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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Jui€~-pa'Ia dar muerte á una pobre vieja in~,efensa con tanta crueldad, para go,zar con ese cr:men.
'¡ Gozar! cuando ha sido la vez en que, con más
asco he puesto mis manos en un cu,erpo.
.
Recuerdo horrizado la impresión de sus m:irvios
viejos bajo mis dec1oe atenacean tes; la impresión
de su piel ajada y sudorosa., y la vista de su cuerpo
apieirga.minado.

Vista del gran Criter, tomada en el lado Sur.

Y ¿ve usted como mis presentim:entos se cumplieron? "La Bruja" fué la caus~nte de ?IL aprehensión ,Y lo será de mi s,e-nkmc1a, de m1 desgracia.
Aún después de muerta sigue siendo mi malhechora.
El prisionero se llevó por manía, el vaso vacío
hasta sus labios febriles, y dijo suspirando:
,
- Lo que siento es que esta noche no pod.re
dormir, por el recuerdo ele "La Bruja;" además,
¡ sin una gota de alcohol!

Francisco 3árafe ]lui.z.

EL NEVADO DE TOLUCA.
El Nevado de Toluca, el Xinantecatl (Señor
desnudo) como lo llamaban antiguamente, es la
preciora montaña que se levanta al Sur del f!Xtensv Valle de Toluca y es un Yetusto vokán, del
cual casi no se tienen noticias de hal ,., hecho
erupción formal en épocas hist.óricas. aunque se
ha mencionado alguna vez que al'rojó humo y
cenizas.
Y decimos que es un vi:Edo rnlcán, porque en
sus formas graciosas y elegantes. en los muros
desgarrados de sus cimas, en las paredes gigantesc-as de sus crátel.'1€6 se demuestran los largos períodos de tranquilidad porque ha pa"ado y la devastadora acción del tiempo. á las raehas ele nieve, las lluvias, los torrentes y el fuego, origen de
tan -0olosal macizo que lleva ms flanr·¡ ~. allá abajo,
hasta los Valles calientes y fértile~ de Bravo y de
'l'enancingo.
_
Rntl.'le1 el límite de las llannraF no menos ricas
del Valle de Toluca, hasta la altura dom1e la atmósfera favorece el desarrollo de la vegetación,
dilatados montes se exti,1:111den en magnifko tapiz,
desgraciadamente devastados por la mano imprevisora de los hombr1a;;; pero la tiel'ra. fcra;,; en
otro tiempo, calcinada por las lavas. arrasada por
la~ mazas dce ren:za, substiiu)·e bien pronto, con

el delicado retoño, el tronco despedazado por el
indio ó el árbol derribado por el rayo en los momentos de tempestad d€secha, como es frecuen-te
en aquellas soledades del Xinantecatl.
Más arriba, en donde el aire ya delgado y frío
i.mpic1'e á la planta crecer, sólo se encuentra el
mustio líquen, una que otra planta que apenas
puede an-astrarse por el suelo, ó el débil za.cate
que mueve su esp:ga dorada al menor soplo de
aquel aire enrarecido y helado al contacto de las
mas.as de hielo e6condidas entre las anfractuosidades de las roeas. únicos lugares en donde €'8 posible la acumulación de las n:eves á la altura de solo cuatlro mil doscientos metros sobre el niv,el del
mar.
Sea que se ascienda á la montaña directamente
pon la ciuuad de Toluca, ó por la de Calimayan
de Díaz Gonzil:ez, lo que es más cómodo, aunque
un poco más, lango, se atraviesan los montes en
dos ó tres horas de agradable jornada, enmedio
de corpulentos árboles, d,c1l pino aromático, del
oyamel, cuyas bases cubiertas de verdura y el panorama que se desa.rrolla á través del tupido follaje, dejan una impresión de las más persistentes
por la belleza del conjunto.
Y a fuera de la vegetación, el panorama abierto del Valle de Toluca, eon sus innumerables
sembrados, distribuidos como los cuadros de un
tablero ele ajedréz, ,los grupos de arboleda, los
pueblecillos inmediatos primorosamente rieclinados en las faldas de los peqtrnños volcan,eis, hijos
ó parásitos del gran Nevado, dejan en el ánimo
impresiones imborrables.
Cuando se ha alcanzad.o la cima del coloso, el
€•,peetáculo ca.mb:a súbitamente, y entonces hay
uu sent'imiento de pavor .V de grandeza. Un inmenso circo profundo y abrupto, con rampas giganteflcas que parten de agujas colosales coronantes de las cimas del antro, en dond.ie elaboráronse los t.contecimientos que hau engendrado
los vómitos inmensos de &lt;}Emizas y de lava iwumuJad0,q ahora al denedor de la inmensa cavidad, se
destaca entre aquellas cuasi inaccesibles alturas
poco trillada$ por el pie humano.
En el fondo lejano y velado por la mucha. luz
del medio día, un lago de aguas azulies y sombrías
~'ac~ muerto; en él se reflej~n los altos muros que
lo circundan y pedazos de 01elo muy azul, como es
el azul dlei las altas regiones de la atmósfera.
El silencio es imponente; sólo lo interrumpen
un~ que otra masa de róca que se desprende de
arnba y que al rodar al abismo oo pierde en mil
pedazos, ó por el chiITido de las auras que pasan

Lagu ~a chica.

Yeloces rosando con sus alas las cres'.hs dentelladas.
Una noche en e,tas alturas es solemll'e,. Metido
en un rincón de la:, rocas en que se busca abri"'o
se siente el caminante E&lt;n ot.n·o mundo enfre~t~
del inmenso circo que entonces paree~ perderse

Domingo 26 de Agosto ~e 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

en la profundidad de las aguas de color neg~o, que
se ven como la boca del abismo por donde se ma al
mistérioso recinto de las cíclopes.
,
Del otro lado de un grande mamelón se descubre un l)equeño Lago, también de aguas azules,
rodeado de Ullíl, angosta playa arenosa. que semeja. el borde de un oásis.
.
En la anter:or relación dejamos transcritas
las ideas de la persona quie• ·nos sumi~istró estos
datoo y las fotoo-rafías que COl'r,em ad.Juntes; hemoe pretendido "trazar del mod? _más adecu~do,
tal como manifestó el autor del v1aJe, la grand1os1dad de €ste volcán apagado, que ahora es poco
frecuenta.do. Dicha persona forma parte de uno
de los establecimientos científicos que posee el Gobimno Federal en esla ciudad; él solo emprendió
la marcha hacia la cúspide del Xinantecatl y recorrió las partes de la inmensa mole, que son accesibles al hombre.

AÑO VTI--TOMO II--NÚM. 10
Director: Lio, B.A.P.A.EL BEYES SPfll'DOLA..

r,

"-ll'---,...-:..-:..-:..-:..-:..-:_':) n.

El pico más alto del gran Cráter.

Es de sentirse-nos nurnifiestó el entrevistadoque nosotros los mexicanos, poco amantes del
sport, no asistamos con frecuencia á admirar las
grandes soledades de nues1lras heranosas cimas
:oovadas, y que el Xina.ntecatl, una de las más
grandes montañas de Méxiro, sea poco conocida
aún de nosotros mismos, sobrando elementos para
llegar hasta ella, trepar sus alas, subir he.sta la
cumbre y bajar hasta la sima., hasta la base espléndida de soliEannida.des de natura y digna de ser conocida y descrit.a.
Las fotografías de que se tomaron los grabados
que figuran en este artículo, fueron hechas por el
mismo excursionista científico, en lo más eievado de los picos y en lo más bajo die aquellas inmensas profundidades. Nadie hashJ. ahora había

El lago ma;or.

dado cuenta c-on los misterios ahí reinantes, nadie
habíase preocupado de fotografiar la naturaleza
en sus antro:1 y aHHudes del Xinantecatl, del
Señor Dorm'do, de las edades prehistóricas del
país.
EL COMICO es el periótlico ilustrado de mayor circulación en la República, consta d-81 20
páginas ~manarias, impresas en papel superior.
Obseqma en cada número 16 páginas d'€1 novelas escogidas, de las cuales pueden hacerse volúm~111es separados.
Se ocupa de a.rnntos serios y humorísticos.
Se ilm~tra con dibujos bien ejecutad.os y con
fotografías tomadas del natural.
La suserición mensual vale sólo cuarenta
loentavos.
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de un trimestre en giros postalP.s ó timbres dirigiéndose á R. Murguía y Ca.-México. Ápartado número 20 Bis.
En e~ nú,me:ro de ,esta semana y_ en el próximo
se publicaran las mas notables cancaturas que se
conocen de los soberanos de todo €J mundo.

º~~====:;-;::::::::;-;::::;
C]

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MÉXICO, SEMPTIEMBRE 2 DE 1900.

80BS('IRIPCl01( KENSUAL 'FORill:IA, S1 IMI
lDIIM lDIIM :&amp;N L.\ CAl'ITAL. 11.:,i,

Gerente: .A.N'l'Oll'IO OVY .i■

�Domingo 2 de Septiembre de 1900

Domingo 2 de Septiembre de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

E L MU:NDO f .LUSTRADO

,. Australáfrica.--2. En la tierra de los
tibores.-•3• ¿Existe Europa?

Así podrá considerarse redondeada la ocupación
militar del Transvaal; pero no la guerra, nos lo
tememos mucho. Se habrá cerrado la era de las
batallas y se, abrirá la de los _combates,_ las tempestades habrán concluído, deJando la tie_rra empa.n tanada de odio y de san~rei, y se~mrán los
moscos por largo, muy largo tiempo, opmamo~ todos en América entre los 50 grados die· latitud
N. y los 50 grados de latit:Ud S., que ha?ría sido
mejor una paz respetuosa de la autonomi~ de _los
estados fedl€'rados y consolidadora de la ~ituació~
de los extranjeros, ribeteada de una gran mdemmzación que imposibilitara á los ''boer~" re~rmar~e
durantle veinte años quei esta lucha sm salida, ~m
término. Pero el señor Ministro de las Colomas
de la reina Victoria (q. D . g.) no nos hará caso
con el frívolo pretexto de que conoce mejor ~l
asunto que los periodistas de citra-mar. Y despues
de fudo, !ES cierto.

, 11· su declaración cabalística sobre vapodor e izo
.
la causa pero
, ·nfluencias malignas; esa _era
,'
r!\le~to era una afección cr•ómca de l~s vias rese iratorias un estado de ansiedad febril y de ~ep . , . 't lc"'tual que •e parece mucho al mie~
1 t 1· k Haspresion rn e ...,
do del pobrietcillo T intagiles de 1 ae er u~ .
ta a uí nada de muy particular; lo cu!•10so es la
q_ . 'n de la vi·si·ta. Chen, de rodillas y pe·
t
'
descnpcio
anclo con frecuencia la frente al suelo a raveso
~na larga galería) y an esta postura pen~tró e~
la Cámara imperial, en la que sentados Junto á
una mesa, lo aguardaban Kwang-Su f la rege1;3-~•
:Huy pálido el rostro oval en que bnlla?an r~pidamente dos ojos febril'€s sobre un_a nariz agmle1 Emperador pareció al médico un extranna' e
.
, . t·
. . , n lo.ero. El médico no podia m errogar eqme
ts.aría? A aquel ente di~ino enfermo de la garganta no se- le interrogaba nunca! Apenas pu~&lt;&gt;
palparle una mano, sin tomarle el p~ls.o; hab_ria
siclo una profanación. La Emperatriz era qu~en
describía la enferme&lt;lad; cuando hubo ~o~clm_doel augusto monólogo, el_ médico s~ rehro; hizootra visita; habría querido aconsie~ar que no. setuviese al paciente sujeto de ~n mod? mde:fimdoal régimen de arroz puro, mas la etiqueta se lovedaba; se calló, Ncibió dos trajes en pago de su
consulta y procuró ratirarse. _ ¿ Ha vuelto d~s.cleentonces á Peking; ha podido llegar al diagnóstico que se: le atribuye : cáncer en la g~rgant~ ?'
Ro sé; pero sí puede asegur_arse que el rmpenal
enfermo ha de desear escurrirse del trono y caeren poder de sus enemigos como una r eden~ión Y
que más miedo ha det tener á los toques d~ Jarabede dragón que lie1ministre su madre putati~a,_ queal cuchillo del Dr. Bergman que hana el viaJe deBerlín á P.e,king con mil amores por tener el gusto de 1Estirpar con admira.ble destrez~ el tu_m_ormalio-no de la celeste garganta y la vida quizas;
eso sí, habría que pagar al médico alemán alg~rnos
millares de taels más que al doctor Chen-han-fang.

1.-Claro es, lectores, que ni vosotros ,ni 5--,
habríamos hecho la guerra del Transvaal; ~1, pero
una vez hecha, añadirán muchos,. es preciso empujarla á sus últimas consecuencias para te;1:1ina:rla pronto. Esa ha sido con_ erecto la pohtica
de Lord Roberts en consonancia perfec~a- con la
de 1Ir. Cliamberláin; severo con los p_ris10neros,
duro y cruel con los venci~o~, nada mhumano,
quizás, nada por lo menos distmt~ de lo que· han
hecho ahora y siempre los conqm~tadores. _Y no
2.-El Emperador Kwang-Su ha huid~ con la
me refiero á la ejecución del oficial conspirador
Emperatriz; iel Emperador Kwar,g-Su bcnr un
Cordua, que !€Ira in evitable,_ y desd_e el ,Punto de
cáDcer en la garganta; el Emperador Kwaug-Su
vista inglés per:fectame~~e Justa! smo a un conjunto de medidas que _atizan a~mJrablemente y por ha caído en poder de los japone&gt;t'B, tal es un fragmuchas decenas de anos el ocho y la gue,rra. Pue- menlo del último monólogo del cable: e,l Emperade aseo-urarse que las nueve. décimas partes de los dor Kwang-Su, digo yo, es una víctima, es la gran
victima del embrollo chino. Es un débil este
rendid~s y sometidos, si son deportados,_ dej~ndo
hombre, pero es un simpático; su tía y madre
en sus familias esa levadura de re111cor silenc1~~0,
adoptiva la Emperatriz Tse--chi, lo colocó desde
sombrío y crecientie de generación en generacion
niño en ~l trono para hacer de él un "fantoccio,"
de todos los pueblos bíblicos, y, sobm todo, de los
un tHleire cuyos hilos ella sola. debería manejar.
que aún bajo el barniz más ó menos espeso de _la
Pero en este pobre enfie&lt;rmo hay una personalidad
cultura moderna, se conservan broncos, salvaJeS
que se debate dolorosamente, hoy sofocada por las
y huraños por el contacto penenne con una natugrandes patas compresoras de la araña implacable
raleza ruda y bravía. Loo qul€i se quedan en sus
que lo domina, á vioces haciendo el ruido y el esgranjas, en sus ranchos sumisos y temeros~s, en
fuerzo de la mosca que se agita y envuelve en la
apariencia, vigilados y desarmados, doblaran la
tela sutil, en cuyo cenf.ro espía el verdugo, como
cabeza mientras rehacen sus fuerzas, i'Ellaran sus
cuando se empelií.ó en reformar el imperio con
módicas fortunas y recobran sus armas pierdidas:
unos cuantos ideólogos generosos, bajo los auspiy cuando la ocupación milifor aíloje ó termine, lo
cios de la Gran Bretaña que fué impotente para
que á la larga es indefectible, la lucha volverá
salvarlo. ¿ Habéis leído esos dramillas escritos
tenáz y terribhe; hasta ayer, e.ra una empresa hepara títellES por Maurici-o M~terlink, tan senróica · desde mañana será un deber santo.
eillos y aterradores y angustiosos que son capaces
Y 'mientras esto pasa, los que quedan en pie,
de hacer contraer á un predispuesto, una enferlos combatientes, los soldados de Botha, de Demedad del corazón? En uno die' ellos "La muerte
wet, de Delarey, abandonando la guerra en grande Tintagiles" hay una reina, una mata-niños, que
ele se fraccionan en gruesas partidas que pasan
nadie ve, que nadie oye, que yace en el silencio,
y ~epasan el Vaal por e111tr1e1 los inumerables r een la sombra d1eit:rás de una inexorable puerta die
gimientos de Kitchener y Baden-Powel_l, ac,arrea~- fierro, pero que se, siente como un aliento frío de
clo largos convoyes, custodiando su arhlleria y sm tumba en todos los instantes del drama, algo así
dieeperdiciar coyuntlura de a_segurar un ~?lp_e que debe de seT Tse-chi para este pobre Tintagiles de
no m erme físicamente el gigantesco eJercito de
t r einta años que se llama el EmpeTador KwangRoberts, p!Jr0 si lo disminuye moralmente y lo
Sú.
fatiga y lo aburre, hoy entre los hiel?s de los
Fijaos en esta escena: el Emperador está enventisqueros, que no son para at'errar cierta:nenfermo·
arrinconado en un pabellón 1EEcondido de
te ni á los escoceses ni á los canadenses y manana,
la
ciudad
prohibida, dentro del recinto imperial,
si la lucha se prolonga, en la horribl€1 hornaza del
algunos,
en
Europa y América, casi todos, dudaestío austral, en la que viven los boers como salaban ya de su existencia; creían que la Emperamandras y en la que los soldados de las razas frías
triz después d,e!l golpe de estado rrnccionario de
piensan con horror, como la perspechrn_ . d,e un
enorme suicidio colectivo. Otros, como Ohvier, su- 98, le había hecho t'ragar las clásicas hojas de oro;
cumben en su obstinación heróica de t'omar pla- Ts.e-chi, muy picada por estos rumores, quiso dezas bien de:fondidas; mas en todo se revela la mostrar que su pupilo vivía é hizo c?nvocar á los
mejores médicos d~J Cele~te I~peir10, para que
persistente decisión de pelear.
Lord Roberts y el General Friench, el más ~e reuniese[l en Pekmg y didiammasen sobre lasacompleto hombre de guerra, que ha brotado d~ la lud del Emperador. ¡ Óhl no; la inteJigente mulucha sud-africana, van al frente de dos formida- jer jamás prclendió ponerlos de acuerdo, en Pebles columnas á asaltar por el Este y el Oeste la king lo mismo que en París, Berlín, New York y
guarida del viejo Kruger, que es capaz de b~bel' México, la medicina ieis el arte del desacuerdo de
renunciado á su sombr.ero de copa (cont'e mporaneo los médicos; esto lo sabía bien su maj€stad : lo que
del mío, qu,e, ha visto: revolotear en torno suyo quería era que los médicos certificasen ante el
diez modas diversas y permanece firme, aunque mundo que "el hijo del ciieilo" vivía, pero que €sopacos y borrosos los ocho re.fiejos clásicos de las taba enfermo, para que nadie se llamase á sor-chisteras nuevas) pero que es incapáz de r enun- prendido si se moría.
Entre los doctor.es que fueron á ~a famosa c?nciar ni á la fe ni á la iesperanza. Y entre tanto,
al Sur ele la lín~a ferroviaria en que el Presidente súlta ~taba Chen-lianfang, el mismo de quien
había establecicl0 s:1 cual'l·,:l geneia1 baio la ;.!WU· habl~n los cableo-ramas y que ha contado la avendia de Luis Botilla par-a poderse retirar al territo- tura. El viejo Chen (tiene má~ de _setenta, añ~s)
rio portugués ó al N orbe¡, un desastre muy seme- fué recibido por el Emperador, ~ qmen. habia visjante á alguno de los que subray~ron de neg:ro to ya un doctor francés, cuy_os diagnósücos y pr,olas primeras etapas de la gue~ira, se~ala el ,labono- nósticos habían sido conocidos por el protomeisísimo avance de Buller hacia la lmea ferrea de dicato palaciego con la más respetuosa d€lferencia
Pretoria á Lorenzo Márquez, viniendo del Sur, en y el más absoluto desprecio_. ~o hay, u~ sólo
donde al fin ha logrado ya reunirse con Roberts doctor chino que crea en la ciencia terapeutica de
y French pam dirijirsa juntos á la co~a~ca as- un eoleo-a extranjero, en lo que se parecen á esos
pérrima de Lydemburg, en donde se dibuJa for- colegas; la difair encia, es decir, la sup_erioridad ~e
m.idable la resisile!ncia, pero que á fuerza de em- los coleo-as extranjeros sobre los chmos, consispujar seis hombres sobre uno,. sabrán vencer los te en q;e estos si creen en su propia ciencia ¡ oh!
ingles•E&lt;S y acaso lo sepan ya mis lectores al reco- candor confucino!
Pero s.ea como fuere, Chen visitó al Empera1'1 '2'1' estas líneas.

~

3.-Los aliados ocupan, ó mejor dicho, recon,e~
desde hace quince días las calles fangosas y pestilentes de P eking, desordenada é inmensa aglome&gt;ración de casas y chozas abigarradas entre las
cuales discurren dos millones ele personas y tresde animales, desde el mandarín de bot?n rojo llevado en palanquín y armado de abam?o, magestuoso é impmetrable como un gran tibor de la
familia azul, hasta el mendigo inflado y deformado por la lepra que se arrastra en los charcos y baches de las calles interminables disputan_~º- á lo~
batallones de perros famélicos la8 inmun&lt;1,c1.•t; Llci
arrollo. Los aliados han logrado salvar _á los embajadores, apoderarse de los_ m~uos ~e la ciudad
prohibida, dominar el palacio rmpe1:-al, que han
dejado intacto (algo daría yo por registrarlo y saciar, honradammt1eo, mis ojos con los marfiles, los
bronces, las porcelanas, las lacas y las telas y hasta por beber unos sorbos de té, del té sagrado delos emperadores, en la misma tasa minúscula deideas, porcelana -en que la Emperatriz pone l~s
pintados labios) y partiendo de allí van á las misiones, al hospital á salvar á los chinos cristianos
y á armarlos para que se defiendan.
Claro es que la triple capital ha ele guardar en
su laberinto, detrás d1€' los bigotazos de sus tártaros y delante de ias coletas dei sus chinos auténticos, algunos millares de boxers y no pocos oficiales del ejército regular, autor verdad1eTo det la
guerra, el mismo que defendió los fuertes en Taku y ametralló las legaciom~, dejando .pasar entre dos tandas ele bombas, unas cuantas canastas
de legumbres podridai,. Claro es que en las sombras y recovecos de ;as cas.as y palacio, ~o e,coDd.an príncip!:'S y ministros y que todos, pasado el
período de estupor, espían y atisban, y claro quehacen bien y cierto que para cuidar y vigilar todo
esto no bastará el ejército aliado transformado
en cuerpo de policía. 11Ias 1€-sto es tra.nsitorio, los
contiingentes se aumentan, los rusos tienen ya un
ejército en Mandchuria, los japoneses desembar-can d'€1Stacamentos todos los días, ya comienzan á
llegar los cuerpos alemanes, pronto les seguirán
los franceses y Waldersee tendrá á sus órdenes
ciem mil hombrieG utüisables.
Muchos periódicos franceses se han desgañitado gritando contra el ministerio actual por este
nombramienfo; eterna historia d:e, "Tapagems," ·

para qui,mEs la razón y la reflección nada significan; la designación del jefe alemán era fatal; los
rusos no habrían consentido en un jefe japonés,
ni en uno inglés los franceses; los ingleses no habrían marchado á las órd1c1Il!JS de un ruso; era pre~iso buscar al hombre en la segunda línea de los
mternsados y representados en el ejército, para
no cau,ar celos y dar al traste con ci co1H:ieno
de las potencias: los americanos declaraban que
su acción en China era forzosamente limitada y
les E.staría mal conducir la guerra; los franc€ses
que su participación, subordinada á r,us intereses
del Sur, no iría quizás hasta donde la de los otros
fueran. L os alemanes quedaban; con bo:1eplá:;it'.&gt;
todos y silenciosammte Francia, los gobiernos
aliados acep!,aron la indi&lt;:ación de Rusia; y el joven Kaisser, para no herir susceptibilidad,EB, c¿nsultó uno por uno á los aliados, y cuando de ninguno r ecibió r epulsa, nombró, para mostrar en
cuánto apreciaba el honor que al imperio se confería, al geruaalísimo de los ejércitos alemanes,
.al designado para tomar la dirección general del
Ejérciho imperial €'11 caso de un conflicto europeo.
~ Yistas las cosas así ¿ qué tenía que oponer 1€11 gobierno francés y qué podía objetar? Ro le quedaba más camino que inclinarse cortesmente ante
el hecll'&gt; ó retirar su espada del con{h·r1. lú c¡ne
equirnlía á renunciar á su puesto en Europa. P or
esta razón no creo Yerídico el rumor que nos trasmití.a el cable hace tres días sobre' la decisión,
atribuida á Francia, da concentrar sus contingentes en el Touhin y trabajar exclusivamente "pro
domo sua ;" serí:a una torpeza y su actitud r especto del almirante Seymour que parecía que1rer bosquejar la ocupación militar de la cuenca del Yangtsé-kiang por los britan os, demuestra á las claras
que no consiente en desentenderse de los asuntos
generales en China.
~

Resul:a la sibación bien grave aun después c1e
la ocupación de Peking; porque una cosa r esuha
demostrada: á pesar de la ficción de1 la no existencia oficial de la guerra, aun cuando sea evidente
eil estado de guena, no cabe duda que la EmpEiratriz ha sido el alma de la eonflagración china;
que lo haya hecho poi· salvar á la dinastía, puede
ser; por odio invencible á los diablos diel occidenitie también; agente del príncipe Tuán, su último
asociado en la tutela del Emperador, ó el príncipe Tuán agentE• suyo, eso no lo sabemos; pero íntimamente asociados en la realización de un designio, es seguro. Y lo repetimos, la. mujer es
intieligmte y es prudente; el enorme vi-ejo L i-Hung-Chang, la refleja, es su pálido reflejo: rencor absoluto, compuesto de desprecio, de orgullo
y de rabia contra todo lo extranj ero, tal €S el
elemento p rimordial en esos espíritus, es lo irreductible; perQ en la Emperatriz y ,m el Virrey,
este odio aparecía hasta hoy barnizado de cortesía -diplomática, por, el hondo sentimiento de la
debilidad del imp•c1rio ante la fae1rza extranjera:
esta China Yentruda frenbe1á frente al Japón, ha
bía hecho el efecto de un tibor de porcelana frmte á un rifle; un 1.1ibor que se defendiera con los
dragones d•c:1 oro esmaltados €1Il él. Por eso todo
era cautela, somisa y afabilidad con los enviados
de fuera. En cambio con los chinos traidores y
sacrílegos que adoptasen lo que venía, de Íll'€tra é
hiciesrn causa común con la civilización extlfaña,
con esos no podía haber piedad. Y cuando ese
contagio ele ic1e,as exóticas subió hasta el trono de
Wang-Su, ni la Emperatriz ni el viejo astuto á
quien acaban cl-e1 secuestrar en Takú los jefes de
las escuadras a¡iadas, no hubo vacilación posible:
reducir á la impotmcia al Emperador, torcerles
el pescuezo á unas cuantas docenas de sus colaboradores, fué para la terrible señora la obra de un
instante.
Muchos creímos, yo entre ellos, que después de
este golpe de estado, la Ell:pei·a~riz seguirfa una
política conserrndora y nac~onahsta, e~o si, pe~o
amiga de las mejoras mate!l'i ales y benevola hacia
los rusos cuando menos; así lo afirmé aquí mismo
bajo la fe de1l obispo Farié á quien acaba ele salvar
con sus heroicos compañeros, el General Frey, en
los suburbios de P eking. ¿ Qué pasó? Aquí todo
es obscuro; pero s.e vislumbra que la reacción iniciada por Tsé-chí, fué más allá diei lo que ella se
imaginaba, que bajo la Tazón social de "boxers"
se aliaron las sociedadoo secretas del Chang-tun,

del Pe-tchilí, de la J\Iandchuria, y que el movimiento cunde. é incendia en estos instantes á la
mayor parte ele los Yirretinatos chinos. Este movimiento tenía una dirección : la exterminación
ele los convertidos, la destrucción de las obras de
los cristianos, ~l príncipe Tuan se ·e mbarcó en
aquella irresistible corrient'e é hizo subir á bordo á la Emperatriz y al Emperador. Tse-chí perdió así su capital y sus tesoros, pero conservó y
acr E,cen tó su popularidad que ,es inmensa. Los
aliados harán bien de tratar de apoderarse de ella
y de perseguirla hasta en las regionE's montañosas de la cuenca d•el Hoang-ho, en donde se ha refugiado; hoy por hoy es la bandera y el talismán
del imperio ; hay que tomarla; hay que hacer lo
que dicen que Cortés hizo en Otumba, para desarmar á las-innumrnables huestes aztecas: apoderarse del estandarte.

Algunos pesimistas niegan la existencia de
Europa como entidad capaz de un designio común
á pesar de la unidad de su ci,ilización y del tamaño de sus empresas exteriores. Geográficamente
es bien in significan-ve ¿ no es cierto? No es más
que un apéndioo occidental del Asia; sino que en
ese apéndice se a1Temolinó y se afirmó, tras una
sangri-€1llta selección operada por los siglos, una
porción de la humanidad que en las orillas del
J\foditerráneo encendió un faro, cuya luz deshizo
la tiniebla del espíritu, Atenas; para t'Omar conciencia da sí misma la humanidad, comprimida
entre el )fediterráneo y 1.ll Atlántico, enbró por
grupos_ sucesi'l'"os é1€111tr o de la irradiación de aquel
luminar incomparable. D e todo esto viene lo que
se llama Europa; ambicionó gobernar al mundo;
pero para ello no basb1 la fuerza mental, es neoel'laria la del sentimiento, la del corazón, á esa necesidad respondió el cristianismo, iese otro faro
se encendió más alto, en el cielo, anheló iluminar
más, iluminar al mundo: empieza todavía. P ero
esto me- diréis es una Europa moral, discutible
por c~e.r to y una Europa geográfica que indiscutiblemente es casi nada; pero una Europa política ¿ dónde está?

decir un hombre que ha nacido con la convicción 'hereditaria de que un r ey sin ejéricito es un
rey sin trono, y miie'D.tras en sus Pª:lame~tos ~os
representantes de las tendoo&lt;Jias latmas, o meJor
dicho francesas, disputan el campo á los que
repl'&lt;:~entan las aficiones germánicas; él sólo se ha
preocupado en dar por turno el po~~r -~ unos Y
á otros ó en formar gabinetes de concihac1on, como
el flamante que acaba de formarse bajo la rl~rección del Sr. Carp, y se ha resenado la consol_1dación é instrucción de un ejército que ya o:hó
muestr:lS die su importancia durante el cun ílicto
:urco-ruso.
Yo creo que en caso de gm,rra, los rumanos
batir ían á los búlgaros; pero no creo en e1 caso
de guerra, porque la Europa grnndie, la de los
tutores, las dobles y triples alianzas dirán "no,"
llegado d caso. Entonces habría que empezar á.
creer en la existencia de Europa.

SADA YAKO.

Si álguien me hubiera dicho que en €ste templo del ai1l·e dramático, al lado de Sarah Ber-nhardt, de Refane, dei Juana Elading y de Maunet Sully, una artista €'xótica, semi-bárbaria,
oriental, había de despertar la emoción !trágica
en mi alma, hacer !€•r izarse mis cabellos y corr er
por mi cuerpo todo el calosfrío del horror, jamás
lo hubiera creído. .
Lo hubiera creí.do, 'tanto menos cuanto que ya
he aaquirido la experiencia d:d tealliro exótico,
que he presenciado 1Espeetáculos siameses, oído
Operas del Tanquí:ii, visto BaJlets de Java y asistido á las proe21as de los tipos grotescos de Turquía y de los semidioses brutlafos de la India.
Geneualmente en esas epopeyas representadas,
cantadas y bailadas, el a,rgum€illto es nulo y la
intriga brilla por su ausencia. Na.da de lo que
es la vida real aparece; los personajes son fabulosos, los h:ed1os fantásticos, las pasiones exitJrahumanas. Desfiles y combates de ejércitos, reaInglaterra quiere para r e-st~ur.tr á s.us propios lización de milagros y prodigios. Los personaojos su decadente p11a;;tigio, una guerra maríti- jes son dioses ó mónstruos: iE,chan fuego por la
ma con Francia; hablo no de- la Inglater,r a-pue- boca, descienden de. las nubes. No ·aman nunblo, no de la Inglaterra-gobierno, modelo de co-- ca; el -ª~_or que •es el eje del drama en los puerrección internacional; Francia no se dejará blos ci:nl:Z_ados, parece proscrito en E•sas leyenarrastrar, el pueblo quisiera, pero siente lo peli- das primitivas. Hay como móviles de la exiaua
groL-O de la aventura; el gobierno rniá resuelto á acción, el odio sin moltiiYo, la envidia sin justicia
n o dar motivo para el conflicto y no lo dará, y la .sed insaciable de poder y de mando. Se masin embargo, existe un vago sentimiento de que ta á "troche y moche·;" se combate sin ton ni son.
es un duelo aplazado; pe-ro el duelo no se veri- Todo el attrezzo son flechas y lanzas hasta el vesficará mientras las escuadras rusas y alemanas no tuario, cascos y armaduras; todo el decorado camestén en posición de garantir la absoluta neutrali- pos de batalla ó ciudades arrasadas. El poema es una
dad de los m11.res asiáticos. Muy lejos está semejan- mo_nótona reipetición de las mismas batallas y el
te suceso, y mejor es; una guerra e:ntre Fran- · estilo un perpétuo alarido de victoria ó un conscia y la Gran Bretaña sería una catáshofe para 1tmte rugido de dernota.
la civilización humana.
Los actores, huyoodo de la realidad, enmascaraEn los Balkanes no andan las Qosas hi€'ll dos ó pintarrajeados, no aspiran á imüar ni la actampoco; el pr íncipe Fernando de Bulgaria, titud, ni la expresión fisionómica, ni el lenguabusca, según paree¡¡,, una corona regia y qu:ere je de las pasion€s. Todo es en ellos convencioarmarla sobrn una orla de laurel; primero ami- nal y casi hier-ático, la gesticulación, el acento,
go resuelto de Austria (era un oficial austria- los movim:entos. Los más distinguidos, los más
co) hOi.)' ha reconquistado, &amp;E1gún se cree, la ta12,~tosos, los "premien, roles" gritan más que
amistad moscovita y para hacer la corte al las "partes de por medio" y los parU5quinos, esa
T sar, lúzo bautizar á su h:jo en la religión cis- es toda la diferencia. Aquello e,s tea~'ro como el
mática ; fuerte con €U apoyo de Rusia, quiere huevo ies águila, tan sólo en calidad de germen
completar, su doble Bulgaria por el lado de J\fa- y el lector se formará una idea de este género de
cedonia, ® donde los búlgaros abundan y no lo €speciláculos si ha asistido á un baile ele "hueamedrenta una guerra con el Sultán, seguramente huenches" atacados de "clelirium triemens." Lo
porque supone que los rusos pasarían el Danubio que sorprende es que de ese feto tan monstruoso,
ó forzarían el Bósforo pam sosteneirlo. ¿ Y Ruma- la civilización haya sacado un ser tan armonioso.
nía, el reino semi-latino que separa á los semi- un arte /jlan perfecto.
·
eslabos búlgaros de Rusia, qué actit ud tomaría,
En el Japón ya es otra cosa, á juzgar poi' lo
llegado este caso? ¿ Le convendría u n fuette reique aquí hemos visto. El drama comienza ya á
no de Bulgaria al Sun y el impeTio ruso al Norcopiar, á imitar la vida. H ay ya un argumento;
te? Probablemente no; el hecho es que en Sofía
un bosquejo de desarrollo da la acción, un nudo
se organizan sociedades búlga.ras para trastornar
de intriga, un desenlace,, y el amor figu:.a como
ie,l orden en Rumanía y que alguno de sus emi- D eus ex :i\Iachina del drama.
sarios han logrado cometeJ.1 un terrible asesinato
Pero más que el poe,ma mismo Haman la a,~-enen Buk-arest y esto ha subido la temperatura de
ción los actores. Bu.can la verdad y la realidad ·
los ánimos en Rumanía, que ha exijido al prín- visten trajes humanos; llevan la cara descubier~
cipe- Fernando ciertas medidas de r epr esión, exi- ta y Yisible; tienm •eocpresión en la mirada, en 1~
jencias contestadas por la moviliza-ción de los re- actitud, en el ademán; siguen con el a,cento los
gimientos búlgaros.
variadas matices de las pasiones. Mezclan serun
0
El Rey de Rumanía es un Hoh8I1Zollern, es
lo prescribe, el poema y -lo enseña la vida; la no-

�Domingo 2 de Septiembre de 1900

EL MUNDO Ií,USTRADO

ta cómica á la nota dramática; estilo de un tal
Shakespeare.
·
Claro e~ que hay aún en su juego candideces
de niños y torpezas de aprendiz; qu.:, á vece,, se
cree asistir á una comeclia casera; que hay aún
incertidumbres y t:ropiezos en el desE,mp,,ño; pe!rO en medio de todo esto se descubre la intención,
la ambición, düíamos, de comtituir con elementos exóticos un -art1e moderno y Bl esfuerzo por
alcanzar· ta perfección.
El drama japonés que hoy se. repre::enta se
llama Ghe-sa y el Caballero, título digno de la
época de Lope de Rueda y consiste en una mujer enamorada y perseguida por un. audáz Süductor; el amante y el seduclior tienen un encuentro, en el que aquél resulta hericlo y se le
cree muerto. El a:;€.sino huye; Ghesa jura ve,n ganza; busca al seductor, lo encuentra refugiado
en un templo, lo acomet.e, lucha con él y le da
muerte.
Horrorizada de su crimen se siente morir y muere á la , 7 ,"Z de terror y de, gozo, al sentirse en los
brazos del amante á qu:en creé muerto.
Sada Yako es la admirable intérprete del papel de Ghesa. Alta, ,e-sbelh, admirablemente formada, dotada de una cabellera opulenta, propia
de su ·sexo y de su raza, lleva en sus oblícuos
ojos negros todas las au11Qras y tollos los rE~
lámpagos, como en su voz todas la5 caricias y todas las tempestades. Oh! cuántas artistas de renombre, encumbradas al pináculo á fuerza de, reclamo y de gastos det prensa, envidiarían su talento y su gracia y cuánto no podrían aprender ele
ella muchos primeros premios de muchos eonservatorios.
En la escena de la seducción, nada más noble que su -actitud, nada más altiYo que su
ademán, nada más se,ero que su acento_. Es
la mujer casta, pura y enamorada en presrncia
de la pasión brutal que trata de perderla y de la
que no participa, porque ama á otro. Hay repulsa, repugnancia, drnprecio por el seductor; pero
ai,wret-&gt;;, cuntenidoc, por ;;1: Yirtucl y su rango.
Llega su amado y aquella Lucré'lcia se funcle en
ternura. Hay que ver su aire ele triunfo al verse
protegida por su natmal defensor, su angustia
en el momento del reto v sus trances y su dolor durante el combat'e clie1 los dos rivales. Su
grito desgarrador al ver bañado en sangre á su
prometido y su erguimiento formidable y
acusador ante el asesino, son prodigiosos, y el
valiente y el trilmfador, ante aquella mirada,
siente miedo y huye.
Pero en donde Sacla Yako, la Ristori japonesa,
raya en lo sobrehumano y en lo sobrenatural, es
en la escena en que lucha con su pretenclif'nte
y en aquella en que vuelve á ver á su amarfo y
muere. Entra al templo, el vestido en desorden,
l a mirada extraviada, la nariz dilatada, jad·eante,
respirando odio y venganz-a. Su opulenta cabellera 11egra, desmelenada y flotante se €•r iza horri-

Domingo 2 de Septiembre de 19!)0

blementa sohre Sl] cJ!.íneo; empuñia una maca·na y 1.Ju;ca ú saltos p~r tioclas _partes al ohj_et,~
ele su odio para extermmarlo. ); o es una lllUJeI,
es una .Euménide coronada de ,íboras, Ul~.a
pantera furiosa que llernra m,lena d~ león.
La lucha es formidable, ele un realmno espantoso, que hace temer una catá,;ti:ofe. Ciega, ~mpetuosa, hucúlea, pc'rque .se &gt;ag1g1:111.:a. "'fil ~~,e
. momento, a;:e::ta golpes ele muerte; mas no_ ~1:0-iclos crol1)es de teatro mesnrados y mal clmgtºdo~, sino
º _H:rcladeras mazaz0:1 de
. combt
~
;J, ~- ..:,U
ach-ersario, con infinita habilidad, se esqu_1rn, se
e::.cuda, huye, y ella, implacable, lo persigue y
aco~a. Xac1a comparable, en ese orden de 1cleas,
he Yisto en teatro alguno. Se siente horror Y
terror en preswci-a ele aquella sangrienta eocena.
1Iuerto el seductor, aquella naturahza pura y
buena, nacida para el hogar y no para el con~bate, llamada á la maternidad y no al asesinato, pred€.stinada á la ternura y no al odio, siente incbcible y espantosa repugnancia. Todo su
Ber moral protesta contra su cr:men; corren calosfrías por todo su cuerpo; sacúclense en conntlsioncs tod-as sus fibras; marmórE:a y rígida, contraídos los labios, trabada, semi asfixiada, palidece, sus labios azulean, sus ojos S'ét hunden y

- -~
... ~.,;..;..-

se circuyen ele negras sombr?s, tuércese la mirada, erizan,r, ~llP caLJlos y ,t la voz del ~mante
aquella furia t: •:11c súbih:n,,-r,le _una sounsa augdird ele gHo y de sorpn'..;J, qmere en rnno ha1.Jlar y llorar, no lo puede y cae desplomada.
_,
Es el triunfo de, la mímica y de la expres10n
pa,ional. Sadie después de la ~is_tor_i, ha llegado á tanto. Sarah muere con d1stmc1on, ';'mo
una marquesita del siglo XVIII; 1Iaunet Sully
~ucle morir como soldado. Sólo á Sad-a Yako le
ES dado morir á la vez como las gorganas, luchando, y como los ángeles, sonriendo.

EL ,MUNDO ILUSTRADO

El Baile del Club Hípico Alemán.
En la crónica de los salones de México prapon&lt;leró '.la fiesta que el "Club Hípico Alemán'' orga.i.lizó para la noche del sábado ;¿5 del mes que acaba de transcurrir.
:N"o con froouencia figura en los eeos de sooie-&lt;lad una nota de esqmsitismo semejante al que
&lt;lió f.intas de sueeso en la fiesta de la agr•upac1ón
-extranjera que nos ocupa.
Festival donde se tremoló la flámula del entmimm10 teutón para que, reinando las caraetc.1·ísticas de nuestro medio y de nuestra raza, se
.aspirara el ambiente de aquél país ardoroso en
.sus sentimientos y férvido en sus devoóones so-ciales.
Bl edificio del Casino alemán tiene poea nece.sidad del e.feetismo de la decoración y basta su
.majestuosa arquiteetura. y su propia y rica indu.mentaria para transformarlo en cualqui&amp; momento en extraordinaria mansión de fiestas.
Por esto, todo fué prender flores sobrn las col_gaduras, at.enuar el reerismo de las luces entre
_guirnaldas y haces de rosas y prender en los te~
~hos de los cuatro amplios corredores ílamulillas
blasonadas. Así, en seneillísima ornación, se albagaba la fiesta elegante y rica en entusiasmo y
.armonías.
La concurrencia era muy numerosa y sel&lt;'ieta.
Las damas lucían magníficos tocados en consonancia con las últimas prescripciones de la moda y entre joyas, sedas y flores hici-aron brillar la
-elegancia del porte y la belle:ia de los semblantes.
La marcha eon qu-e se rompió el baile fué dirijida por el señor Diener y la señor a Neugebauer, resultando el número perfectamente bai1ado y enriquecido con figuras del mejor gusto.
El preámbulo para invitar al baile del cotillón,
no pudo S'€1r más original: se presenfuron en el
-sailón de la fiesta un caballero y dos heraldos; los
tres vestían trajes adecuados y ca,racterístic.:os de
la época en que el coilillón hizo su entrada triun~
-fal en los salones aristocráticos de la vieja Europa.
Los tries personajes citadü"s precedían la llegada
-cfo un carro con flores, que las damas habrían de
tomar para que la suerte les señalara el compa- ñero en la primera figura d,e,l exó-tfoo baile. LoB

j)r. ]r1. Flore~.

Los funerales del Rey Humberto.
El jue,ves 9 del pasado Agosto, tuvieron lugar
en Roma los suntuosos :funerales del rey Humberto I de Italia, asEsinado en lllonza, transportándose directamente ele la estación al Panth. ón el
c:tdáver del soberano á su llegada á la cattal
italiana.
-Uno de nuestros gr,abaclos representa la fachada del antiguo monumento decorado para loB

Vl85a tomada en el salón dol baile.

caballeros recogían si), distintiV'Os del cuerpo
ele un monstruo que formaba part.e del corteje,
conducido por el oerrsonaje anunciador.
Después de la primera figura llegaron unos
"hombres del polo" rodando enormes "scheneeball," en cuyo interrior había ull'a muHitud de
pequeños globos pletóricos de confetti, que estallaban al más suave choque. Al romprn-se la
primer "schneeball," dió prinicipio el combate y
pronfo la sala quedó tapizada de una :finjjda capa de nieve, que producía '€11 mejor efecto deeorati vo. El cotillón terminó enmedio de aplausos y
de desbordantes alegrías.
La fiest-a siguió sus mejores horas hasta que se
anuneió la luz del nuevo día.
Ha dierjado muy gratos recuerdos en la sociedad
mexicana la recepción organiza.da por e1 "Club'

~

----,JJP . -

-

/

/,
1

Catafalco tn el 1ntor1or del Pantheón.

7:
1

Adorno en el n:terior del Pantheón.

funerales reales. Bajo los pórticos exteriores, decorados de fupicerías y de escudos, se habían erigido dos altares coronados de cirios funerarios, a)
pío de los cuales se amontonaban las innumerables coronas que no habían podido encontrar lugar en la iglesia.
El otro grabado muestra el aspecto de 1-a decoración interior, de un efecto grnndioso. El catafalco e..sbaba levantado bajo la cúpula; afectaba
la forma circular, como el mismo recinto en que
se erguía, y estaba compuesto ,e n su base por una,
serie de plataformas en que fueron colocadas laf
cononas enviadas por los miembros de la famili&amp;
real, los soberanos extranjeros y los altos dignatarios. En la cima sostenía el íéretro, á una altura de más de siete metros sobre la sup2rficie
del suelo, una especie de columna cónica, detrf,
de la cual se disimulaba la báscula que había sido
-necesar~a Emplear para subir hasta al.la el expresado féretro, que pesaba como 300 kilos. De le
alto de una cornisa se desprendía hasta el suelo
tapicer:-a ele terciopeJo violeta, bordados ele, ornamentaciones en plata; cien lámparas incandescentes dispuestas en círculo, alumbraban el conjunto, mien.1:ras que sobr.e el féretro se proyectabf
un foco de luz eléctrica.
Después de la ceremonia religiosa, se colocaron
en el nicho situado detrás del altar mayor, los
despojos mo,n tales del rey Hum.berto, en el lugar en que r eiposan los restos de su padre Víctor 1Ianuel II.
... ,_l

•

Vis\a iomacla en el salón clel baile,

Hípico Alemán," y no podía '€1Sperar se menos, dada la simpatía de que goza la eolonia por sus altos méritos sociales.
Ilustramos estas lín,ms con unas impresiones
fotográficas tomadas á la hora precisa de la fiesta.

El "Club Hípico Alemán," tal vez el primero

en su género en la República, fué fundado el año
de 1880 por los dist.inguidos alemanes Ricardo
D:en:er, Rodolfo Hoecker, WinKelmann, A. d~
Chapea,uroge, y otros.
El obejeto de la sociedad es haeer progresar entre los mi~mbros todo lo que se refiere á los ejercicios de equitación, organizar exeursion€s á caballo á algunos puntos lejanos de la ciudad, formando para ellos cuadrillas de ginetes.

�uo

:N"ada más propio para formar un variado p~isaje, que las vista• panorámicas y las de los principales monumentos históricos que guarda en su
rnno la ciudad de ('u,ernavara. que es ahora centro de distracción die capitalistas del país y de
nume,rosos extranjeros que vienen atraídos por
las belkrtas ele nuestro ,:uelo.
Cuernavaca cuenta con su historia escrita en
piedra. en c1iverFidad de monolitoP, que comervan la fecha de ]a conquista por H Eirnán Cortés ;
con monumeutos religiosos que se remontan en
su fundación á la época el~ la misma conqni8ta;
con edificios que sinieron de alojami€'nto á dos
r"1-sonaies "t&gt;lehres en la historia nacional, como
el mismo Cortés y el Archiduque Maximiliano de Hapsburgo; con monum~:mtos r eligio-

t .

y

MODERNO

sos, como el que se yergue en la actual Plaza de
Cortés, antes El Calvario, consistente en un arco
de primera calidad m su com:rucción arquitectónica, elevado en la citada plazuela del Cal rn.rio en el año de 1538 y reconstruido en 1895. En
el cootro diea arco está. una imagen de la Guadalupana, en piedra, siempre llena de ofrendas flo~l!les que los fieles indígisnas deipositan diadamente á la que llaman su patrona. Al pie de la
escultura están depositadas las cenizas de un descendiente d1:d conquistador, hijo natural de: éste,
según afirman todos los d()('.Imentos históricos.
El arco de q1m hacemos mención, es lo p1 1inwro
que se· destaca á la vista de loe viajeros que penetran á la ,ciudad de Cuemav-ec1 por el lado
ll.orte de la población.

�EL MUND() ILUSTRADO

Domingo 2 de Septi001br de 1900

Domingo 2 de Septiemtre de 1900

EL MUNDO I LUSTRADO

Bemate en.la fachada del pabellón &amp;mericano,

LOS ESTADOS UNIDOS.
A.zd.cr,,res, tabacos 7 otros artlculos.

Muestras de productos.

decidido que concurrman al certamen, fué la o-posición del gobiern0
francés para qu e, se izara en el p-abellón del T rocadero la bandera de Cuba, por no ser aun una República, y
más que fodo por el temor de que España se diera por orendida; pero esta dificultad, que nunca tuvo las proporciones que le dieron ·los d:stintos servicios cablegr1:í.ficos, qmdó arreglada y
se logró al fin que sobr e, la fachada
del elegante edificio flameara la bandera de la estrella solita ria.
En cuanto á los temores de, que E~paña se diera por ofendida, r esultaron
tan infundados, que el Duque de 8exto invitó á los comisionados cuhanos
á la apertura del pabellón iespañol.
Que todos los mercados del mundo,
y como su eco y autorizado representante, el Jurado de la Exposición de
París, hayan decretado un triunfo
completo para los expositores cubanos,
no puede llamarnos la atención á los
, que conooemos las grandes riquezas
naturales de la "Perla de las Antillas," si no es por el hecho de haber
sacado sus preciosas muestras y sus
más ricos iedemplares, de entre las ruinas que hicieron los cañones americanos, de entre los campos cubiertos de
escombros y cadáveres y de entre las
cenizas de los valiosos ingenios que
devoró la tea incendiaria de los combatientes.

Cuba en la Exposición de París.
-&lt;::&gt;-~

El gobierno de Francia no creyó
prudente invitar á la Isla de Cuba á
tomar parte en el gran cer_tamen, . y
tal ycz por esta circunstancia s~ discutió mucho si deberían concurnr co?sus productos; p ero v&gt;emcida la opoa~ción el P residente de los Estdos Urudos 'dispuso, en 7 de Diciembre de
1899 ceder una parre deil. terreno de
que disponía en el Palacio del Trocadcro para que Cuba asistiera á la Exposición.
. .,
Se nombró u na com1s1on que desanolló gran actividad e.n la H abana, se
]levaron á París todos los productos
posibles y se erigió un pabelló_n estilo
'·Renacimiento," obra del artista cubano Don Armando Menocal.
El tabaco, e l azúcar, los vinos de
Cuba los mármolies de la Isla de P in os Ías colecciones de Historia Nalu ral 'de la Academia de la Habana, productos médicos y diversas industrias
nacientes en Cuba, hallaron gran acojida en los ju rados internacionales que
otor¡:raron un verdadero tr~unfo á la
mencionada Isla, al concederle cerca
de ·t rescientos pr,eimios, d€sde medallas
de oro hasta- menciones honoríficas.
Además de los pr oductos naturale!
y de las industrias dadas á con ocer, se
~,xhibi,eiron a:lgunas -Obras de arte. Entre éstas llam ó mucho la atención un
herm oso cuadro del nintor cubano
Sr. R ougmanac; se titula "La convaleciente," y mereció un segundo prem io.
E n todos los gastos, Cuba ennpleó la
suma de $25,000.
La mayor d ificultad con que los cu banos tropezaron, cuando ya estaba

Departamento de industrias.

Veintidós de los YeintitrE,s pabellon ~s de la ca'
.
lle de las Nac:ones, tienen una arqmtectura característica del país qu-E les ha hecho c?nstrui~.,
El duodécimo tercero es el de los Estactos Umdos cuyo estilo está inepiiac1o en el de los Panteo~es Romanos. La gran R epúbl:c1 vecina nuest r a ha perdido allí una hermosa ocasión ele de'
.
mostrar
al mundo Europeo, que posee una arquitectura nacional. SE1guramente qu,e no podía
2levar al borde del Sena un inmueble que tocara el cielo, un "sky-scrapcT" ele ~einticinco p~so~.
P ero · por qué no haber constrmclo, en el recmto
' ~ hi otorgó, alguno de ,esos " co ttages" de esas
que se
r esidencias de las "country-seats," de las emanasion es de arle fan nuevo y tan fresco que surgen
de distancia en distancia entre las villas Italian as y los castillos c,óticos, en los barrios r:cos de
Nue-rn York y ele Filadelfia, de• Saint~P aul, en los
campos circunvecinos sobre las playas de los
mares y sobre la ribe~a de los lagos 6, más aún,
por qué no haber repr?ducido e~ r educción al~ún
edificio, corno el Instituto Artistnco ele Chica-

go, la Biblioteca pública ó la
Bolsa de las maderas de construcción )linneapoJis, éhe: 1color
tradicional, sin máscara arquitectural que disimule el desti-no ele las di versas partes ele la
construcción? pero no, ,el arte
ele los Richardson, de los Burn-ham y de los Root, no ha parecido. bastante consagrado, bastante oficial, bastante pomposo,
baskmte triunfador, demasiado
impe,rial. Aque,l 1€S un arte de
elegancia, nueva utilitaria, austero y robusto á la vez, sin recargo de ornamentración. Se neo~ itaba una masa majestuosa sobre la cual se pudieran desplegar los dorados; era
pr€1Cisa una e,fera sobre la cual pudiera posar el
águila americana de las alas extendidas; era precisa una cúpula para soportar esta esfera y un
maciso cubo para soportar esta cúpula. Los arquitectos e'Ilcargados del pabellón de los Estados
Unidos tuvi eron misión de recomenzar sobre las
orillas del Sena, la obra de uno de sus anueicesores, que construyó el Capitolio de Washigton.
Y se dedicaron ,á ella concienzudamente.
Igualmente se pureide decir que todo el efcto está en el e.'Xterior. F ranqueado el umbral que decor an pobres pinturas alegóricas, se, encuentra el
visitiante en una sala de los pasos peTdidos, éfe
piso revestido de higiénico linoleo. Los balcones
qure rodean la sala á diferentes alturas, aseguran
la circulación á través de cada piso. Las salas sirven de oficinas, de salones, de fumadores, ele salas
de lectura para los comisariatos ele los difermtes Est ados de la Unión y de las diferentes secciones ame(['icanas de la Exposición.
La sala principal, que tiene por. principal ornamentación un grupo de caballos encabrÍ'tados, se
ilumina casi todas las noches para r ecepciones
mundanas. Los diamant€s de las ameTicanas, la
belleza de sus espaldas y el brillo radioso de su
tez, hacen entonces olvidar la def.ciencia un poco clé-scuiclacla del decorado.

eclipsar el domo americano?;. la m Edia luna no iba
á dominar al águila? E,l comisariato general de la
Exposición tuvo conocimiento del asnnto. Los
trabajos se suspendieron. El ingeniero encargado de la sección turca tuvo que corregir sus
planos, disminuir la altura cL los techos, etc.,
etc. Con todo, el pabellón turco no perdió nada,
y el anwr-:cano nada ganó.
Bajo el hermoso decorado arquitectural realizado por el ingeniero francés que. construyó el
referido pabellón tu 1ico, ¿ qué podía pont1r la
Turquía?
Tapices incomparables, armas, ju~udrn, tesoros
de las ::\lil y una Xeches . . . Las guías señalan, en
efecfo, la existencia de una exposición de productos de la manufactura ele Héréké y de un
museo de arte, industrial oriental. Y es incontestable que hay salones ocupados por estas colecciones. Pero no ha~, que esperar descuh, ,rles.
¿ Dónde. est'á la pu~rh 9 Por u,dos lados nJ l• 11·
sino letn,ros : 'Iea; ro Sirio, Concierto dei Bósforo, D&amp;nzas del A.•i11. Menor, Esgrima ,k sable,
Teatro Armenio, b Vida del Oriente, Panorama
de J erusalem.
Diti:t. escaleras e.nerior·es ó interiores, coll'luccn
á esta clase ele espedáculos. Ackmás, he aquí l0s
restaurants, las cantinas donde se gusta el r,1ki ó
los vinos orirutales, bazares en los que alguno que
otro objeto de valor real, se pierde en un desbordamiento de bar attijas : cobres, filigranas, bordados, rnderías, tapices de tonos crudos. Por todas partes reina el olor del papel Armenio. Por
todas partes las músicas monótonas acompañadas
de la eterna danza del vientre. Y po,i, todas partes el visitante es obsesionado por las invitaciones
-de los infatigables empresarios de las cantinas, de
los bazares y de los fuatrillos.
. . . . . . Y he allí toda la participación oficial
de Turquía en la Exposición.

TURQUÍA EN LA EXPOSICIÓN.

Cuba disputando un puesto entre
las naciones civilizadas para exhibir
sus rique:ms; Cuba t rab ajando sin
descanso por que eil P abellón de la
"Esbrella solitaria" ondeara en l os
campos de la Exposición , se h a mostrado, al alcanzar un t riunfo, digna
de ser n ación libre.
Pabellón de la Turquia.

El pabellón de la calle ele las Naciones, erizado
&lt;le r::ápubs y sobre :'l &lt; nal flct,i !a bandera 0t:-1¡¡ana, es ~;u pabelló 1 oficial bien extraordinaric-.
El '1rrp:iit,ci o wcargatl(} de él, construyó un edificio de color local impecable, de murallas bla¡icas ,e,stró.adas de cornisas en colores, salpicadas de
frisos y ele grabados en mosaico esmaltado, ele techos y pináculos recargados de dorados, con celosí-as cerradas por vidrios de todos los tonos. El
conjunto, de hermoso aspecto. Cuando este palacio empezaba á orearse, el arquitecto del monumento vecino, que ies el ele los Estados Unidos,
se inquietó seriamente. ¿No iba la cúpula turca á

Vn bazar en el primer piso del pabellón Otcmán.

�Domingo 2 de Septiembre de HlOO

EL :MUNDO ILUSTRADO

Pabellón de la horticultura

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lJ'na palmera en la avenida lfico:ás II.

ciones obtuvieron hermosos triunfos, die~ando,
siempre la palma para el conjunto de los horticultores fraueeses.
La horticultura forma el n-rupo VIII de, aquella exposición y no cuenta eon menos de seis
clases, cuya 11epartición nos parece oportuno dar
á conocer : la. clase 43 está consagrada al material
hortícola, la clase 44 á las plantas comestibles,
mientras que l a clasei 45 encierra, á la vez, los

EL MUNDO ILUSTRADO

Septiembre de 1900

Buenfos '7{ocfurnos.

-&lt;;:&gt;,.:JI~

Si la Francia es una de las prin cipales naciones
agrícolas_ del mundo, se puede decir sin pecar de
exagerac1ór,, que aquel país está á la cabeza de todas las nr.eiones reopecto á. la horticultura.
En efedo, la cultura de, las plantas, flo'les, árboles frutales y arbustos ornamen tales, 'EIS general
en Francia y llevada á un grado raramente al
canzado por otros países. Hay que confesar, ciertammte, que las disposiciones climatológicas de
aquel suelo en tran un poco en los resultados obt,enidos, y si Francia ha conseguido hacer vivir en
su territorio un número incalculable de veo-etaciones originarias de las cinco partes del mtndo
se debe á que posee tres climas, fresco en el :Xor~
te, t elJllplatlo en el centro y tórrido en el medio
día; y así se h an podido aclimatar progresivamente flores y arbustos que no soportarían transiciones. bruscas.
'
Era, pues, muy natural que se clteira un lar(l'o
0
espa?io ~ las e~p?siciones hort.ícolas francesas, y
graeias a la feliz 1cl_ea ~e empleiar estas exposiciones para ornar los rarclmes de la gran Exposición
de 1900, los horhcultores franceses pudieron
medirse con sus colegas extranjeros.
H~y que conv~nir rn que bajo muchos punto¡
de vista y en diversas esp€cialidades, otras na-

Domingo 2 de

V IBRACIÓN ETERNA.

J a rdines del gran Palacio.

árboles frutales y las frutas. La rlase 46 reune todos los arbustos de ornamentación, mientras
que las plantas de imernadero forman la clase,
74; en fin, la clase, 48 está reserrnda á las semillas y á los granos.
. Cu~,ndo se •fo.·a~ó en Francia ~e confiar la orga~
mzac1on de esta importante exposición, fué á :Mr.
Viger, antiguo :Ministro de Agricultura, presid€1ll_te de la Sociedad de Horticultura, á quien se
designó pa,ra presidir. Entve las exposiciones hortfoolas, algunas tienen necesidad ele estan
abrigadas, tal-es como las plantas de imernadero, plantas ei:xót~cas ó flores indígenas que han
sufndo un cultivo forzoso; era, pues, absolutamente necesario proYeerse de palacios de vidrio
capaces de Etncerrar todos los concursos ele la Exposición ele 1900.
, Estos invernaderos fueron elevados á los bordes del Sena, en Cours-la-Reine) es decir, en la
calle de París, pues es así como se designa la parte
de Cours-la-Reine· que está encerrada en la Exposición; dan el frente á la puerta central de la
calle de las Naciones, y ocupan un espacio do
cerca de trescientos metros de• longitud.
Los inver11aderos están divididos en dos grupos ó cuerpos de construcción . separados por un
l argo e,spacio ele 70 metros ele largo.
Cada u no de estt&gt;s dos grupos se compone de
una gran nave vitrada fla1;1queada de bas-cotés
que for man siete departammtos, los que t e,rminan por ''bow-winclows,'; que á su vez forman
por fuera una serie ele cooueitas salidas qur,
rompm la monotonía ordinaria de las construcciones vitradas; cada tramo ti-ene 8 metros dr.
la:rgo, mientras que, la gran nave mide 62 metroé
de largo sobre 33 d,e, ancho.
Un cuerpo vitrado así mismo, de 10 metros de
largo, liga la gran na.ve á una más pequeña que
termina cada gran nave del costado opuesto á
la plaza central y le sirve, por decirlo así, de vestíbulo. Este pequeño invernadero mide· 24 sobre
19 metros.

Estos imernaderos están destinados á conten er concursos temporal,es de cinco días de duración y consagrados, ya á las plantas de invernadero, ya. á las flores anuales de la estación.
En los bas-cotés están alojados los concursos

·~,. ..
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III

Detente y calla Magclalena; calla ; mira que ya
no la veo, mira que se va, que s,e p ierde de,sv~neneciéndose en lontananza esa mujer que canta á mi
oído la canción más triste. ¿ Sabfs quién es esa
mujer, 1' agdalen:i; E s rl Ai·t~, el Arte que vir.ne
á modular junto á mí la vibración eterna, la vibración que no puede• olvidar se ni aún en la tumba misma cuando se ha oído una vez; porque está
en la materia, y la materia no es la nada, la materia es inmortal y en cada átomo que deil. sepulcro se escapa para fecundar organismos _IllteYos,
vibra el canto que escucho á cada instante y que
quiero quei el mundo escuche también. ¿ ~o lo has
oído tú, Magdalena? ¿ Ro lo has oído, trislle y vago sonar con esa cadencia extraña, que tienen los
latidos del corazón cuando nos presagian algtma
desventura?
Y Lorenzo, con la pupila clavada en los cristales de su ventana, al través de los cuales se vE:b
el horizonte nebuloso y triste, con el violín en
una mano y la otra hundida en su larga y rev1lt''.ta cabellera negra, parecía seguir ansioso con la
mira.da, algo que se iba perdiendo allá lejos, muy
lejos, entre las nubes que, se amontonaban lentamen te sobre las cumbres de los obscuros montes.
Lorenzo buscaba la nota que en sí condensa los
gemidos todos y todas las plegarias y maldiciones
que ha.ce brotar la desesperación á los labios.

Una noche se presentó Lorenzo en la alcoba deMagdalena.
En los ojos del mancebo brillaba un fuego extrañ o, los amoratados círculos de que e•staban r od,ea.dos, daban vigo•r sombrío al pálido color de sus
mejillas, y sus cabellos negros caían en desoriienaclos rizos sobre el marfil amarillento ele· su
frente.
:Magdalena se incorporó en el lecho. El la detuvo extendiie.n.clo la mano, y permaneció inmóvil,
en actitud del que escucha.
- ¿No la oyes, :Oiagdalena? . . . . ¡Ay! mi violín es inipotente para imit ar esa queja. La voz humana, sólo la voz podría ... . Y L orenzo enmudeció. Después continuó así:
-Magdalena mía, voy á procurar r eproducir
ese canto; t.ü lo escucharás atenta, muy atenta;
y cuando el espíritu del Arte que· flota en torno
nuestro se apodere de t u espíritu, tú cantarás y
yo te seguiré y en&lt;Jontrars:!lllos al cabo la ndfü.
eternamen te triste, que sólo para el alma vibra y
que el alma tan sólo ha podido oír hasta h oy.
Y el violín sonó, r emedando primero un murmullo como de abejas, débil zumbido que creció
y creció h asta estallar en e:\.-plosión de notas y
amenguó después y fué una cadencia nomás, tri~te, monótona, dolorida; plegaria de mujer que sube al cielo ; y se oyó después algo que parecía
chocar d('J copas mezclado á carcajear sarcástico y
burlón, como ele orgía.
Magdalena se había levantado; sus pies desnudos, blancos, resaltaban sobre el obscuro pavimen1lo de la estancia; sus brazos se cruzaban sobrn su
seno palpitante, y su mirada parecía per derse en
el espacio.
De improviso, su voz duloo y gemidora se mezcló al sonido del violín de L or enzo, no menos dulce y gemidQil' en aquel instante.
Y el t imbre de la voz y las ondulaciones de la
cuerda herida por el arco, formaron una sola cadencia, tan llena de melancolía y desesperación,
como metlancólico y sin esperanza es el adiós que
damos, niños, aún, á las primeras ilusiones que
emprenden el eterno viaje.
L a nota aquella fué haciéndose más y más aguda, y cuando casi er a un grito, cl,e, esos que en el
fondo del alma nacen y que en el fondo del alma
mueren sin llegar á escapar nunca ele lo que fué
su cuna y su sepulcro; Lorenzo sin dejar
el arco murmuró á media voz, con acento ronco
y trémulo:
- ¡ Al fin ! ¡ Esta, esta es la nota!. . . Se oyó el
crugido seco de aJgo que se rompía, y la cuerda
del violín que e·n aquel momento vibraba, estalló
enroscándose como una serpiente, y :U agdalena,
pálida y rígida, se desplomó por tierra.
Loren zo quedó inmóvil, mudo, con la estupidez
a~/ónita dret la desesperación r etratada en el semblante.
Después se arrodilló junto á )Iagdalena, la sostuvo en sus brazos, la volvió al lecho, y besando
sus pies desnu dos, fríos como el alabastro, rompió
en desconsoladQII' y tristísimo llanto.

II
Magdalena y L or enzo, se encontrar on una noche de invierno lluviosa y destemplada. El tocaba el violin por un mendrugo ele pan y por un
mendn1go de pan ella cantaba.

Chalet rústico.

de flores -en a:rbusoos pequeños, mientras que las
pequeñas naves que les sirven de vestíbulos encierran las -e1Xposiciones de árboles frutales forzados, cargados de sus frutos, con frecuencia madurados á "contra-estación."
Los invernaderos de la sección fran cesa abrigar_án sucesivamente durante la Exposició~ doce
senes de concursos, el séptimo de los cuales se
abrió el dí.a 8 del presente mes.
.. ,
La parte de imernadeiros situados del costado
del Palacio del Congreso, está, por el contrario·:
r eservada á las exposiciones, ya sean permanentes
ya ~emporales, de las naciones e~tranjeras.
Si se pasa_ á las expos_iciones en pleno aire, no
son horas, smo días lo que sería preciso consagrar á dicha visita: por todas partes donde se•
encueni,ra libre algún espacio y fuera de las vías
de comunicación, prados y camellon es ofrecen al
público fodas las rarezas y t odas h.tS maravillar,
de la horticultura.
Desde, _q~te ha franqueado la puerta monumental, el v1S1tante se encuentra enmedio de un
j a:rdín ~ceilicioso, en. el cual cacla planta ó arbusto ha sido proporcionado por un expositor.

EL MONUMENTO DE CUAUBTEMOC
EN LA CA LZADA DE L A REFORMA.

En el Puente "Alejandro."

I

Habiendo recibido numerosas felicitaciones por
el g~abado del "monumento de Cuauhtemoc" que
publicamos en nuestro número anterior nos es
g!ato hace:r saber á nuestros lectores que'la mencionada ilus&amp;iwión la tomamos d; la hermosa.
obra monum~ntal, "México, su evolución social,"
que están editando los Sr.es. J. Ballescá Sucs.

Desde aquella noch0 no volvieron á separarse
nunca.
Así llega,ron á la j1:tventud; él adquiri ó la hermosura del genio, sombría como el suyo; ella la
belleza de la abnegación, como la suya, melancólica y severa.
Magdalena era el único ser qu e cuidaba del
pobre loco, que así llamaban á Lorenzo todos. :J,o
co!. .. sí; ¿ no es en la tierra todo lo inexplicabl e,
una loeura?
_
¡ Pob res almas las de Lorenzo y Magdalena, ña"cidas para cruzar solitar ias, cogidas ele la mano
por el mundo! ¡Pobr€lS corazones que por el arte
se amaion y poT el arte se unier on y que en el ~rte
buscaban afanosos la realización de esperanzas imposibles y de quiméricos ensueños!

IV
Cuando Magdalena despertó de aquel sueño sombrío como el de la muerte, no pudo reconoe€1r á
Lorenzo que con voz cariñosa la llamaba.
Magdalena permanecía en silencio muchas horas; de improviso modulaba bajo, muy bajo, una
canci6JJ. monótona y extraña y la interrupía y á
mnpezarla tornaba., has/fu. que al fin, moviendo la
gentil cabeza de un lado á otro, como el que no
consigue encont rar lo que afanoso busca, volvía á
caer de nuevo en su aterrador mutismo.
¡ Magdalena estaba loca!

V
Vinieron días muy tristes, días sin sol, d&lt;J esos

en que el mundo parece una tumba, y las pardas
y revueltas nubes que amontona e•l vienito en el
espacio, semejan el puñado de tierra que alguna
mano invisible arroja sobre el CillE' yace en el fondo
de aquella fosa, en señal de adiós eter:rrc.
L os tiestos que adornaron la humiltle vientana
da }fagdalena, estaban rotos y sin tlores. El canario que el día de su sanfo 1-e, r egaló Lorenzo, y
que con sus alegres trinos la desper taba cuando
lucía apenas la aur ora en el Orimte, había muerto
ele hambre y frío una de aquellas nebulosas mañanas.
También una mañana murió )Iagdalena, y era
la mañana m'ás nublada, más fría, más triste de
todas las mañanas ele aquel inYiE1rno.
Aquella yez )Iagdalena había cantado y ni u na
sola vez interrumpió su canto.
¡ Qué can1t(ar el ele, 11Iagdalena tan lleno de melancólica ternura!
-1Iagclalena, amacla mía,-dijo L orenzo ahogan do sus sollozos- ¿ por qué cantas así?
Ella clavó en él sus ojos grandes y negros en los
que al fin brillaba un rayo ele r azón.
- Calla-murmmó sonriendo-calla; es la nota
etername1nte triste la que voy á modular, L orenzo
mío, es que me alejo y no quiero que olvides n unca mi ú ltimo adiós!. . . . . Y siguió can tando, y
fué su voz cada vez más débi l, hasta que se extinguió en eil mundo con su vida y se perdió en el
cielo con su espíri·tlu !

VI
El cuerpo de )Iagdalena reposó en el rincón más
solitario y humil de del cementerio del lugar.
Cuando el reloj del viejo campanario anune,.ó
la media noche, los que cerca del camposanto viví~n, creye1r?n oír confundiéndose á los largos gemidos del viento que azotaba las ramas de los cipreses, el sonido de un violín.
Interminable y amarga y gemidora fué aquella
sonata . ....
El sepulturero encontró al siguiente día las huellas de un cuerpo humano impresas en la húmeda
y . re~ovicla t ien;a de la tumba de Magdalena, y
disemmaclos aqm y allá en torno de él, los fragmen~os de un violín ennegrecidos por el barro.
Nmguno desde e!Iltonces volvió á ver á Lorenzo.

José }'eór¡ del Va/11:'.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Se)?tiembre de 1900

ILUSTRADO
AÑO Vll--TOMO ll"'.-NÚM. 11

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 9 ·DE 1900.

lhreolo r: Lio, BA.l'.A.EL BEYES SPtllrDOLA..

8UB8CRIPCI01' ~StU.L 1'0Billli, 11.60
IJ)BI( IDBK 11N L.1. C.il'IT.U., Sl.26

Gerente: .A.llrTOlll'J:O t 11'1'.l.8

EL ASESINATO DEL REY HUMBERTO 1
Según apuntes de testigos presenciales, proporcionados á la prensa europea.

EL AMOR LLAMANDO

A L~ PUERTA. ·

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 10, Septiembre 2</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Se)?tiembre de 1900

ILUSTRADO
AÑO Vll--TOMO ll"'.-NÚM. 11

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 9 ·DE 1900.

lhreolo r: Lio, BA.l'.A.EL BEYES SPtllrDOLA..

8UB8CRIPCI01' ~StU.L 1'0Billli, 11.60
IJ)BI( IDBK 11N L.1. C.il'IT.U., Sl.26

Gerente: .A.llrTOlll'J:O t 11'1'.l.8

EL ASESINATO DEL REY HUMBERTO 1
Según apuntes de testigos presenciales, proporcionados á la prensa europea.

EL AMOR LLAMANDO

A L~ PUERTA. ·

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 . de. Septiembre de 1900.

Jlm!fcus JI Belesfino.
Prosternado en el dintel de su gruta salvaje; el
c:rmitaño 1 :elestino pasó r{·zandc, l::t víspera de
Pascua, esa noche angélica, en la cual á los demonios furibundos ee les precipita en el abismo. Y
mientras que las sombras cubrían la tierra, en la
hora en que el ángel exterminador se cernía sobre el Egipto, Celestino se estremeció presa de
inquietudes y angustias. Oía á lo lejos, en el bosque, los maullidos de los gatos salvajes y la voz
aflsutada de los sapos; hundido en las tinieblas
impuras dudaba de que el glorioso misterio pudiera realiza.ne. Pero cuando vió apuntar el día,
el júbilo entró en su corazón con el alba ; conoció
que el Cristo había resucita&lt;~o y exclamó:
-¡Jesús ha salido de la tumba ! ¡ El amor ha
vencido á la muerte! ¡Aleluya ! ¡ Se levanta espl1ndoroso al pie de la colina! ¡Aleluya! L a creacion se rehace y se restaura. La sombra y el mal
se han disipado: la gracia y la luz se espareen por
el mundo. ¡ Aleluya!
Una alondra, que ,e de,pertaba en los irtgales, le respondió cantando :
-Ha resucitado. He soñado c,n 11iclos llc11os
de huevos blancos, j'.lspea&lt;los con motas obscuras.
j Aleluya! Ha resu&lt;'itado.
Y el ermitaño Celestino salió de su gruta para
dirigirse á la capilla vecina á solemnizar el santo
día de Pascua.
Al atrave~ar €1 bosque vió. enmedio ele una plazoleta sin árboles, una. hermosa haya, cuyos brotes hinchados, dejaban escapa r hojillas de un
verde brillante; guirnaldas &lt;1c hie&lt;lr-a y cintas de
lana se veían colgarnlo &lt;le lai; ~uw.s y descendían
basta el Ruelo: tahlillaq votivas fijQ.rlu.s en el nudo-

so tronoo hablaban de juvenillld y de amor, y en
las ramas los Eros de areilla se balanceaban con
sus alas abiertas y sus flotantes t únicas. A su vista
el ermitaño Celestino _frunció sus blancas cejas:
"Es el árbol de las hadas-dijo-y las muchachas del país lo han colmado de ofrendas siguiendo las antiguas costumbres. Paso mi vida en lucha contra las hadas; nadie puede :figurarse los
quebraderos de eabeza que me dan. No es que se
me rebelen abiertamente. Todos los años, durante la cosecha, conjuro el árbol, según mandan los
ritos y canto el Evangelio éLe San Juan.
"Es lo único que se puede hacer; el agua bendita y el Evangelio de San Juan las ponen en
fuga y no se oye hablar de- esas criaturas en todo
el invierno; pero cuando llega la primavera vuelven otra vez y hay que comenzar el exorcismo de
nuevo.
"¡ Son sutiles! Un zarzal basta para esconder

á todo un enjambre. Se burlan de mí, pasan por
delante de mis narices y se r íen en mis barbas.
Cuando yo t-enía Yeinte años, la, veía en los claros de los bosques, á la luz de la luna, danzando
en círculos y con la cabeza adornada de flores.

Gran Dios, rns que h:c·steis el cielo y el ror-ío,
sed alabado en \'Uestras obras. ¿Pero por qué habéis hecho árboles paganos y fuente-s de hadas?
¿ Por qué habéis puesto bajo el a milano la mandrágora que canta? EB11s cosas naturales inducen
á la juventud al pecado y producen muchas fatigas á los anacoretas que, como _yo, han tomado la
tarea de santificar á las criaturas. ¡ Y en :fin, si
el Evangelio de San Juan bastara para echar los
demonios! Pero no basta y, la verdad, no sé qué
hacer."
Y como el buen ermitafio se alejara suspirando, el árbol, que· era una hada, le dijo con un
fresco rumorcillo :
-¡ Celestino, Celestino, mira mis brotes henchidos de vida! ¡ Aleluya! ¡ Aleluya!
Celestino penetró en e-1 bosque, sin vol,er la
cabeza. Avanzaba penosamente por una senda estrecha, separando las zarzas que desgarraban su
túnica, cuando de pronto se le atravesó en el camino un mozalvete que venia brincando por entre las malezas. I ba cubierto con una salea, era
más bien un fauno que otra cosa, su mirada era
penetrante, su nariz roma y cara risueña. Los c:ibellos ensortijados escondían los dos cuernecillos
de su frente puntiaguda; sus labios descubriah
dientes blancos y a:filados; su barba rubia se abría
en dos puntas. Vello de- oro brillaba en su pecho. Era ágil y esbelto ; sus pezuñas no se veían
entre la hierba.
Celestino, que poseía todos los conocimientos
que da la meditación, sospechó alguna cosa, y en
seguida levantó la mano para hacer la señal ele
la cruz. Pero el fauno, cogiéndole del brazo, le
impidió acabar el poderoso signo :
-Buen ermitaño-le dijo-no me conjures
No sería caritativo; hoy es para tí, como -para mí
un día de :fiesta. Si quieres caminaremos juntos y
verás como yo no soy malo.
Ce-lestñ.no por fortuna, est-aba versado en las
ciencias sagradas. Recordó que San Jerónimo
había tenido por compañeros de viaje en el desierto sátiros y centa.uro.;, á los cuales había
hecho confesar la verdad. ·
Le d ijo al fauno:
-Oye, Fauno, conozco un himno de Dios. Dí
conmigo: El ha resucitado.
-El ha resucitado-respondió el fauno.- Ya
ves que estoy alee-re.
El sendero se alargaba, los clos e-aminaban
juntos. El ermitaño pensativo se decía:
-No, éste no es un demonio, porque ha confe-

sado la verdad. He hecho bien en no conjurarlo.
El ejemplo del gran San Jerónimo no ha sido
pe·rdido para mí.
Y volviéndose hacia su compañero, le preguntó :
- ; Cuál es tR1 nombre?
-Me llamo .Amycus-respondió
el fauno.-Vivo en este bosque en
donde he nacido. Me be acercado
á tí porque pareces bondadoso, con
tu larga barba blanca. Yo cree,
que los ermitaños son faunos envejecidos. Cuando sea viejo me pareceré á tí.
-¡ Ha resucitado!-dijo el ermitaño.
- ¡Ha resucitado!-dijo Amy-cus.
Y charlando de este modo, su-bieron á la colina en donde se veía
una capilla consagrada al verdadero Dios'. Era pequeña y toscamente formada. Celestino la edi:ficó
con sus mismas manos aprovechando los restos
de un templo de Venus. En el interior veíase
el altar informe y desnudo.
-J:'rosternémonos¡-&lt;l1jo el er mitaño,-y cantemos ¡ alE•luya ! porque ha re~ucitado. Y tú, pobre criatura, quédate de rodillas mientras yo celebro el sacri:ficio.
Pero el fauno, acer cándose al ermitaño, le acar:c:ó la barba y le dijo:
-:--~n_m anciano, eres más sabio que yo, y Yes
lo mv1s1ble. Pero yo conozco mejor que tú los bosques y las fuent1es. Traeré al dios, folla.je y flores_
Sé de florestas en donde el berro ontreabrc sus
corimbos de color lila, y prados en dDnde florecen
los fresales en amarillos racimos. .Adivino porsu ligero perfumE- el muérdago del manzano silvestre. Una nieve ele flores corona las espinas de
las zarzas. E spéram e, anciano.
En tres b rincos, ,altando como una cabra, entró en el bosque-. y c1rnndo vol\'ió, Celestino pnclo
creer que arnJa ba un zarzal, porq ue Amycus desapare?ía bajo las h"lces perfumadas. Suspendió
las gmrnal&lt;las de flores en el alta.r l"Ó.3tlco, io cubrió de- violetas, y dijo gravemente:
-Estas flores son para el dios que las hizo nacer.
Y mientlras que Celestino celebraba el sacrificio de la misa, el fauno, inclinando su cornucla
frente, adoraba al sol y d€cía:
-¡ La tierra es un gran huevo que fecundas tú,
Sol, Sol sagrado!
Des&lt;le entonces Celestino y Amycus vivieron
en compañía. El ermitaño jamás pudo conocercomo por los cuidados ele Amycus, la ea.pilla del
rerdaclero Dio3 solía estar adornada con o-uirnaldas, y más florida que el árbol de, las h~das, el
santo sacerdote decía: El fauno es un himno ele
Dios.
Por esto le concedió el santo bautismo.
En la colina en donde Celestino había construído la tosca. ca-pilla. que A mycus adornaba. con
flores ele las montañas, de los bosques y de las
aguas, se eleva hoy
una; iglesia, cuya
nave se constru-yó en el siglo XI,
y cuyo pórtico fué
reedificado
por
Enrique II, en el
estilo del Renacimiento. Es un lugar de peregrinación en donde los
:fieles veneran 1-a
memoria bienl1echora ele San Celestino.

.111/afo/e France.

Domingo 9 de Septiembre de

rnoo.

EL ~1U~DO [LUSTRADO

espingardas incrusta.das; armaduras cinceladas;
dagas de Toledo; espadines, mandobles; fusiles
Remington, Mailsser y Lebel. Un niño puede
llegar desnudo y salir unifor¡nado como un, húsar
de
Federico ó armado de punta en blanco como
J Ltgar es aprender á vivir. En la infancia, las
un
Cruza.do de Corazón de León. La artillería
~ctiridades nacientes y los órganos apenas bos·quejados, necesita.u ejercicio y movimiento para ofrece modelos ele tiro lento como de tiro rápido;
de,envo!Yerse, perfeccionarse y robustecerse. D e morteros y ametralladoras; culebrina,s cinceladas
ahí e,a actividad infatigable del niño. Va y vie- cimo las de W agran ó Krupss p ulimentadas como
ne. eorre y salta, habla y grita, discurre é in- las de Sedán.
En la subclase de la marina figuran ventajosa\"f'nta, rie y llora, porque huesos, músculos, articul·aciones, pulmones, laringe, cerebro y cora- mente las carabelas ele la gran armada como lo;:
zón necesitan pasto, ali.mento, acti\·i&lt;lacl y vida. acorazados de Cavité. No menos notables son
La inacción es, para los órganos, atrofia; para las los torpederos y eontratorpecleros, los cruceros, los
monitores v los guardacostas. Nada falta al niño
funciones, extinción y muerte.
¡,ara
aprender á exterminar á sus semejantes.
:-;¡ el niño no fuera travieso, no aprendería á
El
juguete gimnástico y esportivo.-Ba rrai&lt;,
~en·ir;:e ele sus miembros; si no fuera curioso y
trapecios,
trampolines, anillos, croquets, raque-preguntón, sería estúpido; si no se encendiera
tas,
"implementos
de basse ball'' y de "foot hall''
-en ira, como un energúmeno, si no viera como
una becante, si no llorara como una 1Iagdalena, y todo cuanto la infancia pueda apetecer para robustecerse ó cle$quebrajarse.
&lt;-are-cería. de sentimi,ento y de voluntad.
El juguete mecánico.-Este es l~gión; motorn instinto en apariencia ir racional y ciego,
res, calderati, molinos, sien.as, ascensores, bom-pero en realidad sabio y previsor lo empuja á sabas; . . . . . toda la Iira. Las eEcuelas politéani-1,erlo todo, á manejarlo todo, á experimen tado
cas
pueden surtir aquí sus mu,seos ele demostra-todo. á hacerlo todo. Cuando no lucha como un
ción .
guerrero, cabriolea como un clown y cuando no
El juguete eléctrico (subsección. del anterior).
(füerta como un pedagogo, mima y r~presenta coAquí todo chispea, brilla, luce y flamea. Hay
mo un actor.
En esta múltiple é insaciable acticidacl, so botellas ele Ley&lt;len, tubos de Geissler, rayos X;
mantiene y conserva cada sexo en su puestn y lámparas incandescentes como cabezas de alfiler;
carretes de Kumpkorf que ca.ben en la pieadura
·con todas sus prerrogativas. El mocoso es siempre obrero ó soldado, 1-a niña es siempre mar1re de uua muela. La Hada, como la reina Mab, se
pasea en una cáscara de avellana tirada por dos 6 ama de casa. El, fusil al hombro ó sable en ma- moscas.
no, sale al frente de las mayores aventuras· esMagia y Prestidigit-ación.-El niño puede con-cala muros, riñe con otro, caza insectos raros 'cava
vertirse
en mago ó en taumat urgo á vil precio.
6 ara la tierra, manda é impone la. le~·- Ella 'guar~a la casa, hace la comida, lava la ropa, arrulla Mesas con escotillón, cubiletes, cajas ele doble
fondo . . . . . . Ha_v para poner én r idíqulo al cona los rorros ó regaña á las muñecas. T an intere·smtc y simpático resulta él blandiendo su sable de de Castigliane.
P ero nada comparable á la. sección femenina.
c·omo ~lla esgrimiendo su eoeob-a y se "antojan·,
Tal
parece que á la mujer, condenada. á sufrir
l os guisos extraños que condimenta eu sus cacuanclo grande, se le ha querido preparar un paferolas y "cazuelitas."
raí8o cuando niña. Dan ganas de vestir enaguas
Esta actividad, diferenciada seo-ún los sexos
1
-es total y completa según la vida · él recorre tod~ para arrullar á esos rorros, para , estir y desnudar
á
e,as
muñecas;
para
asear
y
barrer
esas ea~a órbita; ella abarca toda su e~fera. El mno,
sitas.
Se
apetece
coser
en
esas
máquinas,
guisar
Jugando, es todo el hombre · la. niña toda la mu.
'
'
en esas baterías de cocina, servir la comidita eP,
.Jer.
Es-3; ~ctividad parodiada y :fingida, pero efecti- eEas vajillas. La moda tiene un lugar preferenva :r util, supone todo un material, un instrumen- te. Ha_y cajas con moldes, :figurines, retazos de
t'.11 complicado y múltiple; instrumentos, utensi-- telas y de encajes para confecciones y atavíos, y
11~~ Y apar~tos, como rezan los t ratados ele quí- debe ser delicioso hilv-anar un ropón ó "gavear"
mica, y todo ese material, cuando el niño no lo una enagua para esas deliciosas muñecas gue anclan, hablan, saludan, cantan, y parecen personas·
ti ene, lo improvisa y lo inventa.
de vercla1::1.
rna niña, en "Los Miserables" ele Yíctor Hu¡ Felices los niños de hoy para. quienes la indus_go. ,·iste de muñeca á un sol&lt;l'adito de plomo; otra
tria
ha creado todo un mundo!
-en "!l3" improvisa un carro con un tablón v " haL o que ele todas veras les deseo, es que gocen
bilita'' de caballo á su hermanito. Un palo es
fusil; un carrizo, caballo; con frijoles raspados ' tanto y aprendan tanto con s us maravillosos jus9bre medios frijoles aplanados, se improvisan guetes, como gozábamos y aprendíamos nosotros
r egimientos y se organizan legiones. Una cuer- con nuestros caballos de carrizo y nuestros mu1:l-a es un hallazgo :v sufre en manos del niño todo fiecos ele trapo.
_género de transformaciones; un r etazo de percal
e, un tesor o y se acomoda á todos los usos. "C"na
,silla frente á otra es una casa; se cabalga soLre
Pdris, Agosto de 1900.
un mueble como sobre un camello; con p-opotes y
&lt;Cern se construyén edi:ficios, con papel y tijeras
-se crea toda una fauna y una flora. En un momento dado, cuanto estaba sobre los anaqueles
"f:e e_n cuentra bajo los canapés; detrás de cada
•cortma hay un hacinamiento; lo~ niños, á la in'Versa de Dios, del orden hacen el caos.
¡ Oh l egión ele enfermizos inspirados!
Estas improvisaciones y estas adaptaciones, re- Oh fatigada juventud que sueñas
1,rcsen tan la barbarie. La, K!ivilización. ele ese con sere..:; intangibles,
imtinto, ha h echo una industria; de es-a necsiclacl, con frág'.Je~ quimeras
un comercio. Hoy el niño no necesita fabricar, y que te gozas en hundir la frell!!Je
jmprovisar, adaptar; ya no le es necesario decre- &gt;Elll una oncl-a ele ficticias penas!
tar que un popote es_ S11eta, que un guiñapo es un Estás de pié sobre la vida, .Y cantas
ata\'io. Hay talleres monumentales que sumi-- incliferrnte á rns pujantes bre~as
n iRtran productos exquisitos, maravillosos, sabios. cual si ignorases que en su vientre existen
para recreo de la niñez, y esa industria tiene su espasmos ck1 mi,eria-s,
Ju!("ar preferente y visible en la Exposición Uni- ,1:cudimientos de dolor que entrafian
nr.-al.
t odo un in memo diapasón ele fuerzas
8i la Exposición es una síntesis ele la vida, las que en tus ensu eños d•,1Spertar podrían
·galetí-as del juguete son un extracto ele la Exposi- un manantial ele in•pir¡,ciones nuevas.
ción. En aquella ha.y todo y mucho más y en esEl verso frágil de diluidos toques
ta también. Bfosquese en la una. algo, por raro
y extravagante que parezca, v de seguro se encon- ~- ci macirig-al que se des~ra~a en quejas
trará en la otra. Aquello es una Bahel que re- e@ íkraciones de gasb&lt;los brillos,
·si~te á toda. enumeración y á tola descripción. In- desprendimientos de sutil esencia
qua nuestra vida. -€1ll. su labor rechaza
icn témoslas sin embargo. Ha.y:,
El juguete militar : Yataganes damasquinados; y nuestro siglo en su altivez condena.

EL PARAISO DE LOS NIÑOS.

EN MARCHA

¡ Oh soñadora juventud! si aspiras

á que tus cantos perdurables sean
T si pretendes que tu acción percuta

en los estruendos ele la actual refriega,
pulsa la Yida; analiza el campo
ele la pasmosa actiYidad moderna;
sigue el procew ele sus altas leyes,
~- el engranaje ele tus nervios tiempla
ante el ealor de la eurenclitla llama
con que cl,¡_,,truye ~· c1ea.
Bmca. las fuente, donde hulle el germen
de 1,odas ~u~ ,irtun.e;: r m i~eria~.
tanto en las nieyes de.sus altas cimas
como en lo$ nublos de :,u;-. honda~ &lt;.;uencas.

Y en esas fuente!' donde el bien florece
clond·c el odio StB fermentos crea,
podrás hallar ¡ oh ju ven1t ·,1tl clarada!
un manantial de inspiración sup1'erna.
P uha la rida. En rn &lt;.!onvulso imno
~iempre agitado por contra11ias fuerzas
har resonancias de dolor; rugidos
ele cólera.- siniestras;
clamor ele idea.les
que en encontrados remolinos bregan
y sord-as luchas
que el derecho y la opresión íorcej:;o.
Y

en

¿ Qué campo más florido?
¿y qué mejor palestra
para alcanzar la flo ración del lnuro
que en tus conquistas, juventud, esperas?
¿ Qué triunfos más brillantes?
¿ Qué más glorio;:o de,pertar ele ideas
que los que el numen logra
escud riñando las oculta., brec!rns,
sintiendo los la,ticlo3
con que la vída á nuestra faz ostenta
sus al tos heroísmos,
rns épicas grancl·rnas
\" las atrofia,: en que el mn l incuba
la secreción de sus impuras lepras?
Hoy que por cada rebel:ón se yergue
un grito de protesta
.
y quE• la yida en su ansie¡lacl de ideales
camina en pos de sensacionce nu~va.s;
hoy que en su afán ele pen~trar lo arcano
la. human idad no deja
de formular inextricables leyes
.,· ele ascender- por e::c-abrosas ~enclas;
ho_v que á la luz de lo.,; pri ncipios nuevas
el dogma antiguo de su asiento rueda,
~- que en sus dµdas la razón presiente
el resplandor de la Verdad eterna;
ho)· que en su bélica nctitucL el hombre
con los prodigios de sus triunfos sueña,
debes trocar t u quejumbrosa lira
por el laud de r esonan,tes cuerdas
y hacer del verso la broncínea trompa
que. a.l modular su alerta,
,,5-talle ante la fAz de los tiranm,,
fulgur~ ante el dolor y las mioeries
como folgura con bermeja chi~pa
el ra_vo en la. tormenta.
j Oh juYentud de soñadoras frentes!
¡ Oh fatig-acla juventud que lm,!!;as
al resplandor de tus ensueños -vagos
con el capuz de tus :ficticias penas!
Si al arte pides que la edad te juzgue
como factor de, su mi¡:ión. excel,a,
fo rja la rima de acerado, brillos,
labra la ·E-strofa de annacluras recias
que no ,e exb1gue. que ilumina siempre
con esplendente r adiación de hoguera
~obre el o}eaie de la;: g-rancle¡, luchas
con que fa Yicla en nuestr-a eélad ~P. encr oopa.
Si en tus ensueños nor el triunfo lidi13s
j Oh fatigada juventud! recuerda
que el ,erso frá!dl de diluiclo" toaue~
y el madrigal que se desgrana en que¡as
~on florn ciones de gastados brillos,
desprendimiento de sutil esencia
que nuestra. vida. ('In su labor ,nechaza
y nuestro siglo en su altivez condena.

Agosto ele 1900.

]Jenifo Fenfa11es.

1 ' '

'

'

�Domingo 9 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

nosotros, aquel accidentado y poético país, d_ou~e.se()'ún la tradición, el Rey Pelayo -con valor rndomito y patriotismo sin límites, logró, protegido.
por la venerada Virgen de ~ovadonga, ~izar
hazañas que significaron la libertad &lt;le Espana y
la ba.ae de su engrandecimiento.
.
El panorama que reproducimos dá una -idea,.
a.u nque rnga, del pintoresco suelo de . Asturias,
que á su belleza natural reune el atractivo ele las
originales costumbres de sus habitantes y_ las
ristas del templo son umi, prueba de la mumfic-t'nca española, pues la construcción, muy difícil
por los accidentes del terreno elegido, resultó.
muy costosa, no obstante lo cual el templo, como puede Yer5e en nuestro grabado, es una Yerdadera obra de arte.
En el altar mayor se venera la imágen de la,
Yirgen de Covadonga, que de la misma manera.
que la ·virgen de Guadalupe entre los mex1ca110~,es el "trait d'unión" entre el patriotismo e~pa1101 y sus creencias religiosas; su símbolo de libertad y su símb~lo de fe cristiana.
Y acerca de esto hay un detalle curioso que un•
reputado e,critor ha hecho notar: los pueblos deorigen español tienen una gran devoción por 13l
madre de Jesús y la veneran en múltiples advocationes; pero hay siempre una de ellas, íntima-meute ligada con la idea de patriotismo y cuya
imagen se ha visto translada&lt;la á las bandera",sin-iendo de guía y de enseña en los campos ele•
batalla.

.a.a;urias.--La Gruta de Cova4onga

Domingo 9 de Septiembre de 1!l00.

ESPECTÁCULOS EXÓTICOS
EN LA

EXPOSIOION DE PARIS •

Grandioso aspecto tiene el Pabellón Otomano
con su cúpula de sinuoso perfil, su gran pórtic~
y sus terrazas. Esta masa imponente no está ofuscada por la vecindad del inmenso Palacio italiano, la más importante de las construcciones
en cuanto á superficie, de la calle de las N acio~
nes; aun ha contribuído un poco aJ efecto simétnc_o del Pabellón ele los Estados Unidos, su otro
vecmo, cuya arquitectura clásica se ve bien seca
Y fría al lado de la exuberancia Oriental del
Pabellón Otomano. En el interior la decoración
del Pabellón expresado es mucho' más sumal'ia;
pero. sus muros han sido cubiertos de tapice~ extendidos, que prop.o¡:cionan una nota_ caliente y
pintoresca. El edificio está cons11grado á dtversas exhibiciones de orden privado; la plan\.;t l,::ija está transforma&lt;la en una especie de baz:u,
donde se ven&lt;le todo el bibeloterío orienial. :'.\ruchos de estos objetos, afirman las gentes bien informadas, han sido fabricados en los mismos
"faubour'' parisienses, de la misma manera que la

La Virgen de Covadonga
Ayer, ocho de Septiembre, la Colonia Española :residente en México, ha celebrado una vez
más y con el mayor entüsiasmo, su fiesta predilecta, en la cual mezclan los iberos su fenor religioso á su patriotismo jamás desmeilJtido y r ecor&lt;lando el suelo en que nacieron y las proezas
de sus antepasados se entregan al júbilo más justificado y entusiaAa
En la imposibilida&lt;l de publicar en este número ilustraóones referentes á la.5 fiestas religiosas
y profanas que respectivamente se verificaron en el
' templo. ele Santo Domingo y en el Tívoli del
Elíseo, y de las cuales si podemos decir que estuvieron muy concuni&lt;las, damos á la estampa
-los grabados que representan la histórica gruta de
Cova&lt;longa, una panorama de las inmediaciones,
el templo que el fervor hispano ha erigido sobre
las rocas abruptas de aquel h1gar y el altar mayor del mencionado templo.
Tomadas estas vistas de las que ilustran la
m001umental obra "Historia de ~&lt;\.sturias," ellas
reoordarán á los españoles y muy principalmente
al gran número de asturianos que viven entre

Canga.a de Onis.••Visia ge11era.l de 1... Cueata de Llueve ■.

mayor parte de las sederías ofrecidas á la am-bición del visitante, han sido tejidas en talleres
occidentales.

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EL MUNDO ILUSTRADO

El primer piso del Pabellón Otomano está consa()'rado en parte á una exposición de tupi.ces en
seda, que han sido copiados de modelo,, antigu.12,
y que son de verdadera belleza: se ve aUi un tapiz de grandes dimensi0nes, cuyo gom.elo, parece,
!-la ~jdo ofrecido por el sultán al Em¡,erndor de
Alemania, y que es una maravilla de ejecución y
de •1oior. Esta exposición ha sidü orgr.nir.acl.:1 por
urra casa francesa; los tapices se presentan al público con toda modestia, como pertenc-::ier..fog f.
ra fabricación moderna.

En e1:pabell6n Otomano.

Allí, pues, soplan, golpean, etc., etc., con una.
incansable convicción, unos mozos vestidos con
trajes pintorescos, mientras que, delante de ellos
se agita una bailarina, que se entrega á una gimnasia fatigante en extremo, para estos días d1.J
eanícula. Estas danzas interesan poco las piernas,
pues apenas si los pies se levantan del suelo; pero en cambio, el dorso y los brazos están en ev0lución constante. La salvaje música de la orquesta está acompañada por el claqueteo de las castañuelas metálicas que la danzadora agita, especies
de címbalos minúsculos, cuyo origen se remonta,
muy alto; son na&lt;la menos que los antiguos crótalos. El martilleo constante de esta nota metálica, seca y estridente, que se mezcla al eterno
motivo repetido hasta la saciedad por la. orquesta, acaba por determinar una especie de b\pnosia, á la cual se une la contorsión de la danzante.
Las danzadoras se suceden y no operan jamás simultáneamente; la estrella de la troupe
parece ser una persona bastante sosa, que ejecuta la danza del vientre. Esta obesa persona es
una artista consumada en el arte de mover los
músculos abdominales, ejecutando dislocaciones
muy considerables; acompaña este ejercicio con
un balanceo rítmico-de la cabeza, mientras que
las espaldas permanecen inmóv-iles y el rostro
perfectamente impasible; el efecto es verdaderamente extraño.
Otro de los espectáculos originales que se
ofrecen al visitante de este Pabellón, es el combate de sable, al cual se entregan unos mozos que
trabajan según la paga. En este simulacro parecen listos á desbaratarse. Tienen el aspecto y el
traje de perfectos bandidos; pero, en realidad,
son los camaradas más honestos del mundo. T0da esta troupe ha ido á París procedente ele Damasco; está compuseta de Sirianos,. todos cristianos, como se apresuran á proclamarlo.

Templo moderno de la. Virgen de Covadonga.

Enciende Febo con sus hebras de oro
los cielos de zafir. Cantan las aves ·
y el vibrante concierto huye, sonor;,
al blando roce de las brisas suaves.

Las adormidas ondas del Eurotas
preludian tristes, quejumbrosas notas
débil murmullo, plácido rumor;
'
y el aura, vagabunda entre_ el follaje,
de ramaje en ramaje,
vuela y modula. una canción de Amor.

Tiembla feliz la linfa del Eurotas
y al aire lanza misteriosas notas '
arrullos leves, plácido rumor;
y el aura, habitadora del boscaje
de ramaje en ramaje,
'
canta y anuncia. al Cisne Encantador.

El Cisne egregio,
pródigo en níveas y sedosas galas,
sacude al viento su plumaje regio,
se allega seductor,
y Leda, 1:11 fin suspira, wtre las alas
de Júpiter traidor.

Dai¡za de guerreros.

I
Bl alta:ir ma:yor.

Es la. riba feraz: rullí el citiso
abre su cáliz, el laurel florece,
doblega sus campanas el narciso
y el erguido abedul sus copas mece;
allí de flores mil la riente gama
en fúlgidos colores se de1trama
y la argentada Aurora,
del campo protectora,
trémula gota de su llanto brinda
al crespo labio de la flor más linda.

En la linfa de azur, la hermosa Leda
luce, desnuda, •mórbidos hechizos;
los senos alabastro, el cutis seda
y la orla dorada de sus rizos ...

~º~

Al mismo tiempo que el visitante admira esos
tejidos, tiene la alegría de oír una música extraordinaria ejecutada en una pieza vecina, y si la
curiosidad le hace levantar el cortinaje que le separa de los músicos, será admitido á cambio de
insignificante derecho de entra&lt;la, en una sala
de espectáculos donde, sobre un estrado debuta
una orquesta compuesta de flautas, ele guitarras
y de tamboriles, ó cuando menos, de instrumentos parecidos á los que nosotros designam.os así,
pues sus formas y su tono difieren singularmente.

LEDA.

�Domingo 9 de Septiembre de 1900.

F:T, MTIND() ILUSTRADO

Domingo 9 de Septiembre de

rnoo.

EL MUNDO ILUSTRADO

l

Sitio pintoresco cercano al Mo,tno &lt;1el K~y.

MOLINO DEL REY Y CHAPULTEPEC.

&lt;1el campo, areng6 á las t ropas para que no desmayasen en la defensa ele la patria.
Los asaltantes, dueños de la zona central que
había quedado descubierta por la torpeza de Santa-Auna, lograron más tarde apoderarse de las posiciones, no sin haOOT mostrado los soldados me-

DOS FECH~S GLOBIOS.\S AU~OUE DE TRISTE BECOBDACION.
Con la ruptura de las negociaciones de paz en·
t re el gobierno de Santa-Anna y el General en
Jefe de las tropas invasoras americanas, había
ter~nado el armisticio.

patriotas de guar dia nacional, volaban á ofrecer
sus senicios y defender las., garitas de San
Cosme, Belén y Niñ.o P erdido.
Se decidió rechazar el ataque de los inrnsores
en las llanuras del Rey, formando hacia al Nor·
te de Tacubaya y al amparo de la fortaleza de
Chapultepec, la línea de batalla que se presentaría al General Scott, aprornchando como posiciones ventajosas el Molino del Rey y la Casa
Mata.
La di,·isión de caballería del General Juan
Alvarez ,se apostó en los Morales, para proteger
la línea y romper oportunamente el flanco izquierdo del enemigo. Ocuparon la Casa J\Iata
dos batallones de infantería de la Brigada del
General Francisco Pérez; la izquierda del :Molino
los cuerpos de guardia nacional I ibertad, Unión,
Querétaro y ilina, al mando del General Antonio
León, r eforzado después el punto por otros cuatro batallones con el General Rangel; en la parte
exterior de la fortaleza el Coronel ~Iiguel :María
Echegarav con el tercer Ligero de Infantería,
sosteniendo la artillería del General León, que
~e reducía á tres únicas piezas, y la zona central,
entre el )Iolino y Casa :Mata cuatro batallones al
mando del General Simeón Ramí.rf'Z.
El primer Ligero quédó de reserva en el Bo&amp;que ele Chapultepec.

Portada en la Rotonda de los Defensores de 46 Y 47.

En tanto que el enemigo reconcentraba lo
más granado de sus fuerzas en ( Tacubaya, los

La Casa Mata en :a actualidad,

sueño lo, Generales Prudencio Serratos, Domingo
Sotomayor, Félix Rodríguez, Miguel Andrade,
}fa~rio González, Fernando Poucel, etc.
En otr0 sitio, en el moderno lote de la Asocia•

l

tropas de la izquierda y todas las del centro, dejando á las posisiones sin apoyo seguro.
~

Dvade existe la tumba del;General Echeagaray.

Monumento conmemoratil'o ae la Biualla &lt;lel .Molino uel Rey.

tación de fusiles y doble artillería de la mexicana.
A las tres de la madrugada del 8 de Septiemb:e, comenzaron á moverse los invasores, rom-piendo el ataque sobre el Molino del Rey que con•
testó c~n, nutrido fuego.hasta rechazar la columna, ob~1gand?la á retirarse en desorden, más sin
roder impedir que se llevase consigo los tres canones q,ue habían quedado en el centro faltos de
protección.
El Coronel Echegaray bajó con 700 hombres
Y ~ la rnz de "á ellos," atacó al cnemio-o con c/
l?ndad pasm?sa, le obligó á hacer alto,º rebasó su
h~ea Y recogiendo muertos y heridos con las tres
piezas. que pudo recuperar, efectuó su retirada en
el meJor orden.
El ~uego ~e mantuvo por una y otra parte. El
General L~~n, para tomar la ofensiva, salió con
dos c_ompanras del l\folino del Rey que se formaron ell: la línea _d e batalla. Ahí cayó mortalmente hel'l d o el valiente jefe, Y antes de ser retirado

1

La acción del día 13 de Septiembre está llena
de episodios heróicos. La defensa se hizo palmo
á palmo, en el Castillo, desprovisto de artillería,
en la pendiente y en el bosque.
La historia ha consagrado páginas muy hermoBas á Xicotencatl, al Teniente Juan de la Barrera, l\Iontes ele Oca, Melgar, Suárez y Escutia,
de corazón espartano que admiraron al enemigo
por su intrepidez.
Koble y heróica juventud- dice un historia-dor-que como primicias de su patriotismo ofrecieron á l\Iéxico, la libertad, la sangre y la vida!
La vengadora historia, si tiene frases que glorifican y enaltecen á tan dignos hijos de Mé:xiio, tiene también acres censuras para el inj u:,w
inrn~or.
Tan tristes acontecimientos son conmemorado~ anualmente en Chapultepec en ceremonia
pública, solemne é imponente, co1110 apoteósis
de los buenos, de los esforzados defensores ele
nuestro territorio nacional.

El General Scott formó el plan q.e desalojar á
los nuestros y lo confió al General W orth, teniendo este 4,500 soldados experimentados, buena do-

&lt;:::&gt;-•~

Las fuerzas mexicanas hacían un total de cuatro mil hombres, incluyendo en este número lo,
reclutas que por primera Yez iban á batirse. Su
armamento constaba de antiguos fusiles de piedrP. de chispa que no podía compararse con el
del enemigo.
Santa-Anna desbarató el plan de defensa y
mandó retirar con punible torpeza, parte ele las

ban, inactividad que obedeció á malos procedimientos del General Andrade.
Dueños de aquellas posiciones los americanos,
emplearon los t res días siguientes en prepararse
al asalto de Chapultepec, fortaleza que no contaba con elementos para resistir et' bo¡;nbarcleo ni
por unas cuantas horas, y así lo comprendió el
General Nicolás Bravo, cuando mandó pedir refuerzos á Santa-Anna, refuerzos que no se le enviaron.

xicanos una r esistencia heróica, y que costó muchas vidas.
Brillante fué la salida del Coronel Balderas
con el Batallón Mina, acción que le costó morir
en el campo con muchos de sus subordinados.
La Caballlería del General Alvarez permane-&lt;:ió inactiva, mientras tales hechos se desarrolla-

. Ofrecemos hoy como material ilustratirn, Yanas fo tografías que representan los sitios históricos, el campo del ::\Iolino del Rey y el monu-mento que recuerda el sitio donde cayó herido
el General León y donde pereció el Coronel Bal•
deras.
Además, el _panteón de los veteranos de 46 y
47, con su sencilla p~rtada ele hierro sostenida por
columnas y sus bum1ldes mausoleos cobijados por
la sombra ele los árboles. Allí duermen el último

El .Molino del Rey tal como se ve ahora.

:Monµmento del General José Justo Alvórez, en la Rotonda
de los Defensores de 47.

ción de: Colegio )filitar, se contempla con respeto la t amba del General 1\Iiguel ::\Iaría Echega-ray, que hace vola.r la imaginación al campo del
1\Iolino del Rey y contemplar conmevedoras escenas.

Campo donde cayo herido el General León.

�Domingo 9 de Septiembre de 1900.

EL llUNDO ILUSTRADO

La Caída del Segundo Imperio Napoléonico

EL MU~DO ILUSTRADO

Napoleón Ill, Emperador de los franceses, es-cribía á Guillermo, Rey de Prusia, lo siguiente :
"No habiendo podido morir á la cabeza ele mis
tropas, no me queda más que poner mi espada entre las manos de V. M."

Aniv,3rsario de la. Batalla. de Sedán,
El cable nos ha avisado que en el pre$ente año
se han suspendido bs grandiosas festividades cc,11
que 01 Alemania se acostumbra conmemoi"ar !a
toma de Sedán, á principios de Septiembre, y se
dice que esa suspensión obedece á una orden expresa del Kaiser Guillermo II. ¿ Es ¡:caso que se
haya comprendido que el acontecimiento no debía conmemorarse por no haber tenido suficiente
trascendencia en la historia ele Alemania?
No: el joYen Kaiser se ha inspirado en un loable sentimiento de delicadeza hacia Francia, enlos ~11omentos precisos en que esta nación acepta sin
titubeos un comandante superior de nacionalidad
ale1p_ana para sus tropas en Chma.
La disposición del Emperador ha encontrado
ún eco entusiasta en Francia, y fal era lo que se
deseaba, pues en el momento en ..que se va á entrar en comunidad, bajo el fuego enemigo, es
preciso hasta don.de sea posible echar un velo sobre las pasadas rencillas y evitar todo aquello que,
aunque ligeramente, pueda revivirlas.
Las ewenas detalladas de la rendición de Na_poleón III son poco conocidas entre nosotros y
son interesantes, porque el Emrperador de los franceses fué nuestro enemigo, y porqJrn México le
preparó en gran parte la caída de Sedán. Vamos á
reseñarlas, conforme nos las han transmitido
testigos oculares, sin olvidar que, como dijo el General francés Winpffen, en Sedán pr€cisamente,
sólo se rindió e1 I mperio, pero no la Francia.
La jornada del primero de Septiembre había
sido demasiado seria para los alemanes, y Guillermo 1 ya dudaba del triunfo.
Sobre su mesa de operaciones, Moltke seguía los
movimientos de su ejército. Se cuenta que á
cierta hora preguntó el Rey:
-¿ Vd. me había asegurado el triunfo? y Moltke contestó:
-Dentro de media hora, )fajestad.
Y Guillermo, con su traje de campaña, lleno del
polvo del camino y del combate, esperó pacientemente .....
.
E n torno del viejo R ey de la patilla blanca, estallaba el fragor de la metralla y ];¡. noble sangre
latina- la de Lutecia se mezclaba á la no menos

Domingo 9 de Septiembre de 1900.

La batalla de Sedán.

noble de los germanos que combatían, conforme
á la vieja clavícula de Prusia.-"Por su Dios, por
su Rey y por su Patria."
De pronto, sobre los almenados muros ele Sedán se vió flotada única nota blanca de la jorna-cla, la bandera de la rendición, y entonces Moltke,
quitándose lentamente sus lentes de présbito, dijo:
-:Majestad, he cumplido mi palabra.
En efecto, la guarnición de Sedán se rendía, y
entre la guarnición estaba Napoleón III, Emperador de los franceses.
¿ Quién se rendía?
¿:Napoleón ó la Francia? . .. ..
Esa fué la pregunta que se hizo el viejo Guillct·mo y que se hizo Bismarck, el alma de la dinastía. Pero lo esencial era que los franceses se renrlian y que el águila prusiana una vez más h::1.bt:l
hincado sus garras en las águilas napoleónicas.

Tras rápida discusión, Bismarck se despren•dió de las avanzadas prusianas y escudado bajo J.\
blanca bandera del pariamento, se acercó .'.t Se-dán.
¿ Qué había pasado dentro de la fortaleza?
El Comandante superior estaba herido, desde
los primeros disparos de la mañana, y un nuevo
General, Winpffen, recién llegado de Africa, había substituido al General en jefe, y por una ironía del t11·stino esa substitución no tuvo más objeto que formula r las bases de la rendición..
Inspirndo por un alto sentimiento patriótico, se
'1uenta r¡ue Winpffon indujo á Napoleón ¿ adelantarse á los puestos de niás peligro para buscar una
bala, que lo salvara de la ignominia. Per-0 la bala
no vino, y enton ces, sobre órdenes terminantes, el
valiente General hubo de montar á caballo para
llevar al campamento alemán la espada de su Soberano.

Al recibir la misiva, el Rey ele Prusia pronunció las sacramental~ palabras : "D:íos sea loado,"
pero sobre sus empolvadas mejillas resbaló lma lágrima. Recordaba. su última entrevista con Xapoleón, en momentos de gran brillo para el Imperio, durante la Exposición de 1867. Y la fuerza
del contraste, los espléndidos salones ele las Tu1lería.s comparados con el campo ensangrentado,
movieron su generoso corazón á un noble afán ele
evitar al César rendido todas las inútiles y humillantes ceremon:ias de la entrega materi°al de
)a espada.
El Conde de Bismarck fué comisionado para
adelantarse á recibir al Emperador de los franceses y al galope de su caballo de ha.talla, aYanzó
hasta encontral'SC con la elegante calesa que conducía á Napoleón y que iba precedida de un picador en gran librea, como si en vez de recor rer
aquel campo sembrado de cadáveres, estuviera
atravesando por los Campos Elíseos ó por el bosJll'apoleón se xinde.
que ele Boulogne.
Bismarck sign:ificó á Napoleón que el Rey lo se la espada de la cint ura, pero que Guillermo rendía, era el Imperio. Mieniras hubo una gota
esperaba en una cl.tsita á orillas del camino. Pre- no consintió en tal humillación.
de sangre en las venas de los franceses, ellos ~iviamente se habían celebrado las conferencias
Allí se eonvino en que el Emperador residi- !!"uieron combatiendo y la gran Nación sucnmdiplomáticas relativas á la r endición, las bases ría en el Castillo de Wilhelmshoehe, mientras bió más uloriosamente que su inepto Emperno
,
de capitulación incondicional estaban fijadas y ac.a baba la guerra y se firmaba. el trrutado &lt;le paz. dor, para levantar se en breve más fuerte y mas
no faltaba sino que el Emperador se oonstituyese
experimentada.
per sonalm6Ilte prisionero.
Los graba.dos que ofrecemos á nuestros lectores
La entrevis¼ fué severa. Cuentan los que
son apuntes hechos sobre el lugar de los acontela presenciaron, que por un mromento no puTal sucedió el 2 de Septiembre de 1870. pero cimientos.
dieron hablar los soberanos y que al fin ~apo- por un año más continuó la guerra todavía.
león hizo un supremo esfuerzo para desprenderYa lo hemos dicho : no era Francia la que Be
óscar J(erz.

JYuesfros ~rabaoos.
Pabellón de la lllinería en la Exposición de París
Cuenta el Génesis que Tubalcaín fué el primero que supo "voiver maleables y trabajar el
bronce y el fierro." Si le fuera dado á este antiguo precursor de todos los metalurgistas-que se
llame Tubaleain ó de cualquier modo-si le fuera
dado, decimos, volver al mundo en este fin de siglo y r ecorrer la Exposición Universal de París de 1900, todas las par tes que se relacionan
con la explotación de minas y de la metalurgia,
estaría- haciendo á un lado su admiración-singularmente orgulloso de los progresos realizados por sus discípulos.
Tubalcaín, en efecto, no conocía sino el bronce

y el fierro. Xo so;pechaba siquiera la multitud
de substancias que el hombre ha arrancado, después, á las entraiia;: ele la tierra para uti4izarl~, ni preveía la hulla. Y ha sido precisamente
después del descubrimiento de la hulla y de los
p r ogresos realizados en. su explotación, cuando la
industria minera y metalúrgica ha tomado ese
desarrollo prodigioso, cu~·os re.c,,ultados admirables, permiten apreciar la Expositión de 1900.
Por esta causa la hulla y los procedimientos
ele su explotación ocupan un lugar de los más
importantes en el Palacio de las Minas y de la
Metalurgia, y por otra pai-te, el Comisario general de la Exposición se ha dado tan entera cuenta
del interés más y más poderoso que se (;Qncede,
aún en el espíritu del' gran ·p úblico á los trabajos mineros, que se les ha hecho objeto de una
exhibición. esp&lt;Jcia!l, de urna verdadera "atracción."
Ensalzando este certameu, á la izquierda de la
gran entrada del Palacio de la Exposición de Miuas y Metalur_gía, se encuentra el grupo de nuestro grabado, llamado "Los Herrero¡;," gráfica
obra de arte que revela el esfuerzo humano por
dominar v reducir á substancia maleable la resistencia del metal inflexible.
El grupo descansa sobre un pedestal de mármol
blanco. y se compone de tres figuras de notable
actitud y colorido, dos de las cuales sujetan á
un yunque una pieza de hierro, mientras que la
priucipal. armada de un enorme mazo, está en
a~titud de dercargar su golpe simultáneo sobre
el yunque.

Los Monumentos de Pelletier y.de Caventon

El Xaiser Guillezmo I.

Grupo de herreros.
lll'apoleón III, pri sionero.

Hace muy pocos días sa inauguró en París un
monumento erigido por suscripción á la memoria
de Pelletier v de Caventou.
Estos quí~ioos, como sabido es, han hecho en
colaboración importantes trabajos, y sus nombres
vivirán unidos somie todo al importante descubrimiento del sulfato de quinina, precioso pro-dueto que tan grandes servicios presia en tera-péutica.
\l
El monulllelJlto, obra del escultor francés, Lor- ·
mi€ll'J y del arquitecto Lisch, se levanta en el bou-

Jevard San Miguel. al ángulo de las calles DenfertRochereau y de la Abadía de la Espada, no lejos
de la Eseuela de Farn1acia.
SobrE, un zócalo de piedra de Lorena, están representados de pie los dos sabios, vestidos con ~us
vestidoi, de profesare~.

El Presidente Krnger en Machadodorp.
Xo contentos de admirar al mundo por su
perseverancia, su bravura y su resistencia, los
bóeros nos reservan aún otra sorpr esa: á ellos le:;
estaba reservado realizar esta innovación completa.mente originail : un gobierno movible, un 0uobierno "en vagón."

�EL 1iUNDO ILUSTRADO.

Domingo 9 de Se~tiembre d&lt;J 190!z

CHINA EN 1A EXPOSICION.
,. ·o de China no tiene pabellón en la
l&lt;'l
~ .unpcn
. .,
t' 't ad.a
.
1· - ' Ta,..1·ones su expos1crnn es a s1 u
ali
d
e, e e a~ ~' "
' .
, d I A .
en la p:1rte fü;te del \l'rocadero, det~as e
s:a
rusa; ésta exposjción se compone ue crnco pabel~&lt;:"
ne;, &lt;.;on~trmüos a1 uer,reoor o,e LLI agradaole Jardín r,~;'1'(-~c-ado por las aguas de t,na fuente. las
que pasan á través de unas rocas y van á perderse
haio un nuenre rústico, hecho ae do.a troneos d('
árbol, sobre los cuales se alinean, unos contra
otros, algw10s troncos que componen el ta~lero.
El ;1 alJe!lón pnnc:pal represen,¡¡ uno ae Jo~ nu-

::,üio qut, ocupa actualmente el gobier no de la Repú blica sud-Africana.

C'ua.n do á fines del mes de Mayo, poco tiempo
antes de la rendición de Pretoria, el Presidente
Kruger dejó su capital para dirigir~e del. lado
de Lidenburg, algunos de5pachos anunciaron
que había empreudido La fuga, expresión i_nexacta en absQlluto : no -era aquello una fuga, smo un
simple cambio de residencia. Por esta medida de
precaución, el Presidente eEC'apó á las consecuE!ncia.s de una capitulación inminente y conservó, cop_ su libertad, lo posibilidad de contimmr
dirigiendo loo asuntos de la República. Bien
pronto se supo, en efecto, que se había detenido

campamento de la artlllerla.

parciales de esiL campamento y del campo de artillería.
En la fecha de las urimeras informa&lt;!iones publicadas con rel&amp;ción i su retirada,' hace más de
dos me~~, Krug,_,r se mostraba lleno de ·confianza.
-"Aquí, der:~, estamos rodeados de Burghers
fieles, nuestra se~uirdad es absoluta. Una ca~paña. de guerr,~l,:..; va á comenzar, que no term1naní muy pront0.''
Los ac:mtecirnien tos no han desmentido estas
seguridades: la .)Cupa(;ión de Pretoria por los
ingleses no ha :.narcado fin á la guerra. en manera alguna; n"P.1erosos destacamentos bóeros no
han cesado dE hostigar al enemigo y de tenerle
en jaque, contra:.iando sus operaciones, at¡icando sus convoyes, destruyendo las vías férreas. Un
despacho del 2 de Agosto P.'1uncia~a, que los. t~·enes que venían de Krugerdorp rec1b1an cotidianamente llmias de fuego, y que los jefes bóeros,
por intermedio de espías, eran tenidos al corriente de las fuerzas y de las posiciones of'unadas por
las tropas inglesas; en resúmen, la sitnación ele
estos últirr.0s, se hará precaria en Prat.r..ria misma, en razón á las dificultades del avituayamiento.
En fin, desde el vagón, ahora histórico, de M:achadodorp, el Presidente Kruger sostendrá con
Lord RoLerts una correspondencia cortés, pero
de tono má; vivo.
Habiéndose quejado Lord Roberts de las privaciones infligidas, á los prisioneros ingleses dete nidos en N ooitgedach t, le respondió el Presiden te:
-"Lo~ pris:~neros ingleses son perfectamente tratad°" y gozan exactamente del mismo regimen de nufa·ición que nosotros. Si no comen carne torios los .:'.ías, á nosotros nos sucede lo mismo,
por culpa ele vuestro Lord Ship, que hizo ínter-'
cepi.ar en I:dagoa-Bay todas lás CO'llservas y víveres que n ~s estaban destinados."

.
.
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Septiembre . de 1900.

LEYENDAS OAXAOUEÑAS
I
Ya desde Totoutepe-c
Viene el eco de Conctoy,
De aquel guenero invencible
De temerario valor
Que hasta los mismos peñascos
Hi&lt;liera tembla.r. Surgió
De una cueva de Juquila,
En ignorada creación;
Y al frente del pueblo mije
A un tiffllp&lt;&gt; padre y Señor,
De todas las asechanzas
Y enemigos le salvó,
Con aguerridos ejércitos
A quienes oon gran tezón,
En marchas y correrías
Infatigable avesó
Lo mismo en las torrenciales
Noches, que al rudo calor
De las fértiles comarcas
Que abrasa el indiano Sol.

Y e-xtinguido al pueblo mije
). muerto ai fiaro Condoy;
?\fa.o. cuando aquel gigantesco
Sangri(::ito huno en ignición,
1
rornóse en un esqueleto
Que alb'O suñm:io cubrió;
Cuando el ,retorno prepara
IDl que se cree vencedor
Con los lauros en las sienes
Y el gozo en el corazón :
De no lejana guarida
Surge la misma, legión,
Al ron~o grito de guerra
De su caudillo Condoy;
A cuyo eco espantado,
En retirada veloz,
Zachila con sus ejéreitos
A Teozapotlán volvió

II
El gran Zachila Primero,
Pabellón de la porcel•na moderna.

merosos monumentos que bordean las grandes
murallas ele Cl:rina; este pabellón, clterarnente
pintado de rojo, amarillo y verde, tiene cuatro
pisos; se sube á él por m:edio de una escalera exterior que conduce oesde luego al templo ~el Dmgón ::'\egro, ídolo á que los fanáticos van implo rar
para obtener liuvias.
,
.
Dos pabellones están consagrados a la exposición de la cerámica China. Esta rxpoú!ión es muy
interesante, encontrándose en ella aq·.,ellas porcelanas antigua~, á las cuales no puede compararse
el arre moderno. La fabricación de la porcelana
en China. se remonta, según se cree, al año 202,
antes ele ,Tesucristo. Con k-lo y ha her perdido su
prestigio de Jo,; tiempos pasados, la ciudad ele
King-té-Chen es eiempre el centro más importan(¡., de la fabricaci6n de pon dana.

en la estación de :Machadodorp-. sit uada á 180 kilómet ros de Pretoria sobre la linea que liga á esta tiudad con Lorenzo Márquez.
Fué allí donde el corresponsal de un diario pudo entrevistarle desde el principio de Junio y recibir de sus labios la declaración siguiente:
Pa bellón de la porceJona am1gua.
"La capital ha sido tomada, es cierto; pero
La porcelana llamada "porcelana de tribu," es
ahora, es aquí, en este vagón, dru1de está la capila
única fina que se fabrica ahora. Todos los años
tal de la República y el -asiento del G:obiern~.
Nuestro pa.ís está invadido; pero el Gobierno c1- . - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - se manda una gran cantidad á B&lt;Jkín, para el uso
del Emperador. ~sta porcelana se faoncab-a al
vil está siempre á la altura de su deber. Este rnprincipio
•en hornos especiales. lL:mados Yu Yao
gón, que he hecho construir para poder ~ransporó Kuan Yao ó :Min Yao, hornus axtriores ú hortarme rápidamente al lugar en que m1 presennos del pueblo. Pero desde los estragos de los
cia sea necesaria, me volverá á Pretoria."
Taipings,
toda la p'orcelana, sin dif~inción, se coUna &lt;le las fotografías que aquí publicamos
ce en hornos populares, enYiántlo5e á la corte somuestra el aspecto exterior de esta curiosa instalamente la, pieza€ absolutamen te perfectas, lo
laci.ón. Allí se ven tres trenes a.lineados paraleque hace que algunas de las que se fabrican para
lamente sobre las vías de la estación-: el primeel uso del Emperador, no encontrándose perfectaro, á la izquierda, contra el talud, se compone del
mente adecuadas, rechazadas en favor de los objevagón-salón del Presidente y de otros dos catos reconocidos superiores, se encuentren en el
rrros afectos á su servicio telegráfico; los otros
mercado de Kenkiang.
dos están ocupados por M. Reitz, Secretario de
La tabletería, así mismo, está rn·.1y desarrollada
Rlltado y Ministro de Hacienda; por los attachés
en China: se fabrican objetos de márfil esculpido,
militares. los empleados superiores, etc.. etc.
grabado ó torneado, de una fi.ne;,,a increíble, y paE•l Presidente Kruger vi ve en su Yagón: allí trara los que Fe n&lt;X'esita una pacir11cia, cuyo Fecreto
lwja, allí come, alli duerme. Allí, igualmente, tiesólo los chinos parecen poseer. Tola clase de tranen luga,r las sesiones del consejo ejecutivo.
- - - - - - - - - - - - - - - - 1 bajos ejecutados Pohre mader~s
La Capital improvlsada del Transvaal.
&lt;l b) precio$aS, e5 de
Próxima á esta estación transformada en la rcuna habilidad artística in eci e, y en ellos se no.
Ridencia ofieial del Pre,id-eni;e de la Repúbii-:,i
Se ve pl)r ésto que el viejo burgher, re&lt;lucido ta. siempre la rara paciencia úel artista que los
Sud Africana v de sus 0o(aboraélore'- inmediatí',.
él
mismo i;, una situación aflictiva en su c-apital confecciona.
fiC ha improvisado por medio de tiendas una nue· La exposición china, á desperho ele las penosas
va capital; pues en cuanto á construcci'ones esta- provisio.::d, no ha perdido nada de su jovialidad circunstanrias parque dicho p~fa atraviesa, cony
de
su
t
-.ien
humor.
bles, Macha.doclorp no cuenta sino con siete ú ocho
tribu~'e á dar un vivo tono á la participación del
casas y cuatro ba,zares. Damos también vistas
Imperio en el Certamen Univcr¿,11 de 1900.

Rey sagaz y emprendedor,
El osado zapoteca
Que á los chontalH, venció,
Que ató su yugo á X ejapa
Con brazo conquistador,
Y en Teozapotlán alzara,
Sobre erizado peñón,
La potent-e fortaleza
Que hasta las nubes se irguió
Sus siete cuerpos a.Jtivos,
De cuyas ruinas hoy
Quedan vestigios en donde
Fué un tiempo Zachila Y oo;
El noble Rey zapoüca,
Celoso de su esplendor
Y temoroso .del brío
Y fuerza &lt;l'el gran Condoy,
Con Valle y Sierra contando
Celebra temida unión
Con los mixtecas y, en liga
Fonnida ble, deci&lt;lió
Conducir él en persona,
Con maüa y con pre&lt;.;aución,
Sus tropas numerosísimas
Del odia&lt;lo mije en poe,
Más no en abierto combate,
Ni partido campo y sol,
Sino rodeando aJ muerto
Zempoaltepéc, donde los
Mijes y Condoy, al freute,
Tienen su &lt;Jampo y legión.

III
Brillan incendiarias teas
De aquel MO!llte al rededor
Y en llamas ciñen al bosque
Como infernal cinturón:
Comienzan á arder los árboles,
Y en incesante rumor
De robles que se desgajan
Y oaen con estruendo atroz,
Míra:nse h1úr á las cúspides
Veloces, más sin pavor,
Hombres y fieras mezclados
En tremenda confusión;
Y el fuego los va estrechando
En circulo aterTador,
Hasta que, por fin, cOlffiO una
Roja pira, el resplandor
Del Zempoailtepec parece
Cual volcánica erupción;
Nubla el humo el limpio cielo
Y del volcán al redor
En más de cuarenta leguas
Ni un sólo arbusto quectó,
(Ju,al si en la tierra cayera
11Pcho pedazos el Sol!
IV
Ya juzga c:erto su triunfo
El ejército i,,.vasor,

Sin laureles en las sienes
Ni gozo en el corazón .
y desde 'rotontep€C
A Teozapollán voló
Desde entouces el renombre
Del sobrehumano Condoy;
Y las tropas, que decían
Que, en aquel incendio atroz,
Le vieron entre las llamas
Sucumbir con su legión,
Le nombraban con respeto
Cual bélico semi-dios,
Sin padres, sin nacimiento,
Con vida inmortal. Y al son
De su séquito guerrero,
El mije y su salvador,
Prosiguieron sus combates
En dilatada extensión :
Lo mismo en las t-Orrenciales
Noches, que al rudo calor
De las fértiles, comarcas
Que abrasa el indiano Sol.
1900

)Vliguel ]Jo/años C!acl¡o.

miel ideal, está aguardando la divina abeja del pa:fs

..azul.

.

Delante de la regia familia que resplandece en
el trono como una constelac1on de poder y d-0
grandeza--€n el trono purpurado, sobre el cual
tiende sus alaa un, águila y abre Sllil fauces un
león,-desfilan los altos dignatarios y guerreros,
los nombres nobles de la cone, que al pasar hacen
la reverencia. Poco á poco, uno por uno, pausadamente pasan. Frente al mona.rea se detienen cortos
instantes, en tanto que un alto ugicr galoneado dice los mérili/os y glorias en -son6ra y vibrante voz.
El emperador y sus hijas eecuchan impasibles; y
::-de cuando en cuando turba el solemne silencio, ro.
oe de hierros, crujidos de armaduras.
Dice el ugier :
"Este es el pírncipe Rogelio, que fué grand-e en
Trebizonda y en Bizando. Su aspecto es el de un
efebo, pues apenas ha salido de la adoleecencia ;
ma.s su valor es semejante al del griego Aquiles.
Sus armas ostentan un roble y una paloma; porque temendo la fuerza, adora la gracia y el amor.
Un día, en tierra de Oriente .... "
El anciano imperial acaricia su barba argentina
con su mano enguantada de acero, y mira á Rogelio, que, delicado y gentil como un San Jorge,
se iuclina con la diestra en el puño de la espada, y
con exquisita arroganc:a coneoana.
Dice el ugier:
"Este es el .A.león, el marqué~. Constantinopla le
ha, admirado vencedor, rigiendo con riendas de seda su caballo negro. Es Aleón, el mago, un Epifanes, un protegido ele los portentosos y desconocidos
genios. Dícese que conocen yerbas que le hacen invisible, y que posee una bocina labrada en un diente de hidra, cuyo ruido pone espanto en el
alma y eriza los cabellos de loo más bravos. Tiene
los ojos n,21gros y la palabra sonora. En las luchas
pronuncia el nombre de nuestro emperador, y
nunc--.a, ha sido Yencido ni herido. En su castillo
on-dEa ,=:;iempre una bander a negra." Aleón, semejante á los leones de los ardientes desiertos, pasa.
La priucesa mayor, Yeotida de rosado, clava en él
una ráp 'da y ardiente mirada.
Dice el ugier :
"Este es P entauro, vigororn como el invenc.ible Herakles. Con sus manos de bronce, en el furor de las batalla~, ha abollado el escudo de famosos guerreros. Usa larga la cabellera, que hace
temblar heróica y rudamente como una fiera melena. Ninguno corre como él al encuentro de los
enemigos y bajo la tempestad. Su abrazo descoyunta, y parece estar nutrido por las mamas henchidas de una diosa yámbica y marcial. Huele á
bestia montaraz y come carne cruda."
La princesa clel traje azul no deja de conte:11plar al caballero tremendo, que con paso bruS&lt;&gt;o
atraviesa el recinto. Sobre su casco enorme se a,l ·
za un grueso penacho de crín.
Del grupo de los que desfilan se desprende un
joven rubio, cuya barba nazarena parece formatla
ele un lumin~o toisóu. Su armadura es d-e plata.
Sobre su cabeza eucorva el cuello y tiende las alas
olímpicas, un cisne de plata.
Dice el UQ"ier :
"Este es Heliodoro, el poeta." V e el concurso temblar un instante á la princesa Diamantinn.
Una alba se enciende en el blanco rostro de la nifía vestida de brocado, blanca como un mara-villo..."O 8ilabastro. Y el diminuto pájaro de carmín
que tiene las alas t-endicl.as--al llegar una abeja
del país azul á la boca en flor de miel idealenarca las alas, eucenclidas por una sonrisa dc'jando ver un suaye resplandor de perlas. . . . '

7iubét¡ »ario.
ESTE ES EL ClJ'EliTO DE LA. SONRIS A.
DE LA

Princesa Diamantina.
Cerca de su padre, el viejo emperador de la barba ele nieve, está Diamautina, la princesa menor,
el día de la fiesta triunfal. Está junto con sus dos
hermanas. La una viste de rosado, como u na rosa
primaveral; la otra de brocado azul, y por su espalda se amontoua un crespo reílplandor de oro.
Diamantina viste toda de blanco; y es ella así,
blanca como un maraTilloso alabastro, ornado de
plata y nieve; tan solamente en su rostro de virgen, como un diminuto pájaro de carmín que tuviese las alas tendidas, su boca en flor, 1leBa de

EL COMICD oo el periódico i1lustrado de rnayor circulación en la República, consta de 20 pá•
ginas semanarias, impreso en papel superior.
Obsequia en cada número 16 páginas de novelas escogicl.as, de las cuales pueden hacerse volúmenes separados.
Se ocupa de asuntos serios y humorístic0€.
Se ilustra con dibujos bien ejecutados y co1;1.
fotografías tomadas del natural.
'
La suscrición mensual vale sólo cuarenta centavos.
Los pedidos pueden hacerse enviando el ,a lúr
de un t rimestre en giro postal ó en timbres. &lt;lirigiéndooe á R. Murguía y Cía.-México. 1~partado número 20 Bis.

�Domingo 9 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

.,

•

•

fL MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 12
01:reolo:r: Lio. BA.l"AEL BEYES SPtJll"DOLA..

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 16 DE 1900.

8UB8C&amp;IPC10lt' DNIIOil FOBA.NH., fl_MI
IDU IDJUC :&amp;N LA CAPIT,lI,1 IL~

Gerente: Alll''l'OlUO OVl'Á9

•

•

SEÑOR GENERAL DE DIVISIÓN PORFIRIO DÍAZ, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA MEXICANA.
Ultima fotogr&amp;.Ha tomada por el Sr. Octavia110 de la Mora.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 11, Septiembre 9</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amycus y Celestino</name>
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        <name>Batalla de Sedán</name>
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                    <text>Domingo 9 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

.,

•

•

fL MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 12
01:reolo:r: Lio. BA.l"AEL BEYES SPtJll"DOLA..

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 16 DE 1900.

8UB8C&amp;IPC10lt' DNIIOil FOBA.NH., fl_MI
IDU IDJUC :&amp;N LA CAPIT,lI,1 IL~

Gerente: Alll''l'OlUO OVl'Á9

•

•

SEÑOR GENERAL DE DIVISIÓN PORFIRIO DÍAZ, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA MEXICANA.
Ultima fotogr&amp;.Ha tomada por el Sr. Octavia110 de la Mora.

�EL l!UXDO ILUSTRADO

1, La Cxposici6n.•-2. llictor.Manuel 111.
3. CJ embrollo.--4. Galveston.

de será el gran acontecimiento del fin del si•lo
la lla.ve de oro y de fierro con que una era seo ha'
cerr~clo y comienza otra, no la de la paz, en el
sentido absoluto del vocablo, sino de la creciente dificultad de la guerra . La guerra de hoy en
má~, será un _c~ímen supremo mientras haya miserias que atinar; sólo aceptarla en caso inevitable será un deber, pr-0,ocarla será ponerse fuera de la civilización. La humanidad va llegando á la plena conciencia de su solidaridad y en
cualqwer parte que la injusticia la toque se
siente herida.
'

Domingo 16 de Septiembre de 1900.
sencillez de la fé íntima, es cierto, no con la con•1
vicción de ser el ministro universal de la providencia para les italianos, como el otro juzga que
Jo, es parn los alemanes) hasta e,;a nota religiosa
que enterneció al viejo pontífice, según las crónicas vaticanas, acercan bastante al joven Víctor
Manuel de su augusto maestro de Berlín.
Y para mí es claro que si hubiese tenido un
ministro de la talla de Cavour¡;, lo habría hecho
príncipe de Rávena ó de Pisa, y le habría puesto amablemente su sombrero en la mano, como
hizo Guillermo con el príncipe de Bisrnarck; porque esos h01lllbres absorventes, reyes psicológicos,
digámoslo así, que consideran á los reyes históricos como sus púpilos ó agentes, son iucompati-•
bles con monarcas del temperamento de los Guillermos segund~s ¿ v de los Víctor Manueles terceros? P arece; el nuevo rey italiano no tenía que
despachar á nadie; el excelente Sr. Saracco, jefe
d0l gabinete italiano, ni en sueños ha deseado la
a.p !astante gloria de los Cavours ó de los Bis-marcks, se contenta con una buena mayoría liberal moderada en el parlamento, pero no una
mayoría de combate sino de conciliación. Y el
rey lo ha ayudado ó lo está ayudando mucho en
esto, lo que prueba su buen instinto político y
que, aun euan&lt;lo tenga pcT modelo á un hombre
que usa casi siempre el guantelete de hierro del
paladín feudal, sabe que Alemania no es Italia.
H a sabido ordenar : sometió á los mini6tros desde la primera reunión del consejo, después de los
funerales, á un interrogatorio preciso y apremiante sobre sus sendos programas administra,
tivos, sobre los medios que tenían para realizarlos, pidió" informes, "memorandums" rá.pido'S y.
exactos, y "ordenó" que en el acto se le trajeran
á la firma los decretos sobre colonización interior, sol?re pensiones á los veteranos, sobre cuestiones urgentes de artillería y de marina, etc., y
exigió que se le diese á conccer todo lo que debía
firmar con anticipación, quiere ponerse al cabo
de todo y ha.ce bien; este es el sen timi,nto pleno
de la res¡x;nsabilidad y el deber.
Por lo demás se ha puesto bien co;i todo el
mundo, instantáneamente: loo .soldados y los marinos están encantad~ con un rey que los halaga
y que se manifiesta tan de ellos; Francia se muestra graciosa con el rey que ha dicho "no permitiré á nadie que me tache de- anti-francés;" los
partidos están por hoy satisfechos: las izquierdas
por el tono liberal del discurso, por la promesa
de no recurrir á leyes excepcionales y de respetar
el Estatuto lo que también regocija á los moderados. Sólo los reaccionarios, que esperaban que
el atentado de Monza fuese la señal de leyes terriblemente restrictivas, se muestran desalentados; es mejor. Y el pueblo ¡oh! el pueblo, ademá~ de su devoción clinástica. la na.che que vió
en Roma, en medio ele la terrible catástrofe de
"Castel-ginbileo," desembarcar repentinamente
de un coche de alquiler, al rey y á su mujer, y
pasarse la noche entera ordenando el salvetaje
(que no me oiga la Academia) y atendiendo á los
heridos, esa noche le juró amoir y el joven príncipe aceptó el juramento conmovido bajo su mi.1
litar rieidez ]' la encantadora reina Elena, lloros·a y feliz, y por eso más bella y más amada.

1.-¿ Es ó no un "fiasco" la Exposición? Abundan ya en los periódicos, en los informes de los
via.jeros que van volviendo,en las correspon&lt;leneias de los que se van quedando, en las censuras, en los panegíricos, elementos suficientes paPero si bajo el aspecto moral no es un fracara fundar una opinión, aunque rectificable todavía, pero probablemente aproximada á la verdad. so ¿ lo. es como negccio la Exposición? Aquí si
-Pues bien, no, la Ex¡x;sición no ha sido un las conJeturas son un poco turbias ; y los que se
fracaso; y eso desde aquí y sin verla, podemos h~~ ocupado en esto, confiesan que el número de
decirlo con cierta seguridad. Poo-que hay muchos vmtantes, hecha la liquidación final, pr~bablepuntos de vista para considerar el caso, ¿ no es mente no corresponderá al núme·ro de "tiekets"
cierto? Y he aquí uno de ellos; jamás se había. impresos, es decir, que el resultado financiero no
hecho esfuerzo igual para condensar y resumir co·rresponde·rá á las previsiones. U nos cuantos
los aspectos prodigiosamente múltiples de la ci- guarismos para fijar bien la idea:
En la Exposición de 1889 se expidieron ..... .
vilización humana; porque nunca se habían agrupado en coor dinación más inteligente los ante- 28.H9,352 tickets que representaban, descartancedentes próximos y aún remolca de algunas de do á los no pagantes cerca de 25 millones y me]as más salientes maniíestacione-s de esa civiliza- d10 de francos; en la Exposición actual calculanción; porque este intento· h" sido coronado de do lo5 dos últimos me,ses por ''mínimuns" combuen éxito. ¿ Qué más puede querer un burgués? parados con las entradas correspondientes de haSoy uno de ellos. ¿ Qué más puado querer que, ce diez afi.os, pueden asegurarse cerca de 44 mipor el precio de unas cuantas docenas de "tic- llones de tickets, es decir, 40 millones de frankets" á un franco, le sirviesen todo el siglo XIX, cos, 1? _más que en 89; si se refieren, pue,s, á las
comprimido en una especie de pastilla? El bur- E.xpos1c10nes pasadas, la actual es un gran éxito
gués debe de estar contento y debe de estarlo el financiero. ¿ De dónde ha venido e•ntonces el perartista, ¡x;rque allí ha podido reposar en las obras sisten te rumor de que es un fracaso? De que se
eternas del arte, allí aglomerados los motivos esperaba casi triplicar el éxito de hace diez años;
de su odio, á uu tiempo risible y sagrado, contra de que se creía que habría más ele GO millones
nosotro.s lo.s burgueses. Más no es etio todo, y he ele entradas. Y como los cinco grandes estableciaquí la verdadera nota., la verdadera significación mientos de crédito entre los que se habían reparde la feria universal de la industria, del arte y ticlo 3.250,000 bonos de 20 tickets, los lanzaron
del placer. La encuentro en el discurso del Pre- todos á la ,·enta. resultó que la oferta superó á la
sidente de la República francesa, que no vacilo demanda á pesar de que ésta ·es enorme y que
en llamar admirable, po-r preciso, por claro, conforme á una ineludible ley económica bajó el
por justo:
precio del Rrtíc:ulo, y se han ofrecido "tickets"
"Los Congresos que se han reunido (en París por menos de su valor; luego bancarrota, ha didurante la Exposi ción) y los que se reunirán, han cho la gente; bancarrota de esperanzas_, sin elunrocuraclo á los sabios, á los artistas, á los in- da; pero financiara no. Y como además, mudustriales, á los artesanos, á los obreros, á los chas :e-mpresas particulares crecidas á la sombra
agricultores dal mundo entero, una oportunidad ele la Exposición han naufragado, esto añade brude conocerse, de entenderse, ele comunicarse el mas á 1a mala. atmósfera creada en derredor del
resultado ele sus expe-riencias y de discutir, con gigantesco certamen. ¡Ya no habrá otro! dicen
un contingente excepcional de int-€ligencia y de muchos. Yo creo que sí. Pero en él habrá meluces, los problemas concernientes al mejora- nos mexicanos que ha habido en el presente; pormiento moral y material de los individuos y de que noso-tros tendremos la fiesta en casa; la Patria cumplirá cien años.
las sociedades."
"Estos congresos no han presentado, acaso, al
visitante superficial un atractivo muy seductor
con esas estadísticas, planos y gráficos, esos informes y esas actas de bastante severa aparien2.--La educación d,ema~iado nueva todavía en la
cia. Xo por ello dejan de ser el punto culminan- libertad normal y orgánica de los p11eblos conste de la Exposición; nos permiten fijar este testi- titucionales de la Europa continental y los crasos
monio consolador, que todos los pueblos con ma- errores de los parlamentaristas que han tendido
yor ó menor premura se sientan empujados por á convertir las instituciones en instrumento de
una e,olución común hacia la inYestigación y explc,tación del poder en favor de la carta de los
r€11.lización del progreso moral; que en todos los "politicians," ha hecho general el sentim:iento fapafaes crece día á día el número de los espíritus vorable á la consolidación de poderes ejecutivos
ilustrados y los corazones generosos que se con- fuertes, enérgicos, cuyos jefes sepan imponerse á
sagran por en tero á hacer el bien á sus semejan- todos, que sepan hacer sentir su acción soberana
tes y que, en fin, el siglo que nace, verá la paz y la en la dirección de los ramos todos de la adminisconcordia establecidas sobre más ámplias y sóli- tración y que, respetuosos de las leyes, pongan
3.-¡ Oh! Inglaterra, es muy alta, muy imperial,
das bases."
en juego cuantos recursos las leyes les conceden. muy grande, la verdad es que no se llama oficial"La Exposición de 1900 habrá provisto á la
El tipo de estos soberanos es el emperador Gui- mente Inglaterra, como acostumbramos llamarSolidaridad de su más brillante expresión : darale' llermo II: en donde no está, en donde no mani- la, se llama ''la Gran Bretaña" y lo es; pero no
un poder nuevo ele expansión y persuación. La fiesta su idea ó hace sentir su impulso; demasia- creo que hayan sonado bien en sus oídos las múSolidaridad, á !llM de las mllgllaS cosas que le de- do quizá,. Mas hay que tener en cuenta que el sica.s de los regimientos franceses, recibiendo á
bemos, hará más frágil en su porvenir el triunfo knisser alemán, no es un rey parlamentario, por- los destaca~1e1~tos alemanes en Chaugjai ¿ qué es
de la fuerza, mejor acatada la soberanía del de- que no lo es sino á medias la constitución del Pi::o,; Q_ué s1z111fica; que se acaba; que empieza?
recho; impondrá el arreglo amigable ele los con- imperio germánico,, según ella el emperador tiene En pnmer lugar parece que acaba el monopolio
flictos internacionales y el afianzamiento de la participae1ón directa, y á veces preponderante en del dominio inglés en la cuenca del Yan~-tsé ·
paz, siempre más gloriosa que la más gloriosa de el ejercicio de la función legislativa, y suele el es una dominación fundada en vagas co,n~esio~
las guerras. No suprimirá, sin duda, cuanto las parlamento estarle subordinado. No así en otras nes, pero muy concretamente interpretadas en
malas pasiones pueden engendrar de males y de partes, en Italia, por ejemplo. Es, sin embargo
favor de una especie de monopolio británico cu•
ruinas. pero nos permitirá vislumbrar de más cer- maniJiesto que el nuevo rey ha tomado por mo- hierto con resonantes protestas de no quer:r en
ca el objeto supremo hacia el cual tienden las in- delo al emperador su aliado : su actitud, su as- China otra política que la de "la puerta ahierta,"
telig-encias libres y los corazones buenos la dismi- pecto, sus modales, la brevedad y el estilo directo es decir. sin prfrileg-ios; ya hemos explicado otm
nución ele todas las miserias y la. realización de con que ha expresado sus voJuntades "sic volo vez este designio. Pero precisa confesar que la
la fraternidad."
sic ju beo," son de un soldado, ni en su casa, ni situación ha cambiado mucho en estos 11ltimos
1Iuv bien, Sr. Loubet, per:fectamente, allí está en su consejo de ministros, ni en la calle deja el diez años y que si el tráfico británico prepondera,
marcado el puerto en donde el gran pensamiento uniforme; así hace el otro. Hasta el acento mís- en la cuenca, ma~avillosamente rica por sus pro•
&lt;le la Exposición ha encontrado abrigo y por dontico de su proclama que invoca á Dios (con la duetos, su población y su clima, del "río azul;'

=·=

=

Domingo 16 de Septiembre de 1900.

.

otros le siguen de cerca y ya no está sola. Antea
ella (Inglaterra) era la dueña del comercio del
té; ahora los "trusts" chino-rusos se han aduefiado de este producto, y Europa y América toman té chino, servido por los ru~. Es verdad
que además del chino se consume ya el del Ja,
pón, que es muy bueno y el &lt;le Ceylan, que yo reputo mejor y me gusta más que el chino; verdad es que nunca he tomado el té imperial, el
sagrado, el que sólo baña los paladares celestes
del emperador, la emperatriz y basta hace poco,
supongo yo, .del príncipe Tuan; pero para gustar
('!el divino brevaje se necesita una educación especial y haber nacido semi-dios. . . . . . nada de
esto es tan fácil como mis lectores pudieran
creer.
Eso en lo que toca al té; el opio, que ,enía á
los chinos &lt;le la Ipclia antaño, ahora ellos mismos
lo cultivan, ellos mismos fabrican esta arma sui~ida ¡y tan contentos! Los géneros de algodón. de
fabricación alemana y japonesa, rsbín batiendo
'á las "indianas," fabricadas en ~Ianelw:tu nnlt::8
y hoy en Bombay; el petróleo es japonés, ele.,
etc. Y no contamos los grupos belgas y írance,ses que expl,otan las minas y los ferrocarriles en
Distritos riquísimos del famoso río. En conseeuencia la Gran Bretañ a tiene que dejar sentar
ú su mesa muchos convidadas; los recibirá con
alth-ez y cortesía, según su costumbre.

Se embrolla el embrollo chino ¿cuándo ha dejado de suceder, dénme ustedes uu ejemplo, que
la 1mión en un designio común de dos grupos humanos que representan intereses diverso.s, no se
lrnlla convertido en disidencia al día siguiente
de realizado el ,propósito, disidencia que suele
llegar á la lucha abierta? La actitud de Rusia,
)lerlectamente premeditada desde que tuvo la
-eonvicción de que vivía su ministro y que los
aliados llegarían á Pekín, ha dejado perplejas á
1as potencias; no estaban, 'fisiblemente no estaban preparadas para este cambio de tema y en,cuentran que Rusia desafina y adios concierto.
Sin embargo, es innegable que el Czar es lógico; nos pro.pusimos, dice, hacer un esfuerzo
rnnncomunado para salvar á nuestros ministros,
:aunque para -ello fuera necesario venetrar en el
corazón del imperio y poner en pie de guerra
1rnestros ejércitos; hemos logrado nuestro proJlÓsito apoderándonos de Pekín, los ministros y
:gran número de cristianos han sido salvos, y los
magnates chinos que han dirigido esta comedia
trágica, se han convencido que para esta clase
ele vindicaciones, las potencias ciYilizadas que
tienen intereses en China, i::abían unirse y ser
fuertes y rápidas; ante ellas la resistencia china
,se evaporó. El otro p.i:opósito era pedir á China
indemnizaciones por los gastos y daños causados;
y no afirmaciones ni prom-e ~as. sino seguTidades
plenas y absolutas, garantidas á satisfacción de
1as potencias de qu-e los crímenes que se han cometido no volverían á cometerse con la complicidad directa ó indirecta de las autoridades del imperio. ¿ Y cómo llegar á este fin? Desde luego
Teconociendo á un gobierno con capacidad de tratar; pues un gobivrno en esas condiciones no
puede ser otro que el actual. el gobierno nominal de Kwang-su y real de la emperatriz-viuda,
por ser el único que los chinos admiten, el único,
en consecuencia, que puede contraer compromi~os y responsabilidades en nombre de lo que llamaremos la nación china. Pero no bastaba reconocer al gobierno, era preciso un poco más. era
necesario ponerlo en condiciones de tratar fácilmente : ahora bien, los chinos no ven á su gol)ierno, siuo lo ven en la ciudad sagrada, funcionando entre misterios y perfumes como una di'Yinidad en el centro inaccesible, vio1ado ya por
&lt;lesgracia, de la. ciurl:a.d prohibida. Esto es cierto. Urge, pue~, restituir al emperador su ciudad
de Pekín y proceder á la desocupación militar
de ella y concentrar á las fuerzas aliadas en su
,antiguo cuartel general de rrien-1,sin en donde
se pondrán á las órdenes del felcl-mariscal de
Waldersee y desde donde mejor reforzadas y habituadas al medio chino pueden reemprender la
-campaña si preciso fuera. y reocnpar Pekín con
mayor facilidad quizás, si las ci.rcunstancias lo
exigen.
¿ No encontráis racional lodo esto? Yo sí;

EL MUNDO ILUSTRADO
pero he aquí la dificultad. Los aliados perderán
á los ojos de los chinos todo el prestigio saludable y aterrador (¡x;rque acá y allá se han cometido atrocidades, lo que demuestra que la guerra
no será nunca una manifestación de cultura, sino
uu resto de barbarie, indispensable desgraciadamente, si se quiere), dicen los adversarios de la
proposición rusa, si abandonan Pekín, esa es su
fuerza moral. La ,erdad es que la objeción es
baladí; esa fuerza no la perderán, por cierto, á
los ojos &lt;le los gobernantes que son quienes tratan, porque éstos sí saben á qué atenerse. Y á
los ojos del pueblo pueden r e-00brar el prestigio
actual y con creces en el momento que urja recobrarlo, mucho más cuando se quedarán en sus
posiciones de fuera de la capital hasta que los
tratados concluyan.

("alfil," quiere decir elefa.nte ¿ quién es el elefante?)
4.- No quiero cerrar esta crónica sin expresar, y en esto cualquier periodista puede estar seguro de que interpreta el sentimiento unánime
&lt;le los mexicanos, el profundo pesar que el naufragio espantoso die Galveston nos ha causado.
Estoy seguro que si la. prensa diaria se organiza
para iniciar en la República un movimiento de
simpatía, traducido por auxilios pecuniarios, en
favor de las víctimas de este atentado brutal de
la naturaleza., la gran irresponsable, encontraría
un eco inmenso. Así lo creemos y esperarn os.
Se trata &lt;le nuestros primos; pero nuestros primos desgraciados son nuestros hermanos.

La verdad es que por esta proposición, si llega á ser un lrncho, Rusia queda constituída en
rn alta tutora del imperio. Ya había torna.do ante las potencias el papel de protectora de la emperatriz y de su politica de reformas lentas; el
brutal incidente boxer, dió al traste con todo, y si
las legaciones hubieran sucumbido, difícil habría
sido, no digo salvar el trono, sino la vida misma
de 'rse-shí y este habría sido el gran triunfo de
la política inglesa. Porque la situación es clara:
hay cuatro grandes potencias asiáticas: Rusia al
N., Inglaterra al S., China en el Centro, el Japón en el Pacífico, es la gran potencia insular
asiática, es la Gran Bretaña del extremo Oriente. A Rusia le conviene todo lo que mantenga
al Celeste Imperio bajo la autoridad de la corte
de Pekín, porque ésta, por su situación y sus an~
tecedentes, caerá más y más bajo la dominación
del gobierno del Czar; á Inglaterra le conYiene
la disolución de China y de aquí su designio de
fomentar las tendencias ultra-reformistas de
Kwang-su, que llevaban · derecho á la anarquía
y al desmembramiento del imperio. En este río
revuelto se disponía á pescar Inglaterra la cuenca riquísima del YangJfsé, nada menos; bonito
pez, una ballena. Y este es, y no la razón de la
pérdida del prestigio, el verdadero motivo de la
oposición inglesa á la proposición rusa.
El Japón sigue á Inglaterra; su rivalidad con
Rusia es más clara, más ineYitable; ya ha comenzado á lo largo de los litorales del septentrión
chino y llegará antes de cim,'O años á un conflicto; la alianza británica será entonces para el imperio nippointa, una necesidad vital.
Después signe Francia, potencia asiática también de segundo orden . Francia guarda en el S.
una posición geográfica análoga á la que Rusia
tiene en el N. de China, del enorme vientre chino,
como le llama Lord Beresdorf, y le es indiferente
en el fondo salir ó quedarse en Pekín, pero no
le es no seguir á Rusia su deferente, pero poco
fogosa aliada; la seguirá, mucho más cuando así
da jaque á Inglaterra y neutraliza casi el famoso
mando en jefe del mariscal alemán. Y esta razón es buena, pero no la principal como ha asegurado el famoso corresponsal del "Times" en
París, que tiene el don de reducir todos los
acontecimientos á productos de intrigas palaciegas.
Si Alemania no hubiese tenido que lavar la
mancha de sangr e del asesinato de Von Ketteler,
y si no hubiese proclamado en tono de exaltación,
casi religiosa, la inflexible necesidad de una política de castigo en China, se habría adherido á
la proposición rusa. Y este e3 un ejemplo de
los inconvenientes de los impulsos puramente
personales en los negocios del Estado; nada más
interesante y simpático que los grandes movimientos del corazón de Guillermo II, frecuentemente conrertido en motor principal de la política alemana; pero nada menos sereno. Y he
aquí al imperio alemán obligado á contar con
Inglaterra, cuando menos lo necesitaba.
Los Estados Unidos se han adherido á la proposición rusa; era la consecuencia, de la actitud
tornada desde el principio ¡x;r el gabinete de
Washington y que, en los comienzos mismos de
la campaña, en el bombardeo ele Takú, se marcó
netamente: nada de intervención; nada ha habido más prudente, ni más correcto.
Este es al tablero; Inglaterra mueve su alfil,

DECADENTISMO.

""'º"""

Quiero la estrofa que ananca
torv~ pero noble y franca,
débiles sueñes bastardos;
que nunca fué musa blanca
musa de ·driles bardos.

Epica suene la trompa
que otras edades oyeron,
y al vibrar al aire rompa
la urna que guarda la pompa
&lt;le las grandezas que fueron.

Basta de cantar amores;
de alabar del sol poniente
los lánguidos resplandores;
basta de brisas y flores
y de murmullos de fuente.

No quiero el licor que enerva,
y que en copa de oro apura
Baco tendido en la hi, rba;
psefiero beber la acerba
lágrima que nos depura:
Dadme la lira de encino,
la de sonoros bordones,
la que su canto divino
envuelve en un torbellino
de rayos y de turbiones.

Quiero horas de tedio llenas;
quiero nerviosos excesos,
y con ,sangre de mis venas
quiero, venturas y penas,
escribir sobre mis huesos.

Quiero escalar las alturas
robar el Tayo que tiene
quien da sér á las criaturas,
para que entre rocas duras
como el titán, me encadene.

Y cuando esté sin escudo
atado sobre el abismo,
llega á mi pecho desnudo
y hunde en él tu pico agudo
buitre del DEC.ADEXTIS3IO.

Ven; no te apiade mi suerte;
te busco, ave del infierno;
,;abe mi espíritu fuerte
que entre alaridos de muerte
nacerá el canto moderno.

.Tosé j)eón del Valle.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

· Domingo 16 de Septiembre de 1900.

D omingo 16 de Septiembr e de 1900.

EXPOSICION DE PARIS.
El Castillo del Tyrol.

•
haz lo qU12- quieras, atrevida y loca;
un eflm·io de antiguas primaveras
vuelve á exhalar lo que tu mano toca;
hurga, escudriña, rompe ... haz lo qu·e quieras.

III
:Ui juventud fué alegre cortesana
que vivió prodigando su hermosura;
mi juventud amó; fué una, liviana
qu·e no mintió el am?r ni la ternura.
Era jovial, simpática, mimosa,
amiga de entusiasmos y ruidos;
¿ ves por ,el suelo pétalos ele rosa,
perlas quebradas y rubís caídos?

Son rastros ele brillantes galanteos,
ele l!Vcnturas y fiestas, en que había,
tras los floridos biombos, cuchicheos,
sobro las frescas bocas, ambrosía ....
IV
Este es un lindo bandolín doradó
que acompañó clroláticas canciones;
míralo sin adornes y empolvado;
ké ele las señoritas ilusiones.

Ella ha querido entrar en mi
corazón y me ha torturado:

Ese es el viejo clave donde ib:1
á preludiar sus himnos mi esperanza;
y en cionde dulce, ingenua, pensativa,
cantó su melancólica romanza,

I
Es un palacio en ruinas, ¿ á qué vienes
caprichosa muchacha? Las inquietas
curiosidades frívolas que tienes
gustan á tus amigos los poetas;

Que lo abra sin temor tu mano inquieta;
es un curioso libro de memorias;
retratos ~ mujeres ... ¡indiscreta!
yo no te he die, contar esas historia-,.

los que á contarte van, todos los días,
para darte un placz,r con su&amp; engaños,
las mil v ti-es sonoras tonterías
que, arr11llan sin cesar tus qui~ce años.

.Adivínalas tú, que me importunas,
con malicias perversas y vulgares;
son "Cuentos ele Bocaccio" con algunas
páginas del "Cantar de los Cantare~."

pero á mí no; ya no; que arrepentido
al sueño y al amor cerré las puertas,
y estoy en la cartuja de mi olvid,01
cavando fosas á mis rimas muertas.

¿Esta? La sala ele armas : el luciente
casco de Lohengrin sobre el bruñido
arnés; el ideal entró en la ardiente
liza, de punta en blanco, y fué vencido.

II
Sin embargo, curiosa, entra si quieres;·
por un instante alegrarás la casa :
¡ Roces de sedas, risas de mujeres,
cómo sois inefables!. .. Pasa ... pasa.
Deslumbrada y á tientas, por obscuros
laberintos y dédalos caminas;
¿ ves? tiestos rotos y manchados muros;
¿ no te lo elije.? E s una casa en ruinas.
Sube por los musgosos escalones,
levanta las podridas colgaduras,
sigue por aposentos y salones,
clesempol va tapices y pinturas;

Bien: empuja la puerta de caoba,
mas tu rostro burlón, lleno die, risa
por un instante ,mseria : esta es la alcoba
de mi primer amor; ¡ pas-a. de prisa!
Xada hay que ver : la luz que en la vidrizra
cenicienta y opaca se ha filtrado,
mézclase á la penumbra donde espera
un lecho, como un nido abandonado.
.Adelante. Esta sombn1. en la que brilla
el oro con sus claras languideces
es un lugar sagrado : la Capilla;
no hay nadie en el altar; sigue, no reces.

Baja por la escalera de granito,
deja las salas tristes y desiertas ....
V
Ahora estás en el jardín marchito
alfombrado de polvo y hojas muertas.

Ven; premiaré tu afán y tu desmayo,
con flores tristes, pálidas y hermosas;
que en un jardín marchito suele un rayo
de sol, resucitar aJgunas rosas.

Plantas salvajes! Mira cómo crecen,
hasta subir por las pringosas piedras
de las tapias desnudas, que guarnecen
con sus festones lánguidos, las yedras.
VI

•

Grandemente representada está la Austria en la
Exposición, no• sólo por su participación en los
Palacios oficial&gt;es, sino aun por las construcciones particulares levantadas sobre diversos puntos;
á llQt largo de la calle de las Raciones, contai·emos
los tres Pabelon€s, del Austria propiamente dicha,
de, la Hungría y, en fin, de la Bosnia-Herzegovina; en el Campo de Marte, es el Castillo Tirolés
el que se ofrece á la curiosidad de los visitantes.
El Pabellón de la Bosnia-Herzegovina, recuerda
las formas de alguna construcción señorial, habitación y fortaleza á la vez, adaptada por añadidura á las necesidades de la vida moderna; el Castillo Tirolés procede d,e la. misma idea; reprnduce
el aspecto· de un feudo de la nobleza chica, semejante á los que se, encuentran en el Tyrol meridional, sobre todo en el valle del Irn1, en aquellos lugares pinto.rescos en que la naturaleza más ri-ente
anuncia ya la Italia del Xortc. Allí, como en toda la Europa feudaL mientras qne las C'indack,;; se
forman. de €spesas murallas, los señores de los campos y de las montañas, proveen cuichidosamente
de defensas su residencia. Lo más frecu,ente es
el severo recinto euadixlado, de muros espesos,
acribillados de extrecha.s troneras; después aparecieron las armas de fuego, y la artillería, que volvieron ilusoria la protección de los muros espesos,
y ayudando el mejoramiento de las co-sturobres, las

EL MUNDO ILUSTRADO
se apercibe una línea de almenas qu•e forma como un camino de ronda y domina los
alrededores. Bin embargo, la puerta de Ja
planta baja, 1:=e abre- grandrniente v acogedora, y delante ele los fortines pend,e, una enseña pacífica, representando un racimo de
uvas, que invit a al transeunt e á penetrar,
anunciándol,e lo que encontrará tras este
aparato guerrero, es decir, una cantina en
que jóvenes alegriEs, vestidos con un traje
que la ópera ha hecho familiar para todos
.,.,
los públicoi::, e&amp;;ancian los Yinos períumaclos
~tJ
~
d.J Tyrol meridional. así como las bebicla,
'l:~l rr ..,:t,J .
•
y salsas de que Zurich se ha hecho una es- ~ --' \11~ ,.,._¡tnsí111.c
pecialiclad, pero que el 'l'yrol fabrica con _,ft~
bV '
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Descansa; el sitio á reposar convida;
ponte á soñar; te contaré entre tanto
las árabes leyendas de mi vida
enjoyadas de besos y de llanto.

Pero no; d-e tu alegre pensamiento
sacudirás tal vez el llanto mío,
cual se sacude un pájal'O contento
de las ágiles alas, el rocío.

Sobre, la soledad obscura y yerma_
se tiende un horizonte de neblinas;
quisiste visitar un alma enferma,
y, ya lo ves; es un palacio en ruinas.
ja!l, más fácilmente accesibles, están cubiertas '
ele fuertes €nrejados de fierro de fragua.
Sobre la fachada principal tiene el lugar de
honor una Virgen del Niño, pintada en una
nube, que se dice es la devoción particular dd
Tyrol.
Pocas son las casas que no llevan esta imagen venerada. Gna leyenda extrictameutei observada, tanto en el Tyrol como en Baviera,
obliga. _á los pintores á representar á la Virgen,
cualquiera que sea la época de su vida, con los
rasgos de la juventud; €S de general creencia
• que, desde el nacimiento de Cristo dejó de enviejecer.

Sonríe, recordando tus placeres,
¿ qué te importa el silencio de esta casa?
¡ Roces de sedas, r isas ele mujeres,
como sois inefables! ... Pasa, pasa.

Y véte ya; tras la violeta cima
la noche avanza, ele luceros llena;
y aquí cuando la noche se aproxima
suelen aparecer almas en pena.
Pero no te apresures; ve sirn miedo;
más gentil, más gallarda, más despacio.
¿Por qué me invitas á salir? Ro puedo;
yo soy el fiel guardián de este palacio.

FOTOGRAFÍAS NOTABLES.

Algo te guardas tú ele las secretas
historias de mi alma .... ¡ qué locura!
¡ No olvides de narrará tus poetas,
entre risas y versos, la aventura!
Mudas están las almas de las cosas;
no hay luz en las ·calla.d as galerías,
en el seco jardín, no hy mariposas ....
¿ A qué quieres volver? . ... te aburrirías
No ha tenido mi voz, bronca y ca.scada
para tus burlas frívolas repro.ches;
te dejo en el umbral : estás cansada;
·curiosa, vétei en paz: ¡ muy buenas noches!

.Cuis fi. llrbina.

construcciones cuadradas se abrifl•on largamente
al aire y á la luz, mientrati que las torres y las murallas, entera.mente desnudas hasta entonces, se
ad&lt;H:naron oo,n esculturas y fr~cos.
Ro obstante, se conservaba aún algunos r¡¡¡;tos
de lm. antigua fortiiicación, para atestiguar claramente que• el propieta.rio de la mansión, era un
hombre de guerra, y no un apacible burgués; por
estft. causa, S'Obre la fachada del castillo Tyrolés,

una maestría enteramente igual, al decir die loe
inteligentes.
En los cuatro ángulos de la. construcción, se
agarran á los muros elegantes torrecillas cubiertas de celooías: tson los antiguos fortines que permitían á los defensores sitiados, batir con SUB proyectiles el pie de las murallas; así mismo el dobfo
pórtico que corone el ootiente de entrada., protegía la gran puerta, ~ notará que laB vent&amp;naá ba-

:Kos ~rmitimos llamar la atención de nuestros
lectores, acerca del magnífico retrato del 5r. Gieneral Díaz, que honra. la primem plana de este
número, porque su mérito artístico no nos pertia,..
nece, es de la fotografía que reune á un perfecto
parecido, detalles de luz que honran al Sr. Don
Octaviano de la :Mora, que fué quien últimamente sacó este retrato.
El tallier del citado señor, tiene por lema "Verdad y Belleza" y cada cía demuestra mejor que lo
sabe cumplir, no -sólo en la fotograiía á que nos
rerferimos, sino en otras muchas que tuvimos oportunidad de ve:, al visitar su salón de exposición.
Entre esas fotograiías notables, se cuenta la
V1€'l' dadera obra de arte que todo México ha. podido admirar durante la última semana, en uno de
los esca;parates de San Fral'lcisco : el gran retrato, tamaño natural, de le. Sra. lJoña Carmen Romero Rubio ae Díaz, obra qu~ merece elogio.

�Domingo 16 de Septiembre de 1900.

Domingo 16 de Septiembre de

rnoo.

EL MTT~no TT,TTRTRADO
Acámbaro.

Al abandonar el ejército libeil'tador la ciudad
de 1Jordia, r después de tocar lrapuato, Salamanca, Yalle de Santiago y Salvatierra, llegó al pueblo de Acámbaro, en donde el señor Hidalgo pasó
revista á sus tropas ,en una gran parada, organizil.ndo aquellas masas y fraccionándolas en seccio11es ele á mil hombres con sus r espectivos jefes y
oficiale~. D espués de este acto, el Cura de Dolores
fué proclamado Generalísimo.
En el portal que r epresenta nuestro grabado
recibió el caudillo las felicitaciones de la multitud,
que lo aclamaba llena de entU3iasmo.
Chihuahua.

'l'orre qu., •Irv1ó &lt;k prisión á lltd!ilgv, t,U 1;h1huahua

Guanajuat o y la Alhóndiga de
Granaditas.

Vista panorámica ,de Guanaji:ato.

~ecuerdos de la YnOepenOencia.
Como recuerdos de nuestra gloriosa época de
independencia, tenemos el gusto d'e ofrecer á los
lectores del. "Mundo Ilustrado," varias fotografías
de sitios histórioos, para la gran mayoría desconocidos, y que forman la historia viviente, y son los
testigos mudos de grandiosos -episodios.
Ko vacilamos en recomendar el mérito de nuestras ilustraciones.
Dolores Hidalgo.

Uno d,,, ~os grabados reprec,enta la casa que
habitaba .el sub-delegado del pueblo de DoloTes,

casa de Morelos en Morelia.

que tiene su importancia histórit-a, porque bajo su
amplio portal derramó su sangre el primer patriota. La finca es de dos cuerpos, formado el primero por el susodicho portal; su halconería presenta el aspecto de todas las fincas de la época, lleva un fiiso de cantería tallada que el tiffl!lpo ha
comenzado á destruir.
La casa del sub-d!elegado, oomo se le llama
hasta ah,&gt;ra, fué construida en el año de 1783, que
por 1-a mucha escasez que en él hubo, se le llamó
"el año del hambre." En las obras fueron ocupadas gran número d e perwnas á quienes por

único salario se les pagaba con ligeras raciones de
pan ó semillas. Así lo refieren muchos de los habitantes de Dolores, por haberlo escuchado de labios de sus padres ó sus abuelos.
La tradición ha conservado el nombre del Primer Soldado de Hidalgo que derramó su sangre
en aras de la libertad: Justo Echais.
Ocupa otro ,lugar en nuestras ilustraciones,
la Cárcel d~ Dolores, de dond·e fozTon sacados
todos los presos. Estos se afiliaron gustosos al
conooer el plan del movimiento revolucionario.
La cárcel conserva aún su antiguo aspecto.

Monumento en Chihuahua Je~aa1ado en el sitlo donde.fué fusilado Hidalgo.

La vista panorámica de Guanajuato, que en lu.gar preferrnte tlamos á conocer, nos presenta. tres
sitios principales, el famoso l'erro llel Cuarto,
que desnudo de toda Yegetación, se vió cubierto
de miles ele. combatientes en actitud de ataque;
la mina de la "La Valenciana," asomando como
un punto blanco &lt;mtre las montañas. y que proporcionó á Hidalgo un poc1erso auxilio para llevar á cabo la difícil empresa de tomar por -asalto
aquella ciudad; y por último, la célebre Alhóndiga. de Uranaditas, que se levanta entre todos los
edificios de la ciudad .sobre la loma en que termina
hacia el Poni,ente el Cerro del Cuarto.
Conocidos son los detalles del -asalto por las
fuerzas de Hidalgo y de la ddensa de la Alhóndiga, la heroica acción del vali,e-nte Pípila y las
€scenas que se deS{lrrollaron al ser tomada la fortaleza.
Sólo diremos que etn los cuatro ángU'los d,e Granac1itas se ü0nservan aún los garfios de hierro que
sostuvieron las ca.bezas de Hidalgo, Allende, Al~1-ama. y Jiménerz, y las lápidas con los nombres de
tan ilmtr es caudillos.
Guanajuato es una ciudad que en todos tiempos
l1ará ncordar al Padre ele nuestra Independencia.

también las juntas r esenadas de los primeros caudillos, las felicitaciones que el pueblo de :Morelia
tributó al i'lustre Cura. y los ofrecimientos de los
patriotas que con ardor· deseaban seguir bajo sus
banderas.

Fué e.sta ciudad el calvario de los primeros caudillos.
Largos día8 de cautiverio pasó Hidalgo en el
I-fo,pital Heal, Eirviéndole cL calabozo la pieza que
se halla bajo la. torre de la capilla, lugar que han
conservado las autoridades con escrupuloso cuidado, para glorificar al héroe. El cubo de esta torre
es cuadrnngular. y en la part-e que da á la calle
presenta tres ventanillos. Los touristas visitan ese
sitio, evocando el recuerdo d e, aquel anciano que
dió su vida por librar á México de tutela infame.
En el centro de la plaza principal se levanta
majestuosa columna de orden corinto, sosteniendo la estatua de Hidalgo, que es de bronce y de
gran tamaño.
Se asegura que en el lugar qll'e marca el monumento se efectu.ó la sangrienta ejecución, y sobr2 el particular se han emitido dive•rsas opinio-

-- ,

1

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..
A~' )~"'

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..

a .EL PUCRT

La Ciudad de Morelia.

En la finca de dos cuerpos que hoy ocupa el
Monte de Piedad ·de Morelia, se alojó el Sr. Hidalgo al t.omar -e·sta importante plaza, penetrando
Templo da San Francisco, donde estuvieron sepultadvs los restos de Hidalgo.-(Cbibuahua. J
oon el grueso del ejército el 1 'l' ele Octubre de 1810,
cuando lo habían he-cho ya dos días antes, varias
En l\forelia existen otros dos lugar2s históricos nes, prevaleciendo las de los que reconocen esé
secciones. Aquellos antiguos muro:s presenciade
no menos importancia: la casa qu,e, habitó Mo- sitio como el lugar del cadalso del Cura d€ Dolores.
1·on notables escen-as, las labores del Padre de
Telos
y la de- la antigua Cárcel Correccional, una
La histori.a nos dice que la ejecución se efectuó
nuestra Independencia para organizar la adminis- .
tración que se -encontraba sin autoridades, y para de cuyas ozlclas s.irnó de capiHa al Cur-a lfata- á espaldas del Hospita,l R·oo.l, y ahí se halla la plaza pública actual.
dar orden á su ejército; esos muros presenciaron moros, en víspera ele ser sacrificado.

Carcel de J)Jlores,

i;asa ael Sub-del,~a110 en Dolores.

�EL MUNDO lLCTSTllADO

Domingo 16 de Septiembre de 1900.

i

Reliquias históricas.

Compldamos nuestro material con l,a publicación
de un grabado que represe'1ta el mas notable escaparate del Museo Nacional, que encierra reliquias históricas ¡rortenccientes á Hidalgo, Morelos y Guerrero, p~e,!1d~ de ~ran estnnac1.~n, que
son vi~tas con positivo rnteres y gran carino, por-

Domingo 16 de Septiemb_re de 1900.

EL 1úUNDO ILUSTRADO.

El Sr. Gral. Diaz en Santa Fé.
PRUEBAS DEL CANÓN MONDRAGÓN.

En nuestra edición diaria, dimos á conocer los
resulta~los obtenidos en ,las prueba.s verificacfos
el clonungo en Santa Fé, con el mateTial de monta~~ y bata]!~ _y carabina sistema }Iondragón y
(·anon automahco sistema 1-lolschkiss, resenándonos para este semanario las fotografías tomadas
por los fotógrafos de la Escuela :)1 acional Preparatoria .
La pri.Inn·a de estas fotografías, representa al
Sr. Presidente de la Repúbli ca en las lomas de
Santa Fé, acompaüado del Sr. General B erna rdo
RE~1es, Ministro de la Guerra, y de los Generales
Lms
E. Torrrers,
J nan YilleO'ao::
l~a.:.,
•
o ~, Etwenio
o
con, Ingerneros Daniel Garza y José ~Iondragón,
Don Fernando de Teres,i. Oficiales dd Estado 1Ia1

V

Les Seaores Prtsldente Y Ministro de la Guerra, presenciando las pruebas con el Material Moudragón en Santa Fé.

Los disparos se hicieren en dos seo:ies, siendo
la primera de ciento V'E&lt;inte y Ja
segunda de
setenta, con todo éxito, pues las lineas de blanco3
fueron &lt;&gt;espedazadas por completo.
Después el ei heehos los tiros, se fueron á verificar los impactos, querlando con el número de
éstos perfectamente marcados en t elas v bastido1,rn de los blancos, la precis.ión en la }:mntería
que apenas fué necesario ratificar algunU.s veces
durante los dis1rnroS', por el retroceso ligero Ua
la p.ieza.
En cuanto á la rapidez, quedó comprobada con
el hec ho de que toda la serie de disparos se hizo
en sólo media hora, á pesar ele los frecuentes
ca1nbios ele objdivo y movimientos que se imprimieron al cañón por orden de la comisión, cuyo
secretario tomó nota detallada de cada uno de
los disparo,s y del resultado final de las pruebas.
A las doce del día se dió por terminada la
pm.•ba, de la cual se rendirá parte detallado á
la Secretaría de Guerra.

•

I
Reliquias de l a Indept::ndenela que exisreu en d Museo N11.cional.

El último grabado de Chihuahua que damos á
conocer, representa el templo de San :Francisco,
llamado antes capilla de San Antonio, correspondiente al oonvento de aquel nombre, donde estuvo sepulta,lo el tronco de Hidalgo hasta el
año de 1823, en que junto con los restos de Allende, Alda.ma y J iménez, fueron traídos de Chihua-

preparatorias, quedó solemnemente instalado el 15
de Septiembre de 1813, siendo :ms mielllbros Dou
Ignacio Rayón, Don José Sixto Berdusco, Don
José María Licéaga, Don Andrés Quintana. Ro"o,
Don Carlos Marla de Bustanrnnt,e·, Don José María Cos, Don José María Murguía, Don José i\Ianuel ele Herreras, y como Secretario Don Cornelio
Ortiz de Zárate y Don Carlos Enriqu,ez del Castillo.
En el recinto del templo parroquial de Chilpancing-o, se desarrollaron las má:, con:movedoras
escenas.

casa doode estuvo enea¡ lll•dO Matamoros.

cuantos visitan el salón de Historia del referido
Museo.
Entre los cuadros que se cor:nservan -en ~te mismo salón rep roducimos igualmente el del Corregidor de Querétaro, Don Manuel Domínguez, esposo dll la heroína Doiia Josefa Ortiz. El cuadro
está pintado al óleo y es de gran tamaño.
El Coronel Mondragón disparando con el catión aut;omatico S. Hotscbldss.

yor !el Sr. Presidente y 1Iinistro de la Guerra, ohSErrando los efectos causados por los proyectiles
del cañón ele campaña sistema Jfondragón.
Otra de estas fotografías representa al cañón
automático sistema Hotschkiss lanzando proyec-tiles y el cual está manejado por el Coronel Manuel hlondragón, estando presente la Comisión
compuestc. del General Salamanca, Coronel Luna, rreniente Coronel Dávila, Oficiales y paisanos
pe5encianc1o las pruebas.
La tercera. ele las fotografías representa al Capitán Méndez en el momento de hacer un disparo con el cañón de montaña sistema l\Iondragón,
estando presente el Gen eral S,1las para ver el efecto del retroceso de la pieza después del disparo.
P r r último, la cuarta fotografía representa al
mismo Oficial clesempcfiando · el servicio ele apuntador en .el eañón ele 75 m\m. de campaña sistema, Monclragón, haciendo fuego á tiro rápido;
viéndose iel rastrillo de la contera fijo en tierra, y
á los sirvien tes proveyendo de municiones la boca
ele fuego.
Los resultados, como se r e-corclará, fueron notables. Uno ele nu e,stros grabados representa el número de v-eces que los proycti1es toe-aron en los
blancos.
Dirigió las pnrnbas el señor Coronel 1Iondragón y asistió á ellas la comisión que estudia el

Rtiu-ato del corregidor de Querétaro, D. Manuel Dom1nguez.

hua á la capital de la nación, para recibir el homena;e del pueblo agradecido.
La parroquia de Chilpancinga.

Este templo se ha hecho célebre en nuestra historia, por haberse reunido bajo sus bóvedas el primer Congreso Mexicano. Después de dos juntas

•"

Tlros que recibieron los blancos.

arma

:r que ts tá formada por el se1ior General

Iiprncio Salamanca, Cocoronel Gilberto Luna, Te-mente Coronel Rafael Dchila y Secretario Oc-am-po1 así como el capit;ln ,ntranjero Anclerson, representante de la casa constructora "Hotch-

Las pruebas dieron principio á las nuesrn· de la
mañana, haci1e,ndo uso ele granadas comunes con
espoletas de tiempo. Hizo los disparos el señor
1Iondragón que, antes ele principiar el cañoneo,
fijó su horquiIIa ele tiro para pr.ecisar la puntería.

kiss.''

7'
1 •

Fortal en Ac!mbaro, donde HidalgoJuéJelicltado por
PU nflmbra'Tllento de Generalfsltno.

Sres. Generales LWs Pf:re.1 Figueroa, Manuel Gon.zález, Porf.-lo Dtaz, Féllz Dlaz.
Grupo tolll8.do el afio de JSGG.

El Capltli.n Mén.:ez en el momento de hacer un disparo con el cañonde l[ontaña S. Mondregón.

El Capitán Méndez sfr;iendo de spnnlador en el cafl6n de campaña S. :Yondrag6n.
haciendo fueJo á tlro rápido.

�EL MUNDO ILUSTRADO

JJellezas me.ricanas.

ARPEGIOS.

Domingo 16 de Septiembre de 1900. ·

Domingo 16 de Sept:embre de 1900.
111ne:ría. La queja justísima de Juanito se con1&lt;:ntó largamente en las veladas de los buenos provin-

Siie,mpl.'eextrañoal placer, ya si~ remedio
Voy al mañana con la fe perd:da,
Sin cesar abrumado por el ~ed~o
Que lentamente agostará m1 vida.

ciald.

Porque rudo en mi pecho ~ dilata,

T

y á mi exisbencia su poder impone,
y es torrente sin cauce que arrebata

Todo cayó á tus plantas triunfadoras,
Problema tras problema resolviste,
Eres gigante, humanidad, que hiciste
Surgir la luz con que la senda exploras!

Cuanto á su curso arrollador se opone.
Quisiste ddernerlo, Y de mi ~na
La onda te ha llevado en su corriente;
Tuvo quie ser, la pálida azucena.
No, no puede luchar con el torrente.

Al fuego de la ciencia que atesoras,
Lo arcano, lo profundo, no resiste;
Sólo el placer de consolar al triste,
En tu soberbia sin igual ignoras.

Tu poético amo~, tu v~rgen alma
Que soñó con el bien, qU1so del llanto
Secar las faentes -al vo_lver la calm~
A quien sufrió en la vida, tanto, tanto.

Tú dejas al que sufre en el olvido,

Y en tu loco desdén, de la tristeza
Jamás el llanto ·acerbo has recogido.

Algo secreto que se esconde al mundo,
En mí pudiste sorpren&lt;lier, _Y llena
De infinita ternura, tu profundo
Amor me diste al fin; si eres tan buena!

Y si orgullo es tu ley, tu ley, fiereza,
Avanza humanidad que no has vencido
Y aún eres miserable en tu grandeza.

A su impulso por tí de~con~cido,
De tu alma escarpáronse nsue~os
y á mí volaron á formar el mdo,_
Como hlanca.s palomas, tus ensuenos.

II
¡Notiemblo,no,ui cederé á tu embate,
Atleta del dolor, tu fuerza gana,
Como el ay,sr me encontrará el mañana
Siempre firme y altivo en el combate!

y surcando fantásticas esferas,
En alas de ese amor de sólo un día,
Hiciste re-alidad de las quimeTas
Que agigantó después tu fantasía.

¿ Qué importa que la pena ee aquilate
Honda~melprcho,siesla fuerz·a humana
La voluntad que impera soberana,
Que augusta, ni sucumbe ni se abate?

1

•

Ella se despertó, y á sus arrullos

La -esperanza del bien, que es en amores

mo simiente de dolor, en los surcos por donde
va la triste romera.
J-.n t re Don ,Juan v su hermana. hubo un instante de silencio. L~s dos pensaban en el querido ausente. La señora se volvió hacia Don
Juan. Este se había puesto repentinamente en pie
y encendiendo un cigarrillo en el tubo de la lámpara, dijo:
-:l'ifaría, prepara esta noche mi equipaje : mañana parto.

II
Juanito fué desde su entrada 'en el colegio uno
de los mejores estudiantes; los pnmerus puestos
&lt;m1n los suyos, tanto en la clase d.ei álgebra como
en la de filosofía. De inteligencia clara, alma

Primavera que besa los capullos

Ro vacilo en luchar, venga pro.fundo
El sufrimiento colosal, sin nombre;
En p esares y lágrimas fecundo
Sólo de cardos mi sendero alfombl'e,
Y así, destino, probarás al mundo
QuesiE.sgrande·eldolor,más loesel hombre

. J_ua_nito em la adoración de aquel hogar. Hide Don Juan., crecido al calor de aqtL1:1los seres, era astro de sus noches, alegría de su
ah.Da.
Hasta los quince años tuvo profesores en la
propia casa; luego fué necesario que estudiase las
matemáticas, carrera diel joven, eiil un buen colegio. Don Juan echó un nudo á su corazón y
Juanito partió para una lejana y bella ciudad,
magnífico centro docente.
-Yo tengo mis ideas, había dicho Don Juun
á su hermana, cu.ando el cariño egoísta dJ la
b~~na señora negaba la conveniencia de a,1uc1
VIaJe; yo iengo mis ideas; mi hijo será lo que yo
no he podido ser. Y o no tuve un padre, quu s~
no ....
Y en los ojos de Don Juan se pintaba la tristeza. Don Juan tenía la conciencia de que 61 era
víctima de su primera humildJe, condición. Es,.
píritu despierto, hombre de natural inteligente,
fantasía llena de novelones y dramas impo,ibles,
en medio de su bienestar, de su riqueza, eneontraba uno como vacío; vacío que rn previsión de
pt&lt;ire iba á colmar con el estudio en la existe"'.lC;J.
de Juanito.
JJon Juan nunca fué esposo. A las veces, pensando en su hijo, l"ecordaba. cómo había. gustado
besos exóticos en la boca linda.mente roja dr la
bohemia que dió el ser á Juanito. La amada per¡,,grina, una de esas mujeres en las cuales se mezcla á la hermosura todo el encanto de, lo Jesconocido, llegó hasta el ignorado rincón ele aquella provincia, como una ráfaga llena de extrnii.os

JO Ulll-:!O

EL MUNDO TLU8TRA DO

Y los transforma con su beso en flores.
Hov los ,ensueños que en tropel alado
Forj·ó tu mente en las felices horas,
Y a no existen, y al v;e,r cómo han voladc
Sob1,e, tus muertas esperanzas lloras.

SRA. CARMEN RINCÓN GALLARDO DE ORTIZ DE LA HUERTA.

III
Mi juventud, sus sueños, sus amores,
Cuanto el alma ambiciona, cuanto quiere,
Sus primaveras, su calor, sus flores,
Todo se apaga en mí, todo se muere.

No puedoama rteen la existencia mía
Que romper su destino no consigue,
Hay un dolor inmenso, de agonía,
Que como eterna maldición me sigue.

Y yo que condenado á la amargura
Quise un cariño inmenso consagrarte,
Como amar, en la vida es la ventura,
Así tuvo que ser; no pude amarte.

l{amór¡ fi Villa/va.

JUANITO.
I
La casa, una antigua. coostruc(,•ión española,
de muros eminentes, pesadas puertas. ventanas
guarnecidas de fim-ro, temía aspecto monacal; aires como de mansión, á cuya sombra paseaban
frentes meditabundas cubiertas die, níveas tocas;
pies descalzos hechos á correr tras la cruz; almas
bl-ancas cun; y aloorgue de las melancolías. Pero no· 'a11í no habitaba la santidad sino la industria. 'Aquella no era casa de oración: de sus techos sólo surgía el himno del trabajo.
El caserón hacía esquina: por la una calle dos
grandes puertas daban acceso á un detal de jabones; por la otra una verja, antes d@rada, siempre de par en par y cuyos barrotes festoneaba
una enredadera de cundeamor, permitía la entrada en la mansión del jabonero.
En ~l pueblo la casa no se nombraba de otra
suerte sino "la jabonería." Su du:eño y habitante era un industrial enriquecido que abastecía con
su comercio de jabones los pueblos comarcanos.
Una noche á cosa de las nuew,, estaban en la
sala de la jabonería dos personas: la una, viejecita de cabello nevado, irostro plácido, manos y
piernas rígidas, sobre una silla gira:tbria y rodante, ,e,n un rincón de la pieza, dormitaba. Leía la
otra persona á la luz de una lámpara, en el centro del salón. Era un hombre todavía joven, de

complexión robusta, tez mate, ojos y barba ne- de María· María, la hermana mayo'l.·, la primogégros, cabello ·e nsortijado, aspecto burgués. Y_es- nita. de Ía anciana, suerte de providencia dotía blusa y pantalones de dril obscuro; los pies, méstica. Ella era el alma del hogar¡•, Cuanto al hometidos en pantuflos de grana, fulguraban con el gar decía relación estaba ella acostumbrada á resotverlo por sí y ante sí. Dócil á tan bla1Ddo yuoro de los bordados.
go, el dueño ele la casa sólo telilía para ella graTodo en aquel hombre estaha diciendo cómo
titud, por cuanto la •áda de esta bu.eina señora
era el único rico de provincia. La propia sah lleera una continua of.renda en -aras del cariño á los
na de baratijas, adornos del peor gusto, mostrasuyos. Ella renunció al amor por el hogar. Ella
ba ser el búcaro de aquella flor silvestre, flor de
no había sido esposa por ser hija; y prefirió á ser
eslamlmis dorados, pero sin aroma.
madre ser hffi'Ill-ana.
De pronto la anciana somnolente abrió los
Luego de &amp;ell1.tarse dijo á su compañero de sala:
ojos, y moviendo la boca un poco torcida de suyo,
-Bien, Juan, esa carta de nuestro · querido
articuló un sonido extraño é intraducible, mitad J uanito es cosa muy extraña. Llamarte á la cagrito salvaje de esos que la fantasía escucha. en rrera, sin motivo. El, tan juicioso siempre ... . .
los campos, á me,dia noche, mitad inflexión de enfermedad no ies. No hubiera podido escribir,
humana garganta.
Además, el Director ....
El leyente impresionado preguntó:
Don Juan convenía con su hermana en que al-¿ Qué tiene, madre? ¿ Quiere usted irse á go extraordinario pasaba á J uanito, y se dispodormir? Y sin esperar 1,e,spuesta cerró el libro, nía á partir, rumbo á la gran ciudad donrle ei
marcando la página cuidadosamente con una tira niño estudiaba.
de papel, se fué á la anciana, puso en la frente
La cart:i lra lacónica : "Tu visita ruclnEual--de ella un beso, y comenzó á mov.er la silla ro- decía-tan querida para mí, por primera vez en
dante hacia las piezas interiores, mientras excla- un año ha dejado de ser periódica. ¿Por qué, mi
adorado papá?
maba en voz alta:
-María, ven María: es menester acostar á
En este rvno de afecto continuaba. En resnmm, le ped.ía que fu.e.se á verlo.
mamá.
Al cabo de una media hora :entraba de nuevo
Este dulce reclamo del amor filial hizo honda
en la safa el hijo de la inválida, esta vez seguido impresión en los sencillos moradores de h ja-

•

perfumes; como una brisa que cruzó los azulr3
mares, verdes cumbres, y bosques de laureles y de
rosas.
Don Juan, entonces mozo de cuatro á cineo
lustros, lleno de fuego el corazón, amó á la linda
aventurera que llevaba consigo en son de venta
rosarios de ámbar, rosas de Jericó, fragmentos
de la propia cruz donde fué victimado el Oristo,
objetos falsos de su mísera industria ambuhrnte,
Don Juan amó en ella la morbidez de las formas no injuriadas por el continuo andar; el dulcísimo rostro, acanelado por los besos del. sol; el
negro profundo de la cabellera; los brazos llenos
de caracteres introductibles, corazones flechados,
círculos llameantes; todo aquel encanto exótico
de una mujer helena por el perfil, española por
la mirada, y por naturaleza del amado país de
Bohemia.
Juanito fué fruto de aquel amor del criollo á
la .extranjera; amor alborofado como un torbellino, rápido y clevorante como un incendio.
Deshecha. del hijo, sin nada pedir ni aceptar
nada, una bella noche de primavera prosiguió la
aventurera su interrumpido viaje, anhelante de
correr por cuantos son pueblos y climas; acaso
para gustar en otras latitudes nuevos amores;
acaso para concebir otros hijos y sembrwlos, co•

anhelosa de saber, corazón rebosante de orgullo,
carácter serio, e'Spíritu soñador, era retraído,
afecto al estudio; gustaba de ese como pugilato
de las inteligencias, que entre condiscípulos se
lleva á cabo y pone á prueba el vigor intelectual
de los contrincantes.
Pronto fué distinguido p011 los profesores; esto
le granjeó la ojeriza de sus camaradas. Además,
él de suyo un poquillo rencoroso, guardaba contra varios de sus compañeros, señaladamente contra uno, sentimientcs no nada cristianos, antes
bien confines con el odio y con la más ponzoñosa
antipatía.
Tuvo esto origen en una escena ocurrida á su
ingreso en el plantel; escena dolorosa que nunca
olvidaba Juanito, y en la cual había sido por desgracia protagonista.
Fué una mañana á cosa de las ocho. El hacía
su primera entrada en el amplio salón del colegio. Todos los muchachos estaban reunidos. El
Director del instituto pl.'€sidía.
Provincial tímido, con aire azorado y maneras
torpes, Juanito entra en la sala, crúzala. silencioso y desconcertado entre dos coros de alumnos,
se dirige atolondradamente al Director y sin más
preámbulo le tiende la mano. El maestro, por
hacer una mala pasada al joven mozo, no estrecha

la m-ano de Juanito, y éste queda en el centro del
salón, mudo, chasqueado, rojo de vergii_enza, en
medio de la risa del profesor y la rechifla san-grienta de los alumnos.
Entonces suGEdió algo más doloroso para él.
-Siéntese usted, le dijo el Director, señalándole un pu€'Sto vacío. El obedeció. El asiento destinado á recibirlo 1,ra un banco en el cual sólo
estaban dos alumnos.
Los muchachos comenzaron á hacer despiadadas observaciones.
-"Tiene nariz de olerlo todo," exclamó uno
á media voz, ni t-an alto que escuchase el maestro,
ni tan bajo que no produjese hilaridad en el auditorio.
-¡ Qué ojos de basilisco!
-Es.te nació para asfaónomo.
-¡Qué pies!
-¡ Qué manos!
-Parece un sietemesino.
Entre tanto, los dos jóvenes que ocupaban el
banco junto con Juanito se deslizaron cautelosos hasta un extremo, precisamente la :rmr,üi
(, puesla á la que servía de asiento al provincial.
J nanito, ya cambiado el estupor en cóler.i, se
prPpara á 111Esponder á las injurias, cuando hs
moms &lt;le su lado, á una señal, se ponen d~ pie.
.El provincial graYita solo en un extrem:1 dd
banco, ;11mpr el equi\kic. y rueda baju el ,tsiento que le cae encima.
Lleno de polvo y de vergiienza, ciego de dolo:;:
y de ira, cierra Juanito contra UJ1J01 die los causantes de su malaventura y le -asesta en el rostro
una tremenda bofetada. El Dire'Ctor intenil•ne ;
la mofa cede el pue€to al -asombro; y á partir de
la ocu&lt;rTencia ya saben á qué atenerse con Juanilo
sus cam-aradas de colegio.
Sin ·embargo, las jugarretas menudearon. Se
supo que el padl.'e de Juanito era propietario clJ
una jabonería, y ya no llamaron al joven sino "el
jabonero." Po•r todas las paredes corrían versos
alusivos á la industria de Don Juan. Una ocasión,
en la mesa, al comer el pan, Juanito tuni1 náuseai:.
Los muchachos le había ingeniosamente aderezado la hogaza; la miga no era de harina, sino de
jabón.
Entre él y sus compañeros hubo siempre algo
infranqueable: d carácter de J uanito.
DiECmrió un año. Ellos duro con él. El duro
con ellos. Intimidad tuvo con muy pocos; odio,
sólo para uno. Quien inspiraba en J uanito este
invencible sentimiento de repulsión, era un rnow
alt~, d~lgaducho, de, grandes piernas, ojos zarco,,
pehrub10, lleno de prejuicios de raza á pesar de
lo dem-00rático de su figura y de su nombre.
Este era el mismo jovm á quien Juanito abofeteó cuando la ocurrencia del banco. Se llamaba
Gil Pérez. Los muchachos, jugan1o con las letras de~. nombre l_o apodaban "Pe1·eJil."
. Pere;pl y Juamto se abominaban mutua y cordialm~mte. Una mañana corrió ~mtre los alumnos la nueva de que los dos jóvenes se habían de~afi-ado para el jardín, á las cinco, después de las
clases.
Todo el colegio se dispuso á presenciar un espectáculo extraordinario.
Perejil era lenguar-az, insolente; orgulloso de
que antepasados de él habían muerto en def-ensa
de la Patria, decía á menudo:
-P?r mis venas corre sangre de héroes.
Taciturno, austero, Juanito inspiTaba en sus camaradas un sentimiento ind·dinible extraña. mezcla de antipatía. y respeto.
'
El tema palpitante era Perejil y Juanito. A
la ~ora_ del almuerzo, en los cnrredores, en las
habitaciones, por todas part-es se entablaban diálogos.
-:f!oy le bajan el_gallo al jabonero.
-·No sabemos, chico; ese Juanito no es tonto.
Recuerda su estreno en el colegio.
-:-AqueHa fué una casualilad. Perejil nunca
qu!so arreglarle cuentas. Pero ya ves; á cada cochmo se le llega su San :Martín,
En otras_ convHsaciones salía peor librado el
pobre Juaruto. Una y otra parte le Han adYer-sas. En un grupo decían:
-Es un presuntuoso.
-Y un cobarde.
-}fe alegraré de que Pere'jil lo medio mate
-Y yo.
-Y yo.
En ese momento ingresó Perejil al círculo, muy

�Domingo lG de Sept'embre de 1900 .•

EL MUNDO ILUSTRADO
satisfecho de contar en su favor los sufragios de
la mayoría.

-Saben ustedes una cosa, dijo: me cont.entar8
con zambullir en el e:::tanque á ese mal nacido.
¡ Qué historia la, de él, quericlo1;, qué hi~toria! Me
la ha referido esta mafiana el nuevo cartero.

Son

del mismo lugar.

ble, que Je dc·blaba la cerviz, antes tan altiva. Sus
rodillas tendían á flaquear; y todo él, á un influjo
extraño y malhechor, era víctima d e hondo desconcierto físico.
"Tú no tienes madre."
Juanito sentía neeesidad inmediata de un ser
tangible á quien poder llamar con es·e nombre

dulcísimo. Hasta entonces él nunca había echado de menos á su madre.

Criado al calor de la
excelente Doña ,faría

.

• •

con toda s la.s ternezas de

·-···...........
.,!-

•

que fuera capaz la madre

• _, ,

más apasionada; vástago ú_n ico de un hombre
para su hijo todo -amor;
jamás tuvo Juanito cómo sentir la au::encia del
cariño materno. Caricias,
mimos, ternuras, agasajos, fueron la atmó::::fera de su infancia. El pe-

queñuelo ll enaba el hoTodos interrogaron á P erejil con la mirada y
con la voz.

-Cuéntanos, chico, cuéntanos.
Pe11::1 P.aejil no creyó caballeresco expresar lo
que sabía acerca de J·uanito.
En un instante corrieron mil ,,ersiones: J uanito ·na esto; J uanito era lo otro.
El día pasaba. Perejil, mu,v animado y deeidor, -secreteábase con los vecinos en la clase y lanzaba á todo fll mundo miradas de perdón.
Sonaron las cinco. Los muchachos ya libres,

corno bandadas de palomas volaron al jaruín.
En el centro ele un grupo, orillas del estanque, Perejil se quitó l_a blusa, arremangóse la ea-

1nisa, y aludiendo á Juanito que aun no lleo-aba

º

dijo:

'

sibl~ que hubo de romper.

-Esperemos á ese cobaTde.

X o esperó mucho. Juanito entró en el jardín.
T odas las bocas callar on. L os ojos llameaban;
los co razones Jai..ían con presura. En presencia
de los adversarios el concurso se conmovió.
Juanito vestía de blanco; el blanco de su ropa
conn·asta ~Ja. con .el negro profundo de sus ojos, y
la obscuridad brillante de la cabellera riza.
Pequeño _de estatura, corto de cuello, atlético
de complexión, todo en el joven Hércules respiraba energía.
Con una imperturbabilidad desconcertante so
dirigió al grupo que rodeaba á su enemigo-, y en•
carándos·e: con :Pérez exc lamó:

-Perejil, estoy á tus órdenes.
Perejil avanzó nervioso, pálido de coraje, digno de sus abuelos. Instintivamente J-mmito cerró las manos; su nariz se infló; de sus ojos profundos brotaron ceu tellas.
Pee:ijil se detuvo. El hielo del pavor Jo había
tocado de súbito. Pero pensó en su honOl', en su
nombre, en su pf'f.stigio personal en su orgullo
de raza, y altivamente exclamó : '
- J"abone!'º; vengo á decirte qu!? yo n ru puedo

pelear contigo : tú eres hijo de una perdida; tú
no tienes mad r ... . .. .
La Úl~ima frase, no ¡meló concluirla. Bl

pull.o

ele J uan1to la habia apagado en los propios labio,
de Perejil.
La cóler~. del jabonero rayaba en delirio. Cayó
sobre ~ereJil; lo abofeteó, lo mordió, lo escupió,
lo derribó, y &lt;.mando el pobre enemigo exánime
se r e-~·olcaba en el po~vo, la cara tinta. en sangre,
Juarnto se puso en prn y una, dos, tres y más ,,·eoe·s. lleno de furia, pateó la boca, rnald-icicnte del

caído.
J·ua!:ito, reprendido con dureza, fué puesto en
recluswn . Nada ele domingos libres. Nada de
horas ele asueto. Recreo, no para él. Del cuarto

de dormir á la clase, )' de la clase al cuarto ele
dormir. Preso, vigilado cuidaclosament";, su enl'icrro duraría ha&amp;ta "nueva o.rden" del Dir:,ctor.

III
"Tú no tienes madre."
Esta frase lo perseguía, lo hostigaba.

A su re-

cuerdo, uuo oorno puñado ijnkilísimo de agujas hincab~ con crueldad en los ojos, en la frent..,, en las
me¡1l_las, en todo el rostro del pobre jabonero.
Sentia Juan en la nuca nn poderoso brazo, in visi-

'

gar. De su amo.r virían
los cornzoncs. Sus trnvesuras eran cau:::a Lle fl.e:;.
la. Su capricho era ley.
Por la mente de Juanito pasaba aqu ella i.nfancia feliz cuya memoria agregaba otra a~uj,:. m[is
cruel, más dolorosa, mús punzante, á b:1,:, muchas
que herían su rostro. No se perdonaba el no haber preguntado nunca por su madre. 'l1enia 111Ja
r1cceRidad profunda de llan to. Dos noches pas'l
en una meditación llena de lágrima5.
P Ensa ndo en eu hogar distiante, en su buena
tía, en la anciana paralítica, recordó que D. Juan,
contra la costumbre, no lo había visitado en todo
el mes. Lo ·e nterneció la idea de perder el cariño
de su padre·. Experimentó una necesidad violent:a de v.er, de abrazar -al autor de sus días. Enton ces eseribió una carta; carta nerviosa é impo-

Se puso de nuevo y

obstinadamente á la tarea; garrapateó uno, dos.
t res pliegos ele papel; pero ni.nguna de las misivas
quedaba. á su gusbo.
-Lo deja1é para mañana, se dijo.
Al día siguiente á es~ondiclas del Director, y
valiéndose d Ei a,lguno ele los pocos amigos que
contaba, envió la epísto1a.
Poco tiempo después D. Juan se presentaba en
el col·egio. Antes de ver al hijo amado, por me-

dio, del Director lo supo todo. Mientras

eseu-

chaba la relación, de los ojos ele D. Juan brota-ron chiepas: chispas de orgullo por la viril con-

ducta del hijo.

,tL

- , Dónde está mi madre?-¿ Qué ha heeho

u&amp;tleef ele mi madre?-¿ Por qué no me ha?la ~lsted de ella; por qué no me dice cómv es, ni adon-

de está?

Pero el respeto lo reducía á dese~perante mu-tismo. Pensaba qua D. Juan podia anonadarlo

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 13

respondiéndole:
-¿ K O he sido yo para tí paure, madre, todo? .......
del teatro, expresó D.
0
Una noch e' al recrreso
Juan á su hijo
el deseo dE&lt; resVituirse a l t ernmo

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 23 DE 1900.

Subscripc.i611 memrnal foránea, $1.5(1
Idem idem en la Capita l,
l.26

Gerente: .&amp;.Jf'l'Oll'IO CUYÁ.8.

Director. LIC, ll.4.FAEL BEYES SP.fllTDOL.&amp;..

nativo.

-¿ Xo te parece bien, Juanito? Mi pobre her-

mana está sola con mamá. La ancrnna necesita
cuidados ele todos; y J[aría. reclama un ampa-

ro.

Juanito convenía ele burna gana . Entonces D.
Juan tccó nucrnmentle el punto delicado. Al cabo de algún tiempo, cuando por ambas •par tes
se creye~e oportuno, Juanito regres.ar ía á un co-

legio.
-Papá, yo no quiero seguir estudios; yo prc-feriría. viYir t:on u~ted, siempre -c-on usted, si11
abandonarlo nunca.
Además, all.aclía el joven, que la abuelita no es-

taba bien, que:.....
Nada, sino que no transigía D. Juan.

El tenía
s us ideas. JH.alhumoraclo por l·a contrariedad y
plantándose en el centro del cuarto, ·e.xclamó:
-Y bien, ¿qué es lo que tú deseas? ¿ A qué aspfras? ¿ H as pen eaclo en tu porvenir?
Juaniuo, la cabeza b-aja, no respond ía. El otro
prosiguió:
-U.e empeño , u hacerte gente y lo

rehusas. ,

Sacrifico en tu obsequio mi ternu ra de padre, y no

me lo agradeces. ; Qué es lo que tú deseas? Hesponcle, Juan.

Juanito callaba; á media voz dijo:
-Papá .....
-Papá, gritó D . Juan -ex~sperado; tú no me

complaces en Lct que yo ~e, pido. En cambio, ¿ le
h_e negado yo algo? ¿ No tienes tú lo que todos
heuen? ¿ Qué te hace falta, dímelo?
Juanito ft!zó los ojos; quiso hablar pero el dolor le echó un nudo al cuello.
'
D . J ·uan contin uaba:
-¡ Cuá.J.~tos, cuántos quiiúeran lo que á tí te so-

bra! ¿ ()ue te hace falta, dímelo?
Ju ani~o, .también puesto en pie, los ojos húm edos d e· _lagrimas y la voz temblante, repu so :
-)!l madre; me hace falta mi madre.
D. Jmm lo e,Hper aba. todo menos ta.[ respu ::Gta .
Un escopetazo en el rostro lo habría impresiona-

do m eno_,: Cayó en wia poltrona, sollozando como un nrno, 'E l rostro cubierto con las manos. ]~n-

La. primera. entrevista de J uanito con su padre
_fué c·el sbracla en el gabinete del Director.
-Papá.
- ll ijo mío.
Y c1y2ron en bra.zos uno de crt ro.
Cu·w·du ,Juanito se 2.b::ó tenía los ujo.:: arrasa-dos en lágrimaq.
-Lo sé todo, hijo mío. No te co1H.h'nn. ,lccía D. Juan, rnuv contento ele ,·erse á solas con
Juanito. Juani to· le hizo conocer la rotunda resolución de abandonar el colegio.
-Lo dejartl s hijo, lo dejarás. Buscaremos
otro que sea ele tu a~rado.

-No, papaito llérnme con usted.

No quiero

ya s.·eT ingeniero.
Esta salida desconcertó un poco á D. Juan.
Tanto como c~o no. El tenía sus ideas. Ir por ver
la familia y la tierruca, santo y bueno; pero para
volrer.
-Desengáñate, hijo, ·en esto no te complazco.
Yo tengo rnis iclrns. Quiero hacer de tí una gran
cosa; lo que yo no he podido se r. Si yo hubiera
tenido un padre.......
·
Y D. Juan inundaba á su hijo en una mirada
llena cl8 ternura.
Juanito abandonó el colegio; se fué á vivir en

el hotel con su padre, lejos del ojo aYizor de los
profeso res, y ele la malquerenc ia, de los alumnos.
Se fué abominando de Legenclre y de la filosofía
escolástica : se íué á vivir en p1€na libertad bajo
el ala sedeña y perfumada del amor pater~o.
Los días pasaban; días de una existencia deliberadamente llena de holganza y di,-ersiones. D.
Jual) deseaba distraerá su hijo, porque la melancolía tejió su nido de tristezas en el alma del jo•
ven.

A las veces Juanito sentía impulsos de interro~r á D. Juan, de grilarle :

torrees Juanito, llorando también, se abalanzó á
su padre, y lo abrazó, lo besó con frenesí.

Una sombra se había proyee!'ado en aquellas
dos almas : 1~ sombra de la bella errante á quien
D . Juan amo un ti Empo; ]a sombra de la linda
aventu rera que mercaba rosarios de ámbar rosa.s

de Je,:icó, fragmentos ele la p rop ia cruz don'de fué
supheiado el Cristo; la sombra de la amada boh emia que huyó 'tn una freECa. noche primaveral

y

anhelante de co rrer por cuantos son pueblos
clunas, acaso para gusta, en otras Jatitludes nue-

•

vos amores, acaso para concebir otros hijos y scmbra.rlos,-como simiente de dolor -en los surcos

por donde va la triste romera.

'

l(ufino B lanco Fombona.

SEÑORA DOÑA CARMEN ROMERO RUBIO DE DÍAZ.
De fotl'lgrafla tomada recientemente por el Sr. Octaviano de la M:ora.

e;A

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domingo lG de Sept'embre de 1900 .•

EL MUNDO ILUSTRADO
satisfecho de contar en su favor los sufragios de
la mayoría.

-Saben ustedes una cosa, dijo: me cont.entar8
con zambullir en el e:::tanque á ese mal nacido.
¡ Qué historia la, de él, quericlo1;, qué hi~toria! Me
la ha referido esta mafiana el nuevo cartero.

Son

del mismo lugar.

ble, que Je dc·blaba la cerviz, antes tan altiva. Sus
rodillas tendían á flaquear; y todo él, á un influjo
extraño y malhechor, era víctima d e hondo desconcierto físico.
"Tú no tienes madre."
Juanito sentía neeesidad inmediata de un ser
tangible á quien poder llamar con es·e nombre

dulcísimo. Hasta entonces él nunca había echado de menos á su madre.

Criado al calor de la
excelente Doña ,faría

.

• •

con toda s la.s ternezas de

·-···...........
.,!-

•

que fuera capaz la madre

• _, ,

más apasionada; vástago ú_n ico de un hombre
para su hijo todo -amor;
jamás tuvo Juanito cómo sentir la au::encia del
cariño materno. Caricias,
mimos, ternuras, agasajos, fueron la atmó::::fera de su infancia. El pe-

queñuelo ll enaba el hoTodos interrogaron á P erejil con la mirada y
con la voz.

-Cuéntanos, chico, cuéntanos.
Pe11::1 P.aejil no creyó caballeresco expresar lo
que sabía acerca de J·uanito.
En un instante corrieron mil ,,ersiones: J uanito ·na esto; J uanito era lo otro.
El día pasaba. Perejil, mu,v animado y deeidor, -secreteábase con los vecinos en la clase y lanzaba á todo fll mundo miradas de perdón.
Sonaron las cinco. Los muchachos ya libres,

corno bandadas de palomas volaron al jaruín.
En el centro ele un grupo, orillas del estanque, Perejil se quitó l_a blusa, arremangóse la ea-

1nisa, y aludiendo á Juanito que aun no lleo-aba

º

dijo:

'

sibl~ que hubo de romper.

-Esperemos á ese cobaTde.

X o esperó mucho. Juanito entró en el jardín.
T odas las bocas callar on. L os ojos llameaban;
los co razones Jai..ían con presura. En presencia
de los adversarios el concurso se conmovió.
Juanito vestía de blanco; el blanco de su ropa
conn·asta ~Ja. con .el negro profundo de sus ojos, y
la obscuridad brillante de la cabellera riza.
Pequeño _de estatura, corto de cuello, atlético
de complexión, todo en el joven Hércules respiraba energía.
Con una imperturbabilidad desconcertante so
dirigió al grupo que rodeaba á su enemigo-, y en•
carándos·e: con :Pérez exc lamó:

-Perejil, estoy á tus órdenes.
Perejil avanzó nervioso, pálido de coraje, digno de sus abuelos. Instintivamente J-mmito cerró las manos; su nariz se infló; de sus ojos profundos brotaron ceu tellas.
Pee:ijil se detuvo. El hielo del pavor Jo había
tocado de súbito. Pero pensó en su honOl', en su
nombre, en su pf'f.stigio personal en su orgullo
de raza, y altivamente exclamó : '
- J"abone!'º; vengo á decirte qu!? yo n ru puedo

pelear contigo : tú eres hijo de una perdida; tú
no tienes mad r ... . .. .
La Úl~ima frase, no ¡meló concluirla. Bl

pull.o

ele J uan1to la habia apagado en los propios labio,
de Perejil.
La cóler~. del jabonero rayaba en delirio. Cayó
sobre ~ereJil; lo abofeteó, lo mordió, lo escupió,
lo derribó, y &lt;.mando el pobre enemigo exánime
se r e-~·olcaba en el po~vo, la cara tinta. en sangre,
Juarnto se puso en prn y una, dos, tres y más ,,·eoe·s. lleno de furia, pateó la boca, rnald-icicnte del

caído.
J·ua!:ito, reprendido con dureza, fué puesto en
recluswn . Nada ele domingos libres. Nada de
horas ele asueto. Recreo, no para él. Del cuarto

de dormir á la clase, )' de la clase al cuarto ele
dormir. Preso, vigilado cuidaclosament";, su enl'icrro duraría ha&amp;ta "nueva o.rden" del Dir:,ctor.

III
"Tú no tienes madre."
Esta frase lo perseguía, lo hostigaba.

A su re-

cuerdo, uuo oorno puñado ijnkilísimo de agujas hincab~ con crueldad en los ojos, en la frent..,, en las
me¡1l_las, en todo el rostro del pobre jabonero.
Sentia Juan en la nuca nn poderoso brazo, in visi-

'

gar. De su amo.r virían
los cornzoncs. Sus trnvesuras eran cau:::a Lle fl.e:;.
la. Su capricho era ley.
Por la mente de Juanito pasaba aqu ella i.nfancia feliz cuya memoria agregaba otra a~uj,:. m[is
cruel, más dolorosa, mús punzante, á b:1,:, muchas
que herían su rostro. No se perdonaba el no haber preguntado nunca por su madre. 'l1enia 111Ja
r1cceRidad profunda de llan to. Dos noches pas'l
en una meditación llena de lágrima5.
P Ensa ndo en eu hogar distiante, en su buena
tía, en la anciana paralítica, recordó que D. Juan,
contra la costumbre, no lo había visitado en todo
el mes. Lo ·e nterneció la idea de perder el cariño
de su padre·. Experimentó una necesidad violent:a de v.er, de abrazar -al autor de sus días. Enton ces eseribió una carta; carta nerviosa é impo-

Se puso de nuevo y

obstinadamente á la tarea; garrapateó uno, dos.
t res pliegos ele papel; pero ni.nguna de las misivas
quedaba. á su gusbo.
-Lo deja1é para mañana, se dijo.
Al día siguiente á es~ondiclas del Director, y
valiéndose d Ei a,lguno ele los pocos amigos que
contaba, envió la epísto1a.
Poco tiempo después D. Juan se presentaba en
el col·egio. Antes de ver al hijo amado, por me-

dio, del Director lo supo todo. Mientras

eseu-

chaba la relación, de los ojos ele D. Juan brota-ron chiepas: chispas de orgullo por la viril con-

ducta del hijo.

,tL

- , Dónde está mi madre?-¿ Qué ha heeho

u&amp;tleef ele mi madre?-¿ Por qué no me ha?la ~lsted de ella; por qué no me dice cómv es, ni adon-

de está?

Pero el respeto lo reducía á dese~perante mu-tismo. Pensaba qua D. Juan podia anonadarlo

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 13

respondiéndole:
-¿ K O he sido yo para tí paure, madre, todo? .......
del teatro, expresó D.
0
Una noch e' al recrreso
Juan á su hijo
el deseo dE&lt; resVituirse a l t ernmo

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 23 DE 1900.

Subscripc.i611 memrnal foránea, $1.5(1
Idem idem en la Capita l,
l.26

Gerente: .&amp;.Jf'l'Oll'IO CUYÁ.8.

Director. LIC, ll.4.FAEL BEYES SP.fllTDOL.&amp;..

nativo.

-¿ Xo te parece bien, Juanito? Mi pobre her-

mana está sola con mamá. La ancrnna necesita
cuidados ele todos; y J[aría. reclama un ampa-

ro.

Juanito convenía ele burna gana . Entonces D.
Juan tccó nucrnmentle el punto delicado. Al cabo de algún tiempo, cuando por ambas •par tes
se creye~e oportuno, Juanito regres.ar ía á un co-

legio.
-Papá, yo no quiero seguir estudios; yo prc-feriría. viYir t:on u~ted, siempre -c-on usted, si11
abandonarlo nunca.
Además, all.aclía el joven, que la abuelita no es-

taba bien, que:.....
Nada, sino que no transigía D. Juan.

El tenía
s us ideas. JH.alhumoraclo por l·a contrariedad y
plantándose en el centro del cuarto, ·e.xclamó:
-Y bien, ¿qué es lo que tú deseas? ¿ A qué aspfras? ¿ H as pen eaclo en tu porvenir?
Juaniuo, la cabeza b-aja, no respond ía. El otro
prosiguió:
-U.e empeño , u hacerte gente y lo

rehusas. ,

Sacrifico en tu obsequio mi ternu ra de padre, y no

me lo agradeces. ; Qué es lo que tú deseas? Hesponcle, Juan.

Juanito callaba; á media voz dijo:
-Papá .....
-Papá, gritó D . Juan -ex~sperado; tú no me

complaces en Lct que yo ~e, pido. En cambio, ¿ le
h_e negado yo algo? ¿ No tienes tú lo que todos
heuen? ¿ Qué te hace falta, dímelo?
Juanito ft!zó los ojos; quiso hablar pero el dolor le echó un nudo al cuello.
'
D . J ·uan contin uaba:
-¡ Cuá.J.~tos, cuántos quiiúeran lo que á tí te so-

bra! ¿ ()ue te hace falta, dímelo?
Ju ani~o, .también puesto en pie, los ojos húm edos d e· _lagrimas y la voz temblante, repu so :
-)!l madre; me hace falta mi madre.
D. Jmm lo e,Hper aba. todo menos ta.[ respu ::Gta .
Un escopetazo en el rostro lo habría impresiona-

do m eno_,: Cayó en wia poltrona, sollozando como un nrno, 'E l rostro cubierto con las manos. ]~n-

La. primera. entrevista de J uanito con su padre
_fué c·el sbracla en el gabinete del Director.
-Papá.
- ll ijo mío.
Y c1y2ron en bra.zos uno de crt ro.
Cu·w·du ,Juanito se 2.b::ó tenía los ujo.:: arrasa-dos en lágrimaq.
-Lo sé todo, hijo mío. No te co1H.h'nn. ,lccía D. Juan, rnuv contento ele ,·erse á solas con
Juanito. Juani to· le hizo conocer la rotunda resolución de abandonar el colegio.
-Lo dejartl s hijo, lo dejarás. Buscaremos
otro que sea ele tu a~rado.

-No, papaito llérnme con usted.

No quiero

ya s.·eT ingeniero.
Esta salida desconcertó un poco á D. Juan.
Tanto como c~o no. El tenía sus ideas. Ir por ver
la familia y la tierruca, santo y bueno; pero para
volrer.
-Desengáñate, hijo, ·en esto no te complazco.
Yo tengo rnis iclrns. Quiero hacer de tí una gran
cosa; lo que yo no he podido se r. Si yo hubiera
tenido un padre.......
·
Y D. Juan inundaba á su hijo en una mirada
llena cl8 ternura.
Juanito abandonó el colegio; se fué á vivir en

el hotel con su padre, lejos del ojo aYizor de los
profeso res, y ele la malquerenc ia, de los alumnos.
Se fué abominando de Legenclre y de la filosofía
escolástica : se íué á vivir en p1€na libertad bajo
el ala sedeña y perfumada del amor pater~o.
Los días pasaban; días de una existencia deliberadamente llena de holganza y di,-ersiones. D.
Jual) deseaba distraerá su hijo, porque la melancolía tejió su nido de tristezas en el alma del jo•
ven.

A las veces Juanito sentía impulsos de interro~r á D. Juan, de grilarle :

torrees Juanito, llorando también, se abalanzó á
su padre, y lo abrazó, lo besó con frenesí.

Una sombra se había proyee!'ado en aquellas
dos almas : 1~ sombra de la bella errante á quien
D . Juan amo un ti Empo; ]a sombra de la linda
aventu rera que mercaba rosarios de ámbar rosa.s

de Je,:icó, fragmentos ele la p rop ia cruz don'de fué
supheiado el Cristo; la sombra de la amada boh emia que huyó 'tn una freECa. noche primaveral

y

anhelante de co rrer por cuantos son pueblos
clunas, acaso para gusta, en otras Jatitludes nue-

•

vos amores, acaso para concebir otros hijos y scmbra.rlos,-como simiente de dolor -en los surcos

por donde va la triste romera.

'

l(ufino B lanco Fombona.

SEÑORA DOÑA CARMEN ROMERO RUBIO DE DÍAZ.
De fotl'lgrafla tomada recientemente por el Sr. Octaviano de la M:ora.

e;A

�Domingo 23 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 die Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ESCLAVO
(€special pará "€/ Jr{undo Ylusfrado")

CANTO ÚNIQO.
Dió un profundo suspiro, delirante
examinó el revólver homicida
y con 1mño nervioso y vacilante
escribió á una mujer su despedida:
"Leonor: desde las pwertas de· la muerte,
"que por mi propia mano abrirme espero,
"lo que en el mundo me otorgó la suerte
"voy á decirte con mi adiós postrero.
"¿ Soy Ul!l cobarde, un criminal, un loco?
·'Dejo á. la ci,~ncia el diEcernirlo; y cedo
"a:l impulso fatal que, poco á peco,
''ha creado en mi álma de vivir el miedo.
"Con faz huraña en ébano esculpida
"y sangre cual los trópicos ardiente,
"en un hogar de esclavos, á la vida
"me condenó el destino indüerente.
"Del Íá.tigo del cómitre el chasquido
"me mostré&gt; los deberes de la infancia:
"como envidié al condor que desde el nido
"ve con desprecio al hombre y la distancia.
"Del algodón loo copos escardados,
"que en miis manos blanqueaban corno lirios,
"oyer on mis &amp;uspiros apagados,
"y la ruda canción de mis delirios.

"¡ Qué á menudo un ministro presuntuoso
"nos :z:armba, en el rústico san~ario,
"en~:zado en lenguaje conceptuoso,
"el imponente drama del Calvario!
"Y allí, con nuestra carne lacerada
"y reventando el corazón ele pena,
"repetí-amos á coro la balada
"del Kiño Dios, en cada Koche Buena.

"¡ La redención! ... ¡ la cruz! ... ¡ Estéril cuento!
"¡ poética visión del afligido!
"vanas palabras que dispersa el viento
"y no van más allá que del oído!
"¿ A qué representar á nuestros ojos
"nn Canaan vedado á nuestras huellas!
"era hablar ele perfume á los abrojos
"y al topo del fulgor de las estrellas.
"Dos lustros ví del sol los resplandores
"dorar el tcjaván de mi cabaña,
"las mieses madurar en los alcores
"y derretir la nieve en la montaña.

"¿ Purgábamoo un crimen ignorado?
"¡ quién lo sa.be! A la sórdida avaricia
"de un amo cruel, nos arrojaba el hado :
"¿ era destino ciego? ¿era justicia? ...
"Un día, inolvidable en mi memoria,
"con el pirmer albor de la mañana,
"de "libertad" el grito de victoria
"resonó en las ptaderas de Luisiana.
"Era que un hombre, corazón de armiño,
"á quien tornó la ,suerte en poderoso,
"tuvo p:edad del inocente niño
"y comprendió el martirio del esposo.
"El baldón descargó del humillado,
"habló de "humanidad" y de "derecho"
"y desgarró el capuz ele lo pasado
"con la luz propia de su noble pecho.
" ¡ Libertad! ¡Libertad! Sin alborozo
''los eiclavos los ¡ hurras! escuchaban;
"y cual si la emoción ahogara el gozo,
"llorando Ynos á otros &amp;e abrazaban.

"Hallé á mi padre con semblante austero,
"heijllo estatua, en la puerta, co-;:itemplanda

"á los bueyes sestear en el otero;
"mientras, mi madre oraba, sollozando.
"JJ.l Y&lt;:r su llaJ1to, dije :-"madre i,,ía,
"¿ 'JUé infortunio tm J.ígrimas ,lcsato i'"
"¿ nos han vendido r.~,1,c ?"-"La alegría
"-me resp.ondió--también, á veces, mata."
"-Ya somos libres, ¿ sabes? Nuestro ruego
"oy5 Diu~ y ha &lt;:ambiaclo ,: li• vtra suerte."
'·· -.."',n lrn. ·¡·
'
D.1er:o
t l•ºJtO
mue1i,u: Y1'1t,, senor
"que sólo es libre el negro con la muerte?
"-Por Dios! no digas tal : hoy de la garra
"del. capatáz nos arrebata un hombre.
"-¿ Un hombre dices? Dame la pizarra,
"quiero aprender á deletrear su nombre.
"-Sí, sí: de un hombre blanco, en la ternura,
"cabida halló nuestro 'hondo sufrimiento,
"compasión nuestra inmensa desvenium
"y fin de los esclavos el torn1ento.
"Así fué: como el águila aJtanera
"que los espacios hiende en lontananza,
"abrí las alas y por vez primera
"supe lo que eran patri~ y esperanza.

"¿ Por qué me trajo á tus nativos lares
"como un estigma la contraria suerte?
"; por qué supe de tu alma los pesares?
"¿ por qué mi corazón despertó al verte?
"Eras madre y esposa; más sabías
"que el falso compañero de tu techo
"traicion~ba tu amor, y te morías
"de celos, de tristeza y de despecho.
"Una tarde de Otoño, en la ventana
"miré asomar tu rostro peregrino:
"no estabas triste v tu mirada ufana
"exploraba á lo lejos el camino.
"De pronto apareció por la Yereda,
"á. trote largo, en alazán brioso
"que levantaba obEleum polvareaa,
"un jinete arrogante: era tu esposo.
"Fué breve y angustiosa la entrevista
"que escuché sin quererlo tras el seto:
"hiciste tú de mi alma la conquista;
1
'él puso en mis oídos tu secreto.
"De tus querellas con acento brusco,
"hizo escarnio, en razones oprobiosas :
" ¡ era. el Sileno del jarrón etrusco
"junto de Ofelia deshojando rosas!
"Al oír sus injuri11s, quedé yerto:
"testigos de sus viles ignominias,
"fueron no más los pájaros del huerto
"que libaban la miel de las glocinias.
"No se paró á mirar tu faz turbada
"1li á medir su vergüenza y tu amargura;
"arrendando el corcel, por la calzada
"se marchó cabalgando con premura.

"¡ Con qué ansiedad creciente é inaudita
"devoraron tus ojos el sendero
"por donde indiferentes á tu cuita
"se alejaban caballo y caballero!
"Bajo el corintio pórtico carga.do
"de hojarasca rugosa y de crisálidas,
"te ví posar el rostro demacrado,
"con laxitud, sobre tus m~nos pálidas.
"Ponía se el sol : sus ravos desi~ales
"quebraba, rutilando, en la armadura
"de un guerrero teutón, cuya pintura
"del pórtico adornaba los cristales.

"A mi agitado espíritu, o,adía
"trajo la noche; á mi pasión fiereza;
"te vi indefensa, y á llamarte mía
"me instigaron la audacia y la torpeza.
"En un rapto de loco ó &lt;le mengt111t1o
"á que inseusato vértigo me indujo,
"asalté tu mansión romo un malvado.
"¡yo que tímido fuí como un cartujo!
'' Iba á enhrir de be~o, tu:; mejillas;
"más al verte c:mvulsa y aterrada,
"se doblaron temblando mis rodillas '
" y h m,' cuando caíste desmayada. '

,
• 1

" ~'Xo he ~u~Ito á verte desde aquella noche,.
cruzare
Jamás
por tu carrera ,·
·
"m
.
.
.
,
m1 conciencia est{l exenta de repro&lt;.:he •
pero nvll' sm ti, ¡ como pudiera!
,,

•

•

•

I

,

,

"De tu desdén, el cárdeno silicio
" da h a. amenguado mi pasión salvaje;
'
"na
J. hoy_ que hago de mi vida el sacrificio
pido a tu compasión un homenaje.
" "Bien ~é tque ni un soJlozo, á mi partida,
.,amargara u corazón sensible: •
.
) separa nuestras almas en la vid;:.
de dos razas, el odio inextinguible."
~·~

Pleg? 1a earta, aseguró Ja nema,
preparo el arma con añín creciente
Y de _la muerte el tétrico problem;
asomo entre los pliegues de su frente.
d · Ya pres~o á disparar, surgió á su vista
e un ane1:mo la angélica fi !!llra.
,..
ó
'
Y 1e íJJJO
c0n lástima: "· EO'oísta 1
" e:· bebes t'u so'1o el cáliz 'de ºamargura?"
.
-P11dre no puedo más . me al100'a la
c0 t t'O ¡ h ,
'
a
pena
~ es
a uesped con vif'ible anhelo-- ,.
evueh:em~ al. azote .V la cadena,
pero dale a m1 espíritu consuelo. -

Los alrededores de los Alpes.
EL TIROL

d

-Yo te dí libertad, y ¿ qué la hiciste?
yo. te ?rranqué al dolor: ¿ así me pagas?
-¡_Que .pude hacer! -¿ Lloraste con el triste?
¿ O1catr1zaste sus abiertas llagas?
·
. -Si no he aliviado el infortunio 11geno,
i mmenso es el que embru-ga el alma mía J
-Busca s~láz dentro del propio seno:
j para morir hay tiempo todavía!
Enfrena la pasión que te &lt;lernra
dueño sé de tí mismo, y á tu alm~ ·
vendrá la paz que tu desdicha implora
i sólo en el pecho limpio entra la caln~a!
Calló la voz; Y la visión mentida ·
que humana forma revistió en la mente
perturbada del mísero suic:da
fué desapareciendo lentamente.
Transfigurado y grave, con ternura,
de la fantasma contempló las huellas.
y en, su_ hosca ~az, como la noche ob;cura,
las lagrimas bnllaron cual estrellas.
Descargó el proyectil en iel remanso.
'
mmov1_I cual esfinge, halló descanso
y el Cielo pewetró en su pensamiento.

:ªªg? )a- carta Y arrojóla al vierto;

D~, su espíritu inq11ieto lo sombrío
parbo en alaR. ele mística pleQ'aria;
Y con paso. 111 presto ni tardío
se intiernó en la floresta solitari.a.
St. Louis Mo., Septiembre de l900.

.Caura }r{ér¡oez de C!uen::a.

El sport alpino, completo, no e~tá al alcance de
todos los vigores ni de todas las audacias.
•Para escalar los nevados picos de la J ungrau
ó del Monte Blanco, nee;esítase, á más de una absoluta serenidad y de un olímpico desprecio del
peligro, una fuerza física _suficiente para resisi~ir
las fatigas de esas ascens10nes. En consecuencia,
pocos son aquellos que se atreven á sorprender de
cerca las bellezas a-lpinas, y la. mayor parte de loE
"turistas" se conforman con toear las vertientes
tan .sólo de los colosos de n ieve. Es cierto que
algunos picos de mediana a.ltura pueden ser e~calados con toda· comodidad v sin peligro alguno,
mediante los funiculares que en diferentes sitios
se encuentran en explotación; pero tales "paseos"
están muy lejos de revestir el verdadero earácter
&lt;le una excursión alpina, cuyos encantos no radican únicamente en los incomparables horizontes que se ofrecen á 1~ vista, ~ino también en, las
peripecias que es preciso sufnr y en los obstaculos que hay que vencer para alcanzados.
.
En las primeras ondulaciones que anuncia!1
el terreno a.lpino, es donde los cuerpos menoo vigorosos y los espíritus menos auda~es encuentran
campo para ofrecerse, en proporciones más modestas los encantos del sport alpino, y por tal razón,
Vorarlberg austriaco y el ~ir~l, llaman
año por año á centenares de excurs10rnstas que
acuden á "flanear por las montañas y á _beber naturaleza," según la expresión del conoCido apologista del Tiro!, Dr. Oh~stomannos.. , .
y en verdad que el Tiro! es un nnconc1llo encantador de tierra europea, cuyas bellezas na~urales dejan honda y duradera _im:Pr,esión, en qu_1en
las haya visto, porque sus paisaJes ofrecen. caracteres que no sería posible encontrar en nmguna
otra parte.
Aun cuando el Tirol está de lleno ~entro ~e los
dominios de la civilización, }a banalidad aun no

:1

ha sentado sus reales en sus montañas gigantesl.11.S ni en sus minúsculos valles, y todavía ofrece
el inefable atractivo del reposo absoluto y completo, lejos de todos los ruidos que despiei1tan
bruscamente y oue, en el homogéneo adelanto de
los pueblos, tienden á igualar todas las regiones y
á ir borrando las peculiares notas que el transcurso de los siglos ha impreso en cada comarca.
El apartamiento relativo de la región ha traído como consecuencia que la vida de sus habitantes haya conservado todas esas ingenuida'des
que enca~tan al viciado habitante de ~as ciudades: los tiroleses son francos, lea,les, mocentes;
sus trajes son propios y pintorescos; sus costumbres sencillas y casi patriarcales.
El paisaje del Tirol es un~ a~mirab!e. amalgama de paisaje a.lpino y de pa1saJe mendional.
Al pie de monta.ñas, cuyas verti_entes esmeráldicas deslumbran por la abundancia de su vegetación para transformarse más tarde en cam-

pos de hielo, se miran boscajes exuberantes, cual
sólo los hay en los países del Sur.
Las casucas de madera surgen por doquiera,
va escondidas entre los umbríos arbustos, ya empinadas en lo alto de las rocas, en eterno desafío
con los precipicios.
Las ascensiones á la montaña tirolesa, en tesis
general, s0n mucho más fáciles que las alpinas
propiamente dichas. Pero para el que quiera
ejercitarse en mayores excursiones, hay también
Yasto campo en el coirazón mismo del Tirol. Por
ejemplo, la ascensión al Grossglockner, la cual,
aun pa.ra muy experimentadoB alpinistas, ofrece
árduas dificultades.
Ofrecemos hoy á nuestros lectores a:lguno5
paisajes tomado~ al azar de entr~ los muchos hermosos del Tirol y estamos satisfechos de haber
tratado, siquiera sea ~omeramente, de ~na comarca europea encantadora por excelencia, am1que no figure preferentemente en las guías ele

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Septiembre de 1900.

Domingo ~3 d-e Septiembre de 1900.
á bordo del "Franm," hasta el confort hasta el refinamiento, y acabó por no tener si~o aquel canasto de trapero. Llegó á comer carne cruda, á
b_eber nieve fundida; y goloso, en medio del desierto de hielo, llevaba rn gnla hasta fabricarse
confitura y juguetillos de boca con el ollín que
dejaba en su chimenea de hielo la grasa de foca
mal q11emada.
.
¿ Qué vellocino de oro tentaba su codicia v le
imponía tan crueles torturas y tan grandes sacrificios? ¿ Tras de qué tesoro oculto corría desnudo, hambriento, tiritando, acosado por las fieras
y atenaceado por todas las inclemencias? ¿ Qué
iba buscando ese hombre? El polo; es decir, un
punto matemático, una abstracción, nada, en suma. Y tras de esa quimera que debía disiparse
entre sus roanos al llegar, si llegaba, á alcanzar-

los "turistas" para quienes
Europa no es más que un
"cartabón" que ni entienden
ni profundizan.
Pero tal-es cualidades no están r eñidas con otras, de que
no puede prescindir el hombre
culto, aun cuando esté enfrente de los más puros goces de
la naturaleza: en el Tirol hay
cómodos hoteles, buenas mesas, casas de baño, etc.
El veraneo en el Tirol aumenta todos los años de una
manera considerable, y con el
tiempo es seguro que llegará
á hacer una seria competencia
á Suiza. El gobierno austriaco
manifiesta ~!Tan interés hacia
esa parte del Imperio.
L a "posta" tirolesa es genuina: un carr icoche que os
conduce entre tumbos v retumbos por las carretera~, al
son de cascabeles v al ritmo
ele la corneb.1. dei' postillón
que aturde el aire con sus melodías y que. cuando Re agota
la fuerza pulmonar del filarmónico. es substituída por las
agudas, g-uturales notas del
canto iirolé;:. que imita las
vrce s de las aves montañesas.
, 1
Lle¡ráis á un poblacho y sus
habitantes acuden á veros descender del carruaje y á ofreceros albergue, al propio tiempo que os encomian las bellezas naturales de su comarca
'! os aseguran que el buen
Dios, al crear la Tierra, tuvo
en cuenta colmar de bellezas
al pueblo en cuestión, muy especialmenle.
En los hoteles encontraréis
limpieza Y comodidad : nada
que sobre ~- nada que falte, os
servit1Ín chicuelas tirolesas,
frescas como una hoja de r osa v limpia;: como el agua
cristalina que rebrama sobre
las rocas de la comarca.
Y despuéi; de una estancia
larga en el Tirol, podréis volver á la eterna lucha con ánimo tranquilo y nuevos hrío~:
lo más que puede dar de sí
una región!

EL MUNDO ILUSTRADO
la, corrió dos años, eECaló mcntañas de nieve,
surcó desiertos de hielo, navegó sin barco, caminó
sin vehículo, combatió sin armas, vi ,ió sin alimento y afrontó sin fruto y sin utilidad la muerte.
¡ Qué emoe:ones ! Namen tenía un compañero,
Hansen, y vario~ amigos, sus perros. Llegó un momento en que para mantener á la jauría había que
sacrificar á algunos de sus miembros. ~ansen,
la muerte en el alma, lloroso, él, el impertérrito,
llamaba á la víctima, se alejaba con ella adonde
los demás perros no lo vieran y la sacrificaba y
destasaba. Y olvía, generalmente, con las manos
llenas de sangre y con un nudo en la garganta y
lágrimas en los ojos; le parecía haber cometido
un fratricidio. Algunas ele las víctimas figuran
empajados en la Exposición; son mártires y necesitan mausoleo.

Esfuerzo e~téril, diríamos; sacrificio inútil!
K o; con esos sacrificios, con esos dolores, con
esas energías oe iundan las ciencias y las art-es Y
rn crea la civilización . ~embrar sin saber qué;
trabajar ~in pensar en qué· e$tudiar sin imaginar
por qué, todo eso es labor úfl, íruduosa, fecunda. Cuando no es la flor de hoy es el fruto de
mañana.
Y :Xamen, yendo delante de sí, tras de un objeto quimérico y noble, sin esperanzas de éxito
ni probabilidades ele lucro, ha enseñado á los
hombres cuál es la verdadera gloria y cuál la
verdadera felicidad : Forjarse un ideal, y grande
y noble, caminar en su busca siempre, sin descanso y á. través de lo impo-ible. Sólo á esa costa la
vida vale la pena de vivirse.
~r. )Vl. Flores.

LAS FIESTAS DE LA PATRIA.

Arribo del Señor Presidente á los Campos de Aruures.

Osear ;(erz.

LOS RESTOS DE UNA EPOPEYA

la lucha, hablando por todos sus poros, cantando
proezas y conquistas, epopeyas mudas, pero elocuentes, palpitantes, casi vivientes.

, ~as Exposiciones univ_ersales dejan en el espmtu y en el corazón imborrables impresiones
de grandeza, de hermosura, de fuerza. En ellas
el hombre se manifiesta. en todos sus aspectos, en
la plenitud de su actividad, en la múltiple expansión de sus energías, capaz de todo, abordándolo todo. &lt;lesa.fiando y venciéndolo todo. En ese
caos ele invenciones y de sensaciones llega la
mente á considerar lo grande como vulgar, lo colosal como mediano, lo sublime como simplemente
en medio de ese océano, de ese infinito oleaje de
emociones y de ideas, sólo surgen, sólo descuellan,
como las cimas de una cordillera sumergida,
aquellas que rayan en lo portentoso y en lo sobrehumano.
Dos inohiclables espectáculos han tenido y
tendrán. entre tantos otros fan grandiosos, el
privilegio de haberme sumido en el estupor de
la contemplación, de haberme sugerido trascendentes me&lt;litaeiones y de grabarBe profundamente en mi memoria: la primera locomotora y los
re,to1, Yenerables de la expedición de Nansen.
Tienen una ~' otros el sello pun:z,ante de un realismo perfecto. No son copias, dibujos, ni facsímiles, son ellos mismos tales y como salieron de la
mano del hombre, ó como quedaran después de

La máquina es horrible, deforme, ridícula. Encaramada sobre seis ruedas, como una zancuda
sobre sus patas, una plataforma descubierta lleva un hornillo informe, una caldera abollada
una chimenea chaparra y oxidada. A un lado u~
barril, es un depósito de agua y una cubeta sirve
para refaccionar, á mano, la caldera. Del otro
un canasto con carbón. Una manija de encino
dos émbolos raquíticos : tal es ese prodigio.
'
Sólo mirando al microscopio la evolución de
un germen pueden encontrarse lineamientos más
disparatados, bosquejos más informes, contornos
más extravagan~es. Aquello parece no poder
mantenerse en pié; puesta en movimiento la máquina tamba.lea, tropieza, suena como un canasto
de fierros viejos; causa á la vez risa y espanto;
unas niñas, junto de mí, decían: ¡ El Coco!
Aquel monstruo atalajado al carro de la civilización lo ha paseado triunfal por toda la tierra. Aquella deformidad es una conquista regeneradora del hombre y que ha cambiado la faz
del mundo. Con aquel gérmen, incubaodo, desenvuelto, perfeccionado sin cesar por el genio humano, se ha ampliado y extendido el comercio
acrecentándose la producción, centuplicádose 1~
riqueza y el bienestar humanos. Ese ser disparata.do y deforme, se alimenta de fuego y devora

tiempo y espacio; sus rugidos despiertan á la
civilización á los pueblos aletarO'ados · á su paso.
se pueblan los desiertos, abren °sus ~ntrañas las
cordilleras. Sabe volar sobre las cimas como el
águila y cavar agujeros como el topo; es á la
vez brutal y fecundo y con las cintas de plata
sobre que camina, aicaba,fiá por remachar una
ca:dena de confraternidad y de amor entre 1~
pueblos.
Ant~ ~stas consideraciones, aquél monstruo se
hace _d1vmo; de_ siml:'le mecanismo pasa á la catego1;1a de Provide~c1a; se reía ante él y se acaba
adorandolo, y la p·edad y la gratitud humana le
lev~ntan un t~mplo, lo colocan sobre un altar,
Y negan_ ante el flo,r es y queman perfumes y entonan himnos de alabanza.
, .Si esa reliquia es símbolo del poder material
e mtelectual del hombre, las que qnedan de la epopeya de ~anse~ lo son de su energía moral, de
su valor mdómito, de su voluntad incontrastable.
Aquello es también incoherente y deforme·
de un l_ad? amontonamiento de harapos; del otr~
u_n hacm_11ento de ~rebejos. Colgajos de pieles
s1_n curtir son vestidos; un saco agujereado de
p_iel de oso, es ~l lecho; dos largas latas despostilladas son pa tmes; unos juncos entretejidos y
mal ~tados son el tr ineo; un estuche &lt;le corcho es
la piragua, dos ó tres cajas vacías la despensa.
unas maderas aguzadas y unos mazos informe~
son las armas. N ansen comenzó por tenerlo todo

Ansurez, el extenso campo destinado á las maniobras, nota saliente de los festejos del 16, era el
luO'ar donde convergían las multitudes, siempre
animosas, siempre rebosantes de entusiasmo.
De lejos, desde la anchurosa calzada de la Reforma, se veía manchado el ceniciento horizonte
de una. mañana de lluvia con la nota tricolor famdi&lt;la sobre el llano á un lado de Chapultepec y al
pie mismo de este histórico edificio. Eran las trib~nas destinadas á los invitados.

Entrega de i.na bandera.

Acer cándose, el golpe de vista de la sencilla
construcción, era hermoso, predominaban hasta la
festinación en el adorno de ellas los colores nacionales en cortinajes, banderas, airosos gallardetes
y aun en las mismas a,plicaciones florales, se haoía buscado el conjunto patriótico.
Con una extensión bien medida para dos mil
espectadores, las tribunas formaban un ángulo recto, en cuyo vértice la plataforma de honor daba
la. nota saliente del adorno, con sus trofeos mili-

fiares, sus coronas de brillantes hojas de encino y
laurel y sus gracimas escalinatas flanqueadas por
artística balaustrada.
A las diez de la mañana las tribunas habían sido
ocupadas por infinidad de personas de las más elevadas clases sociales, y entre las hermosas toilettes
-de las clamas y elegantes trajes de los caballeros,
resaltaba la nota de los brillantes unilormes de los
militares de alta graduación que formaban los
Estados :uayores de las Brigadas y de la División

Rurales antes de las maniobras.

�Domingo 23 do Septiemb_e de 1900.

EL MUNDO TLUSTRADO

{ué cariñosamente ovacionado por los millares
de espectadores que presencia??u la ~scena.
La protesta de bandera.3 sigu10 &lt;lespu~s:
Cuatro eran los cuerpos que rec1b1an una.
nucYa ensmi.a, recogiéndoseles la que duran~~ algún tiempo íué el escudo de su hono: m1ht~r.
Eran Jos a&amp;raciados: el tercer batallon ele rníantería, y et' primero, 8éptimo y noveno regimientos .
.\n111zó en primer lugar el tercer Batallón,
llernndo una formación correctí:-ima
J~n e.::te momento !ns fuerzas ioda:; que es~-a?an
en el campo pre~entaban las armas y las mus1c-1s
tocaban nue.::tro patriótico himno.
_
.
La YOZ clara, llena y vibrante del scnor Presidente, se dejó oír.
'·~:-ieñorcs jefes. oficiales y soldados del tercer batallón _:dijo el 8r. Pres.idente.-Yengo en
nombre de i',1 República, á encomendar á vuestro
,·alor, patrioli:3mo y es.tricta discip.lina, es~a ~andea que simboliza su rndepend~nc1~, sus rnstituc:ones. la jntegri&lt;lacl ele su terntono ? s1~ honor
militar. ¿ Protestáis seguirla con fi-clellda~ Y
constancia en los combates hasta ronsegmr la.
victoria ó perder la vida?
-··¡ Sí, protestamos!'' gritaron á un~ voz todos los: miembros del Cuerpo, y en .::egu1da el señor General Díaz agregó :
Tribunas.

ó que tenían encargos e::peciales en el acto que iba
á celebrarse.
El General en jefe de la División, J·esús Alonso
]◄ lores, se presentó en el 1:ampo desde á las siete de
]11, mañana, seguido de su E-=tado ::\layor, que se disti nguía de los de los J efes de Brigadas, por los
braz~le, blancos y tricolores que portaban los
ayudantes.
A 1as ocho de la mañana, Ja.s tropas comenzaron á ocupar el campo, penetrando simultáneamente á él por los amp\ios puente.5 que se construye ron en los ángulos Sureste y Suroe~te del llano.
La concentra rión de las f uerzas en el campo,
so hizo en 2G minutos, tiempo considerado corno
mínimum para la entrada ó colocación or&lt;lenacla

&amp;

M

,&lt;:t

a

.

.....,
2rn

..,.,
os

'
Caballer1a

r

-"Al concederos el amparo de su sombra y el
honor de ponerla en vue;,tras m·anos, garantizo á
la Patria con fu ndamento de las vi r tudes- mjJi.
tares que os reconozco, que como buenos y leales
soldados sabréis cumplir vuestra protesta."

•••
Xucstros grabados dan una idea del aspecto
del c.11npo, de los grupos militares más salien tes y de los actos militares c1e la imposición &lt;le
condecoraciones y protesta de banderas.
Infaut.erla.

A las diez en punto, un lejano toque de clarín,
marcando un punto de atención, indicó la llegada
del Sr. Presidente de la Jlepúb!ic, y su comitiva.
J~l toque fué repetido por los clarinc5 de todos los
cuerpos, ernuchándose á continuación batir marcha, y los acordes del Himno Xacional.
P or el tingulo Suroeste penetró la comitiva . que
iba precedida por una f-lección de gendarmes del
ejército, después de la cual penetraron al campo
los carruajes que ocupaban lo;; señores Gobernador del Distrito, Guardias de la Prec;.itlencia, el Gobernador rle Palacio y Jefe del Estado Mayor del
Rr. Presidente.
Tras el cortísimo acto oficial siguió la Yerdndera fiesta militnt\ ansio-:amente esperada, ele la
que seguramente fué uno ae 103 ados más salientes la imposición de conclecorac:ones á los miJilares que se han distinguido por sus servicios en épocas de lucha pam la República.
El señor Ministro de 1a Guerra. Don Bernardo
Reye;;, fué el primer o que recibió la condecora ción y plaea ele constancia y mérito m ilitar ele
primera clase, siguiendo después muchos hueno,;
y leales soldado,. ent re los qu;, se enco1üraha
un grupo de indígenas, que vistiendo el humilde
traje de \a gente del pueblo, vieron caer sobre
sus hombros y de las propias manos del Sr. Presidente de la República la condecoración que ganaron en el famosísimo y lege1,dario sitio de
Qnerétmo. Doce eran los indígenas, y cada uno

......,.,.,

Grupo de patriotas lndlgenaa.

....,
....os

~

'

..,.,
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::s

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 d,s Septiembre de 1900i

Domingo 23 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

la m!:~, repuso Paolo, enseñándole la pa.lma de
y sucedió que la misera se u , 11
zá.ndose con él . p
. ,P so a orar, abra1
ln.Í.entras los &lt;ihicosª\: tmbien rompió á gemir,

CUENT O DE IT ALIA.
antiguo. Fué una ga;ibaldina feroz. El culto
del héroe lo guarda ella en su corazón. ¡ Cómo
Lucio, el zapatero de viejo, es un joven. Sus olvidar que su e•poso habí:1 muerto besando la caprimaveras brillan al sol de la tarde. La luz en- mi•a roja del GPneral patriota, cuando la "Puerta
tra en el tabuco, besa el lomo de un angora, pe- Pía!"
rezoso como un viejo poeta, y en la frente á la
De repente la ~nciana intenoga á su hijo :
madre de Lucio, suerte de :Margarita anciana, ve-¿ Qué dicen los periódicos, qué dicen de la
jezuela adorable, de blancura risueña y sonrisa guerra, Lucio?
de amor.
El zapatero sigue malhumorado, y le responde
La viejecita hace calceta; el gato sueña un poe- á su madre, casi con acr;tud, el pensamiento fijo
ma de ratones, mientras re&lt;iibe un baño de sol; en la provocadora, que por unos inst11ntes no cruLu&lt;iio trabaja, junto á la puerta, encapotado el
ceño y en la boca. un gesto de ama.rgura. De hito za más:
-Las últimas noticias son tristes para el ejéren hito, e':!ha ojeadas fuera, á la calle.
cito. ~ada bueno debe de haber,
ma&lt;lre. Hace cosa de una semana guardan silencio los periódicos.
Y cuando el Gobierno y los papeles no dicen nada . ..
La viejecita lo interrumpió.
-Han derrotado al cuarto batallón, Lucio; al batallón donde
sirve Genaro.
-Xo madre, c:ue yo sepa, repone Lucio, arrepintiéuclo,e de
haber dicho la verdad á la viejecita.
-1[e alegro. :Mejor se venga
sin combatir el cuarto batallón,
antes que lo derroten. ¡ Ay, hijo,
cómo sufro con la. fulana guerra!
Sufro por Genaro, que está en
peligro, ~' por el ejército, que está en ridículo. ¡ Dejarse derrotar por Menelick! E8o da vergiienza. En mi tiempo era otra
cosa, hijo.
Y era lo cierto: el cañón de
}Ientana la arrulló un día. Garibaldi aparecía siempre triunfador,
puesta la camisa roja, ladeacla
la cachucha militar, entre banderas.
La viejecita recuerda á su esposo; recuerda á
Discurren gentes, á las cuales ve el zapatero
aro, y prosigue diciendo:
sin mirarlas. Una mujer, flor de la plebe, gen- Gen
-Tu padre fué un héroe, Lucio. Cayó junto
til de persona, muy maja, cruza rozando su falá Garibaldi.. Otros tiempos. ¡ Qué días! Pero
dellín, de exprofeso, con el quido de Lucio; y Genaro es hijo de guerrero; él no dará la espalda
lanza adentro una miracla, insolente comv una á los neo-ros del A:frica; mientras los oficiales co0
pr0vocación. El zapatero fulmina su martillo
sobre la suela. Al golpe violento la viejecita, rran, él, pobre soldado, sabrá morir.
La anciana empieza á emocionarse. A sus puasustada, lo reprocha:
pilas asoma la ternura. Su
-Caramba, Lucio.
ardor patriótico, su fiereza
Pero nada advierte la anci11na. Desde su mumilitar, la memoria de su
llido sitial del fondo, y el pensamiento muy dis- marido, el afecto de Genatante, no mira qué pasa en la calle, á su puerta.
ro, todo el semillero de
La mujer de mirada atrevida como una provosentimiento, cor re por sus
&lt;iación, repasa. Lucio finge no verla; y asume un mejillas en ola de lágriaire distraído. La provocadora cruza una ve:¡
mas.
más; está con un hombre. A la mirada y sonrisa
Lucio no ignora el daño
de la hembra, el zapatero responde cantando :
que tales conmociones producen á rn pobre vieja. Co- i
"La donna é mobile
mo se repetían á menudo, (
qual piuma a,l vento .. .. . "
en el carácter nervioso de (
la anciana, el médico previLa vejezuela escucha, regocijada, á su hijo. Del no al joven, diciéndole:
corazón de la anciana~ como de un nido, salen vo-Tenga cuidado por su
lando recuerdos. Y no penetra la blanca viejecita viejecita. Esas excitacio- \
cuánto es dolorosa la figura de aquel joven, la nes le son muy perjudicia- l\ j
pena en el alma, y en los labios una canción :fin- les.
'
gida.
Lucio intenta calmarla. '6--.
En al11s de aquel canto, el pensamiento de la Varias veces le repite:
,_,
anciana debió de volar mucho, mucho; porque á
- Xo piense más en eso,
la postre volvía como una paloma, trayéndose en
mamá.
el pico de rosa, y en las plumas como jazmines,
Y se dice á sí propio:
memorias del hijo ausente, memorias de Genaro,
-Porque estoy de mal
el hijo menor, que hace la guerra en el país de genio hago sufrir á mi. maAbissinia. Todos los pensamientos de la anciana
dre. ¡ Qué buen bicho!
- ahora se iban, temprano ó tarde, al .Africa remoLa vieja no se tranquilita hacia las regiones insalubles donde, su querido za. De cuando en cuando
Genaro, padece hambre, se abrasa de sol, y se pronuncia entre sollozos:
afronta con :M:enelick.
-¡Pobre Genaro; pobre
En el i.ima ele la vieja sé debaten la madre y
hij.o mío!
la patriota. 1talia y Genaro, después de Lucio,
El entrecejo de Lucio ensu debilidad, su chochera, constituyen sus amore8. Ama á la patria aquella andana con amor capótase más; su boca mue-

I

}

f'

quea una mueca trágica; su mirada se torna lúgubre.
De nuevo principia á cruzar, rozando su faldellín con el quido del joven, una figura,_de mujer,
muy conc&lt;iida. Otra vez cae sobre Luc10 la mnada ·insolente como una provocación.

II.
Allá viene Paolo, el pregonero de diarios, calle
arriba. El sombrerito, casi en la nuca, deja al sol
hl. frmte. Corre Paolo de prisa, y con el haz ele
periódicos al brazo, voófera :
-"L' Araldo ! Ultime notizie dell'.Abissinia.
L'esercito in rotta. ~forte del-genera.le Vicini."
La multitud lo asedia. Hormiguean los curiosos, á los gritos. Todo el mundo sale á comprar
el pE&lt;riódico, anhelante de saber cuál suerte cabe
al ejército en la remota Abissini.a. L os centavos
llueven en la bolsa de Paolo. El no se pára un
punto; abriéndosia camino por entre los lectores,
que empiezan á formarse en corrillos, se escurre,
calle arriba, c-orriendo, y gritando:
-"L'Araldo: L'-esercito in roita. Morte del
Generale Vicini.
Los centavos diluvian. El rostro del pregonero se h11ce radiante; su voz amme sonoridades &lt;le
clarín. Aquella derrota es un triunfo.
¡ Qué diferencia de los días anteriores! No acontecía nada. La semana fué mortal para él. ~o
rncedían cosas de sensación, ni llegaban noticias
de Africa. El pueblo comenzaba á olvidarse de
su aventura de Abissinia.
¡ Cuántas noches llegó Paolo á. su desván con
una miseria en el bolsillo, extenuado de correr,
ronco de gritar, vencido por el cansancio, y triste !
Su madre lo saludaba con un beso, que era casi
un reproche. U na lámpara daba su resplandor
muriente en el zaquizamí, iluminándolo á medias,
A esa luz advertía Paolo las figuras quiméricas de
sus hermanitos, moribundos de inanición. Y á
esa luz, le pa!'ocía más siniestro el dolor -en la faz
de su madrecita; más punzadora el hambre de sus
hermanos; más espectral aquella casa de miseria.
El no olvidaría la escena de algunas noches antes. Su madre, al entrar él, 1,e preguntó:
----:¿ Qué traes? hijo.

~~fm:~ gri; 1!º~f~t;, esraha~~:~:(rnr~!~":t~
can&lt;lil .alumbraba mosfera flota~a el dolor. El
aquella angustia. ron sus claridades equívocas
Paolo, de súbito, se. deshizo de los brazos

ternos.

ma-

-?ye, ID;adre, le dijo, yo traeré dinero
-¿ De donde' h'•
·
lJO, ae d ónd,e.?- preguntaba
la
temerosa, la desconfiada.
Entonc~s él la tranquilizó.
_-N º. p1~nses nada malo, por Dios T
,
nus per10d1cos, ss.ldré á la calle, y anu·nc·10.re
º?Tiare
no-

!~~~s, ~uchasr noticias, gr!ndes noticias, noticia.s
,pen asd. Yo _las P;nsare, yo las inventaré. Tú
veras, ma re; tu veras.
P aolo había &lt;ionvencido á su madre. E
decía acariciándolo :
'sta le
ci~Bueno, hijo, corre; inventa muchas noti-

Lul'io, el zapatero, al mirar cómo la gente eo- beso á -su madiie; pero él la. besa. desde la. tumba
rre y se anemolina, sale á su puerta. En ese ins- con el pensamiento Y entre tanto la colma. á be:
tante se percibe clara, rotunda, la voz- del pre- sos, el pobre niño cvee oír la voz de su madre
que le dice :
'
gonero:
-Invouta
muchas
noticias,
Paolo.
, -"~'Ar_aldo : Ultime notizie del Abis.sinia.
L eserc1to m rotta. Morte del Genierale Vicini."
l(u/ino .Blanco Fombona.
El ,z11patero se demuda. Aquel maldito gritón
Maracalbo 19 o.
pasa.na un momento d-espués, á la puerta de su
ten&lt;lucho. La viejecita oiría aquellas voces de
reclamo; y la angustia, como una serpiente se
e~rosearía. en el a,lma de la madre y de la ' patriota.
El pre~omro con-e, calle arriba.
Y L~c10 &lt;l&lt;Y: á su madre que le pregunta:
- H1Jo ¿ que pasa? Escucho voces. Me parece quie corren.
-Nada, madre; no es nada.
y se percibe de nuevo el grito de Paolo.
El s,olo nombre del Sr. General Riva Pala&lt;Jio,
L Las manos die- Lucio se cri~pa.n. Está nervioso. es ~a smt~1,s _más acabada de una reputación lite_os pesares &lt;le su ruad.re, la m.fi&lt;lencia de su que- rana ment~s1ma y ventajosamente conocida en
rida,
. .
ambos contmentes.
a los recuerdos
. de su h ermano, la 1.gnommia
e sus _compatriotas, todo sube aquel momento á
Sus l!bros y sus cuentos, de forma irreprochasus lab10s, . todo se ir-aduce en ieste rugido sordo . ~-le, tuvieron e?-tusiasta a&lt;iogida en España y Amé-¡ Ma&lt;l&lt;l1to sea!
· llca, Y sus pnmorosas novelas tienen, especialEntre tanto_ Paolo ha llegado junto al zapate- mente para nosotros, un encanto más seductor por
ro, y ech!l al aire su regocijo, oen miradas y en vo- el sabo~· l?c_al con que fueron escritas y por la
ces:
parle h1-stonca que en ellas domina.
En e.l medio ambiente intelectual de la época
'-"~'Ar~ldo : Ultime notizie &lt;lell' .Abissiuia
L esrc1~0- 1~ rotta. Morte del Generaie Viciui_,; revoluc1onana en. que salieron á la estampa las no_La V1eJec1ta da un brinco en su aeolchado v~}as del Gener~l -Riva Palacio, agolar una edi~iento. Ahora sí escuchó bien &lt;listintamente Lu- e:1~11 (,ra un prodig10 con que ni siquiera soñaba un
cio la ve_desde el umbra;!, pálido y mu&lt;lo.
.
eili_t~r._ P~ro "lfonja y C_a~ada" y "Calvario y Tabor, ~eahzaron ese prod1g10, y hoy no se encuenLa veJezll'ela grita:
tran sm~ e1_1 las biblioteeas algunos ejemplares
-Compra el periódico, Lucio.
com~o rehqma de precio inestimable.
Y prosigue mono1oo-ando:
~ u estro culto_ reverente por las bellas letras
-Ay, Dios, qué n-u:va desgracia. j Por qué no
m~ llevas del ~undo! i Qué ser&gt;\ de mi hijo de nac10nale., y la mdicación sincera de algunos de
nues~ros subscriptores, nos han decidido á ofremi Genaro, Virgen Santísima!
'
A ~a vista de~ zapatero se le ocunie á Paolo una cer ~ lo~ abona·dos de "El M:uñdo Ilustrado " la
mentira sensacional. N adíe ignora por allí que p_u~~wación de "~fonja y Casada, Virgen y MárGenaro_ pertenece al cuarto batallón. A todos en tir, profusamente ilustrada con magníficos foel barrio, se 1~ ha dicho la viejecita. La ~os- t~~rabados to?1ad?8 del concie11zudo pincel de
tu_mbre de fingir y contrahacer noticias trae á las 1 1lla,;,ana, el msp1rado colaborador del General
en el ch:sp~nte periódico "El Ahuizote."
1mentes de. Paolo una mentira estupenda• y allí
. Los d1bUJOS que nos ha hecho Villasana, .son
e~ .Las.propias barbas de Lucio, pronump~ en V~
dignos
de la obra confiada á su labor artística y
vibrante :
-L'esercito in rotta. II quarto bataglione . . ~ tenemnos con ellos una satisfacción legítima' al
Pero_ no pue~e concluír. Los ojos y la mano poder_ ofrecerla á nuestros lectores como un homenaJe de nuestro cariño literario á la brillante
de Luc10 lo detienen.
pluma del General Riva Palacio.
~Da~ue un, peri,ódico, ruje por lo bajo el zapa~?m~_ lo habíamos calculado, la edición de "Don
iJEio, asiendo a Paolo de la blusa.
Q~.HJote- se concluirá en lo que falta del presente
. Y nervio~o, colérico, empieza á ojear el dia- ano. Y entre tanto, comenzaremos á dar las pr irio. Pao)o mtenta zafarse y eoner á su preo-ón • meras entregas de la otra nO'Vela.
pero Lucio lo detiene. Los espectantes no ;om~
Al frente ele la obra insert11mos el retrato del
prenden qué pasa. Paolo rnmudece y palidece a~1tor. hecho en 1Iadrid en los últimos años de su
de susto.
vida.
E n el interior del tabuco, la vejezuela, miLos P~i:ieros pliegos se repartirán con el núrand_o la gente mariposear á su puerta, y an- mero prox1mo, srn que suspendamos por esto l
gustiada por las voces del pregonero. trata de publicación ?e "Don Quijote," obra de la cual da~
levantarse, y _rueda á los pies &lt;le la silla, por el remos un _pliego semanario hasta su ter.minación,
suelo. Al ?:rito y al golpe de la anciana, Lucio que repetimos será en Noviembre.
vuelvie los ~JOS, y ve á su madre, caída, la frente
Esperamos que en nuestra elección sea del
rota, y la meve de los cabelloo roja de sangre.
~~rado -~e nuestros constantes abonados, cuya
. Entonces mudo, siniestro, t&gt;n un instante, á la 1lustrac1?1: no puede dejar de conO&lt;Jer los verdavista de todos, Lu&lt;iio agarra á Paolo por el cue- deros m~r1tos de las obras del Sr. General D. Villo, lo ~trae ~ sí, toma el cuchillo de zapatería y &lt;iente R1va Palacio.
lp iencaJa funbundo en el vientre del muchacho.

H~ras ,después entraba Paolo triunfante en el
zaqmzam1.
Esa noche se comió; esa noche se devoraron en
forma de queso y pan las noticias falsas de Paol o.
Desde -entonees,, todas las tardes, al salir el pre~one~o á su pregon, la buena mujer le hace esta
mvanable encomienda :
-Inventa muchas noticias Paolo
En ~odo ~to viene pensan&lt;lo el p¡egonero, calle arn ba, m1ientras vocea y reparte su periódico.
Entre uno y otro grito habla con.sigo mentalmente. y a l pensar cómo granizan ahora los cuart&lt;:-3, en la faz se le dibuja la ale!lría
y sus ºJ· 0 ,
0
dicen cosas risueñas.
'
"
. ~oy, apena~ hubo re&lt;iibido el diario con las noticias de Af~c~, malas noticias, para él buenas
n~evas, corn o a todo correr, camino de su barrio.
Por uno como or~llo ~e campanario quería él
-que en su _pa!r?&lt;lma supiesen, los primeros, las
cosas de Ab1ssn~1a. A&lt;lem-ás, el barrio es populoso.
Y aunque humilde, á toda la vecindad le sobra
maner~ ~e comprar un perió&lt;li&lt;io, sioempre que haya noticias &lt;le senaación.
El pregone!º llega á la plaza de la parroquia.
be donde_ qlllera salen caras que le í'QDrÍen. Algunos lo mterrogan familiarmente :
- ¿ Qué embu~te dice t~ papel, P_aolo?
Todos los vecmos en el barrio conocen al prego~:ro; y ~l cono_~e á todo el mun&lt;lo : desde la
recien bautizada h1Ja del genovés marmolista que
es la más joven, hasta la madrt) de Lucio ~l zapatero, que es la más viejecita.
'
. RApido ~!ercurio, Paolo vuela, echa.udo á los
/llres su gnto sonoro:
, -"[~' Ar~ldo: Ultime 11otizie dell' .Abissinia,
L eserc1to m rotta. Morle del Generale Vicini."
De los zaguanes, de la &lt;ionfitería del restaurant
el~ todas partes salen gentes á e~mprai· el p~rió~
chco. Los transeuntes, el farmacéutico el licorista, hasta las mujeres, hasta los much;chos toCorre u_~ instante de asombro, de mudez, de
do el mundo quiere tener noticias, ,todo ieJ. i:iun- estupefacc1011 . Cuando la multitud se "' h
·
d L ·
,
....o a endo anhela. ver por sus propios ojos la verdad la cima
e uc10, ya el ha corrido á su madre y beignomi1~ia del ejérc,ito; todo el m~ndo rabia por sándola, murmura:
'
Haber como han hmdo las huestes de Italia ante
-¡Madre mía!
las tropas de Menelick.
'
En la acera, Paolo agoniza. También da un
(Y

VICENTE RIVA PALACIO

"Monja ycasada, virgen ymartir."

Á NUESTROS LECTORES.
~n el. ~Úmero correspondieUite á la semana antenor hw1mos mención, accidentalmente de una
ma~nifica ~pli.ficación del retrato d¡ la Sra.
Dona Carmen Romero Rubio de Díaz, verdadera
obra ~e ~rte que se estuvo exhibien&lt;lo en uno de
los prmc1pales establecimientos comerciales de la
calle de San Francirno.
, ~oy engalanam~s nuestro semanario con una
copia ~e la menc1011acla fotografía, lamentando
mu)' Sll!ceramente que en el pase al grabado ha~'~ perdido el magistral trabajo ml1cho de su ménto, pues es imposible que la pl'ensa tipog'Táfica
reproduzca con verdad los innumerables detalles
que logró obtener el hábil fotógrafo Sr. Octaviar.o
de la ::\Iora.
En el retrato que nos sirvió de modelo, el claro obscuro es irreprchable, las blondas finísimas
del tr-aje se destacan perfectamente y hasta el brillo de la tela de sed.a se ad vierte.

�Domingo 23 de Septiembre de 1900~

La Ca..c..aa ae El A br10.

Paso de un tren sobre el Holl-Holl.

INAUGURACIÓN

DE LOS CAMINOS DE FIERRO ETIÓPICOS
La inauguración oficial del primer tramo de
180 kilómetros de la línea Djibouti-llarar, debió
haber tenido lugar el H del pasado Julio, pero
la compañía imperial de lo;; caminos de fierro de
Etiopía escogió otra fecha que no fuera la de la
fiesta nacional francesa. La inaugur-aciÓJ1, pues,
fué diferida hasta la semana siguiente.
El 22 c1e Julio presentaba un aspecto animado
l'IJ. estación de Djibouti. Un tren especial, decorado con los colores franceses y etiopes, esperaba
delante c1e la calle. Estaba compuesto de dos wagones de la. clase, de tres de 3a. y de dos furgon-es. M. Zaborowski, Inspecl:or General de la

Obras de la Federación en Tampico
Galantemente invitados por el J efe principal
d'el Ferrocarril Central Mexicano, para que visitár.amos las obras quie el Gobierno Federal ha ei:1prendido en Tampico, salimos en tren especial
hacia ese puert.o, en donde tuvimos ocasión de
conocer dichos trabajos.
El principa1 consiste en el edificio para la Aduana Marítima, cuyo gra.bado aparece entre los que
forman el paisaje que va adjunto. Su fachada
principal mide unos ciento setenta y siete pie6,
poT mil veÍilltidos su extensión longitudinal. La
constrlilcción faé contratada por lai Compañía del
Oentral }lfoxieano y dió principio en 8 de Julio
de 1896 -para termina1· en los días del corriente
mes, debiéndose inaugurar el iedificio en ocasión
de las fiestas patriM en la localidad. Las g+and8S
booegas para el drepósito de la carga entrante se
J!msieron ya en uso hace pocos días y reúnoo tod~s
las condiciones que deooarse puedan en materia
de a1n'Plitud, comodidad é higiene. La "loggia"
es primorosa en su perspectiva; dies&lt;le su piso se

Compañía, r ecibía á los invitados. M. Angoulvant, gobernador de la costa de los Somalis, llegó acompañado del administrador colonial de la.
clase y c1e los jefes de servicio administrativos
c1e las colonias.
A la una y media se c1ió la señal de partida y
el tren se lanzó sobre la vía.
En el kilómetro número 7 costeó el convoy el
río de Ambouli, en que la compañía de aguas de
Djibouti ha instalado un inmenso colector que
alimenta de agua á. la ciudad.
En el kilómetro 18 pasó el tren sobre el puente
del Chébélé, excelente colilstrwcción arquitectónica.
El "Khmasin" ó viento caliente del desierto
comenzó, entonces, á soplar con violencia, mientras que el desierto mismo, con toda su desnudez,
desfiló ante la comitiva inau guradora.

dominan las aguas del Gol.fo y las de los ríos Pá-•
nuco y Tamesí, entre los cuales se levanta. La comunicación á la ciudad se hace por un puente
de madera qrne será substituído eon el tiempo por
uno de fierro y acero. Puede decirse que la ubicación de la Aduana :Marítima de Ta.mpico es la
mejor; por un lado está bañada por las aguas del
mÍS!JlO Pánuco y por las del citado Tamesí por el
otro; el mar queda más allá, á unos seis kilómetros, él.te manera que el puerto de desembarque
s0 hará en las proximidades del propio edificio,
en aguas del Pánuco, valiéndose del muelle que el
Gobierno mandó levantar frente por frente de la
AdUJana..
Los depart.amentos superiores son confortables
y elegantes, ac1ecuados aJ. objeto á que se les destina. Su construcción es suficientemente sólida y
hermosa. Sin temor de incurrir en exageraciones,
puede decirse que el edificio en referencia es, sin
disputa, el mejor en su género de cuantos hay en
el país y uno de los más elegantes y lujosos de los
similares del Continente Americano.
Otro die los grabados que figuran en el paisaje, representa el gran puiente que la misma Compañía del Central Mexicano mandó construir sobre las aguas del r ío Tamesí, quie es uno ele los

En el kilómetro 34 pudieron verse los pocos
vestigios del antiguo campamento en que fué recibido, á su regreso de Fashoda, el Coronel Marchancl, entonces promovido nuevamente comandante.
Antes de llegar al kilómetro 37, se perdió la
línea azul del mar, que se quedaba atrás. En el
horizonte, entre las montañas azules de Obock y
la línea negra del desierto, al borde del golfo de
Tadjourah, apareció una línea blanquecina: era
Djibouti con sus tres mesetas madrepóricas.
En el kilómetro 37 saludaron al convoy lof'
guardas del campamento, agrupados al rededor
de la bandera francesa, mientras que sobre el
fondo negro de las rocas basálticas se destacaban
los rebaños de carneros blancos.
A las tres y media llegó el coDYoy inaugural á
Holl-Holl,

que desembocan en el Golfo en Tampico. Tiene
la particularidad ere ser el únioo giratorio que hay
en el país; se desgaja por su centro para dar paso
á las embarcaciones de alto bordo, para adoptar
la forma (}rdinaria que tiene cuando pasan los pesados trenes d'el Ferrocarril Central Mexicano que
viene de Tampico.
La cascada del Puente de Dios íué una de las
gandiosidades que cautivó nuestra atención; de
la Estación ,d,e Rascón bajamos unos quinientos
pies hasta encontr¡u· &amp;llá en el fondo la precio;ia
caída de agua, no alta, pero si amplia en ~u cortinaje de líquido, el cual se, d-espeña sobre un lecho de roca-s que va en descenso marcado basta
llegar á un puente también de roca, que se ha
encargado de formar la Naturaleza. Esa casca&lt;la
y otras muchas que hacen los innumP.:rables nos
que a.traviesan las tierras de la Huasteca Potosina están ociosas, nada producen, si no es la aclmiración de los viajeros que visitánlas. ¿ Qué más?
Aquellos terrenos que son los más exuberant,es
de la República son enteramente vírgen~, conrnmen su fuerza productiva sin provecho · de nadie.
Figura también en estas columnas el gran
Puente de Dios, de qrne acabamos de hacer cita
al tratar de la primera aasca.da.

El i'u~nte áe Dios.

Lo.s demás grabados muestran las bellezas in- 1:nea &lt;.·1 h_o~pital y las casas &lt;le los empleados del por los Yiajeros; mejor que las cumbres de Malc?mpara bJes qrna encierra aquel la 1JOna privile- } errocarr11 Central.
tra~a son mejores las de El Abra, como son sugiada ~e la Huasteca y otras perspéctivas del puer~ o nos imaginábamos, al salir de esta capital
p~nores l?s variadas per,s,peetivas del camine c1e
to Y cmclad de Tampico, las que se observan á hae:er un viaje tan agradable por Ja línea llill ci~
J :unp1co a las &lt;le Ve1-acruz. Acerca del tráfico lebordo de los trenes del Ferrocarril Central 1fexicano, cuya es, sin duda, la principal y la más
hermosa ele cuantas hay en la República. Volú¡ ,
:r,nenes enteros invertiríamc.; en i,rneíiar tales riquezas y en lamentar que la mano del hombre
no ~ haya acercado aún á ellas para explotarlas
debidamente, y extraer &lt;le su ,eno los incontables
productos que las tierra,&lt;\ pueden rendir.
, Entre el verd,e €•?Jn eraJda que tapiza las serramas y valles d~ la Hnasteca se de~taca la blancura
del balastre dt&gt;·l terraplén que sustenta los rieles
'&lt;lel ferrocarril Central. }&lt;),t.as oura.s de b-alastre
contrib~yen en gran manera al a.&amp;eguranüe•nio
del ca.mm~, herrado: Rn cof:'to &amp;S grande, pues que
la Compama ha gastado cuatro mil pesos por kilómetro, sola~ente en _bala_~tre, que por lo que
C?rresponde a Ja substituc10n de durmienk;; y
rieles, que son nuevos y flamantes en Ja mavor
parte de la línea entre ~guascalientes y Tampico,
el pr~supuesto se mult1plic:a com·derablemente.
Los rieles de_ oet,rnta y sei;; libras por yarda se han
e_stado cam~nan&lt;lo por otros c1e setenta y cinco
libras tamu1én en yarda; de rnanem que no !-Olam ~nte las segmidacl. sino la elegancia ele este c.lmmo se ha asegurado, hatiendo que :;\léxico cuente con ~m elemento n:á, de cfütracción, muv superior a cu,anto,s S:!:) conc,cen en ~I país.
·
Como si fueran insuficiente,: e~a~ bellezas de la
~ua.su&lt;?a_, el puerto cl:e Tampieo, la Villa &lt;le Dona Cecilia, la Barra, eneierran otras- t~1ntos ent"3ntos p~r~ el viajero, por rns nuevas :finca.s, su
gran mY1miento comercial que de momento en
momento crec•e y se desarrolla, sus muelles en que
ele manera constante se labora en la carga y desEl 111:evo edlñclo aduana! v.sto de frente.
carga de los numerosos buques que H2gan y salen
del puerto y _que lo hacen ser ahora el primer pue,r - ta do ferroc,arril; más hermoso es todo aquello de
to de ton~laJe die la República; sus edificios públi- lo que &amp;~ sabe. ordinariamente; todos los puntos rrocarriier~ en los dos caminos, se nota más aun
la superwncla&lt;l en el Central que en el M .. - .
cos y part.wulares entre los que figuran en primera que toca. la vía herrada son dignos de c:rnocerse no
(de Veracruz).
ex1c.1

-------------;------

lnterlor de una de las bodegas db la Aduana Marltlma.

...

El ¡,ue1ote ;slratorlo del F. C. Central Mexicano, &amp;.bre el Tamesl,

�F,T,

·MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Sept-iembre de 19~

tL

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 14
Director: LIC. BAPAEL BEYES SPÍ:NDOLA..

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 30 DE 1900.

Subscripción mensual foránea, S 1.50
ldem idem en la Capital,
1.25

Gerente: A:NTOll'IO CUYÁS.

I

, ,,

PROYECTO DE UN MONUMENTO Á LA MEMORIA DE MANUEL ACUÑA,
presentado en la Exposición de Paris por el artista mexicano Sr. Jesl1s Contreras.

.

..

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 13, Septiembre 23</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>F,T,

·MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Sept-iembre de 19~

tL

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 14
Director: LIC. BAPAEL BEYES SPÍ:NDOLA..

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 30 DE 1900.

Subscripción mensual foránea, S 1.50
ldem idem en la Capital,
1.25

Gerente: A:NTOll'IO CUYÁS.

I

, ,,

PROYECTO DE UN MONUMENTO Á LA MEMORIA DE MANUEL ACUÑA,
presentado en la Exposición de Paris por el artista mexicano Sr. Jesl1s Contreras.

.

..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

dominación exclusivamente fundada sobre la á la Europa continental magullada y sangrando
fuerza, se equivoca idefectiblemente; es preciso y rabiosa, pero sometida, un deseo genera_l, de r;que trate de asimilarse al gruuo •ometido, si hacer en :B..uropa el sentimiento de la Un10n. En
quil're func1ar una. obra duradera, y no ha)· asi- esta época el inteliO"entísimo é insigne pícaro y
milae;ión l·ll donde un profundo interés no l.:t im- respetable hombre d~ estado que Be _llamó, Tall~ypulsa.
rand decía á Ga()'ern en 1814 en Viena: ··prec;,a.
' puen europeo
"
moderad"
o.
P~ro r." veo que esta doctrina, profesada ¡J,1r ser un
Pero
luego
vino
el
período
~el despertar d~
un
grupo
de
sociólogos,
opuesta
á
otra,
la
del
fat. Un sueño de Cecll Rhodes.--2. Un suemoso sociólogo Gumplovietz, que sólo cree en la las nacionalidades; esto no hubiera estorbado a
ño de paz•••a. Cuadrillas diplomátiguerra y en la fuerza, prive hoy entre lo, hom- la constitución de la futura República europea,
cas en China.--4.-•La República FrQn•
bres de estado; ya no sólo con los pueblo;; asiá- si casi todas las nacionalidades de raza (étnicas)
cesa y sus alcaldes.
ti&lt;;os y africanos, sino dentro del área misma de que yacían en el fondo, ~e la~ naci~nes puramenla rnltura europea la tendencia á sobreponer al te convencionales y pohticas rnmoo1atamente que
1.-En pos de la toma de posesión del Orange
y el Transvaál, por mooio de los decretos de c1Precho la fuerza es desconsoladoramente clara. atlquirieron, fuerza, no se hu~i~en empeña~lo la,,
.\tlrniro, pues, á los profesores que esperan para nacionalidades nueYas en opnm1r á los mas d~anexión expedidos por Lord Roberts, apoyados en
no muy lejos la realización, no ya de un concier- biles, así pasó con Hungría, así con Alemama
200,000 hombres, ha venido el desbandamiento
to, sino de una federación entre las naciones cut! que nacieron oprimiendo.
.
de la ma.yor parte de las gruesas partidas boer s,
tas, entre las europeas cuando menos. El emiEl profesor eminente á quien con tanta rapila retirada. de Luis Botha, la ca.ptura de Olivier,
nente profesor ruso :N'ovicow lo piensa así )' su li- dez hemos seguido, no pierde la esperanza de que
la marcha, no la deserción, del viejo Presidente
bro "la Federación de Europa" tiende á demos- su pronóstico de la organización de una Europa,
Kruger y el desmoronamiento de la resistencia.
trarlo.
confederada, se realice; y no decimos bien, porLa inundación ha bajado, los charc--0s se van seTanto más notable es esto, cuanto que ya se que no 5e trata de esperanza sino de certeza ciencando, sólo quedan los mosquitos y hasta la 'próxima estación de aguas, los ingleses triunfantes habían. familia r izado los publicistas con el famo- tífica; ó miente la sociología ó así será. L os pepodrán ir en ferrocarril de su capital del Cabo so a,potegma: "Europa no existe;" Europa coma simistas ele la sociología acaudillados por Gumá su capital del Orange, á su capital del Trans- entidad política capaz de la conciencia superior plovib:, afirman lo contrario, la lucha, es para
de su unidad, es un mito; lo que divide á Euro- ellos, la condición misma de la vida y la lucha
vaaL
Y puede asegurarse que mientras haya oro en pa, lo que la hace inca'Paz de federarse y de re- no acabará nunca: h ay, sin embargo, un claro
Johannesburgo y otros puntos de las repúblicas conocer una au-toridad arbitral colocada por en- ar()'umento no psicológico ni biológico, sino pusometida.;, difícilmente las fogatas que en los ve- cima de todo y de to&lt;lo.s, es ·el cúmulo de injusti- ra~ente histórico en favor de la doctrina de la
ricuetos de las sierras señalen los campamentos cias permanentes que someten por la fuerza unos paz; hé1o aquí: la marcha ~e la civilización ,;;e ha
efímeros de los grupos "boers," insumisos po- grupos á otros i. cómo deshacer e&amp;to que es obra Yer ificaclo por la guen-a hacia la paz, y se 1111 acercado lentamente á la realización de este ideal : rle
drán incendiar las hasta aver libres montañas de de la historia y de los siglos?
la
O'Uerra individual: de la horda nació la paz de
¿
Se
dejará
en
libertad
á
los
alsaciano!:',
á
los
la Holanda austral-africana; por supuesto, con la
condición de que queden tomando cerYeza entre irlandeses, á los polacos, á los finlandeses, á los los°grupos humanos superiores; de la guerra mel Orange, el Yaal y el Limpopo unos cien mil macedonios. á los rumanos de TramilYania, á los terior y necesaria entre los g~pos que con~¡?ol1om bres por lo bajo, de las buenas tropas de su italianos "in-ooenti," á lo-s bóer•, para expresar nían la;;; nacionalidades en su pnmera formac10n,
Gracio~a :Majestad la emperatriz y reina. Lo que su voluntad y esa vo1untad será respetada por nació el estado actual de paz doméstica :' civil;
obligará á dejar mucho campo á los rusos. los alemanes, ingleses, rusos, turcos, húngaro, y aus- la "'O'Uerra individua1, la guerra civil son arc:idenl
,
japone~es y los alemanes en la ventruda China; triacos? ¿ Se pueden columbrar ,iquiera las con• tes excepcionales ya, antes eran norma e5; a,1
y aBÍ ~e compensan las cosas en esta vida; por diciones en que este "desiderátum'' de los ami- puede Herrarse á la paz en la civilización, que es
lo que p;r ahora contenta las aspiraciones del
flomina r la cuenca del Vaal los ingleses han per- gos de Ia paz puede realizarse?
Kais•er alemán, según se infiere de su rli;:cur;;o
dic1o la dominación de la cuenca del Yang-Tse;
de odios al Mariscal de Walde~-se : así, dijo, por
ellos sabrán si el cambio vale la pena.
otro camino se llegará á realizar la idea del Czar
de la paz europea, uniendo á 186 naciones en una
Europa ha marchado hacia la unidad al través empr&amp;"3. de paternidad militar. Aquí es el ca,o
de su tormentosa historia, dice R ovicow; veamos de decir: si quiere&amp; la paz, haz la guerra.
En suma, el sueño de Cecilio Rhodes está cómo: en la época de radiación plena de la cultuá punto de realizarse,¡ ~rut zona inglesa Burc~da ra helénica el mundo circun-mediterráneo obedepor ITTO'antesco fen-ocarnl desde la punta atnca- cía á un mismo espíritu; Roma comolidó esta
na h~Ja el Mar R,ojo y el Mediterráneo, sería unifica.ción espiritual llevando por todos los ámHago gracia á mis lectores que se me antoj!l.
colgar el Africa con una argolla de fierro de la bitos de ese mundo y más allá la influencia del
corona imperial de la Gran Bretaña. Pero ved una alma helénica de que el imperio romano fué ve- que son poco dados á lucubraciones sociológicas,
carta de Africa y percibiréis, lectores, la dificul- hículo y agente. Esta obra de unificación eu- del capítulo interesante en que el profesor ruso
. tad; hay un Portugal africano que se extiende ropea, suspendida en los primeros siglos de las in- muestra que el fenómeno de la federación futura
de mar á mar del Atlántico al Indico, que es va- vasiones germánicas, fué rehecha por el cristia- se deberá á la realización de indeclinables leyes
O'O en sus co~tornos, es cierto, cuyo hinterland nismo que la salvó y la extendió. El siglo XIII, de lana.turaleza,yque las leyes biológicas y hasta
~o se ha fijado bien, pero que ~nserva reliquias el gran siglo de la teocracia, la unificación de la las mecánicas, están conjuradas en esta obra lende antiO"Ufü, florecientes posesione.. en ambos Europa intelectual y religiosa, llega á su apogeo: ta y segura de solidaridad y sociabilidad. Otros
océanos que está regado
1~ e~pléndid3:- vena la misma lengua oficial, la misma religión, la biologistas sostendrán que la lucha y la &amp;elección
fluyial del Zambeze el Yan-rse-Kiang afncano; misma ciencia, el mismo arte, dan al grnpo eu- son la ley verdadera, y que si una federación pa¡ oh! ser dueños del Nilo, del Zambeze y semi- ropeo una fisonomía indescomponible en cierto rece vislumbrarse en el horizonte esta es la fedueños del Níger, ya, que el Congo se les ha esca- modo. Y hasta en el siglo XVI hay una tenden- deración del miedo mutuo.
La verdad es que lo que ha sucedido con las
Jrn do; ¡cuán místico ensueño v cómo esos cho- cia uniYersalista, una especie de solidaridad larros de agua cayendo en la. capa inglesa aumen- tina de grupos distribuíclos en las sendas nacion~- cor.dusiones del Congreso de la Haya, podría desfarían el caudal del Támes1s! ¿Portugal? Pero lidades formadas ya. La Europa centro occi- corazonará los mejores creyentes en la paz futuPortugal no ha sido nunca una dificultad para dental, se daba el nombre genérico de "repúbli- ra; pero ;.ería una deagracia que así sucediera; no
los in()'leses · desde el célebre tratado de Methuen, ca cristiana" á sí misma, y la invasión muwlma- hay en esta labor santa, esfuerzo perdido, ni ;:ePortu~al v;ndió como dicen, su alma al diablo y na &lt;lió motivo á hechos colectivos que revelaban milla que no sea fecunda.
Los americanos somos más felices que los euentreO'"ó su pode; comerciail. á la tutela inglesa. Sí, la solidaridad de la Europa cristiana; la conducta
ropeos;
estamos más cerca, no de formar una fepero Portugal de hoy no es_ el del siglo. pasado; de Francisco I aliándose con loo turcos y escanla excursión épica de Serpa-Pmto en Afnca mos- dalizando á la Europa entera con este proceder, deración, pero sí una liga de paz intercontinental afianzada por la constitución de un supremo
tró que repentinamente podía pasar sob~e las ca- indican claramente que la unión moral exiatía.
tribunal de arbitraje.
bezas lusitana&amp; un soplo de la ~popeya mcomfaLa verdad es que esta unión comenzó á disolrable de sus descubridores y capitanes de antano,
verse con la Reforma que rompió el majestuoso
&lt;le esa época de bronce embutida de oro por
conjunto del catolicismo y con la resistencia de
Camoens y que las almas de los pueblos se aleFrancia al imperio de tendencias universales de
targan duermen, pero no mue~en, y es~o podí~ Carlos V. P ero viniendo á tiempos que nos son
3.-~\sí han ido las cosas en Chi'na, son muy
traer una serie de inesperados mconvementes ~ más próximos, puede asegurarse que la universa- instructivas y hasta amenas. lo. Concierto, lula prosecución de la tarea que Lord Roberts esta
lidad del francés en la Euro"ª culta, era un la- cha, ocupación de Peking por las potencias, nomlleYando trabajosamente á cabo.
.
.
zo de unión en el siglo X-VII á pesar ele las gran- bramiento del liariscal de Waldersee como geneY lueO'O, aquí está lo grave, segmd viendo la
des guerras de las potencias contra Luis XIV que ralísimo, asentimiento de todos, fin del primer
carta de" Africa y hallaréis wbre la frontera
muestran claramente que aun en la misma tlivi- acto. 2o. Declaraciones de todos los ocupante&amp;
noroeste del Porturral africano y bajo su frontera
sión el concierto era necesario, parcialmente por sobre sus buenas :intenciones respecto ele China;
sud-oeste dos fra~entos de tierra alemana, relo menos. En el siglo XVIII todo avanza hacia ninguna quería cogerse nada, ni una brizna &lt;le
cientemente alem~na; pues os juro que si los la Europa una, arriba la corriente intelectual sayerba, ni un terrón. Rusia conservaría la }Iandingleses intentan beberse al Zambeze, se encuen- turada de enciclopedismo cosmopolita y abajo la
churia mientras fuese necesario; Francia al Sur
tran un cabello rubio de alemán en su copa. corriente de los intereses y los apetitos saturada
quizás ocuparía una parte del Yun-nan, p,na pro¿ Cómo tragar esto?
de evangclismo y humanitarismo democrático. La teger su frontera tonquinesa; el Japón, intentarevolución proclamaba la federación de los pue- ría algo en. la costa china frente á su magnífica
"v-Jl-&lt;::::,,
hlo" al fin del siglo. la contra-revolución realiza- posesión de Formosa, en Amoy, por ejemplo, só2.-'C'n puehlo que quiere mantener ~~bre otro ha la unión de los trono;;; contra Francia. Des- lo como ensayo, para ver si pegaba (no pegó); In'ji:ebo ciyilizado,es deri~·. y llamamos ~::1 a los que pués ele Xapoleón, que por un momento logró g-laterra :' su viejo almirante Seymour, tratarínn
reunir en un haz apretado por su mano de fierro de consolit1ar la paz en los virreinatos cle1 innwntienen la plena conciencia de sí ml'.: n,r:,, Ul'U

y

EL MUNDO ILUSTRADO.

so Yalle del Yang-~sé. por cuenta de su imperial
J)atrona (t_a~poco esta pegó), Alemania tenía á
su generalts1mo. 3o. Era preciso negociar, no un
tratado de paz. porque nadie estaba en O'uerra
con China. sino un definitivo ' ·modm ,i~endi''
(por~1ue aunque parezca que el califü;ati,o es improp10, la Y~r~ad es que en nuestra época sólo
dura lo prons1onal) que garantiza~e á los cri,tianos clü~os 1~ libertad y la Yida, á los extranjeros
todo, vida, libertad y propiedad. es clec:ir. su comercio. sus minas. rns conce~iones ferro,:a.r ias, Sfü
nego~ios en rnma; má:i no una garantía cualquie!•1,· ;1110 muy efectirn, muy 5Ólitla (no sé c:ómo
lra a ser la tal garantía. como no sea una prenda
conpuesta de tres ó cuatro puertos ·, quiéne~
l,'.:: p0-eerán ?) Era preciso ne,gociar, \Jero nnos
llL admitían las facultades de Li-Hon-L'l11rng. ni
querLrn trata1: con la Emperatriz. á quien SUJY)nían ill!pulsadora principal de los. atentado~.
otro-. io~ americano5 eran de éstos, eonsentían !'n
negor·iu:· con cualquiera, el asunto era r"tirar
fuerzas &lt;le la tremenda ratonera c-hina y rerrna rnecer l:s Filip'nas. toda,ía muy inquietas :' \in1ce.,. :'-lota de Rusia; es preciso tratar; es preciso
facilitar al gobierno chino el modo ele tratar: es
preciso reconocer las facultades del marqués Li
para tratar (Li-Hon-Chang es un ,iejo c_liente del }Iinisterio de Relaciones &lt;le P etersburgo)
y e~ preciso, sobre todo. ret;rar las fuerzas aliada, de Peking. establerer&gt;e en Tien-T,in c-on las
Legaciones y esperar el fin: tlesconcierto; fin del
segunclo acto.
E-tamos en el tercero: Francia, como aliada de
Rusia. se inclinaba á la retirada, y el continaenle
que· llera el General Yovon,
se m0ve:ci de
'l'ien-Tsin, según. parece;· los Es.tau os
nidos
manifestaron que dejarían una O"Uardia para rn
Legac:ión que no les parecia prutlenle retirar ele
Peking: manifiesto fracaso de la proposición rusa. A la campana.da rusa, re,pontlió la campanada a!f'nrnna: juremos no comenzar la;: negociacione5, sino después de que los cabec-illas de los
atentados. desde el más alto hasta el má., baju,
hayan sido procesados y ca;:tiga{los con la interYención directa de las potencias. El tiro pare&lt;'Í,l dirig'do á la Emperatriz; las potencias enmudecieron, pensaron, meditaron; el gabinete ele
Wa,-hington tomó la palabra y Jo que ha dicho
€S, en honor de la Yerdad, bastante sen:::ato : no
accedo á lo que Rusia prepone, porque reclun&lt;laría en deprestigio de los aliados ~· rernltaría
-contraprodtH:t!nte, retiraré la mayor parte de mi,
fuerza- . ~rr11 clejaré una fuerte guardia, al mando de Chaffee al plenipotenciar:o Conger: rech&lt;t
-zo en absoluto la propo;;ición de Alen:·ania. no
sólo no exigiré el castigo de los fautores ele los
atentados como preliminaJ· obligado de las negoc-iacio11e,, sino que do:· orden á mi }Iinistro de
&lt;¡ue abra éstas inmediatamente, incluyendo entre
sus c:láurnlas el castigo ejemplar ele lo, c-ul pable~.
Rusia ~- Francia ele seguro que aceptan e;:te punto
•1e vi,ta; Inglaterra, no sin sorpre~a de muchos.
ha hecho suyas las couclu~iones amerieana;:. Alemania, pues,' corre riesgo de quedarse ¡;ola ron su
mari,cal y con su ejército. Y como el Emperador
lrn dicho· tanto. con tan sonora energía y con viriliclacl tan altiva, no dará un pa¡;o atrás, ~ería
de,doro: es capaz ele hacer la guerra por rn wenta, )' esto sería muy grave, endiablad_amente grave. Y aquí entra la camp'.!11ar1a chrna: la Emperatriz. dicen, ha nombrado su ]!Iini;:tro unfrer-sal al príncipe Tua.n . al culpable 11úmero uno, á
quien los alemanes han recetado una horca de
primera magnitud. Y el espíritu de rernelta ~re•i;:tencia al extranjero cunde por todas parte;: :
Li-Ron-C'hang, entretanto, Ya camino de Pe~
king y el mari~cal irá p~co de 0 pué,.-¿ 'En que
pararán estas m1;:a~? Lo ~e: nero no soy tan ton· an t es del "'t
to que ]o d1ga
r e..,

no

po;

:1

y'

r

4.-Al recibir el poder del adual }Iinisterio
francés, presidido por el abog~do 'iralclec,k-~on::seau, los más beuévüilos le abrieron un cred1to de
treB meses, de,,.pués se consintió en que llegaría
al fin de '·!'affaire ·· en se()'u1da se vió con paE'tno
q 11e pooía_ llegar i, la ape~tura de, la E:p~sició1:.
-ahora 11udie duda que la clausurara en ::'\0"'1emb1e
y de ]a derrQta parcial que ,~ufr!ó en_ Pa~!s con la
'Clect:ión ele una mayona nac10nahsta,
acab_a
de tomar el más brillante desquite con la m~111festación O"iO"antesca
del banquete de los vemte
0
mil alcald;s de }'rancia. Sólo la voz del nac-iona-

!

lista anti-semita Max Regis, especie de Rochefort
&lt;;olonial, se leYanló, no tanto para protestar y
atraerse la contra-prntesta de las fücudillas que
, olaron en torno cte su cabeza de a,póstol gimnasta "fin de siécle;· sino para mostrar la adhe:::ión gigantesca de la mayoría de la Xación á la,
Hepúb,ltca.
.t..l hecho indi~cutible que sale en relie,·e podero:;o ele la historia de la .Francia contemporánea
es ese: el e,;ta blecimiento definitiro de la República; ya nada, ya nadie hará tlesaparecer el régimen; puede ser q ne en horas magnas ele peligro internacional (más .Y más lejano) ó de pánico
soc~al se organiee la dictadura de un comité ó
t1e un soldado, ser-á forzosamente temporal, durará lo que dure uu peligro, ó lo que un hombre
ilure, pero la República re~ucitará : de eso está
eompuesta la savia de la Francia nuern. esa es la fe
política de las gener.ac:ones que llegan, cada Yez
en más profundas columrn:.3 al liminar de la vida
poíltica : la República es irremediable, es fatal.
La ernluc:ión de la monarquía legitimista de la
bandera ele Fon tenay á la bandera ele J emmapes,
de la blanca á la tricolor no ha servido más que
11ara dar importancia á uu ''poseur;• para dar actitud á un insignificantuelo, para nada. En cuanto al César del bonapartismo, no hay ya nada que
decir, es una, persondidacl c-ada día más dirnelta
en lo objetirn de su iprograma. es un monarca
E&gt;in mon,¡u-quía. que espera la sanción de un plebiscito. mejor dicho, que no la e~pera. sino gne
lo clice. porque sabe que en la Constitución
franeesa, esencialmente representatirn, pero que
está perfectamente convenólo de que el día que
el pueblo "plebiscitara .. obtendría diez mil votos
eontra seis millones que irían á la Repúbica.
Cualquiera habría pensado antes ele la muerte
del Presidente Faure qne )L Walcleck-Rousseau,
enc::'·na~1Jo el término de una erolución Yalicntemente iniciada TJor Gamhetta., su maestro. y dirigida con tanto acierto por Julio Ferry, ~ría el
\•l'p-;rni;:ac~or y el jefe de un partido republir~1rn
rnn,ern1dor. destinado á mantener los princinio.s
de la Tkroi ución en lucha con el sociali,mo ant~ •
liberal y el radicalismo jacobino. Y w gracia que
hoy no le reconecen ni sus enemigos, ni sm amigos de ayer ho_v agrupados en torno de los ¡¡feline v los Ribot, ha comistido en mantenerse en
el mismo punto, en su mismo puesto, en su mismo p10gr-ama, con la d;fereneia ele que girando un
poco sobre los talones hacia la izq uiel'Cla !;e encontró con que su ejército de hoy era el de sus ad,ersarios de la Yíspera, ~- que rindiendo parias
á su energía y su talento, se alineaban rerneltos y
firmes bajo su bandera oportunista. radieales y
sociafütas : ordenó la marcha y marchó con ellos.
Y es que í\'aldeek, como Gambetta, como Ferry. es perfectamente liberal por la razón y completamente jacobino por el temperamento; suele
ser eBto así; aquí mismo entre nosotros, donde
no hay luchas políticas, pero donde forzosamente se delinean las condiciones futuras de
· 1a, vida parlamentaria, sin la cual las conquistas materiales no adquirirían nunca valor
moral, nos hemos encontrado. no c:on sorpresa,
pero sí con curiosidad. ejemplares de estos; antijacobinos reF-ueltos por la razón. es clecir. liberales, y jacobino,; por la tendencia con,,.tante. es
decir, autoritarios. Así es el jefe actnal del )Iinisterio francés. E s un protestante de la raza de
los golill-as regafütas de la España del f'iglo pasado. de los ahogado, que organizaron la rernlución
y la infundieron en la Rflngre renoYada de Francia. en lM comités de la~ asam hleas legislatirns
ó s;niendo de comi,arios á la Co1wención. Y suhicnclo rnáR, mucho mál' alto en la historia, ele los
legi~tas que pusieron al feudalismo á los pies de
la monarquía é inrnrgieron á e-ta contra. la teocracia hasta co1n-ertir al pana,clo en un se1Ticio
ccle,iástico ele los reye;:: ele Francia y llamaron á
h Xación á tomar j1arte en el Gohierno en lM
Estados Generales de;;cle la aurora clel siglo
XIY.
Es ele e,os: :' lo que es líe: to e,perar de él es
que mando se retire del pue~to haya dejado cloo
gr11nde, gru1)0• de gobierno;:. el liheral-con,errnclo1 Y el radical-8ociafüta, que ,e alternan en la
clii,ección de los negrci0t•. }In~· difícil .s esto : para e;::o se necesita mayor clen,;iclad en la sangre
1:le la que el pueblo francés tiene: pero sólo el
haberlo intentado es grande :' e~ bueno.

EL CANTO DEL BOHEMIO.
Yo soy bohemio, no tengo nada,
Xi hogar ni tienda, vago al azar;
Yivo á la sombra de la enr-amoda
Junto á una peña que azota ,!} mar!
Es Yerde el piso y azul el techo:
(El mar y el c:elo que oyen mis cuitas)
Y sobre el céspetl forman mi lecho
)Iil tuberosas y margaritas.
Son mis amigas, todas las flores,
Que por la playa miro lucir,
Y son los pájaros los trovadores
A cuyos cantos suelo dormir.

Y por la noche, con las estrellas
Yivo contándoles por placer,
Todas mis penas. . . . ¡ay! mis querellas
Las hacen siempre palidecer.
Pero á la sombra de la enramada
Junto á una roca que azota el mar,
1\Ii princesita, mi enamorada
Me viime, á veces, á ,·i5ita,:.

Y es mía su boca-toda ternura-Es mía su frente, su frente altiva,
Y son testigos de mi ventura
El mar, ílbajo, y el cielo, arriba.

¿::\Ie amas? }Iurmura, quedo muy quedo .. ~.... Si silba el viento iunto á la roca.:
¿ Oyes? me dice, yo te~go miedo,
Dame tus brazos, quiero tu boca!
Junto á mi pecho, su cabecita
1\Ie pongo á veces á acariciar;
Y así se duerme mi virgen cita
Junto á la playa que azota el mar!
O mientras coge su linda mano
Aqui una concha y allí una flor,
"]\Iira," me dice, "¿ ves el Océano?
"Es inifinito como mi arµor!"

Así en las tardes mi enamorada
1\Ie viene, á veces, á visitar,
Bajo la sombra de la enramada
Junio á la peña que azota el mar!

€lías ..C. 7orres.

El Ilmo. Sr. Dr. D. Atenógenes Silva.
Publicamos en este nún11ero un magnífico retrato, tomado ele fot ografía de ~Iora, del Ilmo.
Señor Dcctor Don Atenógenes Silva, quiien muy
recientemente ha· sido preconizado por la Santa
Sede, Arzobispo de 111ichoacán, puesto que estaba rncante desde la muerte del Ilmo. señor Arciga.
El nuevo Arzobispo es natural de Guadalajara,
en el Cabildo de la catedral ele aq1tella población
~e distinguió siempre como orador de primer orden )' teólogo notable por .su tal@lo y erudición.
IIace algunos años fué nombrado Obispo de Colima, en cuya d;oeesi ha trabajado con acierto y
ha conquistado simpatías.
F.n :Morelia, conocidos los citados antecedentes,
se ha recibido la noticia de la prec-onizac-ión cc::i
general a,:entimiento ~- la sociedad católica de l.a.
arqnidiosesi, á cu.ro frente rn á colo-car•e el señor
8ilva. espera beneficios de la actividad con que el
nuevo dignatario eclesiástico se ha consagrado
siempre al desempeño de su ministerio.

�Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

73

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Director Presidente de la Peni:benciaría: el señor
Lic. Don ~Iiguel S. Macedo.

. Var;o:; fueron lo, ~i,temas estudiados por la
Junta; unos no se ajustaban á nuestro modo de
~er social, los otros no garantizaban la consccuc:_~n de ]os fines á que aspira el Gobierno, por l?
difere7icia ele caracteres sociales entre los distintos pueblo~ y razaF; pero de todos se tornó la parte cou:tucente rara esbozar el proyecto y en toda~
partes se observó lo que más convenía á México,
&lt;le manera de poder conden;:ar esos dat'ls en (:
brillan te informe de que lrn blamos.

El torreón central.

Por haber sacado graves é Involuntarios defectos la publicación anterior,
reproducimos este grabado que representa el momento en que el Señor Presidente llegó , lo.3 Campes de Anzures, el 16 de septiembre último.

INAUGURACIÓN DE LA PENITENCIARÍA DEL DISTRITO FEDERAL.
E n 1885 dieron principio los trabajos de const rucción de la Penitenciaría del Distrito F eder-al
de México, para terminar en el año de 1896.
E sas dos fec,has están inscritas á l.Qs lados del bus-

7

pieza la moral, la de civilización de la masa de
delincuentes, de los extraviados del sendero de la
honradez, de los transgresores de la ·ley y de los
que han insultado á la majestad ele la Justicia.
El sistema carcelario que conocemos, es bien
distinto del régimen penitenciario que en esta
fEcha se inicia en el Distrito Federal, en su única Penitenc:aría. La diaria comunicación entre
los presos y detenidos, es para la mayoría de los
delincuentes más una distracción, un verdadero
solaz, que un castigo. La holganza viene á completar un estado de cosas anormal para quellos
recluídos de las cárcele~, que estiman como temporada de arneto lo que las leyes quisieron que
fuera correctivo y chciplina. Los sentimientos
dañados de los cletenidcs entran en efer veseencia

cuando se produce el inmediato contacto; la facultad imagmativa, se pone al servicio de nuevos
cnrnenes que se orgarnzan en la misma prisión;
la vida en eomún sirve ele basamento para la intriga del crimen, para su preparación, previsión
ele detalles, aseguramiento de impunidades. La
perversidacl se ensancha á proiporción que acrece
el horizonte de comunicación fácil; la tendencia
á perpetn.ciones de nuevos delitos se amplía más
y más en las facultades corrompidas de los presos cuando éstos cuentan con verse diariamente y
á cada momento; el primerizo en la escuela del
erimen tiene á su vi5ta los mejores ejemplares
que le suministren fuertes dosis de corrupción, los
que ~an delinquido _co:1 mayor frecuencia, ·profnncllzan sus conocmuentos, los \iejos f01'111!1Jl1

educandos, y en e~te círculo vicioso to&lt;las las energías de aquellos. conclenado_s, an111cnt.an los peligros para la sociedad, encienden la hocruera inacabable del delito y popularizan los medios de la
delincueneia más aHá ele los recintos de la cárcel.
Viendo de bulto los hechos que anteceden, es
-como se estima más y más el beneficio que der ivará el régimen penitencia:-:io. Puede condensarse en estos sólos términcs la vida del "presidiario," no del preso : apartamiento absoluto y
trabajo. Decía Livingston : ¿ Puede darse mayor peligro de corrupción que el de estar en 00ntacto con los cr iminales? "El vicio es ro.is contagioso que la enfermedad; muchos males del cuerpo no se comun:can ni aún por el eontacto, pero
D◊ hay un ~ólo vicio de los que afectan el alma
que no se pegue por la comunicación constante."

¿ Qué busca la ley, la autoridad civil, al instalar

el moderno_ régimen penitenciario? La segregac1on del délmcuen te, en primer término, es decir,
lo inrnediato y que desde luego f!e imp:.m e; pero
como resultados mediatos v de nrnvor fomlo la
regenerac-ión del espíritu ciañado y· el ejempil~.
"{ para lograr ambos fines, para realizar les
provectos abrigados por la Superioridad, ha sido
necesario e;,i:ucliar á fondo tan tra,c~ndental
cuestión social. El Gobierno del Distrito, según órnes d~ Go?ernación, nombró una Junta de per;;-&gt;nas n nehger.1 PS pira que se encargara de la formaci~n de un proyecto de Penitenc; aría y los
reglan,0ntos ó las bases que deben regir en el interior ~el establecimiento. Esas personas viajaron
estudiando los procederes de otros países civil izados, se penetraron ampliamente de fos inconven'e11tes y ventajas que cada uno de los sistemas
presenta, y después de maduro examen de lo~ importantes, asun tOG, rindieron su informe, que r~
sultó in~eresante. Uno de los miembros d~ ~si
Jnnta ha sido nombroclo por el Gobierno para

Interior de una cel 1a.

La ley _est_ablcce tres per íodos ó gr ade,,;; parn
los pres1dianos; en el primero quedarán incluídos todos aquelloo delincuen tes destinados á la
reclusión abs?luta; en el segundo grado varía la
pena, es decir, se atenúa la incomunicación á
que están sujetos los del primer gr ado; en el tercero se rebaJa el castigo, la comunicación es roá,
frecuernte. Estos son, eB síntesiE, los precept::i-s
de la ley. Su aplicación significa el castigo bic-n
prepara&lt;lo, el escogitamiento ele la mejor for~·\
para llevar al delincuente á la reflexión de su,

1

to que representa al señor Presidente de la República, General Porfirio Díaz, en la fachada
principal del establecimiento penitenciario.
Solamente viendo los documentos auténtiros, se
puede llegar al conocimiento de la~ cantidades
invertidas por el Gobierno y los loables esfuerzos del Ejecutivo ele la Unión para dotar al Distrito Federal de un establecimiento indi$pensable en los tiempos modernos y que impone la civilización de los pueblos.
Afortunadamente que esos e,fuerzos serán ampliamente coronados con el éxito; la labor material quedó ternµnada, como dice acertada1nente
el redactor de un diario de la tarde, y ahora em-

Fachada prlnclral de la Penltenciarfa.

Depllrtamento de presidiarios del primer grado;

Departamento de presld farios del t.ercer grado.

�Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

DJpartamento de cocina.

crímenes, apartarlo de los senderos que lo llevaron á la celda y devolverlo á la· sociedad
como un hombre úiil y arrepentido.
¿ Qué me,dios son necesarios para llegar á este fin? ¿ De qué recursos se vale el legislador pr.ra obtener la realización del proyecto? Primeramente de la incomunicación, según queda expresado; y la incomunicación para el mexicano es la
muerte. El mexicano,-dicen los t,&gt;Omisionados,no resiste la monotonía, porque ama constantemente la novedad; el aislamiento largo y en siÍl 11cio es par-.i. él una pena enorme, á cau~a de
haucr vivido Sl(:'mpre en la expansión y en la libcrta.d. Estfl. es parte esencial del ca;tigo.
Racionalmente se ha graduado el período de
tiempo para la incomunicac:ón absoluta, atentas
ht$ reglas de la misma naturaleza humana. Hace
obsenar juiciosamente Víe,tor lfugo q1te "un
sufrimiento continuo p&lt;&gt;r mucho tiempo, altera el
;ilm::i en st1&amp; elementos de bien, la deforma, como
se deforma un pie encerrado continuament.e en
l!Il calzado apretado."
Pero el tiempo que perman&lt;'Zta el reo en su estrecha celda, de horizontes limitaclí~imos ~' siempr-e los mismos, es y será rnfic'entc para que el
paria social entre en meditaciones ~- reor¡{anice

Almacene&amp; y talleres.

77

Departamento de presidiarios de segundo grado.

su espíritu. Se ha querido por los autores del
reglamento penitenciario ó por aquellas personas
que lo ifüpiraron. a_ ue "todos los peniten~iados
_l)a&amp;u 1,or un p,•ri&lt;:-do dt:, aislamiento abso'.u; o,
dunrnre üÍ &lt;&gt;ual, sin &lt;li-. ,1¡raciones de ningún gén,·ro, pueden entrar en consideraciones sobre sus
propios hechos y sentir la necesidad de la vida
social, de la que le segregan los delitos cometidos, y que sientan también el deseo de volver á
ella con propósito :firme de en,mienda. lla querido
que el criminal comprenda y sienta que la soci.edad, sin exterminar.lo, puede imponerle un
eastigo severísimo, que no le es posible evilar al
recluido. Ha querido, en suma, el autor del rc:glamento, evitar ese falso con&lt;:.-epto que da aliento
á le,; c1·ünüi.1les pnn rersistir en sus depr11·:1dos instintos, y que el populacho expres-a en e:;los términos vulgares: "la cár~l no come," reputados como aforismo de indis.eutible verdad:
Los grabados adjuntos dan idea d-e los principales departamentos del edificio. El golpe de vista
es primoroso, se destacan desde luego las c:rujias
ó alas en que se encuentran los departamentos
de presidiarios de los grados primero y segundo;
las celdas que ocupan los presidiarios del tercer
período son las úUimas en su nurnC'raeión res-

pecti va y las primeras que se ven á la entrada
uel e,;taulec1m1ento; t-aQ parece que están independientes y formando parte de otro edificio.
Las dependencias de baí10s, cocinas, escuelas
y talleres, están montados de conformidad con
los métodos modem10s y contienen todos los elementos á que están destinaidas. Se puede ~r en
los mismos grabados el interior de una celda, de
la que se destaca desde luego la cama suspendida,
el lavabo y watcr-closet.
El departrumento que se inau"urará dentro
de algún tiempo será el de lavand~ría por vapor,
en el cual se asearán y des in rectarán todas las
ropas de los presidiarios. Se aumentó ol número
de trastos de metal para los rceluídos, á efecto
de disponer siempre de la cantidad que se haga
necesaria en un momento dado.
La translación de los presos de la Cárcel de
Bclem y de la,.,; otras del Distrito, se hará con
las mayores Elilguritlades pciübles P(clm evitar
cualquiera _manifestaciórt popular. E titá dispuesto
que el recibo de reos en l,a P en:lenciaría se ha.r:1 siempre antes de las diez de la maiíana · los
'
reo~ que ~e-an llevados despué, de esa hora serán
(fovueltos á sus r epectivas priaionc,.

Eofermerla.

:Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

�EL :MURDO ILUSTR.A.DO

Domingo 30 de Septiembre_de 1900._

_Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUND() ILUSTRADO

El ]ere ~on, que se percibe apenas,
de nue•tra leYe música e;;eondida,
renueva la pasión desvan,ecicla
y eticla.rm:e la sombra ele las penas.

I
Som11s lasaJluas.

Nue~tro impul,o es motor que raudo muevé
de~de el ,we hasta el hombre, y que se atreve
á lanzar la ilusión por mil escalas.
Somos el fuego de loti labios rojos,
somos el movimiento de los ojos,
somos el morimiento de las alas.

Agrupados en sumas fab.1losas,
que la ráuda corriente desbarata,
colgamos de la enorme cata.rata
las sábanas de espuma esplendorosa,.
De los lagos las islas mi;:teriosas
a~ «-·8iego y de luz, islas de plata,
smrn 1amos el fondo que retrata
el palio azul de estrellas Juminorn°.
] )escribimos el arco del torrente
eom@ rodar de crista.lino puente,
del que, rotos, cayeran }os pilares.

Y fingien&lt;1o algaradas y motines,
rnn agua hacemos las salvajes crine,;
de los blancos corceles de los mares.

II
G INO BETTT.

LINDA MACU CO!.

T.inor L1jero,

Sopr~no Drn.n át,ca.

Lf\ TEMFORf\Df\ DE OFERf\
La inaugu ración &lt;lel "Teatro d~l Renacimiento," asu nto del cual in tencionalmente no habíamos queri-&lt;lo cuparnos sino hasta poder emitir una
opinión concienzuda, nos ha proporcionado una
verdadera novedad:
En pr imer luga.r etl local del nuevo teatro much o mepos vasto que el &lt;lel ·~acion-al, permite que
lµzC'&lt;ln más log Heno, casi completos que not:he ti
noche se han regi~trado: la~ "toilettes' de la, damas, que se han esmerado verdaderamente en esta
temporada ele_ ópera, han sido nota bles por rn elegancia y novedad y á toc1o este atractirn •e lu.
reunido la c-ircunstancia del aspecto original del
nuevo teatro, pequeño, es cierto, '])ero bien ornamentado 1 con buenas condiciones acúst:ca:s.
Las deéoracione:S, de lo mejor que se ha vi~to últimamente, y un atrezzo aprpoiado, aunque no
lujow en exceso, ha sido otro de los motivos a~
las buenas impresiones que está dejan&lt;lo la actual
temporada de ópera; pero la_ razón pr:ncipal _c~e
.este éxito, que hace mucho tiempo no prefenc1~bamos, es lo completo del cuadro que nos hai1 tra1do los Sre,:. Sieni, Pizorni -~, López, cua&lt;lro dentro del cual figuran verdaderos artistas y algunas
notabilidades.
De¡;de la noche de la inauguración, aunque con
las resenas debida.::, pudo apreciarse el mérito de
los artistas, con tanta más razón cuanto que hl,
temporada se abrió con "Aaida.," la. magnífi&lt;'a
obra de Verdi, que tanto conocemo¡: y que hemos
llegado á com:derar como "piedra de toque" para va,lorizar los méritos de una cantante.
En la -primera audición, no obstante el temor
natural de los artistas que ,;e presentan ante un
público desconocido y las fatigas de :1ª viaje laro-o pudieron dar á conocer sus aptitudes la se,., ' )Iacucri. que es una excelente soprane c_rn1
ñora
málica que canta con naturalidad y posee un timbre de voz sumamente agradable.
.
El tenor Bielctto también alcanzó un triunfo:
tímido en el primer acto, en el segundo, con el
primer aplauso unánime, se al_entó, y en el tercero lució por completo su media voz suave, su re-

gistro agudo magi3tral y un regiBiro medio irrepr-0chable.
Cioni, barítono m u_v aceptable, al que conccíamos y Nicoletti y Francalancia, secundaron el
de;:empeño provocando, aplau;:os.
En la secrunda representac:ón pudo afirmarse
más la opinión &lt;le que en e&amp;ta Ye_z hemos tenido
la fortuna de oir yerclacler o~ artista~. y la,; audiciones subsecuentes han sido una serie de triunfos.

LUIG1 N lCOLETTf KORMANN.
J rimer Bojo.

En '"Luc ·a·, la señora Padovani demostró que,
nada ha per-dido su bellísima voz, desde que no la.
escuchamos; por el contrario, pudo hacer gala de
hermoso,; adelantos en el "bel canto."
En cuanto á " Manón," la afiligranada composición de :Uassenet, que no habíamos podido
comprender en la temporada anterior, complació.
grandemente al auditorio, que ha hecho de esta.
obra su favorita.
La señora iilli y Betti, estuvieron irreprocha-ble~.
La Zilli es una artista apasionada, que á su ins-piración reune grandes conocimientos escénicos;
y detalla, con esas cualidades, su pa,pel &lt;le un modo realmente exquisito. Es una excelente actrizque sabe c.mtar muy bien.
Betti se ha conquistado con ,u talento y sus
facultades, un puesto de honor. Como cantante·
nada deja que desear. Ha hecho .furo,r.
Ambos artistas ensancharon su triunfo de la·
primera audición. En toda la obra estuvieron adrnirableo.
La verdad es que así por los artistas, como por·
el coro y la orquesta, la "1fanon" ha salido redonda; Y ha merecido una lluvia de aplausos y
a,1mirnctones.
Bn "Sonámbula" la señora Padova.ni y el bajo•
Xicoletti, lucieron sus facultades, por más que
la antigiiedacl de la música vaya siendo ya mu_y
poc 1 e;_:Tfü1able á nuestro público.
"La Bohemia" ha pasado sin novedad, grací11B
á la Zilli y á Betti, que se mantienen á una ali.u:·a 1rn1.'11ruhalle de artistas inspirado~.
En r ernmcn: el cuadro de ópera es uno ele
los mejores que hemos podido aplaudir de;;&lt;le hace algunos años y los artistas, todos ernpcíic~os
y demostrando deseos de agradar á nuestrc, público, son dignos de figurar en nuestras pág-i.nH,.
C'omo estrellas del '&lt;lrte tenemos á la Zilli, lm
Padovani y los tenores Bieletto y Betti.

V
Somos las montañas.

Cnal cíclcpes s·n vida y sin afanes,
mirar tsas gigantes cordilleras
qnc coro11an las águifas austera~
y fos ant0rchas ele su cien vol1:anes.
De Dios inmenso inacabados planes,
aterran con sus &lt;;Urn bres altaneras;
pues de leves molécula-;; ligeras
formado está el grandor &lt;le esos titanes.
'l'odo en la creación, corno divisa,
gracia t iene, ó sentir : la luz, la risa;
el il(,DJbre, el alma; su color, las rosas;

Somos los cielos.

Somos lo azul con qué se cubre el suelo;
somos lo azul; nuestro divino encaje
aparenta el redondo cortinaj.e
de la estupenda cúpula del cielo.
Somos lo azul; prendido á nuestro velo
llevamos el incend:o del celaje,
y no:; cruza el relámpago salvaje
cual ave inmensa de rojizo vuelo.
Somos lo azul, con átomos sutiles,
como quien labra túnicas gentiles,
del aire hacemos la ilusión celeste.

Y elaboramos con azul bendito,
el manto de los cielos infinito
que lleva Dios por deslumbrante vesta.

III
Somos las llamas.

D el templo en la penumbra solitaria
leves lucimos con fulgor medroso,
y el fai·o hacemos lóbrego coloso
de nocturna pupila visionaria.

El agua, sus murmullos melodiosos;
¿ :pó tienf'n corazón esos colosos?
si, sv..i su corazón, ¡ piedras preciosas!

VI
Somos las fiares.

Ese clavel de púrpura rizado
que abre á la luz sus pétalos lucien(es,
es un conjunto de átomos vivientes
hecho con un buril no imaginado.
Esas rosas de seno nacarado
cual ele una hada joyeros relucientes,
son átomos sutiles y rientes
donde el sol se recue5ta enamorado.
Con nuestras te1as mágicas de flores,
Abril combina el manto de colores
que clá á la tierra con el nuevo brío.

Y lo cuelga á su frente enamorada
cual velo de una regia desposada
empedrado de gotas de rocío.

VII

Los miembros de la hercúlea maquinaria
agita nuestTo aliento poderoso,
é impulsamos el tren vertiginoso
á lanzar su carrera temeraria.
Desparramando vivas clariclade~,
somos las luces de cien mil ciudades
hasta que el día por oriente asoma.
En el rojo volcán, somos cimera;
en el ineendio, larga cabellera,
y enorme pi:ra en la inflamada Roma.

IV
Somos la sangre.

Somos ritmo y calor, somos las :enas
que encauzan el torrcnt~ de la vida;
del corazón á cada sacudida,
van de entusiasmo y de pujanza llenas.

Somos las fieras.

De la,: fieras salvajes en la escala
somos melena en el león de Kubia,
oro en el pelo de la hiena rubia
y listas en el tigre de Bengala.
En el
nuestro
y al oso
nuestro

color de la pantera, iguala
dibujo salpicada lluvia,
gri~ que ahrérnse en la zubia,
reflejo su matiz regala.

Del cuerpo de la pérfida serp:ente
tejemos en la piel resplandeciente
luz y colores en bizarra pompa.

Y sobre tanta bárbara fiereza,
elevamos cual signo de grandeza
del elefante la terrible trompa.

VIII
Somos los pájaros.

De,tle el ave selecta y elegante
que abre su c:nla en forma &lt;le una lira
hasta el águila audaz que lenta gira
'
trazando augusta su espiral gigante,
Componemos la e 0 cala deslumbrante
ele alas lucientes donde el sol se mira,
y en cuyas plumas de colores tira
su tornasol espléndido y cambiante.

A las aves de todas las uaciones
les colgamos del pico las canciones
igual que un don armónico y fecundo.

Y en tierra y aire entrelazando el vu€lo,
somos la alegre música del cielo
y la espontánea música del mundo.

IX
Somos los rrien(os.

X uestro cuerpo es la elástica serpiente
que recorre los montes, las llanuras
los desiertos, las bravas espesuras, '
y las ciudades de bullicio hirviente.
Ella empuja la comba del torrente
sobre las simas lóbregas y obscuras,
y silba entre las místi&lt;;.as negruras
de la mole del templo resistente.
Sembrando incalculables maravilla-5
esparce por la tierra las semillas,
'
que al renacer, las grana y las revienta.
Ella casa las palmas y las flores
é imita con sus trágicos clamores'
el bronco retmnbar de la tormenta.

X
Somos los árboles.

1Ied10s selvas, al sol idolatramos
y hacia su luz tendemos nuestras l1ojas
buscando un beso de sus llamas roja;;
que allá en cielos remotos conte.m1plarnos.
Como á Dios los espíritus, rezamos
misteriows suspiros y congojas,
y ent_re las ramas lán~uidas y flojas
los mdos, con amor, balanceamos.
Cual almas de los árboles, las flores
bordan nuestra.~ agujas de colores
en los tallos flexibles y l igeros.

. Y cuando mueve el céfiro el b'oscaje,
v1 bran esas etitrellas del ramaje
cual temhladora lluvia &lt;le luceros.

XI
Somos los peces,.

En los pala&lt;'ios ele cri,ial sono1·0
que el sol penetra con su lumbre pura
somos peces de regia vestidura
'
esmaltada de azul, nácar y oro_

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Como volar de ráudo meteoro,
nuestro bando en los mare~ se apresura,
)" &lt;:ual tropel de góndolas fulgura
al ritmo blando del neréideo ·e-oro.

"MALGRÉ TOUT."
Entre las recompensas numerosas y estimables
que México ha obtenido en París, figura una que
por ?u valor in~rínseco, realzado por las eircunstanc1as excepcionales en que ha sido conqmstada, merec.e todo aplauso y honra mucho á
&lt;1uien de ella ha sido objeto.
Conquistar un gran premio en materia de arte
es una proeza de que poc.-os pueden vanagloriarse.
L~s Ju1:3-dos de Arte constituídos par cuanto de
mas emmen~e cuenta el mundo en pintura, escultura y arqmtectura, son de una severidad casi inquisitorial, tienen una autoridad de todos respetada y asumen una independencia sobre la que
no obran influencias ni predominan amistades ni
valen presiones de ningún género.
'
"El tute ipor el a:r:he," tal es ;;u l,erna. Si al Czar
de Rusia se le ocurriera. exhibir un cuadro nada
importarían la alianza, ni las simpatías d; pueblo á pueblo, ni consideraciones extrañ~ al arte.
Si el cuadro fuera malo caería sobre él el anatema
del Jur~d~. Y si a.l odiado y vilependiado Drey•
fus le vm1era á la mente esculpir una estatua y
é~ta fuer~ bella, el proceso, el nacionalismo, el tt,ntidr,eyfus1smo, 1:-0do sería olvidado y puesto á un

Entre el cristal opaco de las olas
relumbran agitadas nue~tras c-ohts
bajo la luz que en ellas se dilata.

Y cuando lentos .amos por la orilla,
parece el agua que nos mece y brilla
genlil columpio de zafir y plata.

XII
Somos los insectos.

Puherizando el aire de colores
somos la vira pedrería errante
que conduce en su yuelo smurrante
música y repentinos resplandores.

K uestros menudos cuerpos bullidores
hacen del seno de la tierra amante,
un regazo sublime y fccundante,
un infinito tálamo de amore,.
El cuaja abejas, libres mariposas,
luciérnagas, cigarras ealurosas,
los seres microscópicos y alados.

EL MUNDO ILUSTRADO.
rn vida á la coposa y á los hijos sacrificó Hl 1abor y
~11.,uq,acidade:; de trabajo; cuando, e,ccultor, Sé ,fojú..Jrntilar y priYó á ,u mente de la fa&lt;:nltad lié décutar sus concepciones, libó lo,, más amargo,; cáliees, sufrió los más rudos tormento1&gt;, se midió
cuerpo á cuerpo con los más crueles obstáculos.
¿ Qué hacer? Nacido para el arte é impotente
para crear, el destino le ofrecía un dilema terrible: vegetar ó morir. Renunciar al arte era un
género de muerte el más cruel de todos, más lento, más prosaico. Extinguir en el astro la luz, en
la flor el perfume, es dar muerte al. astro y á la.
flor.
Ya mutilado, en los insomnios de la fiebre, en
las angustias del incierto porvenir, ante el horizonte obscuro y sin faro, surgió en su espíritu su
creación más grande, la que le ha com1uistado lauros y perpetuará su nombre. En la confusión de
sus ideas, entre las negras brumas de su dolor, c-011
letras de fuego vió formulado su destino: ··\lalgré tout," á pesar de todo, triunfaré, sabré sobreponerme á la impotencia, con un sólo brazo
lucharé y venceré, enseñaré laboriosa.mente á mi
mano izquierda á modelar y á esculpir, y seguiré
siendo sacerdote de lo bello. En vez de tender
la mano que me q1ieda al favor ó á la compasión,
esgrimiré con ella la espada del combate y sabré
vencer ó tendré derecho á morir.

poniéndose á la impotencia, tienen el sello de la
supr ema grandeza estética.
P inten otros cuadritos de género, esculpan :figuritas de T{inagro, escriban sonetos en los álbums,
lo,; YerdaJeros artistas y los más grandes, serán
aquello,; que, como Miguel Angel, fijen. en már-1üol los grandes dolores humanos, que como H omrro de, criban las grandes lucha.;, que oomo
Shake.0 peare pinten las grandes pasiones, que -éomo Dante form.ulen las nobles aspiraciones üe
justicia, que como Cervántes y Moliére hagan la
earicatura de un pueblo y de una ra~a, que como
Balzac escriban completa la Comedia Humana, ó
como Yíctor Rugo fustiguen los vicios, ensalcen
la rirtud y prediquen la lucha por la libertad y
el derecho!
Contreras ha seguido el buen camino, se ha
inspimclo en los grandes maestros y ha esculp-ido
en mármol, creyendo que era su prop"io poema,
un noema verdaderamente humru::o.
()ue lo imiten_ los desencantados, los rlesgra.&lt;':aJos v que antes de recurrir al suicidio lo estudien los desesperados.

Tal es la ' idea primordial de la famosa figura "llialgré tout" que Contreras ha ofrecido á la
admiración del público europeo.

UN MALVADO.

Y del sol á la cópula potente,
los pólenes inundan el ambiente
en dilmioJ de insectos irisados.
XIII
Somos 1a:1uz.

De divinos y eternos manantiales
que son mundos y soles. deS&lt;'cndemoc.
v en los o-olfos sin límites tendemos
.,nuestros ºYeloces rayos s1·tiera1cs.
Como ríos que tejen sus raudales,
nuestros ríos lumínicos tejernos,
v eruzando el espacio parecemos
trayedorias de estrellas inmortales.
l'or miles firmamentos resbalando,
va la luz portentosa atravesando
ckl mudo espacio los medroso~ Yelos.

Y aumentada por fuentes á millares,
baja cubriendo en inflamados _mares
la inmensa eEcalinata de los crnlos.

XIV
Somos los colores.

Como un blanco imiolado, se desprende
de su origen la luz inmaculada.
y al pasar por la atmósfera infla~1ada
tiñe los cielos y en su azul se enciencle.
Llega á los mares. y- en las olas tiende
celeste tinta bella y nacarada;
y al caer en la tierra alborozada
Íos campos baña y en yerclor los prende.

A nuestra luz, se irisan los plumajcR,
se coloran de flores los ramajes,
::;r, inflau1a la radiante pedrería.

Estudio art1stlco presentado por el escultor mexicano •Sefior D. Jesús F. Contreras en el grao. c~rt&amp;men parlsl~nse.

Nuestra materia donde está la norma,
fabrica con los átomos su forma,
como haoe flores, pájaros ó palmas.
Pero al llegar á la divina esencia,
muda se postra nuestra inútil ciencia:
¡ somos los cuerpos, pero no las almas!

XVI
¡¡No somos Dios!!

Y se ;·onnan con virns resplandores
osos gram1e, incendios de eol?res
,
donde ¡1rde y tiembla el rnonhundo dta.
AX
¡No somos el alma!

Sobre tanto prodigio de hermomra
como e:noierra la esfera cristalina,
moc1elamo~ la estatua peregrina.,.
la humana y nobifüima escultura.
Su l:Orazón es cáliz ele t~rnura,
egregia frente, lámpara divina;
y en el fondo de luz ele su retina,
el geni.o, cual relámpago, fulgura.
:'ll

lado y la estauta sería premiada en razón y proporción de su mérito.
Esta proeza de conquistar un gran premio de
arte la ha realizado un compatriota sin influencia,
sin otros títulos que su talento, sin más recomendación que su mérito y es Jesús CO'lltreras, quien
de hoy en adelante puede enorgullecerse de haber sido el primero de nuestros artistas que conquista ese vellocino de oro.
¿ Por qué? Porque toda gran creación artística,
toda eminente concPpión e,tética nace de un gran
dolor humano. Dante, Byron, :Milton, Shakespeare, :lloliere mismo, Rabelais, han sufrido y llorado, han luchado y penado; BeethoYen, sordo;
Víctor Rugo, proscrito; Berlios, menospreciado;
Wagner, silbado, han escrito y creado, con sus
gemidos, cantos inmortales; con sus lágrimas, estrofas sublimes; con sus dolores y sus angustias
han modelado lá arcilla, esculpido el mármol, dominado el lenguaje, todos los grandes artistas y
todos los grandes poetas. Balzac, feliz, hubiera sido Facundo; Acuña, dichoso, hubiera sido Sixto
Casillas.
Jesús Contreras que había. ostentado talento y
estudio, llegó al genio el día en que el destino lo
hirió de muerte y se reveló escultor in,pirado y
genial el día en que se vió mutilado é impotente.
Cuando Contrerac:. entre2'ó &lt;11 mano dered,a 1'.ll
L1 :izo ~eo,lar ele la ci rujh1:' etnn•lo p:na c0n~err:1 r

No somos Dios: la. red 1naravillosa
con que abarcamos la creación gigante,
no aprisiona su espíritu flotante
formado de una esencia milagrosa.
Filtrada en nuestra urdimbre misteriosa
su luz, como una aroma penetrante,
la creación es sólo la oEcilante
lámpara de su mano portentosa.
El es lo inmaterial, glo ria, hermosura,
bondad, justicia, bien, virtud, ternura,
cuantas alas despliega la poesía.
Y es donde el reino del amor empieza,
de no soñados cielos la grandeza,
de no vistas creaciones la armonía.

Salvaoor lf uec.'a.

mstribnción de uremias en la EII1osición de París.
El sábado 18 de Agosto tuvo lugar en la. gran
sala de F-estejos de la Exposición, la solemne
distribución de recompensas á los .ixpositores de
1900.
El motivo principal de la decoración consistía en una gigantesca estr,ella de flores ~rtificiales que reposaba sobre una esfera, en cuyo centro se había fijado una inmensa cruz de la Legión de Honor; cuarenta estrellas de menores
dimrmsiones, igualmente de flores, simbolizahan á
las cuarenta potencias que participaron de la
Exposición.
Nuestro grabado r..epreseruta el· momento en
que eil Presidente de la República Francesa,
a)rudado de M. Picard, comisario general, hace
entrega de los premios á los presidentes de grupos.
Para la ejecución del diploma de recompensas
de la Ex~iciún de 1900, se abrió un concurso
en que tomaron parte ciento diez concurrentes
siendo escogido, después de cuidadoso estudio'.
el modelo pr€\3entado por Camilo Boignard, joven ele talento desconocido, que triunfó de renombrados concursantes y obtuvo el premio de
10,000 francos.

•

Una mujer bellísima, vigorosa y sana, en plena
floración de la Yida y de la fecundidad, se encuentra postrada ·en tierra, maniatada, impotente. Su
perfil griego, su carnación deliciosa, sus curvas
armoniosas expresan todas una resolución heróica
y suprema, la de levantarse del polvo en que yaee, la de erguirse triunfal y magnífica, la de dominar é imperar.
Boca-abajo, en tierra, sin punto casi ele apo-yo para incorporarse, hace un esfuel-zo hercúleo,
la rodilla izquierda apoyada en la roca virn, el
muslo doblado y poderoso, el pecho robusto, el
torso arqueado, toda la figura denota. el empuje,
la decisión, la resolución de leYantarse del polvo
Y YO!ver la rara al cielo. Se la ,·e ya ca,i erguirse y leYantarse y se comprende que acabar{ por
lograrlo.

¡ Qué simbólica y qué profunda resulta la idea,
y qué admirable la ejecución! Si la obra ele arte
ha de ser á la Yez concepción y ejeeución y si no
hay obra inmortal que no entrañe un dolor universal, una lucha humana, un sentimiento eterno,
Sísifo rodando su r oca, la Danaide llenando su
tonel, Prometeo devorado por el buitre y ")Ialgré tout" luchando contra la desgracia y sobre-

Xo eres más que un zarzal en lo rastrero;
corno él, guardas arañas y serpientes;
y para desgarrar, llevas más dientes
que espinas su hosca.je traicionero.

El hace pre~a en todo pa,rnjero;
tú en el ·honor y brillo de las gentes;
él enreda sus tallos inclementes,
tú te rernelYes hosco y altanero.

Como al zarzal, te falta valentía;
como al zarzal, te sobra hipocresía;
,on, cual los ele él, punzantes tus abrazos.

Andando á rastras tu vivir sostienes;
tra idor y vil, como las zarzas tienes
para agarrar y destruir, mil brazos.

salvaoor l(ueda.

�EL MUND'l ILUSTRADO

.
de 1900.
3-o de Sep1:iembre
Domwgo
'

--EL

Mu No o ILU STRA~,;~m•• "fu•M•~·•i~

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 15

l:l1reoto r. LI:O, lU.l'AELBBYES SPÍll'DOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 7 DE 1900.

: :::::~;~;0C,:;~t~~YÁ~-

JESÚS SERVIDO POR LOS ÁNGELES.
Cuadro &lt;k la A.ca.demla N1w1onuJ.- Mé»ico.

Repartición de premios á los_expositores de París.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUND'l ILUSTRADO

.
de 1900.
3-o de Sep1:iembre
Domwgo
'

--EL

Mu No o ILU STRA~,;~m•• "fu•M•~·•i~

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 15

l:l1reoto r. LI:O, lU.l'AELBBYES SPÍll'DOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 7 DE 1900.

: :::::~;~;0C,:;~t~~YÁ~-

JESÚS SERVIDO POR LOS ÁNGELES.
Cuadro &lt;k la A.ca.demla N1w1onuJ.- Mé»ico.

Repartición de premios á los_expositores de París.

�sería. cansa.do enumerar aquí y que han ,surgido

t .Un poco de /iteratura.-- 2.¿,0uo Vadis?
por Henrlk Sl enldewlch.--3. La m uer•
te de l o s dioses, p o r Nlerejkowskl.

1.-Ya sé que con vosotros. lectores, hay que
gastar pocas disertaciones y que si no voy tras
los aplausos,. tampoco anhelo vuestros boste.10s;
amén de que el bostezo del lector se siente en _el
artículo impreso por no sé qué fenómeno especial
y mi querido y excelente amigo el_ edito: de_ "El
Mundo Ilustrado" tiene un marav1llo.~o mst1tnto
para adivinar el bostezo de su público y c-on, m_uy
finos modos me lo haría ver. ¡No, que el publwo
;proteste, que se indigne, que destroce el periódioo, que grite, que odie. pero que ne, bostece, eso
no! Y quién sabe cuántos pecados de estos me
habra perdonado ya el editor, por mera amista.a!
Pero no colmemos la medida.
En consecuencia, sin preámbulos ni acil-demias,
os diré que me gustim mucho las novelas histórica,s•· son terriblemente faclicias y "convencionales}• pero todo en literatura es eonven~ion~l y
luego hay novelas históricas y novelas lustóncas.
Yo agradezco mucho á Alej~ndro Durn~s q1;1e me
haya enseñado, no la histon_a d~ _Fran~ia, smo el
amor á la historia de Francia, a Fernandez Gonz;ález á Walter Scott, que me hayan mostrado vivos i, tantos y tootos, espléndidos en lo malo y lo
b11eno, de los grandes muertos de la his~oria: Y
de a.quí proviene el interés de ~a n~vela h1stón?a;
en la simple novela los personaJes tienen una nda
rrbstracta, hecha con elementos de réalidad, es
cierto, mientras más numerosas sean las moléculas de vida real que circulen por las vena-s de ei-tos ~ant-asmas, mQS nos .i~:1-presi-0~an. más nos
atañen más nos tocan y vivimos mus eon elloo. Pero en la n-0v,ela histór.:ca, el personaje no efl una
creación. es una resurrección; fué una realidad
que vuelve á serlo, y si no_ nos _interesa más, creemos más en él que en el md1v1duo que se mueve
en la novela realista ó psicológica.
Por supuesto, la historia, tal como la trataron
en sus novela;; Dumas ó Fernández y González, resulta un traje de vestuario de teatro acomodado
á la medida de imposibles aventuras_ de_ brocha
gorda: Francisc_o I, Em7que IV,. Richeheu, Ana
de Austria, Maria Antometa, Caghostro y Da,ntón,
son Alejandro Dumas y son Fernández y González, Pedro el Cruel y Felipe el II, Quevedo Y la
Princesa de los Ursinos; lo que salv:-t grandes
fraamentos de estas enormes decorac10nes teatrales es el poder del colorido, &lt;le la, f~ntasía,· de
la poesía á veces. Pero resultan cromcas es(,:i,ndalosas de una época bordadas con gru€'Sos ~nlos
multicoloreG: como procedimiento es el mismo
qNe el que emplean 1-0s "repórters" a,c~uales que
llenan una cara de un diario para decir que un
perro rabioso mordió á la "amasia'' del dueño de
una maicería.
La aparición de las novelas en que los autores
tenían el propósito de penetrar de ~ras en el alma de los pueblos muertos, de servirse de la fá1mla novelesca para ahondar la psicología_ de los
hoonbres grandes, y de probar, por la ex-actitu~ de
la decoración y la verdad del color local, su e1e~cia v su erudición, han abundado en todos los pmses ·desde las reconstrucciones frías de _Ebers, en
Alemania, y la maravillosamente colorida tentativa &lt;le Flaubert en Salammbó hasta estas vastas
tragedias, euyos nombres figur~p al frente de
esta revista. Esta transformacwn. de . ~a novela
histórica corresponde -á la transformac10n de los
estudios históricos, á los elementos,~ ver~a.d
científicamente comprobada, que la critica obbga
al historiador moderno á toma:r únicamente en
~e1enta así como los estudios históricos se han penetrad~ cada día más del espíritu de la nov_ela
realista, repugnando todo lo que par~zca _emoción
é intervención del sentimiento del h1st_onad?r en
la narración de los hechos: ni el novelista siente,
m el historiador falla: ambos exponen.

•

Domingo 7 de Ootubre de 190}).

EL MUNDO ILUSTRA.DO

tan.to en el grupo latino, como en el germánico y
el eslavo, pero sobre todo, la. arriba citada &lt;le Tolstoi, la primera ser:e del famoso novelista es.p~ñol y, en Francia, la "Force," de Panl Adam quizás y &lt;los ó tres esbozos inc-omparables de France
Lémaitre ('l'hai-., Myrra) son típicos en este género literario, que puede llamaNe nuevo, por la
profunda ev-0lueión que ha sufrido.
.
.
Y lleaariá á suceder que todo lo que la historia
ciientífi~ pierda de poe.&lt;iía y de estética, para. g~narlo en prec'sión, en exactitud y en imparc1ahda&lt;l, lo ganará la novela históriea. al grado de
que, en lo porvenir, ó mu-cho me equivoco. ó ~1~
el novelista historiador el vehículo &lt;le comumcación entre el pueblo y la ciencia.

nuho. fa, sombría cabellera&gt;
a.que1 rost ro corto Y a
·
• _;J
, la mod·a introducida por Othon, TlZii:IIUOS en
segun
t ,,
cuatro gradas de pisos superpues º~·
.
"No tenía barba, muy poco hacia. que
bía consagrado á Júpiter, y ~orna entera e abía otorgado un voto de gracia\ ~n ~~do:["
cuchicheaba que el emperador a ia ec o ..ª
·e . . porque como todos los de su fa1D1ha,
sacr1uc
o,
,
1
,d
tenia la barba rojiza. C-0n todo en e ~arca r;lieve de su frente, por encima de las OOJ-SS a1go e
,
. , había. Y su fruncido ceño lo _revelaban
o] 1mp1c0
, .
. p
b
aquella.
consciente de su omnipotencta. ero ªJº . . '
ª
simi-diós
muequeaba
una
faz
de
s1m10,
f,r en t e d"
d ·
ta.nt
•
ahoo-adaen &lt;rrasa prematura, llena e moon~
e:.
aei:os un "rostro de aleohólico y de cabatmo. A
Lygia' parecióle siniestro, hon:endo ªAt~ todo;
Bajó su esmeralda; entonces v16 la cnsti~a d-0~
ojos salt-0nes, parpad_ea~tes en la luz .excesiva,
cíos de expresión, v1dnosos, como s1 fuesen OJO~
de agonizante."'
lle aquí ahora la ~e.~rirrción de una lucha ~n
el Cireo entre un cn~tiano y un,a fiera. "El crlf,~
t:ano es un g iganteRco atleta barbaro U:rsus,
protector el_e _la joven h;roína }el _dr~ma, mandada a.J martmo por N eron y 1 igelmo .
"Súbitamente enmudeció el anfiteatro. Los a11gustanes se levantaron de sus asientos ~orno ~n
solo hombre. En la "arena'' pasaba una co,sa Jamáis vista. Al mirar á su princesa ata~a a l-Os.
cuernos del toro salvaje, el ligio, humilde haefa
un momento y pronto á la muerte, había dad~ D'n
salto como si lo hubiesen tocado eon un hierro
candente y enarcada la espina dorsal,. se laJ12Jaba
oblicuamente haeia la fiera en demencia. De· todos los pech-0s se escapó un. gril? ?,reve de estupor, seguido de un sordo ,nlencio.
" De un br inco el ligio había llegado hasta el
animal y lo había atrapado por lo.s cuernos. L&lt;:8pechos no tenían soplo; en el anfiteatro se habria
escuchado el zumbido &lt;le una mosca. Nada semejante se había visto desde que_ Roma era Roma."
"'l'enía el hombre á la ~tia por los cuerno~;
ha,sta arriba del tobillo, sus pies es~a,ban s~mbrados en la arena; su espinazo se babia tendido como un arco armado; entre sus hombros desaparecía su cabeza· los músculos de sus brazos habían
emergido con'relieve tal, que la epidermis parecía
á. punto de estallar sobre su.s protuberancias. Pero había parado de golpe al toro, y el hombre y el
-animal se cla-aban en una inmovilidad tan ab&lt;Soluta, que los espectadores creía~ tener ante ello~
un grupo e,;culpido de los trabaJOS de Hércule11 o
Teseo. :rifa~ de esta aparente fijeza se infería la
espantable tension de dos fuerzas ene-abrí.ta.das. El
"Aurocs" por sus cuatro patas estaba enclavado
en la arena v la masa sombría y vellu&lt;la de su
cuerpo i;e haibía cDntraído á man"\ra de gigantesca
bola. ¿ Cuál de entrambos agotaría su fuerz.a Y
caería el primero? Esto para los es~tadores
fanáticos tenía en aquel punto mayor importancia, más peso que su propio destino, que la suert,e de Roma, ó que su dominio sobre el mundo.
En tal m-0mento, el ligio era un semi-di6s; César mismo ~ había -puesto en pié. C&lt;mociendo la
fuerza del homhre. él y Tigelino habían de propósito organizado este espectáculo, diciéndo:se para
su coleto irónicamente: que eche por tierra al
toro que le hemos escogido."
"Ahora ,contemplaban estunefacios el cuadro
que anie ello.a tenían, ineapaces de figurnrFe
que fuese real. Al~unos hombres habían levanta.do los brazos en el anfiteatro y se inmobilizaban
en e,_a postura : tenían otros inumdada de sudor
la frente, como si estuviesen luchando. Sólo f'e
oí-a. en el hemiciclo la "extridulación" de las lámparas y el crepitar de las brasillas que goteaban
de las· antorchas. Las palabras habían expirarln
en las bocas; latían los corazones como si quisi esen romper los pechos. A todos parecía que la
lucha duraba hacía un siglo."
"Y el hombre y el animal petrifiealdos en pu
esfuerzo atroz, permanecían encadenados en h
arena. De repente un mugido sordo y gemebundo asoendió de la arena. Brotó un clamor de todas las gargantas y de nuevo quedó todo en r..booluto silencio. ¿ Era un sueño? Entre los férreos
brazos del bárbaro la enorme cabeza viraba por.o
á poco. . . . . El rostro del ligio, se surca y s11s
brazos se ennegrecían; mas todavía se doblaba el
arco dot-sal; se veía que recogía el resto de s1rn
fuerzas sobrehumanas y que se agotaban por imtantes ....... Cada vez más estrangulado, má~
doloroso, más i'onco, el mugido del Aurocs .se mez-

iª ~°

:ª~

2.-Las cualidaJes de imaginación y sentimiento

p0€tico que Taine exige del his-toriado~· en su
ensayo sobre Livio, serán las caracterí&amp;bcas de
los novela.dores de lo· porvenir: y, sin duida, hay
historiadores poetas como Miehelet y Carlyle, y
hay poetas historiadores como Lamart!ne y Chateaubriand, á quienes la escuela cientifica respeta y admira. pero no da carta de ciudadanía _en su
re:.no; con estos excluí&lt;lo.s, pero no desprecrndos,
se l'Onfunden el autor de la "Dé-bacle" y de "¿ Quo
V,adis?" Son poet.as, sus obras Bon epopeyas, ~ero
toda la imaginación, el sentimiento y_ el colorid-O,
están cristalizados en uerredor del 111!0 de fierro
de la verdad histórica.
"¿ Quo Vadis?" es una novela popular, no sólo e"ntre los eslavos sino entre los ingleses y los
aJemanes y hoy es '1eidí.sima en Franeia. Si Re,.
·to"
nan no hubiese
escrito el "Antecr1s
, es e1aro
que "¿ Quo vadis?" no habría venido á la estampa; pero el autor ha entrado en ,su empres.a
restauración de un momento supremo en la historia de la civifoaeión humana, el principio de la
lucha entre el cristianismo y el imperio, c~n una
riqueza de datoo realm~nte T:Jª•smooa, en qmen no
es un profesor. El m~~o social ?e lo" tiempos -~eronianos, el mie-do engido e~ D1&lt;&gt;f' y la aby~cc10n,
en Re]i&lt;Tión: la monstruosidad de los cnmenes
idea:dos; cometidos ~rac-ias á la omnipotencia del
emperador y á la debilid~d infantil d: su cerebro de megalómano y er-0tomano (perd?!l lectores
por estas dnl~ palabrita,s): la _fo:111ac1on seve~~•
triste y grandiosa &lt;le! grupo _cristiano e!I la,; _v1~
C'eras podridas de aquella sociedad en d1soluctón ,
dos ó tres tipo~ ent.resacados de la ~asa. co~o el
de "Petroniu,:-arbiter." el del g-r;ego-rufian Y
mártir al fin, Jibujados. el primero con un arte
y iel segundo con una verdad so_rp~en&lt;lentes, Y la
belleza magistral de las descnpc1ones. mueho
men-Of, líricas que las de &lt;~os M,ártir~s". de Ch~.teaubriand; pero má!:' expresivas,._ ~ mas 1'1DJ)res1cm~ntes por la verdad que se adivma en ellas: ~1 mcendio de Roma, las reunion~ de los cristianos
en el "ostriacum," verbi gracia, son. entre otra~
muehas. verdaderas creaciones geniales, tanto a~1
es el poder de evoca.ción del autor y tan s~berbia
la traslación á la palabra. y al cuadro escnto.
Véase un fragmento de una de estas obras
pictóricas: es un banquete en honor del emperador-cantante; en un moment? dado aparece
ante la joven cristiana protago~1sta ~el dr~ma ~
su joven amante, el monstruo 1mper1al: he aqm
eómo:
La aparición de Nerón en e'. in memo fe_stín,
rápidamente tornándose en orgia, ante Lyg1a la
bella cristiana es imponente:
"Bien había dicho Actea; César inclinado sobre
la. mesa medio cerrado un ojo. había acercadú al
otro su' esmeralda monocula;: la miraba. Su mirada se cruzó con la de Lygia y el corazón d~~ la
virgen se congeló. Niña todavía en la~ _campmas
Sicilianas se dejaba contar por una ~IeJa esclava
egipcia, historias de dragones, guardianes de cavernas y parecíale que el ojo .irlauoo de uno de
aquellos monstruos la miraba fijamente. Como
un niño asustado asió la mano de su compañero Y
en su cerebro surgieron sucesivamente rápidas y
caóticas impresiones: Así, pues. él era, ese e1;a, ~se
el espantable puédolo-tod~ ... Nunc~ lo habia visto, mas se lo imaginaba. diferente. F1gurábase "?-na
faz hórrida, en cuyos rasgos el furor apa;;rec1ese
siempre .... Y veía una. cabeza enorme pl~ntada
sobre enorme nuca, una cabeza terrífica, si, pero
grotesca, y semajante de l~jo~ á la ca~za de u!1
~
,párvulo monstruoso. Una tumca amet~ste, µroh1;
Algunos de los cuentos históricos de Pére1. bida á los simples iµortales, daba refleJOS azules a
Galdó~, la Guerra y la Paz de Tolstoi, otras que

?º

Domingo 7 de Oclubro de 1900.
-claba al soplo estridente del ]icrio· giraba cada vez
, 1
.
o '
mas a cabeza del ammal y de improviso escapóse de su gola una enorme lengua babosa."
"Tod-aví~ ~n instante y los oídos de los espectadores prox1mos escuoharon el sordo cruQ"Ído
de
0
sus h,uesos ma,chaca,dos; y luego el auros se desplomo como una masa, quebrado el morrül-0
mu~rto. E_n un ~brir y cerrar de ojo~, el gigant~
habia desligado a la virgen y alzádola en sm braz?~; después f'-El puso á jadear precipitadamente,
J1vido el rostro, aglutinados los cabellos de ~udor, que empapaba su cuello y sus brazo•. Permaneció un instante inmóvil y corno estúpido.
luego levantó los ojos y miró á los espeetadore-.
El circo estaba demente."
~

3.-La novela de Merejkowski no es el gran
poema en prosa palpitante del joven novelista
polaco, pero indic:a trum bién un esfuerzo h eróico
y frecuentemente feliz por vivir la reaJi.da&lt;l
muerta &lt;le la h:sto,r ia y transeribirla viviente
también á la labor artística &lt;J ue, no por ser á
ve_ces difusa y disertante, según el gusto yue domma en _todos los autorcs -ruso-s, piei,de quizás ni
un sólo mstante su interés. ¿ O el lnteré, será
para Jos profes-0res &lt;le histo-ria nada m,á~? Se
trata de la primera época del cristianismo triu•nfante y de la tentativa profun&lt;lamente intercHante, en su imposibilidad misma y á ca.u•a de
ella quizá., del emperador Juliano (el Apó"tata)
de restaurar el culto pagano, el culto ele los dioses. olímpicos como él decía. El protagonista es
el Joven emperador y la novela es la extraña y
dolorosa novela de su vida: sobrino y primo de
Consta~ti~o y sus_hijos, condenado á rnuerh por
su nac1rn1ento mismo, arrastrando sn juv&lt;!r.t1:d
en Ja miseria, en el odio secreto, pero profundo al
cristianim10, á su parec,er autor de todos sus
males, cleriguillo hipócrita en su adolescencia para salvar su vida, y á ocultas adorador extático
de la belleza helénica y del pensamiento helénico, robre todo; entregado á las supersticionet&gt;, á
las creencias de los ocultistas, los magos, los teúrg?s de rn tiempo; luego soldado, prínc'pe victor1oi-o, emperador al fin empeñado en destmir al
crisüanismo á fuerza de tolerancia y li,bertad religiosa para que todas las sectas crii:tianas viviendo juntas se entredestruyesen y sólo quedasen en pie los "templa serena'' del paganismo,
tal fué la vida de Juliano, tal es la trama ele la
novela, conducida con arte peregrino al través de
e~traordinarios epis-0dios en que se pasan en revista todos los componentes principales de aquel la época en el orden soeial, mDrnl é intelectual,
hasta la muerte, augusta en su senci·llez guerrera
y en Fu estoica arn¡Leridad, del tenaz enemigo del
"Galileo."
He aquí cómo cuent_a el novefüta un episorlio
de la lucha entre Juliano y los cristianof:. Se
trat~ del b-Osque de Dafué que en las &lt;;ercanías ele
Ant10quía estaba dedicado á Apolo, cuyo templo
ro·deaba. El ~mperador ordena que el sagrado
bosque f:Ca punficado y que, por ta'llto, se extraigan ele éstas las reliquias de un mártir crif:tiano
rlepositadas en una iglesia cercana al templo. Los
"galilcoR'' (así llamaba ,Juliano á los cristianos)
itDcendian, entonce~, el b-Osque. F,1 emperador
lo f:abe y acude; deJamos la palabra al autor:
"Juliano atravesó al galope las c-alles de Antioc¡uía, seguido de cincuenta legionario~: aterrnda
la, m1!chedumbre se dü,persaha ante ellof:; aqní
fue pisoteado uno; allá fué machucado otro; sus
_grito, fueron dom~nados por el trueno romtantc
ele los caf:cos y el ruido de las armas. Salieron al
campo: durante dos horas c011tinuó aquel la carrera enloqneredora; tres legionarios cayeron
so11rc i-uB caballos muertos."
·
"La luz era cada vez más viva; 8&lt;' olía el humo
ya, en los campos y en sus polvo.&lt;:os scmhrndos había reAejoi- de sangre; precipitábame lo~ cnriorns de torlai- parte~, corno las mariposa!'- haria la
llama. Notó Juliano la alegría e•tampacla en
los rostrM como si aquella,i gentes corriesen á
una fie•ta."'
"Brillaron por fin la~ lenguai- de fueao entre
las esniraf: ele] humo, so-bre las neg-ras ei;af: dcn.ticulflilfli: rlel bosque de Dafué. Penetró el cmnerarlor en el sagra,do recinto en rlonde muiría la
multitud; rnu cl10~ reíaa1 v cambiaban bromas.
Las tranquilas ave11idas, enteramente abandona&lt;1as, tantos años hacía, estaban llenas de gente;
el populacho profanaba el bosque, rompía las ra-

EL MUNDO ILUSTRADO
mas de los laureles venerandos, entmt.·-aha fas
fuentes, hollaba las tiernas flores dormi&lt;las. !foribundos, los narcisos y los lirios, luchaban con
su perfumada frescura contra el Cdlor asfixiante
del fuego y el hálito del populacho.
-Un milagro de Dios,-murmuraba aleare0
mente la multitud.
-Yo he vi,to caer un rayo del ciclo é incendiar la teclmmbre.
-No, mientes; la tierra se abrºó en el interior
del templo y vomitó llamas preei~amente bajo el
ídolo.
·
-Pardiez, después de la orden ahominahlc tle
sacn las reliquias! ...... ¿ Qué, creían que e~o
iba á pafar nada más así ..... ?
"Juliano vió entre la multitud, á una mujer
casi desnuda, como si saliese del lecho: ad·111i;·aba el fuego con una f:onrisa estúp'ua, a·rrullando
entre Rus brazos á un niño &lt;le ped10; temblaban
to&lt;lavía las lágrimas en J.as pestañas del inocentr,
pero se calmaba c 11upando ávida1mente el ~cno en
que apoyaba una mano mi.en t ras tendía la otrn
hacia el fuego c-0mo ~i hubies.e querido alcanzar
un juguete.-El emperador detuvo su ca.bailo· el
&lt;'alor im p,edfo avanza.r; Juliano comprendió que
el templo e@taba perdido."
".El edific:o ardía de arri,ba abajo, forman:'lo
nna sola inmensa hoguern; los muros, las vignF,
las mader-as talladas se desploma·ban con e~tTépit-0. y torbellinos de chispas subían al cielo que
.•e ahajaba cada vez más, amenazador y sangriento; la.s 11,amas lamían las nubes, se d~batían contra lm; a,p retones del viento y sonaban como pe~ada ve1a. Las hojas de laurel se .toreían en el
r4lor, como si sufriesen y se contraían; encendían.:e como gigantescas antorchas las cima~ d,c
1-0s cipreses y su humo blanco ~em,cja ba el humo
de los sacrificios. Caían apNJtadas las gotas ele
rE;cina, como si los árboles secu lare,, contemporuneos del tem]}lo, llorasen al D:•os con lá!!rimas de oro. Juliano mira.h a co11 ojos foroc..~ el
incendio; de improviso diesenvaina'ndo su e~pada y encabritando su caballo, sólo ,pudo articr:..
lar entre sn!': al])retadoH diente~, con impotente
furor: "¡ miserables, miserahles!"
, i:,ue~o traza el autor en un cuadro vivo y patetico la muerte del gran sacrificador del niño
del templo, ,]a emoeión ele .Juliano, "qne co11 venerac:ón, se arrodilló delante ele lo.&lt;: mártires de
los dio!,{l,; olímpicos : á &lt;lespec-ho &lt;le la pérdida
del templo, á despecho del estúpido triunfo del
populacho, ,Julian-0 ~ntía la rpreFencia del Dios
en aquella muerte. Su corazón :'e apacicruaba
aún ,¡:u odio se desvanecía y c-0n lágrimas l~umil~
de5 be!;aba la mano del agonizante anciano. ~obre
cnyos cabellos de nieve resaltaban las gotas rl c
l'-lmu;re .•cmiejantes á frutos rojos, mientra:' las
hojas de lanrel sagrado se enlaza~Jan eoronanclo
la rabeza del sacrific-ador; á su lado reposaha el
c uerpo del niño, cuyo lívido rostro parecía má,
bello tiún con su5 hlondos e¡¡bellos empolvados
de sangre.''
"Rúhitamente resuen,an cántiN~ rle ale"ría ·
. ' e1 emperador el rostro y vió en la ,..,prin-'
vol vio
ripa,l avenirla de cipreses desenvolvem~ una larga. proresión, una innúmera mu chedumbre ,fo
viejos sacerdotes vestidos de ilalmáticas dr, tela
rle oro ctrniadas de gemas, de diá&lt;'ono8 halanrcanclo su:; incensario,. de ne!\"ros monies llr-vando rir!rn; enremlidoi-, de vírgenes y adolescentes ve•hd~• de blanco, niños que .agitaban pa,lnus por
en('1ma ele la muchedum brc. y sobre un carro sol1ei,hio. la.i' reliquias de S. Valeriano en su nrna
&lt;le plata. en que H' reflejaban la, llam1s Bran
lai- reliquia• anoja&lt;la5 por orden del César del
templo tle Dafué: pero h expulsión se transformal_ia en marcha tri1111fal, Ca1Jtaha el pueblo el
ruibguo salmo ele David gl-0rificamlo al Dio~ ele Israel: rl-Omimrndo los silbidos del viento, el eslré1do dt"I incendio. el canto de vi ctoria ele los anlileoF- iha haria el cielo ilnminac1o por hs llam~s:
Ro,leando las tienieblas y las nubes.
Ante él va ~l fuego que exte~mina á sus enemigo¡;;
Las montanas. romo la C'era, se funden
Ante la faz del Reñor Dios,
Del Reñor del TTniYerso."
",Tnliano lívido. escuchaba rci-onar el último
versíc-1!10 que palpita ele a.Jegría y audaria:
Que bem blen los que sirv-011 á los í,lolo~ v se
(vane~lorian de ello·
IiwHnense ante El todos los dioi;es."
'
" Detuvo el emperador su caballo. desenvainó
m espada y _g-ritó: seguidme, soldados. Uno de
los ancianos filósofos que lo acompañaban los

&lt;letuvo; Juliano volvió en sí, se arrancó el ca-seo
que le quemaba la ca beza y dirigiéndo.,e á la
multitud, le arrojó al rostro un apóstrofe terrible que terminaba así: "si l-0s diose,,, me conceden vol ver victorio.rn de los penas, de~graciado:-;
de vosotros, tumultuarios; de&amp;i:,crracia,d-0 de tí,
n azareno, hiio de carpintero."-De repente le
panció que nna voz extraña le &lt;lecía: el nazarrcno,. hijo rle carpintero, te prepara tu ataú&lt;l.,Tuhano, que había tendido su espada sobre .h
multitud, buscó a,ombrado en torno suyo. l~-n
ese monie-nto resonó un rumor terrible, el techo
ele! templo vi1,0 ])Ol" tierra; rodó de su pe(lesial
e1 ídolo y lanzú un gemido quejumbroso la ('Ojr1
&lt;le -Oro que en la man o tenía. Vaciló la eolurnna
del pórtico y el capitel eorintio, con tierm1 "J'ac•a ,:e i11cli11ó y C'a_vó corno 11n lirio quebratl;' en
~u tallo .Y el antiguo $1lmo de David lo llominaha todo: tiem bien cuantos sirven á los íu ,1]0,.''

clusfo cSierra.

Como al fondo del mar baja
el buzo en busca de perlas,
la ins.pirne;ión baja á vece,¡
al fondo &lt;le mis tristeza-s
para recoger e~trofas
empapadas en mis penas.
. Y en cada Uno &lt;le miti versos,
v1 •ven, con \'ida siniestraJ
m!s deseo€, mis dolores,
m:s duda:; y mis creen&lt;:ias.
¿ (lué mucho que }'O lo;; ame?
¿ (.J,ué mucho que yo Jo., lea
si son hojas arrancadas
al libro de mi existencia?
Cuando en mi obscura memoria
la frase brillando queilit
como en un girón ue nube
el reflejo de una estrella,
.-s porque bajó tau honuo
la rnsp1racióu á cogerla,
que en esa frase palpita
mi corazón de poeta.
8iernpre que á soñar me pongo
en&lt;;am-auora.i quimeras,
imposible,; ideales,
seres de extraña belleza
que habitan en luminosas
arquitecturas aérea5;
formas que suben aisladas
y diáfana;; y serenas
'
como los ángeles blancos
de la Dirina Uomedia
la r ealidad de la vi&lt;la'
inficxi ble, me despiert;,
y quedo confuso y tri~te
i;inLiendo angustias supremas,
como esas a,·e,; que huyC:n
en busca de prirnarera
y en alta mar le~ sorprende
el furor de la tormenta.
Entonces, escribo, esc:ribo,
con una ternura inmensa
que sólo cuando hago ,versos
el alma llora. y se queja,
y la ÍD5piraéión se hund e
•en el mar de mis tristezas
para recoger estrofas
empapadas en mis penas.
Y ;sin embargo, en el fondo
cuantos dolores se quedan
sin expre$;Ón, tan intensos
que 110 caben en la idea,
JJ 1!rque son deseos vagos,
asniraciones inmensas
á las que exploran espacios,
sneñc..s de cosas eternas,
11-0,rnirdas
de extraños mundosJ
•
,
citas u~ lo que no llega . . . ·
la inspiración es un buzo
que no h-a. pescado esas perlas.

.Cuis f;. llróina.

1

'

�Domingo 7 de Octubre de 1900.

EL lliJXDO I LUSTRADO

Erauna manam
- ·taa1egre ......

NUESTROS GRABADOS.
SEÑORADOÑAGUILLER311NAfLIVEIIA DEWIDE.

=

Cua?do todos se Íl~eron al panteón .siguiend_o
el ataud de nuestro miortuuado amigo y en el
euarto_ sólo quedaron los perfumes de las rosas
marchitas, de las ceras que ardieron y de los po-

E-ngalanamos nueetras columnas en el presente
número. con el retrato de Guillermina Olivera
de \Vide, espos-a del señor Doctor Don Edua rdo
'.YiJe, )finistro ele la l~epública árgentina, a.cerc·a &lt;le nuestro gobierno.
T:rnto la respetable dama como el diplomático,
ta.u recientemente acredit-ado entre ll0$0trDF 1 han
de-:.pertado muy gratas impresiones entre lo más
distinauido de la socie&lt;lacl mexicana durante l-a..
reuniÓ~1 íntima que ofrecieron el jue,·e~ ele Ja semana que acaba de paF-ar. e11 su
residencia del Hotel .. :-;anz,·' y
pueden esta r ;:eguro,.¡ que tt l partir rumbo al Xorte. dejan ai;raigadas simpatíai::.
Sentimos no haber podido obtener en tiempo oportuno retr-ato del setior Dr. Eduardo Wide,
para presentar [l mie:,tro.s lectores al diplomático, que reune á
]-a alta misión ele que d-ene inYestido. las releraqle- cualidades
per30nales que lo ho(·l'r\ acreedor
ú la más repetuo.;:a ('Stimación .

mos de las medicmas; cuando al silencio respetuoso que todos guardábamos ante el cad'á ver

se siguió el tétrico de la soledad y del dolor pa'.
:,:~o, .compr endí que era innecesario retener por
mas tie?'po aquel cu.arlo de alquiler y me propu•
se re~mr cuánto en él hubiera sido de mi amigo
Y, ~alir, march'.11'me lejos, para siempre, del tris-

t1S1mo escenario de nuestros dolore~.
Y as[ lo hice. Arranqué primero de las pare-

des algunas fotografías de gente mundana, únieo adorno de aquellos muros; luego hundí en un
"mundo" cuanta ropa me Yino á las manos, y
por último, fui al lugar del tesoro: al pupitre
que imitando madera fina era la nota de elc«an('ia de qd:e nueslro amigo,-en horas de buen °lrn111or,-solia .envanecerse.
Alli estaba todo. todo el le~!ldo de que yo debía apodcrarÍne
para ordenar las páginas de un
libro que el infortunado artiFla
venía tabajando hacía mucho
t'empo.
De e;,e libro hablan de salir las
monedas necerudas µara comp ra r dos cruces: una para. él,
'"pequeñita y pobre-me decía
con voz apagada, ya próximo á morir-la otra de
mármol ¿ eh? y ya sabes, la. vas á poner en el extremo do aquella avenida del panteón, don.de tantas veces fuimo::; á mirar lo:, crepúsculos; allá está mi madre, la pobre, que murió lo mismo que
vo muero: en esle instante de supremo anhelo
j-rnr la vida, que nuestra propia enfermedad nos
trae como ofrenda de muerte . . . ¡ es cruel la luhercu!oois! ¿ verda.U? .... bueno, no olrides nada: ·
Después murió.

• ••
Sobro el pupitre lo primero que encontré fueron unas cuartilla:, escritas: las últimas que pudo
h acer.
Ellas eran pocas; pero inmensamente bello el
cuadro que esbozaban; no tenían título aún y decían &lt;le esta. manera. :
'"Como es hermosa. la. mañana. en e::e corredor
q ue descubro &lt;l~de aquí, mi adoraou cuartito
donde e:,tudio y escribo, que tiene una ventana
que á más de dar sobre un jardín, me deja Yer
ese corredor donde va á reir toda su alegría la
luz de ]¡t mañana.
"¿Y qué más puede querer la vida? Allí hay
flores, pájaros que cantan olvidados de la_reja dora.da que los aprisiont1; ailí hay risas de niii.os,
u na viejecita de cabeza. blanca,-como que está.
hecha con la espwna. de una cascada de años.que platica con loa canarios y riega las flore8 y
,cu.chichea con un gato panzudo é histroso .que se
tiende en el cua&amp;ro de sol á dormir su olímpica.
pereza.
"Allí hay .. &lt;los niñas, d03 brotes de un rosal. ..
{~ tt11cn. he visto á. éste, acaso lo tronchó alguna
tormen ta de vid-u, serán huéría.nas, por eso las
:amo) ~on dos niñas como áng-eles, ríen á todas hoTas. La. utrn contará doce Navidades, la otra halm.l ílspiraJo, si 1~rncho. el ambiente de seis Primit\"Cras.
"Nunca riñen, jamás han maltratado al perezo-so felino y besan ,í la viejecita en la frente y en
las manris.
"La más chiquita, toma enlr.e sus dedos granillos
-de alpiste y los da en el pico á los canarios.
"Ayer sorprendí esta escena :
"Era una mañanita alegre." y como ahora. llena de luz y de perfumes. Me despertó la explosión
-de una risa de niño. ¡ Qué hermoso despertar!
Yo misn:w sonreí á las penuml)ras de mi cuartucho y por primera vez. desde hace muchos años.
no fué el grito que azuza para la lucha el que
arrancó el sueño de mis ojos.
"Salté d'CI lecho, abrí la ventana y ví, en ese
banco del jardín, á las dos niña~.
"La mayorcita arrullaba y daba de besos á la
1nás pequeña, diciéndole :
"--Soy mamita, duérmete.
"Y la. chiquitina. reia, reía. coP extarordinario
r egocijo, como la mañana, como mi propia ahba
-ante aquel juego tan extr~ordinnrio y anacrónico.

1

.fliocode enrrc,dcl ~ fur(:(ue.
l.erao c;e íe¡o1a&lt;I'
~
(

CHIHUAHUA EN LA ACTUALIDAD.

(Véaae el TexlO,)
1

L

'·Pero ... ¿jugarían ó e.:tarh111 haciendo remedoa de una vida rerUader-a? ¿ Aquella .. mamita''
sería. c ierta?
"'.)[i presencia fué ad,·ertida. sin duda, porque
la niña. mayor sintió mi~ mira.du5.
' ·Levantó los ojos hasta mi ventana y los siguieron los Je la pequeñuela.
'·Sentí mucho terciar eu la c:-cena . pero íué preci50.
-'·~eñoritas,·· tengan u-.tcJ~ muy buenos
dias .
-··Buenos. día~. señor. conle:::tó la g1~ande con
cil'rbt. ti!:1i1~u:.
- •·,\_ mu\· buena hora vi~itan u-.tedes á la.-1
fl, ,re;:..
.,
-'·Xo. u que f-r,tge {1 la nili.a para que ,c orriera
y jugárai.w):- lln ruto.
'·¡ Dioa Santo! qué manera de hahlar de aquella
criatura. ¿ P or qué no le llarnal'la "mi hen nanita?'' 1Ie a~altó un e~oi:-mo : qui:-e ignornr to&lt;lo lo
íntimo que allí hubiera, par,1 deleitarme en las
más bellas conjeturar::.
'·Par,1 mí e.:ru nifia~ son huérfana::;: la rnaror
heredó los besos de una 1niuh·e ~- lo · imprime· en
los labios ele la pequeiiib1: rn rumbo á esa d&lt;la.
ian adorable como doloro~a. en que la niñez, la

jm·entu&lt;l y el señorío se confunUen . ~e e.::.t rcchan
realizau&lt;lo el más sagrado tle lo::; ministerio~.
"Las ªmaJnitas," dee&lt;le la que pintó el sublime
norelista de la Provenza ha,-t-a la mía. serán puntos de luz en las páginas de la doliente realidad

que . . ... "
N"o decía más el manuscrito tle mi pobre amigo.

•• •
Re1,ui todas laa página~ que ,.u temperamento
ele artista le dejó trazar y no encontró en alguna
de ellas el sitio donde iba á ser puesta la última
pincelacfo.
Fatigado de la labor. ,ne recliné sobre el pu•
pitre ";,' dormí.Me de~pertó un ra:·o de luz que entraba por la ventana .
La atmósfera de aquel enarto que había sido
momentáneo albergue de la muerte. la impreíl.ión
penosa que me había dejado la lectura ele la obra
de mi amjgo. la serie de sensaciones que -lleva en
sí qa hora mÍls fatal ele los mortales. todo ello tocaba en mis nervios un salmo de fiebre.
}'uí á la ventana :· la abrí ele par en par : as~
piré. un ambiente purbimo :· con sublime dolor
m iré el cuadro.
rroclo era. real: sobre el ban&lt;·O del jardín estahan las dos nifias mi rando ron ojm: ató n itos hacia.
la ventana. i\fi prc.:encia les turbó y ambas se
alejaron, calladas y si n volver el rostn,.
Deben haber eompreudido la catástrole.
JJor lo de,uús: "Era una mañanita alegre . . . "

.Cuis Frias Ferf1ánde;:.

rn. LIC. J. LUISREnLU.
l'no de los pocos hombres que con ~u Yida nos
rctuenlun una. época. de lucha en que el ,·alor
civil, la energía y el deber no~ redimie-ron, d.í nclonos la Constitución que a ún nos rige. acaba de
bajar á la tumba.
] 1)1 scii.or L ic. J. Luis Re,·illa, lo mismo que t odo,.. lo~ patricios que formaron el Congreso de
185G iÍ 1857, fné digno de la gratit ud nacional.

SR. DR. D. FRANCISCO !IARTÍXEZ BACA.
ruo de nuestros graba.dos representa al me ncion·ado Doctor, nombrado Director Hc,idente de
la Penitenciaría del Distrito Federal.
Dicho señor, que ha adquirido práctica y experiencia. i:;iendo Director de la Penitenriarht de
Puebla, tiene también nuevos Y mur útiles conocimientos acerca del régimen 1l€nitenciario en el
extranjero, pues con el solo fin de in;:truirse en
c-.te punto. ha recorrido las principales naciones
donde el régimen está en rigor.

U COMPA~ÍA DE SIBM, PIZOH~l LÓPEZ.
Habiendo rccibLdo varias felicilaeionc, por la
bontlad de los grabados que publicamü' en el nú mero anterior y repro...~nlan al perrona! &lt;le la.
Compañía de Opera que actúa en el Teatro &lt;le!
Renacimiento, hacemoo constar, con gu.-;to. qu.e
dichos graba.dos los tomamo5 de ma1?nífkas fotograrías obtenidas por el Sr. Em ilio Lange. cuyos
tallere:5. unoB de los primeros en su género. están
situado~ en la calle de la Profesa nútnero 2, junto
al templo.

BANDO NACIONAL.
Entre nuestros grabados, encontrarán nue~tros
lectores, ilustraciones que dan idea del importante acto oficial que se verificó el lunes primero del actual: la. promulgación del "B1.11Hlo"' en
el c·ual declaró la Representación Kaóonal, que
el C. General de Divi;,ión, D. Porfirio Dla.z. ha
sido electo Presideute Constitucional de los E,taclos l'"nidos Mexicanos, en el próximo euat r ícuío
que termina el a,io de 190-!.

CHIHUAHUA EN LA ACTUALIDAD.
Entre las más proiresistas ciud.icles. del país,
,podemos contar á Chihualrna, capilal del Estado
de su nombre.
E n los últirn9s diez años se han realizado en

�Domingo 7 de Ociubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

.

en un to(fo á las
ernas ex1genci·a-~ )' que re,ponde
leyes &lt;le la higien e.
.
·su fachada de un sólo cu,erpo ocup~ co?s1derahle extensión de terreno. Sus puerta~ y ous v;~tanas ojivale3, lucen las bellezas del orden goti-

a

co.Los departamento~ clestinados ,á los en~ermos,
forman pabellones a1slaclo5, hallando~ 1'1tuaclos
en un jardín que ya comienzan á cubnr los más
variado, arbusto3.
.
En el centro, se leYanta la sala Je op~rac_1one,,
&lt;lotada ele numerosos in•trumentos qrnru~·~1cos y
! , liten•i·11·o" mof1erno•.
Ei'ta clotac1on fu6
í1enl,1'
'
~
1
J
eneargada á Europa y á los E,tac M
rnc os.
Por último r1taremo•. como ohr'.1- m o&lt;lerna; el
aré0 de rantería que se levanta nrnJe;:tuo,o, a la
'entrarla del moderno parque ' ·'I,er&lt;l º. c1e
' 'T eJa
. &lt;l a."
X O son éstas las únicas obra,- reahzadas por el
Rr. Coronel Aht1mada, en Chihuahua. Hemos
citado e~as cuantas, por ser las que reproducen
nue•tros gra hados.

r .

EL NUEVO TEATRO DE VERACRUZ

Desfile de tropas.

ella obras ele gran interés público, las cuales son
dignas de elogio para su propio mérito.
.El Palacio de Gobierno, soberbio edificio de dos
cuerpo8, de hermoso aspecto, se lernnta frente á
la Ph1za Hidalgo. Todo:; stB departamentos han
sido ol,jeto de grandes reformas, y así es como rn
ve ahora perfedarnente acondicionado, ostentando
las e,plentlideces del refinamiento moderno.
El sa Ión Je recepciones está decorado con gran
lujo. :-,11-, cortinaje:;, muebles, cuadros y e•pejos
son obra, artísticas de primer orden.
Xo hate mucho retibió igualmente una transforrnac:ón completa el salón de sesiones de la Legi~J.atura. ne trecho en trecho se abren esbeltos
arcos protegidos por graciosas columnas de orden
corintio. El fri;:o, exhornado eon riqueza ele detalle;:, presta mayor belleza á la cornbin-ación arquitectónica.
Forma la techumbre una. cúpula de regulares
pro-porciones, la cual tampoco carece de mérito.
Rn la plataforma, limitada por una barandilla,
~e hallan tlistribuído, los sitiales de madera talla&lt;la que ocupan los Diputados, durante las sesione~, y en el fondo se levanta. el severo dosel ele
J}eluche destinado al Presidente del Congreso Loeal.
Fuera de la haran&lt;lilla ;:e extienden en dos alas,
los asientos destinados al público.
A parte de estas obras, podemos citar co-mo ele
las mejores que ha realizado la iniciativa clel Sr.
f'oronel Ahumada, Gobernador ele la Entit1arl federativa á que nos re:ferimos, el Hospital "P orfirio Díaz," edificio grancboso adaptado á las mo-

Corno resultado clel conélll'SO á que convocó el
Gobierno del Estado de Yeracruz, para la presentación de un proyecto para construir un teatro
que ha de substituir en
el primero de nuestros
Puertos el e&lt;lificio de
igual índole q,1e se incendió, se premió el
hermoso dibujo que hoy
reproducimos y fué el
preferido entre c:iez que
se presentaron.
:Es obra ele los Sres.
Ingeniero Echegaray y
.Arquitecto Sattine, y
desde luego se con,ino
unánimemente en que,
además de la belleza arquitectónica, el proyecto satisface á todas las
condicione~ que se seiíalaron en las bases del
concur0 o, cu)·o plazo expiró el 30 de Septiembre último.
El teatro consta ele
cinco pi,o~, siendo el
primero el destinado á
u n gran "foyer" circular,
formado por columnas y
cubierto por una bóveda troncónica. Este local puede servir, además
del uso común que se le
General en Jefe de la División nombrada para la promnlgaclón del Bando Nacional.
dé, para exhibiciones de
cinema,tógrafo, panorama, etc., y, con sus anexos, también para salón de
baile; permanentemente dará lugar para un café,
y su;, dimensiones son tales, que aun tiene espacio
para. una pisb:1, y un buen número ele espectadores.
En el segundo piso, sobre el "foyer," se asienta
e) patio, y en ~l tercero, cuarto y quinto pisos, estan comprendidos los palcos primeros y secrundos
0
y la galería.
El número de espectadores que, s~crún cálculos
hechos, cabrán cómod~mente en este teatro es
de un mil quinientos.
'

_Domingo 7 e.e Octubre de 1900.

La Penitenciaría del Distrito Federal.
. La i_na?guración ofit ial del establecimieuto pen_1tenciario, ~e .;tectuó en la mañana del &lt;lía. veint~nueYe ?el pasado Septiembre, con asistencia del
H_r. Pres1~ente de la Repúulica y 8re•. Secretanos. de Estad-0 .Y. del Despacho de Gobernación,
llac1en&lt;la, J ust ern: q omu~licaciones y Fomento,
~ob~mador &lt;le] D1d nto .f e&lt;leral, Secretario de
(Tob1e:no,. representantes ele lo• Po&lt;leres .Judicial
Y. Leg~~la.nrn ,Y. varia~ personas prominentes en su
~ituac1on polit &lt;!a y social.
La comitiva oficial fué ret ibida en la entrada
de. la l)enitenciaría por el per 0 onal He! Con5ejo de
I!irectores, que forman_ los , eñore, Lic. D. )Iiguel
8. l'\Iacedo, como Presidente; Lic. D. Agu5tín
M. Lazo, como Yice, ,Y Dr. n. Franei;:co )Iartínez
Baca, como Delegado ó Director. residente.
La c2remonia fné ~enc11lla, eomo la.s de ;:u créncro, y revistió los carácteres de seriedad de ~cto~ an:ílogoe. Una vez colocado el señor Pres'dcnte en el lugar ele h onor, teniendo á rn derecha
á los ::eiíore, Recretario;,. ele Gohernaeión. Haeienda y Ju•tici_a y á la. izquiercl-a á los de Justicia y
Fomento; situados en rn, re,pecti vos a,ien tos los
demás invitado,: y miembros de los allo, Cuerpos
á que nos referimos, abordó la tribuna el Sr. Lic.
D. Angel Zimbrón, Secretario del Gobierno del
Di•trito, para leer la relación oficial de lo, trahajo, ejeeutados en el e,tahlccimiento, desde los
preliminares ha 0 ta 'l os complementario::., no pa!.'ando _clcl'aperc-ibiclos cierto, detalles que pu•ieron
ele relieve la avucla en torlo, los órdenes. del Ejecutivo. de la l:nión, secunda&lt;la por lo, seiiores Secretar-os de Gober nación. Lic. D . l'\fanuel Romero Rubio y General D. )Ianuel González Cosío.
Hizo mención de los trabajo, ejecutados por los
miembros de h. Junta nomhra1da por el señor Gobernador del Distrito :v que integraron penonas
de representaeión como lo, Rres. Lic. Jo$é hes
Limautour, General D. José Ceh:1llo•. Lic. D . )figuel S. iliace&lt;lo. Lic. D . .T0&gt;é ilfaría Castillo Velasco, D. Luis. l'\1alanco, Ingeniero D . .Antonio Torres Torija, D. A. Rornlo, D. Joaquín )L Alcalde, Ingeniero Don Remigio ~á.vago, G,:meral D .
Pedro u:ncón Gallardo é Ingeniero D. Fran"iscc
&lt;le P . Yera, guienes formaron los pro)·eetos ele
edificio y esbozaron Tas pre,:cripciones reglamentarias. Algunos &lt;le lo, nombrado,, &lt;le~parecierou
ya de entre los vi,·os, pero su ol,ra, la que hicieron
en conjunto con los supervivientes, ha sido aprovechada tanto en lo material como en lo moral,
con algunas modific-aeiones nece.sarias.
El propio Sr. Zim brón, tratando ele los sistemas
q,ie la Junta había estudiado y propuesto para su
implantación en la Penitenciaría clel Distrito Fecleral &lt;le México, expresó la adopción que se hizo

~

TAL raohada del edificio, de un hermoso Rena-

Frente i!. la Catedral.

cimiento italiano, es bella v monumental si no
por la riqueza y suntuosidad, si por el ~uiclaclo
que ~e ha puesto en armonizar las líneas y en proporcionar las masa. y vacíos.
En sum-a, la construcción del nuevo teatro ele
Verac~uz embellecerá, ele seguro, la ciuc1rucl, presentara un aspecto moderno y servirá tal vez Je
modelo á los coliseos que, en adelante, se
construyan en la República.
Los Sres. Echagaray y Sattine, se encargarán
en breve de dar principio á los trabajos de esta
obr~_notable, como puede verse, así por la clistribuc1on_ c~mo por la ,p roporción y ornamentación
del echfic10, en el ·cual están resueltos ele una man~~ enteramente satisfactoria, los problemas ele
l11g1ene, !ales c~m~ circulación y ventilación, y los
d~ segundad publica que son de tanta. importancia en los casos en que se inicia un siniestro.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Sefior Presidente al salir de uno

de los departamentos
de la Penitenciaría.

Proyecto de los Sres Echagaray y SUtinl rara el nuevo Tealro de Yertcruz.
clcl de Croffton, que es el que más cuadra con e'l
carácter de nuestra raza. Al llegar á la relac'ón
de los recursos invertidos en la con,trucción del
edificio, no; hizo saber que el co,to general de la
o_bra es, aproximadamente, de dos millone~, tresciento no,euta. y seis mil novecientos catorce pesos ochenta. y cuatro centavoB. Explicó también
las causas que habían determi11ado el aJJlazamiento de la Pen:tenóaría, desde el año de 1897, época
que había seiíala&lt;lo el Ejecutivo, y que .fueron,
entre otras cosa~, la necesidad Je coneetar ]os
desagiies del estah'lecimiento con el 0o-ran canal del
Desagiie y la de la con;;trueción de otros acce..orios, _que no por ser accesorios ~lejaban de ser necesarios y hasta imprescindibles para poner en
funciones el conjunto.
. El informe :fué escuchado con religio,so silencio y aprovechados ele él v-arios elatos importantes
que son los que poTiemos en conocimiento de
nuestros lectores. Suoedió al señor í'.iimbrón el señor l\Iacedo, quien &lt;lirigió á los presentes una brillante alocución, en la que campeaban fos más
avanzados conceptos ele la sociología y criminalogí~ i:noder~a.s, ba~clos en trabajos de insignes
cnmmalog1·stas. Parrafos enteros del clis·eurso fueron objeto ele justa admiración, porque se revelaba en eNos la exposición ele teoría., enteramente
nuevas y ajustadas al cri·terio mo&lt;lerno &lt;le los más
célebres scoiólogos y crirninalogistas. X o resisti ~os -a:l deseo de transcrihir UJlO ele lo" pasajes del
chscurso galano y profundo del distincruido orador. "La cieucia,--expresó el señor 'iiiacedo,c_ree ha~r eueontra'clo las J.eyes que rigen el delito considerado como mero, fenómeno natural, y
por la boca ele los iniciados en sus müterios nos
anuncia que las tendencias criminales :;e trans:forman, pero uo se suprimen; que en determinado
ambiente sociftl se ha de cometer determina&lt;lo número ele &lt;lelitos, ni u:o.o más ni uno menos; que
cada estado social supone cierto número v cierto
orden de delitos, que resultan como consecuencia
necesaria de su or~aniza,ción; que la aciivi&lt;lad
destructora del delito es proporcional á la activiclad jurídica, protectora y conserrnclora, unida á
la cual constituye todo el contingente de la actividad humana."
Por el estilo del anterior fueron los párrafos
de 1p1e AA conwuso la. alocución del señor Director
Presidente ele la Penitenciaría; los oyentes, que
constituían un gremio escogido de hombres cultos, manifestaban i,u aprobación á las teorías positivas en que descansa el discurso, aclmiranclo la
fácil ooncepciórn del orador para. coordinarlas y
hacerlas e:fectistas en el ánimo ele los presentes.
Terminada la labor del señor Macedo, le sig,.uó
en el uso de la palabra el señor Gobernador del

Distrito, Lic. Rafael Rebollar, para hacer forma'l
entrega al EjecutiYo de la (;nión de la Pénitenciaría del Distrito Federal. Bre\'e 'Iué la aleoeución
del señor ReboI!ar, y en ella ahundó en 1013 conceptos expresados por tiU antecewr en la tribuna.
Al term'nar dijo; '·t~mgo el honor ele hacer formal entrega. de la l)enitenciaría al señor Pre•idente ele la República," quien inmediatamenl.e se
JlL!W en P.ie_~ara declarar inaug-urado el establctjnnento, dmg1endo e-ta, palabra.; textuales: llOY,
YEIXTI~l'EYE DE 8EP'l.'IE1'.lBRE DE MJT,
XOYECJEXTO8, ({CEDA 80LEMNJ~MEX'l'E
IXAUGGRADA LA PEXITEXCIAlUA DKL
DISTRI'l'O FEDERA L .., Los aplau-s-0s más estruendo5os y entusia~ta, siguieron á 'la &lt;lecl-aración del Ejecuti,·o. Esta Iué la parte final tk la
ceremonia.
Abandonado el salón, se dirigió el rnfi,or P rcsi&lt;l@te ele la RepúbEca, ecompaliado del Secretario
de Gobernación, General Don )Ianu,el González
Cosío, y ?,el Ayudante de Estado Mayor, CapiM.n
&lt;le Ingem~ros Porfirio Díaz, á visitar parte cJ.el
establecnmento, como lo,3 locutorios la cn::.,;,fa
"-~," en l~ que se mostró el aparato id'ea&lt;lo por"el
numo senor Genero! Go02ález C'osío y que sirve
para elevar cómoda y rápidamente lo, alimentos
á los _presidiarios que habitan las celdas del piso
su,penor.

Llegada de la comitiva Presidencial á San Lázaro,
A las diez y cincuenta minutos de la. mañana
terminó la ceremnoia, retiránd~ luego el Primer Magistrado, sus Secretarios el.e Estado y demás miern bros de la CO'mitiva Oficial, y quedanüo
en el interior ele la prisión rnrios de los invitados que desearon conocer el interior del establecimiento.

�Domingo 7 \le Octubre de 1900_._

EL MUNDO ILUSTRADO

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Tejt!dores de tapices.

TÚNEZ EN LA EXPOSICIÓN.

P ARI S.-P'acbada princlpal del Pabellón de la Na-vegaclón merr:a.nte.

Palacio de la Navegacfon del Comercio.

l!n barrio éscogido de una r :lla Ara1J e. arrancado, transporta~o tal _cu,il es. hasta lo;:; jardines
d e~ . ~roc~e.ro, 1m;talado en la rcci 11dacl de los
cd 1hc1?s afncanos y de las pagocl,ts In&lt;lo-chinas
he all1 el c~adro de la Exposición tunecin11.
h.ªY que de~Jr que dicho b1urio resume toda una
ciudad y a un toda.s la.~ ciudacle.~ tle rrúnez. C'omP:€nde la.s mezquitas, -los '·souks"' ó merc-adm cubier tos &lt;1.e ca,fés, ele restm1ran.ts, de t:endas: á
ellos se trene accew por poternas, después d•e haber rodeado los m11ros de defensa . . En fin. como
por azar, los muros y fas puertas. los ªsouks" v
fas mczqLLitas, resulta que reproducen. en totalÍcl_a.d 6 en parte, las construcciones más característ1ca.s de la Regencia.
_En las -construcciones de éste género es donJe
triunfa. la arquibcctum de 1900.
Antes .de penetrar en el ree!uto tunecino por una
de 1~3 rntrnmerahles puerta~ que en él e.e abren,
conviene hacer ex.t.criormente un rodeo al ltirrar.
Dos costados pr;sen ta.n fac-hada.-:. regulares. gu~ se
encuentran .e n 11ngulo recto. T_Jos otro~ costados
!orman -curvas, el uno hacia fueni , y forman un
ang?•l~ agl.l!do frente al pabeHón del Senegal. Es t.:, ultima _-parte {fo hl:- murallas de la aglomerac101t tunecma, es ,rle lo más pintores-co.
Remonteimos ahora ];¡ pendiente de la avenida.
Y haganrns nue~tra entrada. por la puerta central. Desemhoeamos .en. un vast-0 patio--jardín,
q.ue e1!vuelve construcc10nes variadas. dis.pnest;1s
s-m cmdado a,l guno de s:metría ó alineamiento.

=•=-

5¿

7

EL MUNDO ILUSTRADO

patio, están ocupados po r tres bazares, un vendedor de tabaco, el alfarero, tejedores de pahna, y
peluquero, un tapicero de Kair_o uan, un cincelador sobre cobre, un bordador de cnero;un bordador
sobre vestid'os, etc ., etc., etc., y en fin, un cocinero
indígena, hábil para prep-arar el "coucous" auténtico y el carnero a,l "felfat/'
Estos artesanos trnbajan á los ojos del público
v se abstienen de hacerle aieeptar sus servicios,
Ó cuando menos, no le solicitan sino con moderaeión . Pero la costumbre en los bazares es la
uüs.ma que en la vecina Argelia, que en el palacio Egipcio, que en el palacio imperial Otomano de la calle de las ~a,cion.es, etc., etc. Cínicos y
familiares todos' esos Levantinos, ta,nito loo de Túnez como los de Alejandría, de Constantinopla
ó del Asia Menor, no se contenta.u, con obsesionar al transeunte con sus ofrecimientos y sus invitaciones. Toma.n voluntariamente á los hombres
por el brazo, á las mujeres por el talle, para.
atraerlas delante de sus tendidos. F.,stos procedimientos divier ten á una parte del público de la
Expooi&lt;!ión Y disgusta n á la mayo r ía.
En Túnez, por fel i~i.dad, la danza del vientreromplemento y agrav-ante de todos los ba7,aresha sido swprimida . El comisario no la ha querido.
El conjunto presenta un cuadro muy comple•
to {le la situación de T únez en 1900. es deci r,

·~~
·; ."!·~--

¡.i..,.,

. Domingo 7 de Octubre de 1900.

La pLl.:rta ufüt b-DJ edid» d e l 'unez.

A la derec-ha, condt~c-e :31 edifido principal una gran
escalera, cuyo ed1fic10 es la mezquita de SidiMahres (Túnez) . En frente, el elegante pabellón
~e la_ Manouba_ está flanqueado á derecha por la
Zaoma de S1d1-Bel-Hru,2em (Slax). Detrás de
nosotros, la constru.ccjón que -aca bamos de atrare.sai: reproduce una série de rasas de los oasis del
D¡end. Por _todos lados a¡,areeen pasillos abovedados, ca·lleJU'elas cub1eritas, bgraeadas de tienda.;;. Aquí y rl\í se leva.nt.an kioskos, tiendecillas
que prest'ntaJ1 IR!, mercan-cías al viento. Bu fin
en ~rn .r irn:ón, ~1 na tie~1da nómada., bajo la cuaÍ
los !1H]1gcna~ teJen tapices, :v ·está rod-eada á toda
h,:,ra de un círculo de curiosos .
. Como todas las expGsiciones de la sección colonial,1 la
Túnez. tiene un doble aspedo : es pintoresca e mstruohva. E.l color local no falta, así
. romo tampoco los documentos oficiales. E l paseau~e que no ha.ce sino transitar, y el visitante
co1;cienzu&lt;lo que se detiene, uno y otro en-cu-entra
alh su atraebvo. Y, gracias á la íntima mezcla
de lo_ divertido y lo severo, el paseante no deja de
ad_q mrir al paso ~gunas enseñanzas prácticas,
mientras que el cunoso de lás estadísticas y de los
proªuctos, tiene un ms:tiante de recreació n a.travesa.ñero los "souks" ó gustandg u na taza de café
Moro uá beber y á comer," como dicen los rótulos
humorísticos de los ca.fes tunecinos.
Los "souks" y las tiendas qu-e rodea,n el gran

diecinueve año_s después del tra.tado que ha colo~rado á este pa1s ba¡o el protectorado de la F ran-

El Palaciú de la )r¡Lvcgarión del Com('rcio se levanta -sobre ht calle, entre el puente ,de Jena y e!
Palacio de los Ejércitos de tierra .Y de mar, formando por decirlo así, el '·pemlant" do! P.alacio de la5
Florestas.. Jlrecisa mentc ú cau..5a de esta si tuación
y de la necesidad de tlar á los dos vaAos edificios
cierta. similitu(l_, el c·qmi,-:ariato ~g-en.eral creyó
deber confiar la construcción del Palacio de 111
Navegación de Comercio, á los arquitectos ya encargados del de Las .Floresh1s, de modo qu.e allí se
encuentra. de nuevo el genio de lo:, jóYene5 y hrtbiles arquitectos, cu.va obta. ya se ha admirado
&lt;le! otro lado del puente de J ena.
Aunque si métrico con el .i-'alacio de las Florestas, el Palaci1) de l,1 Navegatiún d.e Comercio, es
de un estilo muv diferente.
Concebido en "el e::-pírilu de los palacios veneciano:,, que bonlean el G-ran Canal de Venecia, este
l'alaicio ha sido ejecutado t·ün la visible preocupación de sacar partido del largo río que le baJia.
La arquitecturn se compone fie ~ilnetas que Sl!
desta.can y;1, sobre lo:; Lechos y los muros, ya sobre
el cielo, y f1UC dan al &amp;gua curiosos efectos de r~flcjos, tan reUuStados en Yenecia .
La soberhia facha.da del T'alacio de la X-aYegación Oc Comercio, Re ex tiende sobre una longitw]
de 125 metros y se de-scompone en dos partes muy
dif.ere11tes; partiendo &lt;le! pnente ele Jena E-€ encuentra, des-de luego. un 1&gt;,ltio cuad rad o de 20
metros de costa.Jo, roJeado de g;1lería~ de· la altura de un piso. Este pati{) cua&lt;lraido tiene un
herma-so aspecto. ~, las larg-a.s ahortunt.;, de ca~la.
fachada, son de un atrevimiento muy gr-a.nde; la
bóveaa, con sus artesonado:, de madera pulitfa,

da con pcrferción 1 la impresión de la carena de un
nado volteado.
Haeiendo prolongaeión á este patio cuadrado,
~ extiende una inmensa galería de 75 metros de
longitud, igualmente rodeada en la planta baja,
y en el primer n:-so de una galería ele 8 metros
50 _C€ntímetrw de largo.
Las exposicionc~ que han tenido luo-ar en el
Gran Pillaeio. presentan un vivo intcré; Allí se
encuentran las exposiciones de la.s compañías de
navegaci~u . .ele la, Compañía del Canal de Suez y
de los prmc pales con.:-:tr uctores de navíos, así como las de la::: indu:-.trias que tienen conexión con
dicho arte, talé-5 como la pintura, la decoración y
las bomba:s meeú,nica~. accesor:os de la naYegación,
aparatos elée:t ricos para la transmisión de órdenes, etc., etc.
ffin la eSealern de honor, se encuentra la Exposición de la rnión de los Yatchs franceses:
modelos de buque.'- de placer, estatutos de sociedad, pabellones, eh: .. etc. ; conjunto que es muy
decorativo.
.
Bajo la cúpula, ha expuesto la Sociedad central
de salvamento de n,iufragos, C'.)11 una grtl.ndeza
natural, todos los aparato$ de sahamcnto en uso
sobre las c~tas de Francia.
~H1s lejos,. en el vatio de que hemos lrnhlac1o,
estú la ExpMieión retrosncctiva, desde 1800, de
los modelos de buques de carrera y de comercio.
Se admira un;t colecci ón muy bella de grandes y
pequeños huques de eabotaje. En seguida están
colo&lt;!ad.as lcu: Expof:ieion-es rusas. a\em-anas, aimericanas. ing-l crns (narngación c1mercial. chalupa.:, y canoas. ama.rra-S, grúas, objetos de salvamento.)
Los medi-o~ de ~ah•amento, que siniestros tan
r-ociL'IÜL---S ha-cen parti cularmente interesantes, es-

?~

Café.

Fabrica ndo un sombrero,

Yi1h, i.;eueral del "Sanatorlum• de Augioourt.

tán representados tanto en 1-a gran galería como
en la gale ría espeeial reservada á los concursos
de P ollock. Se recuerda que, desde el naufragio
de la ªBourgogne" una familia muy herida por
este desastre, ha fundado un T")remio de cien mil
franc◊-s destinados á. recompensar 1-a mejor máquina de salvamento.
J.At segunrh parte del concurso está consagrada
á los aparatos de salvamento para el conjnn\9 de
los pasajeros.

EL SANATORIO DE ANGICOURT.

~

A la íccha., el consejo municipal ele París de-

ha?er in.augu rado con gran pompa, el sa;rntono edificado po•r la Beneficencia Piiblica ele Pa rís,
sobre la meseta que donúna la pequeiia villa de
Angwourt, en cuya ceremonia iba ú. hacerse patente toda la importancia ele los esfuerzos hechos
y por hacerse, con la mira ele combatir la terrible
plaga de la tubereulosis.
Creando este sanatorio para ]os tuberculosos
adultos, la Beneficencia P ública está en vías de
.llevar á cabo una hermosa y buena obra; pero,
no hay que ver en él aún sino una primera tentativa, un ensayo, por -decirlo así, que será el pi'j mer escalón de una obra, colosal. Si todos los Estados civilizados se preocrupan vivamente de la
lucha contra la tisis; si la Ale1Lrnni-a. gracias á la
iniciativa pr irnda, se encuentra actualmente dotada ele gran número de sana.tor ios edificados co n
los últimos adelantos de la ciencia, no por esto está el problema menos alejado aún de una sol ución práctica, da.das las numerosa:;;. d ificultades
que se levantan ante los esfuerzos higienistas.

�Domingo 7 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Dominll" 7 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ,ILUSTRA,1)0.
motor, en nada parecido

al caballejo deamedraclo
de D. Sergio, era un coquetón vaporcito inglés,

verti:,a,l, 1'esplandee1ente, como pavonado de
obscuro.
Parecía
un
africano corpulento de
músculos poderosos; negtazo enorme por cuya
garganta, ~l húmero,

brotraba aliento de nubes; suerte de monstruo

etíope que al recibir el
alimento de carbón y leña, dejaba ver, palpitantes, las entrañas &lt;le fuego.
La mera cnwparaeión
de 1os molinos coostit.ufa

EL CANTODEI. BOHEMIO.
Y o soy bohemio, no tengo nada,
Ni hogar ni tienda, vago al azar;
Vivo á la sombra d~ la enramada
Junto á una peña que azota el mar!
Es verd&lt;&gt; el pi•o y azul el techo:
(El mar y el. cielo qll'e oyen mis cuitas)
Y ~bre el cé3ped forman mi lecho
1\lil tnbnosas y margaritas.
Son mis am.igas: todas las flores,

Que por la playa miro lucir,
Y son lo., pájaros los trovadores
A cuyos cantos suelo dormir.

Y por la nochC'. C'()n las estretias

Vivo contándoles por placer,
'.l'odas mis penas .. . ¡ ay! mis quer, llas
Las hacen siempre palidecer.
Pero á la sombra de la enramada
Junto á una roca que azota el mar
Mi princesita, mi enamorada
Me viene, á y,eces_, á "fisitar.
Y es mía su boca-toda temurn1?&lt;.i

Junto á mi p&lt;~cho !-U caberila.
M:e pongo á vece~ á acariciar;
Y asi se duerme m.i virgenctta
Junto á la playa que azota el mar!
O mientras coge su linda mano

A hu, preguntas contestaba con una ironía.
-Ya veremoe, se-ñores; todos los barc~ ca ben
,en el mar; 1,ino que algunos naiufragan.
Pero D. Sergio en Jo intimo de su corazón,

Aqui una concha y allí una ñor
"Mira," me dice, "ves el Océano,"
"Es. infinito como mi amor!"

protestaba contra a,111cl pueblo espectante. que
""!"'raba la lucha c11asi alegre. A D. Sergio el
solo intento de Redi,J le pa1·ecía una estafa.
Eln la J&gt;Oblación ee forma1on parti&lt;los. :ID! uno

mía ¡;:.-u frente, su frente altiva,

Y son testigos d,e, mi Yentura
El mar, abajo, y el cielo, arriba~
¿Me amas? :Murmura, quedo, muy quedo ....
.... Sí, silba el vi•nto junto á la roca,
¿ Oyes? me dice, yo tengo miedo,
Dame tus brazw, quiero tu bocal

Así en }as tardes mi enamorada
Me viene á veces á visitar,

celebraba sesiones en el molino , v vociferaba con-

Bajo la sombra de la enramada

tra D. Justo.

Junto á la peña quie, azota el mar!

á

€lías .C. 7orres.

.Aquello era arrebatar el bocado
pwre de familia.
-No podemos presenciar esta lucha impasi-

UD

bles, gritaban.

-D. Sergio sucumbe.
-No, no.
-Sí, señores. ese D. Justo está podrido de dinero; bien puede echar un chorro de monetlas por
la ventana.
-Es lllla brega. de tigre con asno.
-Eso no, caballer~, interrumpía D. Sergio,
indignado ante · la nfrenta de la comparal'ión.
Quien luchó contra. nn pueblo, sin sa.l ir maltre-

clRolinos 6e clRatz..
El pueblo, blanco y pequeñito, al pie de la
montaña, entre 106 árboJes, es un huevo de paloma; aparece como ninfa desnuda, deslumbrante de bhmeor, adorrnee.ida en el valle, á. Ia eombra.
Desde el camino, el viandante, al mirar la aldehuela, bajo las ceibas floreci-Oa.s, piensa ver
una perla al través &lt;le una. eSilllerakia.

Aq udlo es par.a.d i-si.a.co.

Las ca-sucas no tre-

pidan al paso de los tren-es ; ni turban el silencio
de la comarca. las rápidas locomotoras.
El pneblet:ito, c:omo olvid-atlo en el repuesto
valle, iL la falda. del monte, qué había de conocer
luchas de grandes intereses, ecos de industrias,
rumoreos de eindad popnlosri! A manera ele ere1nita, ignora. de las cosas del mundo. Hasta su
reci nto sólo llegan el canto matinal de azulejos y
turpial es ; el chirri&lt;lo de '!Hacumnyos multicolores; las estridentes voees de alguna banda de pericos, que vneln hacia los maizales, á picar en el
oro de las mrizorea:;;. y raya el cielo azul del poblacho eomo una cinta Yerde, como una nube
de esmeraJclH.

El pueblo es dulce: pero monótono. Ali[ no
hay ot.ro e::ipectácnlo sino el ele la naturaleza, siempre nuevo. :::iempre hcrmo.:o, gra{o siempre á la

vista del l1ombre.
A trechos, en la montaña, los ronncos florecen;
en los claros del monte fas roza.: humean; y plantaciones de caíé, pequeñita:;;, dC'Saparecen cubiertas de neva.dos Jazmines, á la sombra bienhechora
fle los búcaro::, que se extienclen, como quitasoles

de púrpura, liajo el cielo azul.
Fué en este pueblo arcádico donde instaló D.

Sergio, vecino del lugar, una molienda de maíz. hoy muelen á la mano el maíz, y el trabajo 'es
La industria de D. Sergio prosperaba. De.Je impuesto del Señor, cllrltigo de la primera culmucho antes del advenimiento de la aurora el pa .
molino hervía en gente.
Todos conrenían cu ello. Muchos aventuraBl pueblo, agricultor, se levantaba con el alba ban que sería peligroso provocar los sentimientos
á cultivar el campo que florecía como un opimo del pueblo. Este, muy bien hallado sin. molinos,
cuorno de la abundancia; y al abrir los ojos lo es- repugnaba innova"Cionee que pudieran aportar
peraba sobre la mee-a. en el oopiO:?-O dci;:.ayuno, la fatales consecuencia~.
Harepa" calienlita, provocante y 1loradn.
El grito de guerra repe rcutió en los c:&gt;razone,c:.
Viendo el rno lino rebosante de perso,rnfi-, y {L D. 8ergio se proponía llevar á término una obra
D. Sergio atareado, feliz en la faena., los maLlru- contra el tenor expreso de los Libros Santos· é,
g.adores empedernidos al pasar, lo saludalr.m con interrumpía bru.:.:cameote sanas práoticaf estableuna sonrisa.
cidas de antaño. Aquello, pues, era inmoral. El
-¿ :Mucho traba.jo. D. Sergio? pre!-,.'1Jll1taban pu_ebló lucharía coa el innovador irrespetuot,;o.
Los unfü, llenos de ardor bélico ex,clamaban:
algunoa, !isonjeando de propósito la vanidad del
-Primero 5lll:umbir.
molinero.
Otros, poco aiecto5 ú las decisiones de la fuer}JI re~pondía con miradas de satisfacción, que
za. "-e lamentaban de ~¡ue un padre de familia, un
pudieran traducirae de esta suerte:
honibre honora.ble) diera albergue en su alma á.
-Comprendo que admiráis mi labor. Gracias.
El éxito de 6U negocio era para D. Ser.rrio tosa tales propósitos.
A pc~a r &lt;le todo. venció D. Sergio. Ya su
grave, punto de honor, oriullo de su existencia,
olJJ·a
era no 50lamentc mirada sin ojeriza si110
satisfacción la más cmnpljda de sn vejez.
¡ Cuánto no Je costaba el imvlantamiento del que mereció la ~anción del nuevo cura del lugar.
Cuanto al antiguo, ni al tiempo de cambiar Temolino! ¡ Qué Jucha. contra un pueblo, contra
un pueblo íntegro, y robre todo, qué triunfo! li,grcsía consintió en ab::;olver al moline.ro.
Lo3 detractores más empecinados de su proyecCna mañana co rrió en el pueblo la noticia ele
to eran hoy propagandistas de sn obra. La lucha que el Sr. ,Ju.:to R~di!, acaudalado mercader, pensaba en el e,stabl ecnrnento de olro molino.
fué horrible.
Cuando lo supo, D. Sergio se indignó.
-Este hombre está. Joco, manifestaban algunos; quiere turbar fas sanas co¡;.:tumbres de nues¡C6mo! Había él luchado ,sólo contra viento
~,r marea_ para luego _&lt;le obtenido el éxito, venir ú.
tro pueblo.
-Eso va directamente contra lo estat nído por comparbrlo con nadie? E so, jamás. El ó el otro.
la E:::critura, decía. La decantada. novedad es, Rl pueblo sería el juez. Y como interesa&lt;lo en
en resumen, Ir. remi6ión del trabajo, eomo que el litigio se abstuvo &lt;le opinar.

cho, bien puede atreverse con un capitalista.
Otro círculo, iparticlario de D. Justo, 6e congregaba en la botica . El farmaceula era el alma
de la reunión. Recién llegado al lugarejo, farmaceuta. titular, bachil1er, joven como de t.reint.a
años, Remigio, vástago único y heredero del ai&gt;tiguo boticario, respiraba entre los mozoe del
pueblo, sus amig&lt;&gt;:-, atmósfera de respeto, cuasi
óe sumisión. Todos deferían á sus opiniones.
No en be.lde di~urren einco años de vida en una
iejana capital de provincia, en la Universidad,
entre estudíant.es.

1

•

El prestigio del farmace11ta era muy justo.
máxime porque Remigio se esmeraba en consolidarlo con SU! "fablar polido," exento de provincia.liemos. J,a sociedad femenina, con donosura, lo
apodaba de ''banano." Remigio nunca quiso decir al l)látano "cambur," como las gentes del Jugar, sino banano, según el nombre castizo di la

fruta.
"Banano," pues, defendía el propósito de D.
Jll'Sto Hedil en nombre del Progreso.
-E-s imposible permaneoor estacionarios; decía; el carro del Progreso pasa.rá por cima tle nosotros. No seamos los indios de ese Jagrenata del
Occidente que se llama la Civilizaeión.
Su discurso ha.cía eco. Por todas parte,,. en la

en violeta y opalizando el horizonte.
Las líneas de color, ensanchadas, se hicieron
banclas. cintas, ga.eas, que ceñían el cielo de orienie. Y desde el cielo comenzaron á caer rosas, 111u-

están

trocerril, expresaban.
-De veras, respondía alguien, es tan soberbio
e] anima~ucho que á l,as veces dice á no andar, así
lo fustignen.
La. ac~rbi&lt;lad de la antigua &lt;·lientela c·o.n.;;tiruía
fuente inagota.b1.e de trist..t?zn para el pobre Don
Sergio.
Ji~l contó sie-µipre con que una p,ute de aquellas ma.Ias p00ora'8 le serí'ft fiel. Bl 8e imag-inabn,
en jm:ti&lt;-ia. aC'reedor de nlgunoc:· Rl'll&amp;'ljos. de alt-runos miramientos, de aJgún cariño. ¡ Cnlrntas veces lo sorprendió la media noc-he en la t.area de
fflCribir y repas.:11r los nombres il-e mn{·ha5 ele
éll_as, imagi11ando que no lo aband onrirían!
Formó su lista.
-Fulana no se me va. pens,1ba: de Zu t.ana no

estoy seguro.
¡ Pero cuántR. perfidia! Lo ]i~tR mennaba

de
diario. Todas las mañanas era mene-i:::ter le.5tar un
nombre.
Ya D. Sergio apenas 1:;i podía ma.nten-er con

chas rosas de luz, todas las rooas de la mañana .
D. Sergio se detuvo de pronto á la vuerta, por
clonde entraba toda el alba riendo. La claridail
caía en su rostro, pálido de angustia..

Su tez blanca, su barba blanca, sus cabellos
blancos también, resplandecientes á la luz matutina, daben al viejo un aspecto marmóreo. Detenido en el umbral. frente á }a aurora, parecía 'tma
severa estatua de guerrero, épioo mármol olvidado -en el fondo de una floresta virgiliana, y cubier-

to de campanillas color de cielo.
Nadie llegaba. D. Sergio pensó que su molino, á
e,;:t.as horas, ya hervía en gente. Recordó su lucha,
rn triunfo. Despué€ se vió vencido por un rival

afortunado y poderoso.
Sus ahorros del moli11-0, primero, después su
pequeña plantación de café, patrimonio de sus
hijoe. roclo lo consunrió la. hoiuera santa de aquel

odio, la llama de aqu€l doloroso deber.
D. Sergio se apoyó contra su molino, se llevó
1a mano á las sienes v por su rostro de mánnQ}
corrieron abundantes ·hilos de lágrimas.
Por eu frente pasó uu relámpago, una m1b" de
sangre.
Pemió en matar. se di,spuSú á matar, corrió á
matar. P ero un momento, transido de dolor, se re-

Redil la competencia.
Echaba cálculos. D. Justo perdia, es verdad;
pero él, D. S"rgio, se iba pooo á poco arrninando.
D. Justo era capital1Sta; él no. Al uno nada le
importaba perder en e1 negocio; tenía qué. Al
fin, quedando solo, se resai-ciría con creces. Entre tanto, ¿ cómo vivía él "Sin ganar? Ya casi estaban moliendo de balde. Los ingresos apenas cubrían los gastos.
Pero él odiaba ta.nto á su competidor, tanto
mal le produjo Redil, tan profundamente hirió su
honra de indu.trial, por modo tan oruel deshizo
el patrimonio de •us hijos, la dulzura del hogar, la paz de sus años, que D. Sergio, enoontran&lt;lo fuerzas en sí propio, compañía en su rabia,

sostén en su encono, luchaba y luchaba sin esperanza, por el orgullo de su nombre, por el amor
de 'SU casa, por el odio &lt;le su enemigo.

Uno á uno los amigos Jo abandonaban.
-D. Sergio, no sea usted caprichoso, le decían.
¿ Por qué no cede?
D. Sergio sé indigmba á tales propuestas. Y
entonres las filas de los afectos clareaban, como
las filas de las clientes.
"Dios mío, qué solos
se quedan 1os muertos."

En cambio, D. Justo, maldecido al imvlanlar

reunión, se levantaban vo1..-es aprobatorias.
-Tiene razón Remigio.

su empr~--a, ahora era imá.o de simpatías.
-D. Justo 6Í es hombre de negocios, expresa-

-Sí, sí, á donde iríamos á parar.
Y corrió el tiempo en estns luchas de círculos,
entre disparos de envidias, dardeos de vanidades,
gritos de pasiones, ecos de la estupidez.
Por fin, quedó instalado el nuevo molino. Las
piedms, de granito azul, brillaban, al moler el

ban los parciales de Redil.
Los pocos fieles á D. Sergio manifestaban
que Redil, cuando menos, era oportuno. No bregó
como D. Sergio y obtuso mejores resultados.
.Algunos decían:
-Es ahora cuando nuestro pueblo es apto pa-

grano de oro, en una rotación Tertiginosa.

ro molinos.

El

El molinero, siempr e rneditabnmlo, paseábaf:1;,

las manos en los bolsiHos, la barba hundida en el
pecho, arrebuja&lt;lo en su cobija de paño azul.

qllinaria con desdén in-

.Algunas almas sin piedad hacían mofa del caballli&lt;to, parangomíndolo
cruelmente con el vapor
de D. Justo.
-Cualquier día revienta de rabia ese po-

Sra. Dalia Gulllerntlna Olivera de Wllde _

farol a•rojaba en las b-aldosas del pavimento uoa
débil claridad . Pedrit.o detrmía en un charco de
.luz.

sufrible.
-Las piedra.a
casco.das, decían.

DJputado al C.Ongreso Constituyente de 18.56-1857.
t el dla 1~ del actual.

Director de la Penitenciaria del Distrito Federal,
inaugurada el :.:9 de Sep:iembre.

D. Sergio ya no pudo más. El molino, una madrugada, estaba desierto.
.b:1 molinero, meditabundo, se a'S-omaha á la
puerta de cuando en cuando.
La obscuridad, muy densa., no peTmitía v~r 1úno una impenetrable aglomerac:ón de sombras.
D . Sergio oía el silencio.
·
Su camarada de fatigas, Pedrito, mozaJvete como de cuatro á .cinco lustros, dormí.a arriit,cohado, adentro, bajo un farol de luz muriente. J~l

Las molenderas hablaban de la antigua nll\-

Sergio.

Uc. J. Luis Rsvllla,

se

Corrieron una, dos horas. Pedrito pehna11ecía
inmóvil, en su rincón; el eaball&lt;l no péQtañaha;
el molino, silenci0$0, decía cosas ;tristes.
No llegaba nadie, sino la aurora. El cielo, dareante, se comenzó á franjar con líneas de un -V€-rde extraño, que íué poco á poco, transformán-dcse

una injuria al pobre D.

Sr. Dr. D . Francisco llllartlnez Baca,

Era necesario convenir en que D. Sergio
aventuró prematuramente.

dinó nueva.mente sobre las piedras del molino
de aquel molino amado, orgullo de su nombre'
amor de su vejez y causa de su ruina; se reclin ó:
y vertiendo amargo lloro, á la luz de la mañana;
en un apóstrofe murmuró el pobre viejo:
-¡ Dios mío, qué injusticia!

lfufir¡o jJ/anco Fon¡ bona.

�EL MUNM ILUSTRADO

,,
J),,n11nqo

de Octubre de 1900. •

Et

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 16
Director: LIC. BA.FAEL BEYES BPÍ.l!ITDOLA. .

MÉXICO, OCTUBRE 14 DE 1900.

Subscripción me11.~un/ foránea,

Idem idem en la Ca.pita./,

S 1.50

.1..25
Gerente: ANTONIO CUY.á.S.

•

.1------ilCabeza de estudio, por Gabriel Max.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNM ILUSTRADO

,,
J),,n11nqo

de Octubre de 1900. •

Et

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 16
Director: LIC. BA.FAEL BEYES BPÍ.l!ITDOLA. .

MÉXICO, OCTUBRE 14 DE 1900.

Subscripción me11.~un/ foránea,

Idem idem en la Ca.pita./,

S 1.50

.1..25
Gerente: ANTONIO CUY.á.S.

•

.1------ilCabeza de estudio, por Gabriel Max.

�La Mitra, la Espada y el Libro.
El Pabellón de Hungría reviste una severi&lt;lad
1Í la vez medio eval y claustral. :Es un compuesto

de n1onasterio y de castillo feudal, con torres aln1enadas y ojiYa..s c-alada·s, con troneras como una
fortaleza y vitrale:, como una catedral. '1.1iene fosas y criptas, altares y panoplias, y hace un contraste extraño con las arquitecturas alegres, poi ícromas, coquetas ele la calle de las Xaciones. Visto de fuera parece disparatado, inconexo, ina.d-ecuado á los fines de una exposición universal; da
miedo y frío; y luego, cuando se penetra al interior y se 1e visita con detenimiento, resulta hondamente meditado y profondamente simbólico.
rroda la exhibición es religiosa y guerrera; no
hay en todo el monumento un proclucto natural,
ao-rfoola, forestal ó minero; no hay un artículo
p~1ramente inclustrial, tela, tejido, procludo qu!mi&lt;!o, maquinaria. No se encuenra una. sola manifestación clel progreso moderno; aquello es un
mrIBeo, á la vez hierático y militar, y el edificio
lo en:::uadra maravillosamente y lo rodea del severo ambiente que le es propio y natural.
Al rededor a,, un patinillo, todo gris, en el que
los muros macisos y desnudos se alzan sobre columnatas v arquerías góticas, reina una galería
tJUe es á ]~ vez una cri¡}ta. Sarcófagos que diren
':Il bajo relieves semi-bárbaros las proezas d~l. li{·roc y los milagros del santo; tumbas de rem.'.i&lt;;
piaid0sas coronadas de rosas místicas; sepul~uras
abiertas con esqueletos :vacentes la espada au.n al
la.do y la.!- joyas -diseminadas entre las cemzas;
estatua,s de mármol amarillento, de bronce fun dido, Ce cobre rt!pujado, revestidos de casullas ó
encerradas en armadur-as, báculo ó espada en mano.
En Jo,s salones ele arriba penden de las carnizas
los pendones deshilachRdos, ele los muros. las cotas ia.gujercadas. En l~s paredes, panoplias con
escudos de cuero herv1do, remachados con arabescos &lt;le clavos de cobre; cascos de hierro batido,
abollados á golpes de mazo y de mandoble; 1~n·zas robustas como astas de barufora. Pedreras 1nforrnes entre pirámides de rna.tatenas arredondadas; ballestas pdderosas haciendo jueg~ con haces
de saetas oxidadas; toscos ar.cabuces rncrustados
de hueso, de marfil y con~ia; .armadura-s cinceladas y perforadas por las v1zcama~. .
.
Entre cada dos trofeos., un rehcar10. Armanos
de roble maciw, labrados á punta &lt;le hach~, contienen cálices d~ p1ata, primorosamente crncelados, copones y custo&lt;lias de º:"º incrustadas de
pedrería; casullas, estolars y mitras reea~a.das Y
borda,clas, casi arquitectómcas, con cormzas, sobradillos, columnas v C31]lit&lt;&gt;les de bordados Y
realzados; las hay en las que el bordado foITl".a
nichos y altares en los que anida~ y P?san .1magenes de santos; altas cruces de maud1ta riqueza, ciriales afiligranados; candelabros eomo tr~ncoj::, con brazos múltiples que fingen rama~, son arboies místicos que llevan flores luminosas; f:ag~
mentas de altares dorados, que &lt;le.j-an pre~nttr a
Churriguera: sant~s de palo apohllado, pml~dm
de colores las vestiduras, demacrados y mac1lento::. que recuerdan á Bisancio.
.
,
En los muros y bóvedas, frescos y prnturas o
relieves que desenvuelven uno ele dos temas: un~
ha.talla ó un milagro. Aquello huele á 1~ vez a
polvo de combate, á incienfl.O de cere~1onrn. al alcanfor ele entierro. De un lado el orm )' ele] otro
Jo pedrería · allá toda la barbarie, aquí toda la rnag11i-ficiencia. 'v entre esos dos extremos y ~os dos
contrastes~ -foda 1a l1istoria de un puehl? Y de una
época, ó mejor, toda la ]1isto:i a,do&amp;tens1hle Y aparente al menos, de la humarnc1a . .
.
Visible. exteriormente, toda la lnstorrn e~ guerra y es propaganda. Cono11istar_ }r c01werbr, he
ahi todo e] afán humano. Conq~nstadoras y apostólicas la Grecia y la Roma. anhguas; lm-.. grandes
imperios asiático y afncanos;_ conqmstaclo~es
los bárbaros y los tártaros: conq1:1tMore~ :v apo;to1es los musulmanes y los espanol~. 1\ a.da mas
formidable que la alianza de la. mitra con la
espada; del Korán y ele] alfanje. Cuando esas dos
fuerzas se unen yse lanZfrn de cons~rno á ht. conquista del munc~o. ]a re"Rlizan y deJan escritos é
imborrables tembles anales.
El pueblo maclgiar ha siclo á la vez gue:rero Y
ereyente; muchos d-e sus reyes son sa,ntos, mnumerables de sus obi&amp;pos fueron :olda.dos: l_i-a_y en
el pabellón húngaro un "capello cardenahcw de

simple fieltro rojo al exterior y forrado de bierro
y reforzado con conchas de bronc-e al rnter1or, que
es túdo un poema.
Hungría ha tenido, pues, una idea extraña, pero
profunda,.-'a1 escribir en sn pabellón con emblemas religiosos y trofeos guerreros su pasa.do, .los
origenes de su historia, las peripecias ~e su vida
de pueblo; quien por ahí pasa y medita, mucho
estudia y mucho aprende.
Pero si Huno-rí-a ha tenido una grande y profunda idea al o~ganizar su pabellón, Alemania }o
ha tenido más hondo y rná5 exacto al instalar el
suyo. En el pabellón de Alemania no hay mas que
libros y obras de arte. El pabellón es uu palacio
suntuoso, to&lt;lo de mán11oles. y bronces, espa.c.10s?
y tranquilo, destina&lt;l-0 á -dar a.lojamiento reg10 ,ª
la cieneia y al a rte. Si e11 el Pabellón de Hungna
imperan la fuerza y la fe, en el de Alemania reinan la persuación y el análisis. J\o hay en él :nna
arma ni un emblema hierático; hay ca,reom1dos
pergaminos, papirus tra&lt;li.cion~le~, .libros, ~odernos relicarios de ideas, de prmc1p1os, ca.lwes de
ver~la&lt;l . monumentos de filosofía y de dencia; 1·esúmenes completos d-e las a:spira,cionies y d~l }?ensamie1üo humanos. En Hungría las extenóridades -ele la historia y sus faustos aparentes; en Alemania las r,ealidadcs de la vida, indivitluaJ y colectiva.
Porque el hombre "ha ereklo,'' ha conqui~taclo
pueblos, af!rasaclo regiones_. devastado cantrnent.es sometido v subyuga.do raza.s: porqu-e el hombr: "ha estudiado." "ha a.prendido" y "ha sabido," le ha. sido dable dominará la naturaleza y a)ranza.r el bienestar y el progreso. Con el aHa:1Je
en la mallo y la media ]una en el pendón, ha siclo
-demonio de destrucción; con el libro en la mano
ha siclo ángel ele redención . .
_
Y Alemania parece haber s1mbol1z~do ~~ gran
principio en su µalado y ~na, po~ncia mihtai: de
primer orden, no ha querido olvHlar, antes bien,
corroborar, que el maestro de escuela, vencedor en
S-adowa, está llamado á regenerar á la humanidad.

:br. Jrf. Flores.

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Domingo 14 de Octubre de 1900.

Domingo 14 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

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• '"'_.,,._'1'

~

Era un raro visionario. Artista de los de buena
pasta y bravo compositor. Amaba la música con
toda la ternura de su alma delicada y soñaba con
la gloria como con una novia ausente. En sus locos devaneos se iba en rápido vuelo á la. mágica
selva que guardan roe-as hirsutas y Q.onde florece
el verde luarel, y volvía sonriendo alegremente de esa peregrinación al país del ideal en el que
cobraba nuevas fuerzas para seguir adelante.
Sobre las cuatro cuerdas de su pobre violonchelo desfilaba toda la muchedumbre de su prodigiosa
imaginación, vibrando como bajo el poder de una
orquesta y se perdía á diario en el estrecho espacio
ele las parndes ele su bu.harclilla. Los mejores años
de su vida los había pasaclo allí, tejiendo ensueños
y desgranando melancólicamente la sarta de sus
armonías nuevas, hasta que la suerte lé deparó un
rinconcito en los carteles de anuncio ele un teatrucho ele hlontmartre.
Luego que había logrado salir de su nido de ra-

ta, la casa era ya fácil: el horizonte q;1e se le presentaba era. inmenso, un honzonte banado por nubes de oolor de rora ... • • •
Su programa de nueva vida rezaba así: de Montmartre á la Opera, de la Opera á Londres, después
á Améric1, y después. . . . . . . . la c~rona de r~?_s
.blancas que ciñe en la cabeza el Ex1to, el bols1ld
repleto de monedas de oro y el hambre en fuga, Y

- ----

.~
--~,
'
. ,·· ~
.
.

EN EL ESPLENDOR DE SU JU·VENTUD.
1DetenJdo en mitad rte la carrna

cutindo ya estaba t-1 truinfo conseguido!
IVt&gt;d como lo ha tui b,ido y ha perdido

el prt'mlo que adelante peF~lguieral
M1t.shay que preguntar, antt-sdehacerle,
ob eto do castigo 6 d':! censur.t,
qu!én en un tr,rnce t11l pudo ponerle;
quién flrt-paró, a.levoso, la moniu·a.
¡Quizi el destiuo lo arregló de modo
que Hi impulso violento de salida.
v!ó sn fll~1H agotada.. dest,rulda.
y ror.o t:l cora:zón, renuucló A todot
(' La carrera de la vida".)

'

"'

Cuando referí 1a broma que el "Gusano" dió
al subalterno, prometí un cuento algo parecido
á aquél, pero en -el cual, toda burla quedaría descartada: el cuento es ests.

j
/
Roclin reía, reía, pensando que ya iba á llegar. el
dia en que se hiciera justicia á su talento.
Y el O"ran visionario, con su violoncbelo á la e~palda /' su rico arsenal de extrañas sinfonías, se
encaminó al teatro de Montmartre. Y allí, donde
él ,esperaba el primer triunfo de sus desvelos y de
sus lm·o-os años de C01l6agración -a.1 arte, no encontró, e; aquella noche luminosa de su aJma, ~ás
que la rechifla y las risas irónicas de los estudiantes locos y de las cacottes medio borrachas que
celebraban su curiosa :figura de pájaro ra.ro, apagando con su endiabla.do ruido el delidoso caudal
de su música triste.
Por primera vez en su vida Samuel Rodin llegó
aquella noche á su cuartucho, azotando las p~re-cles con su violonchelo, tambaleándose de ebrio y
renegando entre dientes contra su mala estrella.
Días después el "pájaro raro" de Montmartre
voló de su pequeña jaula al jardín del Luxemburgo. Aquél fué su teatro desde entonces. Al pie
de la estatua de Murger tocaba tocios los días s~1s
tiernas son.atas, sin tender la mano al transeunte, no; el que se dignaba darle una limosna la deslizaba por la abertura de la panza del violonchelo, porque el artista, clavados sus ojos en el inmenso azul, esperaba, ,esperaba el &lt;lia en que se le
hiciera justicia y en que viniese un misterii. so
mensajero y le dijera :-Ven, las puert~s de la
Opera están abiertas par~ tí.y todos los días y á la, misma hora, Roclin, pasa
que pasa el arco por las cuerdas de su instnunento, pensaba en la corona de rosas blancas cprn no
venía .
Y llegó el invierno con sus ráfagas frias y su
lhn-ia de plumillas cristalizadas, y el visionario,
con el estómago ~o-uijon,eaclo por el hambre y el
rostro. ftagelaclo por el aire glacial, siguió dando al
viento sus sentidas armonías, bajo la caída ele!
polrn helado.
!lasta que una mañana un grupo de estudiantes que pasaban charlando alegremente encontró
rígido, muerto, al pie d-e la estatua de Murger al
pobre Rodin, circuída su cabeza, poblada de bucles negros, por una corona ....... de flores de
niev,e.
LAS ALAS·

Si mi cuerpo mortal ala:; tuviera,
alas sobre los hombros, diosR mia,
con su plumaje pabellón te haría
tencliclo al viento igual que una. bandera..
Para que sólo mi pasión te viera,
en torno ele tu ser las plegaria
y te .formara ]eve celos.ía
porque ineses asi mi prisionera .
Cual varillaje deslumbrante y rico,
las entreabriera en forma ele abanfoo
y freRco dieran á tu tez lozana.
Y como velo de tus gra.cias sumas,
en. tu balcón abriéranse sus plumas
br1llando al•iol como gentil persi-ana.

Salvador l{ueda.

EL MUNDI) ILUSTRADO

(

L

Esto le sucedió un mes antes de salir para la
India, y tinco días después de haber cumplido
los veintiún años.
La joven tenía. diecinueve primaYeras, por lo
que puede afirmarse que era seü; años más vieja
que él en las cosas de este mundo, y en aquel1a
oDasión dos veces más loca.
Si se exceptúa. el hecho ele caerse ele un caballo, no hay nada má5i fatalmente fácil que casarse civilmente.
Rieardito Hatt, fué seducido en ,su más tierna
j11ventu&lt;l, no por la hjja &lt;le una patrona, ni por
una doncella, ni por 1ma "camarera" de ca~é, ni
por una cocinera, sino por una joven tan de su
mi&amp;ma clase, que sólo una mujer podría haber dicho que la muchaeha era ~lgo inferior á él.
La operación cuesta menos de cincuenta chelin-es y es tan nolable como una visita á la casa.
de effipeños.
Una vez hecha la declaración de Tesidenicia,
bast-an cuatro minutos para poner :fin á la ceremonia, inclrnyendo, i(lentificaciones, derechos .. .
todo.
Después el offoia] del registro, pasa el rodete
ele pa'Jlel secante sobre los nombres y poniénclose
la pluma entre los clientes, el ice con aspereza:
-¡Ea! Ya sois marido y mujer.
Y la pa,r eja sale ,í la calle pensando que algo
horriblemente ilegal acaba ele hacerse en alguna
parte. Pero aquel1a ceremonia vale y puede conducirle á uno á la ruina, lo n1ismo que el maldito "mientras viváis'' dicho al pie del altar, con
las amigas ele 1a novia cuchicheando por detrás de
ella, y ]os ecos ele! himno nupcial.
"La santa voz oue truena en las alturas," hacienclo saltar el tecJio.
Por modo tan sencillo. fué Ricardito secuestraclo y halló la cosa muy bella, porque había recibidÜ una .;redeu-:inl para la India. con magl'Ífico
suelchi_. rn:5ún opúialran en Inglaterra.

car.se nrny pronto, y que reclamaba mayor sum'a
dinero.
En aquel tiempo Hatt, comenzó á sentirse
nenio:so, e:xperin1entanclo írecuentem,ente esa
conmoción miedosa que asalta á los homb1-es caOr&lt;·.
Tal era el porrenir qu~ ambos trazaban b-Jjo sa.dos, cuando están fuera ele ciertas condiciolas lámparas de la estación de Adclison llo,d; y ul · nes.
füializar un mes •-tuc les pareció muy corto, :p;HXo tenía. derecho á pen5ión. j Qué sería de su
tieron para. Gravesond, donde Ri&lt;:ard1to se embar- mujer si él muriera de pronto! Est_e pensamieneó en deman,da de una nueva nda, mu:ntras ella to le atormentaba durante las noches silenciosas
se quedaba lloraDCio, en un cuarto de trei11tJ y abra-sadoras pasada¡; en la azotea, y á veces los
chelines por H:~nana, situado en una calj,-•,iLteh la.ticlos de su corazón, le hacían pensar que acaso
cerca de la plaza ele Montepellier é inmediata á la muerte fuera producida por una enfermedad
cardia&lt;Ca.
lo::i cu:,rtek¡::, ,le J\1¡ightSbridge.
El país á donde liatt se dirigía ern uno en el
Tales preocupaeio-nes, eran improgias de un
que los hombre2, ele veintiún año-::t, son consider-a- mozuelo, pues solamente á u.ri hombre ya maduro
dos corno mozalvetes y la vida es cal'a. Su suel- fo perturban; ¡ pero al pobre chico, siempre asdo, que parecía tan grande desde seis mil millas :fb.:ia.do por el calor, gracias á la falta de "pmfde distancia, no servía para rnueho, sobre. todo, kah," casi le enloquecían!
cuando Jo dividía en dos, mandando más de la
¡ Y no poder contarle á na.die su&amp; penas!
Cierta fuerza de elasticidad es tan neC€sarja al
mitacl al cambio de 1-6 718 á la ,plaza de )Ionthombre como- á una. bola de billar: con ella hacen
pellier.
Ciento treinta y cinco rupias desquitadas ele ambos cosa·s asombrosas.
Bicarclito necesitaba fatalmente dinero y tratrescientas treinta no clan facilidades para Yivir,
pero como era absurdo ,suponer que !Irs. Hatt bajaba como una. bestia; pero, ¡ es claro! los jefes
pudiera pasarse siempre con veinte libms ester- sabían que un muchacho puede vjvir muy desaholinas que Ricanlito le había cleja&lt;lo de lo que le gadamente con cjerto sueldo (la paga ~n la Indla
dieron para gastos ele viaje, y él lo com,prencl!ó e3 cuestión ele edad no de mérito), y si aquel moasí, ]e temitió desde luego las ciento noYenta y zo singular qu-ería trabajar comD dos, ]0-5 "negocinco, pensando siempre en que había que pa- cios·' ni permitían que se lo impidieran ni que
gar setecientas rnpia5 por un pa,saje ele priDJera 1e aumentaran lo" e1uohunentos en una. edad verdaclera·-'1cnte ridícula por lo temprana.
clase para la, señora .
Por eso Hatt logró sólo uno-s aumentos ele saSi se añade á estos cleta.1les nimios, el natural
instinto de un muchacho que empieza una nueva lario, 1'.1stantes pr1ra un mozalbete, pero 110 p•ir:i
vida en un nuevo país, que está ansioso de diver- una esposa y un hijo, y mucho menos para ahotirse y se vé obligado á a.ferrarse á un trabajo rrar las setecientas rrnpia,s del pasaje que él y
que desconoce y que en verdad, ne(:esita toda su )Irs. Hatt habían discutido tan ligeramente en
atención, se comprenderá que Hatt comenzara otro tiempo. ¡ Sin embargo ele tocl9 esto, debía
estar contento!
su carrera. "distanciado."'
¡ :"&lt;o dejó el pobre chico de comprenderlo, pero
El dinero parecía que se iba desvaneciendo enno adivinó todo lo hermoso de su porvenir!
tre las letras mandada.s á su casa y lo aplastante
Cuando ]os calores llegaron, el cansancio le del can1bio, y las cartas que recibía cambiaron
agobió y le adelgazó.
volviéndose ásperas. ª¿Por qué no se llevaba á.
Al principio recibía cartas ele su mujer lar- la mujer y al hijo?" Seguramente tenía un suelgas, cruzadas, de ocho carillas; diciéndole que do hermoso y procedía muy mal gastándoselo alese le hacía muy }argo el tiempo lejos de él. y que gremente en Ia India. "¿ Querría, podría hacer
cuando se reuniesen la tierra sería para ellos un la próxima letra un poco más eJ{isbca ?"
paraíso.
A esto seguia una. lis.ta. de lo que necesita'ba.
Alguno ele los compañeros de pupilaje le abu- el pequeñuelo, tan larga como una cuenta de perrría incesantemente llamando á la pLLerü1 de su sa . (En la India, la mayor parte de las casas de
destartalada habitación, para pedirle que Je.acom- comercio son persas.)
. En vista de esto Ricardito, cuyo corazón suspañara á. ver un caballo, únjca eosa que le hacía
falta; pero Ricardito no rpodia permitirse tale5 piraba por la mujer y el hijo, al que no cenocía,
lujos y tuvo que confesarlo, como tuyo también
que declarar que le era imposible seguir en la.
casa en donde estabL. á pe-sar de ser muy mo&lt;lesta, mudándose á una habitación arnneblacla próxima á la oficina donde trabajaba todo el día .
Su nuevo mobiliario eonsistía en u.na mesa cubierta con tapete de hule verde, una silla, un canapé, un cromo, un espejo pec¡uell.o, fuerte y orainario y un filtro que valía eiete rupias y ocho
anna,s.
La comida le importaba a1 mes treinta y siete
rrupias, gasto verdaderamente insoportable .
"Punkah" (especie de abanico ó ventilador
grancle hecho de lona, sujeto al techo, y que se
mueve por medio ele una cuerda,) no tenía. porque costaba quince rupias a1 me~: y por eso dormía en la azotea de la oficina, con todas las cartas de su mujer debajo ele la almohada~
De Yez. en cuando 1e convidaban á comer, con
lo que disfrutaba clel "punkah" y saboreaba bebidas heladas; pero esto sucedía Tirny de tarde en
tarde, porque la gente no quería trato con m1
mozo ele instintos wrnejantes á los de un r,1paYelas escocés y que vivía tan miserablemente.
'r~rnpo~? le e,ra posible suscribirse para ninguna chvers10n, as1 que no contaba con más distracciones que las que ]e proporcionaba su libro ele
banca, en el cual, leía. cuanto se ha. dicho respecto
á empréstitos sobre seguro y no le costaba nada.
Debo a1i.adir, entre paréntesis, que las remesas
ele dinero las hacía por medio del Banco de Bombay, con lo C11a], en el pueblo se ignoraba todo lo
referente á su vida privada.
Todos Ios meses enviaba á su casa lo que podía ahorrar, por otra razón que esperaba expli]~l matrimon'.o debía tenerse secreto dura1i1 e
un aúei. J:'asa&lt;lc• f;.: te, la señora Hatt marcharia 6.
r0nnirse 1·on su m&amp;rido y todo el resto de la vid,~
~erín para (•Jlos esplen,doroe.o comG una nube ,J~

oo

1

�EL MUNDO ILUSTRADO

sentimientos algo raros en un muchacho, girabí.l. mayor cantidad y escribía unas cartas extraña..5, ni propias de un mozuelo, ni de un hombre,
diciendo que, en medio de todo, la. vida no era
&lt;livertida y rogando que tuvieran un poco de paciencia la madre v el niño.
La mujercita., aprob-aba d aumento del en vio,
bacía observaeiones respecto á la necesidad de
esperar y usaba en las respuestas un.:os giros extraños y duros que él no •comprendía. ¡ Pobre
chico!

El también se 1r1a . .. .... ¡ con el demonió!
¡ Aqui ~njuiciaba el niño!
Indinó la cabeza sobre el tapete verde de su
mesa, y antes de renunciar el destino y iodo lo
que este proonetía, lloró.
En tales circunstancias, la recompensa debida
á sus servicios llegó, y se le dierou tres días para
reflexionar.
El jefe de la casa-después de cruzaNe algunos
telegramas-dijo que aunque aquello no .se hacía
jamás. teniendo en cuenta la habilidad que Mr.
Hatt había desplcgaido en tal y cual ocasión, podía ofrecerle un puesto infinitamente mejor; primero como interino y luego, en un orden regulfir de cosas como definitivo.
-¿ Y cuánto ganaré?-preguntó Hatt.
-Seiscientas cincuenta rupias-contestó el
jefe marcando las palabras, v esperando que el
joveu al oírlas Be quedaría anonadaao de gratitud
y alegría.
¡Ah! ¡cuándo llegaban!
· ¡ Las setecientas rupias del pasaje: lo bastante
pa ra salvará la mujer y al niño y J)Crmiiirle hacer público su matrimonio!. ..... ¡ Todo llegaba
entonces!
Ricardito lanzó una carcajada ,salrnje que no
pudo dominar; lúgubre. turbulenta explo~ión C.?
alegría. que pareció que iba á matarle.
Cuando logró dominar:;e. dijo secamente :
-Estoy cansado de trabujar.-Ya soy viejo;
es tiempo de que me retire, :· me retiro.
-Este chico está loco--munnuró el je[e. Creo
que tenía razón: pero como Ricardo no rohió
jamás. la duda sigue en pie.

Más tarde y precisamente cuando á "propósito" de otro jornnzuelo que había cometido 1a misma locura que él, le dijeron que el matrimonio
no sólo destruiría Stt5 esperanzas de futuros progresos, sino que le haría perder su destino. llegó
}a horrible noticia de que el niño, su adorado pequeñín, había muerto y tras ésta Yenían cuarenta renglones garrapateados por una mujer irritada, &lt;liciondo que la muerte podía haberse evitado si ciertas cosas----que costaban dinero--------se
hubieran hecho, y si el hijo y la madre hubieran
ido á reunirse i.:on. el pad re.
La carta fué un golpe lcrrihle para el pobre
corazón de ] [att. pero eo mo "ofi-cialmente'' no
tenía dc:recho á tener hijos, no pudo hacer pú11 ico su dolor.
¡ Las cm:.a:5 que el d.esdichado emprendió durante los cuatro mese~ que gig-uieron á e,¡.i,to. :· las esperanzas que le alentaron para trabajar, nadie
o-:-aría preci~arla~!
Ahorró, pero la~ :::etccientas rupias del pnsaje
estaban tan lejo;; como siempre. y eso que sig11ió
haciendo la misma vida excepto cuando se n~ía.
forzado á, comprar un nuevo fillro.
Los e~fuerzo.::. en el trabajo. la;; luchas para
ma1nclar dinero, la noticia de la muerte del ni1io,
y sobre todo. la~ constantes exigencia&amp; que le imponía ¡:q1 exist.entiff cuoticliana.. con~umieron al
pobre C'hir-o. má, tal rez que hubieran consumido á un hombre.
Los compall.eros de edad madura que admiraban su~ ec-onomías y su co~tumbre de apartarse de
toda divenión, le recordaban aqud prorerbio que
dice:
~
El que quiera labrar Hl posición
no entregue á una mujer su corazón.
Ricardo, que habí.a experimentado todos los
dolores que el hombre puede e-entir, tenía que
reirse y darles la razón mientras en su cabeza se
revolvía constantemente la última línea de su libro de banca.
¡ Pero aún clehía sufrir más!
Llegó una nuen. carta ele su mujercita : natural conti nu·ación de las anteriores, si Hatt hubiera pensado en ello.
El estrambote ele aquella epístola era éste :
":\'fe voy con un hombre nüs g-eneroso que tú."
El dÜcumento no 'Podía ser más curioso. Sin
tircunloquios decía lo siguiente : "Que ella no
iba á esta r esperando siempre : ·que el niño había
muer to; que él era otro niño; que no volvería a
verla más; que vor qué no había agita&lt;l.o el pañuelo cuando f:.e separaron en Gran~send: que
Dios la juzg-aría ; que ella era mala, pero él éra
1)eor divirtiéndose en la lndia; que aquel otro
hombre adora ha el tcrr,eno que ella pisaba; que
ni él la perdonaría . ni élla le perdonaba." Y aqui
daba fin la tal cartita. que no tenía indicación alguna }Xll'O poder contestarla.
En ve1, &lt;le hendeeir ::-n eat.rella porque estaba
libre, Ricardo -sintió todas la.s impresiones de un
marido ultrajaclo-cosas impropias de un niñoY v0lvicndo la rista á lo pasado, vió á su mujer
C-on el ll'aje de treinta chelines en la pl~za_ de
Montpclli€r; re cordó el alborear ele la ultima
mañana que vasara en Inglaterra, cuando ella
cstaha U-orando ,en el lecho; y dió ,;ueltas en su
ca.ma y se mordió las mnnos sin para.me 11i por un
1111ome'nto á ven!óiar ¡ el desdichado! que si hubier~
nclto á ver á )[rs. Hatt despuús de aquellos dos
años, habria descubierto qne ella y él habían creC'icio de un modo tan dislinto que eran en realidad persona:; completflmente incompatibles.
Teóricamente. esto era lo que debía hacer, pero aquella noche la pa~ó en medio de la pena ínás
horrible.
A la. mañana siguiente experimentó re.pugnancia hacia el trabajo. y comenzó á pensar que había ,lescleñado los placeres de la ju,·entnc1.
¡ Se i;entía cansado. había gustad? lo?a~ las
.amarguras de la vida -antes ele cumplir rernt1trés
ai1os, y estaba deshonrado!
Aquí pensaba el hombre.

'Jfuayard )(ipling.

PÁGINAS DE VIAJE.

COMO OÍ "EL llEY POETA"
~

Habíamos loqueado en Suiza, como unos chiqnillos,-cl 11:Iaestro, Luis Quintanilla, )Ianuel
]?lores, hijo, y yo,-y todavía conservábamos la
impresión fresca de los lagos, de las montañas ~,
de los cielos. ¡ Bellos días azules de Lucerna!Habiarnos tomado el Express San G&lt;&gt;tardo y llegado á Milán una tarde estival en la que el sol caía
eomo una lluYia de oro sobre la ciudad. Es claro, nuestro priJ_uer tleseo fué Yer el "Duomo." Y
la luz se nos iba, el d ía iba &lt;leelinando poco á poco, en eee .combate de la claridad con las tinieblas, de que habla el poeta, y que no se conoce
más que en Europa. En nuestro eielo tropical
no se libran esos combates; -se hu nde el día, surge
la noche : todos son triunfos.
Y virnos el "Duomo;· 1 lo vimos en esa hora
gris, envuelta en gasas, en la que los matices y
las lineas se van desmayando lentamente hasta
quedar ocultos en la sombra. Vimos el "Duo
mo" y caracoleamos por las 'Callejuelas que rodean como una red de araña el gigantesco te mplo,

Domingo H .de Octubre de 1900.
D~mj~go_14 de Octubre de 1900.

EL _Mll'NDO I LUST RADO . .

•••••onn n •n·.n•nn . .,,. -..... . ..-. . -¡~~"'-:r.-====~~
--- -.. . . . . &amp;. . . • . . • • •••• • .. ···"rn
• • • nrnnmrmmnrm¡ . ••••..,•"'•"'•..,•..,•'"•"•"•"•...•"'•"'•"'•"'•..•..•..•..•- •- 1- ¡ ~

.

Sr. Gustavo Campa.

y recorrimos las ámplias aYenidas del "Xuevo
Parco,., entramos en un ca.fé-salón-a,l modo de
los parisienses-y regresamos á la Plaza de la
Cated1•al, en donde la Ualería "Yicttorio E manuele"' abre su gran arco esbelto.-A rnr ¿ quién
ha dicho por ahí que Milán no me gusta? Sí, es
,;·erdad; he afirmado que )iilán no es "todavía"
Italia, pero que tampoco es Francia; aquí, ri nconcitos de ciudad prorinciana del otro lado de
los Alpes; allú, espaciosas arenidas de la poblaeión 1,nern. r. Conjunto? No lo tiene; es una C'aµit.al hecha á pedazos; pobre, rica, á.mplia, estrecha . tortuo.sa, recta . con una eapa de patina f u!l
dest.ell::&gt; &lt;le arte nuevo.-Y así habíamos a.ndailo,
atando imvTesiones. con esa curiosidad inquieta
que se prende en los ánimos en la.s primeras hor as que se recorre una ciudad deS{'onocida.
Entramos en la Galería . el más bello paseo
acr istalado que posea pobla.d ón de Europa; veinte pasos ú través de las mesas &lt;le los cafés y los
restau ra n ts, y ¡ un abrazo r epen tino! un abrazo
que íué pasando de uno á otro. ¡ Ca ras conocidas !
¡ Buen español eu los labios! ¡ Am igos!-Los
eran nuestros; Pizzorn i, López, Sieni-el t r ío de
ªimpresarii" que reclutaba á los artistas que escuchamos ahora en el Renacimiento-y luego, el
~Iae~tro Bovi y Banqui, una. figura escapada de
u n lienzo toscano, una cara que ha tlésfilado an t~ muchas generaciones de mexicanos, v que
siempre tendréi en el pórtico de cualquier colieeo que arrienda Sieni.-Y la Yelada se paeó
alegremente. en desi l vanado parloteo, en el que
el arte había de figi:1rar como motivo único. Iha.
Gustaro Campa á Italia. no sólo con ·el deseo de
juzgar por su propio y des,p ierto criterio del movirnientomu::.iral, sino
con el de aperi;:onar~e
conRicordi,para quien
i1: a f.; s en e t v Saint
Saens le habíall dado
expresiras carta¡;:_ So1
ñaba con algo más; soll.aba con un ideal santo que iluminaba eu
er-.píritu como la luz
ele un faro: eonQcer á
Y erdi, estrechar la
mano del inmortal nonagenario, tener un
minuto -de 'C'omuuicaf'ion con el di,·ino viejo. enhiesto torreón
erguido eohrc el i;:oporte e.e su gloria.
Y de ésto se hah\6
á ratos, v de frase en
frase, saiió á relu ci r la
ópera que Gust.aYo halía terminado rne~e ,
antes y pensaba al'abar de instrumentar
en el silencio augusto

1

◄

Galería Victtoric Emanuele.

UUUtHl t U t U t,t .U.t.~V-t ~• t H UU.UU.t.U.U.U. ~~t.,..!!.tuu.t•t•t••••••••••~
•••
f
~--' U

Estatua de la Paz. - Un obsequio al Sr. General Día&amp;. . .

En nuestra información diaria li emos hablado
•·de l~ €statua q ue representa n uestro g1·ahado v
~que Juzgamos como una. buena obra de arte
.,
Es el original de ~•dera es.tucada al blanc&gt; y
_Sll autor que es el senor Longmos N úñ ez, de Ce.laya, comenzó su trabajo en el a ño 1898 que figu-

ra. en la bandera qu e empuña la eslátu.a. Al te rnunarla en Septi-e,mbre de este año, se la obsequió
al Sr. General D,az. "ºn una sentida dedicatoria
en ~a cu~l quedan de relieve la adhesión, respeto
v s,mpa~ia del artista hacia el Jefe- Supremo de
la Nac10n.

.u..u.,

•uu •u•.u uu.u.tu. , .u u..t

El Sr. Presidente después de haber conocido l
obra, dispuso que oo remitiera á la Academia da
Bellas Artes.
e
En el pedestal se leen estas palabras · "La Pa "
ª Meralidad," '"Crédito," "Progreso." ·
z,

�Domirwo
14 de Oc•ubre de 1900.
o

EL MUNDO ILUSTRADO
de la recién aban&lt;lonada Helvecia. ¡Una ópera
Dueva! ¡y de ant-0r mexicano! Bovi tuvo un movimiento de e11Tnsiasmo, por la boca de López
-corrió una sonrisa. y Sieni dejó oir un ronroneo

felino. Pero habí-a que oir aquel1a mú::.ica ! Era

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CAPITAL DEL ESTADO DE llÉXICO.

Y de aquel -cua1dro c on.::er:ro aun Yiva.s las siluetas del atHlitorio: B°'·i y },fac,chi, en pie, ner-

=~=

vio.::o:::, exaltado,5, junto al pia:no r-epitie ntlo cada frafe que :::urgía de las man o~ de l'ampa. camu· ando miradas de inteligen-.:ia: Piv.:órni, en se-

--

Domingo 14_ de Octubre de 1900.

F1 Uencr,11 Don José Y'centc Villada, Goberna-:..1or del E:,tado de Jléxic.:o, invitó al Primer Ma-

.

-

'(

~¡! (¡' l. 1 l

•

.

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-

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Salón dormitorio de la .Escuela de Artes y Oficios.

¡ R1

l'a1.1orama de la Ciuoad de Tuluca.

necesario que el )faestro Campa prometiera una
audición. Y se acordó para la noche siguiente
una -eita en el .salón de prueba de la Agencia &lt;le
Zappert-un mncha-cho muy bulk:io.;o, muy m~
ridional, con una barbi11a judía y grandes ojos
e:x-presivos, 11n poco periodi~ta, otro poco crítico
y muchos pocos más que hacen de él un simpAtico
chico.

Y henos aquí venticuatro horao de,spués, á las
veinte (:reloj italiano, desesperación nue3tra, que
teníamos que sumar, re5tar, rnult.iplicar, dividir
y hasta creo que extraer la raíz cúbica de la hora
ipara averiguar en la que vivíamos) en la sa']a &lt;le Za-ppert, una á.mplia pieza -con balcones á
'la Galería, de la que se alzaba el nunor -sordo ele
-}a incisiva obarla italiana rima-da con el tintineo
de las cucharillas hirienclo las copas.
Noche cafa1rosa., agotante, sin un buen soplo
que llevar á los pulmones, ruda para hacer nacer
del piano las frases enérgicas del "Rey pe,.,ta .''
¡ PobTe Gusta,o ! El calor lo había pu~sto nervioso, impaciente. Niño grande, con sensibilidades ca.si femeninas, aquella transición de llnestras
alegres habitaciones frente al lago de Cuatro
Cantones á las re-cámaras fúnebres del albergo
San Michele, en una vía estrecha, cer.cana al
"Duomo," Campa había pasado todo el día en
su cuarto, q¡uejánclose de en:fermeclades imaginarias, muy descontento, mu.y mal impree.iorlado
del cielo de Italia bañado por un diluvio de fuego.
Fué preciso rogarle mucho p-ara que se decidie~
ra á sentarse al piano. Recuerdo que aun pensaba evadirse del compromiso, aprovechando el rato de espera que tuvimos qne conceder á un re~aga.do, á Pedro:Uacd1i, un joven poeta, redactor
ele "La Sera." en quien se había pensado lJara
traducir el libreto de Alberto iiichel al italiano.
Llegó por último ;\Iacchi, y se aeabaron 1os pretextos.
Y ahí en aquella ámrplia pieza á la que llegaban
por los abiertos balcones el sordo rumor {le la
ch¡_
u la italiana rimada con el tintineo ele lac. cu-&lt;-hara.s sobre fa.s -e.opas, oí i-eligiosamente el "Rey
Poela," la obra -que estremn·á una ele estas noches la corrnprul.ía .del Renacimiento.

gun&lt;la fila, también en pie, con su eterna tristeza, cleján,Jose arre_b atar por ésta ó aquella página;
López sonriente siempre, más SOJ1riente que mrnca, y ::,;ieni rerneltam€ntc dormiclo descle los primeros cJmpases.
Y a1 terminar la última nota, cuando las fe1icitaciones descendían sobre el fatigado maestro, el
viejo "empresar:o," irguiendo su alta estatura, en
un arranque de entusiasmo, exhaló :;u deseo en
una íra~e:
-Bi::ogua portarla. á )fe5sico. (Es pTeeiso lle,·arla á México).
Y asl fué como oí en )Iihí.n "El Rey Poeta."

C1ar/o s :J)ia:,: j)ufoo.

gistrado de la República y á sus dignos Secretarios ele Estado para las fiestas organizadas, coll.
mot:vo el~ la inauguru...:ión ele importantes obras.
materiale~ y de ornato en Toluca.
El t,r. General Díaz flceptó la invitación j ofrúc:ó concurrir.
'l1oluca se ve engalanada. Sus principales ra 11.:s y muchas a-e sus fincas, ostentan adorn08 ~,J ,;-.
tosísimos. Por todas partes flota la bandera t1'icolor, lucen los gallardetes y se prolongan las
guías ele flores .
En la avenida q1ne conduce &lt;le la Estadón él.el
Ferrocarril Na~ional hasta la Plaza de los Mártires, se levantan soberbios arcos triunfales -correspon ci:en clo á. los Distritos en que está dividi,lo el Estado de 1Iéxico.

... -y

·•

~

Taller de Bonetería en la Escuela Corre~clonal y de ArtE.a y Oficios

-

El ele Toluca es el más lujoso: lleva escudos
azte-cas y esbeltas columnafas.
El de Tla,l nepantla, está sostenido por cuatro
e-0lumnas &lt;le orden corintio, ornamentado con
grandes panneaux, sobre el :fondo azul eeleste.
El de Lerma, es floral. de estilo azteca el de
T:nango,. el. ile Texcoco qu~ más bien es un pabe1lon, se cl1strngue por sus bien trazados áti-cos v el
escudo del Re~· poeta, el ele Tema.scaltepec cOrnprencle una suntuosa portada. sostenida p.oT 1.:uatro columnas, el de Yalle de Bravo luce detalles
ailegóricos de primer -or,cle11. así como el de Otumba
que lleva en e1 remate una corona ele monarca
indígena, adonia,cla con plumas. Los arcos restantes corresponden á Sultepe,,, Cuantillim é Ixtlahuaca.
Bajo estos arcos debió pasar la eomitíva presidencia].
Se hacen graneles elogios ele lo.s -cuatro carros
alegóricil&lt;l que se han dispuesto á todo costo. Repres®tan la Patria, el Comercio, la Inducstria y
la AgriBultura.
Se ase.gura que el más bien dispuesto, es el de
la Industria.
Las fiestas han de prolongarse por espacio de
tres días.
Anoche, sábado, estaban &lt;lispuestas las iiilau!!luráciones del Palaóo del Poder Legislativo del ·
Estado y de los nuevos salones del Palacio 1fonicipal. Con la participa.ción de los rná.s inteligentes "clilettanti" de To1uca, deb€ haberse efecGlorieta. Oeni1al de la Alameda.
tuado un gran concierto.
Hoy domingo, serán descubiertos los monuÁ NUESTROS LECT ORES.
mentos ,cl,e H~dalgo y ele Colón, y se inaugurarán del Casino ,1€1 Comercio, y desde los balcones de
los nuevos departamentos de la Escuela Profesio- este edificio la mayor parte de los invitados preDes.cando proporcionarles ]a mayor amenidad
senciarán el desfile de Carros Alegóricos y la pronal y de Artes y Oficios de señoritas.
Durante 1a tarde efectuarán maniobras milita- cesión cívica forma.da nor las corporaciones obre- en este semaJ)ario, á la vez qu-e la. ocasión. de cores los alumnos d·e las Escuelas primarias ele Ar- ra.s~ niüos ele 1as escu,elas, fuerzas del Estado, ope- leccionar obras ele positivo mérito, &lt;l€sde el númetes y Ofi.C'ios y la Correccional, en el Velódromo, rarios ele las Fábricas, comi5.iones de los Distri- ro próximo comenzaremos á publi-car "Los Miscrable6/' de Víctor Rugo, sin perju:i-cio de conhtos, etc.
cercano á la moclierna ca1zacla "Colón."
nuar el "Quijote" y "}lonja y Casa.da."
Se inaugurarán después los elegalltes salones ·

1
•

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.! .

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-----,-----~·-_,...-¡;.-::.r..:..r

l.

*

Fachada 'ilel Palacio del Ejecuitvo.-Toluca.

Columna Conmemorativa en la Calzada Caló11,

Escuel11, Correccional. Departamento de Varones.

�Domin,ro 14 de Odu hre de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Dominro
14 de Octubre de 1900.
e

. :~,., ·Jt~~;,,; .
13 en las provincias). El número de alumnos pasa de 12,000.
.
En fin, 3 escuelas l\Iaría, (de curso mediano),
A estas instituciones se debe agregar una colonia de 200 alumnos, preparatoria de futuros
funcionarios y bolsistas en el Lic-eo imperia,l de
Han PcterEblirgo: el Instituto ele huérfanoo de
(;atrhina. las eF-ruelas de comercio de San Petersburcro y ele l\[o~('O'iY.
P~r C-onsiclenable que &amp;ea la accióu educadora de
estas obras. es .superior la importancia de la.s ele
pura, filantropía, entre lafli cuales ::.e pueden citar :
]os asilos ele nil1.os expó~itos {le San P etersburgo
con sus 30.000 pupilo~: la.s escuelas infantiles .. e1l
número el-e 177. ron 15.900 ah1mnoo: 13 hospitales. ton 180-1 lechos pe111nanentes, ~, -! 10.000 consulfos gratuitas anuaLes: 12 cas.a.s de retiro para
Yiuíl.a!-. jón~nes y ancianas. con 2.700 lech_o~: !l ~cied-adE&gt;s de benefi·cencia con 117 establec11rnenr.os,
Uajo la ,dirf'C"Ción inmediata del departa~11ento.
E! Pabellón lÍ one no.e. referimos ha ,:ido í',...ll~truído por los cuidados de la Emperatriz madre;
su stLperfü:ie es ,de 210 metros j la tiecha tiene ;¿:¿
de altura. De 1796 á 1828. la fundadora Emperatriz :María. había tra.zad-o las bases &lt;le e~ta org-anización. ú1üc-a en su eE-p,ecie. Su hijo. Xiro\á¡:: I,
quiso qne esta obra no sufriera m~ngu~ a!gun_a
cuaudo 1~1 muerte .d,e la Enrperatriz : rni::t:tuyo,
pues. para dichos establecimientos un depart~rnento especial, agregado á su &lt;.""ancillería purti&lt;'nlar.

plorador tenía muy buen aspecto en su simple traje de oapitán de fübotaje.
Su mano derecha está vendada; el Duque ha
teni&lt;lo, en efecto, los dedos helados en el curso de
su viaje. Por otra parte, no se ha eximido rle los
sufrimientos y trabajos del resto de la expedición,
y todos sus compañeros están de acuerdo en alabar su energía, su actividad y solicitud por eada
uno de ellos. Ha sido, en rea.lidad, el jefe de esta
expedición, y su energía n.o se ha desmentido un
sólo instante.
El capitán &lt;le Corbeta, Humberto Coagni, segundo del Duque, consiguió llegar más al Norte que
Nansen. Esie último llegó al 86°,14 y el marino
italiano aleanzó el SGo,33 _

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HÁCIA LA CONQUISTA CHINA.
-&lt;:&gt;{)-&lt;:,.

UN VIAJE NOTABLE
El Duque d~ los Abruzzos Hegó hace muv po-

eo tiempo á Cristianía, viniendo de Trondhjem.,,
lugar en que dejó su na.río, la ªStebla Pola re."
Los noruegos, y á su cabeza el famoso explorador K ansen, han hecho una recepción entuSL'asta
al joven riajero. Ya en Trondhjern, dnrant~ su
corta estancia -en esta viUa, habia sido objeto de

A mediados del mes de Julio, fué cuando se
propagó en la Mandchnria el movimiento contra
los exlranjero.s. Como los ingenieros belgas y
franceses de la línea d-e Pekín á H-aE.-Keou, los
i,ngenierois rusoo de, Ja proilon?"a·ción. t.h1i na del
Transiberiano, fueron de los primeros atacados.
La ciudad nueva de Harbin fué sitiada por los
boxers, apoyados por tropas regulares ó que así
se decían. El 14 de Ju1i-0, los chinos se dirigieron
aún contra la ciudad Siberia.na de Blagovestchensk, sobre el Amour. Durante dos días las baterías del fuerte chino de Sakhalin, gran ciudad
situa,da €obre la. ribera derecha: del mismo
río, en frente de Blagovestohensk. bombardearon
á los rusos cogidos de improviso. La antevíspera,
en efecto, los cosacos y 1as tropas d,e artillería que
ocupaban Blagovestchensk, habian sido embarcados para ir a,l so-corro de Harbin y de las seociones
en peligro del camino de fierro de Mandchuria.
Felizmente. desde el 16 de Julio, Blagovestchensk
dispuso de nuevas bocas de fuego. y pudo contestar. Lo·s primeros obuses incendiaron todo un barrio de Sakhalin. y las bat,erías chinas fueron
pronto reducidas al silencio.
AJCtualmente la RusiJL dispone, en la región del
A mour, en la Ma.ndchuria, de fuerzas &lt;.:o-nsiderables. Todos los cosacos de la Siberta han sido movilizad-es.
Tan pronto como s.e ha recibido e nefecto la
orden -de movi1izaoión, los cosacos ~e diricriero;1 ú
sus "stanitsas" (a&lt;lministraciones eosa,cas
cada
distri!o) con sus provisiones y su cabal10 1 que_deben siempre tener á la m-ano. Después del examen
de los efectos ele ropa, se le entrega. una carabina y un sable, y he aquí, ya, al caballero dispuesto
á partir. Así pues, esta movilización se hace con
la mayor raidez.
Kuestro grabado representa el momento ele embarque d.e los cosacos, des-podidos por sus familias.

de

EJérclto ruso en Siberia.-un:coronel~de cma:-os reclblen 1o el estandarte de su regimiento.

Los ane:cos de la Exposición Rusa,

NUESTROS GRABADOS.
Los anexos de la Exposición Busa.
En la Espfanacla de los I1nálidos, en el ángulo
formado por h calle Fabert y la de Grenelle, se
elevan una serie de pabellones de formas pmtore6cas, que completan, sobre aquel pun!º· _la ~xposición rusa, ofreciendo á -la Yista del pubhco rnteresa.ni,es obietos que no habían pocli-do obtener lugar
en las clases regulares. Encontramos, pues, en los
Invfüdos desde lueao. el Pabellón de las Instiº
.
tuciones 'de la Emperatriz
1Iaría. e dfi.
J c10 e1 rn,1s

Loa cuatro gu!as.- Sa vol a, Petiga:ic, Fenoillet Y Ollier

importante; después el Pabellón de la Meteorología, eJ. PabeUón de la Minería, y en fin, tres concesiones á particulares: la casa de Popoff, la
eonfiteria Durand y un restaurant ruso.
El Pa l&gt;ellón de la Bmperatriz Maria, construído
enteramente de madera, ofrece el aspecto de un
edifk:io religi~o con su, elocuente campanario:
contiene en su recinto documentos diver8os, diagramas, estadisticas, fotografías, trabajos de alumnos y pensi.onistas, con relación á las in&amp;tituciones
que hacen en Rusia. un pap€l análogo al que des-empeña en México la Beneficencia Pública. Estas
instituciones han sido fundadas por la Emperaiiriz llfaría Fe&lt;lormvna., esposa dM Emperaclo,r
Paulo l: adnalmeute .están colocadas bajo la alta cl..irección de la Emperatriz ma.dre del Tsar Xieolás Il .
Pueden dividirFe en dos grupos: lrn;; establecim:entoB &lt;le educación; los establecimientos el.e benefieencia.
El primer grupo comprende pri11ci1)almente las
('asas de edncaieión para mujeres jóvenes. que se
-00.mpone de treinta Institutos (10 en San Peter5burgo; 4 en J\{osc:ow; lG en provincia). La
clnración de los -estudio.s compr.e.11d-e siete años,
uno de los ,cuales está consagrado á un curso superior de pedagogía; el número de 1,os alumnos
se eleYa á 8,000, poco más ó menos.
A e.2-tas casas, que no recibeh sino internos,
están adjuntos 30 gimnasios p&lt;1ra externos (10 en
San PetersBurgoy sus alred-edores; 5 en :M:o~cow, y

«La. estrella polar•.

oraciones por parte de los habitantes, que fueron
]os primeros en darle la b:envenida cles1n1és de
su peligrosa expedición.
bl regreso d~ la "Stella Polare' y del Duque
de los Abru.zzos, se ha efectuado en el mom.ento en

El Duque ~e los A.brunos,

-que menos se Le esperaba. En ef.ecto, hace algunas semanas, el "Hertha," navío fleta.do pam llevar el &lt;X&gt;rreo al ilui;tre naYegante, pasaba, haeien·do su ruta para el Sur, al Norte de Hamerf.est, la
.ciuda&lt;l noruega más septentrional, y afirmaba que
no había podido er,i,con.trar á Ja expedición. Duxante mucho tiempo había circ.ulu.do por el cabo
Flora y por la tierra ele Franci.wo José, sin haber
podido acostar, ~mes le i;:inpii!diercln constantemente el acceso á tierra una cintura de espesos
hi-elos y tempesta,des d·e nieve. El naví.o YOlvía,
pues, sin haber podido cumplir su misión.
En seguida, poco tiempo después, 0tro telegrama, igualmente ele Hamerfe, informaba qm" la
"Stella Polare" acababa de juntarse al I-Iertha y
que ambos navíos estaban en comunicaeión, cn-cuentro extraño y único, que recuerda el encuentro
inopina:do de Nansen y de su teniente Johanssen,
&lt;lu;rante su último viaje al Norte.
El correo fué, pues., entregado al Duque. quie supo ele esta manera la muerte del Rey de Italia, y
los dos buques continuaron. su ruta hacia el Aur,
remolcando el Herlha á la "Stella Polare."' que
había sufrido mlH;ho por la pr.esión de los hiel.os.
Tres miembros -de la expedición faltan desgraciadamente en el regreso. E1l Teniente Querini y dos hombres se han quedado allá ...· ... víctimas de los peligros s:n número que se unen á
estos peligrosos viaje::, ~' no compartirán las alegrías y los triunfos del regreso.
El Príncipe partió ele Trondhj cm, &lt;londe entraron al lJllerto ambos navíos, por el ca,min·1 de
fierro hada Cristianía, ~, corno lo decíamos antes,
llegó allí el 15 de Septiembre, y fué espléndidamente recibido por las autoridades y por los
miembros de la Sociedad de Geografía. _El Duque iba vestido con su traje de á bordo, pantalón

y kv ita azul marino, con cuello ele terciopelo ·''
tnbierto con un ca,;;co de piloto. Delgado, con el
r )Str.o br1.1nceado por las intemperies, el rea:! e.:x

Partl la de tropas fara. China.

�Domingo 1-1 de Octubre &lt;le 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

LOS AUTOMÓVILES MILITARES EN LA EXPOSICIÓN DE PAlllS
pliegos. En los diversos estados mayores de la.s
maniobras del ejército dirigd.as po~ el G~~eral
Brugére, rn han empleado más de vemte tnc1clos
de este modelo. ~ste instrumento ha prestado

rnoo.

ALMA FEMENINA.
En veixlacl era inexplicable la conducta de Fc&lt;l€rico Rivassou, para la joven y hermosa viuda ele
Saint-Alli€r. El, que era el menos gu-apo de sus
numerorns pretendiente-=-, había mcreeido.-por

Y EN LAS GRANDES MANIOBRAS.
La gran curiosidad de las maniobras militares
que acaban de terminar en París, ha sido el empjeo de varios automóvjles.
Se sabe ya qu,e la cuestión del empleo de los automóviles, está más y más á la orden del día en el
ejército francés. ~o cabe duda que Francia, en
efecto, tiene la gloria y la ventaja ele ser la primera que se ha lanzado seriamente en esta vía y
con el sólo recurso de la industria francesa .
Ci.ertamente que será seguida por otras nacion es, pero el adelanto adquirido no será por eso
m,enos fácil de conser varse.
Desde hace muchos años, se ex,perimentan en
los cursos anuales y, particularmente, en las maniobr8.6, los modelos de automóviles que parecen
llamados á pr13stiar 1os mayores servicios. Actua1-

Domingo 14_ de Oct.ubrc de

género e:::pecial, cm~ un, motor de_ ~oce caballo~,
que puede march_ar a razon &lt;le 30 kdomctros., Esta victoria contiene cinco persoba.s, ~de má.J:) del
fogonero: en el delantero están destmad.os d-os
lUi!ares al mecánico y á un ordenanza; en el centr; se encuentra el cupé del general y de s;1 jefe
de Estado Mayor, con un armario, 111: buro, dos
lámparas, etc., etc. ; en la parte poster~or. una ~specie de ómnibus reserva dos Jugare~ a los oficmles del estado mayor, con una pe-quena mesa, una
lámpara ganchos para lw sables, etc.; un condueto
permite comunicarse con el cupé del
general. En :fin, una galería dispue~ta _sobre el
techo, está destinada ú recibir los eqmpaJeS..
La segunda categoría, co~o lo hemos dicho,
comprende las victorias destinadas a.l transporte
del material especial.
Esta.;; son: una victoTia de cirujia muy perfe:ccionacla que es un tipo enteramente n~evo, ~1 cofre de1antero está reservado al mecámco y a dos
enfermeros, y en e1 illterior está provisto de un

l;s

Coche del general en jefe.

ya importantes servicio~ desde hace c'.~co años. .
Una victoria D-ecauv1lle, &lt;le tre'5 asiento::;, casL
idénti-ca al último tipo corriente de la sociedad
Det:auvillc, está. destinada ú tran~portar rápidamente á los oficiales dc-1 Estado ).\ayor, cuando ha
terminado su servicio á caballo ~ohre el terreno.
En ]as maniobras se han empleado igualmente
mnr-ha::1- victorias &lt;le este modelo.
La bocie&lt;l•acl de los antiguo-~ establecimientos
Pa11hanl_y LévasS-Or, ha ;ido encargada d~ fabricar,
hace tre-B años, un ómnibus de ocho as:{mtos, de
una fuf'rza de ocho calrnllos. susceptible de propor-cionar una velocidad de 35 ki1ómeh:os. Ca,la

Carro de ciruJia de ambulancia.

Furgón para materiales de telegrafie..

-1nentie se ha hecho la elección de una manor a casi
defin.itivá. La "Clase 116 presenta al público en
1a Exposición, un modelo de cada uno de los vehículos adü'Ptados. En las grandes maniobras clel
ejérdto, de este año, se ha empleado para div,ersos
trabajos de comunicación y de transportes &lt;le persouál y material, cierto númeTo de victorias de
estos diferentes modelos.
Los automóviles militares pueden clasificarse en
tres rangos:
l o. Automóviles pam el tra.nsporte de personal.
2o. Automóviles para el transporte del material pe~ado.

StP.Vltt CES PQ!í'HS
.... --t,

Carro postal.

de 1-o,s dos ejércitos, en las maniobra~ de este
año, ha sido provisto &lt;le uno de estos ,"·~h1culos.
La Sociedad eléctrica &lt;le automov11es :.Iors,
construyó en 1896 para. el Estado :Mayor, un ~utomóvil &lt;le o-ran velocidad. Este ·aparato ha sido
ya emplead,; en diver~as ocasiones, principahnente en las graneles man'.ohras de 18!)8, en las que
fué utilizado frecuentemente por el General J amont. Puede marchar á razón de GO kilómetros
por hora. y &lt;:ontiene cuatro a~ientos. ~~n las maniobras &lt;le e~te año se han visto fuuc10nar cinco
automóviles ele este mo&lt;lelo.
.
_
En :fin, encontramos una confor table v1ctona
de la ,casa Peugeot para mando general de ,armada
ó de cuerpos de armad-a. Es éste un cupe ele un

11110

-::-

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-

------

~:

..,,......,:;:,,._

~:..=--=:=:::.:;;;'"_....:,,-

Oficina telegráfica ambulante.

3o. Motores desti nados al transporte de cualquier material pesado.
Los vehículos de la pnmera categoría se asemejan mucho á los modelos de uso corriente, y
SOJl:

lo. Los triciclos de Dion afectos á los estados mayores para la tran&amp;mi.sjón rápida de órdenes y despachos. Este triciclo está pintado de
gris, color reglamentario adoptado, coono se _s~be, para la nueva artillería, por ser ,el menos v~s1ble á 0•rande;; distancias. U n saco, suspendido
en la p arte delantera, está clestinaclo á recibir los

-

-

--

.....~ ...,;:_~,

-~

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.......

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-·

'rren "Ecotte."

.

·~

buen botiquín, mesa de operaciones, arsenal quirúrgi,co, etc. El centro del coche, pintado de
gris, está provisto &lt;le un motor con fuerz~ de 10
caballos y puede caminar con una voloc1dad de
seis kilómetros por hora.
El automóvil para el ser vicio postal puede recorrer desde 7 hasta 28 kilómetros por hora.
El fur.crón para. útiles teleo-ráficos está provisto
de un mitor ele petróleo espe~ial, que para el ejército es muy ventajoso porque no es volátil y en
consecuencia no se desperdicia en las marchas
largas, como las demás esencias.
Su velocidad máxin)a es de 28 kilómetros por
hora.
La oficina telegráfica ambulante, suceptíble de
marchar hasta con una velocidad de 32 kilómetros, está organizada de una manera muy ingeniosa. Atrás ,del ''pescante" que &lt;lá h1gar á dos
personas, hay lrn aparat~ giratori? 9.ne ,eµ el momento en que el carrnaJe se detiene, pone á los
dos individuos citados dando frei1te á sus aparatos. Al mismo tiempo dos hombres que caminan en la parte posterior del coc1rn, ~ -0cupan ~n
establecer la comunicación con los hilos exteno1·es.
Se noitará desde luego que los carruajes de esta categoría, son muy interesantes por su a.pjlicación especial.
La tercera cateo-oTía es la. destinad.a al transporte de los materiales pesados y ele mucho volúmen: artillería, zapa, rancho, etc. Estos automóviles muy pesados y resistentes, tienen una veloci&lt;lacl moderada .
E1 tren "Scotte" sirve toda.vía. para los más
grandes transportes ,de la guerra, y muy recie1~t~mente se les cargó con cureñas y caiiones de s1ho
que son &lt;le los más pesa&lt;los.
Estos dos vehículos son movidos por vapor y
no difieren sino por algunos (l€talles, por ejcmp1o, en el, tren "S.c?!te" ,la pa:te de at~ás está
destinada a la prov1s10n de carbon y ,c ontiene dos
lugares para criados.
,
·Todos estos automóviles están destinados á
prestar grandes servicios en los ejércitos modernos.

una intrincada combinación de coquetería, despecho y premeditada venganza,--que Ja encantadora
baronesa le escribiera 1-a. siguiente cartita, deliciosa.mente insinuant€:
"Caro amigo:
"Sabe vd. que mañaua es mi día y que no faltarán Dar1et, Koska, el cubano García, Behnont,
etc., qu e me aburrirán con sus falsas galanterías y
pretensiones irrealizables. Venga vd. á las cin &lt;;o
y comeremos en confianza . Estaremo.s solos.
'~ o abandone vd. á su desolada arniga .-Berta."
Riv.assou había ciertamente recibido la perfumada misiva, pues el lacayo, que le conocía bien, se
}a bahía entregado á él mismo en su cuarto de soltero del Boulevard HausEm-airn; y Rivassou no vino; y Darlet, Koska, el cubano García y Belmont,
se bur1aron impunemente de la viudita que les había prometido pre&amp;entarles e.5a misma noche á su
futuro; que creía ,ser amada verdaderam-ente por
Federico y que había recibido una prueba de marcada indiferencia tan ofensiva para su dignidad,
tan dolorosa para su proyecto.
Esa noche, de5pués ele que se fué su última visita, se echó de bruces en el primer sillón que encontró y, sollozando loc:m1ente, rompió el rjco encaje ele su abaniquito de carey, deshojó el ra.mo de
fuscias de su talle y fljó su esplén&lt;lida toilette azul"lavande."
Al salir ele su alcoba el clía siguiente y pedir el
desayuno, un cria&lt;lo le presentó, en la bandeja de
plata, una tarj eta concebida. en estos términos :
"Federico Bivassou &lt;lesea tener la honra de explicar á la señora. baronesa. de Saint-AHier, su in;voluntaria jnatención de -ayer, y le ruega se lo conceda hoy á las cine-0"
De codos sobre la mesa donde e1 almuerzo esperaba inútilmente, la frente entre las manos, Berta se ·devanaba los sesos tratando de explicarse algo que no entoodía, y forjando proyectos que la
vengaran de aque11a ina11d]ta indiferencia.

EL MUNDO ILCT~'l'RADU
Huérfana y viviendo con una tía achacas.a, lejos
d.e1 mundo, había dado su mano al viejo barón Lle
Saint-A1lier que vivió lo justamente necesario pa'f"J. dejarla única heredera de su claro no111bre y
de su inmensa fortuna .
Durante los tres años que siguieron á los dos de
luto, en Frouville, en las carrera.s del Gran-Prix,
el "Salón," el uBois," etc., Berta fné proclamada.
reina. de la belJieza y del buen gn~to. Una lista interminable ele diplomáli,&lt;;o~, artistae-, millonarios ameri&lt;J..mo-s, ·'rastaqnéres" bra-=-ilellos,
había desfilado antB la esplénuicla
mirada de sus ojo:; negros, dcseanilo
quemar en ellos sus alas de mari posas &lt;le sHlón .
Ella, con un gol.pe de Yista rnperior á su edad, supo valorizarlos á
todos, y, ante el a:rdno problema
de1 mat rimonio, sólo ú uno encon tró con alma enamorada de su .alma : Fecleri&lt;:o Rirnssou, el poeta que
en sus ,·er.sos la deificaba . la ponía
,por encima. de toda alabanza. mundana, la jumaterializaba ha.sta la
diafanidad. P or ew ella,7ue cansada del mundo y sus huécos placeres, hadn tiempo soñaba con una
cabe.cita rubia y unos bracii.o.s gordos y sonrosados asiéndose á su cnello,-se atrevió á escribir á Federico para dejarle entrever el prim_er
rayo de un sol que debía anegarlos en ondas ile luz enloquecedora.
Y aquel rayo se había per dido . .
Rirnfsou había desdeñado la cita.
Quizás otra mujer . . . ¡ ahl no sn bía
si en aquel momento lo amaha ó lo
odiaba con toda FU alma! Grue.sas
gotas de 11anto quemaban sus mejilla.s y sentía en el corazÓI) y en la
garganta las ga rras de acero de la
angustia.
Se levantó sin probar el almuerzo, fué á su tocador y al mirarse en
_¡
el espejo, marchita la íresenr:1. ele
~n tez, empañado el cristal ele sus
ojos qne r oc1eab~ el crespón de las
ojeras, se despertó su orgullo. echó
la cabeza atrás soberbiamente, sonrió de un modo extraño y empezó
á borrar la hn el1a,s ele su dolor con
el agua fre.:ca clel lavabo ele Bohemia.
Cuan&lt;lo el relojito cincelado de la chimene,, clió
las cinco, ya Berta, que veinte veces lo había consultado, regiamente envuelta en ámplia bata de raso berenjena, tocaba en el gran piano de cola, la
última creación ele Cecilia Chaminade. Por momentos, aprovechaba 1m "rallentando" para f'Qnsultar el reloj ó un "pia.nissimo" parra espiar algún ruido de pa.sos imaginaTios.
Sonó el -cuarto; una clesonancia
rabiosa traicio-nó el iuror de la
baronesa que, roja de despecho y
sintiendo saltársele las lágrimas,
abandonaba el banquillo, cuando,
sin anunciarse, el sobretodo abroehado y el sombrero en la mano,
se presentó Rivassou .
Con la rapidez de un relámpago, Berta serenó su semblante y
sonriendo forzosamente, indicó
un a.siento =:il poeta :
-Siéntese vd., m1 querido
amigo, parece que viene rd. agitado.
-Agita,do y confundido, señora, mi fa.Ita es impe1·donable .
-¿ Su falta ele vcl.? ¿ P ero
cuál, caro poeta?
-Pues .... la de ayer .... no
haber venido . . . . . . -balbuceó
Riva.ssou .
¡Ah! ¡sl ! lo había olvidado; no
se fije vd., una locura mia.~dijo
Berta con la mayor natura,liclad.
-Sin embarg0, debo explicar
á vd., he pecaclo,-¡ah! por primera y última vez!-he pecado
contra vd ., mi religión! .....
-Vamos, &lt;mente vd. ese peca&lt;lote que ta.nto le aflige y veré
si .aibsuelvo.
-Va á vd. á reírse de mí. ...

-¡ Tanto mejor! ¡ hay tan pocas ocasiones de
reír en el mundo!
,
-Pues allá va, aunque temo aparecer ridículo
ante vd ., es una simpleza .
Y enroj ecien&lt;l-o -á su 1)efclT, :fijos los ojos en el
suelo, &lt;lespués de una pausa, el poeta habló así:
-La cartita de vd. ílnminó mi cuarto y perfumó mi alma; s-a be vd . que 50fi.ar Jo irnposihle es
mi locura. Bajaba yo la es~alera con la imaginación 11ena &lt;le proyectos sonrosados y lumino~QS
en.rneiios, cuando oí llorar en los pisos altos ·de la
casa . Era. el llanto de 1111 niiio, pero ll-e un niño
hondamPnte afligido, un llanto que partía el alma
y que nadie consolaba . In::tintirnmente me detuve y subí los e2=calones ele cuatro en cuatro hasta
Is, buhardillas. Estaba abierta la puerta de u11a
y de ahí salía.i1 los lamento-=-. Llegué ha.sta el &lt;lintel ; la pieza. estaba casi ob-=-cura, encendí luz y
vi. .... . -perdone vd . que le presente, á vd. tan
alegre, un cuadro tan tri.ste; á. vcT. tan bella, una
escena t.an horrible ;-ví 1111 cuarto sucio, con
su t.echo en cle~,,án, un mal jergón en un la&lt;lo y
e.obre él una niña de ci11co años abrazada al cadáver aun tibio clie una mujer cubierta de harapos y,
junto. un bebé d-e un aiío_y medio mirando ecto
con .sus ojos azules, inmensos y asombrados.
En rlo.;; wltos hajé ha;;.ta mi enarto y puse ,al
t.anto de todo á mi hltena vieja ~anette qu,e me
vió nacer y me cuida hoy como entonces. "El
médico que hice veni r, .sólo pudo decirme que
aquella. infeliz había muerto ele miseria. Nan'Otte
bajó ,a,l niño que vi~tió no sé cómo; yo quise 11-eyar
á la nifi.a nero fué imposible, y tendido el cacláver
en una cama que hice mbir, éon sus cuatro cirios y
algunac. flores, he pasado la noche ve1ando al mís.ero cadá\'er.
Hoy he &lt;lebi(lo arreg1ar el entierro y conseguir
que los niños se queden en casa. Son dos cabecita!='i rubias qne---:-Xanette &lt;1ebe tener la. culrpa,~
hoy me han hecho llorar diciéndome "papá" ....
Ya veis, baronesa, que fué impensado .... que
tuve la dicha en mis manos y la dejé c~ca.par. Perdonadme: antes ero yo sólo, hoy tengo .dos },ijos
oue Dios me ha claclo, clos hijos que no tie.nen madre ..... .
Rivassou oyó un violento ruido de faldas y, al
levantar la cabeza, sólo tuvo t i€mpo para abrir los
brazos y recibir en e1los á Berta que, con los ojos
llorosos y con celestial expresión, le decía: ¡ Oh!
¡ te amo!.. .. ¡sublime!. ... ¡ ere~ un áng'el, te
amo!-y tomando la cabeza d€l poeta entre sus
manos, lo miraba como á un sér sobrenatural é
idolatrado.
Méxi~o, \900.

9uillerrr,o €duardo Symonds.

�EL MUXDO ILUSTR .\DO

Domingo 14 d,e Oc '. ubre de. 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 17

MÉXICO, OCTUBRE 21 DE 1900.

Director: LIC. :RAFAEL BEYES S PÍlll'DOL.&amp;. .

EN VACACIONES.

Subscripción men sua l foránea,

Idem idem en la Capi tal,

S 1.50

1.25
Ge re nte: ANTONIO CUYÁS ,

Cuadro de J!:. Scbmitz.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 16, Octubre 14</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUXDO ILUSTR .\DO

Domingo 14 d,e Oc '. ubre de. 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 17

MÉXICO, OCTUBRE 21 DE 1900.

Director: LIC. :RAFAEL BEYES S PÍlll'DOL.&amp;. .

EN VACACIONES.

Subscripción men sua l foránea,

Idem idem en la Capi tal,

S 1.50

1.25
Ge re nte: ANTONIO CUYÁS ,

Cuadro de J!:. Scbmitz.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Gargantúa asiste á las bodas de Camacbo,

sentándose valerosa y oportunamente en los sitios de mayor peligro y animando á sus huestes
con su pala.bra y el ejemplo de su valor. En ese
momento memorable, tenía á sus órdenes inmediatas un Estado Mayor de doce mayordomos ciclistas Y veintiún mil ochocientos mozos de infanterí8- á las órdenes de Jefes aguerridos de Grupo y de División .
A la hora del almuerzo el espectáculo era indescriptible y provoca.ha verdadero entusiasmo;
rodar de automóviles y bicioletas, chasquido de
cuchillos y tenedores, timbres, silbatos y campani11as manda11do la maniobra, estampidos del champagne, pendones flameando al viento, y sobre todo
ello "ens-eñorea.do del espacio" -el globo cautivo,
suministrado por el servicio de aerostac;ón del
Ejército, desde el cua,l dibujantes y fotógrafos de
la ¡prensa, tomaban croquis y vistas á ojo de pájaro
de aquella espantosa carnicería.
Las instaITaciones accesorias comprendían: m.il
seiscientas columnas ve-spasianas; ochocientas "plazas" de W . C. (eada alcalde llevaba un número de
orden ,p ara servirse ele estos accesorios y entraba
por turno: todo pa.ra evitar confusiooes y aecidentes); cua.t.ro tiendas de ambulancia servidas por
seis ,carruajes ele la cruz roja. y dotados de numenumeroso personal y material completo de socorros; dos puestos ele bomberos en alta fuerza .

Si Lúculo no ha comido en casa de Lúculo, los
alcaldoes &lt;le Francia han oomido con el Presidente
Loubet. Desde que hace años el Czar invitó "á
su pueblo" un banquete, que terminó en la más
horror.,sa catástrofe, realizánd-0&lt;Se así lo que dicen
del pato; que sale á almorzar y se lo cenan, no se
habían nunca visto "agapa-s" más extraordinarias
y eso que lo de Ru,sia fué un simple "lunch,"
un modesto "buffet," ·'ambigú," que diríamos
en la Aca.demia d-e la Lengua, en tanto que esto
de Los alcaldes ha sidc, ya lo veremos, un almuerzo en toda regla y un festín en t.ocla la línea.
)1ás que eso; ha sido "las grandes"' maniobras
culinarias., algo como los juegos olímpicos de la
mandíbuJa y las "circenses'' del tubo digestivo.
Los invitados eran la friolera &lt;le v,eintidos mil.
Bajo una tienda, algo mayor, preciso es confesarlo, que la de Aqui1es y que, levantada como por
encanto, se extendía á lo largo del jardín &lt;le las
Tullerías, entre la plaza de la Concord ia y el
Louvre, se pusieron las mesas, cuyo desarrollo no
baja de dos kilómetros. Doce mil banderas, cincuenta kilómetr,os de guirnalda de encino y lau.rc-1 y sesenta furgones &lt;le flores decoraban "]a
vasta na.ve." Para facilitar la ca-locación de los
invitados se dividieron la.s me~as por "avenidas"
numeradas y se subdividieron en grupos y subgrupos, que altos pendones de determinado color
permitían distinguir á lo lejos. Tal como un ejército dividido en Divisiones, Brigadas y Regimientos provistos &lt;le guiones de estandartes, que permiten reconocerlos y da.rles orientación.
. A fin de que cada invitado pudiera dar con el
sitio que le correspondía, se les proveyó individualmente: lo. de un rompe-fila, tarjeta para
hacerse reconocer por la vahla de policías que
guardaba la tienda; 2o., de un itinerario, razonado con indicación de la avenida, grupo, subgrupo y mesa á los que estaba afiliado; 3o. de un
álbum colorido, á usanza del de los marin.os, con
las banderolas, pendones, etc., que servían de puntos de mira y de indicadores de la &lt;.listribución
de las mesas; 4o., de una brújula de bolsil,lo,
de un sextante y de un par de catalejas; 5o. Como las di'Visiones y subdivisiones de las mesas en
grupos y subgrupos, se hizo con consulta de la
sociedad de geografía y del Estado Mayor del
Ejército, siguiendo la división territorial &lt;le
Francia, se les suministró así mismo un manualote de geografía, como obra de consulta; 7o.
En atencion á que muchos de los alcaldes hablan
de toda preferencia dialectos y "patoir" locales,
y á que la r ecluta del formidable personal de mozos obligó á "inco:rpmar" muchos extranjeros, se
ilió á cada alcalde un pequeño vocabulario en
cuatro lenguas y veinte dialectos por si necesitaba hacerse entender; So. Un plano del Comedor,
en el que estaban indicados los puestoo de servicio y con flechas los movimientos de la servidum~
bre y 1-as instalaciones ac.cesorias. A mayor abundamiento ee organizó un servicio de etapas y se
diseminó en el comedor un numeroso personal
de guías y de intérpretes.
Para servir aquel almuerzo monstruo, tuvieron
que .instalarse seis grande.s coéina.s, servidas por
cien maritornes cada una, y á fin de proveerlas
de gas y de agua se "creó" una doble tubería subterránea y se la proveyó de llaves, quemadores,
contadllres y demás ax,eesorioe, y hubo que desviar y canalizar subterráneamente las aguas de
un canal próximo al lugar del banquete.
Desde la antevíspera comenzó á ponerse la mesa, operación gigantesca, durante la cual prestó
excelentes servicios un ferrocarril Decauville provisionalmente in.talado bajo la tienda. Los carros
cargadoo d'e mantelería y de vajilla ciroulaban sin
tropiezo y vaciaban su cargamento en fas mesas,
en donde los mozos le daban conveniente colocación. Todo se hizo al reloj cronométricamerite, dirigido oon batuta: el día 20 colocación de manteles y doblado de servilletas; el 21 instala,,ión de
platos y cubiertos y sillae; el 22, á las ocho a. m.
pan; á las 9 vinos ordinarios; á las 10, vinos finos, t,&gt;entros de mesa y fruteroe, y así por ese
orden.
Legran, sucesor de Pote! y Chabot el héroe
de la jornada, mandó la bataila en auto"C!lóvil, pre-

•••
Para formar de esta fiesta, cabal idea, basten
algunas cifras. El consumo ha sido:
Patos . . . . .
Faisanes . . . . . . . . . . .
Pollos . . . . . . . . . . .
Legumbres .. . . . . . . .
Salmón . . . . . . . . .. .
Filete de temer-a . . . . . .
Ganado sacrificado para obtener
e,l filete. . . . . . . . . .
Uvas. .
. ..... .
Dua1·aznos. . . . . .
Higos . . . . . . . . . . .
:Manzanas. .. . . . . . . . .
P eras. .
·
Ciruelas .
Puros . .

1,800
2,430
2,500
2,500 litros.
2,000 kilos.
2,400
,,
250 cabezas.
1,000 kilos.
10,000 p'ezas.
4,000
,,
4,000
,,
6,000
,,
20,000
·' '
30,000
,,

,T~OS Y LICORES :
S. Julien . . .
Pregnac . . . .
Sauternes. . .
Margau.x . . . . . . . .
Champagne . . . . .. .
Cognac . . . . . . . .
Rhum . . . . . .

5,800 botellas
8,000
,,
2,316
,,
3,474
,,
3,474
,,
,,
580
,,
200

VAJILLA:
Platos de todas procedencias.
Cubiertos. . . . . . . ..
Vasos y copas. . . . . .
Fruteros y pasteleras. .
Saleros. . .. . . . . .

100,000
150,000
120,000
4,000
4,000

P ero lo más notable en éste orden de ideas fueron las plumas de dientes. Oa.da una llevaba en
letras traslúcidas, este lema: ''Banquet des Maíres ..-1900," y figuraron en la mesa, según los
meJores cálculos, un millón en números redondos.
Este banquete monumental se ha servido en una
hora, sin tropiezos, sin dificultades, sin esfuerzo
aparente. Todo ha estado á punto todo el mundo bien servido.
'
El y las grandes maniobras de Otoño, dan prueba de los progresos que hace en Francia el talento organizador a[ que debe el ejército su fuerza
actual y_su prestigio, y su cocina y servicio de mesa la umversal repntación de que disfrutan .

Domingo 21 de Octubre de 1900.

Domingo 21 de Octubre de 1900.

F.L MTTNnO TLTTR'l'RA no.

I
Rueda á la tumba Cromwell, el austero
famoso Protector, que derramara
sobre su pueblo beneficios tales
como los que la lluvia generosa
vierte en los campos, y el insigne Milton
que á Oliverio, en sus ínclitas empresas,
se unió, como el laurel se enlaza al roble
en corona triunfal, su voz levanta
aconsejando á su nación convulsa
fe, constancia y valor. El ígneo verbo
del gran republ'cano, en cuyas venas
la sangre hierve de los hombres libres,
su patria desatiende, y reina el hijo
del infeliz monarca degollado.
Al estallar las iras y venganzas
de la grey vencedora, huye el poeta
y erige un temp1o á las celestes musas
en su escondido hogar; más pronto el cuerv1&gt;
ele la desdicha en su morada vuela
'
y la luz desparece de los ojos
del genio infortunado. Entonces crecen
las alas poderosas de su n11D1en,
y es más bello y armónico su canto:
los ruiseñores que los ojos pierden
canta n con más hermosa melodía.
Y surge su magnífico poema,
crepúsculo, de llamas coronado,
y bosque secul,ar, á cuya sombra
percibe el alma las grandiosas -voces
de los himnos homéricos.

LA LLEGADA DE LOS ALCALDES.
EL GRAN BANQUETE DEL 22 DE SEPTIEMBRE.
[Véase el ar~tculo dd Dr. M. Flores 1

II
Sonriealegre el sol en la cerúlea esfera ,
y auras primaverales por los campos
llevan el regocijo de la vida.
En floreciente parque, el ciego Milton
vaga apoyado en Débora, su dulce
hija adorada-rutilante luna
que ilumina la noche del poeta,cua.ndo aparece el rey Carlos se"undo
~
'
seguido de brillante comitiva,
y con áspero acento y faz airada
gr_ita al n_oble cantor: "Coplero infame,
Dios castigó tus crímenes cegando
tus ojos de reptil." Débora, entonces,
responde altiva al déspota sañudo:
"Sombras hay en los ojos -de mi peore;
pero en su corazón luce la aurora·
.
'
y si ostentas soberbio una diadema
¡otra.de más valor su frente ciñe!" '
Calla, y enjuga con sus frescos labios
una lágrima ardiente que corría
por el pálido rostro del poeta.
Débora, luego, con su padre á solas,
le dice llena &lt;le ternura y brío:
"Qué importan á tu nombre y tus virtudes
los apóstrofes viles de un cobtlr&lt;le
si tu honor resplandece como un ~stro
'
y en 1a ferrea
armadura de tus v€rsos '
embótanse las balas de la envidia
y del odio el puñal! Padre del alma
las espinas que hoy clavan en tus si:nee.,
serán en las edades venideras
rayos de intensa luz; y á semejanza
del triunfador histórico que uncía
á su carro á los príncipes vencidos,
atados llevarás á la carroza
de tu fama_inmortal pueblos y reyes,
de tu subhme inspiración esclavos!

)Yfanuel Jieina-.

LA SALIDA DEL PRESIDENTE DE LA RCPÚBLIOA DCSPIJ!ES DEL BA#OUCTC.

�T
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

EL ~1UXDO lLCSTH.lDO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

El "Yucatán" yel "Independencia''
Kncstros grabados &lt;le esta plana, representan
diversos grupos tomados á bordo de la C-orl&gt;eta-Escuela "Yut:atán'' y del cañonero '·Independen-

cia," que actualmente están prestando se rvicios
de positiva importancia en la campalla de
tán.

·~l'"tlC,1-

Estas dos embarcaciones de nuestra

marina

X ac:onal, son las encargadas del transporte de
materiales de guerra, víveres, fondos y refuerzos,

•

.Y además sus servi&lt;eios son &lt;le gran interé.5 .en lo

1,

,,,.

que se relaciona con la vigilancia de las c::&gt;stas,

hasta el Fuerte de Sombrerete, llamado en la ac-

X
1

),..

tualidad ·• _F uerte de Zara ,·oz&lt;1:'

La Secretaría de Guerra y :Marina ha recibido
los mejores informes ele ios serYicios que han
'Prestado lofl.. referidos buques ,,- de la bueua instrucción y periect~ disciplina de &amp;Uf. tripulantes,
jóvenes en su mayor parte, que están llamados
·á formar un per20na1 apto é inteligente.
Como prueba de .ello, se sabe ya que al termimu el primer semestre del allo entrante, obten·drán un puesto -entre la oficia1id,ad ·ele la marina mexicana. diecisiete jóvenes educados en la
1
( orbcta-1'su1ela "Yul.'atán," los cuales son el primer producto científico de la institución .
La instrucción práctica que alH &amp;e imparte, es
•completa, y el alumno q u.e pa.sa por e~ta Escuela
tiene que eonocer forzosament.e desde la opera,ción de la '·Carena" hasta la del moYiiniento de

Comandante Trujtllo.-ZO Comandante, ler. Tt!nlente Luis L. L6;i9z.-ler. ren'ente Antonio Blanco.--l'3r. Teniente EJuardo·Oliver.
:.. 0 TenfenteJgnac'o Torres.-Oontador de 2"' R,món Sincb.ez Herrera.

las 111áquina8, y en cuanto a1 -orclen militar, el ma-

s, -·

~
'

'

.

1

1

~

..;e(~

nejo ele las ar.11·a.-; y de las graneles piezas de artillería, así com o el -c:rnocimiruto ." observancia
mús ext-r:cta de lo.s preceptos de l,1 Ordenanza vigente, constituyen 1a bai::e de esta instrucción.
X uestros grabados los hemo:: tomado de fotografías que obtuvo -en Belice, el S'.· J. Sal-azar.

EXPOSICIÓN DE PARÍS.
Casa Et'Pinand.

,~-1'--, '
Uno de los más encantadores alraetiros ele la
Sección {lie Perfumería en la -Expo~ición ele 1900,
fué, se.guramente el }iiuseo Cei1tennal d e la P erfume ría , organizado por la casa l)I~AUD.

E1:·ta c:asa, que va había obtenido un GRA:N
PREMIO en la Fx¡;-0sición de 1889. figuró esta
vez FTEllA DE COXCTRSO: su Jefe fué nomlmu1o m:-embro de la Ccmif•ión &lt;le admüüón é in;taiaL:ión, y además d e e::-to, miembro d el Jurallo
d e los Premios.
F-shls distinciones no cxtrai1ar[rn ú nadie en el
público mexicano, que conoce tan generalmente,
y ap r ec ia ú tan justo título, la afamada marra ele
P crfumer·a PlXAl'D.
Cañonero •Independencia.-lfanfobras de artllerla.

Grupo de marln;ros de 1a Cotbeta :&amp;cuela ,.Yucatáa.•

Gaiionero •llldependenela .•

�Doming:o 21 ae Oetnhrn de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

1

í

'

,_•-·

T
.......,.

Carro alegórico de la Industria.

Facbada del Palaclo Legblativo

e/ Señor ;?resioenfe de la ijepública en 5oluca.
No vacilamos en calificar de suntuosas las fies-

tas que el Gobierno del Estado de México y el pueblo de Toluca dedicó al Primer Magistrado de la
N[c:ón, con 1;10tivo de la inaugurHción de mejo•
ras materiales en la progresista capital de aquella
Entidad Federativa.
El dia 13 ael actual, á la una y media de la tarde, partía de la Estación de la Colonia el tren pre•
siaencial, precedido de una locomotora de exploración.
Acompañaban al Sr. Presidente los Sres. Ministros de Gobernación, d,e Justicia y de Comunicaiones el Coronel D. Manuel Mondra.gón, el
Presid¡nte del Ayuntamiento de México, D. Guillermo de Landa y Escandón, el Lic. D. Lorenz~
Elízaga, el Lic. D. Alonoo Fernánd?, D. Manuel
Cuesta. Gallardo, los Capitanes Fehx y Porfino
Díaz y Samuel García Cuellar.
En las J~~taciones del tránsito, se tributó una
!;érie de manifestaciones al Jefe Supremo, y era
digno de .contemplarse el regocijo de los humildes
pobladores de aquellas regiones que le aclamaban
y vitoreaban.
El Sr. General Díaz fué recibido por el Gober-

Monumento erigido á. Colón.

la citada Avenida, cuyas casas ostentaban lujoso3

adornos. Desde lo alto de las azoteas y balcones,
las señoritas arrojaban ramilletes de flores y puña-

dos de confetti al paso del carruaje presiden_cial.
El Sr. General Díaz se dirigió al moderno Casino
del Comercio, inauguró sus salones artísticamente

decorados, y desde el balcón central del edificio,
presenció el desfile de las agrupaciones obreras,

gremios, empleados del Estado, habitantes de los
pueblos cercanos que formaban 1ma columna de
cerca de cinco mil personas.
Intercaladoo á la comitiva, desfilaban cuatro carros alegóricos, representando el primero á la Industria, el segundo al Comercio, el tercero á la

Patria y el último á la A¡rricultura.
En la procesión cívica figuraban quince bandas
musicales, siendo la principal la del Estado que
goza de fama aun en esta capital.

nador del Estado, principales funcionarios, numerosísirnas Comision,es, é hizo su entrada triunfal á
la ciudad, pasando bajo los arcos decorativos que

Arco de Tenancingo,

A las nueve de la noche ael aía citado, el Presidente inauguró el Palacio del Poder Legislativo,
cuyo edificio se levanta en la calle Porfirio Díaz.
Su pórtico lleva cuatro columnas corintias, una
cornisa exhornada y un tímpano precioso, todo de
cantería. Se abren tres arcos de medio punto que
ostentan bronceados canceles.
Una puerta con vitrina lujosa, comunica con el

menos bravo ler. Regimiento de lanceros del mismo nombre y procedencia.
Sí, señores, motivo es de complacencia y muy
grande, venir después de tantos años á comprobar, con hechos tangibles, que los toluqueños de
la presente generación, no sólo son merecedores á
título hereditario, sino también po.r la capacidad

vestíbulo, alfombrado y amueblado ricamente. A
la derecha se improvisó un altar que ostentaba el
retrato del Sr. General Díaz; á la izquierda, una
pintura de lo que era antes el edificio.
El Salón de Sesiones es sorprendente por su
decoración.

El señor General Villada invitó al señor Presidente á hacer la d€claración de la inauguración.
Las frases del General Díaz provocaron nutridos

aplausos.
Terminado el acto solemne del Palacio del Poder Legislativo, el Primer Magistrado pasó al Palacio Municipal de la Ciudad é inauguró también
el nuevo Salón de Sesiones, cuyo decorado, ile estilo moderno, es una copia del domo de entrnda
de la Exposición Universal de París.
Hubo un concierto espléndido, tuyos núJlleros
principales estuvieron á cargo de una orqw:~sta
típica formada por hermosas señoritas de la buena
sociedad toluqueña, y por las Sritas. Julia Zára-

en la Avenida principal habían levantaJo el pueblo de Toluca y los habitantes de los difere,il&lt;-s
Distritos.
Ita multitud se apiñaba en las aceras y ern dig-

Monumento de Hidalgo en la Plaza de los Mártires.

Arco Ce Valle d;i Bravo.

no de contemplarse el brillante cuadro que ofrecía

te, Emma Henkel, Concepción Barbabosa, Isabel
Sandoval y Sra. Guadalupe Villada de Peña y Reyes y el niño Luis Flores.
Los Lies. Francisco Javier Gaxiola, J,esús Urue-

ta y Francisco M. ele Olaguíbel, llenaron la parte
literaria.

Después del Concierto que aejó gratas impresiones, se sirvió un magnífico banquete en uno de

los salones ae la planta alta, banquete que fué
ofrecido en correctas frases por el Sr. General Villada.
F,J Sr. Presiaente contestó ei, los términos más
sentidos, como puede verse por el fragmento de
su brindis, que reproducimos.
"A lo menos yo, personalmente, me siento com-

placido de poder a.fhmar, con fundamento de lo
que he visto, que las virtudes cívicas y moral~s de
este pueblo varonil, no son inferiores á las miJi-

Carro=alegórico del Comercic,

tares y patrióticas ae que bace 38 años dió bueRa
muestra en los cerros de Loreto y Guadalupe,
digiaa y suficientemente representada por los bravos batallones lo., 2-0. y 3o. de Toluca,y por el no

Fachada del Hospital Genera,. [Detalle Central.}
Arco del Distrlto de Tenango.

, Arco deLDlstrito de Texcoco.

con que explotan las riquezas que para ellos guarda en su seno esta generosa tierra, tan heroica-

mente defendida por sus padres.
El Sr. Presidente inauguró el domingo los monumentos erigidos á Hidalgo y á Colón, que reproducen con toda exactitud nuestros grabados.
Estuvo en la Escuela Normal ae Señoritas y concurrió también á la fiesta matinal del veJ-ódromo, en cuyo campo los alumnos de las Escuelas

Correccional, de Arles y Oficios y Primarias de

�EL MUNDO ILUSTRADO

Y

Domingo 21 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Seiior Presldent.e di,1 la República presenciaudo las maniobr~s militares.

Uno Oc los patlos trlaugularcs ael Hospital General.

In Slrn cción Pública

porningo 21 de Octubre ne 1900.

EL NUEV O G()BERNADOR

]&gt;articular. ejet"ntaron ma-

niobras ñiilitare~ qu~ han siclo muy celebradas,

DEL

pues Jo,s n iños (!emostra ron poseer una instruc-

DISTRITO FEDERAL.

ción militar tan completa, eomo la Je los soldado, federales.
El Prim er 1Iagi.straclo asi st ió al banquete con

que le obBequ·ó el &amp;e üor General Yillada en su

P or disposición suprema

el señor Don Gui-

casa habitr.ción y por la tarde presenció una parte de los -torneOs de sport, que fué la n ota culminante de los fe~tejos del día . A las cuatro de

ll ermo de Landa y Es-candón, se hizo cargo en
\ ;:"! semana que ataba de pasar, del Gobierno del

la ta.rd-e se puso en marcha hacia la esta~ión, l)ara
recrresar á esta capital. siendo de.:-pedido con las
mismas de1n'0Bt~at:iones ele simpatía de que había
sido objeto al llegar á la ci udad de Toluc1. Allí
dejó gratos recuerdos su. perrnanencm, ;" el h;cho importan te de haber 111,1uguraclo meJoras publicas de suma utilidad. que demuestran el eelo
desplegado . por el señor Gc,bernaclor Yil lflda. y

] )i~trito 1-"'ed€ ral, 1mes~o del cual le hizo formal
en\ re•a el Sr. Lie. Don Rafael Rebollar, ,¡ue¡
ru~ n~mbrado Procurador General ele la Nación.
En el act o de la entrega, el señor de Landa y
E.s-candón al ser dado á reconocer á sus subordinados. les di rigió una alocución, encareciéndoles
]e a\"udasen con tvd.o empeño en las difíciles tareas· que se le han encomendado.

el grado d e c ul tu ra ). progr eso que ha alcanz ado

el Estado de }[éxic-o.
. El señor Mini :?t ro ele Gobcrnaciór. quecló re-

(Cuadro de Rlgault, grabado de Drevet)

Los poetas de LuisXIV.

rresentando al Primer Jlagi strado ele la Renúb!ioa y presidió la$ demús inauguraciones y fies-

tas que r epet imos fueron espléndidas.
Después de la muerte del Cardenal &lt;le . Richelien, qu e aún en medio de sus absorbentes labor es políticas y militares encontró siempre oea:siones de estimular y proteger la:; bellas artes y el intelectualismo, no Yolvió á co ntar:::e :Mecenas algul\Iuy rorfa fué la permanenci a en )Iéxic:o del . no en las altas ó.cl1itas de la corte francesa, hasta
Exmo. Sr. \\il de, nombra1clo '.Jlinistro Plenipoten- la odad madura del rey Lui s XIY, de aquel mociario Lle la Argentina cerca de nuestro gobierno, narca rna,gnífito y brilI-ante que con especial cui- .
pero ne&gt; obstante. supo en breYes días captar5e dado supo crear eu torno suyo á toda nlla pléyanrraigadas simpatías entre los miemLros de nues- cle de poetas, si no por genu:nas necesidades d_e
tra. más culta sociedad. manifestando gran inte- su espíritu ni por amor gi ncero -al arte, cllanclo
tés por )léxico. Indndnblernente el HueYo ~Li- menos para el rna_Yor esplendor y complemento de
nistro hará que nuestra.s relac:oneS con su país su corte.
sean cada día más estreebas y cordi ales.
Hste cargo de artifi~iosa vaniclilcl en lo referente Íl la poesía, ha. sido hecho al Re~- :-::lol con rnarcillla frecncncia ~-- á pe;;,:ar ·de que tampoco le h-an
faltado defe nsore3-, que en el espí ritu del rnonarc1 han c1efrlo adrertir la desi nteresada devoción
ror la.s bellM letras, queda en pie, 111Jis que por
otra co,-a. por la demostración misma. de l&lt;ls hcthos ~- por la opinión üe quienes vivían la vida del
11eY y le miraban á todas horas.
XO sería posible negar que si alguien pudo pre~
sumir ele conocer al ·u onarca, fué Colbert, el gran
hacendi$tn. el ).finistro que por modo más rcfl.exiYO ~- duradero influyó en el mejoramiento soci-al
de su tiempo, y 1i quien pudiéramos llamar el alma científica. de T.1u !s X.IV.-Pues bie11 1 hé aquí
con qué voco disimulo- exprernba su clespectiva
opinión !-Ohre ln~ E\at.élites poéticos de su ar110 y
$:Obre la L1 hor que ·el Rey leR imponía: "Estos grandes homllrec:::,-dicc Colbert,-estupefactos al eneontr arFe bajo tan alta. proberci-ón.- no pierden do
sn mente- el propósito de "cantar'' á to,do tranr·e la hic:::toria del pan vríncipe, so pretexto de
cnntar al F.Ftado. en ,poesías latinas y francesa.f-l,
en ora.ciol1es ~· otra~ piezas de elocuenc'. a, y en
merlallas: preocupán dose tan eólo de representar
:11 Re-Y C'DlllO un µrototipo, único y absol uto, de
"ernrit,·' de in teligencia, d,e valor y de belleza."
F.n tesis general es justa la oiii~ión. de Collmrt.
nero, cualesq uiera oue havan si&lt;l o la causa v el obExcmo. Sr . o. Edua rdo Wil de,
jeto de la protección de· Luis XIV á los poeta,,
Mfohtro Plenlp".ltenclario de la Repllblica Argentina..
SR. D. GUILLERMO DE LANDA Y ESCANDON,
Gobernador del Distrito Federal.

EXtllO. SIL D. EDUARDO WILDE.

=

EXCMO. SR. D. LUIS F. COREA,
Ministro Pl.-nlpotenclario y Envla&lt;'o Extraordinario de 1a RepdblicJ. de Nicaragua, cerca de nuestr&lt;&gt; Gobierno.

Acaba ele presentar sus creden uiales y ser recibido en ;1adiet1(!1a solemne por el señor Presi&lt;lcnte de la ·ne:_ública y sus Secretm1os de Estado, ,el nuevo diplomático con cuyo retrat~ honramm; estas páginas.
,10 ven, revestido de energías y animado, según dijo en su dif-ru r.so el e presentación, de los
mejores senti mientos hacia nuestra patria, el Sr.
Cerea es.tá llamado {i lrn cer que nuestra amistad
eoR la progresista Xirarngna, sea cada vez más
:s~ncera.

COBll"EILL:t.
rcuadro de Le Brun, grabado de Droyer)

LtrIB :Z:lV.

el resrultado es s'empre digno de alto aprecio literario en el hecho de que, entre tanto escritor
-adocenado, hubo algunos cuya labor, más pura y
artística, vino á aumentar la Esta de los inmortales.
La gran escuela de los poetas que formó R.i ..
--chelieu,, no existía ya, corno deciamos, cuando
Luis XIV recibió la herencia mazarína .
La Srita. M-agdailena de Scucléry seguía, ciertamente, publicando novelas tan vo\mmnusas como
sentimentales, impregnadas de artificios y de con-

J:t.&amp;.l!I' BA.Cill:t.
[Cuad ro de Santerre, lfrabB.dO de Dupin.J

venciona.li-smos, de la misma escuela eran también
]os tráo-ioos de moda, "preciosos" d-e la pluma,
Quinault y Tomás Corneille, hermano el último
de Pedro, pero que carecía de la fuerza, de las
características y del estilo de éste. Pero tales
productores no bastaban pa.ra reanimar el fuego
sagrado y las bellas letras languidecían.
Vivía aún el viejo C-Orneille, el verdadero, y de
tiempo eu tiempo, daba á luz 1111 drama; pera,

ahora, el gran poeta no era ya más que una sombra &lt;le sí mismo y 'S i sus versos d€leitaban, se
comprendía que su fuerza había muerto. No obstante, era él el tronco literario de Francia, al empezar la época de Luis XIV, y á pesar de su veje-.t y de su cansancio, se distinguí-a de los otrüii
plumiferari-0s cuyas obras se reducían á situaciones inverosímiles, á vanas declamaciones sobre el
sentimient-0 y la virtud, y cuyo estilo vacío y trillado apenas autorizaba á wlificarlos de frasea.nos.
Así íué como Pedro Corn.eille alcanzara todavía competencia con los poetas de Luis XIV ;1,
señaladamente con Racine, que cronoló~icamente íné el primero que em'Pezó á distinguirse. Y
si se considera atentamente la labor de a.mbos poetas, no es extraño sentirse dispuesto á "-"'... --:e&lt;ler superioridad á Corneille, nues si Racine le vence en
lo ordenado &lt;le su composición y en la tersura de
la lengua, aquél cuenta siempre con mayor fuerza é iru:lividuali&lt;lacl.
En Pedro Corneille se había conservado, dentro de ciertos límites, la originalida,1 en la presentación de los rasgos característicos y en sus
vflrsos, ,á menudo sublimes, se escucha aún el eeo
de los más libres tiempos de Enrique IV, de María de Mé.ilicis y de la Fr-0n&lt;la. En cambio, los
héroes y Uas heroínas -de Racine sienten muy finamente, se abandonan mel-ancólicos al am or y
hblan una lengua elegantísima,
nirmon,i-0sa,
grados-a y lisonjera, como
vi,•as imágenes que son
de la sociedad de Versalles y de Marly. Sus Griegos, Romanos, Hebreos,
y Orientales, del mismo
modo que aparecían en
el escenario con peluca y espadín y se trotaban de "Monsieur" y de
''Madam.e," 6entían, pensaban y se expresaban
todos cnal cortesanos de
Luis XIV, quien ell los

héroes pomposos y sqlemnes de los dramas, siempre ereia -encontrar alusiones á su naturaleza semidivina . Se reconocía en Al-e¡·anclro en Tito cu
' que 'Ra~~gamenón. Lo que hizo decir á muchos
cme modelaba todos sus tipos sobre las fo rmas
del Rey. Y, censciente ó no, esta tendeñcia, fué
1a q,ue mermó la 1perfección de sus obras: fungiend_o de poeta áulico y buscando en el Rey sus
creac10nes, para Ciros, Alejan-dros, Césares, Hércules y Martes, falseaba sus tipos, porque el Rey,
sonnente, a~aratoso y teatral, carecía porr comple.to de la qmetud clásica, de la majestad nall, ral
y .de la divina sencillez del tipo antiguo; del
m1smo modo en las escenas representa,das, no se
en-G~ientra jamiás el ideal contenido, la poderosa
pasión, la ipoética seYerida.d ni el lenguaje prof □ n ­
da,m ente psicológíco de un Esquilo ó de un Sófocles. Hacine que quería ser clásico esencialmc11,
te, no tomó de los clásicos más que ]as "tres unidades" y las formas exterjores, pero nada &lt;le su
"espíritu" propiamente dicho. Las reglas están.
obser.vadas con minucia, pero no se encuentra el
genurno fondo del clasicismo esto es la vcr&lt;la&lt;l
. l e y eterna. Por eso en ' nuestros' días,-exs1rnp
cepeión he-cha de algunos maestros de cP.cuela
cortos de vista literaria v encastillados en J.a rntina apreciativa,-no ha·.~ letrado que se pasm&lt;!
ante la nresunta perfección del "clasicismo" ele
Hacine.
l)

l"acatmil de 1Ula oaria 4e B aci :a.e ,. Boileau..

�EL MUNDO ILUSTRADO
Ese espíritu ipráctito y utilitario que se manifiesta en las obras de Hacine rpor la preponderancia. de la retór:ca sobre la idea poética, dominó.
por lo demás, en casi toda la literatura poé tica del
tiempo de Luis XIV y fál:ilmente explicable apa'rece el fenómeno, si se tiene en cuenta que no
era más que el reflejo del carác•ter del Hey en
hi cohorte lírica de que se había ro cleado.
En -consecuencia, parece mn.r natural que la li tera.tura de aquel siglo e5tuv,ese im;,iregnada de
entendimiento prá,ct:co, de frío cálculo y de crítiea, y en semejante sentido no nos pa.ret:e aYtmturndo a.f irmar que el r:epresentante mús preciso y
marc1do de esa índole literaria fuera _Nicolás Boi,
leau d,es Préaux. En sus versos, fríos v bien
m89-i&lt;los, se esforzó por sujetar la pc-esía · cxclni
sivamente á la misma regla de la etiqueta y del
buen sentido superficial que ~·a prevalecían en la
vida práctica, y sus esfue rzos fueron coromados
por el más completo é3..iio. En sus sáfras no hirió nunca lo exagerado. 1o extravagante, lo mezquino ni lo ridíeulo; dirigiól-as. por el contrario,
contra todo lo que signifi.caba entusiasmo y ardor

JEA.21 DE LA. J"OJl'T.&amp;Dl'E.
(i.:uadro de Rlgault, grabado de Dupla,)

poéticos y vuelo genial: en una palabra, se burlaba del objeto y de la fuerza mismos ,de la poesía.
De ahi que sus obras principales hagan efecto de
una iprosa enfiática y rimada y de ahí taimbién que
prefiriera el soneto, forma poética que permi te labrar friai:nente cato1ce versos en torno de una
1dea. pobre. Obra maestra de t-al musa. ánlica son
las "Epístolas" de Boüeau, en las que fu1gura u n
estro -decente y correcto que no tiende sino á la
loa de Luis XIV y- del propio auto r. Par.a mayor abundamiento y como si hubiera querido cortar toda discusión entre los pósteros acerca ele
su ideal ar tístico, escribió el famoso H Art poétique," en don-de hay r•eglas fijas para prnducir dramas, comedias, c1ntos líricos r sonetos, casi como si se tratara de pí.Jdoras ó ·brevajes medicina, les. Habla Boileau de las difi,cultades inifinitas,
del asiduo trabajo y de la constancia -que se requiere para prod,ucir una obra co rrecta., pero para nada tiene en cuenta el "e1emento primordial,"
-genio 6 talento-que es el que subraya y crea

la genuina personalidad artística. Boileau pre,
guntaba á Moliére: ¿ En dón.de encuentras tus
rimas? ..... Esa interrogación encierra toda la
aspiración ,p oética de Boil,eau, que no vió en el
poeta sino ~l paciente trabajo de gabinete.
1Iás personal, iud'uda-blemenie, :fué J ean de La
Fonta:ne, el inimitable fabulista que, no sin razón. fué -apellidad'o el poeta más francés, porque,
de\·oto á los principios del buen sentido. fácil y
amable,· más vivaz que apasionado, lleno &lt;l e 8Cll·
timiento sin entusiasmo, moralista y ra.r ionalif&lt;tn
s:n rigor, aparece apto para amoldarse á la .1preciación ipositiva. Tales condiciones serían. tal vez.
defectos para un género de puesía más alto, pero
s,e -adaptan por manera muy adecuada. á la fábula popuJ.ar, sin pensamientos ni sentimientos profundos, tal como la concibió La Fontaine.
Como la musa de La Fontaine era demasiado
popular 'Y quieta, poco artific'osa y nada pomposa,
y como predicaba cierta moral,-swperficial y acomodaticia, ciertamente, pero al fin rnoral,-que no
armon:zaba del todo con aquella c:::irte en que
ya se e.sboza.ba el futuro pompadouriano. el Rey
Sol no protegió 'á La Foutaine de u11 modo decidid'o, despreciándolo y temiéndolo al propio tiempo.
Alg-o semejan te había suced',do ya co n el duque de la RochefoucauJt, quien desde el tiempo
de las amorosas intrigas de la Fronda había creado ese género de literat ura p&lt;&gt;pularmente moral
y eenicilla., cuya esencia s-e advierte en las famosas
"Máximas" del citado duque, Menas de amargura
~' &lt;le tristeza., á menudo sentiidas v "verdaderas."
siemr,re brillani:es. De ellas partiendo. pe,•o
muc_ho más superficiales, més misericord:o-sos y
benevolos y de mucho ma yor atractivo •p ara la
masa lectora, fueron "Los Caracteres'' de La
Bruyéres, que no brotan del fondo de un ánimo
desil usionado é inquieto, sino que revelan al filóFofo mundano y elegante que intenta 1,;orregir á
la sociedad sonriendo · garbosamente.
·De esta. rno):al perfumada, na,ci-eron también
lris "Cartas" de Madame de Sévigné, que son una
obra característica d-el florecimiento literario de
la épcca de Luis XIV y qu r mucho co ntribnvó
para azuzar la energía de Mad·ame de La. F.a~1ette y ha cerla escribir Rquella "Princesse de CléYes," que libertó la. novela diel amanerado estilo
de la. señora Scudéry.
P ero sobre todos esos escritores, que á su yez
era n oo_ntr.os. de gra,itación de otros muchos planetas hterar10s de segundo orclen surc,ió
Molié0
re. Al escribir sus come'
dias, se sirvió como los
otros. de los modelos yj_
vos de su tiempo, pero
tu\'.o la cl-arivi-dencia de
no copiar de ellos s:no
los rase-os eseneiale:-:. las
revela'Ciones dura1deras,
Jo Que no estaba directo
.é irresimisiblemente li.Q'ado á los efímero:-: encaies
de 1as peclwras y á los
bordados de los-ca~a"on ~s.
Por eso ,su ohra tiene
siempre hálitos de frescura y por eso, aunque con

"Co:i:te 4• Ka:i:mol" de Luis XIV, donde ■ e repreaenta.ba.n l•• come di••·
{De un grabado de la época,)

D-Omingo 21 de Octubre de 1900.
Domingo 21 de Octubre &lt;l,, 1900.

BOlL1U.1J :DES PB::fAUX.
(Cuadro de PIies, grabado de Devtei.)

menor intensidad, puede clasificarse entre las
".eternas,"-por la abstracción de las pasiones,
de los tipos y de los caracterel!i que presenta,-como la &lt;l,e Shakespeare.
Ninguno de sus tipos principales ha desapareeido: ni hs "eruditas" de las " F emmes sav·a ntes."
ni los- enriquec~dos •dol "Bourgco'.1; ¡gi~nti~homme," ...1li el "Avaro/' ni el " )1isántropo,n 1ü "Los
Tartufos."
Aparee.e, en ren1men, M:oliére .como la más opulenta flora ción del ambiente literario que quiso
r:rear Luis XIV y con él basta, por cierto, para
considerar la époc:i como 1_)ropic'.a á las bellas letras.
En lo que se refiere á estudio ~• á influencia lit eraria E, por escuela y tendencia, de los pseudoclásicos fran ceses del siglo XVII. resulta que, si
apreciables y ú tiles en el terreno de la s-esuda espet:ulación lit.eraria, son peligrosos en la vía pura,
mente imitativa y preceptiva, ~r pueden producir
retoños tan torcidos. corno los. que produciría el
estudio de asuntos hístór:cos y filosóficos hecho en
libros de Yíctor H ugo ó de ·Alejandro Dumas el
Yiejo.

EL MUNDO ILUSTRADO

Había lleg-ado cuando ya estaban en clase todos
los alumnos sw; compañeros, y allí en el ese-a.Ión
de la puerta del Gimnas'o tomó asiento.
Balanceando presurosamente la pierna cruza.da
sobre la otra, el estudiante repetía sin entender
los renglo~.es ~raneeses del t ra tado de Química
que sostema abierto sobr.c la rodilla.
. _Sus nervio·s inquietos, le impedían fijar la atenc10n en fo que l,eía.
Estaba triste µo r .no haber entrado á la clase;
era natural que hubiese llegado tarde: ¡había acabado su t ra bajo cuan4o ya iba tan avanzada la noche!
..Pensaba en su vergonzo.s:a miseria-¡es una Yergnenza ser. pobre!--.en aquella mis-ena. subrayada
ante sus OJOS, por el desprecio soez del sirviente
imbécil, de aquella casa á donde fué en busca de
apoyo, la casa &lt;le un poderoso, á quien ni siquiera
llegó á hablar.
Pensaba en su desvent ura, en la mala hora en
que, ~ns padre.s pobres por ho•nrndoE. cometiern11
el error ele humlirlo f"l la e5- ~1iela Preparatoria,

7uan Sánche z-fi;ccor¡a.

cuando bien podían haberlo llevado á un taller
haberlo pue5to á disposición el.e la industria de
' 1tura. Así habria sido má~ útil á .sí 'mismo
agncu
y á la Humanidad, lo sería, si lle(Taba á obtener el
difkmltoso título, defendiendo n;alas causas porque de seguro, si quería prosperar, tendría que
aceptar todas las que se le ofrecieran· ¡ comenzaba
á sentirse con p'ocas fu·erzas para s.er Í1onrado!
P ensaba en fas injusti-cias, y recordaba á aquellos figurines sus commañeros de banco en las aulas que, si en la. Escuela, solían rec unir á él en
consulta, .cuando no entendían bien un problema
científico, apenas si le saludaban e-n la calle, disimuladamente, avergonzada.mente, porque los vieran eus iguales, los aristócratas.
¡ Oh! sus compañeros de banro, que sólo consumfan su tiempo en los corredores, gastando tabaco. y á fin de año iban á prerentar ai1te sus sinodales los rostros enrojecidos y sudorosos, acaso por
un resto ele vergiienza, acaso porque en esos momentos sentían lo poco que valían, pero que, casi
siempre eran aprobardos, y después, repuestos, duefios de sí -salían sonrientes, orgullosos; porque sabían que, si lo &lt;leseaban, podía n descalabrar con
monedas arrojadas á dista1JJcia á los atrevidos que
se refirieran á su ineptitud.
Y ellos no tenían que hacer traducciones que
tan mal pagaban para poder comer.
P ensaba que aquellos cuyo i&lt;leal era un hermoso caballo, y cuyo orgullo hinchaba la posesión de
una hermosa levita. no tenían lucha.
Y bien, si lle~aba á triunfar, mayor sería su
mérito: más grande su trill'nfo, cuanto más cruenta fuese la lucha; pero empezaba. á flaquear; ¡se
sentía ta,n débil moral v fíaicamente!
La enfermecla&lt;l á cRda l)fl,So mordía su cuerpo
del i&lt;'aclo. y lo bací,a. más inepto.
Cuando veía tan lejos el día de la recepción, el
clía en que iba á adquirir una arma que después
nece:;:itaba aprender á manejar, entonces sentía

1;

lll:OLl:éBE,
(Cuadro de Bonrdon, grabado de Beauvarlet.)

deseos de, arrojar 1-ejos el libro y salir á emplear
sus.energrn.s, aquellas en ergías que sentía en su intenor rernl-a-das por el inqufoto deseo ele hacer algo, algo indefinidam ente.
Pero, y ¿ qué iba á ha,cer? ¿ en qué iba á trabajar? ¿ Sabía hacer algo que no fuera estudiar?
Recordó á sus dos compañeros que habían t:amb'a&lt;lo los asientoo de las au.Ja,, por el allo banco de
~n e_s,critorio en una ~ot-aria, y por la d•esvencijada silla ante la me3a constelada de periódicos de
una, Redae;·ción.
'
¡ Pobre amigo que gastaba sus energía.s en la
abrumadora tarea de "hacer gac-etilla!"
Si él hubiera teni&lt;lo dinero, otra fuera su suerte; y aquellos qne seguían en la Escuela, porque
leníun el mériLO de ::er ricos, a,quellos que con
tantas facilidades alcanzarían el triunfo, mañana
cuando encontraran a.l pobre ga-cetillero, 1e negarían el saludo. y ¡el gacetillero tenía ta Lento, más
talento que mu-cho¿; clé ellos,!
¡Oh! él también empezaba á sentir 1a rabiosa
envidia de 1a impotencia.
9uiso tranquiliz-ar sus nervios inquietos. y con
{'UJclaclo puso la vista en el libro, pero su mira.U.a
de:.pués de Yagar locamente por 1os renglones
científ cos. cle;,:,pnés &lt;le ¿;altar por entre ello•.; clistooíclamente, como mujer insub.stancial, rodó ha.sta
e-1 suelo.
Dos gusanos se arrastraban, alejándose del céspe,l. por las losas húrne,las del patio.
Y el estudiante con el codo apo:_vaclo sobre el libro y sobre la mano la barha, quedó mirando fijamente á la pa.rej1.t de insectos.
Plegaban y desplegaban ,p ausadamente, como si
les costara gran esfuerzo, ios an":llos de sus redondeados cuerpos y avanzaban poco á poco, muy poeo á poco, sobre el -suelo. arra.strando como penosamente los cuerpos aterdopelaclos.
¡?h! cuánto tralmjo para arnnzar tan poco, y
¡que manera ele arnnzar, arrastrándose contra el
suelo !
¡ Qué pena !
Recordó ú su buena madre que, cuando él se eles~
e~pen1ba por su mala suerte, le aconsejaba que
vi-era hacia abajo.
Y ¿porgué? Aquella cle.sgracia no lo consolaba ......
¡ I níel:ees gusanos! Con qué temor avanzarían
sintiendo en los andllos de sus cuerpecitos el frí¿
del miedo; cualquiera que pasase distraído, Ios podía matar.
Era tan fácil pa.ra el homb-re matarlos, y ¡ sm
peligro!
Si hubiera. podido defenderse, igualar con una
arma las fue rzas, como pneclen hacerlo los hombre_s, no los -apresaran tan fácilment€, ni los mat~r1an los desocupa.dos niños que recorren los jarWnes.
i Qué Yicla ! sin poder nunca levantarse del césped, sin poder nunca erguirse.
A me1'Ced del primer pie brutalmente humano
que deseara clespeclazarlos.
Sin ten~r un a.guijón para herir la mano aprisionad ora; sm poder defonderse del p:cotazo de una
ga1linácea.
Eternamente, siendo víctimas de ]a injusta ley
del más fuerte.
¡Oh! aquella moUDtonía del verde.
. Así c~mo los hombres d·esean algunas y.eces cleJar la crndad, cambiarla por el campo así ellos
desearían. a1puna ve~ dejar aquel camp¿, su campo, J?ªra,u a cualqmera otra parte; por eso huían
del Jardm, se aleJahan arrastrando sus vientres
por las negruzcas losas húmedas del patio.
. Si hubieran podido cambiar la patúar cal agua
rnsa_1obre, por el negro café engendrador de en
suenos, pero ....
Y seguían los infelices, gusaneando, arrastrando con pena, contra las losas húmedas, los anillos
de sus redondeados cuerpos.
¡ Vida triste é inútil!
¿ Y sus placeres?
¿ Cuáles serian esos placeres oe gusanos á que
pudi€ran entregarse?
Su placer sería el amor, el eterno amor impuesto por la Naturaleza. á to-dos los seres .
. Y cuando fueran felices, con esa su única feli~
c1dad de gusanos, un pajarillo que saltara por en
tre l:a. yerba, ~ .los sepultaría en el estómago.
¡ Tnste cond1c16n de gusanos !
Y sintió compasión por ellos, por su desgracia.
¿ Desgracia?
¿ Sería u de veras infelices? Y¿ por qué?

Seguían caminando muy poco á poco, plegando
y clespleganclo con suave elastic:dad, con delicad-eza, casi con el-eganeia, los anJlo-.s de sus cuerpos de un hermoso negro con salpicadura.s de oro.
.Parecían gozar aeerrnn·do sus cuerpos, y al camma:r parec rnn t ontor.sionar.~.e de un lado para
otro, c,,on la contor~ión de la voluptuosidad.
¿ Quién .s.abe si eran amantes. y se iban á. buscar
un sitio á cubierto ele miradas· agenas, lleno de
:3ombra, en don de entregarse á las delicias de EU
amor?
¿Amor? .... y palpó los bolsillos de su chaleco,
vacíos. must:os, con las bocas plegadas.
En aqudlo-.s peqneñí.simos c€rebros no poclian
caber eso.s temore3, no podía caOOr la conrient;ia
ele su desgracia. uo podían ennegrecerae con la.9
tri.stezao. j Quién s·J be si eran felices en su desgracia!
Se entregaban á lo,;; goces q ne podían proporcionarse, y vivían agenos á los peligros que pasaban cerca de ello,.
Vivirían su corta vi,da en me&lt;Jjo de la felicidad,
una estúpida felicida.d, pero felicidad al fin.
Para él eran cl-esgr-ac:ado,s. porque él podía pensar su dcsgra.c ia, ¡ pero ellos!
Arratltraban :::u vida por el suelo, sin pensar en
más-¿ en más 6 en 1rnda ?-e-orno encogiéndOBo
continuamente con el mohín del despredo, para
todo Jo que les rodeaba. el &lt;le 0 precio absoluto para todo, el desprecio general de la atrevida estupiclez.
'Pen ían su alimento y su lecho vevdes. ¿ Qué
má~? Rus dolores ... Un :.abio cita para apoyar su
teoría ,le que no sufren dolore::- lo.s insectos, el cai;:o de la mar:µo'3a. que no sólo sobrevive largo
tiempo con un alfiler atrave~a&lt;lo en el ,cuerpo, sino que toma á'ri•d·anrnnte el alimento que se lo
acerca.
¡ Eran Ie1ü:e8! más fel:c ?-; que él. .. menos cles¡;i:raciaclo-;. pue::to que no podían como él saborear
su desgracia.
Y se lernntó, y fué violentamente hasta el lugar
donde los gusanos, clelicaclamente, voluptuosamente. arrastraban sus cuerpos aterciopelados, de
un hermoso negro con salpicaduras de oro.
Los rontemp,ló un instante, y puso .el pie sobre
ellos :frotándolo &lt;les,pués contra el suelo para desmenuzarlo:-:.
Se había ae;abaclo el amor de 1os gusano.s, porque, de seguro, eran amantes.
Ya que no podía compartir c'()n ellos la. felici-cla&lt;l. se las arrebataba, arrebatándoles la vida, que
era su felicidad .
Qui;;o nuevamente fijar sn atención, y abrió el
libro, lo abrió al -azar.
T ropezó con unas palahrns : "rien se perd, rien
se criee/' y cliri~iendo sonr:ente su vista hacia el
sitio en que la sangre blanca &lt;le los gu•sanos;
prendía una mancha sobre las negruzca,s losas húm.edas del patio, -dijo :
-De.:ipuf'-: ele todo, no he hecho más que -ayudar ;Í 1íl ]\ atu raleza en su gran obra. de eterna
transíornu1r·ión.

Francisco 3drafe i(uiz.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII-TOMO ll--NÚM. 18
Direotol': LIC. B&amp;.PAEL BEY.ES SPÍlllDOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 28 DE 1900.

Subscripción mensual fodnea, S 1.50
Idem idem en la. Capital,
1.25

Ge ren ~e: Ali1'l'OJl'IO CUYÁS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII-TOMO ll--NÚM. 18
Direotol': LIC. B&amp;.PAEL BEY.ES SPÍlllDOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 28 DE 1900.

Subscripción mensual fodnea, S 1.50
Idem idem en la. Capital,
1.25

Ge ren ~e: Ali1'l'OJl'IO CUYÁS.

�Domingo 28 de Octubre de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Octubre de 1000.

'

tornada puerta, introduce la cabeza maliciosa enA las once de 18. noche experimentamos un sa- tre las dos hojas, las hace exhalar un gemido al secudinúnto á la vez brutal y delicio-o: 1~ banda pararlas y con la CJla vertical pcuetra, se espereza
militar lanzó al viento los acordes bélicos y triun'
soltando el paño vel'de
fales del Himno Nacional. 'l'odo el mundo de
de las tallad as y monupie y descubierto, ei:.cuchó ese eanto sagrado qu_e
mentales ,cómoda~ sobre un misal ya señaEl ~cntirniento patrio es ataso el único que no tantas \"ec:es ha reconforta.do nuestros desfallec1lado una casulla disee atenúa ni se mitiga. c·on la amencia; que le- mient-0s y templado par.a rudísimas pruebas
puesta para la primera
jos de esfumarse y di~ipar¡..,e, se ac recienta y for- nue~tras energía.::. Sentíamo::- sobre nuestra frente el beso carillooo y el majestuoso aleteo de un
misa; sacude con la cotifica cuando se vive bajo otro C'ielo.
Separado~, uno de otro, el amante llega á olvi- ángel; había lágrimas en todos los ojos, sollozos
la los pies pítl idos y
dar á su amada, el hijo al padre, el amigo al ami- comprimidos en todos los pechos, nu-dos en todas
adoloridos del Uristo sogo; pero ni el placer de viajar. ni la contempla- las garganta:-. Al perder;::;e loa últimos ecos del
lo y moribundo en la
ción de imponentes ó risueños panorama!-, ni .Ja Hinrno y al entonurlo de nuevo en el interior del
som brn, de:;tacaclos sussuntuosidad &lt;le unas refinadas ('iYilizarione-:, ni )"labellón la orque~t.a. J' los coros, aquella emoción
relieves por el parpalos grandiosos monumentos de otras edades y de c~mprimida y -angusti~sa., estalló en aplausos y
deo del farol de la caotros pueblo~: ni el ka leido:-&lt;:opio de c•o~a'- ext ra- Vl\'8S.
lle, que hace temblar siluetas en los polvosos vi]ifoment-0 delicio5o. Ibamos y Yeníamos estreñas y de COt:itumbres exóticas, 1lega á horrar en el
drios de la ventana.
espíritu la ilueta del c-ampanario á tuya :-ombra chando tod-aii las mano!=:, abrazando amigos, charEl gato se pone contento, retoza con los manína.&lt;:imos, ni las cruc-es m0&lt;.let-tas del cementerio en lando como niño::., riendo á la vez que llorando, pulos, salta del facistol á la mesa enorme, donde
impregnaUo:,; de amor patrio, ébrios de gozo y d.e
que hemos de dormir el último Bnefio.
hace rodar la campanilla y derriba una vela; es fePartimo¡.;: pero parn vo.Jver. Xos au:--entamos; ent nsia8mo, henc:hidoe. de e~peranzas de grande- liz, no tiene que fingir ni unción ni timidez, no
pero ·tan sólo para acumular impre~ione~ y re- za, ciegamente confiados en un porvenir menos hay ni sacrisUín ni telebrantes .... es eeñor de eR:tS
cuerdos que hemos de venir ;Í comentar al calor tormento~o v má8 feliz.
santas soledades.
Hi huhieríln de realizar~ los votos que se fordel hogar y á verter en el alma de loE p,trientes
Se acurruca en }os sillones de cuero, se sienta
mula.ron:
si
hubieran
de
cumplir~
las
p.romesas
próximos y de los amigos íntimot-.
bala~ceando la cola en la concha de cantera, lavaTanto es así que la sola. idea de no poder YOl- que se hicieron; si hubieran de llev11rse á la prác- bo churrigueresco de los sacerdotes, y -sin miedo,.
tic-a los proyectos que se elaboraron y las protes- por el uarandal de bronce se entra á la iglesia; se
Yer, oonvierte en tormento -acervo el placer delicioso de viajar y que ana.Iizando un poc--0 se en- tas que se lanzaron, ) l éxico acabaría por ser el país dirí.a algún monstruoso pecado sustanciado en esa
cuentran, como condimentos del goce del viajero, modelo, la nación privilegiada, emporio u~ pros- fantástica silueta; algún delito, una blaafemia,
la duh:e melru1colía ele la au,en(-:a. v la risueña es- pc.ridacl, nido de la liberwd y el derecho, fo- 0 de una apostasía, una gra,·e culpa escapada de los con
peranza del regrci;:o. Por cr--o el cle.:-,tierro es t.an ciencia y lábaro de justicia nuevo paraíso en fesionarios; sube, las gradas de mármol, y an&lt;\&lt;e el
eruel; el cle~errado no ~Zilría de la~ &lt;le licia¡:. del donde imperarían la paz, la fraternidad, el tra- altar donde vela una tímida luz, lanza un maulliparaíso mi~mo. La au~nc-in forzof.a. irremediable bnjo y la riqueza .
do doloroso; después salta al pedestal de un sanHacia. all;í TilmO~ v mucho e-amino hemos re- to, ho1lando flores frescas; discurre entre las filas
de la patria, es el más eruel de lo~ ,ufrimiento~.
Todo cuanto en el extranjero recuerda el país corrido en el -sentido· ele e!:e idea] . La perfecde relucientes candelanatal, remueve en el er--píriin un mundo ele emo- ción no es de éste mundo; pero manifiestamente
bros; mira de hito en
ciones. rn cuadro, una. bandern, un canto natio- eA mejor nuestro presente que nuestro pasado,
hito los relieves de la
nal, un objeto uru.al, hac·en ~urgir mil imágenes y no se ha omitido e-sínerzo para que sea más ri cornisa; roza con su suaen el fondo del pensamiento. Re vuelven á ver las sueño aún el porvenir. Testil(o es este Pabellón
ve pelaje la falda de seen
que
el
país
ha
acumulado
todas
sus
riquezas
y
calles y la.~ casa8, los árboles de l:w calzadas, las
da de una santa, y desde
ventana¡:. bnjo las cuales E.e ha rondado. el arro- todos los elementos &lt;le su bienestar actu•l y de
el sagrario, como -saeta, j.,¡
yo de plaw, el bosque cle esmeralda. el cielo de su grandeza futura. y convertido hoy en Templo cle un sólo brinco ca,, al
zafir y el sol de oro. Desfilan •nle la ,·isla los pa- Auntuo¡;:o en que P.e tributa culto á la Patria, á sus
cojín mora::!:::.
donde
rientes y amigos, las mujeres á quienes -se ha libertadores y á sus regeneradores
hundió sus pies un Arj)r. Jff. Flores.
amado; los recuerdos históricos 1\cnden en tropel,
zobispo.
se preseneian batallas, victoria::, epopeyas y con
'l'odo lo olfatea, flores
todos esos lineamiento-s, se reconstituye una pay pebeteros, se rebtrega
tria más bella por ausente J más amada por leen laa alfombras, corretea salvando bancas por
jana.
las iglesias, se afianza. á las barbas, narices, manos
Esa emoción llega it su eolmo. desborda en láy libros de los varones tallados en el púlpito, y se
grima?, sollozos y gritos ele entusiasmo en los
Es un gato m,elancólico; de día duerme en todos torna Gil un cliablo predicador sobre la riquísima
grandes aniversarios y en la!- e.olemnes conmemo- los rincones que lo deja tranquilo la escoba del orla de encajes que desborda y cuelga de la sagraracione~, y fué casi doloro:-a á ínerza de ser inten- sacristán, pero prefiere las tinieblas de una cova- da cátedra. ¿ Qué opina de esos santos, presos en
sa, la noche del 15 de Septiembre en París.
cha y se apelotona en las cortinas escarlatas de sus nichos ele cristal, cuando así los mira sin parA la orilla del Sena el Pabellón de México sur- terciopelo con bordados de oro: es un lecho volup- padear? ¿ Qué busca en esos confesonarios, cuyas
¡re constelado de estrellas: todos los lineamientos 1tnoso, tibio, con vago olor de incienso; en su es- rejillas oraña? ¿ Qué haoo en el coro, paseándose
le su arquitectura, columna~, arquerías, frisos, conclite, nadie Jo turba, ni la luz del sol, ni los por el teclado, deslizándose como sombra entre
frontones. están dibujados eon luz; abajo, las n1idos de la calle, el órgano suena hasta. ahí como los fuelles, azotando la. tubería con la cola inquiea~uas del río le forman un basamento ;Je oto; una música lejana y apianada; los repiques Jlegan fu? i Oh! busca la ojiva de colores, busca el erisarriba, ,obre aqnell~ eomde1ación ondea ~11.1jri::;- cansados y amortecidos; como un rumor las preces tal roto, se trepa á la sillería del coro, ser hace la
tuoso -el pnhellón nacional sobre el á~ui1a lumiv como un suspiro
"toilette'' en un respaldo y después huye, se escunosa y la víbora fosforescente del escudo. De lelos salmos.
rre par la reja y lanza un maullido de triunfo
jos pñrece transp:uente -y aereo, llerndo. como los
Apenas
si
Jo cuando se encuentra en plena bóveda, en plena aldestinos de la patria, sobre alas de plata y nubes
distnen los roto- tura, teniendo á sus pies una ciudad dormida, un
&lt;le fuego. A todo lo largo de él en la ribera, una
nes irer::ipetuosos á negro conjunto puntilleaclo de luces, un mar de
portada chispea y destella con s11s millares de
quienes no persi- azoteas chispeantes de acitarillas, de donde confocos multicolores, y de tiempo en tiempo, intensos
gue y la fuga de testan á un reclamo otros gatos enamorados y voluminares de bengala, lo tiñen, ya. ele púrpura, ya
las alimañas en las luptuosos.
de e!-l-meralda. Guirnaldas ele flores, ma.cisos de
Ent~nces, como Quasimodo, sal va los abismoi::,
podridas
tarimas
Ycl'dura tropical, haces de bancleras, nombres de
se
desliza por las canales y los antepechos escala
liherta&lt;lores y &lt;le héroes en letras ele oro, com- vive entre esplendores y personajes de madera, los plintos, roza al pasar las fuentes de '1as coentre golas de iglesia, ramilletes de papel dorapletan la decoración.
lumnas, se cuelga de los dinteles y se deja rodar
])l interior pare&lt;&gt;ía una á.;:.cna tle oro y las da- dos, espejos turbios manchados de cera., grandes por la musgosa curvatura de los domDos; es femas mexicana.s, h1jo~amente ataYiadas. er1m las florones de latón, decoraciones de Semana Santa,
liz, es libre, es ág:I, reshadas de aquel Palacio mágico. Chispe•ban sus candeleros de cirios envejecidos, sayones y ángepira á plenos pulmones
ojos negros, flotaban sus cabelleras de ébano, les mutilados, faroles de velación y bancas rotas;
el aire balsámico de la
,lespedían destellos las jo1•as y perfumes, las ro- ¡ pero bien se sueña sobre esas ricas telas que emanoche; como exhalación
nan
un
olor
místico,
un
olor
que
habla.
de
amoRas de su atavío; entreveí:mse formas esculturaemprende la ascenci ón
les en la transparencia ele las gasas y ha.j o el dra- res platónicos, espirituales, inmaculados!
espiral del caracol ele la
Llega la noche . .. bien conoce los toques trispeado de las ves ti el u ras.
torre y jugueteu. con las
tí~imos
del
"Angeil.us,''
el
rumor
de
los
fieles
que
Toda la colonia mexic--ana e~laba presente, y
mudas é inconrnovibTes
fraternizaba. Calmado el abismo que ha scpara- se alejan al repiaucteo de las llaves del sacrisrampanas; explora una
hín,
el
crujir
.,;trepitoso
de
las
puertas
y
cerro(lo nue:-;tra sociedad en clases independientes, aleclara.boya, y como esfinjos
y
ose
silencio
imponente
de
la
nave,
,silencio
de
jad-as unas de otras, sin contado ni ínsión po&amp;ige, sobre el mnndo de
hle, el amor patrio las confundió esa noche en gigantesca tumba, donde siguen rezando, eterno,
piedra que sostiene una
contrito;
el
gran
reloj
y
novicia
siempre
morifrate1·nal abrazo, las amalgamó é hizo de todas
simbólica cruz, mira primero el paisaje terrestre,
bunda
y
suplicante,
la
lámpara
del
Sagrario
chistllas un solo corazón y un· solo e~píritu. Los nulanz~ como muezin, un grito doloroso, y contempla
merosos invitados e~tranjeros, diplomáticos, mi- porrotea.
de hito en hito, esa pupila felina de la noche; ese
Es
de
noche,
bien
lo
dioen
los
rumores
profanos
litares, altos funcionarios constelados de crm.-ee
o¡o del qee creerit !al vez en Dios; ese astro que
&lt;le rodas las ól'Clenes clel mundo y revestidos de de la calle, el organillo de la esquina, el reflejo de
deslumbra; esa luna llena solitaria y tranquila. en
un
farol
que
se
entra
por
el
ventanal
y
tiembla
en
5-us vistosos unifgrmes bordados y recamados; parel zenit.
lllS
altaa
vigas
..
.
.
y
paoo
á
paso,
con
lentitud
de
ticipaban el.e nuestra alegría ¡ ,"le nuestro entuprelado, avanza hasta la sacristía, espía por la en•
Jfficrós.
l!iasmo exaltado por lts acordes do la orquesta.

El 15 de Septiembre en Paris

RECUERDOS DE LA EXPOSICIÓN.
Un escultor me•lcana.
, Cuando, después de veinte años de combate viv 1s11no, el eseuJtor Hodrn llegó á triunfar en la
':°?c.enc1a del públ ico, el gra11 revolucionar10
fi¡o una e.scuela. Su obra, en la que hay delicadezas cast enfernuza.s y Ob3días asombrosas enormes trozos de mármol que se antojan heridos po~
el ha&lt;:ha de un dios terrible y fragmentos animados por un soplo de ternura, fué la revelación de
un arte nuevo, de un arte. que nacía de la vida y
en ella buscaba sus materiales de exteriorización
¿'!qué ea, en suma, la obra de arte? Un gra1;
escritor, que es, en sus ratos de ocio un uran
c~ítito, lo ha d:cho: "un rincón de 'natu~leza
v_,sta á través de un temperamento: · 'l.'odo consiste en el modo de_ ver la naturaleza : Wagner la
v_e de un modo cl1strnt • de Bethoveen; Murillo la
sicnte de diverso modo que Velázqu.,,,; para Víctor Rugo no es lo que para Chateaubriand . Y sin
-embargo, la íu~nte es la misma, el manantial, el
eterno manantial de la belleza triunfadora, ¡,er-

otros _rumbos, aligerada del peso de los convenc10nalismos y los. prejuicios, que la. tenían encla•.
va.da en la cruz irredenta. de la inmovilidad. y ..,
la estatuaria principia á t.ener carne y músculos·
Yª, se realiza el sueüo d~l escultor Puget: "el
marmol tiembla ante los ojos." Y detrás de las
huellas del maestro, influenciados diversamente
por su labor,-porque éste es el polvo del camino
.
.
'
-rorre un grupo de ¡óvenes, que han ido á buscar sus informaciones en el gran foco que c:tldea
el arte: en ~a pasión, que es la naturaleza· en el
dolor, ,1ue es la vida.
'

Peque1h p'eza de estudiante pobre ó de ar,
tista que comienza. ¡cuántas noches falton dos leños que arrojar en la chimenea., que abre inútilmente su bocaza negra! Y al día siguiente, ¡ á. la
labor! i á dejar escritos en l:.1 piedrn loo dolores,
ei,taS injusticias, á develar
estas p-.ígin.as! ¡ Y
cuá.~tas de estas noches, joven arfo;ta, la desesperac1011 no habr-l llamado á tu puerta, y te habrá
acompañado como una hermana vestida. de negro! Así nació ese incisivo trozo de mármol ~í
brotó esa escultura punzante. H ija de la ~iaa,
producto de esa e:-.cuela de artista~'\ nuevos, á los
q~~e ~odin h~ mar~a&lt;l~ una send:1, "Desei,perac1on 1 es un sucedido,' un documento , un da.to
mas q~1e agr~gar á. esa historia que la gacetilla
nal'ra mconsc,entemente en su tarea baladí.
¿ Qué es todo ello, después de todo? Una mujer
que se abate sobre el piadoso regazo de la tierra.
-Yiajero, sigue adelante!

.

Sacu~o un poco mie recuerdos, que caen sin
haber siclo tostad06 toda.vía por el otoño del olvido. U~-a maña.na opaca, nuiy fria, de una rezagada primavera; plaza de la Eswción de MontparnasBe; ca[é con terraza al aire libre; un barrio
muy burguh, mu_v sano, muy atareado, un "alto''
en la lóea c1rrera de París Nos habíamos senwdo y dejábamos ir un poco la '·loca de la casa."
Chucho Contreras JU.e ac-ababa de enseñar su
'~Ialgré tout,"-un mármol que sufre,-y pre•

0

VIDAS NOCTURNAS.

E XP03IQION UNIVE RSAL DE PARIS. - "Deseapel'IICl6n," e!Cultura de Agustln OCampo [aril8ta me:z:lcano.J

manece siendo uno. Lo que hay que analiza r,
-pues, es la impresión que ta naturaleza despierta
,en cada ,espíritu, el "á través del tempera.mento"
·de que habla Emilio Zolá.
¿ Cómo es para Rodin la naturaleza? El propio
"fo á conocer el proceso de su obr-a: "La naturale:z!l. lo contiene todo; no es necesario tener imaginación pa.ra ser un gran arlist.a; basta mirarla;
~n ella nada. choca, todo son medias tintas, en las
-cuales juega la luz amorosamente. Pero estas
medias tintas hay que fijarlas con vigor, con iniensid-ad, con violencia, por decirlo así, pero al
,nísmo tiempo con dulzura. De este modo se llega á la expresión. Sorprender el ge.sto especial
·-en que mejor se r-0velan los ca.ractcres de una forma, conseguir fijarlo, traduciendo no sólo sus movimientos externos, sus m-anifesta.cioues visibles,
,.ino también las palpitacio11es del sentimiento ó
ele la sensación en que mi l(e.sto ha germinado,
-esto y nada más que esto es la escultura."
Y de ahí brotan esos personajes con nervios y
-corazón, esos bustos con idea, es:is figuras coR movimiento, esos rostros con pasión, eso&amp; brazos y
e-s1s manos contraída,;, por un rentimlento que
seiíalan la obra cle Rodin. Es la vid.a qu-e vence,
1a. vida que ih1mina. con una luz interior los matériales a.,,rupados por el gigantesco viejo. Este
,es el secreto; pero ¿quién ha llegado á él?
Con Rodin la. escultura ha comenzado á t,c,mar

sentádome á sus "muchachos:·' Cárdenas, :N'ava
y Oeampo. Luego se unió á nosotr06 Eduardo de

EXPOSICIÓN DE PARÍS.

la . Torre,, un jarocho traducido al parisién, de
quien he de hablar otro día. Y todos nos habíamos abandonado á una de esas horas improoisas,
en que cada. fraee suclla ,-.esponde á una emoción
y cada palabra tl un €:Stado de co nciencia.
Y fué bomínd0€e en la niebla de la mañana
el café aquél y aquella plaza, y el buen ba rrio
burgués, y París y la Francia., para, desenrollar
á nuestra vista un lienzo de la P.a,tria ausente. Y
comenzando por hablar de llféxico, concluímos
por hablsr de nosotros, de nuestras luchas de lo
que habíam06 h€?ho, de nuestras esperanz~s; fué
una nube de m-3,nposas que cruzó por el cielo empañado de la gran ciudad. Entonce.s conocí á
Ocampo, entonces comprendí el por qué de la
sinceridad cruel y dolorosa de su eecultura "De~pernri?n," que tan brillantemente ha fi~ura.do
en el ¡,alon de Bellas Artes del Pabellón Mexicano
en el Certamen Universal.
Es que Ocampo sólo lm tenido necesidad de
bue~l.r en sus sufrimientos, que descender por la
escala de la inspiración á la sima de ,sus tristezas.
-El invierno es muy frío en París, y la ''bohemiada," una ruda tarea,--me hacía observar Chucho Contreras, qu.e sabe bien el "oficio." Y ÜCl\mpo y C,irdenaa,--dos antipodas, dos amigos, ~o,
camarJdas,-también lo saben!

= •=
Casa Ed. Pinand.
Uno de los más encantadores atractivos de la
Sección de Perfumería en la Exposición de 1900
fué, seguramen te el Museo Centennal de la Per~
fumería, organizado por la ca•a PINAUD.
Esta casa, que ya había obtenido un GRAN
PREMIO en la. Exposición de 1889, figuró esta
vez FUERA DE CONCURSO; su Jefe fué nom,.
brado miembro de la Comisión de admisión é instalación, y además de esto, miembro del Jurado
de los Premios.
E.stae distinciones no extrañarán á. nadie en el
público mexicano,. que conoce tan genemlmente
Y aprecia á tan justo título, In afamada, m.arc:,. d;
Perfumería PlNAUD.

�Domingo 28 de OcLubre &lt;le 1900.
Domingo 28 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUND() ILUSTRADO

Enriqu~,. siempre que 0oo comía ·ex:cLalll.aba:

J ol~! i deh&lt;:IOSOf!! j deliciosos! ¿ te ae~&lt;!rdas Susana . . • • Lo que sentí entonces, supe que' Sf lla1n~n. celos, ¡ qué horribles, hermanita mía! qué

LA CONFESION•
ESCENA DRAMÁTICA

horr,bl"" son los celos! Ya se acer&lt;:aba el día ·ae
tu boda._ . . . sólo faltaban quince días ... entonces senti volverme loca y me dije una noche:
j No L_. . no se casará con Susana. . . s.e casará
cornrngo . •. iº sabré haicer que me ame . . . nun&lt;?ª eneontrare otro hombre á quien ame oomo á
este. . . . Pero una noche ...
Su.sana.-Marg.arita, no prasio-as
no pro~:CT,s
o
'
!'.l,o( .•
ruego por Dioo.
M-argarita.-Una noc~he te ví Susana te ví
cuan1do te alejabas eon é1 por el 'jardín ,: á la luz
~e la luna! á .-esa luz clara. que jugába~11~ cuando
€ramos c!11qu1l1as. iá eEa luz blanca, ví que Enrique
te abrazo y te besó . . . ¡te besó los labios SusanaL • • no sé_,qué; pero fué -sin duda el 'primer
beso que te dio, porqu.e estabas muy pítlida al volver al salón.
~
Susana.-Calla. calla ...
Ma~~arita.-¡ Ohl_ ¡ Dios mío! Entonces pensé y
me d1Je: j~o, Ennqu~ no se casará con Susana,
oo se casara con nadie! .. . y entonces, entonces,
ontonc:es ...
El P. Simón.-I-Iija mí-a, Margarita. prosigue
hasta el fin .. .. yo, en nombre de Dios, te ordeno
que prosigas.
Margarita.-Enton-ces .... te a.cuerdas cómo el
jardinero Juan preparaba. balitas de carne para
mata.r á los -p erros vagabundos? ...
-Susana.-Calla, Margarita . . . calla.
].fargarita.-No me lnterrumpas, Susana, en
nom}?re . &lt;le la eternidad ñ Ja. que voy á entrar,
no me mterrurnpas ... Juan trituraba una bote11, con un·a piedra y ponía algo de aquel polvillo
de vidrio en las bolitas de carne cruda... vo
tomé un frasquito, J-0 pulvericé con un martillo
y guardé el polvo de ,·idrio en la bolsa de rni
d-el-antal. .. después .... al otro día, cuando estabas condimentado los pastelillos para Enrique,
yo te ayudé y preparé seis con el polvo .. . . yo le
scrvl los pastelillos, ¿ te acuerdas? y me comí uno
.. . . él se cmnió t res ...
Su.s ana.-¡H ·e rmana mía! ¡Herma.na. mía!
Margarita.-N o me interrumpas. . . . los otros
dos los arrojé al estanque. ¡ Ah ! uo me digas nada, Susana., no me interrumpa-s ... escúchame . ..
E nrique murió . . . . los cisnes que comieron los
pa.stelillof, murienm también ... sólo ~ro seguí viviendo para mayor tortura ... Pero eso no fué lo
más :·errib!e .... escúchame .. . escúchame ... . .
oye lo más espantoso.
Susana.-Margarita ... hermana mía ...
lH1argarita.-No me foterrumpas . .. foda mi
·v i&lt;la t ué desde entonces una. tortura horrihle, y
mp dije:
-"No abandonar~ nunca R. mi hermana .... y
l e conf.esaré todo é, la hora de morir."
¡Ah! esa hora terrible ha llegado ya, Susana . ..
¡ Qué su-plicio de tantos años!
Todas las IllOches, al acost,¡rme, he pensado :
¡ Ah! si m uriera y,o sin ,poder conlesarlo todo!. . .
Qué miedo tengo, Susa.na ... qué miedo de ir á
verle antes ·q ue tú ..... '
Imagínate, si al entrar en la eternidad, me

TOMADA DE LA NOVELA, ESCRITA EN FRANCÉS, POR GOY DE MAUPASSANT.
llustracloues de Torres Hnos.

... n

• •

PERSONAJ8S

Marcrarita .-Sra. ViTginia Fábregas. _S usana.Srta. (luadalupe López del Castillo. El P. ::limón.
-Sr. Frant:isco Uar&lt;lona .
El escenario representa dos alcobas a.n uebladas confortablemen•
W. Ea una se encuentra en un sillón Margarita n.oribunda; en desórden isobre una mesa, fr11.sco11, drogas, eLC.
En la alcoba lnmeaiata Susana conferencia con el P. Simón, --,J

Margarita.--(!'ll,orporfodose
en el lecho.)-Sí, pa&lt;lre mio .. .
grandes y tremenda• culpas . . . .
Sus,¡ru¡,--(Sollozaudo) -;C,ulpas grandes! tú, hermana mia;: .
El P. Simón .-Susana: ,le¡a;
n-0s solos, la Gracia Ue Dios esta
próxima á ca-er sobre tu he1:1,rnna ..... No la rebu-des._ (' ase
E-ll.sana tl la a:coba inmediata).
Júientras el sacerdote wnfiesa en vos
boju. á Mar~arita, Smana en su aleo
ba solloza.

.

Susana.-Mi hermana, . 1111
Susana.-Padre mío, mi hermana va á morir
. y necesita la absolución de sus culpas, que bien pobre ]1errnan,it~, va á mor1~. : ..·
mi consuelo umco en la tie~1,1
poois deben ser por cierto.
..
,
va á a,eabar ... La muerte ha J.do
El P. Simón .-Bi,en pooas en verdad, h1Ja nne.;
arraneándome los seres miás queMargarita íué siempr,e buena y_ practican~e. crisridos para 1ní; y dentro &lt;le treB
tiana; los pobres del pueblo siempre rec1b:er-0n
días .. . mañanaa .... dentro _de
beneficios de sui, angeli-cales manos, y 'la gran
uan hora tal vez, habré_ perd:do
prueba d,e fraternal amor que pudo (~,a_rte, Iné no
el únioo sér que me liga con
casarse nunca y ofrecerte su C-Ompama desde la
este munido ....
hora tristísima en que perdiste, en vísperas de
Primero, siendo muy niñ~, m~
boQas, al qu.e te ofreció su nombre.
.
Susa.na.-Es verdad, padre. Muchos mozo&amp; n- #madre· &lt;lespués .. ¡oh! ¡que horrible!' repentinament~ Y ~11 víseos y elegantes, solicitaron la mano de l\Iargarita desde que mi Enrique murió, dejándome sol- peras de ca,sarme, m1 novio; un
te~a y viuda, y M,argarjta no aceptó nunca las año después, mi pa~lre. · .hoj~- ·
mi hermana. . . . m1 h&lt;p-mauilta
ofertas de ninguno.
menor. . . mi querida l[argot,
El P. Simón.-Susana, hija mía, puesto que
que sacrificó por ml s~s allos
el confesor de Margarita está ausente, es para
juveniles ... mi. 1rnrmamta Uarmí un &lt;leber imprescindible y que la Pro,iden•
got, á la que -debo ~ner compa-cia me impone, dar por la primei:a y quizá ¡ay!
ñ-era en m1s horas tristes ele solpor la postrera vez también, la absoilución sacertera ... ¿ por qué, Señor, hiciste
&lt;lot~l á tu hermana. Voy á cumplir con ese deber
que yo amara tanto, tan,to á ~n~
triste en verdad,
rique, que -sobre su cadaver JUre
" E•tra1W,O el P . Simán y Susána á la alcoba de Mar- no -casarme nunca.? . .. ¡oh, no,
garita.
nunea!. . .. y mi pobre Margot. ~. mi pobrecita
hermana hiw el mi,smo juramento por no sepaJ¡}l P. Simón.-Ilija mía, ¿ estás ya preparada
rarse de mí, mientras viviera ....
para confesar tus culpas?
El P. Simón ha terminado dc. con~
J~ar á Ma.rgarita y llama á Susana.

El P. iSimÓill.-(entrando).Susana.. . tu hermana te llama .. . acércate ... quiere antes
de pre.sentarse frente á frente del
Dios santo y justiciero y único
que a.doramos los cristian08, implorar tu perdón.
Swsaua.-¡ Mi perdón!
i\Iargarit,,.-Sí, Susana, j tu
1
·perdón!
Susana.-( sollozando y arrojándose en los brazos de Margarita).-,;, 31\i perd¡ín?. . . i Pero
de qué? 'l1ú me sacrificaste tu
existencia toda ....

Mlarg-arita .----a:E.kúchame,

Su-

sana.. . . . escúcl1arne. . . . no me
interrumpas ... se acerca la hora tremenda, y es muy grave . ..
muy grave lo que tengo que d-e!irte.
El P. Simón .-,:ieñor, Dios
mio, envíales tu fuerza. . . manda sobre ellas tu m.isericordia y
dales ánimo y valor .. .
Uarmi.rita.-¡ Su-sana! . .. ¡ Susana!.. . neér~ate. . . . ~cúcharne. . . 110 me interrumpas .....
Es horrible lo que voy á decirte
.. . ¡oh! ¡Dios mío! ¡Dios mio!
110 me interrumpai::, Susana ... .
i. Te acuerdas de Enrique? .. .. .
de tu novio . . . . de Enrique .. .
;te acuerdas? ... yo tenía enton~es doce aiíos . ..... ~ a-cuerdas
¿verdad?

Susana.-Sí, Margarita; bien me acuerdo.
Margarita.-Enrique era muy guapo, verdad?
Enrique . .. ¡oh! la primc:r:a vez que se presentó
en l.!asa, iba. á llevar á papá una buena noticia ...
¿no es verdad? la noticia del triunfo d-e un litigio . ... ¡Oh! ¡Dios mío! ¡Dios mío! aparta esta visión en mi hora postrera ...
¡ Qué bello est,,ba Enrique! ¿ Te acuerda~, Susana?., .. Mientras habló con papá yo estaba observándolo. . . . desphés, cuando se alejó, le ví
alejarse . ... y crnmdo me dormí, soñé con él. .. .
luego . . . . luego . . . luego ...
Susa.irn.-¡ Oh! Margarita, hermanita mía, ¿ cp1é
vas á decirme?
-Margarita .-Escúchame! ,escucha. . ... no me
juterrumpas ... Enrique volvió á casa varias veces; yo le miraba, le miraba, le quería devorar
con los ojos; y-0 no pensaba en nada más. que en
él, y en voz muy baja .. . muy baja, murmuraba
al acostarme: Enrique ... Enrique.·... J~nriqne
Sampierre.
S:1,::.ana.-Ca1la, Margarita .. . calla .. ..
Margarita.-Déjame, déjame, 1&lt;léj8ill110 COll·
clnir . .
El P . Simón .-irargarita, hija mia; prosigue.
Margarita-Después ... -después S€ dijo ,en easa
que ibas á casarte con Enrique ... y entonces,
Susana, sentí un pesar mny grande ... muy grande, lloré tres noches ... en tres noches no donní
ni un solo inst,,nte. . . Enrique iba á ,erte todas las tardes ... , .. todas las t.ardes . . . . al ponerse el sol. . . ¿te aenercl'8i?
Susana.-Calia Margarita, calla .
El P. Simón.-Prosi¡rne, hija mía . ... D'os
omnipotente: envía sobre ellas un rayo de tu djvina rnisericoriclia.
Margarifa.-¿ Te acuerdas, Susana? Tú bacías
unos p,,stelillos con harina y mantequilla .. . . .
¡oh! no me interrump't1s . .. hermana mía .... 110
me interrumpas ... si fuera. preciso haría yo en
estos momelitos lo misnH&gt;, lo m'.smo que tú hacías .....

• •

•

1,1\:

TRIUNFADORA.

encuentro con Enrique, y no me perdona haber
sacrificado su felicidla.d en la ferra ... . ¡Oh!
¡ Dios ·mío! y si murió en pecado mortal. .....
¡ Susana! ¡.Susana! voy á morir y neces ito tu perdón . .-: . no puedo -compareC€r m1te Dios ni ante
él. . . . mlte mi víctima., si n l1evar tu perdón .. .
Perdón, 'herma.na m ía, perdón ....
(Susana solloza en silencio).
~ 'EL P. Simón.-Susana, tu hermana va á presentar se ant.e el Dios omnipotente y justfoiero ...
Susana.-(sollozando sobre el cuerpo de Mar-

y el beso mudo, pasiona1üe _v la..rgo,
fué la plegaria dre dos a!Jnas locas
al hundirse en la nceh,e &lt;l-el letargo . ..

)

rrristán enamoróse &lt;le la ~Iuerte
iencarna.ndo su forma ,en la de Iseo.
:y al apurar el filtro: ¡quiero verte!
--exclamó con las ansias diel deseo.¡ Ah! qué he rmD&gt;~a fué aquella Epiphanía
de un nuevo Amor; ¡ qué grande el Episodio!
y qué hermoso Tristáu, ouando r1:10ría
s: n rencores, sin quejas y sin O.d10.
Hundió la frente cálida, en el seno
d-e li:t muj,er, que loL':8, de eutusiaE-1110
sorbió la l1ez amarga del rnneno ....
Y en el postrer espasmo,
'C U-ando á la. Tierra. Augusta fecundaba
t&gt;l Sol naeiente, con su pólen de oro;
cun.ndo todo cantaba
v ese canto ,á los cielos se elevaba
~orno un himno de amor, gran-de y sonoro:
el hf'roe y la mujer unen sus bocas,

€nrique J'o rres J'orija.

garita) .-Te perdoHo, hermana mía . .. y que Dios
te perdone como yo
TEL ON

.Cuc de J'oberal.
N. de R.-- El a.rtlcuto qu':! antecede lo h~mo&lt;J reoro1ucldo del "Có-

mico,'' p'lr el placer de o b3eqnlar á u uestros lectores con los grabadoi que Jo ilmtran en un t11.m 'lilo m,¡,yor, pa.1"1l que se pueda apreciar

en elhlS tanto el talento de la Sra. Vi rginia FJbregas, que interpret ó
i&gt;.n su acmurt Pl arnimento, · O'lln el gusto arttstico del Sr. !h.nuel
Torre,s. que fué quleo tomó las fotog rafias.

Yertió la luz su viI"ginal tesoro,

y sus pupi~as al mostrar el cielo,
¡ rodó una. perl--&lt;L de candente oro!

II
A 11oc h~cer.

LOS DOS CREPÚSCULOS.
I
A man ecer .
Abrió su cáliz la naciente aurora
como una flor en búcaro de grana;
y al sonreir, sobre L1 mar lejana
se disipó fa luna soñadora.
Los rerdes prados que el Abril colora
Ee -ci ñeron la frente soberana
de esas perlas que lleva la mañana
en el rubio cendal que se eva.pora.
Hasgó el oriente su rosado velo;
· Janzó la tierra su cantar sonoro
y huyó la noche con medroso vuelo.

La tarde huyó corno invertid-a aurora
arrastrando su túnica de fu-ego,
y fué extendiendo por los campos luego
el crespón de la norhe solladora.
L::is verdes pr,1dos que el abril colora
entregaron EU e&amp;píritu al sosiego.
y Yoh·ió ele los campos el labriego
echando al aire su c . rnc:ón sonora.
·vibraron en los varnes las esquilas;
el grillo pre] udió bajo Ja m-ata.
-y las aul'as quedáronse trauquilag_
Plegó la luz sus velos de escar1ata,
~' al apagar el cielo sus pupilas,
j rodó una perla de bril)ante plata!

Salvador ifueda.

�...
Domingo, 28 de_Ociubre_de_ 1~00. ,.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

Puesto de tamales y atole de leche.

LA KERMESSE EN TACUBA.YA.
El domingo ú1timo, con un entusia_smo excepcional, se venficó en Tac:ubaya una luc1da kermesse ,de la cual dan idea nuestroti grabados, y en
• Ja' que tomaron parte no sólo Jas prmc,pale:; íam&gt;
lia.s de -aauella población, sino también muchas
distinguidas personas ,de esta capital y (le los alrededores.
El objeto de la fiesta fné c'6lebrar la reelerción
del señ,or General Díaz, idea qu-e na-tió en el seno
de una. junta presidida por el se1!~r Li~. Don !gn acio Mariscal. Dicha jnnta com1e1&lt;0:i1ó a los i!:enores J-osé María. Villasana, A urelio González Carrasco y ·Lauro Ceballo,s, para que diesen forma al
pensamiento.
El sitio elecri&lt;lo fué ]a. Alameda de Tacubaya,
que presentab~ un aFpecto magniñ_oo, por lo bien
combina.do del adorno, que resulto elegante ":' artístico. En los.ángufos Suroeste y :Noroeste se levantaro n &lt;lo.s grand-es portada~, en las c-uale:i, sobre petleslales de doo y medio metros _de. alturn,
se veían unos obeliscos rematado~ en mastile-s que
.-tenían como -adorno guardas y reJi.eyes ei:idlo rcIiacimiento.
Multitud de faro1il\o.s, ~feudos:' rortinaje~ completaban el •domo general. Entre los pne,tos artísticos, citaremos el d€:Stma&lt;lo al expendio &lt;le
confetti . Se levfl.nt6ba. á la .sombra. de un corpu-

La fuente maravmosa.

Este espejo estaba cruzado por una banda simbólica y las otros tres por guirnaldas de flores.
CO!lllpletaban el adorno, tibores y vasos esma1tadoo con d ibujos dorados.
En el remate del frente, en un espejo reYe-Btido
de lazos de crespón de todos colores, i::e leía ·'Confetti."
Era directora del puesto, la señora María B. de
.Ma-vers y expendían la mercancía, fos señoras Maria Maya de Villnrreal, Lili :Mavers &lt;le Nate ra, ]as
señoritas Maria Jiménez, Elena y Margarita Mavers y las niñas Loló Mavers y Angel ita Yilluxreal.
El puesto de tamales era uno de ]os más bonitos
y más extensos. Se encontraban al fr.ent,e de éJ, ]a
sefiora :Afatilde Oliva d,e Guerrero, Directora del
puesto, y las -señoritas María, E!&lt;ther y ·v ictoria
Iturria, Elvira, Sn.ra. y Esperanza Cosí-0, S,ua y
Elena Aparicio, :l&lt;Ianu.ela, Eulalia, Lnpe y María
Guerrero y Carmen Gándara .
El · puesto de tl11loes y pasteles, muy vi.::toso,
represen taba un pabellón neo-greco y atendían á.
los visitan tes la señora F)stela González C'arrnscn
de Garza, y las señoritas A,clela Nor:t!ga :· Fro,ge r;
Elell&amp;,, Cecilia y J ose.fina. I?rog-er, Martrarit·a Aubert, 'Lupe L ombardo, Ana Romaní, Rosa Prieto,

La Banca.

lento olmo, aorovechándme su grueso tronco como oolurrnna de sostén.
De un mostrador circul ar cubierto de tela verde. transparente con encasetonado polric..Torno,
flrrancaban una ,serie de columnilla~ revestidas
de musgo. con guías de rosas artifici-ales, blaní'as
y roja~. La. techumbre era bien original. Unrr
triple bambalin a de papel ·de seda se prendí~ en
torno de la línea. de la tech umbre. eoronru&lt;la ésta
nor 1ma seri.e de bandera...~ de -crespón de todos rolor,es, ,e n gruuos, con aplicaieioneR &lt;le mo-W~ ele
-plRt.a ~' oro, ba.nd,erola.s que jugaban capricho~amen1.e á imDnl-sos &lt;lel viento.
Distribuidas veíanr.ie también grandes :Aorpr,i {ld
lis á colores, junc-os -de un m€h-o qne sernehl1~n
flrroiar Sf'rpentinfl~ y ,e¡;-cudf\c:: de confetti, orlrirloq
&lt;le ]azos de crespón y de plumas en rica variedad
ile colores.
Bajo Pl Rrco que conef.ln011ílía. en clir:,,c-tión ~
h ·p-0T°UHla &lt;le] parque, lucía una PBtatn~ d,e n-,pfr1l
de- fa.m año m1tural, representn11,dn 1ma P'-"rlrrvn
PtíopP. -:rnoyada sobre una mesana de tornett,das extremidades.

Dulces y pasteles-.

Hcrminia Ramiro, Sara, María y Elena Ruiz, Jifaría Echegaray y Josefina M:anterola.
La Banca, donde rejnó el mayor orden, estaba
ador_nada con ricas colgadu ras de seda. ::le encargaron del cambio las disti nguí-das -seüorns Laur..,
::l. de .Mari,,cd..J, de García rreruel, Schmi1dtle:n,
Gómez Parias de García, de Velasco Rus, Marisral
de Morán, Laura Mariscal ele Maris-cal, y de del
Yallc; y s-eiioritaR Carmen Mnri~cal, Q,uerejazo,
'l1ere:;a. del Villar, ).1,uía rrerei::a Limantour, María
del Va.lle v Mar;a Luisa Gómez Farías.
En. el litdo Oriente del parque existía un solo
pne~ro c;ne ntra 1a fa¡;: mir,H1n::: por el lujo de ~u
decorado. Era una tie11rla chi1m de dos ,uco,s, cu-

1

Primer premio de «El Imparcial.

Otro puesto de con!ettt.

El interior ofrecia grandes Mrp'ref.la~. no l., TT"'i::a ('ircular del centro aTrancí'lha nn ·í'Uf'lrlrailo de
Puesto de COnfettl.

P~Peios hisPladoo, v oorrespond ín a'l &lt;lel fre1,i-,, 1111
hnsto d1el íl-enenl Díaz. qno O";tentah{I h h!t1i-O:t
tricolor, distintivo de la Primero Magistratura .

Segundo premio de «El Imparclal.»

yas oolUJ1Jnas estaban re,esticlas con t ela~. rolar
rosa y verde nilo, en forma -de bul1on es. Persia.nas de canuti1lo y cuentas de colores se aibrían artísticamente. El remate ,contenía una, ri ca vanedacl de abanicos. J~t1taba destina-do á la venta
de tó.
.

Seguían después los puestos de flores, cerv·eza
juguetes, te, cantina, c01úetti y rifa zoológica., to~
lodos muy bien aten didos por las más henoosas
señoritas v más respetables damas de la oooiedad
. tacubayense.
La kermesse estuvo concurridísima y asistió á
ella el señor Presidente &lt;le la República.
"El Imparcia!J" &amp;:efü1ló kfos prem:os ,pana los
puestos mejor adornados, que resultaron ser á
juicio de respetable jnrado, los de tamales y confetti, que reproducen nuestros grabadQil.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Dominrro 28 de Ootuhre de 1900.
~

Dom ingo 28 de Octubre de 1000.

EL MUNDO ILUSTRADO
be1lón portugués es un simple alm~én, una esta.eión marítima. En su parte supenor, algunas
&lt;leeora,ciones de caia y de pesca; en la base, cuerdas y amUloa como los que se ven en las ca~l,es
&lt;le los puertos: he ahí tc,da, 611 ornamentaC'lon
exterior. Al 1,edooor del 'edlificjo _l,orre 'Ull'~
banqueta d-e pequeños guijarros blancJS, ej-e:cutada por obreros po,r tugueses Jlevados e~pec1almente á Paris p-ara ·aar una muest ra de ese modo de pavimentraeión nacional.
.
En el 1'roca&lt;lero tiene Portugal una. segunda
instalat ión especial, cerca de la avenida de Jen? 1
arriba ele la sección egipcia. Es éste un pabellón
afe&lt;etado á las colonias de :lfadera, del C'abo Verde,
&lt;le Anrrola, del l\.Ioza.mbique, de 001., etc. etc.,
d{rnde ~ ve la expo,sición de los productos de dichas posesiones.

LA GRAN BRETAÑA.

.-.. :::';'- ""'~- -

- .;..-_-- -_:--.- _:..:,.;.,__.e:.·-- -

Pabellóu de Portugal en la Plaza de Orsay.

NUESTROS GRABADOS.
EXPOSICIÓN DE 1900.

PABELLÓN DE SUECIA
El pabellón de la Suecia es el terreno de los
pabellones extranjeros qu e bordean el Sena, inmediatos al pu,e nte de 11.Aama. De un,t estructura
eminentemente nacional, está ICO!lrstrufrlo por
completo de madera de sabino, del eolor natural.
BJ. arquitecto, M. Fernando Boberg, no ha intentado disi.im ular este rú stico elemento de construcción bajo u na capa de pasta.
De arriba á abaj.o, las :fa.chacfas, cumo los techados, están hechos ele latas labrados y superpuesta.s, como la pizarra. en los techos franceses.
La su&lt;periicie del todo está cubierta por un barniz brillante.

LOS ÚLTIMOS DESCUBRIMIENTOS

0

AR Q UEOLOGICOB

En las edic iones d'.a.rias, hemos

dado cuenta pormenorizada de los
valiows descubrimientos arqueológicos que
se han hecho en la ,calle de las Es8alerilla.s,
al practicarse las obras del drenaje.
Oon mucha justicia se ha prestado tod a
atención á estos descubrimientos, que ú la
vez que proporcianan la posesión de v.erdadcras joyas de arte antiguo, atlararán muchos puntos históricos y serv:rán para f,orrnai~c idea exacta del grado d,e ad elanto aleanzado por las razas aborígenes.
Las excavaciones van á continuarse, y .es
opinión de los arqueólogo.s que han de se l·

G.rabados tomados de fotografias

directas.

El conjunto de este pabellón ofrece un aspecto exótico, que tiene verdadero atractivo, sobre
todo, visto desde el Sena, haeia el c aal f:&lt;e abie la
gran loggia &lt;le macisos arcos qne forma la planta
baja del ediJlcio.

EL PORTUGAL
El Portugal es uno de los raros país-es que,
no queriendo ó no pudiendo ofr€cer.se el lujo
&lt;le un verdaero ¡ralacio en la ~-aHe de las Naciones, se ha.u resignado de buena voluntad á i-er
allí representados poir una 1Co11.s.rtruc1.;ió11 ·m o&lt;le¡;la.
Aun re ha distinguido de otros, tales como
los de Dinama.rca, Finlandia, etc., en el hecho
de abdicar en toda pretensión artíst'c11. E l pa-

Ya ha sido notada la simplicidad &amp;parente del
pabellón que representa, entre las otr•as nacio.nef,
a la poderosa y rica Inglaterra. Delante de sus
fathadas, gTises y 30briamente ornamen tadati,
dücurre la muchedu mbre &lt;le visitantes, resi sin
tiempo para detenerse.
El visitante que pasa die ,l argo s:n detenerse á
visitar el pabellón Inglés, lleva la impresión de
su insignificancia exterior, y mucha sorpresa le
causar ía oír deeir que did10 pabellón es, de tO{las
]as ,construcci-ones de la Calle de las Naciones., fa
que más ha. costado, a'6Í como en un baile de trojes lois oropelc-s más ornamentados de oro, los más
constelados de lentej uela, están muy lejos d&lt;J representar el vaJor de u n tTaje ele líneas- simp1le;i,
a,rtfaticamenOO tallado en una ri&lt;:a tela..
('o;:mo 'l.1s otras naciones, la Gran Bretaña ha
bu~ca:&lt;lo, pues, un éxito en la Exposición Universal de 1900. I'ero á ello se ha esforzado por
otros medios diferentes de los de sus émulos. Se
diría, en efecto, que adivinó que Alemania buscaría su triunfo en la enormidad casi sin medida,
en la exhibición orgÚllosa. tle su poder productor,
en la opulencia un poco pesada de sus instalaciones y en la pompa &lt;le sus decoradoo. Los AngloSaj,o nes han evitado seguir á los Germanos s-ob1'e
este ter'reno.
El pabellón Br itánico es, en Jin, un edifi~io señorial.
Por otra parte, e9 u n c1stilI0 auténtico, puesto

c1e positivo interés los descubri:mien tos que se sigan haciel1'do, opin ión tanto más fundada cuanto
que, en efecto, haBta. s.iete y medio
metros de profundi&lt;lad se han enc'Ontra.do obras tan importantes como es el c1ronamiento de una to rre almenada y de fo r ma circular.
PuÍilica.moo en esta plana algunos de los
olJjetos má.s curio~os que hemos fo tografiado v que r epresen ta n lo siirniente :
1· v 3. Zahurnadores .-2. El último ídolo
encoiitrado.-4, 7, 9 y 11. Instrumentos
que se empleaban en los sacrificios humanos.-5 . El dios del aire y el indio triete.(-). Brazero destinado á la Donservación del
fuerro sagrado.- 8. Vasos sagrados.-10.
R os~rio de c.uentas.-12. Urna funeraria,
ve1'&lt;1.aderam:en te n otable por su estructura.
Pabellón Real de Suecia.

Pabellón f. eal de la Gran Bretafl. a.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Octubre de 1900.-,

La c-,,remonia civil tuvo _lugar en la sala del
en la capilla del
T rono, Y la ceremonia reltgtosa
.
b'
d· 'i
palacio, donde M~n~ñor S~m, arzo ispo e D unieh dió la ben&lt;licwn nupe.al.
, .
E;itre los asistentes se veía : el rey d~ ~elgica,
el conde .Y la condesa de Flandes, e( prmoipe reente d,e Ba.viera, el rey de Rumama y ~mnero~oo personajes titwlados que perteirncen a ambas
ca;:~-a esta solemnidad, se ha-bía desplegado u~
gran aparato, siguiendo todas •las re~las de ia etiqueta: los prí..ncipes es~ban en umforme de gala; las princesas, en tra.Je e8cota.do, oon el manto
de corte, -cuya. cauda era llevada en los ~fopa.rtamentos por damas de honor, y, en la ca.pilla, p~r
pajes reales, vestid,oo 0011 ele~antes tra¡es antiguos; al paso del corte30, hacian los hon-0res, arqueros ,es-t:dos de gala. . ,
.
.
El mismo día, eon ocaswn d-e dicho matr'lmonio, Bélgica estaba de fiesta, p~r todas partes flotaban las banderas belgas y bavaras; se celebraba Te-Deum, en toda&amp; las iglesias, y las. ~ndas
nülitares recorrían las ciudades d-e guarmc10n.
En Brnxelas deben ya haber tenid.o lugar
gra,ndes fiest.as ofi.ciales y populares al regr.e;o de
los nue-,os esposos, que eran esperados el sabado
G del presente.
.
.
rrocla Europi estaha pendiente .·de este matrimonio, ca.&lt;si real, en que ee han unido dos Estados
de importancia.

LOS RELOJES.
Lo que está en los ·li

bros de Braharua está
en su corazón. Ni tCt ni
vo sabí::n.nos que hubiera. tanto ruo:110 en el
mund-o.-(Pron~rbio Irudio.)

El Principe Alberto de Bélgica y la Priacesa Elizab?th de Ba.vlera.

que reproduce, en sus grancies líneas, "Kingston-House," hermosa muestra del estilo Isabel,
construído en Bradford-sur-Avon, á seis legua.5
de Bath, bajo el reinado de J acobo I. El arquitecto, Edwin Lutyens, ha simplificado aun_ su
modelo, eliminando todos los detalles que ¡uzgó superfluos, con el fin de Megar á la. discreción
completa, cuidándose, al mismo tiempo, de la sequedad.
.
Las fachadas Norte y Sur, dan sobre el Sena y
sobre la Calle de las Naciones, y son, sin embargo, muy vistosas, gra.cias á sus t res "bow-windows" -en saliente. Los techos bajos tien.en pequeños piñones regulares. En los ángulos, se ierguen ,esbeltas chimeneas de la.drtllo. Se imagina
tal habita,;ión enmedio de un gran parque, lleno
de prados y boscajes. Se&lt;'ía hermosa destacándose oobre un fondo d,e verdura, en lo alto de una
basta terraza en pendiente, á la que se subiría
pO:r grandes avenidas describiendo ampli .. s curvas. Todo esto le falta, y siu .embargo, en su
destieroo fil borde de un río parisi,ense, el eastiIlo Inglés tiene gran aspecto, visto desde la ribera opuesta, con su silueta, de color y líneas apasibloo, reflejadas -en la. lenta agua.
Hemos dicho que el pabellón de la Gran Bretaña, ha eostado más caro que ninguno otro ele
sus vecinos. Este oo es, en efecto, un ,edificio
engañoso de madero y de ·pasta. Ha sido construído todo, de fierro y &lt;le oemento. Toda la armadura del edificio es metálica. De esta manera oo ha obtenido una incornbustibi1ida.d absoluta.. Más aún, por exceso ele precaución al
mismo tiempo que por refinamiento de corrección, 110 se ha querido que un restaurant ocupe la
planta baja.
Todas estas precauciones fueron motivadas por
el fin á que ,se destinaba el edificio, d!1spuesto en
vista de las recepciones del Príncipe de Gale¡;:,
y por el valor inestimable de las obras de arte de

pintura inglesa que debían llenar sus galerías.
La ent.rada para los visitantes, está sobre la
Calle de las Naciones. A tra,·és del pabellón se
les ha trazado un itinerario que les hace recorrer
todas las salas de ambos pisos, y les lleva después
á una puerta de salida lateral.
.
De un extremo á otro, es aquella una exposición del arte de amueblam:,ento· inglés. En ella
han cooperado las más grandes casas del Reino
Unido. El visitante se pasea. •terdadera.mente en
un castillo priva-do, donde, de la noche á la mañana, podría instalarse y vivir un gran señor. El
estilo moderno y los estilos antiguos, se han repartido los vestíbulos, las galerías, •las recámaras,
las bibliotecas. E,l tono mate de todas las maderas, unifica el conjunto.
Puede decirse que el confort, el estilo y el arte bri,tán'.cos, se encu,entran resumidos, bajo sus
aspeetos más seductores, en este pabellón real.

Matrimonio del Príncipe hereiero de Bélgica.
El día 2 del presente Octubre, se celebró en
Munich, en el palacio real, el · ma.trimonio del
Príncipe Alberto de Bélgica y de la Prirucesa Isabel, duquesa de Baviera.
El Príncipe, que tiene ahora veinticinco añOB,
nació en Bruxelas el 8 de Abril de 1875. Hijo
del Conde de Flandes y nieto de Leopoldo n, es
heredero presunto del trono de Bélgica, por haberse extingu:{lo la desceudencia masculina del
rey actu~l, con la muerte de Leopoldo-Fernanclo, ocurrida en 1869.
La Princesa, nacida en 1876, en Pose-ri.hofen,
es la hija del Karl-Teodoro, &lt;luque de Baviera,
y de María-Josefa, duquesa de Braga.nza.

E-sto empezó en broma y concluyó muy en seno.
Platte el subalterno, que era pobre, tenía un
reloj de 11' aterbrnry, co11 sencilla cadena de cuero.
El coronel poseía también otro Water?nry y
por cadena. un pedaz? ele correa qne hab1a p~rteneciclo á una cadenilla barbada: son las meJores, &lt;:ortas y fuertes.
·
Entre un pedazo ,de correa y una C'adena. de cuero. ha.y poca diferencia, y entre dos relojes de "\Vaterbur~' no hay ninguna.
Todo el mundo en el pueblo cono-cía la cadena del coronel.
N'o era éste jinete, pero le gustaba hac?r ereer
{1 la gente que lo había sido, y forj-,1ba las histor:as m..ís fantásticas, respecto á una$ bridas ele caza, á las cuales, este reBto de cadena había pertenecido.
El coronel era. además, hombre muy religioso.
Subalterno y jefe estaban vistiéndo,e e~ el Círculo, con mm:ha prisa, porque se les hab1a hecho
tarde y, ¡ lo que es la mala sombra!
Los dos relojes, con las cadenas colgando, estaban colocados en un estante que había debajo de
un espejo, ¡ qué de5cuido!
Platte, terminó el primero, cogió un reloj, se
miró al espejo, arregló el nudo de la corbata y salió corriendo.
Cuarenta se~undos después, el coronel hizo exactamente lo mismo que el subalterno había hecho,
y se marcharon ambos, llevando cada cual el reloj
del otro.
Habrán ustedes observado, que muchas gentes
religiosas son profundamente suspicaces, y aparentan-con un objeto puramente místico; cla_ro está-un conocimiento de todas las malas acciones
superior al de impío. Tal vez fueron muy malos
antes de convertirse, pero ele todas suertes, es lo
cierto. que en imputar cosas malas á otros y conYertir en pésimo lo que es en sí inocente, ha.y entre esta buena clase, unos tipos superiores.
El coronel y su esposa, pertenecían á esta especie de seres; pe.ro la mujer era peor que el marido.
Naclie fabricaba el escándalo como ella y por conducto de los criados, con lo que está dicho todo.
Sembró la discordia en casa &lt;le Laplace; evitó
el easamie1lto Ferris-Haughtrey é indujo al joven
Buxton á abandonar en los llanos á su mujer el

Domingo 28 de Octubre de 1900.

EL MUKDO ILUSTRADO

por la caída del call"l'Uaje y había reconocido la
voz de 1.1_1atte, que por cierto le era simpátco,
cuando ponía á la yegua como un trapo.
Al vede al otro día, le enseñó el reloj y le eontó la historia del dueño. El subalterno movió la
cllbeza, guilló los ojos, y dijo:
-¡ Qué cosa más repugnante! ¡ qué asco de
viejo! j Y eso con sus mojigaterías! Yo enviaría el
reloj á la mujer y pediría explicaciones.
Urs. La.rkyn, pensó por un instante en los Laplace, á qu ienes había conocido cuando creían el
D:DO en el otro, y respondió:
-Se lo enviaré. Creo que le daré un buen rato,
pe.ro,~no lo olvide usted-jamás le diremoo á esa
muje.r la verdad.
Platte sospechó que su reloj debía estar en poder del coronel, y creyó que la devolución, con una.
call'ta a.paciguadom d-e :i\frs. L·a.r kyn, sólo produciría algún disgusto pasajero.
·
La .señora. Larkvn estaba más en lo cierto: sabía
que una gota de ;eneno encont.rarfa teneno muy
apropia&lt;lo para hacer sus efectos en el corazón ele
la coronela .
El reloj. con Ia &lt;:arta, qu,e contenía algunas observa-e.iones respecto á las hor-as de recogerse el coronel, llegó á poder de la mujer de éste, que llo~
ró encerrada en .su cuarto, nüentras pensaba lo
que debía hacer.
Si había alguna mujer bajo la bóveda del cielo
á ]a cual odiara -con santo fervor la coronela, era
s:n duda }frs. Larkyn, mujer frívola que llamaba á
primer año de matrimonio, por lo que Ta pobre la señora del coronel la gata vieja.
señora y el pequeñuelo que tenían, murieron.
La coronefa decía que en l,as rernlaciones alTod-a-5 estas cosas, se recordarán en daño de la guien había tan notable como :Airs. Larkyn. y hacoronela, m:e11tras haya regimientos en el paí5.
cía otras citas ele las escrituras, sobre todo, del AnPero volvamos al coronel y á Platte.
tiguo Testarnen to; pero ella era la únü~a. que se
Ambos, al salir, tomaron caminos diferentes.
atrevía á decir algo contra Larkyn, á la que todos
El coronel fué á comer con dos capellanes, tenían por una mujer muy divertida á la par que
mierntras el subalterno se dirigió ú tomar parte muy honrada.
en un hanquete de muchachos solteros, al cual,
¡Pensar que el coronel, -su m~rido, había esbsiguió una partida de whist.
do sembrando relojes bajo las ventanas de tal per¡ A qué causas obedecen á veces las cosas! Si sonaje y en horas pecaminosas, mezclado esto con
el criado de Platte le hubiera puesto á la yegua lo tarde que había regresado la última noche,
]os a.rr-eos nuevos de camino, los remates de las era . ... .. !
anillas, no hubleran podido, empujados por la acEn este momento de sus reflexiones se levantó
ción de las riendas horadar el cuero del sillín yendo y salió en busca del coronel que lo negó todo
á clavarse en el lomo del animal, cuando el subal- m@os la propiedad del reloj.
terno volvía á su casa á las dos de la mañana, y la
E-Ha le intimaba por la salvación de su alma que
yegua, ni S€ habría. encabritado, ni habría da.do ~ijera 1a verdad; él negó &lt;le nuevo usando dos pauoo huída, ni habría ido á caer dentro de una zan- labras feas, y ante tal cou.ducta, la coronela, conja, volcando el carruaje y enviando á Platte, co- tuvo el aliento por un espacio de tiempo igual al
mo si hubiera sido una pluma, por encima del cer- que un hombre necesitaría para respirar cinco
cadQ de aloes, al parque, admirablemente guarda- veces.
do de Mrs. Larkyn; ni este cuento ,e hubiera esEl discurso que le arrojó des,pués no nos imporcrito jamás.
ta. Fué el de una mujer celosa y por añadidura
Pero la yegua hizo todas esas cosa.s, y mientras vieja y de mejilla~ hundidas. Una profunda desPlatte daba vueltas en el césped como un conejo confianza briHaba en él.
herido, el reloj y la cadena, salieron escapados de
L1egó á decir, que hasta el corazón de los niños
su bolsillo, como Ia espada de un miliciano sale de podí-an los demás hacerlo malo; y el odio rencorola vaina, cnanrlo se ha,ce fuego en un simulacro, so á Mrs. Larkyn y las creencias religiosas del co. y fueron rodando, alumbrados por la luz de la lu- ronel, salieron á relucir.
na, hasta deteneree al pie de una ventana.
Por encima de todo, para agriar más la cosa,
Platte se levantó, metió su pañuelo debajo del estaba el m~ldito reloj, con cadena y iodo, sonansillín, enderezó el carruaje, y prosiguió la mar- :lo en la palma de la mano, seca y temblona, de
cha.
la &amp;eñor,a coronela.
Admiremos ahora los trabajos- de Kismet (el
En aquel momento creo que -experimentó algo
destino). i Ciertas cosas no oenrren dos veces en semejante á las sospechas implacables que semun siglo!
bró en €1 pensamiento dBI viejo La place; algo paAl terminar la comida del coronel con los dos recido á las amarguras de la pobre Miss Haughcapellanes. ,iquél se desabrochó el chaleco y se re- trey, y algo, -en fin, igual al cáncer que devoró el
costó ,sobre la mesa para ec~ar una ~j~da sobre corazón de Bux.ton al ver .:i su iffieliz mujer expialgunas de las nanacionei;: de las Misiones.. La rando.
llave de la cadena, se salió del ojal, y el relo¡ ....
El coronel tartamudeó algunas explicaciones y
el reloj de Platte, se &lt;leslizó trauqui!amente s_obre recordó que su reloj había desaparecido; pero el
la alfombra, donde el criado le hallo á la manana
misterio le iba pareciendo cada vez más grand-e.
siguiente y se le guardó.
L~ mujer gritó y ·rogó alwrna-tivrumente hasta
El coronel se enc1minó después á su casa en buscansarse, y entonces se marchó peooando en los
ca de la. mujercita de su ca.razón; pero el cochemedios de "castigar el duro corazón de su mariro esba.ba borracho y perdió el camino, por lo que, dq,'' lo que traducido á nuestr-a gerga quiere derecrresó
á
una
hora
tan
desusada,
qu~
las
excusas
e
cfr: en los medios de "retorcerle la cola."
que quiS-O dar, ni fueron oídas.
..
.
Profundamente impresionada con la doctrina.
Si Ja coronela hubiera sido una vas1Ja ordma- del pecado origina,l, no podía creer en la aparienr-a llena de ira y destinada. i la destrucción, hacia de las cosas: sabía demasiado y llegaba á saltos
bría sabido, que ·cuando un hombre se retr~sa por
á las más extrañas conclu.siones.
motivos que debe cal]a.r, sus excusas son siempre
Se lo merecía: esto destruia .su existencia, como
originales y conveniente~.
ella
hahía destruido la de Laplace.
Las estúpidas explicac10nes del coronel, prueban
Perdió la fe en el coronel, las sospechas crecieesta verdad.
.
,
ron .
· Admiremos de nuevo las obras ele K1smet.
Acaso-pensaba-había pecado muchas veces
E1 reloj del coronel, que con la mis1~,ª rapi_dez
antes
de que una misericordiosa Provid~ucia huque Platte penetró en el parque, escogio precisabiera
puesto
en las manos de un instrumento tan
mente para detenerse el pie de la v~ntana _de
in.digno
como
Mrs. La.rkyn, las pruebas _d~ la _culLarkyn, y ésta al verle á la manana s1gmente
pa.. ¡ Era un infame, un malvado, un v1eJO hberle reconoció y le recogió.
La noche anterior, haofa oídQ ruido oousado tinQ!

Mrs.

Esto puede parecer muy exagera.do en una mujer casada hacia tantos años, pero ,es un hecho antiquísimo, qu&lt;! 5i uu hombre ó una -mujer, se entretienen con deleite, en pensiar mal tle la,s gentes
que no le.s importa.11 y en esparcir lo que piensan, acaban por .pensar brnb1én mal de los que
les tocan más de cerea, y más les inler-esan.
Hay derecho á pensa r, que el mero incid-ente
ele perclerne un re,loj, es dema,sl-ad-o pequeño y triYial para. produeir tale5 diseucioues, pero otro hecho no menos antiguo, es a.quel de que en la vida,
-como en las carreras de ie·abaHos, lo:; peo-res accidentes acontecen merc-ed á las zanj·as más •pequeñas y á las emp·a]iza(las más baja-s.
Del mismo modo -se vé a,I gunas veces á una
mujer, que en otros tiempos y bajo otros climas,
hubiera siclo una Juna de Arco, a,porrea&lt;la con
todas las mo,les.tia.s propias &lt;le los vulgares quehaceres domésticos; más éste es otro cuento.
La oplnión que había tenido ,si.empre la eoronela, la hacía a hora más desgraciada porque insistí-a
más y más en creer en la villanía de los hombres.
Recordando cuanto había heicho, -era &lt;live-rtido
verla sufrir y contemplar los inútiles esfuerzos
que hacía p-ara. ocultar á la vista de todos sus sufrinüentos; pero en el pueOlo los con'Oci.an riéndose gra;ndemente porque la historia de la pérdid-a
del reloj, había tomado u,n a,specto muy dramático en los fabios de Mrs. Larkyn .
Una ú dos vtce.s Pla.tte, v:•enclo que el coronel
no aclaraba el misterio, dijo á Mrs. La.rkyn qua
la cosa ha.b ía ido demasiado lejos y debía dec irse
á la mujer lo que había pasado.
~Irs. Larkyn frunció los Jabios, s2.cu&lt;lió •lia cabeza
y juró que la co-ronela debía soportar su crGtigo
lo mejor que pudiera . ¡Na die hubiera sospecharlo
que abriga,r a odio tan profm1do una m11jer :frívola!
Platte no hizo nada y poco á poco llegó á ereer,
viendo el sil,e,ncio del coronel, que é~te había corrido aquella noche por terreno vedado y preferf.a sufrir su pen'.tencia, no muy severa Há e-star en
las lenguas de otras g-entes respeclo á sus horas
extraordinarias."
Platte olvidó poeo después todo lo referente á
los relojes y partió del país con su regimiento.
illrs. Larkyri regresó á Inglaterra con su ma.-1Jo,
cuando éste cumplió el tiempo de servicio en la
India, pero no olvidó jamás.
El suba.Jt~rno tuvo razón al decir que la broma había ido demasiado lejos.
Las sospechas y lo trágico de éstas----que nosotros, seres superficfales, no podernos ni ver ni

creer--BStá.n matando á la coronela y hacen desgraciado al coronel.
·
Si cuaJqrriera de elloo lee este cuento, podrá fijarse bien en las enseñanzas qu-e encierra y des· pués besarse los dos y volx-er ,á ser amigos.
·
ShakesP"are alude al placer de ver á un ingeniero hecho trizas por su propia batería; lo que
prueba que los poetas no deberían escribir de lo
que no -en tienden.
-Cualquiera podía haberle dicho que zapadores
y artilleros no son una misma cosa; pero sí, cocl'igiendo la frase, se substituye ingeniero con artillero, la moral viene á ser la misma.

l{udyara J(ip/ing.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

.
28
D ommgo

a~

Octubre d.- 1900.

.fL MUNDO fLUSTRADO
AÑO VII--TOMO ll--NÚM. 19
blrect or: LIC. BA.PA.EL BEY.ES SPÍNDOLA.,

MÉXICO, NOVIEMBRE 4 DE 1900.

Su l, scrioción mensual fo ránea, S 1.50
Jrlem idem en la Ca.pita /,
1 .25
Geren te: AltJTOJTIO CUYÁS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>15 de Septiembre París</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

.
28
D ommgo

a~

Octubre d.- 1900.

.fL MUNDO fLUSTRADO
AÑO VII--TOMO ll--NÚM. 19
blrect or: LIC. BA.PA.EL BEY.ES SPÍNDOLA.,

MÉXICO, NOVIEMBRE 4 DE 1900.

Su l, scrioción mensual fo ránea, S 1.50
Jrlem idem en la Ca.pita /,
1 .25
Geren te: AltJTOJTIO CUYÁS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL INTESTINO DEL LEVIATHAN.
Con ese rubro, en sus "Miserables," Víctor Rugo hace U.'Da descripción magistral, como ·todas la.-;

suyas, de ese IDWl-Oo subterráneo, todo de brumas
y de sombras, de esa red interior de tubos y canales fangosoo y pestilentes que constituyeron en
otra época el alcantarillado de París. Verdadero
laberinto de Creta, inestr:cable, derruído, á trechos, interrrumpi,do á veC€s por lagos de fango ó
por tembladeras de arena, tortuoso, al capricho de
las curvaturas é inftex:ones de la vía pública; negro "como boca d,e lobo," apenas, de cu.ando en
{;uan&lt;lo, medio alumbra.do por troneras circulare3
que brillan en la obscurida,d como ojos de bwhw
en acecho.
Aquello tenía una vida y una tradidón, una
h:storia y una leyenda. Aquel vasto resumidero
había. sido guarida de bandidos, refugio de perseguidos, asilo de 1niserabl.es. De tiiernpo en tiempo UJI1 cadáver flota.nclo en el fango; eran los restos
de algún bribón ó de algún infeliz muerto de
hambre en aquellas soledades; un ]l'lquetc de harapos medio hundidos en el fango, era un recién
nacido arrojado -al albañal; un destello en un
rin,cón, era un-a joya perd"ifla; un trapo atorado en
una rejilla, el sudar'o de Marat.
En aqueHoo a'lbaiiales había de todo, pero especialmente, de toclo lo malo. La oon.strucción
envenenada por sus propios miasmas, parecía enf~rmiza; transpiraba. eom-0 un tísico, estaba cubierta de manchas como nn leproso y ele escaras
oomo un gangrena&lt;lo. Cuartel general de la peste, de ahí salia &lt;le cuando en cuando, agola ha. ]•arís y volví-a, como el boa, á -dormitar ahito .en $U
tenebroso nido.
Sólo los miseralJles ó los ban&lt;lolcr.os, y á veces
la policía en su busca, 'b ajaban á. aquel antro.
Aquellas tinieblas infectas, aquella atmósfera espesa y envenenada, inspiraban m'.ed-o, y fué hcróica la emipresa de hacer un descenso á ·e~e círrulo del infierno y &lt;le poner orden eu aquel caos. F.,sa
epopeya tuvo su.s héroes y sus mártires; mncho&lt;S
i-ngeni-eros y muchos obreros murieron asfL,iados, sepultados bajo los derrumbes, envenenados
por ]as e:ma~aciones, ahogados, cosa horrible, en
aquel fango miecto.
.
A esos héroes anónimos debe Pa,rís ]a conquista
de su~ albañales, y hoy es un goce, un r¡_:,creo, una
partida de placer, la visita á las -at.argeas. Ningún tourista que se respeta, deja de hacerla. Re
va en grupos alegres y bulliciosos t:omo á Asniéres, á Robinsón 6 á Bougival. Las señoras llevan elegantes sombreros y faldas de secla, los ea.balleros v-an á la ucanotie•·'' y gabanes color d-e
aw~Uana, y se pueblan de alegres carcajadas v ,Je
parloteos sonoros aquellas cavernas antes sombe'.:i-,
y pobladas tan sólo de rumor-es siniestros y de
ec.cis pavorosos.
Las galerías, vastas como naves de templo, estucadas, revestidas de cemento de Portland
prolongan hasta per,derse de vjsta sru; curvas ar~
mon:orns; cordones de lámparas incandescenbes
salpieadas aquí y a1lá de desh1mbrantes Juees de
arco. inundan de claridad todo el recinto; convoyes de barcas movidas ·p or electri cida,d llevan á
los visitantes y se navega. en aguas, ta~to ó m·á.s
limpias que las del Gran Canal. Aquelilo es una
fie-:ta. veneciana.
Placas esmaltad-as ele azul con letras blancas,
indicnn los nombres de las calles, de Ja,s plazas y
avenidas, bajo las cuales se cireula; se oye arriba el 8or-do rmna,r de los carruaj,es y tranVías que
pasan, y atenuado, el zumbido continuo de la
gran co'lmena. En 1m momento da-do se nave~a
entre un Íerrocanil, que pasa encima y el Metropo,] il,ino que circula abajo.
Sie,-uiendo el ananque de la bóveda, á todo lo largo de las galerías, corren tlos tubería3 monstruosas. é la der,.cha la del a,,&lt;TUa del Sena, para el riego ele las ~alles, para el la,vado, etc., y á la izquierda
la del agua de manantial, potable. Corren también
parl\lelamente á ellas haces de cables t~lefónicos y
de h,l,os telegráficos; los tubos de aire ele los relojes
pnenmáticos; íJ.a tubería. -de a~re comprimido para
tra,nsmisión de fuerza motrjz; todo r-Qtulado, numeraJclo, marcado como mercancías en alm-acén ó
como documentos de archivo. Las tomas de agua
están etiquetadas é indican el edificio á que corresponden; .grande• aroos rebajadas y cenadas con

compuertas, son los desagiies suplementarios para
la época &lt;le las grandes !luvias. Jill desarrollo de
las ga,lerías es de mil kilómetros; la distancia de
l'ans á Madrid.
Después de media legua de paseo en liar-ca, lo-s
viaijieros transbordan a un rft,;rrocarril eléctrico,
y continúa la excursión durante med:a legua, aún
tan interesante y curi-osa. como al principio. Luz,
agua limpia, aire respirable y .puro, temperatura
tibia, to,clo esto en el ,i,lbañal ae uua ciudad populosa como París, ,es pwra y simplemente un
p~odigio que no tardaremos en rea1izar en :México.
Expulsar los miasmas, haeer tocar retirada á b
peste, aprovechar la a:targea para cana.Jizar el
agua y la fuerr.,a, transformar en laboratorio de
vid-a y &lt;le aetividad lo que era depósito y foco de
des,compo,sición y de mu,erte, t.ail. es la obra colosal
que se ha re-alizr-ado en ]os a]baña.le-s de París.
Y no es e&amp;0 todo; a.quel1a.s aguas t_¡_ue pa-s-an de
un lado al otro diel Sena, á través de €normes sifones, van después, impregna,d-as d-e i1bono, á vivificar los campos cir,cun vecinos y á fertjlizar los
sembrados. Lo que en la cloaca era piadredumbre, se transforma, en la eamp-:ña, en alimento;
el gen ·1() humano hace de la muerte vida, del
-cieno fruta-s, del miasma perfumes y del lodo flores. El sol, la nube, la tierra, la atmósfera, l:oloboran á esa misterios-a transformación; con el hu•
mor que se segrega y la basura que se tira se "fabrican," taJ pu-ede decirse, el pan que nutre y la
rosa que emibalsam-a, realizándose así el ensueño
ele Vídor Hugo, que deploraba lo-s cientos ele millones que de los albañales d~ París iban á perderse infecundos en el mar, y que quería ver
convertidos al bien del desval ido.
La civilización omnipotente, juega esas burlas al destino; con las miserias humanas, forja
sus grandezas; recoge la mies humarna, riega
con ella un valle, y á poe-0, cosecha. l-a esviga rl~
trigo ;1::ira el hJ.rnbriento ó el rami11ct-e de flore;
para el p~icta.

Domingo 4 de Noviembre de 1900.

LOS DOS HUÉSPEDES.
Ca~ta de una Vandiana.
Desde ,que la ciudad fué tomada, M. Henry se
e~~blec10 en nuestra casa. Se per.eeguía á los Iugitivos, hasta. 1lias puertas de Niort· en las calles
los Marselleses, arrojaban sus arma; y se rendían.
Ya era de noohe, y sin embaro-o no cesaban de
traer p~üüonc-ros á nu·e&amp;tra sah~ baja. M. Htmry
loo ~1to con su bella clemencia de vencedor:
j Aba.JO las armas! ¡ No se os hará mal! Se desarmaron los azules y ee les dejó libres. Yo no pu•
&lt;le menos de hac-e-r notar al joven jefo, esa impru-

Ya acudes á tu cita misteriosa
con el inquieto mar, luna conüante,
y -asoma por las playas de Levante,
host:a de luz, tu cara milagrosa.
En la onda azul, cual nacarada rosa
se abre tu seno c::m pasión de amante,
y dibuja un reguero rutilante
tu pie sobre la espuma en que se posa.
El agua, como un tálamo amor-mio,
te ofrece sus cristales movedizos
donde tiendes tu cuer.oo UumiJ10so.

tdencia eu dejar vagar p-0r los arra.baJes á mi'lcs de
mientras que sus guardias, creyendo su
objeto terminado, no pensaban s:no en retirarse
cada uno á su alojamiento.
-Vos tenéis a.quí, enemigos encarnizados le
,elije. Yo m:1Smo he oido á un subteniente' de
_Marsella, llamado Ripard, júrar que si no os mataba. ,en el campo ~e ha.talla, os asesinaría después,
•del mo&lt;lo que pudiese.
MiB palabras_ pusieron sombría, la frente del jo·ven Jefe, su mirada senci11a de niño tuvo una es•
pecie de admiración t."Omo si preguntase : "Por
•qué. me odia Ripard ?" Después sacudió ese p€ll·
.sa.nuento con un 1ligero movimiento de homhros,
y ordenó dejar libres á los últimos prisi:oneros
·añadiendo:
'
-Es preciso que nosotros probemos á todos estos miserabl-as, que hay máB humanidad en nuestra alma que en la euya.
Terminaba. apenas de hablar, cuando un tumulto se produjo en el umbral de la puerta v
tres soldados v.andiaJJos, pres-entaron en la sala ~
1.m hombre, -con el pelo en -desorden, los ojos in•
:yectados -de sangre, y el rostro descompuesto y
•convulso por el odio.
-Se acaba de ooger á éste bandido con las armas en Ia mano,-clijo uno de los soldaclos.-la
vi-0.a, ln liberbrl. i:e le ha"h'.an concedido. se ,1ki•
~ después volvió á &lt;:ort.a di &amp;tan-ci-a y disparó un
tiro sobre uno de sus libertadores. ~osot.ros le
bomos arrancado la. pistola, bella aquí.
Y uno de los guardias puso el arma soUrc la
mesa.
-A la prisión,--dijo :AL H enry.
Después reprimiéndose, volvió ha-c'.-a el prisio-n.ero.
-¿'l'u nombre?-Je dijo:
Y el otro, lanzándole una. mirada maligna, contestó:
-¡ Ten cuidado! Este nombre va á causarte
miedo, me llamo Ripard.
Yo me estremecí.
M. Henry no se inmutó. Fijó sus ojos en el
marsellés y le dijo sencillamente :
---'-Y bien, füpa.rd, estás libre. ¡Vete!
-No; yo me quedo-replicó el hombre-des&lt;'Onfia&lt;lo, conozc@ la trampa, desarmado, no habré
franqueado el uni bral de la puerta, cuando tus
bandidos me habrán asesinado.
M. Henry le designó el arma depositada sobre
la mesa:
IM,ta11e,s .

. ¡ Allá van en tropel! Son las livianas
hojas con que tejió la primavera
su delicada túnica ligera
donde estampó el Abril flores tempranas.
En espirales cléb'les y vanas
van bailando su danza lastimera,
y parecen llevar en su carrera
ayes de enfermo y d.obles de eam,panas~
Como las hojas por la tierra inerte
van bailando camino de la muerte
buscando su sepulcro en lontananza.

T-a humani&lt;l1fl fl revuelta y c.r.,nfun-dida
h11ila. también, huyendo de· la vida,
hacia la tumba su grotesca dauza .

Salvaaor ~ueaa.

BOCETO
Á MEDIA NOCHE.
Bate el remo con golpe soñoli?IÜO
los cristales purísimos del lago;
en el ramaje misterioso y vago
cuelga su lira el perezoso viento.
Besa el río callado y macilento
las dormidas riberas con halago,
y la fronda -confusa ofrece en pago
desmayado dosel á su e~emento.
Todo duerme; los astros que dedinan,
los torrentes, las selvas, las cascadas,
los mares que en ]as playas se reclinan,
¡ Y allá sobre las tumbas olvidadas,
los sauces melancólicos se inclinan
rlando extrañas y lentas cabezadas!

Ilnye la noche. En el redral umbros()
desgrana el dulce mirlo sus cantares
Y. en los hondos y escuetos platanare~
vierte el Alba su efluvio lumino-so.
. ~orno el .velo de un ángel, vaporoso
g1ron ele mebla envuelve ]os aduar.es
.
'
y rornµen en ]a sierra los pinares
en un hinmo salvaje y estruend-0-Eo.
La luz, que apenas surge, el inv iola.d o
pico de_ intactos hielos baña y dora
con mc1erto fulgor; hierve en el prado
]a -savia, de la mies generadora,
y al céfiro lascivo y perfumaclo
ilefcubre el seno la sonriente Aurora!

josé fiórr¡e;: ugarfe.

, -Y? no tengo ~ino una palabra, por lo demás
he aqu1 tu defelWl: toma tu pistola ..
El marsellés rió bu:r!lonamente.
-¿ Sabes que está cargada?
Por toda respuesta M. Henry ·tomó la pistola y
la tendió á Ripard, quien la deslizó én su cin h{rón. Después, envolviendo de nuevo al j-oven vandeano en su mirada rencorosa, refunfuñó:
-¿ Dónde quieres que vaya.? Las casas rebosan ele gente, los lechos y la paja í-a.ltan, el campo no está seguro; si tú me temes mát.ame, pero
e.s~y muy fatigado y no puedo dar un paso
lniclS .

-Se,,,-dij,o M. Henry.-Hay capitu1ación, no
esta.mes en guerra. Si no tienes á -dónde ir dor. ,
,
'
miras aqm.
Yo teml&gt;lé á la idea de albergar á un huésped
tan peligroso. Encontraba mil objeciones que hacer, hasta afirmar que no había ni una si1la que
ofrererl-e.
-Y bien,-dijo M. Henry,-se acostará en mi
pieza, €1 lecho es grande, dormirernOE: los dos en
él.

LAS BODAS DEL MAR.

Y al ostentar desnuda tus hechizos,
el mar, en un abrazo ternblorow,
columpia el haz de tus :flotantes riz.os.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domi"Dgo 4 de Noviembre de 1900.

La. emoción me dejó muda. El hombre ncs
aOEchaba, mirando el suelo. con los ojos invectados d-e sangre. Hubo un momento de estt{por
que rompió M. Henry, suplicándome tuviese la
bondad de tomftr la vela y g,1iarlo hasta su piesa.
El ma.roo1lé,s tuvo una sonri¡;;a. burlona que me
dejó helado. Pasé delante y subí los escalones. El
c:orazón me latía, la vela vacilaba en mi mano, una
vez en el corred0r, abrí la. única puerta de la pie•
za, entré y d-ejé la luz sobre la chimenea. Yo me
rct-a.rdaba. esperando encontrar la ocasión de disuadir c:n YOZ baja á nuestro huésped, ó de hae;er
a.costar {1 uno de sus hombres en la pieza í) ·)•lr
' menos de!l:armar á Ripard; pero sea que
' 'M.
,o
Henry hubiese olvidado 1a escena de la. pist.ol.1,
sea que se hubie&amp; obstinado en su resoluc'.ón, me
cortó la -p,ilabra eon urui. despedida sin réplica:
-Buenas noches y hasta ma.frana; yo no puedo
más de fatiga .
Y á fin de obligarme á que rne _retirara más
pronto, comenzó á desvestirse.
Salí trastornada y dejé voluntariamente la
puerta entreabierta. Le oí pedir á Ripard, bajo
el pretexto de que I!eposarían más tranquilamen•
te, que cerrase la puerta. La prontitud con que
el hombre obede&lt;Jió, &lt;lando doble vuelta de !,lave
á la cerradura, me hizo estremecer. En la angustia horrible que me oprimía, tuve 1-a idea, de segui r el corredor que conducía á la pieza, subirme
en algún banco, y -espiar por una cla.raboya que
había en lo alto &lt;le la pared. El pudor me retenía, pero no podía sin embargo resolverme á qejar a.sí á nuestro huésped, enti-egado á su poor
Pnem1go. Comuniqué mis temores á varios soldados va.ndeanos, alojados también en la casa,
participaron de mi inquietud, pero ninguno se
atrevió á forzar la consigna, diciendo :

é

-:--Cuando M. Henry manda, se hace lo que él
qmere.
Decidí á uuo de ellos á subir su jergón al corredor, y extenderse junto á la puerta, listo para
forzarla al menor ruido alarmante. Me retiré
entonces, pero muy p&lt;&gt;eo tranquila, y me arrojé sobre mi lecho si n desvestirme.
, Mi insomnio fu~ cruel, y no pudiendo más, vol!1 al_ corredor y v1 que la claraboya aun estaba
ilummada. Aunque la casa permanecía sumergida en un completo silencio, mi ansiedad iué tal,
que coloqué el bancQ contra la pared, me subí y
miré dentro ele la pieza.
M. H enry esta,ba acostado, y dormía ó parecía
dormir; Ripard había colocado la vela sobre la
mesa, cerca de la c1bccera de .la cama y de pie delante del looho, inmóvil contemplaba al joven
vandeano.
Yo no podía ver la expresión de su rostro pues
m~ volvía la espalda. Permaneció así algunos
mrnutos, preguntándose quizás si la seriedad de
éste semblante ta.n puro, no sería una astuc:a, 6
~fectación. La ?ªmisa del jov-en jefe, abierta, deJab~ ver enmed10 ·d e su pecho desnudo, una cademta ele plata y un escapulario obscuro que s~
destacaba sobre -la deslumbradora blancura de la
riel.

M. Henry respiraba len\a,mente con un aliento
calmado _Y regular, los ]a,bios entreabiertos por la
sem1sonrrna de un bello sueño. De pronto noté,
que el brazo derecho de Ripard, caído á lo largo
de su cuerpo y medio oculto por la sombra de la
mesa, se levantaba con una prudente lentitud, y
cua~do su mano apareció en la luz, ví que tenía
la P)stola, y que co1; el dedo sobre el gatillo, la dir:gw recta al cora.zon del dormido.
Me paralicé de horror, mi corazón cesó de latir
un grito de in~e&lt;;ible espanto se ahogó en mi ga.r~
ga,nta. Yo m1raba trastorna.da como -en una fas~inación impotente. de pesadilla. M. Henry sonaba. siempre, sonnendo, el semblante dichoso
imperceptiblemente mecido por el mismo alient¿
dulce, ofreciendo en toda su confiada desnudez,
su pecho blanco y tibio, -al cañón negro y frío que
lo amenazaba.
Fué un minuto atroz; sentí pasar el estremecimiento de la muerte. El hombre guardaba su actitud de asesirno, y el tiro no &amp;cababa de salir Ripard lanzó un profundo suspiro, su mano ~acilante bajó la pistola. Con un movimiento feroz se
v?lvió y se _alejó del lecho. Ví entonces que 'tema una pa.l~d€z espantoea, sus párpados se agitab~~' sacud1~ la cabeza como para arrojar alguna
v1s·ón sa.ngr1enta. Después, sin ruido, dejó su arma robre 1a mesa.
Yo no esperé más, descendí del banco, di apres~irad-amente la vuelta por el corredor y desper-W ~l vendeaJ10 , que roncaba sobre su jergón.
Arriesgándome a todo, le ordené forzar 1-a cerradura, teniendo cuidado de no llamar la
atención del marsellés.
El! soldado sacó un
gran. cuohillo ele su
bolsa, y aunque se pu•
.so fü:rmed~atrunente á
la obra; ésta fué difícil y larga. Por fin la
e J:-radura. cedió, abrí
hruscamente la puerta, p~ro me detuve
en el umbral, sorprendida.
Ripascl se había
acostado junto á M.
H enry, y con la faz
tranquila, el uno al
lado del otro, dormían oo'll el mismo
sueño de niño, el pecho levantado por la
nlisma
reopir.ac~órn
lenta y &lt;lulce; ·con
igual sonrisa en los
1-afoios .....

Cl¡arles Foley.

�Domingo 4 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ILUSTRÍSIMO SEÑOR DOCTOR

en

la €splanaoa oe los Jnválidos.
LAS PROVINCIAS VIEJAS.

Puesto que se ha reconstruído el ·'Viejo Pa• pertenece al pasado; sólo de tiempos relativarfs," ¿por qué cad·a 1HOViil'cia no hab'.·a de estar en mente lejanos, puede hablarse del peinado á la
su reoonsti,tución ·particular d€ntro del recinto María Antouiet::i ó del traje "Directo-río" y el dede la actual Exposición, que tanto perteneee á cora.do á 1-a "Pompadom·," como los signos cara-cterí.sti-cos de una época :::eñala.da en la historia,
la provincia como á París?
Por esta reflexión que re hizo el Comisario Ue· por acontiecimientos senS'acionales íntimamente
nera1, ha sido por Jo que el visitante se ha visto ligadcs con los u5ic,s y costumbr-es de lo-s que virodeado de cons,trucciones •p into,rescas que se han vieron entonces.
Hoy no podríamo'5 señalar para. mús tarde la
erguido sobre la Esplanad" de los Inválidos y
historia de las últique han copiado su forma, su or1rn.n1antación y
ma.sguerra.s, por ejemhasta el sistema de construcc:ón, á monumentos
plo, di&lt;:iendo los paíloca"es.
SJ.allO\$ vestían
tal ó
La Provenza se ha remontado hiBta el tiempo
cual traje: la moda,
&lt;le los romanos, y se le\'anta en colurnna-s corinfuera de paí.rns como
tias de arquitraves desmantelado,s; la Brebni.a ha
China, evoluciona á
t? ..._
ido más lejós aún, en la noche d.e los tiempos, y
r:. -'"..
exhibe un "menhir" auténtico, acompañado ele cada momento.
o-:.·:·
,
toclos los detalles venerables que 1e oo-n vienen .
En -cuantG á los habitantes de esas antiguas
mrnradas han revestido los trajes tradieionales
que el vestido democrático y 1a. blusa de igualdad ha su,plan-tado poco á poeo, y_ que n, ex'sten
ya, sino en el estado de recuerdos. i Pobres trojes nacionales! Ellos
eran a~adables á la
' '
vj•sta y de formas sim,páticas : se jntenta,
cuando, menos, eon'f,~rvar pladogameute
,su recuerdo, y los -colecciona.dores :recoien
ávidamente sus últimos restos. De esta
manera., es como se
perciben algunos fi· r ',., t ,
----, _
·1 ' j
í
gurines pasados ele
moda ,en las vitrinas
de la Exposieión ceni-= ,-1r
tenal de trajes; en fas
secciones de enseñan~. --::'l:¡,..,.:..
za, se ven numeroJ.--¡
sos maniquís· v,esti&lt;los
, t
según los viejos usos.
'
y recons.t.ruíclos así
por fas institutrices,
bajo las recomendaciones del M:iDIÍsterio.
Hay alH, uues, preeiosos
documentos
oue ayuíkrn á recorrlar la vi.da de a-quellos p11eblos.
Tie:mno era c1e fijar
P~tos /últimos re&lt;'uerdos. por.tue ei:tán á
punto die a~aw:n·ecer, loo unos tra&lt;:. los
otl'!oie. -con m1,n r&lt;.:iuirlez
lamenta ble. Desn,e h,í'e mucho tiemno. los
J1ombres han 1·e1111n- ~
ciado iá ]o q11e Re lhm::i. la investüración
del pasado; las m11jeres que habfan conserva.do, currn{lo meno~. los antiguos peinados, les ahañdomrn
más y má"'; el espíritu &lt;le oornfiección reina sobre el mundo
entero.
Y, asi, siempre bajo la influeneia de la
mocl.a, ..en el traje, ra•da vez más capricho~• y sujeta á evo&gt;lueiones casi diarias, es
ya . impasible fijar para. el porvenir una
é p o e a determhrn&lt;la,
partiendo de la fo,..
ma de los trajes. Eso

"'

-- -'.~1

DON PERFECTOAMÉZQUITA.
Nota luctuosa y sensacional ha sido eu los últimos días la muerte del lJ,mo. Sr. Dr. Don Perfecto Améz,q1úta, Obispo de Puebla, cuyas virtu-des y sab1&lt;luria, unámmeme.nte reconocidrui le tenían eapt~des grandes y resp.e tuosas sin{patía,5,
.muy especialmente entre la s0&lt;:iedad angelopolitana, que ha dado muestras del más 0o-raude duelo por la pérdida de su Prelado.
El Sr. Amézqu.ita nació el año de 1835 hizo
-~UB primeros estudios en el Seminario de 'León
rngresó después á la Orden de los Paulinos ;
prévio el noviciado, recibió las órd,enes sa.cerdÜtales el año 1886. En 1876 fué nombrado para
servir el, Cur-~lo de Guimajuato, y en 1880 fué
elevado a la d1gmdad de Obispo de Tabasco al
frente d;, cuya Diócesi permaneció hasta 1897 eu
•que fué removido á la Diócesi de Puebla.
Durante toda su existencia. fué muy querido el
Sr. Obispo Amézqui-ta, por sus virtudes entre las
·que descollaba la caridad y su anhelo por difuu.
&lt;l.ir la instrucción.
Su sentida m11erte acaeció el día 27 del pasá-do Octubre y fué motivo de las más crrandes demostraciones de pública condolencia.º Se sabía
·que el ilustre Prelaidlo había muerto en la mayor
_pobreza, y sin duda esto fué causa ru, que la Colom~ francesa de Puebla, por una parte, y varios
parbculares por otra, solidtaran el honor de correr con los gastos de la inhumación del ca.dá-ver, proposición que el Cabildo angelo']Jolitauo
.agradeció, pero no creyó prudente aceptar.
El cadáver d-espués de embalsamado, se expu.so al públi,,o durante tres días, y los funeráles se
verificaron con tc;da solemnidad el día 31 del pa.sado en el Panteón Francés.
La Catedral de Puebla.

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.

·-;. :.
_,-.·;;.--

Desfile del Cortejo.- Apuntesdel natural por nues irodlbujante.

La capilla Ardlente.-Apuntes d el natural por nuestro dibujante.

Desflle ante el cadli.ver.-Aput!.tes del natural por nuestro dlbujantl,

El C,_tafalco,-Apuntcs del catural por nuestro dibujante.

�Domingo 4 de X oviembre de 1900.

EL MUNDO ILl:-STR.'1.DO

EL MUNDO ILUSTRADO

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Panteón de Dolores. Lot.e de la Colonia Italiana.

Panteón de Dolores.-Monumento al Sr. Eebastl.An Lerdo de Teja.da

EL ÚLTIMO 2 DE NOVlEMBRE.
La nrnYor parte de los habitantes de esta. MetróPoli, ~iguiendo trad!ci-0,nal co.5tumbre, visitaron el viernes últim o, las necrópolis do·nde duermen sueúo eterno los séres 111;ís queridos.
Lo ..: sepulrrof, monumentos y capilla.5, cubiertos d-e ceras y de flores, ofr~ían as.pecto lm po-

Panteón Francés. Monu.tnento al Sr. Manuel Velasco

Panteón de Dolorea,-Monumento A Doña Leona Vicario.

niente, y ]a multirnd reL·orriendo fa_:; ca1Iejuclas

formadas por \o.s ár boles de los panteones, se eletenia ante 1-a~ tu rnlras de los clenclo,;-: para c-orn;;agrarles un rec-uenlo y d.epos:tar una ofrenda . demc~tra.clón del c-arül o que no pned,e clest.rnir Ja

m uerte.
En el Panteón ele Dolor€-S fné donde eonc-n·r rló mayor número ele per5ona~. entrndemos que
por ser el que más c-acláveres gtrnrda hajo 5-U extenso terreno : pero también ¡:¡umientó la afluencia de visitantes, el het·ho de habers-e lnang-urado
en el -día á q11-e no:: referimo5. el :;:.enicio eléctrico
de lJ'anvía.s que llegan al Panteón .
Nuestros grabados representan los más artís-

mero que llamaba la atención era el dec.'Ora&lt;lo seYero de la capilla expiiitoria, do nde durante todo el día. los saeerdotes católicos estuüeron entonando responsos, y en la mañana oficiando en
sufragio por los difuntos.
Entre los departamentos más adornados, era
de lo mejor, la Ro tonda de los H ombres Ilustres. curas tumbas v mon umen to3 e!-t.aban eubiertos C-on multitud~ ele corona¡;:. de arnlorio, porcela na y fl ores naturale:&lt;. En alj!uno.s- monumentos e1 adorno se completó con hate.;; de ban deras nacionales. plegadas con c-re.3-pon es negros.
En el lote de los defensores de la Pat.r'a de
1846 á 1847', también se veían numerosas ("()fOnaf:. ~· en lo.s listones que las sujetaban sen1,idí81mas insrriptiones.
Los sepulcros &lt;le Don Gabino Barreda, &lt;le los
poetas A2"ustín F. Cuenca y Manuel Aenña., el il-el
Yate Guillermo Prieto y en general todo~ los del
lote de primera das-e, estuvieron adornados, algunos con tanta sencillez como buen gnsto.
El Panteón francés también se Yió muy concnrrido por lo más distinguido ele la co1onü1: y Jas
re~petables farniFas mexicanas qne han deposifado en aqueHa necrópolis los restos de. sus &lt;lc11,lo,;.
En la magnífica capilla con que cuenta el Pan-

~Panteón Espaiiol. Cai,ma de la famllla Mora.

teón, se ,,erificaron sin int.errupeión, las preces
acostumbradas y ca5i sin excepción todos los sepulcros estaban ad ornados., prevaleciendo en el
adorno las toronas de flores natural-e5, ent re las
cuales vimos verdaderas obras d,e arte.
En el humilde Panteón de la Piedad, inmediato al anterior, cambia ba ,el aspecto: los visiiantes en su mayoría de la clase popular, se entregaban enmedio ele sus recuerdos á la acostumbrada verbena: pero sea por el buen servicio de
la polida ó porque aunque sea. paulatinamente
vamos mejoranc\o en moralidad, debemos decir
que no se registraron en este afio, los desórdenes
y delitos de que en otros años ha dado cuenta la
prensa de infonnación.
El Penteón Esp-añol fué visitado desde las primeras h oras de la mal1'811a por infinidad de per.sonas, y también 103 sepukros estaban adornados
casi en su totalidad.

Rico en ornamentat:ión v muy visita&lt;lo íué el
panteón que se e:nc:uentra ~n ffi¡¡· cumbrer: del Tepeya&lt;·, donde también hay algunos m11erto~ ilniitres.
En un terreno alejado de la Yilla, está el panteón general de la poblaei6n . y tmnUién allí ha bfo. muchas tumOOs adornru.ln1::.
Aquí se tuvo especial t:nida&lt;lo. de qne i.o~ doliente::.:, no introdujeran fr11ta~ ó comidaB d.entro
del pantA?-On, á fin cle no dar el e~pedJ1,cuilo poco
ed:ifkante de ver á los vivos c-mniendo ó embrfagánd•o~ . jnnto á la"' tumba s de los muerto-:.
~Iuy poco concurrido se veía e1 panteón de San
Fernando. No ob:.,tante. hubo un mome-nto. de
las diez á las onc-e de la mañanfl.. en que -:.e vió
ün,adido por los curiosos qn,e se agru paban, la
maYoría. de el1of-. en
reciedor ele la tumba
del iran patricio D .
Benito J uárez, la mejor sin dif.':ptita. J:e e-:e
pant.eón. Pero pasada
es:a hora. los pasillo¡;¡
se veían con por•a
gente: ,, aquí y aJlí,
u n o qu,e otro -cirio de
pálida llama.

La tumba ele Alejandro Garrido. es la
que más aclorno-s 1neía: var ias (oronas de
gardenias. cuatro cirios encendidoB, anchas franja~ de trrspón. La tumba ele
Juan Y0lle, tenía una
corona. de siE&gt;mprevin
y Y ario-. -cirio~: v la
{lel Oenernl Mártín
Ca:t"nera, una corona.

f

Al frente del seprnl-01·0 del ,·entedor
de Puebla. alguien c-olocó una c,-orona de
laurel. Al lado. la
tnrn ba ele Comm1for t.
]neía. cn-atro c-orona;;
de gardenia-., una, eh
cada. esquina . Las demás, solas Y trist e.:.,
sin un reCuerdo: Y
nllá en el fondo de ui1
patio, abm1donacla v
va.da. la que guardó
los rf'Stos de 1Iira&gt;món .

f

Panteón FBpafiol. Monumento
al Br. Manqel Olage.

Llegada ele] primer tren ell!ctrico al Panteón de Dolores.

ti,cos y modernos monmnentos que se han lern1:tado en los distintos panteones, y entre los anh&lt;ruos damos á la estampa el erigido sobre la
Jumba del Sr. Lic. Don Sebasti.ín Lerdo de Tejada, tanto porque aun en~re los modernos continúa. siendo uno, t1.e los ,nrn..s- notables. l'omo porque en la publicación que de él hicimos hace
alcrunos año:-. resnltó imperfecto.
~Al penetrar en el Panteón de Dolores, lo pri-

1

.,..

Pant:eón :Espafiol. llonumento al Sr.
Teodoro Alanls
Panreón Espatlol. Monumento á. Don' l'edro
.
Norltga.

Panteón Español. :Monumento á. los Sres. J&lt;ll!é y Jaime
Pulg y Konmany.

Panteón Francél!I. Monumento á la Sra. Leonor
Verdugo y 1itOS1.a.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 4 de Noviembre de 1900.

Domingo 4 de Noviembre Je 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

TIPOS EXOTICOS.

NOVIE~;fBRE

EN LA EXPOSICIÓN DE PARÍS.

ENTRE LAS TUMBAS.-HIJA Y ESPOSA.
1'-fañanas

tr:,i,tes, tard'M melancólica¡.:,

soh""S

amarillentos de enferma luz, ráfagas de vi-cnto
que suspiran ail pa,•::.:1r arrastrando ilas hojas
muertas ,que iueron la pompa del V ,e rano, no:-talgias de tumbas, languid-e&lt;.!es de almas, flores
de recuerdo 11ena.s ele llanto, crespones fúnebre~,
parpadeo doloro~o de cirios, angustia infinita ele

)foviemüre es el mes de las lágrima.s, el mes
de los recuerdos.

Por las angostas veredas de los panteones, forma.das con esbeltós pinos y fúnebres cipreses

ahora apenas de lejos, perdidos entre el polvo y
en ,el ruido.
'l.1oclos 'Be -apresuraron entonces deseosos de estar listos el día de la apertura, 'tra·bajando con
amor para prepa:,:ar una inslai1a-c:&gt;ón q1,I) ,hlacía
enton-ees su orguJl]o y que es ahora. oonoci.da ha-sta
la saciedad : no se hubiera hecho ni á cambio d·e
un imperio, dejar á los ,exposito;es la. sección de
que -ahora. se es&lt;t.:.apan bajo cualquier pretexto, íelrnes de d~sfr_ntar de un momento, de reposo.
Esta. as1clmdad, te-nía un excelente aspecto bajo el punto ,de vista pintore,eo : d~jaba á todos
a_quellos md1genas, ido-s á París, de los cuatro
rmeone~ del nniver.20,. -ese carácter particular y
tan diehca.do, ew especie de perfume de exotismo
tan liger:o, que ::e va pronto al -contacto ·de un'Zl.
civiilización diferente, como Ja cáscara ele ]as fru tas maduras.
. Los indígena,;; que, entonces, parecían exteriorizarse
má,s y haber continuad'o más "allá"
.
' eran '
ciertamente, los Tonkineses. P,eiimaneeian horas

da. en el Ocaso, y algunos- girones de .aon~bra _se
ihan prendiendo de los árboles de aquel silenc10-

. Ant"-5 die qu€ la Exposic'ón d~ Parí s se hubiera
~1sto mvadida por esa.s ilarg-as c-ara,vanas de extra,nJer?s. que andaban con el cueno, tendido, activos
Y av1-dos die v,er; antes d•e qu.s todos esos buen os burg-ueEJes de rc,strbs al egr~s y sorprendidos

so paraje.
Junto á una tumba muy humilde que "' acababa de cerrar y sobre la que había algunas flores sin marchitarse aún, mudos y consternados
estaban dos hombres, como .si espera5en que alo-una. voz brotada del sepulcro les dijera: ··; Adiós!

fDejadme sola, que la. noche se acerca!"'
Uno de ell-Os, anciano ya, permanecía &amp;entado
en e} suelo en actitud conmovedora y fijos los
ojos en aquella tierra ingrata que cubría para
Fiempre el ca.dáver de su hija: el otro, que era
joven, estaba de pie, con el semblante demudado v la cabeza baja. ¿ Pensaba en algo? Tal
yez ~no. Ilay veces en que el alma, acometida
por fieros dolores, se adormeoe ·l cierra sus alas;
momentos que ha.c en traspasar á. la imaginación
más a1lá de la locura, para 11lev·arla de nuevo al
engrane de la razón.
Quizá en esa actitud, en ese s]encio había ence1Tado el poema más dulce del adiós; adiós que tras-pasando loo límites del sepulcro, iba á resonar en
los oídos de la muerta, para volver tornado en
est:a palabra: ¡ hasta la vista!
-¡ Vámonos !-dijo de pronto el anciano lenmtándose,-no tardaremos en v-olver .. ¡ adiós,
hija de mi alma, corazón mío!
_JSí, vM}ronos,-eonrt:ef.tó el joven, ico~endo
nua flor de encima del sepulcro de su esposa.la. noche del martirio noo espera.
Amboo cruzaron sollozando por !,is angOBtas
y{eredas tliel :panteón, m-iientras 1laa SOm.bras ,se
prendían de los altos ei,pres€8 y las ráfagas de
Xoviernbrc enion.aba.n el monótono ''im,iserere'"'
de los ,difuntos, al chocar contra los mausoleos.

Ferr¡ar¡?Jo Celada.
corazones, rnej illas ,surcadas por la.s lágrimas,
,manos blancas de vírgenes -que riegan pétalos
sobre lais 1osas de las tumbas y se oprimen castamente alzadas hacia el ,cielo ,en actitud de oraci·ón, cabezas pálidas de ancianos, reclinada.a so-lire los mármoles fríos envueltos en crespones,
olor acre de flores de la última estación, cortadas
por la mano del e-,1ríño y derramadas oomo un
tributo en los cernenterim .... es Noviembre.
Cuando 1lega este mes &lt;l'e mel.:u1Colías, el alma
,pensa.tiva se s:enta á. contemplar en las ruinas del
µ,asado, el silencio de las eternidades y el corazón sobrecogido de angustia, golpea su -cárce,l de
&lt;lolore&amp; ,co,n acelerados ecos.
Noviembre -es la -semblanza de la muerte en
pre.~ncia de la vida.
Pnsa envuelto en un torbellino de hoja.s secas,
d~ lianas marchitas, de 'Perfumes débiles y de
pluma.s de nidoB, arrancadas del manto policromo
de Filomela.
Hace llorar con su aliento frío el cordajo de
los grbolcs enfermos, que como empolvadas Eras
les dicen adiós á las risueñas rordes del Estío.
Parvadas de tórlola.s silvestres, vestidas de
oonicientas plttm&amp;S, bajan de las cañadas silenciosas á p'.-cotear el amarillo rastrojo, que en pequeños haces, eay&amp; ~egado ~JO!l' las ráfagas d.e
Otoño, en los angostos surcoo.
El perezoso buey, que se detiene para. contemplar las sombras de las nubes que pasan por la
tierra, bajo la aNliente resolailll, d€Stroza á su
paso los varejones del "acahuatl," llenos de flores amarillas.
Las tórtolas saltan de uno á otro surco. ha•
cien-do un ruido de alas (1ue imita el iru-frú de
hi seda, y los insectos, cantan con agudo zumbido
la indolencia de la siesta .
Lo,.,;; arroyos, cuyas agua.8 turbias y polvosas
han disminuido, parecen detener sus corrientes,
y una que otra onda, va á romperse contra los
pedruscos, vistiéndolos ele un salpique de espumas.

que. elevan. sus copas a.l cielo: -&lt;:ruzan ~mlutados
cortejos -d,e sér..:..s triste.-;, que vian buscando en·
tre los húmedos cannellones el peda;cito de tierra
bajo el cual duermen el sueiio eterno los qu,e eu
la. cárcel de la vida, sac-rarnen.t,aron con ellos sus

afecciones íntimas.
LM tumbas están d.e luto ·y las alm-as oprirnida-s 1:rajo el peso de la desoh1&lt;.•i6n.
Por a.quí se ve á una enlutaUa orar de rodillas
cerca del s·epulcro rl.e su ei;po:,o y enjugarse la.s
lágrimas con (;&gt;l blanc-o p~11-rnel.o: en esa otra
tumba sembrada de siempre~\~ivas y margaritas,
está un jov,e-n pálitlo. apoyada ht &lt;:-a.hcza en las
mano.;; y con la mirad11. fija. en el lugar que guar•
da los- despojos de la que fué la compañera de su
vida: má.ó:! allá á un triste an ci-ano que corta el
pábilo de los -&lt;:irios con su mano trémula y recoge laf: gotas de ce ra que caen como lágrimas congeladas sohre loo blandones. E¡;:t,e sér no tiene
familia; todos los su_v1..~ duermen en el seno de
la. muerte.
¿ Y las tumbas de lo~ pohi'es? ..... ¡ah! .... .
¡ pa.ra ellos no hay más que lágrimas, lá.grimaa
arrancadas de los corazone,s que los aman!
Un hombre 1&gt;enootivo bu~a con ávidos ojos,
entre ese hacina.mientio de tumba.-; anónim-a.s, el
sepulcro &lt;l-e un hijo qu,e era su corazón. y no haUúndolo, riega las flores de su t.ernura sobre todas ellas. La coquita que mora en ese recinto,
con: gemidora. voz parece deei rle: gracias.

OprimiOo el eorazón por la -angustia y llenos
los ojos _de lágrimas, buscaba la otra. tarde con
pago lent.o, la i,imorada tnmha de un sér amado por mí, á quien dcho una profunda gratitud.
A mi paro •·.mcontraba semblantes pálidos, ojos
llorosos. ojems azul-es -y cabezas pensativa.s.
De pronto me detuve á contem1)lar una esce•
na muda. q11e consternó mi espíritu.
La luz de la tarde comenzaba á caer desfallecí-

11f

-~

1

('

,.,)
J

~_;,
Albana.is.

Inalgenas de Han vi I Tonkiu.)

tle t,c1m::lfa imagen, de~cnbriendo sus die11lc.:, Lwaclos -ele esmalte, en una sonrli-:,a. Je l":&gt;'Iltisfacción no
&lt;ljsimulada_. _La pequeña hija., Tan, -con su jmpaCJente act1v1d1\'Cl y sorprendida del nuevo deco-

hubieran esparcido un rpo.co por doquiera los papeles gra~rcsos d,e su~ frugal-es almucrzo.s, había,
en aquel vasto recinto, en qu-e se agita ahora una
muchedumbre inquite,ta, abigarraJa, cubierta d,c
polvo y ruid osa, inst,ante.s ver1laderamente llenos
ele sorpresas y de encanto. Antes de ese período
die fiebre, qu-e -es uno de los caractere--s ele una
exposición que ha tenid-:'.J&gt; éxito, hubo un período
de preparacjón más íntimo, en que eil paseant,e
se veía más á sus anehae, y en el qu·e que el paseo
cómodo y sin obstáculos era aún posible: era éste
el momen to en que, á travéi-: -cJ,a los ál'bolcs, revestidos apenas de la primavera, r,e veía. salir ele la
tierra la biv1rra arquitectura &lt;l,e los palacios : el
recibimiento que se en-eoniraha ele parte de los
expositoTee y de los "desgrn.riu-d-as concesionarios"
llenos aún de -esperanza y -de ilusiones, ern muy
afable y cordil!,l. Los que han visto bien los objetos expuestos, los han vi~to en esa époea : entre
las cajas medio abiertas, entr,e las hebras de he110 ele los empaques y los papeles de -sed-a arrugaclm•, se podi-an admirar de ce.rea las lacas ele la
China, las delimdos estatuitas de Sajonia, todos
esos bibelats llen es d-e finura quB se perciben

EXPOSICIÓN DE PARÍS.
:

CASA ED. PINAUD.
"C"n,o de los más encantadores atractivos de la
Se?c10n d€ Perfumería en la Exposición de 1900,
fue, s:guramen~, el Mu.seo Centennal de la Perfumer1a, orgamzado por la casa PIN A UD.
Esta casa, que va había obtenido un GRAN
PRE1IIO en la Exposición de 1889, figuró esta
vez FUERA DE CONCURSO; su Jefe fué nombrad~ miembro de la Comisión de admisióu é instalación, y además de esto, miembro del J uradc&gt;
de los Prem10s.
,Es~as disti?ciones no extrañarán á nadie en el
publico_ mexicano, que conoce tan generalmente
y aprecia _á tau justo título, la afamada marca il.e
Perfumena PINAUD.

I~~-

;

;

·',

Una mujer de Argel.

enteras, en cuclillas, pintando, con una lentitud
y una mi.nuc:osi-dad enteramente orientales, complica.dos réclames á la puerita de sus puestos:
atento.a, como un niño aplica.do, siguiendo las cur•
Yas trazadas. por el pincel que cargaban de tinta
de tiempo en tiempo, sin ·levantar los ojos ele su
labor, repre-s-entaban los combates terribles de
un genio de cráneo descubierto, de larga barba
~egra; cuando tePminaban, contemplaban un
mstante aquella escena trágica -eo11 una mirada
]lena de ensucll.o, y se volvían hacia el visit-:mte
quC:'_, si!ent·ir ~o, les había seguido en l,1 cr,:,:ació~

raclo que le rodeaba, d:-scurr:-a al red'edo-r ,de su
pa:dre, y se atrevía poco á poco, hasta tocur el
bastón de_) visitante absorte. en ver el trabajo del
pmtor: si, por -azar, se sentí-a observada, le\'antaba ~us pequeños -0jillos maliciosos,_ cor:rie_ndo
despues á arrugar su turbante ·azul contra el seno
&lt;le su madre, ocupa:da en otra. tarea. Los ho1nbrcs
SO·?- tíi~ü&lt;los, poc~ habladores; .sus mujer~ parocen
mas bien su bestia de carga, que su compañera .
Igualm-ente las Chinas, que .en s u pafs €on por
l? gen~i:31 tratadas sin mira.miento y casi -sin c-0ns1&lt;lerac10n, se encontraban allí enteramente sorprenJdidas de verse, siendo objeto d,e atenciones y
de delicadezas de tod•as clases : aquella. amenidad
no. les dejaba., por otra parte, enteramente tran quilas, y era verdailerarnente curifü,o- verlas saltar

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Un egipcio y una mujer del Sudan.

•

Sef1orlta japoneEa,

Joven chino.

�Domi11g-o 4 de Noviembre_ de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Dom.i!ngo 4 de _Nov_iembre &lt;1€ 1900.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

LA
I

habían enc011trado en su eorazón el eco tierno de
entonces.

Aquella es.cena, presenciad-a por el pobre mncha~ho d·esde un rincón del salonci11o como un
'CUr10so, ni siquiera como un comparsa en el coro
elegantes que rod~aban ~ la d'.va, él, que
tema po-r derecho propio opción á un primer
puest,o; ,aquel acto de la petición á sus apasionaclos Y a.cfo,rat~ •res de una limosna para los pobres

Por el pronto sólo había conseguido una promesa. Ella seguía quer~éndole; esperaría á que
se labrara ur;.a posición. Como él, creí-a en el
po•r venir. Cuando el joven, f'n uu día de sn sa.uto, J-a regaló una cajita de e-edro de fina labor Rena.cimiento, que 1a diva destinó desde luego á

?.e

SJ!dados de Dahomey.

6ohre sus ,pies pequ·eños y contrahechos entre las
rnoos del restanmnt, arpoyándose ligeramente en-el
monlante de una puerta, -en ,el respaldo de un siJ!ón ó e n la espaJ!da de un parroquiano á quien
conocían ,corno muy &lt;lulce: tenían algo del aire de
pájaros curi,osos y asustadizos, adefa.ntándose con
gestos m1\dos y huyerndo temerosas, si se habla.ha
alto c1el·an!Je de ell-as, ó ,e hacía un gesto brusco.
Las -comid-a.s de los si!'vientes chinos presentaban un rincón de exoiismo verdaderamente
cur:oso, cua,ndo, .sin acostumbrarse aún a:l confort
de un servicio á la -europe-a, comían todos sentados a,l redeaor de una mis-ma mesa, pinchando con
destrez.a por el rextremo de sus bastoncillos el arror,r,
e n lftg-ua, ó los µequeños trozos de carne, en los
platillos dispuestos entre ellos. Al lado de loo
ohinos d-c un•a clase inferior, había otl'IOS más
ilustradoo, d:iscípulos, en su mayor parte, de las
escuela.~ de los misioneros, establecidos comerciantes ó cjcrcjendo cualquiera profesión libre: uno
:de ello.~, por ejemplo, aiompañado de su hijo, joven
mozo, de rostro inteligente y alerta, sirviendo de
intér¡.iret&lt;J ali alrruira.n-te Oombet, con,'taudo con
verdadero orgullo sus reladonee con el glorioso
marino francés.

U.a1'.estudiantina española..

los tunecinos, d-c los egipcios más ó menos auténhos. La exposición de 1889, con su calle del
Cairo, &lt;le 111idosa memoria, ha arrojad(!, en efecto, el más absoluto descrédito sobre es&amp;. cateo-o~
ría de indígenas: por otra parte, se ha visto ~acer en prov~n~ias, en Pads y aun en el extranjero, establecimientos de más ó menos categoría,
que han matado todo 1,o que podian tener de interesantes las danzas de aquel!,os países. No se en-

..

j

•••
Pero sí es relativamente fácil evocar los países
l ejano5, oonversarndio con los a.siáticos más rebeldes á la civilización y más fuertemente inibuí:dos
de las t'radíiciones, de las ideas, &lt;le las costumbres
de sus antepasados, la ilusión es imposible y se
hace nula e n aq'llella oto,. parte de la Exposición
consagra&lt;la á las exhibiciones de los argelinos, de

----

Ex,posición, arrastran sus sandalias ipor todas partes.
·
Entre los niños, qrne representan ciertamente la
parte más graciosa &lt;le la Expooi&lt;::ión aietual, hay
uno particularmente hermoso, hacia el cual se
vuelven todos los ojos de las madres al descender
de las penidientes del Trocadero en medio ile la
troupe de los actores Indo-chinos, señores de dinel'O y vesti,d,o,s con trajes sonoros: es éste Wynkah,
el de los grandes ojos a-terciopelados, tan dulces!
- rriene siete afi.os y toca el tamboril mientras que
la pequeña Cléo de M:eróde inclina gradosamen1.e su pequeña cabeza fina, bajo el aJto peinado
pnutiagudo y hace ondular su flexible talle en el
oorselebe id~ meta!l, en que ee ,apoyan sus d-0s
manos afiladas: es curioso en ton-ces comparar loo
ojos de la danzante, velados de languidez, con los
ojos enteramente abiertos del joven Indio.
En otro lugar, al compás de •pan-deroo y al
claqueteo de las castañuelas, se agi•ta una danza
española, una -pareja de Majos, que agi,t,an los
brazos armoniosamente y llegan aun á iacoonpaña.:rse elloo mismos, al son de alguna entusiasta
c-anción.
Si .es ,posible r,e,c,orrer en unas cuantas horas to~
dos loo países del mundo, de antípoda á antipoda,
la presente Exposición ha realizado este sortilegio,
trayendo el colorido y eará~ter de las naciones
más lejanas.

.)

Iudtgenas del Senegal.

cuentra, en todos estos restaurants ó cafés moros,
sino espectáculos de fiestas fortlneas 6 "rnusichalls" de provincia. De la misma manera, entre
los mercaderes, no se en,c uentran, sa!lvo raras excepciones, sino estas figuras de judíos con turbantes, que todo el a,10 y fuera de loo tiempos de la

Hombre del Cáucaso.

DIVA.

Ballarlne&amp; espafioles.

Mujer del Cantón de Scheuitz.

,. &lt;

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•·f
\

('

1-,..

'

~~~

ble. Prendas de ropa sacadas sin duda para llevarse, abandona,das después; cajones entreabiertoo. La
mesa. de e5cribir, un lindo mueble barroco, tenía
la llave puesta. i Abandono terrible en la precipitación de la marcha! Con mano impaciente alzó la
tapa en forma -de pupitre, y apareció ante -sus ojos
lo primero su cajita Renac:miento, regala&lt;la en
una fecha dicho.sa. Ya sabía que encerraba sns
cartas. La abrió, sin embargo, maquinalmente, y
en el acto se persuadió de qne no era de su letr,1.
ni de su papel el paqnetilo, liado con una cinto
grana.
. ¡ Oh, Dios mío! Leyó una carta, y pálido, con
OJOS de loco, se qu.edó un lnstante convertido en
u~a. estatu'.:1, dud,an.do de la veracidad de sus pupilas. Después tomó otra, y una seQllnda
luerro
O
' doi tas t.odas. Cuando oonduyó, senº'
Yt' f ne'd evor~n
1a en su ::er en ero algo parecido á la muerte.
Era una corresponden~a a:moroea, sostenida con
u~1 gran duque ruso. Las primeras epístolas ten.1an fecha de, rlm años atl'lls, las últimas muy reciente. En estas el ausente la 1lramaba con un
gri~o de pasión: "¡Ven, ó me muero!" ¡Ah. \a
perJn-ral j Y le había escucha.do á él á la vez . hacien-do fl.orec-er sus ilusiones, puras flor-es &lt;le' az·1har &lt;lestinadias á secarse en seguida.! ¿ Por qué
m€ntir1e? ?. Por qué no confesarle la v,erdad?
Escuehó ruido de pasos á sus espaldas. Guardó
las carta.s, cerró la mesa, y la coci-nern. apareció
en_ la. estaneia, dándole un sobre dejado por la.
senonta antes de irse. Allí estaba la confesión
escueta, casi borrada por las lágrimas; la petición
desesperada de perdón por no haberle declarNlo
~ue no le 'Pertenecí,a; la. notieia de que marchaba
a. Mo~ou .ª d~sposarse con un oficial de la guardw, a quien. idolatraba, y al que debía palabra
d€ rnatrimomo. El pobre tallista acabó la lectura y permaneció desolado y sin aliento. La ta,rdía .d-eclaración cafa sobre &gt;SU cabeza como el rav-0,
que no es esperado nunca y mata de improviso.

III
labr:cgos arrollados p-or la inundación-una ca~iú1:irofe •completa, varias aldeas deshechas. una
yega convertida en un pantano, quién sabe los
ahogado,.1,-t11ro el valor -de una revelación para
el artista, lué un relámpago que ilumina un
ab'ismo de pronto €n la noche obscura.
rrotlo e.l mundo sabía. que !a diva se retiral:ra
de la esceua, d-el teatro, que caraba .con aquel paisano -suyo, un tallista el-e gran ponenir, un Berruguete presunto. como le llamaba el cronista
&lt;l·e un periódico diario. Cuando se presentó ante
los abona.dos, la mano tendicl,a, con su.. figura suave y ~]larda, la excla.maieión g,eneral estalló:
"¡ Uftecl no podía despe-dir::e de otro modo:
ejeecicndo la caridad! ¡ El hada ele la cornpaf-ión!'' "¿ Con que defin:tivamente deja usted
huérfano el arte? ¡ La eslr;,lla más brillante del
cielo líric-0, que palicforer· Y ella. respondí"H sonrtendo, oon cierta melancolí-ri en .el acento: "¡ Oh,
sí! ¡Me retiro lt mi casita!.¡La gloria es un sol que
alumbra, pero no calienta, y que da frío al
fin! ..... "
Al joven no es-ca.pó este dejo: ·oe tristeza, pero
tenía la palabra solemne de la diva, recordaba la
cohvicejón firme de su promesa. El poseía fe en
el pofvenir; con el buril en la mano sentíase capaz de crearse una poúc'.,ó n; trabajaría para los
do.s, abriría.se camino. Ella 110 necesitaba eeguir
cantando, pertenecienclio, al público, ·en una_ ~xistencia tan •gitada y turbulenta. La. tranqu1]1dad
del hogar, el amor satisfecho en un rincón, valen
más que los aplamo.s de los "dilettanti". en masa
anebatados por el entusi-ai;mo_. . Pronto iba á r~alizar su i1usi6n suprema, aear1crnd-a. desde los drns
1.risles en que, alejada ele la ciudad natal por
consejos ele un profesor de música apa~10na.do de
sn voz y augurador de un futuro de nqueza, s-ecrnfa su carrera -artística µor los telegramas trans;;,iti&lt;fos á los periódicos de la loca,Jidad: Por fortuna había hallado á su -antigua novia prop1e1a
á su~ proyectos; sus frases deso1acla.s de cariño

santuario de sus cartas, le auguró triunios brillantes en su carrera cuando fuera conocido. Al
cabo, mostrada alguna otra obra á sus· adoradores,
recihió un encargo de sillería en la que hizo maravi1las. Llegó así á poder reunir algunos miles
de reales. rero á cada jn,d,ioación .suya, la diva
oponía una du1oe resistencia. Todavía era pronto. ~ad-a de construir ,sobre arena movediza .
Fl p 1azo ele la formal palabra irnpú.isorn al fin,
y Jle!!Ó aqu.ella noch e de la petición de limosna
para ]os inundadio-s. Hi Esa ...es la nmdalgin del
te:1tro, qu.e cle-=aparecerá &lt;-'On el tiempo!" pen.só el
t::ilfoda procurando deglutir la nrnla 1mpre~ión
c1rnrsada en su [mimo po-r la tristeza de sn prcmetida.

II
Fl de~cnbrirn'ento resultó
bruhtl, de golpe, bruscamente,
un h8.,{'ha:li0. Fué á los dos
días de la petic:ón de lim™na para. les inun&lt;lados á casa
de la diva, á .ay_uel piso que
parecía un museo, tan lleno
de preeiosida&lt;les; le abrió la
puerta la cocinera, que quiso
decirle algo balbuceando, y á
la que no escuchó; y oomo
siempre hacía, entróse derecho al saloncito &lt;l e música.
Apen·as pisó el mosáico die su
pavimento, se detuvo estupefacto. Se advertía allí una fuga, una huída, un viaje apresurado. Sobre un sillón habíase quedado olvidada una
guía. Del mu,;iqµero faltaban
las partituras que habitualmente L'Ontenia. Trémulo penetró en el cuarto toeador.
Allí la ausencia el'a más visi-

Amaneció muerto en su cama, estrechando
unia cajita de finas molduras contra su peobo. El
láudano r.ecetado por el méélico estaba apurado
de una vez. La patrona fué la que -se le en-centró así á loo tres día, de e nfermedad . Sob1,e la
mesa de- noche hallaron una carta escrita, en la.
que sól-0 se leían esta8 palabras comO expbcación
ctel suicidio :
":N' o puedo resistir á un desengaño. ¡ Se rcoigna uno cu-a.ud·o despierta d-e un su,eño; pero no
cuando cae de él!"
~

,.J'i lfoqso

J ére:;: jlieva

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domi·ngo 4 de Noviembre de 1900.

,fL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII-TOMO ll--NÚM. 20

MÉXICO, NOVIEMBRE 11 DE 1900.

Direot:o:r: LIC. BAFAEL BEYES SPÍllJDOL&amp;:.

HEBE.
ENSEÑAtiZA.

Cuadro de B. DUver.

Subscripción men.~ ua.l forá11ea, 11.50
I dem ídem en la Ca.p ita. /,
1 .25

Ge.rente: AJrTOllflO CUYÁB.

Cuadro de Raulbach.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 19, Noviembre 4</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Carta de una Vandiana</name>
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        <name>Casa Pinaud</name>
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        <name>Don Perfecto Amézquita</name>
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        <name>Intestino del Leviathan</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domi·ngo 4 de Noviembre de 1900.

,fL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII-TOMO ll--NÚM. 20

MÉXICO, NOVIEMBRE 11 DE 1900.

Direot:o:r: LIC. BAFAEL BEYES SPÍllJDOL&amp;:.

HEBE.
ENSEÑAtiZA.

Cuadro de B. DUver.

Subscripción men.~ ua.l forá11ea, 11.50
I dem ídem en la Ca.p ita. /,
1 .25

Ge.rente: AJrTOllflO CUYÁB.

Cuadro de Raulbach.

�EL MUNDO ILUSTRADO

t. Á bol'do, - 2. EnOhina, - 3. Movimiento Eleotol'al. -4. En tnglate,.,.a,-5. Fl'ente á Ohesbu,.go.

1.-Estas líneas que muy claras y der~chas veréis, le,clores mío5, han dado, seguramente, un
quehacer e11·diab!a{lo á 1~ tipógrafos; e&amp;tán escritas á la altura de Xew-fornid-la.n d (leed
Terranova) por quien toclaría no ha si·clo ni siquiera. ca.pitán ·de buque, y aunque es magnífico
el tiemipo, el 1rnvío, (uno ,de los mejores, ya que
no de los &amp;up~'€1110s de la gran línea de navegación germano--americana, el ".A uguste Victoria")
-8e a,cuesta que es un gusto sobre babor y tengo yuc resolver, dos vecei::, por m:uuto, el terrible problema, de escribir en hamaca. ¿ Y sobre
qué os eS&lt;.:ribiré? No sé nada. Estoy en el
1imho que separa. dos mundos, y el qu,e no ffibe

1o que ha pasado do,r;¡ días antes, na&lt;la sabe en
este tiempo; el telégrafo nos cambia el panorama del mundo dos Yeces al &lt;lia, y si os hablo del
úl1timo que yo l1e visto vais á decir, que creo estar en mi élase contando á Jos rnucha,eho~, que
ron tnao ojo~. todo sonrisas, todo nervio[=:, y que
renuevan para mí la juventud con sólo sentir la.s
palvitaciones de su vida, una lección de h:l-5toria
antigua.

•••

•

2.-Cambiarernos, pues., los papeles é instruí-Orne
vo::otro:_ &lt;le, Jo que pa.sa :va• 41.rn no puedo hacer~º yo. ¿ lJué srn.:ede en ühina? Ya supongo llegado A l'eRín al Graa! von Yaldersee; allí supongo que no habrá encontra-do ó no encontrará las co~as fáciles . ¿ Se habrá deja.do, se dejarú vüjtar por el viejo camfuitróu del marqués
Li-Hung-Chang? Si se deja viEütar, si entra
'con él en plática.$, aun cuando no ha.ya protocolos, si consiente en reconoc-erlo e.orno com:siona&lt;lo por el íugitiYo gobierno 10hino~ ~quiY.:~!d1ú
ei'.'\tO á mm retirada, y el señor concle habrá perdido su primera bata.J.J.a djplomática. Porque si
Alemania, mu·.v ele prisa, en honor de la verdad,
puso e-orno conclieión, "sine qua non," para la.
pa2' el que previamente fuesen castigadio-s los
culJ.?aibles, reconO'Cidos tales por un jura.do internac10nal, e:- elaro que si pone esta condición al
debate perdió su terreno, su actitud, dió un paso
á retaguarcl ia.
Pero es cilaro que debe -darlo; no es la primera vez que e1 gabinete alemán a,tenúa en el terreno de los hechos la ftterz-a de una declaración
forrnula,aa ó inspirada por el Emp€rador; la actitud de Inglaterra poniéndose del lado ele la solución americana y que evidentemente ha arrastrado al Japón, deja á Alemania sola con la~ dos
naciones que son justamente las que tienen en
China menores intereses, mínimos, pudiera cle&lt;'irse, HlS augustas aliacla.s Austria é Italia. La
~ituaeión es falsa y lleYará al imperio gen11á11ico
derechamente á la guerra con China; pudiera
ser que esto buscase el emperador, y sería un golpe aud-az, pero acaso certero. Efectivamente, en
este caso, como la derrota ele los chinos es $egura, como e~a guerra. puede circunscribirse á un
rn,dio (le aeción que comprenda a1launos 0o--rancles
(listrito ... ~olame1üe, Cha11g-Tun, en° cloncle ya los
alen:an~-. tienen pose,-:iones; Pe-ti-chilli, que C'5
e-1 cl1stnto (le Pekín, v ac;1,so los &lt;:entrales é interiores del Yang--hé, ·resultaría relativamente fáril y la paz haría de Alemania la principa.l posee~lora ~n China. ¿ Y ésto quién se lo Jrn bría de
1mrpedJr? Al contrario, todos los compadres del
C'oneierto anti-chino, f.le apresuraJ·ían á tomar parte en la rehatiña. )fo intere5a mtt&lt;:ho, pues,
saber lo que allí pasa.

•••
3.-De lo que puedo con ma~·or seguridad hablaros, es del movi,n1iento electoral arnericrmo: he
atravesado los Estados Unidos casi. de un extremo á . otro. y ni desde las ventanillas ele mi vagón, ni desde la acera de mi hotel en X ew York,
he notado nacla. Diríase que los partidos se recojeo ry almace11an ail iento y fuerza para. partir el
uno contra el otro; p~nsaba hallar ,aquí un pue-

blo entero en movimiento y el suelo americano
estremecid-0 por el hura•cán de los meetings sin
tévmino. Nada. Una encantadora americanita
de San Luis Missouri, que pasó por ]as calles y los
salones de Méxiro, en el invierno pasado, blonda, ro~da y efímera como una. rosa matinal, esuibía. á un ami_(J'o mío, al comenzar el período
el·ectoral en los Tostados Unidn-s, que aquello iba
á ser la guerra &lt;le secesión de las palabras y los
gritos; y así empezó, pero hoy se h1 concretado
á la.s pa.labras, sobre todo á las palgbras de los periódicos, en és,Los si que la batalla es inmen:-a,
que sube de tono todos los días; en los periódjcos y en los anuncios; desde ªEagle-pass," desde don-de fa garra bruta-1 de la Aduana americ·an:a -'J&lt;:ude y estJ·uja a.l viajero, ha.sta la ciudaJ-imperio, pasamos por una va.lla de anuncios, ig'nalet. á los de las drogas y ele la.s novedades en maquinaria, que avisaban las visitas ele los candiflatos aquí y all-á. El más anuncia-do era, sin duda., Th . RooseYelt., que ha sido hasta hoy el gran
"speaker'' electoral dt!l grupo republicano. y en
torno del cual se han li'hado algunas batallas y
ha habido ailgunas lapidaciones sin mayor c'-0112e&lt;'.nenda.
Pero no 1e haie.e, nada parece capaz de galvanizar al cuerpo electoral que dió mucho de sí
en los Primeros momentos; en el hotel en que
v,iví dos dfas en Xew-York (&lt;le la Quinta Aveni-.
da) se reunía el comité directivo -del partido republicano_ en el E,stado, el más importante quizüs &lt;le la Unión, y algunos -de sus m~embros, s-erio~, insignificantes, cua:lquier cosa, veían impasibles al salir de sus reuniones, los 'Primores
con que los regalaba un propagandista demócrata
que había alquilado un cuarto en uno de los
pí~w más altos de un hotel contiguo y cle~cle allí
proyectaba con una poderosísima linterna, retratos é ÜBcripciones sobre el A1,co de triunfo en
"~taff' le\ antaclo para Dewey. No podían esas
inscripciones ser más expresivas: ªno queremos
"trusts;·' queremos república, no imperio, un
presidente no un emperador, McKínley contra
Bryan, es la riqueza contra la república (ªwealth
agaist eonunon-wealth.'")
7

•••
Todo ello es profundamente grave; el partido
re1mbhcano ganará las elecciones y mis leetores lo
saben ya probablemente en los momentos en que
l-ea11 -etta revista; la lucha se habN renovado furiosamente al fin, y palabrn.s terribles deben de
haberse cambiado ammciacloras del fin de la federación : l)0 se cumplirán, por fortuna, los juramentos de la cólera,y todos volverán tranquilos,
hoy corno ayer, á sus ocupaciones. Pero la disidencia es profunda y ninguna lo fué tanto en la
historia de la Unión, descle la lucha anti-esclavis-ta; puede guardar en sus obscuridades todo el
porvenir ele la Federación.
El triunfo del partido demócrata habría sido
una catástrofe econónüca para los Estados Lnido-s; toda interYencióu gubernativa en el elei1icacH$imo sistema. monetario, como no sea para sancionar y facilitar la circulación de valores- reales,
puede determinar 1m siniestro en el orden económico: fijar una riela.ción cualqu:era, inalterable entre dos tipos de moneda, el-e ]os que uno ha dejado
&lt;le ser. en la mayor parte de los países industriales y mercantiles, una. expresión monetar;a, para
convertirse en nna mercancía pura, es exponer á
la Nación, que con ta.maña resolución apechugue á
la pérdida total y súbita de su reserYa ele oro y ele
aquí á. fa conjunción ele todas las bancarrotas
particulare,:; en una bancarrota general. Bryan
pers-onifieanclo una tentativa de este género en
los Esta:dos Unidos, se ha hecho imposible para fa
pre~idenria. Si dentro ele cuatro años triunfase el
partido demócrata, sería con otro candidato y aJierando profundamente esta 11arte de ::u pl'Ograma. como uno de 105 centimi1lonarios americanos
se lo aeonsejaba.
Pero tampoco debemos hacernos la ilusión los
que quisiéramos qur ti democracia american;.l
~lL nen. dejara su cari1r:: tH pacífico, garantía su:ir-.:ma para lo~ países iher0-1:liillericanos; no sólo es la
cuestión ele plata lmo de cnyos múltiples n.:rectos acabamos de indicar, la que ha lleva.do la. mayoría contra Bryan y ha. conspira.do contra él, como 1111 im:1enoo "trust" político. á ]os grandes
neos an1encanos, es que, nos. parece haberlo dic,ho ya, el imperia.liSl)lo tiene el voto ele las mayorías electorales: Ur. Roosevelt ha hecho jugar

Domingo 11 de Noviembre de 1900.
con mucho acierto y seriedad, el pa1triotismo, el
celo por el honor de la patria ernpeña,lo en 1'as
Filiprnas, sobre todo, en favor de la C'au:;:a republicana; el imperialismo para 1~s maEa.S populares es cuestión de orguhlo amencano:
El tiempo cuTará esta enfermedad; cu_ando
los amel':canos se convenzan de que se va11 a e1:contrar arrostrados en la lucha por el predominio en el Pacífico, y que tiene que transformarse
definitivamente en un es.ta-do militar, C'Omputarán con la precisión con q~e ellos sabei:i, ha.¡_:erlo,.
los enormes sacrificios de hbertad que henen que
ha-cer para llevar á cabo un negoeio malo .Y encontrarán el modo de d,etenerse y de voher en
si mismos.

•••
4.-Y puesto que _de elecciones se trat.a, no
habrá que olvidar la vwtor,a cte 10s 1mpena1Istas
ingtes-eti en tan e.xa('.to parangou. -con la de los
norteamericanos; J\ir. (J11amberh1m debe de sentir3'e profundamente satisf.eoho; bajo sus auspicios
y ele 1a sangre mezclada Je dos grandes pueblos
en tremenda querella, ha nacido el unpeno sudafricano, estrella &lt;l-e una mayor conste1adón "de
una mayor &lt;.:han Bretaíia ." .t.l partido liberal ha
quedado maltrecho en el campo electoral, y difícilmente se levant-ar.J. en mue.has años de esta derrota; pudiéramos decir que como grupo crupaz
de eqmlibrar por sí solo al unioni~mo, ha cesado ide ser en 1-a historia inglesa.; no e~ un todo,
es un elemuto capaz &lt;le entrar en h1 composición
&lt;le futuros todos.
,
Ya á suceder al partido liberal inglé.,, lo que
ha ::,uced:do con el belga, que ha pasa,tlo á la historio en su programa tra.cticional. Los partidos
para renovartie están sentenciados á ir hacia la democracia, allí est.á para ellos la fuente de Jurencio; allí se regenemn muriendo; el partido lib&lt;:ral tiene que penetrar en la demoC'raC'ia y en
ella encontraree con el el-em-ento socialiHa y de.
aquí un mundo de coll3€Cuencias.
l : na entre muchas : el liberalismo pierde su relirr\6.n
absoluta de los dere'chos rnciiúlualed
O
y reconoce la supremacia de los derechoS
soe;iailcs; el socialismo pierde su religión en
la bondad absoluta de las Tevolnciones y se
conYierte en parlamentario y reconoc:e el derecho de las burguesías á tomar parte ~n el gobierno; algo así va á pasar con el partido liberal
inglés .
Y es que la socieclacl ha eam bia.clo bajo los
partidos; éstos en Inglaterra iuYentaron el parlameniariE.lllo pai-a evitar el monopolio político y
di&amp;tribuirse por turno el poder; luego la aristocracia., en que se llamaban liberales ó ••,y-higs"
los pan.·tidarioo de las prerrogativa~ del parlamento (es decir, los más aristócratas, los más oligarcas, y conservadores ó '·tory") los partidarios
ele la prerrogativa del rey, turo que ensanchar sus
filas y una oleada ele burguesía rica lo inva,clió; es
la que hov reina. Pero las masas industriales, las
que bajo el suelo monopolizado por unos cuantos
nlillares ele terratenientes, encontraron
una
nueya Inglaterra, la del fierro y del earbón, esa
cada vez más numero.sa y ca-da vez más ávida,
golpea sin cesar las puertas góticas de ,vestminster y ó se la deja entrar ó vuela toda la máquina. El sufragio ha ido poco á poco ensanchándose
y antes de concluir los diez primeros años del
siglo entrante, ya será casi un sufragio universal;
ese será el moonento psicológico; enton~s la
vieja disposición política venfü·á por tierra y pasará la Gran Bretaña por las mismas terribles
crisi~ que los pueblos continentales, con la diferencia que ella pondrá. en las soluciones un poco
más de sernticlo práctico.
Y andando los tíempos queclai-rl d.e 1mevo rehecha la distribución fundamental: tornarán á
e.ncontrarse frente á frente los partidario¿, de la
libre a,cción del individuo y los de la intromisión
neces~ria -del F.staclo, y vÜl rnr,á, á haber liberales
~, autistarios; éstos serán los socialistas. O n1ce(lel'á otra cosa, lectores míos, pero no os dio-o
0
cuál, porque la jgnoro.

* * *
5.-~asa~1os c~e las costas de Inglaterra, que
he tenido a la v1Sta por una ventanilla del ~alón
el~ fumar en que ecribo, á las costa .. ele Francia; Y me preg:unto: ¿ y aquí qué habrá. pa sado?
Tengo ]a segundL.~ de encontrar viyo al gabinete

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Koviembre de 1900.

•

W,;ldeek-Rousooau:' ¡¡ es probable
que: lo vea yo cerrar la. exposición . Cierto que los enemigos de!
actnal gobierno, s:intiénd~ impoteuLes para hacerlo ("J.&gt;er po1·
medio de la acción pularncutaria, ha.hiendo ,dado en la flor de
pedirle. que cayes-c oolo, que renunciase -al poder, rr)Orque lo q1ie
se había propuesto haeer estaba
hecho, p01·qu,e el ,a~unto Dreyfus
estaba terminado y la Espoo-ición
á punto de terminar.
Pero habrá que confesar que
sólo en un .acto de insensatez podía. M. Waldeck, ~bmulonar umi
tarea.. cu:ra primera part.e ha si&lt;lo
llevada á cabo. con tan: buen
éxito, á ipesar cl,e las furiosas censuras, de quienes no pocl,emos tolerar á los soc..:iali-sta.s, en el poder
como si oonstituv,endo é&amp;tos un
fuerte grupo parhm1e11tario, pu&lt;lieF•P.n estar indefin'..d~me11te excluídos. Sólo un grupo parlamentario puede caer en e~ta.: €X-comu11iones el de los que niega la legitimidad del pri'ncipio !·c 11uhhcano. Tocl(ls los otros grupos for;r,o.:amete deben entrar com,) {'lcmentos de ]a-s combi1111.eio11e::. pr¡lítica,s que determinen la formación del gob'Kirno.
Haber sentido e:.to, habt'f rnbiclo por encima de sus- pr('jn icius
de lib€r-al doctrinerio ha;::t-1. st: ➔
suprf'mos a11J1elos de Bal va.ci6n republicana, haber ela,S'iflca(lo así
cano y á seguida el principio liberal y haber intentado coju~r éste 1i'iomentánea.mente eon el socjalismo para hacer de todo un gobierno ,de eoa1ición. y clejm· en el
socialismo la. necesi&lt;lad de ser gubernamental para. Yi.vir como entidad política y de prescindir de la
rP,volución y d.e atenerse á 1a mareha evolutiva .d e tos grupos humanos, no era poca tarea; -demanda
todavía tiempo; de:móslo; dádeelo.

Seifol'a Beatriz Redo de Za/diva,.,
t en Madrid el dta e de NoTiembre de 1000.

Justo Sierra.

quedará como modelo de todos los génerO&lt;l y como
ejemplo único en el mundo. Veárrnoslo s1 no.
Se abre el concierto por el "Crucifix" de Faure,
ca.ntado por veintieuatro tenores y veinticuatro
barítonos aeompañados por el órgano monumen~•-&lt;=&gt;
tal -d.el Trocadero, y eee coro ~tá const i~uí&lt;l.o l'ºr
los primeros tenores y los pr1me,r™: baritonos de
Sólo en París y durante una . exposición ~ni- la Grande Opera y de la Opero Com:oo. Coro moversa.l, pueden organizar.se festivales de la. im- numental puede decirse, único en su género, digportancia del que la sociedad ele l';" Artistas no de un '"parterre" de reyes, y corno no lo podrá
Dramáticos celebró días pa&amp;ados en el rrocadero. jamás reunir un ra.jaJ1 "dilettantj.'' Las -adrniraBien sé que en Londres, en San Pablo y e!' Al- b)es voces de Alvarez, de Vaguet, de Maredhal, de
bert Hall, en Alemania, en plena plaza publica Cazeneuve, se funden con las poderosas y dulces
y en Francia misma ~~ los antiguos y ru1.~10sos á la vez de Delmas, de Renau&lt;l 1 de Noti, de Bartet,
circos romanos de Bezier-es, ele ..Arles y de N1mes, de tanto, y tantos solistas que forman un todo arse hacen conciertos monstruos ó portento~as re- mónico 1J{imitab1e, inaudito y sublime.
presentaciones teatrales, en que se resu-m~a la
Viene lu~go el "Ave María" d,e Gounod. ar-omtra..gedia griega y en las que. se 1~rneren millares pañadil, por veint:cua tro :Vi?lines y doet:: arpa~, y
de eoristas y figurantes ant~ mulhtudes ?e espec- e1 órgano, los primeros v1olmes y las prnnerns artadores. Estas representac10nes son 1mp~men- pas de Francia, y canta.do por los .sop~n~ de
tes por su masa, grandio3:1s ~r sus _pr?~ormones, fuerza y ligeros de las dos grand,es msbtu c10nes
memorables como reconst1tuc10nes h1stoncas, pro- mu~ic-aJes de París. El "Ave María" ent.ona,do á
funoos y dignas de estudio P'.'r el papel qu" de- la vez Por Luisa Breval, Aino Ackté, ]n. B-asman,
sempeñan en la educación estetica de 1M mas-as Y la Grandjean, la Hak, la Brej ean-Silver. la Land,arni, la Tifaine, ]a 11fastro, es un coro de ánge:.
en el progreso artístico ~.e los pueb~~El festival de los A1i1$tatS Dramiahcos lo carac- les. Aquellas purísimas voces parecen bajar del
teriz,an no su ma.~a pesada, ni su estructura mo- cielo, vibran como ca.ricia en el oíd-o, llnpregnwrnental, sino el haber siclo clelicademente e~- nan como un bá1saano el corazón, penetran todo el
quisito, su alto refinamiento .Y su ~-a.rácter de d1- sér v lo inundan de celestes du1zuras. Cuando se
rjgirse, no á la.s 1'?asas se~cilla5, sino ~ los g1;1s- ha Úído ,e~e himno así (.,"8.nta.do y H~Í acom1)aiindo,
tos refinados y -exigentes, a una selecmon de m- se adivina que Gounod lo escribió par.a. qnf' lo
teligentes y ele conocedores, á un n~cleo de al-~?s cantaran queruhes, y que se lo di-ctó mm voz ele
espíritus que, por fortuna, en Frane~a? son leg10n ~rcángel. El público transporlado a11lnu&lt;le y llora. y llega la, emoción á ser do1orosa á fu,erza ele ser
y que llenaba los ám1;itos, de la., vastis,m~ salo.
El programa melma n_umE:ro:s. de concrnrto, _re- intensa.
Saint-Saens y Diémer .se apoderan del piano. lo
cit.adón baüe conferencia, canc10nes y monologos, tod~ sele~to, toma.do ele ]~ ~ejo~ de los gran- acarician, lo hieren, le arrancan sus.piros y lamen-el.es roa-estros líricoe:, de lo mas 1_nsp1rado
los tos, rujidos y alaridos; el meooni8mo, galvanizapoetas eminentes y de lo más deheado y espu,tual do, emallét armonías, despide destellos; arrulla co· de los huroorist.as.
, ,
.
. mo tá'rtola, trina como ruiseñor, resuena como claEl ;personal ele artlsta.s no vo~ \'·era a. reu~:u-se,_?-1 rín de guerra y llena la nave con vibraciones del
en París mismo, en rnuc-hos anos, y la eJecuc10n más extraño y 'afunirable de los "scherzzos."

EN EL PARNASO.

?~

Se interrumpe el concierto y
viene el inoormedio lik~ar.\).
¡ Qué decir de eoo ITuI,ravillo;;o
desfile de genio$,. de evooadores,
de l1mtérpretes, tnaravilkJso, d,u
inspirru:lo pensamiento del poeta,
vulgarizadores de la profunda
lucubración del .filósofo! En sus
la bio-s el verso· se modula como
un canto, la prosa se annouiza.
como una mlli:Ji,c,a; aqu:ellos
hombres .Y aquellas mujere., tienen el secreto de todos los dolores y&lt;le todos los goces humaJ)OS;
su Hanto €S cl,esolador, &amp;u grito
entusia·sta, su ll'onía sangrienta,
.su risa m1gustiosa., su amor tierno, su -pmsiórn impe1tuosa.. Todo
cuanto la voz hum.ami puede expresar y puede expresarlo todo,
aquellas voces lo expresan y lo
dicen. Por su boca entona himnos, Rugo; canta estro!-as, Musset; modula sonetos, H erecli'a ;
sueurra idilios, Lam-artine. Con
elJos se ama, ee odia., se sufre, se
goza; se vive en U'D.a. hora toda
la vida humana. Coquelín, Mauruet Saully, Lebin, Coquelín Cadet: Sarah Bemhardt, Jane Hading, Bartet, Jndic, Simón, Gira,rcl; GaJlipaux, P~lin, Fugére,
cito al a.caso, nos pasiean á través del poema épico. de la oda
triunfal, &lt;le la fábula, de la tragecJia, diel sainete, de la canción
picaresca, del monólogo desapilante y nos h=n pasar revista
á tod,as las formas literarias, á
tod.as las manifestaciones del arte escénico. Rev ista que oo un almanaque de recuerdos dulces
para los que seguilmos hace
treinta años e-1 movimiento P:el
arte teatral moderno.
JU.die nos emociona, es ahora
ll'lla matrona noble y solemne la
que antes fué una "divette" piooref!co, y m"l mtencionad.a y
canta aún su inolvidable "piouit"' con la misma grada ingenua y la misma punta. de maliciosa inocencie. Es
ya una rmna ; pero en ella anidan tórlolHJS, trepm¡.
las yedras y la cu bren de flores y de frondas.
~ l momento supremo, el instante sulJlim.e, fué
aquael en que Aino Ackté, una niña:, y Faure~ un
anciano, cantara.u el d'úo ele "llireille.'J Fué genial la idea de unir aquel pasado con este pre~ente; de apoyar aquel lirio en e:rl-a ,eneina, de·
hacer un raanillete con el botón de rosa y la rama, medio seca ya, de mir.to.
Ackté es joven y bellísima, comienza apenas y
ya se ve -aclamada y se la presagia un brillante
porvenir; es un genio en su aurora. Faure es un
viejo cub'.er-to ele canas 1y de lauros, fué único y
sigue siéndolo, vive, retirado, (le sus recuerdos
de otra edad, tiene un pie al borde de la tumba
y la pupila fija en lo alto; es un genio en su oca.so.
Con esa aurora y ese ocaso, se hizo un crepúsculo esplendente, profundamente tierno, á Ja vez
que deslumbrador. No sé que haya emoción
comparable á la. que experimentamos al oir fundidas en un mismo eanto una voz que vienr. del
cielo y otra voz que baja al sepulcro. Emoción
dolorosa y dulce, mezcla ele esperanzas para lo
porvenir y de recuerdos de lo :pa:sac1o; rpresagio
y tr.adíción, principio d-el mañama y fin &lt;lel ayer,
niilo y tumba, ama.lgamaclas, corno ainaJQ"ama la
viila lo que está á punto ele acabar, con lo que empi&amp;,a á surgir.
Esa misma incoherente y disparatada pero
profunda emoción debe al morir experimentar el
creyente : de un ,l ado un mundo que se hunde
en la_ nada; del otro un e:rnipíreo que surge en el
e.spac10.

�Domingo 11 de Koviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Koviembre de 1900.

LA ESTUDIANTINA "CRISANTEMA."

A JESUS CONTREBA.S

}fas . . .. cree en el amor, existe; mira,
soy una prueba d~ que exis~: toma
,,
aliento y fe de mi postrer mn-ada . ....

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111

Dql raído jergón en que yacía
mi perro moribundo, alzó la testa,
la gra,n testa escultórica, orgulloso
y &lt;Hltivo, romo un dios agonizante.
En sus ojos, profundos y febriles,
súbitamente se enoondió un relám:pago
die amor inmenso. Mi tristeza entonces
quiso asomarse á mis pupilas para
dar un adiós á aquel amor sublime.
La bestia, estremecida con temblores
de ternura, miró caer mi llanto,
y con u;n rndo y soberano gesto
de angustia y de dolo,r,-Gracirus,-mc d~o. '
Después, con lentitud doli®te. y grave,
·
tras la fatiga del su•premo empuje,
como en uu cabezal, reclinó el perro
la gran testa ,ese ultórica en el muro.

\

Pero sus ojos tristes; tristes, tristes1
me siguieron hablando:
"Es la primera
vez que no te obeaezco. no me llames,
ya te voy á dejar amado mío.
Viví de tí, por tí, para atraerme
todas las emocionffi de tt1 alma,
tus goces, tus pesares y tll'S sueños;
para buooarte en todo, porque eras
mi única aspiradón. A una caricia.de tu mano, á un acento. á una apacible
1nirada) se dormían mis :iinstintos,
y uu sér inteligente, amable, dócil,
generoso, leal, siempre d-isipuesto
al SfüCri:ficio, :fuí. bajo el en-canto
de tu voz, tu caricia ó tu mirada.
¿ Quién te amó má.s que yo, sin un inetante
de duda, de desdén ó de abandono;
sin una ingr:ati-tud, sin llll olvido,
sin dejar de ser tuyo, -siempre tuyo?
Fui el compaJlero insomne de tus penas,
tu guardia ('Jl el peligro. Fuí tu siervo

•

,

~

en el plaoer. tu amigo en el quelHanto,
tu jovial camarada en la alegria.
.Acuérdate; ee :fueron los eíhneros
amores, la ilu:sión y la esperanza;
oa-ntando se alejó la. nave de oro
y noo dej@ ,en la orilla obscura. y sola ..
¿ Qué te quedó del Uní verso, ¡ oh pohre
soñador &lt;le remotos id~ales?
Arriba, mucho cielo, el impasible;
abajo, rnueha tierra, la infecunda.
Y yo que era la piedad; un áto!ll{)
d-e vida UIDido á tí por misteriosos
enlaces. Y marchamos. ¿Hacia dónde?
¿al Bien? ¿al Mal! No importa; íbarnO$
Yo, arrodillado, en el íergón ra.ído
juntos. en que mi perro a.goniza·ba, estuve
Yo :fuí el festejador de tus .sonrisas,
por instantes sin fin, absorto en una.
el eantor de tus negras soleda&lt;les, honda mediLación. Un gra,n misterio
yo vigilé tus tristes pensamientos,
rodeábame .. . ... ·
yo -comí el pan mojado con tus lágrimas.
Y u.no de rui¡;.n.iñ'Gs
}:n el silencio de tu hogar sin lumbre
E.e a6mnÓ á la ventana d-e la akoba
yo ,consolé tus noches d-e delirio,
y me gritó: i I'apá, _muy buenps. días!
y clavando mis oj06 en los tuyos
Octubre 31 de 1900.
te pregunté: ¿ qué tienes? ¿ por qué lloras?
_.Cuis f;. Urbina.
Ya ves, me voy, te dejo; me entristece
pensa.r en que no habrá quien te acompañe
por el camino, eomo yo, besando
tns huella.s en el polvo del sendero.
Te quedas con los hombres, los que olvidar
los que traicionan, los que engallan, sólo,
'l1iirando hacia los ('ielos impa::'iblies,
en pie robre la tierra despiadada.
Mi muerte no es la tuya; tú sucumbes.
y, transformado, asciendes á otros mnndos;
yo íuí materia que te amó, no tengo
filma con que esperarte en otra vid-a.
Tú eres un inmort-a.l; sueñas que, errante .
por ~ mar azul y luminos-o,
busca,rás, de astro en astro. la impoe.iblc
quimera de iu espíritu. Yo vuelvo
á pudrirme en el fango del oue salen
el mónstruo y el reptil, flores y cstr~llas.

•

•/&lt;,,

J;w

r

1,:1,

Y un último relámpago en sus .ojos
el amor encendió. Gracias-le dije,
y me incliné á besar la morihumla
cabeza de a,¡uel dios agonizan te.

Los tardíos luoems de la noche
se desleían; un. hela.do vien to
-como un soplo de muerte, recorría
la llanura en tinieblas; y en el J:9ndo,
tras un akór, un árbol se agitaba
como dedo que niega.
Lentamente,
sobre el negro abaúd del horizonte,
·
1111 crespón blruQ.co apareció ,en la sombra
y se extendió como triunfal bandera
por eil c-ontomo azul de la montaña.·

,;,

&lt;

-,~

y

~·

•

\

m

C&lt;in gusto tlam01, ho)· á. eonoce:r á nuestros lectore'".:; el grupo d:e cli.$tinguidas s-eñoritaB y profeso1·es de Toluca, que han formaclo una orque~hl típica, que con ju-~tic·ia h'.1 merec;do elogios calurol'OSOS y enorgullece á la capital del Estado de México.

-

•

~

•••
Tan bien organiza,clo cu-erpo musical, hizo su

pre-~enta.eión en· el Palacio Municipal ele Toluca,
en la magnífica veladca que dió en honor del señor
Presidente de la Repúblioa, la noche del 13 ele
Octubre último.

l

La orquesta típica que ha sido brmtiz-acla con
el nombre de ªCrisamterna," cosechó m1triclos
aph,uoos al tocar la del'cada seren~ta ae Bra¡tn,
el intermezzo die "Oa.valre,"ía Ru~ticana" " un de~
licioso wal€ de salón, de fino corte.
V

..J

NUESTROS GRABADOS.

=

La muerte de la Señora Doña Beatriz
Redo de Zaldi..-ar.

Lo más distinguido &lt;le la sociedad mexicana
está en estos momentos de .duelo con motivo de h
muerte de la seriora Doña Beatriz Redo de '.TialdívaT, acaecida el &lt;lía . seis del actual en la capital
de España.
La señ-0m de Zalclívar, en 1a plenitud ~le la vida
y tan bella. como Yirtuosa, tenía conquir.:ta.do nn
puesto de honor en la !l-Ociedad qne La. C3timaba y
la quería con predilección.

Había ido á Europa llena de ilu3,ionesJ ávida de
a,rtmfrar los encantos que ha ofrecido la gran exposición del siglo, y cm. . ndo apenas, había eatisfecho in1s deseos y visitaba las }}r:ncipales poblaciones europea.e:, la arrebató la. muerte, sin permitirle,
&lt;'on .erucldad, que ella nunca mereció, darles el
po¡;;.frer adio,s á sus padres y á su e-s,pow.
La noti-cia causó honda ;;eJisación y cablegramas
po-:te-riore!'; á aquel que trajo la fatal nueva, han
Pomm1icado que e-1 cadáver fné per:fectamenle
cmbal~.arnado : se l'ele,braron solmenes exequiae. en
nno de los principaJes templos de la ciu-clad de
Jfadrid, r ~-e han hecho toda~ las ge"tiones necesar·a-:. parñ que el cuerpo sea trans-ladado á 11:éxico.
Aqní rn preparan magnificas honras en el tero-

n

Proyecto de 101 Sel.orei ln&amp;•nlero1 S.t.nta. r.ruz 1 Ollvler.

plo de Santa Brígida, y el i,epelio w verificará en
el Panteón francés.

EL PALACIO DE JUSTICIA DEL RAMO CIVIL.
El Supremo Gobierno, aproba.do .el ga::.to n ece~ario para _pro-ceder á la recon&amp;tru"{'ción del Pa-

lacio de Justcia, aceptó el proyecto
cam0,3 ." que es ohra de

los

~11e

ho_v puhli-

seiíore~ lng-enieros

Don .\rmanrlo l. Santa Cruz y Don Alhorlo llenero Olivier.
Como ~e ve. al cle-,;::,ruparecer el antiguo edificio
quedará substituida su fadrn.da nor otra de estilo moderno y que reune á sus be-llezas arquitectó-

�EL MUNDO ILUSTRADO
nicas la distribución conveniente, al fin á que se

P uebla, que tan justa-

destina.

mente estimado era de
sus diocesru1os, por exaltada caridad y demás relevantes Yirtudc:.:.
Nuestras ilustnt'Ciones
d') hoy, darán una idea
más completa de ]o qnc
fué aquel acto, debiendo
llamar la atenclón hacia
el hecho ele que segú n
n os informa testigo presencial, no .solamente á

En el inte.rior las repara.ciones serán de impor-

tiancia, acLLptanclo todos los departamentos al modern ismo del .exterior.

,

,

El Gobierno ~aquirió la propiedad &lt;le lo que

Dominao 1 l de Noviembre de 1900.

Domi ngo 11 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

las puertas &lt;le la Catedral y en la PJaza prineipal había la aglomeración de ~en te que se vé
,en nuestr0'"5 graba-dos.
Las calles toa.as que reoorrió el cortejo hasta

llegar

a;]

Panteón

fran-

cés. que queda bi en reti-

rado del centro de la población, ~tal,,an igualmente henchidas de gente -. el cortejo fué tan
n1l!Il1eroso, que no todos
miembros pudieron
penetrar á la n e&lt;,rópalis.
En cuanto á las mueG-

SlIB

tras de duelo general,

w.

Yloíl•n•d.Y11

Candidato republlcano triunfante.

wtuaJmente es ropilla de la Enseñanza, y que
qued&amp;ba embutida entre -las dos alas del antiguo
Pe.lacio, lo curu hubi;,ra sido causa de que la facbooa DO fuera corrida.
· Subsanando el inconveniente al comprarse el
templo, se ha d.iopuesto que en el ala derecha que-den radicados los Juzgado de lo Cm! y el Tnbllillru Superior, en el Centro la Suprema Corte
de Justicia de la Nación y los demás tribunales de
la Federación y en el ala izquierda los juzgados
menores y ailgunaB otras oficinas, como el Regisko de la prop:edad, etc.

contadas eran las casas
que no tenían sus balco-

10.es y fachadas cubiertas
oon cortinas b]añcas
lazos negros.

a&amp;Uda del cadáver del Ilmo. Sr.:obh1po de I'uebla.-[Fot. de Bustamante.]

LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES
EN LOS ESTADOS UNIDOS.

En la "Revista del Exterior" que -publicamos en
este número, nos refiere el maestro Sierra las llTJpresiones que, acerca del movimiento electora.l,
recogió á su paso por los Eetados Unidos, y ya
nos indica también que el triunfo sería del can-

Ta en nuestro númer-0 anterior dimos cuenta

didato republicano.
,
Así fue, en efeclo: dos eran los candidatos
sostenidos por partidos nume,ooos y respetables:
lo demócratas proclamaban á Mr. Bryan, que ya
había figurado en la lucha electoral pasada, y loe
republicanos postnJaron á Mr. M~Kinley.

á uuestros l.ectores de la la solemnidad· que re-.istieron los fuooraJes del lilmo. señor Obispo de

El día seis, fecha en que se verificaron los comisios, el cable noe estu,vo comunicando noticias

LOS FUNERALES DEL JLLMO. SE/lOR

DON PERFECTO AMÉZQUITA

pormenorizadas de la marcha que seguían las elecciones que, como es sabido, son un verdadero acontecimiento en la vecina Repúblioa v ditn Jugará las escenas más acalorad..aa, al empeñarse una
verdlulera lucha pvr ·el triunfo de tal ó ouaI
candidato.
La colouia americana., bien numerosa en esta
capital, y muy interesada en los asuntos políticos
de su nación, estaba ávida por recibir notidas
acerca del resultado de ,l a elección y la mayoria
de sus miembros Be dieron cita en la cantina ''El
Congreso Americano," cuyoo propietarios habían
anunciado que ,persona caract&lt;)riza&lt;la de_ Nueva
York les comunicaría por telégrafo la marcha de
la elección y su roou,ltado definitivo.
La cantina estaba literaJnaente llena de americanos, y quienes vieron él acaloramiento con quediscutían los republicanos y Jo,, demócratas, la,,
apuesta.a que se cruzaban y las oolamaciones 0011:

~ntre las apnestas nota ble~. fué na la cine propus1&lt;:ron los partidarios de McKinl er, ofre-ciend,,
pagar $1,000 contra $300.
·
Los partidarios de Bryan, desalentados porque
ya en varns entidades de ]a Unión había sido tlerrotarlo su candida-to, se abstu vieroB de admitir
,! reto.
A las 9 y media de la noche se ;,,cil,ii, un
telearama, que decía:
Mckinley releecto. Inmeno triunfo del partid o
republicano.

Los te]egrruna.s en que oficialmente se comunicó

€6te triunfo_, dicen afí:
Nueva, York, Noviembre 15.-Media noche.-

El escrutinio final en los Estados pareee ser ha., -

No se conoce el resul!,ido de California, 9;
Idaho, 3; Kansa.s, 10; Kentucqy, 13; Nebrasca,

8 ; Nevada, 3; Oregón, 4; South Dakota, 4, y
Total, 61.

Wyoming, 3.

•••
ta esta hora, el siguiente: En íavod de McKinley:
Oonecticut, 6; Delaware, 3; Illinois, 24; In-O ia.Ila.,
15; Iowa, 13; Maine, 6; Maryland; 8; Massachueetts, 15; Micbigan, 14; Minnessota, 9 ; New

Las notiow; de la Prensa Asociada, son: Me
Kinley, 277 votos; Bryan, 143.
Fa,l tan por recibirse 28.
El triunfo de Me KinJey, es seguro. Suponi endo que l•s 28 votos de loo que no se sabe,
fueran á favor de Bryan, á pesar ele ello, M:ac
K in ley tendría una mayoría de 107 votos.
1

w. 1111. Jennlngs Br:,an,
\11.Hldato de•6orata derrolado.

La colección de vistas que publioamo; en esta
página, fué t&lt;&gt;mada el último día 2 de Noviembre al rCL'Orrer los pan t:eones y 81l:8 ceroanfa.s.
Ellais- pueden dar una i&lt;lea exacta d-e cómo se eelebra entre nosotros el día de difuntw v seña.Jan
perfectamente una de nuestras máa tipicas cos-

8; Mississippi, 9; Missoury, 17; Montana, 3;· Carolina &lt;lel Sur, 9; Ten.nessee, 12 ; Texas, 15;
Utal1, 3; y Virginia, 12. Total, 139.

1

L03 funerale.! del Ilmo. Sr. D, Perfecit AmhquUa, Obispo de Pnebla,-Fot, de Buataman~.

RECORRIENDO LOS PANTEONES.

tumbres .
En ella, como siempre, resalta el rarácter de
nuestro pueblo que en lo religioso, lo mismo que
en todo, no roneibe uoo solemnidad si ella no .
es motivo de diversión.

•••

q11e eran recibidas las noticias, pudieron formar-

se 1ma idea aproximad,, de lo. qne ee -.n dfa de
elecciones en la populosas ciooad.es amerioe.nRS.
Los interesados permanecieron allí casi ha,rl',a
la madrugada, hora en que el telégrafo qUle había
trasmitido parcÚllmente el resultado, comunicó
el •ómputo definitivo, que &lt;lió el •trin-nfo al parli'10 republicano: Mc,KinJey cerca de treecientos votos, por 150 que obtuvo el demócrat&amp; Mr. Brya,r.

Hampshire, 4 ; Ntw Je:-sey, 10: Nueva York, 36;
N"ort h Dakota, 3; Ohio, 23; Pennsylvania, 32 :
Rhode Isla.nd, 4; Vermont, 4; Virginia Occi{lent a.l, 6 ; Wi sconsin, lG. Total: 1.247.
En favor de BBryan: _\Jabama, 11; Arkansas,

¿ 8€ riegan las tumbas con lágrimas, los dí.as
&lt;l-os de Nov1-embre?
Pocas, según c:r,eemos, son 1a.s qu-e humedec-en
las losas de loo sepulcros. '

�EL MUNDO ILUSTRADO

Do,&lt;1ingo 11 de No,-iembre de 1900.

Domingo 11 de N~viembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

¡o,¡¡ ha.tiitauites pacfflcos de aqueUoe: paísOl'i. , ,11u1. r(•IDOTa para el progreso y ~na

¡ EL CAMPAMENTO

rn:uicba.

.

111 .gra en el cua.&lt;lro

de,, pazN!

hoy ofrece nuesi.:ra

prn:-¡i&lt;:r11w.ci ~ue
d civiliza(lo.
ció'l íi. los QJOS del mun o

ZARAGOZA

....-

Pero
si todo6 8':10emos esto, po-eoo
'
•
¡os q·ue . comp1-ellrelíüi v:tnwnte
seran,
.
,e
.
t ...
nuHmitud de los sacr1fiCJ0S. Qll
l
&lt;
n.u
1".~
'='
ºfi
el
Gobwuo
c- ·'t r•i JllJ»iña siglll _ca para
_
,
;~\a ~\ Erario
1
t.'f1tú, il lc1vaud-0

!

1.t.

pn.ra el soldado que 1a
cab?· .
,

h}l Ej&lt;Ji·u tIYO, mnltJphcando sus lnb?d'.c-rnndo órd-enes eficaces pa.ia

rr-~

CN l AS COSTAS

DE YUCATAN.

~~

la, ·viol-onht rea.llzfi¡ción de los plan-es: t l
Nrario, f'O'}"OI"tand'O g"fü"&gt;tOS de com:,hi ,e;,
,..td ón v el solda,d-0. ex.puesto no s6lo a.
It;s ri~s~·oo que pue-cle ofr.ecer un ene'."º •·,u
.,"'..;....,,to ar conocedor de11 terreno,
llll~
·'
¡
li
c::in'o tnmlnén á los lHJlft'OrOO e e un e_ ~i:l · mal SR.do, son diignos del elogio,
Balón principal de la curUdur[a,

Departamenco de tanques y lava:1o

EL ÚLTIMO SINIESTRO.
Una. fá.brica. destruida. por el fuego.
El mes ¡pasado y el que está en curso, han sjdo
!atales para respetables negociaciones industriales y meoc-antiles, cuya importa.IliCia, crédito cimentado y ?peraeiones en auge, los t.enía. libres

Todos tenemos notic-ia de que el Es-

ta(lo de Yw.:lltftn, J)O'r su part-e, r f'I
Gobierno l"ederaJ. en cuanto á, .su pod-ü'l'
con,cierl'e, han puesto el rnwyor em1&gt;efio dtwante los úitimos meses, en termin ar, rn.ft yez por toda&lt;3, la pacitica.ción
de 'las costa.s él-e Yucatán, sometieurlo
de 11w1, manera dc-tinitiva á. la.s tribus
1111,a.y&amp;-.,
qne. sumidas f'll
lamentable
srnly:1ji:-1ri1:, h:rn Yen.ido 8iendo descle hac-e nrncLo

tlein1)0. una n menaza

¡mra

unido al ó-ese&lt;&gt; ele (]ue __cuM!to antes se
,.1~x1~ ít tftnüno la. pa,ctfica.ción.
.

Xnestros g1\~hadoo

de esta plana, re-

•)resent..111 \-arias vistas tomadas en el
L

"'7

,

a"

za~

()t!P

:i.llí

residen

celebraron el últn1-

mo :,u:n'rsa.rio de ooestra Lndepemde. •
c\:t.

l',\ER_CF\.00 DE LOS DOMINC.05 EN EL Cf¡MPfl.ME:N T O.

\

'

¡,m,V\rtante

oarrag0 Z,'
'l-'".
.
Cf&gt;Htro de opiera.cion-es. de suma 1:mpott:iucia f&gt;U e.-:ta campaña.
l:na de estas vistas fué toonada a] ver !fican,e 1:n ban,fJ_nete con que las fue1:·

(;&lt;'. lll J)&lt;llllt'llJtO

tografías y a.puntes en el momento del sin:estro,
dan una idea de lo que éste fué.
La fábrioa destruída contaba co11 magníficos
elementos, un capit.al cuantioso, buena maquinadd fr-acaso, o por lo menos, del trastorno que han
ria, y iproced1mi€ntos nuevos, y una dirección hásufrido al rer devorados por el fuego sus Cliantiosos
bil, todo lo cual hace q,ue unánimemente &amp;e haya
eapiooles.
lamenlAldo el accidente.
EJ fuego. al 8t'r -descubierto, comenzó á
ser atacado por un
grupo de operarios,
que de la mejor voluntad ofrecieron ¡rn:servicios, el cuerpo de
Bomberos llegó también al Iugar del si11 iestro. con la oportunidad posible. da da ]a C:Oi~tancia, bien
larga que los encargad.os del salva.mento
tuvieron que recorrer
deWe sus estaciones
ha.sta la fábriea.
Hubo buen orden
en la,s maniobrai- que,
por otra parte, fu't!ron
muy pesadas. pero e-1
De vista fok gráfl.ca tomada en el momen to del incendio.
fueg-o. alimenta.do por
el fuerte ,·ien to que
;:;.;inies.tros semejantes son tanto más la,meutasoplaba, a-rnnzaba por in::;tantes-, s-in que se le publes &lt;.~uanbo que entre nosotros son ex-cepcionales
diera extinguir, y a.l fin, el ed'.ficio qu€&gt;dó reducido
J-as quiebras; el comercio es honrado, -en su totaá escombros y cenizas, y la maquinaria inútil. En
]idfüi', y sólo causa:; imprevitSOO.s y de f.uerza macuanto á la mercancía, toda s-e perdió.
yor pueden trastornar la.s QPCraciones de una ueLo único que pudo salvarse fué la caja foerte
_gociadón.
icle ,l a negociación, que los operariw que llegaron
En toda la República, pero muy especialprimeram·en.te lograron saear dél despacho en los
m-ente en ~u capital, son relatiVafuente raros loS
primeros momentos d-e-1 incendio.
incendios. pero de treinba días á esta parte, la fatalidad, el ligero descuido, ó como quiera llamár-sele, que ha dado origen á que el int.-endio se íní-ci(.", ha encontrad-O un poderoso auxilio €n los vienLA FAL SA AURORA.
tos de velocidad c-011Siderabl-e, que han alimentado
el fuego, cuya YOrarci-dad ha reducido á escombros
importantes edificios.
El último incendio de importanc'.a., d~ués del
¿Qué ucmiit-rfL esta noche? Dios lo srube.
&lt;l,e Jos almaeenes de "La YaJen-ciana," fué el reLa tiflnll se estremece anoda.da
y todos com atónita nliirada
gistrad.o en la semana pasada en la fábrica de
Yerno~ su conmoción profunda y grave.
pieles &lt;&gt;stablecida en el lliwcl10 del Chopo, y los
¡:;\I-0-rtal! Tu madre fué : justo es Q'Ue llores
efectos del destrudor elemento furon de tal trasJ f'ompanas con ella sus dolo.res ...
cendencia, que medio millón de pesos- es la cifra
(En la prisión.)
en que se estiman las pérdidas pecrmiaria.s.
Nuestros grabados. obtenidos por medio de foNingún hombre conoeerá nunca la. rnrda&lt;l exac. ta de esta historia, porque aun c:ua.ndo las muj cre5 se la refieren algunas Yeccs al oído las una1'
ú ]as otras mientras, al terminar la noche Lle un
baile, están desatando sus cabellos y com¡&gt;amndo
las listas de las víctimas. como el hombre no pue- de asistir á estas operaciones, el relato hene que
hacerse desde afuera; de oida-e-, y e::. por lo tanto,
-obscuro é incierto.
J-amás elogiéis á una. hermann au~cnte delante
. de otra hermana cou la esperanza de que vucil.tros ,elogios lleguen tl los ·oídos de la ens.ilz-ada y
·os µreparen el camino para lo fntul'O.
Las hermanas son mujeres primero. herman-a;-3
después; y si no seguís mi consejo, trabaj,tréis en
,·uestro propio daño.
La parte pos~rlor del edificio.

Sa.umarez sabía esto cuando se resol,vió á. pedir la mano de la mayor de las hermanas Oo-¡,loigh.
Era un hombre raro y con pocos méritos_. ea.
epinión de los hombres, aunque populm· entre las
mujeres; pero había sabido adquirir un l"oncepto, que le permitía dar fuerza al Consejo Jel Virrey y reservar alguna para beneficio del estado
mayor del general en jefe.
Era hombre civil.
Muchas mujeres se interesaban por él. acaso
porque los modales que empleaba las ofen&lt;lían.
Si le da usted un puñ.etazo en la.s narices á un
caballo la vez primera que tropieza con él. probablemente no le querrá á usted nunca, pero desde
aquel día se fijará si-empre en los movimientos
que usted haga.
La mayor, Miss Copleigh, era buena, regordeta, simpática y bella: la menor, en opinión &lt;le los
hombres, no era tan bonita, y aunque no t•ompartamos este juicio, hay que decl,arar que su carácter tenía mucho de repulsivo y desagradable.
Las dos jóvenes parecían en eu exterior idénticas; tenían una inmensa semejanza así en la figura. como en Ja voz, pero rutdie podía dudar ni
por un iru;tante respecto á cuál de las dos cr&amp;
más linda..
Saum.arez formó su ·,resolución d-e &lt;'a.sarse -con
la mayor, tan pronto como l legó al pueblo. J&gt;roce&lt;dente de Behar. A lo menos, todo:-: a~egurábailllOS que quería hace-rlo, lo que riene á s.ei· lo
mismo.
Ella ten ía vein tidós añoo y él _tremu
tres,
;,1 más de un sueldo y unas ob,cncione~ que se
aproximaban á la ,cantidad de cu-atroci€ntas rupi-as mensuales, de suert.e que la boda que a.n eglábamos era, por muchos conceptos. excelente.
Como ya he dicho, el galán se llamaba Saumarez. y, según algunos afirmaban, con esto esta.b-.i.
clieho todo lo que podía decirse de él.
Diseñado ya su ·pl-an, le consultó consigo mismo, y resolvió aprovechar una coyuntura_
En n uestira jerga dcsagr:wable se dech, que las
jóvenes Copleigh cazaban en parejas: e-s decir, que
no se podía hat.--er nada con u na sino en presencia.
de la otra.
Eran doo hermanas que se querí-an murho; pero -este mutuo cariño tenía, á ·veces 5115 inconvenientes.

r

Sawnarez, colccado entre ambas, ,1n;11itcnía en
t.'l fiel la balanza, y nadie tnás que él mi:-:rnp poJía decir de q11.é lado se inclinaba su corazón,
aunque cada una de ellas se lo imaginase.
Paseó á caballo con las dos y bailó c-on las dos,
pero pune-a logró separar á la una de la otra, ni
siq uiera por un momento.
Las mujeres sostenía.u que estaban :-icmpre
juntas por mutua desconfianza, temiendo cada
cual que la otra se le adelantara: los hombres no
decían nada.
Saumarez callaba, con gusto ó sin él. y estaba

�EL .MUNDO ILUSTRAf&gt;O
aproximaban á la canti-0.ad ,de cua.trocienta:, ru-

plai$ men&gt;5.ua1 es, de :-::.uerte
que la boda que -arreglába,mo:S era, por mu-

cho,s ~onC'epto,s, excelente.
Como ya he dicho, el

galán t:ie Harna,ba Saunrnrez, y según alguno-s afirllla bttJl, con ,e-.r.o ~taba.·

.._licho todo lo yue podía
tler-'rse de él.
Diseñado ya. su plan,
le consultó '-!On::.igo mismo, 0í rernlvió aproveclrnr mm coyuntura.
'

En nuegti·a jerga d~agraclablc .-:e dt~t·ía que

las jóvenes Coplt•igh c'.aFJaban en pnreja¡,.: ('S decir, quµ

1;1-0

~e podía ha-

cer nada con una :::ino en

presenci-a &lt;le la otra.

Eran

UOA

hermanas

que ,se querían mucho;
pero este mutuo c·arii10
tenía á veces :::u.: inconvenientes.
Saumarez, eolocado entre ambas, mantenía en
el fiel la b-alanza, y nadie
más que él mismo podfo
decir de qué lado ~e inclinaba su con1zón_ aunque cada. una de ella&lt;.! :::e
·lo imaginase.
Paseó ú &lt;.'flhallo rnn
]as &lt;loa y bailó con las
tlo.s, pero nun ca ]ogró
separar á la una de la
otra, ni s:qniera por un
momento.
Las mujeres sm.teníanque estaban siempre
juntas por 1m1hrn des·conñanza, temiendo ca.da
cu-al que la otra se le
adelantara: los hombres
no &lt;iecían nada.
Saumarez .ca.liaba, con
gusto ó si11 él, y estaba ·
lo más cui&lt;la~"'?'mente atento que podía, teniendo, como tema, dos que le observaran.
Sin &lt;luda alguna, las &lt;los se habían enamorado
, &lt;le él.
Como el tiempo calurOso .se iba a:proximando y
el hombre no se explicaba, las seño.ras dijeron
que po&lt;lía advertirse en los ojos de las hermanas
la impaci.encia que sentían, y que estaban á pun~
to de estallar, -ansiosas é irritadas.
Los hombres no ven est-a.s cosás como no ten~n más de mnjer que de hombre, y, en tal caso,
importa poco lo que digan ó piensen.
En -cua1ito á mí, sootengo que lds calurosos elfos
&lt;l,e Abril. habfan robado el color á las mejillas de
las -señontas Copleigh y debían envia~las inmedi-atam-ente á ]as montrula.~ 1rnes nadie, hombre ó
mujer. es angelical .cuando los grandes calores se
aproximan.
La m~ís joven ~ volvió arisca, por no decir
agria, y los encantos de la ma.yor disminuyeron,
cosa ,algo más difícil.
El lugar donde estas osoenas ocurrían, aunque no era. pequeño, estaba -separado de la línea
férrea. y llamaba poco la atención.
No ha,b ía jardines, ni m1úsi&lt;:as, ni diversiones
dignas de este nombre, y se necesitaba hacer un
viaje de veinticuatro horns pa.ra ir á Lahore á
bailar, por lo que Jas gentes se entusiasmaban
m-ncho con e~tas cooas pequefias, que les interesaban granden1ente.
En los comienzos &lt;lB 11ayo, poco a'IlLes &lt;lel éxodo final de las iexcnrsiones fÍ las montrul.as, cuando el tiempo era mn,v caluroso y apenas si quedaban veinte personas en el lugar, Saumarez ideó
una expedición á una antigua. tumba situada. á
seis millas de di..'tta,Tlcia, junto al ,]echo del río; expedición aue debía hacerse á la luz de la luna.
Fué una pa.rtida á escote de las llamadas "Arcas de ~,oé," en las cuales cada pareja debe marchar con int.ervalos dre media milla, á causa del
polvo. Las Jl'lrejas fueron seis, incluyendo los
1
_rodrigones.

Domingo 11

a:

Do;:.úngo 11 &lt;le Noviembre &lt;le

;Noviembre &lt;le 1900.

Xos reunirnos en la cisterna; alguien trajo un
"banjo," que es el instrumento rnás dulce, Y._ tres.
ó cuatro -cantaron.
~ o ti.e rían .ustedes; ¡ nuestras di versiones en
las localidades uparlad-as son, en verdad, muy
I
pocas!
Despué-5. nos pusimos á charlar en . grupos ó
juntol:l, tendidos bajo los árboles, cubiertos 1~
pies por los pétalos de las rosas que el sol lrnb1a.
abra~ado y esperando que la., e~?ª estuv1era. dispuesta. Fué una cena esplendida; ta1: fria, tan
helada. como podíamos desear, y estuv:rnos largo•
tiempo ~abo-r.eándola.
Xo,té que el aire se volvía. más y más caliente;
pero nadie pareció fijari--€ en esto hasta. que la luna :-e ocultó y un viento. tan ab¡rasador que quemaba, come~;,ó á azotar los naranjos, produ.eiendo un ruido semejante al {lel mar.
~.\.nte::: de que supiéramos dónde e:3tábarnos, la
tormenta de po-ho cayó sobre nosotr08, vién&lt;lonos e1wueltos por rugidos, torbellinoo y tinieblas.
La mesa fné 1anz-acla á 1a cisterna; y como lemíamo:=; permanecer junito á la derr.uída tumba
por miedo á que ,el huracán la -derribara, toma, mos á tientas el ea.mino de los naranjos, &lt;l.ondelos c,1ballos estaban trabwos, para esperar que
la tempestad pasara.
En aquel momento, la. escasa luz que había sedesrnneció hasta el µunto de que no podíamos
Yer nuestras manos, ni aun poniéndolas cerca de
los ojos .
El a' re estaba cargado de polvo, y la arena del
lecho del río, lleruaba nuestras botas y nuestros
bolsilloE, se nos entra,ba por et cuello; cubría
nuestros bigotes. ¡ Fué una &lt;le las más tremendas
tempestades de polYo ele aquel año!
Todos estábamos acurrucados en montón junto á los caballos, que temblaban. m trueno retumbaba sin cesar sobre nuestras cabeza::-:, y e1 relámpago brotaba en tod&lt;Je direc'13iones del seno de
las nubes como el agua, de una esclusa.
K o había, en rigor, peligro, si los caballos m&gt;
j
se soltaban.
Yo wtaba con la cara vuelta al viento, tapándome la boca con las manos, oy,,ndo el go)pi,ar
&lt;le lo,; árboles uno,; oon otros y sin poder distingnir na,da, cuando no me alumbraba el rayo.
\
A su luz ví que me hallaba materialmeµte
adherido á Saum.arez y á la mayor de las hermanas Cople'gh, teniendo mi caballo fre:htt&gt; á
Estas excursiones son convenientes al final de mí.
la estación y antes, por tanto, &lt;le que las jóvenes
Re&lt;!onocí á Mrs. Copleigh porque llevab~ &amp;irese marchen á las montallas, porque se prestan á &lt;leelor de su sombrero un "pagrí" (1) y su herv,ari-as inteligencias, y deben ser estimulad-as por mana no.
lo;; rodtjgones, sobre todo por aquellos cuyas seLa electricidad de la. atmósfera. había pen~trañoritas casa.der'as están encantadoras con traje de do en mi cuerpo y temblaba y me estremecía de
amazona.
pies á cabeza, como .el trigo ,se inclina y estremeEsto lo vi una vez, pero no se relaciona con el
ce antes de la lluvia.
presente cuento.
Aquella expedición se la llamaba la del gran
La tormenta era horrible. Podía creerse que
sopetón, porque todo el mnndo sabía que Samna-. el viento iba á levantar el globo en P= para
r-ez se iba. á dedarar á 1a mayor de las Copleigh, arrojarle después hecho pedazos, y el ealor auy a-demás de este asunto había otro que podía mentó tanto, que hería la tierra con un fuego
muy bien arreglaTse felizmente.
semejante al del día del Juicio final.
La atmósfera soc'al estaba muy cargada: era
Al cabo de media hora la tempestad se calmó,
preciso despejarla.
y entonces oí sonar junto á mi oído una voz déA las diez nos reunimos en el lugar d·e la cita. bil, que cOn acento desco-nsolado, pero dulce y
La noche se presentaba horriblemente calurosa y suave -como el quejido de un alma que, perdida,
los caballos sudaban, aun yendo al paso; pero to- gira con el viento, suspiraba:
do era preferible á permanecer en nuestras som-¡ Oh, Dios mío!
brías ca13a.s.
=-: En aquel momento, la más joven de 1-as herCuando partimos bajo lo,; ray,oe de la lumt lle- manas Copleigh tropezó conmigo y cayó en mis
na, éramos cua.tro parejas y un terceto, puesto brazos, diciendo:
que Saumarez march,ba con las &lt;los hermanas
-¿ Dónde está rná caballo? Démelo uste&lt;lJ.
Cop1€igh.
Xecesíto marcharme. Lléveme usted á .casa.
Yo caminaba per.ezos¡1mente á la cola c1e la exCreí que los relámpagos y la negra obscuridad
p,edí.ción, pensando con cuál de las dos volvería la habían aterrado, y µoocura,ndo tranq11ilizarla,
el hombre á su casa.
le dije que no había. peligro, pero que era preciso
To&lt;los éramos felices y está,bamos contentos; esperar á que la. tormenta pasara.
pero presentíamos que algo iba á ocurrir.
-:~fo es ~so, nQ es cso,-me r espondió.-QuieCaminábamos lentamente y era ya cerca. de ro irme: i sáqueme usted de aquí!
.
media noche cuando aún no habíamos llegado á
Le repliqué que no podíamos marchar hasta
}a antigua tumba, .cubierta por una. cisterna de- que l,a. luz reapare-cie.ra: pero noté que se separruída y situada en los destrozados jardines don- raba ele mí y se alejaba : estaba ilemasiaelo obsde íbamos á comer y beber.
cuvo para poder saber hacia dónde.
Llegué el último, y antes de entrar en el jarEn aquel momento, un espantoso •r elámpago
dín, ví que en el hori,mnte, hacia el Norte, corría rnsgó el cielo, es.talló el trueno, como si hubiese
en fo:rma de pluma, una nube obscura y sombría; llegado el fin del mundo, y las mujeres 0O'ritaron
pero como nadie me hubiera agradecido que es- horrorizadas.
tropeara fiesta tan bien preparada y entreteni11] Ador110 de tela bl11n"a quP se pone alreélídor del sombrerr&gt;,
da, y como una tempestad d-e polvo más ó menos parerido
al ''yelmo'' que usan JOI! bon bres, y le da la apariencia de
turbante.
no causa mucho daño, me callé.

rnoo.

&lt;l En este mismo instante, sentí í]ue la

? _un

EL MUNDO ILUSTRADO

mano

hicim 1}:e se posaba sobr.e ITlli }10m Uro,
Ol a Sanma1,ez que gritaba á mi OOdo .
1

y

Aunqu,u el ruido ,de Joe ·1á11boJeJ1) ien su jncernte lucha, Y los aullidos del viento no me eleJª an perc1?ir bien eus frases, al fin entendí
que me dec1a:
-1Me .he equivocado al declararme. ; Qué deú
b o rncer?

J.

Saumarez
. , nmguna
.
. no me había, hecl10
•
Jamas
fi L
con
lo ( encia . Nunca fuí su arn:go
· , ni aun aJ10ra
sCoy, Y sospec110 que él tampcco lo era ni lo es.
uanclo se puso en p:e tem-~laba ll_eno_de excitación; y yo,
que e.\pernnentoba fen:-,ieiones m n.Y -raras, efectl l:,~ .1
eleetrici&lt;lad, no acerté á decirle más que esto:
-Se necesi-ta estar loco pa~a pedir la mano de una muJer en ~edio de una tormenta
como e.::ita. Pero 1)0 veía, 1a
forma de enmendar el error.
- ; Dónde está Edith -me
preguntó, dando un grifo.
Edith era Ja menor de la&lt;:
hermanas.
,Lleno de asomt,ro, ex.dame:
~¿ Qué le importa á u,;;ted
e.::a?
Por e~pacio ele a1o-uno.s minutos estuvimos gr~:ando Jo,
dos ~om~ l6cos; él jurando
que a qmen había qu-er:&lt;l.o &lt;leclararrn era á la. ;:menor. :y yo
respondiendo, hasta e1~rollque~-er, que debía haberse
eqmvoca,do.
No puedo explicarme esta
e~cena rnás que pensando que
nmguuo ele los dos sabíamos
lo que hacíamos.
1~odo aquello me parecía un
sueno; desde el manoteo de los
caballos en la obscuridad, hasta. el hecho de contarme Saumar,ez la historia ele sus amores con Edith CopleigJ1 .
.Aún seguía desgarrando mi hombro con la
mano y pidiéndome le dijera &lt;lón-cle estaba E&lt;lith,
cua!1&lt;lo la tempestad voh-ió á calma.rse; la obs:
cundacl se iluminó a]go y ví la nube de polvo
forman:e en 1a llanura, frente á nosotros: lo
peor había pasado.
La luna se había escondido y comenzó á briJlar con luz muy t,enue la. falsa. aurora, que apareoo una hora antes que la real; pero aquell,,
luz era muy ,débil y la sombría nube seguía mugiendo como un toro.
T-Paté {le averiguar hacia. dónde se había dirigido Etlilh, y cuando e!&lt;t.a ba pensapdo en esto ví
tres c::&gt;sas á la vez: ví la cara de :Ma{Tdalena
\opleigh. la hermana mayor, que surgí: sonriendo del seno -O.e la obscnri&lt;l..acl y se~ncaminaba
en bu~ra ele Saumarez, pne:::-to de pie junto á mí.
La jo\'en l:)Uspiraha un "Jorge," á la vez que S'f
brazo se deslizaba á ,través ilel bmzo libre do
Snumarez, y en su rostro se reflejaba esa alegrhl
que se siente rara vez en la vida; demostración
plena &lt;le que la mujer es tortalmente feliz; do
oue para ella el aire está lleno &lt;le armonías y la
tierra aµarece envuelta en espléndidas nubes de
color de fuego, poirqne ama y es amada .
Ví. .. la cara ele Saumarez cuando oyó la voz
de Magdalena; y ví, por ·último, á unos quinientos pasos del Jrrnpo de naranjos. una figura en 1
vuelta en amplio y obscuro traje &lt;le holanda,
lanzarse sobre un ca ba 110.
A cau...~, sin du&lt;l:a, ele la sobreexcita&lt;"ión en
011e la tempestad me tenia. sentí una incljnaeióni
eliep]orable á mezclarme en Jo que no me impoTtaba, y cuando Saumarez ,,;;e disponía. á escapar
en seguimiento ele la que había montado á caballo. ecliánelole hacia atrás, le &lt;liie:
-Fspere usted aquí y dé explicaciones. A la
otrq, yo le haré volYer.
Y corrí ,en husr-ft de mi cabalJo.
He proÍeBa-&lt;lo siemµre la opm10n, -perfectamente inútil, (le que todas ,Jas cosas deben hacerse con clecenci.a y orden, por lo que creí que
el prim€r deber de Saumarez era borrar suave-

:~~u~°ie rc~t:7a.de Magdalena el sello &lt;le venTodo el tiempo que im·ertí en ajustar la cadena barbada &lt;le mi caballo, estuve pensando ea
(1ué forma saldTia el hombre del paso.
Monté, y entendiendo que debíamos retrazar
un poco la vuelta, m-e limité á poner el caballo
á un paso algo vivo al en&lt;.'amin.arme en busca. de
Miss ~(liih; pero ésta, apenas me vió, partió f\
gak1pt, lo que me obligó á imitarla y mientra,·
, . vo.l \'la
, l a cara y o-ritaba:
'
'
corr1,~
-~Déjem&lt;&gt; usted. Voy á mi casa. Vuélvase
usted.

Mi deb€r era alcanzarla primero y discutir
después.
La carrera fué digna de aquel que seguía pareciéndome un mal sueño.
El terreno era muy millo, la tempestad volaba
rápicl,t clelan te de no.::otros, y á cada. paso penetrábamos violentamente en medio de los torbellin&lt;&gt;F; .que .surgían de sus bordes, y semejando
Jemomw d,e polvo nos ahogaban.
L"n vi€nto abrasador ·,saturado d.el olor insoportable de los hornos di; ladrillos, soplaba con
fuerza, y entre la débil luz de la falsa aurora
y loo demonios de polvo, á través de aquella llamua &lt;lesolaela, aleteaba el traje de holanda obscura sobre el caballo- castaño.
Primero tomó Miss E&lt;lith el camino del pueblo; después giró dirigiéndose hacia el río á través ele los jrrn~ales quemados y abatido,; por la
tempestad, malos hasta par-a. una carrera montados en puercos.
A sangre fría jamás se me hubiera ocurrido
atravesar aquellos sitios de noche; pero cuando
el va.yQ estalla sobre nuestras cabezas y un vaµor, semejante al que exhalan los sepulcros, se
mete en las narices, esto 11ega á parecer natural
y hasta lógico,
Yo corría y .icon-ía g,ritmHlo; ella, lindinán1
d(,-::;,e 11:H·in adehnte, dnba, .tremendo.si lar.ág,1zos
á su cabal1-0, y en -esto, un nuevo remolino de
Ja ,tempestad nos -alcansó,
empujánd001os
el viento h-acia adelante como si hubiéramos sido
pedazos de papel.
No sé cuánto tiempo duró la carrera; el golpear de los cascos de los caballoe, el rugir del
huracán, y el paso rápido de aquella luna. de color de sangre y ele apagada luz á través de una
niebla. amarilla, me hacían pensar que duraba
años y años.
Estaba bañado literalmente en sudor ele pies
á cabeza, ,cuando el castaño tropezó, y aunque logró dominarse, se alzó completamente cojo. Mi
c11ballo estaba inutilizado.

Mjss Edith, -cubierta de polvo y sin sombrero,
daba lástima.
-¿Por qué no me &lt;leja usted sola?-gritó ruWmen-te.-j Yo no deseo más que irme á mi
casa!
~Es ncoesario que vuelva. usted, Miss Copleigh; Saumarez tiene qu.c decirle 8Jlgo.
Era este un modo un tanto imbécil de plantear
la cuestión; pero a.p enas conocía á 1li.ss Copleigh,
Y, aun coonct~ estaba desempeñando el papel de
l ~ov1denc:a, a costa de m1 caballo, no podía .explicarle en pocas palabras lo que Saumarez me
ha~ía dicho, y el seguramente e::-..'Pliearía mucho
rneJor qu.e yo.
Los pretendidos deseos de volverse á su casa
el ccm-sancio . . _ todo, desapareció en un momen~
to: no ha,cfa más que moverse -en la silla y i:,Ollozar, mientras el viento sacudí.a su negra cabellera .
No refiero lo que me dijo, porque estaba comp1etameute "deshecha."
He aquí lo que en realidad era la arisca i\Iiss
E&lt;lith.
i Un hombre completamente extraño para ella,
tratand,~ de explicarle que Saumarez la amaba y
que debia volver para oírlo de sus propios labios!
. C~eo que me hice coonpren(ler, porque aprox~mo Sl~ cab-allo al mío, y arunque cojeaba, ]e
hrno avivar el paso, encaiJJ:linándonos hacia. Ja
derruí-da tumba., mientras la tormenta seguí.a
retumblan&lt;lo en el valle de Umballa y algun•as goc
tas enormes de agua caliente ,comenzaban á caer.
Supe en el camino que Miss E-dith estaba al
lado tlc Saurnarez cuando éste se declaró á EU
her~nan~, y al oírlo, quiso volverse á su casa para
rabiar hbremente, como cumple á una señorita
inglesa.
. V·arias v,eces _durante ila man:ha se enjugó los
OJOS con el pam..1.elo, y su -charla. me
demo&amp;tró
plenrumenw á dónde llegan la inconstancia ele!
corazón y los efectos del histerismo.
TO?-o -esto era s~ncillanlnte absurdo, pero
pareeia muy natural, &lt;lodos el lug,ir y el tiempo.
El 1nundo estaba este &lt;lía reducido á las dos
hermanas Oopleigh, á Saumarez y á mí, :formando corro, ya iJnminados por el rayo, ya envueltos
en la obscuricla.&lt;l, y el bilo que había de guiar á
este !:nundo extraviado pru.·ecOO que $e hallaba
en m1s manos.
Cuando regresllfilos á la tu-mba, en medio de
esa tranquilidad. parecida á Ia muerte que siQ"lie
á las tempestad€s, comenzaba. á brill;r la at~rora y encon.tramos á todos nuestros compañeros
esperándonos.
Saumarez parecía el más impaciente: su cara
estaba de cien mil colores, y cuanc16 Miss Cople_i;¡h_ y yo llegamos con los caballos cojeando,
sruho a nuestro encuel11tro, ayudó á Eclith á desmontar y la besó delante &lt;le todos.
Fué una escena ver.claderamente teatral aumentando Ia semejanza el poh-o b1an-co c;n que
todos estábamos cubiertos.
Hombres y mujeres parecían esp,eotros que,
agrrnpados bajo los naranjfü, se disponían á
aplaudir la elección de Saumarez, corno si se tratara de 1a reµre~entaeión de un sainete. Jamás he
visto nada más anti-inglés.
Por fin, Saumarez dijo que debíamos rearesar
porque si no vendrían del pueblo á buH~'arnos:
y me preguntó si tendría la bondad de ser el
eompañero &lt;le Magdalena. ¡ Contesté que na&lt;la
podía serme más grato!
Formamos, pues, seis parejas, y regresamos de
dos en doo.
Saumarnz acompañaba á Miss Eldith á la que
había cedido ffil caballo.
'
El cielo estaba despejado y cuanclu el sol salió,
noté que todos, poco á poco, íbamos entrando en
la categoría de seres vulgares.
Tarmbién aprendí que Ja, tal "Arca de Noé"
era una cosa completamente distinta de todas las
,lemás de este mundo, y pedi á Dios que no se
repitiera jamás. La habíamos hecho acariciados
por una tempestad &lt;le polvo y por los bramidos
de un viento abrasador!
Me sentía ca.nslll&lt;lo, magullado y un tanto
avergonzado de mí mismo, y me fuí primero al
baño y luego á la cama.
He aquí .Ja historia, segUn la versión de una
mujer.
Es-crita no se verá jamás, como Magdalena
Copleigh no se &lt;encargue &lt;le ello.

lfudyaro Xíp/i,¡g.

�EL MUNDO ILUSTRADO

,f[

Domingo 11 de Noviembre de 1900.

MUNDO ILUSTRAD'O

AÑO VII--TOMO ll--NÚM. 21

MÉXICO, NOVIEMBRE 18 DE 1900.

Subscripción mensual foránea, 11.fiO

ldem idem en la Capi tal,

1.::!5

Ge rente: .Al!l'TOSIO OVYÁS. ·

~ireotor: LJC. BAP.&amp;.EL BEYES BPÍl!JDOLA..

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W. McKINLEY,
CANDIDATO REPUBLICANO QUE TRIUNFÓ EN LAS ULTIMAS ELECCIONES DE LOS ESTADOS UNIDOS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

,f[

Domingo 11 de Noviembre de 1900.

MUNDO ILUSTRAD'O

AÑO VII--TOMO ll--NÚM. 21

MÉXICO, NOVIEMBRE 18 DE 1900.

Subscripción mensual foránea, 11.fiO

ldem idem en la Capi tal,

1.::!5

Ge rente: .Al!l'TOSIO OVYÁS. ·

~ireotor: LJC. BAP.&amp;.EL BEYES BPÍl!JDOLA..

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W. McKINLEY,
CANDIDATO REPUBLICANO QUE TRIUNFÓ EN LAS ULTIMAS ELECCIONES DE LOS ESTADOS UNIDOS.

�Domingo 18 de Noviembre de 1900.

PAGINAS DE VIAJE.
LAS PALOIIAS DR SAN IIARCOS.
Aquella mañarut había caído sobre la cinda&lt;lt:oncha una Huvia de color~, un vívido d-iluYio
d'e matices. En los cnnalillos abrían su=:, ojaZ-0!3,
a.qui J allá~ en la impasible corriente de las agua.5,
gl"ilndes manchones verde-obscuro; en la gran arte-

ria Jíqui'da que .cruza, á modo de 8 in rert.id:n., las relucientes islas., ponían tintes fugit:Yos, re.splandore:; pasajeros, los &lt;lardos c-oléric-oo de nn sol le
t..~t;0; eu los enoajet; &lt;le piedra de los palacios. en
la c.síera de oro de Santa MMía Della i'lalute, en
las &amp;labardaa dentada, &lt;le las l(Óndolas, en lo, ar~"' del Palado Ducal, en el! asfalto de la Piazzelta, en el mimdor del C\1mpanile. la luz. de,&lt;,ornl"'niérul.ose en gotas, en rayos. en au.reolas. ba1íaba ~ Ven~cia, la hacia relm·ir por fragmenro ... ,
por piezas, en los rinc-ones, en loa amµlio.s espar~os, en la tierra, en l11s aguas. en los aires en Jos
.
'
planos vecm&lt;Y.:1, en Ja.s lontanazas.
Seguir rítmicamente el zig-~ag de la..~ crón.doJa,e. á través de las calleja:s, ce.~acl.os por ~uella
or;la de entonaeione~, fl..dormt't·idos por el lento
rai,•i'-n de laf.l on.d-as, en las &lt;1ue fa JX&gt;rtha &lt;le!
gon&lt;lolero marca breves c-icat.ric-es. ,· &lt;le pronto
penef.rar, por uno &lt;le lOfl. -estrecho&lt;: h·n.eC'os que dP.i•n libres los pucntecillos y los palacios. eu la
Plaza de San liarC'Ot-l ¡ oh impresión imborra1,;el momento mmca olvidado! Yenec·ía ];1
IJiz;¡ntina, la romana., ~a grL~a. Ye11lc·a trinnrad-ora. de todas las (•iVilizaeione-:. &lt;le tona ..
las razM, de toclas las servidumbref-', de toda las
t11.1has, Venecia libre, que ha robijado en Ru manto de soberana t0rlas las estrella,i:.. en su tímic-a de
dio-5ª todos los fulgores, Venec·ia únic-a, propia.
.surge de pronto romo una revc•laci6n de su paMtlo, co~o mw ex'PF,cación de !1-ll pre.(:e-nte. ¡ a~·! c,o...
mo una irrevol·ahle condena de Bn porvenir.
En la. noche. la riu•dacl, ií cl~pcr·ho ele -sus l'llrrajada.s 'Y de e.ne;: ~ritos. &lt;le lrn:: ec·o.: ele f:US músic;1.s
.'f de los reguero'- de c·laridnd d(' sus. barras. se
muere ]ent.amente. iArrufla-da .por e] ru.'.&lt;lo del
agua que, para empl('ar una fra.~ ele Castelar, se

mensa nube con plumas que raya aquel c·uadTo
con su,; rápioos giros. Y toda la historia de Yenecia, sus tr:~te.s dias de cautiY-erio, su~ robustas
Juehas por la libertad, sus noches de orgías y .de
serenatais, de radáveres .Y de rayos de luna, de besos lúbricos .r Je ahogados gemido,, todo su pn5ad.o ac-ude eon las blancas mensajeras qu~ os
rodean.
:Es verda&lt;l, Yen-ecia romana, griega, bi1.antina,
ha tomado de cada raza _v ele cada civilizarió11 y
de cada momento histórico un diamante que en-

que mi corazón estaba alegre, gocé de claros.
soloo en aquella sombra.
.tí o tardabo en oir risas alegres, que venían.
del tugurio inmediato, habitado por toda una familia, el padre, la madre y una chi~uela de sieteá echo años.
lol padre tenía un aire singu,lar, con la cabeza,
plantada de t.ra,és entre dos hombros -puntiagu-.
d0€. Su roslro, huesudo, era amarillento, con
abultados ojos negros, huooide1; bajo espesas ce-.
jo,. A pesar de sú aspecto lúgubre, llevaba oom&amp;estereo-tipada e-n el semblante una sonrisa tími&lt;la y bondadosa. 8e le hubiera tomado por un.
gran niño &lt;le c:i1!ciwnta años; se turbaba, se ruborizaha. c·&lt;m10 una donceUa. Huía de la luz. sedesli,,-0ba á lo largo de las paxedoo con la humilclad de ~n presidiar'o indultado. Rccípro-.
c,s ssludos nos fueron acercando. Me agradaba
aquella faz extraña,' llena de inquieta h&lt;&gt;mbríarle bien. Poco 3 poro. llegamos á &lt;!6mbiar conlía-.
le~ apretones &lt;le mau06.

lI

gar1,ar en su cabellera de bacante ,r de y¡i-gt•n,
&lt;le c·ortecian_a y &lt;le múrtir, como esa bi11Hlada ele
paloma.: recoge:-.11 alimento deJ primero que ¡nNl. La
ciudad. c:.-onquistó los nrnres; la.5 aves conquistaron
los aires. En la c:urra de sus &lt;.,-aniale; :-:e deinvo
la. c·onquista turc:a. como 5e detnro la irrupeiún
germana, y a.sí se c.-onS€rvÓ inmacula&lt;la. $Óla. única, con aru trofOO,;; ele otras ecfa&lt;les, " ~us 1.1rtei; de
otros pueblos. Y arriba, las ?lioma·s, pooa..des en
los roset-0nes góticos, en Las cúpulas bizantinas,
en la cuadriga griega que soporta el pórti-&lt;:-o de lit
inimagin..1ble i1?lesia, son hw1bién vision.(&gt;$ de otros
tiem_l)-06 y de otro.a pueblo:-;;, una 0erran turlxl ,1lada
que viene del pasado.
j Oh deliciosa Piazz,1 ! á tNl\'é~ de la orfebrería
ele tus a.r:co.s, las .palomas ponen un tinte de fragilidad quebradioo, que completa tu encanto. Y
cuando. al pie rle uno de los gallardos m,ístiles
en los q~~ flamea la u~z. roja &lt;le Sabo_ya,-crQ~
d_e salvacwn que te red1m1ó de tu pasado martino,-6 en torno de una de h1s Yentanas de tus
pala:cios. se agita la nómada caravana &lt;le p1umfls,
se pregu_nta suspen~o e~ viajero si aqnel cuadro broto del ensueno. e.1 algún invisible genio.aca~o tl que pree.idió las glorías &lt;le Venecia.-iu
trazado con la luz de -a,qu-ella mailana la férica
aparición, &lt;]Ue la sombra de la noclie hundirá implacablemente en la aterradora extensión de las

.\1 eabo &lt;le ~is mebes, ignoraba 1lÚn el ofic:o.
&lt;le que vivían m.i \'e&lt;:·ino Santiago y su familia.
El hablaba poco: de su mujer, á qu ien preguntara ton verdadero interés en dos ó tres ocasiones, s~lo obtuve re:-,puest.as eVftsivas, balbuceadas c:on torpezo.
l 'ierto clía.-había 110,,ido la víspera, y mi corazón esfaba tlolorido,-al bajar el boul-erard
dd Jnfierno. ví venir en dirección contraria á
uno de esoo parias clel pu&lt;'hlo de París, vesticlo.
(le negro, &lt;:&gt;on sombrero del mismo color y corha1a blanca. que llevaba debajo del brazo el estreeho ataúd de un niño recién naci&lt;l-0.
Iba cou la c1beza baja; llevaba su ligero fardoc·on aire de cliEcitrac-ción pensativa, y ha.cía rodnr,
c-on el pie los guijarros del camino. E1 cielo estaha blanco. flimpnticé con aquella tristeza que.
pasaba. Al ruido de mis pasos, el hombre levantó la roll('z11: en seguida. ]a volvió rápi&lt;lamenü•,
pr1,o era &lt;lomasia&lt;lo tarde; le había roconociUo:
mi n·cino Santiago era enterrador.
Le miré alejarse. avergonzado de su vergiienza .
Me dió pena no haber tomado otro peseo. 'Rl'
proseguía ~u camino, con la cabeza. a.ún más
baja, sin duda, qne acababa de perder el apretón de manos que eambiábamoe todas las tardes.

-~

'

IY
Tení~ yo un cofre. cuya madera se pulverizaba,
-carcomida por los gusanos. Mi vecino Santiago
,lo conrirtió en un guardarropa; cubrió el fondo

1·

VIAJEROS NOTABLES.

t

La prensa europea y luego la norteamericana,
·dió cuenta del extraordinario viaje que ha emprendido el Dr. P. G. Attias, eélebre viajero que
ha realizado por dos veces la vtrelta al mnrudo, y
:se propone llevar á cabo por le1X!em vez esta hazañ..1, en las más exoopcion.ales circunslancias.
El Dr. Attiru;, debrá dar esta vuelta al mundo
•en el transcurso de un año, habiendo salido de
Londres .sin nn rolo centavo y debien&lt;lo regre~r
-al mismo punto ron un capital de $25,000.

,

{1
'
n\

~ ~

1

MI VECINO SAN T IAGO.

T

I
Te.nía veinte aJ"io!. Y habitaba en Ja calle de
Gracicuse. E~ oota una callejuela que baja rle
la altura de Snmt-Vidor, por detrás del Jardín
de Plantas.
S~bía dos pisos,--Jas casas son ba.¡·ac en este
·' d ome a· una cuerda para no resbarr10-a,..,..,
, 5urr;1n
ba_Jar en 108• escalonoo desgastados, y llegaba á
m1 zaqu1zam1 en ,la más completa obscuridad. La
sala, grand e Y frra, tenía la d&lt;!Snudez, la claridad
pálida de una cueva. Sin embar~o, en los días

I

Al &lt;lía siguiente le ;volví .á ienoontrar en 1-a
eacalera. Quiso hundirse en la pared; se achicó,
se empequeñeció, recogió con h1l.úllldad los pliegues de ..l!ll blusa, ,para. que la tel.t no xozasc
mi vestido. Inclinada la frente, su pobre cabeza
gris temblaba de emoción .
:Ue detuve, mirándole á la cara; abrí mi mano
cuanto pude, y se la ten.dí.
Levantó la cabeza, vaciló; tocó]e á su nz:

'-btVtw .if~ ff'l5
e---------

de

V
En aquella época, mi vida era. un
sueño de amor, sueño también de tristez,t. &amp;ntía c:-erto pl'il.Cer en medio de mi
pc::!adilla; quería á mi veci110 Santiago,
porque rivía. ron los muertos y me traía
el olor acre del cementerio. Como resultado de sus confidenci"'-'\, escribí las
primeras pá.g-iJrn.s &lt;le las "Memorias de
un sepulturero."
Por la noche, mi veoino, antes de
dcsinLd-arse, se sentaba encinta del &lt;;Ofre para contarme el trabajo del &lt;lía.
Le g1ntaha hablar de sus muertos. Ya
era una. jove.n; lt pobre, muerta ,d,e una
en fermedati de~ q,ooho, posaba poco:
ya l!ll viejo; e5te viejo, que le había
magullado el brazo, era un alto func·ionario, qu,c, debfa haberse llevado su
dinero en los bolsillos. rrenía así d-etalle8 íntimos ,ar.erca de ca&lt;la muerto;
ronoeía ¡:,u perm, los ruidos que se ha.bí:m prorlu,rido en el ataúd, la manera
rbmo hahíai si-do preciso hajarloi- por
]as YueltaF. ele las e¡:,enleras.
Oeurría ú veces que mi vecino SaJ1tiago Yenía más hablador y expansivo.
Se apoyaba en la pared, recogido el
manlo sobre el homhro, -oehOOo hacia
atrás el sombrero. Hahía. encontrado
herederos generili!os, que le habían da.&lt;lo
para 1u to-.. En estos casos, acababa por
enternecer,.:c, y me juralm que, &lt;mando
Jlegara. el momento, darfrt tierra á mi
cuerpo con la mayor suavidad, con mano de amigo cariñoRo.

con periódicos, y colocó encima, cloblúndolo deht-adamente, su traje negro.
A veces, por las noches, en medio de una peeactiMa, me despertaba ,con so~(;-alto, d·irigía
miradas extraviadas al viejo cofre, que se extendía á lo largo del muro en forma de 0taúd;. creía
ver sa.lir de él el sombrero, el manto negro, la
corbata blanca.
El sombrero giraba en torno de mi lecho,
zumbando sordamente, .dando pequeños saltos
nerviosos: el manto se ensanchaba y agitabit sus
paños como grandes alas negras, volando pcr la
habitación, hueco y silencioso; la corbata blanca
se estiraba; luego se arrast.raba tmavemente hacia
mí, con la cabeza ergu'.da y meneando la cola.
Abría los ojos desmesur-adamente, y ,eía el
viejo cofre inmóvil y sombrío en su rincón.

VI
Viví así más de un afio en plena necrología.
Cierta mañana no vino mi vecino Santiago.
Ocho días doopués había m ufüto.
Cuando dos de sus colegas se Hevarno el muerto, estaba yo en el umbral de mi puerta. Les
vi bromear, bajando el ataúd, que se quejaba sordamente á cada sacudida.
-Uno de ellos. bajo y grueso, decía al otro,
alto y delgado :
·
-Enterremos al enterrador.

emilio flolá.

III

aguas.

antoja el_ ruido de una., lágrima cayendo sobre
otra lágnma. Pero el d" trae la victoria lo.
h.irunos de luz, las estrofas de color, el movimi~nto
la vida, la vida que parece escaparse ÍL borboto'.
neB por la amplia. arteria del Canal Grande in~ndando con sus glóbulos policromos lo• edificios
y los espacios, las obras de arte y los atrezzos de
la naturaleza.
Y al llegar á 1a Pl•z•, al poner el pie en el
l•c1ente embaldosado del gentil cuadrilátero, en
el CeT100 -ele 18B Procuradtu-ías-. &lt;"OH el divino fondo
de San. Merw;;, boj_o el lal(o de turquesas del cielo, un mmen~o batir di:. alas, uno. sen\ación freses Y alegre viene á abamcar como una carlcia de
lo a.Jto: ,on las ,Jl&lt;llomus de San Márcoe la in-

mirarme frente á fre:11.te; ví que se agita,ba~ sus gruesos o¡oo y qu:e se tenía
-&lt;le purpura su rostro amarillento. Después, cogiéndome bruscamente del brazo, me acompañó á mi buhardilla don
de por fin, tomó la palabra .
'
. ~E-s usted un honrado joven,-me
diJo.-Su ªE'retón de ma1105 me ha he-cho olvidar muchas mira.das insuitan"tes.
Sentóse; se confesó á mí. )Ie declaró
-que, antes de ser del ofic-io. sentí-a, como los demás, hondo maJc5tar al en·contran:e con un sepulttLreTo. Pero más
tarde, en sus largos horas de camino,
-en medio del silen&lt;'io de los fúnebres
,convoyes, había reflexionado mueho, y
-se awmbraba del d:sgusto " el temor
·que inspiraba á su paso. ·
r~nía yo entonces Yeint{' año!I-, y
hub1e~e abrazado al verdticro. 1[c lancé
á con~ideraciones filo~ófica~, queriendo
-demc1:-trar á mi vecino lo 3anto de su
misión . )fas él levantó sus hombros
pltntiagudos, se frotó la-: manos en silencio. ~, con su voz lenta y torpe, dijo:
-Creálo usted, "Ee1lor. Las mumrnracione~ del barrio, las miradas ofensivas de los tran.:euntc~. me inqu:etan
poeo, ~iempre quic mi mujer y mi hija
tengan pan. Sólo una CO$-H. me derazona: no duermo cuando pien$O en ella.
liii mujer y yo somos ya YiejO$, y no
nos ruborizamos. Pero la jlffentud es
-ambiciooa . Mi pobre }Iarta se avergon·1.:ará de mí más a.delante. A los cinco
'.años vió á uno de mis coleo-as
v lloró
D
' •
t anto. tuvo tanto miedo, que no me he atrevido
á ponerme aún el traje negro delante de ella.
Me visto y desnu,lo en la escalera.
Me ~ompadecí de mi vecino Santiago. Le dije
-que. deJase s1:5 ropas en mi habitación, y se l?s
)limera y qmta•e allí al abrigo del frío. Tornó
mil preeaucwnes para trasladar á mi casa sus fú·n~bres _atavíos. A partir de aquel momento, le
v1 diariamente por ]a mañana v por la noche.
Hada ,u tocado en un rineón
mi buhardilla.

· Domingo 18 de No•yiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

!

l__·

......

-.··-~~-==
L,&lt;\'f

s.a,¡¡--. .

sell.ora de Attlas.

X o podrá hacer uoo más que de sus facultades
intelectuales y por ningún motivo contraerá deud·a de algún género.
El viajero es un joven de simpátic!L ,Jreeentia;
habla un espaii.ol incorrecto; pero baLante elocuente. Se expresa con calor y narra Lz manera
pinl..ore:,ca, sus extraordinarios viaje~.
E-1 primero que realizó, fué en el a.lío de 1897,
habiendo apostado C'On un club londinen~e que
lo llevaría ú. cabo á pie y en determina-das circunstancias. Regresó á Londres dentro del término fijado y ganó la apuesta, que era ele con-3¡.
dera ción.
]~l é'egundo YiHje lo efectuó en eondiciones no
menoi. originales y lamhién lo ghnó.
EslC' último, le fué propuesto por el ··Lo11'Clon
Exporting Club,·' y en él se Ye-rsó también una
canli-tla-d comiderablc.
El Dr . ..:\.ttia.s, no ~e re--olvía á emprend.er el
viaje que en 1,i a.ctualida.d hac:e. porque cuando
le J'ué propuesto, acababa 1Cle contraer matrimonio l'On una señorita inzle5a. hija del General ~layor 1[oulton: pero ella nd nv.11 lo animó, ofre~iéndole 2-compañarlo y compartir todas las pcnalidadcR de la extraordinaria aYentura.
Llegó á .América, e1 1.5 &lt;le Agosto, acompañado
de su e:::p~a. y seis personas que forman su servidumbre.
Para arbitrarse recursos en Canadá. primer punto americano qne tocó, empezó por dar conferencias en públieo, y deiapnés pub\i&lt;:ó un periódico
titula.do: ªHow to Make a. Fortun.''
La edición le dió un rendimiento de $1,300,

c001 los que pudo eontinuar el vi.aje. E1nprcn&lt;li6
é:;te en automó,·il; pero 108- terrenos accidentados
le impidieron continuar l111ricndo u¡;:;o de es.te IDf?&lt;lio de transporte y recurrió á hu;. cal&gt;Rlgaduras.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Xoviembre ele 1900.

Domingo 18 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CONSAGRACIÓN DEL NUEVO OBISPO
VE YUCATAN.

LEYENDAS OAXAQ1JEÑAS.
FANCI LANCHINI.
Aclamáronle nobles y vasaJlos,
La multitud se &lt;l.€rramó gozosa,
Al son del baile y populares oánticos,
Y en los torneos resonó Ja. fi.esta
Con explosión de , 1vas y de aplausos!

I
Ya salen &lt;le la gruta del Santuario
Con . el traj,e ritual 1os sacerd.otes,
Y, ~eguidos del ,pu.eblo, se dirigen

1

IV

Entre roncos y místicos -el-amores,

Hasla la casa de la noble anciana,
Que espera el fo[lo augusto de los dioses.
Ya está exlerulida la piel manchada
Del que fué fiero tigre de los bosques;
Y así la anciana, con -aoento graYe,
A la solemne inquisición responde:
-"Ha.ce v,cintiocho día.is paseaba
De la verdosa "Ciénega" (1) en el borde,
Cuan.do m.iré en la tierra humedeci&lt;la
Un blanco huevo de tamaño enorme;
Con harba prooaución y gran contento
Mi mano apres,ura.da levantóle,
Al calor afanoso de una pava
Cuida,dosa lo puse des&lt;le entonces,
Y hoy, con sorpresa y pasmo no sentidos,
i Oh, sabios y eruditos sarerdotes!
En lugar del polluelo que esperaba
Re encontrarlo este niño: tez de bronce,
Lustroso y áureo su oomblaJite tiene,
Y a,lienbrn sus m:ra,das, resp]an&lt;lores
Fugaoes que me turban; mientras raros
Tres cuernEcillos, su cabello esconde ....
Yo no sé si es de~racia ó die.ha inmensa,
Pero hay más puro am bi.ente ). más fulgores
En esta casa y en mi alma sie·nto
No sé qué hondos y ch vinos goces,
Y Oé revelo el misterio, estremecida;
Sobre esa piel del tigre de loo bosques,
Invoca&lt;l el consejo y el pronóstico
Y, al escuichar la voz de nuestros dioses,
J nterpretad el singular prodigio
¡ Oh sa.bios y eru&lt;li,tos sa.ceNlotes!"

1I
Y enmu&lt;lieció ]a ancia.na, y tras solemnes
Litúrgicos y extrañ06 sortilegi06,
Una y tres veces Jas cabezas canas
Los saeer&lt;lotes pállidos movieron,
Como si, en gran meditación, buscaran
Bl alfa incognoscible del misterio . .. .
Y una y tr-es veoes más, rru·as palabras,
Conjuracio.nes &lt;l-e sus labios trémulos,
Graves turbaron la actitutl lnmóvil
De sus -posturas y mortal silencio ....
Hasta q1ie al fin, como al impu1lso rápido
De un solo, yi ocler0&amp;0 pen~amiento,
FANCI LA~CHINI (2) alegres exclamaron
Con una voz que parecía un ,eco,
Cwul si vibrl'lra en su inspfra&lt;lo labio
De los &lt;lioses chontales el acento.
Y animados sus rostros--antes lívidos
Como después de un sueño cataléptico,..Así dijeron: ~"Venturosa anciana,
Oren y cien veces te bendriga el cielo
Ya que sagrada. inspiradón divina
Hizo mover tu ies.píritu y tu cuerpo.
:E.ste niño que ves, será. sin duda,
Honra. gloria _y defensa de tn pueblo,
Y ha de reinar sobre ieJ chontal. comb antes
No hubo jnmá'!I. afortunado reino.
"Ciencia, virtrna. pocl€r," eso revelan
Los cuernecillo¡. &lt;le su .sien. por eso
Sn nombre ha br!, de ser: FANCI LANCHINI!"
ª¡ Fa:ncri Lanchini !" repitió la anciana
Llena de nobl€ y sin igual contento,
Y en coro prorrumpió "¡ Fanci Lanohini!"
Enluasiasma&lt;lo del chontal ell. pueblo;
Mientras ]os sacerdotes regresaban,
Con el traje Titual y á paso lento,
1.-La ci~n&lt;"ga del Pelón, pueblo de San Lorem:o Jolotepeji
llo, Distrito de Yautepec.
2. -·· Fanci Diwchini" 6 Ala ne La11chini" que s1ipiifica. 'ºTres
Colibrie.t" srgím el Sr. D0J1 Manuel Arnrtínez Grac1da.

Llevándore con.sigo hasta el S-antuario
Al niño hem10so que surgió de un huevo!

III ,
.. Ha muer to el Jefe del ohontal, ha muerto
• F.1 caudillo feliz y venerado
Y el pueblo se apreswra diligente
En pos de un Jefe esclarecido y apto.
Entre la mulltitud se a,bre camino,
Y a-sí exclama elocuente el mifls anciano:
-"En el Santuario le tenéis!. . . ansioso
De saber}' die_luz vivió nueve años,
La reli¡;ión y la vi rtud más rígida
Los nobles acerdotes d.e enseñaron,
Siempre arlmfran&lt;lo su OOlento insólito,
Siempre su alllhelo de saber premiando;
Al lado de los épicos gu€rreros
Supo las armas manejar y hablan
De su valor y agilidad loo bravos;
V oootros &lt;!Onocéis su ingente origen
Y no ignoráis que vino de lo alto;
Lle~a en la frente el sello de loo dioses,
En su mirada el esplendor del rayo
Y es su palabra dominante y dulce
Como ilwericib1e F-U' poten1e brazo .
"Ciencia," "virtud," "pocler" fué su pronóstico ....
;. Tenéis al Jefe y lo olvidáis a.e-aso? .... "
"¡ Fanci Lanchini l" proclamó agita.da
La tribu entera, Uena de eTitus;a-srno,
Y dtil chontal omnipotente Jefe
Fanci Lanchini resultó adamado!
Vistiéronle ilesl)ués loo sacenlotes
Con la veste simból'ca. Su mano
Izqu-ier,da asió los arcos y 1a1S fl.ooha..,;;
Y---cu:al señafl de potestad v m~.n do~
Tomó con 1la derecha el regio cetr.o
Y oyó la voz saeerdc,tal:
-"Oh fausto
Mortal Fanci Lmchini. desde ahorn
Eres: el RBy de los chonta]es:, bravos,
Defiénidanílos h1s armas y t1.. genio
Y gobiérnalos bien, cual gobernaron
Los que muertos están, jefes gloriosos
De nlta proS&lt;1pia é invencible brazo!"
Y tras iolemne procesión, en donde

.... Yed á la turba sollozar tristísima,
Yedla correr por caNes y por plazas,
Como al influjo del pecar intenso
Que emerge amargo (le dO'lientes almas!. ...
Aún reeuerda las solemnes fiestas
Q10e ha tantos años el chontal gozaba
Cua,nclo Jefe de todos sus cl&lt;,stinos
Al (Yran Fanci Lmchi.ni proclamara;
Aún° parece ver las rnetarnórfosis
Del regio glarlia,do,r , á quien gu:ab~n
Al éxito inmortal sus tres potencias,
Cnando-áail colibrí de lev;,s alasº
.
Volaba. como fle-0ha, por el viento
Hasta lleg-ar al campo de batalla
Y allí SiP"dicnto de trim1folles glorias,
Y fre~t.e á frenbe al pala-!lín contrario
Otra vez hombre, en singular pe.lea
Re11dirl() con la fuerza die su brazo
Y traer el cadáver &lt;l.el v1encido,
Como botín de guerra. á ms sol&lt;laclosl
Aún r.Pcuerida las contienid:as n1da.s
Fn que, al estruendo die 1a. hlcha trágici::
n~sfrúi-ecid-as sus valientes tropas,
Sin fuerzas y sin víveres 11i agua,
ll'-1 caudillo inmortan. con faz sere0t,,
'J'ocaba ~us "potencias" ,que le daban
Agua. 4,ropas y víveres de sobra
PaJ"? Tendir triunfa.n tes la jornada!. ..
. ... Ved á la turba sollozar tristísima,
Yeclla oor,.er por calúes Y por plazas,
Como al influjo de pesar intenso
Que ,emerge runa.rgo ele dohent:es aJmas ..
Muerto está su caudillo, aqu€l que turn
Virtudes, com_o nadie, extraordin~rias,
F,~ que eon&lt;luJo á los chonW.,les, s:empre
Victoriosos en épicas hazañas;
E ] que reinó t.an dila.ta,dos 1lñoo
Y enurandeció su nombre con su raza .....
Yed ~1.1.'S solemnes funerales : tristes
F.n pos -dP. rn cadáver todos ma;roham,
Porque no ,esperan va -parA su reino
Como P.anci Lanchim otro :}..Lonar-ca 1
Ya llegan loÍ, la tumb,a y ~ ,detiene\! ...
¿ Por qué esa inmensa. ~in.gu1lar al-arma?. ~
;, Qué suceso impensa.do ha C'Onmovi,do
Aque11la. hu.rm-ana y silenC'ioo.a masa.
Oue cual fiero oleaje, se revuelve
Y ,como el mar enbra:\Teóclo. dama?
¡ Oh confüeión de la divina esti-rp&lt;&gt;!
E,n ascensión augusta. inesperada)
El cadáver del Jefe esclmerido
A la.s regiones sidera'le&lt; ,e a.lza, (3)
Corno atraído por grandioso influjo
Que lrn.sta. los mismo.p. sa&lt;'erdot,es pasma ..
Y desde -entonces &lt;leific·ado tuvo
El c 1Ho sempiterno de i::.n raza
Que le llanwba con afán TbAPOXNA
FANCI LANCHIXI, y perdurable ysanta
Fné 3u memoria en e1 ~an.tnario umbrío
Donfü? el ohonta1 sus dioses v.eneraba.

-

Acontecimiento solemne, fué, en la semana que
acab~ de ~.sar, la consagración del Sr. Dr. Don
~arbn Tntschler, preconizado Obispo ele Yucatán, _y de dicha. ceremonia tomamos fotografías
que ilustran este número; contán&lt;looe entre los
grabados una copia del retrato del 1rnevo Prelado, qne hemos tenido la fortuna de obtener
La cere·1?--o~ia, 9ue estuvo muy concurrid~ por
personas distmgu~•clas, se Yerificó el domingo pasado en la Colegiata &lt;le Guaclialupe. Fué consagrante el Ilmo. Sr. Arzobispo de México, D. Próspero María AJ_arcón y ,Sánchez de la Barquera, y
tuvo como asistentes a los Ilrnos. 8res. Obispos
d€ Chilapa y ele Cuerna vaca.
Como es bien saibildo, el a0to ele la consa.o-rac:ión
de un n~evo Prelaiclo es de los rná.,s impotentes que,
se practican dentro ,le la liturgia católica; el juramento que se toma al electo la cons-acrra{!ión
con el Santo Oleo, la imposición '&lt;le las vesticlnras,.
la_ entrega del báculo, la mitra v el pastoral, lo1rnsmo que eJ "Te Deum" con que ::e c:erra Ja ceremonia, tienen infinidad ele detaJles que irnpone11
aun á los menos &lt;l,ev-0tos, y todos ellos fueron cumplidos como lo exige el ritual.
Como padrinos &lt;ld nue\·o Obispo ficrurarot los:
Sres. Lioenciados Martínez de Arreclo~ulo, RnhioAlpnche, Dondé y Cantón Rosado y los Sres. BernaMo Ru.iz de Santiago, Escudero, Rejil, Peún,.
Domínguez, Coutolenne v García A:mora, sienclopadrino-s de la oonf:'agrodón el Sr. Lic. R,1.z Guzmán, otros particufares y el Sr. Canónigo D. Ma-.
nnel Aceve&lt;lo, de la Catedral de Mérida, que vi-no presidiendo nna co,misión eu,earga.&lt;la el.e manifestar al nuevo Prehulo el regoc•ijo que su e]eC'ción ha motivado entre la sociedad católica dela. diócesi de Yucat•á n.
Terminada la ceremonia, el nueYo Ob:iSpo recibió infinidad de felicitaciones; &lt;lió por prime,,
ra vez la bendición episcopal, f'f en Stt,11irla un
grupo .de invitados asistió á un banquete que presidió el Ilmo. Sr. AJa,rcón y que se verificó en uno
de los dep.artamont~s interio.res de la misma Colegiata de Gnada·lupe.

Exposición de ganadería en Coyoacán.

i

Los progresos obteni{los en los últimos ti€nipos en la cría y mejoramiento de los ganados, ·han
avivado loe estímuloo de la compet-en-cia entre los
ganaderos, .dando esto origen á las exhib:cionC's
de ejemplares zoológicoo en fos Concursos y Certá-men,es que con tanta fre&lt;!uencia se vienen efe.::tuando en las principales Capitales europeas )'
americam.a.s.
En el país, diferentes con-cursos de esta eap9cie han sido organiza.dos con el apoyo, muy Jau&lt;lable en verdad, de la Secretaría de Fomento; y
de éstos, los que mayor éxito han obtenido hasb1
hoy, han si&lt;l.o loB organizados por la Sociedad Oc
Concursos de C-Oyoacán .
Acaba ele celebrarse el séptimo ele estos C·,;·tám~nes que se abrió el día once del corriente,
para cerrarse el di~iocho del mismo.

/limo. Sr. Dr. D. llllartln Tritschler.

Ha sido el más selecto entre los Concursos ha8idos. A más de los numerosos exp06itores Jd
pa.ís, concurrieron no pocos ganaderos de los '].U·~
tomaron partidpación en la última ExpDBicir'.in !]e
Agricultuta &lt;le San Antonio Texae.
Entre los jardines y huertos del pintoresco pueblo de Coyoacán, &gt;'€ encuentra el local de la t,ociedad ele Concursos.
Allí fué donde instalaron sutt lotes !os ex¡.1•J
sitores, en considerable número.
Han siclo expuestos ejemplares de diferentes
especies &lt;le ganado, y hubo entre ellos, no po~~1JJ:i
dignos drel importante certamen.

El gan.a,do vacuno es, sin &lt;luda alguna, el q1-1t?
ha obteiüdo la primacía en el Concurno.
La importación de ganado de esta especie, es
de importancia en el país; nos son ,conocidas lad
principales razas ele los cria,deros &lt;lel mundo, y
nuestros ga naderos se ha-n dedicad-o empeñosamente al cruzamiento de esas razas con las rlel
país, resultando hermosos ejemplares de rn.z·t.
criolla.
Puede caJificarse el contingente d-e la Exposición en esta forma: ganado vacuno, eabadlar, lanar, porcino, animales y aves de corral y perros
tle razas e~timadas.

1

Ta1 es la historia d~l infant,e regio
Oue naciera. al CTtlor de humilde pava:
Innegable verdad ó -cuento hermoso,
Role.:nne narraóón ó bella fábula.
Así lo cuenta, en grá.fit'os: orígenes,
La misteriosa tradición indiana!
1900

}Yliguel j)olaños Cacho.
3.-A esto debi6se qu &lt;" la tribu lo deificara, d='indo Je el nombre de "TLA POXNA Af•:ine L•wchini." que

quiere decir: "Dios de los Tres Colibries."-.\L Ma-rtfnez Gracida.

Ceremonias de la consa~l'acl6n del nuevo Obispo de Yucaté.n.-Fotografias del natural, especiales para "El Mundo Ilustrado."

�EL MUNDO ILUS'I'HADO

"CHl~Ut~
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BECERRO DE ~~Zfl HEREfOl&gt;.0.- 8" CR_ÚZf\lY\IENTO.

Uoningo 18 de Xoviembre de 1fl00.

,. Domingo 18 de Koviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

�Domingo 18 de NO'Viellllbre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Noviembre

se acerquen á

n,/.!l!I

Nació en hurnHde cuna: -s-11 padres pertenecieron
á la cla.se deheredMla &lt;le la sociedad.
De niño recibió la es-casa instrucción &lt;le su épo-c~; de jbven no concurrió á la,s aulas. porque en su
hogar no podia haber brazos &lt;lesccupados. Las
necesi&lt;la.des de una familia numerosa, en su mayor
pa.r te femenina, recl-amaban cl empleo de las energías y activi&lt;lades de_todos los varones de aquella
casa.. Y más tarde, cuando J.as pequeñas niñas Be
transform~1'0n en mujeres, también trabajaron para proporcwnaron el sustento, -dedi(!á.ndose al Profesorado.
Por esto e:- que, cuando Vidacr Aloocer traspasó
el dintel d-e la edad florida, se consagró al a.prendizaje de un arte onecánico, y el joven obrero de1 trabajo, vivió desd·e enlónces &lt;lel studor de su frente.

Era la época ludnosa para la patria. La esclava de
tres siglos se ergufa en a.querllos instantes para
-arrojar 1Jejos de ,sí el yugo &lt;lel dominio, y entre sus
buenos hijo1::, que ofrecieron el sacrifi.cio de 1a vida
á &lt;0ambio de lit integridad :nacional, surgió el modesto arteeano, quién fué á regar su sangre en los
campos del combate.
Y .cuando en el suelo patrio, 1a Jncha con el extm.iio fué,Teemplaza,da por la lucha entfe los hermanos, ni el patriotii-!mo del antiguo immrgente. ni la.s
virtudes cívicas del Ciudadano mo&lt;lelo, permane~ieron inactivas: Yid-al Alcoc-ersiempre estuvo con
los hijos virtuosos de la Patria .
Y vino la edad ma,chlra : el jóYen se hizo hombre;
su sangre, enardecida. en el combate, ya no salpicaba los campos de batalla.
Entónces Alcocer se consagró ail cumplimiento
de un ministerio noble, quizá el más noble de los
ministerios.

)

0

=·=
Enseñar al que no sabe; proteger y amparar á la

niñ&lt;ez desvalida. Una de la,; más bellas fases de
la caridad, sintetizada &lt;ID aquella frase: "dejad que
los niños se acerquen á mí."
.Educar á los niños es f.ormar hombres; es hacer
de -eJios buenos hijos, que serán l(lespués mejores
pa&lt;lres y virtusos ciudadanos.
Y se impuso esta misión, él, ~nte cuya sed ele
apren,lizaje habían pa.sado indiferentes los poderosos. BJ, que &lt;:arecía de patrimonio, patrocinó á los
hijos de los nl€nesterosos, derrochando los redud¡lo,¡ al1orros de ¡¡n constante trobajo en impartir la
instrucción entré la niñez misera:b1e.
Los huérfanos encontraron padre en aquel
hombre de corazón de oro; los nífios desYalidos comulgaron entonces ante el ara &lt;le ,Ja Escuela, eon
el p-an de 1a inteligencia y á sus hogaTes miserables
fué llevado pü&lt; la mano benéfica de Alcocer, el pan
del cuerpo.
Benefactor de los pobres en genera,!, amparo ele
los niños, particularmente, y más qne todo e-sto,
decidido y constante protector y dirnlgador de la

EL MUNDO ILUSTRADO

EL CLUB "MERCURIO."

LOS RESTOS DE DON VIDAL ALCOCER
naejad que los niiios

ue 1900.

Don Vidal Alcocer.

instrucción entre las clases pobres, esto fué Yidal
Alcocer.
Habitó por muchos años en el barrio de la Palma, y fué la "providencia" de rlos vecinos del rumbo
Fué el furn:lador de las primeras Escuelas que
hubo en México, y constantemente gest~ona,ba concesiones cerea del Gobierno, para el mejoramiento
y progreso de los establecimientos de instruecjón .
Fun-&lt;Jó una Sociedad de Beneficencia, que fué
de las primeras en su género en a.quella época.
Los profernres de entonces supjeron apreciar en
su Vfl1lor, losn1éritos del ilu5tre benefactor, y justipreciaron ta11n bién sus esfuer.z.os en pro cle la enseñanza.
Damos publiei&lt;lad á un graba{lo que tomamos
de otro que íue ofreeido como modesto presente, á
Vid al Alcocer, por el Cuerpo de Profesores de €sta
capital en el afio de 1840, con motivo de su cumpleaños.
Cuando falle1rió el benefactor, en 23 de XoYieY1bre de 1860, numerosos huérfanos quedaron abandonados, ha.bían perdido á su segundo padre) y
mujeres viu{las y hombres desYalido.:. y nillos de
todas clases, 8,enclecían la memoriri.. ele a~1uel que
fué su apoyo y amparo.

Se inhumaron sus despojos en el entonces •Cementerio de los Ang,,les, de donde fueron trasladados el 14 del corriente á un.a fosa de preferencia del Panteón de Dolores, irumediat.a á la Rotonda de los Hoo:rubres Ilustreo.
Merecido tributo á la memoria de t.an esclarecido mexicano!

El '·sport" del &lt;:iclismo ha triunfado. Yenc:iendo obstáculos y arrollando dificultades se
. a•b rió paso á. tr~vés de añejas preocupaciones ~ al
fin ha conseguido penetrar victorioso en nuestras 1.:o&amp;tumbres.
Y avanza entre nosotros á granUes pasos: e.s
ya un conquistador.
En un principio, cuando se inició la velo{.:ip.edía en el v·aí~, ~e creyó que no iba á, ser po·
s1ble su implantación y tuv.o, sus enemigos y
basta sus detractores.
.~e empe_zó por juzgar inútil 111 "-s-port;· y se
dIJO d:espueo que era nocivo á la oalud, -se le llamó anti-higiénico.
Pero la. juventud encontró en la velocipeclía,
al principio, una distracción; despué3, el e·le~ento nuevo de nuestra "hige 1:fe" adoptó el biciclo para exhibir. desde una eleyación mayor
tle un metro, sobre el pavimen,to de la~ aven(d,a.s
3\I"isiocrátieas, sus entonces ,rudimentarias hab:lidades en el arte de pedalear; luciendo á la vez
el desgarbo y la figura los jóvene::. elegantes, jinetes en el pr:miti\·o e-aballo de hierro de gran
alza.da, al que, hasta cierto punto, se estu\'O en
lo justo, juzgándolo inútil.
Pero él nos inició en el ªsport'' del ciclismo,
que ya no es entre nosotros un exótico: es.tá perfectamente aclimatado. Y al biciclo substituyó
la bi,cic]eta, como a&lt;_¡uél había reemplazado al triciclo.
Y á. partir de la época en que fué introduc'da al país la bicicleta. ha venido esta máquina en
carrera triunfal, imponiéndose hasta ha,cerse necesaria como lo es en ]a actualidad.
El ciclismo sigue día. á día toma11&lt;lo incremento en la üa,pital 1 y el m-0-d erno vehículo es
empleado como uno de los más íáciles medios ele
locomoción por 1as vfr19 púbEcas ele la Ciudad 1
por las calzadas, y emJ}ieza á extcnrlerFe hasta á
los camin-o.s para excursiones á considera.bles dista11cias.
En la actualida.U, hay varios Clubs de ciclistas, formados en su may,..·r parie por -.el elemento extranjero. y rnlam~nte existe uno en la Capital, cuvoo miembros todos son mexicanos:
jóvenes dedicados al l...'Omercio-, que h1Vieron ]a
idea d,e estrechar los vínculos de am~stad y
compañerismo, formando una a.grupación que
tuviera como un mó\·il, el inclieado, y como un
atractivo, el "Fport."
La iniciativa 'Partió ele los s,eiíores Francisco

ELVIRA LAFCJII, Primera Tiple de la Oompaiila Tamba.
{Teatro Prlnc1pal)

Bel1ido, Enrique F. ,M,irandta, Ra.fae-l Domí nguez y Alfredo Moulat, y el Club quedó defi nitivamente instalado en Agosto últmo, co-nstanclo de más de veinte miembros, siendo lo-s principales de entre ellos los señores Enrique :Mirez, Juan Et-charren, lia:nue-1 l{u.:z, Dclfino
Ueacado, Juan Rodríguez, ~'rancisco Bel] ido. Manuel. M. Pachec-o, "Manuel Rodríguez, José Espeje] y Raúl )font.ero del Collado.
Aicaba de e-fectn'.°ar su pri1nera excunión• Te-glamentaria. el "Mereurio/' que así se dcnc.mina
la agrupación ele "sportmen." Se {lirigiernn los
jóvenes rumbo á Texcoco, pero hubieron 1le hacer escala ;¡. inmediaciones de la Haciench de
Ohapingo, y como ee e11contra:ra en rn finca rural el -señor Don :MaJ1uel Gonz.á]:ez, h ·zo c~te cabal,lero lllila ga.Janl:,e invitación á. loo; ,ciclistas,
p;1ra Que µasaran á visitar la Ha.cienrfa, hahiendo
el anfitrión ofrecido
sus invitado.e: 1111 .opíparo
banquete que se &gt;Ei1Tió en el suntuo-:o comedor
ele la casa.
Pasaron también los invitados á la sala ;le armas, y se consagraron á ejel'Cic:os &lt;1e tiro. tomando de~pués Yarias impresioneo;z fotográfica~,
die las cmiles µubl'c9.mO'S el graha,r1o &lt;1ue iJu-;:tn
estas líneas y represe11ta á Jo-: miemhr:--s del
referido Club, que merece gencrn] o;zimpatía. l)flrí}ue
socied-ades &lt;le este género siempre f-{)·n prov.,.,drnsas
en México cloncle faltan ,distra-ccionetz ho11-::'-tas y
agradables para los jóvenes.

De la familia Alcccer viv~ aún 1a señ~ra. Doña
Dominga, Eimpática anciana sexagenaria, de aerisola-da virtud .
Esta dama, lo mismo qu,e sus hermanos, se de~
&lt;licó al l;'rofesorado por muchos años de su laborjo:,;a vida; ahora, enferma y aehaeosa, para ]a existencia con h tranquilid,cd de espíritu de quien jamás ha faltado á los preceptos de la .moral.
A la ceremonia de h-ru;lación d-, los restos del
Beuefactor, asistieron grupos d,e niños de uno y
otro eexos, representando á las Escuelas de Instrucción Primaria, algunas señoritas, en representación del Profesorado, y el H. Ayuntamiento,
en cuyo seno se a,eordó é inició .a traslación de
los resto::.

a

-&lt;:&gt; J/1-&lt;:&gt;

Grupo de niños y niña!!, alumcos de las Escuelas Nacionales.

Grupo de los miembros del Club "M~~c,urlo."

El Club ª:Uereurio," no solamente se consagra al sport, sino que, según su progr~rn'l, or.,
ganizará conciertos y veladas, bailes y oh:as fiestas recreati va,s.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo J 8 de Noviembre de 1900.

Domingo 18

oo Noviembre de 1900.

EL MU}IDO ILUSTRADO

PADRINO Y MADRINA.
Eduardo tenía dieciseis años cu1m&lt;lo fué pa•
drino ,le •u pequeño pr:mo. El día del bautismo, llegó con sus pa&lt;lres v.esti-do elegantemente
para la ceremonia. Des&lt;le ] uego preguntó A
quién se le había destina,lo por ooma&lt;lre.
-Es á 1a pequeña MaríQ; tú no In oonooos,
más ya verás qué linda es.
Cuando la vió, debió confesar. en efecto, que
en su vida. había encont.ra&lt;l-0 una criatura más bella.
:María tenía nueve año~; apenas reprQ,!,:entalm
siete, de tal onoGlo era la expre.,;ión de su rostro
infamtil y senci'11o. Se po&lt;lia t-.mnparnr, sin exageración el color de suE= redondas mejilla!!-, á las
rosas de Junio, y sus -0j()$: elar&lt;&gt;f:. dulces y límp'.dos, á los tiernos myosati!,:. que ~e miran
al borde de los ríoe, e-n d ag1rn que _pn'=n
cantando.
Eduardo encontró muy honit.a {¡ la pequeña 1.faría, bonita C'omo una rnullec·a,
cop .su traje blam:-o, -wbre el cual fioU1ha
un lazo atado ::1] t.alJe. del miflno 1·olor
de su• ojos. Admiró l~ secfo~~ rizos. &lt;le
sus cabellos, que ::e ern,ort;ja1rnn fornrnnclo 1m nimbo &lt;le nro á t::u ¡lelien'1a ,V blanca frente. Le enic·antó h1 :peitp11:~1ia .Mnrh1;
má.3 ruando, por indicaci{m &lt;le ~n mamá,
se adelantó pnra ofreeerle un lindo ra,mo de, flores 1bJJJn&lt;··cH;, flC
encontró ridkulo é hiw
un movimiento Ue {lisgusto.
rna j-oven. qu(' éJ no (·0llOCÍa.. le miraba. !'-(1,Jlriendo 11rnlicimament.(,:
-Ofrecer] el lm1 zo á la madrina. ]{'
dijo con tono pita-

anuncian&lt;lo que por aquúl lado no había fasti-

que nada había cambiado, ni los convidados, don-

dia

d.ff étl voJv'.ó á ofre&lt;:er un ramo de florus blanras a
María,
La linda. niña eru ah.ora una bella joven: $C
encontraba en rns Úlccioncs el mismo encanto infanti.l, sus ojos azules al fijarse ® ' otros nu-evos
eMu-eñ&lt;W, conservaban el inefable rondor de su
mira&lt;la, y süs e-a.bellos de un hermoso e&amp;:.tall.o
daro, ·se anudaban en lo alto de 1a nuca, en una
{renz-a;·cuyos dorado,s tonos camb:aban C-On la luz.
F~ta vez, Ednail'Clo no rechazó 1a elección que
se habia hecho p¡¡ra ·él, y el &lt;lía transcunió &lt;luleemcute hora tros hora.
María, por rn parte, no par€C'Ía disgushrla
la &lt;-,ompañía d-C'l ofü·ial. .Y la sonriP:a no 1fo.;:;1paref'ió de los fabioo ele los -&lt;los jóvenes más que
c·mrndo sonó la hora de ...epararse.
Entonces, el tío, dijo i, Edruardo:
-V0€-0tros habéis sido padrino y madrina junt-0.-:, después gascón, y dama &lt;le honor. Yfl no
oo falta. más que ser (lc11p0Fados- .... 'l'ú lo sabe€,
la p,eqneña. María es un buen partido ..... ¿no
quieres peTIBar en ello ...... ?
-Lo hé pensarlo ya. tío mío, dijo Eduar&lt;lo con
vncilación, y de tal morlo es dulee para mí e~e
pen-samie11t·o. qu e espero arrullará los sueño~ 1l e
todo mi vi'Uu. ;, Qn-eré:,s pedir -en mi nombre ]a
mano de la hermosa niña?

E:du-ardo se encontró entone:cs C€l'('a de l'&lt;l joven que J.e había mira(lo burlom1mente }' q-ue rns-

SANTA TERESA.

BeLdarl . talento. gra,6 a y oort.-Osía,
i-lin ta..".a c-one.edió benig,io el cielo
IÍ la don&lt;,elh1 que tlel po.ti.-o suelo
es honra y gloria . C'n-c11nto .Y alegria.

resc.1&gt;.

•

Eduardo se 1-111•
so, al o:r e~t-.h; ~):1labras. de mal humor. Frunció el ceño y pasó ,·:1riae veces la. mano sohre su labio ~uperior, qu 1~
un obscuro bozo comenza.ba ú sombrear. ¿ No tenía él die{;is{ú~ aJlos cumphtlos? ¿ :No ~e hal:&gt;i.t
prefenta-do algunos mC'~l'tl antes C'on el gra.do dl·
bachiller?¿ Entoncet:, por qué i:-:e le da\J;1 por con;pañera á esa chjquilh1 dC' vestido corto? ¿Por q11:•
no más bien, á esa señorita ya forma\ de la ru,il
el bonito talle se dibuja,ba en un traje tle sed-a Y
que atraía sus mirrutl:u::-? Al ~enos, con ella,_ lii1bi€ra podido tener c-onvm-sac10n y moi;;trarse mt~ligente, hablando &lt;le sus proyectos de'. porve111r.
que eran muy vast~ de S\liS _gu.51-m artisticoo, que
él encontraba OT·iginales y bien ~undados,_ de s~s
id·eas políticas, de las cuales tenia ,1&lt;• m~¡or Ojll·
nión. Más yo o.&amp; pTI.'gunto, ¿deque p~1a lrn,blar
con la pequeña María? ¿ De sus mtrneeas o de
sus primeras lecciones de piano?
.
.,
Entonces para hacer notar su desprecio, ~-np:10
interesarse extraorrlinariament.e. en '811 ah1Jaclo,
qne eon las manos ecrraclas. cfo,r mia bajo loo velos
de rn curua.
En la mesa. la pequeña María se po_rtó _corr~taJne-n1t,e. Pero por cierlo que no parecm divertirse con ésta moderación.
Por condescendencia, Eduanlo. &lt;los ó tres vecee, le hizo alguna pregunte sencilla, mirándola
oon piedad.
Un poco asombrada, ella rcspon&lt;lía eorteF=-mente, con d;u ke voz: _
-Sí. ,señor; no, senor. _
,
.
y tímidamente, la pequcnn M_aria, fiJaba _de
tiempo en tiempo la mirada 1ímp_1&lt;la._ de SllS OJOS
rlaro.-:, hacia un niño, ocm~o de seis anos, del cual
la redonda cabecita, aparecía a] otro exlrell1:o de
la mesa.
Como una distinción honrosa, habían eoloca&lt;lo
al padrino y á la ma.&lt;lrinn, enfrente ~ia !0~ p;, ·
ores del niño bautizado.
En nn, á los postre,, se permiten al_ mno y _á
María, ir al jardín. lfay pr&lt;mto sus nsas_ Y gritos de alegria, J.legnron hasla loa convida.dos,

tía un hermoEo traje de seda. Aproximaron r:116
~ill-ai-; y se pusieron á conversar con la exag-t"radu
seried-ad de los jóvenes que quieren pasar por
gente formal.
Y muy prontio. el joren ol\'iLló por cornplt'to á
la pequeña :Uarfo.

•••
l)j,,z a1lo:-: de..;pné-f:. f.ien&lt;lo Bdnar.do ::uhten·ent{'
(le ltúsarOf', y tan brillante sol'Clac]o c-01n.o homb,rc
t1e mundo, fué invitado parn. fer "ga~cón ,_j ._, hi,11, .1 :·

,1e sn prima. i ;1 livrnu11,n
maiy'()II' del nill.o. del c-m1.l.
él era padrino
-¿ Y quién ser1.l rn1 CO'lllp-añera. ht dama {le honor?
preg untó.
-Será fa pequeña María.
la conor('S muv bien. tu oomaclre. Sej[urft.mente no la
has vi,,to desde el día ,Je,]
baut.i&amp;.111-0. pu-es ,·ive leja-e; de
aquí, y se la vé mu~· poco.
]1Xlnnrdo calculó &lt;¡ne Jifaría debia ten~r &lt;liecinuev('
años, recordó con phlcer el
]indo rostro que irnludahlc-

mente no lrnl&gt;rb eémb~ft1clo
en -dehc-a'(leza. ~e divertía
pensar que ..-1·! Yol ver á ver
á la joven, no $e recon(){:erían clc~de lnr70, tanto habrían camhiarlo nno y otro.

Lo mi¡;:mo que en a.queoca~ión 1 llegó con sui:-:
padres, á ca~a de su tío, que
era donde iba á verificarse
el matrimonio. Y íUé en
aquel Ill18mo l!illón, en el

na

J
1

Su rorazón ·10~ nohlei-: {1 porfía
ganar intenfan (·on ardic11ie anhelo,
rnas ella oran&lt;lo, á n:ú:: ,en el °'1-Tmelo
fe ofrece ¡l0r e:;posn en f.eliz día.

Y el rey de reye~ ac:eptó su man-o,
_v 1lie r-icnf'ia rir¡uí,.;.imo tt\&lt;:.0ro

en ~n ~píritn int'mule soberano,

y el anillo nuptial, por más d·ecoro,
le pone lueg-o. y &lt;le $'U amor uiano
Je 1x:tea el pe{·ho co n un dardo de oro.

José Sebasfián Segura.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 'li di, Noviembre ·de 1900.

EL MuNo·o ILUSTRADO

o = = ~&lt;c&gt;Q&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0 '~0&lt;c&gt;-O&lt;eo.0&lt;::&gt;0 &lt;'.0&gt;0&lt;::&gt;0=&lt;'.0&gt;0&lt;0'~0=~0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0"°'0''.:-0&lt;'.0&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0=~

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AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 22

MÉXICO, NOVIEMBRE 25 DE 1900.

D1reoto:r: LIC. B&amp;.PAEL BEYES SPflll'DOLA.

Subs&lt;.'ripcióa mensun/ foráne¿,,
ldem idem eu la. Ca.pita.!,

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J .•;n

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Gerente: Alll'TOBIO CtrYA.s.

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) 'EMA ANGUSTIA.

•

UN A. BELLEZA

Fot. d e Emilio Lnnge.

•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 'li di, Noviembre ·de 1900.

EL MuNo·o ILUSTRADO

o = = ~&lt;c&gt;Q&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0 '~0&lt;c&gt;-O&lt;eo.0&lt;::&gt;0 &lt;'.0&gt;0&lt;::&gt;0=&lt;'.0&gt;0&lt;0'~0=~0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0"°'0''.:-0&lt;'.0&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0=~

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AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 22

MÉXICO, NOVIEMBRE 25 DE 1900.

D1reoto:r: LIC. B&amp;.PAEL BEYES SPflll'DOLA.

Subs&lt;.'ripcióa mensun/ foráne¿,,
ldem idem eu la. Ca.pita.!,

3

J .•;n

.l.:!5

Gerente: Alll'TOBIO CtrYA.s.

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,

) 'EMA ANGUSTIA.

•

UN A. BELLEZA

Fot. d e Emilio Lnnge.

•

�Domingo 25 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Las dos Margaritas.
CUENTO DE CA TULO MENDES.
Lambert y La.ndry, que no eran feli ces en el

una hora, ávi&lt;lo sin deooan.so d!e -cuanto erncan-

seno de su familia, por ser hijos de unas gen Les

ta, enloquece y extasía, gastó sin ,contarlos días

pobres, resolvieron ir á oorrer mundo en bus-ca

y noches, todos entre risas, todos con besos. Las
aura,s apenas tenían tiempo para mov-er las rama-s de los rois-anos y levantar los velitos de las
mujeres, ooupado si.emipre en llevarse los pétalos
de la margarita.

fie fortuna. Pusiéronse en camino una mañanita
de primavera. Lan.&lt;l.ry tenía quince años, Lam-

bert diez y seis; eran pues, muy jóvenes para vagarbundear de aquella suerte; á la vez que muc ha
e~peranza, tenían poca inquietu -1
Pero eonfortáronse grandemente con una aventura que les ocurrió en 1los comi enzos del viaje.
Al bordear 1cm linderos de un booquecillo, salió
al encuentro de ellos una dama; iha engaJana&lt;la
toda con flores; los botones de oro y las pimpinelas ronreía.nse entre sus cabellos, las volúbilis que
formaban guirnaldas en su vestidura caían hasta
su.s breves zapatitos de irrmsgo semejante á terciopelo verde; sus labios ,pa recian una eglantina y
sus ojos, dos corooillas azules. Cada vez que se
movía, volaban desde ella las mariposa'S como Una
TOCiada. No es sorprendente que así fuese, puesto
que era el hada Primavera, á quien desde Abril
se la ve pa.sar cantando por los bosques rever&lt;lecidoa y por las praderas esmalladas otra vez de flores.
-Vaya- dijo á los dos hermanos-puesto que
partís para un largo viaje, quiero hacer un regalo
á cada uno de vosotros. Landry, toma. esta margarita; y tú, Lambert, recibe una margarita también. Os bastara arrancar un pétalo á estas flor.es
Y tirarlo lejos, para sentir en el mism-o instante nn
,placer sin igual y que rerá precisamenl.e aquel que
hayais Oe5eado. l&lt;los, seguid vuestro carnino, y
tratad de ha&lt;;er buen uso de los presentes de la
Primavera.
Con mucha cortesía dieron las gradas á aquella
hada obsequiosa, y luego pusiéronse en ,cam,íni0,
satisfecho,; hasta más no poder. Pero al llegar á
una encrucijada, hubo discordancia de ipareceres
entre ellos: Lamben quería ir por la derecha, LanG.ry quería ir por la izquierda; tanto que, ipara acabar la disputa., oonvinieron en qu,e ca-da -cual hiciera su gusto, y se sepa.r aron después de besarse.
Quizá no Je disgootara á cada hermano el verse solo, á fin de usar con más libertad del obsequio que
les había hecho la dama vestida de flores.

II
. Al estar Landry en la próxima aldea, vió á una
JOVenpuestade codos en una v-entana, y apenas pudo cont.ener im grito: ¡tan limh le pareció! Nó,
jamás había visto una personita tan encantadora;
ni siquiera había. soñado que pudiera ,existir una
así. Gi.si una niña todav~a, con cabellos tan finos
Y rubios que apenas se -distinguían del aire iluminarlo por el sol, tenía la piel pálida aquí, un poquito enrojecida allí (lirio por la frente, rosa por
Ja15 mejillas); abríansc ,sus ojos como dos az.ules
pervincas donde brillase una perla .de lluvia; no
h:3bía labios que, al ver los suyos, no hubiesen quendo ser abejas. ¡ Guardóse bi'3n Landry de vac:br!
Arrancó y tiró á lo lejos uno ,J e los pétalos ,le
su marg-arita.: aún no había arrebaitailo el viento
el frágil despojo, cuando la niña de la ventana estaba ya en la calle, sonr;éndole ,1 viajero. Marcháronse al bosque veci:c.o, con las manos uuida.s, hablando en voz baja, diciéndme que se amaban;
experimentaban tales delicias, na&lt;la más que eon
escucharse el uno al otro, que se creían en el 1)8raíso. Y -conocieron muchos mOment.os parecidos
{L ese primer momento, muchos· días tan du lees
como aquel primer día. Hubiera sido una dicha
sin ténnino, á no ser por que la. niña murió una
tarde de otoño, mitentra:s las hojas secas arrastra&lt;la.s por el cierzo chocaban contra Jas vidrieras
&lt;lsndo golpecito,, como los ligero,; dedo,; de la
Uuerte que pasa.
Landry lloró durante largo tiempo; pero las
lágrimas .no -cie~an tanto que no se pueda mirar
á través d~ ellas. Cierto día vió uma henmosa
transeunte vestida .d'e raso espolinado oon oro,
nud""'8 •los ojos, locos aos labios; y echan.de, al
viento otro pétalo, partió oon ella. Desde entonees, indolent.e pidiendo á cada hora que fuese
UJl goce y á 'cada goce que no durase más de

III
Enteramente opuesta íué la conducta de Lambert. Era un mocito económico, incapaz de derrochar su tesoro. En ,cuanlo se en-co-ntr6 solo en d
camino, prometióoo aJ1orrar el oogaJo dol hada.
l'or numerosas que fuesen la,s hojuelas de la coJ'Ola, si las arraucaba á cada iTh5tante, llegaría
ép!X!a en que ya no hllibiese ninguna. La. prudencia exigía reoorvarlas para el 'Porvenir; obrando &lt;re ese modo, de .seguro que &amp;e conforma ~a
c-on las in tenc:on e.s de la Primavera. En la próxi ma ciudad por donde pasó, compró una cajita
muy sól:d:a, con cerradura y llave; metió en ella
la flor, resuelto á no mirarla má."; qu,ería evitar
la•s tentaciones. ¡ Qué hrubía de eomet€r la falta
de levantar los ojos hacia las mocitas de la.s ventaJHl.s, ó seguir á Jas hermosas tran~euntes de enencendido mirar y labios lecuelos! Razonable, metódico, preocupado por cosas serias, hízo::e comerciante y ganó sumas cuantiosísimas. No tenía más que desproc:o para e.sos aturdidos que
pasan los díacs en fiestaa, sin cuidarse d'E.l mafrana;
si había.ocasión, no dejaba die sermone:arles de
lo lindo. Por ese motivo considerába,n1e mucho
las gentes honradas. de a•euerdo todas ellas en
eloaiarle, en ponerle como ejemplo. Y continuaba
enriqueciéndose, tra bajan&lt;lo desde la mañana á
la noohe. A dooir verda&lt;l, no era dichooo e-orno
hubiera querido serlo; pensaba, á pesar suyo, en
loo goces que rehuía. ¡No hubiera tenido más
que abrir la eajita y tirar al aire un pélelo,
para amar y ser am3.do; pero en seguida refrenaba -e&amp;B velei&lt;la&lt;les peligrosas. Aún tenia tiempo. Conocería el placer, pero '11'.lás tarde. Sería ya
muchacho cuando quedara sin pétalos su marg'ilrita. "¡ Paiciencia., no nos apresur-emo.1.:!" Nada
arriescra,ba -oon guardar. puesto que la flor estaba
á bue~ recaudo dentro de la ca.ja. La brisa, revoloteamfo en tcrnr, suyo, no cesaba !de murmurar: "Tira un pétallo, écha.melo, á fin de que me
Jo Ueve y te sonrías!" Pero él se haéía el ,sueco; y
el viento se marchaOO para ir
á ba,lancear las ramas de los rosales y sacudir sobre las meji
llas de las mujeres jóvenes los
velitos de eneaje.

d-encia. í He tenido ta nitos goces, hermano mío!
-¡ De val'ente cosa 1:e valieron! Si hl]bieras sido tan &lt;Circunspecto como yo, no te verías redu&lt;lido á estériles duelos. Porque, sábelo, no tengo
má,1 que La&lt;Xlr VJn gmto pan·a gu;;tar todos los
pl!l&lt;Xlres de que estás harto.
-¿ Es posible?
-Como ,Jo oyes, puesto que he guardado intacto el presente &lt;le] hadra. ¡ Ah, ah! Puedo pasar buenos ratos, si quiiero. 'U
. ira lo que vaJe el
tener economía.
-¡ Qué! ¿ Intacto, de veras?
-Mira si no,-dijo bmbert, abriendo la caja
q1w había sacado del bols'Ho.
Pero se quedó muy pái]ido, pues en lugar de la
frese-a marg.aüita abierta, no tenía ante los ojos
sino un mantonc ito de po,l vo grisáceo, semejante
á una pulgarada de ceniza sepulcro!.
-¡ Oh,---exc1amó con ira,-maldita. hada perver~, que ,se ha burlado de mí!
Entonces una señora joven, toda vestida de
flores, salió de un chaparro del camino, y dijo:
-No ane he humado de tí n&lt;i de tu hermano:
va es tiem;po de explicaros las cosas. En efecto,
las &lt;los marcraritas eran vuestra misma juventud:
la tuya, L,,:;,dry, que has arrojado á todoo los
vienros del capricho: la tuya, Lamber!, qne
has dejado marchitarse sin h!l&lt;Xlr uso de ella,
dentro de tu oora.zón siempre cerrado. ¡ Y
tú no tóenes ni siquiera lo que le queda á tu
herma.no: el recu€&lt;!Xlo en flor de haberla deel10ja&lt;lo.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Paball6n de Siam en el Campo de lllarle.

mis:m-0 tiempo, pose•.:t piernas y prulmou~':l- sólidos para las galopadas frenéticas que duran á veoes cinouenta minutos. Por buenos que sean, á Sll:
Ilegad&amp; á Roma oon sometidoo á un tratam.i'3nto,
á un e11.friamiento especial, en razón de tal errnamiento de obstáculos tan diferentes de aquellos
á los cuales están habitoodos.
El "master" d~ estas cacerías, es el marqués
de Rolxagiovina, sportman experimentado y hábil
jinete.
Eln cuanto á loo lugares en que se oorre el zorro, son principalmente los llamadoo T-0r di
Quinto, suelo rouy accidentado, sembrado de
rocas y de cavernas, ó en los terrenos boscosos
y quebrados de la Srorta, corno el de la Isla
Farnesoe. Pero la. caz.a má,s herrnosa ;;e hace ordinariamente sobre la antigua Vía A¡,pia, en que
se encuentra el bien c001ooido mausoleo de Cecilia Met.eHa, el cool. sirve genera.lment.e de lugar
de cita.
Vist.a á di,sta.ncia, la caza. al zorro en la Vía
Appia, es un espectáculo de las más fantástico,;.
Los, casoos rojos de los caballeros, ra.yan, como
meteoros ra.d iantes, la atmósfera gris, mancha-da de musgos, de la Campagna Romana. Sn vista evoca los cuentos más funambulescoe de Hoffmann, las escena.s diabólicae cread-as por Holbein
y los viejos maestros flillilencos.

Bl estilo pagoda, bien eea chino ó hindu, no
ti-0ne llliÍE rival en los jardine;; del 'l.'rocadero,
por 10 pim;oresco y poético dt su estruotura, qüe
fl e,tilo á!"abe.
Las expo~.·1,Jones du la .ln¿o-China, de la China y de la India frarrc,,a, están aloj~-1as to•1'1S
dla~ en pu.~·,,das n-a~io.:-1:~e,,, primor1MO con,1u11:--v
q u-e hace al visitante soñar con loo misteriosos
países orientales.
Hay aún otra pagoda, no menos interesante
que ~as ,que aeabamos de enumerar, en el Oam¡,o de Mart.a, á un lado del pilar Noroest.e de la
torre de trescientos metros,: es éste el pabellón
oficial de Siam.
Arrna.rillo y rojo en todo su rad.ianl.e decorado,
coronado por una flecha esbelta que se desprende hacia el espacio, está ligado :i un restaurant
perteneciente á la münna sección, y en el que
reina estrictamente el mismo .estilo de estructura
y decoración, por un elegante pasillo que forma
uu brazc, de la pagoda.
E.u sus amplios salones inier:ores, se ve la exposición de los innumerables productos naturales del •país, consistentes en maderas preciosas,
maderas escu,Jpidas, tejidos y boroados del más

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El monumento del Presidente Carnot.

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Pabellón de Siam.

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IV
Pues bien; al cabo d'€ muchos años, 11egó un día en que
visitando Lambert sus ha.ci-enda.s, encontróse en el campo
t·on un hombre bastante mal
vestido que iba á lo
largo de un campo
de alfalfa.
¡ Ah ! ¡ Qué veo r
;. No eres tú, L1ndry,
hermano mío?
-Sí, yo soy, ...1-responclió el otro.
-¡ En qué mísero
estado te vuelvo á
enc(}nrtrar ! 1rodo me
induce á creer qu&amp;
has hecho ma.] nso del
regalo de Primavera..
-¡Ay!- soopiró
LaJJdry, - quizá he
tirado demasiado de
prisa todos los pétalos al aire. Sin embargo, aunque un po,co triste, no me arrepiento de mi impru-

Domingo 25 de Novi&lt;ombre de 1900.

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curioso trabajo y de una riqueza verdaderamente
oriental.
El pabellón de Siam está situado en un amplio
espacio del Campo de Mari.e, rodeado de árboles
y arbustos, que le dan el 3Specto de erguirse en
el interior de algún jardín
'ú1J1 ;'l pagoda. en cuestión, está perfec.taL:.:.Pn:e
en su estilo, en todoo los detalles, efecto debido
al cuidado aíduo del Comieario General de Siam,
S. Exc. Pyha Suriya Nuvab, Ministro de su Majestad Chu-La-Longkorn, resident.e en París, desde ha,ce mu~ho tiempo.

...-ers-iones fa.v oritas dre la "high-life" romana, á h
-cual se unen numerooos caba.11eros extranjeros,
"misoos" y "lardies," ávidos de
ejercicios ecuestres.

La Scciedad romana, llamada de "Caza del Zorro,"
cuenta con más de medio siglo de existeneia.
La. "Campagna Romana,·:
con. sus inmensas extensiones,
ofreoe un terreno ardmi rabie,
pero también, á oausa de la
vuried~d de sus obstáculos,
un-0 de los campos más difíciles de toda Europa, para el
expresado sport. 'l.'an pronto
El sport de fonnidables ~•Jopadas, la caro del
zorro, constituye en el Innerno, una de las di-· planas, tan proni,o quebradas,
suis soledaides son cortasdas por
arbustos, por fooos, por corrientes de agua, por muros,
por barreras que tien.en á
veca; hasta oua.renta metros
de altu,ra.
Las cacerías inglesas no
prestan obstáculr,s de tal elevac~ón, y por consiguiente,
son menos peligrosas. Para
correr el zon-o en la Oampagna Romana, es preciso ser un
jinet.e de primera fuerza.
Los caballos utilizados en
estas correrías, son, en su mayor parte, de media sa;ngre, .
"hunters" irlandeses. Deben
ser exeelentes saltadores, y al

Desde la muerte de Sadi Cmnot, Presidente de
la República Francesa, muchas ciudades de aquella
nación han querido honra.r su memoria, elevándole
estatuas. Entre todas, la ciuda,d de Lyon parecía
designada. para rendirle un homenage póstumo,
puesto que fué allí, en plen·a fiesta, donde el President.e sucumbió el 24 de Junio de lS94, herido
de una puñalada, por el anarquista i\aJliano Caserio.
En la mente de los Lyoneses, siguió mmediatamente después del trágico aoonteCLmiento, la idea
de tal homenage, y si ha transcurrido un gran lapso de tiempo entre la concepción del proyecto y s~L
ejecllción definitiva, preciso es akibuirlo á la importancia misma del monum ento, que se ha. 'luerido fuera diguo de la gran ciudad. Debido á ia c,,laboración de dos emilwutes artistas, el estatuario
Gauquier y el arquitecto Nodin, este monumento,
erigido en la plaza de la R.apública, se compone de
un obelisco que reposa sobre un basamento cireulia.r, cuyas gradas inferiores forman del la.do de la
fachada principal y sobre la base, loo recipientes
escalonados de m1a fuente. La. estatua de Carnot,
colooada en la base del obelisco, está encuadra.da
de atributos simbólicos y figuras alegóricas.

LA CAZA DEL ZORRO.

.r.:.onumento erigido en honor ckl Presidente C arnot.

�EL MUNDO ILUSTRADO

La tumba del Niño.
La ronca y solemne campana ele Catedral, &lt;laba
las d-oce, el día dos de noviembre, cuando Manuel
García Borda, vestido de negro de pies á cabeza,
desem1bocaba de Tacuba. al Empedradillo y aeele-

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ranclo el ya viol,cnto ,paso, lo encl-erezaba al Kiosko
que sirve -O.e ,mercado de flores.
Tarde llegaba Manuel, que tarde acootárase la
noche antes, d-espués &lt;le una oena tornrnntosa con
ain.'.,gos., en compañía de tres tiples de un teaitri,llo
ramplón.
Despertarlo por un relox que da.h a las once, fijó
los deslurn braidoo ojos en un retrato puesto en reluciente marco y colgado al muro frente á él, el ~
retrato de su hijo, muerto á los dos a,ños, su Manuel, úni,co fruto &lt;loe un d-esgracia:do matrimonio
que, a] faJtar el niño, habíase disuelto, volviendo
á J.os cónyuges una insoportable libertad.
Entre lo.s a.eres recu erdois de la noehe anterior
que lo llenaban &lt;le aseo, la vista del retrato fué
como una ,carici·a de h1ando p1umón que refrescó
su rostro abochornado.
R ecordó la fecha del día y de un sallo dejó la
cama y empezó á vestlrse, apartando ,con disgusto
Ja.s ropas que d,ejara. des,parramad-as por el suelo
ail acnstar5e.
Pensó en el desayuno, más el que solía hacer
en estos amargos despertares. no consistía en ]a
tradicional taza &lt;le rico y humeante soconu~co
con el apetitoso y bjen 1mtado mollete, sino que
daba á m e.stómago algo que tuviera alcohol, tan
repugnaJ1te á esa, hora . Iba á encargar se lo traje-

sen, pero una mirada al retrato dióle un escrúpulo
que le ,c ontuvo .
Refrescados rostro y cuello en el lavabo y puesto de rigurow luto, salió Manuel con el irritado estóma.go vacio de alimento y la intranquila concien cia llena. de escooed-0r,es pensamientos.
Habrá que llevur flores á la tumba &lt;le] niño,allá, donde tantas veces habian ido juntos su esposa y él, antes de la. dolorosa. sepa:ración,-que si él
no cui-druba de llevarlas, se queda.ría sin un recuerdo €1 pobrecito bebé, bajo la fría e-antera de su
pesado monumento.
Ha,b iase un ido Manue1 á Car!ot,1 Fch:Jve, en
uno de esos imiprudentes m!l.trirno nioB q-u-c se ha
da-do en llamar "por d-es,pec:ho" y (jll€ hace n participar á un ser inocente ,d e toda culpa, del amargor
natural en unos de5én~ños .amorosos.
Oa.rlota. era una tapatía., con má.,; gra&lt;.:ia que belleza y más travesu:r:1 que coquetC'l'Ía. Vino unos
día,s á Uéxico, conocióla el recién despecha.do Manuel en una gira ca1mpestre, empezó ú olvidar á
su lado l·as penas que ojeroso le tenían, y se enrndó le. macleja de ta.l modo que no hab,enclo espada
::i]ej.nndri!J:J. que cortara aquel nudo gordiano, remachóse ante la ley y sa'Iltifieóse ante 1a Iglesia;
remad1e y san tificación que dieron los peores resultadoo. Alguien que los
vió en el tren, &lt;le vuelta
de su viaje ele bodas, asegura que, uno írent·e á
otro, leían sendas novelas. j La luna de miel
tocaba á su fin á los
treinta días del matrimonio!
Después vino la tan
conocida h.istoria. de esfas uniones anormales á
base &lt;le diferencia de caracteres, no a&lt;laptados
uno al otro por el trato
previo : pequeños disgustos por opiniones encontradas sobr e un color, un libro, una pieza
de música; deta1les, ni,niedatles, pero nimiedades y detalles que forman el fondo d,a la vida
diaria, pequeños choques
que van minando la base
del frájil edificio ide la
dicha que, e1'l estos casos
desgradados, sólo puede sostenerse cuan&lt;lo uno de
]os ?ónyuges sacrifi.ca sus opiniones, sus g-nstoR.
611S ideas, ante u,n deber sublime : la tranquilidad
del hoga.r.
Ni Manuel con sus turbu,lentos vientiooho años
nj ~arlo-ta con sus veinte abriles soñadores y am~
bw1osos, eran capaces de ta1l sacrificio.
Pa,sa.da la atracción de las piri meras emociones, pasado el ficticio enrnnto de la situación
novedosa, cayó el polvo de oro de las aJas &lt;le la
inocencia, el pobre Amor miró con profunda triRteza á a,queI :rnatrim orno
y tendió eJ li_g,ero vuelo
en busca de más dulce
nido.
Las molestios que á
Carlota producía el embarazo, tra.duciénd◊se en
quejas, exigencias y capricho..:, mal soportados
por }fanuel, desilusionado y á un paso de la de=&gt;esperaición, fueron agriándoles la vida hasta
que mwió el bebé, débil
organismo iuconscieJ?.te,
f"'Cro fuerte lazo que unió
dos oora.zones ya tan alejados 1mo de otro.
Al besar aquellas mejillas .sonrooa!Uas, volvleron á ,con:furndiroo sus cabellos, estrecháronse las
lnanos al disp,utal'Se el rollizo 'Y a.dorado cuerpecito
y por v,er al niño con airior, dejaron de verse con

Domingo 25 de Xo.iembre de 1900.
&lt;lespr,cio. Aquellos dos seres, tan desacordes en todo, quedaron de ,p erfecto acuerdo en un punto:
mimar y aclorar aJ bebé, que les sonreía con su
boquita roja, diminuta y desdentada.
Cuánta.s veces, después &lt;le dar al nmo su
baño ootidiano, poníanlo oobre un.a cama, donde
libre de toda presión de la ropa, pa.te-aba y palmoteaba feliz, mientras ellos .se comunicaban las
gracias y progre-sos que Je notaban, y perdían::c
luego en mil proyectos defalla&lt;loo sobre e,] porvenir &lt;lel nene, que a.cabab.a. por dormir.se sonriendo á un Jnundo grato é ignorado.
No tiene historia 1a dicha, y ,i aquello no lo
era, parecíasele mucho en el fon.do. La,s sonr:isai:::,
írescoo gorgeos y primera•s tra.Yesuras ,del n;ño, ll enaron dos años, en que los es.posos discutieron
muy po,eo sobre gustos y aficiones.
Ji.! ;mplaca•ble Genio del Dostino necesita,b a
turhar con ruda disonancia aqueUa rena,eientc
annonía; opacar L'On e,s-pe-2a nube, la anémica refulgeneia de aquel s01l de ventura.
:E-l niño enfermó de ,un cólico que se lo llevó
ffidmd~
.
Deshecho el lazo de sonris:1s, be~o1' y monerías,
que ju'!ltos mante'llía á Carlota y )fanu,al, recomenzaron los disgustos, resucitárome olvidados

Domingo 25 de N ovi0mbre de 1900.
memoria.: Carlota, es:Cumiua.da su fr1gante belleza en la ligera nubecilla &lt;le su velo blauco, sujeto
á los cabellos por la emblemática ~rona de azahares. Y una ole,ida de ternura, abrténdose paso á
través de los tristes pensamientos, in=dó el pecho ele Manuel con la libia íra,rnncia
de la brisa
0
ja,lapeña, que arrullara su luna de miel perfumada por los naranjos en flor.
Llegó el tren á la Villa. Cargadas ambas manos con ]os recuerdos pa,r a el niño, toimó Manuel
la 01.npiooda rampa del "Pocito," que más diiroct,a C'Onduee al cementerio. Ante e1 pórtico, que
antojósele entrada de casa pompeyana, detúvose
á serenar el sobrealiento de la fatiga que lo hacía
anhelar precipitad.amente; pero el vientecillo frio
y ,ealante, precuroor de la lluvia invernal, le hizo
avanzar entr-e las tuml·as, llenas de flores y con
cirios encendidos unas, solas y empo.l vads.s otras.
E11 ambiente lleno del olor de flores y pavesas,
record&amp;le el mes de Mayo en los templos.
Encon tró varios grupos de personas vesti&lt;las
de color, r iendo y charlando como en un paseo.

EL MUNDO ILUS'rRADO
Una jo-ven &lt;l&lt;&gt; grandes ojOfi negros :· en•:·cn,r!i(h
boca, dirigióle una mirai[Ül, que era. &lt;::tsi mrn promes-a.
Buscab,a, él con la vista el ,ULanc-o monu111(' nt 0
ooronado por uTI ángel, que con un ,le.lo l'íl lo:;
labios imponia el silencio.
¡ Guán agena estaria su eeposa de que en eP-e
momento pensa,h a M.anue,] t-anto en ~lla., al llevar
uina ofrenda á su hijo!
Po-r dónde ootaba la. tumba?¿ Tia. habría per{hdo? ... . ... No, era aquella., el án~e-1 &lt;le rn:'lrrno] no podía en_ga.ñ.arle. ]Jero ¿ f;an lll"Ila ele ílor-es? .... ¿ Y aquella mujer que las nnX'gfoh1.
esbelta como la caña que &lt;lost.i!a el nzúftlr en lo~
trópi,coo? ¿ Sería la del tren? Su talle t.raie ionahn.
el mismo triunfo admirable &lt;le la cuna, pNo
estaba envueM:.o en negro crespón y :.la otra'· llevaba bll\.lsa gr:e y sorubrer-0 c-laro ....
A &lt;loo pa.S-Of3 urno de otro, volvi&amp;:-e ella y rimboo quOOaron viéndose, páli&lt;l05, mu,Jo~, anhdan-

tes.

Fné ella quien pndo ha1b!ar prirnero:
-No esperaba:~ enéontrarme, ¿verda&lt;l? ... .
E,l mintió:
-Si Jo espera be .... mira. Y lo m06tr6 la corona cJn et ''A 1111-e~tro hijo" en letrns .(Te chaq11ira blanc1.
Tomó1a ella cr1J1 crnodón, y poniénclok1 á los
pies del áng€l, dió la espaldla á Manuel para
O•~ultar sus lágrimas.
Con todo el .l hnto Jd arrepentim'ento que le
rnpretaba, pe&lt;;ho y ,i:..rarganta., aoercóse Manuel, y
tomán&lt;lole un.a mano, rollozó á su oído:
-Carlota, penlúna me y serurnos 1:ru,enos ....
No repetiré lo que :-:;igt1i6; sólo puOOo afirH;'ar
que pooo &lt;lespul'fi, el {rngel de bl:anoo mármol f]UU
&lt;.:orona e~ monumento extendió hacia e1los su mano y sonreía viéndolos a.lejarPe (.1,e1 bNzo, y, por
fin, p.erd,erse C'lltre la,;, trnmha~.

México, 1900.

fiuillermo €duardo S!fmond~.

Costumbres Pintorescas de Francia
LA "SAN CORNELIO" GRAN FERIA DE ANIMALES
EN CA R NAC.

" '.ncores y precipitóse la separación in&lt;lirada dos
anos antes.
, Con e:] menor escán dalo posible, volvió Carlota
a Guadala¡ara, wl la&lt;lo de su fami lia. Manuel co~enzó á pasear Sll dBcepción y su fastidio en un
c1r,eu]o .de placeres compradoo con dinero y con
aaJ•ud .
Todos estos recueoow bullían como una gusan,era en su cerebro, mientras escogía las flores
para la tumba.
Compró. dos grand-es ramos de gardenia,s, rosas
Y pensamie~tos, que un muchacho del pueblo
ea.si arrebato~e con el consabido "¿-lo llevo señor
lo llevo?" Pensando que pronto 1'á fragan~ia d~
1a.s flores ma,rchit:aríase en la fría. seoum del m-0numento, Hegóse á comprar una corona artificfal
Era de admirables flores de porcelana, y en u~
arra.n_que _de ..~e&lt;.:uerdo y de ternura, hízole poner
esta mscr1pc10n:
I l 1e
.,
. "A nuestro hi¡'o"
, . Ese pura
parec10 necesano para presentarse ante el sepulcro del bebé.
Subió Manuel al, tranvía eléctrico de la Villa

d~ _Guadalupe, y vio con extrañeza 'q_Ue entre los
VJaJerO'S, sólo él vestía fot.o y ll&lt;~vaba cor~nas.
. _Dura,n te el trayecto, una mujer ocupó su aten-

cwn.l Esbelta
,
t , · como, .la ·c,uia que &lt;leatila el azucar

en '?s. rop1cos, pahda y aipenas sonrosada como
un hr10 pudoroso. Verdes e.orno Jas pupila.5 &lt;le
las Náyades eran sus pupilas, que filtra,ban su Ju~
entre, la riza seda de las pestañas. bajo loe arcos
mag,1.,.tra,]es de las ·ce¡as Su L - - a·
d
'd'.
. c.
uvut u\e grana o ·
l ca~1z,ad!a por la sonrrisa, dejaib a a&lt;lmirnr las
las ma'S blaneas y más iguales &lt;l,e. la tierra. su
nrnn?, al posarse .sobre las ondas abundanfes y
seclenas del .p elo castaño era digna de se
t
d
D'A
,
· ,
r can aa por
nnunzio, copiada. por Bouguereau .
. Por una d-e e~ misteriosas aroiciac.iones que
ben.e, el •pensamiento, eYocóse una figura en su

pe;-

No es San Cornelio el único protector de los
animales, invocado en e.l Oeste &lt;le Praucia, en favor de los habitantes de las füballerizas ó d€ los
establos ele las granjas. San Elías y Sa.n Gervasio
ron también invoca.dos vara los ea.baUos, y San
Antonio para los cerdos. Pero es San Cornelio
el protect-0r que está. más en voga .
Se le venera en numerosos Eantuariors : en Stival
y en Erdevcn, en Belz :· en Pluvigner, pero sobre
todo, en Guna.c, la patria ele los mega.l itas.
Como en los días á que me refieiro, se oolebra.
su fiesta anuail en la última de c&amp;t.-'ls localidade~,
y snhj,enii.o que aquella gran fctia ele anima.le~
tendría más importancia. que de co.stumbre, a
c,nw1 &lt;liJ la epiclemia &lt;le fiebre aphtooa, que ha-cLI
n1 agosto sobre la región, me propuse asistir ít
ella .
Rrizau ha cantado en hermo!,':OS versos la pro"'ce;ión anual de ]a.c. gen.tes (lel burgo de Ploemc~,
en Carnac, que han promehclo. hace ya mucho
t:empo, ir aJlí procesionalmente y hacer por fo
noche, dar u na vu&lt;&gt;lta alrededor de la capilla ú
los an imales protegidos.
La btndici6n d ~ los animales.
Eu el país, t;e ocupa n mucho tiempo mntcs. ele
li fe ria de San Cornelio, en la cual, los cultivah.-. d11c1io~ y de los sirvientes. En primer lugar,
se habla muy bajo de este vrnJe, se cs-coje una
dores de muchas leguas á la redonda., contraen
(hm la vuelta á La igles:a, arrvtl illándose "!ch l.'OH el voto de lleva r su gan ado el último domingo . tarde y todos los animales r~unidos desfilan, loo
dudores delante de la estatua de :lan Corrielw, fauno.a atados, Jo.s o.tros en libertad, acompañados de
de Septiembre al '\&gt;er dón" ó fe ria . En la -aldea
chada Oeste de la ton-e; después se dirigen lnwia
la fuente, donde bañan con eil ·a gua del manantial
todas las cabezas d~l ganado; do.:5pués de una. corta. plegaria, se vuelven á su ol&lt;lca.
La procesión de peregrinos es, también, nu1y
------=-~ ~ ·~c1uios.a : éste entra desde luego á la iglesia, arrocliHá,ndose delante de las reliquias del santo, poniendo en las urnas sus p:eqlillai:; of:rxmda-s; despuét,, .con su sombrero y su ro.e.ario en 1a mano,
da la vuelta á la iglesia, se arrodilla tam bi·én
clelante &lt;le la estatua de la torre, se dirige hac:a
la fuente, le da una vuelta., se arrodilla de nuc"º : entonces loo mendigos y los muiehac:lio'S' de l
país, que le han seguido desde la iglesia, llevando
en '.t1. mano un vaso lleno de agua, se disputan por
sal,er quién de elloo le ofreeerá el refresco; alguna.a veces estas disputas generan en batana . ... !
En la mañana del día de la feria de Han Cornelio en Cama-e, tiene luga r la -ceremonia rn .í s
interesante. Antes de la gran misa, son !leva{lus
cerc,i &lt;le la puerta principal ,le la iglesia, bajo la
popular estatua., las bestia&amp; ofreci&lt;l.as al patrón (le
los bueyes. El clero sale en gran pompii. co•n la.
cruz y los ciriale!:l, y bendice el ganado, •comp,uesilo
sobre todo, de vacas, ele temems y &lt;le becenillos,
alguna,s veces de caballos, y también · de cerdo.~.
En seguida se condu,ce este ganado procesional.
mente al campo de la feria, d-0nde se vell{~e al
mejor postor, por los agentfü de la igle,.:.ia.

La feria. de los animales ofTecido11 á San Cornelio,

�EL MUNDO ILUSTR.c\DO

Domingo 25 de N oviempre de 1900. ·

Domingo 25 de X oviembre de 1900.

F.T, MUNDO ILU~TRADO

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l. F. O. Nacional MexlctWO. Paso ae "La CUmbre.":.-.2. "El Vulcano."-3. Muelle de Tamploo.-4 Vista del p
de
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v . " Puente de Dlos."-6. Vista tomada en el "R!o. de Sa.Dtlago, - 1. Jacdln de &amp;,,i Marcos en • -•mU.,"• --8. ~~,t'._'
{Sonora.)
""'"
~,es.
~wa Oua;vmaa
do Le6n.

1. Pl&amp;IDOl'e.ma em el Bl. O. ?r,ac:looal.-2. Salto de iuana.ctlt-l in, (Jalisco.)--3. Ca,ted.ral de 0oHwa.- 4. Lago de ()ha.pala, (J&amp;iliaco;}5. Otra v,sta ,de ~_\mlaca.ttú.n.-t_l-. Parque y Ge.oodral de Morella .......q_ Eli los· alrede(l~ de Jttlapa.

�EL MUNDO ILUSTfü\.DO

Domingo 25 de Noviembre de 19J0.

Acontecimiento musical.
Engalanamos hoy nuestras columnas con el
retrato de la señorita Matild,e Brugiérc, :renombra-da ca1:_tan,~, .qu-e, con la cooperación del "octe~ espanol, , tiene anunciado para la no c-he de
manan-a., un variado c?n~ierto, que .s.e espera sea
u_n ve;X1adero acontecm11ento mu3i1..: ... :, f se ·verificara en el tea.tro del ªRena,cimiento.''
Entre los números del programa, hay cuatro á

l

Hin los vagos PonicntoH &lt;le an1ati-s"ta
Han, cansado sus ojos mis anhelo!-i

Uomo si la esperanza tras

::-11\,(

,

eles

J"lota.ntes -se escondiera de mi vista.

Infortuni.os de runor, ansia~ ,de artista
.Me han heriid-0, y -en L11i-t.L de consuelos
Han. ca.usado sus. ojos mis anhcl-os,
Bn los vagos Ponientes &lt;le amatista.

me encal!'ino á tu conquista,
Y mirando saludo,; de paüuelos
Y temblar peinadores de uat ista,
Hn los vagos Poni-ente-s .d,c amatista.
Han cansado ,sus ojos mii:; anhelos.

II
La. hllfCo rn todas :)arlef-i, y no C-3 van:1
Mi ilusión; entre un vuelo do€ palomas,
DespruTaman&lt;lo místi.co.s a romas
La veré aparecer en su ventana .

J...ia busco en el oonfin,

Je.sgrana
Jü ~rbol los oo11ares d-e su-s gomas,
Y cuando el alba emurre fUS redomas
De redo en la nítida mañana,

La busco en el espejo reluc:ente
De las agues, la b~-eo en el Oriente
Dorad.o -con el polvo &lt;le sus hu ellas,
Y en las noches i•nlm1es y preñadas
De rumor-es, buscanUo sus miradas
l&lt;Jwruto largamente las estrellas.

Y como ave que teme los enojos
Del viento, ve los nrnrEs d·e tus oj-os
Ahogando sus an:::ias á la orilla.

V

Pues soy de ese cortejo Je ama.dores
Que rirrnando ternuras ó rjgores
Pasó, el laúd al hombro, por la vida,

Ya 110 hay DiOS€5 ni Reyes, ya no hay esas
Glorias que con el viento de la fama
Han negado á nosot.ro-s en pavesas,
Mas aún ,p uedo en mis Hri-c11.s empresas
Tu recuer&lt;lo querido es mi presea,
V enoeré tus desdenes, es mi mote,
Y para entrar ansioso en la pelea
Llevo en el corazón mi Dulcinea

Hoy e6Cu00:o illgazaras matutinas,

Marchó ér\ pos de áventurns y laurele,,,
Voy oon lira y estoque á la jornada,
Y bardo y ea&lt;bafflero de los fieles
rl'rovaré en los rostitlos mis rond.ele-s
Y •&lt;angaré doncellas con mi espada.

·'·

.

( t

Mañana, cuanilo deje las ruinas
E-sa turba. locuaz de golondrina,:;
Que a.traveBÓ roz,rndo mi vidriera?

VI
Me asomé á tus pmpilas, donde nada
El húmedo e,,'Plendor de las turq11&lt;&gt;Sas,
Y une. nube cargada de prom€68s

E,stoy presto; feliz con el ·arribo
De ia aurora que agita su tmbante,
El perfume del oéfiro recibo. _
Y con el pie ligero en el estnbo
Ya monto sobre el flaco Rocinante.
'

Ya en el haz de la.s aguas erifi:.aJinas
Va anunciando la alegre primavera.

Hoy vibro de placer. mas ¿ qué me espera

Como el enamorado Don Quijote.

,1

Una turba locuaz de golondrinas
Atravesó rozando mi ,,icJriera,
Y oí cómo tembló la enredadera
Al rumor de sus charlas argentina.s.

Después de iatr!lvesar por mi vidriera.
La parvada, locuaz &lt;le golondrinas.

E,cribir en mi eseudo: por mi I¼ma.

• . ..

Para adornar tu Mla, su paciencia
Cansó bordando un biombo, en que una flaca
Grulla de buehe azul. su sed aplac1
En un río de inmóYil trasp-arencia.

Q11e con el rula roza tu mejilla,

Castellana, pretendo tus favores,
Y juro sucumbir en la parti{!a,

-"f

La ,concha su cambiante refulgencia.

Y yo también. ansi0-80 ele tu agra&lt;lo,
rre ofrecí un a,banico ele broca,clo

III

--=":-"-~--¡

1

'

IV
Un artista nipón t.alló la laea
De h, lecho real, donde destaea

Obscureeió el nistal de tu mirada.
Sonreía tu boc-,1, más rooa da,

- -~

Más dulce que la. cp\Jlpa de las fresas,
Y entumidas y toripeo de estar presas,
)Iis ansias escapáronse en parvada.
OcUltanclo á mi vista s11 mist.erio,
De54:ieclía ,su lúbrico zahurnerio
rru carne, satinada como el raso,
Y cuando al fin miré tus perfecciones,
Combándose mi anhelo como un vaso
Recibió la.s primicias de tus dones.

VII
Llega~ medrosa y tímida á mi es_tanda,
Y ante el óvalo claro del espe¡o
Rneltas tu vellocino de oro viejo
Que se extiende adornando tu elegancia.

r

1
CLAUSURA Y DISTRIBUCIÓN DE PREMIOS.
Después •de haber exhibido durante una semana
los notables ejemplares zoológicos ,de sus magníficos lotes, quedó clausurado el séptimo concurso

de Ganadería.
Este acto fué preced'do de una visita que el
día anterior al ele la clausura, se dignó ha-cer á 1a

po;.

y en esta vez, como en otras ocasiones semej-antes, el señor Presidente estimuló á los o-anaderos y á los miembros de la Sociedad de Coicursos
. .
'
p-~·a que pros1gurnran en su labor, digna de encom10, pues que va encaminada al mejoram'.ento de
las razas en el ganado.

Regalando tu gusto y tu opulencia

{·u11Klo

EL SÉPTIMO CONCURSO DE GANADERÍA.

Exposición el señor Presidente de la República .
La pre!.:.encia del Primer l\IaITTstrado en el edificio de la Sociedad Anónimaº de Conc1uso3 de
Coyoacán, es altamente significafr¡-a: eat.a visita
es por '5Í sola una garantía. de que no decaerá
el ánimo de lus organizadores de esos concursos
ni se enfriará el entusiasmo de los ganaderos
concurrir á esta dase de exhibiciones, pues siempre tiene el señor General Díaz una fra:se de aliento para todos aquellos que, en cualquier sentido,
siguen la senda del progreso.

j Ideal!

Y.a no hay Dioses ni Reyes; ya. no ha.y esa:;
Glorias que c-on el viento de la fama
Han llegado á nosotros en pavesas,
Ma.3 aún puedo en mis lírifas empresas
Escr~bir en mi escudo: por mi Da.-ma.

EL MUNDO ILUSTRADO

Me presentas tus laihio..~, &lt;loncle escan cia
La espera del placer su vino aüejo,
Y en sus bordes magníficos me dejo
Embriagar ,de pasión 'Y ele fragancia.

Este concurso superó á los anteriores en resultado3 satisfactorios.
1

A través de la tenue m1F:eli na
Siento tu desnudez ailaba,::-Jr:na.
Modela.da á mis miemUr0.:, tembloroso:::,
Y ral eerra1·s,e tus oj-os tutelures
Exhatlas &lt;le tus seno5 oloro..sos
La esencia del Cantar de 1-os Cantares.

Es la primera ocasión que á certámenes como
este, concurre de una manera &lt;lirecta el elemento
extranjero.

En los ~nteriores ~oneursos, cierto es que algunacionalidad
han
exhibido alguno que otro ejemplar; per~ ~iempre en pequeña ewala, y de rnmnera accesoria á
excepción .de _los ~ñores l\Januel Sainz y Cía., ~ue
h.an contr1bmdo siempre con su, importante contingente al éxito de los Concursos anteriores.
Ahora ha sido de gran importancia el contingente de los ganaderos extranj€ros, quienes esta?l~i-~ron lote? €11 t&lt;xlai forma, en los que se
exiJ11b10 un numero -consi-d.erable de notables

Sr. Lic. José 'M. Pavón.
t El 17 de Noviembre de] 900.

del M_i;1isterio. Públieo, en
m'.lnec10 poco tiempo.

cuyo

puesOO

per-

nos .~riae-eros -de diferente

VIII
E•J corazón enfermo &lt;le tu au-sencia
E~ira de dolor porque t.e has ido;
¿ En dónde está tu ro3tro bendecido?
¿ Qué sitios ilumina tu presencia?
Ya. mis males no alivia. tu clemem:ia,
Y a. no dices terá u ras á mi oído,
Y espira &lt;le dolor porque te has ido
EJ cor.razón enfenno de tu a~encia.
Es en vano que finja indiferencia,

En balde busco el i&gt;la del Olvido
Para. callmar un poco mi: do-1€nda;
]:!}1 corazón enfel'mo de tu ausencia.

E~pira de dolor porque te has ido.

IX

Srita. Matilde L. Brugiere.

&lt;:argo de la señorita Brugiére, y han s:clo escogidos con tino, eomo puede verse en seO'nicla:
Sa.ffo, Aria ªO ma lvre imortelle." aiunocl.a. StiE as the uight ('i'ranqui!o como la noche).
Bohn, - -b. .From grtef I cannot mea.~ure (:N"u
puedo &lt;'\p1,!h'.ar el dolor) . .Franz.-c. Dem i'l,,1-a.

Brn111.--.
a. Serenata. "1-Iorch,

Horch ."

Schubett.-b.

Freudvoll und Leidroll (De alegría y tristeza
lleno.) &amp;ethoven.-c. Im. Herbst (En Otoüo) .
Franz.
L-a reina de Saba, Gonnod.-ªPlu.s o-rand clans
son obscurité." Con acompaiiamiento &lt;lel Odeto.
A la buena elección ele la-s piezas ae canto,
&lt;lebe agregar2e, para augurar un éxito c:m1pleto,
e~ hecho de que la, señorita Brngiére es ya conocida. de nuestro púbHc?, qne en el afio pasado Je
tributó una ovación al conocer las magníficas
dotes de la cantante, durante una serie de con.ciertos verifica,clos en la "Sab ·wagner."
1

Algo así como Ull velo, como un manto
De brumas desvanece mi quebranto,
Y no ID€ queda ntás de •mi tormento
Que un triste y silencioso desaliento,

ejemplares de ganado de tocias es]l&lt;&gt;Ci€6 y de razas
diferentes.

La_ disLribución de premios adjudicados á los
expos:tores, fu,é un acto sole.mue, á la Yez que

de alta significación.
Damos _la reproducción de los objetos de arle
premios

Hizo sus estudio-s profesionales en el Colegio ele
Sa.n Iklefomo, y en el a.ño de 1852 recibió el título de Abogado.
Durwnte la intervención amE.ricana, el Sr. Pavón abandonó sus estudios para presentarse en las

filas
de . los defensores de la inte~ridad
del territo,
.
o
no 11ac10nal, hab~endo tomado parte en vari-as ace-:ones de guerra.

1ifás tarde desempefió importantes cal'gos en ]a
Ad.ministración de Justicia, entre otrc-s, el &lt;le Magistrado del Tribunal Superior de Justicia del

~

que constituyeron los

El Licenciado Pavón nació en esta Capital el 26
de Agosto de 1827.

extraordinario~

ofreeidos por la &amp;cretaría ele Fomento la

s;'.

-cied-ad Anónima de Concursos- de Coyo'acán

el

Municipio del mismo pueblo y el J°"key CÍub

Distrito.
En 1889, foé nombrado defensor de pobres,]
desde entonces desempeñó iesit.e cargo, hab:endo tornado parte en importantes Jurados.
Fué siempre estima.do de .sus compañeros y
amigos y su cliente-la veia en -el abogado un a.poyo
moral y un consejero experto.

respectivamente.
'·
Los otros grabados repr-esentan -el amberso y
r~'f-erso -de l:as medallas eoncedj&lt;l.as á los expo,-:1tores premrados.

Que un (•ansancio que busc-a. una. almohaJa)!'
l'ara arpoyar su frente fatigada.

Una quieta y gla,c'a,1 oonva,le,,'Ceneia
Sucede á la agud-ez de mi dolencia,

Marca apenas mi frente ensombrecida
La cicatriz reciente de mi heri&lt;la,

El Sr. Lic. D. José M. Pavón.

En los du1c2s crepúsculos, ya empieza
Mi alma á divagarse .en la. tri&amp;teza.
Y no me queda. más de mi tol'mento

Que un triste y silencioso desaliento_
En la.s pál~ilas tardes, miro al &lt;lia

El_ sábado 17_ del corriente falleció en la Capital
el senor Licen.crn&lt;lo Don José :l\Iaría Pavón.
Era el decano de los Defensores de oficio cara-o
_,d urante muchos años.
'
º
que - desempeno
Fué el reñor Pavón, antes de defensor, ~~gente

Re-costarse en la incierta leja.nía,
Columbra mi mirada en los cami•n os

Siluetas de cansados peregrinos,
Veo frondas caídas de saúces
Y espaldas fatigadas por sus cru.ces.
M.e figuro mirar en las sabanas
Del desierto un cordón de cara vanas.
Escrutando ]os J'fn-m-OS areua,les

l&lt;:01 pos de hospilidarios palmerales,
El triste desaliento do,ode quiera
· Vertiendo su eopor de a.dormid-era,

Mi cansancio que busca nna allmohada

Para apoyaJ· su fr&lt;•nte fatign&lt;la.

efrer¡ l(ebolledo.

Premio del Municipio deCoyoacán, Premio del Jockey-Club.

Medallas para los Premios.

Prem:o de la Sociedad de
Concursos.

Premio dela Secretar~ a
de Fomento.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Noviembre de 1900.

Las tropas aliadas en Pekín.

Domingo 25 de Novie-:mbrc de

rnoo.

EL MUNDO ILUt:ITRADO

GRANDES ALMACENES DE ABARROTES DE LOS SRES. CLEMENTE JACQUES YCOMPAÑÍA.

=•=
EL RESOATE DEL PE-TIANG.

Al siguiente dia de la entrada á Pekin del General Frey y de sus tropa.s,~por consiguiente, el
16 de Agosto,-un pequeño cu€rpo formado por
los marineros y voluutsrios que habían defendido
1as Legaciones, dejó el barrio en que se encuentran
éstas, apoyado por un de~tacame-nto Ruso,para ir
á sooorrer el Pe-Tiang. defendido por treinta marineros Franceses y diez Italianos y bloqueado
deWe hacía dos rne&amp;es. Los aliados estaban absolutamente sin noticias de ht mi~ión desde el 20 de
,Tunio. 'l'odo lo que había podido saberse por los
prisioneros hechos en el curso del sitio, era vago:
el Pé-Tiang se sostenía s.itiatlo estrechamente por
el enemigo y vivamente atacallo por ,el mismo, porque ron frecueneia, casi todos los días, se oía,
des,¡Je las Legarionee, un YiYo roiíoneo en el nordeste, quo no podía dejar duda alguna re-spectQ del
drama de que era teatro dicho lugar.
El Pé-Tiang se encuentra en la ciudad Imperial.
8u parque está apoyado sobre el muro Oeste,
muy cerca. de la puerta de la ciudad Amarilla, llamada Si-Hoa-Meu: é:•ta estaba. barriea:da; las tropas Chinas esta.ha n detrás con sus cañones . Cuando los aliados llegaron delante de aquella puerta,
encontraron ya un batallón .Japonés que, Gesde la
víspera, intentafaa, inútilmente derribarla, ipor íal-

.i .

-;.r

f

! :.f:

,'
La calle de h1s Legaciones, deJpttés de levantado el sitio .

Tiang, quince faltaban al llamctmiento, derribados
en el -campo d{! honor, cuya tumba estaba cercana
y entre los cuales se contaba el teniente Henry,
in~ig-nia del buque.
El teniente Italiano Olivieri, eomo por milagro

a.un la pequeña parte de carne de caballo ó de mu
lar, cuyas cahez,is, entrañas y pies, se disputaban
los Chinos hambrientos ....
Aquel pequef10 rncinto ha.bfa conocido todos los
horrores de una ciudad sitiad.a.

FIESTA INAUGURAL.

....,..

Kuestroo amigos los Sres. Clemen.te Jacques y
Cía., nos han dirigi:do la siguiente invitación :
"Clemente Jaoqu,es y Cía. tie11en la hon-ra de
in vitar á V.d. pa.ra que se sin-a concurrí r el 25
del actual, á la i11auguració11 del edificio que acaban de construir en la calle de Don Juan Manuel
Número 6, en donde qoodan instalwdos sus almacenes.
"Por la J1l'LÍÍana: de 10 á 11, (Ceremonia privada) Be11dición del edificio por el Ilustrbimo y
Reverén.disirno Señor Arzobispo de :Méxi,co, Don
Próspero María _\ hurón.
''Por la tarde: de 3 á 7, exposición de los Almacenes y Lunch; &lt;le 7 á 8, fu-egos artificiales
y elevación de globos aereootáticos."
México, Noviembre de 1900.

,..;..,.,:~t ,: ~;~_)){"
,:',¡,

Fachada Oeste de la hahitaci611 del Ministro de Francia.

ta de artillería . 1:'11 doble ataque combinado de .
la§ tropa. Fra11cesas y Japonesas, se las entregó
fácilmente, a.l mismo tiempo que los marineros y
los voluntarios de las Lega-ciones escalaba.u, por
medio de cuerdas, el muro imperial y caían en el
parque, donde fueron redbid.os como verdaderos
salvadores : los sacerdotes, las religiosas, los misio1ieros, les tomaban las manos y, Henos de lágrimas
]os ojos, con la garganta oprimida por la emoc.ión,
gritaban : "¡ Viva. Francia!" Los cristianos indígenas se prosternabar1 á sus pies, les besaban las manos. E1.•;t, cu dccto, la salvación llevada -por los
,,oldados Franoeses á tod;i aquella milcheduml,re
qu.e, precisamente desde hada una hora, comcnza~
ba á desesperar, no contando ya con su reS'!at~, ,t
l'unto (le reoetir como los Polacos: "¡ Dios e:::t"á.
;.,,11y al!ü y J¡~\,"!;:nria mu:,· lejos!"
Más de cuatro mil proyectiles grandes habia.n
siclo disparados coutra el Pé-Tia.ng. La fachru.la de
h catedral estaba de tal manera acribillada Ja halas, que ocurría hacerse la pregunta d~ si el f!il.~migo no había intentaU.o, por este med10, destruir
d edificio.
Ert fin, las minas--&lt;¡ue dejaba11 después de la
explosión, socav011es ,de 25 metros de diáimetro y
de 7 metros de profu!lldidad-destruyeron una gran
pirte del establecimiento ocupado por las hermanas, cayendo sobre doscientas personas, todas las
c uales murieron.
De los cuarenta heroicos defensores del Pé-

Yerdaclero, se salvó de una ele aquellas estragosas
explosiones, dspués de haber perma.necido cuarenta y cinco minutos sepultado e11tre los escombros.
Aquellos dos valientes oficiales, fueron secundados
por Morn,eñor Sarlin, coadjutor del Obispo de
Pekin: habiendo sirio militar en su juventud, tenía en la sangre algo -del ardor bélico de ,sus primeros años; había, pues, organizado un euerpo de
;.lanceros" para rechazar
.los asaltos y con ellos habfa i,ntentado una salida
y quitado heroieamente
un cañón al enemigo.
Ilacía más de oeho dlas
que los víveres escascahan. Los cristianos podían recibir apena.e.:. en
la distribución c1&gt;tidiana, algunos granos de
nula. ha.l"lna y engañahan su hambre con las
hojas de los olmos y de
las ae.acias que- ee encontnhan en el recinto sitiado.
'Los misioneros se habían inflingido las más
duras privaciones, para
dejar á los marineros y
demás defensores del PeTiang, su ración de pan y
Puerta de In Ciudad

.
---

¡;,,r ,,

..-

-

¡.,_

·\ ~~J.-

,-,,.-1

~---

¡_l:..c::.,. •
....

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l

1

Nos complace repToduci.r en este número la
fotografía del hqrmo;o iedificio que hoy se
iua~~ra, por ¡ser \éste 11111a de las mejo.re~ y
más atrevidas eonstntccion,es &lt;le la ,capital, pues
tie11e 4 pi-sos con una altura total de 22 metroS.
Toda la parte baja es de chiluca maciza y los
tres pisos altos de esa hermosa piedra blanca
llamada. de Pa.chuca.
E l arquitecto madrileño, Sr. A. Mingo, ha sabido da:r á dicha construcción una harmonía de
líneas, que llama forzosamente la atención, y estamos seguros de que este edificio interesará á
todas las personas anlantes del progreSo.

Tártara, por la ~ual entraron las fuerzas japonesas,

Hermoso edjficio inaugurado hoy en la Calle de Don Juan Manuel, .Núm. 6.-México.

�Domingo 25 &lt;le Novi-0mbre de 1000

EL MUNDO ILUSTRADO

pio, de un tonel ó dapósito metálico que contiene
400 litros de agua, montado sobre un carricoche
automóvil eléctrico y que alimenta á una bomba,
instalada sobre el mismo vehículo y pronsta de
su tubo y de su lanza. El mismo motor eléctrico
que se utiliza para la tracción de,l c~rro s_in·e,
desde el momento en que el vehículo se deuen-e-,
para h{tcer íuacionar á la bomba. .
.
A este efecto un sistema muy mgem-0 ::io permite hacer pasa~ instantáneamente la accióu del
motor, del m,ecanismo de tracción aohre el el-e
la homba ó viooversa.
Este sistema constiteye, pues, tun conjunto
completo para socorro inmediato. _Ofrece la pr!mera ventaja de permitir la .partida del veh1culo sin dilación, desde que se recibe el aviso
del fu.erro y el fuueionamie'lltO instfilltánco d·e la
bomba. ºe;,~ el momento mismo -en que llega al
Jugos- del siniestro; reailiza.,. por ·consigtrient~,
el ataque al fuego de una. manera mu~h~ mll.s
rápida que con cualquiera. de los procednnientos
actualmente eR uso.
Nirnrún detalle es descuidado para d;¡_r el máximum X e€ta :rapidez del acCióu. Al ei-ecto, en l-os
puestos de bombeTos en París, que va•n á ser provistos de esta bomba especial,-y en plazo muy
corto lo serán todos_.,! persona! afecto á su conducción v á srn maniohra estará siempre vestido
y en guardia á ~roximidad, de modo que la partida pueda efectuai~e ill-stantáneamente; Este pern10J está. por otra parte, reducido a lo estnctamonte necesario : tres hombres, y á iodo rigor,
dos ta.u sólo bastan pa,ra esta conducoión y maniobra..

La bomba ~n marcha.

-EL MUNDO ILUSTRADO
i\.ÑOVII--TOMO II--NÚM. 23

MÉXICO, DICIEMBRE 2 DE 1900.

Dlr eokr: LI C. B &amp;.FAEJ. BEY ES BPfB'DOL &amp;..

.Subscripci611 men.~ual forA.nea, 11.50
Idem idem en la Capital,
1 25

Ge.i.• n.te: AJl'.f0.11'10 CUY J.s.

El material eléctrico en la Exp03ición de París
-&lt;&gt;•-&lt;&gt;

MANIOBRAS #01 ABLES.

!1~l domingo 19 del mes pa,;;ado: en Yir.ennos, París, tuvo lugar _una gran man10~ra de los
bomberos de aquella importante capital, con
éxito colosal, ante sus colegas de provincia y dd
extranj&lt;froj, ~eunidos ,á ipro¡:jósito, del Co!ngreso
internacional. Esas maniobras de los bomberos,
que provocaron un verdadero entusias~o, pusieron en evidencia las recientes pe-rfeccwnes lleva.das por elloe al material de incenaio y á loe
métodos de ataque contra el fuego, con objeto de
aumentar la rapidez de lo.s primeros soco-rros.
Sigui,endo, pues, las mejoras, en interés de_ la
acción más y más rápida, que es el punto capital
de un socorro, natural ha sido que aquel cuerpo
de bomberos recurriera á la electricidad.
Bajo esta base fueron creados los tres tipo,;
nuevos de máquinas-automóvües eléctri!Cas, que
maniobraron el domingo en cuestión en Vicennes; el "furgón," la ''bomba" y la "escalera."
El furgón, cuyo modelo más reóelllt: ha \laJ1na.clo tanto la atención, es dereonocido para no~otro~, por ser cliferentli! del que posee nue ::tro
cuerpo de bomberos.
Este génaro de vehículo no es otra c'Osa que
nn automóvil eléctriro, sobre el que pueden tener asiento seis hombres, y que e6tá provisto de
una dotación de tubos, lancetas, escaleras y máquinas de salvamento.

La bombn en maniobra.

\~iene en S('gnida la bomba., que constituye una
máquina de primer socorro enteramente nueva,
en la cual juega la electricidad el papel preponder,¡nte.
Está múquina. que nuestros grabados hacen ver
en marcha y en maniobra, se compone, en princi-

Escalera cl~ctrica.

'l'odos los demás componentes de la bomba,
tales como tubos, lanzas, etc., etc., obedecen y
están fabricados bajo cl mismo principio de rapidez de acción perseguido en el conjunto.
La. e::.calera eléctrica completa, de manera muy
feliz, este conjunto de máquinas que forma lo
que se llama en lenguaje de bomberos une.
"partida."
Se compone de un true bajG, eobro el cual está izada por medio de una rampa y un riel movible, la escakra en servicio &lt;1el regimiento. El peso t-0tal de todo este aparato, con su personal, es
de 4,160 kilógramos; es el más pesado de loe
implemento,- lle mat.erial &lt;lt.• inrendio á que se haya aplicado la. tracción mecánica. Así, pues, en
razón de las dificulmdes particulm·"6 que presenta su maneje, era preciso asegurar la estabilidad
perfecta del carricoche portador, sobre todo en
lo~ tllH)\·imit•nto.::. &lt;h\ vuelti:L ejecuta.do$ ,en una ca.rrera rápida, objeto que se ha colllleguído tan
bien, que la escalera, eléctrica es más estable que
las remolca.das por caballo111.
La energía eléctrica necesa.ria. al funcionamiento de estos tr€6 vehículos es proporcionada
por las baterías de acumularlores de la Sociedad
Francesa B. G. S. de Neuilly, encerrados en una
caldera que se ve suspendida sobre cada vehículo. Están calculados de manera que permitan recorrer 60 kilómetros á una velocidad medía de
20 kilómetros por hora, sin ser recargados.

EL ERMIT A ÑO.
Cuadro de Guillermo Sbade.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Feria de animales en Carnac</name>
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        <name>La caza del zorro</name>
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        <name>Pabellón de Siam en Campo Marte</name>
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                    <text>Domingo 25 &lt;le Novi-0mbre de 1000

EL MUNDO ILUSTRADO

pio, de un tonel ó dapósito metálico que contiene
400 litros de agua, montado sobre un carricoche
automóvil eléctrico y que alimenta á una bomba,
instalada sobre el mismo vehículo y pronsta de
su tubo y de su lanza. El mismo motor eléctrico
que se utiliza para la tracción de,l c~rro s_in·e,
desde el momento en que el vehículo se deuen-e-,
para h{tcer íuacionar á la bomba. .
.
A este efecto un sistema muy mgem-0 ::io permite hacer pasa~ instantáneamente la accióu del
motor, del m,ecanismo de tracción aohre el el-e
la homba ó viooversa.
Este sistema constiteye, pues, tun conjunto
completo para socorro inmediato. _Ofrece la pr!mera ventaja de permitir la .partida del veh1culo sin dilación, desde que se recibe el aviso
del fu.erro y el fuueionamie'lltO instfilltánco d·e la
bomba. ºe;,~ el momento mismo -en que llega al
Jugos- del siniestro; reailiza.,. por ·consigtrient~,
el ataque al fuego de una. manera mu~h~ mll.s
rápida que con cualquiera. de los procednnientos
actualmente eR uso.
Nirnrún detalle es descuidado para d;¡_r el máximum X e€ta :rapidez del acCióu. Al ei-ecto, en l-os
puestos de bombeTos en París, que va•n á ser provistos de esta bomba especial,-y en plazo muy
corto lo serán todos_.,! persona! afecto á su conducción v á srn maniohra estará siempre vestido
y en guardia á ~roximidad, de modo que la partida pueda efectuai~e ill-stantáneamente; Este pern10J está. por otra parte, reducido a lo estnctamonte necesario : tres hombres, y á iodo rigor,
dos ta.u sólo bastan pa,ra esta conducoión y maniobra..

La bomba ~n marcha.

-EL MUNDO ILUSTRADO
i\.ÑOVII--TOMO II--NÚM. 23

MÉXICO, DICIEMBRE 2 DE 1900.

Dlr eokr: LI C. B &amp;.FAEJ. BEY ES BPfB'DOL &amp;..

.Subscripci611 men.~ual forA.nea, 11.50
Idem idem en la Capital,
1 25

Ge.i.• n.te: AJl'.f0.11'10 CUY J.s.

El material eléctrico en la Exp03ición de París
-&lt;&gt;•-&lt;&gt;

MANIOBRAS #01 ABLES.

!1~l domingo 19 del mes pa,;;ado: en Yir.ennos, París, tuvo lugar _una gran man10~ra de los
bomberos de aquella importante capital, con
éxito colosal, ante sus colegas de provincia y dd
extranj&lt;froj, ~eunidos ,á ipro¡:jósito, del Co!ngreso
internacional. Esas maniobras de los bomberos,
que provocaron un verdadero entusias~o, pusieron en evidencia las recientes pe-rfeccwnes lleva.das por elloe al material de incenaio y á loe
métodos de ataque contra el fuego, con objeto de
aumentar la rapidez de lo.s primeros soco-rros.
Sigui,endo, pues, las mejoras, en interés de_ la
acción más y más rápida, que es el punto capital
de un socorro, natural ha sido que aquel cuerpo
de bomberos recurriera á la electricidad.
Bajo esta base fueron creados los tres tipo,;
nuevos de máquinas-automóvües eléctri!Cas, que
maniobraron el domingo en cuestión en Vicennes; el "furgón," la ''bomba" y la "escalera."
El furgón, cuyo modelo más reóelllt: ha \laJ1na.clo tanto la atención, es dereonocido para no~otro~, por ser cliferentli! del que posee nue ::tro
cuerpo de bomberos.
Este génaro de vehículo no es otra c'Osa que
nn automóvil eléctriro, sobre el que pueden tener asiento seis hombres, y que e6tá provisto de
una dotación de tubos, lancetas, escaleras y máquinas de salvamento.

La bombn en maniobra.

\~iene en S('gnida la bomba., que constituye una
máquina de primer socorro enteramente nueva,
en la cual juega la electricidad el papel preponder,¡nte.
Está múquina. que nuestros grabados hacen ver
en marcha y en maniobra, se compone, en princi-

Escalera cl~ctrica.

'l'odos los demás componentes de la bomba,
tales como tubos, lanzas, etc., etc., obedecen y
están fabricados bajo cl mismo principio de rapidez de acción perseguido en el conjunto.
La. e::.calera eléctrica completa, de manera muy
feliz, este conjunto de máquinas que forma lo
que se llama en lenguaje de bomberos une.
"partida."
Se compone de un true bajG, eobro el cual está izada por medio de una rampa y un riel movible, la escakra en servicio &lt;1el regimiento. El peso t-0tal de todo este aparato, con su personal, es
de 4,160 kilógramos; es el más pesado de loe
implemento,- lle mat.erial &lt;lt.• inrendio á que se haya aplicado la. tracción mecánica. Así, pues, en
razón de las dificulmdes particulm·"6 que presenta su maneje, era preciso asegurar la estabilidad
perfecta del carricoche portador, sobre todo en
lo~ tllH)\·imit•nto.::. &lt;h\ vuelti:L ejecuta.do$ ,en una ca.rrera rápida, objeto que se ha colllleguído tan
bien, que la escalera, eléctrica es más estable que
las remolca.das por caballo111.
La energía eléctrica necesa.ria. al funcionamiento de estos tr€6 vehículos es proporcionada
por las baterías de acumularlores de la Sociedad
Francesa B. G. S. de Neuilly, encerrados en una
caldera que se ve suspendida sobre cada vehículo. Están calculados de manera que permitan recorrer 60 kilómetros á una velocidad medía de
20 kilómetros por hora, sin ser recargados.

EL ERMIT A ÑO.
Cuadro de Guillermo Sbade.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Jloming? 2 de ~icie_mbre de 1900.

Domingo 2 de Diciembre de 1900-

EJL MUNDO ILUSTRADO

NOTABLES MANIOBRAS MILITARES

Recuerdos de la Exposición.
LA CALLE DE LAS NACIONES.

PREPARATIVOS PARA EL SIMULACRO DE GUERRA.
La 0bra de destrneción ha '.come-nzad,o. La piqueta hiere despiadadamele los pórticos de los palacioB-, abre profundas britrchas en las columrmlas,
deaquicia arcos, establece la ley niveladora del
rnoo: la Expo-s:,eión ha muerto! De sus escombros se salvará.u sólo dos edificios de arU€: y de
gloria.: el Grand1EJ y el l~equeño Palacio, únicos
s,ttpervivientes del -concurso, estrofas de gr-anito

de este ~nimado poema.
Hay un acto en qu,e los franceeEs ponen tan
gran -empeño como en oonstruír: en destruír.
!~leva·: altarea al ...:u!1o de un dios que p1'0nto
será arrojado de la conciencia.; alzar monumeITTto.a en loor de UIIla idea que .se barrará muy luego
del espíritu; inmortalizar hoy la figura mañana
l::lscarne-c'.lcla: he aquí algo que se. aviene al tem.peramento de e,stos nriñqs grand.es, grandes en
sus loeuras, en sus explosiones, en sus impulsos,
njños en s.us brusC()-s cambios, en sus giros de ave,
en sus escarceos, en sus hechos· heróicos, en sus
mamifestarciones en pro de un serntimiento ó de
un pensamianto.
Así, esta Exposición, con sus necesarias rectificáiciones, su concienzuda fe de erratas, estaba
destinada á desapar,ecer, y ,el hijo de París, que,
siempre la ha vi6to con desdén, como un prócer
á una hermosa ama,nte que hace la tertulia á sus
ami,gos, especie de mueble de lujo, de objeto decorativo, que completa .su insta:lación de hombre
de gusto, hará una fiesta el día en que sobre esta
espa~iosa plamicie que ,~ extien&lt;le de la Plaza &lt;le
la Concordia hasta el Campo de Ma.rte, cruzada
por la omcura corriente: del Sena., Ge amontone
revueltamente la tierra y la piedra, las planchas
de hierro y los tablones de madera. ¡Hossana!
Y el Quai Debilly, limpio ya de la férica
reconstrueción &lt;lel París Viej9, y el Quai d'Orsay,
,1-mbarazado de la doble hilera de ,palacios que
íorm-aban la calle de las N a.ci,ones, volverán á ser
lo que eran antes: &lt;los monótonas orfllas salpio.'l.das, a,:¡uí y allá, de ,pontones en los que los
barcos quie surcan el río vienen á volcar bocanadas hum.ana.s.-Y si me refiero á la obra de
}lobida y á loo pabellones internacionales, es porque la calle de las Naciones y el Viejo París, son,

\

r

La ealle de las Naciones.

Muchos de nuestros dectores estarán informa·dos ya de que el próximo mw-tes cuatro del
.a,etua], se verificará un gr,an simulacro de gu-crra
para celebrar la toma de posesión d.el señor Pre-si.dente de la República.
Rl sitio iescogido ,por el señor General Bern.a.rdo Reyes, ha &amp;ido el valle de Zapotitlán, á inmediaóon€S de lxtapalapa, y el plan á que ol&gt;edecerá el simulacro de 1€.Sta fttfüÜÓn de armas, es
•el s~gu.iente:
Se supone que por el rumbo
Zapotit7án.
viene una fuerza cJntrairia, formada de 7.m-a divi~
síón (la primera) eon el fin &lt;le caer sobrt, L1
·capital, y en tal virtud, se ordena por los jefes
dcfenoo:ries de la ciu-daid, que otra división, (h
-segun-da) salga al eneuentro de las fuerzas enemigas, á fin de estorbarlc5 el paso.
El jefü, enviado al encuentro de la. divi,:üón
•enemiga, -con toda astu-cia y -como perfecto con ccedor del terreno inmediato, (el de Mexiealzingo), -divide sus fuerzas de unia manera hábil,
.á, fin de que una sonpre.ea determine la victoria
de las fuerzas de su mando, sobre las enemigas,
-eu.yo vie1rda,de-ro número desconoce.

Los palacios e:ic:tranjeros desde el Sena.

á juicio mío, los dos más acabad,os rincones del

Certamen de este fin de siglo. 'Imposible para
el que ha asistido á la Exposición de París, desprenderse de esta imborrable impreaión, día á
dí-a reiterada., desde la cubierta &lt;l-e los "bateaux,"
desde la bairandilla de]. Puente de Jos Inválidos,
&lt;le,sde las ?ugitivas planchas del "trotto~r roulant,"
de arquitecturas disímbolas, .de líneas ~~c?nt~adas, de matices div€íl'sos, &lt;le razas, d-e c1v1hzac10nes, de costumbres .-cuidas de todas partes del
mundo.
La historia de la Human,ída&lt;l desfila hrevemente ante los ojos; ahí se libra la gran lucha
de la existencia; por .ahí pasan todas las glorias
y se dan la mano todas las obras de arte; es wia
hermooa página de vida : Cosmópolia avanza
por los -carriles del progreso, uniendo los o€sfuerzos
de todos sus hombres, ligados por Ia soli&lt;l.a.ridad,
que es la ley de la Civilización, invocan&lt;lio el
pasado, qu,e entraña la noeión &lt;le la Pa,tria ..
De las ojivas góticas dd Pabellón de Italia, que
rompe la Calle, á las cúpulas bizontinas del Palacio de Sel'bia, que la cierra, .el visitante ha r€c-orrido la historia de viejos pueblos y de jóvenes
nacionalidades· ha entrevisto el "oonfor-t" de la
'
.
vida inglwi, se ha asomado á la edad de la conqmsta española, ha vislumbrado el ¡:,oderío feudal del
imperio g-eirman10, se ha. a-proxima~o á lai e_x1stenóa febril y llana de la, República de Norte
América y ha becbo altos en la divina noche de
invierno de las plani-cies
noruegas y en la abrupta
roca mediterránea. en que
se alza esa miniatura de
Estado, que tiene Po' jefe á un. sabio y por teooro una ruleta: MonteCarlo.
Y baj-0 estas constru cciones, en una galería
abierta sobre el Sena, los
restaurants, las cervoc-e~
rías, las tabernas, ]06 cafés, los ''barrs," las can~
tinas, los bazares, haciendo resaltar- los caracteres de cada µais, con
orquestas típicas, rumanas, serbias, españolas,
•ba.il"-'I, coU1plets ,al \ai:r,e
libre con es,.mdependencia de la vida que hace
el ,¡&gt;rii:ciJ)fll encanto ele
]a gran Ciudad; cuadTo
de policromia,, irreprod,1eibles, ha.fui.do por el
sol de fuego del verano
yarisiense ó esfumado por
esa ma.ravfllosa luz gris
que 1h:a.oe 1€1Utrar 'á 'loo
objetos en un desmayo
lento y prolongado.
Y ~ta vi6ión se desvanecerá; las cúpulas y las
estatuas v los a,TCOS y la~
escalinatas·serán íbarridGl3
para ,_o dejar di0trás de
si más 'lue el :reouerdo

y la. esperanza de nuevas futuras ~econstruccion,es_
Porque el ideal de la FraTuC1a-¡ oh pueblo
triunfalmente latino!----es borrar las huellas de!
pasado para improvisar repentinamente el porvenir.

•••

ESTAMPA.

En nuestro próximo número hemos de dar
·t'rónica suficientemente ilustra.da de la fie8ta m1Jit,a.r, que ofrece eatar llena de atraetivos, y _para
la oual se han pr,cparado amipJ.ias trilmnas, á fin
•de que el l)úbli-co pue,cla cómodamente presen-ciarla ; pero no hemos que-rido dejar de publicar
·en estas páginas ló relativo á las maniobras preliminares que se verificaron el sábado anterior,
tanto rporque resulta.ron un éxito {,'Ompkto, que
·demuestra el grado de inst:rrucción y disciplina
de nuestro ejército, &lt;:orno porqae nuestros gra'bad os darán idea de la:,: evoluciones que han de
pr;1.dicarse en. el repetido ,simulacro.
El señor General Reyes se p1-.eoontó en el C'ampo de maniobras, vistiendo el uniforme de campaña y acom1)añado de los siguientes jefes que
componían su Estado )Iayor:

=•=ten:uplo solitar:o
No recuerdo si en
UTh

En la magia vesperal de los vitrales,,
O elll fas hojas de un menudo antifo1úuio
Con viñetas y miriadas iniciales,

Vi un emblema dolorso y am,oroso:
Un ardiente corazón que como un cirio
E~ardai sus fulgores sin reposo
Atizarlo por su amor y su martirio.

Y clamé: sólo el ilivino Nazareno
Puede ser inaccesible á las .miserias
Y trocar en mirra y bálsamo el -ve~eno
Que destila la amargura en sus arterias.

Sólo El sabe como ,lámpara ferviente
Mantener su corazón siempre encendido
Que su sangre sacrifica dul-0emente
'
.Por la :aarza del tormento eircuído.

Mas los nuestros, corazones infeliC€s
Enconados por la ortiga del anhelo
Y con signos de sangrientas cic-atri~es
Aún después de la expiación y del consuelo_

¡ Oh! los nuestros están llenos &lt;le maldades
Son hurna:nos, oon capaces de perfidias;
,.
]frascos ple~os de vitriolos, de impiedades,
De blasfellllas, de •ponzoñas y de envidias.

Y los ojos en el .símbolo ferviente
Del piadoso corazón siempre encendido
Que su sangre sacrifica dulcemente
'
Por la .zarza del tormento cireuído.

Pecl í amor para los tristes corazones
Que son cálices de enconos y de agruras,
Porque están envenenados con pasiolles
Y apretados por cilicios de amarguras.

€/ren l{ebollec"c.

....

~

.~--.'

,. ;~¿~--:-~.,.,

•

La avanzada del pmner
ban-d.0 1 se. ve rep2ntinamente ante la del segundo _r desele luego l!omprendiendo la su-

tase.

Brigadieres Ignacio Safamanci y Luis del Va11-e, Coronel de Ingenieros Ab-elarclo A ralos Coronel M-anucl Uorelló, Coronel S-aJlvador °Espinosa -de Jos :Mont.ero5-, Coronel :Fran.ci reo Homero, Teniente Coronel del Estado ~'liayor Especial,
Ji'-duardo Paz, CapiUm Primero )'[igu,::l Ruelas
·Capitán Primero Alfonso Pradillo, Capitán Pri'.
mero Luis Pérez Vigue,roa, v los capitanes avu~
«:la-ntes Franci&amp;co La,croix, Leopoldo Yiilarreai y
Gustavo Sala:,.
A las nueve y minutos de la mañana, según lo
·ordofnaclo, con1JCnzaron á aparecer en la.s lejank1.s
·del terreno, las Íu·erza-s c:mtendi entes, dand-0 así
-prindpio la pri,mera faz del combate:
La descubierta die c·ahall,e ría de la priimern división -.:e avistó por los dC8-filacleros que forman
los cerros de San Lo1,enzo y 'l'lalhen,go, apoyada
•desde lejos por el batallón de Z11paclor,,s, que se
quedó á la espe-ctativ-a .en ]a garganta de los c-eJ"J'OS, en tant.o que FU5
exploradores arnnzaban
liccia el cerro de la. Estrella.
La foe¡za de ,xplora~;ón d,,l primer bando. la
·:formaba una secdón de c1ba.llería qru.e se des-

"

..

Sr. General Bernardo Reyes en el campo:de operaciones

plegó en tira.dor es y que arnnzó hasta rebasar la linea de LlS
tribunas, pues que s1 bien á rn
eneuentro v,e,nían ocultos df'
Mexicalzingo los ex.ploradore;;
&lt;le la seguntla di visón, és.to.s
pennanecian tras la falda
oriental del cerro de la Estrella

El duelo de art1lleria. -Segunda

,.,.

, tf.~

perioriclacl numérica, pues que esta a.vanzadá e3tá
formada por dos ·t:Fcu.adrones, emprende su ca~
r:'.ino de- retiraria. l-atiéndose 11GL1lmente li.i~ta
lograr replegarse a.l lugar donde esperaban los
zapadores., que violenta.n1irntc han abierto unas
trincheras, en que esperan á los escuadrones de
avanza,cla de.! segundo bando, que vi,e1.nen protegido~ por una b:ite:~J de ,trtillería á. caballo, formada por e:uatro cañones.
Les de la segunda división, al ver que 103 exploradores del primer bando se retiran, dan sobre •e-llo-:; una 1.:a::.·ga en forrajeadorcs, lle@rndo
ha~ta. mil quinhrntos metro.:; d1el lugar en que
están atrinchera&lt;los los zapadores.

,•.

"' .._,'&lt;·

,.
X

.·'

~--

,f..~.-

La calAlleria de la seg u.a da Di vis.ón, lista para la carga declsiva.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Diciembre de 1900.

Domingo 2 de Diciemb,e ú

}loo y otra avanza,da toman posiciones: la
de la primera, despliega eu inifanterja en tres
grupos, al ai&gt;rigo de las trincheras abrertas en ,1
Puertecito, sobre el cual marcha un ewmtdrón
ele la segunda, división, que pretende flanquear
la posióón de, los zapa,dorc,;; pero el vivo fuego
,tle J,a rnfanU'ir1a deben-e á la va,n guardia del segundo bando, que entonces toma -nosición mM
ú la derecha, situando su artillería á caballo que
sostiene ua ligero combate, en el que haoe r:iayor
daño á loo del primer bando, por el mayor alcance de ,sus tiros, que son certeros á mil qui-

1900.

ET, U UNDO ILUSTRADO
y su s,e(I'vicio de ambulan cia; y h:, segunda División, qu e tiene un total de 2,900 plazas, con dos
Batallonies, on ce Escua(lro ne-2; una, Batería mínima de Batall a y do:; Hate rías mínimas de artill ería ligera, 1T1ás rn s(:. rvic io d.e· Ambrulancia. rrodas esa·s fuerzas, un irlH -: á la guarclia de las tribunas, y á cuat ro E,-.tuaclrones de Rurales que
limitarán .el terreno Jel combate, sumarán G,950

1

!

ni.Entos metros.

_1Ud:as es~ pequeñas escaramuzas, que en términos técrucos se llaman ''wrvicio de ,punta,"
hacen los

combates &lt;le

r0€urso,

que

son

ne-

cosarios ·antes de emprender cualquiera acción decisiva, pues mientrr.\, rlpra,n, o,stos
combates, los jmes de uno y otro bando
disponen el género de rombate que van á presental', isiguiendo la tácüca de no exponer ninguna ,columna forma.da d:e antemano ,en situación
de comba.te, á una sorpresa .
Lo8 informes de los exploradores, dan entonces un resulta.do, y ,sabiénd-05€ ya, sobre poco más
ó menos -el núme;ro de fuerzas de que dispone el
enemigo, se ordena el ,combate.
J{f;ta vez debían simularse sacrifita.dos los dos
escuadrones de ca.balleria, lanzados por el segun.do ba.n do desde el princi'Pio de la acción, al plan
que perseguía el je,fe, General José Muía de la
-'Vega.

Ultima fase del combate en la falda del Cerro de la Estrella.-Carga de caballcrll:l.

mento, las infanterías de uno y otro bando hacen alto, y rodilla en berra, se ca!!Ilbian nutrido
fuego J-iasta quedar á tan corta di.stanci-a, que
se ordena armar las bayonetas para la emergencia
de un encuentro cuerpo á cuerpo.
El movim:ento -decisivo rn acerca. En el campo del combate todo es movimiento, y el segundo
bando, falto de apoyo de su caballería, va á ser
destrozado.

Arimer1a de Montafia de la segnDda Div18f6n &lt;lur&amp;nte la s.egun&lt;la fa.se del combate·

Segunda f'aee,

Impedimentos y exploradores en e1 cerro de San Andrés.

En este período del combate, tieoem la parteprinciJl"l las fuerzas de iníantería, pues las cabaHeríalS del segundo bando, que tieneJil. un efectivo de once escuadrones, siguiendo el plan de
su jefe, han siclo divi.dida.s desde iE,l principio
Oel combate, orrlcnándose que nueve de esos est•uarlrones sigan por la falda deirrnha. del cerro
rle la Estrella y por la milrgen del lado de Xochimilco y vayan á situar.se con una batería li~:_n, á un lugar estratégico, ocultas por las pequena::, al~uras que presenta ieJ terreno, en tanto que
se ver1fiM el choque qu,e decidirá la acción .
Mientras se hace este movimie·nt~, que no sospecha el jefe del primer bando, la fra~rión ile
infantería y peque,ños gmpos de caballería y 1l&gt;
artillería á ,-aballo, que están al Poniente del
cerro, s:guen llamando la atención á las fuerza-s
&lt;lel primer bando, p-ara que éstas, e,nvale~.ltona&lt;Las por el escaoo número d,e adversarios que ante ellos !:e presentan, se oosuelvan á abandonaru1s .posiciones, que son formidables.
Se generaliza entonces el fuego de artillería é
i~fantería, en tanto que un escuadrón Cae prjtl!Onero, envuelto por el ienemigo, que al fin rn
lanza resueltamente al C'()mbate, abandonando
la posieión del Puertecito.
Comierw.,an ie1Dtonces los avances de la infantería, que son lo.s que forman los movimi-ent-os más
brillantes de esta fase del combate. A cada mo-

Los jefes de las fuerzas de vangnardia eran,
por el primer bando, cl señor Coronel Caus, y
por el segundo, el de igual empko y arma, Ma1rnd M. Blázquez.
'Situadas laa vanguardias en la posición dicha,
oe generaliza el combe.te de éstas, en espera de
sus fuerzas de ayuéla, lanzándose un escuadrón de
.abaJleria del segnn&lt;lo bando, á cubrir el flanco
izquierdo de la artille~ía. de á caballo, en tanto
que el primer grupo de explorad-Ore,, P""" á cubrir el flanco derecho para reunirse 1w dos escuadrones y ientrar á la earga; pero el regimiento q11e cubre el flanco derecho, que sólo fué á
descubrir el efectivo enemigo, regresa, mientras
que el (loe la izquierda ·sigue avanzando, viéndose
obligado, á su ·vez, á retiraroo, dejando su artill&lt;rría á caballo en su flanco derecho, después de
dar media vuelta . Este movimiento obedece al
hecho a., que de súbito aparece la artillería &lt;le
Ja la. división, que está formada por cuatro piezas &lt;le batalla, ,ruperiores á la artillería á caballo,
artillería que apoya los movimientos de un batallón y un regimiento de la misma división.
Ante la su'Perioridad numérica, las vangnardiru, del segundo bando retroceden en busca de
eus infanterfas y demás fuerza efectiva, que ha
sido ya organizada y que desemboca por el cerro de la Estrella.
Así tel'llllina la. primera fase del comba te.

Tercera fase.
Se comprende fácilmente que el encuentro de
dos fuerzas contrarias, fuerte la primera en tres

•

•••
Tod,os los moviuüentos se verificaron con admiTahle preciS:-óÍ:i, produciendo el ii:nqjor ef'€o-

to de vista, siendo seguro, repetjmos, que el simulacro será uno d,e los más notab1,s.
1'

I;
General Jesús Alonso FloreP, Jefe de la primera División, y General
Pedro Tro11.coso, Jef~ de su Estado Mayor.

mil quinientos hombres. y la E-e gunda en dos mil
novecientas plazas, pueda verificarse en un terreno que mi11€, treoe kilómetros, en ,cualquier punto del extenso valle; pero una galantería del sellor Ministro de Guerra, ha hecho fijar es,e encUie,ntro preciEamente frente á las tribunas dest:nadas al público.
El combate, que desde las diez de la mañana
se ha generalizado con la aproxim.ación del grueso de las d&lt;&gt;s ,divi-siones, lanza sus elementos hasta la primera líniea, haciendo evolu,c)Jnes que
ponen á las tropas contendientes en d último
lance de la acción, minutos antes de las once de
la mañana.
Decíamos anteE, que la segun,da división iba
á ser des.trozad-a; pero en ese momento, como una
av~lancha, re deS1prenden por el flanco de,echo
los nueve escuadrones de caba11ería que le cornEspond.en, sobre el enemigo, protegidos hábil-

1

La vang1i1ard.ia de la primera Dtv1Bi6n a1 empeze.r el ataque.

mente por el vivo fuego de la batería ligera, situada en una altura de la montaña.
El primer bando, cogido de frente y por el
flanco de:Df:lcho, eede, fy antes id.e v·0rifiicarse el
choque, termina el simulaero; pero se c-omprende
bien que la acción ha quedado por el segundo
bando,
El ftEIJlecto del campo es bien impotente. Las
columnas se ven moverse eon precisión. La caballería que, da la sorpresa y determina el triunfo, cubre el flanco derecho, y los infantes de la
primera división, formando clos cuadros, rodilla
en ferra, en guardia, con bayonetas cala~fas.
No hay necesidad de que el choque llegue á
verificarse, pues los movimientos todos, que dejamos descritos, dan brill:rntez al ado, y demuestran ·~l alto grado d~ in•trucción á qoo
se va acostumbrando á nuestros soldados.
El toque de diana, que repeTCute en aquella
extensión, tccado por todas las bandas, indiea qThe
el combate se ha deci~[ido,

t

General José M. de la Vega, Jefe de.la segunda DivMón
y su Estado Mayor.

hombres.
V.-Se distin guirá la primera División de la
segunda, en qu e ll evar:1 aquélla los sche.cots con
íundas blancas, y la segun da. División sin ellas.
VI.-La'S fu ~1rzas ele ::xplorac·ón de ambas Divisiones, serán vi:-:tas en el valle á qtLe se ha he.cho referencia:, á Jas O y 10 minutos, y á las 9
y 25 más ó menos, empezarán á tirotearse
VII.-Seguirán •lu ego fa s peripecias del encuentro indica-do, hasta llegar el grueso die las
vangu,ardias r€i~'p (c J,~, que irán ~ormalizand'.o
el combate.
VHI.-Este combate se ge1K1ralizará cerea de
las ,diez de la mañana, con -la apro11:imación de
la. parte ,principal de las D:visiones.
IX.-Una v€z entradas todas las tropas en acción, lanzarán sus 11:Jem entos á la primera. línea,

,

Los Jefes de las Divisiones freDt.e á. las tribunas, durante
el desfile.

llegando á su último período el coIDba'te, que se
finalizará después de terminadas ciertas evoluciones que pongan á las trap-as conte111dientes en
el último lance de la acción, cerca de ]as once
de la mañana.
,
X.-A11tes de que se ve,rifique el d10&lt;1ue entre
las tropas, se suspenderá el simulacro de combate entre 1-as dos Divisiones, y formando un C\11€(1'po de Ejército, ha,·án su désfile frente á la tribuna presidencial; cuyo desfile terminará próximamente á las doce y media del día.

• ••
En lo tocante á medidas de orden, se han tomado las más oportunas y conducentes, á fu, de
evitar aglomeración y accidentes, y tanto la empnfrSa del ferrocarril de Xico, como la de tranvías, ,han org-anjzado un buelll servicio.

YO MORIRE EN OTOÑO.
~
Caballos desertores.

Las siguientes notas, serán ,de,i positiva utilidad! para aquellos de nuestros lectores que concurran á la gran fiesta mihtar:
I.-El simulacro que va á efectuarse el 4 de
Diciembre, tendrá su verificativo en la extensión
que hay entre Maxicalzingo y Zaipotitlán, cuya
exl,,nsión nüde 13 kilómetros.
II.-EI encuentro de las tropas contendientes,
se ejecutará en el valle que so extiende al Sudeste del Cerro de la Estrella, hasta el puerto
que forman los cerros de Tlaltenco y San Lorenzo; valle que mide cinco ki-lómetros.
IIL-De Za,p otitlán saldrá hacia el valle dicho, la primera División, mandada por el General Jesús Alonso Flores, y pasando por el puerto ant,e,s expresado, entra1ú • 'I valle; y por - el
la&lt;lo contrario, ó eea por el Cerro de la Estrella,
partiendo de :M:exicaJzingo, llegará la segunda
División, á las órdenes del Gen,eral José María de
Ja Vega.
IV.-I.a primen, División, fuerte de 3,500
hoonbres, contará con cuatro Bataol1ones, cmco
Escuadrones, &lt;los Baterías máxima~ de '8ata1la

j

Y o mor: ré en Otoño,
Que es la estaeión del año
Más bella, más alegre,
La consagrada á Baeo,
Yo mor: ré en Otoño,
Cu0ndo el racimo glauc'O,
De néctar dulce henchid-O,
Madure entre los pámpanos,
Yo mor:ré en Otoño,
Y ~l pie de viejo era,blo
!\fo eavarán mi tumba
La.s ninfas y los sátiros,
Y en cara.c teres gfi.egos
Pondrán como epitafio:
"Vivió Ein ilusiones,
}1:urió ¡:.\n ,desencantos."

]{. oe 3ayas €nrlque~.

.

�Domingo 2 de DicieILbre de 190J.

EL MUKDO ILUSTRADO

LOS FUNERALES DE UN NIÑO EN SICILIA.

Domingo 2 de Diciembre de 1900. .·

Cuadro de Luigi Nono,

�EL MUNDO ILUSTRADO

J)omingo 2 &lt;le Diciem:i,re de 190-0.
Domingo 2 Je Dicicmure &lt;le 1900.

EL l!UNDO ILUSTRADO

De.sde el primer trame de la escalinata, pue(len verse 105 esbeltas columnas que .sostienen .Ja
techumbre &lt;le los corredores del segundo piso, en
d_on&lt;le re hallan las oficinas principales del Pala-

PEDRITO.
Se me había in\'ita.do á la quinta de lts L:la5: 11.1
poco fatigado por mi última. permanencia en la-; .Ju
dias, ilcepté con gusto la invitaeión de mi -camanUa
J;13n Delson. J&gt;oco tismp,o despuélS de mi llega.da,
oia ya frecuentemente a Carlota, ,la hermana de mi
amigo, hablar de Pedr:to, y J mm sobrepasaba á su
hermana ,en los elogios que heda del f-amoso Pedro.
-¡ Ah, qué buen muehaciho es! exclamaban á me111udo todos, En la quinta de las Lilas. Y estas
alabanzas me daban una gran curiosidad de conocer á es,e Pedrito tan e,Jogi,ado.
-&lt;:&gt;O&lt;:&gt;

Una tarde, nos anunció un telegrama la llegada
de aquel personaje que había excitado tanto mi
interés. Fuimos los tfloo á r-e·cfl:&gt;irle á la estación.
En la sala. de espera, sentía yo que mi eur:osidad
crecía por moment-0s á medi.da que la hora de
llegar el tren s;, aproximaba. El culto que se tenía en casa de mis amig-0.s por el pequeño Pedro,
me intrigaba. ¿ Merecería ese mucha.cho los elogios que se le tributaban? Dudaba. yo de ello.
Al fin llegó el tren, y en Ja confusa mezc,Ja de
viajeros que partían 1y qne llegaban, ví muy admirado á mis amigos lranzar&amp;e á un.a de1iead·a joven
que bajaba del tren .
_

1

l

1

-'

'

-¡Pedrito! excl=ó Carlota abrazándole, y

-Yo no bailo nunca., -respondió.
¿ Qué misterio era ést€?
Su verdadero nombre me era desconocido. Xl)
recib;-a ninguna earta desde su ll€gada á la quinta de las Lila-s, y nunca hablaba de su íantilia..
Sin duda era huérfana. Los criados la llanrnbm
s:,e mpre con el diminutivo masculino con que todos la designaban y •corno éste no era su verdadero nombre, la curi-0si-da&lt;l me a-t ormentaba. Al
terminar el baile, -entré a:1 saloncito de fumar, y
ent;ontré allí á la. mi'steriooa joven liando un cigarrillo. Su rostro severo, que easi nunca iluminaba la .som·isa, me pareció más tr:ste aún, en
aquella penumbra.
-Buenas tardes, señorita,-lre dije.
Ella inclinó la -cabeza sin responder á mi atento saludo. Mortifieado ,p&lt;&gt;r el silencio que guarda.ba, me callé, buscando alguna palabra para
romper aquel hielo. No .me atrevía á &lt;l-e~irle ga.lanterías, pues 1había notado que todos los hombres se abs,tenían de decírselas.
-¿ Queréis que os traiga una luz?-Ie dije-ya
no se vé.
-Gracias,-contestó ;-la obscuridad me es
muy grata.
-¿ Por qué ?-le pregur&gt;té.
:K"o obtuve respuesta, y cansado de esta obstinación, de permanecer indiferente y fría á todo
lo que la rodeaba, la dejé ry salí á la terraza .
Decididame-n te tenían ra:oón en llamar Pedro
á esta nrnjer, pues parecía tener una piedra en
vez de corazón .
Permanecía impasible siempre," ya delante del
dolor, ya. de la alegría.. No correspondía con vehemencia á los testimonios &lt;le amistad que le
daban Carlota y Juan. Y oomo manifestase á
éste Ia. impresión que me hada ·l a amiga de su
hermana, me reprochó mi du;reza ·p ara la joven.
-Tú no la conoees, Armando, es muy buena.
-Será, respondí yo, ,p ero su indiferencia por
todos los .acontecirnjentos de la vida, me la hace
poco simpática.
Juan no con testó nada.

oon gran asombro mío ví que el susodicho joven
~estía faldas.
-¡P.edr.:,to! ex.clamó también Juan, repentinamente presa d-e esa emoción viva que era en él
acostumbrada cuan&lt;lo tenía un gran gozo. Ella
le estrechó i1a mano, y se inclinó &lt;lelante de mi
cuando ,le &lt;lijo Juan:
-Te presento á mi amigo Armiand-0 Darcy,
subteniente &lt;le marina. Nuestras mirndas se
cruzaron; la de ella~ grave y triste, la mía, sorprendida.
-¿Porqué no me habías dicho que el pequeño
Pedro, era mujer?-pregunté á Juan. El me iba
á responder cuando su hermana lo 11amó paro
que arregla.se el transporbe- del equipaje die ,su amiga, y á míme retuvo con ellas, para ayudarlas á
buscar una eoche y awmpa.ñarlas.
Pedrito hablaba poco; su voz era dulce y triste
y me hacía el efecto de una voz risueña, cuyas
notas ,alegres hubiesen desapa:recido.
En la comida, me puse á e:xa.minar atent.amente
á la joven. Tenia un aspecto ingenuo y una expresión grave, sus bellos ojos obscuros estaban
llenos de profund« melsncolía.

=

Al ,día siguiente, fuimos á pasear en bieideta,
y Pedrito fué durante el trayedo como un verdadero mu.chacho, listo y ligero. Carlota volvió por
el tren, con sus padres y dos amigas; pero el pequeño Pedro volviQ- oon nosotros en bicicleta,
con el mismo ánimo con que había ido.
Al otro día, instaló Juan un tiro de pistola en
el for.dín, y ,la extraña joven tiró maravillcsamente.
-Esta no es una mujer, dije á Juan .
-No, puesto que es Pedrito,-me eonte;;tll admirado de mi exclamación.
En la tarde se bailó y yo invité á lo jove'1 por
simple cortesía. Rechazó mi invitación, sonri.cml0
tristemente:

Era noche de luna, y una barquilla vogaba por
el .estanque. Estábamos reunidos en la terraza y
conversábamos tranquilamente, cuando de pronto la barquilla, al virar, se volteó.
Juan y ,yo, que notamcs el accidente, corrimos
ha-cia el estanque.
Cuando llegamos á la orilla., vimos con asombro á
Pe&lt;lrito que na.daba, arrastrand-0 á un niño chorreando de agua; le ayudamos á salir de allí y
le quitamos su carga. Juan murmuraba :
-¡ Querida niña! cómo sois imprudente, arriesgando así vuestra vida!
El chiquillc, salva&lt;lo se sacudió como un perro
mojado y dijo:
-Gracias, "signorina."
Y después de haber besado la mano de su salvad-Ora se alejó.
Muy conmovido murmuré :
-¡ Qué valor, señorita! ¡ Qué sangre fría tan
a,¡lmirable! Es hermoso lo que habéis hecho.
"Ella sonrió de un modo vago, y entró á Jas habitaciones ,p ara cambi,3,r sus vestidos.
Momentos después apoyada en la balaustrada,
contemplaba las estrellas, y yo &lt;lecía á su oído:
-¡ Cuán bella est.áis esta noche! Y si SU}l1erais
cuánto os amo! ....
Ella . palideció, y sus grandes ojos sombríos se
~len-aron de lágrimas.
.He (;on L€ mpló un instante, y después, c0I! ll~lJ.
bur.squedad terrible, casi feroz, me cont:€stó:
-i Callaos, 11. Da rey! no sabéis lo que decís,
soy casada.
¡ Ella! casi unft. niña, y ¿&lt;¡ué hombre indigno
de esta felicidad se había casado con ella para
dejarla después vivir -así, a,ban,donda y triste?
Juan, al ,cual confié lo que la joven me había
dicho, me contó su vida.
-Sí, Pierrete es casada.

cio.

:;\Ime. Sestre casó :í su hija hace seis años con
un banquero, el eual, á consecuencia de un desastre fina.nciero, se volvió loco. Desde hace tre.-;
años está en una casa de e.;1]u:l en los alrededores
de París.. P,e drito perm,11Hc:mí en adelante sDLl

V

Fachada principal.

Estas columnas, oolocad-as de dos .en &lt;los, y unid-as !)or tWIB. baJaus trad.a da qlict.lra., fonnan
uno de los &lt;lct.allcs más henn-0sos d-e la constru ceión.
Los corrndoroo, como loe del piso bajel, son
de mosaico, perf,ectamente amplios, y no obstanto, fa techumbre ooill que se h-aJ\an .cubiorlO'~,
prest.an amplia. luz á. las oficinas que se encuentran en aquel departamento.
El salón prindpril, de grandes dimensiones,
con su suelo e,noo.rado y reh1cicnte, su decorado
severo y elegante, sus dos puertas de ent-rocla y
otras ipor donde recibe luz y ventilación, es digno
de figurar entre los principales salones con que
contamos en esta capitel.
Looe un {lrte1::-ona.do tl,e mud10 mér~W:, que
estl1. poste-nido pür vistosa cornisa de papél maché, y dividi&lt;lo en -cuatr-0 cuadros, de cuyos C€ ✓•
tros pen&lt;len grandes candiles de cristal de ra&lt;a
y metal.
Rl ,e,dificio cuenta con las oficinas necesarias al
objeto que se le destina~ ,s,e tiene designado un
lugar apropósito para la biblioteca y estudio, y
además, cinco salones para las correspondientes salas del Supremo Tribunal de Justicia del
Salón de Sesiones de la Le¡islatura.

EL PALACIO

DEL PODER LEGISLATIVO
EB EL ESTADODE GU!N!JU!TO.
E! Palacio del Pod,r Legislativo de Guanajua-

to, es indadab1,mente, un-0 ele los mejores .clificios

en el muudo, privada de la dicha para siempre.
Su desgracia no tiene remedio, pues sólo l.1.
muerte de su esposo le -puede devolver la libertad
¡Pobre Pedrito!......
·
Algunos. días después, me embarqué en ~olón
para el Oriente.

!res años m~s tarde,. c,uando volví, fui á la
qu.~ta de las Lilas, y v1 a la joven, á quien no
hab1a yo o~v1da&lt;lo, entre varios invitados, vestida
con un tra~e claro y sonriendo.
Juan me d.ijo, mostrándomela :
-Mme. Leneyr.
Yo la sa,ludé, y después de cambiar con ella
algunas ~~labras, la ví r:dejarse. Entonces mi amigo me d1¡0 :
-~u esposo murió, seis semanas después de queestuvrnte aquí.
--:¿ y ella ha vue-lto á casarse?-prerunté conmovido.
o
-Aún no, pero yo espero que esto sueederá.
pronto.
-¿ rrú esperas? ....
N-0 _pudimos continuar, nos separó una :ficrura·
de cotillón.
o
En la mañana del día s'•g uiente ba¡·e• al . d,
, á 1 .
'
Ja.r m·
y v1
a Joven q.u e venía hacia mí, tendiéndome•
la. mano, y exclaman&lt;lg con a:eento oonmovido
-¡Armando! . . . . .
·
.P-asarnos juntos varios días en 1a quinta de Jas:
L1Jas, algunos me.,-:ces 005-pués nos h b'
sado.
a uimos ca-

con que cuenta la cap'tal ele aquel Esrn&lt;lo. El
orden dórico de su hermosa fachada construída
con ·piooras de múltiples colores, extraídas de las
famosas canteras de Gururnjuato, y escogi&lt;las con
verdadero gusto, le hacen resaltar entre los demás edificios que hermoS€an djcha ciudiad.
Su fachada principal consta de dos pisos, corona&lt;los por elegante y vistosa cornisa, sostenida
por una baJlaustrada de cantería, en cuyo centro
se levanta un artístico frontispicio, en el que se
lee el nmnbre del Palac:o y la fecha en que se
Wrminó su edi.ffoación.
Las amplias puertas de su segundo pi.so, r.ematada. s,. por tres ménsulas que sostienen talladas
oornisas y obedecen al miE-mo orden, so,n ele verdadero gusto artístico. Las viUrieras formadas por
cristales de una pieza. sobre marcos de madera
fina y con grabados caprichosos y elegante::., hacen resaltar más la, magnjfi.cencia de la facha.da
del P alacio, y completoo el elegante golpe de
vista que produce.
E)l i'Il.terior del edificio es muy suntuoso. Sus
pavimentos de mosaico dan un efecto sorprendent e. Llama la atención, d,eede luego, la hermosa
escalinata, que conduce al segundo piso; de balau.stra&lt;la de piedras, imitando mármol y labrada
delicadamente, sus tramos están adornados por
pilastras· que sostienen bruñidas esferas, y en cuyos dencansos, .pueden ar&lt;lmirarse preciosos dibujos de mosaico.

Escalinata , 1er-. tramo.

Estado de Guanajuato. Estos despachos también
se encuentran decora.dos lujosamente.
El Palacio es d" tres pisos, y el último está destinado á los archivos y otra;; oficinas &lt;le orden
secundario.

Se han encargado ya á Europa los mueb.M.'s que
servirán al salón 'Principal del edificio, lt.ti cuale;; senín mu y el,egantes y apropiados al uso que se
les destina.
También se ha hecho un pedido de mobil-iario
á una importante casa eonstructora de la Hepúbll\,,1.
ksto-s úl ti mo.s se destinan para las oficina~ d~
menor importancia.
El señor Lic. Don Joaquín Obregón González, Gobernador Constitucional del Estado de
Guanajuato, ha tornado especial empeño en la
edificación del Palaeio del Poder Legislativo, y
por fin, ha visto corona.dos sus esfuerzos. La dirección y construcción del -edificio, íué encoonendada al seüo.r lngeniero alemán, Don Luis Long,
que na puei:;to cuanto está d,e su parte al levantar
]o::, pla1no~, en el decorado y en la pronta terminación de los departamentos en los trabaj~ de
edifkación .
No solamente i: :e ha hermoseado Guanajuato
con la obra. qu e describimos á grandes r.:Li.:gos,
sino que últimamente se han realiza.do en aquolla
tiudaid otras mejoras de consid€'I'ación, de hu; que
nos ocuiparemos próximamente, ilustrando 11,ucstras descripciones con foto-grafías que nos ofrece
enviar el señor Otto Biltz, y de las cuales tenernos
ya var:as en c-artern. Los· grabados que ilustran el
presente artículo, son tomados de fotografías saca.das por el eltista me,nciooo.do .
Para termin-ar, diremos que, al hacer nuestra
visita al Palacio del Poder Legislatvo de Guanajuato, se nos vino á la memoria la hermosa construcción del Palacio de Minería de esta capital,
cuya arquitectura y estilo tiene mu.ch:::. semejanza
con los de aquél.

He sabido después, de -µna manera indirecta

y p-or un~ casualida&lt;l, que Juan también la amaba y ha bia pensado haoer.Ja su esposa.
i Pobre Juan, mi dicha ha causado su t . tez r·
Más Y
to
1
r,s ,a .
. o cuen con a amable Carlota para h cerio olvidar) á Poorito procurando
' ¡
ª
to y ventajosamente. '
eas:ar- o pron-

]traro de Fon fene//es.

Corredo rque conduce al Salón de Sesiones.

Fotografias de Otto Biltz.

Escttlinata dd segundo tr-amo.

�•
Domingo 2 de Dicieml&gt;re de 1900. -,,

De&gt;mingo 2 de Dicieml&gt;re de 1900.

EL MUNDO ILUS1'RADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=

Las fuerzas francesas en Pekín.
Preciso es que se i;epa, loo verdaderos salvadores de los extranjeros en Pekín, son las tropas del Mikado. Después de la toma d,, TicnTsin, el 14 &lt;le Julio, fué euEstión de una marcha

Y Antonio que babia estarlo descansado, por revelación su~o que
habla otro monje-llamado Pablo

.

~

Vigilando el transporte de y.veres.

quiera algunos vestigios de las Legaciones sitiadas. Cuando las tropas aliadas marcharon sobre
]'Jeibsang, para df,~alojar al enemigo de s,us fuer-

tes posiciones, contaban con no dirigirse más lejos
por entonres. Los honúres de la batalla del día
5 •de Agost-0, corre~pondcn á las tropas armcricana.s y, sobre todo, á las JaponEeas que, ·con una

.

__-.-.l~
_ .

_;:;;¡;

jnteligentc, que tenía por meta á Pekín: eran
precisos cuarenta mil hombres y el movimiento
ne&gt; poclí,1 -.fcctuarsc ai,tcs del 6 ó 7 de Sept'embrc.
Es d.ccir, que !os soc-orros llegarían, sin duda.,
tres -semanais demasiado tarde •para encontrar si-

,,;.

- mu~1"!o mejor ·que él, á quien debla vuntar Y el venerable anciano,
Bpoyado en tlll báculo que sosten a
s~s débiles miembros empezóást·nt1r deseo de ir no sabia donde, Y
Pr~segn a en el camino comenzado,
d~c1endo: "Creo en mi Dios: El un
d1a me mostrará al compañero que
me ~a prom1:tido." Apenas pro11unc16 estas palabras, vió á u11
hombre en parte caballo, á quien
los poetal!I denominaban Hipocentauro Al instante arma el monJe
s1;1 frente con la señal de la Cruz, y
dice el monstruo; ¡Holal ¿En qué
¡,~rte habita por aq11! el siervo de
Dios? Y el monstruo. haciendo re.
chinar no sé qué de bárbaro. y triturando las palabras más bien que
pronunciandolas, buscó entre .'jU
hórrida boca un diset1rso blando
para responder; extendió luego In
man.o derel·ba, .mostró al manje el
cammo y, semeJante á un ave desapareció á su vista atravesa'ndo
los abiertos campos.

,_
~~~

.

.-

~

El Comandante del •·narey" y sus subalternos, defensores de la Legación de Francia

SAN JENONIMO.
1I1 vita Sa11cti Pauli cremite.

al general harón Yamagoutchi. dice un extr,1.njero d-e los que se encontraron ~iliados en Pekín,

el Comandante Harada, alumno de 1a escuela
Francesa de Saint-Cyr y d,c la escuela super:ol'
de guerra, al Esta.do Ma.yor Japonés y al Coronel
Shiba, no hago sino intePprelar á las g€1ntes civilizsdas y á lo:; chinos ~nrertidos. oifo1dos du-

Antonio, el Cenol&gt;iarca del $i.leneioso Egipto,
para t.emplar los duelos de su vivir-proscripto
en una helada cueva donde retoza el Diablomarchooe en altas horas á visitar á Pablo
el m'ás vitijo eremita.
'

•

La paz reinaba en, wrno:
en cálidos eflwvios, rpor sus bocas de horno
respiraba el desierto. Ya no volaba una
sola pareja de ibis rojos. Lt luna
rubriéndose ancho paso tras cenicie~ta franja
ventí_a sobre el pdlvo su amarilla naranja,
'
•eg111da pe&gt;r un astro (dorada maripo..sa •
que en derr&lt;l&lt;for girase de una pálida rooa.)
Súl&gt;'&lt;mmenw el monje, creyendo oir muy lejoo
un rumor, se detuvo, y á los blancos I\...flejos
del astro melancólico vió la extraña figura
de un mónstruo que, á galope, cruzaba la llanura,

y hace perder el alma del hombre eternamente.
Ko soy púgil : mis brazos no soportan el peso
de 11.m ánfora coln;i.ada; se diría de yeso
mi figura unas V€ces, en otras aparenta
los contornos de una rafa rumarillenta.
Ui frente, que no ciñe fresco gajo, sin vello
finge tan sólo el árida rodi],l a del camello.
Soy un heraldo mudo de la roja victoria
sobre el Olimpo. Digo la beldad y la gloria
de Cristo con .Jos séres que son d~ polo á polo .

El Centanro
Ko 'Puede vuestro Cristo competir e-cm Apolo,
con el hijo soberbio del Ceñudo y Latona,
qt1e en los brazos de Dafn's al amoT se aibandona
ó lleva el ígneo ca.n,o que volcó Faeton.te
por los campos azules del abierto horize&gt;nte.
El olímpico auriga de Ja eterna carroz.a
&lt;llonde Febo, ceñido de laurelres, retoza.
con las Horns desnudas, los sonoros tropeles
por el ét.er dirige de sus raudos coreeles.
Van cayen(lo las se&gt;mbras bajo el dardo certero
del Arquero divino; ipor el ancho sendero
que siguió la can-oza, cru.z·a el ool, •pasa el .día,
y la luz va regando su dorada armonía.
Ese numen risueño que ig-noró la tristeza
y ha rendido al olvido su robusta cahern
es el rpa,lre del verso: con su mano divina,
al pulsar los bordones del arpa elefantina,
vaga, dulce, rumorosa., y simbólicamente
ha forjado una patria más hermosa que Ori@te,
donde yerra el perfume que al dolor noo arra,ica
ry á do vuela el su~iro de aimor-alondra blanca
que sobre el pico lleva la 1111iel de un beoo rojo.
De allá part.en los yambos como flechas de enojo
del axtista oon celos, que siguie'Jldo la huella
de Marsyas, lo cautiva, ,]o vence, lo des11ella.

y removiendo arenas ee venía derecho
á él; su cuerpo flaoo tembló oomo un helecho
que el auTa mece: "acaso esa bruta carrera
ínese fuego diabólico; tal vez hambrienta fiera ... .."

~-a llega! y frente á frente del vital esqueleto
del monje, un -sér no visto, desmelenado, inquieto,
ee p:.ra. El ermitaño y el mónBtruo se interrog,rn,
y así, bajo la calma de la noche, malogan:

Interior de la Capilla doJJde se verificó el Te Ileum.
La salida del "Te Deum."

iuria que fué la admira•c:ón de tOOos, atacaron
de frente Íl las línea:- enemigas, mientras que el
GeneTal l:;-rey, ron un puñado de hombres y su
e.xcelentc -artillería, envolvía á los dünos por una
húhil maniolini, introducía el desorden entre sus
filas y l:e-s forzaba. á huir hacia .cJ oeste.
A la mañana sig-uie-nte de la victoria, los Japoneses decla.raron que estaban prestos á marchar
sobre Pekín, d,c-\ &lt;:ual :;ería posible apoderarse, p0r
un golpe ele 1uHhicí,1, con una decena de miles
de hom,l}r~; ngrcg-aro-n que, ei no se quería seguirles, ellos Be dirigirían solos al socono de las
Lcga,ciones. _Ahora. bieni, todo el mundo quería
ser el prime-ro en llegar á Pekín. Y entonces
comenzó aquel '·rush''-que parecía casi una fuga, tan precipitada éra---sobre La ca,pital, á la
cua.l entraron lus tropas el H de Agosto. Los
Cipayos fueron lo~ que penetraron primero,
"Al rGndir un homenaj€• público de gratitud

ran te &lt;los meses .. ,
En la siesta del dia l"±, los ru..sos, después de
un .combate terriU\e, en el cuitl fué mut rto un
coronel y herido el 0-eneral en Jefe del Estado

:M:a._vor, se apod,t1raro-n de una puerta de la ciudad
china. En fin, en la tarde, \-as J·apon,es.e::. c.rn::;iguieron, despuPs ele varias tentatirn-s infructuo-

sa,:;, hrieer saltar la puerta Tisi-Hoo-Men ele la
ciu~la.cl 1.Ylrtara y penetrar 1~m el :recinito.
.
E,1 15 de Agosto, al nacer el día el General
Frey entró ú su vez c-on sus tropa;, la mayor
parte ele la•:- c-ua.les ha.Man ido de rr1€'.ll_rrsin á
rnarcha.s forzadas. rrras lueha heróica se ha obtenido un.a victoria decisiva que loo franceses celebraron {'On 1m rre Dn.1m de que d.an id·ea nuestros grahados.

El Centauro

''

Yo soy el viejo Hippofoo: el último Centauro
que circundó sus sienes con el augusto lauro
&lt;!recido entre ,las grutas del Sagrado Arehip'élago;
soy un hijo de Grecia que; atravesando el piélago,
vino á hu.scar la sombra de bosques escondidos
pam llorax la fuga de sus dioses vencidos.
Yo soy la Fuerza alegre: mi brazo poderooo
,ea be peinar la ninfa y estrangular el oso;
y, en mi pecho que tiene la aspereza del cardo,
ee dol&gt;lan las espadas y se despunta el dardo,
)º, ,:,ual rodada piedra que va de to,pe en to,pe,
robre las rocas duras revienta. mi galope :
hasta [os dioses tiemblan cuando la ceja enarco;
yo rompo &lt;los encinas para fOTjarme un arco,
]" cifro la alegría de vivir. SO\)' m1 hombre
'ltte sueña, quiere y puede, y á la par lleva. nombre
de monstruo; tengo mente, y ·endurecfrlo callo:
.s&lt;w maJ.o corno el hombre v ágil corno el caiball-0
v 'velo extraño símbolo s¿ñftOor y }aS&lt;'i vo;
{}uien conozca mi esenoia. co:nQ('e 1~i adjetivo,
comprende el adjetivo uníversal y humano
(Jne entre su seno oculta la palabra: Paganol
Tu nombre dí, Fantasma, que oo1oquia.s conmigo.

San Antonio
Yo soy Antonio, un siervo &lt;le] Señor, tu ene(migo,
que atempera sus pasos á la celest.e norma
de Jesús, ry proocribe la diaoolica forma.
que corrompe 1os seres, arrebata la mente
Cuartel de 1&amp; Arlillerta de Campaña,

Grupo de los principales jefes aliados.

Por la. senda más agria del adusto Parnaso
con la crin en desóroen, á •l a luz &lt;le! Ocaso
va s.UJbiellido Pegaso, portador con sus ancas
del cantor Mm,aiseta.. de las Vírgenes blancas.
Y en. la fiesta de mármol, sol&gt;re el bajo relieve,
entre diioses risueños v Afroditas de nieve
cuyas bocas en!sayan · fas sonrisas eterrnM,
se irgue Aipolo; la ca-rne de sus ,pálidas viernas:
el torso alabastrino don&lt;le la raza ond11la
en candenciosos plamos; ]a frente que simula
una ara donde ofician la Luz v la Alewia,
y de su cuerpo todo fa vivida armonía,
parece que suspiro por el febril eontaeto
de efebos v de ni,nfas de delicioso tacto . .... !
¡ al Crinado cantemos!

San Antonio
Es un ídolo verto,
es un hoon.bre en el mundo del espiritu, muerto.

El Centauro
Un Dios más bello muestra que Apolo y Citerea.

San Antonio
El triste, el duJce, cl pálido Nab( de Galilea.

:Es el &lt;profeta joven: como dora-da llnvia.
tieml&gt;la su pelo dócil, flruye su, barba rubia:
El sabe lo que dice la voo de las colmenas,
y ama los (,&gt;a.Des tristes como las azucenas:
y son sus ojos grandes, mela,ncólicos, vfl,gos
y en su fondo reflejan, oomo místicos h1gos:,
el di vi n.o silencio de k1.s noches trn.nqui1as;
y, cual besos que miren sus al&gt;sorlas pupilas,
aprisiomm la cailma d-el azul horizon~e;
son sus manos delgadas ,como lirios de monte;
por su vm habla el €l'O de un arrullo &lt;livino,
y &lt;&gt;n vez de lauroo lleva la t&lt;&gt;ca del raJ,ino:

Es triste cuando vaga, cual un pastor extraño,
en ·bul~('a die fa ovejai p·e rdida d-el rebai'í.-0,
y &lt;!uando llora á solas por el amigo Jwnert-0;
es triste euando, extinta la luz en el Ue5icrto,
l'0]1 ]a ctibez.a. baja y los ojos cerr:.idos
medita entre una fila de camellos cansado.:: .
Si entre _las franelas negras d·el olivar espeso
el &lt;l-e Korioth le besa con sn marchito beso,
swbiendo que su wplo sobre el Ungi&lt;lo vierte
la hez de la perfidia y el vaho de la muerte;
cuando la vieja mano &lt;le Dios le desasiste
en el postr-er instante de su dolor: es triste!

Y si á. la. tibia sombra de la copc1.da higuera
rentado por las tardes, al pueblo que lo espera
le drne la Parábola, y en delicioso a·briuo
bajo la vid en fruto de Lázaro su amiO'o
ri. María-la tierna y á ~farta-la
enseií.a á mmar el Alma y á despnciar la Vida·
cuando, caudillo inenne de la recrión futura
'
de mártires, levanta fa mística ft°gura,
sobre el pacient.e lomo de la borrica tarda,
y en medio de Jas voces del pueblo que le aguaroa
entra en Salem, de angustia y amor el alma llirn-a;
cuando en las horas grises de ,l a última Cena
mie~tras la Pecadora su casto pie le enjuga,
y mientras Juan--el Virgen--com;parte su lechugn
el Rabl&gt;i, desolado por [a melancolía,
'
es dukc., es chtlce, es dulce!
La blanca Euea.ristía
paJpita entre sus manos; (;{}II1 la mirada alumbra
los tinws nebulosos de tímida penumbra
que va llenando en. olas aquel sereno asri1lo,
y, d~stroza&lt;lo mártir al parecer tranquilo,
suscita sobre e1 terso cristal de su memoria,
la pena _·i?in orillas de su futura historia,
y oye VIl&gt;rar el beso del hombre que le entrega
á la cobarde excusa de Nefas que le nieg,i,
y, como los retumbos d-e sorda catarata,
los bárbaros aullidos &lt;le! pueblo que le mata,
Jlllentras el arn:ho marco de la verutaua hebrea
recorta azules franjas del étel' de Judea,
que está diciendo al. mártir de faz entristecida
cómo puede ser Jibre, fáci'l, sensua,l la vida!
ContéBt,ame: ¿qué trágico ca.Izó mejor coturno
que aquel Crucificado de rostro taciturno
que, erguido sobre el Gólgota, doll.00 la cruz pasea
los ojos por su caro ·país de Gali,lea,
que no verá en el tiempo, y en lángwdo desmayo
se va muriendo exangiie? Cuando vestía el sayo
de punzador ultraje, cuando car,gó la earga
de su futura gloria, cuando prooo la amarga
bebida el virgen labio dolorido y sangriento,
y oyó que su lamenta se perdía en el viento,
fué el trágico sublime! Lt flor de los dolorés
regó desde ese insta.rute sus cálidos olores,
y cual bandaila nívea de ci@es fumiliares
al arenal sin límites hu,yeron á millares
las Vírgenes de Cristo, que en su mención de palma
hlhilaron lo que Grecia no vió jamts: El Alma!
Allí, :más victorioso que el -0rcomenio atleta,
con sus ,pasiones lucha vetusto anacoreta,
creador, en el silencio de abruptas •F,01edJ3(lcs,
de gooes no sentidos, de voluptuosidades
qu~ ascendra el abswnerse y &lt;&gt;culta la tristeza;
alla desde las cruces levantan la caheza
los mántires heridos-sedientos gla&lt;liador-rs
mue secan con sus bocas el mar d e loo floloros .
El impasible Cosmos Je vuestra funfosía
perdió tal vez su eurytmia, su olimpo, ¡.¡u a•legría;
en oambio nuestras almas trocaron la quimera
por un país exoolso donde el a.mor ÜYl!per.a
y .....
Súhito el Centauro, doliente, -si.lencioso,
oo fué sobre la are00i .con paso r&gt;e,rezoso.
a).eja,ndo, alejando ..... y entre la !!rie Hanura
borró µara ·los hombres su helén;ca. fi.~ura.
mientra.e; el "Yiejo ·monje con su b{1culo inciertt&gt;.
con el signo de graoia, borraba .en el desierto·.
las huellas del Centauro .. .. .

sentida--

&lt;;u/1/,ermo Valeqcia.

�EL MUNDO ILUSTfü\DO

Domingo 2 de Diciembre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO

Los últimos días de la Exposición.
L'e¡;hém;,re cité, l~-oos, profHe encor
Ses palais merveilleux: que le printemps vit na;tre,
] ~t

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 24

que bienl:ot l'hiver aura vus dispara;tre,

MÉXICO, DICIEMBRE 9 DE 1900.

Direotor: LIC. B.l.l".I..EL BEYES SPÍliDOL.&amp;..

Subscripción mensual forA.nea. , 8 1.5(}
Idem ídem en la. €e.pita.!,
1.25

Ger, nte: ANTONIO CVY ÁS.

Te!, apres la féeric, un fragile décor
Un grand fion de '.Pie rre, au ,m asque presqu e
(humain,

Sur la rive sie dresse, en. 5a parure agreste:
Aurpr~s de &lt;:e qui rasse, il est celui qui reste,
Aux triomphes d'hier, il g"arde un lendemain .
Ralut -au ficr ]ion, campé 1~ d-ésormais! .
Sentinelle irnmuable, il est pour nous l'.emb1Crne
De !a Force trffnquille- et .s~re &lt;l'-clle-mÚme,

JJrotégeant I.e Travail ~ l'abri de la Paix.

€dfT/ ond Fran ~.
Novemb1·e 1900.

.,.

'

/

.J:-:::~

"

..........

'" ..
'").,,!,

..

· ':~ .:
. O:);;i~~

··_,):' :[•}·•.';,
.,

.

:,;,,~

Los Palacios de la calle de las Naciones, vistos desde el puente Alejandro II I , antes de su:de'.laparición ,

VenlilrlerJmente C:stuYO inepirado Edimund,o
lt'rank, al escribir las cu/Jrtetas que reproducimos
y sus eo nccptos se prc5t,a.11 á un ianálisis de imvortancia: ¿ Tuvo grandes fines la Exposi.c ióu
Univer~a l ele lDOO? "Eso5 pala.cios marruvilloso-s
que la prima.vera. vió nacer y q.rue formaron runa
ciudad efímem ya próxima á d.esaparecer," tuvo
sus graneles fi-nes, tan universarlinente reconocidos,
qu,e .aun los países menos arnarntes del progreso
y los que mrnos 'necesidades tienen de eusan,char
Rus relaciones políticas y cornerciale3., ,se apr-esu1·aron ú eJTH:u rrir á ella haciendo esfuerzos verda:dc-r-0,s para. dar á conocer en el Gran Üiertámen,
rns adelantos rna,1,eriales é intelectuales lo mismo
que sus costumbres.
Aprender le,, unm &lt;le loo otros, conocernos,
entrar en relaciones los países, saber donde se
puede auquirir lo que nos hace felta y en~ontrar

un merc1do universal &lt;laude ofrecer Jo que pro&lt;lucin10s, son fines tan elevados, que bien mereeen

la formación de una ciuda-d mom entánea y justifica el g-a.sto de muchos millones d·e pesos.
El comereio, las artes, la industria, lo mismo
que la ciencia, han ganado mu-cho con la EXiposición, qu,e no ha sido pa.ra la Francia. un rico
filón de oro, como más de un ambicioso había softa,do; p.ero que sí Je ha d.ejado la honra. de ronYertir el Ruelo &lt;le su capital en el "trait d'union"
de torlos los países: allí, -el chino que en su territorio y guiado por su odio á la evolución incFndiaba, legaciones y asesinaba europeos, lo mismo que la potencia alia&lt;la, y la temible, el pueblo
que bajo la egida &lt;le ;a paz progresa y el que vktima del poder de la fuerza, lucha por. reconquistar con heroísmo, la l ibertad. '))"rdida, todos t uvieron un lugar, ,y todos, amigos ó en emigos, fue.r-

tes ó débiles, ricos y poderosos 6 pobres _v dominados, fueron tratados con la tradicional galaute.rí a francesa..
Hermosa la.bor fué la que logró ver realizada
el pueblo francés, y tiene razón Edmuudo Frank
cuando &lt;lice que el grandioso león del Puente d e
Alejandro III sería para la Francia u-n "emblema
de la fu·erz.a tranquila y segura &lt;le sí misma, proteg-icndo el trabajo al abrigo die la Paz."
8ólo que en el vocal}] ~ "trabajo" debe enten.
deri:e, el desa.rrollo de las activi,da.d'e6 humana&lt;1
en tocla.s sus Íormaig: el hombr-e de -cien&lt;:ia, el
historiador, el literato, el gobernante, el indrt:tstrial. -01 comerciante y hasta el simple icurioso
q,ue jamá.s ha pensado en in:sstm.cirse, todos han
tenido que aprender, algo que conoeer y algo que
adnrirar en el Gran Certámen con que la Fraa.
cia cerró el siglo XIX.

•

EL CARRO DE LA PAZ.
Fot. Brii;ieaca y Zalee.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Fuerzas francesas en Pekín</name>
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        <name>Yo moriré en otoño</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTfü\DO

Domingo 2 de Diciembre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO

Los últimos días de la Exposición.
L'e¡;hém;,re cité, l~-oos, profHe encor
Ses palais merveilleux: que le printemps vit na;tre,
] ~t

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 24

que bienl:ot l'hiver aura vus dispara;tre,

MÉXICO, DICIEMBRE 9 DE 1900.

Direotor: LIC. B.l.l".I..EL BEYES SPÍliDOL.&amp;..

Subscripción mensual forA.nea. , 8 1.5(}
Idem ídem en la. €e.pita.!,
1.25

Ger, nte: ANTONIO CVY ÁS.

Te!, apres la féeric, un fragile décor
Un grand fion de '.Pie rre, au ,m asque presqu e
(humain,

Sur la rive sie dresse, en. 5a parure agreste:
Aurpr~s de &lt;:e qui rasse, il est celui qui reste,
Aux triomphes d'hier, il g"arde un lendemain .
Ralut -au ficr ]ion, campé 1~ d-ésormais! .
Sentinelle irnmuable, il est pour nous l'.emb1Crne
De !a Force trffnquille- et .s~re &lt;l'-clle-mÚme,

JJrotégeant I.e Travail ~ l'abri de la Paix.

€dfT/ ond Fran ~.
Novemb1·e 1900.

.,.

'

/

.J:-:::~

"

..........

'" ..
'").,,!,

..

· ':~ .:
. O:);;i~~

··_,):' :[•}·•.';,
.,

.

:,;,,~

Los Palacios de la calle de las Naciones, vistos desde el puente Alejandro II I , antes de su:de'.laparición ,

VenlilrlerJmente C:stuYO inepirado Edimund,o
lt'rank, al escribir las cu/Jrtetas que reproducimos
y sus eo nccptos se prc5t,a.11 á un ianálisis de imvortancia: ¿ Tuvo grandes fines la Exposi.c ióu
Univer~a l ele lDOO? "Eso5 pala.cios marruvilloso-s
que la prima.vera. vió nacer y q.rue formaron runa
ciudad efímem ya próxima á d.esaparecer," tuvo
sus graneles fi-nes, tan universarlinente reconocidos,
qu,e .aun los países menos arnarntes del progreso
y los que mrnos 'necesidades tienen de eusan,char
Rus relaciones políticas y cornerciale3., ,se apr-esu1·aron ú eJTH:u rrir á ella haciendo esfuerzos verda:dc-r-0,s para. dar á conocer en el Gran Üiertámen,
rns adelantos rna,1,eriales é intelectuales lo mismo
que sus costumbres.
Aprender le,, unm &lt;le loo otros, conocernos,
entrar en relaciones los países, saber donde se
puede auquirir lo que nos hace felta y en~ontrar

un merc1do universal &lt;laude ofrecer Jo que pro&lt;lucin10s, son fines tan elevados, que bien mereeen

la formación de una ciuda-d mom entánea y justifica el g-a.sto de muchos millones d·e pesos.
El comereio, las artes, la industria, lo mismo
que la ciencia, han ganado mu-cho con la EXiposición, qu,e no ha sido pa.ra la Francia. un rico
filón de oro, como más de un ambicioso había softa,do; p.ero que sí Je ha d.ejado la honra. de ronYertir el Ruelo &lt;le su capital en el "trait d'union"
de torlos los países: allí, -el chino que en su territorio y guiado por su odio á la evolución incFndiaba, legaciones y asesinaba europeos, lo mismo que la potencia alia&lt;la, y la temible, el pueblo
que bajo la egida &lt;le ;a paz progresa y el que vktima del poder de la fuerza, lucha por. reconquistar con heroísmo, la l ibertad. '))"rdida, todos t uvieron un lugar, ,y todos, amigos ó en emigos, fue.r-

tes ó débiles, ricos y poderosos 6 pobres _v dominados, fueron tratados con la tradicional galaute.rí a francesa..
Hermosa la.bor fué la que logró ver realizada
el pueblo francés, y tiene razón Edmuudo Frank
cuando &lt;lice que el grandioso león del Puente d e
Alejandro III sería para la Francia u-n "emblema
de la fu·erz.a tranquila y segura &lt;le sí misma, proteg-icndo el trabajo al abrigo die la Paz."
8ólo que en el vocal}] ~ "trabajo" debe enten.
deri:e, el desa.rrollo de las activi,da.d'e6 humana&lt;1
en tocla.s sus Íormaig: el hombr-e de -cien&lt;:ia, el
historiador, el literato, el gobernante, el indrt:tstrial. -01 comerciante y hasta el simple icurioso
q,ue jamá.s ha pensado en in:sstm.cirse, todos han
tenido que aprender, algo que conoeer y algo que
adnrirar en el Gran Certámen con que la Fraa.
cia cerró el siglo XIX.

•

EL CARRO DE LA PAZ.
Fot. Brii;ieaca y Zalee.

�EL 1fUNDO IWSTfü\DO

KRÜGER FRENTE Á KRÜGER.

prendido de ese faro que ha inundado el mundo.
¿ Qué C:.iría Kruger á Krucrer el busto inmor-

-"Y ante su busto, cubierto de flores y tarjetas-nos ha dicho el otro día el cable-el Presidente de la República del Transrnal, se detuvo
unos mmutos."
¿ (lué pensamientos con alas de buitre cruzarían por el alma de este viejo peregrino que va

talizado die la EX&gt;pooiC:ón.,
~doloroso ·errante
del "waal/' el hombre de mármol á la escultura
de carne?
. ¿ Qué diálogo sin paJ.abras, qué estrofa sin so~
mdos, qué dolor sin gemidos!
-Y luego, cuando la entrada de la mansión
señorial del Keise,r ha permanecido irevocableménte cerrada á la trémula plegaria de libertad
~e este Lear tosco y selvático, acaso por las meJlllas die! hombre de mármol ,se deslizaría una lágrima que seria absorbida por el piadoso manto
que enjuga todos los dolores humanos.

ll_evando_ ele puerta e~. puerta su ti·émula. · plega-

na de libertad, espe&lt;:ie de Lear tosco y selvático, perdido en la eternidad d·e la noche de los
grupos civiliza dos?-¡ Breve victoria! Sob;.e la ergui~l~ eabeza bla?_ca ~e este anciano, la primavera
parisiense deshoJo todas las rosas de sus rientes
jardines y volcó todos los ramos de lilas blancas
de sus triunfales bosquecillos. i Alborada efímera!
En aquel pedestal se apilaron las cartulinas de
muchos hombres llegados de todas pa.r tes de la
herra, que sonaban como una marcha épica al
borde de su sepulcro.-; El día €U Que se ina1wuró
0

;J

Es mi alma una capa de ponzoña,
¡ No llegues á mi aJma!
~ o te acerques, por Dios, que en tu locura
Puedes pro1ar su ·contenido ... ¡ aparta!
No te acerques, ¿ no ves en mis pupilas
La enrojecida llama
De la madd·a,d que todo lo coooume
Y todo lo aniquila porque es ascua?

Es mi conciencia un antro, y.a lo sabes,
Y a no hay en ella nada
Que á la virtud responda ... ¡ está tan negra,
; Y tan dura y tan fría! .. . ¡ Pru;a ... pasa!

una clarmoo de entu.sia,;mo. Y o he visto en
París el triUilÍo del Tranavaal. He sido más feliz que Kruger, que ha presenciado su derrota
allá abajo, en las llanuras inunda.das de sangre'.
en log matorrales que ocultan cadáveres. He aaSÍstido á esta gloria que llamaba á los ooraz®es
en un ·crepúsculo de siglo, cuando tooas las tris~
tezas y todas la.e neurosis que se enroscan en el
-espíritu de ¡,. bu.manidail, habían entrado en la
sombra para dar paso al torrente de luz des-

Hoy mi cerebro es yunque donde todos
Los delitos se fraguan,
H oy nutro mis pasiones con el llanto
Que la inocencia ante mis pies derrama.

Amar ... sentir. . . . sarcasmos, boberías,
P equeñeces humanas;
¡El odio!. .. Eso si es grande y es eterno,
No como la bondad, que es una máscara!

Y en almas desgarradas,
Yo Soy como esas aves qu-e aletean
De criminal placer en la borrasca.

!MATA!

á este pueblo .semi--'vencido,, oom&gt;venice&lt;lor, en

¿Razón? .... ¡Ya no la tengo!. .. Sé tan sólo
Que es fatigosa carga,
Que en tiempos que la tuve, mi cerebro
Vibró &lt;le pena y se anegó de lágrimas!

Yo sólo pienso en el negror nocturno,

'

Yo he visto--en 1llll concierto, en el Teatro del
Chatelet-= multitud enardecida---0omo se
enardecen las multitudes parisiensesr a,clamar

F,T, MUNDO ILU8'J'R Ano

De&gt;mingo 9 de Diciemhoo de 1900.

Tengo atrofiado el corazón .... ¡ qué gozo!
En mi vida nefasta,
Para todas las penas, es de acero,
Para todos los erímenes de lava!

en la Expo-sición el Pabellón del" rrransvaa! eaía

Pretoria en poder de Inglaterra!

Dooningo 9 de Diciembre de 1900.

Mi conciencia es &lt;le réprobo, no tiene
Más ,que vooes amargas,
Convulsiones de cráter inflamado
Y sordos ~rugimientos de avalancha.
¡ Mi oorazllil . .. i qué ,quieres! ... sólo exi.l,,t.e
Para esa 1ucha extraña
De la maldad y el crimen ... sólo eabe
Alimenta;r rencores y venganzas!
Como el ·perverso criminal la muerte
Hn las sombras prepara,
Así mi r ;razón buscando víctimas
Entre la, sombras de mis odios marcha.

El P:rea14ea.te Krtlge:r y

■u

Ya ves, yo soy muy malo, soy muy malo
En mí vive la infamia,

Como el delito octtlto en las tinieblas,
Como la iepra en la podrida entraña.
Ya ves cuá.nUl maldad hay en mi vida!
No te acerques ... ¡aparta!
Si llegas, helaré tus ilusiones,

Y sin piedad estrujaré tu alma!
Y ella, la frágil, la sensible y buena,
La dufoe y delicada,
Le respondió :-i No importa . .. yo te amo,
Aquí tieD":3 mi vida . . . ¡hiere . . .. mata!
Mérida, Noviembre de 1900.

.Mosler, Bowen

&amp;.

Cook Sncr,

LAS GRANDES FIESTAS

.Cuis l{osado~_Vega.

EN HONOR DEL

1

/

~

El mal tiempo, ca.so d(, verdade:rn. fuen.·zu. mayor para los trabajos· de fotograoodo, nos oblig~
ron á reta.r dar este número.
Rogamos á nuestros !ecotres que tomando en

Porfirio Díaz á la Primera Magistratura de la Nac!ón .

SR. GENERAL DÍAZ.
Á NUESTROS ' LECTORES.

Compañfa Sutidora, Contratista y Decoradora.

Sería tarea muy difícil tratar de d11r una idea
,siquiera de lo que fué cada una de las fiestas con
-que el pueblo 1ne!Xi.cano celebró de una manera
verdaderamente excepcional y ta.r;i. entusiasta como
-expontánea, la nu-eva exaltación del señor Gene ral

Nuestros periódicos informativos se han encarga,do de esta tarea, dejándonos satisfechos de su
-l abor y en estas páginas sólo haremos un n,;bozo
de lo que fué esta demostración de regocijo público pa,ra referirnos á los grabados que pudimos
obtener.
La crónica de las fiestas podr'a, por otra parte,
s·ntetizarse fU las siguientes líneas que &lt;.;Opiamos
de uno de los diarios:
"Las elrc.:üones pres.idenciales arrojaron una ci-

frade votos, señalando al señor General Díaz rara
Presidente de la R,epúlilica en el c uatrienio constitucion~l, que ayer ha comenzado; la fiesta, que
c~Il, m?hvo de este suceso, se organizó, tiene sign dicactón may&lt;&gt;r todavía que las cédulas depositadas durante los comicios,: á la cas;lla electoral pud,eron llegar solamente lc;s ciu-da.danos mexicanos
la fiesta de. ayer, simbólica, grandiosa y tal ve~
umca en la vida de nuestr-a. República, se presentaron á s:: .donar la voluntad de los votantes l&lt;&gt;.·.
ñinos, las mujfll'es, los extranjeros:, lo.s ricos ; los
pobres, los hombres públicos y los que apartados

á

cuenta la razón que nos ocasionó el reta.rdo, se
sirvan dispensarnos.

eapoH.
Jokey Clnb.

Drogeria. de LabaJi11 St:cs.-lluminaci6n nocturna _segub.do premio,

�lDomingo 9 de Diciembre de 1900.

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUS'rRADO
absolutamente ele la Administración, han podido,
sin embargo, ver en ella la garantía de los inte:r-eses individuales, las facilidades otorgadas á las
iniciatiYa5 del adelanto y lai pro~J}erida&lt;l, en suma, del país.
Esto, y no exageramo'fi, fué la gran manifesta-

EL MUNDO ILUSTRADO

,·ii~;~

ción á que ayer hemos asistido en •rn ta c.1pital 1 y
que ha tenillo robusto eco en las fiestas loca]e:,
que se Yerificaron en todos los ámbitos de la Re-

' .

.1'--

. .

pública. Xo ,,e le 1i·zo fiesta al pt&gt;eulo, el pueblo
qliho hacerla.y de i:u e:xpontaneid-acl. de .su alegria ordenada, de su. multituJ· compacta, rnrgió
un 1.:uadro que nunc1 habíamos preienciado.
El entu.siasmo era general; cerradas las casa~
de comercio, las führioas y los talleres, aquello.:,
que no tomaban parte en la manife.'."tación. representando un gremio, esperalian Yer el desfile, y
puede a!egurarse que pocos fn Erron los hogare3
que no quedaron desiertos, atraídos sus mora•dore3
por el eco de la fiesta.
La agricultura, la industria, el comercio, la mimerfa, los obreros asociados, las corporacionm. cüntífic.as, la prensa, la labor de la mujer honrada,
la instrucción cle1 njño,. todo cuan to es benéfit:o,
de todo aquello que e2peramos progreso verdadero,

~turo ayer representado en la manifestación. ¡ Y
qué forma más vistosa y elocuente ... ! Los niños
afiliados á su primero y hermo20 estandarte: .el de
la escuela, donde aclemcí.s ele los conocimientos intelectualrn, t·stán adquiriendo las nociones ele moralidad y de civismo de que ha de depender el engrandecimiento de nuestro pueblo; la mujer
obrera ostentando orgullosa, con €J orgullo de la
honradez, su traje de labor, que constituye el mejor el-e }05. atavíos; el hombre que vive ,en las pr?fundidades ele la tierra, rnlienclo á su supe'l·fic:e

Carro de Agricaltura,

nera- vistosa, nueva y original, como cuadros de
cinematógrafo, desfilaron ayer ante cien mil es-

pectadores, que en un instante pudieron ver reunidas las fuentes de riqueza de que disponemos, y
e' uso que pO{lemos hacer de nuestras actividades.'

La Prensa de la Capital, y las Sociedades Científicas.

para tomar parte en un regocijo general, las sociedades mutualistas, most.rándonos en los lemas
¡cl:e .sus estandartes, la alhagadora e&amp;peranza de
que la unión, la coniraternid,ad y el ahorro, nos
harán tan fuertes como r;cos; y al lado de todos
los humildes hijos del trabajo, el agricultor, el industrial y el comerciante, que al exhibir sus productos y presentar sus al;egorías, nos dicen, con la
elocuencia de los hechos, que hemcis a,d-e1antac1o
mucho en este período de paz, y que aún más poQ.emoo adelantar si seguimos reoorr:endo el camino
iniciado. Y después de esto, el \€,1emento intelectual, la prensa, los hombres &lt;le profesión, las agrupaciones científicas, que tantos bienes saben derra-

La inauguración, pudiera decir.se, la iniciación
de lo-s fe&amp;Htios públicos, siguió inmeiliatamente
á un acto oficial de }og más importantes: en 1a
Cámara ele Diputaclós, á la.si nueve de la mañana,
el .señor General Díaz, por una vez más, se pre&amp;entaba ante la Rep1'&lt;fsentación Kacional y ante
el numeroso público'de las galerías, para. pronun-

e'ar con voz llena de virilidad el juramento legal:
ªProtesto guardar y hacer guardar las ~Y8:&gt; de
Reforma y desempeñar con lealtad y patriotismo
el car(To &lt;le Presidente de la República."
El s~llor Chavero que, como Presidente del Po:ler Legi:/iatiro babia escuchado la protesta, &lt;:ontestó: ''Si así lo h:ciéral5, la nación os lo pre~
mie v si no ella os ~o demande," fra&amp;Es elocuentes.
de 1{ue.stro ritual gnbernatiYo, que en esta vez.
no fueron ertuchadas: se perdieron entre el uniforme aplauso del pueblo, que en. su sientimental
estruendo no ofreda, s'ino que anticipaba el premio, seguro de que ha de cumplir sus compromi~os aquél que en tan largo.s año¿¡ de servicios ha.
comba.ticlo por la integridad nacio;nal, ha iniciado
el orden, ha consolidado la paz. y ha aumentado el
crédito del pue:blo mexicano, siempre demostrando el amor á la Patria y ¿,in apartfil's.e jamás de la
línea del deber.
Quienes así han obrado durante treinta: Y cinco años de luchar y treinta ele reorganización social, no necesitan un juramento: sin otorganlo, se
sabe de antemano cuál ha O.e ser su conducta, y
el pueblo que anticipó en esta vez el premio á aa
promesa, fué sen.sato, fué justo y demostró que
tiene _aquilata&lt;las les virtudes del gobernante que
nos nge.
,
Se extinguieron los eco-S de la evadón verificada
ru el Salón del Congreso, y mientras los carruajes presidenciales atravesaban por entre una valla
de soldados, cerca de cien mil a1mas, (no exajeramos) se aglon~raban en las.i priniciµaJ.es -avenii..
das para ~er el desfile de la que, llamada "Procesiórn de lru Paz," re.sultó ,ser la más elocuente manifestación de que el pueblo, dMtro de sus heterogéneos eleme:ntos, desde el potentado al obrero,
y lo mismo Cl industria-1, que el -comerciante, el

Haciendas de Apam

'

'iLanquero, el extranj,cro, el mex:c1no, el profesio·J1al y el empírico, iodos supi•cron calificar en to,d,a
·..su import.ancia, el acto que se realizaba y hacer
-oste1nible su adhesión.
1{1} Cuerpo Diplomtltico y •e ornisio~~ de la más
-alta repre~ientac:ón socia-1 fueron rec:b1d·as ,fn Pa]acio, en tanto que en l.a Calzada de la Reforma
rn orl1'aniz-aba la "Procesión.·,
A ]~1,s oc,ho de la mañana, hora de la. cita, co·m·enzaron á llegar grupos .die manifestantes, que
-tomaron parte en la pro,cesión, estacionándos,e eoniormc con las ó1,denes rcc:,bida,s con anterioridad;
·pero que hubo que reforma, ya 8Jbl"e· .el terreno ..
llc,co antes de fas &lt;liez de ,la mañana, los mamfcs!i'.lnte.s, en mrn extcnE-a. fila, -se extendían d-e~de
·1a -entrada. d-Ell paseo, á lia glorieta siguiente á la
&lt;l·e Cuauhtemoc, fraoi :1Jná.ndo~e a-lgunos d!2, Uos
.¡:;rup0,,;; en dos fila::, á fin de hacer menos dilitada
·1a lín0.1.
Los carros fueron llegando poco á pccJ. y en
"-O'l ac,to eran colocados -eJ1 el lugar que les corrcs·ponrlia.
Llevan.do como descubi'€rta nn e.~cuadrón cle1
•oua.rto de rurales, el prim,er grupo, -era e! quG for~naba la cabeza del desfile, teniendo al frente la
,núsioa ckl primer BataJlón de artiUeros.

mar ~@bre las socieda&lt;l,es

Todos estos elementos presentados de una ma-

La producción del a:i::úcar.

Hacienda de San Javier.

La Industria 3ericfcola.

Mar&lt;,haba en primer térnüno un ¡;rupo de alumnos de fas Escuelas Nacionales Prrnw..r1as, llevando uJJJ esta,1darte de sed·a blanco pintado al ólro,
con las ale~orías y atributos dú la ciencia. El
estandarte ~taba ornamentado con flecos y borlas
de oro 3' sustentado por uua pulida vari'lla de níquel.
Se{Tuía después un grupo de- prof,rnoroo de las
Escu;la.s inte{Tr.a&lt;lo por los señores Directores
J-esúg P~rchinr Roumaldo Orozco, José Troncoso,
Antonio Aladana, lldefonso lú,tm.da, Enrjque Garduño, rroribio Vela.seo y Jesús G. de Vélez, el ú.1timo C-Orno delegado d er los profesores de la Ba¡a
Cahfornia.
A continuación venía un grupo de veinte alumnos y cuatro Profesoras ele. las ~scuelas Nacionales
Primar:itas para niñas, lul'icn&lt;lo, un estandarte de
mda blanco, con ancha franja verde y Jlecos de
oro.
Escuolas primar:a.s mixtas: comisión de veinticuatro alumnos v dos proíewres. ERte grupo se
distinguía po-r su €stand.arte de seda moiré con ins{;ripción roja, franjeado ele canelones &lt;le oro y sujeto á la YaTilla por grues:n·s corclon&lt;!s de seda y
oro, rematados ,fcrI flotantes borlas.
Segui!a. despué.$ un grupo d~ c~0renta niños de
las E.SCruelas Primarias del Distnto, llevando un
estandarte igual al anterior.
Efcuela X ornv1l para Prof~ores. La comisióa
de este plantel ,,,taba formada po,r quince a]tlill-

Estandartes de los Estados,

noEJ uniformados, y llevando uno de ellos la bandera de la Escuela.
Veint:cuatro alumnos ,de la Escuela Industrial
de Huérfanos, también uniformados, Beguian al
a11teúor; llerando el estan&lt;l:arte del -colegio, que
es una a1·tística. insignia hecha en secln, sobre las
que •mtán pintadas al óleo unas alegorías.
Los grupos de las escuelas primarias y mixtas,
de que antes hE.unos hecho mención, estaban entre.sacados de las escuelas 1, 3, 5, 7 y 9, pa.ra las escuelas de niñOE, y 2, 4, 6, 8 y 10, para las de
niñas, encargándose . de la organización de estos
grupos, los señores Profesores é Inspectores de
la Dirección General de In1:1trucción, señores Vallejo y Pérez Valiente.
También la Escuela de Sorclos-Mudos, tenía su
repre&amp;&amp;ntadón en la. co1mitiva.
Veinte de esos
eilumnos, forma,ba.n después de ]a Escuela de Huérfanos, llevando una herm0€a ban-dera tricolor, con
una inscripción en lctra.f/ doradas.
Seguía después €1 gran estandarte de la. Escuela
de Art,w y Oficios, franje•,do con borlas y fino
fleco ,d e oro y cruzado por barras ele seda, tricolores. Doce altunnos del plantel meueionado, formahan la escoll·a de e3te estandarte.
Venian después v,erinte alumnios del Conservator:o Nacional de :Música con su esbandarrte, lucjen&lt;lo una hermosa 1ir-a bordada en oro y ornamentada con flecos de &lt;lrn, cordones y lazos de
moi•ré, tricolores.
La romisión de la Escuela Nacional Preparatoria ta. Í@r.ru.a han \'-einte a.lu.mnos, coi;. su band,e;ra,

�El'I, MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

fo17;~a&lt;lo -co~ elegantes mold urns .de "papier ma-che oon relt.eves d-e oro, telas de seda y artísticas
pi,o:as florales.
F -l paso del carro del "Lapiz del Aguila" iué
motivo de una ovación y urua v.enlia&lt;lera lhwia de
confetti, que &lt;lió animaeión á la tie.~ ta. 8abemos
que las operarias que il;an en e;,::ie carro distribuyeron 1,500 libras &lt;le coufetti, sólo en el travecto
de La Reforma á Palacio.
-

EJ cm;ro de la Compafiía Cigarrera :Mex·c1na, S.
.A., fue otro de Jo¡; más vistosos por su
&lt;l&lt;'corado, qu,? ~ué de Jo más curio.:o y o-rig:nal:
~m~ gran pJJ-am1de trnncada que i::-o formó con c-aJeti11as de cig1u-ros de la5 vari-aJ;13 marc:as con que
cuenhan "El Negrito," "E"l Modefo/' "E,I Premlo"
Y "La Mexic-ana," y que -con rn3 llivcr:X&gt;s -colores
formaba11 un verda:dero mosaico de h111to mérito
como vis-ta.

SR. D. LUIS LAV!1

¡-;.R LlC. D. ALFREDO CHAVERO,

Tesorero del Comité Organizador.

Presidente del Comité Organizador.

y doce la conüsión cfo la &amp;cuela de Comercio, lle-

Dos carros. No vimos desfilar pesadas ruedas y
vando también su ban&lt;ler-a, 1.:nyos cordones- eran · máquinas arr-.a3trada.s, or-a. por el ta.rdo pa.so de los
llel'a&lt;loo por las señoriras _\Iaría Soledad Aguilar bu,Ei)'es, diespué&amp; por la voluntaria velocidad de-1
'y O,,lestioo Hu.fino, al umnss del plantel. A con- vapor, y ,en seguida por el troni:o ''pure sang€"
tínm:eión, un grupo rl,e alunmos d€1 la Escuela de animales de delicados n{'rvios. No vimos todo eso,
Medicina, con su estandarte.
rpo,rque no lia.bía tiempo para fijarse en detalles:
Seguía después un gmpo de alumnos del Cole- mujeres •hermrnas:, -ECO.as flores, como sublimes
io Militar, sin armas, y los carruajes de los alum- las a,Jegorfas d-el trabajo, como grandioso, 01 obuo,s _de la Escueta &lt;le J urísprudencia, cuya comi- jeto de la. fiesta, como bello ,l a,r te, la forma, el fin .
sión esmba formada por Jos señores Enrique de
No nos proponemos de::c.ribir; todos los carros
la Gmza, Miguel E. ••reyra, Celestino Cosí o y presentados estaban bien id,eados, t-odos tenían un
Alberto Lopez 1ierrnoo,.
detalle digno de un clog'o; pero entre los que
En otro carruaje iban 'los señores Ingeniero figuraron .meréeesc hacer especial menei~ de los
Fra.nei:cD Echegaray, David Nataniel Chavez, sigui en te,g:
Antonio P. Safazar y Luis G. León, por la Escue"E•l Lapiz del Aguila," una de las casas más
1a Normal para ProJesores, ]leYando un e9tandarte mod€rnas y que ha introducido industrias enterade seda blanca.
Cerraban este $'Tupo los lanclcaus ocupados por
los alumnos de! Instibuto eientífico {1hs-carones)
y un grupo de alunw·os uniforma.dos d-eil Liceo
Fournier.

SR. lN"GENIERO

D:

SEBASTTAN CI\MACHO,

Miembro del Comité Organizador

mente nuevas tn el pais, pre.sen.tó una originalidad tan bella como costosa. Un c1osel de se&lt;la
verde nilo, bajo el oual hermosa.&amp; mujeres, operarrías -&lt;le la filbr~c1, se enl.'Ontraban en gr-a.ciosas posturas : unas obsequiaban al público r-tgalando confett', que es proclucto de la mismo fábrica, y otras
ee limitaban á ostenrar su bellexa, en mnto quelas demác vo,lvían 1por el fuero del trabajo, buscáwJolO sin cesar en las ingeniosas máquinas, únicas en -e,l pais que se emplea,n en la fubrioación de
sobres, con la cireun.stan-cia de que en esta nego_..
ciaición se usan .elementos ,pura.mente me!Xi,eanos, tanto en brazos oomo en materi-a.1 primas.
Fué este carro :uoo de los más aplaudidos, y en
verdad lo merecía, no sólo por su significación,,
•'no también por el gusto del adorno, que estaba

.' '

Era m;ajestuoso el aspecto del cerro, b'.en diEJpuesto el adorno, y h"-8ta ostentooo •i se quiere
~l s~nito. que ee formó a.] ca.rr¿_, fo wmpo,.. •
n1aiI1 16 luJosos trenes
repartido.re:; unos tirados Po,r magníficos troncoo, y ot.roo, ~ne son automov1l~ de ver&lt;l1adero lujo, que nos ha imporbado el mas refinado buen gusto extrn njero
Per?, no e3 el ~-dorna del carro, ni la lujosa ostenbac10n d-e la rica compañía los que provocaron
el a-plauso, la admiraciói;_ y el respeto de los millares de a.knas que preseEc-iarorn el desfile : lo eonmoved:or, fo pa.tét'.co, ,Jo significativo fué .ver tras
aquel carro una mas-a compa-cta de má;; &lt;le 1,500
r-r,ree de ambos sexos que prestftn sus serv'.cios en
fSa gran fábrica.; 1,500 indivkluo-:1 que representan otras tantas familias liberta,da:s de la. miseria.
por medio del trabajo honrado, que nos abre las
ruertas d!e un po,rvel1llr ri,suf'J)-o, eomo que está.
fandado en la moralidad y en el bien.
El ''Lapiz del Agui•l ,"esotra de las nego1.:iaciones
qure distribuye trabajo entre muchos f:€res y cuyas
labores ron de aqucllas que redimen á la mujer

Hemos dicho que tollos los elementoo sociales
estaban representados en la. manifes,tación sin
precedente de que venirnos ocupándonos, }0:3 obre
ros por su número; la minei'Ía en un grupo de
esos herojcos lucha&lt;lores que en el día de júbilo
ealieron de lasi (IJltrafias de la. tierra para lucir sus
somb.rre'I.:os e-mbreadof.:,_ sus lámparas de .segU'J.·idad
y las picas con que dei;trOí:ando una corteza nos
produeen deslumbrante oro; la. agricultura en tod-as sus nrnnifestaciones -ele prosperidad y con el
orgullo, nobl&lt;i por cierto, de la riqueza que es inde5tructib1e, &lt;le1 ele:mcnto que '(le unl1 manera
fólida puede o.freoer bienesfar en las nuevas indt1stria~, y como lo más hermoso entre tantas
muestras de rique.zm "':' tanta.s alegorías del trabajo, la figura de la. mujer, que ora sea coronan&lt;lo con laureles la .frente de quien supo hacer el
bit111., om sea camil:1ando en las principales avenidas, ó bien haciendo glrar, orgullosa, la rueda que
&lt;:onfecclona; ~üempre e.: la mujer que toma parte
en las gnrn eles fiestas del progreso, de la paz, de
la tranquilidad, y exhibet, tras rancias pr-eocnpaciones, el -diploma que la acredita. como elemento
indispensable en el &lt;;oncierto de la vida humana.

Placa obsequiada al Sr. General Dfaz, por la Sociedad
Fraternal Oaxaqueña.

Sabido es qu,e la "Compañía C:garrera )fexicania," S. A., e-s una d,r1 J.a,s empres.:1.s rn.ás nueHlS en
J.féxi,eo y ele las 9ue más pe-r.:&lt;pectiva ofrecen por
su resl'et~hle &lt;l.lp1ta.J, ($1.750,000) su hnena organuzacwn, loa perw1a d.e los conocidos: h1du~:triaJe.a
que se encuentr.an al frente del negocio, y la bo,n.&lt;]a,d de sus proc1t1J(J~OS, qUJ2 son tan oomeradoo co.
mo i:eq~tiere 1a eo•mpe~c~~ia, ,si&lt;m1pre benéfica para
ol pub]~eo, que s&amp; ha rn1crndo entre los tabacaleros
mexicanos.

La iluminaeión en Catedral.
Vi,¡ta fotográfica tomada en la ncche.

del v1c10 y le presentan los hermosos horizontes
del tra-bajo.
Empre!aiS ~emejantes son una esperanza para el
pais, gra•dúan su progreso, dan impulso al mayor
desarrollo ,le la actividad y m , recen ser bendecidas por lodos los buenos .

Da;pués Lle los anteriores, desfilaron otros muchos carros, todos vistosos, r e,presenta&lt;lo cada uno
r~-petables agrupaciones de esta ciudad; que son
las qu,e nos prestigian y fomenten nuestro constante _a,deJanto.
Enumerar,erncs · ]os siguientes:
Hec'.encla de
Cavc·á e-a, Hr1&lt;'iencfa de San J av:er, Agricultura,
Hacendados de pulque, Caña de Azuear, Negocia-

ción Agrícola de Xico, La Car&lt;&gt;lina, Tren d·a
Agr~cultura, Compañí~anufacturera de Barro,
Industria. Sericícola, Com-pañía Refinadora de Pctról,rn, que lució todo su nurneroso perrnnal; Fllbri&lt;,a d€ Velas Esteáricas y otras.
Además de los carros !l.legóricoo fué de 1lam::1r
la atención en
esta vez, el numeroso .contin~nte
.
a
que proporcwna1'0-n los empleados públicos, los
alumnos de las escuelas, los hacendadoa, comercfamtes, profesionales, sociedades mutualisba.:\
cuerpo estud:antil, prensa, banca, y en una pa!-J~
bra, todos los l1ombres de energías y actividades.
Hazón hay, pues, para decir que la fiesta del
día primero ha sido sin precedente en loo anales:
de la historia de Méxieo; los elementos socialts.
habrán vi•.sto ·a,lguna vez galvanizados, ohede-.
c1endo á fuerzas poderooas, la religión, por ejem,

s:

Adorno principal que figuró la uoche del baile en el Teatro Nacio ¡
Fot. de O, de la Mora,
p
t d
na ·
royec a o Y eJecutaiio por Alf. Hijar y Raro.
Pnlacio Municipal. Vista fotográficn tomada en la noche.
La Europea,

�Domingo 9 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
Las divcryiones públicas, las fiestas netamente
populares, Ja cireulación profuaa de retratos y hojru; impl'!esas y el fomento de alg1rnas obras ele 1?eneficenc:-a privada, fueron otra faz (le los festeJos
qu-e venimos refieñiando á v~ela pluma y de los
cuales fueron activos organrnadore; lo3 numeroso3 amigos ,del eeñor Geuer~ Díaz, ~ncabezados
por ]ns ~eñores Ch-av-c•ro,. Cast:llo, Lane y Cama.í:ho, cuyos retrat-Os publtcamo,s ho,v.
.
Aclem:ás de lo rei.-eñta,do, el banqu·ete ofrecido al
~cñor General Díaz por lo,s 27' Oob2nrnclores de

gruta, viéndose cubiertos los pasamanos con telas
en densos pljegues, y en los descanso-s, grupns de
plantas exot!cas, en macetones sencillos pintados

Estados fué otra. ,·ercfaclera nov-rdarl .
Las cliverms enti(h.ule3 ele la Foa·era1:10n, repre,

l

,,

i=:entn,elas por ·sus gohernante-s, ~e vieron neumcla~
en el bien improvirado salón, &lt;m que se_ tran-::.formo
el Teatro Nacional, y allí, en vre-::.-e-ncrn &lt;le respeLibles per¡;:onali&lt;lades, como lo fueron lo ..: nu.1:1,ero~
rn-s in\'itados, se Yió palpablemcnh':1 b a-:lhes10:1 al
Primer 1[agi-sfraclo de lJ Uepúhl.ica. y la mr~lad
absoluta de esas fracciones. que, libres en su reg1•
men int.e.•·ior v con todaE1 las franquicia3 y clcrec-h,o~ que le c~nc-e-cle nue~~r.a C::11~stituciún cl~moetálic.1, pes:guen un solo 1deal, siguen 1~11 _mu~mo
rnmho, y están alentadas por un m1helo 11111co que
les da Cohesión, res.pelahilidad y o:c:p-~T·a~1za.:.
¡ ldeal bendito! .... Paz, progn::1::,0, bien ele la
Jesús Alonso Fl¿-res, Jt:fe ele la primera Divisi6n
que tomó parte en el simulacro.

plo; pero en plena paz, sin que d deseo, •la envidia ó la desesperación sean los fa.etores de, 1~na
conmoción popular; es la pr:mera vez que Mex:wo
preeencia uua expontaneidad que tan alto habla
t 11 pro de la a&lt;l.mini&amp;tr-a.ción que ha merec ido este
J10nor.

=•

liemos hablado de •l o que lué la procesión, y
no podemos omitir un detalle que c~mplementa
s u solemnidad : si las calles estaban literalmente
lleuas de gente, no lo estaban menos lo,s balcones,
v,cntanas y azoteas de las casas cup~s fa&lt;:·hada-s, en
su mavoría, ee adornaron con positivo e~mero.
Nu-e'stros graba,dos representan los. aclornos de
ll1iIB gusto, cuya vista fotográfic~ pud11nos toma~,
y entre ellos se cuentan las ~1stas de ]os echfrcios qu~ ccnno la Droguerrn ele la Profesa,
L'.l. Esmerailda, la Cas,3. Mo3]er y el J rckey Club, mer ecieron respectivamente el primero, ~egunclo '!
tercer premio que había s-eñalado el comité orgamzador para los adornos mús artbtic-os.

Patria.
EÜ aquel banquete, no es temeoorio asegu~r
que rein6 la m'Js sólida -a_l-egría de qu: han l_:°chdD
disfrutar en esta eentnna que termina, 10:" hut'lnos hijos de México. Lo,s elementos no p~l.ian ser
mejores para proporcionar semejant.e regocJJO: l_uz,
art-e, belleza proporciona.d,a, po•r un -~-d-0rno b1,en
concebido y mejor ejecutado, espans10n, -c~n.fian
4

za., anhelos, ilusiones, esperauzas fundadas e 1,clea•
lee, realizados, como producto de loo sanos pensam:entos qn.e en aquellos instantes embargaban los
eerebros.
.
Tod'O esto constituí:a fa atmósfera que &amp;.e respiró la noche del (Ha primero, en el ~r~atro ~ acwnral, y que sólo necesitaba pa.i:1 r.ro,duc1r.~ un-a ex •
plos.ión de entusia,smo, 'lln b,rmcl1s co1;10 el ele~ se-

ñor Licenciado Don Joaqum Obrcgon Gonzalez,
y la voz del señor General D!a~, siempr; vihr~nte
v alentadora, como el ,eco de vieJas encrgi_as y ~1emPre conmovedora, corno quie es voz que smtetiza la
eii1cerida9", que ,parte .de un alma. y descubre un
corazón.
&lt;e,,ó~~

:ID! dom!ngo siguió el gran baile. La sor-ierlacl
mexicana se mostró infatigable en &lt;E:Gta vez. y ron
cntut1iasmo excepcional, ,acu&lt;lió lo más selecto de

EL )fUNI:O ILUSTRADO

lo cual no eo propio de una fiesta, como la que
estamos reseñando.
En el fondo, se construyó una elevada plataforma, para los Profesor,es de la Orquesta del Conservatorio, la cual estuvo ,dirigida por el señor Félix Rocha, y llenó su com€tido, con la maestría y
el buen gusto que se le r econce.
En los departamentos de la parte alta se notaba, como en los salones, un movimiento extraer•
&lt;linaria. La entrada á las escaleras, semejaba una

]os

'

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

al óleo.
El tocador de la señora Romero Rubio· de Díaz,
contenía elegante mobiliario. Llamaba la ateneión
el tocador y el lavabo de madera de rosa, con cu-

bierta de mármol rosa, veteado.
El juego del tocador era de plata cincelada, con
En las galerías; cuyas vitrinas y muros estaban tapizados de tela de color
lila, se coloc¡irou un gran número de mesillas y
magníficos -asientos, para el servido del "buffet."
muy h ermosos reliever.s.

=

'! d e la Vega ' Jefe de la segunda División
Sr Genera1 J • "·
•
que tomó parte en el simulacro.

ella al llamamiento que se le hacía para celebrar
un acontecimiento

~~
Las

ve1rdacleramente feliz para el

La Tribuna ele Honor.

El Hfo;,er," estu'Vo cl€stinado á la mesa de honor,
que apar,ecia en forma de herradura. Formaban
plafoncl, una gran cortina azul pálido, en plissé,
con un me&lt;laJJón en el ce:::irtro. Los muros contenían cuatro espléndidas pinturas tntigua.e-, de extr.aordinario mérito artístico, a.tribuid-as al p:ntor

Zurbaran, representa ndo cuatro hemno~.as muje-

· ex t rao_rd'~na;
inritaciones, agot;udas, teman

Casasús, se situó en la puerta que daba. accc.,o al
primer w.Jón.
Igualmente un.a comisión dei caba11€ros, á quienes presidía el señor Licenciado Joaquín D. Casasúq, se colocó frente á las señoras, para esperar
el arribo de la clistin_guicfa dama, á quién se dedi-

caba la fiesta, y e,] del señor General Díaz.

ria dernan,d1a, había positivo alboro_to por _as1sb~ a
la fi-esta, Y nuestras d-ama-s, las mas p~eciadas ~o. t r o suelo
contmy,as de nu-es
· , prestaron
. . un val10s0
an,d
iente en este genura.l regoc1~_0, p_repa.r . -O sus
más hermosos atavíos y sus m,ts luJosas to1llet~!
parra lucirla.5 en esta noche, cuyo re~uer-do ha ae
perdurar mucho tiempo en la memona de los: mexicanos.

He aquí á grande-5 rasgos, un extraeto de la
reseña qu-e hicimos de la fiesta :
En mucho se modificó •E'l decorado ael teat~?
para la espléndida "soirée." En_ el ml,ón verde m]o estilo Luis X I V, se aumento el numero de las
lu~eE:1. Los foquillos incandescente&amp; enlaz.ados,
sE1mejaban guirnaldas de delicados e?lores que se
prendían en las columnas y -en las mensulas de los
arcos.
.
Las flores artificiales resaltaban sobre el e1e11caclo tapiz que envolví-a aquel lugm· delicioso donde
rie desarrollaron las már., brillantes ese€!11as de la

fiesta.

El paYimento estaba cu\Jier~ ron alfombras color crema v los n1;uebles ta,p12.ados de felpa con
ap]icacion~· ele motas y gu"5anillo, veíanse &lt;listribuídos en artístico desord1m..
En el muro ~ orte había un es.pejo bi-selado de
granel-es -di·mensioneB, cincund a&lt;lo de flores blall(.:as
y rematado 1)0r ha.ce5 de banderas.

El Sr. Gene1al Reyes y su Estaelo Maycr.

res. rraJes cuadros fueron proporcionauos por el

señor Li cenciado C11ayero.
Se niveló perfectamente el pavimento del salón,
baata unirlo á la altura del foro, y se cubrió con
resistente lona blanca,

La señora Romero Rubio ele Díaz, se presentó
a.poyada en el brazo de-1 señor Licenciado Alfredo
ChaYero, é inmediatamente la señora Casasús, se
i:olocó á su d-Eir€cha: y penetraron al salón, entre

La sillerfa, prolongaba su inmensa curva, has-

la, acompañada de la señora Ca.sasús y del señor

Cha vero.

El ireñor Presid-E111te, penetró luego al gran salón . rro&lt;la la coñcnrrencia :::e encontraba de pie,.
y así permaneció~ hasta que el señor General Diaz
y su espo8..q., ocuparon "los asientos, .situados en el
fondo de la gran sala.
Innmdio.tamente despuéis, sonaron los acordes
de la orquesta, y Ee rompió el baile con un vals.
La sellara Romero Rubio &lt;le Díaz, vestía elegantísimo traje de seda. liJ.a, bordrulo eon perlas
y con ·adornos de tela ¡-e11Uée. Ll EJVaba riquísimo
collar, formado por hilos de brillantes, sobre fondo de terciopelo negro. Complementaba este adorno, un .segundo collar de esmeraldae, rodeadas de
brillantes.
En el peinado ostentaba una diadema de brillantes, y coronando el tocado, tres clavillos con
las mismas pi-edras.
Era de tal manera num-erosa la concurrencia
que asistía á la gran fiesta, que con swna &lt;lincultad las parejas logr-aron bailar algunos compases
del primer vals. Inmedfatamente -se comprendió
que aqu,,,l local era insuñciente, y se dió ordeu de
que todos los palcos fueran abiertos para que ~saran á ocuparlos las familias que .a·sí lo desearan.
También se hizo indicación para que una parte de la con-curreneia se &lt;lirigiera á ocupar el sa•

ta muy cerca de la plataforma de la orquesta.
A las nueve de la noche, comenzaron á poblarse los salones, que muy en breve deberían canta.
ner una gran concurrencilfl., tan selecta como numerosa.

1

La fuentecilla, qm, tanto lució en la, fiesta del
día ,prLITl,cro. no aparecía ya, -en este salou, porque
como de2tinacl·o á baile, era. nec e,2,a rio aprovechar

Attacbé ele la Legaeióu Alemana.

todo el espaeio,w local.
.
Los dos, toca.dores para. clama8, s1 tuados el uno
frente al oi.ro, veíanse Laipizadoo con tela .d,e seda
azul ,en plissé, con ramos de flores,
AParte &lt;lel gran tocador que contenía cada uno
de estos de,p arlamentoa, se c)ntaba. un chaise•longue- acojina.da~- con tapiz de rica. tela, dos lavabos
y Yarias -sillas de finísima madera.

En eil gran salón, el a.,dorn10 d,e los pal(,'ilil era
gracicso, á la vez que senoil\o. Los antepechos de les
palcos primeros, estaban ,cubiertos de gasa color
rosa con aplicaciones de flores, formando guirnaldas, llevando los foqu'llos incilfildesc-ontes bajo ,11'

Las damas

if t-aballeros,

formaban animadísimos

grupos, antes de que la orquesta preludiara sus

melodí-as.
Media hora después, habían llegado la mayor
parte de las distinguidas familias invitadas, y la
comisión organ.izadora del baile, integrada ,p or loa
señores L ir-enciado Alfredo Cbavero, Licenciado
Rosendo Pineda, Luis G. Lavie, Apolinar Casti.iln,

Descarga en el orelen ctrrado,

Gabriel Maucera y Carlos Rivas, se bailaban deíem&lt;los en e.1 peristilo, en espera de la señora Ho- · la doble fila que les formaban los señores Gobermero Tiul-:o de Día.z y dal señor Presid1;nte, para nadores de los Estados.
i11trod1H·i.dús al salón .
Tras ella entró el señor Presidente y los caTau h1,..go como el tcque militar 2nr1ció la balleros de la Comisión que lo recibieron.
proximidud del señor Presidente, la Comi~ión t1¿
La señora Rom€ro Rubio de Díaz, se dirigió
dctmns, µre~'idida por la señora Catalina Gu;llén ele á su tocador especial, para volver 1.espués á la sa-

Ión verde, donde tocaba la segunda orquesta.
Con estas acertadas disposiciones, se logró organizar mejor la segunda pieza del baile.
Entonces ·pudo apreci0ree el espléndido golpe
de vi,.ta qu,, presentaoo el salón principal. 'l'odas las damas lucfan trajes del mejor gusto y

tela, y esto producía el mejor efecto.
]~l paleo de honor, de3ti na&lt;lo á la señora Romero Rubio ,de Díaz, era el más artísticamente adornado; bajo un inmen.:30 resplandor dB luces que lo
corona.han, os-tentáhas-e un retrato aJ óleo &lt;le la
distinguida dmna en traje ,de gran fiesta, teniendo
en sms manos lU1 ramillete Je crisantemas.
En -el salón, sa au·mcntó considerablemente la
instalaieión eléotri-ca, alternando con los focos incandescentes, loo de arco de mi1 bujías.

Al regresar del simulacro.

Attaché de la Legación Americana.

En la pa.r te correspondiente al esoonario, ocho
¡le. estos focos, derramaban una claridad meridiana. Lástima que no se hu biese oambirulo el dooorado, que repreExmtaba. un a tienda de campaña.,
Obseryando las primeras maniobra9,
Durante el eluelo de la Artillería.

�Domingo 9 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Di ciemhrr &lt;l0 111nn.

F.T,

MTTNDO lT,TTSTRADO

~l
1

)~~
~-·\

;;..•

,,..;.

•

tt •

Carro de ••¿t Lapiz del Aguila."

daban al conjunto un golpe de vista maravilloso.
Contemplando la fiesta desde un palco, y cuando las J&gt;&lt;lrejas se deslizaban al ritmo lento del
vals, hubiera podido decirse que kl brisa mecía
u.u campo de flores.
En el salón verde, el efecto era sorprendente.
La tonal;dad formaba el más bello fondo de aquel
cuadro de alegría.
La señora Romero Rubio de Díaz, fué objeto de
las ateueione-s de numerosas y distinguidas damas
que se a,cercaban á saludarla. Varios de los miem-

Casasús, Luis G. Lavie, Coronel Ahumada, Licenciado Curie!, Guillermo de Landa y Escandón, Licenciado Lorenzo Elízaga.
Brigad:,er Martín González, Gene,ra,l es Cantón
y Cañedo, Ingeniero Escontría, Coronel Santa
Cruz, General Bandala, Aristeo Merca.do, Coronel
Oa.huantzi, Licenciado Emilio Pimentel, Luis G.
Galv1án.
Se colocaron en los dos lugares principales unos
meinús artísticos.

El del señor Presidente estaba adornrudo con

Carro de la Compañía Cigarrera );lexicana, s. A

Pero si esto fué de sentirse, y si muy lamenta.ble fué que nuestros sol&amp;dos, víctimas de las crudezas del tiempo, hR(Yan pasado 72 horas, de fatigas no simuladas, sino tan rea.les como las de

~a guerra, hay un motivo de congratulación general, al conocer el resultado del simulacro, cuyo
plan dimos á conocer en el número anterior.
La resistencia de nuestras tropas, su diooiplina y su buena instrucción, quedaron una ·vez más
demostrados, en los campos de Ixtapalapa.
Las cualidades del personal que formó las do,

bros del cuerpo diplomático pasaron á presentarle

un lazo tricolor de seda y contenía una preciosa

sus respetos, así como los señores Ministros y Go-

divisiones contendientes, ha.u sido motivo de una

acuarela répresentando

bernadores de los Estados.
A las doce de la noche, la.s comisiones de obsequio &lt;.:oonenzaron á conducir á las familias á
olos. salo~1es. donde debía -se,rvir&amp;e e,l ex-

densos pliegues, y el símbolo de la Paz, con esta
inscri.pci-ón: "Semper."
El menú de la señora Romero Rubio de Díaz,
contenía también una preciosa acuarela, y sus adornos e1'3.n ae listón color de rosa.
•

felicitación honorífica, dada por el Secretario de
la Guerra, ha dado lugar á que el cable haya trans-

qu.isito

"buffet."

Un

ejército

de criados eu

"grand tenue" hacía el servicio, y hay que advertir -que, á pesar de que eran muy numerosas 1as
familias que á la hora indicada se hallaban reu1üdas en los comedores, en el salón del baile no
decaían la animación y el entusiasmo.
Las vianáas servidas eran de lo mejor, así co~
mo el_ servicio y las vajillas de las mesas.

Con exquisita galantería., las comisiones y los
demás caballeros atendían á la~ damas.
A la una de la mañana, se sentaron á la mesa de horior las siguientes distingui&lt;l'aS personas:

el ,&gt;abellón nacional en

en la que desde los jefes de las Divisiones, los Jefes de Día, los Capitanes de Vigilancia, y los ofi-ciales, hasta los rondines, las centinelas y las avan-

Un temporal deshecho, pudo haber quitado el
brillo que -la hermosa fiesta militar ofrecía desde

sus sorpresas, sus cargas, sus peligros, y todo en
el mayor orden, dando lucimiento á lae manio-

que se conoció su programa y se tuvo notieia del

bras

nuestros enemigos, se había iniciado el -lía. tres y

General Porfirlo Díaz, Licenciado Ignacio Ma-

fué c'!lusa, ci.eriamente, de que la brillante función

riscal, Licenciado Alfredo Cha vero; Generales,
González Cosío, Reyes y Mena, Licenciado Joo-

tle a~mas prepafada, no tuviera el gran número

quin Baranda, Ministro de Francia,

Licenciado

mitido al extranjero frases encomiásticas para nuestro ejército y ha provocado la admiración
de todos los que vimos á nuestros valientes indios,
ele rostro tostado y resisten(li,a excepcional, pasar
varda.deras horas de prueba. en un c-ampamer1:to
inundado, sin faltar á una sola de las reglas t.áctic-as y de¿pués como descanso de aquella fatiga,

"Le elou," el broctle de oro, pudiéramos de,cir,
con que se cerró la te mporada de fiestas, fué sin
duda alguna el s.imulacro de guerra que, organizado por la Secretaría de Guerra., ·se ve.ri-ficó ·el día
4 en terrenos inmediatos á Ixtapalapa.

Señoras Romero Rubio de Díaz, &lt;le C!ayton, de
Mariscal, de Wat&amp;on; de González Coslo, de Reyes,
de Limantour, de Casasús, Osio de Landa. Camacho ioo La.nda, ele Elízaga, de Rincón Gallardo
y Fernánclez Morphy.

éxito que se había alcanzado en el campo de instnwción.
La lluvia cOntínua., el nublad·o sin interrupción

y el viento helado que durante seis dlas han sido

de espectadores que hubieran concurrido en tiem'
po normal.

..

zadas, dieron muestras de su esmero en ·el cumpli-

miento del deber, una batalla en toda forma, con

y honra á los jefes

que proyectaron tan útil

ejercicio.
Nuestros grabados, tomados en el momento Oe
la Íanci.ón de armas, dan una idea de lo que ésta fué; pero en nuestras vistas no podemos, ni
tampoco con nuestra pluma,· señalar cuánta viri-

lidad, cuánta abnegación y cuánto amor por el
deber, demostraron en los días 3 y 4 del actual
loo simpáticos soldados que tomaron ]l&lt;lrte en el
simulacro y á quienes sincera.mente felicitamos.

Cnrro alegórico de la Agricultura,

Fotoarafías-de 'Brlblesca y Z.Jlce

�•

EL MUXDO ILUSTRADO

.-

--

--.

-EL MUNDO ILUSTRADO

.

.

Domingo 9 de Dicicmhe de 1900.

AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 25

MÉXICO, DICIEMBRE 16 DE 19CO.

1&gt;1:reoto.r: LIC. BAF AEL BEYES SPÍl'l"DOLA.
-,

\

;

,

t

1.50

1.25

Ge.rente: .Al'lTOll"IO CtrYA.9.

'

.

Er¡fracfa al 1&gt;alór¡

1

fl..G~flt-'

:S11bscri,xi6r1 mensual forA.r,es,
ldem idem en la Capital,

~FHLE 'VEÍ\lfi(_~OO

EL Doj"(\fNGO tll.Tll'Aº e-N l::L
TE.f+TRO J'iOOONfü.
( \'IPUNTi:.&lt;:J DE.(_~RTE.R/"1)
Sr. Ingeniero D. Leandro Fernández,
Nuevo Ministr o de Fomento.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 24, Diciembre 9</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Agricultura</name>
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        <name>Alfredo Chavero</name>
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        <name>Compañía Cigarrera Mexicana</name>
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        <name>General Porfirio Díaz</name>
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        <name>General Reyes</name>
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        <name>Hacienda de Apam</name>
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        <name>Industria sericícola</name>
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        <name>Luis Lavi</name>
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        <name>Luis Rosado Vega</name>
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        <name>Sebastian Camacho</name>
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                    <text>•

EL MUXDO ILUSTRADO

.-

--

--.

-EL MUNDO ILUSTRADO

.

.

Domingo 9 de Dicicmhe de 1900.

AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 25

MÉXICO, DICIEMBRE 16 DE 19CO.

1&gt;1:reoto.r: LIC. BAF AEL BEYES SPÍl'l"DOLA.
-,

\

;

,

t

1.50

1.25

Ge.rente: .Al'lTOll"IO CtrYA.9.

'

.

Er¡fracfa al 1&gt;alór¡

1

fl..G~flt-'

:S11bscri,xi6r1 mensual forA.r,es,
ldem idem en la Capital,

~FHLE 'VEÍ\lfi(_~OO

EL Doj"(\fNGO tll.Tll'Aº e-N l::L
TE.f+TRO J'iOOONfü.
( \'IPUNTi:.&lt;:J DE.(_~RTE.R/"1)
Sr. Ingeniero D. Leandro Fernández,
Nuevo Ministr o de Fomento.

�JJolllillgO lG de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

El nuevo Ministro de Fomento.
El señor Ingeniero Don Leandro Fernández,
con cuyo retrato ilustramos hoy la primera página de este semanario, 3{,'8ba de ser nombrado
por el Presidente de la República, Secretario de
F..sta&lt;lo y del Despa.cho de Fomento.
Aceptado el nombramiento por medio de una
comunicación en que el señor 1:'ernánd-ez manifiesta sus a-gradecim'entos por la alta honra que
~e le ha dispeneado, y dice que se sentirá satisfecho si los semcios que pueda prestar llegan á
ser de utilidad para el país y de crédito para la
nación, el jueves prestó la protesta de Ley, habiéndosela tomado el señor S,eretario de Relaciones, como Jefe d.el Gabinete.
En los salones de la Pres-i&lt;lencia había numerosas personas que espera.ron l-a ,ialida del nuera
:Ministro •p ara presentarle .sus felicitaciones.
El señor Ingeniero Don Lean&lt;lro Fernández,
cuenta con honorosos antec€dentes, bi,en demostradas aptitudes y numerosa., simpatía-s. Tiene
4, años de edad, se recibió &lt;le Ingeniero el año
de 1873 y desde enton&lt;,es ha desempeñado trabajos y puestos de importancia.
Entre aus principales estudios se cuentan los signienties : ronstrucdón íde !pt~ntes, ,canales y
obras en los puertos de Méx:co, su estudno de. PeSll6 y Medidas para la aJopción del Sistema Métri-co Decimal, en l-a República, la forma.ciób de
proyectos para la apertura de caminos carreteros, el estudio que emp1'€rnlió para. la reforma del
proyecto del Desagüe del Valle de México y el
importante trabajo qne sobre el valor de la pesantez, emprendió .en cola.boración con el señor
Ingeniero Franc:sco Jirnénez.
Determinó la longitud y latitud de 35 pnntos
de la República.
Ha sido Profesor y Director de la Escuela ae
Ingenieros, Regidor de Obras Públicas, Sub~ec:netario de ComunicacioneB, Ingeniero Consultor
de importantes comisione.s y de las obras del Desagüe, Director del O~rv-atorio Meteorológico,
Gobernador de Durango, Director de la Casa de
Moneda, etc.

DE AUTOS.
"En el pueblo del Huizache, á los veinte días
del mes de Febrero de mil novecientos, habiéndose recibido la adjunta consigna, se pasó al punt~. conocido oon el nombre de "Corral de piedra,"
distante como un kilómetro del lugar, y se da fe haber v-isto el cadáver de un hoonbre como de veintid.Ó6 años de 00.ad, a1to, moreno, con un ligero
bozo en el labio supelrior, cabellos, cejas y ojos
üegros: ¡presentaba en la región, 'PTI&gt;l'Ordial uu
agujero producid" ,p or la entrada de una bala,
proyectil que tenía su orificio de ,salida en el oonóplato izquierdo, y otra herida de sable hacia el
írontail, midi1€ndo la lesión once centímetros de
tamaño por -.no de ancbu.ra; ,la profundidad no
se pudo apreciar por no contarse con instrumentos apropiados para ello. Junto al cadáver se
h-á,Jlaron un sar".p&lt;1 rojo empapado &lt;le sangre, una
bolsa de cuero conteniendo cigarros,.. .v~e,i ntidós
centavos en cobre, veintiicim.,'O en plata, un. -ejemplar .de la imagen conocida por "Anima sola," y un
papel de eonocimieni:o subooripto por D. Manuel
'l'ames, de Guadalajara, en que atestigua la hombría de bien de un sujeto cuyo nomhr-e no puede
leerse. Al oc-,ciso se le mandó enterrar- en el cementerio del pueblo, disporuiéndose que antes
permanezca á Ja espectación pública, vestido con
las ropas con que se le encontró, que son panta]onrn de dril blanco, camisa de "calicot," ceñidor, "huaraches" y sombrero de palm-a, por si
ha_y alguna persona. que lo reconozca. Cerca d.eJ.
filtio ,en que se supone aieontecieron los hechos,
se halló un trozo de sable que ,e p1·esume haya
sido uno de los in&amp;trwnentos vulnerantes.
Así terminó esta acta, que subscribe en unión
d&lt;&gt;l alcalde y testigos de asisterwia., el ciudadano
Grregorio López, práctico en medicina, de cuarenta años de edad, casado y vecino de este lugar,
par no haber médico titulado en la jurisdicción.

No se ma.n.dó practicar autopsia del cadáver por
no UE-nerse á mano objetos apropiados para ello.''
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"En la fecha, presente una quejosa, d·j o, previa protesta lega1, llamarse Damiana Pérez, ca.s~da, sin ,prof.esión, &lt;le setenta añoo &lt;le edad, onginaria y ve:.:ina -de Gua&lt;laJajara: que el oa&lt;láver
que tiene presente, es el de su hijo Ignacio Almeida, de veintiún años, carpintero, hijo de la
deponoote y de su marido Pedro Almeida: que
su mernciornado hijo fué muerto por la "acordada" de este lugar, harbiendo acaec'.do los hechos
d~ la man,era siguiente: que doofo hacía algún
tiem'PO su citado hijo mantenía relacion1EB honestas con 1f.rurta Ruiz, vecin,a d-e la casa en que habita la quejOSa en Guadalajara, que es la "al-caicería'' llama.da "La Ca:la,vera:" que corno "los
padres de la R.u:iz injustificadmn,ente se oponían
ú las Jielaciones de 1los amantes, Igna.eio se propU.i.5o robar á }[arta., lo cu.al ejecutó, viniéndose
á este punto, donde p,ensaba trabajar en su oficio: que la dieponente, sabedora de los sucesos
v contando va con el ,consen-tim'.-ento de loo p2d11r1.~ de 1-a R~liz, que es menor -de edad, se propuso legaJi½arr la unión y á ere efecto se encaminó
al "Huizache/' donde supo á .c:,-u llegada que Ign.aicio .se encontraba preso y d~pués que había
sido muerto: que es &lt;.:uanto tiene que expon-er, a.dvirbendo que Ua buena, rondud:a de su
hijo pueden atestiguarla sus &lt;patrones D&lt;l'Tl Juan
Cortés, Don )hnuel Tames, y otras muchas personas que lo conccieron y estaban al tanto de s.n
comporta111i.i,€fll-ta."

"·El mismo día, prie~nte un testigo, exp.u.s-o,
previa la protesta acostumbrada., que se llarma Antonio Yera, casado, ,de cincuenta y cínico añ09
de edad, originario de Ixtlán y actuaJmente
"Juez de la, acordada" cliei este lugar, que el ca.dáYer que se le presenta es el de un individuo que
el día de ayer le entregó el señor Pr"5idente }funi~ipa,l &lt;para que lo cond11jera á la caoooora del
partido, acm;ado, si nm1l no recuero-a, &lt;le vago,
mal entretenido y d,e habe,r¡;:e robado á una ''muchachona" que venía con él: que se-gún sa.be, dió
esoa informes al señor Presidente, el señor Don
Pedro Gómez Gál"1'z, dueño de la Hacienda de
San Bueniaventura, quien pi&lt;lió contra el hoy difunto á causa de que se le habían pe1'&lt;l'ido de uno
de sus potreros dos caballos que, estaban allí "persogados," siendo uno die ·E.'!llos conocido con -el
nombre de "E,l Resorte" y el otro el que llamaban
"El Jaltorna.te," así como veinte pesos en dinero
y otros objetos que desapareci•eron de la tienda .
de la finca: que el día de hoy, A la madrugada,
dispu90 á sus suOOrclinados que enai-ll-aran. sus caballos y así lo hicieron, conduciendo ,entrr filas
al preso, que iba maniatado: que -al ll,ega.r al 1mnto conocido por "Corra.\ .d ,e ipi1ul.ra" el hoy diíunto que había conseguido des.pren.der,;e &lt;le la.:. 1iga&lt;luras á farrnr de la obscnri&lt;lad, emprendió }a
fuga gritando : "viYa la libertad df' 1~ hom breH;
síganme si son tan "fiebres,'' por 1-0 cual lo.-: individllo~ que acompañaban aJ ,depon1f,nte de8cargaron sus armas contra el que se e~capaba. resaindo en su ataque al ver que eaí-a mu-erto el reo:
que ALrneida, a1 empren.cler la. íuga, dispaTÓ dos
tiros, die los cuales UllO trn.spasó el som bTero que
portaba uno de los "auxiliares'' y -el otro se incrustó en la montura &lt;lel decl.a.rante: que ignora
cómo haya podi&lt;lo el :reo procurarse el revólver
con que trató -&lt;le 0.fenclerilITT, a!lÍ C-Omo á {lóndo
lo haya arroja{lo ai1 correr-: que igual mente ignora
de qué proceda la lesión tl.e arma N.anca que el
cadáver presenta, pu.es ninguno &lt;le :sus suhordimuclos hizo uso d;e su sable contra el in,culpado.
Ratificó lo expuesto, leído quo le fué, y no
supo firmar."
1

(Declaraciones uniformes &lt;le cuatro '·auxiliares.")
"En F1egui&lt;la, el Juzga•do da fo tener á. la Yista
un sombrero de color gri~, perfo,..,,ao ,en el ala
y la cop-a por un disparo al pare&lt;X!r de arma de fuego, ~r una silla "\'aqueraº' que o.st,enta las mi.smas
señales en la "teja."'
''En vein1ticuatro de Febrero, pr,esente u-na testigo, previas las formalidrucles legales, dijo llamarse Marta. Ruiz, soltera, de ilieeioois años de
edad, sin profesión, originaria y vecina .de la ciudad de Guad¡j]ajara: que conoce á Ignaóo Al-

me-ida con quien estuvo en relaciones :por
espacio a.e seis meses, habiendo ante_s tenídolas
¾onestas con el fin &lt;le contraer matrirnomo, s-m
que hubieran eumpli~-o sus d&lt;Eseos, por ca.usa de
iia oposición que formufaron los pa.cl~es de la ~Ue
habl-a, razon por la cual, d·e c . ,mun
.
acu e1do,
&lt;l-eterminaron salirse juntos á ~ • a de c~sarse
dBspués: que al llegar á este _p~nto y carec1,endo
de trabajo, Ail-meida lo solicitó y_ obtuv? en la
hacicnd.a d.e San Buenaventura, situada a media
~iegoo d,e este lBgar: que al principio _vivi,eron
contentos; pero que como á peco el senor Don
Pedro Gómez Gálvez, dueño de la finca, empezara á corteja.r á la declarante excitánctola á que
dejara á Almeid-a y ella se resistiera, el 9~\ñ~r ~on
Pedro se &lt;lisQ"Ustó ameJJ..0.z.ándola con acr:nrn.nar
á su amante ~mo lo efeotuó de seguro, pues haoe como do; &amp;tilllaru:t.s f.ué puesto preoo AUmei&lt;la
sin que la ex,ponente haya lograicfo verlo en todo
ese tiempo, ni saber de qué lo acll5aban: que,es
Mso que Ignacio haya tenido pistola y mucho
máB que la haya disparado contra. alguien: y q ne
sí saha que el sombr.ero y la si1lla que ootán {t la
vista (los de que se ha dado fe) aparecen en todos los procesoa semejantes á éste, á fin de qu&amp;
Ee certifique que e9tán p 1:-rforados; pero que dichas huellas son antiguas, pues según le han dicho, en la causa que se siguió hace do.s ·años con
motivo de la muerte de Perfecto Sánchez Jª se
habían presentado dichas prendas: que hace tres
di.as, ail saberse €-n San Buenaventura. la muerte
del amante üe la que habla, se le a~ereó el scllor
Górnez Gálrnz y le dijo: "¿Y.a vies, ingrata. lo
que pasó? Pues tú carga..: &lt;:on eso." Y que como
preten&lt;liera abrazarla y la -expo-nente se desasiera de ól, el señor Don Pedro dispuso que fa expul&lt;Saran de la hacienda, como se hizo, sin dejarla siq1üe-ra sa.car sus "a·r íos."
Rat.ificó lo expuesto, leido que le fué, y no mpo
firmar. ·'
'·En catorce ele Junio que oo supo estaba en el
lugar el s~ñor Don Pedro Gómez Gá:lvez, el personaJ Jel ¡uzgado pasó á fa casa de dicho sujeto
con el fin &lt;le interrogarle. Previa la protesta de
ley que rindió, dijo ser casaido, propietario, &lt;le
cuarenta años de edad, originario de la hacienda
·de San Bu·enavrnüura y vecino d.e Guada,laja,r a:
que eon?ci?, á Ignacio A'lmeida, -carpintero que
estuvo sJrnen-dole en su finca por es,pa.oio de seis
meses: que últimamente, habién&lt;l~...iele perdido de
San Buenaventu1:a, diferentes anünatles, d'inero y
otra~ cosa~, y teme~&lt;lo sospechas de que -ti hltlrón
ht1rb1era 6'ldo M~ne1ida, lo avisó a•l señor Presidente .Muni,cipa-l, quien dispuso la -aprehensión del
reo: &lt;]lle mbe 4-iUe .el mismo Alnmida fué muerto
por sus guardianes, al fucrarse en el punto llamado "Corral &lt;le piedra" ; qu~ di-Si)aró una pistola robre Jos dichos rul'aJ-es: que no oJnore á
Marta R.niz. ni ~e ha hecho nunca proposicionesa~101'0-~s, 111 fue esei al motiYo de &amp;u denuncia,
srno el deseo de recuperar las cosas dJe su propiedad que .se Je habían perdido."

"En la. fecha, se procedió. á ~ele.br.1~ careo -eillh': el anterior declaranJte y 1la testigo Ruiz /qne
fue man?a~-a traer de su casa por medio de- la
fn-e.rza pnbhca) . por las . diferencias que se a,rhierten en Ems dichos. La Ruiz al señor Gfdvezcon m11c:ha -ex~l~ación: ~'usted me ,1I-.eq_U1ir::ó de
ani~ Y, m~ d1Jo que s1 no l.e daba e~ranzas
ai.'rimrnana a Ignacio."
El S€ñ~r .Gó~neiz GáJlvez á 11a Ruiz: "es falso
pue~ :ro Ill siqmera coB.ocí á usted."
'
~o lográndose avanzar más á causa de que la
~.u.iz n.o pu do -cont.e_sta1· por haber sufrido un gra, e a;c1dente, se d10 por terminada la diligencia ;
firmo de los ca~&lt;los el que supo, oo unión deI
aJralcle y los U!!:ltigos."

mil

''Eli !{uizache,'; J~io ~ri~er~ de.
n~re~ien~
tos. l\o resulumdo de lo actuado méritos parn
pr~cr en contra de persona detea-minad;:i arch1vense es~s diligencias. Notifíquese.
L-o decreto el_ Juez primero ,constitucional, ac-•
tuan&lt;lo con testigos de asistencia."
7 de Julio de 1900.

Victoriano Solado fllvare;;¡;,
Primer c-.1ento de un libro q
b
no Salado Alvarez,
ue nea ª de publicar Victoria-

Domingo 9 ele Diciemblie de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

t
tando las manos clamaba misericordia.. Entonces
oes, San Pedro dijo:
-"Créame, señor :Martín, no hay qr..e tomarse
tanta &lt;lesa.zón, pues podría darle un arrebato de
sangre. Después de todo, V. no tiene la culpa.
l\Iire, sus oucuñanenses de seguro que deberán estar pasando su &lt;:uarentenilla en et purgatorio.
-"¡ Ah I i Por caridad, excelso San Pedro, baga
V. que á lo menos pueda verlos yo y consolarlos!
_uCon mucho gusto, amigo mío .. . :Mire, cálcese pronto estas sandalias, porque los caminos no
están nada buen,o¡s ... Bien ... Ahora camine en
del'echura. ¿ Ve Y. allá abajo, en el íonclo, á la
vuelta? Pues allí encontrará Y. una puerta de plata, llena: d-e -cruoos negras . . . á mano derecha ...
Llame y le abrirán. j Aclios! Conserrnrse tan sano
y tan guapo.

"Y anduve ... anduve! !Yaya un trajín! Carne
die gallina se me pone, sólo de pensarlo. Un -senderito lleno d,e cambronera.s, de carbunclos relucientes y de culebras que silbaban, me llevó hasta
la puerta de plata.
-"¡ Tan, tan, tan!
-"¿ Quién llama?-m-e djjo una voz ronca y
quejumbrosa.
-"E•l cura &lt;le Cucuñán.
-"¡Ah! . .. Pase V.
"Entré. Un ángel grande y hermoso, con alas
oscuras como la noche y un traje talar resplandeciPntc como el d'.ía, con un.a llave de diamante colgando del cinturón, escribía "era-era", en un gran
librote m..1.S gor&lt;lo que el ele San })edxo ...
-"Aca.he pronto, ¿ qué qui-e.re V. y qué pregunta?-diijo •el ángel.
.
-"Bello áugel ele Dios, quiero saber (s1 no peco tal vez de curioso), si tienen Vds. aquí á los cncuñanenses.
-"¿Los ..... ?
-"Los cucuñanensm,, las genles de Cucuñán ...
Que yo soy su párroco.
-"¡ Ah! El Abate .M artin, ¿ no es eso?
-"Para servirá Vmd., señor ú.ngel.

'rodos los años, por las Calendas, los poetas provenzales publican en Aviñim un regooija&lt;lo librito llf'no hasta los bordes de rnrsos hermooos y
de bonitos cuentos. Acábame de llegar el de este
año, ,y en él encuentro un adorable cuento en
verso, que voy á tratar de traduciros abreviándolo
un poco ... . Parisienses, preparad vuestras cañasta.s .. Esta vez s,e os va. á servir fina. fior de harina
provenzal.

lfll abate :Martín era cura ele .... Cucmián.
Bueno como el pan, franco como el oro, amaba
paternalmente á sus cucuña.nem:es. Cucuñáu hubiera sido para él el paraíso en la tierra., si los cncuñanenses le hubiesen dado un poco más de satisfa.cción. Pero ¡ ay!, la.s ar-añas tejían en su confesonario, y el hermo.:;o día de PaiSCua, las hostias
permanecían en el fondo de su sagrado copón.
El buen sacerdote tenía lacerado el corazón con
esto, y no cesaba de ped:r á Dios de continuo la
merced de no morin:e, antes de haber vuelto al
-"Decía V. que Cucuñán ...
redil su descarriad@ rebaíio.
"Y el ángel va y abre su gr.an libro, mojando
Pues bien, Yais ú ver como Dios le oyó.
el
dedo eu saliva para que las hojas corran meUn domingo, después del Ernngelio,, el señor
jor ....
Martln subió al púlpito, y dijo:
-"¿ Cucuñán ?-dice, exhalando un profundo
"Hermanos míos, creerlme si queréis: la otra
noche, ¡ míEero de mí, pecador!, me hallé á fas
puertas del paraíso.
"Llamé: ¡abrióme San P edro !
-¡ Caramba! ¿ Bs V., mi buen señor l!Iartín?rne dLjo.-¿ Qué buen viento le trae por acá?
.¿ En qué puedo &amp;ervirle?
-"Buan Aan Pedro, Y d. que tieno el gran
libro y las llaves. pudiera decirme (si no peco de
cuTioso en clem9sía.) ¿ cuántos cucuñanenses tienen
Vds. en el paraíso?
·
-"Ko puedo negarle nada, señor :Martín; siéntese, vamos á ver la cosa juntos.
"Y San Piedr-0 cogió ¡;u abultad~ libro, lo abrió
y se puso las antiparras.
- "Yeamo,s un poco : ¿ Cucuñún, decimos? Cu ...
Cu ... Cucuñán. ¡ Aquí está! ¡ Cucuñán! ... :Mi
bnen iseñor :Martín, toda la p:ígina está en blanco.
¡Ni un alma!. .~o hay aquí más cucuñan-enses que ;.
espinas en una pava.
-¡Cómo! ¿Xadie de Cuceñán aquí? ¿Nadie?
,·
¡No es vosible! Mire Vd . mejor ...
-"Kac1ie, san..to varón. Mire V. mismo, si piensa que me burlo.
"Yo ¡ por vida.! hería el suelo con los pies, ¿ jun

•

suspiro.--Señor Martín, en el purgatorio no tenemos á nadie de Cucmián.
-"¡Jesús, María. y José! ¡Nadie de Cucuñán
en el purgatorio! ¡ Santo Dios! Pues ¿ dónde están?
-'·¡ Eh, santo varóu ! E~ta.rún en el paraíso.
¿ Dónd~ di-antre&amp; quiere usted qu,e estén?
-"¡ Pero si vengo de -allí, del paraíso! ...
-'"'¿ Que vi1ene V. de allí? Bueno, ¿ y qué?
-"Bueno, ¿ y qué? ... ¡ Qué no está u allá ....
¡ Ah Sant• Madre de los ángeles!
-"¿ Qué quiere V., .señor cura? Si no están
en el paraíso ni" en el purgatorio, ¡ qué duda tiene! están en el. . . .
-"Santísima ,cruz! ¡Jeell's, h'.jo de David!
j Ay, ay, ay! ¿ Es posible? ... ¡ Habrá mentido el
gran San Pedro! ... ¡ Sin embargo, no he oído
cantar el gallo! ... ¡ Ay, pobres de nósotros ! ¿ Cómo he de ir •al paraí.s.o, si alli no están mis cucuñanenses?
-"Oiga, mi pobre señor Martín; puesto que
se empeña, cueste lo· que ,cueste, en estar bien
seguro &lt;le todo ello, y ver por sus propios ojos
lo que haya, tome V. esa senda y ande á. buen
paso, si sabe correr ... A la izquierda encontrará
un gran portal. Allí le darán razón de todo. ¡Váya~ con Dios!
uy el ángel cerró la puerta.

"Era un largo seud·ero,. empedrado todo él de
braMs rojas. rrambaleábame, como tS i hubiese bebido; á cada paso un tropiezo; iba chorreando
agua en ca.da pelo d-e mi cuerpo había. una gota
de sudor y jadeaba de sed . .. Pero, á fe mía, gracias á las sandalias que me preslb el buen Sau
Pedro, no me abra:saba lo,s pies.
"A:,í que hube d.ado muchísimos pasos renqueando, ví á la. mano izquierda una puerta .. .
nn, m1 p 1H'lón, un enorme portón, abierto de par
en par, como la puerta de un grau horno. ¡ Oh
hij c·s míos, qué espe&lt;.:táculol Allí no me preguntan
mi 11c,11ú:1e, ri.llí no ha.y registro. ror hor11:1ciJ~
y con puerta franca éntrase allá, hermanos mios,
Jo mismito que .entráis vosotros el domingo eu
la taberna.
"Sudaba yo la gota gorda, y sin embargo, estaba yerto, escalofriado. Poníanseme los pelos {le
punta. Olía á chamllsquina, á carne asada, algo
así como el olor que oo difunde por nuestro Cucunan cuando -el albéitar Eloy, quema. el casco
d_e un burro Yiejo al herrarlo. ~u aquel aire pestifero y caluroso me Quedaba sin aliento; oía un
clamor horrible, gemidos, aullidos y jul'amentos.
-"Ymn.os, tú! ¿Entras ó no entras?-me elijo
un demomo cornudo, pinchándome con su tenedor.
"-¿ Yo? Ko entro. Soy un amigo ele Dios.
-"Con qrne eres un amigo de Dios? .. .. ¡ Eh,
bribón de tiñoso! ¿ Qué vienes á hacer aqui? ....
-"Yengo. . . ¡ Ah, no me hables &lt;le eso, que
ya no J~nedo tenc.rme en pie! . . . Y engo. . . vengo de le¡os .. . á preguntarle á Y. lmmildemente ..

�Domingo 9 de Diciembne de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

"Y eu medio de un espantoso torbellino

r

'

I

/

... si ... sí, por casualidad . . . . hay aquí. . . alguno .... alguno de Cucuñán. . .
,
-~'¡ Ah, fuego de Dios! rre haces el tonto, como
si no supieras que todo Cucuñán está aquí. Mira.
cuen·o feo, mira y verás cómo apañamos aquí á
tus famosos cucuñanenses ....

de

llamas YÍ:
"Al,larguirucho de Coq-Galine (todos lo habéis
conocido, hermanos míos); Coq-GalHle, aquel que
se embrraohaba tan á menudo, y con tanta frecuencia sacudía las pulgas á su pobre Clairon.
"Ví á Catarinet. .. aquella mendiga pequeüa ...
con su nariz al aire. . . que dormía sola en el
hórreo . . . ¿Os acordáis, tunantones? .. Pero, chito; he dicho lo bastante.
.
"Vi á Pascal Doigt-d.e-Poi.··t, que hacía su. aceite
con las olivas del S€ñor Julien.
"Ví á Baet, la espigadora, que al e&amp;pigar, para
atar más pronto su gavilla, robaba á puñados en
los montones de haces.
"Ví al ina.estro Grapasi, y_ue aceitaba tan bien
la rueda de su carretón.
"Y á Dauphine, que vendía tan cara. el agua
de ¡u pozo.
"Y al TortilJard, que cuando me encontraba
llevando al Santísjmo, seguía como si tal por su
camino, calada la gorra en la cabeza y con la
pipa en el morro, y orgulloso como Arta bán ....
cual si se hubiese topado con un perro.
"Y á Coulau con su Zette, y á Santiago, y á
Pedro y Antonio .... "

Conmovido y pálido de miedo, gimió el auditorio al ver en el infierno, abierto de par en par,
quién á 6ll padre y quién á su madre, éste á
su abuela, estotro a su hermana . . . ..
Ya comprenderéis, hermanos míos,-prosiguió
el buen abate Martín,~ya compr,enderéis que,
esto no puede continuar así. Tengo cura de alma.s, y quiero,¡ quiero! ,salvaros del abismo adonde
todos estáis en vías de rodar c11beza abajo. Maiiana
pongo manos á la obra, maña:i;ia mi5n~o, sin tarda~. ¡ Y no faltará quehac&lt;er! He aquí cómo voy

que to,lo ande bien, hay
ne h;cerlo todo con orden. Ire~11os en filas, co!o en Jonquiéres ~uando hay bmle._ .
. .
":i\Iña.na, lunes, confe53ré á. los neJOS y v1eJa.S.
Esto no es nada .
,
"E~ martes, á los chiquillos. Pronto acabarc,")Iiércoles, los mozos y las mozas. Esto podra.
ser largo.
.
" Ju eves los hombres. Cortaremos por lo _sano~
"Viern:s las mujeres. Diré: ¡ nada de oJnsmes!
"Sába&lt;l:o,' ¡ el molinero! . . .. Ko es mueho un
día sólo para él.. . •
"Y si el domingo hemos acaba.do, seremos muy

á arre•lármelas. Para

D icbo y hecho. Hubo eolada. de lejía.
Desde aquel memorable domu~go,, el _aroma de
las virtudes de Cucañán s-e respira a diez leguas
.en contorno.
y el buen pastor, Sr. Martín, dichos.o y lJeJJo
de regocijo, soñó l a otra noche que,. s~gmdo &lt;la
todo su rebaño, subía el clarí:irno canun~, d.e la
ciu&lt;lad de Dios, en resplandeciente proces1on, en
medio de los cirios encendidos, de una nube de
incien so que embalsamaba, y de los niños de coro
cantando el "Te Deum."
Y héte aquí la. historia del cura de CucuüáJJ,
tal como me ha nrnnda.do contárosla es-e gran tunarra de Roumanille, quien la sabía á su vez por
otro buen compañero.

fi¡fonso :Oaudef.

LA VIRGEN PINOPAÁ

Lo q ne es esa piedra mística
Que custodio há tantos aüos?
Pu,es sábelo, y marcha :-"El Rey
De Teozapotlán, el bravo

}Ionarca que, en ardua lucha,
Conquistó el suelo tehuano,
Cedió este reino á su hijo
Y le impuso, al coronarlo,

Como un deb€r imperioso,
11eturiera en sus estados
A Pinopaá, su hija,
De hermosura y fe dechado;
l i'ué un modelo de virtudes
]'inopaá, fué el encanto
De los pueblos que adora.mm
En ella un. divino oráculo,
~uya mirada era, siempre
Para toda pena un hálsamo
Y cuya palabra dulce,
}Iás que la. voz de los pájaros,
Hasta. los sordos oían
Como inimitable canto
Que despertaba en el alma
Sentilnientos sobrehumanos.
)[ás, por desgracia, la virgen,
Presa de hondo mal extraño,
Cuando á Jalapa. llegara.
Cayó de la muerte en brazos,
Para velar, desde eutonees,
Por F-U reino desde lo alto.
La dura y fata_! noti~ia
Circuló de labio en 'labio,
Con la rapidez ingente
De 103 sucesos ingratos ...
) 'zóse el sa,mbrío féretro
Y en torno de él se agruparon
Caciques, grandes señores,
Y el pueblo, henchidos de lla]ij.O,
l)ar.., preparar la triste
:Fo&amp;i de la virgen, cuando
En la presencia de todos
Y como por arte mágieo,,
Pinopaá transformóse
En esta esfera . ... s-agraclo
T esoro inmortal que todos
Humildes rc,erenciamos,
Pues por los diosés ha sido
Para el culto destinado!
Ay! infeliz del que, aleve,
Profane, con torpe mano,

EL MUNDO ILUSTRADO

}:,t, •reliquia]!

~Ialdito
Quien, con jntentos menguados,
Irrespetuoso dfrige
Sobre esta meseta el paso,
Sin rendir un homenaje
Ante este recuerdo santo
Pinopaá n 0s da amparo,
lrrítanse u;~tú el incrédulJ
~,- :il fohui.11,:rle sus rayos,
Lo con vierten en vil pol va
O en miserable gusano!. .. "
Y al terminar su leyenda
El incljo grave y anciano,
Ocultóse en pleno día
De la luz el rojo astro,
Se estremecieron los montes
Y~como si inmensos carros
Sobre los cielos rodaranA tronó la tierra ... ~u-ando
A -cien leguas de cllstancia,
Lanzado por ,el espacio,
Como una débil arista.
Se vió el pastor transportado,
Sin ,que le faltara ni una
Oveja de su rebai'ío,
Am1que, herido de hondas penas
Y de temores extraños,
Siempre miraba delante
Al iJJdio de pelo cano
Túnica c-€ñida :y blanca.,
Luenga barba y tosco báculo!

felices.
'
"Ya veis, hijos míos; cuando el !rigo e~tá rnaclluro, hay que segarlo; cuando el vmo esta _echado, hay_ que beberlo. Basta ya de ropa suCia; se
trata de lavarla, y de lavarla brn11.
A , ,,
" E sta €.S la grada que á todos os e1eseo. men.

LEYENDASOAXAQUEÑAS
Cantando rústicos sones
Bajo el cielo tehuano,
Iba un pastor errabundo
Conduciendo su rebaño;
Y al wbir á un montecillo
Cuya cmubre es verde llano
Y forma como una mesa,
Invisible desde abajo,
J\Iiró fspaciosa planicie
Reeién barrida; y andando,
Yió que en su centro a.poyadas
Y arias piedras, como en .cuadro,
Rodeaban otra piedra
Como una esfera. Las manos
Puso en ella y, al tonmrlaJ
Súbito, ipara su pasmo,
Se apareció, de improviso,
Como caído de lo a-lto,
1Jn indio de fuerte talla,
Luenga barba, y pelo cano,
Yestido con blanca túnica
Y aJ)oyado en tosco báculo;
x ·así le dijo en un tono
Mitad divino y humano:
_.:xo toques rmás esa esfera,
Pro;:dgue con tu rebaño,
¡ Oh pttstor, que no conoces
Ese símbolo sagrado l
Que si te parece piedra
Es 1)orqne eres un villano;
Déjala si no ambicionas
Que presto, para tu dafro,
Sobre tu frente fulmine
El cielo todos sus rayos!
Pero si lavar anhelas
La mancha de tu pecado,
Inclínate reverente
Ante ese símbolo santo.
¿ Ignoras lo que es la esfera?
¿No sabes, pastor, acaso,

Domingo 16 de Diciembre de 1900.

Salón donde se verificó el banquete.

}Yfiguel ]Jo/años Cacho.

•
BANQUETE EN HONOR

De los Señores Gobernadores de los Estados·
=•-&lt;&gt;
Como un eoo ele las -fiestas presidenciales, que
re:Jefiamos -en nuestro número anterior, tuvimos
el domingo ú1t.imo una animada reunión que or, Q'anizaron el Gobierno de Distrito y el Ayunta~iento d,e la capital, como una galantería hacia
los señores Gobernador,s de los Estados, que visitaron esta ciudad.
Consistió la fiesta en un espléndido banquete
que se verifico en el Salón de Cabildos del Palacio Municipal. El edificio fné adornado con el
mayor arte y llamaba la ate-nción descle la fachada que s-e iluDllnó profusamente con una infinidad de focos incandescentes.

Adorno de la escnlcra principal.

El conjunto era h€rmosísimo, eompletándolo un
áhco d-e luces, que semeja,ba.n dos banderas cruzadas, llevanao .en el centro un órnlo de bom~
llas opacas que orlaba un buen retrato del señor
General D íaz.
El pasillo de entrada lucía magnífico decorado
floral y Iras el cancel de cr'stales que cierra el
YeJtíbulo, se colocó una pequeña plataforma cubierta die heno y -sembrada. de ramilletes, sobre
la cual se destacaba un busto del Primer }Iagistrado de la Nación, sirviéndole de dosel dos pabellones ;,ntrelazados.
Las escaleras estaban también profusameTlf.e
adornadas, pero lo más notable era el Salón Je
Cabildos qu,e, se convirtió en un extenso comedor.
Este salón, qne- de por sí representa una obra
de arte, no ostentaba otros adornos extraordinarios, que eshltua.s de broll{.:e, sosteniendo haces
de globos lumino~.os y guías florales que se prolongaban en ondas, clescendi€ndo del artesofü1do.

El oro del soberbio "plafond" brillaba al contacto de los rayos de los mil focos que tendían
un manto de luz en todos los ámbitos de la ~un1nn~a sala, perfumada con el aroma de la,s rosas:
En la cabecera, un magnífico retrato del G-~1wn:1l Dfaz sobre un "panneau" de raso blanüo,
ennrn,irnd-o por pequeños ovalillos de los co1orc:-:; !Ht•ional es, atrajo las miradas.
Dos tibores chinewo-s de irreprochable gu~fo~
se levantaban á sus lados, coronados de plantas
e.\,)ticas.
Ese era todo el adorno : sencil1o, pero en s.u
misma sencillez llevaba el sello clel arte y d,l refinamiento moderno.
El banquete. al que coJJ~urrierot1 el Gobern•dor
&lt;le Distrito, su Secretario, los miembros del Ayuntamiento y los Gobernadores, fué ofrecido en correcto brindis por loE:1 señores Landa y Escaudón
y Algara. y contestó á nombre de ]0s obsequiados,
el seüor Obregón González.
1

'l'rofeo colocado á la entrada,

�F.L ,[U;&gt;.7)O TLUS'l'R Ano

JJcnúgo JG de D'c'cmbro de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lG oe Dioiembr" de 1900.

de €.Sta parte del monumento un estudio conci.:mzudo de parte de HlS autores.
En la ornamenlauió n del friso, re~altan C;lrátulas con los nomb1•2.s de los Estados Mexicano:;,
.alternados con bajo relieres representando trofeos
de arma5.
Las dos fac!ia&lt;las lateralti.51 son coronadas en 1a
J)art.e ('entra\ por cu·atro e~tátuas, Significando la
Ley, La Ju,füia, la Unión y la Lil,ertad.

En el centr1f ele e~te mi~mo cuerpo del edificio,
.úbrese imponente y de proporciones verdaderamente co1T( t·tas, el Arco &lt;le Triunfo, con el Es1

&lt;olL[\o de la Hepública, colocado entre ramos de
laurel y pa,Jnrn.::, ligados por un largo lazo con la
inseripeión "Triunfo ·de la Lndepenclenc:a."
Hstátuas, hm;tos &lt;le próc-eres mex~canos, lemas,

guirnalda.:.

_y

otrcs moti\·0-3 de ornamentación, com-

pletan esta pmte de la obra. Se asciende á la se-

gunda platafornrn por medio de grandes y artístieas escalera~ de 3 metro:3 de ancho, colocadas en
el interior de las dos partes laterales del primer

cuerpo del monunwnto. completando el grandioso
conjunto arquitertónico, estátuas y bmtos de todoa l?s de1nI1s pen~onajes que h1n figurado en aquellas epoeas.

Del centro de esta plataforma se eleva el es-

belto monumento &lt;le forma piramidal, y ele estilo dórico con rem'nisccncias de francés, simbolizando la Hi~toria de la lndepenchrncia, cle.sarrollada por &lt;:uatro grandes grupos de 3 esLítuas cada
uno. signif.c111Clo la Conquista, la Independencia,
Jn Heforma y la Paz, figurados por los prin cipales
patriota.~ de ei:=ta época como: Allen&lt;le, ).forelos,
.Bravo, )fotamoros, Guerrero, etc.
, \,rJad.:&gt;ta men te grandiow y b-ien colocado es el
grupo principal, que imponente se destaca al pie
del pede •tal clel monumento; grupo que despierta en ctl'llqui~r cor1zón mex'.cano, recuerdo:; gratos y ú la par patrióticos. X o ,se necesita ser histor;ador, para reconocer en las dos estátuas de los
lado.,, al :lli1rtir Hidalgo, )' al Benemérit.o de la

del otro, faltaba, para completar la obra del Renacimiento una nufYa estrella que hiciera de :Mé~

x:co un pu~blo digno de su libertacl,-he aquí que
el año de 1876 .se abrió para México un nuevo horizonte de Proo-1
\~so' Luz• .l' Ju~ticia, [)Or med~o de
o

la Paz que el país e,bi dis[J'Utando desde entonce~, y .::e rn si mboliz1tcla por una majestuo&amp;a figura qu e fl.urge entre HiUalgo y Juárez, con la glo-

riosa bandera. desplegada, embl ema del honor nacional.
Mediante una e,cal , ra ó elevador

construído

en el int erior, podrá llegar el público á admirar,
de2de la altura &lt;lel gracioso cap:tel que corona el
monumento, El hermoso panorama del: Valle de
México.

Para inmortalizar á los _grandes hombres de la
Patria, J u:1rez, el primero lanzando el grito de--la
República,
remata el monumento con una sebellncl ependeneia ·que surgió en la notable Junta ele
.
ta
y significabva estatua:
Querétaro, y el s:egundo dictando Leyes y ReforLa Apoteosis de la Independencia Uexicana.
mas, y redrnz,m&lt;lo la l1wasión, simbolizada por
una corona y cJt ro que tioene á sus pi-es 1 proclaman- En ,·isla de tan bella v atrevida creación de los
do al mundo entero, con un ademán muy signi- artista,; Díaz .r Durini, 110 dudamos que el Supreficativo, los dere chos de un pueblo libre é inde- mo Gobierno tomará en consideración este proyecto, y que en un día no mll'y lejano, lo \'€remos
pendiente.
Después del sacrifieio del uno v de los méritos er'.gido majestuorn en la calzada de, la Reforma.
0

t

_J
Exmo. Sr, Airnearo Sato, Ministro del Japón.

EL ~UEYO MIXISTRO DEL JAPÓN.

=

Entre- los acontecimientos culminantes de la
semana que at'ab,1 de pasar, debe~10_.s mencionar
la rece¡;e;ón rn:ernne del nu~vo U1111stro d:"1 Japón, n:rific:ada el jueres último en el Salon ele
J:mbajadores.

La niña: Nobú Sato.

"Permiticlme que m.e rnlga 'll e ,esta oca&lt;'ún,
para decir urua palabra de admiración por el progreso asombroso que .México ha rdalizadlo bajo
la larga é ilustrada. administr2.c:ón de Yue..:tra
Mxcelencia, progreso que de -algú11 modo corresponden ol del Japón, bajo el reinado próspero

lo que han ,ido hasta hoy.
"Al pre~entar á Yu estfa Excelencia mis creclen&lt;;ialet1 y la carta de retiro de mi predecesor,

m-entado e'-te per.:onal con multitud de peroona.:;
&lt;JUC a~i"tieron al imponente acto.
A las doce en punto del día, penetró al salón
-el nueYo diplomátieo, Exmo. seño~ Aimearo ~ato,
á quien acompaña.ban su Secretario y los senores.
Gol&gt;crnaclor de Palal!io é Introductor de Embajadores.
. .
El ~ñor Sato, que no C)noce nu€stro 1d10ma,
·r.'.! ,t; xpresó en inglés. manifestando que le caü:.
~,ba gran pileer poJer informar al Jefo de_l GoProyecto de loa Sns. Ingenieros Capitán Porfir io Dlaz y Dttriui.

1

ARCO DE TRIUNFO MONUMENTAL.

=

!Los, señores Díaz y Durini concibieron la Íeliz
id~a de concretar la historia de :\léxico en un ar. ce( monumental, cuyo proyecto se publica en este
rn}merO" y está destinado á figurar en el mundo, com~ ·úntt:o en su género, porque si bien es cierto
qu,,. __exüteu .arcos de triunfo, lo .)Jlismo...q\le_b_ei:.:
m650s monumentos históricos, también es cierto

que hasta hoy no se conoce una oora que, por sí
sola, reuna los do~.
En este trabajo no omitieron B.;;fuerzo alguno pa-

severa y apro~:acla, á la cual se da aecew por cómoda.2l gradc_r1~-. muy bien distribuida.:; y circundada por arb.stico6 aütepechos combinados con pe-

ra poder presentar al Supremo Gobierno un proyeoto que, a.&lt;lemi:Í.3 de rEcordur á los mexican05 los
brillantes y heróicos hecho~ .de sus antepa.Mdo3,
vieran
fielmente
I"ttproducidos
el actual l'roa-reso
0
G d
d l
·
y ,,ran eza e p~is. .
.
.
Esta. obra, ele d1mens101~és verda.d~rarnente colo-

destale.s sobra~~ cu-ale.s figuran 16 estatu-as representa~do ale~oricamente laa Artt•"', Cienc~as, 1ndustna, Agncultura.
Sobre esta. plata[or,n"
¡evan ta m•¡es
· t
·
.. se
uosamente el cuerpo que constituye el Arco de Triunfo, estilo dórico en su arte inferi
,
· :

.fillles, descau.sa..so.bre una ale~ de 188:¡'._me.tros.mlll~- en_1a_ = .pe.rio,:. Un h p
·nte or, } corrnt.o
drados, y se éonlpone de una platafún:la eápa.ciosa --slis'árqú~ríils fórmdn&lt;l'o
:~uaoeso'
:.1
~:~1a"1ffiJ.)IO
hcon
,
::i:pac1wa
a.ce
5 ena,

Uierno ~Iexirano, aue el Emperador ele! Japon, su
Aua-usto Soberano, con la mira de mantener y
-pro~10nr la~ relacione-: ch am_istacl tan feli~men!e
,cxi.;tente-s entre los clo::= parnes, se ha dtgnaoo
nonlürl'tfle ~fini!litro Residente en México, en lu·gar del señor irurota: que s.e• _reti:ó.
•
Agregó que al a~um1r las obligac1ones de s~1 alto enearrro, puede at==e&lt;!urar que no perc~onam ~8·
fuerzo alguno para. desempeñ:arlas ,s.atJ!lbctoriamente, híl~t-a donde su c1paciclacl le aleance, en
h:,en ele Jo-. clos paí~es, para lo cual espera confi.aclamente contar ron el apoyo de nuestro gobierno .
Al terminar tuvo el señor Sato el siguiente
r,e ríoclo, que t ranscribimo"s integro:

Cuando se

ha comenzado bien S.t· tiene recorrida la mitad
del camino. y ,a.sí es que confío en que las relac:ones entre los dos paí:Se::. no puedan menos de
Eer más e~tre.c-has y m.'is rntimas en lo futuro, de

eión los Se('J'e!arios de Estado, los Jefes y ofic.aJcs del J,)jérc'to y los empleados públicos, '::_U,-

-7-._ •

de Su Majestad el Emperador actual; s'endo una

circunstanl!ia ieliz y significativa el que hace once •alios, clos de l aE, naciones más procrresi.stas -Üe
la. época, celebraban ontre sí un tratado de amistad y comercio, sobre la base de justicia é igua1&lt;1ad, .á fin de marchar una á la par de la otra,
al bnllante porvenir que les ~gnarda.

.

Obetleciéndo~e ú las fórmulas que previene la
-etiqueta diplomáhea, fueron dtado~ con antiei~a-

~:-,, .!...

Señora Yuki de Sato.

tfngo la honna de ,expresarle los cordia}e;:. ae~os
de mi Augusto Soberano, por la salud r felicidad de Yuestra Excelencia, aRÍ como por ·1a prosperidad del pueblo mexicano."
El señor General Díaz contestó manifeRtando
la r1ltisfacción qu€ le proporl!ionaba escuchar los
ami;:_torns v encomiást'.cos conceptos que acababa
de e~lll:har, habló en los mejores términos acerca. del no~able progres:-o alcanzado por el Japón,
que ha ;abierto ele par en par las puertas á la civiliz!ción occid ental y ofreció que el Gobi erno
;lfex1cano apoyaría cuantas g~.itiones se hicieran
para estrechar la21 relaciones existentes entre -los
do:; pah:e:-:.
·
P,ara concluir, SEñor :Ministro,-clijo el señor
Gen eral Díaz, 05 suplico trasmitáis á Vue:;tro
Soberano, loa voto:; que hago por su salud y felicidad, así como por la pro~-peridad siempre creciente del Imperio del J~pón .

En e.:.ta página tenemos c.l honor cl,e presen11\mo. Sr. D. R6mulo Bdnncourt, nuevo Obispo
de Tabasco.

tar á nuestros lectores los retratos del señor Mi' .
nistro y los miembros de su familia, que lo

acompañan en :México.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

Dominao 16 de Diaiemboe de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

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raisaje de iuvierno,

DE RIME E RITMI.
En el kiosko verdinegro del palacio d~ los lores
la marquesa Federica sufre intenso maJ &lt;le amores;
"Noble duque, no me olvides ... . tu marquesa angelical
que te aguarda pensativa, que te agu!.rda soñadora,
¿no te brinda sus eneanto, á la sombra protectora

1.--Vista de una caJllejue:la en Pachu::a.
2.-l1'ot. t-0mada en un plantío de caifé de Cór&lt;!&lt;1ba.
8.-Ruinas del e-cmvento que .existe en"El Desierto."
4.-Tl:n::•c-ala, tonen en• un. rto.
5.-El temp1o de Choluila, Puebla.
G.--Icuinai de Jos baños de Jos Riey.es de T{'ZCOLZingo,
7.-Puente en el "ObiqUllrn.ite."

del gran kiosko verdinegro del palacio señorial?
Por qué tardas, dulce amigo? ¡ Ya en cendales de albo lino
ocultó la luna el rostTo reluciente y marfilinol
¿Por qué tardas, duque amado? ¿No~ espera en el jardín
la más bella de las damas, la más rica de la corte,
la qu&lt;l luce cetro y martas, la que ostenta regio porte
y asemeja en los sa'raos el mns blondo serafín?
No te olvides, duque noble, qne las cuitas de tu bella

son las cuitas torcedoras de la tímida donoella
que nadando en la opulencia sólo sufre mal de amor.
ApresW'a, duque, el paso, haz volar á tu carroza,
haz que corra, llegu" pronto ..... tu cuitada ya solloza,
en el rico y confortable verdinegro cenador/'
Mas el duque nó llegaba .... Si1" encajes de albo lino
asomó la luna •l rostro reluciente y marfil in o . . .
Sólo el astro de la noche sus angustias pr,seució !
Y en el kiosko verdinegro del palacio de los lores
Ia. marquesa Federica traiciona@ en sus a.mores
una lágrima de fuego por el duque derramó!

�EL MUNDO ILUSTR ..1.DO

Domingo 9 ,de Diciembre de · 1900.
Domingo 16 de Diciembre t!e 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL PRESIDENTE KROGER EN PARÍS.
&lt;;;&gt;O&lt;:&gt;

Pabellón de A.Jemania.

Alemania en la Exposición.
Entre los visitantes extranjeros de la Expooición, domina el elemento alemán. Yan á París,
tri unía dores.
Los Diarios repiten, desde el 15 ele Abril,
que la exposición de Alemania sobrepaFa á l~:; de
todos los otros. países, y van á convencerse y a gozairse en su triunfo.
Jncoñtcstab.lemente, .en tdecto, la 1expá:ción
alemana repartida en todos los grupos, excepto
en el de' las colonias, se irupone á la atiención pública por todas partes. Y no ,E.IS que haya sido más
favorecida. que las otras naciones, en cua1Jto al
punto de 1cc1l. Otros países hay que ocupan una
superficie equivalente, con produc~os y muestras
muy interesantes. P.ero donde qmera que se ha
ca,!ocado á los alemanes, han desplegado una energía extra01·dinaria á superarse á sí mismos en la-

cierto ·1nodo, á fin &lt;le que caiga exclus:vamente sobre las telas adheridas á los muros.
Estas t.elas, enceriradas en cuadros de oro bruñido, de plata, ele madera natural, rEistán espaciados
en dos rangos horizontales, dejando aparecer entre
ellos y sobre ellos un fondo de oro viejo. Ciento
r-incuenta pinturas solamentei y sesenta y cinco
grabados y litograha,dos, re.pre~entan el a:-te de las
escuelas y el arte independiente.

b01·.
La potlencia industrial y la p,ospericlad ele este
pueblo, se afirman y despliegan con una Yoluntad
jntensa. Ni un solo rincón ha. sido abandonado al
capricho de un expositor particular. Allí no hay
sino un expositor : la Alemania, l\Hquinas_, objetos,
_productos, todo está bien e,tiqueteado, llernndo el
nombra del fabricante; pero no se 1.1iene allí la impresión Je competencia que en obros pAbellones.
Nada. pm1ece a:=,:pirar á eclipsar á FU vecino, y ~]
úni co triunfo buscado parece ser el de la colectividad.
La vanidad de los Yisitantes alemanes tierue de
qué satisfacerse en todas las partees de la Exposición: la flecha de su pabellón de la calle de las
Naciones, /1':6 la más alta; sus dinamos son los más
poderosos; su faro tiene el proyecto•r luminoso más
fuerte; su restaurant es uno ele los más caro::.
En el gran palacio ele las Bellas Artes desde que
se- penetra en las ga:OOrías afectadas al arte alem ín,
es necesario, deatle luego, cerrar ]os ojos, para desacmifumbrarse á la ]uz natural clel clía.. Al derredor del visitantre, se elevan pilmres macisos de marmol negro, veteado de blanco; los tapices de las
mura1las son de colores pasados; velos tupidos
tamizan la luz, ó mejor dicho, Ja detienen en el
centro die la sala, y no la dejan penetrar sino de

En la calle ,Tu,, las Naciones, el pabellón del Imperio Alemán se hiergue entre- los de la Noruega
y la España.. Es, dice et catálogo oficial, del estilo del principio del Henacinürnto alemán. Se puede liga.r este edificio á una época. arquitectural:
no es menos original y nuevo. No reproduce el p1sado, sino que lo e·voca.
En el interior un "hall'' de mármol rJjo sirve
de caja á una doble escalera. A la entrada hace
frente un bu;;to del Emperador, cubierto de un
casco. Las rampas ele la escalera y de la gale-ría,
esb.llt decorad::is con. fi.1:uras de madera esculpida.
La planta h;1Ja está consagrada á una de l-as potencias ele Alemania : el Libro. Otra sal-a está .resE•rvada á la fotogra fia.
rrodo el pabellón t:iene un caráctei graudioso
y elegante que le distingue aún de 103 más suntuosos, perteneci-e•ntes á otras naciones.
El primer piso está dividido singuhrment~: de
un l~clo, un mu::eo social; del otro, salones llenos
ele pmturas fratc::!sas de estilo 18, que hllcen,
en el pabellón Alemán, la, "lección de amor dz
"·atteau," el "molinete," la "bailarina," "Canrnrgo" y otms varias, una excepción en la uniformicfacl del arte alemán que se exhibe eu esta galerfo.

Mme Eloff, lHie. Guttman y los biznietos de Krüt:er.

En su oportunidad hemos da.do noticia del arribo del l'resident, de la República Sud-Africana
á la c.1pita1 de .F'rancia.
La re&lt;'epciln que allí se le ha hecho, sin que
tenga ningún carácter oficial, ha sido, sin embargo,
de lo más notable por las muestras de simpatía
que ha prodigado el libérrimo pueblo francés al
derrotado ~a udillo defensor de los intereses de su
1&gt;atria.
¿ Y rnto, dirán uste&lt;les, afectará de algún motlo la políti&lt;.:a entre .Francia é lnglaterra, que ya
muchos suponen tira.nte, no obstante Ja correota
rnrnta ele .nts relaciones que exi.sten entre ID5 dos
paíse8J? ...
He afJUÍ lo que á -e-stc respecto dice uno de los
más 0arad&lt;'rizac.lo:-, periódicos parisienses.
'· Las 111,rnife:-::t¡1&lt;..&lt;ones organizadas en honor del
i&gt;re-~1drcn~e t\.rugt!r, mantienen altamente preocupada la aLnción púhlic·a, aunqu-c no ,es de pen~ur.:::e s:-qu11.:ra que ta)e_..; manifestaciones, pue&lt;lan
~er Ue c)11:::e::u-:::ni:in:-i p;1rn nuestras relaciones futura:; ton un:1 nación vc-cina y y amiga; la .t-'nmcia -es bt1.stante grnncle para mosttar sus simpatías
tal como las siente, t'.Jbrc todo, cuando ne se le
puede a,cusar de proteger terceros intereses -á expen~'ils de un-a nacitln vcc:na y aniga.
"La acogida que ha tenido en Francia el Presidente de In República Sud-Africana, la tendrá
en todas partes por do11d-e v-aya:'
"Sea en J talia, -en ArJemania ó -en cualquier
parte, la politica no r: _,á imp,dir que lae multitude::, manifiesten muy alto ~n respetuosa admirnción para los vencidos en (?s,te dllelo d-esiguaJ,
que :-e ha prolongado más de un año, oon menosprecio ele toda:; las leyes, divinas v humanas."
El perióclieo del cual traducimos los anteriores cünceptos, termina diciendo que sería -de desear:--e &lt;Jue tod,1~ esas manifestaciones tuvieran un eco
~n Inglaterra, para que esta nación, aun sacrHicando ::;u orgullo y sus interese5, pusiera fin á esta
&lt;.:entienda.
Con moti ro del viaje de Kruger, d'amos á conoc·er ú nuc:;;tros lectores los r€t.rnt0s de la fami lia del admirado Presidente: sus nietas señoras
J-:Ioff y U-uttman }' !-lUS pequeños biznie~s.
Tamblén public;1mos los -retratos de los val!entes guerrillnos bóeros, Lui.s Botha y Chrü;..
1¡¡rn Dcwet, que .~on los que mantienen ,la focha.

,

EL MONUMENTO DE NEUFCHATEU.

Monumento de Neufchateu

. La ciudad de Xeufc'.1ateu (Vosgos) acaba de
inaugurar un monumento erio-ido á la memoria
·de los .hijos el.e aquel deparL.'l~ento, muertos por
la p;~tna en diferentes campañas.
Dwho. monumento e&amp;uí fo,rmlldo por una cstat~m mul1ehre, alegórica, d,e una -actitud herióca.
] :.Eita figura de .mujer, cuvo busto dernubre el mo.
vimiento por el cual pai·ece desenrninar una e:::])ada, es obra d-e i\I. Bo\'·eris, estatuario. Se levanta sobr~ un zóc..:alo de granito de rosa, obra
de ~L E11nque Jacquemard, arquitecto de la ciudwcl de i'íeufchateau.
. _El comité qlrn tomó la iniciati,,a para la c-rea1.;1on de -es~ mo,numento. y que reunió los fon~los necesarios, -fué -presidido por un personaje
11nporhrnte ele aquél departamen~o.

•

1

•
Luis Botha.

Christian de Wet,

�EL MUNDO !'LUSTRADO

Dooningo 9 de DiciQ!Ilbre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
ARO VII--TOMO II--NÚM. 26

MÉXICO, DICIEMBRE 23 DE 1900.

DiHCKoi:: LIC. B&amp;.PAEL BEYES SPÍlJDOLA..

Subscripción mcmmal foriffea, S 1.50

ídem idcm en la Cspnal,

1.25
Gerente: ANTOJl'lO CUYÁS.

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SR. D. RAMÓN CORRAL,
".\orubraclo recientemente Gobernad or del DistTito Federal.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 25, Diciembre 16</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El cura de Cucuñán</name>
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        <name>Gobernadores</name>
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        <name>La virgen de Pinopaá</name>
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        <name>Leandro Fernández</name>
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        <name>Ministro de Fomento</name>
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        <name>Ministro de Japón</name>
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                    <text>EL MUNDO !'LUSTRADO

Dooningo 9 de DiciQ!Ilbre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
ARO VII--TOMO II--NÚM. 26

MÉXICO, DICIEMBRE 23 DE 1900.

DiHCKoi:: LIC. B&amp;.PAEL BEYES SPÍlJDOLA..

Subscripción mcmmal foriffea, S 1.50

ídem idcm en la Cspnal,

1.25
Gerente: ANTOJl'lO CUYÁS.

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SR. D. RAMÓN CORRAL,
".\orubraclo recientemente Gobernad or del DistTito Federal.

�RT, MTTNTJ()

n ,ITT'l'R Ann

Domingo 23 de Dicic,nhre de 19Q0.

RT, MTTNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Diciembre da 1900.

'

¡HA HECHO BIEN!
I

-¡Juraría que me habían llMnado á dar lecpáginas á un cuaderno que tenía en un atril. Estábamos en el gabinetillo de un empleado laboción !
El ruido d€ los aplausos fu~ apagándose en el rioso. El ún'co mueble de luje&gt; era el piano que,
Arrieta ,J.e preglll.lJ tó en un examen :
salón, al mismo tiempo que se perdió en el te- según supe luego, había coatado seis mil reales.
-¿ Cuá11 es el signo musical más fá-0il?
clado el último eco de UJla si ufo nía de Wagner AJgunas sillas, tres cromos, una guitarra enfunY la n:ña, sin pensarlo :
admirab:l,emente interpretada. La marquesa se
dada, y allá lejos un,i cama, cuya colcha brillaba
-¡ El silen-cio!
, .
acercó á la joven, la besó con vanidad, la presen- por la blancura, en eJ fondo obscuro de la alcoEstas salidas, masadas oon 1agnmas, no me gustó ·c omo una bandera victoriosa á todos los cou- ba. i Ah! Olvidaba un d~talle. En fa salita á la tan á mí-decía el señor Pedro, que hablaba como
tertu-Jios. Como artista, un enc-anto; como mujer~ izquierda del' i_riano, eegún se entra en el g¿bine- un liUro.-Los niño,s viejos que razona!Il cuando
una rubia de ojos negros, por IC&gt;S qu&lt;&gt; &gt;'€ asomaba
te, est_ab~ un señor, ni joven ni viejo, frente á hab1an sueleru morir prematuramente. No pcr1;curna inteligencia fuerte. Con razón decía la mar- una b1 bhote-ca &lt;le modernos libros, franc~íi~ en necen ~J Surtido or:dinario. La naturaleza los exsu mayoría, enseñando, por eima de unos lentes
hibe como tnC.hs süJ3 eralas; pero los exhibe en
que le cabalgaban en la pwnta de la nariz, unos un banquillo y Im, a:arrota con la eserófula.
OJOS socarrones y alegres, &lt;londie se leía -sin emSe eno-añaba, afortuna,damente, en eualllto á
bargo, la fatiga del trabajo diario.
~\Iaría. Fué creciendo, redondeándose, criando
La chiquilla se volvía lo-ca, tocando euanto sa- sangre, con la pobreza de los ,p latazos de sopas,
bía: estll'dios clásicos, música aJemana., mú8i-ca die] ce&gt;cido, y principalmente d, las frutas que
ita•li?n~, cosas viejas y cosas moderna.s, t.odo can 11egala Dio• á ,100 pajarillos del campo. Y ahí
sentimiento e~quisito, ry con la ejecución pasmosa la tien= ustedes: una gran pianista y .. .. una
&lt;le sus manecillas que rodaban por -el piano corno gran mujer; '.I_)&lt;)lrque con.io guapa, es guapa.
dos ratas blancas. De vez en ,cuiando me. miTaba,
un poco roja, ,p ero -:si n intim..i&lt;l-mrse-, y á. veces
III
volvrn la cabeza para mirar al señor y preo-untar0
le rápidam€nte:
'
Maria, que estaba enredando en el piano, se
volvió it la marquesa y le dijo :
-¿ Qué estudio toco ahora? ¿ El largo?
-Siempre lo mismo. ¿ Qué apC&gt;Stamos que esY Eii equivocaba i'ºr casualidad UJ1a nota decía toda trémula: ·
'
tá usted hablando de mi pleito?
-¡ Estoy perdida! . . .. .
-Sí, bija; por qU;é no? Estos eeñorea querían
conocerte, y .....
-¿ Có:110 te: llaii:a.s, mon ina ?-le pregunté.
-Y todos me conocían, aunque usted no hu-Mana Lu:sa R1vera, para eervjr á Dios y á
usted.
biera tenido la bon dad de presentarme. Yo por lo
Fué desde entonces mi amiguita, y visitando menos recuerdo muchas de esas caras. ¡ Las be
la ca$a, supe má9 tarde, por el rumor ele la ve- visto en el tranvía '.
-¿ En el tranvía?
cindad, la bencficen-cia del s-e.ñor Pedro, que así
-]fo
el tra.nvfa, sí, coo,n,do yo pedía limQBna
se llmrnaba aqael hombre prob&lt;&gt; y laborioso, parco
con
Nieves.
Nos accrcá.bamoo á los ooches y pede pal~b:ras, siempre con los lentes en la punta de
la nanz, la cual se alargaba automáticamente eo- díamos á los que bajaban y subían. El señor Pemo si oliera cl trabajo. El ft1é quien sacó del arro- dro me daba CaE:i siiemprc- cinoo céntimos. Un
yo á María para darle de comer u11 plataoo de día me djó más, dos perros grandes : ry otro día
sopas, _un cocido y frutas de postre. El primer día fué una ba.rbariclad : ¡ me e&lt;:hó dos rmlitoo! Quino qms@ Ia ;rü])..a probar un bocado de carne. zá le inspiraba mayor compasión que Nieves, por¿ Por qué?
q ne era más pequeña de edad y Ge -0uerpo, porque
trabajaba más colgada del trwvía, y el estribo
-Porque la guardo para mi madre. Pero la
del
coche de tanto rozarme con él me había hemujer del señor Pedro le dijo :·
cho
en una pierna una herida que no se me ce-Come, hija, come lo que quieras sin miedo.
qu,sa que aquella muchacha era rma maravilla
n?ba nunca . Una tarde de un día muy crudo, me
Tu madre comerá también.
de quinoe años.
Y en un panecillo abierto le pu130 una chuleta d1Jo el señor Don Pedro, cogiéndome de una mano:
-¡ Qué estrella! ¡ Oh, superie&gt;r! ¡ Superior!
¿ Quiéres eomer en ca.sa? Y me fuí con él, porpara
lLEl\'arla á su ca.sa.
Y acercándose á la marquesa:
que no recordaba la última yez que había comi-La felicitam•C&gt;S á usted, Irene.
La niña -eoonió como si no hubiera comido nun- do ....
¡Ah, no! No era á eBa á quien eorrespo1_1dfan ca, atracándooo preferentemente de frutas.
-¿Y Nieves?
tales ]elicitaciones, y las rechazaba sinceramente.
-Hasta hoy-dijo-las ce&gt;mía por fuera; hoy
-¡ Oh! Kieves Escandón tuvo menos suerte
las como por d10ntro.
que yo y siguió pidiendo. La ví v-ariaa veces cuan. No hubo disensión. I ndicada la idea fué acoII
do iba al Conservatorio, y varias veces la. dí un
gida por unanimidad.
'
perro chico del señor Pedro. Después 'pasó mucho
-¿ P~r qué no hemos -de tener aquí esta nifia?
-Todos ustedes saben la historia de esta chipregunto rm día el obrero.
ca. La conocí hace eiN-co años.
Y la mujer y los niños responldieron inmediaDe regreso de mm excur,sión que hice á mi casa de Cuba, enferma de cuerpo y nostá.lr,.lc1 de mente:
espíritu, vine á Madrid ,d,esde Coruña, en ;1 tren-Pues, sí, ti-enes razón. ¿Por qué no hemos
carreta que llega &lt;le :noche. Venía de oír cosas y de tener~a? Así como así, donde comen cuatro
ver escenas un pC&gt;CO fuertes. Un asalte&gt; de bando- comen cinco.
le~ á mi casa de campo; una p€n&amp;pectiva de un .. Tenía .entQnces cuatro años y cantaba como un
asesinato al revolver d,e un ,camino · una lucha Jilguero.
Otro día dijo el señor Pedro :
de ciroo romano entre un toro y un ~lvaje que li
sacó tiras de pelleje&gt;, le saltó le&gt;s ,dos ojos y Je
-1\Iuj,er, esta niña, ,canfondo es una maravilla.
arrancó la lengua 0111sangrentada; y la vencranza ¿ Por que no hemos de enseñarla n1ú!f:oa.?
de uu marido ultrajado, que h•b:cndo encontrado
. Y Jlamaron profesor, y eoonpraron á plazos un
muerta .de cinco días, a] roo-resar
del larero
via¡· e' p1-ano~ pagxn1do los prim@ros vencimientos con los
:::,
:::,
á la muJe; culpab]e, bajó de noche á la sepultura, ahorr1llo:s que tenían en el monte.
1
desenterro el cadav-er, y, mientras arcHan las col1odo. muy .seneillo como ustedes ven. ¡ Sólo
ronas á que puso fuego para alumbrar su ven~ que .á mngnno de norotros se le ha ocurrido hagamza, le arrancó el pelo y le hundió un pmial en cer "Otro tanto!. . ..
el corazón rpodrido ....
En ~l C~:mserva~rio hizo milagros. Salía á priAl volver á Madrid, que es un cemen,terio de mer p1en110 por ano. Estuvo malita en vísperas
vivos, donde no pasa nada, me asomé en .seguida de coneuroo, y presintiendo que no podría entrar
al balcón de esta casa porque tenía hambre de su- en examen, se pn!So á morir. Allá fué corriendo
merg~e en u:raa noche tranquil-a, y oí, rasgane.~. maestro Arrieta y consiguió calmarla, ofredo el silencio de1 Barrio, ltt misma sinfonía que
c1e~dole que &amp;e presentaría. á ooncurro extraordi han oíd&lt;&gt; ustedes. Me encantaba aquel eco perdido
nar10, ?Orno -a.fil sucedió, y que escribiría. "para
en la g;ran música; lo perseguí escalera arriba,
ella sohta'~ una lección! ~n la que tuvo otro prisubí ~a,la el piso último, llamé, ry me&gt;mento,
mer prermo: ,Al prmc1p10 se tirnió mucho por
despues estaba ,1l [ado ,le esta chica, que era
su salud. V1v1a sobresaltada, y con frecuencia se
entonaes 1ma ra:Posilla de diez años, pasándole las despertaba ile ne&gt;che, dici€ndo:

tiempo sin que yo la viera. :\Ie dijeron
que había muerto. P01· entone-es siempre que salia á la calle, cualquiera que
fuese, no Yeía nada, porque sin querer
€e me marchaban loo ojos al cementerio, y ~uego, en casa, al meterme á
1a cama, lloraba atrozmente, tapándome las lágrimas con ;;;as sAb·auas. Pero
KieYes no había muerto.
Le pasó algo peor. Entró á Sen-ir á
una señora que la, molía á golpes, y la
ca.sti1ga.ba si -co1netía alguna. ligereza,
obligándola 'en invi€rno, á pa-:ar la noche en el halcón . y en verano á estar en
el patio. con la· cabez:1 drncubierta,
cuando el sol era más fuerte. ¡Oh! j La.
pobre Xieves! Se ha e.:.capado lejoE, muy
lejos, -::egún me han cliesho ayer. La
verda cl e:; que, por lo nrncho que ha
rnfrido, merecía haber ido derechita al
c:ielo.

{

IV
Aquellas ternuras eran en casa de la
rnarque:,;a, una eosa rara, algo así como
un nuevo género de sport. Hubo
un in"-tante ele recogimiento triste, de'3pués de hablar María, corno si se hub'ese vi-to pasar por el lujoso salón la
almita de la desarrapada, )lwves, y nadie se atrevía á romper el silencio, corno
si todos &amp;e reconoci,eran culpables
de haber puesto las mane&gt;s en aquel destine&gt; ingrato.
Pero la tertulia poco á pace&gt; recobraba su serenidad y su alegría. Cruzábanse frases lisonjeras, voces reto7,0nas, amores. comprim idos, y el
rnaripos-eo &lt;l-e los aban.icos sacó ele entre los cor-

EL NUEVO GOBERNADOR
D liL

DISTRITO FEDERAL.
En la sem:ana. anterior fué nombrado Gobernador del Distrito Federal, el señor D. Ramón
Corral, cuyo :retrato figura en la primera plana de
este número.
]&lt;)[ sei10r Corral que ha sido ge&gt;bernadc; del
Estado de Sonora. y acaba de regresa.r de un viaje á Eur,;pa, es de tma edad en la que puede desarrollar todas sus acti1vida.des y energías, y la
sociedad mexica,na mucho espera Je sus aptitudes.
Estaa, por otra :parte, las tiene bien demostradas el .señor Corral, como period.IBta. y en los
distintos puestos públicos que ha desempeñado.
Fné diputado á. la Legislatura de Sonora y Secretarie&gt; de Ge&gt;bierno en la misma entidad federativa; se le comisionó para. que en unión del señor Magistraido, Lic. D. Edu-ardo Castañeda, es-

\

piños, que estallaban de risa, nuern.s oleadas de
olor á carne joven, regalada y trimifadora.
La llegada ines¡vrada del marquesita de 1fataporquera. bautizad&lt;&gt; allí ~on el mote de "el
repórter" porque era un 3aco de not1c1as frescas y de sensación, at rajo la. curiosidad de todos.

tudiara ~l Código Penal del Distrito Federal y lo
adopt:ara á la Legislación de Sono:a.
Por útirrno, fué electo Gobernador del repetido
Estado y de sus gestiones administrativas se conservan los mejores recuerdos, muy es-pecialm-ente
por la eficacia con que &lt;:ecundó constantemente
las medidas adoptadas por el Ejecutivo de la
Unión para pacifiear de una manera definitiva las
tríbus rebeldes que habitan en 1as márgenes de
los ríos Yaqui y 1[ayo.
Tambiéri, durante su a·dministracióu se llevaron á cabo mejoras ma.te.ri-ales de importancia.
El ramo de Instrucción Pública, mereció su partioular atención, y en la actualidad la Capital y
;principales poblaciones de Sonora, cuentan con
panteles ele en5eñanza perfectrumente montados
y a.tendidos. mu,c,hos de .ellos, ,por Profesores Normalistas -de esta capital, cuyos servicios., mu_v bien
retribuidos, se han solicitado para aquellas apartadas regiones..
Todo lo anterior es sufic'.ente para que, corno
decirnos al principio, mucho espere la sociedad
mexicana, de la actividacl é inteligencia del nuevo
funcionario.

-¡ La erran notida, señoras y señores· la u1;n notici-a ! liie la. dieron en
'
o
'1 o a, esel Real
de los cursis, y he \'ente
L:ape para comunicárE;t:Ja á mtedes.
Lo.; semblante~ se alegrHon, reflejando la ansiedad ele los espíritus.
-¿ P11e-s qué ha ocunido, marqués?
¿ (Jué ha sido ello?
-¡ Una frio-le ra! ¡ La hecatombe hache! Otra bombita en Parí"-. ¡ Pero una
11()mha. pirami&lt;lal. pis.tonuda! Cuarenta
y tres muerto~.. setenta y seis heridos,
Ca rul!las la ca5a que tiene en la rue
YiYienne la Compañía minern cLAngi11,
y todo París huyendo.
-¡ Qué horror! ¡ Qué crimen b.m
atroz! Y diga u::.ted, ¿ han cogido al
criminal?,
-Al criminal, no toclavía. Pero
1e han echado mano á su mujer, ó lo
que se.a, á quien :::e vió entrar co,1 un
paquete, enruelto en un periódico que
debió &lt;l-ejar en un d e·~an::illo ele la es•
caJera. Por ciet·to que la mujer es ~pañ&lt;&gt;la.
-¡Hombre!
-Rf, ~· mu_,, conocida en ;\Iarlrid . Una
perdida, una tal Xie\'es Escandón ....
De lC&gt;S ojC\i de María, turbios y engrandecidos por ,el dol&lt;&gt;r, se d&lt;&gt;sprendió
una lá,grima sobre el teclado, donde vagaba '3Ún el último sonido de una, nota del corazón; y luego, dirigiéndo;;e al auditorio, estupefacto, si'Cbó mejor que dijo, esta frase
que pareció una bo?anada malsarui dtt'. arroyo:
-¡ Ha hecho bien!. ....

El Congreso Hispano Americano
""&gt;o""&gt;

La reumon del mencionado Congreso .soci,al,
en la ca,pital del reino de España, ha sido un
acontecimiento que ha ocupado la atención de la
prensa, no solo de los países latinos sino del mundo entero.
Todas las naciones latinas de este continente
estuvieren r~presen!a,das en aquella asamblea
por delegados, que fueron huéspedes cl,e [a Real
Villa y objeto del más entusiasta recibimiento.
S. M. la Reina Regente &lt;lió dos solemnes recepciones, en los priuopirules teatros se organizaron funciones especiales en honor de los congresistas, y las sociedades científicas, lo mismo
que los· salones más dis.tinguidos ..abrieron de
par en par sus puertas para dar ex:presiva acogida
á 1Ios america.nos que atravesaron el océano .para
ir á maiüfestar á España, con ,su presencia caracterizada, fas simpatías que por ella sienten las
naciones del Nuevo Munde&gt; y los lazos indestructibles que las ligan.
·
Durante 1-a.s sesiones que se veririearon, se trataron asuntos d-e la más alta im:portancía para
los intereses ele la raza latina; se analizaron los adelantos que en ]os últimos años se han realizado
y se presentaron los más halagüeños proyectos
para su progreso ,en lo ponenir.
l1éx ic•o estm'o representado por los señors
Ucs. Jus1o Sierra, Pablo ;\Iaceclo y 1fanuel 1forcm1&lt;' (,h.), quienes cumplida su com.isón, 1legarán
á esta capitrul en estos días. de regre:-;o de España.
En la a,pcrtura del Congreso, el )[aestro Sierra. además ele 1a repre::1entación que lleYaba. tuvo
la de lJ::: Repúblicas Sud -americanas, cuyos delegados lo elig:;:iron para que hablara en su nombre.
Nuestro grabado r epresenta el grupo de los delegados americanos que eoncurrieron á e--te Congreso. cuyas l'euniones ser-Jn periódicas en lo suLt!::;ivo.

Á NUESTROS LECTORES.

Grupo de De'.egados ni Congreso HU!pnno Americar.o de Madrid.

"D.
ber
que
eoo

Con el presente número termina la obra
Quijote de la Mancha," s'.éndon.e-.s grato hRhecho la interesante publicación antes de
termine el año, que habíamos calet,lado para
objeto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

J

Domingo 23 oc Diciembre de 1900.
por el casón de Juan . .. ¡junto por junto
ú. la me.smic-a puerta 1
Y pasan la::; mujeres
con sus tablas de pan á la caeza ...
con aquel pan de trigo
que granices d"anís, por drento lleva ...
con la.:i torta.s de Pa..:cua
que transcienden de giiena,;; .. .
Y pasan los que giichen del mercao
charla que charla . . . (;a uno con '-U tela. • I
tós pensando en comer y en divertir~e,
¡ tós con cara contenta !
Y drento del casón se va colando
tó aquel rum rum de gente eati,íechn.
y aquel olor de pan .... ¡ ese olomco
con que el hambre .e espierta!. ..
•l

¡ helándoles el frio i,ta los giiesos
y helándoles el alma la tristeza! ....
Y pué que más que ei" arcabol de un horno
aquel casón de calentico sea;
pero yo t'a8eguro
qu e, drento de él, el corazón se guiela,
¡ y que se siente allí mucho más frio
que en los mesmicos artos de la sierra!. ..

I
Ualhaya el tiempo malo,
malhaya la probeza,
1malhaya el que este mundo se gobierne
de tan mala manera!

IV
II
Suelen icir que el hambre
hace salir al lobo de su cueva;
yo pienso que hace más .. . . ¡ pienso que iguala
los probos cordericos con las fieras! ...

Blancos de nieve están, como palomas,

los artos de la sierra;
de plata enguarnecías
pá,lee que están las ceñas,
ande loa chorros d'agua
h€0hoo encajes al helarse quean;
de vidrio son las juentes ... .
de vidrio .son las ciecas ... .
paraliza el helor los correntales ... .
¡ las aguas páece que se paran muertas! ..
¡ Da temor tanto frío!
¡ Probe da que] que sin calor se vea
y halle nieve en el delo
y halle guielo en la tierra!

:•J

-"¿Xo hace tort.as la madre?"l'ice al probe de Juan una e ~us nena.:. ...
Y Juan . .. ni responderle ...
ni mirarla siquiera ...
¿Pa qué mirarla el pro pe
si no podía verla,
si siente que sus ojos,
llenándose de lágrima$, :--e ciegan?
¿ Crono ha de responderle
si s'ahoga de pena?
Y la otra criatura,
&lt;JUe está arrimá á la puerta,
poniendo esos ojazos tan e"Piertos
que pone la mi..:eria,
dice en tonico durce,
que amargo al alma llega,
ca ve• que el olorcico de las tortas
en el casón se cuela :
-"¡ Qué olor más giieno, 1J"dre!
¡ Qué olor más giieno que echan!"
Y hace ca ,es má! frío .. .
no para &lt;le nevar allá en la sierra .. .
De vidrio son las juentes .. .
Oe vídrio son ]as riecas .. .
paraliza el helor los correntales . . .

•

III
Con la mar de trebajos
hizo Juan su oo ón en la laera;
un abujero en onde
meterse tan siquiera;
un resguardo pa'l frío,
porque á más no arcanzaba su probeza;

un rincón pa vivir ... 6 pa morirse,
¡que el hundirse un casón no es cosa nueva!. ..•
Pos allí tiés á Juan acobarda.o;
que no hay ná que los probes tanto teman

como estos días tristes
en que tóico s'asuela;
¡~omo estos dfas en que grana el hambre

y :ure~flge la muerte su cosecha!. ...
Allí está el probe Ju an, que es de lo poco
gueno que ya se encuentra,
y su probe mujer, que es una santa,
y ::on ellos sns uenas;
dos '.lngelicoa da esos
que Dios al mundo pa penar los echa.
A 11( los !iés {¡ 16s en la cocina;
allí loe (iés . . . . ¡ pero sin chispa e leña 1
Del ~umo, d'otras veces,
allí se re fa señalica negra
'Y se ve el hogmil y el puñaico
&lt;le ceniza que quea ....
¡ 16 af(uello que, sin rastro de rescordo,
nui s páece que cocina, una nevera!

¡ Allí los tiés! ... los cuatro
que acurrucaos y arrecios tiemblan .••

Por el casón de Juan, junto por junto
á ]a mesmica puerta,
han hecho una sendiea
que va al pueblo derecha,
y tós los del partío
la toman por i;-erea,
igual si van pa'l horno
que si van pa la iglesia.
Asina tiés que, en siendo
como hoy que es X oche gii•na,
mil almas pué que pasen
por la sendica aquella,

las aguas páece que se parn11 muertas ..•
¡en el cielo tó nieve!. ..
¡ guielo por tóicas partes en la tierra! ...

V
. J uan;-yo soy tan giieno
,"N o _pu é ~ ~-1oe
e a gritos m ice malo la conciencia ...
Nuestros eran enantes
los montes con sus leñas
y libres pa los probes '
aquellos artos de pinás e,pesas ...

D omingo 23 e.e Diciembre de 1900.
libres rnn sus lentiscos y chaparros,
lo mesmo los callaos que las chentas . .. ·
Y libre5- los barrancos con ¡.;us ntb ros .. .
¡ lib res con ,sus romeros· las laeras l. ..

Y en estos días malos
en que el probe le niegan
lrélla)'o pa vivir quien tie caudales
y el cielo su calor y el pan la tierra,'
En estos días ma!Os, otras veces
110 era cosa e temblar, como hov se tiembla
que pa el hambre y el fno esos pechos
que tién tanta dureza,
les queaba á los probes
el consuelo e la sierra
con sus manis de lobos,
con sus mantos de nieve, con sus peñas! ...

y

Nu-pué ~er; soy tan giieno
gritos m ice malo la roncieneia;
esos montes son míos
con sus piná~ esp.e.!:as ...

NAVIDAD.

EL UUNDO ILUSTRADO
¡y mis hijos tién hambre

y, e~troccaos por d fríQ, tiemblan!

"' .,

camino ele la iglesia,
y al oon . de los guitarros y zambombas
y ele las panderetas,
al pasar por encomedio de la plaza,
esta coplica suertan:

YI
Prohc Juan, que orvidaba en su csvarío
que, aunque p.íece mentira, aquí en la tierra,
las leye~ qu.e hace Dio.-, son leyes malas,
y las que heccn los hombres, leyes giienas ...
En la plaza del pueblo e,lá la cárcel;
Juan está drento de ella ...
y eu mujer ,V sus hijicas lloran,
arrimás á la reja ...
Pa la misa de gallo va la gente,
la media noche llega,
hace ca ves más frío,
no para de ncrnr allá en ,l:t si€-rr1,
alegre::; van los mozos en panclillas,

El enorme gato negro. dormido sobre el ef-eJbel,
ch rnnaha su lino intermi1lable.
;, En &lt;¡u e había de pen:-ar aquella n'ña ca-:ada
a¡wna.;: h-acía un año .r nunca alejada del ~en.o de su
famiFa. ~ino en ,el hogar di~brnte? ¿ dónde hahía de ir aquc•!-la Ílnima blanca y amante bajo los
filo~o- l'UCh11!06 ('.e la nie,·c. :-ino á h ~oc·he•Bue-

1~::taban los a~, Jo¡.¡ felice;;; v amorow~ reri~n
ca:--atioe, en el muelle nido de su~ recámara tapizada
&lt;le azu.l. El. á los p:és d~ t:LL adorncla Jos.efina, ::entado en un cojín; con los labios rebo.-.ante.s de mimo:-u plática, chorr~ant.es de al mi barada
ternura; ell-a, aeurru cado en un srnón,
metida dentro de HI abrigo ele piele8,
J di~tr11í&lt;la. Xo veía á ~u amado; no YCÍa
la luz ténue de l¡1, Lím,para, má:-: débil aún
por el ra~o que la velaba .. Con su~ ojo:,
azule~. ligeramente entonnJo~. rnít1 á
lo leja:, no .-:é qué e~¡wji~mo:, enc:1ntado•
.re.:, y rn.-. oí&lt;lo:-- fino ... y atento:-, cerra.dos á la z,1lamera chnrh . e::;euchaban otra
mú~ica 111.í-. dulc·e, m:t .. ~u:1ve, más rorciicll, rcnicla de muy Uü,tantc, at rciopeJa.
&lt;la por h dulzura tlel recuerdo. l'n enorme 5ato negro enroi:;c.-iulo en un e.:-eabel,
.&lt;leY,rnaba :m l"no interminable.
Afn t ra, el frío rnyilba con .:u diamJnte la.s vidrieras &lt;le lo.-, balcone:-- r JI.Otaba
.á 103 tran~etmte:; en l:t:-:; mtrno•· y en los
roftro::i con ::;us disciplina~. De rez en
&lt;'uando, como un pájaro aterido r frio- 1
lento, entraba de la calle un guiñapo de
.canto alegre que rozaba con ::-ti.:- aw• lo::;
muro:; y caía al fin muerto ~ohre la alfombra . 11uchas nota,;, confusas y clisr,er~as, e~c..-Jpada~ de alguna :sala de baiJe, entraban tambión, volando corno somrnte.s oropi.:le..: y ahogando ::;u :sonido so•
bre los lapices.
Al berto notó la di~tracein de H1 joren
-e.•po~a, pero no le preguntó la rirn-.a, qui.ro por sí ~olo de~c:frar el eni~nrn, y levantando la cabeza, torada de:-cuidacla- \
m.: · nte corno la de un poeta, la apoyó sobre
~¡ cojin de las rodillas cerrada; y sua1•ísimas y cla\'Ó fll mirada de de\'oto amante
y sutil an-alizador, en los ojo8 de Jo,¡efinu.
J· 1 era. el astrólogo ~abio é infalible de
.aquellos cielos límpidos _y e:--plencloro$OS;
,él, con su aguzado entendimiento y fina
penetración, sabía leer en las conjunciones de las estelaros pu,pila;;;; .r muchas
veres, obscf\'alHlo un g-e:-to, ~ornrenrlienrlo
una sonrisa, espiando una adit ucl, adivinaba el na relebrad,'l entre ~'l1it2:~ oracioneJ y ri~as de jú•
JJen,arniento de 1Ja idolatrada amiga.
bilo en el solar paterno?
Lo'4 astros azules bajo -l11s pe5-tañas finísimas se
Como un filtro su memoria herda a! conjuro de
e mpaparon de agua; la nuca marmórea ~e doblegó la evorarion, en su~ ojo$ inten-.amcnte azule~. Ienbajo el peso ele los cabellos 0iaro;; en la írento tejueleados de estrella!ó, clavaba tius puntas de pla-albísima apareció el pliegue de una meclitae ión. El ta la alegría; Albert.o veía vivir en la conjnnc:ón
pensamiento df:: la hermosa ,Jo-:c.finn no estaba en d:1 la6 e.~telarc.-s pupila.:; la ima~en rerncitaJa.
el n,~: tlle nido de !a recámara tapizada de azu 1 ; el
En la sala limpia y resplandec ie nte, adornada
:ánima blanca y amante ele la e:::posa que formal&gt;a en lo~ ángulos, en los mu ro&amp; )' en lo aJto d.e las
&lt;:on el ánima ardiente de Alfredo una parejn de puertas, con guirnaldas ele heno fre8CO y oloroso,
inseparables r¡mlomas, que tejían su vida en un con ramas re~ino;:;as de pino, y abiE.rtos abanicos ele
-eterno arrullo. no lu•,traba. el l'uello ele su conqHI- palmas, se er~ía el ra choso natimineto. El nrbol
ñ era ni bu!ól,ca,ba su pioo, y extendiendo las alas de Navid,ad fovantábase enm !(l'o. lleno ele luces,
1,e escapaba del palomar cnliente, emigraba á otro
titilantc de luc:érnaga~, doblado bajo la pesadum.
nido á reclinar r:.u buche en un 'J)lnmón más suave, bre de sus írutos maravillosos é inverosímiles. Ha-á picotea,r trigueñas ¡.;einjilas, en otros surcos más bía pendientes de las ramas, pelotas de coloree,
Iértiles ry hospita:larios.
. .
cucuruchos de du,loes, tamlX&gt;res, fu siles diminutos
Bajo el frio d e la escarchada noche de D1c1em- y rorros de cabellos rubios. En el aire flotnba el inbre, ¿ adónde iba •la nostálgica palotrul?
cienso de los CJntos, SE• clesgra:lil'.~an la.s panojas

Los paetores y pastoras
todos rnn juntos por leiía
para calentar al niño
que n.ac:ó ,la Xoche Gucna.
Y por más qué es alegre la copli ra,
triste á la cárcel m sonico llega.,.,,.
y el probe tlUan cseripera.o llora,
y lloran en la reja
su mujer y sus probes m.1gelicos
que tién las mano.s -en los hierros puestas ....
¡ manos heltls que son tamién de h ierro,
d"agorrotás y tiesas.!

Vicente }rfedína.

de los cohetes y vibraban en oncla.&lt; rutilantes,
en ond ulac·one~ de aurora. boreal, los gri tos de !os
niños bueno~ y bullieio.~o.;:_ J..a. música, los cantos,
lo.:,; re7,1H, todo fe_;;t.ejaba la Xaiividad de-! bebé naz ..
reno tiormlcl:1 .-.cbrc l.:1:-- paj11:-; blonda,.;, de un p~1 re, ante la a1lor;1l'i6n silencios,a. d0l rr ~, r ) de hu?,1,•1,11tes •1~,.;t~ y la )Jula de oj~,: prt:ii·-l&lt;lflS &lt;le
melaneolín.
L ue~o . : cguía la cena famili-ar en el
L·omedor con fortablc y e.,¡pa~ios:o. Seniálian~c en torno de la mea sus padres, de
tranquila!\ te,:¡tas platcada.3, su ..:; pequeños
hermano~ con.. lo~ iJJbero::. albeantes- atados r.! cuello y lo:, innumerable~ amigos
.r conrida&lt;los. &gt;iobrc el mantel blanquíi:::im-0, de~tacálrnn.,e las otloríficas flor.es de
lo.• r,1millcteros; brllaban la, botellas de
vino hlaneo para rorear el sahro.so pescado: dc,collaban la elástica en.salada de
mil fruto;; y los don.dos bufiudlos untados
de miel. .\ lo."'&gt; postre:--, ::;u:;piraba. en- la
tala, opulentamente iluminada, o! preludio ele un nl]!=-,, que hacía relampaguear
;o~ ojo_.:; ju\"cnik-&gt;s y taconear los piés im,Jacientes, bajo la me::xi, y al .fin, el baile
¡ue lltnal&gt;a la 11oche t-on el ruido eorurnl de :--u algazara, que enrc&lt;l-aba en las.
\'€-rtigi no.::-1.h ruelt.a.; la" falcla3 de muselina á la..:i piernas ágile:, de loa enamo.
ra.dos; que dc..;granaba risas; provocaba
confe.•ione~ y mantenía dehpierto el júoifo ha-ta la madrugada.
Rajo .Jas p.::;,tJñas finísimas tornaron
Jo..; ojo..; azul-e~ i1 empa¡x1r.-e d€ agua y Ja
boca de pro\"ocativas sinuo..:id-ades se entreabrió para murmurar &lt;'On voz trist~:.
-¿ N"o es verdad que e~tarán muy contentos y se acordar-án siu duda de nosotroo:-Sí, respondió dulcemente el espo.
S:O.

Y entonces la adorada. Jo~efina, -sonriente, amoro~a, sin dei:\pedir siquiera 1tn
su.:-:piro por su pa ...:ado de hija mimada y
de clonc&lt;.~lla, hundió sus ,ledos transparentes en la cabeza. destocada de su Alberto; de-'ento rnó sus amantes ojos azule, que :-;e \'etearon de oro, y abatiendo
el cuello, le estampó en la toca ávida.,
un bew largo y vibrante, que tronó y se deshizo
C'nmo un múgi('o piroforo, en la rec:una.ra siloneiosa.
Marco de la luna ele miel que se había ocultll'clo
~n minuto, tras un girón de nubes, surgió en aqu.11
mstante, más puro, más mdioso, y ava nza ndo ton
lentitud por el !impido cielo claveteado de estrellas, dirigió los IJ)Untos agudos de s u,s cuernos hacia el Occidente.

€/rén l(ebol/edo.

11

�Domingo 23 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUB-TRADO

EL MUNDO ILU3TRADO

·~

~·

;_,_:'.!,~.

;-~~-~'.--"

,')-.

y

,
-~
.

'

l. P•norawa de la Villa de Guadalupo.-2. Aspecto de la Calzada
el 12 de Dlciembre.-3. En la falda del Tepeyac.-4. cL,s gorditas,&gt;
-5. Tipo indio.-6. Banquete al aire libre.-7. Las cuelgas.-8. La
colación.-9. Un puesto de cPeregrinos.&gt;-10. La cotnpra.- 11. cLa.
letanía.&gt;- 12. Un tenor.-13. Pidiendo posada.-14. Patio de vecin•
dad.-15. Un ba!le.-16. En la casa del pobre.-17. cL, piñata.&gt;

Domingo 23 d,, Diciembre de 1900.

�I
Domingo 23 de Diciembre de 1900.

Domingo 23 ue Dicieml&gt;re de 1900.

EL ifüNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRAD~
Y yace resignada á la cadena,
sin procurar romper los eslabones;
no ruje de furor, llora de pena,
al r ecordar sus bárbaras pasiones.

(DE 11ERNANDO CELADA.)

Yo ~cendí la montaiia.-En la c:.:peranza.
jadeante un ingel se juntó con migo;
se detuvo, y le dije en mi entereza:
-Sigo si sigues; si no sigues, sigo.

A UN POETA.

Bal'do del ::mfr:miento, tú que apuras
El brebaje d-, todos los d(}lores
Y puedes :e~•pre!--ar tu ➔ desYentura,s
Con amargas dulzuras
Cuando bll lira cslit llena de flores;

Tú, qne ·al probar C$C dolor eterno
Del mundo, lo torúa--lc en un idilio,
Y has bajado á Ja¡;. eima..s del infierno

Sin un rnae~tro que te &lt;llera. auxilio;
rl'ú, que llevando el corazón henchido
De lurnino~a fe, Jo¡; antros viste,

Y te halla'!--te en l:i:- acruas del olvido
Nárufrago :,, :.in amor ~ua.ndo volviste;

Yo acabaré la prueba.-"¡No se tcabal"
• el sendero ?.... - U i '. _,o
T te rmma.
• f"
-¿ N o termma
"Tus plantas quemará. la ardiente Java,
"desgarrará tu carne dura espina.
"No con la queja amárguen:S-e tus labios,
"pues quien se queja débil se proclama;
"no te detengas á vengar agravio~,
"que el que se venga su dereL:ho infama" ....
De entonces abnegada el alma mía
prosigue, entre las brumas de l,a t.ar,de,
ascendi-e ndo el camino, siempre p'a . ...
Si perdonar la ofen!'la es c;:,bardía,
confieso con valor que soy cobarde.

R- oe 3:ryas er¡rique:{.
México, 20 de ~oviembre de 1900.

'11ú, que hu:'r('ando las brillan.tes galas
De una ilusión pe1,dida,
Vi-st,e romper:,-:.c, la:- ht•rmosas a.las
De ta edad má:- ri~ueiia. d-e tu vida;

---------------

'J.'ú, que bu"rn~te blancas ilusiones
Para tu ·numen que tristezas canta,
Y .en la c·ima de toda-, las pasiones
Sentiste rc,balar tu débil planta;
'l'ú, que enflora:; tu lira do11de late
.El sentimiento que lo san.t.o encierra,
Y ves ]af.l amarg-urri::: clol combate
Con que "e cubre la mezquina tierra;

Dame un grito de a.liento y de altruísmo,
Porque mi fe y,t ,·,H·ilante muere,
Y ,e3toy en la rpemlientc de un abismo
Donde la, dC&gt;n:xi.. ol&gt;:!'C'uridad me hiere.
Siento va tni~ C"reencias moribundas,
Y ,espero :11 fin que á mi dolor respondas,
Tú que '·llevaR herida~ muy profundas
"Y tristezae muy hondas !"

YO NO ME. SE. VE.NQAR.
Yo no me ~é yrngar! ... Tantos amores
se encuentran ,1lhcrgaclos en mi pecho,
que iel odio, la. ,·enganza y los rencores
si hallan lug-ar en él, hállanlo estrecho.

Yo uo me sé ,·en.gar!. . . Uis ideales
suben á Dios, y nun{·a 1han det:cendido;
y, envuelto en lo~ efluvios siderales,
hallo justo el perdón, santo el ol•vido

¿ Cómo poner el pie en mi hogar, santuario
de mis puros afectos é jlusiones,
si1\ convertir el alma en relicario
que sólo encierra nobles al.eccionest
4"Cómo llevar á la adorada espoSt
y á los hijos-las rtoresi de mi alma,una frente ceñuda y tenebrosa
y un pecho ,en que no reine augusta. calma.?

¿ Por qué dejar que corra ante mis ojos
· la vil venganza su carmíneo velo,
y con vestiglos y ían tasmas rojos
en sangre tinto se ob:sicurezca el cielo?
Yo descendí del alma al hondo abismo,
donde la bestia tuvo su guarida;
la iuí á buscar, luché con heroísmo
y retorné, trayéndola vencida.

Arreglada en bandeaux la cabellera

De oro mate, la virgen peregrina
Que soñé, la pintada en la vidriera
De una suntuosa iglesia bizantina;

Ella, con sus mejillas satinadas
Y .5us labios jugoso-5 como frutos,
Y aus manos de yemas sonrosadas
Y dedos corno frágiles can u tos:
¿ No la formó el insomnio con ~u fiebre,
Ni en un sueño lranqu'.lo de belleza.
}ifi amor como la mano de un orfebre
Cinceló en brumas d.e oro su cabeza?
No la formó el insomnio con su fiebre,
Ni en un sueño tranquilo d,e- belleza,
:Mi amor como la mano de un orf.ebre
Cinceló en brumas de oro su cabeza.
Era la dulce Amada que venía:
Ví su quieta apostura, ví su cuello
Redondo y transparente que rendía
Como un nimbo 1pesado su cabello.
Si qu'.siera morar en ie:'l santuario
Pomposo que le han hecho mis ternuras .. .•
Hay nieblas en su agudo campanario
Y en su interior dorados y pinturas.
Pondré nu,evos adornos, pondré lirios
Fragantes ,en los diáfaoos jarrones,
Y luego prenderé lodos los cirios,
Los candiles de plata y los blandoru,s.
La luz hiere las gemas abaciales,
Repuja las custodias ~mari11Ias,
Y pasando á través de los vitrales
Arroja en los mosaicos sus gavillas.

€/rén Rebolledo.

DICIEMBRE
Llega con sus mañailas ~}ancas, con ~sns fic:'.3tils
de escarcha, con si). marav11loso ensueno Ue tr.1dieiones.
Es la última gota de elíxir _de eterna _vl,h, q"e
liba en 5 n copa &lt;le oro el vieJO m1lenano, el q~e
ha vivido toda~ las épocas y .paseará. 5li guatlana.
por los siglos de los siglos y más, mucl~~ mii.F._ .
D iciembre es la barba blanoa del! 'I1empo, Diciembre es la última sílaba del metro de doce; Diciembre es un suspiro puesto al fin de una sonrisa.
El perfume de D'ciembre es la mezcla de -~os
alien"'': el áltimo del vicio y el primero del nmo.
Nieve, mucha nieve para albo fondo de esa pereorinación de trarlicione:;, y de leyendas; meve,
color de mortaja; n'.eve, color de los paños de la
('1na· ¡iicve, cirio al lado de un cadáver; ntt.vc,
gota Íáctea en los labios del recién n&lt;tciclo.
Desde el primer sol del último mes del año, parece que la vida entra á una. solemnida&lt;l.
.
La multitud sonríe como la benévola vencida
por un &lt;:apricho del siempre senecto.
.En México, donde el ln vierno llega sin cruelcla&lt;le:5 y no victima, ni arranca lágrunas po_rque
no hay un trozo de leña para el hogar, m un
rnyo de sol para la avenida, en México, es un~~
fiesta la ~aída de las bojas.,
Llega, con los primeros días, la celebración de
lo que es emblema de Santa purw,a; la Inmaculada Ye sonrisas en l.i multitud que la adora. Cuatro soles después, es la fiesta de la tradición : la
Virgen I ndia surge en las alturas del 'Tepeyac,
con la unción en su semblante atezado, con sus
manos piadosamente unidas, dentro de su halo
de rayos ele oro . . ...
La ~angre noble de aquella raza que, próxima
á extinguin:rn, se reavi,•a, como de reaviva.r hubieron el fuego que martirizaba los pies de un
monarca, el último glóbulo, el que no quiere sa1: r de nuestras venas porqu·e son suyas, eternamente suyas, hace su fiesta al pie de la colina,
donde la tradición y los recuerdos tienen por panorama la inmensa sabana del Valle, el brillo
acerndo de los lagos y los penachos albos de los
volcanes.
Al pie de la colina que la loyenda ha ungido,
la multitud se a8Jita con movimientos de fiesta
propia, de fiesta de la .l.""aza, de grito nacional.

A penas se acallan los repiques del tffillplo, y la
ciudad creyente dobla los cortinajes y apaga los
farolillos con que engalanó los exteriores del hogar, cuando la fiesta torna á reanudarse, intima,
alborozada, rica en tradicionalismos poéticos y en
gozosas ::encilleces.
¡ Las Posadas!. . . . la peregrinación de un amor
que va en busca ele las tibiezas para que surja el
Hombre del mundo, entre cantares de ángeles y
adoraciones de reyes.
Las !'osadas son las fiestas religiosas del bogar,
e! mejor temp.lo para las creencias.

Viene la fiesta de Natividad, el Dios-Hombre
llega al mundo para enseñar la perdurable doctrina.
En México es costumbre que el Mesías llegue
euando e5,temos ce-nando . . . es un detalle que
probablemen.te debe te ner un origen por demás
mundano.
].;a decoraeión del hogar se transforma; ya no es
c~n1po de percgrinacionc&amp;, es to&lt;lo un paraje, el
rmcón del mundo que Jesús eligió para abrir sus
ojos á lo creado.
"J'l
. . to, " una. 11ermosa .ficción reL:ama'J N.
I ac11me-11
da de anacronismos-; inverosimilitudes, necraciones de distancias, proporciones y perspeotiv~s. Y
todo ello coronado por la. sublime ruina sobre la
que flota el ángel que anunció al pastorcillo la
Buena Nueva.
Y c~mo punto á esa estrofa del Tiempo, viene la ultima noche del año: San Silvestre pasa
por los cielos haciendo estrellas con la pedrería
de su tiara . . .. .

.J:uis Frias Ferqáqc/ez,

ELVIRA LAFON .

Fotografla Artística de E. Langc. Profesa núm. 1,

�:
•
RL

Domingo 23 de Diciembre de 1900.

RL .MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 ele Diciembre de 1900.

,rnxno n ,m,Tn Ano

--,

JVuesfros grabados.

=

Una fotografía de E. Lange.
Como modelo de una. fotografía rQridaUe ramente artística, ofrecemos hoy á nuestros lectores el retrato de Ehira Lafón, sin que nos refir,1,mos á los mérito:- üe la at:triz. pue.:to que en
nue.:;tro concepto e5-tá tan lejos d e ::.er una estrella del arte, que no llega Íl pa:eahle medianía, por
rn.ás que com'enimos en que, corno mujer, C6 muy
hermosa.

LOS PRESlDE\TES KRÜGER YLflURET.

=•=

Entre las e~cenas patétieas que '-e han des.arrollado r ecientemente con motivo de la vi:::ita que
hizo á Franc:a el Pre::idente Kruger. se 1:uenta
el momento en que el viejo bóero iué recihi do
por M. Loubet, escena que repre::entu nue3tro
grabado.
En efecto} al e:-trechar:se la m'rnO aquellos dos
hombre~. Jefe uno ·d e una nación, que no ob~t-ante
la decisión y bravura de ~us hijo.,,, ~tá ca5i perrli&lt;la bajo €1 vugo de la dominación y Presidente el otro de un pueblo fanático por la libe&lt;tad clebe·n lrnber experimentado la más grande
em~ción, ,lo mismo que los que asistieron á. aquel
acto.
1

MONUMENTO Á MOHELOS.

Nue.c;tro grabado representa el que s-e ha erigido al hoortador Morelos en la ciudad ele Toluca, y fué inaugurado durante las últimas fiestas que se verificaron en aquella cavital, con 1;10tivo de la. visita que hizo el señor General Diaz.

EL MONUMENTO DE BREST.
-&lt;&gt;O&lt;-&gt;

El día primero del último Noviembre fué
inaugurado por el General André, Ministro de la

Pabellón del Ministerio de -la, C :,Jo:1ias francesas en la Exposición de París.

Guerra fr3ncés, un importante mo•numento eríg:do en Brest, á '·los soldados y marino:; bretones
muertos por la patria."
Este monumento, construiído por subscripción
nadonal, es obra del escultor Augusto :Maillard,
c.iutor ele ''la Defensa del Suelo,'' -de la cccaíd,1
de Icaro," del monumc.nto del capitán Manard y
del monumento erigido por la ciuda·d de Asniéres
a L1 mc1110: ia de sus gloriosos muertos.
1"1&lt;11110 para los dos últimos de los ~xnre~;-1Jo:::
monumentos, fué por medio de un concu·rso lu
dudad de Brest escogió el hermoso ,proyecto ele Augusto 1[aillard. El grupe&gt; de bronce, de
cuatro metros de altura, erigido sobre un zócalo
de piedra de 2m.80 simboliza el genio de la patria, inspirando á un campesino bretón ta idea de
dejar su arado por defender su suelo natal.

EN LA EXPOSICIÓN DE P!BIS.
De elegante aspe-cho, arq~lite-ctura delicada, coronado de cúpulas y torrecillas profusamente decomdas de artesonados y cornisas, se, y,ngue en
el Parque del Trocadero el pabellón en que el Ministeri•o• de las Colonias Francesas ha eni.;errado en
conjunto la.s principales muestra.s de prodt'.ctos,
carra.5 geoQ"ráfica5. etc .. etc., que contribuyen a dar
nna idea de la importanc'a de la Franeia colonia:
_v ya que con tanro _e mpeño hemos procurado dar
á nuestros lectores una ligera idea de lo que ha
sido el gran concurso parisiense, no creemos deber omitir El grabado que hay publica,mos y representa el pafacio en que ~ expusieron todos
lo:, productos de la.s Colonias france:;as, que, por
otra parte, han demos.tra.do sus adelantos en los
últimos años..

Vis:ta del Fresidenle Krüger, del Transvaal, al Presidente Lonbel, de Ja República Francesa.

Monumento de Brest.

11.lonumento á Morelos, en Toh:ca ..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domin,ro 23 de .Dioiernhre de 1900.

•

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIl--TOMO II--NÚM. 27

Subs1:ripci6n mensual for/inco., f 1.5fJ

MÉXICO, DICIEMBRE 30 DE 19CO.

Jdem idem ea la Cllpital,

1.25

Gerente: ANTONIO OUYÁS.

Dir-eoéo:r: LIC. BA.PAEL BEYES SPfNDOLA.

,-;x:x:x==============o========

VUJ?ANTE UN COMPÁS.

Federico el Grande muere: en brazos de su ministro, Conde Berlzberg.
De la Craa B:i:posici6n Artbtica en Bcrlfn,

llodclo en yeso, del Profesor Ga:,;tavo BOc;_~cln.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 26, Diciembre 23</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domin,ro 23 de .Dioiernhre de 1900.

•

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIl--TOMO II--NÚM. 27

Subs1:ripci6n mensual for/inco., f 1.5fJ

MÉXICO, DICIEMBRE 30 DE 19CO.

Jdem idem ea la Cllpital,

1.25

Gerente: ANTONIO OUYÁS.

Dir-eoéo:r: LIC. BA.PAEL BEYES SPfNDOLA.

,-;x:x:x==============o========

VUJ?ANTE UN COMPÁS.

Federico el Grande muere: en brazos de su ministro, Conde Berlzberg.
De la Craa B:i:posici6n Artbtica en Bcrlfn,

llodclo en yeso, del Profesor Ga:,;tavo BOc;_~cln.

�Domin,go 30 de Didembre de 1900.

ll:L MUNrO ILUSTRADO

Cuentos de Año Nuevo.
Hallá,base rentada una madre junto á la cuna
de su pequeño hijo, por todo extremo afligida y
temerosa de que la muerte se Jo arrebata:ra. P.áhdo y doomcrndo era el rostro del pobre pequeñuelo y sus párpados permanecían entornados.
Su Pespiración diffoil era algunas ve&lt;!es tan profunda, que más parecía suspiro que respiración,
y no obstante, aún. infundía más lástima la madre que el inooente moribUJJdo.
Hé aquí que llaman á la puerta y entra en la

-casa un pobre viejo, triste y envuelto -en un holgado cobertor, que le resguaPdnba del frío y Je
era á fe de todo punto indispensa,ble, pues reinaba un illlvierno IDllll.Y crudo, el campo esta.ha
cub'erto de nieve y de hielo, y el viento era récio y cortaba el c,úitis.
El hiren hombre tirita,ba de frío; y habiéndose
eilonr,ecwo el -niño poo, a1guno~ !lllom&lt;1&lt;&gt;to~, la
ma,fre se separó de la cu&lt;na y se fué á poner á
la lumbre lhlla pequeña vasija con cerveza para
reanimar a.Ji -anciano. Este, en tanto, se sen~ó en
la silla que antes oowpaba la madre y se puso á
m,ecer flll ;niño suavemente. Luego después la madre' tomó asiento á su lado y tendiendo una profunda mirada sobre el enfermo, que cada v-ez respira•b a más difícilmente, cogió ~u mianeeita y
dijo:
-"¿ No ea verdad que no lo perderé? ¡ Oh,
no! ¡Dioses. bueno y no querrá quitánnelo!"
A esta:s pala.bras, el anciano, que no era otro
que la Muerte, hizo con la cabeza un gesto tan
singular, aue del mi!1mo modo podía decir que sí
camo que nó. La pobre madre bajó loo ojos, y
dos gruesas lágrimas re&lt;Jbalaron por sus mejil1las.
Sintióse como un peso en la ca,beza, pues había
pasado tres días y tres noohes sin cerrar los párpailos; peranalllleció amodorrada cosa de un minuto no má.s, y en segnida despertó llena de sobresalto, filntien&lt;lo un ~;,stre.m,e,cimiento "de frío.
-"¡ Q,ué v.eo!'' iex,clamó paseando por su alTededor sus ojos extra,viados. El viejo había deaa.parecido v la cuna estaba vacía: aqúel hombre se
ha,bía lleva.do ac niño. Desde s11 rincón dejó oir
el viiejo reloj un rui&lt;lo sordo y confuso, los rodajes rechinaron con estruendo, el macizo peso de
plomo ee &lt;lesprendió, cayendo en el ~uelo y ¡ pa.f!
paróse el péndulo instantáneamente.
La ,pobre madre se ·preci,pitó fuera de la casa,
alaona,ndo por ,su hijo.
Afuera &lt;lió con urut mujer que vestía holgado
traje negro, y es1'aba sentada en medio de la
niieve.
-"La Muerte -entró en tu casa, le dijo la desconocida. Yo la he visto salir, Jlevándooe á tu
hijo; pero la Muerte corre más que el viento y
no s•Jelta nunca. su presa."
-"Dime sólo una cosa, dijo la madre. ¿ Qué
&lt;lireoción ha toma,do? Dímelo, te !o suplico; dímelo y yo sabré a!caJ1zarJ. a.."
-"Conozco el camino por donde se ha ido,
contestó la enlutada mujer; pero antes de indioártelo, neceei to que me dejes oír todas las canciones qu,e cantabas á tu hijo. Estas canciones
me a.gradan y tu voz me enaanora. Y o soy la noche, te he oído cantarlas varias veces y he visto
corroer tus lágrimas cuando [as call!tabas."
-"¡Oh! Yo las ca,itaré todas, to&lt;lasi enteramente, pero será después, dijo la madre. Ahora,
no me entretengas, déjame alcanzar á la l\fuerte
y recobrar al !hijo de mis entrañas."
La Noohe pernuineció muda é impasible y la
pobre madre, juntando las manos y llorando á
mares, se puso á cantar. Muchas fueron sus canciones; pero hubo en eHas más lágrimas que palabra,l
1 ,
Por fin le dijo la Nocb,:-"anda en línea recta hacia el sombrío bosque de abetos: por allí ha
huido la Muerte con tu hijo."
La madre salió disparada hacia el bosque; pero
á lo mejor .se encontró con que el camino se bifurcaba y se quedo pe:vpleja, no, sabiendo qué
dirección tomar. Había por allí un espinoso zarzal sin hojas ni flores, y como esto pasaba en Jo
más cTU.do del invierno gruesos carámbanos colgaban de sus desnudas ramas.
-"¿ Has visto á la Muerte llevándose á mi hijo? preguntó la madre.
.
-('Sí, conwstó el zar.al; pero no ínilicaré el
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El Jao-o entonces la itomó y so&amp;tuvo en .su superficie,º y cu.al si hrnbiese sido ~ colurrup~?, ,con
un eolo movimient• d-e onduiacion, la deJº.,ª fo.
otra odla doru.le se levantaba un marav¡¡:JociJ
edificio, 0 u'ya fa,chooa tenía más de una_ legua.
De lejos no p&lt;&gt;&lt;lía distinguirse b1e~ s1 esta soburbia romltrucción erai una montafub con suS'
gru.tas y bosqu,s ó una obra de arf.e. P_ero la.
desoladom madre ya nada po&lt;lía diatmgmr, habiendo perdido la vista.
-"Y ahora, ¿ cómo reconoceré á la Muerte
que me ha arrebataUo á mi hijo?" gritó con
d,eso-arrador ac-ento.
-'=-"La muerte no ,h a 11egado todavía," le con-•
testó una vleja, qu~ andaba por allí ~~aró~nd~
el iJJJVernáculo y cwd·ando las plantas. Y dime ..
•cómo te las has com,puesto 1¡&gt;ara lle~ar hasta
!quí? ¿ Quién te ha ayuda,do?"
,
.,
-"Sólo Dios misericordioso. P-ero tu tamb1e~
te S?pia:d-arás de m.í, buena mujer. t. Dónde está IDl
hijo?"
-"No le .conozco, repuEJO la vieja, Y veo qu,eeres ciega. Hay aquí m~chos árboles, flores Y
p.Iantas que se han marehitado esta noclie y den-tro d'e poco vendrá la Muerte, como de costnmbreá retirarlos. Creo que ya sabrás oue todos: los set&lt;'S huD_,auos ,tienen aquí un árbol ó una flo:.-que representa s_u vida ":f su caffi-cter y_que muer.emn ellos. A la sm&gt;ple vista parecen ve¡etales ordinarios; pero al tocarlos nót:3nse en ellos ~!s -pulsaciones de un corazón. Dlegate hasta aqm y t_a l
H:z •1odrás reconocer los latidm~ d.e,l cor'l;,Ar: d0
1
tu h ijo ¿ Pero qué me dará5 si te enseño €11. camino'.-'''
-"Nada me queda, ree:pondió la desdichada
madre con honda tris,teza. Sin embargo, pide loque quier-as y yo iré á buscarlo aunque ~" . ,r
fin del mundo."
•
-"De fuera d,e aquí nada necesito, contestó.
In. vieja . Dame tu larga y sedosa eabellera negra,
es n1uy rica; me gusta y de800 trocar con ella
mis pobres canas."
-¿ Nada mlís? dijo la madre. Tómala enhor-a-

buena:

crumino que ha tomarlo, s:-no con una condidón;
has de calentarme en tu seno•: me muero &lt;le
frío."
Y la ma.dre, sin titubear un momento, apretó
el zarzal contra sUJ peoho para derretir el hi.,J-o
q_ue lo cubría. Las espinas desgarraron ffilS carnes y brotaron dce. las heridas gruesas gotas de
sangre; pero el zarza&lt;l retoñó instantáneamente,
cubriéndose de verdes y freS1Cos tallos y de hermosas flor,es, en aquella noc.he de invierno. ¡ Tan
intenso y febril es el ca,lor que alberga el seno
de una madre afligi,cla!
SI zarza'! le indicó el camino que debía tomar.
Llegó la •madre á orillas de un anchuroso lago,
en el cual no había harca ni esquife, ni hi-elo bastante duro para pa,,"llrlo á pie, siendo por otra
parte dema~iado profundo para vadearlo. Y no
obstante, le era preciso lleg¡,r á a·a orilla QJ)Uesta
si quería. encontrar á su hijo. Delirante d-e amor
se arrojó al suelo tratando de beberse toda el
agua del lago, -cosa enteramente im1)09ible; pero
la angustiada madre creía que Dios se apiadaría
de e1la y obraría un milagro.
-"No, no has de lograr lo que te _propones,
le dijo el lago. Repórtate un poco y veamos si
hay medio de entendernos. A mí me gusta tener
perlas en. el fondo de las a.,"'llas y veo que tus ojos
oc1ten.tan un brillo que excede al de todas Jas
1¡&gt;erlas que he poseído. Si á fuerza &lt;le llorar logras
qu,e tus ojos se te desprendan, yo te con-drnciré
ha~" el invernadero que se levanta á la orilla
opuesta, en el cual tiene 1la. Muerte su morada,
dedioondose al cultivo de flores y árboles, ca,da
uno de los cuales representa. la vida de un sér humano."
-"¡ Oh! exclamó la madre, ¡ qué es lo que no
daría yo por recobrar á mi hijo!"
Y ¿ quiéni hubi~ra podjdo imaginar, &lt;lerlpués
de todo, que aún Je quedasen ilágrimas? Y sin
embargo lloró amarganlilnte, como no había llorado nunca., hasta que sus ojos ·Ee le ca~eron
de sus fubitas al fondo del lago, y quedaron convertidas en dos perlas como nunca las había poseído reina aJg,una.

Y se arrancó s:us magníficos ca bellos que un
tiempo fueron el orgullo tlie su ju;ventud Y sepuso en su ilugar las canas cortas y escasas de la
vieja.
Esta la tomó luego di! la mano y juntas entraron en el ,rast-0 in vernáculo donde ,crecía formmnclo soberbias espesuras; una. ve-getadón maravillosa. Jacintos delicadísimos colocados bajo campanas de cristal, ·estalmn junto á peoní~ hincha-das y vulQ"ares. Veíanse plantas acuática~, 1as
unas exihuberant-es de savia y las otras ca.si mar,chitas y eon las raíces rod\!adas ·de asq_uero u.a.
culebras. Algo más lejos se erguían esbeltas palmeras, copudas encinas y frescos plátanos, y en
un rincón extraviado, ostentábanse grandes cuadros de perejil, tooni,!lo y otras yerbas de cocina,
emblema del Oe-énero de utilidad que prestan aque11as personas modestas cuya vida. tiimbolizaban.
Había además grandes ai,bustoo plantados en u nas
macetas tan ango'5.l,8s é incapa.ces, que parecht.
que iban á estal1a,r, y en cambio míseras floreciIlas ocupaban ricos y hoJ'gados va.sos de porcelana, absorbiendo el más susitancioso mantiHo,.
rodeadas de rrun,ago y siendo ohjeto de los más
exquisitos cuidados. Todo esto representaba la
vida de }os hombres que existian en aqu-el 1D(r
mento, ,1es&lt;le la China h8.'Jta Groenlandia.
En vano la vieja trataba de e,cplicar detalladrumen'OO disposición tan misteriosa; la madTe no
la oía y no cesaba de pedir que la acrnrnpañase
junto á todas laB pequeñas plantas, tentándola&amp;
y palpándolas con afán pam percibir sus pulsaciones, hasta que después de haberlo vierificad&lt;&gt;
con mi11ares de ellas, acabó [POr d iatinguir y reconocer los latidos d~l corazón de slu hijo.
-'~l es," exclamó, tendiendo la mano sobre
un pequeño tallo de azafrán, &lt;loblado sobre sí
mismo y poco menos que m,um.io.
-"Cuidado, no lo toques, dijo la vieja, y no
te muevas de aqui. Cuando v,enga 1l'a Muerte, queno puecl-e tardar, amenázala con arrancar todas
1as flores 01ue crecen e-n torno y tendrá miedo,
pues es responsable y ha ele dar cuenta de Pll&amp;s á.
Dios, no pt1diendo arrancarse ninguna planta sin
su prévio consentimiento."
Al poco Pato se dejó sentir una ráfaga de
viento gla-Oial, y la ma&lt;1Te adivinó la :proximidad
de la MueDte.

DOIIIlingo 30 de Diciembre de 1900.

-"¿ Cómo ha.si"' hail'lado ,e} camino de este siiio? preguntó la Mu erte. ¿ Cómo t,e 1a.s has com1&gt;uesto para llegar hasta aquí antes que yo? Ex_plícate."
-"Soy madre," contestó Iacónicrnmente.
Y la Muerte -extendió EiU mano larga y huesom
sobre el nequeño azafrán; pero la madTe lo tenía estrechamente circuido con las dos suyas, al
propio tiempo que ~)onfa -el mBJyor cuidado en. no
·-aj.a r ninguno de ]osi men,udos y delicados pétalos.
Entonces la ;\.fuerte tomó el partido ele soplar sobre ,]as manos de la madre, la cual ee las .si rntió caer
desfol1ecidas, porque el ,al:ento de la Muerte es
~~ frío y helado que los vientos del más riguroso
rnvierno.
-Tú nada puedes en contra. mfa, Q.ijo Ja
Muerte.
-"Dios vnede más que tú," repuso la madre.
-"E-::1 cierto; ¡pero yo cumplo t,us mandatos,
.á fuer de jardinero puesto á sus órdenes; todias
-esas flores. todos esos lrboles y matas cuando ya
no pueden Yivir en el im~ernadero, los trasplanto
,á otros jardinet, y entre ellos, el grandioso é inm€nso del pa.raíso, comarcas d,esconocidas, en las cuale~
ni tú sabes Jo que ocurre, ni yo l)uedo decírtelo."
-"¡ Compasión! ¡ Ay de mí! gritó la madre. No
me arrebateE.&lt;' á mi hijo, ahora que he ten:&lt;lo la
--dicha de encontrar.Jo."
La .supl icante madre gemía amarga.mente y la
Muerte :permanecía im1)asible, 1por lo que llevando
~,quélJa -] a m9no sobre dos flores brillantes y magníficas, dijo á ,la 1luerte:
-"Pues lúen; ya que nada te dice la desespera.ción de una madre, yo armncaré esas dos flore&amp; y haré lo mismo con las restantes, clerast-ando
todo c.ste jardín."

La gloria de nuestro Siglo.
Eíl. siglo que hoy muere, nació entre los escom.bros, l,as llamaradas y las humareclaE d1e un forrni-0.iable incend.io. La revolución franreesa había pasado un rasero ni 1velador &amp;Obre las desigualda.dt1
,y protuberancias deil paSado; había "desmontado"
-el ca.m1po por medio del fuego; segaclo cabezas
&lt;Xlmo el tirano adorrnJicleiras; demolido viej-as é
inconmovibles construcciones .so-ciales; d-e~iarl'aigado preocupaciones; transformado ideas, usos - y
&lt;.:ost.umbres, y borrado, en suma, el pasado.
Sobre ese e-ampo en barbecho, entre ruinas ennegrecidas y manchadas de lodo y .sangre, 1iació
el sigilo creador, y recoustriu0tor por excelencia,
el que ha fundado lo3 -cimientos del monumento
futuro, el siglo que atalajó ~ s.u carro la ciencia
y la industria, que lo han pa.seaclo triunfante y
glorioso i;or todo el haz ~le la tierra.
'l,res grandes épocas y tres grandt:s fa stos tiene la t:icncia humana: la -a ntigüedad griega, el
Hen.a.rinüento y el siglo XlX. La Grecia antigua, cuyo guía fué Aristóteles, cultivó de pr:•íerenci-a la filo~üfía; .si con los ojos cle'l arte f',::tudi-aba la naturaleza exterior, con la luz ele la
rdlexión ::e engolfaba cu los mü=teri-oso~ an_•;rnos
del alin'l liumana: profundizó la ¡~10ral, influy(i
en las cts!rnnhre~, formó intcligenrias y corJz0nes, peroró con JJemóstenes. moralizó con Fiórratcs, ideal izó c:on Platón; pero no trascendió lo
bastante á la industria, al trah:1jo, al biene5tar
m;iterial tlcl hombre.
Durarite el Renacimi ento, la portentosa actividad huma.na rn convirtió á las belh1s letra:; y á
las b-el'las artes-. Resucitaron las clási·cas, J;ero
de preferencia las clásicas literarias; la plástira en
todas sus manifestaciones se ostentó: fioreci6, lle-nó la vida, casi constituyó su fin exclusivo. y
volvieron á poblarse de estatuas lae calle.,; )' par·ques; de monrnncntos., las plazas; de granrlio.sos
edifi.cios las ciudades; ele -cuadros los templos y
loS museos. El siglo de Aristóteilcs fué filosóficJ y
moral, el Renacimiento, •a rtístico y literario, nuestro siglo, cientfico é ii1dustrial.
Si pudiere condensarse en una breve fonna cuál
ha sido la excelsitud del siglo XIX, y condensar
,en una frase su grandeza, &lt;liríannos que lo que
lo ca,racteriza y lo ha.ce subtlirme, es que nunc! an·
-tes de él la ciencia pura trascendió más rápida-

EL MUNDO ILUSTRADO

.
t

/

-"Detente, gritó la 1iluerte. Y tú, madre d·esgraciada, ¿ no reparas en de!:ltrozar el corazón de
otras mad re?"
._"¡ Otras rnaclre2,!·· mumrnró la pobre mujer,
apartan•tlo la mano de l'aei flores.
-"Toma, dijo la ::\luerle: toma tus ojos; los
he visto en el lago: brillaban con tanta dulz,ura,
que no he µodiJ.o menos· que recogerlos. Xo sabía que fues·en los tuyos. Reeólnalos v mira al
fondo de eE,e pozo. Ahí verás lo qu·e ha1hrías de"
truíclo destru.yendo esas flores. En los reflejos del
agua verás la suerte re::erv-a:da á ca.da UIH. de eEJas
dos flores y á t,u hijo, si huhf'es.e vi\'ido."
La madre se inclinó $Dhre el brocal y vió pasar
sucesiva.mente una :::ene ele imágenes d,e ventura
y 1alegría. formando rirnefi.os cua.clros, seguidos de
es.pan~oea&amp; escena¿ de perndumbre, desolación y
m1;:o;·ena.
-"Esas co9:.1~, así las una.s como las otras, sor.
voluntad de U-os." dijo la. ;\Inerte.
-"Pero en lo que me :acahas ele enseñar, excla-

m?nte á la. vida práctica., y que jamás el teorema ha. influido máa. inm¡3diaba. y directamente en
el bienestar del hombre.
Era camcterístico del progreso humano, que Ja
vercla,d t.uviera una incubación seculfu!' antes de
poder fecundar y mejorar la vida.
Descubierto

L
Niiias Dolores Echenique y Luz L"'pez, el día de su primera
comunión.

hoy un principio, había q'lle esperar largos siglos fJU aplicación útil; la verdad quedaba estéril é infecunda, germinando ,en fos espíritus, almacenada en las bibliotecas, antes de dar fruto,
de sen-ir ele algo, de abrevia.J· el trabaJo, ele dulcificar la pena, de mi,tigar el dolor, ele acrecentar
en un átomo la feliicidad.
En nuestro f!!iglo, a1 clescubrimi~ento de la verdad, ha seguido su inmedi-ato aprovoehamiento,
su casi instru1·tá.nea transforma,ción en máquina
poderosa, ie-n instrumento preciso, en uteooilio có-

mó la madre Ilena de zozobra, no creo haber visto
yo el destino de mi hijo."
-"X o te diré yo cuá.l de e1Jog ,es, repuso la
Muerte; pero lo repito; entro todo Jo que has visto esbá la suerte que á tu hijo le aguarda en ,el
mundo."
La madre, enloquecida, hincó l,as rodillas, exclamando:
-"Por Dios, oye mis niegos y respóndeme de
una. vez: ¿ le estaba r.eservada á mi hijo la parte
horrible de ese espectáculo? Díme~o sin rodeos1
habla. ¿ Ko quieres contestar.me? ¡ Oh! en la cruel
incertitl11111bre ,en que estoy S1Unida, será mejor
que me lo arrebates antes de que corra el riesgo
de sufrir tales desgracias. Le quiero más que á mí
misma -al llljo de mis entrafias; oa.igan pues sobre
mí todas las desdichas. Llévalo en buena hora al
reino ele los •.,fol•os, y olviden-se mis lágrimas y mis
súplicas, mis palab11as y m-is sacrificios.
-"Xo te entiendo ~ien, dijo la :Muerbe; v-amos
á ver, ¿ quieres, sí 6 no, recobrar á tu hijo, ó prefieres que le conduzca á ese Jugar desconocido de
que no puedo hablarte'''
La madre, entonces, juntando las manos, cayó
de rodillas, y dirigiéndose al Rey de los ciefos,
exclaimó :
-"~o me eseuohes, Dios mío, si desde el fondo del corazón reclamo contra tu voluntad, que
está sii·empre cifrarla en lo mejor. ¡ Oh! ¡ No me escuehes, no me atiendas!"
E inclina,ndo s1t cabeza sobre el pecho, caía
abisma.da en la mJls t.errib!te de las cono-ojas, e-,
tanto que la Muerte arrancaba el clébii° tallo de·
azafcún y volaba á trasplantarlo al jardín deseonocido.

fin :Jersor¡.

modo! en procedimiento efi•caz. Fulton y Watt,
e.s-tud1an en su tortera la tensión del vapor, y á
poco andar, las loeomotora.s rlledan y los steamers
naregan; apenas .Past.eur d&amp;oubre el orimer microbio, cuando prepara la primera va-cuna; no bien
brota la primera &lt;Jhispa e-utre dos electrodos1 cua.ndo comienza el faro á d,estelli.ar, y el foco á bri-llar; de1 die-sc~1b1~üuiento d'e Jas toxinas: surge toda una terapeutica; de la fo.too-ra.fia instantánea
el cinematógrafo; apenas la ci·e~cia habla. cuanel~
ya la indusiria trabaja; la cosee.h-a del fruto sigue
ele cerca á la -coloración &lt;le 'a flor.
Con las aplicaciones die-1 vapor, se mw1a este
morimi-ento el.e instantáneu trnnsforma,ción de lo
verdadero en útil, ele lo científico en industri,al,
de lo filosófico en m-0ml y social, y ~e continúa
durante todo ie1 siglo, con ímpettL creciente: no
se s1be qué se ha e..ouquista.do más, si vcrdade3
ürnegal&gt;les ó aplicaciones útiles, ni es fácil el balance entre los principios d1ESéubiertos y los inventos realizados. A medida. que se ha ac11ece:ntado
e1 saber, .se ha refiuado el bienEstar; el pan es más
abundante, el vestido mñs abril'.)'aclor la habitación
' con f ortaUle, }' á ila vez elo criterio
'
ma:.;
huma.no
eom·ertido á la~ aplicacicmes ele- la e-sencia, se ha
hecho más :·ecto y más práctico.
La -ciencia qu-e era una divinidad etérea é intangible, que habitaba re-gi.ones inarccesibles, que
parecía l~uir_ clel contal.--to mezquino y degradante
de Jas mtfena:, humanas, encarnó y l.omó cuerpo;
tonaba. como un Júpite r, se cnvdlvía en nubes
y se circuía.. de relá1npago.s, ,como un J e.hová ;
en nuestro siglo descendió, eomo Cristo á la tier~a; se mezC'ló con los hombres, vivió su misma
vida, les prodigó consuelo. 1le:F1 dió aili111ent;0 v -vida y esper,rnza, les tomó de lia mano y los guió
P?r e] ~ndero ~~w ha de ieonduci1,los á un porvemr meJor, dulcificando sus pasiones con i0l incremen~o de .&amp;u bienest,ar, y ha:eiéndolos mejores á
med1da que son mrenos &lt;lesgraciaclos.
Es.ta 11edención rlie-1 hombre _por la -ciencia, es la
obra de •n uestro si,glo, ese d.e.scenso del cielo á i1a
tierra. y del empíreo rul obrador, esa constante preocwp-ación ele uti1lizar lo que se sabe y de aplicar
lo que se descubre, son su gloria y los títu!los que
permitirán á la posteridad decreta.rle las palmas
y colocarlo entre '1os primeros_y más grandes.

:Or,

Jrf. flores.

�Dc,,ni.ngo 30 de DUJ_iembre de 1900.

Domingo 30 de Diciembre "-, 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

POR1-""'AD A..

•

•

Galle la l\Iu::.a lánguida que nu día
Dérmmó, en sus it1Sonrnios pasionales,
Sobre el ánfora ebúrnea de la orgía,
Eil polen. de sus ro2as tropicales.
Calle la :Ilusa que libó en la copa
De Anacreón iebriscitantes heces
Y eleYÓ, con O\"ldio,
Al arte del aiilor lúbrie;as preces.
En 'fez de ,la pasión tien.mal y muda,
Que, en forma de mujer blanca y de.:muda,
De erectos senos y diYina. cara,
Ji~l bü.ril praxistklico
En transparente mármol encarnara;
Resurja, alfüo y bélico
Y fiero y triunfador, el arquetipo
De actih1d graYe y talla de coloso,
Como siurjió de un arte Yoluptuoso
El Hércules farnesio ele Lisipo.
Y ante el sorn brío dram:a
En que la humanidad enlnquecicla,
Al borde del abismo, como Ha1nlet,
':tiiene necesida.d de -amar la vida;
Ante ese ilimitado pan01;ama
Donde .aparece un siglo ·a gonizante,
Como un sol en Ocaso,
Lleno de luz, pero también de enigma8:
Déme su YOZ el huracán tonante
Y esgrima el brazo, redentor entonces,
Jill1 hierro ardiente. marcador ele estigmas,
Y el dórico cincel que esculpe bronces!
ECCEHOMO.

/

LLEGADA DEL SIGLO XX.

I
Débil generac10n: detén el torpe
Paso inseguro con que audaz camina,
Brillante sólo de presfado afeite,
Tu cuerpo eirvejecido en los intensos
Insomnios der deleite;
Has que tu pensamiento, encarcelado
rrras de tu frente, ensombrecida y pálida,
· Surja á la vida de la luz, &lt;:orno una
Redimida erisálida;
Reconcentra en tu espíritu,
Sl el "quid di,Tinum" dentro dél alienta,
La fe, que es luz de paz dentro del alma
Y que es Sol de e.uperanza en la tormenta.
¿ En dónde está la uroluntad," serena
Reguladora del cerebro hum~no
Que, rigiendo el espiritu y la carne,
Sus atávi.cos ímpetus refrena?
¿ Qué hiciste de esa foerza-indestructiblé
'rimón con que de todas las borrascas
El hombre surje sa!Yo é invencible?
· Ay! por buscar la vibraeión que flota,
1
. .. macabra,
El suefi.o absurdo y 1a Y1s10n
Has disloeaclo el sentimiento y-rota
La yerclad en el arte ,Y la palabraPoseiclo de histérica, facundia
Y de jnnoble iracundt:a,
Has dejado apagar f,a gradas luces,
Has dejado morir an:Sias qu~r~das,
En lfll Yicio :de oncl¡is ·honuc1das
Y en la duda de trágicas faút:es!
¿ En dónde ,está la "dignidad,"- el faro
De tu propio valer .\' tu aHiecl río?
·En dónde está e.~,a lámp-ara? ..... -Xo arel€!
Í&gt;-e tu conciencia en el altar racío,
Dejó extinguirla tu paEión cobarde!
Y-blanco ele la insicliaRies procaz -ante fos cliosies rotos
Y aplaudes tu dolor )' tu perfidia!
La elariclad del deshonor delata;
En plena luz, los miserables gimen;
Siempre la obscuridaEl encubridora,
8irv.ip rpropicia al cr.imrn.;
Y en J,a. tiniebla de tu ser, ahora,

EL MUNDO ILUSTRADO

Por aplacar lus loeos apetito.s,
Inútil es ·que á Babilonia auudas
Corno á madre de tocios lo, delitos:
Babilonia está en tí ... tú eres, á un tiempo,
rrraición y vicio ..... Bt1Itazar y Ju das!
Mirad! .. . el mismo có~mico equi,!·ibrio
Q.t!e sostiene los átomos tompactos
F.n la armonía inmenrn de los mundos,
O en la rncreta \' id·.t de la muerte;
La misma innata. intima inf.!iiencia
Que hace que ei' débil huya del mís fuerte,
Buscando una fatal coexistencia;
Ese mismo pocler ó fuerz,a muda,
Núeleo de Yicla ó foco ele pasiones,
Haz de dolor ó carmen de ptaceres,
Es ,el ª~Iaelstromº' de incognoscible elíptica
P-01· do "ab eterno·• ruedan
Indivicluo:1 :r pueblos y naciones,
En marc:ha apocalíptica!

II
Yed,l'os marehar: el niño ya. no busca
El dUlce y tierno y maternal regazo;
Con una audaz precocidad ele hombre,
Rompiendo de la infancia el tibio lazo,
En vez del chtlce almíbar
Conoce ya las heces del acíbar;
Sueña efi la lucha, en los placeres sueña
Y eu el primer umbral de su camino
Como una dél&gt;i1l· guija se des1peña !
Y el -amor-esa llama que confunde
En una sola fé dos corazones?
Ya no incuba la dicha y la modestia,
Hoy es audaz, lujuri~u besja
Que agoniza en un i;:uelo que se hunde:
Abierta ~ti la verde celosía;
Un flechazo de. luz rasga .Ja umbría
Lobreguez de la cimara secreta,
Como un nimbo c'Ie luces de Bengala;
Mas no flota la escab
Ni ansiosa agu'llrda en e1 balcón Juliet-a.
Achmtro, $Obre el muelle,
Rojo diván de rico terciopelo;
En la mano la copa del champaña,
Que, al cleritamarse, en el tapiz sal,pica,
Está m1 Adonis macilento y frío.
Cuya alma, enferma ele m aldad y hastío,
Como su &lt;:uerpo mlÍ.sero claudica ....
Y )a hermosa beldad su oro premia
Y al besar, con la púrpura
De -sus labios, la copa de Bohemia,
Do]' eloneel faciturno
I..e. hipocondriaca languidez aliYia
Y extiende, &lt;Como un pájaro nocturno,
De su abrigo de ,pluma el ala tibia . ....
De -su túnica regia ee despoja
Y, enfrente de la lµna reneciana,
Donde frrailia la imagen incitante,
Aparece, de$nuda y palpitmlte,
Como una diosa de la eclacl pagana ....
Y acaba el "fiat lux! ...... ''r tras 1la dura
Jornada en que el dolor placef remeda,
Un girón menos en el alma queda.
Ji{ás son1bras -cubren á la selra obscura
Donde se pierde el corazón opreso .....
Y en aqueHa ideal boca de Yirgen,
Digna de la plegaria y la ternura,
Se estampa un bes.o má, .... ¡trágico bes&lt;0!
rrriste calleja, húmeda y sombría,
Inquieta. soledad, Yulgares ca~as
De muros agrietados,
Encorraclo farol que parpadea,
Con fas intermitencias de un beodo,
Y da, ,con sus fulgores mutilacloo,
'Tonos ele sangre al removido lodo.
Abajo: el sucio fondo ele la charca
Cortada, á trechos. por fugaces huellas;
Arriba: todo y nada, lo que aba rea
Un cielo sin color y sin estrellas ;
Y en el dintel de puerta envejecida
0

Un bulto informe de muj er, el rc.~,to
De un alma en el naufragio ele la vida;
:Miserable, nocturna cal,!ejera,
Que al primero qu e pasa
Se ofrece . ... para todo lo que quiera!
Póbre flor, sin aurora.~,
Juguete vil cl'e LL lujuria imligna,
Que s1rn pesarr:s cuenta por sus horas,
Y en su dolor eterno,
Corno herida paloma. se resigna!
La m,irada tornad, ve.el cómo impera
En su pal•acio la Arnricia artera:
Amplio sa!?óu, henchir.lo
De eofocaute gas ,v d e tabaco.
Que .11uhlan el ambiente empobrecido:
La multitml an~io.o:a,
En cuya, faz el Yértigo
La exaltación de la demencia estampa,
Esperando el oruculo temido
De la falaz fortuna ó de la trampa;
Y eT joven y el anciano,
El potentado ,· el humilde obrero,
Unidos j ay! en fraternal comorcio
Por la Yoz argentina del dinero.
Y tras la brega. imana
Y ante el tapete, encubridor &lt;le ahismos,
Como la mar y la e!:=peranza, verde:
La palidez eontrita del que pierde
Y Lla. triunfal sonrim del que gana!

III

Y ved á las na,cione5! .... mareha. opreso
El pueblo á su Calvario ele amarguras
Y han1briento dobla la rodilla, al peso
De tantas armuduras!
Elu vez ele los arados y del tajo,
Surca el cañón la abandonada tierra
Y está el pueblo siu pau y sin trabajo :
})ere hay en los graneros proyectiles
Y-por salrar la honra de los pueblosLos reyes tienen l)ÓlYora. y fusil~!
Palla el aire oo el fondo
De los e11rare-ciclns subterráneos
Donde lasi rna:,:s oprimidas gimen;
J,a fiebre del dolor arele en los c.d neos
Y surje de lo hondo
rna. fatal nec~idad ele crimen!
Raza~, c.'tn3c1,clas de vivir, combaten
Y se lmsc:an y a.coohan, ,con sigilo,
De uno á otro he.mis.ferio.
K o oo oye de la paz e,] noble cántico,
Ni hay d•el Ira bajo el conforlaute aeopio;
La sangre mancha el abundoso Xilc,
Ha enrojecido el agua del Atliíntü:c,
Ha despertado ha~t~ al Celeste lmpecio
De su hondo s11eño el.e abyección y opio;
Y desde el corazón, frío ~r artero,
De las rocas británicas,
-De la Conqui la sempiternn ªmater,"1.. retencle ahogar al bélieo bóero,
Al bóero irnmortal, de ansias volcánicas,
Que acabará cuando el volcán no tenga.
Ba5e cap·az de so~tener su cráter!
¿ Ko dsteis sucumbir á losi infieles
A la alta. tra,dición ele sus laureles?
Y YiYe aún. tras época ominosa,
.
La que fué un tiempo lbérica famosa!
¿ E1n dónde etitán Daoiz, Yelarde, Riego
Rspa:rtero y Serrano'
Caractctres &lt;le luz, almas ele_ :fuego?
Qué se hic:ieron las épicas jornadas
En que triunfó la espada por ,la idea?
-Cahezas, Dos &lt;le Uayo,
Valencia, 1\[anzauareg y Alcolea?
Ay! ril Yalor, al sacrificio au!su.;to,
A la ignorada abnegación heróica.,
A la fe noble y a,] deber ele! justo,
Han sucedido: indif.e.rencia estóica,
EJ plaeer muel,Ie, la virtud &lt;l&lt;&gt;rmido
RI femenil ealor y el insaciable '

�Domingo 30 &lt;le Diciembre _ite 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
Amor •l yo .. . . Imperator de la vida!
.Super::ticio .. a grey: aca:,eo espe_ras,. . .
En la embriacruez que á. tu conciencia sitia,
Al blando sm~ del mandolín sonoro,
Que Apolo te hable, por la voz de Pitbia,
En su trípode olímpica ele oro?
¿ Juzgas viento de fronda el arrebato
De igualatoria lid? ... .
-Jónica:; sienes
El p-atriotismo ungió!. .. Y audaz opuso
Contra el brazo opresor de Pi,istrato
Su triunfadora rebelión Clistene,!
:.\fas sin brújula vas y fin objeto
¡ Oh multitud raquítica. que Esparta
Hubiera despeñado del Taigeto!
¡ Oh pueblo Jegen&lt;lario de otra época,
Digna de la -exi:::itencia y de la historia.
Digna del Sol y del laúd de Homero,
Cual la &lt;le aquel emperador guerrero,
Que hizo un astro inmortal &lt;le '-ll exietencia
Y paíleÓ, en elíptica {le gloria,
Desde :F'enicü:t al cauclaioi'O Ganges,
Yietoric:as la~ i.irmas y la ciencia!
IV
Y allá van, tras gigantes e~pejirn1os,
Individuos y pueblos, deliranies
Al choque de enconirados fanatismos!
Y lo3 intranégentes de 1a vida
Son los mismos aún: los judaizante~
Que á los graco~ yenclieran al Sena.do;
Son los que-------&lt;;in la m.ás,;ara, de EdipoEn Queronea las frentei-t
Indinaron rendidos á Filipo;
Arquitectos de sombras y ruinas
Qu,e al mismo César sin rubor trajeron,
Feroces Catilinas!
Los que-al concierto imuen.::;o de los mudos-X egaran á 1a ciencia en Galileo;
Los que, al concierto inmenso de los mundos,
De las transformacionea de ProteoA Sócrates brindaran la cicut&amp;,;
Los que engendraran, tras de lucha. airada,
Cual sangrientos apóstole~, de acere,
A Luzbel hecho hombre en Torquemada;
Y á ~figue1, el aric.:íngel miliciano,
Hecho verbo flamíjero e11 Lutero!
Y habrá. ele ser igual, el triunfo, acaso,
De Grecia ó Macedonia?
Si hondo ,aquilón la libertad conmueve,
¿ Reinará igual en la- inmortal ..Atenas
El verbo demostino que el aleve
Silendo de Filipo y sus cadenas?
A la faz de individuos y naciones,
¿ Serán lo ruismo César y Pompeyo?
¿ Lucanos y Nerones?
Contra la misma máquina que ha sido
De redención y paz liuupio ,enero,
¿Xo se leYanta, en iracundia ciega,
Demoledora el hacha del obrero,
¿ X o-del Derecho en nombreA .Ja vanguardia de la innoble brega.
Armado del puñal y el explosivo
El Anarquis.m.o, nega~ión de todo,
Al invocar la libertad sagrada,
~lancha la libertad de sangre y Jodo? ...
V
Escuchad el clamor, hondo y profundo,
Que de 1'1s multitudes ,e leranta,
En guerra contra el eieao y contnt e1 mundo!
Kadie la fé del pon·enir saluda,
I':!IB la tenaz desolación que can ta
Las trág:\cas estrofas de la Duda!
Oid el eco del dolor hurn;a.no:
ª-¿ Cómo po&lt;lrá. fructific-ar en ~a
'fierra, inundada para siempre, el germen?
La fecunda labor jay! Eerú. €u -vano:
En esa tierra, en que los miarnnas duermen,
nieamente crecerán J.a:;, flores
Blan~as, pero lefa les del pantano 1
''En el roído muro sólo arraiga
La tris!~, inútil yedra .. . .
Én bal.&lt;le frotareis perpetuamente
La cristalina, pero fah,a piedra,
Buscando en el,la el prisma durodero
Que haee en el diamante verdadero
De un átomo de luz un ascu-a ardiente;
Aunquo Ja falsa piedra también brilla,
Al soplo nada más de vuestra boca
Yol rnrá á ser la misera ble arcilla.
"-Después del golpe del martillo, al fuego

r

Voraz y calcinante de la fragua,
'fornará el fierro á natural dunza;
De la cú~picle altí:-:ima la roca,
~o ha de l)l'indar el agua;
Que si en la piedra de la" cimas choca
El mazo, dirigido
Por vu1c1hlico múseulo que cri:5pa
Los nen·ios del atleta jadeante,
En vez Uel agua brotar:t la chispa
Débil v pasajera de un instante!
"-ImÜilmente es.ca1areii- la sierra,
]~n pos de la riqueza codiciada,
Si no eneontrai;i., al ese-abar la tierra,
En cuyo c1auftro maternal esconde
Xaturaleza pródigo tesoro,
El anch 1 veta mineral, en donde
f\rnja rno::. rrrano~ vírgenes el oro
-"Qué importa que el alambre, por el viento,
Como aéreo pentágrama, conduzca
Del uno al otro polo ,el pensamiento,
Si ,en su eléctrico soplo alm no lleva,
•
A,l banquete de toclas la, naciones,
La palabra. inmortal de ''buena nuev.a?"
-"Qué i1nporta que el audaz obrero rompa,
Oculto de la tierra en las entrañas,
Con un chispazo la gigante mo1e
Y en llanuras eo1i-vierta las montañas,
Si no deja, siquiera,
Un átomo ele luz tras fJU camino,
Xi un .sólo pan á su ,afligida prole?"VI
Y ese trágico acento. e~a bla:-.femia,
De una riiina intelectual, presagio,
Es la ruda ame·naza de un naufragio
En que al deber el egoi::-mo apremia .. . .
Invade la ignorancia kt. Acadenüa,
Viven triunfante, la doblez y el agio,
Se impone aún sobre el saber la -espada
Y, en vez de ho,-:inna,-, místico sufragio
Brinda á la libertad, raza m-enguada!
Los bardos &lt;.:antan a,l color qne "se oye,"
A la música extraña que "se mira/'
A fas tang1b]e~ do~;~
De las Ji::.&amp;s "que gimen,·,
Al amor sintomando la neurosis
Y á la neuro~is engendrando el crimen!
Xo hay látigo'$ que azoten mercaderes,
El U!mpJo es antro de sangrienta n1ofa
Y al oficiar el sMiro manchado.
Ay! . .. no surge d€1 templo profanado,
Candente e,tio-ma, la viril estrofa!
o
.
'
En me&lt;lio de -arraigadas bramas,
Sólo se escuelan hondas el'egías :
)Iurió el numen de Píndaro y Tirteo!
Oid la ru,i.sma voz, la que en obscuro
Calabozo arrancara á Galileo
El )!iserere de la ciencia . ...
-"ábjuro!n
-"~~bjuro de la rnngre poderosa
Que nutre y fortalece mi organismo;
Del anhelo de acción, debilitado
En la pereza muelle en que mi= enhebro,
Víctima de mí mismo!
Del santo amor que la ventura labra;
De fa chispa pensante del cerobro
Que constela su luz en In palabm.;
De la conciencia, singular tributo
Que en la infinita creación pregona
La •ltitud de lo, hombrea sobre el bruto]
-"Abjuro de la obsrnra ley divina
Y de la ley del hombre;
Abjuro de la ciencia y del progreso;
Del plac-er santo y del placer impuro;
Del mi.:.mo pen:-:amiento que germina
De mi cabeza en el cri~ol. ...
-"Abjuro!. . . "
VII

¿Y esa e3 I.:.1 lIU~IAXID...iD? ....
-Jamá-:, mentira!
Esa es la voz ele la ambición fra.::;trada ....
Xo es la Yerdad que efüeña,
Es la infffna-1, doliente carcajada
Del eterno Luzbel que se despeña!
En esta evolución, inextinguible,
Ardua labor del hombre
Que, aun morihunclo, crea;
En la lucha teruible
Del verbo y ele! saber con la ignorancia
De la fuerza bruta1 contra la idea;
Kacla pera la cieneia es imposible,

la constancia!
d ~a con la ciencia l
Cnano,
fl: t
'
la anti oCYiiedad •y e orec1en
e
n.yer
•
Renacimiento condensaban so 1o ' .
.
El pro(Treso no má: clentro de _Emopa,
Hoy,
la vida umver:::al al be~o,
Beben, ele polo á polo,
.
Los pueblos todos en la nmma copa
El raudal del pro¡¡i:eso!
.
.
Ayer la proclucc10n tuvo su lmd~.
El brazo individual que desfal!ece,
Hoy, al rugir de la..s po~,entes ~muas,
La industria á la3 nae1ones aba~teee,
y el mecánico esfuerzo ha tr~mforma&lt;lo
Al fabricante, de hábitos exiguos,
En regio potentado
Que opaooría el fausto ~ne ostentaban
Lo 3 magnate,g ant1g~10s .
. . .
Aver era la ciencrn. el pn~·1leg10,
El clon de los t,,l,ntos super10re_s,
La perla negra del collar egr~g10;
H oy es Ja cie~cia popular y rige
Súbditos y Eenores;
.
Vfre en La tierra y en el mar_a1rado.
y entusiasma su oráculo ó aflige
Al hombre y al Estado!
Ayer ]a antigiiedacl :~ lenntaba
Sobre la adusta trad1c1on y el hombre
Por con.oorviar la tradición luc-haba;
Hoy el anhelo inmenso de grandeza,
De bienestar social, muere y meJora
El imsia de vidr, como la aurora
Feraz de los otoños.
Los árbole~ enclenques endereza
Y convierte en ramajes los retoños!
Y &lt;le Jo, aJLtiuiledacl-antes rehacía
A la escuela ~ al libre pensamientoLa libertad fn&lt;lividual emerge,
Y la igualdad política oonciona_
El credo ele la nueva Democrocrn !
· Qué importa, pues, que la doliente noche
E:x\ienda su sombría Yesitidnra
Si, á los fulgores del naciente día,
La flor abriendo su pintado broche.
Perfumará más cándida y más pura?
, Qué importa, que los fuegos del esl
Lo'.;; esmaltados pétalos inmolen
Si, en las nítidas alas ele la brisa,
Vuela, hasta otras praderas,
Lluvi" ele oro, el fecundan te polen?
En el&lt; Orbe, de que es ar&lt;illa frágil
La que juzgamos Tierra po&lt;lerosa,
Siempre h&amp; triunfa&lt;lo el batallar criiento:
El grande, el apto, el poeleroso, el ágil,
En fuerza, en ,oluntacl, en pensamiento!
Pero la lueha es santi
Cuando redime al mundo;
¿La sangre, aca.:.o, ·no es bauti:-.mo humano?
¿ Xo hay llanto aun en las horas de contento?

Dooningo 30 de Diciembre de 1900.

La mujer innwrtal cuya ternura
Los horizontes d,e la. vida enciende;
Frente á la que se venele
Y, cual reptil, engañadora esconile
El veneno que inyeda,
La mache, nido &lt;le virtud en donde
Dios la bondad universal proyecta!
Frente á Napoleón, atando pueblos,
Coronados de lauros y de espinas,
La abnegación del moscovita heróico,
La gran Moacou, la capital ardiemte,
Transionruada en ruina~!
Frente á Marengo y Austerlitz y Jena,
De Waterloo la rota, y el monólogo
De un oodáver viviente en Santa Elena!
Hidalgo, el noble corazón sencillo,
Por oodiruir •1 inclio, hecho Crndillo;
Y Wáshíngton, creando lás serena.s
Libertades de un pueblo procligio,o,
Al romper las británicas cadenas
Qne ataban al coloso!
Frente á la viaja Roma del Papado,
Y de la liber!Qd oprobio y muerte,
Garibaldi inmortal, genio y solda.do,
Italia unida, libertada y fuerte!
Frente á la hambrienta furia mu.sulman
E1 valor que el peligro menoaprecia :
Grecia e'Ilsefümdo á la familia humana,
Byron muriendo por la fe de Greci&lt;a !
Frente á la., hordas del Imperio Chino,
Histéricas de opio y de rngancia,
Las ju.stas del •aber y &lt;le la industria,
La llllive.rsal Exposición de Francia!

d;

VIII
El e.,píritu fuerte no desmaya
Xi habrá ele sucumbir, mientras que haya
"Gn átomo de luz en la conciencia,
Lna sola creencia;
¡\fientras, al eco san to de alegría
De un infantil y purpurino labio,
Loo madre sonría :
~Iientra.s-,i la opulencia y en la inopia,X o pueda una alma buena
Sentir completa la ,entura propia
Cuando la nubla la &lt;lee.gracia, agena!
Mientras loo.arquitectos de la nad"
A._caudil1en la turba en~~ngrentada,
Si al estallar el proyed1l-que prenden
En su clemencia de acabarlo to&lt;lo,Sucumben los honrados en eli pue..;to
Que otros grandes apóstoles cleñendeo,
Intacto y puro sobre el mismo lodo!
i rientros con lra el poder ele alti rn testa
Presienta la asombrada tiranía,
Una voz de condena 6 rebeldía
Ln ~lo grito ele viriJ1 protesta{
Y mumtras pueda el hombre eniancipado
Contraponer, en el turbión airado
Fr•nte al que siega por destruir. 'el noble
Batiallador, potente como el roble
Y humilde en el trabajo,
Que el surco abre y la seruilla siembra,
La fe en d cielo y la mirada ahojo!
Frente á la torpe 11embra

•

Friente ele la comuna-ese com.eta
De cauda tormentosa,La cívica República, la hermosa
República de 'fhiers y de Gam betta !
Frente al Reino de bélicos iD,Stintos,
-1lás sagaz y maligno que guerreroLos campamentos, de escarlata tintos,
Que con sru vida &lt;l€fendió el bóero!
:Frente al antiguo suelo mexicano,
Eslabón de la ibera aristocr-acia,
Gu.arida de famélica teocracia,
Núcleo de fratricidios y renco.r,es:
El viviente clamOI", inolvidable,
De la hunúlde Caunapaoo de Dolores;
La Libertad que to&lt;lo lo transforma;
J uárez dictando, en Sinaí glorioso,
Las 'fablas de la Ley de la Reforma;
Y el toque de "¡ Adelante!"
De aquel mismo inmortal clarín tle guerra,
-Heraldo d~l dered10 y la victoria :La voz de paz, ei géne:;is de glori,a
Que &lt;lió á la patria sant~s energías:
La obra inmensa de Porfirio Díaz
Que, con el Siglo, canblrá La llistoria !
Frente á la ciega multitud ignara,
Pas-teur rasgando los ignotos Yelos
Del co~os invisible, con avara
Ansia de bien y de oober; lia ingente
·
LabOT de Humboldt y Litré .... y el genio
Del gran Lesseps, meret...-edor de al tares,
Aun más que el de 1Ioisés brazo potente,
H1mdien:do tierras y estrechando mares!
Los modernos Colones del planeta,
Sin miedo ,a] mar ni al iracundo J~olo:
Vanguardia del humano penrumiento,
Cuyo inmortal y &lt;lligno monumento
Son las blancas pirámides del Polo!
Como el bramar del h uracán-ve.stiglo
Que no ha -de dom-eJlar terráqueo yugoEco infinito ele] dolor de nn t:liglo:
La voz de Vidor Hugo!
Y de Fouriér y Sa.int Simón delante:
Frente á la voz del Karl ~larx, teruida,
La creación magnífica, raUiant.e,
Derramando calor y luz y vida,
-Del infinito incognoscible al beso;La universal fra terniclad del justo,
Augusto Compte y su apotegma augusto:
Ai\IOR, ORDEN, PROGRESO!

IX
Tú-"esclavo Tedim.ido"--que !?f!ntías
El látigo azotando tus esfi"ldas,
Y &lt;le tus propios hijos,
Pecl.azo,s ele tu aer, no disponías;
Inclínate renfüdo ante la tumba

FlL MUNDO ILUl!TRADO
Del Siglo del Progre,o,
Y llevas en tu frente de alabastro
Del !-iglo que de Lincoln escu1.: hara
El a,tro de la "Fé" que a.bu.renta duelos
El "le\'{mtate y anda'' del opre¡;o;
Y del amo-r universal el astro:
rru que puedes curar la.s füllil.rguras
_rrú-''enfermo" ,,acilante--que llevabas
Y de bábarno untar los corazone3
El incurable mal en tu organü•mo
Y d1.: rramar la pena ó las vent.urns
Y, :;in la Fé ele Job, -.ólo alentaba::i
Con tu estigma 6 tus altasi bendiciones:
Repul~ión y piedad para tí mismo;
Tú, que----como ninguno
Alza la frente a-1 cielo,
De lo~ cimientos ele tu Igle.•da-has visto
Ya no tendrás m.i~rias en tu duelo
En tu• débiles hombros.
Ni &amp;erá tu &lt;l,estino la mi,.eria :
Tan1balear la religión del Cristo.
Be-nclice ú Li~ter, de la ei-encia orgullo,
Hm1dirse el mundo antiguo y levantaroo
Lin coln-libertailor de la materia!
Otro mundo ü1mortal .en su.s es·c:ombro::;
-'I1ú-·'obrero·' de -las sombra:, que pasaste
'fú has sido campeón le-al y bue110,
Tu juventud ,en honda catacumUd
Pen,ador, &lt;liplomático y artífice:
Y, al ~ón del mi~mo golpe, noche y día,
El
siglo naveg.al,a en mar airado.
Debujo de la tierra te inern,t.aste
'fú has ido con el Siglo y has Mlvado
romo en tu propfa tumba;
El legado de Pedro!
Oye el rugir inmenso
¡ Oh gran Pantífice!
Del v11por que la. máquina conmueve,
Alza tu mono de marfil, cual lirio
Paro exhumarte á tí: ,qut nHt tu ~n'(;ienw
l'áliclo y puro; y coneencliendo goocia
:En el ara del 8iglo Diez y Nueve!
A réprobos y ateos y creyentes.
Tú-•· pro.::;erito·' anhc:ante--que veniste
Unge----con la bendita DemocraciaEn pos de .abrigo &lt;lef&lt;le extralla!=- tierras,
Las almas y las frentes!
O d-e tu patria perseguido, huiste:
Tú que has dejmlo allil ... tu pensamiento,
X
Lo~ bueno!' :::érei-t de tu ho-31.1r bendito:
Acia.ma el soplo eléctrico que puede
Llen-1rle-s, nada. 1n;ls, :Siquiera un grito,
¿ Ha muerto el ldeal?
1.'na sola palabra de ternura
-Jamás, )Ientira!
Dt:,! alma del proscrito!
Hoy es el Ideal aun má.s potente,
Pero no va---como antes-rrú-'"manc:ebo'' robul:JtoSoñailor y risible "Don Quijote,"
Que huyes de la pobreza
La lanza en ristre, el rocinante :al trote,
Y te e,pantas del tiempo y la ili~tancia
Enderezando entuertos, eunl le pinta
Y que, no obstante, a.lientas ambieiones
En su obra simbólica Cervant&amp;;
De poder y de grandeza;
Ya no €S el "Don Juan" de la Comedia,
Armate ele valor y de cofü,tancia,
-De la virtud esoornio y carieajad.aImita lot1 gigantes caracteres,
Que lleva en el acero para cada
E.s-cala, con te86n, las altitudes;
Aventura de amor, una trajedia;
i'!Iira cuantas columnas de mi,llones
Ya no es la ilusión que nos abisma:
8e pueden lernntar con '"alfileres,''
Anhelo de loo sneños intangibleo•,
A la .::,am bra no más de las virtudes !
Del cielo azl.ll, del irisado prisma
Tú-·'nación ., mutila.Un-que en e1 jul'go
Y las aspira.cione;; imposibles.
Voluble o engaño..;o de -la guerra,
Fuiste presa abatida del mAs fuerte
En este Siglo-lírico y guerreroY perdi,te, al empuje ele la suerte,
El Ideal es la "verdad" soñada
Con un noble puñado de tus hijos,
En Jo "bello," lo ''bueno" y "vierruul-ero."
Algún girón querido de tu tierra;
ApJaude loa triunfales reb,,liones
r¡ Y bien caído el que, al luchar, se abate!
Que son-como c11ntara el valeroso
En que los pueblos mártires recobran
Poeta de los "Gritos del Combate,"
Su libertad-per&lt;l:ida en la ConquistaAl mi.::;mo ronco són ele ]o;:i cañones!
Con su mareial •oento de Coloso
1'
sn Jira inmortal que centellea- :
Tú-indiana ·'tribu''--&lt;1ue en la sierra abrupta
'Trueno y rayo ija yoz, e1 arte ariete/
Tus tradiciones ceculare:- guardas
"La Ciencia espada, temrpestad la idea,!"
Y vive::; en tus viejas tradicione1.1,
Como. llllla. momja, !leca é incorrupta,
!Oh esclavo redimido, enfermo saru,
Del tiempo el-e le►-i gran&lt;le5 Faraones.·
Obrero libre, soñador sereno,
Tú que has mirado el polro de loa ;iglos
Mutilada nación, nobles monarcas,
Enten'.1.r tus gr-Jnític-a8 dei&lt;lad,t.s
Y espiritual "león," hábil y bueno;
Y sobre los palacios de tu ooza
Grandes y mi,eraMes de la tierra,
Crecer, con otra raza, otras ciuclade~
Con la esperanza y el dolor en guerra;
Que ac.a.~o el penenir t.am bién derrrnmbe ·
!Oh humanidad que, en Siglo gigantesco,
Loa pocos de los tuyos que vinieron
Entre la dicha y la desgracia, giras
Tu:.. lineamientos y tu ié perilieron: '
En un eterno círculo .dantesco!
No loa esperes más . .... ¡Yen ó sucumbe!
Yolvecl la vista atrás, en donde bebe
Yosotros---¡ Oh "}Ion-arcas y Señores!"
Raudal inmenso &lt;le consuelo el hombre,
-}Iagn&lt;ínimo:--, idiotas ú opre.::;ores-Al ver que ha ido por füstinta y grande
Que Jrnb1ais ele la justi&lt;.:ia y del civismo;
Ern mejor el Siglo Diez y X neve!
.
Los que us.iis, srin medida de un "d.erecho"
La duda mata, más la fé ]e,-a.nta:
Que os diera el mismo Dios ó el Dios del "Hecho,"
¿ Qué es el valor sino el dominio augu~o
(Que para herir derechos es ,lo ruiemo ;)
Sobre el temor innato á lo que espanta
Yo-..otros, de la etitirpe cl,e tiranos,
¿ Qué es la felicidad stino h,, santa
Que perpetuais la ineptitud ó el crimen
Resignación del justo?
Y 110 pem~-aü:; que wn vnc5-tros hermanos
Los que vne;:;tra.s erg-á::ttdas oprüne1,1:
Y si escuehais, aún á Galileo,
Lo, que del pueblo manejai&amp; Q,a. suerte
Exánime y doliente, en el obscuro
Vinculada á la vuestra; y en el puesto
Cala bozo inferrn.l clamando:
Reail les imponeis á vuestro:, vá~1tago1::,
-"Abjuro!"
Aunque ellos traigan-grey qne se desquiciaHaoocl que su ¡,alabra--eomo AnteoLa herencia ele los vicios ó ,el incesto,
De su mori,il caída
Ileeha pavor. demencia 6 estulticia!
Se levante, en reacción omnipotente,
Si creis en el credo del sencillo
Tmnsfigurada e11 cláusula de vida.
Fiuósoío errabundo cle Juelea:
Y al inm!enso conrierto Qc los mundo8.
¿ Porqué reinais á póh-ora y cuchillo,
-Que no habr:1 fuerza ni poo.er que innoveMatais la libertad y ahogais la idea!
C]ama.d, cual Galileo en su conciencia
Si crei9 en el cre&lt;lo de los hom bris,
Con la fé uni vcrool:
'
Y temei.s Jas vorcígines clel odio,
¡E
PUR
SI
1IOUTI!
¿ Porqué no record.ais á Hiparco y César,
La, fé de Bruto y el puñal de Harmodio?
Jfligue/ ]Jo/años Cacho .
Y tú-manso "león"---cor&lt;lero níveo,
Que tr11.Sciendes á esencia de los cielos,
Chiht1ah11a, Diciembre de 1900,

�EL MUXDO ILUSTRADO

Dooningo 30 de Diciembre de 1900.
Domingo 30 de Dióembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EN HONOR DE LOS SABIOS DEL SIGLO XIX.

menciollilndo los admirables trabajos de Le Verrier, Berthellot y Darwin.
Por último, el Proresor Don Luis G. León, ocupó 1la tribuna para referirse á los trabojos de los

La,s agn1paci&lt;;mes "Sociedad Mexicana para el
eultivo de laJS Ciencias" y "SO&lt;!iedad Alejandro
Volta," celebraron~¡ 23 clcl octua, en la Sala Wagner, una Sesión s-0,lemne en honor &lt;l:e los sabios
&lt;le este siglo.

tomaron la palabra la señorita Guadalupe Rodríguez, quien se refirió á los trabajos de Pasteur y
Li~t-er, menelo,:iwndo también á Koc.h, Virchow y
Roux, que son acreedores á la gratitud o-e la b1
m:anidad .
La señorita Dolores González García, habló de
los vi.ajeros y exploradores, citando en primera
linea á Livingstone, Stanley, Nanse-n, y no olvidándoae &lt;le And:rée, que habiendo ealido de Noruega en 1896, no e ha vuelto á s,iber de él.
La inteligente señorita :llaría Luisa Domín1-

VoJta.

De"Pués de oír la opinión de las respetables academias científicas de Ja capitaU, acerca de quiénes
han sido los hombres más not.ab]1Es del siglo XIX,
se encargó á la sellorita Raquel Simchez Suárez,
Secretaria de la primera. asociac.ión mencionada,
que hiciera un estl-ldio de los hombres qtte más se
distinguieron en los distintos ramos de la activi-

Profesor W. C. Rocntgen.

dad humana. La señorit.a Sá.nohez, cumplió muy
bien ~u cometido y leyó un .discurso que le valió entusia~i:as aiplausos.
A las diez en punto de la m~1ñana, &lt;lió principio ci~ acto, ante numerosa y d.i.stinguida concurr.encm.
Además del discurso de la señorita Sánchez,

Andre¡¡ Ampere,

gnez, ocupó la tribuna pacra hablar de las grandes
obras de ingeniería, realiz:idas en el siglo;
Muy inteJ'esante fué el trabajo de la. señorita
Raquél Oropeza, quien habló &lt;le loo g.ran&lt;les gobernantes, citando á Luis Felipe, Rey de loo franceses; Leopoldo I, Rey de los Be],g,is; Humberto
I de It!J!ia; Don Benito J uárez y Don Porfirio
Díaz.
La señorita Josefina. Ramos, leyó n.D..:1. memoria,
reliati:va á los astrónomos, químicos y natiuralis.tas,

Nausem.

grandes fisic-os: Vol ta inventrun.do su pila, Oer&amp;ted, Ampere, Arago y Fa.raday, rponiendo las bases paira el electro-magnetismo, tan i,e.cUI1-do en
d.es,cubrimrientos notables; Morse con su telégr~fo; Daguerre y Kiapce creando la fotografía; ÜH illetet licuando todos los gases; Bell y su teléfono:

Humboldt.

Edison y su fonógrnfo; Hertz, descubúend-0 &amp;us
ondas lllfilavillosas; el Doctor Roentgen admirando al munilo con su.s famosos Rayos X, y ,farconi, inventando la Telegrafía sin alambres.
La sesión resulltó del ma!)'or interés. pues fué
nna síntesis completa de lo m,ís notable ocurrido
en el presente siglo.
En nuestros grabados publi,camos l1oy los retratos de los l1!M ilustres sabios, á quienes se
honró en la sesión referida.

!.-Iglesia más antigua de Monterrey.
2.-Ln-go de Chapnla. 3.-Blaza de Cllolula. 4.....JEl "Pico de Oxioo.b.a" visto desd.e Rineón Grande.
5.-Lago de PMzcuaro. 6.-La Calzada de G-uadalupe,. 7.-Pnnorama de Sa.n Miguel .Allende. 8.-0eutro de :la. Plaza de' Mo:rielia.

Berlbellet,

Stanley

Pasteur.

,

�!

EL MUNDO ILUSTRADO

.Á LAS PUERTAS.
Poco tiem po antes del triunfo
del Crl:,¡tia111smv, cundla m1stenosa voz por el Mar iigco diciendo. Ha muerto el gran .Pan.-""'ichelct.

El siglo XIX fué bautizado c'On gotas de sangr,e y d'esciendc á la fosa envuelto en un sudario
tachon,ado .de man chas rojaiS.
Ha habido quince
millones d.e hombres fuera de la vida, pero aún
el siniestro caballero que guia al escuadrón apocalíptico, sigue agitancto -su estancfarte negro. Y
he aquí que repe11tinamente el ,e:spíritu humano
hace un alto pa1"a, eontemplar el nuevo camino que
á 0u p.a.so se abre.-¿ A dónde lo conduce ]a tiaID!a nte vía? ¿Ya al 1\abor ó al Crulvario? Y un soplo eon'Éolador viene á oreair, como 8u "lied" de
.tiecque r, 100 campos sembrados de cadáveres : e~
la luz &lt;le un Ideal triunfante que incendia estta
pálidia alborada, la luz de la Uienci11, gue traza
su signo de redención en ,el alma die una humanidad 1nqui.eta y n1eilante.
La Bdatl ~leclia desesperó y tuvo miedo: la
mue rte se cernía ::;obre un 1naufragio de almas;
e! arte e;s entonc--es una. pesadilla trágica, q11-e tortura á los cr.eadore~: yo he visto en un museo itaJi.ano, una cruxifieción que ca,usa espanto; el Crist-0, la Madre, la. Xaturaleza misma, son presas de
uuJ convulsión terrible: á las pue,i-itas de los monaateríos se agolpaba una multitud aterrorizada;
la ªdanza de la muerte," el castigo impneEto por
Dios .í !os pecadores, agitaba campos y poblarionCE: la terrible profecía iba á cumplirse : el fin
del mundo iba á libertar de dolores, de miserias;
(fo anigiustias, de visiones al mísero rebaño humano. Y la, ho:-tia. ~e ,e,levaba en lo interior de las
cat,edrales abi1ertas dia y noche á 1-a contrición general : ¡ Uiseric--ordia, Seño,r, Misericordia!
Sobre el fondo profundamente negro de esta noche sombría, había de cruzar la thiis-pa carmesí
de un incendio: Jn huma11id1ad, después de sentir
miedo, sentía cóle1-a, si antes se arrodillaba y oraba, ahora oo ponía en pie y amenazaba. la mane
que elevaba iel cruc-ijo, ie·sgrimía el puñal; y un
torrente de sangre se precipitó locamente, ame,
nazando inun(ltHlo todo.-Cuando el siglo XIX
iluminó con sus resplandores esta etapa., una nueya, vida parecía haberse inaugurado, y un sentimiento -de iamor animar todos los corazones. Hasta. sobre ilos fronto11es de las iglesias góticas se
habian impreso las tr:es palabras &amp;acramentales,
que iban á camb-iar los espíritus y á convertir en
. ángeles á los ho1n l~res: ¡Li bertad! ¡ Iguatdad! ¡ Fraternidad ! Trinidad ideal á la que la ciencia lw
arrojado tres pal,1bra.s aceradas: Ley de h erencia
Sllparvivencia. de Jos m,áis apt03J, Lu·cha. por la
cxi~ientia. Y ante fa aterradora revtlación, lo:
rnism0i3 espíritus que ahora se habían agolparlo á
las ptH:!'rtas d,e !os la.boratorios, de los talleres, dr.
las biblioteca~-en doncle quiera que ha ce su ora-

Domingo 30 de Diciembre de 1900.

ción el trabajo-como antes se agcillparon á ¡.,.
puertas de las catedrailes, quedaron también aterra-,
dos y se acusó á la c~eincia de in1postora y se
trató de cvucificarla .como antaño, al oue habb
proclamado la verdad á los oídos atónitos de las
multitucfos.
Y surgió otra vez nueva pro-testa, y la lira brilló nuevamente en las miradas y ,los brazo;s se
agitaron y las bocas eontraídas for'nmlaron el nuevo evangelio -de 'la muerte : Ya que el dolor, fo
miseria, la angustia, son inevitables compañero::
de la vida humana, hagamos añicos esta vida
ahogue-mosi todo germc11, extirpemos todo aliento; el sepu!l,cro es . la felicidad, la nada, la ·solución de todos los prohl.em.as, "au.orkos!"
Y la
chi~pa fué pronto incendio, y el asesi nato fué
alzado sobre el trípode de una doctrina como
inevitable consecuencia de una Fe á la in'versa.¿ Así, plLes, todo ha -concluído.-E,l FroQTeW la
.Hsperanza, la Justicia, pa]a.bras vanas en° el :f~tal
desenYoh-üniento de fa humani&lt;lad, en su carrera
eioga á travéa del tiempo?
No, mientras el l\Ial lucha tenazmente-, el Bien
trabaja por re:mediar,]o, y .sobre cada herida la
gran co!um11ada, la Ciencia, derrama su consolad~r bálE1Jmo. P.ara ella, el siglo XX es un bienveinclo; ipara ella, los horizont~s se dilatan ~ los
espaicio9 €e iluminan; para eUa, Ja humamdad no
e.s la irre&lt;lc nta eondenada á arrastrar pe.%.da cad_ena de ,esclarn; para ella, el hombre será libre;
libre, no del dolor, no del ·snfrilThÍento; que son
inherentes á la vida, que, libre de las fuerzas que
parecían tenerle siempre -a.tatlo, libre del yugo del
medio, de fas inflexibles leyes de la naturaleza,
libre, no con la libertad retórica de una palabra
eserita ni con c.1 alarido terriblle d-e un zociferador
armado, sino con la libertad serena y tranquila
de una labor lenta, persistente, agl.omie rada, que
va amontonando mmtcrialeB ¡para el bie-net-irnr (le
la especie. Y e:::ta es la tarea qtLe- se impont:: el nuevo siglo.
¿Problemas? Sí, muy hondos y muy trascendentes; ;p roblemas ,sociales, que son los que apasionan, los que· conmueven, los qllle agitan a tod;u:
las actividades: el prob-Jema. de la pobíaciór1~ el
problema obrero; el (problema. de los productos
á bajo precio, facilirlhdes de persistencia en la
vida, de desarroJlo en, los energías~ de diS:&lt;:iplina
en .el e¿fuerzo; el gran prob1ema de la educación:
ya que todavía la láa1,para de la. et&lt;cueJa tiene "una
boca que soipla," y .el problema. del Dereoho, que todavía tiene una sombra errante s-in
patria en el conmovido territorio del viejo
1nundo.-Y el siglo XX .posee abundantes maLcrial es ; elementos bastantes para a.cuid..tr á la
gran obra. Lega .estai agita·da eenturis. abundante cooecha de sinüenite sana, á ca mbio de
alguno-s granos malos: ]as futuras flora,ciones
¿ arrojarán aún rooas negras ?

Mortero Mondragón.

I
Domingo 30 de Diám1hre de 1900.

y · á la tarea! Que no d"38rte ni nn solo solfü1do
.I
del campo
ide b11t-alla, que no se a h o~re u11-. so"] o ,esfuerzo en el talLe·r, que se e{,'OilO\n1ce. ~-n áto!:10
,d,e enero-ía que realice cada hom:tn·e su fuñc¡on
impere~l;ra, dentro de esa estuecha ~üli&amp;arW.ad
qu,e une á todos los gérmenes de la crea.c1~n y que
Jiga la, nebulosa y la oruga. Sobre ]a cubteri:3-- -d2l
incansable '·st€&lt;trner·· ' r esuena la voz de ahen,to;
la que vigoriza y tonifica. El Progreso eE:pera que
cada hombre cumpla:&lt;:011 su dleher.

&lt;:arios .l)ia,: .l)ufoo.

PRIMERA COMUNIÓN.
A las niñas Lola Echenique y Luz López

La pequeña capilla respland~ciente como un
ascua &lt;le oro, en los mrnros, gwrnalda.s ile garde~
nias esparciendo En aliento desmayado, arriba el
órgano desgr-anánao~:ie en tropel de notas sonoras.,
el altBT pe11diclo ie n brumas ele incienso, y €n aqu el.
fon.do Ja nQlta tie11ia de las dos a.]mitas a,lzando
su 1)leo-aria al cieilo.
Suefio.s bl-ancos, buenos sueños de la edad d,e
hi inorencia que caen eobre 1e-l egpÍ'ritu -corno un
rocío benidito, cruzan con ala. de ángel la diáfa na, claricliad de la mallamL
Las dos niñas han salido de la. caea mm.y tempranito, 11,evan en sus labios y en sus frentes las
huellas fre&amp;c-as d.e ,los besos maternales, iSe han
rpuesto s11 Yesti-do Manco y se han prendido el
ligero velo. Y ahora se acercan al altar, lle.va nOo á Dios ,sin ofrcn-cla, su alma b!ianca como su
vestido, su primer día de vida que se aib re como
un lirio en el vaso de la Fe.
¡ Yestidos blancos:! ,sínubolo de la inocencia, manto de -s ueños castos, que llevas en bus pli,egrues caTicias y lágrimas, bien bri.Jl,aste a.quelfa mañana en
la pequeña capilla resplandeciente como un ascua.
Fulste amor, fuiste esperanza, fuiste nido de promesas y reguero luminoso que une con Dios las
almas de las madres.
Y un 3nhclo infinito se apodeTa del espíritu,
un deseo de que a'qu.eHa blancura no sea nune::i.
1uan-c:-ha-da con las swlpicad-uras &lt;lel camino: que
sea sienupre blanca vuestra vida., oo-mo vuestro
vestido, como ·vues:.tros sueños.

El viejo Tiempo ex-tenrlió su anchos ala,; apoyó
los braZ-08 sobre J,i fuerte guarlaña y !me &amp;! tranquilamente:
-Esas "las de la ebea-nidad que fllamát¡, años,
caen, cual estrnendi06a -catara.ta, die lll.Ila iánlorra eeleere, mohonada de briilantes esbrellas, q''tabarca
en m 0os ámbitoo del fiTiill!mento. En
fon-do
Sf. destaca, con oega,dora luz, la antoreha
néfica
y radiante que da ,Ja a.nimación y ,el gozo , a naturaueza y que llamáis el Sol.
,
Esa catarata trae, con su impulso iJesi,;tible,
á [a tierra, todo eil vjgor d,e los geres, ,con sus
irio tornast&gt;lados, los gratos ceUajes de l esperanza, que embelesian aJ homlbrn; pero ¡a¡ l con su
em¡puje coloo,J todo lo arrastra consigo: o mismo
la materia que el espíritu, fo mismo el h-0m bre que
sus obras, lo mismo la iniquidad y
justicia
qu,e las adrumaciones de la gloria.
T&lt;&gt;do cruetla con sus olas tu.muitnooasi um abiism-0 insondalble y al]l]í .se d:eshace veloz4ente; sus
elementos .., disgregan y evapora11 anl¡ un soplo
irrisis+..iblie y .e terno; pero esos -eleme~tpts vuelven
otra vez á conde.nisa.roo en J.a altuTa pa'.rlt. engrosar
de nuevo el torrent,, de los añoo en su fta.rafa de
origen. Por e:so el anclla, ánfoTa
nunca s-e
agota; po,r eso la larga suresión de loo sigloo seri
Df:'rp~t.1.1arm1ente renovad:a. ¿ Quién nje que ~ tl
grantO.ie, -el sobf.:rano Espíritu-Dios, e!l e sost·e1~e
~s11 o'!Jra inmensa en el inoonm.ensura.ble espa.f·i1J rlc
la etern'dad?
Pues envueltos ,en esa catarata irresistible, ,en
el empuje ,de esas olafi lun1inosas: ,cuyas crestas, coronadas de espuma, srurca graciosamente en el bajel
de los sueños nuestra al11:li3lda Esp,erllnza, vienen,
es-Umión por -estación, lll/eS por mes, dfa por día,
hora por hora, los suirimientos y las mmorguras,
las satisf3"ciones y lo;i triunfos de lüs ~legidos por
la Fama.
Yo vuelo al vaivén de esas oLas, tengo en mí la
voz d:121 la experienc~a J oomo todo i? oonozeo, voy
á revelar aü mnndo ,]as etapa&amp; del esrpíry\u en el calendario de la Glotria.
Dl' viejo Tiempo recogió las alus, extendió la
diMt.ra y evocó al Pasado, su hijo predilecto.
Erl Pasa.do ocurrió prontament,J al c-onjuro, •y
por sobre la rugiente catarata de los •ños levruJtó
as\ como Tuna nube de ceniza y hmno. En tanto,
las estrt'llas ·del cíe.lo, oomo si una mano inyil;;blJe
lae reuniera, se acer,caiban y un1an entre sí con
sus rayoo lumlinosos y fo.rmaban e11- el espa.cio estoo.
tres no,m,bres: "en.ero, fie.bnrro, marzo."
Loa áltomos de ceniza y uas espirales de humo,
como ai Thill soplo avasalUador loo juntase, fueron
conxJ,ensánOOS(&gt; y eondensándore
vez más hasta tomar la forma característica. de pornonajea
histórieos; y tal como aparecen, por arte de ma,.
gia, en el escenario d~I teatro Jo¡ ,personajes maravillosos, así aparecie-ronr también en el escena:rio
.die la ebernidrud, las figuras &lt;le u~guerrero, d1e un
,poeta y de un .,.,bio.
1
' Los tves rpersooojes ee deootía en fla obscuridad, pue&amp; aún l)O había un sol que alrnnb-rase sus
nombres. Berdidos entre las scnlbras de la indiferenóa glacial, de eea que hie/a el alma antes
que el cuerpo, se agitaban afan001mente, como 'poseidoo de un vértigo, de nna l~ura. ¿ Qué busca-

i

1

oell

LA CARBAZOLlT A.

Las pniebas prácticas que anualmente rjnOOn
los aJu.mnos del Cologio )lilitar que estudian artillería, ·rn hicieron en CEfos dh1s. con un mier3
explosivo q:ne se llama "oa,rbazolita" y c- 1_ya fuerza. d.e~frudorn. es diez veces mayor que la é',e la
dinmmita. ~u-estros grabados rein·eselltan los ¡'ctal15 Oe estas prueb-B que tuvieron éxito ror.l
i)!,·w.
1

El espaldón destruido con la "Carbazolita "

ºfºª

Práctica con cañones Mondragón y Bange.

Grupo de alumnos después de las pruebas.

FONDO
RICARDO COVAARUBIAS'

t

l!lL MUNI'lO ILUSTRADO
bam., el uno co11 U'Il,a espada ansiosa de p,llear; el
IYl:ro con ll!lla lira, ,presta á verter en los oidos dela
humanidOO sUB annoni.ooos oones, y el otro, en fin,
aprisionruJdo los elementos de la JIO.turakta en la
estrecha cárool dia urua retorta, -para investigar ,profun~amente el corazón rebosante de vida y de sus
etárnales prisioneros? ¡ Ay, lo &lt;¡ue buscaoon con
tanto afán era la conqui&amp;ta de un.a imagen resplandooi,ente, semeja,nte oo la. prooencia á una diosa,
que pamba oon la ra,¡,ldez del relámpago delante
de 41os, cual UJla visión de loS sueñru, en &amp;l carro trill1JIÍa11te de 'la Gloria!
Dernepente empezaron á disiparse las es,¡,esas
tiniehles, y rosad!as y ,ha:J",.,&lt;&gt;nd&lt;lll'as tintas á tieñir
el horizonte. El! frío glacial se fué transformando
en ttbios ,efluvios éLe primavera y los 1luceros crepusculares, eon su pállida, pero poética luz, mial
si obedOO.esmJ. al reclarrnp de ]a 11.tna.cción unriver&amp;a!l, se aoorcaron hasta tocarne y íormaTon, entr-e
sí, estos tres DiOmbres: "~bril, mayo, junio."
¡ Ah, cómo al esoanorio se engatlanaba ! l,is flores
y l~s luces 0o Ueooba111 todo. Entonces fné cua,ndo
a¡pareció en la naivec.illa de loo srueños la gracfosa
· Esperanza, y a,l Sllrcar tra.n quilarnente por sobre
las reV'!Wlles olas de los años, arrojó un cable, de
los que elevan al ho:m:bre hacia la albur-a, á cruda
nno de ox¡uEl!los troo náufragoa de la ambición humana que se debatían en la obscuridad. El uno
fo ató á su espeda, el otro á su lira, y el otro á
su h1rvie11te retorta. Entonces fué mando pasó
de nuevo, en su carro triu,nfnl, la e,--pl¡¡n,dente Gloria, y lles dijo con voz sonora: "¡ A&lt;le.Lainte! &amp;eQ"Uild
y triunfaréis. Tú eonquistia.rás nacion-es y s':,r-ás
emperad@r. La historia se llallJJará Napoleón el
Grande.
"Tú serás el ídolo de un siglo y la Fama te
adamará CO'II el nombre de Lord Byron.
, "Y tú h~s wn .deEcuhrimiento que asombr,81'á
a ~a hum0.llildad, y la humanida&lt;l t,, llamará el gran
Lavoisier."
En e.:,gu.ida, rápidamente con una ex,plooión de
i.oolor y luz, i:a¡p-areció el sol, llenando con sus rayos la erea1:ió11 entera, y con los colores del iris
"Jlllrooieron en el oopacio estos tres 1100iib1•es ·
"jrulio, agosto, septiembre."
·
lDl guerrero auhía a.hora por 11Da &lt;&gt;Sl'a1la doraida
hasta el último peld~ño de la ambición humana· el
poeta llenaba, ya eon su" motos los ámbitos del
!ffiund~, y el sabio había d=bierto ya, cc,n su
peq_uena retorta:, €il' gron re&lt;..-Teto de 1]a vida uni versal.
La G1oria volvió á pasar de nuevo y ciñó en Ja
frente de Napo,león una corona imperial, en la
1-n~pira&lt;la cabeza de Lord Byron una corona d,e
lao10-el, y en la d,,¡ infatigahle Lavoisier la de
fuertes ramas de la verde encina .
'
En tanto nn damoreo ooloml y un aplauso
qu,e tesonaba en tooo el mUII1do aclamaban el
tnrnnfo d;,l aabio, del poeta y del guerrero. Y por
tod•e partes se oía: ¡ Gkria al genio!
¡Ay! el eooenario se deshizo; los flores y las lu&lt;Jes des•pa,rec1eron_; la tormenta sucedjó á uo, calma
ytrilasteolas de foa
ensoru=doras
.Q ,
, anos mue·fan
h
,,~
• 1 ue
, &amp;
aparecia entone-es todo! Al brillo de los rela7eagos, entre los negros nruharrones, como si estUN eran formarlos por va,n as luces de fuego fátuo
_recieron estos nombres': ªoctubre novj_embre'
d~1e1embre."
'
,
~o.do .se iba envolviendo oomo en un inmenso S'Udar10. _La Gloria apareció die n'llevó pero en su carro tnUJ1fal s.o·•o lJ-evia,ua.
L
'
•
ooronas de
siemprevivas.
El gueri:ero, el empe-ra1el:or, el -conquistador de extensas 1;.arnones, caía iexánime en un palmo de tierra pres:ta?a po,r sus enenmigos; el poeta, el ídolo
de u~ ~1g10, -ca.1a exánime emponzoñado por los
e:fil uv1os en un pa.ntan~, en lejana región, arrojado
~ueumente de~ patria; y el sabio rubía penosamente los ~,~ldan~ de la guiJlotina, donde, al golpe
.d~ 1a uu:(h11la-, 'C8.J.a, para s1emipre, su oabez2. Por
~~as pa.rt~ resonaba, _entonces, este grito fatídico:
La _huma,mdad no qmere conquistadores; la huma,:11dad no quilere poetas; la hmmruiidad no quiere
sabios."
¡ Ay! €1l escenario se deshizo otra vez y sófo quedó visible. e.l Tiempo, con sus ·a nchas' eilia.s ,extendidas y S'l!S fuertes brazos apoyados sobre la ~uadaña. A su ladiJ, del =cha ánfora celest,, se de~pei'.,,.
ban las olas de loe años, y yo sentí entonces que,
arrastrado por ellas, cala, lembién, puesta la vista
fill la esplendent.e imagen cb ua Gloria, en &lt;il abismo
insondable de la Muerte v el Olvido.

Francisco C(?bos.

La virgen fenicia, muy triste y lloro.s1,
la pálida frente reclina en el tron-0
del rey Salomón.
¡ Cuán beUa es la virgen, la virgen cautiva
que adora en silencio los torsos sa ~rad os
de Baal Ammón !
Sus tersas mejillas son carne de ros'.a-5,
y al mórbido brazo de nívea blanc11r1
matiza el zafir;
su beca es un cálii de múri ce tibio,
las trenzas, undos-as y suaves, más ru hias
que el oro de Onr.

Y llora la virgen: recuerda su patria.
su delo, sus campos, sus ,Q'revrs quer:d us
y al bello p-astor
Que djio en su oído con voz melodiosa
la fra-se más tierna, la frase más dulce
primera .de arncr.

El sabio la mira :-tus ojos te acusan
i oh joven fenicia! ¿ no ansias ·el reino
de J erusalem?

¿Por qué si te brin-do mi rec,io tesoro
y ufanas te sirven tresci-enta~ mujeres
desdeña,s mi harem?

¿ Qué_ vale tu oro? qué vale tu reino,
tus '1mdas esclavas, tus ricos palacios?
-¡ oh gran Salomón!

Devuelve. á mi pecho la calma y la dicha. ..
A.doro m1 patria, mis greyes, los campos
de Tiro y Bidón;
la dulce zampoña mi oído refresca,
parece que miro Jos tiernos rebaños
bajar al redil];
parece que escucho los tristes balidos ...
y allá muy lejana, vibrante y sonora
canción pastoril.
El rey compasivo medita nn instante:

-Es justo, le dice, que llores tu dicha
tu patria y tu amcr.
Retorna á tus greyes, retorna á tus huertos,
retorna á los brazos del tirio felice,
del bello pastor ...
La hermosa fenicia radiante se yero-ue ·
revela su r:ostro ~ontento, ai!egría, o '
é intensa emoción ..

Los mórbidos brazos levanta hacia el cielo
se postra de hinojos y besa las plantas
'
al rey Salomón. . .

:J. jYl. 9alir,ce::.

iVEREMOS!
Anoche en el salón, oí que tus labics
"Veremoe," me dijeron.
Sentí en el corazón fue(To
de aloria
0
mis fibras de p]a.cer se estre1~iecie;on.
Miré tus ojos, que derraman siempre
tan dulce mansedumbre,
Y ellos bañaron mi alma, que te adora
con los tibios fulgores de su lumbre. '
"Veremos/'-¿ qué veremos, alma mía?
¿ Qué dijo esa mirada?
i Oh! no entreabr-as la puerta de ese ció;ü,
no me muestres Ja luz de esa albcrf.lda.
No hagas brotar la luz de e.sa -esperanza
para destruirla luego,
n_o animes ~s ]a lifamia en que me abraJ3,
s1 no has de arder conmigo en ese fuego.

estanis/ao ce/ Can¡po.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 &lt;le Didembre &lt;le 1900.

,
ro del natural, por el Profesor Gustavo · Eberlein.

FONDO
OCOVARRUBIAS

,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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1

MUNDO ILÚSTRADO.

~ - O J--NÚM 1
'RICARD 1 o • • .A.EL BEYES SPflll'DOL.A..
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MÉXICO,
ENERO 6 DE 19QL
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Subsc¡ZC:,~~e":ne::~!1~::Ft~i; •~:~i •
Ge.rente: AllfTOJll'lO C11Y.is.

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BIBLIOTECA UNIVERS!IAfllA

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"ALFONSO REYES

FONDO RICA.ROO COVARRUBIAJ
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~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ º ~ - - c : x : : x : x : :x:::cxx::iocc:x:x::x:x:x::&gt;~~·~:x:rj~;lt:~ ~ ~ ~

\

El Emperador Guillermo dando lectura á su último informe gubernativo•

/

FONDO .
RICARDO COVARRUBlAS

�Domingo 6 de Ener o die 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

ta&lt;los signos d-e má pensamiento, y sabes qu.e, á meAl a.puntar ,el día1 la amrudia huyó del amado.
DJUid-&lt;:&gt;, son lágrimas las gotas que crédula ben,evo'l'rul.
corría, que dejó en la arena del jal'dín, por no
~
lenCia _118Jl'.la,
_vooes, diamantes; tú, á cuya luz
Lámpara que me bias aeompa:íia.do dura'.11úe lar- ha nac1.élo, lo umoo míe que -acaso vivirá: lámpara det.enerse1 •la rllbonznda ~apatilla color de rosa . . .
¡.Ja zapatilla que durante dos minutos nada más
gos años en la,, noches de tedio, y en las noches de buena) ¿qué nos tr-ae el nUleivo año?
oprimió
el pie brev1e de la ninfa!
trabajo; lámpara anciana de cofia blanca y gafas
. !or dev&lt;i:ción á religiosa y poética. leyenda, los
De1t:le entonioo.s está vacía .... e;,peran(lo siemverd~; en:f'.ermera call&amp;&lt;la y ,d:iligwte; tú, la que mnos que. tienen padres, y padres cariñosos dejan
no hiaces m el _menor ruido; veladora; oye el tic- ~sta noehe $US zapatitos .e,n la mesa que está junto pre. E~ iarnante se la llevó como DeiJiquia; pero de
ta.c monótono, mcesante, de aquel CUK;Ú oolga&lt;lo ,en a l~ cama~ y dentro de esos za.patitos hallan, al si- él! hruyo el amor, como anites había huído 1a genla pared; ipr001to va~ aibrir~ la puer~illa&lt;le nogal, gmen:-e dra! ~ golosina y ,el juguet.e prometi&lt;los. til enamorada. Yo, ~ue entiendo el idioma en que
fara dar paso al Ja,b1erto ;pwo, á los ojos rojizos y Voy a escribir_ ¡ oh flá~JIP8ra! para que tú la leas se ,e.x~m~a eil e-.-orurpm de r-aso, sé que dice :
-Soy el que tu besaste c&lt;m ternura. Soy el
a Ja cresta del gaJ,Io que á mooio &lt;lía y á m~lia antes que nadie, la historia de los breves zapaque
es1p,era en v,ano que lo lJenes tú con un renoche d'.1- el alerta á las horaSI vigilantes. Lámpara, titos: Cendri116n, que se parece mucho á tí me la
cuerdo. Sé que mi diu·eña te e:'IJ)eró mutJhas no'
no cons~'bentas qTU&lt;; te apa.git,en las vírgenei, locas, conto.
ches, mu_chos meses, mucihoo aüos, y que aJ1ora
porque
~1e aqu1 que está en la puerta y Jlama."
está ten,di&lt;la sobre el: de."Jiludo mármol de la tum_ l!.""8 el mismo; pero se llia,ma qla -0itro modo. Los
Papá,-Enero-el de l.t barba florida, como la b~, co~o yo sobre el mármol de la ohimenea. ¡ :Ni
an~ ~.e par:e~n. á los enfermos de los hospitales
del Emperador Carlomagno-viene a1 mundo en el,:a m_yo t€ndremos año nuevo! Par-a tí a,nudaba
Yª. lo-~ pr~,,1dian?s,
que sólo el número que llevan los smgulanza. N-0 tienen nombre, y ¡desdi- cuanto S-an_Si,Jve_stre se cala su capuoha y ha~e la nu ~eno,ra sus cabellos :rubios, mirá.ndo....:e en el
ohoo_o e1 que ~o lo tiffile! A ,eoo, de .iegllTo, la des- noche robre la berra. Buen cómico--el dfa,blo sa- e&amp;peJo de Ven€Cia. X o podía venir á tí, porque
graic1a se .Jo dió. Porque habréis oído decir el "año b1e más por viejo que por dia blo-n-0 entra jamás su ~lanta des;a]za, punzada ipor los &lt;laix'lo&amp; del
&lt;le la peste," el '' año &lt;le tl.a ruerra " el "año d,el en e,1~ena an,tes de tiempo; aguarda á que el re'Joj- cammo, hahna manchado de san!!110 tus alfomha,mb
· nunca el º año 'd:e la dioha, el ~puntador dé las dooe Uamadas, '. interín suenan bras. 'lle ~eró. Le habías prometido darle la vi_ re;" pero
ano del amor, el año de lia glori,a! Sólo el dolor est_as, oonviersa con -el ,anciano Sa'11 Shl vestre. d~ Y le &lt;l1.srte unas hwas. Con ansia aguardó que
qmen, á fuerza d~ habers-e muerto tantas veces: tu me at~ras _á su pie. Y ha muel'to, y no se
suele ~Jamar á los años: ¡ hijos míos1!
i Cuanfas noohes de San Si]vc,stre i oh buena Y~ m~ere tan send1la y mansa1JDente, como quien atrev~. la mfe1iz á entnir en et eielo, porque se
d1'&lt;.'€ ¡ huenas noohe.s !" y se duerm-e.
avergnenza de teuer el rpie de.srmdo .....

f

Lámpara: ya a,oma la eriza .cresta del gallo en
~l cucú. Alumbra á ini fantasia par-a que deje sobre el mármo·l su zapatito de cri&amp;tal. Es ,e,l de
Cenicienta la trabajadora, humilde y pohre. Toma tú tu año mi:eYo; toma otro poco de mi vrda.
¿No me das toda la tuya? Aun brillas; a,un oigo
alegres risas en mi hogar; aun canto algo en lo
íntimo de ani a}ma. No es hora de dormir. Yelemos todavía.

--------------

El gran problei;na del Siglo XX.

1

Mira ahora, pa.d re santo, todos los botincitos
que me ~ri:n. ¿ Cómo no he de qUJererlos, si
son tan pequenuelos y graciosos? Ha.y enl,re ellos
mu~hos Q•ue son pobre.;. Por ejiemiplo, la punta
de aquel parece bO&lt;!a de negrito limpia-botas: por
la raJadu:ra que tiene ha de asomarse la carne de
los dedos regordetes, como UJ1a encía muy colorada. Ese otro está cansa.do de tanto ir á la escue1~, Y ~ resortes ñlojo;; dicen: ¡ya no vamos!
El de mas allá-¡ glotonsísimo!-se Jia comido los
tacones. Pero. todos esperan algo, ipues aunque
pobres, son_ d1chooos, porque nadie es enterament~ pol&gt;r,e m enteramente de.sgraciado mientras
tiene pacll"eS.

l~m~ara! i hemos ,.,,asado en esta n::uilr.. espero! :Ni
~u m yo creemos en loo añ:&gt;s nuevos: el tiempo no
m_terrumpe su llllaroha ni un sea-un,do
,
· d · · 'bl
º '-" · • • .cont·.1nua
m 1vis1 ,e, dcomo infinita línea recta qlll"e no sa
bemos de don e arranca ni si "termina en al ,
to·
,
d .
gun pun' pero, ·a pesar e ello, supersticioso sentimiento
~ apodera de m::sotros en la última noche rle Dic1embce, como s1 ésta fue.~e en reailida&lt;l la últ'
~oche de uma vida. A.t;! Lo sólo cierto e~, queU::1~
: a _una de esas ~OC:l1i00 nos anc-ontramos más y
c~c.;nos á h1 última noohe sin orillas!
A Ji, lampara, nunea te he visto palidecer sino
o clarea eil ~ía; tu luz, (,'Omo el cariño die los
. icl~ pa~res, ~pr~ es la misma: te enturbió
Illl iento' te deJó expiran te mi descuido como á
los buenog padres les empaña la vida l ' f
"'J d , .
,
.
Y es ien erma
, . esan~or o e1 suspiro de losi hijos. p1:ro ·a ,,
diste senales de cansancio y ni "'-~,, t . J. mtas
mist.e.
'
-.t'l,:ra..s -e m e-

=

h i_Mi herma~ de Ja Caridad, Sor Marcelina la
'~ m~a á qm_en Alfredo d,e 1fus~et &lt;lijo expira~te:

ormir .... por fin voy a dormir!" Ve'- .:i . d
cofia bl
· · ·
·,
@~iora e
sola v anca, VleJec!ta : tú d~ que no me viste ni una
las ti'i:e~~;~/esi,,nes, y si-empre, si~mpre en todas
~
d · u,. que me aoompanas en todo lo
o Icuro 'e la vida, en el estudio, en el trabajo
en as emfemnmades' en las .,,.,"'°"
Y te qued as sola
. '
t'~...._,
y ~paga,da cuando voiy al amor, á ·1os pla(!eres al
rmdo: tu, la que haces brillar en el pa¡pel los e~lu-

ª

-:-Papá-En.ero-dice el Santo-¿ por qu.é buscas
m:rmos y prefieres los zapa.titos de los ni:'.ios?
'
tien~alntobocpadr~, no .soy yo el que los busca . ellos
· ".u a
·a siempre a.bierta
·d
'.
·
Tanto los he tratado t t
y p1 en .... piden!
ano conozco sus •ecr t
que los -amo. Cada zapato tierue su
. ~ e os,
so_n felices, huelen á taloncita,_ c~·'osercrdeto. Uno~
med'a~ d
d
, uu
e rosa a
1 " _e se a. Otros, han sufrido mu,,.ho
'
E n mi a
· de ébano guardo mu.cho" · Cad
, rmal1'10
uno e~tá
par
a
,
. a mi,, 11 eno ele recuerdos H"'·
color_ de ro:,.a que parece de carne.
h~o uno
~~ pisar flores, para que las alfombras lo
p~:
cien, pa,ra que la~ mauos c1J
.Lean
. lo desabotonen . ,r si· ~ . e una cama.rera guaipa
.
.
· 1 .1.
.:-upieras que á pe· d
IUJO
tiene en el J·
' · "ar e :;U
'
ª ma un o-ran vado' E d
~mjler riela y muy bella. P~r mirar!~ h~a: U'Ildaa
o, 09 ga anes -ele la époc
- f .
cedades. Por obte
a, ano~ ehces d,e, sus mo,~
1
..
.
?_ erlo, pr_ometió uno dar la Vl.d
.1 ese
o rorn:,1 awó
a.
valiente La hirm~~rrque e~ apuesto, joven y
dejó a,1 ~alir del baiÍe, ::ª;:;iºXfes~~aª~eh r.e::~ida,
guante perfumado y en 1
on..,= un
· Y end "·' ~ ~
I.
.
e guante e~ta esquela :
c.
'ª"'· · · • • nquieta en 1 · d'
?niero ser tuya con el alm! t:Ja.,m espero.
, El luuero de 1 lba .es el lucero
·· · · ·
~e alumbrará_ te~b1ando nuestra boda!
's rosas del Jardm saben el se
.
.
chean. EDJ eil ibosquecillo d'
cr~ y cuchilos olvidados azahares.
-e .JJ:Lar3.l'.\JoS1 suspiran

Está

ª

L_

Los zapatitos de fos niños ricos, esos tan cucos y tan monos, nada me pneocupan, no les hago falta. i A esos les eaen ju!!'llet.es todo el año'
Los que costaron mucho al pobre
rruipá
·
má- q
d
,
l:',
por
, ,; ue seam. e 1os mas baiatos; los que fle
rea.han muy ;Pronto porque sólo duran medio año .
os qu~ conocen á los remendones, esos son lo;
que miro con &lt;:ariño, los que nenaria die diamantes esta n◊&lt;:he para que los padres com raran _muchas (.'8Dlcas á sus hijos.
p
Sm embargo, también los otros los de 1
.
?ºáns, me hunden en serias ref1exio'nes . A ~n111r . esos •pequeños piés que ahora ~Íán
e
abrigados en las colchas? . D,e qué serán 1
muy
tos que usen mañana? G
os zapaAtiza el fuego de tu chimenea mi . .
.
,
v1eJo armgo

rnoi.

San Silvestre.;. me da frio pensar en los niños descalzos·!
Ko sabes cómo quiero á los muchachos! Y cómo río al oir lo que me dicen. ¿ Sabes lo que me
prdió ese chiouelo que apenas sabe hahlar? ¡ Me
pidió una hermanita ! Cada año me haoe-n más
enc:argos. ¡ Y cada. año estoy más viejo!

en,.

fü,te otro botindto,,p:rooigruió Paipá-Enero _
este roto, de suel~ clav;eteada,, es el de un niño
que n_wruca tuvo yuguetes porqu~ su padire era
muy neo Y _la madre era muy pobre. Anduvo mucho, Jo aguJerea.ron fas p.iiedrns, lo cUJbrió el lodo,
por tod:as }Mlrles le entraba el agua. El niño que
lo ll~v-a.ba era men~i&amp;"~• pedía ,limosna para su
mama, Y. una vez p1d10 por amor de Dios á un
desconocido que iera su padre, y éste nada le dió
porque ~1•a. ~oche Buena, soplab-a aire muy frío,
Y no q111so desabotonarse su g:rb-á.n .... Una última noehe de Diciemhre, el cielo •oohó más frío
que, n:unca dentro de e:,e zapatito. Y esa vez fué
la u™ca en que ,el pobrecito pordiosero tuvo su
regalo de año nuevo: aquella noche se murió.

Doming-0 6 de Enero de

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS BOTIT AS DE AÑO NUEVO

✓

El s.igl.o XIX tranf'formó ele to·do á todo las
eondiciones del trabajo y de la vida humana. Con
las aplicaciones del vapor aceleró las comunica&lt;&gt;iones por mar y tierra, centwplicó el comercio,
multiplicó y estrechó las relaciones entre 1Jo,; hombres, y sobre todo, fundó la gra11 ~ndustria que,
abaratando toda cla!"e de artículos y mejorando su
calidad, Oos ha puesto, los más necesarios, al menos, al alcance de todas las fortunas, elevando
11sí el coeficiente de híenestar, de "comfm,t," :v aun
de higiene y elegancia de toda&amp; la.s c!ases sociales
Ya no da tumbos la diligencia en los hoyancos,
ni se atasca en loo haches del camino; ya la rarabei;a no "jinetea'' el oleaje; ya la muj~r no hace
c--alceta doce horas diaria;, para cambíar de medí.as eada uno. El telar de mano que tejía una
vara de paño en el tiempo en que se hace hov
1rna tall)icería de los ~obe'l inos, está relegaflo, á
título de curio~idad á 1os museos; hov ,se forja con
pilones &lt;'le veiinte tonelada.s v no con martillos
de diez libras; en la casa e.n~pacadora entra por
un embudo el cerdo y nor otro sa1en salehichas;
se hacen en minufos rollos de papel contínuo de
muahos kilómetros v las rotativa¡:: im¡prirnen al
día miHares de ejemplares de periódicos.
Todo se bruce al vapor y por el rnpor, en g2.mdes
musas y en cantidades ;prodigiosas y á precws míniunos; pero esta portentosa actividad fabril de la
que no hubo jamás ejemplo ni precede.nte, si por
una parte es ·creadora y fecunda, por la otra es
destructora y aso1aidora. Tia caldera es una valamandra que vive en el fue.go y de fuego se alüuenta. Por los millares de bocas de los millones de
hornos en actividad, van parnndo los ár.boles eeculares de las Eielvas vírgenes y las potentes Yetas de las mantas de carbón.
HS:ce un siglo, con reooger leña muerta y ramaje caído y seco, con ararn~ar co&amp;tras de turba en
los pantanos secos, el hombre tenía el combustible
necesario para su hogar y para su cocina; pero hace cien años que abate robt'.es y encinos, que tala
bosques, que agota yacimientos de hulla y ya se
columbra una época en que, si no falte, a,1 menos
encare1iea el combustible y en que la fol'lmidab~e
industria humana, hoy rohusta y vi.gor08a, pue&amp;ta
á dieta de combustible, entre en ootado de anemia
y ee vea expuesta á morir de consunción.
Muy lejos estamos de la total despoblación ele
Oos bosques, y ya se reúente, sin embargo, de ella
el régimen pluvial qu€ mata con su escasez é irregularidad la agricultura. Mác; lejos aún estamos
del agotamiento material!. de las manta~ carboníferas, y la profundioad á que ,e les explota ~· la
&lt;:recien'te demanda de com bu~tible •lo enea recen,
por una parte, mientrac; por la otra el obrero de
lais minas, sintiéndo:e má1- necesario Pada clía, ee
vuelve tiránico, exigente v á cada paso de las huelgas hace surgir ,,crisis del comhus,tiHe que repercuten en la industria toda.
El siglo XIX, que ha -creado el mal, ha tratado
de atenuarlo; los fo~one~, calderas Y chimen eas
perf.oocionadas, economizan combustible ~' ,Jo consumen en menor propordón que antes con el mismo y aún mayor rendimiento en fuerza; se ensayan, y con éxito, nuevos combustibles; el gas, el

lllmo Sr. Don Jacinto L6pez, Arzobispo de Guadalajara,
t el 3 1 de Diciembre de1900
(Fot. de Mora.)

petróleo, la gasolina y el alioohol dan excelenoos
resultados en pequeños aparatos; pero el problema
en grande subsiste y el carbón sigue siendo el
e~od.lusi.vo alimento de la grande industria.
La eleotricidad, primero, y ú1timamente el aire
líquido, ofrooen, al pa~e.r, una solu.-ción; pero
ésta sólo es parcial y -condreionaiJ. El aire líquido
supone presión, es decir, su,'Pone máquinas compresoras y por consiguiente y hasta ahora, vapor y
wrnbustible; y no lo SU.'])Oneu menos los dinamos .
y motores eléctricos; tales como ho1 esfán instafados y funcionan.
·
·
El siglo que pasó, dej,a, pues, un gran problema
)' ha suscitado una enorme dificultad al siglo q,ue
empieza. Pero si le ha presentado el problema y
le ha creado la dificu,fü1.d, en eambio le ha suministrado las premisas y los elementos de la. solución.
Esta estriba toda en el aprovoohamiernto de las
fuerzas naturales y su tras.formación en fuerzas
industriales, por medio de la electricidad.
El des,pilfarro de combiustibles es nada en comparación del desaprovechamiento de las fuerzas naturales. Soplan furiosos los vientos, corren magestuosos los ríos, se despeñan immultnosas las cascadas, pa~µitan lentas é impotentes las mareas v
el soplo, la eorriente, la caída, la oscilación,
fuerzas activas, eficaces, é incurables é inagotable$.
Cuatro aspas sobre un eje, media docena de pa,letas al paso de la ccm-iente, una tu11bina. al pié
de la catarata, grandes flotadores en la superficie
de las olas, y 1a. brisa, haciendo girar las aspas;
la eorriente, las paletas; la cascada, la turbina y

son

e~ &lt;&gt;!eaje mecie~do los frotadores pondrán en mov1ID1ento los dmamos, engendrarAn corrientes
cargarán acumuladores y el hilo y el cable tel~
gráficos 1106 trasmitirán y distribuir-án en talleres
oficinas, obradores y fábricas. Y e.&lt;,as, fiuerzas su~
m~n millones de cabaltas, pueden poner en moviamento todas las máquinas del mundo, no cuestan nada, no se agotan jamás, no encarecen con
la huelga, baswn á la más intensa demanda v
permiten det.,a.rroll'.o á la encina en el bosque
c~~ él proouran Lluvia que fecunda, oxígeno que
vivrfica, sa1lud y vida a,l homore, espiga dorada al
campo y fruto suc ulento alL huerto.
Y no habrá nada más grandioso que ver, cr,mo
ha de verse, á fin del .siglo que eID.pieza, que e)
hombre pone al &amp;ervicio de sn tra,bajo y de su
industria á los a;;,tros que producen las mareas
v los vientos, á 1a gravitación qt1e haoe de."'lizar
las corrientes y preci'Pitarse la'&gt; catdas, y nadJl.
más sublime que considerarse que las giraciones
del volante y de'. eje toman ese ori!!en en fuei-za's
venidas de las estrellas desde el fondo del infinito.

y

�Domingo 6 de Enero tle 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL ::\IUXDO IUTSTTIADO

EL ILLMO. SEÑOR

tos jugadores, pa,ra defender esos puntos. Más lejos, á una distancia conveniente, se sitúan otros.
tres jugadores, uno en el centro, otro á la izquierda y otro á la derecha del campo, encargados de
coger la ¡pelota cuando pasa los lfunites del rombo, y arrojársela á loo que defienden las bases.
Entre la segund'a y tercera base se sitúa otro·
jugador, que se. llama ('tihort-stop," y que debe
recibir los golpes clire&lt;.,&gt;tos de la pelota.
Como queda dicho, colocados los jugadores del
primer ·b ando en la posición descrita, los contrarios oo van colocan-do, 1}0r turno, delante der
1
' 'catcher"
de un basto.
, aronado
.
.
En el centro, detrás del "pitcher," se coloca el
juez.

~--~

DON JACINTO LOPEZ
La sociedad de Guadalajara, despidió el siglo
XIX, con una nota triste ~ue la llenó de duelo:
la muert,e del virtuoro Pre'lado Ilmo. Sr. Don Jacinto López y de la 'Torre, quien eontrajo la enfermedad nue inició su muerte, cumpliendo con los
deberes &lt;le su minii:iterio, y en el poco tiempo que
estuvo al fre11te de 1}a AJX¡uidiócesi jalisiens,e, se
captó las más gran&lt;les simpatías.

El nuevo Sub-Secretario de Fomento.
En la semana an,terior, y con motivo de haberse
separado de la Secretaría de FOIJllento el señor Ingeniero Don Gilberto Crespo Martín,ez, íué nombrado Sub-~ecretario d,e la mencionada Secretarfa,
el señor Ingeniero Don Gllberto Montiel Estrada,
cuyo retrato damos a.hora á conocer á nuestros lectores.
El señor Montiel Estrada, muy j&lt;YVen todavía,
fué discípulo en algunos cur~os del adual Ministro de Fomento, quien por t,aq circunstaneia conoce perfectamente las aptitudes de su inmediato
subalterno. Por otra parite, el nuevo Sub-secretario las tiene bien acreditadas en los puestos público&lt;; &lt;rne ha &lt;le0 empeñado.

Señor Ingeniero Don Gilberto Montiel y Estrada,
nombrado Sub-Secretario de Fomento.

miembros del Club de El Paso, con los de la Liga
~féxioo, en los días 23, 24 y 25 leJ actual los terrenos que pertenooen al Club "México," en el Paseo
ele la Reforma, se han visto concurridos, y las :fiestas sporlivas han siclo de 'las más animadas.

El pitcher lanza 4a pelota al "catoher," y antes
de que éste la reciba, el contrario debe asestarle·
un golpe d&gt;e basto que la lance, á mayor ó menor·
clisooD1Cia, dentro de los limites ,del campo, seña~dos por dos líneas. Una vez que la ha lanzadocon el gol'J)e de basto, debe correr á ganar la primera, segunda ó tercera base, sucesivamente, antes de que •l os que ocupan estos lugares, hayan podido recogerla. Cuando ha recorrido todas las bases y vuelto al ipun,to de part.ida, hace una carrera. Si no logra ganar base alguna, queda "fuera,"·
y otro va á ocupar su llu.gar. Cuando tres jugadores han sido puestos fuera sucesiva.mente, sie cambian las posiciones ele los bandos; los que ocrupaban el caonpo van á empuñar el "bat," v los otros
ocupan sus p11estos en el campo y asrí sucesivamen-

A.tharta n lltgan do á la prim ua base.

SPOBT EK DIEXICO.
De dos años á esta ,parle, la afición por el baee-,baJl se ha desarrollado en México. Se han fundado varios clubs que forman la Liga de México,
y qu,e no omiten esfuerzo a-Jguno para impulsar el
sport entre nosotros. A principios del año antepasado, los miembros tl:e la Liga expeDJSaron los
gastos para que vinieran los más hábiles jugadores
de Monter.rey; hace pocos meses también expensaron los gastos para traer á los jugadores de V elardeña. Actualonente han traido á los de El Paso,
•Texas, y ahora, según sabemos, están en arreglos
para que vengan á México los jugadores de Eagle
P.a.~.
'l'oclos estos esfuerzos, que signi:fica.n molestias,
y aún gastos, son dignos de la~ mayores aaabanzas.
Con motivo &lt;le lo~ pa.rtidos que han jugado los

r

Al comenzar una entrada.

. ~l ejercicio del base-ball es de los más sanos y
vmles. No nos sería posible entrar en detalles acer- te, hasta complel:4lr determinado número de "enca del difíci'l sport, que r~uiere ligereza, luiibhli- tra&lt;his," ó turnos, al c,a,bo de los cuales, e1 bando
que ha hecho mayor número de carreras, es el vend.acl y fuerza, y está sujeto á reglas estrictas.
cedor.
En él toonoo ,parte nueve personas de cada ban·I'al es, á muy grandes rasgos, el ejercicio, lleno
do, y iJDlientras los de un partido ocupan los puestos señalados d-e antemano, para recoger la pelo- de pintorescos incidentes, que ha entrado .de
ta y defender Uas bases, los otros tienen que tur- lleno en las aficiones de los más distinguinarse en lanzar la .p elota, por medio de un basto dos sportrnen de México, como son los señores
de madera, y correr á ganar las bases que ocupan Braniff, Frisbie, Tyler, Loubens y otros muchos
los contrarios, antes que estos alcancen la pelota. entusiastas jóvenes &lt;le la mejor &amp;ociedad.
En el terreno en que se juega, hay ,.raza.do un rom. ,Nuestros grnbado~ repreeentan, uno fa disposibo: en el centro se coloca el "pitcher," ó sea el c1on genera•} de los Jugadores; otro la disposición
que ]anea 1-a pelota con la mano; en el ángulo del del pitcher, catcher y batter; y otro el momento
frente se coloca el "catoher," ó s,ea e~ que la ba en que un jugador del Club Mé...ico va á tomar
de recoger cuando el contrario que se coloca inme- la ,primera base, des.pués de haber dado un soberdiatamente adelante, no puecl~ .acertarle un golpe bio golpe de "bat ;" mientras otro va á pasar de
ele basto. En los otros tres ángulos, ,que son la pri- la segunda á la tercera base.
mera, segunda y teroera base, se co,1ooan otros tan-

Domingo 6 de Enero

5'e 1901. '

.Las ciudades que se transforman
PUEBLA
Es necesario, para aprecii!r justamente los adelantos materiales de una ciudad, amentaree de ella
pol" /Un tiempo _relat ~ amente 1argo. r&gt;:1cbla es
1.ma ele aquellas en que más se hace sens,1ble _esta
&lt;'ircunstancia. Cuando se !'.lega á la metropoli ang,elopolitana, después ele ~ucho tiem~? ele ausencia. se experimenta la m1;;.m.a sens-ac10? . que no?
&lt;'mbar"a ruando después de un largo Yl8Je pensarnos v;r la niñita graciosa qu,e acariciábamos antes ele nuestra partida, y nos la encont.ramos con,·erticla en una señorita rno&lt;lelo de be~leza.
J&gt;uebla, desde su nacimiento. tenía u11 ~lilo de
&lt;mC'anto: su situación to:eog-ráfica :, su ohma: la
reli-gión de los ·distintos gobiernos durante la dom in ación española, le dió notoriedad con 1'. os magníficos templos que se hicieron cons-truir y entre
]os cuales descuella la r enom&gt;hrada y rica Catedral;
]os hombres &lt;le emuresa la herm-0°earon a11 conc·entra:r los ramos a. 1 comercio y 1la industria, y
]iasta las épocas más aci-a,g,ai, ele nuestra hi,otoria
1'ÍHieron para &lt;larle renombre con las fechas del
2 ile Abril Y el 5 de Ma:ro.
Deo,de entonces acá, en los últimos veinte años,
l&gt;uebla. ha r,ufriclo, sin embargo, una comol.eta
meb1mórfosis: va no son solamente el buen declive ele rnR calles, sus "pasaderas," su proverbial
-aseo y ~a riqueza de s,us templlos las que ofrecen
nn erran interés.
Ha llegado á Fu com-plete desarrollo, y si por
una pa.rte el aumento &lt;le sus centros manufactu·reros y comerciale.:, le dan cada día mavor importan cia, por otra part.e la construcción constante de
11ucvos y ,alio,:os edificios modernizan y hermo·sea11 su ·ai,pecto.
1,., iniciativa privada muaho ha h&lt;rcho en rste
Fentitlo: pero el Estado. por su parte, ha demosiraclo con hechos tangibles $U esfuerzo lt -e~te respecto, edifiranclo, reconstruyendo los edificios an ti&lt;Tuos erio-ienrlo monumentos. y con,irtien&lt;lo las
p]a7n];tas ~n jardines que meio.ran las ya buenas
condiciones hi.2'iénicas &lt;le aquella metrónoli.
T,;i última &lt;lemostrarión ele rste aclelanto crrrir11tr esta,rá verificándo~e en fos momento,; en
,que e&lt;1 presente número ]l¡,o,1e Ít manoc; ele 1111e¡;;tros lectores. pues la "ciu&lt;lael de los. ánqeles'' º"
·11,. vestido de !!ala para relebrar la inau1:urarión
cfo snfl m4s recientes meior~.s m~teri~ les v re,.ibir
f'on las mayores muestras &lt;le a&lt;l,hesión al P1·imer
Magistrado· de la Repúb'!ica, quien ron su presen-

á.

0

!'alacio .Municipal de Puebla, que se inaugurara boy.

cia dará la más grande solemnidad á los actos q~~
se preparan.
.Enlre éstos, ha.:v uno de la má:,; alta _y CQnmo··~dora significación: el descu1]}lfo1iento del mo, umento qtte por iniciativa de la colonia francesa,
r esidente en Puebla, se ha •'.evantado ú la memoria de los f.rauceses y de los mexicanos que- s1crific:aron su vida cltmmle la guerra de Intervención .
Fl buen ~entielo que guió á lo~ iniciadore~ al
proponer la erección de un mominnento, que haé~ 1,.. a1paLle~ la~ Ul,L.JlC..~ 11,/ ~d: 10llc;:o.

\.I~

i::1lUt:,1...i1.u.

en~IC-

1
1

_ _ _ _ _ _ _P_a_n_or_a_m_a_de_'_P~ue_b_la
~..-

Esperandola pelc,ta.
Colocación general de los jagadorcs.
Vista interior de la Escuela Normal.

r

_- -_- - -

.¡1

los dos pa 1,cs y el olvido absoluto de r encores que
nunca debic.ron exislir,-ha·sielo-1notivó oe · unáni~
mf' apla11s0. y e+ acto en que el señor -General
Díaz, á nomhre d·e 11.éxico, y el señor Pouqueville,
á nombre de · la Fran cia,• descubran el artístiLu

�Domingo 6 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

. 1

Cerro de San Jnan 1 donde se verificará el ..garden•party.,,

grupo, ~e espera ,;ea la nota saliente &lt;le las fie&gt;'tas.
EBtas, en lo general, serún mu:y ~11ntuo¡aa,; á juzgar por los prepara ti mi,: que ¡.:p han hecho: hanquet.es oficiales. gran baile. l'l'l'l'p&lt;·iones en los
Casinos y animac1at-- fk•,-ta,.: popu1'.are¡.:_
Lo,- arco,- ele triunfo levantado~ en las priHcipale,; eaJle¡.:, ,on una 110\·ecla&lt;l. ,-:egún nue,tro~ informeB. ·

Fuerte de Loreto.

fesora$, el Palacio de Justicia, y nuevos departamentos en el Ho~pic:io y la Penitenciaría.
~

De l as fie,;ta,; ~erá una de las más animadas el
'·garclen-party'' que ha de verificarse hoy en el ceJTO de San Juan.
Ante~ tle que regre$e á )léxico el señor General
Díaz, »e co'.ocará la primera piedra de un monu-

Ayer á la una de la · tarde debe haber salido
para Puebfa, en tren especial, el señor Presidente
tle la República, á quien acompañan distinguidos
funcionarios, los miem~ros del Estado ~Iayor,
una ~erción de la Guardia Presidencial y algunOSimi taclos.
La Orden general de esta Plaza previno que Fe-

•
Fachada del Hospicio.

Palacio de Justicia.

Se sabe que en las pri1wipales e~taciones de'!
camino, muy e1,pec:ialmrnte en aquellas que e~tán
como Ozumba y Santa Ana Chauternpm1, en jurisdicción de distintas entidade~ federales oe prepararon entusiasta~ maniíe;::tacione~ que deben
ha,berse verificado al pai&lt;o &lt;lel tre11 pre;.idenc-ial.
En a1lgunas de las estaciones se levantaron
grandes arcos triunfaJes.

Panoramas de Puebla.

En el próximo número darrmos erónica ilustrada de tan notables :fiestas, limitánrlonos hoy á dar
á conocer en nuestros grabados algunos de ·los edificios que van á inaugurar mejora,; materi1ües.
Entre é,;tas, la~ de ma_vor importancia Ron:
el Palaeio 1Iunicipal. la E&lt;"rnela Xormal de Pro-

mento que se erigi.rá á la memoria del gran Patricio Juárez, en la Plaza que lleva su nombre,
harbiéndose elegido este sitio por haberse detenido
en é'l el Benemérito de América cuando fué á
inau2:urflr el tramo &lt;le] Ferrocar-ri1l Mexi&lt;'~TIO, entre aquella ciudad y la Capital ele la República.

hicieran los honores de Orde!D.anza, disponiend&lt;&gt;
qne una batería mínima del 4o. Batallón, hiciera.
una salva de 21 cañonazos, y la música de Artillería estuviera en el andén para despedir al Primer )Ia~strado. Los jefes y oficiales francos también quedaron citados á la hora menciona.da.

HORA SANTA.

El cniut--ia~mo que reina en la Capital de Puebla, e,, r~nladeramente notable, según se sabe
por lo,;; último~ teJegram'&lt;ls rec:ibi&lt;los. De varios
puntos de la RepúlJlim y muy especialmente de
)léxico, han ido gran número de personas deseo~ª~ de presenciar las fiesta~ que se prepara11.
Las calles, deHle el ~ábado, se veían muy ador-

nadas. ·T odas las fachadas, aunque fue~e sencillameinte, estaban engalanadas.
Los arcos levantados en las boca-calles y que
nuestros grabados reproducirán en el próximo número, son una verdadera noved'&lt;!d. Con especialidad se mencionan el arco &lt;le la "lnz" y uno que
se ha construido con piedra.

Las campana~ a1nm&lt;:ian s.olemnes
ql1e otro año en la ·v ida
por ,;iempre se va.

Los ausentes, los parias que lloran
al recuerdo feliz de su hogar,
desplomando la frente marchita,
suspiran dieiendo : !Señor, ten piedad! ....
Las camipanas anuncian sc/!emnes
que otro año en la vida
por siempre se va.

Las campanas anuncian solemnes
que otro año en la vi-da
por eiempre se va . ...
enclavijando sus de&lt;los de rosa
las vírgenes castas al pie del altar,
y elevando los ojos al cielo.
exclaman fervienter;: ¡ Señor, ten piedad!

La miseria y el lujo sie postran
que ante Dios todo el mundo es irua]
,
.
b
'
y e~ umson~ y tierna plegaria,
replte11 : ¡ Dios nuestro ... Señor, ten pieuad !. ...
Las campanas anuncian solemnes
que otro año en la vida,
r,or siempre se Ya.

Los enfermos, los pobre~, ,]o:, tri•tes
que bu,iea,n ansiOH&gt;S
consuelo á. m1 mal,
inclinando la pálid11 frente,
sollozan diciendo: ¡ Señor, ten piedad! ... .
Las campanas anuncian solemnes
que otro año en ,la vida
por siempre oo va.

¿ Quién, en horas tan santas y puras
no se postra á los piés di?! altar?
¿ Quién no siente -eJ deseo inmaculado
de &lt;lecirle á su Dios: ¡ ten piedad!. ...
Las campanas anuncian sole111.J1,es
que otro año en la vida
por siermipre s,e Ya.

Los ancianos de rostro severo
en los templos se postran á oraT
y con trémula voz que conmueTe,
exclaman : ¡ Dios Santo .. .Señor, ten pieda&lt;l !
Las campan-as anuncian !'Olemn-es
que otro año eill la vida.
por siempre se va.
¡ Oh! los huérfanos niñoo levantan
sus iiébiles brazos, con cánciido afán,
J oon voz balbuciente repite-r. :
i ampara. á •los niños ... Señor, ten piedad!
Las -campana:s anuncian sotemnoo
que otro año en la vida
por siempre se va.
Conmovida y lloro~, la viuda
bajo el peso diel hondo peoo.r, '
abrazando á sus bjjos ,del al-m.a,
murmura de hinojos: ¡ Señor, ten piedad!

Detalle de la focb ..da del Palacio de Justicia.
La Escu~la Normal.

...

Emma Sostegni.

El que no ve la luz triste cieo-o
.
'
o
que menihga 1.m pedazo de pan
se ~rrod_il.J!a en la na.ve del ~plo
Y dice prnilo,so : ¡ Señor, ten pied-ad !. ...
Las oanipanas anuincian solemne5
que otro año en la vida
por siempre se va.

Enmude(:en los tristes recuerdos
.enervados de tanto ],]'o rar,
com.o mansas palomas dormida.~
que en desmayo dejó e-1 huracán;
la esperanza, _la ,dulce esperanza,
heraldo. del cielo, desciende fugaz;
su sonnsa consuela las almas
que bu-saaJ1. alivio seguro á su maJ.
i Qué consuelo tan triste el consuelo
de _esperar ... solamente e¡¡perar!. ..
i Como ruedan los años al fonde
del famélico olvido glacial!
i Cuárutoo sueños S'e llevan de paso
cuántas vida! ,con ehlM se van !
'
Na.da más esperanzas nos dejan
imposibles deseos nada más. . . '
i Cómo -espanta el silefü:io iprofundo

�F.L MTTNTIO TT,TTR'l'RA no

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo G de Enero de 1901.

al prójimo con malos olores ó con espectáculos
rcp ugna11 te-3.
.
Atareado estaba el sacerdote _leyendo un eJemplar de " .Eil 'l'iempo," .cuando oy~ que tooa ba~
Hm,·ernente con los nudillos una hoJa de la ,entor
nada puerta. Lewntóse, y dejando ~obre la rn~a
d periódico, que quedó cabeza abaJO, most~an~o
la tri\ple eoroTl'a y las Uave~ del e,:.~udo po11t1fic10,
salió á Yer quién con tan discretos golpes se anuu('iaha.
Era Jmrnito Pérez Cardona, sobrino del raci~nero Don AnLO'tlÍO Ca1.1dona y abogado de reoent1s-inm creación. Besó la mano del señ0r D.cá~,
quien lo abrazó cariño omente, y luego del prolcwo de todas las conversaciones: "¿ Qué tail ?P~es yo, bien ¿y la famillia?-C~1cit~ no está
n\:uv eatólioa: rn reuma la tiene sm vida-Pues
ol ~ólchico, &amp;'lñor, el ,eólcli.ieo; es eminente."
.Tnanito habló así:
-Xo ,me ágradezca. la visita, señor Deán, porque vengo, cpmo de costumbre, nada más que á
clm,Je mol&lt;Btias.
-Xo dig-a usted tonterías, Juanito, repliaó el
c.apittLlar enfadado; bien sabe qu,e se le quiere y
que "e le servirá con gusto si es coo1 posible lo
que &lt;lruea.
-C'laro que sí, señITT; no se tra.ta de que los
gamo~, pa;,t,en en et aire ,n i &lt;l,e que los peces salgan
ít tierra, romo ,dijo nue~tro Virgilio: qui.ero que
harien.dÓ usted una de las suyas, se sirva agra·
ciar á Antonio Figueroa con la ,pla:?Ja de primer
Yiolín, que ~tá vacante en el coro d,e la. cate-dral
por muerte del pobre Rómulo Juárez.
-Pero, ¿ qué tooa el violín? Porque mire us
ted que rpara. sub,:itituir á Rómulo oo neo:?Sita su
más y su menos.
-&amp;!ñor, mi compadre Antonio, porque es mi
romp,tdre, es un hombre honmdisimo y cumplidc
eomo natlie con sus ohligaieiones: á la madr,e, la
Yiejecita Doña Rafaela, él la mantiiene de todo á
todo: Lui,;, su h ermano impedido, corre por rn
n1enta: á su ,pobre tía Doña Ri t&lt;a., ciega desde
haee año3' la pasa una mensualida.d; pe-ro es tan
ho1,miguita arriel'a y tan bu~ca vildias el pobre Antonio, que toda vía puede ayud,ar á la co11rerencia
abonar á la deuda enorme que dejó su padre, soenrrer á loo pobres y vivir con cierta holgura.
-1[uy bonitos sentimi-entos; ¿ p3ro toca l&gt;ien el
,iolín?

-ele los siglos . .. •..
¡ Señor, ten piedad!
Y o. que voy oon mi cruz &lt;le tristezas,
J&gt;0r in.cierto y obscuro zarzal,
me detengo á escu"Char los clamores
que les tristes ,espíritus dan,
y también me arrodi,!lo y exclamo:
¡,.;eñor de los triste3! .... Señor, ten piedad!
l\1 il'ntras dicen las lenguas de ·bron(:e
fjnc otro año en la vida
por siempre se va.

LOS FOGONEROS.
La liltima huelga..

1

i

Fernaqdo Celada.

0

Una blanca nubecilla
quiso velar, inocente,
la luz del sol refulgente,
Mas, sin humillarla el sol,
que cual disco de oro lirilla.
filtró sus ra,voo por ella,
y para hacerla más bella
la encendió en áureo arrebol.
. '.

Como la nube del cielo
es tu modestia, María:
en vano ocultar ansía,
cual blanco, flotante velo,
el claro sol, sin capuz,
que centellea en tu mente
y &lt;m tu pensativa frente
&lt;1uiebra rn doraida Juz.
De tu inteligencia el sol
filtra sus ravos por ella,
y para hacerla más bella
la enciende un áureo arre-bol.
Casin,iro Prieto.

-Diré á usted, señor, Antonio es caitólico tan
sincero que nunca ha queádo empleame en el Gobierno, temeroao de 9.ue Le impongan cualquier
c·ondición que signifique el aibandono, aunque sea
aparente, de nue&amp;tra Sant.a Religión. Como él dic·e : ' •mis creen.cías antes que nada; ni por to,lo
el oro tl·el mundo saCTificaba yo tanto así de mi,
convicciones, que son mi consuelo." Por ,eso no
pa,-a rlia de ~'iue,Jtra Señora &lt;le GuadaluJJ€, dio
Señor San Jo&amp;é, de la Purísima ó del santo d&lt;!
c,ualquiera de los suyos que Antonio no celebre
comL1Jlgan&lt;lo con toda su famitJ.ia. y criado.s. ¡ Y vaya si refülta eapectá:culo edificanite, en estos tiempos en que el ateísmo está de mod.a, ver á toda
aquella fanülia, desde Ja cieguecita á qu.ien lleYan de la mano, hasta el niño que -el día de lo&gt;
Santos Inocentes hizo su primera cOIJilunión, acerearse á la ,sagrada mesa á recibir el pan de Joe
ángeles (:On un reoogimiento y una compunción
que ¡n:-rcce q ne están diciendo: "Domine, nom suum
&lt;lig-nni- ut intres sub tectum meum." P.ero lo gr,1cio~o, lo conmovedor, porque ,hay que decir la paJahra, es oír á Antonio discutir con los protestante.'! ó c"On los ind i_f,erent~s, cosas que se relacio-

EL V IOLÍ N .
El t-eñor Deán ee hallaba en su a~uto, el
frcfeo apos,ento del piso bajo lleno de libro:; ai~tiguo;;: las obras d,e los ,s-a_ntos Pad!¡¡¡s, los Conct) io~\ los saibrosísimos m1sticos_ ~noles, que han
caído en d,esuso p-.ara dejar el s1t10 a die~babl~ declama,ctor,e.':!, algún tratado de &lt;k?gr~1a escn~o. el
mi.o de uno y la iudispensable Histona de Mex\eo
por A!amán. Ocupaban el ~te~o de la estan_ci.a,
1 m ,;ofa forrado de cerda, seis sillones con asiento de vaqueta y uoo mesa. de viejísimo roMe que
¡;u¡:;t,e n taba vairios iníolios y 'tenía en su centro un
bra,:-er illo de plata en que dormitaba el rescoldo.
En las paredes no baibía má!! a,dornos que un ~~­
:pantable &lt;'l'OOll~ Coraz_ón de Jesús, echando
llamas y limpiamente eogido por los dedos pulgar
é índice de un mancebo ele cara bonita que alzaba
los ojos :al cielo como extrañ-ando la pévdida de
aclu l'll mú,,: ulo hueco--un plano de la ciudad de
.Jenwalém .Y el r,2trato de u.n mocito guapo, simpátic-o y de apacible rostro, ohra de no m'&lt;l!l pinoel
y que á la cuenta. representaba al señor Deán en
sus ycrde.:i y floridos añ03.
El Presitlente del CabiMo era. un viejecito seco, ·a,·ellanado, d•e a.,,"1lileña nariz, de rostro blan&lt;'o,
de ojillo,; pardos, travi~os y burlones. Tenía
bi,tn c· uidadas las manos, pequeños los piés, brilla 11 te el ~7,a&lt;lo, si,n una mota la ropa y demO&lt;E t
tra ha en todo su inlc1ividuo el señoril atildamiento
de qui en considera como lllla de las primeras virifüh-~ rnciaíles el exqui,1ito aseo de la persona.
8nlía decir el señ-Or Deán que la limpi&lt;.'za era
rnue-.tra ,no ~ólo de respeto al cuerpo, que por sel'
a~·ma ,del. combate terreno debe conservarse ,liiuJ)ia. y ap~ para la l~cha, sino también prueba de
cai·Hhld bien entendida, que no quiere se moleste

Domin"o
o G de Enero de 1901.

Illmo. Sr. l)r. LeopoluO Rniz, Consagrado Obispo de L !6n.

nen con nu,estra Bendita R-eligión y SUS' sagrad~
doQ\ffias • el hombre se .vuelve un itgre y no deJa
oa;a en' que peP2&lt;ignar.se á los sootarios del -error.
A Augusto Nico~ás, á Salmes y _hasta á ~suet se los ha aprendido de memona y los aplica
tan á cuento que es para caér~e '1Í. uno la baba.
EJl otro día cogió a,l obispo de eJllos, ,aquel bella.cote de baroos y levitón, y con Jo de "la Yerd,a,d
no varía nunoo; tú varías, Juego no eres la ve1:•
dad '' me lo encerró en un ,círculo &lt;le que el ou1. ....
tado' no lo"ró s1~lir. .Antomo
-Exoole~te; todo eso es excelente; pero ¿ toca
bien ,el violín?
-N"ada diré &lt;le su honmdez, de su afecto á lo~
amigos, de su ap€g0 á los buenos principios, de ~a
facilicfo,d con que comipreude y desenreda los maE
sutil.es iproblemas de teología y de meta.física . ...
-Pero¿ toca bien el viooín?
-Como tocar, toca, vaya si toca; cua.nido tenía
doce ó ca,toree años llegó á desempeñar en una
difltrilmción de premios algo muy difícil, me parece que "El Carnaval de V:enecia" ó cosa así, y
todo el ITl)undo lo aiplaiudió. Hace treinta años
que no coge el instrumento; 11ero se pondrá al
avío y verá u,sfod qué musicazo 10s sale. El ne
se habría atre,·id-0 á solicitar la plaza; p,ero ye
le he dioho: vale que tienes- tanta. necesidad. y qm
el señor Deán es un santo que sabe pmteg,e r á
los católicos sinceros que aman á su familia ... .
-Y que tooon ,el violíu por oficio, no que lo
tocarooi hace cien años.
-De modo qrue ...
-De modo que no me es ¡posible agraciar á su
r eco.mendado con la placita; si se tratara de premiar la buena eonducta, la ipiedad acendrada, la
adhesión á los bUienos prinoipio-s, su don Antonio
e:1taría que ni mandado hacer. Como se trat.a de
mover e.l arco en l]a catenrál haciendo "pizzicati"
prefiero á quien no se encumbr.e tauto en cuestiones teológicas ni estudie al ágmila de 11Ieaux, ni sea
polerni;,,ta de tamaño rumi'Jo, y esté rulgo me.nos
em.pc,]1rndo .en e.J &lt;..'-Onocimeinto de si se puede s.ubir hasta el sol ó bajar hasta el fa, la cuarta cuerda ded instrumento ...
¿Verdad que el señor Deán dió una lección que
,ale un Perú á los recomendadores de oficio. qu~
son capaces de recomendar para mn•cstro,:, de las m/1s
suhlimes y abRtrums nw.temáticas á sujetos de
quien ~ófo pueden alegm que l&lt;on buenos hijo!',
hu¡,nos padres ó buenos arnigos?

Victoriano Salado .,lÍlvarez.

_

Aspecto del l'opocatcpctl y el lxtlacihuatl, eo los últimos dfas

Que los O'breros de una mina rehusen trabajar,
que una explosión haga cincuenta víctimas, que se
&lt;lesprenda sobre una. cuadrilla de aqeJilos habitantes
de las entrañas de la tierra un torrente de agiia que
bruscamente ba encontrado esca})€, é inmediatamente se conmueve la opinión pública, la prensa
nl~na grandes ooh1mmas con la lat,!!nte 11formación, las subscripciones afluyen; pero los fogoneros! qué clase de gente ,es ésta? no.&lt;: preguntamos.
P ues son unos pobres diablos muy infei]ices confinados en lo mlÍs profundo de los navíos, á quienes
los ipasajeros entreven apenas en ~ curso de una
larga travesfoi y que desconocen la gentes que no
han na;vegado jamás.
En los primeros días del mes de Agosto pasado,
los fogoneros y los acarreadores de carbón d,e} Havre, se dedlararon en huelga. Hubo algunos desórdenes, se reúrasó la partida del trasatlántico d.P
Nueva York, depué's vino un acuerdo mútuo y el
aumento de salarios; el trabajo se reanll'dó para inteIT11'Illrpirse d,e nuevo en Burdeos y en Marselfa,
donde la huelira terminó como en el Havr,e, en
medio de la indeferencia general del ~n púibllico,
Y sin embargo, estos desgraciados merecen
simpatía. Se consagran á una tarea más peno~a que
la de los marineros, y tan peligrosa cO'IIlo la de los
mfoeros.
Se verá que n~ ha.y nada de exajerado en lo que
hemos diobo, si se nos quiere se~uir á Ja caldera
de un gran navío de vapor y V'er lo que aJ,]í pa&amp;a .
Esto CB como descender á los infiernos. Del
puente á la cala, un paqueebot moderno tiette_ de
15 iá 18 metros de profundidad: la altura. de un
quinto piso mexicano. La bajada. se efectúa por
m,edio de esca1as de hierro verticale!', cortadas por
descansos de clara:boya. Por poco balanceo que haya, es preciso asirse fuertemente á Jo~ barrotes
para no caerse ali fondo del abismo. Abajo, .Robre
las planchas sofocantes, los fogoneros con la espalda desruuda, arrojan violentamente la hulla en
Jas calderas :incandescentes. Este espectáculo es
muy conocido, no insistiremos pues en él, pero hagamos notar que el fogouero se limita á lanzar á las
calderas el carbón arrojado sobre el piso. Su trab-aCargando la caldera.
jo es muy penoso, pero más duro aun es el del acarreador, obligado á l!levar á f.uerza de músculos
el combustible que va á buscará las carboneras.
en los flancos del buque, á veces transversalmente: sus pulmones, para descelllder de nuevo á su sombría morada.
Estas carboneras están por lo general colocadas son inmensas ca,vema,g de Jlaredes de hi,erro que
En un paquebot de los más modernos, que queenvuelven los compartimentos ocupados por l,a maquina.ria. A.Jlí dentro siempre es de noche, á despe- man 380 toneladas de vapor rul día, ha,y ciento oncho de las lámparas humeantes que alumbran ape- ce fogoneros y sesenta y lL!Il acarreadores, lo que
nas las tinieblas cargadas d,e pol-vo negro. AlOí haoe que cada uno de éstos deba transportar poco
reina une. temperatura. de 40 grados por lo menos, más ó menos 4,000 kilos por día.
con frecuencia de 60 á 65 y á veces más aYn.
Sin tregua ni d.e~anso, es preciso tlacar la hu11a
que algunas veces se desploma, sepuJt.ando á los
acarreadores. En los grandes navíos eil catbón pasa
de las carboneras á las fog-0neras en vagoncillos
que ruedan sobre rieles á través de una e51p€cie de
túnel. dispuesto entre las calderas. Que se produzca
1
pues, un escape de vapor en a,quel e!ttrecho pa&lt;'illo,
&lt;¡ue salte una J&gt;ieza d,e la maquinaria, que se abra
m¡a fuerte vía. de agua en el momento de un naufragio ó de un abordaje, y fogoner-0s y acarre:d0re:;
serán qemados ó aho~ados, sin haiber siquiera visto venir ,el peligro, .sin tener conciencia de lo que
pasa. Y hay que notar que no son -estos accidentes
extraordinarios ó de rara ocurrencia, sino qu•~ ~e
producen anuallmente d.urante los graindes nauíragios, únicos que llegan á conocimiento del púLlico.
Pero otros muchos wn llos peligros que amenaza,n á est¡, ribrcro en su vida sombría v arritada.
T
1
,
b
· to
ua 1m,!,10au ace estrruros entre ellos ruar.do e~curriendo sudor, con el cuerpo ardi ente y la garganta en fuego, sube después de haber terminado
&gt;'U cuarto, á re.._,;¡pirar ell aire puro, pero glacial,
de afuera.
En la cima de las esca.Jeras de fierro, al lado de
lai:; mangas de aire, es donde se puede ver en el
mar á eRtos desgraciados, á estos negros fonta¡.mas
&lt;¡ne aparecw y desaparecen á los pocos instante!',
con el cuello envuelto en un pañuelo, cubiertos ele
TlOlvo de carbón y llenos de tizne. Permanecen
fuera unos cuantos minutos, ávidos de llevar conConducción del combustible.
sigo todo el oxigeno que son capaces de contener
Tomando aire.

�EL MUNDO ILUSTRADO

RL 1.ffiNnO TLUSTRADO

Domingo 6 de Enero de 1901.

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Cuento de las tres Reinas.

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-:..z¡_-&lt;A )•···•-.:,
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··. .stJ:;~ .
,.
'

Habla Finogino:
Mi alma se llama Crista. En un pesebre na&lt;!ió
para ser mronaida princesa del martirio. Ella es
hija id.e una virgen y un obrero y la noche de su
naoÍll:niento danzaron y cantaron, al 1-e&lt;ledor del

.~\

'::'.

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'

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~-:&gt;._;·-

bles pórfi'dos y ágatas, se esperezan, en una imperial ca111Ila, los leones. Suena en tanto un
trueno de trompetas, y el viento sonoro hace ondear i:lustne-s oriflan:Íllas y banderas de púrpura.
En el tercero, la mirra perfuma un suave ambiente en la, más precioea de la.s isla,s floridas.
Es bajo un cielo azllll y luminoso que baña de
oro dulces gloriieta.s encantadas y mág:cos kioskos.
Las rmias imperan en los jardines c11&amp;todiados
de pavones, y los cisnes en los estanques especulares y en las fuentes. Si oís una música lejana,
es de cantos y liras y eítaras, en lo secreto de los
bOS1cajes, en donde brotan también ruidos ele besos y ayes y risas. Es el i'Ulperio &lt;le la mujer;
es el país en donde la prodigiosa carne femenina,
al mostrarse en su pagana y natural desnudez,
tiñe de rosa los divinos crepúmulos. Pa-rnn bajo el pórtico celeste, bandadas de tórtolas; y tras
las arboledas vénse cruza.r formas blancas perseguidas por figuras velludas de piés hendidos.
-Pues has de sufrir, pues estás rondenada inexorablemente, princesa de martirio-dijo Ja reina de JerusaJém;-¿ no es
cierto que en el moa:nento de tn ascención
preferirías el divino paraiso de incienso?
Y el alma:

Puente de Ba-Lach.

Un Sanatorio en Lang-Bian.

\A.·\:-;. ' - .,,_
. . . . /í.-' .
\

Sabido es que, por lo general, todos los paí~
Asiáticos ofrecen como una de tantas balTera,\l a
la coloniza.ción, !3,1:1 grandes msalut.mdad€€ ele sus
dimas que casi siempre son fatales para los europeos.
.
Pocos lugares, sin embargo, pueden cons1Jerarse
ta.u perniciosos para la vida del extranjer~, co~
la Inido-China, y, particularunente, la Co~hmchma
y el Comboclge.
En efecto, todos los extranjeros que han inte~tado con más ó menos éxito emprender la colonización de detemrrinadas tierras en los países mencion•~d.os, no puedf'n nermanecer ni t~es año? f'n
aqucl clima homicida, donde una anemia ter:nb-le,
acompañada de todas las enfermedaid.es á. que da
origen, haeen estragos en la población. •l'od_os los
colonos extranjeroo, tienen, pues, perentoria necesidad de salir de! país cada dos años, con el objeto de ir á reparar en rnaltreha salud á o~ros
paires, ¡reneralmente euro.peos, dota.dos de Rn chma
menoo debifüante.
Los soldados de la guarnición colonial, así como todos los funcionarios encar~dos de la administración de diichas cofonias, sufren de una mane-

.,1z:.,- . -.,-

.·

~

,,..',,,

roy

Convoy de avituaJlamutoto

Trabajos para la construcción.

;pesebre, cien pastores. U na estreHa apareció sobre del techo del pesebre de mi alma; y :. la ll'll.Z
de esa estrella llegaron á visitar á la recién naeida tres reinas magas.
Venían ellas desde países muy lejanos. La primera sobre una asna blru1ca, toda capa:razonada
M plata y perlas. La segunda sobre un unioorILio. La terrera sobre un pavo real.
La recién nacida recibió SU3 homenajes. La
iprimera J.e ofreció incienso. La segundn oro. La
tercera mirra.
Hablaron las tres :
-Yo soy la reina de J erusa,Mm.
-Yo
la reina de Ecbatana.
-Yo roy la r eina de Amatunte.
-Princesa de martirio, pues has d·e padecer
mañana la crucifixión, hé aquí el incienso.
-Princesa de martirio. pues has de padecer
mañana Ja crnel coronación, hé aquí el oro.
-Princesa de martiTio. pues has de padecer
mañana la transfixión, hé aquí la mirra.
Y la alma infante contestó con una voz suave:
-Yo te so.ludo, reina de la Pureza!
-Yo te saludo, reina de la Glorüi!
-Yo te saludo, reirna de} Amor!
-Vosotras tres me traéis los más inapreciables regalos, de manera que entreveo, para mientras lle,,aa la hora del martirio, tres paraísos que escoger.
En el primero forma la ~ube aromada y sacra
del incienso un inmenso dombo á través del cual
se vislUJl'.Ilbran el amor &lt;le los asttos y las sonrisas arcangélicas. Allí imperan las virtudes, ceñidas las blancas frentes de una h1z paradisiaca.
Los tronos y los diamantes haoen oír el rumor de oro de sus incomparables magn.i:ficencias;
un místico són de salterios di&lt;.'e la paz poderosa
idel_Padre,_ la sacrosaJ1ta magia del Hijo y el misterio sublime del Espíritu. Los lirios son las
floreg que en hec:hiceras vialácteas cu,ltivan y recog~n las vírgenes y los bienaventu.rados.
En el segundo, el oro fonma 1m ma:ravillosísi~
mo palacio constelado de diamantes de triun:fos;
arcadas vastas se desenvuel'Ven en una polvareda
de soles. Allí pasan los grandes, los fuertes ceñidas las cabezas de laureles ele oro. Allí c;ecen
los laui,e'les, y de las gigan,tescas columnas cuelgan co:r,onas die roble y de laurel. Los superhombres se regocijan en visiones augustas sobre
horizontes iil'lilensos; revuelan familiares las
águila,s; y sobre los pavimentos de Dl'.x&gt;mpara-

ra terrible durante le época, de los grandes calores,
y muchas vooes tienen que pedir su relevo teniendo tan sóllo unos cuantos meses de servicio.
Así, pues, fáeiJl es &gt;COl!Ilprendei: el viool interés
que reviste para aquellas poblaciones el hecho de
haberse iniciado los traibajos de un sanaroorio, en el
seno mismo d~ país inhospitalario y en un lugar
cuya tempera.tura haoo en €ll. elima mortífero de
nqw1llas re!!iones de efecto de un oasis de vegetación en el interior del desierto.
En erecto, después de numerosas irn;vestigaciones, y de haberse buscado inútilmente un lugar
apropiaáo para el importantísimo fin de crear
una estación sanitaria que sirviera de refugio á
los extranjeros, se ha descubierto coono aid.ecuada
al objato la meseta de Lang-Bian, que es el TJUI~.to
fronterizo del Laos, de la Anam y de la C'oclunchina.
Nuestros grabados r epresentan los trabajos emprendidos recientemente en aquellos terrenos para con.st:m ir puentes, pabellones y todo lo necesario al fin á que :,e destina aquel sitio.
.

-¡ Ay! en verdad que la parte más pura
de mi ser tiende á tan mística mansión.
Existe en mí lllD. diamante que oo llama
Fe, una perla que se llama Esperanza, y
un rubí que se 1'1am.a la Cari·da,d; el Amor.
'1'iemblo d~lante de ]a omniuotencia del
Padre, me atrae la grandeza del Hijo y me
enciende la llama del fü:pi-ritu Santo;
más ...
-Ya sé--illlterrumpió la reina de Ecbatana :-por cierto que en el instante de tu
ascensión preferiras el paraíso del oro.
Y el alma:
-¡Ay! en verdad que me domina el~deseo de
la riqueza, de1 pod.er, 'de fa fuerza. ~ ~a hay
más bello que dominar, y los mantos, pu:rpureos y
los cetros y las supremacías, son absolutamente
atrayerute.&lt;l. Os juro que el grande Alejandro me
hace pensar en Júpiter y que el són soberano de
las tropas, pone un heróieo
temblor en una parle de mi
ser, como me enamora un cetro de oro, un cetro espiritual;
pero ...
La reina de J erusalém suspiraba. La reina de Eclaba son. ~
~eia. La reina de .A.batunte, di- ~
JO :

~ Crueles -penas has de pade- ~
cer; tu crncifixión será dolorosa y terrib;e; sufrirás [as esrpinas, la hiel y el vinagre.
Y el alma niña interrumpió
á la reina :
-Yo ~ré contigo, mi señora, en el paraíso de la mirra.

~ubén ,Parío.

Anuestros lectores.
Habiendo terminado la publicación
del "Quijote/' desde
este número comenzamos á dar 16 páginas de "Los Miserables" y 8de "Monja y Casada, Virgen
y lfartir.1'
Preparamos mejoras
de Importancia.

Domingo 6 de Enero de l901,

FLIRTA TION.
Que á las d ui!ces graei-as la áurea rima loe,
que el amable Horacio brinde un canto á Cloo,
que á J.1argot ó á Cleilia dé un ron&lt;lel BanwiHle,
eso es justo y bello, que e::;a foy no,; rija,
eso lisonjea y eso regocija
á la reina Venus y á su paje Abril.
El ilustre l:irne, cual labrado en nieve,
con el cuell-0 en a.reo, bajo el aire leve,
boga sobre el terso lago especllllar;
y aunque no la dice, va ritmando una aric.
para la entreabierta rosa wfüaria
que abre el fresco cáliz á la iuz ~unar.

Albas margaritas, rosas e!i'carfütas,
¿ no guardáis memoria de las serenatas
en que un ti~rno lírico os habíló &lt;le amor?
¿ Conooéis la gama breve y cristalina
en que, enamorado, su canción divina
con su bantlolina trina el ruiseñor?
Estas tres estrofas, deliciosa amiga,
son un corto prólogo, para que te diga
que tus bellos ojos de luz sideml,
y tus óJabios, rimra¡;i ricas de corales,
merecen la ofrenda de los ma.drigales
floridos de líricas rosas de cri&amp;tall.

De tu ardiente gracia los elogios rimo,
de un rosal galante la fraganeia exp,rimo
para ungir la alfombra donde estén tus pié9.
Yo satludo el lindo triunfo de las damas
y en mis versos siento renacer las llamas
que eran luz del tiempo del Rey Soil francés.
R ***

�D001,ingo 6 de Enero de 1901.

~L M-UNDO ILUSTRADO

-EL

Mu No o ILU STRA~ri~•·· ·. ~"'"·
ME,XJCO, ENERO 13 DE 1901.

AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 2

Jdem iúew e11 la C,ip,cal,

'' 'i
1 -2

Gerente: Ali1'0 lfl0 OtlYAs.

Dire°'or: LIC. BA.F.AEL BEYES SPfliDOLA..

.-x:-x::x:::x::,c:x::x::x:::x::x=x::::::c:,c:x::x::x::x:::x::,c:x::x:::x:::x::x::&gt;0 c-x::x:,c:x:::x::&gt;c:x:::x::&gt;cx::x::&gt;oc~~:::x:::x::x::x:::x::xcx::x::&gt;c

\ \

1

r ...'.:&gt;ooc:::c:::ccx::x:::x::::x:::x:x:::cxx:x::x::x:x:x::x:::x::::x::x::::x:::::

~~--.,. . ._---....---,._-_-,._-_. ,. . _-_. .,. ._-_. , . ,. -_. , . ,. -_-.. , .-_-.. .,.--_.....f._...,_,....____,....:::x::x::x:::: ~0:x::x:x::x:::x:

MONUMENTO FRA.NOO-MEXICANO
inaugurado soletnnemente el 7 del corriente, en el Panteón francés de Paebla,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>D001,ingo 6 de Enero de 1901.

~L M-UNDO ILUSTRADO

-EL

Mu No o ILU STRA~ri~•·· ·. ~"'"·
ME,XJCO, ENERO 13 DE 1901.

AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 2

Jdem iúew e11 la C,ip,cal,

'' 'i
1 -2

Gerente: Ali1'0 lfl0 OtlYAs.

Dire°'or: LIC. BA.F.AEL BEYES SPfliDOLA..

.-x:-x::x:::x::,c:x::x::x:::x::x=x::::::c:,c:x::x::x::x:::x::,c:x::x:::x:::x::x::&gt;0 c-x::x:,c:x:::x::&gt;c:x:::x::&gt;cx::x::&gt;oc~~:::x:::x::x::x:::x::xcx::x::&gt;c

\ \

1

r ...'.:&gt;ooc:::c:::ccx::x:::x::::x:::x:x:::cxx:x::x::x:x:x::x:::x::::x::x::::x:::::

~~--.,. . ._---....---,._-_-,._-_. ,. . _-_. .,. ._-_. , . ,. -_. , . ,. -_-.. , .-_-.. .,.--_.....f._...,_,....____,....:::x::x::x:::: ~0:x::x:x::x:::x:

MONUMENTO FRA.NOO-MEXICANO
inaugurado soletnnemente el 7 del corriente, en el Panteón francés de Paebla,

�"NT, MTTNl)O :n,TTR'J'RA no
D emill{¡o 13 de Enero de l!JOl

EL MUNDO ILUSTRADO
tropezarse, á la orilla del arroyo, con Cristo recostado muellemente al lado de Judas y de Pila-

tos.
A tra-vés de la concepción árabe del má~ a11á,

Panorama del Rbin.

Donnía la ciudad, ¿qué es clormiT? parecía
muerta, amortajada en sus edificios, yacente en la
solemne fosa de su silencio augusto, sobre el que
pesaba la noehe ,como una inmensa lápida. t, 1~
sumo, á trechos, el fanal de una ogiva iluminarta
de la que se es,ca,paban ~os p-av.es acordes de un
órga.no, como el último eco de aquella ciudad sin
alma, ó la fosforescen,cia de dos pupilas de un ga~
to sobre el a,l ero de un tejado. visión vaga Je
una silueta de;:prendida de las ilustraciones de
PAIIORAf/llAS DE BASILEA.
alguna naración popular alemana de Auerbach.
Y así cruoomos la población, impregnados de
¡ El Rhin ! Y como locos noo precipitamos á aquella calma solemne. Rorfocando el buíllicio ele
través de la amvl!ia plazoleta sombrea-da de año- nuestra charla, cambiando impresiones rápidas.
sos árboles, que termina en lma terraza circuida fijando fujitivas imágenes en la urna de n uestra
de un varandal de vieja piedra ennegrecida por memoria, tratando &lt;le hacer menos ruidoso el
los siglos. Allá, á nuestros piés, en una h on&lt;lona- taconeo de nuestro calzado, deslizándonoo como
da profunda, cubierta de macizos de verdura, su- sombras, persegi1idas por otras oombras : las que
surraba la clara corriente su canción fresca y so- se de€prendían de la historia de la ciudad. Y
nora, en u n crepúsculo estival! de vívidias entona- eran férreos cabaJieros. osadamen te erguidos bajo
ciones.-Deooender por la desgastada gra&lt;reria, sus corazas relucient.et&gt;: encogulladoo misteriooos
cogidos d e la mano, en una ansia de llenax nues- blandiendo en sus ma.nos el crucifijo; teólogos
t ros pulmones de aire hu:medecido al beso del rio, sútiles, y obi...c:tpoo y empera,dores, ,p rocesión que
cruzar el Wett.steinbriickc, con sus tres arcadas el órgano acompañaba con sn voz sonora, tropel
de fierro y sus dos gigantescos basrniscos, y, en &lt;le fantasmas que el so-plo ele la Reforma disiµó
la opuesta orilla, bajar por las rampas que enca- como esa cohort~ que las nubesi íorma•n, en los
jonan las aguas, empapar en ellas nuestras manos cielos y desbarata el viento de la noche.
y salp icar rt uestras cabezas con aquel rocío tres
Así seguimos por entre ca.Jlejas estrechas, por
veces eagrado-por la poesía, p or la h istoria y por entre amplias aven idas. así atravesamos los taciel recUJerdo,----sí, ¿ no es verdad, mis amigos? es- turnos claustros de la Catedral, así bordeamos la
to hicimos en aquel atardecer imborrable, preciso, recorta&lt;la silueta ele fa fale,!,ia de los Cordeleros.
en medro del vah o azulado que ascen día lenta- hasta desembocar en el Botan Garden, á través
men te del R hin y del flotante v€llo gris que se de cuya:; tupida~ guirnaldas de hojas, el mármol
extendía de las fábricas.
del ma.e!&gt;; r o fran céi,, ;:.urgía como una nota moY llegó, por fin la noche, y aún permanecía,mos derna r.n aquel ambiente del pasa,do.-Y mienallí, sugestionados por la rápida corriente, vien- tras en el coqnP.~o comedor del hoted es,pume&amp;ba
,do como las aguas venían á estrellarse, forman- el color pálido del vino, soñiaba yo con quién sabe
do remolinos en las pifastras del puente, en uu qué "lied" que Enrique Reine debe haber escrito
rlvido &lt;le todo, sin atender a,l pañuelo que ponía en la plazo1eta •~!!l Miin;:.ter de Basilea, vier.do
un tono blanco en el fondo obscuro de Ja arbole- huir l as agnM &lt;·hras de la rápida ,corrie:üe.
d a, ~eñal amiga de 1os compañeroe quie se h abí:m
qup,Jado en la piazoleta que domina el Miin~tl.lt·,
la eateelral. Cll_Va&lt;' dos agujas se esfumaban e.u la
somlira.-Era -preciso regresar al hotel de&gt; la
A nmicl:i de 8i,nta I~abel, frente al divino monumen to en que el cincel de Bartholdy ha dejado
parn. siempre inmortalfaada la gratitud d.3 la
F rancia .'i 1:l ~•hecia, en los amargos días d~ lll
gue,n:a.
p€irezosamente, d~jaru:lo ir nuestro
espmtu, libre ele toda traba, noo pusimos en mar&lt;:ha.

PAGINAS DE VIAJE.

?·

--------

La reconciliación de los muertos.

Li. mitología griegn. concebía la vida futura
en una. forma tranquila y apacible. En espaciosos y soonbrea.dos jardinei,, á la sombia de encinas corpulentas y de perfumados laureles, los
que fueron. coronados de rosas y de mirtos, envueltos en blancas túnie.as y .en amplias mantas,
paseaban ó reposaban, de&lt;partían ó ,meditaban,
disfrutan&lt;do de los ,elll('antos del panorama, aspirando la brisa impregnada ele aromas, bebiendo
en fuentes purísimas agua diamantina, desgranando racimos ó ?:115tanelo pomas.
Desligados diel mundo, agenos y extraños á las
pasiones que los conmovieron en vi.da, superiores
á todas las miserias y á todas iJas hajezas. sin ambi,ciones ni rencores, sin necesidades y sin dolores, los hombres más diverso.e,, los caracteres menos conciliables. los ~íritu$ más divergentes y
los enemigos más acérrimos, la mano en la mano, íla pupila en la pupila se clan cit.a, fraternizan v se aman.
Ahí puede el diYino Platón apoyarse en el
hombro de Diógenes el Cím,co: ahí podrían Barro, Séneca y Petronio, dejar de ser loo cortesanos de Nerón; el emperador tigre discurriría
amigablemente con Pedro y con Pablo y podría

enteramentt sibarítica, y de la. cristiana, e$encialmenle extática y contemplativa, flota una
idea fundamental, que se comprueba en mnC'hae
otras teogonías y que caracteriza á los _más n~bles
y o1eYa.dos, l•a del olYido &lt;le los agra v10s reciprocas, la de la reconciliación de los muertos, la ele
la unión y solidaridad póstumas, ya que no actuales, de todos los hombres.
ERta idea general, 0aEi universal, de que toda
lucha tendrá un fin v toda rivalidad un término: de que el dio, el rencor, la ambición, la envidia. tardle ó temprano, prescribirán, entrmiu el
concepto de que son ilas necesidades y mii;erias de
la existencia las que nos dimen y separnn. y
contraiponen y entrañan á sí mismo la a.0ol)ira.ción
á la paz de los espíritus y á 1a confraternidad universal.
Que pueblos y raza,: que creen firmemente en
la otra vida, en la subs:-stencia del hombre b d,e,
algo de él des•pués de '1a muerte,_ hayan incuba?oamorooamente e...coa. idea y eg,i asp1ree1ón, nada tJene de extraño: pero sí lo es que la acojan y la
fomenten espíritus que estin convencidos rte. ~ue
la muerte es e'! ani,quilamie'Ilto total v defimbvo·
del ~r, y que admiten que na.da d~l _viviente1&lt;ubsic,t,e en el muerto sino es, trans1tor1am('nte,
la forma que revistió en vida y eternamiente,
los materiales de q111e estuvo compuesto ¡;u organii&lt;mo.
,
Este hecho. sin embargo. es eX'))lioable. T,as,
&lt;'Oncepcioiles humanas pueden rer falsas v !'irnilolo. ser sin embrurgo nobles. bellas ó útilei=:. La
&lt;'iencia repudiará eternamente lo faJso; pero no·
por eso desa'Pareeerá. de la vi~a ni dejará d(' ~ra&lt;laptado como medio oe acción, como ,prO&lt;'eihmiento usual. como espantajo á veces, como ei:tímulo otras. La bóveda cel~te no exi$ ni na&lt;lie0ree ya en ella en ~ mundo científico y fligueprestando enormes servicios á laa especulacion~
v á la enseñanza de l a .astronomía; el éte.r JX)r dlfini&lt;'ión en un absur.do, v toda la físiea se ~rve
ele el c~n ventaja ,para e~licar hoohos y prever
fenómenos.
Much-0s convencionali!:'lllOS. que Nordau lílama
"m1entiras convencionales" desempefüm un pa.p et
mo:ral. sociaJ y político enorme y suelen 1&lt;er frenOS' para el extravío y l)01anicas pa&lt;ra el pro~eMLa moral, bien que incierta y vacilante y á cada.
paro desfulleciente de lae claoos _in.cullta~. r~osamucho en la acción de la autoridad y &lt;loe la Justicia y en el esfuerzo represivo indiivi&lt;lna]: -pero
repos~ también un tanto, en la. mayoría d~ ~osca~os en un sistema de absurdos, de eontrad1cc10ne~. de falsas id~. de fr-aeeA v nombre!' !'"in ¡;entido que casi toda la humanid,ad llama sus creencia~ ó su.s prin,cipioo.
Si hay ideas falsas y momentán('ament.e at
mones, útil~. las h0;y también inadmrii::ihlec: ~' M bles: la igunldad humana e., u n nobilísimo mito
v aunque failM. la iodea del prog-rern "iuc1efini&lt;lo''"
&lt;le la humanidad es elevada, grandiosa y e~timulailora.
Lt faílsedad útil y la mentira noble no cleben
-preferirse á la verdad; pero no debe fampocfr
d('oocharee v l)()Stergarse en la -práctica, mientras la verdad no haya penetrado y fructificado
en el esipíritu popuJar.
La. de la re&lt;,'On1Ciliaci6n de los muertos ~ de
aquella.s ideas nobles, elevadas, mo:rolizaooras Y
ferun&lt;las en consecuencias morales y oocial(\';.
Nada fomenm y mantiene má&amp; una pasión que
la creencia de que ha de ser eterna, inextinguible. ¡Ay de quien crée que jamás dejará de od~arr
por eso ~ólo fü odio femnent.ará, se encendem Y
perdurarn. La creencia en la eternidad ele un
amor contrariado ha conducido á m¡uchos homhre'l al suicidio ó al crimen. Li. sola idea rle que
el dofor ó la pasión han de tener un término es
va un bálsamo v un lenitivo y la convicción ele que
todo tiene llll ·fin acaba por Sler él supremo ronsuelo y el mejor, más seguro y eficaz ele lo.~ calmantes.
Prft'entar al pueblo imá~enes viv,as. enRe~anzas plásticas de apaciguamiento, á tanto eqwvale como 0ipaciguar; y propalar ó sugerir que todas las pasiones acaban 'Por extinguirse .. que_ ~o
hay odio perdura.ble, ni rencor eterno, rn Pnrnl ta

Domingo 13 de Enero de

19-W.

..indefinida, á tanto equivale como á moralizar á
los hombreE,.
Los inióadores del mon11IDento franco-mexicano ele Puebla han tenido esa idea á la Yez noble
y genial. Al presentar á la contemplación. da las
ma~as, enlazados en estrecho abrazo, al hérne mexicano y al héroe franoés, al simholizal' en mármol In re-conciliación de los muertos, han hecho
::il,ra ele i·onfraternidad v solidaridad ele los viYos y ese abrazo que los adver:;ario~ de ayer se
dan en el mundo ideal de ultratumba. un·e hoy
en la vida real á dos pueblos aimigo.'- que se respetan y am:m, que se estiman y admiran.

-1as fiestas Presidenciales en Puebla
INAUGUBAC,IÓN DEMEJORAS MATERIALES.
El monumento franco-mexicano.
Discur so del S eñor General D íaz.

~.,.~

Ya ~n nuestro número anterior, preYeíamos
-&lt;1u~ las fiestas que se orga1iizaban en Puehla en
h;onor del s~ñor Presidente &lt;le la República ' senan notables, y así lo anunciamos á m1e;:tro; lec'.º1•, c,;; :pero mayor, mucho rna,\'or de lo que nos
nn~!\·maba,mo$, ~esultó el enh1:-ia,mo con &lt;iue lo,·
Yec111os ele l-a cmdad ang6lie:a. recih'eron al Pri11wr :Magistrado d~ la X ación _: y mud,o más
grand,~ de lo que preveíamo,. fué d fonsto do
_fk'l'.tas á las que conttrilrnyerc:in no ,Jílo e,l
(,oh!crno del Estado c-on sus esfuerzo~. el Anm1'.miento y !~r· grandes ema1re!":1s comerci~,le,,.
· s .1110 :n, g-,e,nera\ to~? el _wicin lario de la, por
ün to·.~ ,btulo~, S1J11Ipatica. crndad.
],J Xo es la índ~l,e de ~ 1 puhlicaciún rompati.e con la resena pormenorizada que hemos pod 1do hacer figurar en nuMtros diario, v confor111eg t•on nu&lt;':8tro_ prognima, nos abstend~·emos de
-~n!r~r en mm?CL~sos dclallle,:. ])'€ro no hcmo, de
(leJaI de dar s1qurnra sea una idea de lo que fue~on estos regocijos públicos, ente1·amcnt,e justi?ª&lt;1os,. como que :con ellos re daha c..1¡iñosa
lmm_ve111da al ~oberna.nte, ~- celebraha eil mejoramiento ma~nal de ,una cmdac1 de importanc·ta :" se sanc10naba el fr~te~nal &lt;a brazo que repre,enta el, bronce y ha cl1g-mficado á flos hijos de
Arco ae piedra del listado, situado en la esquina de Santa Clara y ~anta Teresa.
-~uest~o palS, tanto como á los hijos de la noble
,, rancia.
~hado, á las doce y mirnUJto~ 'P
A
_
han al p ,.,
• _. m. . compana•~,., A\tta-1
, )dle¡ ,l 3&amp;
~
· Francia 'Y E-=aña
. 'U'' ' ,:u..
w,es
Rel . senor reswente, los senore;:; ::\[mistros de J tes de
-'8ga~10nes
de
Francia
·'"
Alemania
y
Don
•Tomé.e
a,c10nes.
de
Hacielllda,
die
Goberna.ai&amp;n
d1a
La sa,lida del tren pres:denci'al se ,·e&gt;:rifiró el
F omento y d C
· ·
, ~
· e O'Illu,m cacion~, los Representan- Bra~ff, a.lgunos m'tO.lllJbros del Estado l\fayor del
Pres1d.ente
}' otra~
pe~~nas
,.,,,, n nl~
t ·,
·
.
,
.
' ''"
Uv L&lt;0¡pl'ao::tcn ac1on
sociaJ. A despedir al! ~ñor Presidente asistieron
c~m~ es co,,;tnmb'.e: lo;: GeneraJus, ,J C'fes y Ofic:1.üe~ de la guarmc-1611 que no est.aban &lt;le servie10, y ilo~, mis altos emu:l'.ea1dos d,e todos los ramos, h'&lt;llb1end0Ue torado á una ba.tería mínima.
c1e&gt;l Cuarto BataJJó,n de Artilleros. hacer los ho~
nore.s que ma,r ca la Ordenanza.

\i~

~

El viaje J~o,s o~reció una novedad: Desde q-u e
el ~~n pres1dcnc1all tocó los límites -da! •IDst.iatdo
de 1laxcala, en SoUeipec se ve11ilicó UJna seriede demooh~cion.es, hasta que llegamos á Puebla
En hi. menciona.da
b
_ G
alestación de Solt=
~e=, aguard aa a,1 senor ener Díaz, el Gobernador de 'l'laxcaíla_; E!U Guadailu¡pc, A¡pizaco, y Panzaco&lt;la, hia a
homtos a_clornos, y COlil(p,acta multitU:d esperando el arn~ diel tren,; en Sa1]ta Arua Chiautempan, los m1em.br05 más prommentes del Gobierno de TlaxcaP.a r en la est.ación ele Puebla, senciHamente adorru1&lt;la, toda la poWación concentra•
tl~ ~u l os a_Illdenes y puntos inm-ed1i'81tos pam
M1~1r, al amb~ dlel señor Generwl Díaz q.ue se
verifico á las seis y veinte minutos de la tarde

bf

~

Frente del Castill

º• Jcvantado CD el cerro dtt SanJuan.

, ~as ~ueTzas del_ )!,stado y ILas de la Federación
alh residentes, h1c1~ron los honores mifüares

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Enero de 1901.

7

r

Domingo 13 de Enero de 190f.

EL MUNDO ILUSTRADO

Estación del F . C. lntcrocéanico de Puebla.

bmda con p,,dección. Dos colU!Jllma.s de .cad-a
lado le servían de sostén, siendo muy a.rtíaticos,
sus afi'lignmados carpiteles.
El friso conte:nía
mo1cluras muy vistosas. En el ático se leía la
eiº1.tiente inscri¡pción "Al vencedor de ayer." "At
p;cifica.élor d,e ahora." Lo E,arvían de rema~e. un,
águila giganteFca sobre el nop,al de la trad1c1ón.
Todas las molduras, rosotones, letras, etc., enan,
ele piedra; así e1'1 que est-0 arco en su misma seriedad, 1~-eYÓ un sello de elegancia refinada.
El el-el Ayuntamiento, que e:."iaba situado en la
~•alle de Gn~clialnpe, antes de llegar al Pa'Seo Nne-vo. era el a,e mayor altura.
Sobre bases de tres metros se arrancaban decada lado clos columnatas de orden romano. El
.friso contení-a molduras arlísticas, y el arco, dereducida cuerda, era muy original.
Sobre el caprichoso remate descansaba una estatua alegórica, imitaciól'l. de IruÍ.l'IDO[ blanco. _}j;n
la parte superior, había tableros de uno_ y. otrolado y sobre el'los se veía rerulzad.a la Sigmente•
insc;ipción: "El Avuntamiento de Puiebla, al
Iléroe de la Paz. 1901." Eil ar,eo tenía una entonación gris obscuro.
El arco lev'&lt;l,ntado por las colonias ing,lesa y·
americana, se Jia:l:laba frente al Portal de las F~ore~, cerca de-1 ángulo Nordeste die la Plaza Pruicipal. En las pilastras que lo sostenían, i;e•

acto continuo, el señor Presidente y su comitiva,

se dirigieron en lujosos coc:hes ahierto,;, á la casa
del señor Gobernador. atraYc~ando por las calle~
princiipafos de 1&gt;uebla, c:uyas fachadas, easi en s,f
totalidad, estaban adornadas.
Ya en e:;os momentos producía todo su mag- .
nífico efecto La iluminación que se tenía pr•e,pa:
rada entre la cual llamaba mucho la atenció 1
la dJ la callle de Zaragoza, oompuesta die mil quiniootos focos penolientes de guías qoo atravesa:
ban de una acera á otra, y la del arco de la Com•
pañía die luz eléclri€a, que fué verdaderamente
not.a.ble, y estaba situado en la esquina d,e Mercaderes.
De estas dos partos, de la iluminación general,
damos vistas que estamos seg1Tos agradarán á
nuestros lectores, tanto -por sus detalles como por
el. mérito que les da haber sido toonadas á media
noche, por el inteligente fotógrafo, seño_r Bushamante.
El adorno de la ciudad, fué la mejor demost:reción del unánime regocijo con que allí se l'lecibió
al Primer funcionario &lt;le nusstra Nación. Por
todas partes se levantaban arcos de triunfo, y flamea,ban las banderas tricolores. En lae casas extranjeras se entrellazaban con las die otras naciones y aún en las habitaciones más humildes, una
cortina de encajes, un retrato ó un sencillo lazo
de listón, daban á conocer que sus moradores tomaban parte en el gran festival.
Entre los arC'os eran dignos de llamar la atención Oos siguienlos, que nuestros grabados re-

Agencia del Banco Americano, en la A venida Zaragoza.

A la salida del cementerio francés, después de inaugurarse el monumento franco mexicano.

producen: El aireo del Estado, construído con
pie&lt;lra pomes y muy nohable.
Tuvo un costo de $5,000. La piedra fué la-

I

En el "Gardcn Party."-Un Kiosco de baile.

veían pintadoo, por un lado, un soldado escocés
y un soldado americano, y por el lado opuesto,

dos figuras alegóricas. "La ffioria" y ''La Libe-riad ." En el friso se !eía la sigu~em.te palal&gt;ra:"\\Tc.Jcome," saludo inglés de bienwnida.
Formaba el remate un ático circul.ar, formado de pail.rnas y laure'le.~, llevando en el centro un paisaj,e
(l1E•1 Y 2lle de México y el -escudo de la República·
protegido por una guarda tricolor. Ramata.ban
el arco 1res banderas, illl.a inglesa, otra americana. y mexicana la de'l. centro, al pie die la cuar
había un escudo de la ciudad d-e Puebla.
El arcG co¡,tea.do por }a Compañía &lt;le foz ,eléctric-a, eTa swm.amente gracioso y original. Su e1-tñlo se a,sem.a.jaba al arábigo.
Sobre las bases,
arrancaban de uno y otro lad-o esbeltas ~olum.rullas que protegían en su centro artísticoo jarroll!es. Segu1a, un tablero, en CUV8 oontro se leía
"Paz." En el segundo crnerpo había. un gran·
cliflC'O formado por una serie de círculhs concéntri1•0R ck f,uolillos incandescentes. Ostentaba en
el centro un escudo de 'la República, gttarnecido•
de flores, entre las cuales a.soonaba.n focos más
p('(Jneño,.
Completaban el deieorado, Jllásti1e,
term.iniwos en lanzas, oriflamas, guirnaldas y guía~·
ue flores C'on numerosos forws.
Tute arco causaba la más gre,ta i~resión, visto de noche. S-e hallaba en la segunda cal1e dc:MerC'ad-eres.
Referente á los adornos d.e partkufares, l:i.abr.kn

mucho que O.€Cir si, como manifestamos a'l prin-ciipio, nos lo permitiera la ínaole y dümensiones
·de este Stcmanario.
Baste, por lo tanto, dejar aquí consignado que la
-elega,n,cw, en el adorno, de las ,princi.paíles casas comereiales, es una de las muestr.as indiscutibles que
Pu-el:lla ha. darlo en esta vez, de la importancia que
"han -adquirido sus negociaciones comerciail.es, entre las que se etJJentan muchas que giran fuert~
-&lt;:apitales. Haremos mención, sin embargo, de las
-sigufontes negociaciones. cuyos adornoo fueron
notables, y figuran en las ilust11a.ciones de estas
-páginas :
"La Sorpresa", cuyo edificio se acaba de terminar, tiene una extensión de media cuadra, y ocupa el sitio en donde se ha.tlaba la Lonja del\ Estado.
1Jno de ~os socios, el señ0r Don José D01enberg,
,es el Petual Cónsul de Bélgica. Los departamentos son muy -extensos. El salón del frente abar-

El &lt;.;erro de San Juan en el momento del G!irden Party.

r----------------------------------------

ea toda ~a facha:da. Esba, die arquitectura. moderna y cantería roro, embellece la ciudaid. Gira
bajo la razón social de J. Dorenberg y Cía., co:.
merciantes en ferretería y mercería.
l '.11 &lt;~l centro -die la fachada, está colocad-o el
ma.&lt;6 nífico monumiento de bronce traído de Alemania últimamente.: y el cuall representa la. 1raternidad entre AHemania y México, nooiones
que hau vivido siempre unidas y sostenildo finrues
lazos comerciales.
El adorno &lt;le esta casa, era de Sos mlás elegantes, tenía en el centr0 un retrato d€1 Sr. General
Dísr.. coronado con launeles y banderas atemanas
y rm,xican-as. En los muros de toda la fachada,
había. rannas de palma. El ooorno costó algunos
1ni1,($ de pesos.
"La Ciwdad de Londres," situada en la esquina de fa calle de Carnicería, es una
oasa comercia[ que gira bajo la razón social
Sommer H ermann. Es un edificio inmensamente
extenso y de las más antiguas y iacroo.itadas casa comeN.!iales de ferretería v mercería de la
l1cpú bl ica.
•
fu adorno era senc~Uo, pero muy el.egante,
comir;Lía en vari~ escudos y baadieras at.emanaa
y mexicanas.
"La Oirud.a9- de México," una die las casas de
comercio de ropa, situado en la Caille die MerO

ll:n el Ytil0&lt;1romo. Al p,rtlr la carrera de Ciclistas.

�Domi~o 13 de Enero de HlOl.

Domingo 13 de Enero de 1901.

EL .MUXDO 1LU8'1'.1UVU

EL MUNDO ILUSTRADO

ha sido no menos completa. Los almaoenes comerciales están á kt ailtura. de los nuestros, ca-si
ya no hay neeesid~d en Puebla de emprender un
viaje ó recurrir al E~re::,,;i para obt;ener un artícullo. Sus establecimientos bancario&gt;', entre los
que descuellan el Banco Orienuil y las Sucur."-ales
de los Bancos de México, e,-tán allí 'Para facilitar
las opera,ciones y ofrecen una esperanza á los
hombres de negocios para que en no remoto tiempo desaparezca la escasez de numerario que hasta.
hoy ha venido siendo una rémora para el de~arrollo de las grandes empre&amp;a:c&lt;.
Esto, no obstante, como ya dejamos ind:ca&lt;lo,

CAile de Zaragoza, iluminada con mil quinientos focos. Vista tomada

Jllercer!a y ferreter!a "La Sorpresa" Una de lasCIU!as comerciales más Jmportantes de Puebla.

caderee, era otra de las notables, según .puede
verse en el grabado que representamos.
"El Banco Orientwl Mexicano," rec,-ientemente
est.a.blecido en la ciudad y que hace grandies transacciones en todo cl Estado, est.á formado con
capital español y mexicano, uno de loo principales accioruistas es el señor Don Ramón Ga:vito,
persona distingulida de la Colonia española que
ha cooperaK!o mucho ad progreso de la industria
en el Estado.
Fué uno ,die los organizadores de las fiestas presidienciales.
"La Estación d,ell F.errocarn"\J. 'Tni:er~
nico." Este edificio recientemente construido
y que resalta sobre los otros dos de las estaciones

Casa de Don Ignacio de la Hidalga.

de los Ferrocarriles l{exicano y del Sur, estaba
eleganteme-nre adornado con banderas ingl.esas,
americanas y mexicanas, en su entrada que tiene una forma circular, había gran número de
pallma.s y banderas nacionah:is. En las aJas de gus
tres hermosas torres flomba.n las banderas de nas
tres naciones referid11S. Un retrato d~ señor General Díaz, coronaba el centro del edificio.
"El Caslin-0 Español," hermoso edificio situarlo
frente á la Plaza 'Principal, estaba adornado con
cortinas de los colores españoles y mexican06, en
J.as prim~ras y en su centro había escudos éLe la
nación !I)6Ilinsuliar.
"La casa del señor Don AgUJstín de la Hid!alga," situada en la Avenida Zaragoza:, de construc-

ción moderna., lucía elegalllte a:dorno é ilumina-ción.
"La Agencia d:el Banco Americano," s:.itua.da
en la mñsma ca:lile, iucía a.domo sencillo de banderas annerica.nas y mexicanas.
-&lt;:,.,.JJ-&lt;:,.,

Decía,mos en nuestro número anterior, y hemos
tenido oporlunidad de confirmar nuestro aserto,
que la ciudad de Buebla se ha. transfornmdo deuna ma:nera fiSOO!ll¡brosa en los úlrtrilmos años: sus
edii:ficios son Jlllllchos de ellos tan h-ermosos y modernos, como los que pu!dñeran servirnos de orgullo en la CaipitaA de la República. y en cuanto á
la esfora mercantil é industrial lia transformación·

I

El tieñor l:'resictentc en el Garden Party.

1as hay de mruhca importancia, coniándose entr-e
elllas 1a Compañía de Luz Eléctrrea, las que explotan caídas de agua, en la Sierra, las grandes
negociacione6 agricolias que prosperan más cad-a
día y otras muchas que sería largo enumerar.
Entre ellas, y por habernos llamado mucho la
atención, citar&amp;nos el gran d-epósito de m-adera.s
del señor Don J ooquín Crespo, donde se depositan en grandes cantida&lt;les, no sólo las má-s rica~
del Estado de Pu.ebla como son, las de San José
de los Mollinos y •T-enexte,pec, Cofre d'e Perote,
y Aclamax, sino también madier-as preciosas y las
que m-á:S demanda tienen en nTuOOl:ro mercado y
son de procedencia americana.
Nos hemos referido hasta aquí al embeIJecimiento d-e la ciudad y á su mejoram:iiento comercirul, en lo que se relaeiona á la iniciativa privada,

por lo que respecta á. la d~l Gobieruo del Estado
:' al Ayuntamiento de Puebla, bástenos decir que
á las much~s mejoras realizaaas en los últimos
veinte años y de ílas que siempre hemos daao
oportuna cuenta, se han ~crregado en esta vez
algunas de suma ilillJ)Ortancia : el Palacio Municipal, inauguraido drurante estas fiestas, corresponde
en un tod-0 á la cultura de la bella ciudad; el
Pala.rcio de Justicia Penal, viErJW á llenar una necesidad que se imponía, y las mejoras llevadas á
oabo en el Hospicio y en la Escuela Normal,
ofrecen una garantía á la juvent ud poblana éw
que p,uede en sus plantele" aittquirir la instrt1cción en. que se cifna al briilante porvenir de las
generacwnes nuevas.

4 las 11 de la noche.

Fot. Bustamante. Puebla.

Aquel es un sitio histórico visto con veneración. De,;de su pu'Dto mlás a'lto, el señor General
Díaz encendió una tea como señal ,convenida entre él y los jefes de las colrunmas que haibían de
aiacar la ciwdad el 2 de Abril de 1867.
Consérv~c,e aún una pequeña iglesia y alg,unos
muros, testigos de aquellos acontecimien.tos.
En el cerro se formó un pa.rque moderno, plantándose nll!ID8rosos árboles de di,v,ersas clases y
tamaños, con los cuales se fol'Jilaron calza'.das y
call:ejuelas en semicíreulo.
Se levantó un fuerte de madera, de tres cuer-

...~

Futre las fiestas públioas :foé notable cl Garden-Party verificado el dooningo pa...qgdo en e'l Ce1-ro de San Juan.

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I

. -! '!*

Arco del Ayuntan1iento.

Almacen de ropa, "La Ciudad de México" y Hotel "Francia."

Arco de la Compa!Ua de IW! eléctrica. Vistll tomada de dla.

Casino Español.

pos, con seis torreones -almenados -, aspiUeras coronando las azoteas.
·
Frente á esta fort.a~za provisional, ee colocó
una. plataforma de madera. En los ton-eones ondeaban flámulas de c1i.versos col-0res, con inscril)ciones alrusivas.
Desde el medri.o día, las carretes-as qUJe cond'u-

�EL MUNDO ILlI_STRADO.

EL MUNDO ILTTSTRA DO

Doming-0 13 de Enero de 1901

1

7

Escudero, M. Boulard Pouquevihte, Secretario d e
Gobierno, Tomás Brauiff, Lic. Lorenzo Eilíza.ga,
Magistrado Miguel Limón, y ayud.antes del señor
Presidente. quienes permanecieron bastante tiempo en la, animada .fi:e,;ta.
1

Al señor Premden,tJe d,e la República se le
ofrecieron dos banquetes : trno el señor Gobernador del Estado, )' otro el Ayuntamiento de la
Capital, este últ'mo, al qu•e asistieron doscientos
cincuenta invitados, fué ofrecido al señor General Díaz, por el Presidente de la Corporación.
El señor Presidente de la República, conbestó el
siguient.e erindis. que tomamos taq uigráfi.camente :
Señor Gobernador:
Muy honorable Ayuntamiento:
Señores:
Las encom'á..«tica;; apreciaciones con que en

nombre de la ciwdad acaba de favorece11IDe uno
de sus más ilustra-des 1nunícipes, y la entusiasta
recepción con que se sirve honrarme esta cwlm
sociedad, me imponen el graú::&gt; deber de expresaros mi reconocimiento por vuestras respectivas
maniíestaiciones de benevolencia que tan eficazmente C'Ultivan la simpatía que me li~ con esta
histórica ciudad.
Sus hermosas calles, sus plazas y edificios, y
hasta los cerros y las p raderas de sus pintorescos
alrededores&gt;, han sido teatro y son otros taintos recuerdos de a,lgún ó algunos ,episodios de nuestra
historia militar de aquellos que tanta sangre costaron á la República y pusieron en peligro sus
instituciones y su autonomía, episodios ~ue al ~eflejarse en nuestra 1nemoria renuevan unpres10nes que causara su presencia, impres:ones de tremendo desastre las nLá8 Teces,. otras de honrooa

,

1

-~
1:.:ll--- - - - - - - - : - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - l

Panorama de la Ciudad de l:'uebla tomado desde el Cerro de San J r an.

cen al cerro, se Yeían litera1mente cubiertas de
hou,.bres á caballo y J&gt;eatone5.
A las dos comenmron sus viaj-es los tranvías
especiales,, siguiendo la línea férrea costea:da por
el Ayuntamiento. A lias tres, aque1los lugares estaban pohla,dos extraordinariamente. Millares de
¡personas se agrupaban e n las calzadas de la entr~da al i-Jarque.
.01 crradro era pintoresco, visto desde 111. falda,
y más 'Pintoresco aún d-e la cumbN á la falda.
El sol bañaba los cam,pos y todo r espiraba alegría inténsa. Se contemplaban á lo lejos los volcanes, el P opocatepetJ y el Ixtexihualtl, y por
-0tro lado el pico de Orizaba.
A lM tres y med:ia partió de la casa del señor
Gobernador, un wa,gón especiaJ, conduciendo al
Presidente- Secretarios de Relaciones, Gobernación Haci~ntla, Comunicaciones y Fomento, Go'
.
berna:dor,
Jl.ii,n:stro de España, General IgnaciO

Domingo_13_de Enero_de~1901.

B Jificio del "Banc o uriental,"

~'ictoria y colmada revancha; pero tan serias, tan
sol:emnes en uno y olro caso, quú aún ahora, en
,i;u carácter de simples recuerdos, sacuden con violencia el cooozón, no sólo á lo;; que tenemos la
honra de haiber sido actoroo en tales episodios,
sino también á los que sólo fueron testigos.
Afortunadamente aquella l'ri~i:&lt;, aquellas tormentas y sus consecuencias, han pasado, para no
volver, y ahora, el bravo y laborioso Estado de

La "Ciudad deJLondres·• de Sommer Hermann. U na de las Mercerfas y Ferreterfas más
importantes de la Ciudad de Puebla.
·

Puebla, ha en tri!klo ya resuelto y muy diligente á
la alma de su reconstrucción. Después de una
fra11ca comalecencia, la conección arquij)ectónica y e)eganóa con que ha. reparado los ~es•.astres
que hizo la guerra en su hermosa capital, son
los mejores da tos que nos ofrece para juzgar de
su cultura y soh-encia, sus hermosos ríos y arroyos eq,,ütati rnmente subdivididos, y d•espués ~e
dar impwlso á mlll1titud de mecanismos industna-

les, van á fertilizar la rica. y variada agrict1ltura
poblana, que desipués ele satisfacer an1¡pl,i-a-mente
el consumo local y contribuir ·l de los Estados
vec~os, da notable contingente í. la expor tación
nae1onal. Sus numerooos fábricas é innumerables
industrias m1:1nuales- arrojan torrentes de manufacturas que el comercio acoge con avidez para
lanzarlas al tráfico por los ferrocarriles, oarr:eieras y demás vías nacionailes y vecinas, que aJ. amparo de imperturbable seguridad cruzan -en tod-as direcciones su rico territorio~ Sus mu-chas
y bien servid-as escuoelas, hench1das de aLborozada
y hermosa, lozana é intelio-ente J·uvenimd son ~I
.
t,
'
precioso contingente eon que las an~licas y virtuosas madres pobJanas robustecen ae día
día
nu~tra confianza en el porvenir.
S1 la evocación de tantos y ~an initeresantes
1:cueroos, y la presencia de tantos elementos de
bienestar y progreso acumulados _t&gt;Or este sirm.pático pueblo, no fueran bastantes 'Para hacerme
J~UJY grata Y memorable esta visita á la heróica
c-rndad ele Zara.goza, los móviles que me dilci&lt;lieron á emrpren~erl-a serían ?astantes para qwe la
fuera, tanto as1 valen en nn oonc&amp;pto las mejoras
que ~~m?,s entregado aJ servicio pú,blico y la reC?ncü1ac10n de los muertos. poI1que •la reconci"liac1ón de l~s. m~rlos, p resu~one la de los vivos y
la reconc1bac1on de loo v1vos es la uniim y la
unión e.s la ÍQel'7J3, y cua'!l&lt;lo la fuerza se ostenta
no sólo en los puiíos, sino muy especialmente en
el eerebro, como lo tlenuncia la impaeiente inicia.tiva p_o~tma, para todo lo huieno, poco queda
que aimlb1c1onar y menos 'á. un pueblo como este,
que por haoor sido de Ios primeros que arrostraron los desruitres o.e la guerra, tiene dei,echo preferente á los frutos de 1a paz.
Br)ndemos J,&gt;OI14Ue es(:: derecho ae¡¡, ejereido tan
amplia y fructuosamente eomo fo presagian la riqueza de este privilegiado suelo, y ei. -yaroni] é inte.lig,ente espíritu &lt;le em¡pra&amp;'l. de la juventud poblana.

en

--c::&gt;•~

Arco de la Compañía de l:u elé_ctrica, situado en las calles 2a. de .Mercaderes y Santa Clara.
Vista tomada á las 11 de la noche,
[Fot. llustamante.]
Grandes almacenes de Maderas del Sr. Don Joaqu!n Crespo,

~ fiesta oo'l V-elódrO!lllo, ·á la cuaJ también se
refieren algunas de nuestras ilustr-1.c.un.es iué tal
vez la más concurrida po: la buena sociooad' de
Puebla. El locail lucía un he,rmow (!ooo.raido floraO, y el program'.1 consistió en carrerns en las
que tomaron parte los mejores clclist.e.s una audición musica:l y maniobras militares que ejec1i1-

�Domingo 13 de Enero de 1901.

RL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
i!-aron lo,s .!'.himnos de ílas Eseuelas y que resulbarwi Yerdaderamente notables.
Intenciooothnente hemos dejado nara ,estas últi1mas líneas ocwparnos de un acto que fué el
mi-; signiiicrutivo d'e todos Clbmtos venimos reseñando: La inaugruración de,l monu:n:;.ento francornexicano, que por inicia1bi:rn die los m.ás prominentes mi:emhros de la Colonia franeesa residente
en Pu-O'Jj]a oo erigió en el Panteón fr1mcés die esa
cimhd.
Y a en el a.rtículo que -pub] icamos en este número, bajo el rubro de "La Reconciliación &lt;le los
~fuertoo," nos referirnoo á tan imponente ceremonia. Ved en seguida la contestaoión que dió el Sr.
General Díaz al eentido dqscur:m que pronunció
el señor Boulard de Pouqueville al descub,rirse
el referido monumento.
Señores :
Al oir los delic.a,d~ conceptos que acaba de formular el digno representante ele aquel inteligente
ipueUo qu1e lleva la mngu,ardia y la bandera de
la moderna civiilizació11. me felicito de haber ven',rlo á presenciar esta f'ublime y solamne reconciliaci(m de ultratumba.
Siendo como ha sit1o e;ita heróica ciudad ,el ob-

La sobriedad con que la Patriia victoriosa ejerció su sobera,na justicia sobre aque.llos de sus hijos que imploraron auxilio de armas extranjeras,
determjnó una IJ&gt;ªª que por :fa1lta de intereses comunes, habría s:ido ,efímera, pues que sólo ~e fundaba en la olerrnencia de 3'(¡.s ve.ncedores por una
pa.rte, ~· en e.1 fugaz estt1por de los vencidoc:, por
la otra; pero á su amcparo y b1jo el profundo re!'peto qu,~, sin distinción de parti&lt;los Pe guardó al
deroL'hO ageno, Rnrg¡ieron la actividad coonercial.
la ferroYiaria y fabril que complicándon0$ á todos en gl'ancles intereses ele origen legal y honesto, Rolir1ificaron aquella paz, y p~rmitiéndono~
Ter ta11 claro, como $e ve después que han pa.• ado
aa tormenta J f-Us comecuencias, nos in,duce á
comen-aclore~- ~iberales y franceses á venir aquí
confnncliclos bajo ;Ja a,rmonía de m1a Leal reconcilia,ción. ~ pedir peroón, respectivamente, á nu,estras vícti-rnai:1 sacrificadas al inflexible deher m'l1bu, á t-01mar modelo de sm virtudes, y á colocar
íi'Uíi' Yencrabks huesoR,
bajo los ·aJ:tarei, de este
¡,,rntuario. para Ru eterno de:ocamo, y como t,e.q_
timonio tangilfle para las generaciones futuras,
del profundo I'C,¡peto- que la presente tributa al
honor fnncós.

jetivo de la guerra en su primer período y teatro de los más sangrientos y más trasoenclentalee
com hatcs, era naturaJ, que disipado iel furor de
la pelea, fuera tamhién el relicario común en que,
depuradas de hunwmo rencor, reposen fraternalmente unida~1 las o::nizas de aiqueHo~ leales sd1:dac1o~. que víctimas de sus I'0&gt;1peclivos deberes, murieron a,quí, unos por la inde,pe]lldencia de rn Patria, y los otros cumplieinclo la protesba. ele seg-uir A rn gloriosa band•2ra. &lt;lesgraciadaanentc empeña;1la en guerra c'Qn un pueblo que respondió
con decoro; pero jam:ís provocó aquel bélico &lt;."mipnje, que á princ~p:os del siglo XIX, colmó de
})1'88tigio militar á h1 Francia.
La guerra es la mayor entre la,¡ oa!llamidades
q~,~ !lagelJan á los pueblos y, sin embargo, ella los
v1r1l1za, Jos dignifica, MTDueve las viejas ideas
para ahrir ¡paso á la moderna civilizaoión v aun
les deja mayores b~neficios según que, al pasarlos por su t:errihle crisol, encuentre en ellos gérmenes de virtud que rever-ar. Así se ,explica que
al tcrmmar la ~uerra de interver,ción, quedara
'Pr~para&lt;la_ !,a fusión de los partidos, cuyas ~angnentas hdes v-e.n ían derrochando las energías
do! pueblo mexicano y prostituyenct1&gt; lastimosamente su sentido moral.

evangefüb1s 6 los cuatro fundadores del lugar,
porque en efecto, llevaban 1~ apeinid?s de ~uatro de los extremeños, que alla al moo1-ar el siglo
XVI fundaron Nava mora para defen&lt;ler r]a tierra
de los bandoleros y proporcionar albergue á los
caminantes.
Yo me atrevo á pensar, qu&lt;' aunque hubiera
habido en "El Bosque" alguna cuadrilla de des.
pelilejacfores como en e1 ''P rog-1,eso ., o' 1a "S ociedad." no por es.() habría dejado de frecnentarst!

navamorens-es estuvieran á la última y más riguros-a. moda.
.
Llegar "carga ele ),féxico" ~1 "Bosq1:1e" equivalía al acabós.e, al sálvern qmen pueda, pues no
había perro ni gato de los que íorma ha~ "la ,P~rte m~í.s C'ulta é ilustrada de nucs.tra anstol'mtica
s.ocietlad," como &lt;lecía. el corre¡;ponf:al jurado de
"El eco del comercio," que no ocurriera á C?m11rar y llevar coiio:igo. 6 por lo mt&gt;no-s á admir_ar
las preciosidades de la tienda de don Eustaquio.

MATRIMONIO DE PRÍNCIPES
El th1 17 del pa,ado Diciembre fué leÍllo en la
C'cí,mara &lt;le Di7mtados d,e )Iadrid, por el Presidente clei! Com,jo, ::eiior Azcárraga, el mensaje
ele la Rema l!egente, rcl'.ativo al proyecto matrirnonrnl de h Infanta :Haría. ::\Irce. eles, Princesa
&lt;le .1Rturia~, con el Príneirpe (;arlM de Borbón
hijo segundo ele&lt;! Conde de Caserta.
_E"te matri1_n_onio f:ignifica para J·&gt;¡; 1ña una
aliam1 de .fanulias, que ha encontrado en las cor1~,,; unánime aprobación, aunque ha llegado á inisimrn~:,.e, srn e-mbargo, que algunos miembros
prommentes del! Consejo, entre ello, el Presidente, señor .Azcárraga, se l1an r esuelto á votar en
&lt;:on1 ra. del e11lac-e. en jnntaQ privadas.
t~, Y nue,e, _minoría que no pt1ede ser una obje•
cwn prn chcho enlace.
~enatlo _E•pa~ol aprobó, no oh~t tnte el pro~ ec ta,lo
de la Princesa
·
. tm:atnmon10
.
, de Astunas
por &lt;:1en o crncucnta .V siete votos contra cuarien,

.:?

Infanta María Mercedes, Princesa de Asturias.

INSOLACIÓN.
Y.a la recoqección: en el sembrado
de lozanas gramíneas se apresura
con la cortante hoz el dueño armado.
Sobre la igual cubierta de wrdura
que se muestra en la tierra coono alfombra,
brilla cu informes lampos el pajizo
tinte de las €'Spigas; y ,en el suelo
amontonadas yacen ijas que á plena
troje la ambición mueYe. Xi una sombra
calma el fuego del grave medio&lt;lía,
al varón indinando á su faena;
y de hrisa que huye en J,eye rizo
apenas mece en honda lejanía
la llanura de plantas .... '

¡ Cuán hermosa
dcl trabajo la acción, con que acrecienta
fa mente hUIDana el. natura,! tributo
de la savia potente y generosa!
Y ¡ cómo es dulce que en jugoso fruto
retornen á la vida los encantos
que ella con obras &lt;le e¡•peranza alienta!
s\1iento del amor eon que á los hijos
prcYieue el labrador dicha y riqueza,
cayó á su campo en estación tan grata,
que ahora sin más pesares ni quebrantos
que los que en rayos calcina!ll.tes, fijos,
baja el sol, taladrando su cabeza.,
de mies repleto el campo !fe dilata!
Es quebranto ese sol, sobre iracundo

Príncipe Carlos de Borb6n.

Trópico hiriendo en Cáncer. Da el fecundo
beso que hace que e6tallien rn el trouco
los renueYos de vida, que la onda
templa &lt;londc, á su fuego, la caricia
parte de un ser al otro ser; que ahonda
en la rüicra tierra, y luego sub.e
á lan zar prodigioso la delicia
q ne &lt;:Ltaja entre los senos de Ja nube
en fresca y suave y delicada gota! . . ..
Da su beso fecundo, como nota
de vida palpitante, y rudo, bronco,
otro beso de muierte : sobre abismos
de g-101-:a y ,de salud, débiles, tristes,
.;ucu~11 ben a•I calor los or!ranismos.
En el aflán de su trabaj~ siente
el lahrador como de airada mano
una ruda presión oobre su frente ....
'riomblan sus ojos; miste-riooo fluido
discurre por sus venas crepitante;
como de mar, estrepitoso ruid,o
le asorda, y cae : bajo el enorme peso
{le la Iuerza &lt;le! astro, en breve instante,
la mente de con-0eptos oo vacía
,
'
parase
e1 corazón y se huye el día.
Ton&lt;l.iclo sobre un cerco de marchitas
plantas deooan,,;a.: abierto el labio espera
la fresca alejad-a; lleva escritas
la;; an~ias de vivir su astro inerte:
y ~obre los desaires de la sue1·te,
sohre anRias rhalo.,.radas desde un cielo
.
·1.1e á tal ruina,
"
1mpa¡:1u
á' tal espanto.
el sol con lumbre inmensa reverbera!
Santo Domingo.

lfafae/ .,11. J)eligne.

EL MIEDO ES NATURAL EN EL PRUDENTE
, Si hay un hombre '?ene.roso con sus amigos.
leal en sus tratos, partido con los extrañoe, idó:
lat~a. de los suyos, honrado, servicial, atento y
,mhc1to para todo el mundo ese homb
d
.
.,. . 10
D
.
,
re e oo;,, lll O,
es on Eustaquio Martínez, conocido or
)Iarhnez ,el del Progreso, á causa de llamars/de
c"te_ n~odo la finca. de campo que posee.
I l:'m embargo, ese caballero crü,tiano, ese prototip~ ,ele bon~~d, ese hombre recto, juicioso ):
e~u1lrhrado _deJo ,,,eco de un tiro á un hombre
srn que lmb1eran me-diado riña ni contienda.
Poi· el ,,!.'lenta y cinco vivía don Eustaquio &lt;'n
el puehlo ~le Navamora, donde ejercía todo¡; lOE
C'ar~os poR1bles: era pre~idente deP Avuntamiento, J~1e_z del_ re!:\"is~ro civil :, presidente t1e la jnnt,¡
de v1g1hrnc1a de mstrucc10n primaria, hermano
mayor ele la cofradía del Santísimo, admini•ltrador ele co~Temi, administrador del timbre, recaudaélor de impuestos, etc., etc.
Su ~ienda, llamada "fül Bosque," era el mentidero titulado, ~l. hurnr de reunión que todos freC'uentahan, el sitio don&lt;le más suave v moderadamente ~e mu~muraha del prójimo, ·pues había
o(ro- pnnf·os a donde concurrían gentes m~s d?snlnrn,l~,:, v rn que !'e hacían vivisecciones C'0n un
ta~ primor que habrían admirado al fisiOllog-iSÚI
nm• ducho. Por eso mientras las niñas en estado
rlc nwrc1rer Y hasta lo~ hombres. harbados evita_pa$ar por la "~ociedad amii:.to~a" 6 por el
C'as.mo _del Pro¡ne,o," no tenían rcn,1,ro alguno
en t.rans.,tar por frente á "El Bosqn&lt;'" ni en en!rar á con:pmr cuailquie-ra de las muchas baratiJas que_~lh se vendían, á riesgo de oir ll'lguna broi~a eannosa_ del señor Cura ó de escuchar alrin
O
rmopo rancio, parlo del ingequio de a1'Q!Uno de
los cuatro vejetes á quienes lifamaban lo~ cuatro

!:nn

Domingo 13 de Enero de 1901.
la lotería de cartones; acullá se ven,dían frituras de cosas del país, aliada su confección á la
rancia v ~abro.sa cocina española, y en 'todas pa,rtes se hebía, se p-i.taba, se reía ó re bailaba, como si toda aquella gente hubiera perdido el juic:o.
La familia de -:\fartíncz estaba en la "partida,"
donde la señora. v los chicos tenían concertada
una vaca. c¡ue &lt;l.el;ía jugar el jefr de lo,: rrenuarme&gt;. oe1 itíRimo en "todos menos "tecolote." "vieia," ;.moz[" _:, "camouina" y deimál'l terminachos
que han inventado los jugadores para dejarse
un~ á otros sin cara e·n que persignarse.
Don Eustaquio iba con d;rección á su ca.c:a -parn deiar en eHa el cachorrillo coo c¡ue Antonio
$e había armado caba.1lero, pues Jo había sorprendido en plena plaza luciendo aquel chisme
peli.groso, cuando il'l dar vuelta, .á tma ~nina
y em-pezar J.a calle de la .espalda Je la Parroquia,
que estaba. sola v e.--cueta como enren,ada pacífica á donee no Negaban. las olas de aquel _mar
agita(lo, columbró un grupo de cuatro ó cinco
ébrioo que discutían con su.mo /calor. A pef{lr de
que el bueno de Martínez iba envuelto en su capa, -los malvadoo aquelloo lo -reconocieron y uno,
el mlá~ inrolente y qu e era nada menos que eil terrible González, se le encaró llamánd'ole viejo
e$to y lo otro.
nón Eu~faquio se echó á temblar como un
azogado quif;O retroceder, d,ar expiicadones, parlamentar, pero todo inútil; la 'engua le quedó
l1echa. un ovillo y la mente convertida. en 1m
inmemo desierto en ue sólo de_;coll-aba, á manera
ile planta gigantesca y fenomenal, una iilea:
"El!'te pícaro me ma.ba, me mata este píe11ro."
Y como si hubiera sido }a acción del rufián el
reflejo del pensamiento de Martínez, González
sacó 1m enorme y truculento cuchillo, capaz de
"Cg'll.r la rabez~1 d~l mismo Alifanfarrón. gritando
{. voz en ruello: "Ahora se va á ver á. Dios, para
q11e aprenda á burlarse de
bo,m1iroo."
D0·1 Fustaquió no vi6 nada, no
pensó en
nada, no se acordó de su mujer, ni de sus hijos,
ni de su~ bienes: recordó solamente á su -persona,
á su vida y á esta envoltura material que
tanto amarnos y que tanto deseamos conservar
ile¡:~. -:,· cmpnrand9 el arma, que todavía llevaba
&lt;'TI la. inano. tirf, del 1lamador y oyó un ruido
quP. eq11ivalía al tronar de diez cafümes, al repicar ele cien ca~panas, al detonar de todos los
rayos que pueéi~n disparar las nubes en mil años.
Al mi$1ílO tíPmvo vió que el agresor vacilaba,
que extPn&lt;lí:t los brazos, que caí-a. al suelo y
sintió gr:rnde, inmoderado r egocijo,; pero al ol er
la pañosa, quema&lt;la por el paso de fo baíla, al ver
á los fanfarrones que hufan, rompió también en
rnrrera ebierta, paró basta ila casa de jue¡ro en
que su familia se solazaba, y entregando la pistola
al capitán de rurales, díjole con tono y acción
de q11ien ha perdido eA, juicio :
-Herí ó maté á un hombre; vea que hace con
mi11:o.
Muerto y bien muerto e.staba el bravucón : el
proiyecti!l se le había iniroducido en la. cabeza,
rajándosele como si fuera de mazapán.
Don Eustaquio fué sujeto á proei)so; pero los
tribunales unánimemente declararon que había
habido en. su caso la aJarma y temor fundados

no~

por la aristocr-acia de la pobhlción (pues hay
allí aristocracia, y tan ltnajuda como las de Madrid ó Viena; al menoo así fo di.ce el d.ia.rio de
la capibl'l que en paquetes de ocho y diez ejemplares recibe cada dos semanas el juez de primera
instancia.) Para imaginarse otra cosa, sería menester avanzarse h:astn pensar que toda la gente
del pueblo podía abstenerse d,e comer ,cosas ricas,
Id.e usar telas fina.s, de pooon::e s-omb:re:ros á la
moda y hasta de curarse, beber vino 6 fumar,
pues la tienda de don Eustaquio era cifra y
coID¡pendio de ouantas artes é industrias son conocidas.
Había allí todos los comestibles, des.de el "foie
gras" basta los plebeyos frijoles, como &lt;lecim_:&gt;s
aquí, ó frijoles, ó fréjoles, frísoloo como ensena
la A1.,"9demia que dehe decirse; desde fa holanda
con qne se adornan la,: princesas, hasta la "manta'' con Que se cubren las aldeanas,; desde los
zapatitoi:: 'que gastan ilas hermosas, hasta los
''lÍuaracl1es" que calzan los peones, amén de hilo.
a.:ruj-as, tintas, especias surtidas, medicinas contra
ei clolor ne estómago, las acedías, los flatos. la~
picaduras de alacrán y la-s fiebres h1;tei;mitente~:
de 4oza. cristal y porcelana; de rmagenes de
sant()s contra la peste v los ravos ó para el hallazgo de las {'Osas 'l)erdidas, v de pan procedente
de la panadería, de ve,las de la velería v de ch?colate de l a chocoklteria, q11e don Eustaqmo
había establecié1o con el con&lt;&gt;un:o de su mujer.
sus hijas, sus cuñadas y una legión de ci¿~aos Y
adictos que ge manejaban como uno~ . gmfalt~
por la habilidad y como unos Fabnc1os por fa
honradez.
De $nhra e$lá decir que don Emtaquio, dueño
de tantos y tan -productivoi; negocios, v funcionario fan atareado. no se daba punto de re-poso,
y que cuaniélo no tenía que a:cudir al Avuntamiento á fenecer una cu€Stión acerca de un camino vecinal. ocurría á una reuni6n de fabricantes de alcohol, ó á una asamblea de cofrades, ó {¡
adquirir un11 parti&lt;la &lt;le panocha, ó á arreglat
u na peliaguda cuestión de pas.es, guías y tornaguías.
Pero cuando el pobre capitalista oohaba el
resto y quería &lt;'Og€r el cielo con las manos, era
cuando recibía los encargos que anualmente hacía á México, pim-a fin de logrnr que 'los y las

Una de las noches cercanas á la época de lai'
fiestas anualefJ del pueblo, "El Bosque" rebooaba
de gente que manejaba, veía, preguntaba, pedía
y :regateaba acerca del precio y condiciones• de
todas las cosas que se encontraban á la mano,
sin que pudieran atenderla don Eustaquio, su
mujer, loo &lt;los zagia.lones que les ,ayudaban ail
deJ-pacho de merca,ncías y las 1hijas y los hijos
del C'omerciante que en aquell,a ocasión ,habían
venido expr ernmentc d,es.de la hacienda.
Aprovoohám:lo._o::,e de la confusión, un charro do
crulzonera plateada y µ uro en boca, ,cog-ió un brinquillo ele insiplificante valor y con él en la mano se abrió campo entre la gente á fin de e..oeaparse. Antonio. el hijo menor ele don Eu$taquio,
con coraje y bríos mayores de .Jos que hacían
pr esumir sus p(){·os años, re 'Precipitó ,contra. el
pi•llo. lo despo¡:ey6 de la a1haja. y sacudiénldole
por la chaqueta, le arrimó media do&lt;'ena de bofetadaR que el golpearlo n:-cibió C'füÜ sin meter
las manos. inm,que sí, al retirarse, lanzó una andana&lt;l,i de injurias.
,
-~ Pero, qué hace~. muchacho? pre!!U.Iltó líviélo el nadre. -poniéndore entre el chico que se
preparaba á lanzar nuevas hofetadw, y el guapo
que $e retiraba l1echo una alheña.
-Ri eR el famol'o Peilro González, de La Vent.:i. el jefe de los "c11erudos" que asaltaron fo
diligencia. el me.~ paRado. diio un vecino.
-Si "dehe mns m11erte1'" que ningún bandido, exclamó otro.
,
-Ri ei::tá exhortado por más de diez juzgados,
repu~o 1m tereero.
-Ri era el brazo derecho de Simón Gutiérrez
y de Rojas.. manimtó el s.eñor cura.
En aqueHa excelente famili-a -penetró el pánico
más eHpantoso, tanto mayor cuanto que '1'oño.
el golpeador. dió en traer c0nsigo un revólver
-pequeñito, eso sí : pero que di,,que debíá servir
para defen&lt;lE)rse del fasicinerof:o.
Entre tanto. llegaron las fiestas. Una noche
Pl pueblo era una verdadera Babel: aquí se tañía la ruitarra. mientra:~ una voz aguardentosa
&lt;.&gt;antaba "valonas" 6 "justicias"y nn improvisador
agotaba. las consonantes; allá se jugaban el "carcamán" (que por su-puesto no es ningún navío
maltrecho, como dice la Academia, sino un juego de dados) ilos albures, la palanea, la ruleta ó

de un mal in~inente y grave en su persona que
define el Código, y quedó libre y sin costas, aunque apesarado y triste como era ..zón en, quien
no había matado una mosca en su vid.a.

Victoriano Salado filvare~.
Villa de Zapopan, 10 de .Agosto de 1900.

�Doming-o 13 de Enero de 1901.

F,T, MTTNTIO TT,TTRTRA DO

\

.'

-[L J"\UNDO ILUSTRADO·
AÑO VIII-TOMO I--NÚM. 3

MÉXICO, ENERO 20 DE 1901.

Director: LIC. lUFAEL REYES SPINDOLA.

Gerente : ANTONIO CUYAS,

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(1)

Floenora Duse con la hiiita del p intor Lembach.
Pastei d~ Franz von Lenbach.

Bi+bscripoi&lt;5n. memuai f or6n.ea, $ 1.50.
Idem Uem en. ia OapOaJ, 1.f5.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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