles y bárbaros soldados
A cuantos n'¡ños en materno pecho
Encuentran dulce miel y suave lecho

Dice y traslada ele su pura frente
A la
menos pura de :María
La guirnalda que en cerco refulgente
Sus ondulantes hebras recogía,
Y esparciendo en redor profusamente
Esplendores, aromas y armonías,
En apacible y sosegado vuelo
Rl bello arcángel se devuelve al cielo.

do·

XV

IX
El rostro ahúrneo ele rubor cubierto
Escucha al ángel la mujer bendita,
Y empieza ya á sentir germen despierto
De acrcna
v·ida que su seno agita.
0
Para una flor contempla el sol abierto,
Claro sol que fecunda :· no marchita,
Y que ella es esa flor, la flor prcc:ada
De micstro edén perdido tra~plantada.

X
Suspenden las diYinas maravillas
A la moílesta Yirgen puclora::a,
Y en el suelo cayendo de rodilla5,
Entornando sus 'párpados ele rosa,
Con encendido fnego en las mejillas
Las manos cruza y dice temblorosa.:
"Cúmplase ¡ oh Dios! lo que benigno ofreces;_
"Tu humilde sierva soy, tú me enalteces."
XI

Y pasan c-¡ías, )' del polo helado,
Baja entre densas niebla~ el invierno,
Y en un pueblo esco~1dido y apartado
Viene á la luz el Hijo del Eterno
En misero portal, desamparado,
Sin más apoyo que el amor materno;
Que tan solo al carjño de María
Dios el cuidado ele Jesús confía.

xn
Es el amor*materno, amor del cielo,
.Amor sin recompensa ni mudanza.
"Cuántas horas de hiel y de desvelo
En premio de su a-fán la m:adre alcanza!"
Los que en desesperado desconsuelo
De nuestra alma negáis la semejanza
Con el Dios ele bondad, de todos Padre,
Recordad el amor de vuestra Madre.

•

Al ver á los sicariós inhurnanqs,
I,a noble frente -Palestina enluta;
liaría, huyendo de sus viles manos,
De Egipto emprende la penosa ruta;
Cruza desiertos, ríos, montes, llanos,
Y ora se oculta en tenebrosa gruta
Qra se pierde en desusada senda,
Llevando en brazos ele su amor la prenda.

XXIX

XXIV

No se muestra con rayos encendidos
Ni ciñendo á la sien laurel sangriento;
No qmere alucinar á los sentidos
Sino en el corazón tomar asiento · '
A toda desventura presta oídos:'
Embalsama el pesar su dulce acento.
Sus portentos ni asustan ni estremecen·
Sus milagros consuelan y enternecen. '

XX

¡Lloras! ;Madre infeliz! ¿No era bastante
A redünir la culpa cometida,
En suplicio horroroso y humillante
Inmolar de Jesús la excelsa vida?
¿Para qué abrir con dardo penetrante
De tus dolores la profunda herida?
Ya derrocado de su solio el vicio,
¿ De qué sirve tu estéril sacrificio?

Mi~a, Señora, que á tus pies me postro,
Demandando piedad que ya me abate
Desatado huracán, y en vano arrostro
Del Pomto bramador el recio embate.
A mí convierte tu divino rostro,
Y lucirá la paz tras del combate;
Muévate mi dolor, dame el descanso,
1
l1orna el revuelto mar en lago manso.

El Sér, por cuya mtlno poderosa
En alto pedestal te hallas alzada,
Quiso sin duda ver tu frente hermosa
Con t'res santas coronas adornada :
De madre la diadema esplendorosa,
De virgen la guirnalda inmaculada,
Y la au reola inmortal, cándida y pura
De la no merecida desventura.

Eres astro que alumbra y que no ciega,
Amor que siempre acrece y nunca muere,
Lluvia que alegra el prado y no lo anega,
Mano que siempre cura y nunca hiere.
El Señor á tu ruego nada niega :
¿ Qué se puede negar á quien se quiere?
Y pues tu labio cuanto pide alcanza,
Dame, si no la dicha, la esperanza.

XXXI

XXVI

XXI
Y ora t ras mí venid.-En el ocaso
El sol se va apagando lentamente,
Y de la luna el resplandor escaso
Entristece los campos del Oriente.
Hacia el calvar io enderezad el paso,
Silen cio sepulcral hiela el ambiente;
Allí al pie de la cruz llora María
En pavorosa soledad sombría.

¡Ah! Tú eres el dolor volando al cielo,
Bajel que boga en tormentosos mares.
Tú sabes de la vida el desconsuelo,
Tú sabes, mate, lo que son pesares.
Es un valle de lágr imas el suelo_,
Y el dolor debe estar en los altares,
Sí, tú eres del dolor símbolo santo,
Y tú, al llorar, enalteciste el llanto.

Sé que la dicha que el humano anhela,
En este valle lóbrego no anida;
Es ave cautelosa que no vuela
Sino en alta región desconocida.
¿ Qué es la dicha? El amor que no recela,
Que nada teme, que jamás olvida.
¿ Dónde el perenne amor tiene Su imperio?
Del cielo en el recóndito mister io.
XXXII

XXVII

XXII
L ívida, demudada y macilenta
Con ambos brazos á la cruz se anuda;
Viendo muerto á J esús y que ella alienta,
De la verdad de su desgracia duda ;
Y a en lastimera voz su mal lamenta,
Y a. el supremo dolor la deja muda.
¡ Cuál padece la madre desolada;
Sin clavos y sin cruz crucificada!!

Mas ya de rosicler hollando nubes
Del orbe dejas la mezquina esfera
Y circundan espléndidos querubes
Con estrtllas tu ungida cabellera.
En sus alas a1 cielo rauda subes;
Tu llorado J esús en él te espera;
Y la dificil puerta en el instante
Rueda s9bre sus ejes de diamante.

Y ¿ qué fuera. ese cielo prometido
Sin el encanto del amor dichoso?
Un desierto sin linde conocido,
Y cuanto más inmenso más penoso,
Vasto templo con oro revestido,
Encerrado sepulcro silencioso;
Y e.s la pena mayor del negro averno
Eterna vida, sin amor eterno.

XXXIII

XXVIII

· XXIII
La negra sombra de la noche obscura
Ni tibio rayo de esperanza aclara.
El cáliz de la hiel sn labio apura,
Se pierde tu clamor, nadie te ampara .
¿ No hay un querub en la celeste altura
Que le mueva el pesar que te acibara?
¿ Cómo no se desgarra el firmamento
Al repetir el eco de tu acento?

Allí en tablas de mármol esculpida,
De tu martirio ves la amarga histoiia.
Al com~nzar tu nueva y grata vida,
Con doblado placer canta la Gloria.
Mas no borre tu dicha indefinida
De tu terreno viaje la memoria,
Y no te o! vides del que gime triste
En este valle donde tú gemiste.

~!

XXX

XXV

Cristo, ni airado en Sinaí fulmina
Ni en diluvio voraz anega el suelo . .,
Ni difunde el terror en Palestina;
De la sublime caridad modelo,
Con su ejemplo corona su doctrina,
Muere sobre la cruz, aplaca al cielo,
Y tremola del Gólgota en la peña
De la vir tmd la salvadora enseña.

,j

Palma de N azaret, Virgen María,
Cual la of~enda de Abe) suba ligera
En vuelo fácil la plegaria mía
Al almo cielo do el amor impera;
Y mientras luce el suspirado día
De abandonar la terrenal esfera,
No desampares al que gime t riste
En este valle, donde tú gemiste.

XVI

Asustan s mbargacla fantasía
Los cantos de los hijos c1el desierto,
El silencio mortal de noche umbría,
Del árbol deshojado el tronco verto,
La deslumbrante claridad del día,
,
El mar que hierve en el lejano puerto . .
Y en su continuo afán apenas o~a
Convertir hacia atrás la vista ansiosa.

XVII
Huella por fin. su fugitiva planta
Las llam;ras que inunda el fértil Kilo,
Y besa la abrasada arena santa
Del pueblo amigo que la presta asilo;
Con inmenso placer mira y la encanta
El rostro ele Jesús bello y tranquilo,
Y su oprimido pech::- ac:mgojado
Respira ya sin torcedor cuidado.
XVIII

Crece el fruto que dieron tus entrañas
Cual árbol junto_ al margen iamlaloso .
Abandona ciudades y cabañas
Para correr tras él el pueblo ansioso,
Siguiéndole á desiertos y montañas.En secular letargo vergonzoso •
La humanidad yacía torpe y yerta,
Y de Cristo á 1~ voz, joven despierta.

LA VOZ DEL SEÍíOB.--LUOHA Ili'l'EBIO:ir.---ESPÍBI'l'U VA:BOlUL. ---EJll QU1: ES'l'Á'l'ODO·

Los que han entendido lo que les ünporta no
quedarse en las primeras moradas, y comienzan
á tener ratos de oración, que, aunque flojamente,
Dios les estima en mucho, están en las moradas
segundas.
Se está más cerca del Señor, "que .es muy buen
vecino."
wriene en tanto que le queramos," que no nos
deja de llamar una ú otra vez para que nos acer- •
quemos más á él.
Se oye su voz, la voz de Dios que nos llama por
una enfermedad, por un trabajo; que nos habla
por toda persona buena, por todo libro bueno .. .
por la verdad que nos enseña en aquellos ratos
de oración. . . .
'
Hay esperanza ele adelantar.
El peligro de perderse es menor que en las
moradas primeras, porque ya parece. que se entienden.
El trabajo, en parte, es mayor. Las primeras
moradas son como de mudos que no oyen, y
"así pasan mejor su trabajo de no hablar" que si
oyesen y no pudieran hablar.
Es la voz del Señor tan dulce, "que se deshace la pobre alma" en no hacer luego lo que le

manda esa voz amorosa, es más trabajo que n o
oírlo.
La batería que aquí da el espíritu de las tinieblas es Il}ás terrible, porque el alma oye.
Mas no por eso se desea más lo de los que no
oyen, porque al fin "gran cosa es entender lo que
nos dicen ."
Lucha dentro de si mismo.
¡Ah! es que ya hay esperanza de vencer. No luchaba el alma antes, porque se daba por _vencida.
Aunque presenta el enemigo los contentos del
vivir frente á las abstinencias de la mortificación,
las satisfacciones del bienestar sensible contra las
austeridades de la penitencia, aquí ¡ oh Señor! con
vuestra necesaria ayuda la fe nos enseña lo que
debernos hacer, la memoria nos muestra en
que paran las cosas de acá abajo, el entendimiento nos hace conocer la falsedad y
engaño de los contentos de este mundo lleno. de coutrad\ccióu. Y sol,re todo, la voluntad nos inclina á amar al verdadero amador
del alma, que está siempre dándole vida y sér ...
Además, esta batería que se pasa nos enseña el
gran daño que nos hará andar derramados, y la en-

gañosa ilusión de salir de nosotros mismos; pues
"¿ qué esperanza podemos tener de hallar sosiego
en otras cosas, cuando en las propias no podemqs
sosegar?"
¿ Buscamos paz en casa ajena y no la procuramos en la nuestra?
Nosotros mismos, con quien hemos de vivir
siempre-, aunque no queramos, somos nuestro!!
mortales e.nemigos, tanto como lo seamos, por
nuestros pecados, de Aquél por quien vivimos y
somos.
¿Y quién hallará paz ni seguridad como en este castillo interior? ¡ Teniendo tal huésped que
le hará señor &lt;le todos los bienes, "sí él no quiere
andar perdido como el hij 6 pródigo, comiendo
manjar de puercos~"
"Pensar que hemos de entrar en el cielo y no
entrar en nosotros, es desatino. 1'
Mas está tan muerta la fe, que ªcreemos más
lo que -yernos," que lo que ella nos dice.
¡ Lucha, vencimiento, esfuerzo!
Esto vemos con el sentido, y esto creemos y
tememos·sea sólo nuestro regalo en las interiores
moradas .. . . "

�EL MUNDO I LUSTRADO

=
,

"Es cosa donosa" que aún estamos con mil imperfeciones "y las virtudes que aún no saben andar," y ya queremos gustos en la oración y nos
quejamos de asperezas y de sequedades. '
Tengamos espíritu varonil, y no como el de
aquellos israelitas que se eeharon á "beber de bruces" cuando iban á la bat:a.lla.
_"Y no acordarse que. hay ~egalos en esto que cotmenza ~e. nuestra edrficac1ón espiritual, porque
_es nrnv 01;a. manera de t·,lmenzar á labrar un tan
precioso y grande edificio. "Es como comenzar
sobre aren i y dar después con todo en el suele.."

Sean n•1&lt;:dt.ras armas las de la cruz, que no fas
hay mcjotes en esta "batalla. Y .no pensar q'uc t:1J/l
estas las moradas "á donde se llueve et mi.má," sino que están más adelante, á donde todo sabe á
lo que qu.iere ·u n alma, porque Ilo quiere sino lo
que. quiere Dios.

¡ Moradas escondidas donde se puede burlar el
aima de sus enemigos, y gozar, por la mi:-:ericortlia
de Dios, "da muchos más bienes que podría tle~.e:u,'"' LÚ.n en esta viaa!
¿ Qué es lo que perseguimos?
,;: Dúnde está la victoria sobre ,1osotro:; rnirmos?
,

.

Domingo 8 ~e Abril de 19~0.

¿ Cuál s&lt;•rá tst estado oculto t.le paz á q n~ a.;p1ramo.s? . ...
.
•,
Tod-a la pretensión de quien. comienza or~c10n
ha de ser de trabajar y determmarse con cuant&lt;ts
diligencias pueda á hacer conforme su voluntal
con la de Dios.
..
En esto consiste la perfecc10n y t_odo nues~ro
bien. y no pens.emos "que hal aq,~í mas algara bias
ni cosas no sabidas y entendidas ....
Mas estando en las moradas segundas, no se
tiene ~ún determinación para deja.r de entr~r en
las primeras, porque no se dejan las ocas10nes,
ªque es harto peligro."

'Una visita al &amp;anto &amp;epulcro.
DEL FAMOSO LIBRO "JERUSALEM."
A pie, con un árabe cualquiera, por guía salgo lejanos y dudosos tiempos, que todo es amontonade mi hotel para ir por fin al Santo Sepulcro, miento de despojos en esta ciudag, que ha sufrido
situado casi en el corazón de J erusalém, por ca- veinte asedios y que todos ·1os fanatismos han salles estrechas, ~ortuosas, yen~re muros viejos como queado.
Las murallas elevadas que forman los flancos
las cruzadas, sm ventanas m techos. Por el pavimento mojado y bajo del cjelo aún obscuro cir- de la plaza, son capillas ó conventos-diríase meculaµ las vestiduras del Oriente: turcos, bedulnos jor que eran fortalezas.-En el fondo, más alto y
ó judíos, y las 'mujeres como fantasmas: con velos , mássombrío que todo, se destaca uua masa desnuda
sombríos las mahometanas y con blancos l.as y destrozada, que es la fachada del Santo Sepu.Icro,
y que ha tomado los aspectos y las irregularidades
cristianas.
La ciudad ha permanecido sarracena: Casi sin dé una roca gigantesca. Está provista de dos enornotarlo, veo que ,atravesainos un bazar oriental, mes puertas del siglo XII, guarnecidas de un
cuyos puestos estan ocupados por vendedores de adorno de un arcaisino extraño; la un.a está muturbante, y en la penumbra de las cubiertas ca- rada y la otra completamente abierta, deja ver en
llejuelas pasan en fila camellos lentos y enormes, la obscuridad interior millares de flámulas pequeque nos obligan á refugiarnos en los marcos de ñas; y cantos, gritos, lamentaciones discordantes
se escapan con perfumes de incienso.
las puertas.
Una vez franqueada la puerta, se encuentra uno
A menudo, es preciso plegarse á las paredes para
dar paso á un extraño y prolongado c\esfile de mu- á la sombra secular de una especie de vestíbulo,
Jeres rusas, P.ºr lo menos sexagenarias toclas, que desde donde se descubren profundidades magnífieas,
marchan rapidamente apoyándose en sus báculos; donde arden innumerables lámparas. Los guardiaropas marchitas y envejecidas, paraO'uas también nes turcos equipados como para . una matanza,
viejos, rostros de fatiga y sufrimienfo que encua- guardan militarmente esta entrada, y sentadm
dran pañuelos negros; conjunto obscurecido y tris- cual soberanos en un extenso di,•áu, ven pasar los
te en medio de este Oriente eoloreado.-Marchan adoradores de este lugar, que es siempre, para su
oon rapidéz, con ligereza sobrecitada á la par que criterio el oprobio de J erusalem musulmán, y que
agotada, atropellando todo sin ver, como Sanara- los más fanáticos de ellos no han dejado de llamar :
los, y los ojos 'lnestizados, grandes é inmensa- "el Komamahe" (la obscenidad).
¡ Oh la inolvidable é inesperada impresión al
mente abiertos en un sueño celestial. Y por centenas le suceden los mujiks con las mismas miradas penetrar ahí por vez primera! Un dédalo de sanele éxtasis; to?os aquellos viejos, sórdidos con luen- tuai-ios sombríos, de todas las épocas y de todos los
gas barbas gnses, cabellos también grises escapan- aspectm::, comunicándose entre sí por una serie de
dO enmechones desus sombreros; en sus p;chos mu- pórticos, de espléndidas columnatas ó bien por
chas medallas que revelan antiguos soldados ... . puer tas ilisimuladas, respiraderos y bocas de anHabiendo entrado ayer á la_ Ciudad Sagrada, vuel- tros, los unos elevados como altas tribunas, donde
ven ahora de su pruner V1S1ta á ese lucrar de ado- se distinguían esfumados grupos de mujeres de
ración, ú donde á mi vez voy á ir! Pob;es pereuri- amplios velos, y los otros,subterráneos donde seconos qu~ Jlegan ~quí por millares, que han cam-{;a- deaba con la sombra, entre paredes de rocas, inviodo á pie, dornudo al descampado bajo de la llu- ladas, sudorosas y negras. Todo esto, sumergid&lt;
via ó la nieve, sufriendo el hambre y dejando tras en una media noche cortada á veces por algunos
rayos dé luz que acentuaban aún más las obscur idade sus hue1las cadáveres!
A medida que 11no se aproxima, los objetos des vecinas; y todo esto constelado hasta lo infion';nt,al~s en las tiendas P?I'tátiles, ceden su pues- nito por lamparillas de oro y plata descendiendo á
to ª. ob¡etos de obscura piedad cristiana: capillas millares de las bóvedas, Por doquier la multitud
á m1llar~s, cruces,, láJIIparas sagrada$ é jmágenes. circula;ndo, confundidos como en un Babel, ó
~a _multitu~ es ~a~ compacta y otros peregrinos, bien estacionándose agrupados por naciones en los
VlBJOS muJiks, v!eJos mat~ckas detiénense pa- tabernáculos de oro, donde se oficiaba.
Salmodias, lamentaciones, cantos de alegría Jlera comprar humildes rosarios de madera crucifijos de á dos centavos, que llevarán de aqu\ como nando las altas bóvedas; ó bien. vibrando en las
sonoridades sepulcrales de más allá, las gangosas
reliquias eternamente sagradas.
'
Por fin, es un muro viejo y musgoso como una melopeas ele los griegos, cortadas por ]os alaridos
r9ca 1 ábrese u~a puerta informe. estrecha y baja, de los Cophtes . .. Y en todas estas voces, una exaly por una sene de escalones descendentes se lle- tación de súplicas y de lágrimas que funden sus
ga á un 1ugar rodeado de elevados muros y frente disonancias y las unen, un conjunto que acaba por
ser un no se qué de inusjtado, que asciende de esá la basílica del Santo Sepulcro.
En este lugar, es costumbre descubrirse desde te recinto como la gran queja de los hombres y
qne_el Santo Sepulcro se distin¡(ue. y se pasa des- el supremo grito de angustia ante 1a muerte.
La rotonda que tiene una cúpula elevada, á doncu?ierto ~un cuando no s:e atravie~e sino para segmr canunando por Jeru~alom . Todo esto se hal13i de uno penetra y de donde se deja adivinar entre
sembrado de miserables q11e piden limosna can- sus columnas el caos obscuro ele otros santuarios,
turreando, de 1&gt;eregrinos que ruegan. vend;dores está ocupado en su centro, por el gran kiosko de
de cruces que tienen sus puestos insignificantes en mármol, de un lujo semibárbáro y sobrecargado
el suelo, sobre l.as viejas lozas gastadas y venera- de candiles de plata, que contiene la piedra del
bles. De los pavimentos y de entre las uradas sur- sepulcro. En torno de este sagrado kiosko la mulgen los pedestales a_ún "enraizando" cOl~mnas que titud se agita ó estaeiona: de un lado centenares
soportaron en un tiempo basílicas y que han sido de mujiks arrodillados en las baldosas; del otro,
arrancadas como las de la -igles.i a defS. Esteban en las mujeres de Jerusalern, de pie con sus ampiios

•

velos blancos-diríase rrrllpo de ví rgenes antiguas
en esta penumbra de e~1sueño; más allá, .~bisinios
y árabes con turbante, y con la frente ft¡a en la
tierra· turcos con el sable entre sus manos, en fin,
gente; de todas las comuniones y de todas las
lenguas.
Se hace alto en este sofocante reducto del Santo
Sepulcro, que es como el corazón mismo de este
colmenar de basílicas y de capillas, y después se
empieza á desfilar uno á uno, baja la cabeza hasta ,
entrar por .una puerteci1la cabacla en el márn;10I
y festoneada; a.hí está el sepulcro, ahí a.dentro rncrustrado de mármol enmedio de íconos y de lámparas de oro. Al mismo tiempo que yo, pasaban un
soldado ruso, una harapienta anciana, u.na mujer
oriental con ricos trajes de brocado, y totlo!3, besaban la cubierta tumba! y lloraban. Y otros seguíanyotros siguiendo eternamente, tocando, &amp;brazando, mojando de lágrimas esas mismas pie~
dras.
Kinguna idea de conjunto en aquel barullo de
iglesias y capillas que se agrupan en torno de
este sacro kiosko; ahí se encuentran grandes
maravillosamente suntuosas, y pequeñas humildes y primitivas, muriendo de vejez, en siniestros r incones ahlecados en la roca viva y en plena noche. Y aquí y allá la .roca del calvario, desnuda y apareciendo en medio de las riquezas y
los arcaicos decorados.
E l contraste es extraño entre tantos tesoros
•montonados, y los harapos de los peregrinos, y
el deterioro de los muros y pilares usados, roidos
informes y engrasados por el frotamiento de tanta
carne humana.
Todos los altares, tod1i,; las comuniones diferentes están de tal manera mezcladas aquí que á
menudo resultan cambios de lugares de padres y
cortejos que hi&amp;len las multitudes llevando
custodias y prec~idos por genizaros armados que
hieren el pavimento con sus alabardas . .... !
¡ Campo! son los latinos que pasan, eon easulla
de oro. . . Campo aún! es el obispo de la Siria
con luenga barba blanca, que ha salido de una
capilla subterránea; en seguida los griegos eon sus
paramentos bizantinos aún . .. Rápidamente de
prisa caminan con sus vestiduras suntuosas mientras que delante de ellos, los incensarios de plata,
que balancean los pequeñuelos, que avisan á la.a
multitudes, que vacilan y terminan ,p or apal1tarse. Por doquier es tan sombrío que es necesario para caminar, el cirio en la mano y en lo alto
_de las columnas en las galeras tenebrosas mil flamulillas.
Algunos hombres rezan en voz alta, lloran y
sollozan, corren de una capilla á otra; aqui para
abrazar la roea donde fué plantada la cmz, ahí para postrarme donde lloró María Magdalena; sacerdotes casi perdidos en la sombra para
conduciros por puertecillas fúnebres á los agujeros de las tumbas, y por fin, ancianas con la vista errante, las mejillas bañadas por el llanto, llegan de los negros subterráneos, de besar las piedras.
de los sepulcros.

Domingo 8 de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Wiern8s de fiJolores.
E_l viernes que precede á la Semana Mayor está cuero está allí en su e1emento y es el "subrayado"
dedicado por los pueblos cristianos de ritual ca- más gráfico de esa fiesta tradicional que, á los acortó~~co á la conmem~ración de los dolores que sn• d~s de las bandas militares y de Jas murgas de infno la Madre de Cnsto al 'Ser testiao obli~ado de dws, y entre el polvo de la calzada y los gritos de
.. y d e la muerte de su Hijo.º'
º
Ia paswn
La poética figura de la Virgen Mad re aparece
entonces conmov1da hasta lo más profundo de sus
entrafias y las lágrimas surcan sus pálidas mejillas y es el más humano y eterno símbolo de la
Maternidad.
E\ ritual ha fijado á María siete dolores, que en
los iconos están materializados en siete puüales
clavados en el corazón. ¡Pero es tan difícil tasn
y contar los sufrimientos ele una madre dolorosa!
¡ Siete puñales no son nada junto á una pesadumbre maternal!
Diversos son los usos que el viernes de Dolores
ha implantado e~tre los pueblos cristianos y su
celebración varía desde el luto más absoluto hasta la algarabía más ruidosa y popular.
N ~estras costumbres tie1:1den más á ]o segundo
y de¡an el luto y la austeridad para el vierues sigu~ente, para el Viernes Santo, en que la Virgen
,... J\Iadre aparece al pie de la cruz, cuando el Hijo
ha consumido ya el a.margo cáliz ele la redención
humana.
El Viernes de Dolores bien pudiera llamarse
en Móxico el Viernes de las Flores. La época del
año en que se celebra, es aquella en que la Diosa
Primavera desciende sobre nuestros prados y nuestros pensiles y con su ósculo tibio y húmedo despierta la savia de los tallos y revienta los botones
que se abren al 'lluevo sol, ávidos y frescos como
En e l Ca n a.l
labios de niños. ¡ Flores, flores por doquiera! Y es
natural que las llagas de la Virgen Madre se culos vendedores, dura cuatro ó cinco horas, hasta
bran con lluvia de pétalos.
El Viernes de Dolores empieza, pues, para los que los rayos del sol, poderosos y quemantes, ahubuenos habitantes de esta leal ciudad, con el fa- yentan á la regocijada turba y la despiden de nuemoso "Paseo de las Flores," que se verifica año por vo hacia la austera metrópoli.
· La segunda parte de la celebración del Viernes
año en la Calzada de la Viga, á lo largo del Canal.
Pero nuestro "paseo de las flores" genuino y na- de Dolores y que, como la primera, es muy antigua
cional, el que se celebra todos los años, es eminen- y tradicional, consiste en los "alt-aresl que se entemente popular, aún cuando nuestras clases altas cienden al anochecer y que reunen tertulias animadas de carácter netamente profano.
no desdeñan tomar parte en él.
Esos altares, lo mismo que el paseo matinal de
Entre las fiestas populares que se van, el Paseo
floral del Viernes de Dolores es una de las que más que antes hablamos, son patrimonio de todas las
han conser vado su originalidad y la nota nacion~l clases sociales y desde las humildes "vecindades"
palpita vivrunente en el pintoresco conjunto que hasta los suntuosos palacios, suelen ostentar sus
ofrecen la polvorosa calzada y el canal que se ex- altares en honor de la Madre Dolorosa.
La Virgen de los Dolores los preside á todos: ya
t ienden á los pies del sencillo y primitivo monusea en íconos tallados y régiarnente vestidos y
mento del César Azteea, Cuauhtémoc.
La calzada se llena de peatones, de carruajes y alhajados, ya en pobres eromolitografías provede gentes. Cada carruaje lleva una nota floral nientes de las prensas alemanas ó catalanas. Pero
esa virgen es el lazo de unión entre los pobres
por insigmficante que sea. Y las rojas amapolas
con sus colores agresivos, por doquiera asaltan la y los ricos, y ella recibe todos los homenajes.
Hay otro lazo de unión, otro signo de comuvista : en los corpiños tibios y •lpitantes y entre
nicación entre todos los altares de Dolores: la
las cabelleras obscuras de nuesMs criollas.
Por el canal se deslizan las tradicionales canoas, índole del adorno. En botellas y vasijas de cristal
movidas al rítmico impulso de indí~enas broncí-- transparente se encierran aguas, tintas merced á
neos é impasibles, y cargadas de flores, de legum- toda clase de materias colorantes detrás de las cuabres y de gente alegre que se corona de flores y les se colocan luces, de suerte que el altar resplandece en ampollas luminosas, verdes, rojas, azules,
eanta al son de la vihuela.
La mayor parte de los ginetes lucen el traje na- amarillas, lo que nos autoriza á calificar el estilo
cional, y el charro, el genuino charro, vestido de de esos altares, de "estilo farmaceútico."

En donde quiera que queda un hueco, por pequeiio que sea, se colocan naranjas envueltas en
papel dorado y erizadas de banderillas hechas de
popote y oro volador, que ondulan con deslum-

d e l a. Viga.

brantes fulgores al menor soplo de viento
Otro adorno genuino de esos altares, amén de
macetas y de macetones, es constituído por lae
"siembras" que se hacen al efecto, colocando menudas semillas sobre la superficie porosa y humedecida de vasijas de barro de todas formas, produciendo una vegetación liliputiense, que á su vez
adquiere la forma de las vasijas y es de gran efecto
de vista.
Para aumentar ese efecto, durante la época del
florecimiento de las semill~, se mantienen las vasijas en cuartos obs~uros, de rñodo que las .floraciones no sufran la in.fluencia de la luz y adquieran un color amarillo tierno, que es muy agradable á la vista.
Esos son los adornos comunes á todos los altares,
ricos y pobres; la diferencia de ellos sólo consiste,
pues, en la riqueza de los manteles, de las imágenes, de los candelabros y del alumbrado.
. El altar de Dolores se enciende generalmente á
las seis de la tarde ó en los primeras horas de la
noche.
A las veces se ejecutan . g-randes conciertos
frente al altar, cantándose de preferencia el "Stabat Mater" de Rossini, que tiene merecida fama en
México.
Y así se conmemoran los siete dolores de la Virgen Madre.

~erb/ay.

•

J)ierre .Cof1'.
Entrada a Santa .A.nita •

Antes de 1a' m.er-ienda.

�FlL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Abril de 1900.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 15

MÉXICO, ABRIL 15 DE 1900.

SUBSCRIPr.101' M'ENSOAL PORANli, 11.60
!D.R:JI lD:&amp;M EN LA CAPJ'UL, fl-~

Gerente: A.lfTOJl'IO OUYJ.8

Direcior. Lic. BAFA.EL BEYES SPtl!rDOLA.

/

MARÍA AL PIÉ DE LA CRUZ.

JUANA DE ARCO.
CU A. D&amp;O :D:B nEaBJ: DZ

aoaa.

O 11a.dro de Mm.e. Cha.ntillon.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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