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PROCESIÓN DEL CORPUS EN CATEDRAL.
Fot. ele "El Mundo Ilustrado"

�Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

COLOR DE SANGRE.

•

La noche del 5 al 6 de octubre de 1789, una
multitud irritada, ehria de muerte, se agolpaba en los muros del Castillo de Versailles, pidiendo el martirio de la familia real. La reina,
sobre todo, atrae las iras del monstruo: «Es
necesario dei-trozarla, deecua rtizarla. "Un hombre dice: «¡C6mo me gustaría poner la mano
sobre esta b ... I" Al amanecer, algunos gritan :
«¿En d6nde Pstá esa s ... tunanta? iE8 menester arrancarla el coraz6n ... ! ¡Queremos cortarle la cabeza, guisarle los hígados!&gt;, [II. Taine, «La Revoluci6n," tomo I].- Las páginas
de la historia, á semejanza de los famosos ciclos de Vico, reproducen, con variaciones de
lugar y época, la misma mancha rojiza: todavía, como en los tiempos de Hámlet, «hay
mucho podrido en Dinamarca".
La t1agedia de Belgrado no tiene !.'iquiera el
mérito de arrancar de un hondo ,mfrimiento;
no es dolor trocado en ira: es sencillamente el
acto de ccregrei;,i6n" de un coro ele cortel:lanos
de 6pt-ra bufa. Ji:n este ambiente cargado de vapor de sangre humana, se antoja oír un airecillo de cancán, silbado por el histri6n l\Iilano,
el tirano offembachnei:;co del reino de Servia.
Sobre los cuerpo:-1 hechos pedazos se prenden
la¡, antorchas de una ciudad iluminada «a
giorno» y se organiza la fiesta en el sal6n que
ha dejado varío un catafalco. Frente á la indignaci6n de los pueblos civilizados, los autores del atentado s6lo tienen una frase, soltada rudamente al trepanar el cráneo del princi pilio de voluntad enferma: «¡Era un imbécil!&gt;, Y la orquesta preludia una cuadrilla.
Raspando al ruso, se descubre al cosaco;
raspando al servio, se descubre al eslavo subyugado por el turco; del ruso, tiene la ferocidad; del turco, la abyección. Corre mucha sangre de genízaro por esas venas. Por muchos
siglos esa sangre ha circulado lentamente, sin
que bastara la ignominia á ha:::erla correr con
mayor fuerza. Un día, el perro sumiso recobra sus dientes de fiera y entonces mata, no importa t. quién : los mismo á Miguel Obrenovitch, el soberano sin tacha, que á Alejandro,
el vacilante vástago de un «rastacuere» degenerado. El ruso injerto en este grupo de sometidos, ha hecho su aparici6n y se complace
en empapar sus manos en la entrañas de sus
victima.e. Un resplandor color de sangre ilumina e:;te cuadro de «bra vi» estremecidos por
el miedo.
Si fuéramos á buscar la ley de herencia, más
bien que en la desventurada Reina Natalia,
debiéramos tratar de descubrir los estigmas de
Alejandro en la truanesca figura de Milano, el
viejo déspota de Servia. Milano es el vicio hecho hombre. Todo lo que la degenerescencia
de una raza puede amontonar sobre un hombre, él lo ha recogido y sumado: es Luis XIV
y Lorenzo XVII, pertenece á la realidad como
á la opereta; no es un ser humano, es su ca:icatura; no es un tirano, es su mueca. Dícese
que Alfonso Daudet lo escogi6 como protagonista de sus «Reyes en el destierro»: todavía
me resulta más noble, más elevado, más digno este personajP que el «boulevardier" ele última fila, concurrente de los bastidores de un
teatrillo de barrio, abogado en el alcohol, héroe de suripantas y concienzudo «escroqueur»
de los garitos malafamados.
Servia, empero, soport6 con imperturbable
paciencia las brechas que este aventurero coronado abri6 al tesoro público. Cada vez que
el viejo verde se veía desplumado, corría á
Servia y se bacía pagar sus traro pas. ¡Y sus
compatriotas lo recibían con los brazos abiertos; tomaban parte en °us farsas, le dejaban
nombrarse generalísimo, jeft de policfa, inquisidor (dice el conde de Saint André, en una
biografía del personaje que apareci6 hace tres
6 cuatro años en las columnas de la ccRevue
des Revues"), le demostraban un afecto tierno
de hijos débiles por un padre pr6digo!
Había hecho mucho más que Alejandro para merecer la muerte. Pero el ruso dormía en
su cojín oriental. El puebL que gui6 Esteban
el Fuerte á la conquista, yacía en un sopor de
harem, se dejaba expoliar por el turco con go-

rrilla de pilluelo parisién. -Ef:ltre tan to, había
una reina, uña mujer, una esposa, una madre, que sufría, que sufre aún, la_ indeci~le
tortura del abandono y de la ingratitud: JSatalia. Unida muy joven al Obreno,·itch, Natalia Kechko, hija ele! un funcionario ruso,
acaso más bien por ambici6n que por amot,
la madre de Alejandro, alcanz6 en Francia lo
que su esposo no pudo encontrar en el destierro: la estimacion y el respeto. Hoy al dolor
de esta mujer, se unirán las lágrimas de muchas madres. Sobre los incendio!-! de pasi6n de
la corte servia caerán estas gotas de rocío.
Un día aquella abandonada experiment6 el
más rudo' dolor que acaso la haya angustiado
en país extraño: el viejo Milano la arrancó de
los brazos á su hijo. El tiranoide deseaba jugar al trono con el pequeño; era una presa que
poder explotar concienzudamente. El, capai
de apostar un reino á un «seco» de la ruleta,
apost6 á un albur la candidatura de su hijo.
¡Y ganó aquella vez! Ganó la intrus16n á las
arcas del tesoro servio, de donde salían á borbotones los luises que el valetudinario dPjaba
ir en sus orgías de bellezas pintarrajeadas!
Así se fué incubando el drama, que la dPbilidad de Alejandro no tuvo la entereza de
atajar. De la alcoba de esta borrosa silueta de
soberano inconsistente, ~alió vapor de perfume, que se troc6 después en ola de odio. El
genízaro vigilaba á la puerta, y un día la tea
que le sirvi6 para iluminar la orgía, se convirti6 en rayo que fulmina.
Belgrado se ilumina cea giorno» y la orquesta preludia una cuadrilla. Pero hay mucho
color de sangre en el telón que sirve de fondo
á esta escena.

ÚLTIMA NOX.
I
Es la noche. En el vaso de Sevres
que se yergue en la artística mesa,
derramando un ma1,ojo de rosas
-rojas urnas de mística esencia, los capullos levantan altivo8
SUR nacientes corolas de seda
y parecen mirar con delicia
los lujosos tapices de Persia,
el dorado artes6n de los techos,
los tibore8, los biombos que ostentan
-pesadillas de oro-las grullas
que en un campo de arroz aletean,
el blanquísimo lecho copiado
en la luna gentil de Venecia
y los muebles estilo Luis XV
que decoran la estancia opulenta.

II
Como un 6palo verde, la llama
de la azul veladora está inquieta:
ya, pupila curiosa, se abre;
ya, pupila cansada, se cierra.
En el lecho, la virgen, la pálida
febrilmente se agita, se queja
y sus dedos pulidos se crispan,
de la muerte en el ansia postrera,
estrujando nerviosos las sábanas
y el satín de sus carnes de cera.
III
En la alfombra, la copa en pedazos
ha caído. vertiendo la espesa,
venenosa mixtura que ha poco
apuró en su dolor la doncella.
Todo duerme. Tan s6lo se escucha
crepitar á intervalos la anémica
veladora de tintes violáceos,
que incansable, tenaz parpadea.
En el vaso de Sevres se agostan,
agonizan las rosas enfermas,
exhalando su tenue perfume:

Domingo 21 de Junio de 1903.

¡pobres flores! •.. es su alma que vuela
Cae un pétalo al fin. como gota
·
de ígnea sangre, en la arústica me~a
, otro m:íR, y otro y otro ...' '
y d espues
¡Es la muerte callada que Ilegal
IV
¡Y los pétalos i:iguen cavendo
y la luz de la lámpara acecha1 '
y al morir, en espai-mo angus tioso
con deleite y fruición se apacienta'
-dilatada pupila de sátiroen la carne lilial de la rn uertal
ANA

M. VALVERDE.

tas f f~stas dd forpus.
El Corpus-todo el mundo lo sabe-ha
perdido en México, y quizá en toda~ pa.rte11,
los factoreR más pompoi:;os de RU esplendor de
antafio. El brillante sol de la calle ya no se
refleja sobre los bordados de las casullas ni
snhre los ricos dorados de la custodia. La proce~ión tradicional se verifica bajo los domhos
majestuosos de la. Catedral y el repique de las
campanas tiene un prudente límite de duración. Cambian los tiempos y con los tiempos
cambian las ceremonias.
Quien lee las cr6nicas antiguas, quien en
las sabro~as de!lcripciones de Facundo se entera de las fiestns de Corpus de antaño, tal vez
sif'nta no haberlas presenciado; si el lector es
viejo y ccalcanzó" algo de aquellas fiestas, bien
puede ser el más acérrimo enemigo de las cosas de iglesia y, sin embargo, experimentará
cierta rara tristeza, suspirará contrito y 08
declarará que, «á pesar de todo,» aquellos
Corpu'3 eran de lo más vistoso, de lo que ya
no hay, de lo que se ha ido para no volver
jamás y de lo que no se olvida nunca cuando se ha visto alguna vez. Esto me han asegurado muchas personas que se permiten el
lujo de haber tenido uso de razón en tiem•
pos de Su Alteza Serenísima y que, por ende,
ya lo van perdiendo en las fechas que alcanzamos. Digo esto porque estoy íntimamente
convencido de que nuestras fiestas actualescomo los desfiles florales, etc.,-son evidentemente más artísticas que aquéllas; pero es
prurito de los viejos amar las fiestas de su ju. ventud, porque es prurito de los hombres acariciar voluptuosamente los recuerdos juveniles.
El Corpus de antaño, sobre el fondo de ~u
significación religiosa, tenía caracteres de fies•
ta profana y oficial. La reli¡?i6n se salía del
templo é invadía lo? dominios del mundo y
del Gobierno. Junto á las espirales de incienso, ascendían los humo:! de la pólvora mili ta r;
los místicos recamos litúrgicos de las casullas
y de las capas pluviales se confundían con el
brillo de las charreteras y de los entorchados;
la multitud adoraba, en una curiosa amalga·
ma, á Dios y al Poder. Y el pueblo se desbordaba jubiloso, r.on las pupilas abitas de orope•
les, sin darse cuent.a á punto fijo, si el sentimiento de alegría que lo dominaba era religioso 6 profano, místico 6 sensual. Graves autores
afirman que predominaba lo último.
El Corpus de antafio suponía todo linaje de
pteparativos: preparativos públicos y preparativos privados. Al propio tiempo que las
autoridades municipales soltaban las correas
de la escarcela urbana para que se adquiriese
la lona que habría de defender el largo trayecto de la procesi6n de los rayos solares, las
pequeñas autoridades domésticas, p¡1dres .Y
maridos, soltaban las onzas de á diez y seu1
para surtir de nueva indumentaria á la prole,
ávida de lucirse decorosamente en tamafia festi vi dad. Tenclida la lona y confeccionado el
indumento privado, llegaba el gran día Y. con
él la procesi6n magna: los poderes púbhc?s,
las comunidade~, los gremios y las corporac10·
nei', las escuelas y-lo mús vistoso-las Jro·
pas recorrían la ciudad precediendo y siguiendo al símbolo del Santo Cuerpo, que, encerra¡
do en rica custodia, conducía devotamente e
arzobispo, entre fanfarrias militares, cantos

El Sr. Arzobispo Alarcón y los Canónigos de Catedral, revestidos para Jaceremonia del Corpus.

litúre:icos, estallar de cohetes, batir de parches
y :clamoreos de campanas, mientras que el público bañaba con pétalos de flores á la magna
y ,brillante sierpe, que era emblema de todo
cuanto por aquel entonces significaba autoridad y fuerza.
Hoy que la práctica religiosa. no sale del
templo y que la línea de demarcaci6n entre la
Iglesia y el Estado ha dejado &lt;le ser metafísica, el Corpus ha perdido su pompa callejera,
y los factores de la procesión se han amengua-

do, suprimiéndose muchos y muy principales.
"'•
Esto no obstantP, las ceremonias con que
el clero metropolitano celebra las fiestas en el
interior de la Catedral, son suntuosas y atraen
innumerables, aunque más 6 menos devotos
espectadores.
Es el Corpus todavía una de las solemnidades que en México dan mejor idea de la esplendidez del rito cat61ico. El Metropolitano,
rodeado de las altas dignidades del clero y de

~umerosos sacerdotes, ataviados con lujosos y
neos ornamentos; los altares cuajados de cirios; las voces sonoras del órgano entonando
las melodías rituales; el pueblo, perteneciente
á todas las clases sociales, inclinándose devoto ante la custodia, forman un conjunto imponente que encuadra de modo majestuo8o en la
hermosa Catedral mexicana.
El Corpus en México tiene una nota curiosa: !orman parte de la procesi6n chicuelos
vestidos de Arcángeles 6 de tipos legendarios
de la c,róni~a religiosa. ~l indio Juan Diego,
aquel a quien se apareciera la patrona nacional, es el más favorecido por la elecci6n maternal de los devotos que hacen figurar á sus hijos en la procesi6n. Pero esta costumbre va
perdiéndose y á fe que esto no es de lamentarse mucho, pues como la estética no siempre
preside en los chicuelos disfrazados, á las veces resultan ellos una nota grotesca en el brillante cortejo que recorre todos los ámbitos de
la Basílica.
En_tretanto, en el atrio, las «tarascas,» las
«mu~itaSJ&gt; y la fruta deleitan al pueblo. En
l\Iéx1co y en España toda fiesta religiosa trae
con!.'igo una verbena diurna con mercancías
~spec~ales. Esto es ~ípico y pudiera prestarse
a curiosas observaciones hist6rico-psicol6gicas.
SARDÍN.

CANCION REMOTA.
Bajo la luminosa pedrería
del impasible cielo de verano,
con la nostalgia de un amor lejano
sentí el anhelo de la muerte fría.
Ella dijo su leve melodía.
en mi desierto corazón arc&amp;.oo
y la tenue caricia de su mano'
me embriagó de dolor y poesía.
Fué en una r;.ocbe cálida de junio,
-al fulgor de un dorado plenilunioque escuché la canción de la Sirena.

CORPUS.-La crug1a de Catedral.

Ni amé su ritmo, ni turbó mi calma·
pero en las horas tristes, en mi alma '
au melodía fúnebre resuena..
FROILÁN TURCIOS.

�bomi:lg? H de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

€/ flsesinafo oe los 1(eyes de Servia.
Honda sensaci6n han causado en Europa los
acontecimientos ocurridos la noche dt:l 10 del
corriente en la capital del reino de Servia, y
de los cuales tienen ya noticia nuestros lectores por la abundante información q~e acerca
del suceso han publicado «El Imparcial)) y «El
Mundo.,, Nos referimos al asesinato de los reyts de Servia.
El cable, que ha transmitido á todos los

sona. Nauruovitch se adelantó en seguida y
le dijo, presentándole un papel: ,,Queremos
que Vuestra Majestad firme este documento
en que está contenida la promesa de que Vuestra Majestad romperá con «esa mujer))-la reina consorte;- con «esa mujer,: de mala re_:)U·
tación que ha traído la desgracia á vuestra casa
y á la nación. En caso contrario, Vuestra Majestad tiene que abdicar.)) Ante exigencias tan
repentinas y amenazas tan terribles,
el soberano llegó al
colmo de la excitación y disparó un
tiro sobre el grupo
de amotinados.
Atraída por el disparo, la reina Draga apareció en la
puerta que comunicaba su alcoba con
la de su esposo. El
Rey quiso entonces
tranquilizarla, rogándole que volviera á su cámara; pero

Berlín de 1871, es uno de los pequeños países
de los Balkanes; se halla al Norte de Turquía
y cuenta, aproximadamente, con 2.500,000
habitantes. Alejandro nació en 1876, fué coronado en 1889, y pertenece á la casa de los
Obrenovitch. Cuando quiso ca~arse con Draga- viuda de un ingeniero que prestó sus servicios en los Balkanes,-la agitación del reino
fué muy grande y el mismo Gabinete se opuso con toda energía al matrimonio. Realizado
éste, á pesar de la oposición del pueb:o, de los
parientes del Rey, y aun de los ministros, la
antipatía hacia Draga fué creciendo cada vez
más hasta convertirse en odio, y las desavenencias surgidas entre el monarca y sus vasalios, Re hicieron mucho más palpables y sensibles desde entonces.

***

Sea ele esto lo que fuere, el crimen de qu11
hablamos resulta monstruoso, no sólo por la
alta investidura de las víctimas, sino por el
lujo de crueldad con que sus autores lo llevaron á cabo. En esta plana verán nuestros lectores el retrato del joven Rey asesinado, y el
de la soberana, esposa suya, que result6 muer-

EL MUNDO ILUSTRADO

ta fomlsl6n fomerdal mexicana en f entro
VSudamérica.
Han regresado ya á México loR miembros
&lt;le la Comisión nombrada por el Gobierno de
la Unión para promovPr en Centro y Sudamérica el ensanche de nuestras relaciones comerciales.
La Comisión Re muPst.ra en extremo f'atisfecha de la hri l lante :icogida de que fué objeto
en las diRtintaR ciudades que visitó, y abriga
la. esperanza de que sus gestionf's, encaminadas á bui:;car, principalmente, merC'ndos para
los distintos productos de la industria mexicana que pueden colocarse en aquellos paÍRefl,

Sr. León Signoret

disposiciones muy poco comunes para llegar
á ¡:¡er una artista de verdad, su carrera, sin
duda será una de las más brillantes.
En' estf' número publicamos el retrato de la
señorita Escobar.

LA LIMOSNA.

l::ir. Adolfo Christheb.

'

caminaban frotándose las manos mal cubiertas pasaban los ricos cupés, donde los niños
mdstraban tras los cristalPs del ventanillo su
aguinalclo de Navidad: al feo Pierrot, que reía;
y rápidos, llenando el aire ,con la l~ca fanfarria de SU!'l cascabeleF, corrian los tnneoR, dejando tras sí el eco de festivas canciones y de
risas sonoraR.
Cuánta alegría bajo el cielo plomizo y triste de aquella tarde de diciembre!
Y mientras todos pasaban é iban lejos como
en bulliciosa fieRta, allá en el lejano bulevar
-donde el vendedor de flores rumoreaba su
cansada melopea, - y en una esquina, un pobre cieguecillo, tiritando de frío bajo un roído
~ohretodo, tocaba el violín, implorando así el

,.

•

.

La señorita María Luisa Escobar, aventajada alumna del Conservatorio, ha sido de las
agraciadas con esa concesión, y bajo el amparo
del Gobierno, completa en la actualidad sus
estudios. Dotada ele una hennorn voz y con

Domingo 21 de Junio de 1903.

pueblos civifüados del orbe los detalles de la
brutal agresi6n y de sus terribles consecuencias, dice que los asesinos, encabezados por
los coroneles Naumovitch y Machín, se dirigieron en las primeras horas &lt;le la noche al
Palacio &lt;le Servia, en Belgrado_. mientras en
distintos puntos de la ciudad se apostaban las
tropas suficientes para impedir todo auxilio
que pudiera prestarse á los Foberanos; y que
una vez en el interior del edificio, los amotinados aprehendieron á algunos sirvientes, matando á otros á bayonetazos. Un joven, hermano de la Reina Draga, se presentó frente á
la turba en paños menores, y fué muerto también, en tanto que uno de los ayudantes del
rey Alejandro preguntaba á gritos: ¿Quién se
atreve á entrar aquí? ¿Qué significa esto?,, La
soldadesca le exigió entonces que se rindiera, y como no lograra intimidarlo, lo asesinó
en medio del desorden más espantoso.
El Coronel Naumovitch-agrega un despacho-abrió la puerta que daba á las habitaciones del Rey, valiéndose de una bomba, y dos
de los conjurados, uno de ellos enemigo acérrimo del monarca, penetraron á la pieza en
que éste se encontraba, y echaron mano á sus
rev6lvers. El Rey, que se había ya recogido,
les salió al encuentro, en traje de noche, y empuñando una pistola, pidió explicaciones sobre
aquel acto de manifiesta hostilidad á su per-

como la presencia
de ella en aquel sitio, recrudeciera
el odio que hacia
su persona sentían
los conjurados, éstos acabaron por
asesinar á los dos
soberano!". Algunos miembros de
la familia real y
dos de los ministros
del Trono fueron
muertos, asimismo, por los revolucionarios.
Esta es, en extracto, la narración que acerca del suceso ha transmitido el
cable. En cuanto á la C!Lusa que produjo el tumulto, la versión más generalizada indica que,
amén de otros• motivos que los sublevados
alegan para justificar su conducta, el que más
influyó en su ánimo, fué la tendencia del Rey
Alejandro á eliminar el elemento radical del
Gobierno y á poner en manos de un hermano
de la Reina Draga los intereses de la monarquía.
El reino de Servia, constituído, como el de
Rumania y Bulgaria, en virtud del tratado de

Había nevado mucho. En los árboles de los
bulevare,:, cubiertos de copos de nieve, parecía que hubiese brotado una tupida florescencia de blancos azahareFI. Las estatuas lucían
albas pelucas de escarcha. Y un viento mny
frío, muy cruel, levantaba el polvo helado de
las calles, azotando los rostros de aqnellmi que
trajinaban presurosos é iban dejando la huella de sus claveteados zapatos sob:·e las aceras
blanqueadas.
En medio del tumultuoso desfile de los
obreros y el barullo de las grisetas pobres que

redunde en beneficio de la clase
obrera y del come1cio en general.
Los señores Adolfo Chr~stlieb,
León Signoret y José Manuel Muñoz, que formaba~ la Comisión
mencionada, y que iban, además,
investidos con el carácter de Delegados de la Cámara de Comercio tuvieron oportunidad de pone;se en comunicación, durante
su viaje, con los comerciantes é industriales más prominentes de la
América latina, recogiendo de esta manera multitud de elatos é informes indispensables al objeto
que se propuso el Gobierno.
En Buenos Aires, la Comisión
visitó la Exposición ele productos
nacionales, tomando nota de las
condiciones en que se desarrolla la industria en la Argentina y
del monto de la producción. El señor Ministro de México en aquel
país, ofreció después á los señores
Chrístlieb, Signoret y Muñoz
un
,
banquete que se efectuo en uno
de los mejores hoteles.
ta á manos de uno de los que encabezaron la
conjuración.
El sucesor de Alejandro en el trono _de Ser•
via, es el Príncipe Pedro Karageorgev1tch.

pan de la noche. De aquella caja
descolorida y casi negra por el
uso, brotaba como un lamento la
melancólica romanza del Tannhauser: «La Estrella de la Tarde;))
con sus armonías sollozantes y
nostálgicas llenó de lágrimas á
otro mendigo, ciego también, que
en el opuesto extremo de la esquina temblaba de hambre y frío.
Aquel violín, pulsado bajo el
poder de la miseri?- y el _sufrimiento, gemía sentidas y tiernas
cadencias; á veces sus uotas sonaban como gritos escapados de
un alma herida, y luego languidecían, susurrantes, tenuPs, con
la dulce suavidad de un suspiro.
Entre tanto, su bella música sólo
era oída por el otro pordiosero,
que con el rostro bañado en lágrimas, permanecía como en un éxtasis, oyendo y oyendo aquelia
plegaria que venía de otra aln1a
desgraciada como la suya. De
pronto, y como si hubiese concebido una idea, echó adelante su
bastón, tanteó lo nieve, y paso
tras paso y resbalón tras resbalón,
se fué dirigiendo hacia el punto
de donde emergía la música.
Cuando llegó frente al violinista,
hundió su mano en el bolsillo del
pantalón, sacó de su profundidad
un centavo y con voz temblona y
llena de dulzura, dijo:

ALUMNA DEL CONSERVATORIO
PENSIONADA.

Con el propósito de estimular
á la juventud estudiosa, el Gobierno ha sf'guido la costumbre
de conceder una pensión á los
alumnos del Conservatorio Nacional de Música y de otros establecimientos de enseñanza, que
más se distingan por su aplicación y buenas facultades para el
ramo que cultiven,

Sr. José Manuel Muñoz.

-Tomad amigo, que tocáis
muy bien.

Srita,. Marra Luisa Escobar.

Y ambos ciegos cruzaron las
manos en distintas direcciones.
El caritativo pobre dejó caer el
centavo, qlle fué á perderse en la

�Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

nieve, y contento, paladeando la delicia de E'U
buena obra, volvi6 las espaldas y se fué, en
tanto que el mendigo del violín, cansado de
mantener su brazo tendido en es:r,era de la limosna, creyéndose víctima de un engaño
frunci6 el ceño, y pasándose la mano por lo;
ojos, se limpi6 una lágrima.

lina;i, y señorita Elena Moreno, que r!)present6 á la Prensa, llevando sobre un traje lila de
irreprochable hechura los nombres de los periódicos principales. Las señoras de Hnro, de
Méndez, de Lavíe,y las señoritas Schmidtlein,
Winter y Lizardi, lucían también primorosos
trajes.
El sal6n de baile, el patio y los comedores
estaban decorados con verdadera elegancia.
En las primeras horas de la mañana terminó la fiesta, quedando los concurrentes muy
satisfechos de la exquisita galantería con que
fueron atendidos por los señores Acho.

RAFAEL ANGEL TROYO.

nota dt Sodtdad.
Muy grata impresi6n ha causado entre la
juventud elegante el baile que el señor don
Guillermo Acho y su estimable esposa, la señora Micaela M. de Acho, dieron la noche del
ocho del corriente en su lujosa residencia de
la calle de Rosales.
Las damas y caballeros concurrentes á la
simpática fiesta se presentaron, en su mayor
parte, vistiendo caprichosos trajes de fantasía
que representaban anuncios comerciales. Entre las damas que más se distinguieron por su
originalidad y buen gusto en la manera de
vestir, figuran la señora de Acho, que significaba la Ciudad de París, la señora de Rivas Mercado, que vestía de China, la señora
de Castellanos, la señora de Galván, que llevaba airoso traje de sevillana, las señoritas
María Ramírez y Angela Honorat y la niña
Alicia Rivas Mercado. La señorita Hono.rat
vestía de ccimperial,» y la señorita Ramírez de
«Antigüedades».
Dignas son también d&amp; mencionarse por su
brillante concurso en la aristocrática reunión,
las estimables damas: señorita Concepción
Pacheco, «japonesa;,, señorita Margarita Contri, «anuncio de 6peras;,, Reñora de Dublán
«imperial;» señorita Angela Haro, ,&lt;primave~
ra;» señ.ora de Scherer, ccanuncio de fotografía;» seño~ita Carolina, Mac Manus y señora de
Martín, «Japonesas;» señora de Scherder, «Pie-

ta tumba dtl Soldado.

rrot;,, señora de Caso, ,canuiww ue cigar1u","
señora de Arzamendi, «china;» señorita Nelly
Nichols, «primavera;» señorita Machien Nichols, cmoche;» señorita Clotilde Herrán, «Fe-

El vencedor ejército la cumbre
Salv6 de la montafia,
Y en el ya solitario campamento
Que de vívida luz la tarde baña,
Del negro terranova,
Compañero jovial del regimiento,
Resuenan los aullidos,
Por los ecos del valle repetidos.
Llora sobre la tumba del soldado,
Y bajo aquella cruz de tosco leño
Lame el césped aún ensangrentado
Y aguarda el fin de tan profundo sueño.
Meses después, los ouitres de la sierra
Rondaban todavía
El valle, campo de batalla un día.
Las cruces de la tumba ya por tierra.. .
Ni un recuerdo, ni un nombre .. .
¡Oh! no: sobre la tumba del soldado,
Del negro terranova
Cesaron los aullidos,
Mas del noble animal alH han quedado
Los huesos sobre el césped esparcidos.
JORGE !SAACS,

Domingo 21 de Junio de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Pilril Toros del Jilrill ••••

ban de tres: la santera de la ermita del Niño
Cautivo, una vieja chiflada, y dos vecinos revoltosos y díscolos, de oficio ...... barberos.
¿Por qué se expresaban en esos términos? Los barberos por
chismes del oficio; la
beata porque....... era
beata.
Cierto es que don Malaquías hablaba siempre mal de los sacerdotes que llegaban á
apacentar las piadosas greyes de Villapaz.

Domingo 21 de Junio de 1903.

(Cuento Viajero.)

•

¡Gulírdeme el cielo de pensar y decir que
don Malaquías López, como le llamaban algunos, ó «ñon&gt; l\Ialaquías, como le nombraban casi todos, era librepensador, espíritu
fuerte, ó algo así! ¡Nunca! ¡Hay tantos que
lo parecen y que no lo son!
Además, ¿quién me ordena juzgará las perrnnas? Yo tengo mi propia, particular sicología, la cual me sirve para explicarme muchas
cosas, para darme cuenta de otras, y, por ende, para conceder á cada individuo justa y
merecida estimación.
Don l\falaquías era lo que Dios le había
hecho, y si hablaba como hablaba de los párrocos de Villapaz, se debe á que es parlachín
y suelto de locuela; á que le placía lucirse delante del alcalde, y le gustaba halagar el vibrante jacobinismo de J uanito Bolaños, el
normalista, director de la Escuela «Melchor
Ocampo," y contentar al boticario, que era
magnetizador y espiritista, y más dado á las
cuarenta que á los capítulos y fórmulas de la
farmacopea.
¡Qué babia de hacer don Malaquías! El
hombre tenía «fufú." y por ello le llamaba talentoso el desbravador de chicos; se carteaba
con altos personajes, se leía de cabo á rabo
los periódicos, y tratábase, á las veces, con diputados arbitristas y con señorones metidos
en el revuelto belén de la política. Itero más:
allá en sus floridas mocedades soltó el pelo de
la d~hesa y aprendió su cacho de latín en el
Seminario Palafoxiano.
Más de un siglo-si las tradiciones no mienten,-imper6 en el pueblo la dinastía de los
López, en cuyas manos habilísimas se mantuvieron siempre las navajas y el cetro de todo poder en Villapaz. Con Malaquías iba á
extinguirse tan ilustre familia; sí, pero se extinguiría gloriosamente, por manera digna de
tan ilustre abolorio y de un pasado tan brillante.
Don Malaquías no era ambicioso ni avariento de riquezas, honores y cargos. En jamás de los jamases quiso ser alcalde, regidor,
tesorero, secretario, juez, ó mayordomo de
cofradías. ¿Para qué? El con sus navajas y
sus tijeras se la pasaba «capulina.,&gt;

nadie decía oxte ni moxt~. El barbero ponía
-¡Bueno estoy-solía decir-para bregar
y deponía alcaldes, regidores y secretarios·
con mis paisanos! ¡Buen geniecito el mío patraía y echaba maestros; residenciaba tesore:
ra que ustedes, ilustres moradores de Villaros; armaba y desbarataba negocios ajenos·
paz, sufrieran mi «gemalidad!" Si algún día
decidía en los asuntos edilicios, y todo si~
( que no llegará nunca) mandara yo aquí, iría
aparecer en escena, desde el telar ó entre basde otro modo la procesión, y todo lo veríamos
tidores, con la purita verba, con vivísima
de otra manera. Sí, señores: metería yo en
charla, mientras el cliente aguardaba el turcintura á todo bicho viviente, me fajaría bien
no, mientras los parroquianos-que lo eran
las bragas, que no las gasto sueltas. y de arricuantos barbados y empelados alentaban en
ba abajo, todos entrarían por el aro, quieras
Villapaz-yacían inermes entre aquellas maque no: desde el cura hasta el campanero;
nos habilísimas, y en aquel sillón forrado de
desde el síndico y el juez hasta Melchor, el
bayeta roja, potro monumental y perdurable,
alguacil, cuyos gatuperios me tengo bien saque, llegado al pueblo en dichoso día, signifibidos! Y ...... ¡vamos á ver! ¿quién estaría concó progres.:&gt; altísimo de la cultura villapaciega.
forme con mi gestión política, administrativa
-Señor don Malaquías...... -llegábase diy social? ¿Quién? ¡Clarinete! ¡Nadie! Así disciendo el normalista-Hace tres meses que no
curro, así pienso yo. Y así se lo «canté," punme da un centavo el Tesorero ...... Voy ... ... y
tual y textualmente, al Gobernador, cuando
me contesta que espere yo; que ya viene la
pasó con los ingenieros y con los ingeniosos,
cosecha del café ... ...... ¡ Y apenas estamos en
y cuando vino con los gringos esos que hicieagosto! ¡Triste suerte la mía! ¡Estudiar tanron el ferrocarril, y ahora quieren aprovechar
tos afios en la Normal, para ...... llegará este
para una fábrica el salto de Comaloapan. El
punto!
Gobernador me dijo: &lt;&lt;Conozco á ustedes muy
-Hablaré con el Alcalde--respondía probien; sé lo que usted vale; es usted un buen
tectoramente el señor don :Mala.quías.
liberal, amigo del adelanto y del progreso, y
Y pronto recibía Bolaños cinco ó seis duros,
puede usted ayudarnos ...... en bien del Muen abono de los sueldos vencidos, durillos que
nicipio y con provecho propio. El Gobierno
necesita de hombres como usted. Villapaz só- . le sacaban ele apuros y le sabían á gloria.
-Don l\falaquías ...... -suplicaba un vecilo de nombre es villa....... Usted puede....... ))
no, Bardales ó Pérez. -¿Sabe usted? ¡Qué in¡Clarinete! ¡Vaya si podía yo, y si puedo! Pejusticia, estando como están los negocios, con
ro dije: ¡Nones! ¡Cada cual en su casa, y Dios
el café tan bajo! l\Ie han subido el derecho de
en la de todos!
patente. Arrégleme usted eso.....
Los viejos de Villapaz, y con ellos cuantos
-Yo me apersonaré con el Síndico. ¡Yate
allí vivían, hasta los extranjeros, declaraban
bajarán la cuota! ¿Qué es eso de cargar lamaque don Malaquías era muy «leído y escribino á las gentes trabajadoras?-respondía el
do;» que era persona sapientísima, con mucha
barbero.
gramática parda, y capaz de cortar un pelo en
Se apersonaba Malaquías con los ediles, con
el aire; que todo entendía, y que metidito en
el Secretario y con el Tesorero, y el quejoso
casa y encerrado en el obrador, tusando peera oído. Rebajábanle la cuota y seguía pa·
lambres y raspando jetas, charlando en la bogando lo mismo que en años anteriores, por
tica ó de plática en el mostrador de Indalecio
más que fuese patente la prosperidad del merBardales ( un hijo de Colindres, con trazas de
cader, y por mucho que el normalista, á pefuturo banquero), era el primer ciudadano de
sar de su ateísmo, estuviese á punto de rezar
Villapaz.
á gritos el padrenuestro en medio de la plar.a,
Como la fronda no S-3 mueve sin la volunun dia de tianguis, y tentadísimo de m~ndar
tad de· Dios, así nada era posible en aquel
al diablo la metodología, dejar los estudios Y
pueblo sin la opinión y el voto de la conspimeterse á predicador, ó lo que es lo mismo, á
cua personalidad barberil. Sabíanlo todos, y

D )mingo 21 de Jt•nio de 1903

Y eso que S. S. I. les mandaba de lo mejorcito que Dios le daba: curas jóvenes y viejos, teólogos y lárragos, mejicanos y ~xtranjeros ¡ cleriguillos guapos como. San Lms Gonzaga, y españoles burdos y reCios que habían
sido curas castrenses ó capellanes de barco.
¡Ni por esas! A poco de llegado al pintoresco
pueblecillo, cátense ustedes capitulado al nuevo cura, por esto, por aquello, ó lo de más
allá, y ...... ¡venga cura nuevo!
..
A no ser por causas de grave re!'ponsab1hdad prelaticia, el Obispo habría dejado sin
párroco á los villapaciegos. Conviene saber
que si la nueva víctima tardaba en llegar más
de ocho días, allá van ocursos al Prelado, y
allá ihan comisiones y delegaciones del pueblo, presididas casi siempre por el mismísimo
don Malaquías.
-Padre Domínguez-dijo cierta vez S. S.
I. á un clérigo de aspecto tímido y bondadoso, muy vivos y brillantes los ojos, mirada
inteligente y finos modales,-he dispuesto que
vaya usted á Villapaz.

•

periodista, para decir al Gobierno cien mil
perrerías y clamar contra aquella política retrógrada y contra aquella administración, que
importaban un anacronismo en las postrimerías del siglo de las luces.
¡Qué excelente y servicial don Malaquías!
Pero ...... ¡cuidado! ¡cuidadito con no tenerle
satisfecho en aquello en que cifraba su vanidad! Dígalo el maeetrito aquel que no regenteó la Escuela arriba de dos meses y medio.
El pedante mozuelo, á poco de tratar á don
Malaquías, '.)On quien tuvo acaloradas discusiones, dejóse decir, cierta noche, ~n un corrillo que el barbero era ...... un «¡ignorante!"
¡M~yor blasfemia no fué proferida, que sepamos, por boca satánica! ¡Nunca hi~iera tal,
mozo tan desdichado! De nada le valieron títulos profesionales, saberes esotéricos y recomendaciones de gente de pro. Alguno de los
oyentes contó el caso, y la «palabrita» fué causa de infortunio para el presumido lenguaraz.
Al saberla don Malaquías, alzó los hombros
desdeñosamente y se engolfó de nuevo en la
lectura de un periódico favorito. Pero, días
después, en cabildo p~eno, dió cuen.ta el Secretario de un memonal muy «punt1comado,
muy lógico y muy enérgico," dirigido al H.
Ayuntamiento por padres y tutores de cuantos niños concurrían á la Escuela. Pedían que
el maestro fuese despedido por inepto, y que
se trajera un profesor competente, de «más
ciencia » de «mejor personalidad," de «mayor
repres:ntación,» y que no viniera á revolver
el pueblo y á difamar á los vecinos.
Entre las firmas de los ocurrentes estaban
las de todos los concejales, de modo que no
hubo discusión y el normalista hubo de ha' día despn és, cargo, con sus
cer la roa.eta un
libracos y sin lograr que le fuesen pagados
sus alca~c~s, tomó camino en busca de tierras
más propicias y cultas.
No faltaban en Villapaz quienes dijeran que
don Malaquías era impío, hereje, protestante
y masón. Los que tales cosas decían no pasa-

Decía de ellos poco; pero eso era suficiente
para que los malaventurados rectores, á poco
de su arribo, tuvieran que tomar el portante.
La parroquia de Villapaz tenía fama. de
pingüe, ¡vaya que sí! como que, según cálculos, podía producir largos tres mil pesos; el
clima era bueno; la casa cural regularcilla; la
región muy rica en aguas regadizas, y el suelo productor de piñas fragantes y de mangos
melifluos.
Todo á pedir de boca; pero los párrocos duraban allí lo que dura en el triste una alegría.
El Obispo, aunque discreto y machucho, no
sabía qué hacer, y la fama del pueblo corría
en proverbio entre la clerecía:
«¿Vas á Villa paz?
Puee ...... pronto volverás."

-Ilustrísimo Señor .... .. -murmuró el sacerdote, repitiendo «in mente» las rimas del
proverbio.
-Sí, irá usted. ¡Ya no sé qué hacer con
esa parroquia! ¡Mucho tino! ¡Mucha prudencia! Y sobre todo, y ante todo: ¡suma caridad!
No hace ni un mes que mandé al P. Gorostegui, y esas buenas gentes ya no le quieren, y
me piden .. .... ¡lo de siempre! otro cura.
-Como V. I. lo ordene-contestó resignado el humilde levita.
-¡Bien!-prosiguió S. S. jugando con su
cruz pectoral -En Venta-Blanca se encontraré usted con el P. Gorostegui. Allí se verán
ustedes, probablemente almorzarán juntos y
él dará informes de aquello. El sitio es muy
pintoresco ...... ¡Ea! ¡A trabajar! ¡Que no fal-

�Domingo 21 de Junio de 1903.

te misa el domingo! ¡Que Dios Nuestro Señor
le acompañe, P. Domínguez!
Entre once y doce de la mañana, se encontraron en Venta-Blanca los clérigos. Almorzaron juntos en el portal6n de la venta.
-¿Qué tal fué en Villapaz?-pregunt6 dulcemente el P. Domínguez.
-¡Pésimamente!-prorrumpi6 el español.
-¡Pardiobre! ¿Sabéis que he sido capellán de
tropa? ¿Sí? Pues ni esa gentualla me di6 más
guerra! ¡Y, gu:i.rda Pablo, que eso sí que es
canela, y de la fina! Aquello no puede ser
peor. ..... en cuanto al modo de ser, vamos!
Y cuenta que las gentes son piadosas, dulces,
amables. Cuanto á costumbres...... ¡Pecadores! ¡Pecadores! ¡Hijos de Adán y Eva! ¿La
feligresía? Corta y con buenos caminos. ¿El
curato? Productivo. ¿La casa? Buena. Pero,
ya sabéis:
En Villapaz, si vas,
no durarás.

•

-Pues, entonces, compañero, dígame: ¡por
qué no permanecen los curas en ese pueblo'?
--¡Bah!-exclam6 estupendamente Gorostegui-¡Bah! ¡Tonterías!
-¿Cuáles son ellas?
-A ello voy.
-Oigamos ...... oigamos.
-Allí nadie va al templo, como no sean
tres 6 cuatro vejezuelas, la santera, que casi lo
es, el sacristán, el organista, el cantor y los
monagos.
-¿Pues no me decía usted, hace poco, que
los de Villa paz son piadosos?

EL MUNDO ILUSTRADO

-Como piadosos ..... . lo son!
-Pues entonces no me explico.
-Oídme.
-Atento estoy.
Acomod6se en el banco el P. Domínguez,
repantig6se en su tosco sillón el P. Gorostegui, y habl6 así:
-Son creyentes y piadosos. Ni la enseñanza laica ni los periódicos han sido parte á debilitar allí la piedad y la fe. ¡Si á las veces
me ha parecido aquello, salva la naturaleza
tropical, como remedo 6 trasunto de algún
pueblo encartado!
-Pues no acierto á comprender.
-Habéis de saber que hay allí un raspabarbas llamado Malaquías, tenido en opini6n
de sabio. ¡Bllfm pez! Acúsanle de impío, hereje y carbon&amp;rio; mas tengo para mí que le
calumnian la santera y los dos barberos enemigos del Malaquías. ¡Buena pareja!
El barbero paréceme hombre de bien, y de
los muy listos. No ea rana, y maneja á todo
el pueblo como .Maese Pedro sus títeres. Quise conquistármele, pero ya era tarde! Cuentan
que algo sabe; que hizo estudios de gramática en no sé qué seminario, y se tiene por fuerte en varias disciplinas. Pienso y creo que el
barbero ese es el menos borrico de todo el pueblo. ¿Os dije que intenté atraérmele? ¡Bien!
Pues era tarde. Es ~l caso que ......... llegáis,
mandáis al campanero que anuncie serm6u,
llaman á tal, la iglesia se llena, viene todo el
mundo ...... Malaquías «in cápite.&gt;, ¡Pardiobre! ¡Ni con la elocuencia de cien Crisóstomos,
mil Ambrosios y cien mil Agustinos, 1-'aca-

•
ríais fruto! Subís al púlpito, ponéis el texto
decís: «capítulo cuarto, versículo sexto» (lo~
que !ueren), y tenéis . delante al Malaquías,
pendiente de vos y haciendo señas de que no
aprueba lo que habéis dicho. Luego despuéfl
á la salida, allá se va de corro en corro, d¿
casa en casa, de taberna en taberna diciendo
y repitiendo que el cura es un ignor~nte; que,
como á todos consta, no sabe más que hH1&lt;ta

•

EL MUNDO ILUSTRADO

r?:1 bcSW 1__ -

Domingo 21 de Junio de 1903.

-«Hermanos míos: ¡Es infinita y portentosa la sabiduría de Dios Nuestro Señor ...... »

*
Hace más de diez años que el P. Domínguez es cura de Villapaz. Allí le tienes, lector
paciente, de enero á enero; allí vive querido,
respetado y muy contento de sus feligreses.
A menos que le hagan canónigo, que no le
harán, porque donde está es más útil, allí se
dormirá plácidamente en el Señor, y allí le
darán los villapaciegos cariñoso sepulcro.
Don Malaquías, ya muy viejo y lleno de
achaques, vive también allí, quiere mucho á
su párroco, le admira, le aplaude y le venera;
es jefe de los Claveros del Santísimo, preside
la Conferencia de San Vicente de Paul, se pasa la velada en la casa cural en amable tertulia, y sigue sosteniendo en sus manos trémulas y torpes, pero fuertes aún, el cetro del poder en el pueblo dichoso de Villapaz.

.-.

RAFAEL DELGAOO.

El Jllbum dt fiidalgo.
Publicamos hoy dos páginas del álbum de
Hidalgo á que hicimos referencia en nuestro
número anterior, y en las cuales se ven los autógrafos de los señores General Díaz y General don Mariano Escobedo.
El álbum, como dijimos, va á ser remitido
pr6ximamente al Museo Nacional, á fin de
que se conserve allí juntamente con los objetos que pertenecieron al Padre de la Independencia.

•
Novillada en Tlálpam.

~ .._/4...,_,.,.;;,---r

~~~_.=&gt;

P~

u::::::::::::::.r

12L..L,.,

ALBUM DE HIDALGO.-Aut6grafo del Sr. Gral. Diaz.

el «capítulo cuarto y hasta el versículo sexto.»
Le creen cuanto dice, y lo~ pobres rústicos y
las personas sencillas, que piensan que un cura debe ser un Santo Tomás de Aquino, no
vuelven al templo, como no sea para cristianar muñecos, para casarse 6 hacerse infelices,
que todo es uno, 6 á pedir responsos para sus
difuntos. Y no sé c6mo, porque allí no se
muere nadie! ¿A misa? El domingo, y eso....
uno, dos, tres ...... y paremos de contar! ¿Dijo el Malaquías que erais ignorante? No hay
remedio: nadie quiere oír la divina palabra.
Y en seguida: al Obispo: que mande otro párroco.
Termin6 el almuerzo, despidiéronse los clérigos, y caballeros en sendas mulae, seguido
cada cual de su espolique, echaron por caminos opuestos.
Sábado por la tarde, á tiempo que la campana mayor de Villapaz, una campana muy
sonora-orgullo y amor de los villapaciegos,
-convocaba al sermón, tres 6 cuatro vecinos
fueron á la barbería de L6pez.
-¡Conque tenemos nuevo cural
-Que será como todos ...... ¡El gran ignorante!
-¿Va usted á oírlo?
-¡Clarinete! Vamos, pues.
Don Málaquias tom6 el sombrero- un
fieltro pringoso,-arm6se de bast6n, cerr6 la
puerta del «establecimiento,&gt;, y en paso muy
gravedoso, charla que te charla por el camino,
se fué á la iglesia con la compaña.
Lleno estaba el templo. A no ser tanta y
tan grande la popularidad de Malaqufas, trabajos tuviera éste para ganar el sitio que había de ocupar con su persona en circunstancia
como aquélla.

ALBUM DE HIDALGO.-Aut6grafo del Sr. Gral. Escobedo.

Son6 la hora en el cascado reloj de la sacristía y el buen P. Domínguez, revestido con
roque~ lujoso, baja la mirada, el andar modesto las manos juntas sobre el pecho, apareci6 'en el presbiterio. Qr6 breve espacio, de
rodillas delante del altar, y lentamente, precedido de dos monacillos, dirigióse al púlpito.
Más de mil miradas estaban fijas en el párroco, el cual se santigu6, hizo al Sacramento
la reverencia debida, se cal6 el bonete, y volviéndose á la pilastra frontera, descubrió, 6
crey6 descubrir, por las señas que le habían
dado el sacristán y la santera, al famoso don
Malaquías, el susodicho pez.
. ,
Tras pausa prolongada, q~e. avivo en los
presentes el interés y la cur10sidad, en alta
voz, con acento clarísimo dijo el texto:
-«In verbo autem laxabo rete.»
Y tradujo:
-ccNo obstante, en tu nombre echaré la
red.»
Detúvose y agreg6:
-Palabras tomadas del Santo Evangelio de
San Lacas. «Capítulo: cinco millones, trescientos cuarenta v tres mil, setecientos noventa y nueve. Ve;sículo: cinco millones, doscientos treinta y tres mil, quinientos catorce. i,
Volviéronse todos á verá don Malaquías,
en cuyo rostro se manifestaba extraordinario
asombro.
¡Qué de interrogaciones en todas las pupilas! ¡Qué de frases admirativas en todos los
labios!
-¡Este síl-exclam6 el barbero, olvidándose del respeto debido á la casa de Dios, en

momentos en que el P. Domínguez daba comienzo á su sermón en estos términos:

Como un recuerdo de la novillada que se
efectu6 el 11 del corriente en Tlálpam, reproducimos una fotografía en que aparecen las
reinas que presidieron la fiesta y los aficionados que tomaron parte en la lidia. Forman el
grupo de ccsoberanas,» las hermosas Sritas. María Margáin, Enriqueta de la Garza, Luz Sagaceta, Mercedes D. Fernández, Refugio Zúñiga,
Ana Rovalo, Guadalupe Collantes y Paz Segovia, y el de aficionados, los jóvenes Fernando Zúñi~a, José Agüeros, Guillermo Landa y
Osio, Salvador Diego Fernández, Agustín
Agüeros, Julián Fernández, Enrique Buenrostro, Luis Zamora, Luis Agüeros, y doctor
de plaza, .José Arroyo.

NOVILLADA EN TLALPAM.-Grupo de reinas y aficionados.

•

��Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

..,

Guadalaja,ra,, á, 18 de mayo de 1903.
Sres. JORGE UNNA y CO.---San Luis Potosí.
Muy señores míos y amigos:
1eniendo que a,muebfar y decorar los principales departamentos de mi nueva, casa,, me_~irigí
á, ustedes encargándoles la, obra total, dejando todos los detalles á, su buena fe y honorabil1dad.

Domingo 21 de Junio de 1903.

·,

..~~.t·',.. ,,

Ahoz-a, que tengo todo en mi poder, no puedo menos que aanes mis plácemes por el excelente gasto y la, bue11:a, construcción quetemplearon ustedes en todas sus manufacturas, y me felicito po1·
la, buena, elección que hice de su casa, para, este objeto
Pueden ustedes conta,r siempre con mi recomendación y de preferirlos para lo que se me
ofrezca, en lo futuro.
De ustedes ufectísimo bJtento amigo y S. S.-]ost tutroo (firma,do.)

�CARTA A LAS DAMAS

"Señoras: el mayor realce de la belleza es un cutis fresco y limpio :
Cuando una dama conserva el cutis
suave, nl'.tido y lozano, cautiva siempre, y, sus encantos son imperdurables, sea cual fuere su edad.
Con el uso de la "AGUA TROPICAL" obtendréis una belleza imborrable y disminuiréis la edad, que es
todo lo que puede des~arse. Un par
de frascos bastan para convencerse de
esa verdad." Jeany W. Groshs.
De venta en la calle del Coliseo Nuevo, 5, y en la Drogueria de Uihlein.
Los pedidos á. A. E. Betancourt.

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Cur a el 98 por ciento de los enfermos del E STOMAGO E INTESTINOS
ra dicalmente por crónicas y rebeldes
que sean sus dolencias, esto lo conftr.
man las eminencias médicas del mundo, y la fama adquirida por este ELI-

DE sA1z DE CARLOS ~ I!a T~i A~NTA EN DROGUERIAS

-----------------------·---

EL MUNDO ILUSTRADO
lNO X-TOMO 1-NUM. 26

Ml:XICO, JUNIO 21 Df 1903.

Dlr edor: LIC. RAl'AU Rfl'lS SPINDOLA

Cif'r P.ntP: LUl!I Rfl'f&amp; &amp;PINDOI 4

TOMEN VINO SAN GERMAN.
ASMA
OPRESION
CATARRO
CUliC ON pronta y aaegurada con lo

pnt,os anfiasmattcoaG ªM BfER
11
COQUELUCHE

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de consen-ar siempre los encantos de la belleza y la frescura de la iuventud.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 14 de Junio de 1903.

BESOS.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
Tu faz resplandecía.
Con luz deslumbradora
De esa eterna alegría
Que vive cua.l Señora
Dentro tu corazón.
Temblabas, indecisa,
De miedo, de emoción,
Y en esa tu boquita,
Rojo nido de amor,
Un beso palpitaba
Inquieto, tentador.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
.
Se unieron nuestros labios,
Y al contacto divino,
Un solo aliento fueron
Tu aliento con mi aliento;
Una sola. alma fueron
Las almas de los dos.
Después, enajen ado,
Ca.si loco de amor,
Cautivo para siempre
Del beso virginal,
Te dije,contemplando
Esos negros abismos
.
De tus hermosos OJos:
-¿Te acordarás, mi v ida,
·
De este besoi'-Oh, síMe respondiste,
14.-Trajec it o pa ra niño de dos a ños
-Jamás olvido yo

*. *.
Mar zo de 1903.

.R ta Soñadora.
Bien le sé: no disimules
los noctívagos empeños
mientras pasan tus ensueños
como parvadas azules ... .
Bajo estas hondas l unares
muestre, una carcajada loca.,
l a granada de tu boca
doble collar de azahares ....
Sé que tus labios_ cerezos
á menudo se comprimen
y a.sí parece que exprimen
como un racimo de besos ....
Y que tienes sed de arcanos,
porque cruzas por la vida
con l a mirada perdida
en horizontes leja.nos ....
Tal vez si nube de efluvios
te dibujan los ant?jos,
y miras reír l os OJOS
de muchos prín cipes rubios ....
Deja ya l as obsesiones
y escucha callada.mente
cómo se puebla el ambiente
de extrañas resur recciones . ...
Mojada en tonos sedeños,
alza tu voz de cisueza .. . .
y al cáliz de mi,tristeza
vacía el licor de los sueños!. . . .
Ar monías estiva.les
se sacuden en el piano .. ..
óyeme: soy castellano
rico de versos ducales ....
Y allá en las noches de estrellas,
cuando á los jardines bajes,
mis versos serán tus pajes,
mis estrofas tus doncellas ... .
ERNESTO A. GUZMÁN.

Gua.dala.jara, Jal., mayo 10.~Esto escribe el doctor Miguel Mendoza
López á los señores Scott &amp; Bowne,
de Nueva York: «Hace a lgunos años
que uso la Emulsión de Scott de
a.ceite de bacalao que preparan
ustedes, y he obtenido efectos muy
notables en el tratamiento de la es. crófula, de la tuberculosis, del raquitismo y en general en todas las
ocasiones en que el organismo está
debilitado. Me consta que la Emulsión está perfecta y que goza de
sus propiedades curativas, y me
satisface mucho el felicitarles por
su magnífica. preparación, que ha
contribuido eficazmente al alivio de
los males de la humanidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ORGANILLO.
Los dos viejos esperaban la
m uerte. Serenos y tranquilos, aguardaban el fin de aquella existencia. llena de pesares y de amargur as, y dulcemente se dejaban r esbalar por la pendiente que conduce al mundo de la nada.
E l inventor ya no buscaba, se declara vencido. Solamente y en v irtud de una postrera aplicación de
su espíritu inventivo, babía construido con piezas inservibles de
otras máquinas y con pedazos de
madera recogidos aquí y allá, una
es¡,ecie de órgano de barbarie informe, encerrado en una caja de
madera groseramente tallada.
De aquella caja salían sc,nes raros, armonías dulces, pl añideras,
tristes, lloronas .. . .
Este traba.je le había llevado al
inventor tres años de desvelos, y
los dos viejos sentían por el informe artificio, resumen de su existen-

EL TESTAMENTO.

cía miserable y consagrada á invPnciones que nunca tuvieron un
r esulta.do práctico, un cariño Axagerado, una afección que no a.certa.ban á explicarse.
Todas las tardes l a pobre vieja
arrancaba de la miserable máquina
sonidos que l a hacían soñar y quedar aletargada.
Un día,de repente,la vieja murió
como una luz que se extingue.
E l hombre quedó solo sobre la
tierra con su organillo.

··· ···············,· ·· ·· ·· ··········
No le quedaba más que su extraño amor por el organillo, y por este producto de l a industria vivía,
en él depositaba todo el ca.r iño y
todo el cuidado que puso en sus antiguas invenciones.
Poco á poco el pobre viejo se iba
quedando sordo. Cada día veía
menos. Los r uidos de la calle le
eran indiferentes.
El cor ro que le rodeab a, en cuanta. tocaba,se disminuía siempre y
las entradas eran ca.da vez más escasas.
Caso extraño! la caridad pública
iba cesando á medida que sus necesidades aumentaban.
Veía pasar indiferentes á sus protectores antiguos. Entonces1inquieto, volvía con más ardor a. mover
el manu brio del organillo, hasta
que agotaba sus débiles fuerzas.
Pero el miserable instrumento,
estropeado por el uso, había quedado silencioso. De aquella caja no
salía más que un ruido á her raje,
resultado de la cadena de tr ansmi·
si~n.
L as demás piezas, gastadas por
el r oce, habían quedado mudas, Si
por casualidad los transeúntes se
paraban á esc..1chal'le, en vez de
apiadarse del viejo, rompían á reír
al oír el ruido cascado del organillo.
El no comprendía quellas risas y
proseguía ayunando y moviendo el
manubrio. Se había quedado ftaquísimo, diáfano, se le contaban

los huesos, y así andaba por las
calles pensando siempre en la causa de ~u desgracia.,que no acertaba
á explicarse.
Un día, un tendero, un protector
&lt;;ue no le habia adandona.do, le diJo:
- Dígame, abuelo, usted se figur a
que toca. algo?
El mendigo no comprendió y el
otro añadió alzando la voz:
- Ese organillo no s uena.
-Qué?
-Que no suena,que no se oye n ada.
- Que no suena?... Nada.'¡ respondió el viejo, y echó á andarestupefacto.
Pansó que sería U!38. broma; pero
preocupa.Jo por la. 1dE¡a, quiso pr o bar lo que había de verdad, y en
decto, en cuanto vió un muchacho
se llegó á él con mucho cuidado s¿
puso detrás de él y rompió á to~a.r
bruscamente.
El chico no se dió por entendido.
Entonces el vieJecillo se quedó
a._tónito; l_os ojos_ espantados, como
s1 se hubiera abierto un abismo a nte sus pl antas. Desde aquel día fuá
víctima de una angustia horrib le,
resumen de todos los sufrimientos
oasados.
Las gentes le veían pasar pasmadas, y él maquinalmente movía el
manubrio del organillo mudo.
Durante días y días, meses y meses, el viejo continuó aquella p antomima; las gent.es,estupefactas, le
veían en los rincones más aparta.dos, con una persistencia de idiota, dar al manubrio de aquella caja
de donde salía un extraño r uido de
cadenas removidas .. ..

€xpncadón dt
nutstros grabados.

1
¡

.,

H . ALIS.

La mujer,por fea que sea, si tiene
talento, siempre sabrá aparejar su
fealdad á la belleza de algún adolescente.

.................................
ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;lusas City, St. Loais, Cbicago, llew York.
San Franciseo J Los Angeles

---------

Dtl TlllllO. sr. Jlrzoblspo 'f«ban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con-

sistía en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d(as que se practico la
apertura del testamento del Ilustr(sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A.. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Jlllnols.
La fortuna d:el distinguido prelado a.scend!O ll. cerca de $125,000 oro americano ; y segQn el In ventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejO fueron
como signe:
Dos pOllza.s de ' 'L a Mu•
tna.' • Compalifa d e beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pOllzas
9,329 oro.
Otra pOilza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 87,000 oro.
Entre la.s disposiciones del seiior Arzobispo, en en testamento, se hicieron
etas:
A su hermana, seliorlta Ka.te Feehan,
que estuvo siempre con él ha.sta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d:e una de las pOilzas de seguro ;
ll. la seliora A.na A. Feehan, viuda del
selior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del selior Arzobl.spo, $25,000 oro
de otra de la.s p6Ilzas, y $5,000 oro en
efectivo; ll. la Academia de ::san Pa tricio de Chlcago, dé la que es preceptora
an hermana, Madre Marra Catallna,
$10,000 oro de la tl.ltlma pOllza ; ll. la
eecnela • 'Santa Marra· • de enseiianza
prll.ctlca para va.rones, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la lnstltucl6n por !a
que mAs se Interesaba el se!ior /J rzoblspo, se entregaron los $4,000 resta'ltcs le la tlltlma pOllza.

1

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los p untos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH. -Agente General.
ta. San Franolaoo. # iln,. 8 11 Mtbc/0011

a. 11.

····························~····

Domingo 21 de Junio de 1903-.

Número 2. R epresenta nuestro
grabado un traje de turista de falda corta y de poco vuelo. La blusa,
rematada por un ancho cuellohombreras, es enteramente lisa. y no
lleva más adornos que tres aplicaciones de pasamanería, repartidas
simétricamente á ln largo de la
parte delantera del busto. Un angosto cinturón, terminado en pico,
rodea el talle y sostiene la falda.
Las mangas, deformacampanular,
se rema.tan en angostos puños, y
próximos á su parte superior llevan
dos angostos pliegues. La ena,gua.,
de siete cuchillas, es mu.v ajustada,
de poco vuelo y llega úoicamente
hasta la parte media del pie. Com•
plementa el traje un ligero sombrero de paja con sencillos adornos de
pluma y gasa.
Número 4. Dos trajes parabañista representa nuestro grabado.
El primero, de blusa y faldilla, se
confecciona con tel ade«Vichy,&gt; así
como los pantalones, que deben llegar únicamente h asta la rodilla. El
segundo, aunque su confección es
muy semejante á la del primero,
difiere sólo en la calidad de la tela,
en el adorno de la blusa, que lleva
solapas al estilo jacquet, y en las
cenefas de la f aldilla. y pantalones.
La sábana.capota de este traje de
bañista no debe tener un gran vuelo, á fin de que ajuste perfectamente
en el cuerpo. Son estos trajes de
bañista los que más alteración su• fren en su forma, pues la moda europea intrudece continuas reformas
en estos trajes, durante las anuales
épocas balnearias.
Número 7. Elegantísimo traje de
visita, confecciona.do de acuerdo á
los más exigentes figurines de la
moda, es eJ que r epresenta nuestro
grabado. La tela de foulard finísima, se atavía con plisé de seda,
punto de Inglaterra, aplicaciones,
etc. Para proceder con orden, man ifestaremos que el talle lleva un
rico cuello de encaje inglés ter minado en una ráfaga de borlas de
seda. El peto es de plisé de seda, y
las mangas, á esotilo enteramente
moderno,constan de cuatro grandes
pliegues; los pequeños puñoi1 son
muy ajustados y se componen de
encaje y gasa. Rodea el talle un
ancho listón de seda, que se hace
rematar por dos grandes bandas
terminadas con adornos de pasamanería y ráfagas de borlas. La
falda, de corto cuello, lleva en su
parte superior tres hileras de angosto plegadillo, y en su parte inferior una ancha cenefa de plisé de
seda. El foulard de la parte inferior,
se pliega ligera.mente y se hace terminar por una pequeña cola. El
sombrero, ricamen te ataviado con
plumas y sedas, es un precioso complementu para el rico traje.

EL PÁJARO AZUL.
Cue nto.
Había una vez en el fon do de un
bosque encantado un po bre p aj arito, un p á jaro azul, que, aún muy
niño , causaba con su plumaje rid ículo la desesperación de s u familia y la. risa de sus camaradas.

1-E lega ntes t ra jes d e paseo.

¡Azul! ¡azul! ¡un pájaro azul! ¡No
se había visto jamás en el mundo
aéreo monstruosidad p ar ecida!,.Podría permitir se eso de nacer vestido
de azul? Encarnado, bueno. Un
plumaje encarnado siempre está
bien visto. Es emblema de alegría
y de prosperidades sin fin. El encarnado, en el ardor de los días
calurosos, brilla- al sol con un respl andor triunfante. Gris, podía pasar. Es un hermoso color, es el color de moda. El gris tiene matices
delicados, y da al que lo posee un
r elieve envidiable. E l negro es, como todo el mundo sabe, el color
distinguido por antonomasia. Es
u n color amado por los p á jaros serios. El blanco es símbolo de una

alma muy bella. El verde nada tiene de extraño á la vista, pues se
confunde con el brote de las bojas
en p rimavera y con la pompa de los
bosques. Hasta el amarillo, ¡mentira parecel, puede pasar como color
agr a da ble. ¡P ero azul!..... ¡Dios
mío ! .... Todavía si estuviese matizado de manchas blancas ó negras,
sombreado con reflejos varios que
atenuasen su crudeza, ¡si este azul
fuese obscuro, argentado, dorado,
irisado!.... ¡Pero todo azul! ..... .
¡suciamente, estúpidameµte azul!...
¡E l azu ll ¡El color del tiempo, del
cielo , del horizonte infinito l...... . .
¡Puf! .. . . ¡Habría.se v isto nunca semejante porquería! .... Con un plumaje azul es indudable que no se

puede ser pájaro honrado. Y en
tanto que bajo un rayo de sol los
demás pajaritos marchaban alegremente por el bosque á corretear ó
á volar hostigándose á picotazos y
batiendo ruidosamente sus alas. el,
pobre pájaro azul , desdeñado, burlado, quedaba melancólico en el
rincón de un árbol á gemir su in(or-.
tuna.da suerte.
·
Y quedando solo, pensando en su.
desolación, oía en torno suyo, dulcemente, bajo la brisa que las agitaba, á las r amas, los arroyuelos
y las flores hablarse y murmurarse
al oído fantásticas y dulces histor ias con lenguaje misterioso.
Y los arroyuelos, las ramas y las.
flores, arrullándose con sus mur-

'

�..
EL MUlu)O ILUSTRADO

Domingo 21 oe Junio de 1903.

,'\

•1
l

..,_

~-Ct

EL MUNDO ILUSTRADO

semejante!l dese.tinos? ¡Cantar! Preferible es que mate el tiempo viendo pa.sa.r las nubes.
Y la pobre madre, desconcertada
por estas burlas, llegó á su nido
indi!!'nada. contra su hijo por la
vergüenza. que sus absurdos proyectos le habían hecho pasar, y contra
el necio arte del canto, que desacreditaba á su niño, el pájaro azul.
Sin embargo, el pajarito, abandonando el nido paterno, como conviene á volátiles de cierta edad,
puso manos á la obra de uno que
había de edificar al lado del de sus
padres, y, según .el uso corriente,
quiso buscarse compañera..
Vió una jovencita gentil y gala.na,
que al borde de un riachuelo, en una
espesura de ogiacantos florecidos,
lucía sus plumas al sol, sonriendo
alegremente. ¡Qué encanta.dora eral
¡Qué bella.! El cora.zoncito de nuestro pobre pájaro palpitó fuertemente, y en honor de la pajarita dió á
los aires las magnificencias de su
canto.
A lo lejos la joven paja.rita. parec!a mostrarse reconocida, y entusiasmado en su lenguaje armonioso,
el pájaro azul le dió á entender la
dulce esperanza que alimentaba su
pequeí'lo corazón. Después se acercó V?l~ndo á su_ amada, á quien
acarició con el pico y las patitas.
Pero ella, no bien hubo notado el
azul pl urna.je de su amante, acometida de una risa loca, voló con ligereza., y de un vuelo llegó donde
estaba. un grupo de pájaros más
c~prichpsamente vestidos, y riendo,
riendo, les contó la audacia. de
aquel pájaro indecente.
Marchó el pobre pájaro azul dolorido y lastimado hacia el árbol

que le s~rví a. de asilo, donde estuvo
mucho tiempo llorando su soledad
A lo lejos, en el grupo de alegre~
pájaros, su amada se burlaba de
él, y todo~ reían estrepitosa.mente
con el cómico relatu de sus infelices
amores.
El pájaro azul, entretanto, gemía
Y gemía desolado. Un viejo roble
un roble de experiencia á quien res~
petaba.O: los demás árboles, tuvo
compasión de él, y adormeciéndole
al murmurio de sus ramas, le mostró en sueños el azul del cielo en el
fondo de las profundidades infinitas, los goces serenos y desconocidos que estaban destinados par a
que algún día los disfrutasen los
pájaros azules.
Y el pájaro azul, al despertarse
r~nunció á las embriagueces estú'.
pidas en que gozaba la turba inlJl:ensa de pájaros, y, fijando los
OJOS en el cielo, prometió no amar
en adelante sino el azul ide'a.l, el
azul celeste, el azul profundo é inmaculado del firma.mento infinito.
Alejóse de los suyos y fué á vivir
en I a.s espesas ramas de una. encina
que le prestó gustosísima su som:
bra. Y allí, embriagándose con la
música y con los a.romas primaverales, cantaba día y noche.
Y al melodioso ruido de su canto,
el arroyuelo alegre, deslizándose
por su lecho de arena y de musgos
verdes, resplandecía más en la
limpidez de su linfa.; la verdura. se
animaba con los más vivos colores;
las flores rojas, balanceándose en
sus cálices olorosos, exhalaban en
los aires embalsamados los suspiros más ardientes, los aromas más
exquisitos; las mariposas, en luminosos enjambres, venían tumultuo-

Domingo 21 de Junio de 1903.

Llegó fin de curso, me examiné y
obtuve buenas notas en todas las
a.signa.turas. La satisfacción de mis
padres se tradujo en algunas monedas de plata; y, ya con dinero en el
bolsillo, sólo pensé en realizar mi
sueño dorado.
Por última vez me detuve á contemplar el escaparate: á saborear mi
triunfo. Luego entré resueltamente
en la tienda.
Aquélla, sí: la segunda de la izquierda.
Guardé la pipa en el bolsillo y
pagué lo que me pidieron. Costaba
mucho menos de lo que yo había
creído y esto me hizo pensar en que
pude comprarla antes.
El ca.so es que ya tenía. la. dese&amp;.•
da pipa. y esto me satisfacía extraordinariamente. La cuidaba con carií'lo, la limpiaba todos los días, la
contemplaba cada cinco minutos.
Como era en tiempo de vacaciones, no tenía que estudiar y paseaba.
mucho.
Un día, al pasar por una calle,
vi, asomada a l balcón, una muchacha, blanca, rubia, con dos ojos
hermosísimos. La miré y desapareció del balcón. Yo seguí mi camino
vol viendo la cabeza atrás y pensando: ¡qué bonita es!
Al día siguiente volví á pasar por
la misma calle, y pude ver otra vez
á la niña del balcón, como yo la
llamaba, y al otro día también, y
al siguiente. Hasta que se convirtió
en costumbre imprescindible la de
ver la. rubia.
Por aquel tiempo, cuidaba mucho
menos de la pipa. Preocupado con
aquellos ojos azules objeto de mis
sueños y mis ilusiones, hubo vez
que pasé ocho días sin limpiarla, y
todo se reducía á pensar en la. niña
del balcón.
¿,Tendrá novio? ¡Bah! Aunque no
lo tuviese,no me haría caso. ¿Quién
soy yo? ¿Qué méritos tengo para
ello? ....

Al fin me atreví. Una noche, después de buscar frases durante cuatro horas, escribí una. carta.... como
todas las que se han escrito, se
escriben y se escribirán en casos
semejantes. Sin fecha, lacónica,
con el obligado principio de cSeí'lorita,&gt;dos puntos y media hora de
reflexionar antes de seguir escribiendo.
Cinco, seis ó siete . ... no sécuántos pliegos de papel emborroné para
poner en limpio la carta dichosa.
Y al día siguiente llegué, me detu ve frente u.l balconcito y . ... allá
fué _la carta por el aire basta llegar
arriba. Luege, como si hubiese hecho algo malo, seguí mi camino sin
atreverme á mirar hacia atrás.
Aquella. noche dormí poco, pero
fumé mucho. Quería suponer cuál
fuera la respuesta, y tantos argumentos como imagil:\aba en mi favor, quedaba.o dpstruídos porrazones en contra. Por fin, me dormí.
Esperando que llegase la hora de
ir &lt;allá,&gt; estuve toda la mañana.
paseando como un loco.
Cuando llegué frente á su casa.,
cella.&gt; estaba ya en el balcón; me
enseñó un papelito, I? dejó caer y,
como yo el día anterior, desapareció sin aguardar á que lo cogiera.
Al inclinarme para recogerle,
tropecé con una vieja que pasaba y
la pjpa. se me cayó de la boca. y se
hizo aí'licos contra las piedras. Y o
no hice caso, y marché apresuradamente en busca de sitio donde
leer con tranquilidad la deseada
respuesta. Me dijo &lt;que sí.&gt; Empezó
un~ ~mporada de chifladura y nos
quisimos &lt;eternamente&gt; .... dos meses.
Luego vino el cansancio; y, por
un motivo que no lu era., r eñimos
&lt;para siempre.&gt; Esta vez de veras.
Y ahora que ha transcurrido mucho tiempo desde entonces, rellexiono que me ba pasado con muchas
cosas lo mismo que con la novia y

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4.- T raj ea para bañistas.

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2.-Traje de turista.

murios, sin despreciar al pobre pajarito, lo pusieron al tanto de sus
secretos. Viéndole solo y entristecido, se apiadaron de él, le hicieron
su hijo adoptivo; le enseí'la.ron los
inefables cantos del a.mor, las
modulaciones extrañas y va.gas,
todos los sPcretos melodiosos que
en los días de prima.vera veían ellos
llota.r en el aire, y que, enla.1.a.ndo
las almas con una dulzura infinita.,
esparcían por toda la tierra. un ·
a.moroso encanto.
En aquella. escuela el pájaro no
tardó en instruirse, y después de
poco tiempo intentaba. él por sí
mismo encontrar melodías suaves
que incesantemente aplaudían las
mariposas de la vecindad.
Pero cuando saliendo de su aisla.miento, quiso hacer oír á los demás pájaros estas hermosas canciones, estos aires que tan dulcemente sonaban en el silencio de los
nidos, sus padres, enojados, le hicieron ca.llar. Los viejos, meneando
1a. cabeza, parecían demostrar su
disgusto por semejantes expansiones laríngeas; los jóvenes reían á
&lt;pico lleno&gt; la. audacia del pajarito
azul.
Cuando llegó á la. edad en que
podía. aletear por los aires, su madre, invitándole á salir del nido
paterno, le preguntó á qué quería.
dedicarse. &lt;Porque, decía ella., ya.
es tiempo de pensar en establecerse
y edificar una. mora.da; ya. es tiempo de emplearse en algo serio que
te proporcione un modo de vivir
decente y te permita tener un nido,

como los demás. Hacer lo que los
demás, ésa es nuestra vida.&gt; Entre
sus hermanos los pájaros, unos
aprendían á coger insectos por el
aire; éstos con su cola y sus pe.titas
recogían arena y cal para construir
sólidos boga.res; aquéllos sobresalían en la. lucha, é intrépidos ante
los picotazos, arrebataban á las
especies más débiles la. presa lastimosamente conqui~ta.da. ó el nido
pa.cientement.e hecho. En fin, todos
llegaban á gozar de una. posición
honrada., todos se ocupaban en algún oficio útil ó distinguido. Pero
él ¡,qué sabía? ¿qué podía hacer?
- Sé cantar - repuso el pájaro
azu 1;- a uiero cantar.
La pobre madre, horrorizada. ante la proposición de su bijo para
dedicarse á un arte bacía el que no
le reconocía aficiones positivas, fué
saltando de rama. en rama, en busca. de sus a.migas y conv1 cina.s. Y
gorjeando les contó la conversación que acababa de tener con su
bijo, el pájaro azul, y les preguntó
si podía tener esperanza. de que algún día cantase bien.
Pero aún no había, ac aba.do de
hablar, cuando las buenas comadres exclama.ron, riendo á carcajadas:
- ¡Cantar! ¡Oh Dios mío! ¡El pobre pájaro! Ese infeliz je.más podrá
llegar ni siquiera á edificar su nido.
¡ Si al menos canta.se como los demás! JPero lo que cantaesuna.cosa
chistosísimal ¡Ay berma.na! ¿cómo
usted, una. persona. tan discreta,
puede venir á contarnos seriamente

1

3.-Traje de paseo estilo sastre,

samente á saludar al pájaro azul;
las libélulas de a.las diáfanas, de
colores irisados ó azules, encendían
en los rayos del sol sus matices
dora.dos, sus encantadores prismas,
sus diamantes de mil facetas, y la
Na.tu raleza. toda cantaba en su honor el himno de la luz, de la alegría
y del amor.
En vano algunos pájaros perver•
sos le perseguían con sus burlas:
él olvidábase de todo cantando su
fealdad.
Además, la. N atura.leza, agr~decida., proveía á sus necesidades. Para
él vegetaban los granos m~s sabrosos en el seno de las espigas; las
zarzas y los arbustos le alargaban
sus humedecidas bojas; y para. perfumar sus banquetes, las flores reservába.nle en el fondo de sus cálices algunas gotas de su sangre purísima.
¡Felices aquellas donde ven~a á
posarse el pájaro azul, aquel páJ aro
que era el orgullo del bosque!
Así pasó el estfo para el solitario
pájaro; el estío, más corto que un
día de otoño, en perpetuo encanto.
Pero pronto las hojas comenzaron
á caer; laia: llores perecieron, las
mariposas huyeron, el sol quedó
velado por las nubes, y los ari:-o·
yuelos quejáronse monótona é m·
terminablemente.
Solo en el a.rbol deshojado, el
pobre pájaro azul, dando al aire
canciones tristes, tem blába de frío,
y la lluvia azotaba su plumaje _azul,
aquel plumaje azul tan despreciado.
Inútilmente las zarzas tomaban.
para él vedijas á )as ov~jas· que
pasaban. Sin sol, _su¡ ~bhg:o, llorando su primavera ext1ngmda, el
pobre pájaro, abandonado de los
suyos, se dejó morir.
Cuando murió el pájaro, hubo un
gran duelo en el bosque. Los árboles, agitando sus ramas, exhala.ron
hondos gemidos; los arroyuelos se
lamentaron tristemente, y un 'escalofrío de dolor corrió por todá. la
N atura.leza.
Mas los otros pájaros, indiferen•
tes y egoístas, a.rrebujad?s en sus
nidos, continuaron gorJeando Y
riendo tan burlona.mente como en

los días en que Je perseguían con su
risa. malvada ... . . .
Cuando la primavera. vistió al
bosque de nuevas y verdes hojas,
las ramas, agitándose, sacudían el
aire con soni¡los extraños, conca.nciones cuya tristeza armoniosa. encantaba al bosque.
Eran las queridas melodías que
el pobre pajarito infiltrara. en las
hojas, y que, penetrando en los árboles, había.ose dormido aletargadas como ellas, y como ellas despertaban ahora. adquiriendo nueva.
vida con la primavera a.morosa.
La noticia se esparció por los alreded01·es, y en los bosques, en los
melodiosos follajes, jóvenes y viejos se agrupaban para oír las aladas canciones; las jovencitas soñaban oyendo aquellos cantos, como
si un dios clemente les sonriera; y
todos bendecían a.l bosqueenca.,ntado, y los árboles que en otro tiempo habían prestado a.silo al pobre
pájaro abandonado, florecían cargados de años y promesas. r;ntoaces, también, los otros pá.¡aros,
aquellos que persiguiera.o perversamente al pajarito azul, acordándose
de que no podía resucitar, se enorgullecían con su memoria .. . .
PEDRO GONZÁLÉZ-BLANC0.

,,

La Novia y la Pipa.

Todos los días, al ir á la Universidad, pasaba por delante de a.quena tienda y siempre me detenía.para
contemplar el escaparate.
Había en él muchas pipas, una
colección completa. Desde la modestísima de cerezo hasta la más
lujosa. de ámbar y oro. Pero ninguna tan bonita como aquélla. ¡Qué
sencilla! ¡Qué elegante! ¡Cómo resaltaba la espuma de mar, blanca
y brillante, en a.q uel estuche de ter-,
ciopelo rojo!
·Hubiera dado cualquier cosa por
poseerla. Pero nunca tenía dinero
bastante para compra.ria. Debía
costar mucho.

5.-Vestido de calle, chaqueta torera.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Junio de 1903.

- A'•.-t.;:.,-,'
.,.

-

-

·,r

'

1

El Ptral dt mi PUtblO.
I
Recuerdo que á la salida de mi
pueblo había un hermosísimo peral
que daba gusto verle, particularmente á la entrada de 1a primavera.
No lejos hallábase situada la casa
del arrendador, el cual vivía con
su hija. Consuelo, novia mía.
II
Contaba mi novia diez y seis aflos
apenas y era un portento de hermosura; en sus mejill a.s aparecían tánta.s rosas como flores en el peral
por la primavera, y allí, bajo aquel
á rbol, fué donde yo la dije:
-Consuelo, Consuelo mía, ;.cuándo celebramos nuestras bodas?
III
Todo en ella sonreía: sus hermosos ca.bellos que jugaban con el
viento, su talle de diosa, su pie
desnudo aprisionado en pequeños
zapatos, sus lindas ma.necitas que
agachaban la colgante rama atrayéndola para respirar las flores de
oxiacanta, su pura frente, los blancos dientes que aparecían entre sus
carmíneos labios, todo en ella era
bello y encantador.
Ah! y cuánto la amaba yo!
A mi pregunta contestó con un
rubor que la hacía.más encantadora
todavf.a.
-Cuando empiece la próxima cosecha nos casaremos, si es que no
me toca ir 11.l servicio del rey.

IV
Llegó la época de las quintas y
fui incluido en el sorteo; á la sola
idea de alejarme de ella, temblaba
como un azogado; llegó mi turno y,
loado sea Dios! saqué el número
más alto .... pero Vicente, mi hermano de leche, cayó soldado.
Yo le hallé llorando y diciendo:
-Madre mía! mi pobre madre!

con la pipa. Mucho deseo de tenerlas primero; un poquito de indiferencia después; el hastío más tarde, y por fin, ¡á la fosa común! «¡al
olvido!&gt;
Y así tiene que ser, porque es ley
de la vida. Siglos y siglos hace que
los hombres viven de esta manera
y nadie conseguirá cambiar la mar~
cha de las sensaciones. En la escala
gradual están, primero las ilusiones, luego el hastío, más tarde el
desengaflo, después .... nada.
JOSÉ CAMPA-MORENO.

ta muntt dtl truxado.
Tranquila la noche,
La luna brillaba,
El ave en el bosque
Cantaba su amor,
Y allá en la espesura,
Oculta entre flores,
Alzaba la fuente
Su grato rumor.
En gótica reja
De altivo oastillo,
Se hallaba una nifla
De pálida faz;
Amante esperaba
Con dulce impaciencia,
Al hombre que un día
Robóle la paz.

Mas ¡abl que era inútil,
Que lejos se hallaba,
Del sol de la Libia
Sufriendo el ardor,
Acaso ya muerto,
Acaso luchando,
Mas siempre teniendo
Presente su amor.
La nifla esperaba
Su vuelta anhelante,
Y al cielo elevando
Sentida oración,
Rogaba ferviente
Al Dios poderoso
Que al fin bendijera
Su pura pasión.
Mas I ah I que u na noche
Tranquila y hermosa
Al pie de sus rejas '
Un bardo llegó,
Y en voz alterada,
Tal vez por el llanto,
De aquesta manera
Su canto elevó:
«No esperes, hermosa,
«Al ser que idolatras;
&lt;No esperes ya nuoca
&lt;Gozar de su amor;
cNo esperes que un día
«Su amor te repita ....
«Murió de un combate
«Al duro rigor.
«Murió, y de sus labios,
«Que en blancos tornara

I.

cLa pálida muerte,
cYo pude escuchar:
«-Ve,•y dile á la bella
«Que férvido adoro,
&lt;Que al pobre cruzado
«No llegue á olvidar.-

«Por eso me acerco
&lt;Al pie de tus rejas
cY elevo en la noche
cMi ca.oto fugaz;
«Por eso te digo,
«Oh niña hechicera:
c¡No olvides al héroe
&lt;Que ya duerme en paz!&gt;
Calló el triste bardo,
Y fuése ligero;
La niña quedóse
Llorando su amor,
Y en tanto la brisa,
Meciendo las flores,
Lanzaba en el bosque
S'u tenue rumor.
Y todas las noches
La pálida nifla,
Oyendo del ave
El dulce cantar,
Al fúlgido brillo
De estrella querida,
Se ve en su ventana
Gemir y llorar.

T . S. AR.TONA,

6.-Vlstosa colección de trajes
de caEa y paseo.

V
- Consuélate, Vicente, yo soy
huérfano y tu haces falta á tu madre; en lugar tuyo me marcharé
yo ......
Cuando fuí á buscar á Consuelo
bajo el peral, encontréla con los
ojos humedecUos por las lágrimas;
yo nunca había.la visto llorar, y
aquellas lágrimas me parecieron
mucho más bellas que su adorable
sonrisa.
Ella. me dijo:
- Has hecho muy bien; tienes un
corazón de oro; ver.e, Jaime de mi
alma, que yo esperaré tu regreso.
VI
Paso redoblado! adelante! marchen! .... y de un tfrón nos metimos
casi en las puertas del enemigo ....
Jaime, manténte fi.t·me en tu puesto y no seas cobarde ....
Entre densas capas de negro humo que me opri.rníao e l pecho, uescubrí las relucientes bocas de los
caflones enemigos, que clamaban á
la .-ez produciendo grandes destrozos en nuestras filas; por doquier
pasaba, deslizaba mis pies en sangre aún caliente ...... Tuve miedo,
y miré tras de mí. .... .
VII
Detrás estaba mi patria, y el pueblo y el peral cuyas flores había.ose
convertido en sazonadas frutas: cerré los ojos y vi á Oonsuelo que
rogaba á pios por mí; y entonces
no tuve miedo.

8.-Traje de paseo.

7.-Traje de v isita.

Heme aquí ya valiente! ... adelan-

te .... fuego! á la bayoneta! ....

-Bravo, valiente soldado! cómo
te llamas, muchacho? .
-Mi general, me llamo Jaime,
para. servir á vuestra sefloría.
-Jaime, desde este momeo to eres
capitán.
VIII
Consu·e10, oh Consuelo mía.!. .. yo
capitán!. .. viva la guerra!... pero
no nos descuidemos .. . . adelante!
fuego! á la bayoneta!
-Muy bien, Jaime, eres un valiente; pero cuidado, muchacho, que
el enemigo se echa encima .... fuego
en toda la línea!.. .... mil bombas!
siguen los contrarios ganando te·
rreno, quién atrinchera el primer
pontón?
-Y o, mi general.
- Tú, capitán?
Y me dió su cruz de caballero en
nombre del r ey.
IX
Consuelo, Consuelo querida, vas
á estar orgullosa de mí. Ha termi-

na.do la campaña victoriosa para.
nosotros y pido mi licencia.
Henchido el pecho de gratas ilusiones, emprendo mi via.je,y aunque
el trayecto es largo, la esperanza
va muy de prisa .... Ya casi be llegado; allá abajo, tras de ese monte,
está mi país natal; el pensamiento
de que pronto repicarán las campanas por nuestra boda, me hace desvanecer de placer.
Ya descubro el campanario de la
iglesia y me parece oír voltear las
campanas.

X
En efecto, no me engaño, pero ya
estoy en el pueblo y no veo el peral;
me fijo mejor y veo que ha sido
cortado, según parece, recientemente, pues por el suelo y en el sitio que
antes se levantaba, aparecen a:gunas ramas y flores esparcidas acá
y acullá. .... qué lástima! tenía tan
hermosas flores! be pasado momentos tan felices cobijado bajo su som•
bra!. . . ...

XI
-Por quién tocas, Mateo?
-Por una boda, señor capitán.
Mateo ya no me conocía. sin duda.
Una•boda? y decía. la verdad; los
novios entran en aquel momento en
.1a iglesia. La prometida es ..... .
Consuelo, mi Consuelo querida,
más risueña y encantadora que nunca; Vicente, mi hermano de leche,
aquel por quien m1&gt; sacrifiqué, es el
.esposo afortunado ..... .
A mi alrededor oía decir:
- Serán felices, porque se aman.
- Pero y Jaime? preguntaba yo.
- Qué Jaime'? contestaban.
Todos me habían olvidado yll.!. ..

XII
Entré en la iglesia, me arrodillé
en el sitio más apartado y obscuro
y rogué á Dios me diera fuerzas
para no olvidarme de que era cris~iano... hasta pude orar por &lt;ellos.&gt;
Terminada la misa, me levanté, y
dirigiéndome al lugar donde había
estado el peral, recogí una de las

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Junio de 1903.

- A'•.-t.;:.,-,'
.,.

-

-

·,r

'

1

El Ptral dt mi PUtblO.
I
Recuerdo que á la salida de mi
pueblo había un hermosísimo peral
que daba gusto verle, particularmente á la entrada de 1a primavera.
No lejos hallábase situada la casa
del arrendador, el cual vivía con
su hija. Consuelo, novia mía.
II
Contaba mi novia diez y seis aflos
apenas y era un portento de hermosura; en sus mejill a.s aparecían tánta.s rosas como flores en el peral
por la primavera, y allí, bajo aquel
á rbol, fué donde yo la dije:
-Consuelo, Consuelo mía, ;.cuándo celebramos nuestras bodas?
III
Todo en ella sonreía: sus hermosos ca.bellos que jugaban con el
viento, su talle de diosa, su pie
desnudo aprisionado en pequeños
zapatos, sus lindas ma.necitas que
agachaban la colgante rama atrayéndola para respirar las flores de
oxiacanta, su pura frente, los blancos dientes que aparecían entre sus
carmíneos labios, todo en ella era
bello y encantador.
Ah! y cuánto la amaba yo!
A mi pregunta contestó con un
rubor que la hacía.más encantadora
todavf.a.
-Cuando empiece la próxima cosecha nos casaremos, si es que no
me toca ir 11.l servicio del rey.

IV
Llegó la época de las quintas y
fui incluido en el sorteo; á la sola
idea de alejarme de ella, temblaba
como un azogado; llegó mi turno y,
loado sea Dios! saqué el número
más alto .... pero Vicente, mi hermano de leche, cayó soldado.
Yo le hallé llorando y diciendo:
-Madre mía! mi pobre madre!

con la pipa. Mucho deseo de tenerlas primero; un poquito de indiferencia después; el hastío más tarde, y por fin, ¡á la fosa común! «¡al
olvido!&gt;
Y así tiene que ser, porque es ley
de la vida. Siglos y siglos hace que
los hombres viven de esta manera
y nadie conseguirá cambiar la mar~
cha de las sensaciones. En la escala
gradual están, primero las ilusiones, luego el hastío, más tarde el
desengaflo, después .... nada.
JOSÉ CAMPA-MORENO.

ta muntt dtl truxado.
Tranquila la noche,
La luna brillaba,
El ave en el bosque
Cantaba su amor,
Y allá en la espesura,
Oculta entre flores,
Alzaba la fuente
Su grato rumor.
En gótica reja
De altivo oastillo,
Se hallaba una nifla
De pálida faz;
Amante esperaba
Con dulce impaciencia,
Al hombre que un día
Robóle la paz.

Mas ¡abl que era inútil,
Que lejos se hallaba,
Del sol de la Libia
Sufriendo el ardor,
Acaso ya muerto,
Acaso luchando,
Mas siempre teniendo
Presente su amor.
La nifla esperaba
Su vuelta anhelante,
Y al cielo elevando
Sentida oración,
Rogaba ferviente
Al Dios poderoso
Que al fin bendijera
Su pura pasión.
Mas I ah I que u na noche
Tranquila y hermosa
Al pie de sus rejas '
Un bardo llegó,
Y en voz alterada,
Tal vez por el llanto,
De aquesta manera
Su canto elevó:
«No esperes, hermosa,
«Al ser que idolatras;
&lt;No esperes ya nuoca
&lt;Gozar de su amor;
cNo esperes que un día
«Su amor te repita ....
«Murió de un combate
«Al duro rigor.
«Murió, y de sus labios,
«Que en blancos tornara

I.

cLa pálida muerte,
cYo pude escuchar:
«-Ve,•y dile á la bella
«Que férvido adoro,
&lt;Que al pobre cruzado
«No llegue á olvidar.-

«Por eso me acerco
&lt;Al pie de tus rejas
cY elevo en la noche
cMi ca.oto fugaz;
«Por eso te digo,
«Oh niña hechicera:
c¡No olvides al héroe
&lt;Que ya duerme en paz!&gt;
Calló el triste bardo,
Y fuése ligero;
La niña quedóse
Llorando su amor,
Y en tanto la brisa,
Meciendo las flores,
Lanzaba en el bosque
S'u tenue rumor.
Y todas las noches
La pálida nifla,
Oyendo del ave
El dulce cantar,
Al fúlgido brillo
De estrella querida,
Se ve en su ventana
Gemir y llorar.

T . S. AR.TONA,

6.-Vlstosa colección de trajes
de caEa y paseo.

V
- Consuélate, Vicente, yo soy
huérfano y tu haces falta á tu madre; en lugar tuyo me marcharé
yo ......
Cuando fuí á buscar á Consuelo
bajo el peral, encontréla con los
ojos humedecUos por las lágrimas;
yo nunca había.la visto llorar, y
aquellas lágrimas me parecieron
mucho más bellas que su adorable
sonrisa.
Ella. me dijo:
- Has hecho muy bien; tienes un
corazón de oro; ver.e, Jaime de mi
alma, que yo esperaré tu regreso.
VI
Paso redoblado! adelante! marchen! .... y de un tfrón nos metimos
casi en las puertas del enemigo ....
Jaime, manténte fi.t·me en tu puesto y no seas cobarde ....
Entre densas capas de negro humo que me opri.rníao e l pecho, uescubrí las relucientes bocas de los
caflones enemigos, que clamaban á
la .-ez produciendo grandes destrozos en nuestras filas; por doquier
pasaba, deslizaba mis pies en sangre aún caliente ...... Tuve miedo,
y miré tras de mí. .... .
VII
Detrás estaba mi patria, y el pueblo y el peral cuyas flores había.ose
convertido en sazonadas frutas: cerré los ojos y vi á Oonsuelo que
rogaba á pios por mí; y entonces
no tuve miedo.

8.-Traje de paseo.

7.-Traje de v isita.

Heme aquí ya valiente! ... adelan-

te .... fuego! á la bayoneta! ....

-Bravo, valiente soldado! cómo
te llamas, muchacho? .
-Mi general, me llamo Jaime,
para. servir á vuestra sefloría.
-Jaime, desde este momeo to eres
capitán.
VIII
Consu·e10, oh Consuelo mía.!. .. yo
capitán!. .. viva la guerra!... pero
no nos descuidemos .. . . adelante!
fuego! á la bayoneta!
-Muy bien, Jaime, eres un valiente; pero cuidado, muchacho, que
el enemigo se echa encima .... fuego
en toda la línea!.. .... mil bombas!
siguen los contrarios ganando te·
rreno, quién atrinchera el primer
pontón?
-Y o, mi general.
- Tú, capitán?
Y me dió su cruz de caballero en
nombre del r ey.
IX
Consuelo, Consuelo querida, vas
á estar orgullosa de mí. Ha termi-

na.do la campaña victoriosa para.
nosotros y pido mi licencia.
Henchido el pecho de gratas ilusiones, emprendo mi via.je,y aunque
el trayecto es largo, la esperanza
va muy de prisa .... Ya casi be llegado; allá abajo, tras de ese monte,
está mi país natal; el pensamiento
de que pronto repicarán las campanas por nuestra boda, me hace desvanecer de placer.
Ya descubro el campanario de la
iglesia y me parece oír voltear las
campanas.

X
En efecto, no me engaño, pero ya
estoy en el pueblo y no veo el peral;
me fijo mejor y veo que ha sido
cortado, según parece, recientemente, pues por el suelo y en el sitio que
antes se levantaba, aparecen a:gunas ramas y flores esparcidas acá
y acullá. .... qué lástima! tenía tan
hermosas flores! be pasado momentos tan felices cobijado bajo su som•
bra!. . . ...

XI
-Por quién tocas, Mateo?
-Por una boda, señor capitán.
Mateo ya no me conocía. sin duda.
Una•boda? y decía. la verdad; los
novios entran en aquel momento en
.1a iglesia. La prometida es ..... .
Consuelo, mi Consuelo querida,
más risueña y encantadora que nunca; Vicente, mi hermano de leche,
aquel por quien m1&gt; sacrifiqué, es el
.esposo afortunado ..... .
A mi alrededor oía decir:
- Serán felices, porque se aman.
- Pero y Jaime? preguntaba yo.
- Qué Jaime'? contestaban.
Todos me habían olvidado yll.!. ..

XII
Entré en la iglesia, me arrodillé
en el sitio más apartado y obscuro
y rogué á Dios me diera fuerzas
para no olvidarme de que era cris~iano... hasta pude orar por &lt;ellos.&gt;
Terminada la misa, me levanté, y
dirigiéndome al lugar donde había
estado el peral, recogí una de las

�Domingo lll de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Junio de 1903.

-¿A Dios ofendiste?-Sí.
¿Blasfemaste?-Sí. -¡Qué escucho!
¿Faltaste á tus padres?-Mucbo.
¿Ma.taste?-No; pero herí.
-¿Y robaste? .... Su dinero
le robé al grande y al chico,
como industrial, coµio rico,
como hombre y como usurero.
-¿Y mentiras?- ¡Infinitas!
-¿ Y deseaste mujer
ajena?-¿Pues qué iba á hacer,
si suelen ser tan bonitas?

1

-¿También los bienes ajenos
codiciaste?- Sin reposo;
be sido tan codicioso
como el que más y el que menos.

El Clavel de la Virgen.
El anciano padre Justo, oura de
la ciudad de Rubio, pedía limosna
un día para cierta obra de su iglesia en honor de la Virgen. Quién no
ha oído hablar entre nosotros dela
caridad y mansedumbre del Presbí·
tero Justo Pastor Adas? El pueblo
le respeta y le ama como á un varón justo, como á un pastor angé·
lico. Cuando salía á hacer alguna
. colecta piadosa entre sus feligreses,
na.die Je hacía mala cara ni se ex·
cusaba de contrihuir, aunque fuese
un hereje ó renegado.
Al pedirle la limosna á una hermosa zagala de Capacho, que se
hallaba en el mercado, ésta se encoge, se ruboriza y no halla qué
contestarle, por la sencilla razón
de que no tenía la pobre en aquel
momento ni un céntimo partido por
la mitad.
-No te a.penes,hija, que otro día
me darás, le dice el padre·Justo.
Pero la piadosa muchacha., vuelta

bolíva1·es. El rostro del noble anciano se llenó de alegría, dióle el
«Dios se Jo pague&gt; á la compradora y ,ya para despedirse,le propuso
otro negocio:
-Bueno, ya el clavel es suyo,
ahora de mi parte le voy á hacer
una exigencia.
-Con mucho gusto, padre.
-La exigencia no es otra sino
que me regale la flor para llevársela otra vez á. la Virgen. Qué mejor
destio,1&gt; puede dársela?
Rióse la piadosa dama de los negocios del padre Justo, y le devolvió con agrado la simpática flor,
que estuvo aquel día en manos de
muchas matronas y señoritas pudientes, que la compraban y la devolvían, por exigencia del padre
Justo, quien regresó á. su casarendido de cansancio; pero trasportado de gozo coa más de cien bolívares e1, efectivo que le había producido á la Virgen el bello presente
de la zagala de Capacho.
Cuando en la tarde del mismo
día, las voces del órgano, las nubes de incienso y los cánticos sagrados llenaban el templo en honor
de la Reina del Cielo, porque era
el mes de la primavera, el mes de
Mayo, el mes de María, entre las
muchas flores que adornaban el altar, descollaba fragante y gentil
el precioso clavel de l a capachera,
crecido allá. en el suelo húmedo de
ignorado cortijo y destinado á ser
joya de gran valor y ofrenda de
gran mérito ante el ara de la pledad
cristiana.

En fin, padre, mis pecados
han sido tantos y tales,
que no habrá. muchos mortales
más dignos de condenados;
Pero mi arrepentimiento
es grande y extraordinario
y al pie del confesionario
en este grave momento,
Vengo á pedirle perdón
y absolución de mis daños ....
El cura,~tras mil regaños,
entre cristiano y hurón,

LA PENITENClA.

9.-Colección de trajes de viaje y paseo.

flores que por el suelo hallé .... flor
ya marchita! .... entonces emprendí
mi camino sin volver la cabeza
atrá.s.
-Ellos se aman, que sean muy
dichosos, pude aún decir.

XIII
- Ya está.s de vuelta, Jaime?
-Sí, mi general.
-Oye, Jaime, tú tienes veintidós
ai!.os; eres capitán y caballero; si
quieres, te oasaré con una condesa.
Jaime sacó de su pecho la marchita flor del peral, recogida del
suelo y contestó:
-Mi general, mi c,orazón está. como esta flor; lo único que deseo es
un puesto en el sitio de más peligro
para morir como soldado cristiano.
Concediósele lo que solicitó .....

x,· .

.. A;ia: ~a."üd-~ ~i~1 i&gt;;;~bi~. ~~. "i~:
vanta la tumba de un coronel muerto á. los veintidós años en un día de
batalla.
X.

iPOBRE LOCO!
La. noche era fría y sere¡¡a como
noche del mes de enero.
En el obscuro cielo brillaban con
intensa luz esos mudos viajeros, estrellas que parecen vigilar,como los
mitólogicos ojos de Argos, la mareha de la luna tranquila, majestuosa, solemne.

Las calles de Lorca estaban desiertas; las puertas cerradas.
No se oía el paso firme del hom ·
bre malo que trosnocha, ni la monótona voz del sereno que vigila.
No había en las aceras rondadores. ni acechaban det,.á.s de las celosías las mujeres comprometidas.
En los ba!cones ni un bulto blan·
co; ni un-bulto negro en las esquinas.
Dormía toda la ciudad con el perezoso sueño meridional.
Si alguien era feliz lo era en silencio; si alguien era criminal, lo era
en la sombra.
El cierzo agitaba las ramas de
los corpulentos árboles de la Alameda como si agitara las cuerdas
de un laúd, y producía un sonido
estridente, agudo, constante.
En aquella &lt;espantosa soledad,&gt;
como ha dicho Ay a.la, había algo
que llegaba á. mi alma; en aquella
noche el corazón, agitado por las
eternas luchas de la vida, parecía
comunicarse al exterior y se dilataba ea placenteras y dulces expansiones.
Cierta misteriosa delectación en
el silencio r etrasaba mi vuelt a al
hog ar y contenía mi march a, cada
momento má.s pesada, porque sin
darme cuenta de ello,h abía recorrido casi todas las calles de la ciuda d
del Sol.
De pronto llegó hasta mí algo que
era como lamento y música; cantar y queja;nota de armonía vibrante, incomparable, sentida.
Y escuché:

«Ni me tienes que pedir,
Ni te tengo que pagar,
Si yo te enseñé á querer,
Tú me enseñas á olvidar.&gt;
Pocos momentos después una pareja de guardias municipales salió
de una estrecha y miserable calleja llevando una camilla al Hospital; en ella iba un hombre sin sentido; quizá desmayado, tal vez
muerto, quizá muerto de hambre.
Todo tiene fin en este mundo, hasta la curiosidad. En la sala de beneficencia vi al hombre sobre un
lecho.
Tenía la faz demacrada, los labios pálidos y secos, la frente más
pálida todavía y llena de tempranas arrug as, los cabellos desordenados, negros, sin brillo y adorna·
dos coi:i algunas canas. flores del
cementerio, que dijo el poeta; los
pies heridos y desnudos ; las manos
hinchadas; la ropa que cubría el
cuerpo del infeliz estaba gastada,
raída, harapienta.
Llamado el médico, se dispuso á
despert ar la vida de aquel Orj!"anismo iner te: todo fué inútil, había
muerto y su muerte fué ocasionada
p or un aneurisma.
- •Vea usted á este infeliz, me decía el doct or al aba ndon ar el hospit al; el amor le lanzó á. la indigencia, el amor le volv ió Joco , el a mor
le ha costado la vida. Y dicen que
amar es estar atacado de la fiebre
de la inmortalida d!
-Cómo! usted sabe .. . . ?
- Sí; es la historia eterna! l a.bis-

toria de ese desgraciado. Amores
contrariados, que hicieron en su
alma virgen más estragos que una
tormenta intertropical. Amó á. una
ing rata y pérfida mujer, hasta el
punto de perder el juicio y posición
social por ella; después, su eterna
manía era la siguiente copla,que re•
petía á todas horas:

.-

....

«N i me tienes que pedir,
Ni te teng o que pagar;
Si yo te enseñé á. querer,
Tú me enseñas á olvidar.&gt;
- Ah! sí ; recuerdo haber oído esta misma noche esa sentida copla.
- Pues no hay duda, amigo mío,
era la eterna canción del pobre lo·
co y con ella en los labios ha fa·
llecido.
Aba ndonamos el hospital y,yaen
la calle, al dirigirme á mi casa,me
dije:
Estar enamorado es una torpeza.
Estarlo de una mujer ingrata,
una desdicha.
Estar en amorado de una mujer
ingrata y perder juicío y vida por
ella, un crimen.
U n crimen en que ja más se castiga á. la criminal! !!
P obr e loco !
J UAN PEDRO BELTRÁN.

en sí de su sonrojo, se llevó lamano á. la cabeza, y arrancándose del
sencillo tocado un clavel hermosísimo, que era su mayor gala, le dijo con religioso respeto:
- Ya que no tengo dinero, lléve
mele esta flor á la Virgen en prueba
de mi buena voluntad.
El padre Justo aceptó el encargo
con su genial benevolencia.. El clavel era realmente extraordinario
por su hermosura, lo que le sugirió
un pensamiento que en el acto puso
en práctica. Abandonó el mercado,
se fué directamente á la casa de
una señora respetable y de proporciones.
-Vengo de parte de la Virgen á
proponerle un negocio, le dijo
mostrándole el clavel de la capac,hera.
-Oh, con mucho gusto! Pero qué
clavel tan hermoso, padre!
-Es una maravilla en realidad,
y el negocio es que usted se lo compre á la Virgen, á quien pertenece.
- Y cuánto vale?
- Pues la Virgen está abora muy
necesitada....... conque póngale
usted el precio que crea conveniente.
Comprendiendo al punto la señora la mente del padre Justo, tomó
el clavel con amable sonris a y le
dió en pago una moneda de cinco.

E.

BLASCO.

Virgencita, ¿tú no sabes
lo que son tu alma y mi alma?
Pues son como dos alondras
que se besan y se cantan;
como dos olas qué llegan
jugueteando á la playa,
y al chocar contra una roca,
se separan .... Se separan!. ...
Son nuestras almas cadencias
que juntas brotan de una arpa,
y en el espacio se pierden
y se mezclan con la nada;
son dos suspiros que al viento
van á morir; son miradas
que se confunden, se cruzan
y se enlazan .... y se inflaman... 1

Dijo :-En el día del juicio,
hijo, te vas á hacer polvo;
pero en fin, &lt;ego te absolvo,&gt;
por mí no sufras perjuicio .. . •

Fué á. confesarse un cuitado
que, por miedo ó repugnancia,
desde su más tierna infancia
no se había confesado.

El penitente, que en ascuas
estuvo mientras oyó,
de la iglesia se marchó
más contento que unas pascuas;

--Padre, exclamó con fervor,
mis culpas voy á contar,!
porque me voy á casar C
y soy un gran pecador.

Pero al salir por la puerta,
antes de doblar la esquina,
una duda repentina
en su mente se despierta,

Y á. no ser porque me caso,
pienso que no confesara,
de miedo que me causara
dar este cristiano paso.

Y es que, por tanto pecado,
el cura que los oyó, . ___¡
penitencia no le echó,
como es uso acostumbrado;J

-¿Pues tanto, hermano, pec6?
Dijo el cur ... con espanto.
Y él respondió:- Ha sido tanto
· que casi se me olvidó.
'

Y el cura:-¡Oh, qué bruto eres!
Dime, pecador vulgar,
«Si ya te vas á casar ..... .
&lt;¿qué más penit.encia quieres?&gt;

NUESTBAS ALIAS.

TULIO FEBRES CORDERO.

Colombia.

Dice:-Padre, á mi conciencia
repugna engailar á usted.
¿Se le olvidó á su merced
echarme la penitencia?

o Y por si tanta bondad
fué un olvido involuntacio,
tórnase al confesionario,
y allí con nueva humildad,

Son átomos que se unen,
son avecillas que viajan,
son esperanzas que mueren ....
As{ son tu alma y mi alma.
ADOLFO

A.

MÉNDEZ.

*
Decirt.e que eres guapa,
No es cosa nueva,
Y no quiero decirte
Cosas añejas.
Es un capricho,
Y o las cosas sabidas
No las repito.
Mas, como algo, amiga,
He de escribirte.
Una cosa al oído
Quiero decirte:
«Bella es tu cara;
¡Pero es más hermosa,
Ni,ila, tu alma!&gt;

10.-Detalles de tejido, bordado y pinturas para aplicaciones.

�..
Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
231

EL ESPEJO.
La. invención del espejo es de la.s
más antiguas, quizá la. más antigua.
de toda.s la.s invenciones. El espejo
vino a.l mundo con la. primera. mujer. Milton nos presenta. en el Pa.·
ra.íso. á Eva. mirándose en el cristal
de una. fuente. ¡Y eso que toda.vía.
no había. conocido á otro hombre
que Adán!
Esta. clase de espejos era. barata..
No tenía. más inconveniente sino que
había. que inclinarse pe.re. verse, y
la. postura. resultaba. molesta.. Es
posible que lanza.da. del Paraíso,
Eva. le exigiese á Adán que llevara.
consigo una fuente pe.re. que ella.
pudiera. mirarse siempre que se le
antoja.re..
Lo cierto es que entre los pueblos
de la. más remota. antigüedad se conocía. el espejo. Sólo que éste no
era. de cristal. Los espejos de cristal pertenecen á una. época. relativa.mente moderna..
En los sepulcros egipcios ba.n sido
halla.dos objetos de metal que por
su forma. indica.bao ba.bet· servido
de espejos. Probablemente los egipcios creerían que la. momia. de mujer no podía. estar tranquila. si no
tenía. un espejo al la.do.
Entre los judíos se usaban espejos de igua.l ele.se. La. Biblia. dice
que el mar de bronce del Tabernáculo fué fabricado con los espejos de las mujeres. Esta. debió de ser
la. prueba. más fuerte á que sometió
Moisés al pueblo elegido. ¡ Dejar á.
la.s mujeres sin espejo! Verdad que
no la.s deja.ría á todas. Esto habría
provoca.do una. sedición.
Los griegos y romanos usaban
espejos de una. mezcla de cobre,
antimonio y plomo, á la. cual sabía.o
dar una. superficie muy pulida. que
reflejaba. muy bien la.s imágtmes.
La.s personas ricas da.das a.l lujo
los usa.han de plata.. Algunos dicen
que también de ot·o; pero éstos tomaban sin duda la. parte por el to·
do, es decir, el marco por todo el
espejo.
Aquellos pueblos consideraban el
espejo como inseparable de la. mujer hermosa.. Por eso los pintot·es y
escultores solían representará Venus con el espejo en la. mano.
Estos espejos servían en un principio únicamente para el tocador.
Eran pequeíios, de forma. elíptica. y
con un mango para que los tuviese
en su me.no una esclava mientras
que la. seíiora. arreglaba su cabellera. y ponía. el carmín en sus labios.
Los espejos de gran ta.maíio fueron también usados en Roma, y á
veces servían para el adorno de la.s
habitaciones. Estaban clavados en
la. pared, y todos los días había que
limpiarlos cuidadosamente; por lo
cual a.l lado de ca.da uno había un
pedazo de piedra pómez y una. esponja..
Cuando el lujo de la Ciudad Eterna. llegó á un gro.do insupe,·a.ble,
había en los toca.dores de aquellas
orgullosas matronas espejos de plata. de cuerpo entero.
Así, decía. un escritor de aquel período que va.lía. más el espejo de
una. dama entonces, que el dote de
la. bija. de un cónsul en la. buena
época de la república..
En la. Edad Media., para.que todo
fuese característico de aquella edad
de hierro, los espejos eran de acero,
por ser este metal el q lie se traba.jaba mejor.
Pero ¿es que no habían observa.do los antiguos que el vidrio sobre
Guadalajara, Jal., Mayo 10.
Dice el Dr. Salvador Camarena: ((En mi concepto, la Emulsión de Scott es actualmente el
mejor medio para la administración del aceite de hígado de bacalao, de que disponemos siempre que es conveniente, en el tratamiento de enfermedades tan
numerosas que requieren su uso.
Es más fácil de digerirse que el
aceite puro, más fácil de tomarse
por su sabor, que no disgusta tan:
to á los enfermos, y sus resultados terapéuticos son tan ventajosos como los que se obtienen de
aquella preciosa suhstancia.»

á un alto grado de perfección esta
industria, los espejos de este género no prevalecieron.

RECETAS DE COCINA.
PASTEL DE GANSO

Escoged dos hígados de ganso
muy frescos y de un bonito blanco
ma.rfll; se cortan por medio y se
mechan con trufas cortadas en forma. de clavos. Se ponen en uua cacerola con 150 gramos de
trufas frescas bien limpias
y corta.das en trocitos; se
sazonan con sal, pimienta,
cuatro cabecillas de cl'a.vo
Y se tapa. la cacerola.. En
un mortero se majan 500
gramos de tocino y 500 de hígado de ganso
fresco, sa.zonándolo con sal y
pimienta., y ya
que esté bien
majado, se pasa
por un colador
fino.
Se reserva es•
ta especie dema.sa. en un a ca.zuela. y se prepara. otra picando muy menuditas dos bermos a.s trufas con
250 gramos de
jamón cocido;
11.-Traj ecito infa ntil.
cuando están
bien ma.ja.das,
una placa metálica. reflejaba bien
se deslíen con un vasito de ron de
la.s imágenes'? Sin duda.1a.lguna haJamaica y se pasa. por un tamiz muy
bía.nlo observado y hasta. lo habían
finito; en seguida se une esta. masa.
puesto por obra.; mas por la. clase
con la anterior y se echan trozos de
de vidrio que fabricaban, las imádoie gra.s,&gt; dándoles antes una.
genes no resultaban con nitidez ó
vuelta en manteca á fuego lento. Se
resultaban desfig-ura.da.s.
puede poner entonces, si se quiere,
Hasta que en Venecia y Mura.no
algo de picante.
se estableció la fabricación de crisTerminado todo esto, se coge un
tal, allá por el siglo XV, y se llevó
molde de los llamados forma Es-

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADen,er, _lusu City, Sl Loais, Chlcago, lew York.
San Franclseo J Los Angeles

tra.sburgo, se unta bien de manteca
Y se le pone en el fondo y todo alrededor una. ca.pe. de pasta. de un
centímetro ele espesor. De la. ma.Fa.
que se ha hecho se pone otra capa.
todo alrededor de la. pasta, y entonces se ponen trozos de biga.do y
trufas; se pone otra capa de masa.
Y _otra. de hígado, a.lterna.ndo, termrnacdo con la masa un poco eleva.da, de manera. que el pastel quede en fo1·ma de cúpula; sobre el todo se ponen lonjas de tocino muy
delgadita.s, y se hace con la pasta
una cobertera; después, con un cuchillo, pueden hacerse algunos dibujos en la. pasta..
Pero a.ún no os he dicho cómo se
prepara. esta. pasta. especial. A 250
gramos de manteca. se unen 500 gramos de harina ta.miza.da., y se echa.
en la. tabla. de pastelería; después,
en dos va.sos de a.gua, se deslíen 5
gramos de sal; se une todo y se trabaja, dejándolo luego reposar una.
ó dos horas.
Cuando el pastel se ha. terminado
y se le ha puesto la. cobertera., se
puede dorar la. pasta. con un huevo
oa.tido; entonces se mete en el horno, cuiáando que no esté muy fuerte, y se le tiene dos horas; se saca
bastante antes de la hora de comer,
porque debe servirse completa.mente frío.
CREMA BATIDA

Se pone en una tartera un litro
de nata muy espesa y se coloca en
una cueva muy fría, sobre hielo
molido 6 nieve, teniéndola. a.llí dos
horas; luego se coloca. este hielo 6
a.gua muy fría en una cacerola mayor, y se afta.de una tercera parte
de su peso de sal gorda, metiendo
en ella la. cacerola. que contiene la
crema.; a.iladid á ésta como una media cuchara.da. de las de café de goma tragacanto, 6, en su defecto, una.
clara. áe huevo batida y 100 gramos
de azúcar en polvo; en seguida. se
bate con un batidor hasta que haga
espuma., teniendo mucho cuidado de
que ~o se curte, para lo que podéis
a.íiadir un poco ae manteca. Ponéis
esta crema en un sitio muy fresco,
Y no dejéis pasar largo rato sin
servirla.. También se puede añadir
á esta. crema, para darle más consistencia y antes de batirla., pero
cuando esté muy fría, 20 gramos de
gelatina. derretiua. á la lumbre en un
poquito de agua.
La crema batida. puede aromatizarse con esencia. de almendras,
vainilla., café, chocolate, fresa., et-

cétera..

EL TESTAMENT O

Dtl 111■0.

sr. JlfZ01'1S,O f«baL

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor pa rte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Com pania de S eguros
sobre la vida, de Nueva York.

•
Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fti,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, 1tmeranos y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. llan Franol•oa,, #íi,n. 8,, llll4xloo,,

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Hace pocos días que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrtslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illlnols.
La fortuna cfel distinguido prelado a.scendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segQ.n el Inventarlo que se ha
publlcado, los bienes que deJ6 fueron
como elgue:
Dos p611ze.s de • 'La Mutua.• • Compallfa de b•guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,~oo
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumula.dos sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en etectlvo y en
Bancos. • . . . . . . 87,000 oro.
Entre las disposiciones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hlclerou
stas:
A su hermana, senorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $:!5,000
oro cl'e una de las p0llzas de eeguro ;
a la eefiora Ana A. Feehan, viuda del
sel!or doctor l!Jduardo L. Feehan, hermano del sel!or Arzoblapo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; a la Academia oe Mn Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la t11tlma póliza; A. la
escuela • 'Santa Marta· • de enseilanza
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl0n por ?a
que mAa se Interesaba el aellor ,uzo•
blepo, se eutreguon los $4,000 rest-ln·
4fe la tUthna póliza.

EL MUNDo ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.

Expllcadón dt
nutstros grabados.
Número l. Trajes de baño y paseo
son los que representa nuestro graba.do. Los primeros, confeccionados
con telas delgadas, son de bonita
forma y actualmente están muy en
boga en todos los establecimientos
balnearios. El segundo, hechura.
sastre, es un sencillo ti-a.je de play a, adecuado para. seño1·itas jóvenes.
~úmero 2. Traje de viaje, paseo
y visita., representa. nuestro grabado. El primero, de ta.Jle suelto, se
confecciona. generalmente con telas
de color gris, á fin de evitar la presencia del polvo; es muy sencillo en
su hechura y sola.mente debe procurarse que la. blusa asiente bien a.l
cuerpo, uo obstante la soltura. que
representa. El segundo traje, de
paseo, es muy seme.iante en su hechura. al represpctado en el graba.do número l. Sólo una. pequeíia.
diferencia en el tablea.do de la blusa., es el que constituye 111. variedad.
El tercer tra.ie, de visita, es verdadera.mente elegante y moderno. Lleva 1a blusa. un ancho cuellohombreras y una angosta. corhata de color
obscuro. La falda lleva al frent-e
una. ancha. cuchilla de lienzo.
Número 4. Graciosos vestidos
prima.vera.les de seda.lina. y foulard,
propios para seiloritas de ta.lle esbelto. Los dos, aunque aparentemente con recargo de adornos y de
difícil confección, son muy sencillos, pues los pliegues y plisés,
sobre todo, son los que dan á estos
trajes la apariencia. graciosa. que
tienen.
El primero se hace cruzar en la.
blusa por dos filas triples de angostos pliegues ribetea.dos con cinta. negra.. Eo las mangas se pliega
también triplemente el género basta darle la forma del graba.do. No
lleva.o puños. La falda, enteramente lisa, sólo lleva cuatro pliegues
SPmejantes á los del ta.lle y mangas.
Un listón ancho de seda, que se
hace caer en blondas, rodea. el ta.lle formando el cinturón.
El segundo traje es más difícil en
su hechura: el talle se hace cubrir
con un ancho cueJlohombrera.s de
encaje, y con este mismo enea.je se
cubre la parte superior de la falda.,
rodeando la. cintura. La falda se
plisea. finamente, y cerca de su parte
inferior se pliega transversalmente.
Una a.¡,licacióu de encitje se coloca.
a.l rededor de la parte inferior de la
en a.gua.
Número 6. Elegante traje de visita., propio únicamente para selloras
jóvenes. Un grncioso tul de gasa. de
seda. y recamado con aplicaciones
de eaca.je de Alenqon, cubre por
completo la tela del talle y de la
enagua. En esto precisa.mente estriba. la riqueza del traje, cuyos adornos pueden variar á elecct0n de las
da.mas. Lo que sí recomendamos
es que la forma de las mangas no
se altere en lo más mínimo, pues se
trastorna.ría. con ello la simetría. y
elegancia. del traje. El sombrero,
con adorno de gasa, colabora efic11,zmente á la. hermosa presencia
del traje.
Número ll. Graciosa colección de
trajecitos infantiles propios para.
&lt;sport,&gt; especialmente para el de la.
pesca.. En nuestro graba.do pueden

1.-Tra j es de baño y paseo.

verse vestiditos para niilos desde
dos a.!los de edad basta niilos de
ca.torce. La variedad de estos trajecitos se presta para elegir modelos con facilidad. Eo todos ellos
debe huirse del ente.lle estrecho 6
exagerado, pues eo los trajes de las
ni!los debe procurarse, sobre todo,
la soltura. para no viciar ni entorpecer los libr€1s movimientos.
Número 12. Elegante traje de reforma, confeccionado con tela. un
poco resistente, de color obscuro.
Estos vestidos reformas. que en
Europa se han generalizado sobre
manera., apenas si se usan en Mé.11:ico; aconsejamos á nuestras lectoras
el empleo de estos trajes, que son
suma.mente fáciles de hacer y llevar.
Las mangas de este vestido son
campa.nula.res. En la falda se colocan cuatro guías longitudinales de
cintas.

EL MENDIGO.
Es ~sta. un a historieta tan ligera.

y dehca.da., que a.l escribirla., temo

quitarle su frágil gracia y su tenue
sabor. ¿Luego por qué, cuacdo nos
fué relatada. una tarde, entre la. lujosa decoración complica.da de las
mesas modernas, por la .misma. heroína., una encanta.dora mujer, pot•
qué hizo en noscitros impresión tan
profunda. como para devenir, en este rincón de mundo parisiense, en
una de esas clásicas historias, patrimonio de ca.da grupo de sociedad, en las cuales la a.l usión está
siempre comprendida felizmente?
Quizá porque ella resalta. luminosa.mente entre las crónicas mundanas,
entre las ba.na.lida.des de la. política
y de la literatura. Quizá porque, á
veces,muy pocas pal&amp;.bras sinceras,
dichas por una mujer, son suficientes para mostrarnos la. desnudez de
su alma.
Se había habla.do de solicitaciones misteriosas hoy clasificadas y

nombt·ada.s por la ciencia, de las
cuales son pocos los exentos, y que
llevan invenciblemente á unos á
contar las .flores del papel de un
muro, los volúmenes de una biblioteca, todo lo que es adiciona.ble á
sus ojos; á otros á darse la ta.rea,
caminando en la. calle á lo largo
de una acera, de llegar á un farol
antes de ser alcanza.do por un coche que viniese detrás de ellos 6 la
campana de un reloj diese su último sonido; á otros, por último, imponerse cada noche antes de acostarse, prácticas extra.!las de disposiciones de objetos, de revisiones
de escritos y de cofres; todas las
ligeras enfermedades de nuestro cerebr9 contemporáneo, restos de monomanía y de locura., trasmitidos
de herencia. en herencia, y finalmente dispersa.dos por todas partes en
la. vieja. humanidad.
Y todas nuestras confesiones
nuestras debilidades, nuestras ridi~
culeces de maniáticos, recobraban
confianza con las confesiones de los
otros, admirándose de encontrarlas

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 25, Junio 21</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El clavel de la virgen</name>
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        <name>El espejo</name>
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        <name>El peral de mi pueblo</name>
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        <name>La penitencia</name>
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        <name>Nuestras almas</name>
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        <name>Pobre loco</name>
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        <name>Traje de paseo</name>
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        <name>Traje de visita</name>
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        <name>Trajes de viaje</name>
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        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3808/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._26._Junio_28..pdf</src>
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                    <text>CARTA A LAS DAMAS

"Señoras: el mayor realce de la belleza es un cutis fresco y limpio :
Cuando una dama conserva el cutis
suave, nl'.tido y lozano, cautiva siempre, y, sus encantos son imperdurables, sea cual fuere su edad.
Con el uso de la "AGUA TROPICAL" obtendréis una belleza imborrable y disminuiréis la edad, que es
todo lo que puede des~arse. Un par
de frascos bastan para convencerse de
esa verdad." Jeany W. Groshs.
De venta en la calle del Coliseo Nuevo, 5, y en la Drogueria de Uihlein.
Los pedidos á. A. E. Betancourt.

6 Leche Can.des
a 6 m.ezolada con agua, dls
ECAS. LEI\TEJAS. TEZ ASOLEA
~ARPULLIDOS, TEZ BARROSA
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ECES.

Elixír
Estomacal

Cur a el 98 por ciento de los enfermos del E STOMAGO E INTESTINOS
ra dicalmente por crónicas y rebeldes
que sean sus dolencias, esto lo conftr.
man las eminencias médicas del mundo, y la fama adquirida por este ELI-

DE sA1z DE CARLOS ~ I!a T~i A~NTA EN DROGUERIAS

-----------------------·---

EL MUNDO ILUSTRADO
lNO X-TOMO 1-NUM. 26

Ml:XICO, JUNIO 21 Df 1903.

Dlr edor: LIC. RAl'AU Rfl'lS SPINDOLA

Cif'r P.ntP: LUl!I Rfl'f&amp; &amp;PINDOI 4

TOMEN VINO SAN GERMAN.
ASMA
OPRESION
CATARRO
CUliC ON pronta y aaegurada con lo

pnt,os anfiasmattcoaG ªM BfER
11
COQUELUCHE

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de consen-ar siempre los encantos de la belleza y la frescura de la iuventud.
Tanto en Europa como en América, la usan las damas más aristocráticas.
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�Domingo 21! de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LA IDEA LIBERAL.

La naturaleza vive de transacciones, de
transiciones y conciliaciones: imitémosla.
D' EsTOURNELLES DE CoNSTANT.

Después de algunos años de absoluta inacción los liberales mexicanos acaban de dar,
en ~na serie de asambleas interesantísimas,
sefiales inequívocas de que la idea liberal no
se ha extinguido en México; sino que vive latente, más difundida que nunca, y pronta á
entrar en acción en el momento mismo en que
los intereses del país lo hagan necei:ario.
Este resurgimiento ha sido una revelación
para todos, no solamente porque ha hecho indudable la reorganización del partido liberal
y ha dejado ver cuál sería, en ese caso necesario la magnitud del esfuerzo que desarrollara 'ese partido á quien cabe la gloria de haber ::ialvado á la Patria, más de una vez; sino
que también ha sorprendido, porque hemos
visto palpablemente la evolución benéfica que
la paz ha impreso á la idea liberal en México.
No es ya el partido liberal-ni podría serlo-el de exaltadas ideal', el grupo de videntes fanáticos que en otro tiempo, con la mirada fija en un ideal imposible de realizarse,
emprendía la jornada á través del dP;sierto,
sufriendo miserias, á veces derrotado, á veces
vencedor; siempre firme, implacable, tenaz,
marchando de frente á la conquista de principios, en los que cifraba ciegamente la salvación de la patria.
Aquella cohorte de fanáticos estaba llena de
heroísmos sublimes y de odios sangrientos:
acometida á cada paso, humillada y escarnecida, cuando la fortuna se ponía de parte de
sus enemigos, usaba &lt;le la ley de las represalias y en virtud de ella, junto á cada cadalso
solía levantar un cadalso; y frente á cada crimen solía dejar un reguero de sangre.
El liberal que hemos visto surgir en estos
días, ha sufrido una transformación. No en
vano pasan lustros de paz y de progreso; no
en vano los hechos vienen, en el ·curso de los
afios, á rectificar principios, á desvanecer en_suefios y á consagrar las verdades.
E l liberal de estos tiempos no tiene más que
un odio: á la anarquía; no ,defiende más
que un principio: el del orden dentro de la
ley. El liberal de hoy no quiere imperar como único soberano sobre un pueblo inh&amp;bil
para contrarrestar de algún modo aquella fuerza; quiere la lucha, pacífica, dentro del orden
institucional; quiere que los grupos sociales se
organicen y que así como tienen sus intereses
económicos especiales á cada uno, tengan
igualmente sus intereses políticos y los defiendan.
El liberal mexicano moderno quiere la paz
como resultante necesaria de fuerzas que obran
en sentidos diversos y con diveisas intensidades; pero siempre dentro de una órbita marcada por una ley, por cualquieraJey; pero que
sea la Ley.
Estos principios, lanzados ya como el programa actual del partido liberal, han encontrado entueiasta acogida por todos aquellos
que creen sinceramente en que hemos llegado
á un período de nuestra existencia en que 8e
hace indispensable organizarnos definitivamente en la forma de una sociedad civilizada;
por todos aquellos que tienen fe en los destinos de la patria, y están convencidos de que
la paz y el progreso de que hemos disfrutado
en este cuarto de siglo, no han sido una pausa, ni han sido un paréntesis, no han sido un
desmayo pasajero, sino el principio de nuestra vida de civilización.
Por esto las manifestaciones políticas efectuadas en estos días, á propósito de los trabajos electorales, han tenido gran resonancia en
todo el país, y seguramente darán frutos beneficiosos para la Patria.
~r. .Cuis .Cara y }'ardo.

*
Para agradar á los demás, es menester hablar poco de L.&gt; que á nosotros nos interesa y
mucho de lo que les afecta á ellos.
V ALERY-RADOT.

Cutntos dtl trabajo.
JUAN
Pasando por aquel cuarto obscuro, desconchado, en donde el negro de los manchones de
tinta de imprenta hacía sombra en la sombra, las pupilas se abrían en toda su Amplitud
para poner en guardia de algún peligro; los
pies vacilaban para afirmar el paso; se tendían
las manos para tropezar con el obstáculo.
Pasábase cerca de la amiga-la buena amiga que nos ayudaba á ganar el pan y la gloria: una máquina que imprimía periódicos;pero los ojos no podían advertir los contnrnos,
las ruedas con dientes, las palancas poderosas
que con s6lo un ligero abatimiento contenían
la impetuosidad asombrosa de aquel vértigo
de acciones; pasábai&lt;e cerca, muy cerca de la
amiga confinada al rincón obscuro, y sólo una
voz rompía el rumor de nuestros pasos:
-¡Cnidadol. .. ¡cuidado! no se trompiecen,
jefes.
Era Juan el que daba esa advertencia.
Juan fué un muchacho bueno: llegó á la
cai&lt;a una madrugada muy fría; quiso trabajo
y se le dió una escoba para que barriera la calle; después fué el guardián de una puerta;
luego cuidó los tornillos trasroscados de una
máquina vieja, y después de este «luego,, pasó
muchas auroras embriagándose con el ruidal
de la flamante prensa del diario de la mañana, poniendo aceite donde se le mandaba, pasando trapos sobre los rodillos de fierro, atornillando y destornillando, dedeándose la
frente, al quitarse el sudor, basta dejarla pintada, con la tinta del trabajo, una corona que
los pensadores predican y que para sí han
deseado en el reino demócrata del obrero.
Juan era un enclenque de tez bruna, tenía
por mejor traje un pantalón azul, que por delante se le trepaba hasta las axilas, sobre una
camisola negra, y por detrRs le quedaban colgados en los pies de una X formada por las
cintas de unos tirantes de color indefinible.
Usaba cachucha, ó para mejor decir, una cachucha usaba su cabeza á guisa de perchero
que la casualidad le ofrecía. No era fácil ver
que aquel casquete de trapo mugriento sedesprendiera de la testa aguda de nuestro Juan.
Acaso, en at¡uellas horas de la madrugada,
cuando el movimiento de la máquina se antojaba la disforme convul::iión de un monstruo
de mil miembros, el muchacho tiraba la cachucha al rincón, como si la creyera un obstáculo para recibir todo el ambiente de trabajo que exhalaba la montaña de fierros combinados. Y si ocurría algún incidente, si se reventaba la tira de papel continuo ó si se hacía
necesario alimentar el sistema de entintadores,
Juan empuñaba la palanca interruptora y tiraba de ella con suavidad cariñosa, y las ruedas y las flechas interrumpían su vértigo, el
monstruo descansaba y el dominador se ponía
á acariciar el hierro luciente y tibio de los volantes.
Juan, en esos momentos, se sentía poderoso.
Era el rey del trabajo; era el átomo activo en
el gran todo ...
Terminada la labor, cuando apenas el alba
volvía la frente al caserío, el maquinista redoblaba sus actividades; limpiaba la secreción
de las tuercas, volvía flamante la tersura de
los cilindros, evitaba la tensi6n de las bandas,
y después, en la más plácida de las dichas,
iba á tirarse sobre un montón de papel inútil;
á descansar, á soñar un momento con no sé
qué clase de sueños humildes que traducían
gratitud para la vida, para la adorada y tremenda lucha.

Domingo 28 de Junio de 1903.

***
Juan preparaba cierta noche su máquina y
queriendo probar si ya estaba dispuesto' la
puso en movimiento. La acción comenz6
ciendo estremecer los muros desconchados,
dejó oírse el ruido que al maquinista le producía voluptuosidades; en la sala de redacción
se trazaron de prisa los renglones de la noticia de última hora; las máquinas de formaci6b
activaron el trabajo; el repique del plomo de
las letras en el componedor, se oía como el baile de una granizada sobre un techo de cristales.
Juan había dado el ¡alerta!
De pronto un gran grito, un grito desgarrador, puso en movimiento á todos los operarios. Había salido de aquel cuarto negro donde estaba la máquina impresora ...

ha-

·············································· ·············
¡Tremenda confusión l. ..
....Juan, tendido en el suelo, junto al vértigo de los engranajes, no daba señales de vida:
su hombro derecho era un manantial de
sangre, y allá, entre los rodillos, se veía un
brazo espantosamente triturado.
En los semblantes se leía horror; ces6 todo
ruido; las impresiones se cambiaban en vos
baja ...
-¡Un médico!
Era imposible salvar al pobre Juan, su máquina-su querida compafiera -lo había sacrificado.
El facultativo orden6 llevar á la victima á
un sitio blando é inmediato; eligióse el montón de papeles inútiles donde Juan pasaba 8118
contadas horas de sueño.
-¡Es imposible!-dijo el médico después
de examinar la berida,-morirá dentro de unas
horas. Hagamos un esfuerzo ...
Los medicamentos lograron que Juan vol-

cCa eo,¡vención _;Yacional cCiberal.
La Convenci6n Nacional Liberal, formada,
como se sabe, por los delegados de los comités
constituidos en las diversas entidades federativas de la República, conforme á las bases de
la Unión Liberal, se reunió por primera vez
en la Cámara de Diputados, el día 19 delco~
rriente.
Mas de ciento setenta delegados, entre propietarios y suplentes, concurrieron á la junta,
estando por ellos representados veintiocho
comités locales: veinticinco establecidos en
igual número de Estados, uno en el Distrito
Federal, y dos en los territorios de Tepic y Baja California. La sesi6n fué presidida por el
¡;efior Diputado don Triuidad García, acompañándole en la, plataforma de honor los señores Vicepresidente Gabriel Mancera, y Secretarios Emeterio de la Garza, jr., Ramón Prida, Ernesto Chavero y Daniel García.
El discurso de bienvenida, encomendado al
señor Licenciado don Pablo Macedo, y que ya
conocen, indudablemente, nuestros lectores
por haberlo publicado íntegro «El Imparcial,»
fué escuchado con positivo interés por los concurrentes y muy aplaudido.

***
La Mesa definitiva de la Convención i,e nombró en la junta efectuada el 20, por la noche,
resultando electos: el señor General Jerónimo
Treviño, Presidente; el señor General Jesús
Aréchiga, Vicepresidente; y los señores Lice.1ciado Miguel S. Macedo, Licenciado Eme-

brándose después al sefior Mancera como presidente, y á un grupo formado por dos deleg~dos de cada uno de los Estados, para participar al supremo mandatario la elección que
acababa de hacerse e11 su favor. Los comisionados fueron recibidos por el señor Presidente
el lunes en la tarde, en el Salón Amarillo de
Palacio. :í!.:l discurso que el señor Mancera dirigió al señor General Díaz, fué contestado
p~r el Primer Magistrado en los siguientes térmmos:
«Señores Delegados:
La primera y más alta entre las distinciones que pueden conferirse á un ciudadano en
los puebloia constituidos bajo la forma republicana representativa popular, t:.s la designación previa y solemne por sus compatriotas
para Jefe Supremo del Poder Público, ya sea
que llegue ó no á ejercerlo. Tal es, señores delegados, la honra que por vuestra benévola
mediación me prodigan vuestros generosos delegantes; y como si no fuera tan grande, como
es inmerecida por mi parte, han tratado de
magnificarla con manifestaciones públicas en
todo el territorio nacional. Yo la contemplo,
la aprecio en toda su magnitud, y la agradeceré mientras viva, con el mayor y más cordial reconocimiento de que soy capaz, sin que
esto sea motivo para suponer que yo también
opino en favor de mi candidatura, pues aunque mo siento poseído de nobles y grandes
ambiciones patrióticas y con todo el humano orgullo que es natural en casos como

Sr. General Jerónimo Treviño,
(De un retrato antiguo)

el mío, no me parece que un hombre bien
entrado ya á la edad en que todos los pueblos
civilizados jubilan á sus servidores, sea el más
á prop6sito para dirigir la marcha progresiva
de una Naci6n joven y briosa que con varonil
resolución é impulso creciente, se lanza á la
obra de su rehabilitación y engrandecimiento
al sentirse libre de las calamidades que duran~ más de medio siglo le impidieran armomzar sus poderosas fuerzas vitales· pero
entiéndase bien que al confesarme poc~ adecu~do para_ la di~ección a~ministrativa y política de m1 Patr1a, no le mego los últimos servicios que aún pudiera prestarle; con mucha
pena le denuncio mi deficiencia, porque así
me parece debido y oportuno, ahora que aún
no ha formulado legalmente su soberano mandato; pero siempre listo para acatar con todo
respeto los que tenga á bien imponerme·
q_ue para. eso le be pertenecido y le pertenezc~
sm reserva. »
Al concluir su corta, pero interesantísima
alocución, el sefior Presidentefué ovacionado.

*

viera en sí; pero al transcurso de poco tiempo,
una fiebre intensa se apoderó del paciente.
Y en angustioso delirio decía medio incorporándose sobre el brazo izquierdo y mirando
con ojos tremendamente abiertos á la máquina
inmóvil :
-¡Nadie!. .. nadie la tiente ... ¡qué hermosa esl. .. ¡me di6 de comer!. .. mañana la haré
trabajar mejor ... ¡ohl. .. ¡que no la muevan! ...
¡¡es míal! ... ¡mía!. .. mía ...
Luego un rato de iaomnolencia.
¡Qué triste el trabajo de aquella noche!

***
Llegó su turno á la máquina que imprimía,
y un aprendiz substituyó á Juan en la faena.
La balumba estremeció los muros desconchados del cuarto y el pobre herido abri6 los
ojos para ver en derredor, con la pena de la
desesperación impotente. Alguna¡¡ palabras
hicieron esfuerzos por salirle de los labios: tal
vez hayan sido súplica, tal vez maldici6n.
Juan murió cuando el primer grito del ra·
paz vendedor del periódico se escucb6 en la
calle casi desierta, apenas tocada por el recla·
mo nácar de la aurora.
LUIS FRÍAS FERNÁNDEZ,

Los delegados á la Convención recibidos el dia • 22 por el Sr. Presidente.

terio de la Garza, Juan P: M. Camou y Licenciado Luis Manuel Rojas, Secretarios. La designación del candidato del partido liberal
mexicano para la Presidencia de la República
en el próximo período constitucional, se hizo
en la sesión del domingo último, apoyando la
candidatura del señor General don Porfirio
Díaz en nombre de algunas delegaciones que
' •de los comités que representaban,
tenían,
mandato expreso de votar por el ilustre goberuante, el señor Ingeniero don Francisco
Bulnes. La notable pieza oratoria del señor
Bulnes caus6 profunda impresión entre las
numerosas personas que ocupaban las tribunas de los diputados Y. las galerías, y fué varias veces interrumpida por prolongados aplausos. Muchas fueron las felicitaciones que el
orado,r recibió, al terminar, de sus amigos y
admiradores.
A propuesta del señor Licenciado Ro~endo
Pineda, los delegados eligieron su candidato,
por aclamación, al señor General Díaz, nom-

* * los delegados fueron
El{martes por la noche
obsequiados por los miembros del comité localdel Distrito con un banquete que se efectu6
en Chapultepec. El sefior Licenciado don
Joaquín D. Casasús pronunció un hermoso y
correcto brindi~, para ofrecer el banquete, hablando en seguida, á nombre de las Delegaciones, el sefior Licenciado don Carlos Robles.
Ambos ◊radores fueron muy aplaudidos.

Los delegados saliendo de Palacio.

�Domingo 28 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

,.

J1

ca misa dt las Sombras.
He aquí lo qu,1 el sacristán de la iglesia de
Santa Eulalia, en Neuville d' Aumond, me refirió una hermosa noche de verano, bebiéndo11e bajo el emparrado del «Caballo Blancoi, una
botella de vino á la salud de un muerto á
quien había enterrado pomposamente aquella
mafiana cubierto su ataúd con un pafio negro, tachonado de grandes lágrimas. de ¡-lata.
«Mi difunto padre- habla el sacr1stán-fué
sepultt:rero, como yo. Tenía el genio alegre;
lo cual era, indudablemente, efecto de su profesión; pues se ha obs~rvado qu~ c~a.ntos trabajan en los cementer10s son de Jovial humor.
No les asusta la idea de la muerte, ni piensan

jamás en ella. Yo mii;mo, señor, entro en el
camposanto de noche con la misma tranquilidad que aquí; y si por casualidad me tropiezo
con un alma del otro mundo, no me inquieto
por ello, considerando que muy bien puede ir
á sus asuntos, como yo á los míos. Conozco
al dedillo las costumbres de los muertos y su
carácter. Sé, respecto á este punto, cosas que
los mismos curi..s ignoran; y si contase todo lo
que he visto, os quedaríais asombrado. Pero
no todas las verdades pueden fácilmente decirse; y mi padre, gran aficionado á narrar
historias, no reveló, seguramente, la vigésima
parte de lo que sabía. Fn desquite, solía repe-

tir con frecuencia los mismos relatoF, y contb
cien veces, que yo sepa, la. aventura de Catalina
Fon ta.in e.
«Catalina Fontaine era una solterona. Íl
quien él recordaba. haber visto f&lt;iendo niñ~.
No me extrañaría que hubiese aún en ~I paui
hasta tres ancianos que recuerden tam b1én haber oído hablar ~ e Catalina, pues era muy c~nocida y bien reputada, aunquP. pobre. Ilabitaba al final de la calle de las Monjas, en la
torrecilla que podéis toclavía ver, y qu~ pertenece á un antiguo palacio medio arrm~ado
que está enfrente del jardín rle las Ur~ulm~s.
Hay en la torrecilla varias figuras é mscrip-

cíones medio borradas por el tiempo. El ·difunto párroco de Santa Eulalia, ~l. Levasseur
afirmaba que una de éstas dice en latín: qu~
"el amor es más fuerte que la muerte.i «Lo
cual debe entenderse-añadía-del amor divino."
«Catalina Fontaine vivía sola en aquella ca¡:ita. Era encajera. Ya sabéis que los encajes
de por aquí eran antiguamente famosos. No
se le conocían ni parientes ni amigos. Decíase que á la edad de dieciocho años había amado al joven caballero de Aumont-Cléry, con
quien se llegó á desposar en secreto; pero las
personas de .,ien no creían una palabra de todo ello, y decían que eso era un cuento ideado porque Catalina Fontaine tenía más trazas
de dama que de ohrera; porque andaba triste
de continuo, y porque llevaba en el dedo del
eoraz6n uno de esos :millos en que el artífice
ha puesto dos manos enlazadaF, y que los prometidos Cllmbiaban entre sí en el acto del desposorio. Ahora sabréis lo que había de verdad
en todo ello.
«Catalina Fontaine vivía santamente. Frecuenta.ha mucho las iglesias, y en todo tiempo oía la misa de S!'is en Santa Eulalia.
«Pues señor ..... En cierta noche de diciembre, cuando reposaba tranquilamente en su
alcoba, fué súbitamente def-pertada por el toque de las campanas. No dudando que la llamaban á la misa de alba, la piadosa mujer se
vistió apresuradamente y bajó á la calle, donde tan obscura era la. noche, qne no se veía ni
las casas, ni se vislumbraba la menor claridad
en el sombrío cielo. Ki el más leve rumor turbaba el silencio dP aquellas tinieblas, y sentíase uno allí separado de toda criatura viviente. Pero Catalina Fontaine, que conocía cada
una de las piedras en que sentaba el pie, y que
hubiese podido irá la iglesia con los ojos vendados, llegó sin dificultad hasta la encrucijada de las calles de la Parroquia y de las l\Ionjas. Una vez allí, vió que las puertas de la
iglesia estaban de par en par abiertas, y que
salía por ellas un vivísimo resplan-..or de cirios. Siguió adelante, y al franquear el pórtico, se encontró en medio de una asamblea tan
numerosa, que materialmente llenaba el templo. No reconoció á ninguno -le los presentes,

y sorprendíale ver á todas aquellas gentes vestidas de terciopelo y de brocado, con plumas
en el sombrero y ciñendo la espada al uso de
los antiguos tiempos. Había allí buen número de señores que se apoyaban en largos bastones con puño de oro, y muchas damas que
ostentaban cofias de encaje, prendidas con un
peinecillo en forma de diadema. Caballeros
de San Luis daban la mano á aquellas damas,
que recataban detrás dP-1 abanico el pintado
rostro. del cual no se veía más que la sien empolvada y una mosca en el lagrimal. Todos se
dirigían á su puesto sin hacer el más leve ruido, din que se percihiera el rumor de sus pasos sobre las losaa, ni el rozamiento de las faJ.
das. En las naves laterales del templo multitud de j6venes artesanos que vestían chaqueta
obscura, pantalones &lt;le bombasí y medias azule!-, cogían por el talle á otras tan tas muc:hachas muy lindas y f-Onrosadas que bajaban
pudorosamente la vista. Junto á las pilas de
agua bendita, sentábanse en el suelo, con la
tranquilidad de los animales domésticos, las
aldeanas de zagalejo encarnado y 11.pretado
corpiño, mientras sus novios, con el traje de
los días de fiesta, permanecían de pie detrás
de ellas, haciendo girar entre las manos el flamante sombrero. Todas aquellas fisonomías
silencio~as parecían eternizadas en el mismo
pensamiento, dulce y triste. Arrodillada en su
lugar acostumbrado, Catalina Fontaine vió
adelantarse hacia el altar al oficiante, precedido por los diáconos. No reconoci6 tampoco
á ninguno de ellos. Dió principio la misa,
muda ceremonia, en la que ni se oía el murmullo de los labios que oraban, ni el tintineo
rle la campanilla vagamente agitada. Catalina
Fontaine sentíase bajo la influencia y las miradas de su misterioso vecino, y habiéndole
examinado sin volver casi la cabeza, le reconoció por el joven caballero de Aumont-Cléry,
que la había amado, y muerto hacía cuarenta
y cinco añoE. Y le reconoci6 por una señal
imperceptible que tenía debajo de la oreja
izquierda y, especialmente, por la sombra que
sus largas pestañas negras proyectaban sobre
sus mejillas. Vestía el mismo traje de caza,
rojo, con galones de oro, que llevaba el día
aquel en que, habiéndola encontrado P.n E'l

Domingo 28 de Junio de 1903.

bosque de San Leonardo, pidiérale agua primeramente y después l.!!1 beso. Conservaba
aún su juventud y su bella apostura. Todavía
mostraba al sonreír sus dientes de lobezno.
Catalina le interpeló en voz baja:
«-Monseñor, que fuisteis mi amigo y á quien
dí en otros tiempos lo que una joven guarda
en mayor estima, ¡Dios os tenga en su santa
gloria! _Quiera El insp~rarme, por fin, que me
arrepienta del pecado que cometí con vos,
porque lo cierto es que, con loR cabellos blancos y próxima ó morir, no me pesa aún de haberos amado. tero, amigo mío difunto, mi
hermoso señor, decidme: ¿quiénes son estas
personas vestidas á la usanza antigua que oyen
aquí esta misa silenciosa?
«El caballero de Aumont-Cléry rei::pondióle
con una voz más débil que un suspiro y, sin
embargo, más clara que el cristal:
«-Catalina, estos hombres y estas mujeres
son ánimas del purgatorio que ofendieron á
Dioe, pecando como nosotros, por amor á las
criaturas; pero que no han sido, á pesar de ello,
rechazadas por el Señor, puesto que su pecado fué, como el nuestro, sin malicia.
«:\Iientras separadas de los que amaron en
la tierra, se purifican en el fu¡,go lustral del
purgatorio, sufren los males de la ausencia, y
este padecer es para ellas el más cruel de todos. Tan desgraciadas son, que un ángel del
cielo se ha compadecido de sus penas de amor
y, con la venia de Dios, reúne todos los años,
durante una hora de la noche, al amigo y la
amiga en su propia iglesia parroquial, en
donde se leR permite oír la misa de las sombras cogidos de la mano. Tal es la verdad, y
si hoy me es dado verte aquí, Catalina, antes
de tu muerte, cosa es que no se habrá realizado sin conocimiento del Señor.
«A esto repuso Catalina Fontaine:
«-JAyl Querría morir para volverme hermosa, como en los dfas, mi difunto señor y
dueño, en que te daba de beber en el bosque.
«Mientras hablaban así en voz baja un ca,
nónigo muy viejecito hacía la colecta,' presentando á los circunstantes una gran bandeja de
cobre, sobre la cual dejaban ellos caer monedas antiguas que ya no circulaban hacía muchos años: escudos de seis libras, ducados,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

i

\ J

Banquete á. los Delegados á. la Convención Nacional Liberal.-Aspecto del salón.

florines, jacohos, nobles... Y las piezas caían
en silencio. Cuando le ofrecieron la bandeja.
el caballero arroj6 en ella un luiR que, al igual
de las otras monedas de oro y plata, no produjo el menor ruido.
_
«DespuPs se par6 el anciano can6nigo ante
Catalina Fontaine, la cual púsose á rebuscar
en su faltriquera, sin encontrar un solo ochavo. Entonces. no queriendo negar su ofrenda,
se quit6 el anillo que le había dado el caballero la víspera de su muerte, y lo arroj6 en el
plato de cobre.
«El anillo de oro son6 al caer como el badajo de una camµana; y al ruido retumbante que
hizo, el caballero de Aumont-Cléry, el can6nigo, el celebrante, los diáconos, las damas.
los caballeros, la reuni6n entera, 1:1e desvaneci6
como por ensalmo; apagáronse los cirios, y
qued6 Catalina Fontaine absolutamente sola
en'las tinieblas.»
Al concluir de esta manera su relato, el sacristán se ech6 al coleto un buen trago de vino, qued6se pensativo un instante, y luego
prosigui6 en estos términos:
«Os he referido esa historia tal y como mi
padre me la cont6 muchísimas veces, y la creo
verídica, puesto que está de acuerdo con todo
lo observado por mí, respecto á los háhitos y
aficiones particulares de los muertos. Los be
tratado mucho desde mi niñez, y sé que tienen por costumbre volverá sus amores.
«Por esta raz6n, los difuntos avaros suelen
vagar de noche al rededor de los tesoros que
escondieron en vida. Al vigilar atentamente
en defensa de sus caudales, el trabajo que se
dan, lejos de aprovecharles, t6rnase en daño
de ellos, y así no es raro descubrir .e l dinero
oculto bajo tierra, removiendo la del paraje
frecuentado por un fantasma.
«De igual suerte, los maridos difuntos vienen á atormentar, durante la noche, á sus mujeres casadas en segundas nupcias, y podía
citaros muchos que han guardado mejor á su

eRposa &lt;lespués de muertos, que lo hicieron en
vida. Y eRo no está bien, porque en rect11. justicia, los difuutos no deben ser celoi:;os. Pero,
en fin, yo os refiero lo que he tenido ocasi6n
de ohservar. Conviene, pues, andar con cuidado al casarse con una,viuda.
«Aparte de eso, la historia que os be relatado, se confirm6 del siguiente modo:
«En la mañana que sucedi6 á aquella noche
extraordinaria, Catalina Fontaine fué encontrarla muertá en RU habitaci6n; y el pertiguero de Santa Eulalia hall6 en la bandeja de
cobre que servía para las colectas, un anillo
de oro con dos manos entrelazadas.
«Por lo demás, yo no soy hombre capaz de
inventar cuentos que hap;an reír.... ¡Si pidiéramos otra botellita de vino! ... &gt;&gt;

EL VIOLÍN DE LEDA.
La abuelita se moría. Hacía ya dos semanas que lenta, lentamente se iba consumiendo. Ahora su semblante tenía la blancura de
un marfil viejo; sus ojos estaban casi apagados por el dolor y s6lo brillaban cuando oía
en la larga escalera el trotecillo acompasado
de su pequeña Leda, que regresaba de la calle
á donde iba á buscar el pan, después de mu~
chas horas de ausencia.
¡Oh, qué frío hacía aquella noche! ...... La
nieve golpeaba inclemente los cristales desvencijados, que parecían ceder al impulso del
viento.
La buhardilla, encaramada allá sobre sus seis
pisoR, semejaba un nido vacío que la tempestad se iba á llevar en su furor. Y sola allí la
pobre vieja. en su lecho de muerte, viendo entrar por las grietas de lof! ventanales el polvo
de nieve que traía el frío punzante, pensaba
en la muerte que sentía acercarse, en los días
pasados en que no fal~ba pan en su casa, y
en su pobr.e Leda, la meta de su coraz6n, que

agua y los ojos de lágrimas. ¡Ob madrecita,
dijo, qué mal día!. .. y no pudo contener el
llanto al ver á la enferma que enmudecía y
que con la mirada buscaba el consuelo de sus
manos pequeñitas para llevarlas á sus labios.
¡Ahuelita mía, madre mía! murmur6, y precipitándose ,:obre su lecho, la bes6 en la frente, en las manos, en la boca, como si con RUS
besos quisiera reanimarla. ¿Qué hacer? ... Ya
no había carbón para dar calor á aquel cuerpo. y plisando su mirada alrededor, vi6 la
única i;i lla que forma ha el mobiliario del cuartucho, y con toda la fuerza que le permití::rn
i::us bracitos, la quebr6 y la echó á la estufo.
A poco, la buhardilla se ilumin6, y el calor lentamente fué derritiendo la nieve condensada en
las ventanas; y la a.huela, como
si volviese &lt;le un suefi.o,abri6 sus
ojos. y RUS labios dijeron algo ininteligible ...
Qué alegría experimentó entonces la pequPñuela. Tenía ya lumbre, pero faltaba pan, y para hacer olvidar el hambre á la pobre
agoniz&lt;1.nte y para acallar sus dolores, toc6 el violín muy quedo.
Ahora era Chopín quien calmaba el otro mal con sus blandas armonías ...
De pronto las llamas se apagaron, y al calor sigui6 un frío intenso que helaba y hacía mantener las manos abiertas como si
fueRen de madera.
La abuelita se moría. Pálida
como un cirio y con los ojos inm6viles, su respiraci6n se iba acortando poco á poco con pequeños intervalos en que mezclaba
quejiqos lastimeros que apenas
se oían. Leda, como una loca,
con el alma destrozada por el dolor, se asía á su madre. ¡Oh, y
no había lumbre para prolongar
su vida!
En seguirla una idea la conmovi6: su violín! su violín! ... y sin vacilar lo estrech6 contra su coraz6n, como á un hermanito querido
á quien dijese ac1i6s para siempre, abri6 la

puertecilla de la estufa y precipitadamente lo
arroj6 en las brasas; torn6 al lado de su abue-

Domingo 28 de Junio de 1903.

sativa y silenciosa á la orilla del lecho, se qued6 esperando, esperando que despertara!
RAFAEL ANGEL TROYO.

muerte de núñez de .Rrce.
Con su desesperante laconii:omo, el cable ha
trasmitido á la América latina una noticia dolorosa: la de la muerte del insigne español don
Gaspar Núñez de Arce, acaecida en Madrid el
nueve del que cursa.
Núñez de Arce, uno de los mác; grandes poetas contemporáneos, naci6 en Valladolid en
1834; á los quince años daba á la escena su
primer obra &lt;lramiítica, y á los diecinueve ingresaba como ::edactor á mio de los principales peri6dicos hispano!:'. Siendo correRponsal
de ,, La Iberia," acom pañ6 al General O' Donell
durante la guerra de Africa, y represent6 más
tarde en las Cortes á su ciudad natal. Fué,
&lt;lespuéf', Gobernador de Barcelona, Subsecretario de Ultramar y Secretario de la Presidenciii; y en el Ministerio que presidía Sagasta en
1800, tuvo á su cargo la cartera de Ultramar.
Como poeta, su labor constituye un monumento que hará imperecedero su nombre. Sus poemas, leídos por todos los que hablan el idioma de Cervantes, son
gala y orgullo de la litl'ratura castellana. ((Raimundo Lulio," «La
Visi6n de Fray Martín," «La Pesra" y ((El Vértigo," para no citar
\
más que los principales, le conquistaron univer::&gt;al renombre en
el mundo de las letras.

..

/ .. ·

***

D. Gaspar Núñez de Arce.

la moribunda, y cuando empezaba á esparcirse
la luz en la buhardilla y las cuerdas chirriaban sus últimas notas, la enfnma temb16 sú
bitamente y cerr6 los ojos. Y la pobre nifíaque nunca había visto morirse á nadie, pen-

Al morir, don Gaspar desempeñaba el cargo de Gobernador
del Banco Hipotecario de España. La nueva de su fallecimiento caus6 en toda la Península una
profunda impresi6n, y tanto las
Cortes como la Familia Real, se apresuraron
á hacer presentes á los deudos del poeta sus
sentimientos de condolencia por tan sensible
pérdida. Los funerales de Núñez de Arce se
efectuaron el día once con gran solemnidad.

había ido lejos á tocar el violín pam implorar
la caridad, y no venía.... ¡Ah, qué frío! y el
último pedazo de carb6n ardía en la estufa!

***

Leda había recorrido muchas calles, en
compañía de su violín, de ese querido amigo
de su infortunio que lloraba las tristezas de su
alma desamparada; había ido al pie de los
grandes palacios á gemir su amada música de
Beethoven y Chopín, y los ujieres la habían
despedido con desprecio. Era un día fatal.
Siempre llevaba algún consuelo á su hogar,
pero aquel día ya era tarde. La noche la había sorprendido sollozando sus armonías á la
puerta de un templo. Allí, y mientras del cielo de París caía la nieve, ella tocaba la «Canci6n sin palabra3,)) de l\féndelssohn. Era la
última invocacj6n que bacía á la caridad en
aquella noche cruél de su destino, y por eso
sus notas se iban llorando como niños huérfanos y se perdían en las brumosas lejanías,
como suaves rumores de aleteos.
Ya la nieve había blanqueado su sobretodo
negro, y sus manos heladas y doloridas no
podían sostener más el violín, cuando ces6 de
tocar, y con el rostro inundado de lágrimas,
apret6 contra el ::oraz6n su querido instrumento, el único amigo después de su abuelita y el
que tantas veces las había salvado del ham·
bre y la miseria; lo limpi6 cuidadosamente,
lo puso en su bolsa raída y luego, echándoselo
á la espalda, se fué, se fué chafando la nieve
con sus zapatos claveteados y se perdi6 en
medio de la muchedumbre elegante que salía
de los teatrof-l.

***

Cuando la agonizante viejecita oy6 el trotecito de su Leda que subía, no pudo in~or·
potarse en la cama: rígida y medio parab~ada por el frío que había seguido á la ya extm·
guida lumbre, se content6 con sonreír, cuando
la pequeñuela entr6 con el cuerpo bañado de

El Sr. Lic. Joaqufn D. Casasús, ofrece el banquete á. los Delegados
A la Convención.

El Sr. Lic. Carlos Robles contesta el brindis del Sr. Casasús.

�Domingo 28 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo l&gt;8 de Junio de 1903.

€rtcción dt una DióctsiS.
El Obispo de las mtxtecas.
Mañana, según está anunciado se efectuará en Oaxaca la f-Oletnne consagr~ción del señor Presbítero Doclor dor. Rafael Amador
como primer Obüipo de las Mixtecas.
'
El señor Amador comenzó su carrera el año
de 1874, en el Seminario de Puebla distinguiéndose siempre entre sus conrliscípulos por
su claro talento y su ejemplar conducta. Al
terminar sus estudios, en 1883, fué nombrado
Prefecto ele disciplina del mismo establecimiento y catedrático de latinidad. Por gtstiones de algunos miembros prominente¡¡ del clero, pasó más tarde al Colegio Pío latinoamericano, de Roma, y allí, hajo la dirección de
los padres je~uítal', perfeccion6 sus vastos conocirniento!', para gmduarse Dortor en Teología Dogmática &lt;le la Univen,idad Gregoriana.
Las órdenes sncerdotales las recibió t-1 st-ñor
Amador en la Basílica de San.Juan de Letrán,
de manos del Cardenal Parroqui, Vicario del
Papa.
A su regreso al país, el nueyo prelado desempeñ6 dislintos cargos en el Seminario de
Puebla; fué después cura de San Juan Bautista, y, por último, estuvo al frente de la parroquia de Huajuapan durante algún tiempo.

NUESTRO PAIS.-Monumento á Hidalgo en el Paseo de la Presa {Guanajuato.)

La creación del nuevo Obispado se debe, en
g ran parte, á las gestiones del mismo señor
Doctor Amador, y la promoción de éste al

episcop'ldo SP, considera generalmente como
muy merecida.

SOLOS!
El Sr. Soughimoura, Ministro del Japón en México.

Recepción dtl Señor mtntstro dtl :Japón.
Con el ceremonial acostumbrado, fué recibido el martes en audiencia solemne por el Sr.
Presidente de la República, el señor Koichi
Songhimoura, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Japón cerca del
Gobierno Mexicano.
A la recepción, que se efectuó á
las doce del día, concurrieron los
miembros del Gabinete y los jefes
del Ejército más caracterizados. Los
discursos cambiados con tste motivo
eiltre el señor Ministro y el señor
Presidente, revelan la franca y cordial amistad que une á los dos países y el empeño con que sus respectivos Gobiernos procuran estrecharla cada día más.
Damos á conocerá nueetros lectores una fotografía que representa al
señor Ministro del Japón y ásu esposa,y otras en que aparecen entraje japonés.

peratrices, ante las cuales el poeta quemaba
incienso.
Kung-Seng, reclinado sobre muelles cojines, después de larga y mística abstracción,
encendió su finísima pipa de espuma de mar
en una llamilla azul que se agitaba sobre un
trípode de marfil. Principió á fumar á grandes bocanadas y á poco quedó envuelto en una

MARFIL.
En aquella tarde otoñal y mientras el viento impelía la hojarasca
dorada que.c aía delos árboles, y las
cigarras chillaban entre los movedizos arrozales, en la pequeña casa
blanca y en su delicioso l'aloncilo de
exoticas cnrrnsidades, Kung-Seng,
el melancólico bardo chino, soñaba
~on el caprichoso vuelo de las grullas y el amor de las mujeres amarillas.
i Su minúsculo gabinete era un
precioso estuche, lleno de valiosos
l:lijes de marfil y ricos tapices bordaRos de gárgolas y dragones fieros.
}3iombos cubiertos de cigüeñas rosadas y platos de Jaca yokoamesa,
donde se esponjaban perfumadas ?
frescas peonías.
Y bajo lindos quitasoles, pintados de anchas camelias, se erguían
los severos bustos de dos bellas ero-

Sus inviAibles alas la tristeza
Desperezaba en lo insondable, el mundo
Parecía temblar en lo profundo
De aquella singular naturaleza.

Sra. de Sougnimoura.

densa humareda que se el'fumaba en tenu_e
palidez sobre los bustos de las emperatrices.
Entonces, y en su dulce sopor. ,;oñó que muy
quedo y á hurtadillas iba surgiendo del extremo de la pipa, envuelta en azul espiral, una
encantadora figura de mujer, quizás de una
princesa tan grande como el dedo meñique,
de cabellos obscuros -que ondeaban sobre sus
hombros, y de ojos chispeantes y negros como dos puntitos de azabache.
Subió vaporosa, sonriendo graciosamefite sobre su peana de nubecillas blancas, vió al poeta y le envió
un beso con la punta de sus dedos
pequeñitoe. Después, lemamehte,
lentamente, bajó y se fué ocultando
en la cabeza de la pipa; sólo la cabellera quedó afuera, flotando tntre el humo.
Kung-Seng se estremeció y silenciosamente alargó la maµo para
aprisionarla por los cabellos; sus dedos tocaron la braca y despertó sobresaltado. Al ver la amarga realidad de aquel sueño, se levantó lleno
de ira y arrojó al suelo, quebrando
en mil pedazos, la pipa mald~ta d_e
donde había. brotado la mágica visión de la única mujer que le había.
sonreído.

Tu fragante y undívaga cabeza
En cuyo aroma mi semblante inundo
Acariciaba el viento vagabundo
'
Al traspasar la. frígida maleza.
¿Te acuerdas? ¡solos! Desde aquella gruta
Ql;e adorna el liquen y perfuma el monte
Mientras la sombra su recinto enluta

'

Con las trémulas manos enlazadas
Mirábamos tl lúgubre horizonte
'
Borrarse entre las nieblas desgarradas!

***

_¡Ah!. ..... de esa gruta negra entre la boca
Vibra aún nuestro amor, nuestra ventura
Presa está allí, y un ecó de ternura
Parece resonar de roca en roca.
Los ósculos ardientes que en mi loca
Y honda explosión &lt;le júbilo en tu pura
Frente imprimí, palpitan en Ja obscura
Selva glacial que mi memoria evoca.
Ya por eso el verano con su lumbre
Jamás me alegra, aunque sus rubias alas
Llenen los bosques de esp}endor eterno:
Y hoy s?lamente hacia la yerta cumbre
De un ~or~zonte lívido y sin galas
Van mis OJOS en busca del invierno!

Página at Jllbum.

JULIO FL6REZ.

Hermosa, arrogante, erguida
Cual sacerdotisa druida
De las pasadas eJades,
Tienes, amiga, el derecho
De agitar las tempestades,
Si no en el mar, en el pecho.

TRINOS
_-A ti te di~e el corazón: ¡oh bella
Vida en que vivo! ¡oh dulce vida mía!
-A ti te canta el corazón: ¡oh estrell¡· ·· · ·
En tu mirada azul esplende el día! ... '

Pareces la mensajera
De la esperanza primera;
Mensajera soberana
Que anuncia. á los corazones
Las supremas emociones
De toda la vida humana.
El Sr. Ministro y su esposa, en traje europeo.

***
A ti se ac~rca el corazón y exclama:
Ardo y palpito en el amor primero ...
- A ti se va mi corazón y llama
Al tuyo y dice: sin tu amor me muero!. ...

CALDCTO VELADO.

Sr. Dr. Rafael Amador, Obispo de las Mixtecas.

31 de mayo de 1903.

F'ERNANGRANA.

�Domingo 28 de Junio de 1903.

EL MUhuO ILUSTRADO
E L MUNDO ILUSTRADO

•

1

ga sensación de tristeza. Después de la lluvia, hay que echarse por esos
mundos &lt;le Dios: aquí, son dos rapaces que hunden en el agua los pies
descalzos y que rPmueven el fango, Ratisfechos y sonrientes, r.omo si
sus expansiones de pilluelos no tuvieran más campo en qué desenvolverse; allí, un gru po de mujeres que toma casi por asalto la f uente del
barrio-seca muchos días-en que el
chaparrón dejó una insignificante can---=-:::=:;~~~-tidad de agua; á la orilla de la ace- , ,
quia, un desocupado que tira el anzuelo; más allá, unas lavanderas que estrujan y exprimen con callosas manos 1:i:ropas empapadas en el agua turbia dP
la zanja, y en el canal- en ese cana 1
que en parte ha desaparecido, pero qu,se engalana aún con las rojas amapolni-: ~
del Viernes &lt;le Dolores-la canoa qu,·
amenaza s umergirse a l peso de la carl!ll, y el indio que tiende la red para la
1•f'~r,, ... Entretimto, &amp;I piso trnnsforma-

Domingo 28 de Junio de 1903.

CB.OQlJ'IS BEGB.O.
. Salida de la comedia. Llovizna. El pórtico del r egio coliseo se
hmcha de senos descotados, de boas de piel animal que se estremecen
al rozar de la piel femenina h umana, de traje¡;¡ blai:icos, de trajes negros de ,,frac", de chispeo de joyas.... . .
En la calle, los carruajes,al trote insolente de las soberbias parejas, se
acercan, toman su carga, parten con un
g_?lpazo de _la portezuela y dejan tras
s1 un ambiente de perfumes y murmullos.
P?co á poco, ~l río de gente bien
vestida va decreciendo, decreciendo cada vez con mayw rapidez. Los coches
de alquiler se ocupan tam,bién, y parten, parten como los &lt;lemas...... S6lo
queda al cabo uno, el más mísero y
triste de todos, aguardando filo~6firn y

DESPUÉS DE LA LLUVIA
De alJá de las barriadas á don de no ha llegado toda vía esa fie~re_que invade las art~rias principales de la l\fetr6roli, y que se traduce.en ~d1fic1os suntuosos v allardos, en calles amplias y bien orientadas, )'. en Jardines q,':1e son
regalo a/los ojos, surge la nota triste, profundameute _triste, de la llm 1a que
azota las ventana!! sin flores m
cristales, que carcome los muros
de las casas estrechas y obscuras
donde se retuerce la indigencia, y
que i nunda, gota Í\ gota, pero sin
descanso, las to~cidas callejas y
las plazuelas desiertas.
(
Acá, en el &lt;CCentro,&gt;1 donde la
vida se derrama y el tráfico crece
sin cesar, la lluvia es alegre: cae,
Robre la lámina de aRfnlto de la
hermosa aven ida y sobre las coras de los fresnos que sombrean
el parque, con rumoresd_eriRasj~YenileR y re:,bala por el cristal pulido de 1'os escaparates y de ios balconescomo un reguero de diamantes... Allá, no¡ allá es pesada, es
cruel es implacable: asaetea el
clrnrdo, y el charco parere hervi r
y resolverse en burbujas que se
deshacen impregnando la atmóffera con emanaciones pestilentes¡
llama á las puertas de los desheredados y sorprende á la madre
sin pan 'y á los hijos sin abrigo;
a · a tierra y el lodo salpica de manchas negras la falda de per~ ~~e s~có el s~l de la mafiana y que cubre, piadosa, la desnudez de la humilde hija del pueblo.• ••···· ·
*

y esos rincones, esos lunares d~ Ía población donde se _revuel~n tantas
· · s y tantas desgracias tienen para el observador -¡qmén lo duial-sus
m1sena encantos que
· atraen,
' que conmue,·en, que d eJan
· en el alma una vaencantos;

d o por la lluvia en movible y enorme
espejo, retrata las paredes sin color de
las pocilgas y las figuras toscamente
pintadas de las pulquerías.

***

1

Vista de cerca la vida de n uestro pueblo, en los suburbios, en los cu::hitriles,
donde se desarrolla trabajosamente, se
nos presenta rodeada de puntos dolorosos como llagas; pero esto no basta á
despojarla de ese tinte marcadamente típico que la distingue y constituye su fisonomía propia, característica.
.
.
Alguien ha dicho que para ese pueblo todo es motivo de humonsmo ...... aunque en este humorismo asome de cuando en cuando un
rasgo de tristeza ... Quién sabe ... Al pensar en la lluvia que azota las
ventauas sin flores ni cristales que carcome los muros de las casas
estrechas y obscuras en que se ;etuerce la indigencia, y que inunda,
gota á gota, pero sin descanso las torcidas calleja~ y la~ estrechas
plazuelas, el espíritu se vuelve, casi sin quererlo, hacia los mi'.íos desvalidos que buscan refugio en los huecos de las puertas y hacia las _madres, sin pan, que aguarda~ entre las paredes húmedas de su pocilga,
el sol que alumbre y las caliente!. .....

pacientemente un pasajero que no llega.
Es viejo el coche, como el cochero,
como el penco que tira de los dos día
y noche trotando trabajosamente entre
las barras negras.
Se entienden cochero y bestia. Ambos han luchado, ambos han sido latigueados por la vida penosa y dura:
ambos se entienden. Y filosófica y resignadamente aguardan ..... . La llovizna los empapa. La gente se retira. Apenas queda ya nadie. El último transeúnte pasa, se aleja...... Todo queda desierto.
Entonces el viejo del pescante toma las riendas con un suspiro.
- Vamos, Perico.

***

. ..... Y en la noche obscura y ·húmeda se pierden tam bién ellos,
los dos tristes, los dos cansados, los dos viejos y E&gt;olos, el uno dando
tumbos sobre el sucio pescante, el otro trotando trabajosamente entre
las negras barras..... .
LUIS RODRÍGUEZ EM:Brr,.
Mayo, 1903.

Tres Sonetos

j

LAS VF:NDL\ilAS.

EL PAI-\ADO.

Ven íi olvidar las penas junto á mis cepas de oro!
L os opulentos pámpanos te brindarán asilo,
Embriagarán tus ojos las danzas de Batilo
Y oirás de las vendimias el capricaate coro!

Yo he nacido con alma de fauno ... Ea otros días
Habi té de los bosques la sagt•ada espesura.,
En siete tubos frágiles cant.é mis alegrías
Y conocí el divino sabor de la. hermosura..

Al viento desplegadas las libres cabelleras,
Con sed tlevora.dora de l ucha y de matanza.,
Sobre sus potros cruzan las vírgenes guerreras
Golpeando en los broqueles la. brilladora lanza

T ú, del placer i1tnoras el íntimo tesoro ....
Mis años se deslizan en el hogar tranquilo;
S obre la blanda cera grabo con áureo estilo
Estrofas palpitantes á la beldad que adoro.

Aprendí de los pájar os las gratas ha.rmonía.s
Y á veces, al impulso de una. inmortal locura.,
(Las Ménades Jo saben) lancé ea lafrondaobscura.
El clamor oso grito que anuncia las orgías.

Desnudas como lirios, terribles como fieras,
Arrojan al espacio sus himnos de venganza.
Y el escuadrón ligero, como torrente, avanza.
Entre rugidos breves de elásticas panteras.

L a. gloria. es fugitiva ... La juventud es breve....
Ma.i'iana., los cabellos se cubrirán de nieve,
Corceles fatigados serán nuestras pasiones .. . .

Mas quiso un dios injusto, para colmar mi da.ilo,
Hacer del fa.uno un mísero pastor, cuyo reba.ilo
Verás, oh caminante, detrás de las colinas.

Bella y domina.dora., bajo el casco de plata,
Con las verdes pupilas, que su furor dilata.,
Fulgura., como el gemo del mal, Pentbesiléa.:

Mira.! .... la vii'ia. esca.la de mi jardín el muro,
L as rosas nos invitan, desde el rosal obscuro,
Y en los racimos la.ten inéditas canciones.

Huyeron, para siempre, las ninfas á. mi paso
y en doliente ti.a.uta saludo al sol de ocaso,
De algún antiguo templo sentado entre las ruinas.

11a.s, súbito, resuenan de algún clarín leja.no
Las notas... Aparecen los Griegos en el llano
Y la. invencible lanza de Aquiles centellea.
'
LEoPOLDo D!Az,

LAS A:\[AZOXAS.

.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

~

Poeta. soy; y Jo que fnera. un día,
'por falta d., honradez, justo desdoro,
es el orgullo de la musa. mía,
que proclama una nueva poesía.,
porque mira. llegar otra. Edad de Oro.

Arte por arte, no!
Lejos, muy lejos,
donde ya están los pueblos en su ocaso,
donde a.penas los últimos reflejos
brillan sobres las crestas del Parnaso:
allá tal vez; pero jamás en donde
todo está por hacer, ya que su parte,
si el arte sólo al corazón responde,
deben tener el corazón y el arte!
Abro yo con la lira mi ca.mino,
en bien de todos, y por él se lanza
el tropel venga.dor contra. el destino,
como un deseo en pos de una esperanza.;
y mi canto mejor no es sólo un canto,
sino también un grite; de quebranto
con que, antes de morir, clama el Derecho.

LA G UERRA
(DE UN LIBRO 1'1N PRENSA)

Al salir de una reumon electoral. en un
barrio gris, de casas chatas, donde anida una
población medrosa y hambrienta, topé anoche
con un hombre elegante que distribuía prospectos revolucionarios. Vestía de negro, llevaba sombrero de copa y tenía una extraña
sonrisa. Entre el atropello de los grupos que
borboteaban y se escurrían por las calles adyacentes, un camarada me contó la historia...
· En 1870 vivía en las cercanías de l\fezier"ls
un rico propietario rnral llamado Kest. Era
viudo, y tenía un hijo de veinte a11os. .
Después de la declaración de guerra, el aspecto de la comarca cambió. Las caravanas
de paisanos fugitivos paeaban á escape por las
c,i.rreteras, huyendo del ejército invasor. Casi
todos los habitantes salieron de la provincia.
Sólo quedaron los que no se resignaban á
abandonar su heredad, ó los que, alemanes
de origen y franceses según la ley, se encúntraban perplejos entre Jos patrias. Kest fué
uno de estos últimos. Su hijo era miope y
estaba exceptuado del servicio. Resolvió aguar-

Cuando los sol&lt;ln&lt;los franceses recuperaron la poi-ici[..n al clarear
1~ madrugada, ~ncontraron el cadáver, que conservaba todavía la
r!Pdª entre los dientes. Junto á él lloraba el hijo con las ropas telll as en sangre.
'
Lods soldados entraron tumultuosamente ebrios de victoria exe1aman o:
'
' •
¡\'iva Francia!
P~:º los veinte años del huérfano, se irguieron bajo el azote
-¿,,\ 1va_ Francia?-preguntó, mostrándoles los pmios. '
·
:Sus OJOS con!emplaron el caclíiver de su padre r la devastación
de su caRa......
roja pareció pasarle ·por Jos OJOS
· ......
•::\1 e F L na •llamarada
• ,
1
-,, u ra •ranc1a.-grito.-¡::\Iueralaguerral
aquel_ hombre tranquilo, que no había tE&gt;nido hast.'l. entonc~s,nrngu11a idea ~ebelde, se levantó de pronto. El di&gt;sastre Je arranco a la somnolencia de la vida común y le despertó en Ja
J'd d ....
,rea1a
l'IIANUET, UGARTK
París.

Y

Mas al verme correr tras la. victoria.,
dejara de cantar, nadie se asombre;
que, aunque el arte será siempre mi gloria,
sé que, pa1 a triunfar sobre la. esco1·ia.,
antes que ser poeta .... huy que ser bombn&gt;!

¿No tuvo 11yer el viejo Continente
su Edad de Oro también, cua.ndo el poeta
dirigió el rumbo de la indocta. gente,
abrió el camino y señaló la. meta'?
Ta.l en el mundo de Colón, acaso
ha.lis. Orfeo una. lira. y un proscenio,
y domestica. fieras á su paso,
y a.cima el polvo a.l soplo de su genio;
porque á la. voz de Orfeo cuando ca.eta,
el exánime pueblo se leva.eta,
y, a.l ver la. lira entre sus sa.bias manos,
correo humildes á la.mer su planta,
ta.l vez no fieras, pero sí tiranos!
Nuevo mundo, nuevo a.rte! Y que no sea.
copia. servil de la. época. pagana,
ni sacrificio de la. noble idea.
en aras sólo de la forma. vana.
Es numen virginal el que me inspira
y á las alturas del a.zul me eleva;
por eso tengo, al empuila.r mi Jira,
vieja la forma, pero el alma nueva.!

trc•, gritand? fras~s e_ajonas. Los tres primeros saltaron por la ventana como SI pers1gmeran á alguien, pero el último descubrió en la
i-ombra el..cu~rpo &lt;!el viejo Kest y le hundió la bayoneta en el echo. El h1Jo mtento parar el gol¡ie y cayó herido
T ¡
t p
las tin ieblas......
·...... O( o es o en

Canto, para dar gloria. a.l berohmo:
ca.oto, para. dar vida. al moribundo;
canto, ¡.,orque tí la voz de mi lirismo,
Je arrancaré su lauro al combatiente
qua ose manchar con sangre el nuevo mundo
y en esP lauro envolveré mi frente!

A MIS COMPA!ih:Ros DE LETRAS m: GUATEMALA.

Para toda. orfanda.d mi alroa es un manto
y un firme escudo pa.ra todo pecho!
Nada me importa. el lenguaraz tumulto,
que arroja.ró. con mano despiadada.
mis perlas en el fango de su insulto;
nada me importa el sacrificio; nada.!
Luchando seguiré y haciendo brecha.,
basta clavar 1a silbaclora flecha.
de una. estrofa. en la. sien del enemigo,
a.u oque en la. furia de la lid deshecha.
no pudiese contar más que conmigo...
Cuando invoco á. las musas inmortales,
vuelvo los ojos á la patria mía,
y, al contemplarla. altiva en su congoja,
si Tirteo me niega. himnos triunfa.les,
Simónides me presta una elegíu;
y en vez de eomudecerme en el quebranto,
me envuelvo en mi bandera blanca y roja,
desespérome y sufro .... ¡pero ca.oto!

dar. Era un hombre cachazudo, que vivía en
medio del campo, sin mezclarse á las agitaciones de la ciudad. Si otros experimentaban
-el deseo de perseguirse y matarse, tanto peor
para elloe. Enrique Kest seguiría fumando su
pipa.
Las avanzada!:! del ejército francés llegaron
á cinco kilómetros de la casa. Grn.ndes gruP&lt;'S de t:oldados alegres se disperi:aron por la
aldea, chanceando con los vecinos y jactándose de derrotar á los alemanes sin mover los
brazos. Kest los regaló con tabico y vfreres.
Su hijo sintió no poder empuñar un fur-il. Lo
que pocos días antes le era indiferente, arabó
por llenarle de entusiasmo. Pero el viejo Kest
permaneció insensible. Ri regalaba á los soldados franceses, era para que le dejaran vivir
en paz. Con los alemanes haría lo mismo. No
tenía odio contra. ningún país.
La guerra les rodeó y les sitió en aquella
casa. Cuando las operaciones comenzaron, los
soldados se hicieron más exigentes. Llegaban
noticias entrecortadas y confusas de combates
parciales y tiroteos rápidos ...... Los alemanes
debían estar cerca ...... Las tropas cambiaban
de posición diariamente ......... Y la casa acabó por ser un puesto de avanzada.
Lejos de la vigilancia de los jefes superiores, los soldados se dejaron llevar á los peores

Domingo 28 de Junio de 1903.

ALBERTO FUSTER.

Ab! Cuántos viven la prosaica vida
de una vulgar codicia. sin encantos :
cuántos tienen el alma. ensordecida
por el enorme estrépito de tant~s
émbolos, y cilindros y engranaJ_es
- vértigo fragoroso, en cuyos giros
van cayendo en tropel los corazones,
la.s notas de los líricos cordaje~,
las angustias envueltas en suspiros
y las crucificadas ilusiones;cuáotos sordc,s así, no de las musas
pueden gozar con los solemnes cantos,
y las miran perplejas y confusas
horrorizarse á su presencia; cuántos
no oyen la voz del viento en la. enramada.,
ni la voz del arroyo en la espesura.,
ni la voz del abismo en la ca5cada,
ni la. voz de los dioses en la altura:
¿qué sabrán del ideal'! No sabrán nada.
más que el reptil de só1·dida. figura,
que se revuelca en fétido pantano .. . .
Sólo merecen el desdén profundo
del que proclama., sobre el o.1evo mundo,
no el artificio, sino el arte humano!

. Publicamos hoy algunas reproducciones de obrae del artista mexicano Alberto Fuster.
Albe;to Fuster es un heraldo de los nuevos ideales artísticos europeos. ltn sus obras podemos valorar la vida pálida y sutil ( extraída como un filt~o? &lt;le las obraA poderosas de l'I. antigüedad) que anima. las compos1c1ones de los modernos decoradores de allende el
ocl!a.10.
Los vigorosos espíritus de la época del Renacimiento bebieron á
grande~ ~ragos en la fuente pura y pródiga de los tiempos clásicoi.;
los esp1ntus moder!1os, desolados y posefoo1:1 por ardientes visiones
después de_ vagar por sel vas tenebrosas y enmohecidas y por llana'.
das polvorientas, asaeteadoi. por el sol, también han recurrido, para
ap,agar 1~ sed de su garganta, á la enorm&amp; y melanc6lica fuente de
~rnrmol im))oluto de la que mana el agua inagotable, fresca y cristali na ...
Sin? qu;,, pe~vert!dos ó codicio!'os, han querido mezclar filtros
Y bebedizos ,1 la hnfa mmaculada y han llevado á la serE&gt;nidad marmórea de la rítmica existencia antigua, la agitación urente de la vida
mod_erna; los ardores bermejos d~ la i-angre impulsada por las pasione~ mdomables; el espasmo nervioso del placer y del deseo.

Vosotros, no: mi espíritu se mira
en vosotros también.
Dadme la. lira;
inflamad con a.plausos mi deseo;
que al sentir una lira. entre mis manos,
sabré, de patria en patria, como Orfeo,
conjurar guerras y domar tfraoosl ... .

FUbl'ER.-Aspasia.
La belleza ad?lescente y majestuosa de la Citerea, la hermosura
C'_a.sta, y firm~ y vigorosa de In doncella antigua, se animan bajo el
cmcel y los pmceles de los modernos artífices, con las contracciones
doloro~ 6_agudame~te placenteras de las mujeres frágiles y adora_
bles, artificiosas y aruficiales, sonrien:es y perversas, frívolas y apa-

JOSÉ SANTOS CHOCANO.

Para "El mundo TIMstrado."

excesos. Como hacía frío y no había bosque
en las cercanías, destrozaron los muebles para '
hacer lumbre. Las mesas, los sillones y los
armarios huyeron por las chimeneas...... El
viejo Kest se guar&lt;l6 de protestar. Cuand_o
todo el mobiliario se trocó en ceniza, le obligaron á abandonar la cama. Y la cama ardió
como las otras cosas.
Una noche corrió la voz de que los alemanes estaban á tres kilómE&gt;tros. Los soldados
se pre,:ipitaron sobre las armas. Los oficiales
dieron grandes voces. Se oyó un fuego lejano ......... Y el combate se empeñó gradualmet.te ...... Los obuses comenzaron á caer sobre el jardín ...... Luego cayeron sob1e la casa... ..... Algunos muros se desplomaron ... _. ..
Y Kest se refugió en una de las últimas piezas, con su hijo.
Era una escaramuza seria. Se oyeron las
descargas, el ruido de las bayonetas que se
ajustaban á los fusiles y el clamor de u na lucha cuerpo á cuerpo. El fragor de las ar~a~,
el toque del clarín y los gritos, hacían adivinar la refriega. Los combatientes debían estar
en Ql patio mismo de la casa.
La puerta de la pieza donde se había refugiado Kest, cedió de pronto. Un olor acre de
pólvora entró por la abertura. Y cuatro soldados de caras bestiales se precipitaron den-

j

FUSTER.-Ca.beza de estudio.

FUSTER.-Magniflcat.

�EL MtrNt&gt;o ILUSTRADO

Domingo 28 de J unio de 1903.

FUSTER.-El Poeta.

sionadas, por quienes labora, y sufre y goza el
artista de nuestros tiempos.
Precediendo al vigoroso y lozano reto fiar del
Renacimiento, una savia enfermiza y aromada
fluyó por las venas endurecidas del viejo trouco clásico, en apariencia muerto y seco. Los
artistas de nuestra época, enamorados de un
ideal morboso, pero bellísimo, han apurado
ávidamente los restos de eee fluido y, con sutiles sortilegios de amor, han sabido extraer
su esencia para animar sus obras.
Como si eso no bastara, acudieron á la sabiduría supraterrena de los artistas i,,emibárbaros ó esencialmente civiles del Oriente, y
arrebatados por una fiebre torturadora, cimentan, embriagados y convencidos, el armonio' so edificio del arte moderno, que apasionará á
· la posteridad.
Inconformes con la naturaleza, cuando ésta
se muestra aviesa y contraria á ló que piden
sus espíritus, no vacilan en domeñarla, ajustándola al ideal que les enamora.
Muchas obras modernas, aquellas en que su
autor buscó la originalidad por «actitud» y no
fué original por convicción é impulso propio,
perecerán por extravagantes; pero las otras,
emanación directa de un espíritu, exteriorización de un pensamiento que se conoce á sí
mismo, vivirán perdurables.
Alberto Fuster, mexicano transplantado en
E uropa, ha encontrado allí su camino y le sigue convencido, tan sinceramente, que cuando se aparta de su manera de hacer, propia,
como adquirida por el pensamiento y el trabajo, no produce sino obras mediocres.
En cambio, cuando sigue sin vacilaciones
su impulsión verdadera, su dibujo es firme,
su colorido h ar monioso y sus figuras se agrupan en hermosos conjuntos.
Si acierta á no apartarse de la vía empren-

dida, si no se divaga con las bellezas, para él
falsas, de los senderos umbrosos y floridos que
cruzan el camino, llegará á una cumbre de las
más altas y favorecidas por los áureos reflejos
de la gloria.
En sus obras el pensamiento es poético y
poderoso y parece como que sobre ellos se inclinan con amor de maestros los más altos espíritus que han cultivado el arte moderno.
Que Fuster insista en sus labores y en su
estudio y ennoblecerá su nombre y ennoblecerá el nombre de su Patria.

C. T.

LOS CONSUEGROS.
Los muchachos se querían mucho; los padres estaban conformes; novio y novia eran
ricos por su casa ...... ¡Pocas bodas habrá en
el mundo como ésta!, decía la gente.
El padre de la novia, Don And rés, era magistrado de la Audiencia territorial; el padre
del novio, catedrático, profes0r de Química eu
la Universidad de***, ciudad donde las dos
familias vivían.
Los novios reunían todas las condiciones
para ser felices: jóvenes, guapos; ella con una
dote considerable; él con la carrera ele ingeniero terminada.
Llevaban seis meses de relaciones cuando
decidieron los padres ( que los dos eran viudos) realizar la boda el día primero de septiembre, en que Felisa cumplía veinte afios.
Su novio, Rafael, tenía veinticinco.
Dióse p~~te á la familia y amigos; anuncióse la petic1on de mano en los periódicos; la

FUSTER.-Tr!ptlco.

mt MUNDO ILUSTR.A.t&gt;O.
ciudad en «masa,» como suele decirse, celebr6
el pr6ximo feliz acontecimiento.
Y para conmemorarlo dignamente, los consuegros acordaron gastarse entre los dos veinte mil duros en crear algo de provecho para
sus semejantes. Dejar memoria de la boda.
La idea partió de D. Luis, el químico, á
quien ya debía la ciudad varios donativos importantes. Don Andrés la acogió con entusiasmo, y para mejor éxito nombraron Ún
juez de examen, un árbitro, un depositario de
sus planes. Quiero decir que se acordó en
una reunión de familia, á la que asistieron
más de treinta personas, que los padres y fu.
turos consuegros escribirían lo que pensaban
fundar, con todos los detalles y presupuesto
de gastos, y la víspera del día en que los muchachos habían de tomarse los dichos, se abrirían los pliegos delante de las familias respectivas y se destinarían veinte mil duros á lo
«que fuera.»
-No olvide usted, Don Andrés-dijo un
pariente suyo presente, -que en esta villa tenemos un teatro muy malo que amenaza ruina, y nos pasamos los inviernos sin distracción alguna.
-Más valdrá que piensen ustedes en un
hospital-observó un pariente de Don Luis.
--0 en una escuela.
-O en hacer reparaciones en la catedral,
que está perdida.
-Den ustedes premios á muchos jóvenes,
para que vayan á estudiar al extranjero...... .
Cada uno de los presentes tenía su idea
propia; los futuros consuegros les dejaron hablar, les dieron muy bien de cenar y se reservaron, naturalmente, su pensamiento.
Los novios, felicísimos y contando los días,
apenas se ocuparon aquella tarde de lo que á
su alrededor pasaba, pero algo tenían que
opinar, y así que se quedaron solos, Felisa le
dijo á Rafael:
-Tu padre y tú lleváis de residencia en la
ciudad ocho meses nada más.
-Los mismos que hace que te quiero.
-Tú y yo nos conocemos ya lo bastante;
hemos cambiado, á diario, ideas é impresiones; pero nuestros padres no se conocen tan
bien como nosotros.
-¿Qué quieres decir?
-Que le pido á Dios que esta noble idea
que tu padre ha tenido, no produzca disgustos.
-¿Por qué?
- Allá veremos.
-¿Van á estar en desacuerdo cuando se
trata de hacer bien? Tu padre propondrá algo que redundará en beneficio de sus semejantes; el mío, también; por consiguiente,
ésta es una lucha de nobles aspiraciones que
no puede molestar á nadie.
- ¡Ojalá que así sea!
Y siguieron su interrumpida conversación
amorosa.
Pasaron tres semanas, durante las cuales
los dos padres trabajaron en secreto en la redacción de sus proyectos. Indudablemente,
el químico era. más fácil en su t rabajo que el
magistrado en el suyo; porque éste se quedó
en la casa varios días y recibió muchas extrañas visitas, y su amigo no interrumpió su
vida ordinaria. AsP.diados ambos á pregu~~s
por infinidad de vecinos, extendida la not1c1a
de sus proyectos y excitada como parece verse la curiosidad pública, el magistrado propuso á Don Luis convocar á gran número de
personas en su propia casa y hacerles oír los
dos pliegos.
.
-Mi casa es muv grande-dijo el mag1strado. -Daré un «iunch» y celebraremos ,el
suceso. Además, en caso de duda, podran
votar.
- ¡Es verdad! Así se da gusto á todos. Yo
ya entregué mi pliego al alcalde ( que era el
depositario de los proyectos) .
- Y o le dí el mío anoche.
-Entonces, el jueves, á la hora que usted
quiera, mi querido Don Andrés.
-Voy á extender las invitaciones.
No se dan todos los días veinte m il duros
para una buena obra, y la curiosidad de la
ciudad estaba justificada.
d
La concurrencia al salón grande de casa de1
magistrado era numerosísima, y en ella o-

1

minaban las sefio:as. El alcalde colocó á su
derecha á los nov10s; á la izquierda á los padres. Todo el mundo estaba de buen humor·
la fies~ era de las que se ven pocas veces. '
-Ph~go del Sr: _Don Andrés Aznar-dijo
la aut,ondad mumc1pal, rompiendo un sobre
y leyo:
'
. «Fundación de un convento de monjas clansas, hec~a por los Sres. Don Andrés Aznar
y Don Luis del Olmo ... ... ... »
._
1!n aplau~.º cerrado resonó en la sala. D;;;;'.
Luis Y su _h1J~ _Rafael se miraron asombrados.
Don Luis d1Jo:
-No se puede unir mi nombre al de nadie

- ¡Tiene razón! Tiene razón!-gritaban de
todos lados.
yo, :im ho~bre de ciencia, voy á proteger !l monJas clansas?-gritó el químico.
_-¡Ya me habían dicho que usted era hereJel
-¡Yo no podía suponer que usted era lo
que eill
-¡Padn.!
-¡Rafael ~o...... ya te lo dije!
-¡ Las monJas, las monjas!-repetían cien
voces.
-¡Venga mi pliegol-dijo Don Luis.-Vámonos de aquí, Rafael.. ....

-ff

Domingo 28 de Junio de 1903.

A D~m Luis le han formado expediente gu.
bernativo.
EUSEBIO BLASCO.

, ~ola Y. triste, sobre el puente de la nave
BaJo el cielo opalizado por la niebla
'
y errab~ndas las pupilas en los ciel~s,
En los cielos y las aguas, ¿en qué piensa?
,. Es pola~a. S.iempre sola, bella siempre
Siempre tr1~te, lee ó medita. ¿Acaso suefi~
Con la patria sobre el Gólgota, 6 sü alma
Busca otra alma por los hielos de Siberia?
Lirio intacto, flor de nieve flor de Ensueño
Av~ errante que alzó el vuel~ de la estepa '
Cual seduce ]a nostalgia de sus ojos
'
y el encanto de su lánguida belleza'.
La luz pálida y difusa de la tarde
De la eslava los cabellos rubios besa
Y ~a nav? se desliza lentamente
'
BaJo el cielo opalizado por la niebla.
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

Rostand, A cadémico ,
Edmundo Rostand, el célebre autor de ((C rano de Bergerac» y de :el' Aiglom, ha ing y
do en la A~dem;a Francesa. Su presenta:~i~
entr~ los C&lt;lfi_m~rtales)&gt; se efectuó el día 4 del
come~te, s1rv1éndole de padrinos M. .Jules
Claret1~ y _M. Paul Hervien, dos de los miembros mas ilustres de ]a Academia.
Rostand fué recibido con el ceremonial de
costumbre por el vizconde Melchior de Vogüe
en e~,Palac10 de ~azarín, y su discurso de re~
i¡:pc10{1', pronunciado ante una concurrencia
-~ sedecta como numerosa, causó la admirac1on e todos.
d E~n~rvo académico, que cuenta hoy 35 años
te .ª Y que cubre la vacante que¡¡ su muere ~J~ra Henry de Bornier, obtuvo para ser
ef l! Acad JIDia, diecisiete votos. Seun ,°. a ec arado á la prensa parisiense su
propo~1,to era escribir en verso su discurs~ de
r?cepc1~n, pez:o hubo de abandonar esta idea
s1gurn o e~ eJem plo de otros poetas que co~o amartrne, Vft-tor Rugo y l\Iusset p'refirieron hablar en prosa.
'
- A 18: r~cepción de Rostand concurrió el seror 1.-Dmstro de Hacienda, Licenciado José
ves ipma~tour, que actualmente se encuent ra en aris.

J

:~rntt

Comprenderlo todo, es perdonarlo todo.
ToLsToY.

*

Es ob_ligac~ón !ndeclinable de cada hombre
el trabbªJ!1brj neo o pobre, todo hombre ocioso
es un n on.
Edmundo Rostand.

sin saber antes si la idea me parece buena!
Abra usted mi pliego, señor alcalde ..... .
El alcalde abrió y leyó:
«Fundación de una fábrica, que será de los
ob1:eros desde su principio, para lo cual Don
Luis del Olmo y Don Andrés Aznar les ceden
Y transmiten Ja cantidad de cien mil pesetas.&gt;&gt; .. ..

_}In rumor, algo como un rugido, interrum- .
p10 la lectura.
-¡Cóm_o! - gritó Don Andrés-¿Yo voy á
regalar m1 dinero á esa gen te? ¿Yo socialista?

Hubo un verdadero tumulto, un escándaÍoLos consue_gros se insultaron, Jos novios lloraban, la cm dad se dividió en bandos ...... pero ¡ay! la boda no se hizo, el catedrático renunció á su cátedra y se marchó con su hijo
mal vistos y censurados los dos ...... ; y hoy;
día de la fee;ha, el convento se alza flamante
y ha costado un millón por suscripción pú~
blica, y Felisa está allí con sus blancos hábitos, rezando y llorando su amor perdido y
b~scando con~uelos á 1e1us penas en el amor á
Dios, seg~n dice su santo padre........ .

J. J.

R OUSSEAU.

*

Adquirir el conocimiento de sí •
ha
· d
mismo es
,cer prov1s16n e indulgencia para los 'd

mm

~

PETIT SKNX.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
231

EL ESPEJO.
La. invención del espejo es de la.s
más antiguas, quizá la. más antigua.
de toda.s la.s invenciones. El espejo
vino a.l mundo con la. primera. mujer. Milton nos presenta. en el Pa.·
ra.íso. á Eva. mirándose en el cristal
de una. fuente. ¡Y eso que toda.vía.
no había. conocido á otro hombre
que Adán!
Esta. clase de espejos era. barata..
No tenía. más inconveniente sino que
había. que inclinarse pe.re. verse, y
la. postura. resultaba. molesta.. Es
posible que lanza.da. del Paraíso,
Eva. le exigiese á Adán que llevara.
consigo una fuente pe.re. que ella.
pudiera. mirarse siempre que se le
antoja.re..
Lo cierto es que entre los pueblos
de la. más remota. antigüedad se conocía. el espejo. Sólo que éste no
era. de cristal. Los espejos de cristal pertenecen á una. época. relativa.mente moderna..
En los sepulcros egipcios ba.n sido
halla.dos objetos de metal que por
su forma. indica.bao ba.bet· servido
de espejos. Probablemente los egipcios creerían que la. momia. de mujer no podía. estar tranquila. si no
tenía. un espejo al la.do.
Entre los judíos se usaban espejos de igua.l ele.se. La. Biblia. dice
que el mar de bronce del Tabernáculo fué fabricado con los espejos de las mujeres. Esta. debió de ser
la. prueba. más fuerte á que sometió
Moisés al pueblo elegido. ¡ Dejar á.
la.s mujeres sin espejo! Verdad que
no la.s deja.ría á todas. Esto habría
provoca.do una. sedición.
Los griegos y romanos usaban
espejos de una. mezcla de cobre,
antimonio y plomo, á la. cual sabía.o
dar una. superficie muy pulida. que
reflejaba. muy bien la.s imágtmes.
La.s personas ricas da.das a.l lujo
los usa.han de plata.. Algunos dicen
que también de ot·o; pero éstos tomaban sin duda la. parte por el to·
do, es decir, el marco por todo el
espejo.
Aquellos pueblos consideraban el
espejo como inseparable de la. mujer hermosa.. Por eso los pintot·es y
escultores solían representará Venus con el espejo en la. mano.
Estos espejos servían en un principio únicamente para el tocador.
Eran pequeíios, de forma. elíptica. y
con un mango para que los tuviese
en su me.no una esclava mientras
que la. seíiora. arreglaba su cabellera. y ponía. el carmín en sus labios.
Los espejos de gran ta.maíio fueron también usados en Roma, y á
veces servían para el adorno de la.s
habitaciones. Estaban clavados en
la. pared, y todos los días había que
limpiarlos cuidadosamente; por lo
cual a.l lado de ca.da uno había un
pedazo de piedra pómez y una. esponja..
Cuando el lujo de la Ciudad Eterna. llegó á un gro.do insupe,·a.ble,
había en los toca.dores de aquellas
orgullosas matronas espejos de plata. de cuerpo entero.
Así, decía. un escritor de aquel período que va.lía. más el espejo de
una. dama entonces, que el dote de
la. bija. de un cónsul en la. buena
época de la república..
En la. Edad Media., para.que todo
fuese característico de aquella edad
de hierro, los espejos eran de acero,
por ser este metal el q lie se traba.jaba mejor.
Pero ¿es que no habían observa.do los antiguos que el vidrio sobre
Guadalajara, Jal., Mayo 10.
Dice el Dr. Salvador Camarena: ((En mi concepto, la Emulsión de Scott es actualmente el
mejor medio para la administración del aceite de hígado de bacalao, de que disponemos siempre que es conveniente, en el tratamiento de enfermedades tan
numerosas que requieren su uso.
Es más fácil de digerirse que el
aceite puro, más fácil de tomarse
por su sabor, que no disgusta tan:
to á los enfermos, y sus resultados terapéuticos son tan ventajosos como los que se obtienen de
aquella preciosa suhstancia.»

á un alto grado de perfección esta
industria, los espejos de este género no prevalecieron.

RECETAS DE COCINA.
PASTEL DE GANSO

Escoged dos hígados de ganso
muy frescos y de un bonito blanco
ma.rfll; se cortan por medio y se
mechan con trufas cortadas en forma. de clavos. Se ponen en uua cacerola con 150 gramos de
trufas frescas bien limpias
y corta.das en trocitos; se
sazonan con sal, pimienta,
cuatro cabecillas de cl'a.vo
Y se tapa. la cacerola.. En
un mortero se majan 500
gramos de tocino y 500 de hígado de ganso
fresco, sa.zonándolo con sal y
pimienta., y ya
que esté bien
majado, se pasa
por un colador
fino.
Se reserva es•
ta especie dema.sa. en un a ca.zuela. y se prepara. otra picando muy menuditas dos bermos a.s trufas con
250 gramos de
jamón cocido;
11.-Traj ecito infa ntil.
cuando están
bien ma.ja.das,
una placa metálica. reflejaba bien
se deslíen con un vasito de ron de
la.s imágenes'? Sin duda.1a.lguna haJamaica y se pasa. por un tamiz muy
bía.nlo observado y hasta. lo habían
finito; en seguida se une esta. masa.
puesto por obra.; mas por la. clase
con la anterior y se echan trozos de
de vidrio que fabricaban, las imádoie gra.s,&gt; dándoles antes una.
genes no resultaban con nitidez ó
vuelta en manteca á fuego lento. Se
resultaban desfig-ura.da.s.
puede poner entonces, si se quiere,
Hasta que en Venecia y Mura.no
algo de picante.
se estableció la fabricación de crisTerminado todo esto, se coge un
tal, allá por el siglo XV, y se llevó
molde de los llamados forma Es-

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADen,er, _lusu City, Sl Loais, Chlcago, lew York.
San Franclseo J Los Angeles

tra.sburgo, se unta bien de manteca
Y se le pone en el fondo y todo alrededor una. ca.pe. de pasta. de un
centímetro ele espesor. De la. ma.Fa.
que se ha hecho se pone otra capa.
todo alrededor de la. pasta, y entonces se ponen trozos de biga.do y
trufas; se pone otra capa de masa.
Y _otra. de hígado, a.lterna.ndo, termrnacdo con la masa un poco eleva.da, de manera. que el pastel quede en fo1·ma de cúpula; sobre el todo se ponen lonjas de tocino muy
delgadita.s, y se hace con la pasta
una cobertera; después, con un cuchillo, pueden hacerse algunos dibujos en la. pasta..
Pero a.ún no os he dicho cómo se
prepara. esta. pasta. especial. A 250
gramos de manteca. se unen 500 gramos de harina ta.miza.da., y se echa.
en la. tabla. de pastelería; después,
en dos va.sos de a.gua, se deslíen 5
gramos de sal; se une todo y se trabaja, dejándolo luego reposar una.
ó dos horas.
Cuando el pastel se ha. terminado
y se le ha puesto la. cobertera., se
puede dorar la. pasta. con un huevo
oa.tido; entonces se mete en el horno, cuiáando que no esté muy fuerte, y se le tiene dos horas; se saca
bastante antes de la hora de comer,
porque debe servirse completa.mente frío.
CREMA BATIDA

Se pone en una tartera un litro
de nata muy espesa y se coloca en
una cueva muy fría, sobre hielo
molido 6 nieve, teniéndola. a.llí dos
horas; luego se coloca. este hielo 6
a.gua muy fría en una cacerola mayor, y se afta.de una tercera parte
de su peso de sal gorda, metiendo
en ella la. cacerola. que contiene la
crema.; a.iladid á ésta como una media cuchara.da. de las de café de goma tragacanto, 6, en su defecto, una.
clara. áe huevo batida y 100 gramos
de azúcar en polvo; en seguida. se
bate con un batidor hasta que haga
espuma., teniendo mucho cuidado de
que ~o se curte, para lo que podéis
a.íiadir un poco ae manteca. Ponéis
esta crema en un sitio muy fresco,
Y no dejéis pasar largo rato sin
servirla.. También se puede añadir
á esta. crema, para darle más consistencia y antes de batirla., pero
cuando esté muy fría, 20 gramos de
gelatina. derretiua. á la lumbre en un
poquito de agua.
La crema batida. puede aromatizarse con esencia. de almendras,
vainilla., café, chocolate, fresa., et-

cétera..

EL TESTAMENT O

Dtl 111■0.

sr. JlfZ01'1S,O f«baL

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor pa rte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Com pania de S eguros
sobre la vida, de Nueva York.

•
Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fti,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, 1tmeranos y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. llan Franol•oa,, #íi,n. 8,, llll4xloo,,

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Hace pocos días que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrtslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illlnols.
La fortuna cfel distinguido prelado a.scendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segQ.n el Inventarlo que se ha
publlcado, los bienes que deJ6 fueron
como elgue:
Dos p611ze.s de • 'La Mutua.• • Compallfa de b•guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,~oo
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumula.dos sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en etectlvo y en
Bancos. • . . . . . . 87,000 oro.
Entre las disposiciones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hlclerou
stas:
A su hermana, senorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $:!5,000
oro cl'e una de las p0llzas de eeguro ;
a la eefiora Ana A. Feehan, viuda del
sel!or doctor l!Jduardo L. Feehan, hermano del sel!or Arzoblapo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; a la Academia oe Mn Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la t11tlma póliza; A. la
escuela • 'Santa Marta· • de enseilanza
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl0n por ?a
que mAa se Interesaba el aellor ,uzo•
blepo, se eutreguon los $4,000 rest-ln·
4fe la tUthna póliza.

EL MUNDo ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.

Expllcadón dt
nutstros grabados.
Número l. Trajes de baño y paseo
son los que representa nuestro graba.do. Los primeros, confeccionados
con telas delgadas, son de bonita
forma y actualmente están muy en
boga en todos los establecimientos
balnearios. El segundo, hechura.
sastre, es un sencillo ti-a.je de play a, adecuado para. seño1·itas jóvenes.
~úmero 2. Traje de viaje, paseo
y visita., representa. nuestro grabado. El primero, de ta.Jle suelto, se
confecciona. generalmente con telas
de color gris, á fin de evitar la presencia del polvo; es muy sencillo en
su hechura y sola.mente debe procurarse que la. blusa asiente bien a.l
cuerpo, uo obstante la soltura. que
representa. El segundo traje, de
paseo, es muy seme.iante en su hechura. al represpctado en el graba.do número l. Sólo una. pequeíia.
diferencia en el tablea.do de la blusa., es el que constituye 111. variedad.
El tercer tra.ie, de visita, es verdadera.mente elegante y moderno. Lleva 1a blusa. un ancho cuellohombreras y una angosta. corhata de color
obscuro. La falda lleva al frent-e
una. ancha. cuchilla de lienzo.
Número 4. Graciosos vestidos
prima.vera.les de seda.lina. y foulard,
propios para seiloritas de ta.lle esbelto. Los dos, aunque aparentemente con recargo de adornos y de
difícil confección, son muy sencillos, pues los pliegues y plisés,
sobre todo, son los que dan á estos
trajes la apariencia. graciosa. que
tienen.
El primero se hace cruzar en la.
blusa por dos filas triples de angostos pliegues ribetea.dos con cinta. negra.. Eo las mangas se pliega
también triplemente el género basta darle la forma del graba.do. No
lleva.o puños. La falda, enteramente lisa, sólo lleva cuatro pliegues
SPmejantes á los del ta.lle y mangas.
Un listón ancho de seda, que se
hace caer en blondas, rodea. el ta.lle formando el cinturón.
El segundo traje es más difícil en
su hechura: el talle se hace cubrir
con un ancho cueJlohombrera.s de
encaje, y con este mismo enea.je se
cubre la parte superior de la falda.,
rodeando la. cintura. La falda se
plisea. finamente, y cerca de su parte
inferior se pliega transversalmente.
Una a.¡,licacióu de encitje se coloca.
a.l rededor de la parte inferior de la
en a.gua.
Número 6. Elegante traje de visita., propio únicamente para selloras
jóvenes. Un grncioso tul de gasa. de
seda. y recamado con aplicaciones
de eaca.je de Alenqon, cubre por
completo la tela del talle y de la
enagua. En esto precisa.mente estriba. la riqueza del traje, cuyos adornos pueden variar á elecct0n de las
da.mas. Lo que sí recomendamos
es que la forma de las mangas no
se altere en lo más mínimo, pues se
trastorna.ría. con ello la simetría. y
elegancia. del traje. El sombrero,
con adorno de gasa, colabora efic11,zmente á la. hermosa presencia
del traje.
Número ll. Graciosa colección de
trajecitos infantiles propios para.
&lt;sport,&gt; especialmente para el de la.
pesca.. En nuestro graba.do pueden

1.-Tra j es de baño y paseo.

verse vestiditos para niilos desde
dos a.!los de edad basta niilos de
ca.torce. La variedad de estos trajecitos se presta para elegir modelos con facilidad. Eo todos ellos
debe huirse del ente.lle estrecho 6
exagerado, pues eo los trajes de las
ni!los debe procurarse, sobre todo,
la soltura. para no viciar ni entorpecer los libr€1s movimientos.
Número 12. Elegante traje de reforma, confeccionado con tela. un
poco resistente, de color obscuro.
Estos vestidos reformas. que en
Europa se han generalizado sobre
manera., apenas si se usan en Mé.11:ico; aconsejamos á nuestras lectoras
el empleo de estos trajes, que son
suma.mente fáciles de hacer y llevar.
Las mangas de este vestido son
campa.nula.res. En la falda se colocan cuatro guías longitudinales de
cintas.

EL MENDIGO.
Es ~sta. un a historieta tan ligera.

y dehca.da., que a.l escribirla., temo

quitarle su frágil gracia y su tenue
sabor. ¿Luego por qué, cuacdo nos
fué relatada. una tarde, entre la. lujosa decoración complica.da de las
mesas modernas, por la .misma. heroína., una encanta.dora mujer, pot•
qué hizo en noscitros impresión tan
profunda. como para devenir, en este rincón de mundo parisiense, en
una de esas clásicas historias, patrimonio de ca.da grupo de sociedad, en las cuales la a.l usión está
siempre comprendida felizmente?
Quizá porque ella resalta. luminosa.mente entre las crónicas mundanas,
entre las ba.na.lida.des de la. política
y de la literatura. Quizá porque, á
veces,muy pocas pal&amp;.bras sinceras,
dichas por una mujer, son suficientes para mostrarnos la. desnudez de
su alma.
Se había habla.do de solicitaciones misteriosas hoy clasificadas y

nombt·ada.s por la ciencia, de las
cuales son pocos los exentos, y que
llevan invenciblemente á unos á
contar las .flores del papel de un
muro, los volúmenes de una biblioteca, todo lo que es adiciona.ble á
sus ojos; á otros á darse la ta.rea,
caminando en la. calle á lo largo
de una acera, de llegar á un farol
antes de ser alcanza.do por un coche que viniese detrás de ellos 6 la
campana de un reloj diese su último sonido; á otros, por último, imponerse cada noche antes de acostarse, prácticas extra.!las de disposiciones de objetos, de revisiones
de escritos y de cofres; todas las
ligeras enfermedades de nuestro cerebr9 contemporáneo, restos de monomanía y de locura., trasmitidos
de herencia. en herencia, y finalmente dispersa.dos por todas partes en
la. vieja. humanidad.
Y todas nuestras confesiones
nuestras debilidades, nuestras ridi~
culeces de maniáticos, recobraban
confianza con las confesiones de los
otros, admirándose de encontrarlas

�Domingo 28 de Junio de 1903.
semejantes ó peores que las nuestras.
Una. joven guardaba. silencio:
nos escuchaba.. Lleva.be. el cabello
al estilo antiguo, y bajo el negro
marco de sus pronunci11,das onoas
a.parecía su bello rostro apacible
un poco sorprendido.
Le pre¡untaron:
&lt;Y vos, seflora, estáis exenta de

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

un acto indiferente, como si fuese
de la vida. ...... &gt;
Se exigió la historia, que ella
contó gustosa, excusándose ocupar
la ateución de otros con tan nimia
!\Ventura.
He aquí lo que me sucedió,en dos
palabras .... Hace de eso ~loco ó
,-eis días .... yo había sahdo con
Susana mi pequefla de ocho anos,

en la mano derecha mi sombrilla y
con la izquierda recogía mi fa.Ida,
y sinceramente confieso que no tu•
ve la paciencia de detenerme, de
bu~l'ar mi portamonedas .... Y seguí, sin dar nada al mendigo.
Juntas continuábamos deseen·
diendo por los Campos Elíseos. La
pequefl.a había. dejado instantáneamente de hablar; yo misma, sin saber por qué, no decía nada. Llegamos ú la plaza de la Concordia sin
cambiarnos una palabra después
de nuestro encuentro"ºº el mendi
go. Y pe c, á poco,yo:;entía nacer,
crecer en mí, una especie de inquietud, de disgusto, la sensación de
haber ejecutado un acto irrepara-

más generosa con el próximo, eso
es todo .... Pero todos mis razonamientos no me convencían y mides-contento interior aumentaba, devenía en una especie de angustia, tan
grande, que diez vece11 tuve deseos
de volverme hacia atrás y llegar
hasta el sitio donde habíamos encontrado al mendigo. Lo creeréis?
Pero un mal respeto humano me detenía de hacerlo en presencia de mi
hija. Nosotros no valemos absolu·
tamert,e nad1\ desde el momento en
que ob ·amos en vista del juicio de
otro.
Estábamos al final de nuestro paseo é ibawos á. c1·uzar en la esquina
de la calle Laffltte, cuando Susa~a

Domingo 28 de Junio de 1903.

creerlo,no estábamos serenas. Si el
mendigo se hubiese ido? Si no pudiésemos encontrarle?
Tan pronto como llegamos á. la
plazoleta, saltamos á tierra é Inspeccionamos la avenida: ni un solo
mendigo. Entonces me dirigí á. una
alquiladora de sillas, quien me informó haberlo visto, como que era
uno de los mendigos habituados de
ahí, pero no sabía por dónde se había ido. La. hora nos apuraba y ya
nos íbamos, desoladas, cuando Susana alcanzó á ver el hombre recostadu contra del tronco de un árbol.
Dorm{a á. la sombra, con el sombrero sobre las rodillas.
Susl\na fué, de puntillas, y desli·
zó una pieza de oro dentro del som·
brero vacío: después regresamos
por la calle Laffitte. Era un absurdo, bien lo comprendo, pero coso·
tras nos abrazamos fuertemente como si viniésemos de escapar de un
gran peligro .... &gt;
La joven be calló, sonrosada por
haber hablado largo tiempo de sí
misma, en medio de un completo silencio. A nosotros, que la habíamos
escuchado religiosamente, nos parecía haber respirado un aire muy
puro ó haber bebido de una agua
muy fresca, en la propia fuente.
MARCEL PREVOST.

El [t6n Utnddo.
JllllltO tOIIÑO 4t H potl'II
4t Uicto, ll•eo.

Es una historia muy vieja,
de puro vieja olvidada.
Eran, dice la conseja,
león de crespa guedeja
y un nii'lo de tez rosada.
Era el nifto hijo de un rey
terror de propios y extra.nos;
era el león, en su grey,
tan temido por sus daños
como el otro por su ley.
Cierta mafl a.na en la arena.
del abrasado desierto,
bramido espantoso suena:
en el cubil entreabierto
lloraba el león su pena.
¿Por qué secreto motivo
marchaba. la augusta fiera,
con aspecto vengativo,
cautelosa y altanera,
grave el paso, el pecho erguido?
¿Por qué al alcázar llegó
donde el rey de hombresmoraba,
sus ám hitos recorrió
y al príncipe, que jugaba
en los jardines, robó':'
¿Por qué á carrera tendida
sobre las roca!! ardientes
busca ansioso su guarida'?
¿,Por qué respeta la vida
del que desmaya en sus dientes?
Ya el sol apagado había

4.-Veatidos primaverales de 1edaliria Y foulard.

el rojo bo¡zar de su lumbre,
y ya. la. luna ascendía
por la azulada techumbre
que la noche obscurecía.,
2.-Trajes de viaje, paseo y visita.

nuestras manías modernas? No te·
néis la más pequel'la miseria nerviosa que confesar?&gt;
Ella pareció buscar Rinceramente
en sus recuerdos y dijo: cno ..... .
no ...... &gt; con la.cabeza.
Nosotros comprendimos que decía
la verdad, por lo que sabíamos y
veíamos de ella, por su porte reposado; su renombre de esposa digna la colocaba. fuera. de esas muflecas mundanas que acababan de confesar sus locuras.
Sin duda, su modestia se admiraba de ostentar una indemnidad tan
completa, cuando todo el mundo á
su rededor, había confesado sus miserias. Entonces dijo:
&lt;Ohl..yo no puedo decir que sumo
habitualmente los números de los
coches ó que bago en mi interior la
relación completa de todos mis armarios, antes de acostarme .... Pero, sin embargo, un día, yo experi·
menté algo que se parece á lo que
vos habláis, si es que os he comprendido bien. . . una especie de
impulsión interior, una fuerza que
obliga á ejecutar inmediatamente

que ustedes conocen. La conducía á
sus clases, pues han de Raber que
i&gt;Rta 1n·a.n persona 11l¡zue ya claseR.
Como el día era bello. dPcidimoR ir
á pie por los Campo&lt;1 Elíseos y los
bule-vares. de nuestra casa á. la
ca.lle Laffltte. Caminábamos alP•
gremente, charlando juntas, cuando
en lo alto de la plazoleta, un mendigo. bastante joven, se arrastró
delante de nosotras y noR tendió la
mano, sin decir nada. Yo llevaba

ble, de estar amenaz11da, á causa
de eso mismo, de un vago peligro
en i&gt;I porvenir.
Frecuentemente, yo me esfuerzo
en ver lo más claro que puedo en
mi interior, y caminando yo, exa·
minaba .ni conciencil\. Veamos, me
decía, yo no he cometido una fu Ita
tan j?T&amp;vecontra la caridad no dan·
do nada á ese mendigo .... Jamás
he tenido la pretensión de dar á
todos los que encuentre. Yo seré

3.-Detalle de pintura para aplicacione1,

me cogió dulcemente por el vestido
para detenerme.
-cl\Iamá! dijo.
-Qué quie1·es, preciosa?&gt;
Ella fijó sobre mí sus grandes pupilas a.zules y me dijo gl'averuente:
&lt;Mamá, por qué no Je diste nada á
ese mendigo de los Campos Elíse,..s?&gt; Cdmo yo, ella no había peo•
sado en otra cosa, después de nues·
tro encuentro; su col'azón estaba.
oprimido como el mío; solamente,
mejor que su madre y más since1·a,
ella había confesado sencillamente
su inquietud.
Yo no titubeé un momento.
-Tienes razón, querida., le dije.
Habíamos ca.minado más ligero
que de costumbre, bajo la tenacidad
de nuestra común idea. Como vein·
te minutos nos faltaban para la. hora de las clases.
Llamé un coche, subí con Susana,
y el cochero partió precipitada.meo·
te hacia los Campos Elíseos, bala.·
gado por la promesa de una gene·
rosa propina.
Ya en camino, las manos de Su•
sana buscaron las mías y, podéis

,uando el silencio medroso
de aquel desierto africano
rompió un grito cavernoso:
era el aviso á. un tirano
que daba un rey rencoroso:
-&lt;¡Ay de ti, viejo maldito,
que heriste á la madre mía!
á fieste, regla te invito,
que al romper el nuevo día
he de vengar tu delito•&gt;

cDe tu palacio en las gradas,
antes que brille la aurora,
has de ver ensangrentadas
del hijo que tu alma adora
las carnes despedazadas.&gt;
Dijo, y en calma de muerte
el desierto se quedó;
sólo el príncipe,á. su suerte
ajeno,feliz durmió,
que el que ignora esel más fuerte.

~.-Sombrero d~ ntaci6n para aeñorita,

Antes de que el sol saliera,
en el alcázar se oía.
gritar la gente guerrera,
y en la puerta se veía
del rey1la l{Uardia primera,

Grave, solemne. pausado,
por el jardín adelante,
con el nlt'lo desmayado
en la boca. jadeante,
avanza el león osado.
Terror en la ~uardia fiel
infundió: del puesto huyeron
en espantad0 tropel
.
los¡zuardiA.s.cuando A.l rey vieron
temblar pálido ante él.
Ni en las anchas galerías,
ni en los largos corre~ores
ni en las angostas cru¡ías
detienen sus osadías
ni soldados ni seflores.
Llegó á un lejano para.je
que oculta una puerta_ obscura,
rasgó un rico cortina.Je
v halló .... débil criatura
Íendida. en lecho de encaje.
Era una tierna princesa
que apenas cuenta dos años,
de labios como la fresa,
ojos dulces, aunque huraflos,
melena blonda y espesa.
Miraba con descon"luelo
juguetes de gran va.HA.

espal'Qldos por el 1uelo:

que el campo de terciopelo
de joyas sembrado había.
Lanzó un rugido el león
que hizo temblar el palacio,
v entró en la áurea habitación.
'La nit'la miró despacio
la terrible aparición,
y hacia la terrible fiera
tendió inocente la. mano,
y cándida y hechicera.,
al verdugo de su hermano
amenazóle severa.

··········· ················ .....
Termina la tradición,
dulce y tierna cual ninguna,
que conmovido el león,
al nit'lo dejó en la cuna
con maternal atención.
)IANUEL F. V1Ll.EGA¡&lt;,

�..
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de, 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903. •

JUNIO.
Obscuros nubarrones
bajo del cielo
se a.pifla.n y parecen
tocas de duelo,
que ronco viento
flagela. despiadado,
rudo y violento.
De pronto el viento calma,
crece el nublado,
se entenebra., se hincha.;
el trueno a.ira.do
silba. y a.te1·ra.,
y cae la lluvia. entonces
sobre Ia. tierra..
La. lluvia. en los crista.les
de mi venta.na.
bate repiq uetea.ndo
vibrante diana.,
trémula. y loca.,
y argentina. es la alegre
diani~ que toca..

Diputado y Ptscador.
I
Había terminado la legisla.tura y
los sena.dores y diputa.dos disfrutaba.o de las vacaciones parla.meo-

En las verdes a.lfom bras
de la. pradera.,
cual si continuo golpe
lo sacudiera.,
limpio y reidero
derrama sus torrentes
el aguacero.

tarias, a.legres como colegia.les
cuando regresa.o al seno de sus familias.
Mientras unos preparaban sus
escopetas esperando la apertura. de
la ca.za., otros padres de la patria,
de aficiones menos· belicosas, buscaba.o placeres más tranquilos y

menos expuestos á percances. Entre
éstos figuraba. el diputa.do Riquois,
hombre de excelente carácter, que
se volvía loco por la. pesca., y todos
los vera.nos se pasaba. las horas
muertas junto al río.
Al día siguiente de su salida de
París, levantóse muy temprano M.

Sobre la. superficie
de las paredes
finge la. blanca. lluvia
nítidas redes,
y en los tejados,
proyectiles por muchas
roa.nos lanzados.
Y entretanto que llueve,
mi alma. se arroba.,
pues la. escucho angustioso
desde mi alcoba
triste y sombría.,
con mis pesa.res sólo
por compa.i'.lía..
MAESE VENTURA.

._....... ..

EL CUERVO.
(Prootrbto ~uso.)

~.-T raje de visita para señora joven

BESOS.
Te acuerdas, amor mío?
Era. una. noche tibia.,
Tranquila., sin rumor;
Había débile.s ecos
De una. música. extraña
De notas incoherentes

Arra.nea.das sin tino
De la acera.da. cuerda. ....
Perdíase tu semblante
En la. vaga penumbra.
Que rodeaba. á. los dos;
Y en medio de las sombras,
Las sombras a.un más negras
De tus lindas pestañas;
Deba.jo tus pupilas,
Y en ellas roncha. luz.
¡Oh lur. de tus pupilas
Que ha envuelto para siempre
En densas a.ma.rgura.s
La.s noches y los día.s
De mi triste existir!
Yo no puedo olvidarlo:
Tu cabeza. en mi pecho,
Tus ojos entornados
Y vueltos hacia. mí,
El a.liento sin ritmo,
Los labios que se encuentra.¡;¡,
Se oprimen y se estrechan,
Y un beso que no estalla. ....
Un íntimo secreto
Apenas rumoroso
De mi infinito a.mor.

Era un cuervo secular,
On cuervo de negra. pluma
Que quiso el nido la.orar
En un islote que el mar
Bate y corona. de espuma..
Pa.só el tiempo lenta.mente,
Y el pájaro graznador
Soñó intrépido y valiente
Con llevar a.l continente
A los hijos de su amor.
Tomó á su primer hijuelo
Y, con ansias de luchar,
Remontóse en raudo vuelo
Hasta las cumbres del cielo
Que se copia.o en el mar.
- Si necesito de tiEl cuervo graznando dijo, ;, Me transportarás a.sí? .... Y g1·aznó temblando el hijo:
- Te llevaré cual tú á mil
Pero el padre, grave y fiero,
Mirando a.1 hijo temblar
Y juzgándolo embustero,
Impasible y altanero
L 3 dió sepulcro en el mar.

7.-Blusa de casa, á cuadros.

-4

i

De su acción arrepentido
El pájaro graznador,
Tornó al solitario nido,
Y al otro hijuelo querido
Quiso probarle en su amor.
Volando con raudo vuelo,
Dijo, subiendo basta el cielo:
- ¡,Me transportarás así? ....
Y le contestó el polluelo:
-Nunca lo esperes de mí. ...
Porque cuando el tiempo venga.
En que no puedas volar,
Es muy fácil que yo tenga
Un hijo á quien me convenga.
Antes que á ti transportar.
-Hablaste como prudente,
Tu franqueza. te salvó- l
Dijo el padre tristemente.
Y á su polluelo llevó
Al remoto continente.
Luego, el cuervo secular,
El cuervo de oe¡ra pluma.,
Graznó con ronco graznar;
Buscó sudario de espuma
Y halló la muerte en el mar.

m. ~- Blanco-Btlmonte-

......
Hoy sé que tu alma. ignora.
Lo que entonces pasó.
Tú cantas y te ríes .... !
Mas yo por siempre llevo
Con mi dolor eterno,
Eü el alma. tu olvido,
En la. mente tu imagen
Y en los labios ca.liados
El a.margo resabio
D!l l&amp; miel de tu boca..
10.-Detallo 'de bordados.

**

0. - Corba.ta de seda., color obscuro, ·

s.-Eaclavina de seda y encaje.

11,-Colecci6n de trajecltos Infantiles.

Riquois, el cual, con su amplio
sombrero de paja. en la cabeza y
vestido con un traje de dril blanco,
corrió presuroso á entregarse á su
placer favorito, provisto de todos
los a.para.tos que el ca.so requería..
Había. un sitio de preferencia., del
que todos los años tomaba. posesión

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 26, Junio 28</text>
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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de, 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903. •

JUNIO.
Obscuros nubarrones
bajo del cielo
se a.pifla.n y parecen
tocas de duelo,
que ronco viento
flagela. despiadado,
rudo y violento.
De pronto el viento calma,
crece el nublado,
se entenebra., se hincha.;
el trueno a.ira.do
silba. y a.te1·ra.,
y cae la lluvia. entonces
sobre Ia. tierra..
La. lluvia. en los crista.les
de mi venta.na.
bate repiq uetea.ndo
vibrante diana.,
trémula. y loca.,
y argentina. es la alegre
diani~ que toca..

Diputado y Ptscador.
I
Había terminado la legisla.tura y
los sena.dores y diputa.dos disfrutaba.o de las vacaciones parla.meo-

En las verdes a.lfom bras
de la. pradera.,
cual si continuo golpe
lo sacudiera.,
limpio y reidero
derrama sus torrentes
el aguacero.

tarias, a.legres como colegia.les
cuando regresa.o al seno de sus familias.
Mientras unos preparaban sus
escopetas esperando la apertura. de
la ca.za., otros padres de la patria,
de aficiones menos· belicosas, buscaba.o placeres más tranquilos y

menos expuestos á percances. Entre
éstos figuraba. el diputa.do Riquois,
hombre de excelente carácter, que
se volvía loco por la. pesca., y todos
los vera.nos se pasaba. las horas
muertas junto al río.
Al día siguiente de su salida de
París, levantóse muy temprano M.

Sobre la. superficie
de las paredes
finge la. blanca. lluvia
nítidas redes,
y en los tejados,
proyectiles por muchas
roa.nos lanzados.
Y entretanto que llueve,
mi alma. se arroba.,
pues la. escucho angustioso
desde mi alcoba
triste y sombría.,
con mis pesa.res sólo
por compa.i'.lía..
MAESE VENTURA.

._....... ..

EL CUERVO.
(Prootrbto ~uso.)

~.-T raje de visita para señora joven

BESOS.
Te acuerdas, amor mío?
Era. una. noche tibia.,
Tranquila., sin rumor;
Había débile.s ecos
De una. música. extraña
De notas incoherentes

Arra.nea.das sin tino
De la acera.da. cuerda. ....
Perdíase tu semblante
En la. vaga penumbra.
Que rodeaba. á. los dos;
Y en medio de las sombras,
Las sombras a.un más negras
De tus lindas pestañas;
Deba.jo tus pupilas,
Y en ellas roncha. luz.
¡Oh lur. de tus pupilas
Que ha envuelto para siempre
En densas a.ma.rgura.s
La.s noches y los día.s
De mi triste existir!
Yo no puedo olvidarlo:
Tu cabeza. en mi pecho,
Tus ojos entornados
Y vueltos hacia. mí,
El a.liento sin ritmo,
Los labios que se encuentra.¡;¡,
Se oprimen y se estrechan,
Y un beso que no estalla. ....
Un íntimo secreto
Apenas rumoroso
De mi infinito a.mor.

Era un cuervo secular,
On cuervo de negra. pluma
Que quiso el nido la.orar
En un islote que el mar
Bate y corona. de espuma..
Pa.só el tiempo lenta.mente,
Y el pájaro graznador
Soñó intrépido y valiente
Con llevar a.l continente
A los hijos de su amor.
Tomó á su primer hijuelo
Y, con ansias de luchar,
Remontóse en raudo vuelo
Hasta las cumbres del cielo
Que se copia.o en el mar.
- Si necesito de tiEl cuervo graznando dijo, ;, Me transportarás a.sí? .... Y g1·aznó temblando el hijo:
- Te llevaré cual tú á mil
Pero el padre, grave y fiero,
Mirando a.1 hijo temblar
Y juzgándolo embustero,
Impasible y altanero
L 3 dió sepulcro en el mar.

7.-Blusa de casa, á cuadros.

-4

i

De su acción arrepentido
El pájaro graznador,
Tornó al solitario nido,
Y al otro hijuelo querido
Quiso probarle en su amor.
Volando con raudo vuelo,
Dijo, subiendo basta el cielo:
- ¡,Me transportarás así? ....
Y le contestó el polluelo:
-Nunca lo esperes de mí. ...
Porque cuando el tiempo venga.
En que no puedas volar,
Es muy fácil que yo tenga
Un hijo á quien me convenga.
Antes que á ti transportar.
-Hablaste como prudente,
Tu franqueza. te salvó- l
Dijo el padre tristemente.
Y á su polluelo llevó
Al remoto continente.
Luego, el cuervo secular,
El cuervo de oe¡ra pluma.,
Graznó con ronco graznar;
Buscó sudario de espuma
Y halló la muerte en el mar.

m. ~- Blanco-Btlmonte-

......
Hoy sé que tu alma. ignora.
Lo que entonces pasó.
Tú cantas y te ríes .... !
Mas yo por siempre llevo
Con mi dolor eterno,
Eü el alma. tu olvido,
En la. mente tu imagen
Y en los labios ca.liados
El a.margo resabio
D!l l&amp; miel de tu boca..
10.-Detallo 'de bordados.

**

0. - Corba.ta de seda., color obscuro, ·

s.-Eaclavina de seda y encaje.

11,-Colecci6n de trajecltos Infantiles.

Riquois, el cual, con su amplio
sombrero de paja. en la cabeza y
vestido con un traje de dril blanco,
corrió presuroso á entregarse á su
placer favorito, provisto de todos
los a.para.tos que el ca.so requería..
Había. un sitio de preferencia., del
que todos los años tomaba. posesión

�1

EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.
el funcionario-hay una vacante de
cutt.tro mil francos.
-Eso es lo que yo necesito. ¿Y
qué hay que hacer en ese cargo?
-Recibir las solicitudes referen•
tes á obras públicas y clasificarlas
debidamente. Pero le advierto á
usted que hay más de cuatro mil
pretendientes á esa plaza, en su
mayor parte recomendados por senadores, diputados y personas inftuyentes. No es posible contentar
á todo el mundo.

13.-Traje de campo y

t

r

el ftiputado, un sitio excelente,
abrigado por un enorme sauce. En
aquel paraje formaba el río un remanso, en el que era abundantísima la pesca.
Cuando llegó M. Riquois á dicho
punto, vió con extraordinaria sorpresa que el_ sitio estaba ocupado
por un joven, aT cual dijo:
-Dispense usted, caballerito, pe·
ro ese sitio me pertenece.
El joven le miró con asombro y
le contestó:
-Hace tres meses que lo ocupo
diariamente.
-Yo lo ocupaba el año pasado,
y hace diez años que me siento ahí
durante mis vacaciones.
-¿Por qué no ponía usted un le•
treroi' -replicó el joven en tono de
mofa.-Estos sitios pertenecen al
primer ocupante.
En vista de tan justa observación,
M. Riquois no tuvo más remedio
que resignarse y elegir otro punto.
El diputado pescador preparó sus

Dom!I1go 28 de Junio de 1903.

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~

-¡Ya le be encontrado á
usted un empleo!
-¿.De veras?
:--~í, s~ñor; un cargo en el
M101ster10 deObrasPúblicas
con cuatro mil francos d¿
sueldo.
-¡Eso es mi fortuna!
-Pero es preciso ir á tomar posesión en seguida.
-No deseo otra cosa
¿ Y .4 ué hay qué hacer·~;·i¡
oficina?
-Muy poca cosa. Entrará
usted en el Ministerio á las
once de la mañana.
-Me parece bien.
-Y saldrá á, las cuatro de
la tarde.
--:~Habrá que escribir mue b o.
-:r:ro! señor. Su trabajo
cons1st1rá en recibir solici·
tudes Y clasificarlas ordena•
damente_ para presentárselas
luego al Jefe del negociado.
. -O.reo que desempeñaré
m~y ):nen ese cargo. Es usted
mi bienhechor, y nunca sabré

yar el alba, seguro
de adelantarse á su
rival y de ocupar el
sitio que, según él,
le pertenecía..
Pero cuando llegó
al río,estaba ya ocu·
pado por el joven.
Mr. Riquois tuvo
que colocarse á alguna distancia.
Como el día anterior, no pescó nada,
mientras que su veci·
no llenaba nuevamente su cesta.
El diputado esta·
ba furioso y maldijo
mil veces su mala es•
trella al dirigirse á
su domicilio.
·
Al día siguiente se
levantó á las cuatro
de la mañana, esperando llegar á tiempo.
¡Era demasiado
tarde!
Su rival había llegado ya.
-~En qué se ocu·
pará ese animal?dijo para sí monsieur Riquois.
Y ocurrió lo de
siempre. :m diputa•
do no logró pescar
más que un -pececillo
insignificante, al pa·
so q-ue el joven no
bacía más que meter
y sacar á cada ins•
tante el anzuelo.
-Según veo-dijo
monsieur Riquois á
su vecino,-es usted
muy aficionado á la
pesca.
-Hay que hacer
algo en este mundo.
-¿Le permite á us·
ted su profesión mu•
12.-Traje de reforma, para paseo.
chos ratos de ocio?
sombrero de estación.
-¡Ya lo creo!
-Dé usted la plaza á mi protegi·
-,:.Vive usted de sus rentas?
do,
pues estoy resuelto á obtenerla
aparatos, lanzó un anzuelo al río
-No, señor, ni disfruto de nin·
á toda costa.
y esperó tranquilamente el resulta·
gún empleo. Por eso me dedico á la
-No me corresponde á mí el nomdo de su primera tentativa.
pesca.
bramiento, sino al Ministro. Yo no
Transcurrió una hora sin que M.
-¿'No tiene usted ningún empleo?
bago más que proponer.
Riquois viese logrados sus deseos.
-dijo M. Riquois, entreviendo el
-Pues proponga usted á mi canEn cambio, vió con profundo do·
medio de librarse de su rival.-Pues
didato con el número uno. Lo delor que su vecino no cesaba de lle·
nada tan fácil como proporcionarmás corre de mi cuenta.
le á usted uno. Tengo yo mucha innar su cesta.
-Lo haré así-contestó el jefe del
M. Riquois cambió de sitio y mu··
fluencia y desde luego estoy dispues•
personal.
·
dó el cebo y el anzuelo; pero todo
to á ejercerla en su obsequio.
-Eso sí- añadió el diputado,- Pues me prestará usted un gran·
fué inútil.
deseo que á ese joven no se le dé
Los peces iban y venían, indife·
dísimo servicio.
nunca licencia durante las vacacio·
rentes á los esfuerzos del diputado,
-¡,Qué sabe usted?
nes.
del cual parecía que se burlaban
- Nada; soy bachiller.
M. Riquois fué á visitar al minis•
descaradamentf'.
- Con eso me basta.
tro y le arrancó el nombramiento
Llegó la noche y era preciso reti·
que deseaba.
rarse; M. Riq uois miró con envidia
Acto continuo regresó á su casa
III
la colmada cesta de su vecino y re·
de campo.
gresó á su casa de un humor de mil
Al día siguiente partió M. Riq uois
demonios, resuelto á tomar pronto
para París y se dirigió al Ministedesquite y á indemnizarse del mal
IV
rio de Obras Públicas, donde cono•
resultado de su primera jornada.
cía al jefe del personal, al cual pre·
Al día siguiente cogió sus apara•
guntó si había algún cargo dispo•
tos de pesca, se dirigió al río, y
ir
pible para su protegido.
apenas vi6 al joven, le dijo:
-En este momen1;0-le copt,estó
Al día siguiente se leva.ni&lt;&gt; al ra•
'Í~olecci6n de trajes de calle y vi-sita.

�/

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junto de 1903.

Son sus labios dos rosas
que guardan perlas,
y sus dulces mira.das
de amor son flechas.
Flechas que matan,
porque derechas siempre
llegan al alma.

cómo pagarle lo que ha hecho usted
por mí.
-Le advierto á usted que no se
le podrá conceder licencia alguna
durante las vacaciones, y que, por
tanto, se han acabado ya para
siempre las partidas de pesca.
-¿Y eso qué importa.? El pesca.r
es cosa que me a.burra sobera.namente. Si me dedicaba á ella., era.
tan sólo por mata.r el tiempo.
El joven retiró sus aparatos y el
diputado ocupó su puesto, loco de
satisfacción.
Al senta.rse dirigió una.lmira.da. á
su protegido y le dijo:
--Confiese usted que no es malo
el empleHlo ·que acaba usted de
conseguir. ¡Eso sí que bien puede
llamarse una. buena. pesca.!
E. FOURRIER.

LUIS DE CASO.

I

1

\

EN UN ALBUM.
Luz de aurora que vestida.
de diáfanos róseos tules,
bajas de cielos azules
á esparcir en todo vida.;
ya que en cármenes y alcores
te ofrece naturaleza.
primores de la belleza
en aves, fuentes y llores,
á ti r.cudo al arduo empello
de alfombras tender de rosas,
á la que reina entre hermosas
y de este libro es el dueño.
E l verso,aun h aciendo a.larde
de ingenio, donaire y galas,
se siente,al tender las alas,
ante su beldad cobarde;
porque aunque mucha. es su audacia
Jamás celebrar pudiera
ni su beldad hechicera,
ni su candor ni su;gracia..
Si su cabellera. rubia
sobre su cuello desciende,
es como manto que tiende
en nieve, dor ada lluvi a..
Si son azules sus ojos
y nácares sus mejillas,
son divinas mara.villas
frente, seno y l abios rojos.
Así siendo un ser real,
es tan gentil y tan bella.
que el numen encuentra en ella
trasunto de su ideal.
Y á cantar ya no se atreve
mi musa., beldad, ni amores;
pues muy pobres son las llores
que nacen sobre la nieve.
HERACLIO M . DE LA GUARDIA.

INTlMA.
Me ves, y á medir no. aciertas
el júbilo en que me enciendo
cuando á sola.s con las pla.ntas
que florecen en mi huerto,
se h unde mi espíritu en l ampos
de espera.nzas y de ens~eños,
se mitiga.o mis cansancios,
mi numen se empina á un cielo
que en luz de auroras ignotas
empa.pa. mis pensamient~s.
Te sorpreade que _una :vida
fructifique en el misterio
que ofrecen en su a.ma.lgama.
l a soledad y el silencio,
y dudas que me iluminen
r ose.das nieblas de ensueños
y rel ámpa.gos de ~dea.s
.
que encumbran mis pensamientos
en mis hora.s de coloquio
con las plantas de mi huerto.
Con candidez que bendigo
supones, p resa de un yerro,
que ávida. tal me confinan
caprichos que engendra. el tedio.
Mas no es así. Y a tú sabes
que la vida en el concierto
de los hombres, tiene abismos
por cuyos a.grios senderos
oscilan ocultas hachas
y rugen notos acerb_os .
para. las almas que arroJan
más a lto sus pensamientos.
¿Qué mucho que en el coajunto
vislumbre espíritus buenos
y frentes q ue como faros
proyecten rayos excelsos,
si defraudando noblezas
y ensayando torpes vuelos,
miro rostros que se empinan
como nublos desde el cieno
y esconden tras su!! sonrisas
pasiones que causan duelos'?
En cambio, bajo I as sombras
apacibles de mi huerto,
m hay odios que muerdan honras
ni risas que oculten gestos.
Allí mi espíritu encuentra
campo florido y sereno
donde riman sus preludios
los pájaros de mis sueños;
y allí, mientras doy al surco
chorros de savia en el riego,
alivian mis desenga.ilos
y flordelisan mi cielo
las auras con su frescura,
la. ca.lma con sus misterios,
mis siembras con sus a.romas
y mis hijos con sus besos.

•

\
I

/

\

SU BETBAT8.

'

\

\

\

'

..................................
"SANTA FE" LA MEJOR RUTA
ADennr, lusas'City, SL Loals, Cblcago, lew York.
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\

\

I

(

J

/

-----

\

EL TEST AMENTO

Dtl 111■0.

\

sr. Jlrzoblspo ittbaa.

,

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La ma yor parte de lo testado con•
s lstla en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Compania de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace pocos ellas que se practicó la
apertura del testamento del Ilu1trtsl·
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la ciudad de Cblcago, Illlnols.
La fortuna ctel distinguido prelado aacendló l cerca de $125,000 oro americano: 7 eegtln el Inventarlo que se ba
publicado, loa bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de ' 'La Mu•
toa.' • Compallla de ~ •.
guros sobre la Vida, de
BENITO FENTANES.
Nueva York, por $25,~00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de laa pólizas 9,329 oro.
. tl p bl
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Ch1a u a, ue a., mayo 31 . Hace var ios años que en mi prácBancoe. . . . . . . . 37,000 oro.
t ica p rofesional-dice el Doctor
Entre laa disposiciones del sellor Ar•
:Manuel Izunza-y en las visitas
Esºt!l:r· en BU testamento, se hicieron
que h ago á los enfermos de la cárA su hermana, sel!orlta Kate Feebau.
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que estuvo siempre con él hasta su
ce1 Y h osp1
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po a.cton,
muerte, $40,000 oro en bonos y $~5.000
h e recetado con frecuencia la
oro ere una de taa pólizas de seguro;
Emulsi6n de Scott en los linfátil la aellora Ana A. Feeban, viuda del
cos, escrofulosos, y, sobre todo, e1n...,,,,.,-::i8ei!!ll-o,;.
ir . ;doctor
EduarcJo
L. Feeban,
1 sel!or
Arzobl.apo,
$25,000 beroro
la t u berculosis, y siempre he
tu pólizas, 7 $5,000 oro en
tenido los resultados más sa.
a Academia
Pa.trlde la que dees bao
preceptora
torios. Seré, por lo mism ..,"'a
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la Institución por !a
manidad, contribuyo con
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los $4,000 resta'l·
b re nombre á su propaga.e
......,,,n♦,-a póllu..

FONDO

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15.-Trajes refo rma para niñas de 13á 16 años.

Morenito es su rostro,
que a.sí lo ha. puesto
el calor de su alma,
que es toda. un fuego;
b1·e ve es su talle,
y sus ojos tan negros
cual mis pesa.res.

RICARDO COVARRUBIAS

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w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. 6an F,-anolaoo, #iím.

s. Nlt};,cloo. a. F.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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MUICO, JULIO 12 Df 1903.

Subscripción mensual for,nea $1.50
ldem,
ldem. en la capital $1,25

Dlrer.tor: LIC. RAl',UL Rtl'l!!I !IPINDOLA

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LEÓN XIII
(Del famoso retrato por Chartran.)

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�Domingo 12 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADó
ILUSTRADO

EL MUNDO

RECUERDOS.
Malamente puedo tener de la Intervenci6n
Francesa recuerdos her6icos y reminiscencias
épicas, ni menos aún _puedo narrar batall3:s
campales triunfos glor10sos, heroísmos sublimes que ~o son reminiscencias en mi espíritu sino cosas aprendidas más tarde ú oídas
entonces, pero no P!esenciadas ni vistas. De
aquella época, gloriosa al par que dolorosa,
mis recuerdos propiamente tales, son recuerdos de niño, y como tales, poco interesan!es
en principio; pero he encoi:itrado en ocasiones en ese «cuarto de trebeJOS» que se llama
mi memoria, impresiones delicad3:s, cuadros
vivos y animados, hechos sugestivos, y de
cuando en cuando hasta verdaderae enseñanzas morales sociales y políticas que acaso merezcan ser 'conservadas y divulgadas. Esas
impresiones, esos hechos, esas enseñanzas pueden ser una contribuci6n al estudio de lo que
fuimos, de lo que pensamos y de lo que sentimos en contraposici6n de lo que somos,
pensa~os y sentimos, yJpueden acaso ayudar
á definir lo que debemos y podemos i,er,
sentir y pensar.

***

Las épocas de Ayutla,la Constituci6n, el Golpe de Estado y la Reforma, son para mí enteramente crepusculares é indistintas. Apenas
entre la bruma de un recuerdo borroso se destacan algunos lineamientos más per~eptibles.
Todas las mañanas, Petra la cocmera, al
regresar del mercado, traía las noticias más
auténticas de aquellas luchas y de aquellos
conflictos. Mientras distribuía armoniosamente1 en la mesa de la cocina, sus manojos de
cebollas y sus «cuartillas,; de jitomate ( entonces se vendían cuartillas de jitomate), y procedía bajo el «controle,, severo de mi madre,
á hacer las cuentas con garbancitos, despepitaba todas las noticias recogidas en los puestos de las herbolarias y de las regatonas.
-Niña, no más le digo que ahí están ya.
-¿Quienes?
-Los puros. Ya le pegaron á don Miguel
en Calpulálpam y toda la chinaca se echa encima de ::México.-Son cuatro y cuartilla.
-No; son cuatro cerrados.
-No, niña, si éstos son los medios y éstos
los ,iclacos. »
-No; éstos son los tlacos y éstos otros los
medios.
-Y vienen colgando á la gente por todo el
camino, y robando y «saquiando,» y don Miguel se va á largar, y ya el comercio va á poner patrullas.
-¡Válgame Dios! y Sabino que no parece.
Sabino era mi padre.
A poco, galope de dragones; portazos de
los tenderos cerrando sus comercios, y El Cojo, legendario y tradicional, gritando á toda
voz y al rítmico compás de su muleta:
-¡La rrredota completa de los faisiososl
Este cojo era un papelero que, en los tiempos de paz, vendía «Las décimas del ahorcado» y «El hijo que mat6 á su madre," de Sixto Casillas, y en tiempo de guerra, hacía veces de Agencia Havas distribuyendo á «tlaco,,
boletines de la Campaña, y calificando, invariablemente, de faisiosos á todos los derrotados.
Al contingente noticiero de Petra se agregaba el de Papá Pepito. Papá Pepito, mi abuelo paterno, era un mocho desorejado, recalcitrante, irreconciliable,· á la vez que Papá Sabinito, mi padre, era un liberal mondo y lirondo, «puro,&gt;&gt; cuadrado ¡,or la base, de hermosa lámina y de exquisita y fina vitola.
Papá Pepito, á la hora de la mesa, desempacaba sus noticias, todas favorables á los
conservadores, todas optimistas para su partido. Para él no existían los hechos consumamados, ni la evidencia ni nada que no fuera
una no interrumpida cadena de victorias, una
indefinida sucesi6n de triunfos de «los suyos.,,
Mi padre lo dejaba decir y solía contestarle
ir6nicamente.
-¡ Ya sabes que les «dimosl»-decía Papá
Pepito transportado.

-Sí, papá, las espaldas.
-¡Ya tomamos Veracruzl
-;.En píldor!ls?
• -Don .Miguel le peg6 á Zaragoza.
-Sí, pero con las costillas y en la puntera
del zapato.
En ocasiones mi padre lo provocaba.
-Ya sabes que don Benito exclaustr6 á
las monjas de Veracruz?
-De seguro, ¿qué se puede esperar de ese
impío? El diablo se lo ha de llevar con todo
y botas.
-Pero, papá-decía mamá,-si en Veracruz no hay monjas!
.
.
Otro juego que nos hacía felices, era el siguiente: cuando Papá Pepito recibía á última
hora alguna noticia favorable á los suyos, solía callársela, y al día siguiente, al alba, afinaba su bandol6n y venía de puntillas á dar
mañanitas á papá con la noticia puesta en
verso y con música de las mismas. Ejemplo:
Ya perdieron esos &lt;puros,&gt;
Los hemos de aniquilar;
Vivan Márquez y los suyos
Por toda una eternidad.
Mi padre se mordía un codo; pero tomaba
en la primera oportunidad su revancha. Como quiera que no «poseía» el bandol6n ni ningún otro instrumento de música, llegado el
caso,organizaba una cencerrada. Se colgaba al
cuello con cordeles, á guisa de tambor, una
tabla que golpeaba con unos palillos; Berna,
mi madre, empuñaba una sartén y un cucharóh; Juan el Tiñoso, el criado, tenía á su caigo el caso de la conserva y el molinillo; las
criadas y nosotros, seis criaturas, no" armábamos de cacerolas, y á los acordes del Himno Nacional, íbamos á dar cencerrada á Papá
Pepito entonando estos 6 semejantes versos:
Libertad, libertad sacrosanta
Tus conquistas celebra la gloria,

Lucha aún, lucha aún y la histol'ia
Letras de oro en su libro pondrá.

Mi padre hacía mejores versos que éstos;
pero la colaboraci6n de mi hermano Carlos
solía extraviar su literatura.
Esto es lo que hoy llamaríamos el género
chico; pero había también episodios del género épico. Uno de ellos, peri6dico, regular, cronométrico, consistía en que, cuando«entraban»
los mochos, metían á la cárcel á mi padre;
pero en cambio, si «ganaban" los puros, lo metían también á la cárcel. Lágrimas de Berna,
chillidos nuestros, consternaci6n de la servidumbre cuando los cuerudos de Lagarde-eran
los más asiduos y eran mochos-se presentaban á catear la casa. Papá se resignaba, requería una capa española, hacía aprestar unas
tablillas de chocolate y unos bizcochos duros
y salía rumbo á Santiago 6 á la Acorda&lt;la
«arrastrando su alfange por la arena.»
Lo que había que ver era la actitud de Papá Pepito, hidrófobo, furibundo, implacable.
Había que encerrarlo en el cuarto del baño
para que no exterminara á los aprehensores,
puros 6 mochos, de su hijo. Su fanatismo conservador ofrecía un vacío, una laguna. Todo
lo toleraba, lo permitía y lo sancionaba de «los
suyos,,,menos que molestaran á Sabinito. Así
es que cuando, partido mi padre rumbo al
ostracismo, le dábamos suelta, se armaba de
una bayoneta despuntada y de un martillo
para hacerla entrar, y disfrazado de 11sospechoso,» se iba á rondar por la prisión, resuelto á
cualquier cosa con tal de que Sabinito no fuera víctima de una arbitrariedad. Felizmente
no lo fué nunca. Con 1cnsted dispense," mataban á uno; con 1,usted dispense,» daban suelta á mi padre con la misma regularidad que
lo encerraban.

una obra maestra, parecida á las que preceden á las elecciones en la gran República americafia. En la prensa, er.. los círculos políticos,
en los diplomáticos, se hace atm6sfe~a en favor de la elección de Monsefior Pecci, de cuyas energías aguardan todos la reconquista de
los antiguos privilegios.
Así en el seno mismo del conclave reunido
á toda' prirn, cuando u~o de los adversarios más
notables de esta candidatura, apoyaba la de
otro Cardenal, diciendo que éste era un santo,
contestaba el Cardenal Bartolini, ardiente sostenedor del que después fué Le6n XIII:
-Si Martinelli es un santo, que ruegue por
nosotros; pero ahora, no es un santo lo que
se necesita para el gobierno de la Iglesia.

***
La vida de Le6n XIII es la de un político,
un hábil hombre de gobierno, perspicaz diplomático, que sabe ponerse á la altura de las circunstancias; que cede precisamente lo que es
necesario ceder para bien de la Sede, pero sosteniendo siempre las prerrogativas sin las cuales el poder espiritual de la misma Sede sufriría considerable quebranto.
Siendo joven, rechaza las primeras insinuaciones para seguir la cai-rera eclesiástica¡ se
manifiesta sin vocaci6n para tomar los hábitos
sacerdotales, y se afilia en la Compañía de Jesús, plenamente convencido de que sus talentos le permitirán prestar grandes servicios á

***

Cuando la autoridad espiritual está apoyada por el poder físico, es muy fácil hacerse
oír y hacerse obe,lecer. Cuando la primera. existe s6lo para hacerse oír y obedecer y respetar
del pueblo, es preciso hablará éste en su propio idioma, y hablarle de aquello que ama, hablará sus sentimientos, conmoverle, sacudirle,
exaltarle. ¿No es así como Le6n XIII se hizo

***

La

No fué, sin embargo, una reñida lucha de
reconquista, ni se caracterizó por la intransigencia que todos aguardaban de él. Sus veinticinco afios de pontificado transcurrieron en
completa calma, y 111.s protestas que el Pontífice formul6 en contra del actual estado de cosas
en Italia, fueron protestas débiles, platónicas,
fueron las de un convencido de que la fuerza de
los acontecimientos es inmensa, y deque el único recurso para el Papado era emprender una
gran obra de adaptaci6n, de acomodamiento
á las exigencias de la vida moderna.

DR. 11. FLORES.
(Continuará.)

Trono Pontifical.
amar? ¿No es á la persona venerable del pontífice amante del pueb_lo ~ ~efensor del débil, y
proclamador de la Justicia, más bien que á la
SeJe misma, á quien el mundo cristiano 6 no
ha rendido homenaje?
'
León XIII predic6 la obediencia á los gobiernos republicanos; reconoci6 los derechos
del poder civil; respet6 las libertades del pueblo, conquistadas por éste á costa de luchas

LEON XIII
La vida del Pontífice romano está-nos
han dicho los cablegramas-pendiente de un
hilo tenue, pr6ximo á romperse. Quizá en los
momentos en que este semanario circule, el
Cardenal Camarlengo haya tocado por tres veces la frente lívida del Papa, llamándole por su
nombre: «¡Joacbiml ¡Joachiml ¡Joachiml», y
los labios transparentes y delgados hayan permanecido silenciosos, y no se hayan abierto ya
los ojos profundos, reverberos de la potente luz
de esa inteligencia privilegiada:; y ante esa rigidez y ese silencio, los hilos eléctricos que
atan unos con otros los pueblos de la cristiandad, hayan transmitido, como un sollozo, la
noticia: ¡Le6n XIII ha muerto!
La Iglesia nunca lloraría bastante la pérdida. Jamás podría consolarse de la desaparición
de uno de sus pontífices más amados, más respetados, y que, por su prestigio personal, por
su propio valimiento, han llevado más alta la
insignia de la cruz.
Como los papas de los primeros tiempos,
León XIII fué un ap6stol de la fe cristiana;
como el monje Hildebrando, fué un reorganizador; y como ninguno de sus antecesores, fué
el lazo de uni6n entre las conquistas modernas
y las tradiciones del Papado.

Domingo 12 de Julio de 1903.

la Iglesia, fuera del estado eclesiástico, y alcanzar un nombre glorioso para su familia. He
aquí, sobre todo, su más grande preocupaci6n,
manifestada en correspondencias escolares, en
confidencias íntimas á sus parientes y á sus
protectores.
De esta manera lleg6 á la dignidad de Monseñor, y á ocupar lugar distinguido en la Corte pontificia, aun antes ele haber recibido las
6rdenes sacerdotales. De esta manera también
antes de los treinta años, era nombrado gober:
nador de uno de los estados pontificios, y más
tarde Nuncio papal en Bruselas, y en ambos
puestos dió pruebas de su gran talento político, su inquebrantable energía y sus dotes de
mando.
La muerte de Pío IX encontr6 al entonces
Cardenal Pecci en el puesto de Camarlengo
y, por lo tanto, encargado de manejar los ne:
gocios temporales de la Iglesia y de preparar
la e~~cci6n de nuevo pontífice. Desde Juego se
le vio desplegar sus grandes dotes de gobierno, asu~ir la_ actitud de amo Y. señor que
!ompe sm vacilar con algunas tradiciones, que
impones~ voluntad á t~do el Sacro Colegio,
que abrevia las ceremomas y precipita la elecci6n de nuevo pontífice, y ante la estupefacci6n de todos, va recto á su fin, seguro de que
s6lo así se resolverían las dificultades creadas
por la reciente agitaci6n política de Italia.
Se murmura entorndsuyo;se susurra que quizá quede en peligro lavalidl:lz de la elección· pero nadie se atreve á oponerse contra esa voÍuntad invencible y esa formidable actividad de
acci6n. Dice uno de los bi6grafos de Le6n XIII:
«los hombres destinados para mandar á los
otros hombres, tienen primero una tendencia
natural á no ver en ellos sino instrumentos de
su propia voluntad y que, absorbidos por la
obra que persiguen, sacrifican al mi11mo obrero al fin que se proponen conseguir.,1
Al mismo tiempo, la propaganda en favor
del Cardenal Pecci se hace con gran ardor: es

cama

de León XIII.

por todos. Lejos de esto ha sido tachada de
débil, de demasiado tole~ante y le ha valido
contrariedades y oposiciones que á veces han
rayado en rebeldías. El viejo clericalismo el
que nosotros conocemos en toda su intoler~ncia, jamás transigirá con la política liberal de
Le6n XIII. Ese clericalismo suicida no perdonará las complacencias del Pontífice de la
Paz. Pero, en cambio, la humanidad conservará su nombre con sagrado respeto, P-omo el
de uno de aquellos que se han esforzado por
la concordia humana.
Accesible siempre que se trata de asuntos
t~ascend~n~les, Le6n XIII, -como es bien sabido, r_eci_bi6 á una célebre escritora francesa
Y consm~i6 en darle su opinión respecto á las
persecuc10nes á los judíos.
- La tare3: ,de la Iglesia-dijo Le6n XIII en
aqu~lla ocas1on-no es sino de dulzura y fraternidad .. Debe combatirse el error y esforzarse en derribarlo; pero cualquiera violencia contr~ las personas, es contraria á la voluntad de
D~o~, á ~us enseñanzas, al carácter de que esto
y mvestido y al poder de que dispongo.

Casa donde nació León XIII, en Carpinetto.
Y su reinado fué un reinado de paz. Desde
la cárcel voluntaria en que vivi6 por t&amp;ntos
afios, seguía con atel'.!ci6n el movimiento político de Europa; espiaba los movimientos de
esta sociedad moderna que á veces parece haber perdido el norte y marchar sin rumbo fijo hacia las obscuridades (lel porvenir. Y
cuando vi6 surgir nubes de tempestad de esos
horizontes, cuando percibi6 en el silencio de
su claustro el rumor de tormenta, cuando vislumbr6 las dificultades del tremendo problema social, entonces dej6 oír su voz para interceder por los débiles, para defender con su
palabra elocuente los derechos del pueblo, y
al mismo tiempo para exhortarle, con la dulzura de un ap6stol, al orden, al trabajo y al
amor.
Y quiéh sabe si esa voz blanca, trémula, no
haya contribuido á extinguir muchos odios,
á desarmar, ~. veces, el brazo homicida del
anarquismo!

Vaticano.-Entrada A los Jardines
prhados de Su Sanfülad.

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La torre leonina.

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1

Oratorio privado de León XIII.
formidables, de heroicidades y de martirios.
¿C6mo no había de recibir los tributos del
pueblo?_ ¿C6mo no ha_bía de ser respetado por
los ~ob1ernos republicanos en cuyo auxilio
acudió para allanarles el camino?
El conden6 las persecuciones que en otros
tiempos fueron el arma podero~a del Pontificado. No rehus6 entrar en relaciones con los
homb~es de distinta fe; proclam6, hasta donde
e_s posible esper~rlo _de un j~fe de iglesia, la
h~ertad de conctencias, é hizo compatibles la
vida moderna y la vida religiosa. Sin duda
esta to~eran~ia l~ permiti6, no solamente evit~r el ctsma mmmente de la iglesia americana,
~mo ens~nchar de un modo considerable la
mfluencia del romanismo en los Estados Unidos.
Su política no ha sido aceptada de grado

-¿Entonces-preguntó la escritora-la guerra de religi6n? ..... .
-¡Estas dos palabras no pueden ir juutasl
Frases que, desde tiempos remotísimos habían sido dichas pocas veces y nunca p;acticad,as. ¿C6mo no habían de resonar en el corazon de los.pueblos, y rodear al Pontífice que
las pronuncio de una aureola mística, de la
cual_ se destacara su rostro, blanco como una
hostia, de rasgos firmes, inundada de luz?•..
Julio 9 de 1903.

DR. L. LARA Y PARDO.

NUESTROS GRABADOS

. Intercal_ados en el texto del artículo anterior, publicamos unos grabados que representan la casa en que naci6 Su Santidad, el 2 de
~ar~o de 1~10, en Carpinetto; la entrada á los
Jardmes privados del Vaticano el Oratorio y
la cax:na de Le6n XIII, y la 'torre, llamada
«leo1_nna,)) que corresponde á las habitaciones
particulares del Sumo Pontífice.

�Domingo 12 de Julio de 1.&amp;03.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ñor PreBidente y del señor Embajador, se encontraban los señores Licenciado don Ignacio
Mariscal, Secretario de Relaciones; Me. Ceery,
segundo Secretario de la Embajada americana; Guillermo Heimcke y señora; Grand Duff,
Encargado de Negocios de Inglaterra; W . Conley, Vicec6nsul de los Estados Unidos; Conde

más notables las de hombres gordos y las de
niños. Los vencedores recibieron, como premios, trajes, paraguas, zapatos y otros objetos de utilidad. A medio día se efectuó una
ascensión aerostática por don Joaquín de la
Cantolla, siendo este acto del programa, de
los más llamativos. El globo se elev6 á consi-

l

S.

EN LA ESCUELA DE TIRO DE SAN LAZARO
Hoy según está anunciado, se efectuarán en
la Esc~ela de Tiro de San Lázaro, las pruebas
de preparación de explosivos y voladura de
algunas obras militares, como puentes y vías
férreas, construídas ex profeso para las experiencias por individuos de la clase de tropa,
pertenecientes á distintos batallones.
El puente que representa nuestro grabado,
se volará por medio de petardos provisionales,
formados con frascos de vidrio que contendrán dinamita, y con cargas alojadas en los
macizos que sostienen la construcción. Las
pruebas de resistencia de la obra se verificaron en días pasados, haciendo que formara
sobre ella un numeroso personal.
Conforme al programa aprobado por la Secretaría de Guerra, habrá también ejercicios
de tiro de precision con fusil y carabina Maüsser.

Domingo 12 de Julio de 1903.

ocupó el lugar de honor, tomando asiento á
su derecha el señor Embajador y á su izquierda el señor General Frisbie, Presidente de la
Junta organizadora de las fiestas. Los demás
asientos fueron ocupados por los miembros
del Cuerpo Diplomático y los señores que integraba'.1 la Junta mencionada. Los brindis
cambiados entre el señor General Clayton y el señor Presidente de la República causaron la más grata impresión y
fueron ruidosamente aplaudidos.

.

S. León XIII en la "portantina."

El placer producido por una obra artística, es, para cada quien, la medida de su mérito: de ahí la eterna diversidad de nuestros juicios.

A.

FRANCE.

J:as fitstas dtl 4 dt tulio.
Con un brillante festival efectuado en el Tívoli del Elíseo, conmemoró la Colonia americana, el cuatro del corriente, el 127? aniversario de la Independencia de los Estados Unidos.
El programa de las fiestas comprendía, además de la ceremonia cívica, consistente en un
discurso pronunciado por el señor Embajador
Clayton y en la lectura de la «declaración de
Independencia,» la celebración de distintos
juegos atléticos y la de un gran baile, que se

verificó por la noche en el salón principal del
mismo Tí voli.
En el fondo del local, y á los lados de la
pista arreglada para las carreras,se levantaron
dos tribunas: una adornada vistosamente con
banderas mexicanas y americanas, que se destinó al c;eñor Presidente de la República y á
los señores ministros extranjeros y á sus familias, y otra, dotada de una amplia gradería,
en que tomaron asiento las personas deseosas
de escuchar á los oradores.
El discurso del señor Embajador, lleno de
frases 1ue revelan la alta estima en que la Colonia tiene al Primer Magistrado de la Nación
y la franca amistad que une á la República
del Norte con nuestro país, fu~ varias veces
interrumpido por los aplausos de la corn:urrencia. Al concluir el señor General Cla vton su
corta, pero entusiasta alocución, el se.flor ,v.
W. Blacke dió lectura al acta de Independencia de los Estados Unidos, pronunciando después un discurso, cuyo tema fué el &lt;CGingoísmo. » En la tribuna de honor, además del se-

Pruebas de resistencia del puente militar en San Lázaro.

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de Vinci, Ministro de Italia;
General García Vélez, Ministro de Cuba; Herr Floecker, Encargado de Negocios
de Alemania; Conde delKielmanseg, Secretario de la Legación de Austria·
Ingeniero don Leandro Fernández, Secretari~
de Comunicaciones; Francisco Coronado, Secretario &lt;le la Legación de Cuba; Evers, Encargado de Negocios de Bélgica; Vizconde De
la Tour, Encargado de Negocios de Francia;
Emilio l\Iorthz, Cónsul de Chile; Capitán Ha,,,
liwell, Vicecónsul d':l Inglaterra; Soughimura,
Ministro del Japón y su primer Secretario, Shinovo; Marcial Martínez, Encargado de Negocios de Chile, y su señora.
Terminada la ceremonia cívica, se jugaron
algunas carreras á pie, anotándose entre las

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El Sr. Gral. D1az recorriendo el Tivoli.
Ejercicios de fuerza.
El Sr. Gral. D1az presenciando una carrera de niños.

derable altura, y el aeronauta fué á caer er. un
edificio de Bucareli.
Repartidos en el Tívoli había. puestos de
cerveza, helados y confetti.
Antes de retirarse el señor Presidente de la
República, se sirvi6 á los invitados un ,clunchi,
en el salón de patinar. El señor General Diaz

La animación que reinó durante el día en
el Tívoli, fué muy grande, y la concurrencia
escogida y muy numerosa. En cuanto al baile, d¡remos únicamente que tanto por el buen
gusto que se advertía en el adorno del local
como por la elegancia desplegada por las da'•
mas en sus trajes y tocados, constituyó sin
duda, la nota más saliente del programa'.

�Domingo 12 de Julio de 1903.

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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de 1903.

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La ascensión aerostMica en el Tfvoli.-Grupos de curiosos presenciando el acto.

1 .
Ejercicios de fuerza.-EI paseo por el Tlvoll.-Carrera de hombres gordos.

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�Domingo 12 ele .Jnlio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Jtomeo !/ cluliefa.
I
Renovaban las dos familias- Pasqualis y
Dericas-las muy antiguas y ardientes luchas
de los Capuletos 'y Montegos, con la sola diferencia. que no se vertía la sangre, pei·o derrochaban dinero; enti-e sí no se daban aquellas muertes atroces de otros tiempos, pero por daca las
pajas, allá va un pleito, cuyo término era imposible prever. Pleiteaban con aquella voluptuosidad o:-procesal&gt; propia de la gente provinciana;

enemistad entreios Pasqualis y los Dericas. Eran
vecinos en la ciudad y en el campo; pero cuando
se encontraban, veíanse-y aun tratábansecomo unos perros de presa. Iban las mujeri:s á
misa, pero á distintas_ iglesias. Si las.señoritas
Pasqualis usaban tra¡es azules, era. evidente que
en el acto se presentarían las Dericas con vestidos color de rosa. En el Concejo Municipal, los
Pasqualis eran siempre conservadores; los Dericas oposicionistas siempre, y, naturalmente, ¡a.más estaban de acuerdo. Hay que agrega1· á todo

forma el amor sentimientos conocidos, vigila•
dos, establecidos, anotados y protegidos por las
abuelas indulgentes; estimulados por las madres,
sabidos por todo el mundo; en una palabra: son
sentimientos sin fuego, sin lágrimas, sin ternura, sin caprichos, muy tranquilos, muy lentos y
muy fríos ....
Pero Carlos Pasquali había tenido la buena
suerte de pasar una vez quince días en Nápoles,
circunstancia ésta que le bacía tratar con cierto
desdén las costumbres de provincia; y María
Derica, por su parte, pasaba íntegras las noches
llorando á moco tendido por las heroínas de novelas, y envidiando sus desgracias, sus lágrimas
ó su muerte.
Bien habrá de comprenderse que necesitaban
estos seres un amor excepcional. Hubo primero
miradas furtivas, palabras murmuradas muy
quedas, claveles caídos de un balcón, sorpresas
y satisfacciones fortuitas .... En :seguida, ayudados por la complicidad de una obrera que iba
á ganar el día de su labor casa de la madre de
l\Ia.ría, corrieron , ntre las manos de los jóvenes
unos veinte renglones y la consiguieiite respuesta; mas luego llegó una diminuta cartica, después una muy larga, y finalmente, aiéronse á escribir epístolas de ocho y diez páginas, que
muestran en el más alto grado la insensatez de
los que están enamorados.
Mas abl tan cortas fueron las dichas de estos
amantes, como pronto los alcanzaron las lágrimas y los dolores! Todo el mundo los acechaba,
los expiaba; tenían placer los vecinos en sorprenderlos, en denunciarlos, y todas las iras paternas-avivadas por once voluminosos procesos-caían sobre las cabezas de aquellos desventurados como un manojo de rayos. Se dispu-

á cinco metros de distancia, callándose al menor
ruido y temiendo por instantes que los iüterr~m•
piera.n en su coloquio aéreo. Pero ¿qué les importaba'? De seguro que no ca;mbia.?an ellos _su
situación por ninguno de los imperios de la. tierra.
d
Mas la noche menos pensada, el hermano e
María' que no podía dormir, se levantó, encontró qu~ la puerta estaba abierta, oyó ruido de
voces y sorprendió á su hermana. Tiró la ventana á Carlos en la cara, dió un solemne bofetón á María, y la encerró en su cuarto por muchos meses ....
Al día siguiente se tapiaron las ventanas. ¡Oh
vosotros todos, fieles amantes, que sufrís por un
amor desgraciado: imaginaos los tormentos de
aquellas dos criaturas infelices! Eran ilegibles
sus cartas, borradas las let1·as por las lágrimas.
Largos renglones de signos de exclamación se
alineaban como una. hilera de solda.dos prusianos que están bajo las armas, y prorrumpían e_n
imprecaciones contra la suerte, contra el destino, contra la. fatalidad y demás seres impersonales que son sordos y mudos, y que como se
se.be ni oyen ni responden. Mil y mil proyectos,
fantásticos muchos, irrea.lizables todos, se elaboraban y discutían: pero horas después ya no
satisfacían, y relegábanlos r.l olvido. Muchas
veces había querido Carlos huir con María; pero
su padre lo tenía sin blanca en el bolsillo, y no
podía el pobre joven reunir un par de duros con
que pagar dos puestos hasta Nápoles. Por un
momento llegaron á pensar en el suicidio!!. ...
pero muy pronto pudieron aprecia.r que no era
el suicidio solución de aquel estado ....
Al fin y á la postre, su a.mor tomó el tipo de
todos lo amores regulares : las imprecaciones siguieron siendo las mismas, y ni uua noche pudieron conciliar el sueño, &lt;sin antes haber vertido sobre el papel amigo el exceso de su dolor!!&gt;
De no otra cosa se trataba en el pueblo que
de la constante, de la firme pasión é indecibles
tormentos de aquellas pobres criaturas. Despertaban el interés genera.!; y si un extranjero, por
casualidad, acertaba á permanecer allí unas horas, en el acto hacíanle visitar las ruinas del
anfiteatro romano, y de seguida, como necesidad
impretermitit&gt;le, coatábanle la historia de Carlos
y María. Estos, á su vez, halagados, y si se q uiere, henchidos de vanidad, tomaban actitudes circunstanciales, muy del caso; ella, por ejemplo,
estaba pálida, triste, extenuada, sin risas jamás.
Sólo hablaba de &lt;sus días sin luz y sin a.mor,&gt;
rechazaba toda distl'acción, y se esforzaba de
mañana á tarde por parecerse á uua heroína de
Jorge Ohnet. Y Carlos dábase largos y solitarios paseos; melancólico el ca.rácter, aire pensativo, cerrado todo de negro, y considerándose
feliz si lograba inspirar piedad .... Nada; por
todas partes no hacía más la gente que conversar de estas pobres víctimas y pensar en ellas;
siendo agraciados, y muy bien y especialmente
recibidos, todos los que tuvieran noticias últimas y buenas. No tenemos para qué decir, después de escrito lo anterior, que Carlos y María
llevaban dignamente el peso, no muy liviano, de
su absoluta popularidad.

II
Pero como todo tiene término, he aquí que al
cabo de tres á cuatro años de continuas luchas,
de llantos cuotidianos, de quejas y gemidos,
cambiaron de aspecto los acoat1::cimientos. Una
mujer de mucho corazón-pues todavía las hay,
-haciendo lujo de persuasiva elocuencia, conveqció á los padres de que los pleitos costaban
mucho; que 1ejo,, de dejar utilidad personal, sólo convenían á los abogados, los que de los ex-

pedientes hacían su agosto. Dec~ales aquella
buena mujer que con toda segur1dad aq~ellos
jóvenes morirían sintiéndose tan contrariados
en su amor, y qu~ no podíamos ni debíamo~ ser
más severos é intolerantes que Jesús, el Cristo,
que había tenido per~ón p~ra sus mis~os enemigos. Para ser concisos, diremos que ~1zó aquella mujer tanto, tan bien y con tanto acierto, que
llegaron las dos familias á pactar una transacción, en la que figuraba como primer capítulo el
matrimonio de Carlos y María.
Todo el mundo pensará-es natural-que. fueron dichosos aquellos jóvenes con semeJante
afortunado desenlace: ciertamente .... Sólo que
para ser verídica, véome obligada á confesar que
fué su primera entrevista embarazosa y molestísima. Tenían ellos costumbre de verse des~e lejos, á hurtadillas, y dehablarseen la_obsc1;1ridad,
muy por lo baje•. El cambio de la s1tuac1ón los
desagradó, y al desagradarse, se encontraron un
tanto ridículos. No encontraban tema de con ver-

Domingo 12 de Julio de 1:)03.
-Carlos, separémonos .. .
-Bueno, separémonos, respondió tranquilamente.
Temprano, al siguiente día, despedíase Carlos
para un viaje de negocios, y María para Nápoles á casa de una de sus primas, á donde soñaba 'encontrar un héroe digno de ella.
Quebraron de nuevo las relaciones de ambas
familias. El padre de María abrió una ventana
que daba 6 caía sobre el patio de su vecino, y
éste, para vengarse, construyó un palomar sobre
una pared medianera. En el acto, como del cielo caída, llegó la pl'imera citación, «incontinenti&gt; la segunoa, una tercera, etc. Por último, recomenzaron los procesos, y por esta vez, al decir de los abogados, sin esperanzas ningunas de
transacción posible.
MATILDE SERAO.

Del libro "torat6n de muJer."

LIED.
I

sación; no sabían qué decirse, y esperaban con
impaciencia febril el momento de separarse. Como ya no había más lágrimas que mezclar con
las gotas de su tinta, dejaron de escribirse. Como la vida se había hecho fácil para ellos, no
había tampoco padres suspicaces que engaliar,
ni palabritas voladas al oído, ni mucho menos
proyectos audaces formados para el porvenir.. .
Iban á casarse estos jóvenes enamorados, tan
prosaicamente como todos los novios se casan.
y como en la ley común habían entrado, nadie les
prestaba la más ligera atención, ni mucho menos
sefles mostraba como un ejemplo de singular fidelidad. Ahora, la curiosidad del lugarejo ó
pueblito se había despertado por la mujer del
prefecto, que parecía tener una culpable simpatía por el substituto .... Un caso muy grave.
Halláronse abandonados los dos prometidos,
y una frialdad glacial los separaba. Juzgaba
Carlos que la virtud de su l\f&lt;\ría, aquella virtud
que él tanto había exaltado en sus cartas, venia
muy á menos en el hogar. Y á Mal'Ía se le representaba su bien amado como un joven muy trivial en sus gustos; dándose por otra parte á pensar que concluir por un matrimonio estúpido
un amor como el que ella antes había experimentado, era totalmente indigno de una admiradora.
de Jorge Obnet.
Dijéronse algunas palabras intencionadas sobre las &lt;ilusiones rotas por la realidad,&gt; sobre
esperanzas que eran como &lt;mirajes engañosos
del desierto;&gt; sobre lbs &lt;decepciones de la vida,&gt;
y otras frases románticas y alusivas. En esto,
sobrevino una disputa, á poco, otra .... basta
que el día más cla,•o, dijo María con irritado
acento:

Ea pueblos en que hace ley
el derecho de las almas,
las mujeres
se declaran.
Y entt·e las ardientes hijas
de Moravia,
á los gitanos hermosos
dicen su amor las gitanas:
cuecen una dulce tot·ta,
coa su marca,
y la dejan á la puerta
del que aman.
Y en otro pueblo romántico,
en Birmania,
cuelgan al venir la noche,
las muchachas,
la "lámpara del amor"
de su florida ventana,
y en el rayo de un espejo
va la luz á la cabaña
del hombre por quien deliran,
como si fuera una carta.

JI
Con las gitanas aprende
de Moravia,
Y á las muchachas imita
de Birmania:
IY pon la torta en mi puerta
y el reflejo en mi ventanal
MANUEL S. PlCHARDO.

Junio, 1903.

Es la expresión de la bondad en los ojos, una
belleza que transfigura aun los 1·ostros más feos.
JULES LEMAITRE.

***

Una de dos: ó abate la Democracia al Arte, ó
eleva el Arte á la Democracia.
G. M. V ALTOUR.

**

*
No condenó Dios al hombre
á trabajar; le condenó á v~vir, concediéndole el trabajo como cfrc unstancia atenuante.
ERN EST LEGOUVÉ

SONETOS.
como que fue1·a ésta una de sus más gratas aspiraciones, uno de sus más hermosos deseos. Así
se explica que pleitearan, ó por despecho. ó por
ira ó por disgusto. Desde luego (y fácilmente
se comprende), eran fútiles y de ninguna significación los motivos de aquellas litis incesantes:
un arroyo que cambiaba de dirección; una cabra
que saltaba por encima de un vallado, ó un arbusto que dañaba un cercadito, etc., etc. Y llovía el papel sellado; y los secretarios escribían
en su estilo bárbaro providencias amenazadoras; y los juicios se seguían, los gastos aumentaban y los abogados pedían su licencia ó su retit·o, seguros como lo estaban, y según la marcha
de los sucesos, de trasmitir estas querellas-como herencia-á sus hijos. Nadie podía darse
cuenta de cómo se había formado tan grande

eso, los cuentos, las maledicencias, los dichos
mordaces, las alusiones malignas, las palabras
de doble sentido; en una sola frase: las cbismograf(as más bajas, y tendremos la medida de
todas las suciedades y ofensas que pueden lanzarse, en provincia, dos familias rivales.
Pero en medio de éstas y aquéllas, Carlos, el
mayor de los Pasqualis, y María, la segunda.
génita de las Dericas, se enamoraron ciegamente; fué aquélla una pasión violenta, y tanto, como había sido la enemistad de las familias.
Salvo que en los pueblos .no tiene variedad ni
accidentes el a.mor. Las relaciones comienzan,
por lo general, desde la. infancia.; siguen sumarcha en los juegos del &lt;escondite,&gt; continúan en
las fiestas de familia, y van á terminar ante el
prefecto y el cura. Con muy pocas excepciones,

so condenar las ventanas; se cerró con candado
la puerta de li,, azotea; se contaron los claveles
prohibiéronse los paseos, y se cambiaron cad¡
domingo las horas de irá misa .... mas á pesar
de todo esto, amábanse ellos siempre lo mismo.
Los regaños, sermones, prohibiciones y el cúmulo de dificultades, sólo servían para levantar más
la llama de aquella hoguera. Aun en las más rigurosas noches de invierno, Jevantábase María
se vestía, envolvía.se en un chal, calzábase su~
anchos pantuflos, y conteniendo la respiración
temblorosa y llena de miedo, bajaba la escaler¡
para mirar por la ventana del primer piso á
Carlos, que esperaba en la calle, apoyado en Ja
pared. Así conversaban por dos ó tres largas
horas, sin darse razón ni cuenta del frío de la
lluvia, ni del sueño perdido; hablaban si~ verse1

I

II

III

EN EL BOSQUE

jCRUDELIS ,6.MOR!

LUZ Y SOMBRA

En el landó soberbio reclinada
Con indolente y lánguida altiveza,
Envuelta en blondas de oriental riqueza,
Hoy la be visto en el bosque .... ¡Cuán turbada

Dijo la muerte ¡ venceré! y, traidora,
Rauda saeta disparó al amante
Que al punto en tierra dió, y agonizante,
Auxilio, en vano, de la Vida implora.

Era el momento en que el rubor divino
'De la pálidá aurora el cielo baña,
Gime la alondra tfmida y huraña
Y se oye alegre del clarín el trino.

Pasó, volviendo á mí su azul mirada,
E inclinó levemente la cabE&gt;zal ....
En sus ojos, tan bellos, la Tristeza
Ha fijado inclemente su morada.

Amor conduee á la que el triste adora;
Y, pálido al mirarlo, vacilante
Se arroja al lecho y clama, y sollozante
Le oprime y besa y sin consuelo llora.

El sendero seguí, y en el camino,
Al trasponer la húmeda rnontaiia,
Descubrí en el boscaje una cabaña
Unida al tronco de robusto encino.

No es ya la blanca virgen pudorosa
Por quien causó el Amor eternos daños
En la edad fugitiva de la rosa:

De pronto calla, se estremece, !ría
Mira en sus brazos la materia inerte
Y el alma en garras de la Parca impía ....

Y llevé hacia el umbral mi planta inl'ie1·ta ....
De la cabaña en el rincón yacía
Miserable mujer lívida. y yerta.

Han pasado por ella luengos aí'ios
Y sucumbe, infeliz víctima hermosa,
En el seno de amargos desengaiiosl ....

Y entonces ¡loca! sin temer su suerte
Hiérese el albo seno y á la umbría
'
Región se lanza y triunfa de la Muerte!

Junto su seno un niño sostenía
Yerto también .... Entrecerré la puerta.
¡Oh, cuánta sombra ante la luz del día!
E. FERNÁNDEZ GRANADOS.

�Domingo 12 de Julio de 1903.

DIHECTOR DE LA ESCUELA DE AGRICULTURA
En substituci6n del sefior Ingeniero José C.
Segura, que por mucho tiempo estuvo al frente ele la Escuela de Agricultura y Veterinaria,
ha l'!ido nombndo Director de este importante
establecimiento el señor don Manuel ele lbarrola.
El nombramiento hecho á favor del sefior
lbarrola, hombre dotado ele un espíritu práctico poco común y de conocimientos que lo
hacen muy á propósito para el cargo que va
á desempeñar, fué recibido con a.plauso en los
círculos agrícolas, considerándolo muy acertado.
El nuevo Director tomó ya posesión de su
empleo.•

Para quien sabe observar un número de periódico de modas, es un documento psicológico de lo más intnesante y vale tanto como
una novela y aun más que varios libros de
crítica. Semana por semana tales publicaciones me ofrecen un sincero y tornadizo reflejo

GRÁCIL YFRÁGIL
¿Os gustan los periódicos de modas? Yo, los
adoro.
Sus dibujos, sus consejos, sus indicaciones,
su jerga misma, me divierten en grande. Su
lectura hace descansar y ejercita la imaginación, puesto que permite sofiar y combinar
adornos que no es fácil llegar ii poseer ... También son moralizadores. Cuando la serpiente
de la coquetería nos F-ilba al oído: «Seda...
batista. ... encajes de \'alenciennes.... irlanda .. . etc.,» el bueu peri6clico de modas nos
induce á contestar: «Algodón ... rasillo ... percal... tira bordada... etc.," y nos consuela de
nuestra forzada prudencia al afirmarnos que
en una. mujer bonita «todo produce el mismo
buen efecto.»
A un tiene otra ventaja el periódico de modas: contiene los más seguros, indiscretos é
íntimos datos acerca de la mujer contemporánea.

Sr. Manuel de lbarrola.

de la figura femenina en 1903.. . Y á tra\'és
del aspecto se adivina el alma.
Dime cómo vistes, hermosa. sefiora, y te diré quién eres. El color de tu enagua, la tela
de tus trajes, la forma de tu sombrero y hasta

la hebilla de tu zapatito me referirán cuanto
te concierne aun lo que á nadie confesarías y
lo que tú mlsma ignoras; por_que si es pueril
decir que una inglesa no se viste como u~a española, ni una burguesa _como una a_ctnz, se
puede afiaclir que el traJe expresa tmtes del
carácter infinitamente más delicados.
Una mujer descuidada no llevará jamás esos
vestidos de millares ele pliegues y volantes que
exigen pruebas minuciosas y prolongadas conferencias con la modista. No «tendrá corazón•
para ocuparse de todo eso por puro placer.
Por el contrario la alegría de un amor reciente se revela e~ su vecina por su recrudecimiento de coquetería y por la necesidad de
modificar su guardarropa, que no se encue~tra
en harmonía con el color de sus pensamientos.
La esperanza de gustar, el contento de haber agradado, conducen irremisiblemente á las
mujeres á los almacenes.
Si nuestras biznietas, dentro de cien años,
hojean alguna colección de periódicos de modas les recomiendo cil)rtos números de la prima~·era de 1903, donde, en fotografías del natural pueden verse las distintas prendas del
traje '«Reforma,» holandés y alemán. Comparando tales fotografías con algunas de pari- .
sienses á quienes nuestras modistas envuelven
en «guipure" y linón, nuestras descendientes
comprenderán la doble tendencia, la doble corriente que atraviesa el mundo femenino actual.
Hay mujeres que viven para las demás (y
en verdad que su altruísmo no es siempre una
virtud); mujeres que se han impuesto la misión de ser bonitas y hacerse amar, de ser el
ornato del mundo, la alegría de los ojos, y,
algunas veces, la de~esperación del corazón.
No son por eso las esposas menos fieles ni
las peores madres, y aun pueden llegará merecer el cielo por rns secretos sacrificios y por
su abnegación; pero aun en el potro del martirio, pensarían en arreglar su peinado y mo-

rx

El &lt;:oro de Catedral.

Do~ingo 12 de Julio de l!l03.

EL l\IUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ri r de una manera graciosa. Aún se acomo~an á
la protección masculina y_ á su dependen;1a secular y son mujeres, muJeres y nada mas que
mujeres.
Son lal:i fervientes adoradoras de las modas
gráciles y frágiles. Han inventado las ropas
que se abren en flor, el sombrer? abeu_rdo y delicioso que aureola la cabe~ sm abrigarla, l~s
chales que flotan, la muselina que ~e.en 1!111
pliegues nacarados, las faldas que d1buJan z1gzags, los entredoses en forma_ de losanges, los
listones que se fruncen, se tienden, e:e adornan ... todo lo que es suti_l, costoso y co~plicado. Parece que sus vestidos reemplazan a las
nubes que velaban á los diosas antiguas y que
les prestan una especie de majestad, de gracia,
de divina irrealidad ...
Hay otras mujeres me~os bellas, 1!1~~C'S
lices 6 sencillamente de d1v~rsa cond1c1~n, u~teligencia ó humor, qu~ quieren ~ara s1 vida activa. No renuncian, por Cierto, a ser
encantadoras pero tratan de realizar un nuevo ideal de e~canto femenino, más grave, más
sobrio, más franco; no renuncian á la elegancia, pero la transforman ó la ~ransporta_n. Como las necesidades del trabaJo las obligan Í\
caminar largos trechos, á trep~r en los trenes,
rl disminuir los instantes destinados al tocador suprimen toda complicación, toda «fioritur~. • Son las enemigas de lo grácil y lo frágil
y han criado el vestido sastre.
El vestido sastre es á menudo una obra maestra de artística simplicidad, cuyas líneas harmoniosas revelan los más bellos contornos del
cuerpo femenino; la s:3-ya, ~ecta, la chaqueta
corta tienen una gracm facil y caballeresca.
Es el 'uniforme de las mujeres que desean guardar sus encantos invirtiendo el mínimum de
tiempo y de dinero.. No quiero hablar mal de
él... todo lo contrario ...
Pero cuando de reformas se trata, pronto se
llega á los extremos. Las holandesas y las alemanas no se contentan con suprimir los abusos predican la gran Reforma, el protestantismo' de «la toilette». Xo más encajes, no más
telas suaves y delicadas, no más bajos ruidosos ni corsés, ni broches ni alfileres!
"\Ted una señorita reformista, de fiuos y bellos rasgos, vestida con la combinación, la espantosa y clownesca combinaci6n, con jersey
de lana de algod6n ó de seda. Encima se coloca un~ camiseta almidonada, un calzón de
seda ó de tejido de lana, sostenido con ... tirantes( (¡Una mujer con tirantes! ¿No es cosa
de hacer retroceder al propio don Juan?) Nada de corsé; un •portagarganta» y un cintur ón de cuero no muy oprimido. Las holandesas se colocan encima un traje, no del todo
desagradable, que se abr~cha con boton_es de
presi6n. Las otras reformistas ... pero de¡emos
hablar á un periódico de modas: «Según la
señorita quiera ser más 6 menos elegante, se
pondrá, como el señor su hermano (¡oh!), ya
sea un casaquín, un vestón ó una chaqueta,
la enagua será corta para el taller y el paseo,
y larga para visitas ú otra ceremonia ... »
¡Hay que ver el aspecto de la señorita vestida como el señor su hermano!... Lleva una
enagua de paño negro que le presta un aire
así como de pastor protestante. Una mujer
vestida así parece dispuesta á comentar la Biblia. En su vida, á francés alguno le pasará
por las mientes cortejarla.. Parece demasiado
respeta.ble ...
Su aspecto sugiere los más serios pensamientos .. . y un deseo irrestible de contemplar
las mujercitas de \\'illette, risueiias y vestidas
de corto. ,
Esos horrores, tirantes, cinturón, calzones,
casaca, pueden no afear mucho á una mujer
joven y bonita ... figuraos una buena sefiora
de cincuenta años, maciza y arrugada, con
semejante aparato!!. ..
¡Ah, si yo defiendo, si elogio el honesto, eI
cómodo, el gracioso vestir de sastie, soy, en
cambio, enemiga encarnizada del traje ccReforma»! No lo necesitamos entre nosotras!
conservemos, al menos, bajo el exterior estricto y simple del paño inmutabltl, la picante y
fresca elegancia de los bajos, la finura de las
ropas interiores.
Salvemos de la antigua y deliciosa elegancia todo 10:que pueda salvarse.

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Un Organo del coro.

.. . Correrá mucha agua bajo los puentes del
Rin antes que las parisienses se decidan á
llevar tirantes y renuncien á vestirse en !a
mañana como una flor que abre sus pétalos, y
á desveRtirse por la noche, pétalo blanco tras
pétalo blanco y batista trae lin6n, como una
flor que se deshoja.
::IIARCELA SINAYRE.

EL CORO DE CATEDRAL
Con unas foto~rafías clel coro de Catedral
damos principio á la publicación de una serie
que represenh, en detalle, el interior de la
Basílica.
El coro, considerado justamente como una
joya del arte criRtiano, ocupa el espacio que
cubren las bóvedaR tercera y cuarta de la nave central. La. sillería es de maderas preciosas, tallada primorosamente, y la reja, que lo
limita por uno de sus ladoi,, de metal. Tanto
ésta como la crujía, fueron hechas conforme
á los dibujos que se enviaron de México, en
:\Iacao del Japón.
En otro de nuestros grnbados aparece la fachada de uno de los 6rganos del coro, notable
por la delicadeza que se observa en sus detalles y por la hermosura del conjunto.

ABISMOS.
Dios puso en los abismos del espacio
esos vapores tenues,
que, en nube convertidos, se col?ran
con tinta suave cuando el alba. viene.
La nube engendra el rayo
que e!lparce por doquier estrago y muerte:
¡Culpad á Dios, que derramó en la altura
del huracán el germen!
Dios puso en el cerebro esas ideas
que poderosas crecen
y, comprimidas sin piedad. estallan
1:,oberbias, indomables y rebeldes.
La rebeli6n engendra
brisas de fuego y ráfagas de muerte:
¡culpad á Dios que puso en el cerebro
del huracán el germen!

LuI:-A

)IuSoz.

La guerra no es una solución: engendra solamente represalias.
D'ESTOURNELLE¡¡ DE CONSTANT.

*

Comprendemos toda.vía el heroísmo, ya qu&lt;'
M para practicarlo, por lo menos para aplaudirlo.

*

E-'fiLE l&lt;' AOBT.

La Iglesia es el hospital de las almai:.
Jorus KARL HUISMANS.

�Domingo 12 de Julio de 1'.l03.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de l!1tJ3.

J:OS JISESTnJltOS DE SERUTJI
Como complemento de la informaci6n que
dimos hace poco acerca de los asesinatos de
Servia, publicamos un grabado en que aparecen reunidos el Rey Alejandro y la Reina Draga, el General Zinzar, Presidente del Ministerio, la Princesa Elena, el Ayudante de Campo
del fü.y y Nicodié Lunievicza, hermano de la
soberana, así como otros personajes que á consecuencia de la subl~vaci6n de Belgrado resultaron muertos. El Coronel Naumovitch, muerto también en el motín,
aparece á un lado, en primer término,
y en segunda fila algunos de los servidores del monarca que fueron asesinados 6 que emigraron á raíz de los sucesos,
Publicamos, además, el retrato del
Rey Pedro I, que substituy6 á Alejandro en el trono de Servia.

En la Tndia t;ambrttnta.
HACIA JIDJ&lt;cRABAD

Ya no más verduras, no más palmas.
La tierra ya no está roja. Casi hace
frío.
Ahora, los asombros del primer despertar, en el mes de Nizam, después
de haber dejado ayer la regibn tan verde de Pondichery y de Madrás.
En la mañana alcanzamos la planicie central de la India, en medio de estepas &lt;le piedra, y todo ha cambiafo-salvo el graznido
de los eternos cuervos.
Landas ardidas, llanuras grises, alternan
con campos de mijo, vastos como lagos.
En vez de los soberbios cocoteros, raros aloes
y datileros flacos agotados por la sequía, aparecen en torno de las ciudades, que también
han cambiado de aspecto para tomar un falso aire árabe.

El Rey Pedro l. de Servia.

El Islam pone su irnpresi6n sobre todas las
cosas, el Islam, que se apodera siempre de las
regiones tristes, del chispear de los desiertos.
Cambian también los trajes.
Ya no van los hombres con el torso desnudo, sino envueltos en túnicas blancas, ni llevan
largas cabelleras, sino que se cubren la cabeza con turbantes.
La sequía aumenta de hora en hora, á medida que se avanza en la monotonía de las llanuras.

Los arrozales, cuyos surcos se ven todavía,
están como destruídos por el fuego.
Los campos de mijo, aunque más resistentes amarillentos en su mayor parte, están coude~ados sin esperanza; eñ los que aún viven,
se ven por todas partes velado~es trepados en
andamiajes de ramas para arroJar á las rntas
y á los pájaros que devorarían todo: ¡pobre
humanidad espiada por el hambre y que se
obstina en defender algunos granos contra el
hambre exasperada de los animales!
Después del frío de la noche, sobre
la tierra derrama el sol implacable un
calor de hornaza.
El cielo se tiende límpido y azul como un zafiro.
Al final de la jornada, el paisaje se
vuelve enteramente extraño.
Hasta lo infinito, mijos y cañavera·
les quemados, masas de monstruosas
piedras obscuras, blocs erráticos, flancos lustrosos y fantásticas siluetas, los
cuales parecen haber sido hacinados
con un continuo deseo de lo raro y de
lo inestimable; unos de pie, otros inclinados, de manera que los grupos,
en ocasiones tan altos como montañas,
tienen siempre la más completa inverosimilitud.
En los momentos en que el Sol se
pone, aparece Jiderabad muy blanca,
en medio del polvo blanco, y muy musulmana con sus techos en forma de
terrados y sus minaretes ligeros.
Los árboles del contorno se deshojan, sedientos y moribundos, trayendo
á esta noche t6rrida un matiz anormal de estaci6n pasada, una tristeza de otoño.

*

El arroyo que pasa al pie de la ciudad, en
un lecho tan amplio como el de un rfo, no está lejos de secarse; sus aguas se arrastran tan
bajas que apenas se las ve, y los rebaños de
elefantes, grises como el légamo de las orillas,
descienden lentamente, tratando de bañarse y
de beber.

FUSTER.-Retrato á la inanera de Chaplin.

Acaba el día entre las llamaradas rojas del
Occidente, tras de la ciudad cuyas blancuras
se apagan en un azul ceniciento.
Entonces, y sobre el cielo magníficamente
hermoso, se esparcen callados los murciélagos
gigantescos.
PIERRE

Lo•.rr.

CUENTOS RÁPIDOS
LA PERLA DEL REY DE INAM

Inam era un reino rico y poderoso, no s6lo
por la fertilidad de su suelo y la laboriosidad
de sus habitantes, sino muy principalmente
por el gobierno sabio, justo y eficaz de su rey,
que se consagraba todo á la felicidad de su
país; pero el pobre rey sabía que, no ohstante
su rectitud y su honradez, su bondad y su
prcdencia, sus súbditos no le querían, dando
por raz6n cualquier pretexto: que era viejo,
que no emprendía guerras 6 que no dispensaba el cumplimiento de la ley.
Fl rey de Inam languidecía atacado de una
extraña enfermedad; sus noches eran de insomnio y sus días de tristeza; en vano había
apurado los brebajes de todos los médicos y
brujas del reino; en vano también había buscado la salud en distracciones y viajes; se moría irremisiblemente ..... .
Un día lleg6 á sus oídos la fama de un viejo y sabio hechicero, poseedor de innumerables secretos para la salud; saberlo y enviarle
una embajada, todo fué uno; pero el mago se
resistía para ir á la Corte, sin que bastaran á
decidirlo promesas de inmensos honores y dádivas; hubo al fin de cederá la fuerza, y march6, y al hallarse en presencia del rey, le
dijo:

Coronel Naumovitch.

El Presidente del Ministerio.

La Reina Draga.
El Rey Alejandro.
La Princesa Elena.

Nicodie Lunievicza.
El Ayudante de Campo del Rey,

FUSTER.-Cabeza de estudio.

-Conozco, señor, tus males, pero para curarlos no tienen poder mis filtros ni mis sortilegios; acaso podré sanarte con un recurso supremo. Tú tienes en tus tesoros muchas perlas y muy valiosas; pues bien, ponlas sueltas
todas, quítalas de sus engaste.s y ven conmigo
al mar; allí las arrojarás á puñados, y si hay
entre todas una que flote, esa será tu panacea
si la tomas disuelta en vinagre ..... .
No vacil6 el monarca; reuni6 todas las perlae de su tesoro, quitándolas de ajorcas y collares, y llevándolas en sendos canastos, se fué
á la pr6xima playa con el octegenario mago,
se puso de pie en una roca que el mar rodeaba profundo, y comenz6 á arrojar las perlas
en puñados; y las perlas se hundían pausadamente, sin sobrenadar ninguna. Así llegó
su turno al último canasto y al último puñado, que el rey arrojó tristemente al mar ......
¡Por fin! una perla flot6 hermm,a, esférica,
como una burbuja nacarada. Los marineros
la trajeron al rey, y al ir éste á ponerla en la
copa de oro que contenía el vinagre llevado á
prevenci6n, pudo convencerse de que la perla
aquélla, entre los millares arrojados al mar,
era la única falsa y por eso habia flotado. Interrog6 al viejo, y éste, confesando su delito
(él había puesto la perla falsa), le dijo:
- Señor, tú estás enfermo por el pago que
de tu pueblo recibes, á trueque de los beneficios que le haces. Esa perla representaba la
gratitud de aquél y, ya lo ves, era falsa, y así
ninguna virtud curativa tiene. He querid~
demostrarte que el mal que te aflige, s6lo se
puede curar de un modo: por tu propio esfuerzo, no preocupándote más de querer hacer que
la humanidad ca.mbie de índole ......
El rey de Inam, con ser tan sabio y tan justo, en demostraci6n de lo que es la gratitud
mandó ahorcar incontinenti al hechicero.
'
E. MAQUEO CASTELLANOS.

ro [JI UT mUERt:JI...
Yo la vi muerta: coroné sus sienes
de rosas frescas y azucena~ blancas,
y fué infinita, eterna y misteriosa
aquella noche que pasé velándola!
Yo vi también en sus pupilas negras
la luz de las antorchas reflejada,
y aquel fulgor extraño de sus ojos
me pareci6, en la sombra, una esperanza.
Y o la vi en hombros, por la vez postrera
descender la marm6rea escalinata,
y perderse después, como una estrella
que en un cielo de luz brilla y se apaga!
Después ... oí del reluciente féretro
el crujir de los clavos de oro y plata,
y aquel sonido misterioso y triste
me hizo verter desoladoras lágrimas!

······························· .. ........ .... .... .
························································
Cuando cubrieron la profunda fosa,
sentí que de mi ser algo enterraban ...
pero jamás sufrí corno he sufrido
en esta noche en que su amor me falta!
DULCE MARÍA BORRERO.

1903.

El arrepentimiento: he ahí el más inútil de
los sentimientos virtuosos.-J. Mantignon.

***

Los diplórnáticos sacan más partido de escuchar que de hablar, aun cuando hablen
bien.-Gabriel Hanotaux.

�Domingo 12 de Julio de 1903.

REALIDAD
(J;lstorla dt un J;troismo ~omántlco.)
-¿Rico?..... No mucho; pero sí Jo bastante
para no ambiciona1· más .... He sufrido y he gozado, y sé Jo que puedo esperar de la vida ....
He sido tenaz hasta lo increíble .... es el sec1·eto
de mi actual riqueza ... ¡tenaz! .... ¡hasta en el
amor, señores!
Y nuest1·0 simpático anfitrión, el rico hacendado_ que después de un paseo á caballo por su
qmnta nos sentaba á su mesa, rió irónicamente
al pronunciar la última frase.
-¿Hasta en el amor?-preguntó alguien con
acento de duda.
- ¡Oh! sí. ... un solo amur tu ve en mi vida fué
U?,a pasión romántica, intensa, que me biz¿ vivir muchos años una existencia de imbécil ....
basta que súbitamente fulguró ante mí el rayo de
la verdad .... pudo matarme, es cierto.... estuve á punto de morir .... ¡peroquénuevaexistencia después!
Nuestro extraño amigo se animaba. Sus ojos
relampaguearon ante recuerdos lejanos.. . . Calló un instante.
-Veo-continuó-que ustedes se interesan ....
Es, en efecto, muy curiosa la historia de ese amor
romántico que fué mi vida primera y de donde
arranca toda la fuerza de mi carácter mi alto
mo~o de conside:ar el mundo. No tengo inconvemente en 1·efer1rla; por el contrario ello halaga mi orgullo.
'
Concluída mi instrucción primaria, niíio todavía y ya huérfano, pude entrará la Escuela de
S3:n Ildefonso, gracias á las gestiones de mi padrmo. Allí tuve un amigo íntimo Aurelio un
muchac~o de mi eda_d, todo pasió~ y arreb'ato,
pendenmero y tan amigo de divertirse como enemigo del trabajo y del estudio.
Era rico. Yo le hacía sus dibujos; le &lt;soplaba&gt;

en las clases y en los exámenes; le escribía las
cartas de sus novias y le aconsejaba e.i sus pequeflos conflictos. El me obsequiaba dulces y libros .... ¡Novelas, muchas novelas! Fernández
y González y Alejandro Dumás poblaron mi
pobre cerebro de visiones pomposas, de imaginarios amores, de terribles aventuras, toda una
vida quimérica se desarrollaba en mi imaginación desenfrenadamente. Espronceda fué mi
poeta favorito, y mi única aspfración &lt;¡amar!&gt;
Era preciso que yo me enamorara con pasión
furibunda .. . . ¿,pe1·0 de quién? Yo hubiera deseado una reina-una duquesa, por lo .nenos;-alguna artista de alma de fuego, una bellísima mujer que viviese llorando la vileza del mundopecadora de amor,&lt;¡Pobre mujer para sufrir criada!&gt;,
como decía Acuña, cuyos versos sabía de memoria, ó cualquiera pastora con quien fuese yo á
vivir en las soledades de las montaíias ....
Pero no, señor, la soñada mujer que me había
de adorar instantáneamente, apenas me viera, y
á quien yo había de inmortalizar; la ideal prometida no aparecía y yo estaba desesperado,
pero seguro de que tendría que aparecer como
una aurora en et camino de mi vida.
Pronto apareció, en efecto, aunque no precisamente como me la imaginaba. Fué la hermana de
mi amigo Aurelio. Me llevó un domingo á su casa, una magnífica finca en Tacubaya.
Era Julia una sobe1·ana criatura en el delicioso despertar de su adolescencia. Más qué hermosa era ati-activa; imponente y dulce á un tiempo. El esplendor de su rostro estaba en los ojos ...
unos ojos soberanos, con pupilas de un verde de
acero que causaba miedo.
~a vi :º~eada de cierto lujo que á mí me pareció asiático, y su orgulloso ademán de niíia
mimada me hizo convencer de que ella era la
princesa de mis sueños.
Julia me vió al principio con repugnancia
acaso por mi traje raído y mis zapatos deslus'.
trado?; ~espués con suwa. indiferencia, cual si yo
no existiese.

Su anciano padre, que adoraba á sus dos hijos, me trató con altane1·a benevolencia, complacido en el fondo de que fuese yo algo como un
sacretario de su hijo ....
El tiempo fué transcurriendo, y diariamente y
á toda hora me encontraba en aquella casa como en la mía, si alguna tuviera entonces!
Llegué á amar verdaderamente á Julia con un
amor solitario, exaltadísimo como un culto ....
Y en mi alma fué creciendo la adoración, lenta.mente, divinamente, ilustl'ada por éxtasis que
me hacían feliz y por delirios que me enloquecían .... Y yo cultivaba solitario y dichoso aquel
amor inédito, como á una planta maravillosamente rica y delicada en el huerto de mi corazón ....
No pensaba en el porvenir. No bajaba nunca
á la realidad de la vida .... Me encastillaba en
el torreón de cristal de mi ensueño y allí adoraba á mi ídolo . ... No necesitab11, ni pedía más.
Mis contemplaciones al ser amado eran raras,
profundas, místicas. Cosa extraña, no sufría yo
cuando ella estaba ausente. Mi memoria, fiel, la
colocaba en el altar y mi alma se entregaba al
éxtasis como si estuviera presente el dios.
No me daba cuenta, ni tampoco me importaba
entonces, si Julia notaba mis adorantes contemplaciones ....
Después supe por ella misma que al fin reconoció mi amor, primero con ira -por el atreví
miento,-despnés con indiferencia y al fin con
cierto halago, con la voluptuosa complacencia.
que le produ:lía la intensidad y la constancia de
mi pasión.
¡Como que habían transcurrido ya cuatro a!Ios
desde el día en que la conocí!
En su casa me trataban como á un pariente
pob1·e, como á uno de esos «arrima.dos&gt;, como
se dice vulgarmente. Sin embargo, aparte de que
se me tenía. cariño, comprendían que yo era útil.
Lleva.ha la correspondencia del padre y del
hijo; vigilaba en sus negocios y visitaba sus hi,.ciendas, y todo esto sin dejar mis estudios y sin
abandonarme en horas de aislamiento á mis ensueños ....
Aurelio entonces empezó á llevar una vida de
calavera desenfrenado ... . Las mujeres fáciles,
el juego y las orgías le fueron alejando de la casa paterna, donde el padre lo defendía. cariñosamente, diciendo cuando las tías hablaban de ello:
-¡Eh! .... Son cosas de la juventud .... Así era
yo á su edad.
- ¿Cómo Luis no es así?-preguntaba.n refiriéndose á mí.
-¡Oh! ... . Es muy diferente.

l

r

***

¿Cr~e~án ustedes que en mi obcecación, lejos
de afhgirme, su sentencia me hizo soñar y exaltar aún más?
Sí. ... pensé_: &lt;¿Por qué no podría conquistar
yo por cualquier prodigio de heroísmo ó de fortuna. aquel tesorol' .... &gt;
Y espe~é, confiado en que la suerte y mi perseverancia ~ograrían tan alta conquista.
Y_ la ocas1_ón se presentó como ·deparada por
bemgno gemo tutelar. Fué una noche en que nos
encontrábamos Julia, su padre y yo discutiendo
el proyecto de mejoras á su casa de Tacubaya.
El plano presentado por el ingeniero aquel mismo día, estaba sobre una mesa. Yo les explicaba
los detal~es de la ampliación del jardín.
Repenti1:amente la puerta de la sala se abrió
con estrépito .... Los tres lanzamos un grito de
espanto. Aur~li?, ll~no de lodo y de sangre el
paletó, se prec1p1ta, Jadeante y lívido, y dejándos~ caer ~n el sofá, exclama:
-,Quec1errenelzaguán! ¡Rematado á un hombre!. ... ¡Ya vienen pormí! ....
. Renuncio á detallar el horror y la desesperació:n de la escena. Biiste decir que, en efecto, Au~eho, en una casa de crápula en que bebían y
¡ugaban toreros y mujerzuelas, había matado á
uno de 9:quéllos, atravesándole el vientre con el
verduguillo de su bastón. Escapó aprove.!hando

agra.decida profundamente,
me amaba al fin, con el amor
con que las antiguas doncellas premiaban Jas maravillosas proezas de sus paladines, á la vuelta de la Cruza.da ( a.sí lo creía yo'..
Ella iba á verme á la cárcel, de incógnito, vestida de
nei.ro, cubierta el rostro por
un tejido velo, acompaña.da
de un criado nuevo en su casa, llegando en coche de sitio.
-¡Tu acción es el tesoro
más grande que pudiera imaginar mi padre como dote
que metraes! .... Yo te amo,
Luis, con toda el alma... Dios
velará por ti...... y cuando
salgas de esta inmunda cárcel, seremos felices, allá muy
lejos, en cualquier país del
mundo que no sea éste!. ...
¡Por nadie me hubiera yo
cambia.do entonces!.... Tan
feliz me sentía ....
No existían para mí las
amarguras de la abominable
prisión de Belén, ni me daba
cuenta de la marcha del proceso, hábilmente conducido
por un abogado pagado á
precio de oro. . . . Y o seguía
vi viendo en el país de los sueflos. . ·. Mi abnegación me enamoraba de mí mismo.

***

***

Pasó un afio. Mi amor crecía, cada vez más
profundo, más ideal, más extraordinariamente
puro. Sin embargo, era ya complicado. Empezaba á sufrir.
Y era, en verdad, encanta.dora mi rubia Julia,
con sus magníficos ojos verdes impregnados de
fiereza y dulzura! ....
Y mi constancia desarmó su esquivez. Su vanidad femenina, acariciada por la extraordinaria
potencia de mi romántica pasión, la hizo serme
a~icta. Tuvo piedad y anheló ser generosa conmigo.
Una tarde en que por casualidad nos encontramos en el amplio corredor, me dijo, alzando
la frente y mirándome con dulce ternura:
-No quiero que usted sufra por mí .... ¡Olvídeme!
Esta frase llovió sobre mi alma una felicidad
infinita .... Vi abrirse de par en par las puertas
del cielo .. . . No contesté .... Permanecí absorto
bajo la caricia de seda de sus palabras.
-Va.roo~ . ... no sea usted tonto .... Yo lo quiero C?m? á un buen hermano .. . . Vaya, más que
~ mi 11?-ismo hermano . . .. Pero ese amor suyo es
imposible. Para que no sufra más necesito decírselo: &lt;Mi padre&gt;-y subrayó e~érgicamente
estas palabras-«sólu me casará con el que traiga un tesoro de dote .... &gt; Sea usted mi hermano. ¡Nada más!

Damas Mexicanas.-Srita. Leonor Ferrer. (De Orizaba).

Domingo 12 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

..

Fuí sentenciado á diez ailos
de prisión, por el delito de
homicidio en riña, siendo yo
el agredido.
A partir del día de mi jurado, ella dejó de ir á verme.
El criado iba, como siempre, y me decía:
-Está enferma, seilor. Llora mucho; está inconocible.
¡Y qué cartas le escribía yo!
Le suplicaba que no se abatiera, que esperara cinco años
tan sólo, para cuando saliera. yo, obteniendo la libertad
preparatoria . . ..
Tuve remordimientos: ¡yo
era cau3a de su enfermedad-!
Estuve triste .... y ella seguía
más y más enferma del corazón, según me decían.
Hasta que una tarde me diDamas Mexicanas.-Srita. Guadalupe Couto. (De Orizaba).
jo el criado:
-¡Ha muerto!. ... Rece usted por su alma .. . .
la confusión general y el pánico en que se transLe_ cavé un sepulcro en mi corazón. Fuí desformara la orgía. Tomó un coche y acababa de
graciado como nunca; llorando con tremendo
llegará Tacubaya.
d~lor ~l remordimiento de haberla matado con
mi pasión._. .. Fu~ una locura de tristeza la que
me acometió en mi bartolina llorando á mí ado-;Desgraciado!.... ¡Desgraciado!... . ¡Cien
rada muerta....
'
veces desgraciadol-exclamaba el anciano meA nadie de su familia veía yo desde la noche
sándose los cabellos, sin poder pronunciar otra
aquella, aunque el anciano hacía que nada me
palabra.
faltara. Aurelio había marchado á Europa
-¡Esto es la muerte de todos nosotros, Dios
En la cárcel me llamaban &lt;El Santurrón;· ~Í
míol-lamentábase Julia, anegada en llant&lt;J.verme tan pálido, tan triste y tan imbécil. ...
¡Que no lo sepa mamá!. .... ¡Oh Señor! ¿por qué
nos has abandonado? ... .
***
Y mientras los dos se lamentaban en el colmo
i·•"( una mañana, cierto antiguo camarada de
de la desesperación que los fulwinaba, yo oía el
co eg1~ que fué á visitarme, me contó su muerrelato que de la tragedia me bacía Aurelio, conte.•••
1Se había casado con un rico comerciante
vulsamente lívido, con los ojos agrandados por
en Nueva York!
el terror ....
T_rl!-s el cboqu,3 brutal que me produjo fiebre y
A medida que me daba cuenta dela terrible esdel~r10, pasé, muy débil del cerebro, á San Hicena que me refería y de la que a.ate mí se despóhto • • • • Allí tuve la noción de la vida. Al volarrollaba, una idea heroica se levantaba en mi
ver á la _cárcel, comprendí el mundo .... Encaucé
espíritu al par que me sentía dichoso, conside!a tenacidad _de mi carácter por la vía del traba.rándome así un salvador épico.
JO.•••. Estudié mucho .... Salí con ahorros
-¡Señor-exclamé sin poderme contener,-no
trabaJé la tierra, y la tierra no ha sido ing;~t~
hay por qué afligirse; Julia, cálmese usted ....
conmigo
.... Soy rico ya ....
Aurelio, yo te salvo! ¡Yo soy el que maté á ese
. · ··~&lt;ella&gt; la encuentro á veces en su carruahombre!. ... Préstame ese paletó.... Que venJe en hapultepec. · · · Al verme palidece atrozgan por mí!. . . . ¡ Yo lo maté!. ...
mtoen~, yo ~onrío, Y picando espuelas á mi reti~Todos callaron estupefactos. No comprendían.
, sigo mi paseo ..... .
Pero ~nvolví en tal mirada ~e amor y de súplica
á Julia, que al fin comprendieron todo: mi amor
H.F.
y mi sacrificio.
:-¡Gracias, Luis!. ... Al que salva la vida de
mis padres, ¿con qué se le podría pagar?
¡Y por sus divinos ojos pasó como un relámpago la soñada promesa de su amor!

***

Y fuí un gran héroe, señores; ni más ni menos.
Me sacrifiqué 1·ománticamente ... . La policía me
encont~ó aún con el paletó ensangrentado ....
Confesa haber matado al torero .... con las circunstancias enumeradas por Aurelio .... En &lt;la
c!Lsa&gt; se pagó bien á la turba que presenció la
riña Y. que estuvo de acuerdo conmigo en sus declaraciones.
Yo en la cárcel de Belén fuí dichoso, admirándome á m! mismo, seguru de que algún día, después de anos y aíios, una vez extinguida mi condena, obtendría como esposa á Julia, ya que ella,

RELIEVES
El soberbio palacio se destaca soberbio y
dominador como si tuviera la conciencia completa de s~ ofensiva superioridad sobre las
pobres casucas que lo rodean; sus mármoles
de alba brillantez, esplenden regiamente como
si de sus poros surgieran argentados hilillos
de luz.
Agoniza el sol.
En la pentélica escalinata, digna del palacio de un Dux, se ven des figuras de contraste: ella lleva en sí cantando estos rotundos
poemas: Belleza, Soberbia, Riqueza. Eu él
cantan estoia: exilios: Hambre, Pobreza, Humildad. Este se inclina como endeble arbusto azotado por B6reas; aquélla se irgue como
flor acariciada por Favonio.
Son dos símbolos.-Dos símbolos de la vida; un poeta diría: ((Son la Vida y el Tiempo ... ¡No! son dos hijos de la sociedad. El
hombre de los harapos tiende la mano y balbute:
((¡'Muero de hambre! Una limosna ...... »
Pero la hembra no escucha; el frufrú de la
seda de su falda apaga la voz del desgraciado.
Y su mano queda vacía mientras ella desciende seguida de su lacayo.
Llega el coche.
La mano y el gesto del hambriento siguen
implorando.
La luz desfallece.
Suena la portezuela. Entonces ella arroja
una pieza blanca que brilla como un astro
maldito á los ojos del andrajoso que fallece de
hambre y de odio.
Y la se.flora dice al lacayo:
¡Para la cena de Bobí!
Bobí es el perrillo mimado de la sefiora.
JOSÉ M. SIERRA.

. Los avaros, en suma, se privan de todo
para los otros: son altruistas sin sentirlo.
REVEILLIELE.

*

Lo que en un pobre se llama vicio, en un
rico lleva el nombre de capricho.
PAUL Y VÍCTOR MARGARITE.

*
El dolor es una
advertencia necesaria, un estímulo
para la acti vjdad
del hombre. El dolor es la vía del
perfeccionamiento

*
El mal, en una
palabra, no es sino
1 a ausencia del
bien.

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eardtnal Ortglia di Santo Sttfano,
CAMABLENGO DE LA SANTA SEDE,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Remedio para los Resfriados

EL JdUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Jullo de 1903.

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Yo 86 que mi remedio para loa Rea•
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Número l. Colección de trajecitos y abrigos infantiles de último
corte y agradable perspectiva. Se
usa.o actua.lmente los abrigos liger os doblemente abotonados¡ llevan todos anchos cuelloshombre •
r as, se les adorna con algunas ce•
nefas de cinta maravillosa y se procura. que sean dichos abrigos un
poco más cortos que el trajecito, de
manera. que éste sobrese.lga en la
pa.rte inferior.
Número 2. Traje de desposada..
La. tela es piel de seda. granulea.da.,
lo que constituye el buen tono europeo. Cuatro grandes pliegue!J que
a.b arca.o toda. l a longitud de la enagua, aparecen en ésta; á corta. dist ancia de la parte inferior terminan
estos pliegues mediante cuatro ramos de azahares La. cola del traje
debe ser dema.sia.do la.rga. 1 pues este vistoso adminículo es un importante factor de elegancia.. El talle
se tablea con pliegues muy a.ngos•
tos, de manera á. llenarlo y cúbrase la mita.d con fino cuellobombrera de punto de Inglaterra. En el
centro de este cuello se hará aparecer unbermoso ramo de azah&amp;.res. El
escote se cubre con fina. gasa de seda De la. parte superior del toca.do: que ha de ser lo más sencillo y
artístico posible, se prende el velo de desposa.da,confeceionado con
fino tul de seda y gasa.. El velo no se
lleva actualmente dema.sia.do largo
pues llega. sólo hasta el a.rrra.nque
de la cola.
Número 3. Traje de paseo,propio
para. seiloritas, confeccionado con
tela. ligera. y cuyo entalle se logr a
mediante un forro resistente. La
confección es sencilla y vistosa. En
la blusa se lleva. un cuellohombre·
r a. y el escote se cubre media.nte una.
tel'e. de seda de color obscuro. Dos
p asamanerías de esta tela, cruzadas se colocan á. lo largo del ta.lle
y e~ la partesuperior ·é inferior de
ésta.. La. ena.gua es completa.mente
lisa. y sólo lleva en su parte _inferior una ancha cenefa. de la misma.
tela ribetea.da. con cintilla maravillos~. Las mangas son campa.nula.das y se hacen terminar por angostos pufl:os de la misma. tela. Todos
los bordes del traje se pespuntean
con cintilla.
Número 4. Vestido moderno para
seffora&amp; jóvenes, confeccionado con
tela. de cuerpo y adorna.do con sen·
cillez y buen gusto. El ta.lle, suelto
anterior y posteriormente, lleva. un
pequei'lo cuello dobla.do y a.dorna.do con sobreforro. Los bolsillos,
de pequeila cartera, se encuentran
abotonados con broche metálico.
El talle se ajusta. mediante cuatro
botones. La falda. es Usa y sólo
lleva haciendo cpenda.nt&gt; con la
blus~, adornos de cinta colocada
longitudinalmente. Las manga.s
ta.mbién son lisas, y los puflos, de
cortas dimensiones, imitan un doblez de la parte inferior de la manga. Como se ve por el grabado,. este traje de paseo es de muy sencilla.
confección y vistoso aspecto.
Número 5. Traje de re.unión,para
seílorita.s. El estilo es de lo más
moderno y está en boga. en los salones europeos, especialmente en
los berlineses. Deben hacerse cargo nuestras lectora.s de las modifia. ciones interesantes que está su-

friendo en este tiempo el vestuario
femenino, pues al reca.rgode adornos
que ai'ios antes priva.ha, hoy reina
una verdadera parsimonia, pues todo a.quel adorno que resulta exagerado, peca. sin duda alguna contra
las reglas del buen gusto. Nuestro
grabado represent&amp; un elegante vestido. Sobrio en el adorno, presenta.
no obstante, un simpático con¡·unto. Con cintas de pasamaner a y
un pequei'io listón de seda.,se forma
el atavío del traje. La tela es de
medio tono y las mangas de forma
Campanular, que son la.s que en la
&amp;etualidad se llevan más.

EL ALMA DE ISAACS.
Fué una noche invernal, bien me
acuerdo! cuando leí por primera.
vez la historia del más triste a.mor,
los tiernos episodios de un idilio
desarrolla.do en medio de la más
ftoreclda. vegetación, al pie de una.
montai'ia. america.na donde a.bren
las rosas del alma y las campa.ni·
Ua.s de la inocencia.
María! .... .. . Ya. venía escuchan·
do desde niño el nombre de la inmortal creación de Jorge Isa.aes,
con. un presentimiento de lo que la
lectura de la obra. iba á producir
en mi corazón; como el nombre de
un poema deleitable y doloroso,

cuyas notas, como aves, nido ten~
drán siempre en mi alma.; y cuya
tristeza. que de noche insinúa el ra·
yo de mi pupila ha.cía el leja.no
camposanto de mi pueblo.
Embelesada la. fante.sía., ebrio el
pensamiento va siempre al través
de las páginas esas, hermosas páginas sa.lpica.das de diamantinas lágrimas de mujer, hacia aquel torrentoso Amaime, a.l que se finge
arrastrando en su desbordada corriente las casi potentes fuerzas de
un noble bruto, y las desfallecidas
esperanzas de un corazón enamora.do : va hacia. aquel balcón á. cuyo
frente las noches se entristecían, y
en donde, como siniestra. sombra,
cayó sol;)re la frente de María el

�Domingo 12 de Julio de 1903.

3.- Traje de paseo.

EL MUNDO ILUSTRADO

ala vibrante del ominoso pájaro:
va hacia la iglesia del pueblo
aquel, risueila en el fondo de la
salvaje llanura, en donde el ángel
de unas extrailas bodas, al huir al
cielo, con dolorosa elocuencia halló el imposible anhelo de Efraín...
y noblemente piadoso, va también
hacia el lecho de Nay, la esclava
muerta, la africana que, envt&gt;jecida
en el amor y en el dolor, t&gt;ntre¡ró á
Dios su alma sin vol ver á ver "las
montailas de su patria, donde su
cuna se meció baJO los bosques que
no cubrirán su tumba. "
Y luego de empaparse en el olor
de las flores, besando junto con las
bl'isas, todas las rosas que engalanaban el huerto de la campestre
mansión, y luego de mirar el azul
del cielo en las ondas del bullicioso Za.baletas y posarse en la cuesta de la montaña encendida bajo
las postreras últimas ca.ricias del
sol otoñal, viene, en las noches
del idilio, {L llorar por la partida
de Efraín, á velar, en los cándidos
diálogos st&gt;ntidos, y á murmurar al
oído de :María, de esa ?uaría
inmortal como el sentimiento, como
las al mas, como el dolor, las hondas frases del amante fortalecido la
víspera del obrehuma.no golpe ....
"Que al recordar yo las últimas
horas que pasamos juntos, te pueda ver como hoy, resignada, casi
feliz .. . . "
El pensamiento no se escapa á
sugestión t an divina. Del pensamiento, la impresión desdende al
alma, y fijo en ella el panorama del
Cauce., sonrosado y
espléndido, la melancolía del idilio
llega á nuestro corazón, y la inspiración
del poeta resplandeciendo sobre el idilio
como el sol sobre la
tierra, llena el cerebro de poesía...... .
de la hermosa poesía
del más hermoso de
los dolores!
Y esos dolores dormidos pasan por las
primeras páginas del
libro, y los dolores
del almadequienlas
lee, dormidos pasan!
.... como si de los
árboles que cercan
aquel edén florido é
inocente, de los y a-

EL MUNDO ILUST RADO

rumos, de las ceibas , de los
higuerones, de los naranjos,
se escapara adormecedor,
campestre susurro; pero ároedida que se van volviendo
páginas, las bojas caen de
los árboles, de las cosas huyen los ensueños, sobreviene
la noche trágica, y al propio
tiempo que las queridas pá-

A donde quise llevé mi vuelo,
Entre horizontes, luz y arrebol,
Que en todas partes encontré cielo,
Y encontré nubes y encontré sol.
Y si afanosa pasó mi vida,
Si me miraron todos pasar,
Cual ave errante que va perdida,
Volando á locas, sin reposar;

Fuéroome oasis los más seguros
Para el descanso repat•ador,
Las altas torres, los viejos muros,
Y el techo humilde del labrador;
Mas hoy advierto cansada y triste,
Que mi reposo me lo dejé
Con el alet·o, que ya. no existe,
Que fué mi cuna que tanto amé.
Do■1n90 1t1■6a

OJOS AZULES

5.-Traje de reu nión.

Canto de la Golondrina.
Dejé el alero donde vi vía,
Crucé los mares, hit&gt;go torné;
l\fas el alero ya no existía,
Que fué mi cuna que tanto amé.
B usqué otro techo donde abrigar me
Y lo hallé rico; mas, ¡ay de mí!
Que yo no puedo nunca olvidarme
Del pobre techo donde nací.
2.-Traje de desposada.

g in as tiemblan entre las roanos, el
alma llora... el alma llora!
No se escribió María sólo para
los hermanos de Efraín; taro bién
para los que sufren del Ideal extinto, del amor truoco; también para
los que sufren de la juventud marchi ta por la ausencia del sol del
cariño, tiene ese libro adorables
atractivos: con él se ennoblece
más el dolor, viste la desgracia
atavíos más diáfanos, menos pesados: y la tristeza, la honda tristeza que alimenta el alma del poeta, florece como un blanco jazmín, como una milagrosa siempreviva, al pensamiento de la prematura muerte de María, la prometida del cielo, y al la de desespera
ción del desdichado Efraín ....
Bardo! por los follajes del recuerdo va el espíritu llamando al
Ideal, cual llamando á María fuera. Efraín; y bajo la sombra del
florido huerto, frente á la salvaje
llanura infinita., los ecos nos devuelven el nombre del Ideal, como
una saeta asesina de nuestras últimas esperanzas.

Y por 9sto, los humanos
siempre en su insaciable afá n,
cuando á tocarlas ya van,
heridos en alma ó manos
se ven, gracias á Satán.
Por lo cual mi corazón,
aunque mucho le ha costado
tomar tal resolución,
ha tiempo que ha perdon ado
el pan por el coscorrón.

Mis tiernos padres allí miraron
Por vez primera la luz brillar,
Y allí más tarde me acariciaron,
Fuerza me dieron y eché á vol ar.
Naturaleza me dió un tesoro
Que siempre avara gocé feliz,
Ya en el insecto volátil de oro,
Y a en el rastrero, rico en matiz.
Y entre los brillos matutioales
Valles y montes atravesé,
Rocé mis plumas con los rosales
Y en los arroyos me reflejé.

FRANCISCO lliRIN .

Para calmar los dolores
dándonos dulee alegría,
al mundo Dios nos envía
las mujeres y las flores.

2 bls.-Trajes para paseo Campestre.

l!ernhdn.

Pero al verlas tan hermosas
que casi que son divinas,
Satán dió á unas, espinas,
y á otras hizo desdei'iosas.

6.- Falda para casa,
3 bis.-Esclavina de gasa Y seda,

Cuando visité la Feria de Nijni
Novgorod, hiciéronme fijar la atención en un mercader persa llamado
Adín, hombre de algo más de cuarenta ailos, alto, delgado, muy moreno, de rostro enjuto y de mirada
triste y melancólica.
Adín comerciaba en sedas y en
piedras preciosas, realizando en
estos artículos soberbios negocios,
y era uno de los más ricos mercaderes de su país que anua.lmente
acudían á la Gran Feria rusa.
No tardé en sauer que un dolor
inmenso desgarraba su corazón y
que una terrible desdicha llenaba
de amargura. su alma.
Al volver el ailo anterior á su casa de Teherán, una. vez cerrada la
Feria y deshecho el puente del Oka,
Adín volvía gozoso y feliz, no sólo
por las ganancias enormes que había obtenido, sino principalmente
porque iba á ver de nuevo los ojos
azules de Sira.
Aquellos ojos habían despertado
su alma al amor; por ellos babia
hecho á Sira su esposa. Con aquellos ojos soñaba; por ellos vivía.
En el incomparable color azul de
aquellos hermosísimos ojos embriagábase Adín enloquecido. Contemplándolos encantado permanecía
horas y horas, y cuando una sonrisa amante de Sira animaba aquellas pupilas celestes, Adín sentíase
esclavo de un mágico Jlecbizo que
lo subyugaba deleitosamente colmándolo de indecible ventura.
El rico y dichoso mercader que
regresaba á Persia sin habet• visto
desde hacía tres meses aquellos
amados ojos azules. volvía resuelto á no ir más á la Feria ele Nijni
Novgorod- á la «Yarmarka&gt; (de
la palabra alemana «Jabrmarkt&gt;,
que significa mercado ófet·ia anual),
como la llamaban los feriantes.
r
-¿Para qué quería más riquezas?
Con la.s que tenía le bastaba. Aquel
sería, pue!i, su último viaje y no se
separaría ya nunca de Sira.
Cuando por fin llegó á su casa y
Sira corrió á abrazarlo dando gritos de alegría, Adío la miró á los
ojos y retrocedió espantado.
¿Qué había visto en ellosl Algo
que le pareció horrible. ¡Los ojos
de su esposa ya no eran a.zulesl
Los volvió á mirar, creyéndose
dominado por una pesadilla.... ¡y
no eran azules, no!. . . ¡Su vista. no
le engañaba!
Hasta se figuró Adío por un insta.nte que aquella mujer no era la
suya.
Sira, desconsolada al ver la. exasperación de su marido, le dijo con
la más ca.ri!losa. voz del mundo:
-¡Soy yo, Adío! ¡Soy tu mujer!
¡ Soy la misma.! . . .. 1Y éstos son mis
ojos!
-¡ No es verdad!- gritó él fuera
de sí.-¡Tus ojos eran azules!
-¡Cálma.te, Adín, cálmatel-replicó ella.- ¡Te lo voy á contar
todo!
Y Sira explicó á su esposo aquel
cambio que tanto lo exaltaba.
Cierto sabio oculista europeo babia descubierto la manera de ca.mbiar el color de las pupilas, y apenas la descubrió, uno de los mejores discípulos del sabio se fué á
Persia. á poner en práctica. tan ma-

ravilloso descubrimiento. El si~tE'ma era infalible, y cada cual podía
tener los ojos del color que quería.
Sira., como mujer muy mimada, E'ra
muy caprichosa y sintió el vivísi mo deseo de dar á sus pupilas un
nuevo color. ¡,Se pondría los ojos
ne¡rros ó verdt&gt;s, ó pardos ó gri ses? .... rDe ninguno de esos colores! Negros ya los tienen las moras
y las andaluzas; verdes, las bretonas; gris~s ó pardos, una infinidad
de mujerAs .... Y á fuerza de buscar
algo distinto, algo verdaderamente
nuevo, al,:ro que ninguna mujer tuviera, se le ocurrió la mayor rareza, la mayor extravagancia que
podía habérsela ocurrido. Se hizo
poner los ojos. . . . ¿De qué color
pensáis? .... Pues . . ·. . ¡de color de
rosal
Así e~ que se comprende la. terrible impresión que recibió Adín al
encontrarse, en lugar de los dos
magníficos ojos de cielo que locamente adoraba, con aquellos nuevos Y extraños ~jos.. . . ¡Ojos de
color de rosa páliqa sin vida y sin
perfume! ¡Ojo~ de coior de rosa como el sol de Filandia. sin calor y
sin brillo!
'
Adío ll?ró, se desesperó.. . .. Ya
para _él Sira no era. Sira .... ¡La de
los ?JOS azules había muerto!
. V1end&lt;? tan_ grao dolor, arre pint1óse la 1ofehz mujer de lo qua había hecho en ausencia &lt;le Adío. v
éste se p_uso á buscar por todos 111·dos al discípulo del sabio oculis1a
p~ra que devolviese á los ojos .IE'
Sira el color azul que tu vieron o.utes.
-¡Ab! -:-contestó el doctor, &lt;•n
cuanto d1ó con él el infortunado
esposo._-¡Puedo poner sus ojos &lt;le
cualquier color que se rne pida. mPº?ª de aquel que han tenido! '¡Los
OJOS, una vez que se les quita t&gt;l
color que tienen, .va no vuelven á
recobrarlo nunca!
Adío cayó en la. más honda tristez~, y al año siguiente, echando al
olvido el propósito que á Teherán
ll~vaba deº? hacer más viajes, voJ·v1ó á la Feria de Nijoi Novgorod.
Como su fisonomía quedó grabada en mi memoria desde que me lo
enseñaron, Jo reconocí sin grande
esfuer zo eu Moscou pocos días después de haberlo visto en Nijni. Salía de casa de un doctor famosísimo, de cuyos labios quiso sabet• si
habría medio humano de devolver
su color azul á los ojos de Sira.
-¡No, tú ya no volverás nunca á
ver azules los ojos de tu esposa! mu!'muró el doctor. - ¡Un nuevo
amor, únicamente, querenovasedel
todo su alma, podría devolverles el
color q~e perdieron, y como sólo á
su marido puede amar una mujer
honrada, los ojos de tu esposa no
p~drán recobrar su primer color
mientras tú vivas!
Ba.Jó la cabeza Adín al oír estas
p9:l abras, que para él fueron una terr_1ble sentencia, y volvió á tomar
tr1s~mente el camino de Teherán ...
Sira, entretanto, no descansaba
no dormía, buscando sin cesar 1~
manet·a de devolverle el color azul
á sus _ojos, hasta que siguiendo el
conseJo de un santón, se decidió á
~ber, no, &lt;:omo Cleopatra, perlas
disueltas, smo dos zafiros disueltos por un procedimiento misterioso que el santón le había indicado.
Cuando regresó Adío á su casa
le salió Sira. a l encuentro, g r itand~
llepa de júbilo:
_- ¡Adín! ¡Adío! ¡Mírame á los
OJos! .... ¡Han vuelto á ser azules!
Y el mercader persa, en cuyos
oídos aún sonaban las palabras del
doctor de Moscou, al ver de nuevo
\os azules ojos de Sira, fué á. arroJarse sobre ella, ciego de cólera,
exclamando:
-¡Me has sido infiel! ¡Amas á
otro! ¡Te voy á matar, infame!. ...
Adín había perdido de pronto la
razón.
Sira huyó aterrada, y nunca pudo explicarse la ca.usa de aquellas
sospechas de infidelidad que volvieron loco á su marido.

4. -Vestido de calle.

fiistoria dt un 6rtto.
La nuche era fría como todas las
de diciembre. Quejábase el viento
sobre las vecinas play as, y de momento á momento el lejano•misterioso Ca~atumbo encendía el espacio con sus relámpagos. Sólo se
percibían muy vagamente el rumor
de los ríos y lás perdidas notas de
una flauta, que acaso en aque)la
hora silenciosa, vertía en cadenciosos sones los pesares ó alegrías de
inocente amor.
En la desierta encrucijada de una
calle dos jóvenes se detienen cautelos~mente, hablando en voz baja
y con misterio.
-Hemos llegado, Marcos.
-¡Ah! ¿Es esta la pared del fondo?

... '

ERNESTO GARCÍA LADEVESE.

'

~ ' ;,: ..
,

~~,

7.-Tocado para baile.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 2, Julio 12</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�E L MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de 1903.

aliento suave, meliflua. voz.
Sus rizos negros como mis penas,
blanca su frente cual mi ilusión,
boca pequeña. cual mi esperanza
y ojos tan ¡randes como mi amor!
Y si mezclares cuanto hay de bueno,
cuanto hay de noble, fe, inspiración,
virtud, modestia, filantropía,
ternura, gracia, casto pudor,
podrás entonces formar idea
de lo que vale su corazón ....
el de la. virgen de mis amores
que para siempre me cautivó!
Jl■toalo e h■tl'OS e.\■lfl.

EN LA ESTEPA.

11,-Cesto para papeles.

cía en sus alas invisibles la fragancia de las flores y I os murmullos
del bosque, el cual parecía decirle:
- ¡Bien haces en volverá la casa
paterna!

Y el apuesto joven, cuando llegó
á la casa., vió una. hermosísima.
doncella, de ojos azules y cabellos
rubios como el oro, sentada en el
poyo de la. puerta., hilando blanca
seda en una rueca de plata.
Acercóse á ella, saludóla. galantemente quitándose el sombrero de
largas plumas, y arrojando al suelo su lanza. de bruñido acero, apeóse del caballo y preguntó á la hermosa:

-Espérame, :Ma.rpha mía.; espérame cuando el crepúsculo envuelva la isba en su sombra protectora.
La voz del príncipe acostumbra.do. al mando, se había vuelto dulce
y suplicante.
l\1arpha., anhelante y temblorosa,
inclinó la bellísima. cabeza.
Esperarlo! Esperarlo! cuando
ese mismo día su padre, el antiguo
cosaco, el terrible mujik, la había.
dicho:
-Te mataré, 1Iarpha; te mataré
como al más inútil de mis perros Ai
te vuelvo á ver hablando con el
príncipe.
'
Y élla así lo creía, por eso temblaba de espanto; pero cómo negarse cuando sabía quelván, su amor,
se iba con su ejército á pelear:-&gt;
--Te esperaré,sncede. lo que quiera-dijo, y huyó aterrorizada. de
aquella promesa.
Cuando llegó á la isba,sentía. como fuego en la cabeza. y frío en el
corazón.
Llevaba fiebre.

é iré junto á él en su hermoso troiska.
En ciertos momentos sus ideas se
embrollaban, volvía. á verse en su
lecho y junto á éste su padre con el
rostro demudado, conmovido, llorando como un11¡ mujer.
Pero recobraba su lucidez, y veía
la estepa ilimitada, y en el extremo
horizonte las luces rojas que la.
atraían con poderoso encanto.
El frío aumentaba, :Marpha sentía.
que la erujían los dientes y se le
endurecían las piernas.
Un aullido plai'lidero, siniestro,
rompió el silencio que la rodeaba..
Y se detuvo horrorizada. Quién la.
había. llevado a.llf? Qué ha.cío. de
noche en aquel luga.ri'
Se sentía fascinada. por aquella.
inmensa blancura, la dominaba. por
modo tan sigular, que la. acometió
vehemente deseo de dejarse caer y
quedar sepultada entre la. nieve,
ser algo de aquel t&lt;,do que tanto la.
atraía.
Nuevos aullida.s se deja.ron oír,
cerca, lejos, adelante, detrás. Una
masa negra, movible, la rodeaba.
como un cortejo siniestro.
Puntos fosforicos brillaban de
dos en dos, moviéndose aquí y allá,
pero siempre fijos en ella.. Era.o los
ojos de los lobos.
Habían olfatea.do su festín de carne sonrosa.da y tierna. y tenían prisa ,;n acabar.

CREPÚSCLJLOS.

Resbaló en la. nieve .. . . cayó ....
y le pareció oír que los lobos ae
reían á carcajadas y castailelet.ban los dientes.
Sintió sobre ella el vaho peellJente de mil respiraciones jadea.otee
y después ....
Nada, nada, se hundía., se hundía en una obscuridad fría y Yitcosa. ......... ............... ..... ..

El deshielo había comenzado; peq uei\as hierb'lS de un verde pálldo
tapizaban la antes escueta. estepL
El sol, velado y pálido,derr11111aba á pesar de esto un grato calor.
)Iarpba, junto á la. puerta de la
isba, extendida en un sill{m, mira•
ba. lejos, gozando del pl acer de Yl•
vir.
A veces, sacudidas nerviosas eeti·emecían su cuerpo adelgazado.
A sus ph,s, su padre,el áspero cosaco solícito como una. mlldre, la
besaba con ca.rii'lo las manos y la
decía:
-Ves't Ni ha.y nieve, ni lobos nl
nada que infunda. terror : todo DO
ha. sido más que u n delirio de la
fiebre. Lo único que existe es llll
padre que adora. en t i, y allá en el
campllmento, un noble corazón que
sueíla. con mi pequeña Marpha.. ....
y que la arrebatará de mis bruoL ..
para. hacerla feliz .

*

Después del emhriacrador coloquio el príncipe se alejó en su veloz
troiska. Ella, la. pobre Marpha, se
llevó las manos á la cabeza pºróxima á estallar, y gritó:
-Llévame: Oh, llévame contigo,
porque me siento morir l ....
Y tendía las manos hacia. el
troiska,que corría como el viento.
Luego, loca por la fiebre, delirante,se dejó caer en el lecho ..... .

¡Que hermoso despertar! Cuán dulcemente
rizaba. el aire la. extensión serena
del lago azul en que tu faz veías
cuando, radiante de placer, creías
que era. el q ueb ra.nto la. pensión ajena,
y en tu rad iosa. frente
la intensa. au1·ora del rubor lucías.
Yo embelesa.do y loco te miraba,
y tu voz escuchaba
como al santón el árabe exaltado,
y era tu voz paro. mi pobre oído
lo que el eco perdido
de la patr ia le.iana al desterrado.
¿Te acuerdas? ...... La memor ia no envejece:
aún oír me parece
e l quejumbroso murmur ar del viento
que, fingiendc después súbita. calma.,
llevábase violento
el mutuo jura.mento,
símbolo dulce de la fe del alma.
¡Pasó el romanticismo!
Feliz ser ía si con él vol viera.
á. tal edad , para decir lo mismo,
y á ti otra vez decírtelo pudiera.
Pero ¡a.y! que ya tu mano
sin inquietud r eposo.
sobre mi mano yerta;
l a noche silenciosa
cubre la tierra desolada y m.ierta..
¡Huyamos! ¡ven! la sombr a. es la amar gura
que va ocultandc, con su velo austero
un rostro de sin ies t1·a. catadura:
la mue1·te, ¡último amor: ¡el verdadero!
Vamos de aquí; mi voluntad cansa.da
ya ni aun mi cuerpo á sostener se atreve.
¡Ni un pájaro canto1· en la enramada!
¡ En mi alma hielo! ¡ En tu ca.beza. nieve!
Pretendo hablar, y de mi voz me espanto;
hablarme quieres, y tu voz suspira.
¡Dios arrancó las cuerdas de la lir a,
y puso en &amp;u lugar hilos de llanto!

13.-0tro cesto para papeles.

El Rosal 4~ Santa Jlna.

Marpha apretaba. los pui'los y corría, corría, suelto el ca.bello, desceilida la ropa, gimiendo, gritando
con todas sus fuerzas.
Llamaba. á Dios, á su padre, á
Iván. No pensaba.; escuchaba. un
ruido insoportable y huía con el
solo instinto del animal perseguido
que tra.t;a de ponerse á salvo.

-¡,Quién sois?
-El Traba.jo y el Amor.
-¡Busco la felicidad!
Y entonces la doncella. de los cabellos de oro, fijando en el mancebo una mirada. llena. de dulzura, y
dibujando en sus labios una sonrisa. llena de esperanzas, respondióle:
-Trabaja y ama: eso es la. felicidad.

15.-Mode lo de bordado,

a:

y en la pálida fisonomía de laen·
ferma. hubo rosados tintes de
ra. y en los ojos del cosaco una ible
pe~tad de lágrimas que ':1
mujik no pudo ocultar n c
ner ....

i16~nte·

s **

l\IARY F Al l'IL

AS( ES.

Mayo.-1903.
Que yo te diga cómo es la virgen
que para siempre me cautivó?. . .. .
Es prototipo de la belleza.,
obr a maestra del Hacedor,
flor sin espinas, cielo sin nubes,
inmaculado, fúlgido sol.
Fresas sus labios, perlas sus dientes,
breve cintura, pie seductor,
triste mira.da, sonrisa. dulce,

Ven; siéntate á mi la.do;
no temas que importune
tu oído, ya cansado,
con bellas frases de fingido ardor.
Sólo un recuerdo nuestras almas une;
mi fe se extingue al par que tu belleza.;
el cr epúsculo empieza
á envolvernos con triste resplandor.
¡Pobre mujer ! Tu cor azón y el mío
tienen otro crepúsculo: ¡el hastío!
¡El sol se apaga! ¡se acabó el a.mor! .
¿,Por qué lloras? .... .. L a eterna. despedida.
de ese triste reflejo que la. vida.
nos deja tras de sí,
es la. última. ventura. q ue gozamos;
mirándonos, miramos
tú lo que amaste ... .. . y yo lo que perdí.
Tú eres la luz que queda.
matizando la. trémula. arboleda,
el sol ardiente que en mis sueños vi;
yo . . .. como el lago de siniestr o fondo,
bajo mi triste placi&lt;!,ez escondo
el cieno que en la vida recogí.

t topoldo t 6pa dt SAL

14.-Cue llo y corbata bordada

EMILIA DE

Domingo 12 de Julio de 1903.

==

***

•*

. . . . Salió de la isba. y se lanzó en
la estepa, blanca.como un gran sudario, amenazadora y misteriosa.
con su pálida irradiación; pero á
ella ¿qué le importaba.'? Su único
anhelo era huir de su padre, buscar
á su amado.
A lo lejos,como fantástica visión,
veía. las rojas linternas del troiska.
que corría, corría, y ella corría.
también valerosa, decidida, allí
donde los hombres fuertes sentían
el escalofrío del miedo.
Oh, sí, decía, lo alcanzaré; me
levantará en sus brazos, me cubrirá de besos, me envolverá en pieles

EL MUNDO ILUSTRADO

Ana, la santa esposa de Joaquín-ambos &lt;ex·
dones David,&gt; es decir, de la estirpe real de que
debía, según los profetas, nacer el Salvador del
mundo,-era estéril. Iban á cumplirse l as setenta semanas de Daniel, y se encontraban sin suaesión y en edad senil.
¡ Cómo se dolía Ana de &lt;este castigo de Dios,&gt;
en su casita de Sekoris, que resplandecía de virtud acendra.da!
Para. elevar más frecuentemente sus preces en
el templo &lt;lel Dios único en .Jerusalén-de donde distaban unas treinta leguas,-y ofrecerle
constantes sacrificios, resolvieron trasladarse á
vivir en la ciudad; y al efecto, Joaquín compró
una casita, inmediata al templo, y que hasta
hoy se conserva convertida en capilla. de Nuestra. Señora de la Presentación.
En el interior de la casa. había un jardín y en
el jardín había un hermoso rosal, que desde el
primer momento llamó la atención de Ana, porque á su al rededor piaban muchos paja.ritos que
tenían sus nidos entre las ramas del arbusto.
• Allí se lo pasaba ella contemplando el dulce
afán maternal de las avecitas, y cuán dichosas
110 mostraban éstas desvelándose por sus hijuelos.
-&lt;Y sobre mi-decía tristemente- no ha. llovido la graciu. del cielo. ¡Perdona, oh Jehová,
á esta humilde pecadora.!&gt;
Una tarde, en que estaba ausente su esposo,
por haber ido á Chocebite-donde existía. una
especie de Taba.ida, compuesta de discípulos de
Elías,-Ana gimió más intensamente que otras
veces, á la. vista del rosal con tantos nidos en
que bullía. la vida.
De improviso, cuando los sollozos de la. anciana estéril habían conter.i do los gorjeos de los
pajaritos, las rosas del rosal se replegaron, y

-----=7:
r,...r;~·

,,~i;.

.,

17.-Colecc i6n de t rajes de- casa, de paseo é infantiles.

16.-E!egante almohad6n de seda y punto.

�de en medio de unas que formaban
artístico pabellón á un nido, surgió
una. aparición bellísima., un ángel
de sonrosado rostro y rubios y ensortijados ca.bellos. Vestía. una. túnica. de nieve, agitaba. blandamente
sus alas radiosas, empuña.be. en la
diestra. uno. vara. de azucena. y emergía. de todo su cuerpo una. luz na.cara.da.
Mirándola acariciadoramentecon
sus azules ojos, lo. dijo con voz
que era. una melodía.:
-&lt;Soy Gabriel; y Dios, que ha
escucha.do tus ruegos, me envía. para anunciarte que concebirás una.
hija, que será selecta. entre las selectas, pues nacerá sin mácula y
sin mácula será á su vez, madre
del Verbo.&gt;
Ana. quedó como petrifica da. ; todo le pa.recía. un sueilo.
.
Las r osas del rO$&amp;l se esponJaron en sus cálices y la sonreían;
los paja.ritos trinaron con extra.ño
r egocijo, y revolaban rosa.ndo con
sus a.las la. nevada ca.bellera. de la
anciana.
La. misma. tarde de este suoeso
maravilloso-según la. Jeyenda1J oa.quín tenía. igual revelacion,
apr esurá ndose á regresar á Jerusalén.
Al día. sig uiente toma.ron c&amp;.mi_no
de S"'koris, pintoresco pueblecito
que dista. poco de Na.za.reth.
Y antes de un año, vió la. luz la
que sería. luz del orbe, a.zucena. del
va.lle y estreaa. de l a. maña.na..
Sus primeros instantes fueron
alegr a.dos por los pajaritos del rosa.l de Jerusalén, que habían ido á
posarse en los a.leros de la ca.se. de
los santos esposos y que, de~pués
de gorjear dulcemente, se a.le¡aron
llevando la buena nueva á. las otras
a.vecitas del cielo.
ARTURO BLOCK.

LACRYMAE RERUM
DE;;AUUCIO

En una. olvidada ca.lle
Del barrio de )!ara.villas,
Donde vi ve la tristeza.
Disfrazada. de alegría.,
Frente a.l portal de una casa
De esa.s de facha mezquina.,
Cuyos balcones pregonan
Que allí la. indigencia. ha.bita
Tras los crista.les desnudos
Huérfanos lde cortinillas,
Vi una tarde en el arroyo
Diez ó doce cosas míseras,
Despojos abandonados
Del na.ufragio de una. vida,
Formando un montón que, tristes,
Contempla.ba.n las vecinas,
L os ricos con menosprecio,
Los muchachuelos con risa.
Y los corazones nobles
Con arrebatos de ira.
Eran u n sofá caduco
De reps azul hecho jiras,
Como penco que en los toros
Al a.ire suelta. las tripas;
Un reloj de los de péndola.,
Manco de una. manecilla.,
Con la esfera, que es la cara
De los relojes, tr istísima,
Y que tan sólo horas lúgubres
Señaló, según la pinta;
Un catre pa.tiabierto;
Cuatl'o derrengadas sillas¡
Una mesa despintada.;
Dos malas litografías
Que contaban los amores
De Abel a.rdo y Eloísa,
Y, presidiéndolo todo,
Rema.te de tanta. ruina,
Un piano viejo y sin tapa.,
Cuyas teclas amarillas
Los dientes de horrible monstruo
Diluvia.no parecían,
De un titán de negras fauces
Que lanzara. seca risa,
Publicando de los hombr(s
La crueldad infinita.
Sobr e aquel montón de cosas
Lluvia implacable caía,
Y el arroyo do a.guas sucias
En las patas de las sillas
Dejaba pellas de fango,
Y el agua golpeando impía
Del piano las viejas cuerdas
Sacaba. notas horrísonas,
Alaridos desacordes
De una música inaudito. ....
Y aquellos muebles, cansados
De arrastrar tan mala vida,

El, MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de 1903.

Y empapados por l a lluvia,
Llora.bo.n y maldecían.

Pasaron horas y horas,
Iba declinando el día,
Llegó el farolero, y pronto
Una luz medrosa. y tímida,
Titilando entre la lluvia.,
Dió á las sombras mayor vida,
Y, ya en las sombras, los muebles
Que lloraban sus desdichas,
Una historia. me contaron
Con voz baja y dolorida.
Ha.blóme el sofá de muertos
Amores, de una familia.
Que unió el querer, y que luego
Partió la. suerte maldita..
Me contó el reloj, inválido,
Entre toses y fatigas,
Los días sin esperanza.,
Las noches sin pan, larguísimas.
Me habló el lecho de dolores,
De fiebres, de medicinas
Que se compraron con honras,
Cambiando por muertes vidas.
Cantó, por fin, el pYano
De las teclas amarillas,
Que lloraban por los dedos
De unas manos pequeñitas
Que sobre l as mismas teclas
Quedaron de pronto rígidas ... .

"

Domingo 19 de Julio de 1903.

Con esencia de violeta
¿Por qué za.humas el ar~iflo
De tu espléndido corpil'lo
Que realza rico tul,
Si hay en tu a.lma. los efluvios
Que perfuma. la corola
Delicada. de la viola.
Del verjel de la v lrtud?

EN UN ALBUM.
¿Por qué adornas tu cabello
Con guirnaldas fraga.ociosas
De nevadas tuberosas
Y de rosas de París?
¿,Quieres que unas rivaliéen
De tu tez con la tersur a.
Y las otras en frescura.
Con tus labios de carmín?

¿Y por qué para tu á lbum
Soi'iadora. virgen, dime
'
Hoy me pides que te rir:ie
Un simbólico ronde!,
Si tú eres toda un encanto
Si en ti vibro. la ar monía '
Si tú eres la poesía.
'
De una estrofa. de Ver laine?

¿Por qué lucen en tu cuello
Torneado, sus cambiantes
Los colla.res de diama.ntes
Y de perlas de Ceylán,
Si hay más luz en tus pupilas
Que en las piedras transparentes
Y en las joyas de tus dientes
Hay más perlas que en el mar?

~

fflt rct4a Pl!llo era,e.

· •······...........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA·,

~

: ···

c.:.---·

"3

~~,.~~.,r {.it·~~{l;{{'!trifü~

~

- ... ·~·~

:r;i¡¡:¡,~(J~~~-;;¡;__.
.

'

~'-

-

~,.;..-

ADenver, ;lansas Cíly, St: Louis, Chlcago, llew Yorl°
San Francisco y Los Angeles

Con estos cuentos y cantos
Echóse la noche encima;
Yo me alejé de aquel sitio
Con toda el alma oprimida.,
Y a.un me parece que escucho
Aquella. historia tristísima.
De los muebles que lloraban,
Lloraban y maldecían.
Madrid.

México, D. F., Mayo 25.
Me es grato manifestar--escribe el Dr. Francisco de P. Leal que me es muy conocida la preparación llamada Emulsión de
Scott, y que la recomiendo con
bastante empeño á todos aquellos
de mis clientes que se encuPntran demasiado linfáticos, lo mismo que en los escrofulosos, pues
son muy satisfactorios los brillantes resultados que siempre he
obtenido con dicha preparación,
la cual posee también la cualidad
de no ser desagradable ni á los
niños, que son los que hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO

Dd

11.■o.

Sr. Jlrzoblspo 'fttban.

Los bienes fue ron valuados
en $125,000
La ma yor parte de lo testado con•
sistía en dos p611zas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companla de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Ha.ce pocos dtaa que se practicó la
apertura del t eatamento del Iluatrllll·
mo Sr . Arzobispo D. Patricio A. Feeha.n
en la ciudad de Chlcago, llllnola.
La fortuna. ctel distinguido prelado U·
cend l0 f. cerca de $125,000 oro amer icano ; 7 eegtln el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dej0 fueron
como elgue:
Dos pOllzu de ' 'La MU·
tua..' • Compa.llla. de s,.
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $215,1,00
oro cada una, O sean . . $ 150,000 oro.
Dividendos acumuladoe sobre una de la.e pOllns 9,329 oro.
Otra pOllza de seguro. . . 14,000 oro.
Acclonee en efectivo J en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre lu dlsl)Olllclones del sellor Ar•
r;oblspo, en au t eata.mento, se hicieron
atas:
A au hermana, sellorlta Ka.te Feehan,
que estuvo alempre con él huta 1u
muerte, $40,000 oro en bonos J $i5,000
oro cte una de la.a pOUzae de aeguro ;
ll la eellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del aellor Arzobllpo, $25,000 oro
de otra. de la.a p0llzas, J $5,000 oro en
efectivo; f. la Academia. de San Patricio de Chlcago, dé la que ea preceptora
■u hermana, Madre
Marta Catalina,
$10,000 oro de la. 111tlma pOIJza.; ll la.
e■cuela • 'Santa Marra· ' de ensellanza.
prt.ctlc&amp; para va.rones, de Feeha.nv111e,
llllnole, que era la lnstltucl0n por la
que mu se Interesaba el ■e!ior An:oblspo, 11e entregaron loa $4,000 resta.'l•
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1.-Coleccion de

Expncactón dt
nutstros grabados.

~~

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~~

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El tosta.to de es q11e entra ~ la
COIIl'p()8le100 óe la Foeta.tlna " F'&amp;lleres," estA l)l'eparado por on procedlml•nto eapecla1 coo aparato &amp; propó,
alto, 1 no ee encuentra. en el comerclo,
Deeconffen de laa 1m1taclonee y f&amp;llllflcaci0111•

~

--,.

.&amp;.ltTICUL08 • ..llt'l' ll'OTM1T•

AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

Pidaa~~m..

.

Número 2. Traje de visita y c~Jección de trajes infantiles para 01i'los de diversa edad. El primero
consto. de un to.lle con ancho cuellohombreras y una falda. lisa que ostenta. en su parte inferior, como
único adorno, pequeñas cintas de
color claro. El sombrero es de verano y lo adornan dos grandes rosetas, Los tra.jecitos infantiles son

de confecciones diferentes, y se hacen not nr sobre todo, por la nueva
disposición y corte que ú ltima.mentc
se ha da.do á los trajes para niños,
en los cuales también se usa el ei:;tilo «reforma.&gt; El traje para. la niña de 13 á 14 a.nos que a.parece en
el grabado, es de tela rameada. de
poca consistencia. l•~l talle sólo_ lle•
va el sencillo o.dorno de la cmta
obscura que, en forma de cruz, es
de moda cerca de la cintura. Un cinturón forma.do con listón de seda.,
rodea. el talle. La falda. lleva sólo

de "sport" y paseo.

tres pliegues, y encarrujados transversales en su parte infer ior. Las
mangas son de forma. camp:inula.da.,
y los puños de la misma. tela. que
1as ma.nj?as.
Número !i. Dos trajes de paseo
representa nuestro g1·abado. Ai:nbos
se han corta.do con suma gracia, y
llamamos la atención de nuestras
lectoras acerca del conjunto y de Ia
confección. Ambos trajes, aunque
de corte di verso, tienen entre sí 11:ran
semejanza. por su disposición. Llevan , los dos, anchos cuelloshombre-

ras, que en la. actualidad se usan
mucho, y las blusas son torer as.
Las mR.ngas campanulares_ poc?
difieren entre sí, pues la única diferencia consiste en que las de uno
de los vestidos, lleva superpuestos
semejantes á los del cuellohombreras. En uno de los trajes es entera.mente lisa la falda, mientras que en
el otro cae con pliegues longitudinales, de toda la extensión de l_a.
cuchilla. Los sombreros son de r igurosa. estación primaveral.
Número 9.-Elegante y vistoso

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 2, Julio 12</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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• LX'
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eardtnal Ortglia di Santo Sttfano,
CAMABLENGO DE LA SANTA SEDE,

�Domingo 19 de Julio de 1903.

LEÓN XIII

Si quisiera buscar una impresión libresc_a
de esta figura, no iría á buscarla en las páginas de la «Roma» ele Zolá, sino que acudiría
siempre á otro gran viejo, y recorrería, como
á los quince años, aquel primer capítulo de
d,os Miserables,)) para encararme con l\lonseñor Bienvenido. ¿No tiene el combate de
Le6n ·xuI con el espíritu profundamente demoledor y analítico de la época, los mismos
rasgos que la lucha de Bienvenido con el alma
de Valjeán? ¿Y no ha podido decir con él á
las ccmciencias ganadas por el amor: «Lo que
yo os compro, es vuestra alma; la ap~rto de las
ideas negras, de los malos pensamientos, la
arrebato al espíritu de perdición y se la entrego á Dios?»
.
León XIII, espíritu intensamente fe~1ernno por la senE-ibilidad, ha guardado b'.1-Jº. su
apariencia de éxtasis, un perfE&gt;cto conoc1miento de la época. Su ternura, su misericordia,
ocultaba una primera necesidad: la de conservación. Para que la Iglesia fuera fuerte, era
preciso que viviera, y todo organismo que lucha contra un medio hostil, está condenado á
desaparecer. Y la tarE&gt;a fué cumplida, la gran
tarea de un anciano trémulo que ha extendido piadosamente sus manos sobre todos los
dolores humanos.,
¡He ahí una gran existencia cumplida! Tiene ya derecho al descahso.

En Faenza á seis horas de la Ciudad Eterna. mi comp~ñera de vrnje me dijo, con sus
suaves entonaciones venecianas:
-¿Va usted á Roma?
-No.
-«¡Pecattoll&gt;-agregó. -Vería usted algo
que le impresionaría profundamente.
-Claro-le contesté.-El Coliseo, San Pedro ..... .
-No-repuso ella.-Vería usted al Papa.
Cruzábamos, en una noche obscura de verano los removidos campos boloñeses, en un
mod~sto vagón de los modestos ferrocarriles
italianos. Mi compafiera, profesora de Venecia iba á pa!!ar en Roma unos días. Habíamds desenredado la charla poco á poco, y al
irse las horas, podía obser".ar que mi nueva
amiga era un espíritu amp110 y sereno, perseguidora infatigable de las ideas modernas.
La creía tan lejos, en aquel momento sobre
todo, en el que habíamos loqu1:ado ix~rngin~tivamente á través del «modermsmo&gt;&gt; hterar10
y filosófico, de impresiones religiosas, que. me
sorprendieron eus palabras.
-Sí-agregó ella seriamente.-Es preciso
ver este noble anciano blanco, cuyo amor ha
vencido eu todas las luchas. Detrás del viejecito cogiendo una flor, vifieta que ilustra el
«Cosmopolisi, de Bourget, existe una alma poderosa frente á los combates más fieros. ¿No
'
ha pensado
en esto, usted que acaso no sea
católico?
Sí había pensado en este niño de corazón
de a~ero en la obra robusta de este cuerpecito frágil 'y quebradizo, en el gran resurgimiento, por la Bondad,, de este Poder encerr:3-do ~n
la vacilante armazon de un nonagenanb d1áEn nuestra primera plana damos á cono• fano.
·
cer el retrato del Cardenal Oreglia di Santo
Fué un día de expectación aquel en que J oaStéfano, Camarlengo de la Santa Sede.
quín Pecci, Cardenal Camarlengo, antiguo
obispo de Perusa, quedó designado por el Sa•
El Cardenal Oreglia, que cuenta actualmente setenta y cinco años de edad, será, á la
ero Colegio para ocupar el solio que dejó Pío
IX. Vientos de tempestad rnplaban sobre el
muerte de Su Santidad León XIII, el que riagrietado edificio de la Iglesia. No había e1,
ja los destinos de la Iglesia católica, durante
perspectiva sino Reacción Y.~evolución. Era . los días que transcurran entre el fallecimiento
del ilustre anciano y la elección del nuevo
un supremo momento de cns1s.·
Pío IX había querido, á semejanza de JoPontífice por el Conclave.
Además, el Cardenal Oreglia está considesué, detener el sol en su carrera. El sol era la
Ciencia, contra la que el intransigente Pontírado en los altos círculos eclesifuiticos, como
fice enarboló su famosa encíclica. Por oponeruno de los candidatos que tienen más probase al triunfo de la investigación, que gnlpeaba
bilidadesde suceder en la silla de San Pedro al
tenazmente las conciencias, el jefe de la Iglesia
Santo Padre.
perdía las almas. Se amuralló en sus viejos castillos desmantelados y cerró las puertas á las
claridades que irradiaban los horizontes. ¡Ceder ó sucumbir! he ahí lo que esperaba á la
Iglesia. La intolerancia ceg_ó á _Pío IX y no
cedi6. Y en este torreón sohtar10, que amenaRecostada en el lecho de marfil, que muzaba ruina, murió sin comulgar en la Nueva
llían pieles raras y tejidos primorosos de pluFe que conmovía el mundo.
ma de avestruz africano, Glafira acariciaba
Cuando León XIII penetró en aquel antro,
distraídamente la cítara de concha que sostelo primero que hizo fué dejar entrar la luz á
nía en las manos, y no se resolvía á pulsar
grandes bocanadas. Era preciso iluminar aquesus cuerdas. La música la entristecía sin saber
lloa rincones obscuros, que el aire arrebatara
por qué; verdad es que otras muchas cosasaquel polvillo amarillento de lo~ siglos. El
entre ellas la puesta del sol en el mar, especnuevo Papa traía ya una antorcha bn la diestáculo mágico que en aquel mismo instante
trá: su voto contra la infalibilidad, sostenido
encuadraban las altas columnas jonias de la
vigorosamente en el Concilio de 1870. Era
balconada, toda tupida por la hojarasca de los
mucho: había que hacer más todavía. Y corosales trepadores-la entristecían también.
menzó aquella política de tolerancia, que lenY como los lánguidos ojos de Glafira se fijasen
tamente, fué apuntalando el nuevo edificio.
en la olas, dulcemente estremecidas bajo la caLa Iglesia se modernizó, ¡¡e hizo humaua,
ricia de fuego del astro medio hundido en ellas,
aceptó las triunfantes verdades que Pío IX
suspiró y dijo casi en voz alta: «Es que necehabía anatema~izado, y en vano el excursiosito amor.))
nista peregrino, después de la visita del EmNo había acabado de decirlo, cuando entró
perador germano al sucesor de Hildebrando,
en la ei,tancia Sulpicio el filósofo. Antes de sabuscaría hoy la losa color de sangre en donde
ludar, se dejó caer en un sill6n de alerce bajo
la pantufla papal pisoteó á Barba-Roja.
y guarnecido de cojines de estofa persa. ResHa sido una labor de todos los días, de topiraba jadeando y una tos seca y viva le desdos los minutos; una lucha cuerpo á cuerpo
garraba la garganta. Al fin se rehizo, y murcontra los enemigos, cada vez más osados, que
muró:
avanzaban en agitada turba. Eran voces de
-La escalinata ... Cada vez que la subo.. ..
sufrimiento y eran voces de cólera: faltaba
Perdona, divina Gla:fira, á un hombre á quien
pan y fe á los rebeldes, y la Iglesia, tal como
el estudio ha debilitado y fatigado antes de
la concibió Pío IX, no se los ofrecía. Penetrátiempo. Este achaque me lo alivia la curanbase á ella como se entrara en un sepulcro. Un
dera Eugrafia con unas dosis de zumo de disepulcro era, que en lo profundo guardaba las
gital. Hoy he olvidado tomar mis dosis por el
cenizas de los fieles. Y sobre este campo de la
afán de verte y escuchar tu deliciosa converirreconciliación y del odio, tendió sus manos
sación.
suplicantes este anciano blanco.

EL CARDENAL OREGLIA

EL IDEAL DE GLA FIRA

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

-Descansa, sabio Sulpicio-respondió Glafira cortésmente. -;.Si deseas bebE&gt;r leche pura de oveja? ¿un dedo de vino de ~híos? ¿una
infusión de manzanilla ó de salvática?
-No, tu vista es mejor que la leche y el
vino-exclamó el filósofo trasportado.-Seguro estoy de que mis males se curarían si me
permitieses, oh Glafira, enredar los brazos á tu
cuello, como enr~dan esos rosales blancos tu
balconada marmorea.
-Sulpicio, aunque no he pract~cado los misterios y mi cuello jamás ha sufrido cadenas,
ni aun de rosas, no ignoro que el remedio que
solicitas seria ponzoña para ti. Mírate en la
placa de pulimentado estaño y comprenderás
que toda tu sabiduría no te exime de querer
cometer una locura.
-¿Tan feo soy?-pregunt6 ofendido el sabio:
-¡No eres feo! En tu frente brilla el pensamiento· tu cabeza resplandece, tus ojos expresan alta inteligencia, ,y en ellos las ideas se
reflejan como estrellas en profundos lagos.
Cuando explicas las doctrinas de Tales y del
gran Heráclito, que enseña la continua tras••
formación de las cosas, su eterna mudanza,
paréceme que un hilo de oro sale de tu boca y
que á tus labios se asoma el alma del mundo.
Yo te admiro y te deseo á mi lado ... pero, sin
embarg0, no eres mi ideal, no eres el ser que
yo amaría. Mírate en la placa. Eres endeble;
tus piernas mal desarrolladas, canijas, descubren que nunca surcaste á nado ese mar salobre, ni salvaste corriendo alegremente ese azul
montecillo de solana á umbría; tus biceps no
han recibido la unción de aceite para resbalar, en la lucha, de las manos del enemigo;
tu pie no se apodera del terreno al pisarlo.
-Vamos-articuló irónicamente Sulpicio,
-ya sabemos cuál es tu ideal, Glafira; sobran
las explicacíones. ¡Qué casualidad! Ahí viene
el que, de seguro, lo encarna; ahí llega Auren-.
cio, que en materia de bíceps, no dejará qué
desear. Una puñada suya hace añicos á una
piedra. Todavía ayer jugó al cesto y á la correa, y barri6 el palenque de. adversarios.
Cuéntanos, Aurencio, cuéntanos tus hazañas
de hoyl-añadió mofándose.
Aurencio, ágil y gallardo, llevando aüosamente la túnica de lino, ceñida la cabeza con
doble galón de lana teñida en púrpura y que
mal comprimía los rizos alborotados de los
obscuros cabellos, se adelantaba y se quedaba
en pie á corta distancia de Glafira. La tela de
la vestidura era tan sutil, que dejaba transparentar la magnífica escultura del cuerpo, semejante al del Baco joven de Prasiteles, sin
afeminadas redondeces, musculoso ya, gracioso todavía en medio de su atlética robustez.
Las carnes, color de trigo maduro, relucían
como bruñidas por un lapidario.
-Hoy-declaró contestando á la indicación
de Sulpicio-traían un novillo bravo, amarrado, al sacrificio, y se les huyó á los sacrificadores. Fuí tras él: roe hizo cara; le agarré de
las astas y le torcí el testuz, hasta que bei!Ó el
polvo. Cayó á mis pies con las vértebras rotas.
He mandado dorarle los cuernos, y te traeré•
la cabeza, divina Glafira, á ver si obtengo que
una noche me permitas subir por esa balconada, á ejemplo de los rosales.
·
-Aurencio-declaró sin turbarse la hermosa,-esa noche no llegará nunca.
-¿Hay otro mortal más feliz á quien prefieres?-interrogó Aurencio. -¿Otro más forzudo, más recio, más infatigable? ¿Otro por
cuyas venas corra una sangre más rica y ardiente? ¿Lo hay, Glafira?
Ella, pensativa, antes de responder arrancó de la cítara un melodioso arpegio. Después,
con lentitud, pronunció:
-Tu torso, Aurencio, ha sido forjado por
Vulcan_?· Tu ancho pecho, que cubre un vellón rOJJZO, es el arca dP. la salud. Tu aliento
es una brisa juvenil, de primavera· huele á
miel temprana. Tus plantas, al and~r se incrustan en el suelo; tus clientes si 'ríes te
alumbran el r0stro. Pero tu ·fre11t~ es estre~ha
y cerrada; tu faz inexpresiva; tus ojos opacos·
tu hablar insípido; tu imaginación pobre. N~
eres mi ideal.
Aurencio, atontado, no se movió; Sulpicio,

complacido, sonreía ocultando el semblante,
por precaución, en el' embozo del manto. Oyéronse pasos; Glafira holeó al que llegaba:
-Hola, bien venido, ilustre Sidonio. Ya
esperaba yo tu visita; sé que á cada obra maestra que sale de tus manos vienes aquí solicit.ando la aprobación de esta profana, de esta
ignorante. ¿Qué ha8 terminado ahora?
-Vas á verlo. Es un juguete que te ofrezco, y lo he dejado en el vestíbulo.
-Venga sin tardanza-ordenó Glafira imperiosamente. -Un d&lt;Jseo no satisfecho es una
avispa enconada sobre el coraz6n.
Sidonio salió y volvió &amp; aparecer trayendo
un objeto cubierto con un pafio. Glafira lo
desenvolvió impaciente, y se vió una estatuita de mármol quP,, todavía crudo y brillante,
mostraba las últimas mordeduras del cincel.
La estatuita representaba un centauro en reposo.
--Glafira, inquieta amiga-dijo el artista
colocando su regalo sobre una mesa de jaspe
y dorado bronce,-un día te pedí amor, y, al
negármelo, me explicaste tu ideal. Creyendo
que no lo encontrarás en Atenas, ni en Corinto, ni aun en las misteriosas tierras orientale.,,
te lo he modelado en barro samnita y te lo he
esculpido en mármol vertélico, á fin deque Jo
tengas ante tu vista constantemente. Aspiras
á un ser que reúna las excelencias más altas
de la naturaleza humana y la animal; á la fusión de la fuerza y la inteligencia, el vigor y
el pensamiento ... Helo aquí.-Mira estas formas valientes, enjutas, nerviosas, de caballo·
mira esta noble testa de hombre, de sabio, d~
profeta-ya sabes que Chirón el centauro fué
tan docto oomo Apolo mismo.... Mira estos
cascos fiimes que subyugan la tierra al hollarla, y mira esta cara severa, reflexiva, majes-

prichosa mujer-grit6 enojado el filósofo.-Si
existiesen, monstruos serían.
-Serían semidioses-repuso Glafira, que
arrancando del balcón la más florida rama,
enguirnaldó con ella
el regalo del escultor
Sidonio.

Uranga, además, está reputado como uno de
los principales oradores sagrados de la Arquidiócesis.
La consagraci6n del prelado s,1 efectuará

EMILIA PARDO BAZÁN.

ministro dt nicaragua

tn ffléXICO.
Procedente de Nicaragua, llegó á esta Capi tal, hace pocos días,
el señor Dr. don Fernando Sánchez, Enviado Extraordinario
y :Ministro Plenipotenciario de aquella República cerca del Gobierno mexicano.
El señor Dr. Sánchez, cuyo retrato publicamos en este número, se muestra un
admirador entusiasta
de México y de rn
Administración pública, haciendo grandes
elogios de los progresos que durante los
últimos años ha realizado el país, y de la
obra llevada á cabo
por el señor General
Díaz. En Nicaragua,

'•

Sr. Canónigo D. Francisco Uranga, Obispo electo ~e Sinalua.
el nuevo Ministro ha
desempeñado puestos
tan importantes como
el de Secretario de Relaciones Exteriores é
Instrucción Pública,
que tuvo que renunciar para aceptar la
honrosa misión que le
fué últimamente encomend11.da.
La recepción del señor Doctor Sánchez,
como Ministro de Nicaragua, por el sefior
Presidente de la República, se efectuó el
jueves 9 del corriente
á las doce del día.

próximamente, oon toda solemnidad, en la:
Catedral de Durango.

OBISPO DE SIN.ALOA.

Con sus extrañas notas el alma oprimen•
en ~~arga.s horas dolientes gime~,
evocan las v1s10nes de un negro crimen
6 de una_ remembranza dulce y lejana '
que s_urg1~ con las luces de la mañana
Y extmgwó en su misterio la sombra arcana.

Para cubrir la vacante que al hacerse
cargo de la Diócesis de
Chilapa dejó en Sinaloa el Ilimo. señor
Doctor don José Homobono Anaya, ha sido designado en Roma
el señor Canónigo don
Francisco Dranga, de
Sr. Dr. D. Fernando Sá.nchez, Ministro de Nicaragua.
la Catedral de Durango.
tuosa, don~: se trasluce la conciencia y la
El nuevo obispo naci6 en Santa Cruz de
contemplac10n de las cosas extramateriales - R:osales (Chihuahua), en 1864; hizo sus estu¡Es tu ideal!
·
dios con notable aprovechamiento y recibió
-¿Dónde habita la raza de los centauros
la~ P:imeras órdenes cuando ape;ias contaba
sabio Sulpicio?-preguntó Glafira.-Allá iré'
vemtH~6s
años de edad. Su vasta ilustración
aunque me ensangriente los pies en el camin¿
Y su eJemplar conducta, le han conquistado
Y tenga. que c:uzar los desiertos sin agua y los
entre el cler? _duranguense generales simpamares sm límite.
tías, Y 1~ notic~a _de su promoción al episcopa-Los centauros no han existido jamás, cado, ha sido recibida con beneplácito. El sefior

·-·
[OS UTOJ:Tll€S

Me e~cantan ~os sollozos de los violines.

A lo le¡os seme¡an áureos clarines

q1;1e en la g_uerra sonoran los paladines.
Tienen el ritmo agudo de las cigarras
6 en las tardes alegres, bajo las parr~s
el sonoro lamento de las guitarras.
'
Las almas de los violines son cariñosas·
s_aben cosas _amables y misteriosas:
'
tienen alas ligeras y luminosas.
Conocen el idioma de las neblinas
y remedar. las verdes nadas marinas
con sus voces vibrantes y cristalinas.
Y cuando

Ramilletes de ritmos son sus canC1iones:
cuando entre los silencios vibran sus sones
se estremecen de angustia los corazones
'
Ellos hablan de a.mores vagos é ignoto~
tra.vendo á la memoria nombres remotos'
de ídolos adorados há tiempo rotos.
Los violines alegres gritan retozan
cantan el ·~la_ro cielo, ríen y gozan; '
mas los v10hnes tristes ¡cuánto sollozan!
Es á veces monótono su sonido
Y otr~s tiene el acento de un gran gemido
que viene de un lejano bosque de olvido.
_¿Q'll;é sollozante ~nsueño lleno de abrojos
d16 vida á los dolientes violines rojos
q~e de lágrimas tristes llenan los ojos? .
S1mbol~ de un _sentimiento dulce Y vibrante
su espJr1tu que¡oso va suspirante
'
con el rumor del vuelo de una alma errante.

Honduras.

FROILÁN TUROIOS.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO,

Domingo 19 de Julio de 1903.

=

LAS PRUEBAS MILITARES
EN SAN LÁZARO.

Con asistencia del señor Presidente de la
República y de un gran número de jefes y oficiales del Ejército, se efectuaron el domingo
anterior por la mañana, en la Escuela de Tiro
de San Lázaro, las pruebas militares dispuestas para ese día por el señor Corone1 Enrique
Mondragón. Director del establecimiento.
Las pruebas á que nos referimos resultaron
muy interesantes, pues aparte de que pusieron de manifiesto la ~olicitud con que el Gobierno atiende á todo lo que se relaciona con
la buena instrucción de la clase militar, demuestran, por sí solas, los adelantos que en
un ramo tan importante como es el de la preparación de explosivos y su empleo en la destrucción de obras materiales, han realizado los
alumnos de la Escuela.
El acto dió principio con una disertación
que, acerca de los cuerpos explosivos, de la
manera de fabricarlos y de su aplicación en
campaña, hizo el Subteniente de Caballería
José Rincón Gallardo, puntualizando las pro-

::.-.1'·--i

, ..: ...,. .. ~

"-

El Sr. General Diaz en el campo de

-'

,1c_ ·.,

~-~

operaciones.

pañadó de los sefiores Generales Curiel, Villegas y Salamanca, y del Coronel l\Iondrag6n,
se dirigió á visitt1r las obras que momentos
después debían ser destruídas.
Estas eran: un gran puente, en cuyos estribos había minas de 220 kilos de pólvora cada
una; una fortificación de campaña, donde ~e
encontraba almacenada una gran cantidad de
explosivos; una vía. férrea, un muro, y, por
último, una línea telegráfica. Los almacenes
de la fortificaci6n estaban situados dos metros
abajo del plano de fuego y debían ser volados,
produciéndose la inflamación de los explosi•
vos en ellos contenidos, por la ruptura de un
frasco de ácido sulfúrico, mediante la conmoción producida por un proyectil disparado sobre un blanco determinado. Concluída la
visita, se dió principio á las voladuras, desPaso de la infanteria por el puente.

piedades que deben caracterizarlos. Los oficiales Manuel Corona, Gabriel Rivera, Alberto
Salas, Carlos l\fartínez y Enrique Pérez, hablaron en seguida, para P.xponer: el primero,
la teoría relativa á la clasificaoión de los explosivos en su completo desarrollo; el segundo, la que corresponde á la fabricación de petardos reglamentario.&lt; y provisionales; el tercero, las vimtajas que ofrecen las pólvoras·modernas sin humo, sobre las pólvoras negras
antiguas, en campaña, y, el último, los principales puntos concernientes al empleo de los
mismos petardos reglamentarios en la destrucción .de puentes, vías férreas, líneas telegráficas,apertura de brechas é inutilización del material de artillería. Los cinco oficiales substentantes prepararon en seguida algunos petardos,
y el señor Presidente de la República, acoro-

Voladura del puente y del muro.-(Instantáneas tomadas á 300 metros.)

truyendo primero la línea telegráfica y la vía
férrea. Esta tarea estuvo encomendada al Capitán Guillermo Rubio, á siete oficiales1 alumnos de la Escuela, y á igual número d e cadetes. Los postes y los rieles, tras una fortísima
detonación, quedaron reducidos á pequeños
fragmentos diseminados en el campo.
Con siete cargas concentradas de 10 petardos cada una, se destruy6 desp~és un muro
de piedra de 1 metro 50 centímetros de espesor, 3 de altura y 10. 50 de longitud. El efecto producido por la explosión de los petardos
fué terrible: una enorme nube de polvo.. y .de
humo cubrió el lugar en que se hallaba la
construcción, que fué totalmente destruida.
Más notabl-:l sin duda que las experiencias
anteriores, fué la de apertura de brechas en
los parapetos ~e la fortificación. Un grupo de
oficiales rompió el fuego de Artillería sobre
los puntos en que estaban localizados los almacenes de pólvora, y al cabo de algúnos disparos, logró el impacto, produciéndose lavoladura de los mismos almacenes. La remoción
de tierra, piedras, etc., ocasionada por la voEl señor General Diaz Y un grupo de jefes y oficiales sobre los escombros.

r----=-=------=----==----==-----=-=---c---------

El señor

Presidente recorriendo

el campo.

ladur~, fué enorme,.-y la brecha abierta muy grande.
~or.J?t q~e to~a al puente, tenía una resistencia de cincuenta toneladas·
su ong1 u era e vemte metros, la anchura del tablero de 4. 95, y la d~

Voladura de la fortincación.-\lnstantáneas tomadas á 300 metros.)
Aspecto del campo después de la voladura de las obras.

Oficiales Y cad€tes que tomaron parte en las pruebas.

�las rampas de siete. En las extremidades de éstas se construyeron torreones aspillerados y almenados. que
simulaban la defensa de los «apoyos»,
empleándose en toda la obra 650 metros cúbicos de tierra. Eh la construcci6n tom6 parte el Capitán Guillermo Rubio, el Batall6n de Zapadores,
y algunas faginas de diferente!:! cuerpos de infautería.
En la destrucci6n de esta. obra se
emplearon ocho kilos de dinamita y
cuatrocientos cuarenta de pólvora, volándose primeramente el tablero y
después los estribos. En el lugar en
que se había levantado el puente, quedaron las profundas oquedades producidas ror la acci6n de la enorme cantidad de explosivos empleados en la
voladura. Antes de ser volado, el
puente fué sometido á una prueba de
resistencia haciendo que desfilaran por
él la infantEoría. y la caballería.
Además de las pruebas á que nos
hemos referido, se efectu6 otra: la de
voladura de una caja de dinamita por
medio de tiros de precisi6n con carabina.

PENSAMIENTOS.

tinguida como numerosa, se puso en escena
«Philemon et Baucis,» 6pera de Gounod desconocida en México, cubriéndose los demás
números del programa con la Marsellesa y el
Himno Nacional mexicano, que ejecutó la
banda de Artillería, y con un arreglo de ¡¡"Mignón» tocado magistralmente por la orquesta
que dirige el maestro Polacco. El señor ~eneral Díaz y su distinguida esposa concurrieron
á la hermosa velada, así como los miembros
del Cuerpo Diplomático y sus familias. El señor Presidente fué ovacionado, tanto á su llegada como al retirarse del sal6n, por la multitud quE llenaba el local.
El baile en el Círcul(}francés estuvo animadísimo y se prolong6 hasta las primeras horas
de la mañana del quince.
Además de las fotografías relativas á la kermesse, ofrecemos una en que aparecen el señor Encargado de Negocios de Francia y algunos caballerJS concurrentes á la recepci6n
por él ofrecida el día 14.

Es locura creer que todo se sabe, y
es sabiduría estudiar siempre.

EN LA PLAYA

NUPCIAL

....

En la capilla particular del señor Arzobispo se efectuó el día 11 del corriente el matrimonio can6nico de la sefiorita Gertrudis l\fartínez de Arredondo
con el señor don Rafael Combaluzier.
Las simpatías con que los contrayentes cuentan en la buena sociedad mexicana, hicieron que la ceremonia 118
viera concurrida por multitud de familias y caballeros distinguidos.
Terminado el acto, se sirvió una comida íntima en la casa del sefior Licenciado don Francisco Martínez de Arredondo, padre de la desposada, y por la
tarde los recién casados emprendieron
su viaje de bodas rumbo á ChapalL

*

¿Cuál es el peor de los engaños? Engafiarse á sí miswo.

*

Antes de retirarse de San Lázaro el
sefior G'3neral Dfaz, recorri6 el campo
para visita1 los puntos en que se encontraban momentos antes las obras
y cerciorarse del buen resultado de los
experimentos.
El Sr. Presidente regres6 á la ciudad
después de medio día.

El Encargado de Negocios de Francia y un grupo de Invitados ! la recepción.

Cuando descendimos del tren, teníamos el
mar ya enfrente.
Ella no se imaginaba que ese mar de que

La firmeza de carácter de los grandes

hombres es un ideal de moralidad vi
voy luminoso, que la historia reco
en sus páginas y que obra siempre en
la vida de los pueblos.
Sra. Gertrudls Martlnez Arredondo de Combaluzier.

*

La naturaleza no ha dicho ni dirá 11u
última palabra.

- - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -------•

Las fiestas de la Colonia Francesa
Publicamos en este número algunas fotografías de la kermesse organizada por la Coloni afrancesa en celebraci6n del anivereario ele

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Julio de 1903.

la toma de la Bastilla, y que se efectu6 el día
14 en el Tívoli del Elíseo.
La fiesta á que nos referimos, no obstante el

fuerte aguacero que se desat6 por la tarde sobre la ciudad, se vi6 concurrida por innumerables personas y tuvo un lucimiento extraor-

dinario. El adorno del local era sencillo, pero
de buen gusto: en la fachada había grandes
piezas florales, dominando en la comhinaci6n
de sus colores el rojo, el blanco y el azul, y en
el interior, frente á la puerta de entrada, un
hermoso busto de mujer que representaba á
la:Guerra, destacándose entre musgos y palmas. Banderas francesas y mexicanas, profusamente distribuidas en el parque, completaban el adorno del Tívoli.
En cuanto á los puestos, los que más llamaron la atenci6n por su originalidad y elegancia
de su decorado, fueron los de la señora de
Grendop y el de las señoras Sallet y Wileim.
El primero simulaba un kiosco ,,renacimiento," sobre cuya cúpula se veía un monstruo marino arrojando por la enorme boca
confetti y cigarrillos; y el segundo, un pabell6n «art nouveau,» notable por la pureza del
estilo.

*
•*

Con relaci6n á los demás números del programa á que se ajust6, en esta vez, k celebración del glorioso aniversario, diremos que
tanto el concierto que se di6 el lunes en la
tienda de Villamil, como el baile efectuado
el 14 en el Círculo Francés, fueron indudablemente las notas salientes de los festejos. En
el Orrin, lleno de una concurrencia tan dis-

De paseo por el Tfvoli.

tanto yo le hablaba en mis versos, fuese tan
grand~ y tan azul. Loca de emoción, admiraba y admiraba cómo iban y venían las olas,
cantando siempre su mon6tona canción. En
tanto que ella corría sobre la arena, yo la miraba y me parecía más bella que todo cuanto
encerraban mis extensos horizontes.
De pronto y con un gracio:io mohín, se volvió á mí:
-¿Quiere ustéd que me quede aquí quietecita, esperando aquella ola, aquella grande
que viene allá?
Y la ola enroscada, formidable, que parecía
que venía á envolverla y arrebatármela, fué
disminuyendo su tamaño, y como una onda
de níveo encaje, salt6 sobre su falda, deshaciéndose en muchas gotas que la besaron.
¿Desde d6nde vendría aquella ola y cuántos años pasaría surcando la inmensidad para venir á b¡,sarte?
RAFAEL ANGEL TROYO

Grupos de concurrentes á la Kermesse.
Adorno de:ª fachada . &lt;lel .,T!~oll.-Busto de la Guerra, colocado á la entrada.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL CUMPLIDO
I
Inclina ¡oh Noche! tu faz de sombra bañada en llanto
de claridadés, Y da á. mi mente tQdas lr.s calmas
que das al mundo cuando al besarlo tiendes, cual manto,
tu cabellera, llena de sueno, sobre las almas.

II
Tú. que cerniste tu gran silencio sobre el suplicio
del Cristo exangüe, que contemplaba vagar con pena,
sueltos los bucles y en torno al ara del sacrificio,
como incensario de carne blanca, la Magdalena;
Tú que desciendes vaga y enorme, como una mano
que el Orbe errante pusiera. sobre sus sienes frías,
para en la sombra buscar al fondo del cielo arcano
su senda eterna que casi esfuman las lejanías,
Dame en tu copa las aguas negras del Aqueronte,
aguas de muerte, que recorría de extremo á extremo,·
aquel esquife cargado de almas, que el horizonte
iba rompiendo con las cadencias de su amplio remo.
Porque mi mente, más que la tierra, más que los mares
te necesita, vaso de olvido, cáliz de brumas:
la tierra suel!a bajo las rosas crepusculares,
los mares cantan bajo los lirios de las espumas¡

Y hasta las cumbres parece que oran á la esperanza
cuando tú vienes y que la luna, rasgando tules,
surge desnuda como una virgen en lontananza
'J'. da á la espalda sus vaporosas trenzas azules . . ..
Porque ya vengas ó te retires, todo en los orbes,
todo lo riges con tus compases vastos, profundos,
y, en el gran ritmo que altiva marcas, todo lo absorbes,
y das la norma que en lo infinito siguen los mundos.
¿Por qué yo quedo mudo é impasible, cuando te elevas
como si fueras de los abismos un alto ensueñ'.o,
y no comulgo las negras hostias que al éter llevas,
pan de sepulcro, nota de arcanos, óleo de sueno?
¿Tan sólo bajo las losas blancas y sepulcrales
tendré tu calma, tendré tus sombras, tendré tus velos
tendido al fondo del pebetero que, en espirales,
eternamente su incienso de almas tiende á los cielos?

Inclina. ¡oh Noche! tu faz de sombra, bañada en llanto
de claridades, y da á mi mente todas las calmas
que das al mundo, cuando al besarlo tiendes, cual manto,
tu cabellera, llena de sueño, sobre las almas!
l\lIOUEL LUIS ROCUANT.

El veintiuno de enero la. población de Arras
estaba de fiesta. Sonaban las campanas; desde Saint Wa.ast hasta San Nicolás, dialogaban
desde el alba, y lal-1 notas de bronce, cayendo
sobre la ciudad, hacían temblar la nieve al
borde ae los techos. Las estrechas calles obscuras, empavesadas de banderas y banderolas,
decoradas con tapices, enguirnaldadas de flores, esforzábanse bajo el cielo gris en resplandecer de alegría. Toda la ciudad estaba en pie,
endomingada; los burgueses habían calzado
sus zapatos con hebillas de plata; y las hurguesas, con trajes de seda Pompadour, se estudiaban delante de sus espejos para asemejarse á
las marquesa!I; las niñas, para estar mejor rizadas, guardaban sus papelillos en la cabeza
hasta el minuto supremo; y los niños, listos
todos é impacientes, deslizaban sus caritas por
las puertas entreabiertas y se interpelaban de
un umbral al otro:
-¿Ya lleg.'.,?
-Todavía no, pero ya viene.
- Entonces, ¿es seguro?
-¡Seguro! Vaya si es es seguro. Los correos
que preceden están ya aquí. Tie·nen grandes
botas.
-Mamá, los correos ya están aquí.
¡Gran acontecimiento! )Ionseñor el Delfín
de Francia es esperado desde hace tres días.
Pasa y se detendrá. Debe oír la misa en Saint
Waast, el cura lo ha dicho; el confesor del
Delfín lo ha prometido al abate. Y la hermosa Delfina vendrá también con el Delfín. Es
tan bella, según se dice! Esto constituye un
gran honor para la ciudad, porque muy pronto, sin duda, la joven pareja estará en el tro-

no de Francia, puesto que Luis XV se halla
tan enfermo.
-¿Cómo se llamará cuando sea rey?
-¡Luis XVI, pardiez!
-María Antonieta tiene dieciocho año~.
-¡ Y él que no tiene más que veinte! Es bonito ser rey tan joven.
-¡Ah! el muchacho hará carrera.
Todo el mundo es feliz, se precipita, se agrupa en las calles. Los rostros flamencos se eni:;anchan con risas bonachonas. Ya el pueblo
menudo se aprieta frente á las viejas caeas
consistoriales. Todos converean. Los hombres
bien informados, que fingen tener lazos con la
nobleza y mantener reh,ciones en Yersalle!:',
refieren cosas del príncipe y la princésa, sus
caracteres, casi su vida.
«¿.La ha viflto usted? ...... -¡Tiene una tez!
-¡Y una piel! Se diría que la luz pasa á través de ella ...... -¡Y tan alegre! Ríe siempre.
Sobre todo con Monseñor de Artoia.-Lo!'l
dos se pa~ean en burro por el parque.-¿En
burro? Usted quiere tomarnos el pelo; las reinas van á caballo, no en burro; usted comprende que pueden elegir monturas ...... -¿Es
cierto que ella le engaña?-¡Chitónl Si la oyeran á usted.-- A mí me han asegurado que
sale por la noche...... -¡Cuentos! ¿Había él de
permitir eso?-Ella le dice que es la moda en
Austria. -Entonces ...... ¡qué! ¿no t'S él el
amo? .... -Según se dice, la adora.-Pues bien
yo, si fuese siquiera hijo del rey, os aflegur~
que haría reQpetar mi hogar ...... -Es un buen
hombre ...... -Un buen rey, lo será sin duda v
nada orgulloso. -Trabaja en cerrajería en
pieza.-¡Eso te cuentan, pero anda á ver) Ha-

su

ce eso para adelgazar.-Trabaja con un verdadero obrero que, es del pueblo y que le enseña
su oficio ... -Pues lo que es á mí me gusta eso,
es preciso que los reyes sepan hacer alguna
cosa ...... »
,
A lo lejos sonaron tambores y los pífanos
resonaron alegremente bajo el cielo que se había aclarado y que, sin una nube, mostraba su
azul pálido, casi malva. De muy lejos, una
voz sorda que crecía lleg6 por la calle Vinocq
y muy pronto se convirti6 en un grito:
- ¡La carroza!
En la plaza todas las voces repitieron:
- ¡La. carroza!
Inmediatnmente, como salen de una caja
los juguetes nuevos, los altos personajes, en
traje de gala, i,alieron de las casas consistoriales por el agujero de la puerta principal y se
alinearon entre las columnas del p6rtico; el
obispo encontrábase en medio, teniendo á su
derecha al cura de Saint Waast, y detrás de
ellos, á. su alrededor, dondequiera, las sedas
de colores vivos palpitaban, buscaban su sitio
y se detenían; encima, los siete arcos formaban coronas de sombra; en el fondo del cuadro, un grupo de niñitaR vestidas de blanco,
eemejaba un gran bouquet de margaritaeoculto
en una cueva.
De pronto, la músie;a de la ciudad, agrupada en un rincón, toca un aire de danza. Casi
inmediatamente unos dragones desembocan
en la plaza al galope. Detrás, entre las cabe•
zas de loR caballos, se distingue una placa que
brilla reflejando el cielo; es el techo de la carroza. Las gentes se paran sobre las puntas de
los pies. La doble fila de dragones deepliéga-

�·Domingo 19 de Julio de 1903.

se en abanico y el coche real avanza hasta los
tapices; los gentileshombres á caballo se inclinan hacia las dos portezuelas.
~: La Delfina es la primera que desciende. Hela ahí al pie de las gradas sonriendo ya. Inmediatamente a parece el Delfín con un casac6n avellana. T;n gran grito estalla al rededor
y surge de la plaza, de las ventanas.
Los pavil'Jlentos y los muros retiemblan con
un alegre viva, un conmovido grito de amor,
de reconocimiento, de alegría filial que va hacia aquella pareja llena de esperanzas, la reinecita y el reyeci:o de mafí.ana.
A la saz6n se les ve bien. El es grave, un .
poco pálido, un poco cansado, con ojos á flor
de epidermis; ella, al contrario, levanta la cabeza, para provocar la vida que aspira ~on su
blanca nariz y que mira frente áfrente bajo el
arco altivo de sus cejas; su boca tiene el a~pecto de un beso; las plumas y las agujas tiemblan sobre su cabello, que se estremece todo
con vibraciones rojas; todo en ella vive, hasta
sus ropas; el pueblo ya no ve más que á ella,
y el hurra que constituye el saludo popular,
se extingue dulcemente en un murmullo de
ternura........ .
La mujer ha sentido el amor, se vuelve sonriente hacia una tercera que se desliza fuera
de la carroza, criatura menuda, temblorosa,
deslumbrada, cuyos ojos se llenan de lágrimas
al ver el triunfo de la amiga adorada: es madame de Lamballe, la más turbada de los tres,
quien dice á la Delfina:
-Inmediata.mente que se os ve, se os ama.
Al decir estas palabras, un dulce recuerdo
tiembla en el fondo de su memoria y la princesa continúa sonriendo:
-¿Estarías celosa por ventura?
--¡Oh, no! Yo soy feliz cuando se os ama.
Entre tanto, la carroza, al mandato de un
gentilhombre, se mueve dejando libre el sitio,
y Monsefí.or de Arras avanza hacia los príncipes; la reinecita ha hecho una graciosa reverencia y ahora se ve al prelado, cuyos labios
se mueven y que habla sin duda, inclinarse,
erguirse, después hacer de nuevo ceremonias,
inclinar la cabeza hacia uno de los hombros,
hacia el otro, en una serie de pequefí.os salu1los amables y rápidos. A cada movimiento de

EL MUNDO ILUSTRADO.

su jefe, sus dos manos abiertas sobre su pecho
se alejan y se aproximan como si arrojasen follajes y flores invisibles.
En seguida el blanco cortejo de las nifiitas
encamínase militarmente con pasos rígidos;
las dos más pequefí.as, guiadas por el obispo,
dan aún tres pasos, y de gol pe se detienen presentando á la Delfina un enorme ramo y una
bombonera de porcelana de Arras donde 'hay
unas palmas pintadas sobre azul. María Antonieta se inclina y besa en la frente á las niñas. Los vivas estallan como un trueno. Luis
vuelve la cabeza y se descubre gravemente;
pero la reina futura, con un coqueto gesto, envía con la punta de los dedos un saludo amistoso y alegre, y dice á la Lamballe:
-El amor del pu1.:blo calienta.
Después:
-Toma este ramo, que pesa mucho.
De pronto ríe, añadiendo en voz baja:
-Mira c6mo sufre el Delfín con su cuello
tan apretado.
Luis, en efecto, parece muy molesto y á veces levanta. éu ment6n estirando la cabeza hacia el hombro para despegarse el cuello. Pero
pronto ya no se le ve más; ha penetrado bajo
la b6Yeda y la escolta se cierra detrás de él.
La gran sala del viejo castillo es obscura;
dos sillonPs sobre una estrada· esperan á los
ilustres huéspedes. Apenas sentado el prínci•
pe, con un signo de la mano ha permitido al
obispo que le presente á los notables. Proferidos con una unción sacerdotal, los nombres
flamencos caen en el silencio y cada uno de
ellos va acompañado de un saludo profundo,
hecho en la sombra por el personaje á quien
se nombra.
Después, á otro signo, un jovencito avanza
zurda y torpeme!}te; entre sus manos tiembla
un papel.
-¡Oh, dice la princesa, versos!
Pero los versos son latinos; con una YOZ débil, traviesa y semiagria, el adolesce.1te dice
su poema, y el cura de Saint "\Yaast sigue el
ritmo con su nariz, asesorada por sus párpados,
señalando las insípidas bellezas; se regocija
del aprovechamiento del discípulo y mira al
Delfín, el cual continúa estrangulándose con
su cuello.

EL MUNDO ILUSTRADO

Los versos corren diciendo la majestad del
trono y la ventura de los pueblos bajo el cetro
de un rey sabio y las promesas de luminoso
porvemr. Poco á poco el orador se tr•mquiliza · á veces un epíteto mita con vehemencia.
~Iaría Antonieta, para desaburrirse, porque
no entiende, examina al jovencito flaco y seco
con gesticulaciones de madera.
-Ya. á quebrarse, dice á la Lamba.lle.
El colegial ha comprendido que se burlan
de él y se turba, pero se yergue, dejando ver
su cara biliosa, de frente fugitiva, de nariz
puntiaguda, de ojos glaucos, y su mirada, durante un segundo, se encuentra con la de los
príncipes. María Antonietn, sorprendida en su
broma ha cesado de reír, y Luis, descontento,
frunce' las cejas, y acaso para adquirir de nuevo compostura, se lleva un dedo á su cuello
que le estrangula.
La homilía continúa le:1ta. El Delfín se esfuerza en comprender algunas palabras para
adivinar el. resto. Por fin el poema concluye.
-Os agradecemos, señor cura, estas hermosas
palabras que nos habéis hecho oír á la Delfina y á mí. Este joven es sin duda uno de vuestros discípulos.
-Y de los más enérgicos, l\Ioneeñor. H uérfano recogido por mí, me recompensa con sus
virtudes y su empeño, porque lo educo para
ofrecer más tarde á vuestra alteza un devoto
servidor del trono.
-Es preciso, seí'íor cura, que le enviéis á
París, donde sus talentos se desarrollarún.
-Nosotros le proveeremos de una bolsa. .
- Y haremos bien.
El príncipe, para recibir el poema que se le
tiende, vuélvese hacia el jovencito, y las azules miradas de uno y otro se encuentran por
segunda vez.
- ¿C6mo os llamáis, señor?
}Iaximiliano de Robespierre.
-¡Está bien! acaso nos volveremos á ver.
El adolescente se inclina. Y de nuevo Luif
pasa su dedo alrededor de su cuello.
EDMOND HARACOURT. •

La gloria en los combates tiene dos coronas,
una para el vencedor y otra para el vencido.

LA DIRECCIÓN DE BENEFICENCIA
En los primeros días de este mes qued6 establecida en :\léxico la Direcci6n General de
Beneficencia del Distrito, á cuya vigilancia estarán encomendados en lo sucesivo los hospitales y demás establecimientos del ramo que
dependen de la Secretaría de Gobernaci6n.

Una cántiga amorosa
Rima el alma enamorada:
¡Juventudl. ..... dir.e la endecha
Que jamás se ha de extinguir;
Si se va la primavera
O ei llega la invernada,
El amor es sol que enciende
La alegría de vivir ......
Una cántiga amorosa
Rima el alma enamorada.
Una cántiga amorosa
Hoy dirijo á tu belleza,
¡Oh mujer! fecundo estío,
¡Oh mujer! eterno abril.. ....
Dulce hermana del lucero
Que al llorar llora rocío,
Siempreviva de pureza
Que al desierto haces pensill ......
Una cántiga amorosa
Hoy dirijo á tu belleza,
¡Oh mujer! fecundo estío ......
¡Oh mujer! eterno abril.
M. R. BLANCO-BELMO:NTE.

NOTA TEATRAL.
La soprano Amalia de Roma, que tantos

aplausos se ha conquistado durante la actual
temporada de 6pera, celebr6 el jueves, en
. Orrin, su función de gracia.

Domingo 19 de Julio de 1903.

La obra escogida por la beneficiada, fué
¡(Tosca." El púbico, que aprecia debidamente
el mérito de la notable artista, le tribut6 una
ovaci6n.

JI núñtz dt Jlrct.
Como gigante sol que, aun extinguido,
el mundo deja de esplendores lleno,
en nuestras almas, el fulgor sereno
de tu genio inmortal queda encendido.
Alzan tus «Gritos del Combate» el ruido
de las victorias líricas, el trueno
de la Fama; venciste, de Arte pleno,
la eternidad de tantos: ¡el olvido!
La Musa de dos patrias queda sola
sin tu aliento: la Cítara Española
el plectro desentierra de Quintana
para llorar el duelo que le asedia,
y tras ella, ¡la Lira Americana
gime en la cuerda funeral de Heredial
MANUEL

S. PlCHARDO.

Sr. Dr. Prisciliano Figueroa.

Con el carácter de Director se ha hecho carde la nueva oficina el señor Doctor don
Prisciliano Figueroa, hombre que cuenta para el buen desempeño de su cargo con energías y conocimientos muy poco comunes.
La Dirección ha quedado por ahora instalada en el local que ocupa la Secreta.ría referida.

¡1;0

·-·

CANCIÓN
(DE AltMAND !!ILVE5TRl!l)

Corre el año, corre el año
Como corre el arroyuelo,
Reflejando en sus cristales
La celeste claridad;
Y, cual ave gemidora,
El recuerdo tiende el vuelo
Y se borra del espacio
En la vaga inmensidad .....
Corre el afio, corre el afio
Como corre el arroyuelo.
Algo vive y algo alienta
En las flores casi mu1ttias
Del jazmín y los rosales
Que incensaron al verjel;
Y, buscando en las alturas
Lenitivo á sus angustias,
Vuela el alma de las flores
Entre aromas ele clavel. ... . .
Algo vive y algo alienta
En las flores casi mustias.

\.
Una cántiga amorosa
Finge el arpa de la fuente·
Entonemos en el bosque '
La dulcísima canci6n
Y, cogidos de las manos
Repitamos dulcemente '
La canci6n que en nuestro pecho
Rima tierno el coraz6n ..... .
Una cántiga amorosa
Finge el.arpa de la fuente.

Sra. Amalla. de Roma, soprano de la compa.ñ!a. de Opera que

acto.a en Orrin.

�Domingo ,.~ de Julio de 1903.
Domingo 19 de Julio de 1903.

CROQUIS
El pórtico del teatro estaba en silencio ... Llovía desde por la tarde. El agua incesante caía
á hilos. Parecía como si nada interrumpiera el
chapoteo monótono de la lluvia, que el viento
estrellaba contra las parede:-;, ó que chocaba
furiosa contra las aceras, para deslizarse suavemente por las calle,; &lt;le...,pués.
Goteaba sin cesar. Las líneas del horizonte
se borraban, esfumándose en la lejana bruma.
Espesos celajes cubrían el espacio inmenso. y
la tristeza ele la noche parecía reflejarse en la
obscuridad del cielo.
En pie, á lo lejos del pórtico, estaba un viejo de figurn venerable, pobremente vestido, de
larga barba blauca, que se doblegaba al peso
de los años.

***

Habían sonado las doce.
Por el pórtico del teatro salían en desorden,
ó formando parejas, hombres y mujeres bellas
que ostentaban lujosos trajes y primorosas joyas. El anciano parecía reconocerlas. Quizás
fueran las mismas que vió desfilar, el mismo
día por la mañana, por la puerta de una iglesia. Pensó que serían almas caritativas. Con
el sombrero en la mano, dejando al descubierto su cabeza blanca, imploraba una limosna volviendo hacia _ellas sus ojos ~mpañn&lt;los. Temblaba al hablar, por el frío. Pero nadie escuchaba su voz. Pasaba inadvertido por entre
los hombres y las mujeres, que andaban sin
volver la vista, con pasos acompasados. Lle-

EL MUNDO Il,USTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.
gaba·n á la calle y se detenían. Los coches, al
trote insolente de los briosos caballos, llegaban basta allí para tomar su carga. Después
partían. Poc~ á poco la gente se retiraba.
Ellos, sintiéndose orgullosos, con el recuerdo
de los triunfos obtenidos; ellas, recordando las
palabras ardientes -.:on que sellaron sus amo-'
rosos compromisos. •

***

Cansado de pedir, marchóse el anciano también, con pasos desiguales, hundiendo de vez
en cuando sus zapatos rotos en el agua que corría aún por las calles. En sus ojos humedecidos por el llanto resplandecía el dolor. El
hambre lo asediaba. Tenía que resignarse á
vivir de la caridad. Ya él no podía trabajar;
le faltaban las fuerzas. Pero nadie, pensaba, se
compadecía de él; de nada le habían servido
su fe en sus creencias, la honradez para con
los hombres, la moralidad de sus actos, la
constancia en el traba.jo, y en un espasmo de
desesperación maldijo de la existencia al sentir el corazón aterido y arruga.do por el escepticismo .. .. . .
g_ S.

CASTA~EDA.

El mal, en una palabra: no es sino la ausencia del bien.

"'

Lo sobrenatural no Pxiste ni puede existir;
todo en el universo está arreglado por leyes.

Un alma sobrt un bilo.
Sobre el 6ltimo hilo de abajo ele un telégrafo se ha posado un golondrina.
Hay cinco hilos. ~e ha posado en el que toca las ramas en flor de una acacia joven.
Su túnica ele rizadas plumas se balancea á
compás de las mecidas del hilo. De pronto su
alma palpita. Es que pasa un despacho.
¿Qué clase de despacho'? Xada, una invitacióñ á comer. Sin embargo, la gQlondrina salta á otro hilo. Empieza de nuevo [i piar. ¡El
hilo la sacude!
Es otro despacho que pasa. _El avecilla se
estremece toda.
Nada grave, empero; acaso algo triste, una
cita que se aplaza 6 se rehusa. ¿_Quién i;abe si
hace sufrir un corazón? La golondrina sube
un hilo mús; sus patas pueden apenas po~ar. e
á causa de una nueva sacudida. Es un despacho anunciando la quiebra de una casa bancaria.
·
·
Otro saltito y ahora el hilo tiembla suavemente. El telégrafo transmite la dulce nueva
de unas nupcias.
La golondrina. canta, canta, toda alegre! y
sube más arriba. El último hilo se estremece
lentamente, prolongadamente, languideciendo.· Es alguien que ha muerto.
La golondrina emprende el vuelo, como una
pequeña alma blanca y negra!
ÜATULLE MRNDES.

*

La utopía ue la víspera se convierte en realidad al día siguiente.

UEnus t.ff JRE
Afrodita en el ébano esculpida,
Surgió de las cavnnas ele la. hullera
Con los ímpetus locos de la fiera
Por los venablos del amor herida.
Despertóse en su alma adolorida
Como un crótalo im~ano la Quimera,
Y corrió por el bosque y la ribera
Con la erótica mente enardecida.
Hundió su negra efigie triunfadora
En el cristal de agua tembladora
'
Sintiendo una. mortal melancolía'.
Mientras oculto en las tupidas frondas
La mir6 desposarse con las ondas
'
Un negro caballero de Etiopía.
-TUAN GUERRA

1903.

NóSEz.

SOBRE ARTE CRISTIANO

CATEDRAL DE MEXICO.-Crqgfa y reja. del coro.

La. época más artísticamente hermosa para
la religión cristiana, fué aquella en que la doctrina pura. comenzó á ensombrecerse con los
pavores del fanatismo.
Entonces levantáronse soberbias las catedrales góticas, enormes y delicadas· gigantescas masas de filigrana de piedra q~e perforab:i,n con sus cala.das torrecillas el azul de los
cielos cruza.do por el vuelo luminoso de los
arcángeles, y en cuyos ri~cones tenebrosos y
enfanga.düs acechaba el diablo rojo y cojo deforme, maligno y jorobado.
'
Los artistas cristianos, con el espíritu alumbrado por ce!estiales claridades, y amagado
por los sombnos terrores de~ infierno, supieron entonces amar y sentu como criaturas
ª:rulladas en el regazo materno por un maravilloso cuento de hadas1 mientras la rojiza penumbra del crep6sculo mvade la estancia po~lando de fantasmas sus rincones. Fu'eron
tiernos y grandes.
La m~dre de Dios tomó, bajo la sabiduría
de sus pmceles_ )'. el raer inspirado de su cincel, formas dehc1osa.s y purísimas de mujeres
como sólo las ven en sueños los doYOtos adolescentes.
l_,;&gt;s santos, los beatos, toda esa admirable
!egion _de seres austeros que se consumieron
rncendiados por un_a i~ea y por un amor, perduraron por el sorhleg!o de_s~1 genio, tn figuras graves y austeras o dehc1osas y sonrientes.

CATEDRAL DE 'MEXICO.-La. Asunción. Pintura principal de la. ct1pula, obra de Ximeno.
Pero donde el impulso de su pasión se manifestó más vive&gt; é
imperecedero, fué en las basílicas, en_ las catedrales, _en los monumentos levantados por la fe sobre la tierra, altos, maJestuosos y ~erenos montañas transladadas á la llanura por la_ fe y cuya. grandiosidad' de líneas principalrs, sahe trocarse e~ graCia y sonre!r en los
frisos y en los tímpanos, ó en horror, y gesticular en las gargolas Y
en los capiteles.
.
El arte gótico, florido y ·~ombrío coro~ una selva, Pº?l6 el continente viejo de sueños de piedra. Esencialmente cristiano, aprovechó los símbolos y los elementos decorativos engendrados y crecidos
en la húmeda obscuridad de las catacumbas; se enamoró de los ensueños de las visiones, de los deliquios y de las pesadillas de los creyentes 'y creó esas gigantescas construcciones, cuyos trazos generales
informa una solemnidad meditabunda y en cúyos detalles las líneas
ríen y gesticulan, se retuercen desesperadas, se enlazan graciosas ó
surten erectas como tallos de lirio; en cuyos ángulos las luces y las
sombras entablan el eterno combate del ángel y el endriago, 6 se funden en penumbras melancólicas como un petd6n, una reconciliación
ó una desesperanza .... ..
La catedral antigua es el palacio de Dios, pero también el refugio del diablo que, torvo ~ zurdo, ee e~conde en las tinieblas más
rec6nrlitas de la na.ve, esqmva.ndo la mua.da del Amo, y desde allí
acecha con cóleras grotescas, la albura gloriosa. de la hostia que elevan la~ manos purificadas del sacerdote; el oro ardiente del rayo de
sol que penetra. vi&amp;oroso por la ojiva; el trozo d_e cielo,_ de un azul
vibrante que deJa ver la cala.da claraboya; las tristes miradas de los
pálidos ~antos; la muerte dulce y horrible de Dios pendiente de la .
cruz; el chisporroteo de los cirios votivos; la nube blanca y aromada de incienso que .sube al cielo ......
El sentimiento religioso que elevó las catedrales y los monasterios es tan profundo, que aún ahora, el que penetra en ellos, se siente sobrecogido de religioso miedo.
De aquellos monumentos de la fe, salieron los religiosos de frente pálida y burdo ¡¡ayal, aguerridos á. las inclemencias d&lt;-' la Naturaleza, que cruzaron bosques, atravesaron montañas y !surcaron océanos, para irá llevar un fuego y una luz á los corazones!obscuros y desabriga.dos de los hombres de luengas tierras.
Y cuando la cosecha de almas fué fecunda, cuando el fuego y
la luz se propagaron, alumbrando y calentando á los desvalidos, á
los cle1,;heredados del reino de Dios, los religiosos pensaron en levantar monumentos semejantes á aquellos que fueron su cuna y su origen.

•

**

El arte cristiano en México raras veces lle-g6 á manifestarse por
manera netamente estética, y los monumentos elevados por el catolicismo en nuestra Nación aparecen, por lo general, amplios, bastos casi y á veces austeros, sin presentar nunca las graciaP atrevidas

CATEDRAL DE MEXI\.-0.-Madona, a.lrlbutda. A Murlllo.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

==

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

En níveo mármol cincelar quería
un cuerpo de querub; seguro estaba
de que si su escultura terminaba,
de la gloria el laurel conquistaría!
Entró al taller que en sombras se envolvía ...
el artista con fiebre trabajaba,
y junto al cuerpo, á quien hablar faltaba,
le sorprendió la claridad del día.
Creyó ver al querub alzar E:l vuelo,
y al abrazar su cuello, cual un loto

la escultural cabeza rodó al suelo.
Y «é!,• abstraído en su ideal remoto,
con los ojos clavados en el cielo,
cayó sin vida junto al mármol roto!
JUAN DUZAN.
1903.

*

LÓ más triste en el presente, es el porvenir.
G. M. V ALTOUR.

*

La vida á la moda y la literatura excitista, no son sino imitaciones la una de la otra.
VALTOUR.

NUESTRO PAIS.-Rlveras del Rto Alvarado.

CATEDRAL DE MEXICO.-Un detarle del ciprés.

y

torres de Catedral.

H"ubo un día en la historia del mundo en
el que el vórtice tre~endo ~onde las aguas
del Océano se arremolinan, giran velocísimas
y se abren formando un embudo gigantesco
una gigante flor de líquidos pétalos y cáliz'
por lo profundo, negro, por lo insondable es'~antoso, se abrió por vez primera y de éi salió la Muerte empuñando su guadaña ...

¡La vida es un Máhlstrom y la vida es la
fuente de la Muerte!
Allá viene el guerrero romano en su barcaza trirreme; vuelve victorioso de las tierras
Héb~idas, _trayei:ido muchos esclavos y un rey
cautivo; simboliza la gloria el triunfo y la
c~mquis!a, y ebrio de ellos, n~ ve que la vorá•
gme está á proa, tremenda y fatal, y desapare-

preocupada de sedas y faraláes que de objetos
que aviven sus ¡¡entimientos y ennoblezcan
sus ideas.
C. T.

EL MAHLSTROM
Ekko, un viejo Froll * que habita en uno de
los fiords * de la costa occidental e~candinava
y que desde su gruta socavada por las olas en
los peiione:- venlinegros, húmedos y engalanados con fantásticas florescencias marinas, ha
oído por muchos siglos, y cada veinticuatro
horas, el estruendo formidable del Máhlstrom
cuando abre sus fauces asesinas, me contaba
lo que sigue:
«-¿l\Ie preguntas qué es el l\Iáhlstrom? Los
marinos que se remontan al Bóreas para cazar ballenatos, como ignoran lo que es el miedo y el carác~er se les e!1durece en la brega, se
mofan del abismo llamandole «el ombligo de
la tierra» ... Yo, que le conozco mejor, te diré
que es el «Padre de la .Muerte.•

* Froll, personaje de 111. mitolo¡ría escandinava; comparable á los gnomos ó duendes.
* Fiords' pequelil.&gt;s y numerosos ¡olfos de la
costa de Suecia.

r=

mHRfflOt ROCO

ni la belleza de detalles de los templos europeos.
La Catedral de México es uno de esos edificios levantados por la fe conquistadora, sobre los f'scombros de la idolatría.
Edificada por orden del sombrío monarca
español Felipe II, tal parece como que recuerda y trae al ánimo la pe::;adez ceremoniosa del
Escorial. Majestuosa y sin gracia, más que
obra de un impulso religioso, parece un símbolo de dominio, una masa pesada y vencedora cuyos cimientos aplastasen implacables
los «cúes• y 1adoratorio;:;» de que habla Bernal Díaz.
Sus torres, mudas, con la mudez de la piedra
no animada por el arquitecto; sus puertas,que
nada dicen al ánimo; la seca austeridad de sus
naves y de sus arcadas interiores, más recuerdan las épocas malignas y dolorosas de la Inquisición, que los sencillos tiempos del cristianiRmo primitivo.
En sus entrañas atesora, Rin embargo, obras
deliciosas de artistas·cristiano¡.;, ricas piezas de
madera tallada, cuadros de maestroe, retablos
dignos de admiración; pero todo esto permanece ignorado para el vulgo, que si acaso se
abisma ante el grandor del templo, la groseza.
de sus muro!.' y otras nimiedades aún más deplorables, pasa impa&lt;&gt;.ible ante un Murillo y no se d~tiene ante una obra de Berruguete.
A veces, algún extraviado extranjero es
quien da una voz de admiración ante tal obra
de arte; pero su exélamación se pierde entre
la general indifereucia de la multitud, más

Cúpula

mz:;

-r

*

El amor es la alegría de los jóvenes y el tirano de los viejos.

ce en ella cuando se creía invencible... ¡Adi6s
victorias, fuerza y mérito! ¡Ya están sepultos
en el seno terrible!
De los verjeles de Occidente viene con las
entrañas henchidas de oro, pedrería y esencias,
el velero que avanza confiado para abordar las
tierras del Xorte y dejar en ellas su valiosa
carga. Lo llenó el Trabajo, lo enriqueció la
Constancia y lo impuls6 la Induetria. A su
bordo trae hombre~ que sueñan con el descanso o.espués de la honrada lucha: en el hogar la esposa espera y los niños sueiian que
1Santa Claüss» se acerca cargado de juguetes...
Y el velero, sorprendido por el abismo, cae y
se hunde para siempre. ¡Pobres tesoros y pobres esperanzas! Un instante para desaparecer,
y muchos años para reunir;;e ...
El genio audaz avanza en el va.por, gigante de los mares; la hulla quemada en·los intestinos de las máquinas, arroja por las chimeneas densas volutas de humo negro; el talento es el propulsor de la hélice que rebana
las aguas; la mole trepida toda, dejando en su
pos un camino de espumas blancas sobre el
piélago azul. El genio vencerá al peligro; es
fuerte, es denodlldo, es audaz... ¡La lucha es
corta y el abismo tt:iunfa siempre!
Bregando en las olas y asidos de un madero que flota, náufragos de infasta catástrofe,
dese,-;perados por vivir, se acercan un hombre
y una niiia: son el Sentimiento y la Virtud.
El es quien la protege, ella quien le anima;
por él, los corazonee saben oír las voces de la
fraternidad, de la fe, del amor; por ella, las
almas saben ser buenas. El turbión crulll, que
no sabe distinguir, que no tiene ojos de piedad, atrae al madero, lo encadena en las aguas,
lo remolca y lo precipita al fondo ... ¡También
«ellos» sucumben!
¡La vida es un 'Máhlstrom y éste es el «Padre
de la Muerte!i, En él perece todo.»
Calló el anciano Ekko, y en la noche de
la triste1~'l de sus palabras, reverber6 para mí
un astro imperturbable; uno solo, pero inmenso; uno solo, pero radio!&lt;o. El abismo devora
todo, sí, todo menos la Idea. Del vaho mismo de su vórtice, se levantará infinita aquélla
y se cern~rá uso?re él,» sutil, ligera y luminosa, para u á deJar gérmenes doquiera, como
del sepulcro donde yace el cuerpo en descomposición, se levan ta la nueva vida en• la oruga
y se cierne en la mariposa ...
E. MAQUEO CASTELLANOS.

C--TEDRAL DE MEXICO.-Perspectlva de las na.ves.
NUESTRO PAIS.-Vlsta de Tlacotalpam,

�OPINIÓN

DE UNA GRAN DAMA
Agradar es el deseo de todos; pero
¿cómo causar buena Impresión si tenemos el cutis manchado, cubierto de
granos y con mal olor?

El Agua Tropical ·

EL

Mu No o

ILUSTRADO
Sabscrlpci61 mensual forinea SI.SO
ldeia.
ldem. e■ la upltal $1.11

mtxlco ]UIIO 16 .dt 1903.

Jlño X- tomo 11- núm. 4

Cierente: LlJI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAf';UL RlYf&amp; &amp;PINDOU.

es el perfume má.s admirable que se
conoce; sus efectos sobre la piel son
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TOMEN VINO DB S, GERMAN

s. s.

LE6N

xm HA MUERTO.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Pruebas militares</name>
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                    <text>de en medio de unas que formaban
artístico pabellón á un nido, surgió
una. aparición bellísima., un ángel
de sonrosado rostro y rubios y ensortijados ca.bellos. Vestía. una. túnica. de nieve, agitaba. blandamente
sus alas radiosas, empuña.be. en la
diestra. uno. vara. de azucena. y emergía. de todo su cuerpo una. luz na.cara.da.
Mirándola acariciadoramentecon
sus azules ojos, lo. dijo con voz
que era. una melodía.:
-&lt;Soy Gabriel; y Dios, que ha
escucha.do tus ruegos, me envía. para anunciarte que concebirás una.
hija, que será selecta. entre las selectas, pues nacerá sin mácula y
sin mácula será á su vez, madre
del Verbo.&gt;
Ana. quedó como petrifica da. ; todo le pa.recía. un sueilo.
.
Las r osas del rO$&amp;l se esponJaron en sus cálices y la sonreían;
los paja.ritos trinaron con extra.ño
r egocijo, y revolaban rosa.ndo con
sus a.las la. nevada ca.bellera. de la
anciana.
La. misma. tarde de este suoeso
maravilloso-según la. Jeyenda1J oa.quín tenía. igual revelacion,
apr esurá ndose á regresar á Jerusalén.
Al día. sig uiente toma.ron c&amp;.mi_no
de S"'koris, pintoresco pueblecito
que dista. poco de Na.za.reth.
Y antes de un año, vió la. luz la
que sería. luz del orbe, a.zucena. del
va.lle y estreaa. de l a. maña.na..
Sus primeros instantes fueron
alegr a.dos por los pajaritos del rosa.l de Jerusalén, que habían ido á
posarse en los a.leros de la ca.se. de
los santos esposos y que, de~pués
de gorjear dulcemente, se a.le¡aron
llevando la buena nueva á. las otras
a.vecitas del cielo.
ARTURO BLOCK.

LACRYMAE RERUM
DE;;AUUCIO

En una. olvidada ca.lle
Del barrio de )!ara.villas,
Donde vi ve la tristeza.
Disfrazada. de alegría.,
Frente a.l portal de una casa
De esa.s de facha mezquina.,
Cuyos balcones pregonan
Que allí la. indigencia. ha.bita
Tras los crista.les desnudos
Huérfanos lde cortinillas,
Vi una tarde en el arroyo
Diez ó doce cosas míseras,
Despojos abandonados
Del na.ufragio de una. vida,
Formando un montón que, tristes,
Contempla.ba.n las vecinas,
L os ricos con menosprecio,
Los muchachuelos con risa.
Y los corazones nobles
Con arrebatos de ira.
Eran u n sofá caduco
De reps azul hecho jiras,
Como penco que en los toros
Al a.ire suelta. las tripas;
Un reloj de los de péndola.,
Manco de una. manecilla.,
Con la esfera, que es la cara
De los relojes, tr istísima,
Y que tan sólo horas lúgubres
Señaló, según la pinta;
Un catre pa.tiabierto;
Cuatl'o derrengadas sillas¡
Una mesa despintada.;
Dos malas litografías
Que contaban los amores
De Abel a.rdo y Eloísa,
Y, presidiéndolo todo,
Rema.te de tanta. ruina,
Un piano viejo y sin tapa.,
Cuyas teclas amarillas
Los dientes de horrible monstruo
Diluvia.no parecían,
De un titán de negras fauces
Que lanzara. seca risa,
Publicando de los hombr(s
La crueldad infinita.
Sobr e aquel montón de cosas
Lluvia implacable caía,
Y el arroyo do a.guas sucias
En las patas de las sillas
Dejaba pellas de fango,
Y el agua golpeando impía
Del piano las viejas cuerdas
Sacaba. notas horrísonas,
Alaridos desacordes
De una música inaudito. ....
Y aquellos muebles, cansados
De arrastrar tan mala vida,

El, MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de 1903.

Y empapados por l a lluvia,
Llora.bo.n y maldecían.

Pasaron horas y horas,
Iba declinando el día,
Llegó el farolero, y pronto
Una luz medrosa. y tímida,
Titilando entre la lluvia.,
Dió á las sombras mayor vida,
Y, ya en las sombras, los muebles
Que lloraban sus desdichas,
Una historia. me contaron
Con voz baja y dolorida.
Ha.blóme el sofá de muertos
Amores, de una familia.
Que unió el querer, y que luego
Partió la. suerte maldita..
Me contó el reloj, inválido,
Entre toses y fatigas,
Los días sin esperanza.,
Las noches sin pan, larguísimas.
Me habló el lecho de dolores,
De fiebres, de medicinas
Que se compraron con honras,
Cambiando por muertes vidas.
Cantó, por fin, el pYano
De las teclas amarillas,
Que lloraban por los dedos
De unas manos pequeñitas
Que sobre l as mismas teclas
Quedaron de pronto rígidas ... .

"

Domingo 19 de Julio de 1903.

Con esencia de violeta
¿Por qué za.humas el ar~iflo
De tu espléndido corpil'lo
Que realza rico tul,
Si hay en tu a.lma. los efluvios
Que perfuma. la corola
Delicada. de la viola.
Del verjel de la v lrtud?

EN UN ALBUM.
¿Por qué adornas tu cabello
Con guirnaldas fraga.ociosas
De nevadas tuberosas
Y de rosas de París?
¿,Quieres que unas rivaliéen
De tu tez con la tersur a.
Y las otras en frescura.
Con tus labios de carmín?

¿Y por qué para tu á lbum
Soi'iadora. virgen, dime
'
Hoy me pides que te rir:ie
Un simbólico ronde!,
Si tú eres toda un encanto
Si en ti vibro. la ar monía '
Si tú eres la poesía.
'
De una estrofa. de Ver laine?

¿Por qué lucen en tu cuello
Torneado, sus cambiantes
Los colla.res de diama.ntes
Y de perlas de Ceylán,
Si hay más luz en tus pupilas
Que en las piedras transparentes
Y en las joyas de tus dientes
Hay más perlas que en el mar?

~

fflt rct4a Pl!llo era,e.

· •······...........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA·,

~

: ···

c.:.---·

"3

~~,.~~.,r {.it·~~{l;{{'!trifü~

~

- ... ·~·~

:r;i¡¡:¡,~(J~~~-;;¡;__.
.

'

~'-

-

~,.;..-

ADenver, ;lansas Cíly, St: Louis, Chlcago, llew Yorl°
San Francisco y Los Angeles

Con estos cuentos y cantos
Echóse la noche encima;
Yo me alejé de aquel sitio
Con toda el alma oprimida.,
Y a.un me parece que escucho
Aquella. historia tristísima.
De los muebles que lloraban,
Lloraban y maldecían.
Madrid.

México, D. F., Mayo 25.
Me es grato manifestar--escribe el Dr. Francisco de P. Leal que me es muy conocida la preparación llamada Emulsión de
Scott, y que la recomiendo con
bastante empeño á todos aquellos
de mis clientes que se encuPntran demasiado linfáticos, lo mismo que en los escrofulosos, pues
son muy satisfactorios los brillantes resultados que siempre he
obtenido con dicha preparación,
la cual posee también la cualidad
de no ser desagradable ni á los
niños, que son los que hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO

Dd

11.■o.

Sr. Jlrzoblspo 'fttban.

Los bienes fue ron valuados
en $125,000
La ma yor parte de lo testado con•
sistía en dos p611zas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companla de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Ha.ce pocos dtaa que se practicó la
apertura del t eatamento del Iluatrllll·
mo Sr . Arzobispo D. Patricio A. Feeha.n
en la ciudad de Chlcago, llllnola.
La fortuna. ctel distinguido prelado U·
cend l0 f. cerca de $125,000 oro amer icano ; 7 eegtln el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dej0 fueron
como elgue:
Dos pOllzu de ' 'La MU·
tua..' • Compa.llla. de s,.
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $215,1,00
oro cada una, O sean . . $ 150,000 oro.
Dividendos acumuladoe sobre una de la.e pOllns 9,329 oro.
Otra pOllza de seguro. . . 14,000 oro.
Acclonee en efectivo J en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre lu dlsl)Olllclones del sellor Ar•
r;oblspo, en au t eata.mento, se hicieron
atas:
A au hermana, sellorlta Ka.te Feehan,
que estuvo alempre con él huta 1u
muerte, $40,000 oro en bonos J $i5,000
oro cte una de la.a pOUzae de aeguro ;
ll la eellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del aellor Arzobllpo, $25,000 oro
de otra. de la.a p0llzas, J $5,000 oro en
efectivo; f. la Academia. de San Patricio de Chlcago, dé la que ea preceptora
■u hermana, Madre
Marta Catalina,
$10,000 oro de la. 111tlma pOIJza.; ll la.
e■cuela • 'Santa Marra· ' de ensellanza.
prt.ctlc&amp; para va.rones, de Feeha.nv111e,
llllnole, que era la lnstltucl0n por la
que mu se Interesaba el ■e!ior An:oblspo, 11e entregaron loa $4,000 resta.'l•
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1.-Coleccion de

Expncactón dt
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~~

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~~

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El tosta.to de es q11e entra ~ la
COIIl'p()8le100 óe la Foeta.tlna " F'&amp;lleres," estA l)l'eparado por on procedlml•nto eapecla1 coo aparato &amp; propó,
alto, 1 no ee encuentra. en el comerclo,
Deeconffen de laa 1m1taclonee y f&amp;llllflcaci0111•

~

--,.

.&amp;.ltTICUL08 • ..llt'l' ll'OTM1T•

AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

Pidaa~~m..

.

Número 2. Traje de visita y c~Jección de trajes infantiles para 01i'los de diversa edad. El primero
consto. de un to.lle con ancho cuellohombreras y una falda. lisa que ostenta. en su parte inferior, como
único adorno, pequeñas cintas de
color claro. El sombrero es de verano y lo adornan dos grandes rosetas, Los tra.jecitos infantiles son

de confecciones diferentes, y se hacen not nr sobre todo, por la nueva
disposición y corte que ú ltima.mentc
se ha da.do á los trajes para niños,
en los cuales también se usa el ei:;tilo «reforma.&gt; El traje para. la niña de 13 á 14 a.nos que a.parece en
el grabado, es de tela rameada. de
poca consistencia. l•~l talle sólo_ lle•
va el sencillo o.dorno de la cmta
obscura que, en forma de cruz, es
de moda cerca de la cintura. Un cinturón forma.do con listón de seda.,
rodea. el talle. La falda. lleva sólo

de "sport" y paseo.

tres pliegues, y encarrujados transversales en su parte infer ior. Las
mangas son de forma. camp:inula.da.,
y los puños de la misma. tela. que
1as ma.nj?as.
Número !i. Dos trajes de paseo
representa nuestro g1·abado. Ai:nbos
se han corta.do con suma gracia, y
llamamos la atención de nuestras
lectoras acerca del conjunto y de Ia
confección. Ambos trajes, aunque
de corte di verso, tienen entre sí 11:ran
semejanza. por su disposición. Llevan , los dos, anchos cuelloshombre-

ras, que en la. actualidad se usan
mucho, y las blusas son torer as.
Las mR.ngas campanulares_ poc?
difieren entre sí, pues la única diferencia consiste en que las de uno
de los vestidos, lleva superpuestos
semejantes á los del cuellohombreras. En uno de los trajes es entera.mente lisa la falda, mientras que en
el otro cae con pliegues longitudinales, de toda la extensión de l_a.
cuchilla. Los sombreros son de r igurosa. estación primaveral.
Número 9.-Elegante y vistoso

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Julio de 1903.
traje de visita representa. el grabado. El género de seda, no lleva más
adornos que pequeilos grupos de
pasamanería en el talle y cordoncillo de seda en Jns puños y el pizarrón, La falda. del soberbio traje
es entera.mente lisa, y su único
adorno consiste en una. cola de no
muy exagert\das dimensiones. En
los lados exteriores de las mangas
y á lo largo de éstas, se prende una
pasamanería continuada por coi··
doncillo, y las aberturas de las
campanas ó entrepuilos, simulan
a.parecer cerradas por dos pequenas presillas ó broches de cintas.
Para este vestido deben llevar las
seiloras corsés rectos de última
moda, que entallan admirablemente el busto, y dan al cuerpo una
gentileza de muy buen tono.
Número 10.-Traje de paseo para
sei'loritas jovenes y de talle esbelto,
es el &lt;, ue representa nuestro grabado. El talle no es difícil en la becbura,y sólo debe fijarse la. atención en
l a, colocación de los adornosque,como se ve, son los que dan vida. á
este traje. En la parte superior del
peto, en los puilos y sobre el cinturón se aplican estos adornos rameados y pintados. La falda lleva,
sólo en su parte inferior, pequeilos
pliegues, y en el nacimiento de cada uno de éstos, se aplica un adorno semejante á los del talle. Desde
luego se ve el admirable efecto producido por esta clase de adornos,
que están muy en boga. en los parques y salones europeos, y que en
México apenas se comienzan á usar.

¡Cuántas veces al tronchar una
azucena os habréis detenido sin saber por quél ¡Ah! es que oíais un
gemido vagamente, el gemido do la
azucena, y lo que destilaba. en vuestros dedos su tallo, eso líquido que
llaman savia los naturalistas, era
el JI anto de la flor.

ESPERANZA.

.::::sl'?z=.
fflü]ERES Y 'f[ORES
Las flores son la primavera del
ai!o; las mujeres, la primavera de la.

vida. Las mujeres, como las flores,
tienen alborada y crepúsculo, brillante existencia, vida. fugaz. Fraternizan, se aman, porque se asimilan y se comprenden.
La ma!'lana del día, al expirar
entre aro,nas y frescura, convierte
el capullo en flor; la maiiana de la
vida, al desaparecer con sus armonías seductoras, transforma á. la
adolescente en mujer.
Las flores, como las mujeres, son
seres sensibles que tienen vida prop~a; las .flores i:espiran, crecen, palpitan, se entusiasman, se exaltan
sufren, gimen, lloran, mueren.
'

2.- T raje de visita y colección de trajes infantiles.

'

Lasl flores, seres delicados que se
agitan momentáneamente con perceptibles estremecimientos, duermen
también y se despiertan solas· bay
.flores fluviales que al asom~r la

3.-Trajes de "sport" con fa lda lisa.

y Lancáster. lLa rosaba sido pl'laurora, alzan sus cabezas en las orimio dd héroe1y del poeta.
llas de los lagos, permanecen erguiHay rosas en todos los p1í11e1¡ la
das durante el día, y al declinar la
naturaleza, siempre pródig&amp;, h&amp;•
tarde, contra.en sus pétalos, sepulloca.do la~rosa bajo todos 101 clltándose en las profundidades de sus
lechos acuáticos.
Así como las mujeres tienen sus
días felices, las .flores tienen sus horas festivas: las de sol espléndido
de brisas y fresco rocío, son par~
ellas grandes solemnidades en las
cuales ostentan su inocente 'alegría
revelada en vivos matices. Las llores, como las mujeres, tienen fisonomías distintas y hasta tipos: las
hay rosadas y fálidas, raquíticas
Y esbeltas. En e mundo vegetal tienen tamb_ién, cual ellas, su jerarquía
y heráldica: hay flores aristocráticas ); plebeyas, llores que ocupan
humildes puestos, flores de cuna de
oro Y de cuna de barro, flores distinguidas ó vulgares.
La rosaeslamásilustre esla Venus de los jardines, la. más aristocrática del verjel, la reina de las
.floi:es; c~utiva la atención general,
su imperio es glorioso, numerosa
la pléyade de sus admiradores.
. Gri:cia se postró ante la rosa; las
ciencias y las artes le han consag_rado su culto por bella y útil:
siempre representó un gran papel.
HoID:ero, Herodoto Virgilio y
:S:oracio dirigiéronle 'grandes elo~pos en sus libros. San Basilio diJO _que antes del pecado de nuestros
PrlJ?leros padres, las rosas no tenían
esprnas; Santa Rosa, nacida en Lima, se llamaba en realidad Isabel·
pero su madre la llamó Rosa por el
dulce brillo de su semblante.
Es costumbre ec noma seiialar
durante la Cuaresma un domingo
de la Rosa, &lt;domínica in rosa,&gt; para que el Sumo Pontífice bendiga
una ro~a., Y la envíe á algún prínciP_e ó p_r10ces9: de Europa como testimonio de simpatía: esta rosa es
de oro.
La rosa blanca y la rosa encarW
nada fueron famosas en Inglaterra,
\~
como símbolos de la casa de York 4.-Saco modernista, para aeflorll ,,,......-·
,__...·

EL MUNDO ILUSTRADO.

mas, regalándola como tipo de belleza.
Las flores son la gala de la creación, el rico manto de la naturaleza, el lujo de los pobres: la modesta frente de una pastora puede ostentar una guirnalda, del mismo
modo que puede ostentarla la altiva frente de la opulenta seiiora. La
tosca maceta de la sencilla aldeana
no tiene menos poesía que el so berbio tibor de la sel1ora aristocrática.
I~n todas las edades amamos las
flores, y quien no las ama denota
tener alma fría y seca: la niiia juega con ellas, la jo,en realza con
ellas sus encantos, y el anciano so
extasía con su!&gt; fragancias. ¡Qué
espectáculo tan bello ofrece á la
vista la. blanca y respetable cabeza
de un anciano inclinada sob1·e una
maceta. de flores que cultiva esmeradamente, sin desdenar esta ocupación, que apellidaran frívola los
corazones duros y prosaicos! ¡Cuántas veces una flor parietal'ia ha sido la dulce amiga del prisionero!
Las mujeres y las flore, i;on la sonrisa de la vida.
~!adame Tioland, en su prisión,
no se creía completamente desventurada, porque tenía llores y un
r ayo de sol.
Lo más hermoso del mundo son
las flores; el profeta no encuentra
para la Madre de Dios nada más
sublime que ellas. Por eso en su
místico lenguaje apellida á la Virgen rosa de Sión, lirio de la Siria,
clavel de los Alpes, rosa de Jericó.
El mes de mayo, mes de las .flores,
ha sido consagrado á 1-.Ia.ría.. Las
.flores tienen su epopeya, sus páginas de gloria, su celebridad, !;U historia.
'El mundo cristiano adorna con
ell as sus altares; en la fiesta de Pentecostés ha sido costumbre echar
llor es desde la bóveda de los templos
sobre los fieles reunidos en la nave,
para simbolizar los dones del Espír itu Santo.
El niño inocente que va á regenerarse del pecado original en las
aguas bautismales, lleva su pura
vestidura orladt~ de jazmines; la
fervorosa. niña que llena. de amor
divino so acerca á la mesa celestial
para gustar en éxtasis arrobador el
Pan de los ángeles, ostenta su aureola de blancas rosas: la casta
doncella que tímida y pudorosa se
dirige al altar con el elegido de su
corazón para recibir la bendición
nupoial, adorna de azahares el poético traje, níveo cual fiel trasunto
de su virginidad; y la triste huérfana deposita en la tumba de su madre pensamientos . y siempreviv~s,
como pálido refleJO de la inex~1nguible luz del recuerdo que la ilumina constantemente.
En los libros santos encontramos
en bellas alegorías represointado el
Verbo Eterno por la .flor dE: ~eis
bojas- azucena;-el amor ~ivmo
por la flor del manzano; los 1ustos
por la de la higuera, y por las mandrágoras de Lia la fecundidad, que
con tal presente fué Haquel la madre dichosa de José.
Los paganos ta~b~én asociaron
las flores á sus religiones y usos:
los sabios eran coronados de flores;
la del amaranto adornaba las estatuas de los dioses y los sepulcros
de los grandes hombres, debido á
que esta flor conserva después de
seca su color; la estatua. del pudor
l a representan con una rosa. encarnada en la mano. Los árabes y egipcios dedicaron la acacia al dios del
día, porque observaban que las hojas de la acacia. i;e abrían y cerraban guardando el período de la salida y la puesta del sol, y que su
flor resguardada por una esp,¡cie
de plumilla, imita el disco radiante
del astro rey.
Los indios adoraban el loto, que
aparecía en la superficie de las
aguas al salir el sol y que se ocultaba cuando él¡ los budistas, que
profesan la religión del sint?ísmo,
tienen culto por una flor particular,
á. la cual atribuyen el mérito de
prolongar la vida: los brahamanes
creen que Brahama. nació de la corola de un lirio acuático. Los astrólogos escribían el horóscopo de los
niiios en las bojas de palmera. Los
romanos, desde los tiempos de los
Antoninos, rociaban de flores los
sepulcros y sembra.ban en sus aire-

Domingo 19 de Julio de 1903.

5.-Ricos y elegantes trajes de visita.

dedores las plantas más olorosas..
Los habitantes del Asia ~Ienor plantaban ene! campo de la muerte arrayán, mirto y siemprevivas. Cuando

entró en Alejandría el lujoso carro
fúnebre en el cual era c,onducido el
joven conquistador del Asia, adornábanlo perlas y flores.

El pino estaba consagrado á Cibeles en remotos tiempos, y á la
azucena se la llamó .flor de Juno.
Las flores han tenido siempre su

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Julio de 1903.
culto; han inspirado la religión más
supersticiosa. El fresno de Odín,
la palmera de La.tone, la flor del
espino, que hbra de malos pensamientos á las pastoras del Brie; el
Karenglo ele los armoricanos, el
compac azulado de los ])ersas, que
crece para ellos solamente en el
paraíso; el Kaki, ese árhol divino
á cuyas llores les supusieron alma;
la mágica sala.meta y el árbol rojo
del Kombouo, del que cad&amp; hoja
reproducía ea relieve 1100 ele los
numerosos caracteres del alfabeto
tibetmo, fueron considera.das ¡➔ !an­
tas milagrosas.
La verbena, bÍmbolo de amistad,
fué, para galos y celtas, sagrada como el muérdago; ostentábaola. los
heraldos al pedit· parlamento al
enemigo; los druidas eolazába.nla í~
sus ritos proféticos; los romanos
purifica.bao coa ella los altares de
Júpiter; la joven desposada tejía
guirnaldas para adorna1· su nuevo
hogar, coojuraocio todo malt&gt;ficio;
los hechiceros de la Edad Meuia
empleábanla. ea los filtros a.morosos.
Herodoto refiere que Jerjes experimentó una g1·a.n ternura por una
planta; la acariciaba, la estrechaba. entre sus brazos y la o.dorna.bu.
con collares y brazaletes de oro;
Ca.rlo Magno, legislador y filósofo,
recomendaba desde su t1·ono occidental el cultivo dA la plantas.
La Empe1·atriz Josefina olvidó
más de una vez los enojos del poder
contemplando la estrucLura. de una
corola en sus invernaderos de Malma.isón; estudiaba. las plantas y se
embriagaba. coa su~ a.romas, prefiriéndolas á las esencias de sus Ji.
soojeros cortesanos. Las llores de
todos los pu.hes tenían cabida en
sus estufo.s.
Nada m,í.s bello que la. poética.
república formada por la sotuanela
de los Alpes, la. violeta de Pa.rma,
el sauce ue Oriente, la cruz de ~!atta., el lirio del ~ilo, el hilebca.s de
Siria, la. rosa. de Da.mieta. y su jazmín querido de la ~lartinica.
Los pueblos civilizados han reverenciado á las llores; los pueblos
cultos han rendido tributo á. la mujer.
Frecuentemente suele ser un ramo
de llores la. historia de su corazón
a.pa.sion¡¡,do, y las boj as de cada

EL ~1UNDO ILUSTRADO

flor, páginas de
los anales de un
alma.
La mujer enamorada. elige las
llores con sencillez infantil, para
formar con ellas
tiernas alegorías
de sus impresiones. Si 1a acacia
significa amor pla.
tónico, el ajenjo
amargura.,el alhelí encarnado despecho, la acedet-a
i~legría., la.artemi·
sa felicidad, la
hortensia amor
constante, el avellano recoucilia·
ción, la. caléndula.
melancolía,elnarciso egoísmo, la
ortiga crutl&lt;fad y
el acónito venganza, tres flores
pueden componer
una frase; una
guirnalda., una
conversación; un
raruil Jete, un a car·
ta.
Los botánicos
creen leer en Ja.s
llores y conocer1as, porque las
han clasilicado y
porque les han he·
cho la autopsia;
porque las han
bautizado, denomioándol as en
griego y en latín;
mas este estudio
fisiológico no basta., hay que estudiarlas moralmente. Linoeo es
el botanista que
las ha analizado
p;icológicamentc-;
el descubrió los
amores de las llores.
Las llores, cual
las mujeres, tienen sentido estético y aman la música; por e~o al
escuchar el canto

Al llegar al recodo de la. vereda,
Ramón se detuvo un momento y
volvió la cabeza.
Sus ojos se abrieron como si quisiera abarcar todo el panorama y
grabarlo en su cerebro; después la
mira.da. se fijó en un solo punto, en
una pequeila casita que blanqueaba
en la lejanía: un sollozo levantó su
pecho, y, haciendo un supremo esfuerzo, continuó su camino.
Ocho días después Ramón estaba
en Roma principiando su vida de

6.-Dos elegantes trajes para paseo campestre.

7.-Saco moderno para señoras jóvenes.

amar ni un'instante y los años a.pe·
nas represéntan un día para ~l.
Aquella. mujer es suya, es su gemo,
su arte, su inspiración, su alma; Y
aquella mujer no puede abandonarle sin que él la mate ... .. .
Atraviesa. delirante las calles Y
sale del pueblo; pasa ante la. puerta. de la vieja iglesia donde sumadre le ensenó las primeras oraciones, sin que la. idea. religiosa. se levante en su alma: c,·uza. cerca del
pequeflo cementerio que guarda los
restos de los que le ama.ron, y su
recuerdo no borra el deseo de venganza. que bulle en su mente.
Al fin ve la casa. de su novia., la
ventana y el rayo de luz que se escapa. de las entreabiertas maderas,
haciendo destacarse la querida. cabecita rubia
Al pie de la. reja un hombre escuchaba las mismas palabras que él
había oído tantas veces en aquella.
hora.: una nube de sangre obscure·
ció su vista, dentro de su cerebr!)
crujió el eco de las frases presenh·
das y el puflal se a.Izó en su mano.
E~ el mismo insta.ate la luna rasgó las sombrías n1.1:bes, y un ~a.yo
de su pálida luz vrno á refle1arse
en la boja de acero.
A los ojos de Ramón a.pareció el
espléndido paisaje que había re·
producido de memoria tantas veces el monte con su blanca. cum·
br~ de eternas nieves y el río serpenteando svbre un fundo de esme·
ra.lda.
Deslumbrado por aquel cuadro
de belleza. viva y palpitante, con
perfumes y movimiento, ante la.
gran obra del arte de la. Naturaleza el puñal se e~ca.pó da sus ma.no's y huyó de aquel sitio.

IMPOSIBLE!

artista..

Je! ruiseñor se extasían enviándole
sus fragancias. La.corola de la flor,
cual el alma de la mujer, es un santuario: en el fondo de sus pequeños
tabernáculos se cumplen misterios
santos y respetables que permanecen velados para los hombres, que
tal vez no se ocultan á los jilgueros,
los ruiseflores, las mariposas y las
estrellas. ¿,Quién pudiera sorprender en la callada noche ese amor
diáfano, ese amor de luz, fulgores
y esencias, ese amor indescriptible
de la.s vírgenes y las flores?
¡Oh, qué poema tan divino se podría escribir después de sorprender
los secretos de las mujeres y las
flores! Tal vez esos vagos rumores
del bosque, esos susurros solemnes
y misteriosos, esos murmurios dulcísimos. esas armonías de las esferas y esos quejidos blandos del
viento, son los suspiros enamorados que exhalan las mujeres y los
lirios; tal vez esas perlas líquidas
que llamamos rocío son besos y lágrimas cristalizado~; tal vez al trocar sus esencias y rellejos, se 11.brazan en el espacio; tal vez cantan un
himno eterno á la diosa nocturna,
que a.! encender su antorcha, las envuelve en red de plata.
Si yo creyera. en la. metempsicosis
ó transmigración de las almas, aseguraría que ca.da flor encierra el
alma de una. mujer, y cada estrella
el alma de una flor. La camelia podía albergar en su seno un alma sin
amor, la dalia uo alma altanera, la
azucena un a?ma cándida, el lirio
un alma pura, la rosa un alma de
fuego, el pensamiento un alma meditabunda, la violeta un alma modesta., la margarita un alma humil-

de, el jazmín un alma inmaculada.
Una mujer sin ternura en el alma,
es una. flor sin rocfo, es una flor de
trapo y alambre. Las mujeres sen•
sibles son interesantPs cual la sen·
sitiva. delicadas cual la diamela, Y
aromáticas cual la. magnolia; crecen lozanas y esbeltas al ralor de
la. estufa del sentimiento, esmaltan·
do las ásperas sendas de la vida,
convirtiendo el erial de este mundo
en verjel.
Las mujeres modestas, al ocultar
su belleza, son flores que no P?eden
pasar inadvertidas, aunque lo mtf&gt;D•
ten, porque las delatan las esencias
de sus encantos.
Mujeres, sed siempre humildes, Y
brillaréis más; sed siempre mod
tas cual la sampaguita, que s 0
abre su broche encantador en la b°j
ro. de 1as sombras, y pudorosas cua
la delicada flor del coovólvul?, que
se m&amp;rchita al acercarle el aliento.
Las mujeres y las flores son la
poesía, la fiesta. de la vida.
CONCEPCIÓN G. DE FL.\QUER.

6r

s.-Pañuelos bordadol,

.

.

No le seguiremos paso a paso en
sus luchas con la sociedad y cons\go mismo. Imitaremos á los amigos, que sólo acuden después del
triunfo.
.
Por eso no na.no las angustias
de Ramón cuando, á solas en su
taller, arrojaba. desesperado )os
pinceles que se negaban _á dar vida
y realidad á las concepciones de su
mente.
Al fin la mano educada. comenzó
á obede~er al pensamiento, y ~! artista gustó esas dulces emociones
que agitan el alma en los momentos
de inspiración.
Pero ni aun en ellos, cuando c_on
la carne temblorosa y el es~f1:1tu
engrandecido por el soplo d1vmo
del genio, el mundo entero de,aparecía. para él; cuando ea su retma
se dibujaba. una ma~cha o~g1·a donde sólo brillaba la idea, 01 en aquellos mc•mentos sublimes olvidaba
Hamón el paisaje de su tierra. na.tal, que reproducía en todos sus
cuadros.
. .
La habilidad del artista. d!sim_ulaba. que los rasg?s de_ sus muJeres morenas ó rubias, n1flas ó ancia~as tenían la unidad de un solo
tipo; y' el fondo de sus lienzos, Ya
presentaran la luz esplendorosa del
mediodía. ó las sombría._s br:um9'.s
inverna.les, estaban también rn~¡nrados en un solo modelo.
Porque Ramón había dejado aquella tierra. sofla.ndo conq uista.rse un
nombre y una posición para ofre·
cérselas á. la. mujer que amaba.
Ella era rica y noble; sólo el ~-rte podía elevarlo Ít él, pobre h110
del pueblo, par.a llegar b~sta ella.
sin que su dignidad padeciera por
una unión desigual.
y las aspiraciones de Ramón se
habían realizado. Príncipes y reyes honraban al pintor genial que
había sabido triunfar en todas la.s
exposiciones con sus obras maravillosas.
Tenía 01·0 y gloria; y sin embar"º Ramón no volvía á su pueblo.
l)~rante su triste vida de lucha no
se atrevió á. escribir á. su amada, y
despues ¡intió miedo; miedo de que
la ausencia. hubiese a.Iterado aquel
amor que él guardaba., y _cuya. ter·
minación no podía concebir.
Por fin se decidió á. volver á su
patria: necesitaba ver á su novia y
contemplar aquel cuadro de belleza. suprema que había despertado
su vocación de artista. y a.l que quería. reproducir sobre sus lienzos.
Una. maflaoa bajó de un lujoso
departamento de primera, t:n la estación de su tierra natal, aquel po·
bre mucha.cho que partiera diez
aflos antes en la pesada diligencia..
Nadie lo conoció; aquellas calles
y a.q uellos rostros no eran y a. como
él los había dejado; el cambio era
notable para él mismo. Cuando

Domingo 19 de Julio de 1903.

*

* * era objet-0 de
Un mes más tarde
todas las conversaciones del pueblo la misteriosa casita que Ramó~ había hecho construir en el
lugar más abrupto de la sierra.
Aquella. casita, donde vivía solo
con su criado, tenía una gran pieza
con las paredes de cristal, que permitían ver por todas partes el panorama..
Allí tenía Ramón su estudio,
mooJe de la. sublime religión de la.
ladera. que lo había librado de convertirse en asesino.
Y cuentan los indiscretos que logra.ron ace1carse, que Ramón pintaba todo el día con ardor febril,
pa1·a romper siempre de noche el
lienzo, murmurando una sola pe.labra.: ¡Imposible!
El artista, á pesar de todo su genio, se reconocía. impotente para
copiar á. la. Naturaleza..
earmtn dt Burgos Stgul.
9.-Vestido de reunión.

partió, llevaba_ juventud, fe ! esperanza en el trrnnfo; hoy ti aía el
miedo de la decepción.
.
Porque Ramón veía con terror
que no era bastan~ el Artfl para
satisfacer todo e) impetuoso desbordamiento de vida que rebosaba.
en su alma insaciable, a.u,n !lespués
de te1·minada la obra artistLCa.

***

La noche oprime á. la tierra. con
su pesa.do manto de sombras cuando Ramón saledel bote!.
Va solo por las desie1·tas calles
y su mano oprime febrilmente el
mango de su pu~al.
.
Ramón ha vivido tanto tiempo le-

jos de nuestro mundo, solitario en
las serenas regiones del arte, que
sus ideas no se a.justa.a á nuestra.
ley moral.
Ramón cree tener derecho de vida.
ó muerte sobre aquella mujer a.dorada para quien ha esca.lado un
puesto en la. sociedad; y sabe que
esa mujer no le ama, y que en a_quella reja oculta. por las campamllas
y las madreselvas, vuelve á asomar
la. cabecita rubia. que ha inmortaliza.do su pincel, para repet_ir á. otro
hombre sus juramentos de amor.
Para Ramón no hay consideraciones ni convencionalismos, ~o
piensa en los diez aflos de ausencia.
sin noticias suyas; no ha deJa.do de

tágrimas ftcundas
Cuando la pura gota de rocío
Sobre el pétalo rueda de la. flor, ,
Este se a.Iza en su tal lo con más br10
Y esparce suave olor.
l\las si a.l fondo del cáliz se desliza,
La flor estremeciaa de placer,
Sus castas bojas amorosas riza
Y fecunda su ser.
Así, cuando las lágrimas del alma
Corren como copioso manantial,
Recobra. el corazón la ansia.da caly se álivia. su mal.
ma.
Pero si el llanto del pesar no brota,
Así como el rocío con la flor,
Va. cayendo en el alma gota á gota
Y fecunda el dolor.
HELIANA..

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Julio de 1903.
culto; han inspirado la religión más
supersticiosa. El fresno de Odín,
la palmera de La.tone, la flor del
espino, que hbra de malos pensamientos á las pastoras del Brie; el
Karenglo ele los armoricanos, el
compac azulado de los ])ersas, que
crece para ellos solamente en el
paraíso; el Kaki, ese árhol divino
á cuyas llores les supusieron alma;
la mágica sala.meta y el árbol rojo
del Kombouo, del que cad&amp; hoja
reproducía ea relieve 1100 ele los
numerosos caracteres del alfabeto
tibetmo, fueron considera.das ¡➔ !an­
tas milagrosas.
La verbena, bÍmbolo de amistad,
fué, para galos y celtas, sagrada como el muérdago; ostentábaola. los
heraldos al pedit· parlamento al
enemigo; los druidas eolazába.nla í~
sus ritos proféticos; los romanos
purifica.bao coa ella los altares de
Júpiter; la joven desposada tejía
guirnaldas para adorna1· su nuevo
hogar, coojuraocio todo malt&gt;ficio;
los hechiceros de la Edad Meuia
empleábanla. ea los filtros a.morosos.
Herodoto refiere que Jerjes experimentó una g1·a.n ternura por una
planta; la acariciaba, la estrechaba. entre sus brazos y la o.dorna.bu.
con collares y brazaletes de oro;
Ca.rlo Magno, legislador y filósofo,
recomendaba desde su t1·ono occidental el cultivo dA la plantas.
La Empe1·atriz Josefina olvidó
más de una vez los enojos del poder
contemplando la estrucLura. de una
corola en sus invernaderos de Malma.isón; estudiaba. las plantas y se
embriagaba. coa su~ a.romas, prefiriéndolas á las esencias de sus Ji.
soojeros cortesanos. Las llores de
todos los pu.hes tenían cabida en
sus estufo.s.
Nada m,í.s bello que la. poética.
república formada por la sotuanela
de los Alpes, la. violeta de Pa.rma,
el sauce ue Oriente, la cruz de ~!atta., el lirio del ~ilo, el hilebca.s de
Siria, la. rosa. de Da.mieta. y su jazmín querido de la ~lartinica.
Los pueblos civilizados han reverenciado á las llores; los pueblos
cultos han rendido tributo á. la mujer.
Frecuentemente suele ser un ramo
de llores la. historia de su corazón
a.pa.sion¡¡,do, y las boj as de cada

EL ~1UNDO ILUSTRADO

flor, páginas de
los anales de un
alma.
La mujer enamorada. elige las
llores con sencillez infantil, para
formar con ellas
tiernas alegorías
de sus impresiones. Si 1a acacia
significa amor pla.
tónico, el ajenjo
amargura.,el alhelí encarnado despecho, la acedet-a
i~legría., la.artemi·
sa felicidad, la
hortensia amor
constante, el avellano recoucilia·
ción, la. caléndula.
melancolía,elnarciso egoísmo, la
ortiga crutl&lt;fad y
el acónito venganza, tres flores
pueden componer
una frase; una
guirnalda., una
conversación; un
raruil Jete, un a car·
ta.
Los botánicos
creen leer en Ja.s
llores y conocer1as, porque las
han clasilicado y
porque les han he·
cho la autopsia;
porque las han
bautizado, denomioándol as en
griego y en latín;
mas este estudio
fisiológico no basta., hay que estudiarlas moralmente. Linoeo es
el botanista que
las ha analizado
p;icológicamentc-;
el descubrió los
amores de las llores.
Las llores, cual
las mujeres, tienen sentido estético y aman la música; por e~o al
escuchar el canto

Al llegar al recodo de la. vereda,
Ramón se detuvo un momento y
volvió la cabeza.
Sus ojos se abrieron como si quisiera abarcar todo el panorama y
grabarlo en su cerebro; después la
mira.da. se fijó en un solo punto, en
una pequeila casita que blanqueaba
en la lejanía: un sollozo levantó su
pecho, y, haciendo un supremo esfuerzo, continuó su camino.
Ocho días después Ramón estaba
en Roma principiando su vida de

6.-Dos elegantes trajes para paseo campestre.

7.-Saco moderno para señoras jóvenes.

amar ni un'instante y los años a.pe·
nas represéntan un día para ~l.
Aquella. mujer es suya, es su gemo,
su arte, su inspiración, su alma; Y
aquella mujer no puede abandonarle sin que él la mate ... .. .
Atraviesa. delirante las calles Y
sale del pueblo; pasa ante la. puerta. de la vieja iglesia donde sumadre le ensenó las primeras oraciones, sin que la. idea. religiosa. se levante en su alma: c,·uza. cerca del
pequeflo cementerio que guarda los
restos de los que le ama.ron, y su
recuerdo no borra el deseo de venganza. que bulle en su mente.
Al fin ve la casa. de su novia., la
ventana y el rayo de luz que se escapa. de las entreabiertas maderas,
haciendo destacarse la querida. cabecita rubia
Al pie de la. reja un hombre escuchaba las mismas palabras que él
había oído tantas veces en aquella.
hora.: una nube de sangre obscure·
ció su vista, dentro de su cerebr!)
crujió el eco de las frases presenh·
das y el puflal se a.Izó en su mano.
E~ el mismo insta.ate la luna rasgó las sombrías n1.1:bes, y un ~a.yo
de su pálida luz vrno á refle1arse
en la boja de acero.
A los ojos de Ramón a.pareció el
espléndido paisaje que había re·
producido de memoria tantas veces el monte con su blanca. cum·
br~ de eternas nieves y el río serpenteando svbre un fundo de esme·
ra.lda.
Deslumbrado por aquel cuadro
de belleza. viva y palpitante, con
perfumes y movimiento, ante la.
gran obra del arte de la. Naturaleza el puñal se e~ca.pó da sus ma.no's y huyó de aquel sitio.

IMPOSIBLE!

artista..

Je! ruiseñor se extasían enviándole
sus fragancias. La.corola de la flor,
cual el alma de la mujer, es un santuario: en el fondo de sus pequeños
tabernáculos se cumplen misterios
santos y respetables que permanecen velados para los hombres, que
tal vez no se ocultan á los jilgueros,
los ruiseflores, las mariposas y las
estrellas. ¿,Quién pudiera sorprender en la callada noche ese amor
diáfano, ese amor de luz, fulgores
y esencias, ese amor indescriptible
de la.s vírgenes y las flores?
¡Oh, qué poema tan divino se podría escribir después de sorprender
los secretos de las mujeres y las
flores! Tal vez esos vagos rumores
del bosque, esos susurros solemnes
y misteriosos, esos murmurios dulcísimos. esas armonías de las esferas y esos quejidos blandos del
viento, son los suspiros enamorados que exhalan las mujeres y los
lirios; tal vez esas perlas líquidas
que llamamos rocío son besos y lágrimas cristalizado~; tal vez al trocar sus esencias y rellejos, se 11.brazan en el espacio; tal vez cantan un
himno eterno á la diosa nocturna,
que a.! encender su antorcha, las envuelve en red de plata.
Si yo creyera. en la. metempsicosis
ó transmigración de las almas, aseguraría que ca.da flor encierra el
alma de una. mujer, y cada estrella
el alma de una flor. La camelia podía albergar en su seno un alma sin
amor, la dalia uo alma altanera, la
azucena un a?ma cándida, el lirio
un alma pura, la rosa un alma de
fuego, el pensamiento un alma meditabunda, la violeta un alma modesta., la margarita un alma humil-

de, el jazmín un alma inmaculada.
Una mujer sin ternura en el alma,
es una. flor sin rocfo, es una flor de
trapo y alambre. Las mujeres sen•
sibles son interesantPs cual la sen·
sitiva. delicadas cual la diamela, Y
aromáticas cual la. magnolia; crecen lozanas y esbeltas al ralor de
la. estufa del sentimiento, esmaltan·
do las ásperas sendas de la vida,
convirtiendo el erial de este mundo
en verjel.
Las mujeres modestas, al ocultar
su belleza, son flores que no P?eden
pasar inadvertidas, aunque lo mtf&gt;D•
ten, porque las delatan las esencias
de sus encantos.
Mujeres, sed siempre humildes, Y
brillaréis más; sed siempre mod
tas cual la sampaguita, que s 0
abre su broche encantador en la b°j
ro. de 1as sombras, y pudorosas cua
la delicada flor del coovólvul?, que
se m&amp;rchita al acercarle el aliento.
Las mujeres y las flores son la
poesía, la fiesta. de la vida.
CONCEPCIÓN G. DE FL.\QUER.

6r

s.-Pañuelos bordadol,

.

.

No le seguiremos paso a paso en
sus luchas con la sociedad y cons\go mismo. Imitaremos á los amigos, que sólo acuden después del
triunfo.
.
Por eso no na.no las angustias
de Ramón cuando, á solas en su
taller, arrojaba. desesperado )os
pinceles que se negaban _á dar vida
y realidad á las concepciones de su
mente.
Al fin la mano educada. comenzó
á obede~er al pensamiento, y ~! artista gustó esas dulces emociones
que agitan el alma en los momentos
de inspiración.
Pero ni aun en ellos, cuando c_on
la carne temblorosa y el es~f1:1tu
engrandecido por el soplo d1vmo
del genio, el mundo entero de,aparecía. para él; cuando ea su retma
se dibujaba. una ma~cha o~g1·a donde sólo brillaba la idea, 01 en aquellos mc•mentos sublimes olvidaba
Hamón el paisaje de su tierra. na.tal, que reproducía en todos sus
cuadros.
. .
La habilidad del artista. d!sim_ulaba. que los rasg?s de_ sus muJeres morenas ó rubias, n1flas ó ancia~as tenían la unidad de un solo
tipo; y' el fondo de sus lienzos, Ya
presentaran la luz esplendorosa del
mediodía. ó las sombría._s br:um9'.s
inverna.les, estaban también rn~¡nrados en un solo modelo.
Porque Ramón había dejado aquella tierra. sofla.ndo conq uista.rse un
nombre y una posición para ofre·
cérselas á. la. mujer que amaba.
Ella era rica y noble; sólo el ~-rte podía elevarlo Ít él, pobre h110
del pueblo, par.a llegar b~sta ella.
sin que su dignidad padeciera por
una unión desigual.
y las aspiraciones de Ramón se
habían realizado. Príncipes y reyes honraban al pintor genial que
había sabido triunfar en todas la.s
exposiciones con sus obras maravillosas.
Tenía 01·0 y gloria; y sin embar"º Ramón no volvía á su pueblo.
l)~rante su triste vida de lucha no
se atrevió á. escribir á. su amada, y
despues ¡intió miedo; miedo de que
la ausencia. hubiese a.Iterado aquel
amor que él guardaba., y _cuya. ter·
minación no podía concebir.
Por fin se decidió á. volver á su
patria: necesitaba ver á su novia y
contemplar aquel cuadro de belleza. suprema que había despertado
su vocación de artista. y a.l que quería. reproducir sobre sus lienzos.
Una. maflaoa bajó de un lujoso
departamento de primera, t:n la estación de su tierra natal, aquel po·
bre mucha.cho que partiera diez
aflos antes en la pesada diligencia..
Nadie lo conoció; aquellas calles
y a.q uellos rostros no eran y a. como
él los había dejado; el cambio era
notable para él mismo. Cuando

Domingo 19 de Julio de 1903.

*

* * era objet-0 de
Un mes más tarde
todas las conversaciones del pueblo la misteriosa casita que Ramó~ había hecho construir en el
lugar más abrupto de la sierra.
Aquella. casita, donde vivía solo
con su criado, tenía una gran pieza
con las paredes de cristal, que permitían ver por todas partes el panorama..
Allí tenía Ramón su estudio,
mooJe de la. sublime religión de la.
ladera. que lo había librado de convertirse en asesino.
Y cuentan los indiscretos que logra.ron ace1carse, que Ramón pintaba todo el día con ardor febril,
pa1·a romper siempre de noche el
lienzo, murmurando una sola pe.labra.: ¡Imposible!
El artista, á pesar de todo su genio, se reconocía. impotente para
copiar á. la. Naturaleza..
earmtn dt Burgos Stgul.
9.-Vestido de reunión.

partió, llevaba_ juventud, fe ! esperanza en el trrnnfo; hoy ti aía el
miedo de la decepción.
.
Porque Ramón veía con terror
que no era bastan~ el Artfl para
satisfacer todo e) impetuoso desbordamiento de vida que rebosaba.
en su alma insaciable, a.u,n !lespués
de te1·minada la obra artistLCa.

***

La noche oprime á. la tierra. con
su pesa.do manto de sombras cuando Ramón saledel bote!.
Va solo por las desie1·tas calles
y su mano oprime febrilmente el
mango de su pu~al.
.
Ramón ha vivido tanto tiempo le-

jos de nuestro mundo, solitario en
las serenas regiones del arte, que
sus ideas no se a.justa.a á nuestra.
ley moral.
Ramón cree tener derecho de vida.
ó muerte sobre aquella mujer a.dorada para quien ha esca.lado un
puesto en la. sociedad; y sabe que
esa mujer no le ama, y que en a_quella reja oculta. por las campamllas
y las madreselvas, vuelve á asomar
la. cabecita rubia. que ha inmortaliza.do su pincel, para repet_ir á. otro
hombre sus juramentos de amor.
Para Ramón no hay consideraciones ni convencionalismos, ~o
piensa en los diez aflos de ausencia.
sin noticias suyas; no ha deJa.do de

tágrimas ftcundas
Cuando la pura gota de rocío
Sobre el pétalo rueda de la. flor, ,
Este se a.Iza en su tal lo con más br10
Y esparce suave olor.
l\las si a.l fondo del cáliz se desliza,
La flor estremeciaa de placer,
Sus castas bojas amorosas riza
Y fecunda su ser.
Así, cuando las lágrimas del alma
Corren como copioso manantial,
Recobra. el corazón la ansia.da caly se álivia. su mal.
ma.
Pero si el llanto del pesar no brota,
Así como el rocío con la flor,
Va. cayendo en el alma gota á gota
Y fecunda el dolor.
HELIANA..

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Julio de 1903.

por• • . ... Para distraerse la crl
1mm111111111111111111111111111111111111111111m lla, en su cama, hace brill~r las vor_illas de_ su abanico, y pasa
tiempo mirándose en los espejo■ de
su p~ís,. envueltos con grandes pluoc.u"-"""''
l'&gt;",,
mas md1as.
. Los días del invierno acósanae
s1~mpre más cortos, siempre máa
~r1stes.. Entre sus cortinas de encaJes, la Joven criolla languidece ae
d~sespera. Lo que sobre todo !~entristece, es que desde su cama no
puede ver el fuego. Parécele que
por segund!I- vez ha vuelto á perder su patria ....... De cuando en
cuando pregunta: "Hay lumbreenel
cuarto?"
-Pues sí, sei\orita., la hay; la cbim~nea u.rde en llamas. Oye usted el
chisporroteo de la leila y las pillas
que estallan? -Oh! á ver, á ver!"
Pero por más que se inclina nada
VE;: la llama se encuentra dem'asiado
leJos; esto la desespera..
Una noche, mientras estaba allá
pensativa. y pálida, descansando 1~
cabeza en los bordados de la almohada, con los ojos siempre vuel!OS _h~cia. aquellas hermosas llama■
mv1s1bles, se le acerca su amigo 1
toma uno de los espejos que tiene
sobre la cama. "Quieres ver el fuego. amada mía? Pues bien, aguarda
Y arrodillándose delante de)~
chimenea, trata de enviarle con el
espejo un reflejo de la mágica lumbre. - "PuedE&gt;s verlo?- No, nada
veo. - Y ahora? .... - No, todavía
no .... "Luégo, de súbito, recibe en
plena faz una ráfaga de luz que l&amp;
envuelve: "Oh! la veo!" dijo la
criolll!- es~remeciéndose de alegria;
y murió riendo, con dos llamitas en
1as niíias de los ojos.
A. DAUDET.

EL ESPEJO.

:i

Llega al norte á bordo del cNiemen,&gt; una linda. criolla. de quince
abriles, blanca. y rosa.da. cual la.
flor del almendro. Viene del país de
los colibríes; el soplo del a.mor la.
trae ...... Sus compatl'iotas los insulares decía.nle: "No te marches:
reina. frío en el continente . ..... El
invierno te matará.'' Pero la hermosa. criolla no creía. en el invierno
y no conocía. más frío que el de los
sorbetes; además,ella amaba.; no temía. á la. muerte.
Y hela a.hora. aquí desembarcando, entre brumas, del cNiemen,&gt; con
sus abanicos, su hamaca., sus mosquiteros y una. jaula de dorada
alambrera., llena. de pajarillos de su
patria.

Cuando el viejo papá Norte vió
llegar aquella flor de las islas que
le mandaba el Sur, su corazón sintióse conmovido, porque pensó que
el frío engulliría de una sola vez la
joven y sus colibríes; pronto encendió su grande sol amarillento, vistiéndose de verano para recibirla.
La criolla engallóse á sí misma;
creyó que aquel calor del Norte,
brutal y pesa.do, era un calor duradero; aquella eterna verdura negruzca., verdura prima.-eral; y colga.ndo su hamaca en el fondo del
parque entre dos abetos, se abanicó
columpiándos,:,.
"Pero hace muchísimo calor en el
norte, "dijo risuei'ia, aunque un tanto inquieta. Una cosa la preocupaba todavía: por qué no tendrán barandas Ja.s casas en aquel extrailo
país? Para. qué muros tan gruesos,
alfomb1 as y pesados cortinajes?
Para qué sirve aquella enorme estufa. de porcelana, aquellos inmensos montones de lei\a. acumulados
en los patios, aquellas pieles de zorra azul, aquellas dobles frazadas
y aquellas pellizas que duermen en
el fondo de los armarios'!
Pobre jovencilla, muy luego lo
sabrás!

BOIURCE COITO.
Luz de esta ribera,
graciosa. zagala,
más linda que el día,
más bella que el alba:
tu rostro divino,
tu risa, tu gala
mil pechos cautivan,
mil cuellos enlazan.
Si asoma en Oriente
las sienes orladas
de cándidas rosas

la fresca mai\a.na,
de tu rostro copia
las tintas de grana
con que el cielo pinta,
con que el prado esmalta.
Si el carro de Febo
las cimas nevadas
con su lumbre dora,
con sus rayos baña,
de tu faz hermosa
las luces no iguala.
Si Flora, risueila.,
la veste gallarda
desprende olorosa,

TEMPESTADES.
Las olas se encrespan,
luz rápida brilla
y flota sin rumbo
la débil barquilla..
En choque !ulmíneo
la nube revienta.
y estalla impetuosa.
la horrible tormenta.
Resueltos marinos
se cubren de espanto;
las tímidas gentes
desátanse en llanto.
Tan sólo apoya.do
del borde en el filo,
gallardo mancebo
medita tranquilo.
Anciano piloto
se acerca y Je mira;
-Del mar-le pregunta.no temes la ira'?
Y el joven responde
con lúgubre calma:
Ay I Luchas más fuertes
agitan mi alma!
J. A. PÉREZ BO.:S-ALDE.

,..-,..q:~·

.ti
'_ .,.,.

.

***
Y mientras permanece así, fantástica delante de las llamas, síguense los días inverna.les, siempre
más cortos. siempre más tétricos.
Ca.da maña.na se encuentra un colibrí muerto en la jaula; mu7 pronto sólo quedarán dos, dos copos de
plumas verdes que se rozan uno con
el otro, en un rincón de su a.lber·
gue.
La niebla deposita. en los -vidrios
una fina cortina de seda sucia. La
ciudad parece muerta, y 0?1 las calles silenciosas, óyose el lastimero
silbido del limpia.nieves á va11.-Sombrero de gasa y florea para la estacl6n.

.... A'

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'.,.f;
f .,,_.·;''" ~,~

13.-Coleccl6n de trajea de reunl6:1 y paseo,

12,-Sombrilla de encaje y fondo de tul.

Mil veces cuando te vi,
te juzgué indigna de mí;
pero adornaste á una bella,
y un loco de amor por ella,
tiene que amarte algo á ti.

J. LÁZARO Y GOLDIANO.

Una mai\ana., al despertarse, la
criolla sintió escalofríos por todo
su cuerpo; desapareció el sol, y del
cielo, sombrío y bajo, desprendióse
en copos un poi villo blanco y silencioso, como el que cae á la sombra
del algodonero . . . He ahí el invierno! Arrecia el viento, zumban las
estufas.
En su grande jaula de alambres
dorados, ya no gorjean los colibríes; sus aletas rosadas, color de
turquesa, rubí y esmeralda., perma•
neceo inmóviles y da lástima verlos acercarse unos á otros con sus
finísimos piquillos y sus ojos del 111111111111111111111111111 II IIII III III IIII III IIIIIIIU: lllll ll lll l lll lll 1111111111111111 :II II III IIII IIIIU
Hay un vacfo en tu cabaña .. ..
tama.i\o de una cabeza de alfiler;
Llénalo! El corazón lo reclama 1
a.llá,en el fondo del parque,la hamalos labios pronuncian la palabra
ca tiembla.de frío,cubierta de escar10.-Traje de paseo.
del ideal. ¡¡ Eva!!
cha, y las ramas de los pinos semeJ. R. PACHANO.
jan cristal hilado... La linda criolla
tiene frío, ya no quiere salir más.
Hecha un ovillo junto al fuego, lo
"'·;v; ~
mismo que cualquiera de sus paja,, .,::;,;;•·· ·.~
'1;,.~:
'
.
rillos, pasa el tiempo mirando las
llamas y creándose un sol con los
. ..,,. ~: l'J.'
(?'~ ':_·.. ~;!•
recuerdos.
~-,":,if~ . . _·
En la ancha chimenea, luminosa
. -~r ~
y ardiente, vuelve á ver todo su
itl, país; las extensas playas que aca.-_
'
¡-n ricia el sol con su negruzco azúcar
de ca.i\a. que corre gota á gota; los
granos de maíz revueltos en dora.da
arena; luego las siestas de la tarde,
las claras cortinillas, las esteras de
paja, las noches estrella.das, las luciérnagas y millones de mariposas nocturnas que zuzurran entre
las flores y entre las mallas de tul
de los mosquiteros.

:,·.~tW'~

¡Oh violeta! Linda flor
por tu forma y tu color:
me siento enfermo de amores,
y te escojo entre las flores
como emblema de mi amor.

Quiero verte siempre en él;
y en prueba de afecto fiel,
quiero también otra cosa:
que adornen siempre mi fosa
la violeta y el laurel.

Las balsas del mar, los efluvios
del suelo, las exhalaciones de la
montai\a y las fulgura.ciones de loa
astros, forman tu atmósfera .... tu
atmósfera física.
El amor á la naturaleza, la con•
templación de los hermosos horizontes l xtendidos á tu vista., el go•
ce producido por el grandioso panorama del cielo, sembrado de es•
trellas, forman tu atmósfera moral.
Cuando piensas en la Naturaleza,
te abismas.
Cuando piensas en la Creación,
te recoges.
Cuando piensas en Dios, oras... !
Y si la mujer, lo más noble, lo
más selecto de lo creado, aparece
en tus horas de fantasear, en dulce,
dulcísima soledad, tu alma se levanta á regiones desconocidas y ae
recrea en el ideal soilado ....

¡

LA VIOLETA.

Serás por toda la vida
la flor por mí más querida,
y te miraré envidioso
cuando adornes el hermoso
busto de mi preferida.

En su Cabaña.

***

descoge lozana,
imita tu ta.lle,
remeda tu gracia.
Favonio amoroso
que bate las a.las
robando á las flores
y dando á las auras
balsámico a.roma,
tu risa retrata.
l\las ¡ah! tus ojuelos,
torment-0 del alma,
¿quién puede copiarlos,
quién puede, zagala?
Dl4Ut dt IUou.

Domingo 19 de Julio de 1903.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

EL :MUNDO ILUSTRADO
Domingo 26 de íulio de 1903.

EL MUNDO ll,USTRADO.

LAS SIRTE BASTARDAS DE APOLO
Las siet.e figuras a.parecieron cerca. de mí. Todas vestidas de bellas
sedas, sus gestos eran ritmos y sus
aspectos armoniosos encantaban.
Al hablar, su lenguaje era música.; y si hubiesen sido nueve, habría.
creído segura.mente que eran las
musas del Sagrado Olimpo. Había.
en ellas luz y melodía. y a.traían como un imán supremo.
Yo me adelanté hacia. el grupo
mágico, y dije:
-Por vuestra belleza., por vuestro a.tracti vo, ¿seréis acaso los siete pecados capitales, ó quizás los
siete colores del iris, ó las siete virtudes; ó las siete estrellas que forman la constelación de la. Osa?
-¡No!, me contestó la primera figura.. No somos virtudes, ni estrellas, ni colores ni pecados. Somos
siete bijas bastardas del Rey Apolo; siete princesas nacidas en el aire,
del seno misterioso de nuestra ma..dre la. Lira.
Y adelantándose la. primera, me
dijo:
- Y o soy oo. Para. ascender a.l
trono de mi madre, la. sublime Reina., ha.y siete esca.lunes de oro purísimo. 1Yo 9Stoy en el primero!
Otra. me dijo:
-Mi nombre es RE. Yo estoy en
el segundo esca.Ión del trono. Mi
esta.tura. es mayor que la. de mi herma.na. oo. Pero la. irradiación de
nuestros ca.bellos es la. misma..
Otra. me dijo:

EN EL TEMPLO.
Se llena de creyentes
el templo solitario,
y á los acordes graves
del órgano sonoro,
se mezci an en la atmósfera
serena del santuario
las voces cristalinas
que vibran en el coro.
Entre las blancas nubes
que arroja el incensario
miro con las pupilas
'
nubladas con el lloro
que el sacerdote bumÜde
de pie junto al sagrario '
entre sus manos puras '
eleva. el cáliz de oro.
Y a.sí como el incienso
que ante la imagen flota
impregna. de sutiles
'
perfumes el ambiente,
perfuma tu recuerdo
mi mente visionaria.

14.-Modelo de mantelería

mi madre la Lira.. Tengo nombre
de astro y resplandezco ciertamente entre el coro de mis hermanas.
Para abrir el secreto del trono, en
la puerta. de plata. y en la puerta. de
oro, ha.y dos llaves misteriosas. Mi
hermana. FA tiene la. una., yo tengo
la otra.
Tlálpam, D. F., julio 23.
En obsequio de la justica-escribe el Dr. José O. Margáin, manifiesto que durante muchos
años de mi práctica médica, he
usado, con espléndidos resultados, la Emulsi6n de Scott que
preparan los Sres. Scott &amp; Bowne,
considerándola como uno de los
grandes remedios, excelente reparador del organismo, obrando
como un reconstituyente admirable en las enfermedades del pecho y en las personas de temperamento linfo-escrofuloso.

bordada,

Otra me dijo:
-Mi nombre es LA, penúltima. del
poema de l\ía.lla.rmé. Soy despertadora de los dormidos ó titubeantes
instrumentos, y la divina y aterciopelada Filomela descansa. entre mis
senos.
L~. última estaba silenciosa, y yo
la d11e:
-¡Oh tú, que estás colocada en
el más alto de los escalones de tu
madre la. Lira: eres bella., eres buena, eres fascina.dora.; deberás tener
entonces un nombre si;ave como una.
promesa, fino como un trino, claro
como un cristal!
Ella me contestó:
-¡Sri
TIUBÉN DARÍO.

JUAN A BORRERO.

Amor é Ilusión.
Cuando yo quise saber
lo que era. a.moré ilusión,
hallé la definición
al mirar á una mujer.
¿Amor? lo que yo sentí
a.J punto que la. miré.
¿Ilusión? lo que soílé
poco después que la vi.

................................
.
..SANTA FE," LA MEJOR RUTA
l. )IENDIZÁBAL.

,

___

ADenver,;Kansas City, St. Louis, Cblcago, lew York,
San Francisco y Los Angeles ..,.....,..

___

Dtl 11.1110. Sr. JlrJOblSPo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

La mayor parte de fo testado con•
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguros
sobre fa vida, de Nueva York.

15.-Esclavina de gasa y seda.

-Mi nombre es MI. Tengo un par
de a.las de paloma y revuelo sobre
mis compaileras, desgranando un
raudal de trigos de oro.
Otra. me dijo:
-Mi nombre es FA. Me deslizo
entre las cuerdas de las arpas, bajo
los a.reos de las violas, y bago vibrar los sonoros pechos de los bajos.
Otra. me dijo:
-Mi nombre es SOL. Yo ocupo
un escalón eleva.do en el trono de

nutstros &amp;r4b4dos.

Y de mis labios trémulos
y suplicantes brota.
tu nombre idolatrado
que vibra. dulcemente'
mezclado con las frases
que forman mi plegaria..

EL TESTAMENTO

Hace pocos d!as que se practlc6 la
apertura del testamento del lluetrfsl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illlnols.
La fortuna !Sel distinguido prelado a.ecendl6 ll. cerca de $125,000 oro americano: y seg1\n el Inventarlo que se ha
publicado, los blenea que dej6 fueron
como sigue:
Dos p6llza.e de • 'La Mutua.'' Compal!!a de f,
guroe sobre la Vida, de
Nneva York, por $25,"00
oro cada una. 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
0,329 oro.
Otra p61lza de ireguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancoa. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre la.e dlepoalclonea del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
etas:
A su hermana, sel!orlta Kate Feehao,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, '40,000 oro en bonos y $:l5,000
oro tfe una de las p6llzas de seguro ;
l la sel!ora Ana A. Feehan, viuda del
sel!or doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sel!or Arzobl.Bpo, $25,000 oro
de otra de la.e p6llzas, y $5,000 oro eo
efectivo: l la Academia de San Patricio lle Chlcago, dé la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la Qltlma p6llza; ll. la
eecuela ' 'Santa Maria' • de ensel!anza
prll.ctlca para va.rones, de Feehanvllle,
Illlnola, que era la lnstltucl6n por ?a
que m.a. ee Interesaba el ee!lor Anoblepo, ee entre¡aron loa $4,000 restau._ la Qltlma p6llza.

Expllcéld6n dt

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. l!'ARNSWORTH.-Agente General.

la. San Franolaoo,, #ilm. 8 11 M1hcloo,,

o. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

r

Número l. Capa de gasa. y seda.
para la estación y traje de paseo,
representa. este grabo.do. A.mbos
atavíos femeninos son de lujo y
a.demás están confeccionadvs con
chic y elegancia.. La capa debe llevarse enteramente cerra.da. para que
logre tener la forma que luce en el
grabado. Se ha suprimido en ella.
el cuellobombrera.s que se usa. en
adminículos de la misma especie, y
como se ve, no constituye una gran
falta, pues el entalle del abrigo se
logra perfecta.mente. El cuello, que
debe ser lo más estrecho posible, se
anuda mediante anchos listones de
seda. de color obscuro. Podemos
asegurar á nuestras lectoras que
esta capa abrigo constituye una verdadera. novedad. Del traje de paseo debe notarse especialmente la
blusa, que forma. también una novedad f'n asuntos de vestuario femenino: en efecto: la vistosa y sencilla confección es de mucho gusto,
tanto por la. naturaleza. misma. de la.
tela.,como por los bonitos adornos
que la atavían. Imita una. torera por
la cenefa. del galón y enea.jeque lleva. en la. parte inferior. La.s mangas son enteramente modernas,
pues ceílida.s hasta. la. mitad, se
inician campa.nula.res desde esta
parte. El punto de partida. está marca.do con un pequeilo cinturón de
pasamanería. semejante á la de la
blusa.. Los puilos son un poco largos y muy estrechos. Complementa.
el vistoso traje un sombrero de paja. con adornos metálicos y listones
de seda..
Número 2. Traje de paseo, estilo
''reforma.'', propio para. seiloras jóvenes. La tela es de color obscuro
y como únicos adornos lleva unangosto cintes.do de color más obscuro. El blusea.do del peto llega. sólo
hasta la mitad del ta.lle para que
de a.q uí parta la. en a.gua como en
todos los trajes de este bonito estilo, tan de moda ea las principales
poblaciones europeas. Las mangas
sólo se hallan a.justa.das en el hom·
bro y en los pui'Ios. La blusa. lleva
un pequeílo escote angular y la fa.Ida. es lisa, pues sola.mente se pliega
ligera.mente en su parte inferior.
Para estos trajes "reforma" deben
llevarse barrenderos ó refajos de
mucha vista y buena. calidad, pues
de lo contrario desluciría. el mérito
de esta clase de vestidos.
Número 3. Muy especialmente recomendamos á nuestras lectoras este elegante traje de paseo, que es
uno de los más vistosos que nos
han venido en los figurines europeos. Aunque no es absoluta.mente
original, pues en la continua.da. evolución del vestuario femenino es dificilísimo marcar con sello especial
algún traje, no por eso deja de tener una. gracia. y gallardía. poco
comunes. Fíjense nuestl'as lectoras
en la graciosísima. disposición de
las mangas, semejando dobles esclavinas aprisionadas con cintas y
pasamanería.; no pierdan de vista.
el original adorno del cuello y las
colgaduras de cinta punteada. que
de él baj a.n a.l frente del ta.lle; y sobre todo, dediquen por completo su
atención al conjunto del vestido cuya. gra.cia. y hermosura. proviene
del menudo "plisé" que lo consti-

tuye. Es nota.ble la esbeltez, buen
tono y "chic" que este vestido da á
los cuerpos, á. no ser que éstos tengan deformidades. Complementa. la.
gracia del traje el sombrero tendido que a.parece en el figurín. Los
adornos soc. de gasa. y flores, combinadas entre sí con estética. armonía..
Número 4. Colección de trajes de
paseo é infantiles. Los pdmeros,
sencillos en su hechura., no tienen
na.da. de original más que los adornos de menuda cinta. que en la. actualidad están en moda. Con estos
adornos se imita.nbonitas combinaciones, como puede verse en los
grabados. Uno y otro son muy vistosos á ese respecto. El cuello es
ancho y sólo en uno de los trajes
~ es de hombreras. En el talle llevan
una corbata de seda y una. roseta

con bandas de listón, respectivamente. El cinturón de los talles es
angosto y se remata mediante un
broche metálico.
Los trajecitos infantiles presea·
tan alguna novedad en su confección. El de niílo es ma.rinero;y el de
niila.,de estilomoderno. Las mangas
de este último e.stán ligera.mente
ca.mpa.nulada.s y el cuellohombreras de la blusa termina. en la. cintura. por dos imitaciones de solapas.
La. pequeíla. falda es de anchos vuelos en su corte inferior y ligera.mente plegada de toda. su longitud. El
sombrero de este gra.badito es primoroso, pues se adorna con gasa.
encarruja.di,., dándole forma dEl resplandor.
ESPERANZA,

€1 euarto dtl Ctsoro.
Ha.y recuerdos en la infancia. que
son imborrables, entre ellos los de
los cuentos fantásticos que oímos
de boca. del a.y a, encabezados de
ordinario con ésta fórmula sacramental: &lt;Este era. un rey que tenía.
tres hijas, etc.&gt;
El cuento que vamos á relatar
comienza. del mismo modo, con la
diferencia. de que el rey sólo tenía
uni. bija única, que era. la niíla. de
sus ojos y la. contemplación de todos sus vasallos. Entre rey y la joven princesa. había. la más dulce intimidad. Raro era el día.en que mutuamente no se comunica.sen entre
padre é hija. sus penas y alegrías,
sus caprichos y propósitos; en fin,
todos los pasos de su vida..

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 3, Julio 19</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El espejo</name>
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                    <text>OPINIÓN

DE UNA GRAN DAMA
Agradar es el deseo de todos; pero
¿cómo causar buena Impresión si tenemos el cutis manchado, cubierto de
granos y con mal olor?

El Agua Tropical ·

EL

Mu No o

ILUSTRADO
Sabscrlpci61 mensual forinea SI.SO
ldeia.
ldem. e■ la upltal $1.11

mtxlco ]UIIO 16 .dt 1903.

Jlño X- tomo 11- núm. 4

Cierente: LlJI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAf';UL RlYf&amp; &amp;PINDOU.

es el perfume má.s admirable que se
conoce; sus efectos sobre la piel son
inap¡eciables; limpia, cura las erupciones, suaviza y blanquea el cutis
mAs Aspero y obscuro y destierra loa
malos olores del cuerpo.
Con el

AGUA TROPICAL
el rostro adquiere y conserva la frescura y nitidez de la juventud.
Mil. A. FLEDERS.
Véndese en el Coliseo Nuevo 5 y en
la Droguería de Uihlein.
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___

.

.._

En Frascos.

DI OS

formó á. la mujer con el mismo fin
1
que ha creado las flores con sus colo- 1
res y sus perfumes, las fuentes, los
pá.jaros y marlpooa.s, para embellecer
la Naturaleza {; impregnar de poesía
á. la humanidad. El tiempo no destru.ña los encantos seductores del bello
sexo, si estos fuesen atendidos debidamente para conservarlos. El "Ja,.
bón Munyon" suaviza el cutis, le oa
lozanía, lo pone terso como la felpa,
mejora cualquiera complexión por hermosa que sea; sin igual para curar
las escaldaduras y sufrimientos cu,d.·
l
neos de los bebés; ¡;ertuma ,,,,n deli~"-~
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-cado aroma de rosas de Jk»...avera 1
di cual se conserva por mucho tiem'.
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Q

t

•

PETROL~
.

DEL DR. TORREL, DE PAR(S

Unica prepa:aci6n que evita la caída prematura del pelo, lo
aumenta, su~v1za y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.

"PAPA

EL USO DEL PETROL DEL DR. TOBREL, DE PARIS.
evita la calvi~ie prematura, que tanto afea y comunica al hom•
bre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.

VERE MORTUS EST."

EL CARDENAL CAMARLENGO DA FE DE QUE

TOMEN VINO DB S, GERMAN

s. s.

LE6N

xm HA MUERTO.

�Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

=

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

'"

EL PAPA
LOS JARDU-ES DEL YATICA..'W.-DOS PÁGISAS DE «COSM6POLL'!.ll

...... Tal vez ambos, el creyente y el escép·
tico, se dejaban invadir por la melanc6lica atm6sfera del lugar donde h11.bíafl evocado el
cruel·desenlace de la tragedia en que habían
intervenido como actores más (i menos directos.
Los grupos de obscuras encinas verdei!, circundados por setos recortndos de una' manera
uniforme, se estremecían al rededor &lt;le elloio.
Ningún otro rumor más que el de su follaje,
unido á la queja mon6tona de una fuente cercana, se oía en este cercado que, de l1i una
parte, dominan los muros de la antigua Roma, y de la otra, la inmóvil y majestuosa cúpula de San Pedro.
Fuera de los üos paseantes; parecía como
que los únicos huéspedes del jardín pontificio fuesen los dio~es de mármol, res~os del
arte pagano e~parcidos en los bosquecillos y
colocados allí, á la sombra de la gran Basilica, por el capricho de los Papas de la época.
del Renacimiento; quién sabe si por orden del
propio Le6n X, á quien siguió por estos jardines su corte de gloriosos artistas y poetas delicados.
Bajo el t6rrido é implacable cielo azul de
una. sif'sta de junio, ese pueblo de blancas estatuas prestaba á aquellas soledades la solemnidad que se desprende de las ruinas de un
pasado glorioso.
¿Tales simulacros de dioses no habían asís:
tido acaso al derrumbe de su Olimpo y de su
culto, para asistir a.hora, como mudos testigos,
á h. deposici6n del Vicario de Aquel que fuera causa. de su ruina?
En los ángulos de las avenidas, urnas gigantescas, de mármol también, perfilaban la
esbeltez elegante de sus líneas.
La vegetaci6n desbordante y enmarafiada
por el soplo de los vientos, aparecía de un verdor más vivo sobre el fondo mortecino de la
verdura. imperecedera de los setos y las carrascas. Las plantas nuevas parecían pal pitan tes
y dolori&lt;ffi.s de verse aprisionadas en este cer-

NUESTRA PBIIIRBA PLANA
Conforme á los ritos de la Iglesia Ca.t6lica,
antes de ser embalsamado el cadáver de un
Papa y conducido al sitio en que han de celebrarse las honras fúnebres, el Camarlengo de
la Santa Sede debe convocar á todos los cardenales residentes en la Ciudad Eterna, á fin
de que, reunid&lt;'s en la cámara mortuoria, asistan l'í. la declaraci6n hecha por aquel dignatario, de que el Pontífice está «verdaderamente
muerto.»
Esta ceremonia es muy imponente y conmovedora. El Camarlengo se despoja de su
traje•ordinario para revestirse con las ropas violeta, que simbolizan el duelo, y tomando un
pequeño martillo de plata, se encamina hacia
el lecho en que yace el Pontífice. Ora un momento hincado sobre un cojín que se encuentra•cerca del lecho; se pone luego en pie, aparta el velo que cubre el cadáver, y golpeando
por tres veces la frente del Papa, á quien llama. en alta voz por su nombre, pronuncia estas palabras, que todos los cvncurrentes al
acto escuchan con religioso recogimiento: «Papa vere mortuus eslll........ En seguida. el Camarlengo rocía el cadáver con.agua._bendita, y
los cardenales, que permanecen de rodillas,
recitan el «De Profundis. •
El anillo del «Pescador» es recogido por el
mismo dignatario de la mano del l'apa y destruí.do después en presencia de los cardenales.

cado que el-1, en realidad, una prisi6n voluntaria'. es cierto; pero por lo mismo más est~echa. y definitiva: el último fragmento de ~1erra y de Xaturaleza abandona.do al vencido
augusto del Vaticano.
Jamás ~Iontfan6n había sentido, como en
ese, instante, la intensa poesía de esos jardinefl,
únicos en el mundo, ni la opresora tristeza
que exhalan sus mudos matorrales, sus estrechos parterre@, sus fuentes mismas y sus terraza.", desde las cuales no se divisa. mfls que
la muralla de ronda y, tras de ella, ionumera bles chimeneas de fábricas, brutal símbolo
de la victoriosa actividad moderna ..... .

.

***

...... El personaje que aca.ba de aparecer súbitamente en el cuadro melnnc6lico del desierto jardín, de una manera que parecfa sobrenatural, de tal manera su presencia comentaba al vivo el dis1,urso del apasionado gentilhombre, era el propio Padre Santo, que se
dirigía á su carruaje para ir á su acostumbrado paseo.
Dorsena, quP. sólo conocía á Le6n XIII en
retrato, miró un anciano encorvado, quebrantado, cuya blanca sotana brillaba bajo la capa
roja. y que se apoyaba con un brazo en un prelado &lt;le su Corte, y con el otro, en uno de sus
oficiales. Apartándose, como se lo recomendara Montfan6n, para. no atraerse une. reprimenda de los guardiants del jardín, pudo estudiar á gusto el fino perfil del Soberano Pontífice, que se detuvo ante un· macizo de rosas,
á hablar fau,iliarmente con un jardinero que
le escuchaba arrodillado. Vi6 la sonrisa de infinita indulgencia de su boca de corte espiritual; vi6 el relam paguro de sus ojos radiantes,
que justificaban el dictado de «lumen in crelo,»
aplicada al sucesor de Pío IX por una célebre profecía. Vi6 la mano venerable, la mano
pálida, diáfana, que se eleva para dar la bendición solemne con tanta majestad, levantarse basta una espléndida rosa, y vi6 los de-

El dibujo que aparece en nuestra primera
plana, representa la escena de declaraci6n
de la muerte de Su Santida&lt;1 León XIII.

VERSOS DE LEÓN XIII.
Reproducimos en italiano y en español, la
poesía que Le6n XIII envi6 al célebre historiador milanés César Cantú, con motivo de la
felicitaci6n que éste le dirigi6 en vísperas de
las fiestas de Navidad y dd Afio Nuevo.
Dice así:
LA :MORTE

dos, desprendido!' del blanco mitón, inclinar la flor sin cortarla, como para no lastimar
á una frágil creatura de Dios.
El anciano Papa aspir6 un segundo el perfume de la rosa recién abierta y prosiguió su
marcha haciit el carruaje, cuya Ailueta se divisaba vagamente entre los troncos ele las encinas verdes.
Los negros corceles arrancaron con un trote
sumamente rápido, y Dorsena, volviéndo!&lt;e á
Montfan6n, mir6 gruerns lágrimas al borde de
los párpados del vi&lt;·jo zuavo, que, olvidando el
resto de su conver~ación, exclam6 suspirando:
((-He ahí el único plac~r del que es, sin
embargo, el sucesor del primer apóstol oler
las flores y caminar leguas y leguas en c¡rruaje, lo más de pri!&lt;a que pueden correr sus
caballos ...... Se han arreglado cuatro tristes
ki16metros de camino &lt;le rueda que se cruza
en forma de madeja sobre sí mismo, al pie de
la terraza donde nos hallábamos hace un momento ...... Y por allí va él y camina y carnina, haciéndose la ilusi6n del vasto espacio
que le está prohibido recorrer ... .. .
Espectáculos muy trágicos he visto en mi
vida, ¡vaya! He combatido y he pasado una
noche entera herido en un campo de batalla
entre dos muertos y sintiendo que me rozaba¿
al paso las rue&lt;lm; de la artillería de los vencedores, que desfilaban canta~clo ...... Y, sin
embargo, nada me ha conmovido tanto como
el paseo de este anciano, que jamás ha proferjdo una queja y que no posee nada suyo, máa
que esa fanega de tierra, para moverse libremente ..... .
Pero hay una palahra magnífica que este
santo anciano escribi6 en una ocasibn de su
puño y letra, abajo de este retrato, d;stinado
á un misionero. Es de Tertuliano y explica
por sí sola la vida de León XIII: «Dehitricem
martyrii fidem, la fe está obligada al martirio ...... »
P A UL BOURGET.

LA MUERTE
Ya al extinguirse tardo el sol poniente
Brillan, Le6n, sus rayos en tu frente; '
En las exhaustas y cansadas venas
El ritmo de la vida late apenas. ,
Vibra, muerte, tu dardo· el cuerpo inerte
Será frío despojo de la ~uerte.
M~s,. rota su pasi6n, con santo anhelo
Rap1da vuela el alma y busca el cielo.
Acaba el largo y áspero camino,
i~ al fin, .Señor, descansa. el peregrino!
S1 tu graCJa merezco, Dios clemente
Repose en ti mi alma eternamente. '
LEóN Xm.

Del sol cadente che si na~conde emai
Splenden, Leon, su te, gl' ultimi rai ·
Nelle riar1&gt;e vene inardita
'
Lenta, lenta si spegne omai la vita.
Vibra morte lo stral, le fredde spoglio
Chiuse in funereo vel, la tomba acogli~·
Ma. fuor di sua prisione lo spirito anelo'
Ratto dispiega il vol, ricerca il cielo.
D'aspre lunga. cammino questa meta·
Beh! Signor mio, la santa voglia acq~eta
E se di tanto, tua mercé, son degno
'
Lo spirito accoglie nel beato regno. '
LEoN Xm.

EL FIN DEL POEMA
Afüi, en el lejano barrio de torcidas callejuelas, vivía en su destartalado cuartucho el
pobre «Mirlo de París.• Su pequeflo cuarto era
un nido de ha.~bre y de poesía á donde llegaban los ecos distantes y alegres de la gran ciudad. Ali~, en s~ apartado rinc6n, el poeta cantaba el himno a la luz y rreaba la rima bella
y potente.
Hacía ya algún tiempo sofiaba con el pujan·
te vuelo de las aves. ¡Oh! Ama ba las alas las
alas que cruzan la gran inmensidad y co~du-

León XIII y su familia en 1867.
cen hasta el azul. Su sueño, en el que también se mezclaban los horrores de la miseria,
era uu poema, y ese poema, con su parvada de versos locos y suhlimes, le llenaba el
cerebro á manera. de pájaros bravos y cautivos.
Y aquella. noche de crudo invierno, con el
estómago vacío y las manos ateridas y heladas, miró fijamente por el ventanillo de su
buhardilla hacia allá, hacia el riñ6n de la gran
ciudad donde se alzaban los palacios iluminados, y:dijo: «Para vosotros, ricos potentados
que ahora, en estos momentos de mi tristeia,
os calentáis á la lumbre de la estufa y lleváis
el est6mago satisfecho; para vo,-otros, los poderosos que despreciáis el harapo y os reís del
verso sellsible que canta el dolor; sí, para vosotros, voy á abrir la puerta. de la. jaula á mis
fieros aguiluchos; ya sentiréis el mordisco de
su corvo pico.• Y agarrando la pluma, puso
este título: «La Miseria.»
La buhardilla enmudeci6, y en medio de
aquel silencio s6lo se oía el arafiar de la pluma sobre el papel y á veces un nervioso castafletear de dientes.
Las cuartillas se amontonaban una tras otra
garrapateadas á la ligera por el rasgueo ince~
sante de la pluma. Las horas pasaban y pasaban.
Fuera, la nieve, con su mon6tona canci6n
y dentr?. 1.a loca fiera olvidad9: del hambre
del sufr1m1ento. Ya el poema iba á concluirse, cuando de pronto un grito desesperado:
«¡ No hay tinta!», y el poeta 1:1e irgui6 como un
loco. Y aquel eco, que reson6 en las tinieblas
como un gemido, era el grito del luchador
que quiebra su espada en el combate la maldici6n del mendigo á quien se le arrebatase el
último pedazo &lt;le pan que come; y entonces,
como un le6n que se vengara á sí mismo se
hundi6 la pluma en un brazo, y empapándola
repetida!! veces en la roja tinta de sus venas
escribi6, triunfante, sus últimas estrofas be~
llas y atrevidas como banda de soberbias águilas!

A JALAPA
Cesto de lises donde Amor anida,
Vell6n de armiño, columbina pluma,
En el collado tu beldad se esfuma
)Iientras menos visible más querida.
De níveo raso y de cresp6n vestida
Velo nupcial á tu esplendor la brum~
Eres flor de la niebla., flor de espuma'
Por el viento del trópico mecida.
'
Brillas en la serena lontananza
Con prestigiosa irradiaci6n suprema,
De fuegos en munífico derroche,

Y, saga de ilusiones y afioranza
Pareces en la sombra una diade:na.
Caída de la frente de la Noche.
RAFAEL DELGADO.
Hay dos cosas á las cuales es preciso acostum.brarse, so pena de encontrar insoportable
la vida: son las injurias del tiempo y las injusticias de los hombres.-CHA::lffORT.

*

Suel~n las nubes hacer sombra al sol: así
las pasiones se la hacen al raciocinio.-PLUTARCO.

y

RAFAEL ANGEL TR-0YO.

Es más difícil aceptar un consejo que rehusar un regalo.-TO)!MASEO.

El Interior de la Basílica de San p edro, donde estuvo expuesto el cadáver de León XIII.

�E L MUNDO ILUSTR ADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

En d Uaticano
te6n

xm intimo.- ta misa.-

€1 paseo por los Jardlne s. - tas
audltntlas.- €1 almutr%o.-tas guardias.

La dolorosa impresión que en :México, como en los
demás pueblos del orbe católico, ha causado la muerte
del ilustre anciano que durante un cuarto de siglo rigió los destinos de la Iglesia, nos obliga á publicar la
información gráfica que aparece en estas páginas, y que
consideramos &lt;le importancia para nuestros lectores.
Mucho se ha escrito acerca de la vida del Papa, y
con los detalles de sus costumbres, para no hablar más
que del León XIII íntimo, podría formarse un libro;
pe10 en la imposibilidad de dará este artículo mayor
exte~sión que la que nos permite el limitado espado de
que disponemo~, nos concretamos á publicar únicamente los apuntes necesarios para la explicación de nuestras i lustraciones principales.

derecha y á la izquierda del tabernáculo, se en_cuentran
dos candelabro¡;, considerados como verdaderas Joyas del
arte, y dos estatuas de santos. Pío Centi:a, invariable!llente asistía á Su Santidad en la ceremoma. Los dommgos
y Íos días de fiesta el Papa, si se encontraba bueno ue
salud, ofrecía Ja diisa en la capilla que precede al salón
del trono, permitiéndose á algu~as personas, como una
~racia especialísima, que concurrieran á eJla oyéndol_a desJe una sala vecina, cuyas puertus permanecían abiertae.
d,e6n XIII1 asienta el autor de Ja obra á que nos referíamos, decía la m1sa muy lentamente, con profunda piedad y conciencia muy exacla de la grandeza de esta función «temible para los miamos ángeles,,, como revelá la Iglesia.»
Después de haber celebrado el santo
rncrificio, el Papa asistía .í otra misa,
dicha por un capellán de servicio. Era
su acción de gracias.

LAS PRIMERAS ORACIONES.

León XIII, comunmente, abandonaba el lecho"á
las seis de la mañana, hora en que su camarista, Pío
Centra penetraba en su habitación para ayudarle á
Yestirs~. Su cama era sencilla y muy estrecha; al pie
de ella se veía un reclinatorio cofl un gran cojín rojo,
y sobre éste, el «libro de horas.» Pasados algunos momentos que Su Santidad empleaba en el aseo sumario de
su persona, se disponía á rezar las primeras oraciones, encaminándose después á una pequeña sala, contigua á su cuarto, para celebrar la misa. E l altar se
levanta sobre una p lataforma de un solo escalón; á la
l. León XIII en su despacho. - 2 á 7.
actitudes.-8. El estandarte pontificio.

.

EL DE&lt;;AYUNO.

El desavuno de Su Santidad consistía en una taza de chocolate ó café
con leche. En los jardines del Vatieano, desde 1888, había constantemente
algunas cabras que los carpinetenses
regalaron á su ilustre conterráneo, y
que proporcionaban la leche necesaria
para el alimento del Pontífice. )luchas vece¡;,, durañte su paseo de cos-

Expresiones y

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á. ~- El Pa.~a. de pa~;~:. ll~gad~~-á, lo.s ja.rd: nes;. el de~ca~~ e;J; ~v~sta. con su sobrino.- 9 yl0. En la. cportentina.&gt;- 11. S u Santidad rn coche,
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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL ALMUERZO

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Poco después de medio día, Su Santidad
almorzaba caldo, huevos y carne; esto era todo. Solía tomar, además, una copa de burdeos y un poco de ensalada, que ordenaba se
le condimentara burlando la vigilancia del
Doctor Lapponi, que se la tenía prohibida.
Ultimamente, el Papa almorzaba siempre solo,
pues raras veces lo acompañaba á la mesa su
Secretario particular ú otra persona. La costumbre que en otras épocas existió de servir
un almuerzo para doce de los dignatarios más
notables, después de servir el del Papa, qued6 no hace mucho tiempo suprimida.

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Domingo 26 de Julio de 1903.

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EL PASEO EN COCHE

1/

Tras una corta siesta, los «sediarii» conducían á Le6n XIII en una silla de manos ( irportentina") hasta las rejas del Vaticano 6 la puerta de Pablo- V, donde, por lo regular, lo esperaba su coche.
El cortejo pontifical que acompa:fíaba á Su
Santidad, se componía de dos guardias suizos,
con la alabarda en el hombro; dos guardias
nobles y un camarero. El Papa, con su séquito, atravesaba generalmente las salas de Rafael, las galerías de los mapas geográficos, el
ea16n de las tapicerías y el de los candelabros,
para bajar por la gran escalera del Museo hasta la entrada de los jardines. Durante su paseo en coche, iba siempre escoltado por guardias nobles á caballo. Este paseo, ordinariamente, duraba dos horas que el Padre Santo

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empleaba en leer su breviario 6 en conversar
con las personas de su séquito. La hermosa
calle cercada con plátanos y con encinas que
va de la puerta angélica á la puerta «cavalleggeri,» fué la preferid;¡, del Papa para su paseo
ordinario.
EL GABINETE DE TRABAJO

El despachode Su Santidad era sencillísimo:
un cuarto amueblado con algunas sillas forradas de tela roja, y un escritorio «ministro.»
Al frente de éste un sill6n y una pequeña mesa con cubierta de terciopelo verde. En el despacho, casi siempre, se veía una jaula con
pájaros cuyo canto constituía la única nota
alegre de aquel severo cuadro.
LAS GUARDIAS. -LA FAMILIA PONTIFICIA

Para terminar, agregaremos algunos apuntes relativos á los guardias del Vaticano y á la
familia pontificia.
La Guardia Noble se compone de un coronel, un teniente, un subteniente, ocho «exentos,,, un «exento&gt;, con fuuci6n de Ayudante,
ocho «segundos,» un «segunclo» con función
de ayudante, cuarenta y ocho guardias, un
furriel, ufi escudero, cuatro clarines, un maestro de armas y un almacenista. Para pertenecer á esta guardia, es preciso, además de poseer un capital de 20,000 francos, como mínimum, presentar un título de nobleza reconocido de setenta afios atrás por la Corte -pontificia.
La guardia suiza reside en un cuartel anexo

tumbre, Le6n XIII acarici6 aquellas cabras y convers6 alegremente con el
pastor encargado de cuidarlas.
'
LAS AUDIENCIAS.

Tod_os los días, á las ocho de la mafiana, el Cardenal Rampolla era recibido por
~u Santid~d, y después de la entrevista, que duraba más 6 menos tiempo, según la
importancrn de los asunto~ tra_tados, el augusto anciano hacía la corta jira, que tan
grata era para_él, por los JardmeR. _Hablaba, á veces, con su jardinero, para darle
«buenos conseJoS» en punto á botámca, y, tras uri momento de desc:mso se dirigía al
s~l6n donde regul_armente daba audiencia á los dignatarios de la Iglesi~ y á los particulares que pr~viamente lo hubieran solicitado.
El ~eremomal de costumbre en estos casos, es muy curioso: primero, el triple
s~ludo, o sea uno á Ia puerta de entrada, otro en medio de la sala y el último á los
pies del Papa, á qu~e':1 se besa la ~andalia. Durante la audiencia, ei' Pontífice permanece sentado y el v1S1tante de pie. Concluída la entrevista éste para no dar la
espalda al Padre Santo, sale andando hacia atrás, y nna vez 'que d~saparece, el Papa ordena la entra~a de otra de las personas que esperan verlo, y aRÍ Rucesivamente ~a.s ta que Joda~ o algunas de ellas, según el caso, han logrado su objeto. Los no
catol~cos, están dispensados de la observancia del ceremonial.
¿Como he de ~acer?-preg_untaba una ocasi6n al Mayordomo un norteamericano
prote~!'3-nte, á quien Su Santidad había concedido una audiencia. El Mayordomo
ocurrio al Padre
para resolver .el punto, y Leo'n XIII 1e d'·
· f Santo'b'd
1Jo: «Deci'dl e que
h aga como s1 uese rec1 1 o por el Presidente de la República de los Estados Unidos.»

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1

11

••

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~~~~==~.=:=:::=:::======:s¡¡¡¡¡ii55¡¡::: :;=~:=::~

l. Une. función pontifical. - 2. La. guardia palatina. ~e.;l:p:e.:sa:r~S:~.S~.~ 3~0::fi.~l
.
c1a es de la. Guardia Noble -4 M
· ·
a.estros de ceremonias del P apa.
5• L a escolta del Papa,

ra\i;t~rior ~e la Capilla S_ixtina.- 2. Ayuda. de cáma.5 León ~ªrr· 3. Uncsecretario.-4. Caballerizo de S S
•
Y su orte íntima.
· ·

al Vaticano y está especialmente encargada ~e
vigilar las salidas y corredores del Palac~o
Pontificio. Su instituci6n data del Papa Juho
II, y el dibujo de los uniformes que lleva, ~s
obra de Rafael. El personal consta, aproximadamente, de cien hombres.
Completan el «Ejército Pontificio,» los individuos de la Guardia Palatina y los Gendarmes del Vaticano.

***

La familia pontificia la componen: 1? Los
Cardenales Palatinos, llamados así porque habitan en el Palacio Pontifical.-2? Los Prelados Palatinos.-3? Nueve camareros secretos
de Su Santidad.- 4? Un sacristán, confesor
del Papa.-5? Un Secretario de la Cofigregaci6n del Ceremonial.-6? Los Prelados de la
Casa de Su Santidad. Esta comprende diversos cole~ios; entre otros, el de Prelados asistentes al trono y el de los protonotarios apost6licos.
Además, figuran como miembros de la Familia Pontificia un gran número de camareros, el Estado Mayor y los Oficiales Superiores de la Guardia Noble y de la Palatina y los
familiares.
Por separado, publicamos un grupo que representa á los miembros de la familia Pecci
que vivían en 1867, y una vista del interior
de la Basílica de San Pedro, donde estuvo expuesto el cadáver de Su Santidad el jueves último.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

casi todas las graderías interiores y parte a;1
exterior, quedaron convertidas en huna t~~:cii
escombros en un gigantesco esc?m ro e _e i
su obJeto preciso, a.1entero·, se itegó á olvidar
gunos supusieron que est a.b a cubierto por una. techumbre cónica.
te
y empezó su explvtación secular como can ·
ra; hasta. que por fortuna., un _gran i?ªPª culto,
Benedicto XIV, después de mediar el sigl_o XVIII,
lo consagró como un templo á los mártires Y poco á poco quedó limpio, en parte r_esta.ura.do Y
sus fragmentos sostenidos con altísimos ta.ludes
de ladrillo que, feos_ como_ son, serán perdona.dos en gracia de la. mtención.

***

DIAS DE ROMA.
El Coliseo.-·Las Catacumbas.
Cuando iba á escribir su Ifigenia, Grethe estuvo largo tiempo estudiando en estampas las
obras maestras de la escultura griega; eo buena
receta. ésta y lo prueba que vista. á distancia. la
tragedia. del maestro de Wéimar, se antoja hecha. por Eurípides, sin parecer, sin embargo,
un remedo (¿cómo se dice &lt;pastiche&gt; en castellano?) . Pero es muy difícil, imposible quizás,
substituir ese promedio de estados de alma que
se llama &lt;el espíritu moderno&gt; con el equivalente antiguo; hundirse á fondo en la. litera.tura de
una época., aproxima algo, ¿,pero quién se hunde
a.sí? Yo creo que el caso es rarísimo, sobre todo
cuando se trata de poetas, ¿.quién que no sea
francés, inglés ó español, puede creer que de veras penetra. en el alma. de la. poesía española,
francesa ó inglesa.? Los poetas no se traducirán
nunca., por eso; un elemento irreductible, intraducible se esJa.pa.rá eterna.mente á la. versión. En
cuanto á explicarlos, ya. es otra. cosa.; no hablo
de Víctor Hu¡¡;o ó Emilio Ca.stela.r explicando á
Shakespeare y á Byron, porque aunque los poetas poseen intuiciones maravillosas para. comprender á los poetas, por regla. genera.! tienden
á identificarse con ellos y los deforman espléndida.mente, y es el ca.so de Hugo y Ca.stela.r.
Taine, Menéndez y Pelayo, que son artistas, pero que son estudiantes, que sienten, pero que
conocen el método, analizan mejor á los poetas
exóticos. Pero no ,e trata. de eso, se trata. de convertirse en ellos; y para la empresa. que a.puntaba. a.l principio, de substituir á nuestra. alma individual la colectiva. de un tiempo lejano, valen
más lii,s artes de forma visible, palpable, transformable, las plásticas: pinturas, estatuas, relieves, monumentos .... Yo habría. querido sentir como los roma.nos sentían; ¿pero cómo, sin
preparación bastante, sin tiempo suficiente"? Lo
que hacía. era graduar un poco para prevenirme
mejor, sin a.tender á cronologías, sino á la. importancia creciente de obras de carácter determina.do.
Por supuesto que estoy contando una. fábula.:
no hice esto; el primer día. que estuve en Roma.
me fuí á ver el Coliseo, me harté de él los ojos;
pero cuando volví, la. última. vez, sobre todo,
puse en planta. mi sistema.: lentamente me dirigí
á él desde el Foro: Ara.luce me acompañaba y
quise que tuviese conciencia. de la. conciencia. que
tenían los romanos de su grandeza y su fuerza.;
éste es el fondo del alma. romana.; el romi,,no luchó por ser fuerte, se sintió fuerte luego y trasmutó su fuerza. en grandeza. al ci.bo; y no sólo
la. fuerza. física. que depende del ejercicio, sino
la q.ue dimana de la voluntad y se trasmuta. -en

fuerza moral (&lt;virtus&gt;), ésta., sobre todo, laque,::
tiene a.l carácter por músculo y por a.rmll.. Esta.•·
fuerza. moral roma.na., fué su don de mando, ca.da. vez más penetra.do de razón; el &lt;j us&gt; transforma.do en jurisprudencia ... Y me callo á tiempo, esto va. volviéndose disertación de escuela.
de derecho ....
El Coliseo es el sello de la. grandeza. romana.;
el alma romana. se sintió traducida en aquel monumento imperial: grande, dura., orgullosa., profundamente despreciadora. del dolor ajeno: cuando se hizo huma.na., cuando se hizo cristiana., se
disolvió y se trasmutó; fué cuando el «Forum&gt; se
convirtió en el &lt;campo vaccino&gt; y el Ca.pitolium
en &lt;ca.mpidoglio&gt;: mejor para. el wundo, pero
su alma histórica había muerto ....

*
**

Vagar y diva.g¡¡.r en las ruinas del Foro, dejar
venir lenta.mente del fondo de los siglos bajo la.
triple nave de la. formidable basílica. que Constantino le robó á Macencio, un sentimiento inexpresable de admiración y sumisión; poner nuestra alma. en contacto con la penumbra de los
tiempos muertos, subiendo por el borde de la.
hondonada. del Foro al a.reo de Tito, acora.za.do
hasta. hace un siglo con los restos de la. fortificación que en él habían apoya.do los tei-ribles
señores bandidos medioeva.les y a.bí detenerse,
para. recibir un bailo de suprema melancolía, no
sé qué boca.na.da de tristezas y nostalgias que
vienen de muy lejos, de muchas tumbas sin cruz,
sin nombre, sin muertos .... Es el mismo efecto,
en el orden subjetivo, que produce el acercar al
oído un caracol para. percibir el ruido lejano
de la mar, el caracol es un fonógrafo del océano; así, aquí, se oyen las tumbas del mar de las
edades. [Este cliché viene también del fondo de
la. retórica..]
Luego se baja. a.l a.reo triple de Constantino,
tan censura.do y tan hermoso, y se desciende al
salir, á un sitio centrado por un cono medio
deshecho, ruina de la gran fuente en que se lavaban los gladiu.dores sudorosos &lt;meta. suda.ns&gt; ....
Largo rato hace que venimos viendo el Coliseo; siempre produce la. misma impresión aplastante, lo mismo cuando se le ve de golpe viniendo en &lt;vettura&gt;, entrando en la. depresió.i en que
se yergue y corriendo á. todo galope jle los incansables jamelgos roma.nos en torno de la circunferencia exterior del edificio (más de medio
kilómetro) que bajando á él á pie y lenta.mente
para. enfocarlo bien.
Está en una depresión; parece que con su ma-

sa. ba. hundido el suelo ... . Más allá de los bor-s
des de tierra, se ven jardines, casas, templos, el
arco de Constantino .... Sabemos bien lo que ali
hubo: las termas de Trajano, el doble templo
Roma y Venus, unidos por los ábsides (por el
lado del Coliseo se entraba al de Venus, allí ea•
taba. frente á él, el coloso de Nerón .... nieto d
la dama. Nerón, como sabéis, era descendien
de Venus; porque la familia. de Julio César des•
cendía de Eneas, hijo de Venus, y Nerón deseen•
día de Au¡rusto, sobrino de César, por su madre
Agripina. (hermana de Ca.lígula,. l'. .... no le~is
á Suetonio) por su abuela. Agr1pina [la muier
de Germánico, era. éste un excelente muchacho,
¡pero qué sangre, Dios mío, qué sangre!] y por
su bisabuela Iulia: una verdadera sacerdo\isa
tle Venus la. señora esta. ....
El Coliseo tiene un color singular; tiene color
de olla. puesta. frecuentemente á la lumbre; algu•
ná. vez, a.l sol pleno, parece color de sangre lavada. y restregada; por una gran porción de so
circunferencia., el Coliseo es elíptico, pero á pri•
mera vista. parece redondo; perdió ha. tiempo su
parte superior que al derrumbarse ha. irr&lt;lgularizado artísticamente }as líneas del contorno.
Pero hay un lado, donde los restuuradores ba.n
realizadv una. no escasa. labor, en que se puede
medir completo en altura el edificio, tal como
ra. Cuatro pisos, de, arcos superpuestos, exceJ.!•
to el más alto en donde los claros son cuadr1•
longos ent1·e pilastras; los tres inferiores ornados de columnas un poco empotradas en los mu•
ros; en ellas del dórico a.l jónico y a.l corintio,
se asciende por los tres ór(lenes clásicos; un ar•
q uitecto griego se habría escandalizado, por
supuesto, de esta triple serie. de columnas puramente ornamenta.les, que no sostienen nada. La
ventaja de no ser a.1·quitecto griego es inmensa,
la comprendo en ebte instante en que me encanta
tamaña heregía. académica ... Inúti.1 decir q ue:18ol
estatuas que brillaban bajo las ar.cadas, brillan
ahora poi· su ausencia; ó sirvieron para. romper
las cabezas de los bárbaros, ó los bárbaros lea
rompieron las cabezas, ó ya en tiempos más cul•
tos fueroQ destina.das á los hornos de r.al, por
otros bárbaros más bárbaros que toda la barba•
ríe junta.
Porque habréis de saber que esta enorme mole,
varias ocasiones incendia.da y quebrantada pro·
fundamente por los terremotos, una. vez que las
luchas de gladiadores cesaron y luego terminaron las de fieras, sirvió en parte de fortaleza
como todos los mo,numentos romanos á los tarri·
bles nobles que se disputaban los jirones de la
ciudad eterna p.ara. ser .dueftos de los papas, 1

Entramos después de besar yo piadosa.me1:1te la
lá . da de consag1·ación (con ese beso se obtienen
lar~a.s indulgencias, largos perdones:-lo queed
im erdona.ble, me decía. Deffis, es qu~ oes~ uste
esf iedra. en que han dejado su~ m1crob10s los
labi~s de dos millones de peregrmos; es verdad,
ro O soy en el fondo muy pueblo, muy_ perepe_ o). Un sol débil, un sol de decadencia., un
f~t°sin color nos entibiaba á través de los espesos sobretod~s .... Nada se nos figuró,_ nada !!u•
dimos evocar, no vimos ni á los mártires, m á
las fieras ni á los grupos de orantes rodeados
de muerU: ni á los gladiadores, desnudos ó vestidos de hierro luchando con lanzas, con espadas con tridentes ... No vimos na.da; allí esta~&amp;
la «logia&gt; imperial, no nos tué da!1o reconstrmrla. allí la. de las Vestales, imposible de figurárn~sla: En ese cráter que ~a.!-'8cía d~~trozado por
verdaderos ciclones de dehr10 homici!1~• DO acrr·
tamos á figurarnos la lava en ebullición de a.s
multitudes.•••
1· ó ó
Bajamos á la. arena, el guía nos exp ic e mo
se convertía aquel recinto en estanqui: para ~as
na.urna.guias sin inundar todas la.s oficmas ba.Jas
del anfiteatro, los cubiles de las fi~ras f~rma.dos
de enormes bloques comunicados mgemosa.mente con las bocas de salida al niyel de la. a.reo!!',
y los espolia.ríos, y todo ello si1;1 estar 1i:erméticamente cerrado y no lo entendimos. Vunos el
suelo surcado p~r varias fosas de donde surgían
las má,luina.s y las decoraciones para. los espectáculos, formidables tramoyas para fl!-r~as generalmente trágicas, que hacían 1~ delicia. de sesenta. mil espectadores, enfurecidos por la tensión nerviosa., por el olor de la carne huma.na
revuelta. con la animal, por el olor dela sangre.
[Y azorémonos ahora de los emp_era.dores aztecas sacrificando millares de víctuna_s, monótona y ritualmente, hasta apestar una. ciudad en~ra. de vapor de sangre y enfermarse y morir
cansados de arrancar corazones: claro qu~eran
animales feroces y claro que lo era. también el
cantor de las rapsodias homéricas que á través
de su lente de esmeralda., atisbab!!- la agonía. de
las víctimas y las victorias f,·enética.s de los leones sobre las frágiles y dulces muchachas arrancadas á las catacumbas.]

***

No vi na.da.; vi allá arriba, en el ~iso más a.~to
del Coliseo á unos peregrinos meJicanos (oa¡aqueños), q~e me reconocieron, me saluda.ron, ID:ª
abra.za.ron y yo les he de haber recordado~ Chila.m-Bala.m sacerdote maya, y ellos me tra.Jeron
á la. memoria. á Ahuizotl, empera.dór azteca.. No,
ni ellos ni yo, a.grE:gábamos lineas estéticas á
aquel cuadro grandioso y que nos parecía. mudo
porque no entendíamos su lengua. .... Como que
hablaba. latín ....
Cuando vino el crepúsculo, la sombr_a, 11!' noche, sin estrellas, sin luz azul y misterio~a,
aquello tomó, toma forzo~am~nte a.un á los OJ_os
menos habituados a.l sortilegio de las evocaciones, que no son más que la objetiv9:ción (1) de
la visión interior, un aspecto fa.ntást1co y temeroso por extremo; dan ganas de marcharse. El
guía. retiene explicando las línl&amp;S de arcadas
sosteniendo las graderías, las zonas de graderías separa.das por muros exuberantemente de·
corados· el sitio de los emperadores y las Vestales y l~s sena.dores y la. guardia, el de los _emplea.dos y gentes distinguidas, y ,allú ar~iba.,
junto a.l muro hoy _para.do .Y vacio, a.l pie de
los marinos que cuidaban de tender los vela.ríos, el pueblo, la. plebe, los «pela.dos,&gt; &lt;pilluti,&gt; que decían los roma.nos, y entonces ~i
hierven y viven todos aquellos huecos carcomidos, desquebrajados, rotos, rellenos de sombra
y de sombras ... ~l Dante que, busto _d~ náufrago entre las olas negras ó barquero s1mestro en
el mar del dolor, diouja su figura en todas las
tragedias de la.s cosas ó de las almas, Dante debe ae haber visto aquí en escorzo sus círculos
infernales; no les fu.Ita ni la. gran brecha trazada por el paso del Cristo que vino del sepulcro
para libertar las almas de los que en él había.o
creído antes de él. . .. Una. la.va más negra que
lo negro, más obscura que la muerte, suuia. á
borbollones del fondo de esas fosas .... De sus
olas espesas emergían las esca.las de luz por
donde subían y bajaban los ángeles ante los ojos
estát1eos de hvrro1· y ue fe, de 10s mártires cuyo
fanatismo fué la levadura uel mundo nuevo ... .

***

Las catacumba.s se pueden visitar de tarde, muy
tarde, no importa, allí siempre es de noche.
Cuando hice mi primera visita, el frío, la. lluvia.,

la. bruma hacían de la Vía. Appia, á cuya vera
existen l~s minas sepulcrales, un vestíbulo admirablemente acorde con el dédalo nocturno en
que íbamos á hundirnos. Nuestros coches abrían
un verdadero túnel en la glacial de~sida.d de la.
lluvia. de átomos de nieve, de la m_ebla crepuscular· los mármoles de la Vía Appia que desfila.bao' á nuestro lado, esfumad?s los contornos,
adquirían vaguedades fantásticas de ensueilo.
Paró el carruaje, bajó el guía., sacl!'mos con trabajo la cabeza. y en pos de las narices congela.das, la vista. empañada y acet tamos á verá n_uestra. izquierda. la silueta borrosa. de una capil!a.,
triste, desnuda., cualquiera, sol9:. En el friso
leímos: cQuo va.dis Dómine.&gt;. Ba.¡amos llenos de
sorpresa de emoción; estuvimos allí algunos
minutos 'parados, silenciosos, ¿qué era? ¿qué
veíamos'f nada ó casi nada.. Todo el poema de
Sinkiewicz que era. ya popular, que todos habíamos leído releído, invadió nuestros recuer_dos
y sentíamos su vida, su pasión y_ ~u color girar
en torno nuestro: el apóstol fug1t~vo, el fantasma del Maestro, la. aterradora uulzura del reproche. .. Todo lo revimos en ~n relámpago Y co~
la certeza de esa. visión seguimos nuestr(! ca.mino, más silenciosos, más ate!'idos, más tristes.. •
Yo tengo una. porción de certe~a.s absu_rdas que
forma.u una especie de decoración obligada. de
mi poca filosofía y de mi esca~a. ciencia_; son
bastidores pálidos, bor.ra.dos,_ ra.idos ~e mi tea:
tro interior un teatro mcend1a.do varias veces,
pero los vetustos y carcomidos telones al_líestán?
ni modo de evitarlos, ni modo de destruirlos, m
modo de retocarlos ... Esto lo he intentado varias
veces han resultado pintarrajea.dos, ridículos. ..
Uno de estos torillos, como dice~ los escenógrafos, e&amp; la. convicción de que_he visto, de qu~ _he
vivido ciertas épocas históricas, me son fa.mi ha.res · cuando he leído narraciones y descripciones
de ~lgunos de los episodios ~ue constit~yen su
trama, no me parece que me mformo, s100 que
recu.,rdo, recuerdo los detalles que leo y ot~os
que no leo, sino que evoco; na.t~ralmente_el tmo
con que he escogido involuntariamente mis reencarnaciones retrospectivas, revela~ mi temperamento psicológico [lsi no habré dicho una tontería!]: yo he navegado con los fenicios en busca de la Atlántida.; he visto c,antar á Sófocles,
bh,ndo adolescente desnudo y bello, el peán de
la victoria de Sala.mina; he asistido á las tragedias del cristianismo naciente ¿era. yo cristiano·~ ¡Ay! no; estaba entr~ los de Ne~ón y Domicia.no, por miedoso; he sido UJ? mon¡e espa~ol, y
he sido reformista en Alemania. y revolucionario en Francia., pero ya estos a.va.tares son. un
poco escogidos por mí desde ahora., son actitudes no respondo de ellos. Creo que á todos suced~ria. lo mismo y no me explico de otro modo
porqué estudiando ciertos períodos históricos se
sufre tanto, ta.oto, ó se goza. tan apasiona.da.mente ....

y

** *

Habíamos llegado á las catacumbas de San
Seba.stián. Las catacumbas [este nomb1·e secomenzó á usar en los siglos del cristianismo triunfante el nombre genédco de &lt;cementerio&gt; es el
usad~ por los cristianos primitivos] son excavaciones hechas en el subsuelo de la campiña
romana, principalmente por los cristianos delos
tres primeros siglos. El terreno se prestaba; el
culto de los muertos, forma de toda religión
na.ciente, expresión genuina del sentimiento religioso primordial en la humanidad de las edades
prehistóricas, exigía. á los adeptos del Cristo
conservar sus muertos y más cuando éstos en
sus lechos de tierra., debían esperar, según la.
creencia, en la. resurrección de la. carne, el supremo día de la justicia.; esta. fe, este dogma,
bastaba para. obligar á los cr~stianos á no incinerar sino á inhumar. Y lvs mhumados solían
ser la.~ víctimas de la intermitente, pero á veces
feroz persecución de las autoridades imperiales;
los restos recogidos a.l apagarse las antorchas
vivas, ó desatados de las cr.ices, ó extraídos al
píe del tajo dti los sacos de los verdugos ó piadosa.mente reclamados en los espolia.ríos de los
circos y de los anfiteatros, allí, en las paredes
de aquellas minas fúnebres, se depo&amp;itaban en
nichos, no profundos. para esconder los cuerpos
como en los camposantos de los tiempos posteriores, sino á lo largo de los muros, sino superficiales, para. tenerlos más cerca., para hacer más material, digámoslo así, la. perpetua
comunión de los vivos y los muertos, que fué
la. prodigiosa. fuerza moral de la religión naciente.
Creyóse antes que éstas eran inmensas canteras abandonadas, utilizadas luego por los cristianos; los trabajos estupendos (le Rossi han demostrado hasta la evidencia que esto no era
cierto: un cristiano ó cristiana rica compraba
al borde de la Vía un cementerio, erigía su mausoleo rodeado de un jardín, le pertenecía. el subsuelo, en él daba. abrigo á sus correligionarios
que cavaban, cavaban .. . Luego los subterráneos
se unía.o y á éstos otros, los que se abrían bajo
los terrenos adquiridos por las asociaciones de
pobres para enterrar sus muertos [ únicas que el
imperio permitía], y así se iba formando esta estupenda ciudad de la muerte, de donde, como en
los mitos eleusinos, iba. á brotar la llor de la.
vida nueva.. Cuando un subterráneo no podía
contener más muertos, se rellenaba. de nuevo con
la. tierra que se extraía de otros; algunas veces,

cuando contenía sepulturas de los grandes már·
tires confesores, se convertía en templo,~n salas
hondísima.s á veces, porque las catacu1:11 as son
pisos superpuestos de pasadizos, seáerig~a _el ali
tarde las tumbas allí oficiaba. el m s vi_eJo, e
resbítero como decían los griegos, ó el rnspecior el jef¿ de la comunidad, el epíscopéos, el
pa, como decían también los griegos; 1 presi ~
la~ ágapa.s, los banquetes ~ruga.les del pan Y
vino en memoria. de la última cena., Y genera
meo~ aquélla. era también la. cena postrera; en
la. noche perenne de las catacumbas se decí_an
todos adiós, se daban el beso ?e. paz, el anciano dirigía. a.l cielo sus preces pidiendo fe Y valor para aquellas almas ardientes y trémulas;
luego extendía sobre ellos las manos y luego, á
la. luz de las lámparas de arcilla, todos se sepa·a.ban el santuado de sombra quedaba solo. ...
~ l dí~ siguiente la. reunión se renovaba. en torno
del hermano, de los herma.nos envueltos en sus
sudarios y piadosamente reclamados en los espolia.ríos de los circos. . . .
.
La policía imperial conocí&amp; J?erfE:ctamente bie~
estos antros, y á ciencia y paciencia suya se hicieron· generalmente el respeto profundo del roma.no á, la muerte, los alejaba d~ ellos; algu~a.
vez como en los tiempos cruelís1mos de Dec10,
baj~ron allí los esbirros, mata.ron, emparedaron arranca.1·on á los fieles de sus tumbas. La.
pla~ta no podía arrancarse ya; sus raíces llenaban el mundo.

-~r
t

***

Visitamos la. iglesia. de este santo, el más popular quizás en la _leyen~a de oro y pú_rpura de
los primeros ma.rtiro~og1os, ~ue los pm_to~es y
escultores cuatro ó crncocentistas c~nv1rtier?n
en un tema. obligado, e~ una. a.ca.de~1a. (~e visto muchos San Seba.st1anes en Ita.ha.; mnguno
me ha gusta.do tanto como el del Sódoma. en los
Uffizzi, es la expresión más :µatética. del d0Jo1; físico que nos ha dejado el pmcel del Rena?umento). El monjecillo sacrisGá~ nos r~parttó unas
cuanta.$ cerillas, las encendió y ba1amos; ca.da
negro pasadizo de sombra y humedad parecía un
pe1da.ño de una escalera de la.bedntos que iba. á
parar al centro de la. tier~a.; tod~ estrecho, sofocante y triste con una t1·isteza mmensa; parece
que se ha dejado una. vida pura. entrar en otra.
Nichos vacíos, ménsulas en que se colo~aba.n las
lámparas de arcilla., poca. cosa. en conJunto.
y sin embargo, é~ta fué la verdactera catacum'ba. primitiva, aquí, una vez triunfante el cristianismo se a.glomera.ba.n los peregrinos; pero
tras las 'invasiones que destruyeron á Roma y
cercenaron terriblemente su población, vino el
abandono y el empantana.miento de la. campiña
romana.· lus bandas de forajidos eligieron las cata.cumb~s por madrigueras y las habrían despojado por completo, si los papas no se hubieran
a.presura.do á sacar los restos de los santos venera.dos ya., y de muchos anónimos para repartirlos en los templos de Roma. y de Ita.lía. Ya.
na.da queda aquí, nada. más que un recuerdo inmenso .... Hace esto la impresión de un viaje al
cristianismo naciente, penetra uno en sus eutrañas se 11,cerca á las palpitaciones de su.corazón,
á l~s que ya. se extinguieron también, y aquí reviven: cuántas sombras, cuántas naves se perciben aquí, cuántas cabezas inclina.das ante las
tumbas convertidas en a.ras santas, cuánto murmurio de cánticos furtivos, de oraciones en que
aleteaba. una esperanza infinita. .... ¡Cuántos luchadores por el Ideal! Esto es lo que hace sagradas y benditas la.s catacumbas, por esto se
besan con tan profunda emoción las reliquias de
las lámparas de arcilla ..... .

***

En Sa.n Calixto, el gran cementerio descubierto y estudiado por Rossi, abundan las inscripciones, los vestigios del primitivo arte cristiano,
que es el arte pagano purificado por el alientv
de las almas renovadas; todo está aquí lleno de
símbolos, de hieroglíficos, de inscripciones y los
mismos caminos, los mismos laberintos, la.s mismas sombras, á pesar de las lumbreras ó clara.boyas que tragan un poco de luz exterior .... A
mi compañero y á mi, nuestro guía. nos hablaba
mal de San Ca.lixto, un papa. singular, banquero y de malas costumbres el guardián de este cementerio, nos decía. Yo no lo escuchaba., á wí
no me importaba que no hubiese en las catacumbas ni cruces (sólo dos me parece) ni mucho
menos crucifijos. Aquí la imagen de Cristo simbolizada. por los Orfeos y los Buenna.stores es la
del Cristo triunfante; estos mártires, estos supliciados, no tenían ante los ojos el dolor, sino la
resurrección y la gloria; por eso vencieron. El
alma cristiana., el grano de sal que había de sanifica.r la tierra, esta aquí representa.da. frecuentemente en esa mujer que reza, &lt;la orante.&gt;
JUSTO SIERRA.

�Domingo 26 de Julio de 1903.

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

=

UN GATO SARNOSO.
Un gato viejo, sarnoso, echado de la casa por sus dueños, se había establecido en ia calle, en la acera de nuestra casa, en donde un
rayo de sol de noviembre podía calentarl? aún. Es costumbre de al&amp;unas personas de piedad egoísta, de enV?,ar así~ p~rder, _lo más _leJos
posible, á los animales á quienes no quieren m cuidar m ver sufnr.
Todo el día lo pasaba lastimosameute sentado en el marco de alguna ventana, con el aspecto más desgraciado y humilde. Objeto
de disgusto para los que pasaban, amenazado por los much~c_hos, por
los perros en peligro perpetuo, más enfermo hora por hora, viviendo sabe Dios c~n qué despojos recogidos penosamente en el caño, arrastraba allí solo su vida, prolongándola como podía, esforzándose para retardar la muerte. Su pobre cabeza estaba corroída de sarna, llena
de costras y casi sin pelo; pero sus ojos, todavía hermosos, parecían
pensar profundamente.
Debía sentir en toda su espantosa amargura el sufrimiento, el último de todos, de no poder hacerse su «toilette,» alisarse la piel ni peinarse, como hacen los gatos con tanto cuidado.
¡Hacerse su «toilette!» Yo creo que para los animales, así como para
los hombrea es é1.a una de las distracciones más necesarias de la vida. Los m~y pobres, los muy enfermos, los muy decrépitos, que á
ciertas horas se componen un poco, 'y tratan de arreglarse todavía,
no lo han perdido todo en la vida. Pero no cuidar más de su finura porque ya 110 hay verdaderamente nada más que hacer antes de
la' podredumbre final, me ha parecido siempre el último grado de todo, la miseria suprema. ¡Ah de los viejos mendigos que ya tienen, antes de la muerte, tierra é inmundicias en la cara, de los seres carcomidos por lepra visible que ya no pueden lavarse, de los animales
sarnosos que no inspiran ya ni piedad!
Me daba tanta lástima ver ese gato abandonado, que después de haberle mandado de comer á la calle, llegué un día á aproximármele y á
hablarle cariñosamente. Yo sé que los animales llegan muy bien á
comprender las buenas palltbras, y encuentran en ellas consuelo y
esperanza. Por la experiencia de ser siempre maltratado, tuvo al
principio miedo de verme detener cerca de él; su primera mirada fué
de desconfianza, llena de reproches y de súplicas.
-¿También usted viene á echarme de este último rincón de sol?
Pero comprendiendo pronto que yo me le había acercado por simpatía, y sorprendido de tan buena fortuna, me dió su buena y cordial
respuesta de gato.
Trrr! Trrrl Trrr!, levantándose por cortesía y aun tratando de hacer
todavía el arco, á pesar de sus úlceras, en la esperanza de que quizás yo
llegaría á hacerle alguna caricia.
No, mi piedad, única en el mundo que existía para él, no llegaba
hasta allá. El placer de ser acariciado no volvería á experimentarlo
jamás. En compensación, se me ocurrió quitarle la vida inmediatamente, con mi propia mano y de una manera casi agradable.

Una hora después ( eso pasaba en la pesebrera, en donde Silvestre, mi criado, que v~nía de comprar el cloroforwo, le había decidido á acostarse sobre el heno calievte, en el
fondo de un gran cajón que iba á ser cáir~ara.
mortuoria) hacíamos nuestros prepnrativos
que en nada lo inqnietaban.

dar á los que sufren lo que ellos juzgan ser la
paz suprema el derecho de abrir á aquellos
que no lo ha~ pedido todavía, las.puertas de
la eterna noche.
Por una vez levantó, para mirarme fijamente, su pobre ' cabeza, pronto muerta;
ñuestras
.
dora,
miradas se cruzaron; la suya mterroga

de tu ventana, en donde los perros no me
atormentaban mucho, en donde no sentía mucho frío. Por las mafianas, sobre todo cuan:
do el sol daba allí, pasaBa algunas horas ca~1
soportables, mirando en torno mío el m?v1miento de la vida, interesándome en las idas
y venidas de los otros gatos, en ten_er aún conciencia de las algunas cosas, mi~ntras que
ahora voy á descomponerme para siempre, en
qué sé yo que otra cosa que no tendrá recuerdos: ahora c(yo no seré más nada.»
Yo he debido pefisar, en efecto, que en el
último estado de aniquilamiento se desea prolongar la vida por todos los ~edios, hasta ~os
límites más miserables, prefiriendo cualquier
cosa al terror de no ser nada, cede no ser ya!i&gt;...
Cuando volví por la tarde á verlo, lo encontré rígido y frío, en la postura del sueño ~n
que lo había dejado. Entonces ordené á Silvestre que cargara el canasto mortuorio y lo
llevara lejos de la ciudad, á botarlo en el
campo.
PIERRE LOTI.

·-·

Todos aman su patria y muy pocos tienen
patriotismo. Para amar á la patria basta ser
hombre; para ser patriota es preciso ser ciudadano, es decir, tener las virtudes de tal.BERNARDO DE MO~TEAGUD0.

*

El hombre económico tiene tantos enemigos cuanto son los derrochadores.-BENTHAM.

*

Tomad el amor de la misma manera con
que el hombre sobrio toma el vino. No emborra:}haros. - D. M os0ETS.

nota dt Sodtdad.
El día 15 del actual, ante una concurrencia
formada por lo más selecto de la sociedad mexicana, se efectuó en el templo de Santa Brígida el matrimonio de la señorita Guadalupe
Rinc6n Gallardo con el señor Enrique Riva y
Cervantes. El señor General Don Pedro Rincón Gallardo y la señora Dolores Barron de
Rincón Gallardo fueron 16s padrinos de velación, y el señor Don Antonio Riva y la señora. Dolores Cervantes de Riva, los de roa.nos.
Concluída la ceremonia, que fué muy suntuosa., los desposados recibieron en el salón

-----

Excmo. Sr. D. Joaqufn Walker Martfnez.

-.......

NUBVO IINISTBU DE CHILE.
Sra. Guadalupe Rincón Gallardo de R iva.

En días pasados se recibió en los círculos diplomáticos la noticia
de que el Gobierno de Chile había nombrado al Excelentísimo sefior
Don 1oaquín Wálker Martínez, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de aquel país en nuestra República.
El sefíor Wálker Martínez, que desempefia actualmente el mismo
elevado cargo ante el Gobierno de la Casa Blanca, es ya conocido en
México, pues con la investidura de Delegado á la 21!- Conferencia Ititernadonal Americana, permaneció entre nosotros durante algunos meses. En su país natal, el señor Martínez ha ocupado puestos tan importantes como el de Ministro del Gabinete y el de Diputado á la
Asamblea General Legislativa.
La recepción del nuevo Representante de Chile por el sefior Presidente de la República, se efectuó el jueves último, á las doce del
día, con el ceremonial acostumbrado.

ta mutrtt dt "'.Juvtnal."
De una manera repentina murió en México, el 16 del corriente el
señor Profesor Enrique Chávarri, periodista que, bajo el seudónimo' de
«Juvenal,» colaboró durante su larga vida de escritor en las principales publicaciones de la Metrópoli.
'
«Juvenal» comenzó su carrera en «El Monitor Republicano,» dándose allí á conocer con sus famosas &lt;(Charlas dominicales,i, como uno de
los primeros escritores festivos del país. Sus artículos se leyeron
siempre con gusto, y la serie de ellos, que formaría, si se coleccionaran, un grueso volumen, constituye indudablemente su obra mejor
y más celebrada.
En los últimos años, el señor Chávarri escribió para el «Méxican
Hérald,i primero, y después para &lt;(El Imparcial.i,
La muerte del viejo periodh:1ta ha sido generalmente sentida.

Sr. Enrique CM.varri (Juvenal).

Habíamos enrollado una tarjeta de visita
en forma de cartucho, como había yo visto
hacer á los cirujanos en las ambulancias. El
infeliz gato nos miraba con aire confiado y
contento, creyendo haber encontrado al fin
una cama y una persona que le tuvieran compasión, nuevos amos que lo recogieran.
Yo me había inclinado á hacerle cariños á
pesar del horror á su enfermedad y había ~ecibido de manos de Silvestre el' cartucho de
cart6n empapado en sustancia mortal. Acariciándo~o siempre, traté de hacerlo permacer
allí quieto, y de introducirle poco á poco la
punta de las narices entre ese cartón adormecedor.
Al~o sorprendido al principio, rechazaba
con cierto espanto ese olor desconocido · sin
ero bargo, acabó por someterse de mod~ tan
sumiso, q~e vacilé en continu~r mi obra. El
anonadamiento de un ser viviente. tanto como el de un hombre, tiene por qué impresionarno~; cuando pensamos en ello, encontramos siempre el terrible misterio. La muerte
trae consigo tanta majestad, que es.capaz de
engrandecer ror un instante, de inesperado
modo, las insignificantes escenas, desde que
su sombra se halla próxima á aparecer. En
aquellos momentos me parecía ser uno de esos
magos fúnebres que se abrrogan el derecho de

Fot. Valleto.

expresiva, con inteneidad extrema preguntándome:
- ¿Qué me estás haciendo? Tú, en quien he
confiado y á quien apenas conozco, ¿qué me
estás haciendo?
Y o vacilaba, pero su cuello se doblegó su
pobre repugnante cabeza se apoyó ahor~ en
mi mano, que no retiré; el aniquilamiento le
sobrevino á pesar suyo, y yo esperé á que ya
no volviera á mirar.
¡Y, sin embargo, aún me miró una vez! Los
gatos, como dice la gente sencilla, tienen siete
vidas. En un postrer sobresalto de la vida se
fijó en mí de nuevo, á pesar de su sueño n{ortal, y parecía haber comprendido ahora todo:
-¡ Luego es para matarme decididamente...
Y tú lo ves, y yo me dejo . .. Es demasiado
tarde .... en fin, me duermo .... 1
En verdad, tuve miedo de haber cometido
un error. En este mundo, en donde no sabemos nada de nada, no nos es siquiera permitido
tener piedad de una mauera inteligente. Su
mirada, infinitamente triste, cristalizándose
en la muerte, me perseguía como un reproche:
-¿Por qué has llegado á intervenir en mi
~estino? Sin ti? ~o hubiera p~dido rodar algún
tiempo más, vivir, aunque solo hubiera sido
por una semana más. Aún me quedaban bastantes fuerzas para permanecer sobre el poyo

\

/

(

\

1

1

1

Sr. Enrique Riva y Qervantes.

Fot. Valleto.

a_nexo al templo, las_ felicitaciones de .sus parientes Y de sus am1stades. A las seis de la
tarde, en la casa del señor General Rinc6n Gallardo, se verificó el enlace civil.
Los regalos hechos á la novia son valiosísimos y muy numerosos.

�Domingo 26 de Jullo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

En Honor dt ]uártz.
Sottmnt manlftstadón.

Las primeras coronas.

La comisión de la Escuela Normal de Señoritas.

La manifestaci6n que año por año organizan los liberales para honrar la memoria del
insigne reformador Benito Juárez, revisti6 en
esta ocasi6n un lucimiento muy notable, pues
aparte de que la concurrencia á la ceremonia
oficial que se verificó en San Fernando, era
numerosísirna, muchos fueron los establecimientos comercialPs y particulares que cerraron el 18 sus puertas en señal ele duelo.
Antes de las ocho &lt;le la mañana comenza,
ron á reunirse en el portal de la Diputación
las distintas comisiones que debían formar 1~
comitiva: el Comité Pa triútico Liberal; los
representantes de las Secretarías de Estado y
de las Escuelas Profesionales; de la Suprema
Corte y del Ayuntamiento; de las Sociedades
científicas y mutualistas; de los Estados de
la Federaci6n; de los Establecimientos &lt;le enseñanza. primaria y de otras corporaciones y
oficina!! que sería largo enumerar.
A esa hora 19.s calles que tenían que recorrer los manifestantes para dirigirse á San
Fernando, se encontraban ya henchidas de un:i
multitud ansiosa de presenciar el desfile, siendo muchas las casas que aparecían a&lt;lorhadas
con banderas y escudos de diferentes naciones. La comitiva, sujetándose al itinerario
previamente acordado, tomó el frente del
portal de )Iercaderes para seguir por Plateros
hasta la glorieta de Carlos IY, y de allí hasta
el lugar en que se levantaban las tribunas destinadas al Sr. Presidente de la República, á
sus Secretarios, ú la familia del Sr..Juárez y
á las demás personas invitadas. Apoyando la
cabeza en la glorieta referida, se encontraba
una brigada ele las tres armas, dispuesta para.
hacer los honores al Sr. General Díaz.
Al llegará San Fernando los últimos grupos que formaban en la comitiva se escuchó
un toque de atención, y la march~ de honor
·que batían las bandas, y el Himno Nacional
anunciaron la presencia en aquel sitio deÍ
Sr. Presidente. Acto continuo el Prime; Magistrado ~011;16_ asiento en el lugar de honor,
dando prmcip10 la ceremonia con una pieza
de música que ejecutó la banda de Zapadores.
La parte literaria estuvo encomendada á los
Sres. Lic. Rodolfo Reyes, José Pallares y Man~el H. San Juan. El primero pronunció un
discurso que fué aplr udi&lt;lo por los concurrent~s, y el último recitó una poesía llena de valientes ~rranques y muy inspirada.
Seguido de los 8res Secretarios de Relaciones, Gobernación, Guerra Comunicaciones
Justicia y Fomento el Sr. General Díaz s;
dirigi? después al i~terior del Panteón para
depositar ante la tumba del Benemérito1 una
h~r~osa corona de flores naturales. Los Sres.
Ministros depositaron en seguida :as suyas, y
poc? á poco las ofr~ndas que las diversas agrupaciones y los particulares llevaron á la. capilla, fueron cubriendo el monumento y la. columna~, hasta hacer que éstos desaparecieran baJo una capa de palmas y de floreil.
Entre las coronas que llamaron la atención
se contaban la de la Colonia Francesa forma~
da con ga~denias, azaleas y cris:'mte~os; la
de la ~loma Española, atada con grandes lazos ro¡o y gualda; la de las Zonas .Militares·
la de la_ Dirección General de Correos; las d~
lo~ ~obiernos da los Estados; la del Colegio
l\Iihtar y la del Casino Nacional. Hubo, además, otras muy artísticas y valiosas.
_Poco antes de mediodía se permitió al público la entrada al Pante6n y de esa hora en
adelante, f~é. i~calculable eÍ número de personas que visitaron el lugar. La ¡rnardia de
ho~or, por turnos, quedó á cargo de un grupo
de Jefes de alta graduación del ejército. .,, _
Por la ,noc~e, en la Cámara de Diputados,
s~ efectuo la _mstalación de la Delegación NaCional, reumda con objeto de preparar las
fiestas c?n que deba celebrarse en 1906 el
centenano del natalicio del ilustre hijo' de
Guelatao_. La Mesa Directiva quedó formada
así: P~esiclentes honorarios, Sr. General don
Porfirio Dfaz y Sres. Licenciados don Ignacio
4

Los representantes de los Estados.

Mariscal y don Justino Fe~nández. Presid_ente activo Sr. Lic. don Félix Romero. Vicepresidentes, Sres. Generales Francisco O. Arce y Jesús Lalanne. Tesorero1 Sr. don Gabr!el
Mancera. Primeros Secretanos, Sres. Gabriel
González l\Iier é Ignacio de la Pefia. Segundos Secretarios, Sres. Juan Dublí111 y Rodolfo
Reyes.

tas ¡,rimtras lágrimas.
- ¡Pues yo no he llorado nunca, gracias á
Dios!
-,.Nunca?
--Es decir, eso no es así tan :ibsoluto, lloré
una vez, hace ya algunos años, pero fué por
una simpleza. ¡Si supiflraisl Os digo que fué
una simpleza.
-¿,Por qué? ¿.Se puede E-aher?
--¡.Jamás! ¡Es un secreto!
BastG que Conchita se manifestara r,oseedora de un secreto, para que la curiosidad femenil se desesperara por arrebatarle á la preciosa Concha la misteriosa perla que llevaba_escondida en el pensamiento.
-¡A contar ese secreto!
-¡Sí, que lo cuente!
-¡Entre amigos no debe haber secretos!
-Y entre amigas no puede haberlos-dijo
inocentemente la más íntima confidente de
Conchita.
Era en mayo. Llovía una lluvia menuda y
pertiuaz. La tertulia íntima de Conchita había sido alegre y chispeante, pero el mal tiempo, la lluvia mon6tona y constante había influído melancólicamente en los espíritus, y
todos hablamos de nuestras primeras lágrimas
espontáneamente.
Cada cual refirió c6mo había hecho su ofrenda de llanto en el altar del dolor, y todos resultábamos con una vitja cil!atriz en el alma,
más ó menos grande.
Hasta Conchita tenía la suya. Ella tan joyen, tan bella, tan pura, tan feliz, también
había vertido las perlas dP sus negros ojos en
la inmensa y sombría. copa del dolor.
¿,Por qué?
Acorralada carifiosamenle por sus amistades, la dulce niña nos revel6 el secreto diciendo:
-¡Si es una tontería! Imaginaos que papá,
para celebrar el décimoquinto aniversario de
mi nncimiento, como dicen los periodistas,
proyectó un pic-nic que debía verificarse en
su hacienda, á plena luz, bajo los árboles, sobre el mullido césped, bajo el cielo azul.
Desde que nos dió la fausta nueva, podéis
figuraros mi entusiasmo.
Faltaban veinticuatro días no más para la
· fiest~. ¡Y qué lejos me parecía aquello! Yo
quería empujar el tiempo, abreviar las horas,
suprimir algunos días para que llegara más
pronto la fecha de mi cumpleaños.
¿Creéis que volví á comer regularmente?
¡Pues no! Mamá se alarmó. Papá me amenaz6 con no hacer nada si yo seguía así; y á fuerza de reconvenciones me seutaba á la mesa.
¡Perdí ci;::ico libras!
Cuando faltaba apenas una semana mi entusiasmo no conocía. límites.
'
Haciendo las invitaciones, me dolía no ver
en mis i~vita~as el regocijo que me poseía, el
cual _creci6 mas cuando mamá le dijo á mi
modista que me tomara las medidas para un
traje largo.
1El traje largo, Dios mfo! ¡Aquello era el
colmo de la felicidad!
Iba á vol verme loca. Si tú supieras chicadecíale Conchita á su amiga inmediata, -si tú
supieras lo!! besos ferocPs que le dí á mamá
aquel díal
No co~í nada; e!1 cambio, para halagar á
papá, recibí la lecc16n de piano correctamente, y en la clase de inglés, en que siempre estuve pésima, resulté admirable. l\lr. Hácker
se sonnó entonces por primera vez conmigo.
, E~ la noche no pude dormir; y pasé seis
dias insomne, pero el peor fué el sábado la
víspera del festival.
'
¡Qué noche, Dios mío! Nunca la olvidaré.

Llegada del Sr. Presidente á San Fernando.

Las Tribunas.

�Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

Las obras da Salina Cruz:.

1'

1

t

asomé al postigo y entonces fué cuando me
Después de probarme muchas veces mi nuedí cuenta de qu~ llovía torrencialmente! ¡Mes
vo vestido, me acosté sumamente fatigada.
nunca ha llovido como aquella ma~anal PaMamá estaba de lo más inquieta.
En otra ocasión nqs hemos referido á las
recía que todas las cataratas del Cielo se ~aAunque yo no lo creía necesario, puse el
obras de defensa y saneamietto del puerto de
bían
roto.
El
golpe
del
agua
hacf
a
un
rn_ido
despertador en las seis de la mañana.
Salina Cruz que se llevan á cabo por la Comunísono, ronco y formidable. ¿Como os diría
Recé locamente. No sabía lo que estaba repañía Pearson, y que tienden, como se sabe,
zando.
mis tristeza?
á hacer del mismo puerto uno de
Dejé todo arregladito para el
los mejores en las costas del Paamanecer, y ya en la cama, me
cífico.
puse á pensar si faltaba algo. PeLos trabajos emprendidos con
ro no, todo estaba listo: los guaneste prt&gt;pósito, se encuentran muy
tes, la sombrilla, el rnécessaire,»
adelantados, pudiendo asegurarse
todo.
que dentro de tres años, á lo suMuy tarde me dormí.
mo, habrán quedado concluídoe.
¡Y entonces I No quisiera decirDos de las fotografías que aholo, pero ef'.tamos en confianza. Entonces, yo estaba dormida, pero
ra publicamos. representan el
pensaba en sueños.
rompeolas del Oeste, visto desde
l\Ie veía en aquel hermoso camel cerro del Faro y desde el muepo lleno de luz, de flores, de múlle de madera. En otro ae nuestros
sica, de pájaros, ya perdida en el
grabados, aparece el rompeolas
voluptuoso vértigo del baile, ya
del Este, cuya construcción secobajo la sombra de un árbol, en
menz6 hace poco tiempo, talcoamable charloteo, reposando de
mo se encuentra en la actualidad.
la fatiga del último vals, y perdo•
Además, damos á conocer fotonadme, eran fantasías del sueño:
grafías de la grúa «Titán,, y de la
me sentía cortejada, me veía hasexcavación que se está haciendo
ta bonita, me oía llamar elegante,
para cimentar el dique seco. La
mis amigas me felicitaban por mi
grúa fué traída expresamente de
traje largo.
Gibrá.lta.r para substituir á otra
¿Y él... .. .?
conocida con el mismo nombre,
El, tan tímido, tan respetuoso.
que se fué á pique á consecuencia
Federico, que nunca me había
de los fuertes temporales habidos
hablado, pero que yo sabía bien
en el Pacífico durante el mes de
que me amaba. ¿Se acercaría á
febrero próximo pasado.
mí? ¿Bailaría conmigo? ¿Se enaEn cuanto á la «Dársena,» llamoraría de otra en el pic-nic?
mada de «Monolitos,» que forma.
Hice un esfuerzo para no soñar
parte del proyecto general de las
más, sobre todo en lo último, y
obras, está á la fecha casi termidesperté.
nada.
El reloj del comedor di6 las
dos.
El bien"y el mal, arrojados al
¡Qué triste suena un reloj en el
mundo, germinan y dan, tarde 6
silencio de la noche! ¡Parece que
temprano, sus frutos. Muchas veuna voz sombría y misteriosa de
ces la generación siguiente es la
otro mundo, nos dice que una hora de nuestra vida ha caído por
que viene á recogerlos.
siempre en el abismo de la eter*
nidad!
.
La taberna es, para !os pobres
diablos, lo que suelen ser los saSeguí pensando despierta en lo
lones á la moda para algunos lique soñaba dormida.
teratos: salones y tabernas empuSentía calor. Me leva1:té y abrí
jan igualmente á sus asiduos á la
un postigo de la ventana de mi
perdici6n.
alcoba.
Un rayo de luna cayó sobre mi
*
frente como una suave guedeja de
La política es como las mujeoro. Todo estaba en silencio.
res: se la ama en la juventud porEi sepwcro de Jui!.rez, el dta 18, después de la man1restac!On.
Una. frescura inefable entraba
que no se la conoce.
por el postigo abierto.
*
Me envolví bien, y al fin me dormí profunProfundamente abatida, me arrebujé eñ mi
La moda es el más activo de loa contagios:
damente.
lecho, me envolví fuertemente la cabeza para
no necesita de microbios.
no oír aquel aguacero desesperante, y _lloré,
A las seis en punto el despertador estall6 en
*
largamente, inconsolablemente!
un furioso repiqueteo vibrante y agudo. ¡Por
finl
RAFAEL SILVA.
En la obra de arte lo particular y lo geneCaracas.
ral se confunden; la acción y la idea se .comAl ruido argentino del reloj se unía otro ruipenetran; la vida se trueca en inmortalidad.
do ronco y monótono.
Al principio no me daba razón dt: lo que
El sol y la muerte no se pueden mirar fijos.
*
pasaba. Creía que estaba soñando todavía. Me
-LAROCHEFOUCAULD.
Todas las causas necesitan mártires.

ALMA RAZA.
I
Ya estaba la i.;angr~ seca
Del Ultimo Emperador,
Cuando en tierra tecpaneca
Halláronse el Rey Azteca
Y el Bravc, Conquistador.

II
«A la hoguera me arrojaste,
Hernán Cortés; y después,
De un madero me colgaste.
Dime, empero:-¿.qué ganaste
Con ahorcarme, Hernán Cortés?
«En la hoguera sonreía
Y en la horca sonreí;
Porque un día llegaría
En que muerto vencería:
Y muerto, Cortés, vencí!
«l\li espíritu, entre fulgores,
Fué aquel bello luminar
Que al esplender en Dolores,
Cambió el color de las flore'!
Del jardín de Miramar.
«No así el tuyo.-Prisionero
De la ingratitud quedó.
¿Recuerdas, bravo guerrero,
Lo que el rey Carlos Piimero
En Madrid te preguntó?»

III
Guardó silencio el Hispano
Conquistador.-Y después,
Como si fuese á un hermano,
Extendió su noble mano
Guatimoc á Hernán Cortés.
ANDRÉS

MATA.

Caracas, 1903.
BIENVENIDA

-¿Oyes? la lluvia cae, tengo frío!
La noche tiembla; el cierzo hace pedazo!!
Las ramas de los árboles, el río
Muge rabioso; estréchame en tus brazos,
Posa tu labio en el semblante mío;
¿Ya no me quieres? abre, tengo frío!
-¡Te esperaba, has tardado, tengo sueño!
Sufro, la vida me atormenta, agudas
Me hinca las ufias con brutal empeño
La zarpa del dolor, mas tú me escudas;
Entra! oh muerte adorada! sé mi duefio·
Quiero dormir contigo, tengo suefio.
'
JULIO FLÓREZ.

SALINA CRUZ.-EI rompeolas del Oci;te, visto desde el Cerro del Faro y desde

el muelle de madera.

SALINA CRUZ.-Muros de la di!.rcena.

SALINA CRUZ.-Rompeolas del Este, en construcción.

La paciencia no es
de todos; ella es virtud que pertenece solamente á los que saben vencerse á sí mismos. -SAVELLI.

Crepuscular.
Una de esas tardes
~rises, serenas, en que
el sol marcha al ocaso
sin púrpuras, despacioso, lento y como
abrumado de ca.usancio, enfilé la calle donde vives, sin rumbo
fijo, hostigado por el
hastío de todas las cosas, casi inconsciente
en la oquedad de mi
SALINA CRUZ.-Excava.ción para el dique seco.
alma pesarosa y triste.
Subía la calle indiferente, cuar,do súbito
surgió á mi vista la
silueta airosa del templo que proyecta. su
sombra de coloso casi
enfrente de tu casa.
Me detuve á contemplar sus viejos mu•
ros agrietados por el
tiempo, y pensando
acaso en que tal vez
allí estarías y podría
admirarte de hinojos,
recortando tu silueta
en algún ángulo misterioso, subí la escalinata y penetré en sus
naves. En aquella hora l0s fieles habían desertado del lugar de
sus rezos, y el sagrado
SALINA CRUZ.-La grúa "Titán."
recinto, silencioso, envuelto en la opaca claYo miraba con tristeza aquella lengüecita
ridad del crepúsculo que filtraba su luz á traviolácea revolverse casi exánime dentro del
vés de las altas vidrieras policromas, semejaestrecho recipiente de cristal. En sus contorba un baño etéreo de paz y de'quietud.
siones espasmódicas, ora se extiende abatida
Nadie había; los ruidos de 1a calle, sordasobre la fina pared del vaso, ora se esconde
mente repetidos por el eco de las bóvedas, hafugitiva y aparece de nuevo fulgurante, titácían trepidar el pavimento.
nica en su esfuerzo, fugaz en su esplendor; el
En el alto presbiterio, rodeado de una poabismo la atrae, la fascina, y sólo se ve allá en
bre y vieja reja, lucían cirios encendidos, marel fondo lleno de sombras, un punto luminocando en la penumbra fl.ameantes manchas.
so, semejante á una estrella perdida en un hoA un lado, en la nave izquiP.rda, suspendida
rizonte de tormenta........................... ..... ..
del techo, oscilaba ritmicamente una lámpara
Así en la noche de mi vida hay también una
de plata. En aquel sitio la sombra era más inluz tenue que brilla débilmente y oscila incetensa, y la luz de la lámpara se destacaba en
sante, extinguiéndose día á día.
el fondo negro de las tinieblas brumosas.
¡Es la luz funeral de mi esperanza!
La lucecita vacilaba, languidecía. A veées
parecía próxima á extinguirse.
ALBER'l' O DE lBÁf:IEz.

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CONDUCCI6N DEL CADÁVER AL L6CULO EN QUE FUÉ DEPOSITADO.

Dibujo de Alc.a.lde.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 19 de Julio de 1903.

EL :MUNDO ILUSTRADO
Domingo 26 de íulio de 1903.

EL MUNDO ll,USTRADO.

LAS SIRTE BASTARDAS DE APOLO
Las siet.e figuras a.parecieron cerca. de mí. Todas vestidas de bellas
sedas, sus gestos eran ritmos y sus
aspectos armoniosos encantaban.
Al hablar, su lenguaje era música.; y si hubiesen sido nueve, habría.
creído segura.mente que eran las
musas del Sagrado Olimpo. Había.
en ellas luz y melodía. y a.traían como un imán supremo.
Yo me adelanté hacia. el grupo
mágico, y dije:
-Por vuestra belleza., por vuestro a.tracti vo, ¿seréis acaso los siete pecados capitales, ó quizás los
siete colores del iris, ó las siete virtudes; ó las siete estrellas que forman la constelación de la. Osa?
-¡No!, me contestó la primera figura.. No somos virtudes, ni estrellas, ni colores ni pecados. Somos
siete bijas bastardas del Rey Apolo; siete princesas nacidas en el aire,
del seno misterioso de nuestra ma..dre la. Lira.
Y adelantándose la. primera, me
dijo:
- Y o soy oo. Para. ascender a.l
trono de mi madre, la. sublime Reina., ha.y siete esca.lunes de oro purísimo. 1Yo 9Stoy en el primero!
Otra. me dijo:
-Mi nombre es RE. Yo estoy en
el segundo esca.Ión del trono. Mi
esta.tura. es mayor que la. de mi herma.na. oo. Pero la. irradiación de
nuestros ca.bellos es la. misma..
Otra. me dijo:

EN EL TEMPLO.
Se llena de creyentes
el templo solitario,
y á los acordes graves
del órgano sonoro,
se mezci an en la atmósfera
serena del santuario
las voces cristalinas
que vibran en el coro.
Entre las blancas nubes
que arroja el incensario
miro con las pupilas
'
nubladas con el lloro
que el sacerdote bumÜde
de pie junto al sagrario '
entre sus manos puras '
eleva. el cáliz de oro.
Y a.sí como el incienso
que ante la imagen flota
impregna. de sutiles
'
perfumes el ambiente,
perfuma tu recuerdo
mi mente visionaria.

14.-Modelo de mantelería

mi madre la Lira.. Tengo nombre
de astro y resplandezco ciertamente entre el coro de mis hermanas.
Para abrir el secreto del trono, en
la puerta. de plata. y en la puerta. de
oro, ha.y dos llaves misteriosas. Mi
hermana. FA tiene la. una., yo tengo
la otra.
Tlálpam, D. F., julio 23.
En obsequio de la justica-escribe el Dr. José O. Margáin, manifiesto que durante muchos
años de mi práctica médica, he
usado, con espléndidos resultados, la Emulsi6n de Scott que
preparan los Sres. Scott &amp; Bowne,
considerándola como uno de los
grandes remedios, excelente reparador del organismo, obrando
como un reconstituyente admirable en las enfermedades del pecho y en las personas de temperamento linfo-escrofuloso.

bordada,

Otra me dijo:
-Mi nombre es LA, penúltima. del
poema de l\ía.lla.rmé. Soy despertadora de los dormidos ó titubeantes
instrumentos, y la divina y aterciopelada Filomela descansa. entre mis
senos.
L~. última estaba silenciosa, y yo
la d11e:
-¡Oh tú, que estás colocada en
el más alto de los escalones de tu
madre la. Lira: eres bella., eres buena, eres fascina.dora.; deberás tener
entonces un nombre si;ave como una.
promesa, fino como un trino, claro
como un cristal!
Ella me contestó:
-¡Sri
TIUBÉN DARÍO.

JUAN A BORRERO.

Amor é Ilusión.
Cuando yo quise saber
lo que era. a.moré ilusión,
hallé la definición
al mirar á una mujer.
¿Amor? lo que yo sentí
a.J punto que la. miré.
¿Ilusión? lo que soílé
poco después que la vi.

................................
.
..SANTA FE," LA MEJOR RUTA
l. )IENDIZÁBAL.

,

___

ADenver,;Kansas City, St. Louis, Cblcago, lew York,
San Francisco y Los Angeles ..,.....,..

___

Dtl 11.1110. Sr. JlrJOblSPo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

La mayor parte de fo testado con•
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguros
sobre fa vida, de Nueva York.

15.-Esclavina de gasa y seda.

-Mi nombre es MI. Tengo un par
de a.las de paloma y revuelo sobre
mis compaileras, desgranando un
raudal de trigos de oro.
Otra. me dijo:
-Mi nombre es FA. Me deslizo
entre las cuerdas de las arpas, bajo
los a.reos de las violas, y bago vibrar los sonoros pechos de los bajos.
Otra. me dijo:
-Mi nombre es SOL. Yo ocupo
un escalón eleva.do en el trono de

nutstros &amp;r4b4dos.

Y de mis labios trémulos
y suplicantes brota.
tu nombre idolatrado
que vibra. dulcemente'
mezclado con las frases
que forman mi plegaria..

EL TESTAMENTO

Hace pocos d!as que se practlc6 la
apertura del testamento del lluetrfsl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illlnols.
La fortuna !Sel distinguido prelado a.ecendl6 ll. cerca de $125,000 oro americano: y seg1\n el Inventarlo que se ha
publicado, los blenea que dej6 fueron
como sigue:
Dos p6llza.e de • 'La Mutua.'' Compal!!a de f,
guroe sobre la Vida, de
Nneva York, por $25,"00
oro cada una. 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
0,329 oro.
Otra p61lza de ireguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancoa. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre la.e dlepoalclonea del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
etas:
A su hermana, sel!orlta Kate Feehao,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, '40,000 oro en bonos y $:l5,000
oro tfe una de las p6llzas de seguro ;
l la sel!ora Ana A. Feehan, viuda del
sel!or doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sel!or Arzobl.Bpo, $25,000 oro
de otra de la.e p6llzas, y $5,000 oro eo
efectivo: l la Academia de San Patricio lle Chlcago, dé la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la Qltlma p6llza; ll. la
eecuela ' 'Santa Maria' • de ensel!anza
prll.ctlca para va.rones, de Feehanvllle,
Illlnola, que era la lnstltucl6n por ?a
que m.a. ee Interesaba el ee!lor Anoblepo, ee entre¡aron loa $4,000 restau._ la Qltlma p6llza.

Expllcéld6n dt

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. l!'ARNSWORTH.-Agente General.

la. San Franolaoo,, #ilm. 8 11 M1hcloo,,

o. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

r

Número l. Capa de gasa. y seda.
para la estación y traje de paseo,
representa. este grabo.do. A.mbos
atavíos femeninos son de lujo y
a.demás están confeccionadvs con
chic y elegancia.. La capa debe llevarse enteramente cerra.da. para que
logre tener la forma que luce en el
grabado. Se ha suprimido en ella.
el cuellobombrera.s que se usa. en
adminículos de la misma especie, y
como se ve, no constituye una gran
falta, pues el entalle del abrigo se
logra perfecta.mente. El cuello, que
debe ser lo más estrecho posible, se
anuda mediante anchos listones de
seda. de color obscuro. Podemos
asegurar á nuestras lectoras que
esta capa abrigo constituye una verdadera. novedad. Del traje de paseo debe notarse especialmente la
blusa, que forma. también una novedad f'n asuntos de vestuario femenino: en efecto: la vistosa y sencilla confección es de mucho gusto,
tanto por la. naturaleza. misma. de la.
tela.,como por los bonitos adornos
que la atavían. Imita una. torera por
la cenefa. del galón y enea.jeque lleva. en la. parte inferior. La.s mangas son enteramente modernas,
pues ceílida.s hasta. la. mitad, se
inician campa.nula.res desde esta
parte. El punto de partida. está marca.do con un pequeilo cinturón de
pasamanería. semejante á la de la
blusa.. Los puilos son un poco largos y muy estrechos. Complementa.
el vistoso traje un sombrero de paja. con adornos metálicos y listones
de seda..
Número 2. Traje de paseo, estilo
''reforma.'', propio para. seiloras jóvenes. La tela es de color obscuro
y como únicos adornos lleva unangosto cintes.do de color más obscuro. El blusea.do del peto llega. sólo
hasta la mitad del ta.lle para que
de a.q uí parta la. en a.gua como en
todos los trajes de este bonito estilo, tan de moda ea las principales
poblaciones europeas. Las mangas
sólo se hallan a.justa.das en el hom·
bro y en los pui'Ios. La blusa. lleva
un pequeílo escote angular y la fa.Ida. es lisa, pues sola.mente se pliega
ligera.mente en su parte inferior.
Para estos trajes "reforma" deben
llevarse barrenderos ó refajos de
mucha vista y buena. calidad, pues
de lo contrario desluciría. el mérito
de esta clase de vestidos.
Número 3. Muy especialmente recomendamos á nuestras lectoras este elegante traje de paseo, que es
uno de los más vistosos que nos
han venido en los figurines europeos. Aunque no es absoluta.mente
original, pues en la continua.da. evolución del vestuario femenino es dificilísimo marcar con sello especial
algún traje, no por eso deja de tener una. gracia. y gallardía. poco
comunes. Fíjense nuestl'as lectoras
en la graciosísima. disposición de
las mangas, semejando dobles esclavinas aprisionadas con cintas y
pasamanería.; no pierdan de vista.
el original adorno del cuello y las
colgaduras de cinta punteada. que
de él baj a.n a.l frente del ta.lle; y sobre todo, dediquen por completo su
atención al conjunto del vestido cuya. gra.cia. y hermosura. proviene
del menudo "plisé" que lo consti-

tuye. Es nota.ble la esbeltez, buen
tono y "chic" que este vestido da á
los cuerpos, á. no ser que éstos tengan deformidades. Complementa. la.
gracia del traje el sombrero tendido que a.parece en el figurín. Los
adornos soc. de gasa. y flores, combinadas entre sí con estética. armonía..
Número 4. Colección de trajes de
paseo é infantiles. Los pdmeros,
sencillos en su hechura., no tienen
na.da. de original más que los adornos de menuda cinta. que en la. actualidad están en moda. Con estos
adornos se imita.nbonitas combinaciones, como puede verse en los
grabados. Uno y otro son muy vistosos á ese respecto. El cuello es
ancho y sólo en uno de los trajes
~ es de hombreras. En el talle llevan
una corbata de seda y una. roseta

con bandas de listón, respectivamente. El cinturón de los talles es
angosto y se remata mediante un
broche metálico.
Los trajecitos infantiles presea·
tan alguna novedad en su confección. El de niílo es ma.rinero;y el de
niila.,de estilomoderno. Las mangas
de este último e.stán ligera.mente
ca.mpa.nulada.s y el cuellohombreras de la blusa termina. en la. cintura. por dos imitaciones de solapas.
La. pequeíla. falda es de anchos vuelos en su corte inferior y ligera.mente plegada de toda. su longitud. El
sombrero de este gra.badito es primoroso, pues se adorna con gasa.
encarruja.di,., dándole forma dEl resplandor.
ESPERANZA,

€1 euarto dtl Ctsoro.
Ha.y recuerdos en la infancia. que
son imborrables, entre ellos los de
los cuentos fantásticos que oímos
de boca. del a.y a, encabezados de
ordinario con ésta fórmula sacramental: &lt;Este era. un rey que tenía.
tres hijas, etc.&gt;
El cuento que vamos á relatar
comienza. del mismo modo, con la
diferencia. de que el rey sólo tenía
uni. bija única, que era. la niíla. de
sus ojos y la. contemplación de todos sus vasallos. Entre rey y la joven princesa. había. la más dulce intimidad. Raro era el día.en que mutuamente no se comunica.sen entre
padre é hija. sus penas y alegrías,
sus caprichos y propósitos; en fin,
todos los pasos de su vida..

�Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

cosas que allí había. y en el traje
que fuese del agra.do del rey.
Hizo venir á su costurera de mác¡
coo6a.oza para encargarle un vestí·
do raro, en oada. parecido á ninguno de los que tenía; y la costure·
ra extremó su habilidad para darlt\
gusto, haciéndole uo traje que des·
lumbró á las damas dP. la corte por
su riqueza. y elegancia. Pero el
rey nada le dijo sobre el particular.
Entonces, desengañada. de esta
primera prueba, se ocupó en la. he·
chura. de otro t.-aje ideado ea una
noche de iosomoio, en cuya ejecu
cióo, que duró muchos días, trabaje.ron los artistas más afamados y
las costureras de mayor renombre.
El traje era de finísima. tela color
de rosa, traída de la China, cubierto todo con una primorosa. redeci·
lla de oro y perlas.
No hubo quien oo lanzase un grito de admiración al verá la. princesa. luciendo por primera. vez aquella. ma.1·avilla. de arte, riqueza y elega.ocia.. El rey mismo le manifestó
su admiración, pero oada más le
dijo, y bien comprendió la. princesa.
por esta reserva. de su padre que
tampoco era ese traje de su gusto.

Después de varios días de suma
tristeza y cruel desengaño, una idea
súbita. le devolvió sus perdidas es·
• peranzas. Recordó haber oítlo ea
boca. del rey ciertas palabras, en
no lejano tiempo, y palpitó de gozo
su corazón, porque creyó habe1· da·
do en la. clave del enigma.
La costurera., que recibió orden
de presentarse inmediatamente,
compareció en seguida, esperando
oír el encargo de algún nuevo y caprichoso traje, pero cuál no sería
su sorpresa al escuchar de los la.·
bios de la. princesa estas palabras:
-Os he mandado llamar para que
me enseiléis á coser. Seré vuestra
discípula por todo el tiempo que
sea necesario, prometiéndoos la
mayor docilidad y atención en el
aprendizaje.
Dicho y hecho: desde aquel mismo día. la princesa no se volvio á
ver en loo jardines y az-&gt;teas del pa·
lacio sino en ocasiones muy deter·
minadas, pues pasaba. casi todo el
tiempo con la aguja y el dedal en
las manos al lado de su hábil maestra; y fué tan asidua y persever&amp;.o•
te en sus nuevos quehacel·es, con los
cuales se había. eo~ariíla.do en extremo, que al cabo de pocos meses co-

sía ya como la. mejor colegiala, y
había aprendido á cortar y hacer
un ve«tido coa la misma habilidad
Je su modista.
Gra.ndes preparativos se hacían
en la cortP para el cumpleaños del
rey, que estaba próximo. La princesa. se veía poco, muy poco, ea términos que entre los cortesanos lle·
g6 á. sospecharse que algún mal la
afligía; pero salieron de sus temo·
res la noche misma en que se abrieron las salas del palacio para cumplimentar al rey. Toda la corte
estaba allí vestida. de gala cuando se presentaron el rey y la. prin·
cesa para dar comienzo a.l besama·
DOS.

La. princesa. estaba hermosísima,
y una alegría. inefable, un gozo in·
menso lleoab11. su corazón, porque
el rey oo cesaba de mirarla., y más
de una vez la había. felicitado por el
u-aje que lucía esa noche.
Como es costumbre que en tales
días hagan los príncipes alguna
merced extraordinaria, cuando ter·
minó la ceremonia, el rey I que re·
bosaba. también de contento, levantó la voz para decir á la corte es·
tas palabras:
-Ha llegado el día de mostrará

Domingo 26 de .Tulio de 1903.
la princesa mi hija el &lt;cuarto del
tesoro.&gt; Podéis acompañarnos, si
gustáis.
Indecible fué I a. sorpresa. que tales
palabras produjeron en los presea·
tes, de suerte que en los primeros
momentos reinó un silencio profundo; y cuando corrió I a voz de aq uella novedad por las galerías del
palacio, fué menester certificar que
era.o palabras del mismo rey para
que se les diese crédito.
La. princesa perdió el color y sin·
tió en todo su cuerpo un estremecimiento nervioso, á. tiempo que mu•
chos cortesanos y la generalidad de
los criados no se las tenían todas
consigo, pues aquel cuarto venía
siendo para ellos mansión del diablo, y mayor era el miedo que la.
curiosidad que les infundía.
Precedidos de multitud de antorchas y con mucha pompa.se dirigieron el rey, 1a princesa y toda la
corte al ccua1·to del tesoro.&gt; Cuando el rey en persona abrió la puerta, todos retrocedieron instintivamente, y fué necesario que usase de
su autoridad para. hacer que entra·
sen delante sus aterrorizados pajes.
Las hachas y bujías iluminaron súbitamente el recinto.

2. -Veat ido de paseo, estilo "reforma."

Pero en medio de esta. tierna. confianza y entraña.ble cariiio, una

nubecilla empailaba la felicidad de
la. princesa. Había. un secreto ea la
vida del rey, que éste no le había.
relevado, por más que ella hubiese
tentado averiguarlo ea distintas
ocasiones.
Cerca. de la. alcoba. real había un
cuarto misterioso, á. que no entraba. sioo el rey. En el palacio nadie
sabía. qué era. aquello ni ea qué se
ocupaba el rey las horas que allí
permanecía. encerrado. El &lt;cuarto
del tesoro&gt; lo llamaban todos, creyendo que era. el depósito delas joyas de la. corona; pero, á pesar de
esta versión, que era la de más vi·
sos de certidumbre, entre los criados y dueiia.s se contaban mil especies fantá.stics.s del misterioso
cuarto. Que se oían golpes de mar·
tillo y otros ruidos extraños; que
noche solía a.parecer un resplandor
rojizo en lo alto de un torreón que
pertenecía. á dicho cuarto; y los es·
píritus timoratos, no obsta.ate las
virtudes que adornaban al rey, llega.ron á creer que éste tenía. comunicación con el diablo. De modo
que no era mera curiosidad, sino
terror supersticioso lo que inspiraba el secreto del cuarto.
Cierto día. la princesa, acariciando con dulzura al rey, le dijo resueltamente:
-Padre mío, si supieras que me
inquieta desde hace tiempo uoa curiosidad.
-Cuál puede ser, hija?
-Conocer el &lt;cuarto del tesoro.&gt;
-Lo conocerás- le contestó el
rey con cariño¡- pero debes saber
que para penetrar en él, se necesita.
un traje especial.
-Y no lo teogoyo?
-No lo tienes.

•

-

~~-"t í

:.

3.-Elegante traje de paseo.

- Pero dime cuál sea,para procurármelo al momento.
- Ahí est~ la. dificultad y mi capricho. Quiero que tú atines ea el
traje sin que yo te lo indique.
-Ah!-exclamó con desaliento la.
joven, cómo podré yo adivinarlo
si no me lo dices? ....

-No te apenes, hija, por eso,que,
yo abrigo la esperanza de que tú
consultando mi inclinación y mi~
gustos,llegarás á vestir ese traje· y
entonces oo sólo conocerás el sec~eto de ese cuarto, sino que obtendrás
en premio cuanto él encierra que es
to,do para ti.
'

No se atrevió la prioéesa. á. replicar más á. su padre, aunque, eD
realidad, en vez de satisfacer su cu•
riosidad y calmar su inq uietud, le
había. resultado todo lo contrario,
porque desde aquel día. el secreto
del cuarto la. embargó de tal suer'8,
que se desvelaba pensando en la•

! ..

.

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4.-Trajea de paseo, 6 ir.,fantllea,
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�Domingo 26 de Julio de 1903.

',

el frío de la muerte había conservado con toda lq, triste sublimidad
de un alma. pura y virginal que ve
derrumbarse sus placenteras idealidades como derrumba. y arrastra.
el huracán en su vertiginosa. carrera al débil arbusto que no puede resi,¡tir su violencia..
ANTo::-.,o ARr.U:NT A.

GRANADA
Cerca del puente de Sevres, en la
orilla izquierda del Sena, se alzaba. en medio de una verde esnesura
una. casita. muy linda cuyas paredes y teja.dos desaparecían entre
una verdadera madeja de hiedra,
clemátides y madreselva.
En el huertecillo, al que daban
grata somhra aiiejos casta.ilos, los
pinzones y los pardillos se daban
alegres citas, y gozosos gorjeos encantaban y deleitaban á los ha.bitan
tes de la. ca.sita.
Eran éstos: Pedro Baria.t, un honra.do y laborioso jornalero, asiduo al traba.jo, compa.ilero a.legl'e,
que ignoraba el camio-:&gt; de la taberna y no buscaba más goces que los
que le porporciona.ba la vida de
la familia; y su mujer, Juana, una
aldeana. robusta., cuyos abultados
y rojos labios se entreabrían en
una. sonrisa franca y dejaban ver
unos dientes de maravillosa blancura..
Daba gusto ver aquella gozosa
madre cuidar á sus tres hijos, muy
pequei'los toda.vía; nunca se la.;veía.
hacer el más leve movimiento ó
gesto de impaciencia, y, sin embargo, daban mucho que nacer los tres
chicuelos para a.tenderlos, y cuidar
su ropa blanca y 1sus trajes, y acu-

11,-Abrigo-traje para

14.-0elantero y espalda, para traje
de casa.

dir á todos los demás menesteres de
la casa.
Todo aquello se bacía cantando,
y por la noche, después de la cena,
cuando toda la chiquillería dor-.

mía, aún le quedaba una hora de
grato ocio con Pedro en el huertecillo.
Aquella hora le proporcionaba.
el descanso de todos los trabajos
del día.
La empleaban en formar proyectos para el porvenir.
Pesada. carga era la de criar tres
muchachos; pero no faltaba. trabajo, ni tampocoescasea.ban las fuer·za.s y el ánimo.
Al cabo de algunos a.i'ios Pedro
ascendería á capataz de una fábrica.1 y por lo tanto, el salario sería
mas crecido.
Los chicuelos esta.rían y a criados;
mientras se hallasen en la escuela,
Juana trabajaría en su oficio de
planchadora..
Irían ahorrando algún dinerillo
y comprarían la casita.
A la. verdad, cuando llegasen á
viejos, ¿dónde encontrarían mejor
casa para retirarse á descansar y
come1·se los dinerillos ahorra.dos't
Diantre! No tendrían m\lchos miles; ¡,ero los muchachos ha.rían lo
que bahía.o hecho sus padres, trabajar, y los viejos vivirían de sus
ahorros.
Ilusiones cándidas, toscamente
expresadas, pero que hacían felices
á aquellos dos honrados seres.
Así trascurrieron los a.i'ios, y los
proyectos comenzaban á. rea.Ji
zarse.
Pedro traba.jaba con constancia
y no descansaba ni un momento.
El dueiio de la casa. tenía pretensiones muy exageradas; pero aquellas mismas pretensiones no habían
hecho más que a.crecentar el deseo
de los esposos de poseer la finca.
Sería lástima-pensaban Pedro y
Juana-abandonar aquella. casa. en
la que ca.da día hacían una mejora.

Pues ¿y el huertecito? De todos
aquellos árboles que habían plantado babia.o de ir otros á. recoger la
fruta'? Parecía un robo.
Así, pues, pusiéronse al fin de
acuerdo con el dueilo de la casita.,y
la escritura. de compra y venta. fué
firma.da. un domingo.

*"

Cuando Pedro *Bariat salía de la
casa. del escribano con su título de
propiedad en el bolsillo de su chaquetón, "ni el rey era más feliz,"
como él mismo decía, y en su rostro brillaba. una franca sonrisa.
ºA l pronto habían convenido marido y mujer en que festeja.rían la
compra con una alegre comida en
la hostería; pesca.do frito, un coneJO guisado y algunas botellas de
vino de Suresnes: un verdadero
banquete de Lúculo.
Pero cuando Pedro se vló ya. de
propietario, su entusiasmo va.rió de
rumbo y dijo á. su mujer:-Va.mos á.
comer ''en nuest1·a. casa!"
Y había que oír la entonación
que dió á esas pala.bra.s:-"Nuestra
casa .... "
Para a.poyar su idea, alegó toda
clase de poderosas razones.
La oocina de hostería no valía
nada. eran siempre iguales salsas,
con Ún olor espantoso á quema.do.
Estarían mucbo mejor en su ca.sa.1
á la sombra de la enramada., con el
Sena á sus pies, y en el fondo el
inmenso panorama. de París ih1mlnado por un sol brillante.
En medio de aquella. felicidad,
que parecía. que llenaba. su vida entera., sorprendió á Pedro Ba.ria.t la
guerra de 1870.

**

*
Volvemos á. encontrarle
en el
fuArte del monte Yaleria.no.

12.-0rlginal y vistoso traje de paseo.

ferrocarriles.

que otras veces dejaban escuchar
débiles quejidos al ser espantados
con sus cantos por las aves nocturnas, emitían el más ligero sonido...
Y sin embargo de aquella calma
aparente, una terrible tempestad
desencadenaba sus furias y rigores
en el alma pura y virginal de una
mujer... ¿Mujer dije? .... No; aquel
ser de cuyos ojos negros y rasgados se escapaban líquidas perlas
que, resbalando por sus mejillas de
azucena, se evaporaban al sentir el
fuego que exhalaban dos labios
rojos como la grana é incitantes
como el deseo, no era una mujer...
era un ángel que Dios había puesto en una reja rodeada de jazmines,
lirios y claveles, que con sus puros
y delicados aromas embalsamaban
el aire . . ..
Sus perfiladas manos se cruzaban
continuamente; sus ojos se elevaban al cielo, y de su pecho se escapaban ahora suspiros que abandonaban con pena aquella boca ... .
¿La. causa de su sufrimient-0? ... .
Tal vez en otra mujer no proporcionaría tanto dolor; pero ella era
como la sensitiva.: él más leve
soplo impuro hace que sus pétalos
se cierren y que, rodando por la
misma tierra que la dió vida, se
manchen con el lodo sus delicados
matices ....
El alma de aquella nifla sufría
una impresión muy profunda. Su
corazón había sido herido en la fibra más sensible .•..
Amaba con el fuego y la pasión

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

de la mujer anaaluza y con el misticismo del asceta. En un hombre
había fundado su dicha, en su amor
había asentado el castillo de sus
dulces ilusiones. Aquel hombre la
había jurado muchas, muchísimas
veces, que sería sólo suyo; y al verter en sus oídos las palabras enamoradas, las manos se habían buscado, y al encontrarse, estrechá.ronse con fuerza, uniéndose al propio
tiempo en prolongado y apasionado
beso.
Recordaba todas las escenas de
sus amores, y su recuerdo ahondaba la herida que en su alma habían
producido.
Alguien, que siempre hay quien
goza con el sufrimiento que ocasiona, la había dado la noticia .... Su
novio estaba preso .... Había matado á otro hombre luchando con
él, y la causa de la rifta ¡fué otra
mujer que se disputaban los dos!
Los celos con sus aceradas ufl.as
la desgarraban el alma .... la congoja la ahogaba ....
Dudaba .... dudaba aún que fuese cierto .... Creía toda.vía que la
habían engaflado. . ... Y esperaba,
esperaba á. que llegase, esperaba
vertiendo de sus ojos raudales de
lá.g:~imas, que discurriendo por sus
me11llas, blancas como la nieve de
los Alpes, se evaporaban al sentir
el fuego de sus labios.

luna lucía su plateado disco y penetra.bao sus rayos argentados por
entre la espesa cortina de lús jazmines, lirios y claveles que guarnecían la reja, posándose en su rostro angelical.

Su pecho no se agitaba como en
la. noche 1interior á impulsos de la
congoja .... Sus ojos permanecían
cerra.dos, y entre las largas y sedosas pesta.í'la.s aún estaba pendlentill
una lágrima. ¡la última! que tal HI

15,--Capota y traje de calle.

*
**
También la noche siguiente la.

13,-Cuello de encaje.

16.-Vestido de visita y reunión.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

Pedro es artillero. Está alerta y
vigila junto á su caflón, cuando el
general Noel, comandante del fuerte, se a.cerca a.compat'lado de los
oficiales de su Estado Mayor.
El general se apoya en el callón
y con el anteojo en la mano dirige
la visual al puente de Sevres.
-Artillero-dice con breve a.cento.
-Mi general!- contesta Pedro
cuadrándose y haciendo el saludo
militar.
-Ves desde a.qui el pueblo de
Sevresl'
-Lo veo perfectamente, mi general.
-Ves á la izquierda aquella casucha situada entre los árboles?
- La veo-dijo Pedro, poniéndose pálido.
-Es un nido de enemigos; plántale allí una granada, muchacho.
Pedro se tornó aún más pálido; á
pesar de la áspera
cruda brisa
que ha.cía tiritar
los oficiales
bajo sus capores militares guarne·
cidos de pieles, parecióle á Pedro
que se hallaba inundado de sudor.
Sin embargo, nadie reparó en la
turbación del artillero.
Se acercó al cailón é hizo con esmero la puntería; los oficiales observaban el efecto del disparo.
-Buena puntería!-dijo el general cuando se hubo disipado el humo.-La casucha no era muy sóli·
da; ya no quE:da de élla más que un
montón de rumas.
Dos abultadas lágrimas as&lt;'maron entre los párpados de Pedro. El
general las vió, y con su brusquedad habitual preguntó:
--Qué tiene ahor&amp;.~ese mozo?
-Perdóneme V. E, mi general,
-contestó Pedro, que había logrado dominarse.-Era mi casa ....
Lo único que poseía! ....

f

MAURICIO !AYDE.

RL SUBPRKfKCTO KN RL CAIPO.
El seilor subprefecto estaba de
viaje de inspección, y con el cochero delante y el lacayo á la zaga.,
llevába.le majestuosa.mente el coche
de la subprefectura al concurso re¡ional de Combe-aux-Fees. En honor á día y fiesta. tan memorables,
había.se puesto el subprefecto su
hermosa casa.ca bordada, el sombrero de tres picos, el pantalón
azul con franja de plata y su espada de gala con empufla.dura de nácar.
Sobre las rodillas llevaba. una
gran carrera de piel roja, y de vez
en cuando la contemplaba tristemenre, porque se acordaba del famoso discurso que tenía que pronunciar una hora después ante los
habitantes de Combe-auz- Fees:
-Seilores y queridos administra- •
dos ....
Pero en vano se retorcía la blonda seda de sus patillas y se repebía
veinte veces:
-Sel'lores y queridos administra.dos.... no se me ocurre la continuación de mi discursfl.
La continuación del discurso no
se me ocurre y ¡hace tanto calor en
este coche! Hasta perderse de vista
la Carrera de Combe-aux- Fees, hacíase polvo bajo un sol meridio•
nal. ... El aire abrasaba, yba.jo los
olmos de la orilla del camino, todos ellos cubiertos de polvo, respondíanse unas á otras mil cigarras de árbol en árbol. De pronto
estremecióse el señor subprefecto
al ver á lo lejos un bosquecillo de
verdes encinas que parecía hacerle
un signo.
Sí,el bosquecillo de verdes encinas parecía hacerle un signo y lla.·
marle:
-Venid aquí, señor subprefecto,
porque para preparar vuestro discurso no estaréis en ningún sitio
como bajo estos árboles.
Al seflor subprefecto le sedujo la
perspectiva, y apeándose del carruaje, ordenó á. sus cria.dosque le
espera.sen y que se iba á estudiar
su discurso á aquel bosquecillo de
verdes encinas.
En el bosquecillo de encinas había pajarillos, violetas y manantiales que corrían por entre la fina hierba. Al ver al seflor subprefecto con su ¡raloneado pantalón y

su cartera de piel, se asustaron los
pájaros y dejaron de cantar; los
manantiales no se atrevieron á seguir susurrando, y las violetas se
ocultaron entre la hierba .... Todo
aquel mundo que allí existía, no
había visto nunca ningún sobprefecto, y se preguntaba en voz baja
quién sería tan gallardo seilor que
se paseaba por allí con pantalón
galoneado.
En voz baja, por entre la. enram!lda, se preguntaban quién es, y
mientras tanto, embelesado el seflor subprefecto con el silencio y la
frescura del bosque, se l~vantó los
faldones de su casasa, dejó el sombrero sobre la hierba y se sentó sobre el musgo al pie de una encina,
Y hecho esto, abrió su gran cartapacio de piel roja y sacó una hoja de
papel ministro.
-Es un artista!- exclamó una
curruca.
-No-respondió una alondra,no es un artista, porque lleva pantalón con franja de plata. Debe ser
un príncipe.
-Ni un artista ni un príncipeinterrumpió un ruiseilor viejo que
durante toda una estación ba.bía
cantado en los jardines de la subprefectura..- Yo sé quién es; un
subprefecto!
Y en todo el bosque repitió el
murmullo:
-Un subprefecto!
-Y qué calvo es!-observó una
alondra que tenía mucho mono.
Y las violetas preguntaron:
-Es muy malo?
-Nada de eso- respondió el
ruiseflor.

Tacubaya, D. F., Mayo 30.

Me es altamente satisfactorioescribe el Dr. Alberto Cervantesmanifestar que considero la Emulsión de Scott como el mejor reconstituyente que se puede emplear en
todos los casos en que la nutrición
languidece por cualquier motivo,
haciendo incompleta la asimilación. Por este motivo nunca vacilo
en prescribirla en estas circunstancias, obteniendo siempre el txito
más lisonjero que se puede esperar.

EL TESTAMENTO

Dtl

11.■o.

Y con esta seguridad volvieron á
cantar los pájaros, los manantiales
á correr y las violetas á. embalsamar el aire, como si no estuviese
allí el seilor subprefecto. Este, impasible en medio de aquel agra.dable barullo, invocó en el fondo
de su corazón á la musa de los
comicios agrícolas, y levantando en alto el lápiz,empieza á. declamar con la voz de las grandes cere·
monias:
-Señores y queridos administrados .... . .
Interrumfióle una carcajada burlona; se vo vió y no vió nada más
que un picoverde que se había posado sobre su sombrero. Encogióse
de hombros el subprefecto y quiso
continuar su discurso, pero el picoverde volvi&lt;I á interrumpirle y le
preguntó desde más lejos:
-Y par~ qué?
-Cómo para que?- dijo el subprefecto, poniéndose muy encarna·
do; y espantando con la mano al
desvergonzado pájaro, repitió con
más entusiasmo:-Queridos seilores
y administra.dos! ....
Pero he aquí que entonces las
violetas fueron las que se enderezaron sobre sus tallos y le dijeron
con mucha dulzura:
-No percibís, señor subprefecto,
que aroma más delicioso exhalamos?
Y, al mismo tiempo, los manantiales empiezan bajo el musgo una
música divina, y entre las ramas un
ejército de jil~ueros, currucas y mil
l~odos p~jarillos de todas especies, comienzan el concierto más
agra.dable que imaginarse pueda, y
todo en el bosquecillo conspiraba
P!lra impedirle que preparase su
discurso.
Embriagado por los perfumes y
aromas del bosque, embelesado por
la música, intentó en vano y de
nuevo resistir el encanto que de él
se va apoderando. Se echó de bruces sobre la hierba, se desabrochó
la bordada casaca, y dos ó tres veces balbuceó aún:

EL MUNDO ILUSTRADO

17.-Trajeclto Infantil.

-Seflores y queridos admioiatra,
dosl Senores y querido, admiolnrados .... Seflores. . .
Luego envió á sus adminlatndoe
al diablo, y á la musa de loa oomlcios agrícolas no la quedó IÚI
remedio que velarse el rostro,
Sí, vela tu faz, oh musa de loe
comicios 11.grícolas !
Cuando al cabo de una hora, na
criados, cansados de esperarle, em•
pezaron á inquietarse y le fueron,
buscar al bosquecillo, preseoclal'OII
un espectáculo que les hizo retroeeder horroriza.dos:
El sel'lor subprefecto esta.ha leD•
dido boca a.bajo sobre la hierba.
despechugado y en mangas de camisa, porque se había quitado la
borda.da casaca, y al mismo tiempo
que mascaba violetas, ¡hacía .,..,
sosl
A. DAUDET.

· ·······.........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADe1nr,;lusa1 Cfty, Sl Loail, Cblcago, lew York.
Saa Fra1cl1co J Los .bgeles

Sr. Jlrzoblspo Jttban.

Loa blene1 fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado consl1tfa en dos p6llzaa de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
aobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dfas qoe ae practlc:6 la
apertura del testamento del llu1tr1II•
mo Sr. Arzobl1po D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illloola.
Le. fortuna ctel dl1tlnguldo prelado ucendl6 A cerca de ,125,000 oro americano; 7 aegt1.n el Inventarlo qoe ae ha
pobllca.do, 101 bien• que •eJ6 foeron
como elsue:
Doe p6llzu

de • 'La Muto&amp;.• • Compallta de ~ , .
snroe 1obre la Vida, de
Nueva York, por i211,~oo
oro cada una, 6 ,ean. . , 50,000 oro.
Dlvlden•o• a.cumoladoa aobre una de las p611saa
9,829 oro.
Otra p6llu. de ee¡uro. . . H,000 oro.
Acciones en efectivo 7 en
Bancoe. . . . . . . . 87,000 oro.

ata■ :

. . la 1Utlm.a p611A.

111111111:111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111uuu11111111111111111111111111111111111111111111111111111

Número l. :'.\latinés y trajes de
casa, último estilo, que están muy
en boga en la aristocracia europea. El de la izquierda consta de
una fa.Ida lisa quA en su parte inferior lleva un sobrepunto de encaje y cintas de seda, y de una blusa
modernista con ancho cuellohombreras de enea.je y cort9 jaquet, en
cuyas solapas cuelgan atavíos de
encaje. Las mangas, cerradas solamente basta la mitad del brazo,
desde este punto cuelgan sin entalle
y en gracioso volante. Un pequeño
escote angular aparece en la parte
inferior de la blusa. Por lo que ha·
ce a.l segundo vestido, tan elegante
como el primero-mejor que vestido
pudiera llamarse cubridor,-consta
de un sólo cuerpo y para su confec·
ción se emplea tela de seda rameada. Suelto por delante y por la espalda, se imita en él una ancha
esclavina mediante colgaduras de
punto de Alengón. En las extremidades de la manga se pliega asimismo un encaje.
Número 2. •ralle suelto para selloras jóvenes, confeccionado con
rela de seda y adornos con cuello y
aplicaciones de encaje. La hechura
es muy sencilla, pues al no sel' entallado no necesita las muchas modificaci~nes que tienen que hacerse
en otra el ase de corpillos. Las bandas de punto que ca.en á lo largo de
este talle, lo agracian sobre manera como puede verse en el grabado.
L~s mangas son también demasiado sueltas y solamente rematadas
por puños estrechos. El cuello es
enteramente cerrado y lleva. en la
parte superio1· una guarnición de
encaje.
Número i. Sencillo traje de paseo,
hecho con 'iela. de color obscuro y
uniforme. La falda, de siete cuchillas, es un poco plegada y llevac~mo único adorno un grupo de o.ph·
ca.ciones de tela,en sentido diagonal
y al principio de cada. uno de los
pliegues. El talle lleva un solo cue·
llohombreras, y las mangas campa.nula.das se rematan por angostos
puños de color claro_. ~s éste un
sencillo y elegante tra¡e de paseo.
ESPERANZA.

El Buqut Jantasma.

Entre lu dlepoelclonea del 1ellor Ar&amp;obl1po, ea 10 testamento, ee hicieron
A au hermana, aellorlta Kate Peehan,
qoe estuvo elempre con él huta su
muerte, i•o,000 oro en bonos 7 i:.i5,000
oro Ce una de lu p6llzaa de seguro ;
A la eellora A.na A. Feehan, viuda del
aellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del eellor Arsoblapo, i2:s,ooo oro
de otra de lu p6llzaa, 7 ,5,000 oro en
efectivo; A la Academia de San Patrl•
clo •• Chlcago, dé la que ee preceptora
au hermana, Hadre Harta Catalina,
'10,000 oro de la t11Um.a p6llza ; A la
eecuela • 'Santa Maria'• de enaellanza
prf.ctlca para varones, de Feeha.nvllle,
IIJlllola, que era la lnlltltucl6n por ?a
que m.a. ae lnterwaba el aellor t,nobl8l)O, • eatrecaron loe U,000 re■ta•1-

Expllcad6n dt
nutstros grabados.

Domingo ' 2 de Agosto de 1903.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los punto•
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ftl,soI1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
••• ••n Franolaoa, #fin,. B, 111/IJx/aa,

a. F~

································~

Pocas leyendas habrá menos conocida que la presente, por más que
no haya. nación que dl'je de apropiársela, al igual de otras tirntas
que conoce Europa entera, y es que
Jo que tanto impresionaba á nues·
tros abuelos, los espíritus fuerte~
de nuestro siglo lo tacharon de
cuentos de viejas y se rieron de ello
grandemente, mientras que las naciones del Sorte hacía.o de la leyenda. una de las lectu!'as populares más atl'activas, y basta célebres
ingenios musicales, \Vágner por
ejemplo, componía bellas partituras, inspirad'\s en las leyendas del
«Santo Greal,&gt; de «Los Niebelungos,&gt; y del «Buque Fantasma.&gt;
Cata.luila, como todo país bailado por el mar, tiene también su leyenda del misterioso buque, la cual
oí relatar más de una vez á. misma-

uuuumm 111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111m:im11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111
1.-Traje de casa y matin~e.

yores· pero antes de refel'Ír su origen haré memoria de ciertas super~ticiones que hoy por hoy subsisren en la marina, hijas de la leyenda. del fantás~ico buque.
Ninguno de nuestros abuelos se
hubiera embarcado en viernes, y
aú;:;, hoy lo repugnan los hijos de
esta tierra..
¡_Por qué?
.
Nuestros mayores temían encontl'arse en alta mar con el misterioso buque.
Actualmente temen algunos el día
aciago.
Pero ¿qué era el buq\•e fantasma?
Según los antiguos marinos, una

embarcación sin nacionalidad y
cuyo nombre nadie podía descifrar:
llevaba bandera negra. con un cráneo pintado en el centro.
Negro era también el velamen
del buque, y en lugar de gallardetes y flámulas, colgaban de ~us jarcias hombres ahorcados, pero convertidos ya. en esqueletos.
Siempre el misrerioso buque lleva las velas tendidas y na.vega ti
todo trapo.
Las aves marinas, asustadas ni
descubrirlo, se alejan de él dando
agudos chillidos.
Nunca se le encuentra en la costo., siempre en alta mar.
¿Cuál es su tripulación?

:No la. tiene.
El fantástico bajel corre á merced del viento; pero nunca naufraga; siempre apnrece inmóvil, sin
Jadearse, poco ni mucho, su casco
negro y siempre nuevo al parecer.
El encuentro del buque fantasma
es un mal presagio, y pocos pueden
alabarse de haberlo visto, pues es
precursor del naufragio, y el que le
encuentra no tarda muchas horas
en reposar en las profundidades del
ma.r.
La leyenda del buque "fantasma,
como todas las de nuestro país,
tieue un sabor católico, y se funda
en la historia de las once mil vírgenes.

I

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Representante en la República: FINK y COMP., Capuchinas, 7, México.

BiTRATOS
-+-

Con el objeto de vulgarizar sus

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En Frascos.

Funer·ales de León XIII.
CONDUCCI6N DEL CADÁVER AL L6CULO EN QUE FUÉ DEPOSITADO.

Dibujo de Alc.a.lde.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Dum\ngo 2 de Agol;tO de 1903.

Dumingo 2 de Af;osto de 1903.

EL SUICIDIO SUPREMO.

ENDYMION

MANUSCRITO ENCONTRADO EN LA CALLE.

Puedo asegurarlo: no be sido un favorito de
la suerte; pero, con tod~, no puedo decir que ésta me baya desheredado por C?mpleto. Es tr!ste
haber perdido el padre á los siete ai'los; es triste
que la madre de uno esté internada en una casa.
de salud. Esto es Jo que menoscaba la. vida. mía..
Pero, por otra parte, es cosa. ag-radable y buena
poseer bastante fortuna. para no tener que hacer
nada bastante independencia para ir adonde
uno quiera y en el momento que quiera. . . . . )le
parece q_ue nunca _habría yo podido. t:abaj~r,
ganar dinero. Es c1Prto que tengo suficiente mteligencia; así lo creo, por Jo menos, porque
siempre be comprendido rápida.mente lo que oía
enunciar ó explicar, y porque percibo, inmediatamente también, el vicio de los razonamientos,
la. imperfección de las combinaciones. Sólo que
n unca be podido hacer el menor esfuerzo intelectual continuo, nunca be podido decidirme á profund\za.r alguna ciencia, á aprender algún arte.
Todo esto me ba sido siemp1·e indiferente, en un
grado increíble; basta cuando era niño, cuando
estaba en la escmila, la. aplicnción de mis camaradas estudiosos me parecí11. una cosa risiblt3,
tri-da!. ... Siempre estaban ellos antes que yo en
los concursos, auuque no se ocultaba á mis ojos
que ellos eran mucho más torpes que yo, como
se lo probaba siempre que era oportuno.
Como mi padre me ha dejado catorce mil francos de renta, estoy á cubierto de necesidades, y
dispensado de la obligación de trabajar. El placer de no hacer nada, en medio de la agitación
ridícul a de mis contemporáneos, bastó para hacerme clistraída la vida basta los veinticinco
a.il.os. Todas las mailanas me despertaba pensando: &lt;Un día más que voy á poder perder á mi
gusto. Mientras todo el mundo se agite y se afane á mi alrededor, yo seré un ser privilegiado,
para. el cual trabt\ja todo el mundo.&gt; Y pasaba
el día ocupado en probarme á mí mismo mi inutilidad y mi independencia, haciendo cosas sin
objeto, viajes á l~gares dond~ na~ie me llamaba;
me divertía también el traba.Jo a¡eno, y pasaba
horas enteras observando á los peones qué cargan los botes á. lo largo del Sena. A fuerza de
mirarlos, mi inactividad me causaba un goce
agudo ....
Un día, recuerdo exactamente la fecha: era el
5 de mayo de 1890, al despe1·tar de mi corta siesta. sentí que algo se había roto dentro de mí;
er~ sin duda. alguna, el clébil resorte que basta
ent~nces me había hecho andar, obrar en medio
de los hombres. )le asaltó un intenso hastío por
ese poco de movimiento, de acción, que subsistían aún en mi vida, por el solo hecho de que yo
vivía· me consideré tan ridículo, tan digno de
lásti~a, como todas las hormigas humana_s cuyo
atosigamiento provocaba, el día antes, m1 compasión ó mi risa. Comer, dormir, andar, ~estirse desvestirse, tomar coches, comprar obJetos y
p~garlos .... ¿,qué diferencia había, en resumidas cuentas, entre esta agitación cuotldia.oa. y la
del empleadillo de oficina que está copiando despachos todo el día, ó la del desca.rgo.dor de leila
en los muelles del Sena'!.. . . Al pensar esto, el
horror de vivir cayó sobre mí como un sudario
húmedo. Y deseé vehementemente el aniquila.miento cC'mpleto de acción, la. detención de mi
máquina a.nima.da, la muerte.

ba suministro.do todavía al bo?Jbre un me~io de
matarse verdaderamente práctico, y también seguro, nada doloroso, y (cosa que deseaba yo
partioularmente) _de tal n~tur_aleza que el que
Jo empleara, «tuviera. conciencia de q'1e se moría.&gt; He consultado al respecto á los m(\s célebres médicos. )le presentaba á. ellos como un
escritor, como un novelis_ta en busca de un de~enlace original para un libro que estub_a. escribiendo. Todos ellos acabi.ban. aconseJándome
que matara á mi héroe por medio de estupefactivos como la. morfina ó la antipirina en grandes
dosis', ó por medio de hilarantes,. c~mo el protóxido de ázoe. Pero, cuando yo 10s1stía el'! saber si realmente podía morir así un orgamsmo
cualquiera, U?e confesaban que lo más frecuente
es que el paciente muera de una enfermedad paralela de lesiones cerebrales provocada.s por el
abuso' de la. droga química ....
Todos los médicos son unos asnos; Macbetb
tenía. razón cuandC' quería &lt;tirar la medicina á
los perros.&gt;

•
••
En cuanto hube puesto bien en claro, en mi
fuero interno, este deseo de morir, experimenté
un gran alivio. Por primera. vez en mi vida quería. a.lguna cosa, y esta. contradicción conmigo
mismo me encantaba, como un desafío lanza.do
al destino. Me pareció que, por fin, acababa. de
descubrir mi v,irdadera vocación, q ne era matarme parar la péadola humana encerrada. dentro
de ~í. Y, sin detenerme un momento, me puse á.
pensar en la. manera como me matada.
Como es natural, los procedimientos habituales del suicidio fueron los primeros quP. se presenta.ron á mi mente. En nuestros tiempos, la
gente se mata con un brasero, con un revólver ó
tirándose al agua. desde lo alto de un puente. Hay
también quienes se tienden á. través de una vía
férrea, á la espera. de un tren que los decapite,
que los descuartice. Consideré todos estos medios como bárbaros y odiosos. Ante todo, requieren un aparo.to exterior que me repugna; luego ninguno de ellos es seguro. La sociedad se
ha.' coligado contra el suicidio, como se ha coliga.do contra el silencio, contra la. inacción, contra todo lo que yo amo. Necesitaba una muerte
contra la. cual lo. sociedad no pudie1·a hacer nada. Era menester también que fuera una muerte
que no me hiciese sufrir. Si la. muerte me a.trae, el
dolor ID" espa.nta.; el dolor es la. agitación exaspera.da, lo contrario de la muerte, que es el reposo perfecto. No quería, pues, dolores.
. .
Pues bien... ¿lo creerán ustedes? La ciencia,
que, según parece, tantos progresos ha. hecho,
sobre todo la ciencia del cuerpo humano y de las
relaciones de éste con las substancil\S orgánicas
ó inorgánicas, la. medicina, en una. palabra, no

***
A falta de cosa ,uejor, me decidí por el protóxido de ázoe. Compré una. máscara anes~sica,
conseguí el gas necesario; y, ayudado por un
joven e~tudlante de medi&lt;?ina que,. por dine~o,
consintió en secundar mis propósitos, mo hice
adormecer dos ,eces. Experimenté una sensación
en extremo agradable, una especie de frescor lúcido, aguzado por la expectativa de algo voluptuoso. Pronto aprendí á manejar yo mismo el
a.¡&gt;arato¡ la cosa no podía. ser más sencilla, me·
dia.nte una llave que, al sentarme con la máscara puesta, tenía. al alcance de la mano. Cuando
lo hube preparado así todo, fijé la fecha de mi
muerte: el 21 de septiembre á la una de la mañana. Hice también unas cuantas visitas á. e.que·
!los amigos míos que menos habían tratado de
perjudicarme. Y, la víspera. de mi suicidio, fuí
á. la casa de salud donde se a.tendía mi madre,
para abrazarla. por última vez.
Hacía. dos años que no la. veía. Y al verla me
alegré, porque no me reconoció. Hasta el último
resto de memoria había. desa.pn.1·ecido de su cerebro. ~1e encontré con una especie de idiota, sentada. en un sillón bajo, jugando con una. botella
en la que bailaban tres piedritas. No había ya.
comunión alguna entre esa idiota y y o; no había.
ya comunión alguna entre ella y l&lt;\ encantadora
joven que ella había sido en otro tiempo, y cuyo
rostro, voz y maneras vivían todavía en el fondo de mis recuerdos.
Antes de retirarme, el médico que me acompa.i'laba, me propuso que visitara el establecimiento. Acepté. Los locos no me causan miedo, porque tengo el cerebro bastante sólido. Me mostraron los furiosos, atados á sus banquillos, en
celdas con enrejados, y que rugían como fieras.
.Me mostraron las empalagosas, que venían á. tirarme de los faldones de la levita por detrás,
con risitas pueriles. Durante más de media hora
estuve paseándome por el espacioso patio donde
andaban en libt:rtad las locas no peligrosas, las
monomaniacas, las melancólicas. Casi todas se
acercaban á. conversar con el médico ó conmigo·
y casi todas habla.bao de dinero, de fuertes su2
mas de dinero que ofrecían ó que reclamaban.
Sólo dos de ellas lloraron, diciendo que querían
ser libres. Pero una me interesó particularmente.
Era una mujer de cuarenta. a.i'los apenas, muy
hermosa todavía.. Acurrucada en un rincón del
patio, tenia un reloj en una. mano y un espejito
en la otra. Alternaiivamente se miraba en el es~jo y consultaba el reloj. Sus labios se agitaban
sm cesar: parecía. estar contando, sumando números.
Interrogué á. mi guía.
-Es una _loca de a.mor-me dijo. -Parece que
un amaute Joven que tenía, la encontró un día
demasiado v\eja, y la plantó por otra. Desde
entonces, In. idea de que está envejeciendo ~e ha.
paralizado,. pue~e decirse, en su pob1·e cerebro.
A v~ces se imagma q~e ve un gran aguje1·0 descubierto,. un gran aguJero negro, hacia el cual
corre, ~1~e ell~, sm poder detenerse; entonces
sufre crisis terribles. Y., en sus horas tranquilas,
se pone á contar los minutos y á seguir en el espejo la buell~ que va dejando en su rostro cada
uno de los mrnutos que pasan ....
En este mismo i_nstante interrumo{ al médico.
-Muchas gracias, doctor-le dije.-Todo lo
que me_ha. hecbo ver usted, es en extremo curioso. Adiós.
l\le separé de él bruscamente, y salí á escape
de la casa.; el hom~re ha debido creerme tan enfermo como cualquiera _de sus pensionistas. La.
veraad e:s que yo necesitaba á todo trance estar
~olo y poder reconcentrarme, para examinar una.
idea que me había asaltado de repente, sugerida.
por la. monotonía de esa amorosa. de cuarenta
años que compu_ta.ha. la marcba de las horas.
. ¡Un gran a.guJero negro hacia el cual corre uno
s10 poder detenerse! .... ¡La huella que deja en

Con ayuda de unas poleas fueron levantados los restos, cubriéndose el lóculo en que se
depositaron con una lápida de mármol blanco en que se leen únicamente estas palabras:
.-Leo XIII. P . ~fax.• Una multitud de personas ha visitado el sitio en que yacen los restos del Pontífice. El lóculo está abierto sobre
la puerta que comunica la Basílica con In capilla del Sacramento.

II

el rostro cada minuto que paso.!.... ¡Pero, 1f,
tenía razón e,m loca! ¡Cada minuto desorga.olsa
realmente, lógicnmente, alguna parte de nuestro
yo, desde que acerca cada vez más nuestro orga.
nismo á. su descomposición final! ¡Cada. minuto
que pasa, es una etapa en el camino que lleva
al gran aguJero negro, Í\ la Muerte! La may
parte de los seres humanos, frívolos y de corlol
alcances como son, no se dan cuenta de esta dee.
organización incesante, de esta carrera. al aul·
quilamiento, que no tiene remisión, que no tiene
alto. Pero, si se pusiera 11. pensar en ello flrmeruente, si pnraliznra su espíritu, como de&lt;-ía el
médico en su lenguaje pedantesco, en esa verd
tan incontestable, ¿,no podría un hombre rr.uy Inteligente-yo, por ejemplo,-llegar á estar abatiendo constantemente esa carrera hacia la Mu
te, como se tiene la sensación constante de l
velocidad cuando sA anda en bote ó en tren?....
Y si lo conseguía, ;,no sería esta muerte lnfiol
sima!, administrada con tanta regularidad
lentitud, el más seguro, el más prolongado,
m:is deleitoso de los ~uicidios'!
He hecho á un lado el protóxito de ázoe, y
be ejercitado en la tarea de sentir incesantem
te este roce de la ~Inerte, disimulado bajo 1
vanas vestiduras de la Yida.
¡Oh! ... . Durante mucho tiempo no hesido m
que un neófito imbécil: no podía percibir la
locidad del tiempo, el desgaste progresivo de
cerebro, sino haciendo un esfuerzo violento,
estas sensaciones estaban ent1·ecortadas por 1
gos inten·alos, en el curso de los cuales se
hacía, por el contrario, una ilusión estúpida
actividad orgánica, de crecimiento vital.
Pero ni pur un momento llegué nunca á de
tir de mi empresa. Ahora me be rodeado de
lo que mide y simboliza la fuga. de los minu
be investigado todo lo que acusa el lento é i
vitable decaimiento de los seres vivientes.
vuelto á la casa de salud en que vive mi mad
be conversado con esa cuadragenaria amo
que ellos llaman loca y á la que yo consid
con todo el respeto que siente el indiano po rl
santos é inmóviles derviches. Ella me ha com
ni~ndo su sensibilidad exasperada, y ahora,
mi lado, no es más que una discípula, porque
carrera hacia la muert(l, que ella. teme, es p
mí preciosa; yo la amo, yo In. saboreo. Abo
ni por la fracción más infinitamente corta
un segundo dejo yo de percibir que me estoy m
riendo; y con el microscopio de mi concienci
puedo seguir, no sólo los estrngos de una bo
en mi ro!&gt;tro, sino basta el desgaste de un mio
to en mis pulmones, en mis riñones, en mi co
zón ..... .
El cuerpo es una gran ampollell\ cuy a a
estoy viendo correr continuamente.
¡Qué vengan á hablarme ahora de esos
ponderados suicidios de los latinos del Impe
que, metidos en el baño, se n.bl'fan la ven a
brazo, y en los que, al vaciárseles !entamen
vida á través del agua tibia, iba infiltrándo
en lugar de la sangre extravasada, el dulce
mortal veneno! El baño en que yo estor me\l
es la muerte misma, que, gota á gota, va.
plaz_ando en mí á la vida que huye . . ... Yo
un filósofo más grande que Léibnitz, y un i nv
tor más sublime que Newton. Yo bo descuble
el suicidio supremo .... que es la vida.
MARCEL PREVOST.

CAMAFEOS
De Alice Gray Cowan.

I
RYPNOS
En la cimeria obscuridad que el rayo
Nunca penetra del brillante día¡
En el silencio que jamás perturba
Sonido alguno, ni la voz humo.na
Xi el gorjeo de un pújaro, la honda
Caverna se halla en cuyo fondo horrendo
El pesado Leteo se desliza
Lento, con un rumor sordo y profundo.
La pavorosa boca entretejidas
Cubren las delicadas amapolas
Que con su mano pródiga despliega
La Madre Noche. Sobre el amplio mundo
~lorfeo arroja las semillas cuando
Tras su jornada el sol se hunde en Oeste.
Del antro aquel en el recinto frío,
Obscuro lecho de Gbano se· oculta
Donde, oprimiendo en su hoyuelada m
Un haz de adormideras sobre el pecho,
Rodeado de ensueños Hypnos duer me:
Dulce y risueño el infantil semblante.

Caminan lentamente las estrellas
Por el combado cielo obscuro y frío;
Una tmnquila irradiación envuelve
Valle y montaña. En el lejano monte
Se acalla el aire vagaroso; Céfiro
Solo suspira en los ei;beltos pinos.
Allf, en el ensueño sumergido, yace
El pastorcillo que en el verde llano
8olícito guardaba sus cabritas
É in~piraba su flauta. Fué su crimen
Herir de amor el corazón de Juno.
Jove le dijo: dormirás por siempre.
Y en la olorosa tierra reclinada
La sien sobre sus brazos encogidm11
Sereno, inmóvil, para siempre duerme.
IM'l. blanca Febe apareciendo en lo alto
Del cielo, enamoradn, con su beso
Los mudos labios del pastor calienta¡
Y una ligera nube, en ese instante
Ante ella interponiéndose, le encubre
La dulce faz, y el ruboroso encanto
De un amor ignorado al orbe oculta.
E. Ff~RX,\'.'&lt;DEZ GRANADOS,

***

En otro lugar publicamos un hermoso grabado que representa una gran función pontifical efectuada en San Pedro con asistencia del
Papa, de los altos dignatarios de la lglefiia, de
los ~Iinistros acreditados cerca del Yaticano,
y de un público numerosísimo.

LA FLOR DE EROS

tos funtralts dtl Papa.
En nuestrn primera plana verán nuestros
lectores un d ibujo que represehta la conduccióh del cadáver de Su Santidad León XIII
al lóculo en que provif&lt;ionalmente quedó depositado, en la Basílica de San Pedro.
La ceremonia, á juzgar por los detalles que
contiene la crónica trasmitida por el cable, fué
verdaderamente solemne y muy conmovedora.
La multitud que llenaba la Basílica el día del
en_tierro: s~ d_ispen,ó al caer de la ta~de, y con
as1st1:nc1~ umcamente _de los altos dignatarios
ecle,náshcos, de los miembros de las órdene&amp;
~eli~iosas, del Cuerpo Diplomático y de los
invitados, que se contaban en esta vez por millares, dieron principio las honras fúnebres.
Los cañones de 8t. Angelo anunciaron que
los ~estos mortales del Pontífice quedaban para s10mpre ocultos á los fieles, y presidido por
el Camarlengo de la Sant:J. Sede comenzó el
imponente desfile por las nav~s del templo
más grande y suntuoso del mundo mientras
los coros entonaban el ~liserere. '
El féretro, que no pudieron llevar en hombros los «sediari» por ser muy pesado, se colocó en un pequeño carro de r ueda.s silenciosas.
• Las luces de los cirios que llevaban los concurrente!'!, apenas rompían la obscuridad del recinto,dando á la procesión un tinte de profun-

da tristeza.
El cortejo pasó frente á la estatua de San
Pedro, se detuvo al llegar al coro, y al penetrar en éste el cadáver-con la cabeza hacia
adelante, se~ún los ritos -se encendieron de
improviso millares de I1;1~es eléctricas, que derramaron sobre la multitud una claridad meridiana. La música dejó escapar entonces las·
alegres notas del «Paradísum » y las campanas
de S~n Pedro se dejaron oír' en toda Roma.
Mientras se encendía un hornillo para preparar los sellos destinados á las cerraduras del
ataúd, u?o de los más notables oradores sagra5los hizo ~1 elogio del difunto Papa. Despue:;, el cada ver fué envuelto en una tela de
seda blanca c·on bordados de oro, que represen~ban las armas del Pontífice· se cubrió en
seguida, con el paño rojo que '10 envolviera
d~rante las ho~a~ que estuvo expuesto al público en la Bas1 hca, y, colocado en un primer
ataúd-de _madera.,-se cerró éste, sellándolo
e~ presenc13; d~ los cardenales y de los príncipes del \ ahcar.o, habiendo guradado en
él, antes, las mon:das de plata, de oro y de
bronce que se acuiiaron durante el Pontificado del Papa León. El ataúd fué encerrado en
otro, cuyas aberturas selláronse también y
éste, finalmente, ~n una C.'lja que tenía
la
t~pa, por la parte de adentro, esta inscripción: «Cor~us Pont. ~Iax. Leo XIII. Vixit an
~!~CCC_~JXIII eccles. univ. prefuit. 0bit die
XX Julu ::\IC~IIII.»

er:

Ana sentíase desfallecer de amor. Con el
brillo de sus ojos negros, tan negros como la
duda que nnidabn en ellos, creciendo con el
insomnio de tantas noches y la inquietud dd
tantos día.q, cual si las sombras de las unas y
las claridades ele los otros, tuviesen fuerza tan
sólo para arrebatarla toda esperanza, íbase también el delicioso carmín
de sus mejillas, debilitábase lentamente, palidecia, hasta dejar en ellas
el tinte sonrosado de un
crepúsculo expiran te, de1-1
vanecido por las caricias
del céfiro, el anémico tono de los pétalos de una
rosa que agoniza en Ja
sombro..
Recordaba con angustia cada vez mayor, repitiéndola á todas horaR
acometida por un loco
deseo de martirio, por un
infinito anhelo de tortura, cual si quisiera cuanto antes llegar á la muerte, la frase que el prometido t.. quien tanto adoraba dejó escapar en un
arranque de apasionado
erotismo:
-Tú no podrías mentirme amor: lo veo en
tus labios. Mira: son rojos y queman al besar ...
El amor está hecho de
sangre y de fuego: así lo
hizo Dios ...... ¡Oh, que
nunca palidezcan, bien
mío¡ que siempre abr11f&lt;en
como ahora para que
nuestro amor sea eterno!
Aquellas palabras fueron para ella como la
Sr. Gral.
amenaza de un mal remoto, como el anuncio de ~na pena grande,
muy grande, que desde leJOS le enviaba su
helado soplo de muerte.
La proximidad de una entrevista con el amado, esos momentos de ansiedad dulcísima que
antes llenaban su alma de regocijo, causábanle ahora sobresaltos tremendos. La sola idea
de que su a.mor pudiese alguna vez despertar
desconfianzas, llenábala de inauditos temores·
ni el sentirlo tan intenso ni el saberlo ta~
gra1:1de! alejaba de sí las a'margas y sombrías
cavilaciones del presentimiento y en la tranq~ila superficie de las aguas, 'y en las lunas
bu;eladas de_ los ~Iones, contemplaba presa
de !Dªlestar mfimto la palidez creciente de sus
labios exangües.
,&lt; - ... ¡Oh, que no palidezcan nunca bien
mío; que abrasen siempre como aho1~ para
que nuestro amor sea eterno! ......
Buscaba en sus largos !)aseos por el campo
los colores que su boca mostrara en otro tiempo, Y en más _de una vez cayó, debilitada por
el ~ndar excesivo, sobre un lecho de hojas ma.rclutas, allá, en lo más apartado del bosque,

sintiéndose sin fuerzas para seguir más adelante, pensando en palideces cadavéricas qGe
la hacían sollozar de pena.
Fué en la más hermosa mafiana de una primavera cuando, después de fervorosa plegaria
al Buen Dios, sintióse tan fuerte, que sin experimentar la menor fatiga en sus delicados
miembros de virgen, pudo llegar hasta el sitio
anhelado, hasta aquel jardín en donde crecían
las flores más grandes y más rojas. Cayó de
rodillas transfigurada por un súbito despertar
de su esperanza.
-Tener los labios tan rojos como los pétalos de aquellas rosas!. .. ¡Dios mío! ¡Si tú quisieras! ......
Sus manecitas temblorosas tendiéronse con
avidez hac;a la más bella y fragante, la más
grande y la más roja, acariciándola con sus
miradas cual si fuese la encarnación de aquel
Dios que invocaba.
Acercó sus labios palpitantes de amor á la
rosa de fuego, eetremecida por el deseo de entregar su alma en aquel beso prolongado, infinitamente voluptuoso. La. rosa de fuego palidecía, palidecía ... Inclinó su cáliz y se deshizo en silenciosa lluvia de blancos pétalos.
Ana envió hacia el cielo el más ardiente be-

D. Pedro Rincón Ga,llardo.
so de .~us labios rojos, las primicias de aquella
flor~c1on eterna consagrada per entero al prometido.
ENRIQUE VILLARREAL.

NOTA DIPLOMÁTICA
En substitución del señor Lic. Don Alfonso L~ncáster Jones, fué nombrado :Ministro de
México en Inglaterra el señor Gral. Don Pedro Rincón Gallardo.
El se~or Gral. Rincón Gallardo, cuyo retrato publicamos en .e::ta página, ha desempefiado en nuestro_ país cargos muy importantes,
c~m? los de Diputado al Congreso de la Unión,
I ~es1~ente del Ayuntamiento, Gobernador del
D1~trito y ,Jefe de la J u_nta Directora del Desague d~l \ alle de_ México. En el extranjero
~a servido con abngencia poco común, el delicado puesto_ de Representante de nuestro país
ante los Gob1e~n.os de Rusia y de Alemania.
EL nuevo Mrnistro partió ya rumbo á Londre~, y próximamente será· recibido por Su
MaJestad Eduardo VII.

�Domingo 2 de Agosto de 1903.

MATRIMONIO
Eu la capilla arzobispal SP unieron e? matrimonio, el día 23, el señor José Sanchez
J uárez hijo del caballeroso español J?on .José
Sánch~z Ramos, y la distinguida señorita Blan ·
ca Romero.
El oratorio, artísticamente adornado co~
margaritas, gardenias y ~risá!1temos, fué casi
insuficiente para dar cabida a la selecta y nu-

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO lLUSTRADO

vf'rdinegras, la cual florea cuando la luna llena sube por el espacio co~o una rodela de luz.
Es el Toloache; los botámcos creo que _la l}aman ~Datura stramonium,» y los boticarios
belladona.
.
¿Sabes tú las virtudes de esa yerba? Su JU·
go untado en los párpados, los ensombrece, y
dilatando las pupilas, las hace herm?sae, pero de mirar tan fijo y vago, q~e la l!nrada parel!e la de un loco; tomada en infusi6n la yerba, tanto puede calmar y adormecer, como

rumingo 2 ele Agosto de 1903.

que, para dirimir el caso, los p~í1;1cipes ee
bían citado para una luchafratr1c1da en laq
habían de sucumbir seis, siendo la beldad
mio del superviviente. . Loco de dolor, tu
una idea salvadora; cesando Ir causa, ce
el efecto. Mandó arrojará la bella del pal
ordenando á sus sayones que la llevasen
monte y la mataran. Sin compasión se e
plió la orden en ausencia de los príncipes,
los verdugos regresaron al palacio, dejando
muerta á la víctima.. ...... Pero no fué aef¡
volver de su desmayo, la niña se &lt;lió á co
por selva y mont.añ~, dilatando sus pu~·
para querer ver en ,a sombra y ennegrect
dose sus párpados por el terror, con lo
sus ojos parecían los de una loca; deRpa,·
da bajó al río á lavar sus heridas) y allí 11
su desventura y su soledad. ¿Qué haría?
Del horizonte se levantó entonces la 1
como una rodela de luz, el toloache abri6
flores y una de éstas dijo á la niña:
-¡Ven! Yo te ocultaré en mi cáliz, yo
raré tus heridas, yo aliviaré los dolores de
alma!
Y la niña, por un prodigio, cupo en el
de la flor, y allí vive en la noche y duerme
el día como en un camarín de blanco
ignorada y feliz. Y el toloache ad_quir_i6
virtudes y flore6 ya s6lo en el pleml~mo.
Los príncipes se dieron á buscar a la
dad tra.nsformados en mariposas, y los
suspicaces en cucuyos luminosos, para
prenderla ~n b. noche; pero de día el tol_
tiene cerradas sus flores, y ele noche los 1
tos no se acercan á ellas, porque saben qml
aroma que secretan aquéllas es mortal.. ....
taloache sabe guardar bien á su protegidL,
E. MAQUEO CASTELLANOS,

En honor de León XIII.-Túmulo levantado al pie del altar mayor.

Aspecto del templo durante la ceremonia.

EN HONOR DE LEÓN XIII
Las más suntuosas honras fúnebres efectuadas en l\Iéxico en memoria de Su Santidacl Le6n XIII, han sido las que un grupo de católicos de la colonia americana, organiz6 para e! jueves 30 del pasado.
El templo de Lourdes, que fué el local en que se verificaron las
honras mencionadas, ostentaba grandes colgaduras de gasa n:gra, que
pendían de las bóvedas rematando en los 1!1uros, y hermosas piezas florales· en cu ya composici6n entraban las violetas y las rosas blancas en
profusión. Guías de heno artísticamente prendidas á los muros, completaban el severo adorno del recinto.
.
.
La ceremonia di6 principio á las once de la mañana, con asistencia
de algunos miembros del Cuerpo Diplomático, y de numerosas damas
y caballeros de la mejor sociedad.
.
La parte musical fué muy notable, llaman_do_ I?articularmente ~a
atenci6n de los invitados el «Réquiem)) de Casciohm y e~ ,,Agnus DeJJ&gt;
de Perossi, que ejecutó la orquesta de Grecco con maestna.
El paclre Súllivan, uno de los oradores sagradc,s más famosos de
los Estados. Unidos, pronunci6 la oraci6n fúnebre.

Sra. Blanca Romero de Sá.nchez Juárez.

merosa concurrencia que asistió á la ceremonia. Pasada la lectura de la «admonici6n, »
acto al que estuvieron presentes como testigos
el señor Sánchez Ramos y la señora Consuelo
Romero de Reyes, el señor Arzobispo bendijo
el enlace, conforme al ritual, siguiendo después la misa acostumbrada, en que ofició el
señor Cura Don Lino Laguna. Los padrinos
de velaci6n fueron el señor Lic. Don Audomaro Reyes, hermano de la desposada, y la
sefiora María de Jesús Juárez de Sánchez.
El matrimonio de la distinguida pareja ha
sido uno de los más suntuosos.

CUENTOS RÁPIDOS
EL TOLOACHE
Allá, en las feraces tierras istmianas, mi
patria adoptiva, donde crece el resedá en arbustos, despliega el cocotero su penacho verde sobre el fondo azul del cielo y el guacamayo multicolor horada para hacer nido el tronco del árbol seco que se yergue en el bosque
como un atleta desnudo, en las jugosas tierras
de «chahuite» que los ríos abonan con sus aluviones, crece una planta de dentadas hojas

dormir y matar; y aplicada á la piel, amortigua los dolores.
¿Sabes por qué el toloache tiene esas virtudes? ¿Por qué sólo en las noches de plenilunio abre sus hermosas flores blancas?
Hace muchos siglos, antes de que nos conquistara el español y aun antes que el rey zapoteca Cosijoeza llevara sus huestes triunfantes á Tehuantepec, vivía allá, en mitad de las
selvas de esa tierra, un emperador padre de
siete príncipes. Una noche, mientras dormía
en su «tapextli&gt;, de flexibles juncos, cubierto
de pieles de garzas reales, le despertaron quejidos y lamentos; levant6se y hall6 á una nifia que, sin darse nadie cuenta de ello, había
llegado desnudita, fatigada y hambrienta hasta la real alcoba, y que no pudo explicar de
dónde venía. El buen emperador la recogi6
compadecido, la d16 alimentos y ropas y la
dió cariño¡ y la niña á su lado creció tan bella, con esa belleza no cantada aún de las vírgenes zapotecas, que lo1c1 príncipes, enamorados de ella, comenzaron á odiarse como rivales; todos eran solteros y, como hijos del serrallo, casi de la misma edad. La discordia
substituy6 á la paz, el rencor al amor, y á la
fraternida~ el celo; y la niña inocente lloraba de angustia porque los quería lí. todos y no
podía amar á ninguno.
Un día, al anochecer, supo el emperador

-

KLIN.

*
La ciencia es útil, la virtud es neresari
BYROX.

..,,.

,.
..,..

,:o.

Siniestra aurora esparce sus lívidos fulgores.
Despierta el campo. El río sus ondas rueda fiero,
y bebe de Nurnidas el escuadrón ligero.
Se escucha el toque claro de }03 bocina.dores.

Si no se quiere e~ru,,har la razón, é~ta.
por sí sola, no tardará en hacerse ofr.-F

$

~

EL TREBBIA

Sr. José Sánchez Juá.rez.

...,.
.....

Pues contrariando á todos, augures impostores,
al desbordado Trebbia, y hasta Escipión Severo,
' Sempronio, el nuevo Cónsul, audaz como altanero,
ordeua al punto mismo que marchen los lictores.
Con lúgubre 1·eflejos el cielo enrojecían
las aldeas Insubres que al horizonte ardían;
oíanse lejanos berridos de elefante.
Y allá, de pie, adosado contra un arco del puente,
de las iegiones que huyen, la marcha sordamente
Aníbal escuchaba, pensativo y triunfante.
JOSÉ. MARÍA DE,lIEREDIA.

Salida de la concurrencia.

....,...
""'

�Domingo 2 de Agosto de 1903.
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 2 ele Ago~to de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

I
Xotabilísimo huésped había llegado al convento de capuchinos de la villa allá por los
años de 1072. Famoso era el huésped en todas
partes por la agudeza de su ingenio, por el
profundo ~aber que había adquirido y por las
obras científicas en que le divulgaba. Baste
decir, y est.'i. todo dicho, que el hu(sped era
el reverendísimo padre fray Antonio de Fuente la Peña, exprovincial de la orden.
Después de comer con excelente apetito y
de dormir una buena siesta, para reposar de
las fatigas del viaje, fray Antonio re~ibió en
su celda al padre guardián, fray Domingo, y
habl6 á solas con él sobre el importante asunto que le había impul!"ado á irá aquella santa
casa.
-Sé por fama-le dijo-el extraño ca!"o de
mi señora Doña Eulalia, hija única del ilustre
caballero Don César del Robledal. Y considerado bien y ponderado todo, me atrevo á sostener que la joven no está posesa ni obsesa.
-Vue11tra reverencia me ha de perdonar si
le contradigo. Xo veo prueba en contra de la
posesión 6 de la obsesión de la joven. Aunque
me esté mal el decirlo, sabido es que, á Dios
gracias, ejerzo bastante imperio sobre los espíritus malignos, y que he expulsado á no
pocos de los cuerpos que atormentaban. Si los
que atormentan á la joven Doña Eulalia no me
obedecen, no es porquP no estén en ella ó en
torno de ella, sino pc,rque son muy ladinos y
marrajos. Si están en ella, se esconden, se recatan y se parapetan de tal suerte, que se hacen sordos á mis conjuros; y si la cercan, para
atormentarla, andan sobrado listos para escapar cuando yo llego, y no vol ver á'las andadas
sino después que me voy. Los síntomas del
· mal son, sin embargo, evidente~. Sobre lo único que estoy indeciso y no disputo es sobre si
el mal es posesión ú obsesión.
'
-Pues bien-rtplicó fray Antonio -mi
conclu~ión es ent~ramente contraria, y 'mientras mas lo reflexiono, más me afirmo en ella.
Doña Eulalia no habla nunca en latín ni en
1 ningún otro idioma que no sea nuestro cai-tellano puro y castizo; sus pies Fe apoyan siempre en el suelo cuando no está sentada ó tend~da ¡ en v_ez de e~tar desmedrada, pálida y
0Jerosa, se que esta muy guapa y ele tan buen
color, que parece una ros~ de mayo; y el que
ella repugne caimrse con nmguno Je los novios
que su señor pad1e le ha buscado y el que
ande melancólica y retraída, y el que tenga
por las noches y á Bolas, en su retirada estancia, coloquios misteriosos con seres in\'i~ibles
no pru':!ba que esté endemoniada ni much~
menos._ Los demonios jamás son tan benignos
y ~pac1bles con una criatura. Rer, por consigmente, de menos per\'ersa y dañina condición
que los ángeles precitos, es quien tiene trato
y coloquios con mi señora Dolia EulalÍfl. «Ergo,» no es demonio, sino duende quien la visita y habla con ella. Y conocedor yo de este suceso, ·•¡ empleándome como me empleo en el
estudio &lt;le los duendes, según lo testifica mi
ya celebérrimo libro «El ente dilucidado» he
venido por aquí á ver si me pongo en rela~ión
con el duende que visita á Doiia Eulalia y logro arrojarle de su lado, valiéndome de los
medios que me suministra la ciencia.
-Extraf\o es-dijo fray Domingo- que afirme todo esto vuestra ieverencia por meras conjeturas.
-No son meras conjeturas--repuso fray
Antonio.-Aunque por mis pecados nunca he
sido digno de tener revelaciones sobrenaturales, lo que es naturales las tengo con frecuencia, y tal es el caso de ahora. Aquí estamos
solos y puedo hablar con libertad confiando
en el indispensable sigilo.
'
Fray Domingo hizo señal de que no descubriría. lo que se dijese y fray Antonio continu6
~n voz misteriosa y baja: ·

-El duende que visita á Doña Eulalia se ha
franqueado conmigo y me lo ha. explicado
todo. Harto se comprende q_ue sea yo estimado, qneri&lt;lo y familiar entre los duendes, á
quienes he defendido de las injurias y calumnias que propala contra ellos el vulgo ignorante. Yo he demostrado qne no son diablos,
ni almas en pena, sino criaturas sutilísimas é
invisibleB, casi siempre traviesas y alegres,
que se engendran en lo más delgado del aire.
Agradecidos los duende~, ¿qué tiene de particular que acudan á conversar conmigo? Ademús, que mis estudios y meditaciones sobre
todos los secretos de la ma.:lre naturaleza v
mi asidua i1westigaci6n acerca de los seres
m{\s menudos y casi incorpóreos, han aguzado
de tal suerte mis sentidos, que veo, toco y oigo
lo que por ingénita y grosera. rudeza. de sentir
no notan ni descubren los otros mortale!c'. Perclóneseme la jactancia; yo descubro al tender
mi penetrante mirada por el m1h•erso, cien veCl'S más vida y más inteligencia que la que ve
la inmensa mayoría de los hom hres. En suma,
y contrayéndonos al presente singular caso, el
rluench•, harí1 cerca de diez años, desde que Doiia l~ulalia cumplió quince, hasta dentro ele trts
días que cumplirá veinticinco, seentienclecon'
ella, la np'.1rta &lt;le la convivencia de la gente y
la hace arisca y zahareña; pero me ha predicho que dei::aparecerí, dt.&gt;ntro de los indicados
tres días, y hasta que antes se dejará Yerbajo
la figura de un gallardo mancebo. Dofia Eulalia queda_rá libre entonces &lt;le tocia mole!:itia, y
aun1ue i-iempre recata&lt;ln, honestíf:ima y clecoro11a, depondrá sus clesdenef: dejará ele ser huraña. y se hará para todo el ~undo conversable y mansa.
Con acento irónico, aunque templado ó vela?º por el respeto, exclamó entonces f1 ay Domrngo:
-Sin duda que á fin de que la re,·elaci6n
no h_aya sido á medias, el duende habrá pronost1caclo á vuestra reverencia el punto y la
hora de su desaparición y de la aparici6ñ del
mancebo.
- Sí que_ me lo ha pronosticaclo-respondi6
fray Antomo.-Ello ha de ser ú media noche
en la propia habitaci~n de Doña Eulalia, {\
donde hemos de acudir, recatadamente y sin
que Doña Eulalia. ni nadie se entere el padre
de ell:~, desarmado para. evitar un fu:1esto rapto de ira, vuestra reverencia con sus exorcismos y yo, pertrechado de mi ciencia «duenclina. » Tengo la. mns perfecta Reguridad de que
todo tendrá allí desenlace dichoso.

II
En la noche y hora prefijada11, de concierto
ya D~n C~sar c~n los_dos reverendo!!, acudieron
en misterios? s1)enc10 y de puntillas á la puerta de la hab1tac16n de Doña Eulalia armado
fray Don:iingo del libro de los exor~ismos y
de ,un hisopo; armado fray Antonio de un
tun~ulo donde quemaba hierbas mágicas, espar~1en~o el humo; y armado Don César de
paciencia, después de haberse comprometido

solemnemente á no perderla y á no enfu
se, ocurriera lo que ocurriera.
Celebrados ya sus ritos y evocaciones
Antonio y fray Domingo prescribieron fl
César que llamase con brío á la puerta de
habitación de Dofia Eulalia, cerrada con Ha
! que ?rdenara qu~ se abriera de par en
inmediatamente, sm excusas ni pretexto
guno.
No hubo modo de evitarlo ni de retard
y la puerta se abrió de par en par y de 86
to. En medio de ella, como magnífico ret
de Claudio Coello, encerrado en su marco a
reci6 un galán muy bizarro y apuesto co~
je é i_nsignias de capitán, larga espaa'a al
to, airo_sas plu1!1as en el sombrero que lle
en la diestra, nea cadena de oro y ven
que e_n su !?echo, brillaban y espuelns de o
también asidas n sus amplias botas de cami
Don César, que era muy violento y cel
des~ honra, no hubiera sabido contenenie
hubiera caído i:obre el foraf'tero, si ambo¡;
les, cad11; uno ele un lado, no le contienen.
El galan, con voz reposada y serena dijo
tonces:
-Sosiéguese mi señor Don César y no
á mal _que me presente á tan deshora. Yo
el capitán Don Pedro González de la Riv
de cuya renta y condiciones ha e,;crito á
s.eñoría mi amigo el banquero genovés JU88
Sal vago, y de cuyos altos hechos de armas
Portu_gal, en Flandes, en Italia y en el re
to Oriente, le han dado noticias otras v ·
personas muy respetables. Aspiro á la m
&lt;le Doña E_ula.lia; ella me ha dado prueba
que me _qu_1ere para esposo, y sólo nos falta
C?!'sentim1ento paterno y de11pués la be
c1on del reverendo padre fray Antonio
está pr~sente y que espero no ha de neWI
bendecirnos.
-Todo eso estaría bien-respondió Don
sar con mal reprimida cólera-si vuestra
ced no lo pidiese después de ofender mis
nns, hollar mi ca11a y atropellar todo res
-_Yo, señor Don César-replicó el capi
so~n_cn?o, -tenfo que vengar con esta apa
te InJUria otra nada apar1mte que vue:,tra m
cad me hizo hace diez afios cuando me
prendió en este mismo f:itio en dulce:1
quíos con mi se~ora J?olia Eulalia, que a
no había cumplido qurnce años. Yo era en
ces un rapazuelo de diecii;éis, y yuesa me
me arrojó de aquí á empellones nada pate
les. Por amor de Doña. Eulalia lo sufrí
Y mayor afrenta hubiera rmfrido, á ser posi
m:i,yor afrenta: Harto he demostrado desp
m1 valor. Acrisolada está mi honra. La 1
tun~, además, me ha favorecido. La. sa ·
facc16_n que espero y pido para los pasa
agrav10s, es que vuel'a merced me acepte
mo yerno.
En este punto, apareció Dolia Eulalia
lado del galán. Estaba linda en extremo, m
elPg~nte y ricam~nte engalanada con maguf
cas Joyas, y manifestando en el rostro juve
Y ruboroso gran safüfncción y contento. ¿Q
hnbía de hacer Don César? Consintiíi en t
Y abrazó ~riñosamente á sus hijo!'I, no i-in
clamar, mirando al capit.'i.n detenidamente:
~¡Válgame Dio~, muchacho v cómo
crecido y embarneci&lt;lo en este d;c~niol ¿Qui
al p~onto habfo de r1•conocer en ti al rubio
travieso monaguillo d e capuchinos que repi
batan bien las campanas·?

III
No bast~ l~ re~petuosa consideración q
fray Antomo m s p1raha al padre guardián,
ra que éste se_callase y no dijese claro que
n? había habido demonio, tampoco había
b1do duende, y que todo había sido farE&amp;.
Fray Antonio quiso entonces justifi
Y antes de volver á ~Iadrid, donde ha.bit

mente residía, habló al padre guardián como
sigue:
-No sólo ha habido duende, sino \tnO de
los duendes más poéticos que en este mundo
sublunar puede &lt;lar!-e. Era ella tan pura, tan
cándida y tan ignorante de lo malo, que á los
quince años parecía úngel y no mujer. El era
bueno y sencillo como ella. Ambos ae amaban
con la más ardiente efusión de las almaB, sin
la. menor malicia, sin que la dormida sensualidad en ellos despertase. Anhelaban uniri:;e
en estrecho y santo lazo; vivir unidos hast.a la
muerte, como en unión castísima. habían vivido desde la iníancia. A esto se oponía. el
desnivel de poi-iciún social. Mene.,ter era. que
Periquito ganase posición, nombre, gloria y
bienPs de fortuna. Al i,;epararse para irse él á
dar cima á su empresa, sin estímulo vicioso,
con inocencia de nii10s y con fen•oroso amor
del cielo, se unieron sus bocas en un beso prolongadísimo. Sin duda se interpuso entre labios y labios una ledsima chispa de éter, átomo indivisible, germen de inteligencia y de
vida. El fuego abrasador de ambas almas enamoradas penetró en el átomo, le di6 brillantez
y tersura, y cuanto hay de hermoso y de noble en el mundo, vino á reflejarse en él como
en espejo encantado que lo purifica y lo sublima todo. Los santos anhelos de amor de él y
de ella, se fundieron en uno; y, sin desprenderse enteramente de ambas almas, tuvieron
en la misteriosa unión ser singular y substancial suyo y algo á modo de vaga, indecisa. y
propia conciencia. Re separaron los amantes.
El fué muy lejos; peregrinó y combatió. Durante diez afios, no supieron ella de él, ni él
de ella, por los medio3 ordinarios y vulgares.
Pero el unificado deseo de ambos, el duende
que nació del beso, con pintadas alas de mariposa y con la rapio.ez del rayo, volaba de un
extremo á otro de la tierra; y ya se posaba en
ella, ya en él, y hacía que se estrechasen como presentes, y renovaba. el casto beso de que
había nacido, no como recuerdo vano, sino

como si nuevamente y con la misma ó con
mayor vehemencia ellos se besaran. No dude,
pues, vueiatra reverencia de que el tal duende
existe 6 ha existido. ¿Cómo explicar sin él la
tenaz resistencia, durante diez años, de los
mismos amores? El deseo no era e6lo de ella.
El deseo no era s6lo de él. En ambos estaba,
pero, al unirse, se separó de ambos, creando
la unión un ser distinto. Este ser no tiene ya
razón de ser: desaparece, pero no muere. ::So
debe decirse que ha muerto ó que va á morir
la chispa inteligente, enriquecida con la viva
representación de toda la hermosura de la tierra ó del cielo, cuando, cumplida la misión
para que fué creada, se diluye en el inmenso
mar de la inteligencia y del sentimiento, que
presta vigor armónico, y crea la luz y hnce
palpitar la. vida en la indefinida. multitud de
mundos que llenan la amplitud del éter.
Fray Domingo oy6 con atención todo esto
y mucho más que dijo fray Antonio, y acabó
por convencerse de que había. duendes; unos
prosaicos, otros poéticos como el de Don Pedro y Doña Eulalia, -,in que la teoría de fray
Antonio pugnase en manera alguna con la
verdad católica, pues redundaba en mayor
gloria de Dios, hasta donde alcanza á concebirla el limitado entendimiento humano.

.....

JUAN V ALERA.

PARA MAÑANA
¡Obstinación estéril! Al adverso
golpe me yergo más. Soy como el sándalo:
perfumo si me hieren ... ¿No es el verso
aroma del laúd? ... Zumbe el escándalo
en torno mío: voluntad entera.
y amor sin fin opongo á tanta furia.
¡Canto mientras el odio desespera!
¡Canto! Como el arbusto en primavera,
doy mis flores al viento que me injuria.

171 1
'

1

l

*
La calumnia me acecha, no lo ignoro,
pero la venceré; como Atenea
colocar6 sobre mi escudo de oro
la cabeza del monstruo hirsuta y fea.
Me atisba la calumnia, mas confío
en la victoria y al peligro acudo;
mi corazón no tiembla, ídolo mío,
porque es mi coraz6n firme, bravío,
6 intáctil como el oro de mi escudo.

"'

Y cuando queden en la lucha prava
mi afán y mis anhelos vencedores,
~obre tu seno mi cabeza esclava
colocaré: corónala de flores!. .....
Mañana, vencedor, serás mi duefio
y mandarás en mí, y Hércules nifio,
realizaré mi venturoso empeño
enhebrando los hilos de mi ensueño
en la rueca, mujer, de tu cariiio.
VÍCTOR M. RACAMONDE.

1903.

La extracción de la idea.
I
El sol, y el aire y la lengua callada. de las
co~as dicen al buen minero: es un buen día.
El trabajador, ágil y desnudo, siente cantar
su sangre y correr por su médula un impulso
de labor. Como si un invh-ible aceite lustral
le hubiese puesto en sus miembros fuerza y
ligereza, se juzga listo para todas las luchas y
capaz de llegar con su pico al corazón de la
tierra.
La boca del pozo le llama: el hondo pozo
cerebral le invita al descenso. El buen trabajador se asoma, y en el fondo ve brillar las piedras preciosas.
La naturaleza, como una maternal nodriza,

�11

,,

i

ROMA.---Una gran ceremonia ~tifical en la Basílica de San Pedro.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL ::-,IUNDO ILUSTRADO

=

va á darle la mano, á ayudarle á bajará la entrada de la mina. Y él desciende en el hovo
sombrío. A poco se oye, con un son armóñico, cómo está hiriendo la roca el pico metálico.
Cuando el minero i;ale de su tarea, la luz
del cielo ilumina sobre el hnz de la tierra un
tesoro nuevo. Son los diamantes, el oro, los
rubíes, las cn.lcedonias, lns esmeraldaR, las gemas variadas y ricas que ha extraído el buen
trabajador.
Feliz descansa de la fatiga, mientras ln virja i'lodriza le sonríe misteriosa.

vieja Nodriza, con una linterna sordn, en silencio. Le ilumina el rostro y le contempla,
misteriosa.
RUBÉX DARÍO.

NOTAS MILITARES,
,:,;u~YOS

U:SIFOR~IE.".

La Comisión nombrada por In Secretaría. ele
C.uerra para proponer las reformas que, según
acuerdo de la misma Secretaría, debe hacerse

II
¿Está el i-ol acaso enfermo? Tiene sobre los
ojos un velo obscuro. El aire salta bruscamente y va húmedo, cual si saliese de un baño de
hielo. Todas las cosas dicen al buen trabajador: es un mal día.

En lugar del chacó, los soldados portarán un
casco con amarres y adornos de metal, i;iendo
éste blanco para los dragones y amarillo para
los infantes. El distintivo que se pondrá en
los cascos, consiste en una corneta y dos fusilrs, para la infantería; en dos sables para. la.
caballería, y en dos cañones y una granada.
para la artillería. Sobre el escudo, un poco
arriba, se fijará el número del batallón 6 regimiento respectivo.
En cuanto nl uniforme de cuartel, la t ropa
llevará un kepi de paño con visera &lt;le ufia,
muy ligero, y chaquetín y pantalón dt. dril.
El señor Presidente de la República pasó
revista el martes á uti grupo de individuos de
las tres armas que vestían el nuevo uniforme,
aprobando, en lo general, los modelos, y haciendo con respeeto á sus detalles algunas indicaciones que anotó la Comisión para tomarlas desde luego en cuenta.
Damos en este número fotografías de algu-

IJn infante con su equipo completo.Espalda y perfil.

El nuevo uniforme del Ejérclto.-Traje de gala
para: la intanterfa.

El mismo siente en su cuerpo un morboso
escalofrío, sus brazos no pueden alzar el pico
de labor. Creería que al dar un paso va á caer.
El ambiente le hace daño: i-us miradas se fatigan queriendo horadar la bruma.
El pozo negro y mudo, parece serle hostil.
E l buen trabajador se asoma v mira obscuridad tan sólo; abajo, en el profundo, cree escuchar la voz de un
•
funesto grillo.
Pero hay que descender; y sin ayuda,
débi l, 1:1in voluntad,
desciende al hoyo de
sombra.
Se oye apenas un
sordo golpe del pico,
de cuando en cuando.
En los intervalos de silencio, rechina el grillo de la mina.

á los modelos conforme á los cuales se construyen los uniformes del Ejército, ha terminado ya sus trabajos, presentando al señor General Mena las distintas piezas que corresponden á las tres armas.
El uniforme de gala pnra la tropa es de paño azul como el que se usa actualmente· pero
tanto el chaquetín como el pantalón s¡ diferencian de los que ahora lleva el soldado, en
algunos detalles que los hacen, no sólo más
vistosos, sino también más elegantes. El chaq~etín es cerrado~ coi~ puños, cuello y «vivos»
rOJOS, y el pantalon tiene, en vez de un «vivo »
u~a franja. del mi~mo color, á lo largo de cada
p1ern1,.. Para la infantería, la Comisión ha
propuesto se adopten, además, las polainas.

nos soldados de infantería y caballería. Próximamente publicaremos las correspondientes á los oficiales y á los artilleros.
EL

17~

BA'l'ALI.ÓN.

Por separado publicamos dos grabados que
representan al 17~ Batallón haciendo ejercicios en San Lázaro, al mando del señor Coronel .Joaquín :Mnass.
El orden que se aJYierte en la formnción
de la tropa, simula el
ataque y la defensa de
una fortificación.
La constancia de la
fortuna es la esperan·
za de los dei-graciados.

*

Sin creer en una Yida futura, la presente
sería inexplicable.

*
Al llegar la noche,
sale como una hormiga por el borde de un
vaso, el minero. Yiene
con las manos y los
pies destrozados. :Xo
ha podido extraer nada. No podrá mañana esperar el paso de
los mercaderes. Agotado, casi desfalleciente á la entrada del pozo, se refugia en el
eueño.
Entonces, cuando
está. dormido, viene la

Soldado de 1Dfa.nteru1..
Artillero en tr&amp;je de cuartel.

*

La igualdad repug·
na tanto á los hom·
hreA, que el mayor em·
peño de c:1.da uno es
distinguirse de los demás.

*

Quien no desconfía
de sí mismo, no mP.rece la confianza de
los demás.

*

Un grupo de dra:;onell

e.1

traje de gala.

Los buenos tiemblail
cuando los malos no
temen.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

CONCURSO LITERARIO

tn el fin de honrar la memoria del BeneC" nt? Don Benito Juárez, el Instituto de
iencias y Artes de Oaxaca convoc6 á un

Posteriormente, el Jurado revocó su resolución en lo relativo á la recompensa otorgada al autor de «El Alma de las Cosas,)) por haberse comprobado que la composición no era
-contra todo lo establecido en las baees del
concurso-inédita.

***
La distribución de premios se efectuó el día
~O, concurriendo al acto las principales familias de Oaxaca. Los estudiantes laureados fueron muy aplaudidos, así como el mantenedor
del torneo, Dr. Adalberto Carriedo, que pro-

EL MUNDO ILUSTRADO

CONVENTUAL
Hermana contemplativa
que, elevando el pensamiento,
escrutas el firmamento
en actitud pensativa;
hermana caritativa
que alivias todas las penas
con tus sonrisas serenas
de paz, de dulzura y calma,
¡dichosa tú, que en el alma
tienes tantas cosas buenas!
Dichosa tú, hermana mfa,
la del semblante risuefio,
que hiciste el más puro suefio
de tu honda melancolía;
dichosa tú, que en un día
de voluntad y de anhelo,
alzaste el alma hasta el cielo;
y aspiraciones intensas
te dieron alas inmensas
para remontar el vuelo!
Dulce hermana que en el seno
de una sociedad menguada
floreciste inmaculada,
tal como un lirio en el cieno,
yo también, también fuí bueno·
pero mi bondad nativa
'
fué después hecha cautiva
en red de pasiones malas ...
¡y me cortaron las alas,
hermana contemplativa!

Sr. Prtscmano R. Maldonado.

ALFONSO lBERRI.

concurso literario á los estudiantes, sefialando

a.º1º
plazo improrrogable para la admisión
e os trabajos que se presentaran el período
C?mDrendido entre el 2 de abril y 'el 1&lt;? de jumo del corriente año.
~os tem~s. escogidos fueron los siguientes:
10· ompos1C16n en verso.-2&lt;? Composición en
prosa: «El Obrero l\Iexicano sus defecto" v
sus e l"d
'
., J
30 cuª 1 ª?,~S, su pasado y su porvenir.»: ompos1c1ón en prosa: «Enseñanza que encieJrra para la juventud la vida del Benemérito uárez.»
. El total de composiciones remitidas al Instituto, que ~e elevó _á diecisiete, comprendía
n~eve traba¡os relativos al primer tema dos
ª rgun~o y seis al tercero. Hecho por ~l Jura cahfi_cador el examen de las distintas piezas literarias, se acordó conferir el premio correspondiente del primer tema al autor de una
poe~ía titulada «El Alma de las Cosas » adkrdicándose el accéssit al señor Priscilia~o R.
aldonado, que present6 una composición
llama?,a «La Partida.,, Por haberse declarado
q~e nmguna de las composiciones relativas al
2 · tem~ era digna de recompensa se resolvió
por último, abjudicar al mismo s~ñor l\Ialdo~
nado el premio correspondiente al tercer tema
otorgándose el accéssit al señor Enrique E'.
Vasconcelos.

º.

La imaginación exagera, la razón descuenta y el juicio regula.

Sr. Enrique Vasconcelos.

*

nunció un hermoso discurso relativo á la fecha
que se conmemoraba.
En este número publicamos los retratos de
los señores Carriedo, Vasconcelos y l\Ialdonado.

Hay un dulce amargo en la felicidad que deleita y contrista; este sentimiento mixto de placer y dolor nos encanta y entristece al mismo tiempo.

EL JARDÍN DE PROPAGACIÓN

Los escritores moralistas son para la juventud lo qu~ los faros para el navegante, adviert~n el pehgro y salvan al amigo del naufragio.

*

El reloj de las pasiones nunca marcha exactamente.

remonia de apertura, lucían un vistosísimo adorno consistente en
guías de heno y haces de banderas que presentaban por su artística combinación, un aspecto verdaderamente agradabl~.
En el mercado se colocó una plataforma destinada á los asientos de honor, y hacia el fo~do una gran cortina en cuyo centro se destacaba una alegoría de la diosa Flora. Las señoritas Guadalupe Roig1
Guadalupe Bandera, Guadalupe Peón, Asunción Bértiz, Luz Zepeda
l\Iaría Elena Ope, Luz María Ibáñez, Herlinda Silver y Elena Zamor~
y Plowes, como reinas ~e la fiesta, ocuparon en la plataforma el lugar
preferente, tomando asiento á los lados el sefior Prefecto Político Coronel García Martínez, el Presidente del Ayuntamiento y los ~iembros de la Comisi6n de festividades.
El acto dió principio con una pieza de música que ejecut6 la orquesta de la Escuela Nacional de Ciegos. La señorita Leonor Pifia
pronunció en °eguida una entusiasta alocucit.n que le valió muchos
aplausos, y tras otro número musical, el sefior Luis G. Urbina recitó
una inspirada poesía que los concurrentes escucharon con sumo agrado. Una salva de aplausos acogi6 las últimas palabras del poeta.
. Hecha la_ ~~claraci6n de apertura, el público se dispersó para. visitar ~a expos1c10n y recorrer las barracas, repletas de golosinas, de
la feria. La verbena popular estuvo, como "iempre, animadísima.
Hoy, según está anunciado, quedará clausurado el certamen. Por
la noche se dará un baile de invitación en la Prefectura Política.

S.r Dr. Adalberto Carriedo.

La razón se turba con las pasiones como e!
agua se enturbia si es agitada por el ~ento.

*

En terrenos de Mixcoac ha quedado establecido el jardín de propagación que debe suministrar, en lo sucesivo, los árboles necerarios
para las calzadas vecinales y las diversas plantas que se empleen en la
repoblación de los jardines de la ciudad.
EL área que ocupa el jardín es muy extensa y está dividida en
lotes que contifmen distifltos éjemplares, contándose entre éstos las
plantas florales máJ á prop6sito para los parques, y una variada colección de frpsnos y otros árboles de sombra. En la actualidad se encuentran en los lotes más deseiscientasmilplanta.s que se destinan,

El amor ciega á muchos. La fortuna deslumbra á todos.

*

El amor es como los niños empieza riendo y termina llorando.
'

tas fitstas dt San Jlngd.

Puesta de sol.

Con motivo de las fiestas del Carmen que
añ? por año se celebran en San Angel, quedó
ab1e~ta hace ocho días, en el pintoresco pueblecillo, la Exposición á que fueron convocados los floricultores del Distrito.
. Debido á circunstancias especiales, el contingente ~e floree, plantas y frutas, no fué en
esta ocas10n tan notable como ha sido otras
veces; p~ro, en cambio, la concurrencia fué numerosís1ma durante el día, y la animaci6n tan
grande como nunca.
Algunas casas se veían engalanadas con
hermosos adornos florales, y tanto la alameda, como el mercado, donde se efectu6 la ce-

Sa.n Angel.-Insta.ntáneas de la. verbena del Cttrmen.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

�en su mayoría, al embellecimiento del Paseo
de la Reforma.
En el .mi!'mo terreno hay instalados tres
grandes mv~rnaderos, y algunas &lt;&lt;Cajoneras,»
para el cultivo de determinados ejemplares,

levantándose, en el centro, un gracioso ,,chalet,, que sirve de habitaci6fi al encargado del
jardín.
La instalaci6n del jardín se hizo por orden
de la Secretaría de Comunicaciones.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL PAÍS DEL SILENCIO
Huérfano y soltero, vivía con mi hermana
una adorable niña de quince años, que era ei
deleite de mi coraz6n, el sol de mi casa. La
amaba fuera de toda comparaci6n. Y ¿c6mo
no amar ese delicioso ser, turbulento y hermoso, espiritual y tierno, entusiasta y generoso, que con la risa asomada siempre á sus
labios, vibraba á todo lo bello, á todo lo grande? En esa frágil envoltura de riente niña se
sentía latir un alma ardiente, profunda y' libre. Esas eclosiones del heroísmo nacional no
son raras entre nosotros. En el silencio sofocante que pesa sobre nuestro país, en la inmensa sospecha policial que lo encierra el
genio elige á veces para abrigarse, para disimular su nidada, el inolvidable asilo que debe ser en el coraz6n de un niño 6 de una niña. Mi hermana era verdaderamentP- una de
esas elegidas. S6lo una cosa me inquietaba en
ella: la extrema franqueza de su palabra y la
independencia ruidosa de su espíritu, que no
sabía callar y ocultar ante nadie, aun ante
aquellos en cuya presencia es preciso quedar
con la boca bien muda y el alma bien (1errada. Pero me tranquilizaba al pensar que en su
edad ei:,os pequeños desvíos son sin consecuencia alguna. á pesar de que, en nuestro país
n.o hay edad para la justicia y para la desgra:
Cia.
Un día, volviendo de Moscou donde había
ido á dar algunas funcione!', en~ontré la casa
vacía. Mis dos viejos servidores se lamentaban, sobre un banquito en la antecámara.
-¿D6nde está mi hermana?-pregunté.
-¡Ay!-dijo uno de ellos, pues el otro no
hablaba.nunca, -ellos han. venido..... y la han
llevado Junto con la nodriza ...... ¡ Dios tenga.
piedad de ella!
-¿Estás loco?-grité-¿6 has bebido demasi_ado? ...... ¿6 qué? ... : .. ¿Sabes siquiera lo que
dices?...... Vamos, dime, ¿d6nde está mi hermana?
El viejo levant6 hacia el techo su triste rostro barbudo:
-Te lo he dicho-murmur6.-Ellos han
venido ...... y la han llevado ...... ¡el diablo sabe á d6ndel
. Creí que me iba á desmayar por el dolor.
Sm embargo, tuve la fuerza de asirme de una
puerta y violentamente articulé:
-¿Pero por qué? ...... Veamos, ¿por qué?...
¿Ell?s han _dicho algo?...... ¿No la han llevado sm m_o~1vo?....... ¿Han dicho por qué? ..... .
.Y el vie30, habiendo sacudido la cabeza rephc6:
'
-No han dicho nada...... nunca dicen nada ...... Vienen, como demonios, no se sabe de
d6nde ...... Y después, cuando se han marchado, no hay más que golpearse la cabeza contra
las paredes y llorar ......
-¿Pero ella?-insistí-¿ella? ...... ¿Han dicho algo? Vamos ..... . ¿ha r,rotestado?..... ¿Los
h3: am~nazado de mí, del emperador, que es
m1 amigo? ...._.. ¿Ha dicho algo? ..... .
-¿Qué qmeres que baya oicho esa querida
alm~? .... .. ¿Y qué habría podido decir? ..... .
Ha 3untado sus pequeñas manos como ante
las santas imágenes ...... Y he ~hí todo ..... .
Ahora, tú y . nosotios dos, para quienes ella
era como la vida ...... no nos queda otro recurso sino llorar mientras vivamos .... .. Porque
no se -yuelve nunca de donde ella ha ido ... .. .
¡Benditos sean Dios y nuestro padre el Czar!
Com~rendí que no obtendría otros datos de
es?s resignados y fieles brutos y salí corriendo
á m!?rmarme. Fuí mandado de una admini!tracion á otra, de unas á otras oficinas de
unas á otras ventanillas, y en todas partes 'tropecé con r?stros mudos, con almas encerrojatas, con OJOS cerrados como puertas de cárcel.
o se sabia ...... no se sabía nada...... no podecfrseme nada...... Algunos me aconse¡aban babl~r muy bajo, 6 no hablar nada, y
volver ~,m1 Clisa alegremente ..... . En mi desesperacion pensé solicitar una audiencia del
emperador..;··· El era bueno, él me amaba.
~e echaría a sus pies, imploraría su clemencia.• •:• ~ ~demás, ¿quién sabe? ...... Esa sombría 3us~ic1a CU1;fiplida en su nombre, la ignoraba qmzás, la.ignoraba seguramente.
Algunos oficiales, amigos míos, á quienes

•'~ •l\....

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I'.

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Jairdfn de propaga.ción.-Interior del invernadero principal.-Una ca.lle.

-Mis felicitaciones, señor ..... Me dijo .....
pedí consejo, me hicieron desistir vivamente
habéis desempeñado vuestro papel e3ta noch~
de mi idea.
como M. Guitry......
'-''!,,,,i
-No hay que hablar de eso ...... no hay que
Después de esto, habiéndome tehdido la
hablar de eso ...... Ello ocurre á todo el munmano para besarla, medespidi6 graciosamente.
do. Nosotros también tenemos hermanas,
Termino ..... ya es tiempo y esos recuerdos
amigos que están allá ...... No hay que hablar
me devoran el coraz6n ...... Dos años pasaron.
de eso ......
No sabía nunca 1Jada; no había podido aprenCon el fin de distraerme de mi dolor, me
der nada de ese horroroso misterio que me hainvitaban á cenar, por la noche ...... Nos embía, de repente, llevado lo que más quería en
briagaríamos con champaña, echaríamos moel
mundo. Cada vezqueinterrogabaáunfunzos de restaurant por las ventanas ......
cionario, no obtenía otra ~osa que ese «¡chi-Venid, pues ... mi querido, venid, pues ...
tón!i&gt; verdaderamente terrorífico, con que, en
¡Buenos amigos!. .....
el mismo momento del acontecimiento, en toS6lo dos días después pude hablar con el
das partes, se habían acogido mis súplicas, las
director de la policía. Le conocía mucho. A
más apremjantes. Todas las influencias que
menudo me hacía el honor de visitarme, en
hice poner en campaña no sirvieron sino para
el teatro, en mi camarín. Era un hombre enhacer más pesadas mis angustias y más especantador, cuyas maneras afables y conversai.as
las tinieblas por donde se había tan trágici6n espiritual admiraba yo. A mis primeras
mente desmoronado la vida de la pobre y adopalabras:
rable niña que yo lloraba. Debéis pensar si
-¡Chitónl-me dijo con un tono contrariatenía el corazón en el teatro, en mis papeles,
do, -no penséis más en eso..... Hay cosas en
en
esa existencia emocionante á la cual me
que no se puede, en que no se debe nunca
apasionaba tanto antes. Pero no pensé un
pensar.
instante, por penosa que fuese, en dejarla....
Y, bruscamente, me pidi6 una multitud de
Gracias á mi profesi6n, estaba en relaciones
detalles íntimos respecto á una· cantante francuotidianas con importantes personajes del
cesa, aclamada la víspera, en la ópera, y que
imperio á quienes quizá algún día podría inél encontraba muy bonita.
teresar útilmente en mi horrorosa desgracia.
En fin, ocho días después de esos terribles
Y me encarnicé por causa de esperanzas posiacontecimientos. un siglo, os aseguro ...... ¡ay!
bles, lejanas, de las cuales, por su intermedio,
sí, un siglo de angustias, de mortales sufrientreveía la luz turbia y confusa. En cuanto
mientos, de inexpresables torturas en que penal emperador, me conservaba la misma benesé volverme loco, el teatro daba una funci6n
volencia glacial. El también sufría visiblede gala. El emperador me hizo llamar por un
mente de un mál desconocido, con un admioficial de su séquito. Estaba como de costumrable valor silencioso. Al examinar sus ojos,
bre, estaba como siempre, grave y un poco
lo
sentía ...... ¡ah! sentía fraternalmente que
triste, con una majestad un poco cansada
no sabía nada, él tampoco, que estaba triste
y una benevolencia un poco helada. No
de toda la tristeza infinita de su pueblo, y que
sé por qué, de ver así á ese coloso-fuese resla muerte venía, inclinaba poco á poco, hacia
peto, miedo, la noción precisa, en fin, de su
la tierra, sus poderosos hombros de imperial
tremendo poder,-me fué imposible articular
y melancólico gigante. Y una inmensa piedad
una palabra, una sola palabra, esa sencilla
su
oía desde mi coraz6n hacia el suyo ...... Enpalabra de «¡gracia!)) que un instante antes lletonces, ¿por qué no me atreví á lanzar el grito
naba mi pecho de esperanzas, se estremecía
que tal vez huoiese salvado á mi hermana? ...
en mi garganL'l., quemaba mis labios. Estaba
¿Por qué? ..... . ¡Ay! no lo sé.
verdaderamente paralizado, y como vacío y
Después de días y noches de indecibles_sucomo muerto.

frimientos, no pudiendo más vivir así y decidido á arriesgar el todo por el todo, me fuí á
ver al director de la policía.
-Escuchad-declaré firmemente, -no vengo á traeros inútiles palabras ...... no os pido
el perdón de mi hermana, no os pregunto siquiera dónde está...... Quiero saber solamente si vive 6 si ha muerto ......
El director tuvo un ademán de hastío.
-¿Todavía?-dijo.-¿Y para qué pensar
siempre en eso, mi querido? ...... No sois muy
razonable, en verdad ...... os dais mucho mal
inútilmente...... Vamos ...... todo está ya lejos ...... Haced como si hubiera muerto ..... .
-Es precisamente lo que quiero eaber-iflsistí.-Esa duda me mata ..... ¿Ha muerto ó
vive aún? ...... Decídmelo .. ... .
-Sois sorprendente, mi querido ...... Pero
no sé nada ...... ¿Cómo queréis que Jo sepa? ...
-Informaos ...... Después de todo, es mi
derecho ..... .
-¿Lo queréis?
-Sí, sí, sí, lo quiero- grité.
-¡Pues bien, sea! ...... me informaré, os lo
prometo ... .. .
Y añadi6 indolentemente, jugando con un
la pi cero de oro:
-Solamente os aconsejo, para el porvenir,
concebir de vuestros derechos, mi querido, una
idea un poco menos familiar ......
Seis meses después de esa conversación, una
noche, en el teatro, en mi camarín, mientras
me vestía para entrar en escena, un hombre
de policía me entreg6 un sobre lacrado... Lo
rompí febrilmente. No llevaba fecha ni firma,
y contenía estas palabras escritas con lápiz
rojo:
))Vuestra hermana existe; pero tiene todos
sus cabellos blancos."
Vi las paredes del camarín,' y las luces y el
espejo, girar, girar y desaparecer ...... y me
desplomé, como una masa inerte, sobre la alfombra.

?ía

Vista de la.s "cajoneras."

Jardfn de propaga;:i6n.-Las "cajoneras" y los inverna.deros.-Frento del invernaidero principal.

ÜCTA VIO l\iúRBEAU.

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disenteria, dilatación del estómago, O.lcera del estómago, neurostenia gástrica, hipercloridria, anemia y clorosis con dispepsia; las cura porque aumenta el apetito, auxilia la acción digestiva, el enfermo come más, digiere mejor y hay mayor asimilación y nutrición completa. Cura el mareo del mar.

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4 DEL

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

Pedro es artillero. Está alerta y
vigila junto á su caflón, cuando el
general Noel, comandante del fuerte, se a.cerca a.compat'lado de los
oficiales de su Estado Mayor.
El general se apoya en el callón
y con el anteojo en la mano dirige
la visual al puente de Sevres.
-Artillero-dice con breve a.cento.
-Mi general!- contesta Pedro
cuadrándose y haciendo el saludo
militar.
-Ves desde a.qui el pueblo de
Sevresl'
-Lo veo perfectamente, mi general.
-Ves á la izquierda aquella casucha situada entre los árboles?
- La veo-dijo Pedro, poniéndose pálido.
-Es un nido de enemigos; plántale allí una granada, muchacho.
Pedro se tornó aún más pálido; á
pesar de la áspera
cruda brisa
que ha.cía tiritar
los oficiales
bajo sus capores militares guarne·
cidos de pieles, parecióle á Pedro
que se hallaba inundado de sudor.
Sin embargo, nadie reparó en la
turbación del artillero.
Se acercó al cailón é hizo con esmero la puntería; los oficiales observaban el efecto del disparo.
-Buena puntería!-dijo el general cuando se hubo disipado el humo.-La casucha no era muy sóli·
da; ya no quE:da de élla más que un
montón de rumas.
Dos abultadas lágrimas as&lt;'maron entre los párpados de Pedro. El
general las vió, y con su brusquedad habitual preguntó:
--Qué tiene ahor&amp;.~ese mozo?
-Perdóneme V. E, mi general,
-contestó Pedro, que había logrado dominarse.-Era mi casa ....
Lo único que poseía! ....

f

MAURICIO !AYDE.

RL SUBPRKfKCTO KN RL CAIPO.
El seilor subprefecto estaba de
viaje de inspección, y con el cochero delante y el lacayo á la zaga.,
llevába.le majestuosa.mente el coche
de la subprefectura al concurso re¡ional de Combe-aux-Fees. En honor á día y fiesta. tan memorables,
había.se puesto el subprefecto su
hermosa casa.ca bordada, el sombrero de tres picos, el pantalón
azul con franja de plata y su espada de gala con empufla.dura de nácar.
Sobre las rodillas llevaba. una
gran carrera de piel roja, y de vez
en cuando la contemplaba tristemenre, porque se acordaba del famoso discurso que tenía que pronunciar una hora después ante los
habitantes de Combe-auz- Fees:
-Seilores y queridos administra- •
dos ....
Pero en vano se retorcía la blonda seda de sus patillas y se repebía
veinte veces:
-Sel'lores y queridos administra.dos.... no se me ocurre la continuación de mi discursfl.
La continuación del discurso no
se me ocurre y ¡hace tanto calor en
este coche! Hasta perderse de vista
la Carrera de Combe-aux- Fees, hacíase polvo bajo un sol meridio•
nal. ... El aire abrasaba, yba.jo los
olmos de la orilla del camino, todos ellos cubiertos de polvo, respondíanse unas á otras mil cigarras de árbol en árbol. De pronto
estremecióse el señor subprefecto
al ver á lo lejos un bosquecillo de
verdes encinas que parecía hacerle
un signo.
Sí,el bosquecillo de verdes encinas parecía hacerle un signo y lla.·
marle:
-Venid aquí, señor subprefecto,
porque para preparar vuestro discurso no estaréis en ningún sitio
como bajo estos árboles.
Al seflor subprefecto le sedujo la
perspectiva, y apeándose del carruaje, ordenó á. sus cria.dosque le
espera.sen y que se iba á estudiar
su discurso á aquel bosquecillo de
verdes encinas.
En el bosquecillo de encinas había pajarillos, violetas y manantiales que corrían por entre la fina hierba. Al ver al seflor subprefecto con su ¡raloneado pantalón y

su cartera de piel, se asustaron los
pájaros y dejaron de cantar; los
manantiales no se atrevieron á seguir susurrando, y las violetas se
ocultaron entre la hierba .... Todo
aquel mundo que allí existía, no
había visto nunca ningún sobprefecto, y se preguntaba en voz baja
quién sería tan gallardo seilor que
se paseaba por allí con pantalón
galoneado.
En voz baja, por entre la. enram!lda, se preguntaban quién es, y
mientras tanto, embelesado el seflor subprefecto con el silencio y la
frescura del bosque, se l~vantó los
faldones de su casasa, dejó el sombrero sobre la hierba y se sentó sobre el musgo al pie de una encina,
Y hecho esto, abrió su gran cartapacio de piel roja y sacó una hoja de
papel ministro.
-Es un artista!- exclamó una
curruca.
-No-respondió una alondra,no es un artista, porque lleva pantalón con franja de plata. Debe ser
un príncipe.
-Ni un artista ni un príncipeinterrumpió un ruiseilor viejo que
durante toda una estación ba.bía
cantado en los jardines de la subprefectura..- Yo sé quién es; un
subprefecto!
Y en todo el bosque repitió el
murmullo:
-Un subprefecto!
-Y qué calvo es!-observó una
alondra que tenía mucho mono.
Y las violetas preguntaron:
-Es muy malo?
-Nada de eso- respondió el
ruiseflor.

Tacubaya, D. F., Mayo 30.

Me es altamente satisfactorioescribe el Dr. Alberto Cervantesmanifestar que considero la Emulsión de Scott como el mejor reconstituyente que se puede emplear en
todos los casos en que la nutrición
languidece por cualquier motivo,
haciendo incompleta la asimilación. Por este motivo nunca vacilo
en prescribirla en estas circunstancias, obteniendo siempre el txito
más lisonjero que se puede esperar.

EL TESTAMENTO

Dtl

11.■o.

Y con esta seguridad volvieron á
cantar los pájaros, los manantiales
á correr y las violetas á. embalsamar el aire, como si no estuviese
allí el seilor subprefecto. Este, impasible en medio de aquel agra.dable barullo, invocó en el fondo
de su corazón á la musa de los
comicios agrícolas, y levantando en alto el lápiz,empieza á. declamar con la voz de las grandes cere·
monias:
-Señores y queridos administrados .... . .
Interrumfióle una carcajada burlona; se vo vió y no vió nada más
que un picoverde que se había posado sobre su sombrero. Encogióse
de hombros el subprefecto y quiso
continuar su discurso, pero el picoverde volvi&lt;I á interrumpirle y le
preguntó desde más lejos:
-Y par~ qué?
-Cómo para que?- dijo el subprefecto, poniéndose muy encarna·
do; y espantando con la mano al
desvergonzado pájaro, repitió con
más entusiasmo:-Queridos seilores
y administra.dos! ....
Pero he aquí que entonces las
violetas fueron las que se enderezaron sobre sus tallos y le dijeron
con mucha dulzura:
-No percibís, señor subprefecto,
que aroma más delicioso exhalamos?
Y, al mismo tiempo, los manantiales empiezan bajo el musgo una
música divina, y entre las ramas un
ejército de jil~ueros, currucas y mil
l~odos p~jarillos de todas especies, comienzan el concierto más
agra.dable que imaginarse pueda, y
todo en el bosquecillo conspiraba
P!lra impedirle que preparase su
discurso.
Embriagado por los perfumes y
aromas del bosque, embelesado por
la música, intentó en vano y de
nuevo resistir el encanto que de él
se va apoderando. Se echó de bruces sobre la hierba, se desabrochó
la bordada casaca, y dos ó tres veces balbuceó aún:

EL MUNDO ILUSTRADO

17.-Trajeclto Infantil.

-Seflores y queridos admioiatra,
dosl Senores y querido, admiolnrados .... Seflores. . .
Luego envió á sus adminlatndoe
al diablo, y á la musa de loa oomlcios agrícolas no la quedó IÚI
remedio que velarse el rostro,
Sí, vela tu faz, oh musa de loe
comicios 11.grícolas !
Cuando al cabo de una hora, na
criados, cansados de esperarle, em•
pezaron á inquietarse y le fueron,
buscar al bosquecillo, preseoclal'OII
un espectáculo que les hizo retroeeder horroriza.dos:
El sel'lor subprefecto esta.ha leD•
dido boca a.bajo sobre la hierba.
despechugado y en mangas de camisa, porque se había quitado la
borda.da casaca, y al mismo tiempo
que mascaba violetas, ¡hacía .,..,
sosl
A. DAUDET.

· ·······.........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADe1nr,;lusa1 Cfty, Sl Loail, Cblcago, lew York.
Saa Fra1cl1co J Los .bgeles

Sr. Jlrzoblspo Jttban.

Loa blene1 fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado consl1tfa en dos p6llzaa de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
aobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dfas qoe ae practlc:6 la
apertura del testamento del llu1tr1II•
mo Sr. Arzobl1po D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illloola.
Le. fortuna ctel dl1tlnguldo prelado ucendl6 A cerca de ,125,000 oro americano; 7 aegt1.n el Inventarlo qoe ae ha
pobllca.do, 101 bien• que •eJ6 foeron
como elsue:
Doe p6llzu

de • 'La Muto&amp;.• • Compallta de ~ , .
snroe 1obre la Vida, de
Nueva York, por i211,~oo
oro cada una, 6 ,ean. . , 50,000 oro.
Dlvlden•o• a.cumoladoa aobre una de las p611saa
9,829 oro.
Otra p6llu. de ee¡uro. . . H,000 oro.
Acciones en efectivo 7 en
Bancoe. . . . . . . . 87,000 oro.

ata■ :

. . la 1Utlm.a p611A.

111111111:111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111uuu11111111111111111111111111111111111111111111111111111

Número l. :'.\latinés y trajes de
casa, último estilo, que están muy
en boga en la aristocracia europea. El de la izquierda consta de
una fa.Ida lisa quA en su parte inferior lleva un sobrepunto de encaje y cintas de seda, y de una blusa
modernista con ancho cuellohombreras de enea.je y cort9 jaquet, en
cuyas solapas cuelgan atavíos de
encaje. Las mangas, cerradas solamente basta la mitad del brazo,
desde este punto cuelgan sin entalle
y en gracioso volante. Un pequeño
escote angular aparece en la parte
inferior de la blusa. Por lo que ha·
ce a.l segundo vestido, tan elegante
como el primero-mejor que vestido
pudiera llamarse cubridor,-consta
de un sólo cuerpo y para su confec·
ción se emplea tela de seda rameada. Suelto por delante y por la espalda, se imita en él una ancha
esclavina mediante colgaduras de
punto de Alengón. En las extremidades de la manga se pliega asimismo un encaje.
Número 2. •ralle suelto para selloras jóvenes, confeccionado con
rela de seda y adornos con cuello y
aplicaciones de encaje. La hechura
es muy sencilla, pues al no sel' entallado no necesita las muchas modificaci~nes que tienen que hacerse
en otra el ase de corpillos. Las bandas de punto que ca.en á lo largo de
este talle, lo agracian sobre manera como puede verse en el grabado.
L~s mangas son también demasiado sueltas y solamente rematadas
por puños estrechos. El cuello es
enteramente cerrado y lleva. en la
parte superio1· una guarnición de
encaje.
Número i. Sencillo traje de paseo,
hecho con 'iela. de color obscuro y
uniforme. La falda, de siete cuchillas, es un poco plegada y llevac~mo único adorno un grupo de o.ph·
ca.ciones de tela,en sentido diagonal
y al principio de cada. uno de los
pliegues. El talle lleva un solo cue·
llohombreras, y las mangas campa.nula.das se rematan por angostos
puños de color claro_. ~s éste un
sencillo y elegante tra¡e de paseo.
ESPERANZA.

El Buqut Jantasma.

Entre lu dlepoelclonea del 1ellor Ar&amp;obl1po, ea 10 testamento, ee hicieron
A au hermana, aellorlta Kate Peehan,
qoe estuvo elempre con él huta su
muerte, i•o,000 oro en bonos 7 i:.i5,000
oro Ce una de lu p6llzaa de seguro ;
A la eellora A.na A. Feehan, viuda del
aellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del eellor Arsoblapo, i2:s,ooo oro
de otra de lu p6llzaa, 7 ,5,000 oro en
efectivo; A la Academia de San Patrl•
clo •• Chlcago, dé la que ee preceptora
au hermana, Hadre Harta Catalina,
'10,000 oro de la t11Um.a p6llza ; A la
eecuela • 'Santa Maria'• de enaellanza
prf.ctlca para varones, de Feeha.nvllle,
IIJlllola, que era la lnlltltucl6n por ?a
que m.a. ae lnterwaba el aellor t,nobl8l)O, • eatrecaron loe U,000 re■ta•1-

Expllcad6n dt
nutstros grabados.

Domingo ' 2 de Agosto de 1903.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los punto•
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ftl,soI1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
••• ••n Franolaoa, #fin,. B, 111/IJx/aa,

a. F~

································~

Pocas leyendas habrá menos conocida que la presente, por más que
no haya. nación que dl'je de apropiársela, al igual de otras tirntas
que conoce Europa entera, y es que
Jo que tanto impresionaba á nues·
tros abuelos, los espíritus fuerte~
de nuestro siglo lo tacharon de
cuentos de viejas y se rieron de ello
grandemente, mientras que las naciones del Sorte hacía.o de la leyenda. una de las lectu!'as populares más atl'activas, y basta célebres
ingenios musicales, \Vágner por
ejemplo, componía bellas partituras, inspirad'\s en las leyendas del
«Santo Greal,&gt; de «Los Niebelungos,&gt; y del «Buque Fantasma.&gt;
Cata.luila, como todo país bailado por el mar, tiene también su leyenda del misterioso buque, la cual
oí relatar más de una vez á. misma-

uuuumm 111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111m:im11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111
1.-Traje de casa y matin~e.

yores· pero antes de refel'Ír su origen haré memoria de ciertas super~ticiones que hoy por hoy subsisren en la marina, hijas de la leyenda. del fantás~ico buque.
Ninguno de nuestros abuelos se
hubiera embarcado en viernes, y
aú;:;, hoy lo repugnan los hijos de
esta tierra..
¡_Por qué?
.
Nuestros mayores temían encontl'arse en alta mar con el misterioso buque.
Actualmente temen algunos el día
aciago.
Pero ¿qué era el buq\•e fantasma?
Según los antiguos marinos, una

embarcación sin nacionalidad y
cuyo nombre nadie podía descifrar:
llevaba bandera negra. con un cráneo pintado en el centro.
Negro era también el velamen
del buque, y en lugar de gallardetes y flámulas, colgaban de ~us jarcias hombres ahorcados, pero convertidos ya. en esqueletos.
Siempre el misrerioso buque lleva las velas tendidas y na.vega ti
todo trapo.
Las aves marinas, asustadas ni
descubrirlo, se alejan de él dando
agudos chillidos.
Nunca se le encuentra en la costo., siempre en alta mar.
¿Cuál es su tripulación?

:No la. tiene.
El fantástico bajel corre á merced del viento; pero nunca naufraga; siempre apnrece inmóvil, sin
Jadearse, poco ni mucho, su casco
negro y siempre nuevo al parecer.
El encuentro del buque fantasma
es un mal presagio, y pocos pueden
alabarse de haberlo visto, pues es
precursor del naufragio, y el que le
encuentra no tarda muchas horas
en reposar en las profundidades del
ma.r.
La leyenda del buque "fantasma,
como todas las de nuestro país,
tieue un sabor católico, y se funda
en la historia de las once mil vírgenes.

I

�Domingo 2 de Agosto de 1903.

2.-Talle suelto de seoa y encaje.

Hela. aquí:
El rey de Cornua.illes, en la. Gran
Breta.lI&amp;, mandó á uno de sus esforzados guerreros á las nebulosas
coma.reas del Norte, á conquistar
tierras lejanas y escarmentar la piratería que infestaba aquellas costas; y los guerreros ingleses se dieron tan buena maiia., que, desembarcando en aquellas playas inhospitalarias, lo talaron todo y pasaron á cuchillo á sus habitantes,
gentes feroces y enemigas de Dios.
No obstante, plúgoles el terreno, y
plantaron allí el estandarte del rey
de Cornuailles.
-Somos once mil hombres- escribía el caudillo al rey ;-somos
once mil mancebos; mándanos once mil doncellas que serán nuestras
esposas, y funda.remos para ti una
nueva nación.
Contento el rey al recibir ta.o
buenas nuevas, mandó practicar
una especie de requisa entre las
doncellas más hermosas que se encontraran, y las destinó por esposas de sus guerreros, mandándoles
once mil de ellas, inclusa su propia
bija la princesa Ursula.. Con ellas
iban las nobles doncellas, Digna,
Benigna, Redenta., Sefa.na, Elisenda., Columbina, Violante, Florentina, Eleafana, Florina, Alemanda.,
Anglesa., otra. Florentina., Manza.
y Sentia., hasta. el número de once
mil, todas cristiana.s, todas nobles
y la.s más bella.s de su país.
Los buques que conducían aquella legión de doncellas, caminaron
viento en popa.hacia las costa.s nuevamente conquistadas. Era su ca.pitan&amp; la. princesa. Ursula, destina.da. para esposa del noble caudillo
de los conquistadores, cua.ndo el
viento cambió y arrojó á los buques á la.s costa.s de los Países Bajos ha.bitados entonces por los Huno;, gente salva.je y enemiga de la.
fe de Cristo.
Cuando aquellos hombres groseros y lujuriosos, vieron arribar
buques con tal cargamento, hicieron presa de ellos, y matando á la
tripulación, desembarca.ron á las
jóvenes cristia.na.s. Pero la princesa. Ursµla., enarbolando la blanca
bandera de la pureza, dijo:
-Herma.nas mías, antes morir
que ser juguete de esos hombres
bruta.les.
En vista. de la resistencia. de Ias
esforzadas víctimas, las pasaron á
cuchillo ó la.s a.travesaron con saetas.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
t·•,

V\

Uno de los marineros, el único que
logró salvarse, embarcándose secreta.mente, regresó á Cornauilles,
dando parte a.l rey del asesinato de
su hija y de sus gloriosas compa.i'iera.s.
Gran dolor tuvo el rey, y juró
vengar tanta sangre inocente. Con
ayuda del esforzado guerrero que
- había conquistado las costas del
Norte, armó una escuadra. contra
los Hunos. Estos le salieron al encuentro y se entabló un encarniza.do comba.te que concluyó con la
victoria. de los ingleses.
Entonces los guerreros cristianos
quisieron vengar el asesina.to de
las hermosas vírgenes destinadas á
ser sus esposas; ahorca.ron á los
Hunos en sus pt·opios buques·¡ echáronlos á pique, y saltando á a costa, sembraron en aquel país la
muerte y el exterminio.
Los cuerpos de las hermosas vírgenes, heroínas de la castidad, fueron recogidos, y sus reliquias repartidas por todo el orbe católico.
Barcelona posee las santas cabezas de Ursula, Digna, Benigna,
Redenta y Sefana, custodiadas en
la. catedral; y las reliquias de Florina., Eleafa.na, Florentina y Elisenda., en Nuestra Seiiora de Belén,
en las Magdalenas y en Santa María del Mar.
Y mientras en un sinnúmero de
templos son veneradas las once mil
vírgenes, a.parece en alta. mar el
misterioso buque, con esqueletos
por ga.lla.rdetes, con velas negras y
bandera también negra., ostentando
por escudo, ó blasón de armas, una
calavera. Son los verdugos de aquella legión de heroínas; y para eterno recuerdo de su castigo, Dios ha.ce flotar en las revueltas a.guas, en
días tempestuosos, aquella nave infernal, confundiéndose los desesperodos gritos de aquellos condenados y el crujido de sus huesos, con
los silbidos del viento y el rugido
de la tempestad.

..9:'. ✓-

\!\

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-~(""•··

·_ / .

. -:--

lor para sostener la correspondencia..
A toda. costa deseaba eternizar su
ilusión, y ver siempre á Estrella.
con su rostro murillesco, de santita. virgen de veinte años.
L11,s epístolas de don Juan, á la
verdad, expresaban siempre vivo
deseo de hacer á su prima una visita., de renovar la charla de antaíio; pero como nadie le impedía á
don Juan realizar ese deseo,hay que
creer que no le apretaba mucho,
pues no lo cumplía.
Eran pasados dos lustros, cuando un día recibió don Juan, en vez
del pliego ancho acostumbrado, escrito por las cuatro carillas y cruzado después, una esquelita. sin
cruzar, de redacción grave y reservada, y en que hasta. la letra. ca.re•
cía del abandono que imprime la
efusión del espíritu cuando guía la
mano y la hace acariciar, por decirlo a.sí, el papel. Oh mujer, oh
a.gua movediza! Estrella. pedía á
don Juan que ni se sorprendiese ni
se enoja.se, y le confesaba. que iba
á casarse muy pronto .... Se había
presenta.do un novio á pedir de boca., un caballero excelente y rico,
honrado, á quien el padre de Estrella debía atenciones sin cuento; y
los consejos y las exhortaciones de
todos habían decidido á la. sa.ntita, que esperaba, con la ayuda de
Dios, ser dichosa. en su nuevo estado y ganar el cielo.
Don Juan quedó absorto unos
instantes; 1uego arrojó el papel y
lo lanzó con desprecio á la. encendida. chimenea. Pensar que si alguien le hubiera. dicho dos horas
antes que estrella. podía casarse, al
tal le hubiera tratado de bellaco calumniador! Y ahora lo decía ella.
misma, sin rubor, como el que
cuenta. la. cosa.más natural del mundol
Desde aquel día don Juan, el alegre libertino, ha perdido su última
ilusión; su alma., peregrina entre

,~\~
1'1'.,

·~·

~-

r

F. DE P. O.APELLA.

LA ÚLTIMA ILUSIÓN DE D. JUAN.
Las gentes superficiales, que nunca se han tomado el trabajo de observar al microscopio la complicidad mecánica del corazón, suponen
buenamente que á don Juan, el procaz libertino, al burlador sempiterno, le bastaban para su satisfacción los sentidos y á lo sumo la fantasía, y que no necesita. ni gasta el
inútil lujo del sentimiento, ni abre
nunca el dorado ajimez á donde se
asoma el espíritu para mirar al cielo, cuando el freno de la tierra le
oprime. Y yo os digo en verdad que
esas gentes superficiales se equivocan de medio á medio y son injustas
con el pobre don Juan, á quien sólo hemos comprendido los poetas,

5.-Colección de trajes infantiles.

á las que contestaba. en pocos renglones, pero siempre. Al retirarse
á su casa. al amanecer, tambaleándose, aturdido por la bacanal ó
vibrantes aún sus nervios de las
violentas emociones de la profa.na
cita; al encerrarse á veces para
mascar, entre risa irónica, la hiel
de un desengaiio- porque también
los cosecha don Juan;-al prepararse al lance de honor templando la
voluntad pa.ra arrostrar impávido
la muerte; a.l reír, a.l blasfemar, al
derrochar su mocedad como pródigo insensato de los mejores bienes
que nos ofrece el cielo, don Jua.n
reservaba. y apartaba. como se a.parta. el dinero para una ofrenda. á
nuestra sel'lora., diez minutos que
dedicar á Estrella. En su ambición
decariffo, aquella consagración tan
casta, de un ser tan delicado y noble, representaba. la gota de agua
que se bebe en medio del comba.te,
y que restituye al combatiente las
fuerzas para seguir lidiando. Traiciones, fa.lsías, perfidias y vilezas
de otras mujeres podían llevarse
con valor mientras en un rincón
del mundo alentase el leal afecto de
Estrella. A cada. carta ingenua y
encantadora. que recibía don Juan,
soiia.ba el mismo sueiio, se veía ca.minando difícilmente por dentro de
unas tinteblas muy densas, muy
frías, casi palpa.bles que rasgaban
por intervalos la luz sulfurosa. del
relámpago y el culebreo del rayo;
pero allá lejos, muy lejos, donde
ya. el cielo se esclarecía un poco,
blanca figura vela.da, una mujer
con los ojos bajos, sosteniendo en
la diestra. una. lamparita encendida.
y protegiéndola con la izquierda.
Aquella. luz no se a.pagaba. jamás.
En efecto, corrían los a.iios, don
Juan se precipitaba. despeñado por
la. pendiente de su delirio, y las cartas continuaban con regularidad
inalterable, impregnadas de igual
ternura la.tente y serena. Eran ta.o
gratas á don Juan estas cartas1 que
había determina.do no~volver a. ver
á su prima nunca, temeroso de encontrarla desmejorada. y cambiada.
por el tiempo,1y1no tener luego va-

3.-Vestido de la estación, para paseo.

que tenemos el alma inundada de
caridad y somos perspicaces .... cabalmente porque creemos en muchas
cosas.
A fin de poner la. verdad en su
punto, os contaré la historia de cómo alimentó y sostuvo don Juan
su última ilusión y cómo vino á
perderla. Entre la numerosa parentela de don Juan-que dicho sea de
pasa, es hidalgo como el reyse cuentan unas primitas provincia.nas muy celebradas de hermosas.
La más joven, Estrella, se distinguía.de sus hermanas por la dulzura

4.-Delantero y espalda de blusa bor-ada,

del carácter, la. exaltación de la
virtud y el fervor de la religiosl·
dad, por lo cual en su casa. la llamaban da beatice.&gt; Su rostro an·
gelical no desmentía las cualidades
del alma; parecía.se á una virgen
de las que respiran honestidad y
pudor (porque algunas, como la
morena de la servilleta ó Refitolera, sólo respiran brío y juventud).
Siempre que el humor vagabundo
de don Juan le impulsaba á dar
una. vuelta. por la región donde vivían sus primas, iba á verlas, frecuentaba. su trato, y tenía con Ea•
trella interminables paliques. Si me
preguntáis qué imán atraía al perdido hacia. la santa, más aún á la
santa hacia el perdido, os diré que
era quizás el mismo contraste de
sus temperamentos .... y después de
~sta explicación nos queda.remoR
tan enterados como estábamos.
Lo cierto es que mientras doi.
Juan galanteaba. por sisterni. á to·
das las mujeres, con Estrella habla·
ba en serio sin permitirse la más
mínima insinuación atrevida, y que
mientras Estrella rehuía el trato de
todos los hombres, venía.se á lama•
no de don Juan como la doméstica
paloma, confiada, cándida, segura
de no mancharse el plumaje bian·
co. Las conversaciones de los primos podía oírlas el mundo entero:
después de dos horas de charla
inofensiva., repesada y dulce, )evantábanse tan dueíios de sí mismos, tan trar.quilos como antes, Y
Estrella volaba á la cocina ó á la
despensa á preparar con esmero
pueril algún plato de los que sabía agradaban á don Juan. Sabo·
rea.ha éste, más que las golosinas,
el mimo con que se las presentaban, y l a. frescura de su sangre Y la
anestesia de su corazón le hacían
tanto bien como un bailo refrige·
rante al que ha. caminado largo
tiempo por a.renales abrasados.
Cuando don Juan levanta el vue·
lo, yéndose á las grandes ciudades
en donde la vida es fiebre y locura,
Estrella. le escribía difusas cartas,

&amp;.--Manteleta-eeclavlna de paseo.

f.

l¡

7.-TraJe de calle.

�Domingo 2 &lt;le Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
=---- --

,

A!•-;;
-~

..

't.''

sombras, sin ver jamás el resP!andorcito de la lámpara que una
virge~ protege con la mano, y el
que aun tenía. algo de hombre es
s_ólo fiera, con dientes para mo~det·
Y ga~ras par&amp; destrozar sin misericordia.
. Su Pr(!fesión de fe es una carcaJada cínica; Y su amor un latigazo
q_ue quema Y arranca la piel haciendo brotar la sangre. Me diréis
q~e la santita tenía derecho de asP!rar á felicidades reales y á goces
siem_premás puros que los que libaba sm treg?a su desenfrenado ídolo
Y acaso di:éis muy bien, según el
vulgar sentido común y Ja enana
razoncilla práctica. Pero que esa
razón os aproveche. En el sentir
de los poetas, menos malo es ser
~aleote del vicio que desertor del
ideal.
EMILIA PARDO BAZÁN.

LA P01~PA DE JABON.
e■nto-fr.qwnto

dr 111 eo•rill.l llfflll.

- Y!), d~ cuento: En un balcóu
un chiquillo cierto día
en hacer se entretenía
lindas ¡,ompas de jabón
Y del sol los resplandor~s

13.-Cubierta bordada para almohadón.

8.-Vestldo de reunión.

9.-Vestido de paseo.

t

!~·,¾/.
i. ~'

.

.

., ..
14.-Elegante sobre cama rameada.
l

que?rá.ndose en su envoltura,
matizaban su hermosura
con irisados colores.

12.--Cortinaje bordado para alcoba.

LA COCINA

La cocina es un arte verdadero y
el más importante de todos, puesto
que es el que asegura nuestra exis·
tencia y el que tiene sobre todo nues·
tro organismo !a más directa influencia: si se come mal, en seguida
el organismo se deprime; la inteli-

Desde su sitio el chicuelo
no las veía morir
y ha~ta llegó á p;esumir
que iban derechas al cielo·
porque al ~i:arlas tan bellas,
no era necio imaginar
que tuvieran un lugar
al lado de las estrellas.

gencia misma se resiente de esa de•
presión.
Una buena y sabia alimentación
debe ser, lectoras queridas, uoa de
sus principales preocupaciones, en
su propio interés, así como en el de
los seres queridos que las rodean.
No puedo, por consiguiente, terminar este artículo sin tratar, aun·

que sólo sea sumariamente esta
materia, no sólo bajo el pu~to de
vista de la higiene, sino también
bajo el punto de vista de la elegancia y de la economía.
. El placer de la mesa ocupaba an·
hguamente un luj?ar mucho má., importante en la vida de las personas
ricas que en la actualidad. Ahora

Una, en lu¡ar de caer
por un capricho del vie~to
flotó so:i&gt;re él un momento
Y la quiso poseer,
cosa natural en suma.
pero al extender la m~no
á su contacto liviano
'
se le deshizo en espuma.
-Qué más?
--Lloró el chasq d0
vertió el agua de jabón uea. ,
cerró airado su balcón '
Y·· • .«colorín colorado.&gt;
De este cuento se de~uce
una sentencia, un tesoro·
Que en este mundo no es '0
todo aquello que reluce· ro
que la vida hay que to~arla
comlo es, porque la ilusión
es a pompa de jabón
que se¡deshace al tocarla.
10.-Traje de calle.

IGNACIO MENDIZÁBAt,

15.-Modeloa de tejido y bordado

11,-Eeclavlna-boa do gasa y teda.

se come al vapor, como se hace todo lo de~ás, sea clicbo de paso.
La co~rna Y sus numerosas depend~ncias eran una de las partes
más importantes de las casas nobles.
Generalmente, esas construcciones
abovedadas eran inmensas y no se
parecían á nuestras cocina~ actua-

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 2 &lt;le Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
=---- --

,

A!•-;;
-~

..

't.''

sombras, sin ver jamás el resP!andorcito de la lámpara que una
virge~ protege con la mano, y el
que aun tenía. algo de hombre es
s_ólo fiera, con dientes para mo~det·
Y ga~ras par&amp; destrozar sin misericordia.
. Su Pr(!fesión de fe es una carcaJada cínica; Y su amor un latigazo
q_ue quema Y arranca la piel haciendo brotar la sangre. Me diréis
q~e la santita tenía derecho de asP!rar á felicidades reales y á goces
siem_premás puros que los que libaba sm treg?a su desenfrenado ídolo
Y acaso di:éis muy bien, según el
vulgar sentido común y Ja enana
razoncilla práctica. Pero que esa
razón os aproveche. En el sentir
de los poetas, menos malo es ser
~aleote del vicio que desertor del
ideal.
EMILIA PARDO BAZÁN.

LA P01~PA DE JABON.
e■nto-fr.qwnto

dr 111 eo•rill.l llfflll.

- Y!), d~ cuento: En un balcóu
un chiquillo cierto día
en hacer se entretenía
lindas ¡,ompas de jabón
Y del sol los resplandor~s

13.-Cubierta bordada para almohadón.

8.-Vestldo de reunión.

9.-Vestido de paseo.

t

!~·,¾/.
i. ~'

.

.

., ..
14.-Elegante sobre cama rameada.
l

que?rá.ndose en su envoltura,
matizaban su hermosura
con irisados colores.

12.--Cortinaje bordado para alcoba.

LA COCINA

La cocina es un arte verdadero y
el más importante de todos, puesto
que es el que asegura nuestra exis·
tencia y el que tiene sobre todo nues·
tro organismo !a más directa influencia: si se come mal, en seguida
el organismo se deprime; la inteli-

Desde su sitio el chicuelo
no las veía morir
y ha~ta llegó á p;esumir
que iban derechas al cielo·
porque al ~i:arlas tan bellas,
no era necio imaginar
que tuvieran un lugar
al lado de las estrellas.

gencia misma se resiente de esa de•
presión.
Una buena y sabia alimentación
debe ser, lectoras queridas, uoa de
sus principales preocupaciones, en
su propio interés, así como en el de
los seres queridos que las rodean.
No puedo, por consiguiente, terminar este artículo sin tratar, aun·

que sólo sea sumariamente esta
materia, no sólo bajo el pu~to de
vista de la higiene, sino también
bajo el punto de vista de la elegancia y de la economía.
. El placer de la mesa ocupaba an·
hguamente un luj?ar mucho má., importante en la vida de las personas
ricas que en la actualidad. Ahora

Una, en lu¡ar de caer
por un capricho del vie~to
flotó so:i&gt;re él un momento
Y la quiso poseer,
cosa natural en suma.
pero al extender la m~no
á su contacto liviano
'
se le deshizo en espuma.
-Qué más?
--Lloró el chasq d0
vertió el agua de jabón uea. ,
cerró airado su balcón '
Y·· • .«colorín colorado.&gt;
De este cuento se de~uce
una sentencia, un tesoro·
Que en este mundo no es '0
todo aquello que reluce· ro
que la vida hay que to~arla
comlo es, porque la ilusión
es a pompa de jabón
que se¡deshace al tocarla.
10.-Traje de calle.

IGNACIO MENDIZÁBAt,

15.-Modeloa de tejido y bordado

11,-Eeclavlna-boa do gasa y teda.

se come al vapor, como se hace todo lo de~ás, sea clicbo de paso.
La co~rna Y sus numerosas depend~ncias eran una de las partes
más importantes de las casas nobles.
Generalmente, esas construcciones
abovedadas eran inmensas y no se
parecían á nuestras cocina~ actua-

�Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
d\spensable que siPntan sob
ºl? del am!I'· Eso sólo b re a( 11
evitar un sinnúmero de aaatab
usoa.Pll'I
Como lo he dicho antes e
gilancia, que siempre di S\a Tilos cri9:dos, debe ejercit~~:\a ,
prudencia, tacto y discreció0 COI
grandemente acostumbrad • Pot
hallen á servir
tienen á os
que11
•
1
veces
...
amor propio muy irascible
maneras de vengarse, sobre to~o-.:

les, en donde se regatea el espa.cio
y hasta algunas veces la. luz.
Las chimeneas, colosales, eran
verdaderos hornos, en donde se quemaban árboles enteros, ante los
cuales se asaban enormes trozos de
carne destinados á la alimentación
de un numeroso personal.
El mobiliario de esas cocinas era
á veces muy elegante, muy suntuoso, y la estancia en ellas era verdaderamente agradable.

16.-0tros modelos de tejidos y bordados.

Utensilios de bronce artísticamente trabajados, cacerolas fuentes de plata repujada y de ~na riqueza. tan desmedida, que pronto
degeneró en abuso.
~as prdenanzas de Luis Xll y de
Luis XIV, fueron importantes para
refrenar el lujo desenfrenado de
esas baterías de cocina.
También en la clase media, sobre
las paredes de las habitaciones se
veían una multitud de instrume¿tos
de cocina.
El cobre reluciente era el orgullo
de las amas de casa.

lpl deber de una ama. de casa es
cUJd&amp;r de que la cocina esté siem~re muy limpia, paraqueloscomestibles no se alteren por la humedad
ó la ob.scurida.d, pues los microbios
que existen en todas partes crecen

Por último, si conviene limpiar
mlls vale no ensuciar. Débese exi~
gir de la cocinera ó del cocinero
hábitos de limpieza y de buen orden.
En las casas grandes es costum-

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

•
la cocina, sin que se pueda siqu.
re. sospechar.
DUQUESA LAUREAN!.

ta por el aire; y cuando el dormilón
se vió tendido en el suelo limpio y
pelado, se restregó los ojos, y acomodándose de medio lado, exclamó
con perfecta calma:
-¡Va.ya hombre, a.hora. podré seguir durmien'do con más tranquilidad! ..... .
Hu.y tipos que cuando cogen el
sueño,no despiertan ni con la trompeta apocalíptica.

da usted á dormir á ese sargento,

se~siente voluptuosamente ~conforcontra toda disciplina'?
table.
-Es porque este sargento ronca
para. los chicos de escuela. y escomo un trueno, y así no dejará
tudiantes mayores, sin distinción de
dormir á ningún soldado.
sexos, no hay mayor torment? que
De un dor milón dn sueilo pesado
verse despertados por la voz impese cuenta---easo histórico- que turiosa. del jefe de la. ~a~a á esas hovo la inmensa dicha de no sentir
ras de la mayor delicia.
un terremoto, durante la noche,
•Cuántos estirones de brazos y
y de otro, no menos afortunado,
pi~rnas, cuántos bostezos, cuántos
se refiere que habiendo sentido engestos de mal humor y de per~za
tre sueños la tremenda sacudida,
profunda antes de tomar la. heroica
contestó entre dientes, creyendo que
resolución de sentarse en la cama!
lo movían para que se levantase:
y cuántos hay que, después de
-¡No, no, todavía es muy temeste primer acto d~ valentía, senprano! ....
tarse en la. cama, viendo que queEl finado siglo XIX, que fué madan de nuevo solos, se dejan caer
nilargo en todo, basta en el arte de
en el lecho para continuar durmienmatar á los hombres, en guerra y
do á pierna suelta.
fuera de ella, no se olvidó de los
Ah dichosos los que a.sí duermen,
dormilones é iluminó al alemán
porq~e ésos gozan de tranquilidad
Herr Langue, para que hiciese una
de espíritu y buena. salud. En cammáquina antimol'feica, que consiste
bio cuán dignos de lástima son los
en una r.ama despertadora, de la
que' padecen de insomnio, porque{\
cual se publicó una descripción en
ésos la salud les -falta ó el espíritu
1888 y que, perfeccionada basta el
extremo, produce los efectos si- ·
les sobra.
E ntre las calamidades que produguientes:
ce el sueilo, unas son del fuero inter19 Llegada. la hora de levantarse,
no como las pesadillas; y otras del
suena un repique de campanas larexterno, como los ronquidos. Unas
go y sonoro en las orejas del dory otras dan materia para un tratamilón.
do pero tranquilícese el lector,
29 Si con esto no despierta, se
po~que no estamos .dispuestos á esmueven sobre el lecho unos brazos
cribirlo ni ahora n1 nunca.
automáticos que le quitan al pacienVaya sólo una anécdota relativa.
te el gorro de dormir, las sábanas
La escena pasa en un cuart-01 en noy las cobijas.
che de alarma.
39 SI esto es ineficaz, se enciende
c,,..-Sargento Rodríguez, déme acá
una lámpara de alcohol por medio
el fusil y acuéstese á. dormir aquí
de la. electricidad y empieza á hermismo -le dijo el capitán sei'ialanvir el café, al son de una ruidosa.
dole un puesto en el mismo cuerpo
pieza. musical.
de guardia.
49 Si el olor del café y la música
-¿Qué es eso, capitá.n'?-le dijo
no hacen levantar al dormilón,
el oficial del cuerpo. -¿Por q ué;man-

T. FEBRES CORDERO.

LA ALBAHACA.
22.-Cesto de mimbre y seda.

vuelven las campanas, y sobre el
cielo de la cama, iluminado con luces de bengala, aparece una invitación por escrito en que se le excita á
levantarse en términos muy corteses
y suplicatorios.
59 Si el paciente aún continúa.
rehacio, entonces funciona la parte
más ruidosa del a.para.to, haciendo
resonar un tambor y dos cornetines
de guerr a é incendiando debajo de
la cama un depósito de triquitraques y cohetes.
69 Si nada de esto basta, entonces un resorte muy potente arroja
de la cama al dormilón con grande
estrépito y Jo deja tendido en el suelo de la habitación.
Pues bien, puesto en práctica este gran invento con un dormilón de
tuerca y tornillo, resultó que, agotadas en parte todas las maniobras,
se llegó al caso final de la voltere-

Alhiihaca menudita,
linda y graciosa alb!lhaca,
del búcaro compañera
y adorno de la venta.na;
ya tus verbenas pasat·on,
llenas de juegos y danzas,
con sus bordados mantones
y sus luces de bengala.
Ya pasaron tus verbenas
con sus cohetes de ltigrimas,
sus corruscantes buñuelos
y sus macetas galanas.
Separada del bullicio
de las alegres veladas,
si suenas, ¡serán tus sueilos
los sueños de la nostalgia!
Ya junto al puesto florido
no ves la espai\ola gracia
de andares, rostros y cuerpos
pasar en ola. bizarra.

Ya de la. chulesca polka
no ves las vueltas pausadas

[O$ dOrtlilOltS.
En eso de dormir todos somoa
maestros más ó menos compe&amp;eatRs.

Sin embargo, el dormilón propiamente dicho es como el poeta1 como
el músico, como el pintor, ea dectr,

17.-Tejido para aplicaci6n.

y se multiplican en esas condlcion~s con mayor facilidad, y lo que
sirve de alimento puede llegará ser
un veneno.
Po~ .esta. misma causa se debe
proh1h1r que se frieguen las paredes con mucha agua: conservan la
humedad y echan á perder las pinturas.

breque el ama de la casa no .,.aya
nunca á la cocina. Es un mal: sólo
el! a es ca.paz de vigilar convenientemente.
. ~l tomar un criado, hay que part1c1parle la costumbre de vigilar
de la cual no hay que abusar. D~
cuando en cuando, en épocas irregulares, se debe hacer, pues es in·

20.-Mesita de costura.

La historia nos cuenta que el
guardasellos de Francisco I había
hecho de la cocina. su saló~ y su
despacho.
Delante de su suntuosa batería de
co~ina, desfilaron todos los personaJes más encopetados de aquella
époc~, du_ra.nte la cual, la arquitectura mterior delas habitaciones era
todavía. rudimentaria.
En la mayor parte de nuestras
casas modernas algo elegantes las
cocinas están instaladas con bastante comodidad y gran limpieza
. Suficientemente alumbrad as y v~ntil11;das, el suelo es de baldosines
fáciles de fregar; están provistas de
aparatos de gas ó de hornillas sabia_mente dispuestas, y estas instalaciones están conformes con las
leyes de la higiene y de la verdadera economía.

19.-Detalle para

21.-EI peinado del hogar.

fleco■•

que nace y no se hace. Es el artl•·
ta del suei'lo. Se hace llamar de propósito, para gozar del inmenso placer de volverse á dormir.
Hay dos clases de dormilones: el
que duerme largo de turbio en turbio, ó sea el que se acuesta con 1111
gallinas y se levanta con el sol; I
el que tiene sueño pesado, contra el
cual no valen gritos ni tirones.
De uno y otro nos ocuparemos en
esta especie de &lt;morfeniana.&gt;
En los climas fríos, la gran hora,
el periodo supremo para los donni·
Iones artistas, es la madrugada Y
las primeras horas del día, cuando
el frío a.prieta por fuera y la cama

24.-Vmldoa do casa y reunl6n, estilo "reforma."

23.-Traje de pa&amp;eó.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

==

O que, buscando ansiosas
el Sta.mbul
De un ensuei'io, tornaron
al cielo azul .... 1
iAy! por los amorcillos
que ya perdí,
Lloro cual nazareno
por su Rabí.

Ero.o las tortolitas
que tanto amé,
Porque o.r1·ullar supieron
mi ardiente fe.
Las estrellitas de oro
que en el capuz
De mi coche, regaron
mágica luz.
Florecitas azules
de mi verjel,
Que en mi cáliz de acíbar
vertieron miel!
¡ Ay I los amores idos
del alma, son
Pálidos muertecitos
del corazón! ....
EXRIQUE GIL Y PIÑÓN.

EN UN ABBOL.

25.-Elegante cortinaje bordado.

Arbol, á cuya sombra
gocé de amor el premio,
guarda estos versos míos
que en tu corteza dejo
hijos de la ternura. '
que aún en el a.lma llevo·
y dile á quien del bosqu~
venga al feliz sosiego
qu~ si el placer logra~a
quitarnos el aliento
hallado aquí me habrían
bajo tu sombra muerto.
:Jacinto &amp;Mtttrm-eon.

Pn el salón callejero
hecho con arcos de ramas.
Pasó tu reinado alegre
cual todo reinado pasa,
y angustiada, tu rocío
lloras cuando viene el alba.
¿Qué te importa ya que el búcaro
~ dé en la reja compa.ila,
s1 antes sudaba sus perlas
y a.hora de frío las cuaja?
El fuego forma tu vid~,
y cobra fuerza tu savia
entre las siestas de oro
y las noches a.brasa.das.
Están tus bojas pidiendo
sopor de atmósfera cálida
cadencias de mecedora
'
y perezas de guitarra.
Pero el ot-0i'10 te acecha
lejos moviendo sus a.las
y sus avisos te envía '
en el soplo de sus ráfagas.
Pronto verás los ramajes
tender su seca hojarasca
y en remolinos crujiente~
bailar su danza macab1·a.
Pronto verás de los cielos
la mutación angustia.da.,
y trocar oro y carmines
por tintas grises y pálidas.
Tú también ar.te la muerte
fxhalarás tu plegaria,
é irás con el remolino
á bailar tu última danza ....
Albahaca menudita.1
linda y graciosa alba haca
¿dónde fueron tus verbena~:&gt;
¿qué se hicieron tus veladas·?
SAL\'ADOR RUEDA.

. Cuando un médico eminente
dice qu~ ha usado un preparado
por vanos afi.os, no hay lugar para dudar de la eficacia de e!'\e preparado. Las siguientes palabras
son _del Dr. Don .J. R. Icaza, de
la ciudad de México:
«Tengo la satisfacci6n de decirles que hace varios años he rPCO·
mendado á muchos de mis enfermos la Em ulsi6n de Scott y estoy
c?,nvencido de que _e!'la preparac1on es un buen t6mco reconstituyente y tiene la ventaja de que
muchos niños la tomah con verdadero gusto.»

tos Otos y 1a Edad.
. El museo de Stocolmo
10teresante colección de po_aee 1181
han pertenecido á person~º~
q11e
8
versas edadeq, en cada
e 41..
c~ales se ha da.do un co~º de loe
m1te examinar su estructque per,
terna.
ura inEn los ojos de los niil.os
serva una transparencia ca n~!►•
á. la del agua; los de un jo: "fiua&amp;
meno~ transparentes; en el be: IOD
de tre10ta ai'1os comienzan , lllbtoe
gera.mente opacos; en el de cl:r Uta ó seseota.sooyaopacos p cueoplet-0, Y, por fin, el anciano
tenta affos ó más Jos tiene no 80
mente más upacCls toda;í
a,.
desprovistos de brillo.
a, •loo
Est;e desarrollo gradual de
o~~1dad se debe al crecimiento la
teJ1do fibroso y á la a.cumul
de materia gastada en el ojo. ac 1

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tz'

ltlmm a111a las Jlorm
La pregunto. no es fácil de coatestar; pero lo que hoy por ho
puede asegurarse, es que much~
flores aman ó oborreceo como 111
personas más sensibles .
. No ha.~ duda de que las rosu
sienten simpatías por ciertas floree,
pues cuando se las planta junto ,
ellas,. se ponen más hermosas. Ea
cambio, al lado de otras se marehJ.
tan rápid9:mente, sin duda porque
no &lt;:ongen10.o con ellas. Se ha detcub1erto que ta.mbiéo existe un vbo
afecto entre la violeto. y el hello&amp;ropo, é igual a.mistad profesan loe
clavele,s á los pensamientos.
El descubrimiento de estas paalones vegetales se debe á un ootabl,
botánico francés, cuyas observ•
clones hacen sespecbar que pronto
~erá preciso convencerse deque loe
aromáticos adornos de los jarcll•
o~s, están dotados de almaa ap•
s10nadas.

SEISITIVAS.
¡Ay!· los amores idos
¡qué tristes son!
:Parecen muertecitos
del corazón!
¡Parecen golondrinas
' que por volar
A otras playas, cayeron
en hondo. mar!

·• •······.........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,¡lusas Cfty, St. Louls, Cblcago, lew York.
San Francisco y Los Angeles

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo J«ban.
Los bienes ~ueron v~luadoa
en J125,000
La mayor parte de lo testado con•
slstla en dos p6llzas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companla de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocoe dfu que lle practicó la
apertura del testamento del llu■trtal•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, m1uola.
La fortuna i!el dl ■tlnguldo prelado u cendló i cerca de $125,000 oro americano; 7 aegO.u el Inventarlo que 11e ha
publicado, 10• blenee que dejó fueron
como sigue:
Doa póllzH de • 'La Mutua.• ' Compallt&amp; de •
guroe ■obre la Vida, de
Nueva York, por $25,~00
oro cada uua, ó eean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre u.na de las póllzu
9 829 oro
Otra póliza de seguro. . . 14000 oro·
Accione■ en efectivo 7 en
•
·
Bancoa. · · · · • . . 37,000 oro
Entre lu dlspoalclonea del aellor Ar:
zobl■po, en ■u testamento, ae blclerou
atas:
A ■u hermana, aellorlta Kate Feehan
que eatuvo alempre con él huta 8 ~
muerte, $40,000 oro en bono, y $:lll,00-0
oro «e una de lu póllzu de aeguro .
l la ■ellora Ana A. Feehan, viuda dei
aellor doctor Eduardo L. I,'eehan, hermano del ■ellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra 4e lu pólizas, 7 $S 000 oro en
efectivo; i la Academia de• ban Patrl•
clo de Chlcago, de la que e■ preceptora
IU hermall&amp;, Hadre
Marta Catalina
$l0,000 oro de la dltlma póliza. , 1~
eecuela • 'Santa Marta' • de en,;llanza
prictlca para varones, de Feehanvllle
Illlnol■, que era la Institución por !~
que mla 11e Interesaba el ■e!lor Arzobllll)O, INI 111trep.rou loa $4 ooo re&amp;ta'l.. la dlt1ma póllsa.
•

1.-Trajes de casa y visita.

tróntca dt la moaa.
l::ie reservan ~roa.a en Carro PuJlman para todos los punto8
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Llnea de Santa Ft: son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w . s. FARNSW0RTH.-Ageote General.
ta. San Franolaoo, #flm. B, México,

a. #.

································~

Informadas estaréis, lectoras
mías, de la gran Exposición de Modas que el mes entrante se celebrará.
en la capital del Imperio ruso. Sin
embargo, quiero bosquejar en breves líneas, quiero baceros entrever
en condensadas descripciones, lo
que será. el certamen de Sao Peters•

burgo, primero en su gé¿ero y origioalísimo en su forma.
Las da.mas principales de Europa
entera se hallan interesa.das en el
«tour de force&gt; que los artistas de
la indumentaria femenina hao emprendido en persecución, no de un
ideal precisamente, sino de algo más
positivo que en los tiempos modernos se traduce en finanzas. Efecti•
va.mente, el certamen ruso, como
todos los certámenes de carácter in-

ternaciona.l, redunda en provecho
de los expositores, cuando éstos da.o
á conocer algo nuevo y algo útil.
¿En la próxima Exposición de
Modas quedará sorprendido el mundo elegante? Así debemos esperarlo
dando crédito á las crónicas que los
periódicos especialistas nos dan á.
conocer. Femeoioameote hablando,
Rusia es un país elegante. Compite
con Berlín y aun osa ponerse freo·
te á. frente de París.

La mujer rusa es eleg-ante por naturaleza: de talle esbelto y de formas delicadas, luce ricos atavíos,
ya en los paseos populares, ya en
las reuniones íntimas ó ya. en los.
centros donde la etiqueta se impone. Es más seria en su indumentaria que la mujer alemana, y mucho
más seria que la parisiense. No ha
logrado, sin embargo, dogmatizar
en cuestión de modas.
Ocupémonos de la Exposición. En

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 5, Agosto 2</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>\

ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS.
Lo recetan los médicos de todas las naciones; es tónico digestivo y antigastrálgico cura el 98 por 100 de los enfermos del estómago é intestinos, aunque sus dolencias sean de más de 30 años de antigiiedad y hayan fracasado todos los demás medicamentos. Cura el dolor de estómago, las acedfas,
aguas de boca, vómitos, la indigestión, las dispepsias, estreñimiento, diarrea
disenteria, dilatación del estómago, O.lcera del estómago, neurostenia gástrica, hipercloridria, anemia y clorosis con dispepsia; las cura porque aumenta el apetito, auxilia la acción digestiva, el enfermo come más, digiere mejor y hay mayor asimilación y nutrición completa. Cura el mareo del mar.

Una comida abundante se digiere sin dificultad con una cucharada de Ellxlr
de Saiz de Carlos, de agradable sabor inofensivo lo mismo para el enfermo
que para el que está. sano, pudiéndose tomar.a. la vez que las aguas mineromedicinales y en sustitución de ellas Y de los licores de mesa. Es de éxito
seguro en las diarreas de los niños en todas sus edades. No sólo cura, sino
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fermentos d1gest1v~s, Y los. 3:ntisépt1cos más_poderosos combinados en una f01·ma nueva y asociados
?ºn o~ras substanc1a_s med1c1~ales. Es el meJor remedio para la dispepsia, mala digestión estomacal é
rntestmal, para 13: dia1:rea, disentería., enfer~~da~es del hígado, gastralgias, jaquecas y en todos los
casos en q_ue 19: d1gest1ón es torpe y la nutr1c1ón imperfecta, ó cuando bav inflamación ó infección del
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YSALSA.
co~un1ca 3:l ~ombre el repulsivo aspecto de
un Joven v1eJo y ganado.

PIO X

En Frascos.

, ELECTO PONTIFICE DE LA IGLESIA CATOLICA EL

...

4 DEL

ACTUAT, Y CO~O~ADO ROY SOLEMNEMENTE,

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

Las matanzas de frailes.
Las &lt;cposaditas» de 1860 empezaron en ca_sa
como suelen empez11r en todas partes, es decir,
entre muchacho:1 y con créditos liu_iitados.
Las noches las distribuimos entre criados Y
nifi.os por orde!l alfa~ético, como decía e~ mozo ó sea la primera a Rosa, la Eegunda a Petra• la tercera á Juan, etc., etc. se comenzo,
co~ \m presupue!'lto módico: peregrinos, medio; olla, un real; alc1;1-rtaces y _colación, _una
peseta; velitas y C?hetitos, medio y cuartilla¡
imprevistos, cuartilla.
Desde la primera noche mi padre comenzó
á meter el desorden, comprando y lanz11ndo
buscapiés y cohetes de bomba á la hora de la
letanía. La segunda posada cost6 ya veinte
reales· en la tercera tomaron ((participio" las
sefi.or¡s del entresuelo, y no sólo participio,
!'lino también una posada. Aquel presupuesto
corrió la suerte de tod,&gt;s, creció y creció sin
cesar y á vuelta de correo ya había música,
pasteles y vino, bailecito é invitados foránoo&amp;
.
Dentro de esta rápida evolución, á nadie
debe sorprender que la Noche Buena f~era un baile en toda forma, con cena, es decir,
con bacalao á la vizcaína, tortitas de robalo,
revoltijo, ensal11da de la noche ya citada, chongos, etc., etc.
.
No se omitió esfuerzo ni se economizó gasto para que la fiesta fuera digna de su objeto,
y Íos festones las guirnaldas, los farolitos, los
candelabros c:irgados de estearina daban á l~s
patios corredores y salones un aspecto mágico qu~ se reflejaba graciosamente en las grandes esferas de cristal, tan de moda entonces,
como un palacio encantado de Liliput.
.
Mi padre había lanzado gran número de invitaciones y todos contábamos con una noche
deliciosa.
Desde por la tarde comenzamos á re?ibir recados y esquelas de excusa. Sabe Dios qué
epidemia se estaba cebando en nuesttos parientes y amigos. Todo el mundo decía estar
enfermo y suplicaba se le qispensai;e de no
asistir á la reunión. Mamá, que había preparado todo en previsión de una gran afluencia
de invitados estaba contrariadísima y temerosa de que '1a fiesta resultase deslucida por
falta de «quórum."
Al caer la tarde, llegó mi padre un sí es no
es inquieto y desazonado. Circulaban noticias
alarmantes el ejército liberal se acercaba á
marchas f~rzadas á la capital desguarnecida¡
los restos de la guarnición se habían desbandado · el comercio hacía rondas; bandas de
«blus~s» y de guerrillero~, se acercaban á gran
prisa y se las veía en las goteras de la ciudad
caracoleando en sus caballos enflaquecídos y
lanzando ¡vivas! á la libertad y tiros al aire.
Las noticias de mi abuelo fueron aún más
alarmantes y estaban impregnadas de un pesimismo profundo.
-Esta noche los ,cblusas» saquearán la ciudad incendiarán los templos y :fusilarán á las
mo~jas. Zar~goza ha dad_o orden terminante
de no dejar piedra sobre piedra de los conventos ni títere con cabeza del clero secular y reguÍar. Quiere, sobre todo, apoderarse de los
tesoros de Catedral y de los fondos disponibles en el comercio. ¡Qué Noche Buena ni qué
calabaz~s! Cierren y apaguen; y tú, Sabino, á
ver cómo te disfrazas y dónde te escondes,
porque si te agarran, te fusilan con todo "'f tu
liberalismo y á. nosotros nos pasan á cuchillo.
Mamá alarmadísima, lloraba como una
Maadale~a nosotros chillábamos Je lo lindo,
la s~rvidu~bre rezaba y Ee santiguaba y todo
era confusión en la casa.
Mi padre, que al llegar h~bía mabifesta?o
inquietud, no bien oyó á mi abuelo, reaccionó como por encanto.
-¡Ah padrel conque sigues creyendo que
el ejército liberal es una horda de bandoleros!
¡Conque lo crees ~paz de deshonrarse co~ el
saqueo el incendio y la matanza! Pues bien,
esta ndche sabremos quién tiene razón, si tú
ó yo. Pero como yo sé que no habrá tales atropellos y como tengo fe ciega en celos mí?s»,
esta noche bailaremos y cenaremos como s1 tal

EL MUNDO ILUSTRADO

cosa y tendré la casa abierta de par en par Y
hecha una ascua de oro.
.
-¡Pero, Sabino, estás loco! ¿y si atraídos
por la fiesta, se meten á la casa?
-¡Qué le hace! Hay cena bastante pa~a un_a
guerrilla; los invitaremos y verás qué divertida nos d11.mos.
Papá Pepito no quiso oír más y se fu~ á su
habitación á aprestar su bayoneta, por si acasoM~-~á, sugerida por mi abuelo, dijo, no bien
quedamos solos:
-Sabino, no harás semejante locura .. Suspendamos el baile y no tentemos á Dios de
paciencia.
-No, hija, no suspendemos nada. ¡Qué! ¿no
tienes ganas de bailar con un blu~a?
Lejos de levantar ~l campo, ?31 padre todos nosotros nos pusimos á activar los. p_ieparativos. Se reforzó el alumbrado, ~e pid1ó t~~
pistón suplementario para la música; se abno
el zaguán de par en par, comenzaron á llegar
las familias invitadas y á las nueve de la noche comenzó el bail¿ en medio de la mayor
animación.
En el transcurso de la noche entraron los
blusas. Cada vez que oíamos tropel de caballos y gritos desaforados salpicados de tal cual
mosquetazo disparado al aire, mi !?adre mandaba tocar dianas ó el Himno Nacional Y salíamos á los balcones las señoras especialmente, y aquellas h~rdas de Ati~!, aquellas
chusmas salvajes sedientas de rapma y de sangre, pasaban haciendo ~a~lar y rayando sus
caballos, y saludaban diciendo:
..
-Buenas noches, nifias; que se diviertan.
¡Viva la libertad!
-¡Viva la libertadl-respondíamos en coro
y trnnsportados de entusiasmo.
Al amanecer de aquella noche que se decía
había de ser de saqueo, de incendio y de matanza, amanecieron fusilados y colgados de los
faroles de la Plaza de Armas, dos ...... ¿qué?
¿canónigos? ¿monjas? No, dos 1cblusas,~ cada
uno con un letrero en el pecho que decia:
"Por ladrón.,&gt;
DR. M. FLORES.

!

P IO X
€1 nutoo Pontífict dt la Tgltsla Romana.
El martes último, en la mañana, ·se recibió
en México la noticia de que había sido electo
para ocupar la Sede vacante á la muerte de
León XIII, el Cardenal Giuseppe Sarto, uno
de los miembros del Sacro Colegio más prestigiados en el orbe católico, por sus virtudes
evangélicas, su vasta ilustración y su espíritu
eminentemente liberal y cristiano.
La crónica que acerca de la elección del
nuevo Pontífice ha trasmitido el cable, nos da
á entender que las opiniones de los cardenales en el caso particular que nos ocupa, se encontraban profundamente divididas, inclinándose unos á favor de Rampolla, el Secretario
de Estado del Papa León XIII, y otros á la.
candidatura de Serafín Vannutelli, que contaba en su apoyo, según se decía, con muchas
probabilidades de éxito.
En la primera votación, recogida el primero
del actual, Sarto obtuvo únicamente cuatro
votos; pero á partir de ese momento, el candi. dato fué ganando en simpatía lo que los demás
&lt;cpapábiles» perdían en popularidad, y tanto
los "rampollistas» como los c&lt;vannutellistas,"
acabaron por inclinarse resueltamente al lado
del hombre que en las votaciones subsecuentes obtuvo la mayoría completa.
El lunes en la tarde, las cédulas depositadas con el nombre de Sarto, eran ya 37, seis
menos de las requeridas para el triunfo. En
esos momentos-dicen los cablegramas,-la
emoción que experimentó el Cardenal fué
muy profunda; se vió incapacitado para sostenerse en pie, y coi:imovido con el resultado
del escrutinio, declaró que tal honor no esta-

ba reservado para él y que renunciaría su e
taci6n al Trono Pontificio. Los cardenales h
bieron de convencerlo de que aquéllos eran
designios de la Providencia, y pocas horas
pués, el martes á las doce del día,Sarto le
taba su mano para bendecir desde una de
ventanas de San Peilro á todo el mundo
Jico. Sesenta votos, dieciocho más de loe
eran estrictamente necesarios, lo colocaban
frente de los destinos de la Iglesia!

***
La multitud qu➔ llenaba la «Piazza» acl
al Vicario de Jesucristo, y el telégrafo llev
buena nueva á todos los pueblos y á todos
con..zones unidos en la religión del Cruci
do. Un alegre repique se dejó oír en toda
ma, mientras el Pontífice regresaba á su
del Cónclave. Pío X-éste es el nombre
llevará en Jo sucesivo Giuseppe Sartoocupar, conforme _á los cánones, la sil la de
Pedro, en presencia de todos los carde
reunidos en la Capilla Sixtina.

***
Inmediatamente despuéii de la elecci6
mientras el Príncipe Chigi, como :Maestro
Cónclave, redactaba el acta de costumbre,
X penetró á una pieza contigua á la sala
votaciones, para revestirse con los ornam
que el rito prescribe. De manos del Secre
de la Congrega::ión recibió el solideo pa
poco después volvió á la sala para tomar '
to en el Trono y recibir la manifostaci6n
obediencia que debían prestarle los miem
del Cónclave. Todos los cardenales besar
mano y el pie del Pontífice, besándoles
á su vez, la mejilla en señal de paz. En
imponente escena está inspirado el dibujo
en otro lugar damos á conocer: el dibu'
ha procurado presentar los retratos de los
denales más notables, ajustándose hasta
de es posible. en la composición del cun.d
lo que ha dicho el cable con relación á la
remonia y á los detalles que son, en el
de costumbre. Concluído este acto, el
Colegio enton6 el 1cTe Deum,» y levantán
el Papa, pronunció con voz entrecortada
fórmula de la bendición, que todos los pr
tes escucharon con la cabeza inclinada y
cubierta.

***
Pío X, que cuenta en la actualidad 68 a
nació en Riesi, de la Diócesi de Treviso,
Italia, el 2 de junio de 1835, y fué elevad
la dignidad cardenalicia en junio de 1893,
cibiendo el nom hramiento de Patriarca de
necia y Obispo de .Mantua, donde pa sido
neralmente estima&lt;lo por la pureza de sus
tum bres y por sus ideas progresistas.
El hecho de ser elegido contra todo lo
se esperaba, puesto que era uno de los «pa
hiles» menos avocados á ocupar la Silla, ca
en Europa una sorpresa general; pero tam
un regocijo que comienza á traducirse en
corriente de simpatía hacia su persona. _S_e
sidera, en efecto, que Pío X sabrá conc1har
intereses de la Iglesia con las necesidades
los pueblos y con los fuero'! de la modema
vilización, y mucho esperan de S? esp
bien orientado y libre de preocupaciones
gares, los que anhelan encontrar en él
continuador de la sabia política del Papa
ya tumba acaba de cerrarse.
Si así es la Iglesia católica ensanchará
dominios el Pontificado se verá libre de
tremendas conmociones á que pudieran a .
trarlo la intransigencia y la estrechez de m
de otro Papa qne no tuviera en su abono,
mo el décimo Pío, los méritos del hombre
cioso, sabio y conciliador.

y

EL MUNDO !LUSTRADO

El stñor tic. Don Protasio t aglt.
Víctima de una terrible enfermedad intestinal, falleció el día último del pasad.o, en su
residencia de la calle de Santa Catarma, el sefi.or Lic. Don Protasio Tagle, uno &lt;le
los miembros más prominentes del
Foro mexicano.
El sefi.or Tagle figuró en la política del país hace algunos afi.os, desempeñando puestos muy importantes en la Administración Pública.
Fué Diputado al Congreso de la
Unión, bajo el Gobierno del Presidente Lerdo de Tejada; Gobernador
del Distrito Federal á la caída de
aquel gobernante, y, á partir de esa
época, Ministro de Gobernación, primero, y de Justicia é Instrucción
Pública después. La cátedra de Derecho Romano, en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, estuvo á
su cargo durante algún tiempo.
Al tener noticia del fallecimiento
del notable jurisconsulto, multitud
de p3rsona,i visitaron su casa, contándose entre éstas muchos caballeros
de representaci6n. L:is coronas depositadas en la ca.pilla ardiente por
los amigos del finado, fueron numerosísimas.
El sepelio se efectuó en el~Pa.nteón
del Tepeyac.

puerta de su recámara para llevarle las pruebas de sus artículos, y el sirviente que las llevaba le efltregaba también todos los días el
salario para su sostén, y él seguía trabajando,
leyendo y escribiendo. ....... y bebiendo para
vivir.

contra el duro colchón del raquítico lecho.)
En la calle preguntaban: 1c¿dónde está el autor de los cuentos raros?» . .... .
Nadie supo, hasta que un día, en lugar del
cuento de Luis, apareció la noticia de que
aquel autor había muerto.
¿Fué un suicidio?
¡Quién sabe!
El ingería mucho alcohol, tomaba
pocos alimentos, y luego escribía en
una forma tan rara, y se le ocurrían
unas cosas tan locas! .. ... .
FRANCISCO ZÁRATE Rmz.

RONDELES
El soñador bizantino
de la blonda cabellera,
boga triste y peregrino
en su góndola ligera;
Una trova en su camino
va cantando, lastimera,
el soñador bizantino
de la blonda cabellera.
En alas ele RU destino,
persiguiendo una .quimera,
caerá envuelto en sol divino
el soñador bizantino
de la blonda cabellera.

***

Tétrica y desencantada
llena de melancolías,
mi alma muere fatigada
en la aurora de sus días.
Al despuntar la alborada
de las ilusiones mías,
mi alma muere fatigada
en la aurora de sus días.
¡Ay uolorl Tu mano helada
marchitó mis alegrías;
por eso triste y cansada
mi alma muere fatigada
en la aurora de sus días ..... .

tutntos dt manicomio.

Los que no llegan á S. Hipólito
EL CUENTISTA
Llegó el día; estaba harto de cantinas y harto de amistades de cantina, de hombres que se le acercaban
en tono dulzón: "Yo conozco á usted
ya mucho; lo he leído, y tenía deseos de ofrecerme á sus órdenes,
siempre, incondicionalmente á sus órdenes.. . .
etc.: etc.»
Resolvió que era mejor conocér á los hombres, sin que ellos le conocieran, y que era
mejor hablará los hombres Pin tener la necesidad--¡penosa necesidadl-de contestarles, y
se encerró en el pobre cuarto, del cual para
nada volvió á salir, solo entre sus libros y solo con su pensamiento. Amante de la noche,
enamorado como la Luna del Plamita, al que
no cesa de perseguir, abotonó las aldabas de
las ventanas y encendió la luz d~ su quinqué
de pantalla verde.
Todas las noches renovaba el gas del quinqué y el alcohol de su
lá ro para ( ésta la lleva ba en el cerebro), y á
f
la luz de las dos flamas, vivía ignorando
si allá, en la calle, había luz del regio sol ó
de los plebeyos focos
eléctricos.
Pretextó pitra los
amigos que lo buscaran: siempre en los
momentos precisos en
que llamaban á su
puerta los esc·asos amigos que se acordaban de él, &lt;cacababa
de dormirse," y el doctor había recomendado que durmiera mucho y que durmiera
tranquilamente. (Se
pasaba la noche leyendo y dormía algo
cuando el sol asomaba y lo saludaban alegl'emente los felices!)
Había que llamar á la

Domingo 9 de Agosto de 1908.

JOSÉ M, CARBONELL.

Sr. Lic. Don Protas!o Tagle.

Decía la cocinera-¡mentira!-que el médico había prohibido al enfermo que viera la luz
solar y que conversara con visitas, y que¡verdad!-hacía mucho tiempo que no necesitaba cocitar, porque cuando su amo tomaba
alimento, eran huevos crudos y f'angre de res.
El médico no había podido prohibirleqne trabajara intelectualmente,·porquP. de ese género
de trabajo vivía, pero sí trabajaba poco ( quería decir la mujer que escribía poco¡ él no dejaba de trabajar, cerebralmente, ni en sueños,
porque los ensuefios le azotaban la cabeza contra la almohada y le magullaban el cuerpo

La vida sin amor es jardín sin flores. -J.
SAND.

*
Mejor es temer que confiar demasiado. SHAKESPEARE.

*
El genio concentra en sí sus aspiraciones. BYRON.

*
La virtud no es otra co~a que la hermosura
del alma.-BACON.

*
La fe en la idea ultraterrena es el consuelo de los pobres. V1CT0R Huoo.

*"

Los grandes filósofos son los genios de
la razón. -CICERON.
El deseo apresura y
crea el porvenir. -TOMMASEO,

*
Los hombres sin carácter son monedas sin
efigie.-A. TURNIER.

*
Pide á los dioses la
felicidad, á ti mismo
la prndencia.-SocRATES.

*
,,,
TIPOS NACIONALIDS.- Mujeres yaq1is.

La templanza y la
moderación en la juventud son una garantía para tener una vejez feliz.-PiuTARCO,

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

..

LA JAULA VACIA

LOS NUKVOS UNIFOR\IBS DKL EJÉRClTO
En nuestra edición anterior dimos cuenta
de que el sefior Presidente de la República había aprobado, en lo genernl, el proyecto de
reforma del uniforme del Ejército, presentndo
á la Secretaría de Guerra por una Comisión
especialmente encargada de estudiar el mismo
proyecto.
Ampliando la información que publicamos,
diremos que e~ta Comii:;ión está i ntcgrnda por
los señores General Yictoriano Huerta, Presidente;CoronelesJ onquín )faa~s y Mnn uel Blásquez, y Teniente Coronel Eustaquio Dur{rn,
vocales; y Capitán de Artillería Luis G. Gam' boa Secretario. l~n cuanto al uniformr, nos
par~ce oportuno dar á conocer los siguientes
datos:
El Jormún que&lt;lar[1
suprimido, ..:onstando
el traje ele gala para los
jefes y oficiales, de estas prendas únicamente: ca!ICO, levita cerrada al frente con una
hilera de botones, siendo las vueltas de las
mangas, el cuello y la

Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

• EL MUNDO ILUSTRADO

Erase un amiguito muy leal, melancólico,
tierno, apa~ionado, que lloraba y reía para
contarme las cuitas &lt;le i;u alma encarcelada y
triste.
Hacía tres años que vivíamos juntos. Yo
tocaba en el piano mis mpsodi&lt;ts, y en la cúrcel estrecha de su ji\ula. ponía.se á gorjear.
Cuántas cositas dulces, cuántos halagos
tiernos modulaba co:1 su garganta, nielo de
harmonía!I. A ratos, apasionado, trbte, improvimba. una elegía del alma. A ratos, con
su nervioso·aleteo, ~altaba inquieto, rúpido,
del uno al otro lado u.e la jaula, intentando
con pruebas la fuga, asomando á intervalos
por entre la verja su bella callecita rubia.

sen en la alcoba lo mi~mo que antes; ~onando
como torrente de harmonías, como lamentos
y sollozo;; &lt;'0010 rauJal de lágrimas eternas
para sus ~speranzns de libertad y amor perdidas para siempre.
.
Abrir la puertecilla para que volai;e era privarme de su canto, renunciará su amor ,j compañía, olvidarlo, quitarle mi cariño. Dejarlo
allí, tan tri~te, tnn esclavo y solo, era crueldad. Y pasaban los días .....
¡ Pobre canario mío! Una mañana lo encontré muerto. Y con él en la mano, mirando su
plumaje de i;eda, descolorido y mu~tio, la boquita sonora sm aliento, muela y i;ombrfo, y
los ojillos entreabiertos, empañados co~ el hálito infame de la muerte, me acordf de su can- ~
to. Y pensé mucho rato, mucho rato.'..... en
la cruel desventura de las almas que, cual mi
canario lloran cantando su e,clavitud y en
vano cl~man por el amor y la felicidad ante el
egoísmo injusto de' sus amos......
•
F, PÉREZ FUEN'II'¡S.

LA ESPIGA DE ORO ,.,
.¡
(HOJA DE ÁLBUM)

, ol,

.

Artilleros en traje de campaña.

para el de ¡elégrafos y ferrocarriles, siendo
gris el color de los uniformes; ª.~arillos par.a
los inválidos, y gris para el Feerv1c10 de Administración Militar. La i;nojarra de los cascos
para regimientos y servicios en las grandes
formaciones, llevará un chorro de seda encarnada.
Por lo que ve á las prendas que constituyen
el equipo del soldado, han sido tambi(n reformadas, á fin de que ofrezcan mejores condiciones de sencillez y comodidad.

Símbolo d~ la vida y de la abundancia, altiva se alza en el campo la espiga, coronada
de oro.

Las Campanillas.

*

Se estremece, agitada por ~l viento,
La cortina de azules campamllas;
Flores madrugadoras y sencillas
Que se abren con gentil dei-pertamiento.

Cargada de armonfos y de fragancias,
baja de los pinares de
la montaña, que suenan como liras, la. brisa. de la mañana, ú. mecerla y arrullarla con
primor y delicia.

Las columpia, al pasar, c~n manso alie
El céfiro al venir de otras onllas,
Y en su balcón de verdes redecillas
Hacen visajes al gorrión sediento.

*

Triunfantes las ha visto la mañana,
Mas morirán al declinar el día ...
Es de esas flores mi esperanza hermana.
Como ellas ¡ay! en soledad sombría
Las ilusiones, con su pompa vana,
Nacen y mueren en el alma mía.
VICENTE ACOSTA1

Muy poco deseo y lo poco que deseo, lo
seo poco.-ELIA:N'O.

*
El honor es el más noble estímulo &lt;1el v
--VICO.
Oficiales de in:fanter1a..-Trajes de campafia y de gala.

cartera del color del distintivo del arma ó servicio correspondiente en cada caso; pantalón
con una y dos franjas.
El uniforme para el servicio de guarnición
y de campaña, se compondrá de: un saco cerrado al frente con una hilera de botones,
tres bolsas al lado derecho y dos al izquierdo
-las dos superiores, con tapa de cartera-y .. , Caballerfa.-Trajes de . campaña y de gala
vueltas iguales á. las de la levita. Pantalón
idéntico al de gala; kepí con visera de uña y
un cincho que sea distintivo del arma.
¡Pitdad,
Para el traje de gala se prescriben las caponeras de metal, en los hom broa, teniendo en
el centró tres estrellas para los cm:ouele!, dos
¡Estoy enamorado de tus ojos!
para. los tenientes coroneles, una para los ma•. Líricos, turbadores y arcanos,
yores, y un:l, dos ó tres barras, :respectivaabrasan y fulguran con los rojos
mente, para. los subtenientes, tenientes y caincendios de los soles africanos.
pitanes. Los generales Brigadieres llevarán
A
tu
santuario aC'ércome de hinojos
en el casco una águila al frente.
con anhelos divinos y humanos.
El distintivo particular de cada arma ó c;er¡Ten piedad de mis férvidos antojos!
vicio lo constituirán: el cincho del kepí, el
. ¡Estoy enamorado de tus manos!
cuello de la levita 6 saco, las vueltas de las
Ya no hay para mis pi.es ruta de abrojos,
mangas y las carteras posteriores, que serán:
ni para mi pasión duelos tiranos.
rojos para los jefes y oficiales de caballería é inYa
se
fueron del alma los enojos;
fantería, GendarmP.B del Ejército y servicio de
• ya sueño con los mártires &lt;'ristianos.
transportes; carmesí para los cuerpos de Es¡Acércame.á la lloguera de tus ojos
tado Mayor y artillería; negros, de terciopecon el suave contacto de tus manos!
lo, para el Colegio Militar; guinda para el serANDRÉS MATA.
vicio de Sanidad y tren de ambulancia; azules

Artilleros en traje de gala.

l::Joldados de caballerla y artillerla en
traje de gala.

Qué bien seguía las frases de mi piano. Era
un himno al amor y á la naturaleza; eran suspiros hondos &lt;le su alma, pidiendo libertad.
Un día le busqué compañera y se alegró
muchísimo. Ya no estaba como antes, ya tenía con ,qni?n compartir su triste ¡,uerte; pero
no canto mas.
¡P:,bre canario! En fatal hora yo mismo
quise que aquella compañera del infortunio lo
abandonase; porque era necesario que él cantara, dejando de amar en el sacro silencio de
su pasión de artista, y que sus trinos triunfa-

Y el sol, con 6sculo
de fuego, besa á la dorada espiga, ufano del
triunfo de eu pasión
fecundadora y eterna.

*
Compendio eres tú
de la vida y de la belleza y altiva t&amp; alzas
con Ía corona de tu juventud y de tus gracias.

*
Desde el sacro Olimpo, de· la lira de los
poetas se desprenden,
como aves mensajeras,

Comisión que presentó el proyecto de los nuevos uniformes.

los más suaves versos, que á ti llegan para
decirte con primor y delicia las más dulces
cosas; y al roce de sns alas en tus labios, se
ahoga la armonía en el perfµme de tu aliento.

*

Y el Amor, en la plenitud del ensueño y en
el éxtasis del deseo, te besa, ufano de encontrar en ti el germen fecundo de la belleza y de
la vida.

n. MAYORGA UrvAS.

stñora!

LA OLA

.Sobre el trémulo mar dulce resbala.
y á la. gracia triunfal con que aparece,

el céfiro errabundo un canto exhala
el palmeral distante se estremece.

, y

•'

Avanza, y un momento resplandece
• al l'OI que se hunde en la insondable sala;
túrgido seno virginal p_arece,
~- su ésp1tma, el ampo de la nieve iguala.

.

~

1

Luégo en purpúrea. claridad se tiñe
bajo el raro crepúsculo que ciñe
la. combo. iµ,urtle -ealmas llameantes;

"
y en beso' atrón:Í.dor&gt;donde
la vida,
Caba.ller1a.-Un oficial y un soldado.
en traje de gala.

rueda sobre la playa convertida
en lluvia de zafiros y diamantes.
.A.rtilleros, de , gala, e

formación. ,.

...... . ,"-..~---·

'&gt;..

.¡

•

•

:AUGUSTO NfÉNilEz:LoYNAZ.
~

-~~

�EL MUNDO TLl'STRADO

Domingo 9 de Agosto de 1903.

Domingo 9 de A,sosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL LOCO
I
«¡El loco, el loco!,» gritó una voz, y al instante, como movidas por un resorte, todas las
caras se volvieron hacia el mismo punto. Oyéronse chanzonetas, risas burlescas, risas de
esos criminales civilizados que hacen mofa de
la desgracia ajena, miradas de indiferencia y
frases de compasi6n. Alguieh dijo «¡pobre!";
otros, «¡dei:graciado!» Y todas !ns miradas continuaron fijas en la delgada figura &lt;le un hombre que srguía su camino, callo arriba, impúvido, ignorante de la alharaca que su presencia producía.
Pregunté quién era el que lograba atraer ele
esa manera la atención de todos los transe6ntes, y se me contest6: «Un infeliz, un hombre
que tiene la manía de reconocer á su esposa
en todas las mujeres hermosas que encuentra
al paso. Las persigue, las molesta y ha llegado á llamar á alguna casa, diciendo que en
ella habían escondido A !'U esposa.»
Al oír esto, por un afán de curiosidad que
á menudo se despierta en mí y me hace, inconscientemente, recotrer calles y calles siguiendo á
un anciano, á un niño, á un joven 6 fi. un matrimonio que yo creo feliz, apresuré el paso y
casi corriendo por en medio del arroyo, C..'\US~ndo }ª extrañeza de la gente que iba y yenía, llegue (l dar alcance á un hombre que, lentamente, serio, circurn~pecto, seguía su c..'\mino
volviendo la cara solamente cuando á su la~
do pasaba.alguna mujer bella y 1.,ien ver,itida.
Adelantéme un poco, hasta rozar mi cuerpo
con el suyo, pues mi maldita miopía sólo á
esa di11ta.ncil\ me permitía. verlo, cumo deseli.ba, á todo mi sabor. Era de una regular e,tatura, pero tan flaco, seco y enjuto, ele una delgadez t.'\n extremo&amp;'l, que lo hacía parecer
enormemer1te alto. Vestfa pantalones grii:e.~,
angosto11, pegados á la pierna como la funda
de un paraguas; saco nrgro, exceF:iv,1mente
corto y que apenas le lle~aha {l la cinturn · suplía la falt.'l de camisa con un paii uelo d~ i-eda, negro también, anudndo ni cn.,Jlo y sujeto con un prencle&lt;lor de ¡,lat:i, en el que estaban grabadas unns iniciales; cubría. i,u c·abeza
un sombrero de cop'.l, pringo,o y quebrado,
y, para com plPtar aqt11·lla ei-trnrn b6tica fiaura
mi homlire lucfa un hermo;;u ramillete d~ vio~
!etas que se balanceaba en el ojal del saco,
como las cabezas &lt;le un puñado de ahorcndos.
El blanco mate de su cuello
y de su rostro,resaltab'l. doble-

I
I

mente sobre el color negro del pafiuelo de seda. Era la suy1L una palidez de neur6tico, de
enfermo, y tn.l parecía que In. sn.ngre de su
cuerpo se había ahuyentado de las venas que
entrecruzaban su cara para cargarse toda en
los ojos, en esos ojos de grandes pupilas de un
azul profundo, ojos hundidos en sus oquedades, circuídos de grandes ojeras amoratadas,
pero en los que se advertía un brillo, un resplandor extraño, llameante, que infundía á
la vez miedo y respeto.
Como no me separaba de su Indo y juntos
seguíamos caminando, lleg6 á fijar;;e en esto
y clav6 en mí una mirnda que me dejó perplejo y me hizo \'.Ol ver la vista hacia otro lado.
Nunca ha caído sob1e mí una mirada como la
de los ojos del loco. O&lt;lio, rencor, desprecio;
todos los sentimientos y todas las pasiones
malas er,itaban amalgnmadaf', por decirlo ai:í,
en el veneno de aquella mirada que brotó de
sus ojoia y se c!av6 en los míos. No fué, sin
embargo, bastante á amedrentarme y seguí
caminando cerca de él.

II
Anochecía. Comenzaban á chirriar los carbones encendidos de la luz eléctricn, cuando,
1al fin! salimos de las cnlles populosas para
internarnos en las silencioi:nR de los barrio!:'.
Era todo lo que yo esperaba. l\Ie acerqué al
loco y le toqué la eF:paldn, resuelto h decirle
nlgo. Xo medió tiempo para ello. Volvi6se
hncia mí, se detuvo un momento, mir6me de
nuevo fijamentP, con su horrible mirada y
echó á andar apresurando el paso. Le seguí ·
también, y 111 poco rato, sin tuc.1rlt-:
--DisptniEeme usfrd, amigo mío, le &lt;lije
clnndo á mi rnz una entonación dulce y cariñosa.
-Déjeme en paz-exclam6 con voz débil,
npagnda, que parecía snlirle de las concavidades del est6mago.
Insistí, regué, juré que no era yo un enemigo_; que no quería, burlarme ,'e 61; que ,·iera en
nn á un amigo; ~1, á un amigo que quería
consolarle si sufrín. ¿No sabia él, acaso, que
las penas, por grandes que i::ean, disminuypn

si podemos confiarlas á una persona que
interese por nosotros?
Hablé mucho; supliqué más, acarici(mdol
consolándolo, y, por 6ltimo, logré meterlo·•
el cuartucho que servía de cantina en una taberna del barrio.
Pedí al dependiente una botella y dos ,
i;os, é hícele seña de que nos clejarn solos.
loco llen6 los vasos de un alcohol amarillento•
apur6 el suyo, aprovechún&lt;lose de los mome '
tos en que yo encendía un cigarro para repetir la operaci6n co11 el ,·aso que me pertenecía•
colore6sele el rostro, arrojó una bocanada ~
humo. y, con voz de ventrílocuo, dijo:
-No, no, señor, yo no soy loco como el
vulgo cree. Usted que pnrec/J ser un hombre
honrado, usted que Ee interesa por mí, usted
que es ... que quiere ser mi amigo, usted, ¡el
6nico!, sabrá la causa de mir, desgracias.
1Al fin hablaba! ¡Al fin triunfaba mi curiosidad!
Bebió de un solo trago la tercera copa de
aguardiente, y comenz6 Íl contar, con infantil
sinceridad, la historia de su infortunio.
Poco á poco fué animándose; temblábanle
las manos, y conforme il,n adelantando en 811
relato, notaba yo en su yoz esas inflexiones.
esos «trémolos» que s6lo produce el dolor verdadero cuando lince vibrar las cuerdas dd Bell•
timiento ......

III
Sí, sólo &lt;lespufs de seis añof', seis años hnrribles de humillaciones, de vejámenes y de
sufrimientoA, de verdaderos fuetazos dndos en
su orgullo de hombre y en su amor propio de
de1-heredndo, con1-igui6 ver realizada su única
ambiC'ión: hacer suya aquella mujer á quien
adora.ha.
Ella le quería, le quería mucho, supuesto
que por él drjaha todas su➔ opulencias y comodidades &lt;le niña mimada y rica, por la hu•
milde casita de bohemio enamorado que él ia
ofrecía. ¡ Qué feliz era y cuánto le agra&lt;leda
la felicidad que con 1,u amor le había dado!
Todavía recordaba laf! muchns veces que, ya
unidofl, en su hogar, de rodillas ante t-lla
y empapándole las
manos con sus lágrimas, entre promesas de eterno amor, le renovaba su
agradecimiento....

Una noche, una noche de Diciembre, fría,
lluviosa, Jlegnha tarde del Circo, donde, contra su costumbre, á instancias de sus amigos,
había bebido un poco. Iba exaltado, nervioso, algo trastornad&lt;;&gt; de 1a cabeza. Al acercarRe á su C..'\fla, vió que la puerta del zaguán estaba abierta, y que un hombre salía. por ella
y entraba en un coche apostado cerca de la
banqueta, á tiempo que una figura blanca desde el balc6n saludaba y decía: «Adiós.»
¿Fué un sueño? ¿Fué realidad? No lo supo,
110 lo sabe todavía. Frenético, delirante, loco
-¡y en esos momentos sí que ei-ta.ba loco!se lanz6 por la escalera arriba y lle~6 hasta la
.alcoba.
;Ahí, en In cama, estaba ella, dormida 6 fingiendo que dormía!
Ciego de ira y de oclio, ele ese odio que s61o
se siente por las personas á quienes más i-e
quiere, á quienes se quiere mucho, la cogi6
por las muñccaf', la estruj6, sin hacer caso de
sus ~ritoia, In F:acudi6, ln e~cupió en el rostro
su delito con frases burdas, groseras, frases
qu! hahín. aprendido en cantinas y en otros
sitios de igunl jaez, y ... ¡maldita memoria!. ..
tal vez llegó hasta pegarla, hasta amenazarla
con el reYólver que nerviosamente oprimía su
mano!
¡Qué noche tan horrible! Ella, en su cuarto, llorando, loca y dese!&lt;peracla; él, en la i,ala, febril, nervioso, paseándose agitadamente,
hasta que ya muy tarde, el sueño lo venci6 y
cay6 pesadamente sobre un i:ofú ..... .

IV
¿Se enteraron los criados? ...... ¿Comunica- ron á Jo;; padres de i-u amada la terxible escena de la noche anterior? ...... Lo ignoraha también. Ya muy tarde, despertó, recordó lo
acontecido; y temeroso de haber sufrido una
ofuscaci6n, deseando suplicar, pedir perd6n,

arrepentirse y besar una vez más, siquiera futse la última aquellos labios que le habían
brindado la~ mieles de la dicha, corri6 hacia
la alcoba, jadeante, trémulo, temie~do una
locura, y ...... ¡nadie! vacía la estancia, vacío
también el guardarropa, revueltas las mantas
del lecho, y allá. sobre el mármol del lavamanos un ramo de violetas; entre las flores, frescns 'y oloro!'las, un papel rugoso y en él escritas, de prisa, con lápiz y con_ caracteres temblorosos, estas palabras:
«Te has engañado. El hombre á quien sorprendiste anoche . . era mi padre. Todo lo ha

1

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1111-'i.!.i~S~~-l111

·~·

~~

traré, pese al mismo cielo! ¡Oh, y ehtonces!...
No pudo decir más. Una ola de sangre le
subió al rostro; centelleáronle los ojos con más
fulgor que nunca, y entre grandes sollozos,
trémulo el cuerpo como el de un azogado, cayó de bruces sohre ln mesa, deshecho en lágrimas.
Permanecí callado, respetando aquel dolor
infinito que logró también humedecer mis ojos;
y pasado un largo rato, cuando comprendí que
ya se había desahogado, 1ne acerqué á él, le
alcé la cabeza, sequé sus lágrimas con mis propias manos, lo obligué á recostn.rse sobre mi
pecho y acarició.ndolo como pudiera hacerlo
con un chiquillo, tuve para él frases de consuelo que no he podido repetir jamás.
Tomó mis manos entre las suyas, las bes6
mucha!' veces y fij6 en mí sus ojos, sus grandeR ojos de un azul profundo, empañados por
las lágrima!'!. Pero ya no había en ellos eea
mirada horrible que me bacía daño: de esos
ojos parecía partir, suave, acariciadoramente,
una mirada impregnada de cariño, de un agradecimiento tan grande, que me impulsó á arrojarme entre sus brazos.
El loco sonrió levemente.
-¡Gracias! ll1b dijo entre f'Ollozos.
¡El loco eRtaba curado! ¡Habíase realizado
el milagro de las lágrimas! ¡Las lágrimas ... el
supremo remedio para los grandes dolores de
las almas buenas!
:\!A STIET, ;\1. PANES.

Rahi&lt;lo ... No me voy; me arrancan de tu lado.
Todo te lo perdono.... B6!'lcame.. . . ¡y no me
olvides!»
¡Infame! ¡Asesino! ¡Ladrón &lt;le su vida, PÍ,
de su vida, porque Re la habían arrebatado con
ella, con su mujercita, para llevársela. .. ¿á d6nde, Dios mfo, á d6nde?
'
-Pero yo la encontraré, concluy6 el loco,
iracundo, transformado, desconocido, dando
en la mesa un sonoro pufietazo. JYo la encon-

�~omingo ~ de figosfo de 1~03.

el JYfundo J/usfrado

ELNU OPONTIFICE

PIO X RECIBE DE LOS CARDENALES LA p _ _.....,EMOSTRACION DE OBEDIENCIA EN LA SALA DEL VOTO.

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 ae Agosto de 1903.

SANTUARIO DE LOS ANGELES.-Altar mayor y _detalle del interior.

€1 Santuario dt los Jlngdts.
Utrbtna popular.
Año por año se celebra en la plazuela de los
Angeles una verbena que atrae á multitud de
pa11eantes y que, desde tiempos muy remotos,
está considerada como una de las más populares. Las calles que conducen á aquel apartado barrio aparecen engalanadas, desde las
primeras horas del día, con los LlÚltiples adornos que son de rigor en las fiestas del pueblo:
gallardetes y fl_ores de papel de Chi1?a, g~ías
de follaje, cortinas de gancho prendidas it las
puertas y ventanas, estampas toscamente di-

bujadas, esforas de cristal y lazos que, tendidos á lo ancho de la calle, de azotea ll. azotea,
simulan una techumbre policroma que el
viento agita sin cesar y que la lluvia desmenuza. El gentío que llena la vía pública aume,1ta por momentos, se extiende á lo largo
de las aceras una hilera de puestos cargad&lt;'s
de frutaR •lue la multitud entre vaso y vaso de
pulque de,·ora, y de chucherías que los nifios
reclaman á gritos, y las murgas c:a.llejeras, e!!caramadas en el entablado que amenaza desplomarse, «regalan• los oídos de aquella muchedumbre en que se codean el ebrio escandaloso y la mujer de malas costumbres, el
artesano y la doméstica, el rapazuelo y el hom ·
bre de mundo.

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I

SANTUARIO DE LOS ANGELES.-Interlor

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Las «luces» son uno de los mayores atractivos de la fiesta y lo que más concurrencia ha
llevado siempre á los Angeles. Las bocacalles
se ven henchidas de espectadores y el tráfico
tiene, necesariamente, que interrumpirse
mientras la diversi6n es celebrada con gritos
y silbidos. En este año, la verbena, que más
de una ocasi6n ha da.do margen á serios es·
cándalos, result6 muy lucida, no s6lo por lo nu•
meroso de la concurrencia que durante el día
de la funci6n religiosa visitó el templo y la
plazuela, sino también por la infinidad de
«vendimias» que había instaladas al aire libre,
con gran regocijo de los paseantes.

el mismo cacique mandó reproducirln. &lt;'11 la
pared principal cl~l .•oratorio,• ~ncnr¡rando á
los pintores que «1mit~ran y copia_ran fielmente la imagen de la Rema. de l?s Cielos:"
La imaJ!:en fué venerada primero hnJo laa&lt;lvocaci6n de la Asunci6n y después bnjo la de
la Purísima, sin que se s~pa Íl punto fijo por
qué ha venido á llamársela «de los A n¡:i;elel'I. »
La capilla casi destruídn por el abandono
en que estu;~ durante lar~o tiempo,_ fné reedificada en 1137 según asienta. el St&gt;nnr González Obregón e1~ su libro «~léxico Viejo.» Al
nño siguiente un particular comenzó á construir un nuevo edificio, y comn no le fuera poi-ihle terminarlo, dej6 hechos únicamente los
cimientos y parte de los muros. .
Por último, diremoc,, ciue el ternbletemblor
ocurrido en abril de 1776, hizo que la devoci6n del pueblo -por 1~ Yi_rgen de los Angeles,
numentnra extraordmarrnme n te,
pues fué incontable el número de
los que acudieron a.l sitio en que
se conservaba. la imagen para im-plorar su auxilio contra el terremoto.
El templo actual, uno de los
más hermo~os de ~léxico, se comt&gt;nz6 á construir en 1808.

Primaveral moderna
Obligado á tran~ladarme á una capital de provincia al Noroeste de Espa!'ia-de esta Espoil_a
qne lo~ extr11njero&lt;1 "" )ma!!'i_nan s_
iemp~e aeh1•
&lt;·barrada por un sol de ¡11c;t1e1a:-b1ce mis maletas sin olvidar mi ropa de abrigo, an_nque esto
~ucPdfa á princinio&lt;1 de mayo, y al subir al treo,
me instalé en el depnrtamento de en~ fumadores_,&gt;
a~pirnndo á fumar en él á todo m1 Jalante, s_in
quP mA incomoñase el humo de los cigarros a¡enos-pue'I ese departamento suele ir completamf'nte vncfo.
En efecto bastf\ el amanerer. hora en que no'I
cruzábamo~ con el expreso de Francia, nadievino á turbar mi soledad. Dormía yo profun~amente envuelto en mi manta, cuando se reahzó
el cru~e. No sé si {l. los demás les sucede lo que
á mí; si también notan, dormidos y todo, la sensación extrai'la y obscur!l' de no estar_ ya solos,
de la presencia de calgmen.&gt; Yo percibí esa sen-

Siento que ha.y un Dios, y no
siento que no lo _haya.-LA BRU·
YERE.

*

El más rico de los hombres es el
econ6mico, y el más pobre el avariento. -CHAMJ,ORI.

*

***

Acerca de la devoción que nuestro pueblo
bajo tiene por la Virgen de los Angeles y del
Santuario en que esta imagen se venera, nos
parece del caso extractar algunos apuntes que
corren impresos en un libro publicado en
1781.
.
En 1580 hubo en la capital de Xueva Espa·
fia una terrible inundaci6n que caus6 á los
habitantes de México muy serios perjuicios:
se suspendieron las fiest&amp;s religiosas y civile.'l,
escasearon los víveres. cerr6 sus puerta!! el comercio, y muchas casas, particularmente las
del rumbo de los Angeles, vinieron por tierra
á consecuencia de los deslaves de lo!! techos Y
de los muros. Los muebles de las habitaciones
fueron arrastrados por las corrientes, y, sin que
nadie supiera de dónde había salido-dice el
autor de la obra á que hacemos referencia, ·se vi6 entre los disti:itos objetos que flotaban
sobre las aguas, una «hermosa imagen de ~Iaría Santísima, pintada en lienzo, que condu·
cida en las ondas enfurecidas y ag;tada con su
muchedumbre y con los vientos, fué Jlevad1~
al barrio ele c,Coatlán,» ó Lugar del S:ilitre, has·
ta parar en el mismo sitio en que hoy se yenera. ,,
Atribuído á milagro, como era común y corriente en aquellos tiempos, el hallazgo de la
imagen,• un cacique noble mandó construir á
sus expensas una capilla de adobe en donde
estuvo expuesta á la veneración de los fieles¡
mae como la pintura se destruyera en parte,
debido á la "humedad y traqueo de las olas,•

El curso de la vida de un gran
hombre,queda como un monumento imperecedero de la humana energía. -SMILES.

*

A quitin más sabe, le desagrada
perder el tiempo. -DA::-TE.

Jnstantlíneas de la verbena de los Angeles.

sa.ción durante mi sue!'io,. y poco á poco me ?esperté. A la luz hlanquecm9: d_el amanecer vi en
el asiento fronterizo á U"l v1a¡e~o. Era un mozo
como de unos diez y nueve á veinte _aílos, de cn:•
ra fina é imberbe. Su obscura gorrilla de camino, parecida á la. prolonga.da toca con q_ue r~pr~sentan á Luis XI, acentuaba la expresión i~diferente y cansada de su fisonomí_a y la langmdez
fohril de sus ojos, rodea.dos de o¡eras profundas.
Sus manos enflaque1.,idas se cruzaban _sobre el
velludo cplaid&gt; que le abrigaba las_rod1llas y le
tapaba los pies; caído sobre el cpla1d,&gt; había un
volumen de amarilla cubierta.
.
}li imaginación, activa tejedora, sobreexc1~ada además por el movimiento d~l _tr~n, se dedicó
al punto á girar en torno del via.¡er1to enferf!lº·
Disenrrí la manera de entrar eI? conversac1ó_n
con él, y la encontré en el socorrido tema delc1garro.
_·Sin duda, le incomoda á µsted el humo, cuan·
do ha venido á este depa.rtamento?-pregunté,
haciendo ademán de embols!Lr la petac9: después
de haberla sacado por una 1nadvertencrn.
-No sei'Ior-contestó el mozo en voz opaca y
'
mate como si realizase un esfuerzo p~noso.-Pued~ usted fumar .. Yo
también fumaría s1 no me lo hubiesen
impedido.
-¿Está usted indispuesto?-pregunté demostrando Interés; y la respuesta afirmativa me dió hecha la
plática que deseaba entablar. Nad\e
se resiste á hablar de sus padecimientos. sean reales ó imaginarios.
Mi compañero, deogosamente al principio, animándose grndualmente después, me enteró de cuanto quería:
era venezolano, hijv de un espaiiol:
· venía de París, adonde le había en•
viado su familia para que se instruyese y formase, y atac11do de un mal
indefinible, tal vez neurosis compli·
cada con anemia profunda, se dirigía, por consejo de los médicos, á
pasar el ve1·ano al Noroeste de Es·
paila, en casa de un hermano de su
padre, rico propietario, dueño de
una quinta en el Valle de la Rosa.
Al oír este nombre dulce y sugestí·
vo, batí palmas; el Valle de la Rosa
estaba cerca de la ciudad á que me
encaminaba yo.
-¿Conoce ese sitio?-preguntóme
con el peculiar acento de su naís mí
compai'Iero de viaje, que se endere-

;é

�Domingo 2 de Agosto de 1903.
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 9 de Agosto de 1903.
zó, echando á un lado la manta con desenfado.
-¡Sí lo conozco!-respondí.-He vivido más
de tres años en Urbígena, adonde voy ahora
otra vez, y el Valle de la Rosa, en que veran.,ábam?s, lo tengo tan presente como si lo estuviese viendo, ~orno lo veremos á medio día desde
esa ventanilla. No cabe soñar nada más divino
Vamos á pasar una serie de montañas abruptas·
ha~ta áridas y 1;&gt;el3:das, por lo menos en esta es~
tación, pues en ¡un10 se cubren de terciopelo ver•
de; pero el Valle, que recoge todo el sol y toda ~l agua de las arroyadas del invierno, ¡es un
ver¡el, un paraíso! Le sorprenderá á usted el
cuadro que pr~senta. En este tiempo del año los
árboles están igual que si hubiese nevado co'pios~mente, de tanta flor como los reviste; los alba•
r1c?queros y los _pavíos son plumajes rosa pálido, las fresas ro¡ean y huelen á gloria; los sender?s están lle~os de violetas tardías, y las ca•
meh_as, que alh son árboles corpulentos, tienen
al pie una alfotnbra de hojas encarnadas de una

EL MUNDO ILUSTRADO
¡las florecitas del campo! ¡Beéea!-é imitó el balido de la oveja.-¿Qué sentidó puede encontrarse en nada de eso? ¿Dónde existe función más
mecánica, menos intelectual que la de la Naturaleza? Llueve, brota la vegetación; hace sol, se
ag?sta; llega el otoño, las hojas caen; viene la
primavera, vuelta á sa,lir .... Es pu1 amente animal; fisiología ruin. No sé por qué la manía de
conservar la vida ha de hacernos transi&lt;dr con
las cosas más opuestas á nuestros gustos y á
nuestras convicciones .... Yo preferiría morirme
e':1 París, en el bulevar, sobre su asfalto, que viv1~ a~í en ese Valle de la Rosa, que por su descrip_c1ón de usted debe ser el arquetipo de la vulgaridad, el oasis de un paisajista cursi.
. Al decir estas amenidades, matices de carmín
tiñeron las mejillas demacradas del joven enfe1··
mo, y sus labios, que apenas sombreaba una dedada de bozo obscuro, se contrajeron irónicamente.
-La belleza- prosiguió. notando que yo me

cía inmóvil esfinge de cobre. Allá abajo se pos~ban, como grupo de palomas torcaces, las casitas, y cerca ~e nosotros una fuente sombreada
por sauces páhdos, se desataba murmurador
dándome envidia de beber un trago en el bu;'
de la mano, á manera primitiva. Confieso uº
olvidé enteramente n. mi compañero de viaje q a~
ra recrearme en aquellos pormenores, y sólJ&gt; le
recordé a~ n~tar que el tren se detenía y escuchar
que el art1ficrnhsta me decía con frialdad•
-Feliz viaje, a~~ós; be tenido gusto en. conocerle. ¡A su servicio!
Saludé y tendí la mano, declarando ll)i nom
bre y profesión: Félix Llaguna, Magistrado ·
. -Aristeo Abigail Fierro, poeta-respondió -~~
s~n algo de sequedad altanera el enfermo, volv1é!1dose para recoger su pulcro maletón de cuero rnglés y su somb1·erera, que le.entregó al criado que le esperaba con un birlocho.
Y como yo J:iici~se un movimiento al ofr lo de
«poeta,&gt; añadió srn perder la seriedad:
-Poeta decadente.

€1 cañón Bangt, d~ tiro rápido.
Un triunfo del stñor torontl mondragón.
Con éxito verdaderamente satisfactorio, se efectuaron en París, ha-

**

-1\

-Sefiora: mi bien mi luz mi cielo; no aspira á vuestro amor el pobre bardo· pero si le 'permití~ que os ame, si le permitís que bese humilde el borde de vuestra túnica él vendrá todas las m:;_ñanas cuando
el alba sonría y os despertará c~ntando amores, y pondrá en su lira
notas dulces, 'como el gorjear de los pájaros ecos suaves ~o~o el mur_mullo del arroyuelo; permitidme que os ame, condesa Alicia, y de mi arpa brotarán himnos á vuestra s?berana hermosura,_ cantos á vuestros
ojos azules como la flor de los acianos; y cuando surJa la noche del fon&lt;lo del laao el trovador arrullará vuestro suefio entonando cántigas
misterios~s' y refiriéndoos, entre los arpegios de su. laúd, l~s baladas
fantásticas que endechan las náyades en sus palacios de cnstal, y los
coros que canturrean los gnomos martillando en las entrafias de la

EMlLIA PARDO BAZÁN.

MUSA ANTIGUA
En ti ilbMm dt lil

tierra.
-Espera, espera, espera... , mi buen trovador Fernán.

señorita tnmtn fortuño.

***

Yo un poeta no soy; que los poetas
Pulsan su propia lira;
Y yo _tan s6lo soy una arpa muda
A quien su dueño en el sal6n olvida·

'

Y si no hay una mano que la pulse
El arpa nunca vibra·
'
Y si hay notas que viven e~ sus cuerdas,
En sus cuerdas están como cautivas.
¡Ah, cuántas notas que brotar no pueden
Hay en las cuerdas mías!
Son aves mil, de un bosque habitadoras
Por la nieve in vernal entumecidas.
'
Alguna vez de príncipes ya muertoe
De la Musa Latina
Vi_enen á mí las almas, y ellas solas
Mis cuerdas pulsan y á cantar me obligan.
Pero es porque lamento que la Muerte
Acallara sus liras,
Y anhelo que sus himnos sonorosos •
En mis cuerdas encuentren otra vida.
Y así canta Catulo sus amores
Su amarga hiel destila '
Y m~ldice de Lesbia, de esa Lesbia
A quien él am6 tanto, la perfidia.
Y Horacio canta el vino y los placeres
Las gracias &lt;le Barina
'
Y entona con dulcísima tern~ra
Su diálogo de amor de Horacio y Lidia.
Y así Virgili~, o_cioso bajo una baya,
Del Mmcio á las orillas
Con su zampoña pastoril celebra
Del predio readquirido las delicias.
Mas de esos cantos, apagados ecos
. . Son los que en mi arpa vibran;
E imitar nunca pueden la belleza
De aquella incomparable poesía.
DAMAS MEXICANAS.-Srita. Maria de la Encarnación Espinosa, (de Orizaba).
c_uarta de espesor. Verá usted qué verde tan dehcado el de los praditos, qué de agua cristalina
en las fuentes; Y por los setos, cuánta rosa sil\Testr~, q~e han dado nombre al Valle. ¡Y las alde_amtas. ¡El día que se cuelgan los aretes de
fihgrana y se. atan el &lt;dengue&gt; con las cintas de
seda! No sé si ellas son realmente tan guapas ó
es que las hermosea la naturaleza, que lo embe·
llece todo.
El moz_o guardó silencio, con el ceño fruncido
y una chispa de descontento en las negras pupilas; y de pronto, mirándome fríamente murmuró:
'
-:JLa_ Naturaleza! Para mí no hay cosa más
antipática.
.
La extrañeza me impidió ba.sta protestar. Me
quedé turulato, como solemos quedarnos cuando
~fmos una her:egía muy gorda, algo que echa por
t1e;ra afirmaciones que creemos indiscutibles y
evid?ntes. El enfermo, sonriendo con sarcasmo
contrnuó:
'
- Ya ve usted si !1,e nacido en un Continente de
n~turaleza espléndida ... Supongo que por lo
mismo la ~etesto doble. Todo lo natural me pa•
rece estúpido, bueno &amp;ólo para la gente rutinaria ·
y mansa... Para los especieros, como decimos en
París .... ¡El agua!, ¡los bosques!, ¡los p1·ados!,

escandalizaba, y encantado de ello _ 1 b 11
no es lo natural, sino al contrario '1 0 t•i
1 ~zla
obra del· hombre, creación de s~ in r. ci9: •
emancipada del ciego instinto No me tedéh¡rlenci_a
·
1 J·
•
e racimo, smo e ~cor; no la tez virginal y lavad
agua. pura, smo la que ha curtido é imp
ª ~n0
el amor y adobado la perfumería· no e{~na
de mármol, sino la estatua de Car
. oque
rosa rústica de los setos sino la orqJídux' no la
truosa criada en estufa,·' no el ani·ma.l e'.1- ~ons•
· 1 ·
viviente
smo a sierpe de esmalte y pedrería ó 1 á" ,
que canta por el mecanismo La ob e P1 Jaro
bre civilizado va en sentido· contrari~ª
hNm·
tu raleza. La Naturaleza se acuesta te
ª anosotros tarde, haciendo de la noche dí P.rtnN Y
turaleza es sencilla, y nosotros somos c~' ªr a.dos; la Naturaleza no aspira sino á mp icala especie, y nosotr.os, ¡qué diablo! . .P¡8rpetu_ar
semos suprimir!
,si a pudié. Estas y otr_a~ teorías análogas desarrolló
1
tadamente m1 mterlocutor, mientras nos exaábamos al Valle de la Rosa ue
acE:rc ·
mos cuando el sol ascendí~ su z~~ft fi~_avi;tagancia de madreselvas, en ráfa
· iva r~arrancadas por el airecillo jugueft: de esencia
en el departamento· y en un prado d' penetraba
e un verde•
gay 1"dea1, una gran' vaca roja' acostad
a, pare-

!

l!

l

cascos de mi corcel de batalla han machacado más cráneos enemigos
que hebras de oro tenéis en vuestras blondas trenzas.
Guerrero y rudo soy, oídme.
.
Dadme vuestro amor, y en cambio seréis sefi_ora de cuantas tierras se
divisan desde el más alto pico de Sierra BermeJa; dadme vuestro a~or,
y en cambio alfombraré vuestra estancia con banderas enemigas;
dadme vuestro amor, y en cambio derribaré con mi lanza cien tronos
para hacer uno digno de vos.
-Esperad, esperad, valiente Don Gonzalo.

Atla&lt;:hés militares que concurrieron á. las pruebas.

-Riquezas poder y amores te brindan, mi hija querida; si los aceptas, sola, muy sola quedará tu madre, vieja y sola como la vieja torre
feudal de Aguilares.
.
Para ti tu madre anciana s6lo tiene cariño.
Alicia, mi hermosa hija, no te apartes de mí, yo te amo más que
el rico Don Nufio, más que el guerreador Don Gonzalo, más que el
buen trovador Fernán.

ce poco las pruebas del cañ6.n Bange de tiro lento y afuste rígido,
transfor~ado por el sefior Coronel Manuel Mon&lt;lrag6n en cafi6n de
tiro rápido y afuste defor~able.
..
***
A las experiencias estuvieron prese~tes los attacbés militares de las
··············· ············· ················
Legaciones de Inglaterra, Estados Umdos y otros países, así como al·······························
El ábrego gemía estrellándo:e
gunos oficiales del Ejército francés y multitud de particulares.
rn la cruz del camino; en la cruz
Al hacerse los primeros dispa•
que velaba el inacabable dolor de
ros la concurrencia qued6 soruna anciana.
pr;ndida al ver la inmovilidad
Sonriente de gozo, acompañandel montaje de la boca de fuego
do á una gran dama, pas6 ante la
y el perfecto funcionamiento de
cruz y alej6se el rico Don Nufio.
su mecanismo. Veintitrés dispa•
Refrenando el corcel, el Alférez
ros en un minuto, fueron sufide Don Gonzalo deposit6 al pie
cientes para demostrar el éxi':.o
de la cruz el último trofeo arranalcanzado por el inventor, y las
cado por su sefior al enemigo.
ventajas que para la artillería
Arrodillado ante la cruz el troofrece la nueva pieza.
Para que nuestros lectores se
vador Fernán, entonó una endeformen una idea de la importancha triste como el ¡ay! de un agocia que reviste la modificación
nizante, y, rompiendo las cuerdas
hecha á los cañones Bange de 80
de su lira, se march6 para nunca
milímetros, por el Coronel Monmás volver.
drag6n, diremos que en la :-1-ctuaSola, sola, velando día y nolidad esas piezas se consideran
che
sc,bre la tumba de su bija,
casi inútiles para el combate por
qued6
la anciana Condesa de los
ser ante todo, de tiro lento, y
Aguilares,
y cuando Fernán alequ~ transformándolas conforme
jábase,
la
infortunada
señora, soal diecanismo ideado por aquel
El Coron~l Mondrag6n explica"indo el mecanismo de la pieza.
llozando,
exclamó:
distinguido militar, pueden te-¡Alicia, mi hermosa hija, la muerte &lt;le mí te apart6; pide á la
nerse como unas de las más efi.caces y sencillas para el manejo. La transformaci6n, por otra parte, remuerte que me lleve pronto á ti; porque yo te amé y te amo más que el
rico Don Nufio, más que el guerreador Don Gonzalo, más que el buen
sulta muy poco costosa.
El Coronel Mondrag6n recibi6 numerosas felicitaciones por los britrovador Fernánl. ..
M. R. BLANCO.
llantes resultados obtenidos en las pruebas.

¿Serás tú acaso espíritu errabundo
De la Musa Latina
Y por eso pretendes tú de' mi arpa
Lai. notas arrancar hasta hoy cautivas?
¡Ah! si es así, ¡oh Musa inspiradora!
Sé tú la bien venida•
Haz el ~rpa vibrar y en hdnor tuyo
Desatara torrentes de armonía.
Mas ya lo ves; sus cuerdas están mudas·
Y aves entumecidas
'
Sus º?tas son; ~as hielan en sus nidos
Las meves del mvierno de mi vida.
JOAQUÍN D. CASA$ÚS,

Julio 30.

Decid una sola palabra, y un ejército de esclavos, negros eomo el
fondo del precipicio de Geb-Elvira, se pondrán á vuestras 6rdenes;
decidla, y de la Circasia y de la Armenia, doncellas vendrán á quemar
perfumes en vuestro camarín.
Amadme, noble Alicia, y en los treinta y dos remates de vuestra
condal corona engarzaré joyas tan valiosas que los soberanos más ricos envidiarán vuestra riqueza.
-Esperad, rico Don Nuño.

.,.

**
--Por vos, mi hermosa duefia, he vencido en cien combates, y los

Un disparo con el Bange reformado.

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
~L MUNDO ILUSTRADó

ccYo soy el «hanum,»
dichosa, dice cantando la
bella sierva; yo sor la
«vencedora de los corazones,» y el de mi Sef\or,
«el hermano del Sol,» lo
tengo á mis pies.
«Yo soy una de las cuatro «cadinns,» para. quienes el Gran Se,ñor guarda sus calientes besos y
su primer abrazo l;Uando
el sol deja de dorar los
ajimeces del Serrallo. Yo
tengo mi kio!'CO primoroso y mi corte de reina,
mis altos funcionarios,
mis eunucos negros, mis
esclavas blancas, mi carroza de oro, mi góndola
forrada de raso, y tengo
ccmi dinero de las pantuflas,» que es la renta de
una provincia del reino
inmenso de mi dueño y
siervo.
«Yo canto y él se conmueve; bailo y él se alegra; río y se desarruga
su frente, como el ceño
del cielo desaparece ante el rayo del sol; suspiro y entristece, lloro y
quiere morir.
«Mas, detrás de estos
muros altos y espléndidos que limitan mi reino, dejé un país vasto, y
en él un hogar pobre,
con dos ancianos que
acaso han muerto ya del
TIPOS NACIONALES.-India yaqul.
dolor de mi ausencia.
LIED
«Toma, Señor, los brocados con que me cubres, las joyas con que me adornas; y toma tu
carroza y tu g6ndola; y la corte con que me
I
honras, y las el&gt;clavas con que me sirves y el
La tez ruborosa
dinero
con que me envileces; toma tu co~az6n
y humildes los ojos,
con
que
°;le engañas, y déjame tan s6lo un par
mi amada son:íe, sonríe como ángel,
de
sandalias
cou que atravesar el desierto pay escucha á m1 lado mi canto amoroso.
ra ir á encontrar á mis padres y besar el 'sue-Oye, platero!
lo en que libre nací, pobre é inocente.»
Afila el cincel, y pronto
Eso canta la esclava hermosa, y una lágripara el dedo de mi novia
ma !&gt;rota de sus ojos grandes y negros.
hazme un anillo de oro.
Riquezas, honores, voluptuo~ molicie, nada llena el alma del esclli YO que no ha nacido
II
para ser!?, ¡El aire li_bre, el suelo propio, el te«Adi6s, mi adorado»
cho hum1lde1 pero sm guardas, el cuerpo fatime dijo llorando ......
gado, pero sm cadenas, el pensamiento rey, la
Qué triste es la ausencia! Qué tristes mis noches,
y en vano la espero, y e11 vano la llamo!
-Oh tapicero!
Para guardar su retrato
y las cartas que me escriba,
hazme una caja de raso.

conciencia soberana; y sobre la fn-nte tan ~Glo
la mirada de Diosl-N. BoLET PERAZA. ·

J:a canción dt las narantas.
Con los golosos labios, irritados
por el ardiente zumo, amada mía,
y á plena luz, atravesando huertos.
cantemos la canción de las naranjas!
Falsamente modestas, han ceñido
su roja piel con el rama.je obscuro,
como mejillas de mujer, brotando
de entre el desorden de cabellos negros
como roses en medio de las ruinas.
'
¡Son las bijas del Sol, las encargadas
de esparcir su alegría por el mundo!
-Muerde ésta, amada, con tus blancos dientes
y entorca las pupila11, recordando
la gloria de los árabes!-Sus fiestas
•
llenas de luz; los patios y las cañas,
los húmedos jardines y los bailos
desbordantes de vida, estremecidos
por el largo reír de las Sultanas
y el dulce suspirar di, las cautivas:
recuerda, amada mía, las Huríes
que están, como naranjas luminosas,
tentando el apetito de los buenos
en el gran paraíso de las almas!
¡Muerde, mujer traviesa., el fruto ardiente
y que el zumo abundante, al escaparse
por el labio entreabierto, corra en hilos
por tu sedosa piel, y cuello y manos
huelan como naranjas al besarte!
-Así resbala el agua entre los labios
abiertos de las piedras; así el Día,
como triunfante risa, se desprende
de la siniestra. boca de la Noche,
cu'!-ndo sus labios gigantescos-cielo
y tierra-se entreabren. ¡ ~Iuerde, amiga!
¡muerde los frutos de color de fuego
y sorbe ufana el abundante zumo!
iL~s lluvias _tristes, las neblinas densas,
las meves del 10vlerno se detienen
ante el azul país de lus naranjas!
Triunfan las favoritas de la Vida
junto á la espuma de las playas rojas,
y el_pue~lo, recibiéndolas alegre,
las 1mag1na dones misteriosos
que cultivan las macos de las hadas
para bien de los dioses. - Y al gustarlas
las niñas atrevidas, á su b;1mauo
cuenten la historia. de las tres menudas
naranjas del Amor! ¡Muerde, adoro.da!
¡Muet·de los frutos del amor, que tienen
la corteza de fuego y Ia piel suave
como un ala de blanca mariposa!
¡;\luerde, esperando el triunfo del Verano
los deliciosos frutos del Invierno!
'
. Sí, cuando todo pase, en los lejanos
tiempos de la vejez contempla.ti va,
cuando á la cumbre de los montes llegues
donde todv son témpanos y rocas
todavía con gusto las causadas '
pupilas volve1·ás bada los valles·
todavía los frutos encarnados '
como labios alegres, desde lejos
te dirán malicio~as expresioues-'
y con ri,a. ~enévola~ya u.ocian~,
ya. flur medio ca.ida. eu lo infinitobendecirás tu juventud de amores!
-!\quel uiul país de las naranjas.
E.

III
Mi alma solloza,
mi vida es martirio ......
¡Qué triste que canta la brisa de invierno!
¡Qu6 triste mi alma se muere de olvido!
-Sepulturero!
Mi ataúd está ya listo ......
hazme una huei;a muy honda,
que quiero dormir tranquilo!
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

€1 canto dt la tsdaoa.
Sentada sobre sus muelles cojines, los pies
desnudos y ungidos con oliente sándalo; el pebetero exhalando vahos de resinaR que eu,briagan con su aroma; el arpa apoyada en el hombro, los dedos prestos á herir las cuerdas así
está la bella esclava, así se prepara á cantar el
triste salmo de su servidumbre, que el señor
hastiado y desdefioso, escuchará somnolient¿
allá en su diván riquísimo.
NUESTRO PAIS.-Plaza de la Constltun!On
~
en Sayula, (Jalisco).

MARQUINA.

Bellas A rtes.-1D ILIO ORIENTAL

Domingo 9 de Agosto de 1903.

�CONflDfNCIAS

EL
Jlño X-tomo n- núm. 1

Mu Npo ILUSTRAD o
mextco, Jlgosto 16 dt 19oi.

Gerente: LUI&amp; Rt Yl&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAFAIL R fl't&amp; &amp;PINDOU.

son difíciles de diagnosticar en sus principios.
Comunes á estas enfermedades son una variedad ele síntomas molestos que seguramente habr/í. usted sentido alguna vez 6 cuando
menos en parte.
El imi-omnio, la jaquecas frecuentes, los puntos negros que flotan ante la vista, la inapetencia, sensación ele pesadez y malestar al levantarse, torpeza en los movimientos, sueño ó pereza inmotivados mal humor, desarreglo en las digestestiones, falta ó pérdida de la me,
moria, imposibilidad para dedicarse á los asuntos que requieren intervención de la inteligencia, dolores vagos sin cama aparente, debilitamiento ó pérdida de las funciones sexuales, etc.
To&lt;lo este cuadro de síntomas, unidos á otros muchos que sería largo enumerar, puede decirse que forman el cuadro clínico de la mayor parte &lt;le las enfermedadrs consuntivas, sumamente extendidas y tanto más graves, cuanto que con su insidioso principio, pasan en
la mayoría ele los casos inadvertidos y sólo manifiestan sus perniciosos efectos, cuando han hecho progresos formidables que si no impo•
sible es muy difícil detener.
Probablemente usted habrá sentido algunos de estos achaques á los que quizá no habrá dado importancia, pues en algunos casos 18
Naturaleza triunfa y la huella que dejan es tan lijera que nadie se preocupa por sus resultados.
Convendrá usted, pues esto es indudable, que repetidos estos desequilibrios orgánicos, poco á poco minan su salud, y cuando usted
justamente alarmado desea recobrar esa salud, ó no puede conseguirlo, ó si llega á lograrlo, es solamente á costa de grandes y laboriosos
sacrificios.
Si al primer achaque, á la primera molestia, ustt&gt;d, como hombre pensador se preocupa de su estado y desea verse libre de funestas consecuencias, recuerde lo que á eate respecto dicen los médicos más afamados. Tome sin pérdida de tiempo el

Wino 6e dan Sermá/J
D e l Doctor

LATOUR BA UMETZ,
que sin molestia de !lingún género, devolverá á su organismo :el completo vigor y la plena salud que había perdido.
Teniendo fácil remedio todos los males que forman el principio ele las variadas enferdades á que está sujeta la Naturaleza humana,
en lamano ele usted está el arma que debe servir para combatirlas; cúlpese á sí mismo si no aprovecha la oportunidad de hacerlo.
Xo siendo el

Vino de S a n Ger01án
una prepanción empírica, sino que: está ajustada á los más rigurosos principios de la ciencia y que ha sido no solamente aprobada sino
prescrita por los más eminentes y conocidos médicos, puede u!:ted tamarla sin temor, recomendarla á s11s amigos, darla, á su familia
con absoluta confianza dvnde quiera que haya un dolor que aliviar ó una enfermeelad que combatir.

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LA CORONACIÓN DE PÍO X.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

==

O que, buscando ansiosas
el Sta.mbul
De un ensuei'io, tornaron
al cielo azul .... 1
iAy! por los amorcillos
que ya perdí,
Lloro cual nazareno
por su Rabí.

Ero.o las tortolitas
que tanto amé,
Porque o.r1·ullar supieron
mi ardiente fe.
Las estrellitas de oro
que en el capuz
De mi coche, regaron
mágica luz.
Florecitas azules
de mi verjel,
Que en mi cáliz de acíbar
vertieron miel!
¡ Ay I los amores idos
del alma, son
Pálidos muertecitos
del corazón! ....
EXRIQUE GIL Y PIÑÓN.

EN UN ABBOL.

25.-Elegante cortinaje bordado.

Arbol, á cuya sombra
gocé de amor el premio,
guarda estos versos míos
que en tu corteza dejo
hijos de la ternura. '
que aún en el a.lma llevo·
y dile á quien del bosqu~
venga al feliz sosiego
qu~ si el placer logra~a
quitarnos el aliento
hallado aquí me habrían
bajo tu sombra muerto.
:Jacinto &amp;Mtttrm-eon.

Pn el salón callejero
hecho con arcos de ramas.
Pasó tu reinado alegre
cual todo reinado pasa,
y angustiada, tu rocío
lloras cuando viene el alba.
¿Qué te importa ya que el búcaro
~ dé en la reja compa.ila,
s1 antes sudaba sus perlas
y a.hora de frío las cuaja?
El fuego forma tu vid~,
y cobra fuerza tu savia
entre las siestas de oro
y las noches a.brasa.das.
Están tus bojas pidiendo
sopor de atmósfera cálida
cadencias de mecedora
'
y perezas de guitarra.
Pero el ot-0i'10 te acecha
lejos moviendo sus a.las
y sus avisos te envía '
en el soplo de sus ráfagas.
Pronto verás los ramajes
tender su seca hojarasca
y en remolinos crujiente~
bailar su danza macab1·a.
Pronto verás de los cielos
la mutación angustia.da.,
y trocar oro y carmines
por tintas grises y pálidas.
Tú también ar.te la muerte
fxhalarás tu plegaria,
é irás con el remolino
á bailar tu última danza ....
Albahaca menudita.1
linda y graciosa alba haca
¿dónde fueron tus verbena~:&gt;
¿qué se hicieron tus veladas·?
SAL\'ADOR RUEDA.

. Cuando un médico eminente
dice qu~ ha usado un preparado
por vanos afi.os, no hay lugar para dudar de la eficacia de e!'\e preparado. Las siguientes palabras
son _del Dr. Don .J. R. Icaza, de
la ciudad de México:
«Tengo la satisfacci6n de decirles que hace varios años he rPCO·
mendado á muchos de mis enfermos la Em ulsi6n de Scott y estoy
c?,nvencido de que _e!'la preparac1on es un buen t6mco reconstituyente y tiene la ventaja de que
muchos niños la tomah con verdadero gusto.»

tos Otos y 1a Edad.
. El museo de Stocolmo
10teresante colección de po_aee 1181
han pertenecido á person~º~
q11e
8
versas edadeq, en cada
e 41..
c~ales se ha da.do un co~º de loe
m1te examinar su estructque per,
terna.
ura inEn los ojos de los niil.os
serva una transparencia ca n~!►•
á. la del agua; los de un jo: "fiua&amp;
meno~ transparentes; en el be: IOD
de tre10ta ai'1os comienzan , lllbtoe
gera.mente opacos; en el de cl:r Uta ó seseota.sooyaopacos p cueoplet-0, Y, por fin, el anciano
tenta affos ó más Jos tiene no 80
mente más upacCls toda;í
a,.
desprovistos de brillo.
a, •loo
Est;e desarrollo gradual de
o~~1dad se debe al crecimiento la
teJ1do fibroso y á la a.cumul
de materia gastada en el ojo. ac 1

.

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ltlmm a111a las Jlorm
La pregunto. no es fácil de coatestar; pero lo que hoy por ho
puede asegurarse, es que much~
flores aman ó oborreceo como 111
personas más sensibles .
. No ha.~ duda de que las rosu
sienten simpatías por ciertas floree,
pues cuando se las planta junto ,
ellas,. se ponen más hermosas. Ea
cambio, al lado de otras se marehJ.
tan rápid9:mente, sin duda porque
no &lt;:ongen10.o con ellas. Se ha detcub1erto que ta.mbiéo existe un vbo
afecto entre la violeto. y el hello&amp;ropo, é igual a.mistad profesan loe
clavele,s á los pensamientos.
El descubrimiento de estas paalones vegetales se debe á un ootabl,
botánico francés, cuyas observ•
clones hacen sespecbar que pronto
~erá preciso convencerse deque loe
aromáticos adornos de los jarcll•
o~s, están dotados de almaa ap•
s10nadas.

SEISITIVAS.
¡Ay!· los amores idos
¡qué tristes son!
:Parecen muertecitos
del corazón!
¡Parecen golondrinas
' que por volar
A otras playas, cayeron
en hondo. mar!

·• •······.........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,¡lusas Cfty, St. Louls, Cblcago, lew York.
San Francisco y Los Angeles

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo J«ban.
Los bienes ~ueron v~luadoa
en J125,000
La mayor parte de lo testado con•
slstla en dos p6llzas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companla de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocoe dfu que lle practicó la
apertura del testamento del llu■trtal•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, m1uola.
La fortuna i!el dl ■tlnguldo prelado u cendló i cerca de $125,000 oro americano; 7 aegO.u el Inventarlo que 11e ha
publicado, 10• blenee que dejó fueron
como sigue:
Doa póllzH de • 'La Mutua.• ' Compallt&amp; de •
guroe ■obre la Vida, de
Nueva York, por $25,~00
oro cada uua, ó eean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre u.na de las póllzu
9 829 oro
Otra póliza de seguro. . . 14000 oro·
Accione■ en efectivo 7 en
•
·
Bancoa. · · · · • . . 37,000 oro
Entre lu dlspoalclonea del aellor Ar:
zobl■po, en ■u testamento, ae blclerou
atas:
A ■u hermana, aellorlta Kate Feehan
que eatuvo alempre con él huta 8 ~
muerte, $40,000 oro en bono, y $:lll,00-0
oro «e una de lu póllzu de aeguro .
l la ■ellora Ana A. Feehan, viuda dei
aellor doctor Eduardo L. I,'eehan, hermano del ■ellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra 4e lu pólizas, 7 $S 000 oro en
efectivo; i la Academia de• ban Patrl•
clo de Chlcago, de la que e■ preceptora
IU hermall&amp;, Hadre
Marta Catalina
$l0,000 oro de la dltlma póliza. , 1~
eecuela • 'Santa Marta' • de en,;llanza
prictlca para varones, de Feehanvllle
Illlnol■, que era la Institución por !~
que mla 11e Interesaba el ■e!lor Arzobllll)O, INI 111trep.rou loa $4 ooo re&amp;ta'l.. la dlt1ma póllsa.
•

1.-Trajes de casa y visita.

tróntca dt la moaa.
l::ie reservan ~roa.a en Carro PuJlman para todos los punto8
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Llnea de Santa Ft: son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w . s. FARNSW0RTH.-Ageote General.
ta. San Franolaoo, #flm. B, México,

a. #.

································~

Informadas estaréis, lectoras
mías, de la gran Exposición de Modas que el mes entrante se celebrará.
en la capital del Imperio ruso. Sin
embargo, quiero bosquejar en breves líneas, quiero baceros entrever
en condensadas descripciones, lo
que será. el certamen de Sao Peters•

burgo, primero en su gé¿ero y origioalísimo en su forma.
Las da.mas principales de Europa
entera se hallan interesa.das en el
«tour de force&gt; que los artistas de
la indumentaria femenina hao emprendido en persecución, no de un
ideal precisamente, sino de algo más
positivo que en los tiempos modernos se traduce en finanzas. Efecti•
va.mente, el certamen ruso, como
todos los certámenes de carácter in-

ternaciona.l, redunda en provecho
de los expositores, cuando éstos da.o
á conocer algo nuevo y algo útil.
¿En la próxima Exposición de
Modas quedará sorprendido el mundo elegante? Así debemos esperarlo
dando crédito á las crónicas que los
periódicos especialistas nos dan á.
conocer. Femeoioameote hablando,
Rusia es un país elegante. Compite
con Berlín y aun osa ponerse freo·
te á. frente de París.

La mujer rusa es eleg-ante por naturaleza: de talle esbelto y de formas delicadas, luce ricos atavíos,
ya en los paseos populares, ya en
las reuniones íntimas ó ya. en los.
centros donde la etiqueta se impone. Es más seria en su indumentaria que la mujer alemana, y mucho
más seria que la parisiense. No ha
logrado, sin embargo, dogmatizar
en cuestión de modas.
Ocupémonos de la Exposición. En

�•
Domingo 9 ele Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

•

Domin11:o 9 de Agosto ele 1903.
k

3.-Colecc16n de trajes de paseo y reuni6n.

el castillo de una. de las más encumbradas da.mas de San Petersburgo, se efectuará el certamen. Los expositores habrán de ser europeos, y
el contingente abarcará desde el insignificante
listón de seda., hasta. el complicado traje &lt;reforma&gt; de ceremonias; desde el gracioso pal!uelo de punto, hasta. el soberano abrigo de pieles; desde el delantal de traba.jo, hasta. el riqu1simo sombrero de plumas y terciopelos.
Tres grandes salones se ha.o dedicado á la.
exhibición, y ta.! ha sido el número de lotes que
se ha. solicitado, que probablemente el espacio
de la. Exposición resultará pequeilo. Se han
hecho prodigios de repartición para. que todos
los grandes talleres de modas en el Continente europeo, tengan lugar propio de exhibición.
Dos meses durará abierto a.l público el certamen. La entrada. será de invitación y sola.mente persoilas distinguidas tendrán acceso a.1
&lt;sancta. sanctórum&gt; de la. Moda.. El Jurado ca-

lificador lo componen tres duquesas, una ma1 quesa y una. condesa..
¿No os parece, lectoras mías, que habrán de
ser hermosas é innumerables las sorpresas que
esta Exposición nos reserva? ¿No os parece que
el apoteosis de la indumentaria femenina, esparcirá sus resplandores por los cuatro puntos
del horizonte? Yo creo, simpáticas amigas,
que esta Exposición es de trascendental importancia. Yo creo que este certamen es la coronación de la Diosa que tan tiránicamente se está imponiendo en los tiempos modernos. Nosotras las siervas humildes de esa Emperatriz, debemos, dentro de pocos meses, acatar
sus órdenes y rendirle culto.
Próximamente seré más extensa en mis artículos; próximamente, cuando lleguen á mi
mesa de trabajo los figurines premiados, los veremos juntas, los analizaremos con paciencia y
los comentaremos con imparcialidad. Entre

tanto, debemos permanecer en expectación Y hacer
,;otos por que el certamen ruso llene todas las aspiraciones y calme t?dos los deseos de la. Moda..
El:t'PERANZA.

Es indudable que el dinero puede a.yudar_á que
uno sea feliz. El dinero debiera. ser un medio, pero no un fin. Haced el dinero que podáis poseer; pero no os empelléis en hacer demasiado, no sea. que
él os posea. á vosotros.

...

2.-Vestldos de calle y casa,

El dinero no puede comprarlo tod~. No p_uede comprar la. salud, la. vida ó el amor. S1 f~era1s cien veces más ricos de lo que sois, no podríais multiplicar
por cien vuestras necesidades y placeres.

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
mirar su imagen para p
ella.
'
ensar en
Me llevarán el alma .
ya .isté1. quedas, tranq~A,8cuando
111
pecho, irán hasta su oído· y
dito, trémulas, como si ~e ca 1 D•
sa.s llevaran mis endechas ryonao11
dechas que matan si vibra~ c 811•
neza., dirá.ole que mi vida. 88°~rtoda. de ella., que sólo su
a,
sostiene mi existencia.!
recuerdo

Expllcadón dt

nuHtros grabados.

ii

Número 2. Presentamos á nuestras lectoras, en esta plana, una bo·
nita serie de vestidos de calle y casa., a.si como un elegante sombrero
de último estilo. El traje de cuerpo
entero, para ca.lle, es muy odginal
en sus adornos, que son los que le
dan vida. Compónese de aplicación
de encaje y borlas, que se disponen
longitudinalmente en la blusa y
transversalmente en la. falda. El pequell.o peto del talle es de seda con
adornos de pasamanería angosta, y
sobre los hombros y á lo largo de
cada una. de las mangas, caen dos
aplicaciones simétricas. El resto de
las mangas es liso, con excepción
de la parte inferior, cerca de los
puílos, donde hay un pequell.o ra.•
meado de encaje y punto. Los puños son algo estrechos. Por lo que
hace á la falda., se pliega en su longitud con pliegues no muy va.sws, y
en su parte inferior se sobrepega.n
dos tiras de aplicaciones entera.mente iguales entre si y corriendo
paralelas. El conjunto resulta. muy
agra.dable, como puede verse en el
grabado.
La. blusa que aparece en el centro, es de seda, color claro, muy
alforzada. en el centro y con cuatro
adornos simétricos de encaje, que
se ponen á lo largo de los pliegues.
El cuello es muy ancho, pues se si•
mula. basta el nacimiento del plega.dillo. Deben nuestras lectoras fijar·
se en la combinación especial de
este cuello, adornado con triples
hileras de enea.je. Las mangas, campa.nuladas, llevan una aplicación
de enea.je en la parte inferior, y los
pul'los, algo estrechos, llevan tiras
angostas de encaje, semejantes á las
del cuello.
Representa. el tercer graba.do una
elegante y rica capa de enea.je y
blonda, con grandes volantes de regulares dimensiones. Un estudio de•
tenido de nuestro grabado, dará á
conocerá nuestras lectoras la. manet'll, de confecciona.r este abrigo,
que, como se ve, es de suma elegancia. y buen gusto. El último de nuestros grabados, un sombrero de la.
estación, se confecciona con plumas
y sedas de huena ca.lidad y colores
apacibles. Debe escogerse una forma que por sus dimensiones sea
adecuada. al cuerpo de la. persona
que vaya. á usarla..

· · D~~p~é·s: ·. ·. · ·~hi° ·d~·s·p~é; ········
arra.nq ue de awor y de purez:ni ::
hasta sus ojos y observa ¡ r

queda un rasgo de mi ima.ge r n •I
pupila. bella.
nen 111
SABELJO.

ta Htrmana Pálida

llas.

6,-Gorro para niños.

RIT MO
[HOMEWAJE]

Yo soy el verso dulce y galan'8,
yo soy la fina seda del guante
que oprime y besa mano ducal,
soy la. ca.ricia de las veladas,
el cuchicheo de las amadas
en la. radiosa. fiesta nupcial.
Soy el escote de las princesas,
el devaneo de las marquesas,
la serena.ta del trovador,
el cftirt&gt; discreto de las sultanas,
el sortilegio de las gitanas,
el ditirambo del a.mador.

~

.
i.

4.-Sombrerlto

.

.

'

Infantil,

Primtras Uiolttas
Trémulas, tiernas, tristes, inclinadas coquetamente sobre su ele•
gante talle flexible y trasparente
aquellas violetas de abril, las pri~
meras del ai'l.o, embalsamaban con
su aroma exquisito el ambiente de
aquel rústico mesón de la florista..
En sus matices pálidos, en sus pétalos loza.nos y olorosos, esos ra~illetes_ de violetas semejaban la.
rnocencia y el candor unidos á la
belleza. y la elegancia. Reftejába•
se en ellos ese no sé qué de tente.•
~o~, ese no _sé qué. de a.trayente que
rnc1ta á saciar el Juvenil capricho
de aspirar con fruición, de aca.ri·
ciar y adormirse arrullado por
los efluvios de esa. flor divina é ini·
mita.ble.
Allí, caídas con abandono sobre

,

Ella era la. hija. única del más
poderoso Rey de Asia. Pensaréis
que nada. le faltaba. de lo que pue·
de hacer la. felicidad de una. joven
princesa.. Ha.hitaba un palacio de
jaspe rosa.do, iluminado por los
rayos del buen sol. Durante todo
el día, orquestas invisibles le ha.cían oír su música. con que bubie·
ran arrebatado los oídos más deli·
cados. Inútil es decir que tenia
entre sus cofres todos los día.man·
tes, los rubíes,.los zafiros que suei'la. la loca. ambición de una coqueta; se habría podido pavimentar
una ciudad esparciendo tanta pe·
dreria. Sus vestidos eran tantos,
tan bellos y abundantes como aqué-

Soy el secreto del gabinete
de la.s actrices, tierno billete
que habla de citas y dice: cven;&gt;
en el olvido que se le arroja,
está. marcando la. octava foja
de una. novela. de Montepío.

,\ .

-·----------~--------

los bordes de un tosco recipiente
de vidrio, y como avergonzadas
por el mirar inoportuno de los
transeúntes que admiraban la. hermosura. de sus formas, encontrélas
en aquella mai'laoa. de otoi'l.o, mai'lana brumosa. y fria que azotaba.
con frescuras v humedades los sem·
blantes y las flores.
- Qué bellas son, me dije; y cómo
llorarían orgullosas coloca.o as so·
bre el pecho de la mujer á. quien
a.doro; a.sí prendidas hacia abajo,
envueltas entre encajes y alfileres,
escuchando quedas, dulces, el latir
de ese corazón que vive presuroso,
indiferente, frío!
Agonizar allí, ma.1·chitas, mustias cual las ilusiones juveniles
muertas á. los golpes de crueles des~mgai'ios; extinguirse poco á poco,
Junto con la. ambrosía de sus pétalos descoloridos y ajados, al calor
de ese seno querido en donde en•
tregaría bast11. el último pedazo
de mi existencia ioquiet11o y dolo·
rosal ¡Ah I sí, serán pa.ra. ella., pa.·
ra ella sola.mente; irán a.qui ocul•
tas entre los pliegues del ga.bá.n de
invierno ó envueltas entre bojas de
papel ó de periódicos que escondan

su belleza, que a.paguen su perfume incitante y voluptuoso.
Le llevarán mi alma, ese pedazo
de alma. que sólo me da. vida. para.

Soy el dibujo que admira y ama,
en el otoño, la. noble dama
mientras a¡ruarda. su traje s¡-ris;
soy el ~ocaje del blanco velo,
la cinta. ajada., color de cielo,
que nunca. olvida. la. emperatriz,
Soy la sonata de raras notas,
y la. pelucba. de Ias capotas,
y la fraga.ocia. del azahar,
y ese suspiro como de seda
que tras las novias flotando queda
cuando a.traviesan el bulevar.
Soy la. a.dora.ble coquetería
de las parejas, y la alegría
de los saraos del carnaval,
el terciopelo de los disfraces,
el beso oculto, los antifaces
en la. severa. casa. feudal.
Yo soy el verso dulce y galante,
soy la. pulsera de la. elegante
que es en palacio dama de honor,
soy la. sortija que un duque roba,
soy el equívoco de la. alcoba
y la indirecta del comedor.
Soy el saludo de los gentiles,
tengo los hábitos señoriles
y galanteo la emperatriz.
Me llamo el numen de sueños de oro,
nacido en Francia.; soy el sonoro
ritmo que suei'l.a. la musa gris.

7.-Vestidlto para niña.

E. HERNÁNDEZ H,

Pero lo más que todo propicio
para mantener alegre el ánimo de
la. princesa, era.o los maravillosos
jardines que rodeaban su palacio.
AlJí no caía jamás una gota. de
lluvia, de aquel cielo eterna.mente
azul· allí las flores más raras se
desplegaban magníficas, exuberan·
tes de savia., reca.lenta.das por el
estío, inclinando, en fin, sus cá.li·
ces, que derramaban bálsamo; allí
las bestias feroces de los bosques
y de las quebradas, leones, tigres,
panteras, eran como gatos mimo·
sos que ma.ullab11,n de placer bajo
la mano que los rozaba., y sobre
las flores completamente abiertas,
sobre las llores errantes é indolen·
tes a.costadas en las tibias hierbas
y el musgo, resplandecía. con una.
imperia.l magnificencia la. luz del
sol; todo de oro, las hijas de los
guerreros de leja.nos confines del
horizonte le amaban.
II
Sin embargo, la princesa no se
mostraba. satisfecha de ta.oto es·
plendor: se la. sorprendía abisma.·
da en melancólicos ensuei'los; era.
visible que se fastidiaba, que palidecía. semejante á. una rosa. enca.r•
na.da. que se tornara. en rosa ble.nea.; suponía.se, generalmente, que
tuviera un deseo misterioso, un se·
creto pesar. ¡,Pero cuál podría ser
ese deseo'? ¿Que pesar podría. ser
éste?
-¡Oh amada hija míe.! la decía
el viejo monarca., ¿por qué no me
revelas la. zozobra. que te agobia.'!
¿No sabes que soy omnipotente y
que por verte sonreír acometería
las más penosas empresas? ¿Será
que deseas casarte'? Habla sin te•
mor, dime el nombre de quien ha.
elegido tu corazón, y te juro por el
cielo que lo tendrás por esposo,
a.unq ue sea. el heredero del más glo·
rioso de los soberanos. ¿No'! ¿No
es el himeneo lo que te preocupa'?
¿Crees, acaso, que los rayos sola•
res de oro que resplandecen en tus
jardines, no tienen bastante brillo
ni suficiente calor luminoso'? Si ése
es tu pensamiento, no lo ocultes,
porque á. fuerza. de hecatombes y
de construir templos en honor de
los dioses, yo obtendré-por que
sonrías-que ellos dupliquen el es·
plendor de su sol.
-Si, algo me falta. Pero ¿que
es? Yo misma no lo sé y muero de
un deseo cuyo objeto ignoro.
-¡Cómo! no tienes idea de .... '?
-No, dijo ella suspirando, nin·
guna idea. precisa..
Luego, con la. mirada vaga, la.
voz p11,usa.da y leja.na, de quien ha.ble. en suei'los:

8.-Tra)es de casa y visita.

-Creo solamente que es muy
blanco, muy pálido y muy lejano,
ese halago desconocido que me ha•
ce falta., esa. cosa. misteriosa. cuy a
ausencia me desespera..
III
Aconsejado por sus más adictos
cortesanos, el Rey res_olvió hacer
viajar á su bija. Tal vez encontra•
ría, en algún país cercano ó remoto,
lo que ella. codiciaba. con tan incierto y a.margo deseo. En todo ca·
so las sorpresas, la.s a.venturas de
los ca.minos, la. distraerían de su
mela.neolía.

Jamás se había. visto una caravana comparable en magnificencia.,
á la. que se formó para el viaje de
la. princesa..
Delante de un grupo Innumerable
de camellos qu6 llevaban las provisiones y los equipa.jf's, entre más
de mil servidores vestidos de seda
y ricamente armados, de los cuales
algunos tocaban el "kusser" y la
a.rchiviola. para. marcar el ritmo de
la. marcha, ocho elefantes blancos,
adiestrados á. andar á un paso
igual, llevaban una. extensa plata·
forma cubierta. de alfombras, y sobre ésta. se elevaba. una. casa. de
muchos pisos.

Tras una ventana, con la. frente
re,.linadll en el vidrio. la. viajera
veía. desfilar las ciudades y los paisajes
Por todas partes, bajo el eterno
ardiente azul celeste, ella veía las
habitaciones doradas por el sol, el
oro infinito de las arenas, y el oro
indeciso del horizonte. No valía.
la. pena. de haber dejado los ja.rdi·
nes del palacio, si debía. encontrar
en todos los lugares el esplendor
implacable del perpetuo estío.
Y cuando dejó la caravana. para
embarcarse en una nave, tampoco
la. abandonó el sol, ardiente, abra.sador, haciéndole brillar como un

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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